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Universidad De La Salle

Facultad de Educación
Maestría en Administración Educativa

Curso:
Informática Educativa

Profesor:
M.Sc. José Castillo Castro

Los valores como herramienta para el desarrollo social y


educativo: su incidencia en el proyecto de vida en la toma
de decisiones

Estudiantes:
Pilar Alfaro
Gonzalo Rojas Rojas
Marybelle Ramírez

III Cuatrimestre, 2009


“Todos los seres humanos nacen con el mismo potencial de creatividad. La
mayoría lo derrochan en millones de cosas superfluas. Yo invierto mi tiempo en una
sola cosa: mi arte.” P Picasso

1 Introducción

Al profundizar el presente trabajo sobre los valores como herramienta para el


desarrollo social y educativo: su incidencia en el proyecto de vida en la toma de
decisiones se espera conocer el impacto que tienen los mismos, en el desarrollo de
habilidades y destrezas en el ser humano.

Los valores y la toma de decisiones, cobran importancia en hacer posible una


sociedad que permita el bien colectivo prevaleciente sobre el individualismo y la
discriminación, cada vez, hoy en día, los procesos sociales son elitistas y autocráticos,
generando la diferencia y el desinterés por el otro u otra.

Siempre se debe presente que cada persona afronta la resolución de problemas de


una forma diferente, basada en su experiencia y su historia de reforzamiento. Por ello,
una formación axiológica bien programada desde los primeros años de vida de la
persona, permitirá al niño, niña y adolescentes a poseer insumos medulares en la
construcción de un proyecto de vida exitoso. La educación costarricense es promotora
de esta filosofía humanística, teniendo presente que en diferentes momentos que esta
sana intención no es traslada de lo teórico a lo práctico.

1.1 Justificación

El siglo XXI trae consigo nuevos fenómenos sociales que modifican las pautas de
convivencia tradicionales con las que hemos convivido en las épocas anteriores.
Afrontar esos nuevos retos y convivir con ellos pacífica y democráticamente es uno de
los grandes desafíos de nuestra sociedad. Indudablemente, la educación, tanto en su
ámbito formal como no formal, juega un papel fundamental ante ese desafío.
Así por ejemplo, en los últimos años el
fenómeno de la inmigración se ha convertido en
un aspecto controvertido en la sociedad
costarricense. El número de personas
procedentes de otros países, con otras culturas,
religiones y diferentes modos de vida, es hoy en
día un fenómeno común en nuestra sociedad.

Con esta nueva realidad social, el objetivo que las instituciones, el gobierno y la
sociedad se debe asumir el compromiso de avanzar hacia una nueva sociedad en la
que se integre, de forma plena, la amplia diversidad cultural y se recojan los nuevos
fenómenos sociales actuales.

No obstante, no se puede avanzar en estos propósitos si no se reformula nuestro


propio sistema de valores, especialmente los que conciernen al reconocimiento de la
diversidad étnica y cultural, la aceptación a las diferencias, la configuración de los
prejuicios, las generalizaciones y la discriminación.

Éste es el objetivo de la educación por la paz que se quiere implementar desde la


transversalización de la política educativa en el presente decenio, indicando a los
valores como la herramienta esencial para el desarrollo social y educativo, necesario
para recuperar la axiología y la identidad como seres costarricenses y cultos.

El proyecto pretende reforzar y complementar las políticas de educación en valores


en el área (de la educación especial, orientación o gerencia administrativa).

Facilitar el entendimiento de los nuevos fenómenos sociales, fomentar valores como


la tolerancia, la paz, la justicia social y el respecto a los Derechos Humanos, todo ello, a
través de un espíritu crítico que permita a la ciudadanía convivir pacíficamente con los
desafíos del siglo XXI, debe ser un objetivo fundamental de nuestros sistemas
educativos. La educación en valores es asimismo, una herramienta fundamental para
la toma de conciencia sobre las relaciones entre todos los seres, y sólo así, fomentando
valores universales y conciencias globales, podremos contribuir en la consecución de
un mundo más democrático, justo, equitativo y pacífico.
1.2 Objetivo General

Conocer la incidencia de los valores en el proceso de toma de decisiones como


herramienta para el desarrollo social y educativo del ser humano.

1.3 Objetivos Específicos

Determinar los principales valores que inciden en la toma de decisiones en el


proyecto de vida en el ser humano.

Identificar la importancia que poseen los valores en el desarrollo social y educativo


del ser humano y su incidencia en la toma de decisiones dentro del proyecto de vida.

2 Marco Teórico

2.1 Los Valores y el Proceso Educativo

La educación, si bien incluye la acción instrumental, es fundamentalmente acción


comunicativa y prepara al estudiante para participar en comunidades en las que se
utiliza la comunicación con vistas a contribuir a la racionalización social.

A lo largo de su proceso educativo, el estudiante deberá adquirir, mediante el


ejercicio, las habilidades necesarias para desempeñarse como hablante y como oyente
competente. Las competencias comunicativas aunadas a una praxis impulsada por un
interés emancipatorio, han de orientarse a racionalizar el mundo y a dar sentido a la
historia.

La educación, desde el punto de vista de los valores, es un proceso de formación,


proceso que esta mediado por la cultura y cuya finalidad consiste en que el sujeto, a su
vez, sea un creador de cultura. La formación requiere de una socialización, un proceso
de culturación y un proceso de cultivo.

La educación implica siempre un proceso de socialización cargada de valor, que


tiene como referente la estructura básica escolar y la interacción cara a cara educando-
educador. Este proceso es necesario e inevitable en la construcción de la identidad del
educando; pero, para que la socialización en la escuela contribuya eficazmente a la
formación de sujetos éticos, se requiere que las redes de interacción que se establecen
dentro y fuera del aula, así como las regulaciones que dan forma a esas interacciones,
estén impregnadas de valores y no de seudo valores.

Esto exige, de parte de educadores, una revisión critica de lo que se realiza en la


escuela y un trabajo vigilante y tenaz de transformación de las interacciones; por
ejemplo, no se puede esperar que se formen hábitos de tolerancia en un ambiente
dogmático o de descalificación, como tampoco puede esperarse que se formen
individuos con tendencias democráticas donde predomina el autoritarismo.

Es necesario, entonces, tener muy claros cuales son los valores que se pretende
fomentar y realizar una socialización consiente en la que dichos valores estén
presentes. En este caso la estrategia educativa consiste en generar un ambiente
escolar cargado de valores.

Como socialización, la educación conforme a valores o educación en valores


consiste en la internalización, por parte del educando, de normas legítimas que implican
valores, que generan en las disposiciones cognoscitivas y efectivas favorables a estos.

Como se trata de ordenes normativas que se le imponen al sujeto, la socialización


se lleva a cabo por la vía de la interacción maestro-alumno, alumno-alumno conforme a
ciertos ordenes regulativos prevalecientes en el ámbito escolar; es deseable que estos
posean una fuerte carga de valores, pero frecuentemente poseen también una carga de
seudo valor.

Los valores y las regulaciones conforme a las cuales se realizan las interacciones
constituyen el medio en que la persona se inserta; por ello, a este nivel de la educación
se le conoce como educación en valores.

La educación formal es también inevitablemente un proceso de culturización


deliberada que implica, por una parte, la selección y organización de la información que
se requiere de manera directa o indirecta para promover los valores que se pretende
que el estudiante aplique y que formen parte del acervo cultural de la sociedad en la
cual vive; y, por otra parte, la instrucción que ocurre en el aula, gracias a la cual el
docente facilita el acceso del estudiante a dicha información.

