José Manuel García-García

Archivo 2: Ensayos de Literatura

EL LIBRO DEL HUMOR SUBVERSIVO
(Estudio del humor crítico, análisis de 8 novelas mexicanas)

Proyecto Guardamemorias

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Tiempo Mexicano 2 . The Ship of Fools.Detrás de las carabelas de Colón llegó a las costas americanas la nave de los locos. —Carlos Fuentes. el barco de la estulticia.

......11 Capítulo Tres..............4 Capítulo Uno............R...nmsu........ Tres décadas de humor literario............................7 Capítulo Dos. La tendencia de humor de la ruptura con la tradición.......... análisis de 8 novelas mexicanas...................... 2011 3 ............ 1960-1969…........................................47 Capítulo Cinco.... La tendencia de humor-crítico político…...67 Para citar este documento: García-García.............ÍNDICE Prefacio………………………………………………………........ Versión pdf: http://web.. José Manuel García-García.. 2011........... 1995...........29 Capítulo Cuatro... Esquema del humor-literario en la novela mexicana………..64 Obras Citadas…. 2011.... 1994. Proyecto Guardamemorias....... Conclusión........ José Manuel........................................................................ El libro del humor subversivo: estudio del humor lúdico.... © D............................edu/~jmgarcia/ldhs.............. La tendencia del humor de la crítica generacional....................pdf»...

que agrupa todas aquellas novelas donde se desvalorizan los mitos y las personalidades histórico-oficiales mediante la sátira y la irónica. Muchos de los protagonistas mitifican la bohemia como manera de protesta. El inconveniente es que la bohemia desgasta. Se concentra en atacar la infelicidad que producen las costumbres sociales y defender el derecho al hedonismo. los promotores del humor juvenil. y después por el mayor o menor contenido de técnicas y temas de la humorología mexicana. Muchas de ellas tienen protagonistas homosexuales. Pero otra vez. Así llegué a las siguientes preguntas que utilizo para interrogar cada una de las novelas: 1. La tendencia del humor de la ruptura con la tradición.PREFACIO Este trabajo. Al darle prioridad al estudio de autores y épocas. ¿A qué o a quiénes critica? ¿Qué características tiene lo criticado? 3. debo decir lo siguiente. y La novela mexicana. Me hubiera quedado en generalidades y no quería desperdiciar el contenido de mi diccionario. En cuanto a los conceptos que utilizo. algo así como el estudio del erotismo o la muerte en determinadas obras. ambas del mismo autor. y descripciones irónicas. ¿Cuál es la parte más humorística de la narración? ¿Cómo ayuda a entender la crítica general propuesta? 4. elimina la crítica política y generacional. Ese no era el rumbo. los criterios de generaciones y épocas quedaron de trasfondo histórico. Desde el punto de vista del humor crítico literario ¿por qué es importante la novela estudiada y cómo contribuye a la diseminación o clausura del humor crítico en la novelística mexicana? Por ese camino llegué a lo obvio. Se trata de dar una crítica contra la inconsciencia y la estupidez cínica de los gobernantes y gobernados. cinco por década. Mi primera idea fue entonces. La tendencia del humor de la crítica generacional. pero tiene que ver más con los relatos cortos que con las novelas que apenas son dos: Galaor (1972). Debo aclarar que hay una cuarta tendencia. Brushwood propuso en sus libros: México en su novela: una nación en busca de identidad (1966. que la noción de 4 . reúne las novelas donde el narrador/protagonista es un joven que se burla de los adultos y de los «fresas» (tradicionalistas) mediante juegos de palabras. hice un descuartizamiento de Estas ruinas que ves. 1967-1982 (1985). Los textos originales tenían las respuestas. ese no era el rumbo. complementario. derribar héroes. Al principio. Decidí retomar los textos originales investigados. ¿Quién ejerce explícitamente el humor crítico en la narración? ¿Cuáles son sus características? 2. Quería demostrar que en esta novela estaban todos los recursos de la ironía (habidos y por haber). por su parte. militares e intelectuales en busca de poder. 2. y una para racionalizar un criterio de selección y jerarquización de las novelas que iba a estudiar. Primero. El enemigo a vencer es el aburrimiento en que viven los viejos. y la rebelión se acaba cuando termina el relajo y la parranda. tenía el panorama histórico que John S. nada tiene que ver con el proyecto que tenía inicialmente. Descubrí un problema más. Formulé varias. Hay otro inconveniente. y junto a una nueva carpeta que contenía el estudio de 15 novelas. la que he llamado del humor-literario fantástico. 3. y destacar lo grotesco de presidentes. Hugo Hiriart. tenía una lista de una docena de libros con elementos del humor. por su lado. Logré agrupar las novelas en tres tendencias principales: 1. llegaron a ser medio centenar. Bastaba tener las preguntas. hermafroditas y personajes de barrios bajos. El resultado fue un grotesco de sesenta páginas. A) La segunda subdivisión reúne aquellas novelas que proponen tradiciones subalternas. La tendencia del humor-literario adolescente es la única que tiene fecha de caducidad: 1964-1976. luego por generaciones de autores. Encontré dos corrientes o subdivisiones en el humor de la ruptura con la tradición: A) en la primera se reúnen aquellas obras donde se ridiculizan las tradiciones establecidas sin proponer otras a cambio. Poco a poco las novelas humorísticas aumentaron en número. tan serio en la mesa. separarlas por décadas. Lo importante es caricaturizar lo oficialmente perfecto. 1973). La humorología pasó así a primer término. también envejecen. Tres para el análisis del texto. y principalmente. La tendencia del humor-crítico político. Había que enfrentar al humor con sus propias armas. resultado final de mi investigación y estudio. y el adolescentrismo pierde su razón de ser. Con mi diccionario en mano. formé un diccionario con las mejores (era ingenuo) definiciones que del humor tienen los principales humorólogos modernos. convertía el humor en asunto temático. travesuras. y Cuadernos de Gofa (1981).

