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Departamento de Personalidad,

Evaluación y Tratamiento Psicológicos.


Facultad de Psicología de la UNED.

Tratamiento del Tabaquismo


ÍNDICE:

PRIMER MÓDULO ...................................................................... 3


La importancia de dejar el tabaco ............................................. 3
El ofrecimiento de los demás.................................................... 5
Evite el riesgo ........................................................................ 5
Conocerme mejor ................................................................... 5
Tareas .................................................................................. 6
SEGUNDO MÓDULO ................................................................... 8
Reducir el número de cigarrillos................................................ 8
Saber respirar........................................................................ 9
Tengo mucha fuerza de voluntad, ¿y qué? ............................... 11
Tareas ................................................................................ 12
TERCER MÓDULO .................................................................... 14
Sigo reduciendo el número de cigarrillos .................................. 14
Respirar y relajarse .............................................................. 15
Prever el futuro y planificar es mejor que improvisar ................. 16
Tareas ................................................................................ 18
CUARTO MÓDULO ................................................................... 20
Primeros días de abstienecia .................................................. 20
El deseo de fumar va y viene ................................................. 21
Saber responder ante situaciones de riesgo.............................. 22
El exceso de confianza es peligroso ......................................... 23
¿Y si vuelvo a fumar? ............................................................ 23
Felicitaciones ....................................................................... 24
Contribuya a mejorar este tratamiento .................................... 25

Tratamiento del tabaquismo


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PRIMER MÓDULO

La importancia de dejar el tabaco


Querer abandonar el consumo de tabaco es una de las decisiones
más importantes que usted ha podido tomar en relación a su salud.
Los efectos perjudiciales de fumar pueden ser muy graves: cáncer
(tráquea, bronquios, pulmón, laringe, esófago, páncreas, vejiga,
riñón, etc.), enfermedad pulmonar obstructiva crónica, angina de
pecho e infarto de miocardio, arteriosclerosis, hipertensión, úlcera de
estómago, úlcera duodenal, bajo peso en los recién nacidos, o
abortos espontáneos, son los principales problemas de salud
relacionados directamente con la conducta de fumar. El riesgo de
sufrir estas enfermedades se reduce si dejamos de fumar, en algunos
casos de forma inmediata, y en otros a más largo plazo (ver cuadro
1).

Cuadro 1: . Beneficios para la salud al dejar de fumar


Veinte minutos después del último cigarrillo:
La tensión arterial baja a cifras normales.
La frecuencia cardiaca recupera los niveles normales.
La temperatura de las manos y de los pies aumenta hasta valores normales.

Ocho horas después de dejar de fumar:


El nivel de monóxido de carbono en la sangre disminuye hasta su valor normal.
El nivel de oxígeno en la sangre aumenta hasta su valor normal.

Veinticuatro horas después de dejar de fumar:


Disminuye el riesgo de un ataque al corazón.

Cuarenta y ocho horas después de dejar de fumar:


Las terminaciones nerviosas comienzan a rebrotar.
Mejora el gusto y olfato.

Dos semanas a tres meses después de dejar de fumar:


Mejora la circulación.
Se camina con más facilidad.
El funcionamiento de los pulmones aumenta en un 30%.

De 1 a 9 meses después de dejar de fumar:


Disminuye la tos, la congestión, el cansancio y la sensación de ahogo.
Aumenta la sensación de bienestar y energía.
Los pulmones recuperan su capacidad normal para expulsar la mucosidad, reduciéndose las infecciones.

Un año después de dejar de fumar:


Se reduce a la mitad el riesgo de padecer enfermedades coronarias.

Cinco años después de dejar de fumar:


El riesgo de derrame cerebral se iguala al de un no fumador.
El riesgo de cáncer de boca, garganta y esófago es la mitad que el de un fumador.

Diez años después de dejar de fumar:


Las células precancerosas han sido reemplazadas.
Reducción de la tasa media de muerte por cáncer a un 12 por 100.000.
Reducción a niveles equiparables a los que nunca han fumado de padecer cáncer de boca, laringe,
esófago, vejiga, riñón y páncreas.

Quince años después de dejar de fumar:


El riesgo de padecer una enfermedad coronaria se iguala al de un no fumador.

Fuente: Sociedad Americana contra el Cáncer

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El humo de los cigarrillos contiene multitud de sustancias, más de
4000, unas conocidas y otras no hechas públicas. La nicotina es una
de esas sustancias, y es la responsable de que sigamos fumando. Es
una sustancia adictiva, y como tal, si dejamos de consumirla,
aparecen una serie de síntomas, que pueden variar de una persona a
otra, y entre los que se encuentran estados de irritabilidad, tristeza,
alteración en el sueño, dificultad de concentración, cambios en el
apetito, somnolencia, y deseos de fumar. Es importante señalar que
estos síntomas pueden ser más molestos durante las primeras 24-48
horas, y en general, no suelen durar más de dos o tres semanas,
aunque la sensación de hambre y las ganas de fumar pueden persistir
varios meses más. También es importante saber que su aparición e
intensidad dependen de cada fumador, es decir, de su hábito de
consumo, sus características psicológicas, físicas, entorno social, etc.
Sin embargo, los síntomas de abstinencia siempre serán menores si
previamente hemos reducido gradualmente el consumo de nicotina.

Fumar está asociado con muchas de las cosas que hacemos


normalmente, como charlar con los amigos, trabajar, disfrutar de
momentos agradables, afrontar situaciones difíciles, etc. Es decir, es
un hábito, y como tal, cuesta deshacerse de él. Por eso, dejar de
fumar puede ser, para muchas personas, una tarea difícil si no
reciben ayuda profesional. Si usted sigue las pautas que le vamos a
dar a través de estos módulos, le resultará mucho más fácil
abandonar el hábito de fumar.

Seguramente, ya sabe por qué ha decidido dejar el tabaco, no


obstante, es importante que anote en una hoja las razones concretas
de su decisión y las tenga a mano durante todo el tratamiento. Para
ello, puede serle de ayuda rellenar un cuadro (ver cuadro 2) con las
ventajas e inconvenientes de fumar y de dejarlo.

