ADOLFO PRIETO: “Boedo y Florida” (en Estudios de Literatura Argentina, Buenos Aires, Editorial Galerna, 1 !

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Pocos temas, en la literatura argentina contemporánea, han suscitado tan compartido interés, tanta hipérbole enjuiciadora, tal acopio de testimonios, como el relativo a la labor de los grupos que irrumpieron a la literatura en los años inmediatos a la primera guerra mundial. Bien es cierto que la curiosidad actual halla suficiente justificativo en el prestigio que algunos integrantes de aquella promoción alcanzaron con sus obras de madurez, basta pensar que nombres como los de Borges, Bernárdez, !onzález "anuza, #arechal, !irondo, $astelnuovo o #ariani cubren algunos de los cap%tulos más sustanciosos de nuestra literatura para razonar ese tipo de interés reflejo, similar al que despierta la infancia de los próceres o el origen de las comunidades ilustres. &o es este tipo de interés, sin embargo, el que encaminará las presentes consideraciones. "a promoción literaria surgida en la primera post'guerra, aun decapitada de sus obras de madurez, sin la perspectiva posterior del é(ito la estimación de la cr%tica, ofrece materia para un análisis que no pecará de ocioso si consigue eludir la tentación de la cr%tica menuda la reiteración de esquemas demasiado conocidos. $omencemos por anotar las circunstancias histórico'sociales que permitieron el desarrollo de las actividades literarias en un marco auspicioso e(cepcional. "a primera gran guerra el estallido de la revolución rusa fueron, cada uno con sus propias dimensiones, acontecimientos que modificaron los niveles del horizonte histórico. )l siglo *+* conclu e realmente con estos sucesos una nueva era se abre o parece abrirse, con nuevos instrumentos de realización, fuerte optimismo buena dosis de fe en el futuro. "a ,rgentina, confinada por la geograf%a por la historia en los e(tramuros del mundo, acusa el impacto de los hechos busca conectarse al torrente circulatorio de las nuevas ideas de sus fórmulas e(presivas. ,ntes de terminar el conflicto bélico, en -.-/, la figura de 0rigo en cristalizaba el anhelo del sufragio libre, el caudillo con su tozudez su gesto esotérico, facilitó el acceso al poder de vastos sectores de la clase media. )n -.-1, la 2eforma 3niversitaria 4correlato del triunfo radical en los claustros4 agita las mentes juveniles confirma la presunción, ampliamente sustentada en otros lugares por otros motivos, de que la juventud liquidará el mundo de los viejos. )n )uropa se advierte cierta petulancia, cierto e(plosivo vitalismo, un marcado menosprecio por el pasado una absoluta irresponsabilidad por el futuro5 6rtega dirá que se inaugura el sentido festival de la vida después de un siglo especialmente acumulativo laborioso, serán naturalmente los jóvenes los encargados del alegre consumo. "a presidencia de ,lvear, -.77'-.71, da sus hitos cronológicos a esta variante argentina de una tónica casi universal. ,qu% coinciden la repercusión de un insólito per%odo de bonanza mundial con el decidido florecimiento de la prosperidad interior8 una pol%tica social tibiamente benigna con el disfrute de una fácil libertad de e(presión. 9alórese como se quiera cada uno de estos elementos5 en su conjunto favorecieron la eclosión de un clima especialmente propicio, sin antes sin después en la historia cultural del pa%s. )ntonces el n:mero la variedad de las revistas literarias5 Proa, Inicial, Valoraciones, Los Pensadores, Martín Fierro, Claridad, La revista de América, La campana de palo8 el incre%ble tiraje de algunas de estas publicaciones5 -;.;;; ejemplares mensuales de

Claridad, hasta 7;.;;; un n:mero afortunado de Martín Fierro8 entonces la resonancia de los concursos literarios8 el eco de algunos episodios protagonizados por escritores o a propósito de escritores5 desde la notable simulación de $ésar <iempo bajo el seudónimo de $lara Beter hasta el sonado alejamiento de "eumann del diario La Nación8 desde los ruidosos ágapes a visitantes famosos a la burda parodia que el señor =oto $alvo ejecutó sobre la Exposición de la actual poesía argentina, util%sima antolog%a preparada por Pedro >uan 9ignale $ésar <iempo. "a literatura se difunde, se discute, se toma en cuenta como nunca8 los escritores jóvenes usufructuarios directos de la feliz co untura, se ocupan de s% mismos de sus obras con un desenfado sin precedentes. #anifiestos, programas, revistas orales, e(posiciones radiofónicas, reportajes period%sticos. ?%as tras d%as la nueva literatura se define ante el p:blico, se endosa rótulos más o menos llamativos, se encrispa en rivalidades de escuelas, se ahueca en cálidos elogios de camarader%a. $on las naturales e(cepciones, el medio centenar de jóvenes que empieza a escribir por esos años @cómputo de nombres que persistenA parece sentir una conciencia unitaria de grupo, una necesidad de conocer de re'conocer en el conjunto, necesidad que rebalsa las diferencias estéticas o ideológicas que convierte la lucha de facciones en rencillas más o menos domésticas de conciliación adecuada al empeño verbal comprometido. Buertes por la transferencia a una unidad superior8 fuertes por ser jóvenes en un mundo en que la madurez sobrellevaba el estigma del fracaso, la revelación de la propia pujanza, del propio valer, constitu e uno de los rasgos caracter%sticos de aquella promoción. )n el primer n:mero de Proa @segunda época, año -.7CA se lee esta redonda declaración5
"uego vino el florecimiento de los jóvenes que fatigaban la imaginación en buscas venturosas. 0 vieron la luz cenáculos revistas cu a fuerza pletórica rompió en la impaciencia, con incomprensiones odios. =e quiso malograr el movimiento con un silencio demasiado glacial para ser sincero, pero poco a poco las clases cultas comprendieron la magnitud del fenómeno después de observarnos de lejos con curiosidad mezclada de duda, nos dieron su sanción más amplia con la espléndida convivencia que acaba de iniciarse entre ellas los artistas, sin distinción de banderas.-