Puesto que los valores permean todos los ámbitos de la vida humana y muchos de
ellos implican a otros, es necesario identificar cuales son los valores prioritarios que son
objeto de culturización y cuales son las competencias que se requieren para realizar
esos valores. Por ejemplo, no se puede pensar en formar una personalidad solidaria de
carácter posconvencional si no se han logrado las competencias cognitivas de
abstracción que permiten elaborar el principio del respeto.

Para que la culturización preste servicios a la educación de valores, se requiere


diseñar la estrategia educativa idónea que permita transmitir pautas y guías de valor
compartidas y legitimas, así como degenerar las competencias necesarias para preferir
valore, algunos de los cuales pueden ser controvertibles, para apoyar racionalmente
esa preferencia y para someterla a procesos comunicativos.

Como receptora de todo este entorno cultural, la


educación consiste en la transmisión de saberes
referidos a valores como moral, derecho, ciencia
política, religión, arte, etcétera. Se trata propiamente de
transmisión de información, pues ni el conocimiento ni
los valores pueden, en sentido estricto, transmitirse.

Esa información es la expresión de creencias que


pueden ser aceptadas dependiendo de su contenido y de sus pretensiones de validez
por una comunidad epistémica o por una comunidad sapiencial, y que se presentan con
la intención de suscitar actitudes favorables o desfavorables. De ahí resulta que la
educación es fundamental mente educación sobre valores. Un proceso de cultivo que
se traduce en facilitar los aprendizajes que permiten el desarrollo intelectual y moral del
estudiante, además de la adquisición de los hábitos, habilidades y competencias
necesarias para realizar los valores.

La socialización hace referencia fundamentalmente a la forma de la educación con


estructura curricular y métodos, en tanto que la culturización y el cultivo hacen
referencia a los contenidos de la educación; la primera a los contenidos llamados
“conocimientos” o “información sobre…” y la segunda a aquellos llamados hábitos,
habilidades, competencias. Muchas de las acciones educativas que realizamos limitan u
obstaculizan el desarrollo del educando que se requiere para forjar una identidad
posconvencional.

Esto significa que la socialización y la culturización sin desarrollo pueden conformar


una identidad preconvencional o convencional, pero no posconvencional.

Si de lo que se trata es de llegar a este estadio, es indispensable que los


educadores contribuyan a que el educando se desarrolle.

Puesto clave del desarrollo es el descentramiento; por lo tanto, se hace necesario,


por una parte, anular ciertos hábitos y pautas seudo valiosos muy arraigados en el
medio escolar, que mantienen al individuo en una posición egocéntrica o convencional;
entre ellos el dogmatismo, el autoritarismo, el enciclopedismo y la memorización; y, por
otra, poner al educando en situaciones que lo obliguen a descentrarse.

Esto último ocurre cuando los contenidos del aprendizaje son significativos,
pertinentes y relevantes, y el aula se convierte en un espacio de negociación de
significados, de acción comunicativa y de vinculación de la cultura experiencial con la
cultura académica.

La educación consiste en promover, intencionalmente que el educando se objetive


mediante valores y requiere de ciertos hábitos, habilidades y competencias; en este
nivel, la educación la es: educación por los valores. Si se entiende a la educación
conforme a valores como la conjunción de los procesos de educación es, sobre, para y
por valores a los que se han aludido y en cuya base se ubica el aprendizaje, no cabe
entonces pensar en su imposibilidad.

La educación conforme a valores resulta entonces del entramado formado por


procesos complejos e interdependientes que se denomina: socialización, culturización,
cultivo y formación.

Por último, si el sujeto de la eticidad es un sujeto praxico que con su acción crea
cultura y otorga sentido a la historia, es necesario que la educación atienda de manera
prioritaria este aspecto. El proceso formativo demanda una didáctica nueva que se
resume en un proceso en el que el educando aprende la cultura, se apropia de ella y la
reconstruye.
Todo proceso educativo tiene un para qué explícito o implícito. Cualquier acto
educativo se realiza con una finalidad, pero no siempre esa finalidad ha respondido a
los ideales del humanismo; existen muchos ejemplos en la historia de la civilización,
como el fascismo, el consumismo y el individualismo, por sólo poner algunos ejemplos.
Los problemas económicos, políticos y sociales que atraviesa la humanidad son
generados por sujetos “educados”.

Es ampliamente conocido que la sociedad global y


en particular la nuestra vive una crisis de
trascendencia que supera aspectos económicos,
científicos, tecnológicos e industriales. Un error en
cualquiera de ellos se puede corregir en corto tiempo
(quizás con la excepción del medio ambiente). Pero
los errores en lo social tardan decenas de años, siglos
en solventarse, y manifiestan sus contradicciones
durante varias generaciones.

Uno de ellos en el ámbito de la educación es el poco desarrollo del humanismo,


sobre el cual las concepciones filosóficas de todos los tiempos en sus fundamentos y
objetivos buscan el bien común, promover y vivir una cultura de paz hacia una sociedad
de paz con justicia, equidad y bienestar. Lejos estamos de ser congruentes como
humanos con los principios humanistas.

El humanismo es sencillamente un intento y una actitud del espíritu humano en


permanente proceso de evolución, que se inicia en el momento en que tomamos
conciencia de nuestra diferencia con las demás especies biológicas, que busca el
respeto, la dignidad y los derechos del ser humano para la formación integral de su
individualidad y de su personalidad, lo cual requiere y conlleva condiciones sociales que
propicien su transformación y realización como ser humano.

En un sentido amplio se puede definir la educación en valores como un proceso


humanizador, individual, social, vertical y horizontal a lo largo de la vida de las
personas, determinando su personalidad desde su nacimiento hasta la ancianidad; en
dicho proceso intervienen diversos factores cuyos sistemas complejos conllevan
contradicciones en dependencia de las políticas educativas.
2.2 Los Valores y su Importancia en el proceso educativo

Integrar los valores al aprendizaje de manera intencionada y consciente significa no


sólo pensar en el contenido como conocimientos y habilidades, sino en la relación que
ellos poseen con lo afectivo.

La educación en valores no debe limitarse a lo ético; también debe tener presente


que en el proceso hay que desarrollar otros valores que son importantes como los
valores estéticos, los políticos, los intelectuales, que en su conjunto contribuyen al
desarrollo de la personalidad. Es por ello por lo que la educación en valores es
pluridimensional.

Visto así, el proceso de enseñanza-aprendizaje adquiere un nuevo contenido por su


carácter integral. La reflexión del profesor sobre el valor educativo de las acciones en el
proceso, significa de igual modo intencionar y valorar el método de aprendizaje, no
como simple procedimiento, sino pensar en la comunicación, las relaciones
interpersonales, y también analizar el componente sociohumanista de la ciencia que se
enseña y de cómo hacerlo, lo que representa brindar un enfoque integral y dialéctico al
aprendizaje, es decir, reconocer que no existen dos culturas separadas, sino reflexionar
sobre la totalidad de ésta, en su historia, en sus contradicciones, en su actualidad, en
sus métodos, en sus consecuencias e impactos y, por supuesto en su ética.

La educación en valores contribuye a definir un proyecto de vida efectivo y eficaz,


convirtiéndolo en un proyecto real, haciendo corresponder las posibilidades internas del
individuo y las del entorno, mediante el desarrollo de los valores, la concepción del
mundo, la capacidad de razonamiento, los conocimientos, la motivación y los intereses.

La educación en valores integra el humanismo en dos sentidos. Acerca la realidad al


proceso de educación para que pueda ser valorada y transformada; así mismo, moldea
y adecua los intereses, motivaciones y disposiciones de los educandos para que
puedan establecer las necesarias interrelaciones humanas que permitan la
correspondencia entre el proyecto de vida individual y social.

Desarrolla la capacidad valorativa en el individuo y contribuye a reflejar


adecuadamente el sistema objetivo.
Desarrolla la capacidad transformadora y participativa con significación positiva
hacia la sociedad.

