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Id Cendoj: 39075340012006101003
Órgano: Tribunal Superior de Justicia. Sala de lo Social
Sede: Santander
Sección: 1
Nº de Recurso: 976/2006
Nº de Resolución: 1180/2006
Procedimiento: RECURSO SUPLICACION
Ponente: MARIA DE LAS MERCEDES SANCHA SAIZ
Tipo de Resolución: Sentencia

Resumen:
DESPIDO OBJETIVO

T.S.J.CANTABRIA SALA SOCIAL

SANTANDER

SENTENCIA: 01180/2006

Recurso núm. 976/2006

Sec. Sra. Colvée Benlloch

PRESIDENTE

Ilmo. Sr. D. Rubén López Tamés Iglesias

MAGISTRADOS

Ilma. Sra. Doña Mercedes Sancha Saíz

Ilmo. Sr. D. Santiago Pérez Obregón

EN NOMBRE DE SU MAJESTAD EL REY, la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de

Cantabria compuesta por los Ilmos. Sres. citados al margen, ha dictado la siguiente

SENTENCIA

En Santander, a dieciocho de diciembre de dos mil seis.

En el recurso de suplicación interpuesto por D. Jose Miguel y otro, contra la sentencia dictada por el
Juzgado de lo Social nº Tres de Santander, ha sido Ponente la Ilma. Sra. Doña Mercedes Sancha Saíz,
quien expresa el parecer de la Sala.

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- Que según consta en autos se presentó demanda por D. Jose Miguel y otro, sobre
despido, siendo demandada la Autoridad Portuaria de Santander, y que en su día se celebró el acto de la
vista, habiéndose dictado sentencia por el Juzgado de referencia en fecha 7 de septiembre de 2006 , en los
términos que se recogen en su parte dispositiva.

SEGUNDO.- Que como hechos probados se declararon los siguientes:

1º.- El 5-2-2003 se publicó en el BOC convocatoria por parte de la Autoridad Portuaria de Santander
de 18 plazas de celadores - guardamuelles con el íntegro contendido respecto de sus bases que debe ser

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tenido por reproducido.

2º.- Los demandantes participaron activamente en la mentada convocatoria (concurso oposición), si


bien no fueron admitidos por no superar inicialmente las correspondientes pruebas.

Recurrida la decisión por el demandante Jose Miguel recayó sentencia de la Sala de lo


Contencioso-Administrativo del T.S.J. de Cantabria el 15-4-05 , con el contenido que debe ser tenido por
reproducido, en la que se acordó estimar el recurso contencioso administrativo interpuesto y retrotraer el
proceso de selección con el fin de proceder a una nueva valoración de la prueba cuarta del proceso
mencionado.

El 7-7-05, se dictó sentencia por el Tribunal referido en los mismos términos, si bien relativa al
compañero de los actores, señor Jose Francisco .

3º.- El 5-6-06, la demandada y los actores firmaron contratos de trabajo indefinidos con el íntegro
contenido que obra en los autos.

4º.- El 6-6-06, los actores iniciaron periodo de prueba que finalizaba el 15-6-06.

A lo largo de el desempeñaron las funciones que constan en la documental de la parte demandada,


que debe ser tenida por reproducida.

Los actores fueron enseñados por compañeros que ya prestaban servicios, sin perjuicio de que,
sobre todo en el control de mercancías y personas, llevaran a cabo su trabajo de modo individual.

5º.- El 15-6-06, el jefe de turno del CCS (superior inmediato de los demandantes) emitió el siguiente
informe:

El presente documento sirva como INFORME sobre el asunto mencionado.

Con fecha 6/6/06 el Jefe de Grupo incorpora a mi equipo a los siguientes trabajadores:

D. Jose Miguel

D. Jose Francisco

D. Carlos Jesús

En el transcurso de los diferentes turnos de trabajo se observa las siguientes incidencias:

D. Jose Miguel

No comprueba D.N.I.

No para camiones con MM.PP.

Balancín abierto sin presencia física en el exterior de la cabina sin parar vehículos.

El día 7 abandona el servicio a las 22:23 h (salida por

Maliaño), sin consultar al CCS.

Se detectaron personas y vehículo (camión con MM.PP) en el interior del puerto sin control previo.

D. Carlos Jesús

Permite paso de camiones sin toldo.