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Da más optimismo que veracidad en esta declaración8 los jóvenes fueron resistidos sin tregua por muchos de los intelectuales más notables de la generación vigente. )l primero de ellos, "ugones. E"eopoldo "ugones fue él solo la generación anterior a la nuestra, nos odió con rencor leonino porque adivinaba en nosotros al enemigo que contaba con la complicidad del tiempoF, dirá !onzález "anuza en -.C7, recordando las tensiones del conflicto generacional. !iusti, prestigiado a por su labor al frente de la revista Nosotros, dará esta cáustica opinión de la nueva literatura, en un reportaje que le solicitara El ía de #ontevideo en enero de -.7/. )l periodista adelanta el tema del reportaje5 la nueva sensi!ilidad, !iusti responde5 E$on franqueza5 no creo que e(ista. 3na nueva retórica s% es posible. <odo poeta es una nueva fresca sensibilidad. Por eso es poeta. Pero estos poetas no se encuentran en todas las esquinas. )l que abunda es el que se acomoda a la nueva palabrer%a. @Gue deja de ser nueva apenas nacidaA. "os poetas as%, palabreros, son legión. )n menos de un año he visto pasarse a la Enueva sensibilidadF e inventar metáforas de nuevo cuño, aunque de gusto felicidad discutibles, versos tipográficos, a muchachos que a er todav%a victorhugueaban en desabridos alejandrinos. "a cuestión es proponérseloH Periodista5 IPero juegan por necesidad espiritual o por poseJ K6hL Dasta dónde eso sea necesidad espiritual no sé. Pero supongo que es cosa e(terior, superficial, pegadiza, imitada, pasajera. )l artificio, sin embargo, es manifiesto. IGué significa pegar revistas murales, como me dicen que van a hacer algunos jóvenes de #ontevideo, a imitación de lo que hicieron algunos de Buenos ,ires, supongo que a imitación de algunos de Par%sJ IPretenden hacer arte para el puebloJ )llos son los primeros que deben rechazar mi absurda hipótesis8 que si no, la rechazo o8 no siendo as% Ia quién va dirigido ese afficheJ IGué es eso de editar un sobre de tarjetas con versos impresos en tinta violeta, como acaba de hacerlo un mu querido talentoso amigo m%o, urugua o por más señasJ I0 qué me dice 3d. del banquete ambulante —creo que en ómnibus4 que le preparan a ese necio de !ómez de la =ernaJ I$histesJ IBromas de EpatotasF alegresJ )n ese caso que cuenten conmigo, que no so de palo. IPero eso es literaturaJ KPuahL IPero en nombre de eso se puede negar todo el pasado, a todos los amaron sintieron por lo menos como ellos, lo e(presaron con ma or emociónJ K&oL todos fuimos iconoclastas a los 7; años, pero estos jóvenes de la nueva sensibilidad dan cruz ra a. KGué pedantesL @2eproducido en Nosotros, &M 7;;'7;-, febrero, -.7/.A

=eñaladas a, someramente, las favorables circunstancias en que esta promoción irrumpe en la literatura, anticipados los v%nculos que notoriamente destiñen sobre el conjunto un matiz familiar, será oportuno detenerse en las dos tendencias más conocidas, supuestamente antitéticas, que en la polémica en el libro pretendieron otorgar un sentido diverso a la literatura. Blorida Boedo, designaciones topográficas agudamente trasladadas al campo crucial en que lo meramente estético se separa de los contenidos ideológicos, o mejor dicho, de la propaganda ideológica, representan en nuestra literatura el viejo dilema que la fórmula horaciana, dulce et utile, pretendió resolver en el más dif%cil de los equilibrios imaginables. Blorida, calle del ocio distra%do, era un buen nombre para acuñar la variante local del concepto de gratuidad en el arte8 Boedo, calle de tránsito fabril en un barrio fabril, una e(celente bandera para agitar las conciencias con adecuadas fórmulas de subversión. Blorida miraba a )uropa a las novedades estéticas de la post'guerra8 Boedo miraba a 2usia se inflamaba con el sueño de la revolución universal. )l origen de ambas designaciones segrega a una pequeña le enda, se ofrecen varios nombres diversas intenciones para su puesta en circulación 78 ev%tese la anécdota se apreciará lo mismo la simple eficacia con que ambos nombres destacan la polaridad de un proceso literario. $omo todo estado de pureza, la literatura pura apenas dio fruto visible en el grupo Blorida, fueron más las apro(imaciones los esfuerzos voluntarios que los resultados netos. )n la l%nea de ma or tensión puede inscribirse el ejemplo de )duardo !onzález "anuza, autor de Prismas, quintaesencia del ultra%smo, de A"uelarre, Elibro de imajinación en el más vasto sentido de la palabraF, en cu o prólogo puede leerse lo siguiente5
Guiero dejar sentado aqu%, que ni por asomo, he pretendido sostener en mis cuentos ninguna idea filosófica, ética ni de cualquier clase de inquietudes ajenas a la literatura. =on cuentos literarios. &ada más ni nada menosH &o se va a a interpretar tampoco mi actitud como un repudio a la literatura sicolójica. #e e(plico5 $reo que tanto el cuento como la novela sicolójica, que personalmente me entusiasman cuando el autor es un >acN "ondon o un !oncharov8 caen más bien dentro de la monograf%a cient%fica, del documento antropolójico, que en el campo puramente literario.

