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VALORES Y ETICA EN LAS INTERVENCIONES FAMILIARES

Uno de los aspectos que frecuentemente son tomados como dados y sin darles mayor consideración, es el

de los valores no solo de la familia, sino los propios del terapeuta que se manifiestan en forma no explícita

cuando estos no han sido hechos concientes por el mismo. El hacerse concientes y tomarlos en cuenta al

relacionarse con las familias es una de las responsabilidades fundamentales de los terapeutas y

orientadores familiares, ya estos estarán presentes en cada una de las interacciones. En ocasiones es necesario también confrontar y hacer concientes los valores de la propia familia.

A continuación se describen algunos conceptos de la axiología y que ayudan a concientizarnos de los

valores y de su utilización. Mas adelante, se entra en tema de la ética que forma parte de este aspecto valoral y de su utilización en la terapia. Como elemento didáctico, en la transmisión de los valores, los cuentos de diversas tradiciones son consideradas de suma utilidad y se incluyen tres para ejemplificar su aplicación. Axiología: (del griego, axios, merecedor, digno, valioso, y, logos, fundamentación, concepto) Ciencia o teoría de los valores, especialmente de los morales, de relativa novedad en la historia del pensamiento, puesto que el término y el concepto fueron desarrollados a comienzos del s. XX sobre todo por los autores neokantianos de la escuela de Baden -en contraposición, no obstante, con la ética formal de Kant-, W. Windelband (que se refiere a valores morales y religiosos, principalmente) y H. Rickert (que trata más bien del valor de verdad), aunque también se afirma que fueron introducidos con anterioridad por el filósofo idealista alemán R.H. Lotze (1817-1881). Husserl asume la axiología dentro de su fenomenología, y siguen este nuevo enfoque M. Scheler y N. Hartmann, entre otros. Diversas teorías de los valores, más recientes, amplían el concepto de valor a otros campos: estéticos, políticos, económicos, etc.

Meinong sostiene (Investigaciones ético-psicológicas sobre la teoría del valor, 1894) que la valoración es

un hecho meramente psíquico y subjetivo, y que el valor depende del agrado, opinión a la que contrapone

Ehrenfels (Sistema de la teoría de los valores, 1896) que el fundamento del valor es el deseo, y no el agrado, puesto que también son valiosas cosas que no existen (el bien perfecto). La crisis del psicologismo

(y la aceptación del objetivismo, finalmente, por parte de Meinong) y la crítica de que le hace objeto Husserl, origina una corriente fenomenológica, defensora del objetivismo axiológico, cuyo exponente principal es Max Scheler, que, en directa oposición al formalismo kantiano, trata los valores como cualidades a priori de las cosas, independientes por tanto de la experiencia humana, y verdadero contenido material de la ética. Para Scheler, los valores son objetivos y universales, y son los fundamentos del aprecio o de la desaprobación que producen en nosotros. Están ordenados jerárquicamente: desde lo agradable-desagradable, lo noble-vulgar, y los valores espirituales (bello-feo, justo-injusto, verdadero- falso), hasta lo sagrado-profano. Otro defensor del carácter objetivo de los valores es Nicolai Hartmann. En las corrientes existencialistas, en cambio, se consideran los valores más bien como fruto de la libre creación del individuo, que manifiesta así su capacidad de proyectarse fuera de sí. Las teorías sobre el valor sostenidas por el empirismo lógico pueden considerarse como la antítesis y negación de la filosofía de los valores. Para Carnap, los juicios de valor son formas de lenguaje

prescriptivo que expresan deseos en forma de mandatos. Un juicio de valor, como expresión que no puede ser ni verdadera ni falsa y que no es verficable, carece de sentido. Doctrinas parecidas sostiene Ayer, para quien tanto los juicios éticos como los estéticos son pseudoenunciados y no son más que la expresión de

un sentimiento.

