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LA GUERRA DEL REINO

La oración, la guerra espiritual y el ministerio de los ángeles

Jack W. Hayford
con

Mark Hayford

© 1994 EDITORIAL CARIBE 9200 S. Dadeland BIvd., Suite 209 Miami, FL 33156 Título
en inglés: Kingdom Warfare: Prayer, Spiritual Warfare, and the Ministry of Angels
©1993 por Jack W. Hayford con Mark Hayford Publicado por Thomas Nelson Publishers
CONTENIDO
Acerca del editor general/Acerca del autor Llaves que siempre liberan Lección 1:
Descubra la oración Lección 2: Intimidad con Dios Lección 3: Presente sus
necesidades Lección 4: El poder de la pureza Lección 5: Fieles en la oración
Lección 6: La intercesión Lección 7: La guerra espiritual Lección 8: La guerra
invisible Lección 9: Introdúzcase en la batalla Lección 10: Ayuno y oración
Lección 11: Acciones durante la lucha Lección 12: Ministros angelicales Lección
13: Ángeles y demonios Resumen y epílogo: El cuadro completo La guerra del Reino:
La oración, la guerra espiritual y el ministerio de los dngeles forman parte de
una serie de guías de estudio que se caracterizan por cubrir de manera atractiva y
esclarecedora un libro de la Biblia y los temas que se refieren al poder,
estimulando una vida dinámica y llena del Espíritu Santo. Acerca del editor
general JACK W. HAYFORD, destacado pastor, maestro, escritor y compositor, es el
editor general de la serie, además es quien trabaja junto al director de la
editorial en la propuesta y desarrollo de cada uno de los libros. Es pastor
principal de The Church Qn The Way [La iglesia del Camino], la Primera Iglesia
Cuadrangular de Van Nuys, California. Él y su esposa, Ana, tienen cuatro hijos
casados, todos activos en el ministerio pastoral en varios campos de la iglesia.
Como editor general de la Biblia Plenitud el pastor Hayford condujo un proyecto de
cuatro años, que ha dado como resultado una de las Biblias más útiles y populares
en la actualidad. Es autor de más de veinte libros, entre ellos: Anhelo de
plenitud, La belleza del lenguaje espiritual, La oración invade lo imposible y La
clave de toda bendición. Sus composiciones musicales abarcan más de cuatrocientos
cánticos, entre los que se incluye el muy conocido himno Majestad. Acerca del
autor MARK HAYFORD es pastor de la Iglesia Cuadrangular en Glendale, California,
Estados Unidos. Ejerce el pastorado desde que se graduó en LIFE Bible College en
1983. Además ha realizado actividades misioneras en toda Escandinavia.
Mark está casado con Diedre, tienen tres hijos: dos mellizas, Jennifer y Jessica
(9), y un varón, Mark (4). Acerca de este colaborador, el editor general ha
expresado: «Es un deleite muy especial ver cómo maduran espiritualmente los
propios vástagos, y llegar hasta el punto que se convierten en fuente de bendición
para muchos, muchos otros. Estimo que el que use esta guía podrá confirmar lo que
siento en cuanto al valor de lo que Mark Hayford aporta al estudio edificante de
la Palabra de Dios».

LLAVES QUE SIEMPRE LIBERAN


¿Hay acaso algo que encierre más misterio o mayor utilidad que una llave? El
misterio: «¿,A qué corresponde? ¿Qué es lo que puede poner en marcha? ¿Qué logrará
abrir? ¿Qué nuevo descubrimiento motivará?» La utilidad: «¡Algo ha de abrir, sin
lugar a dudas, a quien la posea! ¡Algo descifrará, con toda seguridad, y dará
lugar a una posibilidad que de otro modo sería nula!» • • • Las llaves describen
los instrumentos que usamos para tener acceso a algo o para hacerlo funcionar. Las
llaves describen los conceptos que desencadenan posibilidades que asombran la
mente. Las llaves describen las diferentes estructuras de las notas musicales que
posibilitan la variación y las escalas.

Jesús habló de llaves: «Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo
lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la
tierra será desatado en los cielos» (Mt 16.19). Aunque no hay una lista específica
de cuáles eran exactamente las llaves a las que Jesús se refería, está claro que
confirió a su iglesia—a todos los que creen—el acceso a una esfera de compañerismo
espiritual con El en el dominio de su Reino. Los estudiosos fieles de la Palabra
de Dios, que se mueven en la gracia práctica y la sabiduría bíblica de una vida y
un ministerio llenos del Espíritu Santo, han observado algunos de los temas
básicos que apuntalan esta clase de «compañerismo espiritual» que Cristo ofrece.
Las «llaves» son conceptos, temas bíblicos, que pueden rastrearse a lo largo de
las Escrituras y que son verificables cuando se los aplica con una fe bien
fundamentada bajo el señorío de Jesucristo. El «compañerismo» es el rasgo esencial
de esta descarga de gracia divina; (1) los creyentes buscan recibir la promesa de
Cristo en cuanto a «las
llaves del reino», (2) a la vez eligen creer en la disposición del Espíritu Santo
de poner en acción su liberador e ilimitado poder en nuestros días. Acompañadas
por la serie Guías de estudio para una vida llena del Espíritu, los estudios de
las Dinámicas del Reino ofrecen doce temas diferentes. Estos, como producto de la
sección del mismo nombre que se incluye en la Biblia Plenitud, proporcionan un
tesoro de percepciones desarrolladas por algunos de los más respetados líderes
cristianos de hoy. Desde el inicio, estos escritores han analizado con profundidad
los temas que usted podrá seguir aquí. El objetivo central de la temática
estudiada en esta serie de guías es relacionar las «claves de poder» de la vida
llena del Espíritu Santo. Para ayudarlo en sus descubrimientos habrá un número de
elementos auxiliares. Las guías de estudio tienen de doce a catorce lecciones,
cada una de las cuales ha sido preparada de modo que pueda sondear las
profundidades o rozar la superficie, según sus necesidades e intereses. Además,
contienen aspectos principales en cada lección, destacados por un símbolo y un
encabezamiento para su fácil identificación. RIQUEZA LITERARIA Esta sección
contiene importantes definiciones de palabras clave. ENTRE BASTIDORES Provee
información acerca de las creencias y las prácticas culturales, las disputas
doctrinales, las actividades comerciales y aspectos semejantes que aclaran los
pasajes bíblicos y sus enseñanzas. DE UN VISTAZO En esta sección se incluyen mapas
y gráficos para identificar los lugares, además de simplificar los temas o las
posiciones. INFORMACIÓN ADICIONAL Como esta guía enfoca un tema de la Biblia, esta
sección lo orientará hacia la consulta de recursos bíblicos como: diccionarios,
enciclopedias y otros, que le permitirán obtener más provecho de la riqueza que el
mismo ofrece, si así lo desea. SONDEO A PROFUNDIDAD Esta parte explicará asuntos
controversiales que plantean determinadas lecciones; se citarán pasajes bíblicos y
otras fuentes que le ayudarán a llegar a sus propias conclusiones. FE VIVA
Por último, cada lección contiene esta sección. Aquí la pregunta clave es: ¿Y
ahora qué? Una vez que he visto lo que dice la Biblia, ¿qué significa esto para mi
vida? ¿Cómo puede influir en mis necesidades cotidianas, mis heridas, mis
relaciones personales, mis preocupaciones y todo aquello que es importante para
mí? FE VIVA lo ayudará a percibir y aplicar los resultados prácticos de este
regalo literario que Dios nos ha dado. Como podrá observar, estas guías incluyen
espacio para que conteste las preguntas, haga los ejercicios correspondientes al
estudio y ponga en práctica lo aprendido. Quizás desee anotar todas sus respuestas
o el resultado de lo que ha obtenido mediante su estudio y aplicación en un
cuaderno separado o en un diario personal. Esto será adecuado sobre todo si piensa
aprovechar a fondo la sección INFORMACIÓN ADICIONAL. Como los ejercicios de esta
sección son opcionales y pueden extenderse sin límites, no hemos incluido espacio
para ellos en esta guía de estudio. De manera que quizás quiera tener un cuaderno
o un diario a mano, para registrar los descubrimientos que realice al abordar las
riquezas de esta sección. El método de estudio bíblico que se utiliza en esta
serie gira en torno a cuatro pasos básicos: la observación, la interpretación, la
correlación y la aplicación. La observación responde a la pregunta: ¿Qué es lo que
dice el texto? La interpretación se ocupa de lo que significa el mismo; no lo que
creamos usted o yo, sino lo que significaba para sus lectores originales. La etapa
de correlación responde a la pregunta: ¿Qué luz arrojan otros pasajes de la Biblia
sobre el que estoy estudiando? Y la aplicación, que es la meta del estudio
bíblico, plantea lo siguiente: ¿En qué aspectos debiera cambiar mi vida, como
respuesta a lo que el Espíritu Santo me enseña a través de este pasaje? Si está
familiarizado con la lectura de la Biblia, sabe que puede disponer de ella en una
variedad de traducciones y paráfrasis. Si bien cualquiera de ellas puede ser usada
con provecho para trabajar con las guías de estudio de esta serie, los versículos
y palabras que se citan en las lecciones han sido tomados de la traducción de
ReinaValera, revisión de 1960. El uso de dicha traducción en esta serie hará más
fácil su estudio, aunque no es un requisito. Los únicos recursos que necesita para
completar y aplicar estas guías de estudio son un corazón y una mente abiertos al
Espíritu Santo y una actitud de oración, además de una Biblia y un lápiz. Por
supuesto, puede recurrir a otras fuentes, tales como comentarios, diccionarios,
enciclopedias, atlas y concordancias; incluso, encontrará en la guía ejercicios
opcionales para orientarlo en el uso de dichas herramientas. Pero son opcionales,
no indispensables. Estas guías de estudio son tan amplias que le brindan todo lo
que necesita a fin de obtener una excelente comprensión del libro de la Biblia que
trata, como también la orientación necesaria para aplicar los temas y consejos a
su propia vida. Cabe, sin embargo, una palabra de advertencia. El estudio de la
Biblia, por sí mismo, no transformará su vida. No le dará poder, paz, gozo,
consuelo, esperanza, ni la variedad de regalos que Dios desea que usted abra y
disfrute. Pero a través de él adquirirá mayor conocimiento y comprensión del
Señor, de su Reino y de su posición en el mismo, todo lo cual es esencial. Pero
usted necesita algo más. Requiere depender del Espíritu Santo para que oriente su
estudio y aplique las verdades bíblicas a su vida. Jesús prometió que el Espíritu
Santo nos enseñaría «todas las cosas» (Jn 14.26; cf. 1 Co 2.13). De modo que
mientras use esta serie para guiarlo a través de las Escrituras, riegue
sus momentos de estudio con oración, pidiendo al Espíritu de Dios que ilumine el
texto, que aclare su mente, que someta su voluntad, que consuele su corazón. El
Señor nunca le va a fallar. Mi oración y mi meta es que, a medida que abra este
regalo de Dios, a fin de explorar su Palabra para vivir como El desea, el Espíritu
Santo llene cada fibra de su ser con el gozo y el poder que Dios anhela dar a
todos sus hijos. Adelante. Sea diligente. Manténgase receptivo y sumiso a Dios. No
saldrá defraudado. ¡El se lo promete!

Lección 1—Descubra la oración


«Ven aquí, Jennifer; es hora de que te acuestes y hagas tus oraciones». «Jessica,
te toca el turno de dar gracias por la comida». No todos nos habremos criado en
hogares donde se decían estas cosas, pero el cuadro de una criatura con las manos
unidas en oración y la cabeza inclinada es comprensible en cualquier parte. Aun en
muchas casas donde se considera a Jesús como una mera figura histórica y Dios es
apenas un concepto discutible, se dicen oraciones. Pregúntele a cualquiera, y la
mayoría le dirá que en algún momento ora. Puede tratarse de «un deseo que se eleva
al que está allá arriba», o una apasionada súplica a «Dios, si es que estás allí»,
o un simple recitar frases aprendidas de memoria, pero todos oramos. Si bien la
práctica de la oración es universal, hay muy pocas personas que parecen entender
lo que en realidad es. La idea de invocar al Todopoderoso para que haga algo
porque «se lo pido» resulta aterradora. Para la mayoría de las personas, la
convicción de que Dios realmente habrá de contestar ese pedido casi no existe.
¿Por qué ora, entonces, la gente? Oran porque «a lo mejor da resultado», porque
«mi abuela aseguraba que daba resultado», o, al igual que los que no saben qué
contestar en un cuestionario con varias opciones, porque «cualquier cosa es mejor
que nada». De modo que la oración se vuelve esa «cualquier cosa» que nos permite
hacer algo en lugar de no hacer nada. Es lo que «hay que hacer» cuando uno mismo
ya no puede hacer nada: «Ya no hay esperanza, de modo que es mejor que le dé una
oportunidad a Dios». Reconozco que estas actitudes pueden parecerles casi
blasfemas a aquellos que creen en el poder de la oración y han comprobado que sus
oraciones han sido contestadas vez tras vez. Sin embargo, debemos recordar que
estamos expuestos a la influencia del mundo que nos rodea y, como resultado,
muchos cristianos ya no ven la oración de manera muy diferente que la descrita
arriba. Sabemos que deberíamos creer en la oración, y creer que nuestras oraciones
van a ser contestadas, pero la verdad es que no entendemos, para empezar, en qué
consiste la oración. ¿Por qué es necesario que un
Dios que todo lo sabe necesita que le diga lo que me hace falta? ¿Por qué un Dios
todopoderoso necesita mis oraciones a fin de obrar?… ¿Qué es la oración, después
de todo? Para comenzar a contestar estas preguntas, busque los siguientes pasajes
en los Salmos, y vea si puede emplearlos para formular su propia definición
práctica de lo que es la oración. A continuación tiene algunas preguntas para
ayudarlo a formular dicha definición. ¿Qué palabra o palabras se usan además de la
palabra oración?

¿Qué es lo que se pide en la oración? ¿Qué verdad se afirma?

¿Cambia la actitud en alguna forma durante la oración?

¿Qué cuadro de Dios se nos pinta en la oración?

¿Cómo es la actitud del que ofrece la oración?

¿De qué se trata la oración?

Indica la persona que ofrece la oración la razón por la cual ora? Salmo 17.1–9

Salmo 28.1–7
Salmo 55.16–23

Salmo 61.1–8

Salmo 102.1–22

Salmo 141

Salmo 142

RIQUEZA LITERARIA
Ores, proseuchomai. Este es un vocablo aglutinante. El sustantivo euche es una
oración a Dios que también implica el hacer un voto; se añade el verbo euchomai,
el cual denota una invocación, una petición o ruego. Al agregarle pros, «en la
dirección de» (Dios), proseuchomai viene a ser el término que más frecuentemente
se emplea para oración.1 Oración, tefillah; oración, súplica, intercesión.
Tefillah aparece más de 75 veces en el Antiguo Testamento, 32 de ellas en los
Salmos. En esta referencia, se le adjudicó significado especial a las oraciones
ofrecidas desde el templo en Jerusalén, porque Dios protegía esa casa de oración
de día y de noche.2 Hoy la casa de oración ha de ser la casa espiritual edificada
en nuestros corazones (Jn 4.24). Hubo orado, palal. Orar, rogar, interceder,
suplicar. Este verbo aparece más de 80 veces. Palal nos habla de la oración como
intercesión, o sea, el pedirle a alguien con más poder y sabiduría que intervenga
a favor de la persona que ora. Por ejemplo, Ana oró por un hijo (1 S 1.12);
Ezequías oró porque se extendiera su vida (ls 38.2, 3); y Jonás oró desde el
vientre del pez (Jon 2.1–9). Además, palal se encuentra en la promesa de 2
Crónicas 7.14: «Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y
oraren… entonces yo oiré desde los cielos…» Véanse otros ejemplos del 1 «Riqueza
literaria: 6.6 orar», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL, 1994, p. 1195.
2 «Riqueza literaria: 6.20 oración», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL,
1994, p. 528.
uso de palal en relación con la súplica o intercesión en Génesis 20.7, 17; Números
11.2 y 1 Samuel 12.23.3

NUESTRO LLAMADO A ORAR


Hay muchas razones por las cuales orar y muchas ocasiones en las que necesitamos
oración. Investíguelas en los siguientes pasajes considerando el tema de la
oración. Vea las razones que se dan para orar. ¿Quién nos enseñó a orar? ¿Qué
beneficios obtenemos al orar? ¿Se nos manda orar? ¿Qué lugar ocupan la humildad y
la sumisión entre las razones por las cuales oramos? Lucas 18.1–8

Lucas 21.36

Efesios 6.18

Santiago 4.3, 7, 8

1 Pedro 5.6, 7

FE VIVA
Todos sabemos que debemos orar, pero, ¿por qué? ¿Cuáles son las razones que nos
llevan a orar? ¿Se sorprendió alguna vez a sí mismo acercándose a Dios simplemente
con una «lista de pedidos» de las cosas que le gustaría que El hiciera? ¿Procura
que se cumpla la voluntad de Dios cuando ora? ¿Está aprendiendo a conocerlo mejor
durante su tiempo de oración? Piense acerca de estas cosas y sea sincero consigo
mismo. Tenga presentes estas preguntas durante los próximos días y pídale al
Espíritu Santo que le ayude a ver costumbres en su vida de oración que deberían
ser cambiadas. Luego vuelva y conteste las siguientes preguntas y pídale al Señor
que le ayude a orar por motivos dignos. 3 «Riqueza literaria: 42.10 hubo orado»,
Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL, 1994, p. 639.
ABRA LA PUERTA PARA QUE DIOS OBRE
La oración es la forma en que hemos de someter todas las cosas a Dios. Cuando
oramos, invitamos a Dios a que venga y obre en las cosas que nos preocupan. Al
obedecer su mandato y colocar nuestras preocupaciones sobre sus hombros, ponemos
esas cosas bajo su control en lugar del nuestro. Esto no es sólo sumisión, sino el
acto mismo de humillarnos ante Él como nos pide 1 Pedro 5.6–7. Al orar reconocemos
que Dios puede hacerse cargo de todo lo que nos preocupa y que nosotros no podemos
resolver. Este franco reconocimiento de nuestra condición ante Dios siempre es
necesario cuando nos acercamos a su trono. El resultado es que Dios nos exaltará a
su debido tiempo. El acudir humildemente en oración ante El no sólo produce la
exaltación de nuestra situación por medio de la oración contestada, sino también
la de nuestro espíritu en una comunión inmediata con nuestro Padre celestial.
¿Cuáles son las cosas por las que hemos de orar cuando someternos todo al Señor en
oración? ¿Por quiénes debemos orar? ¿Cuándo y cómo hemos de orar? ¿Qué otras
acciones deberían acompañar a nuestras oraciones? ¿Notarnos algún resultado de
ellas? ¿Cuáles son? Lea los siguientes pasajes y vea lo que nos dicen. 2 Crónicas
7.14

Salmo 32.5–7

Marcos 14.3; Lucas 22.32

1 Tesalonicenses 5.16–22

1 Timoteo 2.1–3

Santiago 5.13–16

INFORMACIÓN ADICIONAL
Con la ayuda de una concordancia o de una Biblia temática, trate de ver cómo eran
las oraciones de diversas personas en la Biblia. He aquí algunas cuyas oraciones
quizá quiera conocer: Abraham, Moisés, Salomón, Elías, Jesús, Pablo, Pedro, David,
Ana, Daniel, Josafat, así como muchos otros reyes, sacerdotes, profetas y
apóstoles en la Biblia. Considere qué actitudes se observan en sus oraciones y
cuáles fueron las respuestas que Dios les dio. ¿Cuáles son las principales
características de estas oraciones? ¿Cómo se advierte la naturaleza del corazón de
Dios a través de sus respuestas? ¿De qué manera se expresan por lo general las
oraciones? ¿Qué podemos aprender de estas oraciones?

FE VIVA
Ahora que hemos pasado un tiempo analizando el tema de la oración, ¿aprendió algo
nuevo acerca de ella? Escriba su definición de la oración. ¿Cómo se ajusta a su
vida de oración actual? ¿Cuál es su concepto de la oración? ¿Es una práctica sana
la oración? ¿Es aburrida? ¿Es difícil? ¿Es vibrante? ¿Qué le diría a alguien que
le preguntara: «¿Por qué ora?», «¿Por qué debería orar yo?» ¿Es válido hacer algo
simplemente porque Dios dijo que debíamos hacerlo? ¿De qué manera mi sumisión a
Dios le permite obrar en mi vida? Medite acerca de estas cosas y anote sus
sentimientos. Pídale al Señor que le ayude a captar su propia perspectiva sobre la
oración y el lugar de la misma en su vida. Permítale a Dios hacer que sus momentos
de oración sean algo realmente anhelado por usted.

ENTRE BASTIDORES
Ningún pueblo tuvo jamás un ideal tan alto sobre la oración como el judío, y
ninguna religión jamás colocó a la oración en una posición tan elevada en la
escala de prioridades como el judaísmo. Pero ciertas fallas se introdujeron
subrepticiamente en los hábitos de oración de los judíos. Es preciso comprender
que ellas pueden ocurrir, y en efecto ocurren, en cualquier parte. No son fallas
producidas por la negligencia, sino por una devoción mal orientada. Había dos
rituales que todo judío debía cumplir cada día: El shema (que consistía en citar
Dt 6.4–9; 11.13–21; Nm 15.37–41 en actitud de oración) el cual debía ser recitado
a la salida y a la puesta del sol; y el shemoneh ˓esreh (dieciocho oraciones fijas
que se debían citar en orden) para ser recitado en las horas destinadas a la
oración (a las nueve de la mañana, a medio día y a las tres de la tarde). Además,
la liturgia judía proporcionaba oraciones fijas para todas las ocasiones. No había
prácticamente nada en la vida para la que no existiera una fórmula de oración.
Había una para antes y otra para después de cada comida; las había vinculadas a la
lluvia y a los relámpagos, para entrar o salir de una ciudad, para el momento en
que aparecía la luna nueva, para el momento de usar muebles nuevos, etc., etc. La
intención de esta tradición era incorporar a Dios a cada momento del día. Y sin
embargo, a pesar de lo hermosas que son estas oraciones, con el tiempo los fieles
comenzaron a recitar las palabras sólo por obligación, sin ningún sentido real de
comunicación con Dios. Es esta manera mecánica de orar la que critica Jesús en
Mateo 6 al dirigirse a los que dicen sus oraciones para parecer buenos delante de
otros.4 4 William Barclay, The Gospel of Mark, The Daily Bible Study Series [El
Evangelio de Marcos, serie de estudios bíblicos diarios], The Westminster
SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR
Atienda al pedido que hacen los discípulos de Jesús cuando observan su vida de
oración. Después de haber vivido diariamente con Jesús y haber aprendido tanto a
sus pies, acuden a El con el siguiente deseo: «Señor, enséñanos a orar» (Lc 11.1).
Esta petición no provenía de hombres que no supieran cómo orar. Este es el clamor
del corazón de quienes ven en Jesús la relación poderosa y portadora de vida que
siempre han anhelado tener. Cuando llegamos al punto en que la oración comienza a
hastiarnos y ni siquiera las respuestas a ella nos proporcionan satisfacción,
entonces tiene que haber algo más. Era este «algo» lo que los discípulos veían en
la vida de nuestro Señor. Veían a una Persona que encontraba plena satisfacción en
una relación diaria con el Padre celestial. Esto era lo que anhelaban los
discípulos y es lo que podemos encontrar si nos proponemos aprender a orar en base
al ejemplo de Jesús. Para comenzar a aprender cómo orar, observe la respuesta de
Jesús al pedido de sus discípulos. El «Padrenuestro», como se le ha llamado, se
encuentra en dos lugares de los Evangelios. Lea ambos textos, con los versículos
que le sirven de marco, y haga un bosquejo de lo que allí está escrito. Mateo 6.5–
15

Lucas 11.1–14

DE UN VISTAZO
PRINCIPIOS SOBRE LA ORACIÓN PADRENUESTRO5

QUE NOS ENSEÑA EL

Mateo 6.8–13; Lucas 22.2–4 «Padre nuestro»

Principios relacionados con la oración 1) La necesidad paternal: Cuando ore, todas


sus necesidades son atendidas por la benevolencia de un Padre amoroso. Esta forma
de dirigirse al Padre celestial reconoce la relación existente entre usted y Él.
En primer lugar es preciso que se acerque a Él en base a una relación que fue
obtenida para usted por medio de la sangre expiatoria de Cristo Jesús (Heb 10.19–
22; Gl 4.4–6). 2) La presencia de Dios: Entre a su presencia mediante la alabanza
(Sal

«Santificado sea tu

Press, Philadelphia, PA, 1975, pp. 191–195. 5 «Dinámica del Reino: 6.9–13 El
Padrenuestro», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL, 1994, p. 1196.
nombre»

100.4). Usted tiene un acceso constante al trono de Dios por medio de la alabanza
y la adoración. Dondequiera que esté dispuesto a alabar a Dios, Él acudirá y
establecerá su Reino (Sal 22.3). «Venga tu reino. 3) Las prioridades de Dios:
Declare que las prioridades de Su Reino (Ro Hágase tu voluntad» 14.17) serán
establecidas en usted, sus seres amados, su Iglesia y su nación. Dios desea reinar
en todas las situaciones que nos conciernen. A medida que se disponga a buscar
primero su reinado, hallará todo lo que necesita y más (Mt 6.33). «Danos» 4) La
provisión de Dios: Jesús, el que suple nuestras necesidades, nos dijo que oráramos
diariamente, pidiéndole que provea para todo lo que nos haga falta. Dios ya ha
dado respuesta a nuestra más grande necesidad enviando a Jesús a morir por
nosotros. Cuánto más podremos esperar que satisfaga nuestras necesidades diarias
en base a tan vasta reserva de bendiciones (Flp 4.19). «Y perdónanos» 5) El perdón
de Dios: Necesitamos el perdón de Dios y nos hace falta perdonar a los demás.
Diariamente camine decidido a amar y perdonar. Afirme cada día su voluntad de
andar prodigando amor y espíritu de perdón. Este paso abre las puertas para una
mayor inundación de la gracia de Dios en nuestras vidas, el Señor utilizará esto
para proporcionar liberación a otros (Jn 20.23). «No nos metas en 6) Poder sobre
Satanás: Pida al Señor una cerca de protección alrededor de tentación[…] usted y
sus seres queridos (Job 1.9–10; Sal 91). Pídale que le vista con Su líbranos del
mal» armadura (Ef 6.14–18). Procure caminar en rectitud y el Señor lo guiará ( Sal
37.23–24). Resista las obras del enemigo y obtendrá la victoria (Stg 4.7). «Porque
tuyo es el 7) Participación en lo divino: Glorifique a Dios que le hizo
participante de reino» Su Reino, poder y gloria (2 Ti 4.18; Lc 10.19; Jn 17.22).
Dios nos llama cada día a participar en lo que está haciendo. Podemos unirnos a
sus planes caminando a diario en abierta comunicación y relación con Él.

