Está en la página 1de 22

REDACCIÓN DE SENTENCIAS

Antonio Rico Ibarra*
1

SUMARIO: 1. Estructura formal de una sentencia. 1.1. Requisitos formales de la
sentencia. 1.2. Requisitos de fondo de la sentencia. 2. Redacción de sentencia.
3. J urisprudencias y tesis relevantes emitidas por la Sala Superior del Tribunal
Electoral del Poder J udicial de la Federación, relacionadas con el tema.

Antes de iniciar con la redacción de una sentencia, se hace preciso sentar algunos
aspectos de carácter teórico, como son: la estructura formal de una sentencia, los
requisitos formales y de fondo de ésta.

1. ESTRUCTURA FORMAL DE UNA SENTENCIA.
El artículo 22 de la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia
Electoral, establece que las resoluciones o sentencias que pronuncien el Instituto
Federal Electoral o el Tribunal Electoral del Poder J udicial de la Federación, deberán
hacerse constar por escrito y contendrán:
a) La fecha, el lugar y el órgano o Sala que la dicta;
b) El resumen de los hechos o puntos de derecho controvertidos;
c) En su caso, el análisis de los agravios así como el examen y valoración de
las pruebas que resulten pertinentes;
d) Los fundamentos jurídicos;
e) Los puntos resolutivos, y
f) En su caso, el plazo para su cumplimiento.

* Secretario de Estudio y Cuenta del Tribunal Electoral del Poder J udicial de la Federación
adscrito a la Ponencia del Magistrado Constancio Carrasco Daza.
Estos requisitos legales, en la práctica judicial se han cumplimentado bajo
determinada estructura, en la que es posible distinguir los siguientes apartados:
1. Datos de identificación o rubro.
2. Encabezado.
3. Resultandos.
4. Considerandos.
5. Puntos resolutivos.
6. Pie.
7. Voto particular, y
8. Firmas.
En los datos de identificación o rubro, se suele establecer la información
necesaria e indispensable para identificar el asunto (tales como el tipo del medio
impugnativo, el número de expediente, el nombre del actor, la o las autoridades
responsables), así como los nombres del magistrado ponente y del secretario
proyectista.
En el encabezado, se señala el lugar y fecha en que se dicta la resolución, y
también se acostumbra iniciar el texto de la sentencia con la frase “Vistos para
resolver los autos del juicio al rubro citado…”, que da a entender que, como el
juzgador ha realizado un minucioso estudio de las constancias que informan el
expediente en que se dicta el fallo, se encuentra en condiciones de emitir éste.
En la parte relativa a resultandos, se realiza una narración suscinta de los
hechos que anteceden a la emisión de la sentencia y que es indispensable conocer,
a fin de contar con una visión clara del caso. Es decir, se trata de la exposición de los
hechos que se estimen jurídicamente relevantes para comprender cómo es que se
ha llegado a la emisión de la resolución; el sentido común es que el que, en cada
caso, irá determinando cuáles son tales hechos.
2

Es en esta parte de la sentencia, en que se alude al acto o resolución
impugnada, así como a los conceptos de agravio que se hacen valer en su contra.
En este aspecto, cabe aclarar que la transcripción tanto de la resolución cuestionada
como de los motivos de inconformidad, no se exige legalmente; sin embargo, en
algunas ocasiones se consigna por cuestiones de orden práctico, sobre todo en
aquellos asuntos en que se examina el fondo de la litis, a efecto de facilitar la
inmediata comprensión de la resolución a los lectores de la sentencia, evitando
hacerles acudir a las constancias del expediente a consultar uno y otros escritos; en
aquellos casos en que no se examina el fondo del asunto, y se determina su
improcedencia o sobreseimiento, se omite la referida transcripción, por no ser
necesaria, pues la decisión no estará apoyada en el estudio de la resolución
impugnada ni de los agravios, sino en otras cuestiones, como la actualización de
alguna causa de improcedencia.
Es de señalarse que algunos juzgadores acostumbran a realizar la transcripción
de la resolución impugnada y de los agravios, en la parte considerativa, situación que
no tiene trascendencia alguna para la emisión de la decisión final del tribunal.
En la parte de considerandos, se contiene los razonamientos formulados por
el juzgador que sustentan su determinación final, es decir, la exposición de los
motivos o argumentos lógico-jurídicos que emite el tribunal, para considerar que
cierto asunto debe ser resuelto en determinado sentido, ya sea confirmando,
modificando o revocando la resolución impugnada, o bien, estimando la
improcedencia o sobreseimiento del medio de impugnación.
La sentencia puede contener uno o varios considerandos. En el primero de
ellos, se examina y determina, invariablemente, lo relativo a la competencia del
tribunal para conocer y resolver del medio de impugnación de que se trate, pues no
hay que olvidar que la competencia constituye un requisito sine qua non para el
dictado de una sentencia jurídicamente válida. Evidentemente, si el resolutor estima
3

que no se surte en su favor tal presupuesto procesal, la sentencia que se emita sólo
contendrá este único considerando.
Resulta conveniente que en un segundo considerando, el juzgador analice lo
atinente a una posible acumulación de expedientes, cuando existan dos o más
medios de impugnación que señalen a idénticas autoridades responsables, y el
mismo acto o resolución impugnado.
Posteriormente, se deberán examinar las causas de improcedencia que, en su
caso, alguna de las partes haga valer, o bien que el propio juzgador advierta, pues
de resultar fundada alguna de estas alegaciones, ello generaría la improcedencia del
medio de defensa, tornándose innecesario el examen de fondo del asunto. Ahora
bien, si a juicio del tribunal, no se actualiza ninguna causa de improcedencia hecha
valer por las partes, de cualquier manera debe exponer las razones que tenga para
arribar a tal conclusión.
En un posterior considerando, se estudia lo referente a la satisfacción o no de
los requisitos especiales para la procedencia del recurso o juicio de que se trate,
como la legitimación, la personería, la determinancia, etcétera.
Finalmente, los subsecuentes considerandos se ocupan del análisis del fondo
de la controversia, mediante la expresión de razonamientos lógico-jurídicos que
soporten el sentido de la decisión final que se adopte.
En los puntos resolutivos, se contiene la declaración del órgano resolutor
respecto del sentido del fallo, que puede ser confirmar, modificar o revocar el acto o
resolución impugnado. Asimismo, en caso de que la determinación haya consistido
en la modificación o revocación de la sentencia combatida, se expresan una serie de
instrucciones necesarias para la cumplimentación de la ejecutoria.
4