Donald Davidson considera los valores como actitudes positivas del agente (las denomina actitudes pro), y entre ellos incluye no sólo los valores clásicos, sino también los principios estéticos, las ideas morales, los deseos, los fines y toda clase de preferencias. De esta manera, generaliza la noción de valor en un sentido semejante al usual en las teorías de sistemas dinámicos y en cibernética, que consideran valores toda clase

de tendencias, como las que existen en todo sistema que posea alguna clase de teleonomía, homeostasis o

autorregulación. Desde esta perspectiva, se habla de valores siempre que se manifiesten tendencias

polares de atracción o repulsión, lo que en la actividad humana se expresa como aprobación o desaprobación. Teniendo en cuenta la teoría de la evolución, se distingue entre valores preprogramados genéticamente -o información valorativa (información sobre cómo actuar, qué

evitar, hacia dónde tender; relacionados con los mecanismos biológicos de placer y dolor)-, y valores culturales adquiridos. Los primeros son transmitidos genéticamente y forman parte del bagaje general de la especie; los segundos, fruto del desarrollo de la cultura.

Otro aspecto que hay que tomar en cuenta en el trabajo con las familias, es el de la ética de las intervenciones o de la relación terapéutica. Hay que notar que aún cuando hay elementos semejantes con la terapia individual, la ética en la terapia familiar toma unas características específicas debidas a la inclusión de varios miembros de las familias lo cual hace más compleja esta relación. Dentro de los códigos de la AAMFT (Asociación Americana de Terapia Familiar), se encuentra como uno de sus propósitos, el de mejorar el bienestar de las familias y el de los individuos. Sin embargo, hay intervenciones clínicas que promueven el bienestar de las familias con consecuencias negativas para uno de sus miembros y viceversa. El escoger intervenciones que promuevan el bienestar de los miembros minimizando las consecuencias negativas, es una decisión tanto terapéutica como ética. Es importante diferenciar entre ética y valores. Los valores no siempre son éticos. Los valores son creencias perdurables acerca de ciertas formas de comportamiento o de ser, que son personal o socialmente más aceptables que sus opuestos. Ciertos sistemas de creencias como el capitalismo, la posesión de esclavos, etc., han sido valores predominantes en diversas épocas de la historia, y no corresponden necesariamente a valores éticos. La ética, por otra parte esta compuesta por una serie de valores y teorías que son utilizadas para determinar el bien en general, y no el de ciertos individuos o grupos, dañando a otros. Cuando estos valores entran en juego, tratan de proteger los intereses de todos los involucrados. En la terapia, es importante notar que la adhesión a ciertos valores personales y de grupo, no siempre resulta en la utilización de principios éticos. El movimiento feminista por ejemplo se ha encargado de divulgar innumerables aspectos de desigualdades aceptadas socialmente por mucho tiempo. La justificación ética nos dice Kirtchner (1984) es dependiente de las situaciones, es decir cada situación puede tener su propia serie de consideraciones éticas diferente. Propone un modelo con dos niveles de evaluación: un nivel intuitivo y uno crítico. El crítico a su vez se divide en tres sub-niveles: reglas éticas, principios éticos y teoría ética. A continuación se describe el modelo y la utilización de los diferentes niveles.

NIVELES DE EVALUACION ETICA I.- Nivel intuitivo Hechos objetivos Sentido moral común

II.- Nivel Crítico 1.- Reglas éticas 2.- Principios éticos 3.- Teoría ética

I.-EL nivel intuitivo consiste en una serie de creencias acerca del bien y el mal y corresponden al sentido moral común aprendido culturalmente. Esta serie de creencias, no es estático y permite la toma de decisiones a nivel cotidiano. Un ejemplo sería la protección a un niño golpeado. Este sin embargo, puede entrar en conflicto con el sentido ético intuitivo de confidencialidad entre el paciente y el terapeuta. Separadamente, estos dos aspectos corresponderían al nivel intuitivo, pero al presentarse en forma conjunta como sería el caso en una situación terapéutica, este conflicto necesariamente nos llevará a una evaluación crítica en el siguiente nivel. Cuando una decisión clínica, no puede ser resuelta en el primer nivel, es decir, cuando el sentido moral ordinario no proporciona la dirección requerida, es necesario evaluar las consecuencias para tomar en cuenta los intereses de todos los involucrados y optar por maximizar los beneficios con un mínimo

perjuicio.

