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Ìnforme de campaña 2005

Av. Javier Prado Este N 2465 San Borja Lima 41 - Perú TeIéfono: (51-1)476-9933
www.inc.gob.pe
Proyecto Qhapaq Ñan
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Proyecto Qhapaq Ñan
I nf or me de Campaña 2005
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Qhapaq
Ñan
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Qhapaq
Ñan
INSTITUTO NACIONAL DE CULTURA
Av. J avier Prado Este2465
SanBorja- Lima41
Teléfonos: 476-9873 / 476-9933
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Lima- Perú
Coordinación de la publicación:
DirecciónGeneral dePromocióny DifusiónCultural
CoordinaciónTécnicadel Proyecto QhapaqÑan
Impresión:
Depósito Legal:
©Instituto Nacional de Cultura del Perú, 2005
Indice
Presentación
Guadalupe Martínez
Coordinadora Técnica
del Proyecto Qhapaq Ñan
Componente Arqueológico
Alejandra Figueroa
Directora de Arqueología
Componente Etnográfico
Gladys Roquez
Directora de Registro y Estudio
de la Cultura del Perú Contemporáneo
Componente Geográfico
Guadalupe Martínez
Directora de Estudios sobre Paisaje Cultural
Componente Patrimonio Colonial y
Republicano
Edwin Benavente
Director de Registro y Estudio del Patrimonio Histórico
Colonial y Republicano
Componente Museológico
Giuliana Borea
Coordinadora de la red de Museos del Qhapaq Ñan
Componente Prevención y Defensa del
Patrimonio Histórico
María Elena Córdova
Directora de Defensa del Patrimonio Histórico
Eliana Gamarra
Sub Directora de la Oficina de Recuperaciones
Ribana Zúñiga
Sub Directora de Participación Ciudadana
Doris Pérez
Sub Directora de Defensa J udicial del Patrimonio Histórico
Componente Promoción y Difusión
J uan Carlos Tello
Oficina de Fomento de las Industrias Culturales
Dirección General de Promoción y Difusión Cultural
Carátula:
Foto:
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Prólogo
Luis Guillermo Lumbreras
Director Nacional del Instituto Nacional de Cultura
Cactácea enana en flor. Sihuas. Ancash
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Qhapaq
Ñan
Prólogo
Luis Guillermo Lumbreras
Director Nacional
del Instituto Nacional de Cultura
Este es un informe de los resultados
de la primera fase de un programa que el
INC viene desarrollando a partir del
segundo semestre del año 2001, cuando
se dio una norma gracias a la cual se debía
disponer del 30% de los ingresos de
taquilla a los monumentos arqueológicos de
la región del Cusco para el estudio y
manejo del Qhapaq Ñan, la mitad de ellos
destinados a la misma región del Cusco y
la otra mitad para el resto del país. Los
primeros meses sirvieron para elaborar y
discutir los planes y procedimientos, así
como los alcances de los recursos
asignados. En el 2002, finalmente, se
instaló la Comisión Nacional encargada de
aprobar los planes operativos y la
naturaleza de las acciones a desarrollar.
Dicha comisión decidió aprobar un
programa inicial de cuatro años, que se
cumplieron en diciembre de 2005, con
proyectos de campo y gabinete y la
progresiva formación de las instancias
técnicas y operativas que hicieran posible
el logro de los propósitos de evaluación,
estudio y puesta en valor social del
patrimonio asociado a la red vial. Por tal
razón, éste es el informe con el que se
cierra esta primera fase de desarrollo e
implementación del Programa.
Durante este lapso, el aspecto más
significativo fue montar un programa con
capacidad de dar cuenta de una propuesta
que articulara los propósitos científicos
multidisciplinarios de lo que fue el Qhapaq
Ñan -que eran un requisito previo a
cualquier intervención que se quisiera hacer
en torno a esta red vial con aquellos que
permitan incorporar a las comunidades
ligadas o comprometidas con el ámbito de
los caminos y las rutas en examen.
La primera constatación fue que no era
posible dar un tratamiento unidireccional
al conjunto de tareas requeridas por la
amplitud de propósitos del plan y la se-
gunda fue que lo que se perseguía coinci-
día notoriamente con la estructura operativa
que se proponía el proceso de reestructu-
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ración que estaba en marcha en el INC.
Por tal razón, se fueron progresivamente
ajustando y corporativizando los planes del
Qhapaq Ñan al lado de aquellos que esta-
ban conformando la estructura del Institu-
to a nivel nacional.
Quedaba claro que el Perú necesitaba
un inventario de su patrimonio Arqueológico
e Histórico, y obviamente, la definición e
identificación de las rutas y vestigios de la
red de caminos pre-hispánicos, nos
permitiría programar un inventario extensivo
de dicho patrimonio, cubriendo con la tarea
propuesta de rescatar la información factual
de la red vial y cumpliendo con el
indispensable anhelo de disponer del
catálogo monumental indicado. Dicho
catálogo servirá para la programación del
estudio, la defensa y la puesta en uso social
en los sitios arqueológicos e históricos, a
la par que la programación de su eventual
uso con propósitos turísticos y educativos.
Es un instrumento fundamental para los
maestros, los alcaldes y, desde luego, para
todos aquellos que requieran intervenir en
el territorio con fines de obras nuevas de
infraestructura vial, agraria, minera o de
vivienda. Esa tarea le corresponde al área
de Arqueología. Con los recursos
asignados y la coincidencia de metas, el
área se convirtió en la unidad ejecutora de
este campo, diseñando planes de mediano
y largo plazo para cubrir todo el país. Eso
ha permitido disponer de un grupo
extensivo de profesionales en Arqueología
que están dispersos por todo el país,
examinando las fuentes escritas y orales y
registrando los testimonios visibles de
nuestro patrimonio.
Asimismo, la necesidad de contar con
noticias de las comunidades asociadas a la
red, en términos de sus costumbres y
perspectiva, hizo posible revivir el área de
estudios etnológicos que estaba desactivada
después de los tiempos de Luis E.
Valcárcel, cuando J osé María Arguedas,
J osafat Roel Pineda, Emilio Mendizabal
Losack o Rasalía Avalos de Matos la habían
hecho funcionar. Siguiendo las rutas del
Qhapaq Ñan, se inició el levantamiento de
información etnográfica que ha de servir
para programar -con las comunidades
involucradas- la puesta en valor del
patrimonio histórico, programando, a su
vez, la naturaleza del impacto previsible de
las intervenciones de dicha acción. En los
informes de las tareas cumplidas en estos
años, se verá la inmensa riqueza que tales
estudios -recién iniciados- pueden
proporcionarnos para todos los fines que
tengan que ver con el proyecto de país. El
ente ejecutor es la unidad que el INC tiene
para el estudio de las culturas vivas y el
registro de sus productos, sus creencias y
costumbres.
Sin duda, ni la Arqueología, con su
registro de sitios de valor urbano, agrario
o vial, ni la Etnología, con su registro del
ámbito y costumbres de las gentes de
nuestro tiempo, tendrían una seria base de
sustento sin el examen social del territorio,
por lo que el estudio del paisaje cultural,
que es tarea de otra de las unidades
operativas de nuestra institución, se
constituyó en otro rubro principal del
programa, a cargo de profesionales de la
Geografía y disciplinas anexas. Los
resultados, así como los servicios
geomáticos asociados, hablan por sí solos.
Sin lugar a dudas, desde los inicios del
programa, se previó la necesidad de tener
un plan de instalaciones permanentes al
servicio del programa, a lo largo del país,
por regiones, provincias y lugares
particularmente significativos del Qhapaq
Ñan. Para el efecto se ha ido diseñando
una Red Nacional del Museos del Qhapaq
Ñan, pensando en que estas entidades
puedan cumplir las tareas de conservar de
modo permanente los sitios asociados al
camino, informar a los habitantes locales y
a los visitantes, sobre lo que significa y
propone el Qhapaq Ñan y al mismo tiempo
mantener un equipo activo de
investigadores, maestros y promotores
ligados al programa en la mayor parte de
sitios del Perú. La unidad ejecutora de esa
sección del Programa es parte del aparato
operativo del INC en el campo de los
museos.
Todo eso se articula con una demanda
social de activar la defensa preventiva y
los medios previsibles de seguridad para
la conservación del patrimonio nacional.
Esta es una tarea del Estado que sólo se
puede cumplir si se cuenta con un enérgico
y activo apoyo de la sociedad civil. Para
eso el INC ha montado un órgano de
Defensa, a cargo de abogados, pedagogos
y promotores, apoyados con los
especialistas de otras ramas, que se inserta
en el programa con actividades de rango
local destinadas a agregar a la sociedad civil
en la valoración del Qhapaq Ñan y sus
tareas de participación en la defensa del
Patrimonio.
Todo eso es posible gracias a que los
órganos de Difusión y Promoción, así
como el aparato administrativo del
Instituto, asumen la condición de unidades
ejecutoras de esas tareas, lo que ha
permitido integrar, efectivamente todo el
programa dentro de la estructura operativa
y funcional del Instituto. Todo él, y todas
sus instancias, se cruzan en la conducción
de las tareas asignadas al Qhapaq Ñan, de
donde resulta que lo que pudo ser un
proyecto adscrito al Instituto, generando
una duplicación de funciones y tareas, se
ha convertido en un programa estructural,
donde nacen y operan diversos proyectos
articulados, cuyos primeros resultados
estamos ahora en condiciones de presentar,
junto con el próximo plan operativo
cuatrienal.
Como es uno de los propósitos
conducir el programa hacia la
implementación de proyectos locales de
puesta en uso social de determinados
tramos o puntos del camino -aparte de
revalorar el conjunto- se ha iniciado
planes-piloto que conduzcan a la definición
y puesta en marcha de dichos proyectos.
En 2002, en conexión con Foncodes se
puso en marcha un proyecto de
implantación de centros comunales ligados
al camino, pero debido a lo temprano del
programa, no fue posible contar con los
insumos suficientes como para tener una
programación efectiva de las demandas
que efectivamente pudieran cubrir un
espacio válido en el largo plazo. Los
centros fueron habilitados, pero sólo a
fines de ese año y el 2003 re inició la
identificación y registro sistemático del
Qhapaq Ñan, comenzando también la
evaluación de la región Vilcashuamán-
Pomaqocha para la instalación de un plan
piloto, cuya programación trienal con fines
evaluativos ha concluido igualmente el
2005, con el conjunto de estudios que
ahora están en proceso de elaboración y
publicación. Asimismo, se tiene previsto
iniciar el 2006 otro plan-piloto en la ruta
J auja - Pachacamac. Son planes que
incluyen la participación de otros
especialistas y componentes, como es la
de los arquitectos, urbanistas e
historiadores, que son igualmente parte del
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área que el INC tiene para el estudio,
registro y conservación de los bienes
posteriores al siglo XVI. Los planes-piloto
incluyen proyectos importantes de
participación ciudadana y deberán contar,
además, con estudios sobre las
posibilidades de su inserción en los planes
de desarrollo económico y social y, desde
luego, en los programas de desarrollo
turístico en marcha.
Este es el programa en marcha, donde
nos ha sido posible definir un espacio de
reflexión sobre lo que es el Perú y lo que
son sus conexiones estructurales con sus
vecinos países del área andina.
El mundo andino es un territorio
ubicado entre la banda ecuatorial del
planeta y la banda tropical de Capricornio.
Por esta causa, debiera ser un ambiente
cálido y húmedo, con desiertos en su
extremo sur y bosques como los de la
Amazonia. Pero no es así. Lo cruza una
cordillera alta y desigual, de norte a sur.
Eso, determina que aun en plena línea
equinoccial haya paisajes con nieves
permanentes, como las de los volcanes que
cruzan el Ecuador, o se combinen estepas
frías y sabanas abrigadas, donde debiera
haber bosques calurosos. Los desiertos al
sur de Lima, Huancayo, Huancavelica y
Ayacucho, igual que Machu Picchu, están
en la misma latitud que Salvador de Bahía,
en tanto que Brasilia y Goiânia están en la
misma banda que el Lago Titicaca y
Arequipa. En el frente oriental de
Suramérica, frente al Atlántico, los espacios
ecuatoriales y tropicales son extensos,
cálidos y constantes, hasta que cruzan la
línea del trópico meridional, donde se
inician las igualmente extensas estepas,
praderas y bosques del sur. En el frente
occidental es todo lo contrario: los paisajes
son múltiples, diversos e inconstantes. En
unas pocas horas se puede transitar por
desiertos, bosques húmedos y luego fríos,
para pasar a estepas y páramos fríos,
retomando quebradas secas y calurosas,
para luego cruzar espacios nevados y
volver a otro rango de diversidades.
Pero como la diversidad no tiene la
cualidad de la permanencia, y se hace
compleja por la inconstancia de sus
variaciones estacionales, desestabilizando
de manera aleatoria las regularidades del
paisaje y del clima, el mundo andino es un
tejido con muchos planos y aristas por
cuidar y manejar. En verdad, cada relicto
de paisaje propio, tiene sus propias reglas
y constantes, y cada piso de la cordillera
es parte de esa cadena de variaciones. Así,
no queda otra alternativa que la formación
de un mosaico de pueblos con costumbres
diversas, cuyo destino es convivir con las
diferencias, estableciendo una red de
comunicaciones que haga generosa la
variedad de los recursos y las costumbres,
convirtiendo los caminos en instrumentos
de vida y desarrollo y, su trazo, en medios
de unidad e integración.
Esa es la causa por la que los caminos
andinos no son simples caminos. No lo
fueron desde los añejos tiempos del
neolítico más temprano, donde tal vez
primaban las simples rutas hechas caminos
al andar, como ocurría con los pueblos de
todo el mundo -uniformes o diversos- que
requerían alguna forma de contacto. En
realidad, en el Segundo Milenio anterior a
nuestra era, ya hay vestigios de redes
camineras que iban más allá de las rutas
cotidianas entre caseríos o entre ellos y sus
fuentes de abastecimiento de bienes. En el
período Cupisnique, junto a los canales de
riego y los centros ceremoniales, los
arqueólogos han detectado restos de
caminos, que seguramente ya estaban
siendo configurados como redes de
intercambio de materia prima desde el
tercer milenio, cuando se inició la
habi l i taci ón de grandes centros
ceremoniales como el de Caral, en Supe.
Los caminos siguen la lógica del sistema
al que sirven y conectan los puntos que
dicho sistema requiere para existir y
avanzar. Por eso, las redes crecen o se
reducen según el ámbito de los
requerimientos de su tiempo. En el mundo
andino la vialidad articula las unidades
regionales y locales dentro de procesos de
desarrollo que avanzan según crecen las
poblaciones y las técnicas de apropiación
de los recursos, generando circuitos
uniformes de abastecimiento de bienes, que
configuran espacios que los arqueólogos
identifican con el nombre de "culturas" y
que, en muchos casos, corresponden a
proyectos sociales de carácter político
local, regional o multi-regional.
Las redes camineras crecen y se cuali-
fican según la magnitud y calidad de los
proyectos políticos y económicos a las
que ellas sirven. Es así como los más gran-
des proyectos camineros están asociados
a los igualmente ambiciosos proyectos
políticos o económicos de la historia
andina. Gracias a ellos, las redes locales
y regionales pueden ser articuladas y
mejoradas en sus servicios y formas,
para formar parte de sistemas viales
mayores.
Hasta donde sabemos, la primera red
caminera de gran magnitud en los andes
centrales, fue levantada a partir del siglo
VI de nuestra era, asociada a un proyecto
político ambicioso que tenía como centro
la ciudad de Wari, en Ayacucho. Desde
Wari estaba habilitada una vía -llamada
"Ñan" o "Nani" en quechua- que se dirigía
hacia el norte, el oeste, el este y el sur, por
rutas cuyos tramos están en proceso de
identificación. Hacia el norte pasaba por
la cuenca del río Huarpa, cruzando
Azángaro en Huanta, para subir por la
cuenca del Mantaro, pasando por Wari-
Willka para luego de cruzar la meseta de
J unín, llegar al Callejón de Huaylas, con
estaciones en Huaraz (Willka-Waín) y
Carhuaz (Honco-pampa). Luego de
remontar los altos del río Santa y cruzar
Huamachuco, con una central importante
en la ciudadela de Viracocha-pampa y
estaciones en Marka-Huamachuco, pasar
hacia la cuenca del Crisnejas y llegar hasta
el valle de Cajamarca, donde queda aun
una estación en Miraflores. En caminos tal
vez informales, llegaron los bienes Wari
hasta Chachapoyas y hay prueba de que
también llegaban a Piura.
En todo este extenso trayecto, de quizá
1000 km, muchos caminos laterales hacían
la conexión de este eje cordillerano con los
valles de la costa y el mar. Pero el más
importante era el camino que salía de Wari
hacia el occidente, dirigiéndose al Santuario
de Pachacamac que, sin duda, era la
segunda ciudad en importancia en aquella
época. Era, en cambio, complementario
algún camino que iba hacia las "montañas"
de las selvas del Apurímac, donde hay
vestigios Wari y donde, al parecer,
buscaron refugio -según la leyenda- los
descendientes de Wari luego de su perdida
guerra con los Incas del Cusco en tiempos
de la declinación de su poderío.
Pero, precisamente, el Cusco era el
destino principal del camino principal que
se dirigía desde Ayacucho hacia el sur.
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Luego de cruzar el río Pampas y pasar por
Pampachiri (Soras), ingresando por
Curawasi llegaba al Cusco, donde la
estación más importante estaba en
Pikillaqta, en la cuenca del Lucre. Desde
allí, el camino se dirigía a Urcos y San Pedro
de Cacha (Raqchi), en los límites con el
espacio que estaba bajo el dominio de
Tiwanaku, su contemporáneo y rival. Allí
concluía el "Qhapaq-ñan" de Wari en su ruta
al sureste. Pero otros ramales iban hacia el
oeste, hacia las tierras de Nasca, Arequipa
y Moquegua, pasando por Lucanas y las
punas de Ayacucho, donde se han
conservado los mejores vestigios de los
caminos de este tiempo. Mercaderes o
simples caminantes llevaron bienes Wari
hasta Tacna y Arica y hay, en el lago
Titicaca, algunas evidencias que hablan de
su presencia. Allí eran intrusos en tierra de
arus y urus.
Pero el proyecto Wari de unificación,
que se asentó sobre las redes camineras
de las teocracias de Moche, Recuay, Lima,
Nasca y otros desarrollos regionales, acabó
hacia el siglo X o tal vez XI-XII de nuestra
era, abriéndose un capítulo de nuevas
regionalidades, que constituyeron diversos
ámbitos de dominio local o regional, con
estados tan complejos y ricos como el de
los Chimú- Lambayeque de la costa norte,
que logró establecer un dominio de múltiples
valles a partir del siglo XIII.
No es sino hasta ese tiempo y tal vez
ya entrado el siglo XIV-XV, cuando un
nuevo proyecto de integración multiregional
se levantó desde el Cusco, formando el
famoso imperio Tawantinsuyu, que los
españoles llegaron a conocer en el siglo
XVI. Aquí la red caminera reinó y creció
significativamente. El Qhapaq-ñan (camino
principal) se prolongó por más de 500
kilómetros hacia el norte y casi 2000 al sur,
cubriendo los territorios íntegros de lo que
ahora es el Ecuador, llegando hasta los
Pastos en Colombia, y los pueblos de la
cordillera boliviana, argentina y chilena,
hasta la tierra de los Huarpes y Picunches
por el sur, y las de los Diaguitas por el Este.
Con eso se casi triplicó el ámbito de
articulación vial de los Andes. En ninguna
parte del mundo americano se había
logrado un proyecto integrador de tal
magnitud. Gracias a esta red, era posible
llegar desde cualquier parte de los Andes
hasta cualesquier parte de ellos, hacia el
norte, el sur, el este o el oeste; sólo era
cosa de subir a la cresta de la cordillera
más próxima, desde donde se podía
alcanzar todas las latitudes y longitudes de
este espacio inmenso y desigual.
Eso es lo que el Programa Qhapaq Ñan
se propone examinar, y en este informe se
presenta los alcances de la primera fase -
cuatrienal- de sus estudios. Durante estos
cuatro años se ha logrado recuperar
información de los cerca de 30,000 sitios
arqueológicos asociados a la red en sus
diversos períodos, dentro de los cuales se
incorporan los más de 4000 sitios nuevos
registrados como parte de los trabajos de
campo conducidos entre los años 2003 y
2005, en un área de recorrido que apenas
llega a cubrir el 35 % del área total de la
red caminera
E
Guadalupe Martínez
Coordinadora Técnica
del Proyecto Qhapaq Ñan
Presentación
campaña 2005
l Proyecto Integral Qhapaq
Ñan, se consti tuye en un
instrumento de desarrollo que
pretende impulsar las mejoras
en la calidad de vida de los pueblos del en-
torno del Qhapaq Ñan. Tiene como obje-
tivo principal la recuperación, salvaguarda
y puesta en uso social de la red vial del
Qhapaq Ñan y su entorno, en la búsqueda
de su revalorización como medio de desa-
rrollo social, ambiental, educativo y eco-
nómico de las poblaciones locales, fomen-
tando el uso racional del patrimonio cultu-
ral y natural, así como el conocimiento y
fortalecimiento de nuestra identidad histó-
rica como región andina.
Este proyecto parte de la necesidad de
conocer el objeto de estudio desde un en-
foque integral, esto es, iniciar el reconoci-
miento no sólo del camino y los sitios ar-
queológicos asociados, sino también se
precisa tomar conocimiento del contexto
arqueológico y del entorno social y territo-
rial que atraviesa. En esta primera etapa
del proyecto, estas investigaciones se rea-
lizaron de manera extensiva.
Por ello, durante la campaña 2002-
2003 se iniciaron las líneas de investigación
en arqueología, etnografía y museología y
en la campaña 2004 se incorporaron las
líneas de investigación geográfica y de
arquitectura colonial y republicana. En
paralelo, se iniciaron en el 2004 acciones
ligadas a la prevención y defensa del
patrimonio y a la promoción y difusión,
ambas transversales al resto de
componentes. Esta organización garantiza
el enfoque multidisciplinario a partir de las
líneas de investigación mencionadas, lo cual
está directamente ligado con el objetivo
principal del proyecto y el propio objeto
de estudio.
Durante la campaña 2003 y 2004 se
inició el levantamiento de información ar-
queológica a lo largo de los caminos incas.
Sus resultados están arrojando cifras con-
siderables: a la fecha hay 10 757 km de
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camino registrados por los arqueólogos, 8
066 km correponden al camino identifica-
do y 2 690 km al tramo reconocido sólo
en su trazo. Esta cifra permite establecer
proyecciones en cuanto a la dimensión fí-
sica del Qhapaq Ñan. Según Hyslop
(1992), el camino inca comprendería 23
000 km para toda la región andina, hoy se
piensa que aproximadamente hay 20
000 km sólo en el Perú y que para el con-
junto de la región andina la cifra podría lle-
gar a 55 000 km. A su vez, se han registra-
do 1 691 sitios arqueológicos asociados al
camino. Los resultados de la información
de campo de la campaña 2003 y 2004 es-
tán procesados y se cuenta actualmente con
una base de datos arqueológica depurada
y con una serie de publicaciones en forma-
to digital que ponen a disposición del pú-
blico los resultados de este trabajo.
A lo largo de este recorrido, la
i denti fi caci ón se real i zó baj o una
metodología de trabajo que priorizaba el
reconocimiento extensivo y lineal a lo largo
del camino. Durante la campaña 2005 se
consideró que a partir de los datos
obtenidos se iniciara el inventario a nivel
nacional del camino y los sitios
arqueológicos asociados, bajo una
metodología de trabajo que prioriza la
cobertura integral del territorio y una
investigación más intensiva, a fin de
consolidar el inventario y catastro nacional
del Qhapaq Ñan y los sitios arqueológicos
asociados. En cada región, se combina la
investigación sobre la información
preexi stente -catál ogos, catastros,
investigaciones específicas- con el trabajo
de campo. Los resultados son altamente
positivos: 25 406 sitios arqueológicos, de
los cuales, 2 092 no tenían un registro
previo.
Las dimensiones espaciales del Qhapaq
Ñan obligaron a establecer selecciones mi-
nuciosas para desarrollar el reconocimien-
to de información etnográfica y geográfica
en espacios más concretos, tomando en
cuenta la importancia arqueológica, la in-
formación existente, las condiciones de po-
breza de los territorios recorridos y la di-
versidad geográfica.
El levantamiento de información
etnográfica está generando información
cuantitativa y cualitativa sobre el ordena-
miento social y cultural y creará una base
de datos informativa sobre las poblaciones
involucradas en los territorios del Qhapaq
Ñan . La información cuantitativa y cualita-
tiva de estas poblaciones se organiza en tres
partes: las condiciones socio-económicas,
las formas y capacidades de organización
y participación social y el registro de las ma-
nifestaciones culturales vigentes. Abordar
estos temas favorecerá poner en relación a
las comunidades con su patrimonio cultural
en una propuesta de gestión social colecti-
va de estos recursos. A su vez, la revisión y
compilación bibliográfica de los trabajos de
etnografía no sólo permitirá complementar
la información recogida en campo de los
aspectos mencionados anteriormente, sino
que también permitirá desarrollar una uni-
dad documental que ya se viene
implementando. El trabajo de campo se ha
desarrollado a lo largo de las cuatro
macrorregiones con más de 500 centros
poblados registrados en sus especificidades
culturales y en sus formas de organización
social actual.
El análisis geográfico cubre un impor-
tante ámbito de la cultura; resulta necesa-
rio para contextualizar el patrimonio, pero
sobre todo permite vincular el patrimonio
con las necesidades y las decisiones del
presente, las cuales tienen su reflejo en la
organización y gestión del territorio actual.
La selección de los recorridos de re-
conocimiento del entorno territorial del
Qhapaq Ñan pretende mostrar la elevada
importancia del Gran Camino de la Sierra
que recorre longitudinalmente la Cordille-
ra Andina, así como la diversidad geográ-
fica que estaba integrada a partir de este
camino longitudinal y los caminos trans-
versales que generaban una tupida malla
sobre el territorio.
Se abordaron aspectos geográficos
básicos cuyos resultados están alimentan-
do la base de datos: el medio natural (el
relieve, la hidrografía, las características
de la flora y la fauna local), la red de cen-
tros poblados actual y su comunicación a
partir de las infraestructuras -incluida la red
vial del Qhapaq Ñan-, las actividades eco-
nómicas y los usos y aprovechamientos
actuales. Resultaba absolutamente impres-
cindible comparar la red vial del Qhapaq
Ñan y la red vial actual y su resultante en
las formas actuales de la organización del
territorio.
El componente museológico concluyó
el "Plan museológico de la red de museos
del Qhapaq Ñan". Los museos de esta red
deben contribuir a resaltar e integrar las
singularidades culturales de los territorios
del Qhapaq Ñan. La red se materializa en
un sistema articulado de museos de dis-
tintos niveles en el que se relacione las his-
torias locales y regionales con la historia
nacional: los museos de primer orden (co-
bertura nacional e internacional: el
Tawantinsuyu y Pachacamac), de segun-
do orden (cobertura regional, en concor-
dancia a la estructura territorial y étnica
del siglo XV), museos de tercer orden
(museos de sitio o centros de información),
museos temáticos y musealización o señali-
zación de las rutas incas.
En paralelo, desde el 2004 avanza el
Proyecto Piloto Vilcashuamán, Ayacucho,
proyecto a cinco años, donde se pretende,
a partir de una metodología participativa,
que las investigaciones especializadas en los
diferentes aspectos del patrimonio aporten
una visión integral de los recursos patrimo-
niales en su contexto territorial y socio-eco-
nómico actual. Esto permitirá iniciar pro-
gramas de desarrollo a partir de la vincula-
ción de la población con su patrimonio y el
involucramiento de otros sectores que pue-
den contribuir a reforzar al patrimonio como
eje para superar las condiciones de pobre-
za de esta población.
A la fecha se tienen muy avanzadas las
investigaciones. La investigación arqueoló-
gica se focaliza en la arquitectura
prehispánica del centro poblado de
Vilcashuamán y de Pomaqocha para res-
catar información sobre el pasado referen-
te a los modos de vida, el aprovechamien-
to de los recursos y las relaciones
sociopolíticas. Las investigaciones en pa-
trimonio colonial y republicano están
focalizadas en el registro y calificación del
centro poblado de Vilcashuamán. Ello su-
pone la evaluación y calificación de los
inmuebles a fin de tomar las medidas nece-
sarias para su adecuada conservación. Las
investigaciones etnográficas se centran en
la realidad sociocultural de las comunida-
des, su singularidad, relaciones internas y
relaciones con su patrimonio. Ello permite
evaluar las capacidades de gestión local
para liderar propuestas de desarrollo. La
investigación geográfica se centra en el aná-
lisis territorial y los estudios de paisaje del
ámbito del proyecto, a fin de coadyuvar en
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la comprensión integral del territorio des-
de un enfoque patrimonial y en el plantea-
miento de lineamientos generales para la
gestión del territorio.
Los diagnósticos sectoriales están con-
cluidos y se entra a una etapa de integra-
ción y evaluación de los avances para ini-
ciar en el 2006 el Plan de Manejo del Com-
plejo Monumental Vilcashuamán-
Pomaqocha, con el fin de orientar las in-
tervenciones en patrimonio y fomentar la
intervención desde otros sectores en pro-
puestas de desarrollo articuladas a la pre-
servación, conservación y puesta en uso
social del patrimonio natural y cultural.
Complementando este proyecto piloto, el
"Plan museológico de la red de museos del
Qhapaq Ñan", considera a Vilcashuamán
como sede de un museo regional, dada su
importancia histórica, los vestigios patrimo-
niales y los niveles de pobreza actuales.
Acompañando los esfuerzos en las in-
vestigaciones precedentes se desarrollan
acciones de prevención y defensa del pa-
trimonio histórico cuyo objetivo es la ca-
pacitación y sensibilización de las pobla-
ciones locales en el cuidado y protección
del patrimonio y la necesidad de su defen-
sa como parte de su identidad cultural como
pueblo, pero también como herramienta
para el desarrollo local y regional.
