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Ernesto Thomas

AUTOBIOGRAFÍA
TOMO III -camino a la demencia-

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“LA NUEVA INQUISICIÓN”_Ernesto Thomas 5 . sería a la palabra “locura”.“Si existiera algo a lo que sí se podría considerar “loco”.

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absolutamente erróneo. al crecer. y al ingresar en el liceo. sus patrias natales. donde fue firme y dictatorialmente reprimido. bañaba y tendía la cama. en la clínica “El Prado”. desde antes del tratamiento. a Ernesto Thomas. e incluso compañeros de juego. de que se le ignoraba su madurez. que en ese entonces contaba con diez años. se encontraba el hecho de que a Ernesto se lo trataba como a un niño de una edad psicológica inferior a la que él poseía. y hecho por profesionales que manejan una ciencia tan. y tras el fallecimiento de su madre. y Ernesto cayó en una crisis donde terminó rompiendo todos los vidrios de sui casa y fue internado por primera vez en su vida a la edad de trece años. ahí sintió la carencia de una autoridad familiar. y el regreso de él y sus hermanos a cargo de su abuela paterna a Uruguay. Ernesto no podía conciliar su vida familiar con la social. desde los once años. España. Desde esa edad. y donde las relaciones adolescentes son inestables. y deseando hacer una vida social adolescente. se lo eximía de cumplir la más mínima norma de comportamiento alguno. comida y relaciones personales duraderas y fuertes).RESUMEN DE TOMOS ANTERIORES Desde que. en el Instituto Deusto de la ciudad de Bilbao. debido a que el tratamiento había generado toda una verdadera contradicción. Estas relaciones. ni a comportarse normalmente. como si fuera un inválido. donde nadie le proveería de techo y comida. unos autodenominados “expertos” le diagnosticaran una enfermedad moral espantosa. Entre la tortura psicológica. poco duraderas y conflictivas. Desde entonces. Esta situación le pareció tolerable a Ernesto a sus once años. y se le tendía la cama. se lo cubría de regalos y aplausos. se ignoraba su madurez. se armó en torno al pequeño Ernesto un verdadero circo discriminatorio. pero. a Ernesto le sobrevino la crisis. 7 . y. y siendo un niño “consentido y falsamente privilegiado” por otro. entre su vida hogareña (donde se proveía de techo. de un modelo de hombre adulto a seguir. sobre todo. y su entorno disfrazaba su desprecio hacia él con los mayores halagos y privilegios. premeditadamente. Ernesto recibió. ni a estudiar. pero tan inexacta como la psicología. Lo cierto era que el amor que Ernesto había recibido de su familia y parentela. y no se lo estimulaba. de que se lo vestía. y se lo bañaba. las psicólogas Marina Passeiro y Esther las habían vuelto contradictorias. se lo vestía. Entonces. con faltas de un guía paterno. y sobreprotegía. a juzgar por el tratamiento que le sobrevino después. un intenso y sumamente agresivo tratamiento psicológico calificado por los mismos terapeutas como de “lavado de cerebro”. al venirle la pubertad. catalogándolo abiertamente de “loco” por un lado. se disipó totalmente con el fatídico “diagnóstico”. de una guía. no explícitamente. incompatibles absolutamente con la vida estudiantil que él deseaba. Ernesto fue rechazado y repudiado por todos veladamente. al entrar la pubertad.

y sin objetivos sociales. se inclinó por la vida morbosa a la que le condenaban sus relaciones familiares y a la premeditada dependencia afectiva en torno a su abuela. y que una actitud responsable. viendo que la terapia no daba resultado. y luego de que las psicólogas Marina Passeiro y Esther comprobaron el nefasto designio de sus propios tratamientos. para desmoralizarlo totalmente. Díaz pretendía debilitar el carácter de Ernesto. e intensificar más aún su dependencia con su padre. en las situaciones más adversas y engorrosas para Ernesto. ser adulto. abandonaron toda responsabilidad sobre el tratamiento y lo dejaron en manos de otro colega. por un orgullo profesional (e individual). y a asumir responsabilidades. Ernesto ser negaba porfiadamente a crecer. en una familia para la que SOLO era visto como un niño con una edad psicológica inferior a la que él poseía. le aconsejó a su padre que aderece esa tortura con amagues de abandonar a Ernesto para torturarlo con la soledad. que los terapeutas le habían inducido a tener. como psicólogo que era consideró que sería un “mal psicólogo” sino jugara al juego de “Psicología”. para el adolescente Ernesto. con la cual Ernesto no sentía vergüenza en hacerse el niño. Este resultó ser Damián Díaz. para al final que éste lo abandonara definitivamente. Rosana Barrios Cecilia. cuando ya Ernesto estaría en el colmo de la dependencia. que la libertad necesita un criterio). amén de generarle episodios de “enojos”. se acogió al derecho que tiene todo “profesional” de esa ciencia charlatana llamada “psicología”. 8 . un amor imposible desde el principio. y amparándose en sus derechos que tenían como “profesionales”. tal como hicieron sus dos predecesoras. Fue así que Díaz decidió someter más a prueba la capacidad de “hacerse el niño consentido” de Ernesto. lo que hizo Díaz fue empeorar más la salud de Ernesto. quién retomó el caso. Teniendo en cuenta que. que era un juego que Ernesto no deseó ni quería jugar. y después hacia su padre. con el cuál ese juego de hacerse el niño” le dolería y le costaría más aún. Además de forzar a Ernesto a su juego sucio. fue jugar con un paciente. como los anteriores. actuar maduramente y ser auto valido era exactamente como autoexiliarse de su familia. era una libertad sin sentido (recordemos que Kant hablaba que la libertad de elegir cualquier cosa es caos.Tras la internación en la clínica “El Prado”. aunque me hiciera peor. De esta forma. o sea. pero que. que. cambiando los jugadores. como no podía ser de otra manera. la dicotomía familia-vida adolescente. sin modelo de hombre adulto a seguir. Al final. por su padre. del que tanto soñaba participar. e incluso a actuar como un adolescente con su misma edad psicológica. su último amor. Estas actitudes lo aislaban más del mundo adolescente. en vez de la abuela. así. con un ser humano. Por ello mismo. También Ernesto nos relata algo de la última mujer de la que estuvo enamorado en su vida.

Ernesto nos revela la desilusión que le ocasionó el tratamiento psicológico en una terapia grupal. pudo relacionarse sexualmente con una mujer. además. y nunca. al salir del Hospital Psiquiátrico Musto. y a que se le tiraron sus libros y mapas más preciados. Ernesto relata su experiencia traumática cuando su padre trajo. se ha podido masturbar satisfactoriamente. a la edad de cuarenta y cinco años que posee ahora. y sus ilusiones con integrarse a un grupo de adolescentes en dicha terapia. que. Luego. que eran estratégicamente estudiadas por los psicólogos para hacer sentir inferior a Ernesto. que no cabe duda que terminó por creérselo. en una estadía de veinte días. Ernesto nos revela un ejemplo de las fantasías maquiavélicas de su padre. y. y la reacción de su padre. y aún lo es. a su esposa Nancy Likos para que Ernesto tenga una persona que lo enfrente dura y despiadadamente dentro mismo de los límites íntimos de su hogar. y las terapias familiares. a la edad de treinta años. Ernesto ha recobrado jamás su virilidad. desde el primer inyectable. También nos revela el mal que le hicieron a él. nos revela sus optimismos en la terapia en la “Institución Aletheia”. ni siquiera. Debido a ese inyectable. le recetó a Ernesto un psicofármaco. no solo estas terapias grupales. Pero ni aún tras habérselo quitado. Ernesto fue castrado como se castra a un gato. durante el transcurso de los cuales. y del hecho de haber encontrado que se le seguía tendiendo la cama a pesar de que había comenzado a vestirse solo. como en el mencionado “Instituto Aletheia”. tanto en su casa. En uno de los últimos episodios. desde entonces. y quién sabe a quién más. desde entonces. un inepto. suministrado desde los quince hasta los treinta años de Ernesto. Por cierto. En el segundo tomo. la doctora María del Carmen Pérez le volvió a recetar el mismo inyectable. Ernesto fue internado en el Hospital Musto.y se desentendió de toda responsabilidad con Ernesto. donde él entró con apenas quince años. jamás. él es virgen. haciendo especial hincapié en tratar de 9 . que el pasado año 2013. y en sus ansias por comenzar sus estudios. Ernesto. A raíz de esto. acerca de la muerte de dos pajaritos en una jaula que había en la casa de la familia. sino las terapias individuales con la deliberadamente antipática psicóloga Ana María Martínez. a la edad de quince años. sin duda que con toda la intención del mundo. e inclusive hacer creer de ello a la abuela de Ernesto. literalmente. y tuvo que “compartir” su vida íntima con psicóticos crónicos y graves que le doblaban en edad. un tal psiquiatra de apellido Spayer. abandonándolo a manos de otros “expertos”. llamado Piportil. En el pasado tomo. Ya un esbozo de dicha desilusión lo sugieren el episodio de la primera ducha que Ernesto se hizo solo. ridiculizarlo ante la familia y ante sí mismo. esperanzas que serán cruelmente desmentidas por la realidad que le tocó vivir. favorecer el débil e inseguro rol de autoridad que el señor Charles Thomas tenía ante unos hijos que él abandonaba a su suerte.

de Ernesto. y lo va a excluir en un orfelinato religioso. por un lado. Después de un desprolijo tratamiento efectuado por el psiquiatra Raúl Sintes. que terminó de volver loco a Ernesto. captándose la confianza. En este tomo. que. desde entonces de otros grupos sociales. y proyectó en la figura del psicólogo y psiquiatra Raúl Sintes una figura paterna amable. cariñosa y amigable. por el grupo de referencia de los pacientes psiquiátricos graves e incurables y por los “papás” psiquiatras. Hasta aquí. vive en estado de vida vegetal hasta nuestros días. grupal. El autor Montevideo. En el transcurso de este presente tomo. Ernesto se desinteresó. que le recetó diez electroshocks. En este tomo se relata también la manera en que el psiquiatra Sintes se “desentendió” de Ernesto. ni siquiera con los locos con los que realizó esa nefasta terapia grupal. pretensión de la más mínima normalidad. y deseó tratarse con él. a la que intentó someterla a un tratamiento psicológico en esa misma institución. sin tener. desde la barra de adolescentes amigos del liceo. Debido a este tratamiento individual. autorizados previamente por un padre que siempre había odiado a Ernesto. Al final del segundo tomo. someterlo al abandono total y universal que provocó la demencia en Ernesto. aceptando “su” enfermedad. a través de un enojo inducido”. a Ernesto se le disolvieron todas las esperanzas de ser un adolescente normal. ni deseos ni intereses de sociabilizarse con nadie. Sintes se acogió al “derecho que tiene todo “profesional” a admitir o no tratar a sus pacientes”. y se volvió solitario. que es el grupo de referencia del cuál comenzó a integrase desde entonces. desde entonces. y de qué manera Raúl Sintes logró que “Ernesto abandonara la terapia enojándose con Sintes. a la edad de dieciséis años. y cambió –por la fuerza. a raíz de una pseudo relación de pareja con su prima Raquel (arreglada de antemano por Sintes). había terminado el tomo anterior de la “Autobiografía” de Ernesto Thomas. luego. se culmina con el relato de los diez primeros y traumáticos diez electroshocks que la psiquiatra Nélida Brítez le proporcionó a Ernesto. e identificándose como un loco. después de haberlo dejado totalmente loco. familiar e interfamiliar. 5 de Febrero de 2014 10 . y sin que “Sintes haya dicho a Ernesto que él no lo quería tratar más a él”. para. hasta nuestros días. luego de enloquecerlo. y se desentendió de Ernesto. desde los dieciséis años. veremos como el psiquiatra Sintes. a manos del siguiente “experto”. por otro lado lo va a ir haciéndolo sentir sumamente degradado.su grupo de referencia.someter a su autoridad a la hermana de Ernesto. siempre con el rol de “loco”. Ernesto termina cansándose de la antipatía alevosa de la psicóloga Ana María Martínez.

“Definir a la locura o a una “psicosis” es tan absurdo como pretender definir a un determinado tipo racial. justificar la discriminación a través de este pretendido criterio”. y pretender. “LA NUEVA INQUISICIÓN”_Ernesto Thomas 11 . en base a ello.

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y se impone – sintiendo casi su mente estaba por fuera de su cuerpo. Tras el tratamiento en la sórdida institución Aletheia. Durante este tomo. Ante esa situación. Ernesto pierde el único nexo afectivo que tuvo en el mundo desde ese momento. después de que Ernesto recibiera un fatídico tratamiento psicológico en terapias individuales con la psicóloga Ana María Martínez. y amor de Ernesto hacia su padre sobreprotector. terminó de degradar para siempre el ego de Ernesto como hombre frente a las mujeres. vacío e inferior.con Ernesto mientras éste se hallaba internado en una clínica psiquiátrica. En el momento de mayor debilidad. En esa relación. lo hizo sentirse angustiado. captándose su confianza por un lado. internaciones psiquiátricas. Ernesto. ni trabajar.con los grupos de enfermos mentales y con los psiquiatras adultos. cariñoso y de buena fe. él se identifica y proyecta su imagen paterna en el psicólogo Raúl Sintes. de por vida. vemos que Raúl Sintes hizo un verdadero doble juego con Ernesto. para hacerle curtas del sueño sin advertencia alguna. con su falso cariño y trato paterno. más las terapias familiares e interfamiliares. al mismo tiempo que se ganaba diplomáticamente la adhesión de Ernesto. y que lo iba a ayudar. Como parte de las agresiones que el “bueno” de Raúl Sintes tuvo hacia Ernesto. confianza. y que terminaba en “eso”. considerándolo un hombre sensato. librándolo a su suerte. dependencia. Ernesto se refugia en el cariño y amparo infantil y sobreprotector de su padre. fue arreglar una pseudo relación amorosa de una prima de Ernesto –Raquel Ojeda.un riguroso tratamiento psicoanalítico aplicado por él mismo. más terapias de grupo con psicóticos graves que le doblaban en edad. y pasa a identificarse –al la fuerza. totalmente desmoralizado mentalmente. cansado de la antipatía de la psicóloga Ana María. En este tomo.INTRODUCCIÓN AL TERCER TOMO En este tomo. y también con sus sugestiones hipnóticas. excluyéndolo de la familia. y así. como resultado previsto y planeado ya de antemano tanto por Sintes como por su prima y por toda su familia. 13 . y hasta la internación e Ernesto en un orfanato religioso. solo. Ernesto casi pierde el hilo de sus pensamientos. Ernesto termina renegando de su grupo de referencia inicial (que era la sociedad adolescente del liceo). a Ernesto no le interesó más la vida normal. buscando explicar la verdad que sin duda había oculta tras todos los juegos a los que le obligaron a jugar desde niño. ni estudiar. hacia sí mismo. y que eran irrecuperables. éste lo abandona. Luego de vivir esta trágica y traumática experiencia pseudo amorosa con su prima Raquel. sino que más bien le interesaba la sobreprotección paterna y los cuidados afectivos de su padre. y creyendo que lo comprendía.

como si todo lo demás no contara. y como es de esperar de semejantes y brutales tratamientos agresivos e ineficaces. con la complacencia y la complicidad de toda mi familia. en medio de un terror supersticioso que le provoca saber que no sabe absolutamente nada. completa. Es precisamente este transito que se dio en Ernesto. según él. de matarlo psicológicamente. Creo que otro epíteto no sería más descriptivo que este. en una actitud irresponsable y desprovista de toda sensibilidad. “conocen su inconciente” y le hacen una “guerra psicológica”. ni cómo ocurrió. hasta el día de hoy. de forma tan clara. Ernesto asume una actitud de psicoanálisis y autocontemplación desde una posición externa a la suya. A partir de esos diez electroshocks (tan solo diez… de los cuarenta y ocho que Ernesto recibió en su vida). y con tan pocas palabras. y decidieron responsabilizar de toda la problemática que ellos mismos causaron a un supuesto “desajuste químico” de Ernesto. al igual que su padre. con el objetivo de desmoralizarlo y lavarle el cerebro. ni de lo que ocurrió toda su vida con él. Ernesto cae en un estado de confusión y paranoia absolutas. se asignan la tarea de “equilibrar”. debido a un tratamiento desprolijo y xenófobo. sintiéndose atacado por toda la sociedad en su conjunto confabulada contra él desde niño. y se aísla del mundo. naturalmente.Entonces. lo atormentó a Ernesto con una serie de diez electroshocks. y lo único que siempre existió para ellos fue un grupo de moléculas y átomos desordenados. y sumando un error más a una terapia hecha por terapeutas ineptos que sumaban errores tras errores. 14 . Los psiquiatras. con el diagnóstico de “esquizofrénico paranoide”. que fue calificado por ese grupo de autodenominados “profesionales de la salud mental”. de por vida. Por si fuera poco. Ernesto se terminó olvidando de casi toda su vida. terminaron lavándose las manos. De esta forma. y que está siendo atacado por personas que. lo que da a este tomo el epíteto “camino a la demencia”. un demente. hasta un verdadero vegetal viviente. sumando un problema más a los que Ernesto ya tenía. encontramos al principio a un Ernesto confiado en sus terapeutas y entusiasta. No se me ocurre otro que sintetice mejor los episodios transcurridos en este tomo. que era la lectura e un libro de psicología que a Ernesto lo obsesionaba. a ser prácticamente un vegetal viviente. que ellos. y desentendiéndose de toda posible responsabilidad por sus tratos. hasta de sí mismo. y pasó. que firmó y autorizó su decisión. Ernesto perdió toda sensibilidad. tras haberle atormentado con sus tratamientos psicológicos. menos de precisamente de lo que la psiquiatra Brítez de Villalba pretendía que se olvidara. en este tomo. Al final. donde la inepta y xenófoba psiquiatra Brítez de Villalba. tanto de los recuerdos malos como bellos. nuclear y no nuclear. este tercer tomo termina con la aparente auto internación del autor en la clínica psiquiátrica “El Prado”. de una difícil normalidad a la demencia total.

después de haberle abandonado como si su hijo no existiera. convertido en otra persona. El autor Montevideo. para darse cuenta que su padre continuó. una vez más. Este es un breve esbozo de este tercer volumen que presentamos al lector que le interese este tema. hecho una planta. a su hogar. 5 de Febrero de 2014. jugando al juego sucio de tenderle la cama.Este tercer tomo termina cuando Ernesto regresa. 15 .

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“Abandonad toda esperanza” “EL INFIERNO”_Dante Alighieri 17 .

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Que iba a tener una buena relación con un buen terapeuta. y con amor. que me había “venido otra crisis”. lo olvidaba. además. Pero era un odio humillante. desde abajo. y que él. Yo lo sufría. 19 . el volvía a ser cariñoso conmigo (como loco. Lo veía a él como un hombre afectuoso y comprensivo. y que no puedo vivir sin él. también sentía un gran afecto por mí. me humillaba. de alguna manera. Tras eso. y me dice. lo amo. luego lo perdonaba. que sabía muchísimo. No lo podía ver. cuando yo me iba a ir de casa hacia fuera: -Entra. honestidad. pues era psicólogo y psiquiatra a la vez. Yo pasé adentro de mi casa. yo me enojaba. Era un odio insoportable. y luego entré.MIS DIECISIETE AÑOS I Veía en el psiquiatra Raúl Sintes sinceridad. fue que me dijeron que no vaya más a la terapia de grupo. Lo odiaba. aun así. claro). hipócrita y agria. y luego se volvía a reír. culpabilidad. Sentí que con Sintes iba a cambiar todo. y le tuve gran afecto. y quería hacer terapia con él. Me sentí muy bien cuando empecé con sus reuniones. Y sentí que él sentía que yo sentía gran afecto por él. impotente. con amor. y creo que había hecho un escándalo o roto algo. comprensivo. humillado. Pero. Cuando empecé a tener sesiones con él. me iba a ayudar. entra. comprensión y buen corazón. estoy en el fondo de mi casa. me dolía. y que. benévolo. cariñoso. y presentí que me iban a internar. Yo miré con desconfianza a la abuela. Es una casa muy grande. Me hería. degradado. Ana María había resultado una persona cínica fría e indiferente. porque hace frío. y. creía yo. etc. Creo que había roto algunas cosas. Ernesto. bondadosa. Estaba angustiado. y esperando a que en cualquier momento me internen. y contra alguien al que yo dependo. Entonces la abuela viene. además. que no me había dejado nada bueno. Estaba muy enojado con mi padre. me abandonaba. II Un día tuve un conflicto muy serio con mi padre. Sintes. en casa el clima era muy conflictivo. dolorido. como al gato y al ratón. Sentía que era un hombre muy bueno y comprensivo. él decía que yo estaba loco. debilidad. Empecé a tener las sesiones con Sintes con entusiasmo. dolorido. Un odio de humillado. me volvía a herir. de impotente. Era insoportable. Papá jugaba todo el tiempo conmigo.

y no estaría por algunos meses en Montevideo. lo veo a él frente al ropero. y cuando me asomo veo una ambulancia parada en la puerta. Era aniquilamiento afectivo. y me pareció una persona discreta. y. burlado. Era llorar como si no llorara. Quería auto compadecerme a mí mismo. a la vereda a fijarme si había alguien. Yo sentí un dolor. ni médico alguno. y me oculté debajo de un camión abandonado. ni familiar. Quería llorar. aunque no lo quisiera sentir. y se mostró comprensivo y afectuoso conmigo. como débil. Sintes me hablaba afectuosamente. y me dio a entender qué él entendía lo que a mí me pasaba. muy dura. pero era incapaz de sentir lo que yo sentía conmigo mismo. nada más. Me ahogaba. Ningún vecino me daría ninguna ayuda. Ni siquiera yo me sentía a mí mismo. Yo corrí con todas mis fuerzas hacía el fondo de casa. razonable. la angustia que yo sentía. 20 . comprensivo. revolviendo los papeles de la mutualista. Ni yo mismo comprendía lo que pasaba. que tiene salida por la calle de enfrente. Sentía un sufrimiento total. Era llorar sobre mojado. incomprendido. Papá. y que su actitud hacía mí era benévola. La abuelita vino a quedarse con nosotros y a hacerse cargo de la casa. Pero lo cierto fue que vino Sintes. y habló conmigo. Ernesto! ¡Vení! ¡Vení! Yo corrí lo más que pude y salí a la otra calle. Era un sufrimiento solitario. y ante la peor situación del mundo. Era una asfixia emocional. No me habían visto. No me acuerdo muy bien qué pasó. y al cruzar por el patio papá me dice: -¡Ernesto. Quizás alguna. ni nadie. esperando afuera.Cuando voy al cuarto de mi padre. el carné de salud. Yo pensé: -¡Me van a internar! Salí a la calle. No me salió una lágrima. se embarcó en un pesquero como capitán. ni llorar. etc. en silencio. necesitado de él. además. sentirme a mí mismo. lo amaba. ni me entendería. muy de noche. pero no pude sentirme a mí mismo. de locos. volví a casa. ningún primo. ni tío. y a unos enfermeros con guardapolvos blancos de Salud Pública. Más tarde. un odio y humillación hacia papá. y yo me sentí respaldado por él. en esos días. y me dijo que no me iba a internar. lúcido.

novia. y sabiendo eso Pero tampoco podía actuar como grande y maduro en la sociedad. me respondían conmuevas de niño chico. e inventada y unilateral madurez. bailar. Esta actitud de actuar como un niño me empezó a aislar progresivamente desde los once años. me hablaron a mí. o a “crecer”. 21 . que vivían a pocas cuadras de mi casa y del liceo adonde íbamos. y no me exigían nada en absoluto. Además de tratarme como a un rey. que fue un problema que empecé a tener. Recuerdo que yo tenía un problema con los gestos de la cara. y me negaba a ser responsable. y papá. y que se fue agravando cada vez más con el correr del tiempo. como a un bobito o un nene chico. Si ellos no me lo pedían. estudiar. y había aprobado segundo año de liceo. me consentían. yo persistía en mis actitudes “infantiles” e “irresponsables”. y tras agredirme venían y me servían la leche calentita. y peor. ira. precisamente poco tiempo después de que comenzara el tratamiento. que. pero por esas fechas comencé a ir a tercer año de liceo. Fue por esto. Tenía deseos de hacer un buen año y de aprobar. y me desconocían como persona si lo era. sonriéndome con muecas artificiales y tratándome como a un niñito. pues. En mi clase. tratándome como a un niñito. gesticulando rígida e infantilmente la cara. aislamiento. y ellos. ir a discotecas. y ella prosiguió su trato sobre protector conmigo. y a toda la vida social. ante ellos. a lo que yo respondía también con muecas infantiles. Me trataron como a tal. Me tendían la cama. y cada vez más. yo empecé a dirigirme hacía ellos de manera aniñada. desde los once años. No me acuerdo del todo bien. y me “negaba a crecer” y asumía actitudes de rebeldía. y tapándome la boca y lavándose las manos con estas cosas de todas las agresiones que se me habían hecho. cosa que nunca desee. terquedad. estaba también mi prima Raquel Ojeda. La abuelita. tenía que renunciar a tener amigos. Pasé. desde los once años. de manera diminutiva y con menoscabo. Si elegía actuar como niño chico. y que lo hice forzado contra mi voluntad. y ante una abuelita y un papito. en una autoproclamada. y con mis amigos y compañeros del liceo viendo eso. me provocaban y me agredían todo el tiempo. hasta que ellos no me lo pidieran. hija de mis tíos Oscofro y Lucena. yo había dado algunos exámenes. desconociéndola. a vivir con la abuelita. y actuar “como un niñito”. desconocida. Yo no podía hacerme el niño chiquito delante de mi abuelita.III En el verano de 1984-85. o no me consideraban como a un adulto. al igual que con mi padre. hablándome con muecas infantiles. Llegó una situación en que yo no podía actuar como un adolescente maduro y responsable ante el resto de los adolescentes. y por otro lado actuar como un niñito inmaduro e irresponsable que solo quería que lo trataran como a un bebé con mi papá y la abuelita.

que todos ignorarían. Al revés. o dice que es adulto. y tenían padres que los estimulaban a estudiar y a crecer. 22 .Si elegía actuar como adulto. Lo que pasa es que. estudiaban. rechazara toda imagen social de mí. Y me quedaba sin familia. novia. en realidad yo no era un adulto. En la calle y sin ser nada ni nadie para nadie. Todos eran tratados normalmente. Y ellos se hacían los que me trataban a mí como un niñito chico “porque yo se los pedía. los psiquiatras. que “estaba enfermo”. Pero nunca le decían a mi familia que adoptara una actitud madura y adulta conmigo. Yo era el único que era tratado anormalmente. y no me dejaba ayudar por ellos. Y ellos decían que no sabían por qué razón (absurda). y yo me negaba a crecer. Era nadie. “Mi enfermedad” supuestamente justificaba ese trato. Quedaba totalmente en la calle. Lo decían los psicólogos. y sentía con dolor como los otros adolescentes de mi edad tenían amigos. sin apoyo. arrojarme yo mismo a la calle. Era como si yo rechazara a toda mi familia. al parecer. que se las arregle él solo”. de un ego autista y unilateral de “ser adulto”. Pero este trato anormal que se tenía conmigo. me excluyera. y que los valoraban como adultos y maduros. y yo me aislaba. les decían que me traten bien como a un idiota. Era una persona-un niño. era supuestamente justificado. y hacer vida social. inducida intencionalmente por los psicólogos. que “tenía problemas”. y me “inventara” que soy adulto. que “no quería crecer”. y solo me den a mí la imagen social de bobito o niñito chico. o yo lo necesitaba. novias. yo quería ser sobreprotegido. Y yo sufría enormemente este aislamiento que me obligaban a tener. menos yo. Y esto era precisamente lo que no quería y no necesitaba. Y lo hacían por mi bien. Porque yo “era enfermo”. o el adulto. la gente que sabe. dada mi enfermedad”. y justificar que no me abrieran nunca más la puerta si quería regresar. yo no me daba cuenta de mi enfermedad. Es un bebé que se hace el grande. pero que no es nada. ni nadie en el mundo. Pero esta actitud “normal” de todos los padres de familia. estudiar.que “dice que es un adulto por su cuenta”. y era caprichoso e irascible. los profesionales. Actuar como adulto era autoexcluirme a mí mismo de todos. y yo mismo me aislara. no los entendía. sin nadie. Y yo quedé completamente aislado en un entorno y en una actitud autodestructiva. y de la sociedad. de niño chico. que me impedía tener amigos. no la tenía ni mi padre. a través de una idea. ni mi familia. de la familia. Y los psicólogos adoptaban la postura de que yo “quería ser un bebé”. “Y si el bebé es adulto. negara todo lo que los demás me consideraban y veían de mí. y que nunca me vean o esperen nada de mí como adulto y normal.

Me sentía cada vez más aislado. para seguir existiendo socialmente. no existía en mí. Esto se traducía en mis actitudes. sin familia. IV Y parecía que ante esa situación. ni amigos. metido en la cama. que lo hicieran ellos. ni nada. las muchachas de mi edad. Me sociabilizaba cada vez menos.Y cuanto más niñito me hacía. más niñito me hacía. desear que me sobreprotejan o no. tapadito. Y llegaba el hecho de que yo. y auto declararme algo (como adulto) por mi propia cuenta. me volvía irascible. con la 23 . Me angustiaba. No querían excluirme. o frente a papá y la abuelita. ellos mismos iban a tratar de empujarme a la fuerza. Y lo único que yo era ante la familia y la sociedad. Querían que yo me excluya solo. los psicólogos trataban de incentivarme a que yo me excluya de estas. Solo existía para los demás con esas características negativas. y echarme ellos mismos a la calle. Si me abandonaban. con una idea inventada de mí mismo. que nadie reconoce en mí. de estudiar o no estudiar. a trabajar yo solo por mi cuenta. seguía perseverando en mis actitudes de niño. hacia mis dibujos. y echarme a mí mismo a la calle. me volvía más auto ególatra. o tener características positivas no era lo propio mío. Querían que yo me eche a mí mismo a la calle. de supuesto adulto. Esta actitud me haría autoexcluirme de la familia. ellos igual me trataban como niñito por iniciativa propia. a la nada. Me volcaba cada vez más hacía mí mismo. Esto me generaba una rigidez muy grande. que no lo era porque nadie reconocía. sin identidad. Y si no me hacía el niño. y conservar el vínculo con la familia. Ser adulto. O sino. o rechazar toda la imagen social y familiar sobre mí. sin una identidad presente ni futura. Y ante la perspectiva de que yo no iba a autoexcluirme a mí mismo de la familia y de la sociedad. y negando la anterior identidad negativa de mi imagen social. no yo. que yo tenga la culpa de que yo quede desamparado y en la calle. nada más. sufriente. a la intemperie. mis tíos. rechazar a la familia. más como niñito me trataban. y en las caritas que ponía frente a mis amigos. “loco” e incomprendido. Pero los psicólogos no querían echarme a la calle. porque me negaba a autoexcluirme de la familia y de la sociedad yo mismo por mi propia cuenta. que me arroje a la calle y que no pueda volver atrás. al abandono total. y que luego no pudiera volver atrás. solo quedaba o aferrarme a esa imagen de niño y loco. era ser un niño loco y rebelde. narcisista. hacia mi vida interior. Y cuanto más niñito me trataban. autorreferente. con diecisiete años.

pero yo lo tenía que aceptar y callarme la boca. escuchar música y tomar cerveza. Me sentía que me estaban enterrando vivo en una fosa. Y yo esperaba el cambio que no llegaba nunca. y como un egoísta. solo con la información que simplemente se ve a simple vista. y mí hermano Martín salía con sus amigos. desde afuera. y que yo pudiera responder positivamente a su actitud positiva. Que la cambiaran y tuvieran otra. Me obligaban a hacer la vida de un sacerdote loco y caprichoso solo.estufita todas las tardes. mientras mi hermana y los adolescentes tenían novias y amigos y salían a divertirse. sin saber nada de nada. Y lo tenía que asumir. Seguían igual. y con todo ese pasado degradante por detrás? Y a los diecisiete años. como un caprichoso. Y yo iba quedando cada vez más acorralado. a lo bobo. Y algunos me preguntaban. sin haber vivido la adolescencia. y aceptar. Sentí que ellos no me comprendían. Comprendiera que no iban a lograr nada con esa actitud. Era lo que esperaba. Era la verdad. o auto aislarme y auto desterrarme a mí 24 . Y ellos no cambiaban de actitud. Al contrario. me angustiaba. Y el tiempo pasaba. ya me estaba comenzando a crecer la barba. desde la mañana a la noche. Pero ese esperado cambio de actitud en mí familia nunca aparecía. y quedar como un loco. Pasaban los años. Aparentemente no sabían nada. VI Y la perspectiva de no vivir la vida. cada vez insistían más y más aún. V Y todos decían que yo “tenía problemas”. o haciéndose los que no saben nada de nada: -¿Y por qué querés que te tiendan la cama? ¿No lo puedes hacer tú solo? Ya eres grande. o no se daban cuenta de lo que hacían. en mi cuarto. como quien no sabe nada. me iba haciendo grande. Más aislado. me dejaban aislado. y sacaba excelentes notas en sus estudios. Y esperaba el momento en que mi familia cambiara su postura. y perdía mi adolescencia. como un retrógrado ridículo. Me perdía de vivir la vida. Y si algún día mi familia cambiaba de actitud ¿Cuándo sería? ¿Cuándo tenga 20 años? ¿Empezaría a vivir desde cero desde los 20 años. sin tener estudios. desde afuera. y un tirano. como encerrado en un monasterio. la adolescencia. mimado. No quedaba otra solución.

me hallaba yo a los diecisiete años. bailar. ir a clubes y discotecas. yo vivía esa angustia. Como Sintes. de no ser sociable. y comenzando tercer año de liceo. con el amparo de la abuelita. me trataba muy bien. Y así pasaron los años. normal. esperando a que cambien algún día de actitud. Siempre pensé que yo “era” así. que podría estudiar. porque mi padre salió de viaje. que era inteligente. ante la perspectiva que me brindaba la aparente seguridad de que la abuelita me iba a acompañar. en el fondo. En ese momento. me adjudicaron a mí toda la responsabilidad por esa actitud “infantil y enfermiza”. No lo podía aceptar. al igual que todos los psicólogos. me quería. de buenos sentimientos. y poseía por el momento un amparo familiar. Yo sentía que yo era así. que bien pudiera ser. En esa situación. como de hecho siempre había tratado de hacerlo. responsable. ni estudiar. entre que no podía autoexiliarme de la familia y la sociedad inventándome algo que no era y que no me reconocían. y me aislaban más ellos a mí desde afuera. 25 . Siempre lo había considerado así. vivir la vida adolescente. y con el aparente apoyo de Sintes. Entonces. me daba cuenta que él se daba cuenta de que yo lo quería. desde los once años. que era bueno. novia. salir a divertirme. como con empatía. talentoso. sabía todo. Conciliar la actitud familiar con la adolescente y social-laboral. entonces yo sentí que Sintes me iba a apoyar. A los diecisiete años. y sin la terapia de grupo. con papá de viaje. más allá de loco e irresponsable. y a perder mi vida y mi juventud entre cuatro paredes. y yo me consideraba. tuve que aceptar que se me obligara a aislarme. para sentir que soy alguien como ser social. me conocía. amablemente. y que yo iba a ir para adelante. normal y responsable. yo aproveché por otro lado intentar estudiar y aprobar tercero de liceo. por ejemplo. en ese momento. capacitado. y yo creía que me iba a apoyar. tener amigos. Disfrutar de la vida. a enajenarme totalmente. VII En ese entonces. me trasmitía afecto. Esto no era una opción. perfectamente. Trataba de conciliar ambas cosas. y quedar totalmente solo y en el desamparo total. un muchacho muy carismático de la barra de Rosana Barrios. que yo desde adentro. buen mozo. yo me consideraba un muchacho inteligente. y que Sintes “parecía entenderlo o saber todo mi caso”. cosa que nunca hicieron. y la angustia de no vivir la adolescencia. Yo creí que Sintes entendía la situación en la que yo me hallaba. como un loco.mismo de la familia y la sociedad. y de no tener novia ni amigos. y que me iba a ir muy bien con él. y yo lo quería.

ahí va el normal! 26 . en el abandono total.por ello. sí? ¡No lo sabía! ¡Qué nos importa! Yo quedaría como un loco de remate que se auto declara Napoleón en una sala de un manicomio. era que yo era un bobito. no era la solución. y no existiría para mi familia ni para nadie. de que yo era “normal”. y puedes valerte por ti mismo. Solo existía como loco. un loquito que “tenía problemas”. ni estudios. se me desvalorizaba. Quedaría en la calle. y que los demás le seguirían la corriente. tengo virtudes. te retiraremos todos y cada uno de los privilegios de loco que has tenido. si eres normal. y que esa declaración corre por cuenta suya. En tercer lugar. y vete a la calle y no vuelvas más. se me trataba como a un bobito. yo. ahí está la puerta. responsable. mi abuelita. lo cierto era que declarar ante todo el mundo lo que yo era. por un lado. ello traería las siguientes consecuencias: Si yo declaraba ante los demás la realidad. y parecía que lo único que era para la familia. normal. Además. como auto declarado “normal”. no sería absolutamente nadie. Si yo dijera: -¡Soy normal!. social ni afectivo ninguno. y primos. Yo no sería nadie. un loquito. ellos me dirían: -Si “tú dices” que eres normal. Yo estaría validando y legitimando que me expulsaran de la casa sin tener trabajo.VIII Pero me vi en la situación de que todos me consideraban un enfermito. que me volvía el centro del mundo como un bobito. En la calle está lleno de personas normales. Ellos dirían: -¿Ah. mis tíos. y además. esa declaración quedaba exclusivamente por cuenta mía. Por otro lado. que se me trataba a cuerpo de rey como a un bobo. Pero después de años de ser tratado tan degradantemente de esta manera. buenos sentimientos. no como normal. ni ningún apoyo familiar. Porque si yo decía “soy inteligente. para mi padre.sería como ese chiflado que se auto declara Napoleón. en medio de la calle. Nadie diría: -¡Mira. y decir quién soy. no se me pedía ni exigía nada de mí. de recibir privilegios –y castigos. y soy normal y capaz de valerme por mí mismo”.

pero con el agravante de que. a la intemperie. tener novia y sociabilizarme con la gente. una sola actitud. Un engreído que se cree “normal”. La decisión de autoexcluirme a mí mismo de la familia y de la sociedad. y hasta me dieron privilegios de idiota. yo me iría a la calle. Yo tendría la culpa de adoptar esa decisión.IX En cuarto lugar. o si siento que el psicólogo me engañó. excluido como un leproso al que la gente no se acerca ni quiere acercarse. Y si después de estar muerto de hambre en la calle. que trata de imponerse metas y logros por mí mismo que no fue capaz de trasmitirme mi padre. autoexcluido al considerarme “normal”. me dirían: -¡Vete de aquí! ¡Ególatra! ¡Engreído! ¡Pedante! ¿No te creías normal? Bueno. consistió. Y toda esta situación sería a consecuencia de un solo gesto. si te crees normal. la sola decisión de yo decirme a mí mismo: -¡Soy normal. en obligarme a adoptar esa “decisión”. por la culpa de haber elegido tomar esa decisión tan ególatra y vanidosa de creerme normal y tratar de ser independiente y de valerme por mí mismo. tratándome de generar una complicidad conmigo en la exclusión familiar. Era la enajenación total y completa. o si el psicólogo no me la describió tal cual era. Y si yo no me autoexcluía. sin ser nada ni nadie para nadie. me arrepiento. 27 . Y la terapia. ¡Engreído! ¡Narcisista! Y mi vida consistiría en quedar para siempre en la calle. autoexcluido de por vida de la sociedad como un leproso. realizada desde mis once años por terapeutas profesionales. “que saben muy bien lo que hacen”. además de todo eso. y vuelvo a casa suplicando por abrigo y un plato de comida. ve a hacerte el normal a otro lado y lárgate de aquí. encima soy un ególatra. Para que yo los rechace y me autoexcluya. Si yo adoptaba esa ególatra decisión de autoexcluirme y ser “normal”. y no me hizo ver las cosas como realmente eran. No iba a salir con amigos. quedaría condenado. Por eso me sobreprotegieron y me trataron como a un idiota. Todo lo contrario. iba a convertirme en un leproso narcisista. Un narcisista. Lo cierto es que si yo me decidía. internado de por vida en clínicas psiquiátricas. y adoptaba esa actitud. No importa que yo me haya confundido cuando la adopté. y voy a actuar como normal! Y yo viviría condenado siempre de por vida. autoexcluyéndome a mí mismo con mi idea subjetiva de que soy normal. desde entonces. me excluirían ellos.

Yo no podía renegar de mi familia. cada distancia. comprensivos. para esos psicólogos. Tenía que aceptarlo. 28 . y me sentía cada vez más mal. Y cada separación. Que lo único que necesitaba era el amor. y. Se juntaban la autoexclusión propia con la exclusión familiar externa. Eran adultos. Pero lo tenía que aceptar. y por resistirme a que me abandonaran. y no es cortar con el cordón umbilical”. lo tienes que aceptar. eran amables. era irreversible. El amor. Y ellos me decían que “yo no entendía” Y que yo no podía entenderlos “por mi enfermedad”. y autoexcluirme. Y yo me apegaba a la familia. aunque no deseaba que me tratara así. Si para tu familia eres un loco. Y no entendía nada. no a ellos. para después ellos acompañarlo con otro segundo pasito de ellos en la exclusión. o de “grande” que yo tenía. a cada pequeña autoexclusión que yo hacía. Que quisieran hacerme tanto mal. Ellos “me querían”. y abandonarla por mi cuenta. yo entendí con claridad esa situación. No había términos medios. El hombre es un animal gregario. Y yo veía que lo que hacían era volverme cada vez más loco y aislado. Por otro. o a los adolescentes de mi edad. O era un loco total o un santo. Y esa exclusión absoluta me volvería loco. además. induciéndome a mí a autoexcluirme. Pretendían un “cero absoluto de narcisismo y un 100 % de santidad. pero esos señores tan profesionales y con tanto estudio parecía que no se habían dado cuenta que yo me había dado cuenta de cómo eran las cosas. y ellos insistían en exactitud absurda. o un bobito. o un enfermo.X Desde muy niño. ¿Para qué querían excluirme? ¿Con qué fin? No me estaban midiendo con la misma vara con la que se medía a mis hermanos. Separarme de todo vínculo familiar y/o afectivo con cualquier ser humano. pero en medio de una situación y tratamiento nocivos y absurdos. Querían mi bien. Y yo no podía creer aún que fueran tan crueles. aunque mi familia me castrara. ni siquiera con la misma vara con la cual los terapeutas se medían a ellos mismos. y decían que era por mi bien. Y no entendía nada. era “cortar el cordón umbilical”. profesionales y sabían lo que hacían. me odiara por permanecer a su lado. por mi culpa. comprensión y apoyo de mi padre y familia. y del juego sin salida que me proponían. Pero ellos. y mi juventud. eran “infantiles y narcisistas. Eran profesionales. Con esa vara me medían a mí. Los psicólogos alternaban por un lado. Me convertiría en lo que ellos decían que querían evitar. la ternura. el cariño. Ellos esperaban a que yo diera el primer pasito en la autoexclusión. Y yo me veía a mí mismo como normal. Y yo perdía mi adolescencia. acompañarla de un “vete y no vuelvas más” abandónico. para ellos. al parecer. cada actitud de “adulto”. que estaba bien realmente.

Mi actitud era “absurda”. y los ataques o “crisis” que me venían para evitar ese ab andono. estaba eligiendo ser enfermo. que era agresivo. sin las interpretaciones de la razón. Solo veían una conducta anormal en mí. o en un manicomio. Y luego empezaban a amagar con que me iban a abandonar definitivamente. solitario. ¿En qué consistía para ellos “no cortar el cordón umbilical? ¿En no tener relaciones afectivas con nadie? ¿EN no tener afectos? ¿En ser un insensible y un racionalista? ¿En ser un indigente moral. Me volvieron loco. no me daba cuenta consciente e intelectualmente de lo que estaba ocurriendo. Lo único que importaba era que yo tenía la conducta “anormal” de querer ser sobreprotegido y no querer crecer. Y luego me decían. sabía en todo momento lo que estaba ocurriendo. ellos decían que estaba “enfermo. 29 . Solo existía mi conducta. Pero era adolescente. Creo que yo. con explicaciones técnicas. Me trataban como a un estúpido. para culparme por no autoexcluirme. que se reflejaba en todas y cada una de las cosas que vivía y en sus situaciones. abandonado y olvidado por todos y sin ningún vínculo con nadie? XII Los psicólogos asumían ante mí una actitud “conductista”. vistas solo a través de los sentidos. nada más. La cura consistía en que yo cambie la conducta anormal por la normal. y me trasmitían que la “cura” era que yo tomara una decisión. y para justificar su derecho a abandonarme en la calle: “Lo que pasa es que tú no has cortado el cordón umbilical” Y ante esta situación. Me la dejaban a mí. Y me hundían. Lo que se veía. sería porque yo estaba enfermo. y aunque en mi cabeza yo sabía lo que ocurría. me hundieron definitivamente. motivos o causas de las conductas “anormales”. que era egoísta. Solo eso. en la calle. En todo caso. Ellos manifestaban ignorarlo todo. y actuara con una conducta “normal”. Y ellos solo veían a conductas “normales” o “anormales”. Y ante esa angustia. al elegir tener esas conductas. De hecho. e incentivándome a que lo haga. Y la responsabilidad era mía. No existía ninguna razón para que yo adoptara tal actitud anormal.XI Y ellos me negaban esa comprensión y apoyo. Y yo. y asumía que yo tenía un gravísimo problema. No les importaban las razones. Era actuar. lo que se decía. Veían solo las conductas que se manifestaban empíricamente. que era posesivo. yo me sentía absolutamente disminuido. No importaba ni se sabían los motivos de porqué hacía o no hacía algo. desde muy chico. que era poco menos que aborrecible”. si tuviera que haber una razón. científicas y profesionales.

con palabras. pero sabía que si saltaba me mataría. que dicen que quieren saltar y no lo hacen. Ellos solo me iban haciéndome más insoportable la seguridad del edificio. Esa gente que a diario aparecen al borde de las azoteas de los edificios. no podía explicarlo verbalmente. pero ellos no me empujaban. Y yo. que nunca querrían hacerme mal. Pero en la caída. que me querían. que yo debía “dar un salto”. Me dibujaban una fantasía sobre el pavimento. para ellos. que eran profesionales. Y no existía sitio alguno donde caer vivo. como lo hago yo ahora. Estaba confundido.No tenía conciencia de ello. pero los psicólogos me pintaban un colchón en medio del asfalto. Yo esperaba con ansias una escalera. era mía. Por un lado. yo no podría regresar atrás. y que desde la calle. los psicólogos aumentaban más el humo y las llamas. Pero cada vez. y de actuar irreflexiva e irracionalmente. lo que ocurría. elegía ser enfermo y actuar anormalmente. Me decían que saltar era una decisión mía. pese a comprender el juego. Solo me enviaban postales y dibujos ficticios de colchones irreales. Pero no había otra opción. y que quedarme en el edificio era elegir una actitud anormal. XIII Yo estaba en la misma situación que un hombre acorralado por las llamas en un décimo piso de un edificio. y la responsabilidad de mi decisión. Yo estaba dispuesto a salir del edificio. y de lo injusto del engaño. Yo tenía que engañarme a mí mismo y creer que esa estampita de colchón que me entregaban era real y saltar y morir en la caída. Era gente que supuestamente me apoyaba. me mataba. Y sus palabras. y no era consciente. o que a veces saltan. Me decían que ese dibujito era la salvación. Y estaba en una edad en la que yo no razonaba. Entonces me aferraba a la seguridad del edificio. Y los psicólogos cuidaban muy bien de no dejarme absolutamente sin ningún lugar adonde saltar y quedar vivo. Yo me había engañado a mí mismo sabiendo que ellos me mentían. Eso lo tenía que hacer yo. pisos abajo. Yo tenía que ser culpable de mi propia muerte. y como profesionales. Trataban de obligarme a confiar en ellos solo por desesperación. Cualquier colchón real que existiera lo retiraban. Hacán todo lo posible de privarme de una escalera o término medio. que no era la real. son gente que recibieron este tipo de terapias y se la tomaron al pie de la letra 30 . Y me provocaban más caos dentro del edificio. y la “normalidad”. uno dice que son “locos”. me confundían más aún. y por otro lado me aumentaban el caos dentro del edificio. Ellos no me empujaban a mí a saltar. “animarme a saltar al vacío”. Y la culpa. y sus tratos amables. si saltaba.

si saltan. El psicólogo sigue trabajando con otros “enfermos” poniéndolos al borde del abismo y cobrando su sueldo en oro y en efectivo. se curan. Ellos no tenían ninguna culpa. que me inducían a una actitud irreflexiva. por los del psicólogo. Reaccionó mal a la terapia. Caso cerrado. ¡Vaya uno a saber la enorme cantidad de gente que esos psicólogos indujeron a lanzarse desde un décimo piso al vacío. irracional. Yo nunca me podía sentirme víctima. opina y actúa según lo que ve por sus propios ojos. y que me autoexcluí a mí mismo de la sociedad yo solo. y ante las argumentaciones confusas de las sesiones terapéuticas. por la familia y por todo el pueblo judío y la sociedad. Precisamente. sin yo desearlo! ¡Que yo no me vaya a sentirme discriminado y “desterrado” de la familia como si eso fuera cosa de ellos y no mía! Parecía que toda la responsabilidad era compartida. Yo tenía que aceptar que fui yo. y reproche. el que eligió vivir solo y para siempre en el desierto. y que quedó todo tapado como una iniciativa propia y personal de un “loco”! ¡Si habrán matado gente así estos señores. odio. A pesar de que toda la culpa de mi situación de exclusión familiar era compartida. era llorar sobre mojado. y por obligación. y por lo que les dicen los médicos. Y pagar para siempre por mis propios pecados. 31 . la que “sabe” realmente todo y parece que no necesita otra segunda explicación. con una sonrisa cínica y babosa: -Era un enfermo.como es. la cantidad de asesinatos que hicieron. Todo enojo. ¡Qué yo no me vaya a sentirme víctima inocente de que un sacerdote me haya condenado a vivir en el desierto de por vida por lo malo que es él. del sacerdote. No son locos porque saltan desde un edificio y se matan. Si no saltan. por pura desesperación. yo tenía que asumir que era por m propia culpa y responsabilidad. No hay más que hablar y se cierra el caso. y este les dice. a pesar de sentir que el sacerdote me engañó y me obligó a elegir esa decisión. y autodestructiva. rencor. nadie parecía tener la culpa ni responsabilidad de nada. y por culpa mía. que yo acepté el engaño. ni siquiera yo tampoco. los expertos. como un leproso o un chivo expiatorio. Juzga. la gente “capacitada” para hablar sobre el tema. son locos. pese a sentir que lo hice engañado. del edificio. Nadie se entera. por las apariencias. y asumir las consecuencias. XIV Yo tenía que asumir. Y esa gente que salta y se revienta contra el pavimento de la calle. Una vez que yo mismo me desterré al desierto. y nadie se da cuenta nunca! Pero la gente común no conoce la verdadera realidad de la historia. Y para todo el mundo está todo claro. luego la policía va a consultar al psicólogo. son locos porque no saltan.

pero solo tenía a esa. Me sentía aislado. Solo me la creía a mí mismo yo solo. No tenía ni podía tener el menor vínculo ni con compañeros. en el liceo.La única entidad a la que se le podía atribuir alguna responsabilidad era a “mi” enfermedad. Sentí que tenía que ser “grande”. y abandonaba mis afecciones estudiantiles por las mímicas y trato infantil. yo trataba de generarme un ego. lindo. No entendía nada. y que todos omitían totalmente. Tenía que hallar una explicación. comencé poco a poco a reflexionar y comencé a leer libros de psicología. como un inútil. Yo. Sentía que yo no podía vivir más tiempo. desapegarme a la cálida comodidad familiar. indefinidamente. como niñito. Y. dentro del liceo. Todo me parecía absurdo. Pero afuera. Y el que pagaba todas las consecuencias. sobreprotegido como un niño. Nadie me daba la menor importancia. y me refugiaba en los mimos de la abuelita. tenía actitudes afectadas. Por otro lado. La abuela conocía bien el desagrado que me provocaba a mí tener que verme obligado a responder con mímica infantil a su mímica infantil. además. No existía. en la sociedad. Era la única entidad responsable de todo. La amistad era totalmente opuesta al ego y a la identidad propia. y porqué mi familia me trataba de una manera tan absurda. Necesitaba una familia. era yo. XV Como no era nadie en la sociedad y en el liceo. Yo me miraba solo a mí mismo. al volver el 32 . y a ese trato. aunque yo necesitaba el apoyo normal de una familia. poner caras de circunstancia en el liceo. ni mucho menos con un grupo de compañeros. empero. y sufría todo. Mi ego estudiantil estaba basado en hacerme el interesante pero apartado de los demás chicos y chicas. Me lo creía solo yo mismo. Y recuerdo que un día. el contacto social maduro y adulto me dejaba sin ningún ego ni identidad alguna. y en esos meses. Luego volvía a casa. el atractivo. yo no era nadie. y no podría vivir siempre así. Pero era un ego auto ególatra. no ellos. de la abuelita. No existía para nadie. Sentía que ese estado de sobreprotección no era indefinido y era insostenible. desde afuera. una identidad ante los demás. como teatralizando para mí mismo. ser responsable. que nadie daba importancia. Empecé a pensar que tenía que existir alguna explicación de lo que me ocurría a mí. hacerme el interesante. de lo que hacía yo. que en lugar de integrarme me aislaba. galán. era un ego unilateral de mi parte. No aguantaba una conversación o amistad amable con otra persona. Quería considerarme a mí mismo. todo lo que vivía y había vivido me comenzó a resultar verdaderamente absurdo. A los diecisiete años. y de lo que hacían ellos.

y entré por la parte de atrás de la casa. como me acercaba. venía el liceo. o que se me maltratara como a mi hermana. y estaba en medio de la calle. XVI Y sin embargo. todo ese trato era mucho más nocivo y dañino que agredirme y tiranizarme como lo hacía papá con mi hermana. y tomarme la cocoa. 33 . No veía que estuvieran actuando bien. me dejaban en “libertad” para hacer lo que quisiera. y me dijo: -¡Te vi doblar por la esquina y sabía que ibas a venir por acá. y papá. Pero el trato que se tenía conmigo era lo opuesto a la tiranía y al maltrato. no me exigían. Sentía que me estaban obligando a desadaptarme. me sobreprotegían. Era consentimiento y sobreprotección total. en la calle. Me consentían. je. con sus gesticulaciones infantiles y aniñadas. me compraban Coca Cola todos los días. Que todo era una agresión. en medio de la calle. No había ningún maltrato.liceo. A todos les parecía bien lo que hacía la abuelita. je! Y yo tenía que sonreír cariñoso y aniñado. y yo con el uniforme del liceo. en medio de la calle. ningún reproche. Y yo o tenía que aceptar y callar. ni que me hicieran bien. como “maduro”. doblé a la esquina. Era una tortura psicológica. no me obligaban a nada… No parecían estar intentando hacerme sentir inferior o agrediéndome. Así que cuando iba llegando. a asumir una actitud de niñito. estando a más de una cuadra de casa. Yo estaba vestido con el uniforme del liceo. Sentía que todo era un ataque para “hacerme sentir inferior”. ante su mirada sardónica. Incluso hubiera deseado que se me hubiera tratado con dureza. y todo el mundo. avanzando hacia ella toda la cuadra. Al contrario. Pero la tenía que aceptar. con una tacita de cocoa. esperándome desde lejos venir. estaba la abuelita. Ni siquiera eran autoritarios. me tendían la cama. Sentí que eso era una agresión descarada de parte de ella. sentí que no podía soportar que ella me viera así. a nadie le importaba. la abuelita estaba en medio de la vereda. ya desde lo lejos. por alguna razón. Bondad total. pero lo tenía que aceptar. Cuando la vi. ningún insulto. por el fondo. al parecer. también esperándome. Sentía que me estaban “haciéndome sentir inferior”. Pero no veía ninguna agresión palpable. no me pedían ni me forzaban a nada. pero eso. con uniforme del liceo. yo sentía que por alguna razón. y no me obligaban a nada. y sonriendo sádica y cariñosamente. di vuelta la cuadra. Cuando yo entro por la parte de atrás. me daban de todo en cuanto a servicios y lo material. y con el uniforme del liceo. Al contrario. sonriente. y viéndome obligado desde lejos.