Desarrolla la espiritualidad y la personalidad hacia la integralidad y el


perfeccionamiento humano.

La educación en valores ha estado condicionada a la propia evolución de las


concepciones filosóficas de la educación y de la teoría del valor, a las cuestiones
relacionadas con el sentido de la vida y de la historia, a la orientación y base del
conocimiento, a la relación entre el individuo y la sociedad, y al objetivo y justificación
de la actividad humana. En general, a la visión del mundo y de su transformación.

Es difícil encontrar oposición en el plano de la educación sobre la necesidad de


incidir en los valores a través de los procesos educativos de manera explícita; por lo
general es aceptado que ello es parte inseparable de una coherente filosofía educativa
acerca de la integración de lo humano a la formación. La polémica está en asuntos
relacionados sobre qué valores se forman y desarrollan, existiendo una fuerte tendencia
hacia lo ético y lo moral. Otras posiciones jerarquizan lo ético, aceptando valores
políticos, estéticos, científicos, etcétera. Otro asunto que se debate es cómo educar en
valores, sus modelos y estrategias.

Los modelos trabajados se identifican como: proceso de socialización o de


adaptación y asimilación a las normas sociales existentes; proceso de clarificación
personal, encaminado al esclarecimiento y desarrollo de los valores con que se
identifica el sujeto, según sus preferencias y cultura; proceso de desarrollo de las
capacidades de juicio, que permite valoraciones y razonamientos acordes al deber ser;
y el modelo de proceso de formación del carácter o del conjunto de hábitos virtuosos
asociados a una cultura propia del contexto y el de desarrollo de la personalidad.

Un proceso de adaptación del individuo hacia la sociedad y hacia sí mismo.

La adquisición por parte del sujeto de elementos culturales, que tienen una
significación positiva y que constituyen horizontes normativos, que han sido deseados
por la humanidad en todos los tiempos: justicia, solidaridad, igualdad.

Determinadas capacidades de juicio, comprensión y autorregulación que permitan la


autonomía del sujeto ante determinadas situaciones y conflictos.
Se entiende a los valores como un producto cultural, busca alcanzar una
preparación para la vida y para la realización personal en un contexto determinado, con
la condición clara de que se trata de formar no para la aceptación, sino también la
transformación en busca del redimensionamiento humano.

El proceso real de formación de la personalidad debe partir de las posibilidades que


ofrece la sociedad, para que ésta ocupe un lugar adecuado dentro de la actividad social
y pueda constituirse en sujeto social, que influya por supuesto en la transformación de
estas posibilidades.

El acelerado avance científico y tecnológico genera nuevas complejidades en las


organizaciones y sistemas productivos, las cuales producen transformaciones en todos
los ámbitos y sectores de la sociedad, originando un cambio social y cultural
irreversible. Costumbres arraigadas se debilitan, normas y modelos de conductas se
transforman con relativa celeridad hacia nuevas relaciones sociales que es preciso
afrontar con valores y actitudes que den respuesta al cambio orientándolo hacia el
progreso humano.

De lo anterior se deduce que las instituciones educativas tienen que formar un


profesional con capacidad para enfrentar el reto de la época contemporánea, con
conocimientos científicos y técnicos idóneos, portador de valores humanos para un
óptimo desempeño como miembro de la sociedad, con una proyección vivencial y
laboral que combine las competencias laborales con las cualidades personales.

La educación en valores debe encaminarse


fundamentalmente a la formación y al desarrollo de
valores profesionales, entendidos éstos como los valores
humanos contextualizados y orientados hacia la
profesión. Sus significados se relacionan con los
requerimientos universales y los particulares de la
profesión. Constituyen rasgos de la personalidad
profesional y contribuyen a definir una concepción integral
del ejercicio de la profesión.

La educación en valores en la formación profesional es el proceso de humanizar e


intencionar lo social de la profesión en las competencias profesionales. Significa
desarrollar la personalidad profesional integral, mediante la modelación del ejercicio
profesional en el proceso docente y en toda la vida universitaria para el desarrollo de
los futuros modos de actuación profesionales.

La cuestión no estriba en la mayor o menor información que un profesional posea,


sino en los principios y las concepciones que éste posea para comprender a la
sociedad y, en ella, el lugar de su profesión para gestionar adecuadamente la ciencia a
la tecnología.

En estas condiciones la formación integral y especializada son dos pilares de la


profesionalidad. De ahí que la formación socio humanista en particular adquiera mayor
significado en cuanto a la creación de una cultura que permita interpretar el paradigma
vigente y lograr el desarrollo sustentable.

La formación socio humanista es parte del desarrollo de la personalidad, por lo que


no puede estar separada ni simplemente añadida al modelo del profesional, sino que es
parte intrínseca del desarrollo de valores.

La búsqueda de una cultura integral es un objetivo


estratégico en el mundo de hoy; así, un humanista que
no sepa de los avances científicos tecnológicos puede
poseer una elevada cultura humanista y ser un
ignorante ante las nuevas formas de vida imperantes.

De la misma manera, un científico o un técnico que


posean elevados conocimientos y habilidades
profesionales, tienen que saber conducirlas desde y para la sociedad, lo que se expresa
en saber trabajar en grupo, interpretar social y económicamente las necesidades y
demandas; dirigir procesos mediante la participación, el diálogo y la comunicación, en
busca de información valiosa para la competitividad.
2.3 Concepto de Valores:

Los valores se refieren a los principios o ideas que orientan el comportamiento de


las personas. Los valores varían de acuerdo a la sociedad, al grupo a las personas.

Se entiende por valor moral todo aquello que al ser humano a defender y crecer en
su dignidad de persona. El valor moral conduce al bien moral. Recordemos que bien es
aquello que mejora, perfecciona, completa. El valor moral perfecciona al ser humano en
cuanto a ser hombre ó mujer, en su voluntad, en su libertad, en su razón.

Se puede tener buena o mala salud, más o menos cultura, por ejemplo, pero esto no
afecta directamente al ser hombre. Sin embargo vivir en la mentira, el hacer uso de la
violencia o el cometer un fraude, degradan a la persona, empeoran al ser humano, lo
deshumanizan. Por el contrario las acciones buenas, vivir la verdad, actuar con
honestidad, el buscar la justicia, le perfeccionan. El valor moral te lleva a construirte
como hombre, a hacerte más humano.

Depende exclusivamente de la elección libre, el sujeto decide alcanzar dichos


valores y esto sólo será posible basándose en esfuerzo y perseverancia.

El ser humano, actúa como sujeto activo y no pasivo ante los valores morales, ya
que se obtienen basándose en mérito. Estos valores perfeccionan al hombre y a la
mujer de tal manera que lo hacen más humano, por ejemplo, la justicia hace al hombre
más noble, de mayor calidad como persona. Para lograr comprender plenamente los
valores morales debemos analizar la relación que éstos guardan con otro tipo de
valores.

Siendo el ser humano el punto de referencia para los valores, cabe ordenarlos de
acuerdo con su capacidad para perfeccionar al hombre. Un valor cobrará mayor
importancia en cuanto logre perfeccionar al hombre en un aspecto más íntimamente
humano.

Por esta razón, Sarramona (1994) comenta:

“Los valores influyen decisivamente en nuestra existencia; son nuestra


autodefinición como personas. Ocupan el primer lugar en nuestra escala de
prioridades, ya que constituyen la más querida y preciada pertenencia; guían todas las
decisiones que tomamos y configuran la naturaleza misma de nuestro ser.” (p.9)
A la vez los valores son la integración de un conjunto de conductas y de principios
morales, espirituales y académicos que se desarrollan en el núcleo familiar que
seguidamente pueden ser modificados por la influencia de ambientes sociales como es
el colegio, en los cuales la axiología intrínseca puede ser reconstruida.