No comprueba D.N.I.

No para camiones con MM. PP.

No comprueba identidades de pasajeros en taxis.

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Se detectaron personas y vehículo (turismo) en el interior del puerto sin control previo.

En ambos casos por debajo del nivel mínimo de seguridad.

D. Jose Francisco , desarrolla su tarea dentro de la normalidad.

Lo que pongo en conocimiento a los efectos oportunos.

El 15-6-06, la demandada comunicó a los demandantes esta carta:

De conformidad con lo dispuesto en el artículo 14 del Estatuto de los Trabajadores , relativo al Perdió
de Prueba, lo dispuesto en el Contrato de Trabajo suscrito con UD. con fecha 5 de junio de 2006, así como
lo dispuesto en el vigente II Convenio Colectivo de Puertos del Estado y Autoridades Portuarias y en las
Bases de la Convocatoria que se aplicaron en el proceso de selección y que fueron publicadas en el BOC
de fecha 5 de febrero de 2003, pongo en su conocimiento que por parte de la Autoridad Portuaria de
Santander, se ha decidido DESISTIR de la relación laboral iniciada y, en consecuencia, RESOLVER el
contrato de trabajo suscrito con UD. por NO SUPERAR EL PERIODO DE PRUEBA, al considerar que no ha
realizado las funciones de su puesto con la aptitud necesaria requerida para el mismo, de conformidad con
los extremos advertidos en el informe requeridos al efecto.

En relación con lo anterior, le comunico que la fecha de efectos de la extinción de la relación laboral
será el día 1 de junio de 2006.

Igualmente, le comunico que quedan a su disposición en las oficinas de la empresa la liquidación que
legalmente le corresponde.

6º.- A lo largo del periodo de prueba aludido, los demandantes no comprobaron en varias ocasiones
el DNI de las personas que accedían al puerto, no pararon camiones que portaban mercancías peligrosas,
se dejó el balancín (barrera) abierto ( demandante Jose Miguel ), permitió el paso de camiones sin toldo (
demandante Carlos Jesús ), no comprobó identidades de pasajeros en un taxi ( demandante Carlos Jesús ).

7º.- El 7-6-06, el demandante Jose Miguel tenía un examen de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas
a las 17.30 horas, que se prolongó hasta las 18.30 horas. El actor acudió a este examen, previo permiso de
la demandada.

Este día, tras regresar del examen, abandonó su puesto de trabajo a las 22,23 horas. Su turno
finalizaba a las 23,00 horas.

8º.- El puerto de Santander donde prestaron servicios los actores cuenta con 54 cámaras que graban
constantemente y son visionadas por el encargado de manera rotativa.

9º. - El jefe directo de los demandantes, señor Juan Ramón , formó parte junto con otras cinco
personas del tribunal de oposiciones en que participaron aquellos.

10º.- La Sala de lo Contencioso-Administrativo del T.S.J. de Cantabria dictó dos sentencias los días
que se indican:

10-5-05: se desestimó recurso contencioso administrativo formulado por el demandante Jose Miguel
en relación a provisión de plaza de nivel 10 (licenciado en Derecho), promoción interna.

2-6-05: se acordó a instancia del actor Jose Miguel la nulidad de convocatoria para cubrir plaza de
licenciado en Derecho.

Los demandantes tienen interpuesta demanda contra la demandada relativa a reclamaciones de


cantidades.

A su vez, presentaron denuncia contra la demandada y ante la Inspección de Trabajo (22-6-06).

El contenido de ambos escritos se tiene por reproducido.

11º.- Los demandantes no ostentan, ni han ostentado en el último año la condición de representantes
legales de los trabajadores o delegados sindicales.

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12º.- La vía administrativa previa ha quedado agotada. El expediente integro relativo al concurso
oposición y reclamación de los actores se debe tener por reproducido de modo integro.

TERCERO.- Que contra dicha sentencia anunciaron recurso de suplicación los dos demandantes,
siendo impugnado por la parte contraria, pasándose los autos a Ponente para su examen y resolución por la
Sala.

