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Arquidiócesis de Monterrey

VIII. ¡La fiesta costó mucho! “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo
VIII. ¡La fiesta costó mucho!
“Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo Único,
para que todo el que crea en Él no se pierda sino que tenga vida eterna.”
(Jn 3, 16)
Objetivo
Objetivo

- Que el joven comprenda el sacrificio de Jesús como el costo que Dios pagó para liberarnos de la muerte.

- Que el joven comprenda que seguir a Jesús, implica tomar con alegría nuestra cruz de cada día. - Que el joven aprenda a ofrecer sus padecimientos a Dios para unirse más íntimamente a Jesús.

padecimientos a Dios para unirse más íntimamente a Jesús. O r a c i ó n

Oración

inicial

más íntimamente a Jesús. O r a c i ó n inicial Se inicia con un

Se inicia con un momento de oración meditada, para ello se reparte el Documento de trabajo No. 1, con la finalidad de que todos puedan realizarla.

Presidente: Señor Jesús, hoy quiero detenerme un momento ante el signo más evidente del amor que tienes por nosotros: tu cruz. Quiero concentrar mis ojos en cada una de las heridas que tu bendito cuerpo me muestra, para que pueda entender al fin que lo que yo sufro no es tan lejano a lo que tú sufriste por mí: humillaciones, golpes, insultos, soledades… Señor mío, todo esto lo sufriste por mi y tu Padre te dio al final la gloria que te correspondía desde un principio, ayúdame a mí a sufrir con esperanza mis propios padecimientos, para que un día comparta contigo un lugar en tu Reino.

Todos: Amén.

Se lee el siguiente texto bíblico

01
01

Pastoral Juvenil

El cántico del Siervo

Fue tratado como culpable a causa de nuestras rebeldías

y aplastado por nuestros pecados.

Él soportó el castigo que nos trae la paz

y por sus llagas hemos sido sanados. Isaías 53, 5

la paz y por sus llagas hemos sido sanados. Isaías 53, 5 Se recomienda que el

Se recomienda que el animador vaya guiando pausadamente las siguientes preguntas.

1. ¿Te has puesto ha pensar alguna vez que tú estabas en la mente de Jesús en el momento de su crucifixión, que él pensaba en ti en ese momento y se ofrecía a su Padre para que tú te salvaras?

2. Medita profundamente: ¿Por qué era necesario que Jesús sufriera por nosotros?

3. Te invito a que examines tu corazón y descubras si “ya te cayó el veinte” de lo que Jesús hizo por todos los hombres. Piensa un momento si realmente los sufrimientos de Jesús tienen relación con tu vida.

Se les invita a los jóvenes a hacer una oración con los ojos cerrados imaginándose que están ahí en el momento de la crucifixión, se les invita a que se acercan lo más posible a Jesús, que lo observen, que lo escuchen y por último ellos le hablen a Jesús. Se cierra el momento de meditación con la siguiente oración.

Presidente: Señor, te pedimos que el Sacrificio de tu Hijo en la cruz penetre en lo más profundo de nuestro corazón y nos ayude en nuestra conversión día a día para poder ofrendarnos al Padre como Él lo hizo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Todos: Amén.

Motivación
Motivación
02
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¡Hola! ¡Me da mucho gusto que nos volvamos a ver! La Fiesta del Amor de Dios ya está preparada y organizada, pero como todos saben las fiestas cuestan mucho dinero, la pregunta es: ¿Quién pagó la fiesta del Señor? ¿Cuánto costó? El día de hoy te invito a descubrir quién pagó el costo de la fiesta y cuánto costó, porque la fiesta costó mucho.

