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Antología crítica del «Quijote» > Índice > A. Close Antología crítica del «Quijote»

Los episodios del Quijote
Anthony Close* ** Empiezo con una pregunta: en vista de que los episodios del Quijote, mayormente los de la primera parte, son, para el gusto de muchos lectores, lo más insufrible de la novela, hasta tal punto que ha habido quienes pretenden que están escritos con intención irónica o paródica,1 ¿qué interés o importancia tiene para nosotros el tema de esta conferencia? A esta pregunta cabe contestar con otra, cuya naturaleza problemática indica la urgencia de intentar resolverla: a saber, ¿cuáles son los episodios de la segunda parte del Quijote? Que yo sepa, no ha habido más que dos estudiosos que han intentado dar una solución precisa a este acertijo,2 y las importantes divergencias entre sus versiones son testimonio elocuente de su dificultad. Un gran editor del Quijote, Diego Clemencín, muy apegado a la estética neoclásica y por ende bien calificado para terciar en el asunto, formula su opinión al glosar el preámbulo del capítulo 44 de la segunda parte. Éste es el importante pasaje donde Cervantes explica cómo y por qué los episodios de esta parte difieren de los de la primera, explicación cuyo caprichoso humorismo no hace más que agravar lo impreciso y vacilante de la terminología empleada. Dice Clemencín: «El primer episodio que encuentro en esta segunda parte es la conversación de los dos escuderos; segundo, el de Basilio; tercero, el del rebuzno; cuarto, el del gobierno de Sancho; quinto, el de la embajada del paje; sexto, el de Claudia Jerónima; séptimo, el de Ana Félix». A esto añade que el objeto de los episodios es, sencillamente, proporcionar al lector el placer de la variedad. Observemos que al calificar de episodios los capítulos relacionados con el gobierno de Sancho, Clemencín se anticipa al juicio de uno de los más respetados editores modernos del Quijote, Martín de Riquer, quien opina que el motivo de haberse introducido la mencionada explicación en el preámbulo de II, 44 es para justificar de antemano el haberse yuxtapuesto, en ritmo alternante, las aventuras de don Quijote en el palacio de los duques con los sucesos que transcurren en el gobierno de Barataria.3 Sobre la opinión de Riquer, y el preámbulo de capítulo que le da pie, volveremos más adelante. Observemos por ahora que refleja una tendencia generalizada entre los críticos modernos, cuando emplean el término episodio, a oscilar entre el sentido antiguo que tenía para Cervantes, y el moderno, equivalente a «cualquier lance o serie de lances independiente».4 Desde luego, esta confusión sólo sirve para enturbiar el problema. Ahora escuchemos a Ted Riley, la máxima autoridad moderna sobre cuestiones de poética cervantina. Por supuesto, Riley trata la cuestión de los episodios desde el punto de vista teórico en su Teoría de la novela en Cervantes,5 y de este importante tratamiento del tema, que en algunos puntos necesita ser matizado o ampliado, me ocuparé a continuación. Pero de momento lo que me interesa es ver cómo resuelve nuestra espinosa pregunta. En un sustancioso artículo que apareció en Anales Cervantinos a mediados de los 1950, y cuyos argumentos se repiten, en lo esencial, en su libro sobre don Quijote de 1986,6 define como episodio externo cualquier aventura cuyo origen nada tenga que ver con don Quijote y su manía caballeresca, que tenga trama novelesca con principio, medio y fin, y que no sea mera anécdota. De acuerdo con la definición halla que los episodios de la segunda parte son seis, contrapuestos a las seis aventuras amorosas de la primera: las bodas de Camacho (II, 19-22); los rebuznadores (II, 25, 27); el asunto de la hija de doña Rodríguez (II, 48, 52, 54, 56, 66); la escapada nocturna de la hija de Diego de la Llana (II, 49); la

tragedia de Claudia Jerónima (II, 60); la historia de Ana Félix, hija del morisco Ricote (II, 54, 6365). Como se ve, Riley no menciona para nada la charla de los dos escuderos, el gobierno de Sancho, ni la embajada del paje, debiéndose la discrepancia de su lista con la de Clemencín a que se fundan en criterios distintos: acontecimientos más o menos independientes de don Quijote, sean o no de índole novelesca (Clemencín), aventuras de origen no quijotesco, que constituyen la trama de un cuento o novela (Riley). Además, para Riley, los episodios tienen una función esencial dentro de la novela, que les confiere un tipo de unidad con la acción central más fuerte que la temática o simbólica tan a menudo alegada por los críticos modernos:7 es decir, el servir de piedra de toque para medir la evolución de la locura quijotesca hacia el desengaño final. Así que Riley considera insuficiente la justificación neo-clásica aludida por Clemencín, que pudiera resumirse en che per tal variar natura è bella, y prefiere una relacionada con el tema central del Quijote: la oposición de la ilusión y la realidad, o de la literatura y la vida. Pero las divergencias entre los dos eruditos obedecen a una causa más fundamental que el mencionado factor, la cual estriba en lo hondamente paradójico de la concepción cervantina de los episodios del segundo Quijote. Para entender aquélla e identificar éstos, en la medida en que sean identificables, conviene antes que nada que sepamos cómo la preceptiva neo-clásica entendía el término episodio y veía la relación entre episodio y acción central. Para los preceptistas y poetas del Renacimiento y el Barroco, tanto en Italia como en España, fueron principalmente la Poética de Aristóteles y los ejemplos prácticos de Homero y Virgilio los que deslindaron el terreno de la problemática, pautas a que vinieron a agregarse posteriormente obras maestras como el Orlando furioso de Ariosto y la Gierusalemme liberata de Tasso, junto con el voluminoso corpus teórico renacentista que versaba sobre la Poética y el poema heroico. Así que el debate sobre la función de los episodios, ligado siempre al ejemplo de modelos concretos, surge dentro del campo de la épica. Naturalmente, se extiende a España, asomándose en la epístola once de la Philosophía antigua poética (1596) del Pinciano y en la segunda tabla de las Tablas poéticas (1617) de Cascales, entre otros tratados,8 y repercutiendo también en los preliminares de los múltiples poemas heroicos que salieron a partir de mediados del siglo xvi: incluidos la Araucana (1569, 1578) de Alonso de Ercilla, la Jerusalén conquistada (1609) de Lope de Vega, el Bernardo (1624) de Bernardo de Balbuena. En los mencionados contextos, lo mismo que en el preámbulo de Don Quijote II, 44, episodio tiende a emplearse como sinónimo de digresión,9 refiriéndose ambos términos a los ingredientes accesorios de la trama —según Cascales, «estrangeros de la fábula […] traídos de afuera»—10 destinados a suministrar la variedad, la grandiosidad y el ornato que, para aquella época, eran requisitos del goce estético propio del género heroico. De episodios y digresiones califica Bernardo de Balbuena la materia intercalada de su Bernardo, diseñada para competir con la variedad del mismo Orlando furioso: descripciones de palacios, cuevas y castillos, de la tierra, del cielo, y del infierno; catálogos de genealogías; fábulas mitológicas; las narraciones en flashback con que cada nuevo personaje nos cuenta su vida y milagros.11 Giraldi Cintio, al tratar de los romanzi, ofrece una lista de ejemplos de materia episódica que evoca el contenido de un periódico popular de fin de semana: «improuisi auenimenti, morti, essequie, lamentationi, recognitioni, cose terribili & compassioneuoli, nozze, nascimenti, uittorie, triomphi, singolari battaglie, giostre, torneamenti, cataloghi, ordinanze & altri simili cose».12 Obsérvese cómo este desconcertante inventario pone de relieve tipos de materia que se prestan a la enumeración campanuda, o al virtuosismo descriptivo o retórico. Para ilustrarlo concretamente, veamos cómo Francisco Cascales distingue entre el argumento central de la Eneida y sus episodios. Según el preceptista murciano el argumento puede resumirse así: «Un señor valeroso […] procurando hallar para sí y sus compañeros nueva habitación y obtener nuevo dominio, perseguido de Juno en el viage, passó muchos trabajos y daños. Al fin, después de tantas y tan graves fatigas, llegó a Italia, donde travada una mui reñida y peligrosa guerra contra los rútulos, y tomada memorable vengança del enemigo, conquistó un nuevo reino