Era cada vez más solitario. No era mi verdadero carácter. solitario y autorreferente. con mi debilidad. cada vez yo era más un tercero excluido. XVII Yo me sentía cada vez más débil. y cada vez más débiles y sin fuerzas ni esperanzas. y salía a desahogarme con la terapia con Sintes. Yo sentía que esto que vivía no era mi verdadera personalidad. XVIII Tampoco me podía conectar con mi sexualidad. pero que no salía afuera. menos espontáneo. totalmente débil. Trataba de buscar mi propia identidad afectiva y social en los dibujos que hacía. pero no podía sentirme a mí mismo. pasivo. mi aislamiento. Me masturbaba. Y sin embargo veía que sí lo hacían. que el trato de papá. y mi sexualidad eran como agua y aceite. totalmente aislado. o para que finalidad querían tratarme de esa forma. Metido en mi mundo. Sentía que había todo dentro de mí. buscando más compasión que cariño o amistad alguna. Ni idea. Era absolutamente débil y vanidoso. Los enojos que tenía eran cada vez más artificiales y dolorosos. y ver como si aquel trato dulce y encantador era como un trato agresivo y tiránico de la peor manera. con mis dibujos y mis cuentos. Para la sociedad. más inofensivo. 34 . mi tristeza. sin absolutamente ningún resultado. Tampoco me podía conectar con mis propios sentimientos. o no sentía. ni podía salir afuera. Pero no tenía ni idea porque razón. mí tristeza. No me satisfacía lo que yo dibujaba. nada más. más aislado. no en los demás o en la sociedad.Y quería hacer fuerza mental para sentirme a mí mismo. con lo que sentía. como si yo fuera un sentimental débil como Federico Chopin. No era como yo era. Estaba aislado e incomunicado de mis sentimientos. Mi ego se centraba en mi belleza física. mi sensibilidad. No me gustaban mis dibujos. Mis sentimientos. Sentía. El sexo y yo éramos agua y aceite. y me masturbaba mucho. en mi cama. los psicólogos y la abuelita era conservador y que querían destruir mi vida adolescente. mis actitudes corporales eran cada vez más rígidas y menos desenvueltas. y sentía mucho. melancólico. Llovía sobre mojado. Pero no podía verlo así. Trataba de conectarme con lo que sentía dibujando. pero no lograba alivio alguno. mí carácter. Cada vez era menos vivaz. más vanidoso y autorreferente. Me buscaba a mí mismo en el arte. menos encarador de conversaciones. con la situación. mis relaciones sociales. Nunca podía rotular con firmeza. más triste. pese a que lo pensaba y me lo repetía. en mi delicadeza. Para entonces. No me identificaba con lo que vivía. más rígido.

interesante. un ser aislado y que se hacía el melancólico y el interesante que me sentaba atrás de todo en la clase. Con la única persona que dialogaba era con el psiquiatra Raúl Sintes. Me hacía el galán para que a las mujeres les gustase. yo trataba de apartarme y pasar desapercibido. Tenía que detener esa caída y volver a subir arriba como fuera. eran guapos para pelear. Desde ese punto de vista. ni que las cosas iban en la dirección indicada. un “chico con problemas” en la clase. Me sentía que no tenía la menor personalidad. No me identificaba ni con mis sentimientos ni mi manera de ser. libertinos. y evitando todo contacto con ellas y los demás. ser yo mismo el que realmente era. Quería establecer una identidad propia. Era poco menos que un tonto. sin conversar con nadie. débil de carácter. XIX Y yo veía que esta no era mi verdadera personalidad. pero sin acercarme ni mirar de verdad a ninguna muchacha.Sentí que se me estaba cambiando y deformando el carácter con las terapias y la situación en que vivía. un tonto. Pero que ese cambio era progresivo y no lo podía evitar. Era una persona que podría haber tenido 35 . sin tener adonde aferrarse. con buenos sentimientos. Los demás compañeros hacían deporte. y evitar que se me siga lavando el cerebro. pero no tener ninguna relación con ellos. un nerd que se cree que es más interesante que los demás. que no era la verdadera situación que tenía que vivir. Quería detener la caída. un engreído y un narcisista. Que tenía que saber que era lo que pasaba. el real. salían con chicas. y a actitudes como de galán. salían a bailes. ni que haber vivido. que lo sea para mí mismo. Me aferré a mi belleza física. atribulado. con capacidad y talento. y un enfermo. Necesitaba dejar de resbalar por ese tobogán sin fondo. Por eso leía libros de psicología. eran bravucones. eran sociables. pero no quería tener sexo ni nada con ellas. Ser alguien. me sentía un timorato. Y yo era un tonto. etc. Todo estaba yendo por un camino que no era el verdadero. Me aferraba al arte y al ego social que pudiera encontrar más a mano. Aunque no lo sea para los demás. Que se estaba haciendo otra cosa de mí que no era. un idiota. Era estar como en un tobogán. y que no tenía la vida que tenía que estar llevando a esa edad. Necesitaba aferrarme a algo. introvertido. Y la soledad era total. optimista. Quería que la clase me viera como a un ser profundo. Yo sentía que yo en realidad era una persona con personalidad activa. ni que las cosas fueran como tenían que ser. estaban para divertirse. Por otro lado. y cuesta abajo. que no era mi verdadera actitud de vida. a lo que fuera. y remontar hacia arriba mi propia personalidad. el que realmente debería ser el normal. entender lo que sucedía. para yo tomar las riendas de mi destino.

Yo creí que en algún momento. feliz. diciendo que ellos “querían detener precisamente lo que estaban provocando progresivamente”. y se pondrían de mi lado. y me trataran como a un enfermo. y nadie parecía enterarse de nada. y no era el camino normal. supuse. Y además. Yo no podía creer que mi padre. y no estaba siendo tratado como se me tendría que tratar. hacía un camino y un destino que no era el mío. Podría haber tenido una vida excelente. y podría haber tenido buen éxito laboral. tener amigos. No entendía qué de malo podría tener yo. y volverme a enamorar y sentir la vida como la quise sentir. además. ir a bailes. Pero por ese entonces era imposible. Estaba en un tobogán cuesta abajo. y tratar de entender qué era lo que sucedía. y solo me restaba actuar como lo hacía en ese momento. me vieran a mi solo como a un enfermo. e internamente. Y todo era “por mi enfermedad”. Y yo me hundía más aún. exitosa. divertirme. No lo entendía. exitosa y normal. Yo. volvería a vivir la vida que deseaba vivir con los adolescentes. externa. y me incentivarían normalmente a que yo salga adelante. hasta que algún día fortalezca mi ego. ya que estaba completamente aislado de todos. ni conducente a la normalidad. de forma cada vez menos incipientes. que no era el verdadero. y me sienta yo mismo. porque creían que yo era “solo” un enfermo. me comencé a formular. y era necesario aislarme para preservar mi ego. ni saber nada. para yo tomar las riendas y volver a hacer la vida que tendría que hacer. Cando afiance mi ego. tenía confianza en que iba a poder salir de este problema. y yo tenía que afirmar mi personalidad. el que tendría que ser. que me dieran siempre para abajo todo el tiempo. 36 . Pero ellos. para que me forzaran a vivir aislado como un enfermo. al menos. Todo se estaba desviando hacia otro lado. recuperar mi ego e identidad. y fuera capaz de sociabilizarme. tener novia y amigos. aunque pareciera una utopía. no se me estaba dando un trato ni justo. lejos de cambiar su actitud. y. Estas eran las preocupaciones que desde los diecisiete años. Tenía que saber que era lo que ocurría. y que me trataran de una manera que me privaban de una vida feliz. tras la terapia de grupo del instituido Aletheia. me tuve que aferrar a la situación en la que estaba. y cambiarían de actitud. y mi familia. y volver a sociabilizarme. por el momento. de alguna manera. novia. Yo era responsable. y me privaran de esa vida. Pero. y tomar las riendas de mi destino para lograr salir con éxito del problema. mi carácter en algo. sanear mis problemas. ni lo que quería vivir. ellos se darían cuenta de que me estaban haciendo mal.una vida adolescente muy activa y apasionada. No estaba viviendo la situación que debería vivir. la continuaban y la profundizaban. momentáneamente. y perfectamente normal. con algo. pero tampoco normal. Me trataban de forma nociva. y en la situación ideal. y me enfermaran más aún.

mientras el fumaba su pipa. que era consciente de ello. por otro lado. se manejaba con el mismo nivel e información de los otros psicólogos: parecía no saber nada de nada. y que la situación era razonable. Yo sentía que mi situación. y que él me entendía. y que él se daba cuenta de que yo le tenía afecto y confianza. absolutamente todo. Le hablaba de todos los temas. y unas espadas de caballería colgadas en la pared. En las conversaciones que tenía con Sintes. yendo al liceo. como lo dije antes. con mis dibujitos. yo me explayaba sobre diversos temas. aunque Sintes. de temas sociales. amable y cariñoso conmigo. y se mostraba afectuoso. o podía entenderme. desde el punto de vista del discurso verbal. yo. debido a algún bloqueo que tendría. Era un consultorio muy lindo. Sin embargo. mis actitudes y sentimientos. por su actitud. con la ventana al costado. Él se ponía delante de mí al lado de la lámpara. Que ya lo sabían todo. como todos los psicólogos anteriores “que ya conocían mi conflicto. Yo hablaba de lo que me gustare. comprensible. en el fondo. XX En las terapias. y yo en el sillón enfrente de él. y jugarlo todo por las apariencias que se ven a simple vista. encerrado en mi cuarto. mientras el escuchaba y opinaba. mi problema. mientras fumaba. como camaradas. eran buenos y comprensibles. Yo sentí. y que había entre los dos una relación casi de amistad recíproca. Sintes tampoco se ponía a hablar de ellos. Parecía ignorarlo todo. o lo conocían todo. Las terapias eran de tarde. casi de noche. chiquito. etc. Sintes me daba a sobreentender que lo sabía todo. Yo sentí entonces que Sintes me tenía mucho aprecio. en el instituto Aletheia. con una colección de pipas de madera. y que no hacía falta que yo les de ninguna explicación”. me daba a sobreentender. y salía yo de noche. como buenos amigos. Yo sentí desde el principio una gran confianza y afecto por él. y el me demostraba que recibía el afecto y la confianza que le tenía. y yo me iba con una sensación de gozo y desahogo de la terapia. y sentí que él estaba dispuesto a entenderme. no hablaba de mis verdaderos problemas con Sintes. o a insistir o a proponerme que los hable. e intervenía. yo. que Sintes era un hombre que me parecía muy bondadoso. una vitrina barnizada llena de libros. artísticos. amable. y que era psicólogo y psiquiatra. pero. sobreprotegido por la abuelita. no se tocaba el verdadero problema.Para ese entonces. políticos. iba a la terapia individual con Raúl Sintes. 37 . La conversación de las terapias fue igual que con el psicólogo Damián Díaz.

Yo. primero con un “no sé”. le seguía preguntando. Si yo. Él hacía comentarios. y el problema. Yo esperé a que él en algún momento se explayara. y confianza. 38 . por ejemplo. sin duda. al parecer. y sabía mucho de psicología y psiquiatría. y en que él quería ayudarme. que no veía ninguna relación concreta con lo que él decía. que diera una explicación al asunto. absolutamente general. o el tema que fuera. le hablaba sobre los dibujos que hacía. y no veía ningún punto en concreto en la respuesta. Se me ocurrió a mí.Parecía saber y opinar lo mismo que sabría y opinaría un vecino de la otra cuadra del barrio sobre mí. el parecía no darse cuenta de nada. y de la mía. nada más. y le hablaba de muchas incógnitas sociales. Y sentía que él se tendría que dar cuenta de quién soy realmente. y que lo que quiero y siento es normal y lícito. Yo acepté esa cálida actitud de parte de él. que no decía nada. al final. y tenía que ser así. o pidiéndole que sea más específico. Luego con un “tal vez…tal cosa” y luego “quizás este relacionado con…etc” y luego me nombraba un tema muy vago. él era totalmente sincero en el afecto que sentíamos el uno con el otro. XXI Yo estaba necesitado de información acerca de la psicología. él me decía: -No se…digo yo. y como yo le tenía mucho afecto. me hablara del tema. o le comentaba el relato de un sueño que yo había tenido esa noche. Cuando yo. el que proponía las preguntas. y en nuestra relación tan amigable. aunque parecía todo ser un tema de interés mutuo y de aportes mutuos. de los instintos del ser humano. y en su benevolencia. como que agregaba o adicionaba alguna información. Pero el actuó como si no supiera nada. Yo valoraba muchísimo los aportes. y llegando a una conclusión. aunque. y casi pasando desapercibido. y yo lo tomé como una picardía suya. etc. y creía en él. discretamente y nunca cayendo mal. del de los animales. muy abarcador. le acepté esa salvedad desde el principio. que me contara la verdad. Pero yo sentía que él lo sabía todo. que no sabía nada de nada. que fuera realmente sincero en todo. le preguntaba: -¿Y esto qué querrá significar? Él siempre me contestaba. Si yo no le contaba. era solo yo. ante una incógnita. Pero el manifestaba siempre. pero. o hacía algunos días. de cuál es la finalidad de la vida. y pasábamos largas y agradables conversaciones en su consultorio. y el que terminaba dando la respuesta.

y siempre me quedaba con las manos vacías pasando un hermoso y agradable momento con su ternura y amistad. Era solo un rato agradable donde me descargaba afectivamente y me sentía bien como conmigo mismo. La verdadera realidad no existía para él. lo que decía Mengano. como amigos. a la vez. y agradable. ni de nada. global. indulgente. igual que cuando entraba a la consulta. sin imaginación o sabiduría ninguna para ser un hombre que estudió psicoanálisis. Pero me iba sin saber nada ni de mí. Él siempre era bonachón. Todo eran suposiciones hipotéticas. Yo había proyectado en Sintes a mi imagen paterna de un padre cariñoso y comprensivo que creía en mí. Todo tenía un final abierto. concreto. y “normal” que quería haber tenido con mi padre. Sintes sabía que yo proyectaba eso en él. Y yo iba con él y sentía que estábamos dos hombres amigos conversando con amistad y compañerismo genuino. Pero. hablábamos y sentíamos juntos los dos. Nunca hablaba con aserción o autoridad. No existía una verdadera realidad nunca. Todo era hipotético. Lo veía muy vacío. Siempre se escudaba en el “yo creo que…” “a mí me parece que…”. lo que decía él. solo se hablaba de lo que yo hablaba. Nunca sintetizaba lo que decía.Y todo lo que se decía quedaba en la nada. yo me desahogaba de la angustia que me provocaba la ausencia y la falta de afecto de mi padre. En las terapias con él. En la terapia con Sintes. ni de mi vida. que estaba dispuesto a ayudarme. afectuoso. solo se sentía lo que yo sentía. nada más. Nada era cierto. Todo era siempre vago. pero no hablaba de ningún tema más de los que yo hablaba. Nunca había ningún dato puntual. específico. Siempre se iba por las ramas. estándar. los dos sabíamos. No había poder de síntesis. benévolo. vago y general. no emitía juicios ni opiniones propias. Nunca se atrevía a decir nada de forma resoluta. tranquilo. que me amaba. Las frases de Sintes eran siempre: “yo creo…a mí me parece…de alguna manera… en cierto modo… de algún modo… podría tener de algún modo alguna relación con…no creo que…todos en algún momento pasamos por…a todos nos pasa…”. 39 . Solo se sabía lo que yo decía. tajante. sincera. no se enteraba de nada aparte de lo que yo le contaba. Un clima cordial. y que sabía que yo lo amaba también. XXII Yo creo que vi en Sintes al padre afectuoso y cariñoso que yo quería tener. paciente. etc. Era como si no me hubiera dicho nada. general. no sabía nada. decíamos. yo recibía el afecto de un padre simbólico. lo que decía yo. y sentía la relación cordial. y actuaba según esa proyección. Solo existían los discursos. pasivo.

él era un substituto de mi padre en cuanto al afecto que él materializaba de mis proyecciones hacia él. Desde mis once años. ni juicios propios. y me replegara hacia mí mismo. pero él no era mi verdadero padre. pero no podía identificar a un agresor externo. ni pensamientos. Pero aun así. y se justificaba por mi enfermedad. y solo me respondiera con suposiciones hipotéticas sin ninguna imaginación. mi familia. si bien yo sentí en un momento un gran amor por Sintes. y me hiciera artista. ni tenía la menor expectativa de mi futuro social ni laboral. ni saber qué razones podría tener alguien para actuar así. Sintes era la encarnación de una proyección paterna y actuaba como tal. y no hubiese una acción externa desde afuera. Y desde dentro de mi punto de vista. no a un punto de vista externo. como si fuera un padre cariñoso substituto. Nunca expresaron su punto de vista. y no solo yo en mí mismo. sentía un desahogo y un gozo porque en realidad. mis sentimientos sujetivos en cuanto éramos dos personas. Yo en realidad no hablaba con Sintes. Y lo tengo que aceptar. Lo cierto era que Sintes era muy culto. me refiero a que yo compartía. Y a todo el mundo le parecía bien. todos. tanto en lo que decíamos con lo que sentíamos. Cuando yo iba a ver a Sintes. y que no decían nada ni él aportaba ningún dato extraño o interesante a la conversación. como si fueran cambios internos míos. El resultado era que con un tratamiento así. mis sentimientos subjetivos. Cuando me refiero a hacerlos objetivos. Pero solo me estaba siguiendo la corriente. Era natural que me volviera loco así. 40 . “mis ideas”. mi abuela. “mis” temas. Se situaban dentro de mi punto de vista. ni tener amigos. ni nada. y vaya al liceo sin dialogar con nadie. ni altura. mi padre. hacía real. Sintes no tenía ni ideas. Era lo natural. aunque compartidas entre dos. ni era la autoridad legítima para hacerlo. me seguían la corriente. Me lavaban el cerebro desde adentro. y no me exigía que yo estudiara ni trabajara. la cual era tan solo mi padre. era obvio que yo no podría hacer vida social. mis hermanos. no dejaban de ser solo “mis sentimientos”. y siempre coincidíamos. Yo percibía que me estaban lavando el cerebro. aunque él parecía no saber nada de nada sobre lo que yo preguntare. ni novia. yo lo que hacía era hacer objetivos. Además. y los dos conversábamos temas muy intelectuales. me iban cambiando mis juicios y actitudes. Nunca discreparon conmigo desde afuera. para que la abuelita me de la cocoa y me tienda la cama.Volvía a casa. bueno y natural ese trato.

o de esperar a culminar los interminables años de liceo hasta sexto año. Yo sentía que tenía que hacer un esfuerzo. Quería ser responsable. Y sufrir las frustraciones y el esfuerzo de trabajar durante ocho o más horas al día todos los días. Para todos era un enfermo y no se esperaba nada de mí. Yo sentí que esa expectativa me destruía. en trabajar. esperar a que tardara mucho en volver. Me apegaba a la sobreprotección de la abuelita. lo tendría que hacer yo solo. un reconocimiento. y sin que mi familia. ni nada. olvidarme de él. y sin ganas ni voluntad de hacer nada. pero nadie esperaba otra cosa. para después seguir en otra cosa. un ideal. era algo realmente imposible. absolutamente todos los privilegios como enfermo. Yo necesitaba crearme artificialmente y creer en un modelo de éxito profesional. No podía permitir eso. imponerme a mí mismo la carga de un ideal de éxito social-laboral. estimulado por mí 41 . se me complicaba mucho el estudiar. si hubiera tenido un incentivo afectivo. Pero ser responsable. salvo que siga siendo un enfermo. que nadie le interesaba ni me lo pedía. trabajar. Me desalentaba y desmoralizaba. y teniendo todos. en hacer esfuerzos. la obsesión. sin que nadie me lo pidiera ni esperara. Yo hubiera sentido verdadero gozo en ser responsable. y trabajaba. ni me reconozcan mis esfuerzos. Y abandonarme a la deriva hundido en la camita como un gato doméstico destruiría para siempre mi personalidad. pero nadie lo esperaba. vacía. asociado con el éxito social-laboral. Intentaba ser un buen estudiante. pero por mis problemas. Pero no había ninguno. ni estimulaba. Pero la sobreprotección y la vida cómoda me volvían perezoso. y yo deseaba aislarme de él. la meta de aprobar tercer año de liceo ese año. apartarlo de mí. ni quisiera de mí. me estimule. era poco menos que imposible. Yo tenía que idear. y reconozca mis logros.XXIII Papá estaba de viaje. ni nadie me aliente o lo desee. ni siquiera lo deseaban. y volverme responsable. sin que nadie me alentara. Si era responsable. me estimulara. de éxito social abstracto. Me convertiría en un verdadero inútil. pero me costaba mucho estudiar y entender las lecciones del liceo. y al estudio en el liceo. y sabía que yo en realidad era responsable. un futuro. siendo un pobre enfermo. Al parecer. No tenía expectativa ninguna de futuro. El tema es que yo era sobreprotegido como un inútil. que “inventar” una expectativa para mí. Tenía que inventarme y creer en algo que “quisiera ser cuando grande”. Pero tenía el proyecto. a nadie le importaba que estudiara o que un día trabajara o no. en bañarme. todo por una idea fija. y a mi cuarto. a mis dibujos. Necesitaba que alguien en mi familia espere que yo tenga un logro social-laboral.

que no sabía si los iba a concretar. era todo dolor y dolor. El tema era que sin estímulos afectivos. Tenía que aceptar el desafío. los afectos. lograr lo que quería. Me proponía ser responsable para lograr un ideal de éxito. no me causaba placer. Pero la actitud placentera que me brindaba la sobreprotección morbosa de mi familia y la inactividad y pasividad total de carácter que me generaba la veía como el principio del colapso total. Además. ser responsable y trabajar legitimaría que me dijeran: -Ya eres grande y responsable. quizás veinte años. Yo asocié ser responsable con tener carácter. Pero no había otra opción. y no tenía reales motivaciones para hacerlo. Sin afecto alguno. ni reconocimientos por lo que yo hacía. Yo era el hermano mayor. Pero ese ideal de éxito era ficticio. y que para concretarlos me llevarían años. ir hacia delante. y era algo artificioso que. en realidad. No había otra salida. Sentí que tenía que asumir las riendas y ser responsable. que eran absolutamente autorreferentes. y elogios a mí mismo por mis ideales y por mis acciones. y a crearme un falso ego de orgullo y vanidad que respaldaran mi actitud. en vez de hacerla con gusto. Desamparado total. ser emprendedor. Era un esfuerzo antinatural.. Yo tenía una obsesión por estudiar. Yo me planteaba ideales de éxito que me dejarían en medio de la calle. los reconocimientos y los estímulos que no existían a mí alrededor. Era solo una idea. Pero yo tenía que “tener carácter” y vencer la adversidad. yo mismo. ni lo deseaba. que no los deseaba. tanto por ser responsable. Me obligué a mí mismo a tener voluntad. y me proponía un ideal de éxito para ser responsable. Era sufrimiento total. vacío. Tanto el ideal de éxito. Trate de generarme yo mismo estímulos afectivos. como el asumir los sacrificios y frustraciones del trabajo. o por mis propios logros. y a esa altura mis hermanos menores ya me habían superado en los estudios.mismo y sin ayuda. ni me lo reconocían. Pero esta actitud me hacía sufrir cada vez más y más. o reconocimiento de nadie. energía. como por el mismo ideal de éxito que me proponía. Traté de endulzar el sabor amargo de un ideal de éxito vacío con auto reconocimiento y egolatría propia. se volvía una carga difícil y muy dolorosa. Traté de generarme yo mismo los sentimientos. ¡Vete de esta casa y no vuelvas más! Quedaría totalmente en la calle. Tenía que seguir adelante. y con agrado. toda esa energía y responsabilidad. y era incapaz de hacer el menor sacrificio. estimulo. o quizás nunca. 42 . Nadie me estimulaba.

y. antes de que mi padre me ignorara y me matara con la indiferencia. quería estimular los sentimientos que deberían acompañarlas. yo había dejado de sentir gozo por bañarme debido a la actitud de papá. y había comentado con Sintes algo sobre el tema. Quería llorar. Recuerdo que yo sentía que yo tenía que estimularme a mí mismo. una noche. de hecho. Lo hacía a través de la autosugestión y en base a estímulos-respuesta. Trataba de generarme autosatisfacción. hay que provocar un estímulo positivo. Era estrangulamiento afectivo. la actitud y el gozo que sentí con su frialdad e indiferencia. hay una respuesta. que me desnaturalizaba. genera una respuesta positiva. 43 . no me lo iba a dar. placer. en el altillo de mi casa. de ambición. Yo pensé que en ese momento.XXIV Recuerdo que al pensar todo esto sufría enormemente. y convencerme de que lo deseaba lograr. y sentir placer por bañarme. la felicidad que sentí. y me sentí ahogado. por lograr lo que no quería lograr. cuando me había dado ese baño. al pensar en este hecho. de búsqueda de metas. Me vino algo parecido a un ataque de asma. Tenía que tener personalidad y carácter y aceptar ese “desafío”. que perdía mis sentimientos. que me despersonalizaba. Recuerdo que sentí esto. XXV Recuerdo que había estado leyendo algo sobre conductismo. Para generar una respuesta positiva. Papá no me había dado el estímulo que yo esperaba para ello. Ante un estímulo. antes que papá me borrara para siempre la inspiración. No podía respirar. Además de querer estimular esas actitudes. Pero no había otra salida. pero no servía de nada. Era un ataque de asma. No había otra opción. Yo recordaba la felicidad que sentí cuando regresé del Hospital Musto. vanidad. que me autoexcluía y me dejaba en la calle. gozo. como el placer que sentí al bañarme cuando salí del Hospital Musto. Recuerdo que quería inducirme a mí mismo a bañarme. Un estímulo positivo. aunque sea un ideal vacío y doloroso. de actividad. Yo quería estimular en mí la actitud de responsabilidad. que a nadie le importaban ni me estimulaban. Yo no quería ser un bobito sobreprotegido y ridículo. en el altillo. que dejaba de ser yo. realmente. y que me hacía feliz. a solas. Tenía que inventarme un ideal de éxito como responsable. aunque sea antinatural. Era una angustia total. Pero era como un sufrimiento de asfixia.

y mi “asombro” o “decepción” por el resultado también fue meramente intelectual. por lo que hacía su hijo. sin quererme. me reconocía a mí mismo. sin nombre ni apellido. No era eso. y lo vi como una actividad insípida y pueril. Era un ser anónimo. sin darle mucha importancia al asunto. Yo mentalmente me repetía a mí mismo de que aquella ducha me iba a abrir los sentimientos. que cometía la labor frugal y rutinaria de ejercer un acto intrascendente y sin sentido. ni de autoestima. el estímulo que papá se había negado a darme. ni de nada. y yo no podía creerme a mí mismo que ese acto cotidiano y sin sentido tuviera algo en especial. Me duché. que no tenía ningún valor. vi que era un acto normal y sin ningún sentido. ni asignarle ningún contenido emocional. Fue una experiencia desagradable e insípida. Me elogiaba a mí mismo. que me sentiría alegre y feliz. que no hacía sentir nada. En la casa de nuestra amiga Martha. No había cambiado nada. ni yo esperaba tampoco que lo hicieran. 44 . Yo hice lo que mi padre quería que yo haga. Era un acto vacío de una persona común y corriente. Al contrario. Que me iba a poner en contacto con mis sentimientos. que quería darme una ducha. Ella dijo que sí. imaginariamente. sin que nadie se enterara ni le importara. Ni mejor ni peor. una persona cualquiera. yo decidí suplantar mentalmente a ese estimulo de amor paterno por mí mismo. con extrañeza. ni darme felicidad ninguna. No me sentí ni bien ni mal. y de forma anónima. Yo no me bañaba siendo “yo”. sin sabor ninguno. Era un acto natural social y corriente. No era que “Ernesto” hacía el importante y progresista acto constructivo de bañarse. común. y me lo reconocía. ni valor afectivo ninguno. ni de amor propio. Mi “entusiasmo” por bañarme era absolutamente intelectual. y. Al mundo no le importaba ni le interesara si me baño o no. la adscripta del liceo. me sentí un hombre vulgar.Entonces. Me sentí absolutamente frustrado y decepcionado por haberme bañado. No me daba ninguna autoestima. A nadie le importó ni valoró tampoco que yo haya hecho eso. Era perder tiempo sin obtener nada. ni nada. ni nada. o “Ernesto”. un ciudadano cualquiera. en una de mis visitas. Salí de la ducha igual que cuando entré. Yo no era yo el que me bañaba. y fui a ducharme. con mis emociones. durante quince minutos. que lo hace todo el mundo. y darme a mí mismo. que no merece ningún tipo de miramientos. pero sin estimularme. No obtuve en ningún momento ninguna satisfacción personal. una vez le pedí a ella. y que su padre se alegraba de ello personalmente. totalmente insípido. trataba de sentirme poco menos que como un superior al bañarme.

que me hacía ser nadie en un mundo de nadies. pero yo sentía que “detrás” de esa corriente. Hace lo que le gusta. pues. Todo para él son procedimientos. y goza el resultado. Es que es simplemente algo inútil. Su vida es amargura. como con el fin. ante la perspectiva del aniquilamiento intelectual. ni por nada. Este hombre está en su terreno. Le gusta lo que hace. de alguna manera. que da trabajo. tolerante y práctico. Puede ser rico y famoso o ser solo el empleado de un comercio. en esa época. Pero no tiene alma. Es un ser absolutamente paciente. Aún sentía afecto por Sintes. va venciendo ese aborrecimiento. Se siente identificado tanto como con el medio. Todos son trámites y procedimientos. ni por nadie. y de autoexiliarme del ambiente protector de mi casa. y se convierte en un ser absolutamente frío e insensible. y echarme a mí mismo al mundo competitivo de la calle. intuía que Sintes me seguía la corriente. y una pérdida de tiempo. porque solo le queda ese camino. a los diecisiete años. Sin sentimiento alguno.Dejé. sin sentimiento ni emotividad alguna. y siente una gran felicidad y autoestima. Pero la situación era sin salida para mis afectos. Me estaban convirtiendo en un ser mecánico. Me decepcionaba. no pasarían mis afectos. Era la muerte del sentimiento. No hay vanidad ni alegría ni goce alguno. y que no sirve para nada. Pero aún. Pero con el paso de los años. Yo. En este tipo de personas me convirtieron Sintes y mi padre. con dolor. pero que se lo propone a la fuerza. reconocido. racionalista y calculador. que no deseaba. había un afecto muy grande y verdadero. y me agradaba la protección del hogar y de la abuelita. Se siente satisfecho. 45 . para lograr un éxito social que no le agrada ni le interesa. lo goza. y fue cuando me asfixié de angustia en el altillo. Distinto es el hombre que persigue el éxito por desesperación. Hasta envejecer y morir es un procedimiento. ni por sí mismo. al perseguir fines y medios que aborrece. porque era un acto insípido. inútil. XXVI Una cosa es el hombre que persigue el éxito por vanidad. Aún sentía apego afectivo y necesitaba de amor. Este hombre busca un fin y una ambición que aborrece. y utiliza unos medios que le traen dolor y frustración. nada más. Solo posee inteligencia y pensamiento. en el momento en que yo debía adoptar la decisión de estudiar sin desearlo. Pero todo esto era terapia de gente profesional. no había abandonado mis sentimientos del todo. Pero no tiene más remedio que hacerlo. En ese colador. era algo incómodo y molesto. Pronto serían una carga pesada. y abandonar el hogar sobre protector. yo ya había iniciado el proceso para convertirme en este tipo de personas. No es que me disguste o le tenga asco a bañarme. práctico y calculador. La otra opción es convertirse en un inútil y un derrotado moral. ecuánime. ecuánime. sin alma ninguna. Esto fue lo que me hizo dar el ataque de asfixia que sentí en el altillo. de bañarme. va generando una contra fobia. y yo confiaba en él. Goza de una vida feliz. En ese momento.

Yo pensé: ¡Qué dice! ¡Qué tiene que ver lo que digo con ese comentario negativo! Pero yo me callé la boca y no le dije nada. La época de los descubrimientos fue una época que me gustó mucho en primero de liceo. una vez estábamos hablando de Historia Universal. Sintes sabía que yo le tenía afecto. Yo le hablé de que los europeos descubrían nuevos mundos. Por ejemplo. y que me iba a ayudar. y yo le hablaba de la época de los grandes descubrimientos geográficos de la época de la conquista. y me hice el que no le oí. estaba en la pubertad. donde se fundaban nuevas ciudades y colonias en otras tierras ignoradas. y ponía: “descubrimientos del viaje del capitán x. y que era la época de la expansión colonial. A mis trece años. y que no me dejaban satisfecho. o interpretaciones desviadas. Con el rol de loco que tenía. yo sentí. Sintes dijo: -Era una época muy injusta. hacía referencia a las ilusiones que yo tenía a mis trece años. yo dibujaba mapas inventados. sus actitudes de omisión de los temas más relevantes. como ciertas incoherencias. y dibujaba los viajes de exploradores ficticios por todas las zonas desconocidas. y. como que yo era un conquistador déspota. XXVII Sin embargo. y que él me quería también. que las puertas de la vida se me abrían y ensanchaban. Y por eso. de él. porque yo sentía que era lo que él quería.y yo sentía que detrás de esa corriente. percibí ciertas cosas que no cerraban bien en todo. yo tenía trece años. que se iban sumando muy de a poco. y que se descubrían nuevos continentes y océanos. al entrar al liceo. me pasaron casi desapercibidas por mí. Cuando yo le estaba hablando a Sintes acerca de los descubrimientos geográficos. cuando la dimos en historia. Pero era muy discreta y disfrazada. Que era una época que debió ser muy linda. z…etc” En primer año de liceo. como los descubrimientos de nuevos mundos por los europeos. Recuerdo que en esa época. con apariencia de torpezas en la conversación. ese comentario lo tomé como una sutil indirecta personal hacia mí. y él me sale con el comentario de: -¡Era una época muy injusta! 46 . Tenía un mundo y un futuro que explorar. y sentía que el mundo se me estaba abriendo. y todos los títulos que todo el mundo me daba.

yo había observado. -¿Y por qué pensás que es fobia? -No se…se me ocurrió. generalmente. con mucha frecuencia. se mandaba ese pelotazo sin saber nada. Mi comentario no era una proyección inconsciente de ninguna inquietud fóbica ni nada por el estilo. XXVIII Yo en esa época me cuestionaba todo. No veía ninguna relación de ese comportamiento con ninguna fobia. Yo creo que sí. nada más. a ver qué opinaba. “por las dudas”. Era una expresión de inquietud intelectual y como yo me proponía a mí mismo temas de investigación acerca de esas cuestiones. un rebelde y un tirano. Él. y buscaba explicaciones psicológicas a todo. Cuando iba en los autobuses. A mí no me parecía esa la razón por la cual se sentaban en ese asiento. 47 . le dejaban a él el de la ventanilla. Me tomaba desprevenido el comentario. Y yo le preguntaba a Sintes. y no en la positiva. que había pasajeros que teniendo libre el asiento de la ventanilla a su lado. Se fijó nada más que en la parte negativa del discurso. yo me fijé en lo siguiente: Uno. ignorantes o “torpes” que no podía entenderlos muy bien. lo que yo trasmitía con esa interrogante eran mis inquietudes intelectuales acerca de temas de la conducta humana y sus explicaciones psicológicas. cuando viaja en autobús. Cada tanto lanzaba ciertos pequeños comentarios desafortunados. preferían viajar en el otro asiento. Si alguien venía a sentarse a su lado. Él me dijo: -Yo creo que es fobia. como ya lo había hecho Ana María y todos los demás psicólogos y psicólogas que me habían tratado. le gusta sentarse del lado de la ventanilla. Yo le manifesté esta incógnita a Sintes. En realidad. Sin embargo.Como diciéndome en lenguaje subconsciente que yo a los trece años era una basura. incrédulo: -¿Es fobia? -Si.

complaciente. que. en las conversaciones. podría al menos dar una explicación de porqué él hacía ese comentario. de vez en cuando. y sentí que a él le gustaría. que lo escuchaba siempre y me gustaba mucho. Muy buena música. y la aceptábamos. él no había dicho realmente que eso era así. Eran todas hipótesis de muy baja altura. Yo sentí que a él le había gustado mucho el casete. y sin interés ninguno. Y después de mandarse ese comentario tonto se hacía el que lo decía por decir. Pero. Y. en lo que se trasmitía explícitamente. muchas veces desacertadas. lo aceptó. sin saber nada. y un día se lo comenté a él. Luego.-dijo. y. y que lo valoraría. Y era un profesional. se escondía y se hacía el que no sabía nada. y hacíamos como los que no sucedía nada. sin imaginación. me lo devolvió. para ver si acertaba en algo por casualidad. la compartíamos. Yo no le decía nada. Me embriagaba su misterio y romanticismo. y no hizo más comentarios. Pero después de que lanzaba un comentario así. y le traje el casete. yo tenía un casete de las suites “Carmen” y “La Arlesiana” de Georges Bizet. en los hechos objetivos.Y yo veía que él. nada más. en otra sesión. de forma agradable. Él se manifestó receptivo. XXIX En esa época. Parecía no saber nada de nada y que hablaba por azar. Yo le dije: -¿Lo escuchaste? -Si. teniendo en cuenta que él sabía psicoanálisis. Pero yo no me daba cuenta de eso en aquel entonces. 48 . y yo no le decía nada. conocíamos los dos mi propia alma. y se lo presté. ¿Para qué decía que era fobia si no sabía nada? Era todo para lanzar disparates al azar. Muy lindo. erraba los pases o mandaba pelotazos afuera de la cancha como un torpe. Yo me quedaba pensando: ¿Este hombre sabe o no sabe lo que está diciendo? Él siempre decía: “yo supongo que…” “yo diría que…” “esto podría estar relacionado con algo como…” Y me daba la sensación de que no sabía nada. Eso era algo que yo “sobreentendí”. de alguna manera. y me dijo que lo iba a escuchar.

que me aceptaba. había un tipo así… Me lo dijo con desinterés. y no le dije nada. Me lo dijo poco menos que era un caso cualquiera. y que a él también le gustaba y lo comprendía. Y Sintes me dijo. en la Facultad de Psicología. Y todavía me dijo que era en la Facultad de Psicología. existen gentes extraordinariamente originales y sensibles. yo sentía que él valoraba mis sentimientos de afecto. La adolescencia y el romanticismo eran para esta gente poco menos que un pecado. que hay de vez en cuando algunos tipos así en algunos sitios. y que Sintes captaba. mi amigo. la pasión. Que emitía comentarios inteligentes y originales. Por otra parte. como que es un hecho cotidiano. Me decepcionó un poco la trivialidad con que habló del asunto. Yo aceptaba la “discreción” de Sintes como un formalismo suyo. pero eran aborrecibles para un psicólogo mediocre y pequeñoburgués como él. nada más. Que yo amaba la vida. yo le hablé de Emilio Pigot. un loco cualquiera. Pero detrás de eso. que me gustaba su excentricismo y su forma de vestir y de dibujar. y él tampoco me contó nada “del tipo ese” y pasamos a otro tema. sentía. vulgar. común. Una vez.XXX En otra ocasión. los sentimientos y el romanticismo. como desinteresado: -Si. No caía en la cuenta de que estaba frente a un insípido y rutinario psicólogo mediocre y pequeño-burgués sin sensibilidad alguna. y valoraba lo que yo sentía. sin darle importancia. y que estaba de acuerdo con mis sentimientos. a veces. la extravagancia. Pero yo proyectaba en él una imagen paterna cariñosa y extremadamente sensible que valoraba la literatura. sin emoción alguna. La originalidad. y le comenté sus dibujos. y a los románticos. sin entusiasmo. Como que era un psicólogo más. Y yo le dije: -Pensar que en el mundo. y que me amaba. que me sentía poco menos que un poeta. eran virtudes para un profesor de literatura. y con mucha creatividad. 49 . yo sentía que mis sentimientos eran buenos y positivos. al pasar. la creatividad. y le dije que Emilio era una persona absolutamente sensible y original. Yo aún no me había dado cuenta que no estaba frente a un profesor de literatura que amaba y valoraba a los románticos y al romanticismo.

que era poco menos que un lindo gato doméstico. de Función Secundaria. y yo no lo podía creer. triste y dócil. durante todo el tiempo. Yo creí que él era un “Colérico”. Sin embargo. de Función Primaria. sensaciones. Las combinaciones de estas secciones daba una lista de temperamentos. Lo que me impactó de esa lectura fue descubrir que existía en el mundo gente sin emociones. No me identifique con la pasividad y debilidad del “Sentimental”. Yo creía que todos teníamos emociones. Activo y No activo. y Función Primaria y Función Secundaria. Él me dijo que para él. -No. que era Emotivo. Activo. estaba una lista de los “Temperamentos Heymans”. Yole pregunté a mi hermano Martín con que temperamento se identificaba. Yo lo miré y no podía creer lo que me decía. yo no me sentí plenamente identificado con ese temperamento. Activo.me dijo. se citaba a Gustavo Adolfo Bécquer. y Heymans describía las características de cada uno de ellos. un No Emotivo. bien. Le pregunté: -Pero tú eres emotivo. Yo vi que mis características personales coincidían con el temperamento “Sentimental”. de Función Secundaria. No podía creer que había gente que no tenía emoción alguna. entre los que se citaba a Beethoven. y creí que mi verdadero temperamento era el de “Apasionado”. es decir. un Emotivo. que era Emotivo. No lo sabía. ¿Verdad? :-No-me dijo. Y me lo dijo tranquilo. sonriente. como algo que tenés en la espalda. -¿Pero no sentís emoción? Y él me dijo: -¿A qué le llamas emoción? Y yo le dije: -A sentir en el cuerpo sensaciones. 50 . sin problema ninguno. Este psicólogo dividía los componentes del temperamento humano en Emotivo y No Emotivo. o sea. Activo. de Función Primaria. él era un “Sanguíneo. No podía creerlo. Entre la lista de algunas personas destacadas de ese temperamento. y en el cuerpo.XXXI Entre lo que leí de psicología.. No Activo.

inútil. perseverante. y “me aceptaban como yo era”. Tenía que proponerme metas. proponerme ideales. y teniendo que abandonar esta vida paradisíaca del hogar. me generarían una actitud Activa. era poco menos que un gatito doméstico. teniéndolo todo. nada más. mimoso e inservible. lindo. Yo tenía que estimular mi faceta de “Activo”. y no esperaban otra cosa de mí. Pero sentía que el estímulo propio solo me daba actitud. de Función Secundaria. que era No Emotivo. aunque poseía el don de la emoción. No lo podía creer. proyectos. pero no me daba ni gozo. y disfrutar de la ambición. y que no tenía emoción ninguna. superficial y vanidoso. tan alegre. Y para eso trataba de recompensarme afectivamente a mí mismo. Pero Martín estudiaba. inútiles. sin emoción alguna? No entendía nada. activo. Ellos asumían que yo era un enfermo y “solo” un enfermo. y “tener voluntad”. 51 . y mi hermana disfrutaba de la vida. para ser Activo sin dejar de ser Emotivo. Me convertirían en un hombre intelectual. obsesivo y meticuloso. pero a costa de la faceta Emotiva de mi personalidad. absolutamente vacío superficial. Y en las características del sanguíneo. Yo. o sea. y yo pasaba a ser un gato doméstico mimoso. Pero generarme ambiciones ficticias. no emotivo.Y yo veía a mi hermano tan creativo. Sentía que tendría que generarme a mí mismo ambición para poder salir de aquella vida de gato doméstico. infantil y caprichoso. ni emoción por lo que hacía. vacías. tan divertido. más mediocre y racionalista. con sus amigas y amigos adolescentes. y de mirarme a mí mismo. Pero a mi familia no le importaba en absoluto lo que yo fuera “cuando sea grande”. mi padre le proponía proyectos. iba al liceo. más cerrado. estaban las de ser alegre. sino que me volvía más obsesivo por los estudios. y tenía que gustarme. Activo. Generarme ambiciones. mientras mi hermano estudiaba. y demandante. para ser alguien “cuando sea grande”. Y yo pensaba: -¿Cómo se puede ser alegre y divertido y vanidoso. y sin que nadie me lo pida. tenía amigos. Me convertiría en un “Flemático”. Yo tendría que lograr obtener la Función Activa sin perder la Emotiva. Necesitaba el estímulo y reconocimiento externo para obtener la Emoción. sin emoción ninguna. y lo asumían como un hecho inevitable. de elogiarme a mí mismo a través de la auto egolatría.

Sintes no me estimulaba a que me proponga metas. desde los once años. No me proponía un proyecto de vida. era el estímulo y reconocimiento de mi padre. Y luego volvía a mí. y que me gustara. nada de nada. Llegó un momento en que no lo quise ver más. que solo existe cuando molesta. él me abandonaba. que eso era bueno. Terminaba odiando a alguien que amaba y que me hería y se burlaba infantil y degradantemente de mí. Yo solo era un enfermo. una libertad despreciativa. lo necesitaba. Y después. y él solo se preocupaba por mi enfermedad. al final. ni me elogiaba. y me trataba como si ambos fuéramos dos personas normales.XXXII El único que podría estimularme afectivamente a que yo me proponga un ideal de que iba a ser cuando sea grande. Me dejaba “en libertad para hacer lo que yo quisiera hacer”. Cuando yo dejaba de amarlo. Pero mi padre solo me amaba “como yo era” (como un enfermo) “y me respetaba como era y no quería forzarme a cambiarme si yo no quería”. y yo en ese momento encontré en Sintes el amor y afecto paterno que mi padre me negaba. ni me reconocía lo que hacía. ni siquiera se mencionaba que estaba yendo al liceo. yo era “libre de elegir lo que quería hacer cuando sea grande”. 52 . No esperaba nada de mí. me volvía a “querer” y volvía a dar media vuelta y burlarse de mí. y no me estimulaban en absoluto para nada. ni planes. como se tiene contra un insecto. y no él. luego comenzaba a necesitar que me quisiera. aún contra mi desagrado. ni metas. yo lo terminaba amando a él. y eso era solo un asunto exclusivamente mío. Yo sentía amor hacía él. y. XXXIII Para todo el mundo. porque amas solo porque eres amado”. que lo haga. pero además me sentía débil y burlado por él. y lo hiciera con placer. Ellos me dejaban en la más entera libertad. Pero Sintes era todo amor y comprensión. él me volvía a querer. se burlaba de mí y me abandonaba y para él yo no existía. como si dijera: “Tú eres un asqueroso narcisista. Pero Sintes no era mi padre. Me sentía totalmente herido. A nadie le interesaba lo que yo iba a ser. y él se fue de viaje de nuevo. a mi me comenzaba a agradar que me quisiera. o lo aborrecía. En ese momento en que más lo necesitaba y lo amaba. Después. y luego. Él me amaba solo como a un niñito tonto y bobo. y que yo quedaba como que era el problema. además.

al parecer. Era el de papá un amor incondicional. Disfrazaban el defecto como una virtud. No le interesaba lo que era exteriormente. aunque el afecto que tendría conmigo sería igual. y lo que yo era por adentro”. estaba enmarcado dentro de esa actitud. Y lo hacíamos los dos solos. Él solo se regocijaba. al parecer. que si yo fuera una rata. No se me pedía que yo fuera lo que no era. sin pedirme nada. ni lo decepcionaba nunca. Si yo era Leonardo Da Vinci. y no se me pedía o quería que fuera otra cosa que eso. ni dejarme librado a mi suerte. lo ignoraban. y luego me volvía a dejar en la nada. Tanto papá como Sintes me amaban “como era”. Me amaban y aceptaban como era. sin esperar ni desear nada de mí. En realidad. Él me amaba siempre igual. de todas mis fantasías. por fuera. Pero cuando yo sentía que él no me quería. y que yo tenía que arreglármelas solas. Y yo sufría. socialmente. Y después de amarme. Y Sintes. me sobreprotegía. No existía yo para él. Pero ser como Leonardo Da Vinci me llevaría muchísimos años. él me iba a querer como Leonardo Da Vinci. y me había abandonado. y. No se me quería cambiar.Si hacía algo. ni me hacía ser querido menos por él. conmigo. ni lo que yo pudiera ser socialmente en el futuro. y era un loco. y dejarme sin futuro laboral. Ellos. No me iba a querer ni un ápice más por ser Leonardo Da Vinci. fuera lo que fuera. a la sobreprotección y al hogar para hacerlo. esfuerzos y frustraciones. Y yo “era” loco y se me amaba y aceptaba como loco. me aceptaban “como soy”. y tendría que renunciar a su afecto. me amaba como a un loco. no me estaban estimulando a ser un inútil. el mismo. e incluso me desalentaban con sus actitudes degradantes y “mimos” para un muchacho de diecisiete años. entre nosotros. él me amaba como una rata. abandónico. y quería hacer fuerzas para odiarlo. y bagaje cultural y afectivo mío subjetivo. se burlaba de mí y me abandonaba. Si yo era una rata. que por ser una rata o un loco. él volvía. lo que hacían era “respetar mi libertad de elegir lo que yo quisiera hacer por mí mismo en la vida”. sin nadie más. Mi condición no le agregaba más amor a su amor. Y si lograba ser como Leonardo Da Vinci. pensamientos. materno. Pero ellos. además. y amarme como a un loco. 53 . No había nunca ninguna disconformidad acerca de cómo yo era. ni obligar. ni forzar a nada. XXXIV Papá me amaba por lo que yo era. me estaban estimulando a ser un verdadero inútil y a no ser nada en la vida. nada más. que además no era mi padre. Solo me amaba y valoraba “mis sentimientos. él me amaba como un Ernestito que es como Leonardo Da Vinci. solo dentro de su consultorio y en el horario de sus sesiones.

pero no era así. que me haría disfrutar de la carrera. a un padre condicional que no existía. Buscaba el amor de un padre condicional. Amor incondicional. y que no podría cumplir. Viviría solo.Era un amor que no me incentivaba para nada. Pero un público abstracto. y afrontar la calle con eso. necesitaba el estímulo afectivo el reconocimiento paterno. vendría más tarde. Y yo necesitaba negar este amor incondicional que me trasmitía mi padre. Recién entonces me sentiría feliz. de la nada. como si fuera lo mismo. Inventarme un ideal. Así una y otra vez. la abuelita. él me volvía a querer. Que me ponga obsesivamente a estudiar. como un gato consentido que se va solo y sin ninguna preparación a la calle. Esto me hundía y me convertía en un gato doméstico. imponiéndome gratuita y absurdamente ideales ambiciosos que solo me hacían sufrir. y ponerme a actuar. de quererme como lo que yo fuera de igual manera. y que no serían personas reales. Pero esta carrera me llevaría décadas. Su abandono me hundía. y que. más que padres. La haría totalmente solo. Eran como mis mamás. de éxito social-laboral. con el reconocimiento de la gente. quince ó veinte años. y ponerme a cumplir con metas y objetivos que no les interesaban a nadie. Pero cuando yo sentía que su abandono me hacía reaccionar e ir para adelante. Sintes. y que solo me harían sufrir. que solo estaría en mi cabeza. asociarlo con una sensación de goce. que me otorgara el reconocimiento de la gente. Sintes y papá. y abandona las bondades del hogar. Y yo no sabía si me quería o no me quería. yo solo sería un niñito loquito y bobito. y arreglármelas yo mismo. Me llevaría esfuerzo y trabajo. Tenía que “inventarme” yo solo. para obtener un éxito social dentro de diez. sin pedirme nada. por no tenerlo exteriormente. aunque sea ilusorio. Tenía que hacer de tripas corazones. Y para mi padre real. y que solo yo debería auto reconocérmelos como meritorios. sino un “padre condicional abstracto que yo me inventé de la nada”. ni que quería él hacer con todo esto. y la haría sin estímulo ninguno. y quería creer. eran madres. 54 . Pero yo suponía que él en el fondo me quería. o siendo todo. y todo el mundo. Pero eso era lo que yo pensaba. sin ser nada. ni para qué. El estímulo afectivo. sin necesidad alguna y sin que lo echen. Pero para generarme una ambición y un deseo de éxito laboral. Nunca lo iba a tener. a posteriori. trataba de ser yo mismo mi padre condicional. Tenía que generarlo yo mismo ante mí mismo. XXXV Yo me imaginaba autoexcluyéndome del hogar. y abandonar la vida doméstica.

y esto que ahora defino claramente en esa época no era nada claro. para ser “alguien” dentro de veinte años. haciendo una carrera política. con muecas artificiosas. y a que me autoexcluya de la sociedad. Aún no sabía cómo era el asunto. Y. y sin referencias ni apoyo ninguno. si quería “ser alguien. habría estado solo toda la vida. Lo que deseaba era el reconocimiento de mi padre. aniñadas. Pero a los diecisiete años. Esta era la situación en que me encontraba en esa época. ni de la masa. No quedaba otra salida. 55 . lleno de frustraciones. no siendo nadie. habiendo perdido lo mejor de la vida. Yo sentí que tenía que “ser alguien socialmente”. lo trasladaba a la masa. me obligaban a aislarme. pero no era lo que yo deseaba. y yo mismo huya yo solo al desierto. responsablemente)”. pero ellos me tratarían como a un bobo. soportando las humillaciones caricaturescas de la familia y de todo el mundo. Como no lo tenía. viviendo aislado y sin tener amistad con nadie. fuera lo que yo fuera. y siendo todavía un bobito. y esa actitud me ofendía. y a volverme en un ser práctico. al pueblo. Quería el amor y reconocimiento de mi padre. por ejemplo. Mucho esfuerzo. frío y meticuloso que persigue metas abstractas. estaría la abuelita y papá sonriéndome infantilmente. entre la multitud y el festejo. y me minimicen. tendría que verme obligado a aislarme y vivir toda la vida solo. hasta que ellos me lo pidan o reconozcan.Pero habrían pasado muchos años. y me hacía negarme a ser responsable y a actuar “como yo suponía que ellos querían que yo actuara (o sea. o un líder importante”. y a buscar una meta lejos de ellos y de todo el mundo. como a un loquito. en realidad. como. todo esto era muy confuso. a negar mis afectos. y “queriéndome incondicionalmente. Y si yo fuera Presidente de la República. mi necesidad de afecto y reconocimiento. fuese lo que fuese. para después vincularme afectivamente con los demás. no el del pueblo. a obsesionarme. Pero yo nunca podría tampoco ser una persona con éxito. y tener amistad y vida íntima con los demás. sin tener amigos. con la vida que llevaba. y yo aún dudaba entre mis sentimientos. como un chivo expiatorio. Tenía que compartir afectivamente mis sentimientos con alguien y vincularme. y puedo relatarla con claridad y lucidez. para luego poderme relacionar socialmente. Y sin embargo. yo no deseaba el reconocimiento de la gente. Ahora soy totalmente consciente de lo que viví. y me digan que me quieren siempre igual que a un bebé. una persona importante y responsable. pero que seguiría para ellos siendo un niñito chiquito y un loco” Y yo sentía que debía ser lo que ellos yo suponía que querían que yo fuera. Pero para “ser alguien”. como lo que yo era.

de amigos. y vivir solo. era en la familia. estúpido y loco. Debemos encerrarte en la perrera o en un manicomio. y ser un robot que cumple con deberes autoimpuestos como si fueran un programa de software inamovible. tendría que rechazar todo afecto paterno. que todo el mundo considera aborrecible y narcisista. Si yo quería ser alguien. La familia no tiene porqué consentir a un gato haragán y egoísta como tú. Me arrojaban a una situación sin salida. y no comprendía lo que los psicólogos hacían. con gatitos y perritos de tu categoría. como bobito y como un gato inútil y doméstico.XXXVI Pero los psicólogos me obligaban a llevar mi vida en dos extremos totalmente radicales y opuestos: La única relación. Y no había salida ni retroceso alguno. autoexcluirme. como esos locos que se creen “Napoleón” dentro de las clínicas psiquiátricas. amistad y ternura de parte de cualquier ser del mundo. Y si elegía ser un gato doméstico. y perseguir un éxito que a nadie le interesa. familiar. O me seducían con mimos improductivos que me convertían en un inútil. y éste comienza a reclamar agresivamente su lugar perdido dentro de la familia. desde que comenzó el tratamiento. pero esta era la situación en la que me encontré desde mis once años. un bobito mimoso y loco. o me obligaban a ser un robot despersonalizado. No existía término medio alguno. o ser un obsesivo y solitario loco que persigue un éxito imaginario. y vivir solo como una estatua de bronce. Eran dos extremos opuestos e irreconciliables. hasta el final. y luego me echaban a la calle. a mis once años. ¡Vete a la calle a comer e la basura! Y se comenzaba a abandonar con amagues cada vez más frecuentes al gato doméstico. sin ser nadie. mimoso. Esto no está bien. O era ser un gato inútil y doméstico. llegaba un momento en que se decía: -Eres un gato loco e irresponsable. Yo no deseaba esto. y me obligaban a rechazar a todo afecto. petrificado y cagado por las palomas. mecánico. totalmente solo en el “palacio” de mi hogar. 56 . obsesivo y autorreferente. y se me dice: -Eres un gato malo y “problemático” que no puede vivir más en la familia. y vínculo afectivo y coincidencia de afectos que yo tenía y podía compartir. Y cada vez se hizo peor y peor.

o por lo que yo creía que era. y como mi relación con Sintes era como si los dos fuéramos personas “normales”. 57 . me valoraba como lo que era realmente. y faltaba mucho más aún. y me costaba memorizar. lleno de esfuerzos y sacrificios. aunque no me pedía nada. si es que no repetía ningún año. solo para aprobar una secundaria que aprueba mucha gente. yo me sentía implícita y simbólicamente valorado y amado por un padre bueno afectuoso. y ante mi naturalidad. y trataba de aprobar tercer año de liceo. Yo le dije: -Porque lo necesito. como desde afuera. un día Sintes me preguntó: -¿Por qué quieres que te tiendan la cama? Pregunta repetida cien y mil veces por los psicólogos a la que yo ya me había acostumbrado con el correr de los años. no decía nada ni opinaba nada. Yo quería terminar secundaria. ni esperara nada de mí. como que le resultaba "curiosas”. él me preguntaba esas cosas. que me consideraba normal. y encima estando muy retrasado en los estudios respecto a mis hermanos menores y con respecto a los adolescentes de mi edad. Sintes me miró tranquilo. No podía entender. Pero yo sentía que debía aprobar ese año de liceo. . Me costaba mucho estudiar. A veces. pero el año recién comenzaba. como personas normales que éramos. Era una cuesta arriba. ante la naturalidad con la que se lo dije. en clase. y sin embargo yo me ponía a estudiar.XXXVII Lo cierto es que en la terapia de Sintes. y todos me preguntaran las mismas cosas sin aparentar saber nada. cuatro años eran una eternidad. me costaba atender y tenía puesta la mente en mis problemas. XXXVIII Lo cierto era que yo me obsesionaba por estudiar. insufribles. Estaba acostumbrado a que nadie supiera nada de nada. y no me dijo nada. En la relación de “maduros” y “normales” que teníamos. pero para eso faltaban cuatro años. y a mis diecisiete años. Parecía que nadie sabía nada de nada. Las notas que iba sacando hasta el momento eran casi suficientes. -¿Y por qué crees que necesitas eso? Yo le dije: -Es un axioma.