"os escritores de Blorida, en su conjunto, estuvieron de este lado de la l%nea de tensión, preocupados más bien en aclimatar a nuestro suelo el ultra%smo español, introducido por Borges en -.7-. )l ultra%smo, como se sabe, enfatizó el uso de la metáfora, mató o puso en peligro de muerte la savia tropical del modernismo, estimuló el rigor mental la mesura. )l mismo Borges historió la introducción la influencia del ultra%smo en un te(to poco frecuentado ho 5
)n este tibio a er, que tres años prolijos no han forasterizado en m%, comenzaba el ultra%smo en tierras de ,mérica su voluntad de renuevo que fue traviesa brincadora en =evilla, resonó fiel apasionada en nosotros. ,quella fue la época de Prisma# la hoja mural que dio a las ciegas paredes a las hornacinas bald%as una videncia transitoria cu a claridad sobre las causas era ventana abierta frente a cielos distintos, de Proa cu as tres hojas eran desplegables como ese espejo triple que hace movediza variada la gracia inmóvil de la mujer que refleja. Para nuestro sentir los versos contemporáneos eran in:tiles como incantaciones gastadas nos urg%a la ambición de hacer l%rica nueva. Dartos estábamos de la insolencia de palabras de la musical indecisión que los poetas del novecientos amaron solicitamos un arte impar eficaz en que la

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)duardo !onzález "anuza, A"uelarre# Bs. ,s., -.7O.

hermosura fuese innegable como la alacridad que el mes de octubre insta en la carne juvenil )jercimos la imagen, la sentencia, el ep%teto, rápidamente compendiosos. P

en la tierra.

)sta depuración del lenguaje poético se apo aba además, de acuerdo con la mejor tradición de la vanguardia europea @tradición que respetó Borges en su manifiesto ultra%sta de -.7-A, en la e(clusión de todo arrastre emocional del intento de adherir de circunstancias al poema. $asi todos los poetas iniciados en el ultra%smo — Borges el primero4 se apartaron, sin embargo, de este principio aplicaron el nuevo lenguaje poético a temas propicios al confesionalismo a la menuda circunstanciación. Buenos ,ires, mejor dicho, el arrabal de Buenos ,ires se convirtió pronto en materia poética por e(celencia, hasta el punto de segregar una retórica nueva, clásica a por el prestigio la circulación de numerosos hallazgos. Almacenes rosados# taperas a$ules# calles enternecidas de %r!olesH "a b:squeda del color local, de los tipos caracter%sticos, el criollismo, para emplear una e(presión generalizada, la poesía &ol'lórica, seg:n definición de $ansinos ,ssens aplicada al primer libro de 2icardo #olinari, C fue una curiosa variante de la vanguardia literaria de Blorida. )s fácil perseguir en los libros más representativos de este grupo abundantes pruebas de esta inclinación un tanto paradójica, , frecuentemente, sno!, pero esos libros apenas reflejan una parte de la man%a criollista5 la otra se dispersó se agotó en e(cursiones colectivas a los suburbios porteños, en discusiones de café, en tal o cual disquisición sociológica, en la admirada contemplación de atardeceres, en el erudito registro de los más viejos tangos milongas orilleros. Para El (om!re "ue est% solo ) espera, s%ntesis de esta actitud deambulatoria, algo más gárrula que refle(iva, 2a:l =calabrini 6rtiz anotó sugeridoramente5 E)l autorH realizó además una sostenida campaña pro'reconocimiento de las bondades porteñas, como redactor de Q"a &aciónR, Q)l #undoR, Q)l DogarR Q&oticias !ráficasR. Pero su obra mejor, la más indiscutiblemente porteña, está en sus incurrias, en sus vagancias por las calles, en sus despreocupaciones, en su amor a la ciudad jamás desmentidoHF )stas palabras, escritas en -.P-, al rescoldo de e(periencias recientemente vividas, hallar%an su contra réplica en otras que Borges escribir%a veinte años más tarde para denunciar el espejismo de los cazadores de color local, S su versión irónica en las e(celentes páginas con que "eopoldo #arechal transmutó en materia novelesca, para su Ad%n *uenosa)res @-.C1A, las inquietudes peripatéticas de aquellos jóvenes escritores de la vanguardia literaria. Para otro rasgo caracter%stico del grupo Florida deberá desestimarse la consulta de los libros representativos. )l buen humor, la irrespetuosidad por algunos de los valores establecidos, la zumbona alegr%a, la actitud l:dica cierta inocente petulancia, hallaron mejor cabida en las revistas que en los libros, entre todas las revistas de entonces, en Martín Fierro @-.7C'-.7OA ágil amen%sima publicación abierta a todas las tendencias de vanguardia. "a historia de Martín Fierro, entusiastamente trazada por 6liverio !irondo,/ uno de sus fundadores, es la historia misma del grupo Blorida, tan ajustadamente puede recortarse la
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Prólogo al libro de &ora "ange, La calle de la tarde, Bs. ,s., -.7S. )n Verde ) dorado en las letras americanas, #adrid, -.CO. 5 E)l escritor argentino la tradiciónF. $onferencia pronunciada en -.S-. 2eproducida en +tras in"uisiciones, Bs.,s., -.SP. 6 )sta es la nómina de colaboradores de E#art%n BierroF, con e(clusión de los plásticos cr%ticos musicales5 !irondo, 2ojas Paz, Palacio, &alé 2o(lo, Branco, $órdoba +turburu, 2ega #olina, 6livari, 2a:l !onzález <uñón, !anduglia, Piñero, "edesma, Borges, $ané, $araffa, &ora "ange, 9ignale, Bernárdez, ,mor%m, "ópez #erino, !onzález "anuza, #arechal, Pedroni, Pondal 2%os, $ancela, >ulio +razusta, =calabrini 6rtiz, =alas =ubirat, #astronardi, Bijman, #olinari, Petit de #urat.

