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DIRECCION DE PREVENCION Y PROMOCION DE LA SALUD / UNIDAD DE MEDICINA PREVENTIVA / DEPARTAMENTO

DIRECCION DE PREVENCION Y PROMOCION DE LA SALUD / UNIDAD DE MEDICINA PREVENTIVA / DEPARTAMENTO DE PREVENCION Y CONTROL DE ENFERMEDADES NO TRANSMISIBLES / PROGRAMA ESTATAL DE SALUD MENTAL

PREVENTIVA / DEPARTAMENTO DE PREVENCION Y CONTROL DE ENFERMEDADES NO TRANSMISIBLES / PROGRAMA ESTATAL DE SALUD
 

TARJETA

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PSIC. ANA LAURA SOLIS MARTINEZ Responsable Estatal de Salud Mental

INFORMACIÓN DEPTO. COMUNICACIÓN SOCIAL TEMA: DIA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL.

Fecha: 10 de octubre de 2013

Fecha que se conmemora: Día Mundial de la Salud Mental.

Lema: “La Salud Mental y el Adulto Mayor”

Objetivo General: Estimular a los gobiernos y a la población civil a que se enfrente a los problemas de Salud Mental como enfermedades ampliamente diseminadas que afectan a los individuos, sus familias y sus pares, y a reconocer que son enfermedades tratables.

La conmemoración del “Día Mundial de la Salud Mental” es una campaña anual de concientización que se realiza en todo el mundo y se celebra el 10 de octubre de cada año desde 1992. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el tema de la salud mental como prioritario, por eso ha propuesto un Plan Mundial de Acción en Salud Mental para llevar a cabo desde el año 2013 hasta 2020. Esta iniciativa ha sido aprobada por los ministros de salud de todo el mundo. En este sentido, la Federación Mundial de Salud Mental y la OMS trabajan juntos para promover una mejor salud mental en todas las naciones.

Salud mental o "estado mental" es la manera como se conoce, en términos generales, el estado de equilibrio entre una persona y su entorno socio- cultural lo que garantiza su participación laboral, intelectual y de relaciones para alcanzar un bienestar y calidad de vida. Se dice "salud mental" como analogía de lo que se conoce como "salud o estado físico". “es el estado del bienestar emocional y psicológico en el cual un individuo pueda utilizar sus capacidades cognitivas y emocionales, funcionar en sociedad, y resolver las demandas ordinarias de la vida diaria.

La salud mental es como pensamos, sentimos y actuamos cuando lidiamos con la vida. También ayuda a determinar cómo manejamos el estrés, nos relacionamos con otras personas y tomamos decisiones. Al igual que la salud física, la salud mental es importante en todas las etapas de la vida, desde la niñez y la adolescencia hasta la edad adulta.

FACTORES.

Dentro de los factores que afectan la Salud Mental del Adulto Mayor, podemos encontrar 2 tipos: Externos e Internos. Factores Externos:

Residencias de ancianos,

Desculturización y pérdida de valores morales de la sociedad,

La jubilación y la pérdida de empleo

Factores Internos

Disminución de las capacidades físicas y fisiológicas

Enfermedades físicas

Características de personalidad: experiencias y comportamiento en el pasado

Falta de visión al futuro

PATOLOGÍAS. Dentro de las patologías mentales más frecuentes en la senectud podemos encontrar:

 

DEPRESIÓN:

DEMENCIAS (DETERIORO COGNITIVO)

DELIRIUM O ESTADO CONFUSIONAL AGUDO

 

Debido a enfermedades del cerebro

 

Episodios crónicos y prolongados

Más asiduidad de sintomatología (ansiedad y agitación)

Frecuencia de síntoma paranoide

Crónica y progresiva

Con déficit en múltiples funciones corticales superiores:

- Memoria

Frecuentes en el domicilio

Quedan sin diagnosticar

Presentación aguda ó subaguda

- Pensamiento

Provocada por etiología médica*

Síntomas hipocondríacos y somatizaciones

Riesgo de suicidio

Insomnio más intenso

Superior resistencia al tratamiento

- Comprensión

- Orientación

- Calculo

- Lenguaje

Variabilidad en la sintomatología

Empeoramiento nocturno

- Juicio

DEPRESION La depresión es el trastorno que ocupa el primer lugar en cuanto a frecuencia dentro de las enfermedades que aquejan preferentemente a los ancianos Como muchas otras enfermedades, la depresión en el anciano tiene características especiales y una de las principales es la tendencia que tienen a negar o a quitar importancia a su tristeza. “A veces los ancianos con depresión, en lugar de manifestar que están tristes, se retraen o se aíslan o se vuelven más irritables

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Es decir, la persona anciana puede no quejarse de que está mal o triste, y que sólo observándola nos demos cuenta de que puede estar deprimida. Tampoco es raro que junto a la tristeza la persona anciana deprimida note una sensación de inutilidad y baja autoestima, por lo que piensan que no merece la pena pedir ayuda, o que el médico y la familia pueden emplear su tiempo en cosas mejores. Puede ocurrir también que sean los propios familiares o incluso el médico los que achaquen los síntomas de la depresión al propio envejecimiento, lo cual también impide hacer el diagnóstico y por tanto tratar la enfermedad.

Durante la vejez ocurren una serie de factores que favorecen la aparición de este trastorno. Entre ellos se encuentran:

Pérdida de salud la cual es propia de la edad y en donde en muchas ocasiones ésta pérdida de salud condiciona deterioro funcional con tendencia a la dependencia física y pérdida de autonomía.

Presencia de enfermedades crónicas, pérdidas de familiares, amigos y seres queridos que en ocasiones se acompañan de duelo patológico.

Disminuye la capacidad económica.

Pérdida de roles en el seno de la familia con la salida de los hijos y un papel menor del abuelo dentro de la misma.

Cambios con la llegada de la jubilación, que condiciona un cambio brusco en la actividad y relaciones sociales.

Factores biológicos, aunque no son suficientes para la depresión. Entre ellos se encuentran los cambios en la estructura cerebral, neurotransmisión, sistemas hormonales.

Menor soporte social del anciano deprimido.

Posibles efectos de la depresión sobre el sistema inmunitario

Pérdida de motivación para el autocuidado.

La prevalencia de las alteraciones depresivas (depresión en el pasado, depresión en la actualidad, distimia y alteraciones depresivas subclínicas) entre pacientes no demenciados, de edades entre 65 y 100 años. Se estimó en 4.4% en mujeres y en 2.7% en hombres. Entre los sujetos con probable depresión mayor, 35.7% estaban tomando un antidepresivo y el 27.4% tomaban hipnóticos.

Se ha estimado que la prevalencia de depresión durante toda la vida es de 20.4% en hombres y 9.6% en mujeres. Siendo una frecuencia muy alta. Calculándose que hasta un 30% en los mayores de 65 años padece alguna de las diversas formas de depresión. Se ha observado que la depresión severa o depresión mayor es menos frecuente en el anciano que en el adulto joven. Afectaría al 1-2% de los mayores de 65 años y supondría un cuarto de todas las depresiones mayores. La presencia de depresiones menores o depresiones subclínicas se calcula en un 15%- 20% de las personas mayores y la depresión mayor en ancianos hospitalizados con enfermedad aguda llega al 10%.

Se ha observado diversos factores que pudiese propiciar depresión en el anciano:

Factores predisponentes.

Factores contribuyentes.

Factores precipitantes.

Estructura de la personalidad.

Socioeconómicas.

Crisis propias de la edad.

Dependientes

Dinámica familiar.

Abandono.

Pasivos-agresivos

Grado escolaridad Actividades

Sentimientos de desesperanza.

Obsesivos.

laborales y de recreación.

Aislamiento.

Pertenencia a un grupo étnico específico.

Violencia.

Muertes de familiares y allegados.

Formas de violencia.