le dije yo. desde hacía algunos años. La profesora me preguntó a mí. a enumerarle todas y cada una de las colonias y protectorados del Imperio Británico en los siglos XIX y XX. No ocurrió nada. Sintes tenía la idea de internarme y llevarme a vivir a pupilo a otro lugar. una por una. El tema era parte de un trabajo de deberes que la profesora había mandado para que estudiáramos en nuestras casas e hiciéramos un resumen. 58 .Un día. Sabía todo el tema pero ese día no había hecho el resumen. Ahora me doy cuenta. para que yo me sienta ofendido y dejara de ir al liceo. En la clase. con dados. estoy seguro de que nadie se la sabía. La profesora dijo: -¿No hizo el resumen? Entonces tiene un 1. Querían herirme. se estaba dando el tema del imperialismo europeo en el siglo XIX y XX. Querían que yo me irritara con alguna “injusticia” y desertara del liceo. en la clase de Historia Universal. Todo lo estaban haciendo en silencio. Yo me tragué ese asunto sin decir nada. y luego me dijo: -Muy bien. Me callé la boca. se paró del banco y dijo: -Pero profesora…!Si se sabe todo! ¡Contestó todo bien! ¿Cómo le va a poner un 1? La profesora no dijo nada. disimulando su asombro. Pero yo. Era una pregunta muy ambiciosa. No le dije nada. por cierto. callados la boca. Tráigame su resumen. y se estaba tratando de hacer que yo me irritara y no fuera más al liceo. desde las más grandes hasta las más pequeñas. Yo no le repliqué. -No hice el resumen. que lo que en realidad ocurría era que Sintes no deseaba que yo siguiera estudiando en el liceo. y había creado planisferios para jugar a tal juego. En ese momento pensé que a la profesora yo no le simpatizaba. Tenía otros planes. ante el asombro de la clase y de los profesores. Otro compañero de la clase. al ver todo a través del tiempo. que yo le nombrara todas las colonias británicas de esa época. Miro seria la planilla y puso un 1. había jugado a juegos de guerra. Y se siguió dando la clase. sin decir nada. Así que yo comencé. La profesora me escuchó. Era cierto. con la misma división política del imperialismo europeo que preguntaba la profesora.

y me decía: -Ernesto. un viernes. me veía obligado a actuar como un bobito ante la abuelita. mirando al reloj. como todos los días. que estaba drogado por la medicación. yo miraba el reloj. Yo me iba a levantar. último día de la semana. y siempre llegaba en hora al liceo. como siempre.Cuando volvía el liceo. que tenía al lado mío. debido a que yo estaba drogado con psicofármacos. que tenés que ir al liceo!-de muy mala onda. no le contesté. ¡Es la hora de ir al liceo! Eso me lo decía como a las siete y veinte de la mañana. porque estaba drogado por la medicación. la abuelita iba tratando de hacer todo lo posible para que una cosa y otra fueran incompatibles. y me iba acostumbrando para despertarme poco a poco. y ese era un día como cualquier otro. Poco a poco. ella me volvió a gritar: -¡Ernesto. semidormido. El liceo comenzaba a las ocho. Pero a los cinco minutos. más o menos. la abuelita me lanzaba un grito desde su cuarto. ese viernes. donde siempre llegaba en hora. que era al lado mío. semidormido. levántate. e hice lo que siempre hacía. cerrando los ojos. y me llevaba menos de diez minutos llegar al liceo desde mi casa. Pero la abuela me volvía a gritar: 59 . Como sabía que ella me despertaba temprano. Siempre sucedía eso. y calculaba el tiempo. Pero a partir del grito de la abuela. Yo la oí. El trato degradante y cariñoso de la abuela. y calculando la hora. me acorralaba ante mi deseo de ser un buen estudiante. yo siempre calculaba el tiempo para irme despertando de a poco. que me obligaba a empequeñecer cada vez más. Yo. y cerraba los ojos. hasta levantarme. Pero al oír el primer grito. ya me despertaba. y quedarme abrigadito solo en la cama estudiando y dibujando. XL Un día. me costaba siempre levantarme. por la mañana. la abuela me lanzó el grito. Yo. XXXIX Recuerdo que por las mañanas. vestirme e ir al liceo.

todo muy bien. me obligó a decirle. que era compañera mía de clase. la que yo estaba loco. Y yo decidí “castigarla” a ella por su agresión no yendo al liceo ese día. y ella se comportaba como si en realidad lo deseara y que se amargaba si no lo hacía. Yo creía que estaba castigando a la abuelita. su padre. esperá. vino a casa mi prima Raquel. La abuelita se hacía la víctima. y eso me irritó mucho. me levanté y le dije: -¿Sabes una cosa. la que era maltratada por un loco agresivo ante sus benévolos consejos. ante sus “benévolas” invitaciones para que me levante. XLI Al día siguiente. que tenés que ir al liceo! Me gritaba e insistía de forma agresiva y totalmente innecesaria. levántate. No sabía que en vez de “castigar” a la abuelita. y al final. ni la abuelita. muy afectivos. Ese día no fui al liceo. el sábado por la mañana. al final. nada más. porque yo pensaba que ella en realidad deseaba que yo fuera al liceo. voy a la casa de mis tíos Oscofro y Lucena. Eso fue el viernes de mañana. así ella no me haría lo mismo otra vez. que quería mi bien. Yo estaba despertándome de a poco. y. lo sentí como una agresión. Y eso me irritó más aún.-¡Ernesto. Y ella me comenzaba a insistir una y otra vez. 60 . muy bien. Lo que yo no sabía. la que era un chiflado que no me quería levantar. era que ni Sintes. y que me esperaba para comer con la familia. desde la cama: -¡Esperá. vieja de m…? !Hoy no voy a ir al liceo! Y ella comenzó a hacerse la amargada. yo estaba haciendo lo que ellos querían que yo haga. El domingo. que todavía estoy durmiendo! Y ella decía: -¡Que se hace tarde! ¡Despertate! -¡Ya voy!-le contesté. sin razón alguna. De esa forma yo la “castigaría”. ¿Quería que vaya al liceo? ¡Entonces que no me empiece a atacar de esa forma insolente e insistente para que me levante si yo puedo hacerlo solo y llegar bien en hora! El castigo era ese: ese día no iba a ir al liceo. Yo acepté. y que ahora me había negado a ir al liceo ese día. iba a ser un asado mañana domingo. Y yo miré la hora y no era así. y me dijo que mi tío Oscofro. que iba a llegar tarde al liceo. querían que yo vaya al liceo ese año. por ese día. muy cordiales. y comimos el asado. en su casa.

y que había decidido no ir más al liceo. por la mañana. Parece que tú te enojaste con tu abuela. Y Oscofro me lo decía como poniéndome en mi boca. por “respeto”. que no era ni amigo ni nada mío. qué por qué decidiste que no vas a ir más al liceo este año… Al oír aquello. Y yo nunca había dicho a nadie que iba a dejar de concurrir definitivamente a las clases. serio y adulto: -Ernesto. pero iba a seguir yendo al liceo el lunes y todo el año. y la abuelita estaba en el cuarto de al lado. y que no tenía ningún trato conmigo. y que yo los había “castigado”. en la sobremesa. insultado. Estábamos los dos en mi cuarto. a visitarme a casa. cosa que no era cierta. yo hice lo que ellos querían. Yo pensé que ellos me habían agredido. y luego regresé a casa. Al día siguiente. pero. como una discusión seria y grave. 61 . me negué a ir al liceo. como que yo no me quería despertar. Y me dice. ante mi decisión. ¿No es verdad? Ya no vas a ir más al liceo. XLII Una semana después. Al oír eso. El me preguntó “¿por qué?”. “entre hombres”. y que lo mandó a él para decirle a él que venga a decirme a que vaya. y tomaste la decisión de no ir más al liceo este año. Yo le dije que no iba a ir. como personas maduras. en tono adulto. no me pedían nada. Y ellos se hacían los que no deseaban eso. Y me lo decía todo serio. y por todo el año. vino a casa un compañero del liceo. lunes. Me sentí absolutamente indignado. y en ese momento tomé la decisión de dejar de ir definitivamente al liceo. de antemano. Yo dejé de ir el viernes. que era solo uno más de la clase. sereno. me indigné del todo. y quedó todo así. Yo pensé: -¡Ellos se lo están buscando! No le dije nada a Oscofro. ¡Y tan bien que te iba! ¿Qué te pasó? ¿Por qué no vas a ir más? Me contó tu abuela que te enojaste con ella.Pero luego. Me dijo que la profesora había dicho que no iba a ir yo más al liceo. y yo le dije: “por asuntos personales”. maduro. En realidad. como que yo era el desubicado. como si él estuviera totalmente convencido de lo que él me decía. Y todavía me ponía a mí como que yo me había enojado con la abuela. me terminé de ofender del todo. Oscofro me llama a mí para hablar aparte. como que me va a decir algo muy grave y muy serio. y dejé de ir esa semana. que no te querías levantar de la cama…contáme lo que sucedió. palabras y actitudes que yo nunca había tenido.

Lo cierto es que yo cambié el sueño. en mi mundo. aislado. y salía a las discotecas. eran conscientes de eso. lo que realmente ocurría. Y la abuelita y Oscofro. tanto la abuelita como Oscofro ya sabían de antemano que yo no iba a aceptar su invitación. Toda la casa dormía. Había. tenía sus novios. solo. sin que nadie me molestara ni existiera. Todo estaba a oscuras. Mis hermanos iban al liceo. al igual que todos los adolescentes del liceo y del mundo. Pasé a quedarme totalmente solo en mi cuarto. y si esa intención era inocente o no. eran responsables. yo no le podía decir la verdad. y sacaba la comida que la abuela me había dejado (porque la abuelita era muy buena. cuando todos dormían. tenían sus amistades normales. Con la luz de la lámpara prendida. Ignoro si el muchacho vino por su cuenta o si lo envió otro. y de que yo no iba a aceptar su propuesta. Quedé absolutamente solo. si lo mandaron. y a otros autores. Y yo quedo como responsable ante la sociedad y ante todo el mundo de mi actitud. en leer libros de psicología. que yo llevaba para mi cuarto. y a “LA Inconclusa” de Schubert. en mis novelas. mientras yo quedaba solo en mi cuarto. me quería mucho.Estuvo cinco minutos y se fue. quedé en completo aislamiento. mi hermana se divertía con sus amigas y amigos. en mi mundo. lo primero que hacen es aislarme socialmente. Solo le podría decir que no iba sin darle ninguna explicación. Para que no le pueda echar las culpas a nadie de mí supuesta decisión ante los compañeros del grupo y la sociedad. Pasé a estar despierto toda la noche. por tiempo eterno e indefinido. y que esa “invitación” solo iba a servir para ponerme a mí como responsable de mi actitud frente a los demás. desde la mañana hasta la noche. Yo iba a la heladera. yo me pasaba toda la noche escribiendo y dibujando a solas. No insistió nada. Siempre que me van a internar. XLIII Pasé a encerrarme en mis dibujos. Era aislamiento total. y poniendo en el grabador a las suites de “Carmen” y “La Arlesiana” de Bizet. dibujando y escribiendo solo. y mi hermano estudiaba y se relacionaba con sus amistades. una botella de litro de Coca Cola. también. pasaban de año. La abuelita dormía en el cuarto de al lado. 62 . Pero si lo hubiera enviado mi familia. A ese muchacho. y siempre me dejaba cosas ricas en la heladera ¡que no se vaya a decir que me trataban mal!). a eso de las diez u once de la noche. como esa y otras tantas veces. Recuerdo que me despertaba de un sueño profundo. sin que yo existiera para nadie. Lo cierto es que después de eso. y a dormir de día. en mis cuentos.

pero que lo había. y se me empezaban a caer los párpados. del mundo en el año 5. a mis dibujos y cuentos. y yo escribiendo y dibujando. O. y estaba dirigido a mi inconsciente. durante toda la noche. XLIV Sentí que se me estaba agrediendo de alguna manera que yo no podía identificar bajo un solo concepto. y eran las once o las doce de la noche. todos los días. Que todo aquello tenía que tener alguna intención.000 y pico. Dormía con toda profundidad. y se estaba ejecutando. que no me lo podía percatar. después de una guerra atómica. que no me podía dar cuenta. y un método. iban al liceo. Daba rienda a mi fantasía creativa. E iba a la heladera. un plan. muy responsables y normales. Luego. sin que nadie me molestara ni se enterara de lo que hacía. en mi cuarto. muy tarde. y que yo tendría que obtener información 63 . Así siempre. sin un solo ruido. lo que estaba sucediendo. era absolutamente absurdo e inusual. escuchando música clásica. Y yo sentía que toda aquella situación. Totalmente solo. pero muy cierto y gravísimo. atemporales y casi místicos. Cuando los abría. y solo quedaba la abuelita en sus tareas en la cocina. y me despertaba. comenzaba a ver por la ventana de mi cuarto que el cielo se iba volviendo un poco violeta oscuro. y comía lo que me habían dejado y volvía a mi cama. Y me sentía totalmente en la noche. Ya era pleno día. Y que los psicólogos sabían todo. Estaba avanzada la mañana. de relatos sin fechas. Prendía la portátil. Me inventaba todos los mundos existentes. Y a eso de las once de la mañana. Por la mañana. mejor dicho. Por la mañana. la abuelita se levanta y levantaba a mis hermanos que. mucho más que yo acerca del inconsciente y la psicología. y amaneciendo. y se me estaba atacando el inconsciente.Me sentía en mi propio mundo. la casa quedaba sola. Era la única felicidad que podía tener en aquel entonces. todas las noches. un mecanismo. hasta hacerse la mañana. y yo tenía que saber qué era lo que están haciendo. Veía la lamparita encendida de la casa de mi vecino. pero que veía que era un ataque muy. y yo no me daba cuenta. de temas universales. después de un sueño profundo. Y que ese ataque que se me hacía era psicológico. con el sol radiante. me empezaban a picar los ojos. En el misterio y romanticismo de la noche. sin mis hermanos. y me dormía profundamente en mi cama. y dibujaba historias del espacio. mi vida. solo. veía a todo oscuro y en silencio. un porqué y un para qué. que yo no entendía en absoluto. me fijaba en el reloj. y luego se iba aclarando. Y eso me hacía feliz. No me enteraba de nada.

Si ellos hacían eso. un “ataque”. Yo sentía que esa sobreprotección mimosa y degradante que me daban. que no tuvieran ningún nitruro para mí. Ellos querían de mí una responsabilidad obediente y sumisa. y a que no me quisieran. a que se me mimara y sobreprotegiera. pero no por ello dejaría de ser independiente y de tener mi forma de vivir y de pensar. Era todo un juego. que tuviera padres conservadores y radicales que me tiranizaran. que me obligaran a hacer esto o aquello. y era por eso mismo que me trataban de esa forma tan consentida y con tantas libertades. trabajaría. y a que no se me reprochara en nada. y esa explicación tendría que obtenerla yo misma por mí mismo. y en lugar de eso tener unos padres cariñosos y consentidores que me daban todo y me trataban a cuerpo de rey. Y ellos.sobre psicología para poder defenderme. Y sin embargo. y esa “libertad” de no pedirme nada. que no se me exigiera. y privado de hacer la vida que yo quería hacer. como mi hermana Marina. Y nadie me iba a dar una explicación desde afuera. y abandonaría a mi familia. para decir la verdad. que no les importaba que yo fuera un enfermo. era esto lo que yo quería. no me amaran. no me dieran Coca Cola fresca todos los días en la heladera. lo consideraba. en el fondo. y me hicieran marcar el paso como un soldado? En realidad. Ellos. y tendría que explicarla de algún modo. me valdría por mí mismo. de alguna manera. que me dieran todos los lujos materiales. y para eso armaban este circo. Pero yo no lo entendía entonces. Pero la situación que vivía me parecía absurda e inexplicable. estudiaría. Pero querían evitar que esa responsabilidad que tendría me haga ser independiente y vivir la vida que yo quería hacer. yo me volvería responsable. ¿Pero cómo iba a considerar como un “ataque” a que se me brindara todo. Sería libre. como buenos padres y psicólogos represores. y no me pidan nada. no independiente y con libertad. y tendría novias y amigos. 64 . y que me dijeran: yo quiero que tú cuando grande seas esto o aquello. yo veía que esa “benévola” actitud suya provocaba un efecto más conservador y represivo que una actitud conservadora explícita. responsable. que no se me pidiera ni esperara nada de mí? ¿Acaso yo quería que se me reprimiera y exigiera. era lo que querían evitar. Pero no entendía nada. Y yo no podía quejarme de no tener padres conservadores que me exigieran y me mandaran. querían que fuera responsable y me valga por mí mismo. desde mis once años. que no pretendieran de mí que fuera nada socialmente. y leía sobre psicología. y me privaran de la libertad. y que respetaban mis sentimientos y me dejaban en libertad. aunque me sentía atacado. y me vincularía con otros adolescentes. Por eso hacían todo este circo. y por eso me interesaba la psicología.

De ser un gato doméstico mimoso e inútil. Dejaría de sentir. a saltar por anillos de fuego yo mismo.Me sentía que estaba siendo violentamente reprimido. ni al agresor. meticuloso. XLV Y yo intuía una actitud conservadora. a hacer piruetas en el aire. y no sabía por qué ni para qué. me volvería completamente dependiente de esa idea e autoridad paterna. tras años de ostracismo. todo era sí y complacerme…Y yo veía que. una autoridad paterna propia. sociable y “normal”. y a ser un hombre rígido. esta llegaba a una edad muy tardía. nunca me decía que no a nada. condicionado por mi propia autoridad paterna interiorizada. El tema es que cuanto más tiempo pasaba. Me estaban matando la vida. Las agresiones que le hacía a Marina eran tremendas. Y no sabía por qué. Fin de la aventura de vivir. para poderlo combatir. y que si pasaba mucho tiempo. Yo veía que papá. sin ninguna libertad ni afectos. me obligaban a que yo mismo me obligue a mí mismo a auto amaestrarme. ni sus causas ni finalidades. en los hechos. En esto me estaban convirtiendo. que no sirve para nada. O en un ser limitado por mi padre como un soldadito de juguete. que esa actitud suya me iba ahogando. ni poder identificar la agresión. y a hacer lo que ellos querían que yo haga. yo me iba perdiendo de vivir. No quería aceptarlo. Pero que estaba estrangulando mi adolescencia. Tenía otra actitud. Me convertiría en un pequeño burgués más. ni relaciones sociales algunas. Y quedaba todo “dentro mío”. pero no había más remedio que hacerlo. del amor y de la emoción. adulta y anti adolescente en papá y los psicólogos que no podía identificar. Me obligaban a elegir entre una libertad total sin sentido ninguno. de ser libre e independiente. Nunca se enojaba. pero sin libertad en ninguna de las dos formas. era terriblemente conservador y represivo. y hacer la vida que quería vivir. y me obligarían a ser un hombre rutinario y auto condicionado. o a internalizar me y crearme a mí mismo. que al final yo la rechazaría. Fin el romanticismo. Me convertiría en un soldadito de juguete. Y yo tendría que averiguar cómo funcionaba ese sistema. y parecía que no se daban cuenta de ello ni sabían nada. Si al final. Y yo no podría reprocharle 65 . yo habría perdido por entero mi libertad y me convertiría en una marioneta de la autoridad paterna. de gozar de la vida. En esto me obligaban. pero sin saber cómo. al dejarme en “libertad”. nunca se irritaba. ni porqué. y que hubieran querido ordenarme. algún día. más dependiente me hacía psicológicamente de esta. más me replegaba en busca de esa autoridad. que lo haga yo mismo por mí solo. Pero conmigo cambiaba totalmente. ni con qué fin. intelectualmente. en el fondo. pero sin ordenármelo. que no era palpable detrás de su bondad y empatía. Fin de la adolescencia. o en un soldadito de juguete limitado por mí mismo. de tener sentimientos. Era un salvaje. a ser una marioneta de mí mismo.

a nadie de que ellos eran “conservadores”. Ellos me habían sobreprotegido, dado de todo, dejado en libertad, y yo había “elegido” el auto condicionarme a mí mismo. Ellos no me habrían obligado a nada, me hubieran consentido y dado de todo, y yo, de puro obsesivo, rechazaría las “bondades” de la familia, y me autoexcluiría del Edén para hacer unas vida auto limitante, carente económicamente, y abandonarme a mí mismo a la intemperie de la calle, “por mi propia voluntad”, solo porque yo, por pura vanidad, deseo “crecer” y “ser grande”. El tema era que ser responsable, estudiar, tener éxito, bañarme, serían tareas que las iba a hacer, pero sin placer, gozo ni emoción ni regocijo alguno. Mi vida se convertiría todo en una rutina fría y tranquila. Hasta iba a sociabilizarme, y tener novia y sexualidad sin sentir nada. Me convertirían en un hombre absolutamente vacío y “normal”. Me convertirían en un Sintes pequeño burgués cualquiera. Pero no había otra opción. Yo no tenía conciencia intelectual explicita de esto, pero, en esa época, a los diecisiete años, yo sufría todo este problema, y trataba de pensar y buscarle una solución a un callejón sin salida. Me sentía terriblemente atacado, que me estaban lavando el cerebro, que me estaban haciéndome sentir inferior, que era todo una agresión, pero no veía donde estaba la agresión, ni en qué consistía, ni con qué fin. Y si yo explicitaba estas conclusiones, se diría que son todas “locas interpretaciones mías”, que son “fantasías” mías. Como que yo era un paranoico que veía cosas donde no las había. XLVI

Y yo me aferraba a los dibujos y a la creatividad, y me aislaba en la noche, mientras todos dormían y parecía que nadie existía. Solo existía la luz de la lámpara, y mis hojas de dibujos. Para la humanidad que dormía, ni mis sentimientos, ni mis temores, ni mis dolores, ni mis vivencias, no existían en absoluto. Era toda una experiencia solitaria. Yo, la noche, y mis dibujos y fantasías. Nada más. Mis sentimientos no eran reales. Lo que yo vivía, lo que yo sufría y me pasaba, solo lo sabía yo mismo. Mis sentimientos solo existían para mí mismo, no para los demás, y solo los compartía conmigo mismo, de noche, haciendo dibujos y cuentos que solo yo los sentía, valoraba e interpretaba, y que a nadie les importaba, o no valoraban o no interpretaban. Era todo yo conmigo mismo, nada más. Pasé meses en esa situación. No me acuerdo si seguía o no viendo a Sintes. No me acuerdo muy bien. Lo cierto es que pasaron algunos meses en esa situación, y yo en algunos momentos llegué a pensar que podrían querer internarme. Sabía que esa gente me iba a internar en algún momento, pero esto no me preocupaba, y no veía aún que fuera el momento, ya que todo estaba bien, tranquilo, y yo no hacía

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nada ni causaba ningún problema. Pero yo sabía que ellos no me entendían, y que me consideraban un loco, y que iban a hacer algo en algún momento. Y yo recuerdo que entre los dibujos que yo hacía de noche, tenía un cuaderno, donde dibujaba yo mismo fantasías eróticas, mujeres desnudas, y otras cosas, que los usaba para masturbarme. Me masturbaba todas las noches sin resultado. Yo sentía que tenía que insistir. Pensaba que mi falta de deseo y de placer era meramente psicológica, que si yo me concentraba, iba a poder gozar, y desear.

XLVII

Y como no tenía deseos, ni gozo, ni sensaciones epidérmicas, yo basaba la estimulación en la repetición de las masturbaciones. En masturbarme todos los días, y en utilizar la imaginación. En concentrarme en una fantasía, una imagen, y pensar bien en ella, y de generarme un sensacionalismo intelectual, estando concentrado, y en frotarme bien el miembro. Lo hacía con insistencia, y me frotaba y frotaba sin resultado, y al final dejaba de estimularme, cansado física y mentalmente, defraudado y decepcionado. Esperaba un poco, y volvía a insistir, con el mismo resultado. Al final, se terminaba todo en un débil espasmo, lento, y se derramaba lentamente el semen desde la punta de mi pene, sin gozo ninguno, y yo pensaba: -Terminé. Y luego examinaba: -No fue muy buena. Fue decepcionante. Igual que la anterior, pero, quizás, un poco mejor, en algo, que aquella otra, no se. Quizás haya alguna evolución. Tengo que evolucionar…-me decía. Y siempre tenía fe en que iba a evolucionar, y parecía que había ciertos ciclos mejores y peores, pero todo dentro de lo mismo, y yo siempre insistía, con fe. Lo cierto es que yo responsabilizaba este fenómeno al poder psíquico de la mente. Todo lo atribuía porque yo no sabía autosugestionarme. Porque no sabía darle valor a las fantasías eróticas y a los dibujos eróticos que yo hacía. Y entonces yo trataba de imaginarme fantasías, y de atribuirles valor, y me esmeraba en dibujar, en ese cuaderno, fantasías eróticas, y ponía énfasis en cómo las dibujaba, en qué posiciones, qué argumentos tenía la historieta erótica que dibujaba, etc. Y yo decía:

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-¡Esta historieta erótica que dibujé es sensacional! ¡Esto es un verdadero estímulo! ¡Esta es una verdadera fantasía! Yo “debo” sentir gozo con esto. Con esto “no puedo dejar de sentir gozo alguno”, “con esto sí que tengo que sentir gozo”. Y me masturbaba sin placer ninguno, y yo me decía: -¿Pero cómo puede ser que no sienta gozo con “esto”? Y me volvía a masturbar, y yo llenaba el cuaderno de historietas nuevas, con nuevas fantasías, así tendría las mejores, y para elegir, pero, no pasaba nada. Y yo perseveraba e insistía, incluso a veces hasta con fastidio y decepción, y me lastimaba el miembro, que no se me erectaba del todo. Y le ponía saliva, quedaba pegajoso, y no había algo más frustrante que dejar todo por la mitad, después de media hora de masturbación sin éxito ni placer, ni siquiera con final de partido. Parecía que el miembro, además de no erectarse del todo, tenía un preservativo puesto entre mi mano y el. Quedaba inconcluso. Muchas veces abandonaba el partido por la mitad. XLVIII

Lo cierto era que yo tenía un cuaderno donde tenía toda una colección de historietas sexuales, dibujadas por mí, que usaba para masturbarme. Era un cuaderno que había dibujado yo solo, por las noches, y que contenían fantasías estrambóticas, muy íntimas, que nadie las sabía, que quería ocultárselas a todos, y que para mí sería un escándalo, y una vergüenza inimaginable, que alguien las vea, y reconozca en ese cuaderno mis propios dibujos, mis trazos, mis fantasías, y mi propia letra. Sería la vergüenza total. Como yo sabía que durante el día, la abuela venía a mi cuarto, y arreglaba el cuarto, barría, limpiaba, ordenaba, y sabía también que ella era muy curiosa, que era morbosa, y que no respetaba la privacidad de nadie, yo escondía ese cuaderno debajo del ropero de mi cuarto. Lo ponía debajo del ropero, bien oculto, para que la abuelita no lo viera, ni lo toque. Lo ponía debajo del ropero, pero detrás de la pata el ropero, para que, por si las dudas, si algún día la abuelita daba un escobazo abajo del ropero, no saliera ese cuaderno a la luz y lo viera. Y así, de noche, cuando me despertaba, lo iba a buscar, y me masturbaba, y volvía a dibujar en el, y lo volvía a dejar siempre en el mismo sitio.

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XLIX

Sucedió que una noche, muy tarde, cuando yo me levanté, y estaban todos durmiendo, y la abuela roncaba en el cuarto de al lado, yo voy a buscar ese cuaderno comprometedor, y no lo encuentro. Tanteo por todos lados, y no estaba. Prendo la luz, me agacho, y veo el piso del ropero vacío. Me fijo en los huecos que había detrás de las patas y no estaba. No lo podía creer. Miraba y miraba a todos lados y no estaba. No lo podía creer. Pero yo lo había dejado ahí. No había ninguna duda. Estaba ahí. Era ahí donde lo había dejado. Entre mis libros, y mis cuadernos, no estaba. No estaba por ninguna parte. No lo podía creer. Entonces me di cuenta de la verdad: la abuelita había estado hurgando entre mis cosas. Había revisado el cuarto para ver si yo ocultaba algo, ella o con la ayuda de alguien más, y me había robado el cuaderno. Me di cuenta yo de todo esto estando solo, en mi cuarto, totalmente solo, como una desesperante experiencia solitaria. Era una agresión total. Era la peor agresión que ella podía haberme hecho. Me había agredido de la peor forma, la más agresiva, la más violenta. ¡Y yo no podía decirle nada! ¿Qué le iba a decir? ¿Le iba a decir: ¡Vieja de m…, me robaste un cuaderno de fantasías eróticas hecho por mí, que estaba dibujado esto, esto y esto!? ¡Tú me hiciste esto! No se lo podía decir. En primer lugar, porque el hecho era absolutamente bochornoso, humillante y vergonzoso para mí. En segundo lugar, porque ella negaría todo, ella diría: -¿Qué dices? ¡Yo no te robé nada! ¡Yo no sabía que tú habías dibujado tal, o cual cosa! ¡Tú estás completamente loco! Y yo comprendí absolutamente todo el juego. Sabía lo que ella me había hecho, de la agresión que me había hecho, y que ella sabía que esa agresión no era denunciable, y que si lo hacía quedaría lleno de vergüenza, y en ridículo, y todavía ella lo negaría, y que era mi palabra contra la suya. Entonces vi que ella me había agredido de la peor forma, y que tanto yo como ella sabíamos lo que ella había hecho, aunque yo no se lo pueda decir, y me irrité del todo. Era de noche. Eran como las once o doce de la noche. La abuelita dormía en la cama, en el cuarto de al lado, y roncaba como una cerda.

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la inocente. como se lo merecía. más que como si le doliera como si se estuviera cagando de la risa: -¡Ay! ¡No! ¡Que me hace daño! ¡Que me duele! Era bien como para matarla a golpes de verdad. -¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Noo! ¡Nooo! ¡No me pegués! ¡Ay! ¡Qué me pega! ¡Ay! Gritaba como una cerda cobarde. pero ante el implícito regocijo que ella tenía de haberme jodido de esa manera. Después de darle esos azotes que. hipócrita. prendí la luz. y a pegarle sin darle lo que se merece. con fuerza. pero yo no podía hacerlo. lleno de impotencia. como si yo fuera un asesino. a pegarle. aunque aquello era para partirle los huesos y la dentadura. como una cerda indefensa que va al matadero. Era como para reventarle la cara a golpes. me fui hacia mi cuarto.L Yo me encaminé violentamente. ¡Y ella lo sabía! Que no podía pegarle de verdad. Que no podía hacerlo. más que castigarla. con mis puños. sin hacerle daño. como una víctima. No podía hacerle NADA. un nieto despreciable. la hipócrita. y me miró como asombrada. y ella. lo que hice fue regocijarla de júbilo por mi agresión. y la golpeaba solo en los brazos. la que no sabía nada. y yo como una basura criminal. Y cuanto más gritaba. mutilarla. ante sus gritos de dolor. la víctima. a ella. Era como para matarla o golpearla de verdad. con todas mis fuerzas. como riéndose e insultándome a mí: -¡Mi nieto! ¡Mi nieto! ¡Mi nieto! Lo decía como diciendo: “!Mi propio nieto! !La persona a la que más quiero en el mundo me hace esto!” 70 . y me tenía que contentar con pegarle solo en los brazos. de obligarme a atacarla. un loco. agresivo y desagradecido. y le dije: -¡Vieja de m…! Y ella abrió los ojos. con bastante fuerza. en sus brazos. Yo me abalancé y la comencé a golpear. Pero yo nunca fui un agresor físico. yo vi que no podía hacer eso. atacada por un criminal. y ella lo sabía. una “víctima” indefensa e inocente brutalmente atacada por un criminal. gritaba. Pero con odio. desde la cama. y gritaba. por un ser despreciable. y a quedar como una “víctima”. mientras ella gritaba. y más la golpeaba. con paso firme hacia su cuarto. romperle los dientes. más desprecio y más indignación me daba. ni lo iba a hacer. como dormida.

un problema con alguien. o de haberme vengado de ella. porque sí. yo quedaba como el “loco” de mierda. Este episodio es el paradigma de toda la relación que vivía con la abuelita. y que en el correr de los años me di cuenta. de haberme jodido del todo. se me obligaba a aislarme de todo el mundo. Como un malvado. ante todos. con la familia y con la sociedad desde mis once años. enloquecido. antes de internarme: Primero. y buscó la forma de hacerlo. Lo que yo no sabía. Luego. la pobre “víctima” de ochenta años golpeada “salvajemente” por un adolescente criminal y descarriado. Eso lo sabíamos solo la abuela y yo. y la abuelita les dijo que a mí “me había dado una crisis. me fui más insultado aún por lo que había hecho. sino el benévolo doctor Sintes. A que yo cortara relaciones con todo el mundo. Más que sentirme desquitado. y cometa un hecho anómalo o de “loco” que amerite la internación. y.Y al mismo tiempo parecía que decía: “!El nieto que más amo en el mundo es un CRIMINAL! ¡Mi propio nieto! ¡Un criminal! ¡Y parecía que gozaba con la situación! Y yo me iba a mi cuarto. y ante la sociedad. y yo lo tenía que aceptar. al que ella trataba “tan bien” y me hacía pasteles y me compraba Coca Cola. con mi padre. Y yo quedaba como un loco total. hacía ella. cobarde y prepotente que le pegaba a su abuelita tan benévola y complaciente sin ninguna razón. y por sus gritos. ante mis hermanos. Solo yo y ella lo sabíamos. que le había pegado. que había que llamar al doctor”. mi familia. Él me quería internar a mí desde hace tiempo. quedando yo como el criminal y “victimario”. Más que gritos de dolor. y que quedara yo solo y aislado. el que estaba detrás de este asunto no era solo la abuela. de haberme perjudicado. ante los gritos de víctima (y de gozo) de la abuela. LI Y vinieron Martín y Marina. un joven prepotente que ejercía violencia doméstica contra una pobre e inofensiva anciana de ochenta años. Y yo era el “loco” de la familia. como un criminal. una basura. levantados de sus lechos apresuradamente ante el griterío que armó la abuela. eran gritos de victoria. Ese era el juego. ante el mundo. un altercado. como el “loco”. era que en realidad. Toda mi vida consistió en este tipo de situaciones. Y yo no podía decir a nadie la verdad. se me estimulaba a que yo tuviera un conflicto. encima. No 71 . pero no lo podíamos decir. El modus operandi de esa internación fue el típico modo que se usaba en todas las internaciones.

Estos son temas que yo sufría con intensidad. o por orden de Sintes. desde el principio. quedara como un “hecho de un loco”. ni nadie. Sintes y la abuela buscaron solo la forma creíble para mí. Lo que importaba era que “desde afuera”. desde mis once años. Indudablemente. por maldad propia. no de mí ni de lo que yo le dijera a Sintes o a cualquier otra persona” Si no nacía y no lo hacía mi familia espontáneamente. en este caso concreto. ni a un compañero de liceo. Ni siquiera con Sintes. Lo sufría en soledad. nada más. sin sobreprotecciones. pero que no los podía hablar ni comentar con NADIE. socialmente. yo ni siquiera se a ciencia cierta si Sintes deseaba internarme o no. justificarían una internación. Me la habían hecho bien hecha. y se me había obligado a desertar del liceo. Luego se me internaba. Luego se buscó la manera de provocarme para que a mí me diera “una crisis” que para la mirada externa de alguien de afuera. “como acto elegido por mí”. la famosa caída de loco cuando los psiquiatras te tienden este tipo de trampas para internarte. En realidad. A este tipo de hechos. Esto era lo que había sucedido. y esperara un futuro profesional prometedor para mí? Pero esta actitud de mi familia. LII ¿Qué le iba a decir a Sintes? ¿Qué yo quería una familia normal que me exigiera y tratara normalmente. sin necesidad que yo se la diga. No podía hablarlos con un compañero de liceo. Pero para ellos esto era “terapéutico”(¡). nunca dialogué de “mis” problemas con los psicólogos. Era un tratamiento que me aislaba y enajenaba. al parecer. ni a NADIE. supongo que Sintes había hablado con los profesores del liceo. se le llama. y mi familia no lo deseaba para mí. ya que. ni con un amigo. ya se había decidido desde hacía tiempo que yo no iba a vivir más en casa. Lo que actualmente ignoro es sí la abuela. 72 . “tenía que nacer y venir de mi familia. para un doctor que solo ve las apariencias. pero todo señala que este era el propósito de Sintes. y yo no podía decir nada a nadie. ¿Cómo pedirle a mi padre a que me exija y haga de autoridad sobre mí si no desea hacerlo ni le importa? Esa actitud tenía que nacer y salir de él. con la abuela y Oscofro.importaba si yo sentía o creía que tuviera razón. Estaba escrito que me iban a internar. yo no podía pedírselos. me habrá robado la historieta por su propia cuenta. en la jerga hospitalaria. Por eso. No podía contárselos ni a ellos.

para agradarme. Yamandú y Juan Manuel. Ernesto… Entonces yo le dije que yo no quería vivir más con mi familia. mientras se decidiera dónde iba a vivir. que no querían mí bien. -¿Y por qué te parece que te trata mal? ¿Qué te hace? Contáme. pero que necesitaría tiempo. y que me iba a internar. yo podría vivir y crecer normalmente con ellos. pero un afecto normal. Que era una familia enfermiza. Que ellos me enfermaban. conseguir entrevistarse con ellos. yo no podría seguir estando más aquí. que me quiera. Sintes me dijo que estaba de acuerdo conmigo. aunque sea. Le dije que me gustaría que les hablaran a ellos. con mis primos Marcelo. Que mi familia de daba un trato anormal. Que lo hacía porque necesitaba tiempo. y que les preguntara si podía irme a vivir con ellos. Que yo necesitaba el afecto y el apoyo de una familia normal. hablar. Que él iba a hablar con ellos sobre el tema. con aire tranquilo. yo no podía contarle la verdad. y a exponer el tema. y que si tenía una familia normal. Yo le dije que deseaba una familia que me quiera. Que yo deseaba vivir con una familia normal. pantalón vaquero. Mariana. en mi cuarto. Que yo necesitaba una familia normal. de marca. Pero que. por el momento. algún tiempo. y luego pasó a hablar a solas conmigo. que me trataba mal. Que yo iba a estar internado unos días. benévolo y comprensivo. que me trate normalmente. y una campera de cuero negra. Que yo era normal. que les iban a hablar. Que no quería vivir más con esta familia. etc. No dejaba de tener un aire muy formal y conservador. una familia normal. Le dije que la abuela me atacaba. 73 . Y le dije que me gustaría vivir en la casa de mis tíos Edgar y Marisa. que vivían en Cardona. y ver si yo podía vivir con ellos. que me de afecto. y ser una persona normal. y que cuando se decidiera eso. Él vino vestido con zapatos. buzo de lana. esa noche. Que él y los terapeutas de Aletheia se iban a poner en contacto con mis tíos Edgar y Marisa. que me quiera. para poder ponerse en contacto. Vino Sintes.LIII - Eran como la una de la mañana cuando vino Sintes a casa. y me dijo: -Contáme todo lo que pasó Naturalmente. pero ante mí quería darse un estilo casi adolescente. Que era una familia morbosa. Que no quería vivir más con papá y la abuela. lo que realmente ocurrió. yo iba a salir de allí. -¿Y dónde te parece que querrías vivir?-me preguntó. en esta casa.

no más. -Solo unos días. Supongo que estaría por adolescente. LIV Durante la semana. totalmente abombado. 74 . -Vas a estar bien en Villa Carmen -¿Es lindo? -Hay un parque. De mañana. la enfermera me traía el desayuno. Entonces se llamó a la mutualista. Era un sueño absolutamente profundo. y perdía conciencia de todo. terminé en una cama de la clínica Villa Carmen. y luego. ni uno más. y caía en un sueño abismal. que en la clínica Etchepare. Una enfermera me dio la medicación nueva. hasta que hable con ellos y resolvamos adónde vas a vivir. Vas a estar bien. Voy a hablar con tus tíos Edgar y Marisa. que no me pareció que tenga ningún problema. Solo vas a estar unos días. o los diez días siguientes. y yo la tomaba. Parece que Sintes me quería internar. Te lo prometo. un adolescente. la verdad. Entonces se decidió internarme en la clínica Villa Carmen. en la cama. porque no pude ni contarlos ni tener conciencia de ello. totalmente bobo. Veinte días. -¿Ni uno más? -Solo veinte días. pero no había camas disponibles en esa clínica en ese momento. No sabía ni donde estaba. no se cuánto tiempo. me despertaba y me daba la medicación. y me sentaba a comer la comida como pudiese. -¿Cuántos días? -Veinte días. Era una habitación con dos camas y cuarto de baño privado. con árboles. quedé durmiendo profundamente. como yo. y caí noqueado en la cama. -¿Veinte días? -Si. Perdía la noción de todo. Así que esa noche.-¿Y cuánto tiempo voy a estar internado?-le pregunté. donde había otro paciente. -De acuerdo. creo. totalmente noqueado. me tiraba sobre la cama.

Luego caía de nuevo en el pozo. sus recuerdos. Sintes me miró y me preguntó: -¿Estas despierto? -Si-le dije. y me reducía el pulso cardíaco al mínimo. Así una y otra vez. Recuerdo que cuando quería orinar. sentarme en la cama. una vez. estaba horas tratando de levantarme. No le vi nada malo en absoluto ni me importó para nada. abrí los ojos de golpe. y volver a la cama. Cuando abro los ojos. Según relatos y comentarios que oí después. ni era consciente del efecto que provocaba. y esperando a tener un pulso cardíaco suficiente para poder ser capaz de levantarme y sostenerme sobre los pies. y solo me daba cuenta donde estaba y qué hora era cuando me despertaban. como en un coma. Pero yo ignoraba que me estaban haciendo una cura el sueño. orinar. que. lo que me habían hecho podría ser una de esas “curas del sueño”. despertándome bruscamente. Eran un verdadero lavado de cerebro. Hasta taparme con las sábanas. mirándome fijamente. veo a Sintes al lado mío. LV Recuerdo. sus sentimientos. Sintes no me dijo nuca que me había hecho una cura del sueño. Al verme abrir los ojos. para hacerlo olvidar de todas sus experiencias. Y luego volvía al agujero oscuro el sueño. perdía noción de todo. y hundirme de nuevo en el sueño abrumador. Y volvía a caer en ese túnel negro. era todo un sacrificio. hasta que me despertaban para la medicación y comida de la noche. hasta que me despertaban para la medicación y comida de la mañana. En ese momento. Tampoco me dijo que me la iba a hacer cuando me internó. Era la medicación que me recetó Raúl Sintes para “ayudarme” con mis problemas. que me hacía dormir. caminar despacio. nada más. ni nada. para estar tranquilo. sentado a mi lado en la cama. hasta que me despertaban con la medicación y comida de la mañana. y yo perdía noción de todo. en las que los psiquiatras hacen caer al paciente en un sueño muy profundo. y su pasado. para mí era solo una medicación sedante. Me dormía. después de estar acostado. Estuve varios días así.Recuerdo que esa medicación psiquiátrica me dejaba totalmente sedado y abombado. Y luego le pregunté: 75 . estando yo profundamente dormido.

Y se fue. pese a estar todo perdido. y dejé el asunto así. Hoy me doy cuenta que Sintes me hipnotizaba a mí en diversas circunstancias. y a pesar de que todo iba cada vez peor. me preguntó: -¿Y cómo te fue con el doctor? -¿Con qué doctor? -Con tu doctor. si estás bien. sin ningún deseo ni placer. o qué información me sacaban! Pero en esa época. y sentía que él me apoyaba. después de haber dormido profundamente. cuando el tratamiento ese había terminado. y se iban. pese a las circunstancias. -Estuviste hablando con él un rato. Es una práctica que la hacían todos los psicólogos y psiquiatras conmigo y con todos los pacientes psiquiátricos.-¿Qué haces aquí? -Nada. y yo siempre tenía fe. ¡Vaya a saber que me decían. y yo con fe. adentro. pero siempre tuve y tengo fe en salir adelante. Recién se acaba de ir. LVII Parecía que yo siempre tenía fe en que iba a salir adelante. Con el que hablaste recién. La fe no me abandonó jamás. yo confiaba aún en Sintes. LVI Otro día. y estaba solo. y seguía perseverando. y siempre confiaba en la buena fe de alguien. Y yo siempre tenía fe. y con todo en contra. Y si no era una cosa. y tenía esperanza y fe en el futuro. o que instrucciones me daban. y perseveraba con fe. Hasta tenía fe en mi sexualidad. Quería ver como andabas. y fe. y todo iba cada vez peor. y cuando salgo afuera el muchacho con el que estaba internado. ¡Y sigo teniendo fe! 76 . pese a todo. ¿Ese no es tu doctor? -Pero si yo no estuve con mi doctor. Sigue durmiendo. era otra. ahora en Dios. Yo miré al pasillo vacío y no entendí nada. me despierto en mi cuarto. sin darle importancia. Me levanto. Me hipnotizaban sin que yo me diera cuenta. Antes tenía fe en mí mismo. o no sé qué hizo.

Qué reacciones químicas hacían. como amigo. el trastorno que tenía yo eran “problemas de carácter”. y sentí que me había hablado francamente. salvo esas palabras. se desconoce totalmente. en el cerebro ¿Qué pasa? ¿Cómo actúan? Esa interrogante me interesaba mucho. y sentí cierta vaciedad. pero se obviaba a los estímulos y agresiones. muy agradecido. y me había dejado sin saber absolutamente nada. y a sentir que esa respuesta tan clara y contundente era como no haber dicho nada. No podía ser que los psiquiatras. Él me preguntó: -¿Cómo que cómo actúan? -Claro. produce tal otro. sintiendo que me había contestado toda. Lo que ocurre dentro del cerebro. y sabía que él era psiquiatra. ni de lo que ocurría. y esa respuesta que generó en mi tanto regocijo por su contundencia y claridad. supieran nada. Me respondió así. ni de sus reacciones químicas. cuando Sintes me visitó en aquella primera vez que estuve en la clínica Villa Carmen. y lo pasé por alto. y el trato anormal de parte de mi familia con los que se me trataban desde los once años. Quería saber cómo actuaban los psicofármacos. pero dejé el asunto como estaba. y esperaba con ansiedad una respuesta de él. y yo me sentí bien respondido. empecé a pensar. Yo tenía una gran confianza y amistad con Sintes. a la sangre. todo. Todo era un “problema de 77 . LIX Al parecer. que no había nada más que decir. y como que me lo había dicho todo. ¿Cómo es el proceso? ¿Cómo actúan? Los ingieres por la boca. Sin duda se referían a mis “crisis”. absolutamente nada del cerebro humano. amable y con toda confianza y sinceridad. produce tal efecto. y sonreí agradecido. Lo sentí así. Pero después. y por la amistad y sinceridad con la que me lo decía. y como psiquiatra. Solo se sabe que determinado medicamento. y que había estudiado psiquiatría. y como amigo. Y él me dijo: -En realidad. va al estómago. no se sabe cómo actúan. y que sabía la respuesta. yo le pregunté a Sintes cómo actuaban los medicamentos psiquiátricos. cuando se fue. al hígado. al cerebro…y luego. Me dio una respuesta que parecía habérmelo dicho todo. absolutamente toda mi pregunta. Otro medicamento. ni él.LVIII Lo cierto es que un día. en realidad era totalmente vacía. pero sin decirme absolutamente nada.

exteriormente. Lo venía aceptando desde los once años. ni sin que haya nada entre nosotros. nadie necesitaba que le explicara nada. dulzura. todos “sabían” lo que me ocurría. De aspecto reflexivo. LX Entonces. Venía a verme por iniciativa suya y exclusivamente suya. y venía a verme estando yo internado en un centro de reclusión cultural psiquiátrico. atractivo e interesante. pero cariñosa y alegre. Era estudiosa. como podría verlo un vecino de la otra cuadra que no estuviera enterado de nada. Y aceptaba el hecho social de que yo era el que tenía “problemas de carácter”. Muy pintoresco. Parecía que estaba todo claro. Estando yo metido en un centro de reclusión cultural psiquiátrico. ni interesado. por mi bien”. y tiernamente. venía a verme ella a mi celda de condenado. y sin que yo se lo haya pedido. y yo veía que Sintes actuaba como si tuviera ese punto de vista. y que “querían ayudarme. y que todos se guiaban por las apariencias. pero con la que nunca hablaba. sin que yo la hubiera deseado. y que era mi prima. pero se manifestaba comprensivo.carácter” visto desde afuera. y que “sabían lo que me pasaba”. amable y cariñoso. pero muy apagada. Ese gesto de interés me comenzó a conmover. Y yo lo aceptaba. que me comprendían. en esos días de mi estadía en la clínica Villa Carmen. Venía a visitarme. después de sentirme incomprendido y agredido por mi familia y por todo el mundo. que me aceptaban. metido dentro de una celda. nada más. como triste. y Sintes y mi familia trataban de ayudarme. que estaban de mi lado. ni estaba enterado de nada. Y todos lo veían así. en un manicomio psiquiátrico. aunque cariñosa y bien dispuesta. ni nada. incomprendido. ni siquiera mirado. al parecer. Mostraba preocupación por mí. ni tenía ninguna relación personal. y me empecé a sentirme atractivo e interesante. y yo tenía “un problema”. sin que haya habido nada entre nosotros. y me hablaba con cariño. Ella vino a mí sin que yo se lo haya pedido. sensata y equilibrada. súbitamente. Era una persona muy madura. Mi prima tenía casi quince años. y sin que nada más lo ameritaba. ni que les dijera nada. y nadie hacía la menor pregunta al respecto. y que. Y parecía que nadie sabía nada. estaba “interesada” en mí. receptivo. con un gesto cuasi romántico. y me empezó a gustar que ella me viniera a ver. cariño. Venía a verme porque. Ella empezaba a venir por 78 . demasiado seria y madura para esa edad. que había sido compañera de mi clase del liceo. que me comprendían. al parecer. Esa era la realidad. comenzó a visitarme a la clínica mi prima Raquel Ojeda. Yo tenía un “problema de carácter”. Me empecé a sentir lindo. en una situación e incomprensión romántica. Y todos aparentaban que me amaban.

ni la quería. y que quería acercarse a mí. Que necesitaba afirmar mi ego para sentir autoestima. ni lo podía ahora. con débil personalidad. un loco. interesada personalmente en mí. y a mostrar un interés personal por mí. y poder sentir que puedo ir para adelante. En vez de tener el papel que realmente hubiera deseado tener en la relación. malo. y no tenía tampoco estímulo alguno. y yo le gustaba. y que yo no podía decirle a nadie. y no había podido estar con ella jamás. y que ahora no era nada ni nadie. cosa que no me lo decía ni Sintes. y ser alguien socialmente en el futuro. No podía ni siquiera sentir lo que yo mismo sentía. ni ningún “macho”. eran como un “regalo del cielo”. ni a ella. yo como hombre seductor. debido a la falta de sexualidad. Yo amaba. ni yo me sentía ningún “hombre”. que “va” hacia la mujer y se la conquista. ni mi padre. Yo necesitaba afianzar mi ego para estimularme a mí mismo a salir adelante. o había estado enamorado de Rosana Barrios. y en mi situación. Un fracasado. y además. Yo a esa altura. el tímido. y poco a poco me empezó a gustar la relación. ni “ganador” ante ninguna mujer. a hablar conmigo. estaba siendo sobreprotegido por papá y la abuela. y su interés por mí. y no como el que realmente quería tener.. y con las expectativas que tenía en ese momento. que no le habla a las mujeres. esa actitud de Raquel. un egoísta. No estaba en la situación que quería estar frente a una mujer. y decirme a mí mismo: “Tú puedes”. estaba bloqueado afectivamente. tuve que aceptar el papel de pobrecito perdedor. venía mi prima Raquel a mostrarse interesada por mí. Era un inepto. para conocerme más y entenderme más. y me sentía mal conmigo mismo. También estaba el hecho de que yo debería estudiar. y poder tener fuerza de voluntad con pasión para poder estudiar y tener éxito social. una familiar. No estaba enamorado de ella. En otras palabras. no me interesaban las mujeres. En ese estado de soledad e incomprensión romántica. Además. ni Raquel era la persona de la cual estaba yo enamorado. me sentía en una situación de vulnerabilidad total. como “prima” mía. que 79 . Como que a ella yo le interesaba. aunque yo en el papel de idiota. a visitarme. un narcisista. minusválido. Era un idiota y un inepto. y ser ambicioso. Yo no estaba enamorado de Raquel. ni con la mujer que quería estar.su cuenta. Pero yo a ella no la amaba. de necesidad de activar mi autoestima destrozada para salir adelante. Pero en la situación en la que me encontraba. LXI Estaba atrapado con una bronca contenida hacia mi familia que todo el mundo parecía desconocer. No tenía amigos. ganador.

y cosas parecidas. con vidrios en forma de rombos de unos veinte centímetros de largo cada uno. que ella consentía y acariciaba. le pedí a la enfermera para hablar por teléfono con Sintes. aunque no la amaba. Raquel preguntaba siempre por mí. porque le expliqué lo que pasaba. Y como yo la ignoraba en ese sentido. pero yo. Entonces yo lancé un puñetazo fuertemente a uno de esos vidrios. Me sentía mimado. llegó un día en que se cumplieron veinte días desde la fecha de la internación. se interesaba en mí. digno de interés. como primos. Sin embargo. me hacía sentirme bello y lindo. yo fui al pasillo. ni podía masturbarme satisfactoriamente. y ella me dijo que el teléfono no funcionaba. me hablaba cariñosamente. Era absolutamente masoquista. y no hubo nunca una sola caricia de pareja. dulcemente. Yo tuve que verle la faceta romántica y desvalida de todo esto. y deseado como a un bebé grande y hermoso. o sexual. en parte por el trato que me había dado papá y la abuela. pero me gustaba. ella no se extralimitó nunca. y me deseara a mí mismo. que no estaba en uso. Además. ni respondía a sus caricias acariciándola y deseándola a ella. y hacía que a mí me gustara mi propio cuerpo. Yo me sentía casi como un romántico herido en un campo de batalla que era curado de sus heridas por una enfermerita maternal. y lo disfrutaba. y Sintes no me había avisado nada. Yo no deseaba su cuerpo. que quedó totalmente del otro lado de la ventana. y se acerca ella por su cuenta. Al acariciarme. No era lo que deseaba. ni siquiera de novios o de pareja. yo no sentía deseos hacia ella. 80 . LXII Me sentí complacido. traspasado por mi puño. de forma tal que lo atravesé con el puño. pero en parte también por ella.es la mujer la que va hacia él. LXIII Entonces. ni a mí me interesaba. Al final. y aceptar el hecho como era. donde había una ventana. y le conversa como a un bebé desvalido internado en un manicomio. todas eran caricias cariñosas pero muy discretas. Me hizo sentirme más narcisista. me sentí tratado como a un bebé lindo y hermoso. o deseaba que lo fueran. prisionero por un destino cruel en una prisión romántica. y yo seguía ahí metido. ni dicho nada. dejando un círculo en medio del vidrio. dividida en rombos por barras de hierro. Eran caricias corporales pero nunca sexuales. Entonces. más auto erótico. e interesante para ella.

y luego me dejó hacer la llamada. de los veinte días. y le expliqué que hoy era el día número veinte. y que estaba solucionado el problema. y que me iba a ir pronto de ahí. por histérica y sensacionalista que era. LXIV Eso fue por la mañana. me había vendado. me preguntó qué me había pasado. y acepté estar unos días más allí. absolutamente nada. y yo no tenía nada. Yo hablé con Sintes. La enfermera me llevó a la enfermería. extremadamente pequeño. ni siquiera sangraba. Ella se fijó en el agujero que le había hecho al vidrio. al verme con el brazo en cabestrillo. y que por eso me enojé y lancé un puñetazo al vidrio ese. y que la enfermera. cuando vino mi prima Raquel. Ante sus palabras sinceras. mientras que el vidrio. ni uno más.La enfermera corrió y preguntó: -¿Qué paso? ¿Qué pasó? Yo le dije que me había enojado porque no me habían dejado hablar por teléfono. de adónde iba a vivir. me sentí bien y reconfortado. que no era nada. y al ver a mi brazo en cabestrillo me preguntó: -¿Y te lastimaste mucho? Yo le dije toda la verdad. tan pequeño. como promesa. y me lo dejo en cabestrillo. de amigo. ni nada. Él me dijo que se había entrevistado con mis tíos. Que no me había pasado absolutamente nada. y me puso una gasa. y luego me envolvió el brazo con un pañuelo. de que la enfermera no me dejaba llamar. que esperara solo unos días más. Que yo no necesitaba nada de eso. Ese día por la tarde. Yo solo tenía un raspón muy pequeño en un nudillo. La enfermera me miró la mano. que no me había hecho absolutamente nada. y puesto gasas y el brazo en cabestrillo sin ninguna necesidad. Que él me había dicho que iba a estar solo veinte días. Que solo tenía un pequeño raspón sin importancia. estaba con un agujero redondo en el medio. ni ese cabestrillo. Ella preguntó: -¿Estás seguro que no te duele? 81 . y yo le expliqué el problema que tuve con Sintes. pero que la enfermera me decía que no me lo vaya a sacar por ningún motivo. y que necesitaba unos días más.

y a mi brazo en cabestrillo. juntos. Ella me tocó. con cuidado. de nuevo. Luego conversábamos los dos. -A ver. No tengo nada. Durante largo rato conversábamos los dos. Si querés vení y tócame. ¡Qué me va a doler si no tengo nada! Ella miró el agujero en el vidrio. La enfermera me puso esto porque sí. Ella me miró. y ella al lado mío. Yo le decía la verdad. quizás por temor. Ella decía: -¿No te duele al mover el brazo? Tienes que estar quieto. para ver si me duele. y como no manifestaba gesto ni dolor ninguno. y cómo yo lo movía hacia todos lados.-No -¿De verdad? -De verdad. pero no lo hizo. y cada tanto ella miraba mi brazo. ella me dijo. y ante mis palabras serias y sinceras me decía: -¿Estás seguro que no te duele? -En serio. en un momento: -¿Estás seguro que no te duele? -No -¡Me estás jodiendo! -¡Otra vez me decís lo mismo! No tengo nada. No tengo nada. y vio que yo no me quejaba. y por un momento me iba a probar a ver si me dolía. Yo le dije: -¿Quieres que me lo saque? -¿Estás seguro que no tenés nada? -Si 82 . yo con el brazo en cabestrillo. la “herida”. ni me dolía. y ella no me creía: -No tengo nada. de verdad. nada más.

en la avenida Garibaldi y 8 de Octubre. donde recibiría otra serie de diez electroshocks. por instrucciones del psiquiatra Raúl Sintes. donde recibiría una serie de diez electroshocks. y donde concurriría a visitarlo su prima Raquel Ojeda. donde Ernesto fue internado en 1985. y donde recibió una cura del sueño sin ser advertido.“Sanatorio psiquiátrico Villa Carmen. a los 17 años de edad. Volvería a estar internado allí en 1987 ó 1988. antes de ser trasladado durante cinco años al Hospital Vilardebó” 83 . y en 1989. de los que se le hicieron nueve de estos.

