UNIVERSIDAD YACAMBÚ VICERRECTORADO DE INVESTIGACION Y POSTGRADO INSTITUTO DE INVESTIGACION Y POSTGRADO PROGRAMA DE MAESTRÍA DE EDUCACIÓN AMBIENTAL

CULTURA Y EDUCACIÓN: DOS ELEMENTOS A CONSIDERAR PARA ALCANZAR EL DESARROLLO SUSTENTABLE ENSAYO

Autor: Facilitador:

Pérez R, Helga S. M. Sc. Jorge Milanés

Marzo, 2014

CULTURA Y EDUCACIÓN: DOS ELEMENTOS A CONSIDERAR PARA ALCANZAR EL DESARROLLO SUSTENTABLE

En los últimos tiempos la cultura ha comenzado a redefinir paulatinamente su papel frente a la economía y al desarrollo. Poco se duda ya acerca de su importancia como inductora de desarrollo y cohesión social, de su relevante papel ante la cuestión de la diversidad cultural, la integración de comunidades minoritarias, los procesos de igualdad de género y la problemática de las comunidades urbanas y rurales marginadas. Los sectores políticos están comenzando a percibir y reconocer que la cultura juega un papel mucho más importante de lo que suponían y constatado que las decisiones políticas, las iniciativas económicas y financieras y las reformas sociales, tienen muchas más posibilidades de avanzar con éxito si simultáneamente se tiene en cuenta la perspectiva cultural para atender las aspiraciones e inquietudes de la sociedad. Se realza además de forma especial la contribución de la cultura como factor de cohesión ante los procesos de profundización de desigualdades económicas y de tensiones de convivencia social. Esta tendencia se percibe particularmente, en la dimensión que las mismas representan en el plano de los intercambios de bienes y servicios culturales entre las economías de las naciones. En este sentido, desde mediados de la década de 1960, y hasta la fecha, a nivel internacional se han realizado diferentes eventos que destacan la importancia del rol de la cultura para la consecución del desarrollo sustentable de las naciones del mundo y, especialmente de Latinoamérica, región de grandes potenciales ambientales,

unos de los más importantes del planeta, por sus riquezas biológicas, hidrológicas y culturales, problemática política, social y ecológica. Al respecto, Gabaldón (2006), en su libro Desarrollo sustentable. La salida de América Latina, señala que las culturas existentes son la transmisión de otra visión del mundo y la relación de la cultura misma con el desarrollo sustentable se orienta hacia la identificación de los rasgos, tales como: educación, tecnologías, hábitos de vida, normas de relacionamiento social, patrones de consumo, funcionamiento de sus instituciones, que pueden ser favorables o no a su adopción. Cabe destacar que, la Carta Cultural Iberoamericana adoptada por la XVI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en Montevideo, en 2006, sienta las bases para la estructuración del espacio cultural iberoamericano y para la promoción de una posición más fuerte y protagonista de la Comunidad Iberoamericana ante el resto del mundo en uno de sus recursos más valiosos, su riqueza cultural. La Carta destaca el valor estratégico que tiene la cultura en la economía y su contribución fundamental al desarrollo económico, social y sustentable de la región y remarca especialmente a través de uno de sus principios, que los procesos de desarrollo económico y social sustentables, así como la cohesión e inclusión social, sólo son posibles cuando son acompañados por políticas públicas que toman plenamente en cuenta la dimensión cultural y respetan la diversidad. En éste orden de ideas, la cultura debe realizar cambios transformadores de las sociedades latinoamericanas y sus individuos hacia el nuevo paradigma de desarrollo, preservando la identidad cultural de cada una de ellas e incorporándoles creencias, actitudes y valores… Pero ¿cómo se adquiere, difunde y profundiza una cultura favorable a la preservación del ambiente, al crecimiento económico y al desarrollo sustentable? Obviamente, y por fortuna, las creencias que sostienen tales requisitos culturales

pueden ser adquiridas racionalmente. Más allá del modelaje o de estructura de incentivos prevalecientes en una sociedad, los contenidos culturales que propenden a comportamientos económicos y políticos acordes con un tipo de desarrollo sustentable se pueden aprender. De allí la importancia de la escuela y la necesidad de que los años de escolaridad se prolonguen lo más posible, de tal manera que no sólo se incorpore en los individuos capacidades para la generación de valor, sino también para que por medio de procesos racionalizados se puedan adquirir las creencias que son coherentes con el desarrollo sustentable. Para lograr esto la educación debe jugar su rol, el rol que no ha venido jugando en los últimos tiempos, actuar como el catalizador de los cambios sociales. Se amerita una nueva educación, con nuevos sentidos en función de estos escenarios en los cuales debe actuar. Una educación que asegure la apropiación por parte de todos los estudiantes de las habilidades y competencias necesarias para actuar constructivamente, enfrentando con éxito los cambios y retos que la vida les presenta. Es necesario, entonces, una educación diferente, una educación que pueda efectivamente contribuir en la formación de ciudadanas y ciudadanos que sean aptos y capaces de construir un futuro sustentable, lo que se ha llamado educación para el desarrollo sostenible o sustentable (EDS). Esta nueva visión pone a la educación en el centro mismo de la investigación para resolver los grandes problemas de la humanidad. La educación deja de ser un fin en sí mismo y pasa a ser un instrumento, un medio para promover los cambios necesarios con el objetivo de asegurar el desarrollo sostenible. Esto exige una orientación distinta de la educación tanto de los sistemas, como de las políticas, contenidos y prácticas, con el fin que todos puedan tomar decisiones y actuar de manera apropiada y pertinente tanto en el plano cultural y social para encauzar los problemas y las situaciones que amenazan nuestro futuro común. En este sentido, la EDS recoge los

principios y los aportes de la educación ambiental, extendiéndolos de manera tal que pueda adaptarlos para enfrentar las nuevas amenazas al planeta. Finalmente, y citando al recientemente fallecido Premio Nobel de la Paz Nelson Mandela, una frase que resume la importancia de la educación como instrumento transformador: “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo.”

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