Torres (1997), menciona seis principios vitales para un empoderamiento en el


aprendizaje de los valores:

• Dan sentido a nuestro comportamiento en las instituciones reales

• Permiten actuar con justicia y libertada

• Se relacionan con el trato, la amabilidad, la tolerancia, la solidaridad y el servicio a las


demás personas.

• Tienen relación con hacer lo concreto.

• Definen la integridad y la dignidad personal.

• Fortalecen las condiciones de vida y el compromiso social. (s.p).

Además, los valores ayudan a las personas a cree en sus ideales y a proyectarse de
una manera adecuada a la sociedad.

Según el Foro de Juventud Costarricense de 1993, se concluye ”…es necesario


modificar el sistema educativo, regular la publicidad y la programación de los medios
para evitar que atente contra nuestros valores” (p.11).

2.4 El valor y sus Características:

Cuando se hace referencia a valor, generalmente se identifican como cosas


materiales, espirituales, instituciones, profesiones, derechos civiles, etc., que permiten
al hombre realizarse de alguna manera.

El valor es, entonces, una propiedad de las cosas o de las personas. Todo lo que
es, por el simple hecho de existir, vale. Un mismo objeto (persona o cosa) puede poseer
varios tipos de valores, por ejemplo, un coche puede ser útil además de bello. El valor
es pues captado como un bien, ya que se le identifica con lo bueno, con lo perfecto o
con lo valioso.
2.5 Las características de los valores son:

• Independientes e inmutables:

Son lo que son y no cambian, por ejemplo: la justicia, la belleza, el amor.

• Absolutos:

Son los que no están condicionados o atados a ningún hecho social, histórico,
biológico o individual. Un ejemplo puede ser los valores como la verdad o la bondad.

• Inagotables:

No hay ni ha habido persona alguna que agote la nobleza, la sinceridad, la bondad,


el amor. Por ejemplo, un atleta siempre se preocupa por mejorar su marca.

• Objetivos y verdaderos:

Los valores se dan en las personas o en las cosas, independientemente que se les
conozca o no. Un valor objetivo siempre será obligatorio por ser universal (para todo ser
humano) y necesario para todo hombre, por ejemplo, la sobre vivencia de la propia
vida. Las valores tienen que ser descubiertos por el hombre y sólo así es como puede
hacerlos parte de su personalidad.

• Subjetivos:

Los valores tienen importancia al ser apreciados por la persona, su importancia es


sólo para ella, no para los demás. Cada cual los busca de acuerdo con sus intereses.

• Objetivos:

Los valores son también objetivos porque se dan independientemente del


conocimiento que se tenga de ellos. Sin embargo, la valoración es subjetiva, es decir,
depende de las personas que lo juzgan. Por esta razón, muchas veces creemos que los
valores cambian, cuando en realidad lo que sucede es que las personas somos quienes
damos mayor o menor importancia a un determinado valor.
2.6 Los valores Morales:

Como ya se mencionaron, son aquellos valores que perfeccionan al ser humano en


lo más íntimamente, haciéndolo más humano, con mayor calidad como persona.

Los valores morales surgen primordialmente en el individuo por influjo y en el seno


de la familia, y son valores como el respeto, la tolerancia, la honestidad, la lealtad, el
trabajo, la responsabilidad, entre otros

Para que se dé esta transmisión de valores son de vital importancia la calidad de las
relaciones con las personas significativas en su vida, sus padres, hermanos, parientes y
posteriormente amigos y maestros.

Es además, indispensable el modelo y ejemplo que estas personas significativas


muestren al niño, para que se dé una coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

De igual manera, es de suma importancia la comunicación de la familia. Cuando el


niño ha alcanzado la edad escolar se hará participe de esta comunicación abierta, en la
toma de decisiones y en aportaciones sobre asuntos familiares.

Posteriormente estos valores morales adquiridos en el seno de la familia ayudarán a


insertarnos eficaz y fecundamente en la vida social.

De este modo la familia contribuye a lanzar personas valiosas para el bien de la


sociedad. Una persona es valiosa, porque posee valores interiores y que vive de
acuerdo a ellos. El ser humano vale entonces, lo que valen sus valores y la manera en
como los vive.

2.7 Principales valores que inciden en la toma de decisiones en el proyecto de


vida en el ser humano

Educar en valores es como tallar un diamante. Para que despliegue la plenitud de su


esplendor debe ser tallado íntegra y armónicamente. Dejar una de sus facetas sin tallar
le impedirá cualificarse con todos sus visos, belleza y perfección como diamante.

Una persona a quien no se le proporcione una intencionada, adecuada y oportuna


educación en valores, no podrá realizarse a plenitud como humano.
Uno de ellos en el ámbito de la educación es el poco desarrollo del humanismo,
sobre el cual las concepciones filosóficas de todos los tiempos en sus fundamentos y
objetivos buscan el bien común, promover y vivir una cultura de paz hacia una sociedad
de paz con justicia, equidad y bienestar. Lejos estamos de ser congruentes como
humanos con los principios humanistas.

Como lo indica Ramos (2005)

“El humanismo es sencillamente un intento y una actitud del espíritu humano en


permanente proceso de evolución, que se inicia en el momento en que tomamos
conciencia de nuestra diferencia con las demás especies biológicas, que busca el
respeto, la dignidad y los derechos del ser humano para la formación integral de su
individualidad y de su personalidad, lo cual requiere y conlleva condiciones sociales que
propicien su transformación y realización como ser humano” P.56

La educación en valores no debe limitarse a lo ético; también debe tener presente


que en el proceso hay que desarrollar otros valores que son importantes como los
valores estéticos, los políticos, los intelectuales, que en su conjunto contribuyen al
desarrollo de la personalidad. Es por ello por lo que la educación en valores es
pluridimensional.

Visto así, el proceso de enseñanza-aprendizaje adquiere un nuevo contenido por su


carácter integral. La reflexión del profesor sobre el valor educativo de las acciones en el
proceso, significa de igual modo intencionar y valorar el método de aprendizaje, no
como simple procedimiento, sino pensar en la comunicación, las relaciones
interpersonales, y también analizar el componente sociohumanista de la ciencia que se
enseña y de cómo hacerlo, lo que representa brindar un enfoque integral y dialéctico al
aprendizaje, es decir, reconocer que no existen “dos culturas” separadas, sino
reflexionar sobre la totalidad de ésta, en su historia, en sus contradicciones, en su
actualidad, en sus métodos, en sus consecuencias e impactos y, por supuesto en su
ética.

De lo anterior se deduce que la educación tiene que formar un profesional con


capacidad para enfrentar el reto de la época contemporánea, con conocimientos
científicos y técnicos idóneos, portador de valores humanos para un óptimo desempeño
como miembro de la sociedad, con una proyección vivencial y laboral que combine las
competencias laborales con las cualidades personales.

La educación en valores en la toma de decisiones debe encaminarse


fundamentalmente a la formación y al desarrollo de valores profesionales, entendidos
éstos como los valores humanos contextualizados y orientados hacia la profesión.

Sus significados se relacionan con los requerimientos universales y los particulares


de la profesión. Constituyen rasgos de la personalidad profesional y contribuyen a
definir una concepción integral del ejercicio de la profesión.

La búsqueda de una cultura integral es un objetivo estratégico en el mundo de hoy;


así, un humanista que no sepa de los avances científicos tecnológicos puede poseer
una elevada cultura humanista y ser un ignorante ante las nuevas formas de vida
imperantes. De la misma manera, un científico o un técnico que posean elevados
conocimientos y habilidades profesionales, tienen que saber conducirlas desde y para
la sociedad, lo que se expresa en saber trabajar en grupo, interpretar social y
económicamente las necesidades y demandas; dirigir procesos mediante la
participación, el diálogo y la comunicación, en busca de información valiosa para la
competitividad.