Cuadro 2: Razones para fumar y para dejar de fumar


RAZONES POR LAS QUE ME GUSTA FUMAR RAZONES POR LAS QUE NO ME GUSTA FUMAR

RAZONES POR LAS QUE NO ME GUSTARÍA DEJAR RAZONES POR LAS QUE ME GUSTARÍA DEJAR DE
DE FUMAR FUMAR

En esta columna están las razones para seguir fumando En esta columna están las razones para dejar
de fumar

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El ofrecimiento de los demás
Como hemos visto anteriormente, el cigarrillo
cumple una función social, y es frecuente que
se fume cuando uno está con otros
fumadores. Una de las estrategias que debe
utilizar desde este momento es la de no
aceptar el ofrecimiento de cigarrillos[GMJ1].
Esto es muy importante para ir adquiriendo
control sobre el entorno, y manejar
adecuadamente las situaciones de mayor
riesgo de fumar. Saber rechazar un
ofrecimiento para fumar es esencial para
mantener la abstinencia una vez que se ha
dejado el tabaco.

Evite el riesgo
Es necesario conocer exactamente la situaciones que desencadenan
en usted la conducta de fumar porque, una vez que haya dejado el
tabaco, serán las situaciones que con más probabilidad podrán
hacerle volver a fumar, es decir, situaciones de riesgo. Si estamos
frente a ellas existirá un mayor riesgo de volver a fumar un cigarrillo.
Sabiendo exactamente cuáles son, podremos preparar las estrategias
adecuadas para enfrentarnos a ellas y controlarlas. El aprendizaje de
estas estrategias es uno de los principales objetivos del tratamiento,
y se llevará a cabo antes de dejar de fumar, mediante ensayos con
las situaciones que desencadenan habitualmente en usted el
consumo.

Conocerme mejor
Por eso, otra tarea para esta primera semana
consiste en hacer un autorregistro diario de
los cigarrillos fumados. Un autorregistro (ver
cuadro 3) consiste en anotar algunos detalles
sobre el comportamiento que queremos
modificar, en nuestro caso, el consumo de
cigarrillos. Los detalles a anotar cada vez que
fumemos serán: lugar en el que nos
disponemos a fumar, hora, estado emocional,
nivel de deseo, lo que estaba haciendo justo antes de fumar y nivel
de placer que me ha proporcionado ese cigarrillo.

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Cuadro 3: Modelo para el autorregistro diario de cigarrillos fumados.
Fecha:

Lugar: Hora: Estado emocional: Deseo ¿Qué estaba haciendo Grado de placer
contento, triste, de fumar: justo antes de fumar? experimentado
Cigarrillo:

relajado, aburrido, de 0 (nada) con el cigarrillo:


ansioso, enfadado, a 10 de 0 (nada) a 10
cansado. (máximo). (máximo).

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Recuerde tener siempre a mano el modelo de autorregistro y


rellenarlo para cada cigarrillo que fume.

Si realiza correctamente los autorregistros, podrá saber con exactitud


qué situaciones desencadenan el consumo, y cuáles son las más
difíciles o fáciles de controlar. Esto es importante para comenzar a
reducir el número de cigarrillos que usted fuma cada día.

Debe realizar todas las tareas que se le han indicado porque, de lo


contrario, el programa de tratamiento perdería parte de su eficacia.
Recuerde que las tareas le van a ayudar a progresar a lo largo de
estas semanas, y que si las realiza puntualmente y con constancia, su
capacidad de autocontrol y su confianza para dejar el tabaco
aumentarán.

Tareas
Recuerde que las tareas que debe realizar durante esta semana son:

1. Anotar en una hoja las razones concretas de mi decisión de


dejar el tabaco.
2. No aceptar el ofrecimiento de cigarrillos.

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3. Hacer un autorregistro diario de los cigarrillos fumados y sus
circunstancias.

NO DEBE PASAR AL SIGUIENTE MÓDULO ANTES DE UNA SEMANA Y


SIN HABER REALIZADO TODAS LAS TAREAS QUE SE LE HAN
PROPUESTO. Si pasa de módulo sin haber realizado las tareas, el
tratamiento perderá su eficacia.

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SEGUNDO MÓDULO

Reducir el número de cigarrillos


Está en el segundo módulo, ¡enhorabuena! Significa que ha
completado satisfactoriamente el primer módulo, y que ha seguido
las indicaciones del tratamiento, hecho imprescindible para que éste
sea eficaz. Durante el módulo anterior, usted
probablemente ha reducido el número de cigarrillos
fumados porque ha rechazado los ofrecimientos de
otros fumadores. En este módulo, vamos a seguir
reduciendo el consumo añadiendo una actividad
más a la de rechazar los cigarrillos que nos ofrecen.
Al final de la semana deberá haber reducido
aproximadamente un 20% del número de cigarrillos
que fumaba al principio. Por ejemplo, si fumaba 20 cigarrillos al día,
al final de la semana deberá haber reducido 4 cigarrillos, y terminar
fumando 16 diarios. Tiene que suprimir aquellos cigarrillos que menos
le cueste hacerlo, es decir, los que menos desee y que menos placer
le proporcionen.

Para ello, utilizaremos el autorregistro de cigarrillos fumados.


Observará que fuma algunos cigarrillos con un nivel de deseo y de
placer muy alto, y otros, por el contrario, muy bajo. Siguiendo con el
ejemplo anterior, en el caso de que fume 20 cigarrillos diariamente,
durante esta semana va a suprimir los 4 cigarrillos que le produzcan
menos placer, los que puntúen por debajo de 5, o si todos están por
encima de 5, los 4 que menos puntuación tengan.

La técnica de la reducción gradual NO DEBE


APLICARSE si usted fuma habitualmente MENOS DE 10
CIGARRILLOS AL DÍA ya que los estudios demuestran
que, más que ayudar a dejar de fumar, puede
dificultar el tratamiento. En cualquier caso, una vez
iniciada la reducción, no se debe llegar a fumar menos
de 10 ó 12 cigarrillos al día. Cuando llegue a este
número, manténgase en él. Si este es su caso, deberá realizar el
resto de tareas que se le indican.