Pérdidas económicas.

Jubilación.

Agudización de los síntomas de enfermedades crónicas o

Comorbilidad orgánica y mental

cronificación de enfermedades.

Discapacidades y disfuncionabilidad.

Dependencia.

La depresión senil tiene una serie de rasgos diferenciadores:

Menor presencia de síntomas psíquicos como la tristeza y mayor presencia de síntomas corporales. La tristeza y el bajo estado de ánimo pueden manifestarse en el anciano como apatía y retracción y pueden ser predominantes quejas somáticas diversas que obligan a realizar pruebas en busca de otras enfermedades que por otra parte son muy frecuentes en estas edades. A veces estos síntomas corporales constituyen verdaderos cuadros hipocondríacos con temores y preocupaciones excesivas.

Algunos otros síntomas propios de la depresión pueden ser la pérdida de peso por falta de apetito, el insomnio o la aparición de ideas delirantes y en los cuadros graves verdaderos cuadros psicóticos. Los ancianos con mucha frecuencia padecen enfermedades en las que la depresión puede ser un síntoma más de dicha enfermedad. En este caso la depresión en sí no es la enfermedad principal sino un síntoma acompañante. Son las llamadas depresiones somatógenas que complican procesos como la enfermedad de Parkinson, el ictus o Accidente Cerebrovascular, enfermedades del Tiroides como el Hipertiroidismo o el Hipotiroidismo, trastornos del metabolismo o algunos tipos de cáncer.

Síntomas. Los síntomas corporales o somáticos más frecuentes son las alteraciones del sueño con insomnio y menos veces hipersomnia; cansancio o falta de energía. Pueden existir otras muchas quejas somáticas: gastrointestinales, vértigo, dolor, cefalea, etc. que en ocasiones son predominantes en la depresión del anciano.

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También existen síntomas afectivos consistentes en una alteración del humor entendido como alteración del estado de ánimo conocido como ánimo depresivo o tristeza vital. Hay afectación en la pérdida de interés por las cosas así como a la capacidad para disfrutar. Constituyen el núcleo central de la depresión y se acompañan de una disminución de la vitalidad con alteración de la actividad laboral y social del individuo. En esta esfera pueden existir otros síntomas como ideas de culpa, autorreproches, pesimismo, desesperanza, dificultad para concentrarse, ideas de suicidio.

A pesar de todo lo anterior el envejecimiento no es sinónimo de depresión. Es decir, ni todos los ancianos están deprimidos ni los síntomas de una

depresión cuando aparecen en un anciano, son “normales” para su edad. La presencia de este trastorno no sólo es fuente de sufrimiento individual sino que también afecta su calidad de vida.

Por el mismo motivo los ancianos consumen en ocasiones fármacos para tratar sus enfermedades pero que pueden inducir la aparición de depresión días o semanas después de su uso. Entre estos están medicamentos como corticoides, antiparkinsonianos, algunos antihipertensivos, etc. En la depresión grave del anciano es más frecuente el suicidio que en los jóvenes.

En ocasiones la depresión se presenta como deterioro cognitivo, es decir como un menor rendimiento intelectual con quejas de pérdida de memoria que obliga a los clínicos a diferenciar estas depresiones de una verdadera demencia. Siendo la Enfermedad de Alzheimer, que es la demencia más frecuente, puede acompañarse en fases iniciales e intermedias de síntomas depresivos (30%) e incluso completar una depresión que disminuye aún mas su rendimiento cognitivo.

El problema para entender estas dos situaciones se complica aún más si tenemos en cuenta que cuando se han seguido en el tiempo a los pacientes que han desarrollado una depresión en la vejez manifestada con peor rendimiento cognitivo han desarrollado con mas frecuencia una Demencia.

Otra de las características especiales de la depresión del anciano, y que también dificulta su reconocimiento es que se presente de una manera “atípica”. Entre las más frecuentes son la hipocondría, el alcoholismo, el dolor y la demencia asociada a depresión:

La hipocondría es a veces una forma de depresión atípica. El paciente se encuentra sumamente preocupado por su estado físico, y con miedo por poder tener una enfermedad grave.

