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Tema 7

Participación Ciudadana
Relación Escuela – Comunidad.
La comunidad como ámbito de participación.
Participación, proyectos y servicio comunitario.

1.- Relación Escuela- Comunidad

Tomar a lo local como ámbito de intervención es una novedad y en cierta medida un desafío y una
ruptura en la lógica tradicional de los sistemas educativos (SE).

El SE tradicional es un sistema que tiende a la autonomía y al encierro, con pocos dispositivos


que favorezcan el intercambio con otras instancias sociales, locales o nacionales. El SE se
autoabastece y es como una especie de fortaleza protegida contra las influencias que provienen
del interior. Es preciso comprender la lógica y función de este encierro, que permanece en las
cosas de la escuela (el edificio escolar, los reglamentos, etc.) y en las mentalidades de los
docentes y de los agentes externos (las familias, los municipios, las asociaciones empresarias y
profesionales, las otras instituciones de otros niveles del SE, etc. etc. La escuela lleva las marcas
de su origen (mediados del siglo XIX). En efecto, fue concebida como una avanzada, una especie
de fortaleza desde donde se expandía la "civilización". El aislamiento era el efecto de dos
factores combinados: su carácter "sagrado" y la necesidad de preservarla de las influencias
nocivas del ambiente.

La nueva realidad social demanda una escuela abierta a su entorno, abierta a las comunidades,
para poder constituirse en un centro de formación que no se reduce a la formación intelectual, sino
que toma en cuenta a la familia y la comunidad donde se inserta el niño, adolescente y joven, para
educar integralmente. De esta forma la escuela se convierte más multifuncional que nunca... Hoy
la escuela alimenta, contiene, asiste, cura.... sin renunciar a seguir enseñando y desarrollando el
aprendizaje.

Es desde esta realidad donde la escuela debe constituirse como una comunidad cohesionada,
siendo la comunidad educativa la instancia que permite la integración de la escuela con su entorno
social. Mercado (1994)1 plantea que las comunidades educativas deben manejar estrategias
específicas para la integración escuela- comunidad basadas en los principios siguientes:

o La educación como proceso social conlleva a la participación activa y efectiva de los


involucrados.
o El proceso educativo debe ser pertinente a las necesidades del individuo- sociedad donde
se lleve a cabo.
o La bidireccionalidad de la integración entre la escuela- comunidad será permanente y
deberá reforzarse progresivamente.
o La escuela debe modelarse con la participación de la comunidad y servir de apoyo a la
misma.
o La escuela debe mantener contacto con la comunidad local para mejorar sus servicios y
serle de utilidad.

1
Martínez, M. 1994. La Investigación Cualitativa Etnográfica en Educación Manuel Teórico- Práctico. Editorial
Trillas, México.
o El docente debe ser un promotor social para estimular la participación y líder para
convertir la escuela en el centro de la comunidad.

Garza y Patiño (2004)2 argumentan que la participación ciudadana desde la escuela


involucra individual o colectivamente a los alumnos a través de proyectos sociales del entorno o
comunidad donde viven. Por lo tanto la educación permite el mejoramiento del individuo que
repercute en la sociedad, facilita la toma de decisiones, el aprender a colaborar, a formar hábitos,
valorar su propia vida y participar responsablemente en su comunidad. En este sentido, la
educación en valores capacita al individuo a encontrar soluciones a los problemas o conflictos
cotidianos y a la culturización en su comunidad circundante. La educación y la gestión de riesgos
debe desde la escuela promover valores de responsabilidad, respeto, tolerancia, honestidad,
solidaridad y justicia entre otros.

Según Gagné y Briggs (2002)3 los resultados de un programa educativo dependen de una serie de
variables como son las de aptitud, procedimiento, enseñanza y apoyo. El hogar y la familia, la
escuela y la comunidad comparten las denominadas variables de apoyo, que son complementarias
al primer grupo en relación a la consecución del proceso de enseñanza-aprendizaje. Sin embargo
estas variables de apoyo configuran una triangulación para el afianzamiento de aprendizajes
significativos que redundan en una sociedad educada. Pereira de Goméz (2001)4 afirma que la
educación no se limita al ambiente escolar y que la familia es la primera escuela; así la educación
requiere de un ambiente y unas capacidades. La presencia de la familia en la educación, como
comunidad, no desaparece con la adultez, sino que ésta se convierte en el medio educativo más
importante para el desarrollo de las relaciones sociales.