una sobra la otra. ,qu% colaboran no sólo los poetas adscriptos a las más flamantes fórmulas de vanguardia5 también se avecinan algunos de temple conservador o pró(imos al conservadorismo art%stico, pero a quienes seduce la posibilidad del titeo, del juego de palabras, de la sátira, o el simple contacto de la camarader%a gremial. $on el seudónimo de Déctor $astillo, )rnesto Palacio dirige la siguiente Epístola a Nalé ,oxlo
, punto estuve de escribirte una tirada )n verso blanco a la manera de #a( 2hode, Pero como eso es cosa que a está mu gastada <e escribo en prosa bien rimada Para que "ugones no se incomode. ............................................... &alé 2o(lo, feliz de ti Gue harto de la ciudad, te fuiste un d%a , intervenir la provincia de >uju Gue ten%a subvertida su poes%a, "levando en tus flacas maletas @PrestadasA 3n haz de flechas envenenadas, )ntre las medias las camisetas. Beliz de ti, pues conseguiste ?esvincularte con un esfuerzo superior, $omo si se tratara de un tenaz acreedor, ?e este Buenos ,ires imbécil triste Gue no merece ni el honor de un chiste, ,unque #éndez $alzada sea el feliz autor. ?e esta ciudad que es un destierro Para quien no consigue medrar en la pol%tica 6, lo que es casi igual, robar en los recodosH @Da el oasis de Martín Fierro, Pero tiene una sombra raqu%tica Gue no da sombra para todos.A ............................................ 0o quisiera también marcharme al &orte. , Buenos ,ires no ha quien lo soporte. 0 como eres hombre influ ente, <e pido Gue en un descuido ?el interventor o el intendente, 2obes un nombramiento me lo mandes inmediatamente. &ecesito un empleo ?e unos trescientos pesos en que no se trabaje. )nv%a un nombramiento por correo >unto con el pasaje al d%a siguiente me pondré en viaje.

0 en todos los n:meros puede certificarse, bajo módulos que van desde la ditirámbica gacetilla cr%tica hasta el chiste más o menos acerado urticante, la preocupación por destacar al interés del p:blico los nombres las obras de los jóvenes iniciados. ,s% en el EParnaso sat%ricoF en los E)pitafiosF, las dos secciones más celebradas de Martín Fierro, es frecuente encontrar, haciendo blanco com:n con las figuras consagradas de "ugones,

!álvez o $apdevila, los nombres de !irondo, !onzález "anuza, 2ega #olina, &ora "ange casi todos los integrantes de esta promoción.
,qu% reposa !onzález "anuza, el vate cuadrado8 )l pobre murió atacado ?e EPrismasF intestinales. A- *- C=ilencioso, solo, en pace, )n este oscuro rincón $órdova +turburu aceH =e amaba hasta el paro(ismo 0 murió de admiración Gue se produjo a s% mismo. El (i.o de /- =u vida inquieta reposa ,qu%, 6liverio !irondo5 !esto fiero, mirar hondo 0 e(traño poeta en prosa. Persiguiendo nuevos temas +ba, lo mató un tranv%a #ientras el guarda le%a =u libro E9einte poemasF. E- M-

Martín Fierro dejó de aparecer por una desinteligencia del director )var #éndez un grupo de colaboradores que postulaban la candidatura de 0rigo en para la presidencia de la 2ep:blica. )s un hecho verdaderamente curioso éste del patrocinio electoral por un grupo de escritores hasta entonces confesos de practicar una neta diferenciación entre la literatura la posibilidad de influir en el mundo en que se vive8 O lo hicieron, sin embargo, cualquiera fuere la conciencia los objetivos de cada uno de los firmantes, lo cierto es que con ese acto marcaron el fin real de una revista que representaba una época a punto de clausurarse definitivamente. 0rigo en tomó el poder por segunda vez, pero a los dos años un golpe militar cercenó la continuidad constitucional se convirtió en %ndice de un profundo cambio en la situación internacional de una quiebra de estructuras en el orden interno. Martín Fierro desaparece en -.7O8 el golpe militar de 3riburu ocurre en -.P;. ?eben situarse en este lapso las :ltimas manifestaciones del grupo Blorida en cuanto grupo. ?esaparecen las revistas bullangueras e irrespetuosas8 se pierde el gusto por la discusión por el escándalo literario la camarader%a gremial olvida los banquetes rituales las charlas de café. "a literatura, como estado p:blico, se asordina. Da cambiado el mundo, ha
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"os desconcertados colaboradores de Claridad, interpretaron as% aquel fervor electoralista5 @71 de abril de -.71A. , E)" D6#B2)F ?esfacedor de viejos caducos reg%menes5 cuando al cabo traspongas los anhelados l%mites del gran salón presidencial5 )scucha nuestros ruegos, comprende nuestros gestos dadnos consulados, cátedras otros puestos, KDombre genial sin igualL >orge "uis Borges, "eopoldo #arechal, &icolás 6livari, 2a:l )nrique !onzález <uñón, Pablo 2ojas Paz, Brancisco "uis Bernárdez, Brancisco "ópez #erino otras necesidades. Presidente honorario5 9ictrola 6 hanarte.