Desde el 2004, se inició un programa
de publicaciones como parte inherente a un
proyecto donde la importancia de las in-
vestigaciones es el pilar para avanzar en la
consolidación del patrimonio en la línea de
los programas de desarrollo. Han salido a
la luz las investigaciones en arqueología,
geografía y etnografía con los resultados de
las campañas 2002, 2003 y 2004, tanto en
versión digital como en impreso. El objeti-
vo es poner a disposición de los investiga-
dores en la materia y del público interesa-
do, los resultados de un arduo trabajo, no
exento de aj ustes conceptual es y
metodológicos. Esta información está a ni-
vel de datos brutos y constituye la infor-
mación base para iniciar investigaciones a
profundidad y proyectos de desarrollo en
los diferentes espacios comprometidos por
el Qhapaq Ñan.
El conjunto de estas investigaciones
especializadas y de los programas de de-
fensa y promoción del patrimonio jugarán
un papel importante en la reconstrucción
de los valores ligados al patrimonio cultu-
ral y fomentarán las identidades culturales
en las que subyace un claro contenido te-
rritorial. La cultura se liga y se reconoce en
un territorio en el que se conjuga necesa-
riamente naturaleza, historia y cultura, cons-
tituyéndose en un referente para las pobla-
ciones que lo ocupan.
El proyecto crece según lo previsto y
nos lleva a nuevos retos, es decir, cómo
nos preparamos para recibir, organizar y
sistematizar la información cada vez mayor
de este proyecto en una perspectiva regio-
nal con criterios, metodologías y sistemas
operativos compartidos.
Este es el inicio de un trabajo de largo
aliento, en el que esta primera etapa resul-
ta necesaria para dar paso a cualquier in-
tervención en el patrimonio; aporta los con-
tenidos para articular proyectos de desa-
rrollo a lo largo del territorio nacional a
partir del conocimiento de las característi-
cas, condiciones y potencial de nuestros
recursos patrimoniales. Estos proyectos
apuntan a dar curso a programas de edu-
cación orientados al fortalecimiento del vín-
culo entre la población y su patrimonio y a
mejorar la base económica de las pobla-
ciones locales mediante propuestas susten-
tadas en las características del patrimonio,
que permitan recuperar las formas de uso
y aprovechamiento tradicional, mejorar los
intercambios locales y regionales y arti-
cular proyectos turísticos, entre otros. Es
decir, en el patrimonio y la lectura de
nuestra historia se podrán encontrar so-
luciones que conjuguen las potencialida-
des y limitaciones territoriales con las as-
piraciones sociales, para planificar las in-
tervenciones futuras en los ámbitos del
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Componente Arqueológico
Alejandra Figueroa
Directora de Arqueología
1. PRESENTACIÓN
Desde el inicio del Proyecto Integral
Qhapaq Ñan, el componente arqueológico
tiene una posición fundamental en el mismo,
ya que es a partir de los testimonios de las
sociedades prehispánicas en general y de la
sociedad Inca en particular que se gesta la
idea de generar un proyecto de desarrollo a
través de la apropiación y el uso social del
patrimonio arqueológico.
El Perú es un país con una gran cantidad
y variedad de evidencias arqueológicas, hue-
llas deuna intensa ocupación del territorio por
más de diez mil años. Este conjunto de evi-
dencias procedentes de diversas épocas y
repartidas en las diversas regiones, le dan
forma a un territorio culturalmente modifica-
do en gran parte. No es lo mismo entender
un espacio natural, o un espacio con una sola
ocupación humana, que entender un espacio
que ha sido constantemente modificado y
adaptado a las necesidades de las diversas
sociedades.
Es en vista del progresivo entendimiento
de estas circunstancias que el manejo de la
parte arqueológica del Proyecto Integral
Qhapaq Ñan ha variado a través de los años.
En las primeras campañas, resultaba funda-
mental conocer la extensión dela red vial Inca
conservada y los sitios directamente asocia-
dos a ella, por lo que la estrategia fue diseña-
da en relación a la prospección y registro de
las rutas del eje principal de Qhapaq Ñan.
Posteriormente, se amplió esta estrategia para
incluir las rutas secundarias y los sitios ar-
queológicos asociados a las mismas.
2. OBJETIVOS DE LA CAMPAÑA 2005
Dentro del componente arqueológico
se ha establecido una mecánica de trabajo
coordinada con la Dirección de Arqueolo-
gía, a través del establecimiento de objeti-
vos comunes.
Uno de estos objetivos es el inventario
general de sitios arqueológicos del Perú, ya
que una de las carencias más importantes del
Estado como ente tutelar del patrimonio es la
falta de un listado general de sitios. Aun hoy,
nadie puede precisar con exactitud el núme-
ro y la ubicación de todos los sitios arqueo-
lógicos del Perú, a pesar de varias décadas
de investigaciones arqueológicas en todo el
territorio nacional.
La información del inventario constituye
la base sobre la cual se podrán proponer
políticas culturales queincluyan la diversidad
y cantidad de las evidencias arqueológicas
de nuestro territorio en la formulación de pla-
nes de desarrollo, a través del uso racional
del patrimonio cultural. También permitirán
prevenir los impactos al patrimonio arqueo-
lógico durante la ejecución de obras de in-
fraestructura y el desarrollo de actividades
extractivas, entre otros.
Nuestro trabajo durante la campaña del
2005 en relación a este inventario se ha apo-
yado en los datos previamente existentes.
A lo largo de los años, diversos investiga-
dores han realizado esfuerzos por elaborar
catastros e inventarios de las diversas re-
giones del Perú. El incremento de los pro-
yectos de evaluación arqueológica (llama-
dos de impacto ambiental) y de investiga-
ciones sobre sitios arqueológicos también
proporciona una base sobre la cual traba-
jar. El principal problema que hemos enfren-
tado es la falta de un ordenamiento siste-
mático de la enorme cantidad de informa-
ción existente, tarea que se complica dado
que los datos se encuentran dispersos y en
ocasiones fragmentados, además de estar
en constante crecimiento debido al conti-
nuo desarrollo de proyectos.
Vista del camino
prehispánico entre
Huinsococha y
Sinchimarca, Yauyos
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En este contexto, el Proyecto Integral
Qhapaq Ñan ha definido, desde campañas
anteriores, objetivos similares a los que se
plantean líneas arriba. El trabajo de registro
de los caminos Incas y los asentamientos aso-
ciados ha marcado la pauta para el entendi-
miento de nuestro territorio como un espacio
culturalmente modificado, adaptado a las ne-
cesidades de las sociedades humanas. Es por
ello que la ampliación de los trabajos de re-
gistro en el marco del Qhapaq Ñan busca
proveer una visión integradora de nuestro te-
rritorio, donde las soluciones a los desafíos
planteados por el espacio geográfico que nos
acoge no vienen de la nada, sino son pro-
ducto de múltiples y diversas experiencias
previas.
Otro de los objetivos planteados para el
2005 fue el ordenamiento de la información
recopilada por las campañas previas del Pro-
yecto Qhapaq Ñan, con miras a su publica-
ción, a fin de hacer que la información inédita
esté al alcance de los investigadores interesa-
dos y del público en general. El formato de
publicación planteado, debido a la gran canti-
dad de información existente, es un conjunto
de discos de datos, complementado con un
resumen impreso delos resultados delas cam-
pañas 2003-2004 del componente arqueoló-
gico. Este trabajo se ha desarrollado gracias
al aporte del equipo base, en constante coor-
dinación y colaboración de la Dirección Ge-
neral de Promoción y Difusión del INC.
Otro de los objetivos de trabajo progra-
mados para el 2005 se relaciona con la con-
tinuación de los trabajos de investigación ar-
queológica relacionados con el Proyecto Pi-
loto Vilcashuamán. Las excavaciones plan-
teadas durante este año tuvieron como obje-
tivo determinar la existencia y estado de con-
servación de las evidencias arqueológicas de
los sectores A y D del Complejo Arqueoló-
gico Vilcashuamán, ubicados en el centro
poblado actual, a fin de obtener datos que
sean útiles para plantear el plan de manejo
del sitio. Otra de las intervenciones planifica-
das dentro del proyecto piloto fue la excava-
ción y conservación preventiva de un sector
del Complejo Arqueológico Pomaqocha, ubi-
cado en Vischongo, y que presenta una clara
relación con Vilcashuamán através deun seg-
mento de camino que une ambos
asentamientos.
3. METODOLOGÍA DE TRABAJO
En formapaulatinay gracias alos trabajos
de campo, se generó la idea que los Incas
conocieron un espacio previamente
modificado por otras sociedades, en vez de
un espacio virgen sobre el cual pudieran
diseñar, prácticamentedelanada, los caminos
como sistemas decomunicación eintegración
política, económica y social de los pueblos.
Aun cuando hoy esta afirmación puede
parecer obvia, es frecuente, incluso en nuestra
sociedad, no observar cuánto de nosotros
mismos y de nuestra organización como
sociedad es producto de experiencias
anteriores y del legado de nuestros
antepasados.
Por ello, ya desde el 2004 se vislumbraba
la necesidad de ampliar el ámbito de acción
de los equipos de arqueólogos, con la
intención de cubrir la mayor parte del
territorio, logrando así tener una visión del
espacio más parecida a la visión que tuvieron
los incas en su momento. Esto nos permitiría
entender la materia prima sobre la que se
generó la integración de los testimonios de
sociedades pasadas dentro de un nuevo
ordenamiento territorial y político.
Este hecho se observa desde el informe
balance del 2004 del Proyecto Qhapaq Ñan,
donde Lumbreras señalaba que "se ha
aprendido, entre otras cosas, que sin
fechar los caminos y sus anexos (…) la
información sobre el Qhapaq Ñan se
empobrece notablemente, pues,
ciertamente, la mayor parte de los
caminos no fueron obra directa de los
Incas en el siglo XV, sino que les
precedieron en varios siglos (…). Queda
pues, claro, que el "camino Inca" es más
bien un estupendo proyecto político de
integración trans-regional que una
maravillosa obra de ingeniería. Pero eso
no lo podremos saber si no se asume que
su estudio debe ser diacrónico (…)".
En el caso de los asentamientos incas,
podemos considerar que éstos fueron
planificados como parte del diseño del
"proyecto político" al que hace referencia
Lumbreras; el caso de los asentamientos
precedentes es distinto, ya que éstos son las
bases sobre las cuales se asienta el sistema
Inca, incorporando maneras distintas de
adaptación cultural a su plan de integración.
Es por ello que no podemos entender a
cabalidad el sistema inca sin entender a
quiénes estaba dirigido y con quiénes debía
interactuar, y para ello debemos entender los
asentamientos preexistentes que fueron
incorporados al proyecto inca.
Base de puente de origen prehispánico en
Chicchica, Yauyos
Esto motivó que dentro de las activida-
des del 2005 se haya priorizado la
implementación de una metodología de tra-
bajo diacrónica y extensiva, que contribuya
a darle al estudio del sistema vial inca pro-
fundidad en la comprensión del espacio
culturalmentemodificado. Si entendemos los
caminos como vías de comunicación a la vez
que herramientas de integración y desarro-
llo, vemos que es de vital importancia enten-
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der también los asentamientos relacionados
a esta red de caminos, como partes integran-
tes de un sistema.
El Informe Balance del 2004 también
mencionaba las dificultades que se habían
encontrado en el desarrollo del proyecto,
principalmente en el desarrollo del trabajo de
campo. Como en toda actividad a gran es-
cala, se hallaron algunas deficiencias en el
curso de los trabajos; en el 2005 hemos tra-
bajado activamente en la resolución de estas
dificultades.
Ya desde campañas anteriores, la distin-
ta formación técnica y académica de los pro-
fesionales que ejecutan los trabajos de cam-
po del componente arqueológico generó re-
sultados desiguales. Durante el 2005 se ha
buscado mejorar esta situación mediante la
organización de un taller de actualización y
capacitación técnica, teórica y metodológica,
el mismo que se celebró en el mes de mayo,
con la asistencia de los equipos de trabajo
de campo a nivel nacional. En este taller se
fomentó el intercambio de opiniones y pre-
guntas acerca de la metodología de trabajo,
tanto con personal de la institución como con
personal invitado de universidades e institu-
ciones privadas dedicadas a la investigación
científica. Asimismo, se generaron guías de
trabajo de campo y fichas de registro unifor-
mes, las mismas que fueron presentadas a los
equipos de todas las regiones como parte de
la capacitación.
El objetivo de este taller fue proveer a
los arqueólogos participantes (pertenecien-
tes al Proyecto Qhapaq Ñan y a las áreas
técnicas del INC) con las herramientas teóri-
cas y prácticas que permitan realizar a
cabalidad las labores de investigación plan-
teadas en los objetivos del 2005. En una pri-
mera parte se buscó actualizar los conoci-
mientos teóricos (actualización de conceptos
y definición de tareas de investigación) y
prácticos (uso de fotos aéreas, GPS, foto-
grafía aplicada a la arqueología, manejo e in-
terpretación de mapas y planos). La segunda
parte de este taller contó con la presencia de
varios profesionales de reconocida trayecto-
ria, que presentaron ponencias sobre sus ex-
periencias de trabajo, para ser contrasta-
das con los conceptos teóricos presentados
durante la primera parte del mismo. Asimis-
mo, se administraron evaluaciones a los par-
ticipantes, destinadas a verificar los conoci-
mientos previos y la comprensión de los te-
mas expuestos.
Dos de los aportes más importantes de
este taller han sido uniformizar los criterios
para el trabajo de campo y el establecimien-
to de una fluida comunicación entre el perso-
nal de base y los equipos de campo. Los re-
sultados de los trabajos de campo fueron al-
canzados por cada equipo en informes preli-
minares, los mismos que fueron revisados y
corregidos, de ser el caso, logrando un cons-
tante intercambio de opiniones con los su-
pervisores. Esta retro alimentación ha permi-
tido que el presente año se haya logrado ge-
nerar mayor uniformidad en los datos entre-
gados, lo que facilita enormemente el proce-
samiento de la información.
En muchos aspectos, la metodología de
trabajo del 2005 ha mantenido la línea de tra-
bajo marcada por las campañas anteriores.
El territorio nacional se había dividido, desde
el 2003, en cuatro macrorregiones, cada una
a cargo de un coordinador, con la intención
de hacer más ágil la comunicación entre los
equipos de campo y el personal de base del
componente arqueológico. Los encargados
de cada macrorregión realizaban las coordi-
naciones directas con los equipos de su zona,
además de monitorear el trabajo de campo,
revisar la información conforme se va gene-
rando y hacer las coordinaciones necesarias
con el personal de base del INC.
Esta interacción constante entre los equi-
pos de campo y los coordinadores de cada
macrorregión tiene otro alcance importan-
te, ya que representa la implementación ini-
cial del régimen de evaluaciones planteado
por Lumbreras en el Informe Balance del
2004. Como resultado, cada coordinador
macrorregional ha preparado un informe
individualizado del rendimiento de los pro-
fesionales participantes del proyecto, lo que
permite elevar los niveles de exigencia a
cada uno de ellos, generando información
de mejor calidad y mayor potencial para la
investigación.
Vista frontal del muro de contención del Acueducto de Pillancuy,
de origen prehispánico, Huamalíes, Huánuco
Tumbes, Piura, Lambayeque, Cajamarca, Amazonas, San
Martín, Loreto, LaLibertad
Coordinador: Lic. Elena Goycochea Díaz
Macrorregión Norte
Macrorregión Centro
Macrorregión Centro Sur
Macrorregión Sur
MACRORREGION DEPARTAMENTOS
Ancash, Huánuco, Pasco, J unín, Lima, Ucayali
Coordinador: Lic. Alejandra Figueroa Flores
Ica, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac
Coordinador: Lic. Berenice Quintana Olivencia
COMPONENTE ARQUEOLOGÍA: MACRORREGIONES
Arequipa, Moquegua, Tacna, Puno, MadredeDios
Coordinador: Lic. Mario Ruales Moreno
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También desde el 2005 se implementó un
sistema de evaluación de méritos para los
currículos de los postulantes, otorgando
puntajes por logros académicos y científicos,
de manera similar a las evaluaciones hechas
en otras instituciones públicas y privadas.
Estas medidas nos permiten mejorar el cuer-
po técnico al servicio del patrimonio cultural,
creando un equipo sólido y en permanente
actualización.
Otra de las innovaciones del 2005 ha
sido la participación, por primera vez, de
arqueólogos de otros países vinculados con
el Qhapaq Ñan, en un esfuerzo por restau-
rar l os ví ncul os exi stentes en el
Tawantinsuyu entre los diversos pueblos de
Sudamérica. Merced a las gestiones de la
Dirección Nacional y la Secretaría de Re-
laciones Interinstitucionales y Cooperación
Técnica Internacional del INC, se contó
con la presencia de dos arqueólogos de la
República Argentina, quienes participaron
como asistentes en los trabajos de campo
realizados en J unín y Arequipa durante el
mes de octubre. Esta positiva experiencia
permitió la comparación de sistemas de
registro, además de ampliar nuestro cono-
cimiento de la red vial inca. Se ha progra-
mado, para el 2006, la ampliación de esta
iniciativa, incluyendo la participación de
otros países.
3.1. Los trabajos de campo
Para conseguir los objetivos propuestos,
la metodología de trabajo implementada du-
rante el 2005 se ha basado en la prospec-
ción sistemática sin recolección de materia-
les. Dado que la sede regional del INC en
Cusco es una unidad ejecutora del proyecto
Qhapaq Ñan, el ámbito de nuestro trabajo
durante el 2005 ha sido el territorio nacional
con excepción de la mencionada región.
El trabajo del 2005 fue planteado por el
componente arqueológico como la primera
etapa de un trabajo de más largo aliento, con-
siderando la extensión del territorio nacional
y la riqueza cultural de nuestro país. Asimis-
mo, se debe tomar en cuenta que no todas
las regiones cuentan con información seme-
jante, ya que a lo largo de los años se han
desarrollado investigaciones más intensas en
algunas zonas. Por ello, el desarrollo de las
tareas de campo se planteó como sigue:
1) 1era etapa: actividades preliminares
2) 2da etapa: actividades permanentes
3) 3era etapa: publicación
Como en las campañas anteriores, una
de las prioridades del proyecto es estable-
cer las relaciones entre los asentamientos
Incas y preexistentes y el camino. No sólo
se registran las evidencias en sí mismas,
si no que se busca integrar los sitios ar-
queológicos con el medio ambiente y con
otros testimonios de ocupación cultural,
tales como los caminos, en un esfuerzo por
entender la racionalidad de nuestros ante-
pasados.
Dentro de la primera etapa de los tra-
bajos del 2005 se realizó una convocato-
ria a nivel nacional para cubrir las plazas
de los equipos de campo. La información
remitida por los postulantes fue evaluada
con el sistema de evaluación de méritos
mencionado líneas arriba, logrando selec-
cionar a cincuenta y cinco arqueólogos para
ser los integrantes de los equipos de cam-
po de entre más de doscientos ochenta
postulantes. También se elaboraron los
formatos de fichas de trabajo (ficha com-
pendio de sitios arqueológicos, ficha de
registro de sitios, ficha de información bi-
bliográfica) para ser utilizadas en la etapa
de trabajo de campo.
La segunda etapa tiene varios aspectos,
ya que se relaciona directamente con la eje-
cución de los trabajos de campo. En primer
lugar, se busca acopiar la información previa
existente, publicada o inédita, sobre la zona
de trabajo propuesta; se consideró funda-
mental la presencia de asentamientos Incas y
la red vial y se incluyeron los asentamientos
anteriores, a fin de contar con un panorama
integral de la ocupación humana en el terri-
torio. En base a esta información se progra-
maron las salidas de campo, en base a obje-
tivos específicos de cada zona y de acuerdo
a las necesidades identificadas durante la re-
colección de la información preexistente.
Así, durante la campaña 2005 se ha con-
tado con el apoyo de cincuenta y cinco
arqueólogos, repartidos en 32 equipos de
registro. Las tareas de estos equipos han
consistido inicialmente en la revisión biblio-
gráfica de los datos correspondientes a su
zona de trabajo, elaborando resúmenes de
los datos existentes y proponiendo hipótesis
de investigación en base a la información re-
cogida. En general, para la realización del tra-
bajo de campo se priorizaron las zonas de
trabajo en base a la poca existencia de infor-
mación previa para estas zonas, con la inten-
ción de recuperar datos que no estuvieran
previamente registrados. Durante las salidas
de trabajo de campo se realizó el registro de
los sitios arqueológicos y caminos identifica-
dos, de la época Inca y de épocas anterio-
res, con la finalidad de obtener una visión in-
tegral de la ocupación de éstas. En algunas
zonas, donde existía abundante información
previa, se revisitaron los sitios, con la finali-
dad de verificar su estado de conservación y
recoger datos que nos permitan establecer
las relaciones de los asentamientos con los
caminos y las otras partes del sistema.
Graneros del sitio arqueológico de Selmin, Huamalíes, Huánuco
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Al término de cada una de las salidas de
campo, los equipos remitieron informes preli-
minares dela información registrada, los mis-
mos quefueron revisados y corregidos por los
coordinadores, en base a las hipótesis de tra-
bajo presentadas antes del inicio de los traba-
jos de campo por cada uno de los equipos
participantes. Finalmente, cadaequipo presen-
tó un informe final de los trabajos ejecutados,
que incluye las sugerencias y modificaciones
planteadas a lo largo de todo el año. Por ello,
estos informes finales constituyen una base
sobre la cual trabajar, con relativa celeridad,
la tercera etapa planteada líneas arriba.
Vista frontal de estructura funeraria previa
a la época Inca, Huamalíes, Huánuco
Andenes de Carania,
Yauyos, aún en utilización
por la comunidad
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La tercera etapa de trabajo se basa en la
necesidad de difundir los resultados de los
trabajos de investigación, para que los datos
recuperados estén al servicio de la sociedad
y puedan ser usados en la planificación de
nuestro desarrollo. Actualmente, se están re-
visando los datos y la redacción de los infor-
mes finales entregados, con miras a publicar-
los a la brevedad. Esta publicación está plan-
teada como la publicación de la información
primaria sobre nuestros sitios arqueológicos,
registrada gracias al esfuerzo del Estado pe-
ruano a través del Proyecto Integral Qhapaq
Ñan y el Instituto Nacional de Cultura. So-
bre la base de esta información, esperamos
que se planteen nuevas interrogantes y nue-
vos programas de desarrollo apoyados en el
uso racional de nuestro patrimonio arqueo-
lógico, y que a la larga se generen publica-
ciones con mayor profundidad científica.
Esta campaña ha representado para el
componente arqueológico un aumento
significativo de las tareas encargadas, más
equipos de trabajo en el campo y un ma-
yor volumen de información por procesar.
Sin embargo, podemos considerar que el
balance de los trabajos ha sido positivo,
ya que en base a los resultados del mismo
tenemos una idea más clara de la magni-
tud de las evidencias arqueológicas en nues-
tro país.
Se presenta un cuadro resumen de la
información registrada durante el 2005 por
los equipos de campo en las cuatro
macrorregiones (Norte, Centro, Centro
Sur y Sur), indicando los resultados preli-
minares presentados por los equipos de
trabajo a través de los informes finales men-
cionados líneas arriba.
Estructura Inca en el sitio arqueoló-
gico Sinchipampa, Canta
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mapa A3
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La información proviene de dos fuentes,
unabibliográficay otraderecolección directa,
mediante la realización de trabajos de campo.
Se ha elaborado un cuadro general que
presenta los resultados de ambas tareas. El
mayor avanceconsisteen el registro deun total
demás de27 000 sitios arqueológicos durante
el desarrollo del programa, según detalle:
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Si bien la información resultante se en-
cuentra en proceso actualmente, es posi-
ble adelantar que los resultados han sido
en muchos casos sorprendentes. La diver-
sidad, cantidad y estado de conservación
de algunos sitios identificados por primera
vez son impresionantes, dando una idea más
amplia del enorme potencial arqueológico
del Perú.
En el curso de este año también ha sido
posible identificar hasta qué punto la destruc-
ción de sitios arqueológicos es una dolorosa
realidad cotidiana en muchos lugares, sea por
desconocimiento o por negligencia de la po-
blación y las autoridades. El conocer esta
realidad con más detalle permitirá la elabo-
ración de propuestas educativas en coordi-
nación con las áreas especializadas de la ins-
titución, que permitan frenar la destrucción
de nuestro patrimonio arqueológico y con-
tribuyan a la creación de una conciencia ciu-
dadana en relación a éste.
Aunque la ejecución de trabajos de cam-
po estuvo concentrada en los equipos de re-
gistro diacrónico y extensivo de los sitios ar-
queológicos incas y preexistentes, también se
realizaron otro tipo de trabajos, con mayor
profundidad, en el marco del Proyecto Pilo-
to Vilcashuamán.
Durante el 2005, el componente arqueo-
lógico del Proyecto Piloto Vilcashuamán se
ha concentrado en el análisis del material de
excavación, principalmente cerámica, recu-
perado en la temporada 2004 y en las
Sitio arqueológico Huamanmarca, Yauyos, con
estructuras de la época Inca
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excavaciones en los sectores A y D del Com-
plejo Arqueológico Vilcashuamán, con miras
a establecer la extensión de las estructuras
prehispánicas y el estado de conservación de
las evidencias. Es importante resaltar que los
trabajos de campo se llevan a cabo con el
apoyo de las comunidades de Vilcashuamán
y Vischongo, en mérito a un convenio de co-
operación suscrito entre éstas y el INC.
Asimismo, se realizó el levantamiento
planimétrico y excavación en el sector D
del Complejo Arqueológico Pomaqocha,
con el objetivo de intervenir en las estruc-
turas con miras a mejorar su estado de
conservación. Las tareas de análisis del
material de la temporada 2005 y de elabo-
ración del informe final de los trabajos se
encuentran en desarrollo, a cargo del equi-
po del Proyecto de Investigación Arqueo-
lógica Vilcashuamán con el apoyo del equi-
po de la Subdirección de Investigaciones y
Catastro.
Parael 2006, sehaplanificado el procesa-
miento dela información recuperada durante
las temporadas de campo ya ejecutadas en
Vilcashuamán, con miras asu publicación.
3.2. Publicaciones
En base a los datos existentes de las cam-
pañas anteriores, se generó una propuesta de
publicación destinada al público en general,
con la intención de difundir ampliamente los
datos registrados por el Proyecto Qhapaq
Ñan desde sus inicios. Dado que la informa-
ción recogida por los equipos de campo pre-
sentaba una diversidad de estilos, producto
de la distinta formación profesional de los in-
tegrantes, fue necesario sistematizarla y ge-
nerar un formato uniforme para las cuatro
macrorregiones. Asimismo, seseleccionaron
las fotografías más significativas para ser in-
cluidas en lapublicación, delas más de25 000
fotografías tomadas durante los trabajos de
campo desarrollados entre el 2002 y el 2004.
Vista de Uquira, asentamiento inca ubicado en el valle de Cañete
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Este trabajo fue desarrollado por el per-
sonal de la Subdirección de Investigación y
Catastro, en estrecha coordinación con la
Dirección General de Promoción y Difusión
Cultural del INC, generando como resulta-
do final un disco de datos por cada
macrorregión, que contiene los trabajos de
las temporadas 2003 y 2004. Estos discos
serán próximamente presentados por el INC
junto con otras publicaciones relacionadas
al Proyecto Qhapaq Ñan.
4. Proyección de los trabajos para
el 2006
En base a los resultados de la campaña
2005, se está elaborando una propuesta de
trabajo a largo plazo, que se basa en la
importancia de contar con un mapa
arqueológico del Perú, que contemple los
caminos incas y los sitios asociados a ellos.
Dentro de este plan a largo plazo se incluyen
Vista de Viracochapampa, asentamiento ubicado
cerca de Huamachuco, La Libertad
tareas de delimitación de los sitios,
saneamiento físico legal, investigación,
publicación y difusión de la información
existente y elaboración de propuestas de
manejo de nuestro patrimonio arqueológico,
con miras a generar mejoras en las
condiciones de vida de las poblaciones
asociadas a los sitios y al camino inca a través
de una comunicación fluida con el Estado en
relación a los temas de patrimonio cultural.
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Gracias a los trabajos realizados en el
2005, se ha podido observar que uno de los
principales problemas es la falta de sistemati-
zación delainformación existente. Por ello una
de las tareas centrales del 2006, además de la
continuación delarecopilación deinformación
deprimeramano, consisteen el establecimien-
to de una base de datos central, que permita
concentrar la información publicada, la exis-
tente en los archivos del INC y la generada
por los trabajos decampo en unamismafuente
a disposición de los investigadores, las insti-
tuciones y la comunidad.
