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El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de

la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón

1. INTRODUCION

Las relaciones de los mapuche con el Estado chileno son pletóricas en


tensiones y enfrentamientos desde los inicios de la república. La
situación se ha vuelto una problemática irresoluble para los distintos
gobiernos chilenos desde la conquista definitiva del territorio mapuche
hace más de un siglo.

Confinado a reducciones e inmersos por la fuerza en la institucionalidad


del Estado chileno, los mapuche han debido bregar de distintas maneras
y en distintas épocas para luchar por lo que les parece propio. Distintos
gobiernos, reformas y leyes se han sucedido, pero lo cierto es que al día
de hoy, no existe siquiera un reconocimiento de su condición de pueblo
originario y son, según cifras oficiales, el sector más pobre de Chile.

La situación de desprotección y relegación de los pueblos originarios no


es exclusiva de los mapuche, a lo largo de Latinoamérica podemos
constatar que sólo a partir de estas últimas décadas los indígenas han
logrado posicionarse como actores políticos de relevancia, haciendo
visibles sus distintas problemáticas. Con el arribo de la tercera ola
democratizadora, no sólo se verificó uno de los períodos que se ha
caracterizado como de mayor estabilidad democrática dentro de
Latinoamérica, sino que además se produce un cambio en el escenario y
en los actores políticos a nivel continental. Es en este contexto que
algunos autores hablan de la emergencia de nuevos actores que
asumen protagonismo en un contexto diferente. Otros argumentan que
estos siempre estuvieron y que este nuevo escenario les ha permitido
volverse visibles.

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Lo cierto es que a partir del segundo lustro de la década de los ochenta,
comienza un progresivo crecimiento de variados actores dentro de la
sociedad latinoamericana, siendo el surgimiento de nuevos movimientos
entre los indígenas de la región, de gran relevancia. El cambio en las
oportunidades políticas a nivel internacional, las mayores libertades
ofrecidas por los nuevos regímenes democráticos o el empoderamiento
de los distintos pueblos originarios, son algunas de las explicaciones que
se han argüido para intentar dar cuenta de este fenómeno a nivel
latinoamericano.

Los logros y la significación que han logrado dichos movimientos a nivel


continental ha variado; la notoriedad e importancia que han alcanzado
les ha permitido, no sólo lograr reconocimientos y reformas legales y
constitucionales, sino también, en algunos casos, ser actores
protagónicos de la política de sus países. Es así como podemos citar los
casos de países como Ecuador o Bolivia, donde los movimientos
indígenas han asumido gran relevancia, o de países como Colombia y
Venezuela, que no obstante su proporcionalmente baja población
indígena, han logrado representación legislativa.

En Chile, en tanto, nos encontramos con una situación para los pueblos
originarios que varía diametralmente a lo expuesto con antelación. Con
una población estimada de entre el 6 y el 10 por ciento de la población,
se reparten a lo largo del territorio chileno los pueblos, Aymara,
Atacameño, Diaguita, Colla, Mapuche, Rapa Nui y Kawashkar. Cada uno
con sus propias especificidades, características, historia y formas de
organización tradicionales.

Finalizada la dictadura militar e iniciados los gobiernos de la


Concertación en 1990, estos debieron cumplir con los acuerdos que
habían adquirido con representantes indígenas antes de las elecciones,

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por lo tanto, el entonces presidente Patricio Aylwin, envió al congreso
nacional un proyecto de Ley Indígena que posteriormente sería
modificado y promulgado, distando bastante del original. Dentro de los
cambios más importantes que sufrió, fue el no reconocimiento por parte
del Estado chileno de la calidad de pueblo de los indígenas.

A partir de los años noventa comienzan a desarrollarse en Chile distintas


organizaciones desde el mundo indígena, especialmente mapuche,
quienes adoptando distintos modos de accionar político, demandaron la
resolución de sus problemas territoriales, sociales y, posteriormente,
políticos. Estas movilizaciones, que tienen su punto más álgido en 1997
con la quema de camiones de una empresa forestal en la comuna de
Lumaco, al sur de Chile.
Es este movimiento mapuche actual el que nos interesa analizar en este
ensayo. Para esto, revisaremos la historia y analizaremos hitos
importantes en la relación del Estado chileno con el pueblo mapuche,
que nos ayudarán a vislumbrar la manera en que históricamente el
Estado, por un lado, y los mapuche, por el otro, han enfrentado su
problemática convivencia. Ahondaremos, específicamente, en el
movimiento mapuche surgido especialmente a partir del de los noventa.
Utilizando las herramientas analíticas que nos aporta el estudio de las
teorías de la acción colectiva, analizaremos la aparición, desarrollo y
cambios que se han producido al interior del movimiento mapuche.
Asimismo, examinaremos el movimiento mapuche hoy en día,
profundizando en el análisis de las organizaciones que se puede
argumentar representan las distintas corrientes representativas dentro
del mundo mapuche, a saber, el Consejo de Todas las Tierras, la
Coordinadora Arauko Malleko, la Coordinación de Identidades
Territoriales Mapuche y el partido político mapuche, Wallmapuwen.
El objetivo de este trabajo es entregar una aproximación general, una
visión panorámica de lo que ha sido el movimiento mapuche desde sus

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inicios hasta hoy. Para esto se analizará el proceso de creación de un
movimiento mapuche durante las últimas décadas a través de los
diversos enfoques que estudian los procesos de acción colectiva
intentando ver cómo han incidido estos en su aparición. Es decir, se
intentará responder si han influido en la conformación de este
movimiento mapuche actual, tanto los elementos contextuales como
relacionales, pretendiendo de esta forma visualizar su estado actual.
Este análisis del movimiento mapuche nos permitirá observar la forma
en que se ha producido un cambio sustantivo en la manera de analizar
la realidad de parte de las organizaciones mapuche. Han variado sus
marcos cognitivos, el discurso que enarbola gran parte de las
organizaciones actuales no es el mismo de hace unos años. Por otra
parte, y ligado a lo anterior, las formas de participación y organización
también han evolucionado, logrando, no obstante en la actualidad no
encontrarse en un pico de movilización como hace algunos años,
posicionar una serie de ideas y reclamaciones, pero principalmente, en
convertirse en un actor político y social con relevancia nivel regional y
nacional.
Cabe preguntarse la importancia de realizar una investigación de este
tipo, pudiéndose argumentar la necesidad de analizar una problemática
que se ha vuelto sin solución para los gobiernos de Chile. Las distintas
formas de enfrentar las relaciones con los mapuche de parte del Estado
han fracasado, pasando por los intentos legislativos, conversaciones
colectivas o por sectores, hasta la represión directa y la judicialización
del problema. Una aproximación general al movimiento mapuche y las
organizaciones más relevantes que la componen o han integrado,
permitirá ver en que se encuentran actualmente, cómo han
evolucionado sus planteamientos y formas de accionar, y además,
visualizar la importancia como actor de cara, especialmente, a las
elecciones municipales de 2008.

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2. Antecedentes históricos.

Pareciera importante, antes de abocarnos en concreto y en profundidad


a la problemática del pueblo mapuche en la actualidad, hurgar al menos
de manera somera entre las raíces de las relaciones del pueblo mapuche
con el Estado chileno.

2.1 Relación con el Estado chileno y pueblo mapuche siglo XIX.

Una vez verificada la independencia, entre la novel elite criolla podemos


observar una actitud contradictoria hacia el indígena y, por cierto, hacia
el mapuche.
Por un parte, podemos encontrar posturas iniciales que más bien
ensalzan o enaltecen la existencia de lo indígena, destacando su
enconada resistencia ante el conquistador, surgiendo de esta manera,
una admiración y respeto hacia los mapuche, incluyendo a estos en el
discurso patriótico como altivos luchadores por la libertad (Comisión de
Verdad y Nuevo Trato; 2006).
Se puede argumentar la existencia, en algún momento, de una visión
idealizada y mitificada de la figura del indígena mapuche, esta recogía y
destacaba en el imaginario colectivo elementos que consideraban
identitarios y constituyentes de este pueblo, como el valor, el espíritu
guerrero y la resistencia al invasor1.

Esta visión iconizada de lo indígena, específicamente de lo mapuche, se


enfrentará prontamente a otra mirada totalmente opuesta que los

1
Juan Egaña, Camilo Henríquez, José Miguel Carrera y José Miguel Infante son algunos
de los autores que destacan la resistencia mapuche contra los españoles.

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identificará como seres bárbaros o salvajes, es decir alejados o
contrarios a la idea de nación liberal en construcción2.

Es así como vemos durante el nacimiento de este nuevo Estado una


actitud encontrada hacia los indígenas que, por una parte, los ensalza y
otorga valorizaciones icónicas, mientras por otra los niega. Es bajo estos
parámetros, por ejemplo, que Bernardo O´Higgins3 afirma, que a los
pueblos indígenas "se les conceden los derechos de ciudadanía i los
demás de que gozan los chilenos"4. Es decir, muy en consecuencia con
el predominio de las ideas liberales de aquellos años, se plantea desde
el Estado la voluntad de acabar con las diferencias de raza o étnicas
frente a este, pero a la vez, se les niega a los indígenas su calidad de
pueblo diferente, con cultura y sociedad distinta, considerando a todos
sin excepción como chilenos. Existe una visión unitaria, un Estado para
una Nación es la concepción predominante entre la elite criolla.

La elite se encontraba ante el desafío de la construcción de esta nueva


nación, además por cierto de la conformación de una identidad nacional.
Esta desde la independencia, comenzó a elaborar, espacialmente
mediante el control estatal, los primeros elementos de identidad
nacional. Utilizando al Estado y en ocasiones a las guerras o crisis, esta
elite creó las primeras versiones discursivas de identidad nacional que
fueron capaces de integrar amplios sectores de la sociedad en un
sentido de comunidad imaginada (Larraín; 2001: 88). Es esta
construcción nacional e identitaria la que se ve indefectiblemente

2
Se ha argumentado que una de las razones que incide en este cambio de visión sería
la actitud de los mapuche luego de la independencia, quienes se vieron envueltos en
una lucha entre realistas y patriotas que no era de ellos, optando, en base a los pactos
existentes, algunos líderes mapuche por apoyar al bando realista. La guerra contra
remanentes realistas y bandidos, ha sido denominado la “Guerra a muerte”.
3
Bernardo O´Higgins es el primer regente del Chile independiente, gobernó entre los
años 1818 y 1823 bajo el cargo de Director Supremo.
4
Anguita Ricardo, "Leyes promulgadas en Chile: Desde 1810 hasta el de junio de
1913", Imprenta y Litografía i Encuadernación Barcelona, Santiago, Chile.

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enfrentada a la existencia de un territorio que no está bajo el control del
Estado y, asimismo, a la amenaza de un discurso identitario diferente, el
mapuche.

Chile logra su independencia de España en 1818 siendo territorialmente


bastante menos extenso de lo que hoy conforma la República. Es así
como a partir de la segunda mitad del siglo XIX el Estado chileno
comienza un proceso de expansión y de ocupación territorial, tanto
hacia el sur como hacia el norte. Para las elites de la época era de
medular importancia, por razones, políticas, económicas y geopolíticas
garantizar la unidad de todo el territorio del incipiente Estado Nación,
siendo este de carácter indivisible y unicultural. Con respecto al sur del
país, se hacía necesario en el marco de esta consolidación nacional,
lograr un control efectivo sobre el territorio mapuche. Entonces, en el
contexto de una concepción y praxis de un Estado unitario, se resolvió
integrar las tierras agrícolas del sur del país. Ello implicó el despojo de
tierra indígena y la creación de condiciones para el establecimiento de
colonos europeos. Además, fue una forma concreta de morigerar lo que
se consideraba un claro peligro geopolítico. A consecuencia de la
ocupación de territorio mapuche al este de los Andes por parte del
Estado argentino, el Estado chileno decidió ocupar militarmente el
territorio mapuche en Chile.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX los pueblos indígenas fueron
sistemáticamente incorporados al Estado nacional, pero este proceso se
efectuó basado en la matriz homogeneizante y excluyente del Estado
Nación, de manera forzada y violenta, y específicamente en el caso
mapuche, generada desde la derrota y ocupación militar de su territorio
(Bello; 2004: 128). El Estado de Chile ocupa definitivamente la totalidad
del territorio mapuche a partir del año 1881 mediante una campaña

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militar denominada eufemísticamente “Pacificación de la Araucanía”5. Es
un proceso de conquista, con el fin de someter al mapuche a la
soberanía nacional chilena.

Esta soberanía es impuesta de manera vehemente, no sólo causando la


muerte de miles de mapuche, sino además arrebatándoles el territorio
en el cual vivían. A los indígenas se les impone de manera violenta el
nuevo Estado nacional, careciendo además su condición de indígenas,
su cultura, su lengua, o su historia de un real valor para el Estado o la
sociedad chilena (Bello; 2004: 128).
Sus tierras y territorio son reducidos; son confinados a vivir en poco más
de 3000 reducciones de carácter comunal con una extensión total
aproximada de 500 mil hectáreas de las 5 millones que se estima tenían
con anterioridad a la invasión 6. El territorio conquistado por el ejército
fue destinado por el Estado de Chile para la colonización extranjera o a
la conformación del latifundio mediante su remate en subastas públicas.
Los mapuche en tanto, pasaban de modo violento e inconsulto a ser
ciudadanos chilenos.

Se puede argumentar que el proceso de reducción de la población


mapuche implicó concretamente la derrota militar de los mapuche, el
ejército controló estratégicamente los territorios y rodeó a los indígenas
reducidos por una población no mapuche lo suficientemente armada
para contenerlos; la apropiación política del territorio mapuche; la
formación de una red de fuertes y ciudades y de latifundios privados con

5
En Argentina se verifica un proceso de similares características denominado Campaña
del Desierto, al mando del General Julio Argentino Roca.
6
Basándose en una ley sobre propiedad indígena de 1866, luego de la derrota militar
en el año 1883 comienza la expropiación de las tierras, iniciándose de esta forma la
radicación de los mapuche en reducciones. Las tierras eran entregadas bajo lo que se
conoce como “Título de merced” concedido por la República a nombre de un o unos
indígenas, cuya propiedad era inscrita en un registro. En un periodo de 45 años se
concedieron 3078 títulos de merced, por un equivalente a 475.422 hectáreas, a 77.841
indígenas.

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tierras entregadas por el Estado a colonos o particulares o adquiridas
por estos; el ejercicio del poder político del Estado, la soberanía sobre la
población mapuche derrotada; la instalación de familias mapuche en
tierras delimitadas otorgadas como merced; y el traspaso de tierras a
particulares (Saavedra; 2002:60).

Como se puede observar, el pueblo mapuche después de la invasión no


sólo se vio conquistado, arrebatadas sus tierras y sometido a políticas
de arreduccionamiento, sino que además, es posible argüir que esta
reducción que pudiese parecer principalmente territorial, implica
también un proceso de asimilación de su cultura. Se debía asimilar,
chilenizar a los indígenas sometiéndolos a las leyes, las costumbres de
la nación chilena.
Existía una confrontación entre la civilización y la barbarie, en la cual la
modernidad no podría alcanzarse a no ser que se produjese un nuevo
orden para el progreso. En este marco podemos encontrar afirmaciones
como esta de segunda mitad del siglo XIX que señalaba que “los
hombres no nacieron para vivir inútilmente y como los animales
selváticos, sin provecho del género; y una asociación de bárbaros, tan
bárbaros como los pampas o los araucanos, no es más que una horda de
fieras que es urgente encadenar o destruir en el interés de la humanidad
y en bien de la civilización”.7
De esta manera, y en aras de la modernidad y de la civilización, se
intenta justificar ideológicamente la conquista y la dominación por la
fuerza sobre los pueblos indígenas. Esta nueva ideología basada en los
símbolos del “orden” y el “progreso” llevó al nuevo Estado chileno a
sumarse a la noción de desarrollo y crecimiento que prevalecía por
entonces.

7
La civilización y la barbarie, El Mercurio 1859, Citado de Grez Sergio y Loyola Manuel
(Compiladores), “Los Proyectos Nacionales en el Pensamiento Político y Social Chileno
del Siglo XIX,”, Ediciones UCSH, Chile, 2002

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Es así como se puede afirmar que la exclusión del mapuche resolvía el
problema de ocupación de sus tierras, fundamentales para distribuirlas
entre los colonos del Valle Central y Europa ...El discurso anti-
indigenista, que está detrás de estas acciones, sólo constituye una
justificación ideológica de un proceso de despojo y agresión al mapuche
que abrió heridas que aún no cicatrizan.... Significó para Chile la
construcción de un Estado que aplastó la diversidad... (Pinto; 2002:
citado en Comisión de Verdad y Nuevo Trato; 2006).
El retrotraerse a este momento histórico de la relación entre el Estado
chileno y el pueblo mapuche, se vuelve necesario pues nos presenta dos
elementos interesantes a la hora de analizar esta. Por una parte, la
diferencia sustantiva entre las relaciones establecidas entre la corona
española y el Estado chileno con los mapuche, manifestadas éstas
principalmente por la diferencia de valoración cualitativa de los
mapuche. Para los hispanos, constituyó un interlocutor válido, mientras
que para los chilenos, significó un escollo insalvable y, por lo mismo, la
única solución residía en ser inevitablemente anexionado, territorial y
culturalmente al nuevo Estado nación.

De acá podemos desprender el segundo elemento a rescatar, la


importancia de las consecuencias de la “Pacificación de la Araucanía” y
del proceso de asimilación cultural llevados a cabo por la República de
Chile a partir de mediados del siglo XIX. Existe quien plantea que lo
sucedido en aquellos años puede incluso ser calificado como etnocidio,
que hace desaparecer a los grupos étnicos mapuche, a su cultura y sus
sociedades libes. No sólo fue un despojo territorial, sino un proceso de
destrucción de las sociedades mapuche autónomas y de las principales
bases de sustentación de su cultura (Saavedra; 2002: 60).
Lo cierto es que, se esté de acuerdo o no con lo afirmado por Saavedra,
las consecuencias de esta conquista de tierras mapuche y de su
posterior reducción territorial y cultural tiene efectos evidenciables aún

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hoy. Es por esto que se sostiene que el Estado chileno ha sido el
principal actor y responsable de las políticas que se han desarrollado en
torno de la sociedad mapuche. Todas las consecuencias que implicó la
ocupación militar de la Araucanía constituyen el origen de la situación
actual del Pueblo Mapuche. El Estado chileno, al optar por esta
integración forzada y violenta, con la consiguiente reducción de las
familias mapuches, en miles de pequeñas reservas - reducciones origina
buena parte de los actuales conflictos territoriales mapuches: una doble
pérdida, tierras y autonomía que tiene un eje común: el no reconocerlos
como pueblo (Comisión de Verdad y Nuevo Trato; 2006).

2.2. Los mapuche, la Reforma Agraria y las raíces de un movimiento.

Como se ha señalado, el periodo de reducción y de radicación se


extendió aproximadamente hasta 1930, entre esta década y comienzos
de los 50, podemos observar un incremento en el proceso de reducción
territorial mapuche8. Por lo mismo, se hace necesario mostrar la
relevancia de este proceso, pues influye directamente en la población
mapuche y en su definición como tal, durante estos años gran parte de
los mapuche se transformaron en pequeños campesinos asentados en
reducciones o en comunidades sin título. Esta campesinización forzada
se desarrolla al unísono de la formación de una subcultura étnica de
resistencia y una redefinición de la identidad étnica mapuche. Ya no

8
Entre 1931 y 1948, 832 comunidades indígenas fueron divididas y fraccionadas en
12.737 hijuelas. Los títulos de merced, una vez finalizada la radicación, habían
entregado un promedio de 6,3 hectáreas per cápita. En 1949 este promedio había
disminuido a 1,5 hectáreas.

