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Traduccién de JUAN FERGUSON 145 copias BORIS FAUSTO HISTORIA CONCISA DE BRASIL a a Fonpo bE Cutrura ECONOMICA MEXICO - ARGENTINA - BRASIL - COLOMBIA - CHILE - EsPARA Estabos UNIDOS DE AMERICA - GUATEMALA - PERU - VENEZUELA Primera edicién en portugués, 2001 Primera edicién en espafiol, 2003 Obra publicada com apoio do Ministério da Cultura do Brasil, Fundacio Biblioteca Nacional y Departamento Nacional do Livro. (Obra publicada con apoyo del Ministerio de Cultura de Brasil, Fundacién Biblioteca Nacional y Departamento Nacional del Libro. ‘Titulo original: Histéria concisa do Brasil ISBN de la edicién original: 85-314-0592-0 D. R. © 2003, Fondo pe CutTuRA ECONOMICA DE ARGENTINA, S. A. El Salvador 5665; 1414 Buenos Aires ‘e-mail: fondo@fce.com.ar / www-fce.com.ar Aw. Picacho Ajusco 227; 14200 México D. F. ISBN: 950-557-555-6 Fotocopiar libros est4 penado por la ley. Prohibida su reproduccién total o parcial por cualquier medio de impresién o digital, en forma idéntica, extractada o modificada, en castellano o en cualquier otro idioma, sin la autorizacién expresa de la editorial. IMPRESO EN LA ARGENTINA ~ PRINTED IN ARGENTINA Hecho el depésito que marca la ley 11.723 Prélogo a la edicidn en espafiol Esta versién en espafiol de Historia concisa de Brasil corresponde, en grandes lineas, al texto publicado en 2001 en portugués por la Editora de la Universidad de San Pablo. Aunque los piiblicos de ambas ediciones no sean los mismos, pienso que entre ellos existe una gran afinidad, sobre todo en lo que se refiere al creciente interés por la comprensién de los rasgos de semejanza y diversidad del proceso histérico entre los diferentes paises de América Latina. Ademds de eso, espero estar dirigiéndome a ptt- blicos semejantes ya que el texto se destina de un modo general a personas letradas, y no a un ptiblico especializado en la investigacién y en la ensefianza de la Historia. ‘Tomando en consideracién esa circunstancia, intenté evitar, en la medida de lo posi- ble, la terminologia sociolégica e incluso histérica, volviendo la lectura mds accesible sin perjudicar el contenido. Evidentemente, lo que el lector tiene entre sus manos no es “la Historia de Brasil” objetivo totalizador que tal vez sea imposible de ser alcanzado-, sino “una Historia de Brasil”, que parte de un determinado recorte para abordar la complejidad de mds de 500 afios de historia de la América portuguesa y del Brasil independiente. En ese recorte no desprecié la narrativa de los hechos, por més que ésta pueda parecer metodolégicamente tradicional, ya que tengo la conviccién de que los episodios no pueden ser dados por conocidos, ni en Brasil, ni menos aun en pafses de lengua espafiola. Por otro lado, concibo a la narrativa tomo el presupuesto indispensable para el andlisis de procesos histéricos relevantes. Son esos procesos los que constituyen la trama bisica del libro, y espero que ellos abran el camino para la mejor comprensién de una formacién histérica espectfica. Ast, por ejemplo, le dedico particular atencién a temas como la ocupacién de Brasil y el contacto entre indios y portugueses; a la duradera institucién de la esclavitud —de gran continuidad y que dejé marcas mucho mayores que en otros pa(ses de América Latina; al sentido de la transicién, hasta cierto punto pacifica, de la condicién colonial hacia la de pals independiente, Obser- vo, de pasada, que el tiltimo t6pico se relaciona con la discusién del cardcter negociado de las grandes transiciones brasileras, desde la abolicién de la esclavitud hasta el fin del régimen militar en afios fecientes. Salvo por una u otra alusién imprescindible, el texto privilegia deliberadamente el abordaje sociopolitico y deja de lado toda una “otra historia” -la