CICLO 1º

PRIMER CURSO
EL PEZ LUNA
Autores: José Antonio Vega Cohen, 6 años. Gabriela Fernández Vieira, 6 años.
Alejandra Peña Nocete, 6 años.

Érase una vez un pez luna que le
encantaba el mar.
Un día una tortuga se lo quería comer:
-¡No me comas por favor!
-Sí te como. Tengo hambre.
Intentó pescarlo pero escapó y la
tortuga dijo:
-¡Me he quedado sin comida!
-¡Uf!, me he librado de la tortuga, ¡qué
pesada era!
Y el pez luna vivió feliz para siempre.

1

EL POLLITO Y SU CASA
Autor: Gustavo Álvarez Vila, 7 años

Érase una vez un pollito que se
llamaba el Pollito Moquero.
Una vez estaba en su casa haciendo
palomitas de maíz, el microondas explotó y
salieron todas volando.
La casa también explotó y el Pollito
Moquero se buscó otra casa, la casa se llamaba
La Casa de los Pollitos Moqueros.
Allí había muchísimas cosas pero…que
cuestan miles de euros! El pollito pagó lo que
costaba la casa…
La estufa calienta mucho y huele a
quemado y el Pollito Moquero se quemó. Y
colorín colorado este cuento se ha acabado.

2

EL CABALLO QUE APRENDIÓ A VOLAR
Autor: José Luis Ruíz Velasco, 6 años.

Érase una vez un caballo que estaba
en la selva. Un día le atacó un león.
-¡No me ataques que soy bueno!
-¡Si!, ¡pero también estás muy bueno
para comer!
Y después le aparecieron alas y
aprendió a volar y se fue de la selva volando.

3

LA PLANTA CARNÍVORA CONTRA LOS LOBOS
Autores:Pablo Castellano Tejedor, 6 años. David Caravallo Sánchez, 6 años. Pablo
Ji, 6 años. Juan Velasco González, 6 años.

Érase una vez una planta carnívora
que estaba plantada en el jardín de un
castillo, para protegerlo de los mosquitos y de
los ladrones.
Aparecen dos lobos, uno distrae a la
planta carnívora y el otro lobo entra en la
casa para coger comida. Al salir el lobo con
la comida, la planta carnívora dice:
-¡Ah, con que queríais distraerme para
robar la comida!
- Sí, es verdad, dice el lobo.
-Te comeré a ti y a tu amigo.
-¡No, por favor!
-¡Ñam, ñam!, qué ricos estaban.
Y la planta carnívora siguió vigilando
el castillo.

4

EL PERRO CON MALA SUERTE
Autores:Paola Martín Águila, 7 años. Naiara García Castaño, 7 años. Iván Garáu
Sánchez, 7 años.

Érase una vez un perro vagabundo.
Un día se coló en un centro comercial,
cerraron las puertas, y se quedó encerrado.
Se metió en las tuberías, se cayó, y vio una
tienda enorme de golosinas. Se comió todas
las piruletas y chicles que quería, entonces
le dolió la barriga, decía:
-¡Ay mi barriguita cómo me duele!
Entonces se cepilló los dientes y nunca
volvió a comer más chucherías.

5

EL BALÓN PARA EL POLICÍA.
Autores: Oliver Gil Morillo,7 años. David Caravallo,7 años. .Pablo Ji, 7 años. Juan
Velasco, 7 años.

Hace mil años en una casa apareció
un policía. Era amable, alto, rubio y fuerte.
Fue a investigar un caso: el caso de la pelota
perdida.
Pasaron tres días y el policía encontró
una pista que lo llevó al desván de la casa
y... ¡sorpresa!, estaba allí. Dentro había oro y
diamantes.

6

EL ASTRONAUTA
Autora: Rosa Carla Martínez Fernández, 6 años.

Érase una vez un astronauta que
quería ir a la Luna. Tardó más de lo que
quería, después de tres meses, llegó.
Se encontró con gente diminuta, eran
pobres y no parecían contentos. El
astronauta les dijo: -Voy a visitaros de vez en
cuando y traeré comida -.

7

EL ESPANTAPÁJAROS MÁGICO
Autora: Carla Valverde Llambías ,7 años.

Había una vez un espantapájaros que
hacía magia y de repente dijo:
-Magia potagia que salga un perro y
salió un perro.
Y también dijo:
-Magia potagia que salga un gato.
Y el espantapájaros se convirtió en un
gato y se encontró con un gato que hablaba
y juntos se fueron a vivir al colegio Aníbal
González.

8

LA GOLONDRINA
Autora : Blanca García Limón, 6 años.

Érase una golondrina que era muy
presumida y tenía multillones de vestidos.
Un día ya se había puesto todos los vestidos. Al
día siguiente se fue a comprar un vestido
precioso con perlas, pero nada más
probárselo se le manchó en el parque y al
final, prometió que no se iba a gastar más
dinero.

9

SEGUNDO CURSO
EL TERREMOTO DEL DRAGÓN
Autor: Mario Márquez Hidalgo, 8 años

Érase una vez un hombre que vivía en el
campo, le gustaban mucho los dragones de
pequeño.

Un día se le ocurrió una idea genial: ir
al mundo de los dragones.
Allí encontró a muchos dragones y de
todos los colores. El color preferido del
hombre era el marrón pero no vió ningún
dragón marrón. Después un dragón vino
corriendo muy rápido hasta que hizo un
terremoto muy grande.
Pero el dragón no se dió cuenta de que
estaba pasando un terremoto y le cayó una
piedra en la cabeza. Menos mal que el
10

hombre tenía una tirita y se la puso al
dragón.
Al final se curó y el hombre se lo llevó
al campo donde vivía.

LA PRINCESA ROSA Y EL PRINCIPE AZUL
Autor: José Manuel Jerez Benavente. 8 años.

Hace trillones de años en un castillo
vivía una princesa. La princesa se llamaba
Marta, era muy guapa y quería un príncipe
azul. Un día nublado la princesa paseaba
por el bosque, se encontró siete trozos de
madera. Se le ocurrió una idea, ¡Construir
un muñeco!, lo pintó de azul y dijo que
quería que fuera un
príncipe azul, se le
concedió
pero

el

deseo

hubo

un

problema, que era
un

hombre

madera.

de
Marta

estaba triste porque
no quería que fuera de madera, el hombre
de madera también quería ser un hombre
de carne y hueso.
Al final el muñeco se convirtió en un
11

príncipe azul y la princesa Marta fue la
princesa rosa y colorín colorete a mi abuelo
le parece muy “chulete”.

LA BANDERA ROBADA
Autora: Marta García Álvarez, 8 años.

Érase una vez una bandera que se llamaba
Europa y la querían mucho en Sevilla y en
otros lados también, pero sobre todo en
Sevilla. Una noche de primavera los de
Alemania robaron la bandera de Europa y
los de Sevilla se
enfadaron mucho
porque ellos
habían hecho la
bandera de Europa
a mano. Entonces
la recuperaron y
se pusieron muy
contentos.
Cuando había pasado un mes los de Holanda
la robaron también y en Sevilla se pusieron
aún más tristes, porque estaba muy lejos y
no sabían dónde estaba Holanda pero uno sí
lo sabía y fue a Holanda, los de Holanda no
permitieron entregarla y el Español y la
12

Española se enfadaron. Por la noche se la
quitaron de las manos, todos estaban muy
contentos del hombre y la mujer que le
habían quitado a los Holandeses la bandera
de Europa y la guardaron muy bien.
Después la de Italia se la robaron pero no la
encontraron y estaban todos muy contentos.
Y nadie más les robó la bandera de Europa.

UN CONEJO MARAVILLOSO
Autora: Lucía Rodríguez Bellido, 8 años.

Había una vez una familia llamada
Las Estrellas. La madre se llamaba Lorena,
el padre Adrián y sus hijos Pablo y Cristina.
Cristina tenía ganas de tener un
conejo y un día por fin sus padres se lo
regalaron.
Cristina se
puso a
cantar, a
bailar y a
chillar de lo
contenta que
estaba.
13

Por la tarde, todos salieron a comprar y
pasó algo muy raro: el conejo, llamado
Chispita, le dijo a Cristina:
-¡Hola!, ¿me das esas preciosas gafas de
sol?
Cristina se quedó impresionada,
mientras le contestaba:
-¡Claro que sí!
Desde ese día Chispita y Cristina se lo
pasaron bomba.
Al mes fueron a la playa, pero la
semana de antes Cristina le había regalado
a Chispita un bañador, una bolsa para
guardar la toalla y la crema para el sol.
En la playa se lo pasaron fenomenal.
Y colorín colorado, espero que este cuento os
haya encantado.