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eran grupos étnicos ni sociedades autónomas, se habían transformado
en indígenas mapuche integrados por la fuerza a la sociedad chilena.
Dentro de las situaciones que deben observarse, al menos de manera
somera, de este periodo, está la Reforma Agraria iniciada a principios de
la década de los sesenta.
Esta se comienza con una débil puesta en marcha durante el gobierno
de Arturo Alessandri9, la cual por su poco alcance sería bautizada como
la “reforma de los maceteros”. Posterior a esto fue tema de relevancia
durante la campaña para las elecciones de 1964, en las cuales resultó
electo el demócrata cristiano Eduardo Frei Montalva, con su programa
de “Revolución en Libertad”, quien a partir de 1965 comienza un
proceso real de expropiación de tierras y de liquidación del latifundio10.
Con las palabras “la tierra para el que la trabaja” se intentaba graficar
el impulso que se le estaba intentando dar al proceso de reforma
agraria, se buscaba la modernización del agro a través de esta
redistribución territorial y la legalización de la sindicalización campesina.
En este contexto se expropiaron más de mil predios agrícolas (cerca de
3,5 millones de hectáreas) y se sindicalizaron más de 100 mil
campesinos.
Con la creación por parte del Estado de la INDAP, el Instituto de
Desarrollo Agropecuario, los indígenas chilenos pasaron a formar parte
de las políticas agrarias, mediante las cuales se aspira a su
modernización, y por medio de esta, la consiguiente integración a la
nación chilena (Bello;130: 2004). Los indígenas, los mapuche, no son
incluidos en la discusión acerca de la reforma, no son considerados
como sujetos específicos en esta nueva reforma agraria, sino que son
vistos como campesinos(Comisión de Verdad y Nuevo Trato; 85: 2006).

9
Se aprueba la primera Reforma Agraria chilena, la Ley 15.020, fuertemente
promovida por la Alianza para el Progreso.
10
Se aprueba la Ley 16.040, que refuerza la anterior. Desarrollándose también
organismos como la Corporación de Reforma Agraria (CORA) y el Instituto de Desarrollo
Agropecuario (INDAP).

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Es en este contexto es que distintas comunidades y organizaciones


mapuche comienzan a exigir su participación, la incorporación de sus
demandas de tierras en este proceso, logrando la concesión de algunas
tierras de los predios expropiados. En enero de 1969 se crea, ligada al
Partido Comunista, la Federación de Trabajadores Agrícolas y Mapuches
Luis Emilio Recabarren. Esta organización, de campesinos e indígenas,
impulsará la toma de terrenos, y la profundización de la reforma agraria,
promoviendo también la preservación de la cultura, lengua y tradiciones
mapuche
Durante este periodo, de los predios expropiados en la región mapuche
sólo poco más de treinta beneficiaron a mapuches.
Del mismo modo, el gobierno de Frei no logró cumplir con los 90 mil
nuevos propietarios prometidos durante la campaña presidencial,
llegando a fines de su mandato, periodo de las elecciones de 1970, a
sólo 4 mil nuevos propietarios.

El nuevo gobierno electo de la Unidad Popular comenzó una


profundización en la aplicación de la reforma agraria. Durante el año
1972, en el gobierno de Salvador Allende, se revisa la ley y la reforma
nuevamente. Esta nueva ley que promulgó la Unidad Popular por
primera vez en la historia republicana se refiere al conjunto de pueblos
indígenas del país11, no se trata de una legislación específica para estos,
sin embargo los contempla de manera particular dentro de la reforma
agraria12 En este marco el gobierno de Allende crea el Instituto de
Desarrollo Indígena (IDI), que se convertiría en el primer intento por

11
La ley 17.729, entre otras cosas, intentó poner freno al proceso de división de las
tierras mapuche, establece la posibilidad de reestablecer las tierras a los indígenas
utilizando el mecanismo de la expropiación contemplado en la reforma agraria y crea el
Instituto de Desarrollo Indígena.
12
Para un análisis más pormenorizado ver Correa, Martín . La Reforma Agraria y las
tierras mapuches, Chile 1962-1975. Lom Ediciones, Chile, 2005.

13
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abarcar la problemática y las reclamaciones indígenas de una manera
más integral (Bello; 131: 2004).

Resulta evidente que durante los años que duró el gobierno de la Unidad
Popular, la cantidad de tierras entregadas a los mapuche mediante las
expropiaciones de la reforma agraria aumentó de manera ostensible. Sin
embargo, resulta importante destacar que estas se dieron en un marco
específico, en una coyuntura en la cual el gobierno de la época intentó
integrar a los mapuche a un proyecto político y social concreto: el
“socialismo a la chilena” que pretendía construir el gobierno de Allende.
Basados en esta afirmación, podemos argumentar que la lectura de la
problemática indígena de la Unidad Popular residía en un análisis de
clase, los problemas indígenas se materializaban a partir de su
existencia como campesinos explotados, y no por sus diferencias
culturales o étnicas, no por su condición de indígenas. Es así como se
puede afirmar que, las políticas que el gobierno de Allende aplicó a los
mapuche fueron de carácter marcadamente campesinista y siguieron
subordinadas a proyectos que no eran definidos por ellos, como había
sucedido a lo largo de toda la historia republicana (Informe del Programa
de Derechos Indígenas; 2003: 165).

Con la reforma Agraria como trasfondo, se produce un hecho que


algunos autores destacan por su importancia en la lucha del pueblo
mapuche. Ya desde comienzos de siglo que se venía observando el
nacimiento de organizaciones mapuche13, pero no fue hasta finales del
gobierno de Frei y comienzos del de Allende, que estos lograron una
cierta notoriedad a nivel nacional.

13
En 1911 se fundó la Sociedad Caupolicán Defensora de la Araucanía, con un
programa indigenista, pero con un fuerte componente integracionista. También
podemos mencionar la Corporación Araucana de Venancio Coñuepan de 1934, de un
indigenismo integracionista más moderno. La Federación Araucana de Aburto
Panguilef, la Sociedad Caupolicán o la Unión Araucana de Antonio Chiwailaf.

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En el año 1969, en la zona de Cautín de la novena región de Chile,


mapuches comienzan la toma de facto de tierras que reclamaban como
propias. Este proceso, junto con la posterior instalación en la zona, el
año 1971, de la Corporación de Reforma Agraria (CORA) fue bautizado
con el nombre de Cautinazo y, se puede sostener, representa un
primer gran movimiento de organizaciones posterior a la conquista de la
Araucanía14.

A partir del análisis de estos dos hechos, la Reforma Agraria y el


Cautinazo, podemos observar cómo las comunidades mapuche se
organizan y actúan de manera directa para la recuperación y la toma de
lo que consideran sus tierras. Los mapuche en su condición de
indígenas, pero también de campesinos, se hacen parte del movimiento
campesino y los procesos de la reforma agraria, recuperando, sólo en
1971 cerca de 70 mil hectáreas de tierras.
El Cautinazo por su parte, representa un punto de inflexión de las
relaciones de los mapuche con el Estado de Chile y de la constitución
como sujeto político, se produce un quiebre simbólico del
arreduccionamiento mapuche el cual será irreversible (Toledo; 2005:
38).

En este contexto, podemos mencionar también, lo que ha sido conocido


como “corridas de cerco”, la primera corrida de cerco la realizó la
comunidad Coliqueo Huenchual sobre el fundo El Vergel, el que tenía en
su poder 40 hectáreas de las tierras pertenecientes a un Título de
Merced. Así el 3 de junio de 1970, actuaron y trasladaron sus cercos
hacia el límite original del Título de Merced. Acciones de este tipo
afectaron, entre otras, las zonas de Lumaco, Lautaro, Nueva Imperial,
14
Durante este periodo posterior al inicio de las sesiones de la CORA en Cautín, se
expropiaron a favor de comunidades mapuche 14 predios, por un total de 13.416, 2
hectáreas en los que se formaron asentamientos indígenas.

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Loncoche, Ralco y Panguipulli, llegando a haber a fines de 1979 cerca de
100 mil hectáreas tomadas (Comisión de Verdad y Nuevo Trato; 89:
2006)15.

La involucración directa de las comunidades mapuche, tanto en las


expropiaciones legales de tierras, como en las tomas de terrenos al
margen de la legislación, acarreará nefastas consecuencias para ellos
durante la dictadura militar que se instauraría en Chile desde 1973.
Porque, tal como acaeció en el resto del país, la represión se hizo
presente en las regiones de población mapuche. La participación activa
de muchos de estos en los procesos de recuperación de tierras, no sólo
los haría cargar con el ahora estigma de comunistas o indios
revolucionarios, sino además debieron soportar, como ya antes había
sucedido durante la Unidad Popular, la violencia de los latifundistas de la
región16.

2.3. Organizaciones mapuche: un racconto.

Como se ha descrito de manera sucinta, los mapuche, de una u otra


forma, siempre han intentado participar de la vida política chilena. No
obstante no ser reconocidos en cuanto a pueblo, ya sea de manera

15
Esta comisión argumenta como razones de estas movilizaciones mapuche, una larga
historia de reclamos, denuncias y peticiones de las comunidades y organizaciones; el
aumento demográfico y de las necesidades de los campesinos mapuche y la presencia
de agentes externos, específicamente el MCR.
16
Hubo una fuerte resistencia por parte de los dueños de fundos hacia las
expropiaciones y recuperaciones de tierras. Durante la Unidad Popular incluso se
organizaron comandos para retomar los predios o grupos de vigilancia, muchos de
estos muy cercanos a lo paramilitar.

16
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
convencional o no, han intentado influir o participar de las decisiones
que les conciernen.
Desde comienzos del siglo pasado, una vez consolidada la conquista de
la Araucanía, los mapuche se han organizado de variadas maneras. Las
primeras organizaciones surgieron en los albores del siglo XX, y su
finalidad consistía principalmente en morigerar de alguna manera los
efectos de la violencia y el racismo de la época inmediatamente
posterior a la invasión, además de defender a los mapuche en el marco
del proceso de reducción y radicación implementado por el Estado.
Durante este periodo existieron tres organizaciones que sobresalieron
en cuanto a la representación mapuche. En 1910 surge en Temuco, bajo
el alero del Partido Demócrata y la Iglesia Anglicana, la Sociedad
Caupolicán Defensora de la Araucanía, que ya a partir de 1914
incursiona en la política en busca de representación. Algunos años
después nace la Sociedad Mapuche de Protección Mutua, que después
se conocería como Federación Araucana y que se dedicó a la afirmación
de la identidad cultural, la tradición y los ritos religiosos17. La Unión
Araucana por su parte, organización cercana a la Iglesia Católica,
representaba la negación de lo mapuche tradicional.
Estas organizaciones actuaron de diferentes maneras, tuvieron
liderazgos muy marcados y por momentos hostiles entre sí, sin
embargo tenían en común la defensa del territorio y el fin de la violencia
y los atropellos a las familias radicadas.
En 1924 es electo diputado por el Partido Demócrata Francisco Melivilu,
quien es considerado el primer parlamentario indígena. El año 1932 la
Federación Araucana levanta candidaturas a diputado siendo electo
Arturo Huenchullan apoyado por el Partido Demócrata.

17
La Federación Araucana, entre otras cosas, apoyó la candidatura a diputado de
Francisco Melivilu, del Partido Demócrata. En 1931 junto con la Federación Obrera de
Chile, proclamó el proyecto de la República Indígena. En 1932 apoya la República
Socialista de Marmaduque Grove.

17
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
La Sociedad Caupolican formaría en 1932 el Partido Único de la
Araucanía, el Partido Mapuche, iniciativa que perduraría hasta 1945.
En 1938 se fusionan las tres organizaciones bajo el nombre de Corporación
Araucana, que sería liderada por Venancio Coñuepan; esta organización tuvo
una dilatada existencia y apoyó primordialmente en los partidos de derecha,
promoviendo también la creación de una secretaría de asuntos indígenas
ligada al Estado. Coñuepan fue electo diputado por el Partido Conservador y
ocupó el cargo de Ministro de Tierras y Colonización, creando desde allí la
Dirección de Asuntos Indígenas a fines de la década 1950.
Interesante resulta recordar también la participación de Zoila Quintremil
Quintrel, la primera mujer mapuche en presentar una candidatura a
diputada el año 1953, adscrita al Partido Democrático del Pueblo, quien sólo
obtuvo 399 Todo lo anterior en un contexto donde predominaban los
hombres y la Corporación Araucana18. De hecho, por entonces, la
Corporación Araucana era la organización con mayor presencia a nivel
público y de militancia, participando activamente en elecciones
parlamentarias y municipales logrando, además de Coñuepan, el triunfo
parlamentario de Esteban Romero y José Cayupi, además de nombrar doce
regidores en la región.
Durante los sesenta, y producto de la ya mencionada Reforma Agraria, se
produce un proceso de organización campesina, en este marco se crea en
Ercilla el año 1969 la Confederación Nacional Mapuche que reúne a 48
asociaciones de tipo regional. En esta misma época es importante señalar la
participación de muchos mapuche en el marco de partidos políticos
tradicionales, especialmente aquellos vinculados al gobierno de la Unidad
Popular.
Asimismo, en esta época se produce también una importante vinculación de
algunos mapuche con la organización MIR (Movimiento de Izquierda
Revolucionario) y su ala campesina el MCR (Movimiento Campesino

18
Posteriormente en 1953 fue electa vicepresidenta de la Asociación Nacional de
Indígenas de Chile.

18
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
Revolucionario) , específicamente mediante recuperaciones de tierra en el
19

proceso conocido como corrida de cercos20.


El golpe militar de septiembre 1973 acaba con el gobierno de Salvador
Allende y de la Unidad Popular, ilegalizando partidos y organizaciones
políticas y sociales e iniciando una época de represión, violencia y muerte.
Los mapuche y sus organizaciones no fueron la excepción, siendo estas
prohibidas21.
Más tarde y como se ha señalado, producto de la nueva división de tierras
realizada por la dictadura, los mapuche se vuelven a organizar, inicialmente
bajo la figura de centros culturales mapuche, naciendo a partir de estos en
1980 la organización Ad Mapu. Esta organización se convirtió en un
importante referente durante aquellos años, sin embargo, debido a un
acercamiento de esta con partidos políticos de izquierda, se produce una
sucesión de divisiones y de creación de otras agrupaciones que nacen a
partir de esta raíz22.
A partir del año 1987 estas organizaciones formaron una alianza conocida
como Futa Trawun Kiñewan Pu Mapuche, que pervivió hasta 1989. El
discurso de las organizaciones, al estar en relación con partidos chilenos fue
variado. Las organizaciones miembros de esta alianza trataron de hacer
congeniar la ideología y política de sus respectivos partidos, con los
intereses del pueblo mapuche. Pero en la práctica terminaban divididas a la
hora de tomar posición frente a problemas nacionales. Y, curiosamente, de
19
El MIR nace en agosto de 1965, reconociéndose como un partido marxista- leninista y
reivindicaba el camino de la insurrección armada, su líder más destacado es Miguel
Enríquez, muerto en un enfrentamiento en Santiago en 1974.
20
Para una mayor referencia ver, Correa Martín, Molina Raúl y Yañez Nancy, “ La
Reforma Agraria y las tierras mapuches, Chile 1962-1975.
21
Para revisar en profundidad esta época de Chile ver Informe de la Comisión Nacional
de Verdad y Reconciliación (Informe Rettig) e Informe de la Comisión Nacional sobre
Prisión Política y Tortura (Informe Valech). Existe también una ingente literatura con
respecto a las violaciones los derechos humanos acaecidas en Chile durante la
dictadura militar.
22
Muchas de estas organizaciones también estaban ligadas a partidos políticos, es
conocida la vinculación de Ad Mapu con el Partido Comunista, Nehuen Mapu con la
Democracia Cristiana, Lautaro Ñi Ayllarehue y la Asociación Mapuche Arauco con el
Partido Socialista, Callfulican fue formada por ex militantes socialistas, Centro Cultural
Mapuche fue creada por un ex-militante de alto rango del partido comunista.

19
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
lado del referente Estado-nacional con el cual se le suponían vínculos
(Mariman; 1994).

2.4 . ONG y los mapuche.

Importantes resultaron también, por sobre todo durante la dictadura y los


primeros años de la transición, los organismos no gubernamentales. Al
momento de iniciarse la transición existían 5 ONGs ligadas a temáticas
mapuche, la Sociedad Newen, la Casa de la Mujer Mapuche, la Sociedad
Lonko Kilapan, la Sociedad Pelondugun y el Centro de Estudios y
Documentación Liwen.
La Sociedad Newen se origina en 1975, obteniendo reconocimiento legal en
1982, su trabajo se focaliza principalmente en el desarrollo rural de las
reducciones mapuche y la solidaridad en las comunidades. La Casa de la
Mujer Mapuche nace en 1982 siendo un proyecto para mujeres campesinas
mapuche, con la idea de potenciar su desarrollo y capacidad de generar
recursos a partir del trabajo artesanal.
En 1986 nace la Sociedad Lonko Kilapan, se dedican principalmente a las
asesorías, capacitaciones y transferencia tecnológica, además de la
promoción y desarrollo de la organización y cultura mapuche. La Sociedad
Pelondungun surge en el año 1989, también se aboca al campo de las
asesorías, capacitaciones y el apoyo y fomento a la producción mapuche,
agregando la publicación de estudios e investigaciones acerca de la realidad
mapuche.
Por último, ese mismo año, nace el Centro de Estudios y Documentación
Mapuche Liwen (CEDM-Liwen), preocupándose desde entonces de la
creación de un centro de documentación sobre la temática mapuche y
étnico nacionalitaria, además de realizar reflexiones acerca de la situación
mapuche23.
23
Liwen aún continúa existiendo, auque sin la presencia o actividad que alguna vez
tuvo. Para una mayor referencia consultar la pagina web
http://liwen_temuko.tripod.com/liwen.html

20
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
Por lo tanto, podemos argüir que al momento de terminar la dictadura y
comenzar el gobierno de Patricio Aylwin, el primero de la transición, las
instituciones habían logrado una legitimidad en la sociedad mapuche y la
sociedad estatonacional, así como un impacto no despreciable en el ejercicio
de sus programas. Pero, por sobre todo, habían favorecido que cuadros
profesionales mapuche intervinieran en los problemas mapuche (Mariman;
1994).

2.5. La dictadura y la implantación neoliberal

La represión y la violencia ejercida durante esta primera etapa de la


dictadura afectará innegablemente al entonces incipiente movimiento
mapuche. Se estima que durante los años de la Unidad Popular existían
cerca de 40 organizaciones mapuche de distinto tipo, pero al igual que
el resto de organizaciones sociales, luego del golpe de Estado debieron
replegarse o simplemente desaparecieron.
Se puso fin de manera violenta a la reforma agraria implementada por
casi diez años por los gobiernos de Frei y Allende, iniciándose un
proceso de contrarreforma agraria, donde se restituyeron terrenos
expropiados o se vendieron o remataron muchos de los predios
entregados a los campesinos. 64,7% de las tierras fueron devueltas a
sus antiguos dueños, se rematan cerca de 1500 hectáreas y se parcelan
63 predios24. Se puede argumentar que todo el proceso de contra
reforma estuvo marcado por la represión y la violencia. Se fusiló y se
hizo desaparecer a dirigentes y asentados mapuches, se encarceló y
torturó a la vez que se revocaron la mayoría de los predios donde los
mapuches habían recuperado tierras, retrotrayendo la situación a los
años anteriores a la Reforma Agraria (Comisión de Verdad y Nuevo
Trato; 2006).

A modo de ejemplo, se revocó un total de 100.392,3 hectáreas de las 155.113,8


24

hectáreas correspondientes a las tierras expropiadas entre 1972 y 1973.