CUARTO.- Por auto de 24 de noviembre de 2006 se estimó la causa de abstención alegada por el
Ponente D. Rubén López Tamés Iglesias, pasándose a nuevo Ponente.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.- La sentencia de instancia desestima la demanda en reclamación de despido nulo


formulada por los actores contra la Autoridad Portuaria de Santander (APS). Frente a dicha sentencia se
alzan aquellos mediante sendos recursos de suplicación que articulan en base a tres motivos, al amparo de
los apartados a), b) y c) del artículo 191 del Texto Refundido de la Ley de Procedimiento Laboral . Dada la
similitud de ambos recursos procede analizarlos conjuntamente.

SEGUNDO.- Al amparo del apartado a) del artículo 191 de la Ley de Procedimiento Laboral alegan
los dos recurrentes la infracción de normas de procedimiento, en particular, del artículo 200 de la LPL , en
relación con el artículo 24 de la Constitución y 105.2 del texto procesal, argumentando que se les ha
producido indefensión al haberse ocultado por la empleadora el informe que motiva la rescisión laboral.

Consta en las actuaciones que por escrito de 27-6-2006 los recurrentes solicitaron la aportación de
los "informes de aptitud" emitidos durante el periodo de prueba, a lo que se accedió por el Juzgado en
providencia de 28-6-2006 ; también que el Abogado del Estado procedió a su aportación el 29-8- 2006,
solicitando la citación como testigo de D. Juan Ramón , autor del citado informe, habiéndose admitido por el
Juzgado en providencia de 31-8-2006 ; y que en el acto del juicio oral, celebrado el 5-9-2006, se practicó la
aludida testifical y, en conclusiones, no se hizo constar protesta legal alguna.

Como es sabido, la nulidad es el remedio último que ha de aplicarse, únicamente, en los casos en los
que concurran los siguientes requisitos:

a) Que se produzca la infracción de una norma o garantía del procedimiento.

b) Que dicha infracción produzca indefensión material, no meramente formal.

c) Que se haya formulado protesta en tiempo y forma, siempre que ello fuera posible.

De conformidad con los datos antes reseñados el motivo ha de ser desestimado pues ninguna
indefensión material se ha producido a la parte actora; la misma pudo conocer el contenido del informe
antes de la celebración del acto del juicio o en dicho acto; en consecuencia, no se ha cometido infracción
procedimental alguna y no se hizo consta la mínima protesta.

TERCERO.- Por la vía del apartado b) del citado artículo 191 de la LPL , solicitan los recurrentes la
revisión de los hechos probados. En concreto, la supresión de los ordinales cuarto, quinto, sexto, séptimo y
octavo, alegando la falsedad del informe de 15-6-2006, reproducido en el ordinal quinto y procediendo a la
tacha del testigo, Sr. Juan Ramón . Alegan los recurrentes que la empleadora debió aportar la prueba de
video que ratificara las palabras del testigo.

Conviene recordar que para que pueda prosperar la modificación del relato fáctico, es necesario: a)
indicar el hecho expresado u omitido que el recurrente estime equivocado; b) citar concretamente la prueba
documental o pericial que, por sí sola, demuestre la equivocación del juzgador, de una manera evidente,
manifiesta y clara, sin que sean admisibles a tal fin, las meras hipótesis, disquisiciones o razonamientos
jurídicos; c) que dicha prueba obre en autos o haya sido aportada en trámite de suplicación válidamente
conforme al artículo 231 de la Ley de Procedimiento Laboral ; d) fijar de modo preciso el sentido o forma en
el que el error debe ser rectificado; y e) que la rectificación, adición o supresión sean trascendentes al fallo.

En el caso de autos, el Juzgador de instancia, conforme le ordena el artículo 97.2 de la Ley de


Procedimiento Laboral , en el tercer párrafo de su fundamento de derecho cuarto, expone los elementos de
convicción antecedentes para apreciar como veraces los datos que constan en el referido informe, en
atención a la testifical del Sr. Juan Ramón , calificada de "elocuente y rotunda", valoración que es de su

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exclusiva interpretación, dado el carácter extraordinario del recurso de suplicación. En consecuencia, no


existiendo datos sobre la falsedad de dicha testifical y no remitiéndose ninguno de los recurrentes a prueba
-documental o pericial- alguna que desvirtúen aquella, el motivo debe ser igualmente rechazado.