Desde las nuevas orientaciones del sistema educativo, en el que la escuela se inserta en una
realidad concreta, y se vincula en una comunidad particular, para el Ministerio de Educacion y
Deportes en el Proyecto Educativo Integral Comunitario (1998) la Nueva Escuela se caracteriza
por ser:

 Espacio para la producción y la productividad: orienta la formación en el valor trabajo,


fortalece la práctica productiva escolar con la filosofía de “aprender haciendo y enseñar
produciendo”. Tiene como propósito desarrollar un sistema de acción pedagógica, que
permita incorporar los diversos sectores de la sociedad rural y urbana a la función
educativa a objeto de impulsar la Seguridad Alimentaria y la agricultura urbana y
periurbana, como política de Estado.

 Espacio para la paz: orienta el desarrollo de los valores de paz, tolerancia, diálogo,
convivencia y solidaridad en los espacios escolares y su entorno. Los graves problemas de
inseguridad y violencia engendrados por la injusticia social se agravan, producto de
desórdenes públicos propiciados por políticos y campañas mediáticas de información. Se
articulan acciones, preventivas y de seguridad con organismos e instituciones
gubernamentales.

 Espacio de formación integral: orienta la discusión curricular con pertinencia social.


Integra a la comunidad y al lugar a los procesos pedagógicos y los incorpora como parte
de la formación integral. La alimentación, el deporte, la cultura, la recreación, la lectura y

2
Garza, J. y Patiño, S. 2004. Educación en Valores. Editorial Trillas, México.
3
Gagné, R. y Briggs, L. 2002. La Planificación de la Enseñanza. Editorial Trillas, México.
4
Pereira de Goméz, M. 2002. Educación en Valores. Editorial Trillas, México.
el uso de la tecnología son componentes que la integran. La investigación, la elaboración y
ejecución de proyectos la hacen productora de conocimientos para la transformación.

 Espacio de creación y creatividad: orienta el desarrollo del intelecto, de la salud física,


de la voluntad de hacer. Propicia la correspondencia entre mente-manos-cuerpo y espíritu.
El trabajo creativo e innovador, así como la creación, son estimulados como componentes
esenciales del desarrollo del ser humano. Se desarrolla sobre la base de la capacidad
creadora y de los saberes populares.

 Espacio de salud y vida: orienta la prevención, protección y defensa de la salud como


derecho humano. Fortalece la integración de las políticas intergubernamentales y propicia
su articulación. Lugar para la recreación y el deporte en armonía con la naturaleza y el
medio ambiente. Fomenta el desarrollo biopsicosocial del nuevo republicano.

 Centro del quehacer comunitario: orienta la participación y el protagonismo de los


sujetos de la comunidad educativa bajo los principios de corresponsabilidad, en la que
intervienen todos los actores del hecho educativo. Coopera en la solución de los problemas
desde el lugar de acuerdo a sus particularidades, fortalece la descentralización y el
equilibrio territorial. Contribuye con la creación de organizaciones de base.

 Espacio de comunicación alternativa: orienta la creación de medios de comunicación


para la formación de ciudadanos y ciudadanas en la divulgación e interpretación de la
información veraz y oportuna de manera crítica y reflexiva. Fortalece la comunicación a
través de las nuevas tecnologías, (páginas web, centros de informática, emisoras y
televisoras educativas y comunitarias). Estimula el periodismo escolar como medio de
información entre la escuela, la familia y la comunidad.

 Espacio para las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC): orienta la


posibilidad de universalizar y democratizar la información a través de los Centros
Bolivarianos de Informática y Telemática (CBIT). La producción de software educativos
adecuados y con pertinencia, son producidos desde la escuela. Los CBIT, son centros que
permiten comprender el mundo desde lo local. El lugar se convierte con el uso de la
tecnología, en el espacio para acceder a lo universal sin perder su esencia y su identidad,
facilitan el acceso a la información a través de medios tecnológicos de masas.

 Espacio de innovación tecnológica: crea las condiciones para que estudiantes, docentes y
comunidad desarrollen la capacidad propia de innovar tecnología con base a las cualidades
específicas de lugar, tiempo, necesidad, y aporte a la solución de los problemas en los
aspectos del ser, saber, hacer y convivir humano para su propio desarrollo haciendo de la
escuela el espacio de su práctica constante.