21
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón

Además de este proceso que ha sido denominado Contrarreforma


agraria, resulta importante remontarse al periodo de la dictadura, pues
es durante este que se inicia la implementación de políticas económicas
neoliberales. Prácticamente de sus inicios la dictadura llevó a cabo
medidas que fueron preparando el camino para una profunda
transformación económica, política y social, y que por cierto afectarían
indefectiblemente a las comunidades mapuche. Es en este marco como
observamos en el sur de Chile, además de la ya mencionada finalización
y retroceso de la reforma agraria, medidas como la liquidación de la
propiedad comunitaria mapuche, reformas a los regímenes de propiedad
de los recursos naturales y la subvención y fomento por parte del Estado
de las empresas forestales mediante el Decreto Ley 701 de 1974 25. Esta
última norma resulta de primordial importancia para la conformación
territorial actual del sur de Chile, además por cierto, de estar
directamente ligado a la problemática indígena actual.
Otras medidas en este sentido las encontramos a partir del año 1975,
por ejemplo, el Banco Central implementó un crédito especial para
fomentar la forestación y la liberalización total de los productos
forestales, eliminando cuotas, aranceles y algunos requisitos para la
exportación de estos productos. Asimismo, el 22 de marzo de 1979, se
promulgó el Decreto Ley 2.568 que modifica la legislación existente con
respecto a los indígenas, a partir de ahora se autoriza la división de las
reducciones. Esta nueva legislación tuvo por objeto promover el pleno
acceso a la propiedad individual mediante la entrega de títulos de
dominio a los mapuches. Además de lograr la plena integración de la
raza mapuche a la nación chilena. Y de esta forma desarrollar una

25
Este Decreto estableció subsidios directos a la forestación, beneficiando
principalmente a las empresas forestales. Este establece un apoyo de dinero líquido
del 75% del valor total de las plantaciones y que demuestren tener un 75% de
rendimiento al año de vida. En 1984 este subsidio subió al 90% por un corto periodo de
tiempo.

22
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
política agresiva para erradicar la marginalidad del pueblo mapuche
(Comisión de Verdad y Nuevo Trato; 2006).
La dictadura representó un retroceso en cuanto a su calidad de sujetos
de política de Estado, por el contrario sólo fueron objetos de una política
que pretendía finalizar la división de las comunidades indígenas (Bello;
131: 2004). Los militares creían que mediante estas medidas los
mapuche podrían acceder a la propiedad privada de la tierra, entrando
estas además en el mercado, estimulando la inversión y el crecimiento.
De esta forma, no sólo se liquidaba las comunidades mapuches, sino
que además nuevamente el Estado de Chile intentaba asimilar de
manera violenta a los mapuche a su idea de un Estado y una Nación.
Como consecuencia de estas medidas, cerca de 2 mil comunidades
fueron parceladas en alrededor de 72 mil hijuelas individuales, se dividió
definitivamente a las comunidades indígenas en territorios privados,
poniendo fin a la propiedad colectiva de las tierras y permitiendo su
arriendo a personas no indígenas por 99 años y su venta tras veinte
años (Waldman).
Como se puede observar, la dictadura asesta un golpe directo al pueblo
mapuche, no sólo con la eliminación física durante la represión inicial,
sino además mediante la restitución de las tierras otorgadas durante la
reforma agraria, la división de la tierra y la penetración de la industria
forestal. La segmentación de la tierra, con una noción de esta como bien
privado, pasó a llevar la clasificación y ordenamiento espacial cultural
mapuche. Por ejemplo, tierras sagradas quedaron separadas entre
distintas propiedades privadas, no sólo divididas, sino dispuestas a la
libre utilización de quienes las poseyera.
En definitiva, las consecuencias de la introducción de las políticas
neoliberales aún se manifiestan hoy en lo que fuese el territorio
mapuche. Los conflictos territoriales actuales están en directa relación
con esta reestructuración territorial y espacial implementada por la
dictadura.

23
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
Un factor que no ha sido mencionado, pero que resulta relevante, es la
primera movilización indígena durante esta etapa de la historia
republicana de Chile. La promulgación del decreto de 1979 fue el inicio
de un nuevo movimiento indígena y de la constitución de la cuestión
indígena como asunto público en la política chilena. (Toledo; 2005: 73).
Según el autor, desde ese año y los decretos militares, se inicia un ciclo
que se extendería hasta el gobierno de Eduardo Frei Ruiz Tagle el año
1997.
La emergencia del movimiento mapuche en plena dictadura nace en
reacción a las políticas de la dictadura, y se manifiesta en un contexto
donde el mayor protagonismo lo tenían las agrupaciones de defensa de
los derechos humanos. Es así como inicialmente la movilización
mapuche se focaliza en este tipo agrupaciones. Sin desmerecer por
cierto el trabajo realizado a partir de la conformación de centros
culturales o derechamente con los partidos políticos (los cuales estaban
ilegalizados), en pro de la consecución de la democracia en Chile.

Según el historiador Víctor Toledo Llancaqueo, las razones para esta


temprana emergencia de movilización de tipo indígena en Chile las
podemos encontrar en varios factores, tantos exógenos como
endógenos. Internamente indica en primer lugar el impacto simbólico
-político de la liquidación de las comunidades; la ruptura del encierro
reduccional que implicó el Cautinazo; y por último, la solidaridad
internacional que ayudó a sensibilizar a la opinión pública chilena dando
origen a un nuevo indigenismo criollo.
A nivel internacional plantea que incidieron el movimiento internacional
de los derechos humanos y la cooperación para el desarrollo.

Las comunidades y organizaciones no lograron impedir la división de las


tierras, sin embargo, se inició la construcción de un movimiento social
mapuche y la producción y acción simbólica, afirmando de esta forma su

24
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
identidad étnica y su condición de pueblo, mediante la instalación de la
cuestión indígena en el imaginario chileno y en la demanda por la
recuperación de la democracia (Toledo; 2005: 84).
Es así como podemos observar en los hechos como durante septiembre
del año 1978, antes de la promulgación del decreto de división de las
tierras, se reúnen en la ciudad chilena de Temuco, a instancias del
Instituto Indígena de la ciudad y el Vicariato de la Araucanía, 115
(algunos autores afirman que 155) representantes de 90 comunidades
mapuche de las regiones octava y novena del país. No obstante no
lograr la detención de la ley, ni la participación en la elaboración de la
misma, a partir de este encuentro se forman los centros culturales
mapuche.
Dos años después, durante una jornada nacional de centros culturales,
estos se alejan de la iglesia católica y crean una nueva organización
llamada Ad Mapu. 110 delegados de cerca de 300 comunidades
formaron la Asociación Gremial de Pequeños Agricultores ADMAPU.
Esta organización se convertiría durante esta etapa en la principal
organización representativa del pueblo mapuche. Esta organización
asumió en el marco de la dictadura militar la defensa de las
reivindicaciones mapuche en cuanto a aspectos económicos,
educacionales, culturales y políticos.
Discursivamente se produce un cambio cualitativo, por primera vez y en
consonancia con lo que sucedía en otras partes de Latinoamérica con los
pueblos originarios, los mapuche esbozan ideas acerca de derechos de
autodeterminación. A modo de ejemplo, podemos indicar las
declaraciones de la asamblea de delegados de 1982, donde se
establecía que “los mapuches constituimos un pueblo, con una cultura,
una historia propia que nos hace diferenciar del resto de la sociedad
chilena.; situado bajo una permanente y sistemática política de
dominación aplicada por los diferentes regímenes imperantes en nuestro
país (Mariman; 2006:236). Agregando meses después que se inicia a

25
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
fines de 1978 una nueva etapa en el movimiento indígena, en función de
una liberación étnica vinculada con el proyecto societario que postula a
constitución de la autonomía superando las ambiciones y objetivos de
las organizaciones reivindicacionistas locales, desde las cooperativas a
los sindicatos, volcándose a una participación de peso nacional (Toledo;
2005: 86)
No obstante la posterior dispersión o creación de otras organizaciones,
se sienta la base discursiva sobre la cual actuarán gran parte de estas
orgánicas a partir del retorno a la democracia. Al momento del
plebiscito de 1988, existían 7 organizaciones que participaban
políticamente de alguna manera Ad Mapu, Nehuen Mapu, Lautaro Ñi
Ayllarehue, Asociación Nacional del Pueblo Mapuche de Arauco,
Callfulican, Choin Folil Che y Centros Culturales Mapuches, todas nacidas
a partir de los centros culturales reunidos el año 1978 y de Ad Mapu
(Mariman; 1994).

En definitiva, podemos argumentar que desde la conformación de Chile


como Estado nacional, no observamos, al menos hasta el fin del periodo
dictatorial un reconocimiento o política que incluya la diversidad que
implica la existencia de pueblos culturalmente distintos dentro del
margen de sus fronteras. Es más, se puede afirmar que todas las
políticas fueron aplicadas sin consulta o participación de los pueblos
indígenas, variando en el tiempo de acuerdo a la ideología dominante,
que osciló desde el liberalismo hasta el intento de socialismo de la
Unidad Popular. Todas sin mayor diferencia en cuanto a su objetivo final:
asimilar o integrar a los indígenas a modelos de desarrollo de la
sociedad mayoritaria. En cuanto a lo cultural, el Estado impulsó medidas
tendientes a chilenizar a los indígenas, imponiéndoseles lengua, religión
y costumbres de la sociedad chilena (Informe del Programa de Derechos
Indígenas; 2003). Es decir, se puede argüir que la asimilación y

26
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
discriminación responden a políticas impulsadas históricamente desde el
Estado de Chile.

3 Movimiento mapuche
3.1. Acción colectiva y el estudio de los movimientos sociales.

El ser humano es por esencia gregario, y como tal tiende a vivir en


sociedades desarrolladas y organizadas en mayor o menor grado. La
forma en la cual se estructuran, organizan y dirigen éstas, ha variado y
evolucionado con el tiempo. En un contexto actual de predominio, al
menos en occidente, de una mayoría de países que han optado por la
democracia como la manera más legítima y aceptada de gobernarse, las
formas de hacerse parte o partícipe en esta forma de gobierno puede
tomar diferentes formas.
La participación en la vida política se puede dar de manera
convencional, no convencional e inclusive mediante acciones de
violencia. Como maneras convencionales reconocemos cualquier forma
de expresarse mediante vías, partidos políticos, instituciones, a través
de normas establecidas o aquello comúnmente aceptado como
correcto, lo que se corresponde con los valores societales. No
convencionales serían aquellas formas de manifestación de la política

27
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
que salen de lo establecido y aceptado, que no pasa por el marco
institucional, aquellas formas de manifestación que no están normadas.
La participación política no convencional se puede expresar de forma
individual, así como también el actuar políticamente se puede
manifestar de manera colectiva, de hecho, la participación tiene una
innegable dimensión colectiva., como afirma Vallés, el actuar político de
un individuo tiende a integrarse a un conjunto de actos realizados por
otros, intentando de esta manera incrementar la influencia sobre la
toma de decisiones y asegurar su aceptación (Vallés; 329: 2000).
La acción de tipo colectiva se caracteriza por la existencia de un
conjunto de individuos, no necesariamente organizados, pero que
comparten un interés, un objetivo o necesidad en común; por tenerse la
posibilidad de elegir si se quiere o no participar de esta acción; y porque
el resultado que produzca esta acción será aprovechado por todos, no
sólo por quienes hayan participado de manera directa en su
consecución. El resultado de este tipo de acciones se conceptualiza
como bien público, es decir, una vez logrado el objetivo todos los
individuos sin distinción son partícipes de este bien (Jordana en Caminal;
294: 2004).
A lo anterior resulta necesario agregar que cualquier tipo de acción
colectiva implica la preexistencia de un conflicto, de una tensión que
intenta resolverse. No obstante poderse afirmar que no cualquier
conflicto desembocará en acciones de tipo colectivas, la presencia de un
conflicto sí es imprescindible para el desarrollo tanto de acción colectiva
como de movilizaciones sociales. Para enfrentar este conflicto, los
actores pueden asumir distintas formas de acción colectiva, dentro de
las que encontramos tres grandes tipos: los partidos políticos, los grupos
de interés y los movimientos sociales26.

26
Estos tres tipos de actores políticos colectivos pueden ser diferenciados a partir de
criterios que incluyen la estabilidad de su estructura organizativa, en cuanto al
discurso que desarrollen, que puede tener pretensiones de alcance global, específico o
transversal; por último, se puede diferenciar en cuanto al escenario preferido de

28
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón

Debido al carácter - en términos generales - de participación política no


convencional del sujeto de estudio analizado en esta investigación, nos
abocaremos principalmente al análisis y comprensión de los
movimientos sociales27.
Podemos argumentar que los movimientos sociales se distinguen de los
otros actores políticos de tipo colectivo, entre otras cosas por la débil y
más flexible estructuración orgánica; por su tipo de discurso que
generalmente es más temático o transversal; su ámbito preferido de
accionar suele ser la política no convencional, lo extra-institucional;
suelen tener una relación conflictiva hacia el poder, no pretende ocupar
o ejercer el poder, sino ejercer oposición visible con el objetivo de
cambiar determinada política, o de influir o introducir temáticas en la
agenda pública. Podemos agregar, también, que la estrategia de los
movimientos sociales generalmente es la acción colectiva y la
movilización social; finalmente se puede añadir la naturaleza de los
recursos de los movimientos sociales, que suelen no ser de tipo material
sino más bien de tipo simbólico (Ibarra; 2002).
En definitiva, se puede aseverar que los movimientos sociales son
actores políticos colectivos movilizadores, que representan un espacio
para la participación que busca objetivos de cambio a través de la
acción, por lo general de tipo no convencional, y para lo cual actúan con
cierta continuidad, con un alto grado de integración simbólica y un bajo
nivel en cuanto a la especificación de los roles. Nutriéndose, además, de
formas de acción y organización que pueden variar. Es un agente de
influencia y persuasión que se enfrenta con las interpretaciones
dominantes acerca de diversos aspectos de la realidad, influyendo de

accionar, pudiendo este ser institucional o fuera de los marcos institucionales (Vallés;
330: 2000)
27
Históricamente los mapuche han actuado también mediante medios institucionales y
vías convencionales de participación política, sin embargo, en el periodo posterior a la
restauración democrática en Chile, la participación de los mapuche se efectuó
principalmente de forma no convencional.

29
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
esta manera en todos los ámbitos de la política. En lo simbólico,
constituye un sistema de narraciones que tiene por objeto ofrecer
nuevos registros culturales, explicaciones y prescripciones de la manera
en la cual ciertos conflictos se expresan socialmente y cómo deberían
rediseñarse los órdenes establecidos.
Influye también en el ámbito interactivo, al ser un actor político de tipo colectivo que incide
en el conflicto social y pretende cambiar la correlación de fuerzas existentes en un acápite
específico del conflicto. En el ámbito institucional, porque incide e impacta en los espacios
que regulan y canalizan las conductas de los actores mediante acciones no convencionales.
Por último, se puede agregar que incide en el ámbito sustantivo, porque son instrumento,
agentes de transformación de la realidad (Ibarra; 2002).

Existen diversos enfoques teóricos que permiten acercarse al estudio de


los movimientos sociales, en líneas generales las podemos dividir en tres
corrientes, aquellas que se focalizan en los elementos contextuales, en
el análisis del contexto donde surgen los movimientos, intentando
responder al cuándo surgen, en este marco podemos mencionar la
estructura de oportunidades políticas (Tarrow; 1997).

Otro enfoque nos propone el estudio a partir de los elementos


relacionales, es decir acerca de la manera en la cual los movimientos se
organizan, actúan y comunican28, intentando responder al cómo y el por
qué aparecen. Acá podemos identificar las tendencias que estudian a los
movimientos sociales tomando en consideración sus marcos cognitivos,
repertorios de acción colectiva o estructuras conectivas.
Finalmente existe un enfoque que se ha dedicado a profundizar el
estudio acerca del impacto de las acciones realizadas por los
movimientos sociales.

28
Estos enfoques pueden ser denominados también Externos (Contextual) e Internos
(Relacionales).

30
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón

3.2. Elementos contextuales

La vía convencional de participación política no ha sido una constante en


las reivindicaciones de tipo étnicas en Chile. Los mapuche en ocasiones,
como se ha señalado, han participado por vías institucionales y partidos
tradicionales, empero esto no ha sido lo predominante
A partir de la década de 1990 se puede verificar un cambio notorio en la
forma de actuar de las organizaciones mapuche, el cual se verá
profundizado con el cambio en los marcos discursivos de mediados de
los noventa y el cambio sustantivo en los mecanismos de acción
colectiva a partir de los hechos acaecidos en la comuna de Lumaco en la
novena región del país en 1997.
Al remitirnos a los elementos contextuales, estamos haciendo referencia
a lo que la literatura ha identificado como estructura de oportunidades
políticas, enfoque teórico que se centra en los cambios producidos en el
entorno que facilitarían la aparición de los movimientos sociales. Según
estas postura, el cuándo respondería el por qué y el cómo de la
aparición de un movimiento social.
Como estructura de oportunidades políticas se entiende a las
dimensiones consistentes aunque no necesariamente formales o
permanentes - del entorno político que ofrecen incentivos o frenos para
que la gente participe, o no, en las acciones colectivas, al afectar a sus
expectativas de éxito y de fracaso. En este caso se vuelve de mayor
relevancia la observación de los recursos externos al grupo, aquellos
que reducirían el costo de la acción colectiva. Dentro de estas
dimensiones el autor norteamericano destaca la importancia de: la
apertura del acceso a la participación de nuevos actores; nuevas

31
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
alianzas políticas dentro del gobierno; la aparición de aliados
influyentes; el surgimiento de divisiones entre las elites; y una
disminución de la capacidad o voluntad del Estado de reprimir (Tarrow;
116: 1998)29.
Son las variaciones producidas en la estructura de oportunidades
políticas, las que generan las oportunidades (o amenazas) que fomentan
o desincentivan la acción colectiva de los movimientos sociales. En este
punto pareciera interesante alertar acerca de la posibilidad potencial de
los mismos movimientos sociales de a generar oportunidades para la
acción colectiva Para ello es necesario concebir la relación entre
movimientos sociales y oportunidades de manera más fluida y dinámica,
no obstante las oportunidades restringir o facilitar la acción colectiva,
esta por sí sola puede también generar estas (Martí; 87: 2004).
Tarrow llama también la atención acerca de situaciones que se
mantienen estables y que son importantes también a la hora de analizar
las oportunidades y restricciones en la estructura de oportunidades
políticas. En este marco menciona, en primer lugar, la fuerza del Estado,
su debilidad o fortaleza al momento de hacer valer su autoridad. Un
segundo aspecto de estabilidad señalado por el norteamericano hace
referencia a las estrategias que los Estados suelen asumir frente a
quienes desafían su poder30. Finalmente, se debe mencionar la
disposición de parte del Estado para el uso de la violencia y de la
represión (Tarrow; 122: 1998). También hay autores que dentro de estas
dimensiones estables destacan la organización y distribución territorial
del poder (Martí; 2004)

29
Se puede argumentar que los recursos externos pueden separarse también en tres
dimensiones analíticas: las de carácter sistémico, referidas a los niveles relativos de
apertura del régimen político, por lo general resultado de cambios en las reglas que
disminuyen el costo de la movilización política. Las de carácter temporal y espacial,
que enfatizan la localización del movimiento en el ciclo vital de la contestación a nivel
doméstico e internacional. Por último, las de carácter relacional, que se focalizan en la
inestabilidad, en la posición de las elites frente a la acción colectiva, la capacidad de
acceso a estas elites y la aparición de aliados (Martí; 2004).
30
Pudiendo este asumir estrategias incluyentes o excluyentes.