El ser humano es más feliz dando que recibiendo, que depende de la entrega, la
solidaridad, la responsabilidad, el amor, la amistad y el respeto a la diferencia de otros.
La esencia de la creatividad es vivir creativamente y su éxito principal se halla en que el
proyecto de vida que se defina brinde felicidad hacia sí mismo y a los demás.

La formación valorativa y de actitudes es sólo un aspecto de la educación en


valores, pues actitud es sólo una predisposición a un comportamiento, es una
organización duradera de creencias, cogniciones, sentimientos que, por tanto,
conforman una tendencia. No siempre existe una correspondencia entre la actitud y el
comportamiento por diferentes factores.

La educación en valores debe promover una actitud y capacidad estimativa, y una


conducta consciente en el educando. Es decir, conocer qué es la responsabilidad, saber
valorar sobre la responsabilidad en hechos concretos y actuar con responsabilidad.

La educación en valores debe coadyuvar en los jóvenes al desarrollo de su


personalidad desarrollada a una mayor adaptación a los entornos, a comprender y
saber transformar con criterio colectivo, social y humano la participación social de ellos,
una mayor motivación e interés en ser reconocido y en reconocer las diferencias
humanas alcanzando la tolerancia necesaria para compartir y comunicarse
adecuadamente.

Una didáctica que integre los valores al aprendizaje de manera intencionada y


consciente, destacando en el contenido el valor como un componente a desarrollar, es
decir, el significado valorativo de los conocimientos, habilidades y capacidades, del
mismo modo que la reflexión del profesor sobre el valor educativo de las acciones en el
proceso a través de métodos y técnicas que propicien la participación, la comunicación,
las relaciones interpersonales, la autorregulación, entre otros.

2.8 Proceso de toma de decisiones

Hay modelos clásicos de cómo se toman las decisiones (Hastié, 2001) y existe un
esquema básico de resolución de problemas (D´Zurilla, Goldfried, 1971) que plantea
como hacerlo de forma efectiva y que se ha incorporado a la terapia cognitivo
conductual con todos los méritos (Nezu, 2004).

Por supuesto, que en la práctica clínica no se puede olvidar nunca que las personas
no nacieron para ajustarse a los modelos y que hay que determinar para cada paciente
que proceso sigue para tomar sus decisiones, teniendo en cuenta que cada persona
afronta la resolución de problemas de una forma diferente, basada en su experiencia y
su historia de aprendizaje, y es el análisis del método particular que sigue el paciente
para resolver sus problemas lo que nos va a permitir analizar la influencia de la
preocupación en sus trastornos.

La toma de decisiones consiste en encontrar una conducta adecuada para resolver


una situación problemática, en la que, además, hay una serie de sucesos inciertos. Una
vez que se ha detectado una amenaza, real, imaginaria, probable o no, y se ha decidido
hacer un plan para enfrentarse a ella, hay que analizar la situación: hay que determinar
los elementos que son relevantes y obviar los que no lo son y analizar las relaciones
entre ellos y la forma que tenemos de influir en ellos.

Este paso puede dar lugar a problemas, cuando se tienen en cuenta aspectos
irrelevantes y se ignoran elementos fundamentales del problema. Una vez determinada
cual es la situación problemática y analizada en profundidad, para tomar decisiones, es
necesario elaborar modelos de acciones alternativas, extrapolarlas para imaginar el
resultado final y evaluar este teniendo en cuenta la incertidumbre de cada suceso que
lo compone y el valor que subjetivamente se le asigna ya sea consciente o
automáticamente. Así se obtiene una idea de las consecuencias que tendría cada una
de las acciones alternativas que se han definido y que puede servir para elegir la
conducta más idónea como el curso de acción que va a solucionar la amenaza.

Descrito así, el modelo de toma de decisiones puede aplicarse a cualquier situación


en la que se realice un plan para afrontarla y no solamente a las situaciones
amenazantes o problemáticas. La preocupación es la conducta de preparar el curso de
acción y puede estar asociada a situaciones que nos causan ansiedad, a cualquier
problema que queramos resolver o cualquier acción creativa que queramos desarrollar
de forma controlada.

En este sentido, habría que analizar si preocuparse en tareas que no son


problemáticas, por ejemplo, la dedicación excesiva al trabajo; pueden tener la misma
función que la preocupación patológica que se describe en el resto de artículo.

El proceso de toma de decisiones se puede llevar a cabo automáticamente o


conscientemente, tal y como plantean los modelos aquí mencionados. Pero
posiblemente se elija muchas veces el curso de acción sin hacer ningún plan y sin
extrapolar las consecuencias, sino más bien siguiendo las primeras reacciones
automáticas que se han generado en la situación o simplemente se evite la
preocupación y la toma de decisiones. Nezu (2004) define otros estilos de resolución de
problemas, el impulsivo que actúa así o el evitativo, que simplemente no se enfrenta al
problema. Frente al estilo evitativo, entrar en el proceso de toma de decisiones puede
ser un paso adelante
2.9 Definiciones clásicas de los procesos de toma de decisiones.

De acuerdo Wikipedia (2009) “La toma de decisiones es el proceso mediante el


cual se realiza una elección entre las alternativas o formas para resolver diferentes
situaciones de la vida, estas se pueden presentar en diferentes contextos: a nivel
laboral, familiar, sentimental, empresarial, etc., es decir, en todo momento se toman
decisiones, la diferencia entre cada una de estas es el proceso o la forma en la cual se
llega a ellas”

La toma de decisiones consiste, básicamente, en elegir una alternativa entre las


disponibles, a los efectos de resolver un problema actual o potencial, (aún cuando no se
evidencie un conflicto latente).

La toma de decisiones a nivel individual es caracterizada por que una persona haga
uso de su razonamiento y pensamiento para elegir una decisión a un problema que se
le presente en la vida; es decir, si una persona tiene un problema, ésta deberá ser
capaz de resolverlo individualmente a través de tomar decisiones con ese especifico
motivo. En la toma de decisiones importa la elección de un camino a seguir, por lo que
en un estadio anterior deben evaluarse alternativas de acción. Si estas últimas no están
presentes, no existirá decisión.

Para tomar una decisión, no importa su naturaleza, es necesario conocer,


comprender, analizar un problema, para así poder darle solución; en algunos casos por
ser tan simples y cotidianos, este proceso se realiza de forma implícita y se soluciona
muy rápidamente, pero existen otros casos en los cuales las consecuencias de una
mala o buena elección puede tener repercusiones en la vida y si es en un contexto
laboral en el éxito o fracaso de la organización, para los cuales es necesario realizar un
proceso más estructurado que puede dar más seguridad e información para resolver el
problema. Las decisiones nos atañen a todos ya que gracias a ellas se puede tener
una opinión crítica.

Se presentan a continuación algunas definiciones clásicas de los procesos que se


dan el la toma de decisiones y que pueden aclarar de forma importante.

Dentro de este proceso se dan una serie de conductas que necesitan definición:

• La toma de decisiones es el proceso de seleccionar un curso de acción entre alternativas;


es la medula de la planeación

• La toma de decisiones es también una ciencia aplicada que ha adquirido notable


importancia y es el tema básico de la Investigación Operativa.

• La buena toma de decisiones permite vivir mejor. Nos otorga algo de control sobre
nuestras vidas.

Las decisiones racionales generalmente se toman sin darse cuenta, quizás de


manera inconsciente, se puede comenzar con el proceso de consideración. Lo mejor es
aprender el proceso de toma de decisiones para decisiones complejas, importantes y
criticas.

