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ACTAS III Reunión Nacional de Investigadoras/es en Juventudes Argentina De las construcciones discursivas sobre lo

ACTAS III Reunión Nacional de Investigadoras/es en Juventudes Argentina De las construcciones discursivas sobre lo juvenil hacia los discursos de las y los jóvenes.

Red de Investigadores/as en Juventudes de Argentina Viedma, 2012. ISSN – 1851- 4871

Grupo de Trabajo 9

Salud. Procesos de subjetivación e individuación

Coordinadores: Alejandro Villa - Pablo Francisco Di Leo

renijasalud@gmail.com

ÍNDICE

1. Barrón, Margarita, Encarnación Bas Peña, Carina Gioacchini y Marcelo A. Carbonetti. La Escuela

Media para Adultos (CENMA) como promotora de Derechos Humanos e Inclusión en Adolescentes y

6

Jóvenes

2. Barrón, Margarita, Marta I. Crabay y Mario Julio Carbonetti. “Influencia de la dinámica familiar sobre

20

el desarrollo de los adolescentes

3. Cabrera, Gonzalo, Muniz María Inés, Pejkovic, Celina, Mónica Rodríguez y Ruth Vera. Adicciones y

suicidio. Representaciones de los jóvenes entre 15 y 25 años de la ciudad de Río Gallegos

29

4. Capriati, Alejandro J. Jóvenes y escenario nocturno

39

5. Carbonetti, Mario Eduardo, Vilma Liliana Maurutto y María Cristina Schiavoni. Adolescentes de

zonas turísticas: De la vulnerabilidad a la resiliencia

51

6. Carrillo, Rafael, Graciela Cabrera, Ignacio Bejarano y José Dipierri. Caracterización del estado

nutricional

por

exceso

y

defecto

en

la

población

adolescente

residente

a

diferentes

niveles

altitudinales en la provincia de Jujuy

 

63

7. Climent, Graciela Irma. Subjetividad y satisfacción con la situación vital de mujeres adolescentes y

70

jóvenes madres

8. De Ieso, Lía Carla. Tatiana y Ximena. Juventud, fraternidad y caminos de individuación en contexto

87

de pobreza

9. Di Iorio, Jorgelina, Paula Goltzman, María Pía Pawlowicz, Javier Castagnola, Damian Fernandez Courel, Lila

9. Di Iorio, Jorgelina, Paula Goltzman, María Pía Pawlowicz, Javier Castagnola, Damian Fernandez

Courel, Lila Solano y Gastón Nuñez. Jóvenes y uso de drogas. Implementación de un dispositivo de

atención en el ámbito escolar

102

10. Di Leo, Pablo Francisco. Violencias y cuidados en las experiencias biográficas de jóvenes en

barrios marginalizados del Área Metropolitana de Buenos Aires

113

11. Eguillor Arias, Raquel G. y Susana Villagra. Salud y adolescentes… ¿las TIC´s?

128

12. Farina, Victoria y Natalia Laura González. Relatos de vida: significaciones de los jóvenes en torno

los usos/consumos de drogas, espacios de sociabilidad y los grupos de pares

136

13. Güelman, Martín. Sociabilidad y consumos de drogas. Un análisis de sus vinculaciones desde las

significaciones de jóvenes marginalizados del Área Metropolitana de Buenos Aires

148

14. Názara, Carlos. “Vencedores vencidos” (o pequeño relato de inspiración ricotera para reflexionar)

166

15. Ramírez, Romina. Barreras institucionales percibidas por jóvenes consumidores de drogas a partir

del análisis de relatos biográficos en jóvenes. Aportes para lograr una mejora en la

172

16. Retamal, Paula Mercedes. Juventud y expulsión social. Una mirada desde la guardia de un

hospital público

188

17. Santillán Briceño, Victoria Elena y Esperanza Viloria Hernández. Discurso y representación de la

salud-sexualidad en jóvenes de México y Argentina

202

18. Tapia, Silvia Alejandra. La definición del “embarazo adolescente” como problema social y de salud

pública: ¿problema de quiénes? ¿problema para quiénes?

214

19. Touris, Cecilia y Sebastián E. Sustas. Rescate por amor. Las construcciones de género en

226

jóvenes marginalizados del AMBA

20. Villa, Alejandro Marcelo. Construcción de relatos biográficos y procesos de individuación

juveniles: subjetivación, reconfiguraciones identitarias e implicancias para el campo de la salud

238

21. Villa, Alejandro Marcelo. Relaciones de generación, transmisión y práctica pedagógica:

perspectivas de jóvenes y docentes en la transición de la Escuela Primaria a la Media

259

22. Weigandt, Patricia Verónica y María Soledad Carro. Actualidad de la adolescencia, juventud: 278 maldito

22. Weigandt, Patricia Verónica y María Soledad Carro. Actualidad de la adolescencia, juventud:

278

maldito tesoro

PONENCIAS - 1 - La Escuela Media para Adultos (CENMA) como promotora de Derechos Humanos

PONENCIAS

- 1 -

La Escuela Media para Adultos (CENMA) como promotora de Derechos Humanos e Inclusión

en Adolescentes y Jóvenes 1

Dra.Margarita Barrón. Escuela de Ciencias de la Educación-. UNCórdoba margarita@barron.com.ar Dra. Encarnación Bas Peña Facultad de Educación. Universidad de Murcia. España ebas@um.es Lic. Carina Gioacchini Fac. de Psicología. UNCórdoba lic_carinag@hotmail.com Med. Marcelo A. Carbonetti Posgrado Médicos Comunitarios marcelocarbonetti@yahoo.com.ar

1- Contexto y Análisis de la situación

Las situaciones de crisis hacen que las personas aumenten su vulnerabilidad ante los riesgos

psicosociales, a los que todos –en mayor o menor medida– nos encontramos expuestos. Las conductas

adictivas, el incremento de conductas de violencia, el flagelo del SIDA, los trastornos de conducta

alimentaria, como así también muchos otros padecimientos psicosociales, pueden ser consideradas como

signos decadentes de una crisis social favorecida por el contexto de la Posmodernidad. La gravedad del

problema se ve claramente en la crisis social, el duelo y el luto que estas enfermedades psicosociales

generarán en un futuro no muy lejano, superando lo vivido en otras etapas de muerte en la República

Argentina. Especialmente las adicciones se presentan hoy como uno de los ritos de muerte que asegura

un placer inicial efímero para luego generar cuadros de dependencia psíquica y física, que denigran

lentamente la integridad del ser humano.

En este trabajo se hace foco en la población adolescente tardía que asiste a un CENMA en la

zona norte de la ciudad de Córdoba, vista como población expuesta a altos riesgos en función de

resultados de anteriores investigaciones.

Se considera que los adolescentes de hoy se encuentran en una situación de crisis interpretada

desde un doble punto de vista. Por un lado, la crisis evolutiva propia del período que el joven atraviesa, y

1 Esta investigación es parte de un proyecto conjunto entre la Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad de Murcia. España.

por el otro, la crisis social de valores propia de la cultura de la posmodernidad

por el otro, la crisis social de valores propia de la cultura de la posmodernidad en que el sujeto se halla inmerso. En este sentido creemos oportuno citar las apreciaciones que algunos autores realizan respecto de la cultura de la posmodernidad. "El posmodernismo postula la naturaleza esencialmente híbrida del mundo, rechazando la

Llevada al límite, la deconstrucción expresa nuestro

sentido de la naturaleza discontinua, fragmentada y fracturada de la realidad" (Spiegel,1993).

sería la época

del desencanto, del fin de las utopías, de la ausencia de los grandes proyectos que descansaban en la

el desencanto se produce porque se considera que los ideales de la modernidad no

se cumplieron

"La cultura de la apariencia se convierte en un poderoso obstáculo epistemológico que arraiga con fuerza en la juventud por el atractivo de los estímulos que utiliza, relacionados directamente con la naturaleza concreta de los sentidos, con el contenido directo de la percepción más sutil y diversificada" (Pérez Gómez, 1993). En este marco de mayor vulnerabilidad ante las patologías sociales, creemos que urge la necesidad de tomar medidas pertinentes tendientes a combatir estos padecimientos. En este sentido, consideramos a la prevención como una herramienta clave que posibilita concretar acciones anticipatorias a fin de evitar o disminuir la frecuencia de estas patologías sociales. En la sociedad actual las diversas transformaciones experimentadas a la luz de los cambios sociales (exclusión educativa y laboral, la desocupación, la desestructuración de redes sociales ya existentes, el auge de la urbanización en grandes centros poblacionales, el consumo excesivo de alcohol y otras drogas, los nuevos imaginarios sociales, entre otros) condicionan y modifican los ámbitos de la integración social en la producción cultural y en la socialización de los diversos actores sociales, en especial en los adolescentes que no encuentran espacios propicios para la participación. Krauskopf-2005- señala: “La trama del desarrollo juvenil se da con el influjo de la globalización, alcanzando un mayor o menor grado de multiculturalidad con relaciones de género e intergeneracionales en transición y en estructuras de oportunidades enraizadas en las condiciones históricas, económicas y políticas de sus sociedades. Las sociedades latinoamericanas están fraccionadas por la inequidad, la exclusión y la pobreza.” La situación de la mujer es especialmente crítica en estas condiciones. Toda persona, como ser social, necesita, a lo largo de su vida, la presencia de otros

posibilidad de categorías puras de ninguna clase [

].

"Considerada negativamente, la edad de la cultura que llamamos posmodernidad

]

idea de progreso, [

"

(Obiols, 1994:18).

significativos que van acompañando y aportando al pasaje de un estado de extrema dependencia hacia el logro de una progresiva independencia. De esta manera, los apoyos sociales son fundamentales para la constitución psíquica y social de los adolescentes. Las transformaciones postmodernas han dado lugar a que algunas de estos aspectos que tienden a que la salud de los adolescentes y jóvenes, especialmente mujeres, peligren y se permuten

por otros nuevos que derivan en factores de riesgo. Surgen nuevas identidades juveniles como producto

por otros nuevos que derivan en factores de riesgo. Surgen nuevas identidades juveniles como producto de dicho contexto. Krauskopf sostiene “A las personas que quedan marginadas de la educación se les facilita una identidad negativa. Están expuestos a la explotación laboral, a emigrar más rápidamente, a llevar una vida ociosa… El trabajo juvenil interrumpe los estudios, impulsa las migraciones, y se inicia con bajas condiciones salariales y ausencia de garantías laborales.” El embarazo temprano, muchas veces considerado el principal proyecto de vida, la forma de alcanzar reconocimiento social, contribuyen a ese mismo fin. Krauskopf-2005- señala “La visibilidad juvenil emerge fácilmente en lo negativo y se brinda importancia a los jóvenes en virtud de problemas que buscan corregirse: Su sexualidad, la drogadicción, la delincuencia, la llamada deserción escolar. Así se produce un círculo vicioso, invisibilidad-falta de oportunidades de participación constructiva-anonimato-combate juvenil al anonimato-procurando el reconocimiento mediante la identidad negativa asignada-identidad negativa asumida” Según Fernández -2000- A propósito de las desigualdades sociales “Se pone de relieve su importancia estratégica en la reproducción actual de las lógicas capitalistas, donde globalizaciones de producción y concentración de capitales se acompañan de dispositivos bio-políticos de aislamiento y vulnerabilización. La producción de soledades, separa y aísla a cada quien de sus potencias, poniendo una vez más de manifiesto como había pensado Michel Foucault, el anillado indisoluble de un modo de producción con los diversos modos de objetivación-subjetivación que en él se despliegan. En tal sentido abre a pensar las dimensiones socio-históricas de las subjetividades.”

2- Pertinencia y justificación de la intervención.

Una de las primeras tareas compartidas fue la actualización de información sobre las leyes de derechos en nuestro país y su correlato en las leyes provinciales. A partir de 2002 y como corolario de la firma de tratados internacionales, surgen leyes sociales de derecho tales como:

-Ley 23.179, de Ratificación de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. -Ley 23.849, de Ratificación de la Convención de los Derechos del Niño -Ley 25.212. Ratificación del Pacto Federal del Trabajo -Ley 25673- Ley de Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable. -Ley 26.061- Ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes -Ley 26.150- Programa de Educación Sexual Integral -Ley 26.206- Ley Nacional de Educación

-Ley 26.390- Prohibición del Trabajo Infantil y Protección del Trabajo Adolescente -Lineamientos curriculares para la

-Ley 26.390- Prohibición del Trabajo Infantil y Protección del Trabajo Adolescente -Lineamientos curriculares para la educación sexual integral (Programa Nacional De Educación Sexual Integral. Ley Nacional No 26.150)- Ministerio de Educación- Consejo Federal de Educación- Mayo de 2008 Estas leyes son luego retomadas por los estados provinciales que las adaptan a sus características propias, su idiosincrasia y necesidades específicas a través de leyes provinciales que dan lugar a la creación de instituciones como la Secretaría de la Mujer y sus dependencias operativas, la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, entre otras. Muchas de estas leyes resultan desconocidas para los jóvenes y adultos y por ende, parte de la tarea es hacerlos partícipes de las mismas.

3- Descripción de los beneficiarios y otros actores implicados

El CENMA 215 está ubicado en la zona norte de Córdoba capital, en el corazón de barrio Alta Córdoba. Esta institución se caracteriza por tener una sede central (CENMA madre) en dicho emplazamiento, a la cual se fueron incorporando con el transcurso del tiempo una serie de anexos (5 en total) y una extensión áulica. La ubicación particular de la institución en su totalidad ofrece una gran cobertura geográfica:

CENMA madre: Bº Alta Córdoba

Anexo Esteban Echeverría: Bº San Martín Anexo Juan José Paso: Bº Zumarán Anexo Sabattini Sede Jefes y Jefas de Hogar: Bº Gral. Bustos Anexo Ampliación Residencial América: Bº Ampliación Residencial América Extensión Áulica M.T. de Alvear Bº M.T. de Alvear.

Tanto el CENMA madre como sus anexos y extensiones áulicas comparten el edificio donde funcionan con otras instituciones (colegios primarios diurnos, y complejo COMCAL Sabattini). Los CENMA funcionan en horario vespertino y en algunos casos con modalidad semipresencial. Desde el punto de vista de su funcionamiento, ofrecen a la población de jóvenes y adultos educación a nivel primario, y secundario tanto presencial como en su modalidad semipresencial. Esta singular estructura y la multiplicidad de ofertas educativas le otorga a la institución una organización compleja, y una estructura social multifacética constituida por un entrecruzamiento de realidades, poblaciones, funcionamientos en muchos aspectos diferentes y en otros comunes. Cabe aclarar por un lado, que la Institución en su conjunto trabaja con diferentes programas sociales tales como el Plan Jefas y Jefes de Hogar, la terminalidad educativa para madres adolescentes, el Programa de

Inclusión Social, entre otros, y, por el otro, que la mayoría de los docentes que

Inclusión Social, entre otros, y, por el otro, que la mayoría de los docentes que trabajan allí lo hacen dentro de la institución en diferentes sedes. La totalidad de los alumnos viven cerca o en barrios aledaños a cada sede. A fines descriptivos, podríamos distinguir dentro de esta población dos grandes grupos etarios, uno constituidos por adultos y adultos mayores (personas de entre 35 y 70 años) y el otro, de adolescentes y jóvenes (de entre 14 y 30 años aprox.). En cuanto a la actividad laboral, la mayoría de los alumnos trabaja, en servicio doméstico, talleres mecánicos, bares, changas de albañilería, etc. Otra característica del grupo es que muchos de los adolescentes y jóvenes son familiares directos de las personas que conforman el grupo de adultos mayores para los que la terminalidad educativa constituye alcanzar una meta deseada.

