CENTINELA DEL SENDERO II

Jorge Donato Rosendo

2 J.J.D.R. Al norte de Polonia, en las estribaciones de la localidad de Gryfino, una pequeña parcela dentro de un extenso y sombrío bosque alberga varios centenares de árboles de apariencia extrañamente peculiar. Son unos cuatrocientos ejemplares de pino, cuyos troncos, parecen seguir una misteriosa coreografía de hojas, raíces y ramas, al son que marca Gaia. Poco o nada se sabe sobre qué hizo que los troncos de estos árboles crecieran exhibiendo en su base la misma curvatura de noventa grados y orientación norte en todos los ejemplares. Lo único que parece confirmado, es la fecha exacta de su plantación, realizada en 1930. La comunidad científica no encuentra una explicación a caso tan singular en la naturaleza, aunque sí son muchas las hipótesis que, tanto los lugareños como algunos investigadores, cuentan sobre la curvatura de los árboles. La más popular de todas ellas es la que cuenta que todo se debió a un experimento llevado a cabo por Alemania y cuyo propósito era curvar mecánicamente los troncos y aprovecharlos para la fabricación de muebles. También se dice que, forzados en su crecimiento mecánicamente el propósito final era destinar la madera para la construcción de barcos, concretamente las costillas del esqueleto del navío. Otra de las opciones que algunos investigadores arguyen es la posibilidad de que la acumulación masiva y continua de nieve en la base de los árboles constituya el motivo que provoque la forzada torsión de la madera. Aunque en este caso cabría preguntarse ¿Por qué no ocurre lo mismo con los otros miles de árboles que les rodean? Como curiosidad para aquellos que aún no se hayan sentido asombrados con la coreografía boscosa de los pinos de Gryfino, les contaré qué, únicamente son cuatrocientos ejemplares los crecen con la correspondiente curvatura en sus troncos dentro en una pequeña parcela de un hermoso y gran bosque donde el resto de árboles de su misma especie, crecieron en condiciones normales, esto es, rectos y verticales, sin ninguna extraña malformación. Para la mayor parte de los habitantes de Gryfino, ninguna de las anteriores hipótesis tiene fundamento y casi todos coinciden en afirmar que, simple y llanamente, se trata de un capricho de la madre naturaleza, posiblemente alguna mutación genética que afecto a los árboles plantados en 1930. Lo argumentan añadiendo que, alguien que quisiera utilizar árboles para fabricación de cualquier tipo, nunca hubieran elegido la madera de los árboles de Gryfino, pues carecen de calidad para tal fin, y siempre hubieran sido la última opción para un carpintero experimentado.

3 Al adentrarse en el bosque de Gryfino una extraña sensación, mezcla de estupor y alegría, asombra a quién penetra entre las copas de los árboles. Caminando lentamente, paso a paso entre flores y raíces, una suave brisa revolotea meciendo ligeramente las ramas de los árboles. Justo entonces, a solas en medio del bosque, el visitante sucumbe ante la mágica coreografía de Gaia y logra entender que no hay capricho imposible para la madre naturaleza.

4 J.J.D.R. En la costa centro norte de Vietnam, entre la frondosa y espesa vegetación de la cordillera Annamita, se halló, hace muy poco tiempo, la que es considerada la mayor cueva del mundo. La cavidad subterránea es un enorme agujero horadado en la tierra donde naturaleza y tiempo han creado un ecosistema de pura belleza y mágico entorno. La cueva de Han Son Doong, cuyo nombre significa “cueva del río de la montaña”, fue hallada fortuitamente por un campesino local llamado Ho Khanh en 1991. Según contó el bueno de Ho Khanh conocía la cueva desde muy pequeño ya que al morir su padre victima de la guerra contra los norteamericanos, se vio forzado a vagar como cazador por los frondosos bosques de la región y en alguna ocasión se refugió en la cueva junto a otros aldeanos para protegerse de los bombardeos aéreos. Tiempo después olvidó donde se hallaba la entrada de la cueva, y la profunda y espesa vegetación realizó a conciencia un enmarañado tapiado vegetal que ocultó la cavidad durante años. Han Son Doong se ubica dentro del Parque Nacional Pong Nha-Ke Bang en la provincia vietnamita de Luang Dinh. La zona, que tiene una superficie de 85.754 ha. , es patrimonio de la humanidad desde el año 2003, considerado el mayor sistema de cuevas de Asia y posiblemente del mundo. Se estima que en toda la región unas 300 cuevas podrían estar intercomunicadas entre sí por debajo de la cordillera Annamita, constituyendo todo un complejo paraíso para los espeleólogos del mundo.

Precisamente una expedición británica (British Cave Researchs Association) compuesta por científicos, espeleólogos y porteadores locales, llegaron a la región con la intención de explorar las ignotas cuevas vietnamitas. Para ello contaron con la inestimable ayuda del campesino local Ho Khanh que guió a la expedición hasta la zona. No fue fácil hallar la entrada, pues como ya hemos visto, la vegetación había ocultado muy bien el acceso. Tras varios intentos infructuosos, Ho

5 Khanh encontró el hueco que daba acceso a la cueva y el grupo expedicionario pudo por fin descender hasta la profundidad subterránea. Tras un descenso en rápel de 14 metros se dieron de bruces con algo inimaginable. La cueva era una enorme extensión que parecía no tener final. Del cielo de la cueva se desprendían grandiosas estalactitas de hasta 70 metros de altura. Enormes rocas como islotes aislados se convertían en montañas que había que sortear escalando para seguir adelante, y durante los primeros 2,5 kilómetros del recorrido, un río subterráneo al que llamaron Rao Thuong, les acompañaba con su tranquilo y sedoso cauce dormido, hasta que inesperadamente se rompía y caía precipitándose por grandes saltos de agua acompañado de un ensordecedor estruendo pleno de espuma. Durante la primera expedición anduvieron hasta 4,5 kilómetros por un paraje sin igual hasta que se toparon con una enorme pared de calcita fangosa de 60 metros que les impedía continuar. La magnitud de aquella pared que les cortaba el paso era tan grande, que determinaron llamarla la “gran muralla vietnamita”. Un equipo se quedó dentro de la cueva durante dos semanas en las que día a día fueron descubriendo la grandeza oculta de un tesoro natural incuestionable. La luz, contrariamente a lo que uno puede esperar encontrar en una cueva, aparece iluminando las estancias subterráneas refractando colores por doquier. Una gran parte del techo cavernario cedió en época pasada creando una gran dolina. La luz entró y esparció su simiente de vida creando una densa vegetación que conforma en ciertas zonas bosques espesos de verde follaje. Los fríos muros interiores de los pasillos de la cueva han adquirido un tupido manto de algas como segunda piel que parece querer protegerles del frío. Lagos interiores, cascadas, túneles que conectan galerías aún sin descubrir, y un número de especies nuevas de insectos por catalogar, son sólo algunas de las maravillas que están por explorar debajo de la cordillera Annamita. Todo en Han Son Doong es de una magnitud inexplicable. Se estima que la longitud de la caverna puede superar los 6 kilómetros de longitud y 150 metros de ancho, en un recorrido en el que hay estancias cuyos techos están a 200 metros del suelo. La figura de un hombre en la inmensidad de la galería central es como una pequeña mota discordante dentro de la