1.- Reglas Eticas. Este primer nivel de justificación ético prescribe normas y reglas de comportamiento para diferentes grupos e individuos. En nuestro caso, son los códigos profesionales como los de la AAMFT, la APA , etc. o los Diez Mandamientos en otro contexto. En ciertos casos estas reglas pueden no ser útiles para resolver un conflicto y permitir tomar una decisión que lo resuelva. Ejemplo de esto, sería la regla de que la terapia tiene que resultar en el mejoramiento de los individuos y las familias. Como indicamos, hay ocasiones en que estos se perciben en conflicto y el terapeuta tiene que hacer una evaluación en un nivel aún superior. 2.- Principios Éticos. Estos son creencias perdurables acerca de conductas o estados que cuando se actúa en base a ellos, se busca proteger los intereses de todos los involucrados. También son conocidos como valores Universales. Hay cinco principios fundamentales identificados como críticos en las profesiones de ayuda.

a.- autonomía; que implica que todos los individuos tienen el derecho de opción y acción mientras no dañe a los intereses de los otros. b.- no infringir daño a otros; uno de los objetivos en las profesiones de ayuda, es la de procurar no causar daño durante las intervenciones (iatrogenia). Este punto sin embargo, a veces causa conflicto ya que las curas pueden ser dolorosas tanto a nivel físico como psicológico. Hay también intervenciones con más riesgo que otras y el terapeuta a veces tiene que evaluar los riesgos desde un punto de vista ético además de clínico, como sería el caso de utilizar intervenciones o medicamentos novedosos no plenamente probados. c.- beneficencia; la actuación terapéutica siempre deberá tender hacia mejorar a los demás. d.- fidelidad; mantener las promesas, la fidelidad, lealtad incluyendo en el caso de la terapia, la confidencialidad y la privacía. e.- justicia; en el sentido de la igualdad de los derechos de todos los involucrados. Este principio también puede presentar dificultades en los que alguno de los involucrados requiera protección adicional como en infantes maltratados que no pueden ser tratados como iguales, ya que estos pueden inclusive optar por seguir en la situación de maltrato y será necesaria una protección externa para evitar esta situación. En ciertos caso de suicidas esta también puede ser la situación. Los principios éticos toman precedente sobre los valores personales y grupales y deberán ser utilizados a menos que entren en conflicto con otros principios éticos. Por ejemplo, el principio ético de no daño, toma precedente sobre el de autonomía y fidelidad. Si el terapeuta juzga que el paciente es un peligro hacia otros o hacia si mismo, las decisiones clínicas deben tomar el principio de no daño aún a costa de tener que romper el principio de confidencialidad. 3.-Teoría Ética. Cuando los principios éticos están en conflicto, la teoría ética permite evaluar las decisiones desde un meta-nivel. Kitchner ha formulado dos teorías que ayudan a evaluar estas situaciones: Universalidad y principio de equilibrio. a.- Universalidad implica que un acto es ético, si puede ser generalizado para todos los casos similares. En el caso de la terapia, nos podemos preguntar: ¿Si yo, o mi familia u otras personas estuvieran en situaciones semejantes, yo querría que el terapeuta tomara una decisión así? Si la respuesta no es afirmativa, la decisión podría ser no ética. b.- Equilibrio. Este concepto señala que cuando dos principios éticos están en conflicto, la decisión ética será la que produzca el menor daño a todos los individuos involucrados, aún cuando esta limite los posibles beneficios.

Anatolio Freidberg Lina Herrera

Ene 2003.

Asociación Psicológica Americana (Estadounidense).