4- Trabajo Campo.

Se trata de una investigación aplicada destinada a explorar y conocer los jóvenes que asisten al CENMA 215 en un estudio longitudinal bianual. Esta investigación se desarrolla a los efectos de realizar una aproximación de las condiciones, requerimientos académicos y situación de riesgo en los jóvenes que habiendo desertado previamente de la escuela media se reinsertan en ella a través de esta modalidad. Se realizó una encuesta sobre conductas habituales de los estudiantes y grupos focales en los que se trabajó sobre proyectos de vida, violencia, consumo de alcohol y otras drogas, sexualidad y género, igualdad de oportunidades para varones y mujeres y prevención de la violencia de género. A posteriori se realizaron entrevistas con alumnos, docentes y directivos para investigar qué grado de conocimiento existe sobre la existencia de las leyes de derechos anteriormente enunciadas. Por último se trabajó con grupos focales de alumnos en relación a las situaciones problemáticas que cada grupo priorizaba y relatos de vida de sujetos puntuales.

5- Lógica de la Intervención

Nuestro objetivo apuntaba a elaborar análisis científicos que permitieran visibilizar cuestiones de riesgo, resiliencia, prosocialidad, relacionadas con la educación y la promoción de estilos de vida saludables en los CENMA. Para ello se investigó en qué medida y de qué manera se estaban implementando las leyes de derechos, en estos centros; Se identificaron las medidas más utilizadas para promover la igualdad y prevenir conductas de riesgo, analizando las percepciones del profesorado y del estudiantado respecto a esta temática y profundizando en las problemáticas identificadas como prioritarias por los alumnos y docentes, de manera que nos permita diseñar actividades concretas, de acuerdo con los datos obtenidos.

6-Desarrollo de las acciones: El universo de estudio lo conformaban los jóvenes de entre 14

6-Desarrollo de las acciones:

El universo de estudio lo conformaban los jóvenes de entre 14 y 25 años que asistían en 2010 y 2011 al CENMA 215. Las unidades de análisis fueron los riesgos psicosociales de los jóvenes en cuestión. La técnica utilizada en la recolección de datos cuantitativa consistió en la autoadministración de una encuesta sobre aislamiento y soledad, presentada en el libro Los Adolescentes en Riesgo de la Dra. Martina Casullo de la U.B.A. y el cuestionario sobre conductas de riesgo asociadas a morbimortalidad en la adolescencia, ya utilizado por nuestro equipo de trabajo. El procesamiento de datos se realizó mediante el programa Epi-Info. Se realizó un análisis cuanti y cualitativo de los datos. Se implementaron entrevistas, grupos focales y talleres con jóvenes como dispositivos de intervención. Se discriminaron los aspectos sociodemográficos a los fines de caracterizar los grupos de jóvenes que asistían a estos establecimientos.

7- Resultados

Se trabajó con: 350 jóvenes de entre 14 y 25 años) que asistíann durante 2010-11 al CENMA 215. Las encuestas realizadas mostraron como principales resultados:

años) que asistíann durante 2010-11 al CENMA 215. Las encuestas realizadas mostraron como principales resultados: 11
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A partir de las entrevistas, grupos focales y relatos realizados para conocer las percepciones del
A partir de las entrevistas, grupos focales y relatos realizados para conocer las percepciones del

A partir de las entrevistas, grupos focales y relatos realizados para conocer las percepciones del profesorado y del estudiantado se generó la siguiente información:

a) Con los Docentes

Se entrevistó al director del CENMA 215 Mgter. Ernesto Marcellini, a los coordinadores de cada sede y docentes de las diversas asignaturas que accedieron a reunirse con el equipo de investigación. El conocimiento sobre las leyes argentinas citadas es limitado estando más presente la ley de educación y la de educación sexual que las referidas a equidad de género y prevención de la violencia de género y de trabajo de los adolescentes. Se están implementando las propuestas de la ley Nacional de Educación. En relación a las temáticas específicas, sólo se están implementando acciones de educación sexual en un tercio de las escuelas y no está incluida en lo curricular en los CENMA. En cuanto a equidad de género y violencia de género no son temas abordados habitualmente salvo que surja puntualmente en la institución una situación insoslayable. En esos casos se generan iniciativas en cada institución y en algunas circunstancias – trata de personas que surge como tema prioritario en los medios de comunicación- por sectores sin explicitar aún articulaciones entre las mismas ni prácticas comunes. Cuando se profundiza el diálogo con los docentes entrevistados acerca de las Medidas más utilizadas para promover la igualdad y prevenir la violencia de género, se percibe que no se han preparado ni trabajado materiales sobre coeducación e igualdad entre hombres y mujeres o sobre

resolución no violenta de los conflictos, ni se están formando los profesionales que los desarrollen

resolución no violenta de los conflictos, ni se están formando los profesionales que los desarrollen a través de Programas de formación específica del profesorado. Las escuelas entrevistadas realizan anualmente talleres para tratar temas como abuso de alcohol y drogas, salud sexual y reproductiva, en lugar de acciones para reforzar Factores Protectores que favorezcan la adquisición de adecuadas habilidades comunicativas, el desarrollo de su capacidad de escucha, su expresión verbal y no verbal, capacidad de resolución de problemas, percibirse competente para la actividad escolar, desarrollar autoestima, creatividad, sentido del humor, autonomía responsable, tolerancia a las frustraciones, capacidad de posponer la gratificación, manejo de la rabia- enojo y de las emociones en general desarrollando la empatía. Incluso las acciones que se desarrollan están supeditadas a la presencia de invitados que se ofrecen a realizarlas y no cuentan con espacios curriculares propios y por ende están supeditados a la disposición de tiempo que puedan ceder las materias curriculares. No tienen continuidad en el tiempo lo que les resta efectividad. Algunas instituciones trabajan desde algunos espacios curriculares en el análisis de propagandas, video clips, películas, canciones discutiendo actitudes, valores y conductas frecuentes entre los adolescentes y jóvenes que asisten a esas escuelas intentando proporcionar experiencias de aprendizaje interesantes y aplicables a su realidad cotidiana. Si bien intentan seguir las principales recomendaciones de los Organismos Internacionales de Educación (UNESCO) que señalan que la clave del futuro de los sistemas Educativos será la formación de actitudes y valores, encuentran dificultades prácticas en su aplicación efectiva.

b) Con los Estudiantes del CENMA

En las entrevistas y grupos focales con los adolescentes y jóvenes estudiantes comenzamos indagando sus preocupaciones principales que resultaron ser el acceso a planes y subsidios del gobierno, posibilidad de acceder a trabajo estable al finalizar los estudios en la escuela media, la violencia en general, el fácil acceso a drogas, el frecuente uso de marihuana y cocaína entre los alumnos, el acceso a planes de salud sexual y reproductiva. La violencia de género no fue mencionada espontáneamente como una de sus prioridades a ser tratada. Tampoco se señalaron cuestiones relacionadas con desigualdad de las mujeres. Planteada la educación como posibilidad superadora de situaciones de desigualdad de la mujer que contribuyera a promover el papel productivo de la mujer y la participación en la toma de decisiones, se manifestaron confusos, planteando que no era un tema en el que hubieran pensado mayormente y que la escuela no había planteado este tema en forma clara con anterioridad. Se señaló que existían planes sociales especialmente orientados a las mujeres. Si bien reconocían como frecuente la violencia de género, plantearon no haber participado nunca de un debate al ser un tema

no instalado en el grupo. Aceptaron que podía ser de interés ver material audiovisual como

no instalado en el grupo. Aceptaron que podía ser de interés ver material audiovisual como disparador de un debate sobre el tema. Las mujeres presentes participaron activamente de los comentarios que se mantuvieron en un modo muy general sin entrar en situaciones concretas. Mostraron interés en aumentar el número de alumnos que recibían los módulos alimentarios que el gobierno enviaba, y mejorar la calidad de los mismos ya que señalaron que estaban constituidos por alimentos de baja calidad, básicamente por hidratos de carbono. Se habló libremente del abuso de consumo de alcohol y drogas tanto por varones como mujeres, de las características de consumo en cuanto a tipo, cantidad y frecuencia. Puestos a reflexionar sobre el tema señalaron que al carecer se seguridades para el futuro, ver escasas oportunidades laborales, dificultades para compartir algo estable con una pareja, el acceso a sustancias se convierte en un paliativo. En cuanto a la violencia insisten en que está presente en sus vidas en forma constante. Incluso con detenciones en la policía por participar de peleas y otros hechos de violencia que se dan tanto entre los varones como en las mujeres. Aceptan que la violencia de género existe y señalan que muchas veces se desencadena en relación a negativas de la mujer a quedar embarazada, hecho que, en ciertos sectores, se considera menoscaba la masculinidad del varón. Los relatos de vida realizados por alumnas, dan cuenta de la frecuencia de embarazos tempranos que determinaron su abandono de la escuela media anteriormente. Así mismo de las dificultades de pareja, de trabajo, de inclusión social, de dependencia de subsidios del gobierno y de los planes alimentarios y de su baja autoestima y escasas expectativas acerca del futuro.

Conclusiones

Para seguir trabajando en esta temática, resulta insoslayable reflexionar sobre el contexto socio- político de Argentina en el siglo XXI. Las relaciones entre el progreso técnico y el ambiente, entre la idea de pertenencia a una cultura y las tendencias a la globalización, entre la competitividad productiva con la equidad y la solidaridad configuran una sociedad compleja, cambiante, conflictiva, que nos crea inestabilidad y un profundo sentimiento de carencia. El individuo debe cumplir con exigencias, tales como eficiencia, competencia, manejo de destrezas técnicas que lo harán más apto para progresar económicamente y mantenerse en “el sistema”, caso contrario quedará “excluido”. Decimos todo esto porque, sin duda, el ritmo impuesto en una sociedad altamente tecnificada y competitiva conmueve al ser humano en todos sus aspectos, de manera tal que en la búsqueda de compensación hallamos soluciones subordinantes, alienantes obstaculizadoras de cualquier proyecto de vida.

Adela Cortina plantea la situación de que ante el triunfo de la racionalidad instrumental, producto

Adela Cortina plantea la situación de que ante el triunfo de la racionalidad instrumental, producto del vertiginoso e intimidatorio avance tecno-científico, debemos detenernos y reflexionar sobre las conductas a seguir. En tal sentido, ¿es aconsejable transmitir la habilidad para lograr mayor nivel de bienestar y situarse bien socialmente? ¿Está convencida nuestra sociedad de que es necesario enseñar a apreciar aquellos valores por los que pareció luchar la Modernidad: la libertad (autonomía), la igualdad, la solidaridad o la imparcialidad? ¿O un individuo dotado de destreza técnica y social ha adquirido sobradamente cuanto precisa, no sólo para defenderse en la vida, sino para triunfar en ella? Pensar en las respuestas a todos estos interrogantes es previo, creemos, a todo intento de trabajar buscando nuevas alternativas de vida. La realidad parece demostrar que valores como la eficiencia, la capacitación técnica, la competencia, la eficacia, la individualidad contra la solidaridad, lo pragmático en oposición a lo reflexivo han colonizado a nuestra cultura, la cultura occidental. Por eso deberíamos preguntarnos, antes de otras cuestiones, si lo que queremos es promocionar personas eficaces para que operen dentro del “sistema”, o personas autónomas con afán de superación y autorrealización. Como estrategia de prevención, consideramos importante, por un lado, hacer explícito el contexto actual posmoderno con todas sus implicancias valorativas; por otro, tener presente la propuesta de Adela Cortina, quien dice: "si queremos formar sujetos libres, entendido como autonomía, personas solidarias en el sentido de tener en cuenta “al otro” y justas entendiendo por justicia la imparcialidad, la no arbitrariedad es necesaria una educación moral, en el más amplio sentido del término moral " (Cortina, 2000). Nosotros diríamos una formación ética, encaminada a promover el desarrollo del “juicio crítico” para enfrentar la vida frente a la desmoralización, y que desde los márgenes de libertad se adviertan conductas erróneas, abusivas, transgresoras de principios valorativos. En síntesis, creemos que es posible ayudar a las personas a ser creativas, transformadoras de esta sociedad “desilusionada”, para proyectarse hacia el futuro conscientes de que, para llevar a cabo sus proyectos de autorrealización, necesitan contar con “otros” igualmente estimables. Por tanto, de ahí que trabajar teniendo en cuenta los nuevos aportes teóricos éticos, morales constituya la piedra de toque de la altura moral de una sociedad, porque una sociedad desesperanzada, desilusionada, empobrecida moralmente mal puede infundir ilusión, energía, esperanza.

Propuestas

1- Se generaron los talleres optativos de género y derechos humanos de la Licenciatura de Ciencias de la Educación, con la intención de capacitar profesionales de la Educación en estas temáticas. El alumnado de grado manifestó no haber recibido capacitación específica en otros espacios curriculares sobre el enfoque de derechos. Así mismo se han organizado

grupos de discusión presenciales y a través de la plataforma educativa de la Facultad de

grupos de discusión presenciales y a través de la plataforma educativa de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la que depende la Escuela de Ciencias de la Educación

2-

Se ha tomado contacto con los equipos formadores de docentes en Educación Social a fin de implementar acciones en el grado de diferentes titulaciones, y en el posgrado universitario, así como en las Instituciones formadoras terciarias no universitarias, participando de la discusión de los cambios curriculares a realizar en dichas carreras y de la generación de postítulos específicos desde la universidad destinados al magisterio (que no tiene en Argentina titulación universitaria).

3-

A nivel científico: se espera contribuir con un aporte teórico y metodológico en la construcción de un perfil epidemiológico de jóvenes en riesgo psicosocial en sectores de la ciudad de Córdoba. Se realizarán publicaciones y contribuciones destinadas a favorecer la inclusión de estrategias preventivas.

4-

A nivel de acción educativa: se trabajará con asesoramiento al CENMA 215 y sus extensiones áulicas. Se comunicarán los resultados de la investigación a distintos sectores e instituciones.

5-

A nivel de recursos humanos: se continuará con su formación a través de cursos de postgrado y de la carrera de Especialización en Adolescencia con orientaciones en Educación y en Psicología del Desarrollo. Se trabajará con tesistas y becarios a los fines de asegurar la formación. La inclusión de docentes asistentes y adscriptos y de ayudantes alumnos de la cátedra contribuirá a la formación de grado e indirectamente también a la formación de postgrado.

6-

A nivel de transferencia: se implementarán cursos en el nivel medio, asesoramiento a autoridades institucionales universitarias y otras. Se realizarán jornadas y cursos de capacitación según las oportunidades y solicitudes. Se trabajará con los liderazgos de jóvenes a los fines de que sean ellos quienes desarrollen la prevención. También se prevé transferir esta experiencia a otras instituciones educativas promoviendo la creación de centros preventivos educativos.