Asimismo, se estila ordenar: a) notificar la sentencia a las partes, con copia
certificada a la autoridad responsable; b) devolver las constancias a la propia
autoridad responsable, y c) archivar el expediente.
En el pie de la sentencia, se indica cuál fue la votación del asunto, si por
unanimidad o por mayoría de votos, y en su caso, se mencionan los nombres de los
integrantes del tribunal resolutor, especificándose quién de ellos fue el ponente. En
caso de que el asunto se hubiera fallado por mayoría de votos, debe precisarse
quién fue el disidente y señalarse si formula o no voto particular.
Si el asunto se falló por mayoría de votos, el magistrado disidente tiene la
facultad de determinar incluir su voto particular en la sentencia. Los votos
particulares, en términos generales, pueden ser, o bien votos concurrentes, o bien,
votos discrepantes; en los primeros su autor está de acuerdo con el sentido de la
resolución, pero difiere en todo o en parte de las razones que sustentan ese sentido.
El voto discrepante, o voto particular en estricto sentido, es aquél en que su autor
discrepa en cuanto a las razones y al sentido de la sentencia.
Finalmente, se consignan las firmas de los integrantes del órgano resolutor,
junto con la de Secretario General de Acuerdos, quien autoriza y da fe.

1.1. REQUISITOS FORMALES DE LA SENTENCIA
La ley exige que las sentencias tengan una forma escrita. En este punto, resulta
conveniente recordar que una decisión judicial, puede verse como un acto jurídico o
como un documento. Cuando los integrantes del órgano resolutor discuten y asumen
una posición respecto del asunto en la sesión, que normalmente es pública, se dice
que emiten una sentencia, que desde esta perspectiva, es un acto jurídico, pero éste,
por disposición legal, debe estar representado en forma escrita, es decir, constar en
5

un documento, y es entonces cuando se habla de una sentencia como documento,
que es el que prevalece, y surte sus efectos jurídicos.
Por otra parte, este documento debe estar escrito en idioma español. Cuando
se citan máximas o principios en latín, resulta conveniente establecer su significado
en idioma español.
Asimismo, resulta conveniente que a fin evitar en la mayor medida posibles
errores, cuando se indiquen cantidades, se señalen con número y letra.
También es importante mencionar que, en aras de soslayar cualquier tipo de
confusión, se omita establecer abreviaturas o referirse a instituciones por sus siglas.
En otro orden de ideas, otro de los requisitos formales que deben cumplir toda
sentencia, es la fecha, lugar y órgano que la emite.
Finalmente, otro requisito formal de la mayor trascendencia, lo constituye la
firma de los integrantes del tribunal resolutor, pues sin ésta el documento carecería
de validez alguna, siendo necesario que con independencia de la rúbrica que cada
uno de ellos estampe, se consigne el nombre del autor de tal rúbrica, a efecto de
tener certeza de que en realidad fueron los integrantes y no otros, quienes
suscribieron el documento.

1.2. REQUISITOS DE FONDO DE LA SENTENCIA
Dentro de estos requisitos se encuentra el cumplimiento del principio de
congruencia. De acuerdo con la doctrina, este principio debe acatarse en dos
sentidos, congruencia externa y congruencia interna. Se habla de congruencia
externa cuando existe identidad entre lo controvertido por las partes y lo resuelto por
6

el juzgador, y habrá congruencia interna cuando la decisión judicial, no contenga
afirmaciones ni razonamientos que se contradigan entre sí.
Ahora bien, el incumplimiento a la congruencia externa, puede generarse
porque el tribunal adicione el estudio y resolución sobre una pretensión no hecha
valer (ultra petitia), substituya una pretensión por otra que (extra petitia), o bien omita
examinar alguna (citra petitia); éste último caso, algunos autores procesalistas lo
manejan no como un incumplimiento al principio de congruencia, sino como una
inobservancia al principio de exhaustividad.
En esta parte, resulta preciso cuestionarse qué sucede con la figura legal de la
suplencia de la queja deficiente, en la que el juzgador debe deducir o completar los
agravios expresados por el promovente de un medio de impugnación. Algunos
procesalistas estiman que dicha figura supone una excepción al cumplimiento del
principio de congruencia, porque el órgano decisor, en realidad, al momento de
suplir, se encuentra resolviendo más allá de lo alegado por el actor; los que así
opinan parten de la base de que la suplencia de la queja permite más que completar
un argumento insuficiente, sustituirse en la voluntad del demandante creando un
nuevo agravio. Sin embargo, se estima que la actividad de suplir tiene sólo tiene
operatividad frente a la existente expresión deficiente de los conceptos de queja, mas
no se encuentra permitida, por lo menos en la materia electoral, en caso de ausencia
total de argumentos, por lo que en ese sentido, se considera que la suplencia de la
queja deficiente, en realidad, no puede entrañar una salvedad al principio de
congruencia, porque no resuelve sobre algo que vaya más allá de lo pretendido por
el enjuiciante.
Otro de los elementos de fondo de la sentencia, se refiere a su
fundamentación y motivación, que como sabemos, constituye un imperativo de
carácter constitucional (artículo 16 de la Carta Magna).
7

Recordemos que la fundamentación consiste en la cita de los preceptos
jurídicos que resulten aplicables al caso que se está resolviendo, y la motivación
constituye la expresión de las razones por las cuales se considera que se justifican la
aplicación de tales preceptos y la subsunción de las situaciones controvertidas a
éstos.