según mi lectura. Me proporcionó. Por otra parte. la Universidad Autónoma Metropolitana acaba de publicar un libro de crítica titulado Narradores mexicanos de fin de siglo de Vicente Francisco Torres. la actitud crítica de la crítica humorística. Sloterdijk me enseñó en su libro Critique of Cynical Reason (1983. «sin inquietudes artísticas. Para Krauze. cuando creo que alguna noción merece ser elaborada. Hay un humor (a) moral de los poderosos. y en fin. sobre todo. Lo hago por mera necesidad. donde dice que tal palabra es de etimología griega: gelastikos. Almazán o J. me brindó en su Rabelais and His World (1965. en el capítulo dos. Por extensión. [Nota: en esta versión he tratado de omitir el término cacofónico «gelástico» por humor-literario. Mejicanos en el espacio. las ideologías y las sensibilidades. la entiendo como una especie de marco en el que se encierran todos los otros términos relacionados con lo cómico. y otro de los rebeldes. Además. también: «aquél que es risible». doy un panorama general del desarrollo del humor en la literatura mexicana de 1960 a 1989. El se refiere a Jardiel Poncela y a Álvaro Laiglesia. la visión estética de la risa literaria. humorísticos. Me interesa más que nada ofrecer una especie de mapa del humor literario para aquellos que quieran profundizar la investigación en otros géneros aparte de la novela. La batalla entre estas dos actitudes lúdicas se da en el campo de las tradiciones. 1987) las dualidades paradójicas del cinismo moderno. Todas ellas expresadas en el lenguaje. Jiménez. por regla general. En cuanto a la división de las generaciones de escritores mexicanos. después estudio a fondo tres obras: Los relámpagos de agosto. y demás convenciones gelastas al uso. la conciencia del humor. ni utilizarlos repetitiva ni gratuitamente. doy una presentación introductoria revisando las novelas principales. lo divido en cinco capítulos. También debo aclarar que muchas de las ideas acerca de la función social y literaria del humor. «aquel que ríe». como se puede ver. Sloterdijk. Me aparto de las discusiones abstractas sobre el humor. Luego. la literatura contemporánea es dominada por tres generaciones: la del 29 (nacidos entre 1906-1920). que significa. como dice el humorólogo español Santiago Vilas. Por otra parte. llamándolo Narradores mexicanos de la generación del 68. no me interesa estudiar a autores como A. sean éstas políticas o estéticas. la del Medio Siglo (nacidos entre 1921-1935) y la del 68 (nacidos entre 1936-1950). pero su criterio es válido para los autores mexicanos mencionados. 1984). Hablo así. Para mí. Creo que se podrían evitar confusiones simplemente con cambiarle el título a su libro. es decir. Mikhail Bakhtin. en este sentido y sólo en este sentido uso como sinónimos los términos «lúdico» o «humor lúdico literario»]. los objetos o las situaciones pueden ser interpretados como gelastas o gelásticas. que nos ayuda a entender el cambio de intereses y perspectivas a partir de 1973 con la novela de Armando Ramírez (nacido en 1951). uso las definiciones básicas del humor que pueden encontrarse en los diccionarios. la idea de que se pueden ver los textos como filtros o compendios de convenciones gelastas en oposición subversiva a las jerarquías canónicas. la he tomado de The Century Dictionary and Cyclopedia. en la riqueza humorística que brinde cada texto. Además. sino en Enrique Krauze. Los aspectos técnicos de mi trabajo. y procuro no abusar de esos neologismos. es decir. me baso no en Arrom. Sus obras son. en las caracterizaciones exageradas. humoristas. de un humor localizable en el texto. deben localizarse en la narración. Por ejemplo la palabra gelasta. la subversión y el poder omnipresente del humor en la literatura. autores de la generación del 68. Señalo las tendencias principales del humorismo que unen a los diversos géneros. esta división histórica de las generaciones mexicanas. y hablo del contexto en que se producen esas narraciones. Este analiza las obras de puros escritores nacidos entre 1936-1950. y también dar un marco general a mi estudio de cada tendencia de humor-literario y de cada novela seleccionada. recurro a los gelastólogos (teóricos humorólogos) que creo convenientes para el caso. donde estudio la tendencia del humor-crítico político. En el capítulo uno. uso gelasta (o humor-literario) en el sentido de que alguien es voluntaria o involuntariamente cómico. pero no determina directamente nuestra interpretación del humor en las novelas. la ironía. Nosotros agregamos una más: la generación de Fin de Siglo (nacidos entre 1951-1965). y a Mikhail Bakhtín. 5 . Por otro lado. me refiero a Peter Sloterdijk. la sátira. nos ayuda. pertenecen a dos estupendos gelastólogos de este siglo. por su parte. Por consecuencia. Este me facilita captar los cambios concretos que hay entre las generaciones de escritores mexicanos. El desarrollo. Otra vez. Hablo de un verdadero humor-reflexivo. en los juegos de palabras. la picaresca. destaca por encima del humor. capaz de formular una historia de las batallas entre gelastas con intereses político-sociales en torno al poder.La humorología literaria (o gelasticismo). filosóficas o estéticas» (93). y Maten al león. en las situaciones irónicas. tengo la tendencia a construir neologismos para caracterizar determinadas corrientes humorísticas.

y luego estudio detalladamente las siguientes novelas: La tumba. reúno las novelas que usan el humor como complemento de otro tema. Mi intención es despertar el interés por la visión cómico-crítica que cada obra a su manera expone. doy una conclusión de los anteriores capítulos. luego. En una primera categoría agrupo a las obras de mayores recursos humorísticos. Pasto verde. y De perfil. y propongo una división jerárquica de las novelas gelastas. En el capítulo cuatro. los textos que creo. el vampiro de la Colonia Roma. He procurado reunir en lo posible. La investigación en este campo es rica y apenas comienza. son humoristas. y paso a analizar dos obras: Las aventuras. desventuras y sueños de Adonis García. éstas han sido involuntarias. y Brenda Berenice o el diario de una loca. Si hay omisiones. 6 . Por último. en el capítulo cinco. estudio la tendencia del humor de la ruptura con la tradición. culminación y muerte de esta tendencia. También doy una presentación de la formación de esta tendencia.En el capítulo tres. en una segunda categoría. estudio la tendencia del humor de la crítica generacional. Hago una presentación general del desarrollo. y al final pongo las novelas en las que el elemento humorístico es poco utilizado o tiene pocas variaciones técnicas.

y René Avilés Fabila. Aquí se incluyen también: Te juro Juana que tengo ganas (1965) de Emilio Carballido. el panorama cambia. que es el representante de la generación del 68 en el teatro. Hugo Hiriart. Como se puede ver si comparamos las fechas. Desde el 7 . La tumba. las dos tendencias gelastas ya mencionadas corren paralelas: los escritores Jorge Ibargüengoitia. En el ensayo como en el relato se unen el humor político y la crítica de las costumbres. y Maten al león (1969) de Jorge Ibargüengoitia. que cubre el cuento. La paz de la buena gente (1967). En cuanto al teatro. eligen la tendencia del humor de la crítica generacional. y la crítica política. Augusto Monterroso publica su libro Obras completas y otros cuentos. mientras que Villegas y López atacan más el aspecto del absurdo y la ingenuidad en las tradiciones sociales. da a conocer Hacia el fin del mundo (1969). y en 1969. y Los arrieros con sus burros por la hermosa capital (1967) de Wilebaldo López.CAPITULO UNO Tres décadas de humor-literario 1960-1969 Antes de 1964 el humor literario se encontraba principalmente en el teatro. En los libros enumerados. una escritura «promiscua» en la que coincide y se amalgama la crítica de tradiciones. el relato corto produce sólo dos libros importantes desde el punto de vista del humor. In Pipiltzintzin o la guerra de las gordas (1963) de Salvador Novo. Gabriel Zaid principia sus juegos silogísticos y su utilización lúdica de la estadística. Augusto Monterroso es guatemalteco. De perfil (1966) de José Agustín. y Parménides García Saldaña. Después de todo. los diferentes géneros están experimentando diversos cambios evolutivos. En cuanto al ensayo. y Carlos Monsiváis. en el teatro se va disolviendo. la más rica y constante de las tendencias del humor literario en la novelística mexicana. Proponemos la siguiente división: Emilio Carballido y Salvador Novo privilegian la crítica política. En la década de los sesenta hay diez novelas de humor crítico: Los relámpagos de agosto (1964) de Jorge Ibargüengoitia. comienza a desarrollar sus descripciones de situaciones irónicas. 1985) de Emilio Carballido. Gazapo (1965) de Gustavo Sainz. y escribe teatro del absurdo que es la experimentación extrema del gelasticismo. por su parte. y la novela será la más beneficiada gracias al paso de Jorge Ibargüengoitia del teatro al género novelístico y la irrupción de los chavos de la generación del 68: José Agustín y Gustavo Sainz. Augusto Monterroso es el generador de la tendencia del humor-literario fantástico. La oveja negra y demás fábulas. y Vicente Leñero. pero su obra se ha publicado en México y ha influido en escritores como René Avilés Fabila. Los juegos (1967) de René Avilés Fabila. Pero mientras el humor toma un perfil definitivo en la novela. mientras que José Agustín. En caso de duda (1968) de Orlando Ortiz. por su parte. y Carlos Olvera se definen por el humorismo crítico político. se ven los elementos del humor que distinguirán a los ensayistas: Carlos Monsiváis comienza a utilizar el pastiche paródico de la industria cultural. Mejicanos en el espacio (1968) de Carlos Olvera. Los relámpagos genera la tendencia del humor-crítico político. esa es la naturaleza de la fábula practicada por René Avilés Fabila y Augusto Monterroso. la fábula. Oscar Villegas. René Avilés Fabila. el viaje y el pájaro (1964) que son tres obras reunidas en un libro de Jorge Ibargüengoitia. En cuanto a los otros géneros. y el aforismo. hay menos de una decena de comedias. En las obras de teatro es difícil separar la crítica política de las tradiciones. el ensayo no se vale de la fantasía sino del razonamiento y el uso de la paradoja en un marco realista. en el relato corto. Orlando Ortiz. que es a la vez. disemina la tendencia del humor de la crítica generacional que existió por espacio de doce años (1964-1976). Lo que ridiculizan estos ensayistas son las actitudes moralmente negativas de la sociedad. Por otra parte. La máquina de cantar (1967) de Gabriel Zaid. Obsesivos días circulares (1969) de Gustavo Sainz. Pasto Verde (1968) de Parménides García Saldaña. El teatro quedará relegado a segundo término. y Clotilde. Gustavo Sainz. En el ensayo ocurre lo mismo. y La zona rosa y otros reportajes (1968) de Vicente Leñero. éste apenas comienza a tener sus prácticas de vuelo en el campo del humor: Carlos Monsiváis (1967) de Carlos Monsiváis. abandona las reglas de la comedia practicadas por los dramaturgos viejos. pero a partir de la publicación de las novelas Los relámpagos de agosto (1964) y La tumba (1964). hay muy poca producción lúdico-humorista: en 1959. El renacimiento (1967) ambas de Oscar Villegas. mientras que en la poesía no se publica nada de carácter humorístico. destacables: ¡Silencio pollos pelones ya les van a echar su maíz! (1963. Pero a diferencia del relato. En estas novelas.