84 .

conservadores. y el agujero que le dejé. Pero nos reímos de ese incidente. era lo que cabía presumir al ver el pequeño tamaño el vidrio. Luego me saqué la venda. vacíos y sin contenido. LXV En mi cuarto. Lo demás eran todos discursos psiquiátricos y adultos. y su grosor. No me voy a escapar. Había sido un golpe con mucha suerte. que no le mentí. para poder escapar. Estaba forzando la reja. en circunstancias románticas. y yo. y la enfermera me había vendado de puro histérica y sensacionalista que era. y que yo. ser adolescentes. Yo le pregunté: -¿Qué haces? -Estoy abriendo la reja. Ella no lo podía creer. cuando ya se iba a ir. lo vi haciendo fuerza contra la reja de la ventana. ni fingido ni ocultado nada. y me había poco menos que cortado toda la mano. No tenía nada. -¿Te vas a escapar? -No. sinceramente. le decía que no tenía nada. y comencé a gustar de esa “relación”. sin fingir o hacer que finjo nada. -¿Por qué? -Porque sí. Yo tenía razón. Pero no era la situación que yo hubiera deseado tener realmente. y que además le dije la verdad sin ninguna segunda intención. y. Yo le decía y repetía la verdad y ella no me creía. ni con la persona con la cual hubiera querido tener. El problema que teníamos era. no me había hecho el macho con ella. En realidad. de que le dije a ella la verdad desde un principio. me sentí más interesante aún. vio que no tenía nada. No me había hecho nada. Ella creyó que yo me había cortado toda la mano. Era cierto. Él se iba a ir dentro de unos días. de alguna manera. y que me habían vendado y dejado el brazo en cabestrillo por eso. A pesar de todo. yo estaba con otro adolescente “problemático”. y a pesar de que yo. ante ella. y para alardear de macho. 85 . Ese era el verdadero problema. Había sido una situación muy romántica. sentí que la situación había sido cómica y muy romántica. Recuerdo que un día. precisamente. pero la abro igual. como yo. y que le enseñé el puño para que vea la verdad. ante su asombro.Y me lo saqué. Ella creía que yo había dado un enorme puñetazo al vidrio. y vio que todo lo que le decía era verdad. realmente. Nos medicaban porque sí.

Justamente. pero no sabía si podía pasar o no. Hice fuerza. y doblamos la reja. Me solté. pero si alguien me veía desde afuera. Tenía que apresurarme. en el patio de delante de la clínica Villa Carmen. Quedé invitado para el cumpleaños. No parecía haber nadie mirando allí en ese momento. ¡Festejo total! ¡Era mi día de suerte! 86 . ese día en la casa de mis tíos se festejaba el cumpleaños de mi prima Raquel. con alegría y victoria.Y yo me puse a ayudarlo a él. La reja estaba algo abierta. Entonces. Nadie me había visto. Quedé yo solo en el cuarto. como la doblamos. Me preguntaron qué hacía yo por ahí. Luego. porqué me escapé. un día. avisaría a los enfermeros de que “un loco se está escapando del manicomio” y se echaría a perder todo. Estaba atorado en la reja. caí desde la altura. y luego tomé por varias calles atravesadas. de tardecita. la dejamos así. en mi barrio. atorado frente a la reja. y mis ropas rozaban la reja. al cabo de unos días. Pasaba el tiempo y yo encerrado allí. todo. que daba a la calle. Él. Cuando llegué a la casa de mis tíos. Era un primer piso. y quedé colgando de la ventana de mi cuarto. y después. se fue de alta. Corrí hacia la calle. y caí parado en el suelo. miré la reja y dije: -¿Podré pasar yo por ahí? Y luego me pregunté: -¿Y si me escapo? Estaba yo solo en el cuarto. Podría probar. Me introduje en el resquicio. Quedé metido en medio de la reja. se llenaron de sorpresa. Los días pasaban y Sintes no me hablaba ni decía nada. y yo les dije a todo el mundo. Luego me zafé. decidí ir hacia la casa de mi prima Raquel y de mis tíos. Ella cumplía quince años. en el primer piso. por si las dudas. y nos desentendimos de ella. en medio de un primer piso en un centro de reclusión cultural psiquiátrico. como un loco. Afuera había un enorme jardín. sabiéndome libre. después de almorzar. que me había escapado del hospital Villa Carmen por una reja que había forzado con un amigo. al parecer. cuando yo estaba solo en mi cuarto. Les conté cómo me escapé.

Pero no era la mujer que yo amaba. Era solo eso. pero que. Y yo veía como los amigos y amigas de Raquel eran desenvueltos. y venirme a hablar a mí.LXVI Durante todo el día. mi personalidad. con respeto. sus camperas. a los hombres ganadores. un ególatra. Muy lindo. y ponerme en su lugar. los que no se daban cuenta. Que era un manipulador. Me escapé del manicomio para venir a festejar sus quince años a su casa. y que yo elegía aislarme a mí mismo por mi propia cuenta solo por ego. y sus vanidades sociales. al 87 . ni encaraba a nadie por mí mismo. ante mi petrificación afectiva y espiritual. Era todo una situación muy romántica. No tenía desenvoltura ninguna. o alguna otra persona que me daba alguna conversación. No tenía nada de malo. La situación puntual era muy agradable. porque yo era incapaz de ir a buscar a los demás. que quería ser “el centro de la reunión” sin que nadie se ocupase ni fuera yo nada en especial. y que los demás se dirigen a él cortésmente. y se pusieran en mi lugar. e ir hacia ellos. y esperaba a que los demás vengan a encararme a mí. Un niñito loco y enfermizo que no se relaciona con nadie. y se dirigían a mí solo con madurez. ni me acusaban. y ser yo “el centro de la reunión”. y hablaban todos entre todos. aislado. Y después volvía al aislamiento. que me hacía el interesante. ni tenía la verdadera personalidad que quería tener. cortesía y respeto. Yo veía que los demás se daban cuenta y se percataban todos de este hecho. Pero por dentro me sentía aislado. sus gestos. un narcisista. en la adolescencia. ni me decían nada. un vanidoso. Eran vanidosos sociales. Y yo me hacía el que era autosuficiente. y yo en cambio estaba con mis problemas. Los demás se tenían que fijarse en mí. Era un tonto aislado en el cumpleaños de Raquel. pero la situación estructural era un desastre. y mi ego. y ponerse en mi lugar. Yo veía a los machos galanes de la fiesta. me sentía que era un tímido. y no encaraba a nadie. Durante el cumpleaños. pero que todos se hacían los que lo ignoraban. Yo sentía que era todo mi ego. salvo por la consideración de Raquel. ni me reprochaban. y hablar con ellos. y me preguntaba a mí algo sobre mí mismo. Yo. Para ellos. y solo me salvaba ella. a mí me venían ataques de timidez. y yo me sentía muy interesante. alegres. un egoísta. Yo no era nadie para los demás. por otro lado. No había nada entre yo y los demás. Me sentí el centro de atención. y mi narcisismo. y el que gozaba del clima de la fiesta. mi prima me preguntaba cómo me había escapado. muy lindo. y con interior compasión e inconfesado repudio. sus ademanes. sus pantalones. que estaba lleno de ego. eso era lo único que yo era. Y yo no me sentía el verdadero hombre. y para que los demás vinieran a mí. Era natural ser así.

Luego. y hacer una vida feliz y dichosa. y a ellos en esa. sufriendo. y sus compañeros. no era yo mismo. Que no era lo que tendría que haber sido. ellos entonces podían tener verdaderas y sinceras amistades. Era asocial. trabajar. y les iba bien en la vida. social. la vida social y los amigos. no era natural. en vez de repudiarlos los admiraban. sino el tratamiento psiquiátrico que se me había hecho. Pero mi ego era el que era repudiado por todos. Y las mujeres. Que la única diferencia era que ellos eran vanidosos sociales. Pero mi vanidad. Estaba totalmente excluido. LXVII Y permanecía solo. solo como eso. y los felicitaban. en mí era repudiable e intolerable. Y yo pensaba. Yo tendría que hacer social mi ego. Que no había nada de malo en ello. Y yo no era uno como ellos por eso mismo. y serían seres aislados y repudiados por todos. y veía que en realidad ellos eran igual que yo. para poder integrarme. y los hacía felices. como un ser aislado. Con esa vanidad satisfecha. 88 . no. Que no era lo que tendría que estar viviendo. no era verdadero. y estudiar. porque no estaban tratados y medidos con las varas de perfección moral que usan los psicólogos con sus víctimas y discriminados culturales. mi personalidad. Y yo veía a todo eso. y todos se hacían como que no notaban mi verdadero problema. Si a cualquiera de ellos les hubieran hecho el mismo tratamiento que a mí.menos. y el “contacto” que tenía con Raquel era también artificial. éramos agua y aceite. estaba aislado. la sociedad. e intimar con sus novias y parejas. y mi prima se acercaba cada tanto y me decía: -¿Estás bien? -Si -¿Te estás divirtiendo? -Si Pero por dentro estaba sufriendo. estarían en mi lugar. Estaba totalmente aislado. y se hacía la que era natural. Ella me consideraba precisamente como eso. desintegrada. conmigo. que me había estado excluyéndome permanentemente desde mis once años. y sabía que aquello no era justo. y repudiada por todos. Lo que en ellos era aceptable y agradable. no era real. los que no lo veían ni sabían. con una vanidad integrada. parte del grupo. social e integrada. Pero lo que me había colocado a mí en esa situación sin salida. estaba al margen. ni tenía las relaciones que tendría que estar teniendo. en la reunión.

por todo. vanidoso y narcisista. y que a mí me trataban como a todo el mundo. que no había ningún problema. metido en mi aislamiento. atroz. mi dolor. y las conversaciones animadas. Lo que estaba viviendo era una arbitraria cacería de brujas. Parecía como si “yo elegía sentirme loco y discriminado sin motivo alguno. Las “soluciones” y las “ayudas” de los psicólogos. Y parece que tampoco nadie se daba cuenta ni siquiera de que yo fuera loco. ni Sintes. Si había alguna solución. que habían provocado mi exclusión. Pero tenía que aceptar la realidad. que me habían aislado totalmente. con 89 .Que todo lo habían hecho los médicos. Me habían perjudicado la vida. Era un loco total. no ellos. pasivo. y aceptar pagar por mis pecados. ni papá. me hacía más mal aún. y Raquel. en espera a que alguien me lama con la lengua como una caricia de perro. Bastaba verme a mí mismo. en vez de hacerme bien. ni nadie. eran solo para excluirme más aún. todo junto. de alguna manera. interior. Que era una injusticia total. y de gozar con el ambiente agradable de la reunión social. y no ellos. desde los once años. Toda esa discriminación quedaba por cuenta mía. que me excluía de la sociedad. y me impedía gozar de la fiesta. Débil. yo no tenía una conciencia tan clara de esto que estoy describiendo ahora. se daban cuenta de lo que me habían hecho los médicos. desde este aislamiento en el que estaba. y de la cálida atmósfera familiar. y ver las caras alegres de la fiesta. y nadie parecía notarla ni enterarse siquiera de que existía. cuando todos me amaban y trataban como a un ser normal” Y todo ese aislamiento existencial. y que todos. y por los de la sociedad. que me habían sacrificado la vida. pero era la misma situación la que vivía. y toda esa familia “benévola”. No quedaba ninguna otra solución. y se hacían los que no sabían nada. dejado de lado. como un chivo expiatorio y morir solo en el desierto. que por momentos se acentuaba más. me habían aislado. tembloroso. mis gestos. Yo era algo así como un flan muy lindo y muy rico. LXVIII Pero sentí que era imposible protestar. basadas en meros prejuicios culturales. tenía que venir de mí mismo. y papá. yo tenía que asumir “que yo tenía algún problema”. Era yo el que tenía el problema. y sufría. Esta era la situación que vivía y estaba viviendo desde los once años. mis actitudes. y vencer las circunstancias. aislado. Y los psicólogos. me provocaba un sufrimiento permanente. Yo era el loco. Una discriminación absurda y sin sentido. En ese momento. como una especie de flor o insecto raro que estaba en exposición para cualquiera que quiera acercarse a mirarlo desde afuera. Pero yo sabía que no era cierto. ni decir nada. Todos me trataban “como si estuviera bien”. del cumpleaños. por mi situación. para hundirme más. ni nadie más. dentro de mí. y lo tenía que aceptar tal cual como era. No había solución ninguna. En todo caso.

desde entonces. LXX Sin embargo. para ir a buscar mis cuentos y mis dibujos que habían quedado allí desde que se me internó.compasión e inconfesado repudio. y que estaba de acuerdo. al llegar a mi cuarto. y a no hacer problemas. en la casa de mis tíos. pasé a vivir en la casa de mis tíos. a recoger mis dibujos y cuentos un minuto. y que quería mi bien. o cuando. y aquello me pareció un paraíso. por un tiempo. No me acuerdo si fue esa misma noche. al igual que mis tíos. Me dijo también que Sintes me había prohibido que yo fuera a mi casa por ningún concepto. Mi tío me dijo que había hablado con Sintes. ni para quedarme en casa. Así que yo pasé a vivir. Entro a casa. pero que yo le tenía que prometer que me iba a portar bien. Pero. ante las exteriorizaciones de mi problema. y mi prima. Yo no iba a regresar para hacer problema ninguno. hasta que se decidiera dónde iba a vivir yo. encuentro que la abuelita había barrido y limpiado mi cuarto. la cama. con todo respeto. en una pequeña habitación que quedaba entre el comedor y el living. Mi casa quedaba solo a unas cuadras de lo de mi tío. como uno como cualquier otro. LXIX Después. todo. y que él estaba de acuerdo con que yo estuviera viviendo un tiempo aquí. y me dijo que Sintes iba a hablar conmigo. 90 . Yo escuché con gozo esa noticia. Me sentí como en un edén. con mis tíos. en ningún momento. para hablar a solas. y le prometí a mi tío que me iba a portar bien. en su cuarto. pero Oscofro me llamó a mí aparte. participando en silencio de la conversación. ni nada. no sé si al día siguiente. Solo iba a ir a mi cuarto. Sentí que Sintes se había comportado como un padre o amigo benévolo que en realidad conocía lo que sentía y vivía. unos días después. La tía Lucena estaba a su lado. Estaba el cuarto vacío. u otra después. por un tiempo. y me regocijé de alegría. Mi tío me dijo que él aceptaba. y que no iba a haber ningún problema. Me sentí feliz y dichoso. y voy a mi cuarto. y estando de acuerdo con mi tío. Así que. en su casa. Se me preparó una cama. en la calle Marne. Oscofro me invitó a pasar la noche en su casa. y que me apoyaba. yo decidí ir a mi casa. tratándome como si fuera normal. y regresar a lo de mis tíos. y mi tío aceptó.

y bien jodido otra vez. que venía a “invadir” una casa que me era ajena. y que eran solo basura. el “loco” había roto el teléfono. irritado. y que yo había tenido un ataque de ira “injustificado”. ¿Y qué iba a decir? ¿Me iba a quejar de que la abuelita limpiara mi cuarto cuando yo no estaba? Era una agresión brutal. Y el me preguntó: -¿Pero por qué rompiste el teléfono? -¿Y qué otra cosa podía hacer? -No hay que reaccionar de esa forma. Yo le expliqué que había ido a buscar mis dibujos. para que no sirviera más y lo tuvieran que cambiar. y me fui. disfrazada como de “limpieza de cuarto”. si él me había prohibido ir allí. descarada. ¿Iba a montar una escena. Claro que el precio que tenía que pagar era que yo quedaba como un loco. que la abuela tiró al limpiar decentemente mi cuarto”. Había dejado mis cuentos y dibujos totalmente estropeados con agua. cosa que los viera bien cuando entrara. LXXI Luego. Me habían jodido bien jodido otra vez. a la que se me había prohibido entrar. pero les había costado caro. incomprendido. Aquello lo consideré como un ataque totalmente alevoso de parte de la abuela. dentro de una bolsa de nylon. así que todos mis cuentos y dibujos estaban definitivamente estropeados. como si no supiera ella que yo los apreciaba”. y bien cínica. Ahora. y en la cual “se me había prohibido expresamente entrar”? Entonces yo. y fui hacia el teléfono de casa. y justo en el medio el cuarto. y al teléfono. Y yo supuestamente no me tenía que enojar porque “la abuelita solo había limpiado el cuarto y no sabía nada que yo me iba a enojar porque me tirara mis dibujos. sensatamente. como la que me había hecho con mi cuaderno de fantasías sexuales. como para que las viera bien. Sintes vino y me preguntó por qué había ido yo a la casa de Marne. estaban metidos dentro de una bolsa de nylon transparente. y se olvidó todo el tema.Y que todos mis cuentos y dibujos. en una casa en la que ya era un loco. Me había jodido. 91 . sentí que tenía que desquitarme de verdad. justo en medio del cuarto vacío. Me irrité totalmente. Me sentí brutalmente agredido. solo porque “había interpretado” que la abuelita me “había atacado al destruirme unos mamarrachos sin importancia que había dibujado. un desalojado. Y la bolsa estaba llena de agua. y rompí bien rota la línea telefónica.me dijo. ya era un extraño. y le expliqué todo como fue el asunto. Era una agresión brutal.

Pero por alguna razón. y mi tío Edison. y en qué momento. y estudiar. no era eso lo que yo deseaba. Con padre. hacía el mismo liceo. que con los estudios. Y la abuela.Lo cierto era que el propio Sintes le decía a la abuela. o primos. y mi padre. y me llevé bien con él. Jugaban al policía malo y el policía bueno. Yo no quería ser abandonado en una institución colectiva con unos niños y adolescentes huérfanos Yo quería tener una familia normal. al Centro Adventista. que era una institución religiosa. En realidad. No era lo que quería. me dijeron que tenía un nuevo lugar para vivir. las agresiones malintencionadas de la “abuelita”. y le daba instrucciones de cómo agredirme. La abuela me atacaba descaradamente por un lado. los puso de exhibición a todos mis dibujos arrugados y en una bolsa de nylon con agua. un poco alejado de Montevideo. y allí dentro había liceo. yo había perdido todo interés en las materias. y mandó a la abuela a que me los tirara. y pensaba más en la relación que tenía con mi prima. y sabiendo que yo vivía cerca y que tarde o temprano iba a ir a buscarlos. y en la misma clase. y por las mañanas. Sintes deseaba despojarme de mis cuentos y dibujos. como si no estuvieran conectados. por pura maldad. Yo iba a vivir permanentemente allí. de añadidura. y yo lo recibí bien. y tendría compañeros. Lo cierto es que yo seguí permaneciendo en los de mis tíos. a la abuela. y Sintes me efectuaba benévolas y sensatas “críticas” a mi carácter y actitudes. y confiaba en él. que creo que por esa época había vuelto de viaje. y por otro lado. A esa altura. y ser una persona normal. Y yo estaba en medio. Por un lado. tenía que soportar las agresiones “terapéuticas” de Sintes. y estar con una familia. Yo deseaba un núcleo familiar. yo acepté con alegría ir al Centro Adventista. hasta que se decidiera donde quedarme. pero dentro de una familia normal y bien constituida. y creía que Sintes era mi amigo. en Progreso. Yo volví a ir al liceo. y hacerme quedar como un loco. en el Centro Adventista. Pero eso yo no lo sabía aún. para provocarme. y hermanos. pero había abandonado el estudio. y podría seguir mis estudios. me llevaron en el automóvil de mi tío Edison. En esos días. en relaciones normales. no una institución colectiva de adolescentes huérfanos y sin hogares ni familias. y deseaba salvar el liceo por un lado. internado. o tíos. salíamos mi prima y yo juntos. LXXII Me dijeron que me iban a internar en un colegio pupilo. En realidad. y viviría allí para siempre. entre dos fuegos. por considerarlos enfermizos. 92 .

y tras mi estadía en la casa de la familia de mis tíos. si el problema consistía en la relación familiar.Yo tomé con falso entusiasmo ir allí. y se nos dejaba ver un programa deportivo. se nos reunía a todos en un grupo. autorreferente. cuando eso no era así. dentro de una humanidad donde yo no era nadie. se despidieron de mí. que duraba veinte minutos. Yo ingresé de tarde. y. ni beber. no me acuerdo si era casi de noche. En medio del predio. pasaba la carretera. a unos metros una cosa cerca de la otra. LXXIII Era a unos cuantos kilómetros del centro de Montevideo. al liceo. Tampoco se podía ver la televisión. Ya no habría problema. Sin duda. me dijeron que cualquier duda que tuviera. de mañana. que todos residían allí permanentemente. y vamos a desayunar. Solo un día a la semana. nos despierta la música de una grabación. que los llamara. cuando en realidad no era eso lo que yo deseaba. Pero la ilusión duró bien poco. Era todo un ego inventado. una individualidad propia. después. y era solo para varones. y ya se había disuelto. Nos levantamos. me inculcó una falsa ilusión de que era eso lo que yo deseaba. unilateral y subjetivo que todos ignoraban. Esos veinte minutos de “Teledoce Sport” era lo único que se podía ver una vez a la semana. si no me sentía bien. y antes de irse. para seguirme tratando. todo quedaba dentro del predio de la institución. ni existía. compartido con otros cinco o seis muchachos de mi edad. dentro de un grupo de gente. Mi tío. que también me acompañaba. En el Centro Adventista. pero lo acepté. no sé qué ruta era. Sintes me dijo que él iba a venir una vez por semana a visitarme. que ceo que se llamaba “Teledoce Sport”. Me dejaron algunas revistas y algo de dinero por si quería comprarme alguna cosa. muy temprano. Yo estaba absolutamente obsesionado con generarme un ego propio. nos lavamos la cara. y las granjas. en sus sugestiones hipnóticas. la verdad. y las viviendas. LXXIV Recuerdo que los muchachos de mi cuarto quedaron encantados con las revistas de historietas que me dejó mi tío Edison. Yo no entendí para qué lo iba a hacer. no se podía fumar. y creo que mi padre. El local del liceo. Raúl Sintes. mis ideas estaban entreveradas. se nos ponía la televisión delante. Lo pasaban una vez a la semana. Yo fui al liceo. Al día siguiente. ni tener revistas de ningún tipo. que iba a Montevideo. Llegué y se me asignó un cuarto. para que nos levantemos. como aceptaba siempre tontamente todo sin decir a nada que no. nos vestimos. 93 . y no se permitía tener novias o relaciones sexuales. y.

por un lado. ni significaba nada para nadie. de sentirme víctima de las circunstancias. Pero sentí que era una ignorancia y una insignificancia que por un lado era muy cruel. No tenía mamá. Era un internado más cualquiera. Todos me respetaban y trataban como a uno más cualquiera. Para defender mis sentimientos. o maltratado por nadie. no era nada. ni familia. ni ninguna autoridad adulta vista por mí como legítima. Esta era la peor ignorancia. Me desactivaba afectivamente. Sin familia. totalmente ignorado y sin que ni siquiera pudiera considerarme víctima. ni yo me podía sentirme víctima de nada. dentro de un colectivo de adolescentes huérfanos y sin familias. o abandonado. ni nombre ni apellido. No era nadie allí. sino tratado con respeto como “a todos los demás”. y ni siquiera podía sentirme atacado o agredido. Yo me sentaba solo e ignorado por todo el mundo en un banco. y “agresión” que se le podía hacer a mis sentimientos.Parecía no tener sentido estudiar o no. una falsa tristeza por sentirme abandonado e ignorado. ni de que me querían hacerme mal alguno. Y más aún allí. agredido y abandonado por todos. y todos estábamos “bien tratados”. que ahora me abandonaba en una institución de adolescentes huérfanos. Se enseñaba la doctrina adventista. pero que por otro lado. No existía ninguna figura paterna que me estimulara a salir adelante. no era nadie. larguísimos e imposibles años para terminar secundaria. y ni siquiera era agredido. estaba la materia que era la de “Religión”. En esa situación. con un grupo colectivo de huérfanos. Sentía que esa situación me dejaba sin sentimiento alguno. Cada muchacho estaba en la suya propia. era una víctima. Y me faltaban cuatro interminables. era una “agresión” a mis sentimientos que no se podía catalogar de agresión. Yo no era especial para nadie. Por otro lado. LXXV Me sentía absolutamente ignorado e insignificante. de Enseñanza Secundaria. que substituya a mi padre. un adolescente incomprendido. pero que eso. Era uno “como cualquier otro”. y que a nadie le importaba. me estaba “haciendo sentir inferior”. en realidad. No era nadie. Nadie. y quería hacer esfuerzos por generarme un falso sentimentalismo. sin nadie. sin personalismos ni trato especial ninguno. Entre las materias del liceo. ni agrediendo mis sentimientos. ni papá. de 94 . ni se compadecía de mí. aparentemente. y trataba de generarme un sentimentalismo de tristeza. estudiar era una tortura. a pesar de que me estaban condenando a la orfandad. Sentía que tenía que aprobar tercer año de liceo. Eso era como bañarme. Esto lo sentí como que yo. me aislaba solo sentado en un banco. Estaba solo. no tenía amor ni afecto de nadie. como todos. además de las comunes a todas las demás. que había sido agredido por mi familia.

solo. vacío. te voy a dar ánimo. de “inventarme” un duendecito. No era nadie ni nada. Solo existía el banco donde estaba sentado. Pero no podía traducir esa percepción intelectual. de que se me estaba convirtiendo en un hombre vulgar y mediocre. como las que pintaban los pintores 95 . sin romanticismos. en mí mismo. el que me revolcaba en un sentimentalismo obsoleto. y de sentirme un mártir. pero yo te voy a dar valor. sin sensibilidad ni especialidad ninguna. donde yo era uno más. magia. injusta y abandónica. Me trataba de imaginar a una entidad que sintiera y compadeciera mi situación. y que me dijera: -Tú situación es enormemente triste. el árbol. de hacerme la víctima. y cantaré gestas sobre ti. Traté de interpretar todo lo que vivía como una situación de ataque social. y de hacer una percepción sentimental y romántica sobre sus colores. para convertirme en un hombre vulgar. y a las hojas. la vereda. Era solo yo. que me estaban dejando sin sentimientos. Pero sentía que no podía sentir nada. sin identidad.la vida. Trataba de mirar al árbol. dentro de todos que éramos. y mis sueños. Nadie iba a decir: -¡Miren al pobrecito! ¡Lo dejaron solo! ¡Lo abandonaron! ¡Lo dejaron sin sentimientos y lo convirtieron en solo un hombre común. un ángel de la guarda protector. No existía. era un muchacho común y normal como cualquier otro de allí. y vas a vencer con heroísmo tu situación. desde una situación tan terrible! Yo trataba de generarme. y las sombras. y al mismo tiempo. que me hacía sentirme mal. energía. si yo aceptaba el “desafío” de verme abandonado. huérfanos. y salía adelante: -¡Miren qué héroe que es! ¡Miren como salió adelante! ¡Miren como triunfó. como los demás. solo era una idea mía. pero no podía sentir eso. y vas a salir adelante. Quería sentirme víctima de que se me estaba atacando mi sensibilidad. y lo que te pasa ahora. ni eso. a un sentimiento verdadero. y que yo no era nada ni nadie. y que solo llovía sobre mojado. y el mundo te va a comprender lo que te ha ocurrido. el parque. silvestre y vulgar. destruyendo la adolescencia. y vas a conseguir la victoria. gente cualquiera. y yo te voy a amar. normal! Tampoco nadie iba a decir. dentro del Centro Adventista. de la masa. y yo voy a gozar por tu triunfo. que se compadecía de mí y de mi triste situación con infinita pena. y en una auto egolatría y auto sentimentalismo vacío. en el banco. Pero ese angelito o duende no existía. pero mal de una manera vulgar e inconstructivas. pero esa entidad no existía en ningún lado. un invento mío. en esa oscura situación.

y los psicólogos y para psiquiatras. Y me inducían a ser según esa mentalidad de una manera que yo no podía oponerme de ninguna manera. y un sol cualquiera. Era solo un árbol. tener la “cabeza abierta” era convertirse en un ser vulgar. sin tragedia. sin sentimientos alguno. cuando accedí a internarme en ese instituto. No éramos ni siquiera inexistentes. Pero ser un ser mecánico y funcional. 96 . sin sensibilidad. y yo era un hombre cualquiera.impresionistas. anónimo y pequeño burgués. mediocre. como un huérfano más cualquiera. LXXVI Parecía que para la terapia. era vivir en un estatismo crónico. No era lo que yo quería. que no me gustaba. Pero vi que estaba empujado a perder mis emociones sin vuelta atrás. “como todo el mundo”. Solo me quedaba “progresar” y convertirme en un ciudadano más. sin nada en especial. cuando vine. comencé a darme cuenta que esto no era lo que yo deseaba. que me vertía para dentro artificialmente y no lograba nada. de la masa. antes de despedirse e irse. Progresar era no progresar. LXXVII Me di entonces cuenta que no era para mí ese centro. sin identidad. vulgar. y decidí llamar a mi tío Edison para decirle que me sacara de allí. sin realmente ser este lo que yo deseaba ni esperaba. no excluyo la posibilidad de que Sintes haya influido en sus sugestiones en mí. Tener la mente abierta. sin nombre ni apellido. de la masa. y “crecer” era ser mediocre. Me habían llevado y yo había accedido con un entusiasmo ignorante. Eso era el “mundo real”. común y corriente. creatividad alguna. Un mundo meramente material. A la tarde del día siguiente a mi entrada. en una institución llena de huérfanos más cualesquiera. No había tragedia ni heroísmo alguno. pero al que no podía contestar con una respuesta romántica. y sin identidad propia. nada más. común. En convertirme en eso consistía el “progreso” del tratamiento. sin tristeza. Sentí a toda esa situación como un verdadero ataque a mi romanticismo. originalidad. sin “yo” lírico. que estudia y trabaja en ese lugar. para generarme ese falso entusiasmo. sin heroísmo. Me dejaban sin amor. Éramos solo eso. Todo lo demás era aborrecible para ellos. Ni siquiera éramos insignificantes. tampoco servía para nada. Hoy en día. como él me había dicho. Era la peor agresión a mis sentimientos y a mi romanticismo que se me pudiera hacer. y un banco cualquiera. Era un evidente ataque a mi romanticismo. pero era todo un esfuerzo rebuscado y complicado.

y llegué a Montevideo. Viviendo en mi casa. que yo era un maleducado. ni siquiera comentarios al respecto. Al regresar. y le dije que quería hablar con mi tío por teléfono. al final. Había estado un día y medio. y frecuentemente Oscofro y Lucena me invitaban a comer. estando con mi prima. Yo no me acuerdo si eran once o diecisiete pesos. ya no estaba la abuela. y que además no manifestaba ninguna culpa. y sabían por dónde obligarme a hacer una cosa. Creo. Me asombró lo barato del boleto del autobús. unos setenta pesos encima. ni me sentía aludido por lo que yo decía. para faltarle el respeto a todos? Yo no le dije nada. y ella. como siempre. Ellos siempre fueron muy diplomáticos conmigo. me comenzó a tender la cama y a tratar con mucho cariño infantil. y que por la ruta que atravesaba la institución pasaban autobuses inter departamentales. Cuando volví a Montevideo. al ver que yo no le di importancia a su comentario. un malintencionado y un rebelde sin causa. Nunca se oponían directamente y delante de mí a nada. toda mi familia se sorprendió y decepcionó del hecho. y viajé. Pagué con toda alegría. Para ese entonces. y la seguía yendo a visitar a su casa. fui hacia la ruta. Nunca me criticaban o estaban contra mí delante de mí. ¡Qué sabía ella de lo que pasaba! Ella creía.Yo hablé con un encargado. no hubo ninguna censura. yo volví a vivir en mi casa. ¡Qué sabía ella! No le dije nada. aniñado. y así sucesivamente. ella me dijo: -¿Y por qué te escapaste del Centro Adventista? ¿Qué es? ¿Es para burlarte de la familia. Así que. yo seguía yendo al liceo. que esperara. porque no estaba muy conforme con vivir allí. a unos metros de las viviendas. Él me hacía muecas infantiles. quizás. y estaba papá. con mi prima Raquel. y a quedarme a dormir de noche en su casa. LXXVIII Él. y cuando pasó el primer autobús que decía “Montevideo”. hábiles declarantes. pestañeando sus ojos. Entonces. Y un después se convertía en otro después. nada más. ante la naturalidad de mi decisión. viendo que mi tío me había dejado algún dinero. que yo tendría. y yo me relacionaba bien con papá. se calló y dejó 97 . lo paré y me subí. en el fondo. y cuando flexibilizarse y hacerse los pragmáticos. y yo me sentía obligado a responderle haciendo otra mueca infantil y pestañeando yo también los ojos. y él me dijo que ahora no podía llamar. si bien no me equivoco. Todo muy bien estudiado. y sin que yo se lo pidiera. pero. Así terminó mi experiencia en el Centro Adventista. ante las circunstancias.

expresó lo que realmente sentía que yo era. 98 . al haberme ya escapado. Nos miramos un instante. y yo sentí que la estaba abandonando a ella. hasta frecuentemente dormía en la casa de mis tíos. no me volvieron a admitir. un inepto bobalicón nene de papá y mamá que mi primita me brindaba afecto subsidiado por ella. Lo cierto es que pese a vivir en mi casa. y lo que pensaba hacia mí. a Rosana. Pero. fue una no mirada. la vi a ella. Más que una mirada. junto a un grupo de adolescentes. y que nunca fue. Y yo ni quise imaginar a Rosana y sus relaciones sentimentales con otros muchachos que la atraerían mucho más que yo. Fue un segundo. ya no importaba. y yo era un tonto. Cuando fuimos a la heladería. Cuando yo pasé al lado del grupo. Almorzaba. Rosana estaba con sus atractivos y carismáticos adolescentes amigos y amigas. Sentí que al verla. Parece ser que en el Centro Adventista. no sé si tomando una cerveza. Yo sentí que lo nuestro no podía ser. pero que no quería.de hablar. de hecho. o que quizás pasaba algo muy oculto en mí. Recuerdo que allí había una heladería. Era una historia que ya había sido. y fuimos a comprar unos helados. y por eso. les dijeron que no se admitían internados contra su voluntad. en la entrada de la heladería estaba Rosana Barrios. LXXIX Recuerdo que ella me invitaba a salir con sus amigos. en los hechos. la abandoné. Una vez. pero que nunca saldría a luz. pese a la benevolencia con que me trataba. al aferrarme al brazo de mi prima Raquel. Lo cierto es que después. y vivía más. Era como si estuviéramos reconociendo que ambos éramos dos completos desconocidos. o qué. Las condiciones que se habían dado eran imposibles. y que. la “cambié” por una prima más accesible. nos estábamos diciendo que lo nuestro no podía ser. en la casa de mis tíos que en la mía. y estaba toda la tarde con mi prima Raquel. aunque nunca había sido mía. en la puerta de la heladería. tiempo más tarde. e ignoró su propio comentario. fuimos a la feria de Billabiarritz. perdiéndola a ella. creo. y que ella lo sabía. me pasaba más. como yo. en el fondo. y yo la traicioné. aunque de alguna forma oculta había pasado algo alguna vez. me enteré que mi familia había hablado con el Centro Adventista por si existía la posibilidad de internarme allí por la fuerza. e ignorarla a ella. y frecuentemente paseábamos por ciertos lugares de la ciudad. cenaba. La situación no había sido dada para nosotros.

Entonces yo dije: -¡Basta. etc. y otro. -¿De qué lo prefieres? Elije un sabor. y eran como tres o cuatro. y el niño lo tomó con alegría. pidiendo una moneda. y yo y Raquel huimos. ¿Quieres grande o chico? -Grande. casi como en ridículo. de tal. Entró otro y me pidió un helado. y otro helado de tal En ese momento entró un niño chico a la heladería. y todos me pedían helados. Entonces entró otro niño.LXXX Entonces entramos a la heladería. de la heladería. -Bueno. porque vivía en la calle. y yo le pregunté a Raquel: -¿Qué helado te vas a servir? -Yo voy a probar…tal helado Entonces yo le dije al mozo: -Un helado de tal. avergonzados. 99 . delante de todos. etc… Yo le dije: -¿Quieres una moneda? -Si -¿Y no prefieres un helado? -¡Sí!-dijo. Pero había otros niños en la puerta de la heladería. basta! ¡No puedo comprarles helados a todos! Y pagué apresurado todos los helados que compré. mientras los niños me asediaban. y todos querían comer helados. Elije un gusto y tómalo. con la cara llena de alegría. Y le pedí al mozo un helado de esos.

y buscaba entre las tiendas callejeras una que me gustara. y luego me probaba la otra. Y me probaba una. y que no tenía ningún puesto fijo alguno. por el resto de la feria. La amarilla era. puesto que no sabía cuál de las dos escoger. en la puerta. Sentí que fue una experiencia cómica y bochornosa. LXXXI También recuerdo. No sé. y no sabía exactamente lo que quería. Eran dos camperas: una amarilla a cuadros. Yo estaba muy dubitativo y contradictorio.Creo que Rosana ya no estaba más allí. o en la misma feria. abrazados. Las vendía él parado en medio de la calle. Yo le pedí que me dejara probarme las camperas. Yo tenía problemas de identidad. y le pagué al vendedor los 850 pesos. no sé si fue ese mismo día. muy vistosa. Entonces. Luego yo y Raquel nos fuimos. al final elegí la amarilla. la más cara. eso sí. que tenía dos camperas para vender. Pero a los pocos pasos yo le pregunté a Raquel: -¿Estás segura de que esta campera me queda bien? 100 . que nos obligó a huir y quedar en ridículo delante de todos. Creo que ese era el precio. encontré a un vendedor ambulante. que yo quería comprarme una campera. y otra negra. y le preguntaba a Raquel: -¿Me queda bien? -Si -¿Y esta me queda bien? -Si Y le preguntaba al vendedor: -¿Me queda bien? Y él me decía: -Si Entonces. más formal. Yo le pregunté el precio. y buscaba y buscaba y no encontraba ninguna que me gustara. a ver si me quedaban bien. Yo no me acuerdo si la amarilla salía 850 pesos y la negra 600. si la una y la otra. cuando eso. en medio de muchas cavilaciones.

El vendedor me dijo: -¿Estás seguro? -Si -Pero después no hay otro cambio. Yo estaba algo eufórico por la atención que me prestaba Raquel. y me devolvió los 250 pesos. Entonces me dio la campera negra. y yo y Raquel nos fuimos contentos. Me debe 250 pesos. casi románticas.me dijo el vendedor. la negra? -No sé. y me quedé contento. No significaba nada. -Estoy seguro. abrazados. Pero yo no era nadie en la sociedad. y que yo quería cambiar una campera por la otra. y yo le devolví la amarilla. sin premeditación ninguna. sonriendo. No estaba en la situación que quería estar. no era nadie. de enamorados. -Yo creo que me quedaba mejor la negra. espontáneas. ¿Quién se enteraba de estas anécdotas graciosas? ¿Qué registro. y yo le pagué 850. con mi nueva campera negra. qué permanencia tenían? 101 . y le dije que la campera amarilla en realidad no me gustaba. Y luego le dije al vendedor: -La negra cuesta 600.-Si -¿Y no me quedaba mejor la otra. -¡Cómo no!. Eran todas anécdotas cómicas y graciosas. ni con la persona con la que me hubiera gustado vivir esos hechos. muy pintorescas. y hablé con el vendedor. ¿No es cierto? -Si tú lo dices… Entonces yo le dije: -¡Voy a comprar la negra! -¡Pero no tienes dinero! -¡Pero le voy a devolver esta campera y voy a comprar la negra! -¡No! Entonces fui. y que en realidad prefería la negra en vez de la amarilla. y me puse la negra.

LXXXIII Recuerdo que. Ella era siempre complaciente. y mi relación con ellos. y que yo sentía que. solo iba por ir. me acariciaba. y que Raquel se divertía acariciando a esa caricatura vanidosa que era yo. Éramos una parejita. me seguía adónde iba. La única que parecía sentir lo que yo sentía. tonto. ni para el mundo. Yo seguía yendo al liceo con ella. Era lo único a lo que podía acceder en ese momento. y nos divertimos un momento de goce. lleno de una auto egolatría que a nadie le importaba. nada más. En un cumpleaños de quince. Me había desinteresado completamente de los estudios. Raquel siempre se ponía en mi lugar. bello. 102 . como un osito felpudo de peluche que a Raquel le parecía un juguete bonito. nada más. Yo me sentía débil. y Sintes. y a veces nos invitaban a los cumpleaños. muchas compañeras de nuestra clase cumplían quince años. y yo me refugiaba en sus mimos. existíamos. pero nada más. los que tendrían que ser. entre ella y yo. y me complacía y hacía los gustos como a un bebé de pecho. y yo. o éramos alguien. no más. Me sentía como un flan tembloroso. nada más. Raquel me dijo que me iba a cortar el pelo. y que ella me mimaba como a través de la reja de mi aislamiento espiritual. eran parecidos a ese “duende” que me faltaba para poder sentir mis sentimientos. en aquella época. el hombre ve a su pareja como a su madre. Pero no eran los verdaderos duendes. Pero debía conformarme con esas encarnaciones de duendes. secretamente. me hablaba con ternura y mimitos. ni se enteraba nadie. vanidoso y narcisista. Ni para la feria. en ese instante. como si fuera un bebé tontito y mimoso. Ahora solo estaba para disfrutar la compañía de Raquel. no era la que tenía que ser. que es petulante y que quiere ser importante. hacía lo que yo hacía. Yo me sentía aislado. un objeto de deseos y caricias eróticas. y que me iba a vestir bien vestido. Me sentí como un bebito de tres meses en el seno de una mamá. inepto. que disfruta de esas caricias. no éramos nadie. LXXXII Ella. en la clase. todos me repudiaban. pero. como un ser totalmente aislado. y reproducía la relación que tenía con su madre en su primera infancia. Sintes me decía que en la relación entre parejas. Pero en la feria. y que se siente importante.Solo las había presenciado el vendedor y Raquel. caprichoso. y quería creer que solo ella era el mundo y los sentimientos. a esa altura. gozaba con sus compañías. era consentidora. como cualquier otra. acariciado por las caricias eróticas de una mamá a su bello hijito bobito. me mimaba. era Raquel. y la posición que yo tenía en el mundo.

entre tanta gente. Y sentí que ellas disfrutaban precisamente eso. linda. me dijo que me iba a conseguir una ropa bien linda para ir al cumpleaños. Yo. indefensa ante esas “mamás”. 103 . Me sentí que era atractivo como si yo fuera una mujer. y. con el pelo y con la melenita atrás. les agradaba mi look. narcisista y provocadora. con una hebilla enorme. Raquel me miró. y le dije a Raquel que quería irme. de tela muy fina. deseado. tan ridícula. Y a ellas les gustaba. humillado y puesto en ridículo. y un cinturón grande. cuando estábamos en medio el cumpleaños. por sentirse más mujeres por ver a un “hombre” puesto de esa forma. pero con una melenita por detrás. Tú eres un futuro bestia. Yo le pregunté a Raquel: -Raquel: ¿Yo soy un bestia? Un “bestia” es un hombre atractivo. e indefensa. y me hizo un peinado moderno. Me sentía que era una mujer. es que sentía que a las otras mujeres. que yo tenía. Yo quedé con el pelo corto. insultado como hombre. pero. y tanta sociabilidad. pensó un segundo. No me gustó ese traje que me puso Raquel en el cumpleaños ese. y yo me fui del cumpleaños. Eso no era el ideal de hombre. Sentí un placer erótico hacia mí mismo. por verme así. me sentí que era como un flancito rico para las mujeres. LXXXIV Cierta vez. Y como a ellas les gustaba. a la vez. Me sentí casi indefenso. me sentí mal. Pero parecía que nadie lo notaba. débil. o a Raquel. y me sentía hermoso. sensual. débil. de masculinidad. Luego. y me empecé a gustar de mí mismo. tímido. y luego me dijo: -No. yendo para el mismo sitio. en una de nuestras salidas. Me sentí como un objeto sexual de Raquel y de los ojos de las demás mujeres. y vino conmigo de regreso.Lo cierto es que tomó unas tijeras. y me empezó a gustar mi cuerpo. de cuero. y con ese vestido negro. Y que gozaban por verme así. yo también me sentí hermoso. Que era bello y atractivo como una mujer bonita. Me sentí poco menos que una mascota. vanidosa. junto a mi prima Sandra y su novio. estábamos ella y yo en la parada del autobús. y me sentía bello. Y lo que es peor. y ella me acompañó. débil. y hasta sentí cierto erotismo al sentir los pelos de la melenita sobre mi nuca. Me vistió con un vestido y un pantalón negro.

con una melenita que me rozaba la piel de la nuca. yo y yo. Y me sentí como conforme con la respuesta. ni me interesaba hacerlo. pero siempre dentro de una relación familiar. y de parte de ella también. -A falta de panes. de ojos azules. Como un “regalito” o una “joyita” de su propiedad.-¿Un futuro bestia? -Si. Con el erotismo de un bebe hermoso y atractivo. y lo asociaba también a su cuerpo. no me conformaba. como primos. Yo lo veía así. o la “caricia” más sensual de todas era cuando ella me tocaba con las palmas de sus manos por debajo de las axilas. y yo nunca la tocaba a ella. cómo me mimaba. No era lo que yo deseaba. pero era lo único a lo que podría aspirar. 104 . de cómo se había acercado a mí. vestido en un traje como si fuera una mujer. Un hermoso bebé de diecisiete años. aunque no demasiado. ni besos. Eso me producía un inmenso placer erótico. que ella gozaba haciéndome gozar con su gozo de mamá cariñosa.-me decía Raquel. ni toqueteos. Los contactos físicos eran eróticos. como ella se ponía siempre en mi lugar. cómo todo era yo. Ni siquiera había palabras de amor. quién era ella. el hecho de cómo ella me había encarado a mí. hacia arriba. buenas son las tortas. tomándolo con las dos manos por debajo de las axilas. No había sinceridad ninguna. como me seguía la corriente a mis caprichos y tonterías. de una manera absolutamente tonta e infantil que ninguna mujer aceptaría jamás en una pareja con más o menos seriedad y normalidad. rubio. el hecho de que yo ni ella estábamos enamorados el uno del otro. Y yo sentía una sensación de erotismo por mi cuerpo bello y rubio. Recuerdo que el contacto. LXXXV Lo cierto es que la relación con Raquel era absolutamente artificiosa. Y esa caricia debajo de mis axilas me hacían sentirme un bebé grande y hermoso. pero era más bien erotismo hacia mí mismo. Era como la caricia de una madre cuando levanta a su bebé grande y hermoso con sus manos. Parecía que los dos disfrutábamos gozando con la belleza de mi propio cuerpo. La situación en qué se dio. cómo yo no le decía nada a ella. quién era yo. de parte mía. Y siempre era ella la que me tocaba a mí. ni siquiera caricias de algo parecido siquiera a dos personas de sexo opuesto.

así como ni Raquel ni sus amigas tampoco se fijaban seriamente en mí. y deseaban que lo fuera. Rosana no podía ser. y no podía largarla hacia fuera. por otro lado. con la relación con Raquel. porque “tenía una mujer”. No era hombre para ella. y yo me sentía que era poco menos que un flan tierno y rico. como Sintes. en mí mismo. y yo sentía una especie de calentura en algún lado.LXXXVI Y yo. y luego ella me mimaba como una mamá a un bebé. Y toda esa libido quedaba contenida dentro mío. por otro lado. Tenía que aceptar que yo era un perdedor. con sus amigos. o un hijito bobito. No quería saber nada de ella ni de su vida. Ni siquiera pensaba en ella. LXXXVII Yo vivía en casa. pero. y me ponía las palmas de las manos debajo de las axilas. Papá y Sintes. ni nunca lo había sido. Con todo. a la vez. ni lo sería jamás. en algún sitio del cuerpo o de la cabeza. ni efectuar una catarsis. y me sentía contemplado desde afuera por las mujeres. pero la epidermis de mi pene era insensible a mis caricias y a mis frotamientos. benigno. y el pene no se me erectaba. ante papá. y acepté que lo nuestro nunca podría ser. a pesar de eso. mis referentes paternos. débil y benigno. y derrumbaban mi masculinidad. Tenía que dejarla ir. Yo sentía autoerotismo. un hombre adulto. ni una descarga. a que haga su vida. dulce. y no podía acabar. me sentía contemplado por el “papá tierno” como un bebé. y se mostraba sumiso. me consideraban un verdadero inútil. mostrando un carácter absolutamente pasivo. vestido de mujer. me ponía a masturbarme. y ni siquiera eyaculaba. Lo nuestro era imposible. como si tuviese puesto un grueso preservativo. como Raquel. otra vez por cuenta propia y sin que yo se lo pidiera. e iba a hacer terapia con Sintes todas las semanas. Pero papá. Yo. Me resigné totalmente. cuando volvía a mi casa. al que se lo trata con misericordia. pero que no era ni en los testículos ni en mi pene. A Rosana Barrios la aparté totalmente de mi mente. Tenía que conformarme con los placeres masoquistas de un perdedor. y nunca más le hablé. Nunca se fijaría seriamente en un idiota como yo. Y presentí que ella también se daba por olvidada o abandonada. Todo esto me acomplejaba y me debilitaba absolutamente el carácter. sentía poco menos que era. papá trataba de no estar muy presente al lado mío. 105 . No podría ser jamás. que unido al trato que me daba Raquel. en el baño de la casa de mis tíos. me hacían sentirme totalmente débil de carácter. a veces. ignoraba mi “madurez” y me tendía la camita como a un bebé. Papá me tendía la cama.

