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EL MANDATO MERCANTIL

Nuestro Código define el Mandato Mercantil como el contrato por el cual el mandatario se encarga de practicar actos de comercio por cuenta y a nombre del mandante.

Como todo contrato, el mandato mercantil se perfecciona con la aceptación expresa o tácita del encargo por parte del mandatario.

34 VALENCIA ZEA. ARTURO. DERECHO CIVIL. Tomo IV. 1988.

Si el mandatario es un comerciante, debe comunicar al mandante su no aceptación dentro de los ocho días de recibido el encargo; pero en todo caso deberá tomar las providencias para la conservación de las mercaderías que haya recibido.

Puede ocurrir que habiendo comunicado en tiempo el mandatario al mandante, que no acepta el mandato, el mandante no provea a sustituirlo; en tal caso el mandatario deberá depositar judicialmente las mercaderías que le fueron enviadas (Art. 1086 Com), pues de no hacerlo responderá de daños y perjuicios.

De la definición resulta que la naturaleza mercantil del mandato lo determina el Contrato o el Acto para cuya ejecución se otorga, en otras palabras, el objeto del Contrato de Mandato Mercantil debe ser la de realizar un acto de comercio.

Los actos de comercio están definidos en la legislación salvadoreña de la siguiente manera:

a) Aquellos que tienen por objeto la organización, transformación o

disolución de empresas comerciales o industriales y los actos realizados

en masa por estas mismas empresas;

b) Aquellos que recaen sobre cosas mercantiles, es decir los títulos

valores, los distintivos mercantiles, las patentes y las empresas; y

c) Aquellos actos que sean análogos a los anteriores.

Debe recordarse que la mercantilizad de un acto jurídico hace que este sea de la misma naturaleza para las partes que intervienen en el.

De lo dicho se infiere que hay una diferencia entre el Mandato Civil y el Mercantil, pues este último se da para ejecutar actos mercantiles.

Otra diferencia resulta que los actos mercantiles son siempre onerosos, en tanto que en materia civil pueden ser gratuitos, y el Código Civil permite el Mandato gratuito.

Por otra parte el Mandato Mercantil debe ser expreso, debe constar por escrito y debe inscribirse en el Registro de Comercio, para que todas las personas que contratan con el Mandatario sepan que lo hace en nombre

y representación de otro; sin embargo, en ciertos casos como en los factores dependientes, el mandato se presume.

Como todo contrato, el Mandato Mercantil se perfecciona con la aceptación expresa o tácita del encargo por parte del mandatario.

CAPACIDAD

Por tratarse de un contrato de naturaleza mercantil, la capacidad para celebrarlo debe acomodarse a lo que dispone el Código de Comercio, de suerte que si se convierte en parte del giro de los negocios de una persona el representar a otras en negocios mercantiles, su capacidad está regulada por el Art. 7 del Código de Comercio, que principia por decir que las personas naturales son capaces para ejercer el comercio de acuerdo a las normas del Código Civil.

Habría que agregar que los menores adultos, es decir la mujer mayor de 12 años y el varón mayor de 14, y menores de 18, son plenamente capaces para contratar dentro de su peculio profesional e industrial.

OBJETO DEL CONTRATO

Como ya se ha visto, el Mandato Mercantil tiene por objeto que el mandatario ejecute actos de comercio.

OBLIGACIONES DEL MANDATARIO

1- La principal obligación del mandatario consiste en ejecutar el acto o contrato objeto del mandato de acuerdo a las instrucciones que reciba del mandante. La falta a esta obligación lo hará incurrir en daños y perjuicios.

2- El mandatario está obligado a informar al mandante de aquello que se relacione con el mandato. En virtud de esta obligación deberá dar aviso sin demora que ha ejecutado el mandato; el silencio del mandante hará presumir que ratifica el negocio en aquellos casos que el mandatario se haya excedido en su cumplimiento.

