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Antología crítica del «Quijote» > Índice > A. Close Antología crítica del «Quijote»

Los episodios del Quijote
Anthony Close* ** Empiezo con una pregunta: en vista de que los episodios del Quijote, mayormente los de la primera parte, son, para el gusto de muchos lectores, lo más insufrible de la novela, hasta tal punto que ha habido quienes pretenden que están escritos con intención irónica o paródica,1 ¿qué interés o importancia tiene para nosotros el tema de esta conferencia? A esta pregunta cabe contestar con otra, cuya naturaleza problemática indica la urgencia de intentar resolverla: a saber, ¿cuáles son los episodios de la segunda parte del Quijote? Que yo sepa, no ha habido más que dos estudiosos que han intentado dar una solución precisa a este acertijo,2 y las importantes divergencias entre sus versiones son testimonio elocuente de su dificultad. Un gran editor del Quijote, Diego Clemencín, muy apegado a la estética neoclásica y por ende bien calificado para terciar en el asunto, formula su opinión al glosar el preámbulo del capítulo 44 de la segunda parte. Éste es el importante pasaje donde Cervantes explica cómo y por qué los episodios de esta parte difieren de los de la primera, explicación cuyo caprichoso humorismo no hace más que agravar lo impreciso y vacilante de la terminología empleada. Dice Clemencín: «El primer episodio que encuentro en esta segunda parte es la conversación de los dos escuderos; segundo, el de Basilio; tercero, el del rebuzno; cuarto, el del gobierno de Sancho; quinto, el de la embajada del paje; sexto, el de Claudia Jerónima; séptimo, el de Ana Félix». A esto añade que el objeto de los episodios es, sencillamente, proporcionar al lector el placer de la variedad. Observemos que al calificar de episodios los capítulos relacionados con el gobierno de Sancho, Clemencín se anticipa al juicio de uno de los más respetados editores modernos del Quijote, Martín de Riquer, quien opina que el motivo de haberse introducido la mencionada explicación en el preámbulo de II, 44 es para justificar de antemano el haberse yuxtapuesto, en ritmo alternante, las aventuras de don Quijote en el palacio de los duques con los sucesos que transcurren en el gobierno de Barataria.3 Sobre la opinión de Riquer, y el preámbulo de capítulo que le da pie, volveremos más adelante. Observemos por ahora que refleja una tendencia generalizada entre los críticos modernos, cuando emplean el término episodio, a oscilar entre el sentido antiguo que tenía para Cervantes, y el moderno, equivalente a «cualquier lance o serie de lances independiente».4 Desde luego, esta confusión sólo sirve para enturbiar el problema. Ahora escuchemos a Ted Riley, la máxima autoridad moderna sobre cuestiones de poética cervantina. Por supuesto, Riley trata la cuestión de los episodios desde el punto de vista teórico en su Teoría de la novela en Cervantes,5 y de este importante tratamiento del tema, que en algunos puntos necesita ser matizado o ampliado, me ocuparé a continuación. Pero de momento lo que me interesa es ver cómo resuelve nuestra espinosa pregunta. En un sustancioso artículo que apareció en Anales Cervantinos a mediados de los 1950, y cuyos argumentos se repiten, en lo esencial, en su libro sobre don Quijote de 1986,6 define como episodio externo cualquier aventura cuyo origen nada tenga que ver con don Quijote y su manía caballeresca, que tenga trama novelesca con principio, medio y fin, y que no sea mera anécdota. De acuerdo con la definición halla que los episodios de la segunda parte son seis, contrapuestos a las seis aventuras amorosas de la primera: las bodas de Camacho (II, 19-22); los rebuznadores (II, 25, 27); el asunto de la hija de doña Rodríguez (II, 48, 52, 54, 56, 66); la escapada nocturna de la hija de Diego de la Llana (II, 49); la

tragedia de Claudia Jerónima (II, 60); la historia de Ana Félix, hija del morisco Ricote (II, 54, 6365). Como se ve, Riley no menciona para nada la charla de los dos escuderos, el gobierno de Sancho, ni la embajada del paje, debiéndose la discrepancia de su lista con la de Clemencín a que se fundan en criterios distintos: acontecimientos más o menos independientes de don Quijote, sean o no de índole novelesca (Clemencín), aventuras de origen no quijotesco, que constituyen la trama de un cuento o novela (Riley). Además, para Riley, los episodios tienen una función esencial dentro de la novela, que les confiere un tipo de unidad con la acción central más fuerte que la temática o simbólica tan a menudo alegada por los críticos modernos:7 es decir, el servir de piedra de toque para medir la evolución de la locura quijotesca hacia el desengaño final. Así que Riley considera insuficiente la justificación neo-clásica aludida por Clemencín, que pudiera resumirse en che per tal variar natura è bella, y prefiere una relacionada con el tema central del Quijote: la oposición de la ilusión y la realidad, o de la literatura y la vida. Pero las divergencias entre los dos eruditos obedecen a una causa más fundamental que el mencionado factor, la cual estriba en lo hondamente paradójico de la concepción cervantina de los episodios del segundo Quijote. Para entender aquélla e identificar éstos, en la medida en que sean identificables, conviene antes que nada que sepamos cómo la preceptiva neo-clásica entendía el término episodio y veía la relación entre episodio y acción central. Para los preceptistas y poetas del Renacimiento y el Barroco, tanto en Italia como en España, fueron principalmente la Poética de Aristóteles y los ejemplos prácticos de Homero y Virgilio los que deslindaron el terreno de la problemática, pautas a que vinieron a agregarse posteriormente obras maestras como el Orlando furioso de Ariosto y la Gierusalemme liberata de Tasso, junto con el voluminoso corpus teórico renacentista que versaba sobre la Poética y el poema heroico. Así que el debate sobre la función de los episodios, ligado siempre al ejemplo de modelos concretos, surge dentro del campo de la épica. Naturalmente, se extiende a España, asomándose en la epístola once de la Philosophía antigua poética (1596) del Pinciano y en la segunda tabla de las Tablas poéticas (1617) de Cascales, entre otros tratados,8 y repercutiendo también en los preliminares de los múltiples poemas heroicos que salieron a partir de mediados del siglo xvi: incluidos la Araucana (1569, 1578) de Alonso de Ercilla, la Jerusalén conquistada (1609) de Lope de Vega, el Bernardo (1624) de Bernardo de Balbuena. En los mencionados contextos, lo mismo que en el preámbulo de Don Quijote II, 44, episodio tiende a emplearse como sinónimo de digresión,9 refiriéndose ambos términos a los ingredientes accesorios de la trama —según Cascales, «estrangeros de la fábula […] traídos de afuera»—10 destinados a suministrar la variedad, la grandiosidad y el ornato que, para aquella época, eran requisitos del goce estético propio del género heroico. De episodios y digresiones califica Bernardo de Balbuena la materia intercalada de su Bernardo, diseñada para competir con la variedad del mismo Orlando furioso: descripciones de palacios, cuevas y castillos, de la tierra, del cielo, y del infierno; catálogos de genealogías; fábulas mitológicas; las narraciones en flashback con que cada nuevo personaje nos cuenta su vida y milagros.11 Giraldi Cintio, al tratar de los romanzi, ofrece una lista de ejemplos de materia episódica que evoca el contenido de un periódico popular de fin de semana: «improuisi auenimenti, morti, essequie, lamentationi, recognitioni, cose terribili & compassioneuoli, nozze, nascimenti, uittorie, triomphi, singolari battaglie, giostre, torneamenti, cataloghi, ordinanze & altri simili cose».12 Obsérvese cómo este desconcertante inventario pone de relieve tipos de materia que se prestan a la enumeración campanuda, o al virtuosismo descriptivo o retórico. Para ilustrarlo concretamente, veamos cómo Francisco Cascales distingue entre el argumento central de la Eneida y sus episodios. Según el preceptista murciano el argumento puede resumirse así: «Un señor valeroso […] procurando hallar para sí y sus compañeros nueva habitación y obtener nuevo dominio, perseguido de Juno en el viage, passó muchos trabajos y daños. Al fin, después de tantas y tan graves fatigas, llegó a Italia, donde travada una mui reñida y peligrosa guerra contra los rútulos, y tomada memorable vengança del enemigo, conquistó un nuevo reino