2. REDACCIÓN DE SENTENCIA
En la redacción de las sentencias, se debe tomar en cuenta una regla básica: sólo
debe mencionarse lo que sea indispensable para la compresión cabal del asunto.
Asimismo, la redacción de una sentencia debe ser clara. La claridad es la
calidad que hace una redacción fácilmente inteligible. Esto es, el texto ha de
entenderse sin esfuerzo ni vacilación, en el entendido de que las palabras que se
empleen han de ser las que expresen la idea o el concepto que justamente se quiere
expresar. Además, resulta preciso conocer las reglas gramaticales del idioma
español, pues sin ello difícilmente se logrará la pretendida claridad.
Atentan contra la claridad, el empleo de vocablos inapropiados, de expresiones
rebuscadas, la utilización de una prosa farragosa, la colocación incorrecta de las
partes de una oración, así como de los signos de puntuación.
Ejemplo:
Es inoperante el agravio, toda vez que es impreciso el actor,
pues este tribunal no declaró inconstitucionales en su totalidad
los Estatutos del Partido Verde Ecologista de México, ya que tal
y como se constata en el expediente SUP-J DC-021/2002, en
dicha sentencia se atendió a los artículos que fueron
impugnados, y los que se encuentran relacionados con ellos,
encontrando algunos inconstitucionales, pues el actor no señala
los artículos del Estatuto que estima inconstitucionales y que le
causan agravio.
8

En el anterior ejemplo, se advierte que redacción poco afortunada, puesto que
entrelaza dos ideas. Se propone la siguiente redacción:
Es inoperante el agravio que se analiza, pues el actor no
precisa las disposiciones estatutarias del Partido Verde
Ecologista de México que estima inconstitucionales y le causan
perjuicio, considerando que este tribunal, al resolver el medio
impugnativo bajo el expediente SUP-J DC-021/2002, no declaró
la inconstitucionalidad de la totalidad de los referidos estatutos,
sino sólo atendió los que fueron controvertidos y sus
relacionados.
Otro aspecto importante a considerar, es la unidad en la redacción, que refiere
a que debe existir orden y cohesión en los conceptos que se expresen, evitando, en
lo posible, las digresiones y explicaciones incidentales o innecesarias. Los
argumentos referentes a una misma cuestión deben exponerse, en forma tal, que se
note una cierta vinculación entre ellos. De preferencia, aquéllos deben expresarse en
orden de importancia.
Asimismo, hay que atender a la concisión en los argumentos. Es decir,
tratándose de decisiones jurisdiccionales, más que elaborar redacciones elaboradas,
conviene ser austeros y sencillos, soslayando repeticiones innecesarias, lo que no se
requiere para lograr un argumento robusto y convincente, pues esto se logrará por la
fuerza de los razonamientos, y no por las reiteraciones y vestidura literaria de la
redacción.
Debe destacarse que la práctica judicial ha impuesto un estilo particular en la
redacción de sus resoluciones, lo que se advierte en dos aspectos, a saber:
1. utilización de un estilo imperativo, excluyendo palabras que denote la idea de
recomendaciones o consejos, sino órdenes o instrucciones, y
2. empleo de ciertas frases.
9

Un ejemplo del primer punto, sería por ejemplo, para referirse a que alguna de
las partes involucradas en el conflicto debe abstenerse de realizar cierta conducta,
no se dice: “se recomienda que la autoridad responsable funde y motive la resolución
materia de revisión”, sino se dice: “se ordena a la autoridad responsable…”. Otro
ejemplo, puede ser: “este órgano jurisdiccional cree conveniente que…”, cuando en
realidad debe decirse: “este órgano jurisdiccional considera que...”.
En cuanto a ciertas frases que son de uso ordinario en las resoluciones
judiciales, se encuentran las siguientes:
“En la especie”, “sentado lo anterior”, “a mayor abundamiento”, “no es óbice a lo
anterior”, “lo anterior es así, en tanto que”, “en el presente caso”, “en este orden de
ideas”, “de suerte que”, “en efecto”, “cabe agregar”, “en adición a lo anterior”, “en
virtud de lo expuesto”, “habida cuenta”, etcétera.
Finalmente, resulta conveniente observar ciertas reglas adicionales: a) cita de
preceptos legales, de jurisprudencia y tesis relevantes, así como de consideraciones
doctrinales; b) precisar el sentido de ciertas palabras, y c) transcribir constancias de
autos cuando sea estrictamente necesario.
En los casos en que los preceptos que se citen en la sentencia sirvan para
fundamentar una consideración de particular importancia, se recomienda
trascribirlos, ya sea en su totalidad, o en la parte conducente, dependiendo del caso
concreto, pues además de que aporta una compresión directa e inmediata del
argumento, facilitará la revisión del proyecto al magistrado ponente y a los demás
magistrados.
En el caso de la jurisprudencia y tesis relevantes, es necesario señalar cuál fue
el tribunal que sustentó el criterio, así como los datos de su localización, y precisar si
se trata de un criterio jurisprudencial o sólo relevante.
10

Aunque, en términos generales, se estima que resulta poco conveniente, las
citas doctrinales, pues esto debe reservarse para aspectos muy particulares, cuando
se lleve a cabo, la cita debe contener los datos generales de las citas bibliográfica de
cualquier trabajo de investigación, esto es, nombre del autor, obra, editorial, edición,
lugar y fecha de ésta, así como la página respectiva.
Por otra parte, dentro de lo posible, debe evitarse emplear términos equívocos,
es decir, susceptibles de ser entendidos en varios sentidos, aunque a veces es
necesario usarlos; en tal caso, es conveniente precisar su significado. Otras veces,
se precisa emplear palabras técnicas poco conocidas, que también se requiere se
aclare su sentido.
En cuanto a la transcripción de constancias de autos, cabe decir que ello resulta
aceptable, cuando el razonamiento depende del sentido preciso utilizado en tales
constancias. En este supuesto, es claro que sólo debe transcribirse lo sea
imprescindible para la cabal compresión de la idea que se quiere transmitir al lector
de la sentencia.

3. J URISPRUDENCIAS Y TESIS RELEVANTES EMITIDAS POR LA SALA SUPERIOR DEL TRIBUNAL
ELECTORAL DEL PODER J UDICIAL DE LA FEDERACIÓN, RELACIONADAS CON EL TEMA.
• 04/2000 AGRAVIOS, SU EXAMEN EN CONJ UNTO O SEPARADO, NO
CAUSA LESIÓN. El estudio que realiza la autoridad responsable de los
agravios propuestos, ya sea que los examine en su conjunto, separándolos
en distintos grupos, o bien uno por uno y en el propio orden de su exposición
o en orden diverso, no causa afectación jurídica alguna que amerite la
revocación del fallo impugnado, porque no es la forma como los agravios se
analizan lo que puede originar una lesión, sino que, lo trascendental, es que
todos sean estudiados.