7-

Se prevé la instrumentación de una página web desde la Especialización en Adolescencia, con la intención de crear una red.

Bibliografía

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- BAS PEÑA, E. (2001): Educación Social y prevención de la violencia juvenil. Orientaciones y

- BAS PEÑA, E. (2001): Educación Social y prevención de la violencia juvenil. Orientaciones y propuestas prácticas. Pedagogía Social. Revista Interuniversitaria, nº.8, pp. 209-230. En:

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- 2 - Influencia de la dinámica familiar sobre el desarrollo de los adolescentes Proyecto

- 2 -

Influencia de la dinámica familiar sobre el desarrollo de los adolescentes

Proyecto CIFFYH - SECYT- Universidad Nacional de Córdoba

Contexto y análisis de situación

Dra. Margarita Barrón Escuela de Ciencias de la Educación - UNCórdoba margarita@barron.com.ar Dra. Marta I. Crabay Facultad de Ciencias Humanas – UNRío Cuarto martacrabay@yahoo.com Méd. Mario Julio Carbonetti Salud Comunitaria. FCM - UNCórdoba mario@carbonetti.com.ar

Tradicionalmente, se ha reconocido a la familia como uno de los microambientes principales

en que se desenvuelve el adolescente, aun estando en crisis. Sin embargo, su valía en relación a los

adolescentes es frecuentemente puesta en duda. Son ellos mismos quienes rescatan su importancia

reconociéndola como uno de los factores capaz de promover su bienestar y también capaz de

transformarse en un importante factor de riesgo (Barrón y Brandenburg.1993. p.13 a18).

Parte del microsistema descrito por Bronfenbrenner, se trata de un contexto de por sí

complejo e integrador, ya que incluye una interacción de los sistemas biológico, psicosocial y

ecológico, dentro de los cuales se desarrollan los niños y jóvenes, y a la vez sujeta a la influencia de

factores socioculturales protectores y de riesgo, cuya interacción la hace vulnerable en situaciones de

crisis o puede llevarla a adoptar patrones disfuncionales.

Estas últimas décadas han mostrado cambios marcados tanto en las características

estructurales como funcionales de las familias: han aumentado las uniones no matrimoniales, las

separaciones y divorcios, el número de madres solteras y adolescentes, de familias monoparentales,

siendo especialmente notorio el incremento de madres jefas de hogar, parejas de padres

homosexuales, adolescentes viviendo en pareja o en grupos.

Tan llamativos como éstos son los cambios percibidos en relación con el funcionalismo

familiar y al desempeño de los roles en la familia, las modalidades con que se lleva a cabo la

comunicación entre los miembros de la familia, la dificultad que enfrentan los padres para ejercer la

autoridad y poner límites y hacerlos respetar.

La repercusión de los cambios sociales y de las políticas adoptadas a nivel local, nacional e

internacional sobre la familia se reflejan, entonces, no sólo sobre su estructura sino también sobre

cada una de sus funciones: sociales, culturales, biológicas, psicológicas, económicas, educativas y afectivas, siendo

cada una de sus funciones: sociales, culturales, biológicas, psicológicas, económicas, educativas y afectivas, siendo los adolescentes tanto como los niños y los ancianos, los miembros de la familia sobre los que más repercute la crisis. Coexisten en nuestra sociedad “posmoderna” adolescentes que pertenecen a familias centradas en la supervivencia y satisfacción de necesidades básicas: trabajo, vivienda, educación, alimentación, abrigo, con otros que provienen de familias que ya han superado esta etapa y centran sus expectativas en otras conflictivas. En el estudio, se percibe claramente esta coexistencia de distintos tipos de familias en los que resaltan los cambios en relación con la pareja, la fecundidad, el aumento del trabajo de la mujer, los cambios desorganizados muchas veces en la urbanización, cambios en las modalidades de trabajo y, al mismo tiempo, un creciente desempleo que gatilla el aumento de la pobreza urbana. Subjetiva y objetivamente, los adolescentes muestran las transformaciones que operan en sus distintas relaciones. Sabemos que el nivel de adaptabilidad o de vulnerabilidad de la familia y de sus miembros a la crisis, en respuesta a situaciones desestabilizantes, depende de la interacción de numerosos factores que interactúan:

la constitución del grupo familiar; el tipo de relaciones que mantienen sus miembros; los valores, creencias, actitudes y recursos de la familia; la forma en que afrontan y resuelven sus problemas y las fuentes de apoyo con que cuentan como familia e individualmente sus miembros; la acumulación de situaciones estresantes, crisis familiares y tensiones.

A la vez, es importante considerar la etapa del ciclo vital de la familia por la que se está atravesando en el momento en que los hijos son adolescentes, ya que en ese momento sus padres están atravesando la crisis de mitad de la vida, con lo que la familia y las relaciones entre sus miembros se ven especialmente tironeadas por estas dos crisis contrapuestas “bajo un mismo techo”, que necesitan ser resueltas.

a) Constitución del grupo familiar (Tipo de familia, número de miembros que la componen, número de hijos, convivientes, hacinamiento). El tipo de familia (completa, incompleta, extensa, mixta u otra combinación) no es en sí mismo considerado un factor de riesgo, pero sí se asume que en las familias donde la madre es la jefe de hogar y hay escasos recursos puede existir mayor propensión a diversos tipos de dificultades. Asimismo, un número grande de hijos asociado a escasos recursos representa un factor de mayor vulnerabilidad.

b) Tipo de relaciones que mantienen sus miembros Claridad en la diferenciación de los subsistemas

b) Tipo de relaciones que mantienen sus miembros

Claridad en la diferenciación de los subsistemas paterno y filial, en la determinaciones del rol de padre/madre, la puesta de límites, la superación del caos organizativo, estilo democrático o autoritario, cohesión entre sus miembros (apego emocional, sentimiento de unión, explicitación y demostración de afecto entre sí), participación de los distintos miembros de la familia en la resolución de conflictos, necesidades y planeamiento y distribución de tareas. Una de cuestiones fundamentales a evaluar es la comunicación entre padres e hijos, señalada como prioritaria por los adolescentes, pero descartando la actitud inquisidora fundamentada en la apertura, confianza y acompañamiento, para posibilitar un fluido compartir de ideas, proyectos, sentimientos, deseos y resolución de problemas ante una crisis. También se toma en cuenta el espacio y el tiempo que se comparte con la familia, las actividades y puntos de interés compartido. La subjetividad se entrelaza con las interacciones sociales y modalidades comunicacionales actuales.

c) Valores, creencias, actitudes y recursos

- Valores familiares: esfuerzo, trabajo, educación, riqueza, sexo, poder, respeto por la vida, por las personas, valor de la salud, honestidad.

- Creencias: religiosidad (práctica o no).

- Actitudes: satisfacción con la calidad de vida de la familia, en relación con aspectos económicos, de vivienda, de recreación, etc.

- Recursos de la familia: nivel de educación y ocupación de los padres, nivel de ingresos de la familia y estructura económica familiar.

Cuando analizamos los recursos de la familia, puede percibirse que aquellos que tienen mayor educación están en mejores condiciones de afrontar y resolver problemas, así como también aquellos que poseen empleo estable gozan de beneficios sociales que facilitan la resolución de muchas situaciones de crisis. Indudablemente que si los ingresos son insuficientes para cubrir las necesidades básicas, existe un grave problema, hecho que resulta interesante al cruzar con otras variables. Por último, si el adolescente aporta dinero en la familia es un dato interesante no sólo como indicador de riesgo sino para entender los cambios en las familias no tradicionales.

d) Cómo afrontan y resuelven los problemas

Un dato importante a recabar es la confianza que tiene la familia en su propia capacidad para resolver los problemas que se le plantean, la riqueza de posibilidades que despliegan y también su capacidad para pedir ayuda y apoyo en lo social (vecinos, parientes, amigos) en lo religioso, o en el

equipo profesional. Es importante detectar la participación e inclusión en redes de apoyo que dan

equipo profesional. Es importante detectar la participación e inclusión en redes de apoyo que dan contención y disminuyen el grado de estrés.

Descripción de los beneficiarios y otros actores implicados

La población objeto fueron los. adolescentes escolarizados y no escolarizados de la ciudad Córdoba, seleccionando una muestra en función de los resultados de las investigaciones anteriores. Se trabajó con quinientos adolescentes de la ciudad de Córdoba y su conurbano. El método seleccionado para el trabajo de campo fue cuanti-cualitativo, aleatorio simple en los escolarizados, estratificado y de “afijación óptima”, asignando a cada segmento de la población un número de encuestas en función de su volumen y de su homogeneidad, es decir, del grado de la dispersión de los datos que estamos investigando, en cada uno de los estratos establecidos y de sus correspondientes variables.

Trabajo de campo

Se aplicó la encuesta anónima administrada en las investigaciones anteriores junto a una encuesta de familia, ya validada. Luego se utilizaron estrategias participativas para promover la producción grupal de sentidos tendientes a la reflexión conjunta acerca de la familia como elemento protector –o no– del desarrollo. Los resultados fueron objeto de análisis cualitativo, con Epi-Info. Asimismo, se evaluó el rendimiento escolar/laboral, los recursos con que cuenta la familia, tales como el nivel de educación, ocupación de los padres y la estructura económica familiar. En las entrevistas, se profundizó en descripciones sobre la forma en que afrontan y resuelven los problemas, la confianza en su capacidad para resolver las situaciones críticas que pueden presentarse en la familia y en la capacidad para buscar apoyo social, religioso, profesional, de amigos, la participación en redes sociales que faciliten su contención. Por último, se trabajó en el análisis de las situaciones estresantes y crisis familiares que cada integrante reconocía en el último año, cómo se habían resuelto y si a su criterio había sido adecuada la modalidad de abordaje. También se trabajó sobre las conductas de riesgo presentes en los miembros de la familia.

Lógica de la intervención

El objetivo de este trabajo es determinar los elementos de las dinámicas familiares que permiten

El objetivo de este trabajo es determinar los elementos de las dinámicas familiares que permiten responder a las crisis que se presentan en la vida cotidiana, actuando como factor protector, promoviendo el desarrollo de los adolescentes. Esto implica discriminar elementos de la dinámica familiar que disminuyan la vulnerabilidad frente a las crisis, identificar factores de funcionamiento familiar que actúen protegiendo el bienestar de los adolescentes y detectar elementos que permitan predecir el bienestar o el incremento de la vulnerabilidad de los adolescentes en su desarrollo. El nivel de organización de la capacidad subjetiva resultó un interesante elemento protector.

Resultados

Analicemos, entonces, con esta perspectiva, los resultados obtenidos en la encuestas de la ciudad de Córdoba, prestando especial cuidado a las diferencias marcadas entre escolarizados y no escolarizados (tener presente que pertenecen a los mismos barrios).

Caracterización de adolescentes encuestados y su grupo familiar

Convive con

Escolarizados

No escolarizados

Mujeres

Varones

Mujeres

Varones

Madre

97,9%

97,5%

83%

56%

Padre

84%

78,5%

46%

35%

Hermanos

91,8%

93,6%

83%

56%

Pareja

1,3%

1,2%

25%

25%

Hijo

1,1%

0,6%

56%

25%

Otros

0%

0%

0%

0%

Vive solo

0%

0,6%

1,4%

4,2%

Vive en la calle

0%

0%

1,4%

2,1%

Vive en una Institución

0%

0%

0%

1%

Nivel de instrucción de la familia

Nivel Padre o sustituto

Escolarizados

No escolarizados

Analfabeto

0,2%

11%

Solo lee y escribe

0%

11%

Primario Incompleto

1,8%

17%

Primario Completo

2,3%

36%

Secundario Incompleto

12,2%

14%

Secundario Completo

26,2%

23%

Terciario o Universitario 57,3% 0% Nivel Madre o sustituta Escolarizados No escolarizados Analfabeto

Terciario o Universitario

57,3%

0%

Nivel Madre o sustituta

Escolarizados

No escolarizados

Analfabeto

0%

0%

Solo lee y escribe

0,4%

5%

Primario Incompleto

1,2%

51%

Primario Completo

4%

23%

Secundario Incompleto

9,3%

10%

Secundario Completo

25,6%

10%

Terciario o Universitario.

59,4%

0%

Nivel Adolescente

Escolarizados

No escolarizados

Analfabeto

0%

0%

Solo lee y escribe

0%

8%

Primario Incompleto

0%

17%

Primario Completo

0%

34%

Secundario Incompleto

98,4%

40%

Secundario Completo

0,4%

0%

Terciario o Universitario

0,2%

0%

 

Tipo de trabajo

 

Trabajo Padre

Escolarizados

No Escolarizados

 

Ninguno

1,6%

2%

No estable

16,7%

46%

Estable

78,4%

52%

No consigue trabajo

3%

0%

No busca trabajo

0,2%

0%

Trabajo Madre

Escolarizados

No Escolarizados

Ninguno

20%

10%

No estable

14%

51%

Estable

62%

20%

No consigue trabajo

2,5%

19%

No busca trabajo

1,5%

0%

Trabajo Encuestado

Escolarizados

No Escolarizados

Ninguno

86,6%

24%

No estable

4,2%

38%

Estable

1%

10%

No consigue trabajo

2,7%

28%

No busca trabajo

5,4%

0%

Vivienda   Propia Alquilada Cedida Compartida Escolarizados 87,8% 8,2% 2,6% 1,4% No

Vivienda

 

Propia

Alquilada

Cedida

Compartida

Escolarizados

87,8%

8,2%

2,6%

1,4%

No Escolarizados

25,5%

56,4%

18,1%

0%

 

Servicios de la vivienda

 
 

Energía Eléctrica

Agua Potable

Adecuada disposición excretas

Baño instalado

Escolarizados

 

100%

 

99,6%

 

81,5%

99,7%

No Escolarizados

 

66%

 

83%

 

37%

83%

   

Escolarizados

 

No Escolarizados

Siempre o

Algunas

Siempre o

Algunas

muchas

veces o

muchas

veces o

veces

nunca

veces

nunca

F

M

F

M

F

M

F

M

Puedo hablar de todo con mi madre

78

75

22

25

38

25

62

75

Puedo hablar de todo con mi padre

48

63

52

37

35

25

66

75

Las relaciones con mis padres son buenas

80

83

20

18

90

28

10

72

Puedo expresar lo que siento

76

73

24

27

13

25

87

75

Me escuchan

84

88

16

12

52

28

49

72

Comparto actividades con ellos

47

42

52

57

54

25

46

75

Nos ayudamos a resolver los problemas que surgen

70

62

30

37

8

28

47

72

Tengo asignadas tareas y responsabilidades

66

59

34

41

52

25

47

72

Confían en mi

84

84

16

15

52

25

48

75

Me consideran al tomar decisiones

81

73

19

26

52

28

48

72

Aporto dinero a mi casa

2

8

98

92

52

0

48

100

Entrevistas

Los resultados obtenidos muestran más uniones no matrimoniales a medida que decrece la edad de las parejas, aumento del número de divorcios y re-ensamblado de parejas, aumento del número de madres solteras y adolescentes, de personas que viven solas y padres únicos, un incremento notorio de madres jefes de hogar, una disminución de la natalidad general, acompañado de un aumento de la natalidad entre las adolescentes, cambios en las funciones, roles y patrones de comunicación intrafamiliares, conflictiva autoridad y dificultades crecientes de los padres para poner –y sostener– límites a sus hijos. Avanzamos en la comprensión de las nuevas dinámicas familiares, sus mecanismos homeostáticos y de resolución de conflictos, recogimos el señalamiento de los

jóvenes que consideran a la familia como sistema capaz de brindar protección y favorecer el

jóvenes que consideran a la familia como sistema capaz de brindar protección y favorecer el desarrollo holístico de sus miembros, aun en medio de graves tensiones. Subjetivamente, los adolescentes van manifestando las distintas diferencias, al tiempo que valoran positivamente el acompañamiento de los adultos.