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menos verdaderos equivale a en parte.. ya que en él se descubre claramente el motivo de haber compuesto Cervantes su colección de doce novelas sin insertarlas en el marco decameronesco de una tertulia o viaje o período de descanso veraniego. y cuyas ramas son los episodios. qualquiera cosa que en ella se escriuia [sic]. ha despecho y pesar de la mentira. Al hablar. y como la diuersidad se compone de cosas diferentes. puesto que él no se está refiriendo a los episodios del Persiles en conjunto. lo que no tiene la fábula. o con priesa. a quien conuiene guissar sus acciones con tanta puntualidad y gusto. la de los dos ex-cautivos fraudulentos que. No creo. no han de ser tan grandes como la misma historia. Los. que suelen dar por sentado que los episodios están ahí para realzar la grandiosidad de un asunto ya de por sí grandioso. Página 4 de 15 para sí y para los suyos. El pasaje merece ser citado. Bien nos lo muestra esta historia. Aquí parecemos topar con dos discrepancias por parte de Cervantes frente a la preceptiva al uso. Cervantes sale al paso de las objeciones con la siguiente justificación anticipada: «gozamos ahora. de la gala y artificio de las novelas intercaladas en la primera parte. deuen de callarse. siempre traen consigo diuersos acontecimientos..22 En este contexto. Aunque los preceptistas insisten en que los episodios no deben estar traídos por los pelos. no la darían a las novelas. 1451b. da a entender que son menos pertinentes que las aventuras de don Quijote a la verdad de la historia. problema apenas discutido por los preceptistas. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. y pasarían por ellas. Cervantes evoca la función primaria de los episodios: la de suministrar ornamentación placentera. los hombres ponen constantes reparos a su prolijidad y complicación.18 He aquí cómo se expresa al respecto en el preámbulo del capítulo 10. sino concretamente a la narración de Periandro. ya que los escrúpulos de Cervantes se derivan de la exigencia fundamental de que episodios y trama principal estén orgánica y coherentemente unidos. Cervantes comparte estos supuestos.13 Habiendo reducido la trama de la Eneida a tan austeras dimensiones.. 28. Hasta cierto punto. Cascales lógicamente incluye en la categoría de episodios la mayor parte de su contenido. para incitarle a desencadenar una tormenta contra la flota de Eneas. A pesar de esta tacha. Fernando). Luscinda. dios de los vientos. los más breves relatos en flashback de los múltiples personajes que los protagonistas encuentran en el camino (Antonio. Rutilio. Ya veremos por qué. Dorotea. Mediante una segregación sexista que se anticipa curiosamente a la división que entre lectores cómplice —se sobreentiende macho— y lectores hembra propone Cortázar para su Rayuela. No obstante. 21/04/2014 file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». o con enfado. y podrían passar sin serlo y sin quedar menoscabada la historia: acciones hay que. y los breves autorretratos o escenas dramáticas que en el libro tercero y cuarto alternan con ese tipo de relato. En ellos se basan sus inquietudes respecto a la propiedad de varios episodios del tercer libro del Persiles. pero yo. por otro..h. el cual se mostrara bien al descubierto cuando por sí solas. sin advertir la gala y artificio que en sí contienen. en el libro tercero del Persiles. creo que Periandro nos quiere mostrar la grandeza de su ingenio y la elegancia de sus palabras» (II. no son menos agradables y artificiosos y verdaderos que la misma historia. en que se desarrollará una especie de escena de entremés o de novela picaresca. Cervantes divide en dos bandos a los oyentes de la narración de Periandro: mientras las mujeres no paran de elogiar su gracia y donaire. el cual.20 Los pasajes del Quijote que tratan de esta problemática guardan relación con los del Persiles y su trasfondo aristotélico. Sin embargo. por baxas. constituía la forma canónica e ineludible del género: «También pensó […] que muchos. menos esenciales. de manera que en parte. rama de tamaño excesivo respecto al árbol de que forma parte. forme una verdadera armonía». como para la mayoría de los preceptistas. que haze dissonancia en el entendimiento. no son menos agradables y artificiosos y verdaderos que la misma historia» (I.h.17 No obstante. el pasaje es altamente significativo por la manera en que nos deja entrever. necesitada de alegres entretenimientos. en parte. 344). que el poeta encontrará en cada uno de los medios u obstáculos que ayudan o estorban al protagonista en sus esfuerzos por alcanzar su meta. sin arrimarse a las locuras de don Quijote ni a las sandeces de Sancho. cuya artificiosa hechura promete tanto deleite como la trama central.21 En el breve preámbulo de Don Quijote. al manifestar estos escrúpulos. en parte. la descripción de los ejércitos latinos que marchan para pelear con los troyanos (libro séptimo).14 Fundamentalmente. las dudas albergadas por Cervantes respecto a lo que se propone hacer. sino también de engrandecer y embellecer el flaco perro de la fábula. 1455b 15-23).. precepto normalmente entendido en conexión con la verosimilitud o necesidad de su relación con el mismo. conviene que el argumento de la épica sea lo suficientemente breve para acomodar abundantes episodios. puesto que es excelencia de la historia que. no deuen dezirse. Esto es el proprio sujeto del poema […] Todos los demás son episodios entretexidos para hazer la obra más gallarda y deleitosa». 33-35). por un lado. donde el espacio geográfico y temático recorrido por los peregrinos recuerda a menudo el de las novelas cervantinas.. Anthony Close. como ya hemos visto. y otras que. se defiende la inclusión de los episodios alegando una circunstancia file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». cuyos acontecimientos nos cortan su hilo. I. para los hombres de su tiempo. con Aristóteles a la cabeza (Poética. y con tanta verissimilitud.. de la doctrina ortodoxa. y con la perspectiva de un montón de episodios por delante. Menciona explícitamente la larga relación que de sus desventuras y andanzas hace Eneas a petición de la reina Dido. sin embargo. esta observación vale igualmente para su actitud ante la exigencia de que los episodios formen un cuerpo uno y entero con el argumento principal. en dos incisos aparentemente inocuos. frase recurrente en la novela que combina ambiguamente las ideas de lo realmente ocurrido y la esencia del asunto. En fin. poniéndonos en duda dónde será bien anudarle. Es decir. idea implícita en la neta distinción entre historia verdadera. está estructurada como un árbol cuyo tronco equivale a la trama principal. Sobre todo. Y aunque no los cite de modo explícito. más bien que una desviación. es forçoso que los casos lo sean. Por otra parte. Los. encierra la connotación de que. Poética. que. sin duda. ni amontonados confusamente. atribuyéndoles la función no sólo de hinchar. llevados de la atención que piden las hazañas de don Quijote. salieran a luz». Persiles y Sigismunda. se infiere que su lista de episodios abarcaría lances como los siguientes: los juegos celebrados para conmemorar la muerte de Anquises (libro quinto). Éstos comprenden la larga narración retrospectiva de Periandro en el libro segundo. etcétera).CVC. ya bien entrado en la exposición del embrollo de los cuatro amantes (Cardenio. 44. porque no todas las cosas que suceden son buenas para contadas.19 puede passar al sabor de la verdad que trae consigo.16 Comentario que no merma para nada el placer de la cabeza hueca de su hija. que se hacen eco de los expresados por Alonso de Ercilla en el prólogo a la segunda parte de la Araucana y que veremos plantearse en el segundo Quijote respecto a la historia del cautivo y al Curioso impertinente. cuya naturaleza cómica no está en consonancia con el tenor heroico fijado por los libros anteriores. en el preámbulo de II. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. junto con los amores de esta pareja y su trágico desenlace. después de ser desenmascarados por sendos alcaldes tontos. En los elogios femeninos resuena el principio de que los episodios sirven para ampliar y adornar la trama principal. no sólo de la dulzura de su verdadera historia. en parte. y cuentos y episodios. Cervantes se muestra más riguroso que los mismos preceptistas. compuesta según los preceptos y modelos canónicos.. que el citado comentario de Mauricio deba entenderse como una negación fundamental de este principio. El decir que los episodios. sí lo son. por grandes. Cervantes se muestra preocupado por el problema de si es o no es conveniente encajar episodios de tonalidad distinta a la de la acción central. Aquí se apela de nuevo a los encantos de la variedad. logran escapar al castigo gracias a su hábil manejo de la palabra: «Las peregrinaciones largas. además de servir de topos de modestia. También cita el famoso comienzo in medias res: la visita de Juno a la cueva de Eolo. el descenso de Eneas al Averno en busca del espíritu de su padre (libro sexto). en esta nuestra edad. que. constituyen una ligera modificación. sino de los cuentos y episodios della. 14). Su épica en prosa. mientras que los reparos masculinos se fundan en el precepto aristotélico de que deben estar trabados con ella conforme a la verosimilitud y la necesidad (Aristóteles. suelen dar por sentado. predomina esta última connotación. Anthony Close. 21/04/2014 . que deben ser más largos que el asunto principal. todo el contenido de los libros segundo y tercero. Mauricio susurra al oído de su hija Transila: «paréceme […] que con menos palabras y más sucintos discursos pudiera Periandro contar los de su vida […] porque los episodios que para ornato de las historias se ponen. Página 3 de 15 CVC.15 En relación con este material intercalado se ventila a menudo la problemática debatida por los preceptistas aristotélicos. Sobre esta distinción entre el privilegio del historiador y las obligaciones del poeta o novelista volveremos a continuación. para Cascales.

