I S A A C N E W T O N Y LA LEY DE LA GRAVEDAD.

Lucía Arroyo González.

ISAAC NEWTON
Isaac Newton nació el día de Navidad del antiguo calendario en 1642 (correspondiente al 4 de enero de 1643 del nuevo calendario), en el pueblecito de Woolsthorpe, unos 13 Km al sur de Grantham, en el Lincolnshire. Fue un niño prematuro y su padre murió antes de su nacimiento. Isaac fue educado por su abuela, preocupada por la delicada salud de su nieto. Su madre se casó de nuevo cuando su hijo no tenía más que tres años. Newton frecuentó la escuela del lugar y, siendo niño manifestó un comportamiento completamente normal, con un interés marcado por los juguetes mecánicos.

El reverendo Willian Ayscough, tío de Newton, convenció a su madre de que lo enviara a Cambridge. En junio de 1661, a los 18 años, era pues alumno del Trinity College, y nada en sus estudios anteriores permitía entrever o incluso esperar la deslumbrante carrera científica del fundador de la mecánica y la óptica. El Trinity College le brindó hospitalidad, libertad y una atmósfera amistosa que le permitieron tomar contacto verdadero con el campo de la ciencia.

Al comienzo de su estancia en Cambridge, se interesó en primer lugar por la química, interés que el duró toda la vida. Durante su primer año de estudios, leyó una obra de matemáticas sobre la geometría de Euclides, lo que despertó en él el deseo de leer otras obras. En 1663 Newton conoció a Barrow, quien le dio clases como primer profesor lucasiano de matemáticas. En la misma época, Newton entró en contacto con los trabajos de Galileo, Fermat, Huygens y otros.

Desde finales de 1664, Newton parece dispuesto a contribuir personalmente al desarrollo de las matemáticas. Aborda entonces el teorema del binomio, y el cálculo de fluxiones. Después, al acabar sus estudios de bachiller, debe volver a la granja familiar a causa de una epidemia de peste bubónica. Retirado con su familia durante los años 1665-1666, conoce un período muy intenso de descubrimientos; descubre la ley del inverso del cuadrado, de la gravitación, desarrolla su cálculo de fluxiones, generaliza el teorema del binomio y pone de manifiesto la naturaleza física de los colores. Sin embargo, Newton guarda silencio sobre sus descubrimientos y reanuda sus estudios en Cambridge en 1667.

De 1667 a 1669, emprende activamente investigaciones sobre óptica. En 1669, Barrow renuncia a su cátedra lucasiana de matemáticas y Newton le sucede y ocupa este puesto hasta 1696. El mismo año envía a Collins su Analysis per aequationes numero terminorum infinitos. Para Newton, este

manuscrito representa la introducción a un potente método general. En 1672 publicó una obra sobre la luz con una exposición de su filosofía de las ciencias.

Desde 1673 hasta 1683, Newton enseñó álgebra y teoría de ecuaciones. Mientras tanto, Barrow y el astrónomo Edmond Halley reconocían sus méritos y le estimulaban en sus trabajos. Hacia 1679, verificó su ley de la gravitación universal y estableció la compatibilidad entre su ley y las tres de Kepler sobre los movimientos planetarios.

Newton descubrió los principios de su cálculo diferencial e integral hacia 1665-1666.

En 1687, Newton defendió los derechos de la Universidad de Cambridge contra el impopular rey Jacobo II y, como resultado tangible de la eficacia que demostró en esa ocasión, fue elegido miembro del Parlamento en 1689, en el momento en que el rey era destronado y obligado a exiliarse. Se dedicó también al estudio de la hidrostática y de la hidrodinámica además de construir telescopios.

Después de haber sido profesor durante cerca de treinta años, Newton abandonó su puesto para aceptar la responsabilidad de Director de la Moneda en 1696. Fue elegido presidente de la Royal Society en 1703 y reelegido cada año hasta su muerte. En 1705 fue hecho caballero por la reina Ana, como recompensa a los servicios prestados a Inglaterra.