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Partimos de la vida
Partimos
de la vida

Instrucciones: Para la actividad realiza lo siguiente:

Objetivo de la dinámica

Contemplar con atención el sacrificio de Jesús en la cruz para valorarlo, amarlo e imitarlo.

a) Explica a los jóvenes que leeremos el Documento de trabajo No. 3, que consiste en una historia introductoria, con la finalidad de estar delante de Jesús, en su presencia. Después responderemos unas preguntas escribiendo lo que pensemos.

b) Para iniciar reparte el Documento de trabajo No. 3, puedes sentar a los jóvenes en un círculo o de la manera que mejor se concentren.

c) Lee la historia introductoria junto con ellos, otra opción es que cada quien la lea.

d) Una vez hecho lo anterior, asigna 10 minutos para contestar las preguntas.

e) Utiliza esta parte para introducir la charla.

Jesús ilumina nuestra vida
Jesús ilumina
nuestra vida

I. Charla

Se recomienda que la persona que vaya a exponer esta charla la estudie con anticipación y prepare tanto el material como las adecuaciones que sean necesarias según su realidad.

Al igual que yo, te habrás dado cuenta que antes de organizar una pachanga, por ejemplo un quince años, los papás de la quinceañera van ahorrando para lograr que la fiesta salga lo mejor posible y que no falte comida o música, pastel, etc. Las fiestas tienen un costo, quizás tú mismo hayas ofrecido ya una fiesta a algunos amigos y te diste cuenta de que es necesario pagar. Esta magnifica fiesta a la que Dios nos quiso invitar tuvo un costo, y uno muy alto por cierto.

El pueblo de Israel, que era el pueblo que Dios había escogido para que de allí saliera la salvación a todo el universo, tenía una noción de este pago e intentaban saldarlo ofreciendo sacrificios de animales. Y no eran cualquier clase de animales, debían ser los primogénitos y “sin defecto” (Lev. 4, 3b), ya elegido el animal se degollaba, se quemaba o se soltaba en el desierto, para que entonces se apartaran los pecados de los hombres; la idea era que aquellos animales cargaran los pecados de quienes los ofrecían. Pero Dios siempre les dejaba claro que esos sacrificios no le eran agradables: “¿Con qué me presentaré al Señor y me postraré ante el Dios de las alturas? ¿Me presentaré a Él con holocaustos, con terneros de un

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Pastoral Juvenil

año? ¿Aceptará el Señor miles de carneros, millares de torrentes de aceite? ¿Ofreceré a mi primogénito por mi rebeldía, al fruto de mis entrañas por mi propio pecado? Se te ha indicado, hombre, qué es lo bueno y qué exige de ti el Señor: nada más que practicar la justicia, amar la fidelidad y caminar humildemente con tu Dios” (Miq 6, 5-7). Dios dejaba claro que el precio del pecado del hombre era muy alto y que matar algunas reses no ayudaría mucho, fue así que los profetas iniciaron el anunció de la próxima llegada del Mesías y de lo que Él tendría que hacer para salvar al hombre. Precisamente el profeta Isaías fue quien escribió un himno que llamamos el “Cantico del Siervo doliente”, en el cual se anuncia que vendrá alguien que sería traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades (cfr. Is 53, 5) y que el sacrificio de este siervo sería tomado en cuenta por Dios: “A causa de tantas fatigas, Él verá la luz y, al saberlo, quedará saciado. Mi Servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos” (Is 53, 11).

Dios nos mostraba desde aquel momento, que el sacrificio redentor de la humanidad vendría de un hombre que superara la tragedia del pecado del mismo hombre, y este sería Jesús; la doctrina de la Iglesia afirma que “La muerte redentora de Jesús cumple, en particular, la profecía del Siervo doliente. Jesús mismo presentó el sentido de su vida y de su muerte a la luz del Siervo doliente” (CEC 601)

Sintetizando esto podemos afirmar que fue voluntad del Padre enviar a su propio Hijo, para que con el sacrificio de su vida todo el género humano se salvara de la muerte y la esclavitud del pecado.