11

• 05/2004 CONTINENCIA DE LA CAUSA. ES INACEPTABLE DIVIDIRLA
PARA SU IMPUGNACIÓN. De la interpretación funcional de los artículos 41 y
116 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y de las
leyes electorales estatales que recogen las reglas y principios jurídicos
propios de los medios de impugnación, se concluye que no se puede escindir
la continencia de la causa con determinaciones parciales. Lo anterior es así,
porque cualquier proceso impugnativo debe concluir necesariamente con una
sola resolución, en la que se comprendan todas las cuestiones concernientes
al mismo, en su individualidad y en su correlación, desde lo relativo a su
procedencia hasta la decisión del mérito sustancial de la controversia, con el
pronunciamiento sobre las pretensiones y defensas opuestas. Esta situación
resulta de la naturaleza de la jurisdicción electoral, de los valores que protege
y de los fines que persigue, toda vez que se trata de procesos concentrados
en muy pocas actuaciones, en donde se tiene el propósito de hacer frente
eficazmente a las necesidades de especial celeridad en la tramitación,
sustanciación y resolución, como únicos instrumentos idóneos para resarcir a
los promoventes en el goce y disfrute de los derechos conculcados o de
enmendar oportunamente las irregularidades de un proceso, antes de que se
tornen irreparables por la definitividad; esto con el objeto de concluir el
ejercicio democrático con apego a los principios fijados en la ley fundamental,
en donde la fragmentación de la contienda constituiría un atentado a dichas
calidades definitorias, en tanto que multiplicaría innecesariamente las
actuaciones, en contravención al principio de concentración; fomentaría
mayor extensión en la prosecución de la causa; propiciaría el incremento de
instancias; dividiría la continencia de la causa con perjuicio del mejor
conocimiento que puede proporcionar la vista conjunta de todas las
cuestiones planteadas, en su individualidad y correlación; generaría la
posibilidad de resoluciones incompletas; abriría cauces para resoluciones
contradictorias; podría dar lugar a reposiciones de procedimientos en
detrimento de los plazos breves que son necesarios para su resolución
definitiva; rompería con la continuidad necesaria y conveniente en el trámite y
en el tiempo, y hasta podría generar la irreparabilidad de las violaciones u
obstaculizar o hacer imposible la ejecución de las sentencias.

• 33/2002 FRIVOLIDAD CONSTATADA AL EXAMINAR EL FONDO DE UN
MEDIO DE IMPUGNACIÓN. PUEDE DAR LUGAR A UNA SANCIÓN AL
PROMOVENTE. En los casos que requieren del estudio detenido del fondo
para advertir su frivolidad, o cuando ésta sea parcial respecto del mérito, el
promovente puede ser sancionado, en términos del artículo 189, fracción III,
de la Ley Orgánica del Poder J udicial de la Federación. El calificativo frívolo,
aplicado a los medios de impugnación electorales, se entiende referido a las
demandas o promociones en las cuales se formulen conscientemente
12

pretensiones que no se pueden alcanzar jurídicamente, por ser notorio y
evidente que no se encuentran al amparo del derecho o ante la inexistencia
de hechos que sirvan para actualizar el supuesto jurídico en que se apoyan.
Cuando dicha situación se presenta respecto de todo el contenido de una
demanda y la frivolidad resulta notoria de la mera lectura cuidadosa del
escrito, las leyes procesales suelen determinar que se decrete el
desechamiento de plano correspondiente, sin generar artificiosamente un
estado de incertidumbre; sin embargo, cuando la frivolidad del escrito sólo se
pueda advertir con su estudio detenido o es de manera parcial, el
desechamiento no puede darse, lo que obliga al tribunal a entrar al fondo de
la cuestión planteada. Un claro ejemplo de este último caso es cuando, no
obstante que el impugnante tuvo a su alcance los elementos de convicción
necesarios para poder corroborar si efectivamente existieron irregularidades
en un acto determinado, se limita a afirmar su existencia, y al momento de
que el órgano jurisdiccional lleva a cabo el análisis de éstas, advierte que del
material probatorio clara e indudablemente se corrobora lo contrario, mediante
pruebas de carácter objetivo, que no requieren de interpretación alguna o de
cierto tipo de apreciación de carácter subjetivo, lo que sucede en los casos en
que el actor se limita a afirmar que en la totalidad de las casillas instaladas en
un municipio o distrito, la votación fue recibida por personas no autorizadas, y
del estudio se advierte que en la generalidad de las casillas impugnadas no
resulta cierto. El acceso efectivo a la justicia, como garantía individual de todo
gobernado y protegida tanto en la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos como en las leyes secundarias, no puede presentar abusos por
parte del propio gobernado, pues se rompería el sistema de derecho que
impera en un estado democrático. La garantía de acceso efectivo a la justicia
es correlativa a la existencia de órganos jurisdiccionales o administrativos que
imparten justicia, por lo que a esas instancias sólo deben llegar los litigios en
los que realmente se requiera la presencia del juzgador para dirimir el
conflicto. Por tanto, no cualquier desavenencia, inconformidad o modo
particular de apreciar la realidad puede llevarse a los tribunales, sino que sólo
deben ventilarse ante el juzgador los supuestos o pretensiones que
verdaderamente necesiten del amparo de la justicia. Por tanto, si existen
aparentes litigios, supuestas controversias, o modos erróneos de apreciar las
cosas, pero al verificar los elementos objetivos que se tienen al alcance se
advierte la realidad de las cosas, evidentemente tales hipótesis no deben,
bajo ninguna circunstancia, entorpecer el correcto actuar de los tribunales;
sobre todo si se tiene en cuenta que los órganos electorales deben resolver
con celeridad y antes de ciertas fechas. En tal virtud, una actitud frívola afecta
el estado de derecho y resulta grave para los intereses de otros institutos
políticos y la ciudadanía, por la incertidumbre que genera la promoción del
medio de impugnación, así como de aquellos que sí acuden con seriedad a
esta instancia, pues los casos poco serios restan tiempo y esfuerzo a quienes
intervienen en ellos, y pueden distraer la atención respectiva de los asuntos
que realmente son de trascendencia para los intereses del país o de una
13


