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LA FUNDAMENTACIÓN DEL CONOCIMIENTO

RACIONALISMO. RENÉ DESCARTES. Esta corriente filosófica concibe a la razón como única fuente de conocimiento cierto. Para los pensadores de esta corriente, (Descartes, Spinoza, Leibniz) los conocimientos verdaderos proceden del entendimiento o la razón y no de la experiencia. El principal representante del racionalismo es el filósofo francés René Descartes (1596-1650), quien tuvo la idea de fundamentar un nuevo método y una nueva ciencia basada en la evidencia indudable. Descartes considera a la evidencia racional como el fundamento del saber científico. Distingue tres tipos de ideas:

las ideas adventicias que provienen de la existencia externa; las ideas ficticias que provienen de nuestra imaginación y voluntad y las ideas innatas que el entendimiento posee por naturaleza. Las ideas innatas constituyen el punto de partida del conocimiento científico. Tomando como base las ideas innatas, que se encuentran en el entendimiento, que no proceden de la experiencia y que son anteriores a ella, Descartes establece los principios a priori del conocimiento verdadero. Formuló la teoría de las ideas innatas para explicar la universalidad y necesidad de las verdades matemáticas y de las leyes de la física. El conocimiento verdadero, por esta razón, no podría originarse en la experiencia o en los sentidos. El camino propuesto por Descartes para alcanzar ese conocimiento verdadero es el método que tiene su origen en los razonamientos perfectamente encadenados de las matemáticas y que desarrolló a partir de la creencia de que todo progreso en el conocimiento humano (sea en metafísica, matemáticas, ciencia natural, medicina, mecánica, o moral), depende sólo de la aplicación apropiada de la razón humana. El método cartesiano rechaza los procedimientos silogísticos de la filosofía aristotélica y está expuesto en las obras El discurso del método y Las reglas para la dirección del espíritu. El propósito del método cartesiano es el de capacitarnos para juzgar mejor entre la verdad y la falsedad en cualquier campo de la investigación. Esto se logrará entrenando a la mente para reconocer la verdad en su claridad y distinción indubitables. Para alcanzar esto Descartes propone las siguientes reglas: Primera regla. "No admitir como

verdadera cosa alguna, que no supiese con evidencia que lo es

sólo comprender en mis juicios lo que

se presentase tan clara y distintamente a mi espíritu, que no hubiese ninguna ocasión para ponerlo en duda." (1) (La evidencia intelectual). Segunda: "Dividir cada una de las dificultades en cuantas partes fuera posible y en cuantas requiriese su mejor solución". (2) (El análisis). Tercera: "Empezar por los objetos más simples y más fáciles de conocer para ir ascendiendo hasta el conocimiento de los más complejos". (3) (La síntesis). Cuarta: "Hacer en todos unos recuentos tan generales que llegase a estar seguro de no omitir nada" (4) (La enumeración).

y

El propósito de estas reglas es proporcionarnos un conocimiento claro y distinto, que son las características que Descartes establece para el conocimiento verdadero. Con la finalidad de llegar a la certeza absoluta, Descartes formula la duda metódica que consiste en poner en duda todos los conocimientos y todas las creencias. Descartes establece, pues, la duda metódica como una exigencia del método ya que según la primera regla para que una proposición sea verdadera se requiere que sea evidente. Sin embargo, para dudar es necesario que el sujeto que duda exista. No puedo dudar de que dudo cuando pienso y de allí proviene la famosa frase de Descartes: Cogito, ergo sum (pienso, luego existo). Este es el punto donde se apoya toda la filosofía cartesiana, la cual, sigue ejerciendo su influencia hasta nuestros días.

EMPIRISMO. JOHN LOCKE. El empirismo en contraposición con el racionalismo considera a la experiencia sensible como única fuente válida del conocimiento. Esta corriente también se pronuncia en contra de la teoría de las ideas innatas. El principal representante del empirismo es el filósofo inglés John Locke (1632-1704). El punto de partida de Locke en su obra Ensayo sobre el entendimiento humano consiste, en primer lugar, en negar el innatismo, y en segundo lugar, en preguntarse por el origen de las ideas. Para Locke, uno de los principales problemas del conocimiento consiste en saber cuál es el origen de las ideas. Entiende por idea todo aquello que es objeto inmediato de percepción, de pensamiento o entendimiento. Sostiene que todas las ideas provienen de la sensación o de la reflexión. Considera que no existen ideas innatas, sino que el fundamento de nuestro conocimiento es la experiencia y de ella se derivan todos nuestros conocimientos. Locke distingue dos fuentes de nuestras ideas: la sensación y la reflexión. Entiende por sensación el elemento psicológico mínimo, es decir, la modificación mínima de la mente cuando algo, por medio de los sentidos, la excita. Es la fuente que origina el mayor número de ideas que dependen de nuestros sentidos. Entiende por reflexión la operación interna de nuestra propia mente como objeto de reflexión. Esto es, la acción de la mente de percatarse de sus propias operaciones y de los modos de ella y en razón de los cuales llega el entendimiento a tener ideas acerca de tales operaciones. Nuestro filósofo distingue dos tipos de ideas: simples y complejas. Las ideas simples proceden de la sensación y de la reflexión. Tienen su origen en un solo sentido, o en más de dos sentidos, o en la combinación de un sentido con la reflexión, o de dos sentidos con la reflexión. Son los materiales de todo nuestro conocimiento. Las ideas complejas que proceden de la combinación de ideas simples, se derivan por composición, generalización y abstracción de las ideas simples. Pueden ser de tres clases:

modos, sustancias y relaciones.

Distingue dos tipos de cualidades en las percepciones que tenemos de las cosas o de las sustancias: a) las cualidades primarias y b) las cualidades secundarias. Las cualidades primarias son propiedades que pertenecen a los cuerpos mismos, producen en nosotros las ideas simples de solidez, extensión, forma, movimiento, reposo, etc. Las cualidades secundarias no están en las cosas mismas, de tal manera que no reproducen realidades en sí y por sí, sino que son modificaciones totalmente subjetivas del espíritu, tales como el color, sabor, temperatura, etc. En su teoría del conocimiento Locke, teniendo como base la metafísica cartesiana, se ha concretado a analizar el conocimiento hasta llegar hasta sus últimos elementos que son las ideas, mostrando por un lado, cómo las ideas complejas se derivan por composición, por generalización y abstracción de las ideas simples; y por otro lado, cómo las ideas simples son los elementos últimos que reproducen la misma realidad.