El alcoholismo puede darnos la pista para encontrar una depresión. No es raro que un anciano empieza a beber después de la pérdida de algún ser querido.

El dolor puede ser a veces el único síntoma de presentación de la depresión en el anciano. Suelen ser dolores “raros”, para los que no se encuentra otra causa, y que mejoran con el tratamiento antidepresivo.

El síndrome de demencia asociada a depresión es una forma de presentación característica de los ancianos.

Como se ha comentado, algunos síntomas de la depresión afectan al pensamiento. Entre ellos están la dificultad de concentración, la pérdida de memoria u otros síntomas, que pueden hacer que una depresión se confunda con una demencia.

No todos los ancianos deprimidos presentan problemas de memoria. Otro aspecto particular de la depresión en las personas mayores es que suele aparecer junto a otras enfermedades médicas. Una de las enfermedades que más se asocia a depresión es el ictus cerebral también llamado accidente cerebrovascular, que es lo que normalmente se conoce como trombosis o embolia cerebral.

Otro aspecto que debemos de tener en cuenta en la depresión de los ancianos es el RIESGO DE SUICIDIO, que si bien existe en las depresiones a cualquier otra edad, y en otras enfermedades mentales, es mayor en las personas de más de 65 años. Los dos factores que se relacionan más con

el suicidio en los ancianos son las enfermedades físicas y la pérdida de seres queridos, en general son más frecuentes en los varones y viudos.

La persona puede manifestar su depresión o por el contrario puede ocultarlo. Debemos sospechar que algún familiar o amigo sufre un estado depresivo no solo si así lo refiere, sino también por ciertos gestos y comportamientos característicos: está menos comunicativo que antes, se muestra fácilmente irritable, deja de hacer actividades habituales, llora ante cualquier insinuación o descuida su aspecto físico.

Para él diagnostico hay distintos grados de sintomatología, y no todo episodio de tristeza debe considerarse una depresión. Se considera este diagnóstico cuando la persona presente tristeza o pérdida de ilusión por las cosas (deja de hacer actividades habituales o las hace con gran esfuerzo) y esta situación se prolongue durante, al menos, dos semanas.

Es característico que el paciente deprimido relate una intensa apatía, abulia y desinterés por las actividades cotidianas. Así actos como pasear, comprar o realizar tareas domésticas cotidianas se convierten en situaciones displacenteras y problemáticas.

El ritmo del sueño se altera por un insomnio de despertar, de forma que el paciente despierta de madrugada y le es imposible conciliar de nuevo el

sueño. Aparecen quejas por la dificultad para concentrarse y recordar las cosas, de forma que seguir una conversación, ver la televisión o leer un texto exige grandes esfuerzos. Otros síntomas, como el llanto fácil, la apetencia por el aislamiento social, la desesperanza, el pesimismo, la preocupación continua, las ideas de culpa, así como una larga lista de molestias físicas (cansancio, fatigabilidad, dolores, molestias digestivas, disfunción sexual, etc.), completan el peculiar calvario de estos pacientes. A todo ello se une la incomprensión, cuando no la crítica de familiares y amigos, para configurar una experiencia de sufrimiento inigualable.

En cuanto al tratamiento existe el psicológico y el farmacológico:

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Para el cumplimiento del tratamiento psicoterapéutico se ha planteado la gran utilidad de diferentes formas de psicoterapias aplicables al trastorno analizado. Existen estudios que sugieren que varias formas de psicoterapia son efectivas en el tratamiento de la depresión en la tercera edad que incluyen:

Terapia cognitivo-conductual.

Psicoterapia interpersonal

Terapia del problem-solving

Psicoterapia psicodinámica breve.

Terapia reminiscente, una intervención desarrollada específicamente para pacientes de la tercera edad con la premisa que la reflexión sobre experiencias de vida positivas y negativas que posibiliten la reducción individual de sentimientos de desesperación y depresión.