3- También está obligado a pagar los intereses cuando se encuentre en mora de entregar cantidades de dinero al mandante; pero si esas cantidades las ha empleado en beneficio propio, será responsable desde el día en que los recibió, de los daños y perjuicios que resulten de su falta de entrega, además de la responsabilidad penal que le corresponda (Art. 245 Pn.).

4- Respecto de los terceros, el mandatario está obligado a exhibir el mandato escrito a los terceros con quienes contrata y el negocio será realizado con base en lo que dice el Mandato. Si el mandatario recibió instrucciones por separado del mandante, solamente podrá hacerlas valer contra los terceros, cuando estos tengan conocimiento de las

mismas.

5- Cuando el mandato se ha otorgado a varias personas sin especificar que deben obrar conjuntamente, se presume que deben ejecutarlo en orden a la enumeración que de ellos se hizo en el contrato; así por ejemplo si se dio a Juan, Pedro y Tomás el mandato de vender cierta mercancía sin especificar que deben actuar conjuntamente, el Mandato se presume que debe ejecutarlo primero Juan, en su defecto Pedro y a falta de este último Tomás.

6- Cuando el Mandato se da a varios con la condición de que obren conjuntamente, si no es aceptado por todos, pero si por la mayoría, estos quedan obligados a cumplirla; a contrario sensu, si no es aceptado por la mayoría, el contrato de mandato no ha sido celebrado.

REMUNERACION DEL MANDATARIO

La remuneración del mandatario la determinan las partes en primer término, a falta de tal estipulación será determinada por los usos de la plaza donde el Mandato se ejecute.

Si el Mandato termina por la muerte o la interdicción de una de las partes, el mandatario, sus herederos o representantes tendrán derecho a recibir una compensación proporcional a lo que correspondería por la ejecución total.

DERECHOS PREFERENCIALES DEL MANDATO

El mandatario mercantil goza de los derechos y preferencias para el pago de su remuneración en los siguientes conceptos:

a) Por los adelantos y gastos que hizo, por los intereses de las

cantidades desembolsadas y por la remuneración de su trabajo sobre las mercaderías que les sean remitidas para su venta por cuenta del mandante y que estuvieren a su disposición; sobre aquellas que probare con la carta de porte que las ha recibido y que están afectas a tales créditos.

b) Por el precio de las mercaderías compradas por cuenta del mandante,

sobre las mismas mercaderías, en cuanto se hallen a su disposición.

c) Por los créditos anteriormente mencionados, sobre el precio de las

mercaderías, pertenecientes al mandante.

Los créditos a que se refiere el literal a) prefiere a todos los créditos contra el mandante, con excepción a los que provengan de gastos de transporte o seguro y hayan sido constituidos antes o después de que las mercaderías llegaren a poder del mandatario.

OBLIGACIONES DEL MANDANTE.

Las principales obligaciones del mandante son:

a) La de expensar al mandatario proporcionándole las sumas que este le

solicite para la recta ejecución del mandato; y

b) Pagar la remuneración que se haya pactado o establecido conforme a

los usos de la plaza o que haya sido determinado por el Juez.

TERMINACION DEL MANDATO

El mandato termina por las mismas causales del mandato civil que ya fue estudiada, tomando en cuenta que se trata de un contrato realizado con base a la confianza que existe entre las partes. Sin embargo produce algunos efectos en cuanto a la remuneración del mandatario cuando este fallece o es declarado interdicto, pues sus herederos o representantes tienen derecho a una prestación proporcional a lo que se ha ejecutado.