Pero estaba aislado. Se me compraba de todo. eran como madres con apariencias de padres. sumisos. absolutamente vacíos. consentido y mimado por esos padres maternos y tratado como un bebé por mi prima Raquel. había un poema. LXXXVIII Recuerdo que una tarde de lluvia. vestida de azul. de perfil bajo. sentado en un sillón. Yo había leído un libro de cuentos de Ray Bradbury. estaba yo en el patio interior de mi casa. La abuela dormía en su cuarto. Recuerdo que en ese cuento de ciencia ficción. tranquila y eterna. sin pasiones. El burócrata se deleitaba agregando crímenes horribles y dando pistas falsas de un villano inexistente y toda la policía estaba buscando por todas partes a un villano ficticio llamado Sam Hall. más que eso. es Sam Hall. es Sam Hall … y mi Nelly. mucho más de lo que pudiera tener un adolescente de mi edad o un trabajador haciendo horas extras. 106 . tranquilos. y me había interesado uno llamado “Sam Hall”. Un verdadero idiota. benévolos. Al parecer. Eran pasivos. Se me brindaban todos los bienes materiales que pudiera desear. y toda la policía estaba buscando a un villano que no existía. Absolutamente aislado. Una debilidad de carácter total. que era palabra más. un burócrata había introducido en los archivos policiales. Papá y Sintes eran referentes paternos. Yo era absolutamente irresponsable. Era una tarde gris. así: “mi nombre es Sam Hall es Sam Hall. mientras la lluvia caía por la claraboya. eso dicen… mi nombre es Sam Hall.Deseaban “que fuera feliz”. sin pedirme ni exigirme nada. es Sam Hall he matado a muchos dicen. palabra menos. débiles. sin responsabilidad alguna. Y yo era un bobito. Sam Hall era una leyenda de un villano imaginario que en una sociedad futurista. pero.

con su madre casi octogenaria. naturalmente. que había ido a terapias con psicólogos durante toda su vida. Cuando ya había escrito el poema. desde su adolescencia. Naturalmente. con el libro. y solo se limitaba a escuchar como con tristeza. Ella lo escuchó en silencio. y yo estaba en ese momento en el patio. entre la multitud. Nunca se casó. Era una señora madura. Todo parecía ser tristeza allí. y dejé el tema en seguida. un narcisista. y se lo leí en voz alta. quizás porque estábamos viviendo lo que ella jamás había podido vivir. etc. soltera. cómo subo al patíbulo” Este relato me impresionó. y hubiera querido vivir con nuestras edades. de alguien que se hace la víctima.me contempla en silencio. y no me dijo nada. Nos sentamos. criminal! LXXXIX También. y decidí escribir este poema en un papel. Ella no comprendía nada de lo que le estaba diciendo. el poema. Me pregunto si la Nelly de Sam Hall lo comprendía a éste cuando lo contemplaba subiendo al patíbulo o si se pensaba que Sam Hall era solo un loco o un criminal que merecía morir. La tarde. Raquel parecía ser esa Nelly que escuchaba en silencio las disertaciones de un loco sin entenderlo ni querer hacerlo. como las de todos los que me rodeaban. Había sido la palabra de un loco. Yo era un loco. a veces. su expresión. que vivía sola en su apartamento. No entendía el poema. Se interesaba mucho por mí y mis hermanos. yo entendía todo este asunto. y que diría: -¡Bien que te merecés yendo al patíbulo. la adscripta de nuestro liceo. Era una solterona reprimida adicta a las terapias. Le gustaba mucho leer. pese a la lluvia. eran siempre iguales: 107 . y era muy culta. y reflexión el poema que le leía en voz alta. iba a visitar a Martha Díaz. ni tuvo hijos. Yo abro y es Raquel que vino a visitarme. y yo le enseñé el poema. Aquello no tenía trascendencia alguna. un “incomprendido”. y los muchachos jóvenes. de un incomprendido. y pasamos a hablar de otras cosas. No valía la pena hablar el caso. seria y ausente. como con la mirada muy triste o reflexiva. suena el timbre de casa. Recuerdo que las frases de ella. Ella no me iba a decir eso.

es solo una idea”. lo valía para todos los psicólogos y profesores del liceo que cabían gesticulaciones falsas de comprensión y afectación ante mi “sensibilidad”. llena de buenos consejos. Me lo decía ella. en mi situación. y eso a ella le “afectaba”. a un gato viejo en una habitación. y que se había tratado con el psicólogo Damián Díaz. yo los malinterpretaba a ellos. y ella quería “ayudarme” y darme ánimo y cariño. “las cosas hay que aceptarlas como son”. “hay que tratar de salir adelante como se pueda”. y aceptación de “mi” enfermedad. totalmente ilustrada. trabajadora. una fantasía”. en vez de elogiarme. “la felicidad es una ilusión. sino que. que vivía encerrada en un apartamentito chiquito con la madre octogenaria. “nada es perfecto”. los psiquiatras. Su posición hacia mí parecía ser la de tristeza. ante mis problemas. “hay que ser realistas”. como que yo era loco. totalmente solo todo el día. una solterona sin hijos. y le afectaba mi supuesto “problema”. “la perfección no existe. a la que solo entraba de noche para darle de comer. “comprendiendo mi enfermedad”. y que tenía encerrado. no una virtud”. y aún no sabes cómo es la vida”. “la vida hay que enfrentarla”. y hay que extirparla. Pero en realidad. Y todo lo que me hacían papá y la abuelita parecía desconocerlo del todo. el mismo que me había arruinado la vida a mí. “hay que aceptar al mundo y a las personas como son”. Yo tomaba el hecho de que ella me dijera que yo era sensible como un elogio. Ella. para los psicólogos. como se elogia la sensibilidad de un poeta romántico.“Así es la vida”. “tú eres joven. cariño. como todo el mundo. y como que “mi sensibilidad era un problema. e invitándome a mí y a mis hermanos a su misma casa. culta e intelectual. ellos consideraban a mi sensibilidad como un acto aborrecible. de amabilidad. y decía: -¡Claro! Lo que pasa es que Ernesto es muy sensible. Una persona que iba todas las semanas a terapia psicológica desde hacía más de veinte años. como algo insuperable. como un reconocimiento a mi sensibilidad. Y lo decía como que ella “leía” mi sensibilidad. Cuando ellos me decían que yo era una persona muy sensible. “el mundo es como es”. como lo tenían muchas personas. cariño. preparándome bizcochuelos y ricos postres. es una abominación. como que a ella le “afectaban” mis problemas y mis desgracias. “las cosas nunca son lo que querríamos que fueran”. “la vida es como es”. 108 . “más se perdió en el Diluvio”. no me estaban elogiando. Y lo que valía para Martha Díaz. esa la causa de todos los problemas. y prestándome hermosos libros y discos de cantantes que me apasionaban. aunque. y la gentes adultas. etc. se hacía la afligida. Y todo esto me lo decía. Me decía todas estas cosas. Así quedan reducidos los discriminados culturales que concurren a terapias con esas gentes. preocupación. La sensibilidad.

al lado de las frases cariñosas de papá. como que me “comprenden” y “quieren ayudarme”. yo venía de los de mis tíos. que de alguna manera podría considerárseme “hombre”. y a los románticos y adolescentes en general! XC En el marco de esto. Papá me dijo: -¿Qué te ocurre. se hacen los “compasivos”. Y él seguía con el viejo y nunca abandonado juego de hacerme una mímica aniñada y artificiosa. por el contrario. pestañeando los ojos al verme. aún a los diecisiete años. aunque se mantenía a distancia. papá. y enojarme. y me encontraba con la camita tendidita. hablándome aniñadamente. yo me sentía contemplado desde afuera como a un hombre bello y hermoso. yo trataba de quitar de mi cabeza esa imagen cuando estaba delante de mi padre o mi abuela. Pero lo hacía de una manera y de un grado en que yo recibía ese insulto sin poder decirle nada. porque me generaba humillación. e hice un gesto de enojo y desagrado. Era como si mi padre me estuviera insultando.paradójicamente. y él persistía en su trato infantil y tendiéndome la cama. Yo quería aparentar ante ellos que era solo un niñito chiquito y rebelde. nunca la censuran abiertamente ante el discriminado cultural. Si era otra cosa. y sintiendo toda la turbulencia de este conflicto. Recuerdo que un día. y me olvidaría para siempre. para él yo no existía. Yo veía que estaba saliendo con una muchacha. me dijo: -¡Bello hijo! ¡Tengo un bello hijo! Aquella frase. Para papá. me hirió. ¡Todo hipocresía para frustrar a las gentes. al lado de papá. Eso me humillaba. Con todo. yo era SOLO un niñito y un loquito y NUNCA otra cosa fuera de esto. ni ante el adolescente. bello y bueno. ni pedirme. como si yo nunca hubiese existido. y saliendo con mí prima. El mensaje era obvio. los que “a ellos también les afecta mi sensibilidad”. que ellos me vieran a mí desde afuera hermoso y bello como me veía Raquel. y sin exigirme. o que no me humillaba lo suficiente como para negarme de ver a Raquel. no un hombre hermoso. estando acurrucado en la cama. como con cariño. una figura paterna maternal. A veces. Con mi prima Raquel. hijito? ¿No te gusta que papá tenga un hijo tan bello? 109 . papá. estando acostado en la cama. sino que. a lo que yo le tenía que replicar de igual manera. ni esperar nada. y con cierta distancia y cierta moderación que también me impedían de reaccionar. dicha en el momento oportuno. me tendía la cama. al volver a mi casa.

sin acosarme demasiado. humillado. Ni siquiera podía masturbarme. Que no podía esperar más. en un Uruguay que recién había salido de la dictadura. Eran reuniones caseras. Me sentí muy mal. 110 . un enfermito. era del Partido Colorado. que tomábamos café y hablábamos sobre el gremio. Esa relación. sin pudor ninguno. XCI Con mi prima. y me puse a mirar la vereda de enfrente. Aun así. y de ideas moderadas y conservadoras. como seria. Sentí que me estaba lanzando una indirecta a mí. no podía “hacerla esperar más”. salíamos a las reuniones que hacían los compañeros del gremio estudiantil. pero dándome a entender que yo para él era un bobito y un loquito. Me pareció un gesto de mal gusto de su parte. y mi prima. Raquel empezó a contemplar con serenidad y vehemencia como esa pareja de perros copulaban delante de nosotros. para él y para mi familia. Después que terminó. Como que ella deseaba. ni hacia nadie. yo empecé a sentirme como obligado a pedirle a Raquel que fuese mi novia. Me sentía terriblemente obligado a pedirle que fuéramos novios. o me estaría pidiendo que nosotros dos hagamos lo mismo que hacían esos perros delante de nosotros. y del marxismo. y me aparté hacia un costado. Entonces yo desvié la mirada. reflexiva. papá se mantenía a distancia. y avergonzado. No estaba nada. El tema es que yo no tenía deseos sexuales ni hacia ella. me daban asco. XCII Lo cierto es que al cabo de un tiempo. Me dio un inmenso asco y repugnancia. como sus padres. al parecer. Yo era marxista. hacia esa asquerosidad. nada más. porque con su mirada hacia los perros lo decía todo. hasta que se terminara ese asqueroso espectáculo. Y era una provocación si se quiere alevosa y directa. dos perros se pusieron a copular delante de nosotros. como ella. e ignoraba toda la relación que yo mantenía con mi prima. tranquilamente. Los contemplaba sin escrúpulo alguno. Que “era lo que ella quería”. y se retiró. Recuerdo que un día. Y esos perros entrelazados. a veces. Esa actitud me pareció muy provocativa. y papá lanzó una sonrisita victoriosa y cariñosa. “Que en algún momento tendría que decírselo”. Estaba muy confundido. estando en la parada del autobús. reflexiva y curiosa. así como la mirada de ella. Pero yo. mi prima y yo. la verdad. pero nada seguro. Era como una obligación. Yo no sabía qué pensar. de seis u ocho estudiantes. Sentí que la relación estaba destinada para eso. herido. y de política. Me pareció aberrante.Y yo volví a refunfuñar. seria. Que era algo totalmente obvio. luego tomamos el autobús y no le dije a ella ni una palabra. era como si no existiera.

y pensaba y pensaba. yo fui a la casa de mis tíos. -¿Y se puede saber…de qué se trata? -Es algo personal. Ella “me quería”. Ella me estaba tirando desde hacía tiempo todas las ondas. en silencio. Ella me miró y comprendió todo. Todo esto me torturaba. Era una obligación. en el fondo. Estaba visto que le iba a pedirle si ella quería que fuéramos novios. Y yo pensaba: -¿Cuándo se lo digo? ¿Se lo digo hoy. Nunca tuve novia. o mañana. caminando rumbo a la placita. una tarde gris. Y yo pensaba y pensaba que en algún momento se lo tendría que decir. sin que nos vea nadie. esa tarde gris. Ella “quería que fuéramos novios”. y que iba a comprar unos bizcochos para comer mientras hablábamos. XCIII Al fin. o cuándo? ¿Y si me dice que no? Y me torturaba la idea de que me diga que no. a hacerlo. y yo le dije que le quería decir algo muy importante. y me dijo que en la otra cuadra hay una placita donde podíamos conversar los dos a solas.Yo pensaba que tenía que ser así. Lo tenía que hacer. Al final. los dos. Yo no quería realmente pedírselo. Ella dijo: -¡Cómo no! Luego vino Raquel. Entre los dos. ni lo deseaba. Ella me dijo que en la placita hay una panadería. 111 . pero me sentía terriblemente obligado. y por necesidad de la situación. pensé que yo tenía que “ser hombre” y decírselo. Pero estaba prácticamente obligado a decírselo. y no sabía si decírselo o no. y me decía: “Lo tengo que hacer. Me atendió mi tía Lucena. Algo personal. a solas. Tengo que encararla. no sabía lo que hacía y lo hacía casi por obligación. tomados del brazo. aunque. Yo debía. Pero estaba obligado a pedírselo. No tengo que tener miedo. Esto no da para más”. ni sexo. Estas cavilaciones me asaltaban durante varios días. porque tenía que hablar algo muy serio con ella. Fuimos los dos. No podía seguir así la relación. y “animarme y encararla”. y yo le pedí que llamara a Raquel. como hombre. casi contra mi voluntad. -De acuerdo. estaba obligado a decírselo. y me torturaba con eso. Estaba todo clarísimo. con cielo nublado. Yo no tenía ni idea de lo que era eso.

yo le dije que me iba a ir a mi casa. y ella me dijo: -Bueno. estaba cerrada. Era mi obligación pedírselo. ella “se acordó” que mi tía Lucena le había pedido a ella que le trajera la ropa interior mía que yo tenía en mi casa para lavar. que ser valiente. como que me hundía. pero había quedado como un verdadero idiota. Yo no solía ser muy limpio. Pero fuimos a la panadería. que tener coraje. ausente. triste. como tú querías. un imbécil. ¿Querías decirme algo personal? -Si. me dijo: -No. muy afectado.Yo pensé: -¿Bizcochos? ¿Ella sabe que le voy a pedir que seamos novios. Esa fue la única vez que Raquel hizo eso. pero siempre recordaba que tenía que “afrontar” el tema. Era. Me sentí un verdadero estúpido. Entonces nos sentamos en un banco. Había hecho lo que tenía que hacer. reflexiva. Yo suspiré aliviado. y quiere comprar unos bizcochos para que comamos mientras yo se lo digo? ¿Es que es boba? Era absurdo. ¡Qué casualidad! 112 . Yo me sentí destrozado. y le dije: -¿Querés ser mi novia? La tarde era totalmente gris. y mis calzoncillos siempre estaban sucios. es cierto. con pequeños cuadraditos negros. y entonces. Me sentía un ridículo. Jamás mi tía Lucena le había encomendado a Raquel un pedido como este. al lado de un árbol. y ella me dijo: -No dejes de venir a nuestra casa por esto que pasó. además. Eran como una decena de calzoncillos y medias sucios. -¿Qué? Entonces yo me quedé confundido. ¿eh? -No Después de unos minutos. ignoro porqué. ahora estamos solos. Ella se quedó unos segundos como pensativa. y al final de una para mí muy larga pausa. Conversamos esa tarde durante un buen rato en el banco. y ella llevaba una campera también gris. No habría bizcochos. justo en ese momento. pero ese día. totalmente ridículo.

llevándose una bolsa llena de calzoncillos sucios. Una vez en el fondo. y que ella me esperaría afuera. sentimientos y mis “problemas”. y que una muchacha me haga esto. Pero esa ridiculización evidente ante lo que ocurría. sin emitir comentario alguno. le limpian los pañales. abrí el ropero. ella dijo que no quería que entremos por la puerta del frente de mi casa. Me hacían lo peor que podían hacerme.Entonces Raquel me dijo que ella me iba a acompañar a mi casa. Cualquier “cheto” de barrio que su abuelita y su papá lo trataran como me trataban a mí. ya no íbamos tomados el brazo. y me dijo que no dejara de ir a verlos. Yo me sentía ridiculizado. nadie me criticaba. Así que dimos vuelta la esquina. vivía. como un tarado. y la cuadra. para llevarse en una bolsa mis calzoncillos sucios. Quedé como un verdadero idiota. en el fondo. Así fuimos los dos. a buscar mis calzoncillos. ella me dijo que yo entrara a mi cuarto yo solo. y entramos los dos por el fondo de mi casa. Yo quedé como el rey de los imbéciles. y se fue. salí al fondo. ni me insultaban. fui a mi cuarto. por el fondo. Nadie se reía de mí. e interpretaba” cosas que “no eran”. y que en lugar de eso. 113 . pero siempre a la callada. ni de mi situación. Eran sentimientos míos. Nadie se burlaba. Al llegar a la esquina de mi casa. Que no me digan que estos son solo inventos míos. caminando desde esa placita hasta mi casa. y se los entregué a ella Ella se despidió. Yo entré a casa. entráramos por la parte trasera de mi casa. Yo estaba “loco”. Durante el trayecto. al menos delante de mí. metí los calzoncillos y medias sucios en una bolsa. Yo “sentía. Pero toda esta ridiculización era “a la callada”. Y si yo trataba de conectar ese sentimiento con una intencionalidad ajena o externa. eran cosas “que yo las sentía así”. o que yo soy un “paranoico” que creo que me trataron de ridiculizar. para que ella se los lleve. “porque podría estar alguien durmiendo”. ¡Al bebé sucio la novia que lo dejó se le lleva los pañales mugrientos para lavar! Me sentí un idiota. “inferiorizado” totalmente. nada más. ni de la mano. eran solo interpretaciones mías. y que me lleve los calzoncillos sucios de materia fecal por la parte trasera de mi casa después de decirme que no a mi confesión amorosa. o la tía materna. que compre bizcochos cuando me voy a declarar. Como a un bebé sucio al que la mamá. burlado. como un imbécil. y mostrando siempre “respeto” y “comprensión” por mis pensamientos. lo sentiría como una agresión y un deseo de su familia de humillarlo y ridiculizarlo.

haya usado sus juegos hipnóticos para hacerme caer a mí en ese juego. Me sentí muy angustiado. nada más. Se me recrudecieron los tics. pero ya no había cercanía física. ni deseaba pedírselo. Porque yo. que el “bueno” del psicólogo Sintes me haya sugestionado hipnóticamente para que yo le pida que seamos novios a Raquel. y teniendo en cuenta que yo me pasé días. desde mis once años. no pudo haber venido solo de mí. y cuando me dijo que no. y cuyas consecuencias tampoco deseaba? Pero esto no lo voy a poder saber jamás. porque. hasta semanas enteras. se que los psicólogos y los psiquiatras usan estos mezquinos juegos hipnóticos para inducir a los discriminados culturales a decidir cosas engañados. y. Me sentí muy angustiado. “que ella pretendía que yo lo haga”. quedaría como un “loco”. un malpensado. sin que yo lo deseara. además de esto. al menos “había demostrado mi hombría (¡)” ¿De donde saqué yo esas absurdas conclusiones que me hicieron hacer algo que yo no deseaba. Primero. tonto. y sentí que la vida era todo un precipicio para adelante. Todas esas ideas de que declararme a ella era “una cuestión de hombría”. que “era necesario”. Muy angustiado. Seguí yendo a la casa de mis tíos. Quedará clasificado como “información confidencial” en mi Historia Clínica. Me sentí desilusionado. Lo cierto es que me sentí muy dolido. La estrategia del tratamiento. me sentí más aliviado que consternado. a mi no me cabe la menor duda. trataron de ridiculizar mi sensibilidad tratándola de infantil e inmadura. como que “existía una verdadera necesidad imperiosa y categórica de hacerlo”. falto de amor. y un paranoico. me sentí más incomunicado aún que antes. ridiculizado. angustiado. Es muy probable que Raúl Sintes haya querido terminar mi relación con Raquel. como si realmente las desearan. la verdad. en realidad. en vez de pedirle a ella para que se alejara de mí. cavilando para auto obligarme porfiadamente. 114 . fue la de humillarme y ridiculizar mis propios sentimientos ante mí mismo. que me mortificara. que ve cosas donde no las hay. trataron de ridiculizar mi sensibilidad tratándola de femenina y poco varonil. totalmente aislado. o que no desean. ni sepa lo que es tener novia ni sexo. y después. a pedirle a Raquel que seamos novios. XCIV No me acuerdo exactamente bien de lo que ocurrió después. Hoy por hoy.Si yo dijera algo al respecto. y había una ineludible distancia entre nosotros después de eso. Hoy por hoy. pese al papelón. y sin desearlo. aunque no desee pedírselo. ni deseaba ser su novio. y Raquel también me seguía recibiendo.

XCV

Recuerdo que una vez que fui a verla, ella justo salía a la casa de unos amigos, y me invitó a acompañarla. Fuimos a la casa de esos amigos suyos, a pocas cuadras, y ella hablaba con sus amigas y amigos, y todos hablaban entre ellos. Y yo estaba completamente al margen, angustiado, y hacía tics, y quedaba a la vista que yo estaba muy, pero muy mal, delante de todos ellos, incomunicado, pero ellos al parecer no se daban cuenta de nada. Me ignoraban totalmente, y hablaban de sus asuntos. Pasaba el rato, pasaba una hora, y todos conversaban entre ellos, y yo petrificado, sufriendo, incomunicado, lleno de tics, totalmente ignorado. El sufrimiento era enorme. Estaba aislado e incomunicado, y sufría, y me apretaba los dedos, me venían escalofríos, temblaba, y ellos hablaban entre sí, cordialmente, normalmente, como si no pasara nada. Dentro de mi aislamiento, yo, para ellos, era un narcisista que hacía “llamados de atención”, que “quería manipular a la gente”, que “yo me creía el centro del mundo”, etc. Entonces le dije a Raquel que me iba a ir. -¿No querés quedarte un rato más?-me preguntó con entera “normalidad”. -No -Bueno, como quieras. Nos vemos. Y me fui, con todo el dolor del mundo. Y estando a una cuadra o dos de allí, me senté en un banco sufriendo, y me puse a imaginarme que ella vendría detrás de mí y que me preguntaría: -¿Qué te pasa? Y que me consolaría. Pero sabía que esto no era así. Que jamás iba a suceder. Y que la única persona en el mundo que en algún momento pudiera haber tenido algún interés o dedicación hacia mí ya no estaba ni estaría nunca más. Ya no habría nada de amor en mi vida. Ninguna mujer se iba a fijar jamás en mí. Ninguna mujer me iba a mimar jamás como a un bebé. Ninguna mujer me iba a consentir, me iba a querer, o iba a ocuparse de un pobre enfermito ridículo, narcisista y llorón. Ya había sido una vez, y no sería nunca más en mi vida. La angustia era total. Yo no era un hombre. Era un bebé. Y la única mujer que me amó como un bebé lo hizo para seguirme la corriente y me dejó, y ya más nunca otra mujer iba a recrearme ninguna de mis fantasías jamás. Si lo hacían, sería solo para seguirme la corriente, y para que volviera a la desesperación y al abandono de ese momento.

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Mi angustia fue total. Me sentí absolutamente solo. Una soledad existencial. Una angustia existencial. XCVI

En la terapia con Sintes, yo le explicaba a Sintes la angustia que sentía, y él me respondía: -Tú no eres la única persona en el mundo que siente angustia. “Todos”, de alguna manera, sufrimos angustia en determinados momentos… Y yo le hablaba de mi angustia, y de lo fuerte e intensa que era, y él me hablaba, no en mi nombre, sino en nombre de todos, de un todos vago, ambiguo, sin rostro alguno, y con una naturalidad, banalidad y ligereza absoluta. Estaba yo, y mi terrible angustia por un lado, y un psicólogo pequeño burgués por otro, enfocando el asunto desde una perspectiva general, trivial, y absolutamente banal, sin aportar ninguna solución o consuelo alguno ante lo que me pasaba. Él me decía poco menos que todos los seres humanos éramos unos deprimidos. Que la vida y la existencia humana era un bajón. Y poco menos que yo, era un flojo y un egoísta, que pensaba solo en mi angustia y que, además, era un cobarde que no aguantaba nada. Él lo decía todo con total ligereza, sin emoción ni sentimiento alguno, mostrándose como lo banal que era él como persona, insensible y vulgar, como benigno, empático y comprensivo. Y en lugar de ayudarme, me hundía más aún en el pozo. Y era un pozo sin fondo. Y yo me quedé prácticamente casi sin ninguna perspectiva afectiva. Era la angustia total. Y todo quedaba en “lo que yo sentía”, “como yo lo vivía, como yo lo tomaba”, “lo que a mí me parecía”, “como lo interpretaba”, y como que él estaba por fuera de todo eso, sin emoción ni sentimiento alguno, como cordial, pero tampoco sin decir absolutamente nada sobre “que era lo que realmente pasaba”, ni dar ningún tipo de explicación alguna. Todo quedaba en mí, en mí, y en mi locura. Era yo y lo que yo sentía y lo que yo interpretaba, y por fuera de eso no existía nada, absolutamente nada, ninguna explicación…nada. No existía una realidad verdadera y absoluta. Toda la realidad, para él, era la suma de múltiples discursos que valían tan solo como meros discursos. Pero no había nunca una realidad verdadera más allá de los meros discursos.

XCVII En lo que pasó en esos meses no me acuerdo demasiado. Debido a los tratamientos con electroshocks que recibí, hay ciertas cosas que no puedo recordar. Puede ser que algunos hechos no estén debidamente enmarcados cronológicamente, pero por esa época, creo que yo me comencé a aferrar a la relación sobre protectora con mi padre.

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Mi padre me tendía la camita, me mimaba, y yo sentía al amor de mi padre. Yo estaba lleno de sufrimiento, y dolor, y al ver el cariño que me demostraba mi padre, me olvidé de lo que antes tanto me ridiculizaba, porque ya no me importaba, y pensaba: “Mi padre no es cruel. Mi padre me compadece. Mi padre me ama” Y completamente hundido en la depresión, me apegué a la relación sobre protectora con mi padre, como substituto de mi relación con mi prima Raquel. Me olvidé del liceo, las mujeres, los amigos, la gente, de todo. Solo pensé en estar en mi cuarto, con la camita tendida, en las palabras cariñosas de papá, y en mis dibujos. Recuerdo que una vez, en la puerta del cuarto de mi hermano, yo me había puesto parado de espaldas a la puerta, y mi hermano me dibujó mi silueta con un marcador en la puerta. Desde entonces, mi silueta quedó dibujada en la puerta del cuarto de mi hermano. Por esa época, uno de esos días, veo que mi hermano me había dibujado mi cara en la silueta, y en el pecho dibujó un corazón atravesado por una flecha, y que decía: “Pompom”. Y yo quedaba como un verdadero imbécil. Pero todo “a la callada”. En esa época, yo aún seguía visitando a Raquel, muy de vez en cuando. Pero ya no éramos “amigovios”. Ahora éramos solo primos, o conocidos. Ya no íbamos tomados del brazo, ni ella estaba pendiente de mí, nada. Era solo un primo más.

XCVIII

Un día, el Director del liceo le había regalado a Raquel dos entradas para ver en el Teatro Solís la obra “Cuentos de una Noche de Verano”, de William Shakespeare, para que salga conmigo a verla. Los dos fuimos a ver la obra, de noche. Yo me sentía muy mal. Empezó la obra, y sentí que no terminaba nunca, y yo me sentía cada vez peor, y Raquel estaba al lado mío. Entonces le dije a Raquel que me sentía mal, y que me iba a ir a casa. Ella dijo: -¿No te vas a quedar a ver la obra? -No. Me voy. -Bueno, vamos. Y nos fuimos el teatro. Yo deseaba ir a casa. Afuera del teatro, Raquel me dijo: -¿No quieres que vayamos al mirador “Panorámico” del edificio de la Intendencia?

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Yo le pregunté: -¿Tú quieres ir? -No…no se…yo digo por si tú quieres ir….nada más. -¿Pero tú quieres ir? -Como quieras tú, por mí es lo mismo. -Entonces, la verdad es que prefiero ir a casa. Estaba cansado de que todos me lanzaran ondas de las que nadie se comprometía ni se hacía cargo, y siempre el que terminaba haciendo que los demás hagan lo que yo quería, y el “interesado” era siempre yo, y todos se ponían siempre en mi lugar, y todos pensaban en mí, y nadie tenía nunca un interés personal en nada ni les interesaba nada. Todo me lo dejaban a mí. Entonces nos fuimos, y en el autobús, ella se sentó del lado de la ventanilla, y yo a su lado. Y durante el viaje me sentí horriblemente mal, aislado de todo, en “mis” conflictos, y arrugaba el boleto el bus, lo doblaba en pedacitos, lo desarmaba, y lo volvía a doblar, y ella solo miraba hacia fuera, sin darse cuenta de nada, y yo era solo un narcisista, un ser que “hacía llamados de atención”, un loco que vive para adentro, en su problema, en su mundo, y que “quiere ser el centro el mundo”. Me di cuenta que no había ya nada. Que había sido todo un seguirme la corriente. Como hombre de verdad, como adulto, yo no era nadie. Yo solo era un enfermo, un inútil, un bobito. XCIX

Ninguna mujer me podría amar jamás como un hombre de verdad. Nunca lo podría ser, y a esa altura, eso era tan inalcanzable, y, al mismo tiempo, tan lejos de interesarme, que ni siquiera me lo planteaba. Yo era un loco, un bobito, y lo único a lo que podría haber aspirado con una mujer, es que algún psicólogo hablara con alguna de ellas, y le diga que me siguiera la corriente tratándome como a un bebé, y, después, dejarme peor aún de lo que me había encontrado. Solo podría haber aspirado a eso. Y eso, lo único a lo que podría haber aspirado, ya se había dado. Raquel me había seguido la corriente. Me satisfizo mis fantasías a su manera, que no era a mi manera, y luego me dejó a un lado. Ya había tenido mi segundo de gloria. Pero esa situación solo se daría una sola vez en la vida. Ya había ocurrido, y no podría darse nunca más. Y si se daba, sería solo para hacerme sentir peor.

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encaradotes. Y yo. sino que era “mi” enfermedad. pero tratado como un bebé de pecho.Era un perdedor nato. y me sentía como un bebé y cómo una mujer. y que. Me sentí como un perfecto idiota. tenían buen gusto para la música. y me venía paranoia y una sensación permanente e incómoda de sentir que era observado y conceptualizado como tal. y eso me ruborizaba. Esa gente era abierta y sociable. y me sentía como una mujer bella y débil. ni trabajar. una vergüenza como adolescente. o ir al liceo con varios años de retraso. es que realmente era a nadie. 119 . ya lo había tenido. me iba a señalar con el dedo ni fijarse en mí solo por “crecer”. iban a las discotecas. Pero el psicólogo me diría que no era yo el responsable. Ahora quedaba en la más absoluta soledad para siempre. que me siguieran la corriente. Y yo estaba viviendo. además. y me molestaba muchísimo. pero con una belleza y una sensibilidad –y debilidad. como si me leyeran el pensamiento. Yo sentí entonces una sensación generalizada y permanente. Pero no tenían a toda la sociedad en su contra. de extrema debilidad de carácter y molestia. C Sin embargo. un tonto. al cuidado de mi papá sobre protector. Lo que podría haber tenido. ni ser “hombre”. y no era ni siquiera capaz de mirar a nadie directamente a los ojos. como loco asumido y nada más. Lo único que me restaba. tenía que sentirme responsable por no ser como ellos. No quedaba otra opción. y de ver como mi padre me veía a mí también como a un bebito bobito y loco. Todo era “mi” enfermedad. Ni los psiquiatras. además. yo asocié esa sensación de belleza corporal con una sensación humillante y degradante de sentirme un bebé y una mujer bella. tenían novias. y no podía mirar a nadie a los ojos. que salían a divertirse. parpadeaba y bajaba la vista. ni mi familia. tenían buenos amigos y amigas. ninguna mujer. conocían gente. y sufriendo. No tenía sentido estudiar. Nada que ver con esos muchachos con estilo. maduros. porque no lo era. al sentirme contemplado por Raquel como “bello”. ni siquiera yo mismo. las privaciones de “mi” enfermedad. Nadie parecía responsabilizarse por nada. e infantil. que a mi edad trabajaban o estaban por terminar el liceo. Y cuando digo a nadie. y estilo para vestirse con ropa de marca. aunque sea en broma. Me sentía bello. y nadie. ni nadie. A todo el mundo le esquivaba la mirada.propia del sexo femenino. lo hacían mejor que yo. Eso era lo que hacía todo el mundo. bañarme. y tenía miedo de ser piropeado o que alguien se atreviera a tratarme como a una mujer. y a un tratamiento como el mío. era refugiarme en mi casa. infantil. y degradado de esa manera. aprovechándose de mi debilidad y belleza.

yo pensé. Tenía que ser superior ante mí mismo en cualquier cosa en la que yo pueda considerarme o sentirme superior. que se había arrodillado. los labios. es el síntoma de que a mí me habían hecho sentirme completa y absolutamente inferior a todos. esquivaba con lentitud y desgano. y no siendo NADIE para todo el mundo. y sin ganas ya ni de vivir. Y los nazis de ese campo de exterminio se reían de la debilidad moral y del derrotismo de esa vieja que ya no quería vivir más. se divertía con molestar a la vieja con una varita. vi por la televisión un documental de los campos de exterminio nazis. y un general nazi. y conquistar mi propia superioridad a toda costa. que yo tenía que sacar fuerzas de mis flaquezas. y pasaron las imágenes de una anciana de muy avanzada edad. a la vez. “Tenía que ser superior”-pensé. totalmente desmoralizada. dentro de mi extrema debilidad infanto-femenina. Ese general. ignorado por todo el mundo. a lo que la anciana judía. sino lo que importaba era crear un código de lectura de mi realidad que me permita juzgar o interpretar tal aserción. y no era capaz de mirar a absolutamente a nadie directamente a los ojos. totalmente desnutrida. Recuerdo que una noche. No ser capaz de poder sostener la mirada. porque me sentía mirado y. al ver a esa anciana. porque no le quedaban fuerzas ni para hacer gestos contundentes. moralmente casi muerta. al lado de ella. 120 . Y yo. no ante los demás.Era una sensación de paranoia y rubor. con un pie a tierra. tocándole suavemente con el extremo de la varita las cejas. acostada contra un montón de tierra. que por momentos se me hacía insoportable. Yo pestañeaba. No importaba en qué cosa yo me podría sentir superior ante mí mismo. El no poder mirar directamente a los ojos a nadie. yo tenía que ser superior a los demás ante mí mismo. en ese estado de debilidad en el que estaba. tan fuerte y desagradable. bajaba la vista. como que nadie se daba cuenta de nada. como en una lucha de vida o muerte. yo me di cuenta que. que sobreponerme a todo. sonriendo delante de otros soldados nazis. CI Entonces. aunque solo lo sea para mí mismo. que siempre me iban a tratar de desmoralizar. Pero… ¿Ser superior ante quién? ¿En qué cosa ser superior a quién? Entonces. los pómulos. y de mirar a nadie directamente a los ojos. me vi a mí mismo y a mí propia situación de debilidad de carácter extrema en esa anciana. y estar esquivando las miradas continuamente. me hacía sentir muy mal y era muy incómodo. vestido de un uniforme negro.

a pesar de lo aberrante que era esa actitud. no ser nadie. hasta el extremo de sus fuerzas morales. y la sola intención de pretender sentirme superior al resto de los seres humanos. Pero basta con que se rompa un hueso para acordarse de que hay en su cuerpo una infinidad de huesos. me convertí. y me generaban un auto desprecio y auto rechazo. mediocre y pequeño burguesa con su casita. pero que sí han hecho vivir a otros. tratando de generarme voluntariamente una actitud megalómana que me hacía sufrir mucho. eran ideas de por sí solas despreciables hasta por mí mismo. cosa que al final. El que está sano nunca piensa en los huesos. cualquiera se convierte en un criminal. y así me aparté de la raza humana hasta el día de hoy. no tenía otra opción posible. y. su autito. su trabajo y sus familias! 121 . Sin embargo. al mismo tiempo que generaban igualmente el desprecio y rechazo de toda la familia y la sociedad. en un absoluto auto ególatra. Y cualquier individuo. Era o ser un individuo aberrante o morir. fue que ellos me acorralaron hasta el extremo de una situación límite que ellos jamás vivieron en sus vidas. ante un mundo en el cuál TODO EL MUNDO deseaba mi total desmoralización y bancarrota psicológica. apoyándome como piedra fundamental del edificio para reconstruir mi moral perdida. al tiempo que me apartaba y me aislaba del resto de todos los seres humanos del planeta. Desde entonces. y como me ocurría a mí también. La auto egolatría. creo que ya lo soy. el que se rompe un hueso solo piensa en el dolor. El que pasa hambre solo piensa en comida. como la que le ocurría a esa anciana del documental. ¿Quién le va a reprochar a uno que se rompió un hueso de “quejoso” u “obsesionado por los huesos”? ¿Saben quién es el que se encarga de hacer ese tipo de reproches prejuiciosos y divulgarlos y poner a todo el mundo en contra de esas personas? ¡Los psicólogos y los psiquiatras! ¡Son los primeros en preenjuiciar a las víctimas del destino! ¡Y ellos se creen que no tienen ningún defecto. exactamente lo mismo que a ella. La única diferencia entre yo y esos “decentes” psicólogos que se lavan las manos. desaparecer. y mis familiares. viven en una burbujita narcisista. dice un dicho popular.Era un asunto de extrema supervivencia moral mía. y al que le hieren su amor propio hasta el extremo de lo insoportable solo piensa en salvaguardar su ego. Se trataba de la sobrevivencia moral más elemental. sin embargo. Rotularme a mí de “auto ególatra” es tan hipócrita como lo sería una persona que come todos los días y que cataloga de “hambrienta” a una persona que no tiene qué comer nunca. La necesidad tiene cara de hereje. ser un muerto en vida. si es probado hasta el límite.

y absolutamente infantiles y anti masculinas. El amor. El único degenerado de la familia soy yo. con un acento como profundo y reflexivo. el ser amable. dolores y amores. sucio. habiéndome sentido tan humillado y ridiculizado en mi amor propio y mi sensibilidad. era asociado a ser débil. hasta a mí mismo. decentes y de familia”. Yo y Raquel habíamos ido a visitar a nuestros parientes fallecidos. ser peyorativo. de aprobación. el necesitar agradar. no quiero que se descomponga mi cuerpo. Me ponía a mí mismo en una posición superior a mis propios sentimientos. con mucha madurez. y menos a las mujeres. ser insensible. toda ternura. pero fue cerca de esas fechas Fue en el cementerio de Cardona. y Raquel. o sentirse agradable. Me gustaba actuar con descaro y grosería frente a los comentarios sensibleros de la gente. por todos los medios. dijo: -Cuando yo me muera. CII Lo cierto es que yo. en ese entonces. el tratar de agradar a los demás. cierta escena en la ciudad de Cardona. el sentirme bello. Consistía en no necesitar de nadie. y donde yo tengo a muchos tíos y primos viviendo en ella. descarado. inferior. por el cementerio de Cardona. Ser hombre para mí. Raquel. la necesidad de afecto. bebé y totalmente femenino y anti masculino. Quiero hacerlo congelar. Estaba atardeciendo. y por encima de toda la sensiblería romántica de los demás. debido a los tratamientos psiquiátricos con electroshocks que recibí después. creo. el necesitar ser amado. al parecer. delante de los prolijos nichos del cementerio. y a las mujeres. consideré que la ternura. CIII Recuerdo apenas un poco. eran actitudes absolutamente aberrantes. Era una hermosa tarde. yo y mi primo Javier caminábamos por el tranquilo cementerio. dependiente y feminista. ella. nada debe nada a nadie y todos los que me rodean son personas “honestas. y nos hallábamos caminando yo. No puedo ubicar bien cronológicamente el hecho. Aquello había sido tan humillante que traté. dependiente. ordinario. Yo le dije al respecto: 122 . y mi primo Javier. de ponerme por encima de tanta sensiblería infantil. como un flash. en esa época. sarcástico. muestras de debilidad. la sensibilidad. descortés. toda poesía. seria. Era la ciudad donde nació mi madre. y rechazar el agradar a los demás. consistía en ser grosero. todo amor a alguien o a mí mismo. descuidar mi imagen. con un sol hermoso. Rechazaba toda sensiblería. andar barbudo. ser feo. y despreciar a todos.Pero aquí. para que no se descomponga. al parecer.

ahora pasaba a tenerla con un aventurero grosero. Y todo el mundo me contemplaba cada vez con más y más asco. un mercenario. Yo quería ser un “duro”. y no me quería nadie. solía sentirme contemplado desde afuera. imaginariamente. empecé a ser desprolijo y bohemio. pero por dentro. por considerarla despreciable. no hacía nada. Me habían convertido en un verdadero inútil aislado. El verdadero hombre no debía tener corazón. por mí mismo. No tenía futuro alguno. grosero y sarcástico. y yo sentía esa sensibilidad en todo mi cuerpo. no trabajaba. toda sensación de belleza en mí. ja!” Mi primo Javier. Si bien antes yo tendría una cierta afinidad con alguien como Chopin. y rechacé todo contacto con las mujeres. sino que es insensible. sin querer. como Indiana Jones. me mantenía todo el mundo. en mi adolescencia. interesante e inteligente. que era aún muy chico. Aquella sensación me producía un enorme placer auto erótico. y mi prima hizo un gesto de desaprobación. sensible. Vivía a expensas de lo que me brindaban. vivía a expensas de la familia como un rey. y en las posiciones corporales que adoptaba. y la sentía. van a haber unos niños jugando en la casa. Vamos a poner el cuerpo de Raquel en una heladera todo el tiempo en el comedor. que eran solo para “las mujeres y los niños”. CIV Recuerdo que yo. y lo único que hacían era hacer que yo incorpore en mí. El verdadero hombre no ama. nada más. de mi propia 123 . desenchufaron la heladera y al cuerpo eterno de Raquel se lo terminaron comiendo los gusanos…!Ja.-“Si. y ponerse por encima de todas estas cosas. conjuntamente con mi propio cuerpo. todo romanticismo. también se rió del chiste. Así. cruel. Un día. y como un loco narcisista. como mía. Me sonreían. No tenía aprobado ni segundo de liceo. por encaminarme a una vida solitaria a la que ellos me estaban condenando desde el principio. Era una sensación cenestésica en la cual yo sentía incluida mi identidad propia. Entonces reprimí toda sensibilidad. Y yo me atrincheraba en esta egolatría e insensibilidad. Así que reprimí mi sensación de gozo auto erótico por mi belleza corporal. no estudiaba. y vi que lo masculino era precisamente ser desagradable. desde mis once años. no un “blandito”. aguantador. ni sensibilidad alguna. me trataban amablemente. como las mujeres y los niños. Me sentía visto como bello. masoquista e individualista. y va a ver el cuerpo de Raquel descompuesto y va a decir: -¿Qué paso? Y era que los niños. me volví grosero y engreído. Alguien va a sentir olor podrido. sentían asco y repugnancia por mí. como si fuera a través de los ojos de una mujer. jugando.

la relación entre humanos era como la relación sexual de las arañas “La Viuda Negra”. o un “problema mío”. El macho solo podía copular una sola vez. y “vaya” hacia las mujeres. y luego la Viuda Negra lo mataba. Además. Pero no creo que fuera así. Después de que yo tuviera esa experiencia degradante y con impotencia sexual con Raquel. para que yo me sintiera estimulado sexualmente. casi por casualidad. y que yo era un macho hermoso. y entonces me lo retiró. era que Raquel me seducía con la mirada. y sería muy ingenuo pensar que recién se haya dado cuenta de eso después de que Raquel y yo no tuviéramos nada. cuando el doctor Spayer me introdujo esa medicación. Lo cierto es que me empecé a masturbar. ese asco que toda la familia sintió por mí desde el principio. después de que había terminado mi relación con Raquel. Ignoro porqué me retiró el Piportil en ese momento. estoy seguro que Sintes me retiró el medicamento. que yo relaté muy bien en estas hojas. para condenarme a mí por ello como si fuera toda culpa mía. me efectuó ese pequeño interrogatorio preliminar. pero partiendo psicológicamente de esa base degradante. Quizás. con esa relación con Raquel. en alguna de sus hipnosis. Yo interpreto que Sintes me trató de crear en mi personalidad una base totalmente retrógrada y humillante frente a las mujeres. CV Recuerdo que un tiempo después de culminar la “relación” con Raquel de aquella manera tan engorrosa. sin decirme nada. y a mí no me cabe la menor duda que Sintes. como todos los psiquiatras. y que su seducción me excitaba. Pero en la fantasía. Yo sé que Sintes me había hipnotizado desde siempre. donde él sabía que yo era impotente sexual. se habrá enterado que la medicación psiquiátrica me privaba de todo deseo o placer sexual. Al retirarme el Piportil. 124 . en edad de procrear. de cuerpo bellísimo. recuerdo muy bien que antes de dármela. en el Hospital Musto. Recuerdo que mis fantasías eran absolutamente masoquistas. y fue por eso que se dio cuenta de ello. conocían muy bien el efecto que producía la medicación que ellos mismos me mandaban. rubio. el psiquiatra Sintes me retiró el inyectable Piportil 100. yo comencé a sentir estímulos y deseos sexuales.naturaleza. y me generaba una atracción irresistible en mis testículos. CVI Una de mis fantasías onanista. preguntándome si yo me masturbaba o no.

que si copulaba con ella. moriría. Deseaba follarme a Rosana. de cuerpo espectacular. maquillados. y le había introducido el semen en su vagina. y mi pene estaba totalmente erecto. un espécimen hermoso. como parte de la Naturaleza. se volvía fría. Entonces yo me volvía loco. Sentía que mis testículos estaban llenos de fuego. y luego me ignoraba. Quería follarla y follarla. hasta que yo no daba más. CVII Otra fantasía onanista era que yo era algo así como un macho hermoso. Y yo. sabía. y unas sillas. me sentía atraído irresistiblemente por Rosana. pero yo sentía. Rosana venía a su oficina. Rosana tenía el pelo como ella siempre lo usaba. ella. y yo era un hombre. hasta las rodillas. y me inspeccionaba para anotar en una planilla las reacciones de ese macho hermoso desnudo de laboratorio para hacer un informe. y ella me acariciaba con cariño. con un cartel que decía “Doctora Barrios”. que venía a verme a mí. que había procreado con Raquel. y yo sentía el deseo en mis testículos. puesto que yo no podía hablar. y que había cumplido con mi función de macho. al macho hermoso. Yo. y ella me seducía con la mirada. como un espécimen de laboratorio. al mono. rubio. 125 . Había un escritorio. y eso me producía un placer tan grande que me mataba. y mi instinto de reproducción. ya que yo casi no era ni humano. toda de una túnica blanca. lleno de vitalidad. La doctora Barrios era Rosana Barrios. y con seriedad y serenidad científica todos mis movimientos.En la fantasía. Estaba yo desnudo. y me agitaba con fuerza descomunal. pero tenía que pensar entre mi instinto de auto conservación personal. pero estaba vestida como de enfermera o doctora. y balbuceaba. aunque solo veía su túnica blanca. y golpeaba los barrotes. Y yo temía copular con ella. Raquel me seducía a mí. paso a paso. la deseaba. joven. y gritaba como un loco. y golpeaba contra los barrotes. y sacaba a mi pene entre los barrotes hacia ella. pero no quería copular. y me agitaba como un mono. pero la deseaba. yo me acercaba a ella. Y cuando estaba acabando la cópula. al espécimen de laboratorio. No aguantaba más. Rosana me veía a mí con asombro por la intensidad de mis reacciones animales. y ese rostro hermoso. y yo estaba loco por ella. ella me metía el dedo en el ano. que no era muy linda que digamos. me había matado. con sus ojos oscuros. al macho. Y al final. ausente. con esa hermosa coleta. me la follaba. como si fuera un mono. encerrado desnudo en una jaula con barrotes. sin poderla alcanzar. el macho hermoso y rubio. luego que había cumplido esa función. en una jaula con barrotes. me excitaba. enjaulado. Esta era una de mis fantasías sexuales. y me la follaba. me hacía gozar. La deseaba con toda el alma. en la oficina de la doctora Barrios.

fría. con una mujerzuela cualquiera. y me desesperaba porque no podía alcanzarla. y quedaría solo. con todos los lujos. Por otro lado. ni ella nadie. sin romanticismo ni amor alguno. sin ser nadie ni tener futuro ninguno. Primero me habían caricaturizado peyorativamente mis sentimientos y emociones. Y yo me desesperaba y desesperaba. Yo era un bobito. un ser insensible. sin ser nadie. un bobo. que vivía a expensas de mi familia como un holgazán. tomaba una jeringa. sin amor. si yo era “independiente” y salía con chicas. estudiando mis reacciones. se lo sacrificaba. sentía que mi familia me iba a decir: “Ya que eres independiente…y te interesa más las chicas que tu padre… !Vete a la calle!”. un ser que no era nadie. sin sentimientos. Y yo quería follar con esa humana de Rosana Barrios. CVIII Pero en la situación en la que yo estaba. su cabello con coleta. rutinario. y la intensidad de las reacciones en su planilla. como dos animales. ni de familia duraderos. las reacciones. como infantiles y femeninas. se percibía cierto brillo de goce. sin idealizaciones. No tenía ni tercero de liceo aprobado. un irresponsable. sin enamoramiento. ante ella. pero ella se mantenía seria.En su mirada. y vivía esas masturbaciones. y como movía la boca con cierto asombro ante esas reacciones del espécimen de laboratorio. tranquila. con su túnica blanca. Era un narcisista para todo el mundo. y anotaba en una planilla todas las reacciones del hermoso macho de laboratorio al que ella tenía asignado estudiar. y ahora me condenaban 126 . No era nadie para nadie. Que era el sexo solo por el sexo. Si yo salía con chicas. y que. sin proyectos de amor. un mujeriego vulgar cualquiera. como un tarado. mediocre. y se daba por terminada esa investigación. que no hacía nada. tan seductora. al haber tenido su cuerpo en contacto con el mío. Yo me masturbaba con total concentración. Las habían etiquetado de problemáticas. Una vez analizado el espécimen. Yo no quería copular como un taradito cualquiera. Luego la Doctora Barrios. objetiva. Sentí que la “cabeza” del tratamiento consistía en volverme un hombre absolutamente vulgar. tras obtener los datos que necesitaba para la investigación. objetiva y científica. absolutamente vulgar. estaba legitimando que me echaran a la calle. sin enamoramiento. No tenía voluntad ni proyectos. y sacrificaba al animal que era objeto del experimento. Sentí que eso era ser totalmente vulgar. abandonado en la calle. Solo lo físico. que no trabajaba. sus hermosos ojos. porque estaba lejos de los barrotes. Ya había cumplido su función profesional. sentía la necesidad de tener un coito con una mujer de verdad. pero después de haber estado con Raquel. un loco. Anotaba mis movimientos. un irresponsable. me inyectaba. un nadie. y aunque no la haya yo acariciado a ella. además. yo no quería fornicar con chicas como un animal. había sido mantenido toda la vida.

sintiéndome. y él pestañeaba los ojos cuando me veía. Que mi familia y los psicólogos y psiquiatras hayan tenido la responsabilidad por malcriarme o tratarme de tal o cuál manera o no. o ambas cosas. Por eso quiero que usted me vuelva a dar Piportil. o andaba con la barba crecida. vulgar y mediocre. Para esa altura. en 1998. y era lo “normal” para todo el mundo. y no se habló más el tema en toda la consulta. o me afeitaba a veces. se me volvió a dar el Piportil. si bien me he masturbado desde entonces con cierta frecuencia. a mis diecisiete años. pero muy deprimido. la compasión infinita de mi padre. con casi dieciocho años. crecer y ser independiente. y creo que las rompí en pedazos. Y eso aparentemente estaba “bien”. y yo no quiero tener deseos sexuales. Unos días después. Ya no tenía proyectos de futuro. me derrumbé moralmente de forma total. o a veces cada veinte días. y dejé de tener deseos y placer sexual para el resto de mis días. Entonces tomé todas las revistas con las que yo me masturbaba. Me di cuenta que era “loco”. Era ser un nadie y vulgar. Quiero que me recete de nuevo el Piportil. además. en una consulta con Sintes. como a través de un vidrio. y que ya me estaba saliendo barba en la cara. y sin futuro. a lo que yo le tenía que responder igual. ni salir con una mujer. ni sociales. Sintes me miró y no dijo nada. como a un niñito. hasta que me lo quitaron quince años más tarde. era quedar en la calle sin ser nadie. hasta hoy. Me di cuenta de que yo era absolutamente incapaz para todo. ni laborales. y por mi edad. CIX Lo cierto es que en medio de esa enorme depresión. que me mimaba y tendía la cama a mí. Pero aún después de los treinta años de edad. ni intereses algunos. y desde hace años. aunque fisiológicamente estoy bien al respecto. yo le dije: -Sintes. -¿El Piportil? ¿Y por qué? -Porque el Piportil me quita el deseo sexual. a escondidas de mi padre y de la abuela. ni ambiciones. y luego. y me había tenido que comenzar a afeitar. desde los quince hasta los treinta años. nunca volví a tener deseos o placer sexual. porque salir con chicas. después de la relación que tuve con Raquel. ni me interesa tenerlos ya. un pelotudo casi independiente. El Piportil me lo dieron mensualmente.a ser una persona absolutamente vacía. 127 . Luego. papá me compadeció y me trataba y mimaba como a un bebé chico. y. o las quemé. o me dejaba crecer la barba simplemente. Entonces quise reprimir el deseo sexual. Yo me hundí totalmente en la angustia y solo vivía. y empecé a reprimirme sexualmente. no tengo ni deseos ni placer sexual. primero en lo de mis tíos. no interesaba.

Cuando yo salía con mi prima Raquel. y vi que papá también me aceptaba y me asumía. y no le presté atención. Que era lo que querían ellos. de mi padre. Y mi anormalidad. aunque agradable sobreprotección. él me ofreció su degradante. y supe que toda mi familia y los psiquiatras lo asumían. él en cambio me tendía la camita y me hacía morisquetas como a un niñito. que yo era un “loco”. y de mi familia. Llegó una época en que sentí una hermosa paz interior. sin futuro alguno. Primero. Sin nadie. No tenía la culpa de ser enfermo. en mi cuarto. Luego comenzó a gustarme. era absolutamente normal. y no conocía otra cosa que esa. mis dibujos. Era totalmente haragán. Me asumí como “loco”. en mi caso. con la Coca Cola que me compraban. y casi me olvidé de papá. cuando perdí a Raquel. y que eso era anormal. Luego a necesitar del amor sobre protector d mi padre. y me ignoró totalmente. un incapaz. mantenido como un gato doméstico. como si el tiempo no existiera. Pero sabía que ellos también lo sabían. y me querían igual. cuando yo ya había olvidado todo. al final. Y ser enfermo estaba bien. Mi personalidad era totalmente sumisa y dependiente. en el momento de más dicha. Yo me acepté a mí mismo como a un “loco”. 128 . y eran felices viendo como yo era también feliz así.El hecho era que ya había perdido toda referencia de lo que solía considerar como normalidad. Sabía que yo estaba totalmente loco. Era una hermosa paz. comencé a ver que “ser loco era lindo”. con mis dibujos. y me trataban y aparentaban quererme como a un “loco” incurable. Quedé absolutamente solo en el mundo. o barría el patio. estudiaban. Y yo. pero que ellos lo aceptaban. Luego. Me sentí totalmente feliz. y salían a divertirse. desde mis once años. Y. el ruido de las ollas en la cocina. No tenía nada de malo ser así. mientras mis hermanos y los adolescentes trabajaban. y me resultaba cómodo y agradable. ni siquiera yo. Y siempre lo había sido. y que ni él. Sentí una hermosa armonía sobre protectora en el hogar. cuando jamás me lo hubiera esperado. totalmente débil y dependiente del amor y de la compasión ajena. papá dejó de tenderme la cama. y se me tendía la cama como a un “loco”. como lo había asumido siempre desde un principio. cuando yo estaba totalmente confiado en el amor y compasión de papá. dulzura. y la camita tendida. de un padre y una familia amorosa y compasiva con un hijo enfermo e incapaz de por vida. esa sobreprotección solo me consoló de mis males. y lo aceptaban. esperábamos algo normal en mí. No tenía voluntad ninguna. CX Entonces. y me querían así. así. cuando la abuela hacía la comida. Que no me iban a obligar a trabajar y que iba a vivir toda mi vida en mi cuarto. como si fuera un enfermo de gripe de por vida. dentro de mi depresión.

de la noche a la mañana. en la etapa en la que yo no solo necesitaba de su amor. como que era un ser amoroso. dejó de tener el más mínimo gesto de amor. En esta última etapa. dejó de tenderme la cama. esta vez. y de una vez por todas… para siempre. a quién amaba y necesitaba. fue cuando él. definitivamente. 129 . un pan de Dios caído del Cielo. sino que también lo amaba. y sin decirme nada. y me abandonó.terminé amando a mi padre sobre protector.

130 .

Era la nada. y yo confiaba. o de algún vecino que pasaba por la calle. Papá estaba con su Gremio de Marinos Mercantes y sus cosas. en la calle. la cual aparentemente me amaba. solo. y no podía ejercer ninguna reacción. Yo. Me quedaba en la casa. y mi hermano con sus brillantes estudios. en otro mundo. No lo esperaba. la angustia y la impotencia que sentía. No me conocía nadie. Estaba totalmente indefenso. como pez fuera el agua. Era una historia trágica que nunca iba a tener un final feliz. en la peor de las circunstancias. un abismo sin fondo que se iba extender para toda mi vida. que estaba al lado de casa. literalmente. pensando en sus vidas. con una angustia sepulcral y mortal. Sentí un terror enorme. ahora sí. Yo era un loquito al que nadie conocía. Mis hermanos no estaban en casa nunca. el único contacto afectivo con el mundo. La gente normal estaba afuera. Me tomó totalmente de improviso. y cuanto más confiado estoy. Era la muerte. Dada entonces mi absoluta debilidad de carácter. hasta que me muriera. todo el día y toda la noche. Solo yo quedaba caminando por las habitaciones oscuras. No existía para nadie. Estaba en una angustia total. Sentí angustia. ni a nadie le interesaban mis penas. en el momento de más paz. parecían de otro mundo. Mis hermanos hacían sus vidas. solo. Ni siquiera había un rechazo. la compasión. Mi hermana estaba con su barra de amigas. totalmente solo. y comencé a volverme paranoico. Empecé a sentir que había un complot para atacarme a mí psicológicamente. Era una puñalada por la espalda. puesto que salían a jugar o a estudiar con sus compañeros. sin salida. Se acababa para siempre el amor. absolutamente existencial. Nada. Era la muerte afectiva y social. el dolor. Era lo peor que podría haber ocurrido. dejó de estar. Era la muerte en vida. Yo me sentí muy herido por el abandono imprevisto de papá. y los gritos de los jugadores del Club Marne. no existía para nadie. Todos vivían sus vidas. sufrí enormemente. Se acababa el mundo. No había ningún futuro. “desaparecía” de mi vista sin decirme nada. No era nadie para nadie. Simplemente.MIS DIECIOCHO AÑOS I La única persona a la cual amaba. Era todo una tragedia. dolor y un inmenso temor. interminables. y la inutilidad que tendría un enojo mío que tampoco estaba en condiciones emocionales de hacer surgir. Y los días se hacían eternos. y durante mucho tiempo sufrí una depresión total. y se me generó una paranoia contra 131 . y papá tampoco estaba nunca en la casa. Quedé absolutamente solo.

jamás. lo necesitaba. Pero tampoco podía amar a un ser que cuando yo lo amaba y más confiaba en él. se ponga en mi lugar si yo no me ponía tampoco en el suyo. y que él me había abandonado. para que le tiendan la cama. y cuando yo tomaba distancia de él. Era un terror absoluto que sentí ante mis sentimientos de felicidad. ni el porqué. y a los diecisiete ó dieciocho años. los estudios. Nadie estaba para preguntarse estúpida e infantilmente: “¿Me querés? ¿No me querés?”. ni siquiera sabía cómo me estaban atacando psicológicamente. y luego. así que “si yo no lo amaba. sin duda. en el mundo. Pero. amor y confianza. en la gente. sino que solo “dejó de estar”. absolutamente nadie. pero no podía visualizar el objetivo. así sucesivamente. Estaba loco. teniendo yo dieciocho años. se me diría que “amar a alguien porque te ama es un acto egoísta. yo no podía criticar a papá de haberme abandonado por no tenderme la cama. entonces yo no lo estaba amando. Y si yo respondía a ese abandono siendo susceptible y tomando distancia de él. Tampoco podía palpar una actitud realmente hostil en ellos. y luego lo amaba. Papá no me criticaba.mi propio sentimiento de paz. ni ser amado nunca. Y yo sentí que yo había confiado. pero no veía qué objetivos podrían tener mi padre y la terapia para hacerlos. solo y sin futuro ninguno. ni porqué. Y menos con su papá. descuido y confianza. Lo mismo se aplicaba a todas las personas del universo. Yo quería tratar de interpretar todo como un complot malévolo para hacerme mal. Tampoco tenía derecho a exigirle a papá que me amara. 132 . No es perfecto”. Lo vi como una guerra psicológica siniestra. ya que “un pelotudo de dieciocho años nunca puede pedir eso”. ni el cómo. No podía ni amar. “Él es un ser humano. cuando yo lo aceptaba. tampoco tenía derecho a pedir que él me amara”. En la calle. y era susceptible. Yo era el único “infantil” que estaba con ese problema de un niño de cuatro años. El fin de los sentimientos y del amor. No lo podía denunciar a esto como una agresión positiva. II Desde el punto de vista convencional. las chicas. no me rechazó. y eran todos normales y maduros. aunque sea a su propio hijo” Yo tampoco tenía derecho a pedir que nadie. y había amado a papá. él volvía a abandonarme. Así que está bien que él no me quiera”. él venía a mí y me amaba. Los adolescentes estaban para los amigos. él me abandonaba. de que no sabe si su papá lo quiere o no lo quiere. “Nadie tiene la obligación de amar a nadie. nadie tenía ese problema. Era la muerte. y que quiere que su papá le tienda la cama.

hablando con Sintes. Y tenía un sabor casi a terror. de generarme a mí mismo sentimientos dentro mío. Y ahora que lo sabía. y solo venía tarde. ese grupo de “profesionales”. y seguido la corriente. y lograba precisamente lo contrario a lo que me proponía.No importaba que los psicólogos me hubieran inducido o creado ese problema. en la soledad final. creo. ni amor ninguno nunca más en la vida. escuchando un casete de Beethoven. No había nada entre nosotros. Yo trataba de educar mi mente y obligarme a sentir lo que yo desearía sentir. me dijo que sí. usando ese casete. de muerte. Y yo no sentía ninguna compañía con él. inacabables. son actividades involuntarias. y no podría volver atrás. Y le dije que a mí me parecía que la sonrisa de esa ardillita era como sardónica. y las emociones. Me habían vuelto loco. de noche. V Cierta vez. Estuve unos días y luego volví a dormir en mi cuarto. yo le comenté que yo recordaba que cuando era chico yo tenía un juguete. ni para que sea feliz. y no aparecía más por casa. ya era demasiado tarde. Pero no había vuelta atrás. Nunca me habían dado esos privilegios por amor. pero eran solo sonidos. 133 . sino más soledad aún. de por vida. yo trataba de recrearme artificialmente. y yo pretendía sentir emociones y placer estético forzando mi voluntad. y yo puse mi cama al lado de la suya en su cuarto. yo le pedí a Martín si no me dejaba dormir con él en su cuarto. espontáneas. Era una angustia total. aunque no le gustó la idea. Pero Martín estaba ausente todo el día. que contenía la quinta y octava sinfonía. que era una cabeza de ardillita. y trataba de forzar a mis sentidos auditivos para obligarme a sentir lo que yo quería sentir. a partir de allí. El placer estético. IV En un momento. Ni siquiera me iban a volver a seguir la corriente jamás. en medio de una tarde y una casa eterna. Se acabaron los privilegios de loco. o para hacerme bien. casi diabólica. y no sentía nada. No habría compasión ninguna. La realidad era que estaba viviendo ese problema y lo viviría. III En esas tardes eternas. Me los habían dado. con el objetivo de llevarme expresamente a esa situación. y se iba de mañana para el liceo. y que me había dado cuenta. nada más. Apenas nos hablábamos. y él.