DEMENCIA SENIL (DETERIORO COGNITIVO) La demencia senil se caracteriza por una disminución de la capacidad de la memoria que implica no poder realizar una vida normal. El proceso de envejecimiento conduce a un deterioro de las células cerebrales, lo que provoca fatiga, problemas relacionados con el equilibrio y pérdida de memoria de carácter progresivo. La Demencia Senil afecta básicamente a ancianos, que la mayor parte de las veces requieren cuidados por parte de familia o profesionales. Es especialmente habitual a partir de los 85 años. A partir de esta edad afecta hasta un 50% de estas personas, si bien es cierto que a partir de los 65 años la incidencia de esta enfermedad empieza a ser significativa. Esta es una enfermedad crónica, degenerativa y se caracteriza por disminuir la calidad de la vida del enfermo de forma notable.

Síntomas de Demencia Los síntomas de la demencia senil se manifiestan con la degeneración de las células del cerebro. Casi el 10% de las personas mayores de 65 años presentan síntomas demencia senil. La demencia puede manifestarse en diferentes formas. Sin importar el tipo, la demencia se caracteriza por el daño a los tejidos del cerebro, lo que dificulta su funcionamiento normal. Algunos de los síntomas generales de la demencia senil son:

Pérdida de memoria

Falta de sueño o insomnio

Problemas con el equilibrio

Síntomas de demencia senil que ocurren en la etapa intermedia:

Habilidades deficientes de aprendizaje

Interrupción en los patrones de sueño de los miembros de la familia

Deterioro de las habilidades cognitivas

Los siguientes son síntomas de demencia senil en etapas más graves:

Pérdida gradual de peso

Disminución de las capacidades cognitivas

Dificultad al caminar

Mala higiene personal

Incontinencia urinaria

La demencia no puede ser caracterizada como un trastorno específico. Es un término de carácter descriptivo. Incluye una serie de síntomas causados por trastornos cerebrales. El funcionamiento intelectual se ve afectado en individuos que sufren de demencia.

CAUSAS La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia senil. Otras causas de demencia senil son la aterosclerosis, la enfermedad de Parkinson, el alcoholismo, la enfermedad de Huntington, el abuso de esteroides, la esclerosis múltiple y encefalitis viral o bacteriana. En algunos casos, determinados medicamentos pueden tener efectos secundarios que podrían dañar el tejido cerebral. La demencia senil también puede aparecer debido a una deficiencia de tiamina y de niacina. Mediante la restauración de los niveles de vitaminas, los síntomas de demencia senil pueden ser revertidos. En algunos casos la exposición al plomo o al mercurio puede causar demencia senil.

DIAGNÓSTICO

- Indicadores de diagnóstico

Dificultad para reconocer a miembros de la familia

Falta de coordinación física

Fatiga

Apatía

Confusión

Inestabilidad emocional

Aumento de la confusión

Ansiedad

Aislamiento social

Falta de iniciativa

Necesidad de asistencia en el desempeño de tareas diarias

Agresión

Desorientación

Falta de juicio

Violencia y agresividad

Defecación involuntaria

Incapacidad para vestirse, bañarse y comer

Incapacidad para cuidar de sí mismo

Alucinaciones visuales o auditivas

Cambios en la personalidad

Problemas comunicativos

Tendencia a vagar sin informar al cuidador

Los signos de alerta temprana para la pre-demencia senil son: olvido creciente, confusión sobre fechas, horas y lugares, dificultad para concentrarse y cambios de personalidad como por ejemplo cambios de humor. La falta de confianza y una tendencia a olvidar las palabras comunes también pueden ser indicadores. Por supuesto, muchos de estos factores están asociados con el envejecimiento normal, por lo que por sí solos no son causa de estrés excesivo.