La bicicleta embarazada (1976) de Jesús Camacho Morales. De este grupo de autores mencionados. donde se habla de la situación de la mujer en la sociedad machista. Pero sí serán estos jóvenes los que numéricamente dominen el humor crítico de las tradiciones. Y sigo siendo sola (1979) de Luis González de Alba. El evangelio según Lucas Gavilán (1979) de Vicente Leñero. Verde Maira (1977) de Ricardo Garibay. en la década de los setenta se publicaron los siguientes títulos con relatos de humor literario: El rey criollo (1970) de Parménides García Saldaña. como Gonzalo Martré. La desaparición de Hollywood (1973) de René Avilés Fabila. hay una combinación de crítica política y de tradiciones.punto de vista del humor. casi no se hablará de las tradiciones de las minorías. el humor en la novela se encontrará en una acelerada dinámica de redefiniciones. Con relación al relato. dos jovencitos destacan: Armando Ramírez. no sólo eso. segunda edición: Violación en Polanco. los más dedicados a la producción del ensayo del humorliterario son Carlos Monsiváis. la generación del 68 desgasta sus convenciones humorísticas en la novela. Viaje en la América ignota (1972) de Jorge Ibargüengoitia. ¿qué hay más allá del extremismo del humor-literario practicado por el teatro del absurdo? 1970-1979 En esta década ocurren dos hechos importantes en el género novelístico: se agota la tendencia del humor de la crítica generacional y surge la tendencia del humor de la ruptura con la tradición. pero se establece en el ensayo. En los años setenta. Se está haciendo tarde (final en la laguna) (1973) de José Agustín. y El chanfalla (1979) de Gonzalo Martré. Enciclopedia de latinoamericana omnisciencia (1977) de Federico Arana. se publican los siguientes textos hmorísticos: Días de guardar (1970) de Carlos Monsiváis. Jorge Ibargüengoitia y Ricardo Garibay. 1980) de Carlos Monsiváis. y sobre todo Luis Zapata. el teatro entra así. 1981) de Armando Ramírez. aunque a diferencia de la novela. Las glorias del gran púas (1978) de Ricardo Garibay. en un callejón sin salida. Madre academia (1977) de Raúl Prieto. Como en la novela y el ensayo. La princesa del Palacio de Hierro (1974) de Gustavo Sainz. En cuanto a la tendencia del humor-crítico político. en el ensayo. El regreso de Chin-chin el teporocho (1978) de Armando Ramírez. Historia de lo inmediato (1976) de Renato Leduc. y con PU. Vicente Leñero y Gonzalo Martré. Las muertas (1977) de Jorge Ibargüengoitia. Movimiento perpetuo (1972) de Augusto Monterroso. Diálogos mexicanos (1975) de Ricardo Garibay. Gabriel Zaid. los escritores más sobresalientes son: René Avilés Fabila. Con La bicicleta embarazada termina el ciclo de la tendencia del humor-literario adolescente. Las jiras (1973) de Federico Arana. Crónica de los chorrocientos mil días del barrio de Tepito (1973) de Armando Ramírez. Basta ver las principales revistas literarias de la época para comprobar la popularidad que adquiere el ensayo entre los ya no tan jóvenes de la generación del 68. Amor perdido (1977) de Carlos Monsiváis. y Lenin y el fútbol (1978) de Guillermo Samperio. Luis González de Alba. Mujer que sabe latín (1973) de Rosario Castellanos. En la década de los setenta. desventuras y sueños de Adonis García. excepto en Mujer que sabe latín. Debemos dejar claro que no sólo los jóvenes de la nueva generación se dedican a este nuevo tipo de humor. Delgadina (1978) de Federico Arana. Definitivamente. en el relato hay también una rica variedad de técnicas y temas que alimentan las tendencias principales del humor: Augusto Monterroso y René Avilés Fabila escriben fantasías 8 . PU (1977. comienza la tendencia del humor de la ruptura con la tradición. en los años setenta. Galaor (1972) de Hugo Hiriart. el vampiro de la Colonia Roma (1979) de Luis Zapata. también lo hacen escritores de otras generaciones. El pornócrata (1978) de Gonzálo Martré. en todos los libros enumerados. Inventando que sueño (1970) de José Agustín. se establecen firmemente las convenciones del humor crítico promovido por Carlos Monsiváis. es el que más se dedica a promover este tipo de ensayo como lo prueba la publicación de su antología A ustedes les consta. De secuestros y uno que otro sabotaje (1978) de René Avilés Fabila. Estas ruinas que ves (1975) de Jorge Ibargüengoitia. Cómo leer en bicicleta (1975) de Gabriel Zaid. y en Las glorias del gran púas que trata de la vida patética de un famoso boxeador que es millonario y sigue viviendo las costumbres de su barrio. Por otra parte. Lapsus (1971) de Héctor Manjarrez. El progreso improductivo (1979) de Gabriel Zaid. Los demasiados libros (1972) de Gabriel Zaid. Por otra parte. En otras palabras. Las aventuras. y A ustedes les consta (1979. De cómo Guadalupe bajó a la Montaña y todo lo demás (1977) de Ignacio Betancourt. Carlos Monsiváis es el que tiene un repertorio más amplio de temas y técnicas humorísticas. Lo demás es silencio (1978) de Augusto Monterroso. contamos un poco más del doble de novelas gelastas que de la década anterior: El gran solitario de palacio (1971) de René Avilés Fabila. En cuanto al ensayo.

hay un contraste implícito entre la ensayística seria de los sesenta y la que generaron los autores gelastas mencionados. 1980-1989 En esta década la novela. José López Arellano y Miguel Ángel Tenorio pertenecen a la generación de Fin de Siglo. Stabb. y en el teatro apenas hay dos libros mencionables: Erotismo al rojo blanco (1983) de Elías Nandino y La rosa de dos aromas (1985. anacrónico. Cristobal Nonato 9 . el ensayo y el relato ofrecen excelentes obras de humor-crítico. . Se producen poemas lúdicos aislados como en los casos de Jaime Sabines. podemos afirmar que aunque es una antología formada con poemas de años anteriores. En la poesía. Tepito (1983) de Armando Ramírez. y la de Gabriel Zaid. el humor ondero. por otro lado. Efraín Huerta y Salvador Novo. sólo un libro nuevo aparece: Liturgia del gallo en tres pies (1979) de Enrique Márquez.crítico-humorísticas. o para ser más imparciales. pero no hay poemarios donde domine el espíritu de la risa. Por otra parte. en esta década. y Poesía y prosa de Renato Leduc (1979). practican un humorismo que es por lo menos. pues explora a fondo un humor feminista que la sitúa en uno de los mejores lugares de la tendencia del humor de la ruptura con la tradición. se publicaron ¿ABCDerio o ABeCeDamo? (1980) de David Leyva. En cambio. Cuadernos de Gofa (1981) de Hugo Hiriart. y dos libros más de Renato Leduc: Prometeo. y Teatro joven de México: 15 obras presentadas por Emilio Carballido (1973). Death Show (1981) de Luis Casas Velasco. En este esquema. género muy popularizado en México por Carlos Monsiváis y Gabriel Zaid. que en el excelente ensayo de Martin S. farsa en un acto (1973) de José López Arellano. La suerte de la fea (1986) de Eugenio Aguirre. poetas como Renato Leduc. Por vivir en quinto patio (1985) de Sealtiel Alatriste. su humor ondero. se fortalece la corriente del humor-literario con la participación de Carlos Monsiváis. Hay un tercer libro. El tren que corría (1984) de Emilio Carballido. Estampida de poemínimos 1980) de Efraín Huerta. obra estrenada en 1970. Lazlo Moussong e Ignacio Betancourt. En cambio. De estos jovencitos. «The New Essay of Mexico: Text and Context». en la década que estamos viendo. en la poesía. En la novela. Las púberes canéforas (1983) de José Joaquín Blanco. Guillermo Samperio y Federico Arana se dedican a la crítica del humor-crítico político. Estas antologías son: Obras escogidas (1977) de Renato Leduc. y comparten en mucho las estrategias temáticas de Armando Ramírez para burlarse de las costumbres dominantes. Cerca del fuego (1986) de José Agustín. y El paletero tenía razón (1973) de Miguel Ángel Tenorio. Noches de Califas (1982) de Armando Ramírez. En cuanto al libro de Elías Nandino. Los demás. y José Emilio Pacheco. son antologías de poemas gelastas escritos en las dos pasadas décadas. aunque no alcanzan la variedad de técnicas que logran en el género del ensayo. Quinceañera (1985) de Armando Ramírez. Por último. la odisea y Euclidiana (1979). En término medio queda el género del relato. pero no generan un espíritu humorísitico-literario en la poesía. Los demás ejercen una crítica del humor de la ruptura con la tradición. Calles como incendios (1985) de José Joaquín Blanco. sostiene en muchos de ellos un humor-satírico marginal. Parménides García Saldaña. Carlos Monsiváis publica dos libros pero son meras repeticiones de sus técnicas empleadas en 1970. En el ensayo hay dos voces dominantes: la de José Joaquín Blanco. El soplete. Historia fingida de la disección de un cuerpo (1981) de Humberto Guzmán. la novela será el centro privilegiado del humor crítico desde el principio al fin de estos años. De esta antología se destacan las siguientes obras: Los atardeceres privilegiados de la prepa seis (nos estamos viendo las caras) de José Agustín. José Agustín e Ignacio Betancourt. No habrá final feliz (1981) de Paco Ignacio Taibo II. se ve una pobreza humorística en el terreno de la poesía y el teatro. Transa poética (1980) de Efraín Huerta que contiene textos anteriores a la década de los sesenta. la mejor de las antologías es la de Rosario Castellanos. A diferencia de la década anterior. Los pasos de López (1981) de Jorge Ibargüengoitia. Rosario Castellanos prosigue su humor feminista. Por último. mientras José Agustín. En cuanto a las novelas de humor literario. le sigue el ensayo. y anterior a la idea de que el humor también puede ser visto como un producto agotado en un contexto extraño. Es interesante ver en este renglón. Quienes ejercitan el humor en el texto corto son los de la generación del 68. el libro ca. Para nosotros. 1986) de Emilio Carballido. (1978) de Salvador Novo. Hay esfuerzos: se hacen antologías. 50 poemas mínimos (1978. En el teatro. Gabriel Zaid. El hacha (1970) de José Luna. En el relato. en los setenta. . publican un gelasticismo anterior a la década de los sesenta. hay dos voces nuevas: Luis Montaño (1955-1985) y Enrique Serna. se publican dos libros importantes para la dramaturgia gelasta: El eterno femenino (1975) de Rosario Castellanos. Sátira. Brenda Berenice o el diario de una loca (1985) de Luis Montaño. Melodrama (1983) de Luis Zapata.