Y no hablamos más el asunto. -¿Por qué? -No se…me parece. nada más -¿Pero por qué te parece que puede estar relacionado? -Es una suposición…. con la que yo hablaba con entera confianza. negativas y. Sintes. Y Sintes me dijo: -Yo creo que eso tiene que ver con eso que tú me habías mencionado de la sonrisa de la ardillita. Y él solo escuchaba y compartía. Otro día. A que yo mismo. desde afuera. haga asociaciones yo mismo y para mí mismo. con mis propias palabras. vocabulario y asociaciones. 134 . me estimulaba a que yo relacione un mal pensamiento con otro. y él. desde afuera. como quien dice. -¿Pero por qué te parece? -Digo. dicho por mí mismo. me estimulaba a que yo efectúe relaciones y asociaciones negativas de ideas. Ese era su juego. etc. yo le estaba comentando a Sintes algunos temas sociales que yo no recuerdo bien. y de que todo eso me producía una sensación de terror. desde afuera.-Ah.. comprensiva. yo me cocine en mi propio jugo yo mismo. Él solo escuchaba y comprendía. y el terror que eso me daba. algo así como la posibilidad de un holocausto nuclear. Y que todo eso lo haga yo mismo. Y todo era mi propio discurso. Él actuaba como una imagen paterna benévola. por fuera. sin comprometerse en ninguna opinión ni comentario que pueda catalogarse de suyo. por mi cuenta. -¿Pero por algo en especial? -No. yo mismo. o el fin de la humanidad. Y él. y me iba induciendo a hacer asociaciones desmoralizadoras. me iba induciendo a hacer las asociaciones más pesimistas y negativas de todas. -Si. y me incentivaba dirigiendo mis asociaciones hacia los terrenos más negativos. con mi propio vocabulario y mis propias ideas.. con mis propias palabras. ¿Si?-me preguntó.

Pero el despertador había aparecido patas para arriba. La habitación estaba normal. yo. pero no me fui nada convencido del comentario de Sintes. Lo veía yo mismo. invertido. por la tarde. Y cuando yo me había ido a dormir estaba bien. No le dije nada. que. que me trataran de esa manera. con mis propios ojos. enfrente mío. tenía una silla. y no entendí por qué estaba boca para abajo. Cuando yo me había ido a dormir estaba normalmente colocado. patas para arriba. como lo hacía frecuentemente. yo.A esa altura. ni afectiva. absolutamente angustiado y horrorizado. todo. VI Una vez. veo que el reloj despertador estaba vuelta boca para abajo. Sentí que estaba indefenso ante una situación que no identificaba. sintiendo plena angustia e impotencia. los pelotazos fuera de la cancha que se mandaba Sintes. ¿Pero quién iba a ponerme el despertador patas para arriba cuando yo estaba durmiendo? ¿Y para qué? ¿Qué ganaría alguien con el acto de ponerme el despertador patas para arriba? ¿Para qué lo haría? 135 . en el momento de más debilidad y desesperanza en el que estaba. En medio de todos estos avatares. Pero el reloj estaba invertido. desde mis once años hasta ese momento las cosas. pero. angustiado y vulnerable. en las condiciones en las que estaba pasando. fui objeto de una “broma”. Todo estaba normal.… En esos tiempos. Que era una pesadilla absurda. me acosté a dormir para eludir los problemas de la vida real. hasta ese callejón tan angustiante sin salida ni social. Pero cuando me fijo en la silla. cuando me despierto. no era broma ninguna. Yo miré al despertador. el cuarto estaba normal. el reloj despertador. estaban pasando el umbral de lo tolerable. cómo se fue dando todo. Que la abuela y papá. comencé a darme cuenta que todo lo que había vivido era absurdo. estando tan angustiado. Me sentí absolutamente débil. veo que todo está normal. todo lo que estaba pasando. ni laboral. Para ponerle un broche de oro a este estado mío. que me había regalado el tío Oscofro cuando había cumplido quince años. y en la silla. y yo no lo había dado vuelta. que nunca sabía nada de nada. y la actitud de bobo que asumía Sintes. dormí una siesta muy profunda. Alguien lo había puesto patas para arriba cuando yo estaba dormido. Al lado de mi cama. me tendieran la cama.

Eso era seguro. Y sin embargo. pero… ¿Cuál? No entendía nada. No entendía nada. sin testigos. el reloj no estaba como lo dejé. pensando en que estaba en medio de un complot social y familiar para aterrorizarme psicológicamente y lavarme el cerebro desde los once años. 136 . y colocó el despertador al revés. sin nadie. Pero… ¿Para qué? Y yo veía que no había duda alguna. Pero alguien lo había hecho. Voy a acusar a alguien de ponerme patas para arriba el despertador. Pero… ¿Para qué alguien haría esto? ¿Por qué? Y yo pensé… ¿Pero yo estoy loco? ¿Es una locura? Y veía que. Era algo mío conmigo mismo. Y era un acto contra el cual no cabía respuesta alguna de mi parte.Y sea quien fuera el que lo había hecho. Era una actitud que tuvo papá para torturarme psicológicamente. y comencé a elaborar un psicoanálisis de mi vida. Y era algo que me pasaba totalmente solo. y para que yo me vuelva paranoico con cosas “absurdas” y dejarme a mí como un loco. ¡Todos dirían que estoy loco! Y además. para aterrorizarme. me preguntarían: -¿Para qué te lo van a hacer? Y esa agresión psicológica fue ejecutada en el momento de mayor debilidad y vulnerabilidad de mis defensas. El reloj estaba totalmente invertido. lo había hecho cuando yo estaba durmiendo profundamente. el reloj estaba al revés. sin que yo me haya dado cuenta. Era una experiencia solitaria. No estaba como lo encontré. conmigo mismo. como una experiencia solitaria. ni yo lo haya puesto. en una posición en la que no se podía haber puesto solo. sin embargo. Entonces me empecé a aterrorizar de verdad. en solitario. era una acusación por un lado malintencionada. Alguien lo cambió de lugar. Y yo veía todo eso. Pero todo esto lo veía y lo pensaba yo solo. Estaba en una postura evidente. Y no había nadie en mi cuarto. Lo hizo con alguna intención. y por otro lado. Además. Vino. El reloj estaba bien antes de que yo me fuera a dormir. Me sentí atacado de forma psicológica. No había nadie. yo solo. en mi cuarto. conmigo mismo. Y yo no podía acusar a nadie de lo que había pasado. Lo interpreté como un mensaje de hostigamiento de papá. Lo que hizo fue aterrorizarme totalmente. Estaba yo solo. por parte de personas que conocen mi inconsciente y pueden aterrorizarme a su antojo. absolutamente ridícula. por accidente.

Sintes me escuchaba muy interesado. que él. Nadie me dijo nada. Sintes me dijo que mi padre le dijo a él que mi padre no sabía nada que yo había hecho ese triángulo por eso. Además. Él no podía decirme a mí que era algo personal o que lo estaba atacando. yo había dibujado ese triángulo negro en la pared del patio. Él me dijo: -¿Y cuál crees que puede ser el fin de invertirte la posición del reloj mientras dormías? -No lo sé. En la otra sesión que tuve con Sintes. y que estaba de acuerdo conmigo. muy comprensivo. Pero el objetivo no es práctico. sino psicológico. Yo no lo había dejado así. Quedó bien a la vista para cualquiera que estuviera en casa. y que Sintes le preguntó si él le había dado algún significado a ello. le dijo a mi padre de que como yo me había sentido atacado por lo del reloj. él me dijo a mí que él habló con mi padre acerca del reloj invertido. de postre. Al final. Sintes asintió serio. Le dije que yo sabía muy bien como estaba antes. 137 . y Sintes me dijo que mi padre desconocía totalmente ese hecho. yo dibujé en el patio de casa un enorme triángulo equilátero con pintura negra. y guardaba un solemne silencio. y no podía decirme a mí nada en absoluto. Y yo sentía que Sintes sabía lo que estaba haciendo mi padre. yo le expliqué a Sintes el tema del reloj. Sintes me contó a mí. VIII Días más tarde. y me preguntaba: -¿Y no sabes tú que puede haber sucedido? Yo le expliqué que esto era un ataque psicológico que me hacía papá para aterrorizarme. y como lo vi después. Y Sintes miraba serio el asunto. Le dibujé un triángulo ostentoso del cuál papá desconocía todo significado. Yo sentí que Sintes sabía todo lo que pasaba y me apoyaba. totalmente invertido. ni le dio a este ningún significado en absoluto.VII En una sesión con Sintes. con un silencio especial que hacía suponer que los dos estábamos de acuerdo. Lo hizo para aterrorizarme. Y se hacía un silencio solemne. Yo le dije a Sintes que ese triángulo que dibujé era una respuesta mía al ataque psicológico que papá me hizo con el reloj. sin que yo se lo pidiese ni lo desease.

para que los dos. Estoy de acuerdo. Ernesto me ha dicho –según él. él y mis dos hermanos. Ernesto. Y Sintes dijo: -Si. porque mentiría. Yo les dije a mis hermanos que Sintes y yo les íbamos a hablar a ellos de un problema muy importante. con él.Sintes me dijo todo esto a mí. Sintes dijo: -Sí. mis hermanos y Sintes. le dije a Sintes que quería tener una reunión familiar entre yo. y que él se hacía el desentendido. Era como una tomada de pelo. en su consultorio. o invertido… ¿Cómo era? Dinos. les dijéramos a mis hermanos lo que me estaba haciendo papá. Y nos despedimos. él y yo. Porque papá hacía sus agresiones de tal manera que nunca quedaba descubierto. Entonces yo comencé a hablarles a mis hermanos de que papá me estaba agrediendo psicológicamente. X Luego. de cosas que papá me estaba haciendo. y les comenté el asunto del reloj.que a él le pareció que su despertador estaba al revés. -Bueno. Hablemos con mis hermanos primero. Lo tomé como un acto de tremenda estupidez de parte de Sintes. Sintes me dijo: -Podemos invitar también a tu padre. para que mis hermanos lo supieran. ese es el asunto que Ernesto quiere plantearles. Y lo que había que hacer era descubrir a mis hermanos lo que papá me hacía. -No. después. y a él le 138 . Lo que papá me hizo con el reloj. y que me hacía pasar a mí como un loco. unos días después. Me parece muy bien. reunidos en este consultorio. ni que lo interrogara ni le contara nada. para agredirme psicológicamente y dejarme como un loco. siempre quedaba yo como el “loco” de la casa. En otra oportunidad. Pero no le dije nada al respecto. sin que yo le hubiese pedido ni que hablara con papá. Ernesto está muy angustiado. nos reunimos yo. cuando en realidad él me estaba provocando psicológicamente. y lo negaría todo. IX Luego. Porque si no.

me comprendía. Diles lo que papá hizo. Tú sabes que papá me puso el despertador al revés. Y él se quitó la máscara después de haberme jugado durante mucho tiempo. Lo hablamos muy claramente.me dijo Sintes. Él que me enojé con él fui yo. y no puedo saber que pasó o no. Pero yo no estuve ahí. Fue una puñalada por la espalda. y para qué lo hizo. y que él confiaba en mí. y a traición. y yo estaba desesperado. XI Entonces me fui del consultorio. sin problema ninguno.parece. en la peor situación en la que yo me podía encontrar. tranquilo. ¡Díselo a mis hermanos! Sintes me dijo: -Yo solo sé lo que me has dicho tú. En ese momento me di cuenta que Sintes me había engañado todo el tiempo. Me hizo sentir que me tenía afecto. y el cinismo que le es tan característico a los psicólogos “normales” e hipócritas. Según lo que tú me has dicho. benevolencia. que en el fondo. etc? -Yo solo oí lo que tú me dijiste. aunque no lo decía. Y por eso él quiso hacer esta reunión. y para qué. rechacé su bondad y benevolencia. hice una escena. para explicarles sus interpretaciones. Entonces yo le dije a Sintes. el que intercedía por mí. Me siguió la corriente. Habría que preguntarle a tu padre. como un “loco” y un ridículo. en la peor posición del mundo. o lo interpreta como algo así como que su padre lo quiere perseguir. y eligió el peor momento para traicionar la confianza que había puesto en él. le das esa interpretación. Lo sabes muy bien. o que “a mí me parece”. desde el mismo momento en que comenzó la terapia. y quedé como un idiota. “con mis maquinaciones”. mientras Sintes hablaba con coherencia. 139 . delante de mis hermanos: -¡Pero tú sabes perfectamente que fue lo que sucedió! ¿Cómo vas a decir ahora que “no sabes nada”. Fue un engaño. Él no me echó. supuestamente. y quedando como un “loco” delante de todo el mundo. Fui yo el que. madurez y tranquilidad. Era lo peor que me podía pasar. Y yo le dije a Sintes: -¿Cómo que me parece? Tú sabes muy bien lo que papá hizo. el que deseaba mi bien. con la amabilidad. Y yo delante de mis hermanos. Él no se enojó conmigo. Pero era todo parte de un juego. Se hizo el que requería ayudar. Y fui yo el que me fui de su consultorio.

le toman el pelo. Los buenos sentimientos quedaban en él y en su consultorio. ante la “buena onda” del psicólogo o psiquiatra. y mientras el psiquiatra permanece benévolo. El paciente va al consultorio. el orgulloso. el paciente se irrita. Tarde o temprano. yo sentía en mí el calor de su consultorio. XII Pero por otro lado. se enoja “injustificadamente”. 140 . que pasamos. en el momento en que más lo necesitaba. no él. En este caso yo no pagaba esa terapia. lo provoca. Era obvio que no era sincero. Los malos sentimientos quedaban en mí. Por rechazar su bondad. Él permanecía benigno. Y la víctima era también yo. en el lado afectivo.Era yo el que “había elegido” considerarlo poco menos que mi enemigo y abandonarlo. Y era un sentimiento embriagador que me gustaba. hubiera sentido que Sintes me robó el dinero. Raúl Sintes me hizo la misma jugada que me había hecho Marina Passeiro en 1982. su apoyo. Como que yo quedaba totalmente solo en el mundo por culpa exclusivamente mía. irritado. los ratos agradables. Él no tenía nada en contra mío. y luego se va como un tonto del consultorio. y en la calle. después de que me fui del consultorio. El idiota que viene y se va como un tonto es el paciente. Pero quedaba como que yo era víctima de mí mismo. el afecto que nos teníamos. amable. Y yo. aislado. sin posibilidad de respuesta. un paciente se enfrenta a la disyuntiva de si abandonar a esos sinvergüenzas y sentir que le robaron el dinero. tira la piedra y esconde la mano. y que era un cínico. y se queda en el consultorio. no le dice: -¡Te echo! O: -¡No quiero tratarte más! Simplemente lo hace disgustar. Cuando un psiquiatra no quiere tratar más a un paciente. Pero si la hubiera pagado yo. El culpable era yo. o de cólera. el que me enojaba con él. El psiquiatra siempre está tranquilo. de paz. su benevolencia. que no me iba a ayudar. de mis actitudes. El enojado era yo. y se va. Era yo el que me aislaba. por un lado tenía en mi mente que era clara la jugada de Sintes. tiene un rapto de locura. o no asumir que a uno le robaron lo que ya le robaron y seguir dejándose robar dinero solo para no asumir que le robaron una fortuna y que se la siguen robando todavía sinvergüenzas que no curan a nadie.

Sintes se había hecho querer. Nadie me iba a ayudar. que me ama…solo para seguirme la corriente y clavarme una puñalada por la espalda después. No había manera de odiarlo. ni amar. de dulzura. y meterme a mí en esta situación. la única que yo creí que me quería. Entonces. Me tenía que preparar para una guerra contra todo el mundo. a la que yo pueda negar o romper. Y. ni de rechazo alguno. y que la meta final. y yo tendría que renunciar a sentir esa enorme paz. que sentía hacia Sintes. como mi padre. sentí que tenía que rechazar de mí ese sentimiento de paz. para no aceptarlo nunca más. que yo ignoraba. decidí simplemente suprimir mi amor por él. Esa paz y ese amor que sentía con Sintes estaban en todo. Además. no sirven para nada. La confianza y el amor. ni existía ninguna forma de rechazarlo. vulnerabilidad. Borrarlo. para poder herirme mejor. que no exista. me di cuenta que como no podía odiar a Sintes. para hacerme mal.Pero era un sentimiento embriagador. Al contrario. que me quería lavar el cerebro. No tenía nada en que basarme para rechazarlo. con dolor. que era hacia una persona que me hacía mal. el amor que yo sentía hacia Sintes. porque implicaría no sentir nada por nada en el mundo. para herirme. que quiere conocer mis pensamientos. Y. era lavarme el cerebro. Entonces. me destruyen. Obligarme a renegar de mis sentimientos más agradables. estaban dentro de mí. Pero la realidad no era esa. No podía confiar en nadie nunca más en la vida. Yo sentí eso como parte de la guerra psicológica. además. Hubiera deseado vivir una vida más poética. era imposible para siempre confiar en Sintes. Un loco solo puede esperar eso. en esta situación de verme en una sociedad que desea lavarme el cerebro. Lo único que podría esperar era que otra persona ocupe el lugar de Sintes haciéndome el mismo juego. se acababa para siempre el amor. que me engaña. Sentía que yo tenía que rechazar a Sintes. me iban a hundir más aún. Pero lo cierto era que de esa manera. amor y gozo. eran parte de la guerra psicológica. Que se haga el que está conmigo. que me entiende. pero que no tenía ningún sentimiento ni de odio. Yo no podía amar y confiar en un individuo que me sigue la corriente. No podía odiarlo. Haber amado y ser amado. Era un poco difícil. Tenía que aceptar la realidad. Era como tratar de mover una piedra sin tener ningún punto de apoyo. y estaban en todas las cosas que me rodeaban. Ya no había nadie. la única con la que tenía cierta relación. No estaba identificado con un objeto físico. No sentir nada por él. a esa altura. era algo muy doloroso. ya que mis sentimientos hacia él estaban relacionados hacia todo. Al dejar de amar a Sintes. ni de rechazarlo. en el que yo 141 . Peor aún. después de él. confianza y amor de mi parte. esa paz y dulzura. absolutamente nadie en quién confiar. o con una actitud concreta. ya que eran sentimientos de paz y de gozo muy grandes. en el momento de mayor debilidad. Sintes había sido la única persona con la cual yo hablaba.

la adscripta del liceo. hasta que al fin. y le hice un nudo ciego. necesitado de amor. Yo me sentí muy mal. XIV En uno de esos días. estando en casa de Martha. Sufrimiento. un día. No pude “matar” a la gatita. XIII Recuerdo que quise rechazar mis buenos sentimientos. ni siquiera sufrimiento. le saqué el nudo. hacia el terreno de la vecina. esto es. balanceándose en la horca. Me di cuenta que no podía ser malo. sumiso. y abría la boca. reprimir el amor. tomé a la gatita. y de ahora en adelante todo sería sufrimiento. y quise ser malo. ni mi amor. movía las patas hacia todos lados. especialmente con Martín. sentí que me mareaba. o ningún sentimiento. y. tampoco tendría a nadie a quién amar. Yo sentí que debía negar todo mi amor. La gatita salió corriendo. y la dejé ir. yo até una soga a una rama de un árbol del fondo de casa. y se agitaba. negar todo sentimiento en mí. al menos. y que ni se enteraría de que las amo. todo para perder. no amar. que se me confundían los colores. en otro mundo. que siempre jugaba con nosotros. pero tampoco sería bueno. asfixiándose. y tomando a la gatita. Era el principio de un ataque de pánico. Me sentí que era muy sensible. cada vez más grande. quizás para siempre. Entonces. En casa vivía una gatita. La gatita. Cada cual vivía su vida. A nadie le interesaba yo. No sería malo. Era débil. Y que además mal pensaban de mí. no sentir. Y si quisiera amar. ni mi amor. Iba a amar a gente que yo no le importaba. asustada. es que sentía amor y gozo en una situación en la que me tenía que preparar para una guerra y cerrar todas las puertas. no pudiendo más. le introduje la cabeza en el nudo y la colgué. y me mentalicé para ser malo. Pero si yo no podía ser malo. Al verla. que se me movía el piso. de carácter débil. Cada cual estaba en sus cosas. lo que podía hacer era no ser bueno. un níspero. y para eso tenía que hacer un acto de crueldad. un egoísta.tenía todas las desventajas. lo peor de todo. un malo. Y para todo el mundo yo era un problemático. Y yo me sentí muy débil. 142 . sentí un dolor muy intenso.

o en un sitio privado. Al oír eso me aterroricé más aún. en otro sitio. Voy a estar con otras personas. en su consultorio. y llamé a Sintes. Creo que no. y que “va a estar con otras personas”. y por qué Sintes me dijo que lo vea en un “local grande”. Si las exteriorizaba. a tal hora. y me ponía a lloriquear. Era imposible exteriorizarlas. y verlo en su consultorio cuando a él le parezca. Hablé con Sintes. Pero mi forma de reaccionar era inhibiéndolas cada vez más. y le dije que no me sentía bien. nadie me iba a ayudar. Pero puedes venirme a ver tal día. ni a consolar. Entonces me dije: -Lo que él quiere es aterrorizarme. 143 . Yo. ni lo querré ver jamás. Que yo sepa o recuerde. sería mi final. Quiere hacerme sentir que para él soy parte de la multitud. en privado. No sé si fui a esa cita con Sintes o no. vení tal día. no lo vi nunca más. ni quiero verlo tampoco. en la Ciudad Vieja.Entonces. y lo dice en este momento para aterrorizarme. Yo tenía el teléfono. Así terminó la conversación. Me larga comentarios para alarmarme. y me larga estas frases. después me terminó dando una cita para dentro de poco tiempo. o a patalear. ni a comprender. le dije a Martha que tenía miedo. que estaba nervioso. desde la casa de Martha. los dos. Voy a estar en un local grande. que hacía unos momentos sentí como que se me movía el piso. si al final. ¡Y pronto! -Bueno. Te espero. en tu consultorio. Si yo exteriorizaba mi pánico y mi angustia. Él me dijo: -Yo esta semana estoy ocupado. Quiere explotar mis sentimientos de abandono. y que quería hablar con Sintes. y que deseaba hablar con él. hasta el día de hoy. me quedé pensando en el susto que tuve. y le dije: -¡No. Sabe que estoy con pánico. No recuerdo si lo hice. XV Lo cierto es que yo tenía pánico y angustia muy grandes. no! Yo desearía que nos viéramos los dos. o me tiraba a berrear llorando debajo de una cama como lo hacía antes.

desde los once años. justo en esos días. que deseaban mi bien. haciendo un producto cartesiano entre los pares “Activo-Pasivo” y “Duro-Ablandado”. No podía hablar con nadie. un psicópata. XVI Recuerdo que estando en el escritorio de casa. Ese libro hablaba de los distintos tipos de caracteres sujetivos. me habían agredido de esta forma totalmente injusta. No había piedad ninguna. cuyo autor era un tal Fritz Künkel. de la “Sujetividad”. Me habían destrozado la vida. No podía tener miedo. o loco. o que percibía los colores y las formas del mundo de manera diferente. y lo que el autor llamaba “proceso de clarificación”. Ahora sabía que no era así. No existía ningún tipo de comprensión o de catarsis. Entonces vi que mi padre. Inhibirla totalmente. Era un callejón sin salida. y que la vista se me oscurecía. Hablaba del “Concepto del Nosotros Primigenio”. Tenía que tragarme toda la vida afectiva. donde al individuo solo le restaba ser o santo. o reglas del psiquismo de la sujetividad humana. ellos mal pensaban de mí. entre los libros que leía mi padre. Sentí que perdía los sentimientos. solo por un acto de mala fe “terapéutica”. me iban a atacar con más fuerza aún. y apretar hasta que saque la lengua y me ahorque”. y me dejaron en esa situación sin salida. o el “Concepto del nosotros objetivo. Hablaba de las fijaciones. los que querían. vi que ese autor dividía los caracteres entre “Objetivo” y “Sujetivo”. Al leer ese libro. un libro que se llamaba “INTRODUCCIÓN A LA CARACTEROLOGÍA”. no se si por casualidad. arbitraria. o maduro”. se habían hecho los que querían mi felicidad. los psicólogos. para luego hacer lo que hacía Sintes. y me estuvieron agrediendo todo el tiempo. ni angustia. 144 . mi libertad. era porque creía que alguien tendría piedad hacia mí.Al contrario. encontré. o proceso de aislamiento del individuo. solo porque. ni siquiera podía ser agresivo. sus contradicciones. Si en una época lloraba. Todo lo que haga quedaría como lo que hace un “loco”. Nadie me iba a entender. mi abuela. o suicidarse. Se iban a hacer los que estaban a mi favor. o pataleaba. o porque me lo dejaron adrede o para que lo descubra. para “apretar el cerco. y cómo vivían al “proceso de clarificación” como si fuera una muerte. y todo el mundo. Este proceso era vivido como un “callejón sin salida”. y de la “Objetividad”. En el libro se relataban las experiencias absolutamente crueles y dolorosas de los individuos aislados. se pensaban que yo era poco menos que una basura.

ni pánico. en vez de hacerme más objetivo. Pero era sujetivo. Mi sujetividad a los once años era normal. ni mala persona. Ellos me habían hecho el peor de los males. Ahora había quedado convertido en un loco. tuve que reconocer que yo era totalmente sujetivo. esas agresiones brutales y sin sentido que me hacían. ni sentir angustia. Tenía que aceptar que se me culpara. en las circunstancias en las que estaba viviendo. y que me destrozaron mi vida. Pero era imposible quererlos. Nadie me iba a escuchar. y yo podía haber hecho una vida normal El tratamiento. ni novia. “por mi bien”. desee afirmar la sujetividad. pero resulta que el malo. y ahora resultaba que yo era un sujetivo. No podía amar. Se les metió en la cabeza una mala idea sobre mí. a atacarme. el agresivo. Y todos me iban a seguir la corriente. Y el culpable de todo esto iba a quedar siempre como que era yo. Sentí que era sujetivo con toda la razón el mundo. ni empleo. y siendo tan atacado como estaba. ¡Y nada menos que papá y la abuelita eran personas “objetivas”! ¡Nada menos que esa parejita de nazis eran los buenos objetivos que tenían derecho a hacer lo que hicieron conmigo. Todos me iban a atacar. La sociedad. me destruyeron la vida.Porque se pensaban que yo era malo y que a ellos eso les daba el derecho a agredirme. ni nada. Esperaban que yo los ame y les agradezca la maldad con la que estaban procediendo conmigo. el criminal era yo. Y lo hice en ese estado en el que yo decidí cerrar todas mis puertas con Sintes. No tendría amigos. Leer ese libro fue horrible. en un sujetivo. se encargó de discriminarme de la peor forma. Yo me di cuenta de cómo eran las cosas. el narcisista. Incluso los quería. ni comprender. No había otra opción. me aislaron. a aislarme. decidí fortalecer mi sujetividad y aislamiento. sino yo. me dejaron total y para siempre solo en el mundo. Era la peor jugada que la sociedad puede hacerle a una persona. un “sujetivo”! Y yo vi que yo no era malo. el egoísta. me atacaron. En ese momento. y que ellos eran los objetivos y los pedagogos. los sujetivos. no eran ellos. y que se me castigara de por vida por lo que se me imputaba. Era la peor discriminación que se le puede hacer a una persona. Yo era el malo y todo lo que me habían hecho ellos a mí era “pedagogía”. Y yo lo tenía que asumir. Me hacían mal para que yo los amara. Para el mundo. el malo. con sus ataques me había convertido en un loco. Era un crimen el que esa parejita de psicópatas de mi padre y mi abuela habían cometido contra mí. ni irresponsable. lo hicieron. Y. Pero era un crimen que nadie se daría cuenta. Y vi que yo a los once años no era un mal niño. ni ser agresivo. con mi padre y con el mundo. Yo tenía razón. Ellos me habían destrozado la vida sin necesidad alguna. a hacerse los 145 . en un sujetivo total. en un ser aislado. y quedaba condenado a vivir así para siempre. desde mis once años. Por un “fin terapéutico”. Yo era el sujetivo. Y que además.

Y en base a esta categoría previa. se habían dado la razón. Son personas supuestamente “objetivas”. a pesar de que mi respuesta era buena. van a mirar hacia otro lado o me van a decir que estoy loco. a pesar de todo. me aislaron. El malo bicho feo era yo. Podía haber vivido una adolescencia y una vida muy rica y emotiva. No había vuelta atrás. Y en ese momento. la abuela. poco menos que yo era una aberración. con sus agresiones.empáticos y comprensivos. XVII A los once años yo era normal. de loco. Solo importaba eso. más allá del estímulo”. Están todas exentas de culpa. como Sintes. ellos se consideraron con el deber y el derecho de agredirme y de hacer conmigo lo que se les diera la gana. Fue el resultado de todas las agresiones que recibí de la familia y de los psicólogos. y muy positiva. ¿Qué diferencia hay entre un loco sin razón y un loco con toda la razón del mundo? Ninguna: son los dos locos igual. él sostenía. Ahora me habían convertido en un loco y un sujetivo. solo para atacarme mejor. y para el mundo. Lo que importaba era el hecho: ahora yo era el loco y sujetivo. o si fue el tratamiento y todas sus agresiones. No hay vuelta atrás. y todos se encargaban de destruirme la 146 . lo que único que importa es si es la respuesta es buena o mala. Ahora tenía que aceptar que para la sociedad. la abuela. Y nadie va a entender mis razones. Esto se parece a la concepción conductista de la psicología. XVIII Y papá. ellos mismos. Pero papá. y se terminaron dando la razón a ellos mismos: me habían convertido en un loco y en un sujetivo. Ana María Martínez. e inescrupulosos terapeutas me asignaron a priori el rótulo de malo. Estaba totalmente solo para siempre. y de sujetivo. No importaba si yo era loco y sujetivo por mí mismo. Y ahora yo debería encargarme de asumir las culpas de ser como ellos me hicieron ser y de ser castigado de por vida por ser como ellos me hicieron ser. me enloquecieron. Pero ahora. ellos eran los buenos y yo el alienado y el depravado. Damián Díaz. la verdad era esa: yo era un loco y un sujetivo. Raúl Sintes. Es así. No lo fui por cosa mía. Cuando yo amaba a papá. Si hablo. Marina Passeiro… son todas personas supuestamente “normales”. Tenía que aceptarlo. Me jodieron para siempre. Al final. que dice: “No importa si el estímulo es bueno o malo.

Pero es imposible discutir con los psiquiatras. o sea. los generan con su tratamiento. no vale. y él jamás podría. cuando yo se lo reproché. Un crimen perfecto. ni mis buenas actitudes. Por cierto que este vocabulario metafórico fueron palabras que las diseñó él mismo para justificarse. que con el tiempo me di cuenta que era cierto: Yo le pedía la Luna. pero. y negarme a abrirme. Mi padre tenía razón. y no querría aunque pudiese. Los estímulos que recibí no importaban en absoluto. y. él me dijo. XX Otra cosa que recuerdo. darme la Luna. 147 . Y al final. o porque me conviene hacerla. con un acento como grave. después de haber recibido toda esa serie de agresiones. Solo importaban mis respuestas. XIX Un día. Nadie los va a cuestionar ni supervisar por lo que ellos hacen. Así son estos profesionales de la “Salud” Mental. es cierto momento en que yo estaba con mi padre. tenía una respuesta injustificada. Ningún psicólogo o psiquiatra ha sido procesado jamás con prisión por hacer una mala praxis. o porque busco algún interés en ella. Solo ven defectos en sus discriminados culturales. Delincuentes de guante blanco. Si tengo una respuesta buena. pero si tengo una mala. agredir al paciente y darse ellos a sí mismos la razón que se otorgan a priori. debido a los tratamientos eléctricos que recibí poco tiempo después. las bunas actitudes o sentimientos del discriminado cultural. o mala. Si no los hay. Yo deseaba el amor de un padre que nunca me quiso. en la cama del cuarto de mi padre. Y era cierto. Se me consideraba un psicópata a priori. Es para lo único que son jueces. yo. Ellos siempre tienen la razón. y él jamás podría. Están para acusar. se los inventan. porque mi padre no quería. los crean ellos mismos.vida. A nadie le importaban mis sentimientos. mi psicopatología. ni quería darme ese amor. Ahora. Ninguno va a valorar las cosas buenas. te terminan diciendo: “Yo no soy juez”. porque es narcisista. solemne y como si fuera triste: -Hijo: Tú me pides la Luna. si vale. no puedo situarlo cronológicamente si fue antes o después de esto que he relatado. O lo que es peor. Son inimputables. o porque tengo miedo. Son solo jueces para acusar a los pacientes y discriminarlos. ni a mí ni a mi hermana. yo estaba llorando. como ya he dicho. y me los adjudican. muy angustiado. al encerrarme en mi mismo. y yo no te puedo dar la Luna.

El único sufrimiento que tuve durante un tiempo en más. se terminó todo sufrimiento y emoción. indiferente. ante su indiferencia y frialdad. con lágrimas en los ojos. sin problema ninguno. por cierto período. Dejaré de ser emotivo. me dijo: -Entonces no sufrirás… Yo. con lágrimas en los ojos. Estábamos los dos en la cama de su cuarto. de su afecto y comprensión. Al ver su actitud evasiva. Dejé de sufrir para siempre. que necesitaba que él me quisiera. dejé de llorar para el resto de mi vida. y su actitud tranquila e indiferente. lo miré. ni por mí. Yo le dije a papá: -Yo sufriría mucho si no me quisieras. Yo estaba absolutamente dolorido. y le decía. yo le dije. ni por nadie. Yo le había hablado a él seriamente. Estaba en el peor momento de mi vida. Al contrario. Eran actitudes que no tenían cabida. y él también. o de hacer fuerza para sentir alguna emoción. he tratado de llorar. Y él. Papá tenía razón. pero desde ese mismo momento. que no servían de nada. sin drama ni complejo alguno. Ser emotivo y llorar era para problemas. dejé de llorar para siempre. y al ver sus ojos. Nunca más en mi vida lloré. dejé para siempre de llorar y de tener emoción. La respuesta era rotunda. de hacer fuerza. Después. fue el sufrimiento por dejar de sufrir y por no tener emociones. cuando yo tenía diecisiete o dieciocho años. Nunca más sufrí. con lágrimas en los ojos: -Si tú no me quieres yo perderé la emoción. En otras épocas de mi vida. que me perjudicaban. dejé de llorar. años después. Desde ese mismo momento en que él me dijo eso. Se me fueron las lágrimas. Se me secaron las lágrimas en ese mismo momento y me fui. Ni por él.En ese momento. como persona “normal" que no tiene ningún problema. tranquilo. Nunca más lloré. me hacían sufrir. En un estado de debilidad. ni por nada. y que me hacían quedar como un loco o un acomplejado. y le dije sinceramente toda la verdad. Y no solo dejé de llorar y de sentir emoción. 148 . Se terminó el dolor. Entonces. Y tampoco volví jamás a tener emoción. y muy necesitado del amor de mi padre. Dejé de llorar y de tener emoción. Nunca más volví a llorar. y yo lloraba. Y no ganaba absolutamente nada teniendo esas cosas. Fue el único sufrimiento que me quedó por algún tiempo. yo me sentía muy angustiado. angustia. y soledad totales. Papá tenía razón.

en el juego de la “Psiquiatría”. Es palabra de un psiquiatra. irritable. los psicólogos. para darme cuenta de que Berne no estaba hablando por hablar. todos los juegos. Ellos solo veían conductas. No soy un ser humano. Los sentimientos no valían de nada ni contaban para nada. Ni siquiera eran sentimientos. se encuentran entre estos. un insecto. Era todo un juego. Utilizaban mis sentimientos como un juego para agredirme en su guerra psicológica. un objeto. jugaban con mis sentimientos. fríos. y hacían sentirme a mí de una forma y después de la otra como un juego. Ningún sentimiento mío para ellos era bueno. Yo siempre fui y sigo siendo un ratón de laboratorio.Mi padre. angustiado. y de los tratamientos perversos que hacen. ni la Psiquiatría. muy pocos. Por cierto que en esta reducida lista de juegos “buenos” la Psicología. Según Berne. Para ellos. está incluida la praxis psiquiátrica como un juego perverso. y del dinero que cobra esa gente. Ellos tenían todo el deber y el derecho de manipularme a mí de la manera que se les diera la gana. además. XXI Me hacían sentirme comprendido. este autor. Era todo parte del juego de la “Psiquiatría”. Y. seguro. y de ver a tanta gente sufriendo las crueldades del juego de psiquiatría. En el mismo libro. yo era un psicópata. de evaluaciones. un objeto de estudio. como si yo fuera un insecto. a los que denomina juegos “Buenos”. la familia. y. el juego de “Psiquiatría” es un juego que reúne a todos los juegos humanos de forma combinada y sistemática.un juego perverso. Eric Berne hace una pequeña lista de algunos juegos. Estímulos y respuestas. Supongo que él dirá que es un secreto profesional. de controles. Mis sentimientos no eran nada para ellos. abandonado. todos. en su libro “Juegos en el que Participamos”. y le da el nombre de juego de “Psiquiatría”. como buen psiquiatra doblez que es. amado. Y a mí me sobran años de manicomio. una cosa. Y esto no lo digo yo. Este autor considera que tanto la “Psiquiatría” como la “Psicología” son juegos perversos. En la lista de los juegos que enumera. el psiquiatra Eric Berne. incluso 149 . según Berne. No les importaban en absoluto mis sentimientos. el tratamiento. Se sentaban en una mesa y planificaban sus planes y truculencias terapéuticas y jugaban conmigo. y de ingesta de psicofármacos. inseguro. se reserva omitir una amplia variedad de detalles de toda la esencia de este juego perverso. nada más. define varias características de cada uno de los juegos. alegre. Hasta los mismos psiquiatras consideran que la psiquiatría es –para ellos mismos. aunque. En la lista de juegos perversos de los que suele jugar el ser humano.

no hay mejor carrera para hacer que ser psicólogo o psiquiatra. incluso al paciente. sin curarlo para nada. y. Fueron todos. se llenan los bolsillos. robándole el dinero. algo 150 . psiquiatras. para que siga jugando con el paciente. Juegan con el paciente. además. Se dice que tal efecto terriblemente nocivo fue tan solo “un insignificante efecto secundario” de algo cuyo balance en definitiva es considerado por todos como bueno o favorable. o se adjudica la desmejora al paciente. que todos los médicos leen. y de los que hubieron después de mí. o ya se le agotaron las jugadas. como única verdad absoluta. Y la responsabilidad colectiva. Es la palabra de los mismos psiquiatras. como para que se “identifique”. En su lugar. o tiene tal o cual “problema”. yo no me hago responsable”. lleva como distintivo el número de la cédula de identidad del discriminado cultural. Cada cual dice: “yo ya lo tomé enfermo”. todo el mundo cree que el discriminado cultural está loco y que el tratamiento le hace bien. o es lo mejor que se puede hacer. pero ya venía con juegos de antes. o más o menos positivo. son perversos y malintencionados. Se gana dinero jugando con la gente. pero que está absolutamente vedada para el paciente. XXII Así. y de supuesta “idoneidad moral”. que es lo mejor que se puede hacer. Nadie que va al psicólogo o al psiquiatra se curó jamás. Y al paciente lo van linchando entre todos. Cuando un psicólogo o psiquiatra ya jugó bastante y su juego está quedando en evidencia. es responsabilidad de nadie. nadie da la cara por haber jugado con el paciente. antes que suceda eso. pero es ninguno. Y lo dice un psiquiatra. de que lo que ellos hacen es para su bien. De esta manera. Y todos ellos asumen una aparente actitud “objetiva” y de perfil bajo. limpio. y nadie tiene la culpa. Y parte de ese juego es convencer a las familias. que le hace bien. nada más. y que ellos son el extremo cuerdo opuesto. O dice: “Yo jugué con él un poquito. Mantienen una terapia de por vida con el paciente. Nadie es responsable. Si hay alguien que le guste jugar con la gente. y ser reconocido y felicitado por ello. lo único que existe es una “Historia Clínica” redactada de forma viciosa y parcial. Y con la “Psicología” pasa lo mismo. instituciones. no curan a nadie. y se encargan de que todo el mundo considere que la labor que ejercen estas personas con su juego perverso tenga un signo positivo. que. pero lo cierto es que se omiten todos los efectos nocivos del tratamiento. le adjudican toda la responsabilidad a la “enfermedad” del `paciente. y al discriminado cultural. Ellos se encargan de hacerle creer a todo el mundo. como si fueran pastores de Iglesia.los que él denomina “buenos”. y ganar dinero con ello. y ya no es creíble. que el discriminado cultural es malo o loco. con un rostro nuevo. Familia. lo manda a otro psicólogo o psiquiatra.

a mi padre. es que después de esa conversación que tuve con papá cuando tenía diecisiete años. No existen las emociones. Además. dejé de llorar. me vieron a mí así desde el principio. Se me suspenden los derechos constitucionales. Así que yo. ni comprensión ninguna. mis tíos. o llanto. XXIII Para los psicólogos conductitas. para poder tratarme mejor. a no identificarse con mis sentimientos. Lo cierto. ni con Sintes. mi familia. indujeron a toda mi familia. a mi abuela. era poco menos que un objeto de experimento para mi padre. Solo existe esa “conducta”. estoy seguro que. Yo era poco menos que un insecto. desde mis once años. Yo no era nadie. Así que jamás hubo nada personal. Igual a la de mi cédula de identidad. por una cuestión de metodología. Los psicólogos que me trataron desde los once años. Esta es la Historia Clínica de Ernesto Thomas. Pero así como los psicólogos me negaban a mí cualquier tipo de sensibilidad. ni con ningún otro psicólogo. nunca se involucran afectivamente con el paciente. mis hermanos. Ellos no me sentían en absoluto. etc. como le decimos. Y yo para ellos era poco menos que una mosca. nada más. No existe. para ellos. Es el peor caso de discriminación que se le puede hacer a un ser humano. y a no sentir nada personal por mí. Lo único que existe para ellos es una secreción en las glándulas oculares. público o institucional. lo empírico. Evitan cualquier sentimiento personal hacia el paciente. ni nada. que hacía eso o aquello. ni los sentimientos. para mi abuela. ni nada de eso. perdí para siempre la emoción. también esa gente mezcla con eso la “identidad de loco”. la angustia. que significa tener una historia clínica con mi cédula de identidad. una cosa. primos. los psicólogos. Así podían tratarme mejor. Era parte el juego de Psiquiatría.tan neutro y general como el número de identificación cívica. no existe la subjetividad. mis hermanos. Los indujeron. No tenía vida interior subjetiva ninguna. relacionado con una supuesta “patología”. etc. por ejemplo. Pero este es otro tema. 151 . Y llevan esta “identidad” a todos los niveles. como un extraño. sin ningún tipo de interpretación ulterior alguna. Así como yo soy identificado para efectuar cualquier trámite comercial. Así todos los psicólogos jugaban conmigo sin piedad ni compasión. Solo existen las conductas observables. o cualquier identificación con su estado. Mi Historia Clínica es: 1717161-0. archivada según ese número de registro cívico. como a un “otro”. y dejé de sufrir para siempre. desde los once años. y para todo el contexto que me rodeaba. a verme a mí como un insecto. Me volví loco. No hay una emoción o sentimiento alguno tras eso. Me convirtieron en una mosca.

o que una ramera me siga la corriente como mi prima Raquel. sería yo solo por mí mismo. Yo era la parte contaminada del asunto. ni a darme la razón. y que yo era el sujetivo. en el momento de mayor confianza. ni a nadie. La confianza tampoco. el problemático. y aceptar ser discriminado. mayor despreocupación. ni amar. yo tenía que asumir toda esta realidad. y mayor vulnerabilidad de mi parte. el narcisista. para hacerme mal. ni a querer.Y todavía. Ni a un amigo. ni los psicólogos y psiquiatras. de por vida. Y eso si salía. Solo eso podía esperar. me consideraban un “psicópata”. Y yo era un “Sucio Mental”. y me iban a atacar con lo peor. ni a comprender. a dormir. A lo sumo. ni siquiera nadie sabía qué era lo que me pasaba. Más que una mosca era una cucaracha. y mis hermanos estaban fuera todo el día. Nadie me iba a consolar. solo podía esperar a que otro psicólogo cínico quisiera hacerme pasar un momento de confianza como Sintes. adultos y aprobativos de todos los familiares. Lo más probable es que no saliera nunca. y todo. me iban a considerar un egoísta. Y ellos lo justificaban todo en nombre de la “Salud” Mental. además de eso. Era la sujetividad total. Tenía que aceptar sus juegos. ni en este mismo momento. Que. cuando yo tenía once años. ante los rostros reflexivos. al contrario. Y que nadie me iba a ayudar. ni a un compañero. y tenía que aceptar que lo sería por siempre. y la actitud de todos. Y esto explica todo. ni papá. Tenía que aceptarla. nadie se había enterado de nada. Solo venían de noche a sus cuartos. Y en el estado en que me encontraba en ese momento. No había nadie en quién confiar. En casa no había nadie. Estoy absolutamente solo y con todo el mundo en mi contra. Absolutamente a nadie. Papá no estaba nunca en casa. Yo tampoco tenía nada que ver con ellos. ni mis familiares. Un ser deleznable al que todo el mundo tenía el deber y el derecho de agredir con los juegos terapéuticos a su antojo. Las terapias no son ninguna solución. Porqué cada vez me fui apartando más y más aún. castigado. o peor. Y no tenía a nadie. sus tratamientos. y que el único que iba a perder en este juego de “Psiquiatría” iba a ser yo. mayor amor. ni a comprender. asumirla y enfrentarla. ni lo habrá nunca. como si ellos la tuvieran y fueran dignos ejemplos de esta. No existía para nadie. XXIV Lo cierto es que yo pasé varios meses en la más absoluta soledad. Y el problema es mío. y no ellos. ser culpable y ser despreciado por todos de por vida. con sus amigos y compañeros. para clavarme luego la puñalada por la espalda. 152 . Solo me hacen mal. y se iban a la mañana siguiente para el liceo y para su vida social. Si salía de esta situación. Y el mundo me despreciaría aún más por ser sujetivo e “individualista”. un narcisista. En esto consistía la frase de la abuela: “Vamos a apretarlo bien hasta que saque la lengua y me ahorque”.

Después de vivir toda la adolescencia mantenido como un rey. Diría: “! Qué loco pesado ese!” ¿A quién me voy a ponerle a hablar de que mi papá no me tiende la cama. quiere que le tiendan la cama y que su papá lo mime? Quedaría como un imbécil. para mí y para mis hermanos. Pero ellos. vivía solo en la casa de la calle Marne. y yo me vería obligado a trabajar. con dieciocho años. o peor aún. pensaría que soy un loco. no me lo decían en la cara. ya que son ellos mismos los que crearon todo el juego. etc” Y después tratará de evitarme a mí de que yo le vuelva a hablar del tema. si quería. comprándome hasta lo que no necesitaba. Yo tenía casi dieciocho años. Y para el resto del mundo. Son los únicos con que puedo hablar. que me entiende. Aislamiento total. de que me dieron vuelta el reloj cuando estaba dormido. El único que me podría entender sería un psicólogo o un psiquiatra. así como no tenía obligación de amarme. ya saben todo lo que les estoy diciendo.… pero que no sabe…que no puede hacer nada… que no se mete. Era capaz de trabajar. para dejarme en la calle. la va reduciendo de a poco. etc? ¿Cómo lo planteo? ¿Ante quién? Cualquiera me dirá: -¿Y un pelotudo como tú. y me obliga a pasar hambre. y comía debido a que papá nos había dejado. en un 153 . Pero luego pensé: “Si un día papá cierra la cuenta. un negativo. y después de haberme socavado toda mi voluntad. o el que me quiere entender. Era mayor de edad. Se haría el que me escucha. tenía el poder para hacerme pasar hambre. Por supuesto. suponiendo que se tomara la trabajosa labor de ponerse a oírme. en realidad. después de haberme convertido en un inútil. soy un loco y no se admite ningún planteo. y luego diría “que me escucha. y a cualquier persona que le contara lo que me pasaba. ni de quererme. después de varios meses de verme solo y desamparado. mis expectativas estudiantiles o profesionales. ni de tenderme la cama. pero son los que me están destruyendo la vida. sino que él tenía el poder de dejarme en la calle.Y yo aún no sabía bien qué era lo que estaba ocurriendo ni que había ocurrido. una cuenta libre en la panadería del barrio. XXV Lo cierto es que yo. tras haberme abandonado y desvinculado del todo… ¿Qué haré?” Y vi que papá no solo me condenó al desamparo afectivo más absoluto. Él. de que la abuelita me robó unas revistas pornográficas para internarme. Conocen de sobra todo. Él no tenía obligación de mantenerme económicamente. y no me prestaría atención.

haciendo recados? Y tendría que trabajar ocho horas diarias.zángano. no equivalía a obedecer a un padre benévolo. que no le importa. Y parte de esa actitud era el rechazo y la rebeldía casi sin causa ni justificación alguna. que no le importa. al parecer. y mi prosperidad. Y. No había trabajado nunca. No tenía currículo ni preparación alguna. Solo tenía aprobado hasta segundo de liceo. Un esfuerzo insufrible. contra mi orgullo. Y trabajar a esa edad tampoco era un mérito ni nada que se tenga por especial. todo el día. Además. yo quiero que trabajes. hasta que yo decida. Por otro lado. reduciéndome la cuenta de la panadería. poco a poco. Lo ignoraría totalmente. que desea mi bien. sin dar tampoco la cara. con la cual me alimentaba. sería un empleo que no merecería ningún reconocimiento ni individualización social alguna. para ganar un sueldo de miseria. porque lo hacían desde mucho antes muchos adolescentes. Por otra parte. Y no tendría ninguna manera de desagradar a papá ni de negarlo. Lo haría de manera indirecta. y lo ignorará. me obligaría a trabajar. Yo me quería aislar. o sería cadete en una farmacia. yo sentiría que papá gozaría con ello. además. de ir reduciendo poco a poco mis suministros en la panadería. contra mi rebeldía. tenía contra papá. Él gozaría obligándome a trabajar contra mi voluntad. Él me obligaría a trabajar sin decírmelo. Se haría como que a él no le interesa. ni le interesa. yo estaba en un momento en que me estaba cerrando afectivamente al mundo. ¿En qué podría trabajar? ¿Sería empleado en una panadería. pero no me lo reconocería. yo asuma por mi cuenta que yo tengo que ir a trabajar. y yo no le podría decirle nada a él. llevaría o traería el pan. Además. 154 . que. cada vez más. Yo deseo que trabajes. Y me obligaría a amar a un ser que me hace el peor de los daños. Él no me diría nunca: -Ernesto. Estaría afirmando. y que me haga cargo de todo. y dándole alegría a un padre que odiaba y que gozaba con mi odio y que no podría expresarlo de ninguna manera. me echaría a la calle. además de impedir que yo lo rechazara. El empleo que yo podía tener era lo más bajo que había. No me felicitaría ni me individualizaría a mí como alguien especial. obedecer las órdenes del patrón. me iba a obligar a trabajar. de esa forma evidente pero silenciosa. donde no compraría ni la quinta parte de lo que ya tenía en ese momento. y él se hará el que no tiene nada que ver. en un irresponsable. Papá me estaría obligando a hacer algo que yo sentía que a él le agradaba. incluso menores que yo. Él gozaría humillándome de esa forma.

Luego viene otra. En el empleo. Serían órdenes y finalidades para él. ni mis apellidos. Si me pide algo. y de ganar dinero. se acabó todo. que son para otro. que no me interesaban. No tendría nombre ni apellido. ni mi personalidad. formativa. yo sería un ser anónimo dentro de un colectivo de anónimos. y menos en un empleo así. Las órdenes el patrón serían directas y concretas. Sería un trabajador anónimo más cualquiera. o para la empresa. y hago cosas que no me interesan. Y para ejercer tan solo la “gran” tarea de llevar unas cajas a un depósito. Y no dejan ninguna enseñanza. y menos pensando exclusivamente en mi propio beneficio. No existiría. y con el mayor esfuerzo y sacrificio del mundo. educadora. El patrón dice: “Corre estas cajas para el pasillo”. dentro de un grupo de nombres y apellidos como todos los demás. y solo durarían lo que me demoraría a mí el ejecutar la acción. trabajando para intereses ajenos. yo sería un empleado más. específicas.Para el patrón. tendría un empleo mundano. trabajaría como un ser anónimo. etc”. sin significado ninguno para nadie. o que haga una carrera. Y. preciso. El patrón nunca me diría: “Yo quiero –por ti. A él no le importaría que yo estudie. Sería: -Lleva estas cajas al depósito. Sería un trabajador anónimo. O quiero que hagas una carrera. etc. No formaría ni le interesaría formar mi carácter. serían nombres y apellidos como cualquier otro. como ya dije. O mi nombre no tendría significado ninguno. ¿A qué otra cosa podría aspirar en el futuro en mis condiciones? No me identificaba ni con la categoría del trabajo. Además. Y serían órdenes puntuales. No había identidad ninguna. dentro de un grupo de trabajadores anónimos más cualesquiera. No sería nadie por trabajar. Yo corro las cajas para el pasillo y ahí se acabó la orden.que seas un muy buen empleado”. Las órdenes del patrón van a ser inmediatas y concretas como: “traslada esas cajas para allá”. Él nunca me diría. por altruismo. que se agotan en cuanto yo las obedezco. no para mí. dentro de un colectivo de trabajadores anónimos. va a ser para sus intereses. Tampoco me diría: “!Qué buen empleado que es Ernesto!”. ni con el enorme esfuerzo antinatural de estar ocho horas haciendo cosas ajenas a mí. 155 . concretas. de un momento dado. y se extingue. aunque constaran. y sin perspectivas de mejora ninguna. y para el beneficio de otro. “quiero que te portes bien. y él se preocuparía de sus negocios. El patrón tampoco sería un guía espiritual. No existe en el mandato una finalidad ulterior. No sería nadie. Las llevo y se extinguió la orden.

bobo y vulgar. Los demás me hablarían. y ellos habrían quedado como los que se portaron bien. Era la peor situación. Además. y entonces no podría pensar. ni antisocial. No lo había sido antes. Me convertiría en un hombre “normal”. no tendría nunca independencia económica. a un narcisista. Yo ya no era ni malo. Toda mi vida sería un solo instante. Benévolo. al ser “normal”. y seguiría siendo un mantenido. Mi vida sería solo un instante. yo quería aislarme y romper vínculos con todo el mundo. sin dirigirles la palabra. Cero proyectos. No solo por el futuro social. El resultado del tratamiento había sido. Además. Dejaría de pensar. y absolutamente vulgar. yo no podría negar a papá de ninguna manera. pero me trataron como si lo hubiera sido. les estaba dando la razón. No podría tener puesta la cabeza en los problemas. El tratamiento me había sacado toda mi vida afectiva. Tendría que abrirme. habían conseguido “educar” a un rebelde. y yo como el que previamente había sido poco menos que un ser aborrecible. Me convertiría en un tipo absolutamente práctico. ni perspectiva alguna de tiempo ni de futuro. que me habían ganado. sin pensamiento. o en el que bebo un sorbo de agua. Al contrario. al obligarme a ejercer un oficio manual. Me convertirían en un mediocre total. insensible. “bueno”. ni a él ni al tratamiento. sino por el futuro psicológico. Dejaría de haber tiempo. sociable. No había forma de rebelarme. me obligarían a actuar en la práctica. Ahora. Al trabajar.Y. ni siquiera de mostrar mis discrepancias o mi disconformidad. y luego quedaba como que ellos. Viviría en la misma casa. No podía quedarme callado. Y un mediocre sin futuro ninguno. y me obligarían a erradicar el pensamiento de mi mente Dejaría de pensar. En un empleo. No habría ninguna visión. y yo debería hablarles. Me habían destruido la vida. No lo podía negar. XXVI Me convertiría en un ser que actúa y no piensa ni siente nada. El momento en que fumo un cigarro. a un asqueroso. no serían instantes lindos necesariamente. les estaba diciendo que ellos habían vencido. mi padre me “ayudaría” económicamente. con sus malos tratos y con su mala fe. Mi vida entera se convertiría en un solo instante. práctico. todas mis emociones y sentimientos. ni enojarme. en definitiva. amable. ni rebelde. me dejaron sin sentimientos. Y estaría haciendo acciones manuales. Perdería toda proyección hacia el futuro. Mi vida sería el instante en que cargo una caja en un depósito para mi patrón. que luego ellos me domesticaron y pase a ser bueno y “normal”. Aun trabajando. 156 . ni podía estar trabajando todo el día con un grupo de personas sin decirle nada a nadie. ni en los pensamientos. yo no podía ponerme rebelde con el patrón. Sería un solo momento. con lo poco que ganaría. no podría estar todo el tiempo callado sin decir nada.