Existe el peligro de que al disminuir el número de cigarrillos fumados,


se tienda a inhalar el humo de forma más profunda, dar más caladas,
o apurar más el cigarrillo. Tiene que ser consciente de ello, y evitar
estas formas de compensar la reducción de la nicotina presente en el
organismo.

La reducción gradual de cigarrillos facilita el abandono posterior del


consumo, no obstante, si su nivel de dependencia física es alto (esta

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información está en el informe que se le envió por correo electrónico
después de contestar a la evaluación previa al tratamiento), pueden
aparecer síntomas propios del proceso de desintoxicación, entre ellos:
estados de irritabilidad, tristeza, alteración en el sueño, dificultad de
concentración, cambios en el apetito, somnolencia, y deseos de
fumar. Recuerde que la aparición e intensidad de los mismos depende
de las circunstancias y características de cada persona.

Para afrontarlos, le aconsejamos que realice las siguientes


actividades:

- Pasear.
- Aprender a relajarse utilizando la técnica de las respiraciones
profundas.
- Beber agua o zumos en abundancia.
- Reducir el consumo de alcohol y café.
- Hacer ejercicio físico.
- Practicar taichi, yoga, meditación.
- Sustituir el cigarrillo de la mano por otro objeto.
- Tomar caramelos o chicles sin azúcar.
- Retomar actividades placenteras abandonadas[GMJ2].

Saber respirar
Si usted es capaz de controlar la forma en la que respira, puede
hacer frente fácilmente a los momentos de tensión y estrés. Es más,
las investigaciones en este campo han puesto de manifiesto que
aplicar las técnicas de respiración profunda o abdominal constituyen
la forma más rápida y sencilla para relajarse prácticamente ante
cualquier situación. La relajación mediante la técnica de la respiración
profunda o abdominal requiere práctica, pero una vez aprendida, va a
ser útil no sólo para afrontar estados de tensión relacionados con el
abandono del tabaco, sino ante otras situaciones difíciles que nos
produzcan estrés o ansiedad.

Relajarse mediante el control de la respiración


Saber controlar la respiración es una de las formas más rápidas y eficaces de controlar nuestras reacciones
fisiológicas y psicológicas ante el estrés o ante estados de ansiedad. Existe una estrecha relación entre
nuestro el estado mental y nuestro estado físico, de manera que, a través de uno, podemos llegar al otro.

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Así, cuando nos encontremos nerviosos, irritados, estresados, o incómodos por alguna situación que nos
sobrepasa, o que nos sentimos incapaz de controlar, para afrontarla podemos emplear estrategias motoras,
como marcharnos a otro lugar, charlar con un amigo, ir a pasear, darnos un baño caliente, etc., estrategias
cognitivas, es decir, analizar nuestros pensamientos e intentar cambiarlos, y estrategias fisiológicas, que
actúan sobre nuestro estado físico. El control de la respiración estaría entre las últimas. Por eso es muy
importante aprender correctamente la técnica de la respiración profunda o abdominal. Aunque ambas no
son exactamente idénticas, durante el tratamiento vamos a considerarlas como una misma cosa.
El ejercicio que le va a permitir aprender a respirar empleando el abdomen debe hacerlo en un lugar
tranquilo, es decir, en una habitación sin ruidos, en la que no sea molestado, y con una iluminación débil,
en penumbra. La ropa debe ser holgada, sin que le oprima en ninguna parte del cuerpo: preste especial
atención al abdomen, cuello, muñecas, pies, etc. Es mejor estar descalzo y con poca ropa, pero sin tener
sensación de frío.
Deberá tumbarse en una superficie no excesivamente blanda, quizá la cama, o mejor, en una manta en el
suelo o encima de una alfombra. Compruebe que está cómodo. Indique a las personas que estén en su
misma casa que no le interrumpan y que no hagan ruido.
Una vez tumbado haga lo siguiente:
1. Respire con normalidad, unas tres o cuatro veces, simplemente sienta el aire entrar y salir
lentamente de sus pulmones y nariz. Mantenga los ojos cerrados y compruebe que no le oprime
nada y que está cómodo.
2. Una vez haya terminado, póngase una mano sobre el pecho y la otra encima del ombligo.
Inspire muy lentamente, dirigiendo el aire hacia el abdomen. La clave está en notar que la mano
del abdomen se eleva al inspirar, mientras que la otra no se mueve. No debe elevar la parte
media o alta de los pulmones, sino concentrar el movimiento sólo en la parte abdominal.
3. Cuando haya terminado la inspiración, retenga unos instantes el aire allí, en el abdomen, pero sin
forzar, con uno o dos segundos es suficiente. Es importante no retener excesivamente, no sentir
sensación de falta de aire.
4. Ahora expulse el aire despacio, y sienta a la vez que la mano del abdomen vuelve a su posición
inicial. Mientras expulsa el aire sentirá el cuerpo más relajado. Familiarícese con esta sensación
de bienestar al soltar el aire.
5. Vuelva a repetir los mismos pasos durante unos 10 minutos, con la mente puesta en su abdomen
y en la mano que sube y baja lentamente. En ningún caso fuerce las respiración.
6. Una vez terminadas las repeticiones, vuelva a respirar tres o cuatro veces normalmente, sin tener
en cuenta el ejercicio anterior.
7. Ahora abra los ojos y muy lentamente, aún tumbado, póngase de lado. Una vez esté de lado,
levántese muy despacio. Ya ha terminado el ejercicio.
Si le resulta difícil realizar toda la secuencia sin ayuda, al principio puede pedirle a alguien que lea las
instrucciones mientras usted realiza el ejercicio. Después de un par de sesiones ya podrá hacerlo sin
ayuda.
Cuando sea capaz de realizar la respiración abdominal en las condiciones de tranquilidad que le hemos
indicado, deberá probar a hacerlo en situaciones de la vida cotidiana, es decir, mientras trabaja, pasea, lee,
etc. Tiene que sentir cómo el aire empuja el abdomen. Cuando pueda hacerlo de forma natural en el
momento que usted quiera, aplique esta técnica cuando se enfrente a situaciones de estrés o experimente
estados emocionales negativos como enfado, ira, frustración, etc. Comprobará que es más fácil mantener
la calma física y mental.