Como ves, el pago era muy alto, ¡¡La fiesta costó mucho!! Porque, ¿qué padre es capaz de ofrecer la vida de su único hijo para salvar la vida de un asesino? Es necesario darnos cuenta de las dimensiones exageradas del amor que Dios siente y tiene por cada uno de nosotros, porque el costo de esa decisión incluía distintas dimensiones:

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1) Jesús al encarnarse vive su primer humillación “Él siendo de condición divina, no reivindicó en los hechos, la igualdad con Dios sino que se despojó tomando la condición de servidor y llegó a ser semejante a los hombres” (Filp 2, 6-7). Es decir, podemos imaginarnos a un Rey viviendo en un establo, acercándose a la gente que nadie quiere, y al final morir a manos de su pueblo de una forma humillante; solo pensando así podemos acercarnos un poco al misterio de la humillación de Jesús que no era un simple Rey, sino que era Dios mismo.

2) Jesús el Hijo Único de Dios, asume su condición de siervo, de hijo de familia y él que es Dios, se hace obediente a sus padres, con ellos aprender a servir y se desarrolla como cualquier ser humano, menos en el pecado. Crece en “sabiduría, en edad y en gracia tanto para Dios como para los hombres” (Lc 2, 52). Su vida fue una vida ordinaria; las maravillas de Ángeles que anunciaron su llegada, de pastores que llegan para alabarlo, y de Reyes que lo visitan para adorarlo había terminado, la vida seguía su curso cotidiano sin más milagros que encontrarse con Dios en la vida ordinaria. No hubo palacios, sino un modesto hogar, no hubo sirvientes sino más bien la enseñanza para ser servidor. Jesús tenía que pagar, para el banquete al que esperaba invitar al hombre, y empezó desde su infancia a preparar el gran pago final.

3) Inicia su vida pública y la ejecución de las últimas notas del plan de Salvación que él llevaría a acabo. Jesús asume la voluntad de su Padre que consistía en salvar a todos los hombres, la Iglesia afirma que “Jesús al aceptar en su corazón humano el amor del Padre hacia los hombres, «los amó hasta el extremo» (Jn 13, 1) porque «nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos» (Jn 15, 13). Jesús el hijo único de Dios, se prepara para vivir un sacrificio de obediencia, un sacrificio que en el Antiguo Testamento representaron Abraham y su hijo Isaac, pero aquella vez Dios detuvo el sacrificio, con Jesús no pasó lo mismo. El amor del Padre se pone de manifiesto en el curso de la historia de Jesús.

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4) Al fin, el sacrificio de Jesús incluye un juicio manipulado, la cobardía de un hombre en cuyas manos estaba su liberación, una pena injusta propia de los peores malhechores, insultos, burlas, humillaciones. Jesús ofrece su vida libremente “En efecto, aceptó libremente su pasión y su muerte por amor a su Padre y a los hombres que el Padre quiere salvar: Nadie me quita la vida; yo la doy voluntariamente. De aquí la soberana libertad del hijo de Dios cuando el mismo se encamina hacia la muerte”. (CEC 609)

5) Debe quedarnos claro que el sacrificio de Jesús en la cruz no tiene otra intención que la de ofrecer una victima agradable a los ojos de Dios Padre de tal manera que al fin, el grave pecado del hombre fuera lavado con su sangre. Por eso llamamos a Cristo el “Cordero de Dios” porque es él quien sustituye el antiguo sacrificio establecido por Moisés de matar un ternero sin defecto (Lv 4, 1-3), el sacrificio del que ya habíamos hablado en un principio. Jesús es esa “victima sin defecto” que conseguiría la verdadera remisión de los pecados del hombre. No había otra forma, no existía victima más pura que el Hijo Único de Dios. (CEC613)

6) Gracias al sacrificio de Cristo el hombre se reconcilia definitivamente con Dios, al reparar con la obediencia de Jesús la desobediencia del Hombre. Jesús asume el pecado del Hombre para que cargado con todas nuestras culpas al morir en la cruz su Padre por el amor extremo a su Hijo nos concediera el perdón y nos abriera nuevamente posibilidad de habitar junto a Él en su gloria, en la fiesta de su amor.