- Diagnóstico médico

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Los médicos utilizan una variedad de métodos para diagnosticar la demencia temprana. El primero es descartar otros problemas médicos que pueden causar confusión o pérdida temporal de memoria. El siguiente paso es revisar el historial personal y familiar del paciente para comprobar una tendencia a la demencia. Los escáneres cerebrales y un examen neurológico pueden mostrar cambios físicos en el cerebro que confirman el diagnóstico.

TRATAMIENTO Y PRONÓSTICO En general, el curso de la demencia y el Alzheimer pueden ser retardados, pero no pueden curarse. Los medicamentos y los ejercicios cognitivos pueden ayudar al paciente a permanecer relativamente funcional durante algún tiempo. El plazo de la enfermedad varía según la persona. Con el curso de los años, sin embargo, los pacientes con demencia experimentan pérdida de memoria y cada vez menos períodos de lucidez. En última instancia, la pérdida de la función cerebral puede ser fatal.

CONSEJOS PARA LOS FAMILIARES

Cosas que se deben evitar para que el anciano se sienta mejor:

Intentar que la persona haga todo lo que pueda por sí mismo pero siempre bajo supervisión

No colocar espejos en las habitaciones porque el enfermo puede asustarse si no se reconoce

Fijar horarios y rutinas para que el anciano se desoriente lo menos posible

Muebles, alfombras o cualquier objeto que pueda provocar caídas

Ir a lugares donde hay mucha gente

Colocar las cosas que utilice esta persona siempre en el mismo lugar

Poner alta la televisión o la radio

Hablarle o llamarle con gritos

Colocar calendarios y relojes en lugares muy visibles para que le resulte más fácil orientarse

Identificar las habitaciones con dibujos o imágenes sencillas en las puertas

Limitar las siestas para facilitar el sueño nocturno

Que el enfermo utilice calzado con cordones y ropa con cremalleras o botones pequeños

Que conduzca el coche es peligroso porque puede perderse

Colocar cierres de seguridad específicos en los cajones y armarios que contengan sustancias u objetos peligrosos

Utilizar platos, vasos de plástico y evitar los cubiertos cortantes o punzantes

Discutir con él o ella cuando haga preguntas o comentarios sin sentido

Hacerle preguntas directas o exigir contestaciones rápidas

Mantener la calma y responder a las preguntas pausadamente, aunque sea la "octava vez" que la hace. Es preferible contestar orientando hacia acciones, hechos o situaciones inmediatas, que hacia referentes temporales o espaciales

Poner en la ducha y/o bañera barras para sujetarse y alfombrillas antideslizantes

Hablar a la persona despacio, para que le resulte más sencillo entender y facilitar el que no tenga la necesidad de preguntar constantemente para poder comprender o recordar

Responder a las preguntas con claridad, concretando las mismas lo máximo posible de tal forma que sean lo menos ambiguas posibles

No dejar nunca al anciano solo en el baño pero tratar que tenga la mayor privacidad posible

La cama debe ser baja y estar bien colocada

Colocar luces nocturnas en la habitación y el baño para evitar caídas en caso de que se levante por la noche

Explicar las cosas de distintas maneras, por si alguna de ellas no es comprendida con claridad

Distraer a la persona con otra actividad

Tanto la ropa como el calzado, deben ser fáciles de poner y quitar

Tratar de responder sin enfadarse o sin argumentar (Ej: sin decir "es la décima vez que te respondo")

Crear un ambiente agradable en el que la persona no se sienta incómoda

Proporcionar "ayudas a la memoria". Por ejemplo, tener un calendario a la vista de la persona, tener las cosas por las que la persona suela preguntar a la vista y bien ordenadas, tener escrito en un papel a qué hora hay que tomarse un medicamento, etc.