que las vidas de los pícaros imponen idéntico deber. pues desde el principio hasta el fin no contiene sino una misma cosa.. Es cierto que tanto en I. la teoría de Cervantes se desvía de la práctica. en cambio. necesitada de alegres entretenimientos». respetar la verdad.. sin osar estenderse a otras digresiones y episodios más graves y más entretenidos» (II. tiene graves dudas. muy interesante por las semejanzas y desemejanzas que a la vez presenta con la actitud de Cervantes. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. habiendo ya sucumbido a los encantos de la variedad. Los. En el prólogo. Mateo Alemán. Ahora bien. 21/04/2014 file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». que hace dissonancia en el entendimiento. esta escritura no mira a más que a deshacer la autoridad y cabida que en el mundo y en el vulgo tienen los libros de caballerías.. y los supuestos subyacentes. salga vuestra oración y período sonoro y festivo. Los.. Pero a pesar de esta afirmación. forme una verdadera armonía». Pero henos aquí ante el punto contradictorio en que. las descripciones de las batallas de San Quintín y de Lepanto. pensando en su Guzmán. rasgo que le diferencia sin duda de los novelistas coetáneos. Evidentemente. ha despecho y pesar de la mentira.h. si no a la supresión de episodios y digresiones. que constan en el primer capítulo de la segunda parte del Guzmán: «Con la variedad se adorna la naturaleza. por parecerle que siempre había de hablar dél y de Sancho. y paso a la cuarta. y haber de caminar siempre por el rigor de una verdad y camino tan desierto y estéril. si bien inteligibles. aunque ha cumplido con la segunda obligación.. y de no haber hecho más que introducir episodios rigurosamente a tono con la índole histórica de su asunto. cuya llaneza de estilo excluye todo tipo de didactismo. comparte. honestas y bien colocadas. tal vez. 28 como en II. por lo cual podemos dar por descontado que por lo que a los montes. los arroyos y fuentes de las aguas se refiere. sacrificándose a esta exigencia. acullá los arroyos y fuentes de las aguas […]» (III. al menos a su restricción. publicada en 1604. en esta segunda parte de la Araucana. que. a comienzos del capítulo cuatro. el que Cervantes haya importado a una novela cómica. cuya pertenencia al Guzmán de Alfarache no necesita subrayarse: «Costumbre mía es. la tentación de extenderse en digresiones que pudieran variarlo y embellecerlo. ir en mis escritos llevando por delante la parte curiosa que se me ofrece. después de decir que el motivo de haberse omitido tales intercalaciones en la segunda parte fue la sospecha de que muchos lectores se las saltarían. para no perder el hilo de la historia de don Quijote y Sancho. pese al reconocimiento implícito en las citadas palabras de que es en realidad una obra de ficción. debe hacer todo lo posible para vencer la consiguiente resistencia del consumidor por parte de sus lectores. puesto que una novela se concibe como una especie de crónica. absurdamente enrevesadas. que en su «Declaración para el entendimiento deste libro» (es decir. salvo excepciones rigurosamente restringidas. Por lo coherente y exigente de su concepción de una novela. destinado a resolver el conflicto de manera muy diferente. apuntada en el inciso «en nuestra edad. Pero el procedimiento de Cervantes no carece del todo de precedentes. la premisa contemporánea de que una obra ficticia. a saber. con un claro dejo aristotélico.h. sino en su biografía de San Antonio de Padua. después de afirmar que un historiador debe contar su historia limpia de elementos irrelevantes y arropada en la verdad —obsérvese de nuevo la asociación de la verdad con la esencia del asunto—. en cuanto a la ficción literaria. Anthony Close. ya que las vidas de los santos exigen que se comenten con moralidades y alegorías. sermones. Eneida. pidiendo se le compadeciese por tener que «escribir dos libros de materia tan áspera y de poca variedad. Y ambos autores se quejan. 21/04/2014 . al citado ditirambo se suma un famoso soneto de La Galatea. y no la tengo por mala. la hipótesis ni siquiera cuadra con la terminología de Cervantes. allí los valles. afectación. menos. paréceme que no habrá gusto que no se canse de seguirme». Una de las justificaciones que de su procedimiento nos ofrece. en cambio. hay que rechazar como inadmisible el supuesto en que se basa esta lista: la de que los episodios de la novela deban identificarse exclusivamente con novelas o cuentos intercalados.25 es una prueba más de lo consciente que era de la preceptiva vigente. en los tristes y aburridos tiempos que vivimos. por ser mentirosa. como fueron la del Curioso impertinente y la del Capitán cautivo. con la preceptiva y la práctica de la época. fábulas. al menos en 1605. por haber tomado entre manos una historia tan seca y tan limitada como esta de don Quijote. Precepto culinario que se cumple en dicho preámbulo con las ambiguas referencias al estatus histórico del Persiles. Página 5 de 15 CVC. Anthony Close. y diciendo en el segundo: «por huir deste inconveniente había usado en la primera parte del artificio de algunas novelas. Dido. file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». por no hacer otro camino». que debe. Ercilla sucumbe en numerosas ocasiones a su deseo de variedad. Lo significativo del cotejo del pasaje cervantino con el de Ercilla es que ambos autores conciben su fábula como una especie de crónica. Página 6 de 15 extrínseca. Lógicamente. de la penosa renuncia que supone el «caminar por el rigor de una verdad y camino tan desierto y estéril». que no podían dejar de escribirse». no ha cumplido con la primera.23 Me salto las tres primeras líneas. como muchos poetas españoles de su tiempo. passim). Sin embargo. y el caluroso elogio de la variedad. estar aquí los montes. consejos de la Divina Escritura. el Quijote.. la primera parte) había calificado de poética historia a su Guzmán de Alfarache. los valles. pedantería y pretenciosidad. los escrúpulos que siente frente al amontonamiento de episodios en la primera parte del Quijote sólo afloran de paso. Admitamos de entrada en esta categoría todos los cuentos mencionados por Riley. Recordemos las palabras del amigo de Cervantes en el prólogo a la primera parte del Quijote: «Y. que están como separadas de la historia. en todo lo que alcanzáredes y fuere posible. Pero. Pudiera haber añadido aquí. Ercilla comparte la premisa de que el argumento principal de un poema heroico debe ceñirse a los hechos históricos. que más bien parece aventura quijotesca que episodio. Alemán confiesa que. en lo esencial. passim). de manera vacilante. y otras digresiones. y esto se hace aun más apremiante en una novela cómica. suprimir lo irrelevante. como hemos visto. 44. milagros de santos (sin ir más lejos. tiene el deber de seguir el camino real de su argumento sin extraviarse por los senderos amenos que se le abren a cada lado. Aparte de estar reñida. no en su obra maestra. después de haber gastado los tres capítulos anteriores en una dilatada y elogiosa descripción de la ciudad de Lisboa.24 A renglón seguido. oraciones de retóricos. Lo que sí hace. con palabras significantes. y esto lo consigue presentándoseles como si fuera una historia verdadera.27 Pese a sus burlas a costa de los libros de caballerías por la torpeza con que se presentan como crónicas auténticas. sin referirse para nada a cuentos y novelas. Ercilla ya se había anticipado a este lamento. sino procurar que a la llana. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. este puritanismo estético debería llevar. un episodio del Quijote de Avellaneda basado en un milagro de la Virgen). su postura es diametralmente contraria a la de sus coetáneos. y en especial la referencia al deber del novelista de «guissar sus acciones […] con tanta verissimilitud. Tegualda y Glaura) y uno que consta de la descripción de los países pintados en el globo de cristal del mago Fitón. ello es que. y que. la narración de doña Rodríguez. ser fiel a su argumento esencial. 44. Eso hermosea los campos. milagros de santos.CVC. en términos hiperbólicos muy parecidos. consejos de la Divina Escritura y oraciones de retóricos (Guzmán de Alfarache. intercalando cuatro episodios de tipo romántico con protagonistas femeninos (episodios de Lauca. ruega que se le reconozca el mérito de haber cumplido con su obligación. fábulas de poetas. viene. guarda una curiosa relación con el prólogo a la segunda parte de la Araucana. mientras que los episodios ofrecen oportunidades para dar rienda suelta a la fantasía. no hay para qué andéis mendigando sentencias de filósofos. habla de «otras digresiones y episodios más graves y entretenidos». es salir con la siguiente confesión. pintando. 10. introduce múltiples episodios en su obra: novelas. las técnicas formales y los términos teóricos propios de la épica. Pero no lo hace. Como se sabe. Estas consideraciones sobre la verdad de la historia nos llevan a la queja de Cervantes/Benengeli que da comienzo al preámbulo de II. O sea.28 Buen ejemplo de ello es el ya citado preámbulo del Persiles. mejor. ya que abarcan precisamente los elementos intrusivos y el estilo grandioso condenados por el amigo: fábulas de poetas (Odisea.26 Con esta confesión se corresponde el repudio de la monotonía de los banquetes de Heliogábalo. pues. Orlando furioso. como ya apuntó Riley. Ahora bien.29 Después de haber contextualizado la terminología de Cervantes. 366). cuanto más divertido. quien. puesto que las demás [novelas] que allí se cuentan son casos sucedidos al mismo don Quijote. vuestra intención […]». en principio. 44 parece equiparar las dos cosas. al comienzo del preámbulo de II.. donde Cervantes alude jocosamente a «un modo de queja que tuvo el moro de sí mismo. estamos en condiciones para abordar la difícil tarea de identificar los episodios de la segunda parte del Quijote. Cervantes no discreparía nunca de los citados sentimientos. mayormente de tipo cómico. hablando en el primer contexto de «los cuentos y episodios della».. 82). III. Al componer la segunda parte. Un poco más abajo. ya había entrado en juego un factor nuevo.