Primero debe aprenderla practicando a diario, durante al menos 10


minutos. En dos o tres sesiones será capaz de realizarla
correctamente. Después, puede realizarla en cualquier momento del
día, pero especialmente en los de mayor tensión. Con un par de
minutos en cada ocasión es suficiente para conseguir relajarse. Es
mejor dedicar a lo largo del día varios momentos cortos a respirar
abdominalmente que hacer una única sesión de 20 minutos. El
objetivo es habituarse a emplear esta técnica.

Ha de seguir realizando el autorregistro diario de cigarrillos


fumados para ir comprobando si, efectivamente, está

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reduciendo el número de cigarrillos, y para comprobar las situaciones
en las que su deseo de fumar es más alto. Recuerde, además, seguir
rechazando los ofrecimientos de otros fumadores.

Tengo mucha fuerza de voluntad, ¿y qué?


Es importante que durante todo el tratamiento tenga presente la
diferencia entre emplear la “fuerza de voluntad” para dejar de fumar
y emplear técnicas de autocontrol. La fuerza de voluntad implica dos
cosas: haber tomado la decisión de hacer algo y el deseo de hacerlo.
Pero no existe un plan determinado para conseguir el objetivo que
nos proponemos. Creemos que sólo con nuestra determinación, con
nuestras intenciones, será suficiente. El autocontrol implica, además,
tener preparado un plan concreto para afrontar el reto de llegar hasta
la meta que nos hemos fijado, en este caso, dejar de fumar. Las
técnicas de autocontrol son necesarias para enfrentarse a las
situaciones que nos producen deseos de fumar. Muchas veces las
personas atribuyen su fracaso para dejar el tabaco a la poca fuerza
de voluntad que tienen. Quizá sería más exacto decir que no
emplearon el plan y las estrategias adecuadas, o que ni siquiera las
conocían.

Un ejemplo que ilustra esta diferencia sería el siguiente: si resulta


que conduciendo hemos tenido un
pinchazo en nuestro coche, sólo con
nuestra fuerza de voluntad no seremos
capaces de llegar a solucionar el
problema. Tenemos que saber cómo
cambiar la rueda pinchada por la de
repuesto, qué herramientas utilizar,
dónde están, etc. Es decir, tenemos que
tener, al menos mentalmente, un plan
para afrontar esa situación y que nos
sirva de guía para saber qué hacer.[GMJ3]

No olvide que si realiza correctamente los autorregistros, podrá saber


con exactitud qué situaciones desencadenan su consumo. Después
será necesario aprender a manejarlas con éxito.

Existen tres estrategias básicas de autocontrol ante las situaciones


que incitan a fumar: evitarlas, modificarlas, o sustituir el cigarrillo.

Evitarlas: es la estrategia más efectiva para hacer frente a las


situaciones que le hacen fumar. Si usted no está ante esas
situaciones, no ejercerán ninguna influencia sobre su deseo de fumar.
Por ejemplo, si observando los autorregistros ha comprobado que
habitualmente fuma después del café de la mañana, una estrategia

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de evitación sería renunciar a tomarlo. Si habitualmente fuma cuando
toma alcohol, debería evitar estar en situaciones sociales en las que
sea probable el consumo de alcohol. Si habitualmente fuma en la
sobremesa, podría levantarse inmediatamente después de terminar
de comer. Su tarea consiste en descubrir qué le resulta más efectivo
en cada momento ya que no hay recetas infalibles para todos los
fumadores. Este es un proceso de aprendizaje en el que debe ensayar
diferentes estrategias.

Modificarlas: no siempre es posible evitar las situaciones que nos


incitan a fumar. Por ejemplo, no siempre es posible evitar conducir,
desayunar, ir a un restaurante, y otras situaciones similares que
estén asociadas con la conducta de fumar. En estos casos podemos
intentar alterarlas. Por ejemplo, si normalmente desayuna con café
cuando fuma, podría beber zumo de naranja en vez de café, si suele
fumar después de comer frente al televisor, puede salir a dar un
paseo en vez de quedarse viendo la televisión, si va a un restaurante
puede sentarse en la zona de no fumadores si las hay, o si
normalmente fuma mientras conduce, podría asegurarse de no llevar
tabaco encima, ni tener cigarrillos dentro del coche.

Sustituir el cigarrillo: ejemplos de este tipo de


estrategias serían la utilización de la técnica de
respiración profunda cuando estamos
nerviosos en vez de fumar para calmarnos, o
sustituirlo por caramelos o chicles sin azúcar,
llamar a un amigo, tener un bolígrafo, lápiz, o
clip entre los dedos, etc.[GMJ4]

Como ya se ha mencionado antes, este es un proceso en el que usted


debe ensayar diferentes estrategias y utilizar la que le resulte más
eficaz a la hora de reducir el consumo de cigarrillos. Este aprendizaje
servirá para que después de dejar de fumar pueda mantenerse
abstinente frente a situaciones de riesgo, es decir, aquellas
situaciones que con más probabilidad podrán hacerle volver a fumar.

Tareas
Recuerde que las tareas para este módulo son:

1. Reducir aproximadamente un 20% el número de cigarrillos que


fumaba al principio de la semana, siempre y cuando esta
reducción no implique fumar menos de 10 o 12 cigarrillos al
día. Busque las estrategias más eficaces para usted.
2. No compensar la reducción de los cigarrillos fumados con
inhalaciones más profundas, más caladas, o apurándolos más.
3. Realizar el autorregistro diario de cigarrillos fumados.

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4. Practicar cada día, al menos durante 10 minutos, la técnica de
respiración profunda.
5. Leer mis razones para dejar el tabaco.

NO DEBE PASAR AL SIGUIENTE MÓDULO ANTES DE UNA SEMANA Y


SIN HABER REALIZADO TODAS LAS TAREAS QUE SE LE HAN
PROPUESTO. Si pasa de módulo sin haber realizado las tareas, el
tratamiento perderá su eficacia.

