EL CASO DE JAIME

Los días para Jaime son siempre igual. Se despierta perezosamente por la mañana y el primer pensamiento que se le acerca a la cabeza es “otra jornada aburrida”. Sin ganas de nada, se desplaza con lentitud por la casa, como si no tuviera un rumbo concreto. Su madre, apresurada, le insiste en que se de un poco de prisa en asearse, vestirse y prepararse el desayuno. Jaime, ace caso omiso y contin!a como si no le ablaran a "l, s#lo pensaba “da igual si llegamos tarde, total, para lo que voy a acer oy$” % eso que oy era un día especial. &na e'cursi#n acia (ranjuez le esperaba para adentrarse en sus ermosos jardines. (l llegar al colegio, sus compañeros estaban muy animados, y divagaban con ilusi#n todo lo que iban a acer. Jaime, a penas participaba en la conversaci#n. )on aire ausente y repetidos bostezos, oía aquellos comentarios sin prestarles atenci#n. Sus pensamientos le iban y venían, “*qu" pereza*”, “seguro no ay nada interesante”, “para colmo ace +río”$ Las temperaturas eran suaves y agradables, bastaba con una cazadora para sentirte c#modo, pero para Jaime, cualquier e'cusa valía. La pro+esora pidi# a los niños que apuntaran en un cuadernillo cualquier cosa que les llamara la atenci#n para despu"s, por grupos, crear un mural de todo aquello interesante. Jaime, solo imaginaba las oras que tendría que dedicar en realizar el trabajo$”encima, tengo que pasar la tarde aciendo c uminadas”. (sí, poco va a dis+rutar Jaime del día de oy. ,-u" te parecen estos pensamientos. ,)#mo van a in+luir en su día.

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