cambiado el pa%s, los jóvenes que cinco años antes met%an tanto ruido, han entrado en la etapa de madurez, donde la obra, para serse personal, prefiere con frecuencia el aislamiento. -.77'-.71 son as% los l%mites cronológicos del grupo Florida, aunque es fácil advertir que para cada uno de los casos individuales tal cronolog%a debe fle(ibilizarse. Para !irondo, por ejemplo, empieza antes de -.77 conclu e sólo en -.P7, con la publicación de Espantap%.aros8 para Borges, a pesar de prematuras declaraciones, 1 en -.P;, con el Evaristo Carriego su razonada delectación de Palermo su interés por el compadre5 cultor del cora.e. "a cronolog%a de Boedo, en cambio, es menos precisa en cuanto a la conclusión de un tipo de literatura practicada a la pervivencia de cierta actitud ante la literatura social en nuestro pa%s8 clarificó o intentó clarificar los principios teóricos8 se ocupó de difundir a los clásicos de la literatura revolucionaria8 se propuso no utilizar la literatura sino como instrumento para remover las conciencias promover la imagen de un mundo mejor. )s obvio que con este punto de partida tales objetivos, el grupo Boedo estuviera menos condicionado a los cambios en el orden pol%tico o económico, a las modas art%sticas, al deseo de perfección formal a la singularidad de la obra literaria. "ibre de estas contingencias, Boedo puede constituir algo más que una promoción signada por estrechos l%mites cronológicos8 puede ser una escuela, o un cap%tulo e(tenso de nuestra literatura contemporánea. )n este sentido, tiene razón ,lvaro 0unque cuando inclu e, en su antolog%a Poetas sociales de la Argentina, en el cap%tulo EPoetas de BoedoF, trabajos escritos mucho después de -.P; atendiendo más a la definición de cierta literatura que a los alcances del término designativo. )l verdadero l%mite para la literatura propugnada por el grupo Boedo se corresponder%a entonces con el del ciclo vital de sus integrantes de algunos disc%pulos consecuentes. )n este ciclo interfiere la aparición de la doctrina que el Primer $ongreso de )scritores =oviéticos @-.PCA, fijara con el nombre de realismo socialista. "a nueva doctrina apenas afectó los hábitos propósitos de los boedistas, hasta en alg:n caso, como en el de )l%as $astelnuovo, fue ostensiblemente negada, pero ella marca una solución de continuidad con la literatura de Boedo permite hablar, desde ese momento, de una nueva concepción de la literatura de izquierda. "a historia de Boedo también ha sido registrada por algunos de sus integrantes hemos de omitir repetirla en detalle8 el grupo se constitu ó alrededor de la revista Los Pensadores, que empezó a publicarse en -.77, para cambiar este nombre por el de Claridad en -.7/.. 0a se dijo que el estallido de la revolución rusa cristalizó en una literatura coherente los
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E?emasiado se conversó de Boedo Blorida, escuelas ine(istentes. $reo, sin embargo, en la correlación de la parroquia, de la sección electoral, del barrio, con la literatura.F EPágina sobre la l%rica de ho F, en Nosotros, agosto'set. -.7O. 9 )n el primer n:mero se anuncia5 EClaridad aspira a ser una revista en cu as páginas se reflejan las inquietudes del pensamiento izquierdista en todas sus manifestaciones. ?eseamos estar más cerca de las luchas sociales que de las manifestaciones puramente literariasF. 3n año después @febrero de -.7OA un editorial aclara5 E)sta publicación no es una publicación socialista, ni comunista, ni anarquista. )l hecho de que algunos colaboradores pertenezcan al partido socialista o comunista o sean georgistas o anarquistas no significa que todos nosotros pensemos del mismo modo. &o somos sectarios. &uestra amplitud de miras nos permite cobijar a todos los escritores libres que quieran e(poner libremente sus ideas. &osotros no nos ajustamos a ninguna biblia, sea la biblia roja o negra. =omos libres de nacimientoH =omos enemigos de toda pol%tica. #ás que un programa teórico nos ajustamos a un programa de acción. H=omos partidarios de la acción en cualquier terreno. &o somos partidarios de la doctrina en seco. &o estamos sacramentados ni tenemos nada de catec:menos o doctrinarios. &o vivimos para encenderle velas a "enin o a BaNunin sino para revolucionar las concienciasH Da que avanzar siempre. &osotros somos hombres de vanguardia. Gueremos marchar a la cabeza de todo movimiento art%stico o ideológico. $ualquier iniciativa nueva encuentra entre nosotros un apo o franco. "uchamos solos contra todos. =ostenemos que el hombre se dignifica por sus actos no por sus ideas. )stamos hartos de discursos bonitos de acciones canallescas. ,hora, quien tiene o%dos para o%r que oigaF.

dispersos aislados ecos que la injusticia social ven%a despertando desde tiempo atrás. ,lvaro 0unque resume mu bien el sentido de la obra al prologar una edición de +!ras selectas de !onzález Prada @-.7PA5
=u verbo brioso debe hallar un eco en la juventud americana si ésta quiere pensar, si a se halla harta de esa turbamulta de pavipollos que hacen de literatos perogrullos que hacen de filósofos como pudieron hacer de cloTnes. 0 es oportuna la hora, Ka feL8 la tragedia nos está quemando el rostro, il:minannos las llamaradas del incendio donde ardió una civilización decrépita, atruénannos a:n los o%dos, más que el tronar de la metralla asesina, el del social derrumbamiento. "a hora es hermosamente homérica. &o faltaba más que, en bonitos jardines, a la luz de faroletes a la veneciana, nos diera por seguir cantando madrigales a la luna o galanteos a las colombinas o danzando al son del sistro mitológico como cacat:as o pulcinelasH -;

)sta sensibilidad para captar uno de los grandes acontecimientos de la historia contemporánea el ánimo de favorecer entre nosotros las circunstancias adecuadas para un clima revolucionario, fueron los resortes sobre los que intentó ajustarse la literatura de Boedo. "a empresa e(ig%a, sin duda alguna, ma or esfuerzo que el necesario para asimilar la :ltima moda art%stica de Brancia, un ma or renunciamiento a los halagos tradicionales de la literatura, una decidida clarificación rectificación de los métodos conocidos. Blorida se apro(imó a la literatura pura, sin cumplir con sus ascéticas e(igencias8 Boedo se apro(imó a la literatura revolucionaria, pero cargaba demasiados lastres como para satisfacer sus propios ideales. 3saron todav%a del viejo realismo cr%tico para denunciar los aspectos sombr%os del mundo, un lirismo tolstoiano para e(altar la virtud de los humildes de los sumergidos8 deformaban con gusto la realidad para forjar de contra'golpe la imagen de una vida de un mundo mejor8 pero la denuncia raras veces se constitu ó en un análisis profundo de las causas que hac%an al mundo intolerable, el lirismo no sobrepasó los l%mites de una piedad decididamente mitigadora. "as caracter%sticas de *oedo parecen mu netas cuando se las deduce de sus autores más representativos5 $astelnuovo, Barletta, 0unque, #ariani, pero se desdibujan bastante, como ocurre con el grupo Blorida, cuando se observan las figuras secundarias o cuando se aplica un lente de aumento al menudo traj%n de las revistas, al anecdotario más o menos veros%mil, a los préstamos traslados más o menos ruidosos, a las numerosas actitudes compartidas. Claridad, por ejemplo, autodefinida como Etribuna del pensamiento izquierdistaF, celosamente preocupada por los grandes problemas internos e(ternos, arriesgado fiscal de los abusos, valiente defensora de los derechos humanos, dondequiera fueran éstos agraviados, se ocupaba morosamente de la vida literaria porteña, aun de la pequeña vida literaria, conced%a una especial atención a la obra a los pro ectos de los autores genéricamente filiados al grupo Blorida, hasta participaba del esp%ritu l:dico con que aquellos sol%an juzgar los hechos literarios a las personas vinculadas a la literatura. ,s% en este suelto de Claridad @&M /, dic., -.7/A bajo el t%tulo de E)l infantilismo de vanguardiaF5
"os que hacen los est:pidos chistes del periódico E#art%n BierroF, que de vez en cuando patalea, publican esta vez un dibujo en colores de &orah Borjes, que es una calamidad. , la Borjes no la admitir%an ni al concurso para niños de E$aras $aretasF. "o que no es un obstáculo para que un asno erudito escriba un articulejo, o lo que sea, elogioso, donde dice entre otras cosas mu divertidas que la línea o!edece en ellos @los dibujosA a un impulso interior# a una urgencia poética. =i los dibujos de Borjes tienen algo que ver con la poes%a será seguramente con la poes%a de >orge "uis Borjes, el de E)l general Guiroga va al muere en cocheF otras pamplinas del barrio de Palermo.

