Nancy Calvo Rodolfo Pastore

Ilustración y economía en el primer periódico impreso del Virreinato del Río de la Plata: el Telégrafo Mercantil (1801-1802)
In: Bulletin Hispanique. Tome 107, N°2, 2005. pp. 433-462.

Résumé Le Telégrafo Mercantil, premier périodique de Buenos Aires, s'inscrit dans le cadre de la culture de l'Illustration hispanoaméricaine. Le traitement des idées économiques dans ce journal, sujet du présent article, peut rendre compte de la bonne réception et de l'adaptation aux conditions locales de ce courant de pensée. Sa publication anticipe la création d'un « espace public » moderne. Resumen El Telégrafo Mercantil, primer periódico de Buenos Aires, se inscribe plenamente en el horizonte cultural de la Ilustración hispanoamericana. El tratamiento de las ideas económicas en el mismo, tema estudiado en este artículo, da cuenta de la recepción y particular adaptación a las condiciones locales de dicho horizonte, al tiempo que con su publicación anticipan la formación de un "espacio público" moderno. Abstract The Telégrafo Mercantil, first newspaper of Buenos Aires (Argentina), can be fully enrolled within the cultural horizon of the Spanish American Illustration. The treatment of economic ideas made by this newspaper, is the focus of this article. It accounts for the reception and particular adaptation of this cultural and political movement to the local conditions, at the same time that its publication anticipates the formation of a Modem 'public sphère'.

Citer ce document / Cite this document : Calvo Nancy, Pastore Rodolfo. Ilustración y economía en el primer periódico impreso del Virreinato del Río de la Plata: el Telégrafo Mercantil (1801-1802). In: Bulletin Hispanique. Tome 107, N°2, 2005. pp. 433-462. doi : 10.3406/hispa.2005.5237 http://www.persee.fr/web/revues/home/prescript/article/hispa_0007-4640_2005_num_107_2_5237

Ilustración y

economía en

el primer

periódico impreso del Virreinato del Río de la Plata: el Telégrafo Mercantil (1801-1802)

Rodolfo Pastore * Universidad Nacional de Quilmes, Argentina Nancy Calvo ** Universidad Nacional de Quilmes, Argentina Le Telégrafo Mercantil, premier périodique de Buenos Aires, s'inscrit dans le cadre de la culture de l'Illustration hispano-américaine. Le traitement des idées économiques dans ce journal, sujet du présent article, peut rendre compte de la bonne réception et de l'adaptation aux conditions locales de ce courant de pensée. Sa publication anticipe la création d'un « espace public » moderne. iî/Telégrafb Mercantil, primer periódico de Buenos Aires, se inscribe plenamente en el horizonte cultural de la Ilustración hispanoamericana. El tratamiento de las ideas ec onómicas en el mismo, tema estudiado en este artículo, da cuenta de la recepción y parti cular adaptación a las condiciones locales de dicho horizonte, al tiempo que con su publicación anticipan la formación de un "espacio público" moderno. The Telégrafo Mercantil, first newspaper of Buenos Aires (Argentina), can be fully enrolled within the cultural horizon of the Spanish American Illustration. The treatment of économie ideas made by this newspaper, is the focus of this article. It accounts for the réception and particular adaptation of this cultural and political movement to the local conditions, at the same time that its publication anticipâtes the formation ofa Modem 'public sphère'. Mots-clés : Illustration hispano-américaine - Idées économiques - Histoire de la presse. * e-mail : rpastore@unq.edu.ar. ** e-mail : ncalvo@unq.edu.ar. B. Ht., n° 2 - décembre 2005 - p. 433 à 462. 433

BULLETIN HISPANIQUE 1. Introducción ANTES de convertirse en el medio de comunicación de masas que sería a partir del siglo XIX, la prensa periódica comienza con el movi miento ilustrado una significativa expansión como herramienta clave de comunicación escrita, instaurando una modificación de suma importancia respecto de la historia cultural previa, en donde había predominado en forma casi exclusiva el texto en forma de libro. A partir de entonces, los periódicos se convertirán en un importante instrumento de difusión, a la vez que comenzarían a funcionar también como foro de debate y como uno de los espacios comunicacionales constitutivos de la propia opinión pública. En el Virreinato del Río de la Plata la prensa escrita se inicia, algo tardí amente, con la publicación del Telégrafo Mercantil, Rural, Político-Económico e Historiogrdfico del Río de la Plata 1 editado en Buenos Aires por el español Francisco Antonio Cabello y Mesa entre abril de 1801 y octubre de 1802 2. Tomando como modelo a la prensa ilustrada europea, en especial la española, dicho periódico hará de la divulgación de «las novedades» uno de sus objetivos primordiales, publicando tanto noticias y artículos de opinión estrictamente económicos, como un abanico más amplio de materias consi deradas «útiles» para el mejoramiento de la sociedad. Para la historia cultural rioplatense esta publicación tiene el interés de ser una experiencia pionera, cuyos alcances y limitaciones son un buen indicio del modo en que se va conformando un núcleo intelectual preocupado por constituir una corriente de «opinión» favorable al saber ilustrado y sus aplicaciones prácticas. Se trata, sin duda, de un momento sumamente embrionario en la constitución de la «opinión pública» local. Dista aún de tener los rasgos de autonomía que le confiere la definición «clásica» habermasiana de «esfera pública» 3. Antes bien, las condiciones de censura imperantes durante el Antiguo Régimen dan a la prensa, y al mundo de los 1. El Telégrafo Mercantil (CD-R), Laffont Ediciones Electrónicas, Bs. As., abril de 1998. En adelante TM. 2. Si bien los trámites para su aprobación oficial datan de 1800, así como probablemente la edición del prospecto del periódico bajo el título de Análisis, el primer número recién apareció el Io de abril de 1801 y, hasta su fecha de clausura el 17 de octubre de 1802 se publicaron un total de ciento diez números, dos suplementos y trece ejemplares extraordinarios. 3. Cfr. R. Chartier, Espacio público, crítica y desacralización en el siglo XVIII. Los orígenes culturales de la Revolución Francesa, Gedisa, Barcelona, 1995. Cap. 2: Espacio público y opinión pública pp. 33-50. 434

EL TELÉGRAFO MERCANTIL (1801-1802) impresos en general, un carácter particular. Si bien el discurso periodístico carece de autonomía, tanto por las condiciones de su producción como por el control previo de su contenido, es posible entrever cómo en la última etapa del período virreinal la élite intelectual asume la tarea de orientar la opinión y, de modo más ambicioso, de impulsar a la vez un «proyecto pedagógico» de cambio desde estos espacios de publicidad e información. Por ello, con la difusión y promoción de las «novedades» y los «saberes útiles» el periódico se orienta en el sentido de «ilustrar» y, por tanto, «instituir al público», aunque en esta etapa esa intención ilustrada no se hace necesariamente al margen de las pretensiones oficiales, es decir, de la Corona y los poderes locales delegados. Posteriormente, la revolución independentista iniciada en 1810 (en la cual se destacan personajes comprometidos con esta primer experiencia periodística) va a crear la tradición instituyente de una nueva era, que será recogida en gran medida por la historiografía local En 1801, sin embargo, el deseo de autonomía de la colonia no se anuncia en letras de molde, ni siquiera entrelineas. La transformación en marcha es sutil pero no menos trascendente. A tal punto que el ejercicio de la actividad periodística y su estrecha relación con la «opinión» se irá desarrollando de modo continuo, para alcanzar una notable proliferación de la prensa política en las décadas posrevolucionarias. Por ello, y si bien algunos de los aspectos del Telégrafo Mercantil fueron estudiados anteriormente 4, es nuestro interés aportar una sistematización y análisis contemporáneo de los contenidos del mismo, que rescate las características que asumieron los planteos económicos y los conocimientos útiles en dicho periódico. Este objetivo implica abordar una serie de aspectos que para el pensamiento de la Ilustración se encontraban profunda4. Referencias recientes de estudios sobre TM son el excelente libro de M. Martini, (1998), Francisco Antonio Cabello y Mesa, un publicista ilustrado de dos mundos, Instituto de Investigaciones sobre Identidad Cultural, Universidad del Salvador, Bs. As; P. Vallejos de Llobet (1987) «El léxico iluminista en el primer periódico rioplatense» en Anuario de lingüística Hispánica, Vol. III, Valladolid; J. Babot [et al] (1991)» La Ilustración española en el discurso del Telégrafo Mercantil» en La Ilustración y Tucumán a Comienzos del siglo XIX. Universidad Nacional de Tucumán y C. Díaz (1997) «El trabajo según la óptica de los periodistas fundacionales» en Revista de Historia bonaerense, año 4, N° 18. La bibliografía específica previa es abultada. Aquí señalamos J. Torre Revello (1940) El Libro, la imprenta y el periodismo en América durante la dominación española, UNAM reed. facsimilar 1991; J. Sáenz Valiente (1942) «Un error muy difundido sobre la aparición del Telégrafo Mercantil» en Anuario de Historia Argentina, Bs As y R. Caillet-Bois y Julio C. González (1941-1942) «Nuevos Aportes sobre el primer periódico impreso en Buenos Aires» en Boletín del Instituto de Investigaciones Históricas, año 20-Tomo 26-N° 89-92 . Bs.As. 435

BULLETIN HISPANIQUE mente articulados entre sí, tales como la fe ilustrada en la educación, la promoción y divulgación de nuevos saberes prácticos, el conocimiento de la historia o la generación y difusión de información económica. Como veremos, este conjunto de referencias temáticas, así como ciertos aspectos institucionales en el desarrollo de la experiencia editorial, aportan suficiente evidencia acerca de las características comunes de la misma con las principales líneas directrices del reformismo ilustrado hispánico. En las páginas que siguen vamos a presentar tanto el contexto cultural en el cual cabe inscribir al periódico en cuestión, como los principales contenidos temáticos y características editoriales que asumió esta experiencia. 2. El Telégrafo en la ilustración hispanoamericana El Telégrafo Mercantil tuvo la particularidad de despertar adhesiones y rechazos no sólo a lo largo de su vida editorial, sino también de generar cierta controversia en la historiografía posterior que dio cuenta de su signif icación como primer periódico impreso rioplatense 5. Así, se le ha objetado un relativo mal gusto literario 6 o, desde una postura historiográfica vinculada al catolicismo hispanista, se le ha endilgado ser un representante local de un presunto estado cultural lamentable del reformismo borbónico 7. En torno a la primera cuestión, se puede decir que la diversidad temática y de colaboradores con que contó el periódico dieron más bien un carácter literario variado y sumamente irregular al mismo, que incluía desde notas y artículos de escaso valor intelectual a otras de buena calidad literaria 8 o cuyo valor se encuentra en el esfuerzo por generar conocimiento aplicado a la región 9.