Sancho se desvíe del camino a pedir un poco de leche a unos pastores que allí junto estaban ordeñando unas ovejas. El desenchufamiento admite otras variaciones. Si les añade. 24 en que Benengeli aborda el enigma de la Cueva de Montesinos. y los sabios consejos matrimoniales de don Quijote a los que da pie todo ello. 6). etcétera. el asunto de Dorido y Clorinia se relata cuando están de sobremesa. ¿A qué se refiere este lo? ¿A novelas. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. tema medular de la novela. sino algunos episodios que tuviesen aspecto de novelas. en el preámbulo de II. en esta segunda parte no quiso ingerir novelas sueltas ni pegadizas. ellos suspendan el interés. sigue denotando la presencia de un episodio. A la categoría de lúcidos intervalos asigno los numerosos discursos del héroe que suelen provocar. en principio. y leo el pasaje así: «no quiso ingerir novelas sueltas ni pegadizas. que se nos transmite a pesar de haber sido suprimida en la versión castellana del traductor y de servir de apostilla a dos capítulos que cumplen precisamente una función episódica. éste. pero no lo hacen en el sentido de que no conllevan un cambio radical de temática. limitadamente y con solas las palabras que bastan a declararlos». Cuando la materia tratada nada tiene que ver con la manía caballeresca del hidalgo y su repercusión en Sancho Panza. el desenchufar tiene una función algo distinta de la normal: no comporta la indiferencia o incomprensión de don Quijote respecto al tema tratado. ninguno de ellos justifica la conclusión.35 Esto quiere decir que para Cervantes.h. y por tanto. Sea ejemplo el preámbulo de II. Lo cumplen en la medida en que tratan una materia más grave que el argumento principal. más los lúcidos discursos de don Quijote. Señal infalible de que dicho sabio y elegante discurso forma parte de un episodio. pretende que él se anticipó deliberadamente a estas críticas. solamente disparaba en tocándole en la caballería. el matrimonio (II. y que los episodios.3234). algunas veces Cervantes se sirve del recurso de la manera acostumbrada. A pesar de la recurrente asociación de episodios con novelas en los pasajes arriba citados. Además. como cree Rodríguez Marín y otros. la fama (II. alegoría. como quiere Vicente Gaos?30 ¿A episodios. la educación de los hijos y la poesía (II. ya que el episodio más cercano que corresponde a esta descripción —la escapada de la hija de Diego de la Llana— está a cinco capítulos de distancia en II. donde ya queda asociada al Curioso impertinente la historia del capitán cautivo.. 19. No deja de ser significativo que. Los. suelen ocupar un plano o cronotopo independiente. Al final del discurso de las Armas y las Letras se nos dice: «Todo este largo preámbulo dijo don Quijote en tanto que los demás cenaban olvidándose de llevar bocado a la boca». Quiero decir que hace falta que. una explicación tan extensa de su decisión de no introducir en su segunda parte novelas sueltas y pegadizas.CVC. es evidente que al menos uno de los episodios de la primera parte del Quijote está puesto en boca del protagonista. si bien nacidos directamente de la acción central y expresados lo más concisamente posible». nos hallamos. la novela de Ozmín y Daraja se narra mientras los personajes caminan a Cazalla. 50). Hay que preguntarse por qué Cervantes ha decidido insertar aquí mismo. de acuerdo con nuevos principios de estructuración. 3.33 A diferencia de Martín de Riquer. Pues bien. en II. propio de las angustias amorosas y otras materias graves. como muchas veces en el progreso desta grande historia queda dicho. Página 7 de 15 CVC. En este caso. para que haya episodio. de alguna manera.. o el uno o el otro desenchufe: o Sancho se va a disfrutar de una empanada (I. que cree que el preámbulo de II. Observemos. para adaptar paródicamente el título de una obra de Juan de Timoneda. Tengo otros motivos para creerlo. y de sustituirlas por episodios novelescos más breves y más íntimamente enlazados con la acción principal. etcétera. donde no se trata más que del Curioso impertinente. 21/04/2014 . desde luego. 44— que se atiene al supuesto canónico de que una historia épica debe estar centrada en los hechos de un solo hombre (o una sola pareja). 44 está ahí para justificar la alternancia de las aventuras de don Quijote con las de Sancho en Barataria. ambiguo. deben contrastar con esa historia por las circunstancias que acabo de mencionar. el episodio de las bodas de Camacho —¿quién lo discute?— comprende no sólo el macabro suicidio fingido de Basilio. se debe a que los lúcidos intervalos del héroe sólo cumplen en parte el requisito de variedad. Página 8 de 15 añade: «Y así.. Aunque Cervantes da a entender a menudo —lo hace en el mismo preámbulo de II. sin. Por supuesto. Me refiero al discurso de las Armas y las Letras. por su elegancia y cordura. y dicho episodio ha surgido como un oasis en medio de una serie de aventuras burlescas —las del palacio ducal— exentas de cualquier tipo de variación. ni por la participación o falta de participación de don Quijote y Sancho. ante un episodio. viene inmediatamente después del trozo o capítulo que plantea el problema en cuestión. Sin embargo. en cambio. Es decir. En el Guzmán de Alfarache. sino también el diálogo sobre el buen uso del castellano. mientras don Quijote alecciona a don Diego de Miranda sobre la poesía y la educación de los hijos (II.34 yo creo que está motivado por los consejos de gobierno dados por don Quijote a Sancho. o don Quijote está dormido (1. Es decir. todos estos casos de desenchufamiento corresponden a un convencionalismo inherente al tratamiento de los episodios. con algunas reservas. los episodios suelen insertarse según la fórmula «Sobremesa o alivio de caminantes». la naturaleza ambigua de la queja del moro. que comporta naturalmente la interrupción de dicha acción: sueño.. 24. el recurso adicional del desenchufamiento. 33 a I. 49. visita a la cueva de un mago. ambientación y personajes.h. Esta combinación de circunstancias es el catalizador del preámbulo de II. sino más bien su aislamiento de los demás comensales. Esta delimitación del campo episódico cuadra con el consabido tipo de reflexión apreciativa que suelen suscitar los lúcidos intervalos: «Pero. a los que sigue inmediatamente. aparte del que acabo de mencionar. al estilo del Curioso impertinente. 43). como opinan algunos traductores antiguos?31 Acepto. A pesar de lo arriba dicho sobre lo innecesario de la participación o no participación de don Quijote y Sancho. y aun éstos. debido a la referencia imprecisa del lo en «sino algunos episodios que lo pareciesen». por ello. y Sancho lo hace con mucha menos frecuencia. Está claro que cuentos o novelas y lúcidos intervalos tienen un entorno de que difícilmente pueden separarse. esto se debe a que presenta a los dos chiflados protagonistas como incapaces de entrar con plenos derechos de ciudadanía en el dominio de los episodios.36 Ahora bien. no por su naturaleza novelesca. lo anormal de su incursión en este terreno lúcido y grave. sino algunos episodios que lo pareciesen. y en los demás discursos mostraba tener claro y desenfadado entendimiento» (II. La cosa no carece de misterio. y además Cervantes no suele introducir pasajes apologéticos como éste a la buena de Dios. tener que renunciar a «hablar dél y de Sancho». eslabón principal en la cadena de episodios que se extiende de I. 44. 16). 44. Acabamos de leer un largo episodio —los consejos de gobierno— de naturaleza bien distinta a las novelas que principalmente desempeñaban ese papel en la primera parte. en el Quijote. sin conexión alguna con el contexto de alrededor. nacidos de los mesmos sucesos que la verdad ofrece. de que sean rigurosamente identificables. Primero. Cervantes da a entender que fueron las objeciones de los lectores las que le impulsaron a cambiar de rumbo. Anthony Close. 21).. por tanto. Anthony Close. como casi todos los pasajes explicativos de la segunda parte. y sirve también para marcar cierto distanciamiento irónico por parte de Cervantes respecto a la incursión de su héroe en un campo extraño: las oraciones de retóricos condenadas por el amigo del prólogo. tanto fuera como dentro de las obras cervantinas. Los. Díganlo si no Cardenio y el auditorio de la lectura del Curioso impertinente (I. Como los episodios marcan siempre una suspensión temporal de la acción principal.. la explicación del cambio de procedimiento respecto a los episodios obedece a una asociación de ideas. en la primera parte parece ser requisito que.. don Quijote y Sancho Panza en II. 44. 44. Cervantes no deja de servirse de recursos semejantes. en la primera parte. incluido Riley? ¿A sueltas y pegadizas. en la segunda parte. 21/04/2014 file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». el que en la segunda parte se hayan aumentado notablemente los lúcidos intervalos de don Quijote se debe precisamente a que ofrecen la posibilidad de «estenderse a otras digresiones y episodios más graves y más entretenidos». 8). el combate de esgrima y todas las festividades de la boda file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». La misma vaguedad de la fórmula «otras digresiones y episodios más graves y más entretenidos» apunta a un terreno potencialmente más amplio. 35). Por ejemplo. comentarios admirativos por parte de los oyentes: sobre los linajes (II. 16). o —para variar la metáfora eléctrica— amo y mozo ponen cortocircuito en el desarrollo de la fábula episódica. Pero los episodios de la segunda parte no sólo abarcan los cuentos o novelas enumerados por Riley. El pasaje es.32 En este diálogo. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. ni para la primera parte ni mucho menos para la segunda.. la historia de sus amores con Quiteria. además. los episodios del Quijote se definen esencialmente por su contenido temático. que la versión que del cambio de estrategia de intercalación nos ofrece la queja de Benengeli difiere de la que se infiere del diálogo entre Sansón Carraso. don Quijote no desenchufa nunca. la sugerencia de Rodríguez Marín expuesta en su Nueva Edición Crítica.