FE VIVA
Ahora que ha completado esta visión inicial del concepto bíblico de la oración,
tómese un tiempo para anotar sus percepciones. ¿Cuáles son sus pensamientos
básicos acerca de la oración?

¿Hay interrogantes que este estudio le haya traído a la mente? Escríbalos para que
pueda considerarlos de nuevo en su estudio, a medida que encuentre respuestas a
los mismos.

¿Qué espera obtener de este estudio?

¿En qué áreas de su vida (creencias, pautas y conducta morales, relaciones, dones
espirituales, etc.) cree que le ayudará este estudio?
¿Ha encontrado algo en su vida que necesita ser llevado ante Dios en oración?
Enumere esos puntos aquí para que recuerde ponerlos en oración. Tal vez desee
anotar algunos de sus sentimientos acerca de estas cosas, dándoles la forma de una
oración escrita destinada al Señor.

Lección 2—Intimidad con Dios


En el hogar de mi infancia había un viejo baúl del ejército colocado al pie de la
cama, que servía como depósito de juguetes para mi hermana, mi hermano y yo. Lo
recuerdo muy bien porque seguramente habré pasado mucho tiempo explorando su
contenido o buscando a alguien que me ayudara a conseguir algún juguete que «tenía
que encontrar». Ningún otro podía reemplazarlo; tenía que ser «ese» juguete. No sé
si fue por haber sido el menor de tres hijos en aquella época o sólo una
inclinación especial por lo más insignificante, pero lo cierto es que las cosas
con las que me gustaba jugar siempre parecían ser los objetos más pequeños de un
cajón tan grande que podría haberme servido de cama. No obstante, allí pasé muchas
horas buscando y buscando el juguete perdido. Sabía que lo podía encontrar. Sabía
que al final mis ojos lo descubrirían por entre las capas de soldaditos, creyones
quebrados, bloques para armar casas y vehículos en miniatura; allí encontraría lo
que mi corazón de niño buscaba. Lo más importante para mí, un niño de cuatro años,
era encontrar ese juguete. El mismo constituía el centro de mi mundo imaginario,
la figura que en mi juego representaba mis pensamientos y mis virtudes. Era lo que
haría que los bloques armaran una casa, lo que la defendería contra la cantidad
increíblemente superior de «soldados malos». Era mi favorito, y todo el trabajo de
mi mundo infantil debía detenerse hasta encontrarlo; tarde o temprano, aparecería.
«Buscad, y hallaréis» (Mt 7.7). Esto no es sólo la historia de un niño de cuatro
años; estas son las palabras de Jesús que responden a las necesidades de una raza
que ha perdido lo que es más importante: la relación con Dios. Necesitamos esa
relación. Es lo más vital que podemos obtener. Es la única razón por la que vale
la pena vivir, porque El es el centro de nuestro mundo (Col 1.16–17). Es
lamentable, sin embargo, que con frecuencia la mayoría nos satisfazgamos demasiado
rápido con algún sustituto. Nos conformamos con algo menos que la verdadera
intimidad con Dios. Al igual que un niño que busca su preciado objeto, hemos de
proponernos buscar al Dios vivo. ¿Dónde lo encontraremos? ¿Cómo debemos buscarlo?
¿Qué les sucederá a quienes lo buscan? ¿Y a quienes no lo hacen? Lea los
siguientes pasajes de las Escrituras y vea si puede contestar estas preguntas.
Además, vaya observando otras cosas que debería buscar, y también cuáles son las
palabras clave relacionadas con lo que debería ser nuestro corazón y nuestra
disposición al buscar a Dios. Deuteronomio 4.27–31
2 Crónicas 7.14

Salmo 9.10

Salmo 69.30–34

Isaías 65.10–15

Jeremías 29.11–13

RIQUEZA LITERARIA
Busquen, baqash. Indagar, buscar algo diligentemente, buscar algo ansiosamente,
hasta encontrarlo. Baqash puede aplicarse a buscar una persona, una cosa en
particular o proseguir una meta (como el intento de destruir una ciudad, 2 S
20.19). Baqash aparece más de 210 veces en la Biblia.1 He conocido, yada. Conocer,
percibir, distinguir, reconocer, estar familiarizado con; «conocer íntimamente»,
es decir, sexualmente; también, en algunas acepciones verbales quiere decir
reconocer, estimar y recomendar.2 Es la misma palabra que se usa en Proverbios
3.6: «Reconócelo en todos tus caminos». Se trata de un llamado a crecer
diariamente en una relación íntima y fecunda con Dios.

UN PENSAMIENTO TERRIBLE
De Oseas 5.6 proviene esta terrible frase: «Andarán buscando a Jehová, y no le
hallarán». Este texto es un cuadro de lo que puede suceder a las personas que no
se preparan para buscar al Señor, sino que se acercan a Dios «a su manera». Dios
nos llama a acercarnos a Él por el camino que ha preparado para nosotros. Él nunca
sale a encontrarnos bajo los términos que le fijamos, sino que deja en claro más
adelante, en
1 «Riqueza literaria: 5.15 Busquen», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL,
1994, p. 1063. 2 «Riqueza literaria: 3.7 he conocido», Biblia Plenitud, Editorial
Caribe, Miami, FL, 1994, p. 77.
ese mismo pasaje, que su alejamiento de esas personas es hasta que reconozcan su
pecado. Lea Oseas 5 y observe las cosas que suceden o van a suceder debido al
pecado del pueblo de Dios. Escriba además los pecados concretos que se mencionan y
lo que debe acontecer para que los pecadores encuentren a Dios.

FE VIVA
Jesús dice que debemos ser como niños para ver su Reino: con un corazón receptivo
y sincero, sin que nuestro orgullo nos lo impida. Es esto último lo que nos impide
perseguir plenamente las cosas de la manera en que Dios nos las muestra. ¿Acaso no
parece tonto decir: «Creo que mi manera de hacerlo es mejor que la de Dios»?
Sabemos que la sabiduría de Dios es muy superior a la nuestra, y sin embargo, cada
vez que dejamos de hacer las cosas como Él quiere e insistimos en seguir nuestros
propios métodos, estamos actuando tal como lo expresa dicha frase. Es a menudo
este orgullo el que nos impide vivir con todo lo que Él nos ha provisto. Dedique
un tiempo a hacerse las siguientes preguntas, luego escriba y ore por aquellas
cuestiones relacionadas con el orgullo en las que quizás necesite que el Señor
obre en su vida. ¿Siente a veces vergüenza por su fe? ¿O le enorgullece?

¿Le resulta difícil mostrar sus emociones a Dios en los momentos de alabanza o de
oración? ¿En público? ¿En privado?

¿Le resulta difícil la alabanza o la oración verbal?

¿Se descubre tratando de «controlar» las cosas a su manera en lugar de someterse a


los caminos de Dios o depender sólo de sus promesas?

ABRA SU CORAZÓN A DIOS


Uno de los aspectos más importantes de cualquier relación es la comunicación
sincera y franca. No es diferente en ningún sentido cuando se trata de la nuestra
con el Padre celestial. Necesitamos una relación sincera con Él. Esta comunicación
no se cortará por su parte. Somos nosotros los que nos inclinamos a esconder
nuestro corazón a los demás. Mientras estudia esta sección, concentre su atención
en la comunicación con Dios. Note lo que puede aprender sobre esto desde ambos
lados, las tendencias de El, como también las nuestras. En cada caso pregúntese
qué cosas de las que observa debería imitar en su relación con el Señor. ¿Cuál es
la tendencia de Dios hacia una comunicación franca con nosotros en estos pasajes?
¿Quién la inicia? ¿Hay algo oculto?
Génesis 18.17–21

Éxodo 3.1–22

1 Samuel 3.1–14

¿Cómo empieza la comunicación en estos pasajes? ¿Cuál es su propósito? ¿Cómo es el


estado del corazón de cada persona que aparece? ¿Qué expresiones físicas y
verbales hay? Salmo 63

Salmo 138

Lucas 22.41–44

UNA RELACIÓN PLENAMENTE SATISFACTORIA


Los discípulos urgían a Jesús para que comiera, cuando les respondió con estas
palabras: «Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis» (Jn 4.32–34).
Los discípulos estaban perplejos y se preguntaban si Jesús habría conseguido algo
de comer en otro lugar, sin que ellos se enteraran. Entonces Él les aclaró que su
satisfacción y su fuerza provenían de su relación y compañerismo con el Padre
celestial. No era un mensaje para reprochar a sus discípulos el satisfacer las
necesidades básicas del cuerpo físico. Era el llamado de Jesús a que buscaran una
satisfacción mayor que les proveyera la fuerza cotidiana tal como la comida a sus
cuerpos. Nuestra relación con Dios tiene por objeto proveemos esta clase de
plenitud y fortaleza, pero sólo ocurre cuando en verdad comenzamos a conocer a
Dios. Jesús conocía bien al Padre, tanto, que sabía que estaba cumpliendo su
voluntad. ¿Qué nos dicen los siguientes versículos en cuanto a conocer a Dios?
Salmo 34.8–18

Proverbios 3.5, 6

Jeremías 9.23, 24

Mateo 11.27–30

FE VIVA
Ahora que ha podido dedicar un poco de tiempo para ver cómo se desarrolla una
relación íntima con el Padre celestial, medite en lo que ha aprendido. ¿Qué
conceptos han cobrado nueva vida en usted o le parecen nuevos? ¿Siente como que
los comprende? Tómese un tiempo para pedirle a Dios que le dé entendimiento.

¿Cómo planea incorporar estas verdades a su vida? ¿Qué cosas podría hacer para
contribuir al cultivo de su relación con Dios?

DESCUBRA LO MÁXIMO EN INTIMIDAD


Cuando Jesús ruega por nosotros en Juan 17.20–26, le pide al Padre que podamos
tener la más íntima de las relaciones con El. Luego señala el camino. Jesús ora
para que sus seguidores «sean uno en nosotros» (refiriéndose a la Deidad, y. 21).
Esta es una oración por la unidad entre todos los creyentes conjuntamente con
Dios. Muchos pasajes de las Escrituras ofrecen un cuadro del poder y la belleza de
la unidad entre los hijos de Dios y entre ellos y El. Donde ella está hay
despliegues especiales del poder de Dios, de su presencia y de su propósito.
Parece que Jesús mismo muestra que la intimidad con el Padre comienza cuando hay
amor de unos por otros. Lea Juan 17.20–26 y vea lo que dice Jesús acerca de la
unidad de su cuerpo. ¿Cuál es el pedido inicial de Jesús acerca de ser «uno»?
¿Qué se menciona acerca de los resultados de nuestra unidad?

¿Qué es lo que Jesús ha hecho para que podamos ser uno?

En los siguientes pasajes puede aprender más acerca del increíble poder que se
libera cuando oramos y vivimos en unidad en el cuerpo de Cristo. Explórelos y
registre lo que dicen acerca del poder, la presencia y el propósito de Dios en una
iglesia unida. 2 Corintios 5.13, 14

Salmo 133.1–3

Hechos 2.1–4

2 Corintios 11.2; Apocalipsis 21.2, 3, 9

RIQUEZA LITERARIA
Una, ˒echad. Uno, una unidad. ˒Echad viene de la raíz ˒achad, «juntar, unificar;
reunir los pensamientos». ˒Echad significa lo mismo que «uno» en español, tanto en
sentido estrecho (uno y sólo uno como en Eclesiastés 9.18, «un pecador destruye
mucho bien») como en el más amplio de los sentidos (uno compuesto de muchos, como
en Génesis 2.24, donde una mujer y un hombre se convierten «en una sola carne»).3
˒Echad se considera una de las palabras más importantes en el Antiguo Testamento,
por cuanto se usa para describir a Dios como uno (Dt 6.4). Unánimes juntos,
homothumadon. Estar de acuerdo, de mutuo consentimiento, mantener la unidad de
grupo, ser todos de una sola mente y compartir un solo propósito. Los discípulos
tenían unanimidad intelectual, armonía emocional y una sola voluntad en

3 «Riqueza literaria: 6.4 uno», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL,
1994, p. 227.
la iglesia recientemente fundada. En cada uno de los casos en que se usa,
homothumadon indica armonía, la cual conduce a la acción.4

FE VIVA
Tómese un momento para revisar esta lección y concentrarse en relación a la
búsqueda de una íntima relación con Dios en la oración. ¿En qué consiste? Además
de la definición, enumere los atributos (Jn 12).

En su opinión, ¿cuál cree que es el aspecto más difícil al construir esta


relación? ¿Qué puede proponer para superar esas dificultades?

¿Cree que la unidad con el cuerpo de Cristo es importante para que pueda
desarrollar una intimidad personal con Dios? ¿Por qué?

¿Qué pasos daría para crecer en armonía dentro de la familia de Dios?

Tómese un tiempo para orar acerca de las medidas que piensa tomar. Pídale al Señor
su sabiduría para desarrollar y llevar a cabo planes que lo hagan acercarse más a
Él y a su pueblo.

Lección 3—Presente sus necesidades


¡Cuánto más tiempo soy padre, tanto más me encanta el hecho de que Dios se
autodenomine nuestro «Padre celestial»! Me gusta decirle esto a la gente porque es
muy cierto. A medida que crío a mis hijos, voy aprendiendo más y más cómo es el
corazón de Dios para con nosotros. Me doy cuenta cómo ama, cuida, enseña, consuela
y dirige a sus hijos. Es paciente, cariñoso, tierno, dadivoso y amoroso en todo
sentido. Sé también que hay veces que se siente triste porque sus hijos no confían
en El y prefieren ignorar su paternal sabiduría. Hay momentos en que se siente
apesadumbrado
4 «Riqueza literaria: 2.1 unánimes juntos», Biblia Plenitud, Editorial Caribe,
Miami, FL, 1994, p. 1388.
por nuestra desobediencia. A veces debe hacernos conocer el error de nuestros
caminos y dejarnos tropezar porque no queremos que nos tenga de la mano. Y hasta
debe castigarnos para que aprendamos la manera en que debemos andar. Todas estas
cosas constituyen la tarea de un padre. No es simplemente el hecho de que El nos
da la vida lo que lo hace nuestro Padre celestial, sino también que nos educa como
hijos suyos. Cualquier padre sabe que engendrar hijos es la parte más fácil;
ayudarlos a crecer es la tarea principal. De modo que la obra de nuestra salvación
—el hacernos nacer en la familia de Dios—es algo que progresa a medida que
maduramos en nuestra vida con el Señor. No hay áreas en nuestras vidas en las que
nuestro Padre no desee participar. Dios está allí cuando trabajamos, comemos,
dormimos, jugamos; sea lo que fuere que hagamos, El está allí. El corazón de
cualquier padre se dispone a cuidar a sus hijos de esta manera. Jesús observó que
aun con nuestros hábitos pecaminosos sabemos darles buenas cosas a nuestros hijos
(Mt 7.11). Mencionó el carácter generoso de un padre terrenal para mostrarnos de
qué manera nuestro Padre celestial también desea darnos «mucho más abundantemente
de lo que pedimos o entendemos» (Ef 3.20; Flp 4.19). Así es nuestro Padre
celestial; desea dar cosas a sus hijos. Y sin embargo, nos dice que, con todo, es
preciso que pidamos. «No tenéis lo que deseáis, porque no pedís» (Stg 4.2). La
Biblia a menudo nos insta a pedir. Lea los siguientes pasajes y vea lo que tienen
que decir acerca del tema de pedir: ¿Cómo hemos de pedir? QEn qué nombre, con qué
actitud, estado de expectativa, etc.?)

¿Qué deberíamos pedir?

¿De qué manera no debemos pedir?

¿Por qué tiene usted que pedir?

¿Qué pasará cuando pida? Lucas 11.9–13


Juan 14.13, 14

Juan 16.23–27

Santiago 1.5–8

Santiago 4.2, 3

1 Juan 3.18–23

1 Juan 5.14, 15

FE VIVA
Ahora que ha podido ver de qué manera el corazón de nuestro Padre está dispuesto a
responder y satisfacer nuestras necesidades, dedique un tiempo a reflexionar sobre
cómo ha concebido el corazón de Dios para con usted en el pasado. ¿Ha considerado
la oración como el medio para convencerlo de que obre? ¿Ha sido su meta el tratar
de convencerlo de sus propios méritos con el objeto de recibir respuestas? ¿Ha
pensado que El sólo contestaba las oraciones si usted hacía las cosas correctas
para «obligarlo a responder»? Defina abajo exactamente de qué manera se ha sentido
inclinado a ver el corazón de Dios en relación a usted.

Enumere áreas donde reconozca que necesita que el amor de Dios se vuelva algo más
real. Lleve esta lista a Dios en oración y permítale obrar en relación a esas
cosas en su vida.

UNA LECCIÓN DE HUMILDAD


Cuando nos presentamos ante el Señor, la condición de nuestro corazón es lo de
mayor importancia. Debemos tener un corazón que reconozca quién y cómo es Dios (
Heb 11.6). También debemos tener un corazón que reconozca la capacidad de Dios
para responder a nuestras necesidades. Es esta comprensión de su grandeza en
contraste con nuestra insuficiencia lo que nos humilla ante su trono. Acudir a
Dios con humildad es un imperativo absoluto. Sin embargo, demasiadas personas
tienen ideas confusas acerca de lo que en realidad es la humildad. Vivimos en un
mundo en el que se entiende que ella equivale a una propuesta que dice
«considérate una especie de gusano». Esto no es así, en absoluto. La verdadera
humildad tiene todo que ver con la persona de poder en el Reino de Dios y nada que
ver, en absoluto, con sentirse avergonzado por lo que Dios ha querido que usted
sea. Cuando nuestra pecaminosa vergüenza es perdonada por medio de Cristo, lo que
Dios piensa de nosotros es que somos su tesoro. Estudie la forma en que estos
versículos describen la visión que Dios tiene de usted como Su posesión: Malaquías
3.17, 18; Efesios 2.4–6; 1 Pedro 2.9, 10. La humildad consiste en vivir conforme a
los siguientes principios: la verdad acerca de nuestra condición de seres sin
pecado ante Cristo, a pesar de nuestras fallas humanas; la verdad acerca del poder
de Dios y su tierna gracia; la verdad acerca de los demás y sus necesidades; todas
estas cosas sopesadas en oración inclinan la balanza hacia la humildad, y de esta
manera están vinculadas con la forma en que acudimos en oración a nuestro Padre.
La manera en que se acerque a Dios debería reflejar los siguientes puntos de
reflexión. ¿Puede pensar en algún pasaje que apoye estos puntos? 1) Los métodos de
Dios son más sabios que los míos, de modo que voy a vivir en sumisión a su Palabra
y a su voluntad.

2) Dios se interesa por mis necesidades y con toda seguridad que las resolverá, de
modo que se las presentaré humildemente.

3) Dios ama a este mundo, de modo que seré un instrumento suyo para alcanzar a
otros a través de mis oraciones.

Lea los siguientes pasajes para comprender mejor de qué manera humillarse delante
de Dios. Observe las cosas que han hecho otros, o las que se le aconseja hacer
para ser humilde ante Dios. ¿Qué cosas figuran en la lista? ¿Qué sucederá si hace
esas cosas? ¿Qué ejemplos de humildad ve? ¿Qué hicieron esas personas para
demostrar humildad o para humillarse a sí mismos? ¿Cuál fue el resultado final que
se vio en sus vidas? 2 Crónicas 32.24–26
2 Crónicas 12.1–9

Salmo 35.13, 14

Mateo 18.3, 4

Hechos 20.17–24

Filipenses 2.3, 4; 5–11

1 Pedro 5.1–7

RIQUEZA LITERARIA
Humildad, tapeinophrosune. Modestia, bajeza, un sentido de insignificancia moral,
y una actitud humilde de interés altruista por el bienestar de otros; total
ausencia de arrogancia, de engaño y de altivez. La palabra es una combinación de
tapeinos (véase más adelante), «humilde» y phren, «mente». La palabra era
desconocida en el griego clásico no bíblico. Únicamente renunciando a la
autosuficiencia, los miembros de la comunidad cristiana pueden mantener la unidad
y la armonía.1 Se humille, tapeinoo. Literalmente, «rebajar»; en Lucas 3.5 el
vocablo se aplica a un monte. Metafóricamente, la palabra significa envilecer,
humillar, rebajarse. Describe a una persona que está desprovista de toda
arrogancia y de auto-exaltación; alguien que somete su voluntad a la voluntad de
Dios.2 Humillaos, shafel. Rebajar, hundir, deprimir, bajar, abatir o descender.
Shaphel aparece 29 veces y generalmente se traduce como «humillar», «rebajar» o 1
«Riqueza literaria: 20.19 humildad», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL,
1994, p. 1427. 2 «Riqueza literaria: 18.4 se humille», Biblia Plenitud, Editorial
Caribe, Miami, FL, 1994, p. 1218.
«empequeñecer». El empleo de shaphel se ilustra en Isaías 2.11; 5.15. Nótese la
ironía de Proverbios 29.23: «La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de
espíritu sustenta la honra».3

ORE CONFIADAMENTE Y CON FE


Nos puede parecer contradictorio presentarnos con humildad y a la vez con denuedo
(«confiadamente», según el término de Hebreos), pero esa es la forma exacta en que
Dios desea que acudamos a Él. ¿De qué manera pueden trabajar juntas estas dos
actitudes? ¡La clave está en una fe en Dios absoluta y totalmente dependiente! La
fe en nuestros propios planes o fuerzas sólo promueve una arrogante
autodependencia, pero la fe en la sabiduría y el poder de Dios nos estimula a
acudir confiadamente ante El, esperando recibir algo de El, a la vez que
concentrándonos en nuestra necesidad de El. Esto hace que la humildad crezca en
nosotros. Vea qué es lo que puede aprender tocante a la fe en Santiago 1.5–7;
2.14–26 y Hebreos 11.1–12.2. Observe lo que va aprendiendo acerca de la fe, tanto
positiva (lo que debería hacer), como negativamente (lo que no debería hacer).
Santiago 1.5–7; 2.14–26

Hebreos 11.1–12.2

DE UN VISTAZO
Como obra la fe (Heb 11.1)4

3 «Riqueza literaria: 13.18 humillaos», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami,


FL, 1994, p. 911. 4 «Gráfico: Cómo opera la fe (Heb 11.1)», The Wesley Bible [La
Biblia Wesley], Thomas Nelson Publishers, Nashville, TN, 1990, p. 1858.
RIQUEZA LITERARIA
Fe, pistis. Convicción, confianza, creencia, dependencia, integridad y persuasión.
En el marco del NT, pistis es el principio divinamente implantado de confianza
interior, seguridad y dependencia en Dios y en todo lo que Él dice. La palabra,
algunas veces, indica el objeto o el contenido de la creencia (Hch 6.7; 14.22; Gl
1.23).5 Denuedo, parrhesia. Osadía para hablar, expresión sin reserva, libertad de
palabra, con franqueza, candor, valor entusiasta, lo opuesto a la cobardía,
timidez o temor. Aquí denota un don divino que recibe la gente ordinaria, no
profesional, que exhibe poder y autoridad espirituales. Se refiere también a una
clara presentación del evangelio que no es ambigua o ininteligible. Parrhesia no
constituye una cualidad humana, sino un resultado de recibir la plenitud del
Espíritu Santo.6 Dudar, diakrino. Tiene dos definiciones: 1) Juzgar el fondo de un
asunto; decidir entre dos o más alternativas; hacer una distinción; separar dos
componentes, elementos o factores; someter una decisión; evaluar cuidadosamente.
2) La palabra también connota un conflicto consigo mismo, en el sentido de
vacilar, tener desconfianza, dudar, sentirse entre dos aguas en cuanto a tomar
decisiones, o claudicar entre esperanza y temor.7 5 «Riqueza literaria 11.22 fe»,
Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL, 1994, p. 1267. 6 «Riqueza literaria:
4.31 denuedo», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL, 1994, p. 1395. 7
«Riqueza literaria: 11.12 dudar», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL,
1994, p. 1408.
Creyeres, pisteuo. La forma verbal de pistis, «fe». Significa confiar en, tener fe
en, estar plenamente convencido de, reconocer, depender de alguien. Pisteuo es más
que creer en las doctrinas de la Iglesia o en artículos de fe. Expresa dependencia
y confianza personal que deviene en obediencia. El vocablo implica sometimiento a
la voluntad de Dios y una confesión positiva del señorío de Jesús.8

JESÚS ENSEÑA LA FE
Ahora que ha podido ver lo que significa llegarse al Señor confiadamente, con fe y
con corazón humilde, lea lo que Jesús dijo acerca de ella mientras ministraba a
diario a las necesidades de la gente. Atienda a sus palabras dirigidas a los
discípulos cuando les enseñaba sobre el poder y la importancia de la fe. Al
estudiar las palabras de Jesús, conteste estas preguntas: ¿Para qué necesitamos
tener fe? ¿Por qué? ¿Cuánta fe necesitamos?