Fue así como Jesús realizó la “sustitución redentora”, él que no tenía culpa, él que no había cometido pecado, soportó la culpa del hombre. San Cirilo de Alejandría dirá que Jesús “vale ciertamente lo que todos” refiriéndose a que el peso del pecado fue contrapesado con la virtud y la santidad de Jesús. Si quisiéramos verlo de una forma más gráfica podríamos recordar aquellas veces en que los niños rompen un vidrio y alguno de sus padres se acerca a la persona dañada, ofrece una disculpa y se hace responsable de algo que ellos no cometieron. Cristo, podríamos decirlo con una frase popular, vino a pagar los platos rotos.

Sin embargo es necesario hacer notar que Cristo también nos invita a participar de su único sacrificio redentor, al cargar nuestra propia cruz y seguirlo. El sacrificio purísimo y divino de su persona nos incluye a nosotros con nuestros propios padecimientos, de tal manera que como Jesús demostró su amor y su obediencia a su Padre, así también lo hagamos nosotros con nuestra propia cruz.

No es posible seguir a Jesús sin cargar la cruz de cada día, Él nos enseñó como hacerlo, San Pedro dirá:

“A esto han sido llamados, pues Cristo también sufrió por ustedes, dejándoles un ejemplo con el fin de que sigan sus huellas” (1Pe 2, 21). Solo en el momento en que comprendemos que la condición para seguir a Jesús es el amor y que la medida para medir la calidad de nuestro amor es nuestro sacrificio, entonces habremos emprendido el camino hacia una vida de comunión con Jesús con la garantía de que seguimos sus pasos, que recorremos su camino.

Como ves el pago ya esta realizado, Dios pagó por nosotros, ya es nuestro el pase para entrar a la fiesta, el hombre con su esfuerzo, con su sacrificio se eleva para alcanzar ese pase. Nuestra cruz de cada día tiene que ser abrazada con infinito amor, porque sólo por medio de ella participaremos de la fiesta que Dios nos tienes preparada en su Reino. San Pablo lo dice con gran claridad: “Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, a favor de su cuerpo, que es la Iglesia…” (Col 1,24)

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Pastoral Juvenil

La fe se hace vida
La fe se hace
vida

Para este momento se sugiere la siguiente dinámica, para ayudar a que los jóvenes se comprometan a responder a la invitación de Dios a vivir su vida de amor y gracia.

Objetivo de la dinámica

Descubrir las enormes gracias que nuestras cruces, llevadas con amor y fe nos dan para completar la obra de Cristo Jesús.

Instrucciones: Para la siguiente actividad realiza los siguientes pasos, los cuales serán muy útiles para llegar a una buena conclusión y alcanzar el objetivo.

a) Explica a los jóvenes lo siguiente:

Empezamos a caminar como verdaderos discípulos de Cristo, nos comprometemos verdaderamente con él, cuando tomamos nuestra cruz y los seguimos. Pero esto supone un trabajo anterior, reconocer nuestras cruces y hacer las paces con ellas para determinar la forma en que de ahora en adelante las llevaremos, quizás no con menos dolor o fatiga, pero sí con un amor que nos hace más fuertes y resistentes a su peso.

Eso es lo que haremos en este momento, reconocer nuestras cruces. Les vamos a entregar una hoja con la imagen de una cruz, en el interior de esa cruz escribirán ustedes las cruces de este momento que están viviendo. Es bien importante que no supongas que las cruces son únicamente obstáculos enormes y tragedias terribles que ocurren en nuestra vida, porque quizás ninguno de nosotros ha vivido algo parecido así hasta este momento; las cruces son también esas responsabilidades que requieren nuestra constancia y determinación por más que nos fatiguen, el trabajo, el estudio, algún problema familiar, mis propios deficiencias y debilidades, la obediencia, etc. Todas estas también son cruces. Identifica entonces cada una de ellas y escríbelas dentro de la cruz. Al terminar guarda muy bien tu hoja porque más adelante la vamos a ocupar.

b) Reparte a los muchachos el Documento de trabajo No. 3

c) Al finalizar la dinámica se recomienda interpelar a los jóvenes a compartir si pensaron en nuevas formas para cargar sus cruces, con la finalidad de que todos puedan enriquecerse con los comentarios.