de las mentalida- des en la larga duracién, la del preconcepto, la de la produccién literaria y artistica, 8 HISTORIA CONCISA DE BRASIL ercétera~. Eso no significa ignorar la importancia de estos objetos, sino reconocer que cada uno merece un tratamiento espectfico en su diversidad. Desde el punto de vista cronolégico, el énfasis del texto recae en el perfodo mo- derno y contemporéneo, o sea, el que se inicia a partir del siglo xx. Dicha opcién no implica la desvalorizacién de un pasado remoto, sino asumir la perspectiva de que los temas recientes tienen un interés mayor para ¢! lector, ademds de permitir con mayor facilidad el andlisis comparativo. Por ultimo, una palabra sobre las cuestiones interpretativas. El texto intenta, en pocas palabras, adoptar una Ifnea de andlisis coherente que, sin embargo, no adhiere aningtin modelo rigido. Al mismo tiempo, no se quiso imponer al lector una deter- minada interpretacién, ignorindose otras distintas y contradictorias. De ese modo, siempre que es oportuno, se ofrecen otras versiones historiogréficas de los hechos, y principalmente de los procesos histéricos, déndole al lector elementos para que pue- da formular su juicio. . Asi, espero haber presentado un abanico interpretativo que evita argumentos de autoridad y que permite pensar la “Historia de Brasil” ~asf como cualquier otra historia, como un objeto de lectura abierto, aunque no arbitrario, y tampoco reductible a un simple discurso sobre el pasado. El lector dird si los presupuestos del texto fueron alcanzados, sino en el todo, por Jo menos en parte. 1. El Brasil colonial (1500-1822) La expansién maritima y la llegada de los portugueses a Brasil Desde temprano los brasilefios aprenden, en casa o en la escuela, que Brasil fue des- cubierto por Pedro Alvares Cabral en abril de 1500. Ese hecho constituye uno de los episodios de la expansién maritima portuguesa, iniciada a principios del siglo xv. {Por qué un pequefio pals como Portugal se lanzé de manera pionera a la expansién acomienzos del siglo xv, casi cien afios antes de que Colén ~enviado por los espafioles— Ilegara a las tierras de América? La respuesta no es univoca, y deben set considerados diversos factores. Para comenzar, Portugal se afirmaba como un pais auténomo en el conjunto de Europa, con tendencia a volcarse hacia el exterior. Los portugueses ya tenfan una experiencia en el comercio de larga distancia que habfa sido acumulada a lo largo de los siglos x1 y xIV, y aunque no se comparasen todavia con venecianos y genoveses, llegarfan a sobrepasarlos. Ademds, antes de que los porrugueses asumieran el control de su comercio internacional, los genoveses habfan invertido en su expansién, transformando a Lisboa en un gran centro del comercio genovés. La experiencia comercial también fue facilitada por la relacién econémica de Portugal con el mundo isl4mico del Mediterraneo, adonde el avance.de los intercam- bios se puede medir por la creciente utilizacién de la moneda como medio de pago. Sin duda, la'atraccién por el mar fue incentivada por la posicién geogréfica del pais, préximo a la islas del Atldntico y a la costa de Africa. Dada la tecnologfa de la época, al partir desde los puertos portugueses o de aquellos situados en el sudoeste de Espa- iia, era importante contar con corrientes maritimas favorables. Pero hay otros factores de la historia polftica portuguesa tanto o més importantes que los ya citados. Portugal no fue ajeno a la crisis general del occidente de Europa. Sin embargo, la enfrenté en mejores condiciones politicas que los otros reinos. Du- rante todo el siglo xv Portugal fue un reino unificado y menos sujeto a convulsiones y disputas, a diferencia en este sentido de Francia, Inglaterra, Espafia ¢ Italia, todos envueltos en guerras y complicaciones