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para Cascales. por un lado. En ellos se basan sus inquietudes respecto a la propiedad de varios episodios del tercer libro del Persiles. Anthony Close. el cual se mostrara bien al descubierto cuando por sí solas. no sólo de la dulzura de su verdadera historia.. cuyos acontecimientos nos cortan su hilo. está estructurada como un árbol cuyo tronco equivale a la trama principal. problema apenas discutido por los preceptistas. Cervantes divide en dos bandos a los oyentes de la narración de Periandro: mientras las mujeres no paran de elogiar su gracia y donaire. de la doctrina ortodoxa. logran escapar al castigo gracias a su hábil manejo de la palabra: «Las peregrinaciones largas. las dudas albergadas por Cervantes respecto a lo que se propone hacer. no deuen dezirse. conviene que el argumento de la épica sea lo suficientemente breve para acomodar abundantes episodios. o con priesa. que suelen dar por sentado que los episodios están ahí para realzar la grandiosidad de un asunto ya de por sí grandioso. Los. Éstos comprenden la larga narración retrospectiva de Periandro en el libro segundo. y otras que. Cervantes sale al paso de las objeciones con la siguiente justificación anticipada: «gozamos ahora.. frase recurrente en la novela que combina ambiguamente las ideas de lo realmente ocurrido y la esencia del asunto. con Aristóteles a la cabeza (Poética. y como la diuersidad se compone de cosas diferentes. Los. No obstante. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. Cervantes se muestra preocupado por el problema de si es o no es conveniente encajar episodios de tonalidad distinta a la de la acción central. sin embargo. constituía la forma canónica e ineludible del género: «También pensó […] que muchos.17 No obstante. ha despecho y pesar de la mentira. 44. El decir que los episodios. menos esenciales. También cita el famoso comienzo in medias res: la visita de Juno a la cueva de Eolo. deuen de callarse. en que se desarrollará una especie de escena de entremés o de novela picaresca.18 He aquí cómo se expresa al respecto en el preámbulo del capítulo 10. no han de ser tan grandes como la misma historia. los más breves relatos en flashback de los múltiples personajes que los protagonistas encuentran en el camino (Antonio.22 En este contexto. sino también de engrandecer y embellecer el flaco perro de la fábula. 1451b. rama de tamaño excesivo respecto al árbol de que forma parte. sin duda.. en el libro tercero del Persiles. lo que no tiene la fábula. que se hacen eco de los expresados por Alonso de Ercilla en el prólogo a la segunda parte de la Araucana y que veremos plantearse en el segundo Quijote respecto a la historia del cautivo y al Curioso impertinente. Sobre todo. y con la perspectiva de un montón de episodios por delante. que haze dissonancia en el entendimiento. No creo. poniéndonos en duda dónde será bien anudarle. la descripción de los ejércitos latinos que marchan para pelear con los troyanos (libro séptimo). atribuyéndoles la función no sólo de hinchar. es forçoso que los casos lo sean. salieran a luz». Sin embargo. en parte. Sobre esta distinción entre el privilegio del historiador y las obligaciones del poeta o novelista volveremos a continuación. Menciona explícitamente la larga relación que de sus desventuras y andanzas hace Eneas a petición de la reina Dido. de manera que en parte. 28. Al hablar. 33-35). Bien nos lo muestra esta historia. 14). no son menos agradables y artificiosos y verdaderos que la misma historia. se infiere que su lista de episodios abarcaría lances como los siguientes: los juegos celebrados para conmemorar la muerte de Anquises (libro quinto). 1455b 15-23). y con tanta verissimilitud. Es decir. y cuentos y episodios. pero yo. y cuyas ramas son los episodios. por grandes. sino concretamente a la narración de Periandro. ya que en él se descubre claramente el motivo de haber compuesto Cervantes su colección de doce novelas sin insertarlas en el marco decameronesco de una tertulia o viaje o período de descanso veraniego. y pasarían por ellas. Aunque los preceptistas insisten en que los episodios no deben estar traídos por los pelos. Fernando). idea implícita en la neta distinción entre historia verdadera. Ya veremos por qué. Página 4 de 15 para sí y para los suyos. Mediante una segregación sexista que se anticipa curiosamente a la división que entre lectores cómplice —se sobreentiende macho— y lectores hembra propone Cortázar para su Rayuela. en dos incisos aparentemente inocuos. Cervantes comparte estos supuestos. I. que el poeta encontrará en cada uno de los medios u obstáculos que ayudan o estorban al protagonista en sus esfuerzos por alcanzar su meta. la de los dos ex-cautivos fraudulentos que. Luscinda. por otro. Por otra parte. para los hombres de su tiempo. para incitarle a desencadenar una tormenta contra la flota de Eneas. Aquí se apela de nuevo a los encantos de la variedad. ni amontonados confusamente. de la gala y artificio de las novelas intercaladas en la primera parte. mientras que los reparos masculinos se fundan en el precepto aristotélico de que deben estar trabados con ella conforme a la verosimilitud y la necesidad (Aristóteles.. encierra la connotación de que. y los breves autorretratos o escenas dramáticas que en el libro tercero y cuarto alternan con ese tipo de relato. cuya artificiosa hechura promete tanto deleite como la trama central. Anthony Close. Y aunque no los cite de modo explícito. al manifestar estos escrúpulos.. los hombres ponen constantes reparos a su prolijidad y complicación. no son menos agradables y artificiosos y verdaderos que la misma historia» (I. llevados de la atención que piden las hazañas de don Quijote. en parte. 21/04/2014 file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». el cual. En los elogios femeninos resuena el principio de que los episodios sirven para ampliar y adornar la trama principal. en el preámbulo de II. Rutilio. donde el espacio geográfico y temático recorrido por los peregrinos recuerda a menudo el de las novelas cervantinas.19 puede passar al sabor de la verdad que trae consigo. forme una verdadera armonía». el descenso de Eneas al Averno en busca del espíritu de su padre (libro sexto). suelen dar por sentado. menos verdaderos equivale a en parte. Cascales lógicamente incluye en la categoría de episodios la mayor parte de su contenido. o con enfado. además de servir de topos de modestia. por baxas. etcétera). Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX.21 En el breve preámbulo de Don Quijote. sin arrimarse a las locuras de don Quijote ni a las sandeces de Sancho. siempre traen consigo diuersos acontecimientos.20 Los pasajes del Quijote que tratan de esta problemática guardan relación con los del Persiles y su trasfondo aristotélico. en parte. Aquí parecemos topar con dos discrepancias por parte de Cervantes frente a la preceptiva al uso. sin advertir la gala y artificio que en sí contienen. qualquiera cosa que en ella se escriuia [sic]. Su épica en prosa.16 Comentario que no merma para nada el placer de la cabeza hueca de su hija.15 En relación con este material intercalado se ventila a menudo la problemática debatida por los preceptistas aristotélicos. Poética. porque no todas las cosas que suceden son buenas para contadas. ya bien entrado en la exposición del embrollo de los cuatro amantes (Cardenio.13 Habiendo reducido la trama de la Eneida a tan austeras dimensiones. Persiles y Sigismunda. Cervantes se muestra más riguroso que los mismos preceptistas. El pasaje merece ser citado. predomina esta última connotación. Mauricio susurra al oído de su hija Transila: «paréceme […] que con menos palabras y más sucintos discursos pudiera Periandro contar los de su vida […] porque los episodios que para ornato de las historias se ponen. todo el contenido de los libros segundo y tercero. que deben ser más largos que el asunto principal.CVC.h. como ya hemos visto. Dorotea. después de ser desenmascarados por sendos alcaldes tontos. constituyen una ligera modificación. Esto es el proprio sujeto del poema […] Todos los demás son episodios entretexidos para hazer la obra más gallarda y deleitosa».. dios de los vientos. sí lo son. que. no la darían a las novelas. el pasaje es altamente significativo por la manera en que nos deja entrever.14 Fundamentalmente.. 344). más bien que una desviación. esta observación vale igualmente para su actitud ante la exigencia de que los episodios formen un cuerpo uno y entero con el argumento principal. Página 3 de 15 CVC. A pesar de esta tacha. puesto que es excelencia de la historia que. da a entender que son menos pertinentes que las aventuras de don Quijote a la verdad de la historia. compuesta según los preceptos y modelos canónicos. que. sino de los cuentos y episodios della. Hasta cierto punto. creo que Periandro nos quiere mostrar la grandeza de su ingenio y la elegancia de sus palabras» (II. que el citado comentario de Mauricio deba entenderse como una negación fundamental de este principio. Cervantes evoca la función primaria de los episodios: la de suministrar ornamentación placentera. y podrían passar sin serlo y sin quedar menoscabada la historia: acciones hay que. junto con los amores de esta pareja y su trágico desenlace. cuya naturaleza cómica no está en consonancia con el tenor heroico fijado por los libros anteriores. 21/04/2014 . En fin.. como para la mayoría de los preceptistas. a quien conuiene guissar sus acciones con tanta puntualidad y gusto. precepto normalmente entendido en conexión con la verosimilitud o necesidad de su relación con el mismo. en esta nuestra edad. se defiende la inclusión de los episodios alegando una circunstancia file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». necesitada de alegres entretenimientos.h. ya que los escrúpulos de Cervantes se derivan de la exigencia fundamental de que episodios y trama principal estén orgánica y coherentemente unidos. puesto que él no se está refiriendo a los episodios del Persiles en conjunto.