• 05/2002 FUNDAMENTACIÓN Y MOTIVACIÓN. SE CUMPLE SI EN
CUALQUIER PARTE DE LA RESOLUCIÓN SE EXPRESAN LAS RAZONES
Y FUNDAMENTOS QUE LA SUSTENTAN (Legislación del Estado de
Aguascalientes y similares). Conforme se dispone en el artículo 28, fracción
IV, de la Ley del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral del
Estado de Aguascalientes, los acuerdos, resoluciones o sentencias que
pronuncien el Consejo General del Instituto Electoral del Estado, los consejos
distritales y municipales, así como el tribunal local electoral deben contener,
entre otros requisitos, los fundamentos jurídicos y razonamientos lógico-
jurídicos que sirvan de base para la resolución o sentencia, de lo que se
deduce que es la sentencia, resolución o acuerdo, entendido como un acto
jurídico completo y no en una de sus partes, lo que debe estar debidamente
fundado y motivado, por lo que no existe obligación para la autoridad
jurisdiccional de fundar y motivar cada uno de los considerandos en que, por
razones metodológicas, divide una sentencia o resolución, sino que las
resoluciones o sentencias deben ser consideradas como una unidad y, en ese
tenor, para que cumplan con las exigencias constitucionales y legales de la
debida fundamentación y motivación, basta que a lo largo de la misma se
expresen las razones y motivos que conducen a la autoridad emisora a
adoptar determinada solución jurídica a un caso sometido a su competencia o
jurisdicción y que señale con precisión los preceptos constitucionales y
legales que sustenten la determinación que adopta.

• 04/99 MEDIOS DE IMPUGNACIÓN EN MATERIA ELECTORAL. EL
RESOLUTOR DEBE INTERPRETAR EL OCURSO QUE LOS CONTENGA
PARA DETERMINAR LA VERDADERA INTENCIÓN DEL ACTOR.
Tratándose de medios de impugnación en materia electoral, el juzgador debe
leer detenida y cuidadosamente el ocurso que contenga el que se haga valer,
para que, de su correcta comprensión, advierta y atienda preferentemente a lo
que se quiso decir y no a lo que aparentemente se dijo, con el objeto de
determinar con exactitud la intención del promovente, ya que sólo de esta
forma se puede lograr una recta administración de justicia en materia
electoral, al no aceptarse la relación oscura, deficiente o equívoca, como la
14

expresión exacta del pensamiento del autor del medio de impugnación
relativo, es decir, que el ocurso en que se haga valer el mismo, debe ser
analizado en conjunto para que, el juzgador pueda, válidamente, interpretar el
sentido de lo que se pretende.

• 43/2002 PRINCIPIO DE EXHAUSTIVIDAD. LAS AUTORIDADES
ELECTORALES DEBEN OBSERVARLO EN LAS RESOLUCIONES QUE
EMITAN. Las autoridades electorales, tanto administrativas como
jurisdiccionales, cuyas resoluciones admitan ser revisadas por virtud de la
interposición de un medio de impugnación ordinario o extraordinario, están
obligadas a estudiar completamente todos y cada uno de los puntos
integrantes de las cuestiones o pretensiones sometidas a su conocimiento y
no únicamente algún aspecto concreto, por más que lo crean suficiente para
sustentar una decisión desestimatoria, pues sólo ese proceder exhaustivo
asegurará el estado de certeza jurídica que las resoluciones emitidas por
aquéllas deben generar, ya que si se llegaran a revisar por causa de un medio
de impugnación, la revisora estaría en condiciones de fallar de una vez la
totalidad de la cuestión, con lo cual se evitan los reenvíos, que obstaculizan la
firmeza de los actos objeto de reparo e impide que se produzca la privación
injustificada de derechos que pudiera sufrir un ciudadano o una organización
política, por una tardanza en su dilucidación, ante los plazos fatales previstos
en la ley para las distintas etapas y la realización de los actos de que se
compone el proceso electoral. De ahí que si no se procediera de manera
exhaustiva podría haber retraso en la solución de las controversias, que no
sólo acarrearía incertidumbre jurídica, sino que incluso podría conducir a la
privación irreparable de derechos, con la consiguiente conculcación al
principio de legalidad electoral a que se refieren los artículos 41, fracción III; y
116, fracción IV, inciso b), de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos.

• 08/98 SENTENCIAS. ARGUMENTOS ANÁLOGOS EN LAS, NO CAUSAN
PERJ UICIO A LAS PARTES. No existe en la legislación ningún precepto o
principio jurídico que impida a los tribunales jurisdiccionales, al dictar una
resolución, razonar en términos análogos, independientemente de que sean
resueltos en la misma o en distinta sesión, por lo que aun para el caso de que
se llegara a demostrar que las consideraciones del fallo combatido son
semejantes a las de las otras sentencias que se emitieron en la misma sesión,
esto no sería suficiente para considerar ilegal el acto que se impugna. Por el
contrario, siempre se ha considerado acorde a derecho que los
razonamientos de los tribunales sean semejantes en los asuntos en que
15

coinciden las mismas o similares circunstancias, dado que con esto se
fomenta la seguridad y la certeza en la solución de los conflictos. Situación
distinta se presenta cuando en la decisión de un asunto se razone de la
misma manera que en otro si existen hechos, pruebas o circunstancias
distintos en cada uno, o están regidos por diferentes ordenamientos jurídicos;
pero en este caso la impugnación de las decisiones debe hacerse mediante la
exposición de argumentos encaminados a demostrar que los fundamentos,
motivos o conclusiones no corresponden a las constancias que obren en
autos, o a la litis, generándose un posible vicio de incongruencia interna o
externa, o alguna otra irregularidad específica, sin que sea suficiente que sólo
se haga notar la supuesta o real analogía de la resolución impugnada con las
dictadas en otros asuntos.

