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Pizarro, el Rey de la Baraja

Alan Garc´ıa nacio´ en Lima el 23 de ma- yo de 1949. Sus primeros estudios univer-

sitarios los realizo´ en la Pontificia Universi- dad Catolica´ del Peru´ y recibio´ mas´ tarde su t´ıtulo de abogado en la Universidad Nacio- nal Mayor de San Marcos, en 1971. Poste- riormente, se traslado´ a Europa, donde asis- tio´ a la Universidad Complutense de Madrid, en la cual completo´ su tesis sobre Derecho Constitucional, y luego estudio´ en el docto- rado en Ciencias Pol´ıticas. En 1973, paso´ a

la Universidad de la Sorbona de Par´ıs, don-

de obtuvo una licenciatura en Sociolog´ıa. De regreso al Peru,´ entre 1977 y 1980 se desem- pen˜o´ como secretario de Organizacion´ del Partido Aprista, y fue elegido como miem- bro de la Asamblea Constituyente de 1979. Entre 1980 y 1985 fue diputado nacional, y a partir de 1982 le correspondio´ ejercer el car- go de Secretario General del Partido Aprista. En 1985, a la edad de treinta y cinco anos,˜ fue elegido Presidente de la Republica.´ Du- rante su periodo tuvo que enfrentar la crisis economica´ de la deuda y el fenomeno´ terro- rista de Sendero Luminoso, que causo´ miles de muertes a pobladores y miembros de las Fuerzas Armadas y Policiales. En abril de 1992, tras el golpe de Estado per- petrado por Alberto Fujimori, fuerzas mili- tares asaltaron su domicilio. Estando su vida

en peligro, Colombia le concedio´ asilo pol´ıti- co, por lo que tuvo que vivir en Colombia

y Francia hasta enero de 2001, cuando pu-

do regresar al pa´ıs. El Presidente Garc´ıa fue

candidato a la Presidencia de la Republica´ en las elecciones de junio de 2001,* en las que obtuvo el 47 % de los votos. En 2004 fue ele- gido presidente del Partido Aprista Peruano. En junio de 2006, Alan Garc´ıa fue nueva

Alan Garc´ıa Perez

PIZARRO, EL REY DE LA BARAJA

Pol´ıtica, Confusion´

y Dolor en la Conquista

Titanium

Pizarro, el Rey de la Baraja

Alan Garc´ıa Perez

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A LA GLORIA DE CHALCUCH IMAC,

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EL M AS LEAL, EL MEJOR GUERRERO, QUE

FUE ENTREGADO POR ATAHUALPA, TORTURADO POR LOS PIZARRO Y

CONDENADO POR LOS OREJONES. QUE NO

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ACEPT O UN NUEVO DIOS Y MURI O ALTIVO

EN LA HOGUERA INVOCANDO A PACHACAMAC.

Pizarro, el Rey de la Baraja

c Todos los derechos reservados. Librer´ıas Crisol S.A.C.

Pizarro, el Rey de la Baraja

Pol´ıtica, Confusion´

c 2012, Alan Garc´ıa Perez´ c 2012, Titanium Editores

Av. Larco 880, piso 11, Miraflores, Lima, Peru´

Edicion:´

diagramacion:´

Carlos Yrigoyen Miro Quesada Caratula:´ Rivas Quintana

Primera edicion:´

Tiraje: 5,000 ejemplares ISBN: 978-612-46189-1-8

Hecho el Deposito´

Biblioteca Nacional del Peru:´ 2012-08427 Registro de Proyecto Editorial: 11501081200523 Impreso en Quad Graphics Peru´ S.A.

Av. Los Frutales 344, Lima 3, Peru´

y Dolor en la Conquista

Percy Unarte˜

Otoya Diseno˜

y

Carlos Bemal D´ıaz Correccion:´

julio de 2012

Legal en la

Hugo

Jose´

Alan Garc´ıa Perez

´

INDICE

Cronolog´ıa

Una reflexion´

teorica´

inicial

 

15

Sistema de accion´

pol´ıtica y sistema social

15

Sistema de accion´

pol´ıtica y sistema de reglas de la baraja espanola˜

19

Introduccion´ Conceptos generales

23

Autonom´ıa y primac´ıa de la pol´ıtica

 

25

El big bang ideologico´

del siglo XVI en la conquista

30

La pol´ıtica, el arma fundamental

 

34

La invasion´

bacteriana

37

Caracter´

y personalidad de Pizarro

 

39

Su ciencia militar

41

Cap´ıtulo I: Primera regla

Sin constancia no hay pol´ıtica

 

45

Constancia en el tiempo

47

Constancia en el mando

49

Constancia en la tactica´

pol´ıtica: cambiar las cartas

51

Cap´ıtulo II: Segunda regla Tuvo objetivos claros para s´ı y confusos para los demas´

55

Objetivos definidos

57

Crear un reino

57

Dominar la escena y centralizar la direccion´

58

Eliminar al jefe adversario

58

Salir de Almagro y de Hernando

59

Restituir la legitimidad ind´ıgena. Funcion´

de adaptacion´

60

Superar a Cortes.´

Funcion´

de motivacion´

60

Imagenes´ confusas

 

61

Cartas marcadas en el viaje a Toledo

61

Atahualpa condenado desde el inicio

62

Igual ocurrio´ con Huascar´

63

Almagro usado y desechado

64

Oculto´ su intencion´

ante los l´ıderes ind´ıgenas

64

Nadie supo a quien´

apoyar´ıa

65

Pizarro, el Rey de la Baraja

Cap´ıtulo III: Tercera regla Con la legitimidad garantizo´ su poder a largo plazo

67

Los oros: legitimidad real

69

Las copas: legitimidad religiosa

70

Legitimidad arbitral

71

Las espadas: legitimidad carismatica`

72

El discurso

74

Un s´ımbolo sintetico´

76

Cap´ıtulo IV: Cuarta regla

Personalizo´ la legitimidad

77

La cruz. Un nucleo´

duro identificado

 

81

Cap´ıtulo V: Quinta regla Creo´ una legitimidad diferente

83

Crear una aristocracia dependiente

85

Una nueva ciudadan´ıa. La liberacion´

de los yanaconas

86

La liberacion´

de las Ajllas

88

La fusion´

de las dos legitimidades

 

88

Las Ordenanzas olvidadas

89

Cap´ıtulo VI: Sexta regla

Decidio´ y ejecuto´ los hechos fundamentales

91

La captura de Atahualpa

93

La ejecucion´

de Atahualpa

93

La entrada al Cusco

95

La fundacion´

de Lima

96

La relacion´

con Almagro

98

Cap´ıtulo VII: Septima´

regla

 

Estudio´ sistematicamente´

la realidad f´ısica y social

99

La extension´

Las multiples´

exagerada debilita el poder

 

101

divisiones del Peru´

104

Cap´ıtulo VIII: Octava regla

 

la confusion´

del adversario

107

Promovio´ y multiplico´ El norte contra el sur

109

Los yanaconas

109

Los Viracochas. Confusion´

religiosa

110

La llegada espanola˜

intensifico´ el conflicto

111

Alan Garc´ıa Perez

Cap´ıtulo IX: Novena regla Estudio´ profundamente la psicolog´ıa del adversario

113

Almagro. La envidia subordinada

115

Atahualpa. La soberbia

117

Huascar.´

Desesperacion´

y providencialismo

120

Manco Inca. Credulidad y ambicion´

121

Hernando de Soto. Ambicion´

y vanidad

122

Hernando Pizarro. Crueldad y soberbia

124

Pedro de Alvarado. Un adversario temible

125

Juan y Gonzalo. Los menores a proteger

125

Los grupos humanos

127

Cap´ıtulo X: Decima´

regla

Acumulo´ la confusion´

y las debilidades del adversario

129

Consolidar la retaguardia

132

Cap´ıtulo XI: Undecima´

regla

Impidio´ la union´

de los demas´ y evito´

 

el conflicto irreversible entre los propios

135

Cap´ıtulo XII: Duodecima´

regla

Guardo´ elementos de negociacion´

141

La vida de Atahualpa

143

La vida de Huascar´

144

La vida de Chalcuch´ımac

146

El poder para Manco Inca

147

Cap´ıtulo XIII: Decimotercera regla Mostro´ paciencia y serenidad

149

Cap´ıtulo XIV: Decimocuarta regla Capturo´ los centros de acopio

155

Cap´ıtulo XV: Decimoquinta regla Evadio´ las responsabilidades y las atribuyo a otros

159

Bibliograf´ıa

165

Pizarro, el Rey de la Baraja

Cronolog´ıa

1492

Llegada de Cristobal´

Colon.´

1502

Pizarro desembarca en la isla de La Espanola.˜

1513

Vasco Nu´nez˜

de Balboa y Francisco Pizarro descubren el

Oceano´ Pac´ıfico.

1519-1521

Hernan´

Cortes´ conquista Mexico.´

1524-1526

Primer viaje al sur hasta las costas de Colombia.

1526

Pizarro, Almagro y Luque se asocian en la Compan˜´ıa del

1526-1527

Levante. Segundo viaje hasta Tumbes y el r´ıo Santa. 1528 Huayna

Capac´

muere de viruela.

1528-1529

Pizarro viaja a Espana.˜

Capitulaciones de Toledo.

1530

Se inicia la guerra entre Huascar´

y Atahualpa.

1531-1532

Tercer viaje. Llegada a Tumbes. Captura de Atahualpa.

1533

Ejecucion´

de Atahualpa. Llega en noviembre al

Cusco. Muerte de Chalcuch´ımac.

1534

Llegada de Pedro de Alvarado al Peru.´

1535

Fundacion´

de Lima.

1536

Insurreccion´

de Manco Inca.

1537

Al retomo de Chile, Almagro toma el Cusco.

La ultima´

entrevista en Mala.

1538

Batalla de Las Salinas. Ejecucion´

de Almagro.

1540

Prision´

de Hernando Pizarro en Espana.˜

1541

Asesinato de Francisco Pizarro en Lima.

1544

Rebelion´

de Gonzalo Pizarro contra las Nuevas Leyes

de Indias.

1548

Ejecucion´

de Hernando Pizarro.

Alan Garc´ıa Perez

PIZARRO, EL REY DE LA BARAJA

Pol´ıtica, Confusion´

y Dolor en la Conquista

Pizarro, el Rey de la Baraja

Alan Garc´ıa Perez

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UNA REFLEXI ON TE ORICA INICIAL

Sistema de Accion´

Pol´ıtica y Sistema Social

En su oda ✭✭Los caballos de los conquistadores✮✮, Jose´ Santos Chocano, el poeta modernista peruano, reivindico´ y enaltecio´ el rol del caballo en la con-

quista. Escribio:´ ✭✭¡Los caballos eran fuertes!, ¡Los caballos eran agiles!/´ Sus

/ ¡No!

No han sido los guerreros solamente /de corazas y penachos y tizonas y estan- dartes, /los que hicieron la conquista/ de las selvas y los Andes✮✮. Versos abajo dice: ✭✭Y es mas´ digno todav´ıa de las odas inmorta- les/e/ ca- ballo con que Soto, diestramente /y tejiendo las cabriolas como el´ sabe, /causa asombro, pone espanto, roba fuerzas,/ y entre el coro de los indios,/ sin que nadie haga un gesto de reproche, / llega al trono de Atahualpa y salpica con espumas /las insignias imperiales✮✮. Luego senala:˜ ✭✭Todos tienen menos alma,/ menos fuerza, menos sangre, /que los epicos´ caballos andaluces/en las tierras de la Atlantida´ salvaje, /so- portando las fatigas /las espuelas y las hambres /bajo el peso de las ferreas´ armaduras,/ cual desfile de hero´ısmos,/ coronados entre el fleco de los anchos estandartes/ con la gloria de Babieca y el dolor de Rocinante✮✮. Parafraseemos el poema contradiciendo al poeta. No, no fueron solamente los caballos, pero tampoco la polvora´ o el hierro los que hicieron la conquis- ta. Tal vez su principal y verdadero instrumento fue la capacidad pol´ıtica de Pizarro, quien, con ella, se convirtio´ en un rey de hecho sobre este inmenso te-

pescuezos eran finos/ y sus ancas relucientes/ y sus cascos musicales

rritorio donde el oro no ten´ıa valor para millones de campesinos ind´ıgenas pero

s´ı lo tuvo para el pequeno˜ grupo europeo que, en el juego de la baraja y los da-

dos, gano´ y perdio,´ una y otra vez, inmensas riquezas. Y quizas,´ a traves´ de

ese juego, Pizarro aprendio´ y ejercito´ un sistema o programa de accion´ pol´ıtica

y con el´ construyo,´ poco a poco, el sistema material de sociedad que era su

objetivo. La accion´ pol´ıtica de un personaje es el conjunto de decisiones, proyectos,

motivaciones, relacion´ con otros, e inclusive la imagen que tiene de s´ı mismo

y la imagen que quiere proyectar ante los

Pizarro, el Rey de la Baraja

otros, etcetera.´ Un conjunto que el actor totaliza permanentemente como una estrategia para alcanzar y ejercer el poder. Por consiguiente, tiene las ca- racter´ısticas de un Sistema de Accion;´ es decir, una pluralidad de elementos interdependientes, en interaccion,´ vinculados por reglas logicas,´ que reacciona como un todo ante el exterior y que no se reduce a la suma de esos elementos. Sus partes, las conductas y las reglas que las orientan mantienen una coheren- cia esencial tanto hacia el exterior, para cumplir sus finalidades, como hacia el interior, buscando estabilidad y equilibrio entre s´ı. Es una estrategia, un plan estructurado, durable y dinamico´ para actuar. Esto no significa que todo fun- cione adecuadamente en ese sistema o que todos los elementos contribuyan eficazmente a la accion´ del conjunto. Hay efectos no deseados, imprevistos, disfunciones, etc., pero el actor busca permanentemente totalizar; es decir, in- tegrar y consolidar las partes de su accion´ como un conjunto eficaz. Esa es la funcion´ de homeostasis o equilibrio dinamico´ de la conciencia individual o la propiedad de autorregulacion´ de los sistemas. En este trabajo seleccionaremos algunas de las reglas pol´ıticas o normas con las que Pizarro actuo´ permanentemente y que son las partes de su Sistema de Accion´ Pol´ıtica. ¿Fue plenamente consciente de la totalidad y la integra- cion´ de este? Seguramente fue consciente de cada elemento o regla de accion,´ mas no sabemos si lo fue del conjunto. Pero lo cierto es que aplicandolo´ tuvo un exito´ rotundo, aunque tambien´ lo obtuvo por la incapacidad de los otros actores en juego. Anotemos desde ahora que, en la medida en que un actor

pol´ıtico sea consciente del sistema de conexion´ de todas sus reglas de accion,´

su desempeno˜ se hara´ mas´ eficaz. De hecho, Pizarro fue el unico´ gran estratega

en el grupo espanol,˜ en el cual solo existieron algunos tacticos.´ En el campo ind´ıgena sobresalen Chalcuch´ımac como pol´ıtico y Ruminahui˜ como estrate- ga, aunque su propuesta de guerra no fuera aceptada por Atahualpa. Este, una vez prisionero, intento´ desplegar una estrategia inteligente pero tard´ıa y en in-

ferioridad de condiciones. Sus otros capitanes fueron esencialmente tacticos.´

Y la diferencia es sustantiva, pues como senal˜ o´ Cari Von Clausewitz (✭✭De la

guerra✮✮. T. 1 -3), la tactica´ usa el movimiento militar en las batallas, pero la estrategia usa las batallas para la guerra integral, y el fin de esta no es la mera eliminacion´ del

Alan Garc´ıa Perez

adversario sino el forzar al enemigo a cumplir la voluntad del estratega. Porque Pizarro buscaba construir un reino material, un sistema territorial y so- cial organizado, un sistema material con un espacio geografico´ (Estado) en el que le correspondiera el rol de definir los fines colectivos (Pol´ıtica) y donde tuviera el poder de obligar a los otros a cumplir tareas para esos fines (Autori- dad). Y para lograrlo utilizo´ un Sistema de Accion´ Pol´ıtica coherente. En este

libro pretendemos estudiar la dimension´ psicologica´ y estrategica´ de la pol´ıtica

y ordenar las reglas, conductas, calculos´ y motivaciones que Pizarro utilizo,´ conscientemente o no, para crear su reino o sistema material. Y veremos como´ el sistema de reglas que guio´ las acciones de Pizarro cum-

plio´ hacia los demas´ actores y hacia s´ı mismo las funciones que todo Sistema de Accion´ Social debe tener, segun´ Talcott Parsons. Esas funciones son: la Adaptacion´ respecto al exterior, la precision´ de los Fines, la Integracion´ de sus partes y la Motivacion´ a traves´ de valores y justificaciones. Ademas´ el Sistema de Accion´ Pol´ıtica de Pizarro tambien´ ejercio´ las funciones que han estudiado Gabriel Almond y Bingham Powell en su texto ✭✭Comparative Politics✮✮: la re- gulacion,´ la extraccion´ de recursos para su funcionamiento, la distribucion´ de bienes y honores, la expresion´ y suma de intereses, la elaboracion´ de reglas, la aplicacion´ de estas y ademas,´ el reclutamiento pol´ıtico. Todos estos conceptos que provienen de autores como Berthalanffy, Parsons, Almond, Easton, etcete-´ ra, permiten ordenar y pensar de manera adecuada los datos y reglas que, de manera aislada, ser´ıan incomprensibles o inutiles´ para analizar de manera in- tegral la conducta pol´ıtica del actor. Esos conceptos son parte fundamental de

la ciencia pol´ıtica y son, ademas,´ su conexion´ con la psicolog´ıa social y con la

historia. Por ejemplo, para superar el empirismo de los hechos aislados y demos- trar la interaccion´ de las reglas y conductas de Pizarro, podemos ordenarlas de acuerdo al modelo propuesto por Talcott Parsons en su celebre´ texto ✭✭La estructura de la accion´ social✮✮. Para Parsons, la accion´ humana presenta las ca- racter´ısticas de un sistema porque organiza las relaciones de interaccion´ entre el actor y su situacion.´ Pero anade˜ que un sistema para existir y mantenerse debe cumplir,

Pizarro, el Rey de la Baraja

por lo menos, cuatro funciones elementales. Primero, adaptarse al medio exterior y buscar recursos en el´ para la accion;´ segundo, buscar y definir los objetivos de la accion;´ tercero, mantener la integracion´ y la coherencia de sus elementos y, finalmente, motivar la conciencia de cada actor con los valores y fines que impulsan el sistema. Parsons presenta esas funciones ordenandolas´ en una tabla, segun´ si se trata de medios o fines o si son relaciones hacia el exterior o hacia los elementos internos, y lo hace de la siguiente manera:

 

Medios

Fines

 

´

´

Relacion´

con

el

ADAPTACI ON

B USQUEDA DE FINES

exterior

Relacion´

con ele-

´

MOTIVACI ON

´

INTEGRACI ON

mentos internos

 

Utilizando este esquema podemos ordenar las reglas de accion´ pol´ıtica que siguio´ Pizarro y que estudiamos en los quince cap´ıtulos del texto, pero agrupandolas´ dentro de cada una de las cuatro funciones. Por ejemplo, for- man parte de la funcion´ de Adaptacion:´ la constancia (Cap´ıtulo I), la legiti- midad (Cap´ıtulo III), promover la confusion´ del adversario (Cap´ıtulo VIII), guardar elementos de negociacion´ (Cap´ıtulo XII), la evasion´ de responsabili- dades (Cap´ıtulo XV). Forman parte de la funcion´ de Busqueda´ de fines: tener objetivos claros para s´ı (Cap´ıtulo II), el estudio sistematico´ de la realidad f´ısica y psicologica´ (Cap´ıtulo VII-IX) y la construccion´ de una legitimidad autonoma´ (Cap´ıtulo V). Pertenecen a la funcion´ de Integracion´ el personalizar la legitimi- dad (Cap´ıtulo IV), impedir la union´ de los otros (Cap´ıtulo XI). Y finalmente en el campo de la Motivacion´ se situan:´ la regla de decidir y ejecutar los hechos fundamentales (Cap´ıtulo VI), y el mostrar paciencia (Cap´ıtulo XIII), etcetera.´ Hacer esto nos permite ordenar y sistematizar las reglas de accion´ y, a traves´ de estas, comprender los hechos y las intenciones de

Alan Garc´ıa Perez

Pizarro. De esta manera puede tenerse una imagen clara y objetiva del sis- tema de interaccion´ entre los hechos y las reglas. De lo contrario el analisis´ se mantendr´ıa en un nivel emp´ırico de recoleccion´ de hechos aislados, recogidos por su secuencia temporal pero sin entenderlos por la funcion´ que cumplieron, ni por su interaccion´ ni por el proposito´ que Pizarro les atribuyo.´ Pero el estudio de los sistemas permite incorporar otras ideas. Ludwig Von Bertalanffy, en su ✭✭Teor´ıa general de los sistemas✮✮ in- trodujo un concepto muy importante, el isomorfismo, es decir, la propiedad de varios sistemas de presen- tar formas identicas´ o com- parables. Ese analisis´ abstracto permite compren- der que una celula´ biologica,´ entendida como un sistema de partes organizadas, cumple, por ejemplo, las mismas funciones sistemicas´ que una sociedad pol´ıti- ca. Por eso hemos distinguido antes que de un lado esta´ el Sistema material geografico´ y humano que Pizarro quer´ıa crear en su gobernacion´ y de otro lado esta´ el Sistema psicologico´ de accion,´ como conjunto de reglas, decisiones o mensajes que explican su conducta. Son dos sistemas paralelos. ¿Logro´ Pizarro una exacta correspondencia entre ambos sistemas, entre sus proyectos y su rea- lizacion?´ En gran parte s´ı, y creemos que ello fue producto de su extraordinaria capacidad pol´ıtica. Pero ¿donde aprendio´ a organizar adecuadamente su forma de accion?´

Sistema de accion´ panola˜

Sobre este tema creemos util´ senalar,˜ aunque a primera vista pueda pare- cer una mera abstraccion,´ que existe tambien´ un isomorfismo, una estructura comparable entre el sistema de accion´ ludica,´ es decir, las reglas del juego o entretenimiento practicado por Pizarro y las reglas de su accion´ pol´ıtica. Am- bos son sistemas, conjuntos de normas y elementos. Ahora bien, el juego es una praxis o trabajo que, en apariencia no es productivo materialmente, pero que es instructivo, ejercita y ensena˜ a formalizar el analisis.´ Y es posible que Pizarro, que fue analfabeto y sin ninguna cultura segun´ los testimonios. tuviera en la baraja espanola,˜ el tresillo y en juegos anteriores

pol´ıtica y sistema de reglas de la baraja es-

Pizarro, el Rey de la Baraja

de los que fue gran practicante, unos instrumentos de aprendizaje del calcu-´ lo estrategico´ que despues´ aplico,´ consciente o inconscientemente, en su practi-´ ca pol´ıtica. Pizarro no fue un ajedrecista tal cual lo fue Napoleon.´ Los cronistas men-

cionan a otros conquistadores, como De Soto, que s´ı lo fueron y que, inclusive, habr´ıan ensenado˜ las reglas del ajedrez a Atahualpa durante la prision.´ Pero Pi- zarro dedicaba, segun´ los testigos, muchas horas al juego de naipes. Este, que es una suma de azar y calculo,´ ensena˜ mas´ sobre la decision´ y la audacia que sobre las posiciones en las que adiestra el ajedrez. Las cartas senalan˜ una jerar- qu´ıa de oros, copas, espadas y bastos; es decir, legitimidad real, religion,´ fuerza

y pueblo. Y ademas,´ el azar en la distribucion´ inicial de las cartas coincide con

el providencialismo; es decir, con el designio incomprensible de Dios como explicacion´ de la historia, que era lo aceptado por los actores en el momen- to de la conquista. Adicionalmente, sus reglas y posibilidades son protorreglas pol´ıticas, por ejemplo el ✭✭penetro✮✮ del cuarto jugador que no juega en el origen

pero puede intervenir posteriormente, la ✭✭voltereta✮✮ del que ✭✭entra✮✮ y decide tomar la primera carta del mazo y de esta manera determina cual´ es el nuevo palo al que se jugara.´ Tambien´ la estrategia del que se reserva, deja jugar al ✭✭contrahombre✮✮ y adopta el rol del ✭✭mingo✮✮ o tercero para saltarse el orden; o el ✭✭dar codillo✮✮ al jugador inicial mostrando las ✭✭cinco bazas✮✮, el ✭✭jugar mas´ ✮✮ forzando la apuesta, el canje de los naipes, etcetera.´ Todas estas reglas ejercidas cotidianamente sobre la mesa de juego, ¿acaso condicionaron isomorf´ ´ıcamen- te el sistema de accion´ pol´ıtica del conquistador? Es muy probable. Pero en la accion´ pol´ıtica de Pizarro distinguiremos su sistematico´ trueque de personas

y objetivos, acumulando siempre mayor valor, su aficion´ a ocultar el juego de

sus fines presentandolos´ confusamente, como en una ✭✭voltereta✮✮. Ademas´ su regla de participar el´ mismo en los hechos fundamentales para sustentar su le- gitimidad ✭✭partiendo siempre la baraja✮✮ o en el actuar como el cuarto, que de ser un mero distribuidor de cartas pasa a ser el nuevo jugador en el ✭✭penetro✮✮. Algo similar a esto hizo cuando, negociando con Almagro, Luque y la Corona termino´ alzandose´ con la mesa de las Capitulaciones de Toledo y la ganancia. Estudiando las reglas del tresillo el lector vera´ como,´ cuando Pedro

Alan Garc´ıa Perez

de Alvarado llego´ sorpresivamente al Peru´ dispuesto a dejar sin reino a

Pizarro, este, que debio´ hacer el rol de ✭✭contrahombre✮✮ respondiendo al juego, envio´ a Almagro y se reservo´ la respuesta, cumpliendo el papel del ✭✭mingo✮✮

o tercero en jugar, con lo que finalmente gano´ las naves y los soldados de Alvarado. Y como esos hay muchos y sugestivos ejemplos adicionales.

En todo caso, Pizarro, que no fue un estudiante de Salamanca como Cortes,´

ni

un latinista como Sarmiento de Gamboa ni un docto en contabilidad como

el

tesorero Riquelme, tal vez obtuvo de su larga experiencia y de su aficion´ a la

baraja espanola˜ mucho de su paciencia, constancia, astucia, calculo´ pol´ıtico y decision,´ caracter´ısticas todas que, articuladas en un sistema de accion´ pol´ıtica,

le permitieron alcanzar, contra todo pronostico,´ los objetivos que logro.´ En este

trabajo buscamos formalizar esas reglas del juego pol´ıtico. Ciertamente este es un analisis´ complicado porque para Pizarro cada uno de los otros actores pod´ıa ser un naipe, una mano o un contrincante, o todo ello a la vez. As´ı pues, intentamos identificar las reglas de accion´ pol´ıtica con las que

Pizarro acometio´ sus objetivos y presentarlas sistematicamente.´ Por eso este libro no es una novela ni una biograf´ıa. En estas, normalmente, los hechos se presentan en orden historico´ para que el lector saque las conclusiones el´ mismo. Aqu´ı, por el contrario, agrupamos los hechos en tomo a cada una de las reglas de accion´ y de esa manera mostramos expl´ıcitamente su finalidad dentro de la estrategia integral. Por tal razon´ el lector encontrara´ una cierta repeticion´ de episodios y conceptos en los diferentes cap´ıtulos y pedimos por ello anticipada disculpa. Eso obedece a que cada uno de los hechos cumple un proposito´ o una funcion´ en una o en varias de las reglas de la estrategia pizarrista. Cada accion´ o hecho es polivalente, sirve para la adaptacion´ al medio y al mismo tiempo puede servir para cualquiera otra funcion,´ sea esta la integracion´ o la motivacion.´ Por eso, un mismo hecho se explicara´ en varios cap´ıtulos, pero para un fin distinto; por ejemplo, la liberacion´ de los yanaconas, que sirvio´ para crear una nueva ciudadan´ıa en el Capitulo V y como medida que aumento´ las contradic- ciones andinas en el Cap´ıtulo VIII. Tambien´ la figura de Almagro al que se presentan proposiciones

21

Pizarro, el Rey de la Baraja

contradictorias (Cap´ıtulo II) y luego, en el estudio psicologico´ que de el´ hizo Pizarro (Cap´ıtulo IX); ademas´ a Huascar,´ cuya vida fue un elemento de negociacion´ (Cap´ıtulo XII) y en las imagenes´ confusas que recibio´ (Cap´ıtulo II); a Maisa Huilca, cuyos hechos se estudian al tratar la soberbia de Atahualpa (Cap´ıtulo IX) pero tambien´ al estudiar la paciencia de Pizarro (Cap´ıtulo XIII). Una advertencia final. No soy pizarrista. Dire´ que estoy lejos de serlo, pues no olvido que la conquista fue un proceso brutal ni creo que el fin justifique los medios. Aqu´ı me limito a estudiar si el actor tuvo o no la capacidad pa- ra organizar sus acciones y alcanzar sus objetivos. Y la tuvo porque no fue el analfabeto y barbaro´ elemental, avido´ de riqueza, que describe su leyenda negra, como s´ı lo fueron muchos de sus acompanantes.˜ Tampoco soy antipi- zarrista, porque ubico al personaje en su tiempo y en su mundo psicologico.´ Como advert´ıa el filosofo Baruch Spinoza, el proposito´ es: ✭✭No re´ır, no llorar, sino comprender✮✮. Evidentemente, cinco siglos despues´ la pol´ıtica exige ma- yor transparencia moral y democracia, pero no podemos medir a Pizarro con esos criterios actuales y menos aun en medio de su accion´ militar, juzgando desde ellos ahora sus tecnicas´ para alcanzar y mantener el poder. Y no per- damos de vista que, aun hoy, cinco siglos despues,´ los gobernantes, inclusive con propositos´ loables como el desarrollo y la justicia, agitan pasiones, ocul- tan las malas noticias, emiten imagenes´ calculadas, dosifican la oportunidad, unen sus fuerzas y dividen a los adversarios. Peor todav´ıa, otros gobernantes pasan la l´ınea del exceso o del crimen y usan las imagenes´ para destruir a los adversarios, maniobran psicosocialmente o, mas´ burdamente, abusan del poder para exterminar f´ısica o jur´ıdicamente a los rivales. A veces lo logran, pero solo´ por un tiempo, pues como demuestra la experiencia de Pizarro, casi todo puede hacerse con la pol´ıtica y sus buenas o malas artes, pero no el durar para siempre.