CUARTO.- Como infracción jurídica oponen ambos recurrentes, en primer lugar, la de los artículos
24.1, 9.3, 113.1 y 118 de la Constitución, artículo 14 del Estatuto de los Trabajadores, bases de la
convocatoria de dieciocho plazas de celadores-guardamuelles de 23-12-2003, art. 12 .j) del II Convenio
Marco de relaciones labores de Puertos del Estado y Autoridades Portuarias , art. 9.3 del I Convenio
Marco de relaciones laborales de PE y AP y el art. 8 del I Convenio Colectivo de la AutoridadPortuaria de
Santander . Consideran los recurrentes que la imposición, en sus contratos de trabajo, de un periodo de
prueba es ilícita, al no estar previsto en las bases de la convocatoria y por vulnerar el tenor de una
sentencia firme (la de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de 15 de abril de 2005 ).

Los antecedentes que tenemos tomar en consideración son los siguientes:

a) En el BOC de 5-2-2003 se publicó la convocatoria de 18 "plazas de aspirantes a ingreso como


Celadores Guardamuelles" de la APS, por el procedimiento de oposición libre; en la base 1.1 de la
convocatoria se hace constar que "el tipo de contrato será de carácter fijo indefinido. Las condiciones que
regularán la relación laboral son las derivadas del vigente Convenio Colectivo y demás normas de
aplicación". La oposición constaba de cuatro pruebas eliminatorias (de conocimiento, de aptitud física,
informática y psicotécnica; y una prueba optativa, el ejercicio del idioma inglés (base 6.1 de la convocatoria).

b) El I Convenio Marco de relaciones labores de Puertos del Estado y Autoridades Portuarias ,


vigente en aquel momento, al igual que el II Convenio Marco, vigente en la fecha de suscripción de los
contratos de trabajo, determinan en su artículo 9.3 y art. 12 , apartado j), respectivamente: "podrá
establecerse un periodo de prueba, que se regulará de acuerdo con lo establecido en el artículo 14 del
Estatuto de los Trabajadores , excepto en su duración, que no superará los quince días para los
trabajadores sin cualificación profesional; los treinta días para los trabajadores con cualificación, incluido el
personal administrativo, y los tres meses para el personal titulado".

c) Los actores, tras ser seleccionados, suscribieron un contrato de trabajo por tiempo indefinido, en
cuya cláusula cuarta se pacta un periodo de prueba de quince días.

Las razones que nos llevan a rechazar el motivo y mantener la licitud del periodo de prueba son
básicamente dos: primero, que las bases de la convocatoria que sirven de Ley de la misma, vinculando
tanto a los aspirantes como a la Entidad convocante y que no consta que fueran impugnadas, hablan de
"aspirantes a ingreso", y se remiten para la fijación de las condiciones de trabajo al Convenio Colectivo, en
el que expresamente se establece la posibilidad de pactar un periodo de prueba; y segundo, que la
oposición en la que participaron los actores, no contiene más que pruebas teóricas o de actitud, no
existiendo una parte práctica que pudiera hacer llegar a la Entidad convocante cual es la aptitud de los
trabajadores para ese concreto puesto de trabajo.

Difiere, pues, este supuesto del analizado por la Sentencia del TSJ de Madrid de 23 de abril de 2002
(Rº 304/2002 ), invocada por la parte recurrente, ya que en ella se procedió a la previa adjudicación de una
plaza y la oposición contaba con un ejercicio teórico y otro práctico, lo que no es el caso.

QUINTO.- 1.- En el último motivo de los recursos de los trabajadores, también amparado en el
apartado c) del artículo 191 de la LPL , se denuncia que la sentencia recurrida ha infringido lo dispuesto en
los artículos 24, 9.3 y 113.1 de la Constitución, art. 179.2 de la LPL, artículos 4.2.g), 14 y 17 del Estatuto de
los Trabajadores, art. 5.c) del Convenio 150 de la OIT, art. 55.5 y 6 del ET , con cita de diversas sentencias
del Tribunal Constitucional. Entienden los recurrentes que su cese, durante el periodo de prueba, constituye
un despido que debe ser calificado de nulo por vulnerar la garantía de indemnidad.

2.- Conviene recordar, con carácter previo, la doctrina constitucional sobre los despidos
discriminatorios, con arreglo a la cual lo característico de estos despidos no es la existencia o inexistencia
de causa sin más, sino la presencia de circunstancias cuyo uso como causa de despido es radicalmente
opuesto a principios esenciales del ordenamiento jurídico, en cuanto supone desconocimiento o violación de
derechos de la persona que se reputan intangibles.