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TERCER MÓDULO

Sigo reduciendo el número de cigarrillos


Si ha llegado a este módulo, ¡enhorabuena! Eso significa que ha
estado trabajando para mejorar su salud y ha hecho un importante
esfuerzo para dejar el tabaco. Al final de esta semana estaremos en
condiciones de dejar completamente de fumar, y comenzaremos el
primer día de la siguiente semana, la cuarta, ya abstinentes, es decir,
sin fumar ningún cigarrillo. Si ha seguido puntualmente las
indicaciones y tareas que se le han propuesto durante los dos
módulos anteriores, tendrá los recursos adecuados para lograr con
éxito la abstinencia.

Durante esta tercera semana vamos a reducir el consumo, al menos,


un 20% más. Para ello, seguiremos utilizando las mismas estrategias
que en el módulo anterior. Si usted fumaba
habitualmente 20 cigarrillos, comenzará esta tercera
semana de tratamiento fumando 16 y la terminará con
13 o menos. Al final de la semana deberá haber
reducido, al menos, un 20% del número de cigarrillos
que fumaba al principio. Tiene que suprimir aquellos
cigarrillos que menos esfuerzo le supongan, es decir, los que menos
desee y que menos placer le proporcionen.

Para ello, como en el módulo anterior, utilizaremos el autorregistro de


cigarrillos fumados. Observará que fuma algunos cigarrillos con un
nivel de deseo y de placer muy alto, y otros, por el contrario, muy
bajo. Siguiendo con el ejemplo anterior, en el caso de que comience
esta semana fumando 16 cigarrillos diariamente, va a suprimir, al
menos, los 3 cigarrillos que le produzcan menos placer, los que
menos puntuación tengan. Además, evite compensar la reducción del
número de cigarrillos fumados con inhalaciones más profundas, más
caladas, o apurándolos más.

Recuerde que la técnica de la reducción gradual NO DEBE APLICARSE


si usted fuma habitualmente MENOS DE 10 CIGARRILLOS AL DÍA ya
que está demostrado que, en vez de ayudar a dejar de fumar, puede
dificultar el tratamiento. Y una vez iniciada la reducción,
no debe llegar a fumar menos de 10 ó 12 cigarrillos al
día. Cuando llegue a este número, manténgase en él
hasta el día en el que se le indique que debe abandonar
completamente el consumo. Si este es su caso, realice
el resto de tareas que se le indican.

La reducción gradual de cigarrillos facilita el abandono posterior del


consumo, no obstante, si su nivel de dependencia física es alto (esta

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información está en el informe que se le envió por correo electrónico
después de contestar a la evaluación previa al tratamiento), pueden
aparecer síntomas propios del proceso de desintoxicación, entre ellos:
estados de irritabilidad, tristeza, alteración en el sueño, dificultad de
concentración, cambios en el apetito, somnolencia, y deseos de
fumar. Recuerde que la aparición e intensidad de los mismos depende
de las circunstancias y características de cada persona.

Tenga presente que el consumo de tabaco es algo perjudicial, y por


tanto, no debe fumarse sus últimos cigarrillos intentando apurarlos
más, sino todo lo contrario, pensando que está abandonando un
comportamiento adictivo, y que la alternativa, es decir, la abstinencia
de todo consumo de tabaco, le va a proporcionar muchos más
beneficios. Recuerde, además, que en estos momentos usted aún es
adicto a una sustancia tóxica, y que su objetivo no es privarse de esa
sustancia, sino liberarse de ella definitivamente. No deje de leer en
su hoja de ventajas e inconvenientes de fumar las razones que le han
llevado a dejar el tabaco.

Repase las estrategias que durante el módulo anterior le han


resultado eficaces a la hora de suprimir algunos cigarrillos. No olvide
que su tarea consiste en descubrir las que a usted le han resultado
útiles. Entre las actividades que puede hacer para encontrarse mejor
y para entrenarse en las técnicas de autocontrol están:

- Pasear
- Relajarse utilizando la técnica de las
respiraciones profundas.
- Beber agua o zumos en abundancia.
- Reducir el consumo de alcohol y
café.
- Hacer ejercicio físico.
- Practicar taichi, yoga, o meditación.
- Sustituir el cigarrillo de la mano por
otro objeto.
- Tomar caramelos o chicles sin
azúcar.
- Retomar actividades placenteras
abandonadas.

Respirar y relajarse
Como en el módulo anterior, siga practicando la relajación mediante
la técnica de las respiraciones profundas o abdominales. Con un par
de minutos es suficiente para conseguir relajarse. Es mejor dedicar a
lo largo del día varios momentos cortos a respirar abdominalmente y

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sentirse relajado que hacer una única sesión de 20 minutos. El
objetivo es habituarse a emplear esta técnica en diferentes
momentos del día. Cuando haya dejado completamente de fumar
será una de las estrategias más simples y útiles para no recaer.

Prever el futuro y planificar es mejor que improvisar


En este tercer módulo vamos a introducir algunas cuestiones útiles
para su futuro como no fumador, y aunque ahora esté aún fumando,
desde este momento ya puede ir familiarizándose, al menos mediante
la imaginación, con algunas de las cosas que tendrá que modificar en
sus hábitos diarios, para adoptar lo que, en el campo de la salud, se
conoce como “estilo de vida saludable”. Tenga en cuenta que dejar el
tabaco no consiste sólo en dejar de fumar cigarrillos. Para tener más
probabilidades de mantenerse abstinente tiene que, previamente,
planificar cómo conseguir lo siguiente:

- No tener cigarrillos a mano desde el primer día


de abstinencia: no estar expuesto al principal
estímulo desencadenante de la conducta de
fumar es una medida fundamental para
garantizar la abstinencia. Debe prepararse
para el primer día de abstinencia
deshaciéndose el día anterior de todos los
cigarrillos y objetos relacionados (mecheros,
cerillas, ceniceros, etc.) que tenga en su casa,
coche, lugar de trabajo, bolsos, chaquetas,
abrigos, etc.[GMJ5]

- Estar más tiempo en lugares incompatibles con el tabaco: como ya


sabe, es importante reducir al máximo, sobre todo en las primeras
semanas de abstinencia, la exposición a situaciones de riesgo.
Recuerde que estas son las que con más probabilidad producirían
en usted el deseo de fumar. Los lugares incompatibles con el
hecho de fumar podemos considerarlos como lugares seguros, ya
que el riesgo de hacerlo es más pequeño por no estar sometido a
estímulos o señales relacionadas con el tabaco. Piense en los
lugares en los que habitualmente no fuma, tanto dentro de su casa
como fuera. Trate de estar más tiempo en ellos. No permita que
nadie fume dentro de su casa.

