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Pruebas documentales Es un papel escrito, o voces o sonidos grabados, donde constan palabras, fotos, imágenes o dibujos, sobre cualquier soporte (papel, madera, mármol, vidrio, soporte electrónico, etcétera). Es un objeto o cosa material, que relata experiencias pasadas, pensamientos, manifestaciones de voluntad, actos comunicativos que sirven para confirmar o desmentir, hechos o actos de relevancia jurídica. El documento es un medio de prueba, que deberá ser valorado por el Juez al decidir la controversia, pero a su vez es un objeto de prueba, ya que debe ser examinado y verificado en el proceso, para corroborar su autenticidad. Es una prueba preconstituida, pues existe antes del proceso judicial. Dentro de los documentos que pueden ser utilizados como medios de prueba, hallamos a los instrumentos públicos, que deben permanecer archivados en sede judicial y sus copias. Probada su autenticidad, hacen plena prueba, salvo que sean enervados por otras pruebas (como por ejemplo, si se probare la falsedad ideológica) sobre los hechos materiales que consignan, y que pasaron ante el oficial público interviniente. En el caso de los instrumentos privados, probada la autenticidad de las firmas, se constituyen también en medios de prueba, pero el firmante, aún cuando haya reconocido su firma o la autenticidad de ella haya sido probada por otros medios, puede desconocer el contenido del documento, aunque el firmante será el encargado de probar la falsedad denunciada. Dentro de los instrumentos privados pueden incluirse las cartas firmadas, o que contengan algún sello empresarial, o iniciales, o seudónimos, o estén firmadas por empleados o dependientes, y los telegramas. También se incluyen como pruebas documentales las películas, las grabaciones, fotografías, etcétera. En todos los casos previamente, debe comprobarse su autenticidad. Las contraseñas también se incluyen en este tipo de prueba, que son las señas adheridas a personas o cosas, como impresiones digitales, títulos profesionales, las marcas de los animales, o los nombres comerciales. El estudio de la prueba documental comprende varias cuestiones que agrupamos en los siguientes apartados. En un primer apartado, de carácter dogmático, se aborda la noción de prueba documental y de documento. Ante la incertidumbre doctrinal, deben precisarse las diversas nociones del documento, sus elementos constitutivos y sus clases, con particular atención a la distinción legal y tradicional en nuestros códigos procesales civiles entre documentos públicos y privados. Será necesario verificar si el denominado "documento electrónico" encaja en la noción legal de documento y verificar si las nuevas fuentes de prueba (internet, informática, etc.) pueden acceder al proceso a través de la prueba documental. Podemos anticipar que las nuevas fuentes de prueba pueden servirse del cauce de la prueba documental para acceder al proceso. De ahí que sea necesario distinguir entre una prueba documental en soporte escrito y una prueba documental en soporte no escrito (audiovisual, informático o electrónico). El presente estudio se limita al estudio del régimen jurídico de la prueba documental en soporte escrito en la Ley 1/2000, de Enjuiciamiento Civil, reservando para un próximo estudio las pruebas documentales en soportes no escritos. En un segundo apartado, y desde el punto de vista del derecho probatorio, la cuestión más relevante es el acceso de los documentos al proceso, particularmente en atención a los momentos procesales de aportación, dado que se trata de un medio de prueba sujeto a estrictas reglas de preclusividad. Interesa también la forma y el idioma de aportación, especialmente cuando se trata de un documento redactado en idioma extranjero. Esta aportación está sujeta a una normativa específica, según el documento obre en poder de la parte contraria, de un tercero o de una Administración. En un tercer apartado, y como presupuesto de la fuerza probatoria de prueba documental, hay que atender a la verificación documental, puesto que a la prueba documental precede la prueba de la autenticidad del documento, cuya verificación sigue una normativa distinta según se trate de un documento público o un documento privado. En un cuarto apartado, se analiza la eficacia probatoria del documento, siendo necesario delimitar el ámbito de prueba tasada del documento, tanto público cuanto privado, de aquel otro ámbito en que queda sujeto a la libre valoración judicial, pues aun siendo la prueba tasada por excelencia el ámbito de eficacia tasada aparece circunscrito legalmente. El estudio se cierra con un amplio análisis de la impugnación de la prueba documental, que comprende desde la impugnación del propio juicio de admisión de la prueba documental, pasando por la impugnación en la audiencia previa -a través del denominado trámite de posicionamiento ante documentos y por la impugnación a través de los recursos correspondientes una vez dictada sentencia en la instancia, hasta finalmente la impugnación por falsedad documental. 