¿Qué figuras usa Jesús para ilustrar una fe grande?

¿En quién hemos de tener fe?

¿Cuál es el resultado de nuestra fe?

¿A qué conduce la fe?

¿Cómo responde el corazón de Jesús a los que no tienen fe? Mateo 9.22–29

Marcos 10.27
8 «Riqueza literaria: 10.9 creyeres», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami,
FL, 1994, p. 1463.
Marcos 11.22–26

Marcos 16.17, 18

Lucas 7.1–10

Juan 12.44–47

FE VIVA
¿Qué actitudes o emociones nuevas han surgido en su corazón, por medio de esta
lección, que desea poner delante de Dios en oración? A medida que las anote,
mencione cada una, presentándolas verbalmente ante Dios y creyendo que contestará
su oración.

Lección 4—El poder de la pureza


«Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida» (Pr
4.23). Nuestro corazón es el centro de nuestra vida física. Si ese órgano no
trabaja, la vida es imposible. Proporciona un suministro constante de sangre a
todas las partes del cuerpo. De modo que, en su forma más elemental y sencilla,
este proverbio es una saludable llamada de atención a cuidar la condición física
del corazón. Por supuesto que el objetivo del escritor es el de advertir a los
sabios con su alerta: «¡Tu parte interna, lo más recóndito de tu corazón, requiere
el máximo cuidado, espiritualmente!» Cuidar el corazón físico es parte de la más
elemental sabiduría práctica. Los médicos nos advierten regularmente que cuidemos
el consumo de alimentos que contengan colesterol (pequeños glóbulos de gran
potencial productor de grasas). Esto se debe a que el mismo puede acumular capa
sobre capa en las venas y finalmente obstruir
el flujo de la sangre por el cuerpo. Hace tan difícil el trabajo del corazón, que
incluso el más fácil puede llevar a una parálisis repentina del corazón. Existe un
peligro similar en nuestra vida espiritual si no mantenemos una actitud de
vigilancia con respecto a nuestro corazón. El pecado, lo mismo que el colesterol,
disminuye el flujo de la gracia divina en nuestras vidas (la sangre purificadora
de Jesucristo). El inevitable resultado, si no se atiende, disminuirán los latidos
de nuestro corazón en cuanto a la santidad y la «pérdida de un corazón para Dios».
El flujo purificador continuo de la obra redentora de Dios, «por medio de la
sangre», es tan vital para nuestra vida espiritual como lo es la sangre para
nuestra existencia física. Sin ella nos vamos desgastando; la pérdida de la
vitalidad espiritual se hace una realidad destructiva. De la misma manera en que
los médicos recetan dietas especiales para pacientes con problemas del corazón,
Dios ha provisto instrucciones dietéticas para nosotros, porque forma parte de la
naturaleza caída del hombre que haya una propensión a los «problemas del corazón»
(nuestras luchas con la tentación y el pecado). Para preparar el camino y
fortalecer el corazón para la oración de poder, estudiemos las claves para la
pureza personal de corazón. ¡El corazón que se mantiene puro será el que está
preparado para la oración de poder! Lea los siguientes pasajes y descubra la dieta
de Dios para la salud de su corazón. Escriba las cosas que debe hacer para
mantenerlo limpio. Salmo 119.9–16

Proverbios 16.5–9

Juan 13.8

Hechos 2.42, 47

1 Corintios 6.9–11

Filipenses 4.8
Hebreos 9.11–15

2 Pedro 1.5–10; 3.1, 2

FE VIVA
Lea de nuevo la lista que ha escrito de las cosas que le ayudan a mantener limpio
el corazón. ¿Cuáles cree que requieren ser puestas en práctica en su vida diaria?

¿Cómo relaciona su respuesta actual y su práctica de la vida con la sabiduría que


encierran estas verdades? Escriba lo que piensa sobre esto.

LA SENDA HACIA LA PUREZA


Está muy bien darle una dieta a alguien que corre el riesgo de padecer de
insuficiencia cardíaca, pero se necesita más que una simple dieta para una persona
que está afrontando un ataque cardíaco. A pesar de la importancia de una dieta
diaria para vivir en pureza, debemos contar además con un curso de acción a tomar
cuando vemos que nuestro corazón ya está funcionando muy por debajo de lo óptimo,
o peor todavía, en medio de una crisis. Segunda Timoteo 2.22 ofrece un plan muy
claro para restaurar y vivir en pureza. Use los versículos complementarios y las
secciones de «Riqueza literaria» para que le ayude a bosquejar esta senda. ¿Qué es
lo primero que este versículo nos instruye a hacer?

Observe lo que aparece bajo «concupiscencia» en «Riqueza literaria» más adelante,


y analice Santiago 1.15, notando lo que puede suceder si no huye.

Estudie Hechos 8.21, 22 y 1 Juan 1.9; 2.1, 2. ¿Cómo debería responder si su


corazón ya está mal con Dios? ¿Qué significa aquí la palabra arrepentimiento? ¿Qué
hace Jesús cuando pecamos?
Después de huir de la «concupiscencia», ¿qué cuatro cosas debemos buscar?

Busque los siguientes versículos, meditando en cada uno a la luz de la definición


de cada palabra clave en la sección «Riqueza literaria». Luego anote de qué manera
cada una de estas cualidades nos puede ayudar a evitar que pequemos. Justicia (Pr
11.3–6)

Amor (1 Jn 3.1–3; 5.2, 3)

Fe (Ro 1.16, 17; 5.1, 2)

Paz (Ro 14.18, 19; Mt 5.9)

RIQUEZA LITERARIA
Abogado, parakletos. De para, «junto a», y kaleo, «llamar»; de ahí surge el
concepto: Llamado a estar a nuestro lado. La palabra identifica a un intercesor,
confortador, ayudador, abogado, consejero. En la literatura no bíblica, parakletos
designaba a un abogado que acude a la corte en representación del otro.1 En 1 Juan
2.1 Jesús aparece de pie defendiéndonos y tomando nuestro lugar ante el trono de
Dios de modo que su sangre sea tomada como pago por nuestro pecado. Arrepentíos,
metanoeo. De meta, «después», y noeo, «pensar». El arrepentimiento es una decisión
que resulta en un cambio de mente, lo cual a su vez lleva a un cambio de propósito
y acción.2 Concupiscencia, epithumia. Un fuerte deseo y una intensa inclinación
por alguna cosa. Tres veces se aplica a buenos deseos. (Lc 22.15; Flp 1.23; 1 Ts
2.17). Sus otros usos son negativos, tales como gratificar los anhelos sensuales,
el deseo de las 1 «Riqueza literaria: 15.26 Consolador», Biblia Plenitud,
Editorial Caribe, Miami, FL, 1994, p. 1371. 2 «Riqueza literaria: 3.2
arrepentíos», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL, 1994, p. 1188.
cosas prohibidas, los gustos por lo malo, la codicia por las cosas que son de
otro, y querer cosas, personas, o experiencias que son contrarias a la voluntad de
Dios.3 Justicia, diakaiosune. Justo, la cualidad de actuar correctamente. La
palabra sugiere conformidad con la voluntad revelada de Dios en todos aspectos.
Dikaiosune posee ambos sentidos: judicial y benévolo. Dios declara justo al
creyente, en el sentido de absolverlo, y le dispensa justicia (2 Co 5.21).4 Fe,
pistis. Convicción, confianza, creencia, dependencia, integridad y persuasión. En
el marco del NT, pistis es el principio divinamente implantado de confianza
interior, seguridad y dependencia en Dios y en todo lo que Él dice.5 Amor, ágape.
Una palabra a la que el cristianismo le dio un nuevo significado. Fuera del NT,
raramente se usa en los manuscritos griegos existentes de la época. Ágape denota
una invencible benevolencia y una irreductible buena voluntad, que siempre busca
el bien de la otra persona, no importa lo que ésta haga. Es el amor sacrificial
que da libremente sin pedir nada a cambio y no se para a considerar el valor de su
objeto. Ágape es un amor que se ofrece conscientemente, mientras philos depende de
circunstancias involuntarias; tiene que ver con voluntad más que con la emoción.
Ágape describe el amor incondicional de Dios por el mundo.6 Paz, eirene. Un estado
de reposo, quietud y calma; una ausencia de lucha; tranquilidad. El término
generalmente de-nota un bienestar perfecto. Eirene incluye relaciones armoniosas
entre Dios y los seres humanos, entre las personas, naciones y familias. Jesús,
como el Príncipe de Paz, da paz a aquellos [que viven bajo su señorío].7

LA SENDA DE LA PUREZA CONTINÚA


Ya ha analizado el llamado al arrepentimiento y la búsqueda de un estilo de vida
piadoso. Continúe meditando sobre 2 Timoteo 2.22 y vea qué otros pasos hacen falta
en el camino hacia la pureza. Más adelante encontrará versículos y preguntas para
dirigir este estudio. ¿Debería buscar la justicia, la fe, el amor y la paz,
separado de otras personas? Si no es así, ¿a quién o a quiénes debería unirse?

3 «Riqueza literaria: 2.22 pasiones juveniles», Biblia Plenitud, Editorial Caribe,


Miami, FL, 1994, p. 1605. 4 «Riqueza literaria: 4.8 justicia», Biblia Plenitud,
Editorial Caribe, Miami, FL, 1994, p. 1607. 5 «Riqueza literaria: 11.22 fe»,
Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL, 1994, p. 1267. 6 «Riqueza literaria:
5.5 amor», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL, 1994, p. 1454. 7 «Riqueza
literaria: 1.79 paz», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL, 1994, p. 1285.
En Santiago 5.13–16, ¿de qué manera el vivir en el seno de una comunidad de
creyentes proporciona salud y pureza? ¿Qué parte tiene en esto la confesión?

Tomando como base 1 Juan 1.5–10, explique cómo el vivir en la familia de Dios
—«unidos en comunión»—contribuye a exponer y limpiar nuestros pecados. ¿Qué dice
acerca de las personas que no confiesan su pecado? ¿Qué sucede cuando confesamos
nuestros pecados?

SONDEO A PROFUNDIDAD
Las cuestiones en torno al tema de la confesión son desconcertantes para muchos.
Entre los diferentes grupos eclesiásticos la doctrina concerniente a la confesión
varía ampliamente. Vea lo que puede aprender buscando la palabra «confesión» en un
diccionario bíblico o en una enciclopedia. Para un estudio más profundo, use una
concordancia o una Biblia temática, para encontrar todas las maneras en que se
hace confesión en la Biblia. Emplee este estudio para determinar el lugar, el
valor y el método de confesión que debería adoptar en su vida.

PASIÓN POR LA PUREZA


En el Salmo 51 encontramos la oración de un corazón que clama a Dios en busca de
la restauración de su pureza. Lea este pasaje y anote lo que observa en cuanto a
lo siguiente: 1. Confesión

2. Arrepentimiento

3. Limpieza

4. Restauración
¿Cuáles son los verdaderos «sacrificios» para Dios, según el salmista?

¿Qué es lo que el salmista le pide a Dios?

ENTRE BASTIDORES
El Salmo 51 se escribió cuando David clamaba a Dios pidiendo misericordia después
de cometer adulterio, seguido de asesinato para esconder su pecado sexual (2 S
11.1–12.23). Esta historia muestra claramente el amor de Dios al enviar a Natán,
el profeta, a enfrentar y restaurar a David para volverlo a una recta relación con
Él. Al mismo tiempo, se recalca la justicia de Dios, por cuanto se rehúsa a
permitir que su siervo David siga viviendo sin confesar su pecado. En todo este
Salmo hay verdades acerca de la naturaleza y el carácter de Dios que rara vez son
comprendidas con claridad por los que no tienen una relación personal e íntima con
Él. La misericordia, la benignidad, la justicia y los anhelos verdaderos de Dios
son algunos de estos atributos.

LA VIDA DE LOS JUSTOS


El hombre justo tiene mucho que esperar del futuro, pero hay un estilo de vida que
deberá practicar con el objeto de gozar de sus beneficios. Un andar cotidiano puro
con el Señor nos bendice tanto a nosotros como a quienes nos rodean. Examine los
siguientes pasajes de las Escrituras para que lo ayuden a ver las características
de esta vida de plenitud. Registre tanto las bendiciones que recibe el justo, el
recto o el puro de corazón, como también sus acciones. Contraste estas cosas con
lo que se ve en la vida de los malvados e impíos. ¿Qué hace Dios a favor de los
justos? ¿A favor de los impíos? ¿Dónde viven los justos? ¿Cómo acuden a Dios?
¿Viven allí los impíos también? ¿Pueden acudir a Dios de la misma manera? Salmo
1.1–6

Salmo 15.1–5

Proverbios 10.2–7, 20–32


Proverbios 11.3–11, 18–23

FE VIVA
¿Qué es lo más notable que ha aprendido en esta lección?

¿Por qué cree que apunta hacia usted?

¿En qué aspecto de su vida piensa que esta lección ha de tener mayor impacto? ¿Por
qué? ¿Cuál cree que ha de ser el resultado?

¿Cómo ve la justicia de Dios en su vida? ¿Es algo que aumenta día a día? ¿Por qué
cree que es así?

¿Desea ver más pureza en su vida? Escríbale una carta a Dios expresando su deseo
de vivir en la pureza. lncluya cosas para las cuales cree que necesita la ayuda de
Dios, tales como hábitos, pensamientos, deseos malos, etc. Ore respecto a ellas,
pidiéndole al Señor que cree un corazón limpio en usted, del mismo modo que se lo
pidió David en el Salmo

Lección 5—Fieles en la oración


«Hijos, nunca empiecen a trepar una montaña a menos que se propongan llegar hasta
la cumbre». ¡Cómo recuerdo esas palabras que mi padre nos dijo a mi hermano y a
mí! Esa gran advertencia habla tal verdad acerca de ser una persona virtuosa,
perseverante, comprometida y fiel; una persona que primero calcula y luego se
prepara, según sea el desafío, antes de lanzarse a la empresa. Al pensar en la
forma de lograr fidelidad en la oración, recuerdo las palabras de mi padre porque,
al parecer, las decía con suma seriedad; y cuando él se ponía serio, nosotros
escuchábamos. Del mismo modo, es sabio que escuchemos al Padre celestial cuando
nos llama a la fidelidad en la oración.
Consulte los siguientes versículos y observe cuáles son las recompensas de
«buscar» a Dios con fidelidad, de «pedir» a Dios en grande: Salmo 2.8

Jeremías 33.3

Juan 14.12–14

Es curioso, pero años después de que mi padre hiciera esa afirmación sobre el
«alpinismo»—sincera, sin duda—, fue que comprendí que resultaba un tanto extraña
en ese momento, porque inmediatamente después de pronunciarlas, anunció que íbamos
a abandonar, a la mitad del camino, el ascenso del «cerro» que habíamos iniciado.
Pero se debía a una cuestión de perspectiva. Apenas tenía unos cinco años por
aquella época; estábamos parados sobre una meseta, después de haber trepado un
tramo bastante inclinado (lo cual, para un niño como yo, ya era en sí una
montaña). Pero enseguida nos trasladamos de allí y nos preparamos para escalar un
cerro cercano que era una montaña y un verdadero desafío. Me parecía que habíamos
abandonado una «montaña» y nos encaminábamos hacia otra, cuando, en realidad, el
cambio había ocurrido en el momento en que estábamos a mitad de camino de un
ascenso mayor. Esta cuestión de la perspectiva—el pensar que estamos en la cumbre
cuando en realidad apenas hemos empezado—puede impedir que alcancemos las alturas
del potencial que Dios tiene preparado para nuestra vida espiritual. No es que no
podamos llegar hasta la cumbre si siguiéramos trepando. Es que nos sentimos
demasiado propensos a detenernos pensando que ya hemos llegado. Como yo, que
siendo pequeño, pensaba que un pequeño tramo del ascenso era toda la montaña,
cualquiera de nosotros puede sentirse tentado a dejar de ascender cuando en
realidad estamos lejos de las alturas, sin haber visto nunca los paisajes que el
Señor nos tiene reservados. Así, igual que con el alpinismo, no dejemos de
dedicarnos a la oración hasta que alcancemos lo que nos proponemos lograr.
Tratándose de la oración, ese «proponerse» es un compromiso que equivale a
asegurarnos de que la voluntad de Dios penetre y prevalezca en situaciones
especificas dadas. Esa es la cumbre máxima. La fidelidad es más que simplemente
perseverar; requiere que la persona esté llena de fe de un modo que produzca vida
en lugar de manifestarse en una actividad inútil o muerta (Stg 2.14–26). Jesús
enseñó la fidelidad de varias maneras. Lea los siguientes pasajes y vea lo que
puede aprender de las características de la fidelidad. Las preguntas que se
formulan con cada pasaje son para ayudarlo a pensar y a responder.
Lucas 14.27–32: ¿Qué representa la preparación en relación con la fidelidad? ¿Es
posible la fidelidad sin ella? ¿Por qué?

Mateo 7.24–27: ¿Cuál es la diferencia entre creer y vivir de acuerdo a lo que se


cree? ¿Qué es lo que proporciona a nuestras vidas la fidelidad? ¿Cómo?

Lucas 16.10–12: ¿Cuál es la verdadera prueba de la fidelidad? ¿A quién se le


pueden confiar grandes cosas? ¿Puede una persona ser fiel en algunas cosas y no en
otras? ¿Por qué no?

Mateo 25.1–30: ¿De qué manera se comparan las enseñanzas de estas parábolas con
los pasajes antes mencionados? ¿Qué hicieron las vírgenes prudentes para que les
valiera el ser elegidas? ¿De qué modo fue infiel el siervo inútil?

Ya habrá notado que la fidelidad requiere preparación y una acción premeditada,


además de estabilidad. Estos son rasgos que deberá incorporar a su vida de
oración. Jesús también enseñó acerca de un aspecto más de la fidelidad en la
oración. Lea Lucas 11.5–13 y 18.1–8 para ver lo que Jesús dice acerca de la
insistencia y la perseverancia cuando nos proponemos algo. ¿Qué cuadros ofrece
Jesús sobre la oración? Lucas 11

Lucas 18

¿De qué manera reflejan estos pasajes insistencia y perseverancia respecto a lo


que nos proponemos? Lucas 11
Lucas 18

¿Qué dice Jesús que será la respuesta de Dios a la oración si perseveramos? Lucas
11

Lucas 18

SONDEO A PROFUNDIDAD
¿Contesta Dios nuestras peticiones porque seguimos pidiendo? ¿Se rehúsa a
contestamos porque nuestra insistencia refleja falta de fe? Ambas preguntas han
dado motivo a expresiones poco serias por parte de algunos estudiosos a lo largo
de los años, y algunos de ellos han tomado decididamente partido por uno u otro
lado, mientras que otros han insistido en que hay momentos para esperar con fe y
momentos para continuar la lucha. Más adelante encontrará una serie de pasajes
bíblicos que proporcionan enseñanza y ejemplos sobre este tema. Mientras los lea
pida al Espíritu Santo que le ayude a comprender lo que se está enseñando: Génesis
18.23–32; Josué 10.12–14; 1 Reyes 18.22–38, 41–44; 2 Reyes 13.15–19; Mateo 6.7–8;
Marcos 11.22–24; Lucas 7.2–10; 2 Corintios 12.8–10; Efesios 6.18; Santiago 1.5–8.
Debe comprender que la perspectiva que tenga sobre este tema no debe separarlo de
otros miembros del cuerpo de Cristo sino, más bien, debe fortalecerlo en su vida
personal de oración mediante una mejor comprensión de la Palabra de Dios.

FE VIVA
Describa las cualidades de su carácter que indican fidelidad.

¿Qué cualidades le gustaría ver en el futuro? ¿Por qué le resultan importantes?

¿En qué áreas de su vida demuestra mayor fidelidad (por ejemplo, en la amistad, la
profesión, las finanzas, el crecimiento espiritual, etc.)? ¿Qué hace que esa área
parezca ser más fuerte que otras?
¿En cuáles aspectos demuestra el menor grado de fidelidad? ¿Por qué cree que es
así?

¿Cómo cree que puede aumentar su grado de fidelidad? ¿Qué pasos dará para
lograrlo?

ENTRE BASTIDORES
Todo el curso de la civilización occidental ha sido influenciado por la antigua
Grecia. En particular con respecto al pensamiento y a la filosofía occidentales;
esto se puede ver con claridad en el contraste entre el concepto griego y el
hebreo del conocimiento. Para el modo de pensar griego, el conocimiento sólo tenía
que ver con el reconocimiento mental. Si una persona había estudiado un tema y
estaba en posesión de los datos, se consideraba que «sabía» el tema. La idea
hebrea del conocimiento incluía la aplicación práctica y la experiencia. El simple
estudio y el almacenamiento mental de información no era equivalente a «saber».
Para «conocer» o «saber» algo se requería de la práctica de la vida en relación
con las cosas aprendidas. Le será de ayuda a todo cristiano comprender que lo que
está por detrás de los escritos del Nuevo Testamento es el pensamiento
esencialmente hebreo, aunque fue escrito en griego, por ser esa la lengua común de
la época. El concepto bíblico de «saber» o «conocer» comprende la experiencia, no
simplemente estar expuesto a la verdad o a un conjunto de datos.

EL NOVENTA Y NUEVE POR CIENTO DE LA FE ES FIDELIDAD


La parte principal de nuestro andar en fe con Jesús consiste en vivir una vida de
fidelidad. A menudo nos concentramos tanto en la necesidad de tener fe, que no
alcanzamos a reconocer que la fidelidad consiste en una existencia que se «vive
por fe» más bien que del esfuerzo por «tener fe». Una de las afirmaciones sobre la
fe más frecuentemente citadas del Nuevo Testamento es una cita de un versículo del
Antiguo Testamento. Valiéndose de la sección «Riqueza literaria» más adelante,
compare Habacuc 2.2–4 con Hebreos 10.36– 38 y conteste las siguientes preguntas:
¿De qué manera se vinculan «fe», «fidelidad», «paciencia» y «esperar» en estos
pasajes?
¿Para qué necesitamos tener la virtud de la paciencia? (Véase también Stg 1.12.)

¿Quién recibirá las promesas que Dios ha hecho aquí? ¿Cuáles son las
características de aquellos que no recibirán tales promesas?

¿De qué manera las definiciones de la fe que aparecen a continuación muestran la


necesidad de perseverar?

RIQUEZA LITERARIA
Fe, pistis. Convicción, confianza, creencia, dependencia, integridad y persuasión.
En el marco del NT, pistis es el principio divinamente implantado de confianza
interior, seguridad y dependencia en Dios y en todo lo que Él dice.1 Vivirá,
chayah. Existir, preservar, florecer, disfrutar de la vida, vivir felizmente,
respirar, estar animado, recuperar la salud, vivir ininterrumpidamente. La idea
fundamental es «vivir y respirar». En el pensamiento hebreo, la respiración
constituye una evidencia de la presencia de vida. De ahí que las palabras hebreas
para «ser viviente» o «animal» (chay) y «vida» (chayyim) sean derivados de chayah.
Este verbo aparece cerca de 250 veces en el Antiguo Testamento. Muchas referencias
sugieren que «vivir» es el resultado de hacer lo correcto (Dt 4.1; 30.19, 20; Pr
4.4; 9.6; Am 5.4).2 Justo, tsaddiq. Uno que es justo, correcto, claro, limpio,
apropiado. Una persona que se caracteriza por su integridad, equidad y espíritu
justiciero[…] tsadaq, que significa: «ser justo, estar justificado y limpio».
Tsadaq y sus derivados encierran la idea de justicia e integridad en la forma de
vivir.3 De verdad, ˒emunah. Firmeza, estabilidad, lealtad, conciencia,
consistencia, certeza; aquello que es permanente, firme y duradero. ˒Emunah viene
de la raíz ˒aman, «firme, seguro, establecido». La palabra «amén» deriva de esta
misma raíz y significa: «¡Seguro, así es verdaderamente!»[…] A menudo se traduce
como «fidelidad» o «verdad», ya que se considera la verdad como algo cierto,
estable e inmutable. Esta palabra aparece en Habacuc 2.4, ese gran versículo tan
influyente en el pensamiento del 1 «Riqueza literaria: 11.22 fe», Biblia Plenitud,
Editorial Caribe, Miami, FL, 1994, p. 1267. 2 «Riqueza literaria: 2.4 vivirá»,
Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL, 1994, p. 1129. 3 «Riqueza literaria:
1.18 justo», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL, 1994, p. 963.
Nuevo Testamento y la historia de la Reforma: «El justo vivirá por su ˒emunah», es
decir, gracias a su firme, inconmovible y sólida fe.4

BENDICIONES DE LA FIDELIDAD
Ser fiel no es simplemente el cumplimiento de un deber, sino la característica de
que nuestras vidas estén «llenas de fe», lo cual trae bendición consigo. Existen
las bendiciones de permitirle al Señor que se ocupe cada día de nuestras
necesidades (Sal 5.1–3), las que vemos cuando nuestras oraciones son contestadas
(Stg 5.15–16) y las bendiciones de vivir con sabiduría (Mt 7.24–27). Proverbios
28.20 dice que el hombre fiel «tendrá muchas bendiciones». Hay muchas de ellas que
aguardan a los que son fieles, pero la fidelidad es algo a lo que somos llamados.
Demanda que hagamos nuestra parte. Esto, a su vez, libera—por la acción de la fe—
la operación del poder de Dios, que trae la recompensa de la fe. En los siguientes
pasajes encontramos un cuadro donde el hombre hace su parte. No importa cuán
pequeña haya sido, cada cual tuvo que hacer lo necesario para que la voluntad de
Dios se cumpliera. Escriba todas las cosas que se logran por medio de los siervos
fieles de Dios en cada uno de los pasajes a continuación. ¿Qué se «libera» en cada
una de estas acciones poderosas de Dios por medio de la obediencia fiel? Hechos
12.5–10

La acción del hombre:

La acción de Dios:

Hechos 2.40–47

La acción del hombre:

4 «Riqueza literaria: 28.20 de verdad», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami,


FL, 1994, p. 793.
La acción de Dios:

Hechos 8.26–38

La acción del hombre:

La acción de Dios:

FE VIVA
De su estudio, ¿qué es lo más importante en cuanto a la fidelidad en la oración?
¿Qué la hace tan importante?