El Príncipe y el Mago Había una vez un príncipe que creía en todas las cosas menos tres. No creía en las princesas, no creía en las islas y no creía en Dios. Su padre el rey le había dicho que esas cosas no existían. Como no había ni princesas ni islas y ninguna señal de Dios en su reinado, el príncipe creía en su padre. Pero un día el príncipe huyo de de su palacio y se fue al país vecino. Ahí muy asombrado, desde cada playa veía islas y en cada isla unas criaturas desconocidas para el, que no se atrevía a nombrar. Al estar buscando una lancha para ir a las islas, un hombre extrañamente vestido se le acerco en la playa. ¿Esas son islas? Le preguntó el príncipe. -Claro- Le contestó hombre. ¿Y que son esas extrañas criaturas? -Son autenticas princesas- -Entonces Dios debe de existir- -Yo soy Dios- le dijo el hombre haciendo una caravana. El príncipe regresó a su casa lo más pronto posible. ¿De modo que has regresado? Le dijo el padre. -He visto islas, princesas y he visto a Dios- dijo el príncipe con reproche. -Ni las islas, ni las princesas, ni Dios existe.- -¡Yo los vi!- -Dime como estaba vestido Dios.- -En un traje extraño- que le describió. -¿Estaban sus mangas enrolladas? Preguntó el rey.- El príncipe recordó que lo estaban. El rey sonrió y le dijo: - Ese es el uniforme de un mago.- Te han engañado.- Con esto, el príncipe regresó al país vecino y fue a la misma playa donde nuevamente encontró al hombre extrañamente vestido. -Mi padre el rey, me ha dicho quién eres- dijo el príncipe indignado. -Me engañaste la vez pasada, pero no más. Ahora se que esas no son islas verdaderas ni princesas de verdad pues tu eres un mago.- El hombre de la playa sonrió -Eres tu el engañado.- En el reino de tu padre hay muchas islas y princesas. Pero tu estas bajo el hechizo de tu padre y no las puedes ver.- El príncipe pensativo regresó a casa. Cuando vio a su padre lo miró a sus ojos y le dijo:

-¿Padre es cierto que no eres un verdadero rey pero solo un mago?- El padre se enrollo las mangas. Si hijo soy solo un mago.- -¿Entonces el hombre en la playa era Dios?- -El hombre de la playa era otro mago.- -Debo de conocer la verdad más allá de la magia.- -No hay verdad mas allá de la magia.- dijo el rey.- El príncipe se puso muy triste y le dijo Me mataré- El rey por arte de magia hizo aparecer a la muerte. Esta apareció por la puerta e hizo una señal. El príncipe se estremeció. Recordó las bellas pero irreales islas y las bellas pero irreales princesas. -Muy bien- le dijo al padre, -puedo tolerarlo.- -Ya vez mi hijo- dijo el rey. Tú también comienzas a ser un mago.-

Robert Fowles. The Magus. En Structure of Magic. Bandler R. y Grinder J.

Experimento en adversidad. Una hija se quejaba con su padre de su vida, de cómo las cosas le eran tan difíciles. No sabía si podría continuar y a veces deseaba abandonarlo todo. Estaba cansada de luchar. Parecía que en cuanto un problema se solucionaba, otros aparecían. Su padre, un cocinero, la llevó a la cocina, lleno tres ollas de agua y las puso a hervir. En una puso una zanahoria, en la otra un huevo y en la tercera unos granos de café molidos. Los dejo hervir sin decir palabra. La niña se mordía las uñas impaciente y sin saber lo que estaba haciendo. Ella tenía problemas y el haciendo algún platillo extraño. Después de algunos minutos, se acercó a la estufa, apago el fuego y en un plato puso la zanahoria, en otro el huevo y en una taza sirvió café colado. Volviéndose a la hija le dijo: -Mi niña, ¿Qué es lo que ves? Rápidamente dijo zanahorias, huevos y café.- La acercó y le pidió que tocara las zanahorias. Ella notó que estaban suaves. Le pidió que tomara un huevo y le quitara la cáscara. Ella notó que estaba duro. Finalmente le pidió que probara el café. Su cara se encogió al probarlo, estaba fuerte y robusto. La niña pregunto -¿Qué significa esto?- El le explicó. Cada uno enfrenta la misma adversidad en forma diferente, en este caso el agua a

100°.-

La zanahoria entró fuerte y con ímpetu, pero después del agua hirviendo salió suave y débil.