2. La prueba documental 2.1. Naturaleza jurídica La prueba documental, en conocida afirmación de Guasp, es un medio de prueba, un medio de prueba procesal y un medio de prueba de naturaleza real1. Es un medio de prueba en cuanto persigue la certeza sobre determinadas afirmaciones de hecho introducidas por las partes en sus escritos de alegaciones. Se recoge, en su doble categorización de documento público y privado, en la enumeración legal de los Es un medio de prueba procesal en cuanto se propone y practica para acreditar hechos controvertidos que se ventilan en un concreto proceso. regulación de los medios de prueba en un cuerpo procesal Única 2). La regulación de la normativa sobre documentos en el Código Civil, pese a su ubicación legal, tiene una naturaleza procesal indudable. Y es un medio de prueba de naturaleza real, en cuanto constituido por una cosa u objeto, no por una persona ni por una actividad. Frente a la noción de prueba personal, en la que el instrumento probatorio se encuentra en las personas -sean las partes o terceros (testigos o peritos)-, se alza la de prueba real, en la que el instrumento probatorio lo constituyen las cosas, esto es, "todos aquellos objetos del mundo exterior que aparecen al hombre como desligados de su propia personalidad o de la de cualquier sujeto"2. Incluso se ha afirmado que en el ámbito del common law, y particularmente en Estados Unidos, la tendencia dominante es considerar las pruebas documentales no como un tipo especial de pruebas, sino como un caso del concepto más amplio de prueba real o demostrativa3, entendiendo por prueba real una diversidad de elementos probatorios comprensivos de sucesos, comportamientos, situaciones u objetos que son o pueden ser directamente percibidos por el juzgador4. La naturaleza jurídica de la prueba documental exige reparar en la doble distinción, procedente de Carnelutti5 y con influjo en toda en la doctrina posterior, entre documentos dispositivos y testimoniales; y entre documento y acto documentado. Son documentos dispositivos -también llamados constitutivos- aquellos que encierran en sí mismos un determinado acto o negocio jurídico -ej. una escritura pública o un testamento-. Son documentos testimoniales -también llamados declarativos- los que contienen declaraciones de ciencia o conocimiento de los otorgantes -ej. una acta notarial, un albarán de entrega de una mercancía o una carta que narra lo presenciado o percibido-, distinguiéndose, a su vez, según la declaración proceda de los propios interesados -documentos confesorios- o de terceros -documento testimonial en sentido estricto-6. Los documentos dispositivos, en cuanto regulan relaciones jurídicas inter partes, producen sus efectos habitualmente al margen del proceso, limitando su eficacia probatoria, dentro del proceso y con el carácter de prueba plena, a determinados extremos -existencia del documento, fecha e intervinientes-. Por el contrario, los documentos testimoniales pueden tener una finalidad esencialmente probatoria, sujeta a la sana crítica del juez. Como expresa Montero Aroca, el hecho que un testigo exponga su conocimiento de los hechos ante un notario, no puede hacer que el testigo y su conocimiento de los hechos tengan valor de prueba legal7. También desde Carnelutti se distingue entre el acto documentado, referido a la declaración de conocimiento o de voluntad, y el documento, entendido como el instrumento que incorpora dicho acto8. Deberá separarse el hecho o acto jurídico de la cosa que lo representa. Montero Aroca ejemplifica la distinción del modo siguiente: "un contrato no es el papel en el que se plasma, sino el acto de declaración de voluntades que lo constituye; la distinción puede hacerse entre el acto (actividad humana) y el acta (documento), añadiéndose que uno es el autor del acto y otro del acta"9. 2.2. Notas características Sin ánimo exhaustivo, destacamos las notas características siguientes: a) Carácter indirecto de la prueba documental. Los códigos procesales enumeran los diversos medios de prueba, sin un orden lógico o científico. Desde el punto de vista científico pueden distinguirse medios de prueba directos -en los que el juez entra en contacto directo el objeto de la prueba (ej. reconocimiento judicial)- y los indirectos -en los que el contacto del juez con la prueba es por representación y el medio de prueba sirve para llevarle al juez el conocimiento de un hecho que no percibe (ej. documento)-. La prueba documental es un medio de prueba indirecto, pues la percepción judicial directa es sustituida por la representación. El documento recoge la representación presente de un hecho ausente y algún rastro de ese hecho ausente10, pudiendo ser la representación de un hecho pasado, de un hecho presente e incluso de un hecho futuro, a diferencia del testigo, cuyo objeto es siempre la declaración sobre un hecho pasado11. b) Carácter representativo de la prueba documental. Se ha afirmado acertadamente que "el documento carece de valor en sí mismo, teniéndolo exclusivamente el contenido del documento"12, pues el documento es el objeto que representa (esto es, reproduce o refleja) su contenido. Desde el punto de vista procesal, el documento es un objeto material capaz de representar un hecho con relevancia procesal. La propia etimología confirma el carácter representativo, pues la voz documento, procedente del latín docere, significa "enseñar, hacer conocer"13. La utilidad de la prueba documental radica en el hecho que incorpora mediante la escritura u otra señal impresa la representación de un pensamiento, de un conocimiento o de cualquier actividad humana y, entre ellas, las que tienen trascendencia jurídica14.