Está en la página 1de 1

ABC SÁBADO 3-2-2001 TRIBUNA 65

ENRIQUE ROJAS
E S esencial en la vida saber lo que uno quiere y
a dónde va. El que está perdido no sabe a dónde
va. Y necesita irse encontrando, recuperar la direc-
CATEDRÁTICO DE PSIQUIATRÍA
de sentido, atractivos, sugerentes, invitándonos a
seguir en esa dirección. Ésa es la tarea del educa-
dor: dirigir, orientar, descubrir lo mejor de lo que
ción, el rumbo, la trayectoria por donde uno circu- el hombre es capaz, haciendo atractivo lo que es
la de la mejor manera posible. ¿Qué ha pasado en
las últimas décadas en nuestra cultura para que El hombre en crisis costoso, pero que merece la pena alcanzarlo. Nos
convertimos así en tristes vagabundos de Samuel
esto se haya producido, cuáles son las claves que Beckett, esperando siempre a que en el escenario
explican este fenómeno de perder el derrotero y no público surjan hombres de una pieza que alumbren
encontrar el trazado para dirigir la vida personal «Las fronteras entre el bien y el mal se sin deslumbrar. Esta ausencia lleva a uniformar a
hacia buen puerto? Para mí las variables que se la masa en el peor sentido de la palabra, otorgándo-
entremezclan para originar este hecho son muy desdibujan entre los muchos hilos que trenzan le la victoria a una mediocridad que se va impo-
variadas. niendo día a día.
Por una parte los cambios vertiginosos operados el tapiz de lo que debe ser el hombre» El resumen de lo anterior termina en la «des-
en los últimos años en cuestiones esenciales. Hoy orientación moral». La moral es el arte de vivir con
la vida va demasiado deprisa, pero no me refiero dignidad, como corresponde al ser humano. Tam-
sólo a su ritmo, sino también a los ingredientes que bién la moral es el arte de usar de forma correcta la
se alojan dentro de ella. Hemos cambiado más en libertad, poniendo en juego los mejores recursos de
dos décadas que en un siglo. Los avances, la técni- nuestra naturaleza. La costumbre de poner sobre
ca, las modernas investigaciones han revoluciona- la mesa lo más positivo que uno tiene. Las costum-
do las formas de vida. Asistimos al desgaste de los bres hacen y deshacen al hombre. Lo elevan y lo
materiales sólidos con los que se edificaban las rebajan de nivel; refuerzan su libertad o la redu-
ideas y las creencias. Y que daban firmeza, pleni- cen. «La moral es la estética de lo mejor». Ésta
tud y felicidad a la vida. Todo arde en el mercado de afecta a la condición de la vida en su totalidad, que
la modernidad. Unas cosas queman y dan fuego. se dirige hacia el bien, viviendo a fondo en la ver-
Pero otras, desgraciadamente, se desvanecen y de- dad. Se desciende así hacia lo que ha llamado Gilles
jan al hombre huérfano de los principales valores. Lipovetsky «la ética indolora» y lo que yo he deno-
Se ha ido produciendo una especie de malversa- minado «la moral light», tejida e hilvanada de una
ción de las palabras, que ha llevado al uso, abuso y tetralogía disolvente y giratoria, que acaba en el
falsificación de los conceptos primordiales. Hay to- nihilismo: hedonismo-consumismo-permisividad-
da una manipulación producida de aquí y de allá, al espectáculo permanente de los personajes que en relativismo. Es «la apoteosis de los escenarios nihi-
que desdibuja y trivializa las nociones. Contraban- ella aparecen: futbolistas (una y otra vez), las mode- listas», en donde asistimos a una sociedad que ha
do del lenguaje, estafa a favor de la apariencia hue- los (hoy tan de moda) y los artistas en sus más perdido los puntos de referencia y se va imponien-
ca, que suena sin contenido. diversas artes. Pocas veces asistimos a una entre- do la fascinación por una tolerancia ilimitada (véa-
El bombardeo constante de noticias e informacio- vista valiosa, profunda de alguien que enseña otra se lo que sucede con la televisión, que está en la
nes a través de los grandes medios de comunica- visión de la jugada de la vida, distintas de esas tan gran mayoría de los países europeos bajo míni-
ción. Información que no es formativa, que no hace manidas y sobadas. Y no digamos nada, de las revis- mos). Una vez que han caído las ideologías globali-
al hombre más maduro, ni lo mejora y enriquece. tas del corazón, a las que hay que dedicarle una zadoras, se mantienen unas exigencias morales
Sino que no deja en un estado de ánimo que bascula mención especial. Hace veinte años nos presenta- muy básicas. De ahí transitamos hacia una «des-
entre el pesimismo, el no saber a qué atenerse y el ban a los personajes conocidos y los acercaban con orientación moral al diluirse los criterios persona-
pensar lo mal que está el mundo. sus fotos familiares. Hoy, con la decadencia de las les» e ir más hacia los sociales. Erosión demoledo-
Su efecto va a conducir a lo que yo llamaría el formas de vida familiar, se han centrado en las ra en la que estamos y que oscila entre la levedad y
síndrome del exceso de información. Esto se da no rupturas conyugales y en el seguimiento de por la dispersión, la sugestión por lo inmediato y el
sólo en este terreno, sino que se hace extensivo a dónde han saltado cada uno de los miembros de la éxtasis de la facilidad.
los campos profesionales más diversos. Síndrome pareja y hacia dónde dirigen sus vidas. Interesa la ¿Cómo orientarnos en un mundo tan cambiante,
por exceso de referencias: aturdimiento por abun- vida ajena de los personajes conocidos, pero rota, complejo y poliédrico? Los famosos eslóganes del
dancia y dispersión de reseñas y datos. En el campo truncada, hecha añicos. Hay un fondo morboso en 68 francés: «Disfrutad sin trabas», «Prohibido pro-
de la medicina esto es una constante. Pero sucede esa inclinación. Y también, pasar el rato trivializan- hibir», «Pedir lo imposible», han ido produciendo
igual en el campo del Derecho, la Economía y por do la vida. Las desgracias ajenas gustan, porque unos efectos imprevistos. Una sociedad desarmada
supuesto, con mucho más motivo en las Ciencias compensan las propias. Se trata de pasar el rato sin moralmente va a la deriva, al desvanecerse sus
Sociales y en las Investigaciones Biológicas. Los más. «Las revistas del corazón representan el míni- fundamentos. Las fronteras entre el bien y el mal
mismos periódicos nos someten a un ametralla- mo denominador común de la cultura de masas». ya no tienen un trazado claro, se desdibujan entre
miento muy similar. Es menester saber hacer una Todo esto va conduciendo a una «ausencia de los muchos hilos que trenzan el tapiz de lo que debe
criba de todo eso que se recibe, sobre todo por higie- líderes». Líder es una palabra de procedencia ingle- ser el hombre.
ne mental. Es menester descibrar el criptograma sa, «leader», que significa «guía», jefe, conductor, Llegamos así al «relativismo moral». Lo que dis-
de datos que nos llegan como en cascada, unos de- persona que va delante enseñando con su tipo de tingue a los hombres es su tipo de vida. Lo que
trás de otros. Hay que buscar las claves haciendo vida un estilo superior de existencia. En esas perso- llevan dentro y los valores de los que son portado-
una labor de síntesis: quedarse con lo esencial, al- nas, podemos ver los grandes argumentos repletos res. La filosofía del relativismo desemboca en el
macenarlo y tirar lo que estorba. escepticismo: indiferencia por sa-
Ese trabajo intelectual no es fácil y turación de contradicciones, afir-
requiere un cierto entrenamiento JAVIER TOMEO mando que la verdad no existe o
en la tarea de separar el trigo de la ESCRITOR que el hombre es incapaz de alcan-
paja. El paisaje mediático constitu- zarla. «El relativismo como forma
ye hoy una amenaza para la socie-
dad. Son tantas las noticias, hechos Cuestión de tiempo de pensamiento tiene un tono devo-
rador, hace tabla rasa de todo lo
e informaciones que recibimos, que que encuentra a su paso». Se produ-
nadamos en la abundancia, pero ce así la «absolutización de lo rela-
¿para qué? ¿Necesitamos tanto pa-
ra seguir funcionando? Es evidente
que la información y, sobre todo, la
E STA tarde le digo al alcalde que
me vine a vivir a este pueblo
para hablar con las ovejas, con va-
—Así es —recuerda el alcalde—.
El pobre Avelino tenía un ojo más
grande que el otro.
tivo».
Para salir de la crisis hay que
coger papel y lápiz y hacer cuentas
privilegiada, significa poder. Pero cas, con las gallinas, con las cabras, No quiere decirme por qué le ha con uno mismo. Cazando sutilezas,
tan mala es su carencia como su con los perros y, en general, con llamado pobre ni yo se lo pregunto. explorando los pasillos de nuestro
plétora. Hay que buscar la justa me- todos los animales que viven en el A lo mejor es porque mi tío está interior buscando los antiguos pro-
dida. Mantenerse informado sin lugar. muerto y él continúa vivo. Me da pósitos, la llama que no se atrevió
perder el equilibrio psicológico. —Lo que yo pretendo —sigo expli- unas cuantas palmadas en la espal- a ser fuego abrasador. Y la coheren-
Confuso a la hora de interpretar la cándole— es que los animales me da y va a reunirse con los dos hom- cia, es pieza antológica que nos sal-
vida y sus formas. Hipertrofia en- cuenten sus problemas. bres que están esperándole delante va de todos los naufragios. Aspirar
fermiza que atiborra de mil cosas y El alcalde me mira fijamente a los de la puerta del Ayuntamiento. Les a una buena ecuación entre la teo-
que se desliza hacia una «cierta in- ojos. Está pensando que me falta un dice alguna cosa y uno de los hom- ría y la práctica. Y así nos volvere-
diferencia por saturación de contra- tornillo. No es el primero. Cambia bres vuelve la cabeza y se me queda mos prestidigitadores de la conduc-
dicciones». de tema y me cuenta que de chico mirando, pero yo les sostengo tran- ta, saltado por encima de todas las
Otro factor es la presentación per- fue a la escuela con mi tío. Yo le quilamente la mirada. dificultades y derrotas. Ingeniería
manente de vidas conocidas sin contesto que lo único que sé de mi —Ya me iréis conociendo —susu- que persigue la excelencia perso-
mensaje interior. Aquí se lleva la tío es que se llamaba Avelino y te- rro, por lo bajines—. Todo es cues- nal y la alegría, que son el fin de
palma la televisión. Da pena asistir nía un ojo más grande que el otro. tión de tiempo. toda educación.