El huevo era frágil y fluido. Una débil cáscara protegía su centro líquido. Al estar en el agua se

volvió duro y resistente. Los granos de café son únicos. Después de un tiempo en agua hirviendo, se volvieron fuertes,

ricos y aromáticos. Cuando la adversidad te llega -¿Cómo respondes?- -¿eres una zanahoria, un huevo o unos granos de café?-

-¿eres una zanahoria que parece fuerte pero con el menor dolor o adversidad se vuelve débil y sin

fuerza?-

-¿eres un huevo que comienza con un corazón maleable y espíritu fluido?- Pero ante una muerte, un divorcio, una separación, te vuelves dura y rígida.- ¿Tu cáscara parece la misma, pero tu corazón esta duro y amargo?-

O

eres como los granos de café. Estos no logran su máximo de sabor, aroma y robustez hasta que

el

agua llega a su máxima temperatura. Cuando el agua esta caliente, saben mejor.

Cuando las cosas salen mal, tú reaccionas dando lo máximo. Cuando aparece la oscuridad y los

problemas llegan a colmarte, ¿la fe y fortaleza se elevan al grado máximo?- -¿Cómo manejas la adversidad?- ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?-

EL TALISMÁN Se cuenta que un faquir que quería aprender sin esfuerzo, abandonó después de un tiempo el círculo del sheik Shah Gwath Shattar. Cuando Shattar se estaba despidiendo de él, el faquir dijo:

"¡Tienes fama de poder enseñar toda la sabiduría en un abrir y cerrar de ojos y, sin embargo, pretendes que yo pase mucho tiempo contigo!" "Todavía no has aprendido a aprender cómo aprender; pero descubrirás lo que quiero decir", dijo

el sufí. Aunque el faquir había anunciado su marcha, se deslizaba a hurtadillas en la tekkia todas

las noches para escuchar lo que decía el sheik. No mucho tiempo después, una noche, vio cómo Shah Gwath sacaba una joya de un cofre de metal tallado. Sostuvo la joya, sobre las cabezas de sus discípulos diciendo: "Este es el receptáculo de mi conocimiento, y no es otro que el Talismán de la Iluminación." "Así que éste es el secreto del poder del: sheik" , pensó el faquir. Avanzada la noche, entró en la sala de meditación y robó el talismán. Pero en sus manos la joya, por mucho que lo intentó, no producía ni poder ni secretos. Se llevó una amarga decepción. Se estableció como maestro y consiguió discípulos. Con la ayuda del talismán, intentó una y otra vez iluminarse a sí mismo y a sus discípulos, pero sin resultado alguno. Un día estaba sentado en su santuario, después de que sus discípulos se hubieran acostado, concentrado en sus problemas, cuando Shattar apareció ante el. "¡Oh, faquir!", dijo Shah Gwath!" siempre puedes robar algo, pero no siempre puedes conseguir que funcione. Podrás robar incluso el conocimiento, pero tal vez te resulte inútil, como le pasó al ladrón que robó la cuchilla del barbero, que estaba fabricada con el conocimiento del forjador, pero que carecía del conocimiento del barbero. El ladrón se estableció como barbero y murió en

la miseria porque no fue capaz de afeitar ni una barba, pero, sin embargo, sí cortó varias

gargantas." "Pero yo tengo el talismán, y tú no", dijo el faquir. "Sí, tú tienes el talismán, pero yo soy Shattar", dijo el sufí. "Yo, con mis facultades, puedo hacer

otro talismán. Tú, con el talismán, no puedes convertirte en Shattar." "¿Entonces, por qué has venido? , ¿sólo para torturarme?", gritó el faquir.

"Vengo para decirte que si no hubieras sido tan ingenuo como para pensar que tener una cosa es

lo mismo que poder ser transformado por ella, habrías estado preparado para aprender cómo

aprender." Pero el faquir pensó que el sufí sólo estaba tratando de recuperar su talismán, y como no estaba preparado para aprender cómo aprender, decidió continuar con sus experimentos. Sus discípulos continuaron haciéndolo: y sus seguidores, y los seguidores de sus seguidores. De hecho, los rituales que se originaron en sus incansables experimentaciones, constituyen hoy en día la esencia de su religión. Nadie podría imaginar, tan santificadas están por el tiempo estas

prácticas, que su origen se encuentra en los hechos que acabamos de relatar.

A los ancianos practicantes de esta fe, además, se les tiene por tan venerables e infalibles, que

estas creencias nunca morirán.