La Nueva Escuela, tiene como particularidad, estar definida en el Proyecto Educativo Nacional y
de acuerdo a la Constitución como centro del quehacer comunitario y eje de desarrollo local; por
tanto, la articulación de las políticas nacionales del Ministerio de Educación y Deportes, con el
entorno, el barrio, la calle, donde se hace deporte, se crea cultura, se trabaja, se vive; son los
lugares concretos de acción.

Cada ciudadano los conoce, sabe de sus secretos, comparte sus problemas; es el poder del lugar
para actuar;, por tanto, hacer uso de los lugares para las acciones en defensa de la seguridad de la
Nación y de la refundación de la República, pasa a ser tarea fundamental; pues allí todos se
conocen y están alimentados por esa fuerza del componente humano, que le permite al ser
humano hacer vida, vincularse y practicar su extensión hacia la naturaleza: la topofilia, es de
decir, “el amor al lugar, factor esencial en el desarrollo de las raíces del pueblo”.

La visión antropológica - sociológica del nuevo sistema educativo ha permitido conocer que en
las relaciones del momento Territorio- Sociedad-Educación, el lugar es la condicionante histórica,
por tanto, imposible de eludir. Y centrar las acciones en los vínculos escuela-comunidad-
desarrollo endógeno. Las posibilidades de integración, inter e intrainstitucional se hacen viables a
escala local, regional y nacional, con la vinculación real de la familia, la sociedad y el Estado;
para avanzar respuestas que dejen saldos organizativos.

Desde estas características la escuela al integrarse con la comunidad debe ser5:

a.- Una escuela transformadora de la sociedad en el cual se concrete e identifique con la


identidad nacional. La práctica de la participación, la formación crítica, la integración a la
comunidad, el arraigo en nuestra historia, nuestras costumbres y nuestros mejores valores,
apuntan a la construcción de una sociedad más justa y al fortalecimiento de las personas y las
comunidades para que sean protagonistas de la transformación del país.

b.- Una escuela participativa, y democrática. Todos los miembros de la comunidad participan
en la toma de decisiones, en la ejecución y en la evaluación de las actividades escolares. En ella,
se desarrolla un clima de relaciones horizontales donde toda opinión se valoriza, donde se forma
para la autonomía, la participación y la democracia.
Una escuela cuya gestión sea cada vez más, producto de la participación protagónica, soberana,
respetando las especificidades locales, regionales y nacionales.

c.- Una escuela de la comunidad. Es una escuela en, con y para la comunidad. Es la cima y
fuente de la participación comunitaria, se entrega con ella y posibilita su desarrollo. Esto significa
que la comunidad está presente en la actividad educativa, hace uso racional de la escuela y su
entorno. En consecuencia, la comunicación entre la comunidad y su escuela tiene que ser cada vez
más fluida y significativa. Debido a esto, la escuela es útil a la comunidad y le sirve para
fortalecer su capacidad de organización, de reflexión, de expresión y de acción. Al mismo tiempo,
permite su interacción con otros modos de ser, de hacer y pensar.

2.- La comunidad como ámbito de participación6.

El desarrollo comunitario y la participación ciudadana involucran procesos y acciones donde la


agregación consciente y dirigida de la población busca la solución a los problemas propios del
entorno. De esta manera, la comunidad es el agregado social de personas que comparten intereses
geográficos, culturales, económicos y ambientales comunes (Ander-Egg, 19817, Charlita, 19878).
Según Mercado (1996)9 la comunidad se caracteriza por el alto grado de interacción y el sentido
5
Ministerio de Educación y Deportes (1998). Escuelas Bolivarianas. Caracas.
6
Giuliani. L – Ramírez. A. 2006. Colección Quehacer comunitario: Nº 1 El contexto comunitario. Fundación Centro
Gumilla. Bimedia 21, Venezuela.
7
Ander-Egg, E. 1981. Metodología y Práctica del Desarrollo de la Comunidad. Editorial Humanidades, Buenos
Aires.
8
Charlita, M. 1987. Desarrollo de la comunidad, definición, interpretación, teórica y práctica. Ediciones Centauro,
Caracas.
9
Mercado, P. 1996. El proceso de desarrollo de la comunidad: una proposición teórica acerca de sus aspectos
fundamentales. Enfoques, (2): 30- 45.
de la solidaridad social. Sin embargo el desarrollo de la comunidad se logra cuando la
coparticipación sociedad-gobiernos locales permite la planificación e implementación de
programas que hacen posible mejorar su calidad de vida (Organización de las Naciones Unidas
(ONU), 1956, 1958).