¿Cómo describiría la diferencia entre los frutos de una fiel vida de oración y una
esporádica? ¿Por qué piensa eso?

¿Crece la fidelidad en su vida de oración? Describa el desarrollo que haya podido


observar recientemente:

¿Qué factores han llevado a este patrón de crecimiento?

Dedique un tiempo para revisar sus respuestas y ver qué cosas hay de las que le
gustaría conversar con el Señor. Es posible que necesite ayuda para algunas de
ellas o quizás quiera alabar al Señor por lo que le ha visto hacer.

FIDELIDAD EN ACCIÓN
En Josué 10 aparece un cuadro de fidelidad dramatizado para nuestro provecho.
Josué y las tropas de Israel estaban en guerra con los ejércitos de los amorreos.
Dios se había propuesto llevar a cabo una obra poderosa a favor de Su pueblo y, en
efecto, la batalla se libró a favor de Israel. Josué se dio cuenta que no
terminaría hasta caer la noche y que un remanente del ejército enemigo lograría
escapar.
Es en ese momento que Josué se detuvo, lleno de fe, y expresó las palabras que
aparecen en el capítulo 10.12–13. Ocurrió algo increíble al ordenar verbalmente al
sol y a la luna que se detuvieran hasta obtener la victoria final. Hizo esta
petición al Señor ante el pueblo y Dios contestó su oración. Esta historia es una
maravillosa figura de lo que significa la intercesión, ya que el ejército de
Israel salió a luchar a favor de un aliado. Es también una hermosa ilustración de
la guerra espiritual, por cuanto Josué actuó con autoridad sobre los dioses a los
que adoraban los amorreos (el sol y la luna). Pero ambos fueron efectivos por
medio del ejemplo de fidelidad de Josué. Lea el relato de este hecho en Josué
10.1–14 y utilice las preguntas que aparecen más adelante para que le sirva de
ayuda al estudiar esta figura de fidelidad. ¿Por qué los israelitas lucharon a
favor de los gabaonitas? (Véase el trasfondo en Josué 9.) ¿Cómo guiaba Josué a
Israel a ser fiel de esta manera?

¿Qué dijo Dios a Israel acerca de esta batalla? ¿Cómo la respuesta de Israel
demostraba su fe?

A la luz de la palabra de Dios dada a Israel, ¿cómo la oración de Josué para que
el día se prolongara muestra la fidelidad que completa lo que Dios le llamó a
hacer? ¿De qué modo fue una respuesta de fe a la palabra de Dios?

FE VIVA
Después de estudiar esta lección, ¿cómo describiría la fidelidad? ¿Cómo la
explicaría en relación con la oración? ¿Alcanza a ver de qué manera el compromiso
de fidelidad y la responsabilidad ante el deber abren la puerta a la audacia de
las posibilidades milagrosas de la oración? Deténgase ahora, pídale al Señor que
le haga más fiel y le muestre cómo desarrollar esa cualidad en su vida.

Lección 6—La intercesión


¿Cómo se sentiría si la persona más rica y exitosa en su campo de trabajo le
pidiera que fuera su socio? Podría preguntarse por qué lo eligió, o quizás pensar
en algo que pudiera aportar al negocio. Lo más probable es que se sienta honrado
ante tal pedido y
lo acepte sin titubeos, sobre todo si está convencido de su genuino interés y
preocupación por usted. El hecho es que Dios nos ha pedido que seamos socios
suyos. Como nuestro Padre celestial, le ha pedido que ingrese en su empresa
familiar. Su solicitud no se basa en algo que usted pueda hacer, sino más bien en
la persona que Él lo ha destinado a ser. Él lo ha creado para ser su hijo y lo ha
llamado a ser su embajador en la tierra. El gran valor que otorga a esta relación
se debe a su amor por usted. Es triste decirlo, pero muchos de los hijos de Dios
actúan con negligencia en cuanto a la empresa a la que han sido llamados a
participar. La mayoría de las veces se debe a que simplemente no comprenden el
trabajo que les corresponde hacer. Dondequiera que miremos, nos encontramos con
creyentes que intentan todo tipo de acciones piadosas, que constituyen sinceros
esfuerzos por «ayudar» a Dios, pero que pocas veces realmente actúan «en sociedad
con Dios». Entrar en sociedad con Él significa tener acceso a sus recursos y
utilizar al máximo, gracias a su poder, la fuente de poder que Él quiere que obre
en y a través de nosotros. «Ayudar a Dios» es a menudo e inconscientemente lo
opuesto; es buscar que Dios entre en nuestra agenda o que bendiga nuestros
enérgicos esfuerzos por interpretar su voluntad. Pero hay un modo de evitar esto
último y de obtener discernimiento acerca de lo primero, y la senda para
descubrirlo es la oración. Comenzar a orar nos llevará al creciente privilegio de
la oración intercesora. La intercesión nos conduce al corazón mismo de nuestra más
poderosa posibilidad como «socios de Dios». Aunque la oración intercesora no es en
verdad lo único que como creyentes estamos llamados a cumplir, es decididamente
una de las principales y más elementales responsabilidades que debemos procurar
sobre las que Dios se expresa. Hagamos un ejercicio de dos pasos: 1) Escriba los
primeros dos versículos de 1 Timoteo 2, poniendo en mayúsculas las palabras «ANTE
TODO». 2) Luego lea los pasajes de la lista que aparece abajo, usando las
siguientes preguntas que lo ayudarán a aprender lo que significa entrar en
sociedad con Dios por medio de la intercesión. La sección «Riqueza literaria» lo
guiará en este estudio. ¿Qué hace Dios en este pasaje?

¿Qué busca?

¿Qué sucede cuando no hay intercesor?

¿Cómo se relaciona esta obra intercesora con el trabajo que, como puede ver,
realizan Jesús y el Espíritu Santo?
¿De qué manera interceden por nosotros?

RIQUEZA LITERARIA
Brecha, perets. Una abertura, fisura, grieta, especialmente una grieta en la
muralla. Perets viene del verbo parats, que quiere decir: «abrir, romper o
penetrar». Dos versículos (Is 58.12; Am 9.11) muestran que las brechas o las
grietas deben ser reparadas. El versículo anterior se refiere a las ruinas físicas
y espirituales de Sion, y el otro al tabernáculo de David. En Ezequiel 22.30,
«[ponerse] en la brecha» es una metáfora que ilustra una intercesión comprometida.
Esta se refiere a la brecha entre Dios y el hombre, que un intercesor trata de
reparar.1

Ezequiel 22.30, 31

RIQUEZA LITERARIA
Oren, paga˓. Alcanzar, encontrarse con alguien, presionar o persuadir a alguien;
encuentro; rogar, pedir urgentemente[…] En algunos pasajes tiene el sentido de
«encontrar», como en Josué 2.16. En Josué 19.27, paga˓ se refiere a la extensión
de las fronteras de una tribu. Algunas veces, el verbo se refiere a «caer» sobre
alguien en una batalla, es decir, encontrarse con el enemigo con intenciones
hostiles (1 R 2.29). Paga’también implica la idea de interceder, es decir, el
proceso mediante el cual un suplicante alcanza a un superior y le presenta una
petición urgente. Por lo tanto, la intercesión implica el alcanzar y encontrarse
con Dios para rogarle su favor.

Isaías 53.12

RIQUEZA LITERARIA
Para interceder, entunchano. Coincidr, tener un encuentro con alguien para
conversar. un encuentro casual, se pasa a la persona un servicio a favor de otra,
aun cuando en algunas ocasiones la petición pudiera estar dirigida en contra de
esa otra persona (Hch 25.24; Ro 11.2).3

Romanos 8.26–28
1 «Riqueza literaria: 22.30 brecha», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL,
1994, p. 998. 3 «Riqueza literaria: 7.25 para interceder», Biblia Plenitud,
Editorial Caribe, Miami, FL, 1994, p. 1630.
Hebreos 7.24, 25

1 Juan 2.1

FE VIVA
¿Puede describir claramente la diferencia entre «ayudar» a Dios y «asociarse» a
Él? Escriba lo que piensa o siente acerca de la idea de ser socio directo de lo
que el Señor hace. ¿De qué manera puede mejorar su participación?

¿Hasta qué punto le resulta importante que la misericordia y la liberación


(salvación) se le brinden cuando en realidad merece el juicio? ¿Qué puede hacer
para que esto suceda?

Defina «intercesión» tal y como comienza a comprenderla, y relacione su


importancia con el esfuerzo espiritual.

¿De qué manera reordenaría su vida de oración para indicar la importancia de la


intercesión?

CÓMO ACOPLAR LA VOLUNTAD DE DIOS


A LA NECESIDAD DEL HOMBRE

El Salmo 23 comienza afirmando que puesto que el Señor es mi pastor, nada me


falta. No me falta nada de mis necesidades, porque el Buen Pastor las cubre todas.
Este es el plan de Dios para toda la humanidad: responder a nuestras necesidades.
Sin embargo, una vez que hemos aprendido el camino a seguir en pos de nuestro gran
Pastor y aprendimos la bendición de que El satisface nuestras necesidades, nos
invita a aprender el camino de la oración que comienza a presentar las necesidades
de otros ante Su trono. Hay multitudes de ovejas perdidas o extraviadas para las
cuales nuestras oraciones «cubren la brecha». Es un hecho extraordinario que el
Dios Todopoderoso nos haya invitado a ser los instrumentos de oración por los que
estas ovejas perdidas comienzan a descubrir el corazón del Pastor y su provisión
para ellas. Debido a que el deseo de Dios es responder a las necesidades de todas
las personas, nos pide que intercedamos; que nos coloquemos entre las necesidades
de otros y Su voluntad, con el objeto de atraerlas. Por supuesto, Dios es
plenamente capaz de llevar a cabo acciones a favor de otros por su propia voluntad
y poder soberanos, sin considerar
nuestro papel intercesor. Pero el hecho asombroso es que no lo ha hecho ni lo
hace. En cambio, su decisión soberana consiste en actuar sólo en respuesta a las
oraciones de su pueblo. No sólo nos invita a asociarnos a El; insiste en que así
sea. Lea los siguientes pasajes de las Escrituras para ver ejemplos de
intercesión. Escriba una definición de intercesión que se aplique a cada pasaje en
particular. 1 Samuel 14.45

2 Samuel 23.11, 12

Ezequiel 22.30

1 Juan 2.1, 2

¿Qué similitudes hay en estos pasajes?

¿Qué cosas son diferentes?

Combinando las definiciones que anteceden en una declaración conjunta, escriba su


propia definición de intercesión:

FE VIVA
¿Cómo se adapta su definición de intercesión a su vida de oración? Piénselo y
exprese la diferencia entre su tiempo devocional diario con Cristo y sus momentos
de intercesión por otros. ¿Cuáles son las características de cada aspecto de la
oración, es decir, de las del devocional comparadas con las de la intercesión?
¿Qué cosas cree que necesita aprender a usar con el objeto de crecer en la
intercesión como lo desearía?

Tómese el tiempo necesario para orar acerca de estas cosas antes de continuar este
estudio. Luego, busque a alguien que sea su compañero de oración y que lo ayude a
responsabilizarse para que estas cosas se desarrollen en su vida.

EJEMPLOS VIVOS DE INTERCESIÓN


En todo el Antiguo Testamento la intercesión es vista como parte del plan de Dios
para su pueblo, lo cual se muestra en la vida de algunas de las personalidades más
conocidas de las Escrituras. Con estos hombres santos como modelo del papel
intercesor, sigamos aprendiendo más acerca de este aspecto poderoso del plan de
Dios con respecto a nuestro potencial de oración. No hay mejor manera de aprender
que por medio del ejemplo. Una vez que podemos ver algo en acción, parte del
misterio desaparece y la comprensión resulta más fácil. Con esto en mente, lea los
pasajes que enumeramos abajo y use las preguntas del estudio para ayudar a
orientar sus pensamientos. Cada uno de estos ejemplos ofrece una percepción
importante sobre los efectos prácticos de este tipo de oración. EJEMPLO 1: Abraham
intercede por Sodoma y Gomorra: Génesis 18.17–33 ¿Qué motivación indica el Señor
por la cual decide contarle sus planes a Abraham? ¿Cuáles son esos planes? (vv.
17–19)

¿Qué le pregunta Abraham al Señor en respuesta? (v. 23)

¿Cuáles son las preocupaciones de Abraham? ¿En qué medida eran consecuentes con el
carácter de Dios? (vv. 24, 25)

¿Qué observa acerca de la manera en que Abraham escucha la respuesta de Dios


durante este tiempo de intercesión? ¿Qué responde Dios a la intercesión de
Abraham? (vv. 26–33)

EJEMPLO 2: Moisés intercede por Israel: Éxodo 32.31–35; 33.7–14


¿Cuál es el escenario crítico de esta reunión intercesora? (32.1–31)

¿Cuál es la oración de Moisés?

¿Qué aprendemos sobre la naturaleza del andar de Moisés con el Señor? (33.9–11)

¿Cuál es el primer enfoque de la intercesión de Moisés y qué dice Dios? (vv. 12–
14)

¿Qué razones le da Moisés a Dios al expresar su deseo de que perdone a Israel?


(vv. 15, 16a)

¿Cómo se relacionan estas razones con el carácter de Dios? ¿De qué manera se
relacionan con el honor de Dios? (vv. 16b, 17)

Observe el privilegio que Dios le concedió a Moisés como resultado de su generosa


intercesión (vv. 18–23). ¿Qué podríamos esperar de nuestra propia relación con
Dios si nos propusiéramos alcanzar un grado de intercesión semejante a este?

EJEMPLOS VIVIENTES, CONTINUACIÓN


En Abraham y Moisés vemos unos intercesores que oraban directamente por otros
mientras estaban a salvo (es decir, no experimentaban crisis; ni estaban, como en
estos ejemplos, bajo el juicio de Dios). Aunque este caso es frecuente, habrá
momentos en los que nos veremos más involucrados directamente con las necesidades
por las que oramos, como en los siguientes ejemplos tomados de la Biblia. Lea
estos pasajes de las Escrituras y vea qué puede aprender en base a los relatos de
hombres que intercedieron por una situación en la que estaban personalmente
comprometidos.
EJEMPLO 3: David intercede por su hijo: 2 Samuel 12.13–23 ¿Qué hace David mientras
ora? ¿Qué busca?

¿Cuál es la respuesta de Dios a la oración de David? ¿Cómo responde David?

¿Cómo David rehúsa vivir en derrota una fe pura en Dios?

EJEMPLO 4: Daniel intercede por Israel: Daniel 9.1–19 ¿Qué motiva a Daniel a orar?
¿De qué manera se basa su actitud en la oración en la Palabra de Dios? (vv. 1–4)

¿Qué actos de naturaleza física hace Daniel mientras ora? (y. 3) ¿Qué clase de
corazón muestra hacia Dios? (y. 4a)

Enumere las formas en que Daniel se identifica plenamente con los pecados y las
necesidades de Israel. ¿Se separa de ellos en su oración? (vv. 5–11)

¿Qué dice acerca de la justicia de Dios? ¿Qué merece el pueblo de Israel? (vv. 12–
14) ¿Qué pide? (vv. 15–19)

A pesar de que Daniel ha vivido con rectitud, todavía se identifica -en su


intercesión- con la pecaminosidad de aquellos por los que ora. ¿Qué podría
aprender a usar al estudiar la actitud humilde de Moisés y de Daniel en la
oración?

EJEMPLO 5: Jesús. el ejemplo perfecto


Como siempre, Jesús es el ejemplo máximo, y en el caso de la intercesión nos
ofrece un estudio sobre el verdadero intercesor. Recuerde que las palabras en una
oración no constituyen todo lo que dice el intercesor, ya que las acciones de su
vida también pueden decir mucho. Jesús no sólo rogó por nosotros cuando oraba por
todos los creyentes (Jn 17), y no sólo continúa intercediendo por nosotros a la
diestra de Dios el Padre (Heb 7.25; 8.1), sino que se convirtió en el intercesor
perfecto al colocar su vida en la brecha por usted y por mí (Is 53.12; 59.16, 17).
Esta es la expresión máxima de la intercesión. Dé tres pasos: 1. Observe los
pasajes de Isaías. ¿Ve a Jesús descrito como intercesor? Reflexione sobre Isaías
53 y note las cosas que Jesús hizo: (a) para cumplir la profecía; (b) como acción
intercesora.

2. La noche antes de morir, Jesús hizo una gran oración de intercesión para todos
los tiempos: Juan 17. (a) Enumere las cosas claves por las que ora; (b) ¿Cuántas
veces ora por la unidad («que sean uno»)?

3. De acuerdo a Hebreos 7.25 y 8.1, ¿dónde está Jesús en este momento, qué está
haciendo y por qué? ¿Qué podríamos aprender acerca de: (a) las razones que nos
permiten sentir serenamente confiados; y (b) las acciones que sirven de modelo
para activar nuestra vida de oración?

FE VIVA
¿Qué aspectos sobre la intercesión ha visto que pueda utilizar ahora? Escriba las
maneras en que espera ponerlos en práctica.

Haga una lista de oración para sus momentos de intercesión. Incluya los nombres de
personas, naciones, iglesias, ministerios, cuestiones sociales y morales, etc. Es
posible que quiera remitirse al capítulo 3 y repasar la primera sección tocante a
temas por los cuales debemos orar.
Lección 7—La guerra espiritual
No cayeron bombas, no se dispararon salvas ni murió nadie. Sin embargo, hubo gran
violencia. La tierra tembló, las puertas de la prisión se abrieron, los guardias
fueron sometidos y, en efecto, hubo una batalla. Pero, aunque hubo resultados
físicos, esta no fue una lucha de un hombre contra otro en un enfrentamiento
corporal. Esta fue una batalla espiritual que se inició con la oración. Comenzó
cuando dos misioneros predicaban el evangelio y confrontaron de manera directa a
una mujer endemoniada. Procedieron a ordenar en nombre de Jesús que el espíritu la
dejara y el demonio huyó. Pero, como sucede en la mayoría de las batallas, hay
pocas victorias decisivas de inmediato. Sobrevinieron contraataques satánicos que
suscitaron disturbios callejeros por lo ocurrido y los misioneros fueron
encarcelados. A partir de eso siguió la lucha encarnizada, por lo que estos dos
hombres se propusieron continuarla por medio de la oración y la alabanza a Dios.
Al poco tiempo las cadenas que los tenían amarrados y las puertas que les cerraban
el paso se abrieron por efecto de un poderoso terremoto. Esta respuesta a la
oración no fue el final de la batalla. Esto hizo posible que se hablara del
evangelio al carcelero, y su familia en pleno recibió la salvación esa noche. Este
ejemplo poderoso de guerra espiritual está registrado en Hechos 16.16–34.
Deténgase ahora y lea todo el pasaje. Luego repase lo anterior y compruebe cómo se
ajusta cada frase. A continuación use el texto para responder a estas preguntas:
¿Qué clase de libertad recibió: (a) la esclava, (b) Pablo y Silas, y (c) el
carcelero gracias a la lucha espiritual?

¿De qué manera esta batalla le abrió las puertas a cada una de estas personas?

¿Puede suponer que el encarcelamiento de Pablo y Silas podría ser una venganza del
espíritu inmundo que habían echado, igual que la actitud vengativa de comerciantes
inescrupulosos? ¿Qué lección podemos aprender a la luz de esto? ¿Qué respuesta
tuvieron Pablo y Silas en su situación? ¿Qué herramientas usaron para la batalla?

FE VIVA
¿De qué manera lo afectan las historias bíblicas como esta? ¿Se sorprende a sí
mismo pensando que ese episodio es algo que se adapta a otra época y lugar? Piense
en esto un momento. Con frecuencia resulta muy fácil observar los grandes milagros
que Dios ha hecho como pensar que son cosas que nunca habrán de pasar aquí y
ahora. No es que pensemos que Dios no pueda hacer estas cosas hoy, ni siquiera que
creamos que no las hará. Simplemente parece que nos cuesta imaginar que puedan
suceder y que nosotros tengamos un papel clave en la situación. ¿En qué
situaciones le gustaría ver que Dios haga cosas poderosas y transformadoras? Sea
realista con el clamor de su corazón, el deseo de una visitación de la gracia de
Dios. Al menos, no titubee mientras escribe detalladamente cuál es esa «visión»
por la que ora, la que Él ha puesto en su corazón.

LA NATURALEZA DE NUESTRA LUCHA


La guerra es incesante, se desarrolla siempre a nuestro alrededor, aunque no
podamos verla ni estar conscientes de ella. ¿Alguna vez leyó pasajes de las
Escrituras como el que acabamos de leer y se ha preguntado si se trata realmente
de una batalla espiritual? En muchas partes de la Biblia vemos ejemplos de ella,
pero como el pasaje no dice: «Esta es una batalla espiritual», muchos no entienden
lo que está aconteciendo en el reino invisible. Para comprender la guerra
espiritual pensemos primero qué es la guerra. Dicho en términos sencillos, es el
conflicto que ocurre cuando una parte intenta obtener por la fuerza algo que la
otra no quiere conceder voluntariamente, o cuando ambas partes desean poseer algo
que no pueden compartir. La guerra espiritual es la batalla continua entre los
ejércitos de Dios y las fuerzas del diablo. No es poesía ni juego; es algo real,
sus estragos se producen en las almas de seres humanos dotados de libre albedrío.
Si se tratara simplemente de una cuestión de poder, el Dios Todopoderoso podría
dominar al príncipe de las tinieblas en un momento. Pero debido a que el
desequilibrio de la lucha depende de la voluntad humana—de aceptar o rechazar el
gobierno divino; de creer o rechazar la gracia divina—, la lucha por las mentes y
los cuerpos continúa. El adversario, que odia todo lo que se parezca remotamente a
la imagen de Dios, odia al hombre e intenta controlarlo. Los siguientes pasajes de
la Biblia nos enseñan a cómo ser soldados efectivos en el ejército de Dios. Al
leerlos, use las preguntas para obtener una mejor comprensión de la naturaleza de
esta guerra. Lucas 11.2: Según las palabras de Jesús, el objetivo de nuestra lucha
es el dominio de la voluntad de uno de los poderes sobre el otro. Defina qué
significa esto en base al versículo.
Mateo 16.18–19: ¿De qué manera describe Jesús el objetivo tanto en términos
positivos como negativos? («Puertas» se refiere al antiguo asiento de los consejos
militares.)

Lucas 12.31; Colosenses 1.13: Describa los dos reinos en combate.

Mateo 6.13: ¿Qué conocida oración expresa nuestra seguridad de obtener la


victoria? Ilustraciones de esto: analice a Pedro (Lc 22.31) y a Pablo (2 Co 12.7–
9), y describa las situaciones en las que fueron «librados» y obtuvieron la
victoria.

PREPARADOS PARA LA BATALLA


La realidad de la lucha espiritual nos insta a aprender cuán sabio es tener una
preparación apropiada. El pasaje que se indica más adelante contiene la
instrucción clásica y completa para prepararnos para una batalla espiritual, la
lucha en las «regiones celestes»; esto es, «el reino invisible de los conflictos
espirituales» que siempre nos rodea. Efesios 6.10–18 ¿Cuáles son las órdenes a
seguir cuando se acerca la batalla? (vv. 10–11)

¿Cuál es la naturaleza de su opositor y qué descripción tenemos de sus tropas? (y.


12 )

¿Por qué debe usar la armadura de Dios, y qué promesa contiene esta orden? (y. 13)

¿Cuál debe ser su posición permanente en la batalla? ¿De qué manera podría
lograrse? Use sus propias palabras. (y. 14a)
¿En qué sentido depende la armadura de que viva sujeto a lo que Dios provee, más
que de sus propios esfuerzos? (y. 14b)

DE UN VISTAZO
Observemos de manera cuidadosa la «armadura de Dios». A continuación hay seis de
las palabras clave que describen la significación espiritual de esta armadura que
debe usarse durante una batalla invisible, aunque mortalmente real. En primer
lugar, lea las descripciones completas y la siguiente sección «Riqueza literaria».
Luego, tome la idea clave de cada parte y transfórmela en una aplicación a la
conducta; es decir, si se va a poner esta armadura, ¿de qué manera va a afectar su
estilo de vida y sus hábitos de oración? Utilice el espacio señalado como
«Aplicación a la conducta» que sigue a cada parte del equipo que analizamos, y
describa su previsible respuesta a cada versículo al ir preparándose para la
batalla.