´

INTRODUCCI ON

CONCEPTOS GENERALES

23

Alan Garc´ıa Perez

Autonom´ıa y primac´ıa de la pol´ıtica

Un objetivo de este libro es comprobar el alto nivel de autonom´ıa de ✭✭la pol´ıtica✮✮ y su importancia en los acontecimientos humanos, y hacerlo con el estudio de las ideas, los proyectos y las decisiones de Francisco Pizarro, con- quistador del Peru.´ Seguimos la l´ınea teorica´ que en los ultimos´ decenios ha ido afirmando, cada vez con mas´ fuerza, la idea de que la accion´ pol´ıtica co- mo instinto de poder, voluntad de direccion´ o conflicto de grupos y elites,´ es independiente de los factores economicos,´ religiosos o tecnologicos.´ Y es que, a lo largo de la historia de la filosof´ıa y de la sociolog´ıa se busco´ explicar los hechos pol´ıticos y los procesos sociales desde un punto de vista providencial, como ejecucion´ de la voluntad y de los propositos´ di- vinos. Era la tesis de San Agust´ın y con ella se interpreto´ la conquista por varios cronistas, como Sarmiento de Gamboa y Garcilaso de la Vega. Despues´ cobro´ enorme importancia la explicacion´ economicista de que la acumulacion´ de la riqueza economica´ o de la propiedad de los medios de produccion´ es lo que determina y explica el porque´ de las decisiones pol´ıticas. Tal fue el aporte del marxismo. Pero esa tesis reductiva dejaba de lado factores basicos´ como la dimension´ psicologica,´ el afan´ por el prestigio y el instinto por la direccion´ social, as´ı como la habilidad desplegada por el actor para tales objetivos. Por ello, en los ultimos´ anos,˜ la accion´ pol´ıtica y la ciencia del poder han comenza- do a ganar independencia respecto a otros factores y ya no son definidas como un efecto necesario, un epifenomeno´ o, como peyorativamente se la llamo,´ una ✭✭superestructura✮✮ de la econom´ıa. La accion´ pol´ıtica como competencia, distribucion´ y ejercicio del poder para dirigir las sociedades y decidir en su nombre logrando la obediencia del conjunto social, ha ido cobrando cada vez mayor autonom´ıa. Esa es la tesis central de este libro. La tecnolog´ıa militar, la riqueza europea y el conocimien- to con valor economico´ eran importantes en el siglo XVI, pero hubiera sido imposible cumplir la conquista solo con ellas o lo hubiera sido con un mayor costo humano y en un plazo mucho mas´ largo. La toma del Peru´ fue posible por la capacidad pol´ıtica de Pizarro, su acertada e inmediata identificacion´ del po- der existente en los grupos y personas, su capacidad para interpretar, planificar y anticipar sistematicamente´ los

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hechos y ademas,´ por su astucia; valores pol´ıticos de tanto poder en la historia como la acumulacion´ de recursos economicos´ y medios productivos

o como el avance tecnologico.´ El lector respondera´ que sin los caballos, la polvora´ y el hierro, Pizarro no habr´ıa logrado su objetivo. Es posible, pero tal cual demuestran otros fra- casados esfuerzos de conquista, como los de Pascual de Andagoya o Alonso de Ojeda, todos esos factores no fueron suficientes sin un verdadero hombre pol´ıtico actuando en la escena. En todo caso, eso tambien´ comprueba que la econom´ıa, la tecnolog´ıa y la capacidad pol´ıtica son valores equivalentes e in- dependientes y que ninguno es un simple reflejo de los otros.

Fue la extraordinaria capacidad de Pizarro para constituir una elite´ y dentro de ella un ✭✭nucleo´ duro✮✮; su habilidad para mantener confundido al adversa- rio y para desplazar simbolica´ y psicologicamente´ sus responsabilidades sobre el oponente lo que le dio inmensa ventaja. Un lector economicista o marxista dira´ que la elite de la propiedad y de la riqueza es siempre la duena˜ de las deci- siones, pero eso solo sera´ cierto si no existe en la escena un pol´ıtico profesional como Pizarro, Lenin o muchos otros en la historia y si otros factores como la cultura y la religion´ no tienen mas´ fuerza que la econom´ıa en la situacion´ con- creta. Ahora bien, es cierto que en las decisiones pol´ıticas existe siempre una gran tension´ entre dos elementos: de un lado la toma de las decisiones o el dirigir los objetivos de la sociedad, que es la labor de un grupo o excepcionalmente de una persona y, del otro lado, la capacidad de presion´ y movilizacion´ que pertenece

a todos, pues como Talcott Parsons senal˜ o,´ el poder, como el dinero, es un me-

dio circulante del que participan todos en mucha, mediana o pequena˜ cantidad. As´ı, la tension´ entre quien dirige y la voluntad generalizada de quienes tienen una cuota mayor o menor del poder es un tema fundamental de la ciencia de

la

pol´ıtica. Pizarro administro´ mejor que Atahualpa y que otros jefes ind´ıgenas

o

espanoles˜ esa tension´ gracias a las alianzas que logro´ o a la desunion´ que

multiplico,´ y de all´ı su rapido´ triunfo. Pero continuemos por ahora reivindican- do el rol creador de la pol´ıtica por s´ı misma. Doscientos anos˜ antes de Cristo un rehen´ aqueo, prisionero en Roma, estudio´ y describio´ la autonom´ıa de la pol´ıtica y de las instituciones pol´ıticas para generar movimientos

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sociales independientemente de las condiciones economicas.´ Fue Polibio quien, en los textos de su ✭✭Historia general✮✮, explico´ como´ cada una de las instituciones pol´ıticas tiene, por su propia organizacion´ o estructura, un proceso de vida y de autodestruccion´ que obliga a su desaparicion´ y a su sustitucion´ por una institucion´ distinta en una sucesion´ circular indetenible. Polibio explico´ que, a la figura de un ✭✭rey filantropico´ ✮✮ que toma decisiones generosas y acertadas en nombre de toda la sociedad, sucede inevitablemente la imagen o presencia del ✭✭tirano✮✮, como poder individual rodeado de intereses familiares y grupales que pervierte la figura del reinado. Ante esta situacion,´ un grupo esclarecido, selecto, a veces religioso, tal vez militar, pol´ıtico o inte- lectual, asume la responsabilidad de derrocar al tirano constituyendose´ como una ✭✭aristocracia iluminada✮✮ que gobierna en beneficio a todos. Pero el destino de esta institucion´ es convertirse en, o aparecer ante la sociedad como una oli- garqu´ıa de intereses particulares, sectoriales, lo que lleva, en consecuencia, a una insurreccion´ general de protesta, tras la cual nace la ✭✭republica´ democrati-´ ca✮✮, que pretende ser expresion´ y decision´ de todos en beneficio del conjunto social. Sin embargo, esta institucion´ por su pluralidad culmina en la anarqu´ıa, en la llamada ✭✭oclocracia✮✮ o gobierno de la plebe y del desorden. En esta cir- cunstancia una nueva personalidad decidida e iluminada asume nuevamente el rol del monarca generoso y ordenador. Despues´ de esto, el ciclo recomienza. Segun´ Polibio, esta sucesion´ de instituciones explica muchos de los hechos y problemas pol´ıticos, independientemente de la propiedad de las tierras o de la acumulacion´ de la riqueza bancaria de las ciudades griegas y sociedades an- tiguas que el´ estudio.´ Y sus estudios historicos´ comprueban que la pol´ıtica en s´ı misma, como inteligencia y capacidad de creacion´ de espacios de poder o co- mo la perversion´ de las instituciones por su propia estructura, es independiente de la econom´ıa y de los designios divinos. Continuando esa perspectiva, Wilfredo Pareto, en su celebre´ ensayo ✭✭Rise and fall of the elites✮✮ de 1901, formulo´ en el siglo XX su novedosa teor´ıa de las elites.´ Segun´ Pareto, como las decisiones y la direccion´ no pueden tomar- las ni ejercerlas todos al mismo tiempo, deben ser algunos, unos pocos, los que asuman ese papel, constituyendo una elite´ que dirige la sociedad hasta ser desplazada por

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otra que va constituyendo su homogeneidad, con lo que se cumple su teor´ıa de la circulacion´ de las elites.´ La historia pol´ıtica resulta as´ı un cementerio de elites de acuerdo con Pareto, las elites´ no son necesariamente economicas´ o de acumulacion´ de medios productivos, como el marxismo afirmo´ en el siglo XIX, sino que puede tratarse tambien´ de elites´ religiosas, de elites´ intelectuales, de elites´ militares o de fuerza, que asumen la direccion´ de la sociedad para verse

a su turno desplazadas por otras nuevas. Segun´ el autor, la pol´ıtica tiene como motor esencial el conflicto de las elites.´ El lector economicista puede responder que la carest´ıa, el des- empleo, la necesidad de acumular o redistribuir es el tema fundamental. En algunos ca-

sos lo es. Pero aqu´ı el tema es comprender por que´ un grupo o una persona determinados toman la decision´ y por que´ son ellos y no otros los que por el momento actuan´ en nombre de todos. Ese es el analisis´ pol´ıtico. Y no tiene como una respuesta facil´ la que el marxismo vulgar ofrece. Antonio Gramsci, el mayor intelectual marxista en la Italia de entreguerras, se preguntaba en la carcel´ por que´ el cambio pol´ıtico al socialismo no se produc´ıa all´ı si las con- diciones economicas,´ segun´ el,´ ya estaban dadas. Y debio´ concluir admitiendo que ello era producto de que la elite´ hab´ıa capturado la cultura, el mundo de la formacion´ y trasmision´ de las ideas ✭✭organicas´ ✮✮ dentro del Bloque Historico;´ en otras palabras, acepto´ que el dominio del pensamiento, de las iniciativas, de

la persuasion,´ es decir, la pol´ıtica, era tan o mas´ importante que la acumulacion´

de la riqueza y de la produccion.´ Eso ya lo hab´ıa demostrado Lenin decenios antes, sin aceptarlo concep- tualmente, al aduenarse˜ del poder en Rusia con un pequeno˜ equipo pol´ıtico profesional, proporcionalmente mucho mas´ pequeno˜ que el de Pizarro en el Tawantinsuyo. As´ı, quienes creen, en el caso del conquistador, que la fuerza militar fue lo fundamental, reducen la historia a un analisis´ muy simple y pre- vio a las inteligencias de Polibio, Pareto o Gramsci. Ni la realidad ni la historia tienen respuestas tan simples. Finalmente y entre otros autores, mencionemos a Robert Dahl, quien desa- rrollando las ideas de Parsons formulo´ su tesis de la ✭✭poliarqu´ıa✮✮, segun´ la cual es verdad que el poder esta´ distribuido desigualmente, pero de tal forma que todos participan de el.´ En su celebre´ texto ✭✭¿Quien´ gobierna?✮✮, que estudia las decisiones admi

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nistrativas y pol´ıticas en Durham, New Hampshire, Dahl llego´ a la con- clusion´ de que las decisiones nacen por la coincidencia de la opinion´ y por la presion´ de muchos y en algunas ocasiones de casi todos. No hay una so- la elite;´ el poder es un continuo del que todos tienen algo, unos much´ısimo, otros menos, tal como ocurre con la posesion´ del dinero. Pero sumados los muchos pueden equilibrar o superar a quienes aparecen como todopoderosos. Pizarro lo com- prendio,´ como veremos, estudiando los cientos de curacazgos

recientemente conquistados por la etnia inca frente a los que el poder de la elite´ cusquena˜ manten´ıa un enorme espacio; comprendio´ que sin ayuda de la rueda

y de la conduccion´ animal, este poder era precario y mucho mas´ si tal etnia

estaba dividida por conflictos. Parte de su juego pol´ıtico fue impedir la union´ de algunos o de casi todos esos componentes. Los cuatro autores mencionados han rescatado la autonom´ıa de la pol´ıtica respecto a la econom´ıa y la riqueza, pero tambien´ respecto a la tecnolog´ıa y al providencialismo divino con los que se explico,´ por mucho tiempo, el movi- miento de las instituciones y de las decisiones pol´ıticas. Y a ellos podr´ıamos agregar a los propios autores economicistas o marxistas como el mismo En- gels, que al explicar, por ejemplo, el fenomeno´ del bonapartismo o tipo de Estado que se pone por encima de las clases sociales, caen en el c´ırculo vicioso

y la confusion.´ Es, pues, en esta l´ınea de analisis,´ que estudiaremos la estruc-

tura pol´ıtica del pensamiento de Pizarro, la cual le permitio,´ con habilidad y facilidad sin precedentes, la conquista de un inmenso territorio, el mayor de todos los conocidos. Y para ello utilizaremos tambien´ algunos de los analisis´ formulados por Maquiavelo. Nicolas´ Maquiavelo (1460-1527) escribio,´ a inicios del siglo XVI, ✭✭El Pr´ıncipe✮✮, que en s´ıntesis es un estudio de los metodos,´ los objetivos y las leyes de la Ciencia del Poder, que el florentino definio´ como la tecnica´ de adquirir, conservar y ejercer el poder. Estudio´ las leyes de esa ciencia, separandolas´ de la voluntad divina o de la perspectiva moral y limitandose,´ segun´ afirmo,´ a estudiar la verita´ effettuale de la cosa, es decir, el analisis´ objetivo de las ac- ciones que permiten acrecentar y ejercer el poder sobre las sociedades. Pero Maquiavelo, al formular estas ideas, lo hizo tras estudiar la

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geograf´ıa y el tiempo pol´ıtico italianos, que parec´ıan reproducir la dispersion´ de las ciudades estado griegas y sus conflictos en los siglos previos a la era cristiana. Fue esa circunstancia la que le permitio,´ mejor que otras experiencias, analizar los movimientos, las competencias y las acciones que conducen al poder, sin convertirse en juez moral de esas acciones y limitandose´ a considerar su efectividad. Al comenzar el siglo XVI, Italia ten´ıa cinco estados; ademas´ tres potencias europeas participaban de sus decisiones y exist´ıan tambien´ numerosas ciudades independientes las unas de las otras. En pocos anos˜ se hab´ıan sucedido cuatro papas: Alejandro, Sexto, P´ıo, Julio, Segundo y Leon,´ todo lo cual significo´ un mundo de confusion,´ intriga y desorden. Era el reino de la iniciativa pol´ıtica. Para disciplinar tal confusion,´ Maquiavelo propuso la construccion´ de un Esta- do unico,´ una monarqu´ıa que subordinara a las oligarqu´ıas, a los caudillos y a las ciudades con el proposito´ de lograr mayor orden social y disminuir as´ı las guerras y la destruccion.´ Esa fue su motivacion´ ✭✭altruista✮✮. Entonces, lo que parece un conjunto de consejos despiadados y fr´ıos, llama- dos despues´ ✭✭maquiavelicos´ ✮✮, tuvo como objetivo central construir un Estado Italiano, como ya hab´ıa ocurrido en esos anos˜ en Francia, con Francisco I, o como tambien´ ocurrio´ con la unidad de Castilla y de Aragon´ y la del Imperio Espanol-Alem˜ an,´ dirigido por Carlos I de Alemania o Carlos V de Espana.˜ Pe- ro ese proceso demorar´ıa todav´ıa cuatro siglos en Italia. Maquiavelo propuso la union´ pol´ıtica, como lo hizo en Grecia Filipo II, padre de Alejandro el Magno, permitiendo con esa unificacion´ la expansion´ posterior del helenismo hacia el Asia Menor, Persia y la India. En 1513, el posible ano˜ de redaccion´ de ✭✭El Pr´ıncipe✮✮, Francisco Pizarro cumpl´ıa ya nueve anos˜ en el Nuevo Mundo, primero en La Espanola˜ (Republica´ Dominicana) y luego en Panama,´ donde participo´ en el descubrimiento del Oceano´ Pac´ıfico como lugarteniente de Vasco Nu´nez˜ de Balboa.

El big bang ideologico´

del siglo XVI en la conquista

Ciertamente Pizarro, que fue analfabeto, no pudo leer a Maquiavelo, pe- ro actuo´ como si lo hubiera hecho gracias a sus condiciones psicologicas,´ su conocimiento de los seres humanos y su

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razonamiento pol´ıtico, tal como lo comprobaremos al estudiar las quince reglas orientadoras de su accion.´ Pero hay algo mas´ que no debemos olvidar. Cada uno de los espanoles˜ descubridores y conquistadores, codiciosos y racistas o, en otros casos, fanati-´ camente religiosos e impregnados de ambicion´ historica,´ representaban, sin sa- berlo, uno de los momentos mas´ importantes y estelares de la historia humana. Cada uno de ellos expresaba el big bang social y psicologico´ del Renacimien- to. No solo fue el afan´ por el oro y la ambicion´ de dominio social. Fue mucho mas.´ Que Pizarro era analfabeto es verdad, pero mas´ del ochenta por ciento de la poblacion´ europea tambien´ lo era, por la simple razon´ de que la imprenta de Gutemberg solo hab´ıa comenzado su trabajo diez anos˜ antes del nacimien- to de Pizarro. Sin embargo, el mundo consciente e intuitivo de una sociedad

o el de un personaje no puede reducirse a la graf´ıa. Eso es tan absurdo como

afirmar que antes de la escritura no exist´ıan ni la filosof´ıa ni la creacion´ poeti-´ ca. Ademas,´ la cultura de la epoca´ era grupal, aldeana y con uno que en la hueste supiera leer ser´ıa suficiente y a ese escuchar´ıan los demas´ en tomo al

fuego, en un campamento militar. As´ı, el libro y las informaciones le´ıdos por

el alfabetizado eran intermediados oralmente para los demas.´

Un actor social cumple un papel y expresa un significado mucho mayor que el de sus propositos´ conscientes. De la misma manera, reducir la accion´

colectiva de la conquista a la codicia o a la ambicion´ de cada actor es condenar

el analisis´ historico´ y social al individualismo ✭✭evennementiel✮✮ mas´ emp´ırico.

He llamado big bang a la explosion´ inicial del Renacimiento que dio voluntad

y sentido a cada actor y presto´ un significado a sus acciones gracias a multiples´

contenidos:

del

hombre y la del propio Dios demostrando el giro de la tierra alrededor

1. Copemico´

y Galileo hab´ıan revolucionado la ciencia y la posicion´

del sol;

2. Desde 1470 la aparicion´ de la imprenta hab´ıa democratizado la cultura

y

y las ideas, incluida la Biblia, abriendo paso a la libre interpretacion´ lanzando la idea basica´ de la libertad y de la individualidad;

3. El Estado Nacional integraba la dispersion´

mo nuevo actor historico,´

la reconquista de los territorios arabes´

y en Espana˜

de los feudos, surgiendo co-

pol´ıtica se dio tras

la unificacion´

con la ca´ıda del

Pizarro, el Rey de la Baraja

Reino de Granada en 1492;

4. Con ello, el viejo esp´ıritu de las Cruzadas y el afan´ de recuperacion´ de los Santos Lugares como e1 proposito´ de lucha contra los infieles se fortalecieron otra vez;

5. La Reforma de Lutero inicio´ desde 1517 el debate religioso en Europa, aunque fuera despues´ violentamente reprimida en Espana;˜

6. El avance de las artes, la medicina, la mecanica,´ del estudio del cuerpo humano y del conocimiento de la historia y la geograf´ıa constituyeron un arma psicologica´ fundamental para los aventureros ante pueblos ajenos a todo ese avance;

7. El triunfo de Carlos V sobre Francisco I de Francia, en Pav´ıa en 1524, hab´ıa devuelto el aura de invencibilidad a los espanoles,˜ y

8. Aunque ingresando al Renacimiento, los libros de caballer´ıas que enlo-

difundidos, entre ellos y como prin-

cipal, el Amad´ıs de Gaula (Irving Albert Leonard. ✭✭Los libros del Con-

fue

prohibida por la Corona desde 1500 para evitar el conflicto y el animo´ de aventura.

Todo esto formaba la ✭✭personalidad basica´ ✮✮ del conquistador promedio, usando el concepto de Abraham Kardiner. Por tanto, el conocimiento no estaba ya determinado y cerrado como en los siglos anteriores, tampoco lo estaban la riqueza y el poder. Siempre estar´ıan ✭✭mas´ alla´✮✮. Era la mentalidad de la causa y el efecto, la actitud de la explicacion´ natural y la investigacion,´ y ante los problemas, de la pregunta ✭✭que´ hacer✮✮, que encontro´ en el mundo ind´ıgena otra distinta, que Zvetan Todorov ha sintetizado en ✭✭como´ saber✮✮, interrogante que busca descifrar los signos sobrenaturales y aquello que esta´ predeterminado. Con ese impulso, el big bang, la conquista fue en gran parte un escenario mitologico´ y quijotesco para los propios actores. Tal vez por eso Cervantes, que publico´ ✭✭El Quijote✮✮ ochenta anos˜ despues,´ pidio´ por dos veces a la Co- rona algun´ humilde empleo en el Peru.´ Como el Renacimiento, la conquista fue una irrupcion´ de individualidades con inmensa vitalidad. No se compren- de de otra manera la presencia de personajes como Pedro de Alvarado, que preparo´ tras su presencia en el Peru´ una expedicion´ para conquistar China, ni la de Sarmiento de Gamboa, que propuso construir ciudades y cadenas para bloquear a los ingleses y franceses el Estrecho

quecieron al Quijote eran los mas´

quistador✮✮. 1953). Pero la introduccion´

de este y otros en America´

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de Magallanes y termino´ conferenciando en persona y en lat´ın con Isabel de Inglaterra, o a De Soto, que marcho´ a La Florida y mas´ alla,´ hasta descu- brir el r´ıo Mississippi; o al casi desconocido portugues´ Aleixo Garc´ıa, que en 1524, con dos mil indios guaran´ıes, llego´ por el sur y antes que nadie al Ta- wantinsuyo, a traves´ de la actual Bolivia. Esta recapitulacion´ es importante, pues en el estudio sobre Pizarro existen dos tendencias: la de los pizarristas teoricos,´ como Porras Barrenechea o Del Busto, y la de los furiosos antipiza- rristas, que atacan moralmente la crueldad y los fundamentos de la conquista. Pero esa discusion´ solo reproduce las ya entabladas en muchos casos y sobre otros personajes. Ocurrio´ as´ı en el ejemplo extremo de Hitler, cuyo mas´ im-

portante biografo,´ Alan Bullock (✭✭Hitler, A study in tiranny✮✮), lo definio´ en su primera version´ como un aventurero sin principios, impulsado solo por su afan´ totalitario de poder, abusando de la exageracion´ para movilizar los instintos y pasiones. Pero a el´ respondio´ otro ingles,´ por tanto insospechable de simpat´ıa por Hitler, Hugh Trevor-Roper (✭✭Hitler’s table talks✮✮ y ✭✭Hitler’s place in his- tory✮✮) explicando que Hitler s´ı tuvo objetivos ideologicos´ y convicciones y que sus acciones expresaban esas creencias y lo expuesto en ✭✭Mein Kampf✮✮. Esta ultima´ es la perspectiva mas´ acertada, porque no existe en la sociedad un deseo de poder o dominio desnudo de inspiracion´ ideologica´ o creencia, sea esta equivocada o no. El actor pol´ıtico tiene siempre una conviccion´ y normalmente esta va mas´ alla´ de su propia personalidad. Se pretende altruista, portador de un mensa- je general y puede serlo en el sentido racional, sintiendose´ promotor de las condiciones economicas´ y la reivindicacion´ del pueblo por la redistribucion´ economica´ o tal vez el mensajero de la superioridad espiritual y racial. Pero el actor pol´ıtico afirmara´ siempre ante s´ı mismo su rol y su conviccion,´ promo- viendo con su propia fe´ la aceptacion´ posterior o el respaldo social que solo son posibles cuando el emisor o l´ıder esta,´ a su turno, convencido. En el caso de los conquistadores la labor ✭✭expansiva✮✮, ✭✭misionera✮✮ o ✭✭civilizadora✮✮ fue parte de su fuerza. Y Pizarro lo expreso´ y sintetizo´ con capacidad pol´ıtica.

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Pizarro, el Rey de la Baraja

Por todas estas razones, a comienzos del siglo XVI, los descubridores y conquistadores comprend´ıan que la accion´ sobre la realidad no es solo la mera aplicacion´ de normas tradicionales o de la aparente voluntad divina. Se sent´ıan creadores. Por tanto, para ellos, la decision´ pol´ıtica, como ciencia o como tecni-´ ca del poder paso´ a cobrar un important´ısimo papel.

¿Por que´ la pol´ıtica fue el arma fundamental?

El objeto de este libro es demostrar que el hecho asombroso por el que 168 hombres pudieron superponerse a la etnia cusquena,˜ integrada por cien mil personas que, a su turno, dominaba a ocho o diez millones de habitantes en el actual Peru,´ no puede explicarse solamente por factores tecnologicos,´ como la polvora´ o el hierro que los ind´ıgenas no conocieron ni utilizaron como me- tal. No puede tampoco explicarse por el uso de los caballos o por la escritura que permite una comunicacion´ compleja, ni por el conocimiento historico´ del mundo que los europeos trajeron ademas´ de sus descubrimientos cient´ıficos, astronomicos´ y anatomicos.´ Por otra parte, el limitado alcance y escasa pre- cision´ del primitivo arcabuz, anterior al mosquete que solo llegar´ıa al Peru´ en 1548, al final de la guerra civil, descarta que tuviera una decisiva influencia, salvo por el gran estruendo, explosion´ o illapa inicial. Todos esos factores fueron importantes, pero esencialmente mecanicos.´ En ningun´ caso explican por que´ 106 soldados de infanter´ıa y 62 de caballer´ıa, llegados en tres carabelas en diciembre de 1530, pudieran abrirse camino tan facilmente´ en un inmenso territorio, totalmente desconocido, y que, despues´ de unos meses y apenas en una hora, resultaran la elite´ dominante total. Sin la inspiracion´ y el planeamiento pol´ıtico las fuerzas mecanicas´ son inertes. Recordemos que solo en la zona norte, recorrida por Pizarro desde enero de 1531 hasta el 16 de noviembre de 1532, viv´ıan mas´ de un millon´ de varones adultos en capacidad de portar armas, y que a lo largo de las quince jomadas de camino hasta el Cusco, pod´ıa vivir otro millon´ de adultos capaz de participar activamente en la lucha contra los espanoles.˜ Cuando Atahualpa, segun´ los cronistas, informo´ a Pizarro sobre la ubicacion´ del Cusco y de Pachacamac, le senal˜ o´ que unos chasquis o mensajeros de relevo pod´ıan llegar en

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cinco d´ıas desde Cajamarca hasta el Cusco y que si fuera el mismo grupo

o la misma persona los que hicieran ese camino, les bastar´ıan quince jomadas.