Para que la comunidad sea un verdadero espacio de participación; ésta debe estar orientada a la
realización de acciones y procesos que busquen la solución a los problemas propios del entorno.
Pero para que esto se desarrolle de manera efectiva es necesario que se den unas series de
condiciones que permitan que la comunidad se fortalezca como un verdadero ámbito de
participación.

Este espacio de convivencia (comunidad) resulta de la interacción o la relación entre los


elementos y las personas a través de sus acciones, conductas, sentimientos y pensamientos. En
este sentido, la forma, disposición y tamaño del espacio, así como las condiciones físicos –
ambientales, tendrán influencia sobre las personas y su mundo de vida.

Hay que tener presente que para ser una comunidad no basta que existan un conjunto de
viviendas, calles, servicios y vecinos. Para que exista realmente una comunidad debe desarrollarse
un “sentido de comunidad”, lo que significa que para que se pueda hablar de comunidad, sus
miembros deben sentir parte de ella, deben sentir que pertenecen a ese mundo de vida que es su
comunidad y debe sentir también que de una u otro forma ésta también le pertenece.

El sentido de comunidad es un sentimiento de pertenencia e identificación que tienen los


miembros de una comunidad en relación con su lugar de residencia y el mundo de vida derivado
del mismo, el cual les permite sentirse parte de una red de apoyo con la que pueden contar para
enfrentar situaciones de emergencia o desarrollarse acciones para solucionar problemas
comunitarios.

 Entre los factores que permiten la consolidación del sentido de comunidad podemos
destacar:

o Satisfacción conjunta de necesidades


Las personas logran resolver necesidades individuales a partir de mecanismos y procesos que
permitan resolver y satisfacer necesidades comunitarias. Cuando los miembros de una comunidad
comparten problemas comunes y en la medida que los van resolviendo comunitariamente, cada
uno va satisfaciendo su propia necesidad.

o La identidad comunitaria y el proceso de identificación


Si los miembros de una comunidad no se sientes identificados positivamente con ella, difícilmente
se podrá desarrollar sentido de comunidad alguno. En la medida que los miembros de una
comunidad sientan orgullo y satisfacción por formar parte de su entorno, aumentará así el sentido
de comunidad

o Inversión personal
Ésta se refiere al hecho que cuando las personas más invierte en su comunidad, mayor será el
sentido de comunidad y su arraigo en ella. Con respecto a inversión no nos referimos solamente a
la inversión material, sino también a otro tipo de inversión menos tangible, como la participación,
el ingenio, el conocimiento y hasta la solidaridad y cooperación.
o Conexión emocional compartida

Los miembros de una comunidad comparten entre sí situaciones y circunstancia con un alto
sentido emocional. El hecho de experimental emociones en forma conjunta, hace que se eleve el
sentido de cohesión y unión entre los miembros de la comunidad.

El sentido de comunidad se convierte en un factor fundamental de relación en la comunidad


porque permite que se dé con facilidad el proceso de participación y de esta forma lograr la
solución de los problemas que afectan las comunidades.

Los miembros de una comunidad estarán más dispuestos a tomar iniciativas y a participar en los
asuntos comunitarios, en la medida que tengan sentimientos positivos por su comunidad y que
tengan una consciencia crítica y clara acerca de su pertenencia en la comunidad. Por tanto, hacer
que la comunidad sea un espacio de participación eficaz y eficiente es promover, necesariamente
el sentido de comunidad.

3.- Participación, proyectos y servicio comunitario10

La participación comunitaria es "un proceso organizado, colectivo, libre, incluyente, en el cual


hay una variedad de actores, de actividades y de grados de compromiso, que está orientado por
valores y objetivos compartidos, en cuya consecución se producen transformaciones comunitarias
e individuales” (Montero 2003).

Hoy en día, cuando los problemas de las comunidades se han complejizado y han aparecido
nuevas formas de abordaje de los problemas; se cree que los miembros de las comunidades deben
sustituir las formas de participación no planificada y espontánea por una participación
comunitaria consciente, como un elemento clave para que se dé la resolución de los problemas y
se generen procesos de transformación de la realidad, con manejo autogestionario y cogestionario.