- Encontrar un amigo o compañero no fumador que le apoye


durante las primeras semanas de abstinencia: esto no siempre es
posible, pero en general, debe observar en las personas que le
rodean, aquellos comportamientos que le facilitan la abstinencia, y
los que, por el contrario, se la ponen más difícil, con el fin de
comunicárselo a ellos cuando esté abstinente y procurar que le
den su apoyo.

Tratamiento del tabaquismo


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- Manejar correctamente el estrés: para ello, puede emplear la
técnica de relajación mediante respiraciones profundas y
abdominales que ha aprendido en el anterior módulo. Recuerde
que esta técnica puede ayudarle rápidamente a estar más relajado
ante situaciones de estrés. Otras actividades que, en general,
ayudan a reducir el estrés son el ejercicio, y la práctica del taichi,
yoga, o meditación. La gente que hace ejercicio con regularidad,
en general no siente deseos de fumar, y al contrario, cuando uno
fuma, normalmente no tiene deseos de hacer ejercicio. Por lo
tanto, el ejercicio es una actividad que nos protege frente al riesgo
de volver a fumar.

- Evitar aumentar de peso: el aumento de peso puede producirse


después de dejar de fumar. De hecho, para compensarlo muchas
personas vuelven a fumar. Es frecuente que se aumente de peso
en dos o tres kilos. Para controlar el peso hay que vigilar que la
comida que tomamos sea saludable y nuestra forma de comer (ver
cuadro 4), con abundancia de verdura, fruta, y en general, sin
exceso de calorías. Recuerde beber abundante agua y zumos. Y
sobre todo, hacer ejercicio con regularidad. Si no lo ha hecho ya,
puede ser el momento de apuntarse a un gimnasio y tener un
calendario semanal de actividades físicas. El inconveniente de un
posible aumento de peso no es comparable a los beneficios que le
proporciona dejar el tabaco.

Tratamiento del tabaquismo


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Cuadro 4: Comer de forma saludable

COMPORTAMIENTOS PARA COMER DE FORMA SALUDABLE Y EVITAR EL SOBREPESO

1) Comer despacio:
Comer siguiendo la siguiente secuencia: introducir una pequeña cantidad de alimento en la boca, dejar
los cubiertos en la mesa, masticar despacio y tragar el alimento antes de coger de nuevo los cubiertos
para volver a comer.
Contar las masticaciones que se realizan en cada bocado.
Prolongar la duración de la comida, por ejemplo, interrumpiendo unos minutos de la misma y
dedicándolos a conversar.

2) Comer menos:
Comer con platos y cubiertos pequeños.
No comer nunca dos cosas la vez.
Servir toda la comida en un plato y retirar las fuentes de la mesa. No comenzar el plato siguiente sin
haber retirado las sobras del anterior.
Terminar de comer dejando algo de comida en el plato.
Esperar cinco minutos antes de repetir.
Comer primero los alimentos preferidos, dejando los que no gustan para el final.
Retrasar el acto de comer unos minutos a partir del momento en que se experimenta sensación de
hambre.
Levantarse de la mesa justo en el momento que se ha terminado de comer.

3) Controlar la sobreingesta:
Limitar la conducta de comer a un solo espacio de la casa.
Eliminar distracciones durante la comida (no leer, no ver la TV).
Planificar de antemano lo que se va a comer.
Preparar las comidas cuando no se tiene hambre.
Almacenar los alimentos de alto valor calórico en lugares poco visibles, empleando recipientes opacos, y
que no estén al alcance de la mano.
Disponer en casa alimentos con bajo contenido calórico.
Establecer un periodo de tiempo fijo para comer.
Quitar las sobras de la mesa si se inicia una tertulia de sobremesa.
Hacer una lista con los alimentos que debe comprar, no comprar nada que no esté en la lista, llevar el
dinero justo, e ir a comprar con el estómago lleno.
Comprar alimentos que requieren ser cocinados antes de ser consumidos.
Seleccionar restaurantes que dispongan de una carta variada, de forma que los alimentos a consumir
contengan valores calóricos adaptables a una dieta sana y equilibrada.

Tareas
Como ya sabe, el primer día de la siguiente semana será su primer
día de abstinencia. Se levantará siendo un no fumador, y aplicando
las técnicas e indicaciones que se le han ido dando durante todo el
tratamiento. El día anterior deberá deshacerse de todos los cigarrillos
de su casa, coche, abrigos, bolsos, lugar de trabajo, etc., así como
leer las razones para dejar de fumar que usted mismo anotó. Es muy
útil haber imaginado previamente las situaciones de mayor riesgo
para fumar, y qué va a hacer exactamente en ellas para controlar el
deseo de fumar. Escriba en un papel las principales situaciones de
riesgo que usted prevé y cómo las va a manejar (ver cuadro 5).

Tratamiento del tabaquismo


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Cuadro 5: Situaciones de riesgo.
SITUACIONES DE RIESGO Y ESTRATEGIAS PARA AFRONTARLAS
Las situaciones de riesgo son aquellas que con más probabilidad pueden hacerle volver a fumar. Es fácil
reconocerlas porque son las mismas que ha anotado durante los anteriores módulos al describir qué
situaciones desencadenaban en usted el deseo de fumar. Hágase la siguiente pregunta: si volviese a
fumar, ¿en qué situación lo haría? Esta situación, o situaciones, son sus situaciones de riesgo y hay que
tenerlas siempre presentes para detectarlas cuando se presenten. Además, para cada una de ellas hay
que tener preparado un plan, una estrategia de afrontamiento que nos ayude a no fumar.

Utilice el siguiente cuadro para describir sus posibles situaciones de riesgo: qué estaría haciendo, con
qué personas, qué estado de ánimo, etc. Además, anote la estrategia de afrontamiento que usará en
cada caso. Recuerde que los tres tipos de respuesta son: evitar, modificar, y sustituir el cigarrillo. Una
explicación más detallada de las estrategias de afrontamiento la encontrará en los módulos de
tratamiento.