Los trabajos realizados hasta el momen-
to por el componente arqueológico del Pro-
yecto Qhapaq Ñan han servido como base
para poder estimar la riqueza y diversidad del
nuestro patrimonio arqueológico, y la impor-
tancia de entender el Qhapaq Ñan como una
red de integración que acoge elementos pa-
sados y presentes. Esperamos que seguir con
las investigaciones y ampliar el espectro de
las mismas nos permitan convertir al Qhapaq
Ñan en un sistema que articule el pasado, el
presente y el futuro de nuestra gente, y que
nos lleve a lograr un equilibrio entre el am-
biente y los desafíos que plantea, las innova-
ciones tecnológicas y el aprovechamiento de
conocimientos ancestrales, con miras a me-
jorar la relación de la sociedad con su heren-
ciacultural
EQUIPO TÉCNICO DEL COMPONENTE ARQUEOLÓGICO
Directora de Arqueología:
Alejandra Figueroa Flores
Coordinadores Macro Regionales:
Carmen Elena Goycochea Díaz
Mario Ruales Moreno
Berenice Quintana Olivencia
J anie Marile Gómez Guerrero
Subdirección de Investigación y Catastro:
Carlos Ausejo Castillo
Guido Casaverde Ríos
Marssela Chávez Lazo
Mónica Cordero Manrique
Segisfredo López Vargas
Responsables:
Carolina María Vílchez Carrasco
Eyllen Cinthia Seminario Hernández
Regina Salomé AbrahamFernández
Francisco J osé Valle Riestra Martín
María del Rosario Montoya Vera
Fabián Esteban García Rojas
Maximo Nilo Paredes Zárate
Mirtha Ruby Cruzado Paredes
Arturo Vicente Tandaypan Villacorta
Santiago Rivas Panduro
Supervisores y Asistentes Macro Región Norte:
Asistentes:
Paul Francisco Flores Escudero
Larissa Colán Cañola
Melina Maribel Vera Vereau
Francisco J osé Valle Riestra Martín
Gabriela Cecilia Zavaleta Urtecho
J eisen Enrique Navarro Vega
J enny Marisol Castillo Plascencia
Víctor J avier Alemán Castillo
Christian Hidalgo López
Supervisores y Asistentes Macro Región Centro:
Responsables:
Ruth Erika Cabello Ruiz
J oseph Atanasio Bernabé Romero
Cecilia Elizabeth Pachas De La Colina
J essica Pareja Carrión
Manuel Arturo Santos Valencia
Pieter Dennis Van Dalen Luna
Dalila Huachaca Hurtado
Denesy Palacios J imenéz
Maribel Lazo Gutiérrez
Leonidas Izarra Foronda
Asistentes:
María Alejandra Peláez Castillo
Pedro Guillermo Patrocinio Marcos
J effry J onathan Vera Roca
Daniel Iván Dávila Manrique
Supervisores y Asistentes Macro Región Centro Sur:
Responsables:
Eyne Omar Bendezú de la Cruz
Cirilo Vivanco Pomacanchari
Héctor Humberto Saldaña Díaz
MiriamDayde Aráoz Silva
Melia Luz Quintanilla Melgar
Asistentes:
Nelly Milagros Aranzaens Bobadilla
Casimiro Chávez Alarco
Yuri Igor Cavero Palomino
Romel Rafael Rojas Ruiz
Ada Liset Tello Gutiérrez
Rubén Darío Espinoza Gonzáles
Supervisores y Asistentes Macro Región Sur:
Responsables:
Arnaldo Lino Ramos Cuba
Edgar Augusto Omar Cardona Rosas
Luis Enrique Vivian Gonzáles Peñaranda
Luis Hector Díaz Rodríguez
J immy Miguel Bouroncle Castro
Eduardo Ariazaca Medina
Asistente:
Richard Manuel Ochoa Peña
Guillermo Andrés Flores Figueroa
Rocío del Cármen Tejada Lewis
Nelson Ramos Rosales
Francis Mariela Payalich Macedo
Doris Zumi Maldonado Astete
Proyecto piloto Vilcashuamán:
Responsable:
Manuel Carrillo Bustamante
Equipo:
Carmen Cazorla Zen
Edith Yanet Verástegui Arango
Marcelino Huamani Taboada
Maximo Martínez Fuentes
Sheyla Melgar Torres
Sandra Paucar Tomaylla
Angel Rodríguez León
Shirley Salcedo Soto
Sabino Salvatierra Chavarria
Rocío Coras Contreras
Liliana Rosa Mejia Tarazona
Ruth Soledad Ruero Silva
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Componente Etnográfico
Gladys Roquez
Directora de Registro y Estudio de la Cultura
en el Perú Contemporáneo
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os lineamientos, las propues-
tas y la metodología para el re-
gistro etnográfico de las pobla-
ciones del Qhapaq Ñan, fueron
puestos en marcha y seguidos en las dos cam-
pañas anteriores del 2003 y 2004.
1. LAS RUTAS Y LAS POBLACIO-
NES DEL REGISTRO ETNOGRÁFICO
1. 1. Las rutas de la Macrorregión Sur:
Puno-Arequipa-Moquegua-Tacna
a. La ruta norte: Moho-Huancané-
Melgar (Puno)
b. La ruta oeste: Puno-San Román-
Lampa ( Puno) y hacia Arequipa
c. La ruta sur: ruta del Lago-Desagua-
dero (Puno) y hacia Moquegua y Tacna
a. La ruta norte. (1) Se inició el re-
gistro etnográfico desde el distrito de Tilali,
en la frontera con Bolivia, hasta la capital
provincial de Moho, área densamente po-
blada que mantiene fuertes características
aymaras, patentes en su organización terri-
torial. Es igualmente una zona de econo-
mía mixta, donde la agricultura se combina
con una pesca a escala menor y se com-
plementa con un activo comercio que une
a Bolivia con Ayaviri y Cusco, lo que ha
dinamizado la economía en algunas comu-
nidades. (2) Se continuó por la región oc-
cidental de la provincia de Moho, con una
pobl aci ón de caracterí sti cas más
marcadamente indígenas. (3) En los distri-
tos de Huancané y Vilquechico se entró al
territorio de confluencia de las áreas
quechua y aymara hablantes. La zona está
densamente poblada, teniendo cada distri-
to más de 30 comunidades reconocidas.
(4) Finalmente, se siguió el camino hacia el
oeste, a los distritos de Chupa y Arapa, en
las provincias de Huancané y Azángaro, res-
pectivamente. Es una zona de economía
mixta, aunque con predominio de la agri-
cultura y la pesca en pequeña escala.
Lingüísticamente es una zona quechua, no
obstante, se mantienen también diversas
características del área aymara.
b. La ruta oeste. (1) Se partió de las
orillas del Lago Titicaca y se continuó el
registro hacia el oeste. A diferencia de las
poblaciones del norte, las de este eje es-
tán notablemente alejadas unas de otras
(por lo que se dio preferencia al registro
de las capitales de distrito). Por otro lado,
esta zona podía dividirse en dos áreas geo-
gráficas, que a su vez son sub-áreas cultu-
rales: la primera, a orillas del lago, es el
hábitat de la población Uru (en la locali-
dad de Urus Chulluni), dedicada esencial-
mente a la pesca y a otras actividades
extractivas, y de las poblaciones de
Paucarcolla, con acceso directo al lago y
sus recursos. La segunda área cultural, el
llano propiamente dicho, es históricamen-
te la zona "quechua" de los antiguos Collas
y el centro administrativo inca de Atuncolla.
Aunque la región ha sido más propicia a la
ganadería y la agricultura en andenes en los
escasos cerros que la rodean, ahora es una
zona notablemente comercial, con un flujo
migratorio intenso, muy influenciada por la
cultura urbana de la ciudad de J uliaca. (2)
Se continuó hacia la península de
Capachica, zona de un ecosistema parti-
cular de variados microclimas que requie-
ren de una especi al estrategi a de
maximización y organización del trabajo.
Una economía en que la ganadería y la
pesca son dominantes, dinamizadas por un
intenso intercambio comercial (monetario
y tradicional) y que ha desarrollado la ar-
tesanía como recurso. (3) Se continuó por
los distritos de Vilque, Tiquillaca y Mañazo,
y el distrito de Pucara, al noroeste del
Titicaca. (4) Finalmente, en esta ruta del
oeste se entró a la región Arequipa, al área
del Colca, en la provincia de Caylloma. El
valle está subdividido en dos zonas que han
mantenido territorialmente su antigua divi-
sión étnica, Cabana (con su centro en el
distrito de Cabanaconde) y Collagua (con
su centro en la capital provincial de
Chivay). Es una zona relativamente prós-
pera, que combina una agricultura de cha-
cras y terrazas con una ganadería de va-
cunos y alpacas.
c. La ruta sur. (1) Se recorrió en este
primer tramo la región económicamente
más dinámica de la región Puno (además
de J uliaca). El camino que une la ciudad
de Puno con una serie de capitales provin-
ciales y distritales-Ilave, J uli, Pomata,
Zepita, Desaguadero hacia Bolivia, une una
región muy poblada y más urbanizada que
las anteriores. (2) Se continuó el trayecto
en el entorno rural de las ciudades de J uli
y Pomata. Siendo una zona originalmente
agrícola, es actualmente una de las más
activas comercialmente; las ferias y los
mercados (qhatus) dominan la economía
de la región, desde las pequeñas ferias se-
manales, donde predomina el trueque, has-
ta las ferias anuales, como la del ganado.
(3) Se concluyó el recorrido inicialmente
trazado, en los distritos de Zepita y Des-
aguadero, hasta llegar al límite con Boli-
via. (4) Finalmente, se registraron las po-
blaciones en un tramo poco conocido
que cruza longitudinalmente toda la pro-
vincia del Collao, desde el sur de Ilave
hasta el límite con el departamento de
Moquegua. Estas comunidades ganaderas
de altura son mayormente alpaqueras.
1.2. Las rutas de la Macrorregión
Centro - Sur: Ayacucho, Apurímac,
Huancavelica
Se ejecutó el registro etnográfico de
poblaciones en esta macrorregión en tra-
mos discontinuos del camino en la parte
centro de Ayacucho y en la región de
Apurímac, algunos con el objeto de com-
pletar y unir rutas anteriormente recorri-
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das en la campaña 2003. Por otro lado,
se ha trabaj ado en un gran tramo
conti nuo en l a ruta del sur de
Ayacucho, recorriendo un primer tra-
mo entre Coracora (Parinacochas)-Pu-
quio-Andamarca(Lucanas)-Morcolla
(Sucre), un segundo tramo entre Coracora
(Parinacochas)-Marcabamba (Páucar del
Sarasara), uno tercero uniendo Puquio-
Ocaña (Lucanas) hasta Huaytará
(Huancavelica) y finalmente uno en una ruta
transversal entre Laramate (Lucanas) y
Tambo Colorado (Ica).
a. El centro de Ayacucho. Se reco-
rrieron los tramos siguientes: el tramo
Sarhua (Víctor Fajardo)-Huancasancos
(Huancasancos), el tramo: Huancapi- Colca
(Víctor Fajardo) y el tramo: Huambalpa-
Independencia (Vilcashuamán). Todos los
centros poblados registrados son comuni-
dades campesinas, a excepción de
Huancapi, capital de provincia. Los pueblos
de Fajardo, Huambalpa y Accomarca y sus
alrededores tienen en común haber sido pue-
blos arrasados durante la guerra interna.
b. El sur de Ayacucho. Se recorrie-
ron los tramos siguientes: el tramo
Coracora (Pari nacochas)-Puqui o-
Andamarca (Lucanas)-Morcolla (Sucre),
el tramo Coracora (Parinacochas)-
Marcabamba (Páucar del Sarasara), el tra-
mo: Puquio-Ocaña (Lucanas)-Huaytará
(Huancavelica) y el tramo Laramate
(Lucanas) - Tambo Colorado (Ica). Todos
los centros poblados registrados son co-
munidades campesinas, menos Coracora,
capital de provincia, una capital de distrito
y un anexo en Parinacochas. En general en
estas zonas de Ayacucho, la agricultura y
la ganadería son las actividades económi-
cas fundamentales de estas poblaciones. La
agricultura de cereales en la zona quechua
y de tubérculos y cultivos andinos en la
puna. En las tierras más bajas de los valles
del Pampas, en Vilcashuamán y Víctor
Fajardo se produce caña de azúcar y fru-
tales. Igualmente la ganadería de vacunos
en la zona quechua y de ovinos y camélidos,
llama, alpaca, vicuña, en la puna. Es en el
sur donde se encuentra la zona de protec-
ción de la vicuña más importante del país,
la Reserva de Pampa Galeras. Es una zona
que tiene como problema crucial el agua,
elemento considerado fuente de vida y ob-
jeto de culto a través de importantes cele-
braciones.
c. Apurímac. Los tramos recorri-
dos son l os si gui entes: el tramo
Tambobamba(Cotabambas)-Mamara (Grau)-
Totora Oropesa (Antabamba) y el tra-
mo Abancay (Abancay)-Chalhuanca
(Aymaraes). A excepción de tres capitales
de distrito y dos capitales de provincia,
todas las demás localidades registra-
das son comunidades campesinas. La
zona apurimeña de Cotabambas-Grau-
Antabamba es una zona de gran tradición
ganadera de altura, de camélidos, vacu-
nos y ovinos. La llamada zona de las
"bambas" es zona de grandes reservas
mineras. En general, la economía de las
poblaciones en las partes más bajas del
valle de Pachachaca de la zona de
Abancay y Aymaraes se basa en una agri-
cultura de producción de caña de azú-
car y frutales y una producción, en las
tierras altas, de cereales y cultivos
andinos.
1.3. Las rutas de la Macrorregión
Norte: La Libertad, Cajamarca, Amazo-
nas, San Martín
a. La ruta Cajamarca-La Libertad.
La ruta para el registro etnográfico se tra-
zó por los tramos correspondientes de las
provincias de Celendín y Cajamarca en la
región Cajamarca. Así como por los tra-
mos de la provincia de Bolívar en la región
La Libertad. Hay localidades donde la or-
ganización comunal mantiene su vigencia
ligada a la propiedad y el manejo de los
recursos, mientras que en otras ésta se ha
perdido. Cajamarca es una región
agropecuaria que ha desarrollado su ga-
nadería de vacunos y también un sector
industrial-ganadero con una alta produc-
ción de lácteos. Una alta actividad gana-
dera en la región se evidencia en el con-
junto de prácticas y las actividades de in-
tercambio y de comercio que se originan
en los espacios locales como las ferias
agropecuarias que se presentan semanal-
mente en La Libertad y Cajamarca, en
Combayo y Longotea en Bolívar, Sucre en
la Encañada, en Sorochuco y J osé Gálvez
en Celendín. Sin embargo, el otro rubro
productivo importante en la región es la mi-
nería. La Libertad es una región fundamen-
talmente agrícola.
b. La ruta Pataz-La Libertad. La ruta
para el registro etnográfico se trazó por la
provincia de Pataz en la región de La Li-
bertad. En esta región existen algunos dis-
tritos que conservan su organización co-
munal vigente. Las rondas campesinas, de
larga existencia en la región, son otra for-
ma de organización colectiva. En La Li-
bertad existen distritos donde la presencia
de estas rondas es importante, articulada
a la existencia de la comunidad. En los dis-
tritos de la provincia de Pataz, las princi-
pales actividades económicas son la agri-
cultura y la minería, pero existen otras ac-
tividades productivas importantes para la
región como la ganadería. Los agriculto-
res cultivan en tres pisos ecológicos a los
que denominan: parte baja o temple, des-
tinada a la siembra de trigo, maíz, ñuña,
alverja, manzana, durazno; la zona inter-
media, donde cultivan trigo maíz, cebada,
alverja, papa; y la parte alta donde el cul-
tivo es de papa, trigo, oca, olluco, cebada
y chocho. En Tayabamaba la explotación
del oro se obtiene a través del lavado
artesanal en la parte alta de la ribera del
río Cajas. En Pataz se extrae oro, plata y
cobre, éste último en menor proporción,
en los caseríos de Socorro, Zarumilla, San
Fernando, Vijus y Pataz. Asimismo, la ac-
tividad minera se realiza de manera infor-
mal y formal. Se han registrado tres mo-
dalidades de extracción: la compañía mi-
nera, los cateadores y la extracción
artesanal. En Pataz se lleva a acabo la ex-
tracción de oro de forma artesanal. Exis-
ten en la zona pequeñas fundiciones de oro
en las que se trabaja el mineral con arséni-
co, que después es arrojado a los campos
agrícolas. Esto ocasiona contaminación de
los terrenos agrícolas y perjudica a toda la
población.
c. La ruta Moyobamba-San Martín-
Lamas. El registro etnográfico fue lleva-
do a cabo en poblaciones involucradas en
los tramos correspondientes en las provin-
cias de Moyobamba, San Martín y Lamas
en la región San Martín. En el distrito de
Lamas diversas comunidades nativas cuen-
tan con una representación en los caseríos.
El principal problema de la región es el
conflicto entre mestizos e indígenas. En el
ámbito comunal merecen especial atención
los procesos generados en la organización
política local debido a la convivencia entre
estos dos grupos. Por ejemplo, en Lamas
la transformación de una comunidad cam-
pesina en el barrio denominado del Waiko
ha generado intereses políticos y con ello
la división en la organización indígena an-
tes comunal. Además ha surgido un nuevo
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estilo de dirigencia indígena, con represen-
tantes políticos que se forman en países
como Bolivia y Ecuador. Algunas localida-
des han sufrido severos cambios demográ-
ficos en el transcurso de los últimos 30
años. Los flujos de población migrante se
han asentado principalmente en la zona ru-
ral, conformando nuevos asentamientos
poblacionales habitados en su totalidad por
migrantes, especialmente de los departa-
mentos de Cajamarca (Celendin, Cutervo,
J aén y Chota) y de la sierra del departa-
mento de Piura (Huancabamba y Ayabaca).
La región San Martín se caracteriza por el
predominio del sector agropecuario, el co-
mercio y los servicios, complementados por
actividades de manufactura y turismo. La
llegada de los inmigrantes ha originado el
cultivo intensivo de productos industriales
como el café y el arroz. Es una producción
tecnificada que se realiza en secano o por
lluvias y que ha originado el monocultivo.
Para la producción agrícola se utilizan
cosechadoras, tractores o mulas. El traba-
jo es asalariado para los peones agrícolas,
pero se realizan diversos acuerdos de re-
partición de ganancias entre el agricultor y
el dueño de la tierra. La actividad agrícola
ha sufrido cambios drásticos debidos fun-
damentalmente a los ingresos que genera-
ron productos como el café, cacao, arroz
y maíz que los inmigrantes contribuyeron a
impulsar.
d. La ruta Amazonas-Leymebamba.
La ruta estuvo comprendida entre las pro-
vincias de Chachapoyas, Luya, Bongará y
Rodríguez de Mendoza. En Amazonas los
procesos generados por la transformación
de la propiedad han provocado conflictos
al interior de la organización comunal. Las
mejoras realizadas por los campesinos en
las parcelas asignadas han llevado a que
actualmente las tierras comunales puedan
ser vendidas por sus asignatarios. Por otro
lado, la directiva comunal está atravesan-
do por una crisis administrativa debido a
que grupos de oposición están reclamando
el inicio de un proceso de titulación. Sus
principales actividades económicas son la
agricultura, la ganadería, el comercio, la
artesanía y recientemente se impulsa el tu-
rismo. Por ello, uno de los principales
rubros de la actividad económica es el de
los servicios. La producción agrícola de la
región es prácticamente de autoconsumo,
a excepción de cultivos como la soya, el
café y el cacao que se destinan al mercado
nacional. Su ganadería también se consi-
dera importante para la región, ésto se pue-
de constatar en el movimiento comercial
que se presenta en las ferias agropecuarias.
La feria de Yerbabuena es un foco de atrac-
ción para productores agropecuarios de la
región.
2. EL REGISTRO DE LAS MANI-
FESTACIONES CULTURALES
La diversidad de espacios naturales y
sociales representados por las tres
macrorregiones en estudio tiene su
correlato en la diversidad casi ilimitada del
patrimonio inmaterial que se mantiene vi-
gente en éstas. Los resultados del registro
nos dicen que los calendarios de fiestas son
notablemente profusos, los rituales, las dan-
zas, la música se mantienen. Por el lado de
las tradiciones y la literatura oral, las artes
y las artesanías la situación es similar.
2.1. La Macrorregión Sur
Quizás el rasgo más conocido de esta
área (Norte) es el que respecta a la músi-
ca. Conima es origen de numerosos con-
juntos musicales de sikuris, que más allá
de su demanda comercial siguen la organi-
zación tradicional y juegan un papel en nu-
merosas ocasiones festivas y rituales. Des-
de la década de 1950, los primeros con-
juntos aún vigentes -con Qantati Ururi (Es-
trella de la Mañana) a la cabeza- se con-
formaron como asociaciones independien-
tes, éstas han proliferado como represen-
tantes de cada una de las parcialidades y/o
comunidades de la región, un equivalente a
las bandas filarmónicas de la sierra central
peruana.
La Danza de los Chiriwanos, del dis-
tri to de Huancané (Norte) -en l a
zona quechua y fundamentalmente
circunlacustre-, hace mención a las tribus
amazónicas no conquistadas por los incas.
Lo interesante de esta danza es la música
del siku bipolar (llamado para la ocasión
siku chiriwano), pero cuyos conjuntos es-
tán organizados en tres grupos, correspon-
dientes a tres variantes del instrumento, di-
ferenciados en octavas, cada tipo de siku
con un nombre distintivo. En este caso, los
sikuris del Chiriwano han establecido un
concurso con reglas y premios estrictamen-
te establecidos. En general, el sikuri de
Huancané dispone de varios grupos (míni-
mo 9 conjuntos) que combinan sus dife-
rentes "series". Muy diferente, Vilquechico
está muy influenciada por la cultura
quechua. La zona donde el huayno y la
morena son más conocidos, la danza tra-
dicional de la región es el Mercedes
Achachi, bailado para la Virgen de las
Mercedes (su nombre significa "Viejos de
la Mercedes"), uno de los bailes más bri-
llantes y originales de la región, dentro de
las representaciones de señores españoles
de la Colonia que son tan comunes en los
Andes de Centro y Sur. Vilquechico tam-
bién tiene diversos conjuntos musicales,
aunque es costumbre antigua, los que exis-
ten son de reciente fundación. Estos con-
juntos son más "mestizos", compuestos
fundamentalmente de instrumentos de ban-
da de metales.
El Carnaval o Pujllay también es im-
portante en Chupa y Arapa (Huancané y
Azángaro), como fiesta de carácter agrí-
cola puesto que entonces aparecen los pri-
meros frutos de la labor agrícola. Existen
el Huchuy Pujllay o Carnaval Chico, del
20 de enero, también llamado qashua de
San Sebastián, que inicia con el pago a la
tierra y termina con un baile de qashua
(uno de los pocos lugares donde esta dan-
za ha sido consignada). El carnaval pro-
piamente dicho es llamado Hatun Pujllay,
que junta los consabidos elementos del
juego y la diversión con los más solemnes
del Ch´allay (pago) a las viviendas, y el
ritual del cortejo, el matrimonio y las visi-
tas entre las familias de los recién casa-
dos, que se realiza durante toda una se-
mana, hasta la despedida o Kacharpari.
El domingo es, además de la despedida
del carnaval, la ocasión para realizar el con-
curso de las danzas de carnaval, prepara-
do por la municipalidad. Como caso es-
pecial, citemos la reproducción de la sali-
da de Manco Capac y Mama Ocllo de la
laguna de Arapa, según una peculiar inter-
pretación de un poblador que suponía que
era ésta y no el Titicaca la laguna mítica.
Esta representación se realiza el 11 de no-
viembre, organizada por la municipalidad.
En la zona oeste, las fiestas religiosas
más importantes son las de la Virgen de la
Inmaculada Concepción (8 de diciembre),
de San J uan (24 de junio), y de la Cruz (3
de mayo), las dos primeras aún vincula-
das a los rituales agrícolas. Por contraste
con el área anterior, hay una cierta dificul-
tad de encargar el alferado a particulares,
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debido al alto costo que significa en un área
de economías particularmente deprimidas.
Prestamos especial atención a la danza del
Qochamachu ("Viejo del lago"), especial-
mente organizada para la predicción del fu-
turo año agrícola, que requiere de una es-
pecial iniciación y habilidad para la caza de
aves del mar para la ceremonia de predic-
ción. La fiesta más esperada (en esta zona
y la siguiente) es, en cambio, el carnaval,
ocasión para la marcación, a la fiesta en
honor a las chacras y el compromiso ma-
trimonial, en un marco lúdico. A ese res-
pecto, la investigación ha puesto interés a
los rituales del compromiso y el matrimo-
nio en esta región, en los que se pone én-
fasis en la alianza familiar, con roles dis-
puestos para los hermanos de los cónyu-
ges, repartidos por relación y sexo. No se
han encontrado, en cambio, danzas o mú-
sica propia de la región, como no sean,
quizás, los Tucumanos o Argentinos que
acompañan la fiesta de la Cruz. La tradi-
ción oral es, al parecer, más rica en la zona
Uru, alrededor del lago y los seres fantás-
ticos que habitan o se relacionan con él.
Son especialmente numerosos los relatos
de hechos relacionados a apariciones acia-
gas en los caminos o a la orilla del río.
El carnaval tiene algunas danzas espe-
ciales por localidades. En Caracoto es la
representación de la lucha entre dos ayllus
incas, Chinipillcos y Machuaychas, donde
el triunfo de los primeros se considera de
buen agüero y el segundo un presagio acia-
go para el año agrícola. En Calapuja, la
danza del personaje conocido como "car-
naval", de características burlescas, enca-
beza una serie de comparsas locales. En
este área, como en la anterior, son nume-
rosos los relatos orales que describen los
diversos seres que en caminos o cerros
acechan al paseante, y los signos de buen
o mal agüero, a los que se recurre para in-
dicar el posible curso que llevará el año
agrícola (en especial el pájaro conocido
como lequecho).
La actividad textil es importante en
Capachica, donde se teje en telar a pedal,
telar a cuatro estacas, telar para tishna (de
una sola estaca para fabricar cintas y cintu-
rones) y tejido de punto. La manifestación
cultural más importante y vistosa ha sido la
confección de vestidos de fiesta y monteras,
destacando el bordado de hilos multicolores
y lentejuelas sobre la bayeta, con abigarra-
dos motivos florales y animales. Las prendas
bordadas son únicamente las femeninas. Esta
manifestación es especialmenteimportanteen
Capachica, así como la confección de cerá-
mica utilitaria con adornos sencillos.
El rito matrimonial es descrito, con los
pasos de rigor: cortejo, pedido de mano
(rimanacuy), la entrega de regalos a los pa-
dres de la novia (Chaupiri), la entrega de la
novia (Sakachi) y el rito matrimonial pro-
piamente dicho. Estos pasos tienen sus va-
riantes locales, igualmente registradas. Tam-
bién se hace una extensa descripción de los
ritos funerarios -de distinto tipo según edad,
sexo y "estado civil" del difunto, del Rutuchi
o corte de pelo, y el techado de casa.
Los relatos orales registrados suelen ser
fábulas e historias de apariciones aciagas, y
numerosas creencias de buen y mal agüero,
con mucho énfasis en el comportamiento de
las personas como causa más o menos di-
recta de estos sucesos. Entre estas historias
de carácter moral destacan las relativas a se-
res sobrenaturales como los condenados,
encantos (fantasmas), chinchillcos (cuidantes
de las minas), anchancho (animal cruce de
cerdo y burro, especialmentemaléfico) y otros
animales.
La manifestación más celebrada del
Cañón del Colca es, sin duda, el bordado
como decoración de prendas de vestir.
Aunque la textilería sigue siendo una acti-
vidad complementaria, la decoración de
vestimentas femeninas y adminículos (som-
breros, bolsos, chalecos, etc.) son deco-
rados con un bordado hecho no con las
manos, sino con máquinas de coser y bor-
dar, en áreas definidas por orillos o ban-
das, pero sin seguir un diseño previamente
dibujado en la tela de bayeta. La bayeta
de colores brillantes, más el diseño bor-
dado con estambre, con motivos florales y
animales, crean piezas de vestir sumamen-
te vistosas. Esta habilidad es relativamen-
te reciente, pues dos generaciones atrás no
se practicaba.
En la zona sur, en Puno, Chucuito,
Acora (Puno), Ilave, Pilcuyo (El Collao) y
J uli (Chucuito), la condición comercial y
política de esta zona aymara hace que
culturalmente se la pueda considerar un
equivalente al valle del Mantaro en la sie-
rra central: una zona notablemente rica en
manifestaciones culturales de un orden más
espectacular (danza, música, vestimenta
asociada), favorecido ésto por el desarro-
llo económico, el constante flujo migrato-
rio, la influencia de los medios de comuni-
cación, y muy especialmente el diálogo
cultural entre la ciudad y el campo, espe-
cialmente por medio de un sistema educa-
tivo que se apropió de estas manifestacio-
nes culturales y las convirtió en "géneros"
obligados de varias celebraciones. De he-
cho, en esta región se conformaron las
danzas Q´ajelo, Llamerada, Morenada,
Diablada Puneña o Choqélas, sólo por
mencionar algunas. También se conforma-
ron las danzas originales de corte ganade-
ro (Q´ajelo, Llamerada, jawq´a) o agrí-
cola (carnavales, el satiri o representación
del trabajo agrícola) y las danzas "mesti-
zas" como el Waka Waka o la muy popu-
lar saya. De la misma manera, mientras los
instrumentos locales tienen aún importante
presencia (siku, pinkillo, qenacho,
charango), muchas de las danzas más vis-
tosas son acompañadas por conjuntos
musicales de metales.
La fiesta más importante de la región
es la Virgen del Rosario (octubre) en
Pomata, cuya trascendencia puede medir-
se por su capacidad de convocatoria -que
incluye comparsas de músicos y danzantes
de toda la región, incluyendo Bolivia-, en
numerosas confraternidades (9 presentes
el año 2004) y una notable multitud de fie-
les a esta Virgen. También citemos la de
San Bartolomé, patrón de Cruz Pata (J uli),
del 23 al 25 de agosto, cuyo real destina-
tario es el cerro llamado hoy San
Bartolomé, a cuyas faldas se entierran di-
versas miniaturas conseguidas en la feria
de las Alasitas para invocar pedidos, bajo
el ministerio de los yatiris. También las uni-
dades de transporte invocan el poder pro-
tector del cerro con un pago para ser ben-
decidos por los mismos oficiantes. Los ob-
jetos a ser ofrendados en estos casos son
conseguidos en otra fiesta popular en esta
región, la feria de las Alasitas, especie de
mercado de artículos en miniatura, que re-
presentan objetos deseados por el cliente,
desde una casa a un diploma de grado aca-
démico a ser ofrendadas a los cerros lo-
cales o a la Virgen en sus fiestas respecti-
vas. También están las figuras del Ekeko,
ser mítico con aspecto de antiguo comer-
ciante indígena, cargado de artículos bási-
cos; es una invocación a la prosperidad.
Aunque en apariencia este es un dato in-
conexo, ha sido costumbre en varias loca-
lidades rurales que los niños practiquen la
alfarería de sus padres, fabricando artícu-
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los en miniatura, como ganado y utensilios
de cocina, es decir, lo que será necesario
en su vida futura. Los juegos infantiles tam-
bién imitan "en pequeño" las actividades
agrícola y ganadera.
2.2. La Macrorregión Centro-Sur
En esta macrorregión es importante re-
saltar la artesanía, especialmente las tablas
de Sarhua y los tejidos de fibra de llama.
Las tablas de Sarhua muestran una tradición
ritual de fortalecimiento de las relaciones de
parentesco espiritual (se ha convertido en
medio de vida para los artistas locales y emi-
grantes a Lima). Los tejidos de fibra de lla-
ma, para la elaboración de los clásicos "pon-
chos de Villa", las hondas, los pellones, tren-
zas, sogas, aparejos, jáquimas, cinchas y
otros como indumentaria de cabalgadura,
que todavía se comercia en el sur y que fue
por muchos siglos sustento de los arrieros.