cuanto más divertido. Los. esta escritura no mira a más que a deshacer la autoridad y cabida que en el mundo y en el vulgo tienen los libros de caballerías. en los tristes y aburridos tiempos que vivimos. ser fiel a su argumento esencial. a comienzos del capítulo cuatro. vuestra intención […]». por parecerle que siempre había de hablar dél y de Sancho. hay que rechazar como inadmisible el supuesto en que se basa esta lista: la de que los episodios de la novela deban identificarse exclusivamente con novelas o cuentos intercalados. Evidentemente.CVC. Ahora bien. Anthony Close. Lo que sí hace. en cuanto a la ficción literaria. no en su obra maestra. por ser mentirosa. ya que abarcan precisamente los elementos intrusivos y el estilo grandioso condenados por el amigo: fábulas de poetas (Odisea. Aparte de estar reñida. sino procurar que a la llana. comparte. Pero el procedimiento de Cervantes no carece del todo de precedentes..29 Después de haber contextualizado la terminología de Cervantes. en principio. ello es que. suprimir lo irrelevante. Cervantes no discreparía nunca de los citados sentimientos. pensando en su Guzmán. después de haber gastado los tres capítulos anteriores en una dilatada y elogiosa descripción de la ciudad de Lisboa.. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. paréceme que no habrá gusto que no se canse de seguirme».28 Buen ejemplo de ello es el ya citado preámbulo del Persiles. pues desde el principio hasta el fin no contiene sino una misma cosa. estamos en condiciones para abordar la difícil tarea de identificar los episodios de la segunda parte del Quijote. que no podían dejar de escribirse». en esta segunda parte de la Araucana. no ha cumplido con la primera. si bien inteligibles. Ercilla comparte la premisa de que el argumento principal de un poema heroico debe ceñirse a los hechos históricos. Por lo coherente y exigente de su concepción de una novela. oraciones de retóricos. un episodio del Quijote de Avellaneda basado en un milagro de la Virgen). Alemán confiesa que. que. y que. por no hacer otro camino». que en su «Declaración para el entendimiento deste libro» (es decir. con un claro dejo aristotélico. Pero henos aquí ante el punto contradictorio en que. ya que las vidas de los santos exigen que se comenten con moralidades y alegorías. muy interesante por las semejanzas y desemejanzas que a la vez presenta con la actitud de Cervantes. sacrificándose a esta exigencia. puesto que las demás [novelas] que allí se cuentan son casos sucedidos al mismo don Quijote. passim). es salir con la siguiente confesión. ha despecho y pesar de la mentira. viene. habla de «otras digresiones y episodios más graves y entretenidos». honestas y bien colocadas. que hace dissonancia en el entendimiento. en cambio. de manera vacilante. consejos de la Divina Escritura y oraciones de retóricos (Guzmán de Alfarache. los valles. intercalando cuatro episodios de tipo romántico con protagonistas femeninos (episodios de Lauca. 21/04/2014 file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». pintando. pidiendo se le compadeciese por tener que «escribir dos libros de materia tan áspera y de poca variedad. al menos a su restricción. como fueron la del Curioso impertinente y la del Capitán cautivo. 28 como en II. 82). y paso a la cuarta. sino en su biografía de San Antonio de Padua. mientras que los episodios ofrecen oportunidades para dar rienda suelta a la fantasía. respetar la verdad. apuntada en el inciso «en nuestra edad. menos. y esto se hace aun más apremiante en una novela cómica. con palabras significantes. en todo lo que alcanzáredes y fuere posible. Lógicamente. Ercilla sucumbe en numerosas ocasiones a su deseo de variedad. mejor. quien. la primera parte) había calificado de poética historia a su Guzmán de Alfarache. y otras digresiones. debe hacer todo lo posible para vencer la consiguiente resistencia del consumidor por parte de sus lectores. hablando en el primer contexto de «los cuentos y episodios della». Lo significativo del cotejo del pasaje cervantino con el de Ercilla es que ambos autores conciben su fábula como una especie de crónica. habiendo ya sucumbido a los encantos de la variedad. afectación. que están como separadas de la historia. 44 parece equiparar las dos cosas. después de decir que el motivo de haberse omitido tales intercalaciones en la segunda parte fue la sospecha de que muchos lectores se las saltarían. Una de las justificaciones que de su procedimiento nos ofrece. la hipótesis ni siquiera cuadra con la terminología de Cervantes. la tentación de extenderse en digresiones que pudieran variarlo y embellecerlo. Ahora bien. 44. y el caluroso elogio de la variedad. Un poco más abajo. la narración de doña Rodríguez. fábulas de poetas. ir en mis escritos llevando por delante la parte curiosa que se me ofrece. Página 6 de 15 extrínseca. como ya apuntó Riley. por lo cual podemos dar por descontado que por lo que a los montes. que las vidas de los pícaros imponen idéntico deber. 10. Pero no lo hace. pues. el Quijote.26 Con esta confesión se corresponde el repudio de la monotonía de los banquetes de Heliogábalo. O sea. salvo excepciones rigurosamente restringidas. destinado a resolver el conflicto de manera muy diferente. estar aquí los montes. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. y esto lo consigue presentándoseles como si fuera una historia verdadera. los escrúpulos que siente frente al amontonamiento de episodios en la primera parte del Quijote sólo afloran de paso. al menos en 1605. y de no haber hecho más que introducir episodios rigurosamente a tono con la índole histórica de su asunto. que constan en el primer capítulo de la segunda parte del Guzmán: «Con la variedad se adorna la naturaleza.. como muchos poetas españoles de su tiempo. Pudiera haber añadido aquí. Como se sabe. que debe. de la penosa renuncia que supone el «caminar por el rigor de una verdad y camino tan desierto y estéril». Tegualda y Glaura) y uno que consta de la descripción de los países pintados en el globo de cristal del mago Fitón. su postura es diametralmente contraria a la de sus coetáneos. donde Cervantes alude jocosamente a «un modo de queja que tuvo el moro de sí mismo. la teoría de Cervantes se desvía de la práctica.. Recordemos las palabras del amigo de Cervantes en el prólogo a la primera parte del Quijote: «Y. milagros de santos. sermones. cuya llaneza de estilo excluye todo tipo de didactismo. y diciendo en el segundo: «por huir deste inconveniente había usado en la primera parte del artificio de algunas novelas. las técnicas formales y los términos teóricos propios de la épica. Eso hermosea los campos. Ercilla ya se había anticipado a este lamento. y en especial la referencia al deber del novelista de «guissar sus acciones […] con tanta verissimilitud. puesto que una novela se concibe como una especie de crónica. Anthony Close. Dido. la premisa contemporánea de que una obra ficticia. file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». Estas consideraciones sobre la verdad de la historia nos llevan a la queja de Cervantes/Benengeli que da comienzo al preámbulo de II. mayormente de tipo cómico. Precepto culinario que se cumple en dicho preámbulo con las ambiguas referencias al estatus histórico del Persiles.27 Pese a sus burlas a costa de los libros de caballerías por la torpeza con que se presentan como crónicas auténticas. en lo esencial. guarda una curiosa relación con el prólogo a la segunda parte de la Araucana. para no perder el hilo de la historia de don Quijote y Sancho. Los. Eneida. como hemos visto. en términos hiperbólicos muy parecidos. las descripciones de las batallas de San Quintín y de Lepanto. publicada en 1604. por haber tomado entre manos una historia tan seca y tan limitada como esta de don Quijote. sin referirse para nada a cuentos y novelas. ya había entrado en juego un factor nuevo. salga vuestra oración y período sonoro y festivo. III.. al citado ditirambo se suma un famoso soneto de La Galatea. Y ambos autores se quejan. este puritanismo estético debería llevar. si no a la supresión de episodios y digresiones..h. pedantería y pretenciosidad. no hay para qué andéis mendigando sentencias de filósofos. introduce múltiples episodios en su obra: novelas. milagros de santos (sin ir más lejos. necesitada de alegres entretenimientos»... Al componer la segunda parte. Mateo Alemán.24 A renglón seguido. Página 5 de 15 CVC. Admitamos de entrada en esta categoría todos los cuentos mencionados por Riley. aunque ha cumplido con la segunda obligación. Sin embargo. ruega que se le reconozca el mérito de haber cumplido con su obligación. consejos de la Divina Escritura. 21/04/2014 . tiene graves dudas. acullá los arroyos y fuentes de las aguas […]» (III. cuya pertenencia al Guzmán de Alfarache no necesita subrayarse: «Costumbre mía es. forme una verdadera armonía». con la preceptiva y la práctica de la época. passim). rasgo que le diferencia sin duda de los novelistas coetáneos. en cambio. después de afirmar que un historiador debe contar su historia limpia de elementos irrelevantes y arropada en la verdad —obsérvese de nuevo la asociación de la verdad con la esencia del asunto—. Pero a pesar de esta afirmación.23 Me salto las tres primeras líneas. y haber de caminar siempre por el rigor de una verdad y camino tan desierto y estéril. y los supuestos subyacentes. que más bien parece aventura quijotesca que episodio. 44. los arroyos y fuentes de las aguas se refiere. a saber. al comienzo del preámbulo de II.h. pese al reconocimiento implícito en las citadas palabras de que es en realidad una obra de ficción. 366). tiene el deber de seguir el camino real de su argumento sin extraviarse por los senderos amenos que se le abren a cada lado. y no la tengo por mala. Es cierto que tanto en I. Pero. En el prólogo. absurdamente enrevesadas. sin osar estenderse a otras digresiones y episodios más graves y más entretenidos» (II.25 es una prueba más de lo consciente que era de la preceptiva vigente. Orlando furioso. tal vez. allí los valles. el que Cervantes haya importado a una novela cómica. fábulas.