6 imagen tomada en una fotografía. Para hacerse una idea de la grandiosidad de la cueva, un buen ejemplo es imaginarse una hilera de edificios de 40 plantas uno seguido de otro durante un 1 kilómetro, o pensar que dentro de la gran caverna central, sería posible aparcar perfectamente un Boeing 747. Estas medidas superan con creces los 1,6 kilómetros que posee la cueva del ciervo en el Parque Nacional Gunung Mulu de la isla de Borneo en Malasia, que quedó desbancada del ranking número uno en favor de esta cueva vietnamita. Tras la primera expedición han seguido muchas otras en la zona. Sólo es posible acceder al interior en temporada seca, pues la cavidad se inunda con gran celeridad y el volumen del agua sube hasta 90 metros en muy poco tiempo. El hallazgo de la cueva de Han Son Doong, por el carácter gigantesco de su capacidad, ha eclipsado el descubrimiento de otras 20 cuevas más en la zona-todas ellas posiblemente conectadas entre sí- de un total estimado de 300 que se cree hay en la región. Las imágenes que hoy se pueden ver de la cueva más grande del mundo, pertenecen en su mayoría al fotógrafo británico Carsten Peter, quién tuvo el privilegio de formar parte de la expedición a la caverna vietnamita en colaboración con Nacional Geographic. Su capacidad para mostrar la belleza de un lugar tan espectacular queda más que probada viendo sus bellas fotografías que dieron rápidamente la vuelta al mundo. Todo en Han Son Doong es gigantesco. Como salida de un fotograma de ficción, la cueva más grande del mundo, aún espera ser recorrida en su totalidad para poder mostrar a la ciencia la naturaleza mágica que envuelve su escondido y subterráneo entorno.

7 J.J.D.R. Escapa el alma de su efímero bastión de huesos con la llegada de la parca. Ineludible con su cita, la muerte se asocia con los elementos destruyendo el cascarón que envuelve nuestro ser, agujereando la crisálida de carne que recubre nuestra íntima existencia. Tras el vuelo rasante de la muerte por nuestro perecedero cuerpo, la guadaña rasca la piel y deja el hueso como rescoldo de la vida que un día fue, convirtiéndose en un escaparate que muestra nuestra naturaleza muerta, sin tapujos, tan sólo con la realidad de una materia deshecha y perecedera, recuerdo podrido y envuelto en un halo de olvido eterno. “Lo que tú eres, nosotros fuimos. Lo que nosotros somos, tú serás” Así reza la leyenda que enmarca el final del recorrido que atraviesa una de las iglesias más extrañas, singulares y macabras del mundo, la iglesia de Santa María della Concezione dei Cappuccini de Roma. Y es que, para la austera orden franciscana de los capuchinos, el cuerpo sin vida de un difunto, tan sólo mostraba el recipiente que albergaba el alma del ser humano, perdiendo cualquier valor espiritual una vez que la muerte se apoderaba del cuerpo. El papa Urbano VIII, cuyo hermano Antonio Barberini era fraile capuchino, encarga el diseño y construcción de la cripta a Antonio Casoni, quién finalizará su obra en 1631. Cuentan que el pontífice ordenó traer arena de Jerusalén para que fuese utilizada como relleno de la cripta. El antiguo cementerio de la Chieva de Santa Croce e Bonaventura del Lucheni, era el lugar donde estaban enterrados los frailes capuchinos y, una vez la obra del la nueva cripta estuvo terminada, se ordenó trasladar los cuerpos de los frailes desde el antiguo cementerio hasta su nuevo destino. Según las crónicas de la época, desenterrados los cuerpos de los frailes, fueron utilizados 300 carros en su traslado, con lo que imaginar tan tétrico espectáculo se convierte en tarea sumamente difícil en nuestros días. Pasado un tiempo, el volumen de cuerpos fallecidos de los frailes, colapsó las capacidades de la cripta y los cuerpos comenzaron a amontonarse por todas partes. Se desconoce la autoría del personaje que inició la decoración de las paredes de las múltiples criptas con los huesos de los difuntos. Pero hasta 1870, los techos, las paredes, las columnas y el suelo de la iglesia, fueron apilando calaveras, fémures, tibias, clavículas y pelvis en cada centímetro cúbico del recinto capuchino, convirtiendo los muros interiores de la iglesia en un auténtico museo de huesos y ajados hábitos deshilachados.

8 De esta manera, hoy día, aquel que visite la iglesia de Santa María de la Concezione dei Cappuccini, se adentrará en un recorrido lúgubre y macabro que le llevará a descubrir la insignificancia de nuestro cuerpo, y cómo la oscura realidad de una simple telaraña colgando de unos huesos, consigue mostrar lo que realmente somos, la simple y llana realidad de un montón de polvo. Al recorrer la iglesia hay que pasar por la cripta de la resurrección, la cripta de los huesos de la pelvis, la de los cráneos, la cripta de los fémures, y también la de los 3 esqueletos; además de la capilla en la que se oficia la misa, única estancia en todo el recorrido ausente de huesos. Nada en la decoración de la iglesia fue dejado al azar y en todo el recorrido se puede apreciar que cada hueso está colocado de forma y manera que forman crucifijos, coronas y estremecedores corazones, que se mezclan con obras de arte de considerable relevancia, como un Arcángel San Miguel cazando a Lucifer del artista Guido Remi, la natividad de Giovanni Lanfranco, y tal vez la más importante de todas, San Francisco orando, atribuida hace poco al genial artista milanés Caravaggio. También hay espacio para varias momias de ilustres, así como los cuerpos de los frailes beatificados, San Félix de Cantalicio, beatificado por Urbano VIII en 1625, y el de Crispín de Vitervo, capuchino beatificado por Pío VII en 1806 a los que se unen otros frailes que visten sus hábitos y cubren sus cráneos desnudos con su característica capucha. Cerca de la transitada y afamada Plaza de España de Roma, concretamente en el número 27 de la vía Vittorio Véneto, la cripta de los frailes capuchinos atrapa al visitante mostrando la ínfima importancia que atesora nuestro cuerpo una vez extinguida la chispa de la vida, y como bien dejaron escrito… ”Lo que tú eres, nosotros fuimos. Lo que nosotros somos, tú serás”

9 J.J.D.R. En las entrañas heladas y nevadas de la cordillera del Karakórum, cual púas gigantescas de un imaginario peine terrestre, varios pilares rocosos de proporciones hercúleas desenredan y peinan la panza turbulenta de las oscuras nubes. Al norte de Pakistán, en la región conocida como Baltistán, la gran Torre del Trango se eleva impertérrita ante los elementos como un centinela atemporal que observa las diminutas huellas de las pisadas dejadas sobre su lomo blanco y pardo por los seres humanos. Y es que el afán por conseguir llegar a la cima de la gran torre del Trango ha sido y es, uno de los retos más peligrosos y extremos para los expertos alpinistas, quienes la consideran una de las cumbres más difíciles del mundo. Una muestra de la dificultad que entraña dicha ascensión es el hecho de que la primera vez se consiguió pisar su cima en el año 1977, prácticamente todos los ocho miles del planeta habían sido coronados con anterioridad. La gran Torre del Trango está ubicada al norte de Pakistán y forma parte de un conjunto de glaciares y abruptos valles nevados anclados en el corazón del cordón del Karakórum, cuna de grandes y afiladas cimas como son el mítico K2, Nanga Parbat, Broud Peak o Gamhebrungs, las cuales superan con creces los seis mil metros de altura. La gran Torre del Trango está considerada la pared vertical natural más grande del mundo con nada más y nada menos que 1340 metros casi totalmente perpendiculares al suelo. Si la verticalidad de la pared, de por sí extrema, no fuese un importante escollo para ser escalada, además hay que añadir las continuas ráfagas de gélido viento, la nieve como rutina y el frío glaciar típico de la alta y dura montaña. La gran Torre del Trango se eleva sobre el nivel del mar 6250 metros de altura. A su lado está la torre del sur con 6250 ATS, la torre oriental con 6231 y la torre oeste con una altura de 6223 metros sobre el nivel del mar. El paisaje pakistaní es asombroso. En ningún lugar del mundo se puede contemplar valles tan inmensos y extremos, donde la majestuosidad del escenario la conforman pilares de piedra verticales cuyas cimas moran en los brazos del cielo. En el año 1977 un grupo de 5 escaladores lograron hacer cumbre en el gran Trango. Galen Rowell, Jhon Roskelley, Kim Schmitz, Jim Morrissey y Dennis Hennek, ascendiendo por la cara oeste de la pared, lograron la hazaña de conquistar la cima la helada del gran Trango.