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Celebramos la fe en la vida
Celebramos la
fe en la vida

Objetivo de la Dinámica

Abrir nuestros corazones a los frutos que nos trae el sacrificio de Jesús frente al signo de la cruz.

Instrucciones: Para la siguiente actividad realiza los siguientes pasos, los cuales serán muy útiles para llegar a una buena conclusión y alcanzar el objetivo.

1. Se requieren para esta dinámica los siguientes materiales:

a) Un salón oscuro y suficientemente amplio para que los muchachos se encuentren cómodos.

b) Papeletas, plumas o lápices.

c) Velas pequeñas o cabos de vela y cerillos, que se colocaran alrededor del salón, alejadas de la cruz. Sólo una estará encendida al pie de la cruz.

d) Una cruz de madera, es mejor si se puede conseguir una imagen de bulto de Cristo en la cruz que se colocará en el centro del salón. Si no es así se conseguirá una poster del rostro de Cristo crucificado y se pegará en el centro de la cruz de madera.

e) Clavos que se colocarán alrededor de la cruz. El número de clavos coincidirá con el número de

participantes en la dinámica.

2. Los muchachos deberán estar en el exterior del salón y al entrar encontraran una sola vela prendida alrededor de la cruz. Se les invitará a que se sienten en el piso alrededor de la cruz. Si son muchos se irán formando círculos concéntricos.

3. Así sentados se orará con el Documento de trabajo No. 4 “Salmo desde la cruz”.

4. Al terminar se les dará la siguiente indicación:

Existe en la fragilidad humana el mal hábito de acostumbrarse a lo maravilloso. Los cristianos nos hemos acostumbrado a oír que Cristo padeció por nosotros, que sufrió por nosotros, pero no hemos sido capaces de que esa verdad transforme nuestra vida y ni siquiera hemos sido capaces que más gentes conozcan lo que Jesús hizo por ellos. Sólo en el momento en que realmente admiramos el sacrificio de Cristo y aceptamos nuestras propias cruces, el sacrificio de Cristo se ilumina y más gente es capaz de verlo. Vamos a leer nuevamente las cruces que reconocimos en la dinámica anterior y vamos a pedirle a Jesús que nos de amor para entender, que solamente cargándola, nos podemos acercar a él, y vamos a pedirle fuerza para que nunca nos rindamos ante las cruces que vayamos cargando en nuestra vida. Al terminar de hacer esta oración personal con Jesús irán por alguna de las velas que se encuentran alrededor del salón, la prenderán de esta única vela encendida y cambiaran uno de los clavos por su vela y la hoja con sus cruces. El clavo lo guardarás como un signo de tu compromiso con Jesús de empezar a cargar tu propia cruz en vez de huirles o luchar contra ella. Al terminar regresarás en silencio a tu lugar.

Se recomienda utilizar el canto “Nadie te ama como yo”.

Terminamos todos juntos diciendo la oración que Jesús nos enseñó. Padre Nuestro… Presidente: (Haciendo la Señal de la cruz) El Señor nos bendiga nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Todos: Amén.

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Pastoral Juvenil

DOCUMENTO de trabajo No. 1

Oración inicial

El cántico del Siervo

“Fue tratado como culpable a causa de nuestras rebeldías

y aplastado por nuestros pecados.

Él soportó el castigo que nos trae la paz

y por sus llagas hemos sido sanados.”

Isaías 53, 5

la paz y por sus llagas hemos sido sanados.” Isaías 53, 5 Jesús realiza la salvación

Jesús realiza la salvación para todo el género humano, nadie, ningún ser humano se encuentra excluido de esta salvación. La doctrina afirma que: “La Iglesia siguiendo a los Apóstoles, enseña que Cristo ha muerto por todos los hombres sin excepción:« No hay, ni hubo, ni habrá hombre alguno por quien no haya padecido Cristo»” (CEC 605)

1. ¿Te has puesto ha pensar alguna vez que tú estabas en la voluntad de Jesús en el momento de su crucifixión, que él pensaba en ti en ese momento y se ofrecía a su Padre para que tú te salvaras?