LAS CUATRO MOSQUETERAS.
Autora: Noelia Contreras López, 8 años

Érase una vez una niña que se
llamaba Corín que
quería ser mosquetera.
Un día su mamá
la dejó ir a París. Allí
14

conoció a tres chicas más René, Niqui y Elia.
Ellas también querían ser Mosqueteras. Una
viejecita las llevó a la antigua sala de los
mosqueteros, entrenaron y entrenaron.
Cuando llegó el baile del Príncipe hubo una
pelea, pero Corín y sus amigas ganaron y
al final el príncipe que ya era rey, las
convirtió en mosqueteras, y colorín colorado
este cuento de mosqueteras se ha terminado.

LA MARIPOSA MULTICOLOR
Autora: María Esther Ramos Sánchez, 7 años

Érase una vez
una niña que quería
tener una mariposa
blanca . Para pintarla
con sus propios colores.
Lucía se llamaba
la niña, era rubia
como el sol y su piel
como la arena.
Lucía buscaba
por los campos para
15

encontrarla, pero nada.Un día encontró a
la mariposa blanca y luminosa. Lucía la
cazó y se la llevó a su casa para pintarla.
Luego se hicieron amigas.Y le compró una
casa hermosa. Y la mariposa quedó
multicolor, por eso la llamó multicolores.

16

CICLO 2º
TERCER CURSO
LA FLECHA MALDITA
Autores: Carmen García Medina, 8 años. Alejandro Moreno Arenillas. 8 años.
Alejandro Bernal Benítez. 8 años, Carmen Rocío Nieto Vega, 9 años.

Érase una vez hace un millón de siglos
en un castillo vivía un arquero llamado
Alejandro Nieto García.
Tenía el pelo medio rubio y medio
moreno, los ojos marrones verdosos, la nariz
era pequeña, la boca ancha y a la vez fina,
era alegre, comilón y un poquitín guarro.
Un día estaba practicando con su arco y
vio un pez en el lago,
como es habitual tiró
una flecha y fue a
recogerla, pero de
repente...¡Aaaaaah! se
encontró pirañas en
sus calzoncillos.
Entonces, sintió una
extraña sensación. No
se dio cuenta de que
tenía la flecha clavada
a la espalda. De pronto
17

la flecha le dijo:
-La mala suerte te acompañará.
El arquero se fue al castillo muy
asustado y un poco preocupado. Pero antes de
llegar vio a la flecha subiendo los escalones
en dirección al castillo. De pronto oyó una
voz que le decía:
-Recuerda lo que te dije aunque todavía
no ha llegado la hora.
Entonces tropezó con una botella que
llevaba una nota que con letra clara decía:
"Te espero en tu habitación". Fue a su
habitación y vio la flecha en la pecera de su
pez dorado. ¡Se encontró su pez muerto!La
flecha estaba en el agua y gritó:
-¡Sácame de aquí!
El arquero respondió:
-¡NUNCA!
Después de veinte años la flecha ya ahogada
no pudo hacer más males y todo el mundo
vivió feliz para siempre.

18

LA BELLOTA CON HOJAS Y CUERNOS
Autor: Alonso Clemente Ruiz, 8 años

Había una vez, una bellota llamada
''Bellotina''. Tenía el cascote hecho de hojas,
también tenía unos preciosos cuernos de
ciervo, pero no eran unos normales, eran
de oro. Tenía los ojos verdes, la nariz
pequeña y de color marrón. Tenía los pies
muy, muy pequeñitos, eran marrones. Era
alegre, aventurera y tenía un gran sentido
del humor.
Un día, se escapó de su casa-encina. Su
sueño era recorrer el mundo en busca de
miles de amigos. Un día le contó a su padre
su sueño, el padre le contestó:

-¡Bellotina eso es una locura! Bellotina
se fue a su cuarto a llorar. Después de un
19

rato, se abrió la ventana, y se le ocurrió una
idea. Recogió todos los pequeños trozos de
cartón que encontró para hacerse un
pequeño avión y así recorrer todo el mundo.
Quería ir a China, Colombia, Oceanía,
Londres... Sin pensárselo dos veces se escapó.
Subió por encima de las nubes. Al bajar vio
su primera encina en… ¡Oceanía! Más tarde
en... China, Egipto,etc. Bellotina hizo
muchos amigos: Gabriel, Soraya, Sergio y
muchos más que han inventado una
canción para tí: “La Canción De La
Amistad”.

La amistad es más importante
que una riña de tu padre.
No te desesperes, siempre lo conseguirás.
Al volver a su casa con todos sus amigos
...¡Ah! Está la policía buscando a Bellotina.
Bellotina les dijo a sus amigos que se
quedaran en su cuarto, que ella se lo
explicaría a su padre. Después bajó, vió a su
padre y se lo contó. Pero niños y niñas: la
amistad es más importante que una riña
de tu padre.

20

EL DELFÍN Y EL CONEJO
Autores: Julia Rubio Gil, 8 años, María José Soriano Díaz, 8 años, Alonso Clemente
Ruiz, 8 años, Ana Mata Sevillano, 9 años.

Había una vez, hace tres mil años, en
un lago, un delfín llamado Sali. Era un
delfín bebé. Era simpático, azul marino
como el mar y le gustaba dar vueltas en el
agua y volar con sus alas mágicas.
Cerca del mar vivía un conejo blanco
como las nubes, tenía las orejas largas y
onduladas. Era simpático, alegre y juguetón.
Le gustaba jugar a la comba. Se vestía de rosa
con un lazo multicolor y los zapatos de
tacón. El conejo se llamaba Nisa.
Un día Nisa fue al lago y se encontró a
Sali. Nisa le dijo:
-¿Quieres ser mi amigo?
-Si, quiero ser tu amigo. Dijo Sali.

21

Se hicieron amigos. Sali dijo:
-Yo tengo cuatro días.
-Y yo cinco días-. Contestó Nisa.
Un día caluroso de verano, quedaron
para jugar a la pelota. Los dos se divirtieron
mucho. Después volvieron cada uno a su
casa. El delfín voló a su hogar y el conejo fue
dando saltos y se encontró con una araña
con veneno que le picó. El delfín lo vio y se
puso a llorar. El delfín le puso la aleta en su
pata y vio que estaba muerto.
Entonces se fue volando con sus alas mágicas
para decirle a su familia que le prestaran el
teléfono para llamar al mago Buñuelo,
llamado así porque no paraba de comer
buñuelos.
El mago preparó una poción y se la
inyectó en la pata del conejo. Nisa despertó.
El conejo y el delfín fueron felices para
siempre.

22

PELUQUÍN CORTÉS
Autora : Bárbara Carbonell Montaño, 9 años

Érase una vez, un joven peluquero que
se llamaba Peluquín Cortés, que vivía en un
bosque grande y frondoso.
Era muy bromista y le gustaba jugar
con los rizos.
Una mañana, el rey Fénix lo llamó.
-¡Hola Peluquín! ¿Cómo estás? Yo, muy
mal, necesito tu ayuda porque estoy calvo.
¡Mi cabeza está reluciente! Y quiero que me
pongas muchos rizos en la cabeza, ¡Que sean
rubios!
-¡Uy, rey
Fénix, ya voy para
allá!
Peluquín fue
al castillo del rey
Fénix con su
maletín mágico.
Peluquín
Cortés empezó por
dar al rey una
pastilla que le
dejaría dormido.
23

Peluquín, como era muy listo, usó Glum,
un pegamento que nada más podía quitarse
con agua.
Echó el pegamento en una peluca de
rizos rubios como los rayos del Sol y la pegó
en la calva reluciente del rey Fénix.
Cuando se despertó, el rey Fénix se
miró en el espejo, y vio su cabeza llena de
rizos. Impresionado le dijo a Peluquín:
-¡Oh, oh, qué cosa más bonita me has
hecho en mi reluciente calva!
Peluquín soltó una carcajada.
-¡Ja, ja, ja!, sabía que te encantaría el
peinado que te he hecho.
-Yo, el rey Fénix, te daré una bolsa de
oro —dijo el rey.
-Gracias, rey Fénix, gracias —dijo
Peluquín.
Peluquín se llevó la bolsa con el dinero,
tan contento y alegre. Pero cuando el rey
Fénix se duchó, el pegamento se le despegó
de la calva, y dijo:
-¡Me han engañado!
Mientras el rey Fénix enfadado estaba,
Peluquín cantaba:
-¡Aleluya, aleluya, aleluya, digo
24

yooooooo!
Pasaron los días, y el peluquero se sintió
mal por haber mentido al rey Fénix.
Al siguiente día por la tarde, Peluquín
fue al castillo y le dijo al rey Fénix:
-Rey Fénix, siento haberte mentido, es
que es imposible que tengas rizos en la
cabeza. Pero si quieres puedo hacer que no
tener pelo en la cabeza se convierta en una
moda en el mundo entero.
-¿En serio? ¿Me estás intentando
engañar?
-No, no, mi rey, esta vez le estoy
diciendo la verdad. ¡Créame, créame!
-Vale, te creeré, pero si no es verdad te
encerraré en la mazmorra.
-Bien, trato hecho —dijo Peluquín.
Peluquín llamó a gente famosa que
conocía, y a gente no tan famosa para
contarles la nueva moda: Calvo o Calva.
El rey Fénix, la noche siguiente, tenía
una ceremonia. Cuando llegó la ceremonia
el rey vio a toda la gente calva como él.
Al final Peluquín salió ganando ya que
el rey estaba contento y él también.