5. Martini (1998), Francisco Antonio Cabello..., op. cit. 6. Por ejemplo, es el caso de Juan María Gutiérrez (1866) «Bibliografía de la primera imprenta de Buenos Aires...» en Revista de Buenos Aires TLX, N° 34-35, año 3 (citado en Martini (1998), o bien de C. Galván Moreno (1944), El periodismo Argentino, Edit. Claridad, Bs.As. 7. Es el caso de la interpretación de G. Furlong (1952) Orígenes del Arte tipográfico en América, especialmente en la República Argentina, Edit. Huarpes, Bs. As. 8. Por ejemplo los escritos de Lavarden, entre ellos la famosa «Oda al Paraná», TM, Ti, N° 1, folios 4-6. 9. Tales como los artículos de Historia Natural de Teodoro Haenke que aparecieron en diversos números del periódico. 436

EL TELÉGRAFO MERCANTIL (1801-1802) En cuanto a su impacto cultural, independientemente de los juicios de valor, la aparición del Telégrafo significó un importante progreso para el medio local al estimular el debate intelectual, incentivar el afán de lectura y conocimiento o despertar diversas intenciones reformistas. Al respecto, una matriz interpretativa más fructífera resulta de realizar una operación de lectura del Telégrafo que comprenda al mismo en el marco del contexto cultural de la Ilustración hispanoamericana, sin desconocer que dicha experiencia estuvo atravesada además por la dinámica local y por las características subjetivas de los actores que la llevaron adelante. En este universo, es posible apreciar tanto los rasgos comunes que presenta con aquella Ilustración, como la diversidad de expresiones económicas concretas a que este emprendimiento editorial dio lugar. Como primer elemento comparativo, hay que tener en cuenta que el periodismo rioplatense muestra cierto rezago temporal no sólo en relación a la metrópoli española, cuya prensa escrita si bien se había iniciado a mediados del siglo XVII tendría un significativo crecimiento a lo largo del XVIII 10; sino también respecto a los centros urbanos de otras ciudades de la América hispánica, tales como México, Lima o Nueva Granada n. Una explicación para ello es que también en la América Española el periodismo floreció básicamente como un fenómeno de expansión urbana. En sus orígenes y propagación inicial confluyeron varios factores, pero entre ellos sobresalen la dimensión y crecimiento sociodemográfico y económico de las ciudades, la importancia político-administrativa de las mismas, la densidad institucional y cultural de estos centros urbanos y la existencia de núcleos

10. La bibliografía sobre la prensa española del siglo XVIII es muy amplia. Tres buenas síntesis interpretativas se encuentran en Luis M. Enciso Recio (1987) «La prensa y la opinión pública» en R. Menéndez Pidal, Historia de España, T. XXXI La Época de la Ilustración, Vol. 1 El Estado y la Cultura, Espasa-Calpe, Madrid; María Dolores Sáiz (1996) Historia del periodismo en España, 1 Los orígenes. El siglo XVIII, Alianza Editorial, Madrid ; e Inmaculada Urzainqui (1995) «Un nuevo instrumento cultural: la prensa periódica» en Alvarez Barrientos et al, La república de las letras en la España del siglo XVIII, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid. A su vez, puede encontrarse una amplia gama de artículos sobre la prensa hispanoamericana de la Ilustración en Francisco Aguilar Piñal... et al. (1990) «Periodismo e Ilustración en España» en Historia Social 52/53 Número Especial, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Madrid. 1 1 . Para el caso de la prensa ilustrada hispanoamericana, además de los artículos específicos en Aguilar Piñal (1990), también puede consultarse J. Tarín-Iglesias (1972) Panorama del periodismo Hispanoamericano en América durante la dominación española, Salvat-Alianza; J. Alvarez y A. Riaza (1992) Historia de la prensa Hispanoamericana, Mapfre, Madrid; y A. Checa Godoy (1993) Historia de la prensa Hispanoamericana, Alfar, Sevilla. 437

BULLETIN HISPANIQUE intelectuales activos que adhirieran al espíritu ilustrado y estuvieran intere sados en propulsar este tipo de iniciativas. En tal sentido, si bien hasta entrado el siglo XVIII el Río de la Plata constituiría un área sumamente periférica del imperio español, es sabido que hacia las últimas décadas de dicho siglo esta región comenzaría a adquirir una mayor importancia económica y administrativa. En efecto, la creación del Virreinato del Río de la Plata (1776), la división del mismo en intendencias (1783), la instaura ción de la Audiencia (1785) y la erección del Consulado (1794) todos con sede central en Buenos Aires, a la vez que establecieron una estructura orga nizativa de acuerdo con los objetivos reformistas de la metrópoli, coadyuva ron a convertir a esta ciudad en el centro económico y político de una extensa y floreciente jurisdicción, con un territorio amplio y de rica fertilidad natural, posibilidades de transportes fluviales y marítimos accesi bles, así como un puerto de ultramar que iba creciendo en envergadura. Con ello se creó un clima propicio para la divulgación de las «novedades» y la discusión de ideas económicas y conocimientos «útiles» a la vez que se iba formando una élite intelectual ilustrada preocupada por dar cabida a estos asuntos. Una parte importante de ellos tendría actuación decisiva en la aparición del Telégrafo u, entre los cuales sobresalen personajes históricos de relevancia como Manuel Belgrano, Juan José Castelli o Manuel de Lavarden. En esta iniciativa iban a confluir tanto los anhelos previos de contar con un medio de prensa local 13 como el interés de un grupo activo de personajes ilustrados que apoyaron la iniciativa de Cabello y Mesa a 12. Pueden reconocerse, por lo menos, más de veinte personajes de renombre, no sólo criollos sino también algunos peninsulares, entre los integrantes de este grupo informal de ilustrados interesados por la economía —Cf. Fernández López (1977), «Comprobaciones, refutaciones y problemas no resueltos del primer pensamiento económico argentino» en Anales de la Asociación de Economía Política-, Bs. As. Muchos de ellos tuvieron diversa participación en el periódico, entre los más reconocidos Manuel Belgrano, Manuel de Labarden, Tadeo Haenke, Juan José Castelli. 13. La primera iniciativa periodística se llevó adelante en el año 1764, en forma de periódico manuscrito mensual denominado La Gazeta de Buenos Aires, Ver Mariluz Urquijo (1988), «La Gazeta de Buenos Aires (1764)» en Investigaciones y Ensayos, N° 38, Academia Nacional de la Historia, BsAs . Por su parte, la primera noticia que se tiene del interés por realizar un periódico impreso corresponde al Conde de Liniers (hermano de Santiago de Liniers), quien propuso al Virrey Arredondo en 1796 editar una Gazeta de Buenos Aires, para informar sobre cuestiones de gobierno, comercio, artes y noticias locales -Ver Caillet-Bois, R. y J. C. González (1941) «Antecedentes para explicar el proceso de clausura del Telégrafo Mercantil, El primer periódico impreso bonaerense» en Revista de Historia de América, NI 2, Instituto Panamericano de Geografía e Historia, México. 438

EL TELÉGRAFO MERCANTIL (1801-1802) través de la suscripción al periódico, la participación con artículos de diferentes temas o bien con la colaboración para conseguir el apoyo de alguna institución virreinal 14. Al mismo tiempo, las publicaciones periódicas requerían como condición previa para su progreso la instalación y desarrollo de las primeras imprentas, que en el caso de Hispanoamérica se asociaron a la existencia de centros políticos de importancia (como en México o Lima) o bien a misiones evan gelizado ras. Este es el caso de los jesuitas y del establecimiento de las primeras imprentas en el Río de la Plata. En efecto, la primera imprenta fue construida hacia 1700 en la misión guaraní, mientras que la segunda se introdujo en 1764 a solicitud de la Universidad de Córdoba, también por entonces bajo órbita de los jesuitas 15. Esta imprenta, luego de la expulsión de la orden, pasaría en 1780 a funcionar en Buenos Aires en la Casa de Niños Expósitos y desde allí se publicarían todos los primeros periódicos durante la primera década del siglo XIX. La comparación con la metrópoli y con otras ciudades hispanoamerican as del período no sólo nos ofrece un cuadro más general en donde situar la experiencia del Telégrafo, también nos brinda ciertas pistas para entender las características del hacer periodístico en la época y, en particular para nuestro trabajo, del tratamiento económico que allí se realizó. En tal sentido, no resulta sólo anecdótico que Cabello y Mesa se haya iniciado como periodista en España 16; luego, en el Virreinato de Perú editó la primera publicación diaria de Hispanoamérica 17 y sólo después de esas dos experiencias inició la actividad periodística en el Río de la Plata. A nuestro entender, es un reflejo más del intenso proceso de circulación de saberes y prácticas culturales que atravesaron a la Ilustración hispanoamericana hacia fines del siglo XVIII y primeros años del XIX. Los temas tratados en el Telégrafo se inscriben plenamente en esa matriz ilustrada; como veremos en las siguientes páginas,

14. Este último es el caso de Manuel Belgrano, quien propició el aval del Consulado de Buenos Aires para dicha iniciativa. 15. Ver G. Furlong (1952), Orígenes... op. cit. 16. La primera colaboración periodística que se le conoce son dos cartas que envió al Correo de los Ciegos entre 1786 y 1787. A partir del siguiente año y por un término de quince meses, según él mismo atestigua luego, participa en el Diario de Madrid, que previamente se denominaba Diario curioso, erudito, económico y comercial de Madrid — M. Martini (1998), Francisco Antonio Cabello... op. cit., pp. 16-19 y 105-109. 17. Diario de Lima, curioso, erudito, económico y comercial editado por Jayme Abúsate y Mesa (seudónimo que utilizó Antonio Cabello y Mesa en Lima). Se editó del 1/10/1790 al 31/10/1792, con 72 ejemplares bajo la edición del mismo. - ibidem pp. 1 1 1-163. 439

BULLETIN HISPANIQUE se abordan allí un amplio espectro de cuestiones con el doble objetivo de difundir las luces y los nuevos conocimientos económicos y de intentar asegurar la continuidad editorial del propio emprendimiento periodístico. 3. LOS EJES TEMÁTICOS DEL TELÉGRAFO Desde el prospecto —declaración de objetivos que solía anteceder a la publicación regular— se señala la intención editorial que denota, al mismo tiempo, la articulación consciente que se hace entre ilustración, divulgación de saberes y prensa escrita, subrayándose claramente la transformación cultural que trajo aparejada la imprenta y enfatizando la importancia específica de los periódicos por su utilidad pública Ya establecidas las Prensas en casi todas las Naciones, empezaron a sudar papeles innumerables; pero entre ellos, ninguno adoptaron por más útil al Estado, y Pueblo, que el Periódico u Folio-volante, que bajo diferentes aspectos, se encamina para la pro común, y su deleite: A estos papeles, deben todos los Países la ilustración, y lugar preferente, que hoy ocupan en el luminoso Cuadro del Universo. Esos periódicos... comunicando el calor patriótico de persona en persona, de Provincia en Provincia, de Reino en Reino, le dan a la Historia, a la Literatura, a la Minería, al Comercio y Navegación, a la Agripericia, y Fábricas. (...) Son los periódicos en fin, muy por útiles, y necesarios, porque excitada la emulación en la mayor parte de los individuos, se ven los talentos ordinarios, elevarse por la cima de su esfera, o igualarse con los mayores hombres, por una seria y continuada aplicación: aparecen muchos descubrimientos en las Ciencias, y Artes de pura utilidad (...) —TM, «Análisis», p2 (sin foliar). Luego, se hace un racconto del devenir histórico de la actividad periodíst ica. Si bien pasa brevemente por sus orígenes y expansión en el resto de Europa, se detiene en mayor detalle para señalar su desarrollo en la América Española, particularmente México y Lima, y resalta en este último caso la actividad del propio editor del Telégrafo. De esta experiencia y del esplendor que registraban en la península las Sociedades Económicas, se concluye en la necesidad de que el fortalecimiento del periódico vaya de la mano de la constitución de una «Sociedad Patriótico-Literaria y Económica» en el Río de la Plata. Como veremos, además del interés del editor por conseguir un apoyo institucional a la publicación, se nota por detrás de la propuesta de constituir una «Sociedad Patriótica» la importancia que los saberes «útiles» y 440

EL TELÉGRAFO MERCANTIL (1801-1802) la economía iban a tener en este medio impreso; lo cual se manifiesta también en los principales asuntos que se propone tratar el Telégrafo, como queda expresado en su propio título y es detallado en el Análisis. Un eje temático del mismo es lo «historiográfico» que iba a tener un gran peso en el periódico. Esta denominación comprendía un amplio abanico de temas que no sólo incluían lo propiamente histórico, sino también otras cuestiones como la moral pública, la educación, la literatura y la poesía, las ciencias (entre las cuales se destacaría la medicina y la historia natural), así como la crítica de costumbres. Como ha señalado Maravall 18, este interés por la historia, a contrapelo del supuesto «ahistoricismo» que se le ha atribuido, constituye una cuestión central del pensamiento ilustrado, que en el caso hispanoamericano habría sido particularmente significativo en el paso hacia el siglo XIX; en ese dilatado transcurso hacia al movimiento romántico y a la consolidación de la nación como agente de la historia. Ya por entonces lo histórico pasa a comprender prácticamente todo lo vinculado al devenir humano en una determinada comunidad, desde la historia de la religión a los cambios en la legislación, en la educación, en el lenguaje o en la propia economía concebida como un saber eminentemente social. Pero a su vez, la polémica histórica propiamente dicha va a ocupar una parte importante de la publicación y, ciertamente, una de las más inte resantes, dado lo comprometido en la discusión (por ejemplo el origen de las principales ciudades virreinales) y el apreciable conocimiento y pericia instrumental que, para la época, exhibieron los contendientes en el manejo de fuentes documentales. Los otros tres ejes del periódico son directamente afines a nuestro interés, tal como sus propios nombres lo indican: «político-económico», «mercantil» y «rural». Con el primero de estos ejes se pretende atender tanto cuestiones generales relacionadas con las costumbres, las leyes o la seguridad pública, como asuntos más específicos relacionados con la riqueza y prosperidad del virreinato, en una perspectiva amplia que va desde el transporte y la infraes tructura, hasta el abasto urbano o la información mercantil sobre compras y ventas. En otras palabras, un tipo de aproximación que se inscribe plenamente en las nociones prevalecientes sobre la economía política, que pone en un mismo y amplio cuadro de análisis la moral, la política y la

18. J. A. Maravall (1991), Estudios de la Historia del pensamiento español (S. XVIII). Prólogo Ma. del Carmen Iglesias, Mondadori, Madrid. 441

BULLETIN HISPANIQUE economía, más allá de las diferencias específicas sobre la forma de concebir cada una de estas dimensiones y sus articulaciones. Con el segundo objetivo se propone difundir todo lo relativo al fomento mercantil, como parte de una perspectiva, común a la Ilustración, que ve en el comercio una actividad de primera utilidad para la sociedad, pues «hace ricos a los Reynos, y Pueblos» y «destierra el vicio». Por una parte, se expresa con ello una concepción remozada de la «virtud», tan alejada de la tradición castiza de las armas y el pulpito como cercana a la utilidad pública generada por la riqueza y el comercio; concepción moderna que, es bueno recordarlo, reconocía una herencia afín al cambio de paradigma que atravesó a todo el siglo XVIII español y que se mostraba ya claramente consolidado en las costas rioplatenses a principios del XIX. Por otra parte, se observa aquí también una preocupación manifiesta por el problema de la «ociosidad» (falta de empleo) de los sectores más pobres de la población, con las perjudic iales consecuencias que ello acarreaba para el vínculo societal, en términos de hábitos nocivos tanto económica como socialmente. Como veremos más adelante, lo que resuena contemporáneamente interesante en este último caso es que se atribuyen las causas de este grave problema a la falta de opor tunidades económicas y productivas, «por el abatimiento de nuestro Comercio, de nuestra Agricultura, de nuestra Industria y Artes» 19. Por último, otra de las grandes inquietudes que se propone desarrollar el periódico será la difusión de todas las mejoras aplicables al sector «rural». El tema agrario constituye una de las cuestiones de mayor importancia en las preocupaciones y propuestas que aparecen en diversas notas publicadas en el mismo. Más allá de los debates y posiciones divergentes que se publican, surge como visión común el reconocimiento de las excelentes condiciones naturales del medio local y el lugar privilegiado otorgado a la agricultura para el progreso económico y social del Río de la Plata. Como veremos, la perspectiva general desde la cual se sostiene esta visión reconoce una notable filiación con las propuestas de la propia ilustración hispánica, antes que en otros enfoques agrarios presentes en la época. En particular también, en la articulación virtuosa que se formula entre economía, educación y búsqueda de la tan ansiada «felicidad pública».

19. TM, «Análisis», sin foliar, p. 5. 442

EL TELÉGRAFO MERCANTIL (1801-1802) 4. Divulgación, educación y moral ilustrada Muchas veces se ha dicho que la Ilustración dieciochesca vincula las posi bilidades de progreso a la difusión del conocimiento moderno. En lo que respecta al mejoramiento económico de la sociedad, ello se traduce no sólo pregonando los axiomas y las reflexiones de la economía política del siglo, sino también propagando las bases de una nueva concepción sobre el hombre, la naturaleza y la vinculación de ambos por medio del conocimient o. En el caso del Telégrafo estos supuestos están presentes tanto en los objetivos formulados en sus primeras páginas como en la tarea de divulgación que se realiza a lo largo de sus números. Los resultados de la nueva ciencia experimental se vuelcan en las páginas del periódico a través de artículos de divulgación no sólo para saciar la curiosidad del lector instruido sino porque de ella pueden esperarse beneficios materiales inmediatos tales como los que son posibles de prever a partir de la propagación de la vacuna antivariólica. En este caso, que nos sirve de ejemplo, el recurso periodístico es la polémica entablada a través de la real o supuesta «carta de lectores» por medio de la cual se pretende dar paso a la «opinión del público» que dialoga a través de los sucesivos números. El asunto comienza con la carta de Dn. Pedro Juan Fernández que bajo el lema ciceroniano «La salud del pueblo sea la primera ley» pinta un oscuro panorama sanitario de la ciudad de Montevideo e implora al responsable del periódico, ...Dígnese pues Ud. hablar algo de esto a estas mujeres inhumanas y cuando no tuviese tiempo pues nomás bastará con que diga en un tono decisivo ¡madres, inoculad vuestro hijos. Haced mal en lo contrario! 20 La primera respuesta es de tono feminista. La Porteña se presenta ofendida con «el docto Dn. Pedro» por el cargo de inhumanidad hecho con exclusividad a las mujeres ya que «es bien sabido que en el hogar el padre es el arbitro de las disposiciones domésticas 21. La segunda, es más bien de carácter localista. Un autor, aún más anónimo, concluye contra la opinión de Dn. Pedro que Montevideo no se distingue de otras ciudades americanas por la actitud de su población sobre la inoculación de viruelas y encuentra la explicación última de las resistencias que despierta «ese invento ventajoso de la piedad humana» en la ignorancia — «...que afincándolos en el fanatismo 20. TM, Tomo 1, N° 11, folio 83. 21. TM, Tomo 1, N° 25, folio 198. 443

BULLETIN HISPANIQUE les hace creer como principio de religión la fatal ilusión de que no deben causar la enfermedad sino esperar que Dios la envíe» 22 — . Este es sólo un caso en el cual se aprecia cómo el periódico se presenta como tribuna de opinión a la vez que instruye sobre las ventajas de incorporar a las costumbres locales una novedad sobre la cual es fácil adivinar las resistencias de la sociedad tradicional. Igualmente, la «historia natural» -o botánica- da lugar a largas notas en las cuales se descubren las propiedades curativas, y por tanto el posible uso medicinal, de ciertas plantas 23. También, en pequeños avisos se promueven las «artes» o las ventajas del uso de ciertos instrumentos mecánicos como la «máquina para limpiar el trigo» 24 que procura mejorar el trabajo del agricultor; una preocupación central entre los progresistas de la época. Aún resulta sumamente utilitario el conocimiento histórico y geográfico de un vasto territorio que se describe de modo exhaustivo en los artículos de Tadeo Haenke25, no sólo con el propósito de «conocerse uno mismo» sino también de dar a conocer la región ante «los europeos sabios y los americanos curiosos» 26. Al mismo tiempo -de un modo que es habitual en el siglo XVIII español— se flexibilizan algunas fronteras del quehacer humano uniendo ciencia y poesía en función de un objetivo que se percibe de algún modo como superior. Así, la rima no es sólo un recurso literario y la poesía un producto artístico, aunque esta dimensión está presente, sino que resultan un soporte apto para la divulgación científica o, más precisamente, para la trasmisión de ideas y la promoción de conductas. Es el caso de la celebrada «Oda al Paraná» de Lavarden 27, del soneto «al Virrey del Pino» 28, o de la «Oda al Comercio». En esta última, por ejemplo, junto a las ventajas del comercio se ensalzan las virtudes del comerciante, ensayando en su defensa una crítica burguesa al orden social tradicional.

22. TM, Tomo 1, N° 31, folio 246. 23. Tal es el caso de la hamahama como paliativo para la epilesia -TM, Tomo 2 N° 9, folio 62—, los usos y virtudes de la yerba mate de Paraguay — TM, tomo 3, N° 6, folio 70- o los usos y virtudes de la nuez moscada - TM, Tomo 3, N° 7, folio 101 y hay muchos otros. 24. TM, Tomo 2, N° 12, folio 86. 25. Son muchos los artículos en los cuales Tadeo Haenke describe las condiciones geográficas y naturales de distintas regiones de Sud América, sólo como ejemplo en el Tomo 1, N° 22 y 23 trata de la Historia Natural de la provincia de Cochabamba. 26. TM, Tomo 1, N° 10, folio 77. 27. TM, Tomol, N° 1, folio 4. 28. rAf, Tomo 1, N° 19, folio 145.

EL TELÉGRAFO MERCANTIL (1801-1802) ¿pues quién es más útil, dime, noble arrogante, tus ocios, tus locuras, o el útil comerciante que paga sus tributos, que arriesga sus caudales, que trata, compra, vende, que el dinero reparte poniendo en acción los oficios, las artes?29 Lo destacable, en todo caso, es el carácter abarcador del pensamiento ilustrado del cual el periódico rioplatense es una modesta muestra local. Ya sea desde la promoción o desde la crítica se consideran asuntos variados, unidos a partir de cierta perspectiva que constituye la matriz del movimiento cultural de la Ilustración. La diversidad encuentra su unidad en ciertas nociones que pueden ser consideradas clásicas como es el caso de la idea de progreso, la concepción de la razón como instrumento supremo del conocimiento, o bien la naturaleza como sostén del devenir humano cuyas leyes es posible y necesario descubrir a través de la experiencia. Pero es también el caso de los valores que orientan la percepción del mundo. En efecto, el imperativo de reformar la sociedad surge del convencimiento de vivir en una realidad insatisfactoria pero en la cual los obstáculos son superables. Se trata principalmente de la tradición, las autoridades o los prejuicios cuyo correlato es el mantenimiento de la ignorancia y la rusticidad. Ambas, sin embargo, se curan con educación o instrucción en los conocimientos útiles. El Telégrafo es una expresión de la nueva idea de educación que en España tiene conocidos publicistas durante el siglo XVIII. Por caso, la impronta de Campomanes aparece en el «Análisis» para destacar la importancia individual y social de «la instrucción de los Labradores, Manufactureros y Soldados comunes». Allí se presenta una ruptura con el pasado en la medida en que la instrucción que se promueve, en tanto medio por excelencia para el mejoramiento de la sociedad, ya no es una cuestión sólo atinente a élites. Producto de ese cambio, la responsabilidad de enseñar no es sólo de las instituciones específicas sino también del teatro o la prensa; los cuales aunque lejos aún de ser expresiones de circulación masiva, adquieren un rol social como instrumentos educativos 30. El editor del periódico es consciente de esto: No digo yo que forme sabios un papel volante pero tocando muchos asuntos de historia, de política, de crítica, de literatura, de artes, dispuestos los entendimientos, hermosea la imaginación, arregla la memoria y dispone 29. TM, Tomol, N° 3, folio 22. 30. Ver Ma. Carmen Iglesias (1989), «Educación y pensamiento ilustrado». En Actas del Congreso Internacional sobre Carlos III y la Ilustración. Vol. III. Ministerio de Cultura, Madrid. 445

BULLETIN HISPANIQUE a la voluntad para que se determine a romper un camino hacia el templo de la sabiduría, aprendiendo, observando o imprimiendo según su genio le dictare31. Además, en esa nueva idea de educación subyace un modelo de hombre que tiene sanción moral en tanto responde a un ideal perfectible. El optimismo de la Ilustración se apoya en esta perfectibilidad que debe conducir a la felicidad material y espiritual. Tal felicidad, sin embargo, si bien constituye el propósito humano por excelencia no es el resultado de un camino individual sino que se realiza colectivamente. De ahí que la educación, instrumento privilegiado en la búsqueda de la felicidad —perfec tibilidad— no es principalmente un problema privado sino que atañe a la cosa pública. En este punto se hace presente la tensión, típica en los reformistas del siglo XVIII, entre la defensa de la libertad individual y la tendencia, que se verifica en la práctica, a confiar la responsabilidad de guiar las voluntades, en la acción de la autoridad política. El eco de estas cuestiones tan caras a la Ilustración española se presenta en el periódico 32. Así, aunque se dedican varias líneas a transcribir las «Lecciones de un padre a un hijo» extractadas de una Historia Antigua de México 33, esto no resulta más que un recurso para introducir, algunos números después, un largo artículo sobre la Educación Pública que comienza halagando las ventajas de ésta, por sobre lo que es posible obtener en el hogar «No hay obra más sublime que la educación. La privada o doméstica de que ha empezado a tratarse en el número trece, es un trabajo raro y difícil del cual poco se debe esperar» 34. En cambio, una buena educación pública bastará para que los americanos merezcan «el mismo lugar y grado entre los más cultos europeos» 35. El mismo artículo manifiesta junto a la crítica, en este caso implícita, a las instituciones educativas establecidas -característica común entre los

31. 7M,Tomo 1, N° 10, folio76. 32. Nuevamente Campomanes: «La instrucción de los ciudadanos debe entrar en el plan del gobierno y las Universidades y Estudios son las Escuelas de la Nación, no sólo para cultivar las ciencias, sino para adquirir en la Religión, en la Moral y en la Política, todos aquellos conocimientos que son útiles al Estado y llenar las obligaciones de un verdadero ciudadano». Discurso crítico-político sobre el estado de la literatura de España y medios de mejorar las Universidades y Estudios del Reyno, en José E. García Melero (comp.), Madrid, 1974. 33. TM, Tomol, N° 13, folio 97. 34. rMTomo 1, N° 16, folio 121. 35- Ibidem. 446

EL TELÉGRAFO MERCANTIL (1801-1802) promotores de las nuevas ideas—, la confianza en el mejoramiento de la educación pública, indisolublemente ligada a las posibilidades de progreso económico. si el progreso de los conocimientos y de las luces ha dado al hombre tanto imperio sobre el mundo físico ¿por qué motivo no podremos esperar nosotros alguno sobre el mundo moral? Cuando las Escuelas y Colegios se vean bien reglados, cuando la juventud reconozca superioridad y justos límites, cuando las leyes de estímulo puedan más que otras de temor, cuando un sabio plan económico y literario contraiga el entendimiento de los jóvenes y menos distraídos en especulaciones fastidiosas y en morral o basofia literaria, sientan el buen gusto de sus adelantamientos ¿por qué no debemos esperar el remedio de las ciencias, el bienestar de nuestros patriotas y si es posible la gloria de la religión y la felicidad del Estado? 36 Prácticamente, la solución a todos los problemas materiales y espirituales de la sociedad se pone al alcance de la voluntad humana a través de la buena educación. Una voluntad que, como hemos dicho, si bien se percibe como imperfecta contiene en su naturaleza la potencia de la perfectibilidad. El Telégrafo Mercantil pretende a aportar su grano de arena en esta tarea. 5. Sociedad patriótica, economía y continuidad editorial La intención de constituir una «Sociedad Patriótico Literaria y Económica del Río de la Plata» está presente desde el comienzo del proyecto y se insiste en ello en uno de los primeros números del Telégrafo 37. Allí se plantea que dicha Sociedad tendría como principal propósito: ...la ilustración de este Pais, en todas las Ciencias, y ramos de Literatura, extendiendo su atención, con particularidad, sobre adelantar el conocimiento de las cosas naturales y de las Artes útiles... como también sobre las producciones de su delicioso suelo 38. Se propone que entre sus objetos más importantes se dedique a la reflexión sobre Agricultura, y su economia; cria de ganado; plantio de arboles; pesquería, adelantamiento de manufacturas, y Fabricas, sobre el Tráfico y comercio interior, y exterior de estas Provincias 39. 36. Ibidem. 37. Ver la nota «Origen de las Academias Literarias y Sociedades Patrióticas», TM, N° 2, folios 9-15. 38. TM, N° 2, folio 11. 39. Ibidem, folio 12. 447

BULLETIN HISPANIQUE A esta altura es bastante conocida la importancia que tuvieron las socieda des económicas para la Ilustración española 40. Si bien no estaban sólo abocadas a temas económicos (pues desarrollaron muchas actividades cultu ralesy educativas, particularmente en educación básica y moral), las mismas fueron proyectadas como ámbitos de debate, formulación de propuestas y asesoramiento en cuestiones económicas y, de mayor importancia aún en su desarrollo efectivo, como centros claves en la difusión, educación y aplicación práctica de los saberes útiles y las novedades económicas. Entre sus principal es temas de difusión y enseñanza se encontraron los nuevos conocimientos en agricultura, comercio, técnicas productivas y la propia economía política. Pero además, una cuestión importante que ha sido destacada sólo recient emente, las sociedades económicas se constituyeron también en espacios públicos caracterizados por una forma de participación y sociabilidad que no tenía como criterio de agrupamiento la típica jerárquica estamental del Antiguo Régimen, en una época en que, hay que recordarlo, en el mundo hispánico estaban prohibidas las formas de agrupación que no fueran las corporativas autorizadas. De allí la importancia que esta propuesta tenía para el ámbito local. Ya previamente se había encargado de destacar esta importancia el principal referente de la ilustración económica rioplatense, Manuel Belgrano, en su carácter de Secretario del Consulado de Comercio de Buenos Aires. En efecto, en una de sus primeras memorias consulares reivindica el papel de dichas instituciones para fomentar el mejoramiento de la producción y el comercio, otorgar premios que incentivaran dichos adelantos y propender a un mejor conocimiento y difusión de la economía política 4l. 40. Entre otra bibliografía sobre las sociedades económicas y el pensamiento de la Ilustración española puede consultarse G. Anes (1969) Economía e Ilustración en la España del siglo XVIII, Ariel, España; V. Llombart y J. Astigarraga (2000), «Las primeras antorchas de la Economía: las sociedades económicas de amigos del país en el siglo XVIII» en E. Fuentes Quintana, dir Economía y economistas españoles. 3 La Ilustración, Galaxia Gutemberg-Círculo de lectores, Barcelona. 41. En la Memoria Consular del 14/06/1798 Manuel Belgrano afirma: «...sabemos todos cuanto (el gobierno español) ha distinguido á esa multitud de cuerpos patrióticos, á las sociedades económicas, digo, que en tan poco tiempo se han erigido en la Península, donde se ofrecen y distribuyen premios y honores en tanta cantidad, que sin exageración podemos asegurar que no hay nación en la Europa que la iguale. Regístrense las gacetas de nuestra Corte, examínense los capítulos que tratan de la materia y se hallarán ingentes cantidades, invertidas en distinguir y premiar á cuantos se dediquen al trabajo, ya comunicando sus ideas por medio de memorias, ya ejecutando obras de industria, inventando nuevas máquinas ó mejorando las antiguas, ya cultivando la tierra, 448

EL TELÉGRAFO MERCANTIL (1801-1802) Si por una parte la propuesta de constitución de una sociedad local expresada en el Telégrafo Mercantil era afín a esa intención ilustrada por difundir los conocimientos útiles y generar nuevos espacios de debate; por otra parte también perseguía otro objetivo específico para el editor del periódico, ya que resultaba fundamental para colaborar con la edición y continuidad del mismo. Para ello Cabello y Mesa logra que el Real Consulado declare que cuando dicha Sociedad se constituya estaría bajo la protección de este organismo. Al mismo tiempo también consigue que dicho cuerpo realice una suscripción por 19 ejemplares para ser distribuidos entre sus integrantes y para que sean remitidos dos de estos ejemplares a la corte (TM, folios 14-15). Como ha destacado Martini 42, este interés por la creación de una Sociedad Económica local que apoyara al periódico no era casual, ya que Cabello y Mesa lo había aprendido en su experiencia editorial limeña; pero no por haberla puesto en práctica en su propio Diario de Lima sino por haber sufrido la competencia del excelente periódico limeño el Mercurio Peruano, el cual fue editado por la Sociedad Académica de Amantes del País de Lima 43. Y es que tanto en el caso del Telégrafo como en otras experiencias de este tipo, las sucesivas entregas regulares requerían asegurar dos cuestiones de suma importancia. Por una parte, garantizarse de artículos y textos para completar los próximos números, en mayor medida si se tiene en cuenta que el Telégrafo (como la mayor parte de los periódicos de la época), era un emprendimiento generado por iniciativa y esfuerzo personal del editor, muy lejos aún de las típicas empresas editoriales que se generalizarían avanzado el XIX44. Por otra, pues los problemas económicos no eran menores, el finan-

haciendo nuevos plantíos, etc. Ello es que desde el establecimiento de las sociedades económicas, nuestra nación ha tomado otro vigor en la metrópoli...». Asimismo, solicita y obtiene el aval de la corona -Real Orden del 31-03-1797- para que en las lecturas de sus memorias consulares se invite a las máximas autoridades del virreinato, pero estableciendo a la vez una condición afín a ese espíritu meritocrático, y por lo tanto anti estamental, que regía en las Sociedades Económicas, Ver. Navarro Floria 1999: 155. 42. Martini, Francisco Antonio Cabello..., op. cit. 43. A diferencia de la mayoría de experiencias periodísticas de la segunda mitad del XVIII el periódico limeño El Mercurio Peruano (1790-1795) fue fruto de la labor grupal de un equipo ilustrado de redacción que formaba parte de la Sociedad lo cual permitió desarrollar una experiencia editorial interesante y competitiva con el Diario de Lima editado por Cabello y Mesa que también se publicó en Lima entre 1790 y 1793. J. Clément (1997), El Mercurio peruano (1790-1795) 2 Vol., Madrid. 44. A tal punto dichas iniciativas periodísticas dependían de los esfuerzo personales de los 449

BULLETIN HISPANIQUE ciamiento dependía inicialmente, salvo para aquellos periódicos que eran oficiales, de los fondos invertidos por los propios emprendedores de cada iniciativa y, una vez puesta en marcha la misma, de la aceptación y regularidad de compra por parte del público, en una época en la que aún no se había extendido el financiamiento por medio de los espacios publicitar ios. De allí la imperiosa necesidad de propiciar la fidelidad de los lectores en las sucesivas entregas, es decir como clientes habituales y recurrentes, ya que representaba el principal medio de garantizar la propia continuidad económica de la iniciativa. Además de las suscripciones, una estrategia explícita para atender a estas necesidades fue convocar a la participación de los lectores para que enviaran desde cartas al director hasta críticas a otras notas del periódico, o bien para que se convirtieran en colaboradores produciendo artículos o en correspons ales locales más o menos permanentes. En este sentido, el Telégrafo además de contar a lo largo de su vida editorial con un número de suscriptores no desdeñable 45, intenta llevar adelante una amplia estrategia editorial que no descarta los intentos del editor, infructuosos por cierto, para conseguir un apoyo oficial más permanente y efectivo que garantice la continuidad de la empresa 46. A partir de dichas necesidades e iniciativas, como en otras experiencias iniciales de la prensa hispánica, el propio Telégrafo tendió a convertirse en un espacio comunicacional de reflexión y debate de ideas, al cual convocaba particularmente a los lectores. Más allá de la efectividad y amplitud social de esta convocatoria, restringida lógicamente por las limitaciones de acceso de la mayoría de la población a la práctica de lecto-escritura, es importante rescatar lo que ella alude en cuanto al lugar que le asigna al lector como

editores que, como ha destacado Aguilar Piñal (1990) op. cit. p. 15, el vocablo «periodismo» como tal ni siquiera figuraría en el idioma español hasta entrada la mitad del siglo XIX. 45. En los dos años de edición contó con poco más de 250 suscriptores por número. Ello es índice de un número mucho mayor de lectores, ya que estimaciones para otros casos indican que la cantidad de lectores de un periódico ilustrado podían multiplicar hasta por diez al número de suscriptores (Cf. Thomas Munck, Historia social de la Ilustración, Ed. Crítica, Barcelona, 2001). 46. Un motivo por el cual quizás muchas de estas iniciativas no cuajaron -entre ellas el establecimiento formal de la Sociedad Económica local- fue la combinación poco propicia de cierta petulancia personal del editor junto a sus propias limitaciones intelectuales o de relaciones públicas, pero ello no desvaloriza la experiencia ni las iniciativas emprendidas por él para intentar darle continuidad a este primer medio impreso. 450

EL TELÉGRAFO MERCANTIL (1801-1802) agente activo en la construcción de las significaciones sociales de los textos. Se levantan en parte las barreras materiales entre los autores, los textos y sus lectores para confluir en un espacio de comunicación relativamente más abierto y fluido. Por eso el foro, el debate, se instala también en el texto impreso, tal cual puede verse en las diversas polémicas que se registraron en el Telégrafo en torno a la historia virreinal, a la mejora sanitaria o al comercio local y sus mejores puertos 47. Así, con sus artículos más breves que otros tipos de textos, de lectura ágil y entretenida, la divulgación de conocimient os más que de ciencia pura y, particularmente, la difusión de saberes prácticos y «útiles», la prensa escrita realizaba su carta de presentación en el Río de la Plata invitando a la circulación pública de sus contenidos y perspectivas ilustradas en historia, letras, ciencias naturales o economía, a la vez que brindaba información económica y política de utilidad para la población local. Además, esta interacción abarca también, en mayor o menor medida, a las formas y prácticas sociales de lectura. En efecto, el periódico se presenta como un tipo de publicación ideal tanto para lectura individual con escaso tiempo o que no necesita recogimiento, como para lectura colectiva en pequeños grupos de tertulia formal o informal, en esos ámbitos de conversa ción y sociabilidad que iban desde el «café» hasta el salón literario. En ambos casos, ya sea la lectura individual o grupal, su impronta convoca a la comun icación y al debate de sus contenidos e ideas, a la recepción y circulación comunitaria de los argumentos y perspectivas puestas en discusión. Así, la significación del texto, aunque orientada y encauzada por la matriz ilustrada, se convertía también explícitamente en una apropiación intersubjetiva, socialmente más abierta, pública y culturalmente más en tránsito. 6. El comercio y sus vínculos con otras actividades económicas En una época ya muy alejada de identificar el poder de las naciones sólo con su fuerza militar y en la cual el deseado objetivo de la «felicidad pública» se asocia íntimamente con la riqueza, el editor del Telégrafo publica una nota 47. Por ejemplo, una de dichas polémicas fue la que tuvo lugar sobre las ventajas respectivas de los puertos de Montevideo y del de Ensenada de Barragán, en donde una defensa del primero de estos puertos aparecida en los números 3 a 5 del Tomo 1 , abril de 1801 fue contrapuesta a un extracto del «Nuevo Aspecto del comercio del Río de la Plata» de Lavarden -números 8 a 10 del mismo tomo—, en el cual se hace una defensa técnica muy argumentada del Puerto de Ensenada. 451

BULLETIN HISPANIQUE en la cual se considera a la «extensión y ciencia del Comercio» como aquello que «principalmente influye en la prosperidad de los Reynos y Pueblos», magnificando al mismo como «el mayor, único y común tesoro de todas las Naciones» y a la riqueza que él mismo genera como «la mayor, y más firme base» que sostiene a una nación 48. El argumento avanza más allá, haciendo depender de la riqueza generada por el comercio, tanto el progreso de la cultura y las instituciones como la propia fuerza militar de los estados 49. Se cita como ejemplo el caso de Inglaterra y Holanda, observando que su dotación inicial de riquezas es muy inferior a su riqueza y poder real y que esa multiplicación de su poder se debe a que «el Comercio aumenta las fuerzas naturales de un modo casi increíble» 50. Esta alabanza de la riqueza y progreso generado por el comercio, se articula a la vez con aquella mentalidad de época que ya señalamos, esto es la percepción de una pródiga dotación natural del virreinato, sosteniendo que «no habría Provincias que igualasen á las del Río de la Plata, si su Comercio fuese proporcionado a la extensión, y riquezas de sus fondos» 51, debido a las «ventajas como las que ofrece Buenos Aires, y sus riquísimas Provincias, por su situación local, producciones, extracciones, y frutos de retorno» 52. No sólo se destacan las vastas producciones locales existentes y la posibilidad de ampliar el giro comercial a partir de las mismas 53, sino que también se propende a impulsar otras actividades que son vistas como de gran potencial económico, tales como la «salazón de tocinos y carnes»; la actividad pesquera («bacalao», ballenas); la curtiembre de suelas y artículos de peletería; las fábricas de lonas y jarcias, para la navegación mercantil y de la armada; o el asiento de esclavos. Las perspectivas de expansión son vistas como infinitas si se encarara eficazmente este amplio 48. Cfr. «Idea General del Comercio de las Provincias del Río de la Plata», TM, Tomo I, N° 3, folio 17-19 que continúa en el Tomo I, N° 4, folios 25-29. 49. En efecto, citando su alegato previo en el prospecto del periódico afirma: «Finalmente, no me seria difícil probar (como ya dige en mi citado Análisis) que la Policía, y las Ciencias, y Artes, el buen suceso en sus negociaciones, y sobre todo, su fuerza Militar por mar, y Tierra, dependen interinamente, de la riqueza de su Comercio, la qual es también origen de aquellas ventajas á que no puede llegar una Nación pobre» Ibidem, folio 19. 50. Ibidem, Mío 18. 51. Ibidem, folio 19. 52. TM, Tomo I, N° 4, folio 25. 53. Entre algunas de las actividades que se mencionan en la nota se encuentran la ganadería y sus derivados (cuero y pieles, sebo, lanas, etc.), trigo y harinas, algodón, añil, grana, lino, cáñamo, quina o cascarilla y metales como cobre o preciosos como el oro y la plata, ibidem. 452

EL TELÉGRAFO MERCANTIL (1801-1802) conjunto de actividades ya que, como en otros discursos de la época, se vislumbraba una inmensa riqueza natural esperando ser explotada racional mente,riqueza potencial que se pensaba incomparable 54. A este optimismo respecto de la dotación natural, se sumaba la apreciación de una ubicación geográfica privilegiada de Buenos Aires en el cono sur, como primer puerto de la América Española meridional y como llave de paso para el comercio activo con las provincias del interior y las jurisdicciones de Perú y Chile 55. Otro tema que ya hemos adelantado y que se vincula con la expansión económica y del comercio es el destierro del «ocio». Partícipe de una opinión de la época que juzga como uno de los problemas más graves la «ociosidad» de la población, en diferentes notas del Telégrafo se ve en la ampliación del intercambio la capacidad de desterrar ese «vicio» y los males que acarrea y se afirma que con el comercio «todos se aplican y procuran adelantar su fortuna» 56. Así, se establece un vínculo directo entre el necesario dinamismo económico y el objetivo considerado prioritario de disminuir la población inactiva. Pero además, en esta visión ilustrada el «destierro del ocio» no sólo se asocia al crecimiento económico y el aumento de las posibilidades laborales, sino que también da cuenta de un cambio significativo en la concepción sobre el acceso a la instrucción por parte del conjunto de la población, tal como queda expresado desde el mismo prospecto del periódico, ...sabemos que aquella antigua idea de conservar pobre, grosero, é ignorante al Pueblo, en orden á su seguridad, es una mera quimera; es un absurdo detestable, y expresa contravención a la ley natural, que confirió derecho á todo hombre para ser instruido, tanto en las obligaciones morales y económicas, como en aquellas Ciencias y Artes, con que él concibe, que puede ser feliz, y útil a sus semejantes; sabemos que la instrucción de los Labradores, Manufactureros y Soldados comunes 57 es siempre útil al Estado, á pesar de aquellos Legisladores y Políticos que solicitaban fuesen reputados como Máquinas... sabemos, en fin, que Buenos Aires, ú otra Ciudad, Provincia, ó Reyno, no puede ser (políticamente) feliz sin riqueza, y que ésta, pende (interinamente) de la decencia de costumbres del Pueblo; de la 54. «... todo presenta motibos que exitan, ofrecen y convidan a enriquecer: de modo que puede sin hipérbole decirse, según el hermoso quadro que nos representa la industria de estas Provincias, no haber en la redondez del Globo otras mas ricas, mas pingues en producciones, que mas necesiten de una continua circulación, ni mas proporcionadas á establecer un comercio fuerte y poderoso», ibidem, folios 25-25. 55. Ibidem, folio 28. 56. TM, Tomo I, N° 3, folio 17. 57. Y aquí es donde se cita expresamente a la Educación Popular de Campomanes. 453

BULLETIN HISPANIQUE sabiduría de su legislación; de la justicia de sus Leyes; del buen suceso de sus negociaciones, y de su progreso en las Ciencias y Artes» {TM, «Análisis», P- 5). Como es de imaginar, esta percepción de un problema tan acuciante ayer como hoy, no era de pertenencia exclusiva del autor del Análisis; más bien formaba parte de las nociones de la época que recorren todo el debate económico español. Está presente en los trabajos y preocupaciones de muchos economistas, particularmente de Campomanes al cual se cita expre samente en nuestro texto. Al mismo tiempo, ya en el ámbito local, este interés también sería parte de los desvelos intelectuales de Belgrano, quien lo trató con amplitud en sus memorias consulares. En efecto, siguiendo también las ideas que circulaban por España, para el Secretario del Consulado la «holgazanería» no se debía a una cultura propia de la población local, sino a la falta de posibilidades productivas y a la ausencia de incentivos que promovieran la predisposición laboral. En esta perspectiva, el remedio para «desterrar la ociosidad» radicaba en el progreso conjunto de las actividades económicas y, con él, de las posibilidades de empleo de la población ociosa o ineficiente. Ello permitiría a la vez mejorar las condi ciones de vida de la población más acuciada y desterrar los hábitos de holga zanería y bandidaje, generando «amor al trabajo» por el incentivo a mejorar la propia condición. Lo interesante es que, una vez iniciado este proceso, el mismo se retroalimentaría, ya que el mejoramiento social y laboral haría expandir la demanda y la población, impulsando posteriormente con ello al propio ciclo económico 58. 7. LA AGRICULTURA: ttEL NERVIO PRINCIPAL DE LOS ESTADOS"59 La intención de propagar todas las mejoras agrícolas será una de las principales inquietudes que se propone desarrollar el periódico. Se concibe a la agricultura como «el nervio principal de todos los Estados, el manteni58. Se pueden ver en particular dos memorias consulares sumamente instructivas al respecto, «Medios Generales de fomentar la agricultura, animar la industria y proteger el comercio en un país agricultor», del 15/06/1796; y, la otra sobre el «Establecimiento de Fábricas de Curtiembres», del 14/06/1802, publicadas en Documentos para la Historia del General Don Manuel Belgrano (1993). 59. Este acápite sintetiza las principales ideas expuestas en nuestro trabajo: R. Pastore, «Las visiones sobre la agricultura en el Telégrafo Mercantil à& Rio de la Plata (1801-1802)», en prensa en Quinto Sol Revista de Historia Regional, N° 5, 2001, Instituto de Historia regional - Facultad de Ciencias Humanas. Universidad Nacional de La Pampa. 454

EL TELÉGRAFO MERCANTIL (1801-1802) miento de la población, el principio verdadero del poder de las Naciones y el fundamento de las riquezas más sólidas» (TM, p. 6). Son numerosos los párrafos que, como éste, reconocen un lugar privilegiado al sector para el progreso económico, apreciándose a la agricultura como la «única creadora de la ciencia y los estados» y el «más precioso don» otorgado por una «mano bienhechora» (TM, tomo I: 135). La bibliografía que se ha ocupado del Telégrafo, aún la más reciente, ha encontrado en estos discursos agraristas una clara huella del pensamiento fisiocrático en el Río de la Plata tardo colonial 60. En algunas frases del periódico esta percepción general parece más que justificada, por su clara resonancia fisiocrática, por ejemplo cuando se hace depender la riqueza y población de un país de la capacidad productiva del agro, o más aún, cuando se sostiene la idea de que la agricultura por derivar de un don de la naturaleza resulta más productiva que la «morosidad» de las demás industrias 61. Y es que no puede desconocerse la notable circulación del pensamiento fisiocrático que existió por entonces en la región del Plata. Sin ir más lejos, el propio Manuel Belgrano fue uno de los principales difusores de la fisiocracia en el mundo hispánico, de lo cual dan cuenta entre otras cosas sus traducciones al castellano 62. Sin embargo, nos gustaría poner en debate una apreciación que, en sus extremos, puede llegar a presentar un cuadro demasiado simplificado sobre las características que asumió la recepción del pensamiento económico en dicho período. Creemos que las posturas «agraristas» sostenidas en el Telégrafo, así como la de buena parte de otros discursos económicos rioplatenses de la época, reconocen una vinculación intelectual considerable mente más compleja que la simple adscripción a los conceptos de esta escuela.

60. José M. Mariluz Urquijo, El virreinato del Río de la Plata en la época del marqués de Aviles (1799-1801), 2o éd., Buenos Aires, Plus Ultra, pp. 157-158, y más recientemente Martini, op. cit., p. 176, o Díaz, César «El trabajo según la óptica de los periodistas fundacionales (1776-1810)», en Revista de Historia Bonaerense, año 4, N° 18, p. 46. 61. TM, tomo I: 141. 62. En 1794 traduce en España las Máximas generales del gobierno económico de un reyno agricultor de François Quesnay (Cf. Ernest Lluch (1984), Acaecimiento de Manuel Belgrano, fisiócrata, y su traducción del las 'Máximas Generales del Gobierno Económico de un Reyno Agricultor' de François Quesnay, Edición de Cultura Hispana, Madrid.). Por su parte, en 1796 traduce en Bs. As. otros dos textos fisiocráticos de importancia, titulándolos Principios de la ciencia económico-política (CE Fernández López Manuel y Donaida R. del Valle Oreallana (1984), «Manuel Belgrano y la difusión de la fisiocracia en América del Sur», en Anales de la Asociación Argentina de Economía Política, XIX Reunión Anual, Vol. 2, Argentina). 455

BULLETIN HISPANIQUE En tal sentido, la amalgama de pensamientos diversos parece haber prevalecido por encima del seguimiento exclusivo de algún enfoque económico y, en ciertas ocasiones, esa mixtura puede apelar a planteos que resultan bastante alejados entre sí y ello hasta en un mismo escrito. Así, si bien pueden sostenerse en algún caso planteos filofisiocráticos, en su conjunto la alabanza de lo rural discurre también por carriles bastante diferentes. En esos caso los argumentos remiten, más que a principios de utilidad económica, a un fundamento de orden moral. En efecto, dicha visión contrapone unos hábitos corrompidos, suscitados supuestamente por la vida urbana, con la apología de una sociabilidad rural que es presentada como garantía de orden moral 63. Se debe destacar que esta idea del doble efecto virtuoso del desarrollo agrícola, es decir de progreso material y de armonía moral, será uno de los argumentos utilizados por Jovellanos en el Informe en el Expediente de Ley Agraria (1795), enunciando que de una amplia población rural no sólo se debía esperar una mayor laboriosidad y aumento de la riqueza, sino también un estado «sencillo y virtuoso», alejado del conflicto de pasiones y del «fermento de corrupción» comunes a la vida urbana 64. En términos más generales es conveniente recordar que las principales vertientes del pensamiento agrario que circularon en el mundo hispánico de fines del XVIII y principios del XIX no se reconocían necesariamente en la tradición fisiocrática, ni aceptaban plenamente los principales postulados económicos de esta escuela65. Aún en los casos en que esta recepción se dio, 63. Por ejemplo, cuando se afirma sobre el «... bullicio del poblado: en éste solo reina la corrupción de las costumbres, la abominable y falsa politica, el desmesurado orgullo, que tanto degrada á la razón, y todas aquellas pestes contagiosas que hacen en las familias el vicio hereditario. Por el contrario, en la Campaña, en esta morada feliz y deliciosa donde solo vive el hombre entregado á la laudable ocupación, aquí es donde se ve desde luego compensado este desorden moral por otras generaciones, tanto mas virtuosas quanto son mas ignoradas y que están mas lexos de los riesgos del aplauso...», TM, tomo 1:142-143. 64. En términos más precisos afirma que el agricultor «libre del choque de pasiones, que agitan á los hombres reunidos en pueblos, estará mas distante de aquel fermento de corrupción, que el lujo infunde siempre en ellos», pudiéndose esperar de los labradores no solo «la aplicación, la frugalidad, y la abundancia», sino también «aquellas virtudes sociales y domésticas, que constituyen la felicidad de las familias, y la verdadera gloria de los estados» Jovellanos, Gaspar M. de ([1795]/1820), Informe de la Sociedad Económica de Madrid al Reía y Supremo Consejo de Castilla en el Expediente de Ley Agraria extendida por su individuo de número el señor Don Gaspar Melchor de Jovellanos. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, edición facsimilar 1996, Madrid, pp. 43-44. 65. Ver Ernest Lluch y Lluis Argemí, Agronomía y fisiocracia en España: (1750-1820), 456

EL TELÉGRAFO MERCANTIL (1801-1802) resultó más bien moderada y ecléctica, admitiéndose ciertos principios generales de política agraria mientras que, por otro lado, fueron de muy escasa adopción los otros elementos más analíticos, tales como el propio Tableau o la teoría del producto neto exclusivo de la agricultura. De tal forma que si bien la Ilustración hispánica otorgó una considerable importancia a la agricultura, considerando a la misma como la principal actividad económica, no sería entendida al estilo de los fisiócratas como la única que generaba riqueza 6<s. Asimismo, el abanico de corrientes del agrarismo hispánico reconoce una trayectoria bastante más amplia que las obras fisiocráticas, a la vez que por lo general se sostienen posturas más variadas en relación a la generación de la riqueza y, en algunos casos, hasta opuestas a las particulares conclusiones de esta escuela 67. Los escritos del Telégrafo muestran que el debate de propuestas agrarias rioplatenses y sus referencias doctrinarias presentan un horizonte ilustrado mucho más cercano a este panorama, aunque matizadas por las restricciones comerciales impuestas por el vínculo metropolitano y por las particulares condiciones de una región con gran potencial de riqueza natural. Por ejemplo, cuando se comentan los dos principales obstáculos a superar para estimular el desarrollo agrícola: uno asociado a «causas perpetuas», que deben evitarse «estableciendo Leyes Agrarias»; otro tipo de trabas impuestas por el desconocimiento de las «mejores prácticas» por parte de los Labradores o por «otros principios... difíciles de desarraigar, como la limitación de posesiones cuantiosas, y otras causas» ( TM, tomo 1 : p. 6) . No hay que forzar mucho el texto para encontrar en esas dificultades un eco de aquellos «estorbos» al progreso agrario que Jovellanos ([1795/1996]: Informe... en el Expediente de Ley Agraria) había señalado como obstáculos políticos o derivados de la «legislación» (las trabas al libre comercio), morales o surgidos de la «opinión» (la escasa instrucción agraria) o bien físicos u originados en la «naturaleza» (la deficiente infraestructura) .

Institucio Valenciana D'Estudis i Investigacio, Valencia, (1985) y Lluís Argemí d'Abadal (comp.), Agricultura e Ilustración. Antología del pensamiento agrario ilustrado, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Madrid, 1988. 66. Luis Perdices Blas, «Agronomía y Fisiocracia en la obra de Pablo de Olavide», en Enrique Fuentes Quintana [director] , Economía y Economistas Españoles 3. La Ilustración. Galaxia Gutemberg/ Círculo de lectores. Barcelona, 2000. 67. Luis Perdices Blas (1992), Pablo de Olavide (1725-1803). El ilustrado, Editorial Complutense, Madrid. 457

BULLETIN HISPANIQUE En definitiva, en los escritos agrarios del Telégrafo, más allá de la diversidad de formulaciones, despuntará como expresión común la idea que la agricultura constituye el soporte indiscutible del progreso económico y del orden social. Pero como decimos, no hay razón para adjudicar este argumento agrarista a una axiomática filiación fisiocrática, aunque ello no significa descartar que ésta sea una de las justificaciones conceptuales utilizadas para resaltar el papel del agro en desarrollo local. Entre otras cosas que marcan ese matiz diferencial, baste sólo con pensar el tipo de explotación agraria que tenían en mente los fisiócratas, vinculada en gran medida a los fermiers que operan a gran escala y con fuerte componente de trabajo asalariado, y compararla con esa intención de incentivar el desarrollo de los pequeños y medianos «labradores» que aparece en la mayoría de los escritos ilustrados rioplatenses 68. Nuevamente, esta será otra de las caracter ísticas comunes a los ilustrados españoles y, por tanto, de diferencia con los fisiócratas, su crítica a la gran propiedad pues llevaba a la separación de dominio y cultivo 69. Pero al mismo tiempo, el argumento a favor de la agricultura se fundamenta expresamente en la potencialidad local de la riqueza natural, proyectando un sendero de expansión como país agricultor y comerciante, con el fin de «convertir en campos fructíferos los feraces y dilatados terrenos que mantenemos incultos» (TM, tomo I: p. 7). En varios artículos se hace este reconocimiento explícito a la feracidad del territorio local, proponién dose una dedicación casi exclusiva de sus habitantes a la actividad agrícola y volviéndose a sostener la necesidad de levantar los «estorbos» de las opiniones tradicionales 70.

68. Entre otros escritos del Telégrafo en que se expresa claramente esta idea puede verse el citado artículo «Reflexiones...», TM, Tomo III, N° 5-7. 69. Según García Sanz, «La idea nuclear vertebradora de toda la Reforma Agraria de los Ilustrados no era otra que fomentar al labrador gestor directo de una explotación familiar», Cf. su artículo «La reforma agraria de la ilustración: proyectos y resultados. El precedente del arbitrismo agrarista castellano», en García Sanz y Sanz Fernández (1996) A. García Sanz y J. Sanz Fernández [coord.] (1996), Reformas y políticas agrarias en la historia de España, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Madrid, p. 175. 70. Por ejemplo, en el escrito «Agricultura» se sostiene: «¡De cuantos beneficios no le es deudo el hombre á esta arte originaria, y con especialidad los que habitamos en los paises mas agradecidos y fecundos que conoce el Universo!. A ella es á la que deben convertir todas sus miras los savios argentinos para que sus socorros sacudan insensiblemente los estorbos que la han estrechado en las sendas que la ha trazado el uso común, y de las tinieblas en que la mantiene el instinto», TM, tomo I: 136. 458

EL TELÉGRAFO MERCANTIL (1801-1802) Por ello se cuestiona que el labrador sepa lo suficiente con su propia expe riencia, observándose que las bastas campañas de la provincia están repletas de agricultores «infelices», quienes por persistir «servilmente a pisar por la angustiada huella que les dejaron sus mayores, desconocen hasta ahora el arte de recoger los provechos con que los brinda la tierra mas feliz» ( TM, tomo I: 136). Y para remediar esta contradicción de labradores pobres en un país naturalmente rico, se propone incentivar al agricultor a una «constante aplicación» y conocimiento de los nuevos saberes y prácticas de cultivo. Junto a este impulso a la educación agrícola, aparecerá a lo largo de estos escritos la otra idea también cara a la ilustración rioplatense y al agrarismo hispánico, la necesidad de «animar» a la agricultura mediante estímulos para el labrador. Ese estímulo comprendía el móvil del propio interés, pero también ponía de relieve la necesidad de un mayor reconocimiento social de los labradores. Con ello se coronaba también un cambio considerable en las concepciones sobre el lugar de los diferentes «cuerpos» sociales y sus prácticas de vida, con una reconocida valorización del rango que debían ocupar los productores en la jerarquía social y con una enérgica crítica a los hábitos parasitarios de quienes detentaban el poder o la condición de nobleza71. No es casual que en este ambiente cultural de propuestas agrarias y crítica de costumbres se mencione expresamente en el inicio del periódico a Campomanes (TM, tomo I: pp. 4-5), o bien que se concluya un estudio sobre la producción, abasto y «extracción» de trigo con una cita textual del Teatro Crítico Universal del padre Feijoo {TM, tomo III: 101). Aún en otras partes en que se glosa a ciertos autores sin hacer una cita expresa, pueden inferirse opiniones que abrevan en diversas lecturas de ilustrados españoles. Sólo para tomar los autores referidos, se puede mencionar otro texto en el cual para justificar la trascendencia que la agricultura tuvo desde antiguo, se recurre al ejemplo de Roma y explícitamente a las opiniones de Columela, quien había destacado la complejidad de conoci mientos que requería una buena práctica de cultivo y la necesidad por lo tanto de desarrollar una enseñanza agrícola (TM, tomo I: 136). Pues bien, esta cita a Columela con similares intenciones ya había aparecido

71. Se critica a «los que por un principio de la mas orgullosa inchazon, quieren antes ser unos Zangaños de la Sociedad que borrar sus dorados pergaminos con el precioso sudor de los hombres», ibidem, 137. 459

BULLETIN HISPANIQUE previamente en Jovellanos 72, antes que él en Campomanes 73 y previo a estos dos autores en el propio Feijoo 74. Consideraciones finales Nuestro trabajo se propuso mostrar cómo emergió y se hizo presente la asociación entre cultura ilustrada y formación -en ciernes- de nuevos «espacios públicos» de reflexión y debate a partir, en este caso, del nacimiento de la prensa escrita el Buenos Aires colonial. Más allá de la posible heterogeneidad en la calidad de las notas publicadas, el impacto cultural de esta primer experiencia significó iniciar un camino de construcción de la «opinión pública» local, que si bien puede considerarse como sumamente embrionaria y ciertamente restringida en sus condiciones de acceso, resulta igualmente un antecedente de suma importancia para la posterior continuidad de una prensa ilustrada y, una vez iniciada la revolución independentista, de la expansión de una prensa política sumamente amplia Los alcances y limitaciones de la experiencia muestran ciertas claves de la actividad periodística de la época. Entre ellas se destaca, en su modalidad operativa, el hecho de que para garantizar la continuidad del proyecto editorial se haga necesario involucrar a diferentes actores. En este sentido, además del consentimiento de la Corona, sin el cual la empresa era imposible, es elocuente el frustrado intento de constituir una «Sociedad Patriótica - Económica». Esta propuesta de construcción institucional no sólo era acorde con el objetivo ilustrado de difundir las luces y los saberes útiles, sino también funcional al desarrollo editorial de la misma, tanto para 72. Por ejemplo, Jovellanos ([1795]: 178) cita a Columela cuando analiza la segunda clase de estorbos «morales o derivados de la opinión», como ejemplo de que las quejas contra la «ignorancia y el descuido» en la labranza venían de muy lejos. Asimismo, el análisis de Llombart sobre las fuentes explícitamente citadas en el Informe, mostró en primer lugar al propio Columela con doce citas. Cf. Llombart, Vicent (1 996), «El Informe de Ley Agraria y su autor en la historia del pensamiento económico», en García Sanz y Sanz Fernández, op. cit. 73. Campomanes se refiere a ello en la Idea segura para extender y adaptar en España los conocimientos verdaderos de la agricultura (1763): «En todas las edades dio España insignes hombres de agricultura. Columela fue el maestro de ella entre los romanos». Cf. Argemí, Agricultura e Ilustración..., op. cit., p. 102. 74. En el Teatro Crítico Universal dice, «Aquí viene la queja de Columela. Admírase de que para todas las artes y ciencias hay maestros y escuelas, y sólo falten para la agricultura» {ibidem). 460

EL TELÉGRAFO MERCANTIL (1801-1802) conseguir apoyos oficiales al periódico como para contar con contribuciones periodísticas más estables y orgánicas de un grupo de colaboradores. En ese marco resulta fundamental la participación del lector, tanto en su condición de suscriptor que sostiene económicamente el impreso, como en su carácter de productor de notas y artículos de los cuales se nutre en parte el periódico. De esta forma, se estimula un nuevo tipo de participación del lector, no sólo como receptor individual más o menos pasivo de los textos, sino también como partícipe en la construcción pública de los discursos y sus significacio nes, particularmente presente en el carácter del periódico como foro de opinión y debate. En tal sentido, una de nuestras principales conclusiones es que las reflexiones económicas que aparecen en las páginas del Telégrafo, no son tan relevantes por la originalidad o la ruptura conceptual que podrían haber significado, sino más bien porque anticipan la construcción de un «espacio público» en el cual circulan y se debaten un conjunto variado de ideas, proyectos y propuestas que tienen en común su carácter económico ilustrado. Desde nuestra perspectiva, las características y envergadura conceptual que va a asumir el debate económico en este medio impreso reconoce su fundamento y significación en un complejo prisma de recepción histórica que incluye el ambiente cultural y de ideas económicas prevalecientes, las restricciones institucionales y de poder en que operaban estas ideas, el tejido de intereses económicos y sociales en juego, las condiciones y potencialida des de la economía local, así como la idoneidad intelectual y hasta tempera mentode los actores que impulsaron determinados planteos, ya sea individuales o de carácter más colectivo. Si bien no fue posible abordar este conjunto de dimensiones, dadas las restricciones de contenidos y de extensión del presente artículo, se ha intentado al menos señalar a lo largo del mismo algunas pistas que dan idea de esta orientación y planteo general. En ese marco, la principal cuestión abordada en el trabajo ha sido el encuadre de dicho debate local en el contexto más amplio que ofrece el horizonte cultural de la Ilustración hispánica. Esta aproximación nos ha permitido abrir una polifonía mayor en la circulación de planteos y propuestas económicas, cuestionando la existencia de una asociación exclusiva entre estas expresiones publicadas en el Telégrafo y las posturas más convencionales del pensamiento económico, por ejemplo entre agrarismo ilustrado local y los planteos fisiocráticos. Por el contrario, el prisma receptivo que nos muestra el Telégrafo, sin descartar un abanico de corrientes ilustradas, se inscribe plenamente en la matriz principal de la Ilustración

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BULLETIN HISPANIQUE hispánica, rescatándose, por citar sólo algunos de los peninsulares más conocidos, a autores como Feijoo, Campomanes o Jovellanos. Pero a su vez, las propuestas económicas locales si bien se inscriben plenamente en ese universo cultural, manifiestan un sesgo de diferenciación específica, sesgo que a nuestro juicio no debe ser atribuido a razones de «in fluencia» ideológica, sino más bien a la forma en que eran concebidas las particulares condiciones que asumía la problemática económica en el contexto local. Un elemento clave en este sentido es la percepción por parte de los autores rioplatenses de la existencia de una extraordinaria dotación natural para fomentar el «progreso» económico. Desde entonces, se instalaría una apreciación sobre el prodigioso patrimonio natural de la cuenca del Plata que fraguaría largamente hacia el futuro, tanto en el imaginario colectivo como en las proyecciones de desarrollo local. En definitiva, se ha intentado ofrecer un panorama histórico de esta experiencia fundacional del periodismo rioplatense, que además de señalar la diversidad de temas y planteos ilustrados puestos en discusión en el periódico, nos presenta un marco receptivo común al mundo cultural hispanoamericano y anticipa en forma embrionaria la constitución de un espacio público moderno.

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