que casi de la noche a la mañana alcanzaron un estatus proverbial propio de personajes del Romancero. por tanto. acabamos por entrar en una especie de tierra de nadie donde la frontera se borra hasta el punto de hacerse invisible. que será propio de la novela de siglos posteriores. Obsérvese que todo el énfasis cae sobre lo poco. ¿Por qué decidió Cervantes cambiar de rumbo de manera tan radical? Hay un motivo general. Pero ésta no fue. la idea de episodios no episódicos. como Sembrar en buena tierra y El perro del hortelano de Lope de Vega y Marta la piadosa de Tirso de Molina. esto se sigue de que.. la declaración vale para la materia episódica del segundo Quijote en general. la máscara alegórica. y de acuerdo con aquél. a la vez pintoresco. junto con los motivos de la acogida. no podía serle indiferente la impaciencia con que algunos lectores habían reaccionado ante la proliferación de episodios en la primera parte. duermen la mona los peregrinos alemanes en cuya compañía Ricote está viajando por España. y la mascarada pastoril con que topan poco después de marcharse del palacio ducal (II. provocar nuestra risa. que afecta a todos los aspectos de su vida y arte después de 1605. 61). numerosos episodios de la segunda parte. pues. limitadamente y con solas las palabras que bastan a declararlos». lo poquísimo. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. los clientes son. regatas y cañonazos que contemplan don Quijote y Sancho al llegar a Barcelona el día de San Juan Bautista (II. se habían considerado imprescindibles. la Diana. que en vez de estar marginados de los acontecimientos episódicos en torno suyo. suena a cuadratura del círculo. cuenta a Sancho los sufrimientos padecidos por él y su familia en el exilio. al enfoque social. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. y aun éstos. Calila e Dimna. El gobierno de Sancho es un caso que lo ilustra perfectamente. pues. ¿Cómo. junto con la nuestra. y el afán de re-creación que ocasionaba. como otros retratos o autorretratos costumbristas de la segunda parte —pienso concretamente en los de don Diego de Miranda y de Roque Guinart—. para el Renacimiento. en efecto.CVC. El motivo general estriba en el enorme éxito editorial logrado por la primera parte del Quijote. para darnos en su lugar un amplio mosaico en que van mezclados con motivos novelescos y costumbristas múltiples facetas de la vida moral y política de la época. heterogéneo y fragmentado que los de la primera. banquetes. Debido a lo disperso y fragmentado de los episodios de la segunda parte. y motivos más específicos. máscaras y otras festividades corresponden plenamente al tipo de materia que. a pesar de tener a la vista la primera parte del Quijote. de que sus dos héroes eran capaces de sustentar el interés principal de la trama sin el soporte masivo de fuentes de entretenimiento complementarias. ¿No dice el Pinciano que «los episodios han de estar pegados al argumento de manera que si nacieran juntos. ahora ocupan la perspectiva desde la que todo lo ocurrido se contempla y enjuicia. dificilísima condición que aquí se impone al poeta. Esto convenció a Cervantes. A pesar de esta heterogeneidad. No obstante. en esta segunda parte. Añadamos que el problema moral planteado por las bodas de Camacho era de candente actualidad en una sociedad en que era responsabilidad del padre el buscarle al hijo o la hija un esposo conveniente. espectador interesado de esta escena. negar estatus episódico a numerosas escenas o discursos o diálogos que se hallan fuera de las bodas de Camacho y son más o menos equivalentes a los que acabo de enumerar. Camacho y Quiteria —¿amor o interés?.. Anthony Close. Sin embargo. las danzas. en el sentido de que presentan materias ajenas a la manía caballeresca del héroe? De nuevo. y se han de despegar de manera que si nunca lo hubieran estado»?37 Sí. cuento amenamente divergente. que no puede considerarse como mero preámbulo del de Ana Félix. lo mismo que con el de la peregrina disoluta pintada en III. lloros.. más bien que amorosos. ya que está separado de él por nueve capítulos y por diferencias temáticas. Ha roto por completo con la concepción renacentista del episodio —ornamento virtuosista. están unidos por un rasgo común: el estar dirigidos a la mirada y a los oídos de don Quijote y Sancho.. sin ser despegables. como ya apuntó Erich Auerbach. Sancho se sube a un árbol para salvar el pellejo. y someterse a su contemplación. Mientras el morisco Ricote. Por lo tanto. Anthony Close. Pasamos a otro caso de desenchufamiento. Si bien. y además. el Decamerón. la descripción está como dirigida a los ojos golosos de Sancho Panza. al intercalar episodios de naturaleza bien distinta a la acción principal. no quiso ingerir novelas sueltas ni pegadizas.h. ¿Cómo debemos clasificar el gobierno de Sancho? ¿O el retablo de Maese Pedro? ¿O el encuentro con la compañía de comediantes de Angulo el Malo? Y dentro de estas y otras secciones de la novela ¿dónde empiezan y terminan los elementos episódicos? Es decir que si bien hemos logrado identificar el criterio según el cual Cervantes distingue entre episodios y acción principal. Podría ocurrírsenos también que la declaración es. todos los sucesos de Barataria están encuadrados dentro del marco de una aparatosa burla montada por los criados del duque. Ya vamos viendo que nuestra lista de episodios va alcanzando cada vez más las espeluznantes proporciones del catálogo de Giraldi Cintio. Mientras los duques y don Quijote participan en una caza de jabalí. nacidos de los mesmos sucesos que la verdad ofrece. Siempre me he preguntado por qué Cervantes. El episodio de Ricote se equipara por su tema con el de la morisca Rafala en Persiles. y consagrado por una venerable tradición: el Asno de Oro. III. algo que desde el criterio de aquella época. y en el caso de Ricote temática. en el segundo Quijote. que insiste solamente en el haz de la doble. los protagonistas. y que los episodios de la segunda parte tienen un carácter mucho más disperso. que. El proyecto tan imprecisamente esbozado por Cervantes evoca. 58). por otro lado. todo ello diseñado para suscitar la reflexión de los dos protagonistas. Esta novedosa manera de endulzar la píldora de la sátira se anticipa. Ya que uno de los objetos principales de Cervantes era pintar y celebrar la acogida dada a los dos héroes por su club de aficionados. por un lado. Página 10 de 15 —la comilona. ya que el comportamiento y los juicios de Sancho provocan entre los espectadores admiración más bien que risa. ¿casamiento por gusto o por deber filial?— a expensas de la dimensión sentimental o psicológica tan puesta de relieve en los episodios de la primera parte del Quijote. Si vacilamos en calificar esta escena de episódica por causa de su brevedad. en parte.. 21/04/2014 file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote».h. Observemos que el testimonio de Ricote. los episodios tienen que estar pegados. no cabe dudar del partido artístico que ha logrado sacar de su procedimiento.. en el sentido en que el Barroco entendía estos términos: van a tener mera apariencia de novelas. con las consabidas consecuencias para su costoso vestido verde. Página 9 de 15 CVC. el desenchufamiento confirma su calidad de episodios. No es mera casualidad que repercuta tan frecuentemente en las comedias de la época. corresponde a la categoría de materias más graves y más entretenidas. Podemos apreciar lo natural y legítimo que desde un punto de vista contemporáneo parecería el método yuxtapositivo si tomamos en cuenta la actitud de Avellaneda. a mi entender. las carreras ecuestres—. en la medida en que toda ella está diseñada para girar en torno a la pareja de protagonistas. opta resueltamente por un sistema de enlace coordinativo en vez del sistema yuxtapositivo utilizado por Alemán en Guzmán de Alfarache. era propio de los episodios. Si Cervantes opera de acuerdo con lo de el cliente siempre tiene razón. y calla el envés: es decir. e intelectualmente sugerente. que suelen plantear problemas