2. Medita profundamente: ¿Por qué era necesario que Jesús sufriera por nosotros?

3. Te invito a que examines tu corazón y descubras si “ya te cayó el veinte” de lo que Jesús hizo por todos los hombres. Piensa un momento si realmente los sufrimientos de Jesús tienen relación con tu vida.

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Presidente: Pidámosle a Dios que el Sacrificio de su Hijo en la cruz penetre en lo más profundo de nuestro corazón y nos ayude en nuestra conversión. Con este deseo oramos todos juntos al Padre como Jesús no enseño. Padre Nuestro…

Todos: Amén.

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Diálogo con Jesús sufriente

DOCUMENTO de trabajo No. 2

Hoy amanecí intranquilo, encendí el televisor y las noticias no me ayudaron mucho con mis sentimientos, había una pregunta que resonaba con fuerza en mi corazón: ¿Es necesario que el hombre sufra tanto? Hacía mucho tiempo que no oraba, pero esta mañana era necesario hacerlo. Me coloqué frente a Jesús crucificado y empecé a disparar todas mis

inquietudes. En la espera de una respuesta me llamó la atención la corona de espinas que se enterraba sin ningún respeto alrededor de toda su cabeza, vi la sangre que salía de aquellas heridas, luego vi sus manos y en ellas los clavos nada pequeños, sus pies atravesados de la misma manera, su costado abierto con una herida muy real en la que se le escapaba la vida,

y al fin miré sus ojos… Aún estaban abiertos y me miraban con esperanza, esperanza en mí.

Me miraba atentamente mientras colgaba pesadamente de una cruz, yo sentía que de un momento a otro sus manos y sus pies se iban a desgarrar y sentía el dolor en mis propias

manos. Yo había esperado unos cuantos minutos, él me había esperado toda mi vida. Mis preguntas habían cambiado, la humanidad injusta y necia sufría muchas veces sus propios

errores, pero Él, ¿Por qué tenía él, que era Dios, estar clavado, él que siempre fue bueno? Y así empecé mi entrevista. -Señor, ¿Es necesario que estés ahí? -Tú me conoces Señor, y yo me conozco a mi mismo, se de que está hecha mi vida, y no me siento muy orgulloso de muchas cosas que he hecho, y tú me dices que estás en esa cruz por mi… ¿por qué si no lo merezco?

- ¿Por qué abandonaste tu cielo, tu trono y bajaste a que te insultaran y te escupieran?

- ¿Por qué debes pagar tú los daños que el mismo hombre se ha conseguido? -¿Por qué permitió tu Padre que pasaras por todo eso? -Es solo que no lo entiendo Señor ¿Cómo puedes hacer un acto de amor tan grande, por quienes te hemos demostrado tan poco amor? -¿Por qué razón debo amar esta cruz? ¿Qué voy a conseguir con ella? -¿Qué esperas de mi después de tu Sacrificio? Señor, quiero corresponderte ¿Qué debo

hacer?

Yo guardé silencio, y esperé la respuesta de Jesús. La respuesta llegó a cada una de

las preguntas. Inténtalo tú, Jesús te responderá con voz suave en el interior de tu conciencia.

responderá con voz suave en el interior de tu conciencia. La voluntad de Cristo de Morir

La voluntad de Cristo de Morir en la cruz por la salvación del hombre es una iniciativa nacida del amor, “al aceptar en su corazón humano el amor del Padre hacia los hombres, «Los amó hasta el extremo» (Jn 13, 1)” (CEC 609) Es bueno indagar la razones de este sacrificio: ¿Por qué el Padre permitió que se derramará la sangre de su Hijo, y porqué el Hijo la quiso derramar por el género humano? Este es un misterio de amor que solo se descubre en el encuentro personal con Cristo?