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+!ras 0electas de #anuel !onzález Prada, )d. "os Pensadores, año ++, &U O;, octubre -.7P.

"a Borjes, a lo demostró en su e(posición, está en la infancia del dibujo, como Pedro Bigari está en la senilidad. Por eso tanta afinidad de esp%ritu los acerca. ,hora que si la jovencita Borjes el viejito Bigari son pintores, "eopoldo #arechal es el primer poeta de ,méricaH atacado de infantilismo de vanguardia, que es una enfermedad de moda.

6 en estas décimas atribuidas a Bernández #oreno5
I #etido en mi sobretodo es decir, metido dentro me paseo por el centro, todo encharcado de lodo, componiendo de este modo con mis l%ricas recetas mis rimas mis tretas, poemas conmovedores a todos los aviadores para E$aras $aretasF. ++ ?ebajo de mi paraguas, pues esta noche gotea, mi vista se regodea contemplando las enaguas de una niña que a las aguas desaf%a, brava fiera8 mas, lo quiera o no lo quiera, debo atender los pedidos de E"a PrensaF5 unos sentidos versos para verdulera. @&M -/-, 7P jun. -.71A

6 en este juego de palabras de la más pura e(tracción martinfierrista5
ice un (umorista sin ortogra&ía1 )ste señor 6ria a no tiene remedio, a menos que ?ios mismo le diga un d%a5 =ana 6ria.

)stas transgresiones a la severa l%nea social de la revista, muestran, con sobrada evidencia, que muchos de los jóvenes escritores de Boedo se aferraban a:n al concepto seg:n el cual ser escritor implica una condición sustantiva, que admite diversas contingencias pero que soporta a todas ellas en la unidad en la dignidad superior del oficio. =e admiten ciertas misiones, se cumplen determinados objetivos, se acepta o se rechaza tal concepción del mundo, pero por debajo —o por encima— de todo se es escritor, es decir, un gustador de la belleza de la habilidad para e(presarla verbalmente. Guede constancia otra vez, que estas consideraciones no atañen a las figuras más importantes del grupo, pero afectan a otras nada desdeñables en conjunto señalan un curioso fenómeno sociológico literario. "a ambigVedad en las tomas de posición, los conflictos entre actitudes pol%ticas elección de medios e(presivos e(plican as% la desconcertante doble colaboración de varios escritores en Martín Fierro en Claridad, para no mencionar sino las revistas representativas, las contradictorias preocupaciones de otros, como el mism%simo 2oberto #ariani, e(celente descriptor de la asfi(iante vida del Eproletariado de cuello duroF empeñoso difusor de la obra de Proust.

&icolás 6livari, al responder a la encuesta so!re la nueva generación literaria @Nosotros, año *9++, -.7PA, centra el problema en su ra%z. , la pregunta5 EIDa entre 9d. 0 los escritores de su edad una com:n orientación estéticaJ I$uál esJF, contesta 6livari5
$reo que s%. Da varios amigos que comparten conmigo la admiración el amor apasionado hacia la literatura rusa. )sto puede ser una orientación en cierto sentido, sobre todo en un concepto realista de la literatura como e(presión social. Pero con todo esta pregunta de la encuesta es mu compleja. , más de la preferencia hacia el realismo ha una orientación puramente estética, un culto formal, un cariño, un poco desmedido, por la suntuosa belleza estil%stica. &uestro rico armonioso castellano tiene la culpa.