25

EL TREN DE AGUA
Autor: Marcos Paz Bernal. 8 años.

Érase una vez hace muchos años en
1.947

había

un

tren

llamado

Stiff,

el

nombre se lo puso su conductor de 33 años
llamado Willian Hill. Stiff era negro y tenía
estos controles: 17 palancas, 1 silbato y 48
botones. Tenía tres clases: 1ª clase, 2ª clase y
3ª clase. Pesaba 228 toneladas y medía 2
Kms y medio. Willian Hill tenía el pelo rojo
y era de Australia.

A Willian le encantaban los vagones de
tercera clase, porque en ellos viajaban 47
koalas y solo él podía visitar a los animales.
Eran sus mascotas. Claro como los koalas son

26

de Australia y Willian Hill también...
Un

día,

Willian

Hill

llegaba

a

la

parada donde todos los pasajeros esperaban.
-¡Siguiente parada, Dos Hermanas!
A los dos minutos ya llegaron a la
estación. Willian Hill volvió a Australia para
regresar a su casa.
Cuando creyó que había llegado a su
casa, el tren se estaba hundiendo en una
olla gigante de agua pegadiza. Algo como el
A.D.N. Ácido desoxirribonucléico. Le dijo Stiff:
-Si muero, dime adiós para siempre.
Y como era agua pegadiza, Stiff se
convirtió en un tren de agua, y él en el
mejor maquinista de agua que ningún ser
humano pudiera imaginar.

EL CONEJO Y LOS HUEVOS DE PASCUA
Autora: Inmaculada Sánchez Carrillo, 8 años

Érase una vez unos niños llamados
Julia y Marcos. Julia tenía los ojos de color
miel, el pelo rubio. Sus uñas estaban
pintadas de huevos de Pascua y era amable y
educada, sin embargo Marcos era todo lo
contrario. Su pelo marrón, ojos azules, uñas
mordidas, travieso y malo.
27

Un día en su casa del campo, Julia
esperaba la noche para… ¡Disfrutar de la
Pascua Y Marcos no quería, así que tuvo una
maléfica idea: Cogería piedras y pinturas y
las pintaría. Cogió todo tipo de lápices : rosa
azul etc. Julia esperó y esperó y... ¡puso
Huevos de Pascua falsos! Claro los de Marcos.
Julia estaba impresionada de los huevos,
eran coloridos y rugosos.
Marcos reía y reía. Julia fue al bosque a
encontrar más pero…Descubrió un paraíso
con animales, mariposas, cascadas y sobre
todo huevos falsos. A Julia se le cayeron los
huevos falsos a un río mágico y se le fue la
pintura pero se convirtieron de verdad en
huevos.
Julia estaba impresionada. ¡Ahora
eran de verdad!
Julia los quería abrir pero no podía
porque al día siguiente, ¡habían
desaparecido! Julia y Marcos se quedaron
dormiditos en el bosque mágico. Al día
siguiente, el conejo vino y trajo tres huevos
para Julia y tres para Marcos. El primero
de Julia era un collar en forma de huevo,
el segundo un peluche de conejo, y el tercero
28

una estatua de ella.
Y los de Marcos un coche, un oso y una
goma.
Al final, Marcos creyó en la Pascua y
vivieron felices y comieron perdices.

29

CUARTO CURSO
LA MONTAÑA TRISTE
Autores/as: José Luis Martínez Martínez, 9 años, Sara Cise Rodríguez de Quesada,
9 años, Carmen Domínguez Galán, 9 años, Juan Cirujeda Montaño, 9 años.

Había una vez hace tres años en un
bosque muy frondoso una montaña muy
triste que se llamaba Lucimina. La
montaña era gris y verde tenía muchos
árboles.
Un día la montaña se entristeció
mucho porque uno de sus árboles se murió.
Al día siguiente la montaña vio un
leñador talando árboles y flores. Cada día
talaban mas plantas. Cuando pasó un mes
toda la vegetación había desaparecido y
Lucimina tuvo que llamar a otras
montañas para ayudarla.

30

Cuando llegaron les ayudaron a hacer
otro montón de árboles y flores.
Al final la montaña Lucimina pudo
volver a estar llena de vida, su falda, ladera
y cumbre. Desde ese momento, los animales
quisieron vivir en esa montaña por ser el
mejor bosque del mundo.

LA BRUJA PIRUJA
Autor: José Antonio Rendón Mestre, 10 años.

Hace mucho tiempo en un castillo,
había una bruja piruja que era muy
malvada y muy fea, que siempre llevaba un
gorro morado con estrellas y un vestido
negro, rojo y morado con estrellas. Tenía
unos ojos chicos,
saltones y rojos,
una nariz
ganchuda y con
un grano,
también tenía
una boca
mediana con los
dientes rotos y picados. Vivía en un castillo
sola. Bueno, solo tenía un amigo que era un
caldero.
31

Un día la bruja fue al bosque a coger
comida para su cena. Cogió: veinte caracoles,
trece babosas, una cola de buey y dos ojos de
búho. Cuando llegó a su castillo, encontró a
dos duendes en la puerta del castillo la bruja
los cogió para su cena. Echó todo en el
caldero lo calentó y escuchó una voz que
decía.-¡¡Que me quemo!! La bruja sacó al
duende. Dijo que si paraba el caldero y sacaba
a su amigo le daría tres deseos. La bruja
aceptó y pidió en el primer deseo cinco
millones de euros, en el segundo muchos
amigos y en el tercero joyas y diamantes. El
duende agitó su copete y le dio los tres deseos.
La bruja con los tres deseos hizo una
gran fiesta invitando a todo el mundo
incluso a los duendes. Y colorín colorado, este
cuento se ha acabado.

EL GUSANO ENFADADO
Autor/as: María Inmaculada Vides Ambrosio, 10 años. Ketchina Roldán
Domínguez, 9 años. Paula Polvillo Rodríguez,10 años. Javier Garzolio Bermúdez, 9
años.

Hace mil años, en una goma mágica
vivía un gusano.
Era redondo como una manzana y
32

largo como una serpiente. Su color era
amarillo fluorescente, con manchas verdes y
rosa fucsia.
Pero un día de verano se fue a la playa
con su amiga la serpiente Pitón. Su amiga
era verde con unas lindas curvas y escamas
rojas. Era guapísima.
Fueron para tomar un picnic pero la
serpiente se fue con otras amigas y lo dejó
plantado. Entonces el gusano se enfadó con
la serpiente y decidió echarle un veneno en
la bebida que estaba tomando.

La serpiente se lo bebió sin dejar ni
una gota. El veneno era verde y la convirtió
en cerdo. Entonces vinieron unos cazadores
y mataron al cerdo y se lo comieron.
Cuando su amigo se enteró se arrepintió y
33

siempre que era su aniversario de muerte
iba al cementerio para acompañarla.
Al día siguiente fue a llevarle unas
flores y le dio tanta pena que lloró mucho
pero unas gotas de sus lágrimas le cayeron
al cerdo en su corazón y resucitó. Al
resucitar el cerdo vio a su amigo y los dos se
perdonaron y al abrazarse el cerdo se
convirtió en serpiente gracias a la magia de
la amistad.

CUANDO MI MARIPOSA EMPEZÓ A VOLAR
Autora: Ana Sánchez Valdenebro, 10 Años

Érase una vez, en el colegio “ Aníbal
González” de Sevilla, una niña llamada
Naroa a la que le gustaba muchísimo leer.
Por eso, tenía montones de libros y
marcapáginas. Pero al marcapáginas que le
tenía más cariño era al de una mariposa.
Le tenía tanto cariño que lo tenía muy bien
guardado para que nadie lo estropeara.
-¡Mariposa! ¡Mariposa! ¿Cuando vas a
volar?- preguntó Naroa.
Y naturalmente nadie contestó.
-¿Con quién hablas?- preguntó su
34

madre.
-Con mi mariposa – contestó Naroa.
-¿Con qué mariposa? Yo no veo
ninguna- añadió su madre.
-Si hay una mariposa, lo que pasa es
que la tengo guardada para que no se me
estropeara- contestó Naroa.
-¡Anda no te inventes tonterías! Es
mentira- comentó su madre
-¡No es mentira!- Exclamó Naroa un
poco enfadada.
-Bueno, me
voy al salón- dijo
su madre.
Naroa lo
miró hasta en
Internet pero no
apareció nada
sobre como hacer
que un
marcapáginas
con forma de
mariposa volara.
Cerró los ojos
y echó a volar su
imaginación,
35

soñó que en los cuentos siempre había hadas
que con su poder mágico conseguían cosas
que parecían imposibles. Si el hada
madrina de Cenicienta pudo convertir una
calabaza en carroza …
-¿Por qué mi hada madrina no puede
ayudarme a darle vida a mi mariposa?- Se
preguntó Naroa.
En ese momento una luz empezó a
brillar ¡Era el hada madrina de Naroa!
-¿Quién eres?- preguntó Naroa.
-Soy tu hada madrina y para que veas
que no sólo existo en los cuentos he venido a
ayudarte.
-¡Muchas gracias!- exclamó Naroa.
-No me des las gracias, soy tu hada
madrina- dijo el hada.
El hada dijo unas palabras mágicas y
en ese mismo instante la mariposa de
Naroa empezó a volar.
-Cada vez que te pongas a leer ella te
acompañará.
Y a partir de ese día Naroa y su
mariposa fueron inseparables.