El proceso de toma de decisiones es necesario aplicar los siguientes aspectos:

• ¿Cual es la meta que usted desea alcanzar? Elija la meta que satisfaga sus "valores". La
información objetiva sobre los cursos de acción también puede expandir su conjunto de
alternativas. Cuantas más alternativas desarrolle, mejores decisiones podrá tomar. Las
alternativas de decisiones creativas son originales, relevantes y practicas.

• Averiguo cuál es el conjunto de cursos de acción posibles que puede tomar y luego regar
información confiable sobre cada uno de ellos.

• Predecir el resultado de cada curso de acción individual mirando hacia el futuro. Elija la
mejor alternativa que tenga el menor riesgo involucrado en llegar a la meta.

2.10 Implemente su decisión

Las decisiones son el corazón del éxito y a veces, hay momentos críticos en que
pueden presentar dificultad. Un gerente debe tomar muchas decisiones todos los días.

Algunas de ellas son decisiones de rutina o intrascendentes mientras que otras


tienen una repercusión drástica en las operaciones de la empresa donde trabaja.
Forman parte de una toma de decisiones la experiencia, la experimentación, la
investigación y el análisis. En este mundo cada vez más complejo, la dificultad de las
tareas de los decisores aumenta día a día. Además, un decisor debe asimilar a su
decisión un conjunto de opciones y consecuencias que muchas veces resulta
desconcertantes.
• Decisiones. Son combinaciones de situaciones y conductas que pueden ser descritas en
términos de tres componentes esenciales: acciones alternativas, consecuencias y sucesos
inciertos.

• Resultado. Son situaciones describibles públicamente que ocurrirían cuando se llevan a


cabo las conductas alternativas que se han generado. Como todas las situaciones son
dinámicas y suponen que si se continúa la toma la acción el resultado puede variar.

• Consecuencias. Son las reacciones evaluativas subjetivas, medidas en términos de bueno


o malo, ganancias o pérdidas, asociadas con cada resultado.

• Incertidumbre. Se refiere a los juicios de quien toma la decisión de la propensión de cada


suceso de ocurrir. Se describe con medidas que incluyen probabilidad, confianza, y
posibilidad.

• Preferencias. Son conductas expresivas de elegir, o intenciones de elegir, un curso de


acción sobre otros.

• Tomar una decisión. Se refiere al proceso entero de elegir un curso de acción.

• Juicio. Son los componentes del proceso de decisión que se refieren a valorar, estimar,
inferir que sucesos ocurrirán y cuales serán las reacciones evaluativas del que toma la
decisión en los resultados que obtenga.

Según estas definiciones el proceso de toma de decisiones sería encontrar una


conducta adecuada para una situación en la que hay una serie de sucesos inciertos.

La elección de la situación ya es un elemento que puede entrar en el proceso. Hay


que elegir los elementos que son relevantes y obviar los que no lo son y analizar las
relaciones entre ellos.

Una vez determinada cual es la situación, para tomar decisiones es necesario


elaborar acciones alternativas, extrapolarlas para imaginar la situación final y evaluar
los resultados teniendo en cuenta las la incertidumbre de cada resultado y su valor.

Así se obtiene una imagen de las consecuencias que tendría cada una de las
acciones alternativas que se han definido. De acuerdo con las consecuencias se asocia
a la situación la conducta más idónea eligiéndola como curso de acción.
2.11 Modelo de Toma de Decisiones

En el modelo de D´Zurilla y Goldfried (1971) se consideran dos dimensiones:

“Una orientación al problema que incluye las creencias sobre el control que ejerce el
individuo sobre la resolución de sus problemas. A su vez tiene dos factores basados en
la teoría de la autoeficacia de Bandura” (1997):

La creencia en la autoeficacia en la resolución de los problemas. Basada en la


expectativa de eficacia.

La creencia que los problemas de la vida se pueden resolver. Basada en la


expectativa de resultado.

Una serie de pasos que configuran un proceso ideal de resolución de problemas y


toma de decisiones.

La orientación al problema

La orientación positiva al problema puede dar lugar a:

Ver los problemas como retos.

Ser optimista en el sentido de que los problemas tienen solución

Percibir que se tiene una fuerte capacidad para enfrentar los problemas.

Estar dispuesto a invertir tiempo y esfuerzo en su solución.

Una orientación negativa al problema implica ver los problemas como amenazas:

Creer que son insolubles.

Dudar de la propia habilidad para solucionarlos.

Frustrarse y estresarse cuando se encuentran frente a un problema.

En resumen y de forma más importante, una orientación positiva al problema induce


al sujeto a enfrentarse a él, mientras que la orientación negativa le prepara para
evitarlo.

2.12 Modelo de resolución de problemas o toma de decisiones

La toma de decisiones es la asociación de un curso de acción o plan con una


situación determinada. El modelo que se presenta de toma de decisiones tiene los
siguientes pasos:

Hacer planes supone:

Realizar un modelo de la situación actual o una definición del problema.

Problema se define como "una situación real o anticipada en la vida que requiere
respuestas por parte del sujeto para un funcionamiento adaptativo; pero que no están
disponibles o no son identificables por él, debido a la existencia de barreras u
obstáculos" (Nezu, 2004).

Las demandas de la situación pueden venir de exterior; pero también de los


objetivos y valores del individuo. Las barreras más comunes para alcanzar los objetivos
son: ambigüedad, incertidumbre, demandas en conflicto, falta de recursos, o novedad.

Generar conductas alternativas posibles:

Dentro del modelo de la realidad que se ha creado. Es una fase que depende de la
creatividad del individuo. Se trata de imaginar las alternativas posibles. La crítica y
autocrítica juegan un papel que compromete de forma importante la efectividad de este
paso.

Es preciso suprimir ambas en una primera fase para poder considerar las
soluciones sin una censura previa. Se hace siguiendo las reglas del brainstorming, en el
que no se realizan críticas ni evaluaciones de las ideas propuestas; cualquier propuesta
es aprovechada, completada o variada para generar nuevas soluciones. Las personas
con ansiedad social son muy vulnerables a las críticas e inhiben su creatividad por el
miedo a equivocarse y ser rechazados socialmente. Este aspecto puede dejar a la
persona anclada y sin salida en este paso.

Extrapolar los resultados asociados a cada conducta generada.

Con objeto de prever los resultados de ponerlas en práctica con los cambios que se
producirán en la situación. Es una parte de la resolución de problemas que está muy
sujeta a la incertidumbre, porque el resultado de nuestras acciones no depende solo lo
que hagamos, sino que son fundamentales las reacciones de los demás que están
involucrados en la situación. Saber predecir los resultados de un plan que se ha
elaborado es difícil y la incertidumbre juega de nuevo un papel fundamental.

Esta fase puede ser una fuente inagotable de sucesos preocupantes, sobre todo si
se quiere evitar la incertidumbre que supone la ignorancia de cómo va a reaccionar el
otro a nuestro a nuestra actuación. Si queremos asegurarnos de que la conducta del
otro no va a ser la que tememos, nos podemos encontrar cogidos en la trampa de la
preocupación previendo numerosos sucesos "¿Y si...?".

Extraer las consecuencias de cada resultado:

Es decir, valorar la situación generada de acuerdo con los objetivos que se


pretenden alcanzar. Para ello se valoran la probabilidad de que un resultado, es decir,
su incertidumbre; junto con los beneficios o perjuicios que pueden conllevar que ocurra,
es decir, las consecuencias de cada resultado.

Elegir la acción que se va a llevar a cabo:

Entre las que pueden producir el resultado que se busca. Una consecuencia
inmediata de la evaluación de los resultados es la elección de la conducta más
adecuada para resolver el problema.