• XXVI/97 AGRAVIOS EN RECONSIDERACIÓN. SON INOPERANTES SI
REPRODUCEN LOS DEL J UICIO DE INCONFORMIDAD. Son inoperantes
los argumentos que se expresen para combatir la sentencia dictada en el
juicio de inconformidad mediante recurso de reconsideración cuando sólo
constituyen la reproducción textual de los agravios expuestos en primera
instancia, en razón de que el cometido legal del recurso de reconsideración
consiste en analizar la constitucionalidad y la legalidad de las resoluciones de
fondo emitidas en el recurso de inconformidad, y que el medio técnico
adecuado para ese objetivo radica en la exposición de argumentos
enderezados a demostrar ante el tribunal ad quem que la resolución de
primera instancia incurrió en infracciones por sus actitudes y omisiones, en la
apreciación de los hechos y de las pruebas, o en la aplicación del derecho, lo
cual no se satisface con una mera reiteración de lo manifestado como
agravios en el juicio de inconformidad, porque esta segunda instancia no es
una repetición o renovación de la primera, sino sólo una continuación de
aquélla que se inicia precisamente con la solicitud del ente legitimado en la
forma que exija la ley, y la exposición de los motivos fundados que tiene para
no compartir la del a quo, estableciéndose así la materia de la decisión entre
el fallo combatido, por una parte, y la sentencia impugnada por el otro, y no
entre la pretensión directa del partido que fue actor, frente al acto de la
autoridad electoral.

• 07/2007 FUNDAMENTACIÓN Y MOTIVACIÓN INDEBIDA. LA TIENEN LOS
ACTOS QUE DERIVAN DIRECTA E INMEDIATAMENTE DE OTROS QUE
ADOLECEN DE INCONSTITUCIONALIDAD O ILEGALIDAD. En términos de
lo dispuesto en los artículos 41, párrafo segundo, fracción IV; 99, párrafo
cuarto y 116, párrafo segundo, fracción IV, incisos b) y d), de la Constitución
16

Política de los Estados Unidos Mexicanos, un acto adolece de una debida
fundamentación y motivación, cuando deriva directa e inmediatamente de otro
acto u omisión de autoridad, que este tribunal haya determinado
inconstitucional o ilegal; en virtud de que no puede considerarse como
jurídicamente válida la fundamentación o motivación de un acto o resolución
de una autoridad que se base en otro que, a su vez, no cuenta con los
requisitos referidos. Lo anterior, dada la existencia de una relación causal,
jurídicamente entendida como motivo determinante, cuando el acto posterior
tiene su motivación o causa eficiente en los actos u omisiones ya
determinados inconstitucionales o ilegales, máxime cuando todos esos actos
están en última instancia involucrados por el alcance de la pretensión procesal
derivada de la demanda.

• XIX/2003 PLENITUD DE J URISDICCIÓN. CÓMO OPERA EN
IMPUGNACIÓN DE ACTOS ADMINISTRATIVOS ELECTORALES. La
finalidad perseguida por el artículo 6, apartado 3, de la Ley General del
Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral, al establecer que la
resolución de controversias debe hacerse con plenitud de jurisdicción, estriba
en conseguir resultados definitivos en el menor tiempo posible, de modo que
la sentencia debe otorgar una reparación total e inmediata, mediante la
sustitución a la autoridad responsable en lo que ésta debió hacer en el acto o
resolución materia de la impugnación, para reparar directamente la infracción
cometida. Sin embargo, como ocurre en todos los casos donde opera la plena
jurisdicción, de los que es prototipo el recurso de apelación de los juicios
civiles y penales, existen deficiencias que atañen a partes sustanciales de la
instrucción, que al ser declaradas inválidas obligan a decretar la reposición
del procedimiento, algunas veces desde su origen. En estos casos, sí se tiene
que ocurrir al reenvío, a fin de que el órgano competente integre y resuelva el
procedimiento respectivo, sin que corresponda al revisor avocarse a la
sustanciación del procedimiento. Conforme a lo anterior, la plenitud de
jurisdicción respecto de actos administrativos electorales, debe operar, en
principio, cuando las irregularidades alegadas consistan exclusivamente en
infracciones a la ley invocada, pero no cuando falten actividades materiales
que por disposición de la ley corresponden al órgano o ente que emitió el acto
impugnado, en razón de que en la mayoría de los casos, éstos son los que
cuentan con los elementos y condiciones de mayor adecuación para
realizarlos, así como con los recursos humanos, técnicos y financieros
necesarios que se deben emplear para su desempeño, a menos de que se
trate de cuestiones materiales de realización relativamente accesible, por las
actividades que comprenden y por el tiempo que se requiere para llevarlas a
cabo, e inclusive en estos casos sólo se justifica la sustitución, cuando exista
el apremio de los tiempos electorales, que haga indispensable la acción
17

rápida, inmediata y eficaz para dilucidar la materia sustancial del acto
cuestionado, y no dejarlo sin materia o reducir al mínimo sus efectos reales.

• LVII/2001 PLENITUD DE J URISDICCIÓN. LOS TRIBUNALES
ELECTORALES UNIINSTANCIALES GOZAN DE ESTA FACULTAD
(Legislación del Estado de Colima). De la interpretación sistemática de los
artículos 86 bis, fracción VI de la Constitución Política del Estado Libre y
Soberano de Colima, en relación con los diversos 310, 311, 326, 327, 374 y
375 del código electoral de esa entidad, se desprende que el tribunal electoral
estatal es un órgano jurisdiccional de pleno derecho y la máxima autoridad
jurisdiccional local en la materia, por lo que, a efecto de garantizar el irrestricto
respeto al principio de legalidad, con independencia de que sólo tenga una
instancia única, al resolver los recursos regulados en el código mencionado
puede, no sólo anular o revocar las decisiones de los órganos electorales
estatales, sino que inclusive tiene facultades para modificar y corregir dichos
actos. Estas cuestiones se hacen patentes, toda vez que los tribunales
electorales locales tienen plena facultad para examinar todas las cuestiones
que omitieron resolver las autoridades responsables, atendiendo al principio
de plenitud de jurisdicción de que se encuentran investidos. Por lo anterior, se
hace evidente que estos organismos jurisdiccionales gozan de plena
jurisdicción, dada la facultad que la legislación constitucional y electoral les
reconocen, para conocer el fondo de las controversias que se juzguen y, en
su caso, revocar, confirmar o modificar los actos en análisis.