EXPIRACION DEL PLAZO Y OTRAS CAUSAS DE TERMINACION DEL MANDATO

En la parte meramente judicial, solo existen la sustitución y la revocación como causal de terminación del mandato: El Código de Procedimientos Civiles no se refiere a otras; pero ya hemos advertido que este contrato no puede escapar a las otras reglas generales que en forma más sistemática y clara enumera el Art. 1923 C., Así: El mandato termina;

1) por el desempeño del negocio--- o proceso--- para que fuere

constituido. Como lo dice el autor que citamos al principio de este capítulo, “la ejecución completa del negocio pone término al mandato, pues no es otra cosa que el pago efectivo de la obligación del mandatario”. Si fue contratado para un juicio de divorcio, concluido este, allí termine su mandato.

2) Por la expiración del término o por el evento de la condición prefijada

para su terminación. No hay ninguna disposición que prohíba este pacto

en lo judicial, más común en el aspecto civil.

3) Por la revocación del mandante. Esta revocación puede ser expresa o

tácita y depende del puro arbitrio o capricho del mandante: Arts. 1924 a

1926 C. Produce efecto desde que el mandatario tiene o ha tenido

conocimiento de ella, sin perjuicio de lo dispuesto en el Art. 1931 C.

4) Por la renuncia del mandatario, con la limitación contenida en el Art.

1927 C. o sea de que la misma no pone fin a las obligaciones del

mandatario, sino después de transcurrido el tiempo razonable para que

el mandante pueda proveer a los negocios encomendados, so pena de lo dispuesto en el inciso 2º del mismo artículo.

5) Por la muerte del mandante o del mandatario. Esto porque es contrato

intuito-persona, que tiene por fundamento la confianza en el mandatario

y recíprocamente; pero el mandato judicial no concluye ipso facto,

puesto que el mandatario deberá pedir que se cumpla con lo dispuesto en el Art. 231 Pr., si representa al demandado o lo que ordena los Arts. 1928 y 1929 C., si representa al demandante.

6) Por la quiebra o insolvencia del uno o del otro. Esto es natural porque se pierde la confianza mutua que debe existir entre el mandante y el mandatario.

7) Por la interdicción del uno o del otro. Como en ambos casos se pierde la libre administración de bienes y se cae en el campo de la curaduría, es lógico que termine el mandato.

8) Por la cesación de las funciones del mandante, si el mandato ha sido dado en ejercicio de ellas…. Se refiere al caso de personas jurídicas, de derecho, privado o de derecho público y las razones son obvias

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

1.1- El derecho mercantil se fue creando a medida que las operaciones comerciales, industriales y de servicio, se desarrollaron de tal manera que aparece en el campo del derecho, después que el derecho civil se ha estructurado y casi perfeccionado con el derecho romano; como viene a ser una rama especializada del civil toma los principios de este derecho y los acomoda a las necesidades propias del comercio. Esta es la razón por la cual se ha tratado de exponer esta en esta tesis los principios del derecho civil aplicables al mandato, porque en esencia son los mismos que informan el mandato mercantil.

Por otra parte la misma legislación mercantil nos remite al Código Civil, Art. 1 del Código de Comercio. Esta disposición claramente dice que a falta de disposición en el Código de Comercio, se recurre a las otras leyes mercantiles, a los usos y costumbres y por último al Código Civil, en consecuencia, el Código Civil también es fuente del derecho mercantil.

1.2- Es innegable la naturaleza contractual del mandato, porque a resultas del acuerdo de voluntades se crean obligaciones para mandante

y mandatario.

1.3- Como contrato, el Mandato Civil o Mercantil es la principal fuente de la representación convencional, vale decir que la teoría de la

representación se manifiesta como producto del acuerdo de voluntades en el mandato mercantil, permitiendo que una persona exprese la voluntad para formar otro contrato o realizar un acto en nombre y por cuenta de otra persona. Se da por lo tanto una relación jurídica entre el mandante y mandatario, otra relación jurídica se forma entre un tercero y el mandante; así como se dan relaciones entre un tercero y mandatario. Los efectos de tales relaciones se han expuesto a lo largo de este trabajo.