LA ARMADURA DEL EJÉRCITO DE DIOS


EQUIPO TODA LA ARMADURA VERSÍCULO NOTAS SOBRE SU USO Ef 6.13 Esta armadura está
preparada para que usted pueda resistir todos los embates del adversario.
Asegúrese de usar la armadura completa, ya que si lo hace parcialmente, será
vulnerable a los ataques (Lc 12.1–5). Jesús nos advierte sobre esa clase de
insensatez e hipocresía, cuando aclara que ella nos llevará al desastre (Mt 7.26–
27). LA VERDAD Ef 6.14 La verdad es lo que mantiene la armadura en su lugar. Si no
se tiene un dominio firme de la verdad, su armadura tendrá áreas desprotegidas que
presentarán un blanco fácil para que el enemigo ataque. Estudie cuidadosamente la
Palabra de Dios (2 Ti 2.15) y preste atención a la sana enseñanza de líderes
piadosos (Hch 2.42) para estar lleno de la verdad y, de ese modo, preparado para
la batalla. Aplicación a la conducta: JUSTICIA Ef 6.14 «Vestidos con la coraza de
justicia», es decir, la armadura del cuerpo que protege sus partes vitales.
También se la menciona como la coraza de fe y amor (1 Ts 5.8), significando así
que en el Reino de Dios, el cumplimiento de toda la Ley (y por lo tanto la
justificación) es el amor (Mt 22.37–40); y que la entrada en el Reino es sólo por
la fe que obra justicia ( Ro 10.4–10). Aplicación a la conducta: EVANGELIO Ef 6.15
El evangelio de la paz—el mensaje de salvación por DE LA PAZ medio de Jesucristo,
que trae la paz con Dios (Ro 5.1–5 )—es el calzado del guerrero. «¡Cuán hermosos
son los
pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!» (Ro 10.15).
Nada puede darle a sus pies más firmeza que depender plenamente del terreno
inconmovible e inmutable del evangelio (Ap 14.6). Aplicación a la conducta: FE Ef
6.16 El constante ataque del enemigo tratará de desalentarlo y desmoralizarlo.
Pero el escudo de la fe le proporcionará protección contra dichos ataques
«apagando», es decir, tragándose la potencia de fuego del enemigo. Recuerde que no
debe nunca basar su fe en sus propias fuerzas, lo cual es necedad, sino que su
escudo de la fe debe estar en Dios y en su poder para vencer al enemigo (Pr 3.5–
8). La salvación es el yelmo que protege su cabeza. Esto nos muestra que la
salvación de Dios no es sólo la aceptación de la muerte y resurrección de Jesús
para el perdón, sino que se refiere también al proceso redentor total, que incluye
la renovación de nuestras mentes (Ro 12.1–2). Esto se encuentra por medio del
compromiso vital de caminar diariamente con el Señor. Su arma principal es la más
filosa de las hojas, cuyo filo no puede ser desgastado por el tiempo ni por el uso
(Heb 4.12). Empuñar esta poderosa espada no sólo derrota al enemigo sino que
además fortalece y dirige al guerrero (Sal 119.105). Debemos envainar nuestras
espadas, guardándolas dentro de nuestros corazones a fin de impedir que el enemigo
nos haga cautivos (Sal 119.11).

Aplicación a la conducta: SALVACIÓN Ef 6.16

Aplicación a la conducta: PALABRA DE Ef 6.17 DIOS

Aplicación a la conducta:

RIQUEZA LITERARIA
(Para analizarse antes de comenzar la «Aplicación a la conducta» de cada una de
las partes de la armadura. Capte la riqueza del significado de cada palabra, en
tanto se aplica a la idea de que cada cual se «arme».) Evangelio, euangeion.
Compare «evangelio», «evangelizar», «evangelístico». En la antigua Grecia,
euangelion designaba la recompensa que se daba por entregar algún mensaje o buenas
noticias. Más tarde, llegó a significar las mismas buenas noticias. En el NT, esta
palabra incluye, por un lado, la promesa de salvación y, por el otro, su
cumplimiento gracias a la vida, muerte, resurrección y ascensión de Cristo Jesús.
Euangelion designa también los primeros cuatro libros del NT: Mateo, Marcos, Lucas
y Juan.1

1 «Riqueza literaria: 1.1 evangelio», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami,


FL, 1994, p. 1246.
Fe, pistis. Convicción, confianza, creencia, dependencia, integridad y persuasión.
En el marco del NT, pistis es el principio divinamente implantado de confianza
interior, seguridad y dependencia en Dios y en todo lo que Él dice. La palabra,
algunas veces, indica el objeto o el contenido de la creencia (Hch 6.7; 14.22; GI
1.23).2 Paz, eirene. Un estado de reposo, quietud y calma; una ausencia de lucha;
tranquilidad. El término generalmente de-nota un bienestar perfecto. Eirene
incluye relaciones armoniosas entre Dios y los seres humanos, entre las personas,
naciones y familias. Jesús, como el Príncipe de Paz, da paz a aquellos que [viven
sujetos a su señorío].3 Justicia, dikaiosune. Justo, la cualidad de actuar
correctamente. La palabra sugiere conformidad con la voluntad revelada de Dios en
todos aspectos. Dikaiosune posee ambos sentidos: judicial y benévolo. Dios declara
justo al creyente, en el sentido de absolverlo, y le dispensa justicia (2 Co
5.21).4 Verdad, alethuo. Derivada del negativo a, y Ianthano, «estar escondido»,
«oculto». Compare «latente», «letargo», «letal». Aletheia es lo opuesto de
ficticio, fingido o falso; denota veracidad, realidad, sinceridad, exactitud,
integridad, formalidad y propiedad.5Esta palabra se usa, sobre todo, respecto a
doctrinas o enseñanzas. Salvación, soterion. Rescate, liberación, seguridad,
entrega, salida, preservación; vocablo que designa universal-mente la salvación
cristiana[…] Soterion se usa solamente cinco veces [en el NT. En la mayoría de los
casos se usa soteria, que es la forma más común]. Es una palabra del todo
inclusiva que significa perdón, sanidad, prosperidad, libertad, seguridad,
rescate, liberación y restauración. La salvación de Cristo abarca el ser humano en
su totalidad: espíritu, alma y cuerpo.6

FE VIVA
Al ver la armadura que Dios proporciona, ¿qué seguridad siente cuando se encamina
a la batalla?

¿Qué ha aprendido acerca de esta armadura que lo ayudará a usarla con mayor
eficacia? 2 «Riqueza literaria: 11.22 fe», Biblia Plenitud, Editorial Caribe,
Miami, FL, 1994, p. 1267. 3 «Riqueza literaria: 1.79 paz», Biblia Plenitud,
Editorial Caribe, Miami, FL, p. 1285. 4 "«Riqueza literaria: 4.8 justicia», Biblia
Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL, 1994, p. 1607. 5 «Riqueza literaria: 4.24
verdad», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL, 1994, p. 1347. 6 «Riqueza
literaria: 28.28 salvación», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL, 1994,
p. 1441.
¿Qué parte de la armadura es la que más le llama la atención?

¿Qué cree que la destaca entre las demás?

¿Qué partes de la armadura de Dios son con las que se siente más seguro al
usarlas? ¿Con cuáles se siente menos seguro? ¿Por qué cree que sucede esto?

ÚNASE A LA LUCHA
¿Cuántas veces hemos visto esas viejas películas de guerra en las que un joven
soldado, que acaba de terminar su preparación, anhela entusiasmado el momento en
que podrá entrar en combate? A ningún verdadero soldado jamás le gusta esperar,
porque eso pone el momento de la decisión estratégica en manos del enemigo.
Iniciar la ofensiva proporciona ciertos elementos de control. Comprendemos,
naturalmente, que lo decisivo en esta batalla espiritual no está bajo nuestro
control, sino en el del Señor. Sin embargo, después de una preparación básica, nos
sentiremos como esos soldados entusiastas que apenas pueden esperar el momento de
intervenir en el combate espiritual. Este deseo no nace del corazón de alguien que
está buscando la oportunidad de destruir a otros, sino del que sabe que en
realidad puede hacer algo para cambiar el resultado eterno de la batalla por las
almas humanas. Por medio del poder de la oración (Ef 6.18), cuando estamos
equipados con recursos espirituales (2 Co 10.3–5; Ef 6.12–17), se nos da todo el
armamento potencial que jamás hemos de necesitar. También se nos da la garantía de
la victoria final (Mt 16.18), avalada por la resurrección de Cristo de entre los
muertos (Ap 1.18). Con esta seguridad—de que Dios es «por nosotros», que está de
nuestro lado (Ro 8.31)—, estamos listos para anticipar la batalla; pero, ¿cómo
comenzamos? La guerra se desarrolla en forma continua a nuestro alrededor; ¿de qué
manera nos unimos a ella? Estudie los pasajes de las Escrituras dados a
continuación para encontrar la respuesta. ¿Qué nos dice que hagamos Efesios 6.18?

¿De qué manera debemos buscar el Reino de Dios según nos muestra Jesús en Lucas
11.2?

¿Cuál es el incienso que anuncia el establecimiento del Reino de Dios con poder? (
Ap 5.8; 8.3–4)
Después de leer estos pasajes, ¿cuál diría que es el primer paso para unirnos a la
batalla? (Recuerde 1 Ti 2.1–8.)

Hemos descubierto que la oración es la acción de ataque, la incorporación a la


batalla. ¿Cuáles deben ser las fronteras de nuestras oraciones? Un caso de
estudio: La oración de Pablo para el fortalecimiento de los efesios (Ef 3.14–21)
cuando se preparaban para la batalla (6.10–18).

FE VIVA
Ahora que ha completado esta introducción a la guerra espiritual, dedique un
momento para anotar sus pensamientos. ¿Qué cosas básicas tiene en mente acerca de
esta lucha?

¿Es algo nuevo para usted considerarse como un soldado? ¿Cómo lo hace sentirse?

¿Descubre que es un soldado entusiasta o renuente? ¿Qué haría para lograr mayor
confianza y una actitud más positiva al emprender la lucha?

¿Piensa que hay algunas áreas en su vida que no se verán involucradas en esta
lucha? ¿Por qué?

¿Hay interrogantes que esta lección le haya traído a la mente? Anótelos para que
pueda volver a ellos a medida que encuentre las respuestas más adelante en este
estudio.

Para concluir: Transcriba estos versículos para confiar firmemente en que iSi
ingresa al servicio del Señor, vencerá! Romanos 8.37–39

2 Corintios 2.14

1 Juan 4.4
Lección 8—La guerra invisible
Ataque sorpresa: la habilidad de atacar la posición del enemigo cuando no está
preparado para hacerle frente o cuando no ha notado su presencia. Ya hace mucho
tiempo que esta estrategia resulta efectiva en la guerra—fue lo que llevó a los
Estados Unidos a entrar en la Segunda Guerra Mundial—y, para bien o para mal, se
considera siempre una ventaja en la lucha. El desarrollo de la tecnología del
siglo, que cuesta billones de dólares y años de trabajo a los gobiernos, es la
demanda más reciente en esta pugna por mantener el secreto y la sorpresa en el
afán por obtener la superioridad militar. Sin embargo, a pesar de todo lo que se
conoce y observa acerca de esta empresa en el ámbito político y material, cuán
pocos son los que advierten que en medio de la vida cotidiana hay una constante
cortina de fuego con armas invisibles que se esgrimen en un mundo invisible. Estas
armas no entran en las discusiones de la mesa de negociaciones de la diplomacia
internacional, pero están produciendo una verdadera catástrofe en medio de un
público que está ciego a la naturaleza de esta guerra. Muchos creen que esta
guerra es tan silenciosa como son invisibles sus armas, pero en realidad hay
explosiones diarias que sacuden a nuestro mundo: ¡El SIDA! ¡El cáncer! ¡Los
divorcios! ¡La violencia! Y así las bombas hacen blanco, destruyendo personas,
familias y sociedades en un holocausto interminable. Lo cierto es que soportamos
el ataque de un enemigo que procura esclavizar y matar a la población total, lo
cual es mucho peor que cualquier ataque de ciencia ficción por extraterrestres
empeñados en la destrucción de esta tierra. No se trata de La guerra de los mundos
de H.G. Wells, sino de una verdadera guerra, aunque invisible, que se lleva a cabo
para dominar este planeta. Esto puede empezar a parecer demasiado trágico, pero
recuerde que tenemos esta esperanza: ¡Disponemos de armas capaces de repeler esta
invasión! La artillería espiritual que poseemos puede liberar más poder que
cualquier arma jamás concebida por el hombre. Y sin embargo, aun cuando Dios nos
ha equipado con grandes recursos para la batalla, debemos tener presente que no
triunfaremos si constituimos un ejército dividido. Debemos unificar la resistencia
con el fin de ganar la batalla. Esta lección está preparada para ayudarle a
responder preguntas acerca del enemigo, y para entender mejor nuestro campo de
batalla, es decir, el mundo espiritual. En términos militares: esta es una «misión
del servicio de inteligencia». En la guerra, siempre es una ventaja estratégica
conocer al enemigo—tanto sus puntos fuertes como los débiles—y estar familiarizado
con el terreno donde se llevarán a cabo las batallas. Las siguientes preguntas le
ayudarán a establecer conceptos bíblicos en relación con el mundo espiritual, tal
como se aplican a cada uno de los pasajes de la lista que aparece abajo. ¿De qué
manera verifican las declaraciones de Jesús y de otros en la Biblia la realidad de
este ámbito? ¿Cómo podemos adquirir conciencia de las acciones que
ocurren en la esfera espiritual? ¿Qué alcance tiene el impacto que produce? ¿ De
qué manera puede usted influir en lo que ocurre en el mundo invisible? 2 Reyes
6.15–17

Daniel 10.1–21

Lucas 11.14–26

Juan 1.1–5, 14–18

Efesios 6.12; 1 Juan 4.1–16

1 Juan 4.1–16

ENTRE BASTIDORES
En tiempos del NT la palabra demonio significaba «espíritu maligno». La Biblia
enseña que un diablo personal [Satanás], posee la ayuda de espíritus malignos en
oposición a la obra de Dios y contrario al bienestar de la gente (Mc 3.22–26; Ap
12.9). Algunos ejemplos bíblicos de ataques demoníacos son los siguientes: afligir
a las personas con intenciones malignas (1 Ti 4.1–2); trastornos mentales (Mt
8.28–29); y enfermedades físicas (Mc 9.17–27). Es importante aclarar que no todas
esas enfermedades y perturbaciones son el resultado de influencias demoníacas. La
atmósfera del mundo físico y la del espiritual pueden impactarse entre sí. De no
ser así, Dios no se ocuparía de los actos físicos de los humanos como lo hace; y
los demonios no podrían causar males físicos, como lo muestran las Escrituras (Mc
9.17– 27). Pero, aunque el efecto del pecado presente en nuestra raza le ha
introducido las dolencias y enfermedades corporales, mentales y espirituales, no
podemos vincularlas directamente a un pecado o cautiverio (Ro 5.12).
Algunos asumen erróneamente que las enfermedades mentales, o que determinadas
condiciones mentales, deben atribuirse siempre a ataques demoníacos. Sin embargo,
no deberíamos nunca dar por sentado que una situación física o mental es el
resultado directo de un pecado de esa persona o de un acto de opresión espiritual
que la misma sufre. Nuestro deber, cuando procuramos ministrar bien la vida de
Jesús a los que sufren, es la de prestar atención con sensibilidad a la
orientación del Espíritu Santo. Los malos espíritus sólo tienen acceso a la
personalidad humana (es decir, el control demoníaco) mediante un elemento de
consentimiento pecaminoso, si no de elección deliberada o de una sucesión de
elecciones, por individuos que darán cuentas de sus acciones. La idea de que esos
espíritus pueden controlar u oprimir a la gente a su antojo no es compatible con
las Escrituras, pues significa desconocer la responsabilidad por sus pecados. La
esclavitud demoníaca occurre cuando la gente deciden someterse activamente a la
voluntad del demonio que los tienta o lleva a pecar. No es, por lo general, el
resultado de un hecho aislado de fracaso en el andar del cristiano, sino el fruto
inmundo del andar en el pecado -yendo tras él en la carne—durante un tiempo.
Muchas veces, la realidad de la esclavitud demoníaca se ha entendido mal, hasta el
punto de provocar temor en algunas personas. Hay quienes malinterpretan el relato
acerca de los siete hijos de Esceva (Hch 19.1–16) y temen no tener la suficiente
madurez espiritual para guerrear contra las fuerzas demoníacas. Pero los hijos de
Esceva cometieron un doble error: 1) pensaron que podían exorcizar a los demonios
con una fórmula fija; y 2) intentaron ejercer poder en el nombre de Jesús, cosa
para la cual no tenían ninguna autoridad por cuanto no eran creyentes. Usted y yo,
al contrario, podemos aprender a actuar de manera diferente a la que produjo su
fracaso. Operar con el poder del nombre de Jesús requiere la sumisión personal a
su señorío. Más aún, nunca deberíamos confiar en fórmulas fijas para realizar la
obra de Dios, ya que siempre será su poder, su presencia y su intervención
oportuna lo que llevará a cabo sus propósitos. Jesús dijo de manera categórica que
los que creyeran en Él expulsarían demonios en su nombre (Mc 16.17). Incluso,
Efesios 6.10–18 nos recuerda que la guerra espiritual por medio de la oración es
responsabilidad de todos los creyentes. Es nuestro deber encontrar el lugar que
nos corresponde en este ministerio. Es lamentable, pero hay muchos en nuestro
mundo que están oprimidos por la esclavitud demoníaca. Jesús nos envía a
ministrarles su amor y poder. Debemos confiar al emprender esta misión, porque no
hay poder maléfico que supere al poder de Dios. Cristo tiene plena autoridad sobre
los propósitos malvados de Satanás, sobre las enfermedades físicas provocadas por
fuerzas demoníacas y sobre las mentes trastornadas por el infierno. Cristo quiere
usarnos para ofrecer auxilio a quienes se encuentran en esas situaciones
extremas.1

INFORMACIÓN ADICIONAL
En Lucas 11.24 Jesús explica que un espíritu que ha sido exorcizado busca lugares
«secos» donde descansar. A la luz de estas palabras, Él suministra agua que hace
que manen ríos de agua viva «para vida eterna» (Jn 4.13–14). Esos «lugares secos»
los podemos definir como «zonas que no han sido alcanzadas por el agua de vida».

1 «Enfoque sobre la posesión demoníaca (Lucas 4.33–36)», en The Wesley Bible [La
Biblia Wesley], Thomas Nelson Publishers, Nashville, TN, 1990, p. 1523.
Usando una concordancia o una Biblia temática, busque otras referencias en el
Nuevo Testamento que hablen acerca de la vida en el reino espiritual. Más adelante
hay una lista de palabras o temas que podría incluir en este estudio. Al ir
leyendo lo que dice cada uno de los pasajes bíblicos, anote sus observaciones.
Esto le servirá como bosquejo en el cual podrá intercalar todo lo que vaya
aprendiendo acerca de lo invisible en base a estudios y experiencias adicionales.
(Esto es para animarlo a realizar una investigación más amplia. Use hojas
separadas—podría ser una para cada palabra o frase—, y anote en ellas sus
observaciones sobre textos claves que vaya descubriendo.) ángel espíritu inmundo
lugares celestiales la sangre de Jesús el diablo, Satanás Esta lista podría dar
lugar a descubrimientos que lo lleven a agregar más palabras. Inclúyalas al
avanzar en su estudio. reino de los cielos, reino de Dios huestes celestiales
enemigo principados y potestades espíritu(s) demonio(s) adversario

FE VIVA
Aunque las Escrituras enseñan con claridad que estamos totalmente rodeados por un
mundo invisible de acción espiritual, hay quienes se dejan convencer por la noción
de que las alusiones bíblicas al mundo espiritual son sólo de la imaginación. No
obstante, esta perspectiva exige la creencia de que Jesús permitiría que la gente
siguiera creyendo en cosas que no eran reales, o que simplemente permitió que
siguieran sosteniendo supersticiones falsas, lo cual no es consecuente con su
carácter ni con sus enseñanzas. ¿Por qué cree que algunas personas optarían por
negar el mundo espiritual a pesar de que las Escrituras son tan claras al
respecto?

A veces nos sentimos intimidados por personas que no creen en el mundo espiritual
y no nos atrevemos a expresar con sinceridad nuestro punto de vista por temor a
que nos ridiculicen por «creer en cuentos de hadas». ¿Cómo podemos responder a sus
cuestionamientos con sensibilidad y sinceridad a la vez?

LA NATURALEZA DE LOS PODERES ESPIRITUALES


En 1969 el mundo entero observó cómo por primera vez el hombre puso sus pies en la
luna. Este «gigantesco salto de la humanidad» nos permitió ver cómo podría ser
otro mundo. En aquella ocasión observamos a los astronautas que rebotaban libres
de la atracción de la fuerza de gravedad que experimentamos en la tierra, la que
restringe y limita los movimientos. Contemplamos los trajes que usaban para
suministrarles oxígeno y un ambiente estable y adecuado en el cual desenvolverse.
El panorama era el de un mundo inerte, drásticamente diferente al de la vida que
abunda aquí en la tierra. Se dedicaron años a la investigación y a los
preparativos antes de que el hombre alcanzara la luna. Resulta obvio, por los
trajes que usaron, que la investigación se había encaminado a conocer con
anterioridad cómo sería la luna como entorno para la vida humana. Se debían tomar
las precauciones necesarias a fin de que los astronautas pudieran sobrevivir.
Cuando se enfrenta la realidad de vérselas con otro «mundo» o reino, hay
interrogantes que se deben plantear: ¿Qué rasgos de este otro mundo son semejantes
al nuestro? ¿Cuáles son diferentes? ¿Cuáles son las leyes esenciales que gobiernan
ese otro mundo? Es necesario plantearse las mismas preguntas cuando uno está
preparándose para operar en el mundo espiritual. En los versículos que siguen hay
mucho que aprender acerca del mundo invisible. Algunas características son iguales
a las de nuestro mundo físico, otras son muy diferentes. ¿Cuáles son los cuatro
niveles de autoridad demoníaca que se enumeran en Efesios 6.12?

Compare esto con Apocalipsis 12.7, donde se nos dice que Miguel tiene ángeles a su
cargo. ¿Qué nos dice esto acerca de una jerarquía en el mundo espiritual?

Lea Mateo 12.25–30. ¿Por qué es tan importante que los creyentes se mantengan
unidos para la guerra? ¿Por qué actúan aliadas las fuerzas demoníacas?

¿Qué dice Jesús acerca de los que no están con Él?


Lea Lucas 10.1–10. ¿Qué muestran estas parábolas acerca del potencial dinámico del
Reino de Dios? Bosqueje la tarea que Jesús asignó a los setenta. ¿Qué alusión
encontramos allí respecto a los demonios?

Lea Lucas 10.17–24. ¿Qué descubrieron los discípulos, después de llevar a cabo la
misión asignada?

¿Cómo se sintieron al respecto?

¿Qué respondió Jesús?

Considere Lucas 10.21. Observe cómo Jesús aprueba y a la vez advierte respecto a
esta esfera de ministerio sobrenatural. ¿Qué podríamos aprender a fin de
equilibrar tanto una acción firme y al mismo tiempo humilde, sensible y sabia?

FE VIVA
Quizás no sea fácil intentar relacionarse con algo invisible. A muchas personas
les resulta difícil entender u ocuparse de la realidad del mundo invisible.

¿Qué dificultades ha encontrado para relacionarse con el mundo espiritual en el


pasado?

¿Cuál ha sido el aspecto más difícil con el cual relacionarse?

¿Le ha ayudado el estudio de esta sección a reconocer la jerarquía que existe en


el mundo espiritual? Una vez que haya aceptado su posición en esta guerra
espiritual, escriba una declaración de su confianza en Cristo. Tal vez pueda
empezar por leer los siguientes versículos: Romanos 8.37–39; 2 Corintios 10.3–5;
Colosenses 2.14; 1 Juan 4.4; Apocalipsis 12.10.
¿Qué espera que suceda en su vida de oración a medida que comprenda mejor el reino
espiritual?

LA INCESANTE LUCHA
Quizás nos sorprenda saber que durante la Primera Guerra Mundial se hizo una pausa
en la lucha para la celebración de la Navidad. Se ha registrado que en algunos
lugares hubo tropas de fuerzas opositoras que disfrutaron juntos la gozosa
ocasión, pero trágicamente retornaron a sus posiciones de combate al día siguiente
para disparar contra las mismas personas con las que habían reído y cantado la
noche anterior. Podríamos pensar que también hay pausas en el conflicto
espiritual, pero lo cierto es que el adversario es implacable. ¿Qué dice al
respecto 1 Pedro 5.6–9?

La guerra que se lleva a cabo en el mundo espiritual no conoce momentos de


descanso o de suspensión temporal. Lea los versículos que se enumeran aquí y anote
lo que dicen acerca de esta incesante lucha y cómo deberíamos reaccionar ante
ella. Las preguntas le ayudarán a concentrarse en el tema: ¿Cómo debe tomar su
posición en la contienda? ¿Cuál debe ser su actitud hacia la lucha? ¿Cuál es el
objetivo que debe perseguir en su vida de soldado? ¿Cuáles serían las motivaciones
incorrectas para participar en esta guerra? ¿En qué encuentra poder? (Tome en
cuenta las consideraciones posteriores sobre los términos que aparecen en estos
pasajes.) Salmo 35.1–3

Filipenses 1.27–30

1 Timoteo 6.6–12

2 Timoteo 2.3–5

RIQUEZA LITERARIA
Sobrio, nefo. Estar sobrio, no haber consumido ningún producto embriagante; estar
alerta, ser discreto. Nuestra clave para la guerra espiritual es que no nos
permitamos embriagarnos con las cosas que hemos de ver, sino que más bien
concentrar nuestra atención en lo que Cristo ha hecho por nosotros (Lc 10.17–20).
Firmes, stereos. Sólido, estable, firme, fuerte, seguro. Esta palabra nos enseña
que nuestra posición consiste no sólo en estar firmes e inmóviles sino en ser
completos, en relación a todas las áreas de nuestra vida. Velad, gregoreuo. Hacer
guardia, no dormir. Se deriva de la palabra egeiro, «despertar». En el Nuevo
Testamento gregoreuo se usa tanto en sentido físico como espiritual. Esta es la
palabra que usó Jesús cuando dijo: «¿Así que no habéis podido velar conmigo una
hora?» y «Velad y orad, para que no entréis en tentación» (Mt 26.40–41).