El panorama de la década de los ochenta indica la gran pobreza humorológica en la poesía y el teatro. De pétalos perennes (1978) de Luis Zapata. Sin duda alguna. pero Zapata continúa produciendo textos donde defiende. Después de este panorama de la literatura humorística en los últimos 30 años. El muy mentado curso (1985) de Ignacio Betancourt. principalmente los homosexuales y los personajes de los barrios bajos. Los escritores de esta generación buscan nuevas combinaciones técnicas del humor y temas diferentes. es la que domina y genera temas: lleva a primerísimo plano los problemas de los grupos marginales en México. pero sin la riqueza técnica de los nuevos escritores. De los libros al poder (1988) de Gabriel Zaid. el gelasticismo en los géneros mencionados. su temática es acerca de homosexuales y la opresión machista. Por último. y juegos paradójicos. Autopsias rápidas (1988) de Jorge Ibargüengoitia. Las niñas bien (1987) de Guadalupe Loaza. Vicente Leñero y Carlos Monsiváis). La feria del progreso (1982) de Gabriel Zaid. excepto por las nuevas contribuciones como las de José Joaquín Blanco. Las novelas que tienen mayores recursos de humor-literario son las de Luis Zapata y Luis Montaño. hay una evolución generativa del humor literario en las tres décadas pasadas. La economía presidencial (1987) de Gabriel Zaid. el humor predomina en los siguientes libros: Disertación sobre las telarañas (1980) de Hugo Hiriart. muchos de los autores de la generación del 68. y es uno de los principales promotores de esta sensibilidad gay en el ensayo. mientras la poesía y las obras teatrales fueron relegadas a último término. en el relato. En general. El albañilito Rodríguez (1980) de Gustavo Masso. Castillos en la letra (1986) de Lazlo Moussong. El humor (1986) de Manuel Buendía. hay una enorme riqueza de técnicas humorísticas en la novela. Jorge Ibargüengoitia. y ambos son también jóvenes de la generación de Fin de Siglo. como en la década anterior. se muestra un predominio casi total de la generación del 68. manipula una especie de humor-trágico donde expone las relaciones paradójicas entre homosexuales y machos. La novela. en el ensayo hay casi una reproducción del humorismo de la década anterior.(1987) de Carlos Fuentes. Yo se lo dije al presidente (1982) de Roberto López Moreno. Por último. Textos extraños (1981) de Guillermo Samperio. Los escritores fueron privilegiando ciertos géneros como son la novela. Los dos son autores que representan excelentemente la tendencia del humor de la ruptura con la tradición. En contraposición. La letra e: fragmentos de un diario (1987) de Augusto Monterroso. 1982) de J. se publicaron los siguientes libros: Función de medianoche (1981) de José Joaquín Blanco. la producción ensayística de los años ochenta. y La hermana secreta de Angélica María (1989) de Luis Zapata. Guadalupe Loaza y Margo Su. 10 . Muestra de ello son los libros de Carlos Monsiváis y de Ignacio Betancourt. Por contraste. Talacha periodística (1983) de Vicente Leñero. Con la desaparición física de los poetas y dramaturgos de la generación de 1929 (los nacidos entre 1906-1920). Desafortunadamente. Quienes dominan cualitativamente el humor en el relato son dos escritores de la generación del 68: Carlos Monsiváis e Ignacio Betancourt. y libros de voces nuevas como José Joaquín Blanco. Escenas de pudor y liviandad (1988) de Carlos Monsiváis. retoman la técnica de Zaid para subvertir la lógica de la filosofía católica dominante en México. José Joaquín Blanco. Cuentos y descuentos (1986) de René Avilés Fabila. Entrada libre: crónica de una sociedad que se organiza (1987) de Carlos Monsiváis. Domar a la divina garza (1988) de Sergio Pitol. Ramón Garmabella. mediante el humor. Renato por Renato (antología. Por otra parte. se divide en antologías de escritores veteranos (Gabriel Zaid. pasemos a ver en detalle las tres vertientes que constituyen el humor-literario en la novela mexicana de 1964 a 1989. muy similar al del joven novelista Enrique Serna. el ensayo y el relato. y de la generación de Medio Siglo. En cierta forma. publican novelas. En cuanto al género ensayístico. Además. La poesía en la práctica (1985) de Gabriel Zaid. Gonzalo Martré. Los dos basan su crítica político-costumbrista en un complicado juego de ironías. Cuando todas las chamacas se pusieron medias nylon (1988) de José Joaquín Blanco. Las reinas de Polanco (1989) de Guadalupe Loaza. La palabra mágica (1983) de Augusto Monterroso. es Joaquín Blanco el que demuestra una gran manipulación de un humor tragicómico. Nuevo catecismo para indios remisos (1982) de Carlos Monsiváis. la condición marginal gay en México. Montaño murió en 1985. en el género del relato. pertenece a la generación de Fin de Siglo. y Alta frivolidad (1989) de Margo Su. el ensayo y el relato. que usando la temática homosexual. El síndrome de Huitzilopochtli (1986) de Gonzalo Martré. Museo nacional de horrores (1985) de Raúl Prieto. Gente de ciudad (1986) de Guillermo Samperio. De estos últimos. Uno soñaba que era rey (1989) de Enrique Serna. Manuel Buendía. deja de practicarse casi totalmente.