32
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón

Antes de analizar específicamente al movimiento mapuche, es


importante señalar lo que Ibarra ha calificado como disfuncionalidades
por exceso de la estructura de oportunidades políticas (Ibarra; 2005).
Como disfuncionalidades el autor ha identificado, por una parte, lo
excesivamente inclusivo que puede resultar este concepto,
específicamente en lo concerniente al contexto y procesos políticos,
afirmando que si se consideran todas las cadenas y relaciones causales
a lo largo del tiempo, se diluiría la posibilidad de relacionarlas con los
movimientos sociales. Debiéndose actuar con un espacio temporal más
acotado y suponer que los cambios están ahí presentes.
Por otra parte, indica la hipercomplejización de las variables que operan
en la estructura de oportunidades políticas. La inmensa combinación
posible de dimensiones e indicadores hace dificultoso asir de manera
cabal la realidad de las movilizaciones sociales31 (Ibarra; 132: 2005).
3.2. Movimiento mapuche y la Estructura de Oportunidades Políticas

La década de los noventa comienza para Chile al unísono que la


transición hacia la democracia, aquel año terminan 17 años de dictadura
militar y asume un gobierno democráticamente electo.
Este nuevo régimen32, contó con el apoyo de las organizaciones
mapuche durante la campaña presidencial y las elecciones. En base a
los acuerdos logrados en la ciudad de Nueva Imperial, los mapuche se

31
El autor plantea como alternativa seleccionar aquellas dimensiones que más influyan
en la vida del movimiento social, operando cada una sólo con dos o tres indicadores, a
modo de predicción de resultados (Ibarra; 2005).
32
Asume como Presidente de la República el Demócrata Cristiano Patricio Aylwin, quien
encabeza la Concertación de Partidos por la Democracia, alianza de partidos que
incluye (en la actualidad) además de la Democracia Cristiana (DC), al Partido Socialista
(PS), Partido Radical Social Demócrata (PRSD) y el Partido por la Democracia (PPD).
Esta coalición de partidos ha gobernado en Chile desde entonces, habiendo elegido
además de Aylwin (1990-1994), al también DC Eduardo Frei (1994-2000), al socialista
Ricardo Lagos (2000-2006) y actualmente a Michelle Bachelet (2006-2010)

33
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
habían comprometido a apoyar al candidato presidencial de la
Concertación33.
Una vez instaurado el gobierno concertacionista a inicios de 1990, el
presidente Aylwin establece la creación de una Comisión Especial para
los Pueblos Indígenas (CEPI), la cual estaba presidida por José Bengoa,
comisión que sentó las bases de lo que sería la nueva Ley Indígena, Ley
Nº 19253, promulgada en 1993. Esta nueva Ley estableció derechos en
cuanto a reconocimiento, participación y bases para implementar una
política de protección de las tierras indígenas; la promoción del
desarrollo; y la promoción y fortalecimiento de la educación y cultura de
las personas y comunidades indígenas (Informe del Programa de
Derechos Indígenas; 2003: 43). A instancias de la promulgación de la
ley, se crea también, la Corporación Nacional Indígena (CONADI)
organismo que debía llevar a cabo las políticas indígenas del Estado,
siendo una de sus funciones primordiales el promover e impulsar la
participación de las personas y comunidades indígenas en la vida
nacional (Ley Indígena Nº 19.252; Art39: 1993).
La década comenzaba con un potencial acercamiento de parte del
Estado hacia la problemática que venían arrastrando los mapuche, en
ese entonces principalmente territorial y económica. La democracia en
teoría abría la posibilidad a poder hacer patente sus necesidades ante
autoridades chilenas ahora electas y que no les reprimirían o utilizarían
la violencia en su contra.

33
En octubre de 1989 en Nueva Imperial, se realiza un Encuentro Nacional Indígena
con el entonces candidato presidencial, Patricio Aylwin. En este encuentro se suscribió
entre los representantes de las organizaciones indígenas y el candidato el Acta de
Nueva Imperial mediante la cual los primeros se comprometían a apoyar los esfuerzos
del futuro gobierno en favor de la democratización del país y a canalizar sus demandas
a través de los mecanismos contemplados en el programa de la Concertación. Esta, por
su parte, se comprometía a instar por el reconocimiento constitucional de los pueblos
indígenas, a la creación por ley de una Corporación Nacional de Desarrollo Indígena
con la participación activa de estos pueblos, y a la creación al inicio de su gestión de
gobierno de una Comisión Especial de Pueblos Indígenas con participación de los
distintos pueblos para estudiar una nueva legislación sobre la materia

34
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
La Ley debía representar este nuevo escenario, sin embargo, ya antes
de ser promulgada la nueva Ley Indígena había sido cuestionada por
algunas organizaciones indígenas, espacialmente en cuanto a que el
proyecto original enviado al Congreso sufrió muchas modificaciones34, la
más notoria y cuestionada aún hoy, es el cambio con respecto al
reconocimiento constitucional de los pueblos originarios. El artículo
primero de nueva Ley35 establece que el Estado chileno reconoce a los
indígenas como herederos de pueblos precolombinos, de etnias con
manifestaciones culturales propias. Es decir, en la práctica la nueva ley
se refiere al concepto de etnia, evitando de esta forma utilizar conceptos
que podrían resultar controversiales como pueblo o nación, como lo
reclaman algunas organizaciones indígenas.
Es más, se puede afirmar, como lo hicieron los representantes de una organización
mapuche ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la
Organización de Estados Americanos el año 2005, que

“los derechos que la actual Ley indígena consagra y todo la


institucionalidad que ella estatuye, están muy por debajo del estándar
internacional de los derechos de los pueblos originarios. No incorpora
ninguna norma sobre protección de los recursos naturales, la protección

34
El ejecutivo envió, basado en las propuestas de la CEPI, tres iniciativas de ley. Un
proyecto que contenía parte importante de lo solicitado por las organizaciones
indígenas, una reforma constitucional con respecto a los pueblos indígenas y un
proyecto para ratificar el Convenio Nº 169 de la Organización Internacional del Trabajo
(OIT)
35
El Estado reconoce que los indígenas de Chile son los descendientes de las
agrupaciones humanas que existen en el territorio nacional desde los tiempos
precolombinos, que conservan manifestaciones étnicas y culturales propias siendo
para ellos la tierra el fundamento principal de su existencia y cultura. El Estado
reconoce como principales etnias indígenas de Chile a: a los Mapuche, Aimara, Rapa
Nui o Pascuenses, la de las comunidades Atacameñas, Quechuas y Collas del norte del
país, las comunidades Kawashkar o Alacalufe y Yámana o Yagán de los canales
australes. El Estado valora su existencia por ser parte esencial de las raíces de la
Nación Chilena, así como su integridad y desarrollo, de acuerdo a sus costumbres y
valores. Es deber de la sociedad en general y del Estado en particular, a través de sus
instituciones respetar, proteger y promover el desarrollo de los indígenas, sus culturas,
familias y comunidades, adoptando las medidas adecuadas para tales fines y proteger
las tierras indígenas, velar por su adecuada explotación, por su equilibrio ecológico y
propender a su ampliación.

35
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
que confiere a la tierra indígena es débil y desarticulada del resto de la
legislación, y establece un sistema de consulta insuficiente que tampoco
se ha implementado por falta de voluntad política. Dicha Ley no
reconoce ningún derecho de autonomía administrativa ni política a los
indígenas, y en general, carece de legitimidad, y se ha constituido
generalmente en un instrumento del Estado para la aplicación de
políticas de desarrollo impuestas desde arriba - en el mejor de los casos -
y en un vehículo para la implementación de proyectos económicos en
territorio Mapuche”36.
En palabras de Pablo Mariman:
“Una forma de hacer operativo las prácticas indigenista en el medio
nacional, las cuales están obsoletas, pero que sin embargo cumplen
cierta funcionalidad como el fondo de tierras o de cultura, pero no así el
asistencialismo ni la folklorización”37

En un contexto de apertura democrática, se verifica también un proceso


de aparición ante la opinión pública de, por una parte las reclamaciones
indígenas en general, y las mapuche de manera más específica y
concreta.
Es así como vemos, a comienzos de 1990 la aparición pública de Aukiñ
Wallmapu Ngulam o Consejo de Todas las Tierras, el cual, junto con su
dirigente más mediático e importante, Aucan Huilcaman, asumirá un rol
protagónico en el primer lustro de los noventa. A partir de octubre de
1991 esta organización comienza un proceso que denominaron de
“recuperación” de tierras, las cuales no tuvieron el éxito esperado,
pasando el año siguiente, a realizar ocupaciones simbólicas de tierras,

36
Notas de Intervención de delegación mapuche en Audiencia del 3 de marzo ante
Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA en su 122° Periodo
Ordinario de Sesiones. La delegación estuvo integrada por Adolfo Millabur, alcalde de
Tirúa y representante de la Coordinación de Organizaciones e Identidades Territoriales
Mapuche; Manuel Santander, vocero del Consejo de Todas las Tierras, y Nancy Yañez,
abogada del Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas y representante de
diversos equipos de asesoría jurídica, en Mapuexpress.net, Marzo 2005
37
Entrevista online realizada a Pablo Mariman, diciembre de 2006.

36
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
con estas acciones lo que intentaba el Consejo era cuestionar la relación
de dominación del Estado sobre el pueblo mapuche y elaborar una
propuesta de autonomía política y de cogobierno (Saavedra; 129: 2002).
Las recuperaciones de tierras llevadas a cabo a partir de octubre de
1991 catapultaron a Huilcaman y a los suyos a las portadas y noticieros
a nivel nacional, con la pobreza y la usurpación de sus tierras como
argumento, el Consejo se posicionó al frente del incipiente movimiento.
La existencia de un gobierno democrático hace suponer que no se
emplearán métodos represivos en contra de los movilizados. Al no
usarse la fuerza las posibilidades de poder negociar aumentarían, el
Consejo se mete, en una brecha abierta por la derrota de la dictadura
militar en las elecciones y el nuevo período democrático que comienza.
Espacio no aprovechado por otras organizaciones que se enrolaron en la
Comisión Especial de Pueblos Indígenas (CEPI) del gobierno, quedando
maniatadas frente al poder (Mariman; 1995)
Las acciones llevadas a cabo por el Consejo de Todas las tierras fueron
iniciáticas en un proceso in crescendo que como se verá, alcanza niveles
de movilización importantes, especialmente a partir del año 1997.

Por otra parte, existen situaciones contextuales que resulta importante


mencionar. A fines de la década de los 80 se inaugura una década en la
cual se ha profundizado en la discusión acerca de los derechos de los
pueblos indígenas. Estos paulatinamente se venían organizando para
reclamar por sus intereses sobre tierra, recursos naturales, autonomía
entre otros.
Es en este marco es que verificamos el año 1989 la firma del Convenio 169
sobre Pueblos Indígenas y Tribales de la Organización Internacional del Trabajo(OIT)38.
Este tratado es el único instrumento jurídico internacional obligatorio especialmente

38
Este Convenio ha sido ratificado por la mayoría de los países latinoamericanos,
siendo Chile uno de los pocos que no lo ha hecho.

37
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
referido a los pueblos indígenas, que reconoce a estos como pueblos39, promueve el respeto
a las culturas de los pueblos indígenas, sus formas de vida, instituciones y tradiciones como
pueblos permanentes con identidad y derechos que derivan de su presencia histórica y
actual en los países que habitan. Su derecho a participar en la definición de sus propios
asuntos y algunos grados de autogobierno al interior de los Estados. Siendo el texto más
completo en cuanto a la protección y promoción de los derechos de los pueblos indígenas,
especialmente en lo referido a territorio y tierras indígenas (Aylwin: 2000), (Pantel:
2004)40.
Para Pablo Mariman el Convenio representa:
“Una posibilidad de reconocer parte de nuestros derechos colectivos,
aunque este no hace mención al autogobierno”.

En el mismo sentido, Francisco Caquilpan afirma que este instrumento es sin duda
importante, aunque argumenta que la inexistencia de una voluntad política de asumir
realmente lo ahí señalado ha sido una constante, aportando además con respecto a Chile
que:
“el Estado conciente de su existencia, en el momento de sopesar los
intereses de los grupos económicos o los de derechos de los pueblos, a
causa del modelo económico, se ha privilegiado a los grupos
económicos”41.

También resulta importante mencionar que el año 1992 se conmemora el V


centenario del arribo español al continente americano, en este marco se
realizan numerosas manifestaciones y actos en este sentido. La
presencia de lo indígena se volvió fuerte en un contexto de

39
Especificando, para evitar controversias, que el término será utilizado pero “no
deberá interpretarse en el sentido de que tenga implicación alguna en lo que atañe a
los derechos que pueda conferirse a dicho término en el derecho internacional” (Art 1.
Nº 3, Convenio 169)
40
En el mismo sentido de protección y promoción de derechos de los pueblos indígenas
observamos la redacción de declaraciones y documentos de parte de la ONU y la OEA
En 1994, ONU adoptó el Proyecto de Declaración de las Naciones Unidas sobre los
Derechos de las Poblaciones Indígenas, PDONU, y en 1997, la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos de la OEA aprobó un Proyecto de Declaración Americana sobre
los Derechos de los Pueblos Indígenas, PDOEA.
41
Entrevista realizada a Francisco Caquilpan, octubre de 2006, Santiago, Chile.

38
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
sensibilización pública ante hechos acaecidos siglos atrás y que
representan una coyuntura que marca el inicio del proceso de conquista
español, proceso que repercutiría directamente en la muerte de millones
de indígenas en los siglos venideros. Probablemente influido por lo
anterior, las Naciones Unidas decreta que durante el año 1993 se
celebrará el año internacional de los pueblos indígenas.
Es en este marco que podemos observar la proliferación de
movilizaciones indígenas a lo largo de toda Latinoamérica. En este
mismo sentido de especial relevancia resulta también, el alzamiento
armado llevado a cabo por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional
(EZLN) el 1 de enero de 1994. Se puede argumentar que levantamiento
Chiapaneco representa también un punto de importancia sustantiva en
un contexto de evolución ascendente de lo étnico e indígena en
Latinoamérica.

En Chile en tanto, posterior a la promulgación de la ley indígena


podemos identificar desde el Estado diversos intentos por enfrentar una
problemática indígena que se les volvía irresoluble. Así podemos
mencionar, las mesas de diálogo instauradas durante el gobierno del
Presidente Eduardo Frei, la Comisión de Nuevo Trato montada por
Ricardo Lagos, y la última intentona efectuada durante el gobierno de
Michelle Bachelet bautizados como Diálogos Nacionales Indígenas. En
cuanto a las acciones tomadas institucionalmente por el Estado se
puede argüir que los gobiernos de la Concertación han asumido una
posición indigenista y neoindigenista42, combinando acciones tendientes
a la integración mapuche a la sociedad nacional, con algunas

42
Para Saavedra Indigenismo sería la posición respecto a lo indígena correspondiente
con las prácticas y acciones tendientes a la integración de los pueblos indígenas, tanto
a las sociedades coloniales como a los Estados nación. El Neoindigenismo en tanto,
critica el integracionismo indigenista privilegiando la diversidad y diferenciación
cultural, ha sido calificado también de etnicismo o de etnopopulismo.

39
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
disposiciones formales y un discurso etnopopulista que reconoce y
respeta la diversidad cultural (Saavedra; 169: 2002).
Resulta importante destacar en este punto la bipolaridad de los
gobiernos de la Concertación, que por una parte, públicamente,
promueven medios institucionales para enfrentar la problemática
mapuche, mientras por otra, especialmente a partir del año 1997,
criminalizan el movimiento, intervienen militarmente las zonas en
conflicto, reprimen y encarcelan a los dirigentes de algunas
organizaciones o aplican la Ley de Seguridad Interior del Estado y la Ley
anti-terrorista. Promulgada esta última durante la dictadura para
reprimir a quienes luchaban por la democracia. Es decir, los gobiernos
de la Concertación utilizan el mismo marco legal que utilizara la
dictadura, en contra de algunos comuneros mapuche.

Cuadro resumen dimensiones de EOP:


1990-1997 1997-hoy
Sistémico • Democratización • Mesas de diálogo
• Ley Indígena • C. Nuevo Trato
• CONADI • Diálogos
Nacionales
Temporal/espacial • Convenio 169 • Informe Relator
• V Centenario ONU

• Mov. • Informe Human


indígenas(Expans Rights Watch
ión de los • Declaración de la
movimientos a lo Comisión DDHH
largo de América Humanos de la
Latina) ONU sobre
Pueblos
Indígenas 2006
Relacional • Opinión pública • Criminalización

40
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
favorable conflicto

Aspectos estables de la EOP


1990-1997 1997-hoy
Fuerza del Estado • Permanente y • Permanente y
sólida sólida
Organización y • Centralizada con • Centralizada con
distribución41 regiones regiones
territorial del poder
Disposición al uso de la • Uso esporádico • Intervención
fuerza y la represión de la fuerza Policial, territorio
mapuche
• Criminalización
movimiento
Estrategias del Estado • Primordialmente • División del Mov.
negociación A través de
• Represión negociación
esporádica selectiva.
• Represión

3.3. Elementos Relacionales

41
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
3.3.1 Repertorio de Acción colectiva

Dentro de los enfoques relacionales de las teorías de acción colectiva,


encontramos aquellas que se han dedicado a analizar la manera de
intervención política de los movimientos sociales, observando las
variaciones o cambios que se producen en lo que se conoce como
repertorios de acción colectiva43.
La acción de tipo colectivo responde a la historia, a la memoria con la
que cuenta cada grupo. Las formas en que esta se desarrolla, las rutinas
que se usan son productos culturales, no se puede utilizar un repertorio
de acción colectiva que no se conoce. Los repertorios son un conjunto
limitado de rutinas aprendidas, compartidas y llevadas a cabo mediante
un proceso de selección relativamente deliberado (Auyero; 188: 2002).
Cada sociedad cuenta con sus propios repertorios los cuales varían
dependiendo del contexto, existiendo diferencias en cuanto a la
aceptación de las maneras de acción colectivas en función también del
entrono en el cual se lleven a cabo. Se debe mencionar también que
estos repertorios o formas de acción resultan difíciles de cambiar y
evolucionan lentamente.
Las maneras de actuar de manera colectiva pueden variar desde la
utilización de la violencia como mecanismo de participación política,
hasta recurrir a formas más convencionales. Es así como podemos
agrupar las formas de acción colectiva en tres, enfrentamientos
violentos, la alteración del orden y lo convencional (Tarrow; 1997). Por
supuesto que estas no son excluyentes pudiendo los movimientos
sociales usar distintas formas de acción colectiva en búsqueda de sus
objetivos. Como se ha señalado, los repertorios y las formas de acción
colectiva pueden evolucionar (por factores del entorno o internos), no

43
También llamadas Repertoires of Contention (Repertorios de Contención).

42
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
sólo apareciendo nuevas, sino pudiendo institucionalizarse algunas que
originalmente fuesen disruptivas44.
La forma en que los movimientos sociales actúan está determinado
entre otras por su identidad, organización o el contexto, pero a la vez,
constituyen parte distintiva de la esencia del mismo movimiento (Ibarra;
294: 2005). Mediante sus acciones los movimientos obtienen visibilidad
a nivel social, dan a conocer el tema que les interesa, logran o no poner
en agenda su objetivo; crean vínculos de solidaridad tanto internos
como externos, generando empatía; y potencian la fuerza de la
organización; además de desafiar a sus adversarios.
Es así como la forma de actuar es uno de los activos más importantes
con que cuentan los movimientos sociales para la consecución de sus
objetivos, tornándose relevante en este marco la creatividad o
innovación en este sentido. Los movimientos tienden a incorporar a su
repertorio tradicional de acción colectiva nuevas formas, que al ser
aprendidas, experimentadas y asimiladas terminan por integrarse a la
cultura del movimiento (Martí; 87: 2004).

3.3.2. Cambios de Repertorio en el movimiento mapuche

Al referirnos a las formas de acción colectiva utilizadas por los mapuche,


podemos encontrar algunas constancias en las maneras de actuar y
también innovaciones, muchas de las cuales (no todas) nacen producto
de variaciones y desarrollos en las tecnologías.
Como se ha visto, ya en la época de la Unidad Popular (1979-1973) las
comunidades mapuche, alentadas por algunos grupos de izquierda
actuaban a través de lo que entonces fue calificado de corridas de cerco.