Pero… ¿Quién se va a poner a compadecer. y me llevaría bien con todos. vulgar. nada más”. Yo habría pasado por “un mal momento mío. No habría ninguna versión ni explicación para lo que ocurrió antes. Pero tenía que tratar de defender el pensamiento. El pasado no existiría. no hubiera ocurrido nada. el pensamiento. cero sensibilidad. Todos me encontrarían “bien”. Y nadie notaría nada. La calle estaba llena de gente así de vulgar y mediocre. Necesitaba pensar. Literalmente. en definitiva. sin vida psíquica ninguna. sin reflexión ninguna. y ya se fue”. Quedaría como que en el pasado “yo tuve algún problema. ¿En qué se puede pensar trasladando una caja de un sitio a otro? Me volverían estúpido. o nunca hubiera sabido qué fue lo que en realidad hubo ocurrido. El sentimiento ya no lo podría recuperar. cero complejo. o normal. Me convertiría de un instante a otro en un zapallo. bueno. y benévola. ¿A quién le gusta trabajar? Era un drama que tenía todo el mundo. No habría pasado nada. yo tendría que obviar todo el pasado. Un zapallito bueno y superficial. y sería benévolo. XXVIII Y vi que mi “problema” de no querer trabajar era no querer hacer algo que. Me convirtieron primero en un ser insensible. Yo sería “otro”. mediocre. Nadie sabría nada de nada ni se preguntaría nada del hecho. las ideas. siendo un zapallo sin pasado. abierto. para ganar una miseria? ¿A quién le importa? 157 . y ni me interesaría saberlo. de zapallos de ese estilo. o a dramatizar que Juanito. Y estaría bien con todos. o Menganito se tiene que levantar a las seis de la mañana. para trabajar todo el día. Sería vacío total. Cero profundidad. no pensar. con horas extras. aparte. La capacidad de razonar. No podía ponerme a trabajar manualmente y poner mi cabeza en eso y volverme un idiota. Eso es lo que me querían hacer. no le gusta hacer a nadie. benévolo. Y yo veía que la calle estaba llena de gente así de vulgar. Y yo tenía que preservar lo que me quedaba de mí. superficial. que el problema era algo mío. que solo ejerce labores prácticas como un simple empleado. No habría ninguna explicación para los hechos que ocurrieron. sin pasado. sociable. Cero versiones de todo. sin sensibilidad ninguna. cero verdad. XXVII Me convertirían en un ser amable. dejando un enorme hueco en mi mente que me idiotizaba.No pensaría. cero análisis. Se obviaría todo. o sea. Lo único que haría sería actuar. Y. que vivió un pasado donde fue un niño caprichoso y malo y consentido y lo obligaron a ser bueno y amable. y ahora quería convertirme en un ser sin pensamiento ni reflexión ninguna.

Dejé para siempre de ser feliz”. Y. en sentido real. que “soy feliz”. vivir mantenido y ser mejor. si era como uno como cualquier otro? Si pensaba esto era un egoísta. Tenía que aceptar que estaba totalmente loco. o qué. que habré perdido con los años y el olvido”. Entonces. En todo caso. Recuerdo que por esa época yo pensé. con dolor: “Dejé de tener sensibilidad. quizás dentro de algunos años yo me considere superior. si me hacía problema por un problema que todo el mundo tiene y que nadie se hace problema. a lo sumo. es que yo tengo “un problema”. Estaba loco. que soy feliz… pero la felicidad. Él siempre dirá que se encuentra bien. era algo que era casi toda la gente de la calle. la habré perdido para siempre. y optimista. no puedo nunca saber si es cierto o no si soy feliz. solo existen las palabras. Y la calle está llena de gente con temperamento no emotivo. Esto fue lo que pensé. en mi adolescencia. vulgar. y considere que yo “estoy bien”. en ese momento me acordé de los “Temperamentos Heymans”. y jactancioso. etc. no sabré jamás lo que es. mi hermano. lo sabía muy bien. “Creeré que estoy bien. Dejé de amar. La calle estaba llena de zapallos. y yo creo que es así. Me habré olvidado de lo que es la felicidad y el amor. trato de basar si algo que expreso es cierto o no por su coherencia lógica. Ahora. o que soy feliz. o sea social y tenga amigos o trabajo. Cuando hablo de algún sentimiento. o más profundo que los demás. o tenga autoestima. o que incluso crea estar satisfecho de la vida que vivo. al parecer. o a los demás. no la palabra. y es que estoy loco. ser más sensible. y por no sentirme mal. aparte. mediocre. Pero más allá de eso. de verdad… no lo seré jamás. o por tener un estado de superficial agrado. y lo sigue siendo hasta hoy. “Ahora. sin sensibilidad alguna…. Era lo más normal del mundo trabajar y ser un zapallo. o me olvide de todo. no sé si le estoy errando o si estoy acertando al azar. solo por no sentir dolor ninguno. y las palabras confunden y engañan. la felicidad verdadera. o incluso. pero ser feliz.Y si soy un zapallo. Ahora es toda palabra. a partir de ahora”. yo me diga a mí mismo. Otra vez lo mismo: 158 . toda filosofía. “que amo”. Lo fue siempre. Antes. un narcisista. o si estoy triste. que pese a no ser emotivo era alegre. hace muchos años. solo porque usaré palabras sin saber el significado. que ni saben lo que es una emoción. diré que “estoy bien”. estando en el comedor de la casa de mis tíos. Me acordé de Martín. ¿Qué problema me hacía por tener el mismo problema que todo el mundo? ¿Acaso me creía diferente? ¿Quería ser diferente a los demás. y no tenía razón ninguna. a partir de ese día. y por no saber lo que es. una persona que no tiene emociones.

para siempre. un individuo normal? ¿Voy a hacerme problema por ser un zapallito más cualquiera en una calle llena de zapallitos más cualesquiera. por eso mismo. y que no quería. a la vez. Pero no podía dejar de estar loco. No importaba quien me hizo ser loco. la felicidad y el amor verdadero. capaz de hacer lo mismo que todo el mundo. Pero yo era totalmente consciente. o si soy loco sin razón o con razón. qué comer. Era una persona que era normal. Lo cierto es que me volví totalmente loco. y que. que quería que papá me tienda la cama. un narcisista. XXIX Papá no me tendía la cama. yo veía que yo era normal. 159 . en definitiva. Me enfrenté entonces a ser la calle. Pero era normal. que era algo totalmente absurdo. era que yo vivía todo este drama. yo era totalmente normal. pero que yo era poco menos que un egoísta. y que era capaz de ser como todo el mundo. Me enfrentaba entonces a una situación de calle. Y lo que es peor. yo era una persona absolutamente normal. si vivo en un mundo donde nadie es emotivo. ni emociones? ¿Me voy a hacer problema por ser vulgar en un mundo donde todo el mundo es vulgar e insensible? ¿Es que me mido a mí mismo con una vara diferente que a la que mido a todo el resto del mundo? ¿Quién me creo qué soy? Si lo hago. cosa que hace todo el mundo. y ser como era todo el mundo. sin amor. nadie es feliz. sobre algo que ya perdí? ¿Voy a hacerme problema por haber perdido la emoción. y nadie ama realmente a nadie? ¿Voy a hacerme problema por ser un zapallo como todos los demás. y no había remedio ni vuelta atrás. que quería ser más que los demás. que es completamente diferente. felicidad. dentro de una situación de aparente normalidad. pero que no quería trabajar. o por puro capricho mental. y capaz. pero. Con horror. yo tenía casa. Pero no me enfrentaba a una situación de una persona que está en la calle. es decir. La idea de que yo era normal. en las peores condiciones. Yo no existía para nadie.¿Me voy a hacer problema por ser como es casi todo el mundo? ¿Voy a hacerme problema por un problema sin solución. etc. y yo no rompía vidrios. que era capaz para trabajar. era lo que en realidad me enfermaba. Asumí que estaba totalmente loco. hacer lo que todo el mundo hacía. en el fondo. en una situación muy intensa. en medio de la soledad. es que estoy loco. y. En condiciones inaceptables. La idea de que era normal era lo que más me torturaba.

o que otro va vestido de hippie. sin nombre ni apellido. en última instancia. que existe para él. Pero. absolutamente nadie en el mundo. Una persona que está en la calle. ni historia. hasta él mismo. pierden toda su esencia. como él ve al resto de los peatones. ve así al resto de los peatones. ni espíritu. ni nadie. No hay humanidad. Es uno más dentro de la masa. ni su historia. ni familiares que lo reconozcan como individuo. No tiene ninguna característica especial. La persona que está en la calle no es un ser anónimo. al menos. existe para alguien. sino que para él existe. Una persona de la calle es un peatón anónimo. o. sin identidad alguna. Cuando uno está en la calle. él mismo. La persona que es la calle.XXX Una persona que es la calle es una persona que no existe para nadie. él exista para nadie. pero para él no lo es. ni sus sentimientos. Todo es la calle. 160 . No tiene consciencia de sí mismo. Puede fijarse en que a uno lo atropelló un auto. ni pasado. hasta él mismo no se reconoce a sí mismo como individuo. Existen otras personas. tiene nombre y apellido. y en el frente. es una persona absolutamente inexistente. en cambio. supongámonos en medio de una avenida de una ciudad desconocida. Carente de toda individualidad y de todo narcisismo. El que está en la calle. la persona que es la calle. Él sabe que para la calle. y toda la humanidad en su conjunto. Sin embargo. sin sentimientos particulares. conocido o familiar que lo reconoce por su nombre. se ve a sí mismo y a los peatones de la calle pasar de la misma manera. No existe. como los pordioseros. pero al menos él es alguien para sí mismo. o. No hay ni alma. La persona que está en la calle. una especialidad en él. no se ve igual a sí mismo. él es igual que esas figuras. ni su pasado. los peatones que se nos cruzan por la vereda son figuras anónimas sin nombres. etc. conocidos. pero. Pero el propio sujeto que está en la calle. Él tiene en algún lado a un amigo. El mundo. sin pasado. como para sí mismo. ni sentimientos. No es nadie ni para él mismo. al menos. aunque no sea nadie para el resto del mundo. peor que eso. todos. para sí misma. Quizás no lo conozca absolutamente nadie. No tiene amigos. Es un ser absolutamente inexistente. no se ve a sí mismo como él ve a cada una de las figuras-personas que cruzan la calle. El mundo se convierte en un enorme conjunto de figuras-personas sin identidad. en el fondo. excepto para él. Él se ve a sí mismo de la misma manera que él ve a los transeúntes en medio de la calle. ni la de ninguna otra persona. que presumen una particularidad. ni siquiera para sí mismo. ni individualismos. No existe ni su individualidad. son solo figuras sin alma. y el resto de los peatones lo ven así a él. sin individualidad. sin espíritu y sin individualidad alguna. aunque quizás se dé el caso que para nadie. que conoce su pasado. No existe ni él. tanto para los demás.

El ser la calle es la ausencia total de todo narcisismo e individualismo. afectiva y espiritual más absoluta. ese acto tampoco tiene sentido. Es la muerte. sino tan solo un objeto más de la calle. Uno ve y oye con su propio cuerpo. deja de existir. como una tumba más sin nombre olvidada dentro de un cementerio lleno de tumbas sin nombre olvidadas que nadie recuerda. ya nunca se va a volver a creer en las fantasías del mundo anterior. Al ser la calle. ya no se vuelve nunca más a la fantasía. Pero este “propio” cuerpo ya no es algo propio. o con contenido individual. a no existir. lleva a que. Él cuerpo de uno. uno se desprenda de la vida psíquica inherente al cuerpo. Uno ya deja de ser el cuerpo que tenía antes. hay que. el verdadero. así como el adulto. de que yo era normal. en sentido que algo amado. 161 . en una humanidad donde nadie es nadie. el mundo de la calle. a la que solo se puede percibir de ésta una información fragmentaria a través de ese cuerpo. valorarse a sí mismo. y el mundo se termina. hay que valorar al otro ser. irreal. ni consideración ninguna. A dejar de ser nada. sensual. sino una parte más de la calle. como lo son los casos de las asistentas sociales con los indigentes. Pero en un mundo. Aunque alguien se trate de preocupar de tenerla después. Es fácil pasar del estado infantil a ser la calle. y da lo mismo ser que no ser. pero mil veces más verdadero. a morir. Uno muere. son de naturaleza absolutamente sensual y narcisistas. para que pereciese en ella y fuera parte de esta. en el sentido real. Pero una vez que se asume el mundo real. uno prácticamente muere. El amor. Ya no existe su propio cuerpo. o vivir que morir. Y como es real. la emoción y los sentimientos. No hay afectos. a ser la calle. Y me exponían a esta muerte con la invitación. y que debería trabajar. Es ser nadie en un mundo de nadies. como lo es pasar de la fantasía a la realidad. no se valora nada. Un mundo mil veces más miserable. XXXII La sociedad y los terapeutas me invitaban a esta muerte social e individual arrojándome a la calle. y aparece el otro mundo. Es pasar de un estado del Ser a ser en otro estado del ser. Para valorar el afecto de otro ser. existe el cielo de la calle. la sugerencia. o el que es la calle. Todo lo demás son solo palabras vanas. Un ser muerto. paradójicamente. El ser la calle. uno no puede ver y opinar todo lo que ocurre en el universo con el cuerpo de la calle. no literal. Por otro lado. por un lado. primero. Es la muerte del Ser. se pierde la noción de realidad anterior.Es la muerte social. XXXI Porque para valorar un mérito propio. jamás volverán al estado infantil. ni hay méritos. y ahora pasa a existir el espacio de la calle. que antes era el yo. que era adulto. Yo me vi al borde de la muerte intelectual.

Y yo veía que, ante esto, no podía rehusarme. Yo era inteligente, era capaz, tenía la edad, estaba en condiciones de trabajar. ¿Cómo me iba a rehusar a ello? ¿Con qué excusa? Era algo que todo el mundo hacía. ¿Por qué yo no? Y, con horror, yo me contemplaba y veía que yo era absolutamente capaz y normal. Y que debía trabajar. Y aquello me horrorizaba. Estaba ante la muerte psíquica, intelectual, social y moral. Y yo sufría todo esto dentro de mí y los demás parecían no darse cuenta de nada. Todo el mundo parecía obviar, ignorar, no darse cuenta, o no darle importancia a mis supuestos malestares. Y yo sufría porque, a pesar de ser completamente normal, no quería hacer cosas que las hacía todo el mundo normal, como yo. Y que si yo no quería hacer lo que hacía todo el mundo, ni ser como todo el mundo, y no quería morir intelectualmente, y ser la calle, y dejar de ser una persona, y dejar de tener alma, entonces era que yo no quería trabajar porque era un egoísta, un narcisista, un ser que pretende ser alguien, un individuo, aunque sea para sí mismo. Todo era porque yo quería existir. No quería ser la calle ni estar muerto. Quería existir. Y si quería existir, y ser alguien para alguien, aunque sea para mí mismo, entonces era un individualista, un narcisista, un ser aborrecible. XXXIII Y, además, para poder defender una vaga idea de ser yo, debería apoyarme en la oposición a todo el género humano. Para poder individualizarme a mí mismo como sujeto, que era como levantar una piedra sin tener un punto de apoyo, debería romper vínculos con todo el mundo, rechazar a todo el mundo, aislarme, decir que “no”, ser rebelde, no trabajar, y volverme totalmente loco. Era la única salida que me quedaba antes de morir en la calle. Aferrarme a una idea abstracta de yo como punto de apoyo para construir mi nuevo yo –valga la aparente redundancia- y aislarme y enloquecerme dentro de un mundo que me odiaba, odiaba mi yo, mi individualidad, y mi existencia como persona, como sujeto, como individuo con características propias y valoradas como particulares o especiales. En medio de esa situación sin salida ninguna, me aferré a una idea vaga de la palabra yo como maderamen de soporte dentro de una tormenta, sin futuro ninguno, y teniendo a todo el mundo en contra, y comencé a tratar de retraerme, de aislarme, y de lograr poseer “un mundo propio”, individual, para, al menos, ser alguien para mí mismo, ya que no lo era para nadie en el mundo. Tenía que crear una individualidad propia, que me diera fortaleza para luego afrontar los desafíos de la calle, sin perecer en ella. Para estar en la calle sin ser la calle. Tenía que, por un lado, volverme loco del todo a corto plazo, para poder estructurar mis ideas, y mi individualidad, para que, una vez más fuerte esta, pueda volver hacia delante y afrontar los desafíos de la calle. Debería generarme un ego, una estructura, hacer un diagnóstico de la realidad, y crear un plan para sobrevivir.

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A corto plazo, debería renegar totalmente de esa normalidad que tenía, y volverme loco para no trabajar, para así después tener tiempo para pensar cómo iba a seguir después. Eso era lo más urgente. Eso era lo más doloroso. Volverse loco era una muerte más, sumado a otra muerte. XXXIV

Hubo un período en que deseé que papá se reconciliara conmigo, y me diera muestras de su amistad, de que me apoyaba, de que estaba conmigo. Recuerdo que yo no podía permitir que papá me diera su apoyo un día, y que al otro día no me lo diera, y así sucesivamente, como juega el gato con el ratón. Yo deseé que papá se arrepintiera, que diera vuelta atrás, que me apoyara, y esperé a que él hiciera esto. Pero papá ni se ocupaba de mí. Ni me prestaba atención, como nadie lo hacía. Él estaba siempre preocupado con su Gremio de los Marinos Mercantes, y con los sindicatos, y con Nancy, y siempre estaba envuelto en otros temas, y yo, mientras, solo, me envolvía en estos dilemas. Yo sentía que no podía esperar indefinidamente a que papá se decidiera a cambiar su actitud. Esperé, pero no podía esperar indefinidamente. Tarde o temprano, o papá cambiaba de actitud, o yo me volvería absolutamente loco. Pero loco de verdad. Esa era la realidad. El tiempo pasaba y las cosas seguían igual, y yo pensé: “¿Pero es que papá no se da cuenta que me está volviendo loco? ¿De qué me voy a volver totalmente loco por su actitud?” Y papá siempre seguía sociabilizando con sus colegas del Gremio de los Mercantes, él siempre con tanto sentido común, tan afectuoso, y yo me comencé a volver absolutamente loco, me comencé a volver hacia adentro, a enloquecer, y él se hacía el que no se daba cuenta, el jovial, el desenfadado, el que ni le importaba, ni sabía lo que ocurría. Yo pensé: “Si papá no cambia de actitud ahora, ya no habrá vuelta atrás. Me volveré loco. Y una vez que me haya vuelto loco, ya no podrá él dar vuelta atrás tampoco. Cuando me vuelva loco, se habrá acabado el tiempo, el plazo. Una vez que me haya vuelto totalmente loco, aunque él cambie de actitud, y se ponga cariñoso, o lo que sea conmigo, no lo aceptaré jamás. Porque yo no puedo aceptar a que él me quiera para ablandarme, y una vez que me ablanda, y me compra, me deja, y luego me vuelve a comprar. Es ahora o nunca. O cambia de actitud, o no habrá nunca, jamás, vuelta atrás, ni para mí ni para él. Dejaré

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para siempre de amarlo, y de tener necesidad de ser amado por ninguna persona en el mundo. Moriré afectivamente. Habrán muerto todos los sentimientos. Me volveré loco. Yo no lo deseo. Es lo más horrible el mundo. Pero es necesario. No puedo dejar que me juegue al gato y al ratón, y se burle de las ambivalencias” En esas semanas, aumentó mi dolor, y mi sufrimiento, mientras él seguía haciendo su vida tan amable y social, sin problema alguno, y yo, mientras, me fui volviendo loco del todo progresivamente, y él casi ni se enteró, o se hizo el que ni lo notó o ni le dio importancia. En algún momento, habrá caducado el plazo. Dejé de esperar, y no solo dejé de esperar, sino que no deseé por ningún motivo su acercamiento, ni que él se ponga cariñoso ni nada conmigo. A partir de ahí, decidí no amarlo nunca más en la vida, ni a él ni a nadie, y empezó el proceso de reprimir psicológicamente, tanto el amor que sentía hacía él, como la necesidad de afecto que sentía con respecto a él y con respecto a cualquier persona. El reprimir el amor, y la necesidad de amor, era la tarea más dolorosa que se pueda imaginar. Porque el amar y el ser amado es lo único que hace realmente plena y feliz a una persona. Es lo que hace vivir realmente a los seres humanos. Pero papá llevó a esas actitudes hacia un juego tan agresivo y radical, que ya no me permitía, ni me permitiría, nunca más en la vida, ni amar ni ser amado jamás, ni por mí, ni por nadie. Era la locura y la muerte afectiva. Dejé de ser un ser humano para convertirme en un loco, en un bruto, y en una cucaracha. Todo esto era fruto del benévolo trabajo de terapeutas “profesionales” que me querían tanto y que hacían todo esto “por mi bien”. XXXV Ante esa situación de ser la calle, me vi que por momentos perdía mi propia identidad, dejaba de ser yo, era como si no sabía quién era, o si era algo o alguien o nada. Me acometían como súbitos pánicos instantáneos ante la idea de desaparecer y ser todo el mundo, o ser la calle, o ser nada y todos a la vez, y no ser ni nadie ni todos. Mi relación con los sentidos visuales perdió la familiaridad que tenía antes. Se alteraron mis percepciones visuales. Con lo de que se alteraron, me refiero a que mis percepciones dejaron de tener una identidad familiar entre mis ojos y lo que yo veía. Dejó de haber afinidad visual, familiaridad con los sentidos, propiamente dicha. Al mismo tiempo, sentí que existía una impresión de disociación entre lo que veía y lo que pensaba. Lo que veía no era lo que pensaba. Eran dos mundos diferentes. Si yo veía un objeto, podía definirlo por su propio nombre, y usarlo correctamente, etc.

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No desvarié en el verdadero sentido de la palabra. Pero lo cierto era que, desde el punto de vista perceptivo, tenía la sensación de que lo que veía y me rodeaba no tenía nada que ver con lo que sucedía en mi cabeza, ni con lo que pensaba. Para peor, mis ideas estaban confundidas. Estaba entreverado con respecto a lo que pensaba, y trataba de definirlas. Entre esa confusión y obsesión en mis ideas, y esa disociación de lo que veía y lo que pensaba, sentía que me estaba volviendo realmente loco. Pero no había más remedio que seguir por ese camino. No había opción. Yo sentía por momentos que yo era algo así como un espíritu, un pensamiento divagante en el aire, como un fantasma sin cuerpo que poco menos que se trasladaba de un sitio a otro, y que movía las manos y pies de algo que yo veía como que era un cuerpo, como si hubiese sido mío, y de estar en diversos ambientes que no tenían nada que ver con lo que yo pensaba. En medio de este estado, yo recordaba estados en que hube tenido emociones agradables, y recordaba la relación que tenía con mis sentidos en el momento de sentir esas emociones. Como por autosugestión, yo trataba de concentrarme para volver a recrear esas emociones y relaciones con mis sentidos que hubiera tenido antes, en esos momentos, y trataba de colgarme, como dicen los adictos, con las gotas de lluvia, que las veía como en otro mundo, y eso, en vez de hacerme unir al mundo de los sentidos y de las emociones, y al de la “realidad sensorial y emocional”, me aislaba más aún, de tal manera que a veces me asustaba de lo irreal de lo que me parecía sentir al mundo perceptivo que me rodeaba. Al mismo tiempo, yo me acordaba de cómo era yo a los once años, cuando comenzó el tratamiento, de lo normal que estaba, y de todas las locuras y estupideces que me hicieron los “terapeutas”, y de cómo terminé, y vi que esa gente, en realidad nunca había deseado curarme. Estaban para hacerme mal. Estaban en mi contra. Me di cuenta que todos, mi familia, mis conocidos, la adscripta el liceo, mis hermanos, mis primos, tíos, psicólogos, habían montado todo un circo en torno mío desde mis once años. XXXVI Habían fingido afecto, “que yo era un enfermito que se le había muerto la mamá y me trataban de ayudar”, “que todos me querían”, etc, cuando en realidad todos me odiaban, y aquello no era sino parte de un circo siniestro y diabólico para que terminara donde estaba en aquel momento. Recordé todos los privilegios gratuitos que se me habían hecho, las tendidas de cama, todo, y me di cuenta que era todo un engaño. Era todo parte de un circo, de un “bluf” psiquiátrico, de parte de una familia que en realidad nunca me quiso ni me quiere, sino que, todo lo contrario, me odiaba, me consideraban un egoísta y un narcisista, e hicieron todo esto para destruirme la vida, en

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Sino. pero no había otra opción que esa: ser mi propio terapeuta personal. de que me habían jodido. para descubrir las estrategias. Me querían lavar el cerebro. me habían jodido. en esos cuadernos. tomando existencia real en un papel real. mis ideas en ese entonces eran muy confusas. yo escribía. prevenir sus juegos en el futuro. un psicoanálisis. no había duda. y se habían basado en mis inclinaciones inconscientes. yo iba a la librería y compraba cuadernos y lapiceras. por ejemplo. era el disparate puro. en el peor de los momentos.NO YO Y le adjudicaba características al Yo. Conocerlas. totalmente obvia y para nada delirante. además. era como si se escaparan o volaran de mi mente sin ser nada.ANTIYO. yo necesitaba que mis ideas “existieran”. Necesitaba saber sus tácticas y estrategias. y que mis ideas. 166 . Sin embargo. o no ser ni nadie ni todos. se organizaran por escrito. En ese dilema del ser o no ser. al Antiyó. Entonces. La pregunta era: ¿Cómo me habían jodido? ¿De qué manera me fueron llevando. Escribir era lo único que me mantenía en el mundo real. y al No yo. o ser todos y nadie. XXXVII Como sentía que estaba en un estado de irrealidad. Les tenía miedo a ellos y a su lavado de cerebro. las Buenas Costumbres y la “Salud Mental”. Me habían atacado.nombre de la Moral. se concretaran. Me llevaría muchos años poder armar todas las piezas del rompecabezas. yo quise elaborar una introspección. prácticamente. verdaderos criminales de guante blanco. y me ponía a escribir mis psicoanálisis en ellos. y no sabía diferenciar bien el trigo y la cizaña. me llevaron a la locura. a partir de qué estrategias me fueron conduciendo hasta ese estado de locura? ¿Con qué reglas se regía mi inconsciente. como si yo fuera un criminal. y con qué reglas ellos manipulaban mi inconsciente para jugar conmigo? ¿En qué trampas consistían esos juegos psicológicos y psiquiátricos con los que me habían torturado? De esta manera. y. cosas como: Antítesis: YO. me ayudarían a obtener seguridad y darle estabilidad en mi estado actual. los discursos y la forma en que ese grupo de salvajes “profesionales”. Saqué la conclusión.

por un lado. el ser todos y nadie. como si yo no estuviera en mi cuerpo. yo siempre tuve fe en mí. y no ser ni nadie ni todos. tratando de buscar la esencia que explicara todas las estrategias Copn las que jugaron los psicólogos conmigo desde mis once años. Y el No-Yo era la nada. y que ese juego de “Psiquiatría” y de “locura” era todo un circo. El Antiyó era lo que se oponía al Yo. formado por. y por otro lado. y de mis trastornos perceptivos. pero ahora. el par (YO-ANTIYO). mis conflictos siempre estuvieron en la esfera entre el Yo y el Antiyó. al que se le oponía el Antiyó. y sabía que todo lo que se me montaba a mi alrededor era todo un circo. Y había una doble antítesis. contemplándolo todo. que. siempre estuvo y está. estaba completamente desapegado de estos. y en lo que me pasaba. 167 . el no pensamiento. Los escribía desde otro plano. y por otro lado. existía y existió siempre en mí.El Yo era lo que me identificaba como mío. el conflicto se hallaba inmerso en la esfera entre el YO y el NO-YO. Yo sentía que durante toda mi vida. otro segundo par. Era la locura total. (que incluía al Yo y al Antiyó). de confusión racional y afectiva. el Antiyó era la Tristeza. dividiéndome el cerebro y mis egos. sin que yo fuera algo así como un espíritu que se hallaba viéndolo todo. O sino: “Ser libre y estar desamparado” versus “Ser esclavo y estar amparado” Y escribía cosas así. aún en esos momentos. Por ejemplo. formando un par. si mi Yo era la Alegría. al que se le oponía el NO-YO. pero desde el punto de vista emocional. a pesar de esta sensación de fluidez y de irrealidad. una directriz muy fuerte. el juego en el que esos lavadores de cerebro habían hecho conmigo. el NO-YO. la no existencia. y había otro YO. Yo escribía estos conflictos de mi vida. Y a pesar de todo. en mis ideas. para volverme loco. por encima de mi propia cabeza corporal. entre el YO y el ANTIYO. lo contrario a lo que yo me identificaba. aunque a veces no la haya percibido con entera claridad. XXXVIII También escribía cosas como: “Ser un consentido irresponsable” versus “ser un responsable ignorado”. Pero. aún en esos momentos. diríamos. Había un Yo. en otro plano. por un lado. La nada.

para dentro. desligado de los sentidos y de la materia. que quedaba al lado el comedor. tomé papel y lápiz y escribí: “Pienso en que estoy pensando… en que estoy pensando lo que estoy pensando… que estoy pensando…en lo que estoy pensando… etc” Por otro lado. Entonces. en algún sitio donde yo supiera que nadie sabía que yo estaba allí. Ante todo este drama. yo. yo estaba solo. y me ponía a escribir. yo sentía que parte de la “locura”. y a mí mismo como seres reales. No sabía en absoluto qué era lo que estaba pensando. 168 . La que no existía problema alguno. me espanté y traté de ponerlos en orden. y estaba totalmente mareado. negar al prójimo. que trataba de saber en qué pensaba. Volverme absolutamente introvertido. entre ellos. XXXIX Recuerdo que un día. totalmente errático. según alguna antigua concepción mía que habré tenido de ser humano. mi familia se hacía la que no se enteraba de nada. y hablando “familiarmente” entre ellos. sintiéndome que los pensamientos se me escapaban. que ese grupo de locólogos sin seriedad ninguna. o me sentía mal. Era como un espíritu. o se hacían los que no comprendían. una idea confusa y errante. u en otra. y traté de saber en qué era lo que estaba pensando yo. o sociales. sino por razones muy bien justificadas. consistía en “cerrar” todas las ventanas al mundo exterior. hacer “reales” mis pensamientos. y ni sabían que yo estaba en el cuarto de Martín. absolutamente solo todo el día. para regresar horas más tarde a casa. Papá y mis hermanos estaban almorzando en el comedor. y parecía que mis ideas iban a perder conexión entre sí. o no compendian. Papá. ni en lo que vivía yo. Yo me pasaba solo. Martín y Marina comían y hablaban tranquilos sus cosas. absolutamente solo en el cuarto de Martín. Yo me pregunté a mi mismo: -¿En qué estoy pensando? Y no sabía en qué estaba pensando.Si yo en esa situación. y ni a ellos ni a mí nos importaban ni los que se decían ellos. no era porque yo fuera un “loco”. y salía por las tardes o por la noche con mis cuadernos de psicoanálisis a caminar y sentarme en cualquier lugar de la calle. Yo. estaba mal. o simplemente como seres humanos. para poder concretar mis ideas. donde parecía que yo ni existía.

cualquier debilidad. No había otra opción. y para siempre. sino… ¿Cómo van a justificar sus mezquinos tratamientos? Si mis defectos no son exagerados. se me ataca. porque sino. no amar ni desear ser amado. No habría vuelta atrás. ese grupo de psiquiatras hipócritas empiezan a hablar y a decir que “en toda persona 169 . y con el beneplácito de todo el mundo.XL Destruir todo afecto. me catalogaron a mí como a un inmoral. Después. Como decía mi abuela: “Hay que apretar. El plazo había expirado. y me fueron agrediendo. ni odiar nunca más. de privarme de cualquier deseo o placer. ni llorar. Era la muerte segura y completa. como un ser mezquino e inferior moralmente a ellos. solo la utilizarían los locólogos para invadirme y lavarme el cerebro sin ningún tipo de escrúpulos ni seriedad alguna. Y después me castran y me dan electroshocks. apretar. y me ponen a mí como el “malhechor atacante” y a sí mismos como una “manadita de corderos indefensos”. Tienen que verse como patológicos. sintiéndose superiores morales a mí. porque. Todos mis defectos son patológicos. Cualquier deseo. me hicieron una injusta “terapia de carácter” que me volvió loco.Para ello. . de tener experiencias. Es el mundo al revés. y me atacan más aún. Era cerrar toda puerta. no tendría sentido el tratamiento de un defecto mío. Era irreversible. Esto incluía dejar de vivir. se me provoca. discriminando. ni protestar. Y si no se ve la patología a simple vista. ni siquiera odiar. y ahí se me pasa a tildar de psicópata. que no tengo ni voz ni voto. y me fueron acorralando. por más alto o más bajo que fuera. Se ve patología por todos lados. XLI Ellos. hasta que saque la lengua y se ahorque” XLII Todos mis defectos siempre tienen que ser exageraciones. cualquier abertura al mundo exterior. y arrojándome a la locura. sintiéndose absolutamente “objetivos” e “intachables”. se piensa que detrás de esa actitud hay una patología. a mí solo. Era no sufrir. ventana o abertura al exterior para siempre. ni amar. como un grupo de lobos voraces y cobardes. E invierten los roles. Luego ellos se “horrorizan” con las actitudes que ellos mismos provocan en mí. de disfrutar de una tarde de sol. dentro de esa superioridad moral que se auto otorgaban. Hasta yo mismo tengo que ser considerado como un individuo patológico. No ser nadie para siempre. para que yo tenga algún defecto exagerado. Era algo irreversible.

es porque estoy bien medicado. O sino. o algo por el estilo. debido a los disparates acumulados desde hace años en mi Historia Clínica. y fantasea con que existe la posibilidad. que solo está en su mente. pero que. y ante esa mínima duda. Y haga una cosa o la otra. dejándome todo el tiempo como un vegetal. de que yo sea agresivo. es porque estoy loco. Y. la conclusión es que siempre estoy loco. a la psiquiatra le da el derecho de atacarme a mí injustificadamente solo para prevenirse de sus propias fantasías o de las que le inculcó mi padre. para la mente de pajarito de la psiquiatra. Ni siquiera se trata de tener una duda razonable. Pero que. contados y mil veces repetidos desde hace años. puede pasar. Pero ahí la psiquiatra parte de un supuesto que no ha sucedido. 170 . No lo hacen por mis propios delirios ni paranoias. a veces a la psiquiatra le da un ataque de locura. y si no pasa nada. a pesar de que no hayan síntomas. por si llegara a aparecer algún día una descompensación”. sea cual sea mi conducta. Como dice el dicho: “el que pega primero pega dos veces”. o “que la frontera entre lo normal y lo patológico no es clara”. por cierto. XLIV Y si pasa algo. previniendo de por vida algo que nunca pasa. aunque no sea razonable. ¿Dónde se vio una enfermedad sin síntomas? ¿Qué es eso de “medicar para prevenir”? ¿Para prevenir qué cosa? Ni siquiera ellos saben bien qué es lo que quieren prevenir. bien cebadas por mi padre. En realidad. hay que medicar por las dudas. dicen que tengo “una enfermedad sin síntomas. tomando mate y fumando todo el día? El resultado es que me vuelven loco de por vida. aunque sea remota. pero también de la parejita de psicópatas de mi padre y mi abuela. me medican por los delirios y paranoias de los psiquiatras. acumulados en la a mí atribuida Historia Clínica. ¿Cómo me van a medicar por prevenir por las dudas. me medican por las fantasías que los psiquiatras se hacen de mí. XLIII Y con estas pseudo razones. sino por los relatos y disparates de los mismos psiquiatras. etc. se justifican para agredirme “porque sí” o “por razones que yo no podría entender”. dentro de prevenir.enferma hay actitudes normales”. por pura invención de ella y de sus fantasías. Pero siempre estoy loco.

XLVI Ellos tienen razones para justificar cualquier desastre o disparate. y hacia los familiares. las drogas. que nos drogan y nos dan electroshocks solo para prevenir sus fantasías. los secuestros a domicilio. porque su arte es trabajar con la fe y la credulidad de la gente. Y trabajan con la fe y la credulidad de las gentes a través del uso sistemático y metódico de una buena retórica. y necesitan tapar las carencias de su ciencia con buenos modales. sino para cubrirse él mismo ante sus superiores por si llegara a pasar algo y lo responsabilizaran a él por no haberse prevenido de mí medicándome antes. y la ejercen de forma descarada. alegando que “no vamos a esperar a que el paciente esté mal para después tratarlo”. como castraciones. los psiquiatras se justifican. injustificada. ¡Pero pobre de aquel discriminado cultural que se sienta injustamente tratado y rompa una mesa o un vidrio en el comedor del manicomio! ¡Ahí sí que lo linchan! La violencia. Entonces. ¡Y a llorar al cuartito! ¡Y que te cure Lola! Pero aquí parece que nadie se entera de nada ni nadie tiene la culpa. Y no hay forma de discutir con esos locos al revés. aunque yo no les de ningún motivo de provocación alguna. solo porque están motivados por las propias fantasías y miedos. Toda la responsabilidad es de “mi” enfermedad. electroshocks. los electroshocks. Por eso convencen a cualquiera de cualquier disparate. los encierros. y cómo decir las cosas. todo lo justifican frescos como una lechuga. 171 . hacia el paciente.E hipócritamente. tampoco lo libra a uno de las fantasías de los psiquiatras. drogas. Todo por un psiquiatra que me medica. Por ello se empeñan tanto en estudiar comunicación. mientras que juegan con la salud y el dinero y la confianza que las gentes les depositan a ellos. no por mi bien ni por el de un tercero. convencen a todo el mundo que ellos tienen todo el deber y el derecho para agredirme a mí. y unilateral. Porque son unos charlatanes que no practican una ciencia seria ni exacta. y cómo ser persuasivos. son propiedad y monopolio SOLO de los psiquiatras! ¡Pobre de aquél discriminado que se resista con violencia ante sus violencias! Pero el hecho de no ser violento. XLV Ellos controlan todo el monopolio de la violencia. con semejantes falacias.

No hay matices ni términos medios nunca para el que es tratado por un analista de caracteres. generan una terapia adictiva y masoquista. cosa que tampoco se pretende que lo sea el paciente. como de la periferia. hasta terminar discriminado por todos. su automóvil. Pretenden que sus conocimientos que leyeron en sus manuales. uno va cura tras cura. le extraen al paciente hasta la última moneda de sus bolsillos durante toda una larga vida de sufrimientos y de confesiones morales.XLVII Nunca existe en un paciente un defecto narcisista que para el analista de carácter sea normal. sea un conocimiento que pretende ser universalmente válido para toda edad. y consigo mismo. vacíos. o a suicidarte. para todo sexo. o tolerado. y para todas los diversas clases sociales de nuestro país. Es maldecido y medido con una vara más estricta que la del común de las gentes. y luego la tercera. y muy narcisistas. es decir. O el analista de caracteres te obliga a ser un santo. Y después de que te obligan a ceder uno de esos llamados por ellos “círculos diabólicos”. lo 172 . hablando en términos prácticos. su perrito. una casita. sufriendo como un condenado. Y así. racionales. un perrito. Y mientras. y te hacen clarificar. mientras que él mismo es indulgente con las gentes comunes. sádicos. sus familias. Para el analista de carácter no existe término medio ninguno. mezquinos. Viven en su propia burbujita burguesa de su casita. te someten a otro “segundo círculo diabólico”. “curar”. y de decidir sobre sus vidas. Pero son todos de clase media aburguesada. después de todo? En realidad. que de “objetivos” no tienen nada. que cursaron unos años de Universidad. en un ciclo que no se acaba nunca. sin nunca llegar a ser un santo. como del centro de la ciudad. la cuarta. con pretensiones de tener un autito. y las agresiones del tratamiento obligan al paciente a quedar mal parado ante los ojos de todos. y sus pacientes bien enjaulados en los hospitales. los psicólogos y los psiquiatras son gentes de coeficiente intelectual de 100. y que tienen pretensiones de ser unos expertos en cómo se debe vivir adecuadamente. o admitido o perdonado. etc. y son seres mediocres. conservadores. XLVIII Pero… ¿Quiénes son los psicólogos y los psiquiatras. El paciente siempre termina acorralado y maldecido por todos. como si ellos fuesen pastores de Iglesia. tanto de los suburbios. etc. y a otra “segunda clarificación”. del campo. en donde esos analistas de caracteres. vulgares. envidiosos. o un loco de los peores. a los que medican y se encargan de administrarles sádicamente electroshocks.

de los defectos de ellos. los institucionalicen. como sin duda lo son. los aborrezca.que los hace sentir poderosos. en un “tratamiento de carácter”. y todos los doctores que me han tratado a mí. a estos vulgares e insignificantes proletarios de bajo rango. y que se los haga sentirse menoscabados e inferiores. cuando se los exponga. La Psicología y la Psiquiatría son disciplinas hechas para las gentes mediocres con pretensiones de voluntad de poder sobre la facultad de decidir acerca de las vidas y del futuro de los demás. y de la exageración de mis defectos. como el que ellos me hicieron a mí. y la justificación de la acción "terapéutica”. con informaciones arrancadas de los famosos test de análisis de carácter. o locos. y los acusen de “individualistas”. desgraciadamente. a enojar. sino también institucionalizados y legalizados. sin ningún término medio? A ver si ellos. El nombre de la cura. no son los primeros en decir que “todos deberíamos tratarnos”. o suicidarse. los psicólogos y psiquiatras que me trataron a mí. De hecho. A ellos bien que todo el mundo le son indulgentes con sus “pequeños defectos”. como en una caza de brujas. si son tan guapos para hacerles a sus prójimos lo que nunca desearían que les hagan a ellos mismos. entre mis tíos y primos. Damián Díaz. como Marina Passeiro. Son juegos de poder. y que tanto dinero cobran por hacerlo! O a que todo el mundo los desprecie. que “todos tenemos algún problema”? ¿Cómo reaccionarían ellos si se los pusiera entre la espada y la pared. y que se los someta al escarnio y a la censura pública. por parte de profesionales mezquinos. expuestos al gran público por bocas indecentes. no se va a disgustar. y a vociferar a viva voz por todos lados. y Raúl Sintes. y los ejecuten. y que se prestan para todo el posible ejercicio del sadismo encubierto. de la virtud. eran solo los pretextos que ellos utilizaban para iniciar y 173 . en prácticas no exentas de sadismo como los electroshocks. mediocres y envidiosos. no solo individuales. ¡A ver cómo reaccionarían ellos. y les digan que son unos locos. XLIX Me gustaría ver cómo reaccionarían esos señores que me trataron. Ana María Martínez. me condenan a mí por ser igual que todo el mundo. o algunas “personas decentes”. o mi padre. o mi abuela. bien ridiculizada sus personalidades. Me desprecian por eso. entre ser santos. ¿Acaso ellos mismos. y digan: “qué narcisista es esta persona”. Que todo el mundo comience a comentar. delante de todos y por todos. acorralados.

LI Ahora. Es lo que son ellos. o novias. Pero en esta situación de verdadera necesidad. Ahora era. En su lugar. No había ni compasión ni buena intencionalidad ninguna en el tratamiento. cuando me vestían. Era todo parte del prejuicioso tratamiento antinarcisista. que el narcisista que tanto le desagrada tenga éxito social y laboral. A nadie le importaría en lo más mínimo. cuando falleció mi madre. y así lo es hoy en día. Esto explicaba por qué solo se pensaba monotemática y exclusivamente en mi enfermedad. Y era muy real. social y laboral. y se me estimuló para ser caprichoso. en un manicomio! Este era el mensaje clarito que me daban. ellos exhibieron su verdadero rostro.justificar una verdadera caza de brujas. tomándome a mí como víctima inocente desde mis once años. ni de papá. L La terapia que me hicieron solo fue para discriminar. y se pretendió aislarme en todo momento. se descuidó de forma completa. realmente. cuando yo los necesitaba realmente. etc. o si me sociabilizara. yo me hallaba en la peor situación que persona alguna pudiera estar en el mundo. No mostraron compasión ninguna. Me hallaba en una situación mil veces peor de lo que estaba años atrás. 174 . Y es real hoy en día también. me decían: -¡Eres un asqueroso narcisista que trata de manipular a la familia llamando la atención! ¡Así que muérete para el resto de tu vida. como una rata. de verdad. todo tipo de normalidad mía. nada. o si tenía sexo. sino que aborrecerá con toda su alma. ni importó mi futuro laboral. Se me educó precisamente para ser un zángano. y para que los médicos se llenaran los bolsillos. Mi normalidad se dejó sistemáticamente de lado. consentido. No importó si estudiaba. o trabajara. Así era la realidad. un irresponsable. y a nadie le interesaba mi normalidad. porque no la tenían. No tenían tampoco ningún interés en ayudarme. a los dieciocho años. ni de parte de la abuelita. ni cuando me llevaban al cine. un ser sin voluntad. Esto explica claramente esa “prioridad” familiar y social acerca del tratamiento a mi enfermedad al tiempo que se obvió totalmente. ni cuando me compraban pizzas con muzarella. ni cuando me llevaban a la librería Ruben. y generar prejuicios culturales.

Yo mismo pasé a sentir asco de mí mismo. apoyo ninguno. de una relación entre padres e hijos. era siempre yo. Y los demás. Y en nombre de la moral y de las buenas costumbres. y de ser la calle. que nunca fueron al escarnio público. solo por ser adolescentes. ni siquiera con mis sentidos. me hallaba a los dieciocho años. a la cual quise dar contenido. sin futuro. a partir de una situación familiar expuesta como “problemática”. se ponían a juzgarme a mí. las “personas decentes” que nunca habían sido atacadas ni puestas contra la pared desde su niñez. Era la muerte total. ellos se ponen por encima de toda valoración. adoptan una actitud absolutamente parcial respecto a los padres y con respecto a los hijos. se aceleraba cada vez más como una bola de nieve. el que tenía ideas. y de un contexto “normal”. paradójicamente. a lo que hacía. al populacho le estimulaba aún más su rechazo hacia mí. los “analistas de carácter” solo les exigen a ellos que “disimulen” sus defectos sujetivos respecto a sus hijos. sin tener. mientras que con respecto a los padres. me aferré a algún ego ficticio. como en el mío. Era “mi” enfermedad. obsesionado por una idea vaga del “yo”. y sentimientos negativos. No tenía salida ni salvación ninguna. la muerte intelectual. sin identidad. A los hijos. desde el comienzo del tratamiento. sin mente. de los padres al terapeuta. se los somete a un “análisis de carácter de rigor”. Hasta yo mismo. el de las malas actitudes. El resentido. ante el borde del no ser. y como también –sobre todo. Y fue así que me convertí en un apologista de la sujetividad y de un narcisismo sobre el que trataba de apoyarme. y que sigan todas sus pautas. y toman partido inmediatamente por los padres. como un fantasma. como “profesionales” y “superiores morales”. y pagados con dinero contante y sonante. Esto lo hacen a pesar de que los analistas de carácter puedan ver ciertos defectos en los padres. y a justificar su mayor discriminación. desde los once años. LII Los psiquiatras. sin espíritu. y de mi propia obsesión por mi ego. y hasta de mi propio ego. Y esa obsesión por el yo y mis devaneos en pro de la sujetividad y del ego. Y el loco era siempre yo. pero ellos.En esta situación. en medio de una familia. Pero en muchos casos.como pagados a sueldo por los padres. como adultos. y justificaba aún más su “recta” agresividad psiquiátrica. Y hasta a mí mismo yo me despreciaba y me desagradaba yo mismo. a mis actos. Y la marginalidad mía. desde su “cómoda y decente posición”. los primeros que tendrían que haberse sometido a un análisis de carácter de rigor fueron la parejita de psicópatas de mi padre y mi 175 .

al mediodía (las clases eran desde las ocho de la mañana hasta el mediodía). con tantos problemas por resolver en mi cabeza. y que los estudios me superaban. yo me quedé a solas en la clase. sino que me pasaba todo el tiempo dibujando en mi cuaderno cosas. sin atender las lecciones que daban en clase. pero seguí concurriendo a clase. o más bien nada. actualmente. ni recuerdo a NINGÚN alumno. no es esta ni les importa. Hay que aceptar la verdad.abuela. y aislado y enajenado absolutamente de la sociedad. y como los estudios eran forzados artificialmente por mí. 176 . y los alumnos del segundo turno qué iban a venir. en un esfuerzo supremo. era que. y en contra del viento y de las corrientes. También recuerdo que no hablaba con nadie. sintiéndome y estando totalmente solo. en medio de una cordillera. y yo me había auto estimulado a ellos como otrora lo había hecho con el acto de bañarme. y estaba en el período intermedio. rechazar a la humanidad. y todos los alumnos y profesores se habían ido del liceo. parece que nadie hubiera tomado en cuenta sus siniestros caracteres. decidí prescindir de todo estímulo externo. sin metas. como un esfuerzo “yoico” supremo. en una clase llena de adolescentes de catorce y quince años. de mi vida del liceo en ese entonces. y no me daban satisfacción ninguna. sino sufrimiento. ni a NINGÚN profesor de ese año. de varios kilómetros de longitud y varias decenas de metros de ancho. ni participaba en la clase. la serpiente llevaba un casco nazi. Al menos para mí. Lo único que recuerdo. en 1986. y que. ni siquiera se exactamente en qué salón estaba. y no significaban nadie para nadie. y es esta. lo cierto es que al final. ese mismo año. me di cuenta que no podía estudiar. Yo. Es la única que hay. LIV Un día. No se cuánto tiempo fui. No hay otra. Y. que se desplazaba entre las montañas. y crearme un padre ficticio que me auto impusiera metas. de mi propia voluntad. ni las materias. LIII Lo cierto es que ese año. no recuerdo casi nada. entre los alumnos del turno matutino que se iban. Recuerdo que dibujaba cosas tales como una gigantesca serpiente. sin embargo. me inscribí y fui por segunda vez a tercero de liceo. salvo algunas imágenes aisladas. ya que el padre real no las proponía. para los demás. excepto que tenía ventanas hacia el parque de gimnasia del liceo. y yo era el único que le crecía la barba y que tenía barba en la clase. sin futuro. mientras los empleados barrían y limpiaban los pasillos del liceo. en la cabeza. Lo que recuerdo es que yo tenía dieciocho años. y que los pueblos y las montañas para ella eran diminutos. cuando terminó la clase.

el sentado delante mío. papá se levantó y se sentó en un sillón que quedaba justo adelante mío. no recuerdo cuándo. 177 . dejé de concurrir al liceo. a los dieciocho años. Recuerdo que yo y papá estábamos sentados uno al lado el otro en los sillones de espera. después. Me ponía en una esquina. y me dije a mí mismo: “Lo que la Humanidad desea. hasta que se abrió a puerta del consultorio. mi esencia. esperando. Era de noche. doblando en una esquina. Era un esfuerzo auto ególatra que yo no estaba en condiciones morales de poder llevar a cabo. en un barrio desconocido.Y que miré al pasto del jardín del liceo. No se cuántos días ni por cuánto tiempo fui al liceo en 1986. vinieran a internarme. y pasaba a ser la calle. LV Lo cierto era que después de haber pasado todo esto. a escribir mis psicoanálisis. siguiendo y doblando en otra. y prácticamente “huía” de casa. siguiendo para una calle. Llegó el momento en que el temor a que me internaran. en el fondo. desde la ventana de clase. y mi rechazo a la familia. Entonces. me fui de la clase. Soy yo el que te abandonó a ti” Entonces permanecimos largo rato. estando en casa. con mi cuaderno y mis escrituras psicológicas. sentado en el escalón de una casa desconocida. y que por momentos parecía que perdía mi identidad. en medio de todos estos devaneos. y a la casa. por temor a que. y me dijeron que yo pasara. sintiéndome casi como un espíritu desdoblado del cuerpo. LVI Entonces. papá me llevó a la mutualista en la que yo estaba inscripto. y volver a ser un embrión”. Yo salía solo. por las tardes o las noches. o las ambulancias salgan a buscarme. que yo le pedí a papá que me internara. dándome la espalda. de espaldas a mí. y yo atrás. Yo y papá éramos los únicos que estábamos en la sala de espera del sector “Salud Mental”. dentro del salón vacío. al final. absolutamente solo. lo cierto era que comencé a tener miedo de que me internaran de nuevo. Y. pero. se hizo tan grande. en esa doble fila de sillones. Yo lo percibí como que me dijera: “Tú no me abandonas a mí. es volver a la etapa fetal. mi conciencia de mí mismo. tras estar a solas ese rato en la clase. donde nadie pudiera hallarme.

y como que por dentro no le parecía que yo debiera estar internado. le ponen una capucha adormeciéndolo con psicofármacos. Tiene un sueño divino. como que tenía alguna duda. lo único que hacía era favorecer una petición mía. mientras él se retiraba. en definitiva. profesionalmente. Pero como me vio a mi tan decidido. y me preguntaba si realmente quería ser internado. sino al reo. pero más bien formal. El inyectable para ser trasladado era totalmente innecesario. En realidad. como que está en el paraíso. Luego. normal. amable. como que había algo que no le cerraba. porque tendría algún problema. tanto profesionalmente como legalmente. y después de que se ensució bien conmigo. Nadie puede ni le va a decir nada. me preguntó por qué había venido. Él. Me había vuelto loco del todo. Uno no se da cuenta de nada. En realidad. Ella dejó toda la cosa como que ella no era la de la idea de que yo esté internado. como médico. me dejaba a mí toda la responsabilidad. Es por eso que siempre que esos verdugos internan a un paciente. no por interés de ella. y como que ella. y hacía gestos con el rostro como que no entendía por qué quería ser internado. Por supuesto que quería internarme. y unos enfermeros me dieron un inyectable en la nalga. ella aceptó internarme y dio la orden.Para ese entonces. Yo le decía que sí. esa doctora era la primera que estaba de acuerdo en internarme. Me ponen una máscara a mí mismo para que no vea la ambulancia. y trató de que sea yo el que le diga bien claro a ella que sí deseaba ser internado. simplemente. con el portafolio lleno de dólares que le robó a mi padre con el tratamiento. y entonces. Era lo que ella quería. No había necesidad alguna. en 1981. Yo pasé. La doctora tomaba datos. ella se jugó al rol de que ella no estaba de acuerdo. y fui trasladado al manicomio “El Prado”. pero “si yo se lo pedía. pero dejó toda la responsabilidad a nombre mío. Me había atacado y jodido todo lo que me podía haber atacado y jodido. para que no los vean. y de repente abría los ojos y te encuentras con la 178 . y había pedido yo mismo la internación. se hacía como la que no compartía la idea. fría. no quiso seguir ensuciándose más. Un juego perfecto. Pero el inyectable al internar a un paciente. y una doctora. por alguna razón se lo pediría. las calles pasando delante de mí la fachada del hospital. Todo inobjetable. el viejo y querido doctor Sintes ya había tirado la toalla. supuestamente por pedido mío. cuando tenía trece años. Ella. el mismo en el que estuviera internado cinco años atrás. Me desvanecí. como que me hizo caso”. haciéndose la que no entendía nada. me enloqueció. los verdaderos verdugos no se las ponen a ellos. y no sea consciente de la agresividad con la que me tratan. y dejó que el médico siguiente se siga quemando y ensuciándose conmigo. equivale a la máscara que se ponen los verdugos en sus caras. Yo estaba tranquilo. salí del consultorio. aunque tampoco decía que no. y le dije que quería ser internado.

tu “realidad”. y te preguntas: -¿Qué paso? Pero esta es una pregunta fuera de tiempo y lugar. Todos los psiquiatras lo sabían. Es una técnica de Salud Mental para todos sus discriminados culturales. Te quedas totalmente descolocado. te encuentras con esa realidad absolutamente contrastante. la misma que me había atendido cuando yo tenía trece años. reinterpretarlo. Que tenía un problema con la realidad actual. como lloviendo sobre mojado: -¡Ah! ¡Ya se! ¡Me internaron hace unos días atrás! Y con esta base. y que se despierten por sí mismos en las camas de un hospital psiquiátrico. a partir desde ese momento. psicoanalizarme para reciclar mi pasado. tratando de psicoanalizarme a mí mismo. Después de esa vez. con dolor y frustración. Es la capucha que le ponen los verdugos a los reos para descolocarnos. Después. Así que me bañé con alegría. Te la haces cuando ya pasó la jugada. Me habían pedido que me duchara para crear problemas. apenas entré. En esto consiste el procedimiento de inyectar a los pacientes antes de internarlos. Yo estaba muy afectado por lo que me pasaba. me alegré de que me lo pidieran. No te acuerdas de nada. en vez de enojarme o tomármelo a mal. nunca más se me pidió que me bañara más en esa clínica. que se me obligara a salir adelante. Lo cierto es que fui trasladado a la clínica psiquiátrica “El Prado”. de esta realidad actual. LVII Yo sentía que tenía un serio problema psicológico muy grave. debido a los tratamientos que me hicieron. Por supuesto. y se te prende la lamparita. Debía dar un paso atrás para dar dos para adelante después. en esas condiciones hospitalarias. aunque sea temporalmente. la psiquiatra de la clínica. Yo deseaba que se me dieran órdenes. para después volver a encarar esta realidad que en ese momento no podía encarar. volverme introvertido. pensativo. sin acordarte casi de nada.sábana y la almohada dentro de la sala de un manicomio. Sin embargo. aunque estén bien. sabía perfectamente cómo era el asunto mío con el baño. paradisíaco. tras haber estado en el limbo con la droga. 179 . era que me diera una ducha. Nélida Brítez de Villalba. a destiempo. Estaba introvertido. Que debía aislarme. Lo primero que me dijeron en la clínica. comienzas a vivir tu vida. y dormirlos en un sueño profundo. recordarlo. durante dos días.

a la que la llamábamos “la cabaña”.Se me asignó una habitación solitaria en el fondo de la clínica. 180 .

