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l la contempl solemnemente. Yo no volvera a arrojarle ms infusin guerrera en el rostro en este preciso momento si fuera t. Parece estar tranquilo.

Realmente tranquilo, pens Giselle mientras sus fosas nasales se enardecan con malicia. Estaba jugueteando con su pezn como si fuera un gato deleitndose con un ratn nuevo. Lo lama con la lengua, lo haca girar entre los dientes y lo chupaba con lujuria. No es para l, dijo ella; lo extrao de la situacin finalmente le desbarat la determinacin de no avergonzarse ella misma. Es para m. Ah. Death sonri con complicidad; fue la primera sonrisa que Giselle pudo ver esbozar al gigante, una sonrisa que amenazaba con explotar en una risa abierta. l la reprimi y asinti con la cabeza. Tengo justo lo que necesita, mi Reina. Es un licor de mi sector. Es dulce como la teta de una bestia heeka. Giselle contempl al gigante de cabellos dorados que le lama el seno y cedi con un suspiro. Dame toda la maldita botella, farfull.