44
Tarrow divide las tendencias de cambio dentro de los repertorios de acción colectiva
en la institucionalización de las formas colectivas de alteración del orden, la innovación
en los márgenes de las formas heredadas, la interacción táctica con la policía y el
cambio paradigmático (Tarrow 148-151: 1997)

43
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
Es decir, tomas de terreno y enfrentamientos con los terratenientes en
el marco del proceso de reforma agraria verificado en aquellos años.
Durante la dictadura no se puede observar este tipo de acciones, y las
movilizaciones más importantes en el ámbito indígena fueron en el
marco de la lucha por la recuperación de la democracia, por los
derechos humanos y dentro del marco que ofrecían los ilegalizados
partidos políticos chilenos.
El comienzo de la década de los noventa no sólo representa el fin de la
dictadura, sino también el arribo incipiente de movilizaciones de tipo
indígenas, especialmente, como se ha visto en el marco de las
celebraciones del bicentenario. Las tomas o ahora denominadas
recuperaciones45 de tierras y ocupaciones simbólicas encabezadas por el
Consejo de Todas las Tierras, retomaron una metodología ya utilizada en
otro gobierno democrático como el de Salvador Allende.
Otras agrupaciones mapuche también recurrirían a las tomas de tierras
como una de sus maneras de accionar colectivo, es así como vemos
recuperaciones de terrenos en Lumaco, Traiguen, Ercilla, Tirúa, entre
otros.
En este punto sin embargo, podríamos argumentar varía o evoluciona la
forma de acción colectiva. Existe una pequeña diferencia entre algunas
de las recuperaciones o tomas de los noventa con aquellas llevadas a
cabo a fines de la década de los sesenta. En muchas de las tomas más
actuales se utiliza la idea que fue conocida como de “recuperación
productiva”, es decir, en el marco de la toma de la tierra, no sólo se
recuperaba sino además se la trabajaba, la explotaban. En este sentido
podemos observar experiencias como las desarrolladas en algunas
comunas por la Coordinadora Arauko Malleko (CAM), quienes afirmaban
45
El término de recuperación ha sido utilizado en Chile especialmente por las
organizaciones de izquierda que optaron por como ellos decían, todas las formas de
lucha, y hacía referencia a los recursos robados por los ricos que se recuperaban para
poder devolverlos al pueblo. En este marco vemos por ejemplo los asaltos a bancos del
Mir a fines de los sesenta o algunas acciones realizadas por el FPMR durante la
dictadura.

44
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
que para ellos era importante era ocupar espacios territoriales y ejercer
control sobre ellos. Desarrollaron experiencias de autonomía territorial
en lugares como Tirúa, Traiguen o Pantano, por nombrar algunas, de las
cuales

“Se puede mencionar que estas han sido y seguirán siendo


recuperaciones productivas, es decir, experiencias donde las
comunidades recuperan sus tierras para comenzar a sembrar arbejas,
trigo, papas, para producir leña o realizar pastoreo de animales, entre
otras actividades (Tricot; 313: 2006)”.

Esta forma de actuar se sustentaba en la idea de que el problema no era


de más o menos tierra, sino de la forma en que esa tierra se convertía
efectivamente en territorio. no sólo hacerse del lugar de manera
testimonial o simbólica, sino agenciar una apropiación en la praxis,
mediante su utilización y aprovechamiento.

Se puede agregar también transformaciones en las prácticas de protesta


o enfrentamiento con la autoridad, que se suman a las recuperaciones
de tierra. Los incendios de predios forestales, de instalaciones o
maquinarias de empresas forestales o la aparición en las protestas
urbanas y rurales de elementos tradicionales mapuche, forman parte del
repertorio que ha sido utilizado durante la última década por los
mapuche en su accionar colectivo, algunos de los cuales no cuentan con
precedente en otros momentos históricos de la lucha reivindicativa
mapuche.

Por otra parte, la participación por ejemplo de instituciones como la


Iglesia Católica o organismos no gubernamentales ya se había verificado
durante la dictadura, sin embargo, es a lo largo de esta nueva etapa que
el movimiento mapuche logra una mayor internacionalización de su

45
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
problemática. No sólo seguirán participando en las distintas zonas en
conflicto ONGs, sino además los mapuche recurrirán a instancias
supranacionales para hacer presente sus demandas y reivindicaciones.
Ya no sólo será el Estado chileno el único interlocutor, sino que además
plantearán su situación ante entidades internacionales como tribunales
internacionales, organismos de derechos humanos, organismos
internacionales u otros46.

Otro efecto del entorno que podríamos argumentar que ha influido en el


repertorio de acción colectiva de los mapuche, ha sido la proliferación de
Internet. Esta nueva tecnología ha entregado herramientas para que las
distintas organizaciones hagan extensivas sus demandas al mundo
global, explotando las potencialidades que implica en cuanto a
contactos, difusión y comunicación.
Internet ha servido también de marco para la creación de distintos
medios de comunicación digital, los cuales han asumido la tarea de
plantear de manera masiva la problemática mapuche desde una visión
subjetiva, una posición que no es la predominante en los medios
chilenos. Realizando un intercambio y exposición libre, económico y
masivo de ideas, se intenta, por un lado difundir sus necesidades,
legitimar sus demandas y mostrar su situación vigente y, por el otro ,
tratar por estos medios de desvirtuar la criminalización del movimiento y
sus demandas por parte de los medios de comunicación tradicionales y
del gobierno de Chile.
Esto lo podemos observar, por ejemplo, en uno de los slogan utilizado
por uno de los medios electrónicos mapuche más importantes, en el
cual se lee “ Dónde leer lo que el Mercurio no dice. Periódico
Azkintuwe”. Con simplicidad retratan que en ese medio se verificará una

46
En este punto podemos observar por ejemplo, Informe del Relator Especial sobre la
situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas, de
Rodolfo Stavenhagen. O la carta ante la Comisión de Derechos Humanos de la OEA del
ex juez Juan Guzmán y el Consejo de Todas las Tierras.

46
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
posición distinta, alejada de los dos grandes consorcios
comunicacionales del país. Enfoque que también intentan retratar la
gran cantidad de micromedios que han proliferado entre las distintas
organizaciones mapuche. Pequeños periódicos o radios comunitarias se
inscriben entre las formas más utilizadas para que las organizaciones
promuevan he intenten poder en agenda pública sus objetivos,
demandas o aspiraciones47.

3.3.3 Estructuras organizativas

Otro enfoque relacional utilizado para estudiar la acción colectiva y los


movimientos sociales, tiene que ver con la idea básica de que la manera
en que se organizan, afectará directamente el curso, el contenido y los
resultados de la acción colectiva. La organización utilizada en el marco
de un movimiento, tendrá implicancia sobre la capacidad de obtener
recursos, movilizar a la gente y el grado de legitimidad de este. Siendo a
la vez importante en cuanto a las potencialidades de relación del
movimiento, tanto con otros símiles, como con la institucionalidad
(Martí; 88: 2004).
Es decir, este enfoque pone énfasis en la capacidad de obtener y
gestionar recursos por parte de los movimientos con el fin de ver cómo
éstos inciden en la acción colectiva, su estructura organizativa y su
potencial de movilización.
De esta manera, se puede afirmar que la organización es fundamental a
la hora de que el movimiento logre los objetivos que se ha planteado,
entre la funciones que podríamos argumentar debe cumplir la
organización de un movimiento, podemos mencionar el ampliar e

47
En este sentido podemos mencionar por ejemplo, el Colectivo Lientur de
kontrainformación; Mapuexpress, Informativo Mapuche; o el periódico impreso y
electrónico mapuche Azkintuwe.

47
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
intensificar el desarrollo polifacético de este, posibilitar y estimular el
debate identitario, crear sentido de pertenencia, impulsar las acciones
colectivas, obtener nuevos militantes, potenciar la aparición de líderes,
lograr apoyo a nivel societal y mediático y lograr impacto con sus
trabajo, lograr modificar la realidad de acuerdo a sus planteamientos
(Ibarra; 161: 2005).
La organización en el marco de un movimiento social puede darse de
manera formal o informal, intentando siempre movilizar a la gente, que
se participe en la acción colectiva del movimiento. Para esto se tornan
relevantes lo que ha sido denominado redes de micromovilización, es
decir, aquellos elementos que hacen que una persona participe en un
movimiento y no en otra cosa, pudiéndose afirmar que son los contactos
personales, directos, los que concretizan y fomentan el potencial de
participación. Los contactos cara a cara generan confianza para motivar
a participar en la acción, son estos vínculos los intentan agenciar los
movimientos sociales.
Es decir, según esta visión la organización se vuelve fundamental a la
hora de entender las formas de accionar colectiva de un movimiento.

3.3.4. Estructuras organizativas mapuche.

La década de 1990 como se ha descrito, comienza con un proceso de


transición a la democracia que abre, entre otras cosas, una ventana de
oportunidad para la consolidación desarrollo y aparición de distintas
organizaciones mapuche que conformarán eventualmente un nuevo
movimiento mapuche, el cual tendrá como momentos coyunturales
1992 en el marco del V centenario y 1997, año en el cual se produce un
cambio sustantivo en cuanto a la forma de actuar y el discurso sostenido
por las organizaciones.
Podemos argumentar que han existido a lo largo de estos poco más de
tres lustros, variadas instancias de participación agenciadas por las

48
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
distintas organizaciones mapuche, ya sea trabajando como una sólo
organización o como la conjunción de varias. Es así como verificamos
organizaciones como Aukiñ Wallmapu Ngulam (Consejo de Todas las
Tierras), la Corporación de comunicaciones mapuche Xeg-Xeg, la
Identidad Territorial Lafkenche o la Asociación Ñankucheu de Lumaco.
De la misma manera, podemos observar a lo largo de este periodo, ya
sea por iniciativa propia o en respuesta a estímulos externos, diferentes
instancias de participación colectiva de las organizaciones, la
conformación de coordinaciones, referentes colectivos o asociaciones de
organizaciones. En este marco podemos mencionar por ejemplo, la
organización Ad Mapu, Coordinación para la defensa de Ralko48,
Coordinadora de Comunidades en Conflicto Arauko Malleko, la
Coordinación de Organizaciones e Identidades Territoriales Mapuche, la
Coordinación para la libertad de los presos políticos mapuche49 o
Coordinación de Organizaciones Mapuche.
Resulta complicado analizar el tanto el potencial de movilización como la
legitimidad ante la opinión pública de estas distintas instancias de
acción colectiva, sin tomar en consideración el contexto en el cual se
desarrollaron. Tanto organizaciones específicas como la Asociación
Ñankucheu o la Identidad Territorial Lafkenche han logrado importantes
avances en cuanto a sus demandas, sin embargo las coordinaciones de
organizaciones a su vez, han probado también una importante
capacidad de movilización y convocatoria.
Generalizando, podríamos argumentar que a la hora de negociar o
luchar por cuestiones más locales, de interés más particular, las
organizaciones por sí solas han mostrado mayor eficacia. Mientras que,

48
Coordinadora formada a raíz del proyecto para la construcción de una represa por
parte de la empresa ENDESA, en un territorio tradicionalmente Pehuenche, el cual
quedaría completamente inundado, debiendo ser trasladadas a otro sector cerca de 80
familias.
49
Coordinación orientada específicamente a lograr la libertad de los presos mapuche,
los cuales por entonces se encontraban en huelga de hambre, la cual duró poco más
de 60 días.

49
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
de la misma forma, reclamaciones de índole más políticas o
autonómicas han sido competencia de las coordinaciones de
organizaciones, que no obstante no lograr importantes avances en este
sentido, al menos han podido hacer públicas sus demandas, logrando
por ejemplo, que el reconocimiento constitucional haya sido tema
durante la campaña electoral de 2005 o el discurso de la presidenta
Bachelet del 21 de mayo de 2007.
Por supuesto que esto no implica que organizaciones específicas hayan
hecho reivindicaciones políticos, sin embargo, el poder de negociación o
influencia es mayor en la medida que las distintas organizaciones han
logrado coordinarse.
Es difícil ahondar en cuanto a la obtención de recursos de parte de las
distintas organizaciones. Sin embargo, con respecto al apoyo hacia las
reivindicaciones mapuche, podemos afirmar que el que estos hayan sido
víctimas de violencia por parte de particulares, de represión por parte
del Estado, se les hay encarcelado y acusado de terroristas, ha
repercutido en un importante apoyo de parte de la sociedad civil chilena
y además a nivel internacional. En este sentido podemos ver por
ejemplo, condena de organismos internacionales por los abusos a los
derechos humanos sufridos por los mapuche, al ya conocido informe del
relator especial de la naciones unidas criticando entre otras cosas la
aplicación de leyes antiterroristas a los presos50. Podemos agregar el
último informe de Amnistía Internacional, donde se deja patente el uso
se fuerza excesiva, discriminación y hostigamiento por parte de
Carabineros hacia los mapuche, afirmándose que:

50
Para una mayor información ver Informe del Relator Especial sobre la situación de los
derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas, Sr. Rodolfo
Stavenhagen, presentado de conformidad con la resolución 2003/56 de la Comisión,
Comisión de Derechos Humanos, 60º período de sesiones, Consejo Económico y Social,
Naciones Unidas, Noviembre 2003. Con respecto a los abusos cometido, es posible
también remitirse a Human Rights Watch o el Observatorio de Derechos de los Pueblos
Indígenas.

50
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
“Se recibieron informes de malos tratos a miembros del grupo indígena
mapuche (…) Carabineros allanó en julio la comunidad de Temucuicui,
en Ercilla, provincia de Malleco (…) Según informes, la policía disparó
gas lacrimógeno, balas de goma y de fuego real contra miembros de la
comunidad desarmados. Varios resultaron heridos y algunas casas
destruidas (…) Mujeres y menores fueron víctimas de malos tratos. La
comunidad ya había sido objeto de acciones policiales similares durante
el año (2006). Al finalizar 2006, no se tenía noticia del inicio de alguna
investigación sobre el allanamiento. En diciembre, según informes, la
policía disparó contra varios mapuches de Temucuicui que cobraban sus
salarios en la ciudad de Ercilla. Al parecer fueron heridos hasta seis
civiles, incluidos menores”. (Diario La Nación)51

Situaciones como estas han logrado posicionar a nivel tanto nacional


como internacional la problemática que enfrentan los mapuche.
Por último, parece relevante remitirse también en el marco de la
organización, la importancia que tienen las mencionadas microrredes de
movilización, aquellas redes de confianza interpersonal que otorgan el
potencial de movilización más destacado a un movimiento social.
En este sentido, podemos formular una argumentación de dos puntos.
Por una parte, no obstante la población mayoritaria mapuche
encontrarse en centros urbanos de Chile, las acciones realizadas con
mayor impacto suelen ser llevadas a cabo por comunidades o
comuneros rurales. Lo anterior podríamos argumentar esta ligado con la
idea de vivir en comunidad. Sin duda, no hablamos de las comunidades
prehispánicas, sin embargo, los lazos de confianza, conocimiento y
pertenencia existentes en las distintas comunidades son innegables y
definitivamente repercuten en el potencial de movilización.

3.3.5. Creación de Marcos.

51
Publicado en diario La Nación, 24 de mayo de 2007, Santiago, Chile.

51
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
Los movimientos sociales han sido analizados también, a partir de su
capacidad de producción y transmisión de discursos o significados. Son
estas interpretaciones de la realidad elaboradas por los movimientos, los
que permitirán que la gente defina su situación de agravio o conflicto,
de manera colectiva.
Son estas cosmovisiones interpretativas del entorno, de la realidad,
elaboradas o construidas por los movimientos sociales, los que han sido
calificados de marcos cognitivos. Los cuales actuarían a modo de
esquema mental mediante el cual los sujetos interpretan y orientan los
acontecimientos, una suerte de plantilla mediante la cual las personas
filtran la realidad exterior (Ibarra; 181: 2005). Mediante estos los
miembros del movimiento social, perciben el mundo, evalúan eventos o
situaciones que les conciernen y definen formas de acción colectiva.
Es importante resaltar que estos marcos no brotan de manera
espontánea o desarraigada, por el contrario, la aparición o desarrollo de
estos, depende en importante medida de la recuperación y readaptación
de elementos enraizados en la sociedad y del impacto que se logre en
los medios de comunicación. En otras palabras, los marcos están
estrechamente vinculados a las experiencias personales de los
militantes del movimiento, la memoria colectiva e histórica de sus
integrantes y a las prácticas objetivizadoras asociadas a la cultura
(Martí; 91: 2004). De manera somera, los marcos cognitivos entregan
significados compartidos que estimulan a la acción colectiva.
No obstante poder argüirse que la identidad colectiva constituye en sí
misma una incentivo selectivo para la acción (Revilla; 6: 1996). Debe
destacarse la importancia de tener conciencia del agravio, abuso o
injusticia del cual se es objeto, la existencia de este por sí sola no
produce movilización u acción colectiva. Es así como se ha afirmado que
solamente si los actores son capaces de reconocer su coherencia y
continuidad como tales, serán capaces de escribir su propio guión de la

52
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
realidad social y comparar expectativas y resultados (Melucci en Revilla;
6).
Es imprescindible ser conciente de para poder elaborar un discurso que
ayude a interpretar la realidad, mediante el cual se justifique e impulse
la acción colectiva.
Es así como podemos afirmar que el discurso cuenta con tres funciones
esenciales en cuanto a la acción colectiva. El construir una identidad
colectiva, crear el sentido de pertenencia necesario para que los
miembros se reconozcan y los reconozcan como parte de un “nosotros”
que se contrapone a un “ellos”. El discurso debe ser capaz también de
convencer y movilizar a la gente a participar en la acción colectiva,
persuadirlos de que el actuar puede ser eficiente para lograr enfrentar
los agravios. Por último, debe poder lograr el apoyo de la opinión
publica, lograr que lo que se propone sea asiente bien en la sociedad
creando simpatía y apoyo (Ibarra; 168:2005).
Es así como los marcos serán estas plantillas o lentes a través de los
cuales los integrantes de un movimiento interpretarán la realidad,
impulsores de acción colectiva que cumplirán a su vez también con tres
tareas. De diagnóstico, el observar y leer la realidad a través de valores
concretos mediante los cuales se evalúan los agravios e injusticias. De
pronóstico, de visualizar los resultados de la acción colectiva, al cual
debe ser optimista si se pretende persuadir a la participación. Y de
motivación, es decir, ser capaces de lograra que los individuos se
movilicen, de que participen en las acciones colectivas (Martí; 92: 2004).

3.3.6. Marcos en el movimiento mapuche.


Podemos argumentar que los marcos interpretativos que han imperado
en el movimiento mapuche, han variado a lo largo de los años.
Inicialmente, encontramos el predominio de una visión centrada
principalmente en reivindicaciones de corte culturales, económicas o por
tierra. La reclamación principal era con respecto a la recuperación de las

53
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
tierras ancestrales a su entender usurpadas por parte del Estado chileno
a partir de la pacificación de la Araucanía. Estas demandas por tierra
iban acompañadas también de un fuerte componente cultural e
identitario que incentivaba la pertenencia al movimiento indígena. Como
afirma Aukan Huilcamán werken del Consejo de Todas las Tierras:

“El proceso de recuperación de nuestras tierras no es una acción


antojadiza, sino que busca salvaguardar nuestra existencia y futuro.
Responde al estado de pobreza y usurpación permanente de nuestro
último recurso que es la tierra (Mariman: 1994)”.

Es así como podemos, en cuanto a la creación de un discurso del


movimiento mapuche, señalar dos puntos importantes a tener en
consideración. El indudable cambio cualitativo que ha significado el paso
de demandas principalmente de reconocimiento cultural, por tierras o
económicas, por aquel que reivindica la exigencias de tipo autonómicas.
En un punto el movimiento mapuche plantea un cambio de escenario en
la discusión de sus derechos, en cuanto a presentar estrategias que
privilegian la autonomía como meta política. De la reivindicación por
tierras52 se pasa a una demanda por territorios 53; de una por
participación en el Estado, hacia una que se centra en la autonomía
(Lillo; 2001).
A las demandas por tierra o de corte economicistas, se agregan
elementos de tipo nacionalitarios, derecho a la autodeterminación54,
autonomía55, además de demandas culturales. Se evoluciona de una

52
Entenderán Tierra como aquello visible, tangible, más cercano a la noción de
propiedad privada. Es parte del territorio.
53
Territorio en tanto, corresponderá al espacio histórico y ancestral heredado por los
mapuche. Se reclaman en este sentido cuestiones referente a tierra, recursos
naturales, participación y desarrollo.
54
Es un derecho que promueve nuestra capacidad de autogobernarnos en nuestros
territorios. Definición de Pablo Mariman, entrevista realizada en diciembre de 2006.
55
Es un espacio político que permite el control territorial, la creación de una
gobernabilidad propia y otra compartida con la sociedad presente en nuestros territorios.

54
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
exigencia por tierras usurpadas hacia una reclamación de tipo territorial,
pudiéndose afirmar que los sectores mapuches más nacionalitarios, ya
no creen que la restitución de las tierras usurpadas pueda variar la
situación de pobreza entre los mapuche, sino que van más allá
demandando una restitución territorial (Mariman).

A pesar de su larga tradición de levantamientos, la aparición e influencia


de estas nuevas movilizaciones indígenas en Chile, es más tardío que en
otras latitudes de Latinoamérica.(Toledo; 108: 2005). Sólo una vez
finalizado el primer lustro de la década de los noventa, comienza a
tomar mayor fuerza, al menos de manera mediática, la situación de los
pueblos originarios. Principalmente con posterioridad a los primeros
ataques y recuperaciones suscitados en la comuna de Lumaco. A partir
de entonces la situación toma ribetes de problemática real, incluida en
las agendas no sólo mediáticas, sino además gubernamental.
Se puede argumentar que a partir de los eventos acaecidos en octubre
de 1997, cuando las comunidades de Pichilinkoyan y Pililmapu dieron
comienzo al proceso de recuperación de tierras, comienza una nueva
etapa en el movimiento mapuche. A contar de entonces se verifica una
nueva ola de movilizaciones mapuche (Saavedra; 121: 2002). Aquel año,
la noción de defensa de derechos territoriales pasa a articular y
resignificar las reclamaciones mapuche y a articular simbólicamente al
movimiento, se recurre ahora al acervo cultural mapuche de sus
etnoterritorialiadades (Toledo; 20: 2005). En este marco podemos
argumentar que a partir de ahora, se conjugarán una nueva dirigencia,
participación colectiva en el proceso de toma de decisiones y en las
acciones llevadas a cabo, recuperación de tierras usurpadas, control
territorial, autodefensa activa contra represión policial y confrontación
directa con empresas forestales, distanciamiento de partidos políticos y

Definición de Pablo Mariman, entrevista realizada en diciembre de 2006.

55
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
surgimiento de nuevas organizaciones y demandas por derechos
colectivos y autonomía como expresión específica de la
autodeterminación (Tricot; 2006).
Las reclamaciones, entonces, trasciende lo meramente económico, y se
insertan derechamente en el plano de lo político. La reacción de parte
del Estado también se inscribió en este sentido, siendo la respuesta de
los distintos gobiernos bipolares, por una parte argumentaban
reconocimiento de la problemática y la intención de solucionarlo.
Mientras que por otra reprimían, criminalizaban e intervenían policial y
militarmente las zonas en conflicto.
El cómo se plasma este cambio discursivo es fundamental también a
tener en consideración, pues la actitud más o menos confrontacional con
el Estado y el gobierno chileno, dependerá también de la lectura de la
situación que hagan los miembros del movimiento social, recordando
que existen distintas corrientes y formas de analizar y entender la
realidad dentro del movimiento mapuche.
Para la comprensión de este cambio sustantivo en el discurso, es
necesario considerar que en los últimos años se ha verificado un
fenómeno que ha adquirido relevancia. Existe una creciente cantidad de
profesionales de origen mapuche que de alguna forma van
contribuyendo al movimiento y al desarrollo del pensamiento mapuche
propio, no sólo en cuanto a la preservación de su cultura, sino también
realizando un análisis de su problemática como pueblo originario desde
primera persona, con una visión propia, que inevitablemente resulta en
un cambio sustantivo en el análisis de los hechos. A esto ha contribuido,
a su vez, un evidente cambio generacional, es decir, el surgimiento en el
seno del movimiento mapuche de un numero importante de dirigentes
jóvenes y educados en centros educacionales chilenos que han
adoptado una nueva forma de hacer política desde lo mapuche. Se
podría argüir que su discurso y simbologías mapuche también se han
adaptado a esta nueva realidad.

56
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón

4 . Movimiento mapuche en la actualidad

No resulta demasiado aventurado afirmar que el movimiento mapuche


no se encuentra en un pico de movilización en la actualidad. Otras
problemáticas nacionales ocupan el interés de la opinión pública y las
organizaciones mapuche bregan por retomar y reposicionar sus
demandas en la agenda del país.
El mismo movimiento ha mutado, algunos conflictos han finalizado, han
aparecido otros y la justicia chilena ha dejado sentir su mano
encarcelando y procesando algunos comuneros, como asimismo,
allanando sistemática y recurrentemente algunas comunidades
mapuche.56 Lo cierto es que en el momento actual, que podríamos
calificar de reorganización o reagrupamiento del movimiento, las
distintas organizaciones han debido reordenarse y adaptarse al nuevo
contexto. No obstante lo anterior, en la actualidad podemos argumentar
que se pueden encontrar cuatro organizaciones que aglutinan de alguna
manera las distintas vertientes dentro del movimiento mapuche. A
saber, el Consejo de Todas la Tierras, la Coordinadora Arauko-Malleko, la
Coordinación de Identidades Territoriales Mapuche y el nuevo partido
político mapuche Wallmapuwen57 (Cayuqueo: 2006)58.

4.1. El Consejo de Todas las Tierras (Aukiñ Wallmapu Ngulam)

De las organizaciones analizadas, es la más longeva, situando su


aparición prácticamente al unísono con el retorno a la democracia de
56
La comunidad de Temucuicui, en la comuna de Ercilla, IX región, ha sido objeto de
constantes allanamientos por parte de la policía.
57
En los últimos meses se ha verificado la aparición de una nueva instancia de
organizaciones llamada Coordinación de Organizaciones Mapuche (COM), la cual surge
a raíz de la invitación de parte del gobierno de Michelle Bachelet a realizar “diálogos
nacionales indígenas”, para enfrentar y resolver la problemática mapuche. La COM
incluye alguna de las organizaciones mencionadas.
58
Entrevista realizada en la ciudad de Temuco, Chile, en octubre de 2006.

57
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
Chile. Además de poder encontrarse sus raíces más profundas en Ad
Mapu, organización indígena existente durante la dictadura.

El Consejo de Todas las Tierras (CTT) se escinde, como ya se ha


mencionado, de Admapu en 1989, constituyéndose en una organización
que estará en la palestra durante los primeros años del movimiento,
mediante acciones mediatizadas, como recuperaciones y protestas
callejeras, se transformaron en la organización más visible del primer
lustro de los noventa, especialmente en torno a la coyuntura que implicó
la conmemoración del V centenario del arribo español al continente.
Con la aparición del CTT se pueden observar, por una parte, un
alejamiento de la manera en que las organizaciones mapuche solían
hacer política, es decir, alejado desde ahora tanto de los partidos
políticos como de otras instituciones. Y, por otra, un cambio en la forma
específica de expresar esta política, adentrándose - aunque no
exclusivamente - en el terreno de lo no convencional.
Como se ha señalado, su protagonismo lo alcanzó mediante acciones
concretas de recuperaciones - concretas o simbólicas - de tierra, pero
además porque sacan a la luz y ponen al alcance de la opinión pública
conceptos de su discurso tales como nación, territorio,
autodeterminación y autonomía. Se puede sostener que un hecho
simbólico que marca la importancia de este discurso de corte
nacionalitario, es el acto realizado el 10 de octubre de 1992, cuando en
un evento público la organización proclamó formalmente la bandera
nacional mapuche (Naguil; 41: 2005).
El Consejo ha intentado mediante estas acciones poner en tela de juicio la relación de
dominación del Estado sobre los mapuche, desarrollando una propuesta de autonomía
política y de cogobierno (Saavedra; 129: 2002). El CTT también intenta mediante su
discurso y acción revalidar la cultura e instituciones tradicionales mapuche, es así como
observamos la recuperación de figuras de autoridad originarias del pueblo, como los
longko, el mismo Consejo de Todas las Tierras o del Werken. No obstante existir críticas

58
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
en este sentido, en cuanto a la veracidad o consistencia de este tipo de reivindicaciones
históricas o culturales, los miembros del consejo, especialmente a través de su figura más
visible el Werken Aucan Huilcaman argumentan la recuperación de las tradiciones
culturales mapuche en todo ámbito.

Desde su conformación y su aparición pública el Consejo ha tenido una


estrategia bastante sui generis, participando de recuperaciones y tomas,
argumentando la subyugación de los mapuche por parte del estado
chileno, sosteniendo la necesidad de autonomía y el imperativo de la
recuperación de las características culturales tradicionales mapuche.
Pero, además, participando en las elecciones legislativas, intentando
Huilcaman postular a la presidencia de Chile e interponiendo recursos
legales en organismos internacionales.
A posteriori del procesamiento y condena de 144 integrantes del CTT por
parte de los tribunales nacionales,59 la organización recurrió por primera
vez a una instancia internacional para reclamar por lo que consideraban
una vulneración a sus derechos. Es así como los afectados interponen
una denuncia con respecto a la sentencia condenatoria de los tribunales
chilenos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
reclamando que fueron violados sus derechos consagrados en la
Convención Americana de Derechos Humanos. Esta reclamación fue
acogida.
Esta línea de plantear la problemática internacional fue una vertiente
abierta a partir de entonces por el Consejo, la cual han imitado también
otras organizaciones, y por cierto, ha seguido utilizando el CTT.

59
El año 1992 el gobierno interpone una querella contra 144 mapuche que se
manifestaban en el marco de la conmemoración del V centenario del arribo español,
ocupando tierras que argumentaban habían pertenecido a sus comunidades. Se acusó
al Consejo como organización constituida para cometer delitos. Los mapuche fueron
condenados por usurpación y asociación ilícita

59
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
No pareciera haber un línea demasiado definida en cuanto a la manera
de actuar, como se deja entrever, por ejemplo, de las declaraciones de
Aucan Huilcaman con respecto al nacimiento del partido político
mapuche Wallmapuwen, donde afirma que esta reproduce una manera
de colonialismo interno (La Nación; 2006), pero no obstante participa de
la idea del proceso eleccionario chileno.
Sin embargo, del mismo modo, podemos afirmar que en cuanto a sus
planteamientos, el Consejo se ha mantenido firme en cuanto a sus
reivindicaciones de autonomía, autodeterminación, territorio y derechos
como pueblo. Reclamando en este marco, el territorio al sur del Bio Bio
que consideran históricamente mapuche, demandando también una
nueva constitución que reconozca la existencia de la nación mapuche y
verifique tres derechos básicos, el derecho a la autodeterminación, el
derecho a la restitución de las tierras y el derecho sobre el uso y el
control del territorio, tanto suelo como subsuelo (Saavedra; 130: 2002).
Se plantea, de manera simultánea, la idea de cogobierno, gobierno
paralelo y la de autonomía. La primera referiría a la existencia de dos
autoridades políticas para el territorio mapuche. Estas tendrían la misma
autoridad siendo su única distinción su diferente pertenencia étnica.
Como gobierno paralelo argumentan también una autoridad política
dual, sin embargo, en este caso cada una tiene jurisdicción sobre su
sociedad por separado, la potestad del gobierno sería entregada por la
pertenencia étnica. Por su parte, plantean como autonomía que las leyes
aprobadas para una cultura no debiesen válidas para otra, leyes
distintas para chilenos y mapuche.
Para la consecución de estos objetivos se basarán en la organización
tradicional, por sus autoridades originarias, quienes cuentan con la real
representatividad para ser portavoces de la problemática mapuche
(Mariman: 1997).

60
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
El año 1999 el Consejo de Todas las Tierras presentó una propuesta de
solución para la problemática mapuche que constaba de 8 puntos y que
sintetizan su visión de la cuestión mapuche:

“1.- Derecho a la autodeterminación, el que debe expresarse en todas


las políticas del Estado que afecten al pueblo mapuche, sus tierras,
territorios y recursos.
2.- Reconocimiento constitucional del pueblo mapuche, que debe admitir
la preexistencia a la conformación del Estado de la “nación” mapuche y
su derecho a la autodeterminación, a la tierra y territorio (incluyendo
aprovechamiento del suelo y subsuelo).
3.- Derecho a la participación, manifestado bajo el principio de
discriminación positiva en el congreso, que garantice dos parlamentarios
mapuches por cámara.
4.- Reconocimiento de un parlamento autónomo mapuche, compuesto
por representantes elegidos conforme a la propia cultura.
5.- Restitución de las tierras, reduccionales y ancestrales, como del
territorio (Bio-Bio al Sur).
6.- Ratificación de los convenios internacionales aplicables a los pueblos
indígenas, en especial el convenio 169 de la OIT.
7.- Respeto al sistema normativo mapuche mediante reforma al código
de procedimiento penal que incluya aspecto sustantivos de la cultura
mapuche constituidos en el Ad Moguen y Nor Moguen.
8.- Retirada de las forestales del territorio mapuche” (Foerster y
Lavanchy: 1999).

61
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
4.2. Coordinadora Arauko- Malleko (CAM).

La CAM surge a comienzos de 1999 y representa un cambio sustantivo


en las formas de actuar de los mapuche. Por primera vez desde el inicio
de la transición surge dentro del movimiento mapuche una organización
que se plantea en directa confrontación con el Estado chileno. Lo
anterior queda patente en un comunicado público de la organización de
aquel año donde señalan:
“De las cenizas de los camiones de la Forestal Bosques Arauco
quemados en Pichiloncoyan ha comenzado a surgir un Movimiento
Autónomo que se plantea en directa confrontación con el Estado chileno
y que tiene como eje central de sus demandas la restitución de las
tierras usurpadas. Un Movimiento Mapuche Autónomo que es liderado
por las autoridades tradicionales de nuestro pueblo, que obedece a
nuestras necesidades y reivindicaciones históricas y que se proyecta
como un referente político-ideológico de liberación fundamentado en lo
más profundo de nuestra realidad, cosmovisión y cultura. En el substrato
de los conflictos por recuperaciones de tierras que hoy estallan en el
Wallmapu (Territorio Mapuche) se vislumbra una nueva posición político-
táctica de lucha frente al Estado y sus políticas etnocidas de
asimilación/exterminio. Esta surge desde el seno de las propias
comunidades, plantea la acción directa por sobre la demagogia y la
dignidad por sobre aquellas posiciones reformistas de organizaciones e
instituciones mapuche que sólo son funcionales a los intereses del
Sistema. Esto sin duda que traerá sus consecuencias”60.

Las palabras inevitablemente dejan entrever la actitud confrontacional


de esta organización, y por cierto, es esta misma política de
enfrentamiento, tanto con el Estado como con las empresas forestales,
la que incidirá eventualmente en su carácter de organización cuasi
clandestina. Hace tiempo ya que los dirigentes y militantes de la CAM
60
Comunicado público de la CAM, del 25 de marzo de 1999.
http://www.nodo50.org/weftun/

62
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
optan por el anonimato para evitar represalias por sus acciones, tanto
del Estado (que los puede acusar principalmente de asociación ilícita)
como de los guardias armados de las forestales. Esta actitud se acentúa
especialmente a partir de 2002 cuando fueron detenidos y encarcelados
los voceros públicos de la Coordinadora.

Como explican, adoptar la clandestinidad:


“es parte de nuestra estrategia de resistencia. No nos fuimos a la
clandestinidad para asegurarnos, sino para seguir luchando. Y ver a la
gente que por un lado nos protege y por otro mantiene un trabajo firme,
nos permite tener mayor fuerza y seguir asumiendo esto cada vez con
más dignidad. Es importante que la gente vea que lo que decimos, lo
hacemos” (Punto Final; abril de 2005).
Para ellos la clandestinidad se vuelve necesaria en el marco de la
confrontación en contra de las empresas y el sistema que los oprime,
corresponde a una estrategia de reconstrucción de su pueblo, siendo la
autodefensa un recurso, un derecho legítimo contra los “paramilitares”
de las forestales o agricultores y la represión estatal.
La organización ha sido criticada en ocasiones por su poca apertura, no
sólo hacia la institucionalidad, sino además hacia otras organizaciones
mapuche, a lo cual han respondido que no tienen problema con dialogar
con todo el movimiento
La CAM argumenta que se diferencia del resto de las organizaciones
mapuche, principalmente, en dos factores claves: Que ellos plantean
directamente la posibilidad de conseguir resultados por fuera del marco
institucional que otorga el Estado, a diferencia de las otras
organizaciones, que juegan dentro de los marcos del capital y del Estado
chileno, dependiendo así, más de las respuestas externas que de su
fuerza propia y potencial de movilización.
Agregando que son distintos, a su vez, por el tipo de sociedad que
pretenden construir, planteando no sólo un cambio que abarque lo

63
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
político, sino más global, afirmando no aceptar el modelo capitalista que
se les ha impuesto.

Por otra parte, la Coordinadora, al igual que otras organizaciones,


reivindica los derechos autonómicos de los mapuche, pero como parte
de un proceso de liberación nacional, planteando que sus objetivos son:
“La restitución de la autonomía del pueblo mapuche, el autogobierno, la
construcción de una economía interna, el control de las relaciones
sociales, el respeto a la cultura, a la lengua. Se ha comenzado un
proceso de acumulación de fuerzas, proceso necesario para conseguir la
autonomía y posterior liberación. Aquí estamos hablando de liberación
nacional a futuro (...) Es una lucha de resistencia y de reconstrucción de
la nación mapuche, porque estamos convencidos que si no lo hacemos la
invasión del capital transnacional significará el exterminio definitivo de
nuestro pueblo. Es el derecho soberano de todo pueblo a la rebelión y
por eso la lucha pasa por la recuperación de las tierras o derechos
culturales, hacia la lucha de nación, por la autodeterminación. Queremos
volver s ser un pueblo soberano y libre” (Tricot; 296: 2006).

Por lo tanto, se enfrentan no sólo al Estado y su institucionalidad con


esta estrategia de liberación nacional, sino que visualizan como
antagonista también al capital, representado por la presencia en la zona
de grandes transnacionales forestales61, las que ven como las causantes
inmediatas y principales de su situación (Saavedra; 131: 2002).

61
En 1974 la dictadura dicta el Decreto Ley Nº 701 que establecía un subsidio directo a
la actividad forestal. Entre el 75 y 79 el banco central abrió una línea de crédito
destinada exclusivamente a fomentar esta área, desprendiéndose también de las
empresas del rubro por parte del Estado. A partir de la década de 1980 se produce un
aumento de la superficie plantada (especialmente eucaliptos y pinos insigne). En los
últimos años Chile se ha transformado en uno de los principales exportadores de
productos forestales, especialmente celulosa, representando el 4,8 de las divisas
ingresadas al país, las exportaciones forestales chilenas han crecido en los últimos
años, a una tasa promedio de 10,8% en la primera mitad de la década del 2000,
acumulando retornos, en el año 2005, cercanos a los 3 mil 500 millones de dólares.

64
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
La CAM afirma que su proyecto estratégico tiene dos aristas: la
resistencia mapuche y la reconstrucción nacional. La primera plantea la
resistencia al capitalismo en el territorio mapuche que, argumentan, los
invade a través de sus inversiones forestales, energéticas turísticas u
otras. La reconstrucción nacional la plantean a partir de la necesaria
consecución de la autonomía política y territorial. Para la CAM la
rearticulación de comunidades permitirá mayores niveles de
organización, produciendo la ocupación y control de espacios
territoriales cada vez más amplios. Por otra parte afirman que el
reposicionamiento de los aspectos históricos, identitarios, culturales y
religiosos, darán mayor capacidad ideológica y política a las distintas
comunidades.
Los miembros de la CAM afirman que su objetivo a mediano plazo es la
recuperación de la autonomía política y territorial62 que sienten las bases
para un gran proceso de liberación nacional, para ellos la propuesta
programática actual es:

“Un proceso de acumulación de fuerzas en donde se van cumpliendo


etapas, no en forma mecánica sino de manera dialéctica (proceso), de
modo de fusionar todos los aspectos que nos son propios” (Pagina
Weftun)

La forma de expresar sus planteamientos nos remite inevitablemente al


discurso utilizado por algunas agrupaciones de izquierda durante los
setenta y ochenta en Chile, no en vano afirman haber conversado, en
especial durante los primeros años, con distintas agrupaciones de la
izquierda chilena, entre las que podemos mencionar el EGP 63, el Frente

62
Para ellos el concepto de territorio implica espacio vital de donde se proviene, se
vive y se proyecta todo lo mapuche. Por lo tanto, las luchas mapuche -sobre todo
contra las empresas forestales- no sólo se reducen a la defensa de tierra, sino de los
espacios territoriales más amplios entendido como el territorio ancestral mapuche.