ético-sociales o políticos. en 1605. hay algo de hipérbole en esta declaración. mera repetición de un tópico trillado. celos y desmayos de los amantes tienen menos importancia que el lado ético de los casos de amor. Así que si Cervantes describe los preparativos para un banquete pantagruelesco en el episodio de las bodas de Camacho. serán inseparabilísimos de la trama principal. tengamos en cuenta que escenas como bodas. en la primera parte. sólo hace referencia a los episodios novelescos y románticos destinados a sustituir las novelas sueltas y pegadizas de la primera parte.. y coronan uno de los temas originarios de la manía quijotesca: la ínsula. que estos episodios van a tener de episódicos. lo dice. desecha sin más ni más el sistema de file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». que marca un hito revolucionario en la evolución de la novela. guardan relación formal. Nuestra perplejidad al respecto es forzosa consecuencia del proyecto paradójico esbozado por Cervantes en el pasaje ya citado: «Y así. si Cervantes enfoca el tema ético planteado por el triángulo de Basilio. bailes. paréntesis elocuente y didáctico— que todavía predomina en la primera parte del Quijote. al ponerse a componer la segunda parte. irónico. Desde luego. serán de tamaño reducido y concisos hasta más no poder. que imita como modelo. 6. 11. Henos aquí ante otro episodio.. disfrazado de peregrino. 21/04/2014 . la razón primaria por su cambio de estrategia. Los. El Conde Lucanor. deberíamos incluir en nuestra tabla de materias episódicas el magnífico cuadro de cabalgatas. sino algunos episodios que los pareciesen. con los episodios del tercer libro del Persiles ya mencionados. esto obedece a que para el don Quijote de la segunda los ¡ayes!. con la consiguiente popularidad de sus dos protagonistas. en parte. resulta muy difícil distinguir la frontera que los separa de la acción principal. . sin dejar de incitar sus conocidas idiosincrasias y. y en seguida notamos la diferencia respecto a la actitud cervantina.

se hace más necesario que nunca.h. 480. El curioso impertinente. pp. volver file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». 1978). que no pueden dejar de escribirse». la autora complica excesivamente el asunto.CVC. Siglo de Oro. Página 11 de 15 CVC.. sección I (pp. y van del análisis de episodios individuales (como. II (1982). Como ya tengo dicho. 1999. 124-180. Estas páginas corresponden a los capítulos 7. por motivos de tiempo y espacio e interacción de personajes. volver • (1) Me refiero principalmente a Stephen Gilman. 1967). 470. conforme a los hábitos mentales de creador de novelas pastoriles y bizantinas.h.). Aquí. . novela y aventura en Don Quijote». 25-47. sugeridas por lo de «puesto que las demás que allí se cuentan son casos sucedidos al mismo don Quijote. p. 1975). V. 122-131). «Los episodios del Quijote». 30). 175). 43-67.. 493. las notas a los capítulos 7 y 9 del libro de Riley (1990). y sin embargo. relata un cuento o aventura que nada tiene que ver con esa trama o situación. De acuerdo con estos principios acaba por dar a entender que casi todas las aventuras del segundo Quijote son episodios (p. sino también la atenuación de los motivos polémicos de que brotó originariamente su novela— le exime de recurrir de nuevo al sistema coordinativo. The Novel According to Cervantes (Berkeley: University of California Press. V (19551956). junta episodios pastoriles o novelas cortesanas con aventuras bajas y cómicas. los dos chiflados y desenchufados de la primera parte. se convierten en los dos discretos y enchufados de la segunda. en Melchora Romanos (coord. Londres: Allen and Unwin. • (*) Universidad de Cambridge. Anthony Close. 21/04/2014 file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». Pero me parece ahora que ésta es una razón insuficiente. Al sostener que el Cervantes del segundo Quijote rechaza el sistema de intercalación empleado en el primero. en vez de enlazar historias sentimentales de naturaleza pastoril o bizantina con otras de tipo semejante. lo cual comporta cierto grado de quijotización o sanchización de la materia intercalada para reducir su heterogeneidad potencial. son profundas: aumento de sus intervalos de cordura. Vuelvo a la pregunta con que empecé: ¿por qué interesarnos por los episodios? Porque examinar lo accesorio nos ayuda a comprender lo esencial. y Don Quixote. 467. el libro de Francisco Márquez Villanueva. pp. Gracias a todo ello. sintonizada de varias maneras con el lirismo o heroísmo de las aventuras cortesanas que se desarrollan alrededor. por una especie de reflejo automático e instintivo. supresión de su tendencia a tomar ventas por castillos. desde luego. Madrid: Gredos. «Episodio. II. vol. II. entre otros. alguien que figura en la trama principal narra un suceso que. etcétera. autora de un valioso libro sobre la novela cortesana (La novela cortesana: forma y estructura. Anthony Close. En realidad. volver • (2) Helena Percas de Ponseti discute por extenso el tema de los episodios en el capítulo 3 de su Cervantes y su concepto del arte. 472. hasta llega a yuxtaponer. en especial el capítulo 4. entre episodios y acción principal. es el usado para enlazar las historias de Cardenio y Dorotea con la acción principal. volver • (**) Anthony Close. etcétera). volver • (6) V. un personaje que figura en la trama principal de la fábula.. el argumento que esgrime Cervantes en II. Oxford: Clarendon. están concebidas fundamentalmente desde la perspectiva de una épica en prosa potencial. 482. a menudo picaresco. El que Cervantes emplee el sistema coordinativo se debe a motivaciones más específicas. Barcelona: Planeta. En apariencia. Estudios de Literatura Española. que pudieran amontonarse interminablemente. Primero. como hemos visto. de todos los episodios de la primera parte. . éste es el único plenamente instalado en el compartimento estanco e independiente generado por el sistema yuxtapositivo. es lógico que esos hábitos sigan teniendo efecto. va coordinándose cada vez más con los sucesos de esa trama.). que ofrece una serie de lecturas de episodios intercalados del Quijote (Dorotea. en que los episodios intercalados están expuestos a dos peligros: el ser desproporcionados al argumento central o por su tamaño o por su heterogeneidad. Lo novedoso del sistema de intercalación que emplea Cervantes en la primera parte del Quijote consiste en lo heterogéneo de los elementos así coordinados. Para leer a Cervantes. En segundo lugar. que no podían dejar de escribirse». 1989). 1962. se explica por la necesidad de salirles al paso a los lectores «macho» con la justificación: «éstos son casos sucedidos al mismo sujeto de la historia. consecuencia ya reforzada. pp. legión. 1995). Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. a pesar de su ambiente plebeyo. las sucesivas Actas de los Coloquios Internacionales de la Asociación de Cervantistas suelen agrupar juntas las ponencias que versan sobre el tema. 1976.. por ejemplo. volver • (4) La tendencia se manifiesta de manera recurrente en la Aproximación al Quijote de Martín de Riquer (Barcelona: Teide. 1975. remito a la bibliografía del libro de Hathaway. 79-86 y 97-103. Para ahorrar citas.. En este sistema.. con sus experiencias. 1-22. II y 9. 21/04/2014 . mediante la superposición de un nivel simbólico/metafórico al nivel literal. aunque la Diana ofrece un ejemplo del sistema yuxtapositivo —la novela intercalada de Abindarráez y Jarifa— las historias amorosas que integran su acción principal están estructuradas según el sistema coordinativo. el que Cervantes. si no mezclar. y está ambientado en un cronotopo distinto. Not Necessarily Cervantes: Readings of the Quixote (Newark. al análisis de puntos de vista narrativos. y sigo creyendo en parte. volver • (3) En esta opinión Riquer está de acuerdo con María del Pilar Palomo. Ni que decir tiene que las consecuencias para ambos. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. 