10 Expediciones posteriores han abierto nuevas rutas de ascensión, todas ellas de extrema dificultad y sólo aptas para expertos alpinistas. Uno de los mayores éxitos conseguido en las paredes del Trango, fue el protagonizado el 26 de agosto de 1992 por los australianos Nic Feteris y Glenn Singleman, que tras ascender a la cima se lanzaron al vacío en un salto denominado (salto base) marcando un récord hasta la fecha 5955 metros y aterrizando en la cara norte del glaciar Dunge a 4200 metros de altitud. Tiempo después, concretamente en 2006, el récord fue nuevamente batido, ésta vez desde el Meru Peak en la India con una altura de 6604 metros. La ascensión a la gran Torre del Trango es de las más complicadas del mundo y, sobre su lomo pétreo, varios aventureros han fallecido en su intento de conquista. La ascensión a la cumbre puede durar varias jornadas, todo depende del clima que suele cambiar en cuestión de minutos y, aunque parezca imposible, los alpinistas suelen demostrar sus agallas y la pasión por un deporte tan extremo, durmiendo en hamacas y tiendas de campaña colgadas literalmente de la pared de piedra a miles de metros de altura y expuestos a la hostilidad del clima de alta montaña.

Sopla el viento del norte sobre los neveros del valle. El alma blanca de la cordillera paquistaní se estremece bajo el tronido seco de un relámpago oscuro y tenebroso. La tormenta se acerca, se siente próxima y severa, caerá la oscuridad en la montaña y la ceguera de la noche dormitará bajo la lluvia y el frío. Pero antes, durante pocos minutos, la niebla se disipa y en el horizonte gris y pardo de relieves pétreos, cual vigía de piedra que observa atento el paso del tiempo, aparece la espigada majestuosidad de la gran Torre del Trango mostrando su cuello de piedra por encima de las nubes.

11 J.J.D.R. El agua ruge y cae con fuerza sobre un millar de pequeñas piedras diseminadas bajo el frío lecho del río. Luchando a contra corriente, una multitud incontrolada de salmones, borbotea y salta fuera del agua en un intento desesperado de ascender por el torrente acuífero para, acto seguido, depositar sus huevos y morir tras un largo y extremo viaje. Los salmones que logran ascender la corriente aún deberán sortear un peligro mayor, escapar de las enormes fauces de los osos que esperan apostados y hambrientos en medio del río. Cae la tarde y los osos Grizzlys descansan tras una hilera de grandes coníferas que a manera de columna vertebral del bosque, se dirige paralelamente desde el río hasta las faldas de la nevada colina helada, contra la que se estrella el eco roto del silencio al caer la tarde. Pero hay algo que rompe la monótona naturaleza de tan espectacular fotograma salvaje. Un trípode metálico sujeta una cámara de vídeo. Frente a ella, un joven se exhibe distraído a pocos metros de un enorme oso que le triplica en tamaño. El hombre parece tranquilo. Incluso se permite danzar y realizar gestos dramáticos alrededor del gigantesco oso, en lo que bien podría verse como la previa locura antes de un suicidio. Pero el tremendo ejemplar de oso Grizzly, sin dejar de marcar una indetectable línea de seguridad y respeto con el humano, al que de vez en cuando dirige una mirada de control, parece reconocer de quién se trata gracias a su agudo olfato y volviendo su negro y peludo lomo, se despide del joven abandonando la escena con la imagen de sus imponentes cuartos traseros como único adiós. El hombre se llama Thimothy Treadwell y su vida quedó anclada de manera trágica a los verdes y helados páramos de Alaska desde el primer día en el que pensó que podría llegar a caminar junto a los osos sin temor, y lo más importante, obviando las reglas más elementales que debe tomar un humano al interactuar con la vida salvaje. Timothy nació en Long Island (EE.UU.) el 29 de abril de 1957. Su vida quedó marcada por ser rechazado en el casting que se realizó para la serie de éxito Cheers. Ser actor era su gran sueño. Y tras ser rechazado, cayó en las drogas y la bebida sumiéndose en una gran depresión. A finales de los años ochenta logró superar sus adiciones y se propuso concederse una nueva oportunidad de vivir. Decidido a olvidarse de su horrible pasado realizó un viaje a Alaska que le cambiaría la vida. Alaska le brindó un mundo nuevo, repleto de paz y sosiego, ávido de ser explorado y cuyo salvaje mundo natural tatuó su ser como una losa de la que jamás ya pudo desprenderse.

12 Durante largos periodos en los que la climatología se lo permitía, Timothy se empeñó en seguir de cerca a los osos del parque Nacional Katmai en Alaska. Su vida comenzó a girar alrededor de los Grizzlys tornándose casi en una obsesión. Aunque pueda parecer extraño, los plantígrados comenzaron a tolerar su presencia y durante trece temporadas de manera continua, era frecuente poder ver a Timothy a escasos metros de los osos, rompiendo todas las reglas de seguridad en cuanto al estudio de animales en libertad, y pasando por alto infinidad de consejos y llamamientos al orden por parte de las autoridades que cuidaban del Parque Nacional. Durante todas sus campañas en Alaska Timothy grabó más de 100 horas de vídeo donde aparecía interactuando con los osos de manera muy peculiar. La cámara fija grabó su particular visión de la vida salvaje de los osos, en ocasiones salpicado por el comportamiento histriónico de Timothy, que alejaba su trabajo de campo con los animales de cualquier metodología científica. Cierto es que los osos le toleraban, y posiblemente sea el humano que más cerca haya estado de estos animales en plena libertad, pero el precio que arriesgó cada vez que se acercó a ellos fue su propia vida. A medida que pasaba más tiempo con los osos, más parecía estrecharse el

vínculo con determinados ejemplares a los que identificó y puso nombre, mostrando hacia ellos un profundo sentimiento de afecto que terminó rayando la obsesión, llegando a hablar con los animales salvajes como si de sus propios hermanos o familiares se tratase. Los osos toleraban su presencia, posiblemente porque no vieron en Timothy un competidor ni una seria amenaza, ya que la comida en las épocas en las que Timothy interactuó con ellos era abundante y sus estómagos estaban saciados. No obstante, algún oso con un talante más agresivo, le mostró con un buen susto la línea que jamás debería cruzar un si pretendía seguir inmiscuyéndose en su mundo. Tras varios años conviviendo por temporadas con los osos, Timothy consiguió la fama que tan esquiva le resultó en tiempos pasados. Cadenas de televisión como Discovery Channel comenzaron a mostrar los vídeos en los que interactuaba con los osos y a través de sus curiosos monólogos, divulgaba su amor por la naturaleza y la importancia de respetar la vida salvaje y sus complejos ecosistemas.