El amparo constitucional de la no discriminación supone que en el supuesto de que sea tal derecho
fundamental violado, el despido habrá de declararse nulo y no meramente improcedente -tal y como
prescribe el art. 55.5 del ET -.

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En estos casos, no se produce una pura inversión de la carga probatoria, pues al trabajador-
demandante se le exige que aporte algún tipo de medio probatorio: "No es suficiente la mera alegación de la
vulneración constitucional. Al demandante corresponde aportar, cuando alegue que un acto empresarial ha
lesionado sus derechos fundamentales, un indicio razonable de que tal lesión se ha producido, un principio
de prueba dirigido a poner de manifiesto, en su caso, el motivo oculto de aquél acto (SSTC 90/1997,
74/1998, 87/1998 ), y "a ello se refieren precisamente los arts. 96 y 179.2 de la LPL , que precisan que de lo
alegado por la parte actora se ha de deducir la existencia de indicios de discriminación" tal y como señala la
STC 267/2000, de 17 de noviembre . De modo que "no basta afirmar que se ha producido un despido
discriminatorio, sino que han de reflejarse unos hechos de los que resulte una presunción o apariencia de
discriminación -STS de 24 de septiembre de 1.986 -; por lo que "quien invoca la discriminación debe ofrecer
algún indicio racional fáctico que le sirva de apoyo" -STS de 3 de diciembre de 1987 -.

Para analizar, pues, si estamos ante un despido discriminatorio es necesaria la presencia de unos
indicios racionales de los que se desprenda la infracción de un derecho fundamental. Pero igualmente ha de
tenerse en cuenta que los indicios de que habla el art. 179.2 LPL , "no son identificables con la mera de
sospecha, que consiste en de imaginar o aprehender algo por conjeturas fundadas en apariencia", sino que
los indicios "son señales o acciones que manifiestan de forma inequívoca algo oculto" (STS 25.03.98, con
cita de las SSTS 09.02.96, 15.04.96 y 23.09.96 ), por lo que la misma doctrina habla de "razonables
indicios" (STC 101/2000, de 14 de abril , por ejemplo), o de "mínimo de indicios suficientes, o un principio de
prueba que genere razonablemente una apariencia o presunción sobre la realidad de la conducta
empresarial que se denuncia" (STC 41/1989, de 22 de marzo; citada por la STS 04.05 .00). Y la apreciación
indiciaria supone para la jurisprudencia -STS 01.10.96 una valoración jurisdiccional provisional de carácter
complejo, correspondiente en principio al Juez de instancia, que versa tanto sobre elementos de hechos
("indicios") como sobre calificaciones o elementos de derecho ("violación" del derecho fundamental).

3.- Por otro lado, el Tribunal Constitucional ha reconocido como parte del derecho de tutela judicial
efectiva, la denominada "garantía de indemnidad", señalando que "en el ámbito de las relaciones laborales,
la garantía de indemnidad se traduce en la imposibilidad de adoptar medidas de represalia derivadas de las
actuaciones del trabajador encaminadas a obtener la tutela de sus derechos" - sentencia 198/2001 de 4 de
octubre - y la misma doctrina se reitera en las sentencias 7/1993 de 18 enero, 54/1995 de 24 febrero,
140/1999 de 22 julio, 101/2000 de 10 abril y 198/2001, de 4 de octubre .

Como recuerda la reciente STC 55/2004, de 19 de abril , el derecho a la tutela judicial efectiva no sólo
se satisface, pues, mediante la actuación de los Jueces y Tribunales, sino también a través de la garantía
de indemnidad, que significa que del ejercicio de la acción judicial o de los actos preparatorios o previos a
ésta no pueden seguirse consecuencias perjudiciales en el ámbito de las relaciones públicas o privadas
para la persona que los protagoniza.