167-171). el citado libro de María Pilar Palomo). en especial. volver • (7) Un ejemplo reciente de este tipo de aproximación es el libro de Robert Hathaway. Así que. asimismo empleado por Cervantes en su Galatea. Madrid: Taurus. opinión no compartida ni por Riquer ni por Clemencín. 1986. el estrechar cada vez más los enlaces coordinativos es consecuencia lógica del prurito de Cervantes de escribir novelas que aspiran a la condición de crónicas. en Anales Cervantinos. 44 para defender la presencia de las novelas intercaladas del primer Quijote. del apéndice bibliográfico de Luis Murillo a su edición del Quijote (Madrid: Castalia. Los estudios sobre este tema son. Alicia Parodi y Juan Diego Vila (eds. Durante la lectura del Curioso impertinente. que en el caso de las narraciones de Cardenio y Dorotea tienen aspectos no sólo formales. o en la situación que le sirve de base y punto de partida. ya que todo lo episódico de la segunda parte se filtra a través de la mirada y del juicio de don Quijote y Sancho. que no podían dejar de escribirse». «Romance and Realism in the Interpolated Stories of the Quixote». sin perder los rasgos asociados a esa condición. Téngase en cuenta que las aventuras burlescas de don Quijote. en efecto. Página 12 de 15 intercalación empleado por Cervantes y vuelve a la fórmula tradicional. la nueva afabilidad y mesura que caracteriza a su trato con los prójimos. sobre todo para don Quijote. si bien toma su origen en un cronotopo distinto y constituye una acción independiente. Ahora bien. I. aparte de las del capitán cautivo y del Curioso impertinente. y está aludido por «casos sucedidos al mismo don Quijote. Personajes y temas del Quijote. El sistema coordinativo. pp. sino temáticos y causales. enlaces temáticos. Cervantes intenta mantener. Aquí se hace necesaria una aclaración de términos. por la entusiasta acogida del Quijote de 1605. Además. pasando de un concepto horizontal de la variedad a un concepto vertical (pp. en cambio. volver • (5) Lo he consultado en la versión original en inglés: Cervantes’s Theory of the Novel. lo trágico con lo entremesil.. y borra la distinción que en Don Quijote. Leandra. 44. Delaware: Juan de la Cuesta. por motivos inherentes a la misma concepción de la novela. haya expulsado a los personajes discretos de la posición central que ocuparan en la primera —y a ello le inducen no sólo el propósito de dar menos importancia a episodios románticos. en Cervantes. tiene forzosamente que estar enlazado. imprecisamente sin duda. Éste es.38 Al método yuxtapositivo alude Cervantes con la mención de novelas sueltas y pegadizas: me refiero al método de intercalación empleado para la historia del capitán cautivo y. pp. el cautivo. Buenos Aires: Eudeba. al examen comparado de los sistemas de intercalación empleados por Cervantes y otros textos áureos (v. que el motivo de emplear Cervantes el sistema coordinativo para los demás episodios de su primer Quijote es porque sigue obrando. lo más íntimamente posible. pero esta agradable conformidad se quiebra cuando la autora clasifica como episodio la historia de la cueva de Montesinos.. ridículamente frustrada por la falta de adecuación de los medios quijotescos a su ambiente. y los apartados 465. y Edwin Williamson. en la segunda parte. Cervantes concibe una novela larga como una crónica fingida. El trabar los episodios de la primera parte del Quijote con la acción principal por un fuerte y sutil entramado de enlaces. impropiedad potencial que sin duda explica por qué. Siempre he creído.

volver (24) Cito por la ed. 572. que el toque no está en sus desembolturas. la ed. que está plagado de erratas y por tanto punto menos que incomprensible. ya que su deber es relatar lo que ocurrió.. y con las menudencias que quisieredes. porque si no se les da crédito. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. según lo hallo yo en mi astrologia» (II.. picardea con ellas: que en las mesas espléndidas manjares ha de haber de todos gustos. 427-429. en especial pp. un plato de una fresca.. 21/04/2014 . seguid vuestra historia. p. 1961. El procedimiento insólito de Cervantes le mereció el epíteto sarcástico con que Tirso de Molina. University of North Carolina Studies in the Romance Languages and Literatures. Avalle Arce. junto a un faysan bien adereçado. pero al historiador no le conuiene mas de dezir la verdad. pp. La poesía épica del siglo de oro. y el estudio de John van Horne. II. el «Coloquio pastoril» introducido al final de los Coloquios satíricos de Antonio de Torquemada (1553). señor. Cf.. 1969). mientras que el historiador no tiene para qué preocuparse de esta condición. 28. de S. los episodios del Persiles parecen limitarse a la narración del héroe. 122). e i Toscani e gli altri che l’aiutarono a vincere. Cervantes insinúa un motivo análogo para la publicación de sus Ocho comedias (v. colecciones de novelas y otros libros de entretenimiento. Assi que. 68. volver • (11) V. La cuestión de la impropiedad potencial de episodios de tipo cómico surge de nuevo en el comentario de Periandro sobre el relato de Ortel Banedre. 97 (Chapel Hill: University of North Carolina Press. p. Madrid: Castalia. ed Evandro. Philosophía antigua poética. Las tales cosas. en su edición del Persiles (Madrid: Castalia. Riley. no lo estoy en la medida en que Riley tiende a considerar esta nueva actitud como aplicable al arte narrativo de Cervantes en general. en el prólogo a la primera parte de su Guzmán de • • • • • • • • • • • Alfarache. Frank Pierce. 195 y ss. p. 73. Discorsi del poema eroico (1587). Murillo. sea o no creíble. Camilla. pp. volver • (10) Tablas poéticas. e mezzi Aceste che gli diede aiuto per venire in Italia. acocead a vuestro gusto a Luysa. en Modern Language Review.. p. la historia de Abindarráez y Jarifa introducida en el libro cuarto de la Diana de Montemayor (a partir de la edición de 1561). se trata de una errata por escriua. Página 14 de 15 • (8) Cf. de Benito Brancaforte. las obras de ficción— debe suprimirse todo tipo de sucesos inverosímiles. Schevill y A. cit. o no la caseys. 18. non solo a guerreggiare. 598: «Parimente in Virgilio chiamo impedimenti Didone. 212.. sino en sus sucessos. casalda. 1972. sino en López de Úbeda. A. 1922. como huésped cortés y agradecido. Princeton: Princeton University Press. 1953. contad de Alonso y de Martina.h. t. 21/04/2014 file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». Turno. 410-411. III. 147. de A. i]). ed. ed. volver (25) Con lo cual no quiero decir que la costumbre de intercalar episodios de naturaleza distinta a la del argumento principal fuese exclusiva del género heroico. cit. en parte. 2 t. p. Viaje del Parnaso. 123.h.CVC. 1970. los ejemplos incluyen el episodio de Cupido y Psique intercalado en los libros cuarto. Madrid: Gráficas Reunidas. 1927. volver • (15) Para Forcione. Anthony Close. Giovambattista Giraldi Cinthio. Venecia. A History of Literary Criticism in the Italian Renaissance. p. volver (20) Estas ideas se repiten en parte en un pasaje en Persiles. Cascales ilustra el principio con el ejemplo de la mencionada narración de Eneas en los libros segundo y tercero de la Eneida: puesto que la reina Dido era anfitriona de este príncipe troyano. A mi entender. 434-436.. Morínigo e Isaías Lerner. 72). vinos blandos y suaves. Tasso. p.justifica los altibajos de tono y materia que el lector ha de encontrar en él: «Lo que hallares no grave ni compuesto. debe contraponerse el igualmente influyente de Torquato Tasso. era forzoso que ella le preguntase por el trágico suceso y cómo él y sus compañeros lograron llegar a Cartago. véase mi artículo «Cervantes’s Aesthetics of Comic Fiction and his Concept of “la verdad de la historia”». La poesía épica del siglo de oro. Lo que Cervantes quiere decir es que en las historias fingidas —o sea. II. 26. V. 1971. aludió a sus novelas: «ensartadas unas tras otras como procesión de disciplinantes».. Página 13 de 15 CVC. p. Parker. 72. volver • (16) Cito por la edición de R. Francesco Flora.. Urbana: University of Illinois Press. La pícara Justina. 5 t. Anthony Close. 