13 Funda la asociación Grizzly People para la protección de los osos y realiza numerosas charlas dirigidas especialmente a niños y jóvenes estudiantes. Pero en cada etapa que pasó con los osos, recibió una larga lista de quejas y reprobaciones por parte de los guardas forestales y grupos ecologistas, derivadas de la mala gestión que Timothy realizaba en sus acampadas, como estar más de siete días en el mismo lugar, realizar acopio masivo de víveres sin un correcto almacenaje, o realizar trabajos de guía sin estar autorizado para ello. Timothy halló finalmente su lugar en el mundo. La experiencia de vida resultante de sus increíbles momentos junto a los osos cambió radicalmente su mentalidad, convirtiéndolo en un acérrimo defensor de la naturaleza y los animales salvajes. Ammie Huguenard era la novia de Timothy, y el 5 de octubre del año 2003, acampaba los dos dentro de los límites del parque Nacional como tantas veces habían hecho. Tras días sin contactar con ellos Willy Fulton, amigo de la pareja y el piloto que debía recogerlos, ante la ausencia de noticias de ellos alertó a las autoridades e inmediatamente comenzó la búsqueda de la pareja. El propio Willy fue quién descubrió la tienda de campaña. Poco después halló los cuerpos destrozados de la pareja. La tragedia se había consumado. Ambos jóvenes habían sido devorados por uno o más osos, poniendo de manera sangrienta el punto y final a una historia de hermandad con los Grizzlys. A escasos metros de la matanza hallaron la cámara de vídeo de Timothy, en la cual cuentan hay grabados seis minutos de audio de auténtico terror, correspondientes al momento del ataque. La vida de Timothy fue llevada de manera magistral al cine en formato documental por el Gran Wernes Herzog, creador entre otras muchas películas, de éxitos como la Cólera de Aguirre o Grito de Piedra. Para ello trabajó sobre las muchas grabaciones que Timothy realizó junto a los osos y las entrevistas que realizó a familiares y amigos. Herzog ha sido uno de los pocos que escuchó los seis trágicos minutos que precedieron a la muerte de la pareja, pero prefirió omitir en todo momento la cinta en el documental.

14 Nunca en los 85 años de historia del parque Nacional, hasta la fecha del luctuoso incidente, no se había registrado nunca el ataque de un oso hacia algún campista o visitante del parque. Dos osos fueron abatidos por los agentes forestales tras el hallazgo de los cuerpos. En el estómago de uno de ellos no se halló resto alguno, encontrándose en el estómago del segundo restos pertenecientes a las víctimas, sin poder determinar si fue el causante de las muertes o simplemente se alimentó de los cuerpos ya muertos. Fuese como fuere, la partida de caza organizada y la muerte de los dos osos fue sobradamente un desatino. Aquellos dos animales hicieron lo que cualquier animal en estado salvaje hace de manera rutinaria, alimentarse de lo que su entorno le ofrece. La pareja se hallaba en territorio de osos Grizzlys. Animales que miden más de 2,40 metros en cruz, con pesos superiores a los 600 kilos y cuya velocidad punta puede alcanzar los 55 kilómetros. Hablamos de un cazador potencial. Un animal que, sin sentirse amenazado, puede parecer tranquilo y hasta dócil, pero que en décimas de segundos puede transformarse en uno de los mayores depredadores del planeta. A mi humilde entender, Timothy participó de una experiencia sensacional cuyo riesgo mortal siempre estuvo presente y, aún siendo consciente del peligro, decidió seguir con aquel juego que inevitablemente había de terminar en tragedia. Timothy Treadwell posa delante de la cámara de vídeo con su extravagante indumentaria y sus gafas oscuras, buscando tras la luz parpadeante del objetivo la expectación y la audiencia que siempre deseó tener. Tras varios segundos de parpadeo la luz verde de la cámara indica a Timothy que está grabando. A pocos metros de él, negros y ocultos bajo una bóveda negra y salvaje, los ojos penetrantes de un enorme macho de oso Griizly le miran con indiferencia. Tiempo después, quizás aquellos ojos oscuros y penetrantes vacíos de consciencia, fueron los que apagaron el interruptor de la cámara, la sonrisa de Ammie, y finalmente su propia vida… en un día aciago y terrible de frío invernal.

15 J.J.D.R. El inclemente sol castiga sus cuerpos desnudos. Cientos de dibujos blanquecinos cubren la piel de ébano de los contrincantes. La fina y áspera arena sacude las pantorrillas de los dos muchachos. Giran y saltan, uno frente al otro, midiendo cada movimiento de su oponente, antes de dar el golpe definitivo. Cada uno sostiene una enorme vara de caña del tamaño de un hombre. Las jóvenes muchachas esperan ansiosas que termine la lucha, para reconocer al varón que tendrá la oportunidad de escoger mujer. Pero antes, la fiereza y el orgullo violento de las costumbres del pueblo, exige derrotar a golpes al contrincante, para ganarse así el respeto de su gente y el derecho a sentirse un verdadero Mursi. El río Omo recorre el valle del Riff y acaba derramando su caudal en el lago Turkana. En su sinuoso recorrido, atraviesa territorios extremos y salvajes, nutriendo con sus crecidas los campos de cultivo y los secos pastos dónde pace tranquilo el sagrado ganado de una de las etnias más singulares y espectaculares de África, la tribu “Mursi”. Su territorio se extiende a través de las estepas bajas de Jinka, así como en las montañas de los parques nacionales de Omo y Mago en las regiones del Omo central en Etiopía. País de grandes contrastes, Etiopía cuenta con un número elevadísimo de tribus diversas y ancestrales cuya supervivencia se tambalea lentamente debido al hambre, las sequías, las violentas disputas étnicas, la falta de recursos, y la inexistente ayuda gubernamental para seguir subsistiendo, al menos, como lo han estado haciendo desde siempre. Los Mursi sobreviven gracias al precario cultivo de maíz, cereales, sorgo, y la recolección de miel, unido al pastoreo de ganado vacuno, calculado en una cabeza de ganado por habitante. Cuando el cereal y la recolección escasean, se alimentan elaborando un brebaje compuesto de sangre y leche de vaca. Su lengua es el Mursi, de origen nilo-sahariana. Son animistas y actualmente el número de individuos pertenecientes a esta tribu se calcula en unos 9000. Pueblo guerrero y bastante violento está en constante disputa con sus vecinos, Bodi, Nyangatom, Aari, Suri, Karo, Dasanech, con los cuales hoy día, no dirimen sus disputas con lanzas o flechas, sino provistos de

16 Kalashnikov, haciendo de sus enfrentamientos sangrientas luchas armadas. La sociedad está fundamentada en las decisiones que toman los más ancianos, los “Jalaba”, secundado por los hombres casados, quedando excluidos los miembros solteros y las mujeres. Suelen reunirse alrededor de una hoguera durante largas sesiones en las que el hombre que está hablando, dispone de todo el tiempo necesario para expresar sus ideas o contar sus problemas. Nadie puede interrumpir a quien está en uso de la palabra, haciendo que las reuniones se alarguen durante toda la noche. Pero sin duda alguna, el aspecto más característico de las costumbres de los Mursi, reside en la forma en la que decoran sus cuerpos. Las mujeres de la tribu se perforan el labio inferior y las orejas para introducirse platos hechos de arcilla, que pintan y decoran cuidadosamente para hacerlos más llamativos. Son espectaculares sus tocados elaborados con colmillos de facocero, flores, telas de colores y aros metálicos brillantes. Cubren sus cabellos con grasa animal y pintan sus caras con pigmentos. Los hombres se adornan el cuerpo con enigmáticos dibujos, lineales y geométricos, elaborados a base de pigmentos minerales y cal. El torso y la espalda, aparece cubierto de escarificaciones que se practican cada vez que matan un animal o abaten a un enemigo. El cuerpo de un hombre repleto de cicatrices, nos muestra su fiereza y valentía, a mayor número de marcas, mayor es el respeto que infunde dentro de su tribu, y es una señal de advertencia para enemigos y rivales. Los jóvenes Mursi han de demostrar su valor y fortaleza para ganarse el respeto del poblado y conseguir esposa. Lo hacen retándose en duras y violentas peleas, usando largas varas para golpearse hasta que uno de los contendientes se rinde. El vencedor, convertido de ésta forma en un hombre, tiene derecho a elegir esposa entre las jóvenes mujeres Mursi. Hoy día, la tribu Mursi y sus vecinos están en serio peligro de desaparecer. En el año 2013 está previsto que la presa hidroeléctrica más grande de África esté terminada. Dicha construcción afecta directamente a los recursos de las tribus autóctonas de la zona, perdiendo sus terrenos de cultivo y dañando el ecosistema de la zona seriamente. Por otro lado, las autoridades gubernamentales han utilizado el engaño y la extorsión para arrebatar a los Mursi sus propios territorios, convirtiéndolos en extranjeros dentro de sus propias tierras. Cálculos aproximados llegan a cifrar en unos 200.000 los individuos que se verán

17 afectados en la cuenca del río Omo después de la construcción de la presa. La recolección, la pesca, la apicultura y el pastoreo de sus rebaños se verán seriamente afectados. Por parte de las autoridades aún no hay un pronunciamiento al respecto, la ayuda seguramente no llegue nunca y, tanto los Mursi como las tribus que conviven en los extensos territorios etíopes, tengan que dejar sus tierras para siempre o quedarse y morir lentamente, viendo cómo los únicos y míseros recursos que poseían para subsistir desaparecen.

18 J.J.D.R. Kevin Richardson es de las personas que nacen con una cualidad especial, una luz que ilumina una vida prematuramente reflejo de una personalidad arrolladora y poseedor de una virtud nada usual. Kevin tiene un don mágico y casi místico, el cual le permite convivir a diario con los grandes felinos del panteón zoológico como si fuese uno más de su misma especie. Nacido en Johannesburgo en 1974 se crió en el barrio de Orange Grove donde desde muy joven acunó el apodo de hombre pájaro, gracias a su infinita afición por la naturaleza y el mundo animal. Con tan sólo tres años, bajo el hueco de su cama, guardaba celosamente su colección de grillos y otras especies de insectos mientras que se entretenía cuidando de un sapo que adoptó como mascota.

Su pasión por el mundo animal le llevó a comenzar la carrera de zoología, pero no llegó a concluir sus estudios en esta materia. Cambió de tercio centrándose en estudios de fisiología y anatomía y se matriculó en fisioterapia en la universidad. A los 23 años le llegó la oportunidad que cambiaría radicalmente su vida. Le ofrecieron la oportunidad de trabajar en el “Lion Park” ubicado en el complejo conocido como (SantiagoTshwane), como cuidador, asignándosele el mantenimiento de dos cachorros de león de seis meses de edad. A partir de entonces su relación con los grandes felinos- especialmente con los leones-, le ha llevado a adquirir fama mundial. De manera continuada durante largos periodos de tiempo convive con los leones dentro del Parque. Come junto a ellos, juega con ellos, corre y bromea con ellos y hasta duerme con los leones, sintiendo cómo los reyes de la sabana le respetan y lo acogen como a uno más del grupo. No hay animal

19 más peligroso que una leona recién parida. Meg pesa 185 kilos y su cuerpo es un museo de músculos en movimiento. Su sola presencia junto a sus cachorros genera auténtico pánico. Kevin ha conseguido el beneplácito de Meg y formar parte de la atención que la leona dispensa a sus pequeños. Juega con los cachorros y los acaricia mientras la atenta madre se muestra satisfecha con su amigo humano. Napoleón es un gigantesco león de melena reluciente y más de 200 kilos de porte regio y excelso. Es el macho dominante de la numerosa horda que reside en el parque del león de Johannesburgo. Ver corretear y jugar a Kevin junto a Napoleón es una visión indescriptible, un sueño mágico, la sensación de que ambos pertenecen a una misma especie sin saber bien quién es quién. Kevin ha criado a la mayoría de leones de la enorme reserva. Los ha visto crecer y ha interactuado con ellos como si fuese un león más. Ha sufrido algunos percances de consideración e incluso ha recibido alguna dentellada inesperada, como la que le propinó un joven macho de cuatro años. Suele decir, conocedor como nadie de la dificultad de sus experiencias, que ha aprendido a no inmiscuirse cuando nota que los animales no están receptivos. Los animales son su vida. Pero no solo los leones le dispensan atenciones y se muestran receptivos con él. Ha conseguido que guepardos e incluso las siempre tan denostadas hienas, se arrullen en sus brazos como si de peluches melosos se tratase. Su don es innato. No siente miedo. Se le puede ver arrodillado bebiendo junto a varios leones como si su cuerpo fuera humano sólo en apariencia. Verlo rezongar junto a un gran ejemplar de león, mientras acaricia su larga melena y la fiera bosteza enseñando sus afilados colmillos, puede dejar sin aliento hasta la persona más ensoñadora y fantástica. Cierto es que los conoce desde que son cachorros. Pero no dejan de ser eternos depredadores en un ambiente prácticamente salvaje que podrían acabar con su vida con un simple movimiento. Kevin Richardson colabora activamente en la divulgación científica de los grandes felinos africanos. Como especialista en conducta animal, a participado en diferentes proyectos de investigación en el Delta del Okavango y el área de Lydenberg. El resultado de dichas investigaciones dio como resultado el documental sobre el leopardo negro En busca de una leyenda. Posteriormente llegarían otros documentales, Compañías peligrosas, Creciendo (sobre las hienas), o su gran éxito White lion- Home is a Jourey (El retorno a casa del león blanco) documental que tardó 4 años en ser rodado y narra la historia de un león albino llamado Letsatsi.

20 Sobre el papel Kevin ha dejado escrito también varios libros, en los que narra sus experiencias con los grandes felinos. Lleva dedicado más de una década en un intento de vislumbrar que sientes los leones, hienas, leopardos y panteras que viven en la reserva africana. Su vida gira en torno a los grandes gatos y su amor por ellos le nutre de confianza suficiente para enfrentarse diariamente con un reto nuevo, ser o no admitido cada día por el numeroso clan felino. Ha conseguido convertirse en un hombre admirado por todos aquellos que somos amantes de los animales y de los grandes felinos. Sentimos una envidia sana de Kevin viéndolo aparece y desaparece entre leones, y a la vez admiramos el valor y la entrega de un hombre que nació con un don muy especial, el don de poder susurrar a los leones.

21 J.J.D.R. En la cordillera del Cóndor, al norte de Ecuador, los Shuaras, delimitan sus ancestrales territorios anclados entre el progreso y sus antiguas costumbres indígenas. El pueblo Shuar, antiguos Jíbaros- nombre que les pusieron los conquistadores españoles y termino éste que no es de su agrado-, llevan recorriendo las inmediaciones del río Santiago y las selvas ecuatoriales durante siglos. En su extenso territorio, inaccesible en muchos tramos, no existe un lugar o camino que, en algún momento, en el pasado o ahora en la actualidad, haya quedado inadvertido para sus pies aún descalzos. Un tayo es un ave de mediano tamaño que vive en las cuevas. Los polluelos del tayo, pueden llegar a ser más grandes incluso que sus progenitores, debido al volumen de grasa que acumulan en sus primeros meses de vida. Los Shuaras gustan de cazar éstos pájaros. Tras freírlos, usan el aceite que libera el cuerpo del ave para cocinar e, incluso, componer medicamentos. La selva ha regalado a los Shuaras todo lo necesario para subsistir en región tan difícil e inhóspita. De la vida de los nativos, supo en gran medida el Padre salesiano Carlo Crespi que, en su incursión en el oriente ecuatoriano, durante décadas, convivió con los aguerridos indígenas ganándose su afecto y respeto. El padre Carlo Crespi Groci (1891-1982) nació en Milán, y llegó a Ecuador en el año 1927, estableciéndose como párroco en la iglesia de María Auxiliadora en la localidad andina de Cuenca. Durante mucho tiempo, el párroco recibió de manos de los nativos Shuaras asentados en la región de Morona Santiago, innumerables objetos valiosos, los cuales eran hallados por los nativos en lugares recónditos y escondidos de la selva. Como es lógico suponer, el padre Crespi comenzó a indagar sobre la naturaleza de aquellas piezas extrañas y antiguas que, en muchos casos, eran de oro y su valor, indudablemente, era muy elevado. Al cabo de un tiempo consiguió el padre Crespi que los nativos le revelasen el lugar donde se encontraban tan misteriosas piezas arqueológicas. Sobre una elevación del terreno, a unos ochocientos metros y bajo un tupido manto de espesa vegetación, le señalaron una estrecha cavidad que se abría paso en la roca de una loma. Sin duda se trataba de una cueva de grandes dimensiones. Crespi quedó maravillado y, aún más, al escuchar las experiencias que contaban los nativos sobre la profundidad y magnitud de aquella cueva llamada por los Shuar “Cueva de los Tayos”.

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La profundidad de la cueva es de sesenta metros, siendo indispensable para su acceso, deslizarse por mediación de cuerdas. La longitud de la misma no se conoce. Tan sólo los tayos, que utilizan en la negra oscuridad de la caverna su sistema de ecolocalización, a modo de radar, igual que hacen los delfines y murciélagos, saben dónde acaba este mundo subterráneo. Incluso debido a tan magna oscuridad, la luz de focos y lámparas muere enseguida entre las rocas del subsuelo de la cueva. Carlo Crespi recibió de los Shuaras una cantidad de material sumamente alta. Entre las figuras y objetos que le entregaron, destacaban varias planchas supuestamente de oro, en la que aparecían grabados extraños y signos de un lenguaje incomprensible. Con el beneplácito de los nativos, Crespi se llevó el material a su iglesia en Cuenca, y en el año 1962, pidió permiso al vaticano para abrir un museo donde exponer las extrañas piezas. En 1962, tan sólo dos años después, un incendio destruyó parte del museo y despareció gran parte de los objetos. Para Carlo Crespi, el significado de los grabados de las planchas encontradas en la Cueva de los Tayos, no era otro que la historia de una civilización tiempo atrás desaparecida, antediluviana, que había dejado constancia en las citadas planchas de su ancestral civilización. Leyendas antiguas ya hablan de civilizaciones intraterrestres en diversos puntos de Sudamérica y también de Norteamérica. Incluso Crespi y otros acérrimos defensores de ésta hipótesis, creían que dichas civilizaciones podían ser en todos los casos una misma, cuyo mundo subterráneo estuviese horadado en las entrañas de una tierra hueca. Las ideas de Crespi fueron secundadas y ampliadas por el espeleólogo aficionado y estudioso de leyendas tribales Juan Moricz. Este húngaro nacionalizado argentino, llevaba tiempo tras la pista del paradero de diferentes cuevas, tanto en Argentina, Bolivia como en Perú. Hombre peculiar y de finalidad incierta, Moricz llega a Ecuador enterado del descubrimiento del párroco italiano. Inmediatamente entablan una

23 estrecha relación con Crespi, y el párroco detalla a Moricz su experiencia con los Shuar, la entrada a la cueva y, cómo no, le muestra los objetos que le han sido entregados por los nativos, y dice saber de la existencia de una enorme biblioteca en la que estaría escrita la historia de la humanidad en los últimos 250.000 años. Moricz queda impresionado al instante. Rápidamente convence al párroco para que la noticia del descubrimiento se anuncie a bombo y platillo. Inmediatamente viaja a Guayaquil para firmar acta notarial del descubrimiento el 21 de julio de 1969, y cuyo texto cita de la siguiente manera: “He descubierto valiosos objetos de gran valor cultural e histórico para la humanidad. Los objetos consisten especialmente en láminas metálicas que contienen probablemente el resumen de la historia de una civilización extinguida, de la cual no tenemos hasta la fecha el menor indicio”. Pronto se proclamó autor del descubrimiento. Y comenzó a dar entrevistas y salir en medios de comunicación divulgando sus ideas sobre la autoría de los grabados en las planchas metálicas. En 1974 el famoso Erick Von Däniken, se puso en contacto con Moricz. Quería que le diese la oportunidad de fotografiar los objetos hallados y, por otra parte, conseguir de primera mano el argumento que buscaba para ser incluido en su obra “El oro de los Dioses”. Moricz accedió y, posteriormente, la obra de Däniken, muy controvertida, fue traducida a 25 idiomas y logró vender más de cinco millones de copias. Debido a la difusión del descubrimiento, Stanley Hall, ingeniero escocés, contacta con Moricz con la intención de llevar a cavo una expedición a la cueva. Las condiciones que pone Moricz son inalterables. Él, tiene que ser el jefe de la expedición, y no permitirá que se saque nada de la cueva de los tayos. Stanley no acepta las condiciones expuestas por Moricz, como veremos a continuación, tenía otros planes para los objetos que hallase. Se puso en contacto con el gobierno Británico y logró la financiación para su expedición a la cueva. En julio de 1976, conjuntamente con el gobierno ecuatoriano, los británicos instalaron su campamento de operaciones a las faldas de la cueva. La expedición estaba formada por más de un centenar de soldados a parte del grupo científico, y una cantidad ingente de material técnico. Incluso, en Escocia, se llegó a decir que más parecía una campaña militar que una expedición científica. Día y noche hacían incursiones dentro de la cavidad, haciendo

24 todo tipo de pruebas sobre el terreno, de tipo biológicas como geológicas. Llamó muchísimo la atención en ésta expedición que Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la luna, fuese uno de los miembros del equipo. Después de 35 días de intensas exploraciones, el grupo multidisciplinar científico dio por terminada la investigación en la cueva. Las conclusiones a las que llegaron dejaron helados a los que esperaban una noticia de gran relevancia internacional. Según hicieron público, la cueva carecía de signos artificiales, lo que negaba la existencia de rastros de civilización alguna. Lo curioso es que obviaron tajantemente signos inequívocos de la existencia de restos no naturales en las inmediaciones de la cueva, así como gigantescos bloques de piedra en una de las salas de la caverna, que están perfectamente trabajados y alineados simétricamente. Posteriormente los Shuar dijeron que vieron como sacaban de la cueva varias cajas cerradas con material, que en ningún momento les dejaron ver. Los nativos se sintieron engañados, y no escondieron su malestar con lo que entendían un robo en toda regla. A Neil Arstrong, que estuvo tres días dentro de la cueva, los medios de comunicación preguntaron sobre su experiencia, y contestó tajante: “Ha superado con creces mi experiencia en la luna” Sobre el paradero actual de las tablas metálicas y los objetos que los nativos cedieron al padre Crespi, poco o nada se sabe. Después del fallecimiento del párroco, se cree fueron esquilmados e incluso vendidos a extranjeros. Posteriormente, el espeleólogo argentino Julio Goyén Aguado, que participó en la expedición conjunta de Ecuador y el Reino Unido, ofreció una visión muy distinta a la oficial sobre los verdaderos motivos de la expedición. Estaba convencido de que la financiación de la expedición fue llevada a cabo por la iglesia mormona, que vieron en las tablas encontradas en la cueva, aquellas que recibió el profeta Joseph Smith de manos del ángel Moroni. En éste punto, es importante recalcar la similitud entre el nombre de Moroni y la región donde se encuentra la cueva de los tayos… Morona Santiago. Aguado estaba convencido de que Stanley Hall pertenecía al servicio secreto británico, y que detrás de las tablas metálicas estaban grupos secretos masones, a los que pertenecería Neil Arstrong. De la verdad de la existencia de dicha biblioteca metálica poco o nada se sabe. El silencio se cierne sobre la cueva y sus tesoros. Con la muerte del

25 padre Crespi, nos quedamos sin la posibilidad de indagar sobre el paradero de las tablillas doradas. Creo interesante resaltar un estudio sobre las tablas llevado a cavo por el filólogo Hindú Dileep Kuman, y que fue publicado en 1976 por la revista Americana Ascient Skies. En dicho estudio, el investigador identificó los símbolos de las planchas metálicas con ideogramas de la escritura Brahmi del periodo Asokun de la historia India, datados en 2300 años de antigüedad. Posteriormente en el año 1980, el profesor de biología de la Universidad de Harvard Barry Fell, identificó en las tablillas metálicas 12 signos del zodiaco. Hoy día, se sigue hablando de un mundo subterráneo el cual comunica todo el continente americano. Se dice que en las profundidades de la tierra hueca, habitó una civilización desconocida, que dejó escrito sobre tablas doradas todo su mundo y toda su historia.

26 J.J.D.R. Puede un aullido no emitir sonido alguno. Pueden dos ojos penetrar en el tiempo y el espacio aún no siendo capaces de ver nada. Puede la expresión de un rostro contar la leyenda salvaje de una histórica y trágica cacería en mitad de una noche sin pronunciar palabra alguna. Ya lo creo que se puede. Un mundo de noctámbulos e inanimados seres cobra vida a través del arte que despabilan las manos de Cristina Penescu, y aquellas creaciones de belleza extrema, emulan la vida desde el infinito aposento de matices y detalles que componen su obra. Cristina Penescu nació en Bucarest (Rumania) en 1988, pero apenas nació sus padres se trasladaron a California (EE.UU.) donde ha crecido y aún hoy día reside. Desde muy pequeña comenzó a sentir predilección por los animales y la vida natural, dedicando buena parte de su tiempo a dibujar todo animal que se le ponía por delante, tuviese cuatro patas, dos, o alas y pico, pues para ella no había excusas y terminaba plasmándolo en sus dibujos. Mucho de su arte creció y se hizo grande dibujando una y otra vez las cientos de ilustraciones que aparecían en los libros de animales que gustaba coleccionar desde muy niña. Cristina lo explica de esta manera: “Mi amor por el arte y la naturaleza se inició durante mi infancia. A lo largo de mi juventud sentía una fuerte fascinación por el mundo científico y natural, junto con una gran pasión por las artes”. De manera totalmente autodidacta, - Cristina Penescu nunca ha recibido clase alguna de pintura o dibujo-, no ha cesado de pintar y dibujar todo un mundo animal maravilloso en el que los grandes felinos tienen un lugar de privilegio en sus aportes artísticos, siendo el lobo su personaje principal y por el que siente desde muy pequeña una gran atracción que la empuja una y otra vez a plasmar su imagen en sus cuadros. Se siente atraída por la enigmática mirada del lobo. Por sus crecientes fauces y su aterciopelado hocico, así como por sus grandes garras y la

27 fuerza inherente que desgrana su torso repleto de músculos tras su capa de extenso y sedoso pelo. Al pintar, Cristina Penescu, parece capaz de captar incluso el alma de los animales. De la garganta del lobo parece salir su aullido fiero y penetrante y casi se puede oír el gruñido entrecortado de sus afilados colmillos. En cada una de sus obras destaca la gran capacidad que tiene de resaltar la expresión en los ojos que parecen hablar y transmitir lo que sienten en cada movimiento y postura final. Desde el año 2009 se dedica por completo a su trabajo artístico. Pese a su gran juventud, la gran calidad de sus obras y la difusión de sus dibujos y cuadros por la red de redes, le ha servido para potenciar su trabajo y darse a conocer en el tan difícil mundo del arte. Su estilo es el realismo fotográfico o hiperrealismo. Trabaja con pinturas acrílicas y maneja a la perfección una técnica de gran dificultad y mayor trabajo llamada scratchboard, que traducido sería algo así como placa de esgrafiado. La técnica se lleva a cabo sobre una superficie que puede ser cartón, lámina de plástico o madera recubierta de arcilla blanca, que posteriormente vuelve a recubrirse con una fina capa de tinta china. Un vez la superficie está preparada, el artista utiliza gubias específicas para, de manera sutil y con una dificultad extrema, ir sacando las líneas blancas hasta completar el dibujo final. El resultado de tan delicado trabajo es el que al final podemos contemplar en sus cuadros. Una obra llena de enormes matices, capaz de dejarnos extasiados y boquiabiertos, cuando miramos de cerca la realidad natural que nace del arte extremo que posee la jovencísima artista rumana Cristina Penescu.

28 J.J.D.R. Un mundo de hielo perpetuo emerge del frío eterno y mortal. Una nube espesa y blanca se mueve a toda prisa, y termina disipándose en el horizonte dejando un manto de escarcha que cae al suelo como puñales de vidrio. Un límpido cielo desgarrado por la luminiscencia palpitante de millones de estrellas, parece dormitar sobre un andamio cojo capaz de precipitarse en cualquier momento sobre el agrietado hielo. Donde el norte sucumbe ante el vacío, un oasis de color comienza a danzar una melodía celestial de verdes y azules perfectos, adornando de color el espacio monumental del universo. En cuestión de segundos, haces de luces perfectamente ornamentadas de añiles, violetas y carmesí, irrumpen como rayos alados en una tormenta de éxtasis de óleos cósmicos nutriendo el firmamento y el vaho que surge del hielo con el grafiti más monumental y hermoso que la naturaleza podía crear.

La Aurora Boreal, diosa romana del amanecer nacida del norte, revolotea y baila una eléctrica danza de luz y armonía en el cielo nocturno del polo norte. Este espectacular fenómeno se suele dar de octubre a marzo, siendo enero y febrero los meses predilectos para un mejor avistamiento. Se denominan auroras boreales a las formadas en el hemisferio norte, conociéndose como australes aquellas que se ocasionan en el hemisferio sur del planeta.

29 Ambas se producen como consecuencia de la intervención por parte de nuestro planeta de su sistema de defensa. En esta ocasión, la Tierra se defiende del astro rey, o más bien, de sus poderosos y mortales rayos solares, capaces de penetrar en la atmósfera y causar grandes daños de no contar con un sistema defensivo. Para este menester, nuestro planeta está protegido por un enorme escudo, una capa exterior llamada magnetosfera que es la encargada de repeler las eyecciones de masa coronal procedentes del sol y que viajan en vientos solares a 400 kilómetros por segundo y al llegar a la Tierra, son desviados hacia ambos polos. Tras la colisión con la magnetosfera se proyectan en la ionosfera terrestre partículas cargadas de electrones y protones. Al chocar con las moléculas de oxígeno y nitrógeno del aire aceleran los átomos en un proceso conocido como (estado excitado) y al deslizarse esta energía acumulada lo hace en forma de luz visible de bellos colores.

Fue el científico, matemático y astrónomo francés Pierre Gassendi quién puso nombre a la Aurora Boreal en el año 1621. Su homónima Austral, fue documentada por vez primera por el capitán británico James Cook, cuando navegaba el Océano Índico en 1773. Las Auroras boreales y australes hacen acto de presencia una media de 240 noches al año. Pero a la hora de preparar una excursión para poder visualizar este mágico fenómeno, siempre hay que contar con que la meteorología sea buena. Un cielo despejado y la ausencia de nubes o niebla son primordiales para ver una buena Aurora. En el hemisferio norte las Auroras Boreales son comunes en Alaska, norte de Canadá, sur de Groenlandia, Islandia, norte de Noruega y Rusia.