63
Ejercito Guerrillero de los Pobres

65
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), con la Surda, con el Partido
Comunista y con las distintas facciones del MIR. A pesar de lo anterior,
plantean no contar con mucha afinidad con la izquierda, que es con
quien deberían tener más proximidad, principalmente porque no ven
mayor trabajo de esta a nivel de poblaciones o sectores sociales (Punto
Final; mayo/junio de 2003).
Las palabras que utilizan los miembros de la organización son claras,
directas y simples, sin mayor retórica reclaman lo que consideran les
corresponde y les es justo, cuestionando el modelo, al Estado u otras
organizaciones Percibiéndose los marcos con los cuales analizan su
realidad:
”La palabra democracia nos suena hueca. Lo que vemos es dictadura,
autoritarismo, militarización de las zonas que luchan por
reivindicaciones. (...) No se respetan los derechos territoriales y políticos
del pueblo mapuche, y nos vemos obligados a luchar. Hay mucha
hipocresía en el gobierno y el Estado chileno. No reconocen que hay
presos políticos mapuche, que hay persecución policial y clandestinos en
este país. No reconocen que somos luchadores sociales y no terroristas.
Desde la posición mapuche, vemos que los ricos son más ricos que
antes, incluso más ricos que en la era de Pinochet. Y que el gobierno
está coludido con las transnacionales que nos tienen ahogados. Los
representantes del gobierno y de la empresa Mininco -del conglomerado
Matte- y de la Forestal Arauco -del grupo Angelini- están juntos,
querellándose en una artificiosa maquinación contra los mapuche,
mientras se gastan muchos millones en tratar de transformar estas
tierras en función de las inversiones de las transnacionales". (Pagina
Weftun)

4.3 Coordinación de Identidades Territoriales Mapuche (CITEM).

A fines de 2002 comienza a tomar cuerpo un anhelo largamente gestado


dentro de algunos sectores del movimiento mapuche, la idea de formar

66
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
una coordinación que aglutinara los diferentes referentes mapuche. En
un contexto donde la CAM se había vuelto relevante y estaba siendo
fuertemente perseguida por el Estado; en la zona de Maquehue, comuna
de Padre de las Casas en la novena región de Chile, se impulsa la idea
de la formación de la Coordinación de Identidades Territoriales (CITEM).
Con la idea explícita de aunar las distintas visiones y expresiones dentro
del movimiento, tratando de articular expresiones opositoras al gobierno
con vocación unitaria y con la esperanza de armar una propuesta común
incluyente (Mariman: 2005).
En este encuentro se reúnen representantes de distintas organizaciones,
entre los que podemos mencionar al actual alcalde de Tirúa Adolfo
Millabur de la Identidad Lafquenche, Galvarino Reiman de los Nagche,
Jorge Hueque de la Coordinadora Panguipulli y Pablo Mariman, entre
otros. A partir de aquí se sientan las bases del proceso colectivo de lo
que será la Coordinación de Identidades Territoriales64.
Al estar la Coordinación integrada por distintas asociaciones, resulta
difícil estimar cuanta gente adhiere o participa de esta, sin embargo, se
puede afirmar que está conformada por cerca de 25 organizaciones
mapuche que se extienden desde Santiago hasta Chiloé, contando con
miembros tanto urbanos como rurales.
En estas organizaciones, no obstante ser parte de esta instancia, se les
respeta su autonomía, identidad y forma de organización que le son
propias, la Coordinación:

“es donde se van discutiendo temas globales, pero cada organización


cuenta con su propia dinámica y la coordinación no se mete en esta. Nos
permite ir debatiendo acerca de temas que nos ayuden a avanzar hacia
la conformación de una propuesta política más global. Esa es la apuesta
como organización, avanzar hacia la creación de una estructura y
propuesta política global”. (Caquilpan)
64
A ese encuentro inaugural se dirigía también Víctor Ancalaf, ex -vocero de la
Coordinadora Arauko- Malleko, siendo detenido por la policía y encarcelado hasta hoy.

67
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón

Es decir, cada organización integrante de la coordinación, tiene la


potestad de organizarse y actuar en libertad. En parte esta manera de
funcionar está motivada por la idea de evitar caudillismos u otros
fenómenos que pueden entorpecer la coordinación y la acción colectiva.
Se evita que exista una gran estructura que prime, entendiéndose que
deben ser los propios ámbitos donde se organiza la gente, desde sus
bases territoriales, los que determinen las decisiones y las políticas a
seguir (Seguel; 2006)65.
La CITEM ha estado funcionando mediante la institución tradicional del
Trawun, a través del cual se reúnen en distintos lugares del territorio
mapuche, rotando los encuentros, permitiendo de esta manera que
participe más gente, y que las decisiones se tomen de manera colectiva.
La intencionalidad última de mover el lugar del Trawun no corresponde
sólo a convocar más gente, sino que responde a una forma de
reconstruir al pueblo y la sociedad mapuche, es la manera que han
encontrado para rearticular y rescatar la confianza de las comunidades,
trasmitiendo y extendiendo la diversidad existente en el movimiento,
pero poniendo énfasis en algunas ideas comunes (Millapi en Tricot; 392:
2006).
Es decir, se ha venido retomando una institucionalidad que es propia los
Trawun, a modo de reuniones plenarias donde se toman acuerdos. Se
han establecido, además, equipos de trabajo con finalidades específicas,
como la capacitación de dirigentes, facilitar la comprensión del derecho
internacional, analizar el derecho local y fomentar las comunicaciones,
entre otras.
Esta instancia de reunión ha servido a manera de reencuentro, de
reconocerse, establecer vínculos y crear confianza y solidaridad,
intentando fortalecer de esta forma al movimiento mapuche.

65
http://www.mapuexpress.net/?act=publications&id=125

68
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
“al principio fue difícil, costó mucho tiempo generar confianza, porque
había referentes que eran más autonomistas, otros que buscaban la
instrumentalización de ciertos espacios de poder u otros en proceso de
negociación con ciertas instancias del gobierno. Esto generó ciertas
tensiones, pero terminó por resolverse, se llevaron adelante las
confianzas, cada referente tiene autonomía en lo que tiene que ver con
sus intereses. Pero hay cuestiones de interés colectivo que son de
conjunto, se toman las decisiones en los Trawun y son asumidas
colectivamente”(Seguel: 2006)

La CITEM se plantea además a partir de un postura inclusiva en cuanto a


quienes la conforman, intentando que abarque la mayor
representatividad posible, pretendiendo de esta forma crear confianza
entre los miembros. Pero además, le parece importante mantener y
sostener diálogo con la sociedad no mapuche, con los chilenos,
establecer instancias donde se puedan conversar y discutir, no sólo la
temática mapuche. Para ellos esto es una definición de tipo política y, en
este marco, podemos observar por ejemplo, el primer foro ciudadano
organizado en la ciudad de Villarrica, la Coordinación para la libertad de
los presos políticos mapuche o lo que fue el foro en contra de la reunión
de APEC celebrada en Santiago, donde fueron una de las organizaciones
protagonistas. Dentro de las relaciones establecidas también como
Coordinación, se cuentan instancias de diálogo con organizaciones de
allende Los Andes, de orgánicas mapuche de Neuquen y Río Negro entre
otros; además de formar parte de la recientemente creada Coordinación
Andina, con miembros de Chile, Bolivia, Perú y Ecuador.

A nivel internacional, otro aspecto al que se ha abocado la CITEM, es


profundizar en el trabajo con respecto a los derechos indígenas:

69
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
“Una de las cuestiones más importantes que hemos hecho es haber
asumido una estrategia en el sistema internacional de derecho, haber
tenido una audiencia ante la OEA, haber entregado informes propios, ya
no al nivel de la dependencia que otros escriban u opinen por ti, sino
haberlo hecho como Coordinación, haberlo asumido colectivamente.
Esto nos ha permitido tener continuidad en el trabajo, monitorear los
casos presentados, más visibilidad y generar nuevas alianzas en el
sistema internacional”.(Seguel; 2006)66

Esta labor a nivel internacional no implica abandonar lo doméstico, lo


local, donde se han centrado, como lo indica su nombre, en rescatar lo
que son las identidades territoriales mapuche. Consideran que este
concepto representa a cabalidad la realidad del pueblo mapuche, que
cuenta en distintos espacios territoriales con diversas identidades:

“aunque seamos wenteche (gente de los llanos), nagche (gente de los


valles, o lafquenche (gente de la costa), aunque sean distintos los
espacios territoriales, culturalmente se respetan los Meli Witran Mapu,
las cuatro direcciones de la tierra, el equilibrio del Nag Mapu, de la
tierra. Por eso es importante trabajar de esta forma, porque somos
diferentes identidades, pero un solo pueblo-nación con miles de años de
existencia en este Wallmapu” (Millapi en Tricot; 395: 2006).
Estas diferencias territoriales se manifiestan también en la existencia de
mapuche en el campo y en la ciudad, o mapuche urbano. Es a raíz de
esto que plantean que el movimiento mapuche tiene que dar cuenta de
toda esta realidad. Argumentando que desde siempre el pueblo
mapuche ha tenido diversidad en su interior, sin embargo, se puede
afirmar que existen elementos que los pueden unir y hay elementos
diferenciadores y eso es positivo, porque una visión centrada en un solo
elemento puede reducir la lectura de la realidad (Mariman en Tricot:
2006).
66
Entrevista realizada en la ciudad de Temuco, Chile, en octubre de 2006.

70
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
Su idea de organización está en directa vinculación con la concepción
que separa o diferencia lo que es tierra de territorio. La tierra para ellos
es lo visible, lo tangible, en cambio el territorio es:
“todos los recursos del suelo y del subsuelo, en este está implícito la
creación de la cosmovisión, los espíritus, las energías, el agua, abarca
todo. Los elementos culturales, con los que se ha construido la visión de
mundo particular de un territorio determinado” (Caquilpan: 2006).67

Muy en concordancia con su visión de recuperar la cultura e


institucionalidad tradicionales, esta concepción de territorio está ligada
al concepto de Itrofillmongen o todo el sistema de vida, implica que las
cosas no se separan, el río de la tierra, el aire de las aves, las napas
subterráneas de la actividad humana o a la persona del mundo espiritual
de la naturaleza. Eso representa el territorio, engloba todo, tanto la vida
orgánica y la espiritual. Esta concepción vuelve inseparables la idea de
identidad y de territorio, lo cual sustenta la idea de las Identidades
Territoriales y se puede argumentar que justifica la defensa territorial, el
defender el territorio es proteger su cultura como mapuche. En este
marco se plantea también la importancia y necesidad de la autonomía.
En consecuencia, la CITEM afirma que la autodeterminación es un
derecho inherente para el pueblo mapuche, aspirando a la autonomía
que se les reconozca como tales, como sujeto colectivo depositario de
derechos políticos sobre el territorio que les corresponde. La autonomía
correspondería a un espacio político que permite el control territorial, la
creación de una gobernabilidad propia y otra compartida con la
sociedad presente en los territorios mapuche, por otra parte, la
autodeterminación sería un derecho que promueve nuestra capacidad
de autogobernarnos en nuestros territorios (Mariman: 2006).68 Existe
una estrecha relación entre los conceptos planteados y la visión tanto
retrospectiva como prospectiva, es en este marco que afirman que:
67
Entrevista realizada en la ciudad de Temuco, Chile, en octubre de 2006.
68
Entrevista realizada en diciembre de 2006

71
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
“Somos un pueblo que fuimos parte de una nación originaria, hoy lo mas
importante es comenzar a reconstruir aquellas institucionalidades que
fueron derrotadas producto de la post guerra, darnos cuenta que
estamos empobrecidos, que hemos perdido la mayoría de nuestro
territorio, que sí podemos aspirar colectivamente a tener un territorio
digno para poder desarrollarnos, poder sobrevivir e incidir en esos
espacios y que si podemos levantar nuestra institucionalidad propia y
que no tiene porqué ser calcada a la toma de decisiones que había
antes, que sí se puede adecuar a los nuevos tiempos, que sí se puede
levantar un autogobierno donde la gente tenga representatividad, que
sea abierto, que sea diverso , que sea pluralista, donde todas las
expresiones estén dentro de ese espacio y ayude a dirigir de mejor
manera los destinos del pueblo”. (Seguel: 2006)69

Pareciera importante a partir de lo anterior señalar que no plantean la


independencia, sino la autonomía en el contexto actual, hoy la
autonomía es dentro del Estado chileno (Caquilpan: 2006). En este
marco se inscribe, por ejemplo, la intención de agenciar espacios de
autogobierno y de autonomía, planteándose a nivel de discusión interna
aún, cuestiones como la implementación de plebiscitos o un congreso
nacional mapuche.
En sintonía con lo anterior, se encuentra la idea de la creación e
implementación de parlamentos territoriales, una instancia que ya
pueda decidir, definir, normar o establecer políticas de alianza internas o
externas, facultades que van mucho más allá de lo que puede hacer en
la actualidad la CITEM.
Es en este contexto que se realizó a comienzos de año un parlamento
mapuche en la comunidad de Koz Koz, en conmemoración del
parlamento de Koz Koz del año 1907, último realizado entre el Estado
chileno y el pueblo mapuche. En este se reunieron representantes de
comunidades de distintas identidades territoriales: wenteche, pikunche,

69
Entrevista realizada en la ciudad de Temuco, Chile en octubre de 2006.

72
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
lafkenche, nagche, huilliche, pehuenche y puelche se hicieron presentes
en este histórico espacio para reflexionar acerca de los temas y
problemas que les aquejan.70 El parlamento se extendió por cuatro días,
posterior a los cuales, una descendiente de los lonkos participantes del
parlamento original leyó las conclusiones allí alcanzadas, donde se
destaca, la necesidad de generar estrategias de defensa del territorio,
tanto en el Gulumapu (Chile) y en el Puelmapu (Argentina). Asimismo, se
enfatiza la necesidad de luchar por la autonomía, el fortalecimiento de
las autoridades ancestrales mapuche, el reconocimiento del
mapudungun (idioma mapuche), el desarrollo de la economía mapuche
preservando el equilibrio natural y, también, se hace un llamado a
luchar por la libertad de los presos políticos mapuche (Punto Final:
2006).
No es de extrañar entonces, que la instancia que significa la CITEM, sea
concebida como un instrumento:

“no puede ser un fin para nosotros, debe ser el desarrollo de una visión
autónoma, de un proceso político autonomista y generar articulaciones y
convergencias, para que no sólo este involucrada en un proyecto
político, y así se involucren muchos otros referentes que no
necesariamente deben sentirse parte de esta coordinación”. (Seguel:
2006)71

Esta misma observación, el de instrumento o medio y no fin, han


realizado los miembros de la CITEM con respecto a la aparición de uno
de las organizaciones más nuevas en el espectro del movimiento
mapuche, el partido político mapuche, Wallmapuwen.

4.4. Partido Político Mapuche, Wallmapuwen.

70
También se realizó, como parte del Parlamento, un encuentro con representantes de
la sociedad civil chilena y Argentina.
71
Entrevista realizada en la ciudad de Temuco, Chile en octubre de 2006.

73
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
No son pocos los ejemplos en los cuales la creación o formación de
partidos políticos se encuentra en estrecha relación con movimientos
sociales. Así ha sucedido en distintas partes de Latinoamérica, y está
sucediendo hoy por hoy en Chile, con la constitución del Partido Político
Mapuche Wallmapuwen. Resulta clarificante eso si, afirmar que esta
evolución de movilización social a partido no es automático. La
formación de partidos de raíz étnica a partir de los movimientos sociales
no depende sólo de la cantidad o importancia de la identidad étnica
existente, sino que se puede argumentar que los partidos étnicos se
forman para representar las dinámicas internas de los grupos étnicos
como comunidades específicas y en reacción a otros grupos en la
sociedad (Van Cott;7: 2006).
La formación de un partido político mapuche es una idea largamente
concebida desde el interior del movimiento mapuche, no sólo actual,
sino de hace décadas72. Es así como durante el primer lustro de 2000,
dirigentes mapuche provenientes de distintas organizaciones inician el
diálogo y evalúan la posibilidad de la creación de un partido político o
como afirman ellos, de “levantar un instrumento político”.
Un núcleo de alrededor de 25 personas comienza trabajar y a constituir
Wallmapuwen, con la clara intención de insertarse de lleno en el sistema
político chileno. En la actualidad el trabajo y la organización misma es
de hecho, se están sentando las bases y haciendo los contactos para
eventualmente, antes de las elecciones municipales de 2008, cumplir
con los requerimientos y formalidades que exige la Ley de Partidos
chilena para la constitución legal de un partido político.
Actualmente cuentan con una Comisión Política, comisiones ejecutivas,
como la de comunicaciones, logística o relaciones internacionales y con
dos representantes o voceros de cara a la comunidad, cumpliendo con la

72
No obstante no se concretó. A principios de siglo XX aquellos mapuche vinculados a
la Sociedad Caupolican habían planteado la idea. Asimismo, durante la década de 1970
apareció el Pamachi, Partido Mapuche de Chile. En 1989 se formó el Partido de la Tierra
y la Identidad (PTI) que agrupaba a distintas etnias de Chile

74
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
figura de representante o presidente Gustavo Quilaqueo. Además, el
partido tiene una Asamblea General que tiene como potestad elaborar y
sancionar las políticas generales del partido, aprobar el Proyecto Político,
la Declaración de Principios, los Planes de Trabajo de las comisiones
ejecutivas, las Bases Programáticas y el contenido del futuro Estatuto
Partidario. Aquí además se elegirán las autoridades partidarias y
responsables de cada una de las comisiones. Por último, por medio de
procedimientos democráticos, debe elegir a las autoridades internas del
partido (Wallmapuwen.cl).
Actualmente:
“Las diversas comisiones se encuentran trabajando para montar el
esqueleto de este partido, la capacidad para salir a la calle y hacer
trabajo político en terreno, buscar militancia en las comunas, establecer
contactos con otros mapuche, agrupaciones, organizaciones sociales y
eso se está desarrollando desde diciembre del año pasado. Estamos
además a punto de finalizar las bases programáticas 73 que en el fondo es
el programa político que tendremos, jamás en la historia del movimiento
mapuche una organización ha presentado un programa político, no
existe, no puedes encontrar en ningún referente mapuche un documento
que explicite sus objetivos” (Cayuqueo: 2006)74.
Resulta importante destacar que en esta construcción partidaria, los
miembros de Wallmapuwen no se plantean desde una postura social
excluyente, por el contrario, existe conciencia de pertenecer a una
sociedad que llaman multinacional. En el Wallmapu o país mapuche
conviven desde hace décadas los mapuche con chilenos y argentinos.
Por eso se vuelve necesario para agenciar los objetivos planteados
contribuir a la articulación de amplios sectores de la sociedad Mapuche y
no-mapuche. Además por cierto de desarrollar una estrategia electoral.
Afirmando dentro de sus principios políticos que el Partido al que aspiran
debe contribuir al progreso social, económico y cultural de todos los

73
Estas fueron lanzadas públicamente en noviembre de 2006.
74
Entrevista realizada en Temuco en octubre de 2006.

75
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
ciudadanos del Wallmapu, promoviendo en todos ellos, mapuche y no-
mapuche, la formación cívica y participación activa en todos los asuntos
de intereses para el País Mapuche (Wallmapuwen.cl).

“Creemos que una nación mapuche perfectamente puede convivir con


una nación chilena. El planteamiento es de respeto a la
plurinacionalidad, respeto a la multiculturalidad y de cómo construimos
juntos un país mejor, no es un discurso excluyente ni que fomente la
confrontación étnica” (Cayuqueo: 2006)75.

Estas palabras se ven respaldadas por el programa del partido que


postula que la propuesta del partido es de generar un Estado pluriétnico
y democrático, plurilingüe y multicultural. Que Chile reconozca su
realidad plurinacional y que el Estado respete el derecho de las
nacionalidades internas a la autodeterminación como derecho humano
democrático fundamental, reconocido por los organismos
internacionales de los cuales Chile es parte integrante (Programa
político Wallmapuwen; 8: 2006).