88-106 (98). también lee escribía. A. t. que alegrando ayuden a la digestión. volver (28) Sobre este tópico trillado se extiende Lope de Vega en el preámbulo del cuarto libro de su Peregrino en su patria. 174). Madrid: Editora Nacional. 35-36. volver (29) En este punto mi versión de la poética cervantina se desvía.. En esto hay un claro recuerdo de la analogía con que Mateo Alemán. 229 y ss. t. de la ofrecida por Riley en su ya clásico Cervantes’s Theory of the Novel.. 1983. volver (26) Texto citado en A. pero es un caso que puede seruir de exempio a las recogidas donzellas que le quisieren dar bueno de sus vidas» (Persiles. la modificación afecta al segundo Quijote en file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». ii. Discorsi del poema eroico. el fenómeno se manifiesta en diversos tipos de obras: misceláneas. y necesario que él.. el pasaje citado más arriba en el texto] que todas las acciones no verissimeles ni prouables se han de contar en las historias. A este influyente tratado. I. y músicas que entretengan» (ed. que muchas vezes el contarlas suele acrecentar grauedad al cuento: que no parece mal estar en la mesa de un banquete. cit. volver (22) Sobre este punto. 35).. V. 1961.) Aunque los editores Schevill y Bonilla ven en esto una alusión al De casibusde Boccaccio. 89 (1994).. o. He consultado la obra de Tasso en Torquato Tasso: Prose. volver • (13) Tablas poéticas. t. R. cit. Bonilla. pp. 570. Avalle Arce lee: «no todas las acciones verosímiles ni probables […]». Rey Hazas. p. II. ed. Madrid: Bernardo Rodríguez. y ya estaba enterada de la caída de Troya. aunque no se plantee muy claramente cuáles son. 3 t. Los pícaros en la literatura. p. 1914. 1971). Aunque estoy conforme con él por cuanto que Cervantes se adhiere con mayor rigor a sus propios principios en la segunda parte del Quijote (Riley. Madrid: Gredos. Cervantes’s Theory of the Novel. pierden de su valor. 1975. «esta grande y lastimosa historia» [II. ed. 612. en el prólogo de sus Cigarrales de Toledo. Discorsi del poema eroico. ed. Se trata aquí de la conocida distinción entre prodigios lícitos e ilícitos: «Otra vez se ha dicho [v. sease ella libre y desembuelta como un cernicalo. Aristotle and the «Persiles». En sus Tablas poéticas.. 2 t. 994. Aristotle and the Persiles. . verde y sabrosa ensalada. que insiste en la unidad del poema heroico. Madrid: Castalia. Peyton. lo cual no mejora para nada el sentido. Madrid: Espasa Calpe. sin distinción de géneros. que defiende la variedad multitudinaria del Orlando furioso. 1959. Bonilla. Cervantes. Mezenzio. volver (21) Cito por la ed. 1554. p. ed. tratados graves. Leemos la misma doctrina en el tratado del Pinciano. Madrid: Espasa Calpe. En torno a esta controversia se formaron escuelas tanto en Italia como en España. Chicago: University of Chicago. Vid. Madrid: CSIC. le diese una respuesta pormenorizada. A lo largo del Renacimiento. volver (19) A mi entender. de Myron A. me parece evidente que marca conscientemente el paso a un nivel más bajo que el heroico o trágico propio de los dos primeros libros del Persiles (cf. de A. de L. XII). y II.. e Pallante. Alban Forcione. 2 t. Schevill y A. 1977). 172. que por su ambientación picaresca recuerda escenas de La ilustre fregona: «Contad. Bernard Weinberg. volver • (14) Lo de medios y obstáculos viene en Tasso. Véase Alonso López Pinciano. aunque serán muy pocas. pierden de su valor». que asimismo defiende lo deleitoso de la digresión. I. volver (27) Pienso no sólo en Alemán. 9. 1978. los abundantes textos citados por Pierce. Cervantes. centrados precisamente en caídas de príncipesy cosas por el estilo. parezcalo o no lo parezca» (II. Carballo Picazo. Tutta dunque la varietà nel poema nascerà de’mezzi e da gli impedimenti: i quali possono esser diversi e di molte maniere e quasi di molte nature». Madrid: Gredos. 58. El Bernardo of Bernardo de Balbuena (University of Illinois Studies in Language and Literature. p. volver • (18) Estos escrúpulos se asoman por primera vez en el comentario de Auristela sobre la historia de Feliciana de la Voz: «Bien es verdad que la suya no es caida de principies. Gili Gaya. señor.. La salsa de los cuentos es la propiedad del lenguaje en qualquiera cosa que se diga. 125). V.. 366. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. volver • (9) V. p. . Aquí se defiende la inclusión de un cuento entremesil en una obra heroica apelando al principio del contraste: se alega que la introducción de escenas regocijadas y plebeyas como ésta sirve para poner de relieve lo grandioso de la acción principal. volver (23) V. de Marcos A. 264. lo que quisieredes. o. I. quinto y sexto del Asno de oro. En su «Adjunta al Parnaso». 2 t. III. volver • (12) Discorsi di M. volver • (17) V. eso es el ser de un pícaro el sujeto deste libro. ed. 595-599. Milán/Nápoles: Ricciardi. «porque si no se les da crédito. pp. p.

15 (dedicado a la revelación de la identidad del Caballero del Bosque y su escudero). Barcelona: Juventud. es decir. Antología de la crítica sobre el «Quijote» en el siglo XX. En el segundo libro de la continuación de Martí (desde el capítulo 8 hasta el final) hay un discurso pronunciado por un erudito lacayo vasco sobre la nobleza de sus paisanos. . que fue compuesto al mismo tiempo que el segundo Quijote. III. II. volver Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes. yet flow naturally from the Design of the Story. o. desde luego. e incluye varios episodios cómicos. cit. en Don Quijote.. volver (31) Me refiero concretamente al equipo de traductores de cuyo trabajo se aprovechó Peter Molteux para sacar su traducción inglesa del Quijote (Londres. p. su ed. la cual. materia legítima de episodios. véase María del Pilar Palomo. 173-174. recientemente en Everyman). 1987. 21/04/2014 . volver (30) En una nota a este pasaje en su edición del Quijote. es decir. reed. volver (32) Me refiero al pasaje que empieza con la observación de Sansón Carrasco: «Una de las tachas que ponen a la tal historia […] es que su autor puso en ella una novela intitulada El curioso impertinente: no por mala ni por mal razonada. pp. cit. Madrid: Gredos. la explicación pormenorizada de cómo y por qué los duques montaron la farsa de la muerte y resurrección de Altisidora (II.h. como. del Quijote. II. una obra cómica.. La sugerencia me parece tanto más inverosímil cuanto que las aventuras de Sancho en Barataria no empiezan hasta el capítulo 45. t. 27 (aclaración de la identidad de Maese Pedro y de la misteriosa clarividencia de su mono). sino por no ser de aquel lugar. volver (37) Alonso López Pinciano. 1733. 18 y ss. 44. explicativos o apologéticos relativos a las burlas en el palacio de los duques.. volver (34) V. 11: «Toda esta larga arenga. pp. Página 15 de 15 • • • • • • • • • particular. un capítulo después del preámbulo de II. los discursos eran. ni tiene que ver con la historia de su merced del señor don Quijote» (II. para mí..es file://C:\Users\Miguel P{erez\Desktop\Anthony Close_ Los episodios del «Quijote». II. 5 (capítulo salpicado de referencias a la inverosimilitud del estilo de Sancho). and these but seldom. Asimismo afecta al tercer libro del Persiles. volver (36) A esta motivación se debe el comentario sarcástico del narrador sobre el discurso de la Edad de Oro. ed. Anthony Close. 3 t.CVC. volver (35) Para los hombres de entonces. toda la serie de comentarios elogiosos. dijo nuestro caballero […]». y obedece a motivaciones directamente relacionadas con esta novela. 849. . El pasaje en cuestión reza: «He has therefore in this second Part avoided all distinct and independent Stories.. La novela cortesana: forma y estructura. es una de las mejores de las versiones antiguas. I. and wilh as much Brevily as they can be express’d». que en la primera parte del Guzmán incluyen sermones. cvc@cervantes. por ejemplo.. volver (33) Cf. Reservados todos los derechos. 1975. Philosophía antigua poética. que se pudiera muy bien excusar.. 63). introducing only such as have the appearance of Episodes. 70). volver (38) Para estas distinciones.