FE VIVA
Repase esta lección. Al ordenar sus pensamientos reflexione en lo que ha
aprendido. Haga una lista de las cosas nuevas o de las que ha podido profundizar.

¿Cree que el conocimiento de estas cosas podría haber modificado alguna reacción
importante o algún curso de acción que haya adoptado antes? ¿Cómo? ¿De qué manera
imagina que estos descubrimientos van a influir en su vida en el futuro?

¿Qué conductas espirituales serán necesarias y qué decisiones tendrá que tomar
para aplicar estas nuevas percepciones?

La clave para el crecimiento cristiano es vivir conforme a lo que el Señor le ha


enseñado. Escriba una oración pidiendo al Señor que le ayude a vivir de acuerdo a
las nuevas verdades que le ha mostrado acerca de la guerra espiritual.

Lección 9—Introdúzcase en la batalla


A inicios de la Guerra Civil norteamericana la actitud general entre los del norte
era cualquier cosa menos realista. Se sabe de muy buena tinta que hubo multitudes
de civiles que siguieron a las tropas a la primera gran batalla, llevando cestas
para el almuerzo, preparados para una excursión, de la misma manera en que
nosotros lo haríamos para ver un partido de fútbol o de béisbol. Esperaban
disfrutar de un buen espectáculo antes de recoger sus cestas y regresar a casa.El
concepto de una verdadera
guerra no entraba en sus mentes, y pocos tenían alguna idea del dolor y el
sufrimiento que sobrevendrían en los años siguientes. Aún no había comenzado la
cruda realidad de vidas truncadas y soldados inválidos; la noción errónea de la
mayoría era que los sureños empacarían sus cosas y se volverían a casa apenas se
oyeran los primeros disparos. Hacía calor el día en que los soldados del norte
marcharon hacia el primer enfrentamiento y muchos empezaron a dejar su equipo a un
lado porque les resultaba molesto cargarlo con tanto calor. Hubo soldados que
llegaron a la línea de batalla sin pertrechos y otras cosas necesarias para la
lucha. Muchos caminaban a su ritmo en lugar de mantenerse unidos a sus compañías.
Durante ese primer enfrentamiento, las tropas del norte sufrieron una derrota
aplastante porque no se habían preparado para una verdadera batalla. Se le prestó
muy poca atención a la verdadera preparación o disciplina militar, y la estrategia
se limitó simplemente a «presentarse y ganar la batalla». Esta descripción es más
ilustrativa de lo que queremos reconocer, o sea, la forma en que muchos cristianos
piensan en cuanto a la guerra espiritual. Descuidan la preparación adecuada; no
están listos con el armamento apropiado; y no entienden, o no quieren aceptar, el
concepto de la autoridad espiritual que deben ejercer sus comandantes (es decir,
sus pastores y líderes). ¿Cómo se supone que deben prepararse los cristianos para
la guerra? El Salmo 5 ofrece una vívida descripción de la preparación para la
batalla en oración. Estudie la siguiente sección para saber cómo espera Dios que
usted se prepare para las batallas que tendrá que afrontar. En el Salmo 5.2, 3,
¿cómo empieza el salmista sus días?

Observe en los versículos 4–6, cuando dirige sus plegarias al Señor, los
fundamentos a que alude el salmista para pedir la derrota de los enemigos que debe
enfrentar.

Analice los versículos 7–12. Teniendo en cuenta que esta canción es una plegaria
dirigida al Señor en ocasión de tener que enfrentar al enemigo, observe las
siguientes formas: (a) el guerrero ora pidiendo protección y ayuda. (b) se
disciernen el carácter y la táctica del enemigo. (c) se solicita el modo
específico de derrotar al enemigo. Ahora, practique estas ideas en una situación
que conozca en el contexto actual de nuestra sociedad.
RIQUEZA LITERARIA
Guíame, ˓arak. Disponer, poner en orden (en una gran variedad de aplicaciones).
Colocar o ubicar (a uno mismo o a la tropa) en orden de batalla; ordenar,
comparar, dirigir, evaluar, estimar, calcular, acompañar (en la guerra), suplir,
manejar, reunir (en la lucha), constituir, preparar. La gama de traducciones
posibles de esta palabra resulta particularmente significativa en el contexto de
esta lección, ya que indica los muchos aspectos que requieren preparación para la
guerra espiritual. La palabra hebrea ˓arak, «dirigir», se usa en los siguientes
pasajes en relación con la lucha. En cada caso indicamos el término que se ha
usado para traducir de el hebreo ˓arak.Tomando en cuenta el contexto del Antiguo
Testamento, donde las batallas se libraban entre el pueblo de Dios y sus enemigos,
podemos deducir principios orientadores. Tome nota de las verdades que vaya
descubriendo a medida que observe esta palabra en otros contextos. Relacione
dichas verdades con lo que sus oraciones tienen que lograr en la esfera espiritual
cada día. (La frase después de cada cita es la manera en que se ha traducido en
cada caso la palabra ˓arak.)

Levítico 6.12 (y acomodará)

Levítico 27.8 (fijará el precio)

Jueces 20.22 (ordenar la batalla)

1 Samuel 17.8 (puesto en orden de batalla)

2 Samuel 10.9–10 (se puso en orden de batalla; lo alineó)

1 Crónicas 12.33 (prontos para la guerra)

Jeremías 46.3 (preparad)


RIQUEZA LITERARIA
Atalaya, tsaphah. Vigilar, mirar a la distancia, espiar, resguardar, reconocer
algo, especialmente si se relaciona con algo peligroso para advertir a los que
pudieran ser afectados. Este verbo aparece 80 veces. A menudo es traducido como
«centinelas», refiriéndose a los guardias reales (1 S 14.16), o a aquellos que
vigilan desde una torre en las murallas de una ciudad (2 A 9.17, 18). En otras
ocasiones, son los centinelas espirituales, o los profetas, los que vigilan, ven
el peligro y lo comunican al pueblo (véanse Is 52.8; Jer 6.17).1 En esta lección
se demuestra una actitud expectante hacia la respuesta del Señor a la oración,
estar alerta y esperar dicha respuesta, juntamente con el cuadro de un atalaya o
explorador que va en busca de información necesaria para la estrategia de la
batalla. La «espera» en oración se puede cumplir mediante una actitud atenta a los
acontecimientos que ocurren en la sociedad que nos rodea, y más que una mera
«charla» sobre hechos políticos, internacionales o sociales que nos afligen, se
trata de orar con fe y poder. La «espera» en oración también se lleva a cabo
aguardando en el Señor y permitiendo que el Espíritu Santo hable a nuestro corazón
y nos dé la orientación y el discernimiento respecto a individuos o a
circunstancias difíciles.

FE VIVA
A la luz del análisis que acabamos de hacer de los términos, disponga su corazón
pata reflexionar sobre los siguientes asuntos con una actitud receptiva. 1.
Dedique un momento para identificar los aspectos relacionados con la preparación
en su propio estilo de vida. ¿Cómo se prepara espiritualmente para los
acontecimientos de cada día?

2. ¿Cómo ora respecto a los hechos que se avecinan en su vida?

3. Dedique un momento a considerar el contenido de sus oraciones. ¿Son comúnmente


generales o especificas? ¿Tienden a ser desprovistas de emoción, efectuadas como
una obligación ritual o expresan un anhelo apasionado y compasivo? ¿Se descubre
con frecuencia a sí mismo preocupado por solicitudes personales, orando según sus
preferencias personales, o busca sinceramente discernir la voluntad de Dios en
cada asunto por el que ora?

4. ¿Tiene un plan o una estrategia para su tiempo de oración o comienza ese


período espontáneamente, sin mayor reflexión previa?

1 «Riqueza literaria: 9.8 Atalaya», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL,
1994, p. 1065.
5. ¿Cómo se prepararía para un tiempo determinado de oración intercesora, con un
enfoque concreto?

UN HONOR POR EL QUE VALE LA PENA LUCHAR


En la Edad Media los caballeros lidiaban por cuestiones de honor. En tiempos de la
colonia los duelos se libraban con espadas o pistolas; más tarde, un tiroteo en
alguna polvorienta calle del lejano oeste decidía la cuestión, pero las razones
eran siempre las mismas. Para algunos, una simple ojeada era razón suficiente para
matar, mientras que otros lo hacían sólo como un acto de defensa o para proteger a
sus seres queridos del peligro. Ya sea en un enfrentamiento tribunalicio, una
batahola en el oeste americano o un tiroteo al estilo moderno, tirando desde un
vehículo, los seres humanos siguen peleando para defender su honor, no importa lo
erradas que sean sus motivaciones. La ofensa del honor puede ser insignificante o
grande, según el amor propio de la persona. Sea como fuere, la historia registra
muchas peleas, contiendas entre familias, batallas y guerras que giran en torno al
orgullo de alguien. Como creyentes en Jesucristo, debemos renunciar a esos juicios
personales. Esto no significa que somos llamados a dejar que el mundo «nos
arrolle». Por el contrario, somos llamados a vencerlo, no por la fuerza física,
sino mediante la guerra espiritual. En la batalla espiritual somos soldados que
procuramos defender el honor de nuestro Rey, Jesús. El deber de cada creyente es
dar la gloria a Dios (Mt 5.16), y es por ese honor—el de Dios, no el nuestro—que
vale la pena luchar. La Biblia registra muchos relatos acerca de personas que
lucharon para defender el honor de Dios, tanto en el terreno físico como en el
espiritual. Al leer los siguientes pasajes, sintetice las palabras y las acciones
de las personas involucradas, luego sus plegarias y por último los resultados de
su lucha. En cada uno de los episodios, anote lo que pueda observar acerca de la
actitud del corazón de esa persona hacia Dios y su relación con Él. Al final,
escriba lo que ha aprendido en cuanto a las batallas de oración y su propósito,
considerando lo que pueda aplicar a su propia vida. 1 Samuel 17.1–11, 20–24, 32–52
(a) Palabras / Acciones

(b) Oración

(c) Resultados
(d) El «corazón» para Dios

(e) Lecciones sobre las motivaciones

2 Reyes 19.8–20 (a) Palabras / Acciones

(b) Oración

(c) Resultados

(d) El «corazón» para Dios

(e) Lecciones sobre las motivaciones

INFORMACIÓN ADICIONAL
Mediante un diccionario bíblico o una enciclopedia, busque información adicional
sobre la forma en que se encaraban casi siempre las batallas en tiempos antiguos
(por ejemplo, las tácticas guerreras en las campañas militares de Babilonia,
Persia, Grecia o Roma). Averigüe lo que nos pueden enseñar los principios de
estrategia militar si los aplicamos a la guerra espiritual. Esta puede ser una
investigación muy provechosa que le brindará herramientas útiles para contar estas
verdades a otros cristianos.

DISCIPLINA PARA GANAR BATALLAS


Al comienzo de esta lección describimos claramente la situación del ejército que
no se prepara para la batalla. No hay mucha esperanza para una partida de soldados
que
sale a enfrentar la lucha en esas condiciones. Su única esperanza está en que sus
enemigos hubieran sido aun menos diligentes que ellos en prepararse. Pero ese no
será nunca nuestro caso, porque en la guerra que libramos los cristianos, el
enemigo está en constante alerta. ¿Cómo describe 1 Pedro 5.8 su estado? ¿Qué dice
Efesios 6.11 acerca de la manera en que hace sus planes (busque el significado de
la palabra «asechanzas»)? Debido a todos estos factores, es imprescindible que
estemos en constante estado de preparación. La disciplina es la clave para estar
listos para la acción. Como en todas las áreas de la vida, cuando no se mantiene
la disciplina—física, mental o espiritualmente —, el resultado es una inevitable
incapacidad para actuar de manera efectiva en pro del objetivo deseado. A
continuación indicamos pasajes que se refieren a la disciplina cristiana. Algunos
orientan respecto a un vivir piadoso y nos hablan de las bendiciones que trae el
caminar en integridad, en tanto otros nos señalan las consecuencias de no hacerlo.
Resuma lo que se dice acerca de cómo han de vivir los creyentes, y anote cómo ve
la relación entre ese estilo de vida y la victoria en las batallas que le toca
librar. Deuteronomio 6.1–7, 17–19

Hebreos 10.19–25

1 Juan 3.18–23

FE VIVA
¿Ha pensado alguna vez en la oración como una manera de «combatir» para realzar o
defender el honor de Dios? ¿Qué piensa y siente al respecto?

¿Anhela ver que Dios recibe la gloria por las cosas que usted hace? Dedique un
tiempo para confesar al Señor todo lo que Él traiga ahora mismo a su mente,
respecto a ocasiones en las que ha tratado de reservar la gloria para usted en
lugar de darle crédito a Él.

Describa lo que puede hacer para crecer o convertirse en una persona cuyo corazón
esté consagrado a dar la gloria a Dios en cada situación de la vida. Pida al
Espíritu Santo que le muestre formas nuevas de darle gloria al Padre.
Enumere algunas de las maneras concretas en que siente que el Señor lo está
llamando a ser más disciplinado.

Ore pidiendo al Espíritu Santo que afiance esas áreas disciplinadas en su vida. El
resultado debiera ser un estilo de vida más gozoso, liberador y victorioso.

Al hacer estos análisis y autoevaluaciones, recuerde que no estamos intentando


colocarnos en una posición de superioridad espiritual sino la de aceptar las
disciplinas que caracterizan a un soldado. A veces resulta difícil avanzar en las
de la vida cristiana sin volvernos rígidos y legalistas. Si descubre que es
«atrapado» por un conjunto de reglas, es probable que esté procurando hacer más de
lo que Dios realmente lo ha llamado a hacer en este momento, y que, por
consiguiente, esté intentando lograr esas metas con sus propias fuerzas en lugar
de contar con el poder de Dios. Si esto es lo que le está sucediendo, pídale a
alguien en el que reconoce sabiduría divina que le ayude a decidir a qué
disciplinas dar prioridad en una primera etapa, y permita que el Señor le ayude a
crecer en esas áreas antes de abordar las demás. No se sienta descorazonado ni
caiga en la trampa de compararse con otros. Recuerde que el guerrero cristiano
bien disciplinado no surge de la nada. Vamos a seguir creciendo durante toda la
vida en estas áreas de disciplina.

VENCEDORES EN SU NOMBRE
Jesús lo ha llamado para que actúe en su nombre. Esto significa que el poder y la
autoridad de Jesucristo están a su disposición. No hay nada que pueda derrotarlo
cuando usted se desenvuelve en el poder de Jesús. Esta gran bendición y asombrosa
responsabilidad que Cristo nos ha conferido se fundamenta en el hecho de que ser
enviados «en su nombre» significa haber sido delegados:(a) como sus representantes
plenamente autorizados, (b) plenamente investidos de autoridad y poder para
actuar. Esta es una bendición poderosa. Tenemos todo el poder que pudiéramos
llegar a necesitar para vivir una vida cristiana victoriosa y para salir
triunfantes en la lucha. No hay nada que pueda detenernos definitivamente, no hay
poder que pueda derrotarnos cuando usamos el nombre de Jesús con autoridad. Esto
no significa que algunas batallas no van a ser largas, arduas y sacrificadas.
¡Pero vamos a triunfar! Entonces, se preguntará: ¿por qué hay creyentes que sus
vidas no manifiestan este poder? ¿Y qué falta cuando la gente invoca el nombre de
Jesús y no recibe ninguna respuesta? Es en este contexto que debemos entender qué
significa ser responsables en Su nombre. Si va a ejercer autoridad en el nombre de
Jesús, debe antes someterse a El. Cuando un embajador habla en nombre de su país,
expresa la voluntad de su nación, no la de él. Cuando usted habla en nombre de
Jesús, debe expresar Su voluntad. Si trata de actuar según su voluntad, no tiene
derecho a usar su nombre. Recuerde las palabras de Jesús cuando dijo: «No todo el
que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la
voluntad de mi Padre que está en los cielos» (Mt 7.21). La cuestión está en
quiénes realmente reconocen el señorío de Jesús en su vida. Estos son los que
viven en sumisión a El y pueden aplicar su nombre con autoridad y poder.
¿Cuáles son las formas en que la voluntad propia puede obstaculizar el poder en la
oración?

Incluimos aquí algunas referencias bíblicas que le ayudarán a entender el poder


del nombre de Jesús. En su nombre nos es conferida toda la autoridad que le ha
sido dada a El. A partir de estos pasajes, a medida que vaya descubriendo lo que
expresa Jesús respecto a la autoridad, o lo que han dicho otros escritores
bíblicos, haga una síntesis del fundamento sobre el cual se apoya la autoridad que
se le ha delegado. Mateo 28.18

Lucas 9.1

1 Corintios 15.27–28

1 Pedro 3.22

FE VIVA
¿Qué significa para usted, en lo personal, que Jesús le haya dado derecho a usar
su nombre? Escriba aquí una carta con su respuesta a Jesús. Exprese sus
sentimientos por el hecho de habérsele confiado este privilegio. ¿Se siente más
cerca de Cristo porque se le ha otorgado autoridad en Su nombre? ¿Qué otro
descubrimiento en esta lección le ha acercado más a Jesús?

¿Cuál es, en su opinión, el aspecto más importante al enfrentar una guerra


espiritual? ¿Qué lo hace tan vital?

¿Qué ha aprendido en esta lección que puede ayudarle en las situaciones en las que
ya está involucrado? ¿Cómo cree que lo va a ayudar? ¿Cómo va a poner en práctica
estas cosas?
¿En qué aspectos de la disciplina preparatoria para la guerra espiritual necesita
que el Señor lo ayude a crecer? Escríbalas como un recordatorio de oración y
expóngalas cada día ante el Señor como preparación para la batalla.

Lección 10—Ayuno y oración


¿Se sintió alguna vez frustrado cuando niño por cosas que debía, pero no deseaba,
hacer? Recuerdo bien las noches en que no quería irme a dormir, los días en que no
tenía ningún deseo de ir a la escuela, las ocasiones en que gustosamente hubiera
evitado bañarme, cortarme el cabello, dormir la siesta o cualquier otro de los
innumerables «problemas» de la infancia que me echaban encima mis padres. Es lo
que ocurre con la mente de un niño, cuando se es muy pequeño para entender sus
necesidades. Pablo menciona esta manera de pensar en 1 Corintios 13.11. Explica
que hubo un tiempo en que pensábamos como niños, pero que debemos desarrollar otro
esquema de pensamiento mientras vamos avanzando hacia la madurez. A medida que
maduramos, empezamos a entender la manera de pensar de Dios comparada con la
nuestra. A causa de nuestra limitación, frente a la sabiduría de Dios, nuestra
mente siempre será como la de un niño, aun cuando avancemos hacia la madurez. De
manera que no debiera sorprendernos si algunas de las cosas que Dios nos pide
hacer no son «compatibles» con nuestra manera de pensar. Una de ellas es el ayuno.
Algunos llegan incluso a cuestionar la importancia o la validez del ayuno. ¿Qué
dijo Jesús? Aunque no dio un mandamiento tal como «¡Ayunaréis!», hizo
declaraciones enfáticas respecto al mismo, palabras que no se pueden evadir y que,
como guerreros espirituales, no debemos pasar por alto. Para entender el llamado
de Jesús a ayunar, considere los versículos mencionados al contestar las preguntas
que siguen. ¿Qué dice Jesús en Marcos 2.18–20 acerca del ayuno de sus discípulos?
¿Cuándo dice que ayunarán?

¿Con qué palabras inicia Jesús su discurso sobre el ayuno en Mateo 6.16–18? ¿Qué
da esto por sentado con respecto a sus discípulos?

Lea el episodio en Marcos 9.14–19. ¿Qué podemos aprender, a partir de las palabras
finales de Jesús, acerca del poder que tiene el ayuno en determinadas situaciones?
PARA UNA MEDITACIÓN EXHAUSTIVA
Algunas traducciones omiten las palabras «y ayuno» en Marcos 9.29 y Mateo 17.21,
si bien hay mucha evidencia a favor y en contra, a partir de los manuscritos
disponibles, tanto para incluirlas como para considerarlas como un agregado
posterior. ¿Qué razones cree que habrán motivado a los entendidos que eligieron la
opción de omitir la mención del ayuno, cuando la inclusión es igualmente correcta
desde cualquier punto de vista académico?

RIQUEZA LITERARIA
Ayuno, tsom. Un día de ayuno; un tiempo separado para meditar y orar sin provisión
alguna que satisfaga las necesidades normales de alimentación. Este sustantivo
viene del verbo tsum, que significa «ayunar». En el Antiguo Testamento el verbo
aparece veintidós veces y el sustantivo veintiséis. El ayuno es la renuncia
voluntaria a ingerir alimentos. El verbo «ayunar» se asocia a veces con palabras
como «llorar», «lamentar» o andar «vestido de cilicio», todas expresan intensidad.
El ayunar es una acción contraria al primer acto pecaminoso de la humanidad, es
decir, el acto de comer del fruto prohibido. Ayunar es negarse a comer lo que es
permitido.1 Discipulos, mathetes. Del verbo manthano, «aprender», cuya raíz math
sugiere pensar con esfuerzo. Un discípulo es el que aprende, que sigue al maestro
y sus enseñanzas. La palabra se usó primero acerca de los doce, y luego constituyó
una referencia a todos los cristianos, como en Hechos 6.1. Por lo tanto,
entendemos que las directivas que Jesús dio a sus discípulos incluyen a todos los
creyentes.2

FE VIVA
Al comenzar a reflexionar sobre la relación entre el ayuno y la guerra espiritual,
dedique unos momentos a ordenar sus pensamientos. Repase sus experiencias pasadas
con el ayuno y sus sentimientos íntimos al respecto. Reflexione en tas siguientes
preguntas y anote sus puntos de vista actuales sobre el tema. ¿Ayuna alguna vez?
En caso afirmativo, ¿cuándo y por qué lo hace?

¿Qué es lo más difícil para usted cuando ayuna? ¿Cómo hace, cómo hizo o cómo
podría hacer para superar esto?

1 «Riqueza literaria: 3.5 ayuno», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL,
1994, p. 1105. 2 «Riqueza literaria: 10.1 discípulos», Biblia Plenitud, Editorial
Caribe, Miami, FL, 1994, p. 1202.
¿Cuál ha sido su punto de vista sobre el ayuno en el pasado? ¿Para qué se practica
el ayuno? Presente un caso bíblico a favor de la importancia y pertinencia del
ayuno en la actualidad.

¿Cuál cree que fue el motivo por el que Jesús dijo que sus discípulos ayunarían en
épocas como la nuestra?

EL AYUNO EN LA IGLESIA PRIMITIVA


Está claro, en base a las afirmaciones de Jesús, que sus discípulos deben ayunar
ahora que Él no está presente en la tierra, en la forma física de su encarnación.
También es obvio que el ayuno no puede ocupar el ciento por ciento del tiempo del
creyente. ¡El Creador jamás descuidaría nuestras necesidades corporales! Por
consiguiente, a fin de tener una perspectiva equilibrada acerca del ayuno, revise
los siguientes textos bíblicos y observe cómo los discípulos de Jesús lo
practicaron y enseñaron en la iglesia primitiva. Use estas preguntas como guía a
medida que lee los pasajes: ¿Cuál era la norma cotidiana al participar de las
comidas en la iglesia primitiva? ¿Cómo se consideraba la práctica del ayuno? ¿Qué
se enseñaba sobre el ayuno? ¿De qué manera permite esto una perspectiva
equilibrada acerca del ayuno? Hechos 2.42–46

Hechos 6.1–7

Hechos 10.2–4, 30, 31

Hechos 14.23

Hechos 27.21–26

2 Corintios 6.5; 11.27


ENTRE BASTIDORES
Aunque a los judíos sólo se les exigía un día anual de ayuno, el Día de Expiación
( Lv 16.29), los fariseos habían adoptado la costumbre de ayunar dos veces por
semana, lunes y jueves. Estos eran los días de mercado en Jerusalén, y en esas
ocasiones los que mostraban el rostro macilento del ayuno se destacaban más. Es
esa actitud de «mostrar a los hombres que ayunan» lo que Jesús condena en Mateo
6.16–18. Los discípulos de Jesús, por el contrario, fueron llamados a ayunar sin
el fingimiento de los fariseos. En la iglesia primitiva era común entre los
creyentes la modalidad de practicar el ayuno dos veces por semana, casi siempre
miércoles y viernes. Este fue el comienzo de la práctica tradicional que adoptó la
iglesia de ayunar los miércoles y los viernes, que hasta hace poco se mantuvo como
obligatoria en algunas partes. El mandamiento de ayunar que Dios dio a Israel, en
Levítico 16.29–34, introduce algunas pautas que ayudan a entender el ayuno en
nuestra vida particular. («Afligiréis vuestras almas» es una expresión equivalente
a la de ayunar.) ¿Qué clase de cosas se asocian con el ayuno en este pasaje de
Levítico? A partir de las referencias de Jesús al ayuno en Marcos 9.17–29 y en
Mateo 17.14– 21, se da por sentado que Él mismo lo practicaba siguiendo algún
esquema regular que excedía la práctica de sus discípulos de guardar las fiestas
anuales. ¿Qué sugeriría este hecho a los creyentes en la actualidad, juntamente
con la práctica del ayuno según un esquema dado a la iglesia primitiva?