Esta articulación de distintos sectores societales no resulta simple.


Desde algunos sectores del movimiento han surgido críticas a la
formación de Wallmapuwen, argumentando que el partido político no es
una herramienta o estructura organizativa o representativa propia
vernácula de la cultura mapuche, sino que responde a la influencia de
otras culturas, planteándose incluso como una manera de reproducción
de colonialismo. Ante esto los miembros del partido interpelan
argumentando la necesidad de definir cuáles son las formas mapuche,
entendiendo que, no obstante existir instituciones propias como la
comunidad, estas no están exentas de transformaciones, no han estado
inermes al paso del tiempo. Afirman que la existencia de la estructura
partidaria no se contrapone con las estructuras tradicionales mapuche,
75
Entrevista realizada en Temuco en octubre de 2006.

76
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
por el contrario tiene la responsabilidad de fortalecer estas,
planteándose que:

“lo que debe hacer ese militante es apoyar y fortalecer su comunidad,


evitar que su comunidad sea más parcelada de lo que es, puede ser
militante del partido, pero eso no significa que sea un factor de división y
no de cohesión dentro de la comunidad” (Naguil: 2006)76.

Las relaciones establecidas a partir del partido han traspasado las


fronteras del Wallmapu, no sólo realizando contactos y acercamientos
con miembros de la sociedad civil chilena y Argentina, sino además
logrando apoyos a nivel internacional, ya no tanto de entidades o
instituciones supranacionales como han hecho también otras
organizaciones mapuche, sino con organizaciones de raíz similar. En
este sentido se han ido estableciendo y construyendo relaciones con
Ezquerra Republicana de Catalunya (ERC) y el Bloque Nacionalista
Gallego (BNG), con esta última organización se ha firmado incluso un
protocolo de colaboración. No obstante lo anterior, la gente de
Wallmapuwen afirma no haber recibido financiamiento de ninguna
organización internacional, solventándose exclusivamente con las
cotizaciones de sus militantes.

Como se ha mencionado, una de las intenciones del partido político es


poder posicionarse de cara las próximas elecciones municipales, pero
además de este fin concreto, Wallmapuwen se plantea como un partido
con claras aspiraciones y voluntad de acceder al poder político, lo cual
le permitiría desarrollar su proyecto político resolviendo mediante estos
los problemas de los ciudadanos mapuche y no mapuche del Wallmapu.
Esta voluntad de poder los distancia de otras organizaciones mapuche

76
Entrevista realizada en Temuco en octubre de 2006

77
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
que se han focalizado desde la trinchera de la reivindicación y la
demanda, como sostienen:
“La idea es incidir, buscar espacios de poder para seguir haciendo. No
podemos seguir a l otro lado de la vereda, solamente con el reclamo, con
la piedra, con los actos simbólicos, sino que debemos pasar también a la
propuesta y ojalá también a la negociación”77 (Quilaqueo: 2006).

Esta estrategia de poder político los diferenciaría de otras


organizaciones, pues se plantean desde dentro del sistema de partidos
chileno entregando propuestas de gobierno para la región.
El cambio sustantivo radicaría en asumir una actitud proactiva en cuanto
a la reconstrucción del país mapuche, actitud que se manifestaría en
este actuar político dispuesto a asumir responsabilidades y pasar de lo
reivindicativo a lo propositivo, esperando de esta manera cambiar la
actitud del Estado para con el pueblo mapuche. Esta estrategia de poder
la construirá una organización política que debe ser democrática, lo cual
hoy no estaría completamente garantizado dentro del movimiento
mapuche, que se ha caracterizado por escisiones intestinas, caudillismos
o celos entre dirigentes (Naguil; Cayuqueo: 2006). Es así también que el
partido se define como democrático, con la intención declarada de crear
una sociedad democrática que establezca relaciones democráticas con
otras sociedades, además de generar sus autoridades internas por estos
mecanismos.
El desarrollo de esta idea política no será fácil y deberá evolucionar
paulatinamente, por fases, como afirman:
“Se entiende que es por etapas, que tiene que ver con la construcción,
cómo construimos poder, poder social, y cómo pasamos a difundir ideas
que tienen que ver con reforzar la identidad nacional de nuestra gente o
cómo comenzamos a labrar un camino que sea con identidad nacional
propia y que posibilite también la participación de gente no mapuche,

77
Entrevista realizada en Temuco en octubre de 2006

78
El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
construir ese imaginario es la etapa en la que nos encontramos
actualmente” (Cayuqueo: 2006)78.
Es decir, se encuentran en una etapa de formación y aprendizaje político
mediante la cual pretenden reforzar la identidad nacional mapuche, que
posiblemente en términos culturales sea fuerte, pero como señala Pedro
Cayuqueo, encargado de comunicaciones, una nación cultural no es una
nación política.
En este sentido podemos destacar como en su declaración de principios
se declaran como autonomistas, en la medida que tienen como objeto la
consecución de un estatuto de autonomía. Definiéndose a la vez, como
un partido nacionalitario, que fomentará el desarrollo de la identidad
nacional mapuche, aspirando a pasar de una conciencia étnica a una
conciencia nacional mapuche. Resulta importante destacar que, no
obstante ser lo medular la restitución territorial, no comparten la
creencia de que un mapuche sin tierra no es mapuche, sino que
sostienen que los mapuche sin territorio jamás serán nación
(Wallmapuwen.cl). Se observa en estas palabras una variación
sustantiva, no sólo es importante la tierra, es necesario el territorio, el
control sobre este, el cual sentará las bases de una construcción o
reconstrucción nacional mapuche

Como partido pretenden definitivamente alejarse de lo coyuntural, planteándose desde


una postura en la cual la participación como partido y su capacidad de
incentivar y relacionarse con las otras organizaciones se vuelve
necesaria para generar un espacio donde se pueda discutir de
autogobierno y autonomía y ver que significarían estas en la práctica.
Como agrega Víctor Naguil, encargado de Relaciones Internacionales del
partido, el interés es que en algún momento haya un espacio en el cual
se pueda articular más gente y se puedan abordar los temas que se

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Entrevista realizada en Temuco en octubre de 2006

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El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
están discutiendo, que entre otros tienen que ver con autogobierno y
con participación política (Naguil:2006).
En este sentido, y basados en la idea de una acumulación de
experiencia y sapiencia suficiente, es que desde el partido se plantea
que la mapuche deben:

“ser capaces de plantear nuestra propia mirada, probablemente


devenga como todo proceso político en una negociación, pero es distinto
estar desde dentro, proponiendo y siendo responsable, a simplemente
esperar. Debemos estar nosotros, los actores y ese es un espacio que
creemos que en el ámbito de lo político podemos conquistar,
especialmente en los espacios de poder local” (Quilaqueo; 2006)79.

La propuesta de Wallmapuwen es, entonces, de largo aliento,


pretendiendo poder generar una institución político administrativa con
estatuto de autonomía territorial que sea capaz de gobernarse por un
ejecutivo y un parlamento autonómico elegidos por la población (La
Nación; 2006). Este estatuto de autonomía o autogobierno para el
Wallmapu, entendiendo este como la actual XIX región y algunas
comunas adyacentes de la VIII y X regiones80, debe agenciar una mejor
convivencia para los ciudadanos, además de garantizar que las
instituciones políticas autonómicas así como sus cargos, deben expresar
la identidad propia del territorio y del País Mapuche (Programa político
de Wallmapuwen; 9: 2006).

Se puede argumentar que esta visión se aleja un poco de la visión


imperante en el movimiento mapuche que se inclina por el desarrollo y
creación de un parlamento mapuche, la diferencia no radica en la idea
misma, sino más bien en su implementación y específicamente en la
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Entrevista realizada en Temuco en octubre de 2006
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Esto, a pesar de afirmar que el territorio del Wallmapu es mucho mayor y
corresponde además de Chile a parte de Argentina.

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El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
potestad que efectivamente tendrá este, en este sentido no están
dispuestos a apoyar una instancia como esta:
“si te dicen que un parlamento mapuche va a decir que si o no
simplemente a algunas cuestiones, pero sin ninguna capacidad
legislativa, si no tiene ninguna capacidad o atribución con respecto a
grandes proyectos de inversión que se puedan hacer o que pueda tomar
iniciativas propias, es decir, es crear una instancia para que juguemos
un poco a ser parlamentarios, pero sin ningún poder de decisión”(Naguil:
2006).

Es decir, en opinión de la gente del partido, lo anterior no atacaría el


punto que a ellos les interesa apuntar, la descentralización del estado y
la generación de una región autónoma.

Para la consecución de estos ambiciosos objetivos, existe una primera


etapa que comprende, además de la formación, el participar y lograr
poder local, municipios. La conquista de gobiernos locales es la manera
que ven de ir adquiriendo poder en la región y de ir creando opinión con
respecto a su visión autonomista y de atropello a los derechos de los
mapuche como pueblo. Como partido se ven con la capacidad de
participar en la elecciones municipales, no solos, juntos a otros
referentes mapuche, algunos de los cuales ya tienen experiencia en este
sentido. Lograr ganar espacios de poder municipal les permitiría intentar
mostrar a una escala micro lo que pretenden para una futura región
autónoma.
Desde el partido se afirma que se ocupará un espacio que no ha sido
asido por el movimiento mapuche en décadas. Empero, esto no se hará
sin el resto del movimiento, las relaciones con otras organizaciones
mapuche se tornan imprescindible al participar de este nuevo espacio,
es así como no se ven ni sienten fuera del movimiento, por el contrario
afirman:

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El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
“Nosotros entendemos que Wallmapuwen se inscribe dentro del
movimiento social y tiene que ser parte de este, no es una vanguardia
de iluminados que va conduciendo la lucha del pueblo mapuche, es un
instrumento a disposición del movimiento y creemos que el contacto
permanente con hermanos de las otras organizaciones es lo que nos
permitirá tener los pies sobre la realidad”.

5. Conclusión

Si bien es cierto que el movimiento indígena emerge con mayor ímpetu


en Chile a partir de la década de los noventa, no se puede
desconocer que desde los albores republicanos los indígenas y
especialmente los mapuche, han participado activamente en la
defensa de sus derechos de distintas maneras, intentando incidir
en las políticas que les conciernen.

Los distintos gobiernos de Chile los fueron progresivamente asimilando a


su idea unitaria de Estado y nación. La construcción de la identidad
nacional chilena se veía indefectiblemente enfrentada con la existencia
de otro pueblo dentro de los márgenes de la frontera nacional. La forma
en que el Estado se enfrentó a este dilema se tradujo inicialmente en la
conquista militar de los territorios bajo el dominio mapuche, el proceso
conocido como la Pacificación de la Araucanía condenó a las
comunidades mapuche de postguerra a vivir en reducciones y a
integrarse por la violencia a la sociedad chilena.

Este periodo de reducción y radicación se extendió formalmente hasta


inicios de los años treinta, sin embargo, en las décadas posteriores las

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El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
comunidades mapuche siguieron siendo sistemáticamente parceladas.
Es en este contexto histórico general que el proceso de reforma agraria
representa un hito importante para los mapuche, por primera vez, y
aunque en calidad de campesinos y no de indígenas, comienzan a
recuperar algo de las tierras perdidas durante la guerra y las
reducciones. Esta época, fines de los sesenta y los años que abarcan el
período de la Unidad Popular, no sólo fueron importantes en este
sentido, sino porque además se puede observar a los mapuche
nuevamente organizados y actuando directamente en política o en la
recuperación y tomas de terreno. Aunque muy ligado al trabajo de
algunos partidos políticos, los mapuche comenzaron a actuar de manera
directa en la recuperación de las tierras que consideraban de ellos y
cuya falta incidía en su pobreza y desarrollo.

El golpe de Estado del 1973 afectó a la sociedad chilena en su conjunto


y la situación no fue distinta para los mapuche. Por el contrario, la
represión fue violenta y prolongada en las regiones mapuche y los
indígenas, no sólo vieron nuevamente arrebatados las tierras
recuperadas, sino que sufrieron directamente la represión de la
dictadura.
No obstante esto, a fines de esa década se verifican, aunque de manera
incipiente, nuevos bríos de movilización dentro de la sociedad mapuche.
Esta será canalizada a través de la creación de organizaciones que
actuarán bajo el alero de distintos partidos políticos, especialmente con
objetivos tendientes hacia la consecución de la democracia en el país,
sin embargo se puede argumentar que el tema propio, la discusión de
los temas que los afectaban como pueblo sí formaban parte de sus
discusiones, aunque no eran lo predominante. Pero, sin duda, el tema
de la defensa de la tierra ante la intención y acciones de la dictadura
tendientes a dividir las comunidades y disolver definitivamente la

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El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
propiedad comunal, fue componente importante del discurso mapuche
de esa época.

A partir del retorno a la democracia en 1990, se produce una coyuntura


en la cual, de la mano con las mayores libertades y posibilidades de
participación y expresión, además por cierto del fin del terrorismo de
Estado, se verifican una serie de oportunidades políticas, tanto a nivel
interno como internacional que influyen en la emergencia y en el
desarrollo de una serie de organizaciones mapuche que conformarán un
movimiento que paulatinamente se convertirá en un actor político de
relevancia en el país.

A nivel interno, la democratización en sí produce oportunidades para la


aparición de la acción colectiva mapuche. Específicamente con respecto
a los indígenas la creación de instituciones como Ley Indígena o la
CONADI, proporcionan también elementos que aportarán no sólo al
desarrollo de las movilizaciones, sino también a la formación de una
opinión publica favorable en este sentido. A nivel internacional en tanto,
se pueden observar también situaciones que incidirán de alguna manera
en lo que sucedía en la región mapuche. La ratificación del Convenio 169
por la mayoría de los estados latinoamericanos, las distintas
movilizaciones indígenas en otras latitudes del continente o la
conmemoración del V centenario del arribo español a América, servirán
también para incentivar las oportunidades para la acción colectiva
mapuche en Chile.

En definitiva, la emergencia del movimiento indígena en Chile, se


desarrolla en un contexto específico de apertura. Había finalizado la
dictadura y las potenciales posibilidades de libertades individuales y
colectivas que entregaba la incipiente democracia otorgaban, al menos
en teoría, la posibilidad de reivindicar los derechos de los pueblos

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El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
indígenas largamente postergados. Esto sumado a las promesas hechas
por la Concertación - coalición ahora en el poder - alimentaron las
esperanzas de los miembros de los distintos pueblos originarios. La
forma en que se cumplieron estas promesas no conformaron a muchos
miembros de organizaciones mapuche, catalizando un cambio en la
forma de participar y de enfrentarse al Estado.
Las organizaciones mapuche se alejaron de los partidos políticos,
concentrándose en sus demandas y reivindicaciones propias, como
pueblo.
Coyuntura importante en este sentido resulta ser octubre de 1997,
cuando comunidades de Lumaco comienzan un proceso de recuperación
de tierras y se produce, además, la quema de dos camiones de
empresas forestales. Pudiéndose plantear un antes y un después de este
momento, no sólo por el cambio en el interior del movimiento, sino por
el que se suscita de parte del Estado y su voluntad de reprimir. Esto no
significa que con anterioridad no existiese represión, o que los marcos
cognitivos o repertorios cambiaran radicalmente en ese momento, pues
antes había acciones y había quienes pregonaban por autonomía. como
expresión específica de la autodeterminación Sin embargo, este punto
de inflexión suscita un cambio sustantivo en la manera de actuar de
algunas organizaciones mapuche, en concordancia con las ideas
autonomistas y nacionalitarias que comenzaban a predominar. Además
de las recuperaciones de tierras en este marco se inscriben, el control
territorial, la autodefensa, el enfrentamiento con las forestales y la
aparición de una nueva generación de dirigentes. Pudiéndose agregar a
lo anterior, la aparición de nuevas organizaciones como parte del
movimiento y que responden a esta nueva realidad discursiva.
A la coyuntura internacional y la decepción hacia las políticas indígenas
implementadas por la Concertación durante esos años. Puede agregarse
además otros factores que influyen en este cambio de actitud y
politización del movimiento mapuche. La implementación de

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El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
megaproyectos en territorio históricamente mapuche; y la definitiva
consolidación de la multimillonaria industria forestal inciden también en
el transito definitivo hacia actitudes políticas más concretas y
autonómicas.
Lo anterior no sólo influye en ratificar el sentimiento de desprotección
de los mapuche de parte del Estado y su nula participación en cuanto a
las políticas que les conciernen, sino además crea antagonistas visibles:
por una parte el Estado y sus políticas neoliberales, que ven favorecen a
las grandes empresas por sobre sus necesidades; y por otra las
empresas privadas, especialmente las forestales. El que esta industria
sea la segunda en importancia en el país, no obstante ser las
comunidades mapuche aquellas que registran los mayores niveles de
pobreza nivel nacional, es una contradicción que sin duda potencia las
movilizaciones.

Se puede verificar una directa relación entre este marco interpretativo


más autonómico, alejado de la simple demanda de restitución de tierra o
economicista, y la forma de actuar, el repertorio de acción colectiva
implementado por la organizaciones. A aquellas formas de acción
colectiva heredadas culturalmente, como las recuperaciones de tierras,
se les agregarán la utilización de elementos nuevos, y también la
adaptación a las nuevas formas que tanto el Estado, como las empresas
privadas, han adoptado para enfrentarse con los mapuche. En este
marco, podemos mencionar, entre otros, la utilización de medios de
comunicación propios o la apelación a instancias judiciales o
institucionales internacionales para reclamar por sus derechos. Debe
señalarse también en este sentido, la reaparición de la formación de un
partido político mapuche, apelando de esta manera a mecanismos
institucionales electorales para agenciar los objetivos autonómicos
planteados.

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El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
Se puede argumentar que, y utilizando la terminología planteada en el
ensayo, tanto los elementos contextuales como relacionales han incidido
en la aparición y desarrollo del movimiento mapuche actual. El análisis
nos permite observar cómo ha ido este movimiento evolucionando hasta
erigirse en un actor político de relevancia, especialmente impelido por el
cambio en los marcos interpretativos y la consiguiente variación de las
formas de acción colectiva.
Resulta innegable argumentar que hoy el movimiento mapuche no se
encuentra en un pico de movilización o en la palestra pública
constantemente, como sucedió hace algunos años. Pudiéndose agregar
además, que algunas de las grandes luchas o desafíos emprendidos por
estos han finalizado en derrotas. Sin embargo, de la misma manera, se
puede decir que el movimiento mapuche en la actualidad ha
evolucionado hasta convertirse en un actor político y social, capaz de
instaurar y posicionar sus planteamientos ante la opinión pública
nacional, además hoy, a pesar de la represión, está evolucionando
hacia posiciones más incluyentes que apuntan hacia una mejor
convivencia, aunque desde su postura de autonomía, con la sociedad
chilena.

Es posible afirmar que el mayor triunfo del movimiento mapuche hasta


el momento ha sido posicionar las temáticas y demandas mapuche, ante
la ciudadanía y la sociedad chilena en general. Sin embargo, su logro no
se reduce solo a ello, pues tanto la participación en la vida pública como
el desarrollo y dinamismo del movimiento, que se evidencian claramente
tras este somero análisis, permite inferir que las distintas
organizaciones que conforman parte de este movimiento, seguirán
asumiendo el rol de actores activos en la vida política del país.

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El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
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ENTREVISTAS
Pedro Cayuqueo, encargado de comunicaciones de Wallmapuwen

Francisco Caquilpan, miembro de Coordinación de Identidades


Territoriales Mapuche (CITEM).

Pablo Mariman, miembro de Coordinación de Identidades Territoriales


Mapuche (CITEM).

Victor Naguil, encargado de Relaciones Internacionales de Wallmapuwen

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El movimiento mapuche: una aproximación a través de los diversos enfoques de la teoría de
la acción colectiva
Víctor Salvador Tokichen Tricot Salomón
Gustavo Quilaqueo, Presidente de Wallmapuwen

Alfredo Seguel, miembro de Coordinación de Identidades Territoriales


Mapuche (CITEM).

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