Tecnicamente´ esto significa que en´ quince d´ıas apenas los pobladores del valle del Cusco y del sur hubieran podido marchar sobre Cajamarca. La pregunta

sigue entonces vigente: ¿Que´ permitio´ a Pizarro el dominio total del territorio

y en tan poco tiempo? El caballo como instrumento de guerra, y como animal

desconocido y asombroso fue muy importante, Chocano dixit, pero aqu´ı pudo ser contrarrestado en las zonas de la cordillera, en las que, por no existir llanu- ras, no era posible desplegar su enorme fuerza de tanque militar de la epoca.´ El cronista Alonso Enr´ıquez de Guzman´ dice en su ✭✭Libro de la vida y costum- bres de don Alonso Enr´ıquez de Guzman´ ✮✮: ✭✭Tienen gran temor a los caballos pero tienen una gran defensa en la sierra✮✮, en la que ✭✭las galgas o ✭✭derrumbes provocados✮✮ impiden su accion.´ Y eso fue comprobado por las tropas de Ti- tu Yupanqui, que, cuatro anos˜ mas´ tarde, exterminaron mediante las galgas, en los pasos de la cordillera, cuatro expediciones enviadas desde Lima con mas´ de doscientos cincuenta espanoles,˜ en ocasion´ del sitio del Cusco. En las montanas,˜ cabe agregar, la eficacia de la polvora´ y del can˜on´ tambien´ se ve dis- minuida. Y como menciona el mismo Enr´ıquez, la honda ✭✭es poco menos que un arcabuz✮✮, siendo ✭✭capaz de partir una espada a treinta pasos de distancia✮✮. Francisco Lopez´ de Gomara explica ademas´ que ✭✭Ruminahui˜ hacia huecos en la tierra contra los caballos✮✮ y Pedro Pizarro describe como´ los canales del r´ıo Patacancha, afluente del Yucay en el Cusco, fueron abiertos para inundar el campo y hacer imposible el movimiento de los caballos durante el asedio de Ollantaytambo en 1536. Entonces, si la sierra, la sorpresa y las piedras ten´ıan tal eficacia, ¿Como´ ascendio´ la cordillera sin contratiempos el grupo de Pizarro? Lo hizo, como veremos, gracias a las informaciones o ✭✭publicidad✮✮ que emit´ıa Pizarro hacia Atahualpa y tambien´ a la ayuda de los grupos ind´ıgenas aliados, que le impi- dieron caer en tales emboscadas. Despues´ de la accion´ decisiva de Cajamarca fue mas´ simple el avance de Pizarro sobre todo el territorio del actual Peru,´ pues hab´ıa tomado lo que Karl Deutch denomina ✭✭los nervios del Poder✮✮ o lo que en su ✭✭Tecnica´ del golpe de estado✮✮ Curzio Malaparte destaca

Pizarro, el Rey de la Baraja

como el aporte de Trotsky: hab´ıa capturado los medios de comu- nicacion´ (tre- nes, telegrafos,´ radios) y el comando central, que en este caso eran la persona f´ısica de Atahualpa, como el origen y meta de toda las decisiones e informa- cion.´ En toda organizacion´ milenarista y vertical, la captura del jefe paraliza

y descompone lo que parec´ıa muy organizado. Pizarro fue consciente de ello,

entre otras cosas, y esa es la respuesta a la pregunta. Y el arma principal fue su enorme habilidad pol´ıtica, muy superior en nuestro concepto a la que Hernan´ Cortes´ desplego´ en la conquista de Mexico,´ para la que, ademas,´ conto´ con

la directa colaboracion´ del emperador Moctezuma quien, a diferencia del caso

peruano, ejerc´ıa a la vez el papel de emperador y el de Sumo Sacerdote. Pero esa capacidad pol´ıtica se construyo´ sobre la constancia, que es el ele- mento central de la personalidad de Pizarro, quien durante diecisiete anos˜ per- severo´ en el objetivo de construir para s´ı mismo un reino o gobernacion.´ En segundo lugar, se apoyo´ en su gran destreza para el estudio de la realidad y de las caracter´ısticas psicologicas´ de cada uno de los actores pol´ıticos ind´ıgenas aliados o enemigos, y espanoles,˜ presentes en el Peru´ o en Centroamerica´ y en Espana.˜ Una capacidad que, en el caso de Hitler, tal como sus biografos´ testi- monian, fue la gran intuicion´ del ✭✭poder posible✮✮, que cada uno de los actores de una situacion´ tiene material o potencialmente. En tercer lugar, su estrategia pol´ıtica se sustento´ en la capacidad de acumu- lar las contradicciones existentes para fortalecerse, debilitando a los otros y en

su sistematica´ destreza para sustituir personas e intercambiar objetivos acumu- lando siempre mas´ fuerza y superando rivales gracias a ese trueque de metas, de igual manera que en el tresillo actuaba con el trueque de naipes. Otros lo intentaron sin exito.´ Y si el lector se asombra al conocer la capacidad tactica´ y manipulatoria de Pizarro, debe saber que esa conducta fue compartida por los pretendientes al trono y por cientos de caciques prestos a aliarse con uno u otro de aquellos, o con los espanoles˜ contra los dos. Tomemos el ejemplo de Paullu Inca, hijo de Huayna Capac,´ quien combatio´ la rebelion´ de su hermano Manco Inca en el bando pizarrista, y pretendio´ despues´ ser coronado por Almagro a

la vuelta de Chile y en la batalla de Las Salinas lo traiciono´ atacando desde la

retaguardia a sus tropas. Vuelto al campo de los Pizarro, los abandono´ tambien´ en la batalla de Jaquijaguana ante La Gasea. Y

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fue, segun´ los espanoles,˜ un indio sin el cual no se hubiera logrado la conquista. La estrategia de Pizarro expreso´ en ese momento una suma de las normas de ✭✭Los trece mandamientos del arte de la guerra✮✮, de Sun Tzu, con las del arte de la pol´ıtica de ✭✭El Pr´ıncipe✮✮, de Maquiavelo. Su sistema de accion´ pol´ıti-

ca parte, como en el modelo chino, del analisis´ situacional, continua´ por la formulacion´ y ejecucion´ de estrategias y se cierra con un permanente control estrategico.´ Dueno˜ de esa capacidad integral, dejo´ actuar a los ✭✭tacticos´ ✮✮, co- mo De Soto, Alvarado o Hernando Pizarro en las batallas y reservo´ para s´ı la estrategia de la guerra como un conflicto entre dos sociedades. Por eso, en los terminos´ modernos de J.C. Wylie (✭✭Military strategy: A general theory of po- wer control✮✮, 1967), supo escoger el lugar y el timing de la guerra para orientar en su favor el centro de gravedad de esta. La pol´ıtica y los pol´ıticos de menor nivel aplican casi siempre el concepto mecanico´ de la ✭✭suma cero✮✮; es decir, que en un escenario definido lo que pierde uno lo gana el otro. Sin embargo, la estrategia de la guerra pizarrista rompio´ esa logica´ y logro´ que casi todos sin- tieran que ganaban algo en los primeros dos anos:˜ los huascaristas, los orejones cuzquenos,˜ los caciques autonomistas, los canaris˜ del Ecuador, los siervos li- berados, los espanoles˜ enriquecidos, los sacerdotes, los nobles del Consejo de

o´ un quantum, un plus acorde al big bang renacen-

tista que hemos descrito. Tal fue la magia de ✭✭la pol´ıtica✮✮ que el´ desarrollo.´

Indias

Su estrategia anadi˜

La invasion´

bacteriana

Sin embargo, no debemos olvidar que Pizarro tuvo como ayuda previa y concurrente una primera vanguardia, aun antes de su llegada. Fue la conquista bacteriana del Peru´ y del Nuevo Mundo por la viruela, la peste bubonica,´ la fiebre amarilla, el colera,´ el sarampion´ y la tisis, enfermedades desconocidas para la defensa biologica´ de los naturales de America.´ Antes de la presencia de Pizarro en Tumbes, hacia 1526, cobraron como primeras v´ıctimas al pro- pio Huayna Capac´ y al sucesor designado, Ninan Cuyuchi, antes de asumir el trono, quienes murieron como consecuencia de la viruela, segun´

Pizarro, el Rey de la Baraja

los cronistas. Esta vanguardia bacteriana, como lo hicieron la peste negra y la bubonica´ en la Europa de la Edad Media, diezmo´ a los habitantes y origino´ trastornos economicos´ y pol´ıticos porque, al disminuir la poblacion,´ decrecio´ la produc- cion´ de alimentos y el numero´ de per- sonas reclutables para las fuerzas milita- res del Inca y de los cacicazgos. Ademas,´ tan importante como la enfermedad misma debio´ ser su interpretacion´ cosmologica´ por los naturales, pues se pre- sento´ como el fin de un ciclo cosmico´ o como un castigo por el conflicto y por las guerras dinasticas´ de los cuzquenos,˜ disminuyendo as´ı tambien´ la in- fluencia de la etnia inca. Y a esa interpretacion´ debio´ sumarse la consideracion´ de los espanoles˜ como seres religiosos e invencibles, a los que no afectaban esas terribles enfermedades, enviados para sancionar y restituir el equilibrio. Este es uno de los temas no pol´ıticos que sirvieron para debilitar las defensas psicologicas´ y pol´ıticas de la poblacion´ cuya subordinacion´ buscaban. Aqu´ı cobra importancia la enorme diferencia semiotica´ que Todorov ha es- tudiado entre la pregunta ✭✭¿Que´ hacer?✮✮ de los europeos frente a la interrogante ✭✭¿Como´ saber?✮✮ de los ind´ıgenas, buscando los signos de lo inevitable en las profec´ıas y en la historia c´ıclica (Tzvetan Todorov, ✭✭La conquista de America.´ El problema del otro✮✮, Siglo XXI, 1987). Ademas,´ Pizarro conto´ con ind´ıgenas aliados a los que, con ha- bilidad pol´ıtica, supo ganar, articular y subordinar. Fueron cientos de miles y pudo as´ı unir a todo el Peru´ contra Atahualpa, a quien presento´ como un invasor y lo hizo responsable de la muerte de Huascar.´ Lo cierto es que estos cientos de curacas y cientos de miles de ind´ıgenas le sirvieron de fuerza de combate, personal de carga y, lo que es mas´ importante, gu´ıa en los caminos y advertencia ante las acciones que desde las quebradas y alturas podr´ıan acometer los ind´ıgenas atahualpistas. Como en el caso de Cortes´ y sus alianzas, con el reino de Tlaxcala primero y luego con los totonacas, fueron los caciques y senores˜ aliados a Pizarro los que contribuyeron decisivamente a la victoria, aunque las cronicas´ espanolas˜ sean mezquinas en reconocer esa importancia por la simple razon´ de que la mayor´ıa de esos relatos

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se hicieron para obtener favores o por encargo y deb´ıan destacar sobremanera las acciones de los conquistadores. Por el momento, limitemonos´ a decir que la superioridad tecnologica,´ la conquista bacteriana y los conflictos ind´ıgenas fueron para Pizarro tres instru- mentos fundamentales, pero los tres con menor trascendencia que su gran habi- lidad pol´ıtica, la cual buscaremos explicar a traves´ de las reglas y la estructura de su accion.´ Al aplicarlas, Pizarro pudo concentrar en el´ toda la direccion´ y la decision´ ante la Corona y la elite´ militar espanola,˜ sobre los cacicazgos aliados e inclusive sobre sus adversarios ind´ıgenas.

Caracter´

y personalidad de Pizarro

Antes de estudiar cada una de las normas y reglas pol´ıticas de Pizarro, de- bemos analizar los elementos de su personalidad para comprender como´ estos lo predispusieron a la busqueda´ y el ejercicio del poder por s´ı mismo, inde- pendientemente de la acumulacion´ de riqueza, algo que aun no entienden los fracasados en la pol´ıtica o el poder y que compensan usando la pol´ıtica pa- ra medrar recursos y frivolidad. Pizarro era un hombre pol´ıtico con una gran vocacion´ de poder, que ejercio´ de manera estrategica´ y calculada. Para comprenderlo seguimos a los cronistas y sus documentos, pero es- pecialmente los de sus secretarios, a traves´ de los cuales habla y escribe el pol´ıtico analfabeto. El mas´ importante para ello es Francisco de Jerez, quien fue escogido desde 1524, como menciona Porras Barrenechea, para ✭✭hacer la relacion´ verdadera acerca de lo que pasare✮✮. Luego, Pedro Sancho de la Hoz, que sustituyo´ al anterior en 1533 y 1534. Tambien´ Pedro Pizarro, el primo ado- lescente que recluto´ en Extremadura en 1529, y el inmenso testimonio de Pedro Cieza de Leon,´ detallado y latinista, quien, tal vez, fue el que mas´ lo compren- dio´ como pol´ıtico por sus propias ambiciones, las que lo llevar´ıan, despues,´ a proponer el bloqueo del Estrecho de Magallanes y guardar India y China, o el comercio con ellas, en beneficio de Espana.˜ Si hay una caracter´ıstica en la que, sin precisarlo, coinciden casi todos los escritos, cronicas´ y estudios sobre Pizarro es la de su aus- teridad personal. Pizarro que, segun´ el cronista Gonzalo Fernandez´ de Oviedo era ✭✭lento y espa- cioso e al parecer de buena intencion´

Pizarro, el Rey de la Baraja

pero de corta conversacion´ y valiente con su persona✮✮ era tambien,´ a diferencia de Cortes,´ su hermano Hernando, Rodrigo Orgo´nez˜ y otros, muy austero en el vestir y en el comer, como el propio Lopez´ de Gomara, cronista adversario, reconoce: ✭✭Solo holgaba traer los zapatos blancos y el sombrero blanco porque

as´ı lo tra´ıa el Gran Capitan´ ✮✮. Nada de eso lo distra´ıa. Pedro Pizarro (89 v.) refiere que ✭✭ten´ıa por costumbre cuando algo le ped´ıan decir siempre de no. Esto dec´ıa el que hac´ıa para no faltar a su palabra y no obstante que dec´ıa no, correspond´ıa con hacer lo que le ped´ıan no habiendo inconveniente para ello✮✮

y anade˜ malvadamente: ✭✭Diego de Almagro era todo lo con- trario, que a todos dec´ıa que s´ı y con pocos cumpl´ıa✮✮ (90 v.).

A diferencia de otros conquistadores, Pizarro busco´ el prestigio de la direc- cion´ y de la decision´ en un nuevo escenario construido por el´ y para s´ı mismo. Sus acompanantes,˜ carentes de esa voluntad pol´ıtica de dominio y gloria, perse- gu´ıan esencialmente la acumulacion´ de oro y muchos volvieron a Espana˜ enri- quecidos. Enr´ıquez de Guzman´ lo dir´ıa descaradamente al volver a la pen´ınsu- la: ✭✭Mi ida a las Yndias fue con fm y proposito´ de haber de los barbaros,´ frutos indios, lo que de los naturales faltos de todo saber no he alcanzado✮✮. Pero ese no fue el objetivo de Pizarro, que entrego´ la mayor parte de lo ha- bido y ganado en oro al proposito´ de conservar y acrecentar su poder pol´ıtico, cien mil pesos en la compra de las naves y tropa de Pedro de Alvarado, tres- cientos mil pesos con los que pago´ la ayuda de Nicaragua, Guatemala, Mexico´

y Panama´ durante el sitio de Lima e inclusive, envio´ a Juan de Pa-f´ıes a Pa-

nama´ a traer los recursos que all´ı ten´ıa, como lo expuso Hernando Pizarro en Toledo (Stirling, p 141). Como su propio enemigo Lopez´ de Gomara anota:

✭✭Procuraba mucho por la hacienda del Rey✮✮, sabiendo que era la fuente de su legitimidad. No busco´ su ennoblecimiento en la sociedad espanola˜ a la que hab´ıa decidido no volver, como s´ı lo busco´ Cortes´ que, abandonando a su mu- jer mexicana, la celebre´ Malinche, Dona˜ Marina, caso´ con la hija del Conde de Aguilar y sobrina de unos de los mas´ importantes nobles de Espana,˜ el Duque de Bejar,´ o como son˜o´ Almagro, vincularse a la nobleza casando a su bastardo con la hija de un noble. Tampoco fue la posesion´ de las mujeres algo que sedujera a Pizarro. Entre 1504 y 1532 no se le conoce en Nombre de Dios, en Panama,´ en La Espanola˜

o en el Darien´ ninguna relacion´ sexual o

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romantica´ con mujer espanola˜ o ind´ıgena, ni se ha hecho el hallazgo de un hijo. Pizarro se limito´ a recibir de manos del propio Atahualpa una hermana del Inca, sin arrebatarsela.´ Fue Cusi Quispe, llamada cristianamente Dona˜ Ines.´ Con ella tuvo como hija a Dona˜ Francisca Pizarro, bautizada y reconocida, que resulto´ a la vez que hija suya, nieta de Huayna Capac´ y por tanto heredera de las dos legitimidades. Dona˜ Ines´ fue sustituida mas´ adelante por Dona˜ Angelina. As´ı no cayo´ en una de las razones por las cuales se llega al odio de los adversarios y que es, segun´ Maquiavelo, arrebatarles a sus mujeres. Estos rasgos de austeridad comprueban la voluntad de Pizarro por el poder en s´ı mismo y no como instrumento de riqueza o mero recurso sexual. Tal caracter´ debio´ provenir de su nacimiento en Trujillo, la vieja Turga- lium de los romanos, distribuida en tres zonas excluyentes en 1475, cuando fue concebido en una criada del Monasterio de Coria por el viejo y terceron´ don Gonzalo Pizarro, ✭✭el Largo✮✮. Aunque los estudiosos pizarristas, como Jose´ de la Riva Aguero,¨ pretenden que fue criado en el solar de su abuelo paterno, los testimonios de su probanza de meritos´ de 1529 y los historiadores modernos descartan tal version.´ Francisco, como bastardo, busco´ reivindicarse de ese es- tigma construyendo un nuevo escenario en el cual reinar. Y como veremos mas´ adelante, esa condicion´ de bastardo dedicado a labores menores de pastoreo, junto a la situacion´ de su madre, lo determinaron a tomar importantes decisio- nes pol´ıticas y sociales.

Su ciencia militar

Segun´ su biografo´ Jose´ Antonio del Busto y su propia declaracion´ pro- batoria de meritos´ para lograr ser caballero de la Orden de Santiago, Pizarro participo´ en las guerras de Italia entre Espana˜ y Francia bajo la direccion´ del Gran Capitan´ Gonzalo Fernandez´ de Cordoba,´ un paradigma para todos los hombres de guerra espanoles.˜ All´ı habr´ıa aprendido las tecnicas´ militares. Es preciso, por ello, resenar˜ brevemente la personalidad de Fernandez´ de Cordoba´ y la reforma militar que ejecuto´ cuando Pizarro, Carbajal, Alvarado, Orgo´nez,˜ Enr´ıquez y otros mas´ actuaron en Italia bajo sus ordenes,´ antes de 1505, por- que el ejemplo y el exito´ del Gran Capitan,´ que llego´ a ser virrey de Napoles,´ sirvieron de ejemplo a todos ellos, incluso, como hemos senalado,˜ de modelo en el vestir.

Pizarro, el Rey de la Baraja

La primera experiencia de Fernandez´ de Cordoba,´ en la que estuvo Pizarro, lo llevo´ a Italia en 1495, en defensa del rey de Napoles,´ Don Fadrique, an- te las pretensiones de Carlos VIII de Francia. La segunda guerra, en ocasion´ del reparto de Napoles´ entre Femando II de Aragon´ y Luis XII de Francia, concluyo´ en un enfrentamiento entre los dos pa´ıses, pero en ambas obtuvo re- sonantes victorias, como la de Cerinola˜ Y lo mas´ trascendente fue que, al propio tiempo, constituyo´ un ejercito´ moderno mediante sus dos sucesivas reformas militares. Creo´ el concepto de la Division´ con dos coronel´ıas, cuya estructura permitio´ en adelante el mando directo e inmediato del general y dio, en ella, un rol esencial a la infanter´ıa por su capacidad de maniobra, desdoblandola´ en piqueros y soldados de armas cor- tas, muy utiles´ para herir en el vientre. De ello se aprovechar´ıa Pizarro cuando, al frente de veinticuatro soldados de a pie, ✭✭haciendole´ calle, avanzo´ entre cua- tro o cinco mil nativos✮✮ hasta las andas de Atahualpa, ataco´ a los cientos de cargadores en los brazos y en el vientre. Por la disposicion´ de sus tropas, a una escala muy limitada por el numero,´ se reconstituyo´ en Cajamarca la reforma del Gran Capitan´ en la proporcion´ de arcabuceros, piqueros, armas cortas y caballer´ıa. Pizarro, que fue siempre un hombre de infanter´ıa, en parte por su humilde origen, en tanto que Hernando, el hijo leg´ıtimo, era capitan´ de caballer´ıa, aplico´ el ✭✭escalonamiento en profun- didad✮✮ de Fernandez´ de Cordoba,´ con su disposicion´ de tropas en la plaza ce- rrada de Cajamarca. En ella actuo´ primero la infanter´ıa, luego los dos canones˜ o✭✭falconetes✮✮de Cand´ıa, despues´ la carga de tres secciones de caballer´ıa y fi- nalmente la infanter´ıa otra vez, cerrando las salidas. Esta fue la ciencia militar de su tiempo que condujo, en 1534, a la constitucion´ del ✭✭tercio espanol˜ ✮✮, el gran aporte de organizacion´ belica´ del Imperio de Carlos V, como lo fueron la falange griega o la legion´ romana. Pero recordemos otra vez que, en la con- quista, toda esa ciencia poco podr´ıa haber significado sin el escenario general construido y preparado por las decisiones pol´ıticas de Pizarro. Antes de sus expediciones al Peru,´ Pizarro fue minero, dueno˜ de la enco- mienda de la isla de Taboga, cazador de esclavos ind´ıgenas en las tierras de Veragua y de la actual Nicaragua, trabando desde all´ı alianzas pol´ıticas que le permitieron llegar al Peru´ con una abundante dotacion´ de indios guatemalas y nicaraguas. Fueron cientos de estos y luego miles los que le servir´ıan como una base firme para su legitimidad

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personal. Una especie de guardia pretoriana de Roma o guardia imperial fran- cesa. Pizarro, por su decision´ y constancia, desarrollo´ una gran capacidad de persuasion´ y con esta pudo convencer a Almagro de trabajar junto a el´ cum- pliendo el papel de subordinado y gano´ la lealtad y la admiracion´ de su tropa. Pizarro, siendo un profundo conocedor de la codicia y de la concupiscencia de sus acompanantes,˜ pudo pensar como Maquiavelo que ✭✭los hombres son falsos y cambiantes y que son como ninos˜ que viven de sus fantas´ıas✮✮. Este pesimismo social en la definicion´ y en su conocimiento y manejo de los demas´ debio´ dar mayor fuerza a su constancia, a su frialdad para tomar decisiones y a su conviccion´ para motivar a sus soldados. Todos estos son elementos de la personalidad de Pizarro que explican mu- chas de las reglas pol´ıticas que estudiaremos: la constancia, la claridad en los objetivos para s´ı mismo y la presentacion´ de los objetivos de manera confusa ante los demas;´ la busqueda´ de la legitimidad legal, real y carismatica` y la cons- truccion´ de un discurso motivador y cohesionante para sus tropas y aliados, el monopolio de la legitimidad para s´ı mismo y la construccion´ de un nucleo´ du- ro de personas de su confianza como centro de la elite´ y como fortaleza para s´ı mismo, lo cual derivara´ progresivamente en la construccion´ de una nueva legitimidad para el escenario creado. Ademas,´ reservar para s´ı la decision´ y la ejecucion´ dramatica´ y teatralizada de los hechos que considerara trascendenta- les. Tambien,´ su capacidad de estudio sistematico´ de la realidad identificando los puntos de equilibrio y promoviendo y multiplicando la confusion´ de los otros; adicionalmente el profundo estudio psicologico´ de los otros actores u oponentes y la acumulacion´ de sus debilidades, impidiendo en todo momento la union´ de los demas.´ La tecnica´ pol´ıtica de Pizarro tambien´ le exigio´ guardar´ en todo momento elementos de negociacion´ y ademas,´ ante los adversarios, practicar una pa- ciencia y una serenidad imperturbables como imagen de fortaleza, tener como objetivo estrategico´ la captura de los centros de acopio y, finalmente, la habi- lidad de evadir la responsabilidad por los sucesos negativos, atribuyendola´ a otros. Todas estas son, como veremos, las reglas o elementos estructurales del comportamiento de Pizarro que analizaremos en los cap´ıtulos del texto.

Pizarro, el Rey de la Baraja

Es importante anadir˜ en esta introduccion,´ como ya lo advertimos, que exis- ten multiples´ versiones sobre Pizarro, desde aquellas que lo ensalzan e identi- fican heroicamente -las de Porras y Del Busto, por ejemplo-, hasta las que lo condenan por las crueldades cometidas y por la propia conquista, en la l´ınea de Prescott, y para las que resulta el destructor de un id´ılico imperio. De hecho ambas tienen algo de razon.´ Pero tal como Nicolas´ Maquiavelo lo aconsejo,´ nos corresponde aqu´ı analizar la efectividad de las medidas que uso´ para con- servar y acrecentar su poder, dejando de lado los factores emocionales y la calificacion´ etica,´ que pueden ser o no ser compartidos.

La conquista fue cruel, en ocasiones un acto de barbarie, pero no debemos nunca olvidar que los hombres que la hicieron fueron herederos de una suce- sion´ de hechos ✭✭providenciales✮✮ como las cruzadas contra los infieles, ✭✭cuya alma arder´ıa en los infiernos✮✮, la reunificacion´ de los reinos espanoles˜ contra los moros y tambien´ de sucesos de atroz crueldad como los ocurridos en la cruzada contra los albigenses o cataros´ europeos, hecha en el siglo XIII, y en la cual decenas de miles de cristianos cataros´ residentes en Beziers, Carcasonne y Toulouse fueron ajusticiados en la hoguera por religiosos como ✭✭Santo✮✮ Do- mingo de Guzman´ y por los l´ıderes pol´ıticos y militares de Europa. Tampoco debemos dejar de lado que aunque el oro, las mujeres y el poder fueran la am- bicion´ de los conquistadores, el mundo en que vivieron fue un escenario que confirmaba en la guerra y en los descubrimientos el triunfo de la cristiandad. Fueron anos˜ en los que el emperador Carlos I, despues´ de la reconquista

part´ıa a luchar contra Argel y los pueblos

de Espana˜

mahometanos del Africa. Por consiguiente, para los conquistadores el concepto de vida, muerte y sufrimiento estaba indesligablemente asociado a la condicion´ infiel de los ind´ıgenas, cuyo esp´ıritu y cuerpo, por no compartir la religion´ catolica´ resultaban vinculados con el demonio. Y esto que hoy, como en los siglos XIX o XX, siglos laicos y de la razon,´ nos parece una muestra de cruel primitividad, tuvo otro sentido en los anos˜ de la conquista o, antes aun, en las cruzadas y en la reconquista de los reinos moros. Comencemos, ahora s´ı, el analisis´ de las reglas pol´ıticas con las que ac- tuo´ Pizarro.

contra los reinos arabes,´

´

I

PRIMERA REGLA

´

SIN CONSTANCIA NO HAY POL ITICA

45

Alan Garc´ıa Perez

Pizarro demostro´ a lo largo de toda su vida una admirable y esforzada per- severancia en sus objetivos. Llegado a La Espanola˜ en 1504, trabajo´ a las orde-´ nes de diferentes jefes y mas´ adelante, en Panama,´ bajo el comando del celebre´ Pedrarias. En esa etapa, por encargo de este y como lugarteniente de Vasco Nu´nez˜ de Balboa, participo´ en el descubrimiento del Oceano´ Pac´ıfico. En los anos˜ posteriores atisbo, por la version´ de Panquiaco, hijo del cacique de Co- magre en el Darien,´ la posible existencia de una importante cultura o imperio al sur de Panama,´ el Viru´ o Peruquete. Y comenzo´ desde entonces su busqueda´ con Alonso de Ojeda, Balboa, y Pascual de Andagoya al que, tras su desercion,´ reemplazo´ como jefe por eleccion´ de los soldados. Con el objetivo ya definido mantuvo la constancia, valor que Maquiavelo hab´ıa enunciado advirtiendo que ✭✭el Pr´ıncipe debe guardarse de ser despreciado por cambiante o afeminado✮✮, esto ultimo´ en el sentido de demostrar temor o cobard´ıa.

Constancia en el tiempo

Entre 1520 y 1524 logro´ convencer de sus propositos´ a otro cazador de esclavos ind´ıgenas, Diego de Almagro, y a un prelado de Panama,´ Hernando de Luque. Con ambos suscribio´ el acuerdo de la Compan˜´ıa del Levante, para descubrir y conquistar las tierras al sur del Pac´ıfico. As´ı, en 1524 y 1525 se produjo el primer viaje con resultados casi catastroficos´ por lo inhospito´ de las zonas descubiertas y por el temor y la desercion´ de los soldados enrolados por Almagro. Fue una aventura de casi dos anos˜ de duracion,´ que ocasiono´ ciento treinta muertos, en la que Pizarro sufrio´ siete heridas y en la cual se llego´ hasta el r´ıo San Juan. Pero en esa aventura se produjo el celebre´ episodio de la Isla del Gallo, siete meses de ansiedad y hambre, que marcar´ıa en adelante la imagen de Pizarro ante la sociedad espanola˜ en America.´ En 1526 y 1527 se cumplio´ el segundo viaje, que duro´ casi tres anos,˜ con tres navios y ciento sesenta hombres. En el´ se llego´ hasta la bah´ıa de San Mateo, desde la cual, con el piloto Bartolome´ Ruiz, navegaron hasta la desembocadura del r´ıo Santa. Ademas,´ visitando la ciudad de Tumbes, comprobaron la existen- cia de una importante cultura en la zona y tuvieron las primeras informaciones sobre el Tawantinsuyo, cuando todav´ıa lo gobernaba Huayna Capac,´ al cual, por cierto dejaron como mensaje mortal la viruela. Tras haber confirmado all´ı su objetivo, Pizarro busco´ dar legitimidad a sus acciones, lo cual ser´ıa una de sus reglas principales: tener un funda-

Pizarro, el Rey de la Baraja

mento´ legal y solido´ para su autoridad. Para ello viajo´ a fines de 1528 a Toledo. All´ı, aunque no se sabe si logro´ entrevistarse con el emperador Carlos V, s´ı tuvo reuniones con la Reina, y a consecuencia de estas suscribio´ en 1529 las celebres´ Capitulaciones de Toledo, que lo autorizaban legalmente para la conquista y lo nombraban capitan´ general y gobernador de todo aquello que descubriera. En este caso, para allanar su futuro camino, dejo´ de lado las pre- tensiones de Almagro y de Luque y logro´ ser reconocido por la Corona con los mas´ altos cargos, solo para el.´ Ademas,´ en ese mismo ano,˜ 1528, debio´ sufrir, avergonzado, la competen- cia de Hernan´ Cortes,´ que llego´ de Mexico´ ante los emperadores con una enor- me procesion´ de riquezas, ind´ıgenas y animales exoticos,´ hecho que causo´ gran impresion´ en Toledo, en toda la corte y en la poblacion.´ Pizarro, que apenas hab´ıa llevado algunos art´ıculos de oro, productos textiles y dos ind´ıgenas, quie- nes despues´ ser´ıan sus traductores, Felipillo y Martinillo, debio´ sentir entonces su gran inferioridad ante el alarde publicitario que Cortes,´ mas´ joven, con ma- yor apostura y estudiante de Salamanca, hab´ıa desplegado ante la corte. Para colmo de males, Hernan´ Cortes´ Pizarro era su primo extremeno.˜ Pero premunido de la legitimidad real y despues´ de superar, como vere- mos, grav´ısimos conflictos con Almagro y Luque, que consideraron haber sido traicionados, inicio´ en 1530 el tercer viaje: dos anos˜ de marchas e inhospitos´ campamentos hasta llegar a Cajamarca en noviembre de 1532 y dar el paso decisivo para la conquista del Peru.´ De all´ı partio´ en agosto de 1533 para llegar al Cusco en noviembre de ese ano˜ y alcanzar despues´ la cima de sus propositos´ con la fundacion´ de Lima en 1535. Hay en todo ello una l´ınea de constancia que no existe en el caso de otros capitanes. Si comparamos la conducta de Pizarro en estos doce anos˜ continuos de accion´ con las actividades que Pascual de Andagoya, descubridor del Darien´ y de la costa colombiana y lo que otros capitanes hicieron hacia el norte y el sur de Panama´ en diferentes intentos de descubrimiento, veremos hasta que´ punto Pizarro s´ı se mantuvo firme en sus propositos.´ Era mas´ constante. Desde 1523 hasta 1541 transcurrieron dieciocho anos˜ en los que no se doblego´ ni un mo- mento en su decision´ de ir al sur a construir un reino. Igual es el caso de Simon´ Bol´ıvar que, entre 1812, ano˜ de la ca´ıda de la primera junta en Caracas, hasta 1824 en Ayacucho y su muerte en 1830, incluido el largo periodo de prepara- cion´ y lucha en las riberas del Orinoco, se mantuvo dieciocho anos˜ en la accion´ conductora. Y el mismo empeno˜ mostro´ Alejandro desde su salida de Grecia hasta su muerte ocho anos˜ despues,´ en una sola campana.˜ Pero Alejandro ten´ıa dieciocho anos˜ al comienzo de su reinado y Bol´ıvar ape-

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nas˜ veintinueve al iniciar y cuarentisiete al concluir su epopeya, dos anos˜ menos que los que contaba Pizarro cuando comenzo´ su primer viaje. Y en el siglo XVI un hombre cercano a los cincuenta era practicamente´ un anciano. Fue mas´ constante que Almagro, el cual en la entrevista de los tres socios en el pueblo de Nombre de Dios, en la actual Panama,´ tomo´ la decision´ de alejarse del proyecto de la conquista por no haber obtenido el cargo de gobernador de alguna de las tierras por descubrir. Pizarro opto´ entonces por dirigirse a Juan Ponce de Leon,´ proponiendole´ integrarse como socio a la expedicion´ y obtu- vo de el´ la promesa de armar algunos barcos. Con esta estratagema logro´ que Almagro se reintegrase a la empresa, pero en un papel subordinado como orga- nizador, reclutador y administrador, renunciando as´ı a la ambicion´ de compartir con Pizarro el papel de jefe y vanguardia.