Las actividades artesanales se suman a la
producción tradicional de tejidos que se
cultiva en todas las comunidades y en to-
das las familias, ya sea tejido a mano o en
telares de cintura y pedal (calcetines,
chullus, cinturones, mantas, ponchos, ba-
yetas, jergas para uso doméstico, comer-
cial, festivo y ritual).
Lo mismo sucede en las fiestas y las
danzas, cuando en los últimos tiempos las
competencias de danzas han posibilitado
establecer encuentros competitivos de
danzantes a través de festivales como el de
Andamarca con la Fiesta del Agua "Yaku
Rayme"; el de Guerras Pampa con el festi-
val de la limpieza del agua en el distrito de
Cabana en los que las danzas de tijeras es
la más cultivada y esperada; el festival de
ritual del Chaqu de Vicuñas en San J uan
de Lucanas, en fin, festivales que vigorizan
la cultura propia en cuanto a vestimenta,
danzas, música, rituales, artesanías pese a
que son las ocasiones en los que también
son propensos a cambios drásticos por la
influencia de lo que aparece como moda.
Las qachwas durante las cosechas son tam-
bién géneros que van desapareciendo pau-
latinamente así como el "vida michi" en-
tre los mitmas del Pampas y Qaracha. Y
asociado a la ganadería los estilos musica-
les del toril si se mantienen ejecutados con
Waqra Pukuna y tinya y matizando melo-
días ejecutadas con arpa y violín a modo
de intermedios durante los períodos de
Herranza, Marcación o señalakuy que se
celebra en el mes de mayo, julio, agosto y
temporadas de carnavales.
Las fiesta emblemáticas identificadas
para los pueblos de estos tramos son la
de la Virgen de las Nieves Patrona de
Coracora, Señor de la Ascensión en
Puquio, Señor de Untuna, Santiago
Apóstol de Paucar del Sara Sara y
Lucanamarca, Virgen de la Encarnación en
Huancasancos. Fiestas patronales patroci-
nan en cada pueblo un conjunto de activi-
dades eclesiales, rituales, dancísticos, ar-
tísticos, comerciales y sociales entre los
lugareños, los retornantes y los visitantes
con sistemas de cargos que en la zona ge-
néricamente se les llama "cargontes" que
son conformados con jerarquías que inte-
gran las organizaciones y tradiciones
ancestrales con los modernos y la partici-
pación activa de los vecinos, las autorida-
des nacionales y tradicionales, las autori-
dades y organizaciones eclesiales, los
"cargontes" que movilizan recursos y per-
sonas para celebrar en grande una fiesta
aunque sin cura.
Las fiestas son momentos para demos-
trar el ejercicio de habilidades y destrezas
dancísticas. Son tantas, de las que sobre-
salen: la Danza de las Tijeras que se eje-
cuta durante las fiestas del agua y limpieza
de canales de irrigación; el pirucha, los
wamanguinos que rememoran a los via-
jantes, el festival de Pumpín carnavalesco
y el chimaycha. Las fiestas también son
momentos para las corridas de toros. El
Yawar Fiesta es una práctica que no des-
aparece y por eso muchos pueblos cuen-
tan con sus plazas de toros como el de
Puquio.
Junto a las celebraciones religiosas están
las productivas que en el caso del primer tra-
mo son el Yarqa Aspiy, el sara qallmay, la
herranza o marcación de ganado y las
qachwas durante el período de las cosechas.
En los pueblos del tramo Huaytará a Lucanas
además se encuentran el "rodeo" y el Chacco
para proteger las sementeras y la captura de
animales dañinos.
Las fiestas, como en todas partes, son
acompañadas dedanzas y músicaparticulares
y, en estesentido, seha constatado la vigencia
de muchas danzas de las cuales las más
emblemá-ticas son: Llameritos, Chullchkitos,
Tinikichus, Capitán y Sargento, Waylías,
Qachwa, Ccero Haylliy.
El Ccero Haylliy, como el Qero Wantuy
en Puquio o Viga Wantuy en Huancavelica,
es una fiesta asociada a la naturaleza por-
que previamente para cortar un árbol se tie-
ne que hacer ofrenda a la naturaleza, cantar
temas alusivos a los árboles talados y se tras-
lada en fiesta cantando donde los alférez y
cargontes van montados en los troncos,
mientras los comuneros van cargando en
grupos, que van cantando a manera de
arengas para evitar la fatiga.
La música generalizada es el huayno,
la herranza, las waylías, los carnavales,
manteniendo sus particularidades en cada
provincia.
En Apurimac las manifestaciones
socioculturales son altamente diferencia-
das. Por un lado está la cultura del pro-
ductor ganadero, por excelencia habitante
de punas, altas y extensas cultivando una
tradición peculiar entre los de Cotabambas,
Antabamba y Grau, que se evidencia en su
música característica con instrumentos de
cuerda: guitarras, mandolinas y bandurrias
que entonan en sus festividades. Una lite-
ratura oral asociada al abigeato y el ban-
dolerismo que recuerda al legendario ban-
dolero Awliku de las altas punas. Una fuen-
te importante registrada sobre la cultura de
sus habitantes está en el trabajo Ñuqanchik
Runakuna. Nosotros los Humanos, de
Carmen Escalante y Ricardo Valderrama.
Es importante señalar que el estilo
carnavalesco de esta zona recuerda el re-
gistro hecho por J osé María Arguedas so-
bre el Carnaval de Tambo Bamba, cono-
cido como la wifala, que también se canta
en las provincias de Chumbivilcas,
Parinacochas, Lucanas.
Lacelebración delas fiestas no solamente
es religiosa sino también costumbrista: fies-
ta-ritual de Arariwa, la qachwa en las cose-
chas, la herranza (utilizando la mandolina, la
tinya, el waqrapukuna, el pito y la quena
unas veces y la orquesta y la banda en
otras). Al mismo tiempo que muestran las
vestimentas multicolores de los pasias,
waylías, las pauseñas, los llameros, los
wakalloqmachocc, los retachos, los negri-
tos, los negros, toril, la danza de tijeras o
huamanguino, negratusuy, pastoras,
chikchischay y paraschay, Yanatusuy.
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Finalmente, se han tratado dos espa-
cios diferentes: Apurímac con tradiciones
culturales más conservadas y asociadas a
sus actividades económicas básicas, por lo
que se les denomina como "wacachutas"
-jaladores de vacunos- y también "qori la-
zos" -lazo de oro- porque son diestros para
enlazar ganado vacuno con sus lazos de
oro. Son pueblos quechuas y muchos mo-
nolingües. Lucanas, frente al anterior, por
su cercanía a I ca hay una mayor
transculturización y las tradiciones
ancestrales solamente se cultivan ocasio-
nalmente cuando hacen sus ritos
agropecuarios. En este sentido, también ha
tenido mayor impacto la presencia de las
iglesias evangélicas.
En lo religioso hay fiestas patronales de
las que trasciende el Señor de las Ánimas
de Chalhuanca, capital de la provincia de
Aimaraes y otros de cada localidad: Vir-
gen de Candelaría, de la Exaltación, del
Carmen, de la Asunción, de las Nieves, de
la Inmaculada Concepción y del Santoral
Católico principalmente San Pedro y San
Pablo, Santiago Apóstol, San Antonio de
Padúa, Señor de Lampa de Toraya a las
que se suman las fiestas generales
devocionales de Navidad, Carnaval, Cru-
ces y Todos los Santos. Las fiestas culmi-
nan con corridas de toros. El proceso de
la fiesta es: víspera, día central, corrida,
despacho. Las corridas se hacen al son de
los toriles y el waka taki o canto para el
ganado vacuno.
En Fajardo y Vilcashuamán se celebran
las fiestas de la Virgen de la Asunción, San
Miguel Arcángel, Semana Santa, Virgen de
la Encarnación y también el de la Limpia
de Acequia. Todas las celebraciones se
hacen con música tradicional. En los car-
navales los estilos prevalecen y son famo-
sas en Abancay por el carnaval andino-ur-
bano clásico, la wifala en las zonas rurales
y el Pumpín en los pueblos de Fajardo.
Chawpiqaray es un lugar donde las com-
parsas del Pumpín se reúnen para com-
petir con sus mejores creaciones en letra y
música a sus canciones. Las letras, por lo
general, tratan asuntos de la vida y del que-
hacer político nacional, regional y local.
J unto a la música, se cultivan las danzas, y
en Víctor Fajardo, Huambalpa-Indepen-
dencia, la Danza de las Tijeras.
2.3. La Macrorregión Norte
El tejido es un arte prehispánico a la
vez que la expresión estética de los pue-
blos de la región. Las tejedoras de
Cajamarca han heredado las técnicas de
urdimbre en telares de pie, de mano y de
cintura de sus antepasados, utilizando lana
y algodón teñidos con tintes naturales, que
dan vida a vistosos diseños. El tejido en
callhua es la técnica del arte textil carac-
terística de la región, realizada en un telar
asegurado desde un extremo a una base
alta fija y el otro a la cintura de la persona
que va haciendo el tejido, ya que el urdido
y la trama de los hilos van dando forma al
diseño.
En este tramo del Qhapaq Ñan que-
dan pocos tejedores a pedal; es una acti-
vidad que han realizado principalmente los
varones por generaciones. Los artesanos
que la practican aprendieron a tejer a pe-
dal de los varones de sus familias, sus
padres, tíos, abuelos y algunas veces, hasta
de sus suegros.
En la zona de Pataz-La Libertad el te-
jido en callhua es la técnica del arte textil
más importante en la región. En toda la re-
gión aún se mantiene ésta particular forma
de tejido, con algunas variaciones. Tam-
bién se utilizan telares a pedal para la con-
fección de mantas. Se elaboran fajas, cha-
les y, especialmente en Pataz, alfombras
con coloridos diseños. Existe en la tradi-
ción un complejo conocimiento de este
arte que incluye el uso de la variada gama
de tintes naturales con la combinación de
plantas y recursos locales, así como tam-
bién de diversos instrumentos de tejido de
elaboración local.
Los artesanos en Santiago de Challas
confeccionan mantas, telas de bayeta,
frazadas, fajas, alforjas, con lana de ove-
ja y de merino. Para la tintura de estos
productos utilizan tintes naturales como
el molle para el color crema, lloque para
el color rosado, nogal para el color ma-
rrón, chacpa para obtener el color azul,
espadillo para obtener el color verde y
pagua para el color amarillo. También uti-
lizan la anilina como tinte artificial, que se
combina con el limón para fijar el color
en la prenda. El proceso de coloración
de las prendas es una actividad realizada
principalmente por las mujeres.
Urpay y toda la provincia de Pataz se
caracteriza por la elaboración de alfom-
bras. Para ello se utilizan hilos de lana de
oveja y lana de merino que se extrae del
ganado. Las herramientas que utilizan son
el telar y la callhua. Se confeccionan al-
fombras con diversos motivos, nombres,
flores, dibujos de paisajes y diversas imá-
genes. Para realizarlos sólo refiere a la
práctica como la mejor forma de apren-
dizaje y a la utilización de guías como li-
bros de tejido para obtener nuevos mo-
delos. En Buldibuyo también se elaboran
alfombras, mantas, fajas, ponchos con los
instrumentos tradicionales.
En Rioja destaca, dentro de las
artesanías, la fabricación de sombreros y
otros productos a través de la paja que se
extrae del Bombonaje. Se cuenta que esta
actividad en el pasado rindió grandes be-
neficios económicos a los habitantes. En
esa época de auge, vinieron comerciantes
de Celendín a llevarse los sombreros para
comercializarlos en otras regiones.
Actualmente, en Calzada se está recu-
perando la artesanía. La asociación de
artesanas se ha especializado en la elabo-
ración de productos como sombreros,
llaveros, paneras y trajes típicos, elabora-
dos en base a la paja bombonaje. Se co-
mercializa en las ferias regionales que se
llevan a cabo en Moyobamba, Tarapoto y
Lima. Esta asociación está recibiendo el
apoyo a través de un proyecto de capaci-
tación de Caritas que esta buscando pro-
mover el turismo en la zona.
En Soritor anteriormente las mujeres se
dedicaban a trabajar en paja bombonaje, se
confeccionaban sombreros dedistintos tama-
ños y diseños que eran comercializados en la
mismalocalidad o sevendían aintermediarios
que se dedicaban a la compra de este pro-
ducto, quienes lo trasladaban a Cajamarca.
La paja bombonaje o paja toquilla se
obtiene de la denominada palmera enana;
esta es una especie nativa que crece en las
orillas de los ríos y en algunas parcelas de
terrenos húmedos. I nicialmente, las
artesanas obtenían este insumo de manera
gratuita, pero en la medida que fue esca-
seando, los propietarios de las parcelas
comenzaron a venderlo.
La sombrerería en su momento consti-
tuyó una actividad importante en Tabalosos
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Proyecto Qhapaq Ñan - Componente Etnográfico: Registro Etnográfico en
las Rutas del Qhapaq Ñan (Anexo)
Macrorregiones, regiones, provincias y distritos: Rutas y poblaciones con
registro etnográfico. Campaña 2005
y otros pueblos de esta parte de la
Amazonía, ya que la producción de som-
breros tenía bastante demanda; al pueblo
llegaban comerciantes intermediarios des-
de Cajamarca, dichos comerciantes acos-
tumbraban a comprar los sombreros ter-
minados y en otros casos también compra-
ban la producción que aún no se termina-
ba de confeccionar. Su acabado lo realiza-
ban en Cajamarca; también llevaban la pro-
ducción a los mercados de Lima e Iquitos.
Celebración de fiestas
En cuanto a la celebración de fiestas, las
que se consideran como más importantes,
en este tramo en San Martín, son de diver-
so tipo: patronales, religiosas, de ciclo pro-
ductivo o conmemorativas. Entre las patro-
nales, las más importantes podemos desta-
car la fiesta Patronal de San Felipe que se
celebra el 1ero de Mayo. Para esta fiesta
se realizan procesiones; durante las noches
se realizan vísperas. Hay caporales y cabe-
zones quienes son los encargados de la or-
ganización de la fiesta. Además tenemos las
fiestas patronales de la Virgen del Carmen,
Santa Rosa, Nuestra Señora de la Nativi-
dad, San Pedro y San J uan. La Fiesta de
San Juan es la más importante en la región.
Se celebra el 24 y 25 de junio. Se baila para
la ocasión la danza típica: la pandilla.
L a danza caracterí sti ca de
Chachapoyas es la chumaychada. Esta dan-
za se origina como una crítica a la socie-
dad aristocrática que bailaba danzas euro-
peas. Es una parodia a estas danzas de las
clases populares excluidas de los bailes de
salón realizadas a la usanza europea por
las clases altas de Chachapoyas. Este bai-
le consta de once figuras entre las que debe
mencionarse al saludo, la reverencia, el
caracol entre otras. Se requiere de bastante
habilidad y conocimiento para practicar
esta elaborada danza. Entre las danzas que
se cultivan en Leymebamba se debe men-
cionar a las pallas que se realizan para las
fiestas patronales
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Total: 336 Centros poblados con registro etnográfico
Comparsas de baile y música en fiesta
patronal. Molino
Tenientes Gobernadores espectando Concurso de Baile en las
festividades al Niño San Salvador, Patrono de Capachica.
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EQUIPO TÉCNICO DEL COMPONENTE ETNOGRÁFICO
Directora de Registro y Estudio de la Cultura en
el Perú Contemporáneo:
Gladys Roquez Díaz
Sub Director de Registro Etnográfico:
J uan J osé García Miranda
Coordinadores de Equipos de Investigación:
J uan J osé García Miranda
Pedro Roel Mendizábal
Fabiola Yeckting Vilela (desde agosto)
Lorena Monsalve (hasta agosto 2005)
Antropólogos de Campo:
J uan Luis Godoy Becerra
Adolfo López Córdova (hasta agosto2005)
J uan Alberto López Alarcón (desde octubre 2005)
Marleni Martínez Vivanco
Francisco Prado Mendoza
Paola Borja Chávez (desde octubre 2005)
Rubén Dario Apaza Añamuro
Freddy Incacutipa Limachi
Olinda Sauñe Díaz
Roberto Rojas Chacpi
Angelina Huamán Carhuaricra
Silvia Soriano (hasta junio 2005)
Renzo Pugliesi Giulliano
J osé Gabriel Rufino de la Cruz Bravo (hasta julio 2005)
Dianic Minelly Álvarez Santiago (hasta junio 2005)
Yanet Lourdes Arellano (hasta junio 2005)
J honny Huaraquispe Hipólito (desde julio 2005)
Estudio Etnográfico de Medicina Tradicional:
Gloria Miranda Zambrano (hasta agosto 2005)
Paola Borja Chávez (hasta setiembre 2005)
Proyecto Especial Vilcashuamán:
Ladislao Landa Vásquez
J uan Alberto López Alarcón (hasta setiembre2005)
Inauguración de la Fiesta de Santa Rosa Raymi 30 de
agosto.Lamas (San Martín)
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Entrada de mayordomos a la Plaza de Sacsamarca, provincia de
Huancasancos, Ayacucho
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Componente Geográfico
Guadalupe Martínez
Directora de Estudios sobre Paisaje Cultural
1. PRESENTACIÓN
Las investigaciones geográficas se incor-
poraron a las líneas de investigación del Pro-
yecto Qhapaq Ñan durante la campaña
2004, diseñando la línea de trabajo y la defi-
nición de los conceptos básicos para su de-
sarrollo. La investigación geográfica se
enmarca dentro de los objetivos de desarro-
llo del Proyecto Qhapaq Ñan al contextualizar
espacialmente el patrimonio y vincularlo con
las necesidades y las proyecciones de la so-
ciedad actual, las cuales tienen su reflejo en
la organización y gestión del territorio.
Siguiendo la línea de trabajo, se continuó
con el reconocimiento y registro del entorno
territorial del Qhapaq Ñan, tomando en cuen-
ta que el territorio es una construcción histó-
rica que tiene su reflejo en ámbitos de expre-
sión física, pero también en el imaginario co-
lectivo. La cultura se liga y se reconoce en un
territorio en el que se conjuga necesariamen-
te naturaleza, historia y cultura. El territorio
se construye permanentemente y, por tanto,
se vive y se padece por una sociedad que
genera un sentido de pertenencia a éste y, por
lo tanto, desarrolla un referente para sus pro-
pias identidades culturales. Esta vinculación
del territorio con la sociedad actual hace de
éste un concepto sumamente dinámico en el
que el patrimonio, transmitido como heren-
cia histórica, se convierte en el eje articulador
del territorio desde una actitud propositiva.
De igual forma, las investigaciones más
profundas continuaron en el marco del Pro-
yecto Piloto Vilcashuamán, Ayacucho. Cul-
minado el análisis territorial de la campaña
anterior, se inició el desarrollo de un análi-
sis de paisaje en este ámbito. Este análisis
parte de una visión integral en el que la ac-
ción antrópica no entra solamente como
agente transformador de la naturaleza en el
sentido de impacto, sino que también se
pretende revalorizar la dimensión cultural
expresada en las formas del paisaje.
Esta continuidad en las acciones no es-
tuvo exenta de ajustes conceptuales que re-
flejen una visión más dinámica y constructi-
va de la vinculación entre el territorio, el
paisaje y la cultura, que involucraron tam-
bién algunos ajustes metodológicos que se
explicarán más adelante.
En paralelo, seinició el procesamiento de
la información recopilada en el campo en dos
niveles: 1) la publicación de los informes de
la campaña 2004; 2) la organización de la
información en unabasededatos institucional
que permita la integración de la información
de los diferentes componentes del Proyecto.
2. EL RECONOCIMIENTO Y RE-
GISTRO DEL ENTORNO TERRITO-
RIAL DEL QHAPAQ ÑAN
A partir de los avances en el reconoci-
miento y registro arqueológico, las rutas se-
leccionadas para las investigaciones geográ-
ficas parten de dos criterios: la importancia
del patrimonio arqueológico y la diversidad
paisajística. Por ello, las rutas seleccionadas
o a seleccionar, en el marco de estos crite-
rios, pretenden mostrar la elevada importan-
cia del Gran Camino de la Sierra, que reco-
rrelongitudinalmentelaCordilleraAndina, así
como la diversidad paisajística, integrada a
partir de este camino longitudinal y los cami-
nos transversales que generaban una tupida
malla sobre el territorio.
El reconocimiento y registro delos tramos
del Qhapaq Ñan prolongó la ruta recorrida
en el 2004 por el Gran Camino de la Sierra,
desdeAcostambo aHuanucopampa, cubrien-
do el trayecto desde Huanucopampa a
Conchucos en el 2005. Del mismo modo, en
el recorrido de las transversales, al registrarse
ya en el 2004 la ruta Xauxa-Pachacamac en
la cordillera Occidental Andina, se optó en el
2005 por recorrer alguna ruta en la vertiente
oriental de la cordillera, eligiéndose el tramo
entre Pías y Chachapoyas.
El reconocimiento y registro del entor-
no territorial del Qhapaq Ñan parte de la
hipótesis
1
de considerar que los cambios
en el uso y aprovechamiento del territorio
precolonial han generado disfuncionalidades
que se transmiten hasta la actualidad, dan-
do lugar a formas de manejo superpuestas
y paralelas: la regional, movilizada en tor-
no a los principales asentamientos urbanos
regionales y metropolitanos, y la local, vin-
culada a los ámbitos rurales, donde se con-
jugan formas de ocupación y manejo es-
pacial ancestrales con las impuestas por el
mercado urbano. Los proyectos de desa-
rrollo vinculados al patrimonio deben faci-
litar la integración de estas dos formas,
potenciando el manejo ancestral en el ám-
bito local, como estrategia de desarrollo e
identidad, ante un mercado urbano
homogeneizador.
En esta actividad se abordaron diferen-
tes elementos tanto del medio natural como
del antrópico, en la perspectiva de obte-
ner una visión integral de la organización
actual de los territorios por los que discu-
rre el camino. La información fue obtenida
tanto a partir del propio trabajo de campo
como de las fuentes secundarias, históri-
cas, estadísticas y cartográficas, básica-
mente. Se abordaron aspectos geográficos
principales: el medio natural (el relieve, la
hidrografía, las características de la flora y
la fauna local), la red de centros poblados
actual y su comunicación a partir de las
infraestructuras -incluida la red vial del
Qhapaq Ñan-, las actividades económicas
y los usos y aprovechamientos actuales.
Resultaba absolutamente imprescindible
comparar la red vial del Qhapaq Ñan y la
red vial actual y la resultante en las formas
actuales de organización del territorio.
En cuanto a la metodología, se realizaron
algunas variaciones. Se mantiene la organi-
zación en tres fases: pre-campo, campo y
gabinete. En la fase de pre-campo se selec-
cionaron los tramos en base a los criterios

1
La hipótesis ya
fue expuesta en
Proyecto Qhapaq
Ñan. Informe de
campaña 2004
(2005:56)
61
Qhapaq
Ñan
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Qhapaq
Ñan
mencionados anteriormente, se recopilaron
las fuentes secundarias existentes, así como
la cartografía de las áreas involucradas, para
tener una primera aproximación, a partir de
la cual sepuedetomar la información en cam-
po y establecer comparaciones y ajustes. Esta
fase duró dos meses.
La fase de campo se desarrolló en cinco
meses y supuso el recorrido de las rutas re-
gistrando el camino medianteel levantamien-
to de control UTM con GPS, el registro fo-
tográfico y la recopilación de información a
partir de la observación directa, entrevistas a
la población y fuentes secundarias recogidas
in situ. Frente a la campaña 2004, en el 2005
se decidió dividir el recorrido en tres etapas,
que se definieron en función de las condicio-
nes geográficas evaluadas en la fase de pre-
campo. Al final de cada etapa se elaboraron
informes de avance del recorrido.
La fase de gabinete supone la organiza-
ción e interpretación de la información reco-
pilada en campo, cotejada y complementada
por las fuentes secundarias, así como la ela-
boración de la cartografía temática y otras
ayudas gráficas como los coremas, para
visualizar de manera más didáctica la organi-
zación del territorio y las relaciones que en él
se tejen. Esta fase duró dos meses.
En el 2004, en esta fase de gabinete se
procedió a definir grandes unidades de análi-
sis a partir de las características morfológicas,
en cuyo interior seexplicaron las interrelaciones
entre los diferentes componentes . Sin embar-
go, se evaluó que esta manera de abordar el
análisis delainformación pudieracondicionar
excesivamentelaexplicación delas relaciones
territoriales a las características morfológicas.
Por ello, durante la campaña 2005 se consi-
deró que el análisis por unidades debería que-
dar restringido al medio físico, mientras queel
análisis de los diferentes aspectos antrópicos
se debería abordar de manera integral a lo
largo del recorrido, definiendo la organiza-
ción del territorio en el contexto del trayecto
y vinculándola permanentemente con las re-
laciones en el marco regional. Este cambio
permite obtener una visión más dinámica y
analítica del territorio.
2.1. El recorrido entre Huanucopampa
y Conchucos
Este recorrido forma parte del Gran Ca-
mino dela Sierra en la ruta del Chinchaysuyu,
cruzando los territorios que se emplazan en-
tre la Cordillera Blanca y la depresión del
Marañón, en lo que se denomina la región de
los Conchucos. Es un recorrido de 260 km,
de relieve fuertemente disectado, cuyo ori-
gen está relacionado con el levantamiento de
los Andes, que habría ocasionado un arquea-
miento de la superficie de puna ocasionando
fallas, pilares y fosas tectónicas como la del
Marañón.
La mayor parte de los ríos que el Qhapaq
Ñan atraviesa en este recorrido son tributa-
rios del Marañón en la cuenca alta, con di-
rección oeste-este; de sur a norte los ríos
principales son Vizcarra, Puchca, Yanamayo,
Rupac. Sólo el río Taulli desemboca en la
cuenca del Tablachaca, tributario del Santa.
La morfología del recorrido del Qhapaq
Ñan entre Huanucopampa y Conchucos
muestra el gran depósito aluvial que confor-
ma la pampa de Huanucopampa, las punas
que tras los fuertes procesos tectónicos y
erosivos, forman laderas suaves en las na-
cientes de las quebradas cumpliendo la fun-
ción de divisoria de aguas y, finalmente, las
quebradas que se van estrechando desde sus
nacientes hasta formar valles encajonados en
su desembocadura.
Las principales quebradas discurren pa-
ralelas a la cordillera, lo que pudiera parecer
un callejón, lo cual no corresponde a la ver-
dadera morfología de valles separados por
altos interfluvios que impiden la continuidad.
De ahí que el nombre de "Callejón de
Conchucos" no corresponde a las caracte-
rísticas del relieve al que hace referencia.
Las características físicas del territorio en
el recorrido entre Huanucopampa y
Conchucos dificultan la formación de cen-
tros poblados extensos. Las laderas de fuer-
te pendiente y los valles y quebradas por
donde discurre el Qhapaq Ñan no favore-
cen la ocupación por asentamientos
poblacionales significativos; las zonas altas,
con espacios amplios tienen la limitación del
clima y la accesibilidad rodada.
En términos generales, este recorrido
atraviesa zonas escasamente pobladas don-
de los condicionantes ecológicos ejercen una
fuerte influencia para la organización de las
poblaciones. La localización de los
asentamientos de población es en valles y
quebradas, separados por interfluvios degran
altura, lo que muestra una clara discontinui-
dad, dando la apariencia de bolsones de
población.
Se observan dos formas de ocupación: la
dispersa y espontánea y la organizada en un
plano, más o menos en cuadrícula. La prime-
ra se localiza en las partes altas y medias de
las quebradas; son zonas muy poco pobla-
das, donde el Qhapaq Ñan encuentra algún
pueblo asociado a actividades agropecuarias
de subsistencia. En estas zonas alejadas no se
cuenta con servicios básicos de infraestructu-
ra sanitaria y la atención en salud y educación
es deficiente. La organización es muy básica;
actualmente, el edificio de la escuela se cons-
tituye en el núcleo primario de estos
asentamientos. La escuela cumple una doble
función: como centro educativo dondellegan
niños desde distancias variadas; y como cen-
tro social, donde llegan los servicios de salud
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itinerante, los programas sociales, donde se
realizan reuniones comunales; en los alrede-
dores de la escuela surge un nivel muy básico
de comercio. Puesto que el Qhapaq Ñan en-
treHuanucopampa y Conchucos atraviesa las
partes altas y medias de las cuencas y
subcuencas, la mayor parte de los pueblos de
su entorno corresponden a este tipo de asen-
tamiento disperso.
En las partes medias y bajas delas quebra-
das seencuentran los pueblos queresponden a
una traza en cuadrícula, la mayor parte de ori-
gen colonial, fundados bajo el sistema de re-
ducciones deindios. Actualmente, son los úni-
cos que cuentan con los servicios básicos de
salud, educación, agua, desagüe, luz y comuni-
caciones, pero en niveles muy bajos de cober-
turay calidad del servicio. En realidad, alo lar-
go de este recorrido, el Qhapaq Ñan sólo cru-
zalos pueblos deCastillo, Huari, Piscobamba,
Pomabamba, Sihuas y Conchucos, esteúltimo
con trazalineal por las características del espa-
cio dondeselocaliza.
Estos pueblos son capitales de distrito o
provincia hasta donde llega la población de
los diferentes asentamientos dispersos por
motivos deabastecimiento, administrativos u
otros; eventualmente también se establecen
espacios de intercambio y comercialización
de excedentes marginales agropecuarios. A
su vez, estos pueblos, especialmente las ca-
pitales provinciales como Huari, Pomabamba
y Sihuas actúan como espacios de comuni-
cación en el ámbito regional.
Las poblaciones del entorno del
Qhapaq Ñan entre Huanucopampa y
Conchucos son rurales, dedicadas princi-
palmente a las actividades agropecuarias.
La agricultura es la base de la economía
local, destinada al autoconsumo; es muy
poco el excedente para la comercialización
en los espacios locales. La forma de culti-
vo es de secano en valles y quebradas en-
tre los 2500 y 3700 msnm.
La ganadería es un complemento de la
agricultura, se desarrolla sobre los 3800
msnm, en zonas de puna dominadas por el
ichu (Stipa ichu), localizadas entre las divi-
sorias de aguas que separan los valles. El
ámbito del recorrido no es una zona con am-
plios espacios de pastos, a excepción de
Huanucopampa. La producción ganadera, a
diferencia de la agricultura, se destina a la
comercialización y una parte marginal para
el autoconsumo. Esta actividad, en muchos
casos, supone la única fuente de ingreso mo-
netario para las poblaciones locales.
