Revista La Ventana | LOS SUEÑOS

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Í n d ice
Editorial | Ana María Nivia Pardo Gustavo Adolfo Luna | Vacuidad Andrés Gulla-Ván | Colgado Andrea Nube | Condolencias de media noche Johny Andrés Martínez Cano | La esperanza, el mensaje de Kurosawa. Descripción de la película “Sueños, de Akira Kurosawa” Fabián Bernal | Cantando por un sueño, cantando por una eterna ilusión Hans Medrano | Sueño Cristhian Antonio Martínez Moreno | La naturaleza es sabia Catalina Garcés Martínez | Mi dibujo favorito Peer Lewanow | The american dream Raquel Soré | Maleficium 3 4 5 10

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FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS DIRECC IÓN DE BIENEST AR DIRECCIÓN DE BIENES TAR UNIV ERSITARIO ÁREA DE ACOMPAÑAMI ENTO INTEGRA L PROGRA MA GESTIÓN DE PROYECTOS

Rector Ignacio Mantilla Prada Vicerrectora Sede Bogotá María Clemencia Vargas Vargas Decano Facultad de Ciencias Humanas Sergio Bolaños Cuellar Dirección de Bienestar Universitario Oscar Oliveros Directora de Bienestar Facultad de Ciencias Humanas María Elvia Domínguez Directora Departamento de Literatura Patricia Simonson Coordinadora Programa de Gestión de Proyectos Elizabeth Moreno Coordinadora Grupos Estudiantiles de Trabajo Andrea Fandiño Cardona

Revista La Ventana / Soluciones imaginarias ISSN 2322 - 7842 http://revistalaventana.blogspot.com revistalaventana.unal@gmail.com Director Fabián Becerra González Comité editorial Ana María Nivia Pardo Ana Milena Ladino Rojas Angélica Téllez Daniel Mauricio Bohórquez Diego Valbuena Gestión docente Fabio Hugo Ortiz Tovar Corrección de estilo Diego Valbuena Portada Camilo Tavera Ilustraciones Camilo Tavera Diseño y diagramación Byron Naranjo Impresión Gracom Gráficas Comerciales

LA VENTANA / SOLUCIONES IMAGINARIAS es una revista literaria de la Universidad Nacional de Colombia y de los estudiantes vinculados al Colectivo Cultural Gavia. Los textos presentados en la siguiente publicación expresan la opinión de sus respectivos autores y la revista no se compromete directamente con la opinión que éstos puedan suscitar.

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Los Sueños

Los sueños como realidades alterables, nos transportan a universos de interacción con nuestros más recónditos deseos o temores más profundos. La capacidad de soñar, aunque no es posesión única del ser humano, goza de la facultad de recrear, recordar e hilar su imaginación desbordada e inatrapable por la cárcel que a veces termina siendo la razón. De los sueños han germinado grandes obras literarias, teatrales y cinematográficas. La imposibilidad encuentra refugio en el material indestructible pero domable de las ilusiones, la fantasía se desborda en la mente de artista y sobre sus hombros descansa un mundo nuevo capaz de capturar la belleza bajo parámetros diferentes; los cielos dejan de ser siempre azules explorando la infinidad de posibilidades y el hombre, ante la visión de lo onírico, puede optar por hacer silencio y reservar cada paraíso y purgatorio. Se oculta de las miradas curiosas o puede construir un puente entre la realidad y su mundo ficcional a través de la creación libre, adaptando los materiales de este mundo para intentar imitar el propio. La alteración del mundo por medio de la narrativa, no es solo una muestra de la capacidad creativa de un autor al integrar la realidad  al mundo ficcional (o viceversa), sino también la toma de  una posición crítica ante el universo real que lo rodea, siendo el sueño y sus manifestaciones una vía de escape, un intento de  revolución artística, un giro del arte capaz de repercutir en la vigilia del espectador o el lector. La ventana de los sueños se deja abierta, los puentes entre el mundo interior y exterior se han materializado dejando huella permanente en cada una de las líneas que conforman esta selección de textos. La crítica, el anhelo y el temor se encuentran en el mismo sitio complementándose, dejándose atrapar por un momento y atrapando a su vez en el único universo donde la persistencia de lo real y lo irreal es irrefutable. Los laberintos de lo inconsciente esperan ser recorridos, perderse es la opción más tentadora.   Esta primera publicación de LA VENTANA escogió como tema los sueños, proyectando la posibilidad de que éstos salgan de los secretos laberintos de escritores y dibujantes para convertirse en parte de uno colectivo, éste que ahora tienen entre manos y espera con ansias ser explorado en curiosa vigilia para convertirse en alimento de la ensoñación.

Ana María Nivia Pardo

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Vacuidad
Gustavo Adolfo Luna { Seudónimo }

Siento un vacío que no es cualquier nada; tan singular y macabro que ni siquiera me pertenece. Jamás sabré en qué momento mis escrúpulos huyeron para dejar mi conciencia hecha un terreno baldío. Se van los días como los lamentos en el desierto y en la húmeda zozobra de las noches yace mi cuerpo desangrado atado esta condena. Sin saliva y con las manos rotas, exhalando el sórdido hálito de aquel que sin alma se quedó, aquel cuerpo tan solo clama por la piedad de quien se oculta tras la nube.

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Colga d o
A N D R É S G U L L A -V Á N { S e u d ó n i m o }

El examen psicológico nos presenta el sueño como primer eslabón de una serie de fenómenos psíquicos anormales. S. Freud

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I La confesión del acusado Francisco Guzmán, sindicado por robo y lesiones personales, narra los hechos, ocurridos en el siguiente orden y de la siguiente manera: A las 11pm del día 4 de marzo del año en curso, me subí al tejado de la casa de los Fischer. Naturalmente sabía del sistema de seguridad por presión en superficies, de los infrarrojos y la demás parafernalia en que los ricos gastan su plata, pero eso no fue un problema para mí. Como trabajé varios años en Global Network Safe supe desactivar y desarmar los aparatos en un instante. Luego de deshabilitar el sistema, caminé unos diez metros hasta la antena receptora, conecté mi USB de 30 yottabytes. Unos minutos después, a las 11:03pm, me estaba escabullendo de allí con material suficiente para soñar durante cuatro meses antes de tener que robar de nuevo. Era la sexta vez que lo hacía. II Al bajar a desayunar tu hija de seis años, Sofía, preguntó algo que te dejó desconcertado y sin habla durante varios minutos. –Papi, ¿por qué volví a soñar lo mismo? Ya no quiero soñar con ir a Disneyland. Ya fuimos. ¡Papi! Por un momento no supiste qué decir, mejor dicho, sí lo sabías pero no contemplaste rápidamente la mejor manera para explicarle a tu pequeña la razón por la cual había estado soñando lo mismo durante las últimas semanas. Intentaste en vano distraer y eludir la responsabilidad de hacer que tu hija entendiera el mundo real. De repente, y mientras estabas absorto en construcciones mentales, tu hijo Marcos espetó sin la menor consideración lo siguiente: –Sofi, no has tenido nuevos sueños porque la plata no nos alcanza para comprar más. Llevamos dos meses así. Es mejor que te acostumbres, los sueños subieron muchísimo de precio y por ahora nos toca dormir así nomás.

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Te sorprendió la falta de tacto con que Marcos abordó el tema con la pequeña. Pensabas que la falta de dinero sería algo temporal, que no sería nada grave y que le mantendrías el nivel de vida a tu familia. Esa era tu responsabilidad, se lo prometiste a tu esposa antes de morir. Pero en el fondo, muy en el fondo, sabías que el despido masivo era el augurio de una nueva crisis, la peor vivida en la segunda mitad del siglo XXII. Mientras tanto en el homosmarttv de la cocina, que sintonizaba las noticias económicas, mostraban la noticia del desplome de las acciones de Global Network Safe. 300 millones de personas habían sido despedidas, apenas un 2% de empleados; se esperaba que en las próximas semanas se despidiera un 40% de funcionarios de manera gradual. Tú fuiste parte del 2% inicial y cuando indemnizaron a los recién desempleados, la gerencia dio a escoger entre dinero en efectivo o una bolsa de acciones, claro, bajo la advertencia de la poca liquidez de la empresa. Fuiste ingenuo, idiota al escoger las acciones. Conseguir un nuevo empleo era una idea poco práctica. Te educaron para trabajar en esa empresa a la que ya no perteneces. Ahora, a tus cuarenta años, eres un inútil para el convulsionado mundo laboral. Pensaste en trabajar en DreamJobs, para conseguir un subsidio en sueños, pero trabajar allí es más difícil que ser presidente de la República Unida de Estados Brasileños. Pensaste en pedir menos dinero a cambio de tu trabajo, pero eso solo daría para los gastos básicos. Pensaste en muchas salidas, soluciones y alternativas, pero eso solo funcionaba con tus abuelos. Ese no era tu mundo. Entonces una noche embriagado por el mejor vino del mundo, el yemení, decidiste tomar la justicia por tus manos. No permitirías que tu hija, tus hijos, crecieran sin imaginación, sin mente, sin nada que anhelar al levantarse por la mañana. Decidiste acabar a tu manera con la corrupción corporativa. Decidiste tomar aquello que por derecho te pertenecía, te pertenece. Esa misma noche te colaste por entre los techos y ventanas de tus vecinos. Tu objetivo era simple: robar la señal receptora de DreamJobs y hacerte con los sueños para tus hijos. Como padre abnegado no te importaba en lo más mínimo tus propios sueños. Pero claro, uno que otro sueño de vez en cuando

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no te haría nada mal, por eso decidiste usar lo que robaste durante la madrugada del 5 de marzo. III Por medio de la sentencia condenatoria este tribunal encuentra al acusado culpable por los cargos de hurto agravado, lesiones personales, daño a la propiedad privada y vandalismo. El acusado será privado de su libertad por un tiempo de 70 años. Será enviado de forma inmediata a Guantánamo. Oficial, llévese a esta alimaña.

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Co n dolen cias de me dia no che
ANDREA NUBE { Seudónimo }

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Hay putas y pollos. Caballos que fingen ser hadas en mares muertos. Dedos y dudas, miedos disfrazados. Pantalones cortos. Hay corredores desiertos en los hospitales. Hay camas vacías en los desiertos. Hay besos sin dueño en las esquinas. Hay burdeles sin tragos de vino. Hay noches de mierda y muerte. Hay mujeres sin amante. Amante para muchas mujeres. Fines sin ánimo de lucro y subrepticios. Despedidas absurdas y cíclicas Que duelen de a poquitos cuando se repiten. Hay olvidos en la mente de los lápices. Hay libros que jamás serán escritos. Hay suicidas en el borde de tu espalda desnuda. No hay misterios en tu piel mojada. Creo en que existes. Que en algún lugar, existes.

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De colores. De mil formas. Sin sabor. Sola. Solo. Esperando ser esperado, descubierta, pensado, iluminada por mí. Creyendo en mis ganas de encontrarte, así jamás te busqué. Sé que tienes sombra. Sexo. Ansias. Sueño. Sé que comes bien. Vives bien. Eres feliz. Y hay seres que se parecen a sombras. Y sé quién soy. Y que hay maneras de no seguir creyendo. Hay maneras de rendirse. Hay juegos que esperan por ser jugados. Hay minutos que no pasan, a menos que lo quieras. Muertes sin garras ni botas. Bombas sin ruido, sin luces.

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Pero al final, volveremos a encontrarle sentido a todo esto. A lo que nos pasa si estamos vivos. Al destino, a lo que sea que signifique haber respirado lo suficiente para llegar a conocernos. Con sólo una mirada, hacia donde la casualidad proponga, terminaremos encontrando las riendas. Hay sentidos invertidos en todas mis palabras. Ni qué hablar de mi música. Todas las canciones, todas. Hay extraterrestres que se burlan. Ángeles con ganas de una revolcada en nuestro barro, envidiosos de nuestra sangre. Hay perros con sarna. Y Hay besos, besos que significan mundos, cristales rotos que jamás tendrán sentido. Como mi alma, como la tuya. Como nosotros.

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L a e s peranz a, el me nsaje de K urosawa
Descripción de la película “Sueños, de Akira Kurosawa”
Johny Andrés Martínez Cano { Estudiante de Literatura. Universidad Nacional de Colombia } johnymart26@hotmail.com

Akira Kurosawa, nació el 23 de Marzo de 1910, en el distrito de Omori, en Tokio. El séptimo hijo de Isamu y Shima Kurosawa. La familia Kurosawa descendía de una antigua línea de samuráis. Akira siempre se interesó por la cultura occidental, especialmente por el cine, que empezaba a llegar a su país. Con el gran terremoto de Kanto que devastó Tokio matando más de 100.000 personas, Akira de 13 años, se enfrentó –por primera vez, diría yo- con el mundo real, observando en las calles las pilas de cadáveres. En 1938 supo que existía una academia de aprendices de director, empezó siendo ayudante. Después de La leyenda del gran judo (1943), su primera película, el cine de Kurosawa fue de propaganda política. Después de la guerra, su cine fue de crítica al régimen anterior, empezando por No añoro mi juventud (1946). Pero el reconocimiento internacional le vino con Rashomon (1951) con la que ganó un León de Oro en Venecia. Kurosawa ganó el Oscar a la mejor película extranjera en 1975 con El cazador y en 1990 recibió un Oscar honorífico por su trayectoria. Kurosawa dirigió más de 30 películas. Muere el 6 de Septiembre de 1998, en Tokio. Quizá el único espacio en el que la creación artística se da con total libertad, agitando constantemente todas las expresiones del arte, sea el espacio del sueño. El sueño como un arte por sí sólo, reproduce las obsesiones de la mente que lo crea y se vale de todas las herramientas artísticas para su propósito.

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El sueño –como el cine– puede articular la música y la pintura, la danza y la arquitectura, para conseguir su objetivo. La diferencia radica en que el cine está estructurado para llegar a un público amplio, generalmente. Mientras en el sueño el único asistente es el soñante. ¿Por qué abordar desde este punto una descripción? Bueno, al encontrarse con “Los sueños, de Akira Kurosawa” sería necesario hacer un paralelo entre cine y sueño, cuando el soñante se convierte en director, se convierte en actor de su propio sueño. La materia que alimenta esta obra es el conjunto de los sueños más recordados por el cineasta a lo largo de su vida. El recorrido por estos ocho sueños llevará a revelar el mensaje de Kurosawa, sus obsesiones, sus deseos. Se ha catalogado esta obra como la más personal en toda su filmografía; pero no por ser su obra más personal deja de tratar una problemática universal, no deja de dar un mensaje al público. Se puede decir que es un mensaje que se da en dos planos: a sí mismo, como una realización estética personal, pues en la mayoría de los sueños el personaje principal es Kurosawa, representado en distintos hombres y al público como un mensaje que intentaré explicar, quizá descifrar, en la descripción de estos ocho sueños. La luz del sol a través de la lluvia es el primer sueño con el que empieza la película. Aquí Kurosawa niño desobedece a una mujer que le ordena no salir de la casa. En esos días en que “Brilla el sol y está lloviendo” los zorros salen a realizar sus bodas y no les gusta ser vistos. Kurosawa presencia las bodas detrás de un gran tronco en medio de un bosque y son representadas como una procesión de dos filas de personas con máscaras y trapos de colores en la cabeza. El ritmo de la marcha es lento y es interrumpido cuando se percatan de su presencia, el niño vuelve a casa. La mujer del principio le entrega una pequeña espada traída por uno de los zorros que lo ha visto. Tiene que suicidarse. La mujer le aconseja pedir perdón a los zorros, aunque agrega que los zorros nunca perdonan. Le señala que su hogar está debajo del arcoíris, este suele salir esos días en que llueve y brilla el sol. El plano final es un gran plano general, al fondo, un arcoíris delante de las montañas y en la parte inferior está Kurosawa que camina hacia él, como una minúscula parte del paisaje cubierto de flores de colores. La desesperanza de la situación contrasta con la belleza del plano, un efecto visual-dramático bastante bueno. Una situación similar se vive en el segundo sueño.

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En El huerto de los duraznos, las almas de las muñecas que hacen parte de la Hinamasturi o fiesta de muñecas1, deciden perdonar a un niño que ha llegado hasta el huerto donde se encuentran estas almas, mientras él perseguía a una de sus hermanas. El huerto consta de cuatro niveles y las muñecas se ubican según los colores de su vestimenta en cada uno: en el nivel superior está el Emperador y la Emperatriz (en relación con el estante en las casas durante Hinamatsuri). Le reclaman al niño porque su familia ha cortado todos los durazneros, pero se apiadan del pequeño cuando lo ven llorar, triste por la acción de su familia. El niño observa la danza de estas muñecas que logra hacer caer del cielo pétalos rosados como los de los durazneros, en una bella imagen en que se combina la danza y el color, las muñecas y los pétalos. Los durazneros vuelven a crecer frente a los ojos del niño, quien sube al primer nivel del huerto siguiendo de nuevo a su hermana (vestida también de rosado) y se encuentra con el huerto nuevamente vacío. El sueño acaba con la desesperanza del niño, un primer plano de su rostro. La tormenta de nieve. Aquí un expedicionario ha quedado con tres de sus hombres bajo una tormenta existe un encuentro de tipo fantástico (como el paisaje en el primer sueño, las muñecas vivas en el segundo) cuando una mujer en medio de la tormenta lo cubre con una especie de manta y lo intenta dormir, llevándolo a la muerte. El hombre logra reaccionar y la mujer, que se puede relacionar con el Yuki-onna2 del folclore japonés, con una representación de la muerte, se desvanece entre su vestidura blanca. El hombre despierta a sus hombres y se da cuenta que han llegado al campamento que estaban buscando. Aquí, el proceso se invierte, se ha pasado de la desesperanza, de la muerte segura en medio de una tormenta a la esperanza, han encontrado el campamento. En el cuarto sueño, El túnel, el personaje principal, el comandante del tercer pelotón, se encuentra junto a sus hombres después de salir de un túnel. El pelotón sale igualmente y se forma ante él. El comandante bastante perturbado
1 Hinamatsura, fiesta tradicional japonesa celebrada el 3 de Marzo en honor a las niñas. Se suele colocar en cada casa un estante de cinco a siete pisos adornado con muñecas, resaltan, en la parte superior el Emperador y la Emperatriz. 2 Yuki-onna es un espíritu representado por una mujer alta, hermosa y de largos cabellos que se manifiesta en una noche nevada. Se le suele asociar al invierno y las tempestades.

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por la imagen, les dice a sus hombres que todos están muertos. El comandante les confesa su negligencia, su culpa por la muerte de todo el pelotón, les dice también que él fue el único que sobrevivió pero que hubiera preferido morir con ellos. “Sin embargo que vuelvan al mundo de esta forma no prueba nada. ¡Por favor! Regresen. Regresen y descansen en paz”. Es lo último que les dice y el pelotón, que no ha dicho ni una sola palabra, formado tal cual está, da media vuelta y regresa al túnel. Después de desaparecer en la oscuridad, sale del túnel un perro rabioso, que ya había aparecido antes de que el comandante entrara. Este perro es otra figuración de la muerte, puede asociársele con Cerbero, el perro de Hades, pues desde tiempos remotos se han asociado los perros con la muerte. En la película es clara esta figuración porque al perro lo cubre una luz roja que no se sabe de dónde viene, y ladra furiosamente al comandante, como si fuese su consciencia, como la misma muerte reclamándole. En este sueño no hay un solo rastro de esperanza por donde se le mire. Existe claramente un mensaje antibélico en boca del comandante: “Siento su amargura. Los llaman ‘héroes’ pero murieron como perros”. No existe esperanza pero hay en cambio, un contraste con el sueño que sigue. Cuervos. Aquí el protagonista es un estudiante de pintura. Este personaje será el protagonista desde éste hasta el último sueño y es también la imagen más clara de Kurosawa quien siempre quiso ser pintor. Kurosawa, en una galería donde se encuentran varios cuadros de Van Gogh, se sumerge en un mundo que vacila entre los paisajes reales y los cuadros mismos. Kurosawa logra encontrar a Van Gogh en una huerta. El Van Gogh de la película, interpretado por Martin Scorsese, es un artista entregado totalmente a su trabajo: “me conduzco como si fuera una locomotora”. Hay un montaje alterno entre planos de una locomotora real y Van Gogh pintando. Kurosawa sigue a Van Gogh que se ha marchado, lo sigue por entre los cuadros, en ese mundo vacilante donde el sol funciona como guía: “El sol… me obliga a pintar”, hasta que pierde su rastro en un campo de trigo. Al desaparecer Van Gogh salen cuervos por todos lados, es allí donde el paisaje se transforma en Campos de trigo con cuervos, la pintura. Kurosawa vuelve a la galería de arte. La belleza del recorrido pictórico, el personaje de Van Gogh pinta la esperanza del joven artista, mientras en su recorrido suena el preludio No. 15 en Re bemol mayor de Chopin.

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La imagen apocalíptica del sueño que sigue, El monte Fuji en rojo y postapocalíptica en El demonio lastimero, son la más clara representación de desesperanza en la película. En el primero, Kurosawa se encuentra con cientos de personas intentando huir de la explosión de los seis reactores nucleares. Todos han decidido lanzarse al mar ante la desesperación y sólo quedan en tierra un hombre, Kurosawa y una mujer con sus hijos. El hombre explica cómo la radioactividad los terminará de matar a todos y acepta su culpa ante la mujer, quien dice que los verdaderos culpables son los hombres y no la planta en sí misma, pues dijeron que era segura. El hombre se lanza también al mar y el sueño termina en medio de los gases radioactivos. Kurosawa intenta espantarlos y la imagen se disuelve en medio de una gran nube roja de muerte. Es probablemente el séptimo sueño el más desesperanzador de todos. El protagonista se encuentra en un mundo devastado, el único ser que encuentra es un demonio con un solo cuerno, una especie de humano con la ropa vuelta añicos y totalmente sucio. Éste le explica los resultados de la radioactividad: las flores han crecido monstruosamente, los humanos y los animales han mutado –los cuernos–. Los humanos-demonios se comen a sí mismos, empezando por aquellos que sólo tienen un cuerno. Lo lleva pues, al valle donde varios demonios se retuercen de dolor. En el valle hay un lago rojo alrededor del cual los demonios gritan y se escuchan sus alaridos de dolor. La tierra árida, las quejas del demonio de un solo cuerno quien huye de ser comido, son imágenes fuertes para Kurosawa, podría decirse que es más bien una pesadilla. Es la destrucción total del mundo por las plantas nucleares. Cuando el demonio empieza a sufrir de los mismos dolores que los otros, le dice que huya si no quiere terminar convirtiéndose en demonio también. La imagen se disuelve mientras Kurosawa corre cuesta abajo, huyendo de aquel mundo. El último sueño, La aldea de los molinos de agua, Kurosawa llega a una aldea tranquila y entabla conversación con un anciano que se encuentra construyendo un molino. Luce sereno, la contraposición al demonio del sueño anterior, y le habla sobre la aldea. Dice que no tiene nombre, que allí no hay electricidad ni comodidades, allí el hombre realmente se encuentra con la naturaleza, hace parte de ella y la muerte es un motivo de celebración más no de tristeza. Allí la gente muere generalmente de vieja y han llevado una vida tranquila, es en resumen una aldea que contrasta con el mundo postapocalípti-

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co, en la aldea utópica de Kurosawa. El viejo se levanta pues ese día se “celebra” un funeral, en medio de una procesión (que nos recuerda un poco a la del primer sueño) sumamente alegre, donde vemos niños que riegan pétalos de flores por el camino, ancianos que bailan, mujeres que cantan y los hombres llevan el ataúd cubierto con una sábana de colores. Kurosawa mira el desfile totalmente asombrado. Al marcharse lleva flores a la tumba de un hombre que se encuentra en la entrada del pueblo –la tumba es una roca– como dando un regalo a la naturaleza. La película termina con un plano general de la entrada del pueblo, el puente que conecta el mundo con aquella aldea utópica. Pasa, por debajo del puente, un río y rápidamente una mariposa amarilla irrumpe el cuadro y sale por el costado izquierdo. Kurosawa ha pasado por múltiples y diversos sueños que exploran la imaginación a lo largo de la vida de este personaje, explorando la imagen, el sonido y la danza. Kurosawa, el cineasta, hace de sus sueños una obra cinematográfica igualmente metafórica, con imágenes que sólo pueden surgir del proceso creador del sueño. Y cada sueño explora una estética distinta recorriendo los estados anímicos más diversos, oscuros y claros, planos largos y cortos, de la belleza y la fealdad. Las historias sí tienen un hilo conductor: la esperanza ante el mundo, ese mundo que es realmente la naturaleza y que se le manifiesta al hombre, bien sea en un paisaje surrealista con arcoíris y flores de colores, bien sea en un huerto desolado, una tormenta de nieve, un campo de trigo que en verdad es una pintura de Van Gogh, el monte Fuji, el mundo después de la radiación o bien, como un pacto con el hombre. Como una reconciliación, aparece la aldea sin nombre. Sólo la llamamos “La Aldea”, dice el anciano. Ese uso que Kurosawa cineasta hace de la naturaleza, es sólo una de sus obsesiones, así como lo son los grandes planos generales en mitad de las acciones o los mensajes alentadores al final de sus películas. La invitación es pues, a reflexionar sobre el cine de Akira Kurosawa, tanto como cineasta como humanista y ser que siente, quien nos dejó en obras como Sueños un mensaje de esperanza el testimonio de alguien que se enfrenta contra el mundo y contra sí mismo, para lograr una catarsis, una paz consigo mismo.

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Can tan do por un sueñ o, cantando por u na eterna i lusió n
Fa b i á n B e r n a l
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Lo más difícil de vivir de la música es la perseverancia, el estar, resistir el no querer renunciar al Sueño de querer llegar… Tantas cosas…

En el trayecto de la estación Constitución a La Plata, en los vagones de la línea General Roca del tren de la Provincia de Buenos Aires, día a día Sebastián le canta sus dichas y desdichas a todos los que tienen un minuto para escuchar la voz y la guitarra de ese hombre de 1.90m de estatura, con apariencia de campeón de lucha libre, con su manojo de llaves colgado del cuello, con su guitarra vieja y trajinada –a veces prestada–, con su descompuesta pero alegre risa; le canta a todos aquellos que con una moneda y una sonrisa continúan apoyando las incansables ganas de salir delante de un enamorado de la música que está a punto de lanzar su segundo CD, de sacar del taller de reparación su guitarra y de continuar la lucha de hacer música.
3 * Estudiante Becario de la Comisión provincial por la memoria en la Maestría en Historia y Memoria (UNLP - FacHCE ) y becario de la Universidad Nacional de la Plata en la Especialización en Periodismo Cultural de la facultad de periodismo de la misma universidad. Ha presentado ponencias en diversos espacios académicos. Es graduado de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Nacional de Colombia y candidato a Magister en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario en la ceremonia de marzo del 2012 en la misma universidad. Trabaja actualmente con el Comité contra la Tortura de la Comisión Provincial por la Memoria en la Plata – Argentina. orfeo_212@hotmail.com

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La guitarra se abrió en parte de la caja, me quedé con las manos vacías para trabajar. Ésta me la prestó un panchero y la mía está en arreglo, –pero no es de él–, el flaco es buena onda ¿viste? Tengo que ir más tardecito para retirarla. Son en realidad 70 pesos que sale arreglarla, pero hay que tenerlos y yo se que la gente me da pero… Dios siempre me ha respondido. Me decían pedile a alguien, yo… yo no sé… seguramente y con ayuda del creador se completará el dinero que falta para repararla. En algún vagón de la línea General Roca, pueden interrumpirnos la lectura unas carcajadas y bromas con los trabajadores del tren. Después de eso nos daremos cuenta de quién se trata. Es un artista que no hace parte de “la alta cultura” –un verdadero artista–. Lleva cantando en el tren quince años aproximadamente, ha grabado un CD de diez temas, lo llamó Clásicos para mis amigos. “Los grabé hace doce años por lo menos, diez o doce años, ya estoy grabando mi segundo CD en la casa de un colega que es acordeonista del tren eléctrico y bueno… Voy a grabar dos CD de 10 temas, pero ya con temas míos, propios, algunos de los que hago actualmente en el tren. El primero lo grabé cuando tenía veintiocho años. Se trata de un disco con diez temas de otros artistas a los cuales admira mucho, como portada le puso la fotocopia de una fotografía suya en la que aparece exhibiendo una guitarra cuando tenía aproximadamente veintisiete años. Estaba delgado, aún tenía cabello y la sonrisa se ve menos trastocada por el pasar del tiempo. Es evidente la ilusión y el cariño a su labor de músico, que se han incrementado con los años. Es sorprendente que tenga un aproximado de cuarenta y cinco canciones propias, lo que muestra su dedicación y entrega a la música. Después de escucharlo no se puede pasar por alto la disfonía, producto del cansancio de todo un día de trabajo, la cual no impide que Sebastián le ponga tanta pasión a las canciones de Ricardo Arjona, Víctor Heredia, Facundo Cabral, entre otras que él suele cantar.

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Cualquiera con algo de interés en la cultura popular no dejará de preguntarse ¿quién es ese hombre de aproximadamente cuarenta años? Él se define como un bohemio que hizo parte de la facultad de ingeniería, pero que por amor al arte dejó todo de lado. Dentro de la estación de La Plata, en una cafetería al son de unas medialunas y submarinos, Sebastián contó cantando cuál de sus canciones reflejaba más quien era. Con la guitarra de su amigo el panchero dijo: Garganta desafinada, Bolsillos llenos de amor Yo soy guitarra y canción. Ese es todo mi ropaje Mi montura mi equipaje Toda mi locura Mi osadía mi aventura Todo lo que tengo, todo lo que soy ¿En que te inspiras para escribir? En la madre de mi hijo –soy separado –, en las cosas que veo, me inspiro en lo que vivo, en lo que moviliza, trato de expresar la vida misma en un papel, después cantándola. Trato de escribir mucho con base en lo que veo cada día en la calle. Amor de artista se lo hice a mi ex mujer. ¿Que querías decirle? Te aburrió mi guitarra el artista, el hombre que yo quise ser Ahora tienes la casa que nunca los dos pudimos compartir Y con mi vida de artista no fuiste feliz Ven la función ya comenzó Ya no tengo más tu amor Y tú me aplaudes.

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La música es algo maravilloso, me salva del miedo, de la nostalgia, la tristeza, de saber que somos seres finitos y que en cualquier momento se nos va la vida. ¿Por qué elegiste el tren? En realidad empecé en los túneles de Burzaco bajo la estación, ahí cantaba, estuve en los colectivos también, pero empecé como vendedor. En realidad lo que yo no quería era trabajar, un trabajo fijo, yo quería hacer lo que amo. Como decía Facundo Cabral, no es que seamos malos si hacemos un trabajo que no nos gusta, pero el que no trabaja de lo que le gusta es un desocupado más. ¿Qué es lo más difícil de vivir de la música? La perseverancia, el estar, resistir el no querer renunciar al sueño de querer llegar… Tantas cosas. Con la cabeza abajo como quien siente un gran peso en la espalda Sebastián dice con voz pausada cuesta mucho vivir de la música, cuesta mucho… cuesta mucho. Luego, como si le volviera el alma al cuerpo, dice: “Ojalá el día de mañana pueda darle calidad de vida a mi familia con esto, vivir en un lugar, en una quinta, pero sin ostentar, un lindo lugar, que mis hijos puedan correr, un lugar amplio, –no lujoso–. Seguir siendo el que soy. Me gustaría pasar mi vejez tranquilo, estar un poco más relajado con la música, porque sé que lo años pasan factura”.

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Sue ño
Hans Medrano { Profesional en Estudios Literarios. Universidad Nacional de Colombia.} stokinger1986@gmail.com

La desperté porque estaba llorando, pero en un sueño, un sueño sobre mí, un sueño en donde yo la engañaba. Ahí pensé en un espejo, en que ambos mundos eran proyecciones de ese espejo. No me pude responder qué vendría a significar ese espejo.

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La natural eza es sabia
Cristhian Antonio Martínez Moreno { Psicólogo. Universidad Nacional de Colombia.} camartinezmo@unal.edu.co

Ningún varón que tenga un defecto presentará las ofrendas, ya sea ciego o cojo, desfigurado o desproporcionado, enano o bisojo, sarnoso o tiñoso, o jorobado, o con un pie o una mano quebrados o con los testículos aplastados (Levítico 21:18)

Se lavó las manos con un jabón liquido verde y cuando se las estaba secando, el secador automático manos libres se le estalló en la cara. ¡Oh! refrescante calor. Volteó a mirar al espejo con los vestigios de un par de ojos y la cuasiforma sangrante y multifacética dio un respiro de indignación mezclado con asco y pudor. Iba a silbar pero no pudo, shhh, shiii, shiiiii. Con el celular llamó una ambulancia pidiéndole a una persona que defecaba en ese momento en el baño que hablara por él, y se sentó a esperarla fumándose un cigarrillo con el orificio irregularmente carnoso que antes se bordeaba con los labios. Pensó –me ensucié la camisa nueva y la sangre mancha bastante–.

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Llegó la ambulancia, el pánico, la impresión, apagó el cigarrillo, fumar es malo para la salud, miró a los ojos a la enfermera que lloraba como si se hubieran despertado sus sentimientos ungidos de sangre y cadáveres y serenamente se subió a la ambulancia/hamburguesa (¡doble carne y mucho kétchup por favor!). Se fue sentado con las manos en los bolsillos, se encontró una moneda de cincuenta y comenzó a deslizarla por los nudillos de un lado al otro de la mano, todos lo miraban, le ponían suero, le decían que se quedara quieto, le preguntaban que si no le dolía, y el dijo: – ashhhh cashhhh puss rshhhh shh forshhh (tengo atrofiados mis receptores de dolor). En realidad no pudo hablar porque lo que se llamaba boca ahora se llamaba esfinge carcomida por los vientos alisios. Bueno, vendaje a lo H.G Wells, analgésicos, antibióticos, ansiolíticos, antidepresivos, inyecciones de penicilina, pañitos de agua tibia, domeboro, un poco de sustancias químicas como radioactivas, como catalíticas. Y al final, al quitar la venda, un fresco Der blaue reiter. –¿Cómo estas? –Shhhhp, acshhht, burbbbshh. –No te preocupes, no te esfuerces, descansa. (Llantos no disimulados, desnudez frontal). Salió del hospital un lunes festivo, no había mucha gente, el voceador de prensa del frente del hospital estaba de cumpleaños, fue el primero que lo vio sin vendas. Decidió ir a encontrar al amor de su vida. Era lo único que deseaba en ese momento. Debía ser perfecta, pensaba, cabello negro, ojos claros, casi blancos, delgada, fina, de buenos modales, inteligente, preferiblemente de familia acomoda-

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da, con intereses afines a él. Así que se dirigió al sitio en donde se reunían ese tipo de mujeres en el norte de la ciudad, se compró un café campesino bien cargado, un cigarrillo y se sentó a esperar. Una candidata. Tomó valor de lo más profundo de su ser, siempre fue muy tímido, y cuando pasaba le dijo con lo que tiempo atrás se llamó aparato fonador: –Shhhh carghhhh, beshhhh, shhhhh. Ella le dio una moneda. Él se la devolvió en la cara y de paso le metió un billete de veinte mil pesos en el sostén rojo de encaje, a las malas, llegándola a lastimar, halándola, tirándole de los cabellos. Ella gritó. El bramó polifónicamente. Ella respondió gritando de terror, él le dio un puñetazo en la cara y después lloró como un bebé, un bebé sin aparato fonador. Un día, después de sobornar a varios policías y salir de la cárcel en calidad de inocente, se casó. Ciega y sorda, pero cumplía con las características previas (especialmente ojos claros casi blancos) las cuales no hablaban de ceguera o sordera. A ella le gustó su olor, a él sus insaciables ganas de sexo oscuro y sin sonido. A ella le encantaba escuchar sus propios sonidos viscerales interiores, reverberando en el eco sordo mientras tenía sexo. Toc, toc, toc, y Eco condenada por Zeus a la invisibilidad le respondía: toc, toc, toc. El murió naturalmente a los 77 años, como dentro de un sueño plateado, se durmió y quedó yerto en la sala de la casa, leyendo una revista vanidades. Ella murió de pena moral (o mortal, porque la moral no da pena de muerte acá). Dicen que se fue detrás de él, siguiendo su olor a pachulí de cardamomo. Así como la memoria, la eternidad está ligada a los olores. Los dos hijos cargaron el ataúd del padre y luego el de la madre meses después. Posteriormente estos se dedicaron a importar artículos de China. Fue un negocio próspero, abrieron sucursales en todo el país, tuvieron hijos también, la naturaleza es sabia en sus cosas.

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M i dibujo favo rit o
Catalina Garcés Martínez { L i c e n c i a d a e n L i t e ra t u ra . U n i v e r s i d a d d e l Va l l e . } catalinam6@gmail.com

En el jardín de los cerezos el rojo ocupaba todos los rincones con sus sueños a gritos flotantes entre las temblorosas hojas, sus venas y espadas. Y  ahí estabas tú, en el centro de un círculo de tiza que empecé a colorear con mis pensamientos, espirales, flores y arabescos que tejía alrededor tuyo mientras hablabas de otra cosa cualquiera que te esmerabas en hacerme entender, y me veías distante, sin intuir el universo de diseños ilimitados que yo desbordaba  de tu cuerpo. Me encanta colorearte saliéndome de la línea, cruzar los límites de tu dibujo, por lo menos en mi reino imaginario. –¿De qué te ríes?  –De nada... Soy yo con migo misma  y mis pensamientos, déjame destejer sola la conversación entre tu alma y la mía la conversación entre el agua y sus amigos doce jaguares azules que no  llegaron a entenderse,  pero se pintaban las caras entre sí con palabras transparentes y besos que nunca cruzaron la puerta. Te invito una fiesta con música de ramas en el jardín de los cerezos. Cada cereza coloreada con un sueño una roja caricia. Enseñé a cada una de sus florecitas a decir tu nombre. Cuando aprendan a pronunciar la letra R las tienes que escuchar. Mientras tanto solo dicen tus nombres otros, los nombres con los que yo te llamo en la madrugada, justo antes de que la alarma  me saque abruptamente de nuestro jardín. Escoge un lunar: en uno de ellos hay un viaje sin regreso. Todos los demás son solo huellas de la luna.

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T h e americ an dream
Peer Lewanow { Docente de lenguas Instituto Colombo Alemán } peerlewanow@yahoo.de

En una columna del Washington Post fechada con el 11 de noviembre de 2010 se podía leer que el símbolo del sueño norteamericano – Detroit antiguamente epicentro de la industria de automóviles se ha transmutado en una ciudad de fantasmas la producción en serie se ha estancado de manera que la mayoría de la fabricas han dejado de funcionar el único remedio que les queda a esos monstruos metálicos es: PROCESO DE OXIDACION. En otra noticia que lanzaron en esa misma gaceta datada con la misma fecha decía que la policía metropolitana hallaba diariamente alrededor de 10 cadáveres tirados en algún arroyo

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la explicación de los sucesos por parte del jefe de la policía: los cadáveres (¡todos, sin excepción alguna!) murieron de una muerte súbita pasa que a las familias con frecuencia no les queda otra salida: o sepultar a sus seres queridos o alimentar la familia todo eso tiene un solo nombre: AUTODESTRUCCION.

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Ma l eficium
Raquel Soré { Seudónimo }

Anoche llegaron. Irrumpieron en mi sueño y tuve que matarlas. Considero que eran tiernas. Quisiste asustarme con sus múltiples patas en mi cama, con su decrepitud en mi piel. Pero no fueron ellas las que me atemorizaron, sino tu presencia soslayada.  Cuando encendí la luz supe que eras tú, otra vez en mi cama. Entonces temí. Las maté de un solo golpe queriendo destruir tu recuerdo, cálido y oscuro. Fue imposible, me quedé toda la noche con el insomnio incrustado en los ojos, como trozos de vidrio.

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