EL CASO DE PABLO Y LUCIA

Pablo y Lucía son muy buenos amigos, desde que son pequeños, pero algunas veces, viven situaciones que les hacen enfadarse. El otro día, estaban jugando en el parque a encontrar tesoros. Pablo, se repetía una y otra vez, tengo que encontrar algo r!pido para ser el primero", pero Lucía se le adelant#. Encontr# una piedra rosada, muy bonita y brillante, $un aut%ntico tesoro& Enseguida quiso compartir el descubrimiento con su amigo Pablo, que estaba de rodillas escarbando en todas las esquinas. 'ada m!s mostr!rselo, Pablo puso una mueca de disgusto y pens# que era el perdedor del juego por no haber encontrado nada a(n. Ese pensamiento hizo que hablara de malas formas a su amiga. Lucía quiso continuar con el juego, y Pablo, en sus trece, pensaba que ahora tenía una segunda oportunidad para encontrar incluso algo mejor seguro que hay algo mucho mejor que ese pedrusco sin valor alguno". )on el ceño fruncido, buscaba y buscaba por todo el parque. Lucía, con una gran sonrisa y un gesto de sorpresa, encontr# algo maravilloso, un barco de papel de colores que alg(n despistado dej# navegando en un charquito lejano. Lo cogi# cuidadosamente para enseñ!rselo a Pablo, y así poder jugar a imaginarse que son piratas y subir!n a ese barco. Pero Pablo, cuando vio acercarse a Lucía con el obsequio, lo primero que pens# fue* $'o puede ser, me ha vuelto a ganar&", $+eguro que se est! riendo de mí porque no he encontrado nada&". ,el enfado que cogi#, prefiri# dejar de jugar y sentarse en un banco cruzado de brazos, mientras observaba a Lucía saltar y brincar con entusiasmo con su barco de papel.

-.u% te parecen los pensamientos de Pablo/

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