Pero a veces se llega sin duda a cual debe ser la actuación, como fruto de la
valoración de las consecuencias; pero, una vez identificada, puede haber problemas
para llevarla a la práctica. "Eso es lo que tendría que hacer; pero..."

Controlar el proceso cuando se lleva a cabo la acción:

Cuando realizamos una acción entramos en el proceso de control de lo que


hacemos, (Carver y Scheier, 1981) en el que vamos monitorizando si el resultado actual
va en el camino que esperamos o no.

Si no marcha en dirección al objetivo, generamos nuevos caminos o cambiamos los


planes en un proceso de toma de decisiones parecido.

Evaluar los resultados obtenidos.

Es el momento de repasar lo que se ha realizado con objeto de aprender para el


futuro. Una revisión rápida del proceso que se ha llevado y de las conductas de los
demás nos ayuda para mejorar nuestra toma de decisiones.

Es más fácil sabiendo cómo han reaccionado los otros, ajustar la actuación para
obtener el resultado buscado, pero eso solamente se puede hacer en el momento en
que ocurre y se tiene que tener la mente abierta y preparada para reaccionar o aceptar
nuestras limitaciones y crear una nueva oportunidad para obtener los resultados
apetecidos.

2.13 Proyecto de Vida

El proyecto es como un camino para


alcanzar la meta: es el plan que una persona
se traza a fin de conseguir un objetivo. El
proyecto da coherencia a la vida de una
persona en sus diversas facetas y marca un determinado estilo, en el obrar, en las
relaciones, en el modo de verla vida...

El proyecto de vida es la dirección que el ser humano se marca en su vida, a partir


del conjunto de valores que ha integrado y jerarquizado vivencialmente, a la luz de la
cual se compromete en las múltiples situaciones de su existencia, sobre todo en
aquellas en que decide su futuro, como son el estado de vida y la profesión.

La dificultad mayor para trazar el proyecto de vida reside en tener que tomar una
decisión, en tener que elegir una dirección fundamental con exclusión de otra u otras
direcciones fundamentales.

Frecuentemente ante este compromiso se adopta una actitud de huida que conduce
a la persona a un estado de indecisión, es decir, hacia un "conflicto existencial" que, al
no ser resuelto, se convierte en crónico.

El miedo a la responsabilidad, la incapacidad de renunciar a alguna de las


posibilidades presentadas, la influencia del ambiente social contrario a los compromisos
definitivos. Son frecuentemente las causas de este conflicto no resuelto.

Tener un proyecto de vida es fundamental. De lo contrario se vive sin rumbo, a la


deriva; se vive sin sentido. Este es el drama en el que vive hoy mucha gente. Viven a la
deriva. Por eso las personas se estrellan con la vida.

Por tal razón, existir significa, potencialmente, construir proyectos en los que el
hombre despliega sus aptitudes y recursos. Anticipa un futuro en el que la meta de la
autorrealización despierta y sostiene ese despliegue.

Dichos proyectos giran de modo especialmente destacado en torno de dos grandes


cuestiones, el amor y el trabajo.

Para que el ser humano pueda construir su


proyecto de vida, debe cumplir con ciertas condiciones
básicas, de tal suerte que asegure la conservación y el
desarrollo de sus potencialidades. Esas condiciones
surgen de la interacción del ser humano -mundo.

El otro parámetro utilizado para el análisis ha sido


el considerar el proyecto de vida como "construcción",
es decir, el proyecto no sería algo dado o recibido como transmisión o herencia en un
individuo pasivo en la recepción, sino que resultaría más conveniente comprenderlo
como el ir siendo el hombre en su ser.

El análisis del modo en que los proyectos de vida van siendo construidos, así como
la consideración de los rasgos fundamentales de las variaciones en tal estructuración,
dará lugar a una clasificación de tipos de proyectos vitales.

La elaboración de un proyecto de vida, debe considerar aspectos tales como: el


entorno y conocimiento de la persona; la búsqueda de información para satisfacer las
inquietudes y posibilidades que nos rodean para alcanzar las metas propuestas; y la
flexibilidad, que no debe faltar, pues los seres humanos poseen múltiples intereses,
habilidades y la capacidad de rectificar, además los resultados no dependen sólo de la
persona.

Al definir un proyecto de vida las personas podrán defender lo que piensan, sus
intereses y formarse un carácter menos vulnerable al medio de la cual forman parte.
3 Conclusiones

De acuerdo con la información analizada se obtiene las siguientes conclusiones:

El ser humano tiene una naturaleza indeterminada. Las personas no están


programadas sino que se ven obligadas a decidir continuamente sobre cómo y hacia
dónde quieren dirigir su vida.

El origen de lo moral esta en la necesidad de decidir cómo se quiere vivir, a pesar de


presiones sociales y los condicionamientos biológicos y culturales.

Los centros educativos desarrollan un rol fundamental pues como agente


reproductor y socializador de los valores presentes en la sociedad, se convierte en el
espacio donde se puede empezar el cambio que tantas veces se ha pregonado pero
que aún permanece como una utopía: Donde se produzca el tránsito de una sociedad
autocrática, intolerante y dogmática a una sociedad democrática, tolerante y crítica.

Desde este punto de vista la misión de la educación en valores debería consistir en


la superación de la socialización de los mismos para fijarse objetivos próximos a la
capacidad crítica, autonomía y racionalidad de la persona en situaciones de conflicto
ético.

La experiencia indica que en la enseñanza de valores, el profesor reafirma aquellos


en los que cree, y al ejercitarse en ellos propicia que la vida de la escuela se haga
corresponder con los enunciados formales.

La importancia de los valores radica, en la construcción de una cultura de paz, el


fortalecimiento de la identidad nacional, la formación de una ciudadanía competente,
capaz de ser el protagonista principal de la construcción de una sociedad genuinamente
democrática, con responsabilidad conjunta del sistema educativo y familia.

Para ello es necesario, tener presente las siguientes consideraciones

1 Consideración del alumno como un ser único

Atender y respetar los distintos ritmos, estilos y necesidades de aprendizaje de


todos y cada uno de los alumnos y propiciar el gusto por aprender y saber más.

Aprender a conocer a los alumnos desde el punto de vista afectivo y evitar


lastimarlos emocionalmente, admitiendo que existe una gran diversidad de
sensibilidades.

2 Ambiente de diálogo

Establecimiento de las condiciones para que los niños y las niñas aprendan a
escuchar, a tomar la palabra por turnos, a preguntar y debatir, a ser tolerantes y
respetuosos con sus maestros y compañeros, a comprender la conveniencia de
cooperar y colaborar, a reconocer, expresar y manejar sus sentimientos.

Utilización del diálogo como herramienta para la discusión y solución de conflictos


apelando a la razón, al buen uso del lenguaje y a la erradicación de la violencia.

3 Respeto y colaboración entre todos y todas en la escuela.

Respetar la dignidad de todas las personas que integran la comunidad escolar,


independientemente de su rol: personal docente, administrativo, de limpieza; alumnos y
alumnas; padres y madres de familia.

Propiciar la ayuda mutua y la colaboración entre los miembros de la comunidad para


desarrollar proyectos escolares.

Desarrollar empatía y prestar ayuda a las personas que integran la comunidad


escolar.

Facilitar la participación de todos los miembros de la comunidad escolar para


expresar sus necesidades, intereses e inquietudes.

4 Normas transparentes y compartidas.

Procurar normas claras, justas y compartidas que permitan regular el


comportamiento individual y colectivo para facilitar una convivencia armónica.

Informar y justificar las reglas y normas escolares con toda claridad.

Precisar a quién compete definir las normas, cuándo y cómo fueron establecidas.