dindsticas. La monarqufa portuguesa se consolidé a través de una historia que tuvo uno de sus puntos mas significativos en la revolucién de 1383-1385. La burguesia comercial de Lisboa se rebelé a partir de una disputa en torno de la sucesién al trono portugués. ‘Acesto le siguié una gran sublevacién popular, la “revuelta del pueblo menudo”, en palabras del cronista Ferno Lopes. La revolucién era semejante a otros aconteci- 10 HISTORIA CONCISA DE BRASIL mientos que agitaron el occidente europeo en la misma época, pero tuvo un desenla- ce diferente que las rebeliones campesinas aplastadas por los grandes sefiores en otros pafses. El problema de la sucesién dindstica se confundié con una guerra de indepen dencia, cuando el rey de Castilla, apoyado por la gran nobleza lusitana, entré en Portu- gal para asumir la regencia del trono. En el enfrentamiento se afirmaron, al mismo tiempo, la independencia portuguesa y el ascenso al poder de la figura central de la revolucién: don Joao, mestre de Avis, hijo bastardo del rey Pedro I. ‘Aunque algunos historiadores consideren a la revolucién de 1383 como una re- volucién burguesa, en realidad ésta tuvo como resultado un refuerzo centralizador del poder mondrquico. A su alrededor se fueron reagrupando los diversos sectores influyentes de la sociedad portuguesa: la nobleza, los comerciantes, la naciente buro- cracia. Este es un punto fundamental en la discusién sobre las razones de la expan- sién portuguesa, ya que en las condiciones de la época era el Estado, o mejor, la corona, el que podfa transformarse en un gran realizador, en caso de alcanzar las condiciones de fuerza y estabilidad necesarias para ello. Por tiltimo, recordemos que a comienzos del siglo xv la expansién tenfa corres- pondencia con los intereses de las clases, grupos sociales e instituciones que compo- nfan la sociedad portuguesa. Para los comerciantes, era la perspectiva de un buen negocio; para el rey, ademds de ser una buena forma de ocupar a los nobles y un motivo de prestigio, era la oportunidad de crear nuevas fuentes de recursos en una época en que los rendimientos de la corona hablan descendido mucho; para los no- bles y los miembros de la Iglesia, servir al rey o servit a Dios cristianizando “pueblos bdrbaros” tenfa como resultado recompensas y catgos cada vez mis dificiles de conse- guir en los estrechos marcos de la metrépoli; para el pueblo, lanzarse al mar significa- ba sobre todo emigrar, la biisqueda de una vida mejor, la fuga de un sistema social optesivo. De esa convergencia de intereses slo quedaban fuera los empresarios agri- colas, para quienes la salida de mano de obra del pals provocaba su encarecimiento. De allf que la expansidn se haya'convertido en una especie de gran proyecto nacional al que todos, 0 casi todos, adherfan y que atravesb los siglos. Los impulsos para la aventura marftima no eran sélo comerciales. Hace cinco siglos existian continentes poco explorados o enteramente desconocidos, océanos enteros todavia no recortidos. Las llamadas regiones ignotas llenaban la imaginacién de los pueblos europeos que velan en ellas, segin el caso, reinos fantésticos, habitan- tes monstruosos o la sede del parafso terrenal. ‘As{, por ejemplo, cuando Coldn descubrié América, pensaba que en el interior de esa tierra a la que habfa llegado encontrarla hombres de un solo ojo y otros con hocico de perro. Vio a tres sirenas saltar fuera del mar, decepciondndose con sus rostros: no eran tan bellas como las imaginara. En una de sus cartas se referfa a las personas que, en direccién al poniente, nacfan con cola. En 1487, cuando partieron de Portugal con la misién de descubrir el camino terrestre hacia las Indias, Afonso de Paiva y Pedro da Covilha llevaban instrucciones de don Jofo II para localizar el reino