“Ex-clínica psiquiátrica EL PRADO. En ese tiempo. donde Ernesto vuelve a ser internado en 1986 y 1987. Ernesto se convirtió en un verdadero vegetal” 181 . y le privaron de toda vida afectiva y emocional de por vida. A partir de esa época. a los dieciocho años de edad. hasta hoy. hasta nuestros días. y donde sufrió su primera serie de diez electroshocks. que le borraron de la mente todo su pasado. entró un Ernesto vivo y salió un Ernesto muerto de por vida… y eso que solo fueron los primeros diez electroshocks de cuarenta y ocho que le han hecho hasta ahora desde entonces.

182 .

la “abierta”. yo me quedé confundido. y me empezó a hacer preguntas inquisidoras. Me trababa. la doctora Villalba me llamó a su consultorio. después de un rato de conversación. y yo tenía que asentir. No podía decirle nada. ella me obligaba a concederle a ella la razón. ante mis titubeos. pero siempre “pragmática y objetiva”. con “todas las razones del mundo” Para rematar su locuacidad. ella me dijo: -Te voy a hacer una serie de diez electroshocks. No podía ni hablar. me dijo: -¿Ves? ¡Ni tú mismo te entiendes! Y después. y ella era la parte “normal”. estaba asintiéndole igual a lo que ella me decía. me quedaba callado escuchando todos sus “objetivos” comentarios. pero no podía decirle nada. y sentía que no tenía palabras para expresarle lo que estaba pasando. El “loco”. Quería explicarle algo. y no tenía ningún discurso. Al final. No me acuerdo lo que sucedió tras la consulta. Me iban a hacer electroshocks. sin problema ninguno. No había forma de escapar. tal cual ella lo exponía. Yo. Perdía la sensación de realidad. el confundido. Todo estaba mal para ella. que por entonces sabía que yo tenía razón. el que tenía un “problema”.LVIII Luego. y veía que todo eso no era así. Al final. ni en el tiempo después. La consulta terminó. Fueron solo diez rápidos minutos. Ella hablaba seria. 183 . No lo podía creer. Exponía todos los puntos de vista al revés. todo. Ella exponía todas mis “anomalías”. amable. Me atraganté. en grandes letras: “SOY UNA INEPTA Y UNA XENÓFOBA” Después de haber tenido una actitud como si hubiera hecho eso.de forma decidida y serena. nada… pero veía que no me salían palabras de la lengua. Al oír eso yo sentí que me ahogaba y horrorizaba a la vez. pero estaba confundido. Entré y salí. Así de sencillo. o aunque dijera que no. a pesar de que ella se mostraba tan cortesa y “receptiva”. me preguntaba amablemente: “¿Es así. y preguntas amables y obvias de ese estilo. con un sí o con un silencio. la que no tenía ningún problema. era yo. ella. no sabía qué decirle. fue como si ella se hubiera levantado y puesto un enorme delantal que dijera. casi severa. verdad?”. ¿Qué le iba a decir? Sentí que el mundo se me vino abajo. tranquila. Me asfixiaba.

yo gritaba. Me olvidé de todo. solo. o en esos días. impotente y horrorizado. ni hacer nada. me acuerdo de que era 1986. Estaba frente a Otegui. Miré hacia la pared cuando Otegui me ató la sonda de goma en el brazo. en una final del Mundial México 1986. LX Durante ese período de internación. de mis vivencias. Por ejemplo. estaba en el patio de la clínica. Luego.LIX Lo que sí me acuerdo. de mis momentos tanto desgraciados como de los más felices. Cada electroshock es una muerte. 184 . mientras. todos hablando en chino. Yo tenía miedo a las inyecciones intravenosas. un flash de un momento que recuerdo de esa clínica. como si fuera una postal. es que al otro día. como de una enorme catarata universal en mis oídos y perdí la conciencia. cuando el doctor Otegui vino a hacerme electroshocks en mi cuarto. sin que nadie me entendiera nada. que creo que perdía. sentí como un rugir gigantesco. sin ayuda ninguna. Estaba en un asilo de dementes. totalmente descontextuado del resto de los días. o algo así. Escritos de un “paranoico”. y golpeaba con la otra mano a la pared. creo que fue. yo escribía mis psicoanálisis en un cuaderno. solo. me iban a lavar el cerebro. y me iban a hacer electroshocks. viendo un partido de fútbol donde jugaba Uruguay. hacerme olvidar de todo mi pasado. impotente y desesperado. Miré y grité. Por ejemplo. No puedo acordarme de casi nada de lo que ocurrió en esa estadía en la cínica “El Prado”. yo estaba asustado. Eran los escritos de un loco que le hacen electroshocks. de todo. y mientras el doctor Otegui introducía la aguja en mi vena con Pentotal. Era de mañana. Recuerdo un momento de mi estadía allí. más o menos. de mis recuerdos. en un momento. recuerdo que los pacientes estaban en el comedor de la clínica. y mientras caminaba rumbo a la cocina pensé: “Me están lavando el cerebro” Esa es una imagen. Ese fue mi primer electroshock. pero eso no le importaba a nadie. en la cabaña. Solo me acuerdo de algunas pequeñas cosas. pero recuerdo el grito de dolor y los golpes que daba contra la pared cuando Otegui me introducía la aguja con Pentotal en mi vena. y yo. Es el único electroshock del que me acuerdo. acostado en la cama. de cuando me lo dieron. Me morí. de mi vida. de mis recuerdos. y no podía decir nada.

Al final. y que hacía un tiempo había venido a visitarme papá y mi hermano Martín. y fue sumergido por las aguas insondables del océano durante miles de años. Era una literatura barata. y los devoraba para su deleite. ya casi cuando yo estaba por salir de alta. y estaba en un cuarto compartido con otras personas. y el continente de la Atlántida fue destruido por los terremotos y las fuerzas del Mal. querido por papá. Me siguieron dando electroshocks. pero la tierra se agrietó en el camino por un terremoto. Ruagh huyó. y la historia barata contaba que un rey-tirano abominable. Otra cosa que recuerdo es que yo iba caminando desde el comedor hacia la cocina. y que se consumían a sí mismas mientras las sentía. mientras ellos caían hacia abajo. para poder pasar. al abismo insondable. Ruagh se encerró en una cápsula con un anillo o algo así del mal. Pero fue solo un flash pasajero. me trajera eso. y que Martín. Martín me lo había traído para que yo “me entretuviera leyéndolo”. y yo me sentí feliz y contento. arriba de unas escaleras. pero que eran emociones como si fueran artificiales. me había traído como obsequio un libro llamado “RUAGH: La Abominación Atlántica” Al parecer.LXI Después. de cuerpo monstruoso. había esclavizado a los seres humanos. LXII Por otro lado. y llovía torrencialmente. En otro momento. en una caravana. y era de noche. ocurrió una hecatombe. Los esclavos se apretaron las manos. al parecer. Al final. no humana. y que me extrañó que Martín. estaba la luz prendida. otro flash fue que yo estaba en otro cuarto (se ve que me habían cambiado de cuarto). ordenó construir un puente compuesto de sus propios esclavos humanos. del reino de la Atlántida. con mucho “cariño”. que sabe mis gustos. Ruagh 185 . y Ruagh pasaba por encima de ellos pisoteándolos. como si fuera una postal. recuerdo que estaba papá de visita. muy mediocre. y que se iban a terminar de consumir cuanto más las sintiera. y Ruagh. de una raza cruel y antiquísima. mal encuadernada. y que sentía esperanzas por el futuro. Lo empecé a leer. y que sentí que tenía emociones. Lo cierto es que comencé a leer. y ellos mismos fueron un puente. Solo recuerdo eso. recuerdo que yo estaba en esa habitación compartida a lo alto de las escaleras de la que hablé.

que nadie va a admitir ni a negar. 186 . vuelvo siempre a la misma pregunta: ¿Ellos son. al final. y de todas las acusaciones malintencionadas que se hacían contra mí. Y después de todas las agresiones que sufría de parte el tratamiento. satánica. ¿Pero por qué Martín me había venido a traer esa porquería para que yo “me entretuviera mientras estaba internado”? ¿No podía haber traído algo mejor? ¿Era bobo? Y. Yo. Cualquier cosa que yo dijera. me di cuenta que esa “novela” barata propia de un puesto de feria era ilegible. volviendo al libro. desde mis once años. sin saber que Ruagh estaba allí sumergido. él se ve que no tuvo otra mejor idea que traerme esa novela barata de una bestia maligna y psicópata que está enterrada bajo el mar. La historia continuaba con que un grupo de alegres y extravertidos jóvenes estudiantes.quedó durante miles de años prisionero en esa cápsula. al ver ese libro. él me lo había traído como “un gesto de buenos sentimientos y de bondad” hacia mi parte. Yo no tenía manera de saberlo. muy seriamente. me pregunté: ¿Habrá querido lanzarme una indirecta. o si me trajo cualquier cosa para que yo leyera. Aquí nadie sabe nada. Era una porquería. cruel. y que supongo que la novela terminará en que lo maten. ya desde el principio. Y. por lo visto. o si me quiso decir algo o nada. me pregunté: ¿Este Martín realmente “se cree” que yo soy como Ruagh o me están tratando todos de sugestionar y hacerme creer que para ellos yo soy un criminal? ¿Se cree Martín que yo soy así? ¿Quién se cree Martín que soy? Y. con su anillo del mal. en las profundidades abismales del Océano Atlántico. yo no sé si Martín se cree que yo soy tal o cual cosa. que eran aficionados a los viajes submarinos. Cuando llegué a ese punto. Pero. se hacen. se propusieron hacer una excursión y bajar a lo más profundo e inescrutable del Océano Atlántico. miles de años después de la destrucción y enterramiento de la Atlántida bajo las aguas. la familia y de todo el mundo. el tratamiento iba encaminado con la peor onda. solo serían interpretaciones mías. Martín? Y después. al parecer. o es todo un error de interpretación? Una pregunta que siempre vuelve y queda siempre sin respuesta. Yo no podía creer que Martín o alguna otra persona se creyera que yo fuese como ese personaje de Ruagh.

y yo recibía.LXIII Eran ataques siniestros y descarados uno tras otro. pero muy mal. en vez de suscitar comprensión. Me están matando y se creen que tienen toda la razón. y nunca se ponían a pensar de que yo estaba defendiéndome de sus ataques. Que ellos son los Buenos y que tienen derecho a matarme y a cometer cualquier crimen en nombre el Bien y la Moral. al parecer. estaban las habladurías. pero también los recuerdos más dulces y hermosos. aislada. me tenían más “miedo”. Y si yo trataba de defenderme. Me están diciendo que yo soy peor que Ruagh y que me van a matar. 187 . y que ellos tienen razón y todos los crímenes que hagan están justificados en nombre del Bien. Después de que me lavaban el cerebro. nadie se enojaba conmigo. LXIV Y yo. me odiaban más. efectivamente. Y yo tenía que aceptar que socialmente yo era lo que ellos decían. Son agresivos y salados del todo. recibía. es que mi familia y los psiquiatras están realmente locos. o suponían. todas mis vivencias. los que pretenden saber la verdad absoluta. Y por detrás de eso. el bondadoso “obsequio” de nada menos que de mi inocente hermanito menor. yo era una bestia salvaje. quizás ellos. todos me hablaban bien. y las habladurías nada menos que de los psiquiatras. sin saber por qué. contra el que nada tengo. Esta gente está muy. yo me los comí toda la vida sin decir nada. me están demostrando un odio y un salvajismo que coincide con todos esos mensajes e indirectas que se mandan. y Martín me mandó esa porquería para justificar su criminalidad con una acusación peor. en la clínica psiquiátrica. era Ruagh. nadie hacía alusión al tema. después de recibir diez electroshocks y de haber perdido todo mi pasado. los simpáticos. nadie estaba “contra mí”. Si ellos se pensaban eso de mí. sumergida en el fondo el mar. donde estaba como un loco. Y todos estos mensajes e indirectas. como el que me mandó Martín con ese asqueroso libro barato. y ellos eran los buenos. de una lectura de una bestia criminal y no humana. Que el malo soy yo y que ellos están defendiéndose de mí. al parecer. por puro cinismo e hipocresía. Y todo quedaba como que. y aceptar esos “benéficos” tratamientos sin chistar. en ese momento eran conscientes de que estaban cometiendo un horrible crimen contra mí. ya desde el principio. y muy equivocados. Y. con toda "benevolencia”. y “por mi bien”. Así que. se volvían más contra mí. muy graves. estábamos todos locos. O si no. de forma formal. los que “trataban” a un demonio. Son nazis. por las acciones que cometen. Y se creen que están haciendo un bien. y callarme la boca. Y ellos y yo nos callábamos la boca. Ese es el mensaje que me dan. mis instantes de dolor y sufrimiento. me asesinaban de manera peor. nadie me efectuaba ninguna crítica.

Son disparates y fantasías de los psiquiatras que solo se las dicen entre ellos y a mi familia. solo les estoy diciendo que ellos tienen razón. para peor. que yo soy una basura. y me torturan con más fuerza aún. y encima me viene mi hermano a decirme que yo soy poco menos que un Ruagh. 188 . Perdí absolutamente toda el alma. No hay forma de oponerse. No parece venir al caso. tenía amigos. Pero esas “razones” retorcidas.nuevos tratamientos en nombre del Bien y de la “Salud” Mental. y yo pago las consecuencias. yo dejé totalmente de ser el mismo. Me volví totalmente seco. LXVI Lo cierto es que tras esos primeros diez electroshocks. Si para esos salvajes yo soy Ruagh… ¿Ellos entonces qué son? ¿Qué tipo de gentes son? ¡Me acabaron de dar diez electroshocks. ni siquiera era ni un inmaduro. ¡Y todavía yo soy el loco! Me pregunto qué se piensan ellos de sí mismos. y resulta que esos pobrecitos se piensan que están luchando nada menos que contra Ruagh. perdí la memoria de casi toda mi vida. Después. y la vida me va cada vez peor. no era lo que yo decía o hacía. Pero lo que verdaderamente contaba. y no se la razón. maquiavelismo proveniente nada menos que de “profesionales” que dicen que “conocen profundamente al paciente”. frío e intelectual. sin que yo me diera cuenta. no importa. parece. Pero mi opinión. ni un irresponsable. y ahora terminaba con el cerebro lavado por los electroshocks. me empiezan a suceder hechos horripilantes. con una sonrisa! ¿Quiénes son los verdaderos nazis de esta macabra película? LXV Yo a mis once años no era un delincuente. sin entender por qué. nunca me las van a decir en la cara. Yo estudiaba. ni un infractor. Y. ni veo que me hagan ningún bien. Esa gente me comenzó a atacar desde entonces. movidos por sus prejuicios culturales y fantasías. y no veía que me hagan bien ninguno. Pasé a ser otra persona. Si me resisto. y no entendía por qué. en un centro de reclusión cultural psiquiátrico. yo. ni un agresivo. vida social. sino todos los discursos y maquiavelismos que se sucedían detrás de mí. ni un delirante. Ninguna.

Todos estamos drogados y con electroshocks en los hospitales como plantas. etc. Me borraron todos estos recuerdos de mi vida. solos. Somos números en rojo. Recuerdo que yo caminaba en la clínica. Recuerdo que al pensar en esto. Me refiero a los recuerdos. que estaba como muerto. 189 . Naturalmente. solo puedo saber solo las cosas que recuerdo. y pensaba que yo ahora tenía dos problemas. no te dicen nada. Esta idea me hizo sentir una especie de aflicción. O. quemándole las neuronas del cerebro. hasta que un día envejecemos y morimos sin darnos cuenta ni nosotros. El tratamiento del electroshock. Convierten a la gente en vegetales. para que no moleste. A partir de entonces. Son cosas que de hecho no existen para mí. Y es un tratamiento por el que cobran muchísimo dinero por cada aplicación. de mi niñez. una carga para toda la familia y la sociedad. Nadie se cura. por ejemplo cuando escribo esto. Que no tenía alma. en mi segunda vida. solo me quedó en mi mente una memoria intelectual. diríamos. como esto que escribo. ningún signo vital en mi psiquis. tomando mate. algunos internados desde hace diez. Me sentí absolutamente vacío. conceptualizo lo que ya ocurrió en otra época. Dejé de tener tics. En todas las clínicas psiquiátricas donde he estado yo. nada más. o qué. etc. Lo que no recuerdo. Perdí todos los recuerdos. con la mente en blanco total. que son muchas y he estado largo tiempo. Solo los mentalizo. sentí que me habían lavado el cerebro. cuando los recuerda. Todos están igual. Lo hacen “para reducirle sus síntomas al paciente”. si no te lo crees. Ni te hablan. dice que “los vuelve a vivir” del pasado. ningún conflicto. Y te dicen que lo hacen “por tu bien”.No tuve ningún sentimiento. digamos. que son los únicos tejidos del ser humano que no se regeneran. Matan los tejidos neuronales del paciente para matar su pasado. sin vida. de sentirme afligido. directamente. lo que hace literalmente es neutralizar la vida psíquica del paciente. como muerto. En esto consiste el “benévolo” tratamiento de los electroshocks. adolescencia. o a esos recuerdos que la gente. veinte o treinta años. fría. ni afecto ninguno. de forma afectiva. dicen esos atrevidos. cada paciente lleva por lo menos un promedio de diez o veinte electroshocks que les han dado. Yo no “revivo” los acontecimientos cuando los recuerdo. Solo puedo retener conceptos fríos de algunas cosas que pasaron. que no tenía ninguna neurosis. de apretarme los dedos. sin sentirlo en absoluto. ni nadie. No puedo saber si es poco o mucho. yo perdí toda mi energía vital. lo que me borraron. Pero era una aflicción intelectual. LXVII Recuerdo que después de esos diez electroshocks. Te lo hacen y punto. ni sufrimiento. o nada. es algo que no existe.

por más que diga que es psiquiatra. era ya un hecho inevitable y no solucionable. que aunque resolviera ese primer gran problema. y yo pasé a el. esparcidos por todo su escritorio. Había quedado seco para siempre. sí los habría perdido para siempre. que lean lo que uno escribe. de cómo me habían agredido a mí en la adolescencia. yo tenía que dedicarme a solucionar el otro problema. todavía existiera una esperanza de que mi cerebro en algún momento reaccionara y volviera a sentir la vida. Me habían provocado una tara irreversible. y que te lo expongan delante de la mesa de un consultorio psiquiátrico. el hecho de que alguien. la doctora Villalba me llamó a su consultorio. que no lo podría remediar jamás. o qué se yo. y sobrevivir psicológicamente a este juego perverso. o lo que quiera decir. me quedaba el otro problema peor. mis diarios. además del factor del electroshock. Yo me senté enfrente de ella y la miré. que quizás se pueda revertir. existiera un factor psicológico en mi percepción fría y racional de la vida. pensando que quizás. Y de alguna manera. cuando escribía yo solo. trataba de consolar mi aflicción intelectual. LXVIII En su escritorio. que te espíen. pensaba que el hecho de que había quedado con la mente vacía. que era el que yo había quedado con el cerebro vacío. aunque no vaya a tener más emociones o vida psíquica nunca más en mi vida. aunque no lo veía así en absoluto. estaban todos. es un detalle reprobable. aunque no afectiva. 190 . y por lo tanto. cubriéndolo por entero. Lo cierto es que después de hacerme la serie de diez electroshocks. pensaba que “quizás” solucionando el primer problema. Estaban todos esos papeles y cuadernos. para poder evitarlos. Por otro lado. Nunca se sabía cómo funcionaba el cerebro humano. en blanco. que consistía en tratar de resolver todo el tratamiento y las agresiones que se me habían hecho durante la adolescencia. no existía nada. mis psicoanálisis. Pero lo que sí sabía era que los recuerdos que me habían borrado. que eran una gran cantidad. aunque yo nunca podré siquiera calcularlo. Ese era uno y un gran problema. Pero después vi.Un problema era de origen psicológico. con todo lo que yo pensaba y reflexioné en mi casa. mis escritos. de adivinar sus juegos. De lo que me borraron. aunque supere los otros problemas. sin pasado y sin emociones. con aflicción intelectual. Lo tendría que aceptar tal cual era. venga a hurgar los escritos que uno hace en su vida privada. que eran casi toda mi vida. Es lo que no es. Por un lado. Quizás fuera debido a una especie de represión. Ella me dijo: -¿Reconocés estos papeles? Naturalmente. de cómo me fueron haciendo entrar en esa trampa de la locura de a poco.

un enfermito sin derechos ninguno. le dije a la doctora Villalba que después de los electroshocks. del Antiyó. Son los papeles que yo escribí en mi casa. Yo. antes de que me internaran. donde hablaba del “proceso de clarificación”. -Ah. Ella me dijo: -¿Tú recuerdas cuando escribiste esto? -Sí. -¡Míralos!-insistió ella. y del No Yo. se suponía que ella tenía todo el derecho del mundo a hacerlo y que esa acción era de lo más correcta. -¿Y sabes cuál es el nombre el autor de ese libro? -Si. Después. Lo miré un poco. el autor del libro de “Introducción a la Caracterología” se llama Fritz Künkel. y lo dejé sobre la mesa de nuevo. Lo recuerdo. donde estaban los esquemas. incitativa.Pero. Lo que ocurre es que yo había leído un libro. y me ponía a escribir estas cosas en alguna esquina. que se llamaba “Introducción a la Caracterología”. -¿No te interesa mirarlos? Yo hice una mueca de desinterés. naturalmente. Que iba a perder mi identidad. yo me iba de casa con un cuaderno. del Yo-Antiyó-No Yo. sin prestarle la más mínima atención. Ella me preguntó: 191 . con absoluta indiferencia: -Sí. -¿Recuerdas los temas de las cosas que escribiste en estas hojas? -Si. un tiempo antes. etc.dijo la psiquiatra Villalba seria y tranquila. Se llamaba Karl Fünker. Sentía que estaba casi despersonalizado. y que no sentía absolutamente ninguna emoción. y esas cosas-le dije yo indiferente. En realidad. Yo miré de pasada los papeles desde la silla y le dije. Que iba a dejar de ser Yo. y ella era una señora “psiquiatra”. sin interés ninguno. tomé una hoja. con desinterés. -¿Y sabes lo que dice la hoja que tomaste? -Sí. como yo era un pobre bobito. habla el Yo. fríamente. y de la “sujetividad” y la “objetividad”. Recuerdo que yo me sentía muy mal. yo había perdido toda la memoria de mi pasado. pero yo me trabé con los nombres. lejos de casa.

y al dinero que invierten nuestras familias en sus experimentos costosos e ineficaces. Le dije que mi problema era que yo sentía amor. 192 . que era la lectura del libro de Fritz Künkel y su “Introducción a la Caracterología”. para hacerme creer que todo lo que pasaba. Ahí terminó la consulta. me hizo olvidar de absolutamente todo mi pasado. y una falta de respeto a la salud y a la dignidad de los discriminados culturales como nosotros. yo le creí. era porque ella lo quería. y que todo estaba bajo su control. menos de precisamente lo que ella quería que me olvidara. me volvía loco. Que las emociones eran lo que me hacía sentirme mal. que me sentía muy mal.-¿Y cómo te sentís ahora al saber que no tenés ninguna emoción? Y yo le dije que sentía alivio. Resumiendo la consulta que tuve con la psiquiatra. y que al no ser amado. tenido por tan “científico” por los psiquiatras. de todas mis emociones. y para lo cual me había mandado los electroshocks. que fue inventado por los nazis en la Segunda Guerra Mundial. ya que sin el amor. ¡Y después dicen que la Psiquiatría está en pañales! ¿Por qué no mejor dicen a qué huele actualmente la Psiquiatría? Porque las pretendidas “ciencias inexactas” de la psicología y la psiquiatría son pura y mera especulación. charlatanería. ya no volvería a ser agresivo. resultó que con esa serie de nada más ni nada menos que de diez electroshocks que me mandó. que no saben a qué otra entidad acudir cuando poseen un caso problemático en sus familias. Era por culpa de las emociones que yo tenía problemas que era agresivo. y así se lo dije. y sentí un gran agradecimiento hacia la psiquiatra por eliminarme mis problemas. y que todos la respetan por hacerlo. En esto consiste este tratamiento. menos lo que los psiquiatras quieren borrarte. con esa eminente profesional que ejerce su oficio y cobra miles de dólares por saber lo que hace. y que era por eso que yo no sentía emoción. y que por eso agredía. Ahora. no tendría ningún problema más. y que te borran todo. Que era un inyectable que inhibía la producción de adrenalina. Era todo una mentira de ella. y juegan también con la credulidad ingenua y el dinero de los familiares. yo sentía que mi amor se me escapaba de mí mismo. ni de agresividad. En ese momento. con los que experimentan como ratones de laboratorio. y que tenía miedo de que se me escape y yo piedra la identidad. Entonces ella me dijo que ella me había mandado un inyectable intravenoso durante el tratamiento. Pero de esto me doy cuenta ahora. al no sentir amor ni emociones. ni de nada. Los psiquiatras juegan con la salud de los pacientes.

Que era un tornillo que estaba suelto en la maquinaria social. Sentí que estaba muerto. Al primer día que llego yo a casa. 193 . me tendía la cama para no tendérmela después. y viera a toda la realidad como en otra dimensión. como si no fuera yo mismo. Sentía que lo que veía con los sentidos de la vista no se correspondían con mis pensamientos. aún así. sino que seguía. y que si deseaba salir de todo ese embrollo. Nadie lo iba a hacer por mí. pero el cine no me emocionaba ni me impresionaba. y estaba completamente embotado. la realidad era igual que una película de cine. y para generar problemas. Entonces. Sentía que estaba de más. como ahora. sin emoción alguna. Me había olvidado de toda mi vida. Para mí. Después de los electroshocks. ni mucho menos los psicólogos y psiquiatras que fueron precisamente los que crearon esa situación. Yo me di cuenta enseguida de la malicia de este hecho. LXX Al llegar a casa. solo podría hacerlo por mi propia cuenta. para siempre.LXIX Entonces. ni nada por el estilo. no era el mismo que había ingresado un mes antes. ya dejé de ser la persona que era. comenzó a venir mi padre. hipócritamente. jugando conmigo al viejo y querido juego de tenderme y no tenderme la cama cuando se le diera la gana. y de que mi padre. al final. Muerto en sentido real. aunque no me había olvidado de que me había olvidado de toda mi vida. ¿con qué me encuentro? ¡Con la camita tendidita por papá! ¿Qué lindo. sino un fantasma. incluso hasta ese momento. ya no sentí sentimientos de estar con la familia. No tenía emoción ni sensación ninguna. no le bastó enloquecerme hasta ese punto en el que yo me encontraba. y mi padre me llevaba al cine. fiel a su costumbre. no? Mi padre. y yo volví a casa. la doctora Nélida Brítez de Villalba me dio el alta. tratándome cariñosamente. Me sentía enajenado. aunque yo ya era otro.

cuando vi la cama tendidita. 27 de Noviembre de 2013 194 . y en qué iba a seguir.Yo. y mi padre. ya. era “el padre bueno que tiene un hijo malo y loco”. pero me di cuenta de que nadie iba a ayudarme. Y yo. Montevideo. no tuve más remedio que aceptar ese juego sucio. y que el “malo” y el “loco” era yo para todo el mundo. me di cuenta de toda la película. y sabía cómo comenzaba el asunto. incluso después de todo lo que pasé. desde el primer día. y el que me esperaba. sabiendo y asumiendo el papel que me tocaba. en cambio. y cómo iba a terminar. al ver. a la camita bien tendidita por el “amoroso” padre.

y la psicóloga pretendía que fuera yo el que le dijera que no lo haga (lo que me excluiría de la familia). y luego se subió al autobús en el que yo viajaba. se entera en la Historia Clínica de todas “mis” locuras. NI ES MÍA. o si saben cuál fue la verdadera historia. si algún día. A partir de esa. y habrán ocultado la verdad. y que se me generó un tonto “círculo diabólico” con el hecho de que mi abuela comenzó a vestirme por su propia cuenta. por considerar que….EPÍLOGO -las tres hipótesisEsta fue la verdadera historia de lo que viví desde mis once años hasta los dieciocho años. primos. Marina Passeiro. como mis hermanos. que se cuidan de contarlas. que me llevó al aislamiento social. o incluso mentido sin escrúpulos algunos. La psicóloga Marina Passeiro sin duda habrá anotado. en sus llamadas “Historias Clínicas”. y que lo hacen todo en un lenguaje muy “prolijo” como dicen ellos. y suponiendo que llegara a tener acceso a estas historias. y un relato parcializado que relata toda una serie de calamidades mías y ocultan las de ellos. y a terminar internado de por vida en un centro de reclusión cultural psiquiátrico como un verdadero loco. a la castración. apuntan solo lo que les conviene apuntar. de sus formas de verme. pero ni se entera de las locuras y las agresiones a las que me sometió el psicólogo anterior. la 1717161-0. Pero lo increíble es que yo. o supuestas locuras que les han contado. se fue dando toda una espiral de violencia. con letra muy prolija. motivado por alguna razón. esos señores de los psicólogos y psiquiatras tendrán anotado cualquier disparate sobre mí. a la que sin pedirme ningún permiso adjudican el número de mi cédula de identidad. es en realidad la historia clínica “de ellos”. era un niño normal. Todo muy prolijo. ni mi familia. o echarme ella a mí de esta. La Historia clínica que se me atribuye. Probablemente. sin duda se encontrará con un montón de carpetas desaparecidas. Sin duda. y omiten lo esencial. Y el siguiente psicólogo de turno. “Decidimos interrumpir la terapia. con lo que “mi” Historia Clínica 1717161-0. digamos “tontería”. psicológica de parte de los psicólogos. después de recibir nada menos que cuarenta y ocho electroshocks. ¿Habrá apuntado en la llamada Historia Clínica. NI ES OBJETIVA. algún investigador. en vez de ella decirme que no vaya más. de qué manera me provocó. que a mis once años. como pretendió? Estas “intrascendencias” los psicólogos y psiquiatras no las apuntan en sus registros médicos. Ellos. la tendrán muy bien guardada y escondida como “secreto” profesional. quisiera investigar mis historias clínicas. Y el día tanto del tanto de 1982 tuvimos nuestra última sesión”. como a mis tíos. y yo quería que ella deje de hacerlo. o carpetas a las que le han sido arrancadas un montón de hojas. 195 . tanto a mi familia nuclear. y no al revés. conocidos. para que yo deje de ir a su terapia. y me hizo enojar. y material de parte mía. en la Historia Clínica. etc.

y sin verlo todo realmente. es que los psicólogos. sino. mi padre y mi abuela. En un determinado momento. gestos y “regalos” amorosos que recibí. por odio a mi personalidad. desobedecían las pautas que les daban los terapeutas. El tema es que dichos tratamientos de carácter. no por amor a mí. Mis hermanos eran muy chicos. siendo un niño sano. Se me hizo pues. también desearon hacerle un tratamiento psicológico a mi hermana. ni futuro social ni laboral? Las hipótesis que puedo concebir son tres: La primera hipótesis. son tratamientos agresivos de por sí. y de disfrazar el rechazo y la xenofobia que mi contexto familiar me tenía. fundamentados en generar deliberadamente por parte de los terapeutas “círculos diabólicos”. con más mentalidad que yo. encontraron en mi ciertas anomalías. sin presente. aunque yo más bien diría que absolutamente conciente. a lo que Marina. y luego les mentían descaradamente a los psicólogos y psiquiatras los dos en sus consultas con estos. básicamente. que. Según esta hipótesis. yo nunca les refería nada de lo que ocurría en mi casa durante el período crítico de mi adolescencia. hacia mi forma de ser. En este tratamiento. con la esperanza de curarme o corregirme. en el Instituto Deusto. inútil. Por esa época. desearon convertirme en un verdadero loco. y solo podían relatar solo lo que sus propios ojos veían. Los tratos. como también odiaron a mi hermana. era exclusivo de las bocas de esa parejita de psicópatas de mi padre y mi abuela. y entonces recomendaron hacerme un “tratamiento de carácter”. según esta hipótesis. sin saber nada de nada. como defectos de mi personalidad. y fue un tratamiento cuyos principales colaboradores –la abuela y mi padre. ellos. un verdadero lavado de cerebro. solo trataban de ser un parche que trataba de rellenar artificialmente los huecos que dejaba la falta de amor que existía en mi entorno.¿Cómo sucedió esto. así que las únicas fuentes que tenían los psicólogos y los psiquiatras para saber qué ocurría en casa. según esta primera hipótesis. para que yo viva la vida que estoy viviendo hoy. y estando yo bien. partiendo de una tontería. probablemente no muy graves. ni por el genuino deseo de hacerme un bien. hasta convertirme en un verdadero loco. se opuso sabiamente.eran personas que me odiaban desde el principio. actuaban por cuenta propia con vistas a “descompensarme” deliberadamente. hecho fundamentalmente. lo que lo hizo fracasar no fue solo la agresividad terapéutica. 196 . pasado. de forma deliberada. como ya lo expuse. un tratamiento agresivo por naturaleza de parte de los psicólogos. y hasta el día de hoy. y cuál era mi comportamiento con mi familia. sino la maldad de mi padre y de mi abuela. de forma inconciente. puestos de acuerdo para enloquecerme.

por cuenta propia. ni me pedían mi opinión sobre lo que sucedía en mi casa. estaba defecando en el cuarto de baño. sin saber nada de lo ocurrido. una disección. porque no deseaba que yo me vista solo. A mis espaldas. y cuando yo. porque mi padre se lo habrá ocultado. o si porque ellos mismos se convencían de sus propias mentiras. la abuela me robó adrede el cuaderno con dibujos míos pornográficos? ¿Lo 197 . increpándome. De viejos. Esos canarios pueden haber fallecido de cualquier cosa. una autopsia para saber de que murieron? Este hecho. habrá dicho: “A Ernesto le vino un ataque de locura total e injustificada”. El fracaso mío en el intento de vestirme solo definitivamente. como los seres humanos. Si mi padre le dice eso al psicólogo. estaban afirmando a mis espaldas que yo había matado a los canarios nada menos que con un alfiler en la cabeza (¡). sabiendo que estaba yo adentro. una bacteria. por un virus. comencé a romper vidrios. y sin yo enterarme del asunto. y porque deseaba mi enfermedad. él entró en el baño a la fuerza. mi padre y mi abuela. no sé si porque mentían. que fracasó rotundamente por la mala disposición de la abuela… ¿Quién lo hizo fracasar? ¿La abuela lo hizo fracasar por orden de la psicóloga. y mi padre le habrá dicho: “No lo sé.¿Le habrá contado mi padre a la psicóloga Marina Passeiro que cuando yo rompí mi primer vidrio. en el año 1980. en realidad es un hecho gravísimo. ¿qué pensará? ¡Qué yo soy poco menos que un peligroso criminal al que hay que medicar y tenerlo bajo la bota todo el tiempo! ¡Y yo ni me había enterado de que lo que mi padre me dijo se lo creía de verdad! Y lo de los canarios. después de eso. o la abuela lo hizo fracasar adrede. con mis “descompensaciones”. Pero yo no hablaba con los psicólogos. habiendo dejado el liceo. es solo una cosa de la que me enteré de vaya uno a saber cuántos tipos de disparates como ese le habrá dicho mi padre y mi abuela a los psicólogos. humillándome como si yo fuera una cucaracha? ¿Le habrá contado eso o no? ¿O yo. y la psicóloga habrá preguntado a mi padre: “¿Sabe qué puede haberle ocurrido a sui hijo para que se ponga tan mal?”. Comenzó a romper todos los vidrios repentinamente”? Y la psicóloga Marina. una enfermedad contagiosa. antes e ser internado en la clínica Villa Carmen. que yo al principio no me lo tomé en serio. en 1985. y me tomó desnudo del inodoro y me arrojó al suelo. Con respecto al asunto del fallecimiento de los canarios ocurre algo similar. siendo un púber. y ellos tampoco me hacían preguntas al respecto sobre esos temas. cualquier cosa. no mi normalidad? ¿Y cómo le habrá contado este episodio a la psicóloga Marina Passeiro? ¿Con qué palabras? ¿Cuándo. él horas después del hecho. psiquiatras y a todo el mundo. ¿A quién se le ocurre ir al veterinario para que haga una autopsia a los canarios para ver de qué murieron? ¿Qué va a hacer el veterinario? ¿Les vas a hacer un análisis de sangre.

¿Cómo se explica esta “fantasía” sino como un deseo de la abuela para que esto ocurriese. terminé siendo un loco. con cuarenta y ocho electroshocks. y encerrado de por vida. mi padre me invirtió la posición de mi reloj despertador que estaba en mi mesita de luz cuando yo estaba dormido… ¿Lo hizo por cuenta de él o por mandato del psiquiatra Raúl Sintes? Y si lo hizo por cuenta de él… ¿Qué le habrá dicho a Sintes? ¿Qué no sabía a qué me refería? ¿Qué se habrá pensado Sintes? ¿Qué yo sufro de alucinaciones paranoicas? Según esta primera hipótesis. que deseaban enloquecerme. y la abuela y mi padre seguían haciendo ese juego sucio. y entonces me agredían más aún. no solo por la agresividad y falta de amor absolutas de los tratantes y de mi familia. que deseaba internarme y buscaba un pretexto? Y si la abuela lo hizo por sui cuenta… ¿Qué versión le habrá dado a Sintes de mi supuesto “ataque injustificado e imprevisto de locura a medianoche". yo fui diagnosticado de determinada manera cuando niño. y aquí estoy en una de estas de por vida? Se explicaría porque tanto mi padre como mi abuela se habrían congeniado entre ellos dos para convertirme en un loco y encerrarme de por vida. porque lo daban todo como “claro y cerrado”. Esta primera hipótesis explicaría porqué yo. que eran personas que deseaban. en 1986. castrado. el tratamiento falló. y que buscara en la guía telefónica el número de Emergencia del Hospital Vilardebó. desobedeciendo a las pautas que les daban los terapeutas. Entonces. no seguían con las pautas del tratamiento. para que me vinieran a buscar e internarme”. me agredían. cuando yo tenía tan solo once años. y me había enojado y metido debajo de la cama grande. y ella me trataba de sacar fuera de debajo de la cama a escobazos. pero. siendo un niño normal de once años. además del tratamiento agresivo de parte de los psiquiatras. mientras le decía a mi hermana que yo “Me había vuelto loco. actuaban por su cuenta. convertirme en un loco de por vida.hizo por cuenta propia o por orden del psiquiatra Sintes. sin hacer mal a nadie. cuando yo la fui a golpear a su cuarto? ¿Qué se habrá pensado Sintes? ¿Qué estoy totalmente loco? Y cuando. y luego le mentían a los psicólogos. la terapia me habrá tratado por un ligero problema de carácter. mientras yo no daba mi versión de los hechos a nadie. Esto explicaría la “fantasía” de la abuela. ni nadie me preguntaba por ellos. y la espiral se agrandaba. si todo comenzó con una pequeña bobería. y yo estuve encerrado en el Hospital Vilardebó desde 1989 hasta 1995. un juego infantil que ni 198 . y diciéndoles a los psicólogos y al resto de la familia cosas que no eran. pero mi padre y mi abuela. y me pasé más de la mitad de mi vida en clínicas psiquiatritas. y haciendo lo que ellos querían. inconciente o concientemente. sino porque este tratamiento tenía como principales colaboradores a mi abuela y a mi padre. como de hecho ocurrió. y los psicólogos se pensaban que yo estaba más mal de lo que estaba. estando yo en un estado muy delicado psicológicamente.

entonces. El tratamiento. Los adultos psicólogos. a los once años. me hicieron un tratamiento “pedagógico”. siendo. el tratamiento me convirtió en un loco sin voluntad y sin ganas de vivir. y que. como seres adultos que eran. de someterme a las leyes del mundo adulto. que tanto decía la psicóloga Marina Passeiro. son siempre para achicarme mi mente a sus mediocres parámetros de esos psicólogos aburguesados. con once años. y mi padre se encarga de añadir siempre más dosis de temor a esos psicólogos y psiquiatras chatos con sus historias de horror y sus . El tratamiento que me hicieron y me hacen. Quizá. me dieron cuarenta y ocho electroshocks. y hacía lo que yo quería. responsable e inteligente. según esta hipótesis. según esta segunda hipótesis. nunca para ampliarme los horizontes o para hacerme bien. podría ser contraproducente. yo era un niño normal y responsable. era una forma psicológica de dominarme. Entonces. mi actitud de independencia y libertad con respecto a su voluntad autoritaria. de si me vestía yo solo rechazando a la abuela o si ella me dejaba de vestir. Esto explicaría porqué me llevaron a un psicólogo. pero absolutamente libre e independiente de la autoridad adulta. y me llevaron. Entonces. El miedo a mi libertad y a mi independencia siempre mantuvo horrorizados a los mediocres terapeutas pequeño burgueses. se les volvió odiosa. a un niño perfectamente normal. que probablemente habrán sido unos adolescentes frustrados que se habrán pasado la vida leyendo libros y estudiando. o pudiera ser. sería el hecho de que probablemente en sus test. aunque no hiciera nada malo. que en primer lugar estaban pagos por mi abuela y por mi padre. sino que en realidad. tanto a mi padre como a mi abuela. un salvaje.mentiras. maduro. los psicólogos no encontraron ninguna anomalía seria en mí. para limitarme y encasillarme a mí “desde dentro mío”. Los psicólogos. con una vida normal y prometedora por vivir. no por mí. La segunda hipótesis que explicaría porqué yo. y llevarme a una rebeldía no deseada por ellos. durante mi adolescencia. a “la barrita del metro de oro”. me castraron. el tratamiento no estaba destinado a combatir una supuesta “enfermedad”. se trataba de una verdadera guerra de poder entre el mundo adulto y el adolescente. serio. pese a que yo era responsable y yo no hacía nada malo. ya sea psicológico o mediante drogas o electroshocks.siquiera lo elegí o deseé yo. sin duda se habrán hecho 199 . cosa que no tenía porque haber comenzado a hacerlo. como si yo fuera. ponerse prepotentes y autoritarios conmigo. teniendo lo que se llama a un “padre ausente”. y recién fallecida mi madre. quizá. a la demencia total. sin duda compartieron los temores y fantasías que se hacían injustificadamente mi padre y mi abuela con respecto a la independencia y libertad con respecto de la autoridad adulta en un niño que a los once años ya era prácticamente un adolescente y casi pensaba como un adolescente. Como. lo que encontraron era que era un niño especial.

fue una lucha constante contra mi libertad e independencia. así como a mi padre y a mi abuela. en el caso de optar por ser responsable. porque estoy seguro que. mi padre. De esta manera. le tuvieron un TERROR a mi libertad. y sin ser responsable. en realidad. y que luego yo seguiría mi camino. determinó mi tratamiento. mi abuela y mis psicólogos y psiquiatras. de las fantasías de la peor clase. se les habrán despertado toda clase de fantasías. no hay ni derechos ni verdadera independencia. y además. sin tener un fin de hombre adulto muy claro. y actuaba bien. según esta segunda hipótesis. a menos que me terminara auto determinando yo solo. o qué opciones elegirá hacer este niñoadolescente cuando crezca? Y ahí a esos psicólogos adultos frustrados. Como el ser responsable. como todos sabemos. Erich Fromm escribió un libro llamado “El Miedo a la Libertad”. Yo creo que este sería un capítulo muy importante que Fromm debió haber agregado en su libro. y que además. y obligarme a ser responsable sin libertad ni independencia. lo que me esquematizaría y estructuraría mi mente. desde mis once años. el hecho de porqué se me eximió de toda responsabilidad y expectativas de futuro desde el principio. sino precisamente por todo lo contrario. eran cosas que yo las hacía. y me fue induciendo cada vez más y con mayor intensidad a una dependencia afectiva que yo al principio no tenía. hasta perderla. la delincuencia… vaya a saber qué. y quisieron someterme y rebajarme a sus parámetros. y las de los psicólogos retrógrados pagados por ellos. según esta segunda hipótesis. pero no hacía nada malo. pero las fantasías de mi padre y mi abuela. lo que me obligaba. y. eran adultos. a trabajar y obedecer a un capataz o patrón. el tratamiento me fue aislando del mundo adolescente (que era “peligroso”). es al “Miedo a la libertad del prójimo”. Habrán pensado en cualquier clase de disparates: en la droga. en todo caso. y el obedecer la autoridad de mi padre o abuela con respecto a mis estudios y responsabilidades. a misa dieciocho años. al pretender obligarme. porque yo sabía que me convenían para mí. A lo que no se refiere. No fue para otorgarme libertad. sobre ¿Qué futuro. contra mi voluntad y sin obtener ninguna recompensa a cambio. lo que hicieron los psicólogos fue eximirme de toda exigencia. y volverme irresponsable y concediéndomelo todo.temores infundados. e incluso era responsable. y para que yo acabe asumiendo responsabilidades pero sin que me den independencia. muy lejano. aunque sea sin sentido. y de tener que auto limitarme a mí mismo. para limitarme mi libertad. o no se suele referir Erich Fromm en ese libro. Sin ser exigido. dando un paso atrás. Yo era libre e independiente de la autoridad de los adultos. a autoerigirme a una edad muy temprana. para después dar dos pasos para adelante. de tal manera que yo me volví 200 . El tratamiento. no podría ser responsable. sino que yo fuera dependiente de una autoridad o Ley en mis responsabilidades.

que no tuvieron ningún reparo en volverme loco. e incluso me hacía mal. y cada psicólogo terminara lavándose las manos y derivándome al siguiente. y me sobreprotegían. desarrollar mi independencia afectiva. y sería debido a ello el hecho de que el tratamiento se les fuera escapando de las manos de un psicólogo a otro. y la irresponsabilidad absoluta. los psicólogos. simplemente dejaban de tratarme y me derivaban al siguiente psicólogo o psiquiatra de turno. en vez de aflojar y ceder en su postura. la opresión (internaciones psiquiátricas). para aniquilar mi independencia afectiva y volverme dependiente afectivamente. para que yo interne por dentro la dependencia afectiva. Según esta segunda hipótesis. en vez de ceder. más dependiente aún de esta. una porfía de los psicólogos en no dar jamás el brazo a torcer. Este es un problema de las sujetividades de los terapeutas. el tratamiento que se me hizo no se me hizo por una supuesta “enfermedad mía”. Esta segunda hipótesis. la dependencia afectiva. Mi abuela y mi padre. xenófobo y anti adolescente. miedosa e inseguridades. 201 . me trataban como un niño.enteramente dependiente afectivamente de las demostraciones de afecto de mi abuela y de mi padre. Fue todo un orgullo terapéutico cerrado. para que yo me vea obligado. ni mi libertad. esta segunda hipótesis explicaría porqué los psicólogos les ordenaron a mi abuela y a mi padre cosas aparentemente absurdas. en este tratamiento psicológico. etc. Me iban a retirar el amparo económico y afectivo. mi responsabilidad. según esta segunda hipótesis. Una lucha para volverme dependiente y obediente a la autoridad adulta. tenderme la cama. desubicadas e in constructivas como sobreprotegerme. y de la “tendida de cama”. al menos en la primera parte. sin embargo. sino todo lo contrario. por necesidad. Existe también. a ser responsable pero de forma indeseada. de tan modo que me iban generando dependencia. Me tendían la cama para hacerme dependiente de la tendida de cama. tanto psicólogos como psiquiatras. Cuando veían que el tratamiento no servía. todo lo contrario. no excluye a la primera hipótesis. sino que fue una verdadera lucha de poder entre el mundo adulto y el mundo adolescente. y. De esta manera. cuando no me la tendían. aunque me hiciera cada vez peor. sino. El tratamiento no pretendía. y dependiente de un salario y un patrón en un empleo de mala categoría. bañarme. y seguir el tratamiento anti adolescente a raja tabla. Luego de que lograran todo esto. por mero orgullo profesional. la haraganería y falta de proyectos y de voluntad. antes que ceder en sus “círculos diabólicos” a los que me condenaban. y es posible que tanto la primera hipótesis como la segunda se hayan dado juntas. me privarían de golpe de toda dependencia afectiva externa. y que no tenga “mala compañías” adolescentes. no era para hacerme independiente de cesta.

Pero esta segunda hipótesis, la de que el tratamiento solo fue una cuestión de poder del mundo adulto sobre el adolescente, provocada por mi padre, mi abuela, y por los psicólogos y psiquiatras pagos por ellos, no invalida la primera hipótesis, la de que la abuela y mi padre desearon desde el principio volverme loco de por vida, y que ello motivó los fracasos de todos los tratamientos.

Finalmente, la tercera hipótesis que explicaría como yo, siendo un niño de once años responsable, y aparentemente normal, fui llevado al extremo de la locura y a la primera serie de electroshocks a mis dieciocho años, y fui castrado, drogado, e internado de por vida, sería que en ese Instituto Deusto que fui cuando tenía diez años, o en los test que me hicieron cuando regresamos con mi abuela a Uruguay, en 1979, dieron que yo era un enfermo mental total, y que no tenía ninguna posibilidad de cura ni de tratamiento alguno. Entonces, dado mi supuesta incapacidad de curación, se habría elaborado todo un tratamiento, no para mejorarme ni rehabilitarme, sino para, directamente, eliminarme de la sociedad e internarme de por vida en un manicomio. El tratamiento consistiría en “prepararme”, en “educarme” a mí para que yo me identifique con un loco, haga una vida de loco, y termine como un loco, al tiempo que toda mi familia decía pretender “evitar” ese Destino. En esta tercera hipótesis, el tratamiento supuestamente, tan aparentemente absurdo, inconstructivo y retrógrado, en realidad no fue un fracaso, sino un éxito, ya que no tuvo por fin, o por meta, ni curarme ni mejorarme de ningún mal, sino de precisamente, aislarme de mi familia y amistades, enloquecerme aún más, como método para “prepararme” para que yo resida de por vida en un manicomio. Según esta tercera hipótesis, los psicólogos y los psiquiatras vieron a mis once años que yo estaba loco total, y que no había cura ni esperanzas de cura ni mejoría posible, y el tratamiento solo consistió en enfermarme aún más, deliberadamente, para que yo vaya asumiendo que yo era loco, y prepararme así a llevar una vida de loco, drogado y bajo tratamiento, internado de por vida en un manicomio. Desde esta tercera hipótesis, el tratamiento no falló en ningún sentido, sino que logró llevar a cabo sus fines de forma completa y definitiva. Simplemente, el tratamiento era una “preparación” psicológica que se me hizo para darme a entender que soy un loco y que lleve una vida de loco, encerrado en un centro de reclusión cultural psiquiátrico, y que yo lo vea como algo natural, y como algo debido a una “culpa” o enfermedad “mía”. Me dieron a entender que yo estaba loco. En eso consistió el tratamiento, según esta tercera hipótesis. Esta tercera hipótesis explica muy bien porqué los tratamientos fueron tan retrógrados e inconstructivos, porqué los terapeutas y mi familia decían que “estaban luchando una carrera contra el tiempo contra mi enfermedad”, y en realidad lo que hacían era enloquecerme más aún, y explica, por ejemplo, la brutal discriminación y el rótulo de “loco” que recibí ya desde un principio, desde mis once años de edad. Esta tercera hipótesis explicaría muy bien la discriminación de la cuál fui objeto, hasta aislarme de forma completa y radical del mundo adolescente, con mi castración a los

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quince años, y al aislamiento y a la incomunicación definitiva que se me sometió con respecto al mundo adolescente y a las personas en general en las terapias de grupos para locos en el Instituto “Aletheia”, y el hecho de que me vistan, me bañen, me tiendan la cama innecesariamente, y no me ofrezcan proyectos de futuro social y laboral. Explicaría porqué se me socavó deliberadamente mi voluntad, se me generó una incapacidad crónica de realizar el menos esfuerzo, se me dejó sin metas, sin espíritu de sacrificio, se me castró, se me dieron cuarenta y ocho electroshocks, y que ahora, como desde hace decenios, esté viviendo en clínicas psiquiátricas. Explicaría también, por ejemplo, porque, aquella vez que yo me enojé y me metí debajo de la cama, cuando tenía once años, y la abuela me golpeaba a mí con la escoba para que saliera, ella le dijera a mi hermana que buscara en la guía el número del Hospital Psiquiátrico Vilardebó para que me internaran, en una edad donde eso, al menos para mí, era inconcebible. Entonces, según esta tercera hipótesis, los tratamientos no fallaron, porque nunca desearon hacerme bien o mejorarme, sino, precisamente, pretendían hacerme sentir mal, descompensarme, e irme “acostumbrando” a la idea de que yo era loco y de que mi Destino era terminar en un manicomio, como efectivamente lo fue y lo es. La abuela, al decirle a mi hermana que buscara el número del Hospital Vilardebó para internarme, no estaría fantaseando, ni reflejando un deseo o una intención personal de ella, sino que estaría siendo guiada por los propios terapeutas, que me querían “concientizar”, ya desde mis once años, de que yo iba a terminar a parar a un manicomio. Esta hipótesis explicaría la terquedad de los psicólogos y de mi padre y abuela en vestirme, bañarme y tenderme la cama, de aislarme en las terapias de grupos de locos, y de cómo los tratamientos me fueron haciendo cada vez peor, al tiempo que, dando un doble discurso, los psicólogos y mi padre me decían que deseaban “detener mi enfermedad”. Explicaría porqué tanto mi abuela, mi padre y los terapeutas, se preocupaban solamente de mi “enfermedad”, y descuidaban totalmente mi “normalidad” (mis estudios, mi sexualidad, mi vida social, laboral, etc). Explicaría también, en esta tercera hipótesis, el hecho de que siempre se me considerara a mí “loco” ya desde mis once años, y se me dijera que era “loco de por vida”, y nunca se hablara ni de “cura”, ni de “mejoría”, y tanto mi padre como mi abuela, me vieran a mí siempre como a un “loco”, y como que “siempre sería loco”, y no esperaban otra cosa de mí salvo que fuese “un loco y solo un loco”. Explicaría esta hipótesis porqué no se me exigía que estudiara, aún a pesar de que me estaban destruyendo mi futuro profesional adrede, y convirtiéndome en un “loco”, mientras a mis hermanos sí se les exigía responsabilidades, y que estudien, que trabajen, que “no fueran balas perdidas”, etc. Dentro de estas tres hipótesis, está la verdad de la situación que me tocó vivir hasta los dieciocho años, edad en que culmina esta primera parte de esta “Autobiografía”, y es la

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que he venido viviendo desde mis dieciocho años, hasta el tiempo actual, donde hoy tengo ya cuarenta y cinco años. ¿Cuál de esta, o estas hipótesis, son las verdaderas? Nunca lo voy a saber con certeza. Los psiquiatras me harán creer que es la que a ellos les conviene que yo crea. En todo caso, me han mentido tanto, que sus palabras ya no se las creen ni ellos mismos.

-la tesis reduccionista de los psiquiatrasAhora, después de todos los tratamientos, torturas psicológicas, castración, drogas, encierro y electroshocks que recibí por parte de los psicólogos, los psiquiatras y mi familia y la sociedad, se pretende relegar, y echarme las culpas a mí de todo esto. Pero ellos son finos. Ellos no dicen “que yo soy el único responsable de lo que sufro” Ellos dicen que todo se debe a “mí” enfermedad, como si ellos y todo lo que me hicieron quedaran afuera de todo esto. Y, además, omiten todo lo que me hicieron, y responsabilizan a “mí” enfermedad, reduciendo todo a “un problema químico en mi cerebro”. Así que le echan toda la culpa a una supuesta química en mi cerebro. Esta es la tesis reduccionista de los psicólogos y psiquiatras. ¡Y ellos quedan bien limpios de todo! Y, además, amparándose en que yo tengo “un problema químico”, así justifican que me droguen con drogas que me hacen más mal todavía y el uso de los electroshocks. ¡Esta es la tesis reduccionista de los psiquiatras! ¡Ellos no están para curar ni rehabilitar a nadie! ¡Drogan a la gente y les dan electroshocks solo para neutralizar a estorbos y gentes molestas en la sociedad y condenarlas a vivir en hospitales psiquiátricos! A ellos no les interesa ninguna explicación psicológica. Ellos reducen todo, y responsabilizan de todo a la “química” cerebral del paciente para justificar sus drogas y electroshocks que nos las dan, no para curarnos ni para que estemos bien, sino para eliminarnos, como estorbos que somos, de la sociedad. De ahí parte la tesis reduccionista de los psiquiatras.

FINAL DEL TERCER TOMO DE LA AUTOBIOGRAFÍA

Montevideo, 28 de Noviembre de 2013.

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ÍNDICE

RESUMEN DE TOMOS ANTERIORES…..…………….pag 7 INTRODUCCIÓN AL TERCER TOMO.………….…...pag 13 MIS DIECISIETE AÑOS………………….……………..pag 19 MIS DIECIOCHO AÑOS……………..………………..pag 131 EPÍLOGO……………………………...………………..pag 195

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