Finalmente diremos que los esfuerzos de los maestros serán más eficaces si,

Fortalecen su convicción de la importancia de educar en valores.

Si cuentan con el apoyo de la escuela y la familia.

Si se familiarizan con estrategias de aprendizaje apropiadas.


Si se practican los valores en la escuela.

Asimismo, la toma de decisiones como proceso inciden en el desarrollo familiar y


social con el fin de mejorar y poder lograr cada la meta que el ser humano se propone.

Con respecto al proceso de toma de decisiones se puede llevar a cabo


automáticamente o conscientemente, tal y como plantean los modelos aquí
mencionados.

Pero posiblemente se elija muchas veces el curso de acción sin hacer ningún plan y
sin extrapolar las consecuencias, sino más bien siguiendo las primeras reacciones
automáticas que se han generado en la situación o simplemente se evite la
preocupación y la toma de decisiones.

Por esta razón, se requiere que las poblaciones estudiantiles desarrollen


interrelaciones adecuadas, capaces de fortalecer los valores, que identifican la calidad y
cordialidad de un grupo de personas o país.

Igualmente, los valores son la esencia y el norte que posee el ser humano para
desarrollarse íntegramente con su proyecto de vida en conexión con el desarrollo social
y educativo. La educación como acción, debe ser protagonista y los nuevos gerentes
educativos deben hacer la diferencia con respecto al tema en análisis.

4 Referencias Bibliográficas
Carver, C y Scheier, M.F. (1981). “Attention and self-regulation : a control theory
approach to human behavior”. New York .Springer-Verlag.

D’Zurilla, T. J. y Goldfried, M. R. (1971). Problem solving and behaviour modification,


Journal of Abnormal Psychology, 78, 107-126.

Hernández, D. (2.000). Proyecto de vida como categoría básica de


interpretación de la identidad individual y social. Revista Cubana de Psicología. Vo. 17
N°. 3.

Foro de la Juventud Costarricense. (1993). Jóvenes tienen la palabra:


Llamamiento Final. Heredia, Costa Rica: Universidad Nacional.
Sarramona, J. (1994) Cómo fomentar los valores individuales: actividades para
que el niño desarrolle la confianza en sí mismo. Barcelona, España: Ediciones

Torres, A. (1997) Que son los valores: Heredia, Costa Rica: Aporte Bibliográfico
del Curso Diferencias Individuales en el Aula – CIDE

William, B. Werther, J. y Heith, D, (2.000). Administración de personal y


recursos humanos. México: Mc Graw Hill

www.monografias.com /.../valores.../valores humanos.shtml-


ww.wikipedia.com /.../ valores
5 Anexos

5.1 Instrumento de Diagnóstico


CUESTIONARIO DE ACTITUDES Y OPINIONES DE UN MAESTRO SOBRE VALORES
PROFESIONALES
Estimado compañero (a) nos dirigimos a usted para solicitarle su cooperación para llevar a cabo
una pequeña investigación sobre las actitudes del maestro hacia los valores profesionales. Su
colaboración es imprescindible para llevarla a cabo y le agradecemos su participación.

DATOS GENERALES

INSTITUCIÓN DONDE TRABAJA: _________________________________________

SEXO: Hombre ( ) Mujer ( )

EDAD: Menos de 35 ( ), 36-40 ( ), 41- 45 ( ), 46 – 50 ( ), 51-55 ( ),


55-60 ( ), Más de 60 años ( )

AÑOS LABORADOS: 0-5 ( ), 6-10 ( ), 11-15 ( ), 16- 20 ( ), 21- 25 ( ),


26-30 ( ), Más de 30 años ( )

1) En términos generales, indique los que a su juicio son los cinco rasgos más
significativos de “ser un buen profesional”:
1.

2.

3.

4.

5.

2) INSTRUCCIONES PARA EL LLENADO: Por favor marque con una X en los


recuadros valorando en orden de cero a cuatro el grado de acuerdo con las
proposiciones, donde:
0: Totalmente 1: Poco de 2: Indeciso 3: De acuerdo 4:Totalmente de
de desacuerdo acuerdo acuerdo
PROPOSICIONES 0 1 2 3 4
1. Estoy dispuesto (a) a asumir las consecuencias de mis 0 1 2 3 4
errores profesionales
2. Guardar la confidencialidad es importante en el ejercicio 0 1 2 3 4
profesional
3. Estoy satisfecho (a) con la profesión que he elegido 0 1 2 3 4
4. La puesta al día en los conocimientos es imprescindible para 0 1 2 3 4
ser un buen profesional
5. El cumplimiento a tiempo de mis compromisos profesionales 0 1 2 3 4
es importante
6. Para no cometer errores en mi ejercicio profesional debo ser 0 1 2 3 4
consciente de los límites de mis conocimientos y habilidades
7. Considero que puedo resolver importantes cuestiones 0 1 2 3 4
profesionales escuchando a los demás
8. Debo ganarme la confianza de las personas para las que 0 1 2 3 4
trabajo actuando con honestidad
9. Actúo como un buen profesional cuando soy sensible a las 0 1 2 3 4
necesidades de los demás
10. Hay decisiones éticas tan importantes en el ejercicio de mi 0 1 2 3 4
profesión que no puedo dejarlas sólo a criterio de las
organizaciones
11. Hacer lo correcto profesionalmente me permite estar en paz 0 1 2 3 4
conmigo mismo
12. En el ejercicio profesional ayuda mucho tener una actitud 0 1 2 3 4
positiva ante la adversidad y la superación de retos
13. Considero imprescindible tener en cuenta los aspectos éticos 0 1 2 3 4
en el ejercicio de mi profesión
14. Estoy dispuesto (a) a ejercer mi profesión sólo por dinero 0 1 2 3 4
15. En la profesión, ayudar a los demás es más importante que 0 1 2 3 4
alcanzar el éxito
16. Es preciso que conozca y practique los valores de mi 0 1 2 3 4
profesión para poder ejercerla
17. El éxito profesional no significa nada si no me permite ser 0 1 2 3 4
una mejor persona
18. De nada sirve un trabajo bien hecho si no contribuye a 0 1 2 3 4
ayudar a los demás
19. Respeto las opiniones de los clientes y usuarios sobre mi 0 1 2 3 4
trabajo profesional
20. Transmito mis propios valores a través del ejercicio 0 1 2 3 4
profesional
3) Marque (con un subrayado) el grado de importancia que, a su juicio, hoy se le
concede por parte de los maestros la ética profesional docente:

1 2 3 4 5

4) ¿Qué grado de importancia le concede usted a la ética profesional en su trabajo


académico? Por favor subraye:

1 2 3 4 5

5). Indique ¿en qué grado cree que la escuela, como institución, debe desarrollar los
valores profesionales de sus estudiantes (as)?

MUCHO ( ) POCO ( ) NADA ( )

6) ¿Qué es un valor para usted?

7) ¿Qué significa para usted la frase “educar en valores”?

8) Exponga los cinco valores básicos que la escuela debería promover en su


estudiantado:

9) Exponga los cinco valores básicos que la escuela debería promover en su


personal:
10) ¿Considera usted que debería existir una materia de ética profesional en todas
las instituciones?

SÍ ( ) NO ( )

10.1. En caso afirmativo, ¿qué contenidos debería tener esa materia?

11) ¿Considera usted que existe una crisis de valores entre los jóvenes?

12) ¿Ha cambiado la forma de ver los valores por parte de los jóvenes?

13) ¿Qué metodología emplea usted para potencializar los valores en los
jóvenes?
14) Ordene de uno a cinco las características morales, según su criterio, que debe
tener un buen educador.

autenticidad

Tolerancia

Libertad

Solidaridad

Honestidad

Muchas gracias por su colaboración…