Pueblo de
Conchucos
Vista de la quebrada
del río Chullín
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La actividad minera se localiza por enci-
ma de los 4200 msnm, destacando la zona
de Antamina, en el distrito de San Marcos,
en la parte central del recorrido, explotada
por la Compañía Minera Antamina. Los
relaves de Antamina desaguan en el río Pu-
chca a través de un afluente; esto genera im-
pactos sobre el ambiente.
Las actividades comerciales son escasas;
este ámbito se abastece en la ciudad de
Huaraz y en la costa. Así, la zona sur y centro
del recorrido, La Unión y Huari, tiende a
abastecerse en Lima; la zona central,
Pomabamba y Piscobamba, en Huaraz; y la
zona norte, Conchucos y Sihuas, se abaste-
cen en Chimbote. Hay un intercambio des-
igual en el que se importan todos los produc-
tos y se "exporta" un flujo intenso de
inmigrantes hacia las ciudades de la costa.
Los flujos de bienes, servicios y perso-
nas están motivados fundamentalmente por
las actividades económicas y su organización
y canalización dependen directamente de la
organización de la infraestructura vial. La red
vial actual se estructura en tres niveles:
1. Las vías de penetración transversales
alaCordillera. Comunican las cuencas deeste
ámbito con el Callejón de Huaylas o con
Chimbote. Cada cuenca tiene su propia red
vial que atraviesa la Cordillera Blanca hacia
la costa. De sur a norte, en la cuenca del
Vizcarra está la carretera Conococha-
Huallanca-La Unión-Huánuco. En la cuenca
del Puchca, la carretera comunica Catac,
Chavín de Huantar y Huari. En la cuenca
Llanamayo está la carretera Pomabamba-
Piscobamba-Lanamayo-Yanganuco-
Huaraz. En la cuenca de Sihuas está la ca-
rretera de Chimbote hasta Huallanca-Sihuas-
Huacrachuco, en Huánuco. En la subcuenca
del Taulli la carretera va de Conchucos a
Chimbote. Todas estas carreteras están sin
asfaltar, a excepción de la carretera que va
desde Catac a Chavín de Huantar y algunos
tramos en otras carreteras en la parte corres-
pondiente al tramo de la costa.
2. Las vías menores. Alimentan las ante-
riores y provienen de los diferentes
asentamientos de cada cuenca. La mayoría
de los casos son trochas carrozables con
tránsito restringido.
3. Las vías pedestres. Comunican los di-
ferentes espacios productivos y asentamientos
al interior de una misma cuenca y facilitan los
desplazamientos locales. Dentro de éstas, el
Qhapaq Ñan es la vía pedestre más impor-
tante, pues es la única que comunica las cuen-
cas longitudinalmente desde el Vizcarra has-
ta el Tablachaca. Su orientación de sur a norte
contrasta con el resto de la red vial que privi-
legia las salidas al oeste.
Es importante resaltar que el Qhapaq Ñan
fueintensamenteutilizado no sólo en tiempos
precoloniales sino también durante la Colo-
nia y la Republica, períodos en los que por
esta vía se transitaba con madera, trigo, papa
o ganado para su comercialización. Con la
construcción de las carreteras para el tránsi-
to rodado, se consolidó la influencia de las
regiones costeras sobre los espacios
cordilleranos y se intensificaron los flujos
transversales hacia el Callejón de Huaylas y
la costa, en detrimento de la integración
longitudinal de las cuencas. Actualmente, la
circulación por el Qhapaq Ñan está reducida
a algunas quebradas como Tambillos, distri-
to de Huachis, en la parte central del recorri-
do, donde el camino facilita la continuidad de
flujos económicos basados en el intercambio
de productos a partir del manejo de los
geosistemas a diferentes alturas; así se reali-
za el traslado de productos desde la parte
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baja como el maíz, las arvejas o las lentejas
para ser intercambiados por productos de
altura como la papa, la mashua, la oca o ga-
nado. En la quebrada Taparaco, el Qhapaq
Ñan es la única vía que permite la comunica-
ción entre La Unión y Huallanca.
La organización de este recorrido en
cuencas y las influencias regionales y capaci-
dad de articulación interna permiten diferen-
ciar varias zonas:
1. La cuenca del Vizcarra, al sur, carac-
terizada por un relieve abrupto con abundan-
tes quebradas, escasamente poblada, lo cual
favorece la dominancia de elementos natura-
les en el paisaje. Esta zona carece de carre-
tera siendo el Qhapaq Ñan la única vía.
2. Las cuencas del Puchca, Yanamayo y
Rupac, en la zona central, caracterizadas por
un relieve diverso, con áreas de puna, que-
bradas angostas y valles donde se concentra
las actividades antrópicas más intensas. El
Qhapaq Ñan en esta zona facilita la comuni-
cación entre las quebradas y los valles. Los
principales asentamientos de población se
localizan en los valles, como Huari,
Piscobamba, Pomabamba o Sihuas, siendo
los nodos de una red vial actual con flujos
hacia el oeste.
3. La cuenca del Tablachaca, al norte. Es
un relieve de puna y quebradas angostas. El
centro poblado de Conchucos y el entorno
se comunican por una vía hacia Chimbote. El
Qhapaq Ñan permite la comunicación de
Conchucos con Sihuas.
2.2.El recorrido entre Pías y
Chachapoyas
Este tramo recorre longitudinalmente la
cordillera Oriental, por la margen derecha del
río Marañón y penetra en la subcuenca del
Utcubamba. Forma parte de una ruta mayor
que partiendo de Huanucopampa recorre la
Cordillera Oriental. Se han registrado 243 km
de camino y su entorno territorial, que
involucra parte de las provincias de Pataz y
Bolívar en el departamento de Bolívar, y las
provincias de Luya y Chachapoyas, en el
departamento de Amazonas. La conforma-
ción física del territorio muestra espacios de
relieves muy diversos que gradan desde la
región andina a la selva norte del Perú. En el
recorrido se atraviesan tres cuencas
hidrográficas de la vertiente amazónica: la
cuenca alta del Marañón, la cuenca del
Huayabamba y la subcuenca del Utcubamba.
Estos ríos labran topografías abruptas de va-
lles encajonados y profundos, con vertientes
escarpadas y de gran desnivel.
Se distinguen, desde una perspectiva físi-
ca, tres grandes unidades morfológicas que
dominan los territorios del entorno del Qhapaq
Ñan entre Pías y Chachapoyas: el valle del
Marañón, la Cordillera Oriental y el valle del
Utcubamba. La primera unidad se constituye
en un elemento fundamental por ser el Mara-
ñón el segundo río en longitud en el Perú. En el
ámbito tiene un perfil encajonado, a manera
de gran rajadura entre las cordilleras Oriental
y Occidental, con unaintensaactividad erosiva,
especialmentedesdelas quebradas quefluyen
al curso principal.
La Cordillera Oriental se caracteriza por
una morfología accidentada y variada con
áreas de relieve glacial, en las partes más
altas de las cordillera, al sur del recorrido, y
una topografía que evidencia un proceso de
intensa deglaciación con valles en forma de
U, morrenas, lagunas glaciares y depósitos
fluvioglaciares; con altiplanicies que presen-
tan un relieve ondulado y disectados por ríos
que forman valles profundos y con valles
interandinos dispuestos transversalmente al
eje de la cordillera. En las nacientes del
Utcubamba, la cordillera se divide en dos:
la Cordillera Lajasbamba-Yasgolga y la
Cordillera Oriental propiamente dicha.
Es importante resaltar que entre estas
dos unidades se localiza el Parque Nacio-
nal Río Abiseo, que forma parte del Siste-
ma Nacional de Áreas Naturales Protegi-
das por el Estado (SINANPE) y es Patri-
monio Mundial, como patrimonio mixto,
natural y cultural. El escenario natural de
este parque está definido por la presencia
de la cordillera, con una sucesión de pisos
altitudinales desde los 350 metros a los
4 349 msnm. El área protegida se localiza
en una ladera de la Cordillera Oriental, en
el distrito de Huicungo, región de San Mar-
tín con una extensión de 272 412 ha. El área
de amortiguamiento abarca 672 713 ha en
las provincias de Pías y Pataz.
Pampa de
Cujibamba
Fortaleza de Kuélap
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El valle del Utcubamba está delimitado
por la Cordillera Oriental y la cordillera
Yasgolga y se desarrolla sobre una estructu-
rasinclinal fallada; sus flancos son asimétricos
y con fondo plano. El flanco oeste tiene una
pendiente promedio de 20º a 25º, en tanto
que el flanco este tiene una pendiente empi-
nada irregular con desarrollo de lomadas y
escarpes. El río discurre entre rocas calcáreas
dando lugar a formas cársticas.
Los territorios recorridos en este tra-
mo del Qhapaq Ñan muestran una ocupa-
ción histórica intensa, especialmente al nor-
te del tramo, en el valle del Utcubamba,
como así lo manifiestan los abundantes ves-
tigios arqueológicos. A lo largo del reco-
rri do se observa una ocupaci ón
heterogénea del espacio, distinguiendo tres
formas básicas de ocupación.
La primera se localiza por encima de los
2500 msnm, en las estribaciones y vertientes
de la Cordillera Oriental. El poblamiento es
concentrado y nuclear, con trama ortogonal
y adaptada a las condiciones del relieve, con
ocupaciones desde el período precolonial
hasta la actualidad. Dentro de esta forma
destaca como ocupación precolonial La Jalca
y Leymebamba, en la provincia de
Chachapoyas y Bambamarca, en la provin-
cia de Bolívar. Otros centros poblados que
en su mayoría obedecen a una ocupación
colonial son Pías, Pataz, Condormarca,
Maracuay, Uchumarca, Longotea y
Chuqibamba, al sur del recorrido y, en el
Utcubamba, San Francisco del Yeso, Mon-
tevideo, San Pedro de Utac, Duraznopampa,
Santo Tomás, San J uan de Lopecancha,
Magdalena, Tingo Nuevo, San Isidro del
Mayno y la propia ciudad de Chachapoyas.
Escalones sector
Gradería del Inca
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La segunda forma de ocupación corres-
ponde a los asentamientos dispersos encla-
vados en las cabeceras y fondos de valles
interandinos, ligados históricamente a espa-
cios productivos como haciendas y estancias
coloniales y republicanas. Dentro de esta for-
ma están los actuales anexos y caseríos como
Capellanía en el valle del mismo nombre,
Chivane, Llamactambo y Las Quinuas en el
valle de Sumanga o Atuén en el valle del
Utcubamba.
La tercera forma corresponde a los
asentamientos lineales de fondo de valle por
debajo de los 2000 msnm y vinculados al
eje de una vía principal o de penetración.
Están ligados fundamentalmente a las activi-
dades comerciales como Chagual en el Ma-
rañón y Yerbabuena, Samanga, Ubilón y Bajo
Tingo en el Utcubamba.
Estas poblaciones del entorno del
Qhapaq Ñan entre Pías y Chachapoyas tie-
nen altos niveles de pobreza, lo cual se refle-
ja en los indicadores de desnutrición, analfa-
betismo, deserción escolar, déficit de vivien-
da y de acceso a los servicios básicos de
agua, desagüe, luz, comunicaciones y salud.
Las poblaciones son básicamente rura-
les, sustentadas en las actividades agrícolas,
lo cual ejerce su influencia en los modos de
vida. La ganadería complementa a la agri-
cultura, pudiendo llegar a tener una impor-
tante especialización en algunas zonas como
Bolívar o Leymebamba. La agricultura se lo-
caliza fundamentalmenteen las laderas delos
valles con dos formas deemplazamiento: una
es la concentración de las actividad agrícola
alrededor de los centros poblados, mayor-
mente en las laderas y fondo de valles, la otra
se localiza en las partes altas, de difícil acce-
so, con viviendas dispersas utilizadas tem-
poralmente en períodos de siembra o cose-
cha. La agricultura es básicamente de seca-
no; solamente hay bajo riego en el fondo de
valle de los ríos Marañón y Utcubamba. La
mayor parte de la producción es para el
autoconsumo, especialmente en la parte sur
del recorrido; el excedente marginal es para
el trueque y para la venta en mercados loca-
les y regionales.
En torno a la actividad agropecuaria se
desarrollan circuitos comerciales de abas-
tecimiento y venta de los productos loca-
les cuya organización varía según la zona
del tramo. Así en la parte sur, en las pro-
vincias de Pataz y Bolívar, los intercam-
bios comerciales tienen un radio de acción
local, exceptuando las conexiones con
Huamachuco. Sin embargo, el valle del
Utcubamba, que comprende las provincias
de Luya y Chachapoyas, tiene intercam-
bios más fluidos en el ámbito regional,
como los que se desarrollan especialmen-
te en las ferias semanales que se celebran
en Yerbabuena y Chachapoyas, donde se
comercializa la producción con Chiclayo,
Trujillo, Lima, Tarapoto, Moyabamba,
Rioja, Cajamarca y Celendín.
La mayor intensidad de la actividad
agroganadera en el valle del Utcubamba
genera una corriente migratoria hacia esta
zona, proveniente principalmente de
Celendín, en Cajamarca; son los colonos
que se van asentado en nuevas tierras, a
costa de un proceso de deforestación in-
tenso para ampliar la frontera agrícola.
La actividad minera destaca en la zona
de Pataz y Parcoy, donde se remonta a
tiempos precoloniales, pues ya algunos
cronistas mencionaban las minas de oro de
Pataz. Actualmente existen grandes empre-
sas que conviven con pequeños mineros
que trabajan de manera artesanal; en am-
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de las carreteras y el tránsito rodado.
Muchos de estos caminos han sido vías
de penetración. En la actualidad siguen te-
jiendo una tupida malla que facilita la co-
municación pedestre o en acémila entre
los centros poblados y con los espacios
productivos agropecuarios. Se ven seria-
mente interrumpidos en período de lluvias
por derrumbes e inundaciones que dificul-
tan el tránsito.
El Qhapaq Ñan, en los tramos que se
conservan en la actualidad, estaría consi-
derado funcionalmente como parte de esta
red de caminos pedestres, siendo utilizado
donde todavía no ha llegado la carretera.
La canalización de los flujos
socioeconómicos se manifiesta en tres for-
mas de articulación:
a. En la zona sur y centro del recorrido,
entre Pías y Leymebamba. La penetración
de la infraestructura vial es en forma trans-
versal en relación con el río Marañón. Los
flujos se organizan a partir de los centros
poblados mayores como Huamachuco,
Cajamarca y Celendín.
b. Entre Leymebamba y Chachapoyas,
a lo largo del fondo del valle del Utcubamba,
que condiciona una organización vial lineal
por donde discurre el tránsito generado en-
tre los dos centros principales
abastecedores de servicios, Chachapoyas
y Leymebamba, con respecto a las pobla-
ciones localizadas en las laderas de este
valle. Es por ello que el eje longitudinal se
complementa con trochas transversales que
van desde la carretera a los pueblos de
media ladera.
c. Entre los pueblos y caseríos o anexos,
articulados por unainfraestructuravial en for-
ma radial, conformada básicamente por ca-
minos de herradura y algunas trochas
carrozables. Esta red conecta los centros
poblados con los espacios productivos.
El Qhapaq Ñan se superpone sobre las
tres formas, con una articulación longitudinal
y, adecuándose, por tramos, a algunas de las
formas de articulación de la red actual. Ello
implicó en algunos casos la destrucción de
los vestigios del camino por la superposición
de la vía actual sobre él. En otros casos se
mantienen las evidencias del camino, siendo
aprovechado para el tránsito pedestre actual,
por lo cual, hoy su uso está considerado den-
tro de la tercera forma de articulación vial.
Actualmente, lainfraestructuravial condi-
cionalaorganización del territorio con lacana-
lización delos flujos económicos y demográfi-
cos en el ámbito regional deesterecorrido.
a. Entre Pías y La Pila. Corresponde a la
zona sur incorporando la provincia de Pataz
y parte de la de Bolívar. Esta zona se vincula
económicay administrativamentecon Trujillo,
con un punto intermedio de conexión que es
Huamachuco. Totalmente dominado por la
actividad minera. En las zonas más altas, la
actividad antrópica es reducida, correspon-
de a áreas protegidas del Parque Nacional
Río Abiseo.
La zona de Pataz utiliza vías actuales,
mientras que en las partes altas, en la zona
del Parque Nacional Río Abiseo, el Qhapaq
Ñan, junto con caminos de herradura, es uti-
lizado antela carencia deinfraestructuras via-
les actuales. Las expediciones utilizan el
Qhapaq Ñan para el ingreso al parque. La
provincia de Bolívar, los asentamientos de
Condormarca y Bambamarca, mantienen su
red vial como antaño y utilizan el Qhapaq Ñan
como vía más directa, aunque, a nivel fun-
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bos casos, los efectos contaminantes y la
ocurrencia de accidentes son notorios. Bá-
sicamente se extrae el oro, seguido de la
plata, el plomo y el cobre. Esta actividad
genera un flujo importante de inmigrantes
provenientes de las zonas costeras de La
Libertad y también de Ancash y Cajamarca.
La minería tiene una clara incidencia so-
bre los usos del suelo y, por tanto, el desa-
rrollo de otras actividades económicas en
esta zona debido a que el 98% del territo-
rio se ve afectado por alguna de las cate-
gorías del derecho minero; inclusive, el Par-
que Nacional Río Abiseo se ve afectado
en el 21% de su superficie por las conce-
siones mineras. El turismo es una actividad
emergente, especialmente en el valle del
Utcubamba, favorecido por sus mejores
condiciones de accesibilidad.
La organización y distribución de la red
vial está directamente relacionada con el
desarrollo de las actividades económicas.
Éstas generan movimiento, flujos de per-
sonas, bienes y servicios de variada natu-
raleza que discurren por una infraestructu-
ra vial que en este tramo se organiza en tres
niveles:
a. La carretera asfaltada. Resulta irrele-
vante en el ámbito de este tramo. El único
sector se encuentra en el punto de desvío a
Leymebamba, Pedro Ruíz y Chachapoyas,
cubriendo de 10 a 12 km.
b. Las carreteras afirmadas. Generan im-
portantes problemas de accesibilidad por los
derrumbes en períodos delluvias, pero canali-
zan los diferentes flujos en laregión. Las princi-
pales son Huamachuco-Chagual-Tayabamba,
en laprovinciadePataz; Celendín-Balsas-Bo-
lívar, en Cajamarca y La Libertad y
Leymebamba-Chachapoyas en Utcubamba.
c. Los caminos de herradura. Son las
vías que históricamente han mantenido a los
pueblos comunicados antes de la llegada
Fortaleza de Kuélap
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cional, su vínculo siga siendo Trujillo y
Huamachuco y signifiquelargos viajes cami-
nando o a lomo de mula.
b. Entre La Pila y Atuén. Espacio central
del recorrido que incorpora Bolívar,
Uchumarca, Longotea y Chuquibamba. Es-
tán conectados por la carretera Cajamarca-
Celendín-Balsas-Bolívar. Las conexiones son
con Trujillo y también con Cajamarca y
Celendín. El Qhapaq Ñan se utiliza básica-
mente a nivel local para acceso a los espacios
productivos, siendo el uso más intenso el que
se hace entre Mojón y La Cruz. Hay amplias
zonas del Qhapaq Ñan que han desapareci-
do entre Laplar y Cujibamba por prácticas
agrícolas y entre Bolívar y Unámen por la
construcción de la carretera a Cajamarca.
c. Entre Atuén y Chachapoyas. Corres-
ponde al eje del valle del Utcubamba en la
parte norte del recorrido. Es la zona mejor
conectada. Internamente se comunica por el
eje Chachapoyas - Leymebamba, carretera
afirmada que canaliza los flujos del valle. De
este eje, localizado en el fondo de valle, par-
ten trochas hacia los pueblos localizados en
las vertientes. En el ámbito regional se co-
necta por la carretera Chiclayo-Bagua Gran-
de-Pedro Ruíz-Chachapoyas, con parte de
la carretera asfaltada. La otra ruta regio-
nal es Cajamarca-Celendín-Balsas-
Leymebamba-Chachapoyas, carretera afir-
mada y de difícil recorrido. Este espacio se
encuentra articulado con Chachapoyas en
términos socioeconómicos y administrativos;
en términos económico-comerciales está
conectado a nivel regional con Moyabamba
y Chiclayo. A su vez, recibe una fuerte emi-
gración de Celendín. En esta zona, el Qhapaq
Ñan, aunque se encuentra conservado por
tramos, ha perdido su papel integrador, sien-
do sustituido por el eje vial que recorre el
fondo de valle del Utcubamba y por los ca-
minos de herradura que facilitan la conexión
entre espacios productivos locales y el ac-
ceso a la red vial de tránsito vehicular.
3. EL PROYECTO PILOTO
VILCASHUAMÁN
Durante la campaña 2005, se procedió a
desarrollar un estudio depaisajeen el áreacom-
prometidaen el proyecto, entreVilcashuamán
y Pomaqocha. Este estudio pone especial én-
fasis en los aspectos culturales que se deben
evaluar en el paisaje. Por ello, se parte de una
noción integradoradel paisaje.
El paisaje es una realidad compleja que
comprende una dimensión formal, es decir,
los diferentes elementos naturales y los que
son producto de la transformación antrópica
a lo largo de la historia. Pero también com-
prende una dimensión cultural, esto es, los
modos de valorar esas formas y el orden re-
sultante de sus relaciones. Por tanto, el pai-
saje es simultáneamente, una realidad formal
y una imagen cultural.
En este análisis del paisaje se parte de
tres etapas fundamentales que se desarrolla-
ron durante seis meses:
1. La identificación de las formas cultu-
rales y naturales del paisaje a partir del re-
gistro de las formas comunes del paisaje y su
clasificación de acuerdo a las características
singulares que presenten en relación a las
actividades sociales.
2. Definición de las unidades del paisaje
y tipos de paisaje que permitan explicar las
relaciones y dinámicas de los elementos que
conforman el paisaje.
3. Cartografía del paisaje como produc-
to sintético de la interpretación realizada que
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permite representar las diferentes unida-
des de paisaje.
Los paisajes rurales altoandinos de am-
bientes áridos de Vilcashuamán-Pomaqocha,
iniciaron su proceso de transformación des-
de tiempos remotos. Las primeras evidencias
conocidas hasta el momento son las de Cam-
pana Rumi, que corresponden al Formativo
Peruano, según las informaciones proporcio-
nadas por los arqueólogos del Proyecto
Qhapaq Ñan en la región.
Las primeras transformaciones destacables
en el paisaje se producen con la aparición de
la agricultura y el inicio de los procesos de
sedentarismo y crecimiento cuantitativo de la
población. Las nuevas condiciones sociales y
las características físicas predominantes obli-
garon a desarrollar técnicas agrícolas que fue-
ron evolucionando y perfeccionándose a lo
largo de la historia andina anterior a la llegada
de la colonización europea; estas técnicas
estaban orientadas a vencer las limitaciones
naturales para la agricultura.
De este período, las transformaciones
más importantes en el paisaje son los siste-
mas de terrazas y andenerías, de las que aún
quedan evidencias como los andenes de
Puqas y Huaqaña. Las terrazas y andenes
cumplían varias funciones: 1) La generación
de suelos con capacidad productiva agríco-
la, que recreaba la propia evolución natural
en la formación de los suelos; 2) La produc-
ción de cultivos en pendientes para la obten-
ción de alimentos en condiciones naturales
difíciles; 3) La reproducción de la vegetación
natural; 4) La mejora del drenaje de las lade-
ras a partir de la mayor capacidad de reten-
ción de la humedad; 5) La disminución del
riesgo de erosión y pérdida de suelo; 6) la
mejora de la calidad ambiental y paisajística
del paisaje andino.
Valle Vischongo vista desde el Sur de
Vilcashuamán
Del mismo modo que en el período
Precolonial, durantelaColonia, uno delos fac-
tores más importantes en las transformacio-
nes acontecidas en este período es la reorga-
nización de las unidades productivas y políti-
co-administrativas, con la organización delas
haciendas que concentraron las tierras y la
nueva organización en corregimientos, parti-
dos y parroquias, que les permitió ejercer el
poder sobre los territorios conquistados.
En este sentido, el paisaje agrícola esca-
lonado y organizado en aras de ampliar la
frontera agrícola sin comprometer el equili-
brio ambiental, se fue desestructurando y re-
legando a espacios marginales. Las nuevas
concepciones espaciales y las nuevas nece-
sidades de la economía colonial iniciaron
todo un proceso de "aplanamiento del pai-
saje" y de ampliación de las propiedades
agrícolas, priorizando los cultivos en los va-
lles y laderas onduladas por responder me-
jor a las condiciones físicas para los cultivos
cerealistas y la tecnología provenientes de
Europa.
Durante los inicios de la República las
condiciones no cambiaron hasta la llegada
de la Reforma Agraria de fines de la década
de 1960, iniciándose un proceso de reorga-
Valle Vischongo Poblado
de Chanen al N de
Vilcashuamán
Valle Pomatambo
Cultivos de Maíz en
pendiente 3
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nización de las formas de producción, dán-
dose el fin de las haciendas en la región. Sin
embargo, los cambios sevieron limitados por
el inicio de la violencia política de los años
1980-1990 que afectó de manera intensa a
la región de Ayacucho.
Este proceso de violencia marcó clara-
mente el paisaje rural altoandino de
Vilcashuamán, a partir de la destrucción y el
abandono de las infraestructuras territoria-
les, dentro de las que destaca la infraestruc-
tura productiva agrícola. Se abandonaron tie-
rras que hoy constituyen parte de los mato-
rrales y en las que los procesos erosivos de
pérdida del suelo se acentuaron, se abando-
naron poblados y estancias que permanecen
en el paisaje totalmente desoladas y
semiderruidas, entre otros aspectos. Estas
evidencias en el paisaje traducen los efectos
sociales, emocionales, culturales, económi-
cos, políticos y hasta ambientales que la dé-
cada de violencia generó en esta región.
Las nuevas inversiones post-violencia se
centraron en la reconstrucción de la carrete-
ra, en el inicio de políticas de repoblamiento
que permitió el retorno de muchos despla-
zados que regresaron con nuevas ideas y
experiencias.
En el ámbito agrícola se han
implementado nuevos canales de regadío
para recuperar la frontera agrícola abando-
nada. La principal transformación en este
período sobre los espacios productivos es la
introducción de nuevas variedades de papa
para la exportación. Se reorganizó una parte
del espacio productivo formándose peque-
ñas haciendas agropecuarias dedicadas al
cultivo de papa sobre zonas dedicadas tra-
dicionalmenteal aprovechamiento delos pas-
tos mediante el libre pastoreo. Se amplió la
extensión cultivada de este producto, pasan-
do a ser el segundo más cultivado y con ma-
yores rendimientos. Se extiende principal-
mente sobre las altiplanicies húmedas de
Manallasac y Condor Qocha y sobre las al-
tiplanicies secas de Qollcapampa y
Huancapuquio.
En algunos poblados se ha intentado me-
jorar las condiciones de vida con la cons-
trucción de nuevos espacios habitacionales,
diferenciados en el paisaje, apoyados por el
Programa Andino de Reepoblamiento-PAR,
como en el caso de Erqomarca, así como la
implementación de algunos servicios básicos
como letrinas y agua doméstica, apoyados
por FONCODES.
Se está ante una nueva fase de cambios
en la gestión del territorio que repercute en
las formas del paisaje y cuyo reto es anali-
zarlas y comprenderlas a la luz de los cam-
bios socioculturales que está aconteciendo
en este ámbito. El análisis del paisaje servirá
de base para la toma de decisiones sobre
intervenciones futuras, considerando el apro-
vechamiento adecuado de los recursos y una
mejor comprensión del paisaje como pro-
ducto y realidad sociocultural.
4. PROCESAMIENTO DE INFOR-
MACIÓN
Se inició todo un esfuerzo de sistematiza-
ción y procesamiento de los informes de la
campaña 2004 para su publicación. Primera-
mente, se procesó la información escrita, se
seleccionó la cartografía, los gráficos y el ma-
terial fotográfico delos informes finales delas
actividades "Reconocimiento y registro del
entorno territorial del Qhapaq Ñan: recorrido
Acostambo-Huanucopampa y recorrido
Xauxa-Pachacamac" y "Análisis territorial de
Vilcashuamán". En segundo lugar, se proce-
dió a la edición delos textos y la cartografía y,
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finalmente, al diseño y ladiagramación parasu
publicación. Esta actividad se ha realizado en
el primer semestre del 2005. Producto del
procesamiento de los informes finales de la
campaña 2004, se tienen cuatro volúmenes
publicados en versión digital eimpresa.
También se inició la creación y organiza-
ción de una base de datos para el Proyecto
Qhapaq Ñan. Duranteel segundo semestrede
la campaña 2005 se procedió a elaborar la
arquitectura de la base de datos del Proyecto,
involucrando sus diferentes áreas de investi-
gación, afin deapoyar laorganización, lainte-
gración y el fácil acceso a la información.
Acompañando estos esfuerzos, el com-
ponente geográfico también ha desarrollado
los campos temáticos de la base de datos en
el ámbito de su competencia. A su vez, se
procedió a la organización del archivo foto-
gráfico que pasará a formar parte de esta base
de datos. Este archivo fotográfico registra a
la fecha 7 200 ingresos, cada uno de los cua-
les ha sido editado para obtener una mejor
calidad del registro fotográfico.
5. PERSPECTIVAS AL 2006
Las orientaciones al 2006 se insertan den-
tro de las propias perspectivas del Proyecto,
queprevélacontinuidad del reconocimiento y
registro de su objeto de estudio, a saber, el
camino y sus contextos arqueológicos, socia-
les y territoriales. Por ello, se continuará esta
actividad por el Gran Camino de la Sierra ha-
cia el Sur, desde Acostambo hacia
Vilcashuamán, Cabecera de Reino en el Siglo
XV y actual sede de una experiencia piloto de
trabajo con la población en el marco del
Qhapaq Ñan. A su vez, el reconocimiento
transversal se focalizará en los caminos trans-
versales que comunican la costa con
Vilcashuamán, para complementar ambos re-
corridos y tener una visión integral de un ám-
bito de gran riqueza histórica, pero de condi-
ciones de pobreza extrema actualmente.