Conclusiones

Las familias que enfrentan mayor riesgo se caracterizan porque:

muestran escasa vinculación afectiva entre sí y baja flexibilidad; sus miembros vacilan en depender del apoyo y comprensión de la familia; no comparten actividades y se estimula que cada uno haga lo suyo en forma independiente; presentan escasa comunicación, especialmente con el padre; se resisten al compromiso mutuo, evaden la responsabilidad; no involucran a la mayoría de los miembros en las decisiones que los afectan a todos.

Sin embargo, prima el señalamiento de los jóvenes que, contra todo lo esperado, siguen considerando a la familia como el sistema fundamental capaz de brindar protección y favorecer el desarrollo holístico de sus miembros, aun en medio de graves tensiones, proporcionando el refugio necesario para restañar heridas, recuperar fuerzas, brindando el espacio y el tiempo necesarios para comprender, ayudar, estimular logros, disimular errores, incentivar búsquedas y apoyar proyectos. Construir, en definitiva, un universo subjetivo y objetivo. Algunos especialistas señalan que la familia como institución ha ido modificando significativamente sus formas y eso no es proporcional al cambio en sus funciones, donde la contención y el sostén siguen siendo básicos ,es por ello que es destacable la necesidad de fortalecer las capacidades resilientes de la familia para que se trabaje apuntando a las fortalezas y no a las dificultades de los miembros, sobre todo de los padres de los niños y adolescentes, para poder superar campos rígidos como lo son los condicionamientos y los preconceptos que muchas veces se convierten en murallas infranqueables que no permiten la salida a los problemas a medida que van surgiendo. En síntesis, la familia es considerada un refugio, un lugar de continencia recíproca y asistencia emocional, afectiva y normativa pero, sobre todo, fuente de refuerzos positivos y negativos de los aprendizajes que los afianzan o los modifican .Por otro lado, se requiere que la familia, más allá de la forma que adopte, para cumplir con sus objetivos, es necesario que posea una adecuada estructura, una dinámica organización jerárquica, con niveles no autoritarios de poder de decisión. Los cambios suponen una significatividad que debe elaborarse conjuntamente.

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- 3 - Adicciones y suicidio. Representaciones de los jóvenes entre 15 y 25 años

- 3 -

Adicciones y suicidio. Representaciones de los jóvenes entre 15 y 25 años de la ciudad de Río

Gallegos.

Cabrera, Gonzalo Muniz, María Inés Pejkovic, Celina Rodríguez, Mónica Vera, Ruth

Este trabajo esta enmarcado en el proyecto de investigación “Adicciones y suicidio.

Representaciones de los jóvenes entre 15 y 25 años de la ciudad de Río Gallegos. Un estudio para la

elaboración de un proyecto de prevención y promoción en salud socio comunitaria” que hemos

iniciado a principios de este año y que tiene como antecedente la investigación “Los jóvenes en el fin

del mundo. ¿Quienes son?, ¿qué quieren?, ¿qué hacen? Un estudio sobre los intereses necesidades

y obstáculos de los jóvenes en la ciudad de Río Gallegos”, la investigación “El consumo de sustancia

psicoactivas y su relación con conductas suicidas intencionales en los jóvenes de la ciudad de Río

Gallegos” y un “Acercamiento diagnóstico a la salud comunitaria” realizado con integrantes y

referentes de nuestra comunidad.

Algunas consideraciones metodológico-conceptuales

Todos estos trabajos tienen como marco metodológico la investigación cualitativa con

enfoque clínico institucional. Entendemos por enfoque clínico a un tipo de abordaje que permite el

estudio en profundidad de un tema e “implica la adopción de una posición interpretante frente al

objeto de investigación y una relación sujeto investigador-sujeto/s en investigación peculiar una

relación de transferencia - contratransferencia que es propia de la situación de investigación y que no

se confunde con la cura” (Souto, 2007). Este enfoque necesita de una multireferencialidad teórica y

de un abordaje interdisciplinario. De hecho “sólo una visión ingenua, desinformada o ilusoriamente

optimista podría llevar a pensar que un problema tan complejo y multifacético como [los que aquí nos

convocan] pueden abordarse con medidas en un solo marco, sea éste biológico, psicológico o social”

(Musacacchio de Zan; 2000).

Bien encuentra su sustento, la investigación aquí propuesta, en los dichos de Fernando Luis

González Rey, con quien coincidimos cuando dice que lo que define a lo cualitativo sería el hecho de

constituirse en tanto “proceso esencialmente diferente de producción de conocimiento que aparece

ante la necesidad de investigar un objeto diferente” (2000). El mismo autor agrega que “la

investigación cualitativa […] presupone ir abriendo de forma gradual los diferentes sistemas de relación en

investigación cualitativa […] presupone ir abriendo de forma gradual los diferentes sistemas de relación en los que se manifiesta lo estudiado, e integrar en el sentido que ellos tienen para los sujetos estudiados los diferentes aspectos que participan de la vida de estos sistemas” (ibídem). Por su parte Mario Núñez Molina recalca el valor de “las comunidades” y su estudio, para lo cual se recuerda que la pretendida investigación en este escrito ha de realizarse sobre un grupo, una comunidad conformada por personas que comparten algunas características en sus vidas. Continúa explicando que los investigadores deben preocuparse por abordar, a la vez que vitalizar, “los sistemas de ayuda que poseen las comunidades” (1998). Para ello deben basarse en un nuevo

paradigma que se “ha descrito como cualitativo, pospositivista, hermenéutico, experiencial, fenomenológico y constructivista” (1998), y que –a pesar de las diferencias de dichos sistemas- se caracterizan por: usar métodos participativos y dialógicos, rechazar las epistemologías de objetividad simple; basarse en la reflexión crítica; considerar a la naturaleza de la realidad como múltiple, holística y producto de construcciones sociales; considerar imposibles las generalizaciones independientes del tiempo y el contexto; considerar al modelo de causalidad inadecuado para abordar

la conducta humana, así como los valores del investigador influencian todo proceso de investigación.

Igualmente este trabajo, como otros realizados anteriormente, nos presenta un desafío de gran importancia: lograr confianza con los sujetos en investigación a fin de que expresen vivencias, ideas, pensamientos y sentimientos propios. Sabemos que los investigados ante diversas situaciones dicen, muchas veces, aquello que creen que el entrevistador quiere escuchar recurriendo, en gran

parte, a cliché, estereotipos sociales y/o instituidos; está en la táctica y la estrategia de este último lograr que exprese lo original, lo propio. Se suma a esta dificultad la diferencia de edad entre los investigadores e investigados, diferencia de edad que a la de nuestros investigados hace mucho ruido pues somos, queramos o no, representantes de los adultos en quienes la mayoría de ellos desconfían

o ven como rivales; en otro trabajo nos decían “los adultos estigmatizan a los jóvenes” (Reinoso y Muniz; 2006) y en esta situación nosotros representamos a estos. Estas respuestas cliché fueron interpretadas, por nosotros mismos, como debidas “al predominio de una moral heterónoma en donde no se puede valorizar con criterios propios sino con

aquellos que predominan en los discursos de lo social” (Muniz, 2010), pondremos esto en la palestra

a la luz de lo antes descrito. A su vez consideramos necesario posicionar a este grupo en una estructura más amplia y para eso retomamos el planteo de Bourdieu (2002), para quien “la ´juventud´ no es más que una palabra”, es una construcción social producto de relaciones de poder establecidas entre jóvenes y viejos 1 . Desde esta mirada, a lo largo de las entrevistas y los encuentros con los jóvenes va

1 “Las clasificaciones por edad (y también por sexo, o claro, por clase…) vienen a ser siempre una forma de imponer límites, de producir un orden en el cual cada quien debe mantenerse, donde cada quien debe ocupar su lugar […] a edad es un dato biológico socialmente manipulado y manipulable” (Bourdieu, 2002).

emergiendo el relato de aquel sector que en esta lucha de poder queda situado en

emergiendo el relato de aquel sector que en esta lucha de poder queda situado en lo periférico, cuya palabra queda relegada de la esfera de la palabra con autoridad, de la palabra adulta. Igualmente queremos explicitar nuestras perspectivas ideológico-conceptuales sobre consumo de sustancias y suicidio. Las adicciones pertenecen al inespecífico campo de los problemas sociales, que desborda irremediablemente las capacidades de comprensión y de acción de las diversas disciplinas destinadas a su abordaje. A pesar de ello, es que a través de la investigación que aquí se presenta se intentará hacer un mínimo aporte a tan basto campo. Entendemos al consumo de sustancias, y con él a la adicción, como expresión sintomática de lo que está ocurriendo en la sociedad; por ello es que debemos comprender el contexto en donde surge, en donde se genera. El contexto actual, determina de una particular forma a la relaciones de intercambio: el consumo. “Como sociedad de consumo nuestra sociedad es adictiva. Con el consumo busca la aceptación y-o adaptación, también la huida efímera y aparente. Y esta sociedad se vive como acelerada y decadente en más de un aspecto” (Rivera; 2004). En es este contexto donde las sustancias, en tanto objeto, poseen una doble finalidad: en tanto objeto de consumo y en tanto elemento que cubre, protege y o apacigua lo emergente, y angustiante, del contexto social. Se podría decir que esta situación irrumpe en muchos hogares, en muchas vidas de varios sujetos llevándolos, en algunas ocasiones, a establecer algún tipo de relación con las drogas. En relación al suicidio, nuestro punto de partida lo define como un proceso complejo multideterminado. “Una manera de vivir que va construyendo un enigma mortal, por condensación, sobre un marco representacional existente. Un proceso que va más allá del acto, rompiendo la concepción del hecho consumado” (Martínez, 2007). Aunque el acto de quitarse la vida pareciera ser una decisión meramente individual la podríamos leer como la culminación de un proceso de depositación, o sea a la vez como un acto extremadamente social y que se erige intencionalmente, o no, en el portavoz de una situación más macro, o sea en el ser donde se canalizan y cristalizan los problemas sociales, en el sujeto que enferma en una sociedad enferma. En este sentido podríamos pensar al suicida como depositario de la conflictiva de su grupo de pertenencia. Por lo expuesto es que tratamos la problemática del suicido como una construcción social, como un fenómeno que no solo da cuenta la construcción del sujeto sino de un fenómeno que aparece por fuera de este, en lo social.

En este sentido se puede hablar del acontecimiento-suicidio. Para Alain Badiou, el acontecimiento es “un quiebre del campo de saber de una situación, porque con el acontecimiento emerge una verdad no considerada por el saber de la situación misma”, entendida esta última como

el “modo en que simbolizamos la situación misma”. “El acontecimiento se produce en la estructura

el “modo en que simbolizamos la situación misma”. “El acontecimiento se produce en la estructura de

la situación, pero a partir del vacío no simbolizado en la situación. El acontecimiento implica la subversión del orden simbólico establecido para dar lugar a la verdad, a aquello que no ha sido simbolizado de la situación y que el síntoma denunciaba”. En definitiva, en el acontecimiento emerge

el síntoma social. El acontecimiento “necesita de sujetos comprometidos con el mismo”

“requiere de

una intervención interpretante: un sujeto agente que sea capaz del acto de lectura de los síntomas de la situación, y de subversión de la misma”. En este caso el sujeto agente está dado por los jóvenes, y su interpretación del mismo puede verse en las representaciones sociales que construyen acerca de

este acontecimiento, quienes en sus relatos asumen una “posición subjetivamente comprometida”, que denuncian el síntoma, que subvierten el orden simbólico (Zárate López, 2007).

Síntoma social y lazo social

Según Lacan (1988) "sólo hay un síntoma social: cada individuo es realmente un proletario, es decir, no tiene ningún discurso con qué hacer lazo social"; cuando dice proletario, se refiere al proletariado contemporáneo, despojado de su saber y al que sólo le queda la aplicación de un “manual técnico” y cuya consecuencia es, cada vez más, un "sin lugar", caído como desecho. Es lógico entonces que estos individuos no tengan con qué hacer lazo social, hay síntoma social cuando no hay lazo social. “No hay sujeto sin Otro, siendo lo subjetivo lo que se produce entre dos, sujeto implica al menos dos, sujeto implica una relación, implica lazo social” (Muñoz, s/f). Es necesario inscribir el síntoma, en nuestro caso las adicciones y el suicidio, en el lazo social en donde se manifiesta. Lo social actual tiene paradojas, antagonismos, contradicciones y los síntomas y los lazos sociales están en consonancia con estas dando como consecuencia un lazo social intoxicado, fragmentado, disuelto y debilitado. En nuestra provincia se nos agrega una situación particular que es definida a partir del desarraigo, el que “consiste históricamente en la negación de lo autóctono, expoliación de lo propio y movilidad y aculturación. (…) nuestro individualismo social, a diferencia de otros individualismos, tiene esta base histórica de desarraigo” (Rivera, Luis Fernando; s /r). Este desarraigo imposibilita el lazo social, por lo tanto favorece la aparición de síntomas sociales. Al respecto es que coincidimos con Daniel García Delgado (1994), quien señala que “se asiste a la pérdida de homogeneidad de la sociedad, al aumento de la diferenciación y de la desigualdad. La diferenciación pasa a ser parte del modelo; en algún sentido se transforma en un valor. En contraste con el anterior modelo de acumulación, que integraba al mundo industrial, el nuevo promueve una sociedad de dos velocidades: los que están en el postindustrialismo y los que quedan afuera. (…) Es que la expansión del mercado por la economía transnacional implica un aumento de la estratificación, diferenciación y complejización social que termina por quebrar las

expectativas del modelo estatal intervencionista tendientes a la homogeneidad y a la universalidad. El Estado

expectativas del modelo estatal intervencionista tendientes a la homogeneidad y a la universalidad. El Estado deja de cumplir roles productivos y de reproducción social y las relaciones con actores son más contractuales. Más que relaciones orgánicas, no hay ahora lazos fuertes sino variables coyunturales en una situación dinámica de cambios abruptos que conllevan altos niveles de incertidumbre”.