Pero también es el detonante de verdaderas crisis éticas: We laugh at the hero who falls down before we can ask whether he deserved to be tripped. Para el teórico Robert Jauss. sumido en sus bestialismos y sus inútiles esfuerzos por pertenecer a la exquisita aristocracia.CAPITULO DOS La tendencia del humor-crítico político El humor político se ríe de los mitos oficiales. al contrario. y la historia moderna. De hecho. por ejemplo. tenemos al general José Guadalupe Arroyo de Los relámpagos. El gran solitario de palacio (1971). para alegría de todos. la burla política es un placer y una fuerza devaluadora de los símbolos que sostienen las jerarquías sociales. podemos reevaluar el papel de los generales en la revolución mexicana. en este grupo está el protagonista de la novela Maten al león. 11 . a la mítica construcción del imperio azteca. porque al hacerlo estaría poniendo en crisis su propia función social que es la de preservar los mitos. incluimos en este grupo a Delfina Borato. Borato va de la prehistoria. pasa por la conquista. caen por tierra y se enlodan como dioses derrotados. El humor político nos muestra lo grotesco. Nos referimos al dictador Belaunzarán. seguirá siendo esencialmente un ser grotesco y corrupto. La revolución mexicana es un motivo risible porque desde su nacimiento es una parodia. Tomemos. Así. Hay una especie de justicia poética en mostrar a los cuatro vientos los defectos de un mitómano como lo fue Díaz Ordaz. es profundamente moralista. y las situaciones irónicas en que una y otra vez se debaten los héroes nacionales. Hablamos de la protagonista de Y sigo siendo sola que es una parodia sangrienta contra la alegoría ideal que se tiene en México de la historia como una bella mujer con toga romana y corona de laureles. siempre anda vagando y contaminando a los demás con sus excrementos. vicio y/o ineptitud. La potencia del humor-literario re-interpreta las figuras oficiales. que va de fracaso en fracaso merced a su tremenda incapacidad y torpeza político-militar. Los pasos de López (1981). the pleasure in the inversion of hierarchical positions and the symbols of power reveals itself. La solemnidad pierde su valor. ignorante. no es inmoral en modo alguno. las imágenes que han establecido los que escriben la historia oficial. son blancos perfectos de la estrategia de desvalorización lúdica. por ejemplo. un presidente mexicano absolutamente grotesco. la novela de René Avilés El gran solitario de palacio. El chanfalla (1979). arrastrando su grotesca apariencia. un presidente viejísimo que a pesar de las mutaciones físicas. También. lo inefable invierte su calidad. meros simulacros patéticos de un ideal que jamás se cumplirá. Gracias a Los relámpagos de agosto. Los juegos (1967). En nuestra investigación. y llegando por accidente a los momentos claves que forman la llamada nación mexicana. dividimos la tendencia del humor crítico-político en dos grupos generales: el primero reúne aquellas novelas en las que se critica una época política mediante la ridiculización de una figura heroica que puede ser el protagonista/narrador de la obra. la sensación placentera de superioridad ante el héroe caído. Y sigo siendo sola (1979). las pretensiones fallidas. Ridiculiza las poses heroicas. Este capítulo es precisamente un análisis de una selección de novelas de este tipo de humor que hemos llamado del humor-crítico político. placing the hero into a comic situation destroys the spell of admiring identification and allows the laughing spectator to enjoy a moment of superiority and unconcern vis-a-vis the hero who is ordinarily his superior. Bajo el prisma del humorismo político. Mejicanos en el espacio (1968). Por último. prototipo de los militares de la revolución mexicana. Delfina es un personaje maloliente y feo. la monstruosa personificación de la historia misma. Por el tratamiento de los personajes paradigmáticos del heroísmo (oficial). Ahí se nos presenta. En esta subdivisión se incluye al ya mencionado protagonista de El gran solitario. y Uno soñaba que era rey (1989). la independencia. las frases inmortales y todo el repertorio agelasta del discurso en el poder. (192) Para nosotros. Es un placer leer en detalle que las poses heroicas son sólo eso. In this flagrant immorality of situational comedy. los militares e intelectuales que tienen mayor crédito social. se hace error. subrayando sus significados opuestos: los presidentes. la burla política recupera zonas que la historia acartonada no debe tocar. Maten al león (1969). mentiroso y estúpido. encontramos tal tendencia en las siguientes novelas: Los relámpagos de agosto (1964).

Incluso. el protagonista. ahí nos muestra las corruptelas de los aspirantes al poder político. Por otra parte. Más que corrupciones. Mejicanos en el espacio (1968). las versiones oficiales en mentiras. y Maten al león (1969). nos lleva a una especie de banquete de sátira menipea. La gran paradoja dentro de la ficción es que nadie parece darse cuenta de que están reviviendo una parodia del nuevo testamento. al principio ve a los representantes del poder como seres ridículos. Pero no sólo se ve la relación de los de abajo contra los de arriba. En la segunda subdivisión de la tendencia que hemos llamado humor-crítico político. El narrador busca las situaciones más grotescas para mostrar la moral del México de los ochenta. se la pasan en orgías. sin duda. justifica mal su escrito. En el epílogo. nos recuerda a la comedia teatral. el tono se hace todavía más moralista. la guerra. Por otra parte. las elecciones. el canon de la comedia teatral del happy ending. en la última novela de Jorge Ibargüengoitia. En el prólogo. desenmascara y ridiculiza a los caciques y politiqueros que explotan a los campesinos. le sirve a un narrador omnipresente. maniqueísta y doctrinaria. la corrupción de los políticos y la pasividad de los pobres. tiene poco acceso a los de arriba. y además. la ridiculización de los poderosos llega a ser muy repetitiva. Por ejemplo. Los de arriba son examinados en sus vicios y excesos. La corrupción es vista desde abajo y la crítica gelasta se hace más sarcástica. todos citan y mencionan. Esto se debe a que Los relámpagos es la pionera de tal actitud lúdica en la década de los sesenta. Chandón descubre las inacabables contrariedades. algunas características picarescas que le permiten recorrer horizontalmente los diversos grupos sociales que integran su comunidad rural. No escapan al ataque sistemático de la sátira. Algo parecido ocurre con el protagonista de El chanfalla. están aquellas novelas donde los narradores/protagonistas no son los héroes oficiales sino personajes ingenuos o irónicos que van describiendo sus diversos encuentros con personalidades en el poder. En lugar del compromiso político. capítulos I al VI. la voz narrativa (el general Arroyo). un narrador en tercera persona. se trata de una parodización de los estilos retóricos que los militares de la revolución mexicana usaban para auto justificarse ante la historia (y el presupuesto oficial). y el telón de fondo didáctico-moral de la narración. y por último. personaje de corte picaresco por excelencia. el teniente Nope. En El evangelio. el narrador/protagonista Matías Chandón. del VII al X. En sus aspectos más generales. El narrador se ensaña particularmente con los viejos que no aceptan su propia homosexualidad. Las tres partes están enmarcadas por un prólogo y un epílogo. cuando Nope pierde su ingenuidad. tonterías e ineptitudes de uno y otro bando. tres de ellas: Los relámpagos de agosto (1964). Chandón escribe sus recuerdos de 30 años atrás cuando Miguel Hidalgo y Costilla (Periñón o «López» en la narración) planea y lleva a cabo un levantamiento que acaba cuando lo fusilan. y los padres de familia capaces de quemar a sus hijos con tal de ganar dinero. Ibargüengoitia sigue. La primera de las novelas es la más importante en nuestro esquema del humor crítico-político. 12 . en la novela Uno soñaba que era rey. Los pasos de López. recorre con su humor irónico los errores. pero no malvados. capítulos XI al XX. para irnos mostrando diversas situaciones donde domina un tono de humor sangriento. hemos elegido para nuestro análisis. ve a sus superiores como personas cínicas y ladronas. Jesucristo Gómez. habla de un final feliz. El chanfalla. y también. Por su parte. es el que nos da un panorama muy esquemático de la inmoralidad de los ricos. como se hace llamar este pícaro. que. la culpa principal de los escritores es no actuar a favor de las causas populares. En la novela El evangelio de Lucas Gavilán. critica los vicios de los grupos intelectuales de aquella época. hay una exposición satírica de los peores vicios de los ricos y los políticos. e indecisiones tanto de los criollos independentistas como de los gobernantes de la Corona. y las hazañas en espectaculares fracasos. donde comúnmente hay tres actos que en Los relámpagos son tres partes claramente delimitadas: las conspiraciones (llamémosla así). el drama del Tunas. el narrador de Los juegos. Por último. Para el narrador. posee una variedad bien lograda de técnicas humorísticas. borracheras y comilonas. Jesucristo Gómez posee también. y que al fin y al cabo todo no es más que una copia cómica de la versión canónica de la Biblia. los héroes son víctimas de una cadena de situaciones irónicas. el empleo de ciertas técnicas. Es también. curiosamente. Incluso llega a enfrentarse a su jefe en un duelo a muerte. los niños racistas. un ejercicio satírico por la caricaturización del protagonista. Después. el narrador/protagonista de Mejicanos en el espacio.En todos los ejemplos. Los gestos heroicos se convierten en pretensiones fallidas. De las anteriores novelas.