Dentro del Proyecto Piloto Vilcashuamán,
seacompañarán los esfuerzos del Plan deMa-
nejo del Complejo Monumental Vilcashuamán-
Pomaqocha, aportando la experiencia de aná-
lisis territorial y paisajístico y apoyando en las
propuestas de manejo del patrimonio cultural
en su contexto territorial actual.
Continuar con el procesamiento de la
información, en este caso de la campaña
2005, orientado a consolidar las publica-
ciones de los informes de esta campaña. A
su vez, culminada la primera fase de ela-
boración de la base de datos del Proyec-
to, dar inicio y monitorear el desarrollo
mismo de la base, en los diferentes ámbi-
tos temáticos.
Desde el segundo trimestre de la campa-
ña 2006, se prevé dar inicio a una investiga-
ción específica en paisaje cultural, seleccio-
nando el espacio a partir del reconocimiento
y registro arqueológico, etnográfico y geo-
gráfico que se realizó a lo largo del Qhapaq
Ñan durante las campañas precedentes. Esta
investigación pretendeidentificar, seleccionar
y definir espacios representativos de los pai-
sajes culturales en la ruta del Qhapaq Ñan.
Es el inicio del proceso para la consolidación
de los espacios patrimoniales bajo la catego-
ría de paisaje cultural.
Esta investigación resulta especialmen-
te importante desde la perspectiva de en-
tender que las rutas del Qhapaq Ñan co-
nectan un sin número de paisajes culturales
de gran singularidad que deben proteger-
se, preservarse y promoverse como mani-
festación de la cultura andina, que se liga y
se reconoce en sus paisajes
EQUIPO TÉCNICO DEL COMPONENTE GEOGRÁFICO
Directora de Estudios sobre Paisaje
Cultural:
Guadalupe Martínez Martínez
Reconocimiento y registro del entor-
no territorial del Qhapaq Ñan:
Responsables:
Consuelo Caja Champi
Elmer Ccente Pineda
Asistentes:
Walter Díaz Martínez
Oscar Román Godines
Proyecto Piloto Vilcashuaman:
Responsable:
Manuel Cama Salazar
Asistente:
J uan Paucarima Cerón
Equipo base:
Emma Gargurevich González
Martín Mendoza Pizardi
Fiorella Rojas Respaldiza
Lenka Figueroa Añorga
J orge Cerpa J ara
Giovanna Chamorro Mott
Giovanni Bedoya Gutiérrez
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Componente Patrimonio Colonial
y Republicano
Harold Aspilcueta
Jaime Exebio López
Alexey Carrasco
Dirección de Patrimonio Histórico, Colonial y Republicano
INTRODUCCIÓN
El presente trabajo tiene por objetivo
dar a conocer las labores realizadas por el
Componente de Arquitectura dentro del
Proyecto Especial Vilcashuamán durante el
presente año. Estas labores comprenden el
registro y levantamiento catastral de la
ciudad, así como el análisis y estudio de
las tipologías de vivienda y la elaboración
del manual de técnicas constructivas,
información que permitirá establecer
recomendaciones para la preservación y
conservación del centro urbano de
Vilcashuamán.
1. OBJETIVOS
1.1. Objetivo general
- Registro y calificación del centro
urbano deVilcashuamán, como estudio inicial
para el reconocimiento de los valores
técnicos constructivos, estéticos, sociales,
religiosos del centro urbano a fin de tomar
las medidas necesarias de preservación y
conservación del sitio a partir de su estudio
actual.
1.2. Objetivos específicos
- Análisis y diagnóstico del estado actual
del centro urbano de Vilcashuamán.
- Levantamiento arquitectónico de los
predios de la ciudad correspondiente a los 6
barrios que la conforman.
- Registro fotográfico de todos los
inmuebles para recabar información del
estado actual de estos.
- Estudio einvestigación detipologías de
vivienda y de sistemas y materiales
constructivos de la zona.
- Establecer pautas básicas para el futuro
crecimiento urbano de la ciudad.
2. TRABAJO PROGRAMADO
- Culminación del registro del centro
urbano de la ciudad de Vilcashuamán.
- Culminación del registro fotográfico de
todos los inmuebles.
- Elaboración y estudio de tipologías
arquitectónicas de vivienda de los sectores
I y II del centro urbano de Vilcashuamán.
- Digitalización de planos de tipologías
arquitectónicas de vivienda de los sectores
I, II y parte del sector III del centro urbano
de Vilcashuamán.
- Elaboración y digitalización de los
planos de materiales constructivos de
muros, tipos y materiales de cubiertas y
número de pisos correspondientes a los
sectores I, II y parte del Sector III del
centro urbano de Vilcashuamán.
- Elaboración del manual de técnicas
constructivas tradicionales del centro
urbano de Vilcashuamán.
- El aboraci ón de di agnósti co
integrado, evaluación de metas y logros
obtenidos en el año 2005 en coordinación
con los otros componentes.
- Elaboración de informe de campaña
2005.
- Elaboración de material gráfico para
el informe de campaña 2005.
- Elaboración del plan de trabajo y
presupuesto para el año 2006.
3. LOGROS
Trabajo de campo:
- Levantamiento catastral y registro de
842 inmuebles correspondientes a 41
manzanas del centro urbano, alcanzando
el 100% de avance total.
- Levantamiento arquitectónico de 106
perfiles urbanos correspondientes a 27
manzanas del área urbana, alcanzando el
73.8% de avance total.
- Registro fotográfico de 995 lotes,
alcanzando el 100% deavancetotal. Además
del registro fotográfico de detalles
constructivos necesarios para el manual de
técnicas constructivas tradicionales del centro
urbano de Vilcashuamán.
- Recopilación total de información
preliminar para el estudio de tipologías
arquitectónicas de vivienda y para el manual
de técnicas constructivas tradicionales del
centro urbano de Vilcashuamán, alcanzando
el 100% de avance total.
Trabajo de gabinete:
- Digitalización completa de 131 fichas
catastrales de arquitectura correspondientes
a4 manzanas. Digitalización parcial (al 70%)
de 5 fichas catastrales de arquitectura
correspondiente a 1 manzana. Digitalización
casco al 40% de 741 fichas catastrales de
arquitecturacorrespondientes a36 manzanas.
Por ficha se digitalizaron planos de
distribución, techos, elevaciones principales
y/o interiores y plano de ubicación de los
inmuebles a escala 1:125, 1:250, según el
caso; alcanzando el 36.9% de avance total.
- Digitalización completa de 14 perfiles
urbanos correspondientes a 3 manzanas.
Digitalización casco (al 40%) de106 perfiles
urbanos correspondientes a 27 manzanas a
escala 1:200, alcanzando el 27.50% de
avance total.
- Digitalización de 24 planos generales
catastrales de 3 manzanas (10, 25-B, 34-
A), que comprenden plano de coberturas,
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número de pisos y plano de material
constructivo por manzana e inmueble,
alcanzando el 10% de avance total.
- Digitalización de 13 planos temáticos
correspondientes al análisis del centro urbano
deVilcashuamán: usos del suelo, tipos devías,
materiales devías, espacios públicos, caminos
incas en el centro urbano, evidencias
arqueológicas, antigua ciudad inca, división
política del centro urbano, nombres de calles,
equipamiento urbano, servicios (agua,
desagüe y electricidad), crecimiento urbano
y sectores del Centro Urbano, alcanzando el
100% de avance total.
- Elaboración del manual de técnicas
constructivas tradicionales del centro urbano
de Vilcashuamán, actualmente en 85% de
avance total.
- Estudio de tipologías arquitectónicas
de vivienda, actualmente en 100% de avance
con respecto a los sectores I y II; es decir, un
70% de avance total.
- Archivo fotográfico y archivo de
negativos, actualmenteen 50% deavancetotal.
- Archivo de fichas catastrales de
arquitectura, actualmente en 100% de
avance total.
- Resumen ejecutivo campaña 2004
entregado al 100%.
- Resumen ejecutivo campaña 2005
entregado al 100%.
- Elaboración de diagnóstico integrado,
evaluación de metas y logros obtenidos en el
2005 en coordinación con los otros
componentes, 100% de avance total.
- Elaboración del plan de trabajo y
presupuesto para el 2006 entregado al 100%.
4. ESTUDIO DE TIPOLOGÍAS
ARQUITECTÓNICAS DE VIVIENDA
TRADICIONAL
Para el presente estudio, primero se
determinaron las categorías y tipos de
vivienda tradicional, a fin depoder identificar,
clasificar y cuantificar cada uno de los
inmuebles en el rubro que le corresponde.
Debido al número de manzanas por estudiar,
surge la necesidad de dividir el centro urbano
de Vilcashuamán en tres grandes sectores,
concéntricos a la plaza principal, que han sido
establecidos considerando la homogeneidad
de caracteres. la densidad edificatoria, los
usos del suelo, el carácter histórico,
administrativo y religioso. El presenteestudio
comprende el análisis del primer y segundo
sector con conclusiones parciales pues la
información del tercer sector está procesada
sólo en un 35%.
4.1. SECTORES DEL CENTRO
URBANO
a. SECTOR I
Conformado por 7 manzanas ubicadas
alrededor de la plaza principal. Se caracteriza
por ser el centro administrativo de
Vilcashuamán, concentrando los servicios
comunales (municipalidad, comisaría,
juzgado, fiscalía, prefectura, templos católicos,
oficinas de EsSALUD y de la Ugel, etc.),
principales espacios públicos y estructuras
arqueológicas más representativas. Los lotes
de vivienda son, en su mayoría, los de
menores dimensiones en la ciudad y por
tanto, de mayor densidad edificatoria. Se ha
extendido el uso de la vivienda-comercio
alrededor de la plaza y en las vías de mayor
flujo vehicular y peatonal. Su topografía es
relativamente plana.
b. SECTOR II
Conformado por 20 manzanas ubicadas
en la zona intermedia de la ciudad, entre los
sectores I y III. Se caracteriza por el uso
predominante de viviendas de menor
densidad edificatoria en relación el anterior,
las que presentan patios y/o huertos en su
mayoría. El sector cuenta con dos colegios
nacionales, el local del futuro mercado y las
actividades comerciales se concentran a lo
largo de la avenida Los Incas. La topografía
es accidentada con calles de pendiente
pronunciada.
c. SECTOR III
Este sector está en proceso de
expansión, siendo frecuente la presencia de
viviendas de carácter rural; es decir,
viviendas con corrales y/o chacras de
cultivo. Este sector aloja al puesto de salud,
el puericultorio y el local del instituto
superior tecnológico. La topografía es
variable, relativamente plana en algunas
zonas y accidentada con calles de pendiente
pronunciada en otras.
Vista panorámica de la Plaza Principal desde el campanario de la
iglesia San Juan Bautista, mayo 2005.
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4.1.1. Planos de los Sectores del Centro Urbano de Vilcashuamán y de Límites de Barrios
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4.2. CLASIFICACIÓN DE VIVIENDA
POR SECTORES
4.2.1. Construcciones tradicionales
a. Características generales
- Emplazamiento sobre el terreno. Las
construcciones se adecuan a la topografía del
terreno; siendo determinante en la
organización delas viviendas y su relación con
la calle.
- Usos. Los usos se presentan como
una satisfacción inmediata a las necesidades,
costumbres, posibilidades económicas de los
habitantes y a las limitaciones del terreno,
de esta manera encontramos ambientes de
usos múltiples. Los más frecuentes en el
primer piso son: sala/depósito, cocina/
criadero de cuyes/depósito de leña,
dormitorios, letrina exterior, huerto y/o patio
de usos múltiples (lavandería, tendal,
depósito de leña, secado de alimentos,
corral, etc.). Los más frecuentes en el
segundo piso son: dormitorios y depósito de
alimentos. Estas viviendas pueden ser
unifamiliares o multifamiliares.
- Circulación. Puede existir circulación
directa y/o indirecta (a través del patio) entre
los ambientes. Cuando los ambientes se
relacionan a través de patios o corredores
decimos que tienen una circulación indirecta
(relación de independencia) y cuando los
ambientes se conectan entre ellos sin
intermediar otros espacios es decir a través
de vanos, estos tienen una circulación directa
(relación de dependencia). La circulación
vertical se da en su mayoría por medio de
una escalera exterior ubicada en el patio, y
en otros casos hay un vano en el techo por
el que se accede con una escalera portátil al
nivel superior.
- Elementos arquitectónicos. Los
elementos más representativos son:
- Vanos: las puertas y ventanas son
rectangulares de dimensiones pequeñas, de
una o dos hojas con carpintería de made-
ra; las ventanas pueden o no tener vidrio y
son pocas por ambiente. Últimamente se
viene incrementando el uso de la carpinte-
ría de metal con vidrio.
- Balcones: pueden ser de dos tipos:
balcón de antepecho y balcón corrido. La
carpintería es de madera o metal.
- Galerías: cuentan con pies derechos de
madera con pedestal de piedra y zapata de
madera.
- Escaleras: las escaleras fijas son de
madera, piedra o concreto. Por lo gene-
ral, se ubican en el patio interior. Está ge-
neralizado el uso de escaleras portátiles al
interior de las viviendas.
- Techos: pueden ser de una o dos
aguas y excepcionalmente de tres o cuatro
aguas. La pendiente varía entre 10º y 30º
dependiendo del material utilizado.
- Número de pisos: Por lo general, las
viviendas son de uno o dos pisos y
excepcionalmente de tres.
- Sistemas y materiales constructivos.
El sistema constructivo predominante es el
de muros portantes de adobe, el cual se
caracteriza por:
- Cimientos y sobrecimiento: de piedra
con mortero de barro.
- Muros: las construcciones actuales se
realizan con adobes de 40 x 20 x 20 cm y
mortero de barro, mientras en las más
antiguas se empleaba adobes de 55 x 25 x
20 cm. En su mayoría sólo llevan enlucido en
las fachadas externas delaedificación, siendo
ésto más usual en las cercanías de la plaza
principal. El acabado usual es el enlucido
con cal, yeso o barro. Se encuentran también
viviendas con muros de piedra y mortero de
barro, siendo las más antiguas y escasas.
- Pisos: el primer piso comúnmente es
de tierra apisonada a excepción de los
ambientes destinados al comercio, que son
de cemento. El segundo piso es de madera
entablado sobre vigas de troncos de
eucalipto.
- Techos: la estructura del techo más
común es de madera a doble par con teja
cerámica asentada con barro sobre
entramado de madera. Las construcciones
más antiguas cuentan en algunos casos con
una estructura esbelta de madera bajo
cubierta de ichu. Últimamente, debido a los
menores costos y facilidades de instalación,
se emplean calaminas y planchas de asbesto
-cemento en cuyo caso se prescinde del
entramado de madera.
4.2.1.1. Clases
a. Clase "A"
Plantas en forma de "I" (con o sin área
libre), "II" (con área libre) y los que siguen la
forma del terreno (sin área libre). Por lo
general, están conformados por uno o dos
volúmenes deplanta rectangular organizados
a lo largo de un eje o dos ejes paralelos,
ambos pueden ser perpendiculares o
paralelos al eje de la calle. Las plantas
cuentan con ambientes relacionados directa
o indirectamente. Estos tipos de vivienda
tienen la distribución de ambientes más
simple; sin embargo, al interior de éstos se
desarrollan varias actividades.
b. Clase "B"
Plantas en forma de "L", "U" y "O"
conformadas por dos o más volúmenes de
planta rectangular organizados en torno a un
patio. El patio adquiere una mayor
importancia como espacio integrador entre
los distintos ambientes que convergen en él,
siendo compleja la distribución de éstos y
habiendo una mayor especialización de las
actividades por ambiente.
c. Clase "C"
A diferencia de la clasificación "B" ésta
tiene además un zaguán que antecede al patio
central y es el espacio articulador interior que
comunica los diversos ambientes.
d. Clase "D"
Son aquellas viviendas que no cumplen
con ninguna de las características de las
clasificaciones anteriores. Por lo general,
están conformadas por varios volúmenes que
no tienen un patrón de organización definido
y funcionan independientemente.
4.2.2. CONSTRUCCIONES MO-
DERNAS
4.2.2.1. Características generales
Son construcciones con elementos
arquitectónicos, materiales y sistemas
constructivos que no corresponden a la zona
ni a las condicionantes climáticas. La
aparición de estas construcciones responde
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a la idiosincrasia de sus pobladores que
valoran más los patrones estéticos de la costa
que los de su zona por considerarlos
modernos, mejores y que elevan su estatus
social.
- Emplazamiento. La adecuación a la
topografía del terreno es menos limitada, no
siendo determinante en la organización de las
viviendas y su relación con la calle. Se
concentra mayor número de ambientes en
menor área de terreno.
- Usos. Los ambientes tienen usos
específicos; sin embargo, se encuentran
también ambientes de uso flexible que se
adecuan a las necesidades temporales de los
habitantes. Los usos más frecuentes en el
primer piso son: sala-comedor, cocina, baño,
dormitorios, hall o corredor de distribución,
depósito de alimentos, huerto y/o patio de
usos múltiples (lavandería, tendal, depósito
de leña, secado de alimentos, corral, etc.).
Los más frecuentes en el segundo piso son:
dormitorios, hall o corredor de distribución,
baño y depósito de alimentos. Estas
viviendas pueden ser unifamiliares o
multifamiliares.
- Circulación. Mayormente la
circulación se realiza a través de un hall o
corredor interior dedistribución querelaciona
los ambientes. Puede existir circulación
indirecta (a través del patio) entre los
ambientes. La circulación vertical se realiza
generalmente por medio de una escalera
interior, pero también hay otros casos en que
puede ser exterior y estar ubicada en el patio.
- Elementos arquitectónicos. Los
elementos más representativos son:
- Vanos: las puertas y ventanas son
rectangulares de dimensiones mayores a las
de las construcciones tradicionales, de una o
dos hojas con carpintería de metal o madera,
contando las ventanas con vidrio.
- Escaleras: las escaleras son fijas de
concreto. Por lo general, se ubican al interior
de la vivienda.
- Techos: son planos y de losa aligerada
no adecuados para evacuar agua de lluvia.
- Número de pisos. Pueden ser de uno,
dos o tres pisos.
- Sistemas y materiales constructivos. El
sistema constructivo predominante es el de
muros portantes de albañilería confinada, el
cual se caracteriza por:
- Cimientos y sobrecimientos: de
concreto.
- Muros: son construcciones de ladrillos
con columnas de concreto armado. En su
mayoría llevan tarrajeo frotachado.
- Pisos: generalmente de cemento, se
encuentran también otros acabados.
- Techos: son de losa aligerada en el
primer y segundo piso; o también pueden ser
estructuras de madera y cubierta de calamina
o asbesto-cemento.
4.2.2.2. Clases
a. Clase"E"
Son aquellas viviendas unifamiliares con
o sin área libre.
b. Clase "F"
Son aquellas viviendas multifamiliares con
o sin área libre.
4.2.3. RESUMEN DE LA
CLASIFICACIÓN DE LOS
SECTORES I Y II
a.Tipologías arquitectónicas de vivienda
tradicional
- Los porcentajes por clasificación son
constantes en las construcciones tradicionales
de los sectores I y II, salvo la clase A tipo
"II" y la clase D (sin patrón) que aumentan su
porcentaje considerablemente en el sector II
debido a que los lotes son de mayores
dimensiones que en el sector I.
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- La tipología de vivienda predominante
es la de clase A tipo "I" (53.42%) siendo éste
el módulo base para la conformación de las
demás tipologías (tipos "II", "L", "U" y "O").
Se determinó que las unidades de vivienda
se construyen inicialmente como volúmenes
independientes (tipo "I"); al transcurrir el
tiempo y a medida que las necesidades de
espacio aumentan, seproduceel adosamiento
de volúmenes al ya existente dándole una
nueva conformación.
- Se ha constatado que las viviendas
tradicionales claseA tipo "I" sin árealibreen el
sector I, representan un porcentaje similar a
las de tipo "I" con área libre, mientras que en
el sector II, las primeras disminuyen
considerablemente en porcentaje respecto de
las últimas. En ambos casos las viviendas clase
A tipo "I" sin área libre se concentran en los
ejes comerciales.
- La tipología de vivienda de clase B
tipo "L" es la segunda en importancia
(13.35%) precisamente por ser la primera
etapa de ampliación de las viviendas.
- La clase C (viviendas con zaguán,
0.08% del total) se concentran entre los
límites de los sectores I y II, ubicándose
en la zona más antigua de la ciudad.
urbano de Vilcashuamán. Actualmente se
construye con adobe de mala calidad y el
proceso constructivo de las viviendas se
realiza sin técnicas adecuadas que
garanticen seguridad en la edificación. Así
mismo, la población está experimentando
con diversos materiales y métodos para
mejorar sus construcciones, los cuales en
muchos casos no contribuyen al
mejoramiento de la misma y por el contrario
debilitan su estructura. Por lo tanto, es
necesario que la población reciba
capacitación en cuanto a la preparación del
adobe y su correcto empleo en la
construcción para el bienestar de la misma.
- Hay una tendencia al aumento del
uso de ladrillo y concreto para nuevas
construcciones con patrones edificatorios
ajenos a la zona que alteran el perfil urbano
de carácter tradicional. Es necesario que
existan normas que regulen y controlen las
nuevas construcciones para que éstas se
adecuen al entorno urbano.
- Las construcciones de piedra están
en proceso de desaparición por las
facilidades que brinda el construir con
adobe. Las pocas que quedan están
escasamente habitadas y se emplean
mayormente como depósitos; otras están
en ruinas.
c. Tipos y materiales de cubiertas
- Las cubiertas son en su mayoría de
dos aguas, madera (eucalipto) y revestidas
principalmente de teja cerámica que
contribuye a mantener el carácter tradicional
del centro urbano; sin embargo, el empleo
de la calamina y asbesto-cemento en
conjunto igualan en proporción al uso de la
teja cerámica. La tendencia actual es al
incremento de cubiertas económicas
alternativas sin importar las desventajas que
acarrea el empleo de estos materiales ni la
alteración del paisaje urbano característico
de la zona. Por tanto, es necesario que se
regule el empleo de materiales en las
cubiertas para mantener la armonía
arquitectónica de la ciudad.
- Los techos planos de concreto de las
construcciones modernas están alterando
el perfil urbano y no son adecuados a las
necesidades climáticas del lugar. Deben
contemplarse las pendientes mínimas para
las cubiertas dentro de las normas que
regulan el desarrollo de la ciudad a fin de
respetar el perfil urbano.
- Las cubiertas con ichu tienen
tendenci a a desaparecer y son
reemplazadas por materiales nuevos
(calamina, asbesto-cemento), esto
conlleva la pérdida del conocimiento de la
técnica tradicional de techado con ichu en
este lugar.
d. Número de pisos
- Generalmente las viviendas de dos
pisos definen el perfil urbano de la ciudad;
sin embargo, recientemente hay una
tendencia a la construcción de nuevas
viviendas de tres pisos en la zona comercial
y principales vías de comunicación. Estas
construcciones se diferencian en el sector
I, por ser casi siemprede ladrillo y concreto,
mientras que en el sector II, que son de
adobe y aprovechan la fuerte pendiente del
terreno.
- Es necesario que la ciudad cuente
con la normatividad que contemple la
conservación del perfil urbano tradicional
de la ciudad regulando las alturas de las
construcciones.
- Las clases E y F (viviendas modernas,
5.25% y 0.16% del total respectivamente)
tienden a crecer a lo largo del eje comercial
de la ciudad y de las principales vías que
comunican Vilcashuamán con Huamanga y
otros centros poblados. Estas viviendas
adoptan una distribución interna más
compleja diferenciando usos de ambientes y
áreas de circulación por lo planificado de su
diseño; sin embargo, no se toma en cuenta el
entorno urbano ni las condiciones mínimas de
confort ambiental, yaqueno hay regulaciones
que lo exijan, alterando desfavorablemente
el carácter tradicional de la ciudad.
b. Materiales constructivos de muros
- El adobe es el material predominante
en las construcciones de vivienda del centro
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e. Rel aci ón entre topografí a y
emplazamiento de la vivienda
- Las viviendas se adaptan a la
topografía variable del terreno, no siendo
ésto un impedimento para el crecimiento de
la ciudad.
- La mayoría de las viviendas están
alineadas a plomo con la calle, brindando
uniformidad y unidad al entorno urbano.
- El trazado urbano tiene un desarrollo
radial a partir de la plaza principal,
adecuándose a la topografía del lugar, por lo
que la morfología de las manzanas y los lotes
son irregulares.
- La tendencia de crecimiento de la
ciudad es hacia el sureste, donde la
topografía es menos accidentada,
reduciendo paulatinamente las áreas de
cultivo sin que se haya densificado más la
zona intermedia del centro urbano.
4.4. IDENTIFICACIÓN DEL PROTO-
TIPO DE VIVIENDA TRADICIONAL
A partir del análisis de tipologías de
vivienda realizado se identificaron los tipos
de vivienda tradicional más representativos.
Una vez culminada esta etapa de estudio,
se procedió a analizar en detalle la
organización espacial, el emplazamiento en
el terreno y los usos de las mismas a fin de
determinar el prototipo que las generó. A
partir de este último proceso del análisis se
trabajó con la información obtenida al
100% del sector I y al 66.6% del sector II.
Las tipologías deviviendatradicional más
representativas son las siguientes:
a. Clase A tipo "I" (con o sin área libre),
"siguen la forma del terreno"con 58.67%.
b. Clase B tipo "L" con 13.35%.
4.4.1. Aspectos considerados dentro
del análisis de tipologías predominantes
a. Organización espacial
La organización espacial de las vivien-
das se manifiesta por las relaciones entre
los ambientes y espacios que la componen.
Éstas pueden ser relaciones de dependen-
cia o independencia, diferenciando el uso
y privacidad de los mismos. La dependen-
cia surge por la circulación directa entre los
ambientes sin existir entre ellos espacios de
distribución. La relación de independen-
cia es lo contrario a la dependencia y se da
a través de circulaciones exteriores a los
ambientes.
b. Emplazamiento en el terreno
El emplazamiento en el terreno es la
disposición de la vivienda en el lote con
respecto a la calle y al área libre resultante;
ésto determina los accesos y perfiles urbanos
que responden al uso del inmueble. Los tipos
de emplazamiento pueden ser:
- Clase A tipo "I","siguen la forma del terreno" (1a y 1b) y clase B tipo "L"
c. Usos predominantes y accesos de las
viviendas
Existeunaestrecharelación entrelos usos
delavivienda, el emplazamiento en el terreno,
los accesos a ésta y la ubicación del lote con
respecto a la ciudad. Así tenemos, por
ejemplo, que en las viviendas con acceso
directo a un patio (además del principal) da
mayor importancia a éste por los usos
cotidianos que recibe: corral, secado de
alimentos, depósito de leña, lavandería y
huerto; el cual tiene mayor presencia en la
zona intermedia de la ciudad (sector II). Por
otro lado, las viviendas con emplazamiento
frontal tienen generalmente ambientes con
acceso directo a la calle para uso comercial
por lo que el número de accesos en la fachada
aumenta. Estos inmuebles se concentran en
las vías principales y centro delaciudad (sector
I). En consecuencia, es clara la vinculación
entreel emplazamiento, los accesos y los usos
delas viviendas.
4.4.2. Tipologías predominantes de
vivienda
A continuación se presenta el cuadro
resumen de tipologías predominantes que
considera los criterios de organización
espacial, emplazamiento en el terreno, usos
predominantes y accesos en las viviendas.
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a. Viviendatradicional tipo "I" con árealibre
Tipología de vivienda predominante en la
ciudad de Vilcashuamán caracterizada por
tener ambientes de múltiples usos al exterior
delavivienda(patio-huerto-corral) y al interior
de la misma (sala-depósito, dormitorio-
depósito o cocina-depósito). Ésta presenta
por lo general doble acceso y la circulación
interna se realiza por medio de una escalera
portátil de madera que comunica al otro nivel
a través de un vano en el techo. La relación
entre ambientes puede ser de dependencia y/
o independencia.
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b. Vivienda tradicional tipo "I" sin área
libre
Tipología de vivienda predominante en el
sector I de la ciudad de Vilcashuamán. Su
ubicación y uso están estrechamente
vinculados al carácter comercial de la zonay
por lo general ocupan lotes de dimensiones
pequeñas. El acceso a la vivienda es a través
de una tienda o cualquier ambiente destinado
al uso comercial en la que la circulación
pública y la de sus ocupantes se confunden.
La relación entre ambientes es de completa
dependencia.
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c. Viviendatradicional Tipo "L"
Tipología de vivienda resultante de la
adición de nuevos ambientes a la
conformación tipo "I ", ya existente.
Representa la primera etapa en el proceso
de conformaciones espaciales más
complejas. Se caracteriza porque el patio
funcionacomo un espacio vinculanteentrelas
nuevas construcciones y las anteriores a ella.
La relación entre ambientes puede ser de
dependencia y/o independencia. La vivienda
se caracteriza porque las áreas de servicio
(cocina, depósitos) son independientes del
volumen principal de la vivienda. Debido al
crecimiento de urbano y poblacional de la
ciudad, se presume que esta tipología llegaría
a ser la más representativa.
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4.5. Prototipo de vivienda tradicional
A continuación sedetallan las característi-
cas del prototipo devivienda tradicional en la
ciudad de Vilcashuamán que contemplan ca-
racterísticas arquitectónicas, zonificación, or-
ganización espacial y circulaciones dela mis-
ma, expresadas gráficamente en plantas, cor-
tes, elevaciones e isometría. Este prototipo es
resultado del presenteestudio detipologías ar-
quitectónicas devivienda en los sectores I y II
del centro urbano de Vilcashuamán.
a. Planos de arquitectura
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b. Organización Espacial y Circulaciones
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EQUIPO TÉCNICO DEL COMPONENTE PATRIMONIO COLONIAL
Y REPUBLICANO
Director de Patrimonio Colonial y
Republicano:
Edwin Benavente
Coordinadora:
Gabriela Silva Capelli
Investigación en conservación
y restauración
Fanny Montesinos Sandoval
Equipo de trabajo:
Alexey Carrasco Escarcena
Yadira Quiroz Villavicencio
Harold Aspilcueta Bellido
J aime Exebio López
Fanny Montesinos Sandoval
Asistentes de Campo:
Nilton Canales Chancari
J ohn Huamaní Palomino
Carlos Lozano Gómez
J hony Astochado Gómez
c. Zonificación
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Componente Museológico
El componente museológico del proyecto Qhapaq Ñan cuenta con dos grandes rubros:
1. La red de museos del Qhapaq Ñan: proyectos, implementación y gestión
2. El registro y la catalogación de piezas
Giuliana Borea
Coordinadora de la Red de Museos del Qhapaq Ñan
I. LA RED DE MUSEOS DEL
QHAPAQ ÑAN: PROYECTOS,
IMPLEMENTACIÓN Y GESTIÓN
Giuliana Borea
Coordinadora de la Red de Museos del Qhapaq Ñan
El proyecto del Qhapaq Ñan se conci-
be a sí mismo como un proyecto integral que
vincula el pasado con el presente; trabaja
desde la cultura material e inmaterial; une a
poblaciones y países andinos, reúne aspec-
tos sociales, políticos, religiosos y econó-
micos; busca la conservación y el desarro-
llo, la investigación y el turismo, refuerza la
identidad local, regional, nacional y da al
mundo un elemento más de admiración de
la grandeza humana.