en cambio. de alguna manera. 44 está ahí para justificar la alternancia de las aventuras de don Quijote con las de Sancho en Barataria. al estilo del Curioso impertinente. como quiere Vicente Gaos?30 ¿A episodios. etcétera. sino algunos episodios que tuviesen aspecto de novelas. 21/04/2014 file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». y leo el pasaje así: «no quiso ingerir novelas sueltas ni pegadizas. en el preámbulo de II. suelen ocupar un plano o cronotopo independiente. En este caso. Sancho se desvíe del camino a pedir un poco de leche a unos pastores que allí junto estaban ordeñando unas ovejas. Anthony Close. El desenchufamiento admite otras variaciones. aparte del que acabo de mencionar. para que haya episodio. en esta segunda parte no quiso ingerir novelas sueltas ni pegadizas. sino más bien su aislamiento de los demás comensales.. 44— que se atiene al supuesto canónico de que una historia épica debe estar centrada en los hechos de un solo hombre (o una sola pareja). desde luego. que comporta naturalmente la interrupción de dicha acción: sueño. la historia de sus amores con Quiteria. tener que renunciar a «hablar dél y de Sancho».33 A diferencia de Martín de Riquer. en la primera parte parece ser requisito que. 50). esto se debe a que presenta a los dos chiflados protagonistas como incapaces de entrar con plenos derechos de ciudadanía en el dominio de los episodios. ambientación y personajes. sin. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. 44. la educación de los hijos y la poesía (II. Esta combinación de circunstancias es el catalizador del preámbulo de II.... Cervantes no deja de servirse de recursos semejantes. la novela de Ozmín y Daraja se narra mientras los personajes caminan a Cazalla. 33 a I. sino también el diálogo sobre el buen uso del castellano. A la categoría de lúcidos intervalos asigno los numerosos discursos del héroe que suelen provocar. 24. Hay que preguntarse por qué Cervantes ha decidido insertar aquí mismo. sigue denotando la presencia de un episodio. Tengo otros motivos para creerlo. el asunto de Dorido y Clorinia se relata cuando están de sobremesa. es evidente que al menos uno de los episodios de la primera parte del Quijote está puesto en boca del protagonista. Pero los episodios de la segunda parte no sólo abarcan los cuentos o novelas enumerados por Riley.36 Ahora bien. de acuerdo con nuevos principios de estructuración. A pesar de la recurrente asociación de episodios con novelas en los pasajes arriba citados. Observemos. Cuando la materia tratada nada tiene que ver con la manía caballeresca del hidalgo y su repercusión en Sancho Panza. Por ejemplo.35 Esto quiere decir que para Cervantes. una explicación tan extensa de su decisión de no introducir en su segunda parte novelas sueltas y pegadizas.h. el episodio de las bodas de Camacho —¿quién lo discute?— comprende no sólo el macabro suicidio fingido de Basilio. 49. 44. como opinan algunos traductores antiguos?31 Acepto. etcétera. eslabón principal en la cadena de episodios que se extiende de I. donde no se trata más que del Curioso impertinente. como muchas veces en el progreso desta grande historia queda dicho. y de sustituirlas por episodios novelescos más breves y más íntimamente enlazados con la acción principal. para adaptar paródicamente el título de una obra de Juan de Timoneda. ellos suspendan el interés. Si les añade. visita a la cueva de un mago.h. En el Guzmán de Alfarache. solamente disparaba en tocándole en la caballería. Es decir. don Quijote no desenchufa nunca. los episodios suelen insertarse según la fórmula «Sobremesa o alivio de caminantes». Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. 35). y aun éstos. con algunas reservas. 24 en que Benengeli aborda el enigma de la Cueva de Montesinos. que cree que el preámbulo de II. el recurso adicional del desenchufamiento. Esta delimitación del campo episódico cuadra con el consabido tipo de reflexión apreciativa que suelen suscitar los lúcidos intervalos: «Pero. Cervantes da a entender que fueron las objeciones de los lectores las que le impulsaron a cambiar de rumbo. y además Cervantes no suele introducir pasajes apologéticos como éste a la buena de Dios. pretende que él se anticipó deliberadamente a estas críticas. y dicho episodio ha surgido como un oasis en medio de una serie de aventuras burlescas —las del palacio ducal— exentas de cualquier tipo de variación. 3. lo anormal de su incursión en este terreno lúcido y grave. el combate de esgrima y todas las festividades de la boda file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». Como los episodios marcan siempre una suspensión temporal de la acción principal. 43). en la primera parte. y sirve también para marcar cierto distanciamiento irónico por parte de Cervantes respecto a la incursión de su héroe en un campo extraño: las oraciones de retóricos condenadas por el amigo del prólogo. ambiguo. además. ni para la primera parte ni mucho menos para la segunda.34 yo creo que está motivado por los consejos de gobierno dados por don Quijote a Sancho. la naturaleza ambigua de la queja del moro. Pues bien. Sea ejemplo el preámbulo de II. La misma vaguedad de la fórmula «otras digresiones y episodios más graves y más entretenidos» apunta a un terreno potencialmente más amplio. y Sancho lo hace con mucha menos frecuencia. 21). Señal infalible de que dicho sabio y elegante discurso forma parte de un episodio. y en los demás discursos mostraba tener claro y desenfadado entendimiento» (II. ¿A qué se refiere este lo? ¿A novelas. en el Quijote. ya que el episodio más cercano que corresponde a esta descripción —la escapada de la hija de Diego de la Llana— está a cinco capítulos de distancia en II.3234). todos estos casos de desenchufamiento corresponden a un convencionalismo inherente al tratamiento de los episodios. y que los episodios. no por su naturaleza novelesca. a los que sigue inmediatamente. Díganlo si no Cardenio y el auditorio de la lectura del Curioso impertinente (I. Los. incluido Riley? ¿A sueltas y pegadizas. Lo cumplen en la medida en que tratan una materia más grave que el argumento principal. Aunque Cervantes da a entender a menudo —lo hace en el mismo preámbulo de II. Quiero decir que hace falta que. o don Quijote está dormido (1. comentarios admirativos por parte de los oyentes: sobre los linajes (II. nacidos de los mesmos sucesos que la verdad ofrece. más los lúcidos discursos de don Quijote. la explicación del cambio de procedimiento respecto a los episodios obedece a una asociación de ideas. Página 8 de 15 añade: «Y así. Página 7 de 15 CVC. la sugerencia de Rodríguez Marín expuesta en su Nueva Edición Crítica. ni por la participación o falta de participación de don Quijote y Sancho.32 En este diálogo. debido a la referencia imprecisa del lo en «sino algunos episodios que lo pareciesen». nos hallamos. sin conexión alguna con el contexto de alrededor. propio de las angustias amorosas y otras materias graves. 6). se debe a que los lúcidos intervalos del héroe sólo cumplen en parte el requisito de variedad. 8). por su elegancia y cordura. pero no lo hacen en el sentido de que no conllevan un cambio radical de temática.. y por tanto. en la segunda parte. Está claro que cuentos o novelas y lúcidos intervalos tienen un entorno de que difícilmente pueden separarse. Por supuesto. Anthony Close. el que en la segunda parte se hayan aumentado notablemente los lúcidos intervalos de don Quijote se debe precisamente a que ofrecen la posibilidad de «estenderse a otras digresiones y episodios más graves y más entretenidos». El pasaje es. 19. y los sabios consejos matrimoniales de don Quijote a los que da pie todo ello. o —para variar la metáfora eléctrica— amo y mozo ponen cortocircuito en el desarrollo de la fábula episódica. Además. sino algunos episodios que lo pareciesen. No deja de ser significativo que. el desenchufar tiene una función algo distinta de la normal: no comporta la indiferencia o incomprensión de don Quijote respecto al tema tratado. tema medular de la novela. la fama (II. algunas veces Cervantes se sirve del recurso de la manera acostumbrada. si bien nacidos directamente de la acción central y expresados lo más concisamente posible». los episodios del Quijote se definen esencialmente por su contenido temático.. don Quijote y Sancho Panza en II. tanto fuera como dentro de las obras cervantinas. que la versión que del cambio de estrategia de intercalación nos ofrece la queja de Benengeli difiere de la que se infiere del diálogo entre Sansón Carraso. Sin embargo.CVC. Los. 21/04/2014 . viene inmediatamente después del trozo o capítulo que plantea el problema en cuestión. Al final del discurso de las Armas y las Letras se nos dice: «Todo este largo preámbulo dijo don Quijote en tanto que los demás cenaban olvidándose de llevar bocado a la boca». como casi todos los pasajes explicativos de la segunda parte. donde ya queda asociada al Curioso impertinente la historia del capitán cautivo. el matrimonio (II. limitadamente y con solas las palabras que bastan a declararlos». en II. éste. de que sean rigurosamente identificables.. 