SITUACIÓN DE RIESGO ESTRATEGIA DE AFRONTAMIENTO


1 1

2 2

3 3

4 4

5 5

6 6

NO DEBE PASAR AL SIGUIENTE MÓDULO ANTES DE UNA SEMANA Y


SIN HABER REALIZADO TODAS LAS TAREAS QUE SE LE HAN
PROPUESTO. Si pasa de módulo sin haber realizado las tareas, el
tratamiento perderá su eficacia.

Tratamiento del tabaquismo


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CUARTO MÓDULO

Primeros días de abstienecia


¡Enhorabuena si usted está abstinente! Ha conseguido el objetivo
para el que ha estado trabajando durante las tres semanas
anteriores. Si lee este módulo en su primer día de abstinencia,
recuerde que determinadas actividades le van a hacer más fácil el
día. Usted ya las ha ido haciendo durante los módulos anteriores y,
probablemente, ya forman parte de su repertorio de conductas
favorecedoras de la abstinencia: es muy importante que, en lo
posible, no esté expuesto a ningún objeto relacionado con fumar
como cigarrillos, mecheros, cerillas, ceniceros, etc., y por supuesto,
deshágase de ellos en los lugares más frecuentados por usted. No
deje de realizar, e incluso intensifique, las siguientes actividades:

- Pasear.
- Relajarse utilizando la técnica de las
respiraciones profundas.
- Beber agua o zumos en abundancia.
- Reducir el consumo de alcohol y café.
- Hacer ejercicio físico.
- Practicar taichi, yoga, o meditación.
- Tomar caramelos o chicles sin azúcar.
- Retomar actividades placenteras
abandonadas.

Como ya sabe, dejar de fumar implica adoptar un estilo de vida más


saludable mediante, por ejemplo, la práctica regular de ejercicio,
comer de forma equilibrada, y utilizar la respiración abdominal para
controlar las situaciones de estrés. Aproveche su nueva situación de
no fumador para disfrutar de actividades o sensaciones nuevas. A
partir de ahora, va a experimentar una
mejoría en su estado de salud: respirará
mejor, volverá a saborear los alimentos, y
tendrá más olfato. Además, ahorrará
dinero, podrá estar en zonas donde no está
permitido fumar, y psicológicamente, se
sentirá mejor consigo mismo por haber
conseguido la meta que se había
propuesto.[GMJ6]

Respecto al ahorro económico, aunque probablemente ya sabrá la


cantidad exacta que se ahorra cada día, conviene llevar un registro
semanal o mensual de la misma. Cada cierto tiempo podrá premiarse

Tratamiento del tabaquismo


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utilizando ese dinero en alguna compra o en algún capricho
saludable.

Los beneficios más importantes para su salud que obtendrá al estar


abstinente se detallaron en el primer módulo, repáselos. No olvide
tampoco leer de nuevo el cuadro que elaboró al principio del
tratamiento con las ventajas e inconvenientes dejar de fumar.

El deseo de fumar va y viene


Como ya se ha mencionado anteriormente, las molestias relacionadas
con la abstinencia como los estados de irritabilidad, tristeza,
alteración en el sueño, dificultad de concentración, cambios en el
apetito, somnolencia, y deseos de fumar, suelen ser más intensas
durante los primeros dos o tres días, y a partir de la segunda semana
disminuyen notablemente. No obstante, la aparición e intensidad de
estos síntomas dependen de las circunstancias y características de
cada persona, y sobre todo, de su grado de dependencia física
respecto a la nicotina. Si ha reducido gradualmente el número de
cigarrillos fumados, las molestias de los primeros días serán menos
acusadas que si lo hubiese dejado de golpe.

En cuanto al deseo de fumar, es normal que


aparezca durante algún tiempo, y no significa que
esté haciendo algo incorrecto. Es muy importante
saber que las ganas de fumar no constituyen un
estado permanente, sino al contrario, aparecen y
desaparecen. Duran menos de lo que uno puede
esperar: no más de cinco o diez minutos, y durante este período
limitado de tiempo, la intensidad varía, creciendo hasta su valor
máximo, y descendiendo posteriormente hasta desaparecer. Es
fundamental tener esto presente porque muchos fumadores creen,
erróneamente, que una vez que aparecen no se marcharán hasta
que no vuelvan a fumar, o que durarán horas. Durante estos
momentos puede emplear cualquiera de las
respuestas que ha ido ensayando durante los
módulos anteriores: respirar profundamente
con el abdomen, dar un paseo, hablar con un
amigo o familiar, etc., es decir, cualquier
actividad que le permita relajarse, distraerse
y mantenerse concentrado al menos durante
unos minutos. El deseo de fumar irá
desapareciendo. Y al cabo de unos días, la
frecuencia con la que aparecen disminuirá.
Para no sentirse abrumado, piense sólo en
manejar las situaciones que se le presenten durante este día
concreto, y no se martirice pensando en que va a sufrir molestias y
deseos de fumar durante el resto de su vida. Muchos fumadores

Tratamiento del tabaquismo


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tienden a fijarse y a recordar sólo los momentos del día en los que el
deseo alcanza su máximo nivel, lo cual aumenta más la probabilidad
de volver a fumar que si se tiene una visión más exacta de cómo ha
transcurrido el día.