Estos elementos y características
resaltantes requieren de un soporte que los
materialice y permita su entendimiento, uso,
disfrute y conservación. Uno de estos me-
dios de comunicación y conservación son los
museos y los centros de información, para lo
que el componente museológico ha desarro-
llado el plan museológico general que integra
y explica una propuesta cultural y de desa-
rrollo social en base a la red de caminos del
Qhapaq Ñan, respondiendo así a las exigen-
cias metodológicas que implica trabajar una
propuesta museística seria .
El Plan Museológico de la Red de Mu-
seos del Qhapaq Ñan, culminado en agosto
del 2005, es el marco conceptual general que
guía los lineamientos de los museos propues-
tos para esta red, siendo así un instrumento
base e imprescindible que liga y da coheren-
cia a la propuesta. Este es el primer paso
dentro del componente museológico del pro-
yecto Qhapaq Ñan y es a partir de él que se
ha comenzado a trabajar los proyectos es-
pecíficos para cada uno de los museos y cen-
tros de información propuestos.
El Plan Museológico de la Red de Mu-
seos del Qhapaq Ñan se debe incorporar
como parte de la política de museos del Es-
tado. Asimismo, este documento recoge ex-
periencias previas y nos permite observar
parte del mapa museístico con el que cuen-
ta y con el que contará el Perú en los próxi-
mos años.
1. MISIÓN Y OBJETIVOS DE LA
RED DE MUSEOS DEL QHAPAQ ÑAN
Misión
La red de Museos del Qhapaq Ñan tie-
necomo misión poner en valor el camino vial
inca y contribuir con el desarrollo local, re-
gional y nacional a través de una propuesta
museística descentralizada que mira y pre-
senta la historia para reforzar la identidad
presente y pensar en el futuro.
Lograremos esto a través de un sistema
articulado de museos de distintos niveles en
el que se relacione la historia particular de
cada localidad con la historia nacional, per-
mitiendo que los pueblos reconozcan sus
particularidades culturales dentro de un pro-
yecto histórico mayor, es decir, promovien-
do una descentralización democrática
pluricultural a través de los museos.
El Qhapaq Ñan como sistema de co-
municación nos da el marco de referencia
simbólico para retomar la necesidad de in-
terconexión de los conocimientos, proble-
máticas y potencialidades que se presentan
en cada uno de los museos propuestos y en
la red en general.
Objetivos
Objetivos generales del proyecto:
a. Conformar una red de museos en el
ámbito de lo que fue el Tawantinsuyu contri-
buyendo con la conservación y difusión de
los sitios arqueológicos y del camino, así
como con el desarrollo de las localidades
colindantes desde una perspectiva de itine-
rario cultural.
b. Formar una red de museos descentra-
lizada que evidencie la grandeza del periodo
incaico del siglo XV y su vinculación con las
etnias regionales y locales.
Objetivos específicos:
a. Exponer de manera didáctica y lúdica
la organización territorial, política, econó-
mica y religiosa de los incas durante el siglo
XV, época del apogeo del Tawantinsuyu.
b. Brindar un espacio con las condicio-
nes adecuadas para albergar las piezas incas
y de las etnias coetáneas que formen parte
de la colección de los museos.
c. Contar con un mismo programa
computarizado de registro y catalogación de
las colecciones para los museos de la red,
permitiendo compartir la información entre
los distintos museos.
d. Contribuir a elevar el nivel educativo
y cultural de las poblaciones donde se en-
cuentren los museos de la red y los tramos
musealizados.
e. Contribuir de manera sostenida al de-
sarrollo local a través del turismo regional y
local.

1
Un proyecto
museístico, cual-
quiera sea su di-
mensión, requiere
de pasos con-
cret os: el plan
museológico con
los lineamientos
generales, el pro-
yecto, su ejecución
y gestión.
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f. Permitir el desarrollo de actividades
económicas alternativas a partir de las nece-
sidades de los museos y el circuito turístico
que ello conlleve.
g. Involucrar a distintos actores en torno
a la importancia de la conservación del patri-
monio y el desarrollo de proyectos
museísticos.
2. MARCO CONCEPTUAL
2.1. Del sitio arqueológico al paisaje e
itinerario cultural
El Qhapaq Ñan conectó territorios, for-
mas de vida, recursos e ideas. Es resultado de
los aportes y esfuerzos depoblaciones preincas
y del periodo incaico, tanto de poblaciones
locales como de la administración general.
Como red decaminos contó con caminos prin-
cipales, transversales y secundarios; como red
de comunicación manejó la información de
manera sistémica a través dedistintos niveles:
centros administrativos y lugares deadoración
de diversa importancia, tambos, entre otros.
Es decir, permitió que se congregue informa-
ción y recursos delas poblaciones locales, a la
vez quedifundió información, recursos y nor-
mas desde el estado central. Por consiguiente,
contamos con tres ideas que dan sustento a la
propuesta museística y que parten de la mis-
ma concepción del Qhapaq Ñan en tiempo
de los incas: integración, diversos niveles, re-
lación local-general.
Por lo expuesto, la noción de sitio arqueo-
lógico queda limitada para comprender la
complejidad del Qhapaq Ñan como patrimo-
nio cultural abriéndose la necesidad de
enmarcarlo en conceptos del patrimonio más
abarcadores, como son el de paisaje cultural
y el de itinerario cultural. El paisaje cultural
como su nombre lo dice interrelaciona el pai-
saje, el medio con lo cultural, el hombre, y
pone en valor tanto los aspectos visibles (cul-
tura material) como los invisibles (cultura in-
material).
"El paisaje no es una mera yuxtaposi-
ción de elementos o un marco espacial en
el que ubicamos objetos arqueológicos,
sino una síntesis fruto de las relaciones
entre esos elementos a lo largo del tiempo.
Su puesta en valor implica entonces ser
capaces de ir más allá de los elementos
aislados y de mostrar esas relaciones que
dan entidad al paisaje... al suministrar
la trama histórica que hace comprensible
ese paisaje como resultado de las
interrelaciones entre hombres y con el me-
dio." (Almudena Orejas)
El Qhapaq Ñan también se hace
significante al entenderlo como itinerario cul-
tural. Como señala Alberto Martorrel, el con-
cepto involucra al hombre contemporáneo
"¿quién es, sino, el peregrino que, al
recorrerlo, va descubriendo, interpretando
haciendo propios los sucesos históricos y
culturales acaecidos a lo largo del camino?"
Con ocasión de la reunión en Madrid del
ComitéCientífico Internacional deItinerarios
Culturales del ICOMOS (CIIC) en el año
2003, se definió "itinerario cultural" como:
"una ruta de tierra, agua, mixta o de
otro tipo, la cual está físicamente deter-
minada y se caracteriza por tener su pro-
pia especificidad y sus dinámicas históri-
cas y funcionalidad; evidenciando encuen-
tros interactivos de gente como intercam-
bios multidimensionales, continuos y recí-
procos de bienes, ideas, conocimiento y
valores dentro o entre países y regiones en
periodos significativos de tiempo; y por
tanto generando un encuentro fructífero
de las culturas en el espacio y en el tiem-
po, que se refleja tanto en el patrimonio
tangible como intangible."
Esta nueva mirada nos lleva a ubicar la
culturacomo unarealidad multifacética, sien-
do los itinerarios culturales el resultado de
encuentros, disputas y negociaciones entre
los grupos dando así a la noción cultural el
dinamismo necesario.
Comprender el camino vial inca como
paisaje e itinerario cultural implica repensar
la noción de sitio arqueológico para incor-
porarlo en una idea más abarcadora, donde
los distintos sitios con sus particularidades se
interrelacionen ofreciendo una mirada de
conjunto y a la vez específica. Además re-
quiere no sólo tomar en cuenta la importan-
cia histórica y arqueológica del sitio sino su
conexión con las poblaciones actuales y su
vinculación con el territorio.
Este enfoque reclama entonces soportes
dinámicos y abiertos para poner en valor el
Qhapaq Ñan. Es decir, implica pasar de la
idea de museo que ilustra e investiga un sitio
particular a una lógica más sistémica, inte-
grada y comprometida.
2.2. Del museo a la red de museos
Al recoger algunas características claves
del Qhapaq Ñan (integración, diversos nive-
les, relación local- general) y observarlas en
base a los conceptos de itinerarios culturales
y paisaje cultural podemos sustentar nuestra
propuesta en torno a la plataforma museística
más adecuada: en torno a una red de museos,
La Red de Museos del Qhapaq Ñan. Una
red compuesta de museos de distintos nive-
les, que estén integrados y que permitan ex-
plicar el Qhapaq Ñan desde diversas miradas
que articulen lo local y lo general, lo pasado y
lo presente, la conservación y el turismo, la
investigación y ladifusión.
Una red de museos en torno a un eje, en
este caso el Qhapaq Ñan, implica que la tota-
lidad del concepto no se agota en uno de los
museos sino quecada escenario cultural tiene
algo distinto que decir y aportar, mas todos
contribuyen desde su particularidad a expli-
car la totalidad del sistema vial.
Es unared demuseos quearticulamuseos
y centros deinterpretación en torno al Qhapaq
Ñan, pero que a la vez relaciona y vincula los
museos y las localidades, en un entramado en
que el pasado participa en el presente.
3. TIPOLOGÍAS DE MUSEOS
La tipología de los museos propuestos
responde a dos variantes interrelacionadas:
uno, el tema que aborda; y dos, el nivel que
abarca. De acuerdo a ello se propone los
siguientes tipos de museos:
-Museos de primer orden: que tienen
una cobertura nacional einternacional.
-Museos de segundo orden: que tie-
nen una cobertura regional.
-Museos de tercer orden: museos de
sitio o centros de información.
-Museos temáticos.
-Musealización de tramos de las ru-
tas incas.
3.1. Museos de primer orden
Estos son museos de cobertura nacional
e internacional. Son aquellos cuya temática
es crucial para comprender el Qhapaq Ñan
y nuestra conformación como nación andina;
se constituyen en los grandes nudos y son
aglutinadores de los procesos políticos, eco-
nómicos, religiosos del siglo XV.
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3.2. Museos de segundo orden
Son de carácter intermedio. La pro-
puesta de estos museos se basa en el cru-
ce de dos realidades en el imperio incaico:
1. El mundo inca dividido en los cuatro
suyus o macrorregiones: Chinchaysuyu,
Contisuyu, Collasuyu y Antisuyu.
2. La existencia de las macroetnias que
fueron sometidas por los Incas pero cuya
existencia antecede al dominio incaico.
Estos museos, por lo tanto, son los mu-
seos de las macroetnias los cuales explica-
rán cómo se constituía el territorio en el si-
glo XV y enfatizarán en la zona y los gru-
pos que representa. Además abrirán un
espacio para la investigación de las
macroetnias, sobre las cuales faltan aún más
estudios. En cada caso estos museos po-
drán hacer breve referencia a su historia
preinca para explicar la fuerza étnica de las
zonas, así como dar cabida a recuentos his-
tóricos que permitan vislumbrar la actuali-
dad de su componente social.
Estos museos señalarán el mapa ar-
queológico de los grupos que se relacio-
naron con los Incas y de los sitios incas de
dicha macrorregión inca. Igualmente, se-
ñalarán la ubicación de los museos de sitio
o centros de información de la región, los
tramos del camino inca que estén
musealizados y sus atractivos, invitando al
visitante a conocer estos otros lugares, des-
centralizando el turismo y canalizando re-
cursos hacia otras zonas.
Cabe señalar que estos no son los mu-
seos regionales que explican los distintos
procesos históricos de una región desde los
primeros asentamientos humanos hasta la
actualidad, sino que son museos cuyo ob-
jetivo es explicar el panorama regional en
el siglo XV y que pueden apoyarse en la
historia para ello, por lo que se ubicarán
en las principales capitales de las provin-
cias incas durante el siglo XV.
Por la extensión del Chinchaysuyu, den-
tro del actual Estado peruano, dicha
macrorregión contará con un mayor núme-
ro de estos museos.
3.3. Museos de sitio y centros de in-
formación
Son pequeños museos de tercer or-
den, ubicados junto a sitios arqueológi-
cos vinculados al Qhapaq Ñan o en po-
blaciones de importancia histórica ale-
dañas al camino inca. En este último caso
se propone trabajar en torno a los museos
comunitarios.
Los museos comunitarios, así como los
ecomuseos, encuentran su sustento en su
vinculación con la localidad, en una visión
desde los propios actores de su pasado,
presente y posibilidades futuras como su-
jetos activos, es una expresión de las vo-
ces locales. Estos museos comulgan con las
concepciones y propuestas de la nueva
museología las cuales se basan en el uso
social del patrimonio cultural, es decir, en
la apropiación del patrimonio local por par-
te de la población y en beneficio de ella.
En general, los museos de sitio y cen-
tros de información tienen la misión de al-
canzar la información al visitante y esti-
mularlo a que salga y continúe afuera - en
el sitio arqueológico en relación a su pai-
saje o en la comunidad- la interpretación
que comenzó el museo o centro. En el caso
de los museos de sitio, es parte del pro-
yecto que el sitio arqueológico mismo esté
señalizado.
3.4. Museos temáticos
Son museos de carácter intermedio que
trabajarán temas relacionados al Qhapaq
Ñan y que merecen un trato especial para
incidir en ellos, por ejemplo: El Museo de
la Tecnología Andina o el Museo de la Co-
municación Andina.
3.5. Musealización de las rutas
culturales
La musealización de las rutas cultura-
les busca realzar los tramos del Qhapaq
Ñan que se encuentran mejor conserva-
dos y que tienen gran interés histórico, ar-
queológico, etnográfico y paisajístico. De
esta manera se señalizará rutas del camino
a la vez que se conectarán sitios arqueoló-
gicos, museos nacionales, regionales y lo-
cales mediante un recorrido cultural. Ello
permitirá el desarrollo de las poblaciones
por las que cruza estas rutas.
Específicamente, la musealización de
tramos, de itinerarios, de rutas culturales
es hacer evidente el significado que agru-
pa estos lugares de tránsito, es decir es
hacerlos significativos o más significativos
tanto para las localidades, como para los
turistas e investigadores. Y ello implica, no
propuestas estáticas de la cultura, sino pro-
puestas que respeten los procesos cultu-
rales de cambio a la vez que preserven
nuestro patrimonio.
El medio que nos permite desarrollar
esta propuesta es a través de la informa-
ción recogida por los distintos componen-
tes del Proyecto Qhapaq Ñan, así como
por las interpretaciones de las localidades.
4. CRITERIOS DE SELECCIÓN
"Poner en valor implica obligatoria-
mente seleccionar." (Almudena Orejas)
Los criterios de selección para la ubica-
ción de los museos han sido los siguientes:
a. Ubicación en las inmediaciones de la
red de caminos inca.
b. Importancia y prestigio del lugar du-
rante el siglo XV.
c. Distribución geográfica descentra-
lizada con respecto a Lima, y en algunos
casos con respecto a las capitales de
regiones.
d. Número de museos en relación a la
extensión de las cuatro macrorregiones del
Tawantinsuyu en el Perú.
e. Zonas en estado de pobreza y ex-
trema pobreza.
f. Accesibilidad y potencial turístico.
g. Cuando se ha estado entre dos lo-
caciones se ha dado prioridad a las zonas
con menor oferta museística.
En algunos casos se buscará repo-
tenciar los museos regionales o de sitio ya
existentes.
Siguiendo estos criterios se han pro-
puesto los siguientes museos y centros de
información. Cabe señalar que esta oferta
museística podrá incrementarse o reducir-
se de acuerdo a las recomendaciones e ini-
ciativas de las Direcciones Regionales de
Cultura del INC.
115
Qhapaq
Ñan
114
Qhapaq
Ñan
Cuadro: Propuesta de museos para la Red de Museos del Qhapaq Ñan
y temática general
2

2
Los nombres que
se encuentran en
cursivas responden
a museos o centros
de información
existentes, admi-
nistrados por el
INC, y que se bus-
can repotenciar, se-
gún sean las gestio-
nes con dichos mu-
seos, incorporando
en su discurso al
camino vial Inca y
a los grupos cultu-
rales que se vincu-
laron con los incas
en dichas zonas.

3
En Moquegua
exi st e el museo
pri vado "Museo
Contisuyu", cuyo
guión presenta des-
de los primeros ha-
bitantes hasta la
conquista Inca. En
ese sentido, no com-
parte el concepto de
los museos del
Qhapaq Ñan que se
centrarán en el s.
XV. Asimismo,
Arequipa no cuen-
ta con un gran mu-
seo del Estado. Sin
embargo, esta ubi-
cación debe aun
evaluarse, y consi-
derar la pertinen-
cia de otro museo o
apoyar el proyecto
existente.
4
Se propondrá al ac-
tual Museo Munici-
pal Wamachuco que
incluya al Qhapaq
Ñan y la propuesta
sugerida para así
abarcar los grupos
étnicos que se vincula-
ron con los incas en
dichas zonas.
5
Kuelap cuenta con un
Plan Maestro de Ma-
nejo y Conservación
del Complejo Arqueo-
lógico Kuelap y su en-
torno. Convenio INC -
Pro Inversión.
6
Choquequirao cuen-
ta con un Plan de De-
s a r r o l l o
Multisectorial del Es-
tado Peruano.
7
Existe un Plan Maes-
tro para el desarrollo
del santuario. La pro-
puesta museológica
para Cusco es traba-
jada por la Región
Cusco - Proyecto
Qhapaq Ñan.
117
Qhapaq
Ñan
116
Qhapaq
Ñan
Proyectos Piloto: Museo de
Pachacamac, Musealización de la Ruta
Xauxa - Pachacamac, Museo de la Tec-
nología Andina, Museo Vilcashuamán y el
Museo de Sitio de Tarmatambo.
5. ACCIONES Y LOGROS
Entre las acciones y logros del 2005 se
encuentran: el Plan Museológico Red de
Museos del Qhapaq Ñan, el Proyecto Mu-
seo Pachacamac (Anteproyecto arquitectó-
nico y Exposición temporal "Pachacamac:
Proyecto Museo") y los proyectos
museológicos preliminares del Museo
Vilcashuamán y del Museo de Tecnología
Andina.
5.1. Plan Museológico Red de Museos
del Qhapaq Ñan
El Plan Museológico Red de Museos del
Qhapaq Ñan se concluyó en agosto del
2005 cumpliendo de esta forma con el pri-
mer paso que permite la planificación co-
herente y ordenada de la Red de Museos
del Qhapaq Ñan. El Proyecto se ha con-
centrado en las cuatro macrorregiones que
tienen como sede el INC- Lima, dejando al
INC Cusco las propuestas de la red de
museos en esta región.
Para su desarrollo, nos hemos basado
en la comprensión del Qhapaq Ñan desde
las nociones de paisaje y rutas culturales,
dando soporte museístico acorde con la
complejidad que el Qhapaq Ñan presenta
como realidad patrimonial, dentro de las
propuestas de responsabilidad social que
recoge la museología de hoy. Por lo tanto,
entendemos el museo como un espacio ar-
ticulado a una realidad social, a una po-
blación, a un paisaje. Planteamos a partir
de esta noción, generar políticas y gestio-
nes que relacionen la Red de Museos a la
sociedad y la conviertan en un proyecto
viable con sostenibilidad en el tiempo.
5.2. Museo Pachacamac
La construcción del Museo Nacional de
Pachacamac, constituye uno de los proyec-
tos pilotos de la Red de Museos del Qhapaq
Ñan. Se ha priorizado este proyecto aten-
diendo alaelevadaimportanciasimbólicaque
tuvo este sitio en la costa central durante el
apogeo de los incas, pudiendo ofrecerse allí
una panorámica integral sobre el mundo
andino.
De esta manera, el Proyecto Museo de
Pachacamac recupera para el Perú contem-
poráneo la importancia que tuvo el santuario
en la antigüedad.
Anteproyecto arquitectónico
- La elaboración del anteproyecto ha
estado a cargo de los arquitectos Patricia
Llosa y Rodolfo Cortegana, quienes en su
propuesta, pretenden integrar el Museo a
su entorno inmediato, al Santuario Ar-
queológico de Pachacamac y a la me-
moria colectiva de la comunidad aleda-
ña, a partir de un diseño netamente con-
temporáneo.
- El nuevo museo se reorientará hacia
el noroeste, buscando una relación visual
que lo integre al Aqllawasi y al Santuario
en general. El circuito planteado tiene múl-
tiples entradas que permitirá fluir con li-
bertad del exterior al interior, pudiendo dis-
frutar de varias visitas al Santuario y reto-
mar con tranquilidad la exposición. Los
materiales de construcción son resistentes
al entorno y de larga duración fundamen-
tando la sostenibilidad del proyecto.
119
Qhapaq
Ñan
118
Qhapaq
Ñan
- El proyecto se plantea a partir de dos
edificaciones: una que alberga la zona de ad-
ministración, laboratorios y reservas técnicas;
y la otra, las salas de exposición y de usos
múltiples (donde se ubica el actual museo).
Se ha planteado la demolición de las edifica-
ciones existentes (infectadas con salitre),
optimizando el uso del espacio a partir de un
correcto emplazamiento en el terreno, gene-
rando recorridos claros parael funcionamiento
de todo el complejo.
- Actualmente, el Museo de Sitio
Pachacamac cuenta con un total de área cons-
truida de 1 157.00m
2
. De acuerdo al antepro-
yecto arquitectónico, el nuevo museo contará
con un área de 2 493.00 m
2
. Las áreas que
formarán partedel Museo Pachacamac son:
Área de exposición(permanente y temporal)
…...........................................1000m
2
Área de servicios.......….......... 552m
2
Depósitos y laboratorios ……. 732.00m
2
Administración…………….....209.00m
2
Vista externa (simulación)
Plano de espacios y flujos
Sala de exposi-
ción y cafetería
(simulación)
Patio exterior
121
Qhapaq
Ñan
120
Qhapaq
Ñan
- Exposición "Pachacamac: Proyecto
Museo"
La Exposición Pachacamac: Proyecto
Museo (22 de setiembre del 2005 - 19 de
febrero del 2006. Prórroga: 02 de Abril
2006) ha buscado mostrar al público en ge-
neral y a los especialistas, lo que será el pri-
mer gran museo de la Red de Museos del
Qhapaq Ñan.
- Se presentó un guión expositivo que se
trabajó en siete ambientes:
- Sala 1: Cronistas, viajeros e investi-
gadores.
- Sala 2: Desarrollo histórico
- Sala 3: El mar y el valle
- Transición 4: El Qhapaq Ñan y los
peregrinos
- Sala 5: Arte textil
- Sala 6: Religión y poder
- Espacio 7: Proyecto Museo
- Se mostró el anteproyecto arquitectó-
nico, haciendo de conocimiento del público
el proyecto integral.
- La muestra contó con un video expli-
cativo, información para niños, con un re-
curso sencillo pero novedoso para los mu-
seos peruanos. Asimismo, se dispuso infor-
mación de sala en inglés y la capacitación
de guías.
- En esta exposición se contó con pie-
zas de diferentes museos: Museo de Arqueo-
logía, Antropología e Historia del Perú; Mu-
seo de Pachacamac; Museo de Sitio "Arturo
Jiménez Borja" - Puruchuco; Museo de Sitio
Huaca Pucllana y Museo Comunitario Villa
el Salvador. La exposición permitió comple-
tar el proceso de inventario, conservación y
restauración de algunas piezas solicitadas a
los museos. Además, se cambiaron los so-
portes y se mostraron piezas que no se ha-
bían visto antes.
- Como parte de esta exposición se rea-
lizó el Seminario "Difusión e Investigaciones
del Santuario de Pachacamac" (febrero del
2006) que tuvo como participantes a distin-
guidos arqueólogos e historiadores.
- La exposición en sí, ha sido exitosa,
por la cobertura periodística en distintos me-
dios de comunicación, la presencia de un
gran número de personalidades del ambien-
te cultural el día de la inauguración y, en es-
pecial, por el número de visitas recibidas.
Sala 1: Cronistas, viajeros e
investigadores
Sala 2: Desarrollo histórico
Sala 3: El Mar y el Valle
Sala 6: Religión y
poder
123
Qhapaq
Ñan
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Qhapaq
Ñan
5.3. Proyecto museológico preliminar
Vilcashuamán
El componente museológico ha esbo-
zado una propuesta preliminar para
Vilcashuamán que busca integrar el paisaje
de la región con los elementos culturales y
naturales que lo circundan, de tal manera
que sea posible articular los conocimientos
generados por los diferentes componentes
del Proyecto Piloto Vilcashuamán. Para
ello considera que el medio museístico más
adecuado para difundir los estudios, hallaz-
gos e interpretaciones realizadas por los
componentes es a través del concepto de
ecomuseo, el cual:
"va mas allá de la idea tradicional
de museo de recolectar objetos para el
establecimiento de condiciones para que
las comunidades aprendan acerca de sí
mismas. Se construye sobre el funda-
mento de la memoria colectiva de las
comunidades y se extiende a la docu-
mentación de los lugares físicos, las tra-
dicionales ceremonias y las relaciones
sociales"
8
Las características de Vilcashuamán
por las cuales consideramos que es posi-
ble el establecimiento de un ecomuseo son:
- Monumentos arqueológicos
preincaicos registrados por el Proyecto
Qhapaq Ñan.
- Monumentos arqueológicos de épo-
ca Inca, que conforman el conjunto arqui-
tectónico de Vilcashuamán. Asimismo, se
encuentra atravesando la ciudad los restos
del Camino Principal Andino (Qhapaq Ñan)
y de dos caminos secundarios de época
inca (la Av. Camino Real, Av. El Sol y el
camino hacia Anahuarque).
- Viviendas de corte tradicional con in-
fluencias coloniales en su configuración. La
traza urbana es de inspiración colonial con
cuadriculas y plaza central.
- "Camino de arrieros" que une
Vilcashuamán con Pomaqocha, el cual tiene
asociados poblados menores, ubicados ge-
neralmente a media ladera.
- Pueblo de cultura andina tradicional,
que constituye una forma de entender la vida,
que se ve reflejado en sus fiestas y rituales
así como en su arquitectura.
- Ferias realizadas dos veces a la se-
mana en el centro de Vilcashuamán.
- Elementos culturales como son los an-
denes, las collcas, las casas haciendas, en-
tre otros.
- Entre los atractivos naturales pre-
sentes se encuentran estrechos cañones,
manantiales y lagunas, algunas de ellas
canalizadas, un pequeño bosque de
Puyas de Raimondi así como flora y fau-
na diversa.
Por lo tanto, proponemos una señaliza-
ción de Vilcashuamán con apoyo de la po-
blación. Asimismo, pensamos que es im-
prescindible que como parte de esta pro-
puesta, se inserte un espacio museístico que
muestre las dos realidades que se vincula-
ron dentro de este territorio: la etnia de los
chancas, los cuales ocuparon la región an-
tes de la llegada de los Incas, y la irrupción
Inca en el área, la cual altera la organización
espacial y social en Vilcashuamán y la colo-
ca como cabeza de región. En consecuen-
cia, los objetivos propuestos para este mu-
seo serían los siguientes:
- Exponer los hallazgos de las
excavaciones. Es importante señalar en este
punto quehasta el momento las excavaciones
arqueológicas han encontrado fragmentería
asociada a las estructuras monumentales en
Vilcashuamán.
- Promover lainvestigación científicano
solamente de Vilcashuamán sino también de
su entorno, tomando en cuenta su patrimo-
nio material, inmaterial y natural.
- Crear lazos institucionales entre el
INC, la Municipalidad, los comités de base
y la población en general que permitan una
participación permanente en la toma de de-
cisiones con respecto a su patrimonio.
- Crear estrategias que dinamicen la
población local y el museo, de tal manera que
éste último sirva como base para el desarro-
llo local de las comunidades
5.4. Proyecto museológico preliminar
Museo de la Tecnología Andina
Estemuseo forma parteintegral dela Red
de Museos del Qhapaq Ñan, estando ubi-
cado dentro de la tipología de museos temá-
ticos. La temática del museo está relaciona-
da a la tecnología en el periodo Inca y a la
red de caminos. Además se vinculará la cues-
tión de la tecnología andina al presente; nues-
tros pueblos han sido herederos de una gran
tradición que es aún usada pero que muchas
veces es menospreciada por concepciones
etnocentristas de la ciencia. Actualmente no
hay un museo que hable sobre este tema por
lo que este museo viene a llenar un impor-
tante vacío en la cultura nacional.
Se propone que el Museo de la Tecno-
logía Andina esté ubicado en el segundo de-
partamento más pobre del Perú: Apurímac
9
en el distrito de Curahuasi, provincia de
Abancay. Sin embargo, el pasado de esta
región, es muy rico. Albergó a la etnia Chan-
ca que resistió por mucho tiempo, gracias a
su organización económica y militar, a los
incas, quienes finalmente ocuparon la región.
Además, de la gran maqueta arquitectó-
nica de granito, encontramos allí un pequeño
museo, el cual sebuscaampliarlo y articularlo
a la red de museos del Qhapaq Ñan, dotán-
dolo de una temática de gran interés arqueo-
lógico, histórico y etnográfico: la tecnología
andina. Es pues simbólico instalar un museo
de la tecnología andina aquí, en un lugar en el
que actualmente encontramos pobreza extre-
ma, con una agricultura en grave crisis y que,
paradójicamente, fuetestigo deuna gran civi-
lización agrícola que supo contrarrestar las
dificultades geográficas con complejas técni-
cas de explotación del medio.