ENFERMEDAD DE PARKINSON. La enfermedad de Parkinson es un trastorno que afecta las células nerviosas, o neuronas, en una parte del cerebro que controla los movimientos musculares. En la enfermedad de Parkinson, las neuronas que producen una sustancia química llamada dopamina mueren o no funcionan adecuadamente. Normalmente, la dopamina envía señales que ayudan a coordinar sus movimientos. Nadie conoce el origen del daño de estas células. La enfermedad de Parkinson pertenece a un grupo de enfermedades llamadas trastornos del movimiento. Los cuatro síntomas principales son temblor, o temblor en las manos, los brazos, las piernas y la mandíbula o la cabeza; rigidez, o agarrotamiento de las extremidades y el tronco; bradicinesia, o lentitud en los movimientos; e inestabilidad postural, o deterioro del equilibrio. Estos síntomas generalmente comienzan gradualmente y empeoran con el tiempo. A medida que se vuelven más pronunciados, los pacientes pueden tener dificultad para caminar, hablar o completar otras tareas sencillas. No todos los que padecen uno o más de estos síntomas tienen la enfermedad, ya que los síntomas a veces aparecen también en otras enfermedades.

A medida que los síntomas empeoran, las personas con la enfermedad pueden tener dificultades para caminar o hacer labores simples. También pueden tener problemas como depresión, trastornos del sueño o dificultades para masticar, tragar o hablar.

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La enfermedad de Parkinson suele comenzar alrededor de los 60 años, pero puede aparecer antes. Es mucho más común entre los hombres que entre las mujeres. No existe una cura para la enfermedad de Parkinson. Existen diversas medicinas que a veces ayudan a mejorar enormemente los síntomas.

La enfermedad de Parkinson es a la vez crónica, que persiste durante un extenso período de tiempo, y progresiva, lo que significa que sus síntomas empeoran con el tiempo. No es contagiosa. Aunque algunos casos de Parkinson parecen ser hereditarios y otros pueden rastrearse a mutaciones genéticas específicas, la mayoría de los casos es esporádico, o sea, la enfermedad no parece ser hereditaria. Muchos investigadores ahora creen que la enfermedad es consecuencia de una combinación de susceptibilidad genética y exposición a uno o más factores ambientales que desencadenan la enfermedad.

La enfermedad de Parkinson no es una enfermedad fatal en sí misma, pero empeora con el tiempo. La expectativa de vida promedio de un paciente con Parkinson generalmente es la misma que para las personas que no padecen la enfermedad. Sin embargo, en las etapas tardías de la enfermedad, la enfermedad de Parkinson puede causar complicaciones como ahogos, neumonía y caídas que pueden llevar a la muerte. Afortunadamente, hay muchas opciones de tratamiento a disposición de las personas con la enfermedad. La evolución de los síntomas en la enfermedad de Parkinson puede llevar 20 años o más. Sin embargo en algunas personas la enfermedad evoluciona más rápidamente. No hay manera de predecir qué curso seguirá la enfermedad en una persona en particular.

Aunque la enfermedad de Parkinson generalmente evoluciona lentamente, finalmente pueden afectarse las rutinas diarias más básicas, desde socializar con amigos y disfrutar de relaciones normales con familiares a ganarse la vida y cuidar de una casa. Estos cambios pueden ser difíciles de aceptar. Los grupos de apoyo pueden ayudar a sobrellevar el aspecto emocional de la enfermedad. Estos grupos también pueden brindar información valiosa, consejos y experiencia para ayudar a las personas con Parkinson, sus familias y cuidadores a lidiar con una amplia gama de temas, que comprenden ubicar médicos que conocen la enfermedad y arreglarse con limitaciones físicas. Al final de este folleto se encuentra una lista de organizaciones nacionales que puede ayudar a los pacientes a ubicar grupos de apoyo en sus comunidades. El asesoramiento individual o familiar también puede ayudar a encontrar maneras de sobrellevar la enfermedad.

Las personas con enfermedad de Parkinson también pueden beneficiarse al ser proactivas y averiguar cuanto les sea posible sobre la enfermedad con el fin de aliviar el miedo a lo desconocido y de asumir un papel positivo para mantener su salud. Muchas personas con la enfermedad continúan trabajando tiempo parcial o completo, aunque finalmente deban ajustar su horario y ambiente laboral para enfrentar la enfermedad.