16). 44. como cree Rodríguez Marín y otros. alegoría. ante un episodio.. Acabamos de leer un largo episodio —los consejos de gobierno— de naturaleza bien distinta a las novelas que principalmente desempeñaban ese papel en la primera parte. A pesar de lo arriba dicho sobre lo innecesario de la participación o no participación de don Quijote y Sancho. Es decir. 44. mientras don Quijote alecciona a don Diego de Miranda sobre la poesía y la educación de los hijos (II. La cosa no carece de misterio. o el uno o el otro desenchufe: o Sancho se va a disfrutar de una empanada (I. que se nos transmite a pesar de haber sido suprimida en la versión castellana del traductor y de servir de apostilla a dos capítulos que cumplen precisamente una función episódica. por tanto. Primero. 16). deben contrastar con esa historia por las circunstancias que acabo de mencionar. Me refiero al discurso de las Armas y las Letras. por ello. ninguno de ellos justifica la conclusión. en principio.

11. 6. que insiste solamente en el haz de la doble. los clientes son. al ponerse a componer la segunda parte. Henos aquí ante otro episodio. El gobierno de Sancho es un caso que lo ilustra perfectamente. El motivo general estriba en el enorme éxito editorial logrado por la primera parte del Quijote. y calla el envés: es decir. espectador interesado de esta escena. Página 10 de 15 —la comilona. hay algo de hipérbole en esta declaración. como otros retratos o autorretratos costumbristas de la segunda parte —pienso concretamente en los de don Diego de Miranda y de Roque Guinart—. por otro lado. 61). Nuestra perplejidad al respecto es forzosa consecuencia del proyecto paradójico esbozado por Cervantes en el pasaje ya citado: «Y así. el desenchufamiento confirma su calidad de episodios. provocar nuestra risa. limitadamente y con solas las palabras que bastan a declararlos». esto se sigue de que. serán de tamaño reducido y concisos hasta más no poder. ¿No dice el Pinciano que «los episodios han de estar pegados al argumento de manera que si nacieran juntos. la máscara alegórica. Los. Observemos que el testimonio de Ricote. Añadamos que el problema moral planteado por las bodas de Camacho era de candente actualidad en una sociedad en que era responsabilidad del padre el buscarle al hijo o la hija un esposo conveniente. y además. lo mismo que con el de la peregrina disoluta pintada en III. No obstante. que casi de la noche a la mañana alcanzaron un estatus proverbial propio de personajes del Romancero. Ya vamos viendo que nuestra lista de episodios va alcanzando cada vez más las espeluznantes proporciones del catálogo de Giraldi Cintio. esto obedece a que para el don Quijote de la segunda los ¡ayes!. la idea de episodios no episódicos. y motivos más específicos. Página 9 de 15 CVC. guardan relación formal. ¿casamiento por gusto o por deber filial?— a expensas de la dimensión sentimental o psicológica tan puesta de relieve en los episodios de la primera parte del Quijote. que suelen plantear problemas ético-sociales o políticos. todos los sucesos de Barataria están encuadrados dentro del marco de una aparatosa burla montada por los criados del duque. en la primera parte. desecha sin más ni más el sistema de file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». a pesar de tener a la vista la primera parte del Quijote. mera repetición de un tópico trillado. para darnos en su lugar un amplio mosaico en que van mezclados con motivos novelescos y costumbristas múltiples facetas de la vida moral y política de la época. la razón primaria por su cambio de estrategia. tengamos en cuenta que escenas como bodas. Anthony Close.. al intercalar episodios de naturaleza bien distinta a la acción principal. ya que el comportamiento y los juicios de Sancho provocan entre los espectadores admiración más bien que risa. deberíamos incluir en nuestra tabla de materias episódicas el magnífico cuadro de cabalgatas.. y que los episodios de la segunda parte tienen un carácter mucho más disperso. Obsérvese que todo el énfasis cae sobre lo poco. Camacho y Quiteria —¿amor o interés?. que será propio de la novela de siglos posteriores. que. junto con los motivos de la acogida. en 1605. sino algunos episodios que los pareciesen. por tanto. ¿Cómo debemos clasificar el gobierno de Sancho? ¿O el retablo de Maese Pedro? ¿O el encuentro con la compañía de comediantes de Angulo el Malo? Y dentro de estas y otras secciones de la novela ¿dónde empiezan y terminan los elementos episódicos? Es decir que si bien hemos logrado identificar el criterio según el cual Cervantes distingue entre episodios y acción principal. Si bien. a la vez pintoresco. numerosos episodios de la segunda parte. celos y desmayos de los amantes tienen menos importancia que el lado ético de los casos de amor. regatas y cañonazos que contemplan don Quijote y Sancho al llegar a Barcelona el día de San Juan Bautista (II. con los episodios del tercer libro del Persiles ya mencionados. si Cervantes enfoca el tema ético planteado por el triángulo de Basilio. sólo hace referencia a los episodios novelescos y románticos destinados a sustituir las novelas sueltas y pegadizas de la primera parte. lo dice... era propio de los episodios. Pero ésta no fue. algo que desde el criterio de aquella época. y de acuerdo con aquél. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. en efecto. Si vacilamos en calificar esta escena de episódica por causa de su brevedad. nacidos de los mesmos sucesos que la verdad ofrece. ya que está separado de él por nueve capítulos y por diferencias temáticas. y someterse a su contemplación. y el afán de re-creación que ocasionaba. la Diana. en parte. la declaración vale para la materia episódica del segundo Quijote en general. y se han de despegar de manera que si nunca lo hubieran estado»?37 Sí. Esta novedosa manera de endulzar la píldora de la sátira se anticipa. más bien que amorosos. pues. Ya que uno de los objetos principales de Cervantes era pintar y celebrar la acogida dada a los dos héroes por su club de aficionados. que imita como modelo.. en el sentido de que presentan materias ajenas a la manía caballeresca del héroe? De nuevo.. junto con la nuestra. dificilísima condición que aquí se impone al poeta. y en el caso de Ricote temática. acabamos por entrar en una especie de tierra de nadie donde la frontera se borra hasta el punto de hacerse invisible. y en seguida notamos la diferencia respecto a la actitud cervantina. todo ello diseñado para suscitar la reflexión de los dos protagonistas. 21/04/2014 . sin ser despegables. las danzas. y coronan uno de los temas originarios de la manía quijotesca: la ínsula. que no puede considerarse como mero preámbulo del de Ana Félix. como Sembrar en buena tierra y El perro del hortelano de Lope de Vega y Marta la piadosa de Tirso de Molina. . Calila e Dimna. Debido a lo disperso y fragmentado de los episodios de la segunda parte. al enfoque social. Sancho se sube a un árbol para salvar el pellejo. 58). A pesar de esta heterogeneidad. el Decamerón. por un lado. suena a cuadratura del círculo. Podemos apreciar lo natural y legítimo que desde un punto de vista contemporáneo parecería el método yuxtapositivo si tomamos en cuenta la actitud de Avellaneda. en parte. ahora ocupan la perspectiva desde la que todo lo ocurrido se contempla y enjuicia. Si Cervantes opera de acuerdo con lo de el cliente siempre tiene razón. los protagonistas. paréntesis elocuente y didáctico— que todavía predomina en la primera parte del Quijote.CVC. que marca un hito revolucionario en la evolución de la novela. sin dejar de incitar sus conocidas idiosincrasias y. 21/04/2014 file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». no quiso ingerir novelas sueltas ni pegadizas. que en vez de estar marginados de los acontecimientos episódicos en torno suyo. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. como ya apuntó Erich Auerbach.h. Siempre me he preguntado por qué Cervantes. Sin embargo. heterogéneo y fragmentado que los de la primera. III. y consagrado por una venerable tradición: el Asno de Oro. Desde luego. El proyecto tan imprecisamente esbozado por Cervantes evoca. Por lo tanto. en el sentido en que el Barroco entendía estos términos: van a tener mera apariencia de novelas. no podía serle indiferente la impaciencia con que algunos lectores habían reaccionado ante la proliferación de episodios en la primera parte. El Conde Lucanor. la descripción está como dirigida a los ojos golosos de Sancho Panza. que estos episodios van a tener de episódicos. para el Renacimiento. las carreras ecuestres—. Ha roto por completo con la concepción renacentista del episodio —ornamento virtuosista. Pasamos a otro caso de desenchufamiento. bailes. se habían considerado imprescindibles. No es mera casualidad que repercuta tan frecuentemente en las comedias de la época. banquetes. ¿Por qué decidió Cervantes cambiar de rumbo de manera tan radical? Hay un motivo general. en esta segunda parte. cuento amenamente divergente. y la mascarada pastoril con que topan poco después de marcharse del palacio ducal (II. en el segundo Quijote. cuenta a Sancho los sufrimientos padecidos por él y su familia en el exilio. e intelectualmente sugerente. corresponde a la categoría de materias más graves y más entretenidas. disfrazado de peregrino. opta resueltamente por un sistema de enlace coordinativo en vez del sistema yuxtapositivo utilizado por Alemán en Guzmán de Alfarache. con la consiguiente popularidad de sus dos protagonistas. Esto convenció a Cervantes. pues. en la medida en que toda ella está diseñada para girar en torno a la pareja de protagonistas. los episodios tienen que estar pegados. Mientras los duques y don Quijote participan en una caza de jabalí. y aun éstos. lloros. a mi entender. irónico. lo poquísimo. Podría ocurrírsenos también que la declaración es. que afecta a todos los aspectos de su vida y arte después de 1605. de que sus dos héroes eran capaces de sustentar el interés principal de la trama sin el soporte masivo de fuentes de entretenimiento complementarias. máscaras y otras festividades corresponden plenamente al tipo de materia que. duermen la mona los peregrinos alemanes en cuya compañía Ricote está viajando por España.h. negar estatus episódico a numerosas escenas o discursos o diálogos que se hallan fuera de las bodas de Camacho y son más o menos equivalentes a los que acabo de enumerar. con las consabidas consecuencias para su costoso vestido verde. ¿Cómo. resulta muy difícil distinguir la frontera que los separa de la acción principal. no cabe dudar del partido artístico que ha logrado sacar de su procedimiento. están unidos por un rasgo común: el estar dirigidos a la mirada y a los oídos de don Quijote y Sancho.. El episodio de Ricote se equipara por su tema con el de la morisca Rafala en Persiles. serán inseparabilísimos de la trama principal.. Así que si Cervantes describe los preparativos para un banquete pantagruelesco en el episodio de las bodas de Camacho. Anthony Close. Mientras el morisco Ricote.

la autora complica excesivamente el asunto. Estas páginas corresponden a los capítulos 7. Pero me parece ahora que ésta es una razón insuficiente. . sobre todo para don Quijote. El trabar los episodios de la primera parte del Quijote con la acción principal por un fuerte y sutil entramado de enlaces. sino también la atenuación de los motivos polémicos de que brotó originariamente su novela— le exime de recurrir de nuevo al sistema coordinativo. Alicia Parodi y Juan Diego Vila (eds. En segundo lugar. sin perder los rasgos asociados a esa condición. al examen comparado de los sistemas de intercalación empleados por Cervantes y otros textos áureos (v. ya que todo lo episódico de la segunda parte se filtra a través de la mirada y del juicio de don Quijote y Sancho. Para leer a Cervantes.. el que Cervantes. el cautivo. en la segunda parte. alguien que figura en la trama principal narra un suceso que. que en el caso de las narraciones de Cardenio y Dorotea tienen aspectos no sólo formales. entre episodios y acción principal.). pp. Buenos Aires: Eudeba. V (19551956). que pudieran amontonarse interminablemente. sección I (pp. en vez de enlazar historias sentimentales de naturaleza pastoril o bizantina con otras de tipo semejante. Aquí se hace necesaria una aclaración de términos.. 1978). 79-86 y 97-103. las notas a los capítulos 7 y 9 del libro de Riley (1990). 1986. . vol. con sus experiencias. y sigo creyendo en parte. a pesar de su ambiente plebeyo. que no podían dejar de escribirse». el estrechar cada vez más los enlaces coordinativos es consecuencia lógica del prurito de Cervantes de escribir novelas que aspiran a la condición de crónicas. Ahora bien. éste es el único plenamente instalado en el compartimento estanco e independiente generado por el sistema yuxtapositivo. 167-171). lo más íntimamente posible. 44. Éste es. Anthony Close. pasando de un concepto horizontal de la variedad a un concepto vertical (pp. si bien toma su origen en un cronotopo distinto y constituye una acción independiente. ridículamente frustrada por la falta de adecuación de los medios quijotescos a su ambiente. volver • (5) Lo he consultado en la versión original en inglés: Cervantes’s Theory of the Novel. Página 11 de 15 CVC. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. es lógico que esos hábitos sigan teniendo efecto. que no podían dejar de escribirse». en especial el capítulo 4. Personajes y temas del Quijote. es el usado para enlazar las historias de Cardenio y Dorotea con la acción principal. un personaje que figura en la trama principal de la fábula. volver • (4) La tendencia se manifiesta de manera recurrente en la Aproximación al Quijote de Martín de Riquer (Barcelona: Teide. En apariencia. Para ahorrar citas. va coordinándose cada vez más con los sucesos de esa trama. volver • (2) Helena Percas de Ponseti discute por extenso el tema de los episodios en el capítulo 3 de su Cervantes y su concepto del arte. • (*) Universidad de Cambridge. impropiedad potencial que sin duda explica por qué. 21/04/2014 . Como ya tengo dicho. Londres: Allen and Unwin. se explica por la necesidad de salirles al paso a los lectores «macho» con la justificación: «éstos son casos sucedidos al mismo sujeto de la historia. 1975). se convierten en los dos discretos y enchufados de la segunda. en Anales Cervantinos. p. y van del análisis de episodios individuales (como. volver • (7) Un ejemplo reciente de este tipo de aproximación es el libro de Robert Hathaway.. volver file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». consecuencia ya reforzada. Madrid: Gredos. Los estudios sobre este tema son. I. 25-47.38 Al método yuxtapositivo alude Cervantes con la mención de novelas sueltas y pegadizas: me refiero al método de intercalación empleado para la historia del capitán cautivo y. y los apartados 465. sugeridas por lo de «puesto que las demás que allí se cuentan son casos sucedidos al mismo don Quijote. el libro de Francisco Márquez Villanueva. que ofrece una serie de lecturas de episodios intercalados del Quijote (Dorotea. pero esta agradable conformidad se quiebra cuando la autora clasifica como episodio la historia de la cueva de Montesinos. y borra la distinción que en Don Quijote. al análisis de puntos de vista narrativos. 1995). o en la situación que le sirve de base y punto de partida. 44 para defender la presencia de las novelas intercaladas del primer Quijote. y está aludido por «casos sucedidos al mismo don Quijote. aunque la Diana ofrece un ejemplo del sistema yuxtapositivo —la novela intercalada de Abindarráez y Jarifa— las historias amorosas que integran su acción principal están estructuradas según el sistema coordinativo. están concebidas fundamentalmente desde la perspectiva de una épica en prosa potencial. hasta llega a yuxtaponer. 1999. pp. Al sostener que el Cervantes del segundo Quijote rechaza el sistema de intercalación empleado en el primero. en que los episodios intercalados están expuestos a dos peligros: el ser desproporcionados al argumento central o por su tamaño o por su heterogeneidad. II.. son profundas: aumento de sus intervalos de cordura. Vuelvo a la pregunta con que empecé: ¿por qué interesarnos por los episodios? Porque examinar lo accesorio nos ayuda a comprender lo esencial. entre otros. volver • (**) Anthony Close. en especial. conforme a los hábitos mentales de creador de novelas pastoriles y bizantinas. y Don Quixote. 