36

ENTRE ESTRELLAS
Autores/as: Naroa Jara Ortega, 10 años. Valeria Tellechea Hidalgo, 9 años. Nacho
Cirugeda Montaño, 10 años. Manuel Ruiz Humanes, 9 años.

Hace poco tiempo, en un pueblo alejado
de la ciudad, vivía un niño llamado Jack.
Vivía con su tía, una señora alta y flaca. Era
antipática con todo el mundo, pero sobre
todo con Jack, su cara siempre estaba
arrugada y tenía muy mal humor. Los
padres de Jack habían muerto en un
accidente de tráfico. Después de su muerte
Jack y su tía se habían ido a vivir a Italia.

Jack era un niño de piel blanca, casi
como la nieve, era agradable con todo el
mundo, hasta con su tía. Pero aunque no lo
pareciera, siempre estaba triste porque
37

pensaba que sus padres no estaban muertos;
sabía que estaban en alguna parte, pero no
sabía dónde.
Un día por la noche, mientras miraba
las estrellas, decidió hacer lo que siempre
había querido: viajar al espacio. Preparó todo
lo necesario en una mochila. Su padre
había sido científico y Jack cogió un plano
de un antiguo platillo volador que había
descubierto su padre hacía ya mucho tiempo.
Trabajó día y noche hasta que por fin estuvo
terminado.
Un día cuando su tía no miraba
despegó. Dos días después estuvo en el espacio:
entre estrellas.
Vio un montón de estrellas
amontonadas, y decidió hacer un dibujo, un
retrato de su familia. Cuando terminó las
caras de sus padres, pensó que era verdad que
estaban en algún sitio: en su corazón,
aunque no pudiera tocarlos.
Y cada vez que quiere ver a sus padres
coge el telescopio y mira al cielo.

38

EL PINO QUE VIAJABA
BUSCANDO SU LUGAR PERFECTO
Autora: Laura Huang, 9 años

Érase una vez un pino que vivía en
un bosque muy lejano. Un día unos hombres
intentaron quemarlo pero llegó un niño, lo
salvó y se lo llevó a su casa. Cuando llevaba
varios días en la casa el pino se dio cuenta
de que le faltaba el aire. Entonces el pino se
fue volando por la chimenea y aterrizó en
un charco, después las raíces se extendieron
por el suelo. Pasaron varios días y un
leñador vino a serrarlo pero el pino le dio
un golpe con sus ramas y el leñador salió
volando por los aires. A continuación el
pino volvió a volar y esta vez aterrizó en el
Océano Pacífico.
El pino se estaba ahogando pero
empezó a nadar y fue a parar a otro país.
Allí lo encontró una persona que se lo llevó
a su casa, y cuando llegó la Navidad, lo
adornaron con bolas y luces de colores.

39

El pino al verse tan
bonito estaba feliz.
Cuando pasaron las
navidades y le quitaron
los adornos el pino se
puso triste y le pidió al
dueño de la casa que lo
plantara en el jardín,
para cuando llegara otra
vez la Navidad. El
hombre le hizo caso, y lo
plantó en el jardín.
Desde entonces todos los
años por Navidad
adornan el pino en el
jardín y alumbran todo el vecindario, y los
vecinos están muy contentos con el pino
que ha crecido y está enorme.
Y colorín colorado el pino en el jardín
se ha quedado.

40

CICLO 3º
QUINTO CURSO
EL GRAN DESCUBRIMIENTO
Autora: Paula Martínez Vázquez, 10 años

Hola a todos, os voy a contar una historia que me ocurrió hace
mucho tiempo, pero antes me voy a presentar: yo soy Jorge Jones y soy
uno de los mejores arqueólogos del mundo.
Mi historia, si no recuerdo mal, empezó el 20 de marzo de
2011, en mi casa de Irlanda. Como todas las mañanas, me desperté,
desayuné, me vestí y salí a comprar el periódico. Esa mañana, al salir de
casa, me encontré con alguien que me resultaba familiar, pensé y
entonces la reconocí, era Elisa Malory, una de las mejores y más
populares cantantes del mundo. Para los que no lo sepan, yo, además
de arqueólogo, soy periodista. Lo sé, pensaréis, ¿cómo lo puedes
hacer?¿Por qué lo haces si ganas mucho dinero? Pues os voy a
contestar. El trabajo de arqueólogo no es que sea de lo mejor, porque
digamos, que por Irlanda, no suelen haber muchos descubrimientos,
sin embargo, el trabajo de periodista sí es de lo mejor, porque siempre
hay un famoso que va por las calles, peleas de rubias o morenas
famosas que se tiran de los pelos y se quedan sin peluca, desengaños y
más cosas.
Bueno, ahora que todo ha quedado aclarado, si no os importa,
voy a seguir con la historia. ¿Por dónde iba? Ah si...bueno me dirigí
hacia ella, la saludé y le hice unas cuantas preguntas, las apunté en mi
cuaderno junto a sus respuestas. Cuando terminé le dí las gracias, me
fui y me dirigí a mi lugar de trabajo, el Cronicle, para enseñarle las
preguntas a mi jefe, Ernesto. Me dijo que hiciese
una noticia completa con esas preguntas y que había hecho un buen
trabajo, que estaba muy bien.
Acabé más o menos a las nueve y cuarto de la noche y me fui a mi casa.
Cuando entré en mi casa la encontré muy desordenada, ¡me habían
robado!

41

Inmediatamente llamé a la policía, pero no lo cogió nadie
entonces decidí salir a ver si veía algo, una pista o a los ladrones. Dieron
las diez y no encontré a nadie así que decidí irme a casa de mi hermano
Marcos, que no estaba muy lejos de la mía a dormir.
Llegué, llamé al timbre y me abrió mi hermano. Me senté y le
conté todo lo sucedido. El me dijo que ojalá estuviese papá aquí y de
pronto se levantó a toda prisa y cogió un viejo libro. Lo abrió y dije, ¡el
libro de viajes y metas de papá!. Marcos abrió el libro por la página 86,
me la enseñó y dijo, ¿nos vamos de viaje a Egipto? Yo le pregunté qué
íbamos a hacer allí y me contestó que descubrir una nueva pirámide.
¡Como no, acepté!

Nos dirigimos al aeropuerto en coche y cogimos el primer avión
que llevaba a Egipto. Por desgracia el único vuelo que había era de la
compañía “Tesoros” y había que ir con muchos arqueólogos al mismo
sitio. Mi hermano y yo decidimos ir y despistarnos del tour cuando
pasase por las pirámides.
Llegamos a nuestro destino, nos despistamos, seguimos las
coordenadas de nuestro padre y llegamos a una pequeña pirámide de 2
metros o así que no salía en los mapas. Saltamos de alegría y felicidad
pero sin querer mi hermano Marcos y yo caímos por una trampilla
hasta una pequeña ciudad habitada por humanos vestidos con ropa
antigua. Entonces vimos carteles de Cleopatra y nos dimos cuenta de
que estábamos en el antiguo Egipto. Corrimos por las calles y cuando
estábamos a punto de rendirnos, apareció algo parecido a un espectro
42

que nos dijo que si queríamos salir de allí teníamos que poner el collar
de Marcos en el templo sagrado Mipos que se encontraba al sur de la
ciudad.
Le hicimos caso y llegamos al templo, encontramos un hueco
donde se ponía el collar de Marcos, pero cuando lo iba a poner
apareció un ogro. Nos miramos y vimos que teníamos armaduras. Le
dije a Marcos que pusiese el amuleto en el hueco y él, muy acelerado,
lo hizo y todo desapareció. ¡Estábamos en la casa de Marcos!
Descansamos y al día siguiente entregué la noticia de la pirámide a mi
jefe y él la publicó.
Esto es todo, espero que os haya gustado, hoy en día todavía
nos acordamos de esto mi hermano y yo, ¡espero que a vosotros no se
os olvide!