Algunos discursos de los jóvenes

Presentamos algunas categorizaciones preliminares de lo que dicen los jóvenes en relación a las temáticas que nos ocupan:

La falta o… lo que falta

No hubo entrevistado que no nombrara por lo menos una falta 2 , es así que aparecen:

Falta de contención familiar, falta de control de los padres, falta de atención de los niños

Falta de lugares de esparcimiento

Falta de compromiso social

Falta de cuidados, falta de prevención

Falta de trabajo

Falta de comunicación, falta de diálogo

Falta de información

Falta de autoestima

Falta de expectativas de futuro

Falta de control del estado

La falta puede manifestarse de tres modos como frustración, privación o castración. Aunque en los tres casos se trate de una falta de objeto, la naturaleza de esa falta es cualitativamente diferente para cada uno. Encontramos que “las faltas” de las que hablan nuestros entrevistados pueden encuadrarse como frustración o privación. Llamamos frustración, en sentido amplio, tanto a la situación en la que una expectativa, un deseo, un proyecto o una ilusión no se cumplen como a la vivencia emocional que esto trae aparejado. Para manejar la frustración una persona necesita incorporar, mensajes que permitan el proceso de aceptación, elaboración y acción en una situación frustrante, cuando esto no sucede se

2 Utilizamos aquí el término, como lo hicieron nuestros entrevistados, en un sentido coloquial como: Carencia o escasez de algo, ausencia de una persona de algún sitio, defecto, error, quebrantamiento de una obligación y/o transgresión de las reglas.

dice que las personas tienen “baja tolerancia a la frustración”, estos sujetos siguen manteniendo un

dice que las personas tienen “baja tolerancia a la frustración”, estos sujetos siguen manteniendo un modo inmaduro de ver las cosas, tal y como lo hacían en la infancia. La aceptación de privaciones permanentes como resolución de la frustración, implica una fórmula controvertible que puede ser leída como llamado a la resignación. En la adolescencia se produce un retorno acentuado al plano de la frustración y cuando esta no encuentra caminos de dialectización en lo social, se refuerza un Yo rígido, desprovisto de metáforas, cristalizado, que compelido e interpelado, muestra su insuficiencia principalmente en la actuación. Así hablar de déficit y excesos es solo una metáfora cuantitativa. La construcción, que debe realizar el joven de un lugar nuevo en el campo de la sociedad y de la cultura; nos concentra en relevar los dispositivos que aquella provee: en relación a la función paterna; a la suficiencia o insuficiencia, consistencia o inconsistencia de ideales; a la posibilidad o precariedad de recursos de planificación futura; a la oferta de variedades de objetos/productos que ofrece pero que a la vez priva, renegando de esta manera las exclusiones que asientan. Esta evaluación nos mostrará el marco cultural en el que los jóvenes se desarrollan y que se puede esperar del mismo. En muchos casos esta falta es una privación real. Los que sufren las problemáticas que estudiamos, con quienes en un principio hemos trabajado 3 , son sujetos pertenecientes a lo que Bauman (2005) denomina “residuos humanos” o productos de actividades importantes de la vida “saturadas” por lo residual: “relaciones humanas malogradas, incapaces, inválidas, nacidas con la marca del residuo inminente. […] Y, lo más importante, para quienquiera que fuere una vez excluido y destinado a la basura no existen sendas evidentes para recuperar la condición de miembro de pleno derecho” (Bauman, Ibídem). Son sujetos que han sido privados del cumplimiento de necesidades básicas desde siempre.

Disfunción (borramiento) de los adultos

Los adultos aparecen principalmente como padres y casi siempre en disfuncionalidad:

La familia, más allá de su función biológica, tiene una función de transmisión. El padre debe encarnar la autoridad, actualmente existe una declinación de esa autoridad en padres encarnados que dimiten de la transmisión y “los lazos ya no son a un padre que traza un estilo de vida acorde a sus ideales, sino que ese padre es sustituido por un manual y una mujer puede ser sustituida más

3 - En la población estudiada en la investigación “El consumo de sustancia psicoactivas y su relación con conductas suicidas intencionales en los jóvenes de la ciudad de Rio Gallegos” realizada en el marco del convenio entre la UARG y el Observatorio Provincial de Drogas. Directora: Mg. María Inés Muniz, Co-Directora: Lic. Ruth Vera.

satisfactoriamente por la droga o la computadora. (…) La familia cada vez más pasa a

satisfactoriamente por la droga o la computadora. (…) La familia cada vez más pasa a ser cuestión de estado, buscando como regular los lazos cada vez más desintegrados” (Greiser, 2007) A su vez, estamos en una sociedad que pone en el pedestal a la juventud como valor por sobre otros valores, deposita el saber en los jóvenes. Son ellos quienes saben cuáles son las tendencias, son ellos quienes representan el modelo social, son ellos los que construyen las corrientes conductuales. En este marco el saber de los adultos pierde valor, queda relegado. Los adultos referentes sienten que perdieron el poder sobre los jóvenes, y las actitudes adoptadas frente a esta situación son diversas: depositan el saber en los jóvenes, buscan ‘portar’ juventud de diferentes maneras, en el mejor de los casos se encuentran desconcertados. Tal vez sea el momento de repensar lo que Freud dijo en El malestar de la cultura (1930): que el niño hace sus primeras renuncias pulsionales para no perder el amor de sus padres. Esta es la estructura básica de toda renuncia y se puede traspolar a otros vínculos. Los jóvenes pueden cambiar su actitud, cuando sienten que hay enfrente un adulto que los cuida y en el que tienen un lugar en su deseo.

Mas allá de los cambios o transformaciones que se han sucedido en los últimos tiempos, hay algo que permanece, y es la necesidad de sostener la asimetría que sostiene a las nuevas generaciones en su devenir adultos. Sólo desde ese lugar es posible sostener el “no”, porque el límite es cuidado para sí y para terceros. El “no” que educa conlleva un sí, es decir, habilita la experiencia de otra cosa y posibilita que los chicos perciban que hay adultos dispuestos a enseñarles a convivir de una manera diferente. Es por eso que entendemos relevante destacar, el concepto de función subjetivante desarrollado por Inés Rosbaco (2000), aquella función capaz de posicionar a un sujeto desde su singularidad frente al conocimiento, a la autoridad, a los adultos y a los pares. Este es un sujeto de la cultura, que desea, que piensa, que tiene una historia socioafectiva que lo constituye como tal. Es que una de las características fundamentales que contribuyen a los procesos de desubjetivación, es la pérdida de los referentes culturales, y junto a ellos, la de los referentes adultos, que tienen una función identificante. Coincidimos con esta autora, en que las teorizaciones actuales jerarquizan cada vez más la importancia de los pares en la constitución del YO, pero estas relaciones fraternales siempre deben estar mediadas por el adulto, quien imparte las normas de cultura. La asimetría niño- adulto se pierde en ocasiones y los adolescentes sienten totalmente amenazadas sus posibilidades identificatorias, porque cuando los procesos de desubjetivación son profundos, nos encontramos con adolescentes que “se dejan vivir” pasivamente en el transcurrir de sus vidas. Una de las condiciones de desubjetivación en el entorno familiar, es la visible indiferenciación de los lugares tradicionales de padre, madre e hijo, con la consecuente disolución de las posiciones de protección y autoridad de los padres hacia los hijos.

Consideramos al igual que Fernando Osorio (2011) que nos encontramos ante la decadencia de la

Consideramos al igual que Fernando Osorio (2011) que nos encontramos ante la decadencia de la autoridad parental, los padres actuales desarrollan un fenómeno de desentendimiento y desresponsibilización; pierden autoridad cuestionándose tanto, lo que deben o no hacer con sus hijos. Muchos no quieren caer en el autoritarismo, otros se hacen amigos de sus hijos y otros no tienen la más mínima idea de que hacer con ellos. En algunos casos, los adultos parecen esperar a un niño “muy especial” que comprenda y sostenga sus vacilaciones, de esta forma suelen observar los logros de su hijo buscando fortalecer la propia autoestima. En otros casos parecen más jóvenes que los adolescentes, provocando el confinamiento de los niños a un espacio de incertidumbre e indefensión. Por otra parte la relación que se produce, enfrenta a los chicos a responsabilidades y decisiones para las que no están preparados y lo que encubre es el no querer adoptar el rol adulto que requiere asumir responsabilidades. En consecuencia, los hijos saben que gozan de mayores libertades, pero también sienten claramente que están solos; porque el posicionamiento del hijo en lugar del ideal o la igualación generacional, producen carencias en los lazos de amparo.

A modo de conclusión

Más allá de los abordajes disciplinares es necesario comenzar a pensar en modelos integrales que entiendan al consumo y la adicción como expresión del malestar social; teniendo en cuenta lo histórico-social, la multicausalidad y la multiplicidad de las significaciones sociales y culturales en torno a las problemáticas en estudio. Consecuentemente se debería intervenir intentando articular lo fragmentado desde una estrategia socio-comunitaria, privilegiando los espacios microsociales. De esta forma, se pretende dar cuenta de la heterogeneidad y singularidad de lo local, recuperando su historicidad y aspectos socio-culturales. Con ello el sujeto debe de ser entendido como un sujeto pleno, con potencialidades y condicionantes, productor de la historia a la vez que producto de esa misma historia. Entender al sujeto como parte de lo histórico-social nos lleva a visualizarlo en un marco más amplio de relaciones sociales, en su vinculación con diferentes actores, teniendo en cuenta su posición en las estructuras desiguales de la sociedad actual. De este modo es que se podrá entender al mismo como una construcción histórico – social, portador de prácticas y discursos que desafían o confirman identidades que se producen y reproducen en la vida cotidiana. Desde esta visión, el sujeto es pensado como sujeto de derechos, reconocido en sus capacidades como persona y ciudadano, protagonista de movimientos emancipatorios. Sostenemos nuestro acto de resguardo de la dignidad humana y el respeto por lo singular en una comunidad solidaria, es necesario que recuperemos lazo social rompiendo con la indiferencia, trabajar en el versus, indiferencia vs. responsabilidad con el otro, pues la indiferencia es un efecto perverso de lo colectivo.

Bibliografía - BAUMAN, Zigmunt (2005); Vidas desperdiciadas. La modernidad y sus parias. Buenos Aires: Paidós.

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Introducción - 4 - Jóvenes y escenario nocturno Alejandro J. Capriati Instituto de Investigaciones Gino

Introducción

- 4 -

Jóvenes y escenario nocturno

Alejandro J. Capriati Instituto de Investigaciones Gino Germani (UBA) acapriati@sociales.uba.ar

La ponencia recupera resultados de una investigación, realizada en el marco de mis estudios

doctorales, sobre el mundo cultural y el escenario nocturno en una barriada popular del Gran Buenos

Aires. En esta oportunidad, presento el análisis de las escenas y espacios de sociabilidad que

conforman el escenario nocturno. La noche no es simplemente el momento que empieza al final del

día, es un escenario donde tienen lugar diversas actividades, donde se juegan papeles específicos,

con reglas, expectativas y actitudes diferentes de las asociadas al diurno. La descripción de las

actividades recreativas que las mujeres y los varones jóvenes llevan adelante y la identificación de

espacios de sociabilidad típicos ponen de manifiesto usos de la ciudad, modos de entender la

diversión y significados en torno a la nocturnidad.

Describir, interpretar y explicar el escenario nocturno permite conocer de qué maneras las

experiencias nocturnas y las prácticas socio culturales contribuyen a la configuración de modos de

ser joven. Las prácticas socioculturales, relativas a la música y sus espacios de sociabilidad, dan

cuenta de maneras de estar en el mundo, generando espacios grupales y colectivos, de escucha,

identificación, producción, encuentro y diversión. El análisis de las modalidades juveniles emergentes

en el escenario nocturno constituye un insumo para develar transformaciones sociales y re-plantear

un interrogante distintivo de los estudios sobre juventudes: ¿en qué medida las nuevas generaciones

representan metáforas del cambio social?

El enfoque teórico y metodológico tiene como pilares básicos la reconstrucción de las

perspectivas de los actores a partir de las prácticas de los individuos y grupos, la vida cotidiana como

espacio para abordar la relación entre lo micro y lo estructural, y la multidimensionalidad de la vida en

sociedad.

Dentro de un diseño cualitativo, se privilegió triangular las entrevistas semi estructuradas y la

observación participante; complementariamente, se analizó la producción musical de ciertos grupos.

Entre junio de 2007, luego de visitar diferentes localidades, el trabajo de campo se localizó en una

zona periférica de un partido del Gran Buenos Aires. Participé de la vida cotidiana, cultural y nocturna

de distintos grupos de jóvenes residentes en tres barrios vecinos hasta septiembre de 2009. En total

realicé treinta entrevistas semi estructuradas: diez de ellas a mujeres y veinte a varones. El rango

etario de las y los entrevistadas/os tiene como límite inferior los diecisiete años y como

etario de las y los entrevistadas/os tiene como límite inferior los diecisiete años y como límite superior los veintinueve. Las entrevistas fueron grabadas y transcriptas, salvo algunas realizadas en situaciones en las cuales no fue posible su grabación; en estos casos, se reconstruyó a posteriori las respuestas como notas de campo. En lo que se refiere a la observación participante, a lo largo de dos años participé, con períodos de mayor y menor frecuencia, en recitales, festivales, ensayos y otros espacios de la vida recreativa y cotidiana en los barrios.

Rupturas y continuidades en los modos de hacerse joven

¿Qué hay de novedoso en las prácticas culturales y en las experiencias nocturnas de las generaciones más jóvenes? ¿Las prácticas culturales y los espacios de sociabilidad juveniles constituyen experiencias facilitadoras de procesos reflexivos, “de ampliación de conciencia”, acerca de las propias condiciones y perspectivas de existencia? ¿En qué medida estas prácticas y espacios juveniles tienen la potencialidad de modificar la reproducción de desigualdades sociales? Lejos de dar una respuesta acabada a estas preguntas, aporto cuatro hipótesis para pensar el carácter complejo y contradictorio de los procesos que configuran las modalidades juveniles emergentes, particularmente en el escenario musical nocturno en una barriada popular. En concreto, estas hipótesis se concentran en la experiencia de ser joven residente en una barriada popular, en el mundo musical y en las iniciativas culturales grupales, y en las escenas y espacios de sociabilidad nocturno. Estas líneas de trabajo son resultados de una investigación social cualitativa en la cual se privilegió triangular las entrevistas semi-estructuradas y la observación participante; complementariamente, se analizó la producción musical de ciertos grupos. El trabajo de campo se desarrolló entre junio de 2007 y septiembre de 2009, período en el cual participé de la vida cotidiana, cultural y nocturna de distintos grupos de jóvenes residentes en barrios relegados del Gran Buenos Aires.