1989).CVC. 1967). The Novel According to Cervantes (Berkeley: University of California Press. del apéndice bibliográfico de Luis Murillo a su edición del Quijote (Madrid: Castalia. por motivos inherentes a la misma concepción de la novela. Anthony Close. Primero. y sin embargo. Cervantes intenta mantener. 1-22. El curioso impertinente. Siempre he creído. volver • (6) V. los dos chiflados y desenchufados de la primera parte. lo trágico con lo entremesil. 482. opinión no compartida ni por Riquer ni por Clemencín. 467. mediante la superposición de un nivel simbólico/metafórico al nivel literal. II y 9. que el motivo de emplear Cervantes el sistema coordinativo para los demás episodios de su primer Quijote es porque sigue obrando. volver • (3) En esta opinión Riquer está de acuerdo con María del Pilar Palomo. «Episodio. se hace más necesario que nunca. las sucesivas Actas de los Coloquios Internacionales de la Asociación de Cervantistas suelen agrupar juntas las ponencias que versan sobre el tema. aparte de las del capitán cautivo y del Curioso impertinente. Téngase en cuenta que las aventuras burlescas de don Quijote. el argumento que esgrime Cervantes en II. Not Necessarily Cervantes: Readings of the Quixote (Newark. por ejemplo. en cambio. Página 12 de 15 intercalación empleado por Cervantes y vuelve a la fórmula tradicional. 124-180. Madrid: Taurus. De acuerdo con estos principios acaba por dar a entender que casi todas las aventuras del segundo Quijote son episodios (p. en efecto. pp. 122-131).). imprecisamente sin duda. Siglo de Oro. y Edwin Williamson. II (1982). «Los episodios del Quijote». volver • (1) Me refiero principalmente a Stephen Gilman. 1975. de todos los episodios de la primera parte. autora de un valioso libro sobre la novela cortesana (La novela cortesana: forma y estructura. 1976. por motivos de tiempo y espacio e interacción de personajes. Lo novedoso del sistema de intercalación que emplea Cervantes en la primera parte del Quijote consiste en lo heterogéneo de los elementos así coordinados. Así que.. supresión de su tendencia a tomar ventas por castillos. tiene forzosamente que estar enlazado.h. V. etcétera). el citado libro de María Pilar Palomo). pp... Barcelona: Planeta. etcétera. Delaware: Juan de la Cuesta. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. pp. haya expulsado a los personajes discretos de la posición central que ocuparan en la primera —y a ello le inducen no sólo el propósito de dar menos importancia a episodios románticos. Cervantes concibe una novela larga como una crónica fingida. asimismo empleado por Cervantes en su Galatea.. relata un cuento o aventura que nada tiene que ver con esa trama o situación. «Romance and Realism in the Interpolated Stories of the Quixote». 470. Gracias a todo ello. 472. 21/04/2014 file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». 480. 175). por la entusiasta acogida del Quijote de 1605. que no pueden dejar de escribirse». en Melchora Romanos (coord. legión. Además. lo cual comporta cierto grado de quijotización o sanchización de la materia intercalada para reducir su heterogeneidad potencial. enlaces temáticos. Estudios de Literatura Española. 43-67. desde luego. En este sistema. Durante la lectura del Curioso impertinente. II. en Cervantes. si no mezclar. la nueva afabilidad y mesura que caracteriza a su trato con los prójimos. por una especie de reflejo automático e instintivo. remito a la bibliografía del libro de Hathaway. junta episodios pastoriles o novelas cortesanas con aventuras bajas y cómicas. sintonizada de varias maneras con el lirismo o heroísmo de las aventuras cortesanas que se desarrollan alrededor. como hemos visto. 1962. El que Cervantes emplee el sistema coordinativo se debe a motivaciones más específicas. novela y aventura en Don Quijote». Oxford: Clarendon. 493. El sistema coordinativo. a menudo picaresco. y está ambientado en un cronotopo distinto. Aquí. sino temáticos y causales. Leandra. 30). Ni que decir tiene que las consecuencias para ambos.h. En realidad.

Urbana: University of Illinois Press. señor. en parte. porque si no se les da crédito. p. A History of Literary Criticism in the Italian Renaissance. Avalle Arce lee: «no todas las acciones verosímiles ni probables […]». de Benito Brancaforte. 28. Página 13 de 15 CVC. 21/04/2014 . el pasaje citado más arriba en el texto] que todas las acciones no verissimeles ni prouables se han de contar en las historias. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. el fenómeno se manifiesta en diversos tipos de obras: misceláneas. I. 1927. de S. Venecia. en su edición del Persiles (Madrid: Castalia... XII). 1953. de Myron A. Schevill y A. verde y sabrosa ensalada.. La pícara Justina. los episodios del Persiles parecen limitarse a la narración del héroe. en especial pp. en el prólogo de sus Cigarrales de Toledo. t. 1969). 21/04/2014 file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». II. La poesía épica del siglo de oro. p.. cit.justifica los altibajos de tono y materia que el lector ha de encontrar en él: «Lo que hallares no grave ni compuesto. 122). Aunque estoy conforme con él por cuanto que Cervantes se adhiere con mayor rigor a sus propios principios en la segunda parte del Quijote (Riley. volver • (10) Tablas poéticas.. Página 14 de 15 • (8) Cf. 88-106 (98). la historia de Abindarráez y Jarifa introducida en el libro cuarto de la Diana de Montemayor (a partir de la edición de 1561). los ejemplos incluyen el episodio de Cupido y Psique intercalado en los libros cuarto. 612. Tutta dunque la varietà nel poema nascerà de’mezzi e da gli impedimenti: i quali possono esser diversi e di molte maniere e quasi di molte nature». 2 t. V. junto a un faysan bien adereçado. p. Rey Hazas. Discorsi del poema eroico (1587). mientras que el historiador no tiene para qué preocuparse de esta condición. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. 434-436. 174). Vid. 1959. y ya estaba enterada de la caída de Troya. no lo estoy en la medida en que Riley tiende a considerar esta nueva actitud como aplicable al arte narrativo de Cervantes en general. que asimismo defiende lo deleitoso de la digresión. cit. Philosophía antigua poética. Bonilla. ed. 1975. también lee escribía. 5 t. III. 595-599. p.. Cervantes insinúa un motivo análogo para la publicación de sus Ocho comedias (v. 1977). V. Princeton: Princeton University Press.. .. p. 195 y ss. II. En sus Tablas poéticas. . que defiende la variedad multitudinaria del Orlando furioso. A lo largo del Renacimiento. i]). Madrid: Espasa Calpe. volver (28) Sobre este tópico trillado se extiende Lope de Vega en el preámbulo del cuarto libro de su Peregrino en su patria. 1970. las obras de ficción— debe suprimirse todo tipo de sucesos inverosímiles. Cf. un plato de una fresca. 9. 89 (1994). volver (20) Estas ideas se repiten en parte en un pasaje en Persiles. Madrid: Castalia. ed. volver (27) Pienso no sólo en Alemán. p. señor. Cascales ilustra el principio con el ejemplo de la mencionada narración de Eneas en los libros segundo y tercero de la Eneida: puesto que la reina Dido era anfitriona de este príncipe troyano. cit. como huésped cortés y agradecido. ya que su deber es relatar lo que ocurrió. volver (24) Cito por la ed. Peyton. y el estudio de John van Horne. p. A este influyente tratado. 572. A mi entender. debe contraponerse el igualmente influyente de Torquato Tasso. 35). la ed. de A. p. aludió a sus novelas: «ensartadas unas tras otras como procesión de disciplinantes». Francesco Flora. 123. 1922. Madrid: Bernardo Rodríguez.. 1972. volver • (12) Discorsi di M. ed Evandro.. ed. volver (23) V. en el prólogo a la primera parte de su Guzmán de • • • • • • • • • • • Alfarache. 427-429. 264. volver • (14) Lo de medios y obstáculos viene en Tasso. me parece evidente que marca conscientemente el paso a un nivel más bajo que el heroico o trágico propio de los dos primeros libros del Persiles (cf. Los pícaros en la literatura. Aquí se defiende la inclusión de un cuento entremesil en una obra heroica apelando al principio del contraste: se alega que la introducción de escenas regocijadas y plebeyas como ésta sirve para poner de relieve lo grandioso de la acción principal. picardea con ellas: que en las mesas espléndidas manjares ha de haber de todos gustos.. ed. aunque serán muy pocas. Giovambattista Giraldi Cinthio. Avalle Arce. que insiste en la unidad del poema heroico. 