CUANDO EL AYUNO SE CONVIERTE EN NUESTRA RESPUESTA


La mayoría de los creyentes del Nuevo Testamento reconocerán que el ayuno tiene un
lugar en la iglesia contemporánea, pero pocos son los que lo entienden. Lo mismo
que con la «guerra espiritual», que muchos la descuidan por carecer de instrucción
al respecto, también el ayuno—arma poderosa en caso de guerra—se pasa por alto.
Con todo, a pesar de que se cree en el ayuno y se le acepta como una disciplina
potencial periódica, cuando se les pregunta a algunos cuándo ayunan, una respuesta
muy común es: «Cuando el Espíritu Santo me indica que lo haga». Esta respuesta no
carece de valor, pero quizás habría que llegar más allá: forjar un esquema de
ayuno. Es decir, ¿podríamos acaso considerar el ayuno como una práctica más
regular con un esquema planificado? En primer lugar, porque Jesús nos ha dicho que
debemos ayunar; y segundo, porque esperar una indicación directa de parte de Dios
para ayunar, no concuerda con los ejemplos bíblicos. Quizás sea oportuno señalar
que el Espíritu Santo puede dar esa indicación si desea que una persona realice un
ayuno especial con un propósito concreto. Pero, ¿podríamos coincidir en que esas
no debieran ser las únicas ocasiones en que un creyente practica el ayuno? Con el
auxilio de los versículos que siguen, vea qué puede descubrir acerca de por qué y
cuándo ayunaban los creyentes en los tiempos bíblicos. En cada uno de los ejemplos
procure identificar: 1) el propósito del ayuno; 2) la decisión respecto al ayuno
(quiénes decidieron ayunar y cómo tomaron la decisión); y 3) el resultado del
ayuno.
2 Samuel 12.15–24 Propósito

Decisión

Resultado

2 Crónicas 20.1–24 Propósito

Decisión

Resultado

Esdras 8.21–23,31 Propósito

Decisión

Resultado
Nehemías 9.1–3: 10.28–29 Propósito

Decisión

Resultado

Daniel 6.6–28 Propósito

Decisión

Resultado

Jonás 3.4–10 Propósito

Decisión

Resultado
Lucas 2.36–38 Propósito

Decisión

Resultado

FE VIVA
¿Cómo se siente respecto al ayuno después de haber leído estos pasajes? ¿Ha visto
algo hasta aquí que le da mayores deseos de ayunar?

Una y otra vez los creyentes de la Biblia reaccionaron frente a situaciones de


necesidad buscando a Dios en ayuno y oración. ¿Cómo responde ante tales
necesidades en su propia vida?

¿Hay situaciones que requieren del ayuno, en tanto otras no? ¿Por qué cree que
esto es así? ¿En qué situaciones cree que todo creyente debiera recurrir al ayuno?

LO QUE DIOS DICE SOBRE EL AYUNO


El ayuno parece ser una de las disciplinas menos entendidas entre los cristianos.
Dios ha hablado bastante respecto al ayuno en su Palabra, pero pocos creyentes se
proponen escudriñar las Escrituras para aprender acerca de este poderoso aspecto
de nuestra vida espiritual. En los siguientes pasajes podrá aprender más acerca
del ayuno y del papel que cumple en nuestro peregrinaje espiritual. A medida que
lea los versículos, escriba lo que va aprendiendo sobre el ayuno. El ayuno que
Dios escoge: Isaias 58.6–12 Anote aquí lo que se dice acerca del momento, el
propósito y el poder del ayuno desde la perspectiva de Dios: Momento (v. 6a)
Propósito (vv. 6b, 7; observe allí ocho cosas)

Poder (vv. 8–12; considere las promesas de los resultados)

Los cinco primeros versículos de Isaías 58 constituían un ataque directo a los que
seguían tradiciones muertas, que practicaban los ayunos como un rito y se
limitaban a las formas sin poner en ello su corazón. ¿Qué lecciones podríamos
enumerar en base a ese pasaje?

¿En qué forma coinciden las palabras de Jesús sobre el ayuno en Mateo 6.16–18 con
lo que usted acaba de leer?

Diferentes tipos de ayuno: Observe en los siguientes pasajes los diferentes


métodos y períodos del ayuno. Anote la duración del mismo, qué se consumía y
cuáles eran sus acciones físicas. Jueces 20.26

1 Crónicas 10.11, 12

Ester 4.15–17

Daniel 10.2, 3

Mateo 4.1, 2
EL AYUNO: LA LLAVE MAESTRA
Si bien no hay ninguna regla fija para encontrar la solución a todos los
problemas, excepto la de hacer la voluntad de Dios, sin duda hay beneficios
concretos en la práctica del ayuno. Cuando el pueblo de Dios se consagra al ayuno
y la oración se libera poder y se abren brechas. Muchas personas han llegado a
amar la práctica del ayuno, no por la disciplina física, sino por los resultados
que comprueban en el reino espiritual cuando ayunan. En los versículos que siguen
hay referencias al ayuno y a los resultados que obtenía el pueblo de Dios cuando
ayunaba. Léalos y responda las preguntas a fin de aprender más acerca de este
poderoso instrumento para la guerra espiritual. Ester 4.3, 16: ¿Qué motivó al
pueblo judío a ayunar?

Ester 9.1, 2 registra los resultados del ayuno de los judíos. ¿De qué manera
contrasta esto con el decreto originalmente emitido en contra de los judíos en
Ester 3.13?

Marcos 9.17–29: ¿Qué declara aquí Jesús respecto al excepcional poder del ayuno?

¿Cómo se relaciona el ayuno con la fe en este relato?

FE VIVA
Ahora que ha completado esta lección sobre el ayuno, utilice esta sección como
ayuda para reflexionar sobre las cosas que ha aprendido. ¿Qué se destaca como el
aspecto más notable en cuanto al ayuno? ¿Puede ver el cumplimiento de esa realidad
en su propia vida? ¿Cómo?

Describa cualquier esquema de ayuno que haya practicado en el pasado. ¿Considera o


no que es una manera saludable de practicar el ayuno? Explique.

¿Qué cambios o qué verdades van a influir en su manera de ayunar como resultado de
esta lección?
¿Por qué cree que Jesús estimuló la fe con tanto vigor en una situación que
requería ayuno y oración? ¿Sería porque la fe que se necesitaba en ese caso se
desarrollaba por medio del ayuno?

Al concluir, dedique unos minutos a orar por las respuestas que acaba de dar.
Pídale al Señor que le dé la fortaleza necesaria para que su vida crezca en esta
disciplina de la guerra.

Lección 11—Acciones durante la lucha


¿ Ha observado alguna vez que los bateadores en el juego de béisbol golpean
suavemente sus bates contra el plato cuando se están acomodando en su posición?
¿Se ha preguntado alguna vez: «qué tiene que ver esto con el béisbol»? ¿Acaso el
bateador necesita comprobar dónde está el plato? ¿Será que se mueve por el terreno
de juego si no está continuamente golpeando el suelo? ¡Qué absurdo! Por supuesto,
a nadie se le ocurriría pensar esas cosas. Pero aun así, lo cierto es que en todo
juego de béisbol esta extraña práctica continúa: el plato sufre el «ataque» de un
bate tras otro a medida que los jugadores van ocupando sucesivamente su turno para
batear. Nunca había reflexionado mucho acerca de este gesto; lo daba por sentado,
como hacemos todos, hasta que mi pequeño hijo tuvo su primer bate. Poco después vi
cómo, mientras jugaban en la calle, otro niño lo golpeaba fuertemente contra el
asfalto, casi hasta destrozarle el extremo. Eso me preocupó: ¡Después de todo, el
bate había costado quince dólares! Movido por la curiosidad, le pregunté al niño
por qué lo golpeaba contra el pavimento. La respuesta del pequeño fue simple:
«¡Eso es lo que hacen los jugadores de primera división antes de batear!» A él le
parecía obvio: ¡Si el bateador quiere asegurarse de pegarle a la pelota, es
necesario golpear el plato! Aunque pudo haber alguna razón allá en los comienzos
de este deporte para iniciar este rito universal, está claro que no tiene relación
alguna con el hecho de pegar a la pelota. Cuando uno se detiene a pensar, se
pregunta: «¿Cuántas cosas haremos mecánicamente los cristianos, que en realidad no
son importantes?» ¿Cuáles son las acciones esenciales? ¿Cuáles son meras
supersticiones? ¿Habrá prácticas que a algunas personas les parezcan
supersticiosas o ingenuas, pero que en realidad son importantes? La respuesta es:
«Sí». Y más aun, si nunca se le ha enseñado, o no se ha tomado el tiempo para
aprender, uno puede llegar a pensar que no son sino ritos que nada tienen que ver
con el trabajo específico que el Señor nos ha encomendado. Otros pueden sentirse
incómodos con las demostraciones de la guerra espiritual y niegan aceptar las
acciones físicas que arremeten contra las barreras de su orgullo o timidez y
chocan con sus conceptos de lo normal.
Dios nos ha mostrado en su Palabra las acciones que acompañan a la guerra
espiritual. Estos gestos pueden caber de manera cómoda o, por el contrario, estar
totalmente fuera de los límites de nuestros gustos personales. Lo cierto es que
están firmemente establecidos en el plan que Dios tiene para nosotros. Si fuera
necesario forzar las fronteras, siempre será con el propósito de que nuestros
límites se expandan y podamos crecer y alcanzar todo lo que Dios tiene para
nosotros. Recuerde que estamos hablando de una guerra verdadera y no de alguna
competencia simbólica. Los campos de batalla rara vez son sitios «cómodos», pero
son ámbitos de victoria y, por cierto, ¡jamás carecen de acción! Es la
comunicación adecuada y la participación de las tropas lo que hace posible la
victoria en la batalla. En la guerra espiritual estos procesos son guiados por
nuestro líder en la batalla: el Todopoderoso Señor de las Huestes. En su Palabra
hay evidencias de esas acciones y de su uso en la batalla. Lea los siguientes
pasajes, que nos permiten aprender más acerca del valor y el lugar de esas
acciones en la guerra espiritual. Éxodo 17.8–16: ¿Cuáles fueron las acciones que
realizaron Moisés, Aarón y Hur durante la batalla?

Describa el impacto que tuvieron las acciones de Moisés en el curso de la batalla.

¿Por qué fue vital la intervención de Aarón y Hur para obtener la victoria?

¿Qué hizo Moisés después de la batalla en reacción a la victoria obtenida?

Jueces 6.24–40; 7.16–25: ¿Qué dos cosas hace Gedeón como expresión de su
compromiso de seguir a Dios? (6.24–27)

A la luz de la difícil época que le tocó vivir a Gedeón, ¿qué nos dice de su fe el
nombre que da al altar que construyó?

¿Qué pasos da Gedeón para verificar la dirección del Señor?


¿Con qué acciones iniciaron los soldados la batalla?

Describa los resultados de las acciones llevadas a cabo por los soldados.

2 Reyes 19.8–19, 35–37: Describa la manera en que Ezequías expresó su angustia


ante el Señor.

¿Qué hizo, simbólicamente, con la carta de Senaquerib?

Explique lo que el Señor hizo con Senaquerib y con su ejército.

FE VIVA
No siempre es fácil asimilar y llevar a la práctica los principios que encontramos
en las Escrituras. Repase los casos que acaba de estudiar y utilice esta sección
en su propia vida.

Cuando Moisés estaba observando a los hijos de Israel en la batalla, en Éxodo 17,
se había ubicado por encima del campo de lucha, en la cumbre de una montaña, desde
donde podía ver al ejército. Explique por qué es importante reconocer que su lugar
en Cristo, está por encima de las luchas de este mundo (Ef 2.1–6).

¿Por qué cree que podría ser importante para un intercesor tener la posición
ventajosa de una perspectiva global, como la tenía Moisés? ¿Por qué cree que sería
importante para la gente que participaba de la lucha poder ver a su intercesor,
como en el caso de Moisés?

Tanto Moisés como Gedeón construyeron y dieron nombre a altares consagrados al


Señor. Asimismo, es importante que reconozcamos los momentos decisivos en nuestra
vida, determinando un sitio, ya sea mediante una dedicación material o en nuestros
recuerdos, de manera que podamos regresar en adoración al Señor para darle gracias
por la forma en que nos guió.
Describa alguna de esas experiencias de transformación radical que haya marcado
decisivamente el rumbo de su vida.

INFORMACIÓN ADICIONAL
Establezca un «altar de recordación» en su habitación, para conmemorar algo que el
Señor haya hecho. Podría ser algo tan simple como una piedra colocada en una
repisa, un álbum de fotografías, un recuerdo de una ocasión de victoria, algo que
tenga especial significado para usted. Deje que ese objeto llegue a ser un
«testimonio» visible, un sitio de alabanza, de tal manera que cada vez que lo vea
recuerde la bendición especial, la provisión u orientación que Dios le dio para su
vida.

Ya sea como agradecimiento por lo que Dios ha hecho, o anticipando lo que habrá de
hacer, dé ahora mismo un paso de fe. Escriba una hoja y haga un sencillo
pergamino. Anote un aspecto de su vida en el que desee que Dios le ayude. Permita
que este recordatorio concreto sea otro punto de «conexión» entre lo que cree y es
todavía invisible, pero puede Ser anticipado por fe. (Advertencia): Estas acciones
no constituyen un sustituto supersticioso de la fe, sino expresiones vivas y
visibles de ella, orientadas a la alabanza.)

USE LA TROMPETA DE DIOS


Quizás sorprenda el hecho de que uno de los recursos más perdurables de la acción
militar no está orientado hacia el enemigo sino más bien hacia los mismos
compañeros. La trompeta se ha usado como instrumento en la batalla desde los
tiempos antiguos, y todavía se usa como un símbolo en nuestra época, aun cuando
las comunicaciones modernas la han reemplazado en el terreno de combate. En las
Escrituras la trompeta ocupa un lugar prominente en la guerra y la conducta
espirituales. A lo largo del Antiguo Testamento se le usa, tanto de manera
simbólica como literal, para conducir al pueblo de Dios hacia un lugar nuevo, ya
sea por medio de una victoria militar o mediante la búsqueda cotidiana de la
orientación divina. Más adelante, en la sección «Riqueza literaria», hay diversas
descripciones de la trompeta tal como se usaba en la Biblia. Algunos pasajes se
refieren a ella en sentido literal y otros son expresiones en sentido figurado o
recursos mediante los cuales se llama la atención y se orienta la acción.

RIQUEZA LITERARIA
Trompeta, shophar. Una trompeta hecha de un cuerno curvado de animal, una corneta.
El shophar se menciona setenta y dos veces en el Antiguo Testamento, y se usa para
anunciar la presencia del Señor cuando entrega la Ley al pueblo. También se
usa para anunciar un peligro y para hacer un llamado a las armas. En Oseas 8.1
shophar se compara con la voz del profeta que proclama la palabra de Dios.1 Voz,
qol. Llamar a viva voz, exclamar, sea una palabra o un sonido. Proclamar, declarar
o tronar. El uso de qol en Isaías 58.1 es un claro llamado a proclamar a viva voz
la Palabra del Señor. Se trata de una acción física que nos exige un alto volumen
de voz. Aquietar, shaquat. Reposar, tranquilizarse, aquietarse, estar descansado.
Shaquat implica la idea de serenidad en la vida y las circunstancias. Después de
una batalla viene el tiempo de reposo y la superación del desorden y la lucha
(véase 2 Cr 20.30). Jubileo, júbilo, truwah. Clamor, aclamación gozosa, grito de
batalla, sonido de trompetas. Truwah también denota regocijo, celebración, gozo.
En Levítico 25.9 las trompetas se tocaban para indicar el tiempo de gran regocijo
y liberación en todo Israel. Esta celebración tenía lugar cada cincuenta años y se
dedicaba a devolver a sus dueños originales la herencia familiar que hubiera
tenido que empeñar. Esta es una figura de cómo la obra de Jesús en la cruz tiene
por meta restaurar lo que Dios se había propuesto darnos.

Sin perder de vista estas descripciones, lea los pasajes que siguen, anote el tipo
de situación que se ilustra y el resultado del uso de la trompeta en cada caso. A
medida que estudie, escriba cualquier hallazgo especial que le parezca pueda poner
en práctica en su vida espiritual actual. Números 10.1–10

Jueces 7.16–25

1 Samuel 13.3

1 Crónicas 15.25

2 Crónicas 20.27–30

1 «Riqueza literaria: 8.1 trompeta», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL,
1994, p. 1064.
Isaías 58.1

Ezequiel 3.10, 11

FE VIVA
La trompeta se usaba en los tiempos bíblicos para dirigir el movimiento de las
tropas en la batalla. En la guerra espiritual, el Señor nos da una responsabilidad
similar de «sonar la trompeta» con nuestras propias voces y, por medio de su
Palabra, dirigir la batalla según sus planes. ¿Está listo para hacer sonar la
trompeta de esta manera? Indague en su corazón, mientras responde a las siguientes
preguntas. Permita que esta autoevaluación le ayude a crecer en su papel como
intercesor. Describa qué entiende cuando las Escrituras dicen «Alza tu voz como
trompeta» (Is 58.1).

¿De qué manera este estudio acerca del uso de la trompeta en la guerra le ayuda a
percibir cómo utilizar mejor su propia voz en la batalla de la oración?

Quizás el hecho de que algunas personas muestren poco equilibrio y sensibilidad en


sus expresiones verbales impulsivas, le ha llevado a evitar orar con
espontaneidad. ¿Qué puede ayudarle a superar la natural reticencia a expresar sus
oraciones con firmeza?

¿Qué se propone hacer en el futuro para orar con más valentía y confianza?

Puesto que Dios nos ha creado como individuos únicos, cada uno nos desenvolvemos
de manera diferente. Algunas personas son por naturaleza más expresivas y hablan
más que otras, pero aun así el Señor nos llama a todos a elevar nuestras voces
ante Él en determinadas ocasiones. En otras oportunidades, nos indicará que
guardemos silencio en su presencia. La clave está, por lo tanto, en ser sensibles
a la dirección del Señor y a mantener el equilibrio adecuado. Deténgase ahora por
un momento para orar, para pedirle al Señor que lo llene nuevamente de su
Espíritu; hágalo con espontaneidad, con valentía, con palabras directas. Eleve su
alabanza acogiendo el poder que Él le otorga para andar en una vida vibrante,
equilibrada y victoriosa.
LAS ARMAS QUE TENDRÁ QUE USAR
A lo largo de la historia de la guerra se han usado numerosas armas y herramientas
para emprender los combates. Pero ni la mejor preparación, entrenamiento o
estrategia militar da la victoria en una batalla, a menos que el soldado opere con
eficiencia los elementos de combate. De la misma manera, los creyentes no pueden
pretender alcanzar victoria a menos que tomen parte en las acciones físicas del
combate. El Señor nos llama a ser soldados eficientes en la lucha en la que
participamos. Al aceptar nuestro lugar en la batalla, es importante que percibamos
las indicaciones de nuestro General para el desplazamiento de las tropas. Sus
directivas pueden ser específicas o pueden implicar una reacción natural a las
situaciones, como resultado de la relación que tenemos con El y de la comprensión
que tenemos de sus métodos. Es sabio que aprendamos más acerca de las acciones
físicas con que reaccionamos y participamos en la línea de combate. Las Escrituras
nos muestran muchos elementos físicos para usar en nuestras campañas espirituales.
Lea los siguientes textos y haga una lista de algunas de esas demostraciones,
describiendo el uso principal de cada una de las «armas» en relación a la guerra
espiritual. Josué 6.2–5 (Al comparar este pasaje con Romanos 4.12 y Génesis 13.14–
18, y especialmente el y. 17, ¿a qué conclusión es posible llegar respecto a la
acción espiritual adecuada a nuestros días?)

Josué 10.12, 13

2 Crónicas 20.21–22 (compárese con Hch 16.16–26, en especial el v. 25)

Isaías 58.1 (compárese con Hch 4.24)

LA GUERRA DE LA ADORACIÓN
La adoración es nuestro más efectivo recurso para avanzar en cualquier situación.
Por medio de ella invitamos a Dios y al señorío de Cristo a hacerse presentes en
nuestra circunstancia. No hay nada tan importante como asignar prioridad a la
adoración en la vida cotidiana.
La Biblia muestra que muchas de las acciones que se asocian a la adoración también
las vemos en la batalla. Este hecho apunta a la significación que ella tiene en la
guerra espiritual, a la vez que muestra todavía más acerca de cómo espera Dios que
nos desplacemos en el combate. Trabaje con los siguientes pasajes de la misma
manera que hizo en la sección anterior enumerando y describiendo las estrategias y
las armas de la guerra espiritual. Salmo 47.1–3

Salmo 100.1–5

Salmo 150.4

FE VIVA
Revise las notas que hizo de esta lección. ¡Hay tanto para aprender acerca de la
guerra espiritual y de las armas que debemos operar cuando participamos en el
combate! Ninguna lección en particular, ni siquiera una serie de ellas, podrá
enseñarle todo al respecto. Pero puede tener la confianza de que el Señor sabe lo
que usted necesita para estar preparado en cada situación que enfrente.

Lección 12—Ministros angelicales


Cuando era niño, lo que menos me gustaba al ir a visitar a mis abuelos era que mi
hermano y yo dormíamos en el sótano. Aunque era grande, con piso, y hacía mucho
tiempo que lo habían acondicionado para usarlo como una parte más de la casa, aun
así daba la sensación de ser un mundo infinitamente separado de las habitaciones
del piso superior donde se alojaba el resto de la familia. Como era el menor de
los varones, siempre me tocaba acostarme antes que los demás, recuerdo que una
noche en particular sentí mucho miedo.
Mi abuela había bajado a arroparme bien, sabía que pronto volvería a subir y que
me dejaría solo para que me durmiera. Temía estar solo. Aunque nadie lo sabía, ni
yo lo decía, me sentía aislado en este remoto rincón del mundo, donde la oscuridad
y los ruidos de una casa antigua constituían mi única compañía hasta que
conciliara el sueño. Ni siquiera la lamparilla que quedaba encendida era
suficiente para hacerme sentir seguro. Así fue hasta aquella noche especial, en la
que mi abuela me relató un testimonio acerca de la forma en que se envían los
ángeles de Dios para protegernos. Me contó de una ocasión en que a un miembro de
nuestra familia le habían sido abiertos los ojos espirituales para que pudiera ver
a un ángel vigilando su hogar. Conocía la promesa del Salmo 91.9–12, pero me
conmovió mucho ese testimonio. Todavía recuerdo el relato y cómo sirvió para
apaciguar mis temores durante muchas noches siguientes. A pesar de estar solo, me
sentía seguro hasta que me dormía, porque sabía que los ángeles de Dios en
realidad estaban allí, como dice la promesa, para protegerme. A través de los años
he escuchado muchos relatos de creyentes que han visto o percibido la presencia de
ángeles brindándoles auxilio, aliento y protegiéndolos en tiempos difíciles, como
así también en la vida cotidiana normal. Estas narraciones parecen despertar
interés entre los cristianos en la actualidad porque a muchos les recuerdan que
los ángeles son tan reales y están tan activos ahora como en los tiempos antiguos.
Con frecuencia nos impactan más los relatos de acontecimientos personales y
actuales que los de aquellos sucesos que han ocurrido largo tiempo atrás y de los
que no tenemos experiencia personal alguna. Al iniciar este estudio sobre los
ángeles, tenga presente que las cosas que va a leer en la Biblia son tan ciertas
hoy como lo eran entonces. Los ángeles están presentes y, sin lugar a dudas,
ministran hoy en día tal como lo han venido haciendo desde que Dios los creó. En
el Salmo 103.20–21 se hace referencia a cinco ministerios de los ángeles, que se
enumeran a continuación. Al leer los siguientes versículos, anote cualquier otra
descripción de la actividad angelical que se mencione allí, tales como los métodos
de que se valen, su aspecto, los nombres generales y específicos que se usan con
referencia a los ángeles, etc. «Bendecid a Jehová» Nehemías 9.6

Hebreos 1.6

«Elecutáis su nalabra»
Mateo 13.41–42

Mateo 26.52–54

«Obedeciendo a la voz de su precepto [el de Diosl» Daniel 9.21–23; 10.5–14

Lucas 1.26–38

«Ministros suyos» 1 Reyes 19.5–8

Hebreos 1.13–14

«Hacéis su voluntad» Lucas 16.22

Hechos 12.5–11

FE VIVA
Antes de seguir adelante con este estudio, deténgase y responda las siguientes
preguntas que le ayudarán a definir lo que cree sobre los ángeles. Ore y pídale a
Dios
que le ayude a ver toda la verdad acerca de estos seres que Él creó, y acerca de
cómo pueden impactar su vida. ¿Qué relatos o testimonios recuerda haber oído
acerca de los ángeles? ¿Eran historias reales o de ficción, sencillas o
complicadas, emocionantes o aburridas? Describalas en pocas palabras.

¿Cómo cree que esos relatos influyeron en el desarrollo de sus propios conceptos
acerca de los ángeles y de lo que realizan?

¿Cómo podría afectar su vida una comprensión biblica acerca de los ángeles?

¿Ha obtenido nociones nuevas acerca del mundo de los ángeles en lo que va de este
estudio? ¿Se ha modificado de alguna manera su punto de vista? ¿Qué aplicaciones
prácticas encuentra en este tema en lo que se refiere a la guerra espiritual?