Saber responder ante situaciones de riesgo


A partir de ahora tendrá que estar muy atento a las situaciones de
riesgo. Recuerde que son aquellas en las que podría volver a fumar.
Preste especial atención a las más comunes: bajo estado de ánimo,
alegría, consumo de alcohol, y estar con
otros fumadores. Debe tener preparado un
plan para cada una de ellas. Le será útil
repasar qué respuestas concretas le han
servido durante el tratamiento cuando ha
tenido que reducir el número de cigarrillos
fumados. Utilice las tres principales
estrategias de autocontrol ante situaciones
que provocan en usted el deseo de fumar:
evitar esas situaciones, modificarlas, y sustituir el cigarrillo por otra
cosa. Algunos ejemplos, ya tratados en anteriores módulos, se
explican a continuación:

1. Evitarlas: es la estrategia más efectiva para hacer frente a las


situaciones que le incitan a fumar. Si usted no está ante esas
situaciones, no ejercerán ninguna influencia sobre su deseo de
fumar. Por ejemplo, si ha comprobado que desea fumar
después del café de la mañana, una estrategia de evitación
sería renunciar a tomarlo. Si se le viene a la cabeza fumar
cuando toma alcohol, debería evitar estar en situaciones en las
que sea probable el consumo de alcohol, e incluso plantearse,
como hábito saludable, dejar definitivamente de tomarlo. Si ha
experimentado ganas de fumar en la sobremesa, podría
levantarse inmediatamente después de terminar de comer.
2. Modificarlas: no siempre es posible evitar las situaciones que
nos incitan a fumar. En estos casos podemos intentar
alterarlas. Por ejemplo, beber zumo de naranja en vez de café,
dar un paseo en vez de quedarse viendo la televisión, sentarse
en las zonas de no fumadores en los restaurantes que las
tengan, o si normalmente desea fumar mientras conduce,
asegúrese de no tener tabaco dentro del coche.
3. Sustituir el cigarrillo por otro objeto o actividad: ejemplos de
este tipo de estrategias serían la utilización de la técnica de
respiración profunda cuando estamos nerviosos o con deseo
fumar, tomar caramelos o chicles sin azúcar, llamar a un
amigo, tener un bolígrafo, lápiz, o clip entre los dedos, etc.

Tratamiento del tabaquismo


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Sería útil anotar en una hoja cuáles son sus situaciones de
riesgo y qué cosas puede hacer en cada una de ellas para
controlarlas.

El exceso de confianza es peligroso


Las principales barreras con las que se va a encontrar a partir de
ahora para mantenerse abstinente, son:

a) el exceso de confianza, que le puede llevar a


pensar que por fumarse un cigarrillo no va a
pasar nada, porque usted controla la situación,
b) no estar atento a las situaciones de riesgo, y
además, no tener una respuesta previamente
elaborada para cada una de ellas,
c) enfrentarse a situaciones de estrés o a crisis
inesperadas y pensar que con un cigarrillo las
va a resolver mejor,
d) abandonar los hábitos saludables que haya adquirido durante
estas semanas, como realizar ejercicio, comer de forma
equilibrada, y disminuir o incluso abandonar el consumo de
alcohol.

¿Y si vuelvo a fumar?
Y finalmente, si usted ha comenzado abstinente el módulo, pero
luego ha vuelto a fumar en algún momento, tenga presente lo que
sigue[GMJ7]:
1) no es lo mismo fumar alguna vez de forma ocasional
después de haber logrado la abstinencia, que volver a
fumar como lo hacía al comenzar el tratamiento,
2) si vuelve a fumar, probablemente se sentirá culpable o
desanimado,
3) inmediatamente después de esta reacción emocional
negativa, puede pensar que es un “débil”, un “fracasado”,
e “incapaz” de dejar de fumar,
4) se va a sentir más fumador que no fumador, y esto le va
a servir de excusa para volver a fumar como antes de
iniciar el tratamiento.

El proceso que acaba de describirse se conoce como Efecto de


Violación de la Abstinencia, y es bastante frecuente. Su objetivo será
detener, cuanto antes, la cadena de acontecimientos que se han
descrito. Para ello, debe hacer lo siguiente: [GMJ8]

Tratamiento del tabaquismo


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a) considere el consumo como un error en la
estrategia empleada, no como la prueba
evidente de que usted es un “débil” o un
“fracasado”,
b) utilice el error para aprender, es decir,
averiguar qué hizo mal y cómo evitar volver a
cometer el mismo error,
c) piense que un consumo ocasional de tabaco
no le convierte en un fumador si sabe como actuar,
d) haga un esfuerzo mayor en emplear sus estrategias de
autocontrol, recordando además los éxitos y el esfuerzo realizados
hasta ahora,
e) no fume su próximo cigarrillo, y piense que los sentimientos
negativos desaparecerán en poco tiempo si usted sigue estas pautas,
f) repase las razones para dejar de fumar que anotó al principio del
tratamiento.

Felicitaciones
Finalmente[GMJ9], queremos felicitarle por haber
llegado a este cuarto y último módulo. Esto
significa que ha realizado la totalidad del
tratamiento y que, por tanto, está en mejores
condiciones para mantenerse abstinente que si
hubiese dejado de fumar sin ninguna ayuda, o
que si hubiese abandonado antes de tiempo el
programa. Además, ha demostrado una buena
motivación y disciplina, factores ambos
necesarios para hacer un buen tratamiento de autoayuda a través de
Internet. ¡Enhorabuena si sigue abstinente! Piense en premiarse por
todo ello realizando alguna actividad placentera o haciéndose algún
regalo con el dinero ahorrado por no comprar tabaco.

También queremos felicitar a los que siguen fumando por el esfuerzo


realizado durante los módulos
anteriores. Deben saber que el
abandono del tabaco es un proceso que
puede llevar varios años y que está
demostrado que, tras varios intentos,
es más probable dejar de fumar que
hacerlo “a la primera”. Esto refuerza la
idea de que el abandono es una
situación de “ensayo y error”, es decir,
cada uno debe aprender lo que le
funciona y lo que no a la hora de
conseguir la abstinencia, y utilizar lo aprendido en el futuro.
Mantenga los logros adquiridos de manera que puedan favorecer la

Tratamiento del tabaquismo


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abstinencia en otros intentos. Ahora está más cerca de conseguirlo
que al principio.

Contribuya a mejorar este tratamiento


En el futuro deberá contestar periódicamente a algunas preguntas
acerca de su situación de consumo (al mes, dos meses, tres meses,
seis meses, nueve meses, un año, y dieciocho meses de iniciar el
tratamiento). Recibirá un e-mail y un sms como recuerdo. La
información que nos proporcione será imprescindible para mejorar el
conocimiento sobre la adicción al tabaco y cómo tratarla a través de
Internet. Por favor, en caso de que cambie de dirección de correo
electrónico o de número de móvil, actualice sus datos en el menú
“Datos Personales”.

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