UN MISTERIOSO AGUJERO
Autoras: Ángela María Valsera, Paula Martínez, Lucía Rodríguez

En el año 2002, vivían en Paris dos hermanos de nombre
François y Louis. Tenían el pelo tan rubio y dorado como el sol. Sus ojos
eran azules como las profundidades marinas. Llevaban una boina roja,
una camiseta blanca con rayas azules, pantalones negros y zapatos
marrones. Eran amables y graciosos.
Un buen día de verano se dirigieron al parque más cercano a su
casa. Cuando llegaron estaban allí sus amigos, François y Louis se
unieron al juego. Cuando se fueron a esconder descubrieron un extraño
agujero en el suelo y se asomaron para ver qué había dentro,
tropezaron y cayeron en él. Cuando despertaron estaban en frente de
un cartel en el que ponía: “Primera planta: País del Oro”.
Cruzaron aquella puerta en cuyo interior aguardaban todo tipo
de edificios y construcciones de oro. François y Louis quedaron
maravillados con aquellas vistas pero decidieron marcharse de ese lugar
y para ello debían encontrar la puerta de salida. Cuando estuvieron a
punto de marcharse descubrieron un palacio de oro a su lado.

43

En aquel país reinaba una Oca que ponía huevos de oro. No
había puerta de salida, tenían que convencer a la oca para salir.

Necesitaban su ayuda y con paciencia la Oca les dejó salir. Volvieron a
parar en el pasillo de la entrada pero la puerta cambió. Ahora no era de
oro.
Volvieron en encontrar un cartel, pero esta vez decía “Segunda
planta: País de la Esmeralda”.
Cruzaron la puerta y descubrieron un país lleno de duendes.
Las casitas eran del color de la esmeralda, además vivían gentes muy
respetuosas. Su reina se llamaba Lucía, tenía los ojos más penetrantes y
misteriosos del mundo. Era alta, con ojos verde agua y tenía el pelo
rubio. Su vestido era largo y sus zapatos eran como una brillante
esmeralda.
Los duendes decían que su reina representaba la esperanza y la
valentía. François y Louis decidieron dirigirse a ver a Lucía para
preguntarle si podía ayudarlos a volver a su mundo. La reina les ayudó a
salir con la condición: de que no hablasen de aquel mundo a nadie,
ellos querían -“vivir con tranquilidad” – dijo.
En ese momento aparecieron de nuevo en el pasillo, pero una
vez más, la puerta cambió. Ahora era de rubí rojo oscuro, volvieron a
ver el cartel que les indicaba. Lo leyeron y ponía: “Tercera planta: País
del Rubí”.
Cruzaron la puerta, allí vivían seres extraños, de color rojo y del
tamaño de los gnomos. Las cajas estaban hechas de rubíes y todo era
44

parecido al país de la esmeralda, excepto su reina. A ella la llamaban
Paula, representaba la pasión y el amor, la amistad y la simpatía.
Louis y François preguntaron donde vivía la reina y les
contestaron que vivía en la Montaña de Rubí, bajo una seta gigante de
ese mineral. Tuvieron que escalar durante varias horas pero lo
consiguieron. Por fin llegaron a lo alto y allí se alzaba una grandiosa seta
de rubí. Llamaron a la puerta y les abrió una mujer de pelo largo y
rojizo, con un vestido rojo y unos zapatos de tacón transparentes.
Hablaron largo rato y Paula estuvo de acuerdo con ayudarles a salir.
De nuevo, por arte de magia aparecieron en el pasillo de
siempre, pero esta vez la puerta era realmente extraña. Era de coral,
con incrustaciones de perlas.
El cartel era de madera con perlas y algas, parecía que todo
estaba sacado del mar y había escrito lo siguiente: “Cuarta planta:
Reino marino, País de las Perlas”.
François y Louis no entendían que pintaban las perlas en un
mundo de minerales hasta que uno de lo habitantes les explicó que las
perlas también representaban la belleza aunque procedieran del mar.
Preguntaron donde estaba la reina pero pronto lo descubrirían.
Frente a ellos se alzaba un inmenso castillo de coral.
Penetraron en él y descubrieron a Sandra, una hermosa sirena de cola
plateada con perlas y de pelo tan azul como el cielo, o en este caso
como el mar. Era muy presuntuosa pero también amable y divertida.
Hablaron durante largo rato. Al final Sandra los condujo al pasillo de
nuevo pero, antes de irse, les dijo: -“solo os queda un país por
atravesar, el más complicado”-. En ese momento desapareció y dejó ver
la puerta. Era la de diamantes, ¿que aventuras les esperarían detrás de
ella?
En el cartel decía: “Última planta: País de Diamantes”. Al
cruzar la puerta aparecieron en una isleta cerca de un pueblo. Era muy
normal, pero siguiendo un camino indicado por farolas, encontraron un
castillo de cristal en el que vivía una reina hada.
Ángela, un hada de alas transparentes representaba la pureza
de los pensamientos, pero para lograr hablar con ella debían pasar tres
pruebas muy difíciles.
La primera era decir qué preferían ser: ricos, famosos o
misioneros. Ellos, como eran buenos chicos, eligieron la tercera opción.
45

Fue agradablemente aceptada y pasaron a la siguiente. Tuvieron que
elegir entre tres diamantes, uno de oro, otro de plata y otro de cristal.
El de oro era muy tentador pero les atraía el de cristal y lo eligieron,
también fue correcta. La última y más difícil consistía en que Louis
eligiera entre su familia o millones de diamantes y una vida tranquila y
placentera en ese país. Louis pensó en todos los recuerdos que tenía de
su familia por lo que decidió elegirla y volver con ella para siempre.
La reina hada Ángela les concedió el deseo. François y Louis
despertaron en el parque detrás del arbusto. Ya no estaba el agujero,
sin embargo, cuando miraron sus manos se dieron cuenta que
sujetaban un diamante cada uno, por lo que comprendieron que habían
vivido una aventura apasionante que no sabrían como contar a su
familia.

LA CIUDAD PERDIDA
Autora: Paula Martínez Vázquez, 10 años.

En el año 2010, vivían en Sevilla dos niños cuyos nombres eran
Jorge y Javier. Los dos eran gemelos, tenían nueve años. Eran altos y
delgados. De pelo pelirrojo, corto y ondulado. Y de ojos verdes y
grandes. Su carácter era amable, risueño y gracioso.
Un día, a la hora de comer, su madre les puso tortilla de
patatas.
-¿Tiene cebolla? -preguntó Jorge.
-¡Pues claro! ¡todas las tortillas de patatas llevan cebolla!
-exclamó su madre.
-¡Puaj! ¡Qué asco! -dijeron a coro los dos gemelos.
-¡Si no queréis comer, a la cama! ¡A dormir! -ordenó su madre.
Los dos hermanos se fueron a la cama y a los pocos segundos
de acostarse se quedaron
profundamente dormidos.
Al cabo de un rato, los niños tuvieron un sueño muy extraño.
Trataba de un hombre que les decía que tenían que encontrar los
cuatro trozos del mapa de un tesoro. Cuando hubiesen encontrado los
cuatro trozos, debían unirlos y crear un mapa que les llevaría hacia la
llave de una ciudad perdida que ellos debían liberar.
También les decía que la llave les llevaría hacia la cuidad. Una
46

vez allí debían meter la llave en una cerradura que había en la entrada
de la ciudad.
De pronto, despertaron y se encontraron en...¡una enorme isla!
-¿Dónde estamos? -preguntó Javier.
-No lo sé -respondió Jorge sin dejar de observar el hermoso
lugar.
De pronto, apareció un mono.
-¡Qué guay! -exclamaron los niños.
-¡Hola! ¿Cómo estáis? -dijo el mono.
-Ha, ha, ha...¡habla! ¡El mono habla! -dijo Jorge mientras
alucinaba.
-Ya...¡ya sé que hablo! -murmuró el mono.
-Lo siento, pero admite que eso no es normal -contestó Javier.
-Por aquí es lo más normal -dijo el mono.
-¿Por aquí? -preguntó Javier
-Sí, en El País de la Fantasía -respondió el mono.
-¡Ah...vale! Disculpa, pero estamos buscando un trozo de un
mapa...-dijo Jorge.
-Yo sé dónde está. Os llevaré, pero con una condición
-interrumpió el mono a Jorge.
-¿Cuál? -preguntaron.
-Que me llevéis con vosotros en vuestro viaje -respondió el
mono.
-Trato hecho.
Emprendieron la larga y peligrosa travesía dentro de la selva
hasta que llegaron al lugar en el que se encontraba el trozo del mapa.
Javier extendió su mano para cogerlo y se lo guardó en el bolsillo.
De pronto aparecieron en un barco pirata. ¡Estaban vestidos de
piratas!
-Arrr, ¿dónde están mis ayudantes? -dijo el capitán del barco.
-Creo que somos nosotros... -murmuró Javier.
-Arrr, ¡aquí estáis! -exclamó el capitán.
-¿Qué hacemos por usted? -preguntó Jorge.
-Arrr. Entrar en mi camarote y meter a ese mono en una jaula.
¡Lo voy a domesticar! respondió.
-¡Vale! -dijo Jorge.
Entraron en el camarote del capitán y vieron sobre la mesa el
47

segundo trozo de mapa. Jorge se abalanzó sobre él y lo cogió justo
cuando el capitán entró.
Por suerte, no les pasó nada y aparecieron en...¡un bosque
mágico!
-¡Hemos llegado al bosque mágico! ¡El lugar en el que se
esconde el tercer trozo del mapa!
-exclamó el mono.
-¿Un bosque mágico? -preguntó Jorge.
-Sí, ¿nunca habéis estado en uno? -respondió el mono.
-No, en nuestro mundo, lo más cercano a la magia es la
electricidad.
-¿La electricidad? -murmuró el mono pensativo.
-Sí, una energía que hace que algunas cosas funcionen. ¿Aquí
no hay, por ejemplo, enchufes?
-No, ¿qué es eso? -dijo el mono.
-¿Ni electricidad? -preguntó Jorge.
-No, aquí la electricidad el la magia.
-¿La magia existe? -preguntaron los gemelos al unísono.
-¡¡Pues claro!! Si no creéis en la magia, nunca encontraréis el
tercer trozo.
-¿Y qué hacemos para creer? -dijo Javier.
De pronto, el mono desapareció y un enorme león se subió
sobre una roca. El león saltó al suelo y los gemelos se pusieron a llorar.
-¡Buaaa...! ¡Vamos a morir! -exclamó Jorge.
-¡Tenemos que creer en la magia! -dijo Javier.
-¡¡¡Creo en la magia, creo en la magia!!! -exclamaron.
De pronto, el león se convirtió en...¡el tercer trozo!
Rápidamente lo cogieron y se trasladaron al lugar en el que se
guardaba el cuarto y último trozo.
El mono apareció como por arte de magia.
-Bueno, ya estamos en el cuarto lugar. En la aldea de los
Muffins...-dijo el mono.
-¿Muffins? -preguntaron.
-Sí, duendes que se pasan el día jugando al Facchin. Juego de
cartas mágicas.
-Ahhh... -murmuró Jorge seguido por Javier.
Todos juntos, se dispusieron a entrar en la aldea. Era preciosa,
48

con casas que eran setas, árboles que eran flores...
-Si queréis conseguir el cuarto trozo, tendréis que ganar al
Muffin más anciano una partida de Facchin -les explicó el mono.
-Vale, lo haré yo -dijo Javier.
El mono les explicó las reglas, trucos y más cosas del juego.
Cuando terminó la explicación, el mono los llevó hacia una
enorme seta de color azul.
Una vez allí, el mono llamó a la puerta y el portillo se abrió.
Del portillo se asomaron unos ojos.
-Contraseña -dijo el Muffin que estaba detrás de la puerta.
-Villa Muffin -dijo el mono.
-Correcto, pase.
-Gracias.
Se cerró el portillo y se abrió la puerta. Detrás de la puerta
había un Muffin de larga barba blanca y gorro verde. También llevaba
un traje verde, unos pantalones rojos y unos zapatos terminados en
punta de color verde y con un cascabel de color rojo. El Muffin los llevó
a una mesa de Facchin.
-Ese es el mejor jugador de Facchin que ha existido en toda la
historia. -les dijo el mono señalando a un Muffin que estaba en su mesa
-Si queréis conseguir el cuarto trozo debéis ganarle.
Javier se dirigió hacia él y le dijo:
-Buenas tardes señor, me preguntaba si usted me concedería el
favor de retarle a una partida de Facchin. Si gano, me dará el trozo de
mapa que usted posee y si pierdo, mi hermano, ese mono y yo haremos
lo que usted diga.
-Vale, trato hecho. Me hacían falta unos cuantos sirvientes...¡ja,
ja, ja, ja, ja! -dijo el Muffin.
Empezó la partida a las diez menos cuarto más o menos.
Una hora después estaba acabando la partida. Javier iba no
muy por debajo del Muffin. Creía que iba a perder cuando, de repente,
ocurrió el milagro, ¡Javier ganó! El Muffin, sin creérselo, le dió el trozo
del mapa y estos se marcharon.
-¡Lo hemos conseguido! -exclamaron.
Seguidamente, se unieron los cuatro trozos. En el mapa ponía:
“si la llave quieres encontrar, por este camino debes pasar”. Debían
pasar por el arco de Robin Hood, un gran arco de piedra que, según la
49

leyenda, servía de hogar para Robin Hood, por La Isla Frutal, una isla
con todos los tipos de frutas que existen y por la Gruta de Coral, una
gruta submarina llena de coral.
Comenzaron el viaje. Cuando llegaron a la Gruta de Coral, se
disponían a sumergirse cuando, del mar, salió una sirena.
-Hola mono -dijo ella.
-Hola, ¿y tu padre? -le preguntó éste.
-Bien.
-¿Os conocéis? -dijo Javier.
-Sí -respondieron el mono y la sirena.
El mono le explicó todo a su amiga y ésta se sumergió. Media
hora después la sirena regresó con la llave, se la dió a ellos y le dieron
las gracias. Jorge cogió la llave y ésta se iluminó.
-Venga, sigamos a la llave -dijo Javier.
-Venga, vamos...¡pero despacio que tengo una ampolla en el
pie!-dijo Jorge.
Siguieron a la llave y ésta les condujo hacia la ciudad, metieron
la llave en la cerradura y, acto seguido, ésta se abrió. Todos los
habitantes salieron y el último les dijo:
-Gracias, soy Aguamarina.
-¿Aguamarina? -preguntaron extrañados los hermanos.
-Si, Aguamarina Poseidón -respondió- y por habernos ayudado,
os concedo un deseo.
-¡Volver a casa! -gritaron los gemelos al unísono.
Acto seguido aparecieron en su casa y decidieron no decir nada
y seguir durmiendo. ¡Vaya aventura habían vivido!

50

RUMBO A LAS ISLAS HIBISCO
Autora: Julia Fernández Blanco, 11 años

-¡Responda, don Alberto! Decía con dureza el capitán Vidal al
que había sido el vecino de su
amada Mireia.
-Yo no sé nada, sólo que aquel viernes de luna llena un barco
zarpaba rumbo a las islas Hibisco y Mireia estaba interesada en coger
un pase para aquel barco.
-¿Cree que mi dulce Mireia podrá estar allí?
-Con toda seguridad.- Afirmó claro y serio don Alberto.
-¿Qué sabe usted de los padres, eran tan malos como para que
la pobre se fuera tan lejos como están las islas Hibisco?
-No sé, nunca salían de esa casa. A la única a la que se le veía
salir de ahí era a Mireia con un pañuelo del que hacía uso para comprar.
-¿Puede encontrarse en peligro?-Preguntó Vidal asustado.
-Sí, nadie que ha ido allí ha vuelto entero o bien, si es que
vuelven...- Estas últimas palabras las dijo tan bajo que Alberto pensó
que el capitán no las había oído. Pero en cambio a Vidal le retumbaron
en su cabeza como un barco en el que las olas se estampan contra su
cubierta.
Movido por un sentimiento de amor el capitán zarpó esa noche misma
rumbo a las islas Hibisco
para buscar a su amor.
Al llegar a las
islas Hibisco se
encontraron con una
chica pelirroja, de ojos
azules y piel clara como
las aguas turquesas que
corrían por aquellos
lugares. Un vestido roto
y arrugado era su su
única prenda. Pidió
ayuda al capitán. Sin
duda, era Mireia.
El capitán emocionado preguntó su nombre, aunque estaba
51

seguro de que ella era quien esperaba.
-No sé, no recuerdo nada. Sólo quiero comida, nada más.
-Señorita, ¿necesita que le llevemos a una enfermería?
-¡No! Sólo quiero comida.- Insistió ella. -Dentro de poco un
hombre guapo y esbelto vendrá a recogerme.
-¡Ese soy yo! ¿Es que no lo recuerdas, Mireia?
-No, cállese y déjeme en paz.- Dijo ella cortante. Al capitán le
dolieron mucho esas palabras. Encima no le recordaba. El capitán lloró,
después de tres meses de búsqueda, nada funcionó. Ella estaba loca,
no le recordaba, y era imposible sacarla de allí y llevarla a casa. Vidal
comprendió que no podía hacer nada.
Tras despedirse de Mireia se fue, de vuelta a casa con el
semblante serio y una mirada hacia el horizonte que expresaba
<adiós>.

LA PUESTA DE SOL
Autora: Sofía Clemente Ruiz, 10 años.

Eran las siete de la tarde, estaba sola en casa. Mi padre
estaba trabajando, pero mis tíos
vendrían de un momento a otro para
llevarme a su casa de la playa. Era
aburrida porque soy hija única y mis
tíos no tenían hijos. Pero bueno,
todavía no me he presentado, me
llamo Aurora, tengo doce años, me
gusta jugar a la consola y... jugar a la
consola. Seguimos con la historia :
Cuando llegué a la casa había una
pequeña sorpresa, ¡mis tíos me
habían comprado un perrito! Ya
nunca más me sentiría sola, le
prometí a mis tíos que cuidaría de él,
le llamé Lucas.
Más tarde Lucas y yo nos
fuimos a dar un paseo por la playa,
nos sentamos en la arena para observar la puesta de Sol. Me gustó
52

mucho ir, porque me acordaba de cuando mis padres (incluida mi
madre, que ya no vive) me llevaban a la playa a veranear. Desde
entonces siempre que Lucas y yo íbamos a la casa de la playa, nos
íbamos a ver la puesta de Sol. Allí Lucas buscaba objetos perdidos bajo
tierra y yo mientras pensaba en mis cosas. Nunca me olvidaré de ese
lugar tan maravilloso.

UNA AMIGA DE VERDAD
Autora: Nuria Mateos García, 11 años

Lucía una chica de Londres, volvía del colegio sola, como todos
los días, pero hoy era distinto, Lucía llevaba una gran sonrisa dibujada
en su cara, al llegar a su casa vio el coche de Damián aparcado en la
puerta, esa sonrisa se le borró enseguida al recordar que el novio de su
hermana Sandra estaría de nuevo en casa.
Lucía subió fingiendo una sonrisa de lo más creíble, ella
enseguida abrió la puerta con las llaves que su hermana le había dejado
y...sacó la mejor sonrisa fingida, saludó y se dirigió a su habitación sin
pensárselo dos veces, su hermana fue a su habitación, parecía algo
mosqueada:
-Lucía tienes que comer, ¿por qué no te diriges al salón?
-Simplemente estaba guardando mis cosas Sandra.
-Está bien- dijo Sandra en un tono serio.
Lucía fue al salón obligada por su hermana, ya había saludado
pero Damián no le había contestado, la verdad es que si no le
contestaba su hermana pensaría que no había saludado, Lucía era
demasiado orgullosa para saludar de nuevo,así que decidió coger el
plato y ponerse a comer cuanto antes.
Cuando terminó decidió ir al parque aunque no tenía amigas.
Todas sus amigas (cuando las había tenido) la habían dejado sola, por
eso cuando alguien le pedía su número ella decía que para que la
dejasen sola, mejor que nadie tuviera contacto con ella, ahora por esas
estúpidas personas todo el mundo la insultaba, hasta le hacían bulling.
Lucía al recordar eso casi se puso a llorar, pero era hora de
olvidar todo lo ocurrido. De repente Lucía giró la cabeza hacia la
derecha y vio a una chica sola. Por su cara, Lucía sabía que estaba
intentando no llorar. Lucía tras un largo rato de haberlo pensado se
53

acercó y le dijo:
-Perdona, sé que no debería meterme pero te he visto llorando
y he decidido acercarme y, bueno, ¿qué te pasa?
-Verás yo he venido aquí con unas chicas pero ellas me han
dejado sola.
-Yo soy Lucía, y estoy aquí para ayudarte a lo que sea.
-Yo soy Vera, y no te preocupes no quiero ser molestia.
-Tranquila no eres molestia.
Lucía extendió su mano en muestra de amistad, Vera tras unos
minutos pensando le respondió extendiendo la otra mano, por fin
tenían una amiga de verdad, cosas que que compartir.
Después de ese emotivo momento Damián no era tan
molesto para Lucía, la vida de ambas fue mucho mejor porque las dos
tenían a alguien en quien confiar.

54

SEXTO CURSO
MAMÁ NOEL
Autores y Autoras: Clase de 6ºA

Un veintitrés de Diciembre, Papá Noel se puso enfermo. Tenía
que encontrar un sustituto rápidamente. Puso un anuncio en el Polo
Norte para hacer pruebas y ver quién estaba más cualificado para el
puesto.
Se presentaron: Una morsa, que se quedó atascada en la prueba
de la chimenea; un canguro, que pilló una hipotermia; un árbol
parlante, que se enredó con los adornos de navidad, con las ramas y las
raíces. Por último, se presentó un pingüino con miedo a las alturas, que
se montó en el trineo y vomitó encima de los regalos.
Papá Noel se sentía agobiado, alucinado, asustado, estresado,
decepcionado y para remate... ¡ Con cuarenta de fiebre !
En ese momento, entró por la puerta, su esposa, Mamá Noel.
Ésta le preguntó:
-¿Quieres que lo haga yo por ti?
Papá Noel se quedó atónito, asombrado y le contestó:
- Esto es un trabajo de hombres, tú no puedes hacerlo.
Mamá Noel se fue ofendida a su cuarto y allí pensó un plan para
repartir los regalos.
Partió en Nochebuena hacia todos los lugares del mundo para
hacer los sueños de los niños y niñas realidad.

55

La mañana de Navidad, Papá Noel descubrió que los regalos, el
trineo y su esposa habían desaparecido. Se asomó a su bola mágica y
comprobó que todos los niños y niñas tenían sus regalos y quien
conducía el trineo era la mismísima Mamá Noel.
Papá Noel se dio cuenta de su error, pidió disculpas a su esposa y
decidió ir al “Consejo de Navidad”. Allí exigió que cambiasen la ley de
repartir regalos, ya que las mujeres tienen los mismos derechos que los
hombres.
A partir de ahora, abre los ojos y mira el trineo porque siempre
van juntos.

UN DURO TRABAJO
Autor: Jesús Patricio Lozano, 11 años.

Vengo de un lugar muy lejano llamado Tanzania. Me llamo
Asamoah, mis ojos son rojos de tanto trabajar, el pelo largo y negro
como la oscuridad y soy moreno de piel. El sueño de mi vida, era viajar
a España en una patera. Trabajé durante muchos años y conseguí el
dinero gracias al esfuerzo. Tocaba zarpar y me despedí de mi familia.
Tras horas de travesía por el Estrecho, llegamos a la costa
española. La gente huía de la policía que nos intentaba detener. Yo corrí
hacia la playa pero otros corrieron a un bosque.
Empecé trabajando en una pescadería. Hice un esfuerzo
sobrehumano para conseguir dinero, pero solo ganaba cien euros al
mes. Sin contrato ni respeto, sufrí el desprecio de mi jefe.
La gota que colmó el vaso fue cuando me pegó riéndose de mí.
Enfurecido salté hacia él y le pegué. Llamó a la policía y tuve que salir
corriendo porque sino me iban a llevar a mi país. Llegué a un bosque y
tuve que dormir en unos cartones que encontré.
Cuando me desperté, estaba asustado, hambriento y sin
rumbo, como un barco a la deriva. De repente un hombre se acercó a
mí. Me intente esconder pero me diijo:
-Sal de ahí, no quiero hacerte nada. Le di las gracias y me dijo
que quería que trabajase con él. Tendría contrato, seguro médico y un
buen sueldo.

56

Pasaron cinco años y me di cuenta de que por fin podía vivir
bien. Tenía mujer e hijos, buena casa, mucho dinero y el trabajo de mis
sueños que era ser arquitecto. Unos días después recibí una mala
noticia: mi jefe murió y recordé que me dijo que yo heredaría su puesto
que era ser jefe de una empresa de arquitectura. Para agradecerle todo
lo que hizo por mi, construí una estatua en su honor.
Al final decidí seguir los pasos de mi jefe y fundar una ONG,
para ayudar a los pobres y sobre todo hacer lo mismo que mi jefe hizo
conmigo: hacer que muchas personas desfavorecidas recuperen la
dignidad.

EL ASOMBROSO MUNDO DE FLOR
Autores/as: La Clase de 6ºA

Érase una vez, en el asombroso mundo de Flor, una princesa
llamada Rosalinda. Sus cabellos eran color rosa chicle, con dos largas
trenzas que parecían nubes de algodón. Sus ojos eran verdes como la
hierba. Tenía la cara cubierta de pecas que parecían pepitas de
chocolate. Todo en ella era perfecto; su pie, sus ojos, cabellos, risa...
Rosalinda era presumida, coqueta, un poco tontita, ñoña, siempre
esperando a su príncipe azul y sobre todo muy, muy, muy caprichosa.
Se pasaba el día mandando palomaWhatsApp y el palacio estaba
rebosante de ellas.
Un día los padres vieron la factuloma. A los reyes casi les da un patatús.
Decidieron quitarle la paga, el paloma-móvil, la ropa, sus criadas y en
57

definitiva, todas las cosas que a ella le gustaban. La noche de fin de
año, subió al balcón a pedirle un deseo a las estrellas. Una estrella fugaz
le llamó la atención y la siguió hasta llegar a un apartamento sencillo,
cómodo y acogedor. Rosalinda llamó a la puerta, ésta se abrió sola y en
mitad del salón apareció una gran humareda. Al quitarse el humo, salió
Flor. La princesa, como era tan fina dijo:
-¡Ay chica, que mal hueles! Esto de aparecer entre el humo
deja una peste...
-¡Cónchiles! ¡Deja de quejarte! Soy la presidenta de la ONG,
“Salvemos a princesas Repipis”. La estrella te ha traído hacía mí porque
necesitas mi ayuda. Aquí te entrego
un listado con normas que te
ayudarán a cambiar.
Flor le entrego un pergamino
en el que se recogía lo siguiente:
1* Usar los
palomaWhatsApp una vez a la
semana.
2* Hacerte cargo de tus
errores.
3* Intentar hacer cosas por ti
misma.
4* Tratamientos de belleza
una vez al mes.
5* Servir durante una
semana a tus antiguas criadas.
Al principio le costó mucho
acostumbrarse: se le rompieron siete
uñas, se le cayó el paloma-móvil en la lavadora; todo lo que le hacía a
sus criadas le salía mal... Finalmente se acostumbró y lo que tanto le
costaba, le salía natural. Flor, viendo sus progresos, decidió contratarla
para la ONG.
Rosalinda encontró a su “ príncipe azul”, que era un ciudadano
normal, corriente y moliente, cooperante de la ONG.

58

POR SIEMPRE EN TU CORAZÓN
Autora: Elena Vera Noval 12 años.

Hola, me llamo Sara y tengo doce años. Hoy hace exactamente
un año desde que aquel tornado se llevó a mi madre para siempre. Un
año desde que aquel tornado me la quitó de las manos. Un año desde
que aquel tornado me impidió darle un abrazo más a mi madre.
Todo empezó así:
Era un cinco de mayo, un día en el que hacía bastante viento y
el cielo estaba nublado. Yo estaba en el colegio, exactamente en la hora
del recreo. Desde que bajamos al patio hacía mucho viento y cada vez
más. Poco a poco, vimos como los contenedores de basura empezaban
a moverse, a los árboles se les caían las ramas y todos los objetos eran
atraídos por el viento. Hacía tanto viento que incluso me pareció que
mi cuerpo se desplazaba. En ese momento, yo estaba con mi amiga
Alex y entonces dijo:

-¿De dónde podrá venir tanto viento?
Yo no le respondí, pero por mi cabeza pasó que podría ser una
tormenta o incluso un tornado. Y como si la madre naturaleza me
hubiera escuchado, Alex y yo miramos al horizonte y vimos lo que
menos nos esperábamos, un tornado. Las dos nos quedamos
paralizadas hasta que otros niños y niñas empezaron a gritar y correr.
Unos porque sentían pánico, otros porque estaban avisando a los
demás niños y niñas y algunos que buscaban a los profesores y
profesoras. Enseguida, empezó a hacer más viento del que ya hacía y
59

todos los profesores y profesoras empezaron a recoger a los niños y
niñas, encargándose de que no quedara ni uno y revisando los cuartos
de baño, las aulas, el gimnasio... etc. Todos los alumnos y profesores
nos refugiamos en el sótano del colegio. Mientras estábamos allí,
refugiados, solo pensaba en una cosa, donde estarían mis padres.
Estaba muy preocupada por ellos, solo sabía que mi padre estaba
trabajando y que mi madre estaría por algún centro comercial.
Estuvimos allí como dos horas y cuarto y cuando salimos estaba todo
destrozado. Había restos de paredes y techos del colegio, coches,
autobuses, casas, contenedores...etc. Los profesores y profesoras
llamaron a los padres y madres de los alumnos y alumnas. Pasó media
hora cuando empezaron a llegar los padres. Entonces, divisé a mi padre
y fui hacia él corriendo. Le di un abrazo y le pregunté que donde estaba
“mamá” y él miró al suelo y después me dijo:
-Cariño, mamá no ha podido escapar del tornado...
Y entonces me desperté. No podía creer que todo eso hubiera
sido un sueño, o mejor dicho, una pesadilla, parecía tan real que mi
mente estaba un poco confusa. Estaba aliviada de que solo hubiese
sido una pesadilla porque solo de pensar que me podría pasar en la
vida real, me entraban ganas de llorar. Pero esa pesadilla me enseñó
que si pierdes a un ser querido, como un amigo, familiar o mascota,
estará por siempre en tu corazón.

LA PELOTA Y EL BATE DE BÉISBOL VIVIENTES
Autora: Marta Suero Mayolín, 12 años.

Había una vez, una bruja llamada Jacinta. Era morena,
huesuda, un poco fea pero no tanto como las demás, muy simpática y
de muy buen corazón considerando que era una bruja. Aunque ella
tenía algo anormal pues uno de sus hobbies era hacer deportes de todo
tipo: baloncesto, balonmano, voleibol, fútbol, patinaje artístico... y todo
se le daba de miedo excepto uno: ¡el béisbol!
Un día decidió hacer un conjuro para que uno de sus bates y
sus pelotas cobraran vida y le enseñaran a jugar bien.
''Sapos y culebras
compota de mate
haz que cobren vida
60

mi pelota y mi bate''
Inmediatamente a la pelota y al bate le salieron cara, patas y
piernas y... ¡Empezaron a hablar entre ellos!

La bruja alegre los saludó:
-¡Hola!- dijo ella contenta.
-¡Hola!- dijeron ellos al unísono.
-Me llamo Jacinta y os he dado la vida para que me enseñéis a
jugar al béisbol ¿Creéis que podréis?- dijo con tono simpático.
-¡Claro que lo haremos!- dijo el bate.
-¡Ya que eres nuestra única amiga!- dijo la pelota.
-¡Genial! ¡Gracias!- añadió Jacinta.
Practicaron y practicaron una y otra vez y … ¡Lo consiguió!
-¡Tengo una sorpresa para vosotros!- dijo la bruja.
-¿Nos vas a volver a dejar inertes? -preguntó tristemente la
pelota, pues ya no los necesitaba.
-¡No!- dijo la bruja muy seria.
-¡Jamás haría algo por el estilo, porque sois mis mejores
amigos!
-¿Pero entonces, cuál es la sorpresa? -preguntó el bate
intrigado.
-Pues voy a jugar una liga de béisbol con vosotros- dijo Jacinta
entusiasmada.
-¡Sí!- dijeron todos .
Y así ganaron muchos partidos pues con amigos todo es más
fácil y lo imposible se hace realidad.
61

EL AMOR SE RESPIRA EN EL AIRE
Autor: Manuel Camino Cordero, 12 años.

¡Hola! me llamo Jenhsuck pero me llaman Jeck, os voy a contar
una historia que viví hace tres años, es una historia de amor, bastante
dura, al menos para mi. Tenía veinte años, no tenía amigos porque
decían que era un rarito, yo estudiaba en la facultad de derecho, y la
verdad es que se me daba muy bien, sacaba buenas notas y casi nunca
me llamaban la atención. Hasta que la conocí a ella, Amanda.
Amanda era una chica de veinte años con ojos verdes, cabello
largo y de color castaño, era dulce, simpática y muy divertida.
Al salir de clase me fui directamente hacia ella, y así de repente
le dije. -¿QUIERES QUEDAR CONMIGO?-. A mí se me cayó la cara de
vergüenza, pero me llevé una sorpresa, ella respondió que sí. Me
preguntó -¿a qué hora y dónde? Y le respondí: -en el parque la “La
Colina” a las seis de la tarde-.

Yo ilusionado rápidamente me fui a mi casa a prepararme, y si
os digo la verdad como soy un novato me eche veintitrés litros de
colonia nenuco encima, pero bueno. Salí corriendo hasta el parque y allí
estaba esperándome. Nos sentamos en un banco y nos pusimos a
hablar de la Facultad. Hasta que oímos un extraño ruido. Miramos hacia
62

los arbustos y vimos un pequeño conejo blanco, y qué casualidad que a
los dos nos gustaban los conejos, así que fuimos a por el.
Nos adentramos bastante en la colina, hasta que de repente
nos encontramos un pequeño precipicio con un riachuelo en su interior
lleno de piedras puntiagudas y si te caes ahí... ¡capu! Glu, glu, glu, glu,
la palmas pero lo que me llamo mucho la atención fue que había una
cuerda colgando de una rama, con la que probablemente se pudiera
pasar de un lado a otro del precipicio. Y así lo hicimos cruzamos al otro
lado. Al llegar pudimos observar que había una cabaña en un árbol.
Subimos por las escaleras y en la entrada había un cartel en el que
ponía kedvesem que en español significa quiéreme. Entramos y fue una
experiencia inolvidable es como si estuviéramos solos en el mundo.
Desde ese momento supe que Amanda y yo nos amábamos.
Desde entonces fuimos siempre juntos. durante seis meses, hasta que
un día no fue a clase, me pasé por su casa pero no estaba, fui a casa de
sus padres pero tampoco estaban así que acudí a mis padres, y recibí la
dura noticia Amanda había muerto. En ese momento se me había
retorcido el corazón. Me explicaron que la causa fue que cayó al
precipicio intentando cruzar al otro lado. Yo llorando me fui a casa sin
nadie a mi lado. Estuve llorando toda la noche. Al día siguiente me
senté en unos de los bancos del parque sabiendo que Amanda no iba a
volver y que siempre iba a estar en mi corazón.

63

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful