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Muchas personas el día de hoy se encuentran en encrucijadas y

calles sin salida, debido a situaciones difíciles que marcaron su


vida. Muchos justifican su amargura, maldad y falta de perdón y
hasta las enfermedades a otras personas que en tiempo pasado
les hicieron daño. Escudan los resultados de lo que ahora son en
el sufrimiento que padecieron a consecuencia de segundos, entre
los cuales están padres, madres, amistades, maestros,
desconocidos entre otros. El daño pudo haber sido, el abandono
o desprecio de los padres, abuso físico y verbal, maltrato entre
hermanos, acusaciones injustas, abuso sexual, desprecio por la
condición social y más… Dios nos dotó de sentimientos y
emociones para que aprendiéramos a disfrutar la vida amando en
lugar de odiar, perdonando en lugar de señalar; pero los momentos
adversos que todas las personas podemos pasar cambian en la
mayoría de veces el jardín de bendiciones en cardos y espinos de
maldiciones que afectan no solo a quienes las cultivan, sino que
también a quienes les rodean. El alcohólico justifica su situación
a problemas presentes o pasados, pero justifica incluso su vicio
llamándole enfermedad, y como tal es incurable y no se da cuenta
que se lleva de encuentro a su familia, ya que deja en la cantina o
en el bar el sustento de sus hijos, se bebe los sueños de sus seres
queridos y todo por no reconocer que Dios le hizo libre y que los
problemas en lugar de encarcelar son una oportunidad para
crecer y fortalecerse más.

En la Biblia, la Palabra de Dios, encontramos ejemplos de hombre


y mujeres que pasaron situaciones que pudieron cambiar el rumbo
de su vida e incluso hubiesen quedado en el anonimato no por
falta de hazañas sino por su vida desastrosa. Y entre ellos están:

Jefté :

“11:1 Jefté galaadita era esforzado y valeroso; era hijo de una


mujer ramera, y el padre de Jefté era Galaad.
11:2 Pero la mujer de Galaad le dio hijos, los cuales, cuando
crecieron, echaron fuera a Jefté, diciéndole: No heredarás en la
casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer. Jueces

José:

37:27 Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano


sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y
sus hermanos convinieron con él.
37:28 Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos
a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los
ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto.
Génesis

David:

19:9 Y el espíritu malo de parte de Jehová vino sobre Saúl; y


estando sentado en su casa tenía una lanza a mano, mientras
David estaba tocando.
19:10 Y Saúl procuró enclavar a David con la lanza a la pared, pero
él se apartó de delante de Saúl, el cual hirió con la lanza en la
pared; y David huyó, y escapó aquella noche. I Samuel

Estos tres hombres que se encuentran sus relatos en diferentes


libros de la Escritura, y que les tocó vivir en momentos o tiempos
distintos tienen algo en común, nacieron con estrella la cual en el
camino de sus vidas se las intentaron arrebatar, a uno lo
despreciaron sus hermanos por ser hijo de una ramera, y lo
degradaron hasta echarle de su casa, al segundo el menor en ese
momento, sus envidiosos hermanos lo venden como esclavo, y al
tercero la locura de un rey le hace huir injustamente como un vil
criminal.

Estos jóvenes tenían razones suficientes para vengarse y odiar


hasta la muerte, pero en cambio cambiaron su desierto en oasis
de bendición.
Más adelante el relato bíblico habla como sus sequedales, se
convirtieron en manantiales de esperanza, y su vida afectó para
bien a toda una comunidad

Jefté, el despreciado, ahora es buscado por los ancianos, por sus


hermanos para que les libere de los amonitas que les asediaban
constantemente. Se convierte en juez de Israel llevando la
liberación de su pueblo. Si la actitud de Jefté hubiese sido de
venganza, las consecuencias de su necedad y amargura hubiesen
hecho que todo su pueblo fracasara frente al enemigo.

11:4 Aconteció andando el tiempo, que los hijos de Amón hicieron


guerra contra Israel.
11:5 Y cuando los hijos de Amón hicieron guerra contra Israel, los
ancianos de Galaad fueron a traer a Jefté de la tierra de Tob;
11:6 y dijeron a Jefté: Ven, y serás nuestro jefe, para que
peleemos contra los hijos de Amón.
11:7 Jefté respondió a los ancianos de Galaad: ¿No me
aborrecisteis vosotros, y me echasteis de la casa de mi padre?
¿Por qué, pues, venís ahora a mí cuando estáis en aflicción?
11:8 Y los ancianos de Galaad respondieron a Jefté: Por esta
misma causa volvemos ahora a ti, para que vengas con nosotros y
pelees contra los hijos de Amón, y seas caudillo de todos los
que moramos en Galaad.

Un principio de una vida restaurada es que hay capacidad de


perdón y esto trae como consecuencia liberación tanto para el
ofendido como para las agresores. Además es reconocido como
líder.

En cuanto a José, el que fue vendido por sus hermanos, le vemos


también encarcelado en Egipto acusado de algo que no había
hecho, pero su corazón no se llenó de amargura, no dejó que los
espinos y cardos secos invadieses su jardín. Y por ello más
adelante se le ve como el Gobernador de Egipto, el segundo
después de Faraón en teoría, por que en la realidad era el primero
ya que faraón no hacía o tomaba decisiones, sin antes
consultarlas con José.

45:4 Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y


ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que
vendisteis para Egipto.
45:5 Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme
vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios
delante de vosotros.
45:6 Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra,
y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega.
45:7 Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros
posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran
liberación.
45:8 Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me
ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por
gobernador en toda la tierra de Egipto.

La vida de este hombre fue de bendición para dos naciones, para


los egipcios y para su pueblo Israel. Y en su situación difícil
encontramos los siguientes principios que no hubiesen sido
posibles, si él no hubiese cultivado rosas de perdón en su jardín
interno.

1. Preservación de vida. 45.5

2. Preservación de posteridad. 45:7 a

3. Liberación. 45:7 b

4. Reconocimiento de la soberanía de Dios sobre su vida. 45:8

5. Liderazgo con propósito. 45:8


Más adelante, vemos dos tribus salidas de José, la de
Manasés y la de Efraín sus hijos. Dios le premio aún
después de muerto en sus descendientes. Dios honra a los
que le honran y perdona a los que tienen esa capacidad de
perdonar y hace proezas con los humildes y con los que
reconocen que Dios es Soberano y que no se aturden con el
pasado, por muy difícil que haya sido.

Ahora vamos con David, que llegó a ser por cuarenta años
rey de Israel, que gozó de buena ancianidad y que tuvo un
corazón conforme al corazón de Dios.

Pero antes ser rey tuvo que huir por los montes de un rey
que injustamente lo quería asesinar y en su huída se le
fueron añadiendo personas emproblemadas y necesitadas
de un líder, que les guiara por la vida.

22:2 Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que


estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura
de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como
cuatrocientos hombres. I Samuel

Alguien se podrá preguntar ¿Cómo un hombre con problemas


serios que de un momento a otro podría encontrar la muerte,
fue jefe de 400 hombres, entre los cuales habían; afligidos,
endeudados y amargados?

Siguiendo la lógica el que necesitaba ayuda era el propio


David, pero su testimonio y capacidad de perdón le hicieron
líder de un grupo de hombres que más adelante les
encontramos como los valientes de David II Samuel 23:8.
Ellos también superaron sus problemas, pero eso fue posible
por la visión de su líder, de no rendirse y por su lealtad a un
rey que en realidad no lo merecía.
24:6 Y dijo a sus hombres: Jehová me guarde de hacer tal
cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda
mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová.
24:7 Así reprimió David a sus hombres con palabras, y no les
permitió que se levantasen contra Saúl. Y Saúl, saliendo de
la cueva, siguió su camino. I Samuel

David fue un líder extraordinario, que superó sus problemas.


Y de su vida podemos sacar los siguientes principios:

1. Lealtad. 24. 7

2. Confianza plena en Dios.

3. Temor a Dios.

4. Capacidad de perdón.

5. Liderazgo ejemplar.

6. Honró la memoria de rey Saúl en su descendencia. I


Samuel 24: 21-22.

Al final de sus vidas David pudo pronunciar éstas palabras


cuyo contenido refleja su fructífera vida y su testimonio fiel a
Dios:

23:1 Estas son las palabras postreras de David.


Dijo David hijo de Isaí,
Dijo aquel varón que fue levantado en alto,
El ungido del Dios de Jacob,
El dulce cantor de Israel:
23:2 El Espíritu de Jehová ha hablado por mí,
Y su palabra ha estado en mi lengua.
23:3 El Dios de Israel ha dicho,
Me habló la Roca de Israel:
Habrá un justo que gobierne entre los hombres,
Que gobierne en el temor de Dios.
23:4 Será como la luz de la mañana,
Como el resplandor del sol en una mañana sin nubes,
Como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra.
23:5 No es así mi casa para con Dios;
Sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo,
Ordenado en todas las cosas, y será guardado,
Aunque todavía no haga él florecer
Toda mi salvación y mi deseo.
23:6 Mas los impíos serán todos ellos como espinos
arrancados,
Los cuales nadie toma con la mano;
23:7 Sino que el que quiere tocarlos
Se arma de hierro y de asta de lanza,
Y son del todo quemados en su lugar.

Dios honró a David haciendo pacto eterno con él. Ya que de su


descendencia vino el Mesías, nuestro Redentor y Salvador.

Cuando las circunstancias de la vida no te apartan de la bendición


que Dios tiene preservada para ti, vienes a ser fuente de bendición
para tus generaciones o para toda una nación.

En esta vida hay muchos con problemas como los de éstos tres
grandes hombres de Dios. El punto es luchar por tu estrella o
estrellarte. Recuerda Dios te hizo con un propósito, no para que
te estanques en tus adversidades. Cada situación difícil es una
oportunidad para crecer.

Te amo…

Con amor para ti y para mi…