En el ámbito de las relaciones laborales, la garantía de indemnidad se traduce en la imposibilidad de


adoptar medidas de represalia derivadas de las actuaciones del trabajador encaminadas a obtener la tutela
de sus derechos (SSTC 7/1993 y 14/1993, de 18 de enero, 54/1995, de 24 de febrero ). En este ámbito la
prohibición del despido también se desprende del art. 5 c) del Convenio núm. 158 de la Organización
Internacional del Trabajo, ratificado por España (BOE de 29 de junio de 1985), que expresamente excluye
entre las causas válidas de extinción del contrato de trabajo "el haber planteado una queja o participado en
un procedimiento entablado contra un empleador por supuestas violaciones de leyes o reglamentos o haber
presentado un recurso ante las autoridades administrativas competentes". Y, más concretamente, como
razonara la STC 14/1993 , la garantía de indemnidad que otorga el art. 24.1 CE se extiende asimismo a los
actos preparatorios o previos necesarios para el ejercicio de una acción judicial, pues de otro modo se
dificultaría la plena efectividad del derecho. Si se rechazara que los trámites previos estén provistos del
amparo constitucional que deriva de ese derecho, quien pretendiese impedir o dificultar el ejercicio de una
acción en la vía judicial tendría el camino abierto, pues para reaccionar frente a ese ejercicio legítimo del
derecho a la acción judicial por parte del trabajador le bastaría al empresario con actuar en el momento
previo al planteamiento de ésta.

4.- La aplicación de tal doctrina al presente supuesto nos lleva a valorar, en primer lugar, si concurre
algún indicio de segregación.

Como pone de manifiesto la sentencia de instancia, es claro que los demandantes han aportado al
proceso judicial un principio de prueba revelador de la existencia de un panorama indiciario que surgiere, de
modo razonable, la vehemente y fundada sospecha de una conducta empresarial de represalia derivada del
ejercicio por los trabajadores de su derecho a la tutela judicial efectiva. En concreto, tales indicios se derivan
de las reclamaciones ante la jurisdicción contencioso- administrativa, contra diversas actuaciones de la

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empleadora en el proceso de concurso.

5.- Una vez cubierto este primer e inexcusable presupuesto, recae sobre la parte demandada la carga
de probar que su actuación tuvo una causa real, absolutamente extraña a la pretendida vulneración de
derechos fundamentales, así como que la conducta de los actores tuvo entidad suficiente como para
adoptar la decisión de su cese durante el periodo de prueba, único medio de destruir la apariencia lesiva
creada por los indicios.

Pues bien, la resolución de instancia da por probado, en los ordinales sexto y séptimo, que los
demandantes hicieron dejación de sus funciones (no comprobaron el DNI de las personas que accedían al
puerto, no pararon camiones que portaban mercancías peligrosas, permitieron el paso de camiones sin
toldo, etc.); y que el Sr. Jose Miguel abandonó su puesto antes de la hora fijada. En definitiva, la APS ha
acreditado que tales causas han sido las únicas que han motivado su decisión empresarial, de forma que
ésta se hubiera producido verosímilmente en cualquier caso y al margen de todo propósito vulnerador de
derechos fundamentales.

Lo que nos lleva a la confirmación de la sentencia de instancia y consiguiente desestimación del


recurso formulado.

Vistos los preceptos legales citados y demás de pertinente aplicación.

FALLAMOS

Desestimamos los recursos de suplicación interpuestos por Don Jose Miguel y por Don Carlos Jesús ,
contra la sentencia dictada por el Juzgado de lo Social número Tres de Santander (Autos 358/2006 ), con
fecha 7 de septiembre de 2006, en virtud de demanda formulada por los recurrentes contra la Autoridad
Portuaria de Santander, sobre despido y, en consecuencia, confirmamos la sentencia recurrida.

Notifíquese ésta sentencia a las partes y a la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia, previniéndoles
de su derecho a interponer contra la misma recurso de casación para la unificación de doctrina, para ante la
Sala de lo Social del Tribunal Supremo, dentro del plazo de diez días hábiles contados a partir del siguiente
al de su notificación.

Devuélvanse, una vez firme la sentencia, los autos al Juzgado de procedencia con certificación de
ésta resolución y déjese otra certificación en el rollo a archivar en éste Tribunal.

Así, por ésta nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

PUBLICACIÓN: En la misma fecha fue leída y publicada la anterior resolución por el Ilmo. Sr/a.
Magistrado que la dictó, celebrando Audiencia Pública. Doy fe.

DILIGENCIA: Seguidamente se procede a cumplimentar la notificación de la anterior resolución. Doy


fe.