• XXVI/2000 REENVÍO. NO DEBE DECRETARSE CUANDO CON ELLO SE
IMPOSIBILITA LA REPARACIÓN MATERIAL DE LA VIOLACIÓN ALEGADA.
El Tribunal Electoral del Poder J udicial de la Federación, en acatamiento al
mandato contenido en el artículo 93, párrafo 1, inciso b), de la Ley General del
Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral, que impone proveer
lo necesario para reparar la violación constitucional que se hubiere cometido,
y en ejercicio de la facultad conferida en el artículo 6o., párrafo 3, del mismo
ordenamiento legal, para resolver con plenitud de jurisdicción los asuntos
sometidos a su decisión, debe asumir la responsabilidad de sustanciar los
medios de impugnación locales, cuando del análisis de los preceptos
aplicables al trámite y sustanciación de los medios de impugnación
procedentes ante las autoridades jurisdiccionales locales, así como ante la
Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder J udicial de la Federación, se
advierta que de ordenarse el reenvío, no exista la posibilidad de que en un
asunto se agoten las instancias legalmente previstas, dada la estructura
normativa en cuanto a todos y cada uno de los actos procesales que deben
18

concurrir en los medios impugnativos y los plazos que los rigen, así como a
las eventualidades que pueden presentarse lo que implicaría la imposibilidad
material para reparar alguna transgresión que pudiese darse con la
tramitación, antes de la fecha límite para resolver, haciendo nugatorio el
estricto cumplimiento de la norma fundamental en cuanto a la expeditez en la
impartición de justicia, ante el riesgo de que las partes se vean impedidas de
agotar todas las instancias establecidas legal y constitucionalmente para
acudir a ejercer sus derechos, sobre todo, la última instancia que viene a
constituirse en la vía constitucional para resolver en definitiva si los actos de
las autoridades jurisdiccionales locales se han apegado a la Constitución y a
la ley.

• LXII/2001 RELATIVIDAD DE LA SENTENCIA. SUPUESTO DE
INAPLICACIÓN DEL PRINCIPIO, EN EL J UICIO PARA LA PROTECCIÓN DE
LOS DERECHOS POLÍTICO-ELECTORALES DEL CIUDADANO. Conforme a
los artículos 79, 80 y 84, párrafo 1, de la Ley General del Sistema de Medios
de Impugnación en Materia Electoral, las sentencias que se dicten en el juicio
para la protección de los derechos político-electorales del ciudadano, que
tengan como efecto revocar o modificar el acto o resolución impugnado, y
restituir en el uso y goce del derecho político-electoral violado, por regla
general, sólo aprovechan a quien lo hubiese promovido, debido a que este
juicio procede cuando el ciudadano por sí mismo y en forma individual haga
valer presuntas violaciones a sus derechos de votar y ser votado en las
elecciones populares, de asociarse individual y libremente para tomar parte
en forma pacífica en los asuntos políticos y de afiliarse libre e individualmente
a los partidos políticos. Sin embargo, en algunos casos, los citados efectos
pueden comprender la situación jurídica de un ciudadano distinto al incoante,
tal es el caso del candidato registrado con el carácter de propietario que se
inconforme con el lugar de ubicación en la lista de representación
proporcional, para que el postulado como suplente, corra la misma suerte de
aquél. Esto es así, en razón de que, conforme al sistema electoral imperante,
cuando el registro de candidaturas se realiza por fórmulas compuestas, cada
una, por un propietario y un suplente, para efectos de la votación, lo
relacionado con la integración de las fórmulas constituye un todo, de manera
que lo que se decida respecto de uno, necesariamente repercutirá sobre la
situación del otro.

• XXVII/2003 RESOLUCIONES DEL TRIBUNAL ELECTORAL DEL PODER
J UDICIAL DE LA FEDERACIÓN. MODALIDADES EN SUS EFECTOS PARA
PRESERVAR EL INTERÉS GENERAL. Los actos y resoluciones regidos por
19

disposiciones de derecho público, vinculados siempre, en medida
considerable, con los intereses generales de una comunidad, cuando se
nulifican pueden dar lugar a diferentes situaciones, orientadas hacia la mayor
tutela de esos intereses generales o, visto desde otro enfoque, a causarles el
menor perjuicio posible, por lo cual, no necesariamente deben tener efectos
retroactivos; cuando con esto puede resultar mayor el perjuicio que el
beneficio perseguido con la regularización del acto o la función administrativa
de que se trate, ni tampoco constituye un imperativo sine qua non que los
efectos de la nulidad actúen inmediatamente cuando con éstos se produzca
un gran daño o incertidumbre en la comunidad ciudadana, como podría
ocurrir, por ejemplo, cuando se deja sin efectos erga omnes un ordenamiento
jurídico que resulta fundamental en el engranaje organizativo y de
funcionamiento del Estado o en alguno de sus poderes u órganos, de tal
modo que su falta desarticule y ponga en peligro el cumplimiento de los fines
del Estado, o la tutela de los derechos fundamentales de los gobernados, o
bien, que la anulación del acto materialmente administrativo, puede traer
como consecuencia, la desintegración de un órgano del Estado, como un
tribunal electoral, lo que produciría un vacío y una desatención a los derechos
fundamentales al cerrar la jurisdicción ordinaria a los partidos políticos y
gobernados, al abandonar a las partes que protege y a los procesos
electorales temporalmente, independientemente de que exista una jurisdicción
extraordinaria, la suspensión de la jurisdicción ordinaria mermaría
considerablemente el derecho de acceso efectivo e inmediato a la justicia. En
este sentido, el artículo 105, penúltimo párrafo, de la Constitución, prevé que
la declaración de invalidez de las resoluciones a que se refieren sus
fracciones I y II, no tendrá efectos retroactivos, salvo en materia penal, en la
que regirán los principios generales y disposiciones legales de esta materia, y
por otra parte, en el artículo 45 de la Ley Reglamentaria de las Fracciones I y
II del Artículo 105 Constitucional, se faculta a la Suprema Corte de J usticia de
la Nación para que determine la fecha en la que producirán sus efectos las
sentencias, precisando que la declaración de invalidez de las sentencias no
tendrá efectos retroactivos; también el artículo 41, fracción IV, último párrafo,
de la Constitución, recoge esos principios, cuando determina que en los
medios de impugnación en materia electoral no procede la suspensión de los
actos o resoluciones impugnados, con lo que se deja de manifiesto que surten
sus efectos de inmediato, lo que se corrobora con la Ley General del Sistema
de Medios de Impugnación en Materia Electoral, en su artículo 6, apartado 2.
Consecuentemente, el Tribunal Electoral del Poder J udicial de la Federación,
en los términos del artículo 93, apartado I, inciso b), de la ley en cita,
especialmente, cuando advierta que los efectos de sus resoluciones
estimatorias pueden producir un riesgo de la magnitud indicada para una
comunidad, al generar la desarticulación de sus instituciones jurídicas, debe
ponderar tal situación y fijar con precisión la forma en que han de producirse
los efectos de su resolución, de tal manera que, al mismo tiempo que cumpla
con la finalidad de garantizar la constitucionalidad y legalidad de los actos
20