1. De “generación perdida” a generaciones posibles

Las experiencias relativas al uso de la ciudad, a la formación educativa, al empleo y a la participación social permiten distinguir modos en los cuales el espacio social funciona como factor generador de restricciones y oportunidades. Residir en una barriada popular no sólo significa vivir en un área con malas o pésimas condiciones de habitabilidad y escasa disponibilidad de servicios, sino que refiere a una experiencia urbana estigmatizante. Sobre los prejuicios habituales de su localidad (“barrio peligroso”, “zona caliente”), se superponen lógicas discriminatorias que convierten a sus residentes, especialmente

varones jóvenes, en sujetos sospechosos cuando circulan fuera de su entorno barrial. La existencia de

varones jóvenes, en sujetos sospechosos cuando circulan fuera de su entorno barrial. La existencia de prejuicios y los procesos de estigmatización ponen de relieve las barreras que separan espacios y grupos sociales; barreras que pueden ser interpretadas, coincidiendo con el análisis de Svampa (2009), como expresión de un quiebre de solidaridades en el cual las distancias sociales y culturales entre la ciudad y los suburbios parecen cada vez más grandes. La experiencia de ser joven en una barriada popular refiere a diversas realidades educativas y laborales: el abanico de situaciones educativas es tan heterogéneo como interrumpir la formación en el ciclo primario, cursar el ciclo secundario sin planes de continuar estudios terciarios o estudiar una carrera universitaria con apoyo financiero de los padres. En lo que se refiere a la inserción laboral, se distinguen quienes cuentan con un empleo formal, quienes trabajan en el mercado informal y quienes están sin empleo. La heterogeneidad de situaciones no puede obliterar la comprensión de las inequidades relativas al acceso a recursos educativos, oportunidades laborales y condiciones de empleo. En términos generales, las experiencias educativas se caracterizan por su condición interrumpida (por no haber terminado el ciclo secundario) o postergada (por no continuar su formación luego del ciclo secundario pese a tener intenciones), y las laborales se definen por la precariedad del puesto de trabajo como así también por la falta de perspectiva de crecimiento. Estas experiencias develan otro rasgo distintivo de este segmento joven, dictado por las dificultades para contar con recursos para generar proyectos de vida anclados en la formación y el empleo. La explicación tradicional que asocia mayor desigualdad a mayor violencia no ayuda a comprender la complejidad del entramado social en sociedades como las latinoamericanas (Gutiérrez, 2009). La desigualdad no es más que el punto de partida de una explicación certera:

segmentos juveniles sin perspectivas de progreso no son argumentos suficientes para explicar cómo la violencia se incorpora en los cuerpos y lenguajes de los sujetos jóvenes (Rincón, 2009; Reguillo, 2008; Souza, 1994). No obstante las condiciones de privación y las experiencias estigmatizantes, las y los jóvenes continúan apostando por el estudio, el trabajo y/o la participación. Si bien se debaten entre una instrucción formal devaluada que no garantiza un futuro mejor y un empleo que una y otra vez confirma inestabilidad y precariedad, es un error describirlos como una “generación perdida”: sin intereses personales ni iniciativa grupales, desinteresada y apolítica, predispuesta en sus actividades recreativas al abuso de drogas y a la violencia, entre otros diagnósticos tremendistas. El análisis de las prácticas socioculturales, relativas a los usos de la música y sus espacios de sociabilidad, permite reconstruir maneras de estar en el mundo, reconociendo experiencias y espacios grupales y colectivos, de escucha, producción y encuentro. Para captar en su complejidad las prácticas socioculturales es necesario revisar las tipologías juveniles derivadas de las categorías de la crítica musical (estilos y géneros musicales) en tanto dificultan la comprensión no sólo de las identificaciones culturales, sino también de los modos de habitar el escenario nocturno. Una barriada

popular está habitada por distintas culturas musicales, relativas al rock, al reggae y a la

popular está habitada por distintas culturas musicales, relativas al rock, al reggae y a la música tropical; la noción de “culturas musicales” refiere a universos heterogéneos de expresiones y prácticas vinculadas a ciertos géneros y estilos musicales, provenientes de tradicionales locales, regionales o globales.

2. Las culturas musicales como herramientas para la defensa de derechos

Situaciones de la vida afectiva, recreativa y política son musicalizadas, es decir, vivenciadas con un trasfondo musical. La música puede ser terapéutica en ciertas circunstancias (un recurso para tranquilizarse, evadirse y expresarse), una forma de entretenimiento en otro contexto (el placer de escuchar música, la felicidad de hacer música con otros, la energía de estar disfrutando de música en vivo junto a otros), como así también un modo de conocimiento y expresión acerca de asuntos personales y cuestiones sociales (por ejemplo, en las canciones elaboradas por distintos grupos musicales barriales se narran tanto historias de amor y situaciones de desconcierto como crónicas de la exclusión y denuncias de injusticias). Las y los jóvenes se nutren de las distintas expresiones estilísticas vinculadas a cada género y estilo para ubicarse en el mundo social. Con mayor y menor riqueza poética, con mayor y menor experimentación sonora, las culturas musicales ponen a disposición un conjunto amplio y heterogéneo de relatos, con tramas más o menos complejas, que las personas se apropian en un proceso no exento de conflictos. Entre las culturas musicales de una barriada popular circulan relatos comunes que constituyen espacios simbólicos fecundos para la denuncia, defensa e invención de derechos. Me detengo, especialmente, en dos tópicos presentes en las distintas culturas musicales (vinculadas al rock, al reggae y a la música tropical). Estos tópicos refieren a aspectos centrales de las experiencias juveniles, como la denuncia de situaciones de violencias vinculadas a la policía y el reclamo a fumar marihuana sin persecuciones. Con propuestas musicales y estilos narrativos heterogéneos, muchas canciones evidencian la conflictiva relación entre la población joven y la policía. Un ejemplo paradigmático refiere a la denuncia de casos de violencia y abuso policial con uso de armas de fuego conocidos como “gatillo fácil”. Dicha expresión es utilizada como titulo de canciones con ritmo de cumbia, punk rock o heavy metal. Las culturas musicales juveniles reconocen, impugnan y denuncian una situación de vulnerabilidad que atraviesa a la población joven, especialmente de sectores populares. En torno al consumo de marihuana, circulan diversas canciones que, además de exigir el derecho a consumir sin ser penalizado, demandan su legalización y abogan por el auto cultivo. En festivales por la defensa de derechos humanos, en recitales por el reclamo de justicia ante episodios de violencia política o policial, estos relatos se materializan y hacen cuerpo con el

compromiso de artistas y del público. Si bien las culturas musicales no están articuladas orgánicamente

compromiso de artistas y del público. Si bien las culturas musicales no están articuladas orgánicamente con agrupaciones políticas o movimientos sociales, sus mejores relatos y fantasías, parafraseando a Frith (1980), se convierten en una crítica de la realidad. Sin desconocer que la música es una forma de entretenimiento como así también una terapia personal, ciertas expresiones de las culturas musicales juveniles pueden ser pensadas como culturas ciudadanas a partir de la circulación de relatos (en las canciones), que denuncian situaciones de violencia y promueven aspiraciones de igualdad y justicia.

La dimensión política de las culturas musicales juveniles no niega la capacidad de goce como tampoco confunde culturas musicales con movimientos sociales. Las prácticas culturales, retomando con la propuesta de Reguillo (2000), pueden ser leídas como formas de actuación política no institucionalizada, en la cual las personas jóvenes despliegan su visibilidad como actores sociales y, a veces, se reconocen como tales. Este proceso, analizado desde una perspectiva histórica, puede ser pensando como una actualización de la tradición crítica y contestataria de ciertas expresiones del “rock nacional” (Vila, 1985; Alabarces y Varela, 1988; Semán y Vila, 1999; Pujol, 2005).

3. Las iniciativas musicales barriales como generadoras de protagonistas

La música también es la materia y el lenguaje con el cual las y los jóvenes llevan adelante sus proyectos culturales. Las iniciativas musicales barriales generan un micro espacio de sociabilidad, de encuentro, aprendizaje y producción, que brinda un refugio frente a las presiones y miserias de la vida cotidiana. Armar y sostener proyectos grupales, tomar la palabra y producir canciones propias, intervenir en el espacio local, actividades típicas para hacer música en una barriada popular, ponen en escena un modo de ser joven que defino como “protagonistas culturales”. La experiencia de formar parte de un grupo de música, especialmente el hecho de tocar en vivo y grabar un disco, les permite a sus integrantes concebir su propia imagen de un modo positivo. En estas actividades, coincidiendo con el análisis de Dayrrel (2002), sus integrantes encuentran la posibilidad de pensarse como sujetos de un proyecto, afirmándose en una sociedad que los condena al anonimato y les restringe el desarrollo de sus potencialidades en otras esferas de la vida social. Hacer canciones constituye la herramienta cultural que tienen a mano para hablar públicamente de sus deseos, desconciertos y obstáculos. Si bien esta toma de la palabra no manifiesta principios ideológicos ni pronuncia un discurso de derechos, genera testimonios personales que no sólo hablan de fracasos cotidianos sino también brindan un relato a partir del cual pensarse de un modo alternativo a la resignación. Más allá de las diferencias de estilo, las iniciativas comparten un modo de tomar la palabra a partir del testimonio personal. Toma de la palabra que

pone en discusión el uso de la voz autorizada; esta elaboración de un propio discurso

pone en discusión el uso de la voz autorizada; esta elaboración de un propio discurso puede ser pensada como un cuestionamiento de la jerarquía de credibilidad, recuperando la noción de Becker (1967), que los tiende a privar del derecho a ser escuchados. Estas iniciativas producen nuevas mediaciones que elaboran imágenes alternativas a los estereotipos de violencia y criminalidad asociados a las barriadas populares, retomando el análisis de Ramos y Ochoa (2009). Por otro lado, tocar en vivo y participar en la organización de eventos constituyen modos de intervenir en el espacio local que tienen distintas consecuencias: además de generar un espacio de diversión nocturna y expresión musical alternativo a las opciones dominantes, tiende redes entre grupos de jóvenes de barrios vecinos y establece contactos con jóvenes de otras zonas del espacio social, interrumpiendo la reproducción de prejuicios entre grupos y agrietando la segregación socio espacial. El “festival local” refiere a un espacio de sociabilidad organizado y/o sostenido por los grupos musicales barriales, para quienes es indispensable compartir el escenario para asegurar un mínimo de público y afrontar los costos. En la organización de estos eventos musicales, conformados con la participación de decenas de grupos con propuestas musicales diversas (desde sonoridades “heavy”, “hardcore”, hasta “reggae”, “ska” o “rockabilly”), la cuestión de las afinidades musicales no es un asunto prioritario; incluso, en ciertas ocasiones, se privilegia la selección de grupos con propuestas musicales heterogéneas para captar mayor público y no saturar al oyente con sonoridades similares. Los festivales locales conforman un espacio de sociabilidad caracterizado por experiencias emotivas intensas en los cuales varones y mujeres se divierten bailando, escuchando, tomando y fumando.

4. Los festivales locales como un espacio de buena convivencia

La noche no es simplemente el momento que empieza al final del día. Es un escenario donde tienen lugar diversas actividades, donde se juegan papeles específicos, con reglas, expectativas y actitudes diferentes de las asociadas al diurno. Los modos de habitar el escenario nocturno ponen de manifiesto la participación en lugares distintos. “Ir a bailar”, “asistir a recitales”, “juntarse en una casa”, “reunirse en una esquina”, refieren a actividades que las mujeres y los varones jóvenes llevan adelante con mayor o menor frecuencia. Por ello, los “rockeros” se convierten al otro fin de semana en “bailanteros”, del mismo modo que las mujeres jóvenes que prefieren estar tranquilas en sus casas mirando una película se transforman en jóvenes protagonistas cuando tocan junto a sus grupos de música.

Las experiencias nocturnas, sin distinción de la opción recreativa, tienen como propiedad distintiva la promesa de fiesta, la celebración de la amistad, las expectativas de romance, como han señalado distintas investigaciones desde múltiples perspectivas. Junto a dichas promesas, más o menos alcanzadas, en el escenario nocturno es posible identificar escenas que obstruyen la

circulación y limitan la capacidad de acción de ciertos sujetos. La reflexión crítica de las

circulación y limitan la capacidad de acción de ciertos sujetos. La reflexión crítica de las escenas que conforman el escenario nocturno permite identificar no sólo los encuentros festivos, sino también las dificultades, inconvenientes y agresiones que forman parte de las experiencias juveniles. Por ejemplo, la discriminación y, el eventual trato agresivo del personal de seguridad privada, continúa siendo una escena cotidiana para ciertos jóvenes. Otro obstáculo que atraviesan las experiencias nocturnas de las chicas y los chicos es la dificultad de trasladarse durante la noche y la madrugada debido a la interrupción del servicio de transporte público, carencia potenciada con un rasgo característico del escenario nocturno: la falta de protección policial. Las experiencias de intimidación policial al transitar lugares en los cuales no son bienvenidos, la penalización de la tenencia de drogas para consumo personal y la modalidad represiva de la intervención policial en eventos multitudinarios, constituyen algunas de las razones por las cuales la policía es representada como una institución cuyo principal objetivo es intimidarlos. Por otro lado, la posibilidad de una pelea o un enfrentamiento, especialmente entre varones, empaña el clima del escenario nocturno. Actos tan simples como un roce o un empujón involuntario entre dos varones en un local bailable, un recital o un bar pueden ser razones suficientes para producir una escena en la cual sus protagonistas parecen quedar atrapados en el lenguaje de la violencia. Si bien las agresiones físicas entre varones forman parte de una escena siempre a punto de estallar en el escenario de la noche, su resolución difiere en función del espacio de sociabilidad nocturno; es decir, un altercado puede resolverse en términos amistosos o bien puede desatar una pelea cuerpo a cuerpo o un enfrentamiento grupal. Los niveles de agresividad no sólo son heterogéneos sino también imprevistos; hasta que la escena no termina no es posible conocer la escalada de la violencia ni el daño posible sobre los cuerpos. El espacio de los festivales de música locales puede ser caracterizado como “conmutadores”, adaptando el uso de Kornblit (2009), en tanto tiene la capacidad de producir interrupciones en ciertos modos de reproducción de la violencia característicos del habitar nocturno, especialmente en lo relativo a la agresión física entre varones. En los festivales locales se pone en juego una “lógica de buena convivencia” que tiende a impedir el ejercicio de la violencia física, a través de frases de cortesía o por medio de las redes entre organizadores, músicos e invitados. Ya sea por la urgencia de proteger los pocos espacios disponibles para tocar música en vivo, o por la imperiosa necesidad de compartir la noche con otros grupos, en este espacio de sociabilidad nocturna impera una lógica distinta de la agresión física. Esta lógica adquiere su mayor sentido si se la contrasta con los locales bailables, sean “boliches” o “bailantas”: si bien el espacio de los festivales locales no es la realización acabada de la no violencia, como tampoco el espacio de los locales bailables constituye una guerra de todos contra todos, sostengo que en los primeros impera una “lógica de buena convivencia” que tiende a impedir de

diversos modos que un simple roce, más o menos evitable, o incluso una mirada desafiante,

diversos modos que un simple roce, más o menos evitable, o incluso una mirada desafiante, se convierta en una pelea cuerpo a cuerpo o en un enfrentamiento grupal. Por otro lado, el espacio de los festivales locales produce conexiones novedosas entre grupos de jóvenes de diferentes zonas del barrio al desactivar la hipótesis de enfrentamiento; esta conexión se produce en un escenario social en el cual el límite subjetivo del propio barrio, como espacio que brinda seguridad, se reduce a unas pocas cuadras. Incluso estas conexiones cuentan con la potencialidad de transformar el sentido de las relaciones: en ciertas ocasiones, este espacio logra reconvertir relaciones marcadas por altercados y prejuicios (derivadas de peleas en locales bailables o campeonato de fútbol, prejuicios relativos a diferencias entre los barrios, etcétera). Por ello, el festival local es uno de los espacios en los cuales la pertenencia barrial no funciona como una frontera que genera enemistad; por el contrario, en este espacio se encuentra un segmento de la población joven de la localidad en una lógica de buena convivencia. Asimismo, el festival local tiende relaciones de reciprocidad entre grupos de música de distintos barrios y localidades a partir del intercambio de invitaciones. Las conexiones con grupos de otras localidades constituyen un desafío a una lógica que los tiende a segregar en sus propios barrios, ampliando sus redes de relaciones (Dayrell, 2002).