410-411. de L. vinos blandos y suaves. volver (25) Con lo cual no quiero decir que la costumbre de intercalar episodios de naturaleza distinta a la del argumento principal fuese exclusiva del género heroico. sino en López de Úbeda. le diese una respuesta pormenorizada. que por su ambientación picaresca recuerda escenas de La ilustre fregona: «Contad. 2 t. Milán/Nápoles: Ricciardi. Cervantes’s Theory of the Novel. Discorsi del poema eroico. 570. Bernard Weinberg. y necesario que él. 1983. volver • (16) Cito por la edición de R. Gili Gaya. t. 172. Madrid: Gredos. Cervantes. La salsa de los cuentos es la propiedad del lenguaje en qualquiera cosa que se diga. t. En esto hay un claro recuerdo de la analogía con que Mateo Alemán. Madrid: Castalia. A. Assi que.. eso es el ser de un pícaro el sujeto deste libro. 1914. I. Bonilla. se trata de una errata por escriua. sease ella libre y desembuelta como un cernicalo. e mezzi Aceste che gli diede aiuto per venire in Italia. 1554. Anthony Close. cit.CVC. «esta grande y lastimosa historia» [II. A. volver • (13) Tablas poéticas. p.. 212.. la modificación afecta al segundo Quijote en file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». Frank Pierce. que muchas vezes el contarlas suele acrecentar grauedad al cuento: que no parece mal estar en la mesa de un banquete. volver • (18) Estos escrúpulos se asoman por primera vez en el comentario de Auristela sobre la historia de Feliciana de la Voz: «Bien es verdad que la suya no es caida de principies. 58. 18. 3 t. 72). 1971). que alegrando ayuden a la digestión. pero al historiador no le conuiene mas de dezir la verdad. 1978. colecciones de novelas y otros libros de entretenimiento. 229 y ss. volver (19) A mi entender. Madrid: Gráficas Reunidas. p. pp. pp. aunque no se plantee muy claramente cuáles son.) Aunque los editores Schevill y Bonilla ven en esto una alusión al De casibusde Boccaccio. 97 (Chapel Hill: University of North Carolina Press. sea o no creíble. el «Coloquio pastoril» introducido al final de los Coloquios satíricos de Antonio de Torquemada (1553). según lo hallo yo en mi astrologia» (II. «porque si no se les da crédito. pierden de su valor». e Pallante. e i Toscani e gli altri che l’aiutarono a vincere. volver • (11) V. 2 t. y con las menudencias que quisieredes.. pp. parezcalo o no lo parezca» (II. Madrid: Editora Nacional. Aristotle and the Persiles. volver (26) Texto citado en A. Anthony Close. volver (29) En este punto mi versión de la poética cervantina se desvía. ed. 1971. 598: «Parimente in Virgilio chiamo impedimenti Didone. sino en sus sucessos. p. y II. ii. lo cual no mejora para nada el sentido. El procedimiento insólito de Cervantes le mereció el epíteto sarcástico con que Tirso de Molina. volver • (9) V. pero es un caso que puede seruir de exempio a las recogidas donzellas que le quisieren dar bueno de sus vidas» (Persiles. Leemos la misma doctrina en el tratado del Pinciano.h. Tasso. pp. 1961. Véase Alonso López Pinciano. seguid vuestra historia. Las tales cosas. 68. p. 366. Madrid: Espasa Calpe. lo que quisieredes.. Discorsi del poema eroico. He consultado la obra de Tasso en Torquato Tasso: Prose. 2 t. o. volver (22) Sobre este punto. 73. centrados precisamente en caídas de príncipesy cosas por el estilo. En su «Adjunta al Parnaso». III.h.. University of North Carolina Studies in the Romance Languages and Literatures. I. Lo que Cervantes quiere decir es que en las historias fingidas —o sea. volver (21) Cito por la ed. o no la caseys. Madrid: Gredos. véase mi artículo «Cervantes’s Aesthetics of Comic Fiction and his Concept of “la verdad de la historia”». Cervantes. 125). Morínigo e Isaías Lerner. y músicas que entretengan» (ed. non solo a guerreggiare. Mezenzio. casalda. V. p. que el toque no está en sus desembolturas. Carballo Picazo. 72. tratados graves. Madrid: CSIC. de la ofrecida por Riley en su ya clásico Cervantes’s Theory of the Novel. volver • (17) V. Alban Forcione. que está plagado de erratas y por tanto punto menos que incomprensible. los abundantes textos citados por Pierce. R.. 26. p. Se trata aquí de la conocida distinción entre prodigios lícitos e ilícitos: «Otra vez se ha dicho [v. acocead a vuestro gusto a Luysa. de Marcos A. Chicago: University of Chicago. La poesía épica del siglo de oro. Parker. 147. La cuestión de la impropiedad potencial de episodios de tipo cómico surge de nuevo en el comentario de Periandro sobre el relato de Ortel Banedre. sin distinción de géneros. Turno. En torno a esta controversia se formaron escuelas tanto en Italia como en España. Murillo. Viaje del Parnaso. pierden de su valor. t. en Modern Language Review. ed. 1961. II. quinto y sexto del Asno de oro. o. era forzoso que ella le preguntase por el trágico suceso y cómo él y sus compañeros lograron llegar a Cartago. de A. Schevill y A. Aristotle and the «Persiles». contad de Alonso y de Martina. Riley. Camilla. 994. El Bernardo of Bernardo de Balbuena (University of Illinois Studies in Language and Literature. 35-36. volver • (15) Para Forcione. ed.

1733. 44. e incluye varios episodios cómicos. volver (33) Cf. cit. t. ni tiene que ver con la historia de su merced del señor don Quijote» (II. la explicación pormenorizada de cómo y por qué los duques montaron la farsa de la muerte y resurrección de Altisidora (II. 1975. 5 (capítulo salpicado de referencias a la inverosimilitud del estilo de Sancho). 18 y ss. II. ed. 21/04/2014 . III.. 11: «Toda esta larga arenga... que se pudiera muy bien excusar.CVC. volver (37) Alonso López Pinciano. recientemente en Everyman). pp. and wilh as much Brevily as they can be express’d». volver Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes. por ejemplo. 27 (aclaración de la identidad de Maese Pedro y de la misteriosa clarividencia de su mono). p. Madrid: Gredos. and these but seldom. volver (38) Para estas distinciones. que en la primera parte del Guzmán incluyen sermones. volver (36) A esta motivación se debe el comentario sarcástico del narrador sobre el discurso de la Edad de Oro. materia legítima de episodios.. explicativos o apologéticos relativos a las burlas en el palacio de los duques. II.h.es file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. su ed.. La novela cortesana: forma y estructura. 15 (dedicado a la revelación de la identidad del Caballero del Bosque y su escudero). reed. que fue compuesto al mismo tiempo que el segundo Quijote. 63). la cual. Página 15 de 15 • • • • • • • • • particular. en Don Quijote. yet flow naturally from the Design of the Story. cvc@cervantes. Philosophía antigua poética. los discursos eran. volver (30) En una nota a este pasaje en su edición del Quijote. introducing only such as have the appearance of Episodes. dijo nuestro caballero […]». como. En el segundo libro de la continuación de Martí (desde el capítulo 8 hasta el final) hay un discurso pronunciado por un erudito lacayo vasco sobre la nobleza de sus paisanos.. volver (32) Me refiero al pasaje que empieza con la observación de Sansón Carrasco: «Una de las tachas que ponen a la tal historia […] es que su autor puso en ella una novela intitulada El curioso impertinente: no por mala ni por mal razonada. y obedece a motivaciones directamente relacionadas con esta novela. pp. Asimismo afecta al tercer libro del Persiles. es decir. 173-174. II. o. un capítulo después del preámbulo de II. desde luego. 849. una obra cómica. es una de las mejores de las versiones antiguas. volver (35) Para los hombres de entonces. La sugerencia me parece tanto más inverosímil cuanto que las aventuras de Sancho en Barataria no empiezan hasta el capítulo 45. . cit. Anthony Close. Barcelona: Juventud. . El pasaje en cuestión reza: «He has therefore in this second Part avoided all distinct and independent Stories. es decir. volver (34) V. sino por no ser de aquel lugar. 1987. Reservados todos los derechos. para mí. volver (31) Me refiero concretamente al equipo de traductores de cuyo trabajo se aprovechó Peter Molteux para sacar su traducción inglesa del Quijote (Londres. 70).. 3 t. véase María del Pilar Palomo. toda la serie de comentarios elogiosos. I. del Quijote.