electorales objeto de impugnación, evite la producción de esos perjuicios al
interés general.

• LIX/98 RESULTANDOS DE UNA RESOLUCIÓN, NO CAUSAN AGRAVIO.
Los resultandos de una resolución constituyen meros antecedentes históricos
de lo acontecido durante la secuela del procedimiento, que no trascienden ni
son determinantes al sentido del fallo, por lo que los mismos no irrogan
ningún agravio al accionante que deba ser reparado por la autoridad
jurisdiccional.

• CXXXVIII/2002 SUPLENCIA EN LA EXPRESIÓN DE LOS AGRAVIOS. SU
ALCANCE TRATÁNDOSE DE CAUSAS DE NULIDAD DE LA VOTACIÓN
RECIBIDA EN CASILLA. El órgano jurisdiccional no está constreñido
legalmente a realizar estudio oficioso alguno sobre causas de nulidad que no
fueron invocadas por el actor, en atención a una pretendida suplencia de la
queja o causa de pedir, pues tal como se establece en el artículo 52, párrafo
1, inciso c), de la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en
Materia Electoral, es un requisito especial del escrito de demanda mencionar,
en forma individualizada, las casillas que se pretendan anular y las causas
que se invoquen en cada una de ellas; por lo que, si el actor omite señalar en
su escrito de demanda de inconformidad, las causas de nulidad de la votación
establecidas en el artículo 75 de la citada ley general, tal omisión no puede
ser estudiada ex officio por la autoridad que conoce del juicio de
inconformidad, puesto que tal situación no sería una suplencia de la queja,
sino una subrogación total en el papel de promovente, cosa totalmente ilegal,
a menos que de los hechos expuestos en la demanda se puedan deducir
agravios, que pongan de manifiesto la actualización de una causa de nulidad
de la votación, en términos de lo dispuesto en el artículo 23 párrafo 1, de la
ley adjetiva citada.

• CXLVII/2002 VIOLACIONES PROCESALES. SU ESTUDIO EN EL
RECURSO DE RECONSIDERACIÓN DEBE REALIZARSE SI
TRASCIENDEN AL RESULTADO DEL FALLO. El estudio de las violaciones
procesales por la Sala Superior en el recurso de reconsideración, solamente
puede llevarse a cabo si los agravios que se expresen, tienen por última
finalidad la de controvertir y desvirtuar las consideraciones que sustentan la
resolución de inconformidad que se impugna en cuanto a los aspectos de
fondo o las violaciones formales cometidas en la propia sentencia, con
21

22

influencia decisiva en el sentido de la resolución, o inclusive violaciones
procesales que se puedan reparar en la propia ejecutoria de reconsideración,
sin necesidad de reponer el procedimiento por reenvío o con plena
jurisdicción. A esta conclusión se llega si se toma en cuenta que, conforme a
los artículos 41, párrafo segundo, fracción IV; 99, y 105 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, por regla general, las
impugnaciones ante el Tribunal Electoral tienen el carácter de uniinstancial,
pero existe una excepción prevista en los artículos 60, párrafos segundo y
tercero de la Carta Magna y 61 de la Ley General del Sistema de Medios de
Impugnación en Materia Electoral, al disponer que las sentencias emitidas por
las Salas Regionales del tribunal podrán ser revisadas por la Sala Superior,
únicamente cuando por los agravios esgrimidos se pueda modificar el
resultado de la elección; en tanto que el citado artículo 61 dispone que el
recurso de reconsideración sólo procederá para impugnar las sentencias de
fondo dictadas en inconformidad. Lo anterior constituye un caso de excepción
a los principios de definitividad y firmeza que rigen en materia electoral,
respecto de las resoluciones pronunciadas por las Salas Regionales; sin
embargo, la procedencia del recurso de reconsideración se ve restringida a
las sentencias de fondo dictadas en el juicio de inconformidad. De acuerdo a
lo expuesto, es evidente que la naturaleza del proceso electoral y su
brevedad colocan a esta segunda instancia en un mecanismo de carácter
excepcional y selectivo, dirigido de manera exclusiva a aquellos casos que
tienen un impacto relevante para los comicios. Por tanto, si la procedencia del
medio de impugnación en estudio está restringida a las sentencias de fondo,
la medida de la impugnación encuentra sus límites en el contenido del acto
que es objeto de la misma y de ahí que el estudio de las violaciones
procesales en reconsideración, esté acotado a los puntos ya mencionados.
Considerar lo contrario desvirtuaría el carácter excepcional, selectivo y
extraordinario de que está revestido el recurso en cuestión, y se convertiría en
un recurso general, abierto y ordinario, dotado de muchos de los
inconvenientes que se pretendieron evitar al adoptar una segunda instancia
tan especialmente acotada, dado que se apartaría de los principios de
concentración y celeridad, cuyo cumplimiento es indispensable especialmente
en la impartición de la justicia electoral.