Procesos contradictorios, posibilidades de transformación

El análisis de las prácticas socioculturales permite identificar procesos contradictorios en la configuración de los modos de ser joven. Por un lado, se observan proyectos que generan nuevos mediadores culturales, culturas musicales que hablan de derechos y espacios de sociabilidad que instauran lógicas de buena convivencia. Agrupo estos procesos como “rupturas”, en tanto cuestionan, de maneras diversas y con dispar intensidad, formas de la desigualdad social y de la violencia. Por otro lado, se constatan “continuidades” en las modalidades juveniles relativas a la reproducción de relaciones de género no igualitarias, a la discriminación y la agresión. En primer lugar, en algunas expresiones de las culturas musicales de una barriada popular se producen relatos, afectivos y eróticos, que actualizan patrones de género asimétricos y contenidos misóginos. En segundo lugar, ciertos espacios de sociabilidad nocturnos de una barriada popular conservan contornos homofóbicos, es decir, constituyen lugares que, de un modo más o menos generalizado, tienden a discriminar, explícita o implícitamente, a personas no heterosexuales. En tercer lugar, la violencia física entre varones, evitada en ciertas circunstancias, sigue siendo asumida como el modo dominante de resolver diferencias entre individuos o grupos en el escenario nocturno. La agresión física no llega a ser considerada un signo de debilidad o de inferioridad, por el contrario, en última instancia, es entendida como una prueba de virilidad.

Los modos de ser joven emergentes ponen de manifiesto tendencias contradictorias en un escenario de

Los modos de ser joven emergentes ponen de manifiesto tendencias contradictorias en un escenario de vulnerabilidad estructural. Las culturas musicales, las iniciativas musicales barriales y los festivales locales, parafraseando a Paiva (2006), pueden ser interpretados como relatos, experiencias y espacios facilitadores de un proceso psicosocial -personal, grupal y colectivo- de ampliación de conciencia. En las barriadas populares existen culturas e iniciativas, motorizadas por sus propios jóvenes residentes, que generan, retomando los términos de Ramos y Ochoa (2009), alternativas de subjetividad, sociabilidad y representación para la población joven en oposición a las lógicas dominantes de los conflictos urbanos. A fin de cuentas, se trata de permitirse pensar que las culturas musicales juveniles, del mismo modo que las experiencias nocturnas, pueden ser transgresoras acerca de ciertas cuestiones y guardianas del orden en otros aspectos. Así, mientras la denuncia de injusticias y la generación de proyectos culturales invitan a hablar de “culturas ciudadanas” y “jóvenes protagonistas”, la persistencia de patrones de género jerárquicos sugiere la figura de “jóvenes conservadores”. Junto a la actualización de patrones de género jerárquicos y la reproducción de violencias de diverso tipo, aparecen también prácticas, producciones y espacios que impugnan y trasgreden lo heredado. Las modalidades juveniles emergentes no manifiestan transformaciones radicales, sino fisuras que, con distintas intensidades, logran afectar el ordenamiento social establecido; las sociedades no cambian intempestivamente y sus mutaciones no operan de modos lineales (Cosse, 2010). Con sus limitaciones, las culturas musicales juveniles, los grupos de música barriales y los festivales locales contribuyen a la configuración de modos de ser joven alejados del imaginario dominante acerca de la juventud residente de barrios populares como despolitizada, sin proyectos y violenta. Sin hablar siempre explícitamente de política, las culturas musicales hacen visibles ciertas relaciones de poder y nodos conflictivos. Si bien los grupos de música se arman, simplemente, por el placer de hacer música, ponen de relieve la existencia de proyectos grupales. Sin ningún tipo de proclama anti violencia, los festivales locales constituyen espacios que generan alternativas novedosas a las agresiones entre varones, restituyendo las promesas de celebración entre viejos conocidos y perfectos extraños. No necesitamos acostumbrarnos a las violencias: existen prácticas, relatos y espacios que muestran la posibilidad de producir rupturas en su reproducción, fisuras que permiten vislumbrar esperanzas de que el sentido de la solidaridad sea más fuerte que la razón de la violencia.

Precauciones y desafíos en el estudio de la condición juvenil

A modo de cierre comparto precauciones metodológicas y desafíos teóricos cuando se aborda el estudio de la condición juvenil. Si el punto de partida del análisis crítico de la condición juvenil pasa, precisamente, por desarmar la noción de “juventud”, el punto de llegada no tiene que

volver a producir una definición acerca de cuáles serían las nuevas características esenciales de la

volver a producir una definición acerca de cuáles serían las nuevas características esenciales de la juventud ni determinar un nuevo rango etario. Por el contrario, el rango etario debe ser especificado como resultado del análisis, siempre provisorio, no como punto de partida. En su acepción más simple, la condición juvenil está vinculada con determinadas edades, produciendo cierto ordenamiento social, con sus jerarquías y acceso a derechos y privilegios. Si bien la línea contemporánea de estudios sobre juventudes subraya la necesidad de explorar las experiencias juveniles en su relación con el presente y dejar de pensar la juventud en función del futuro, no se debe olvidar que ésta constituye una etapa no permanente en la cual la adquisición de conocimientos y el desarrollo de habilidades inciden no sólo en el presente sino también en la amplitud de oportunidades disponibles para más adelante. Dejar de pensar en ello, en nombre de postulados teóricos, va a contramano de las experiencias de las mujeres y los varones jóvenes quienes, a pesar de los obstáculos, intentan seguir estudiando porque saben que la formación es el medio más idóneo para mejorar su situación personal en el futuro. Por otro lado, dichos postulados corren el riesgo teórico de perder de vista que una de las principales problemáticas juveniles reside en las restricciones estructurales en el acceso a recursos y oportunidades. Por otro lado, es indispensable pensar en varones y mujeres jóvenes sin presuponer orientaciones, prácticas e identidades de género heterosexuales. Se trata de abordar las relaciones entre mujeres y varones, como así también los vínculos intra-genéricos, cuestionando un enfoque anclado en posiciones binarias y heteronormativas. Este abordaje del género como relación, y no solamente como atributo de sujetos, conceptualiza los papeles, experiencias y relaciones de género como elementos constitutivos de los fenómenos sociales, en superposición con relaciones de clase, etnia y otros clivajes de la vida social. Estas reglas no constituyen una innovación, sino una articulación de distintas perspectivas, con preocupaciones diversas. Para enriquecer el estudio de las distintas aristas de la condición juvenil, el análisis trans-disciplinario permite captar los diversos modos de ser joven en contextos estructurales complejos y en diferentes espacios. Además de la tradición de estudios sobre juventudes, la sociología comparada de la marginalidad urbana, los estudios culturales y la sociología de la cultura, la antropología urbana y los estudios de género, cuentan con teorías y herramientas apropiadas para analizar las prácticas y significados en torno a la experiencia de ser joven y sus modalidades más o menos típicas. Retomando el desafío planteado en las últimas décadas en los estudios latinoamericanos sobres juventudes, es necesario profundizar una perspectiva comparada, local y regional, que genere teorías sobre las experiencias juveniles frente a las transformaciones recientes en la sociedad contemporánea. Así, una mirada atenta a lo que acontece en otras ciudades y periferias de la región

permitirá no sólo superar el análisis “localista”, sino también captar contrastes y similitudes, generando

permitirá no sólo superar el análisis “localista”, sino también captar contrastes y similitudes, generando explicaciones regionales de las transformaciones globales.

Bibliografía

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- 5 - Adolescentes de zonas turísticas: De la vulnerabilidad a la resiliencia Proyecto SECyT.

- 5 -

Adolescentes de zonas turísticas: De la vulnerabilidad a la resiliencia

Proyecto SECyT. Universidad Nacional de Córdoba

Dr. Mario Eduardo Carbonetti Salud. Comunitaria F.C.M. Universidad Nacional de Córdoba marioeduardo@carbonetti.com.ar

Med. Vilma Liliana Maurutto Crecimiento y Desarrollo. ECE. FFyH. Universidad Nacional de Córdoba lmaurutto@yahoo.com.ar

Dra. María Cristina Schiavoni Crecimiento y Desarrollo. ECE. FFyH. Universidad Nacional de Córdoba quiquisch@yahoo.com

A todos los adolescentes se les presentan oportunidades y riesgos, pero no todos los jóvenes

son igualmente vulnerables, ya que los factores que determinan sus niveles de salud, bienestar y

desarrollo están interrelacionados, tienen una base evolutiva y son influidos por la escolarización y las

relaciones familiares.

El Objetivo General fue indagar acerca de los factores de protección y de riesgo con los que

conviven los adolescentes de zonas turísticas y como éstos eran influidos por los pares, la

escolarización y las relaciones familiares, para ser aprovechados por los equipos de salud en

acciones efectivas con adolescentes y adultos conexos.

Mediante el trabajo planteado a nivel de transferencia (cursos, jornadas, trabajos con

adolescentes, equipos de salud, educación y OSC) se favoreció el apoyo inter-institucional

contribuyendo al desarrollo de estrategias de prevención que fortalecieran los factores protectores,

aumentando el autocuidado, la resiliencia y el cuidado del otro. Asimismo se trabajó con los

liderazgos de los jóvenes a fin de que fueran ellos los que coadyuven en la elaboración de las

estrategias a implementar y sostener, favoreciendo su participación real y su empoderamiento.

Pares, familia y escuela se convierten en pilares de prevención que deben ser mejor

aprovechados por los equipos de salud que atienden adolescentes.

Se trabajó con 637 adolescentes de Villa Carlos Paz y las llamadas Comunas del Sur que

comprenden el corredor sobre el río San Antonio: San Antonio de Arredondo, Mayu Sumaj, Icho Cruz,

Cuesta Blanca y Tala Huasi. Para ello se contó con la participación de equipos interdisciplinarios

distribuidos en el área geográfica de la Cátedra de Salud Comunitaria y profesionales del posgrado

distribuidos en el área geográfica de la Cátedra de Salud Comunitaria y profesionales del posgrado de Salud Social y Comunitaria, Programa Nacional de Médicos Comunitarios, trabajando en terreno Se darán a conocer los resultados obtenidos de las encuestas de la Ciudad de Villa Carlos Paz . Esta se encuentra en la falda occidental de las Sierras Chicas, a orillas del lago artificial San Roque de 25 Km2 y es cruzada por el Río San Antonio y el Río Los Chorrillos. Se ubica en la Pedanía San Roque del Departamento Punilla. La Superficie del ejido urbano es de 26,63 Km2, con una población estimada de 55.000 personas. La altura sobre el nivel del mar 643 m. y están a su vera los cerros Los Divisaderos de 961 m sobre el nivel del mar y el cerro La Cruz de 953 m. Su principal fuente de ingresos es el turismo y cuenta con una intensa vida cultural. En educación cuenta con oferta de ciclo inicial, primaria, media, terciaria y universitaria. En salud cuenta con un Hospital Municipal y 10 centros de atención primaria de salud en los barrios, desde donde se hicieron las encuestas.

Varones : 78 (37,1%)

Mujeres: 132 (62,9%)

Edad

15

16

17

18

19

 

n

%

n

%

n

%

n

%

n

%

V

27

34.6

3

3.8

21

26.9

24

30.8

3

3.8

M

24

18.2

27

20.5

54

40.9

21

15.9

6

4.5

Se estudiaron 210 adolescentes, 78 (37,1%) varones y 132 (62,9%) mujeres entre 15 a 19 años de edad, escolarizados de establecimientos públicos y privados y no escolarizados de la Ciudad de Villa Carlos Paz. El 84 % de los adolescentes varones y el 75% adolescentes mujeres viven en familias tradicionales, el 4 % y 5 % respectivamente en familias monoparentales; 12% y 10 % en familias reconstituidas, 5% con otros familiares, 2.5 % de las mujeres en instituciones y 2.5 % de las mujeres en la calle. Es elevado, en relación a otras ciudades, el porcentaje de jóvenes que viven con sus familias “ tradicionales “ así como las mujeres que viven en la calle, no así los varones. Existiendo diferencias significativas entre las ciudades analizadas

- ¿Con quién vives?

 

Varones

Mujeres

Con

tu

padre,

madre

y

84.0%

75.0%

hermanos

 

Con tu padre o madre

 

4.0%

5.0%

Con tu padrastro o madrastra

 

12.0%

10.0%

Con tu padrastro o madrastra y hermanos 0.0% 2.5% Con otros familiares 0.0% 2.5% En

Con tu padrastro o madrastra y hermanos

0.0%

2.5%

Con otros familiares

0.0%

2.5%

En una Institución

0.0%

2.5%

En la calle

0.0%

2.5%

2.- ¿Podrías indicar el nivel educativo de los integrantes de tu familia

 

Analfabet

Primario

Primario

Secundari

Secundari

Terciari

 

Terciario

o

Incomplet

Complet

o

o

o

Universit.

 

o

o

Incomplet

Completo

Universi

Compl

 

o

t.

Incompl

PADRE

0.0%

33.3%

7.2%

17.4%

23.2%

7.2%

 

11.6%

MADRE

0.0%

32.8%

14.9%

20.9%

19.4%

7.5%

 

4.5%

Vos

0.0%

14.0%

0.0%

53.5%

32.6%

0.0%

 

0.0%

 

3.- ¿Cómo es el trabajo que realizan?

 
   

No

Desocupado

Changas

Trabajo

 

Trabajo

trabaja

temporario

estable

PADRE

1.4%

5.8%

20.3%

26.1%

46.4%

MADRE

 

36.8%

2.9%

5.9%

19.1%

35.3%

Vos

54.9%

9.8%

7.8%

21.6%

5.9%

4- El lugar donde vivís tiene?

 

%

SI

Energía eléctrica:

100

Agua potable

97.1

Cloacas/Pozo

65.1

Baño instalado/retrete

98.5

Piso de material

91.2

5.- ¿Cuántos cuartos donde duermen personas tiene el lugar donde vivís?

1

0.0%

2

1.5%

3

50.0%

4

44.1%

5

4.4%

6.- ¿Cuántas personas viven en tu casa? 1 2 3 4 5 6 7 8

6.- ¿Cuántas personas viven en tu casa?