1.4- La necesidad de inscribir en el Registro de Comercio aquellos mandatos mercantiles que la ley determina, resulta de la protección a la buena fe de los terceros que contratan con el mandatario, garantizando el conocimiento formal de la existencia del mandato, evitando así que pueda alegarse ignorancia de la calidad con la cual el mandatario actuó, tanto por parte del tercero como del mandante, dándole seguridad jurídica a los actos y contratos celebrados por el mandatario, pues nadie puede oponer como excepción para evitar el cumplimiento del contrato objeto del mandato, la ignorancia del mismo.

Sin embargo, en la práctica se dan situaciones en que por momentos los comerciantes no tienen un apoderado mercantil debido a que no se ha inscrito el poder que los acredita; así por ejemplo, cuando termina el poder que se le otorga a un gerente por la cesación de las funciones de la persona que se lo otorgó, es necesario esperar a que se inscriba el nuevo poder que debe otorgar la persona que ha sustituido en el cargo al anterior poderdante, creándose así un vacío que en ciertos momentos entorpece la actividad comercial; aunque se argumenta que la inscripción se retrotrae al momento de la presentación del documento. Siempre habrá un lapso entre la terminación de un mandato y la presentación de otro nuevo.

1.5- No debe considerarse la existencia del mandato mercantil en una forma restringida, es decir solamente en aquellos casos en que se formaliza por medio de un documento que se inscribe en el Registro de Comercio; pues esta figura jurídica, de acuerdo con nuestra ley, comprende todos aquellos casos en que se da un encargo para practicar actos de comercio por cuenta y a nombre del mandante.

Solamente son mercantiles aquellos mandatos que tienen por objeto la realización de actos mercantiles, mismos que se definen en el Art. 3 del Código de Comercio, a cuyo fuero quedan sujetos los no comerciantes en virtud de que el acto es mercantil cuando recae sobre un acto típicamente mercantil; tal es el caso de un poder para girar, endosar, avalar, protestar o rechazar títulos valores.

1.6- La comisión es una especie de mandato mercantil, pues el comisionista ejecuta un encargo, que es el de poder en contacto a las dos partes que van a celebrar un contrato.

1.7- El mandato mercantil es de amplia práctica del nuestro comercio

Salvadoreño, como lo demuestran las encuestas realizadas al elaborar este trabajo. De estas mismas encuestas se deduce: a) que los comerciantes tienen un conocimiento aceptable del mandato mercantil, ya que por lo general tienen una formación académica de educación superior; b) que les ayuda en el desempeño de sus labores comerciales porque les permite encargar a otras personas actos y contratos mercantiles que pueden realizarse sin su presencia; y c) que el mandato mercantil es un instrumento muy utilizado en el comercio.

RECOMENDACIONES

2.1- Sería conveniente difundir la práctica del mandato mercantil para evitar que se dejen de hacer negocios porque las partes no estén presentes, y para que lo usen aquellas personas de menor educación y no solo aquellos que tienen un nivel académico alto.

2.2- Sería conveniente suprimir en los mandatos mercantiles la exigencia de relacionar los inmuebles que se encarga vender. Esto se hace en el mandato Civil porque para este Derecho, los inmuebles son los bienes más valiosos; aunque en el tráfico mercantil existen otros bienes mucho más valiosos, como puede ser una empresa –la cual se puede vender por un apoderado sin necesidad de muchas descripciones-, de tal manera que para vender inmuebles, siempre que esto sea el giro del comerciante que otorga el poder, bastaría con facultar al apoderado para comprar y vender inmuebles en general.

2.3- Para evitar el vacío que se da cuando finaliza un poder por la cesación de las funciones de quien lo otorgó, y debe esperarse a la inscripción del nuevo poder, bastaría con prolongar por Ley durante 30 días las facultades del apoderado, después de terminadas las funciones de quien lo confirió, para permitir la inscripción del nuevo mandato, evitando así la discontinuidad de las operaciones mercantiles.