Después de una larga y atroz enfermedad, Newton murió durante la noche del 20 de marzo de 1727, y fue enterrado en la abadía de Westminster en medio de los grandes hombres de Inglaterra.

“No sé cómo puedo ser visto por el mundo, pero en mi opinión, me he comportado como un niño que juega al borde del mar, y que se divierte buscando de vez en cuando una piedra más pulida y una concha más bonita de lo normal, mientras que el gran océano de la verdad se exponía ante mí completamente desconocido.”

Esta era la opinión que Newton tenía de sí mismo al fin de su vida. Fue muy respetado y ningún hombre ha recibido tantos honores y respeto, salvo quizá Einstein.

LA LEY DE LA GRAVEDAD.
Se dice que Newton ideo la ley de la gravedad, gracias a que estaba pensando debajo de un manzano. Se le cayó una manzana a la cabeza que le hizo tener la ocurrencia de tal descubrimiento para la humanidad.

Isaac Newton, descubrió la ley de la gravitación universal. Fue el primero en demostrar que las leyes naturales, las que gobiernan el movimiento en la Tierra son las mismas que gobiernan el movimiento de los cuerpos celestes.

Newton describe la fuerza de gravedad como el fenómeno por el cual todos los objetos de una masa determinada se atraen entre ellos.

Todo cuerpo en la Tierra en su estado natural está en reposo, a menos que una fuerza externa lo ponga en movimiento. En cambio, los planetas y la Luna están en constante movimiento, por lo tanto, debe existir necesariamente una fuerza que los haga mantenerse así. Es aquí donde comienza el trabajo de Newton y elabora las tres leyes del movimiento.

Newton afirma que un cuerpo en reposo o en movimiento recto uniforme permanecerá en esa condición hasta que una fuerza externa los haga cambiar (primera ley: ley de inercia). Este es el caso de los planetas. Los planetas están siendo atraídos constantemente por el Sol, de la misma manera que una manzana es atraída hacia el centro de la Tierra al ser desprendida de la rama de su árbol. Por lo tanto la fuerza de gravedad no es exclusiva para el planeta Tierra, todos los cuerpos la ejercen, pero depende de la masa de cada uno. Como el Sol posee una gran cantidad de masa, es capaz de mantener a todo el sistema solar en órbitas en torno a él.

Newton fue l primero en demostrar que las leyes naturales, las que gobiernan el movimiento en la Tierra son las mismas que gobiernan el movimiento de los cuerpos celestes. Esta atracción dependerá de la masa del objeto en cuestión. A mayor masa, mayor será la fuerza de atracción.

Esto complementándolo con la segunda ley de Newton (segunda ley o principio fundamental de la dinámica: la fuerza que atrae a los objetos es proporcional a su masa), lleva a concluir que es la fuerza de gravedad la que interviene sobre los cuerpos en caída libre y la aceleración es la aceleración de gravedad que se calcula con la siguiente fórmula: g=GM/R2. G es una constante conocida como la constante de Newton. M dice relación con la masa del cuerpo que provoca la aceleración. R es la distancia que hay entre los dos cuerpos; el que atrae, y el que es atraído.

De esta forma se obtiene la tercera ley de Newton que mide exactamente la intensidad de la fuerza: F=(GmM)R2. (Tercera ley o principio de acción-reacción; cuando un cuerpo ejerce una fuerza sobre otro, éste ejerce sobre el primero una fuerza igual y de sentido opuesto).

Con esta fórmula Newton pudo calcular que la fuerza ejercida por la Tierra (M) sobre la luna (m) es mucho mayor que la ejercida por la Tierra sobre una manzana. Y la fuerza entre dos manzanas es casi nula. Esto significa que todo depende de la masa de los cuerpos que se están tratando.

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