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10 o+

0.0%

1.5%

13.2%

20.6%

30.9%

17.6%

8.8%

2.9%

1.5%

3.0%

Otro aspecto en que se muestran diferencias es el nulo analfabetismo entre los padres. La escolaridad primaria incompleta de los padres y madres en relación al porcentaje elevado de jóvenes escolarizados A su vez, los padres con estudios terciarios o universitarios completos no son tan bajos como en otras ciudades, padre 11.6% madre 4.5% , pero sin duda se observa una concentración mayor de graduados Terciarios y/o universitarios en la ciudad de Córdoba. Otro tanto ocurre al analizar los resultados obtenidos en relación a la situación laboral de los padres y encuestados. Parece bajo el nivel de desocupados, pero solo el 46.4 % de los padres y 35.3 % de las madres tienen trabajo estable. Existiendo un 26.1% de padres y 19.1 de las madres que tienen trabajo temporario. Si bien no se puede dejar de analizar esto en el contexto de la Ciudad donde el turismo es elevado y es más factible el trabajo temporario en los momentos “turísticos” no deja de ser significativo el bajo índice de estabilidad laboral. Los adolescentes o no trabajan 54.9% o tiene en su mayoría trabajos no estables. El 9.8% no trabaja, es decir NO ESTUDIAN NI TRABAJAN con el consiguiente riesgo. Evidentemente estas diferencias también se marcan en la vivienda y sus características El número que conviven en el hogar es sensiblemente superior entre los no escolarizados en relación a los escolarizados.

7.- Puedes contarnos si

 

Siempre

Mucha

Alguna

Nunca

No corre

s veces

s veces

sponde

Puedes hablar todo con tu madre

36.2%

13.0%

46.4%

4.3%

0.0%

Puedes hablar todo con tu padre

18.8%

17.4%

43.5%

17.4%

2.9%

Confían en vos

48.6%

20.0%

27.1%

4.3%

0.0%

Te consideran al tomar decisiones

25.0%

22.1%

44.1%

8.8%

0.0%

Tomas alcohol si manejas

6.1%

1.5%

7.6%

69.7%

15.2%

Consumís drogas si manejas

5.9%

0.0%

0.0%

77.9%

16.2%

Vas como pasajero si quien conduce injirió alcohol o drogas

4.3%

0.0%

29.0%

63.8%

2.9%

Tus compañeros te ridiculizan o insultan en

7.1%

2.9%

34.3%

54.3%

1.4%

la escuela             En la escuela te rompen , quitan

la escuela

           

En la escuela te rompen , quitan o esconden cosas

8.6%

2.9%

22.9%

62.9%

2.9%

Te pegan en la escuela

 

4.3%

1.4%

1.4%

91.4%

1.4%

Faltaste a la escuela por falta de seguridad en ella?

2.9%

1.4%

8.6%

85.7%

1.4%

Faltaste a la escuela por inseguridad en el trayecto de ida o vuelta?

0.0%

1.4%

11.6%

85.5%

1.4%

Te robaron en la escuela

 

1.4%

5.7%

18.6%

71.4%

2.9%

Te amenazan para meterte miedo

 

1.4%

2.9%

20.3%

73.9%

1.4%

Te obligan a hacer cosas que no querés con amenazas (traer dinero, hacer tareas )

0.0%

2.9%

4.3%

91.4%

1.4%

Te intimidan o insultan con frases de carácter sexual

2.9%

1.4%

17.4%

78.3%

0.0%

Te obligan con amenazas a situaciones de carácter sexual de las que no querés participar

2.9%

0.0%

1.4%

92.9%

2.9%

Te amenazan con armas (palos, navajas,

)

1.4%

0.0%

8.6%

90.0%

0.0%

En los últimos dos meses has insultado o ridiculizado a alguien

1.4%

4.3%

30.4%

62.3%

1.4%

Le has escondido , roto o quitado cosas a tus compañeros

2.9%

0.0%

14.5%

79.7%

2.9%

En

los

dos

últimos

meses

le

pegaste

a

0.0%

1.5%

7.4%

86.8%

4.4%

alguien

 

En los dos últimos meses amenazaste a alguien para meterle miedo

0.0%

0.0%

2.9%

92.9%

4.3%

Obligaste a alguien a hacer cosas que no quieren con amenazas

0.0%

0.0%

2.9%

94.3%

2.9%

Intimidaste o insultaste a alguien con frases de carácter sexual

2.9%

1.4%

10.1%

84.1%

1.4%

Obligaste a alguien a situaciones de carácter sexual

0.0%

0.0%

1.4%

97.1%

1.4%

Amenazaste

a

alguien

con

armas

(palos,

0.0%

0.0%

2.9%

94.3%

2.9%

navajas,

)

Viste que ridiculizaban o insultaban a alguien

0.0%

5.8%

40.6%

53.6%

0.0%

y no lo evitaste             Viste que le han escondido,

y no lo evitaste

           

Viste que le han escondido, roto o quitado cosas a alguien y no lo evitaste

7.2%

2.9%

43.5%

44.9%

1.4%

Viste

que

le

pegaran

a

alguien

y

no

lo

5.9%

4.4%

29.4%

60.3%

0.0%

evitaste

 

Viste que amenazaban a alguien para meterle miedo y no lo evitaste

4.3%

1.4%

24.6%

65.2%

4.3%

Viste que obligaban a alguien a hacer cosas que no quería y no lo evitaste

2.9%

2.9%

20.3%

72.5%

1.4%

Pensaste seriamente en suicidarte

 

4.3%

4.3%

29.0%

60.9%

1.4%

Te han ofrecido drogas en la escuela en el último mes?

0.0%

2.9%

7.1%

87.1%

2.9%

Te han ofrecido droga en los alrededores de la escuela en el último mes?

1.4%

2.9%

10.1%

84.1%

1.4%

Es importante resaltar algunas cuestiones en torno a la esfera familiar de los adolescentes de la Villa, teniendo en cuenta que la hipótesis central del trabajo señala que la familia conjuntamente con el apoyo social brindado por la escuela y el Estado permiten disminuir las posibilidades de presentar conductas de riesgo En las relaciones intrafamiliares se percibe escaso diálogo fluido con los padres, especialmente el padre, siendo más frecuente el diálogo con las madres. Cifras similares se presentan cuando responden si son tenidas o tenidos en cuenta para tomar decisiones que los afectan. Siendo más elevadas las cifras de “sensación de confianza” que perciben los jóvenes de sus padres Otro factor que permite comprender la relación con los padres es la edad de los adolescentes, por lo que a medida que se incrementa su edad decrece el nivel de confianza que sienten de sus padres, se limita el diálogo con ellos, es decir se vuelve más conflictiva la relación . Esto permitiría afirmar que existen algunos factores inherentes a la propia etapa de la adolescencia que pueden asociarse a ciertas conductas más allá del apoyo social que reciban, por ejemplo de la esfera familiar Si bien todos los adolescentes conocen los riesgos de conducir bajo el efecto de alcohol o drogas o bien de ir como pasajero de quien está conduciendo en ese estado, cifras superiores al 30% se mantienen en todas las categorías demostrando falta de conciencia y omnipotencia (a mí no me va a pasar) en el momento de conducir o acompañar al que conduce.

Haber sido intimidado o ridiculizado son respondidas positivamente por el 40 % de los encuestados.

Haber sido intimidado o ridiculizado son respondidas positivamente por el 40 % de los encuestados. Haber sido obligado a hacer cosas no deseadas bajo amenaza es respondida afirmativamente en el 15,5% de los varones y en el 5% de las mujeres. 1.4 % de los adolescentes admiten haber sido amenazados con armas en forma frecuente y un 8.6 % algunas veces. Todas cifras elevadas, aún si se relacionan con otras ciudades, al igual que el ser golpeados en la escuela, intimidados o recibir insultos con frases de carácter sexual. Las preguntas que implican participación activa de quien observa un hecho delictivo o que perjudique a un tercero demuestran que más del 50% de los adolescentes no se involucran para tratar de evitarlo Respecto del suicidio, el 8.6% pensó persistentemente en el suicidio, el 29 % en algunas oportunidades, siendo atendidos en un hospital por intento de suicidio el 1.5 %. Si bien estas cifra no son bajas, resultan inferiores a otros grupos encuestados.

Conductas de riesgo

Alcohol-Tabaco-Droga / Sexualidad/ Violencia/ Conducta alimentaria

 

Siempre

Muchas

Algunas

Nunca

No corre

veces

veces

sponde

Fumaste cigarrillos en la escuela en el último mes?

2.9%

2.9%

18.6%

70.0%

5.7%

Bebiste

alcohol

en

horario

escolar

en

el

1.4%

0.0%

5.7%

87.1%

5.7%

último mes?

 

Fumaste marihuana en horario escolar en el último mes?

1.4%

1.4%

1.4%

89.9%

5.8%

Te han ofrecido droga en los boliches en el último mes?

1.4%

4.3%

11.4%

74.3%

8.6%

Consumiste tabaco en el último mes?

 

7.1%

7.1%

18.6%

62.9%

4.3%

Consumiste marihuana en el último mes?

 

1.5%

0.0%

4.4%

88.2%

5.9%

Consumiste cocaína en el último mes?

 

1.5%

1.5%

0.0%

91.2%

5.9%

Consumiste inhalantes es en último mes?

 

0.0%

1.5%

1.5%

92.6%

4.4%

Consumiste esteroides en el último mes?

 

1.5%

0.0%

0.0%

92.5%

6.0%

Conversas con tu familia tus dudas sobre conducta sexual?

13.0%

8.7%

27.5%

50.7%

0.0%

Conversas con tus amigos tus dudas sobre conducta sexual? 11.6% 13.0% 43.5% 31.9% 0.0% Conversas

Conversas con tus amigos tus dudas sobre conducta sexual?

11.6%

13.0%

43.5%

31.9%

0.0%

Conversas con tu médico tus dudas sobre conducta sexual?

6.0%

3.0%

17.9%

71.6%

1.5%

Sabes cuáles son las conductas de riesgo para adquirir SIDA?

65.7%

 

9.0%

7.5%

13.4%

4.5%

Sabes qué precauciones tomar para evitar enfermedades de transmisión sexual (ETS)

68.2%

7.6%

9.1%

10.6%

4.5%

Estuviste detenido por llevar armas?

 

1.4%

 

1.4%

0.0%

95.7%

1.4%

Estuviste

detenido

par

participar

en

una

2.9%

0.0%

1.4%

94.2%

1.4%

pelea?

Estuviste detenido por robo?

 

1.4%

0.0%

1.4%

95.7%

1.4%

Fuiste atendido en un hospital por intento de suicidio?

0.0%

0.0%

1.5%

97.0%

1.5%

Un 70 % dicen que nunca consumieron tabaco en la escuela y un 30 % fumó cigarrillos en la escuela El 62.9 % no consumió tabaco en ninguna circunstancia en el último mes. Al 10 % de los adolescentes le han ofrecido droga en la escuela (esta cifra triplica la recogida en 2001) y al 16.1 % le han ofrecido droga en los alrededores de la escuela. Fumó marihuana en horario escolar en el último mes el 11.1 % Cuando analizamos la situación en los “boliches”, la oferta de droga parece ser mayor, el 25.7 % afirman que le han ofrecido drogas allí en el último mes. El 88,2 % nunca consumió marihuana en el ultimo mes y admitieron haber consumido cocaína en el último mes en un 8.8 % El consumo de inhalantes en el último mes fue reconocido por el 3 % de los jóvenes. Estas cifras muestran un fuerte deterioro de las conductas e incremento del riesgo, destacando las cifras relatadas en relación a la escuela. Respondieron haber estado detenidos por llevar armas el 2.8 %, detenidos por participar en una pelea el 3.5 % y detenidos por robo el 2.8 %; cifras significativamente inferiores a las obtenidas en otras ciudades pero no por ello despreciables.

 

SI

 

Intentaste suicidarte?

 

15.7%

 

15.4% V

15.9% M

 

Fuiste atendido en un hospital por intento de suicido?

 

1.4%

  0.0% V 2.3% M Estuviste internado por consumo de drogas?   2.9% Has tenido
 

0.0% V

2.3% M

Estuviste internado por consumo de drogas?

 

2.9%

Has tenido relaciones sexuales alguna vez

 

48.6%

50.0% V

 

47.7% M

Usaste preservativo en tu última relación sexual?

 

32.8%

Usas algún otro método anticonceptivo?

 

8.6%

La última vez que tuviste relaciones sexuales, consumido alcohol?

habías

12.9%

La última vez que tuviste relaciones sexuales, consumido drogas?

habías

0.0%

Has quedado embarazada o tu pareja alguna vez?

 

2.9%

Has recurrido al aborto o tu pareja alguna vez?

 

1.4%

Has

presentado

síntomas

de

ETS(

enfermedades

de

0.5%

transmisión sexual)

 

Has recibido tratamiento por ETS?

 

2.9%

Lo recabado sobre las conductas sexuales, denota en los adolescentes información sobre sexualidad pero falta de conciencia y autocuidado . Respondiendo haber tenido relaciones sexuales alguna vez el 50.0 % de los varones y el 47.7% de la mujeres. Durante la última relación sexual, habían consumido alcohol el 12.9% de los jóvenes, respondiendo todos negativamente sobre el consumo de drogas durante la última relación sexual.

De los que manifestaron haber tenido relaciones sexuales alguna vez solo el 32.8 % usó preservativo en su última relación sexual y el 8.6 % usó y usa otro método anticonceptivo.

Realizas 4 comidas diarias (desayuno, almuerzo, merienda, cena)?

72.9%

Consumes 2 o más frutas por día?

48.6%

Consumes 2 porciones de verduras por día?

44.3%

Consumes leche o derivados todos los días?

68.6%

Consumes alimentos muy ricos en grasas?

64.3%

Consumes mucha sal?

50.0%

Te ves bien cuando te miras al espejo? 60.9% 68.0% V 56.8% M Tu familia

Te ves bien cuando te miras al espejo?

60.9%

68.0% V

56.8% M

Tu familia te ve bien de peso?

64.7%

Tus amigos te ven bien de peso?

62.3%

Crees que tenés

sobrepeso?

27.9%

Crees que estás por debajo de tu peso?

19.1%

Tuviste tratamiento por tu conducta alimentaria?

16.9%

8.0% V

22.9% M

Sobre hábitos alimentarios se pudo determinar claramente, como en las otras ciudades, que los varones tienen mejores hábitos que las mujeres en cuanto a calidad de los alimentos, sin embargo consumen alimentos ricos en grasa y con exceso de sal. Sobre su imagen corporal, el 68.0% de los varones y el 56. 8% de las mujeres se ven bien cuando se miran al espejo. Los varones en general se ven bien cuando se miran al espejo en contraposición con las mujeres que creen tener sobrepeso, aunque algunos varones creen estar por debajo de su peso Se pueden distinguir dos grupos:

Los que se ven con sobrepeso, correspondiendo el mayor porcentaje a las mujeres. Los que se ven con bajo peso, donde el mayor porcentaje corresponde a los varones.

En estos 2 grupos se destaca que las mujeres buscan activamente tener un cuerpo más delgado mientras que los varones desean desarrollar musculatura Reafirmando estas respuestas la mayor posibilidad de desarrollar AN, BN en el sexo femenino y BN y vigorexia o vigorismo en el sexo masculino. Un elevado porcentaje realizó tratamiento por su conducta alimentaria el 22.9 % de las mujeres y el 8.0 % de los varones. Cifras superiores en relación a ciudades más pequeñas y similares a la de grandes ciudades.

 

Edad

A qué edad fumaste por primera vez un cigarrillo completo?

60%

a 14 años

A qué edad fumaste por primera vez un porro de marihuana?

37%