las novelas del humor-crítico político. Es en cierta forma la continuación de Los relámpagos. donde hay una permanente combinación de incongruencias. y de una «segunda» voz dentro de la narración. Según él mismo. por ejemplo. De esa forma tenemos que en el año 2140. En resumen. proponen en conjunto. prestigio y revalorización de sí como sujeto social. México es un país de incongruencias que no tiene otra solución fuera de la risa sardónica del protagonista de Mejicanos. hay una cadena de enredos cómicos. lo que busca es status.También en esa novela. Si Jorge Ibargüengoitia echa mano de su educación teatral. se trata de un miles gloriosus. ha escrito sus memorias «para deshacer algunos malentendidos. En Mejicanos se enfatiza la condición colonial mexicana. y la (ya de por sí) anacrónica corrupción oficial. un desenmascaramiento lúdico de los mitos y las imágenes del poder. y una defensa de su honra. nosotros usamos los verbos invertir o distorsionar. Nunca me hubiera atrevido a escribir estas Memorias si no fuera porque he sido vilipendiado. el General se siente ajeno al arte de la escritura: Manejo la espada con más destreza que la pluma. Maten al león puede verse como una de las novelas pioneras de la burla hacia los dictadores escrita en Hispanoamérica. quien parece ejercer el humor crítico es el «primer» narrador. gracias a una crítica cáustica del narrador. es más seguro afirmar que en Los relámpagos. lo sé. a la propia revolución mexicana. lo reconozco. Se trata de una de las novelas que la Editorial Diógenes publicó en 1968 para su certamen literario. el autor se vale de un narrador/protagonista alazón. y al final. Lo identificaremos a lo largo de este análisis por su apellido o por su cargo militar: el General. el dictador sólo se encontrará en situaciones ridículas. a sus raíces más ridículas» (48). En Los relámpagos y en Maten al león. Después de Los relámpagos. Ahora tenemos a un militar en el poder. y sobre todo. al que una y otra vez lo traicionan sus palabras. Tales obras no proponen soluciones a la sociedad. Su esbozo autobiográfico es una búsqueda de la verdad. luego con Mejicanos en el espacio. Comenzaremos con Los relámpagos de agosto. Jorge Ibargüengoitia. únicamente una actitud crítica a la doble moral dominante en el propio aparato estatal mexicano. confundir a algunos calumniadores. situaciones de slap-stick. Digamos de una vez que en Los relámpagos. vemos que la voz de Olvera no es un esfuerzo aislado. vituperado y 13 . pero la silla presidencial no le basta. Para lograr tal fin. Tal vez. Una vez visto el panorama general de las novelas del humor-crítico político. y al final con Maten al león. Los adelantos del primer mundo son como el aceite en las aguas de la tradición mexicana. Mejicanos se salve del olvido si en nuestra reevaluación la integramos al esquema de la tendencia del humor-crítico político. El tiraje fue de dos mil ejemplares y hasta donde sabemos. Por supuesto. Los relámpagos de agosto o la traición de la palabra [1] Jaime Castañeda Iturbide argumenta que Los relámpagos de agosto destruye »uno a uno los tan traídos y llevados 'valores' de la revolución mexicana» (52). Olvera retoma paródicamente los comics y las radionovelas de ciencia ficción como ambientes futuristas donde recontextualiza el tradicional retraso tecnológico mexicano. identificada con el nombre del autor real. por extensión. y poner los puntos sobre las íes» (9). persisten los vicios y actitudes más autodestructivas de los me(x)icanos de 1968. lo que se parodia son las convenciones literarias de las memorias de los revolucionarios. La tercera novela que analizamos es Maten al león de Jorge Ibargüengoitia. y que «devuelve las convenciones de la 'novela de la revolución' y. En este nuevo marco. analizamos Mejicanos en el espacio de Carlos Olvera. No fue su intención escribir literatura. en prepotencias fallidas. La sombra del caudillo. el protagonista es un personaje de comedia. Tampoco encontramos un estudio que nos ayudara en nuestro análisis. En vez del verbo devolver. y por este camino. en una muerte inesperadamente irónica. el general José Guadalupe Arroyo. pasemos a analizar las obras elegidas. Ibargüengoitia transforma la historia oficial en una cadena de anécdotas cómicas donde los héroes son compendios de los peores defectos y vicios sociales. y lo dejan invariablemente en el ridículo. no se han hecho otras ediciones.

sino al autor ficticio mencionado por Arroyo en su prólogo. de sus marcos convencionales. Su insolencia es ridiculizada por el contenido de su propia argumentación. El problema para el General es que no sabe comprobar sus afirmaciones. el tal escritor mexicano no corrige el exceso de palabras. En cuanto a su falta de educación. aquí no nos referimos al autor real. simpatía. se oculta y actúa desde el formato del libro. (11) Magníficas cualidades se adjudica: inteligencia. incapaz de reconocer sus faltas. como han insinuado algunos. ni cuántos años estudié. Si Arroyo detuviera en este punto su argumentación. ni es verdad que nunca haya pisado una escuela. responde a manera de argumento contundente: a nadie le importa «ni quiénes fueron mis padres» (11). que como buen alazonista le caracterizan. (9) Si hay errores. en unas páginas más adelante dice que el nombramiento de Secretario Particular de la Presidencia lo obtuvo porque el Presidente le debía algunos favores: «El primero era cuando perdimos la batalla 14 . Por otra. mi inteligencia despierta. el paso está dado. Pero es una insolencia alazonista. La tensión de fuerzas de ambas voces. Por supuesto. él contesta con su tono prepotente: «terminé la primaria hasta con elogio» (11). en la narración misma. puesto que terminé la Primaria hasta con elogios de los maestros. quedaría como un narrador incongruente. el alazonista y el ironista. que supo sobrellevar con la sonrisa en los labios el cáliz amargo que significa ser la esposa de un hombre íntegro» (7). y sobre todo. El tono discursivo de Los relámpagos. mi simpatía personal. quiero dejar bien claro que no nací en un petate. En este sentido. por su parte. A la acusación de que su madre era una prostituta. y que cuando decimos que su discurso lo traiciona pensamos en el trabajo secreto del ironista Ibargüengoitia. y honradez. lo adjudica a sus méritos. La voz del General busca mostrarse. A pesar de su confesada falta de destreza con la pluma. reflejo de su (se supone) inteligencia. es decir. Además. a la esposa la mencionará en muy contadas ocasiones. son del tal escritor Ibargüengoitia. ni por qué razón me nombraron Secretario Particular de la Presidencia. Virtudes que sólo despiertan la envidia y/o la admiración de los otros. que dice ser y que como se verá. puede leerse a partir de la declaración de Arroyo.condenado al ostracismo. sin embargo. lo fundamental para Arroyo no es la mención de «ese espejo de mujer mexicana» (7). La de Ibargüengoitia. ridículo. Pero en un acto de verdadero suicidio argumentativo. ni mi madre fue prostituta. Por una parte. se apura o se bebe. Dice que debe aclarar que aunque no ejerció. sino la auto calificación de «hombre íntegro» (7). por ejemplo. ni quiénes fueron mis padres. dejando al General a merced de los enredos retóricos. como dice Artajo. los términos se confunden: el cáliz no se «sobrelleva». Arroyo no se detiene. y por ende el humor crítico. dada la poca importancia que en verdad tiene para el General. lo nombraron Secretario Particular de la Presidencia gracias a sus propios méritos: Me lo ofrecieron en consideración de mis méritos personales. y esa otra voz que está en sus memorias le es ajena. un individuo que se dice escritor mexicano. de un personaje presumido. mi honradez a toda prueba que en ocasiones llegó a acarrearme dificultades con la policía. tampoco es. se afinca en la paciente acumulación de contradicciones y mentiras contadas como un reto al lector: cree lo que te digo o no me leas más. voz formalizada y reconocida por Arroyo. y el ficticio autor Ibargüengoitia no le ayuda a resolver ese detalle. como un palimpsesto de voces: Arroyo/Ibargüengoitia. sigue en su autodefensa. En todo caso. algo falla: el propio discurso. que para muchas personas envidiosas resulta insoportable. merced a su poca pericia para usar el lenguaje. y menos a intitularlas Los relámpagos de agosto (título que me parece verdaderamente soez). resulta de un torpe contenido lógico. entre los cuales se cuenta mi refinada educación que siempre causa admiración y envidia. sólo ve una imagen exageradamente virtuosa de sí. El único responsable del libro y del título es Jorge Ibargüengoitia. cuya naturaleza es la ironía. escrita por el General a su compañera: «Espejo de mujer mexicana. y aún más. se puede decir que la novela está planeada de tal forma que el dominio narrativo. es decir. Sin embargo. presumir. Los relámpagos. el General comienza desde el primer capítulo a defender su imagen de hombre íntegro: A nadie le importa en dónde nací. y demás recursos que le otorga su profesión de escritor. (11) La mejor palabra para definir este párrafo es la insolencia. refinada educación. Sin embargo. entre los que incluye su refinada educación de escuela primaria. Defiende un nombramiento oficial que nunca ejerció. se inicia desde la dedicatoria misma. Primer equívoco del General: darle su confianza a la voz enemiga. no lo tiene del todo el narrador Arroyo. es decir.

además de una gran «generosidad hacia las personas que están en desgracia» (15). La orden fue cumplida al pie de la letra» (41). pero yo. la voz del «individuo que se dice escritor mexicano» (9). y nos pegaron. es decir. sin embargo. soporté el oprobio. por no decir conclusiones (punch lines) más desaforadas. por ello. Arroyo no sabe que en su discurso está el signo enemigo. De nuevo. El General usa un exceso de fuerza y se lanza desordenadamente al ataque. la opinión pública ataca a Arroyo. nadie defiende la guarnición. cada vez que el General asegura que es honesto. gran conocedor como soy de los caracteres humanos. le hacen la guerra al gobierno. Por supuesto. ésta lo subvierte a él. Más adelante. Cuando amanece todo se aclara. la ironía enemiga de la ortodoxia estatal. el protagonista se lanza a su aventura militar. y que tiene una «ciega lealtad para con los amigos» (15). el viejo militar que presume de triunfos de guerra que en realidad han sido fracasos. continuemos por los caminos sin salida en que se mete el General. puede verse en más de un sentido. de ahí que sus contradicciones sean más escandalosas. y esas cosas se agradecen» (13). estará afirmando involuntariamente lo contrario. de González» (13). o mejor. hay un continuo uso de setups cómicos y punch lines (o remates cómicos) del mejor gusto humorístico. ahora resulta que su puesto de Secretario se lo ganó en una deshonesta complicidad militar. éste no avanzó con sus tiradores: «le dio miedo o porque se le olvido. sus derrotas como hazañas. El está convencido de que es un hombre íntegro. Así. y me echaron la culpa. Arroyo tiene la oportunidad de contar sus errores militares como si fueran aciertos. pero no puede ver su propia cerrazón. la ironización corre a cargo de Ibargüengoitia. Este se extraña y concluye a manera de auto justificación y respuesta: si el cristero «hubiera sido mexicano. detrás de las incongruencias involuntarias de Arroyo. pero toda la caravana de auto elogios acaban cómicamente cuando un viejo amigo de Arroyo le pide dinero y el General se lo niega. se armó un escándalo terrible» (41). cosa que «había de causar veinte bajas en la población civil» (86). pero. es cuando cuenta cómo mata a un pobre cristero. y sus crímenes como actos heroicos. El más alzonista de ellos es el de la toma del pueblo llamado Cuévano. se dedica a aplastar movimientos campesinos cristeros. Por todo esto. e incluso. y que además «empujó una enorme jarra de vidrio repleta de chile en vinagre» (41) que empapó al General. Jorge Ibargüengoitia. es el que sale criticado. dos columnas de su propio ejército se enfrentan entre si: «en la oscuridad se habían encontrado y confundido con el enemigo. 15 . la gente comenzó a insultar al General y a decirle cosas como asesino y sanguinario. Para colmo. es decir. ubicamos el trazo irónico de Ibargüengoitia. como una metáfora de la relación entre la unilateralidad de la historia oficial mexicana. De hecho. uno de sus cañoneros dispara contra su propia comandancia. pero como era español. El que se supone que critica. Arroyo cañonea sin piedad el pueblito. La primera ocasión en que Arroyo se auto glorifica. el Ibargüengoitia de la ficción. Así tenemos que el General asegura a sus lectores que él es un hombre de «carácter bonacho». Una vez que ha perdido su oportunidad del llegar al poder por la vía política. y todo por tratar de justificar un puesto público del que sólo conoció el nombre. y no dije nada. Siguiendo esta idea. echando espumarajos por la boca» (40-1). y Arroyo puede pasear por un pueblo que hubiera sido tomado sin necesidad de disparar un solo tiro. Una vez en guerra. En todo este periodo. a las salidas. El General no tiene tiempo de montar su versión. nadie hubiera dicho nada. por su parte. Primero trabaja para el gobierno. «el hombre había ido demasiado lejos. La versión del General es que el sujeto «estaba enloquecido. Arroyo y un puñado de militares. que cubre la última parte de la novela. Ordené que se le hiciera un juicio sumario y que se le pasara por las armas. El General ve la doble moral de los cínicos en el poder. el General es el personaje típico de la comedia teatral llamado miles gloriosus. representa el humor subversivo. Arroyo representa la monomanía auto mitificante. la otra voz oculta en el discurso se encarga de demoler el proceso de auto mitificación del narrador explícito. La relación Arroyo-Ibargüengoitia. fue culpa suya. esa actitud monolítica y monomaniática acerca de su grandeza. Después del crimen. con nosotros» (86). pues el presidente González muere de un paro cardíaco antes de que Arroyo llegue a la Capital. el narrador cuenta con orgullo sus falsos triunfos. el principio anti-humorístico (agelasta) de la historia escrita. y las reinterpretaciones con marcos irónicos de esa historia. y otra es otra» (15). Mientras el cañoneo ocurre. Arroyo ha olvidado el argumento falaz de la buena educación y la honradez. Después se declara en guerra contra el gobierno. En breves tres páginas Arroyo destruye la imagen que pretendía fabricarse. que no nos causaban mucho daño» (85). argumentando que «una cosa es una cosa.de Santa Fe. El narrador va de la presentación de sus argumentos (setups). en Los relámpagos. agrega el narrador: «afortunadamente estaban tirando con tan mala puntería. Es de noche. sabía que aquel hombre iba a llegar muy lejos.

. pero además. Ibargüengoitia los va ridiculizando al ponerlos en un contexto donde nadie escapa de exagerar la nota de sus vicios. se puede ver la evolución de la oratoria de Valdivia. las verdaderas mentiras venían «de la perversa mente de Vidal Sánchez» (70-1). la palabra escrita se convierte en relámpagos de agosto. porque no nos convenía. Forman dos partidos de oposición para apoyar la candidatura de Valdivia. las cosas no llegaron a 16 . militar. y sus variantes. Primero. el General y su grupo pierden la guerra. los conspiradores escriben un testamento apócrifo que les ayuda a obtener puestos políticos importantes. y gracias a la enérgica intervención de Zarazúa con sus fusileros. Pese a la maniobra del testamento. etc. Se trata de «el PRIR (Partido Reivindicador de los Ideales Revolucionarios» (46). declarará aún en las peores derrotas: «tuvimos más de cien bajas entre muertos. El ejercicio del humor crítico se desplaza de Arroyo a Ibargüengoitia. no recuperada aún del golpe que representa la desaparición de la figura ígnea del general González. a una muy buena situación. Un día tiene un motín «cuando Juan dijo: 'todavía quedan muchas alhóndigas por quemar. Por otro. . En manos del General. nos referimos al PRI (Partido Revolucionario Institucional). lo cual era una gran mentira.Con el tiempo. (70) Al fin y al cabo.. De hecho en Los relámpagos se plantea una doble farsa. y la torpeza para obtenerlo. como era su primera intención. mientras los cómplices de Arroyo planean trampas contra el enemigo Vidal Sánchez. Arroyo. especialmente a Juan Valdivia. y así divide a los ocho militares conspiradores. . anuncios de una tormenta que no llega. al PRIIRP lo coordina «el famoso escritor y licenciado (y también general de división) Giovanni Pittorelli» (46). Al PRIP lo dirige el general Artajo. Esta doble farsa es bastante esquemática. Nunca lo desenmascaramos. La otra voz que invade su discurso ya lo ha enmarcado y ajustado a las convenciones propias de la comedia satírica. no fue culpa mía» (107). pone de presidente interino a uno de sus secuaces. y una serie de estrategias equivocadas. en último análisis. Después de la muerte del presidente González. aún siendo militar la Cámara lo habilitó especialmente como Candidato a la Presidencia de la República» (46). . lo cual es perfectamente cierto. el enemigo político Vidal Sánchez se les adelanta. actos fallidos de una pedantería suprema cómicamente ajusticiada. los generales se reorganizan y montan una gran farsa política. contempla el porvenir nebuloso. más adelante se descubrirá que fue el autor del testamento apócrifo del presidente González. De esta forma. su oratoria comienza a causar estragos entre los oyentes. en la narración. Del hombre honesto que quiere aparentar. está la farsa narrativa de Ibargüengoitia que enmarca todos esos juegos dentro de las convenciones del teatro y sus personajes prototipos. y la traición. y con ello Ibargüengoitia se ha impuesto. que nosotros le habíamos pagado porque lo hiciera. éstas son: la hipocresía. la demagogia.' Afortunadamente. Para sobrevivir. alias el Gordo. etc. esa personificación de la maldad humana. Arroyo no sólo no limpió su nombre. Otra de las caras de la hipocresía es la demagogia: Según Arroyo. Sobre todo. con su torpeza habitual. En resumen.» (22). merced a la intervención irónica del autor ficticio Ibargüengoitia. Luego. . Tanto el protagonista como los demás personajes son encarnaciones de tales vicios. pero no fue una gran derrota. pero tampoco le ordenamos que lo hiciera». De este último. Por un lado. heridos. su lenguaje rimbombante tiene poco o nulo efecto sobre sus oyentes. Comencemos con la hipocresía. y «el PIIRP (Partido de Intelectuales Indefensos Pero Revolucionarios» (46). la mentira. También. Por ejemplo. Son partidos falsos. . poblado de fantasmas apocalípticos. como narrador. en el velorio del presidente se larga una parrafada del tipo: «en estos momentos de transición violenta en que la Patria. los militares personifican ya uno u otro vicio. A este último. El General pierde como político. [2] Lo que se critica fundamentalmente en la novela es la ambición del poder. En varios pasajes de Los relámpagos. El narrador recuerda: «El primer bombazo fue la publicación del Testamento Político de González (hasta después se descubrió que era apócrifo) que llevó a mis antiguos compañeros. Retomamos aquí las inmoralidades más ridiculizadas por Ibargüengoitia. cuando Valdivia inicia su campaña electoral. Por supuesto. prisioneros y desertores. parodias aproximadas a una realidad política mexicana. Junto a ellas también son atacadas la crueldad y la incapacidad militares. sino que mostró involuntariamente sus vicios y torpezas. pasa a ser el pedante o miles gloriosus de la obra. intentará explicarse diciendo que el escritor: «Había 'confesado' ser el autor del Testamento Político de González. concluye el General. el campeón del engaño retórico es su compadre Juan Valdivia. cuando se dé a conocer públicamente la mentira de Pittorelli. la farsa política planeada por el grupo militar de Arroyo para tomar el poder después de la muerte del presidente González. y también.

Para el narrador. que Vidal Sánchez tuvo que llamarle la atención». va al despacho del enemigo Vidal Sánchez para ponerse a sus servicios. manda matar a Valdivia en los momentos más desesperados de la guerra. . . después de unirse al grupo conspirador de los ocho. Más adelante. hay un soldado que representa la torpeza absoluta: el general Valdivia. Este posee. (38) Arroyo acepta el puesto que Vidal le ofrece. al grupo de los ocho militares conspiradores. En Monterrey. el vagón Zirahuén. en cambio. Valdivia es más inocente que el General. . después de todo. El traidor Vidal ignoró los argumentos inspirados de Arroyo. Valdivia ordena que se atrincheren dentro de las casas. Arroyo no sabe como tomar un pueblo indefenso. Todos sabemos eso» (111). La causa es Valdivia. porque necesito de tu ayuda. irresponsables (hasta el enemigo Vidal le llamó la atención). Arroyo. «Comandante en Jefe del Ejército de Oriente de las Fuerzas Reivindicadoras» (89). (57) Los discursos de Valdivia son camaleónicos. por cierto. El primero ocurre en el momento crítico de la defensa de un caserío. si tal hecho es el más vergonzoso de la historia. «empezaron las deserciones» (102). que acabaron linchando a un rico hacendado de la región. (57) Es obvia la intención de Arroyo de ir exagerando gradualmente los efectos de la demagogia de Valdivia. De todas maneras. se le ocurre llenar con dinamita un carro de tren. sino mil» (92). Su versión es que va a discutir con Vidal acerca de la democracia y el futuro de la patria. algo que el General no tiene y envidia: control sobre la palabra. Recordemos la toma del pueblito que el General invadió a punta de cañonazos. el General no dice abiertamente que va a mendigar un puesto. los personajes se arrebatan el poder. Arroyo le responde que el hacerlo es «dejar que el enemigo ocupe parte de las casas. es el de la extraordinaria incapacidad militar de los personajes. uno de los episodios «más vergonzosos en la historia del Ejército Mexicano» (101). En todo caso. Simplemente respondió: «— Te mandé llamar.mayores» (49). pues «no iba a caer de aquel lado una bala. es darle parapeto gratis. En realidad. En Los relámpagos hay un pasaje largo donde el protagonista puede demostrar su enorme incapacidad militar. que eran sacerdotes católicos. demagogos puros. por cierto» (50). ni lo vi cumplir ninguna. infundadamente. cualquier plan era impracticable. Este es el verdadero paradigma de la incapacidad militar. Se trata del problema que le ocasiona un vagón cargado de dinamita. El segundo ejemplo de la incapacidad de Valdivia es. mientras que en Moroleón. ¿Puedo contar contigo? Yo le contesté que siempre y cuando lo que iba a pedirme no lesionara mis principios de hombre moral y mi integridad de militar revolucionario y mexicano». ocurre cuando. Se trata de ir a liquidar revueltas de campesinos cristeros que se han organizado contra el gobierno. su discurso sobre Política Agraria conmovió tanto a los manifestantes. pues los enemigos ya estaban sobre ellos. los efectos de la oratoria de Valdivia llegan a extremos caricaturescos. Mediante ella. . Un buen ejemplo de tal actitud del protagonista. El narrador da una serie de ejemplos: «En Guateque. Lo envía a pedir refuerzos en un avión que estalla misteriosamente. El protagonista debe hacer a un lado sus tácticas del asalto a cañonazos. empujarlo hasta 17 . . a su manera. Este traiciona a su esposa. el General lo repetirá al abandonar el campo de batalla para irse a jugar barajas con una terrateniente viuda. si la traición es la que se critica. según el General. Lo detiene el cónsul norteamericano: «si cae una bala de aquel lado del río. Arroyo está empeñado en abrir «una puerta en la frontera» (90). Dramatiza el hecho de que Vidal diga cínicamente que está a favor del fraude electoral: «yo me escandalicé ante tanto descaro y le recordé los postulados sacrosantos de la Revolución» (37). el principal culpable es Arroyo. tenía una promesa para cada gente y nunca lo oí repetirse. Otra faceta de la hipocresía criticada en Los relámpagos es la traición. destruyen y construyen nuevos planes y complicidades. Sin embargo. Si Valdivia no sabe cómo proteger un caserío rodeado por el enemigo. Arroyo exagera. dijo un discurso tan reaccionario y conservador ante el Club de Industriales. y de increíbles atributos incendiarios: «Por su culpa asesinaron en Tabasco a dos individuos de quienes se sospechaba. lo que sucede es que Valdivia estaba jugando a la baraja cuando fue atacado por un grupo de desconocidos. el gobierno de los Estados Unidos le declara la guerra a México» (91). e incluso. dice el narrador. busca apoderarse de un pueblito fronterizo. en donde dijo un discurso catolizante. En su intento. Por fin. Arroyo lo manda matar. ambos son. Por supuesto. . Por encima de las acusaciones de Arroyo. que le ayudaba a Valdivia en su campaña. y que «hasta la fecha no se han encontrado ni siquiera sus restos» (112). Otro vicio que es criticado en Los relámpagos. Valdivia sobrevive al ataque y huye al norte a reunirse con Arroyo. y negociar «comercialmente» (29) con los norteamericanos. Arroyo argumenta que cuando el ejército va en retirada. lincharon a un pastor metodista». Pese a los errores mínimos que comete Valdivia. dice con desparpajo: «Juan era un candidato perfecto. y para apoyar su idea da dos ejemplos.

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