Dasta tal punto este canto de sirena perturbó muchos o%dos, que en un momento no fueron suficientes los esporádicos traslados a la redacción de una u otra revista, seg:n los humores del d%a, sino que pareció necesaria la creación de un nuevo órgano, capaz de conciliar las duras e(igencias de la literatura social con los halagos de la forma, la seriedad de la misión asumida con el aditamento de la alegr%a de la risa. "a revista se llamó La campana de palo, en su primer n:mero, junio de -.7S, el editorialista anónimo declaraba a los colaboradores nietos, bisnietos tataranietos retozones de <olstoi, 2omain 2olland !handi8 reclamaban el don de la alegr%a el derecho a revestir de formas agradables apacibles la humilde verdad que les tocara decir. )n La campana de palo aparecen nombres como los de !ustavo 2iccio, ,lvaro 0unque, 2a:l !onzález <uñón, >uan !uijarro "uis )milio =oto8 estos nombres dan mucho peso a otro editorial anónimo de la revista @en el n:mero CMA, donde se tercia en la polémica desatada entre Martín Fierro Los Pensadores a propósito de los alcances literarios de Blorida Boedo. "a polémica, e(agerada con el correr de los años en su virulencia en su importancia real, es interesante sin embargo, como %ndice de las formulaciones e(tremas del arte gratuito frente al arte comprometido --, más interesante a:n si se comprueba que entre ambos e(tremos fluctuaba una tercera posición, una tercera fórmula que reclamó, fallidamente, un lugar en la polémica en la historia de la zarandeada polémica. )l articulista destaca el simplismo de )var #éndez, director de Martín FierroFal pretender dividir a la joven intelectualidad argentina en dos bloques netos5 Blorida Boedo. ,dmite que ha a Euna sección Blorida, con una innumerable cohorte de niños que fabrican metáforas se postran frente al %dolo 2amónF, Econ su estética que responde al concepto burgués del arte por el arte, con su indiferencia hacia el afligente problema social, con su desdén de aristócratas del pensamiento @sólo lo son del dineroA hacia la multitud que se apiña en los conventillos de los suburbiosF. Pero Boedo, como grupo, no e(iste8 acéptase a $astelnuovo, con su bien discutible realismo5 un escritor no hace grupo. *oedo, repite el ariticulista, no e(iste. E"o que s% e(iste es una literatura de arrabal, hecha por mozos nacidos criados en el arrabalFH EDijos del arrabal, empleados, periodistas casi todos ellos, han sufrido en carne propia la e(plotación capitalista8 e(teriorizan su descontento en una literatura cargada de inquietudes, de amenazas, de ilusionesF. E Florida contra el
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2oberto #ariani, que desató la polémica, formuló también la mejor s%ntesis del antagonismo Florida2*oedo, con neta contraposición de términos5 vanguardia 2 i$"uierda8 ultraísmo 2 realismo3 Martín Fierro Proa ' Los Pensadores Claridad8 La greguería 2 el cuento ) la novela3 La met%&ora 2 el asunto ) la composición3 ,amón 4óme$ de la 0erna 2Fedor ostoie5s'i- )n la misma nota, #ariani interpreta el concepto de realismo5 E,ceptemos el término QrealismoR a falta de otro más e(acto preciso, a ver si nos entendemos. =olamente con mala fe se e(plican los nombres de Wola !álvez que se nos arrojó como afrenta. )l realismo en literatura ha superado a Wola, se ha desprendido de incómodas compañ%as @de la sociolog%a principalmente de la tesis de los objetivos moralizadoresA al mismo tiempo que se desarrollaba vigorosamente con aportes nuevos o rejuvenecidos, como el subconscienteF. )n Exposición de la actual poesía argentina# pp. *'*+.

Arra!al. ,s% s% es aceptable la frasecita. 0 la lucha está entablada sin conciliaciones posibles. ,llá el $apital, aqu% el <rabajo.F <ermina la nota editorial con estas refle(iones5 E"o que s% conceptuamos absurdo es el que se quiera encajonar en Boedo, con las caracter%sticas de una literatura que va del realismo patológico a la truculencia pornográfica, a un grupo de escritores jóvenes que no participan de esa literatura que han formado bien lejos de ella su cultura. IPor qué situar en Boedo, a que niegan pertenecer a tal grupo, a tantos que no pertenecen a BloridaJF "a actitud separatista de este grupo fue más bien un episodio aislado en el proceso literario de esos años, pero es indudable que la misma adquiere rasgos significativos en cuanto se le adosan todos aquellos datos que marcan vacilación, contradicciones, idas venidas en los escritores que por primera vez entre nosotros postulaban una literatura de izquierda coherente.-7 IGué e(plicación ensa ar, fuera del mero gusto literario, para dar sentido a la atracción que Martín Fierro ejerció en hombres como 6livari, 2a:l !onzález <uñón, $ésar <iempo, ,ristóbulo )tchegara , 2oberto #ariani, o al martin&ierrismo infiltrado con aire cómplice en las adustas páginas de ClaridadJ IGué sentido atribuir al empeño con que, los mismos escritores que clamaban por el incendio de la revolución universal, discut%an los premios municipales de literatura su arbitrariedad distributivaJ =in ánimo de ordenarlas ta(ativamente, éstas pueden ser las razones que e(pliquen los cambios de actitud las frecuentes contradicciones del grupo Boedo. "a tradición literaria de la izquierda, débil, dispersa, signada apenas por el logro de tal o cual resultado valioso, inhabilitada para transmitir un conjunto :til de e(periencias o de formulaciones teóricas. "a dificultad de sostener hasta las :ltimas consecuencias, sin el apo o de una fuerza pol%tica, los supuestos de una literatura socialmente revolucionaria. "a dificultad de escapar al condicionamiento de clase, con las pautas culturales el horizonte de valores adquirido por educación o por simple contagio del medio ambiente. ,lgunos escritores de Boedo proven%an de hogares proletarios cumpl%an tareas manuales para subsistir8 otros proven%an de la pequeña burgues%a se dedicaban al periodismo o a trabajos de oficina8 ideológicamente constitu%an un variado mosaico5 anarquistas, socialistas, sindicalistas, georgistas, trozquistas, apristas comunistas8 estéticamente, era natural que fluctuarán desde el naturalismo tremendista granguiñolesco en el que incurre, a veces, )l%as
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"os nombres de $astelnuovo, Barletta, 0unque, 2iccio, #ariani $ésar <iempo son, probablemente, los que e(presan con ma or contundencia las caracter%sticas con que se reconoce al grupo Boedo. "os de 6livari de los hermanos !onzález <uñón testimonian, en cambio, la zona de permeabilidad que e(istió entre este grupo el de Blorida. "as dificultades ma ores de ubicación convergen en el caso de 2oberto ,rlt. ,rlt ha sido alternativamente reclamado como propio por memorialistas de Blorida de Boedo, pero los argumentos aducidos no aportan carga de convicción no pasan de referirse a hechos e(ternos. "a amistad con !Viraldes, la publicación de dos relatos de ,rlt en la revista Proa @-.7SA, no prueban absolutamente la adhesión del novelista a las fórmulas literarias de Blorida, ni al tono vital de sus integrantes. <ampoco prueba demasiado a favor de Boedo el origen social del escritor, sus lecturas, el lenguaje empleado en los relatos, la aparente preocupación social de su novel%stica. )l individualismo anárquico de ,rlt, su odio a los cenáculos, el carácter de su novel%stica @angustia, violencia, irracionalismoA lo apartan tan netamente de Blorida como de Boedo, aun de las coordenadas generales que imprimen cierta unidad a la literatura de esos años. &o sólo el caso de ,rlt suscita problemas de ubicación. ,lberto Pinetta, en -.7., es decir, en las postrimer%as del enfrentamiento Florida'*oedo, ensa aba esta distribución, curiosa por más de un motivo5 ,l grupo Blorida pertenecen, )duardo #allea, Eestilista del tedio vertiginosoF8 2a:l =calabrini 6rtiz, Epescador de la noche, relator ciudadanoF8 Brancisco "uis Bernárdez, Ealucinado del tiempoF8"eopoldo #arechal, Ee(plorador de los horizontes donde duermen las palabras no dichasF8 2oberto ,rlt, Evitalista, a quien #acedonio Bernández llama Qbajador de estrellas, destructor de estrellasRF8 >orge "uis Borges, Eintroductor del ultra%smoF8 $arlos #astronardi, Eagricultor de la mañanaF8 además, =antiago !anduglia, &icolás 6livari, "izardo W%a, 6liverio !irondo, Pedro >uan 9ignale, >acobo Bijman, )duardo Xeller =armiento, )var #éndez. )ntre los cr%ticos ensa istas inclu e los nombres de )rnesto Palacio, $arlos ,lberto )rro, ,lberto Prebich, Domero !uglielmini. Para Pinetta no han pertenecido ni a Boedo ni a Blorida5 2oberto #ariani, ,rmando $ascella, "uis )milio =oto, $ésar <iempo. @E"a promesa de la nueva generaciónF, en 0íntesis, &M 7., -.7..A