Esta participación se concreta en las acciones que efectúan los actores comunitarios, por ejemplo:
diagnosticar y priorizar las necesidades de la comunidad, planificar y ejecutar los planes y
proyectos, evaluar resultados, negociar la obtención de los apoyos institucionales requeridos para
la superación de los problemas, etc.

La participación comunitaria es uno de los procesos que se ve más afectado por múltiples
elementos que lo hacen difícil de abordar. Sin embargo, podemos identificar un conjunto de
factores que de una u otra forma están relacionados con la participación y que resulta de utilidad
tomarlos en cuenta. A continuación se presentan los que se consideran más importantes, aún
cuando no se puede afirmar que sean los únicos, ya que cada comunidad tiene sus propias
características y la participación depende también de elementos circunstanciales imposibles de
considerar.

10
Giuliani. L – Ramírez. A. 2006. Colección Quehacer comunitario: Nº 1 El contexto comunitario. Fundación Centro
Gumilla. Bimedia 21, Venezuela.
1.- El conocimiento real que tengan los vecinos de los fines del grupo o la organización que
los convoca a participar. Sobre todas las cosas, la gente se siente atraída y responde a la con-
vocatoria de participación cuando le presentan fines que atiendan necesidades sentidas por la
comunidad y además puede confiar en la organización. Esto último tiene que ver, por lo general,
con el grado de confianza que tengan de los líderes así como por los logros alcanzados por la
organización.

2.- Conocimiento crítico de la historia comunitaria. Es necesario que se tome en consideración


la historia de cada comunidad, para que este conocimiento sea compartido por todos los vecinos.
Pero no se trata de un conocimiento anecdótico (lo cual no significa que las anécdota y los
cuentos de la comunidad no formen parte importante de su historia), lo que se quiere decir es que
debe propiciarse un conocimiento crítico, que permita discernir en relación con muchos de los
factores que tienen y tuvieron influencia sobre la vida de la comunidad, sus intentos por resolver
los problemas, los modos en que se organizaron, la manera como encararon la relación con el
Estado, los elementos que unieron o desunieron a las organizaciones comunitarias, entre otras. Es
logrando este tipo de conocimiento, en buena parte, que se van dando las condiciones para la par-
ticipación, dado que las personas pueden "encontrarse" en esa historia y tomar conciencia de las
causas que los llevaron a enfrentar las cosas de una manera u otra.

Si se conoce la historia participativa de la comunidad, se podrá saber sus capacidades y


oportunidades para fortalecerlas a través de un proceso permanente en el que se produce y se
intercambian conocimientos, herramientas y destrezas en relación con la forma de ver la historia
de la comunidad.

La participación de los miembros de una comunidad es un proceso que se va generando de


manera paulatina y que logra fortalecerse en la medida en que se creen espacios organizativos que
propicien los mecanismos participativos y protagónicos de la gente.

La participación comunitaria no es homogénea, ya que en las comunidades se encuentran o se


perciben diferentes niveles de participación y compromiso dependiendo del grado de identidad
que establecen con relación al plan o proyecto así como también con relación a la organización
que lo está instrumentando.

E. Hernández11 (1996) diferencia e identifica tres niveles que ilustran de manera clara las formas
de participación:

Asistencial: Es la forma de participación más frecuente, mediante la cual los actores comunitarios
realizan acciones espontáneas, intermitentes, improvisadas y puntuales. En este nivel no se
encuentra, por lo general, un alto compromiso ni identificación con el proyecto ni con la
organización. En general, en este nivel, las personas responden a las convocatorias e invitaciones
que efectúan los líderes o representantes institucionales que conducen la propuesta o proyecto y,
en algunos casos, a partir de las relaciones socio-afectivas antes que a la identificación con el
proyecto.

11
Hernández, Eneiza. Participación, ámbito, retos y perspectivas. Ed. CESAP, Caracas 1996, pag.29.
Se incluyen aquí las acciones que efectúan los vecinos como respuesta a problemas puntuales o
frente a campañas emergentes que no requieren mayor compromiso para la actuación.
Sencillamente, hay participación mientras dure, por ejemplo, una campaña de vacunación, de
alfabetización, de limpieza de quebradas, etc. y la organización e ínteractuación se termina
cuando finaliza la actividad.

Permanente: Es la que ejercen los vecinos a través de acciones sistemáticamente conectadas o


asociadas a un determinado plan o proyecto. En este nivel de participación, las personas
establecen un mayor acercamiento y compromiso con dicho proyecto, a partir de la conciencia de
que su actuación es necesaria dentro del conjunto de la acción grupal. Sin embargo, en este nivel
la participación todavía no implica la apropiación completa del proyecto por parte de quienes
participan, en el sentido que desarrollan acciones permanentes pero dentro de un marco de
"acciones puntuales". Aún no se llega al nivel de toma de decisiones en forma permanente y
sostenible.

Orgánica: Este nivel de participación implica la actuación planificada que desarrollan algunos
miembros de la comunidad a partir de un proyecto específico, que responde a la necesidad sentida
y que persigue la transformación de algunos aspectos de la realidad.
Esta manera de participación implica que los miembros del grupo comunitario estén convencidos
de los objetivos del proyecto y en consecuencia actúan con un alto grado de compromiso, en las
distintas fases de planificación y ejecución, constituyéndose, casi siempre, en el grupo promotor
del proyecto en la comunidad.

 Proyectos

Se debe considerar que las soluciones a las necesidades de la comunidad, no pueden


implementarse desde el "voluntarismo" o desde las "meras ganas" de resolver las cosas. La mayor
parte de las veces, los problemas de las comunidades y del resto de la ciudad, presentan un
conjunto de factores vinculados entre sí que hacen imposible abordar los problemas sin contar con
un proyecto o plan bien diseñado que permita ir solucionando los problemas desde sus causas
reales y en orden jerárquico.
El plan de acción o proyecto permite, orienta y contribuye al logro de la participación de los
miembros de la comunidad en las acciones, tareas y responsabilidades de las diferentes fases de
dicho plan y desde sus distintos niveles de compromiso. En ese sentido, el plan de acción o
proyecto, es un instrumento de participación, dado que es en torno a él que la gente se va a reunir
y a desarrollar las acciones en forma participativa.
La elaboración del proyecto implica tener claro cuáles son los problemas o necesidades sentidas
por la comunidad para definir alternativas de solución que respondan a esas necesidades parti-
culares. De esta manera los miembros comunitarios perciben y sienten el proyecto como suyo y se
motivan a participar con mayores niveles de compromiso.
Por ello, definir el proyecto implica necesariamente, la problematización de las condiciones que
enfrentan los actores vecinales para lo cual deben efectuarse profundos análisis que comprenden
procesos de conscientización y desideologización de dichos pobladores. Algunas interrogantes
necesarias de responder son: cuál es el problema exacto, desde cuándo se tiene, qué acciones
hemos desarrollado para su solución, qué instituciones han intervenido, cuáles recursos se
necesitan, dónde se encuentran.

A través de este proceso de problematización, los miembros comunitarios pueden lograr develar
los procesos de "habituación" y "naturalización", los cuales se producen cuando se prolonga
durante un tiempo muy largo la coexistencia con condiciones de vida que no se pueden modificar
y que aún cuando afecten negativamente al individuo, se termina por aceptar como parte "natural"
de la vida y del contexto en que se vive, todo lo cual hace que al final no se perciba como un
problema dicha situación. Profundizando y tomando conciencia de este proceso, la necesidad
puede restablecerse como una problemática a la que se puede enfrentar y solucionar a través de un
plan de acción o proyecto.

Es necesario tener presente que la factibilidad del proyecto se sustenta en la participación


comunitaria en las distintas etapas del mismo; esto es, desde su diseño hasta las fases de
ejecución. En ese sentido el proyecto concreta la actuación de los vecinos, en la medida que
contiene las actividades previstas, productos a obtener, medios necesarios, el período previsto de
ejecución, los responsables y costos. En este sentido, se observar cómo el proyecto requiere de la
participación comunitaria para su implementación exitosa y, al mismo tiempo, el proyecto mismo
es un estímulo para la participación, dado que sin él, posiblemente las personas se desanimen y no
encuentren la forma de resolver el problema. Por ello es muy importante que las personas
vinculadas con el quehacer comunitario comprendan muy bien el vínculo existente entre el
proyecto y el proceso de participación.

Los proyectos permiten la formación o generación de una estructura de relación entre los
miembros de la comunidad, identificados en torno a los objetivos y luego, alrededor de la
ejecución de las actividades, toma de decisiones y evaluación comprendida en el desarrollo o
ejecución del proyecto.

Una vez que los vecinos alcanzan el diseño de sus proyectos, conjuntamente con los técnicos, se
aseguran de desarrollar las soluciones estructuradas y propuestas para la resolución de los pro-
blemas, fortaleciendo su poder de incidencia en las decisiones de los organismos e instituciones
decisorios del poder local, regional y central.

 Servicio Comunitario

Dentro de este marco de participación en donde se intenta la integración de todos los agentes que
conforman la sociedad, una instancia que permite una mayor participación y compromiso con el
entorno social es el servicio comunitario.

Muchas son las instituciones públicas y privadas que han buscado integrarse con el entorno social,
a través de proyectos que buscan solventar necesidades sentidas y reales de las diversas
comunidades en donde se proyectan.

En un esfuerzo de crear un mayor sentido de integración y solidaridad; el Estado a puesta en


marcha una serie de iniciativas que intentan hacer profundizar y asumir los principios
constitucionales de solidaridad, responsabilidad social, igualdad, cooperación, corresponsabilidad,
participación ciudadana, asistencia humanitaria y alteridad en la sociedad venezolana, con la
finalidad de generar cambios profundos que permitan la construcción de una sociedad más justa.

La Ley de Servicio Comunitario, aprobada el 14 de septiembre de 2005 y vigente en muchas


universidades a partir de septiembre de este año, es una de estas iniciativas y tiene como objetivo
central crear una vinculación entre el estudiante universitario y su entorno socio-económico y, de
esta manera, lograr que las comunidades se beneficien de proyectos desarrollados en las
instituciones de educación superior.

El servicio comunitario es una contribución del sector universitario al “Capital Social del país”, es
decir, la suma de esfuerzos y voluntades para obtener mejores niveles de vida en la sociedad. En
sus prácticas, los estudiantes aplicarán los conocimientos científicos, técnicos, culturales,
deportivos y humanísticos adquiridos durante su formación académica.

La idea no es nueva. Desde hace muchos años, varias universidades "públicas y privadas" han
desarrollado proyectos comunitarios a través de modalidades, con estudiantes voluntarios y con el
establecimiento de materias obligatorias que exigen esta práctica.

El servicio comunitario se fundamentará en el aprendizaje servicio, concebido como la aplicación


de los conocimientos adquiridos en la formación académica del estudiante para la solución de
necesidades de las comunidades; además de fortalecer en su formación la calidad del aprendizaje
académico y la formación personal en valores, tales como: inclusión, cooperación, amor a la
libertad, independencia, paz, solidaridad, el bien común, respeto, democracia, convivencia y el
imperio de la ley.

El aprendizaje – servicio "es una forma de aprendizaje experiencial, una expresión de valores
-servicio a los demás- que determina el objetivo, la naturaleza y el proceso de un intercambio
social y educativo entre aprendices (estudiantes) y las personas a los que ellos sirven, y entre los
programas de educación experiencial y las organizaciones comunitarias con las que ellos trabajan"
Por ello resulta ser un método:
A) en el que los estudiantes aprenden y desarrollan su personalidad a través de una participación
activa en experiencias de servicios organizados que afrontan necesidades actuales de la
comunidad.
B) está integrado en el curriculum académico de los estudiantes o provee un tiempo estructurado
al alumno para pensar, hablar o escribir acerca de lo que él hace y observa durante la actividad de
servicio.
C) proporciona ocasiones a los estudiantes para aplicar en situaciones reales de la vida de sus
propias comunidades (barios, pueblos o ciudades) aquellos conocimientos y habilidades que han
aprendido recientemente en la escuela.
D) mejora lo que se enseña en la escuela extendiendo el aprendizaje del estudiante en la clase al
ámbito comunitario.
E) contribuye a desarrollar un sentido de cuidado y de ayuda para con los demás. (Alliance for
Service-Learning in Education Reform)

Por todo ello el Aprendizaje-Servicio resulta ser no sólo una tipología de programas sino una
verdadera filosofía de educación, incluyendo innumerables formas en que los estudiantes pueden
realizar servicios significativos a sus comunidades y a la sociedad mientras se implican
reflexionando o estudiando sobre lo que hacen.
El Aprendizaje - Servicio refleja la creencia de que la educación debe estar vinculada a una
responsabilidad social y que el aprendizaje más efectivo es el que está activamente conectado a la
experiencia y sobre todo cuando ésta participa de un significado de utilidad social. La vertiente de
servicio como voluntariedad y responsabilidad social es la que dota de significado humanístico a
esta experiencia.