El Museo de Tecnología Andina busca
cumplir con los siguientes objetivos:
- Promover la investigación y recupera-
ción de las tecnologías andinas: a través de
este museo se pretende aportar a un debate
en el que se logre un consenso sobre la im-
portancia y pertinencia actual de las tecnolo-
gías andinas en diferentes instancias. Cree-
mos que esto promoverá la investigación a
partir de su revalorización. Esto pasa por
entender que la tecnología es un producto
social, lo cual requiere un enfoque
multidisciplinario. La tecnología no es una
parte de la cultura, está inserta en ella, es
cultura. No son sólo objetos concretos, sino
también aspectos inmateriales, formas de
conocimiento.
- Difundir la importancia y complejidad
de la tecnología andina: incidir en que la tec-
nología andina articuló muchas instancias y

8
N. Fuller en I
Karp y otros
(editors). Museums
and Communities,
Washington D.C.,
S m i t h s o n i a n
Institution 1992.
Asimismo, la Direc-
ción de Museos y
Gestión del Patri-
monio Histórico ha
trabajado una pro-
puesta de Museos
Comunitarios y
Ecomuseos.
9
Mapa de la in-
versión social
F O N C O D E S
frente a la pobre-
za. 1991-1994.
125
Qhapaq
Ñan
124
Qhapaq
Ñan
variables quevan desdelaorganización parala
producción hastacuestiones religiosas. Paraello
semostrarán las implicancias socioeconómicas
y científicas delatecnologíaandina. Replantear
cómo se entiende el concepto de tecnología,
relativizarlo culturalmente y entenderlo en su
verdadera dimensión y complejidad. Esto im-
plica la comprensión de una racionalidad que
manejó la "tecnología apropiada" (Ravines
1988) quemaximizó laefectividad en un medio
adverso, y el abandono de prejuicios respecto
deestas tecnologías.
- Fortalecer laidentidad nacional: lacom-
paración de la chaquitaclla con el tractor, in-
sertaen el imaginario popular, reflejaunavisión
etnocentristay limitadadelas ciencias andinas,
y la reducción del concepto de tecnología a
meros objetos. (Ravines 1988, John Earls en
comunicación personal). Estacomparación ha
generado una sensación de minusvalía de las
tecnologías andinas frentealas deoccidente, lo
que impone una vez más la necesidad de un
conocimiento claro de la complejidad de las
ciencias desarrolladas en los Andes. Reafir-
mar laidentidad nacional es pues también uno
de los objetivos de este museo. El mayor pro-
blema para rescatar y valorizar la tecnología
andina es la marginación de esta cultura, la
dominación simbólicareflejadaen unaseriede
instancias que perpetúan en nuestro imagina-
rio una visión discriminatoria de la cultura
andina.
Se propone trabajar el museo desde siete
grupos temáticos generales interrelacionados:
1. Tecnologíaagrícolay ganadera, en el que
se tocarán los sistemas de andenes, qochas,
camellones y herramientas detrabajo.
2. Tecnologíadelainformación y comuni-
cación representada por los quipus y la red de
caminos del Qhapaq Ñan.
3. Tecnologías deconstrucción y planifica-
ción, queanalizarálaarquitectura, el sistemade
astronómico-urbano de ceques y el diseño
ejemplificado en lamaquetadeSaywite.
4. Tecnologíaastronómica.
5. Tecnologíaexperimental, con el labora-
torio ecológico deMoray.
6. Textilería.
7. Metalurgia.
II. EL REGISTRO Y LA CATALOGA-
CIÓN DE PIEZAS
Carlos Del Águila Chávez
Director del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e
Historia del Perú
El trabajo desarrollado por el Museo
Nacional de Arqueología, Antropología e
Historia del Perú en el marco del compo-
nente museológico del Proyecto Qhapaq
Ñan comprende dos programas:
1. El Programa de Recuperación de Co-
lecciones con Componente Inca.
trabajo se realizó la descripción
pormenorizada delas mismas (catalogación),
la toma de medidas, la identificación de los
diferentes códigos de la pieza y la toma fo-
tográfica para el archivo digital. Estas fotos
fueron posteriormente trabajadas en adobe
photoshop en donde se retocaron las mis-
mas para el archivo de la curaduría, habién-
dose descrito también el estado de conser-
vación. El total de piezas trabajadas ascien-
de a 1,000 unidades.
Recuperación de colección de meta-
les: se realizó la búsqueda de información
de piezas de metal almacenadas en la
Curaduría de Metales del MNAAHP, cuya
procedencia figura como Rinconada de Ate,
ya que ésta se relacionaría con el material
inca de Rinconada Alta. Se realizó la selec-
ción y la preparación de las fichas de las pie-
zas de metal con componente inca para la
exposición que se llevará a cabo en China
durante el presente año.
También se realizó el ingreso y la ubica-
ción en la curaduría de parte de las piezas de
metal procedente de las excavación en Rin-
conada Alta entre los años 1993 y 2002. Este
material ha sido entregado por registro cen-
tral y parte de éste no tenía incluso referen-
cia de procedencia; sin embargo se pudo
recontextualizar y conocer su componente
inca, gracias a que el material había sido ana-
lizado y publicado.
Recolección de colecciones de restos
humanos: se realizaron labores de conser-
vación, registro y análisis de material
osteológico y de fardos con componente inca
del cementerio La Rinconada Alta Sector II
- A IV etapa. Se analizaron un total de 142
contextos entre fardos, esqueletos y
osamentas varias, habiéndose realizado la-
bores de conservación y limpieza de dicho
2. El Laboratorio y Manejo de Colec-
ciones con Componente Inca (LAMA).
1. PROGRAMA DE RECUPERA-
CIÓN DE COLECCIONES CON COM-
PONENTE INCA.
Recuperación de colecciones de cerá-
mica: se realizó el inventario, el registro y el
ingreso en la base de datos de las piezas co-
rrespondientes a la Colección Inca del Mu-
seo Nacional de Arqueología, Antropología
e Historia del Perú - MNAAHP. En dicho
material para su preservación durante su al-
macenamiento, así como los análisis de cada
uno de los contextos con las fichas respecti-
vas y su correcto almacenamiento.
Recuperación de colecciones de ma-
terial orgánico: se realizaron las siguientes
labores:
1. Análisis de los collares de moluscos
completos y montados en bastidores de ma-
dera y tela con el número de registro princi-
pal de: 12/.... y 13/.... depositados en la
Curaduría de Material Orgánico, proceden-
tes de la Colección Paracas excavada por el
Dr. Julio C. Tello en 1925.
2. Análisis delos materiales malacológicos
procedentes del Templo Pintado de
Pachacamac, excavaciones ejecutadas en el
año 1938; se han identificado y cuantificado
920 valvas completas de Spondylus princeps
y 3 ejemplares completos de Spondylus
calcifer, además de 52 placas de forma rec-
tangular de Spondylus princeps.
3. Análisis delos artefactos malacológicos
procedentes de los cementerios de Ancón y
que tienen el registro principal de A-1 y A-2,
habiéndose ubicado decenas de muñeque-
ras y collares (la mayoría incompletos y de-
teriorados). Se coordinó con el Laboratorio
de Cerámica para realizar un mantenimiento
preventivo de estas piezas.
Registro gráfico y fotográfico de co-
lecciones: se realizaron tomas fotográficas
de todas la piezas con componente inca que
han sido registradas en el MNAAHP.
Acondicionamiento y almacenaje de
colecciones: serealizó el acondicionamiento
de los depósitos del MNAAHP, habiéndose
adquirido cerca de 150 estantes de ángulos
127
Qhapaq
Ñan
126
Qhapaq
Ñan
ranurados que son utilizados para el almace-
naje de las colecciones.
2. LABORATORIO Y MANEJO DE
COLECCIONES CON COMPONENTE
INCA (LAMA)
En cumplimiento al Art. 60° del Reglamen-
to deInvestigaciones Arqueológicas " El Inves-
tigador entrega para su custodia los materiales
arqueológicos debidamenteembalados al mu-
seo o centro deinvestigación designado por el
Instituto Nacional de Cultura". En el caso del
Museo Nacional de Arqueología, Antropolo-
gía e Historia del Perú, los materiales prove-
nientes delas colecciones arqueológicas corres-
pondientes al periodo 1984-2004 fueron alma-
cenados en el depósito "G", el mismo que se
encuentraen condiciones muy precarias, por lo
que mediante R.D.N. N° 1347/INC de fecha
10 de diciembre del 2004 se asignó para el al-
macenamiento de dichas colecciones el local
ubicado en el Jr. Agustine Antoniete N° 277,
distrito La Victoria, de la provincia y departa-
mento deLima, dondeactualmentefuncionael
Laboratorio y Manejo deColecciones (LAMA)
y se ha constituido como el Anexo N° 1 del
MNAAHP. Setrasladó adicho local una parte
importantedelas colecciones queseencontra-
ban almacenadas en el depósito "G" y además
han ingresado nuevas colecciones, que inclu-
yen parte del material arqueológico recupera-
do durante la construcción del gaseoducto de
Camisea, lo que hace un total aproximado de
48 toneladas dematerial arqueológico.
En el Laboratorio y Manejo deColeccio-
nes (LAMA) sehan centralizado los materia-
les arqueológicos recuperados por los proyec-
tos deinvestigación arqueológicay cuyacusto-
dia es asignada al MNAAHP, realizándose en
dicho espacio las labores declasificación ein-
ventario del material arqueológico, así como el
procesamiento delainformación y laconserva-
ción preventiva de las colecciones que custo-
dia. Además el material arqueológico seorga-
niza por proyectos y se realizan acciones de
embalaje, registro fotográfico y almacenamien-
to dedicho material.
Debe tenerse en cuenta que los materiales
arqueológicos al ser recuperados nos propor-
cionan información desociedad extintas median-
teel análisis y su consecución parael tratamien-
to, la conservación, la preservación, la restau-
ración y el estudio. De esta manera podemos
confrontar lainformación obtenidaen los cen-
tros de excavación con los datos obtenidos en
el Laboratorio y Manejo de Colecciones
(LAMA).
El proyecto se inició oficialmente el 1º
de junio de 2005 con un equipo ejecutor
integrado por: 2 licenciados de Arqueolo-
gía, 1 bachiller de Arqueología, 2 egresados
de Arqueología, 1 egresado de Ingeniería
Geográfica y Ecología y 8 estudiantes de
Arqueología.
Durante el año 2005 se ha realizado el in-
ventario específico delos materiales arqueoló-
gicos con laprocedenciaqueacontinuación se
especifica:
01 Proyecto Arqueológico deInves-
tigación HuacaMelgarejo - LaMolina.
02 Colección Arqueológica
"JINCAMOCCO".
03 Proyecto Arqueológico "Redon-
do - Huacho".
04 Proyecto de Evaluación de
"HuacaMelgarejo. LaMolina".
05 Proyecto deEvaluación Arqueo-
lógicacon excavaciones y delimitación del
sitio arqueológico denominado "Fundo
Huarangal". San Martín dePorres. Lima.
06 Proyecto Arqueológico
"Cantamarca".
07 Proyecto Arqueol ógi co
"Corralón".
08 Proyecto Arqueológico "Salitre".
09 Proyecto Arqueológico "Uquira".
10 Material procedente del
MNAAHP, sin filiación cultural.
11 Proyecto Arqueológico "Paredo-
nes deAsia".
12 Estudio deEvaluación Arqueoló-
gica- Armatambo Chorrillos, AAHH Alto
Perú Cofopri 1999.
13 Proyecto Arqueológico "Morro
Solar - Chiravilla1994".
14 Proyecto "Pashash".
15 Proyecto Palpa 1989.
16 Proyecto Cutimpo.
17 P.V. 3579.
18 P.V. 41.
19 Proyecto Yanacoto.
20 Proyecto deEvaluación Arqueoló-
gicacon excavación Ciudad Pachacutec y
Anexos.
21 N.N. sin procedencia (Nasca).
22 Prospección valledel Mala, P.V. 51.
El inventario deestos materiales constaen
un informequeseculminó afines delacampa-
ña 2005.
Los volúmenes de material arqueológico
que se vienen trabajando en el Laboratorio y
Manejo deColecciones (LAMA), la cantidad
demateriales queseencuentran almacenados
en el Depósito "G" del MNAAHP en condicio-
nes precarias y la llegada permanentedenue-
vos materiales producto delas labores deexca-
vación actuales, decomisos, etc. determinan que
estas labores sean de carácter permanente
EQUIPO TÉCNICO DEL COMPONENTE MUSEOLÓGICO
Directora de Museos y Gestión del
Patrimonio Histórico
Giuliana Borea Labarthe
Investigadores
Sandra Téllez Cabrejos
Ángela Peralta Rubio
Antonio Zapata Velasco
Efraín Rozas García
Museógrafos
Natalia Serkovic González
Gino de las Casas Ríos
Asistente
Emma González Alarco
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Qhapaq
Ñan
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Qhapaq
Ñan
Componente Prevención y Defensa
del Patrimonio Histórico
María Elena Córdova
Directora de Defensa del Patrimonio Histórico
Eliana Gamarra
Sub Directora de la Oficina de Recuperaciones
Ribana Zúñiga
Sub Directora de Participación Ciudadana
Doris Pérez
Sub Directora de Defensa Judicial del Patrimonio Histórico
E
l año 2005, la Dirección de
Defensa del Patrimonio Histó-
rico a cargo del Componente
"Prevención y Defensa del Pa-
trimonio Histórico" desarrolló sus activida-
des en cuatro líneas de acción: recuperacio-
nes, defensa judicial, inventario y catastro y
participación ciudadana, que detallamos a
continuación.
1. ACCIONES DE RECUPERA-
CION DEL PATRIMONIO CULTURAL
La Oficina de Recuperaciones se encar-
gó delarecuperación debienes culturales per-
tenecientes al patrimonio cultural de la Na-
ción en el ámbito del proyecto Qhapaq Ñan,
los cuales fueron intervenidos mediante la
acción del módulo institucional ubicado en el
Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, don-
de se retuvo cinco objetos de origen arqueo-
lógico, tres objetos de origen colonial y re-
publicano y 30 objetos de origen
paleontológico. Se cuenta con informes quin-
cenales sobre el número de verificaciones y
retenciones.
Como parte de las actividades progra-
madas con el Proyecto Qhapaq Ñan, se lle-
vó a cabo el 11 de Noviembre del 2005 el
"Operativo de prevención contra el tráfico ilí-
cito de bienes del patrimonio cultural", en
coordinación con varias áreas del INC y otras
instituciones. Por el INC: la Oficina de Re-
cuperaciones, la Subdirección de Participa-
ción Ciudadana y la Subdirección de Investi-
gación, Registro y Catalogación del Patrimo-
nio Cultural Mueble Moderno y Contempo-
ráneo. Otras instituciones participantes fue-
ron la Brigada de Operaciones Especiales de
SUNAT-ADUANAS, la Policía Fiscal, el
Ministerio Público-FiscalíadePrevención del
Delito del Callao, Lima Airport Partners
(LAP) y Aerolíneas Internacionales. El ope-
rativo se realizó entre las 6:30 y 11:00 de la
noche debido al mayor número de vuelos con
destino a España, Estados Unidos y Holan-
da, que son los países donde se da el mayor
numero de casos de trafico ilícito de bienes
culturales.
2. ACCIONES DE DEFENSA JUDI-
CIAL DEL PATRIMONIO CULTURAL
Estas acciones fueron desarrolladas por
la Sub Dirección de Defensa Judicial del Pa-
trimonio Histórico que tiene como objetivo
adoptar acciones en defensa del Patrimonio
Cultural de la Nación, en coordinación con
los órganos de línea e instituciones corres-
pondientes; a nivel de prevención, de inves-
tigación policial y judicial; así como a nivel
local, nacional e internacional.
En tal sentido, se brindó asesoría legal y
se efectuaron coordinaciones con las áreas
técnicas y direcciones regionales de cultu-
ra; se coordinó con el Ministerio Público y
la Policía Nacional del Perú, a fin de efec-
tuar acciones en defensa del Patrimonio
Cultural de la Nación, con conocimiento de
la Procuraduría Pública del Estado.
Se atendieron cinco expedientes por
atentados contra el patrimonio cultural en la
ruta del Qhapaq Ñan en el año 2005.
1. Expediente Judicial N° 150-2002; in-
vestigación judicial por daños en el camino
del inca ubicado en la ruta Palca, Chipipata,
Yanahuanca-Cerro de Pasco. Las accio-
nes desarrolladas fueron: el asesoramiento
legal, la coordinación con el INC Huánuco
y la Dirección de Arqueología y el segui-
miento de la investigación judicial.
2.Expediente administrativo referente
al intento de invasión a Zona Arqueológica
Pachacamac el 27 de abril de 2005. Las
acciones fueron: el asesoramiento Legal a
la Sub Dirección Museo de Sitio
Pachacamac, la coordinación con el Mi-
nisterio Público, Policía Nacional del Perú,
Museo de Sitio Pachacamac y Dirección
de Arqueología, con el fin de proceder al
desalojo de la zona arqueológica de
Pachacamac, la erradicación de 400
plantones sembrados sin la autorización
del INC dentro de la zona arqueológica
de Pachacamac y las acciones conducen-
tes a evitar la ocupación ilegal de la zona
arqueológica.
3. Exp. Administrativo (OTD) N° 00747
del 17.01.05, por destrucción del Sitio Ar-
queológico "Los Huacones", ubicado en el
Distrito de San Luis, Provincia de Cañete.
Las acciones fueron: el asesoramiento legal
en manifestaciones policiales, lacoordinación
con la Policía Nacional del Perú y Ministerio
Público, el asesoramiento legal en manifes-
taciones policiales, la participación en la dili-
gencia de inspección a la zona arqueológica
denominada Los Huacones y la coordinación
con el Ministerio Publico para formalización
de denuncia y con el 2° J uzgado Penal de
Cañete por el delito contra el Patrimonio
Cultural en la modalidad de atentado contra
zona arqueológica denominada "Los
Huacones" en agravio del Estado.
4. Expediente J udicial N° 388-04, por
delitos contra el patrimonio cultural y con-
tra los bienes culturales en la modalidad
de actos depredatorios o de explotación
no autorizada de yacimientos arqueológi-
cos, en agravio del Estado; por la instala-
ción de una línea de transmisión Zorritos
Tumbes pasando por la Zona Arqueológi-
ca Monumental de Cabeza de Vaca y la
colocación de hitos en la misma sin autori-
zación del INC, lo que causaría daños. Las
acciones son: el asesoramiento legal, la
coordinación con el INC Tumbes y el se-
guimiento de los trámites burocráticos.
5. Expediente OTD 4940-05. Intento de
Invasión aZonaArqueológicaPachacamac el
25 de julio de 2005. Las acciones son el ase-
soramiento legal, las acciones deprevención de
invasión alaZonaArqueológicadePachacamac
en coordinación con la PNP Sur 2, Ministerio
del Interior y la Quinta Fiscalía Provincial de
Prevención del delito deLimay lalabor depre-
vención deinvasión alazonaarqueológicaen
coordinación con laDirección deArqueología
y las autoridades pertinentes.
131
Qhapaq
Ñan
130
Qhapaq
Ñan
3. ACCIONES DE INVENTARIO Y
CATASTRO
Como parte de las actividades del com-
ponente Prevención y Defensa del Patri-
monio Histórico/Proyecto Qhapaq Ñan, la
Sub Dirección de Inventario y Catastro tuvo
a cargo la actividad Inventario de secto-
res/sitios/monumentos declarados Patrimo-
nio Cultural de la Nación.
Esta actividad consiste en incorporar
permanentemente a la base de datos digital
del Inventario Nacional de Bienes Cultu-
rales de la Dirección de Defensa del Patri-
monio Cultural, los datos de los bienes
inmuebles que son declarados como Patri-
monio Cultural de la Nación. Asimismo ac-
tualizar y ampliar los datos de los existen-
tes para su puesta a disposición de las de-
pendencias a cargo de las acciones de pro-
tección y defensa judicial, participación ciu-
dadana y difusión.
La actividad se realiza en coordinación
con las dependencias que mantienen el ar-
chivo físico de los expedientes de bienes
inmuebles culturales declarados Patrimonio
Cultural de la Nación, la Oficina de Admi-
nistración Documentaria y comprende las
siguientes tareas: recopilación, acondicio-
namiento, procesamiento de datos, y pro-
ducción de información.
Como logros para esta Campaña 2005,
se incorporó a la base de datos de bienes
inmuebles declarados como Patrimonio
Cultural de la Nación un total de 689 nue-
vos monumentos arqueológicos y 23 nue-
vos monumentos históricos. Asimismo, se
añadieron nuevos campos de datos a los
existentes por cada sitio, de acuerdo a las
necesidades que se identificaron en el área
de defensa judicial. Estos son:
1. Nº de resolución directoral que
aprueba planos.
2. Si el monumento tiene memoria des-
criptiva, ficha técnica y plano aprobado
3. Si el monumento tiene otras resolu-
ciones directorales, indicando el asunto.
4. Una clasificación de los monumen-
tos arqueológicos de acuerdo al reglamen-
to de investigaciones arqueológicas.
En coordinación con las unidades que
realizaron el registro se hizo la revisión per-
manente de los datos de los bienes
inmuebles declarados como Patrimonio
Cultural, que en total suman 9,431 (4,685
inmuebles arqueológicos y 4,746 inmuebles
históricos) hasta enero del año 2006, co-
rrigiéndose en algunos casos errores ma-
teriales y de ubicación de los monumentos
y completando los datos omitidos en las
resoluciones directorales nacionales.
Asimismo, se puso a disposición de la
Sub Dirección de Defensa J udicial del Pa-
trimonio de la DDPH, el acceso mediante
la red informática a la base de datos de los
bienes inmuebles declarados como Patri-
monio Cultural de la Nación.
Como resultado de esta actividad, se
presentó un informe que contiene la docu-
mentación estadística y el inventario de to-
dos los monumentos declarados Patrimo-
nio Cultural de la Nación hasta noviembre
de 2005.
Como subproductos de esta actividad
se obtuvo la elaboración del inventario de
bienes del patrimonio cultural de Huaral,
que incluye cartografía (4 mapas) y la ela-
boración de cartografía de sitios arqueoló-
gicos del inventario FORD-UNI de Lima
1989, con 300 sitios georeferenciados
Bienes Inmuebles Declarados Patrimonio Cultural de la Nación por Año
Nota: La declaración de Patrimonio Cultural de la Nación mediante Resolución Directoral o Jefatural
del INC se inicia en el año 1988. Con anterioridad a este año las declaraciones se hacian mediante
Resoluciones Ministeriales, Resoluciones Supremas o Leyes 2003.
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Qhapaq
Ñan
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Qhapaq
Ñan
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Qhapaq
Ñan
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Qhapaq
Ñan
EQUIPO TÉCNICO DEL COMPONENTE PREVENCIÓN Y DEFENSA
DEL PATRIMONIO HISTÓRICO
Directora de Defensa del Patrimonio
Histórico:
María Elena Córdova Burga
Equipo técnico:
Eliana Gamarra Castillo
Ribana Zúñiga Infante
Berta Herrera Mejía
Ulises Ibáñez Burga
Romel Angeles Falcón
Humberto Falla Oyola
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Qhapaq
Ñan
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Qhapaq
Ñan
Componente Promoción
y Difusión
Juan Carlos Tello
Oficina de Fomento de las Industrias Culturales
Dirección General de Promoción y Difusión Cultural
E
n el año 2005 el trabajo edito-
rial se concentró en la edición de
los informes técnicos correspon
dientes a las Campañas 2003 y
2004, presentados por los equipos de inves-
tigación de la Dirección de Arqueología, Di-
rección de Estudios sobre Paisaje Cultural y
la Dirección de Registro y Estudio de la Cul-
tura en el Perú Contemporáneo, del Instituto
Nacional de Cultura.
Los equipos de investigación del
Qhapaq Ñan hicieron los trabajos de cam-
po de acuerdo a sus planes operativos,
haciendo registros actualizados y va-
liosos en toda localidad y región por la
cual transitaron en el marco de sus
investigaciones.
El valor documental de la información
reunida por los diferentes equipos nos per-
mite conocer mejor y difundir en gran me-
dida cómo es nuestro país, en qué condi-
ciones reales nos encontramos, cuáles son
nuestras fortalezas, debilidades y carencias
objetivadas en los datos empíricos que nu-
tren los informes editados.
Los informes técnicos reúnen los datos
empíricos que han sido procesados por cada
dirección a cargo del trabajo de investiga-
ción del sistema vial conocido como Qhapaq
Ñan, que desde la época prehispánica, es uno
de los ejes articuladores y organizadores del
territorio, los paisajes y las poblaciones que
definen el mundo andino.
Cada conjunto de informes técnicos ha
sido trabajado y organizado por los investi-
gadores que pertenecen a las diferentes di-
recciones del Proyecto Qhapaq Ñan, quie-
nes con los directores a cargo de ellas, asu-
mieron la responsabilidad de revisar, evaluar
y corregir, de acuerdo a las pautas técnicas y
científicas especializadas en cada materia,
todos los materiales entregados por los equi-
pos que realizan el trabajo de campo.
Los informes técnicos contienen textos y
gráficos (fotos, mapas, coremas, etc.) con los
datos e informaciones entregados a manera
de registros, descripciones, diagnósticos, re-
súmenes, ensayos o síntesis de las investiga-
ciones hechas por los diferentes equipos téc-
nicos del Proyecto Qhapaq Ñan.
Esta información contribuye a afianzar
nuestro aprendizaje y conocimiento relati-
vo a nuestra realidad presente y pasada
como país y nación, en virtud de promo-
ver el desarrollo sostenible.
En la producción editorial del Proyec-
to Qhapaq Ñan, hemos editado los infor-
mes y sus resultados en dos soportes bá-
sicos: impresos y digital.
En el año 2005, entre otros productos
editoriales, publicamos el Informe Campa-
ña 2004, que reúne los resúmenes ejecuti-
vos, con datos, informaciones y síntesis de
lo que hizo cada dirección involucrada en
el proyecto durante el año 2004. De esta
manera, y en una sola publicación, se pone
al servicio del público los resultados de los
trabajos hechos en el marco del proyecto
desde diferentes disciplinas académicas, lo
que nos permite conocerlo y entenderlo de
manera integral.
Los informes de las campañas 2003 y
2004 de la Dirección de Arqueología, se
han editado en versión digital en discos
compactos (cds):
- Macrorregión Norte;
- Macrorregión Centro;
- Macrorregión Sur; y
- Macrorregión Centro Sur.
Estos son productos digitales en versión
interactiva, en los que aparece toda la in-
formación recuperada en las campañas de
campo, basadas en caminatas en las que se
recorrieron varios miles de kilómetros a lo
largo y ancho de la cordillera de los Andes.
Están a disposición de un público es-
pecializado con interés en hacer investi-
gaciones, para las autoridades locales,
regionales y nacionales, escolares de los
últimos años de secundaria, estudiantes
de centros de formación técnica y pro-
fesional (vinculados incluso al turismo y
la recreación), universitarios, y toda per-
sona que desee consultar aquello que
constituye nuestro Patrimonio Monumen-
tal, herencia material de nuestros ante-
pasados.
De la Dirección de Estudios sobre Pai-
saje Cultural, se han editado 4 volúmenes en
versión informática digital (PDF) y también
en versión impresa, correspondientes a:
- Reconocimiento y registro del entor-
no territorial del Qhapaq Ñan. Campaña
2004. El Qhapaq Ñan en la ruta del
Chinchaysuyu entre Acostambo y
Huanucopampa (Volumen I);
- Reconocimiento y registro del entor-
no territorial del Qhapaq Ñan. Campaña
2004. El Qhapaq Ñan en la ruta del
Chinchaysuyu entre Xauxa y Pachacamac
(Volumen II).
- Análisis Territorial de Vilcashuamán.
Campaña 2004 (Volumen I).
- Análisis Territorial de Vilcashuamán.
Informes Técnicos. Campaña 2004 (Vo-
lumen II).
De la Dirección de Registro y Estudio
de la Cultura en el Perú Contemporáneo
se editaron tres volúmenes:
- Pueblos y culturas en las rutas del
Qhapaq Ñan. Informes de investigación
etnográfica. Campaña 2003 (Volumen I).
Ayacucho y Huancavelica.
138
Qhapaq
Ñan
- Pueblos y culturas en las rutas del
Qhapaq Ñan. Informes de investigación
etnográfica. Campaña 2003 (Volumen II).
Huancavelica, Lima, Junín, Cerro de Pasco,
Huánuco, Ancash.
- Pueblos y culturas en las rutas del
Qhapaq Ñan. Informes de investigación
etnográfica. Campaña 2003 (Volumen II).
Ancash y Huánuco.
En conjunto, y de esta manera, se pone
al servicio de la comunidad y país los avan-
ces de las investigaciones realizadas por los
equipos de investigación del Proyecto
Qhapaq Ñan.
Editar para difundir aspectos vinculados a
la realidad de nuestro país, de nuestra pobla-
ción, de sus entornos culturales, paisajísticos,
así como de las condiciones en las que se en-
cuentran los monumentos y vestigios arqueo-
lógicos ehistóricos dediferentes épocas y cul-
turas, que dieron vida material y espiritual a
nuestra nación y país, es una tarea gratificante
y alentadora, que nos permite conocernos
más y promover el desarrollo sustantivo, esen-
cial y articulado a nuestra vida nativa.
Enseñanzas, ejemplos de sabiduría inna-
ta de nuestros pueblos antiguos y contempo-
ráneos, los apreciaremos gracias a este es-
fuerzo editorial en su real dimensión y magni-
tud, para el beneficio de la comunidad
EQUIPO TÉCNICO DEL COMPONENTE PROMOCIÓN Y
DIFUSIÓN CULTURAL
Directora de General de Promoción y
Difusión:
Diana Guerra Chirinos
Equipo técnico:
J uan Carlos Tello Vidal
Aldo Bolaños
Carolina Fung Escalante
INSTITUTO NACIONAL DE CULTURA
Av. J avier Prado Este2465
SanBorja- Lima41
Teléfonos: 476-9873 / 476-9933
www.inc.gob.pe
Lima- Perú