EL MINISTERIO DE LOS ÁNGELES


A lo largo de la Biblia se afirma claramente que los que pertenecen al pueblo de
Dios están llamados a un servicio mutuo. Cada uno de nosotros ha sido llamado a
servir a la familia de Dios como expresión de nuestro servicio al Señor. Al igual
que los padres se ocupan de atender las necesidades de los recién nacidos,
dándoles la alimentación y el cuidado necesarios sin dejarse dominar por ellos, no
se espera que estemos sometidos, como siervos en el cuerpo de Cristo, al dominio
de aquellos a los que servimos. Más bien decidimos servirnos unos a otros como una
manera de ministrar a nuestro Señor. De la misma forma, los ángeles están al
servicio directo de nuestro Padre celestial. No harán nada que no haya sido
dispuesto por El. Sin embargo, en su servicio a Dios, ayudan a Su pueblo en Su
nombre, y, al hacerlo, es importante recordar que aunque nos sirven, no están
sujetos a nuestro control. Algunos creyentes no han entendido esto, porque han
escuchado a otro creyente «ordenar» a un ángel que actúe. Aunque quizás parezca
que el cristiano «da órdenes a un ángel», la Biblia nos enseña que sólo actuará
bajo las órdenes directas de Dios. Por lo tanto, podemos estar seguros de que, en
aquellos casos en que los vemos actuar en respuesta a las oraciones humanas, esas
plegarias no expresaban la voluntad de un ser humano, sino que en realidad eran un
reflejo de la Palabra de Dios para esta circunstancia concreta. Dios usa a los
suyos para dar a conocer su Palabra y, por consiguiente, cuando hablamos de
acuerdo a su voluntad, los ángeles que están a su servicio actuarán. En ese
sentido entendemos que no controlamos a los ángeles, sino que nos han invitado a
asociarnos al Señor en la oración y la guerra espiritual, haciendo que se cumpla
su voluntad, que su Reino ensanche su dominio «como en el cielo, así también en la
tierra».
Sin olvidar estos conceptos, use los siguientes versículos para hacer una lista y
definir algunos de los ministerios que los ángeles nos brindan como pueblo de
Dios. Como Señor de los ejércitos, instruye a Sus ángeles para que intervengan a
nuestro favor en los conflictos. Observe de qué manera participan. Salmo 34.7;
Lucas 4.10–11

Lucas 16.22

Lucas 22.43

Hechos 8.26

Gálatas 1.8

Hebreos 1.14

FE VIVA
Muy pocas cosas llegan a formar parte vital de nuestra vida a menos que podamos
definirlas con nuestras propias palabras y en base a nuestra experiencia. Dedique
un momento para repasar lo estudiado en la sección anterior y reflexione acerca de
cómo influyen en su persona. Use las preguntas de esta sección como ayuda para
poner en práctica las verdades que ha aprendido. ¿Qué aspecto del auxilio que
prestan los ángeles a los creyentes le parece más pertinente a su vida? ¿De qué
manera espera beneficiarse por este servicio?

¿Qué significa para usted que Dios asigne ángeles para que le sirvan? Describa lo
que este hecho le demuestra acerca del amor de Dios hacia usted.
Escriba con sus propias palabras una nota de agradecimiento a Dios por su cuidado.
Exprésele sus sentimientos respecto a los seres angelicales que ha designado para
que le sirvan. Agradézcale también por lo que anticipa en el futuro gracias a la
provisión que ha hecho por usted.

LOS ÁNGELES Y LA GUERRA ESPIRITUAL


Cualquier estudio acerca de la obra de los ángeles sería incompleto si no se
considera el ámbito espiritual y el impacto que producen los ángeles en la guerra
espiritual. Las Escrituras dicen claramente que ellos ocupan posiciones de poder
espiritual que afectan el curso de las naciones y de los pueblos. En esta sección
vamos a concentrarnos en el impacto que producen sus acciones en la guerra
espiritual del mundo invisible. Las preguntas le ayudarán a descubrir la acción de
las huestes celestiales en la batalla y la manera en que ello se relaciona con lo
que usted hace. Apocalipsis 12.7–11: ¿Quiénes son los principales combatientes en
la guerra iniciada para arrojar a Satanás del cielo?

Describa el resultado de este combate.

¿Cuáles son los medios utilizados para expulsar a Satanás del cielo?

Haga una lista de los nombres que se usan en este pasaje para referirse a Satanás.

¿Qué ha sido sellado en su beneficio como resultado de esta victoria?

¿Por medio de qué vencen los santos?

Daniel 10.1–4, 12–13: ¿Qué lugar ocupaba Daniel en la guerra que se describe en
este pasaje?
¿Cómo cumplió Daniel su responsabilidad?

¿Cuándo fue enviado el ángel a Daniel? ¿Qué lo detuvo?

¿Qué le permitió a este ángel tener la libertad de seguir adelante con su misión a
favor de Daniel?

¿Qué otros seres espirituales se mencionan aquí y cómo se les describe?

¿Qué posición de autoridad se atribuye a los seres angelicales en este pasaje?


Relacione esto con la jerarquía de los seres espirituales que se menciona en
Efesios 6.12 .

FE VIVA
Ahora que ha visto lo que dicen las Escrituras acerca de la obra y el ministerio
de los ángeles, reflexione en las verdades que ha descubierto. Con las preguntas
siguientes, medite en lo que la lección ha revelado y en cómo poner en práctica
estas verdades en su vida cotidiana. ¿De qué forma influye en su propia manera de
encarar la lucha espiritual lo que ahora sabe acerca de la intervención de los
ángeles en esa guerra?

A medida que discernimos más acerca de los propósitos y la obra del Señor en
nuestra vida, nos percatamos que Dios obró en situaciones pasadas de tal forma que
en ese momento no lo veíamos. ¿De qué maneras ha visto que las cosas aprendidas
aquí ya están obrando en su propia vida?

¿Qué cosas espera que sucedan en su vida como resultado de las nuevas ideas que ha
recibido por medio de este estudio?
Lección 13—Ángeles y demonios
Cuando entré en la habitación pude ver ángeles por doquier. Parecía que cada
espacio disponible tenía su propia representación angelical. No, no se trataba de
una visión sobrenatural, sino de los elementos que decoraban la habitación. Era
Navidad y, como es natural en esa época festiva, se había elegido a las figuras de
los ángeles como elemento decorativo de dicha habitación. No es poco común que en
la temporada Navideña se vean esas decoraciones típicas. Es, por cierto,
perfectamente apropiado que nosotros, los que hemos recibido tan maravillosa
salvación, celebremos con gozo el nacimiento de nuestro Salvador. Más aún, es
completamente aceptable que usemos los adornos de los que nos valemos para
expresar de muchas maneras la historia de la Navidad: las escenas de la Natividad
nos recuerdan el nacimiento de Cristo; las luces que adornan los edificios y las
casas de familia nos recuerdan que la «Luz del mundo» ha llegado. La belleza de su
don irradia en la magnificencia de lo que nos rodea cuando celebramos su
nacimiento. En medio de todo están los ángeles, de todo tipo, que ocupan su lugar
alrededor nuestro en memoria de las huestes angélicas que fueron las primeras en
proclamar a los pastores las buenas nuevas del nacimiento del Salvador, y que lo
protegieron de Herodes cuando el adversario utilizó al monarca como instrumento de
su ataque (Lc 2.8–14; Mt 2.13). La Navidad es uno de esos momentos en que pensamos
en los ángeles. Pero hay otras ocasiones en las que con frecuencia también se
expresa la opinión popular acerca de ellos: «¡Qué niño tan angelical!», se dice
frente a un pequeño dormido, cuyas facciones expresan profunda serenidad. Ante las
rellenas mejillas del rostro de un pequeño, otros dirán que «parece un querubín»,
y del mejor alumno de la Escuela Dominical se dice que «se porta como un
ángel».Estas son frases que la mayoría hemos escuchado o quizás hasta pronunciado.
Pero, ¿sabe alguien en realidad qué aspecto tienen los ángeles o cómo actúan?
¿Hay, acaso, una determinada apariencia «angelical» que corresponda con veracidad
a las huestes celestiales? ¿Será cierto que siempre están rodeados de un ambiente
de serenidad? A los ángeles se les ha caracterizado de las formas más diversas y
han llegado a simbolizar diferentes cosas para distintas personas. Algunas de
estas ideas están basadas en los relatos bíblicos y otras en creaciones artísticas
o en meras fantasías. El resultado ha sido una mezcolanza de mitos y
especulaciones que ha llegado a confundir a muchos cristianos respecto a la esfera
de lo angelical. Para empezar a investigar los datos bíblicos acerca de los
ángeles lea los siguientes versículos y haga una lista de los distintos tipos de
ángeles que se describen. Génesis 3.24
Jueces 13.3

Isaías 6.2

1 Tesalonicenses 4.16

1 Pedro 3.22

Apocalipsis 12.7–9

RIQUEZA LITERARIA
Ángel, malach. Mensajero, embajador; alguien enviado para desempeñar una tarea o
comunicar un mensaje; específicamente un «ángel» o mensajero celestial del Señor.
Malach se usa más de doscientas veces en el Antiguo Testamento y casi siempre se
traduce como «ángel». Esta palabra puede usarse con referencia a seres humanos, en
cuyo caso, por lo general, se traduce como «mensajero». Los ángeles, que se
mencionan muy a menudo en las Escrituras hebreas, fueron enviados para asistir o
informar a los patriarcas, Balaam, David, el profeta Zacarías y otros. No todos
los ángeles son del tipo «angelical» que creemos; véase Proverbios 16.14 (donde se
traduce como «mensajero de muerte»). Las cualidades sobrenaturales de los
mensajeros del Señor se describen en Salmos 78.49; 104.4 y Proverbios 17.11.1
Ángeles, angelos. De angello, «entregar un mensaje»; por lo tanto, un mensajero.
En el NT la palabra posee el sentido especial de un personaje espiritual, un
personaje celestial servidor de Dios que funciona como un mensajero del Señor
enviado a la tierra para ejecutar sus propósitos y darlos a conocer a los hombres.
Los ángeles están presentes de forma invisible en las asambleas de los cristianos
y son enviados por Dios para ministrar a los creyentes (Heb 1.14).2

EL ÁNGEL DEL SEÑOR


1 «Riqueza literaria: 32.21 ángel», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami, FL,
1994, p. 552. 2 «Riqueza literaria: 4.11 ángeles», Biblia Plenitud, Editorial
Caribe, Miami FL, 1994, p. 1190.
En el Antiguo Testamento la expresión «el ángel de Jehová» se usa en diversas
ocasiones. Algunos consideran que se refiere a una visitación de Jesús, anterior a
su encarnación; otros sostienen que no difiere de los demás ángeles. Analice este
tema con más detenimiento a fin de ver qué puede aprender acerca del Ángel de
Jehová. A continuación encontrará algunos de los pasajes bíblicos que se refieren
al Ángel de Jehová y a otras visitaciones angelicales. Utilice las preguntas que
siguen para comparar y evaluar estos versículos. ¿Acepta adoración el Ángel de
Jehová?

¿Aceptan adoración otros ángeles?

¿Cuál es la apariencia del Ángel de Jehová?

¿Cómo se manifiesta físicamente el Señor en el Antiguo Testamento?

¿Qué otros términos se usan para describir al Ángel de Jehová? Génesis 18.1–33

Génesis 48.15–16

Éxodo 3.2–8

Josué 5.13–15
Jueces 13.3–6

Apocalipsis 19.10; 22.8–9

FE VIVA
Casi todos los eruditos evangélicos concuerdan en que el Ángel de Jehová que
aparece en el Antiguo Testamento es Jesús. Acabamos de estudiar algunas de las
numerosas razones que apoyan esta convicción, pero ninguna es tan convincente como
el hecho innegable de que Jesús es el centro de la Biblia. Ya que ha hecho su
propia investigación respecto al Ángel de Jehová, medite en lo que ha aprendido y
cómo afecta su vida. ¿Qué siente al pensar en que las figuras del Antiguo
Testamento hablaban cara a cara con Jesús? ¿Cómo influye esto en su conocimiento
de la manera en que Dios actuaba en medio de su pueblo en la antigüedad?

¿Hace que le resulte apropiado en alguna medida el hecho como un ejemplo viviente
para su vida hoy? ¿En qué forma?

Cuando se advierte con claridad que Jesús siempre estuvo involucrado en la obra de
Dios con los seres humanos, su presencia llega a ser más palpable y natural, en
lugar de parecernos lejana y esporádica. Sabiendo que Él está aquí mismo, y que
está comprometido con usted, pídale a Jesús que lo ayude a percibir su presencia
más claramente en su vida cotidiana.

TIPOS Y CARACTERÍSTICAS DE LOS ÁNGELES


De los diversos tipos de ángeles mencionados en la Biblia, los querubines y los
serafines quizás sean los más definidos. Basándose en los versículos que siguen,
describa la apariencia de estos seres. Al hacer sus anotaciones, busque datos de
su aspecto y su actividad. Consulte, además, la sección Riqueza literaria como
ayuda en la investigación. Querubines Génesis 3.24
Éxodo 25.18–22

Éxodo 37.7–9

Salmo 99.1

Ezequías 10.1–22

Serafines Isaías 6.2, 3

Isaías 6.6, 7

RIQUEZA LITERARIA
Querubines, keruvim. Un ser celestial que se representa mediante figuras
esculpidas en oro sobre el arca del pacto. La palabra Keruv podría estar
relacionada con un verbo acadio que significa «bendecir, alabar, adorar». Keruvim
se menciona noventa veces en el Antiguo Testamento, y más de treinta de esas
referencias se encuentran en Ezequiel. Los Keruvim fueron vistos desde Adán hasta
tiempos de Ezequiel. Véase su descripción en Ezequiel 10. La idea de que keruv
significa «ángel protector» persiste (Ez 28.14). Un keruv protege, como se afirma
en Éxodo 25.20. (Compárense los dos ángeles, uno frente al otro, que cubrían y
resguardaban al Señor de gloria mientras su cuerpo yacía en la sepultura, Jn
20.12.)3 Serafines, serafim, plural de seraf. Un ser angelical flamígero, fiero,
con la habilidad de moverse suave y velozmente; también se refiere a una criatura
del desierto, probablemente una serpiente, de color flamígero, y sumamente ágil.
La raíz del verbo es seraph, que significa «encender o quemar». Por ello, los
seraphim podrían ser ángeles de un color o apariencia flamígera, similar a una
llama en su movimiento o 3 «Riqueza literaria: 25.18 querubines», Biblia Plenitud,
Editorial Caribe, Miami, FL, 1994, p. 104.
transparencia. Sólo en Isaías 6.2, 6 la palabra se traduce «serafines»; el resto
de las referencias (Nm 21.6, 8; Dt 8.15; Is 14.29; 30.6) aluden a serpientes,
escorpiones y víboras. Quizá el color o el movimiento de las serpientes terrenales
se asemeja al de los ángeles.4

INFORMACIÓN ADICIONAL
Los ángeles se mencionan a lo largo de toda la Biblia. Llevan a cabo muy diversas
tareas, aparecen de distintas formas y llegan de distintas maneras. Usando una
concordancia o una Biblia con referencias temáticas, haga un informe comparativo
de las actividades características de los ángeles. Ello le ayudará a comprender
mejor el propósito y la obra de estos seres. Tal vez quiera incluir algunos, o
todos, de los siguientes detalles que las Escrituras proveen respecto a los
ángeles en cada caso. Apariencia Nombre Acciones Palabras que pronuncia Tipo de
ángel Ropa Modo de movimiento Propósito del ángel Presentación

Quizás haya otros aspectos en estas situaciones que desee mencionar. Siéntase en
libertad de agregarlos a esta lista y de escribir comentarios especiales a medida
que avanza.

Las Escrituras indican que hay una jerarquía definida entre las huestes
angelicales, aunque en la mayoría de los casos no se describe con claridad.
Estudiaremos los que se definen simplemente como ángeles, junto al más enaltecido
de estos seres conocido como «arcángel». La Biblia no dice nada que sugiera que la
apariencia y los deberes de los arcángeles difieran a los de ángeles de menor
jerarquía, excepto que se reconoce su liderazgo entre ellos. Con estas categorías
en mente, analice las descripciones que encontramos en las Escrituras. No olvide
anotar lo que se dice de su apariencia y de sus tareas específicas. Arcángeles
Daniel 10.12, 13, 20, 21

1 Tesalonicenses 4.16

Judas 9

4 «Riqueza literaria: 6.2 serafines», Biblia Plenitud, Editorial Caribe, Miami,


FL, 1994, p. 833.
Ángeles, huestes celestiales Génesis 19.1–5

Salmo 91.11

Salmo 104.4

Salmo 148.2

Lucas 1.11–20

Lucas 2.9–15

FE VIVA
Después de considerar los versículos anteriores, ¿cuál es su impresión respecto a
los diversos ángeles?

¿Qué ha aprendido de los ángeles que le haya sorprendido?

En su opinión, ¿qué es lo más importante que ha aprendido en esta lección? ¿Por


qué?

Anote algunas de las verdades aprendidas de las que cree afectarán perdurablemente
su vida. Ore respecto a ellas y pida al Señor que lo ayude a vivir de acuerdo a lo
que le está enseñando.
LOS ÁNGELES CAÍDOS
Isaías 14.12–14 relata la historia de Lucifer (Lucero), que en algún momento fue
un ángel del Señor, pero que fue expulsado del cielo a causa de su pecado. Ahora
conocemos a este ángel caído como Satanás, puesto que ha perdido el derecho de
llevar el nombre que Dios le dio originalmente, así como también el de ocupar su
lugar en el cielo. Cuando Satanás fue expulsado, también expulsaron con él muchos
otros ángeles que lo habían acompañado en su rebelión. Se entiende, por lo
general, que estos ángeles caídos son los que ahora se desempeñan como fuerzas
demoníacas del infierno, contra las cuales combatimos. Esta línea de pensamiento
se basa en el hecho de que Satanás es incapaz de crear y que, en consecuencia, los
demonios son indudablemente la expresión degradada de los seres divinamente
creados. Aunque no está expresada en forma directa, esta tesis tiene apoyo en las
Escrituras (Ap 12.9). La idea clave que se debe tener en cuenta al estudiar este
tema es que los creyentes tenemos autoridad sobre ellos en el nombre de Jesús.
Remitiéndose a las siguientes referencias bíblicas, observe qué se dice acerca de
los ángeles caídos y su posición actual en relación a nosotros. Isaías 14.12–15

Mateo 25.41

Marcos 16.17, 18

Romanos 8.38, 39

Efesios 1.20–22

Apocalipsis 12.7–10
FE VIVA
Hablar acerca del reino demoníaco puede asustar a las personas que no han llegado
a comprender la posición que tenemos en Cristo. Explique cuál es la autoridad que
Jesús nos ha dado sobre los demonios.

Cuando los cristianos empiezan a comprender la autoridad que tenemos en el nombre


de Jesús, llegan en ocasiones a excederse en su entusiasmo por ocuparse de lo
demoníaco. ¿Qué piensa que le ayudará a mantener el equilibrio en este aspecto?
(Véase Lc 10.17–20.)

Al estudiar esta lección, ¿ha aprendido cosas que antes no sabía? ¿Cuáles?

¿Qué pasos dará durante la próxima semana para afianzar esas verdades en su vida?

Al finalizar este estudio, dedique un tiempo para escribir una carta de gratitud
al Señor por las cosas que le ha mostrado su majestad. También por los ángeles que
ha asignado para ministrarle y por la autoridad de la que goza, por medio de
Jesús, sobre las obras de las tinieblas.

Resumen y epílogo: El cuadro completo


Las dos últimas lecciones nos han llevado a considerar las características de
seres reales y activos en la esfera espiritual. Nos hemos dedicado a examinarlos,
no por una inútil fascinación o curiosidad acerca de los ángeles, sino por la
influencia que tienen sobre el resultado de nuestras oraciones y sobre el
conflicto espiritual en su totalidad. Quizás no haya ninguna batalla que
enfrentemos, ninguna victoria que obtengamos como creyentes en la que no
intervenga, de alguna manera y más allá de nuestra visión, la actividad
ministerial de los ángeles. La evidencia de las Escrituras indica que nos
acompañan a medida que avanzamos centrando nuestra atención en la fe y en la
batalla. Estos capítulos han sido incluidos para ayudarle a entender mejor el
campo en el que se desenvuelve como creyente en Jesucristo. En el desarrollo de
esta última sección, observe cómo la Palabra de Dios reúne e integra estas
verdades con lo que antes habíamos aprendido acerca de la oración y la guerra
espiritual, introduciendo el tema de los ángeles en este cuadro amplio y dramático
del lugar que ocupamos como soldados siervos en el Reino de Dios.
Analice paso a paso Efesios 6.10–18, agregando sus propias observaciones al
comentario que sigue. Considere, sobre todo, de qué manera los tres temas
centrales de esta guía de estudio se presentan armoniosamente aquí. Observe que la
importancia de cada aspecto se subraya sin echar sombra ni negar la necesidad de
los demás. Efesios 6.10–18 Versículo 10: Este es un mandato a que depositemos toda
nuestra dependencia en el Señor. En la vida cristiana no hay lugar para que el
creyente dependa de sus propias fuerzas. En efecto, confiar en el propio poder es
síntoma de debilidad espiritual, no de fortaleza. La fortaleza del Señor está a
disposición de todo creyente por medio de la oración. ¿En qué aspectos le llama
más el Señor a rendir su fortaleza por la de El, invitándolo a una nueva y
profunda dependencia de su gracia y poder en puntos específicos de su vida?

Versículo 11: Llegar a Dios en oración es sólo el comienzo de este andar en el


poder del Señor. Este versículo nos llama a adoptar una posición agresiva en la
guerra espiritual. Reconocemos que la guerra espiritual no se trata sólo de
oraciones, sino que, además, se requiere una estrategia. Las tácticas (asechanzas)
del diablo consisten en planes calculados para provocar la caída del Reino de
Dios. A nosotros se nos llama a apoyar y a extender su Reino mediante la
estrategia de batalla indicada por nuestro Señor. En este sentido, la guerra
supera a la oración, en tanto ofrece una estrategia para la victoria y no sólo un
informe circunstancial. ¿Qué estrategias percibe que el Señor quiere poner en
práctica a través de su vida de oración? ¿Puede comprender de qué manera lo
conduce hacia un plan definitivo para alcanzar la victoria? Describa lo que
encuentra.

Versículo 12: No contendemos en la esfera física, enfrentando enemigos de carne y


sangre, sino que nuestra lucha es en el terreno espiritual. Nuestro enemigo debe
ser entendido como un ser perteneciente al mundo espiritual invisible. Por lo
tanto, es esencial que obtengamos una adecuada comprensión de la autoridad que
rige en ese terreno. NOTA: Este versículo describe un cuadro de niveles de
autoridad espiritual. Los términos «principados», «potestades», «gobernadores de
las tinieblas de este siglo» y «huestes espirituales de maldad en las regiones
celestes» son todos vocablos que denotan diferentes ubicaciones en cuanto a
supervisión y autoridad espirituales. Estos términos van desde aquel que sólo
tiene dominio sobre una sola persona o un grupo de ellas, hasta la descripción de
Satanás como ser que gobierna todo el mal en la tierra. Esta descripción se
incluye para destacar que, al enfrentar al enemigo, tenemos que estar preparados
para luchar contra algunas entidades mayores y otras menores. Es
necedad pensar que todos los demonios y poderes del infierno tienen la misma
fuerza, porque esa actitud hará que estemos mal preparados para las batallas que
tendremos que enfrentar. Pídale al Señor que le muestre en qué formas usted tiende
a luchar más bien contra enemigos de «sangre y carne» en lugar de luchar contra
los príncipes de maldad que ocasionan el pecado humano, la rebelión, la
inmoralidad y la confusión política, la corrupción o la guerra. ¿De qué manera
debiera manifestarse este aprendizaje en una conducta equilibrada, en la que la
sensibilidad y la acción social vayan unidas a la oración hecha con discernimiento
y a la lucha espiritual apasionada e intercesora?

Versículos 13–17: Por otra parte, se nos instruye a tomar lo que el Señor ha
provisto para nuestra lucha. No sólo es de El la fortaleza, sino también las
armas. Nuestras armas y nuestras tácticas fallan, pero el Señor ha provisto todo
lo que necesitamos. Tome todo lo que El le ha dado para que pueda mantenerse firme
hasta que concluya la batalla. Esto requiere nuestra disposición a adoptar (de
manera agresiva) y a recibir (voluntariamente) la armadura (vestimenta apropiada
para la lucha) que el Señor provee. Si lo hacemos, nos encontrarán en pie cuando
la batalla haya terminado.

La lección 7 contiene un análisis detallado de cada una de las partes de la


armadura que se mencionan en estos versículos. Observe el esquema que trae esa
lección y repase el valor de la armadura de Dios. Recuerde otra vez, esta armadura
está destinada a proteger cada área de su vida, pero sólo será efectiva si se usa
el equipo completo. Ahora bien, escriba una reacción personal ante cada una de las
partes de la armadura que Dios ofrece: acéptela. Póngasela como una acción
concreta, en actitud de oración.

Versículo 18: La conclusión de este pasaje es un llamado a la oración. La


ubicación que tiene este versículo en el contexto muestra claramente que toda
nuestra preparación y participación en la batalla tiene lugar mediante la oración.
Sintetice las decisiones a las que ha llegado a lo largo de su estudio sobre este
tema.

Las áreas de la oración, la guerra, y las realidades del campo espiritual no se


pueden separar. Hacerlo sería debilitar a las demás hasta tomarlas ineficientes.
Pero en Cristo, en su poder y en su activa presencia, es posible vivir a la altura
de todo lo que El ha hecho para nosotros en la medida que aceptemos su comisión,
que vistamos su armadura y, con oración, ataquemos los poderes de las tinieblas en
el campo de batalla espiritual.
¡Levántese, estimado compañero de armas! ¡Lleve consigo esta comisión y crea!
¡Observe la forma en que se va convirtiendo en un guerrero victorioso en el
ejército de Dios!

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