$astelnuovo, al cariño por Ela suntuosa belleza estil%sticaF, de que habla 6livari. 2efle(ionando sobre algunos de estos argumentos, >uan $arlos Portantiero conclu e por afirmar que las diferencias esenciales entre Boedo Blorida no eran tan importantes. E"os dos grupos en que se subdivide la !eneración del 77 se unen a través de una constante socio'cultural5 salvo e(cepciones personales, la literatura de am!os grupos era una expresión del &racaso ) de la soledad espiritual de las capas medias ur!anas6-78 0 es necesario volver ahora al punto de partida. Boedo Blorida no deben ser juzgados por la pro ección de algunas obras de madurez o por el prestigio actual de algunos de sus miembros. ,mbas tendencias permitieron un proceso singular en nuestra historia literaria, más allá de los resultados definitivos, acumularon suficiente e(periencia de aciertos errores como para que se justifique, todav%a ho , un regreso a las fuentes. Blorida trató de actualizar el pulso literario8 estuvo alerta a todas las novedades puestas en circulación por las vanguardias europeas, de los numerosos ismos e(portables, apenas aclimató uno con suerte, el ultra%smo, con su obsesión imaginista su repudio de la retórica rubeniana. "ogró muchas metáforas felices8 mitificó con estéril esfuerzo el arrabal porteño8 fle(ibilizó el idioma8 renovó la problemática del arte8 malgastó talento e ingenio con la inmunidad que garantiza el ejercicio gratuito de la literatura. Boedo debió casi inventarse su propia tradición de literatura de izquierda8 pagó copioso tributo a la debilidad de las formulaciones teóricas a la necesidad de moverse en un medio refractario donde los cr%ticos no se correspond%an e(actamente con los lectores. Promovió el interés de multitudes por la literatura social8 pero se atuvo demasiado a la mirada entendida de grupos minoritarios, hasta se comprometió, por contagio o inercia, en devaneos juegos verbales. "os escritores de Boedo sufrieron, en su ma or%a, el desgarrante conflicto del intelectual burgués, a mitad de camino entre pautas culturales de las que sufre en desprenderse, objetivos históricos por cu a concreción juega su destino individual. -C )ntiéndase que debieron sacrificar a la eficacia la brillantez, que debieron asumir, con sus riesgos, el incómodo papel de -S precursores.

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>uan $arlos Portantiero, ,ealismo ) realidad en la narrativa argentina, p. -7-, Bs. ,s., -./-. )ste conflicto rebalsa naturalmente, los problemas de técnica contenidos literarios, afecta a las actitudes a la elección de una conducta determinada. "a ma or parte de los escritores de Boedo adscribieron a la acción de partidos o agrupaciones pol%ticas, pero no pareciendo ello suficiente, algunos adoptaron resoluciones que tend%an a marcar la diferencia entre el escritor social el escritor que iba a la literatura por simples razones estéticas. )s significativo este gesto de "eónidas Barletta, seg:n lo refiere el cr%tico $ampos $arpio5 E"eónidas Barletta, peleador incansable, cu os arrestos le llevaron hasta una feria del barrio sud donde vend%a papas para demostrar a los cagatintas de Blorida que no ten%a por qué ruborizarse en realizar este trabajo que otras personas menos cultas hac%anHF E!enio figura en la obra de ,lvaro 0unqueF, ,evista I!eroamericana, &M -C, -.CC. 15 >uan $arlos Portantiero puntualiza bien la importancia histórico'cultural del grupo Boedo5 EBoedo fue el primer impacto en nuestra narrativa de la revolución contemporánea8 la primera manifestación, relacionada con la propia evolución interna de nuestra literatura, de la nueva etapa cultural abierta en el mundo por la e(tensión de la teor%a la pra(is socialista. )ste primer acto es suficiente para valorar la importancia del movimiento para desmentir a quienes se detienen en sus limitaciones desde el punto de vista de la asepsia literaria. $ulturalmente, Boedo tiene una importancia tan grande que toda la literatura de izquierda en la ,rgentina @es decir, todo el cuerpo vivo de la narrativa argentinaA está marcado por su sello. +ncluso sus limitaciones nacen del boedismo5 de la cristalización de hábitos tra%dos por el boedismo, e(plicables por las condiciones culturales en que el movimiento se gestó, pero no tan justificables después. 9op- cit-: