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MATERIAL DE CÁTEDRA.

FILOSOFIA Y EDUCACION MIGUEL DE MONTAIGNE

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MIGUEL DE MONTAIGNE: ENSAYOS HUMANISMO, PENSAMIENTO Y EDUCACION PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO1 norojor@cablenet.com.ar

1. CONTEXTO
1. Los reales valores de la educación humanista terminan por vaciarse de contenido, transformándose en mera FORMA, las “formas de la antigüedad” se convierten en un fin en sí mismo, perdiendo contacto con la realidad y la sociedad. 2. El estudio de los antiguos escritores se hace una pedante repetición erudita y admiración de la pura FORMA sin llegar al contenido VITAL de la cultura antigua. 3. Los “síntomas” de tal estado educativo-cultural fueron: preponderancia de las nociones lingüísticas, la preferencia de lo estético sobre lo ético y lo religioso, uso y abuso de análisis gramaticales y ejercicios estilísticos sobre textos clásicos, defensa unilateral de modelos que se defendían como ideales absolutos. 4. La escuela se hace eco de este clima cultural y deja de formar hombres libres, para dedicarse a producir pendantes charlistas que gozan en imitar a los antiguos abordando temas de escaso o dudoso valor. Mientras la sociedad sigue su ritmo, la escuela abandona la “novedad” del siglo precedente para alejarse de las demandas sociales. 5. El “ciceronismo” es el hombre dado al movimiento que separa la educación y la cultura clásicas y acentúan simplemente la imitación en giros y vocablos, en las formas, en los estilos y en la retórica y oratoria de los antiguos.
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El material original de este trabajo responde a uno de los SEMINARIO DE DOCTORADO (Santa Fe, julio 2001). Compartimos la producción: GRACIA CLÉRICO, CARLOS CANTERO, JORGE NORO

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6. Asociado a este regreso formal a la antigüedad se suma la utilización y recreación de decadentes formas escolásticas, utilizando razonamiento dialécticos (juegos del pensamiento). 7. La escuela (1) pierde el contacto con la realidad y con la vida, (2) produce un gran aburrimiento entre los alumnos, (3) prolonga innecesariamente el tiempo de la instrucción porque desaprovecha el tiempo, (4) separa a los maestros de los alumnos, (5) desconoce los métodos y contraría los dictados de la naturaleza, (6) se sostiene con una disciplina rígida y violenta (castigos corporales) que debe someter a los estudiantes para mantenerlo en una estructura y en actividades que no despiertan interés alguno. 8. Los ANTIFORMALISTAS – de diversas maneras y con recursos variados (tratados, novelas, ensayos – formulan críticas y propuestas para transformar la educación (y la escuela) en una verdadera respuesta a la realidad y a las demandas de la sociedad. 9. Ninguno de los antiformalistas transformaron la ESCUELA, aunque hayan definido y defendido una escuela distinta. COMENIO es quien – en el siglo siguiente – le dará curso a una propuesta realmente innovadora de la EDUCACIÓN en el ámbito de la ESCUELA (DIDÁCTICA MAGNA)

ERASMO 1467 - 1536
ELOGIO DE LA LOCURA Es necesario estudiar los clásicos, pero para extaer de ellos las verdaderas enseñanzas: las que conducen a la formación del espíritu. Los conocimientos deben provenir de los libros pero también de la realidad.

MONTAIGNE 1533 - 1592
ENSAYOS El ideal que se propone es el de un hombre de mundo (gentilhombre con activa y productiva vida social): un educando que integre la formación del cuerpo y del alma y que sea un hábil conocedor del arte de vivir.

RABELAIS 1483 - 1553
GARGANTUA Y PANTAGRUEL Es necesario aprenderlo todo, pero las fuentes no deben ser los libros y las palabras, sino las cosas y la vida. El aprendizaje verdadero es el que surge espontáneo de la realidad y de la capacidad de reflexionar sobre ella. Es necesario formar hombres libres.

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MIGUEL DE MONTAIGNE

(1) Vida. Nació en 1533, de origen francés, y murió en 1592 en su patria natal. De noble familia, estudió leyes, con lo cual se convirtió en consejero del Tribunal de Impuestos de Périgueux. Después, en 1557, ocupó el cargo de consejero en el parlamento de Burdeos. En 1570 abandonó sus cargos para retirarse a sus tierras, donde se dedicó a la meditación. (2) Obras. "En sus famosos ensayos es un fruto óptimo de su época, de su patria, del Renacimiento Francés, al que propulsa y da feliz sentido identificándolo con lo más auténtico de la antigüedad clásica." Su primera obra fue llamada "Ensayos" editada en 1580, en la que revela su personalidad. Publica también un ensayo llamado "De la instrucción de los niños", asunto que tanto preocupó a Montaigne. También se conoce un diario llamado "Diario de viaje" (1580-1581). Se lo considera el creador del “ensayo”. (3) Pensamiento y escepticismo: Montaigne dibuja un perfil externo y trata la ordenación formal de su doctrina en uno de sus ensayos, titulado "APOLOGÍA DE RAIMUNDO DE SABONDE”2, un filósofo español del Siglo XV que murió en Toulouse en abril de 1436. He aquí algunas de las ideas que permiten identificar su adhesión al escepticismo:  Los cristianos hacen mal en tratar de conciliar la razón con la fe: sólo importa la gracia y la fe. Solo la fe abraza viva y ciertamente los altos misterios de la religión.  Todo el universo, todo lo creado se constituye en PRUEBA de la existencia y de la presencia de DIOS. El hombre no sería nada sin su socorro y sin su protección.  Dios le ha otorgado al hombre el privilegio y la prerrogativa de convertirse en el Rey del Universo y su admirador y ordenador.  El hombre es una criatura calamitosa y frágil, y al mismo tiempo la más orgullosa. Se siente y se ve entre el fango y el estiércol del mundo: se halla atado y clavado a la peor y más muerta y vil parte del Universo. (II. 105)  Es el orgullo el que hace que el hombre quiera convertirse en DIOS, separánndose de las demás criaturas.  Cada uno de los seres está en la naturaleza ocupando un lugar y desempañando una función. El hombre también dispone de lo necesario aunque muchas veces se lamenta de lo que no tiene o de lo que desea poseer.: La naturaleza ha suministrado todo cuando es menester y en grado muy superior a lo que el hombre mismo ha podido producir. (II. 111)  Los animales – cada uno en su estilo – tienen muchas riquezas. El hombre es el único que no logra descubrir los dones de la naturaleza.  Los hombres sólo tenemos como parte propia la inconstancia, la irresolución, la incertidumbre, el duelo, la superstición, la inquietud del porvenir, la ambición, la avaricia, los celos, la envidia, los apetitos desarreglados, locos e indomables, la guerra, la mentira, la deslealtad, la curiosidad y el robo. (II, 136)
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Un amigo del padre de MONTAIGNE le obsequia un libro sobre las ideas de RAIMUNDO DE SEBONDE (Teología natural o libro de las creaturas del maestro Raimundo de Sebonde). Tardíamente encontrado entre sus cosas, Montaigne es el encargado de traducirlo al francés y publicarlo en 1509. Se identifica con muchas de sus ideas, desarrolladas en un prolongado ensayo. (Tomo II. XII, pp. 93 a 246)

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 Es la gente más sencilla la que puede disfrutar más de su naturaleza y de sus cualidades que los ilustrados.  La filosofía muchas veces imita las inclinaciones naturales de quienes tienen el valor de enfrentar sin debilidades las mayores dificultades, los temores y la misma muerte.  El bienestar del hombre consiste en no estar mal: el menor dolor pesa más que la salud y la normalidad del resto del cuerpo. (II, 142)  La filosofía propone mantener en la memoria sólo las dichas pasadas y borrar los sinsabores que ha sufrido... pero la memoria tiene sus propias leyes: guarda y borra lo que ella misma decide.  Es preferible una vida sencilla para alcanzar la felicidad: la incivilidad, la ignorancia, la simplicidad y la rudeza, la inocencia suelen ser más efectivas que la curiosidad, la sutileza y el saber. (II, 147)  Los verdaderos sabios son los que terminan reconociendo que no saben nada o que reconocen que todo es presunción y vanidad, alejados de toda forma de orgullo (“sólo sé que no sé nada”)  Hay tres objetos de la filosofía: la verdad, la ciencia y la certeza, hay tres corrientes filosóficas: los peripatéticos, los epicúreos y los estoicos. Estas “sectas filosóficas” defienden la abstención en el juicio y en la búsqueda de la verdad definitiva.  La ATARAXIA - principalmente según los estoicos - es la condición de vida sosegada y serena, exenta de las agitaciones que causan la opinión y la ciencia que creemos poseer de las cosas. Es el alejarse de todo aquello que pueda perturbar y esclavizar. (II, 152)  Revisar las diversas corrientes y autores de la filosofía conduce desconfiar de ella por la variedad y la turbulencia de los pensamientos, de las ideas y de las costumbres. Se hace muy difícil seguir buscando y encontrar la verdad (II, 164) Niihil tam absurda dici potest quod non dicatur ab aliquo philosophorum (CICERON).  La existencia humana es limitada: es sólo un relámpago en una eterna noche y una interrupción breve en la perpetua y natural condición. La muerte ocupa todo lo anterior y lo posterior a ese reducido momento. (II.173)  Considerando a los animales y al mundo natural, se comprueba el nivel de desviación que padece el hombre, ya que en lugar de sujetarse a su propia naturaleza sigue caminos artificialmente construidos.  La ciencia y la filosofía han trasladado a la realidad (el cielo, el macrocosmo) los caracteres que han descubierto y observado en el cuerpo humano (microcosmo). Han impuesto en el universo el mismo orden que descubre en sí mismo.  El Dios de la ciencia y de la filosofía escolástica es Aristóteles y no se lo puede discutir, cuando habría similares razones para aceptar a Platón o algún otro filósofo. (II, 187) Nuestros maestros saben que sobre fundamentos admitidos se puede construir el edificio de la demostración o de la argumentación: por eso empiezan por asentar en cada uno las creencias que necesitan para desarrollar sus pensamientos.  Presentación de diversas concepciones del alma humana desde la antigüedad hasta la modernidad. (II, 187 y ss)  El espíritu es un útil errabundo, peligroso, temerario y cuesta trabajo unirle orden, moderación, mesura: es necesario sujetarlo con leyes, con religión, con prescripciones, con penas, y con recompensas. (II, 204)  Si el entendimiento humano fuese capaz de aferrar la verdad por medios propios, comunes a todos los hombres, la verdad andaría de mano en mano y habría al menos una cosa en el mundo en que los hombres creyesen con universal asentimiento. Pero lo cierto

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es que – más allá de la anárquica multiplicación de ideas de la filosofía – hay opiniones y conocimientos diversos en cada uno de los seres humanos. (II.208)  La razón entendida como apariencia de discurso que cada uno se forja, anda siempre torcida y desarreglada buscando una verdad que nunca encuentra. La razón es instrumento de plomo y cera, alargable, plegable y acomodable a todos los giros y medidas: para ello solamente hay que saberla manipular. (II, 210) Las grandes verdades de todos los tiempos fueron siempre sustituidas por otras grandes verdades.  Quienes comparan la vida a un sueño quizá tengan razón: cuando el hombre sueña, el alma vive, obra, ejerce todas sus facultades como cuanto vela, pero de manera más oscura y tenuemente. En el sueño el alma duerme y en la vigilia casi dormita. ¿Por qué no someter a duda el pensar y el obrar considerando que se trata de otro soñar y que el velar no es más que una especie de dormir? (II, 240)  No es posible llegar al ser y al verdadero conocimiento porque no hay un instrumento que intermedia y sirva de referencia (criterio de verdad) para certificar la presencia de la verdad. El hombre en el conocer está lleno de incertidumbres. Hay un abismo entre la cosa y lo que de ella captan los sentido: nada ni nadie permite otorgar certeza y confirmación.(II, 243)  Para el autor de los ensayos, el gran problema del hombre se sitúa en el plano de la existencia, es por eso que:  "La fuerza y la originalidad del ESCEPTICISMO DE MONTAIGNE se manifiestan en el hecho de que sabe forjar los resultados positivos y los títulos de legitimidad de la nueva investigación, dialécticamente, en otras tantas armas contra el valor y el criterio de la validez general del saber humano."  Montaigne ve en la idea de la infinitud de los mundos un argumento para aislar al individuo y conferir un valor simplemente relativo a la vigencia de las leyes del conocimiento.  Si uno de los problemas centrales que aborda la filosofía moderna es el de establecer la armonía entre el pensar y el se, el de conocer el espíritu humano como imagen y símbolo de la realidad absoluta, el pensar y el ser no pueden llegar a una verdadera consonancia, mientras pertenezcan a diferentes dimensiones lógicas y ontológicas.  El mérito del escepticismo es haber desarrollado esta concepción: desconfiar del principio de identidad entre el pensar y el ser, dudar de los criterios de verdad que puedan legitimar los conocimientos.  Para Montaigne, el saber no nos comunica la forma y naturaleza de las cosas, sino solamente la peculiaridad del órgano sobre el que las cosas actúan, los rastros que la percepción de las cosas deja en el sujeto que conoce.  El escepticismo de Montaigne se eleva a la auténtica significación del no saber socrático (Sócrates es reiteradamente mencionado a lo largo de los Ensayos)  La duda de Montaigne, expresa al mismo tiempo el presentimiento de los nuevos problemas del conocer. El no llega a abordar de un modo positivo ningunos de los problemas que con él y con su momento histórico surgen, pero "con él se liberan por vez primera y emprenden su vuelo las fuerzas fundamentales del espíritu que ayudarán a modelar el inmediato porvenir."  Estos planteos escépticos merodean por el pensamiento europeo del momento y se transformarán en el corazón de las corrientes filosóficas modernas (racionalismo y empirismo). El desafío de la filosofía será encontrar la forma de superar la situación de

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duda y de sospecha, confiando en el poder omnímodo de la razón o en la fuerza de la experiencia.  En Montaigne el escepticismo, al igual que el de la antigüedad, contiene un criterio ético positivo, su meta final es la ataraxia (concepto que comparte con el estoicismo). Se entiende que: "El escepticismo previene al individuo contra el imperio de las pautas morales impuestas desde fuera y, enfrentándose a todas las convenciones morales arbitrarias, le asegura la libertad discursiva de su propio juicio."  Pero la duda y la valoración individual no se hunden en el vacío, sino que encuentran siempre su punto fijo de apoyo y de anclaje en el suelo de la consideración de los valores.  Mientras el individuo sepa captarse en sí mismo y en toda su pureza, y sobreponiéndose a todas las limitaciones impuestas por la sociedad, descubre en sí la forma fundamental del espíritu de la humanidad en general, en el hombre mismo es donde se halla la esencia y la verdad.  El problema del dolor y de la muerte ocupan el centro de las consideraciones éticas de los Ensayos de Montaigne: "Filosofar es aprender a morir", nos dice. "La muerte es condición esencial de tu creación, parte de ti mismo: huyes de ti mismo cuando la huyes." La vida para Montaigne, de por sí, no es ni un bien ni un mal, es la morada del bien o del mal, según lo que tú hagas de ella. Respira el pensamiento de los antiguos estoicos rescatados por el humanismo.

03. ANTROPOLOGIA3
El ideal que se propone es el de un hombre de mundo (gentilhombre con activa y productiva vida social) un educando que integre la formación del cuerpo y del alma y que sea un hábil conocedor del arte de vivir. “Que ser tan maravillosamente ligero, diverso y ondulante es el hombre”

DIMENSIONES ANTROPOLÓGICAS

PENSAMIENTO Y ESCRITOS DE MONTAIGNE
“El juicio consiste en el reconocimiento de los propios defectos, sobre todo cuando otros nos lo descubre. Puede haber verdad y ciencia y no juicio y también juicio sin ciencia ni verdad. El reconocimiento de la ignorancia es uno de los mejores y más seguros testimonios de buen juicio” (Los libros) Establecer la armonía entre el pensar y ser, conocer el espíritu humano como imagen y símbolo de la realidad absoluta, éste es el problema central

CONCIENCIA

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Trabajamos las siguientes ediciones (1) ENSAYOS COMPLETOS (1984) de Orbis-Hyspamérica Buenos Aires.(Traducción Juan G. de Lauces) en LOS LIBROS (II, 10º) y EL ARTE DE CONVERSAR (III, 8º) y APOLOGÍA DE RAIMUNDO DE SABONDE (II, 12º) (2) ENSAYOS COMPLETOS (1968) Editorial Iberia, Barcelona (Traducción del francés de Juan G. de Lauces) y en DE LA EXPERIENCIA y AFECTO DE LOS PADRES A LOS HIJOS y (3) ESCRITOS PEDAGÓGICOS en DE LA PEDANTERÍA y LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS

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que aborda la filosofía moderna. El escepticismo montaigniano se eleva a la auténtica significación del no saber socrático. “La duda no se hunde en el vacío, sino que encuentra siempre su punto fijo de apoyo y de anclaje en el suelo de la consideración de los valores” Mientras el individuo sepa captarse en sí mismo y en toda su pureza, y sobreponiéndose a todas las limitaciones impuestas por la sociedad, descubre en sí la forma fundamental del espíritu de la humanidad en general, pues es en el hombre mismo donde se halla la esencia y la verdad. “ Es prudente manejarse con gran libertad de espíritu, dispuesto a abrirse a las ideas, a las palabras y a las versiones más variadas, lo que no conlleva su aceptación” ( El arte de conversar) “De este principio de incertidumbre y considerando cuanto tiempo hace que lo hombres buscan la verdad y el bien, sin que hayan progresado en tranquilidad, debemos dejar a los demás el cuidado de estas pesquisas mientras nosotros permanecemos tranquilos, deslizándonos suavemente sobre las cosas, por miedo de hundirnos al apoyarnos en ellas con más fuerza, y que tomemos el bien y la verdad bajo las primeras apariencias, sin apretarlos demasiado” ( El arte de conversar) “ Recibe la verdad doquiera que se encuentre, y se rinde a ella, deponiendo sus armas cuando la ve acercarse, siempre que la verdad no sea soberbia, adusta, magistral e imperiosa en exceso” (El arte de conversar) “Amo y honro el saber y a quienes lo practican, y creo que es él en su verdadero uso, la más noble y pujante adquisición del hombre” “En este país y época, la ciencia mejora las bolsas y no las almas” “El saber que es muy útil en un alma elevada, es pernicioso y dañino para otros” “No siempre la discusión conduce a la verdad porque la verdad muchas veces se oculta, pero todo el esfuerzo debe conducir al orden en el pensamiento y en los argumentos. Hemos nacido para buscar la verdad, pero el poseerla corresponde a otros de mayor poder” (El arte de conversar) “ La ciencia pesa mucho y doblega, porque no hay energía sin destreza capaz de manejar y distribuir materia tan rica. Sólo puede con ella una naturaleza fuerte. En cualquier mano , la ciencia se desgasta y se marchita.”(El arte de conversar) “Sabemos decir: Cicerón opina esto, Platón hacía aquello, Aristóteles dijo lo de más allá; pero, que es lo que decimos por cuenta propia? ¿Qué discurrimos nosotros? Tan buenas razones daría un papagayo”(De la pedantería) “Guardamos en depósito las opiniones y el saber de los demás, y con esto nos damos por contentos, cuando sería preciso hacerlos nuestros totalmente” (De la pedantería) “Con tal dejadez nos abandonamos en los ajenos brazos, que nuestras fuerzas quedan pronto anonadadas” “Aunque podamos ser sabios por la ciencia de los demás, prudente no lo seremos más que con nuestra propia prudencia” “Odio al sabio que no lo es por sí mismo” (De la pedantería) “....Conocen a la perfección lo que dijo Galeno, pero no saben ni poco ni mucho de qué sufre un enfermo... Y sin duda algunos de ellos conocen la teoría de toda la cosas: ahora que habréis de buscar otros que la pongan en

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LIBERTAD

práctica”(De la pedantería) “¿Qué hacer de la ciencia si el entendimiento no está con ella? Ojalá que para bien de nuestra justicia, los tribunales estuviesen tan provistos de entendimiento y justicia como lo están de ciencia” (De la pedantería) “Al que no tiene la ciencia de la bondad, todas las demás ciencias le hacen más daño que provecho” (De la pedantería) “No hay deseo más natural que el del conocimiento. Los hombres ensayamos todos los medios que a ello nos pueden llevar, y cuando la razón nos falta empleamos la experiencia. “Medio vil y endeble es la experiencia, pero la verdad es tan grande que bien merece que no se desdeñe recurso alguno que a ella nos conduzca. La razón tiene tantas formas que no sabemos a cuál ajustarnos. La experiencia no tiene menos, porque la consecuencia que queremos sacar de la concurrencia de acontecimientos es insegura, dado que ellos son desemejantes” (De la experiencia) “Por experiencia se sabe que la multitud de interpretaciones disipan la verdad y la quebrantan. Hay más trabajo en interpretar las interpretaciones que las cosas, y más libros sobre los libros que sobre otro tema” (De la experiencia) “ Nuestras polémicas son siempre verbales. Si pregunto qué son Naturaleza, Voluptuosidad, Círculo y Substitución, la demanda es puramente de palabras y se responde a sí misma. Una piedra es un cuerpo, sí, pero si pregunto qué es ese cuerpo, se responderá: substancia. ¿Y qué es substancia? etc. Se cambia una palabra por otra, a menudo más desconocida.... Preguntó Sócrates a Menón qué era la virtud, y dijo Menón “hay virtud masculina, y femenina, virtud magistratural, y virtud privada, virtud infantil y virtud senecta” He aquí repuso Sócrates, que vamos en busca de una virtud y tu propones un enjambre de ellas. Hacemos una pregunta y se nos responde con una turba de interrogaciones” (De la experiencia) Propone enseñar a dar razones de lo que se dice y realizar una confrontación con la vida: “Que no le pida cuentas únicamente de las palabras de la lección, sino de su íntimo sentido y substancia, y que juzgue del provecho que de ella ha sacado, no por el testimonio de su memoria, sino por el de su propia vida” ( De la educación de los niños) “Que todo lo que aprenda nuestro muchacho, hágalo pasar por el tamiz y nada acoja en su mente por autoridad y ajeno crédito”(De la educación de los niños) “Instrúyasele a rendir las armas a la verdad en cuanto la reconozca, ya venga de manos de su adversario, ya nazca de él mismo pensando las cosas mejor” (De la educación de los niños) “Corregir la tontería y desarreglo del juicio no es cuestión de palabras y de discursos: exige una educación larga constante, perseverancia e insistencia” “Todo lo que sea un lazo que se quita, un yugo que se rompe, una preocupación que se supera, es un positivo bien. Soltar todas las cargas, cortar las amarras que sujetan nuestro espíritu y dejarlo libre, suelto, dueño de sí mismo, sin pasiones, ni deseos, es la aspiración suprema de la

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CORPOREIDAD

vida” ”Gozar quiero del bien que debo al cielo”. “ La verdadera libertad es poder todo sobre sí mismo” “Que el hombre se ocupe de las cosa humanas es la más justa y laboriosa tarea. Me ocupo de mi mismo, más que otro asunto cualquiera: esta es mi física y mi metafísica” (De la experiencia) “Nuestra principal ocupación es regir la propia conducta. En tanto me es posible me ocupo preferentemente de mí” (De la experiencia) “El escepticismo precave al individuo contra el imperio de la pautas morales arbitrarias, le asegura la libertad discursiva de su juicio” (De los libros) “Nuestra alma no se mueve sino cuando lo quieren los demás, atada y sujeta a las fantasías del ajeno apetito, cautiva y sierva bajo la tiranía de sus lecciones, nos han amarrado tan fuertemente las ligaduras, que no tenemos francos y naturales movimientos, nuestro vigor y nuestra acción han perecido”(La educación de los niños) “Asimismo se elegirá lo que ha de saberse e ignorarse; cual debe ser el fin del estudio; lo que son la valentía, la templanza y la justicia; la diferencia que hay entre avaricia y ambición, entre sujeción y servidumbre, entre libertinaje y libertad; en qué señales se conoce el verdadero y sólido contento; hasta que punto han de temer la muerte, el dolor y la vergüenza y de qué modo debemos evitar o soportar la fatigas( La educación de los niños) “Soy del criterio de Plutarco cuando dice que Aristóteles no empleó tanto tiempo en instruir a su discípulo en el artificio de componer silogismos, o en los principios de geometría, sino en enseñarle buenos preceptos relativos al valor, hazañosidad, magnanimidad, templanza y desprecio del temor” (La educación de los niños) "Porque la virtud es la madre nutricia de los placeres humanos, y al hacerlos justos, los hace puros; moderándolos los mantiene vivos y apetentes; negándonos algunos, nos aguza más el amor hacia los que nos deja; y además nos deja en abundancia todos los que la naturaleza quiere, de manera que, maternalmente, nos ofrece, si no cansancio, sí saciedad de satisfacciones”(De la educación de los niños) “Hemos abandonado la naturaleza, y queremos enseñarle su lección: ¡Nos conducía tan felizmente y con tanta seguridad!” “El ideal consiste en la elevación total del hombre: conjunto armonioso de cuerpo y espíritu. Ese noble equilibrio, esa ponderación del cuerpo, al que no priva de lícitos y sabrosos placeres, junto al espíritu libre, absolutamente dueño de sí mismo” “Las vidas más hermosas son, para mi gusto, aquellas que se ajustan a lo humano y ordinario modelo con orden, pero sin portentos ni extravagancias” “Es una perfección absoluta y casi divina saber gozar rectamente de la propia naturaleza” “Detesto tener el espíritu en las nubes cuando tenemos el cuerpo ante la mesa; no quiero que el espíritu se paralice ni encenague, sino que se aplique; no que se apoltrone, sino que se asiente. Aristipo, sólo se cuidaba del cuerpo como si no tuviésemos alma; Zenón sólo atendía al alma, como si no tuviéramos cuerpo: y los dos obraban viciosamente. Dícese que Pitágoras

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COMUNIDAD

siguió una filosofía contemplativa por entero y Sócrates otra toda acción y costumbre, mientras Platón encontró el justo medio entre lo dos. Pero esto se dice por decir. El verdadero justo medio se ve en Sócrates y Platón era más socrático que pitagórico, lo que le servía mejor”(De la experiencia) “Quien quiera aislar y apartar su alma, hágalo resueltamente., si puede cuando el cuerpo ande mal, a fin de descargarla de tal contagio. Pero en caso contrario, procure asistir y favorecer al cuerpo y no rehuse participar en sus naturales placeres, satisfaciéndose conyugalmente con ellos y aportándoles moderación para evitar que se confundan con el desplacer”(De la experiencia) “ No me quitará nadie de la cabeza la idea de que la unión del placer con la necesidad es muy conveniente, y dice un antiguo que a eso tienden siempre los dioses. ¿Por qué desmembrar y divorciar una cosa que con tan fraternal y unida correspondencia se teje? Por el contrario, reunámosla con oficios mutuos, de manera que el espíritu despierte y vivifique la pesantez del cuerpo, y el cuerpo detenga y fije la ligereza del espíritu. “Quien exalta el alma como soberano bien y condena el cuerpo como cosa mala, abraza y ensalza el alma de una manera carnal y huye carnalmente de la carne, ya que no forma su juicio según verdad divina, sino según vanidad humana” San Agustín ( De la experiencia) “No es el alma ni el cuerpo lo que se forman sino el hombre. Por tanto, no se ha de atender a dos entidades. Como dice Platón, no procede formular el uno sin el otro, sino conducirlos igualmente, cual dos caballos unidos a la misma lanza. ¿No parece si le atendemos, que él aconseja prestar más tiempo y solicitud a los ejercicios corporales, proponiendo que el espíritu se ejercite de vez en cuando y no lo contrario?” (De la educación de los niños) “El alma se fortalece al contacto con otras vigorosas y ordenadas, pero se pierde y bastardea con espíritus bajos y mezquinos. No se trata de juegos de palabras o de ingenio sino del sano debatir y discutir del buen espíritu” “No es conveniente la actitud de quien no sabe soportar formas y pensamientos diversos de los suyos. Es necesario saber vivir con los otros y tolerar sus diferencias. Es signo de sabiduría saber reirnos de nosotros mismos y reconocer primero en nosotros lo que criticamos en los demás” (El arte de conversar) “ Tener especial cuidado en elección del ayo, buscándolo con la cabeza bien formada, mejor que bien amueblada y llena, provechoso es preferir las costumbres y el talento natural a las ciencias” (De la educación de los niños) “... de los hombres entiendo y comprendo principalmente los que viven en la memoria de los libros. Así mediante las historias, se familiarizará al niño con las grandes almas de los siglos mejores”(De la educación de los niños) “Empero no se olvide el preceptor de la meta a la que han de tender sus esfuerzos, no le haga aprender tanto la fecha de la ruina de Cartago como las costumbres de Aníbal y Escipión; ni tanto donde murió Marcelo como el hecho de que por ser digno de su deber murió allá” (De la educación de los niños) “Cuando pretendo la comunicación con algún espíritu famoso, no quiero que me enseñe, sino conocerle y, si lo merece, imitarle”(El arte de conv.) “Los que mandan y gobiernan no se manejan con el entendimiento común

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porque necesitan demostrar –para mantener su poder- que están por encima de nosotros. Pero quienes nos gobiernan más nos deben cuanto más nos prometen” “A todos impresiona ver a un hombre en puesto de dignidad: en pocos días se crea una imagen de suficiencia, de poder, y de reverencia, obligando a dar crédito a sus palabras y decisiones” ( El arte de conversar) Comentario: Su alma, y por tanto su obra, carece de la nota profunda y justa en la esfera del sentimiento. No ha comprendido la grandeza y la felicidad de darse a los demás, no ha sentido el amor en su más amplio y general concepto. La intensidad sostenida y grande de un amor que transforme la vida, no existe para Montaigne. Dar lo mejor de su alma a los demás, sentir que el que pierde su alma la salvará, es ajeno al espíritu de Montaigne. Tiene de la mujer una idea pobre y mezquina. Es para él, un ser bello y gracioso, cuyo fin es agradar y satisfacer los deseos del hombre (era el concepto general de su tiempo) ¿Qué otra cosa necesitan sino vivir honradas y queridas? Si alguna ha llegado al matrimonio, su tarea es la del gobierno y la economía de la casa. “Alcibíades preguntó a Sócrates cómo podía soportar lo continuos escándalos de su mujer. Sócrates dijo: Como los que están habituados al continuo ruido de las norias que sacan agua”( De la experiencia) “Me parece que pocas mujeres nacen que tengan derecho al mando sobre los hombres, no siendo el materno y natural o el que ejercen para castigo de quienes por alguna exaltada pasión se someten a ellas” ( Del afecto de los padres a los hijos) “Es peligroso dejar al juicio de las mujeres el reparto de nuestra sucesión según la elección que ellas hagan de sus hijos, porque la harían inicua y fantástica. Carecen las mujeres de bastante fuerza de discernimiento para distinguir quien vale más y se dejan de buen grado ir a donde les arrastran los impulsos naturales, como pasa con los animales, que sólo conocen sus crías mientras las amamantan” (Del afecto de lo padres a los hijos) “ No se persigue generalmente con la ciencia otro fin que el lucro material y el provecho, razón por la cual no quedan para dedicarse por entero a los estudios más que gente de clase humilde que buscan por este camino medios de vida. Y como el alma de tales gentes es por su naturaleza, por su educación y por el ejemplo , alma de baja ley; no es extraño que en ellas produzca la ciencia mezquino frutos, porque no sirve para esclarecer el alma que carece de luces, ni para conseguir que vea el ciego; su cometido no es dar la vista, sino adiestrarla, enseñar a caminar al que ya tiene las piernas fuertes MISIÓN EXISTENCIAL “La búsqueda en los libros consiste en el placer de la distracción honesta y estudiar solamente la ciencia que contribuya al conocimiento de sí mismo: el que ayuda al buen vivir y al buen morir” ( Los Libros). “Nada hago sin alegría” (Los Libros) (A propósito de la dificultades de los textos y la demanda de esfuerzo para comprenderlos.) Aprecia los valores estéticos: Prefiere a Terencio por el uso de la lengua latina, su belleza, y su gracia. Rechaza lo rebuscado y privilegio la facilidad y la pureza.

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“Así como la Naturaleza nos ha dado pies para andar, nos ha dado también prudencia para guiarnos en la vida, y esta prudencia, si no tan pomposa e ingeniosa como la inventada por los filósofos, es fácil, saludable y tranquila, y capaz de hacer muy bien lo que le manda la otra siempre que ésta se emplee ingenua y ordenadamente , es decir, de modo natural. Lo más sencillo y discreto es confiarse a la Naturaleza. Dulce, sana y blanda almohada para la mente bien hecha es la que le ofrece la ignorancia y la ausencia de curiosidad.” (De la experiencia) “ Ha de darse paso a las enfermedades, que suelen permanecer menos tiempo en quien las deja hacer, y a veces, en virtud de su propia decadencia, sin ayuda ni artificio, cesan por tenaces y obstinadas que sean. Dejemos obrar a Natura, que entiende sus negocios mejor que nosotros. Se alegará que tal o cual murió de sus dolencias; pero todo suelen morir, si no de un mal, de otro” “Los mejicanos, cuando sus hijos nacen, los saludan así: Hijo, has venido al mundo para sufrir: sufre, pues, soporta y calla. Es injusticia dolerse que nos ocurra lo que puede ocurrirle a cualquiera. Quéjate si sólo a ti se te impone una injusticia. La gota, la piedra, la indigestión son propios de lo muchos años, como de los largos viajes lo son el calor, la lluvia y el viento” “Has de aprender a sufrir lo que no se puede evitar. Como la armonía del mundo, nuestra vida se compone de cosas contrarias y de diversos tonos dulces y ásperos, agudos y llanos, leves y graves. ¿Qué obtendría el músico que sólo usase una clase de tonos?” (De la experiencia) “Dicen los estoicos que los vicios son útiles para dar valor y realce a la virtud, y con mayor valor podemos decir nosotros que Natura nos ha dado el dolor para honra y servicio de la voluptuosidad e indolencia. Quien teme sufrir, sufre ya lo que teme. Además, los titubeos e ignorancia de quienes intentan explicar los resortes de la naturaleza y sus internos progresos, y los falsos pronósticos que les vemos hacer, deben llevarnos a inferir que su ciencia ofrece infinitas oscuridades y que hay gran incertidumbre y variedad en lo que nos promete o amenaza” (De la experiencia) “El dolor, la voluptuosidad, el amor y el odio son los primeros sentimientos que experimenta el niño. Si se gobierna por ministerio de la razón, ello forma la virtud.”(De la experiencia) “Suave guía es la naturaleza, pero no más suave que prudente y justa ”Ha de penetrarse en la naturaleza de las cosas y ver exactamente lo que nos exige” Cicerón (De la experiencia) “Que lo que sepa sirva, no para ostentar su ciencia, sino para regir su vida; para que obedezca a sí mismo y obre de acuerdo a sus principios”(De la educación de los niños) “El verdadero espejo de nuestros discursos es la marcha de nuestras vidas”(De la educación de los niños) “Nosotros no pretendemos formar a un gramático o a un lógico sino a un gentilhombre”(La educación de los niños) “Todos queremos ser; el ser consiste en movimiento y acción, y cada uno está en cierto modo en su obra” (Del afecto de los padres a los hijos)

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TRASCENDENCIA

“Nuestras obras nos representan mucho más vivamente que nuestros hijos carnales. Alejandro y César no hubiesen querido ser privados de la grandeza de sus gloriosos hechos a cambio de tener hijos y herederos, por perfectos y cumplidos que pudieran ser” ( Del afecto de los padres a los hijos) “Si la enfermedad te ofrece a veces la imagen de la muerte ¿no es útil para un hombre de tus años meditar en ella? Por ende, no tienes motivos de desear la curación” ( De la experiencia) “La grandeza del alma no se ve tanto en elevarse y adelantarse como en saber ordenarse y circunscribirse. Grande es todo lo que es suficiente, y más elevación hay en saber amar las cosas medias que las eminentes. No existe nada tan lícito y hermoso como cumplir bien y debidamente la misión del hombre, ni ciencia tan ardua como saber vivir bien y naturalmente esta existencia. La más fiera de nuestras enfermedades consiste en despreciar nuestro ser” ( De la experiencia) “En el presente que Dios nos ha ofrecido no hay pieza indigna de nuestro cuidado, y de ella hemos de rendir cuenta hasta el último pelo. El Creador, al dar al hombre la misión de conducirse según su condición, no lo hizo con indiferencia , sino que su mandato fue expreso, principalísimo, severo y serio”. ( De la experiencia) “Filosofar es aprender a morir” “La muerte es condición esencial de tu creación, parte de ti mismo: huyes de ti mismo cuando la huyes” “ La vida por sí misma, no es ni un bien, ni un mal, es la morada del bien o del mal, según lo que tú hagas de ella” (De cómo filosofar es aprender a morir) “ “Se dirá al niño: lo que debe desearse, de qué debe servir el dinero; lo que ha de hacerse por la patria y la familia; lo que Dios quiso que el hombre fuese en la Tierra, y qué lugar le asignó en el mundo; lo que somos y con qué fin se nos dio el ser” (De la educación de los niños) “ Los cristianos hacen mal en tratar de conciliar la razón con la fe: sólo importa la gracia y la fe. Sólo la fe abraza viva y ciertamente los altos misterios de la religión. Todo el universo, todo lo creado se constituye en prueba de la existencia y de la presencia de Dios. El hombre no sería nada sin su socorro y sin su protección. Dios le ha otorgado al hombre el privilegio y la prerrogativa de convertirse en Rey del Universo y su admirador y ordenador. El hombre es una criatura calamitosa y frágil, y al mismo tiempo la más orgullosa. Se siente y se ve entre el fango y el estiércol del mundo: se halla atado y clavado a la peor y más muerta y vil parte del Universo. Es el orgullo el que hace que el hombre quiera convertirse en Dios, separándose de las demás creaturas. Cada uno de los seres está en la Naturaleza ocupando un lugar y desempeñando una función. El hombre también dispone de lo necesario aunque muchas veces se lamenta de lo que no tiene o de lo que desea poseer. La naturaleza ha suministrado todo cuanto es menester y en grado muy superior a lo que el hombre mismo ha podido producir. La existencia humana es limitada; es sólo un relámpago en una eterna noche y una interrupciòn breve en la perpetua y natural condición. La muerte ocupa todo lo anterior y lo posterior a ese reducido momento.

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La ATARAXIA, principalmente según los estoicos, es la condición de vida sosegada y serena, exenta de las agitaciones que causan la opinión y la ciencia que creemos poseer de las cosas. Es el alejarse de todo aquello que pueda perturbar y esclavizar” (Apología de Raymundo Sebond)

04. TELEOLOGIA

PRINCIPIOS TELEOLÓGICOS
1. FORMAR HOMBRES SABIOS...

PENSAMIENTO DE MONTAIGNE
“No se trata sólo de prender con alfileres el saber en el alma, sino de apropiárselo: no hay que rociarle ligeramente de sabiduría, sino empaparla y teñirla; y si después de todo nuestra alma no se mejora y purifica, saliendo de su primer estado imperfecto, más vale que nos dejemos de ciencia y sabiduría, temible espada que daña y hiere a su dueño cuando mano fuerte y experimentada no la esgrime: “De manera que mejor hubiese sido no haber aprendido nada” (De la pedantería, p. 57). “El principal y más famoso saber de nuestros siglos, ¿no consiste en entender a los sabios? ¿No es tal el fin común y último de nuestros estudios” (De la experiencia)

2. ...HACIENDO CONOCER A LOS SABIOS. 3. DESARROLLAR LAS VIRTUDES 4. PREPARAR PARA LA VIDA.

5. 6. 7.

8.

(...) Sin dudas aquellos hombres pensaron atajar un largo camino, y si la ciencia, aún bien aprendida, no puede dar otros superiores frutos que la prudencia, la templanza y la fortaleza, han querido una y otra vez y sin rodeos proporcionar tales resultados a sus hijos instruyéndolos, no escuchando lo que otros cuentan, sino adiestrándoles en la acción; modelando y formándoles, no sólo con vanas palabras y razones, sino con ejemplos y con obras. Y en vez de depositar la ciencia en el alma, formaron su complexión y hábitos; así no fue la virtud cosa adquirida sino natural posesión”. “Preguntaron acerca de esto a Agresilao qué cosas deberían enseñarse a los muchachos. “Lo que han de hacer cuando sean hombres”, respondió. No es maravilla si tales enseñanzas produjeron tan portentosos efectos”. (De la pedantería, p. 62) EDUCAR EN LA BONDAD “Al que no tiene la ciencia de la bondad, todas las demás ciencias le hacen más daño que provecho”. (De la pedantería) “Desearía que desde el principio, según la capacidad del alma que tiene LOGRAR EL GUSTO entre sus manos, comience a ponerle sobre la pista verdadera, POR LO QUE APRENDE haciéndole gustar las cosas, eligiéndolas, juzgándolas, por sí mismo: unas veces mostrándole el camino y otras dejándole al discípulo que lo busque” (De la pedantería, p. 73) “Guarde armoniosamente todo lo aquello que le ha ayudado a formarse, VALORIZAR SUS y muestre sólo lo que por su propio poder haya elaborado” p. 76. PRODUCCIONES Y “El silencio y la modestia son cualidades muy ventajosas en la SABER UTILIZAR SUS conversación. Se acostumbrará al niño a ser ahorrativo y administrador CAPACIDADES

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de su capacidad cuando la haya adquirido” (...) (Educación de los niños,109). 9. DESPERTAR EL DESEO DE APRENDER “Había, mi padre, entre otras cosas, resuelto hacerme gustar la ciencia y el deber a mi satisfacción y deseo, y no como materia forzada, educando mi alma con toda dulzura y libertad, sin rigor ni restricciones. . Y, como, hay quienes piensan que turba al tierno cerebro de los niños el despertarles de mañana con sobresalto, arrancándoles el sueño, a mi se me despertaba al son de algún instrumento y nunca dejaba de estar cerca de mí alguien que me sirviese”. (De la educación de los niños). “Cualquiera sea el fruto que podamos sacar de la experiencia, poco nos servirá de instrucción la que obtengamos de ejemplos ajenos, ya que tan mal utilizamos la que tenemos de nosotros mismos, que no es, empero más familiar y harto suficiente para que sepamos lo que no es menester. Yo me estudio a mí mismo más que a cualquier otra cosa. Esa es mi metafísica y mi física, y me explica: “El arte con que Dios gobierna al mundo: por qué la luna crece y decrece y rehace sus cuernos del mal pensil que los devora; de qué parten los vientos que reinan sobre el mar; qué aguas perennes producen las nubes; y si acaso un día ha de venir en que el mundo perezca” (Propercio)” (De la experiencia). . “Con mi experiencia propia encuentro bastante para hacerme sabio, si de ella fuera buen estudiante... Escuchemos nuestra experiencia y veremos que nos dice todo aquello de que tenemos de principal necesidad. )” (De la experiencia). “Desdichado el padre que no recibe el afecto de sus hijos sino por la necesidad que ellos tienen de su socorro, si es que a esto cabe llamarlo afecto. Antes bien, .debe el padre hacerse respetable por su virtud y capacidad, y amable por su bondad y por la dulzura de sus costumbres (...). Aún si yo lograra inspirar temor, mil veces preferiría hacerme amar” (Del afecto de padres a los hijos). “Cuando Agresilao invita a Jenofronte para que lleve a criar sus hijos a Esparta, no es para enseñarles la retórica o la dialéctica, sino para mostrarles –dice-“la ciencia más noble que existe en el mundo, a saber, la ciencia de obedecer y la de mandar.” (De la pedantería, p. 63). “Instrúyasele a rendir las armas a la verdad en cuanto la reconozca , ya venga de manos de su adversario, ya nazca de él mismo pensando las cosas mejor” (Educación de los niños). ”Hemos nacidos para buscar la verdad, pero el poseerla corresponde a otros de mayor poder”.(Del arte de conversar, 121) “Pero es necesario recordar que “toda inclinación y sumisión les es debida, menos la del entendimiento; la razón no se doblega; las rodillas sí”. (Del arte de conversar, 127) “Soy de l criterio de Plutarco cuando dice que Aristóteles no empleó tanto tiempo en instruir a su discípulo en el artificio de componer silogismos, o en los principios de geometría, como en enseñarle buenos preceptos relativos al valor, hazañosidad, magnanimidad, templanza y desprecio del temor” (Educación de los niños, 118).

10. VALORIZAR 11. LA PROPIA EXPERIENCIA

12. FOMENTAR 13. EL AMOR Y RESPETO 14. A LA AUTORIDAD.

15. FORMAR EN LA MORALIDAD EN EL ACTO DE CONOCER

16. ENSEÑARLE A AMAR LAS VIRTUDES

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“El preceptor del que hablo debe conocer el modo de llenar la voluntad del discípulo de más afecto que reverencia hacia la virtud Porque es la virtud madre nutricia de los placeres humanos, y al hacerlos justos los hace puros; moderándonlos los mantiene vivos y apetentes; negándonos algunos, nos aguza más el amor hacia los que nos deja; y, además, nos deja en abundancia todos los que la naturaleza quiere, de manera que, maternalmente, nos ofrece, si no cansancio, sí saciedad de satisfacciones” (Educación de los niños 117). 17. FORMAR UN GENTILHOMBRE “(...) Nosotros no pretendemos formar a un gramático o a un lógico sino a un gentilhombre” (De la educación de los niños, 123). (...) No afirmo que no sea bueno y bello expresarse bien, pero no tan bueno como obrar bien; y amárgame ver que nuestra vida se afana en lo primero” (De la educación de los niños). Hay más trabajo en interpretar las interpretaciones que las cosas, y más libros sobre los libros que sobre otro tema. No hacemos más que glosarnos mutuamente. Todo pulula de comentarios, pero de autores hay gran escasez (De la experiencia). “Reduzcan la conciencia y virtud del alumno en su hablar y sólo tengan la razón por guía”. “En esto se nos van la mitad de los años: cuatro o cinco nos entretiene el entender las palabras, otras tantos el proporcionarnos un grande y extenso cuerpo de ellas, divididas en cuatro o cinco partes; y otro cinco años al menos el saberlas mezclar y entrelazar de modo sutil. Dejemos tal cosa para quien de ella haga expresa profesión. (...) (Educación de los niños) (...) No afirmo que no sea bueno y bello expresarse bien, pero no tan bueno como obrar bien; y amárgame ver que nuestra vida se afana en lo primero”.(De la educación de los niños). ¿ Acaso pesa más en nosotros el honor de la cita que la verdad del razonamiento? (De la experiencia) . “El juicio consiste en el reconocimiento de los propios defectos, sobre todo cuando otro nos lo descubre. Puede haber verdad y ciencia y no juicio y también juicio sin ciencia ni verdad. El reconocimiento de la ignorancia es uno los mejores y más seguros testimonios del buen juicio”. (Los libros, 71) ‘Empero, no se olvide el preceptor de la meta a la que han de tender sus esfuerzos, no le haga aprender tanto la fecha de la ruina de Cartago como las costumbres de Aníbal y Escipión; ni tanto dónde murió Marcelo como el hecho de que por ser digno de su deber murió allá” (De la educación de los niños). “Póngase en el ánimo una sincera curiosidad de averiguar todas las cosas y de ver cuanto hay a su alrededor, ya un edificio, una fuente, un hombre, el lugar de una antigua batalla, o los untos por donde pasaron Carlomagno o Cesar” (De la educación de los niños). “Este vasto mundo, que además se multiplica aun en especies y géneros, es el espejo en que hemos de mirarnos para conocernos bien. Y eso

18. ENSEÑAR A RAZONAR MÁS QUE A HABLAR.

19. DESARROLLAR LA AUTOCRÍTICA 20. Y EL JUICIO CRÍTICO

21. RECONOCER EL SENTIDO DE LOS HECHOS

22. DESPERTAR EL INTERÉS POR APRENDER

23. FORMAR EL JUICIO ANTE LA PROPIA

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REALIDAD

quiero yo que sea el libro de mi escolar. Tantos humores, sectas, juicios, opiniones, leyes y costumbres, nos enseñan a juzgar cuerdamente los nuestros y hacen que nuestro juicio reconozca su imperfección y su natural debilidad, lo que no es liviano aprendizaje (De la educación de los niños, 112). “Gran necedad es enseñar a nuestros hijos: “cuál es la influencia de Piscis, del encendido León, de Capricornio, que en el mar de Occidente se hunde (Propercio, IV, I, 89)” y hablarles del movimiento de los astros y de la octava esfera antes que de las cosas que les son propias” (De la educación de los niños). Se dirá al niño: “lo que debe desearse; de qué debe servir el dinero; lo que ha de hacerse por la patria y familia; lo que Dios quiso que el hombre fuese en la Tierra, y qué lugar le asignó en el mundo; lo que somos y con qué fin se nos dio el ser” (Persio, III, 69). “Asimismo se elegirá lo que ha de saberse e ignorarse; cuál debe ser el fin del estudio; lo que son la valentía, la templanza y la justicia; la diferencia que hay entre avaricia y ambición, entre sujeción y servidumbre, entre libertinaje y libertad; en qué señales se conoce el verdadero y sólido contento; hasta qué punto han de temer la muerte, el dolor y la vergüenza y de qué modo debemos evitar o soportar las fatigas (Virgilio, Eneida, II, 459).Parejamente ha de instruirse al alumno sobre qué resortes nos mueven y sobre las cosas que tan distintas emociones causan en nosotros, porque paréceme que los primeros discursos con que se debe iluminar su entendimiento convienen que sean los que regulen sus costumbres y sentido, enseñándole a conocerse a si mismo y a vivir y a morir igual”. (De la educación de los niños). “Es prudente manejarse con una gran libertad de espíritu, dispuesto a abrirse a las ideas, a las palabras y a las versiones más variadas, lo que no conlleva su aceptación.(El arte de conversar, 118). “La ciencia y saber es de menor importancia que el discreto juzgar, porque éste puede prescindir de lo primero, pero nunca la ciencia puede dejar a un lado el recto juicio. Como dice el verso griego: “Qué hacer de la ciencia, si el entendimiento no está con ella?” (De la pedantería, 50-62) “Se enseñará al niño a no entrar en disputas y razones más que donde vea a un adversario digno, y aun así no empleará todos los elementos que le puedan servir, sino los que le sirven mejor. Se le hará delicado en la elección de sus razonamientos, y harase amar la pertinencia y por tanto la brevedad” (Educación de los niños, 109).

24. EDUCARLOS PARA ENTENDER SU PROPIA VIDA.

25. 26. 27. 28.

LOGRAR EL CONOCIMIENTO DE UNO MISMO REGULAR SUS COSTUMBRES Y SENTIDO.

29. LOGRAR UNA ACTITUD DE APERTURA Y TOLERANCIA. 30. DESARROLLAR 31. EL RECTO JUICIO

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05. METODOLOGÍA4

PRINCIPIOS METODOLÓGICO
1. LA NATURALEZA

PENSAMIENTO DE MONTAIGNE
La naturaleza crea siempre leyes mejores que las nuestras. En el conocimiento general es menester dejarse manejar ignara y negligentemente por la ley general del mundo. Lo más sencillo y discreto es confiarse a la Naturaleza. (Experiencia) No hay deseo más natural que el del conocimiento. Los hombres ensayamos todos los medios que a ello nos pueden llevar, y cuando la razón nos falta empleamos la experiencia. (Experiencia) La razón tiene tantas formas que no sabemos a cuál ajustarnos. La experiencia es medio vil y endeble, porque la consecuencia que queremos sacar de la concurrencia de acontecimientos es insegura, dado que ellos son desemejantes. En esta imagen de las cosas no hay cualidad tan universal como la diversidad y la variedad. (Experiencia) Cualquiera sea el fruto que podamos sacar de la experiencia, poco nos servirá de instrucción la que obtengamos de ejemplos ajenos. “Yo me estudio a mí mismo más que a cualquier otra cosa”. “Con mi experiencia propia encuentro bastante para hacerme sabio, si de ella fuera buen estudiante”. Escuchemos nuestra experiencia y veremos qué nos dice todo aquello de que tenemos de principal necesidad.(Experiencia) Dulce, sana y blanda almohada para la mente bien hecha es la que le ofrece la ignorancia y la ausencia de curiosidad. Por experiencia afirmo la humana ignorancia, certeza que es la más segura de las del mundo tomando como referencia Sócrates, maestro de maestros. (Experiencia) “El reconocimiento de la ignorancia es uno los mejores y más seguros testimonios del buen juicio”. (De los libros, II. 71) La variedad de versiones disipan la verdad y la quebrantan. Nuestras polémicas son siempre verbales Se cambia una palabra por otra, a menudo más desconocida. Hacemos una pregunta y se nos responde con una turba de interrogaciones. Para tener autoridad sobre los entendimientos comunes, conviene más expresarse en el lenguaje ajeno y peregrino. (Experiencia) Poca relación existe entre nuestros actos, siempre en perpetua mudanza,

2. USO DE LA RAZÓN Y USO DE LA EXPERIENCIA:

3. EXPERIENCIA PROPIA.

4. IGNORANCIA.

5. LA MULTITUD DE INTERPRETACIONES

6. IMPREVISIBILIDAD
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Trabajamos las siguientes ediciones (1) ENSAYOS COMPLETOS (1984) de Orbis-Hyspamérica Buenos Aires.(Traducción Juan G. de Lauces) en LOS LIBROS (II, 10º) y EL ARTE DE CONVERSAR (III, 8º) y APOLOGÍA DE RAIMUNDO DE SABONDE (II, 12º) (2) ENSAYOS COMPLETOS (1968) Editorial Iberia, Barcelona (Traducción del francés de Juan G. de Lauces) y en DE LA EXPERIENCIA y AFECTO DE LOS PADRES A LOS HIJOS y (3) ESCRITOS PEDAGÓGICOS en DE LA PEDANTERÍA y LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS

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DE LOS ACTOS HUMANOS.

y las leyes, ya fijas o cambiables. Las leyes más deseables son las escasas, generales y sencillas, y aún me parece que valdría más no tener ninguna que tener tantas como tenemos. (Experiencia) 7. ACEPTACIÓN DE LO No hemos de oponernos obstinadamente a los males, ni sucumbir INEVITABLE. blandamente a ellos, sino que debemos cederles naturalmente, con arreglo a nuestra condición y la suya. Hay que aprender a sufrir lo que no se puede evitar. Mirar sanamente los bienes, implica mirar serenamente los males, y así como el dolor tiene algo de inevitable en sus primeros comienzos, así la voluptuosidad tiene algo de evitable en su fin excesivo. (Experiencia) 8. ACTIVIDAD. Nada se debe recomendar tanto a la juventud como la actividad, porque nuestra vida se reduce a movimiento. (Experiencia) 9. HUIR DE LOS "Nos afanamos sólo de llenar la memoria, dejando vacío el entendimiento SABERES y la conciencia". Como los pájaros van muchas veces rebuscando el grano INNECESARIOS. y lo llevan en el pico, sin catarlo, para dárselo a su nidada, así nuestros pedantes rebuscan la ciencia en sus librotes, la guardan en la punta de la lengua y la sueltan y echan a volar en seguida que tienen ocasión. (De la Pedantería, 50-62). 18. RECHAZAR LOS Somos sabios de la ciencia presente. La ciencia pasada y la futura se nos SABERES EXTRAÑOS. escapan. Ahora, con esto sucede lo peor que podría ocurrir, y es que discípulos y escolares tampoco se alimentan con ese tipo de saber; pasa de mano en mano sólo para hacer alarde y ostentación. (De la Pedantería, 50-62). Los que se fundamentan en la memoria y solamente en los libros deben ser considerados tontos. “En este país y época la ciencia mejora las bolsas, no las almas.” (El arte de conversar III, 120) 11. BÚSQUEDA DEL Sabemos decir: “Cicerón opina esto, Platón hacía aquello, Aristóteles dijo PENSAMIENTO PROPIO. lo de más allá”, pero, ¿qué es lo que decimos por cuenta propia? ¿Qué discurrimos nosotros? “Guardamos en depósito las opiniones y el saber de los demás, y con esto nos damos por contentos, cuando sería preciso hacerlos nuestros totalmente" (De la Pedantería, 50-62). 12. NECESIDAD DE Si nuestra alma no toma otro compás, si no tenemos más recto juicio, APROVECHAR EL tanto valiese que nuestro escolar hubiese pasado el tiempo jugando a la TIEMPO ESCOLAR. pelota. Al menos, su cuerpo hubiese salido ganando. Mirad cómo vuelve de las aulas donde ha gastado 15 o 16 años de su vida. Nunca habréis hallado nada más inútil para todo trabajo. Su alma, que debería volver llena, vuelve hinchada, porque se ha inflado desmesuradamente en lugar de crecer. (De la Pedantería, 50-62). “He oído decir a personas de entendimiento que los colegios a donde se manda a los niños los embrutecen”. Porque los colegios son verdaderos encierros de los jóvenes cautivos a quienes, con el castigo, se les hace disolutos antes que lleguen a serlo (...) ¡Gran manera de despertar el apetito de saber en esas almas tierna y temerosas es el conducirlo con talante espantable y con manos armadas de flagelos!!” (Educación de los niños. 120) 13. ESCUELA Y Se aprende no con lecciones escolásticas, de las que no sacan mejoras los REALIDAD. que las saben, sino observando paso a paso la realidad. La verdad no es más verdadera por ser más vieja. A menudo es pura tontería correr tras ejemplos ajenos y escolásticos. (Experiencia) “Preferiría yo que un hijo mío aprendiese a hablar en las tabernas antes que en las escuelas de

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retórica”. (Arte de conversar II, 120) “No es cosa maravillosa el de aquellos que pretenden, según ahora se usa, con las mismas lecciones y análogas reglas de conducta, dirigir diversos espíritus, de medida y hechuras diferentes y en todo un regimiento de niños no encuentren más que dos o tres que alcancen algún fruto de su enseñanza” (Educación de los niños, 73). 15. CIENCIA Y Somos como aquel que, necesitando fuego y yendo a buscarle a casa del PRUDENCIA. vecino, al encontrarse en ella espléndida fogata, se acerca al ardiente fuego para calentarse, y allí se queda sin acordarse ya de llevar a su casa la candela de que tenía menester. “Aunque podamos llegar a ser sabios por la ciencia de los demás, prudentes no lo seremos más que con nuestra propia prudencia”. (De la Pedantería, 50-62). 16. TEORÍA Y PRÁCTICA. Muchos conocen a la perfección lo que dijo Galeno, pero no saben ni poco ni mucho de qué sufre un enfermo. (...) Y sin duda algunos de ellos conocen la teoría de todas las cosas: pero deben buscar a otros que la pongan en práctica.¿ “Qué hacer de la ciencia, si el entendimiento no está con ella?” (De la Pedantería, 50-62). 17. VERDADEROS No se trata sólo de prender con alfileres el saber en el alma, sino de SABERES. apropiárselo: no hay que rociarle ligeramente de sabiduría, sino empaparla y teñirla. (De la Pedantería, 50-62). 18. APRENDER POCO Y Es preferible la referencia a pocos autores y los más antiguos para huir de BUENO. cualquier forma de pedantería. (De los libros, II. 70)5 Trabajamos muchas veces inútilmente, y empleamos largos años en acostumbrar a los niños a cosas que luego de nada le han de servir” (La educación de los niños. 74) “Se nos enseña a vivir cuando ya ha pasado la vida”. (Educación de los niños.117). “Volviendo a mi propósito, digo que nada es mejor que despertar apetito y afecto al estudio. Si no, sólo se hacen asnos cargados de libros; se les llena de ciencia el bolso a puros azotazos; y con todo, nada se logra, porque la ciencia no basta alojarla en nosotros, sino que ha desposársela con nosotros”.(Educación de los niños. 120) Los libros son letra muerta, mientras que la plática enseña y ejercita a la vez: las controversias y las discusiones animan y multiplican las ideas. No 19. LIBROS E IDEAS se trata de juegos de palabras o de ingenio sino del sano debatir y discutir PROPIAS Y AJENAS. del buen espíritu. (El arte de Conversar, III,117). Alguien que tiene recto pensar y que quiera escribir tiene que distinguir entre lo que es suyo y lo que no lo es: algunos toman de otros la materia y las ideas, pero los empeoran con la forma. Muchas veces se logra engañar al lector porque no conoce muchas obras y autores. (El arte de Conversar, III,131) El que sigue ciegamente a otro no inquiere nada, y nada encontrará, porque, en realidad, nada busca. Que por lo menos sepa que sabe” (Educación de los niños. 76). 20. SELECCIONAR LO “Que todo lo que acoja el muchacho hágalo pasar por el tamiz y nada QUE SE DEBE reciba en su mente por ajeno crédito. (...), Muéstrenle diversidad de 14. ESCUELA Y DIVERSIDAD
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Se muestra como la contracara del PEDANTE que tiene obsesión por recordar el pensamiento ajeno y por citarlo de manera abundante. MONTAIGNE sabe que no recuerda todo y no tiene ningún problema en reconocerlo, aun sabiendo que pensamientos que escribe como propios pueden provenir de otros autores (verdadera sabiduría).

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APRENDER Y SABER

opiniones y elegirá una de ellas, si le es posible, o cuando no, quedará en una docta duda. (Educación de los niños. 109). 21. LIBERTAD Desdeñar toda forma de tiranía intelectual. Los que se tienen por sabios INTELECTUAL. son hombres como los demás y en muchos casos ineptos que hubieran podido triunfar en otros oficios. (El arte de Conversar, III,124) 22. INTUICIÓN Y Si el espíritu no ve las cosas en el primer golpe (intuición), no logra GUSTO. alcanzarla por la obstinación del esfuerzo. Cuando un libro le provoca fastidio es oportuno suplantarlo por otro. 6 “Nada hago sin alegría.” (De los libros, II. 71) 7 23. ESTRUCTURA DE Los buenos y antiguos poetas evitaron la afectación y lo rebuscado para LOS DISCURSOS Y DEL mostrar sus argumentos con facilidad y pureza. (De los libros, II. 72-73) PENSAMIENTO (ESTILO) Preferir los discursos que “desde el principio cargan contra el punto más fuerte de la duda” y no los que se pierden en largos rodeos oratorios. “Me gusta la carne sin aderezos” porque si no, los prolegómenos lo cansan y le quitan el apetito. (De los libros, II. 75)8 Se interesa por la solidez y el orden de los argumentos, aun por sobre los asuntos a que se refieren. (El arte de Conversar, III,120) No siempre hay que ceder ante la verdad o la belleza del discurso. A veces es preferible emplear golpes falsos o rodeos hasta llegar al destino definitivo. Los espíritus con poco fundamento suelen recurrir a (1) afirmaciones generales y seguras, (2) expresiones de aceptación que nada dicen, (3) repetir frases o citas de las que no saben dar cuentas. Frecuentemente la verdad y la belleza no son genuinas, sino prestadas: aceptarla es una manera de reconocerles un valor que no tienen en boca de ellos. (El arte de Conversar, III,128) No siempre la discusión conduce a la verdad porque la verdad muchas veces se oculta, pero todo el esfuerzo debe conducir al orden en el pensamiento y en los argumentos.” (Arte de corversar, 121) Sin embargo, “todo la fachada de las letras se desvanece fácilmente ante el esplendor de una verdad sincera y sencilla (...)”. (124) 24. VERDADERAS Las verdaderas historias no las escriben los que recogen sin orden un FUENTES. amasijo de los rumores que circulan por las plazas, sino los que han tenido a su cargo las cosas públicas o han participado en su dirección: hablan de aquello que efectivamente les compete. (De los libros, II. 78-79) 25. RECURSOS DE Es necesario aprender de los demás mas por contrariedad y que por APRENDIZAJE. similitud: los sabios tienen más que aprender de los necios que los necios de los sabios. Lo que hiere, afecta y estima más que lo que place. Las necedades ajenas amonestan y advierten. Se enseña y se aprende por inconveniencia y por diferencia y no por conveniencia y por acuerdo. Quien lo contraría o lo contradice no lo enoja. Recibe la verdad doquiera que se encuentre y se rinde a ella. (El arte de Conversar, III,116) 26. VERDADERO “Que no le pida cuentas únicamente de las palabras de la lección, sino de
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BORGES – en algunas de sus declaración y entrevistas – aconsejaba este goce del encuentro con el libro y la necesidad de liberarse de él sino se encontraba gusto en la lectura. 7 “Acabo de recorrer de un tirón la historia de Tácito, cosa rara en mí, que hace 20 años que no leía un libro durante una hora seguida”. (132) 8 Hay un reiterado ataque al estilo literario y a la oratoria de CICERON, respaldando el “anticiceronismo” del período. (75-77)

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APRENDIZAJE

27. APRENDER DE LA REALIDAD

28. ENSEÑANZAAPRENDIZAJE

29. DESCONFIAR DE LA MEMORIA

30. HUIR DE MÉTODOS VIOLENTOS

su íntimo sentido y substancia, y que juzgue del provecho que de ella ha sacado, no por el testimonio de su memoria, sino por el de su propia vida” “Cuando se devuelve la comida como se ha tragado, señal es de cierta indigestión. El estómago no ha hecho sus operaciones, porque no ha llegado a cambiar la apariencia y la calidad de lo que se le había confiado. “Que lo que acaba de aprender lo presente el muchacho cien veces, bajo distintos aspectos, y que lo acomode a diversos asuntos, para ver si ha tomado exactamente lo que le daban y si lo ha hecho suyo por completo ”. (Educación de los niños, 74) Poner en el ánimo una sincera curiosidad de averiguar todas las cosas y de ver cuanto hay a su alrededor, ya un edificio, una fuente, un hombre, el lugar de una antigua batalla, o los puntos por donde pasaron Carlomagno o César. "Este vasto mundo, que además se multiplica aun en especies y géneros, es el espejo en que hemos de mirarnos para conocernos bien. Y eso quiero yo que sea el libro de mi escolar". (Educación de los niños. 110-112) “La lección se dará ora mediante plática, ora mediante libros. Unas veces el preceptor suministrará el autor adecuado para esta parte de la enseñanza, y otras le expondrá la médula y sustancia del asunto, ya bien digerida” . “Tener especial cuidado en la elección del ayo, buscándolo con la cabeza bien formada, mejor que bien a mueblada y llena, provechoso es preferir las costumbres y el talento natural a las ciencias (Educación de los niños. 117 y 73) “No ha de retener preceptos en la memoria o no impregnar de ellos sus propios humores, si quiere, puede olvidar gallardamente en dónde lo ha aprendido; pero logre en absoluto hacerlos íntimamente suyos”. Saber de memoria no es saber: es conservar en la memoria lo que han depositado. Cuando sabemos de verdad una cosa, podemos disponer de ella a nuestro antojo, sin mirar el modelo y sin volver los ojos furtivamente al libro”. (Educación de los niños. 75-77).9 “(...) Desaconsejo yo que al alumno de que hablo se lo someta a encierros; o que se le entregue a la cólera y a inclinaciones melancólicas de un furioso maestro; y menos que se corrompa su espíritu y haciéndolo, a la moda de los más, vivir en las torturas y trabajos de catorce o quince horas de disciplina al día, como si fuese un cargador (...) ¡A cuántos hombres he visto yo embotarse con su temeraria avidez de ciencia!” . “Esta manera de instruir debe llevarse con cierta severa dulzura y no como se suele. Hoy, en vez de invitarse a los niños a llegarse a las letras, no se les presenta, en verdad, más que crueldad y horror”. Quítense, pues, la fuerza y la violencia, porque a mi juicio nada hay que más bastardee y embote la naturaleza de una persona bien nacida”. (Educación de los niños. 120). Rechazo toda violencia en la educación de un alma tierna a la que se cree destinada para el honor y la libertad. En el rigor y la restricción hay un no sé qué de servil y, además lo que no se hace con la razón,

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Lamenta su pobre memoria y ante la posibilidad de olvidar la lectura de algunos libros y la fundada opinión sobre los mismos, ha juzgado oportuno sumarle algunas anotaciones al concluir de leerlos. (Sobre los libros, in fine)

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31. CORRECCIÓN.

prudencia y destreza, no se hace nunca por la fuerza. "No he visto otro efecto de los azotes sino el de hacer las almas más cobardes más maliciosamente obstinadas". Es locura e injusticia privar a los hijos del trato adecuado, y asimismo es mirarles con rostro desdeñoso y austero, con el que se espera tenerlos en temor y obediencia. (Afecto de los padres a los hijos). Corregir la tontería y el desarreglo del juicio no es cuestión de palabras y de discursos: exige una educación larga y constante, perseverancia e insistencia. (El arte de Conversar, III,129)

06. ENSAYOS
6.1. LOS LIBROS : LIBRO II : X10 01. MONTAIGNE11 reconoce que su tarea consiste “en ensayar sus facultades naturales y no las adquiridas”, admite su ignorancia y sus errores y señala que “quien anda en búsqueda de ciencia debe buscarla en donde realmente se aloja”: él no se propone hacer ciencia alguna. 02. Aunque ha sido un hombre de numerosa y variada lectura, se reconoce de memoria limitada, por lo que los conocimientos parecen circunscribirse: propone al lector que atienda más a la manera de presentar los temas que a la materia especifica de cada uno de ellos, en los que puede no haber ciencia o novedad. (70) 03. Se ha limitado en el uso de las citas y referencias de otros autores, aunque los necesita para que lo suplan cuando flaquea su lenguaje o necesita encontrar razones, comparaciones y argumentos que corroboren sus afirmaciones. Prefiere a referencia a pocos autores y los más antiguos para huir de cualquier forma de pedantería. (70) 04. Alguien con suficiente criterio sabrá distinguir las producciones originales de las que provienen de otros autores. “El juicio consiste en el reconocimiento de los propios defectos, sobre todo cuando otro nos lo descubre. Puede haber verdad y ciencia y no juicio y también juicio sin ciencia ni verdad. El reconocimiento de la ignorancia es uno los mejores y más seguros testimonios del buen juicio”. (71) 05. Sus intereses no tienen límite algunos, pero su intención es llegar a los diversos temas con total naturalidad y sin esfuerzo alguno (con el mero ejercicio del discurrir) porque ansía para el resto de su vida una existencia reposada y nada trabajosa. (71) 06. La búsqueda en los libros consiste en (1) el placer de la distracción honesta y (2) estudiar solamente la ciencia que contribuya al conocimiento de sí mismo: el que ayuda al buen vivir y al buen morir.(71) 12

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Trabajamos la edición de los ENSAYOS COMPLETOS de Orbis-Hyspamérica. Buenos Aires. 1984. MONTAIGNE estructura el discurso en PRIMERA PERSONAL SINGULAR, haciendo directa relación a su propia experiencia y a su punto de vista. 12 Parecen combinarse las lecciones del estoicismo humanista y del “público lector” que caracterizará a la sociedad Europea de la modernidad

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07. Frente a las dificultades de los textos, después de algún moderado esfuerzo de interpretación, opta por dejarlas de lado: si su espíritu no ve las cosas en el primer golpe (intuición), no logra alcanzarla por la obstinación del esfuerzo. “Nada hago sin alegría.” (71) 08. Cuando un libro le provoca fastidio opta por suplantarlo por otro13 y utiliza las horas de ocio. Prefiere los antiguos a los nuevos autores, porque parecen obras mas plenas y más firmes. (71) 09. Reconoce – entre los libros modernos – a los que le han causado placer: Boccaccio (Decamerón), Rabelais, Juan II y rechaza los libros de caballería, Ariosto y hasta el Ovidio leído en la juventud y desconfía de la interpretación de algunas obras de Platón y de Esopo. (72) 10. Prefiere en poesía a Virgilio, Lucrecia, Catulo y Horacio. No se priva de hacer algunas observaciones a la redacción de algunos capítulos de la Eneida. Manifiesta su preferencia por TERENCIO: por el uso de la lengua latina, por la belleza y la gracia, y por la profundidad en el desarrollo de los temas. (72-73) Los buenos y antiguos poetas evitaron la afectación y lo rebuscado para mostrar sus argumentos con facilidad y pureza. 11. El mismo concepto le merecen Catulo (y sus epigramas) y Marcial. En nada pueden compararse los autores actuales cuyos esfuerzos están lejos de acercarlos a los clásicos: “necesitan socorro ajeno y cuando menos espíritu tienen, más cuerpo les es menester”. Los verdaderos libros van directamente al fin, mientras que los malos revolotean y saltan de rama en rama sin saber cómo sostenerse y llegar. (74) 12. Para ordenar sus opiniones y condiciones prefiere a PLUTARCO y a SÉNECA. “Poco esfuerzo necesito para acometerlos y los dejo cuando me place, porque son piezas que no tienen sucesión ni dependencia unas de otras”. Valora las coincidencias entre los dos y el contenido filosófico de sus libros, expresadas de un modo sencillo. 13. Pueden observarse algunas particularidades: (74-75)

PLUTARCO
 Uniforme y constante  Se vuelve duro para armar a la virtud contra la debilidad, el temor, los vicios.  Tiene opiniones platónicas.  Es más libre siempre.  Abunda en cosas y referencias.  Caldea y conmueve  Es un verdadero guía.

SENECA
 Ondulante y diverso  No estima tanto sus esfuerzo y desdeña apresurar su paso y ponerse en guardia.  Defiende opiniones estoicas y epicúreas  Parece mas sometido a la tiranía del poder de entonces.  Abunda en ocurrencias y finuras  Contenta y recompensa mejor.  Somete a prueba

14. Sobre CICERON aprecia las obras sobre filosofía moral, pero desconfía y condena las otras producciones por su estilo, sus prefacios, sus explicaciones y definiciones que consumen la
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BORGES – en algunas de sus declaración y entrevistas – aconsejaba este goce del encuentro con el libro y la necesidad de liberarse de él sino se encontraba gusto en la lectura.

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mayor parte de sus obras. Reconoce que es difícil atesorar algo después de su lectura (“Cuando empleo una hora en leerlo, lo que es mucho para mí”). Reconoce que prefiere los discursos que “desde el principio cargan contra el punto más fuerte de la duda” y no los que se pierden en largos rodeos oratorios. “Me gusta la carne sin aderezos” porque si no, los prolegómenos lo cansan y le quitan el apetito. (75)14 15. Curiosamente prefiere en las descripciones y en la historia las que se encargan de reflejar la vida misma de la gente (vida privada) antes que las que presentan los detalles de las acciones de los hombres y de la vida pública. 15(76) 16. Tiene preferencia por los historiadores, principalmente por los que – escribiendo la vida de otros – dan a conocer la variedad y la verdad de las condiciones internas de los hombres. Entre los más destacados señala a PLUTARCO, a CESAR y a SALUSTIO. Se inclina por aquellos que escriben de manera sencilla (se limitan a dar cuenta de todo lo que les llega a sus manos) o por los excelentes (“tienen la capacidad de escoger lo que vale la pena, ateniéndose a lo más verosímil”) Los sencillos simplemente. Detesta a los “historiadores intermedios” (los que lo echan todo a perder porque se encargan de acomodar la historia a sus fantasías). (78) 17. Las verdaderas historias no las escriben los que recogen sin orden un amasijo de los rumores que circulan por las plazas, sino los que han tenido a su cargo las cosas públicas o han participado en su dirección: hablan de aquello que efectivamente les compete.(“¡Cuán delicada es la busca de la verdad cuando no se puede confiar el relato de quien han participado de algunos acontecimientos!”) (78-9) 18. Lamenta su pobre memoria16 y ante la posibilidad de olvidar la lectura de algunos libros y la fundada opinión sobre los mismos, ha juzgado oportuno sumarle algunas anotaciones al concluir de leerlos. Menciona algunos ejemplos de sus juicios críticos, en los que se analiza el contenido de la obra, las enseñanzas que deja, los detalles que deben corregirse y suma las observaciones al estilo discursivo. (79-80)

6.2 EL ARTE DE CONVERSAR: LIBRO III: VIII
01. Da a conocer sus errores y sus imperfecciones para que los demás logren eludirlas. Es necesario aprender de los demás mas por contrariedad y que por similitud: los sabios tienen más que aprender de los necios que los necios de los sabios. Lo que hiere, afecta y estima más que lo que place. (116) 02. La mala manera de hablar enseña más que la dicción correcta. Las necedades ajenas amonestan y advierten. Se enseña y se aprende por inconveniencia y por diferencia y no por conveniencia y por acuerdo. (116)
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Hay un reiterado ataque al estilo literario y a la oratoria de CICERON, respaldando el “anticiceronismo” del período. (75-77) 15 MONTAIGNE , ¿es un anticipo de la corriente historiográfica francesa que se ha encargado de resucitar las historias de los hombres comunes y de la vida privada de cada época? 16 Se muestra como la contracara del PEDANTE que tiene obsesión por recordar el pensamiento ajeno y por citarlo de manera abundante. MONTAIGNE sabe que no recuerda todo y no tiene ningún problema en reconocerlo, aun sabiendo que pensamientos que escribe como propios pueden provenir de otros autores (verdadera sabiduría).

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03. El buen uso del hablar es uno de los mejores instrumentos del espíritu. Esa es la enseñanza de los griegos y de los romanos: los libros son letra muerta, mientras que la plática enseña y ejercita a la vez: las controversias y las discusiones animan y multiplican las ideas. (117) 04. El alma se fortalece al contacto con otras vigorosas y ordenadas, pero se pierde y bastardea con espíritus bajos y mezquinos. No se trata de juegos de palabras o de ingenio sino del sano debatir y discutir del buen espíritu. (117) 05. Como no soporta la tontería, le resulta fácil iniciar las pláticas y discusiones, pero no acepta con rapidez opiniones ajenas que se arraiguen en el ánimo. Es prudente manejarse con una gran libertad de espíritu, dispuesto a abrirse a las ideas, a las palabras y a las versiones más variadas, lo que no conlleva su aceptación.(117) 06. No le teme a las contradicciones que despiertan y ejercitan. Admira a los hombres serios que se expresan con valentía y cuyas palabras se acomodan al pensamiento. Desprecia la blandura de las palabras huecas y ceremoniosas. (118) 07. Quien lo contraría o lo contradice no lo enoja: despierta su atención y lo instruye (como él mismo se contradice y se condena a sí mismo). Quien se enoja, ofusca el juicio y perturba el uso de su entendimiento. Prefiere estimular a quienes lo corrigen y lo aconsejan.(118) 08. Recibe la verdad doquiera que se encuentre y se rinde a ella, deponiendo sus armas cuando la ve acercarse, siempre que la verdad no sea soberbia, adusta, magistral e imperiosa en exceso. (118) 09. No soporta a quienes se muestran “con aires doctorales” sino a quienes saber dar y recibir con sencillez (Sócrates). No considera oportuno el trato con quienes lo temen porque es un placer enfadoso tratar con gente que solamente admira y cede siempre. (119) 10. Se interesa por la solidez y el orden de los argumentos, aun por sobre los asuntos a que se refieren. Considera importarse sujetarse al tema en cuestión y mantener el orden de la discusión: huye de las discusiones que se desarreglan y se confunden. (120) 11. Debería prohibirse el género de disputa que generan enfrentamiento en los argumentos y luego en las personas, que en lugar de conducir a la verdad, la aniquilan. El uso imprudente de la dialéctica conduce a vano palabrerío y a ningún resultado. (119) 12. “¿Quién no desconfía de las ciencias y duda de que quepa sacar de ellas algún fruto provechoso para la vida?”. “¿A qué conducen las lindas promesas de la lógica? “ ¿Se puede sacar algo de las pùblicas disputas de nuestros sabios? “Preferiría yo que un hijo mío aprendiese a hablar en las tabernas antes que en las escuelas de retórica”. “¿Se puede hablar con bachiller sin que nos haga sentir su excelencia artificial, encantando a las mujeres y a los ignorantes con la admirable firmeza de sus razones y el orden con que las expresa?”. (120) 13. Muchos deberían sacarse el ropaje de ilustrados, dejar de mencionar a Aristóteles y se despojarían de la aparente sabiduría: con su lenguaje aderezado e implicativo, imponen con habilidad lo que no es más que vano palabrerío.. (120)

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14. “Amo y honro el saber y a quienes lo practican, y creo que es él en su verdadero uso, es la más noble y pujante adquisición del hombre”. Pero los que se fundamentan en la memoria y solamente en los libros deben ser considerados tontos. “En este país y época la ciencia mejora las bolsas, no las almas.”. El saber que es muy útil en un alma elevada, es pernicioso y dañino para otros. A unos los convierte en rey y a otros en locos. (120) 15. No siempre la discusión conduce a la verdad porque la verdad muchas veces se oculta, pero todo el esfuerzo debe conducir al orden en el pensamiento y en los argumentos.”Hemos nacidos para buscar la verdad, pero el poseerla corresponde a otros de mayor poder”.”El mundo es una escuela de investigaciones, pero no se trata de llegar a lo deseado, sino de ver quién hacer mejor la carrera”. (121) 16. Es oportuno ocuparse tanto de la forma como de la substancia. “Cuando pretendo la comunicación con algún espíritu famoso, no quiero que me enseñe, sino conocerle y, si lo merece, imitarle.”. “Todo hombre puede hablar con verdad, pero pocos con prudencia, capacidad y orden”. No detesta la ignorancia, sino la ineptitud (en el hablar y en uso de los argumentos) (121) 17. No es conveniente la actitud de quien no sabe soportar formas y pensamientos diversos de los suyos. Es necesario saber vivir con los otros y tolerar sus diferencias. Es signo de sabiduría saber reírnos de nosotros mismos y reconocer primero en nosotros lo que criticamos en los demás. Primero debemos castigar en nosotros mismos lo que censuramos en los otros(122) 18. Los sentidos sólo perciben los accidentes externos y por eso la sociedad está saturada de apariencias superficiales. En muchas ocasiones son los aspectos exteriores los que le prestan valor a las palabras y a los argumentos (gravedad, ropaje y fortuna). Lo importante no consiste en galas de la autoridad y de la experiencia, sino en volverse experto en algún tipo de arte y mejorar el ingenio. (123) 19. Desdeña toda forma de tiranía intelectual. Los que se tienen por sabios son hombres como los demás y en muchos casos ineptos que hubieran podido triunfar en otros oficios. (124) 20. No es cuestión sólo tener ciencia: “La ciencia pesa mucho y doblega, porque no hay energía sin destreza capaz de manejar y distribuir materia tan rica”. Sólo puede con ella una naturaleza fuerte. En cualquier mano, la ciencia se desgasta y se marchita. Es preferible el silencio a las vanas palabras. (124) 21. Los que mandan y gobiernan no se manejan con el entendimiento común porque necesitan demostrar – para mantener su poder – que están por encima de nosotros. Pero quienes nos gobiernan “ mas nos deben cuanto más nos prometen”. Los cargos y las dignidades no responden a la capacidad y al mérito, sino a la fortuna. Debiera sorprendernos que los gobernantes algunas veces acierten teniendo capacidades escasas. (125)

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22. Los reyes tienen el mismo tipo de conocimiento que todos. ¿Cómo puede discernir para encontrar verdaderamente a los hombres que merecen gobernar? Si dispusieran de ese recurso, construirían la política perfecta. (125) 23. La fortuna que no puede hacer sabios a los tontos, los suele premiar con la riqueza o con el poder: es frecuente verlos al frente de grandes cuestiones públicas y privadas.(126) Sin embargo la mayoría de los acontecimientos están regidos por la fortuna o por la desgracia que son potencias soberadas e inescrutables. El azar guía los hechos: “mi voluntad y mi discurso se inclinan a un lado o a otro; muchos de sus movimientos se gobiernan sin mí; y mi razón siente impulsos y agitaciones casuales y variables”. (126) 24. A todos impresiona ver a un hombre en puesto de dignidad: en pocos días se crea una imagen de suficiencia, de poder y de reverencia, obligando a dar crédito a sus palabras y decisiones. Pero es necesario recordar que “toda inclinación y sumisión les es debida, menos la del entendimiento; la razón no se doblega; las rodillas sí”. Son los más ineptos quienes más miran por encima del hombre a los otros hombres.(127) 25. Son de temer quienes unen a su inteligencia la grandeza y el favor popular: interrumpen, cambian de temas, emplean autoridad doctoral, rechazan opiniones ajenas. Desarrollan “argumentos filosóficos a mano armada”. (128) 26. No siempre hay que ceder ante la verdad o la belleza del discurso. A veces es preferible emplear golpes falsos o rodeos hasta llegar al destino definitivo. Los espíritus con poco fundamento suelen recurrir a (1) afirmaciones generales y seguras, (2) expresiones de aceptación que nada dicen, (3) repetir frases o citas de las que no saben dar cuentas. A veces la verdad y la belleza no son genuinas, sino prestadas: aceptarla es una manera de reconocerles un valor que no tienen en boca de ellos. (128) 27. Corregir la tontería y el desarreglo del juicio no es cuestión de palabras y de discursos: exige una educación larga y constante, perseverancia e insistencia. (129) 28. Para juzgar a alguien es conveniente interrogarlo acerca del juicio que él tiene de sí mismo. Juzga sus ENSAYOS críticamente y desestima su valor considerando que pueden tener cosas valiosas y desechables. Es muy contradictorio el destino de los buenos y de los malos libros.(131) 29. Alguien que tiene recto pensar y que quiera escribir tiene que distinguir entre lo que es suyo y lo que no lo es: algunos toman de otros la materia y las ideas, pero los empeoran con la forma. Muchas veces se logra engañar al lector porque no conoce muchas obras y autores. (131) 30. Pondera la historia de TACITO17: no se trata de un libro para leerlo, sino para aprenderlo y estudiarlo. Hace una valoración crítica de la obra y de la actitud del autor a escribirla. (132)

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“Acabo de recorrer de un tirón la historia de Tácito, cosa rara en mí, que hace 20 años que no leía un libro durante una hora seguida”. (132)

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31. A diferencia de TACITO que renuncia a hablar de algunos temas en los que está comprometido, señala: “Yo no sólo oso hablar de mí, sino que sólo de mí hablo: cuando salgo de esto me extravío, y pierdo mi tema. Tanto se yerra no conociendo lo que se vale como estimándose en más de lo que se es”. “Yo soy rey en la materia que trato y en la que nada debo a nadie, pero no siempre me creo a mí mismo”. (133) 32. Disfruta presentándose tal cual es y expone su pensamiento de manera incierta y con una memoria limitada porque todo juicio es débil e imperfecto. (134)

07. ENSAYOS PEDAGÓGICOS
7.1. DE LA PEDANTERÍA(LIBRO I. XXIV)
01. En este Ensayo, Montaigne propone valorar la sabiduría no por la cantidad de conocimientos adquiridos sino por su calidad. “Qué gente de tan malas entendederas! Nos mostramos curiosos de entender si tal persona sabe griego o latín, si escribe en prosa o en verso, pero no nos cuidamos de averiguar si ha ganado en bondad o en cordura, y esto que habría de ocupar el primer lugar, quedar en último término. Preciso sería enterarse de quién es mejor sabio y no de quién es más sabio. Nos afanamos sólo de llenar la memoria, dejando vacío el entendimiento y la conciencia. Como los pájaros van muchas veces rebuscando el grano y lo llevan en el pico, sin catarlo, para dárselo a su nidada, así nuestro pedantes rebuscan la ciencia en sus librotes, la guardan en la punta de la lengua y la sueltan y echan a volar en seguida que tienen ocasión. Y es maravilla ver el ejemplo de mi propia necedad. Puesto no hago en estas páginas lo mismo que censuro? Voy espigando de aquí y de allá, en los libros, las sentencias y máximas que me placen, no para guardarlas, porque no tengo disposición para ello, sino para trasplantarlas en estos Ensayos, donde me son tan ajenas como cuando estaban en el Escrito donde las tomé”. 02. Al mismo tiempo, critica la mera transmisión de conocimiento sin hacer uso de ellos sino solo para hacer alarde de saber más: “Somos, según mi opinión, sabios de la ciencia presente, la pasada y la futura se nos escapan. Ahora, con esto sucede lo peor que podría ocurrir, y es que discípulos y escolares tampoco se alimentan con ese saber; pasa de mano en mano sólo para hacer alarde y ostentación, para conversar con los demás, para contarles historias, y así circulan como monedas falsas que sólo sirve para contar y apuntarse tantos.”. (p. 49) 03. Se evidencia una preocupación por la relación teoría – práctica: le interesa que lo que se conoce se ponga en práctica y no quede en meras palabras. “Natura, para mostrarnos que no es salvaje lo que ella gobierna, hace brotar de vez en cuando en medio de los pueblos alejados del cultivo de las artes, obras maestras que compiten con las más artísticas producciones. Qué bien cuadra a este propósito el proverbio gascón que dice: “Soplar, mucho soplar, pero mover los dedos, eso ya es otra cosa” (p. 50) “Hemos aprendido a hablar con los demás y no con ellos mismos”. 04. Su noción de aprendizaje aparece ligada a la internalización y apropiación del saber como propio.

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“Sabemos decir: “Cicerón opina esto, Platón hacía aquello, Aristóteles dijo lo de más allá”, pero, ¿qué es lo que decimos por cuenta propia? ¿Qué discurrimos nosotros? Tan buenas razones daría un papagayo”. (p. 50) (...) “Guardamos en depósito las opiniones y el saber de los demás, y con esto nos damos por contentos, cuando sería preciso hacerlos nuestros totalmente. Somos como aquel que, necesitando fuego y yendo a buscarle a casa del vecino, al encontrarse en ella espléndida fogata, se acerca al ardiente fuego para calentarse, y allí se queda sin acordarse ya de llevara a su casa la candela de que tenía menester. ¿De qué nos servirá tener la panza llena de tanta vianda si no podemos digerirlas, si nos es imposible transformarlas en propias substancias, si no han de servirnos para estar más fuertes ni más robustos?” (51) (...) “Con tal dejadez nos abandonamos en los ajenos brazos, que nuestras fuerzas quedan pronto anonadas”. “Aunque podamos llegar a ser sabios por la ciencia de los demás, prudentes no lo seremos más que con nuestra propia prudencia”. “Odio al sabio que no lo es por sí mismo”. (p. 52) 05. Critica en los maestros y la escuela la falta de atención a la vida del alumno, a su alma, por interesarle sólo transmitirle conocimientos que lo hacen más pedante: “Dionisio se burlaba de los gramáticos ocupados en averiguar los males de Ulises, cuando desconocen los suyos propios; de los músicos que ponen acorde en sus flautas, y no ponen acordes en sus costumbres; de los oradores que aprenden a hablar de la justicia, pero no saben practicarla. Si nuestra alma no toma otro compás, si no tenemos más recto juicio, tanto valiese que nuestro escolar hubiese pasado el tiempo jugando a la pelota. Al menos, su cuerpo hubiese salido ganando. Mirad cómo vuelve de las aulas donde ha gastado 15 o 16 años de su vida. Nunca habréis hallado nada más inútil para todo trabajo: la única ventaja que reconoceréis es que su griego y su latín le han tornado más necio y presumido que cuando salió de su casa. Su alma, que debería volver llena, vuelve hinchada, porque se ha inflado desmesuradamente en lugar de crecer” (p. 53)., (...) estos sabihondos, que de tanto estudiar tienen los sesos hechos agua. Porque, a decir verdad, muchas veces parecen estar privados hasta de sentido común. Veis a un campesino, un zapatero que con sencillez y derechamente van a lo suyo y hablan sólo de lo que entienden. Esos otros, a fuerza de encumbrarse y mostrar el poco saber que sobrenada sus m olleras, se enredan y embrollan a cada paso. (...) Conocen a la perfección lo que dijo Galeno, pero no saben ni poco ni mucho de qué sufre un enfermo. (...) Y sin duda algunos de ellos conocen la teoría de todas las cosas: ahora, que habréis de buscar otros que la pongan en práctica.” (p. 54). 06. Reaparece la relación teoría práctica como preocupación en Montaigne, al igual que el problema de la falta de sentido común en los supuestos “científicos” o “sabios”. 07. En este sentido, contrasta a los antiguos con los contemporáneos en su posibilidad de articular saber con práctica. 08. Se evidencia que también su noción de conocimiento está ligada a la articulación teoría práctica: “En cuanto a los filósofos de la antigüedad, os digo que si grande fue su saber, aún más lo fueron sus acciones. (..) Siempre que se ha visto que cuando tales hombres han sido sometidos a la prueba de la acción, con vuelo alto y poderoso, qué bien a las claras mostraron haber crecido y adornado su alma con el conocimiento de las cosas” (p. 48) “La ciencia y saber es de menor importancia que el discreto juzgar, porque éste puede prescindir de lo primero, pero nunca la ciencia puede dejar a un lado el recto juicio. Como dice el verso griego: “Qué hacer de la ciencia, si el entendimiento no está con ella?”

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Ojalá que para bien de nuestra justicia, los tribunales estuviesen tan provistos de entendimiento y justicia como lo están de ciencia”. 09. Acá hace otro paso en su concepción, al ligar la ciencia con la sabiduría, haciendo un llamado para que esta ilumine la primera para provecho del alma: “No se trata sólo de prender con alfileres el saber en el alma, sino de apropiárselo: no hay que rociarle ligeramente de sabiduría, sino empaparla y teñirla; y si después de todo nuestra alma no se mejora y purifica, saliendo de su primer estado imperfecto, más vale que nos dejemos de ciencia y sabiduría, temible espada que daña y hiere a su dueño cuando mano fuerte y experimentada no la esgrime: “De manera que mejor hubiese sido no haber aprendido nada” (p. 57). 10. He aquí nuevamente en evidencia su concepción, donde se reconce cierta radicalidad en la posición: no hay ciencia que valga si no tiene relación con la sabiduría del alma, si no está antecedida por la ciencia de la bondad, de la humanidad: “Al que no tiene la ciencia de la bondad, todas las demás ciencias le hacen más daño que provecho”. (...) “no se persigue generalmente con la ciencia otro fin que el lucro material y el provecho, razón por la cual no quedan para dedicarse por entero a los estudios más que gentes de clase humilde que buscan por este camino medios de vida. Y como el alma de tales gente es por su natural, por su educación y por el ejemplo, almas de baja ley, no es extraño que en ellas produzca la ciencia mezquinos frutos; porque n o sirve para esclarecer el alma que carece de luces, ni para conseguir que vea el ciego; su cometido no es dar la vista, sino adiestrarla, enseñar a caminar al que ya tiene las piernas fuertes y cabales”. 11. Se testimonia aquí por un lado, prejuicios clasistas negativos hacia las personas humildes, y por otro, una noción de lo que él entiende por finalidad de la ciencia. “La ciencia es saludable medicina; pero no hay medicina que no se corrompa y vicie, si el vaso en que se halla contenida tiene algún vicio o corrupción” Muchos ven claro, pero no con rectitud, y por consiguiente ven el bien, pero no lo practican; ven la ciencia y no saben servirse de ella. La recomendación principal de Platón en la República es “dar a cada ciudadano el cargo en relación con sus facultades”. (...) Sin dudas aquellos hombres pensaron atajar un largo camino, y si la ciencia, aún bien aprendida, no puede dar otros superiores frutos que la prudencia, la templanza y la fortaleza, han querido una y otra vez y sin rodeos proporcionar tales resultados a sus hijos instruyéndolos, no escuchando lo que otros cuentan, sino adiestrándoles en la acción; modelando y formándoles, no sólo con vanas palabras y razones, sino con ejemplos y con obras. Y en vez de depositar la ciencia en el alma, formaron su complexión y hábitos; así no fue la virtud cosa adquirida sino natural posesión”. “Preguntaron acerca de esto a Agresilao qué cosas deberían enseñarse a los muchachos. “Lo que han de hacer cuando sean hombres”, respondió. No es maravilla si tales enseñanzas produjeron tan portentosos efectos”. (p. 62) Cuando Agresilao invita a Jenofronte para que lleve a criar sus hijos a Esparta, no es para enseñarles la retórica o la dialéctica, sino para mostrarles –dice-“la ciencia más noble que existe en el mundo, a saber, la ciencia de obedecer y la de mandar”. p. 63 12. Se evidencia una connotación negativa al saber científico si este descuida la formación del temple y la valentía necesaria para enfrentar situaciones de conflicto (bélico). 13. Montaigne atribuye también una connotación negativa al saber científico si este descuida la formación del temple y la valentía necesaria para enfrentar situaciones de conflicto bélico:

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“Todos los ejemplos nos muestran en esta marcial disciplina y otras semejantes que el estudio de las ciencias más ayuda a reblandecer y afeminar el ánimo que a conservarle fino y aguerrido”. (...) “Cuando nuestro Rey Carlos VII ( ...) vióse dueño del reino de Nápoles, los caballeros que formaban su séquito achacaron tan inesperada y fácil conquista a que los príncipes y la nobleza de Italia, les placía más ser sabios e ingeniosos que valientes y esforzados”. (p. 64) 14. En síntesis, se reconoce en este Ensayo de Montaigne una crítica la disociación teoría práctica, proponiendo una mayor relación de la ciencia con la realidad, con la vida y con la formación del espíritu.

7.2. DE LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS
01. Montaigne comienza este ensayo subrayando el desafío que constituye para las ciencias el

abordaje de la temática de la educación infantil: “La mayor dificultad en las ciencias humanas, parece encontrarse precisamente en el punto que trata de la crianza y la educación de los niños. (-...) Poco es menester para sembrarlos, pero después que han nacido, qué cuidado afanoso y lleno de temores es menester su crianza! Las muestras de sus inclinaciones son tan débiles y oscuras en esta tierna edad, las promesas tan inciertas y falsa, que es arduo juzgar con sólido fundamento” (p. 74). 02. Destaca la necesidad de enseñarle lo que sea útil: (...) Trabajamos muchas veces inútilmente, y empleamos largos años en acostumbrar a los niños a cosas que luego de nada le han de servir” 03. Propone educar a los hijos incluyendo la introducción a las ciencias: “La ciencia, señora, es precioso ornato e instrumento maravilloso, con especialidad para las personas dotadas como vos, por la fortuna. A decir verdad, no tiene su apropiado uso en manos ruines y villanas. (..) Creo que vos, señora, no olvidaréis parte tan esencial en la educación de vuestros hijos, porque habéis gustado el dulzor de la ciencia y porque descendéis de linaje amigo de las letras”. 04. Propone enseñar a dar razones de lo que se dice, a argumentar con fundamento, además de realizar una confrontación con la vida de lo que se aprende, es decir, ver su utilidad en virtud de su relación con la vida: “Que no le pida cuentas únicamente de las palabras de la lección, sino de su íntimo sentido y substancia, y que juzgue del provecho que de ella ha sacado, no por el testimonio de su memoria, sino por el de su propia vida” (p. 74) . 05. Plantea la importancia de la selección de la persona que se hará cargo de la educación del niño, subrayando que su autoridad no es superior a la de los padres: “Tener especial cuidado en la elección del ayo, buscándolo con la cabeza bien formada, mejor que bien amueblada y llena, provechoso es preferir las costumbres y el talento natural a las ciencias (p. 73). “La autoridad del preceptor, que sobre el niño es soberana, se interrumpe y obstruye con la presencia de los padres”(109) 06. Se especifica sus apreciaciones sobre el rol del docente, quien al mismo tiempo guía y oculta, muestra el camino y busca que el alumno lo descubra por sí sólo: “Desearía que desde el principio, según la capacidad del alma que tiene entre sus manos, comience a ponerle sobre la pista verdadera, haciéndole gustar las cosas, eligiéndolas,

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juzgándolas, por sí mismo: unas veces mostrándole el camino y otras dejándole al discípulo que lo busque” (pag. 73) 07. Se evidencia una pista de cierta crítica la tendencia a la homogeneidad de la educación: “No es cosa maravillosa el de aquellos que pretenden, según ahora se usa, con las mismas lecciones y análogas reglas de conducta, dirigir diversos espíritus, de medida y hechuras diferentes y en todo un regimiento de niños no encuentren más que dos o tres que alcancen algún fruto de su enseñanza” (p. 73?).
08. Apunta que la educación tiene que contribuir a generar un juicio crítico:

“Que todo lo que aprenda nuestro muchacho, hágalo pasar por el tamiz y nada acoja en su mente por autoridad y ajeno crédito. Los principios de Aristóteles, lo mismo que los estoicos y epicúreos, no se le deben imponer dogmáticamente. Muéstrenle esta diversidad de opiniones y elegirá una de ellas si les es posible, o cuando no, quedarán en una docta duda. Pero si acepta las ideas de Platón o las de Jenofronte merced a su propio criterio, estas opiniones ya no serán las de aquellos autores, sino las suyas propias. El que sigue ciegamente a otro no inquiere nada, y nada encontrará, porque, en realidad, nada busca. Que por lo menos sepa que sabe” (p. 76). “No ha de retener preceptos en la memoria o no impregnar de ellos sus propios humores, si quiere, puede olvidar gallardamente en dónde lo ha aprendido; pero logre en absoluto hacerlos íntimamente suyos” (p 75). “Patrimonio de todos son la razón y la verdad, tanto del que primero la halló como del que más tarde las repite: mis opiniones, ya no sean según Platón, sino según mi propio criterio, puesto que Platón y yo entendemos y vemos las cosas de igual manera. Van las abejas de flor en flor buscando el menudo botín que más tarde convierten en dulce miel, producto suyo por entero y que ya no es tomillo ni mejorana. así, todo el que tomare de otro, lo fundirá y transformará para producir una obra completamente suya, a saber: el propio juicio.” p. 76. “Guarde armoniosamente todo lo aquello que le ha ayudado a formarse, y muestre sólo lo que por su propio poder haya elaborado” p. 76. Saber de memoria no es saber: es conservar en la memoria lo que han depositado. Cuando sabemos de verdad una cosa, podemos disponer de ella a nuestro antojo, sin mirar el modelo y sin volver los ojos furtivamente al libro”. p. 77. Creo, como Platón, que la “fortaleza, la sinceridad, la fe, son la verdadera filosofía, y las demás ciencias que otros fines se proponen, no son más 09. Concepción de aprendizaje: Donde el nuevo conocimiento es internalizado y asumido como propio: “Que lo que acaba de aprender lo presente el muchacho cien veces, bajo distintos aspectos, y que lo acomode a diversos asuntos, para ver si ha cogido exactamente lo que le daban y si lo ha hecho suyo por completo ”. (p. 74) “Cuando se devuelve la comida como se ha tragado, señal es de cierta indigestión. El estómago no ha hecho sus operaciones, porque no ha llegado a cambiar la apariencia y la calidad de lo que se le había confiado. 10. Concepción de hombre: La libertad como independencia de cualquier atadura: “Nuestra alma no se mueve sino cuando lo quieren los demás, atada y sujeta a las fantasías del ajeno apetito, cautiva y sierva bajo la tiranía de sus lecciones, nos han amarrado tan fuertemente las ligaduras, que no tenemos francos y naturales movimiento, nuestro vigor y nuestra libertad han perecido. (Se evidencia entonces una concepción negativa de la dependencia del otro).

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“Que todo lo que acoja el muchacho hágalo pasar por el tamiz y nada acoja en su mente por ajeno crédito. Los principios de Aristóteles, lo mismo que los de estoicos y epicúreos, no se le deben imponer dogmáticamente., muéstrenle esta diversidad de opiniones y elegirá una de ellas, si le es posible, o cuando no, quedará en una docta duda. “El silencio y la modestia son cualidades muy ventajosas en la conversación. Se acostumbrará al niño a ser ahorrativo y administrador de su capacidad cuando la haya adquirido” (...)109 11. Igualmente, considera necesario que el niño sea educado a asumir una postura simple, desarrollándosele la capacidad de razonar y de ser pertinente: “Se enseñará al niño a no entrar en disputas y razones más que donde vea a un adversario digno, y aun así no empleará todos los elementos que le puedan servir, sino los que le sirven mejor. Se le hará delicado en la elección de sus razonamientos, y harase amar la pertinencia y por tanto la brevedad”(109). 12. En este sentido, concibe necesario el predominio de la educación de la razón más que el desarrollo de la capacidad discursiva: “Reduzcan la conciencia y virtud del alumno en su hablar y sólo tengan la razón por guía”. 13. Muestra entonces cómo la verdad se evidencia de modo simple, superando los formalismos de las palabras: “Todo esa fachada de las letras se desvanece fácilmente ante el esplendor de una verdad sincera y sencilla (...)”. (124) 14. Y termina criticando que toda la educación esté centrada en esta formalidad: “En esto se nos van la mitad de los años: cuatro o cinco nos entretiene el entender las palabras, otras tantos el proporcionarnos un grande y extenso cuerpo de ellas, divididas en cuatro o cinco partes; y otro cinco años al menos el saberlas mezclar y entrelazar de modo sutil. Dejemos tal cosa para quien de ella haga expresa profesión. 15. Subyace en Montaigne la moralidad como premisa en el acto de conocer: educar al niño generando un amor a la verdad más que a su propia postura: “Instrúyasele a rendir las armas a la verdad en cuanto la reconozca , ya venga de manos de su adversario, ya nazca de él mismo pensando las cosas mejor” También valoriza la importancia de aprender a reconocer los propios errores: “Hágasele entender que confesar la falta que hay en su discurso, aunque sólo la perciba él, es cosa de seso y sinceridad, que deben ser las partes principales que él busque. Enséñesele que porfiar y disputar son cualidades comunes y propias de las almas más bajas; y que rectificar y corregirse, abandonando un mal partido en el curso de una discusión empeñada, es cualidad rara, fuerte y filosófica”. 16. Y reconoce el valor de que se le enseñe a aprender de las personas con que se encuentra en su vida cotidiana, desarrollando para ello una capacidad de atención hacia la realidad que lo rodea: “Ha de escudriñar el niño los alcances de todos. Un boyero, un albañil, un transeúnte pueden serle útil si los aprovecha., tomando de cada uno la mercancía que pueda darle, porque todas sirven.” (110) 17. Propone además incentivar en los niños la motivación por aprender: Póngase en el ánimo una sincera curiosidad de averiguar todas las cosas y de ver cuanto hay a su alrededor, ya un edificio, una fuente, un hombre, el lugar de una antigua batalla, o los untos por donde pasaron Carlomagno o Cesar” 18. También valoriza el aprendizaje del testimonio de personalidades históricas:

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...de los hombre entiendo y comprendo principalmente los que viven en la memoria de los libros. Así, mediante las historias, se familiarizará al niño con las grandes almas de los siglos mejores” (111). 19. Recomienda que la educación vaya a la esencia de los hechos históricos, a reconocer sus causas, el lugar que le cabe a la acción humana, más que a los detalles de fechas o lugares. ‘Empero, no se olvide el preceptor de la meta a la que han de tender sus esfuerzos, no le haga aprender tanto la fecha de la ruina de Cartago como las costumbres de Aníbal y Escipión; ni tanto dónde murió Marcelo como el hecho de que por ser digno de su deber murió allá” 20. En tal sentido, su propuesta apuntaría a tener en cuenta el sentido de los contenidos que se transmiten, más que dedicarse a una mera transmisión de datos inconexos y sin significatividad. 21. Además, subraya la importancia de educar al niño como perteneciente a una misma condición humana , en vez de ceñirlo a un localismo que le impide reconocer la comunidad más amplia en la que está incluido: “El juicio humano gana una maravillosa claridad en la frecuentación del mundo, porque todos estamos como constreñidos y agazapados sobre nosotros mismos y no vemos más allá de nuestra nariz. Preguntósele a Sócrates de dónde era, y no dijo que de Atenas sino del mundo, ya que, teniendo la imaginación más plena y amplia, tomaba al universo por su ciudad y extendía sus conocimientos, trato y afecciones a toda la humanidad, mientras nosotros no miramos más que lo que tenemos al lado”. (....) Pero quien examina en un cuadro la gran imagen de nuestra Madre Naturaleza en su entera majestad; quien lee en su faz su variedad tan general y constante; quien se mira dentro de ella, y no a sí sólo, sino todo un reino, como un trazo de un exquisito pincel, sólo ese estima las cosas en su justa grandeza. 22. Y destaca que sólo conociendo esta humanidad puede llegar a conocerse a sí mismo: “Este vasto mundo, que además se multiplica aun en especies y géneros, es el espejo en que hemos de mirarnos para conocernos bien. Y eso quiero yo que sea el libro de mi escolar. Tantos humores, sectas, juicios, opiniones, leyes y costumbres, nos enseñan a juzgar cuerdamente los nuestros y hacen que nuestro juicio reconozca su imperfección y su natural debilidad, lo que no es liviano aprendizaje (112). (....) tantos millones de hombres enterrados antes que nosotros , nos animan no temer a ir a otro mundo donde encontraremos buena compañía” 23. Plantea la importancia de que se utilice como contenidos ejemplificadores los aportes que brindan los filósofos, explicitando además cuáles son los contenidos principales a transmitirle en esta educación para la vida: “Para los ejemplos podrán escogerse las más provechosos discursos de la filosofía, a la que las acciones humanas deben acudir en busca de su norma. Se dirá al niño: “lo que debe desearse; de qué debe servir el dinero; lo que ha de hacerse por la patria y familia; lo que Dios quiso que el hombre fuese en la Tierra, y qué lugar le asignó en el mundo; lo que somos y con qué fin se nos dio el ser” (Persio, III, 69). “Asimismo se elegirá lo que ha de saberse e ignorarse; cuál debe ser el fin del estudio; lo que son la valentía, la templanza y la justicia; la diferencia que hay entre avaricia y ambición, entre sujeción y servidumbre, entre libertinaje y libertad; en qué señales se conoce el verdadero y sólido contento; hasta qué punto han de temer la muerte, el dolor y la vergüenza y de qué modo debemos evitar o soportar las fatigas (Virgilio, Eneida, II, 459).Parejamente ha de instruirse al alumno sobre qué resortes nos mueven y sobre las cosas

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que tan distintas emociones causan en nosotros, porque paréceme que los primeros discursos con que se debe iluminar su entendimiento convienen que sean los que regulen sus costumbres y sentido, enseñándole a conocerse a si mismo y a vivir y a morir igual”. 24. Con respecto a qué disciplinas a enseñar, plantea nuevamente una postura pragmática, al afirmar que sólo deben transmitirse aquellas que revelan utilidad: “ Entre las artes liberales, hemos de empezar por las artes que nos hacen libres, pues si bien todas sirven en cierto modo para la instrucción de nuestra vida y su uso, procede elegir la que más directa y magistralmente la sirve” (115). Si supiésemos restringir las inherencias de nuestra vida y a sus límites justos y naturales, hallaríamos que la mayor parte de las ciencias que se aprenden están fuera de nuestro uso, y muchas son tan inútiles que más no valdría darlas de lado. Por ello, bueno sería reducir nuestros estudios a las útiles”. 25. También subraya la importancia de comenzar enseñándoles aquellos contenidos que tengan relación con lo que vive el alumno: “Gran necedad es enseñar a nuestros hijos: “cuál es la influencia de Piscis, del encendido León, de Capricornio, que en el mar de Occidente se hunde (Propercio, IV, I, 89)” y hablarles del movimiento de los astros y de la octava esfera antes que de las cosas que les son propias” 26. Además considera que transmitiéndoles algunas disciplinas básicas, el alumno estará en condiciones de aprender cualquier ciencia: “Luego de que se le haya enseñado al niño lo que le sirva para ser más discreto y mejor, se le instruirá en lo que son la lógica, la física, la geometría y la retórica; y entonces llegará a conocer pronto la ciencia que elija”. 27. Plantea la importancia de priorizar aquellos contenidos que contribuyan a educar la virtud: “”Soy de l criterio de Plutarco cuando dice que Aristóteles no empleó tanto tiempo en instruir a su discípulo en el artificio de componer silogismos, o en los principios de geometría, como en enseñarle buenos preceptos relativos al valor, hazañosidad, magnanimidad, templanza y desprecio del temor” (118). 28. Con respecto a la didáctica de la enseñanza subraya la necesidad de acudir en las clases a la explicación y a la lectura de los textos, ya sea realizada por el mismo preceptor y por tanto, realizando él la transmisión de los componentes centrales del texto, o bien por los mismos alumnos: “La lección se dará ora mediante plática, ora mediante libros. Unas veces el preceptor suministrará el autor adecuado para esta parte de la enseñanza, y otras le expondrá la médula y sustancia del asunto, ya bien digerida” 29. Además, subraya la importancia de incluir la enseñanza de la filosofía desde pequeños: “Puesto que es la filosofía la que nos instruye en la vida y la infancia ha de instruirse en esto como los hombres de otras edades, ¿por qué no imbuir la filosofía en esos años? (117) 30. Critica en este sentido, que la educación ocurra después que el niño ha tenido que incorporar esto aprendizajes: “Se nos enseña a vivir cuando ya a pasado la vida”. (117). 31. Valoriza los beneficios que aportan esta ciencia a la formación del hombre: “El alma en que se aloja el cuerpo debe, con su propia salud, infundir salud al cuerpo, haciéndole mostrar, incluso en lo exterior, reposo y sosiego, dándole una seriedad amable, un talante activo y alegre y un rostro contento y bondadoso. Las más expresa señal de

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sabiduría es un gozo continuo, tal estado (...) es siempre sereno. (...) Porque la filosofía tiende a serenar las tempestades del alma y enseña a tomar a risa fiebres y hambre, y no en virtud de epiciclos imaginarios, sino de razones naturales y palpables”. Su fin es la virtud (...)” (116)
32. E indica que el preceptor debe asumir en esta educación de la virtud un rol activo:

“El preceptor del que hablo debe conocer el modo de llenar la voluntad del discípulo de más afecto que reverencia hacia la virtud (...) Y aún le añadiré a esta lección: que el precio y elevación de la verdadera virtud está en la utilidad, placer y facilidad de su ejercicio, tan alejado de dificultades que los niños pueden llegar a él (...) Las reglas, y no la fuerza, son los instrumentos de la virtud.(...) Porque es la virtud madre nutricia de los placeres humanos, y al hacerlos justos los hace puros; moderándonlos los mantiene vivos y apetentes; negándonos algunos, nos aguza más el amor hacia los que nos deja; y, además, nos deja en abundancia todos los que la naturaleza quiere, de manera que, maternalmente, nos ofrece, si no cansancio, sí saciedad de satisfacciones” (117). 33. Concibe que al niño hay que educarlo sólo si tiene facultades para ello, independientemente de sus antecedentes familiares: “Si se halla que el discípulo es de tal condición que prefiere oír relatar una fábula al descripción de un hermoso viaje o una razón discreta; si se ve, mas que correr al tamboril que inflama el mozo ardor de sus compañeros, gusta de ir a otros juegos más muelles; si se nota que no encurta más dulce y placentero volver polvoriento y victorioso del combate, que ganador de premios en el baile o la pelota; si así, en fin, es el alumno, no encuentro otro remedio sino que se le coloque de pastelero en alguna población buena, aunque se tratase del hijo de un duque; y esto con arreglo al precepto de Platón: “Colocar a los hijos no según las facultades de sus padres, sino según las de sus almas”. (117) 34. Hace alusión a la importancia de no dedicar excesivo tiempo al estudio escolarizado: “(...) Desaconsejo yo que al alumno de que hablo se lo someta a encierros; o que se le entregue a la cólera y a inclinaciones melancólicas de un furioso maestro; y menos que se corrompa su espíritu y haciéndolo, a la moda de los más, vivir en las torturas y trabajos de catorce o quince horas de disciplina al día, como si fuese un cargador (...) A cuántos hombres he visto yo embotarse con su temeraria avidez de ciencia!”
35. Y critica los efectos de la escuela , cuando nos le transmite el saber con prudencia:

He oído decir a personas de entendimiento que los colegios a donde se manda a los niños los embrutecen” 36. También hace alusión al lugar de estudio: “Con respecto a nuestro discípulo, cualquier lugar le será propio para el estudio, ya se trate de un gabinete, de un jardín, la meso o el lecho, la soledad o la compañía, y en resumen, cualquier sitio y hora. Porque la filosofía, que como formadora de su juicio y costumbres será su lección principal, se mezcla a todas las cosas”. 37. De esta forma, reconoce la importancia de educar de manera informal, sin sitios ni horarios fijos, en relación con lo que el alumno vive cada día: “(...) así nuestra lección, si transcurre como por casualidad, sin obligación de lugar ni tiempo, y mezclándose en todas nuestras acciones, transcurrirá sin hacerse sentir. Los mismos juegos y ejercicios serán buen parte del estudio. Y con esto me refiero a la carrera, música, lucha, danzas, caza y manejo de armas y caballo”. 38. Agrega que el objetivo a alcanzar no sólo incluye la educación del alma:

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“Propugno que la buena traza externa, el don de gentes y disposición de la persona se modelen tanto como el alma”. 39. Evidencia así su concepción de la relación cuerpo – alma como dos entidades paralelas, aconseja, siguiendo a Platón, que se le debe inclusive dedicar más tiempo a la educación del cuerpo que a la del espíritu: “No es el alma ni el cuerpo lo que se forman, sino el hombre. Por tanto, no se a de atender a dos entidades. Como dice Platón, no procede formular el uno sin el otro, sino conducirlos igualmente, cual dos caballos uncidos a la misma danza. ¿No parece, si le atendemos, que él aconseja prestar más tiempo y solicitud a los ejercicios corporales, proponiendo que el espíritu se ejercite de vez en cuando, y no lo contrario?”. 40. Estipula que para lograr esta educación se debe evitar el uso de la violencia: “Esta manera de instruir debe llevarse con cierta severa dulzura y no como se suele. Hoy, en vez de invitarse a los niños a llegarse a las letras, no se les presenta, en verdad, más que crueldad y horror”. Quítense, pues, la fuerza y la violencia, porque a mi juicio nada hay que más bastardee y embote la naturaleza de una persona bien nacida”.
41. Subraya las consecuencias negativas que acarrea en los sujetos aún en formación el uso

de la autoridad por medio del ejercicio de la violencia, proponiendo sustituirlo por un método más condescendiente: “Oh, inicuo y pernicioso sistema!. Bien ha observado Quintiliano que esa imperiosa autoridad produce peligrosas consecuencias y aun las produce más en especial tal manera de castigar. (p. 120) “Quizás fuera menos dañoso inclinarse más a la indulgencia. Porque los colegios son verdaderos encierros de los jóvenes cautivos a quienes, con el castigo, se les hace disolutos antes que lleguen a serlo (...) ¡Gran manera de despertar el apetito de saber en esas almas tierna y temerosas es el conducirlos con talante espantable y con manos armadas de flagelos!!” (p. 120).
42. Además, propone educar a los niños en diversidad de costumbres, de forma tal de

prepararlo para el encuentro con otras civilizaciones, y en diversidad de acciones, inclusive aquellas que no son buenas, de forma tal que sin las ejercen sea porque lo decide y no porque no sabe cómo hacerlas: “El cuerpo en la niñez es flexible aún y por eso se le debe plegar a toda clase de modos y costumbres. Incluso, si se puede mantener doblegados el apetito y la voluntad, será conveniente que se acostumbre a los jóvenes a todas las naciones y compañías, y hasta los desarreglos y excesos si es menester. El joven debe ser capaz de hacer todas las cosas y no querer hacer más que las que son buenas”“Y yo propugno que incluso en la disolución sobrepase en vigor y firmeza a sus compañeros, no dejando de obrar mal por no saber ni poder hacerlo, sino porque no lo quiera hacerlo. “Hay mucha diferencia entre no querer y no saber hacer el mal” (Séneca, Epíst., 90)(121) 43. Se reconoce en Montaigne una noción de conocimiento ligada al saber- hacer: “Nuestro discípulo no dirá tanto su lección, como la hará, repitiéndola en sus actos. Así se verá si tiene prudencia en sus empresas; bondad y justicia en su comportamiento; juicio y gentileza en sus pláticas; vigor en sus dolencias; modestia en sus juegos, templanza en sus voluptuosidades; orden en su economía, indiferencia en sus gustos, ya se le dé carne o pescado, agua o vino. (122). 44. Estas expresiones también nos ofrecen lo que podrían ser considerados como sus criterios a ser evaluados en el aprendizaje de los alumnos: si alcanzó la prudencia, la bondad y justicia,

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el vigor, la modestia, el orden, etc., todos ellos como vemos, virtudes que hacen a lo que hoy llamamos “contenidos actitudinales”... 45. Igualmente nos muestran la finalidad a la que apunta con esta educación: que aprenda a regir su vida, a ser coherente con sus propios principios, tal como lo expresa esta cita de Séneca que cita Montaigne: “Que lo que sepa le sirva, no para ostentar su ciencia, sino para regir su vida; para que obedezca a sí mismo y obre de acuerdo a sus principios (Cicerón, Tusc. quaest, II, 4)” 46. Insiste en que es en los hechos donde se mide el aprendizaje: “El verdadero espejo de nuestros discursos es la marcha de nuestras vidas” 47. De tal forma, reclama la necesidad de centrar el objetivo de la educación en la formación de un gentilhombre, más que en un hombre de las letras o la lógica: “(...) Nosotros no pretendemos formar a un gramático o a un lógico sino a un gentilhombre” (123). 48. En este sentido, critica que se haga tanto hincapié en educar la expresión olvidando el educar en la acción: (...) No afirmo que no sea bueno y bello expresarse bien, pero no tan bueno como obrar bien; y amárgame ver que nuestra vida se afana en lo primero”. “No escogen palabras para las cosas, sino que van a buscar fuera de estas otras cosas a las que puedan convenir las palabras (Quintiliano, VIII, 3) 49. Valoriza la experiencia de su propia educación, proponiéndola como ejemplo de lo que puede ser un buen método, aquel que contribuye a despertar el deseo de aprender: “...Respecto del griego, apenas lo conozco, pero mi padre resolvió hacérmelo aprender de una manera nueva, como diversión y ejercicio. (...) Había, mi padre, entre otras cosas, resuelto hacerme gustar la ciencia y el deber a mi satisfacción y deseo, y no como materia forzada, educando mi alma con toda dulzura y libertad, sin rigor ni restricciones. Y, como, hay quienes piensan que turba al tierno cerebro de los niños el despertarles de mañana con sobresalto, arrancándoles el sueño, a mi se me despertaba al son de algún instrumento y nunca dejaba de estar cerca de mí alguien que me sirviese”. 50. Finalmente, este ensayo concluye reclamando nuevamente la necesidad de despertar el interés por aprender en los niños: “Volviendo a mi propósito, digo que nada es mejor que despertar apetito y afecto al estudio. Si no, sólo se hacen asnos cargados de libros; se les llena de ciencia el bolso a puros azotazos; y con todo, nada se logra, porque la ciencia no basta alojarla en nosotros, sino que ha desposársela con nosotros”.

7.3. DEL AFECTO DE LOS PADRES A LOS HIJOS
Aquí se presentan para su lectura las ideas principales que desarrolla Montaigne en este Ensayo:  “Si hay alguna ley verdaderamente natural, esto es, un instinto que se vea universal y perpetuamente grabado en las bestias y en nosotros, puedo decir que me parece que es, después del cuidado que cada animal pone en su propia conservación y en huir de lo nocivo, el afecto que en engendrador dedica al engendrado. Y como la Naturaleza parece recomendar para llevar adelante su mecanismo y extenderlo, el afecto de los hijos hacia sus padres no es tan grande como el que sus madres experimentan. También puede añadirse a

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esa explicación aquella consideración aristotélica de quien hace bien a uno le ama más que es amado y aquel a quien le deben amas más que el que debe, como también es cierto que el artífice ama más a su obra que la obra le amaría a él si pudiese amar. Todos queremos ser; el ser consiste en movimiento y acción; y cada uno está en cierto modo en su obra. Quien hace bien ejecuta una acción buena y honrada, en tanto que quien la recibe se limita a aprovechar su utilidad. Lo útil es mucho menos amable que lo honrado, porque mientras lo honrado es estable y permanente y proporciona a quien lo practica una satisfacción constante, en cambio lo útil se pierde y escapa fácilmente y no deja tan dulce ni lozana memoria. Las cosas que más queremos son las que más nos han costado, y el dar cuesta más que el tomar.  Plugo a Dios otorgarnos alguna capacidad de discernimiento para que no viviésemos, como las bestias, servilmente sometidos a las leyes comunes, sino que aplicásemos a ellas nuestro juicio y voluntaria libertad. Por esta razón debemos conceder algo a la autoridad de la Naturaleza, pero no dejarnos dominar por ella despóticamente. Sólo la razón ha de gobernar nuestras inclinaciones. Por mi parte soy muy poco inclinado a esas propensiones que en nosotros nacen sin orden y estímulo de nuestro criterio, y por eso, en este caso de que hablo, no puede aceptar la pasión con que se besa a los niños recién nacidos que no tienen ni movimiento en el alma ni forma en el cuerpo por los que puedan hacerse amar. De aquí que nunca haya sufrido de buen grado ver criar a mis hijos cerca de mí. Una afección verdadera y bien regulada debe nacer y aumentar con el conocimiento que los niños nos den de sí mismos, y entonces, si lo merecen, marchando parejas la propensión natural y la razón, es justo dedicarles un cariño verdaderamente paterno.  Hallo que es crueldad e injusticia no aceptar a los hijos en la participación de nuestros bienes y en la inteligencia de nuestros asuntos domésticos cuando son ya capaces de ello, y creo que debemos limitar y restringir nuestras necesidades para atender a las suyas, ya que a ese efecto los engendramos.  No obstante, tal delito ( el robo) está menos en boga entre los nobles franceses, que en otras naciones, donde se ha visto a jóvenes de casa hidalga convictos ante la justicia de muchos horribles robos. Temo que de esa disolución pueda achacarse alguna parte al vicio de avaricia en los padres  Desdichado el padre que no recibe el afecto de sus hijos sino por la necesidad que ellos tienen de su socorro, si es que a esto cabe llamarlo afecto . Antes bien debe el padre hacerse respetable por su virtud y capacidad, y amable por su bondad y por la dulzura de sus costumbres.  Rechazo toda violencia en la educación de un alma tierna a la que se creía para el honor y la libertad. En el rigor y la restricción hay un no se qué de servil y, además lo que no se hace con la razón, prudencia y destreza, no se hace nunca por la fuerza.  No he visto otro efecto de los azotes sino el de hacer las almas más cobardes más maliciosamente obstinadas.  ¿Queremos ser amados de nuestros hijos? Quitémosles toda ocasión de desear nuestra muerte; porque ninguna ocasión de tan horrible deseo puede ser justa ni excusable: Ninguna maldad se funda en razón ( Tito Livio) – y acomodemos su vida razonablemente con aquello que tengamos tan jóvenes que nuestra edad viniera a confundirse casi con la de nuestros hijos, inconveniente que entraña grandes dificultades.  Tampoco digo que se cedan cosas a los hijos con tal obligación que luego no se pueda desdecir. Yo les dejaría el goce de mi casa y bienes, pero con facultad de arrepentirme si me daban la ocasión para ello.  No me place esa costumbre de denegar a los hijos el llamarnos padres y añadir una expresión ajena y más reverente a tal necesidad. Llamamos Padre a Dios Todopoderoso y no

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queremos que se nos llame a nosotros así. Más ese error yo lo he corregido en mi familia. También es locura e injusticia privar a los hijos, cuando tienen edad adecuada, del trato de los padres, y asimismo lo es mirarles con rostro desdeñoso y austero, con el que se espera tenerlos en temor y obediencia. Tal cosa es farsa inútil que hace a los padres desagradables y, lo que es peor ridículos antes sus hijos. Estos tienen en su mano la fuerza y la juventud, y por tanto el favor del mundo, y reciben con burla esos rostros fieros y titánicos de un hombre que apenas guarda ya sangre en las venas ni el corazón y no pasa de ser un espantapájaros. Aún si yo lograra inspirar temor, mil veces preferiría hacerme amar, porque tantos defectos hay en la vejez, tanta impotencia y tanta propensión a provocar desprecio, que la mejor adquisición que entonces se puede hacer es el afecto y amor de nuestros allegados. No son el mandato y el aterrorizamiento las armas de la ancianidad.  Es razón dejar la administración de los asuntos domésticos a la madres, según las leyes, en tanto que lo hijos estén en minoridad; pero mal los ha educado el padre si piensa que en llegando a hombres no tendrán más capacidad y prudencia que una mujer, dada la ordinaria debilidad de este sexo. No obstante, sería a la verdad cosa aún más contra Naturaleza el hacer depender a las madres de la discreción de sus hijos. Debe dárselas a ellas también lo bastante para que mantengan con largueza su estado, según la condición de su edad y casa, porque la necesidad e indigencia es más difícil de soportar para ellas que para los varones. Así, más se ha de mejorar a la madre que a los hijos.  Honrará este pasaje el placentero diálogo del legislador de Platón con sus conciudadanos. ¿Por qué-dijéronle, sintiendo próximo su fin – no podemos legar lo nuestro a quien nos compete?. ¡Oh, dioses y qué crueldad es que no podamos dar más o menos a los nuestros según nuestro antojo y con arreglo a como ellos nos sirvieron en nuestras enfermedades, negocios y vejez”! A lo que respondió el legislador: “ Amigos míos, sin duda cercanos a morir: sabed que es difícil que conozcáis lo que es vuestro, según la inscripción délfica. Yo, hacedor de las leyes, sé que no es vuestro lo que gozáis ni sois vuestros vosotros mismos. Vuestros bienes y vosotros sois de vuestra familia pasada y venidera, y más aún son de la comunidad vuestra familia y bienes. Por lo cual os libraré de que algún adulador o enfermedad, os solicite que hagáis testamento injusto; y por respeto al universal interés de la ciudad y al de vuestra casa, estableceré leyes y haré aceptar como razonable la verdad de que el bien particular debe ceder al común. Id, pues con alegría; que a mí, que no miro una cosa más que la otra y que me cuido de lo general tanto como puedo, me corresponde ocuparme en lo que vosotros dejáis.”  Volviendo a mi propósito, me parece, en todo caso, que pocas mujeres nacen que tengan derecho al mando sobre los hombres, no siendo el materno y natural o el que ejercen para castigo de quienes por alguna exaltada pasión se someten a ellas. Pero esto no afecta a las ancianas, de quienes hablamos aquí. En consideración nos ha hecho formar y aceptar voluntariamente la ley que priva a las mujeres de la sucesión a nuestra Corona, y no hay señorío en el mundo donde esto no se alegue, como aquí por haber apariencias de razón que lo autorizan. No obstante, la fortuna ha dado a tal ley más crédito en unos sitios que en otros. Es peligroso dejar al juicio de las mujeres el reparto de nuestra sucesión según la elección que ellas hagan de sus hijos, porque la harían inicua y fantástica. Ese apetito desarreglado y malsano gusto que las domina cuando están encintas, domínalas también en todo tiempo. Es común que se las vea aficionarse más a los débiles y zafios, o bien si los tienen a los que todavía llevan en brazos. Carecen las mujeres de bastante fuerza de discernimiento para distinguir quien vale más, y se dejan de buen grado ir a donde les arrastran los impulsos naturales, como pasa con los animales, que sólo conocen sus crías mientras las amamantan. De otra parte, fácil es ver por experiencia que ese natural afecto al que damos tanta

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importancia tiene la raíces harto débiles. Por un liviano provecho, a diario arrancamos a los hijos de los brazos de su madre, y las hacemos encargarse de los nuestros, mientras ellas ceden los suyos a alguna mala nodriza que nosotros no utilizaríamos, cuando no los confían a una cabra.  Considerando esa idea de que amemos a nuestros hijos por haberles engendrado, paréceme que hay aquí algo de consideración no menor. Porque lo que engendran u conciben nuestra alma, mérito y suficiencia es producto más noble que la corporal y es más nuestro puesto que fuimos padre y madre en su generación. Lo que generamos así nos cuesta más caro y nos da más honor, si algo tiene de bueno, ya que el valor de nuestros hijos es suyo más que nuestro. La parte que en ellos tenemos es ligera, mientras en las concepciones de nuestro espíritu toda la belleza, gracia y galardón es nuestro. Por eso nuestras obras nos representan mucho más vivamente que los hijos carnales.  Pocos hombres consagrados a la poesía no preferirían ser padres de la Eneida a serlo del mozo más apuesto de Roma, y no consentirían perder antes éste que aquella, porque según Aristóteles, de todos los artistas el poeta es el más enamorado de su obra. Epaminondas se jactaba de dejar por toda posteridad dos hijas que algún día harían honor a su padre, refiriéndose con esto a las dos magnas victorias que ganó sobre los lacedemonios; y es difícil creer que hubiera cambiado hijas tales por las más agraciadas de toda Grecia. Tampoco es de suponer que Alejandro y César hubiesen deseado ser privados de la grandeza de sus gloriosos hechos de guerra a cambio de tener hijos y herederos, por perfectos y cumplidos que pudieran ser. Hasta dudo que Fidias, u otro escultor excelso, amase tanto la conservación y duración de sus hijos carnales como la de alguna imagen magnífica con largo trabajo y estudio hubiese perfeccionado según arte. Respecto a las furiosas y viciosas pasiones que a veces han inclinado a los padres al amor de sus hijas, o a las madres al de sus hijos, también tenemos ejemplos en la otra clase de parentesco. Testigo de ello e Pigmalión, de quien se cuenta que construyó una estatua de mujer, de singular beldad, de cuya obra se tornó tan perdidamente enamorado, que fue menester que por satisfacer sus ansias los dioses le diesen vida:  “Toca el marfil, y el marfil dejando su rigor natural, se ablanda bajo sus dedos” Ovidio.

7.4. DE LA EXPERIENCIA
Transcribimos a continuación los principales párrafos de este Ensayo, que nos ayudan a entender la concepción que este autor sustenta:  “No hay deseo más natural que el del conocimiento. Los hombres ensayamos todos los medios que a ello nos pueden llevar, y cuando la razón nos falta empleamos la experiencia.  Medio vil y endeble es la experiencia, pero la verdad es tan grande que bien merece que no se desdeñe recurso alguno que a ella nos conduzca. La razón tienen tantas formas que no sabemos a cuál ajustarnos. La experiencia no tiene menos, porque la consecuencia que queremos sacar de la concurrencia de acontecimientos es insegura, dado que ellos son desemejantes. En esta imagen de las cosas no hay cualidad tan universal como la diversidad y la variedad.  La semejanza no hace tan iguales a dos hombres como desiguales la desemejanza. La Naturaleza parece obligada a no crear dos cosas idénticas.

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 Así, no concuerdo con la opinión del que creía que con la multitud de leyes refrenaría la autoridad de los jueces. No comprendía el tal que hay tanta libertad y extensión en la interpretación de las leyes como en sus formas.  Añadid cien veces más leyes y no dejará de suceder que en los acontecimientos venideros, haya alguno que, en ese gran número de hechos escogidos y registrados, requiera diversa consideración y juicio. Poca relación existe entre nuestros actos, siempre en perpetua mudanza, y las leyes, ya fijas o cambiables. Las leyes más deseables son las escasas, generales y sencillas, y aún me parece que valdría más no tener ninguna que tener tantas como tenemos.  La Naturaleza crea siempre leyes mejores que las nuestras. Sean testigo de ello la edad de oro de los poetas y el estado en que viven las naciones que aún hoy sólo conocen las leyes naturales  Por experiencia se sabe que la multitud de interpretaciones disipan la verdad y la quebrantan.  Hay más trabajo en interpretar las interpretaciones que las cosas, y más libros sobre los libros que sobre otro tema. No hacemos más que glosarnos mutuamente. Todo pulula de comentarios, pero de autores hay gran escasez. El principal y más famoso saber de nuestros siglos, ¿no consiste en entender a los sabios? ¿No es tal el fin común y último de nuestros estudios? Nuestras opiniones se escalonan y cada una sirve de sostén a las siguientes. Vamos ascendiendo de grado en grado y a veces ocurre que gana gran honor quien no tiene otro mérito que haber soprepasado en un jeme al que le precedió.  Nuestras polémicas son siempre verbales. Si pregunto qué son Naturaleza, Voluptuosidad, Círculo y Substitución, la demanda es puramente de palabras y se responde a sí misma. Una piedra es un cuerpo, sí, pero si se pregunta qué es ese cuerpo, se responderá: “Substancia” ¿Y qué es substancia? Etc. Se cambia una palabra por otra, a menudo más desconocida. Sé mejor, en efecto, lo que es Hombre, que no lo que es Animal, Mortal o Racional. Para satisfacerme una duda me provocan tres, y pasa lo que pasa con las cabezas de la Hidra. Preguntó Sócrates a Menón qué era la virtud, y dijo Menón: “Hay virtud masculina y femenina, virtud magistratural y virtud privada, virtud infantil y virtud senecta” “ He aquí – repuso Sócrates- que vamos en buca de una virtud y tú propones un enjambre de ellas”. Hacemos una pregunta y se nos responde con una turba de interrogaciones. Así como ningún hecho ni forma se asemeja enteramente a otro, tampoco difiere del todo. ¡Ingeniosa mezcla de la Naturaleza! Si nuestros rostros no fuesen parecidos no se podrían distinguir al hombre de la bestia, y si no se diferenciasen no se podría distinguir a un hombre de otro. Todo mantiene alguna similitud, y la relación que se saca de la experiencia es siempre imperfecta y lánguida. A veces pueden establecerse comparaciones por algún extremo, y así las leyes se ajustan a todos nuestros asuntos con una interpretación tortuosa, oblicua y zurda.  ¿Cuántos inocentes no han sido castigados, incluso, sin culpa de los jueces, y cuántos criminales han quedado impunes? Contemporáneamente se ha visto que unos hombre fueron condenados a muerte por un homicidio, y ya se iba a ejecutar la sentencia cuando llegó aviso de un tribunal subalterno anunciando que tenía en prisión a unos hombres que confesaban el homicidio dicho, aportando muchos e indudables esclarecimientos sobre él. Se deliberó si convenía interrumpir la sentencia contra los primeros reos, y, viendo que la novedad del caso podía estorbar en lo sucesivo otros juicios, se acordó que la condena era válida, puesto que estaba jurídicamente aprobada. Así unos pobres hombres fueron sacrificados a los formulismos de la justicia.

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 Las leyes se mantienen en crédito, no porque sean justas, sino porque son leyes. Ese es el fundamento místico y único de su autoridad, y lo aprovechan en abundancia.  Nada hay tan grave, vasta y ordinariamente defectuoso como las leyes. Quien las obedece por justas no las obedece por lo que son. Las francesas por su desarreglo y deformidad, dan pie al desorden y corrupción que en su aplicación se halla. El mando es tan turbado e inconstante que excusa la desobediencia y el vicio de interpretación, administración y observación. Cualquiera sea el fruto que podamos sacar de la experiencia, poco nos servirá de instrucción la que obtengamos de ejemplos ajenos, ya que tan mla utilizamos la que tenemos de nosotros mismos, que no es, empero más familiar y harto suficiente para que sepamos lo que no es menester. Yo me estudio a mí mismo más que a cualquier otra cosa. Esa es mi metafísica y mi física, y me explica  “El arte con que Dios gobierna al mundo: por qué la luna crece y decrece y rehace sus cuernos del mal mensil que los devora; de qué parten los vientos que reinan sobre el mar; qué aguas perennes producen las nubes; y si acaso un día ha de venir en que el mundo perezca” (Propercio)  “ Sondead estos misterios, vosotros que os afanáis en conocer la Naturaleza” Lucano  En esta Universidad me dejo manejar ignara y negligentemente por la ley general del mundo, la cual sabré bastante cuando la sienta. Mi ciencia no la puede hacer cambiar de camino, ni se modificará por mí.  Así como la Naturaleza nos ha dado pies para andar. nos ha dado también prudencia para guiarnos en la vida, y esta prudencia, si no tan pomposa e ingeniosa como la inventada por los filósofos, es fácil, saludable y tranquila, y capaz de hacer muy bien lo que le manda la otra siempre que ésta se emplee ingenua y ordenadamente, es decir, de modo natural. Lo más sencillo y discreto es confiarse a la Naturaleza. Dulce, sana y blanda almohada para la mente bien hecha es la que le ofrece la ignorancia y la ausencia de curiosidad.  Prefiero entenderme bien según yo mimo que según Cicerón. Con mi experiencia propia encuentro bastante para hacerme sabio, si de ella fuera buen estudiante.  La vida de César no nos ofrece más ejemplos que la nuestra propia, porque tanto la de un emperador como la de un hombre vulgar vidas humanas son y sometidas a todos los accidentes humanos. Escuchemos nuestra experiencia y veremos que nos dice todo aquello de que tenemos de principal necesidad.  Por experiencia afirmo la humana ignorancia, certeza que es la más segura de las del mundo. Quienes no quieran admitirla en ellos, por tan vano ejemplo como el mío o el suyo, véanla en Sócrates, maestro de maestros...  La sabiduría es mecanismo sólido y entero, donde cada pieza ocupa su lugar y lleva su cuño: “Sólo la sabiduría se encierra toda en sí misma” Cicerón.  A veces se me ha preguntado para qué creería valer yo si se hubiera querido emplearme en algo antes de llegar a esta edad.  Yo respondo que para nada. Con gusto me excuso de hacer cosa que a otros me esclavice. Sin embargo, de tener un señor, yo, de querer él, habría ejercido el cargo de fiscalizar sus costumbre y decirle verdades, no con escolásticas lecciones que ignoro, y de las que no sacan mejoras los que las saben, sino observándole paso a paso, en toda oportunidad; juzgándole pieza a pieza, de modo sencillo y natural; señalándole por quien pasaba ante la opinión común y oponiéndome a los aduladores. No hay uno de nosotros que no valiera menos que los reyes, si nos viésemos de continuo corrompidos, como ellos lo están, por ese canalla.  En suma, cada nación tiene costumbres y usanzas que parecen asombrosos y brutales a las demás naciones. ¿ Qué pensar de ese pueblo que sólo toma en consideración los

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testimonios impresos, que sólo cree a los hombres cuando le hablan desde un libro, y sólo acepta la verdad que tiene edad competente? ¿ Damos dignidad a nuestras necedades cuando las ponemos en letras de molde, y afirmar que se ha leído tal cosa tiene mucho más peso que afirmar que se ha oído decir. Más yo, que no creo más en la mano que en la boca de los hombres y sé que se pone tanta indiscreción en escribir como en hablar, así como estimo este siglo tanto como cualquier pasado, tan voluntariamente cito a un amigo mío como a Macrobio, y con tanta fuerza alego lo que he visto como lo que ellos han escrito.  Así como los antiguos autores estiman que la virtud no es mayor por ser más larga, así estimo que la verdad no es más verdadera por ser más vieja. A menudo declaro que e pura tontería correr tras ejemplos ajenos y escolásticos. ¿ Acaso pesa más en nosotros el honor de la cita que la verdad del razonamiento? ¿ Valen más nuestras pruebas si las tomamos de Vascosan o de Plantin que de lo que vemos en nuestro pueblo? ¿ O nos falta ánimo para examinar o dar importancia a lo que pasa ante nosotros mismos? Si decimos que nos falta autoridad para dar fe a nuestro testimonio, lo decimos fuera de propósito, porque entiendo que de las cosas más conocidas y comunes, si sabemos esclarecerlas, pueden formarse los mayores milagros naturales y los más maravillosos ejemplos, sobre todo al respecto de las acciones humanas.  Alcibíades preguntó a Sócrates cómo podía soportar los continuos escándalos de su mujer, Sócrates dijo: “Como los que están habituados al continuo ruido de las norias que sacan agua”.  La experiencia me ha enseñado que la impaciencia nos arruina. Los males tienen en su vida, sus límites, sus enfermedades y su salud. La constitución de las enfermedades es como la de los animales, y su vida y fortuna están limitadas desde su nacimiento. El que se esfuerza en abreviarlas imperiosamente, las multiplica y alarga, y las exacerba en vez de amortiguarlas. Como Crantor, creo que no hemos de oponernos obstinadamente a los males, ni sucumbir blandamente a ellos, sino que debemos cederles naturalmente, con arreglo a nuestra condición y la suya. Ha de darse paso a las enfermedades que suelen permanecer menos tiempo en quien las deja hacer, y a veces, en virtud de su propia decadencia, sin ayuda ni artificio, cesan por tenaces y obstinadas que sean. Dejemos obrar a Natura, que entiende sus negocios mejor que nosotros. Se alegrará que tal o cual murió de sus dolencias; pero todos suelen morir, si no de un mal, de otro.  Suframos con paciencia las leyes de nuestra condición , ya que hemos nacido para debilitarnos, envejecer y enfermar a despecho de toda medicina. Los mejicanos cuando sus hijos nacen, los saludan así: “ Hijo, has venido al mundo para sufrir: sufre, pues, soporta y calla”. Es injusticia dolerse que nos ocurra lo que puede ocurrirle a cualquiera “ Quéjate si sólo a ti se te impone una injusticia”  La gota, la piedra, la indigestión son propios de los muchos años, como de los largos viajes lo son el calor, la lluvia y el viento.  Has de aprender a sufrir lo que no se puede evitar. Como la armonía del mundo , nuestra vida se compone de cosas contrarias y de diversos tonos dulces y ásperos, agudos y llanos, leves y graves. ¿Qué obtendría el músico que sólo usase una clase de tonos? Es menester que se sirva de todos en común y lo mismo hemos de hacer nosotros con los bienes y males que son consustanciales a nuestra vida. Nuestro ser no existiría sin esa mezcla, y unos no son menos necesarios que los otros. Volverse contra la necesidad natural es hacer como Ctesifón, que se enredó a coses con su mula.  El mal de piedra –dice mi ánimo- es por mi bien, ya que todo edificio que alcanza mis años ha de sufrir alguna gotera.

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 Como las heridas hay enfermedades medicinales y pues hay quienes lo soportan desde la infancia a la extrema vejez. Si la enfermedad te ofrece a veces la imagen de la muerte, ¿ no es útil para un hombre de tus años meditar en ella?. Por ende no tienes motivos de desear la curación.  No hay por qué quejarse de las enfermedades que se reparten el tiempo con la salud.  Agradezco a la fortuna que me asalte con tanta frecuencia con igual clase de armas, porque así me moldea, aveza y habitúa, de manera que hoy sé con bastante exactitud en qué situación estoy.  Luego, nada hay tan dulce como lo que se experimenta cuando expulsando una piedra, recupero en un relámpago la plena luz de la salud, entera y libre; que tal sucede en los más rigurosos de estos accesos. ¿Hay en el dolor sufrido algo que se pueda comparar al placer de tan repentina mejora? La salud parece mucho más grata después de la enfermedad, a la que sigue tan de cerca que puedo reconocer a ambas en su más elevado aparato y porfiando como en polémica. Dicen los estoicos que los vicios son útiles para dar valor y realce a la virtud, y con mayor valor podemos decir nosotros que Natura nos ha dado el dolor para honra y servicio de la voluptuosidad e indolencia.  Quien teme sufrir, sufre ya lo que teme. Además, los titubeos e ignorancia de quienes intentan explicar los resortes de la naturaleza y sus internos progresos, y los falsos pronósticos que les vemos hacer, deben llevarnos a inferir que su ciencia ofrece infinitas oscuridades y que hay gran incertidumbre y variedad en lo que nos promete o amenaza. Salvo la vejez que es signo indubitable de la aproximación de la muerte, en todo lo demás veo poco sobre qué quepa fundar adivinanzas.  Nada se debe recomendar tanto a la juventud como la actividad, porque nuestra vida se reduce a movimiento .  Mis desfallecimientos corporales, que horrorizan con sólo nombrarlos, me parecen menos temibles que mil pasiones y agitaciones de espíritu que a diario vemos. He resuelto no correr y satisfacerme con arrastrarme; y no me quejo de la natural decadencia que me acomete,  “¿Quién se asombrará de ver precipicios en los Alpes?” (Juvenal)  como no me consuelo de no tener la vida tan larga como un roble.  Dios hace merced a aquellos a quienes lentamente quita la vida, y éste es el caso de la vejez. La muerte final será tanto menos dolorosa cuanto que sólo dará fin de una mitad o cuarto de hombre.  Detesto tener el espíritu en las nubes cuando tenemos el cuerpo ante la mesa; no quiero que el espíritu se paralice ni encenague, sino que se aplique; no que se apoltrone, sino que se asiente. Aristipo sólo se cuidaba del cuerpo como si no tuviésemos alma; Zenón sólo atendía al alma, como si no tuviéramos cuerpo; y los dos obraban viciosamente. Dícese que Pitágoras siguió una filosofía contemplativa por entero y Sócrates otra toda acción y costumbre, mientras Platón encontró el justo medio entre los dos. Pero esto se dice por decir. El verdadero justo medio se ve en Sócrates, y Platón era más socrático que pitagórico, lo que le servía mejor.  La naturaleza, maternalmente, ha provisto a que la acciones que nos son necesarias impliquen alguna voluptuosidad, y así no sólo nos convida a ellas con la razón, sino con el apetito. Injusto es corromper sus reglas. Cuando veo a César y a Alejandro, en medio de sus grandes tareas, ocuparse activamente de los placeres corporales, no digo que relajaban su alma, sino que la fortalecían, sometiendo sus violentas ocupaciones y laboriosos pensamientos a las usanza de la vida ordinaria. Demostraban así sabiamente que no creían que no fuese su ordinaria ocupación las extraordinaria

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 La grande u gloriosa obra maestra del hombre e vivir como debe. Todo lo demás, cual reinar, atesorar y construir no son en su mayoría más que apéndices y adminículos.  Sólo a las almas minúsculas, a las que sepulta el volumen de los grandes negocios, corresponde no saber librarse de ellos, acertando a dejarlos y a volverlos a tomar.  No hallo cosa más notable en Sócrates que esa de haber, siendo viejo, encontrado ocasión de aprender a bailar y tocar instrumentos, considerando bien empleado el tiempo que a ello dedicó. Al mismo hombre que esto hacía se le vio pasar, en pie y en éxtasis, un día y una noche enteros ante el ejército griego, por haberle acometido un pensamiento profundo. Y se lo vio asimismo ser el primero, entre tantos hombres de guerra, en precipitarse en socorro de Alcibíades , que estaba rodeado de enemigos, cubriéndole con su cuerpo y libertándolo del apremio por fuerza de armas. Y en otra batalla salvó a Jenofonte, derribado de su caballo. De igual manera, indignado con toda el pueblo de Atenas, cuando los treinta tiranos enviaron a la muerte a Teramenes, él fue el único, con sólo dos más que le seguían, en acudir a su socorro, sin desistir de tan arrojada empresa sino por empeño del propio Teramenes.  Con paciente semblante toleró durante veintisiete años el hambre, la pobreza, la indocilidad de sus hijos, los zarpazos de su mujer y al fin, la calumnia, la tiranía, la prisión, los hierros y el veneno.  Tampoco se negaba a jugar a las bolas con los niños, ni a cabalgar con ellos caballos de madera, en lo que tenía muy buena gracia, porque ya dice la filosofía que todas las acciones convienen y honran igualmente al sabio. Nunca debemos cansarnos de presentar la imagen de ese personaje como modelo y forma de toda perfección. Muy pocos ejemplos hay de vida plena y puras, y es error, en nuestra instrucción, darnos por modelo contante vidas necias y defectuosas, apenas buenas por un solo lado y que más nos hacen retroceder que avanzar, siendo corruptoras más que correctoras.  La grandeza del alma no se ve tanto en elevarse y adelantarse como en saber ordenarse y circunscribirse. Grande es todo lo que es suficiente, y más elevación hay en amar las cosas medias que las eminentes. No existe nada tan lícito y hermoso como cumplir bien y debidamente la misión de hombre, ni ciencia tan ardua como saber vivir bien y naturalmente esta existencia. La más fiera de nuestras enfermedades consiste en despreciar nuestro ser.  Quien quiera aislar y apartar su alma, hágalo resueltamente, si puede, cuando el cuerpo ande mal, a fin de descargarla de tal contagio. Pero, en caso contrario, procure asistir y favorecer al cuerpo y no rehuse participar en sus naturales placeres, satisfaciéndose conyugalmente en ellos y aportándoles moderación para evitar que se confundan con el desplacer.  Mirar sanamente los bienes, implica mirar serenamente los males, y así como el dolor tiene algo de inevitable en sus primeros comienzos, así la voluptuosidad tiene algo de evitable en su fin excesivo. Platón une ambas cosas y quiere que sea oficio de la fortaleza combatir el exceso del dolor y el exceso de las inmoderadas y encantadoras blanduras de la voluptuosidad. Son esas dos cosas como dos fuentes en las que quien se abreva cuando le es menester, puede considerarse feliz. El dolor ha de tomarse como medicina y necesidad, y escasamente; la voluptuosidad se ha de tomar para apagar la sed, pero no hasta la embriaguez. El dolor, la voluptuosidad, el amor y el odio son los primeros sentimientos que experimenta el niño. Si se gobierna por ministerio de la razón, ello forma la virtud.  Ha de ponerse orden en gozar la existencia, y yo la gozo doble que otros, porque la medida del goce depende de la mayor o menor aplicación que le prestemos.  Sócrates, acepta como debe la voluptuosidad corporal, pero prefiere la del espíritu, por poseer esta más fuerza, constancia, facilidad, variedad y dignidad. La voluptuosidad

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espiritual, a su juicio, no debe considerarse sola (que no es Sócrates tan fantástico) sino primera. Para él la templanza, ha de ser moderadora y no enemiga de las voluptuosidades, Suave guía es la naturaleza, pero no más suave que prudente y justa: “Ha de penetrarse la naturaleza de las cosas y ver exactamente lo que nos exige” Cicerón.  No me quitará nadie de la cabeza la idea de que la unión del placer con la necesidad es muy conveniente, y dice un antiguo que a eso tienden siempre los dioses. ¿ Por qué desmembrar y divorciar una cosa que con tan fraternal y unida correspondencia se teje?. Por el contrario, reunámosla con oficios mutuos, de manera que el espíritu despierte y vivifique la pesantez del cuerpo, y el cuerpo detenga y fije la ligereza del espìritu. “ Quién exalta el alma como soberano bien y condena el cuerpo como cosa mala, abraza y ensalza el alma de una manera carnal y huye carnalmente de la carne, ya que no forma su juicio según verdad divina, sino según vanidad humana” San Agustín.  En el presente que Dios nos ha ofrecido no hay pieza indigna de nuestro cuidado, y de ella hemos de rendir cuenta hasta el último pelo. El Creador, al dar al hombre la misión de conducirse según su condición, no lo hizo con indiferencia, sino que su mandato fue expreso, principalísimo, severo y serio. Ya que para tener autoridad sobre los entendimientos comunes, conviene más expresarse en el lenguaje ajeno y peregrino, insistamos en este pasaje: “ ¿No es sandio hacer flojamente y a regañadientes lo que es forzoso hacer? ¿No es estulto impeler el cuerpo en un sentido y el alma en otro, distribuyéndose entre movimientos contrarios? Séneca.  A mi entender las más hermosas vidas son las que se ajustan al modelo humano y común, con buen orden y sin milagros ni extravagancias. La vejez, desde luego, necesita ser tratada un tanto más delicadamente de lo usual. Recomendémosla al dios protector de la salud, y la prudencia, que es a la vez, dios alegre y sociable”.