Constancia en el mando

Una segunda prueba de constancia en la conducta de Pizarro es su esta- bilidad en la jefatura. Entre 1529, cuando tras las Capitulaciones de Toledo asumio´ la conduccion´ expedicionaria, y junio de 1541, cuando fue asesinado, transcurrieron doce anos˜ en los cuales jamas´ se puso en duda por ningun´ es- panol,˜ ni por los ind´ıgenas aliados o adversarios en el Peru,´ que Pizarro era, como gobernador y capitan´ general, el jefe absoluto de todo el proyecto de creacion´ de un nuevo reino o estado sobre el antiguo territorio. Por el contrario, si recapitulamos lo ocurrido tras su muerte, veremos como,´ en los siete anos˜ siguientes, entre 1541 y 1548, se sucedieron seis jefes o gober- nantes: primero, Alma-gro el Mozo tras la muerte de Pizarro, luego Cristobal´ Vaca de Castro, gobernador y supervisor real que derroto´ a Almagro ✭✭el Mozo✮✮ en Chupas; a continuacion´ y por breve plazo el primer virrey Blasco Nu´nez˜ de Vela, al cual Gonzalo Pizarro derroto´ y ajusticio´ en Anaquito,˜ en nombre de los encomenderos y contra la Leyes Nuevas. Despues´ de tres anos˜ y medio de poder de Gonzalo y retirado a la ciudad del Cusco, sucedio´ la presencia de Pe- dro de la Gasea como Presidente de la Audiencia designado por el rey que, tras derrotar a Gonzalo Pizarro en la batalla de Jaquijahuana, cerca al Cusco, fue finalmente sustituido por el segundo virrey del Peru,´ con el cual se estabilizo´ la conduccion´ espanola˜ desde la ciudad de Lima. Fue la firmeza de caracter´ de Francisco Pizarro lo que mantuvo por doce anos˜ la conduccion´ unica´ de la experiencia conquistadora y colo- nial. Vale recordar otra vez a Maquiavelo cuando senala:˜ ✭✭los hombres aman segun´ su fantas´ıa pero temen segun´ el caracter´ del pr´ıncipe✮✮, pues

Pizarro, el Rey de la Baraja

para todos los conquistadores era claro que el caracter´ de Pizarro, sin caer en el exceso sanguinario de sus hermanos o de otros capitanes como Pedro de Alvarado, Alonso de Alvarado o Francisco Chavez,´ que fueron responsa- bles de los mayores cr´ımenes, era, sin embargo, de una firmeza temible para

quienes se atrevieran a contestar su rol fundamental. En este sentido, Pizarro construyo´ su estabilidad sobre la constancia de la que dio prueba; en segun- do lugar, sobre su determinacion´ de ir siempre hacia adelante en la conquista

y en la construccion´ de una nueva sociedad; en tercer lugar, sobre la firmeza

de su caracter´ respetado por los miembros de su hueste y en cuarto lugar, so- bre las demostraciones excepcionales pero ejemplares de crueldad cuando lo juzgo´ necesario para escarmentar o aterrorizar a algunos que impugnaron su autoridad. La sufrieron con la muerte los doce caciques de Amotape y la Chira en los primeros momentos de su presencia en el Peru,´ pero la sufrio´ tambien´ el propio Bartolome´ Ruiz, Primer Piloto del Mar del Sur segun´ designacion´ real y uno de los trece de la Isla del Gallo, al que se acuso´ de escribir un libelo contra Pizarro. Por ello, Ruiz fue despojado de las yemas o ✭✭pulpejos✮✮ de los dedos, aunque despues´ se demostrara que la acusacion´ hab´ıa sido falsa, razon´ por la cual Pizarro le pidio´ perdon´ haciendo gala de humildad. Mas si se acusa por ello de crueldad a Pizarro, recuerdese´ tambien´ el caso del ✭✭magnanimo´ ✮✮ Julio Cesar,´ que actuo´ con mayor dureza en muchas ocasiones, por ejemplo, contra sus propios soldados de la Novena Legion,´ a los que hizo diezmar a golpes de garrote por haberse negado a marchar sobre Roma.

Y es que Maquiavelo hab´ıa senalado˜ como norma para el pr´ıncipe que, en- tre la crueldad y la clemencia: ✭✭Mejor es ser cruel en vez de dejar que, por ser misericordioso, ocurran los desordenes´ ✮✮. En ese sentido los cr´ımenes de Pi- zarro no fueron decisiones pol´ıticas guiadas por la ambicion´ pecuniaria o por el deseo de venganza y el odio, sino por la necesidad de afirmar su proyecto. As´ı lo explicaremos en el caso de la muerte de Atahualpa o en el haberse fin- gido ignorante de la muerte de Huascar.´ Resulta excepcional la crueldad con que actuo´ en la ejecucion´ de Cura Ocllo, esposa de Manco Inca, a la que hizo flechar por los indios canaris˜ y cuyo cadaver´ abandono´ en el r´ıo Vilcanota para que sirviera de sancion´ y escarmiento a Manco Inca, hecho abominable que cri- tican sus propios secretarios y cronistas. A pesar de ese caso, Pizarro, al igual que Maquiavelo, supo distinguir entre ser temido a traves´ de estas acciones y el cumplir roles de exagerada crueldad que generaran odio, como la rapina˜ de los bienes de otros espanoles˜ o de las mujeres de los l´ıderes ind´ıgenas. Estos actos, como Maquiavelo senala,˜ originan odio contra quienes deben ser obedecidos.

Y el odio conduce inevitablemente a la sangre,

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como lo sufrio´ Pizarro el 26 de junio de 1541. Pizarro no fue amado por dona˜ Ines,´ la hermana de Atahualpa con la que procreo´ a Francisca, como s´ı lo fue, y apasionadamente, Hernan´ Cortes´ por Dona˜ Marina, la Malinche, que le sirvio´ firmemente en la conquista. Pizarro no fue amado por sus hombres, pero s´ı fue respetado y obedecido por los solda- dos, por los funcionarios, por los aliados ind´ıgenas e inclusive por sus propios adversarios. Gracias a su constancia, gano´ mas´ respeto que temor u odio entre aquellos que deb´ıan obedecerle.

Constancia en la tactica´ las personas

pol´ıtica: el trueque de las cartas y de

se ve tam-

bien´ en la especie de trueque pol´ıtico de fuerzas, canje de personas y objeti- vos que, como en un juego maquiavelico´ de baraja, desarrollo´ a lo largo de todos los anos˜ de su actuacion,´ siempre con un saldo positivo de ganancia

La perseverancia como caracter´ıstica esencial de su actuacion´

1. Comenzo´ asociandose´

a los tumbesinos frente a los vecinos de Puna´ y de otros

cacicazgos y, luego, atando los cabos sueltos de las rivalidades comarcanas.

2. Logro´ articular a casi todo el norte, incluido el gran Chimo Capac´

de Jequetepeque, Tucume,´

Moche y Chicama, contra Atahualpa.

de los valles

3. Despues,´ acompanado˜ por todos ellos y por miles de indios auxiliares se hizo presente en Cajamarca para su golpe de mano.

4. A continuacion,´ canjeo´ la captura y la vida de Atahualpa por ocho meses de paz y tranquilidad en la ciudad para recibir el rescate y al mismo tiempo para desalen- tar por hambre a los guerreros quitenos˜ de Ruminahui,˜ que optaron finalmente por volver a su tierra, pues en vez de sitiadores resultaron sitiados por el desor- den agrario, por la falta de alimentos en la zona y por la incomunicacion.´ Los cronistas narran como,´ en ocasiones, los ind´ıgenas se presentaban desarmados y tambaleantes musitando las palabras: ✭✭sara sara✮✮; es decir, ✭✭ma´ız, ma´ız✮✮.

Como lo veremos mas´ adelante, otra de sus reglas de estrategia fue la captura de los centros de acopio de alimentos, de riqueza y de legitimidad. Pedro Sancho de la Hoz escribio´ que a pesar de la amenaza de la invasion´ quitena,˜ en la zona no hab´ıa alimentos: ✭✭Confesaron esta conspiracion,´ (y) como ven´ıan a la tierra cincuenta mil hombres de Quito y muchos caribes y que en todos los confines de aquella provincia hab´ıa gente armada en gran numero´ (pero) que por no hallarse

Pizarro, el Rey de la Baraja

mantenimientos para toda as´ı junta, se hab´ıa dividido en tres o cuatro partes y que todav´ıa esparcida de esa manera eran tantos que no hallando con que´ sustentarse cog´ıan el ma´ız verde y lo secaban porque les faltaron vituallas✮✮ (traduccion´ de Ramusi).

5. Gracias a ello, teniendo al jefe ind´ıgena prisionero e informado de todo lo que este y sus ejercitos´ hac´ıan, permitio´ que Atahualpa continuara devastando la zona sur y el Cusco, destruyera los rezagos de los ejercitos´ del Huascar´ y que, cap- turado este, fuera asesinado cuando se acercaba a la ciudad de Cajamarca. De esta manera, se produjo un nuevo canje: la vida de Atahualpa por la muerte de Huascar´ y la destruccion´ de todo poder en el sur.

6. Pero muerto Huascar´ encontro´ en ello un argumento para ejecutar a su prisio- nero, acto que utilizo´ como una llave para la conquista del Sur. La muerte de Atahualpa, tras un simulacro de juicio, le gano´ la fidelidad de toda el area´ de influencia cusquena˜ y el desorden en las tropas de Chalcuch´ımac y de Quisquis, ubicadas en Jauja y en Cusco respectivamente, lo cual motivo´ mas´ adelante la rebelion´ de los jaujas en contra de Chalcuch´ımac, el general quiteno.˜

7. Con este hizo su nuevo canje, cuando por orden de Atahualpa el general se en- trego´ prisionero. Entonces, tras la muerte del jefe in- d´ıgena y con todo el actual

territorio del Peru´ unido en contra de los ejercitos´ quitenos˜ todav´ıa existentes en el pa´ıs, mantuvo con vida a Chalcuch´ımac, jefe del ejercito´ del centro en Jauja,

a pesar del pedido cusqueno˜ por su ejecucion,´ pues como lo expreso´ por la boca

de su secretario Francisco de Jerez, ✭✭Chalcuch´ımac es la llave para el viaje al Cusco✮✮.

8. Llegado a las cercan´ıas del Cuzco en paz, canjeo´ la vida de Chalcuch´ımac por la amistad de Manco Inca, pretendiente al trono, y antes de entrar al Cusco y proceder a su coronacion´ para crear una legitimidad ind´ıgena subordinada a su autoridad, procedio´ a quemar en la hoguera a Chalcuch´ımac en la llanura de Jaquijahuana, entre los pueblos de Anta y de Zurite.

9. Tras la coronacion´ de Manco Inca intento´ canjear su propia autori dad por la de sus hermanos Juan y Gonzalo, imponiendolos´ como autoridades del Cusco, en lo que constituye un primer gran error pol´ıtico por su ausencia personal. Con Pizarro en Lima se produjo la sublevacion´ de Manco Inca por las crueldades y abusos cometidos por sus hermanos. Si se analiza esta sucesion´ de trueques de valores, personas y fuerzas con el mismo objetivo de desplazamiento geografico´

y consolidacion´ de fuerza, se ve con claridad la persistencia en el sistema de

accion´ pol´ıtica de Pizarro. Pero ese cambio de naipes o personas no solo lo hizo con los ind´ıgenas sino

Alan Garc´ıa Perez

tambien´

equilibrar las fuerzas para cumplir su proposito,´

con sus propios compatriotas. Con ellos tambien´

tuvo exito´

en trocar y

10. Recordemos que, despues´ de haber dejado de lado a Alma-gro y a Luque en sus

y jefe

sin competencia, amenazo´ a Almagro con canjear su presencia por la de Ponce de

Capitulaciones con la Corona Espanola,˜

convirtiendose´

en el dueno˜

unico´

Leon´

y logro´ con esa amenaza el retomo de Almagro en condicion´

disminuida.

11. Sin embargo, Ponce de Leon,´ buen jugador, ✭✭contragolpeo´✮✮ y a cambio de los barcos y los soldados reclutados, le exigio´ llevar como lugarteniente a Hernando de Soto, aventurero de gran fortuna en la guerra. Pizarro fingio´ aceptar pero, si bien uso´ en muchas ocasiones a De Soto como Adelantado de su pequeno˜ ejercito,´ siempre se valio´ del propio Almagro para contener su ambicion.´

12. Cuando De Soto, que hab´ıa sido la vanguardia hacia Cajamarca en Cajas y fue el primero en presentarse ante Atahualpa en los banos˜ de Cajamarca, intento´ ser tambien´ el primero en llegar al Cusco, Pizarro respondio´ canjeandolo´ por Alma- gro y enviando con urgencia a este para detenerlo en Vilcaconga, donde sin que lo supieran De Soto hab´ıa sido ya interceptado por las fuerzas de Quisqu´ıs.

13. Pero esa revaloracion´

de Almagro la disolver´ıa despues´ acordando con el,´

y haciendole´

perder gran parte de sus tropas.

en uso

por

de las autorizaciones reales, la conquista de Chile, donde distrajo su atencion´

dos anos,˜

empobreciendolo´

14. Almagro fue utilizado como un naipe cuando Pedro de Alvarado, lugarteniente de Cortes´ en Mexico,´ se presento´ subitamente´ en Piura, con once navios y seis- cientos hombres, dispuesto a sustituir a Pizarro en la conquista del Peru.´ Contra el,´ Pizarro envio´ a Almagro, comerciante de esclavos y organizador administra- tivo, que compro´ por 100 mil pesos, equivalentes a quinientos kilos de oro, las naves y el derecho a disponer de los seiscientos hombres. Pero el efecto no que- rido de ese canje fue que esos nuevos soldados resultaron pobres en relacion´ a la antigua hueste ya enriquecida por el rescate de Cajamarca y por el tesoro del Cusco, y se convirtieron en seguidores de Almagro.

15. Sin embargo, con la expedicion´ a Chile, Almagro fue empobrecido y muchos de esos hombres murieron o se perdieron en el camino. Toda decision´ tiene pues, efectos positivos y al mismo tiempo ✭✭consecuencias no queridas✮✮ y aun ✭✭disfuncionales✮✮ como lo senala˜ el sociologo´ Robert K. Merton, pero la sagaci- dad de un actor pol´ıtico consiste en identificar lo positivo aun en la mala circuns- tancia y Pizarro fue ducho en ello.

Pizarro, el Rey de la Baraja

16. Vuelto de Chile, Almagro, a pesar de contar solamente con una parte del ejercito´ inicial, levanto´ el sitio del Cuzco, amenazado por Manco Inca, y obtuvo de he- cho un canje en apariencia desfavorable para Pizarro: la posesion´ del Cuzco para Almagro. Pero este, como era inevitable, postergado en muchas ocasiones, de- claro´ de inmediato que mantendr´ıa la ciudad como capital de su gobernacion´ de Chile. Pizarro dejo´ hacer, pues esa ✭✭perdida´ ✮✮ le permitio´ salvar la vida de sus dos hermanos. Ademas,´ la toma del Cusco por Almagro fue tecnicamente´ un golpe de estado y Pizarro, con su legitimidad, podr´ıa despues´ recuperar sus derechos.

17. Gracias a ese argumento, jugo´ como carta a Hernando Pizarro, ha ciendolo´ je- fe del ejercito´ contra Almagro, al cual derroto´ en la batalla de Las Salinas, tras la cual procedio´ a su ejecucion,´ ✭✭tan pobre que no tuvo ni siquiera un pano˜ en su degolladero para recoger la sangre✮✮. Vemos n´ıtidamente como´ Almagro fue utilizado y trocado por otros personajes, permaneciendo siempre como una figu- ra util´ a Pizarro. Almagro por Ponce de Leon,´ Almagro por Soto, Almagro por Pedro de Alvarado, Almagro por Chile y la tranquilidad, Almagro con el que conferencio´ en Mala antes de la lucha por Hernando Pizarro, cuya libertad pi- dio´ y al cual, craso error, el socio tuerto puso en libertad y, finalmente, Hernando por Almagro, derrotandolo´ en la batalla de Las Salinas. Todo ello muestra, por parte de Pizarro, un orden inflexible y un manejo absolutamente tactico´ de las personas, ora como naipes de la baraja, ora como jugadores adversarios, pero siempre en beneficio a la constancia estrategica´ de sus objetivos.

Almagro, en cambio, fue un mal jugador de la baraja pol´ıtica. Vuelto de Chile quiso canjear a Gonzalo y Hernando Pizarro, sitiados en el Cusco, por la amistad de Manco Inca, asociandose´ con el´ en Calca, pero este no creyo´ en el´ como antes si lo hab´ıa hecho con Pizarro. Luego de tomar el Cusco, Almagro fue dueno˜ del mayor ejercito´ existente en el Peru´ y pudo enviar a Rodrigo Orgonez˜ a tomar Lima, pero jugo´ mal otra vez y lo envio´ a la selva a capturar a Manco Inca en Victos. No solo eso: desesperadamente, corono´ a Paullu, hermano de Manco, que meses mas´ tarde lo abandonar´ıa en la hora decisiva de Las Salinas, junto con sus tropas ind´ıgenas, pasandose´ al bando pizarrista.

Almagro era un buen segundo, ordenado y eficaz, pero como suele ocurrir, su- cumbio´ a la tentacion´ de ser el primero y perdio´ la partida y la vida.

II

SEGUNDA REGLA

´

TUVO OBJETIVOS CLAROS PARA S I Y

´

CONFUSOS PARA LOS DEM AS

55

Alan Garc´ıa Perez

Parece logico´ y hasta redundante senalar˜ que el conductor pol´ıtico o el impulsor de un proyecto deben tener propositos´ ordenados y claros para s´ı pero no revelar su estrategia a los adversarios. Sin embargo, la realidad no es tan simple o exacta, pues en muchos casos ocurre que el jefe no tiene definidos sus propositos´ ante s´ı mismo. Entonces sobrecarga el sistema que carece de fines, motivaciones y regulacion.´ Peor aun, puede ocurrir que sea el adversario quien identifique esos fines en tanto que el actor no es consciente de ellos. Este caso generara´ la crisis del sistema, su paralisis.´

OBJETIVOS DEFINIDOS

Crear un reino. Un nuevo sistema pol´ıtico

Francisco Pizarro tuvo un objetivo esencial. Hijo bastardo de una criada de convento, analfabeto y pobre en la Espana˜ medioeval, quiso crear un reino para s´ı mismo, con tributos y riqueza, sostenible en el largo plazo. A diferencia de otros capitanes, utilizo´ la riqueza obtenida del rescate de Cajamarca y lo que le toco´ del tesoro del Cusco y de otras zonas para mantener su fuerza militar, comprando por 100 mil pesos las tropas de Alvarado, o compartiendola´ con algunos de los soldados que llegaron tarde a Cajamarca, cuando ya el tesoro se hab´ıa repartido en los primeros meses de ese ano,˜ a cambio de su fidelidad. Utilizo´ su riqueza fingiendo perder apuestas o, como recuerda Pedro Pizarro, perdiendo en el juego de los bolos y los naipes ante soldados empobrecidos. Repitamos que su objetivo no fue enriquecerse ni ennoblecerse, sino crear un reino, leal a la Corona Espanola˜ pero en los hechos independiente por la distancia, que ejerciera la hegemon´ıa desde Panama´ hasta Chile, contando con el Golfo de Guayaquil, el Cusco y una nueva capital. En el,´ Pizarro ser´ıa go- bernador vitalicio sobre una aristocracia encomendera, con incas t´ıteres, ce- remoniales, pero con una alianza directa con los caciques que garantizar´ıa su dominio sobre la fuerza de trabajo capaz de continuar entregando un cuarto de su tiempo de labor como impuesto para el reino. La poblacion´ campesina ha- bitar´ıa en pueblos de indios y los europeos en ciudades espanolas˜ con alcaldes vitalicios nombrados por el.´ Un

Pizarro, el Rey de la Baraja

reino con mayor rentabilidad, gracias al caballo y a la nueva tecnolog´ıa, sin amenazas militares ni adversarios. Tal era su proyecto. Esa forma de actuar es muy diferente a la de su hermano Gonzalo, el cual, en 1544, y con la inspiracion´ de Francisco de Carbajal, estuvo a punto de ser declarado/ ✭✭rey✮✮ o ✭✭pr´ıncipe victorioso’, independizando estas tierras con el argumento de que la monarqu´ıa no hab´ıa invertido ✭✭ni un peso✮✮ para su con- quista. Ademas´ Pizarro tuvo conciencia del despoblamiento por las enferme- dades y las guerras, y para resguardar las fuerzas productivas promulgo´ sus Ordenanzas del Cusco y establecio,´ antes que el virrey Toledo, el sistema de pueblos de indios. Y todo ello lo hizo en un clima inestable y belico.´

Dominar la escena y centralizar la direccion´

lo que lo

llevo´ a fundar una capital, su sello personal en el Nuevo Mundo, como centro equidistante entre Quito y Cusco; un centro geografico´ y, al mismo tiempo, el punto mar´ıtimo de vinculacion´ con Espana.˜ Para ello fundo´ tambien´ ciudades intermedias (Piura, Trujillo, Huamanga), distribuyo´ las encomiendas creando una protoaristocracia y se alejo´ de Jauja y del Cusco, a diferencia de Cortes,´ que mantuvo en la vieja Tenochtitlan´ la capital del Mexico´ espanol.˜

El segundo objetivo fue dominar monopolicamente´

la direccion,´

Eliminar al jefe adversario. Fortalecer la integracion´

Un tercer objetivo de su accion´ fue eliminar al jefe adversario sabiendo que, al capturar al jefe ind´ıgena, paralizar´ıa el imperio y al mismo tiempo des- acreditar´ıa a Atahualpa, como en efecto lo logro.´ Con el proposito´ de superar toda rivalidad, y aun aprovechando la momentanea´ vida que conced´ıa a sus pri- sioneros, como Atahualpa y Huascar´ a traves´ de aquel, a Chalcuch´ımac o Al- magro, llegaba invariablemente a la eliminacion´ f´ısica del adversario, tal cual ocurrio´ con los mencionados. No tuvo necesidad de enfrentarse a Ruminahui,˜ el general del ejercito´ atahualpista del norte, quien, despues´ de su conflicto con el orejon´ Maica Huillca sobre la estrategia de encuentro con los espanoles,˜ opto´ por rebelarse, abandonar

Alan Garc´ıa Perez

la escena y volver a Quito para construir su poder personal en conflicto con Atahualpa. En el caso de Quisqu´ıs, este general quiteno˜ del ejercito´ del sur, el mas´ leal de todos, por exigencia de sus tropas y despues´ de ver frustrados sus intentos de impedir la llegada espanola˜ al Cusco, debio´ replegarse hacia el norte y uno de sus lugartenientes, Huayna Palcon,´ lo ultimo´ de un lanzazo. Se comprueba as´ı la estrategia clara de usar la muerte despues´ de apro- vechar al maximo´ la vida o la prision´ de sus adversarios, comprendiendo la importancia de un jefe maximo´ ind´ıgena cuya muerte desorganiza e infarta to- do tipo de accion.´ En 1536, cuando las tropas de Titu Yupanqui, jefe militar de Manco Inca, ocuparon el cerro San Cristobal´ y rodearon Lima con tres colum- nas, el objetivo principal fue la eliminacion´ del jefe sitiador. Y cuando este, despues´ de cuatro infructuosos intentos por tomar la ciudad, opto´ de manera suicida por encabezar el ataque por la zona del molino (barrio de Santa Ana) con otros veinte senores˜ ✭✭vestidos galanamente✮✮ y a bordo de una litera, fue el propio Pizarro quien senal˜ o´ con su espada a Pedro Martin de Sicilia para que este, a caballo, acabara de un lanzazo con su vida. Eso origino´ el inmediato repliegue de todas las fuerzas ind´ıgenas, que ser´ıan despues´ masacradas por Alonso de Alvarado en la batalla de la Cuesta de la Sed (Lomo de Corvina), en direccion´ a Pachacamac.

Salir de Almagro y de Hernando

Un cuarto y claro objetivo fue separar de la escena a Alma-gro, a pesar de contar con su subordinacion´ temerosa y mediocre o de saberlo inferior a el´ en capacidad de analisis´ y razonamiento pol´ıtico. Almagro, que fue exigente en Panama,´ se hab´ıa dirigido a la Corona disminuyendo el rol de su jefe, le re- clamaba tesoros ya repartidos, agrupaba soldados descontentos, pretend´ıa una gobernacion´ rival e inclusive el Cusco para ella. Deb´ıa ser neutralizado. Para ello lo enfrento´ a De Soto y a Hernando, lo forzo´ a negociar con Alvarado, lo envio´ a Chile a empobrecerse y, finalmente, lo ajusticio´ despues´ de Las Sali- nas. Ademas,´ si bien amaba a sus hermanos y ten´ıa confianza en su respaldo, desconfiaba de la soberbia hidalga y del orgullo impetuo-

Pizarro, el Rey de la Baraja

so de Hernando, el unico´ hijo leg´ıtimo de su padre, quien participo´ a desgano en su visita a Trujillo de 1529 y ocasiono,´ por ser altanero y cruel, graves pro- blemas que culminar´ıan con su prision´ en Espana.˜ Pizarro tuvo la frialdad ne- cesaria para enviarlo a Toledo, en su condicion´ de hidalgo menor, con el quinto real de Cajamarca, evitando asi un encuentro violento con Almagro, al cual Hernando despreciaba por su condicion´ de plebeyo y de ✭✭moro relajado✮✮ (ho- mosexual). Tal vez buscaba que permaneciera en Espana˜ con su nueva riqueza, pero volvio.´ Entonces, por segunda vez y tras la ´ırrita ejecucion´ de Almagro, lo envio´ otra vez a Espana˜ con el quinto real del Cusco. Y en esta ocasion´ no regreso.´

Restituir la legitimidad ind´ıgena. Funcion´

adaptacion´

y crecimiento

de

Un objetivo claro fue presentarse como respetuoso de la autoridad de Man- co Inca, para restaurar con el´ una ✭✭legitimidad subordinada✮✮ y mantener la ✭✭correa de trasmision´ ✮✮ con la base social. Ello, ademas,´ se enmarca dentro de la logica´ de Maquiavelo, quien sostiene: ✭✭No es positivo introducir nuevas ins- tituciones✮✮. Para el,´ era mas´ conveniente superponerse a la vieja legitimidad incaica reconociendo y coronando nuevos incas. As´ı lo hizo para dejar el sur garantizado, mientras el´ creaba un nuevo centro de poder para su reino en Li- ma. Pero, ausente, no pudo frenar los abusos de sus dos hermanos menores, Juan y Gonzalo, quienes sometieron a vejaciones, encadenamiento e insultos a Manco Inca, a quien, vuelto Hernando, le arrebatar´ıa la esposa, lo que cul- minar´ıa en que Manco Inca, aliado con el Villa Huma, Titu Yupanqui y otros senores,˜ comenzara su gran rebelion.´ As´ı lo atestiguaron Pedro de Onate˜ y Juan Gomez´ de Malver, los emisarios de Almagro ante Manco Inca, segun´ los cua- les, su mayor queja ✭✭fue sobre su esposa. ¿Como´ es posible que el gran senor˜ de Castilla ordene que los espanoles˜ secuestren a mis esposas?✮✮ (Macquarrie, p. 290). Fue el unico´ momento en el cual se puso en peligro los objetivos de Pizarro.

Superar a Cortes.´

Funcion´

de motivacion´

Suponemos que uno de los objetivos de Pizarro fue superar la

Alan Garc´ıa Perez

importancia y la gloria de Cortes,´ su primo, al cual vio llegar a Toledo como triunfador. Y lo logro,´ habida cuenta de que no tuvo una ✭✭Noche Triste✮✮, como Cortes,´ que en esta perdio´ la mitad de su ejercito´ y fue expulsado de Tenoch- titlan.´ Ademas,´ Pizarro se mantuvo mucho mayor tiempo como factotum´ o rey de hecho en el Peru.´ Este objetivo se deduce de la gran alarma que suscito´ en Pizarro el arribo de Pedro de Alvarado a Piura con 600 soldados y once na- vios. Era la sombra del conquistador joven, cronista y salmantino y ante ella uso´ todo su dinero y la figura de Almagro.

Imagenes´

confusas

Pizarro tuvo estos y otros objetivos claros para s´ı mismo, pero se em- pen˜o´ como parte de su habil´ pol´ıtica en presentar metas confusas frente a los demas.´ Es una reiterada estrategia historica´ en el juego de cartas de los triun- viratos de la historia -Pompeyo, Cesar´ y Craso o Antonio, Octavio y Lepido-.´ Tambien´ se uso´ en los desembarcos fingidos, como el de Napoleon´ partiendo de Boulogne, que culmina en un subito´ giro hacia Alemania, o el de los Alia- dos en 1940, que se ✭✭preparo´✮✮ para Calais y se produjo en Normand´ıa. Es una estrategia repetida en todas las reelecciones de la historia, sean del actor, de su conyuge´ o de su hijo, que primero se niegan pero luego se ejecutan, etcetera.´ Veamos algunas de las senales˜ y mensajes de confusion´ emitidos por Pizarro, en lo que David Easton llamar´ıa el feedback o la retroalimentacion´ del siste- ma, con la que mediante un mensaje ambiguo se desorganizan y reorientan las demandas, o inputs, que recibe el sistema.

Las cartas estaban marcadas en su viaje a Toledo. Asegurar la integracion´

Por ejemplo, viajo´ a Espana˜ para alcanzar las posteriores Capitulaciones de Toledo buscando condiciones similares para los tres socios de la Compan˜´ıa del Levante pero obtuvo solo para el´ los cargos y la primac´ıa. Supo justificarlo posteriormente ante sus socios argumentando que no lo hab´ıa logrado porque la Corona buscaba que no se produjeran fricciones entre quienes compart´ıan responsabilidades. Eso dijo, pero podemos presumir que desde su par

Pizarro, el Rey de la Baraja

tida de Panama´ llevaba in pectore la decision´ de consagrar en Espana˜ la legi- timidad solo para el.´ Ademas´ ni Cortes,´ ni Magallanes, ni el Gran Capitan´ ni el Cid fueron triunviros y cuando esta formula´ se dio en otras ocasiones, todo jugo´ a favor de uno, Cesar´ en el primero y Octavio en el segundo. Gran juga- dor de baraja espanola,˜ Pizarro repartio´ cartas para tres pero finalmente hizo su entrada como cuarto y se quedo´ con la mesa. Y lo hizo conociendo la debilidad psicologica´ de Almagro, viejo capataz de su encomienda en Panama.´ Narra Pedro Pizarro: ✭✭El Don Diego se amotino´ y se alzo´ con el dinero y hacienda que ten´ıa recogida y no quiso ayudar a Don Francisco. Y por esta causa se padecio´ mucha necesidad y murio´ alguna gente de la que Don Francisco hab´ıa pasado (de Espana˜ a Panama)´ y por no tener posible no se hac´ıa la jomada✮✮. Pero tras ello Almagro se doblego.´

Atahualpa estuvo condenado desde el inicio

Pizarro fue suficientemente sagaz, o c´ınico, para ocultar ante el propio Atahualpa la decision´ de ejecutarlo. As´ı lo senalan˜ Diego de Trujillo y Pedro Pizarro al narrar que, momentos despues´ de ser aprisionado, Atahualpa pre- gunto´ por su suerte, seguro de morir, y Pizarro le respondio´ que posteriormente ser´ıa enviado a Quito, donde reinar´ıa. ✭✭El marques´ le aseguraba diciendole´ que le dar´ıa la provincia de Quito para el´ y que los cristianos tomar´ıan de Cajamar- ca para el Cuzco✮✮ (Pedro Pizarro, 36 v.). En la accion´ de la captura, el unico´ espanol˜ herido en la plaza fue el propio Pizarro por defender al Inca. De inme- diato condujo al capturado hacia el galpon´ donde pernoctaba, dandole´ absoluta seguridad sobre su futuro y explicandole,´ triste consuelo, que ✭✭sus soldados y el Rey al que representaba hab´ıan derrotado enemigos mayores que Atahual- pa y que este, por ello, no deb´ıa tener ni pena ni verguenza¨ ✮✮. Esa noche, para darle confianza, durmio´ en la misma habitacion´ que su prisionero, sin ninguna seguridad o cadena, y en los d´ıas posteriores tuvo multiples´ reuniones y cenas con el.´ El rehen´ alimento´ as´ı la esperanza de que, entregado el rescate a esos co- diciosos saqueadores, estos partir´ıan del Peru.´ Esa primera noche organizo´ una nueva estrategia para recuperar su reino o ga

Alan Garc´ıa Perez

nar tiempo y al d´ıa siguiente entro´ al juego proponiendo comprar su liber- tad. Pizarro desplego´ la vieja tactica´ del bueno, el´ mismo, y el malo, Almagro, para alternar la esperanza y la depresion´ en Atahualpa. Ello es tan cierto que este, a pesar de haber ejecutado fr´ıamente decenas de miles de ind´ıgenas en su guerra con Huascar,´ en varias ocasiones cayo´ en profunda tristeza y llanto al

concluir que podr´ıa ser ejecutado por Pizarro. As´ı ocurrio´ a la llegada del teso- rero Riquelme y de Diego de Alma-gro, cuando Atahualpa comprendio´ que con mas´ soldados y con dos nuevos conquistadores buscando espacios de poder, se hac´ıa mas´ cercana su muerte y por ello, al producirse el simulacro de juicio en

el que fue condenado en pocas horas, el 26 de julio de 1533, el jefe ind´ıgena se

hundio´ en la desesperacion´ y abandono´ la serenidad con la que actuaba.

Igual ocurrio´ con Huascar´

Pizarro tambien´ oculto´ sus objetivos sobre la suerte de Huascar.´ Cono-

ciendo que los ejercitos´ atahualpistas hab´ıan tomado el Cusco, dejo´ hacer a Atahualpa, lo que produjo una enorme masacre en la propia ciudad, donde se victimo´ a doscientos hijos de Huayna Capac´ y a ochenta y tres hijos de Huascar,´ segun´ cuenta la cronica.´ Sarmiento de Gamboa escribe que ✭✭mando´ a su pariente Cuxi Yupanqui que fuese al Cusco y no dejase pariente ni valedor de Guascar´ que no matase. Y tras esto mandaron matar a todos los chachapoyas

y a Canares˜ y su curaca llamado Ulco Colla, el cual dec´ıan que hab´ıa revuelto

a los dos hermanos✮✮ (✭✭Historia de los Incas✮✮). Ejerciendo mayor presion´ o una severa amenaza sobre Atahualpa, Pizarro habr´ıa podido evitar el asesinato de Huascar´ pero no lo hizo guardandose´ esa

carta para tener un argumento posterior con el que condenar a su prisionero, y porque de esa manera tambien´ eliminar´ıa al jefe del territorio del sur. Ademas,´ as´ı ganar´ıa la f´ırme adhesion´ de quienes deseaban hacer justicia y reivindicar la muerte de Huascar.´ Se limito´ a repetir una y otra vez a los cronistas y a los orejones huascaristas presentes que hab´ıa pedido a Atahualpa respetar la vida de su hermano, al punto que ni sus propios cronistas percibieron esta habil´ jugada que significo´ una ganancia doble para Pizarro. Pizarro, ei Rey de la

Baraja

Almagro fue usado en las primeras manos, luego desechado

En cuanto a la muerte de Almagro, se ve muy n´ıtidamente que el proposito´ era salir del Adelantado sin participar directamente en su muerte. Pero como

Pizarro, el Rey de la Baraja

recoge Hoffman Bimey en su texto ✭✭Los hermanos del destino✮✮, en los docu- mentos de Pedro Pizarro, y en la version´ de Cieza de Leon´ (✭✭Las guerras ci- viles✮✮), se relata que Hernando, carcelero de Almagro, envio´ una carta a Jauja donde estaba estacionado Pizarro esperando el desarrollo de los acontecimien- tos, en la cual le consultaba la decision´ a tomar y Pizarro se limito´ a responder:

✭✭Arregle eso, as´ı ese Almagro no provocara´ mas´ revueltas✮✮. Ello concretamen- te significaba autorizar la ejecucion´ inmediata del prisionero. Por ello, cuando enterado de su sentencia, Almagro pidio´ elevar su proceso a Espana˜ o espe- rar la llegada de Pizarro desde Jauja al Cusco, no se atendio´ ese pedido y fue ejecutado en las horas siguientes.

Oculto´ a todos los jefes ind´ıgenas su intencion´

de permanecer

Pizarro oculto´ a Atahualpa su intencion´ de quedarse en el Peru´ y Atahual- pa no comprendio´ que su captor buscaba la construccion´ de un reino mas´ que un saqueo episodico.´ Y a esa interpretacion´ lo indujo Pizarro en el dialogo´ sobre el rescate de Cajamarca. ¿Fue Pizarro el que lo pidio?´ ¿Fue Atahualpa el que lo ofrecio?´ Segun´ el capitan´ Cristobal´ de Mena, testigo del encuentro:

✭✭Preguntole´ el gobernador que cuanta´ plata le dar´ıa, el cacique dijo que traer´ıa diez mil indios y que har´ıan un cercado en medio de la plaza que lo henchir´ıan de vasos de plata. Que todo esto le dar´ıa porque lo pusiese en libertad como antes estaba✮✮. (Porras B. ✭✭Las relaciones primitivas de la conquista del Peru´✮✮, pagina´ 86). El dialogo´ insinua´ que Pizarro pidio´ el tesoro para dejarlo en liber- tad y que Atahualpa le creyo.´ Si fue as´ı, mas´ que el tesoro interesaba a Pizarro crear la expectativa del jefe ind´ıgena y, claro esta,´ enriquecer a su hueste, man- teniendo su ascendencia. En todo caso, con la oferta, Atahualpa desplego´ su nueva estrategia. Era un plan inteligente: ganar tiempo a la espera de algun´ acontecimiento o tal vez satisfacer a los saqueadores. Jugo´ al tresillo pensando que Pizarro era uno de los tres jugadores, pero se equi

Alan Garc´ıa Perez

voco´ porque en realidad los jugadores resultaron ser el´ mismo, todos los demas´ espanoles˜ ansiosos de oro y Huascar´ como Inca leg´ıtimo que no podr´ıa ofre- cer tanta riqueza. Pizarro se mantuvo fuera de esa apuesta. Solo repartio´ las cartas, pero luego ingreso´ como el cuarto nuevo jugador, segun´ la norma del ✭✭penetro✮✮, y cambio´ el ✭✭palo✮✮ del juego porque el suyo era permanecer y cons- truir un reino diferente, con el tesoro o sin el tesoro. Tal vez otro capitan´ es- panol,˜ como De Soto o Hernando, hubieran entrado en el juego e inclusive habr´ıan aceptado que Atahualpa mismo partiera a buscar el tesoro dejando en garant´ıa sus hijos y sus mujeres y nobles, como Hernando lo hizo cuatro anos˜ despues´ con Manco Inca. Mas para Pizarro el oro no era lo esencial. Pero esa fue la misma y erronea´ interpretacion´ que Manco Inca tuvo hasta el final, pues desde su refugio en Vilcabamba aun abrigaba la esperanza de que con el mayor de los tesoros los espanoles˜ abandonar´ıan el Peru´ y, como ya hemos senalado,˜ tal fue su pregunta en la entrevista con Ruy D´ıaz.

Nadie supo hasta el ultimo´ apoyar´ıa

El uso de objetivos confusos o el secreto sobre sus verdaderas intencio- nes se ve en el apoyo ofrecido a Huascar,´ primero a traves´ de la oferta a los tallanes tumbesinos y luego cuando recibio´ en Tangarara´ a los delegados del Inca -uno de los cuales fue padre de Huaman´ Poma, el cronista- que llegaron a pedir castigo para Atahualpa y a reconocer el caracter´ divino que Huascar´ les asignaba. Pero de otro lado tambien´ ofrecio´ su apoyo al grupo atahualpista. En Serran´ propuso al enviado Maisa Huillca ✭✭ir a ver a Atahualpa y servirle✮✮; en las instrucciones que dio a su hermano Hernando, que llego´ a los banos˜ de Cajamarca, ofrecio´ abiertamente ✭✭apoyar a Atahualpa contra sus enemigos✮✮. Buscaba de esta manera ganar la confianza del jefe ind´ıgena o hacerle creer que los espanoles˜ ten´ıan temor de enfrentarse a el,´ razon´ por la cual ofrec´ıan el apoyo a su legitimidad. Mas´ adelante, tras la ejecucion´ de Atahualpa, Pizarro ofrecio´ a Chalcuch´ımac, jefe de las tropas estacionadas en Jauja, que un hijo

momento a que´ bando

Pizarro, el Rey de la Baraja

de aquel, Aticoe, ser´ıa coronado Inca, lo cual causo´ expectativa en Chalcuch´ımac, y con ello gano´ algunos d´ıas hasta nombrar al huascarista Tupac´ Huallpa. Lue- go integro´ a su comitiva a Chalcuch´ımac preso, para garantizarse el paso a los Andes, y por ello le quito´ las cadenas pero, tras la muerte del primer ✭✭Inca t´ıtere✮✮, al llegar a Jaquijahuana lo entrego´ a la hoguera para trabar alianza con Manco Inca. Cambio de cartas.

III

TERCERA REGLA

´

CON LA LEGITIMIDAD GARANTIZ O SU

PODER A LARGO PLAZO

67

Alan Garc´ıa Perez

Un objetivo central en la conducta pol´ıtica de Pizarro fue alcanzar y man- tener la legitimidad; es decir, la creencia de sus soldados, aliados y posibles subditos´ en lo justificado y en las razones aceptables de su autoridad. Porque ningun´ poder puede apoyarse exclusiva y sosteniblemente sobre la fuerza; re-

quiere siempre un argumento ✭✭internalizado✮✮ y aceptado por el grupo social. Es esto lo que las autocracias logran mediante la institucion´ del referendum´ o la convocatoria a asambleas populares o constituyentes. Pizarro logro´ justificar su autoridad haciendose´ delegado de los poderes centrales religiosos e imperiales de su tiempo. Un exito´ militar o pol´ıtico es solo un hecho aislado y pasajero si no se asienta en la legitimidad o en la con- tinuidad. Sin estas, no es perdurable. Para ello busco´ monopolizar el mando

a traves´ de las Capitulaciones y fue consciente de las fuerzas esenciales de la

cultura pol´ıtica de su tiempo. En primer lugar la religion,´ en segundo lugar la monarqu´ıa, y en tercer lugar la autoridad carismatica.` Como jugador de la baraja y el tresillo conoc´ıa el orden de los ✭✭palos✮✮: oro (monarqu´ıa), copas (iglesia), espadas (ejercito)´ y, solo finalmente, bastos (pueblo). Ademas,´ para la racionalidad y la estrategia de un jugador como Pizarro, la legitimidad es como el mazo de naipes al origen y durante el juego como la suma de cartas restantes. Tener la legitimidad concede el privilegio de repartir las cartas del mazo y, llegado el momento, cuando los otros tres juegan, ingresar senalando˜ el palo al que se jugara´ en adelante. Por eso Pizarro fue cuidadoso en guardar la legitimidad y la jerarqu´ıa. Supo que el afan´ depredador e inmediatista de los otros espanoles˜ tendr´ıa que subordinarse a esas fuerzas permanentes y univer- sales. En su celebre´ ✭✭Econom´ıa y Sociedad✮✮, Max Weber definio´ la legitimidad

y distinguio´ en ella tres ✭✭tipos ideales✮✮: la legitimidad tradicional, la legitimi- dad racional y la legitimidad carismatica.` Los denomino´ tipos ideales pues no se encuentran puros en ninguna relacion´ de poder sino articulados, aunque con la predominancia de uno de ellos.

Los oros. Legitimidad tradicional

Por ello, en 1529, suscribio´ la Capitulacion,´

que le entregaba el control total

de las expediciones, la conquista y el asentamiento de

Pizarro, el Rey de la Baraja

nuevos pueblos con los t´ıtulos de gobernador, adelantado y capitan´ gene- ral. Se convirtio´ as´ı en representante incontestable del emperador, una suerte de virrey sin ese nombre y en la practica´ un rey por la gran distancia y por la ca- pacidad conferida de entregar tierras y designar autoridades. Con ello logro´ un estatus y una defensa en el conflicto social o ✭✭lucha de clases✮✮, poco estu- diado, que opon´ıa a la nobleza propietaria y cortesana de Espana,˜ organizada en el Consejo de Indias, frente a los aventureros y plebeyos que alcanzaban riquezas y poder en mundos ignotos. Un conflicto real, pero funcional y nece- sario, pues la Corona requer´ıa de la esforzada labor de esos aventureros pero dentro de l´ımites definidos que anticiparan cualquier tendencia autonomista.

Y Pizarro correspondio´ con creces a su designacion.´ Como Lopez´ de Gomara

anoto:´ ✭✭Procuraba mucho por la hacienda real✮✮. En el primer viaje de Hernan- do Pizarro con el quinto real de Cajamarca, solo en oro llevo´ mil cien kilos equivalentes a cien mil pesos. Cortes,´ en cambio, apenas envio´ treinta y cuatro mil pesos desde Tenochtitlan´ como quinto real. Pero ademas´ puede calcularse

en cien mil pesos adicionales el valor de la plata que tambien´ llevo´ Hernando

en ese viaje. En el segundo viaje, en 1538, y segun´ todos los calculos,´ el quinto

del tesoro del Cusco alcanzo´ una cifra mayor, pues el valor de fundicion´ del tesoro llego´ a un millon´ trescientos veintiseis´ mil pesos. Era el pago de Piza- rro por la legitimidad que le conced´ıa, ademas,´ la supremac´ıa en la sociedad estamental o de castas que estaba creando.

Las copas. Legitimidad religiosa

La segunda legitimidad tradicional que busco´ fue la religiosa. No en vano integro´ a un sacerdote como Hernando de Luque, el cual no alcanzar´ıa a cono-

cer el Peru´ por haber muerto en 1533, dos anos˜ despues´ de la partida de Pizarro. Luque fue rapidamente´ sustituido por miembros de la orden dominica y uno de ellos, Vicente Valverde, fue el primero al que envio´ Pizarro ante Atahualpa. Es-

te es un tema importante, porque muestra el apego medioeval y estamental de

Pizarro a la legitimidad sustentada en la autoridad religiosa y vaticana, al con-

cepto del pont´ıfice como ✭✭rey del mundo✮✮, capaz de atribuir territorios, como

Alejandro VI lo hab´ıa hecho, y por la cual Pizarro mismo ten´ıa la justificacion´ de estar all´ı.

Fue por ello que Valverde, acompanado˜

de ✭✭una lengua✮✮ o traduc

Alan Garc´ıa Perez

tor, Felipillo, salio´ a la plaza con un soldado como testigo a ✭✭requerir✮✮ a Atahual- pa su reconocimiento al Dios cristiano y al emperador, representante del papa- do en el mundo pol´ıtico. Eso demuestra el cuidado con el que Pizarro constru´ıa su legitimidad. No olvidemos que pertenec´ıa a la generacion´ que sucedio´ a la de los combatientes que reunificaron Espana˜ en lucha contra los moros y que para el,´ tanto Atahualpa como el pueblo ind´ıgena, eran un conjunto de infieles, cuya alma arder´ıa en el infierno de no aceptar el requerimiento ni el bautizo. Y conoc´ıa tambien´ de la gran influencia del clero en la Corte de Toledo, especial- mente la que ejerc´ıa la orden dominica. En Pizarro existe mayor ambicion´ por el poder pol´ıtico de largo plazo que en otros, pero nunca dejo´ de otorgar un lugar preeminente a los propositos´ de ✭✭cruzada✮✮ religiosa en la conquista. Las cruzadas, iniciadas a fines del siglo XI, se extendieron hasta el siglo XIII y hab´ıan dejado en la cristiandad una idea de expansion´ y lucha en nombre de Cristo que estuvo presente en todos los conquistadores, a pesar de la violencia y la crueldad con la cual actuaron. Pizarro nunca tuvo conflicto con la iglesia ni con representante alguno de ella. No lo tuvo con Luque, con Valverde, con Berlanga ni con otro miembro de las ordenes´ religiosas que se establecieron despues,´ tanto en Cuzco como en Lima. Se afirmo´ as´ı como representante de la legitimidad del Imperio Universal de Carlos V y de la conversion´ religiosa de los infieles. Adicionalmente tradujo esa legitimidad en el simbolismo de la cruz contra el sol y contra los demas´ ´ıdolos, as´ı como la dramatizo´ publicamente´ en la comunion´ compartida.

Legitimidad arbitral

En el curso de su accion,´ Pizarro gano´ una tercera forma de legitimidad y fue el poder arbitral. Llego´ a un territorio dividido y enfrentado, en el cual cien- tos de curacazgos luchaban entre s´ı: los yungas de la costa contra los ind´ıgenas de la sierra, el norte contra el sur, los grupos del Hanan Cusco contra los del Hurin Cusco de Huascar´ y Atahualpa respectivamente. Aprovechando tal si- tuacion´ pudo constituirse como un arbitro´ por encima de esos enfrentamientos. As´ı lo hizo desde el desembarco en la isla de Puna´ en la bah´ıa de Guayaquil, donde intercambio´ mensajes con Cotoir, el mayor de los caciques y se ofrecio´ a luchar contra Atahualpa, que hab´ıa destruido la sociedad punaena,˜ reconocien- do a esta su derecho a la independencia, inclusive respecto de la legitimidad cusquena˜ de Huascar.´ Despues´ ejercio´ su capacidad

Pizarro, el Rey de la Baraja

de arbitro´ entre los habitantes de Puna´ y los tumbesinos, que estaban en guerra. La ejercio,´ mas´ adelante, ofreciendose´ indistintamente a Huascar´ y Atahualpa con el proposito´ cr´ıptico de ✭✭llevar la justicia para quien tuviera la razon´ ✮✮. Esa legitimidad arbitral fue reconocida en el caso de Huaman´ Malqui Topa, emisario de Huascar´ en Tangarara´ y fue correspondida por los caciques en el acuerdo de Tangarara,´ por el cual cada senor˜ se obligo´ a entregar mil doscientos hombres para apoyar a las fuerzas de los conquistadores. El punto culminante en este tema fue su encuentro, inmediatamente despues,´ con el Gran Chimo Capac,´ gracias a lo cual pudo federar todo el norte. All´ı asistio´ al pugilato del cacique tallan´ Huachapuru con Maisa Huillca, el emisario de Atahualpa, pero con enorme sagacidad dio instruccion´ concreta a los espanoles˜ para no interve- nir y limitarse a separarlos, pues era consciente de que la capacidad de servir de equilibrio en una situacion´ solo debe ejercerse ante quienes titularizan el conflicto. De lo contrario, un favor anticipado puede bloquear a futuro la legi- timidad arbitral y limitar la oferta de los contrincantes. Por ejemplo Huascar,´ quien al conocer que Atahualpa hab´ıa ordenado que ✭✭todo el tesoro de la tierra se lo enviasen✮✮, exclamo:´ ✭✭Ese perro ¿de donde´ tiene el oro ni plata que dar? ¿No sabe que todo es m´ıo? Yo se lo dare´ a los cristianos y ellos lo mataran´ ✮✮ (P. Pizarro, 25 v.). El episodio lo relata tambien´ Cristobal´ de Mena diciendo: ✭✭El senor˜ Cusco nos ofrec´ıa mas´ oro diciendo yo se´ que Atahualpa les prometio´ un boh´ıo de oro, que yo ten´ıa para darles mas,´ yo les dar´ıa cuatro boh´ıos y ellos no me matar´ıan como este pienso que me ha de matar✮✮ (Mena. ✭✭La conquista del Peru´ llamado la Nueva Castilla✮✮).

Espadas y bastos. Legitimidad carismatica`

Otra forma de legitimidad fue desarrollada hacia el interior de su tropa y a traves´ de ella hacia los observadores de Panama´ y Santo Domingo. Es la que, en los terminos´ de Max Weber, ejercio´ como autoridad carismatica;` es decir la encamacion´ de calidades excepcionales en tanto jefe, como el mas´ decidi- do, constante y claro. Existen innumerables y universales ejemplos de carisma pol´ıtico y militar: Cesar´ ante sus legiones, explicada por sus exitos´ militares ante los galos y germanos y por su desaf´ıo a Roma; Alejandro, por su avan- ce triunfal que solo se detuvo con la muerte; Napoleon´ el invencible; Bol´ıvar ✭✭el hombre de la gloria✮✮. Todos ellos fueron duenos˜ de una gran elocuencia y habiles´ publicistas, inclusive Cor-

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Alan Garc´ıa Perez

tes,´ que lo demuestra en sus poes´ıas, cartas y descripciones a Carlos V. Pero el carisma de Pizarra es diferente, no tiene el brillo o la belleza de Apolo que otros tuvieron, pero su excepcionalidad personal es distinta. Es la constancia, la decision´ de continuar una y otra vez, es la serenidad mostrada ante el panico´ de sus soldados, es la humildad verbal sustituida por el ✭✭discurso gestual✮✮ del jefe que lleva a nado al soldado que no sabe nadar o que salva de las aguas a su ser- vidor y responde a los testigos: ✭✭ustedes no saben lo que es amar a un criado✮✮.

El carisma apela a la irracionalidad, a los contenidos magicos,´ a la supersticion,´

a la eterna expectativa humana existente aun en las sociedades secularizadas y

modernas, de que detras´ del mando siempre esta´ la voluntad providencial. Para el individuo y para el grupo social, el atavismo magico´ permite aceptar cual- quier o casi cualquier mito respecto del gobernante, su suerte, su codicia, su vida sexual, sus manipulaciones. Privado de tales ✭✭poderes✮✮, el ✭✭espectador✮✮ mira con reprobacion´ al jefe, pero tambien´ lo contempla con envidia porque, en muchos casos, al reconocer poderes excepcionales en el ✭✭designado por el destino✮✮, el espectador esta´ proyectando sus apetitos imposibles de cumplir.

C’est la vie. Pero si antes de Cajamarca Pizarro representaba la constancia de un hombre de cincuenticinco anos,˜ despues´ de la tarde de Cajamarca repre- sento´ la voluntad divina y ese ✭✭algo✮✮ carismatico` que conduce seguramente al exito.´ Esa legitimidad carismatica` le permitio,´ antes aun de la conquista del Peru,´ ser elegido como jefe de una expedicion´ fallida en las selvas del Darien,´ donde por la desercion´ de Andagoya y por decision´ ✭✭soberana✮✮ de los soldados su- pervivientes, fue reconocido como capitan´ y jefe. Antes del Peru,´ en el pueblo de Nombre de Dios, reunido con Almagro y Luque, mostro´ una enorme fe´ en el resultado de la conquista y supo transmitirla demostrandoles´ que, aunque no hubieran sido favorecidos por las Capitulaciones con el emperador Carlos V, ser´ıan enormemente beneficiados con lo que habr´ıan de descubrir, aunque el´ mismo no sab´ıa de qu e´ se trataba o si en verdad exist´ıa. Ya Unamuno advierte sobre la esencia de la fe: ✭✭Creer lo que no vimos, crear lo que no vemos✮✮. En Tumbes, al desembarcar, se produjo un movimiento de desconcierto

y desengano˜ entre los conquistadores al encontrar una ciudad que hab´ıa sido arrasada por la tropas de Atahualpa y donde no exist´ıan ni la riqueza ni el oro que cuatro anos˜ antes dijeron haber visto Pedro de Cand´ıa y otros miembros de la expedicion.´ La duda de los soldados lo acompan˜o´ hasta la misma ciudad de Cajamarca, tanto en el ascenso de los Andes

73

Pizarro, el Rey de la Baraja

como en la espera de Atahualpa, escondidos todos dentro de los galpones. Solo despues´ de la captura del Inca y la promesa del rescate eliminaron toda duda sobre la legitimidad carismatica` de Pizarro. En suma, fortalecer su legitimi- dad real, religiosa, arbitral y carismatica` fue uno de los objetivos, una regla pol´ıtica para tener autoridad suficiente por cualquiera de esas razones. La au- toridad, bien se sabe, se acumula como el dinero en cantidades que se gastan

o que pueden trocarse por mas´ autoridad e influencia. Pero es oportuno ano-

tar que Pizarro busco´ la legitimidad para ser obedecido porque el,´ a su turno, supo obedecer la legitimidad de otros. Dice un autor que ✭✭el´ solo´ obedec´ıa al que leg´ıtimamente mandaba✮✮ (Del Busto). Anadimos˜ que es cierto porque solo

puede exigirse cabalmente aquello que uno ha cumplido antes en el rol de su- bordinado. De lo contrario, la orden es susceptible de duda, no es sostenible a largo plazo, o quien debe cumplirla lo hace parcialmente y sin satisfaccion.´ Ello se ve en el caso de Pizarro cuando, siendo amigo y compadre de Vasco Nu´nez˜ de Balboa, no tuvo duda alguna en apresarlo al recibir la orden del gobernador Pedrarias, la autoridad leg´ıtima de Panama,´ y Nu´nez˜ de Balboa fue decapitado despues.´ Era un soldado que obedec´ıa y por consiguiente exig´ıa ser obedecido

al apoyar su autoridad sobre reglas de legitimidad que todos respetaban.

El discurso. Comunica la legitimidad,

la conviccion´

y el proyecto

La legitimidad se traduce y comunica en un discurso de claros argumentos e imagenes´ que motivan, cohesionan al grupo social y promueven su obediencia

a la autoridad leg´ıtima de Pizarro. Cumple el rol de la motivacion´ que Parsons

senal˜ o.´ En primer lugar, la oferta global de construir un nuevo mundo, un nuevo reino. No debemos olvidar que en esos anos,˜ 1520-1530, aun faltaban ochenta anos˜ para la aparicion´ del Quijote de La Mancha, de Cervantes, pero ya se difund´ıa y le´ıa como parte del ambiente general de las cruzadas, de la guerra de reconquista de Espana˜ y del descubrimiento de America,´ el celebre´ Amad´ıs de Gaula, un libro de caballer´ıas, de lucha contra gigantes y espejismos en tierras desconocidas, cuya difusion´ en las colonias fue prohibida por la Corona por considerar que pod´ıa incitar a la rebelion´ o a desbordar los l´ımites legales del descubrir y conquistar. Un personaje sin mas´ lealtad que su honor, capaz

de crear ✭✭gobiernos de ´ınsulas baratar´ıas✮✮, como despues´ lo fue el Quijote, era

potencial

74

Alan Garc´ıa Perez

mente un agitador revolucionario. En segundo lugar, el discurso tiene caracter´ısticas y significacion´ muy es- pec´ıficas. Al lado de la palabra, en el monos´ılabo o en la interl´ınea se expresan los descubrimientos de Copemico´ y Colon,´ la reconquista, la escritura y sobre

todo la revelacion´ religiosa y la salvacion.´ Por cierto, Pizarro no ten´ıa la for- macion´ ni el carisma oral de Cortes,´ quien en muchas ocasiones produjo emo- tivos e improvisados discursos ante su tropa. Pero el discurso noes solo oral, es tambien´ gestual, corporal. Gandhi, ante miles de seguidores permanec´ıa senta- do, en silencio, hilaba la rueca y al hacerlo expresaba su desaf´ıo al consumo forzoso de tejidos ingleses. Marcho´ tambien´ hacia el mar y recogiendo la sal derribo´ el monopolio colonial sin un disparo.

El discurso gestual supera muchas veces al de las palabras. Edipo respon-

dio´ con argumentos y palabras la pregunta de la Esfinge, pero Alejandro, ante el nudo gordiano que le abrir´ıa las puertas del Asia, tomo´ su espada y lo corto.´ Pizarro sab´ıa sintetizar las actitudes y expectativas en brev´ısimos discursos ges- tuales, uno de ellos es el celebre´ episodio del trazo en la arena hecho en la Isla

del Gallo, senalando˜ muy claramente lo adversativo de la pobreza del norte respecto de la riqueza posible del sur. La escena es inmensa en significado, no solo para los cien soldados presentes o los doce que permanecieron con el.´ To- dos ellos, y quienes los escucharon relatarlo, que fueron miles en Panama´ y en Santo Domingo, supieron de la elocuencia del analfabeto. La raya en la arena separaba a Copernico´ de Tolomeo, al Dios jud´ıo de la idolatr´ıa, a la historia de todo lo conocido de lo desconocido, a la escritura de la oralidad, en fin, al oro de la pobreza y como´ no, a la gloria de un reino propio respecto de la servidumbre en la gleba extremena.˜

Y el discurso gestual se expresa tambien´ en la celebre´ escena de la hostia

compartida. Ella no ocurrio´ en Panama,´ como la leyenda trasmite, sino mucho mas´ adelante, cuando Almagro pretendio´ que el Cusco estaba dentro de su nue- va gobernacion.´ Pizarro viajo´ en solo siete d´ıas desde Lima y tras conferenciar con Almagro, comulgaron ambos con una sola hostia ante todos sus soldados en una espectacular ceremonia publicitaria. La forma discursiva de definicion´ y desaf´ıo la repitio´ en muchas ocasiones, una de ellas en el Valle de La Leche, actual departamento de Lambayeque en el Peru,´ antes de tomar la decision´ de subir la cor-

Pizarro, el Rey de la Baraja

dillera hacia Cajamarca, mientras otros capitanes le recomendaban continuar hacia el sur, hacia Pachacamac o hacia el Cusco para tomar el oro. Entonces, al igual que en la Isla del Gallo, supo plantear que la ascension´ hacia Cajamarca era la ascension´ a la riqueza en tanto que, continuar hacia los valles de la costa, era una evasion´ y una demostracion´ de cobard´ıa. Y tuvo razon.´ De haber con- tinuado hacia Pachacamac o el Cusco la pasividad de espera de Atahualpa se habr´ıa convertido en accion´ con la confluencia de sus tres ejercitos´ (Cajamar- ca, Jauja y Cusco) contra Pizarro, y este, como veremos, requer´ıa atacar cuanto antes la cabeza de la estructura, evitando la union´ de los tres ejercitos.´ Ademas,´ su invocacion´ frecuente y motivadora a los soldados es de tipo religiosa llamando al apostol´ Santiago, y su oferta a los naturales es servir a la justicia repitiendo en varias ocasiones que esta´ ✭✭en camino con la verdad y la justicia para ayudar a quien la tuviese✮✮, oferta ciertamente imprecisa pero que tuvo los efectos buscados tanto en algunos atahualpistas como en el propio Huascar.´

La cruz. Un s´ımbolo sintetico´

Esa legitimidad comunicada en el discurso fue, a su turno, expresada en un s´ımbolo, lo que es el secreto de las legitimidades perdurables y ese s´ımbolo fue la cruz. Como firme catolico,´ en tanto hijo de una sierva del convento de Coria en Trujillo, Pizarro analfabeto firmo´ siempre con una cruz hasta que aprendio´ a dibujar mecanicamente´ su rubrica.´ Ademas,´ aparece asociado a Luque y Val- verde, al que envio´ ante Atahualpa llevando en una mano un breviario, no la Biblia y en la otra, una cruz, como instrumento de exorcismo. Llevo,´ el´ mismo sobre sus hombros, cuando ten´ıa mas´ de sesenta anos˜ una cruz de madera a la cima del cerro San Cristobal´ de Lima para reponer la que hab´ıa sido destruida por los naturales durante el sitio de Manco Inca. Y cuando fue asesinado en 1541, los testigos afirman que con la sangre que brotaba de su herida en la gar- ganta intento´ hacer una cruz en el suelo y besarla pidiendo a voces la confesion,´ momento que fue aprovechado por uno de sus asesinos para arrojar contra su craneo´ una vasija de ceramica.´ ¡Vae Victis!

IV

CUARTA REGLA

´

PERSONALIZ O LA LEGITIMIDAD

77

Alan Garc´ıa Perez

Pizarro buscaba una legitimidad no compartida, personalizada, pues una legitimidad plural es conflictual y confusa. Individualizar la legitimidad limita la tension,´ siempre existente, entre la direccion´ y la decision´ que son tomadas por un grupo reducido o por una persona frente al afan´ de participacion´ presente en todos los demas´ que demandan tambien´ conducir, opinar y decidir. Con ello se cumple la vieja regla de Polibio sobre la persona a la que vuelve siempre el movimiento pol´ıtico, y ademas´ se cumplen los conceptos de Pareto o de Mosca sobre el conflicto y la circulacion´ de las elites.´ En Toledo se desembarazo´ de dos posibles rivales, ganando para s´ı la le- gitimidad legal y al volver a Nombre de Dios, amenazo´ con sustituir a Alma- gro, pero debio´ transigir con la oferta de llevar consigo a De Soto, a quien ofrecio´ una importante gobernacion´ ✭✭en algun´ lugar✮✮, as´ı como el cargo de lugarteniente de la expedicion.´ Sin embargo, al desembarcar en Tumbes, de- signo´ sorpresivamente a su hermano Hernando, lo cual motivo´ el desanimo´ y la protesta de De Soto, quien finalmente debio´ continuar como Sancho con la ilusion´ de gobernar mas´ adelante una ´ınsula baratar´ıa. Sin embargo, no fue intransigente en la busqueda´ del monopolio de la legi- timidad. Como veremos despues,´ comprendio´ muy bien que en un reino muy extenso o sin l´ımites no tendr´ıa una legitimidad solida´ y definida. Aunque lo ofendiera la creacion´ en el sur de la Gobernacion´ de la Nueva Toledo, mas´ alla´ de los mil kilometros´ de longitud asignados a el,´ fue a su vez una definicion´ necesaria que le dio la ocasion´ de desplazar a Almagro con el proposito´ pre- visible de diezmar su ejercito´ y de empobrecerlo. Ninguna noticia se conoc´ıa sobre riqueza alguna en el territorio de Chile, como la que lo hab´ıa impulsado tras los relatos de Panquiaco sobre el oro del Virus.´ Como buen pol´ıtico supo reconocer lo positivo dentro de lo que se presentaba como negativo. En esta busqueda´ del monopolio de la legitimidad se incluye tambien´ la compra de las naves y de los soldados de Pedro de Alvarado, as´ı como el haber convencido a Almagro para que, en su partida a Chile, a la busqueda´ de un nuevo reino, no considerase a I lomando de Soto, pues seguramente le advir- tio´ que el audaz, joven y ambicioso jinete terminar´ıa, en una larga aventura, reemplazando al viejo y tuerto Almagro, quien empobrecido, no tendr´ıa ya

Pizarro, el Rey de la Baraja

los recursos para garantizar la lealtad de la tropa mercenaria que hab´ıa com- prado con dinero del propio Pizarro a Pedro de Alvarado. Es muy importante reflexionar sobre las consecuencias de esta regla de Pizarro. Acepto´ la creacion´ de la nueva gobernacion,´ pero defendio´ al Cusco dentro de la suya por haber sido el´ quien lo tomo´ primero. El Consejo de Indias, burocratico,´ aristocratizante y lejano, evitaba el fortalecimiento de la autoridad de los descubridores y conquistadores, enviando fiscales, jueces, supervisores, pero ademas´ creando l´ımites territoriales y recortando las gobernaciones origi- nales. As´ı buscaba impedir que los siervos de Extremadura se convirtieran en grandes senores˜ dispuestos a competir con la nobleza espanola.˜ Actuo´ de esa manera frente a Colon,´ al que llevaron encadenado a Espana.˜ A Cortes,´ que tomo´ Tenochtitlan´ en 1519, le recortaron el mando en 1523 enviandole´ al juez Estrada, que despues´ lo desterro´ de la capital y fue enjuiciado o ✭✭residenciado✮✮ por dos anos,˜ tras los cuales fue nombrado Marques´ del Valle de Oaxaca, triste consuelo, pues no volvio´ a tener el mando real de Mexico´ por los diez anos˜ siguientes hasta volver a Espana˜ para siempre. A Pizarro le crearon hasta dos gobernaciones: Nueva Toledo, que correspond´ıa a Chile, y mas´ al sur del actual Santiago, la Nueva Andaluc´ıa, para el noble Simon´ de Alcazaba, que no llego´ a su territorio. Un importante detalle historico´ que los peruanos olvidamos es que, de no haber sido por la defensa que Pizarro hizo de su territorio, el Cusco habr´ıa per- tenecido a Nueva Toledo y porconsiguiente al Chile actual. Y eso que pareciera absurdo, pues mucho antes de la conquista el ✭✭Senor˜ Cusco✮✮ hab´ıa incorporado todo el norte de Chile al Tawantinsuyo, se hubiera cumplido por las mezquin- dades del Consejo de Indias en el que el noble doctor Carbajal actuaba contra Pizarro y a favor de Almagro, cuyo hijo, Almagro ✭✭el Mozo✮✮, habr´ıa de casarse con su hija. Pero como no hay mal que por bien no venga, De Soto, al cual tampoco repuso Pizarro en su anterior cargo de teniente gobernador del Cusco, opto´ por un abierto destierro, que despues´ habr´ıa de conducirlo a la conquista de La Florida descrita por Garcilaso de la Vega en ✭✭La Florida del Inca✮✮. Dentro de esta eliminacion´ de rivales para lograr el monopolio de la legiti- midad, contamos tambien´ con la ejecucion´ de Almagro y

Alan Garc´ıa Perez

de hecho, aunque esto es menos perceptible para los analistas, el env´ıo reiterado de Hernando Pizarro a Espana,˜ el cual con sus actitudes pon´ıa en pe- ligro su legitimidad. Francisco, estamos seguros, no dudaba de la lealtad per- sonal de Hernando, pese a ser el hijo leg´ıtimo de su padre y a ✭✭estar sometido

a la voluntad de Hernando✮✮ segun´ algunos cronistas, pero tem´ıa la soberbia y

los crueles excesos de su hermano, ante lo cual opto´ por enviarlo a Espana˜ a dar cuenta ademas´ del proceso y de la ejecucion´ de Almagro.

Crear un nucleo´ de la legitimidad

Pero el monopolio de la legitimidad, al igual que lo hicieron otros grandes conductores, requer´ıa un nucleo´ duro y de confianza, como la Guardia Preto- riana de los emperadores, los Mamelucos en el caso de Napoleon´ o el c´ırculo estrecho de los disc´ıpulos mas´ cercanos a Cristo (Pedro, Andres,´ Santiago y Juan, los que, como narra San Mateo, por la cercan´ıa al Mes´ıas causar´ıan den- tro del grupo severos enfrentamientos en la entrada a Jerusalen).´ Para constituir ese nucleo´ diaro la primera medida fue recurrir a su propia familia, buscando, despues´ de las Capitulaciones de Toledo en 1529, respaldo en conocidos personajes de Trujillo y de all´ı llevo´ con el´ a Hernando, el her- mano leg´ıtimo y de soberbia solo comparable a la de Atahualpa, por lo que ambos establecer´ıan la mejor relacion.´ Llevo´ tambien´ a sus otros hermanos, Gonzalo y Juan, que parece haber sido el mas´ cercano a el;´ a su medio hermano

Mart´ın de Alcantara,´ hijo de ✭✭La Ropera✮✮, quien lo acompan˜o´ hasta su muerte, cayendo tambien´ a su lado. Ademas,´ recluto´ a parientes mas´ lejanos, como Pe- dro Pizarro, el cronista adolescente, Mart´ın Pizarro y Diego Pizarro, as´ı como

a los hermanos de madre de Mart´ın de Alcantara.´ Todos ellos esencialmente

crueles y ambiciosos como demuestra la quema de cientos de caciques en el sur y en el Collao, despues´ de la derrota de Almagro en Las Salinas. Pero a este nucleo´ basico´ lo rodeaba un segundo c´ırculo concentrico´ de tru- jillanos y extremenos,˜ cuyas riquezas y aventura se debieron completamente a Pizarro. Entre ellos, se encontraban Francisco de Orellana, Pedro de Hinojosa, Fray Jeronimo´ de Loayza,

duro identificado con el tenedor

Pizarro, el Rey de la Baraja

Arzobispo de Lima y fanatico´ pizarrista, Garci Manuel de Carbajal, fundador

˜

de Arequipa, Nuno˜

muchos otros. Resulta claro que varias decenas de los embarcados en el tercer viaje ten´ıan una relacion´ personal y directa con Francisco Pizarro.

Y a la postre Pizarro tuvo razon´ al constituir ese nucleo,´ pues nueve anos˜

despues,´ muerto Juan Pizarro en el Cusco, partido Hernando a Espana,˜ ausen-

te Gonzalo por su expedicion´ a Quito y dispersos los trujillanos y extremenos˜

en sus encomiendas de todo el Peru,´ Francisco fue abandonado por los veinte comensales que lo acompanaban˜ en el almuerzo el 26 de junio de 1541, mo- mentos antes de su asesinato, y despues´ nadie se atrevio´ a indagar por su suerte.

Basto´ con que, aun antes de su muerte, un almagrista mostrara en la puerta de

la casa una espada enrojecida con la sangre de un camero y advirtiera ✭✭Muerto

es el tirano✮✮. Sic transit gloria mundi.

A ese nucleo´ basico´ de hermanos, parientes y extremenos˜ se sumaban dos

contingentes de ind´ıgenas, aliados de antano,˜ los nicaraguas y los guatemalas, que por cientos viajaron en las naves de Pizarro para participar en la conquis-

ta del Peru,´ sirviendo activamente en las batallas y en los desplazamientos. Este conjunto es el que permitio´ a Pizarro mantener solidamente´ el monopo-

lio de su legitimidad sobre su propio ejercito´ y sobre sus asociados espanoles˜

o ind´ıgenas. Si a ello se agrega a los canaris,˜ los chachapoyas, vinculados al

que exploro´ Charcas, Per Alvarez Olgu´ın y

de Chavez,´

bando pizarrista, y a los huaylas, a quienes gano´ por su union´ con Ines´ Huay- las, hermana de Atahualpa, tenemos la expresion´ f´ısica y armada de su poder

personal.

V

QUINTA REGLA

´

CONSTRUY O UNA NUEVA

´

LEGITIMIDAD AUT ONOMA DE LA

ANTERIOR

83

Alan Garc´ıa Perez

La preocupacion´ que demuestra Pizarro por la legitimidad religiosa, monarqui-´ ca, arbitral y carismatica,` sustentada en un nucleo´ duro y monopolizado por el´ mismo, le permitio´ edificar una nueva legitimidad; es decir, sustituir la vieja legitimidad sin enfrentarse a ella por una nueva forma de autoridad sustentada en sus propios hechos y en su propia ✭✭vision´ ✮✮ del reino que comenzo´ a crear

y que, en nuestro concepto, alcanza su cima con la fundacion´ de Lima, que es

la ✭✭Ciudad Pizarro✮✮ en el Nuevo Mundo. Fue en realidad un monarca por la supremac´ıa de su voluntad y por la lejan´ıa de la metropoli.´ Desde el primer momento comprendio´ que en el Peru´ no hab´ıa una clara legitimidad, pues los pueblos no apoyaban realmente a Huascar´ o a Atahualpa,

dado que la conquista quechua sobre el resto del Peru´ era muy reciente. Vio desde Puna,´ y mas´ adelante en Pabur, que la mayor´ıa de los pueblos estaban contra Atahualpa pero buscaban al mismo tiempo recuperar su independencia

del Cusco. Tal fue la tecla que toco.´ Eso le abrio´ la posibilidad de crear una au- toridad todopoderosa en el Peru´ sin romper con la Corona Espanola,˜ utilizando

la

vieja legitimidad ind´ıgena tradicional a traves´ de reyes t´ıteres y de su propia

y

directa alianza con los caciques. As´ı parecer´ıa seguir a Maquiavelo cuando

aconseja o advierte: ✭✭Es dif´ıcil tomar por la fuerza un pa´ıs regido por un prin- cipado hereditario, pero resulta muy facil´ de mantener✮✮, por la obediencia en que estan´ educados los subditos.´ Por esto mantuvo con vida a Atahualpa en tanto le fue util´ para generar hambre y desconcierto en las tropas quitenas.˜ En segundo lugar, procedio´ a la coronacion´ de Tupac´ Huallpa, que despues´ habr´ıa

sido envenenado por Chalcuch´ımac, y corono´ victoriosamente a Manco Inca en el Cusco, a condicion´ de que se arrodillara publicamente´ ante el´ y levantara por dos veces el estandarte de Espana˜ frente al pueblo y los caciques.

Creacion´

de una nueva aristocracia dependiente de el´

Busco´ constituir su nueva legitimidad repartiendo riqueza entre los es- panoles,˜ pero no solo con el oro de Cajamarca o del Cusco - que pod´ıa ser pasajero y hasta constituirse en un obstaculo´ en esa

Pizarro, el Rey de la Baraja

tierra extrana-˜ sino distribuyendo las tierras y, aunque no estuviera debidamen- te autorizado para ello, creando las encomiendas. Ello confirma su proyecto de establecer un sistema social y pol´ıtico con una poblacion´ capaz de producir, pagar impuestos y sostener durablemente el reino. El encomendero cumple el rol del noble y tiene ademas´ un derecho perdurable e inmueble que defender. Ademas,´ tras conducir el cuantioso quinto real de Cajamarca, Hernando Piza- rro solicito´ y obtuvo del emperador Carlos V en persona la autorizacion´ para que Francisco nombrara tres alcaldes vitalicios en cada ciudad del Peru,´ hecho que aseguro´ por largo tiempo el poder tambien´ vitalicio de Pizarro. Anos˜ mas´ tarde, y tras la muerte de Pizarro, Francisco de Carbajal acon- sejar´ıa a Gonzalo Pizarro la creacion´ de t´ıtulos nobiliarios, duques, condes y marqueses pues -segun´ el-´ aquellos que los aceptaran y poseyeran defender´ıan ante Pedro de la Gasca sus derechos adquiridos. Esto es lo que Almond con- sidera una de las funciones basicas´ de la pol´ıtica; es decir, el reclutamiento del personal y la distribucion´ de honores. Gonzalo, que entro´ a Lima con mas´ de mil hombres de infanter´ıa, seiscientos a caballo, cincuenta artilleros y con banderas y escudos propios al lado de los tres arzobispos del Cusco, Quito y Lima, afirmaba por escrito que su destino ✭✭era reinar✮✮, sin embargo no lo hizo, tal vez por un postrer rasgo de respeto a la legitimidad real o por esperar un mejor momento y murio´ decapitado. La historia muestra que quien encarna la audacia debe cumplir su rol y no esperar el ✭✭momento mas´ favorable✮✮.Audacis Fortuna Juvat. Hay tres temas adicionales e importantes con relacion´ a la nueva legitimi- dad que Pizarro construye: la liberacion´ de los yanaconas, la liberacion´ de las ajllas y la fusion´ de las dos legitimidades en una nueva. Por ultimo,´ a estos se suman las ordenanzas hechas a los cabildos sobre el tratamiento a los ind´ıge- nas.

Una nueva ciudadan´ıa. La liberacion´

de los yanaconas

de ind´ıgenas de

tribus vencidas y subordinadas por los incas, cuyos varones mayores estaban

destinados al servicio permanente de los

Puede calcularse entre cincuenta y ochenta mil el numero´

Alan Garc´ıa Perez

senores˜ y de los orejones. Cieza los llama ✭✭servidores perpetuos✮✮ y su estatus, segun´ Nathan Wachtel (✭✭La vision´ des vaincus✮✮, paginas´ 120- 122) era el de gente desprendida de los ayllus, no eran campesinos autosuficientes sino gente servil, heredable y cuya condicion,´ segun´ John Murra era asimilable a la de los esclavos. Despues´ de la toma de Atahualpa en Cajamarca, Pizarro, con inmensa habilidad pol´ıtica, ordeno´ la liberacion´ de todos los yanas o sirvientes que acompanaban˜ al jefe ind´ıgena, as´ı como a sus generales, y dispuso que ✭✭volvieran a sus casas✮✮. Y esos yanas ✭✭forasteros✮✮ pudieron al fin viajar por los caminos. No podemos dejar de anotar un sesgo personal en esa medida. Pizarro, que en su Trujillo original pudo tener la categor´ıa inferior de sirviente por ser bastardo, al tomar esta decision´ de alguna manera se libero´ simbolicamente´ a s´ı mismo. Ahora bien, con la liberacion´ de los yanaconas, procedentes de di- versas tribus y volviendo estos a todas las regiones del Peru,´ gano´ para s´ı unos extraordinarios publicistas y envio´ un gran mensaje pol´ıtico de generosidad y justicia a todas las provincias y comarcas del territorio. Muchos continuaron sirviendo a los espanoles˜ e inclusive participaron en la defensa del Cusco y de Lima ante Manco Inca. Y as´ı anadi˜ o,´ como despues´ veremos, una nueva contradiccion´ a la enorme suma de conflictos que el Peru´ ten´ıa. Por ello Man- co Inca sentencio´ a muerte a los yanaconas, considerando que no solo hab´ıan traicionado a sus amos naturales, sino que adicionalmente significaban un des- equilibrio social y un peligroso reclamo igualitario respecto de quienes hab´ıan sido sus superiores. En ese aspecto, el concepto pizarrista de un reino produc- tivo es mas´ moderno y eficiente que el de Atahualpa. Este le aconsejo,´ segun´ narra Pedro Pizarro (36 v.): ✭✭Yo morire,´ quierote´ decir Apo, lo que han de hacer los cristianos con estos indios para poder servirse de ellos. Si a algun´ espanol˜ dieses mil indios, ha de matar la mitad para poder servirse de ellos✮✮. As´ı re- plico´ Atahualpa a la tesis de Pizarro que le hab´ıa explicado que, aun asignando un curacazgo a cada espanol,˜ ✭✭el´ hab´ıa de crear pueblos donde los espanoles˜ estuvieran juntos✮✮ y no entre los ind´ıgenas o en ✭✭sus✮✮ pueblos, limitandose´ a recibir los tributos de la encomienda.

Pizarro, el Rey de la Baraja

La liberacion´

nobiliarios ind´ıgenas

Un segundo tema para consolidar su nueva legitimidad fue la liberacion´ de las ajilas, las cuales, por decenas de miles, se hacinaban en los llamados aj- llahuasis o casas de mujeres destinadas al Inca, a los grandes orejones y a los curacas que tuvieran el favor del emperador. Tampoco puede olvidarse que la madre de Pizarro, Francisca Gonzales, fue criada como ✭✭donada✮✮ en el Con- vento de la Noria, con el agravante de haber sido servidora de una monja, prima hermana del padre de Pizarro. Cancelar el privilegio de la asignacion´ de muje- res y de la difusion´ genetica´ significo´ desaparecer el derecho de la casta inca sobre el imperio. Claude Levi-Strauss definio´ el sistema social como un con- junto de sistemas de intercambio de s´ımbolos lingu¨´ısticos, de mujeres como recipientes geneticos´ y de bienes de consumo; es decir, lenguaje, estructura fa- miliar y econom´ıa, Pizarro impuso una nueva ✭✭lingua franca✮✮, un nuevo orden genetico´ y nuevos valores de atesoramiento, manteniendo la relacion´ agr´ıcola basica.´ Era la creacion´ de un nuevo reino. Todo ello significo,´ en el caso de los yanaconas y de las ajilas, una aparente medida democratizadora, pero en el fondo estaba construyendose´ un auditorio favorable, una nueva ciudadan´ıa para quien tomo´ esa decision.´ Por ello, una enorme cantidad de yanaconas permanecieron junto a Pizarro y los espanoles,˜ a los que deb´ıan esa aparente libertad. Los otros iniciaron el proceso de des- truccion´ de las viejas jerarqu´ıas.

de las ajllas. Recorte de los privilegios

La fusion´

de las dos legitimidades anteriores en una nueva

Finalmente, la construccion´ de la nueva legitimidad se expresa en el ✭✭haber recibido como esposa✮✮ -de manos del propio jefe ind´ıgena- una nina˜ de tre- ce anos,˜ Quispe Sisa, hermana de Atahualpa. Como producto de esa union,´ en Jauja nacio´ Francisca, que sumaba tanto la legitimidad conquistadora y ca- rismatica` de Pizarro como la legitimidad imperial, por ser nieta de Huayna Capac.´ En efecto, Huayna Capac´ tuvo como mujer leg´ıtima a Arias Collqui, hija de Huancachillac, senor˜ de Huaylas y en ella tuvo a Ines´ Huaylas (Cusi Quispe) y a Tupac´ Huallpa, nombrado Inca tras la muerte de

Alan Garc´ıa Perez

Atahualpa, pero ademas´ a Paulo Inca, que, siendo hermano de Ines,´ entrego´ su lealtad a los espanoles,˜ participo´ en la expedicion´ a Chile y combatio´ feroz- mente la sublevacion´ de Manco Inca, tambien´ su medio hermano. Por el nacimiento de Francisca y su bautizo, naturales y caciques celebraron grandes fiestas en Jauja. En la nina˜ comprobaban la suma de ambas legitimi- dades. En este aspecto Pizarro, a diferencia de otros conquistadores, fue muy cuidadoso y pareciera haber seguido, sin leerla, la regla de Maquiavelo: ✭✭para no ser odiado, no deben tomarse los bienes y las mujeres de otros✮✮.

Las Ordenanzas olvidadas. Preservar el trabajo humano

Pero un tema adicional en cuanto a la nueva legitimidad son las Ordenan-

zas hechas a los cabildos sobre el tratamiento a los ind´ıgenas. Datan de 1534

y son por lo tanto anteriores a las Nuevas Leyes de Indias de 1542. Estas or-

denanzas, que fueron anunciadas por pregonero en el Cusco, ser´ıan despues´ confirmadas por la Corona. La intencion´ de estas ordenanzas nada tiene que ver con la piedad o bondad de Pizarro, pero demuestran que su proposito´ no era el saqueo de tesoros sino la construccion´ de un reino sostenible sobre la base del pueblo campesino capaz de pagar impuestos en bienes o labores, al cual deb´ıa preservarse. Recordemos algunas: ✭✭Que los indios sean bien tratados no consintiendo que les sea hecho agravio ni vexacion alguna por los espanoles˜ y quien sea osado de hacer mal tratamiento e hiriere alguno de dichos indios quede inhabi-

litado para tenerlos en otras provincias✮✮ (2da); ✭✭Que no se tomase oro ni plata

a los indios de la ciudad del Cusco, ni de depositos´ ni tesoros, so pena de qui-

nientos pesos de oro para la Camara´ de su Majestad y el tal oro y plata perdido✮✮ (3ra); ✭✭Que ninguno tome oro de su cacique ni molesten a sus indios e caci- ques que saquen oro de las minas✮✮ (4ta); ✭✭Que ningun´ espanol˜ sea llevado en andas, salvo si estuviera muy enfermo, so pena de ciento pesos de oro de ley o pague el interes´ a los dichos indios✮✮ (5ta); ✭✭Que la orden que los dichos natu- rales ten´ıan en la division´ de sus tierras o particion´ de aguas, aquella mesma se guarde o platique entre los espanoles˜ entre quienes estan´ repartidos o

Pizarro, el Rey de la Baraja

que para ello sean senalados˜ los mismos naturales que de antes ten´ıan el cargo✮✮ (9na); ✭✭Que el espanol˜ que no fuese encomendero o no tuviese oficio no permanezca mas´ de veinticinco d´ıas en esta gobernacion´ ✮✮ (11ma); ✭✭Que a los negros que maltratasen a los yndios les sean dados cien azotes✮✮ (13ma), etcetera.´ (Porras B., ✭✭Pizarro✮✮, p. 285). Pizarro fue consciente de que la fuerza productiva, la poblacion´ campesina de su reino estaba siendo diezmada por las enfermedades, por las guerras de legitimidad y las luchas curacales, por la desorganizacion´ agraria y por la co- dicia de sus propios soldados. Deb´ıa preservar el factor humano para el largo plazo. Ese es el sentido de sus Ordenanzas, dictadas en persona, ratificadas por la Corona, las cuales dieron origen a las Nuevas Leyes de 1542, cuyo merito,´ sin embargo, ha sido exclusivamente atribuido a De Las Casas, que por cierto llego´ en el mismo barco que Pizarro a La Espanola˜ en 1504 y resulto´ a la postre siendo el gran impulsor del comercio negrero y de la esclavitud en America.´ Pi- zarro dicto´ las primeras normas, pero la leyenda negra creada contra el´ gano´ la lucha por la memoria historica.´ Ocurre muchas veces en la pol´ıtica. Fue el ca- so tambien´ de la segunda ✭✭abolicion´ ✮✮ de la esclavitud hecha por Castilla en 1857, que no fue liberacion´ sino una compra amanada˜ para enriquecer a los propietarios ya enriquecidos antes por la consolidacion´ de la ✭✭deuda✮✮ de la Independencia, una ✭✭liberacion´ ✮✮ a la que siguio´ la introduccion´ de mas´ de se- tenta mil trabajadores chinos en condicion´ cercana a la esclavitud, hecha por personajes cercanos a ese gobierno.

VI

SEXTA REGLA

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DECIDI O Y EJECUT O EL MISMO LOS

HECHOS FUNDAMENTALES

91

Alan Garc´ıa Perez

Viejo recurso de la pol´ıtica, quien manda o quien encarna la le gitimidad busca estar presente en las grandes circunstancias; en la victoria, en la firma de la rendicion,´ en la teatralizacion´ de las capturas. Puede, inclusive, vestirse como Robespierre en la Fiesta del Ser Supremo, colocarse el´ mismo la corona como Napoleon´ o ser el primero en cruzar a caballo el Rubicon´ como Cesar.´ Pizarro tambien´ reservo´ para s´ı los que consideraba los temas mas´ importantes

y en los que se hac´ıa evidente la faceta teatral de la pol´ıtica.

La captura de Atahualpa

Recordemos, como primero de ellos, el haber llevado ante el emperador la propuesta de la conquista y suscribir, a su manera, las Capitulaciones de

Toledo. Luego, resaltemos el mas´ caracter´ıstico y teatral: el desaf´ıo planteado

a sus hombres en la Isla del Gallo para mantenerse en el descubrimiento y

la conquista. El tercero es de enorme importancia: en la plaza de Cajamarca, despues´ de haber enviado a Valverde, fue el´ mismo quien se abrio´ paso, a la cabeza de veinticuatro espanoles˜ y causando gran mortandad entre los indios, para tener el privilegio de apresar directamente a Atahualpa, el cual, ante la resistencia pasiva de los rocanas cargadores de las andas, solo pudo ser tomado despues´ de que Pizarro fue herido en la mano por otro espanol.˜ Es trascendental

y simbolico´ que el jefe de la expedicion´ fuera el primero en poner la mano

sobre el Inca y lo condujera personalmente al galpon´ que le hab´ıa asignado como prision.´

La ejecucion´

de Atahualpa

En cuarto lugar, podemos citar el hecho de que decidiera la eje cucion´ de Atahualpa, evadiendo sin embargo la responsabilidad por ella, lo que logro´ al transferir simbolicamente´ la responsabilidad a todos. Es cierto que la totalidad de los caciques del norte exig´ıa la muerte de Atahualpa, y los emisarios de Huascar´ y del sur cusqueno˜ tambien,´ pero asumir la responsabilidad de matar a quien aparentaba tener la legitimidad religiosa y legal en el territorio ind´ıgena fue algo que Pizarro no acepto´ jamas´ como una decision´ propia, aunque de hecho tuvo todo el poder legal y f´ısico para evitarlo. El sab´ıa

Pizarro, el Rey de la Baraja

que, para los burocratas´ del Consejo de Indias, un argumento que les per- mit´ıa limitar o incriminar a los conquistadores era la ejecucion´ de un rey, como ocurrio´ a Cortes´ con la muerte de Moctezuma. Un argumento que anos˜ des- pues,´ en 1572, tambien´ emplearon contra el virrey Francisco de Toledo. por el asesinato de Felipe Tupac´ Amaru, el ultimo´ inca de Vilcabamba, en 1572. Ya Maquiavelo advierte: ✭✭Que otros tomen los roles que causan rencor, y los que dan gratitud debe tenerlos el Pr´ıncipe✮✮. Uno de los ejemplos que ofrece Maquiavelo respecto a la trans ferencia del castigo atane˜ a Cesar´ Borgia, el cual habiendo ocupado la Romana˜ en- contro´ que all´ı exist´ıan abusos y bandidaje y decidio´ establecer la paz. Para ello envio´ al noble Remy d’Orque, ✭✭hombre cruel y expeditivo✮✮. Siguiendo sus ins- trucciones, este recupero´ la calma y la union.´ Mas al llegar Borgia a la ciudad, percibio´ los odios generados por d’Orque y para que se supiera que la crueldad no proced´ıa de el´ sino de la mala naturaleza del ministro, ✭✭una bella manana˜ ✮✮ hizo que este fuera ejecutado partiendosele´ por la mitad con un ✭✭cuchillo san- grante✮✮. ✭✭La ferocidad del espectaculo´ logro´ que el pueblo quedara al mismo tiempo contento y estupido´ ✮✮ (El Pr´ıncipe, VII). En Cajamarca, Pizarro pudo cumplir con esta transferencia sim bolica´ de responsabilidad y de castigo aun despues´ de haber matado entre tres y cuatro mil ind´ıgenas durante la toma de Atahualpa en la plaza y en la persecucion´ de los restos del ejercito´ por la caballer´ıa. Y ello fue posible porque Atahualpa era odiado por el exterminio de muchos pueblos. Pizarro hab´ıa encontrado Tumbes destruido, el cacique de Caxas describio´ a Hernando de Soto que las cuatro quintas partes de ✭✭sus indios✮✮ hab´ıan sido muertos e igualmente hab´ıa ocurrido antes en la isla de Puna´ y en otros lugares donde el exterminio alcanzo´ las mismas proporciones, segun´ el testimonio de muchos caciques. Puede calcularse que en la guerra atahualpista, solamente en la region´ del norte, fueron directamente eliminados unos doscientos mil varones en las bata- llas contra las tropas huascaristas, desde la primera en Tumibamba, en el actual Ecuador, hasta las de exterminio de diferentes pueblos, como el de los canaris˜ mas´ adelante. Por ello se plegaron a Pizarro. Esa enorme mortandad desatada por la

Alan Garc´ıa Perez

violencia atahualpista fue motivo para que pudiera producirse la transferen-

cia simbolica´ del castigo y que practicamente´ todo el norte del Peru´ aprobara

la ejecucion´ de Atahualpa, as´ı como tambien´ lo hiciera el sur por el asesinato

de Huascar.´ Coincidiendo con el ya mencionado consejo maquiavelico´ sobre los roles que causan rencor y los que dan gratitud, que son los que debe guardar para s´ı el Pr´ıncipe, Pizarro decreto´ tacticamente,´ al mismo tiempo que la ejecucion´ de Atahualpa, la libertad de las yanaconas y de las ajllas. Consiguio´ as´ı un mayor fundamento en el campo ind´ıgena, en tanto que, con la distribucion´ del rescate de Cajamarca, hab´ıa consolidado su posicion´ de jefe espanol˜ incontestable, anunciando ademas´ el tesoro del Cusco. En Gargamela, en 370 a.C. Alejandro enfrento´ a Dar´ıo con un ejercito´ grie- go cinco veces menor al persa, y contra la opinion´ de sus jefes militares ini- cio´ un avance aparentemente suicida que le permitio´ alcanzar el lugar de mando de Dar´ıo. Aunque no logro´ capturarlo, obligo´ a su retirada y ocasiono´ el desor- den y la derrota de los persas. Es cierto que entre los ocho mil ind´ıgenas mas´ los cientosesentiocho espanoles˜ y los trescientos mil combatientes de Gargamela hay una gran distancia numerica,´ pero el aspecto fundamental es la estructura de la accion´ y la decision´ del conductor. Pizarro ademas´ debio´ recordar, por la narracion´ de muchos espanoles,˜ que en la batalla de Pavia Francisco I fue to- mado por las tropas de Carlos V, entre otros por Rodrigo Orgonez,˜ el mariscal jud´ıo del Peru,´ que morir´ıa en 1538 en la batalla de Las Salinas y que contaba haber escuchado decir al Gran Rey: ✭✭¡Tate, que soy el Rey de Francia!✮✮. Ademas´ de contribuir a su fama y autoridad personal, la captura del jefe ind´ıgena puso en sus manos un inmenso territorio que, como Maquiavelo hab´ıa ya advertido, ser´ıa facil´ de mantener, en tanto principado hereditario, por la obediencia de sus subditos.´

La entrada al Cusco. Teatralizacion´

de la pol´ıtica

Un cuarto hecho decisivo y trascendental es la entrada a la capital pol´ıtica

y religiosa del Tawantinsuyo. Cuando en agosto de 1533 Pizarro decidio´ su partida al Cusco, donde llego´ tres meses des

Pizarro, el Rey de la Baraja

pues,´ envio,´ como lo hizo varias veces antes, a Hernando de Soto al frente de la vanguardia. Llevado por su animo´ aventurero y su desesperacion´ por lo- grar la gobernacion´ que le hab´ıa sido ofrecida en Panama´ por Pizarro a cambio de los barcos y hombres de Ponce de Leon,´ De Soto intento´ avanzar a gran velocidad para ser el primero en entrar al Cusco y posiblemente solicitar des- pues,´ a Pizarro o al Rey, la gobernacion´ de esa ciudad y su region´ para ver cumplida la oferta de que ✭✭se le hiciese capitan´ y teniente de gobernacion´ en el pueblo mas´ importante que se poblase✮✮ (Pedro Pizarro, 170 v.). Pizarro, com- prendiendolo´ y sabiendo la enorme importancia de encabezar personalmente el ingreso al Cusco, envio´ de inmediato a Diegode Almagro a perseguir a De Soto y detenerlo. La circunstancia determino´ que fueran las tropas de Quisqu´ıs las que impidieron su avance en la zona de Vilcaconga, a poca distancia de Cusco. Al llegar all´ı Diego de Almagro, termino´ salvando a De Soto del virtual exterminio de sus tropas. Un detalle importante es que al llegar Almagro de noche a las inmedia- ciones del lugar en que De Soto estaba rodeado, anuncio´ su presencia con la trompeta de Pedro de Alconchel, la misma que hab´ıa desencadenado el ataque en Cajamarca y que en 1541 se mantuvo silente el d´ıa del asesinato de Piza- rro, pues Alconchel y otros, como el valido Ampuero, fugaron del almuerzo que aquel ofrec´ıa. Veremos despues,´ como una paradoja de la historia, que Al- magro al detener a Hernando de Soto consolido´ el derecho de Pizarro sobre el Cusco, y mas´ adelante este lo ejecuto´ para poner fin a su pretension´ por apropiarse de esa ciudad.

La fundacion´

de Lima

Un quinto hecho que evidencia la vocacion´ de Pizarro por decidir los he- chos fundamentales es que, despues´ de llegar al Cusco, comprendio´ que era el centro de la vieja legitimidad que deb´ıa sustituir y volvio´ de inmediato a Jauja para fundarla como ciudad espanola,˜ la primera en importancia de su nuevo reino o capital de la Nueva Castilla. Se comprueba as´ı que Pizarro deseaba crear un nuevo centro de poder, propio y al mismo tiempo equidistante de sus fronteras. Sobre el mapa, Cusco aparec´ıa descentrado, demasiado al sur

Alan Garc´ıa Perez

en la l´ınea del poder andino, desde Quito hasta el lago Titicaca, donde los

coyas eran el nucleo´ social mas´ importante sobre el que ejerc´ıa su dominacion´

el Imperio. Sin embargo, Pizarro, cuya legitimidad depend´ıa de la Corona, requer´ıa una

capital vinculada a la metropoli´ por la navegacion.´ Por lo tanto, abandono´ Jauja

y cuando su ejercito´ estaba estacionado en Pachacamac, envio´ tres espanoles˜

a buscar el lugar adecuado, pues reconocio´ que Pachacamac, a pesar de contar

con un r´ıo y con un fertil´ valle, era parte vital y religiosa de la legitimidad anterior. Por eso finalmente tomo´ la decision´ personal de no fundar la ciudad en los centros urbanos mas´ importantes (Limatambo o Maranga), donde se

concentraba la mayor parte de la poblacion´ y se levantaban los templos mas´

importantes, sino en la ribera del r´ıo R´ımac, para obtener el control estrategico´ del partidor de aguas de la ciudad, lo cual le daba ademas´ una defensa trasera en

el r´ıo y le permit´ıa ver la llegada de los barcos desde la casa edificada sobre la

huaca de Taulichusco. As´ı la nueva capital se construyo´ a los pies, r´ıo mediante, de un importante Api o cerro de valor religioso, al que llamo´ San Cristobal,´ en

el

que posiblemente se alzara un adoratorio ind´ıgena de la cultura Ismo y sobre

el

cual Pizarro coloco´ una cruz, su s´ımbolo.

Los tres enviados y los cronistas Cieza, Jerez y Esteta describen a Lima como un valle riqu´ısimo. Esteta dice: ✭✭Esta mezquita (Pachacamac) estaba si- tuada en tierras muy pobladas y muy ricas✮✮. Estaba cerca al mar, factor muy importante para Pizarro, que fue fundador de Panama´ y era natural de la Ex-

tremadura pobre y fronteriza con el mundo musulman,´ carente de un puerto como el que ten´ıa Sevilla. Ademas´ la logica´ del desplazamiento hacia el mar fue tambien´ uno de los objetivos del avance inca desde Tupac´ Yupanqui, que, como hijo de Pachacutec´ y padre de Huayna Capac,´ aun antes de ser Inca fue encargado de la conquista de todo el norte en una expansion´ que buscaba la riqueza mar´ıtima como centro de alimentacion,´ centro de navegacion´ y final- mente como punto de contacto del mundo incaico con el dios Viracocha, que hab´ıa partido por el mar.

Pizarro, el Rey de la Baraja

El trato personal con Almagro

Un sexto asunto que demuestra que Pizarro siguio´ la regla de decidir el´ mismo los temas fundamentales fue el acuerdo con Almagro para apoyar su ex- pedicion´ a Chile, la Nueva Toledo, e inclusive para acelerar su salida de Nueva Castilla, ademas´ de otorgarle, en Pachacamac, el gobierno provisorio del Cus- co hasta que una cedula´ real decidiera, con exactitud, los l´ımites entre las dos gobernaciones. Pero para entonces la Corona ya hab´ıa decidido extender Nue- va Castilla en 70 leguas mas´ hacia el sur y hab´ıa nombrado a Fray Tomas´ de Berlanga, obispo de Panama,´ como mediador para determinar la l´ınea recta de las doscientas setenta leguas desde el r´ıo Santiago. Berlanga no llego´ al Cus- co para notificar a Almagro y nunca se sabra´ el por que´ demoro´ su labor en recepciones y agasajos en Lima, pero volvio´ a Panama´ sin cumplirla, arbitro´ piadoso, con una caja de cubiertos de metales preciosos y donaciones de Pi- zarro para los hospitales de Panama´ y Nicaragua. Con tal carta en la mano, el ✭✭matador del tresillo✮✮, Pizarro tomo´ una decision´ que, en apariencia dejaba en suspenso la ubicacion´ del Cusco hasta la decision´ real, pero lo consolidaba como jefe maximo´ de todo lo espanol˜ en el territorio de Sudamerica.´ Fue el ultimo´ esfuerzo de Pizarro en la relacion´ con Almagro y demuestra su apego a la legitimidad. Un septimo´ caso es que all´ı mismo, en Pachacamac, valido´ el acuerdo de Pedro de Alvarado con Almagro. El acuerdo significo´ para Pizarro el desem- bolso de 100 mil pesos, casi media tonelada de oro, por la compra de los barcos de Alvarado, el cual, repetimos, con tales recursos intento´ lanzar una expedi- cion´ a la conquista de China, lo que de haberse logrado hubiera cambiado en muchos sentidos la historia universal.

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VII

S EPTIMA REGLA

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ESTUDI O SISTEM ATICAMENTE LA

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REALIDAD F ISICA Y SOCIAL

99

Alan Garc´ıa Perez

La excesiva extension´

debilita el poder

Sin un sistematico´ y renovado estudio de la realidad no existe liderazgo ni puede consolidarse un objetivo. A pesar de su escasa formacion´ academica,´ Pizarro fue consciente de que una exagerada extension´ territorial obstaculizaba la consolidacion´ del liderazgo y la gestion´ del reino. Comprendio´ tambien´ que la fragilidad de las conexiones geograficas´ y pol´ıticas era muy grave, pues los ind´ıgenas carec´ıan de un medio de transporte como el caballo ni la rueda, que multiplica su utilidad. Ni el gran desarrollo de los caminos ni el sistema de tambos de provision´ pod´ıan evitar el alto costo de los desplazamientos pol´ıti- cos.

Tal vez por ello, y por su apego a la legitimidad, no formulo´ reclamo contra la division´ de Sudamerica´ entre la Nueva Castilla y mas´ al sur -en el pobr´ısimo territorio chileno- la Nueva Toledo, a la cual partio´ Almagro, ilusionado. Sab´ıa que extender en exceso el Imperio costo,´ a Huayna Capac,´ precipitar su reino a la division,´ el caos y la crisis productiva. No debemos olvidar que apenas en dos generaciones se hab´ıa extendido enormemente el territorio dominado por los incas. La expansion´ se inicio´ con Pachacutec,´ que despues´ de su victoria contra los chancas, amplio´ su pequeno˜ reino de los valles del Cusco y Yucay desde cuarenta hasta unos trescientos kilometros´ de longitud. A continuacion,´ Tupac´ Yupanqui y Huayna Capac,´ en dos generaciones, los convirtieron en cuatro mil kilometros´ de extension´ longi- tudinal, y con ese cambio se paso´ de una poblacion´ de cien mil habitantes del valle del Cusco, genuinos quechuas o incas, a dominar casi ocho millones de personas o, segun´ otros calculos,´ hasta diez millones. Esa exagerada extension´ fue la debilidad del proyecto, por cuanto exigio´ conquistar curacazgos, caci- cazgos y senor˜ ´ıos existentes, que eran en parte el residuo disperso de diversos horizontes y culturas anteriores, como las concentraciones culturales moche, la federacion´ chimu,´ los grupos subsistentes de la cultura chachapoyas, los caja- marcas, los jaujas, y las derivaciones de la cultura chincha- que integraba las anteriores civilizaciones paracas y nasca-, y al sur los tiahuanacos y los collas, que ofrecieron enorme resistencia. Es mi

Pizarro, el Rey de la Baraja

interesante recordar que la invasion´ de Tupac´ Yupanqui en la zona colla termino´ en una hermosa repeticion´ del episodio de la entrega de los burgueses de Calais al Pr´ıncipe Negro en la guerra de los 100 anos,˜ representada en la celebre´ escultura ✭✭Los burgueses de Calais✮✮, de Rodin. Aqu´ı, segun´ la version´ de Garcilaso, los jefes collas, rodeados ya por las tropas de Tupac´ Yupanqui, se entregaron igualmente desnudos y con ropas ra´ıdas, dispuestos a ser ejecutados por haber resistido el avance del Inca. Era un territorio que, a diferencia de los imperios hitita, egipcio, asirio, mogol, romano y otros, carec´ıa del caballo, la rueda y la escritura. Ademas,´ se extend´ıa desde el tropico´ ecuatorial hasta las tierras desiertas y gelidas´ de Chile, de norte a sur, lo que plantea como dificultad adicional la heterogeneidad del espacio. Sobre este tema, Jared Diammond (✭✭Guns, germs and steel✮✮, Londres, 1997) ha propuesto una sugestiva interpretacion´ para la expansion´ de la especie humana, que segun´ el´ se cumple en el sentido de los paralelos, Este- Oeste, respetando la similitud de los climas. Esa fue despues´ la logica´ del imperio de Gengis Khan, del imperio romano y aun la de la expansion´ macedonica.´ Sin embargo, esos imperios, a pesar de contar con otros medios de trans- porte y de traccion,´ se desmembraron. As´ı ocurrio´ tambien´ con el imperio de Carlos V y con la expansion´ napoleonica.´ Con mas´ facilidad la ruptura habr´ıa de producirse en el eje Norte-Sur, que aun divide los pa´ıses y los continentes por su desarrollo y geopol´ıtica: la Europa nordica´ y la Europameridional, la Padania y el Mezzogiomo en Italia, los estados del norte industrial y los del sur esclavista en la Guerra de Secesion´ norteamericana; y ello se repite al in- terior de Espana,˜ de Mexico,´ del Peru,´ etc. Pero la extension´ como fenomeno´ contradictorio no solo es geografica.´ Tambien´ lo son la extension´ conceptual o discursiva de los grandes sistemas filosoficos´ o religiosos y la de las teor´ıas cient´ıficas en los que tambien´ impone el debilitamiento o el conflicto. Es previ- sible que aun sin la llegada espanola,˜ fuese victorioso Huascar´ o bien Atahual- pa, el territorio se hubiera dividido igualmente contra s´ı mismo y los cusquenos˜ aquietados. Quisqu´ıs, Ruminahui˜ o Chalcuch´ımac habr´ıan debido dejar su si- tio a los canaris˜ de Tumipampa, a los chachapoyas o a los pastos, a pesar del esfuerzo

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postrero de Huayna Capac,´ que tal vez comprendiendolo´ quiso fundar en Quito, ✭✭un centro como Cusco✮✮. La extension´ impone un alto costo economico´ y detrae de la produccion´ y la inversion´ importantes recursos. El esfuerzo por desplazar al Inca, sus jefes

militares, orejones, curacas, tropas, exig´ıa un enorme sistema log´ıstico de cria- dos y yanaconas. Cieza de Leon´ relata que el viaje de Huayna Capac´ a Quito impuso una movilizacion´ de doscientas mil personas, lo que exigio´ retirar del espacio productivo regimientos reclutados en el Cusco y Yucay, pero tambien´ de los soras, lucanas, collas, chancas, etc. El costo y consecuencia de estos movimientos debio´ ser enorme, y luego mayor con las guerras de sucesion.´ Aparece con toda claridad una dinamica´ espacial declinante. La superposicion´ de la etnia inca sobre el territorio, que exig´ıa situar en el Cusco una poblacion´ cada vez mayor de curacas dominados

y de orejones, concentraba las decisiones y el producto social en esa ciudad y en el sistema de tambos para su desplazamiento. A ello se sumaba una segunda

administracion´ inca, con un noble en cada una de la ochentiocho provincias y un gran personaje a la cabeza de cada suyo, sus criados y sus fuerzas, ademas´ de la burocracia requerida por la administracion´ decimal, los correos, los tam- bos, etc. Todo ello impon´ıa continuar ampliando el territorio dominado para seguir alimentando al Cusco y a su clase dirigente, lo que en condiciones de baja tecnolog´ıa ser´ıa cada vez mas´ dif´ıcil. Tal vez, comprendiendo esto, Pizarro libero´ a los yanaconas y establecio´ que no se cometieran exacciones contra los ind´ıgenas y que los impuestos en bienes y trabajo se entregaran a los encomen- deros y no en las cabeceras administrativas de las regiones y suyos. Tal vez. Lo que s´ı comprendio´ de inmediato fue que la gran debilidad de sus adversarios ind´ıgenas era la exagerada extension.´ Por ello, entre Cajamarca, Jauja y Cusco, fundo´ Lima y creo´ ciudades intermedias, como Trujillo, Arequipa, Huamanga

y valido´ la creacion´ de Chincha por Almagro, pues as´ı garantizaba un espacio

homogeneo,´ que no se extendiera mas´ alla´ del Peru´ actual o mas´ alla´ de Quito, que permitio´ ocupar por Alonso de Alvarado y por su propio hermano Her- nando Pizarro. Es muy significativo que jamas´ se propusiera viajar a Quito ni volviera a Cajamarca. As´ı, aunque fue here

Pizarro, el Rey de la Baraja

dero de la vocacion´ unificadora de Castilla y Aragon´ y coetaneo´ de la for- macion´ del imperio de Carlos V, Pizarro ten´ıa un criterio mas´ homogeneo´ y limitado para el reino que estaba creando.

Las multiples´

divisiones del Peru´

En segundo lugar fue consciente, desde su desembarco en la isla de Puna,´ de la division´ comarcana y de curacazgos del Peru´ como efecto de la geograf´ıa, la historia y la expansion´ inca. El cacique Chirimasa de la ciudad de Tumbes, que tuvo un doble juego respecto de Pizarro por su temor a Atahualpa y al mismo tiempo por su respeto temeroso y mitologico´ a los espanoles,˜ le in- formo´ sobre la historia reciente de la presencia inca, la conquista de la Federa- cion´ Chimu´ y la de su propio senor˜ ´ıo tallan´ por Huayna Capac´ y Tupac´ Yupan- qui. Explico´ sobre las muchas comarcas en que se divid´ıa el territorio cercano, como Reque, Jayanca, Tucume,´ Caxas, Serran,´ y como´ estas ten´ıan conflictos entre s´ı, acrecentados por la lucha remota y exotica,´ impuesta a ellos, entre los Hurin Cusco y los Hanan Cusco. As´ı, exist´ıan pueblos huascaristas dominados por los gobernadores militares atahualpistas a costa de sangrientos exterminios, en los que los curacas proclamaban ante los recien´ llegados espanoles˜ ser ora huascaristas, ora atahualpistas y dudaban sobre que´ decision´ tomar. De all´ı que el propio Chirimasa, informante de Pizarro segun´ el cronista Gutierrez´ de Santa Clara, huyera de Tumbes cuando se preparaban atentados y emboscadas contra los espanoles˜ por algunos atahualpistas como Maica Huill- ca. Es importante anotar que la astucia pol´ıtica de Pizarro le hizo perdonar a Chirimasa, no obstante haber ordenado d´ıas antes la quema en la hoguera de doce caciques de Amotape y La Chira por haber hecho ese mismo doble juego. Con el perdon´ de Chirimasa, que lo acompanar˜ ´ıa despues´ en su marcha hacia Serran´ y a su encuentro en Tangarara´ con los emisarios de Huascar,´ logro´ te- ner a todo el pueblo tallan´ agradecido y respaldando su accion´ en la zona de desembarco de los refuerzos esperados. En suma, casi setenta reinos y grandes curacazgos agrupaban a mas´ de trescientos importantes caciques en las zonas en las que

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hab´ıan desembarcado los pizarristas y en el territorio actual del pa´ıs. Un ejemplo t´ıpico: solo en la isla de Puna´ exist´ıan nueve caciques, de los cuales, el primus ´ınter pares era Cottoir, que fue el primero con el cual tomo´ contacto Pizarro. Sin embargo, fue tambien´ el primero que, dudoso, intento´ emboscar

a los espanoles˜ a pesar de estar en contra de Atahualpa, que hab´ıa diezmado

su pueblo, aunque buscando al mismo tiempo independizarse de la legitimidad del Cusco, expresada en Huascar.´ Fue esa rebelion´ de los caciques contra la dominacion´ Inca lo que para- lizo´ la accion´ de Atahualpa y Manco Inca, cuya autoridad muchos no recono- cieron: ✭✭Cuando Don Francisco llego´ al Cusco vino un cacique principal de la provincia de Chucuito que se llamaba Caripaxa, indio muy viejo y gobernador de esa provincia y llego al pueblo de Muina y les dijo a los indios mitimaes que all´ı estaban: hermanos ya no es tiempo del Inca, ahora os podeis´ volver

a vuestra tierra cada uno✮✮ (Sempat Assadourian. ✭✭En Stirling, Stuart✮✮, pagina´

109).

Pero el analisis´ de Pizarro lo llevo´ a comprender que la extension´ geografica´

hab´ıa originado el conflicto mas´ grave, ✭✭la contradiccion´ fundamental✮✮ como lo hubiera expresado Mao Tse-Tung, entre Huascar´ y su hermano Atahualpa,

el cual no fue al Cusco a rendir pleites´ıa al nuevo Inca. Pizarro debio´ compren-

der que ese conflicto retroalimentaba los obstaculos´ de la gran extension´ que lo origino´ y hac´ıa renacer la vocacion´ de independencia anterior en las comarcas. Comprendio´ que la adhesion´ de los senores˜ o caciques a Atahualpa y a Huascar´

era forzada y aparente. Mucho antes que el gran historiador John Murra, Piza- rro entendio´ que el Peru´ era un archipielago´ de legitimidades entrecruzadas por la necesidad economica,´ comercial y de implantacion´ de pequenos˜ grupos productivos de los cacicazgos en el territorio de otros. Cieza describe como´ ✭✭a una legua de distancia✮✮ se hablaban len- guas dife- rentes y se obedec´ıan sistemas pol´ıticos distintos. Esa actitud comarcana esen-

cial, caracter´ıstica del Peru´ historico´ y vigente hasta hoy, fue agravada por el sistema incaico de los mitimaes. Con ese programa forzado de poblacion,´ se desplazaba grandes multitudes en uno y otro sentido, buscando implantarlealta- des y desarraigar rencores en las zonas nuevas: soras y lupacas al norte, canaris˜

y

Pizarro, el Rey de la Baraja

chachapoyas al sur. Todo ello, como anota el propio cronista, generaba des- contento y desconfianza general. Los recien´ llegados, por ejemplo, eran ✭✭mal considerados por los residentes anteriores y todos vigilados por un sistema de esp´ıas y gobernadores del Cusco✮✮. Cieza informa, por ejemplo, sobre la presen- cia de mitimaes en Cajamarca, una poblacion´ que solo ten´ıa dos mil habitantes y eso, por cierto, debio´ facilitar la accion´ militar de los espanoles˜ la tarde del 16 de noviembre de 1532, por la actitud contemplativa de los mitimaes foraneos.´ Podemos preguntamos por que,´ si Pizarro libero´ a los yanaconas y les dio libertad de transito,´ no hizo lo mismo con los mitimaes permitiendo que volvie- ran a sus tierras de origen. Ello hubiera sustentado mucho mas´ su legitimidad, asociando los dos sectores como base de una nueva ciudadan´ıa pizarrista, a la vez que hubiera devuelto las fuerzas productivas del trabajo a sus tierras an- cestrales. Lamentablemente no lo hizo, aunque la logica´ lo conduc´ıa a ello. Pero el pensamiento de Pizarro le permitio´ actuar con sagacidad e inteligencia porque entendio´ este complejo y conflictivo tejido de legitimidades, etnias y localidades. Su estudio de la realidad lo llevo´ a comprender la dramatica´ situa- cion´ humana, economica´ y pol´ıtica de la escena a la cual llegaba e identificar los mayores enconos anti incaicos. Era una poblacion,´ en muchos sectores, an- gustiada y susceptible de constituir el apoyo que los espanoles˜ requer´ıan. Y lo logro.´ Primero los canaris˜ contra Atahualpa y despues´ contra el Cusco y con- tra Manco Inca; luego los chachapoyas de reciente incorporacion´ al imperio a costa de una sangrienta guerra, que podr´ıa definirse como un enfrentamiento entre la cordillera y la zona preselvatica.´ Ambas etnias estuvieron al lado de los espanoles,˜ tanto en el Cusco sitiado por Manco Inca y defendido por Gon- zalo y Juan Pizarro, como en la Lima sitiada por Titu Yupanqui, donde fueron el apoyo fundamental. No olvidemos que Pizarro ten´ıa, ademas,´ dos fuerzas ind´ıgenas ajenas al territorio peruano y a las pasiones de la division´ comarca- na o de las legitimidades, los nicaraguas y los guatemalas a los que trajo en su segundo y tercer viaje, mas´ los que posteriormente le fueron enviados por Almagro.

VIII

OCTAVA REGLA

´

´

PROMOVI O Y MULTIPLIC O LA

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CONFUSI ON DEL ADVERSARIO

107

Alan Garc´ıa Perez

El norte contra el sur

El estudio de la realidad le permitio´ promover y multiplicar la confusion´ de la situacion´ que encontro.´ Comprendio´ prontamente que, en el fondo, era todo el Peru´ actual el que estaba en punto de rebelion´ contra Atahualpa, por su origen quiteno˜ y su ilegitimidad. Comprendio´ que el primer y mas´ importante conflicto geografico´ en el Peru´ era el norte contra el sur y tuvo razon,´ pues a lo largo de la historia tal division´ se mantuvo por cuestiones de extension´ y por

la idiosincrasia: Atahualpa contra Huascar,´ Bol´ıvar contra La Sema, Orbegoso

contra Gamarra, el Apra y el antiapra, etc. Pero al mismo tiempo entendio´ que los yungas costenos˜ no aceptaban la dominacion´ andina, y especialmente los yungas del norte no acataban la dominacion´ del sur cusqueno.˜ Paralelamente al conflicto norte-sur, exist´ıa el conflicto costa-sierra, y en tercer lugar, en el valle del Cusco y luego en todo el territorio y a traves´ de los gobernadores impuestos por Huayna Capac,´ Tupac´ Yupanqui, Huascar´ o Atahualpa, el gran enfrentamiento de los Hurin contra los Hanan a lo largo de todo el territorio.

Liberacion´

de los yanaconas

Pizarro aumento´ ese conflicto con la liberacion´ de los yanaconas ya men- cionada. Estos se rebelaron contra sus anteriores amos de cualquier extraccion,´ bien cusquenos˜ del Hurin o del Hanan o los senores˜ de los cacicazgos y cu- racazgos. Siguiendo el dictado de que ✭✭no hay peor enemigo que el renegado ni mayor fanatico´ que el nuevo converso✮✮ y siguiendo el ejemplo de Felipillo

y decenas de traductores como el,´ los yanaconas liberados fueron los mejores

informantes del bando espanol.˜ Los yanas, que no entraban en el sistema de triparticion´ de la sociedad andina (tierras del sol, tierras del inca, tierras del ayllu), ayudaron a la desestructuracion´ de la vida india, asaltaron los tambos para comer el ma´ız reservado a los senores˜ y no solo la corriente papa, viola-

ron a las mujeres reservadas antes por el poder Inca y desechadas luego por los espanoles.˜ Fue el desorden, pero al mismo tiempo la ✭✭horizontalizacion´ ✮✮ de la sociedad, que fue contenida mas´ adelante por la reforma de Toledo, una alianza entre la nueva

Pizarro, el Rey de la Baraja

burocracia y los curacas y caciques. Pizarro pudo comprobar el conflicto preexistente en la pugna entre los in- dependentistas o huascaristas de la isla de Puna´ y los gobernadores tumbesinos atahualpistas y pudo ver en el Tumbes destruido cientos de cadaveres´ de los tallanes que hab´ıan mantenido su fidelidad a Huascar.´ Lo confirmo,´ ademas,´ en su recorrido por la ribera del r´ıo Tumbes, hacia Tangarara´ y mas´ adelante en Serran,´ verificando el inmenso desorden sobre el cual construyo,´ como hemos advertido, su legitimidad arbitral. Y a el´ sumo´ el nuevo conflicto de los yanas liberados.

Los viracochas y la confusion´

religiosa

Pero el desorden crecio´ tambien´ por la diversa interpretacion´ de los ind´ıge- nas sobre el rol de los recien´ llegados y la version´ de su caracter´ divino, la cual fue recogida por ellos mismos en Tumbes y luego difundida por los enviados tallanes al Cusco en la version´ de Titu Cus´ı Yupanqui: ✭✭No pueden ser menos que Viracochas porque dicen que vienen por el viento y es gente barbuda, muy hermosa y muy blanca, comen en platos de plata y las mismas ovejas que los traen a cuestas, las cuales son grandes, tienen zapatos de plata, echan rayos como el cielo. Y nosotros los hemos visto con nuestros ojos hablar con panos˜ blancos y nombrar algunos de nosotros por nuestros nombres sin se lo decir nadie✮✮. Pero mas´ que tal relato, debio´ alentar esa interpretacion´ el pante´ısmo generalizado que Polo de Ondegardo describe: ✭✭Los serranos particularmente adoran el relampago,´ el trueno, el rayo llamado Santiago. ´ıtem el arco delcielo, el cual es tambien´ reverenciado de los indios de los llanos, ´ıtem las tempesta- des, los torbellinos o remolinos de vientos, las lluvias, el granizo. ´ıtem los se- rranos adoran los montones de piedras que hacen ellos mesmos en la llanadas, encrucijadas o en cumbreras de montes. Finalmente aun adoran cualesquiera mocaderos de piedras donde hallan averse echado piedras, coca, mais, sogas, trapos y otras cosas diferentes✮✮: Igual enumeracion´ hace con los sacrificios y las fiestas, y todo ello hubo de facilitar que, para el promedio de los pueblos, la version´ divina de los espanoles˜ fuera inevitable. Ello se expresa mas´ adelante en el conflicto entre Atahualpa,

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Maica Huillca y Ruminahui,˜ quienes luego de sus primeras dudas no re- conocieron ese caracter´ divino frente a la conviccion´ de Huascar,´ el cual, en su desesperacion´ providencial, s´ı estaba convencido de que eran los viraco- chas llegados a sancionar al usurpador Atahualpa. Y el propio Manco Inca participo´ de esta interpretacion,´ a pesar de la opinion´ del Villa Huma o gran sacerdote que, a su lado, negaba a los espanoles˜ ese caracter´ divino. Aunque los cronistas del Peru´ no expresan mayores detalles, es util´ recordar por analog´ıa la relacion´ del fraile Francisco Mart´ın de Jesus´ sobre la conquista de Michoacan,´ citado por Todorov (op. cit. paginas´ 101-104), que reproduce la construccion´ verbal del Cazonzi de Michoacan:´ ✭✭De donde´ pod´ıan venir sino del cielo los que vienen. Algun´ dios los envio´ y por eso vienen. Esperemos a ver, vengan a ver como seremos tomados, que suyo era aquello, de aquellos dioses que lo llevaban. ¿Para que´ quieren este oro? Debenlo de comer estos dioses por eso lo quieren tanto✮✮ (III, 22 a 27). Pero la consecuencia pol´ıtica tambien´ es similar a la situacion´ en el Peru,´ pues al ser requeridos para defender a los mexicanos, responde el Cazonzi mi- choacano: ✭✭¿A que´ habremos de ir a Mexico?´ Tenemos rencores entre nosotros. Muera cada uno de nosotros por su parte. No sabemos lo que (los mexicas) diran´ despues´ de nosotros y quizas´ nos venderan´ a esas gentes que vienen y nos haran´ matar. Haya aqu´ı otra conquista por si, vengan a nosotros con sus capitan´ıas, matenlos´ a los mexicanos✮✮ (III, 23).

La llegada espanola˜

intensifico´ el conflicto

Pero lo que adicionalmente promovio´ y multiplico´ la confusion´ fue la pro- pia presencia espanola,˜ que hizo mas´ feroz la lucha. Antes de la llegada es- panola˜ se hab´ıan librado multiples´ batallas entre Huascar´ y Atahualpa, como las de Ambato, Tumipampa, Mullutuyru y Cusipampa, y ya con los espanoles˜ en el territorio, las de Bombon´ y Yanamarca, pero ante la noticia del arribo de esos extranjeros o dioses justicieros, los dos bandos intensificaron el encarniza- miento de su lucha. Huascar,´ para lograr su apoyo en las mejores condiciones, desplego´ las ultimas´ fuerzas que ten´ıa en la defensa en el r´ıo Apur´ımac, donde se libro´ en 1532 la batalla de Tahuaray y, poste

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riormente, con sus tropas en retroceso hacia el Cusco, la batalla de Cota- bambas, hasta que en un ultimo´ esfuerzo se enfrento´ a Quisqu´ıs en Chotacaxas, donde fue tomado prisionero. Por su parte, antes de su captura, entre julio y noviembre de 1532 y luego de ella, hasta agosto de 1533, en que fue ejecutado, Atahualpa impulso´ las tropas de Chalcuch´ımac y Quisqu´ıs en el centro y sur del pa´ıs para solucionar primero el problema de la legitimidad con su hermano y -eliminado ese peligro principal- despues´ hacer frente a los extranjeros. Durante los ocho meses del cautiverio de Atahualpa, el conflicto en el sur continuo´ y solo culmino´ cuando ordeno´ la eliminacion´ de su rival, hecho dramatico´ que, sin embargo, ten´ıa multiples´ precedentes por cuanto, como hemos senalado,˜ solo en la toma del Cusco por Quisqu´ıs, dicen las cronicas´ que se mato´ mas´ de doscientos hijos de Huayna Capac´ y ochenta y tres hijos de Huascar,´ habiendo logrado fugar Paullu y Manco Inca. De todo esto fue consciente Pizarro, porque en esas ocho batallas produ- cidas antes y despues´ de su llegada puede calcularse en trescientos mil los muertos en ambos ejercitos´ ind´ıgenas. Cieza cifra en treinticinco mil muertos las bajas en la batalla de Coxabamba y en quince mil las de Ambato. Pero a ello deben agregarse las v´ıctimas en la debelacion´ de insurrecciones como las de Tumbes, Caxas, y las de los canaris,˜ jaujas, chachapoyas, etc. Todo ello muestra una alta proporcion´ de combatientes ca´ıdos, pero tambien´ una gran reduccion´ de la poblacion´ masculina en edad de combatir en todo el territorio. As´ı se explica el desorden agrario y la gran hambruna existente a consecuen- cia de ese desorden. Si a ello se suma la silenciosa pero eficaz accion´ de la vanguardia bacteriana, que las cronicas´ no recogen, pues solo afectaba a los ind´ıgenas y que por el movimiento de los ejercitos´ debio´ difundirse activamen- te asolando todo el pa´ıs, el debilitamiento economico´ y humano del Peru´ de entonces permitio´ a Pizarro cumplir la ya citada indicacion´ de Maquiavelo: ✭✭la mejor forma de conquistar un reino es arruinandolo´ ✮✮.

IX

NOVENA REGLA

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ESTUDI O PROFUNDAMENTE LA

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PSICOLOG IA DEL ADVERSARIO

113

Alan Garc´ıa Perez

Pizarro, hombre austero, analfabeto, de escasa capacidad discursiva y de sonrisa excepcional era, sin embargo, un astuto y profundo observador de la psicolog´ıa de los otros actores. Un gran jugador de baraja que no delato´ su jue- go pero leyo´ el de los otros, en su mirada y en las cartas que devolv´ıan. Eso fue lo que le permitio´ anticipar los movimientos de cada uno de ellos y tomar ventaja de todas sus debilidades y objetivos. Alian Bullock, al caracterizar a Hitler, lo describe por su gran capacidad de identificar el poder psicologico´ en cada actor. Hitler identifico´ en Chamberlain y Daladier, los ministros ingles´ y frances´ enviados a negociar con el,´ un temor panico´ a la guerra y su urgencia por mantener la paz a todo precio. En conocimiento de esto, los avasallo´ y fue avanzando en sus propositos´ militares, anexandose´ Austria, tomando los Sude- tes, iniciando descaradamente el rearme aleman,´ como antes lo hizo Napoleon´ con el zar de Rusia y mas´ grotescamente con Carlos IV y su heredero Feman- do, fr´ıvolos y cobardes, cuya abdicacion´ logro´ en Bayona. Pizarro obtuvo algo similar de varios actores en su escena.

Almagro: la envidia subordinada

Al primer gran personaje, que estudio´ y diagnostico´ adecuadamente, fue Diego de Almagro. En este, tan parecido en apariencia al propio Pizarro, iden- tifico´ una persona aquejada por profundos problemas de origen. Si bien Pizarro fue hijo bastardo en una criada, era hidalgo por su origen y fue educado y sos- tenido por su madre, en tanto que Almagro fue abandonado y rechazado por la suya y narra la historia que, cuando la busco´ a los doce anos˜ de edad, re- cibio´ de ella solo un mendrugo de pan en la puerta y la orden de marcharse. Esta circunstancia y otras, como la de ser fugitivo de la justicia espanola˜ por un crimen con arma blanca, determinar´ıan que la personalidad de Almagro fuera oscura, triste y ansiosa de proteccion.´ Pizarro percibio´ de inmediato lo mani- pulable y subordinado que ser´ıa su socio. Almagro no se inclino´ nunca a las personalidades expansivas, elocuentes o triunfadoras, como Hernando de Soto, o a las abiertamente soberbias, como Hernando Pizarro, pero al encontrar un socio adusto y serio, ✭✭un padre adoptivo✮✮, opto´ por subordinar su ca

Pizarro, el Rey de la Baraja

rrera militar a el,´ que ademas´ de ser menor, contaba con doce anos˜ mas´ de experiencia en el Nuevo Mundo. Ten´ıa ademas,´ una ✭✭ambicion´ limitada✮✮, de la que Pizarro fue muy claramente consciente, y jamas´ intento´ disputar en el terri- torio de Nueva Castilla, el Peru,´ la superioridad y el mando de Pizarro. Solo en una ocasion´ dio rienda suelta a su envidia. En el tercer viaje, permaneciendo en Panama´ como reclutador de soldados y acopiador de vituallas insinuo´ en su informe a la Audiencia de esa ciudad que era el,´ y no Pizarro, el verda- dero impulsor de la conquista, pues el otro siempre ✭✭se quer´ıa volver✮✮. Pero fue la unica´ vez y Pizarro, habilmente,´ fingio´ ignorarlo. En adelante, Almagro solo gestiono´ que se le concediera un territorio mas´ alla´ de los l´ımites de la gobernacion´ de su jefe. Como consecuencia de estas caracter´ısticas psicologicas´ era un buen y or- denado administrador, al cual Pizarro confio´ desde los anos˜ en Panama´ el apro- visionamiento y el reclutamiento, de tal modo que lo privo´ de participar en los mas´ importantes hechos de la conquista. Almagro fue, a lo largo de su vida, un hombre que acumulo´ dinero y riqueza. Aunque en su testamento declaro´ haber habido un millon´ de pesos de su asociacion´ con Pizarro, se desprendio´ de mu- cho de ello, tanto por ayudar a sus soldados y companeros˜ como por buscar la Gobernacion´ de la Nueva Toledo, siendo su segundo objetivo -que mas´ adelan- te lo har´ıa perder la vida- el ennoblecer a su familia mediante el matrimonio de su hijo -para quien dos horas antes de morir pidio´ a Carlos V la Gobernacion´ de Nueva Toledo- con la hija del doctor Carbajal, miembro del Consejo de In- dias. Fue por ello que no se atrevio,´ como se lo exig´ıan los soldados de Pedro de Alvarado, a ejecutar a Hernando Pizarro, su prisionero en la ciudad, porque eso hubiera causado graves problemas jur´ıdicos a su pretension,´ pues se trataba de un hidalgo y de un hermano del gobernador Pizarro. Paradojicamente´ fue Hernando Pizarro, quien liberado y traicionando su palabra de ✭✭no tomar las armas contra el´ ✮✮, lo derroto´ en la batalla de Las Salinas y lo ejecuto´ despues´ de un juicio simulado e ilegal. As´ı, en conocimiento de esa limitada e ingenua ambicion,´ Pizarro no puso ningun´ obstaculo´ para la expedicion´ a Chile, y por el contrario la promovio,´ pago´ los cien mil pesos pactados por Almagro con Alvarado y dejo´ que las tropas de este se incorporaran a las

Alan Garc´ıa Perez

fuerzas de su socio. Todo esto ocurrio´ en Pachacamac. Pizarro confio´ siem- pre en su capacidad para dominar la psicolog´ıa de Almagro, considerandolo´ inferior; por eso, en 1536, cuando Almagro declaro´ al Cusco como capital de la Nueva Toledo, Pizarro se traslado´ al Cusco con un pequeno˜ grupo de soldados, haciendo un azaroso viaje en solo siete d´ıas, le ofrecio´ aceptar su pretension´ si el rey la reconoc´ıa mediante una cedula´ real y comulgo´ con el´ de una sola hostia. As´ı, un Almagro satisfecho viajo´ a Chile llevando como lugarteniente a Rodrigo Orgonez,˜ con lo que Pizarro elimino´ a Hernando de Soto de la nueva aventura. Pero, al retomo de la expedicion´ a Chile y tras levantar el sitio del Cus- co, desenganado˜ por no haber encontrado riquezas, tomo´ Almagro prisione- ros a Gonzalo y Hernando Pizarro. Sin embargo, por la vieja subordinacion,´ acepto´ reunirse con Pizarro en Mala, en un episodio en el que no esta´ confir- mado si los setecientos espanoles˜ que acompanaron˜ a Pizarro iban dispuestos a capturar a Almagro, a pesar de haberse pactado una escolta limitada a doce per- sonas para cada uno. Gracias al aviso de su escudero, Almagro abandono´ sin aviso previo la entrevista, pero al llegar al Cusco cometio´ el grav´ısimo error pol´ıtico de liberar a Hernando, quien, como se ha dicho, tomo´ el mando del ejercito´ para luchar contra el´ y ejecutarlo despues.´

Atahualpa. La soberbia

Segun´ puede comprobarse por la cronica´ de Francisco de Jerez, que como secretario de Pizarro expresaba sus ideas, este estudio´ e identifico´ psicologica-´ mente a Atahualpa, al que definio´ con el termino´ ✭✭soberbia✮✮. Dice Jerez, por ello, que Atahualpa los esperaba ✭✭con mucha soberbia✮✮, y repite ese califica- tivo en muchas ocasiones, recogiendo sin duda la expresion´ de Pizarro: ✭✭indio soberbio✮✮. Pero el primer contacto de Pizarro con Atahualpa no fue directo y f´ısico. Lo estudio´ a traves´ de su enviado Maisa Huilca, que llego´ a Serran,´ donde estuvo Pizarro en las semanas previas a la marcha sobre Cajamarca y donde se presento´ amenazante al tiempo que despreciativo con fortalezas de barro y piedra y con patos desollados para demostrar el poder ofensivo y la condicion´ f´ısica en la que

Pizarro, el Rey de la Baraja

quedar´ıan los espanoles.˜ Pizarro fue cauto al exigir a su tropa paciencia e indiferencia ante esa actitud desafiante del enviado, que llego´ a mesar las bar- bas de un soldado. Pizarro sonrio´ mostrando una paciencia afectada, con la que estaba haciendo llegar una falsa informacion´ a Atahualpa y, por el contrario, correspondio´ el insulto enviando al jefe ind´ıgena una copa de cristal de Vene- cia, borcegu´ıes y una camisa de seda. Era un mensaje simulado de temor y de paz. Lo dramatico´ es que el estudio de Pizarro sobre la actitud de Maisa Huilca, en la que vio retratado el pensamiento de Atahualpa, fue muy acertado, porque este creyo´ la version´ de Maisa Huilca cuando su enviado le informo´ con jac- tancia haber victimado a tres espanoles˜ y un caballo, segun´ informa Francisco de Jerez, testigo de esta ingenua declaracion´ de Atahualpa a Hernando Pizarro en su campamento de los Banos˜ de Cajamarca. Maisa Huilca, contradiciendo la estrategia de Ruminahui˜ que exig´ıa ✭✭atacarlos en las pasos de la cordillera✮✮, solicito´ ✭✭solo cinco mil indios con sogas✮✮ para ✭✭atar a los cameros✮✮ y entre- gar a los espanoles˜ prisioneros. Atahualpa tomo´ esta decision´ ✭✭para traerlos en persona, castrarlos y tenerlos como sirvientes✮✮, segun´ la cronica´ de Miguel de Estete. Hernando Pizarro, que a la postre ser´ıa con De Soto el mas´ cercano a Atahualpa, recibio´ una muestra de esa soberbia, pues el jefe ind´ıgena, bien informado de las jerarqu´ıas en el campo espanol,˜ se nego´ a recibir a De Soto y unicamente´ salio´ de su tienda cuando llego´ Hernando, el hermano del Apo o Jefe, y solo entonces ordeno´ dos vasos de oro para beber con el´ y luego dos va- sos de plata para beber con De Soto, al que considero´ de bajo nivel. Hernando Pizarro debio´ entonces explicar que ambos, De Soto y el,´ ten´ıan la misma jerar- qu´ıa como capitanes del rey. (Francisco de Jerez, 17). Pero debemos entender que tal explicacion´ estaba mas´ bien dirigida al orgullo herido de Hernando de Soto, quien, como veremos despues,´ reacciono´ altivamente. La soberbia, mucho mas´ grave que la vanidad, es en terminos´ eclesiasticos´ uno de los mayores pecados, por cuanto ignora a Dios y lo desaf´ıa como lo hizo el rey de Babel. Es en este sentido que Pizarro utilizaba, a traves´ de su secretario, el termino´ de ✭✭indio soberbio✮✮, pues ademas,´ para Atahualpa, los espanoles˜ no eran dio

Alan Garc´ıa Perez

ses. Si en algun´ momento lo creyo,´ no lo menciona cronica´ alguna. Es es- ta soberbia, por su l´ınea leg´ıtima con el Sol, lo que lo hizo obsesionarse con el trono, por su legitimidad de sangre y por la necesidad prioritaria de derro- tar a Huascar,´ antes de pensar seriamente en los propositos´ de ese ✭✭pequeno˜ grupo de extranjeros’: Ello sucedio´ a pesar de la inteligencia estrategica´ ante- riormente desplegada en su campana˜ contra Huascar´ y de su natural habilidad, apreciada por los propios espanoles˜ a los que rapidamente´ se adapto´ y de los que aprendio´ a jugar el ajedrez y a los que tambien´ logro´ dividir sobre su pro- pio destino. A su manera logro´ promover la confusion´ del adversario, ganando tiempo, eliminando rivales, pero su propia captura ya hab´ıa debilitado la auto- ridad y el temor que anteriormente impon´ıa. Gran parte de su pueblo lo hab´ıa abandonado, entre ellos el propio general Ruminahui,˜ que volvio´ a Quito con sus tropas. Fue por soberbia que Atahualpa acepto´ la ✭✭invitacion´ ✮✮ que Pizarro le hi- zo, en conocimiento de sus condiciones psicologicas,´ para cenar con el,´ en- cerrandose´ dentro de un aposento e ingresando a una plaza rodeada de muros. Segun´ dijo despues,´ fue por soberbia y en demostracion´ de superioridad que se presento´ al campamento sin tropa de guerra y llevando, como narran los cro- nistas, miles de indios limpiadores del camino, cargadores de andas y musicos,´ pero disponiendo que las fuerzas militares, que segun´ Jerez eran ✭✭mas´ de trein- ta mil indios armados con lanzas largas, que son como picas✮✮, no se acercaran a Cajamarca. De esa manera facilito´ su prision,´ pues como informa Diego de Tru- jillo, los veinticuatro hombres de infanter´ıa encabezados por Pizarro ✭✭hicieron calle hacia Atahualpa✮✮ en medio de esos lacayos y musicos.´ El cronista Mena informa que no llevo´ vanguardia armada y en vez de ello, ✭✭cuatro mil hombres delante limpiando piedras y pajas aunque la plaza estaba limpia✮✮. As´ı tambien´ lo informa Hernando Pizarro en carta al emperador Carlos V, relatando que ✭✭llego´ sin armas✮✮. Entro´ pues como un rey desarmado, recordando los terminos´ con los que Maquiavelo justifica la ca´ıda de Savonarola: ✭✭Fue un profeta desarmado✮✮. Sin embargo, tambien´ ten´ıa un plan: hab´ıa dispuesto que un grupo de hombres de guerra tomara posiciones unos kilometros´ detras´ de los muros de la plaza para aprisionar a los espano˜

Pizarro, el Rey de la Baraja

les ✭✭cuando huyeran ante su presencia’: Fue ademas,´ segun´ el cronista Juan de Betanzos, embriagado: ✭✭Entro el Inca bien tomado de la bebida que hab´ıa bebido ainsi en los banos˜ antes que partiese como en el camino en el cual hab´ıa hecho muchas pausas y en todas ellas hab´ıa bebido el´ ✮✮. (Ver Maticorena Estrada, Miguel. La caida del Imperio Incaico. Un dato de Atahualpa. Revista Historica,´ Tomo XLI. 2002-2004). Atahualpa fue a la plaza acompanado˜ por Maisa Huilca, que morir´ıa en ella, y junto a los grandes senores,˜ el de Chincha, segundo personaje del imperio y el de Caxamarca. Un detalle significativo es que los largos cabellos de Atahualpa, que no correspond´ıan a su dignidad y eran usados as´ı para ocultar su oreja mutilada en una batalla contra Huascar,´ permitieron que fuera asido de ellos para echarlo del anda que sosten´ıan aun sus cargadores. Vanidad. Detectada esa soberbia y sabiendo que lo cegar´ıa, en las dos reuniones pre- vias con Maisa Huilca Pizarro ofrecio´ su ayuda al jefe ind´ıgena y ✭✭ponerse a sus pies para servirlo✮✮. Siguiendo el mismo libreto, cuando destaco´ veinte jinetes con De Soto al campamento, envio´ despues´ a Hernando para verificar lo que ocurr´ıa, pero tambien´ para halagar al jefe indio, ofreciendo nuevamente ayuda contra los enemigos e inclusive devolver inmediatamente los bienes to- mados de los tambos reales. All´ı Pizarro tuvo la destreza psicologica´ de juntar dos personalidades soberbias, que entablaron desde ese momento una relacion´ de coincidencia en cuanto a su forma de tratar desdenosamente˜ a las personas.

Huascar.´

Desesperacion´

y providencialismo

Un tercer actor al que estudiar en el escenario fue Huascar,´ al que Pizarro nunca vio, pero al que s´ı vieron los tres soldados enviados por el´ al Cusco durante la prision´ de Atahualpa. Pizarro sab´ıa para entonces, a traves´ de los emisarios de Huascar´ que llegaron a Tangarara´ meses antes, as´ı como por los mensajes que recib´ıa en Cajamarca de parte del Inca leg´ıtimo y sus orejones, que pod´ıa sintetizar el mundo emocional y la actitud de Huascar´ en un solo termino:´ desesperacion.´ En los meses que van de julio de 1532 hasta su muerte, aproxi-

Alan Garc´ıa Perez

madamente en mayo de 1533, Huascar´ vivio´ obsesionado por la derrota de sus tropas y por la perdida´ de su legitimidad mas´ que por la perdida´ de su vida. Por ello fue uno de los primeros que creyo,´ a pesar del consejo de su maximo´ sacerdote Villa Huma, que esos s´ı eran los viracochas que volv´ıan para poner

justicia en la tierra y logro´ que sus mas´ cercanos, los familiares de la panaca

y del Hanan Cusco, compartieran esa interpretacion.´ Desde entonces, contri-