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09

Ahora realiza tú tus propias preguntas, pregúntale a Jesús el porqué de su sacrificio,

e inclusive si gustas, pregúntale y pídele ayuda a Jesús para soportar tus propias cruces, para ello escríbelo a continuación.

Pastoral Juvenil

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DOCUMENTO de trabajo No. 3

La cruz de Cristo en mi vida

I. Escribe dentro de la cruz de Cristo, tus cruces personales, es decir, aquello que se te dificulta hacer con amor.

vida I. Escribe dentro de la cruz de Cristo, tus cruces personales, es decir, aquello que

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Oración desde la Cruz

DOCUMENTO de trabajo No. 4

Monición al Salmo: Dios Padre ha aceptado la ofrenda de su Hijo en la cruz. La sangre

de Jesús se derrama para el perdón de los pecados del hombre y para

que gocen de la herencia eterna. En nuestros corazones resuena

una de las última palabras de Jesús: “Todo está consumado”. Que

nunca olvidemos que Jesús realizó el pago definitivo por nuestra

salvación. Para que nunca olvidemos esta realidad repitamos sus

palabras mientras le pedimos a su Padre lo que más necesitamos.

Vamos a responder: ¡Todo está consumado!

necesitamos. Vamos a responder: ¡Todo está consumado! Este es el amor extremo de que te hablé,
necesitamos. Vamos a responder: ¡Todo está consumado! Este es el amor extremo de que te hablé,
necesitamos. Vamos a responder: ¡Todo está consumado! Este es el amor extremo de que te hablé,
necesitamos. Vamos a responder: ¡Todo está consumado! Este es el amor extremo de que te hablé,

Este es el amor extremo de que te hablé, este es el amor más grande del que da la vida por sus amigos. Este es mi amor por ti que se manifiesta en el misterio de la cruz, este es el camino que has de recorrer con mi compañía. Todo lo he hecho y lo hice por ti. Todos:

con mi compañía. Todo lo he hecho y lo hice por ti. Todos: ¡Todo está consumado!
con mi compañía. Todo lo he hecho y lo hice por ti. Todos: ¡Todo está consumado!

¡Todo está consumado!

lo he hecho y lo hice por ti. Todos: ¡Todo está consumado! Este es mi cuerpo

Este es mi cuerpo que se entrega por ti, por tu salvación. Esta es la sangre de la alianza nueva que te hace Hijo de Dios y heredero del cielo. Esta es la soledad de la cruz que te ayudará a reconocerte necesitado de mí, es la sed de justicia y el hambre de paz que te harán recostarte en mis brazos. Todo lo he hecho y lo hice por ti. Todos:

en mis brazos. Todo lo he hecho y lo hice por ti. Todos: ¡Todo está consumado!

¡Todo está consumado!

¿Aún me crees tan lejano de ti? ¿Crees que te comprendo tan poco?

crees tan lejano de ti? ¿Crees que te comprendo tan poco? Tus dolores son mis dolores

Tus dolores son mis dolores y tus esperanzas mis más grandes alegrías. Si entendieras que en mi compañía tus cruces son livianas y dichosas, porque te conducen a mí, si tan solo te acercarás a mí, entenderías que el camino que tú recorres yo lo recorrí antes. Todo lo he hecho y lo hice por ti.

que el camino que tú recorres yo lo recorrí antes. Todo lo he hecho y lo

Todos:

¡Todo está consumado!

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Pastoral Juvenil

Que difícil se me hace pedirte que aprendas a vivir con sacrificio, cuando los hombres están tan acostumbrados a la comodidad y al mínimo esfuerzo, si tan solo comprendieran las cosas verdaderamente valiosas solo se consiguen por medio del sacrificio, si comprendieran que yo les conseguí la gloria clavado, desnudo y humillado en una cruz. Todo lo he hecho y lo hice por ti.

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Todos:

¡Todo está consumado!

la gloria clavado, desnudo y humillado en una cruz. Todo lo he hecho y lo hice