30 En el hemisferio opuesto, la Antártida y el sur del Océano Pacífico son escenarios frecuentes de este espectáculo de luz y color. Actualmente es muy común que diferentes Web de carácter científico, ofrezcan la posibilidad de ver en directo estos fenómenos. Como ejemplo, citaré el proyecto Gloria (Red Global de Telescopios Robóticas), en el cual participa el Instituto Astrofísico de Canarias (IAC), y que en 2012 llevará a cabo su programa desde el sur de Groenlandia. Para los moradores de los hielos eternos de ambos hemisferios terrestres, la aparición de estas luces en el cielo forma buena parte de las muchas leyendas y tradiciones que se conservan intactas entre los esquimales, lapones o los miembros del pueblo Inuik.

Trato de imaginar qué pudieron sentir los primeros humanos que vieron en el firmamento una Aurora Boreal. Quizás un atávico miedo se apoderó de ellos. Quizás trataron de alcanzar las estelas lumínicas con sus rudimentarias lanzas o tirándoles piedras. Puede que intentaran huir a toda prisa, sin dejar de mirar un segundo aquellas lenguas de fuego que se precipitaban sobre ellos. Fuera como fuere, de lo que no cabe duda, es que la observación de una Aurora en el cielo polar, está considerado uno de los más espectaculares y apasionantes fenómenos naturales que puede ofrecernos nuestro mágico planeta. En una noche palpitante de estrellas, la luz de la galaxia baja rauda para dejarse acariciar por los vientos terrestres, y en su afán por tocar la faz de nuestro mundo, se engalana de místicos colores como un enigmático regalo de lejanos dioses.

31 J.J.D.R. Durante millones de años, la tenacidad del viento y el agua con su pellizco constante sobre el duro granito, esculpió la majestuosa estampa de una hermosa ola gigante a punto de desbordar su caudal de furia sobre la tierra australiana. Formando parte de la cara norte de Hayden Rock, una enorme ola de piedra emerge amenazadora sobre el ardiente terreno. Según los geólogos, la roca wave se creó hace unos 65 millones de años, durante los cuales la erosión del viento y la participación constante del agua, fueron debilitando las partes bajas de la roca hollando el granito y delineando la piedra hasta convertirla en una enorme ola de piedra dispuesta a colapsar y caer sobre la tierra. Ubicada en la localidad australiana de Hayden es uno de los lugares más famosos del país siendo uno de los itinerarios más visitados por los amantes del senderismo y los buscadores de curiosidades naturales. Para llegar hasta la roca wave hay que transitar por la carretera Brookton durante cuatro horas saliendo desde la localidad de Perth. El territorio en el que se ubica la curiosa roca es un lugar sagrado para los aborígenes australianos, habiéndose encontrado en las inmediaciones importantísimos yacimientos arqueológicos, y una gran cantidad de pinturas rupestres como las halladas en Cueva Mulka de gran interés histórico. A lo largo del día, la roca wave cambia de color constantemente. Miles de surcos rayan su cuerpo granítico y la incidencia de la luz en la piedra, hace que dependiendo de la hora del día la ola gigante se muestre vestida de diferentes tonalidades a cuál de ellas más hermosa. Esta ola gigante de granito, capricho monumental de la naturaleza, mide 15 metros de alto y 110 de largo. Los miles de curiosos senderistas que se acercan hasta la majestuosa roca, juguetean con la fisonomía ilusoria de una enorme ola de piedra a punto de desbordarse. Emulan surfear entre la ardiente roca, y a pesar del juego que regala una imaginativa y estimulante foto, supongo que sienten el gran poder que la madre natura impregnó en cada colorido surco del granítico monumento. Retorciéndose sobre la llana planicie, elevándose cual tsunami poderoso sobre el pardo horizonte, frenando el viento y doblegando la pauta de una lluvia que termina resbalando por su petrificado lomo a su antojo; la ola wave, icono natural de la belleza del paisaje australiano, arremolina curiosos a su alrededor que deslumbrados contemplan la curiosa y fascinante fisonomía rocosa de tan particular y hermoso capricho natural.

32 J.J.D.R. Durante un centenar de kilómetros el río Tinto muestra su fluvial serpenteo entre barrancos y valles por tierras onubenses. Tras nacer en la serranía andaluza de Padre Caro, río Tinto discurre plácidamente por la cuenca del Guadiana exhibiendo los matices y colores de su extraordinario y fascinante lecho mineral, para después caer rendido en brazos del Odiel mimetizando su curso con éste ya en la ría de Huelva y finalmente su tránsito fenecer en el Golfo de Cádiz. Río Tinto es único en el mundo. La física y química que da cuerpo a sus múltiples peculiaridades lo convierten en un río de gran importancia científica a nivel mundial, hasta el punto de haber sido el lugar elegido por la agencia espacial estadounidense (NASA) para sus estudios multidisciplinares de campo y el entrenamiento de los robots que hoy día recorren los senderos del lejano y desconocido planeta Marte. La geología del lecho fluvial del río Tinto (nombre que le viene dado por su color bermellón, similar al del vino) es tan magnífica y única que los estudios sobre sus minerales y los organismos que subsisten en sus aguas, lo convierte en un ecosistema que bien podría ser el que los Roberts marcianos pudiesen encontrar en nuestro vecino planeta. Con la participación del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) en colaboración de la ya mencionada NASA, en 2001 dio comienzo el programa Snorkel, en el que se hicieron las pruebas de los robots que viajarían a Marte así como la comprobación y estudio de los microorganismos extremófilos que se hallaron en el río siendo este descubrimiento portada y argumento para innumerables revistas prestigiosas de ciencia así como periódicos de todo el mundo. Observar el paraje alrededor del río Tinto es como imaginar la escena de algún punto distante en un planeta lejano. Todos hemos visto películas de ciencia ficción, donde aparecen extraños y misteriosos ríos de colores brillantes salpicados de salientes rocas cubiertas por una densa capa de niebla y vapores. Río Tinto bien puede ser ése acuífero de ciencia ficción, con la particularidad de que en este caso no se halla en ninguna región

33 perdida del sistema interplanetario sino que lo tenemos más a mano, en nuestra hermosa Andalucía. La característica más llamativa del río es sin duda su llamativo color rojo. Esto se debe a la elevada acidez en el PH de sus aguas y su alto contenido en metales pesados como el hierro, cobre, cadmio, manganeso, y la mezcla de estos con oxígeno. Los microorganismos que se han detectado que proliferan en el río son extremófilos, capaces de sobrevivir en un ecosistema que se creía no apto para la vida y que aquí, en río Tinto, sobreviven alimentándose de algas, hongos y de la gran variedad de minerales que subyacen en el lecho fluvial, oxidándolos en un proceso que los expertos denominan meteorización. En su curso alto atraviesa la localidad de Minas de río Tinto donde se encuentra el yacimiento minero a cielo abierto más grande de Europa. Dicho yacimiento, ha sido explotado desde época antigua. Los recursos minerales de Río Tinto (principalmente cobre, hierro y manganeso, oro y plata) fueron una fuente de inagotable valor para el pueblo Fenicio, Íbero (Tartesos), así como para romanos y musulmanes. El río rojo se abre camino buscando el cobijo que le dará el mar, atravesando la orografía de bellos municipios andaluces como La Palma del Condado, Nerva, Zalamea la Real, Moguer y Palos de la Frontera por citar solamente unos pocos. Las aguas carmesí devoran la piedra y la piedra devora la hierba. Tan sólo una especie endémica y actualmente en peligro de extinción crece en las riberas cercanas del río. Se trata del brezo de las minas, quien acompaña el cauce sereno del Tinto en su recorrido por la serranía onubense, aportando al paraje de rocas, revestido de matices ocres, rojos o tintes oscuros y sombreados de amarillo, el verde necesario en todo paisaje natural. Río Tinto es un lugar especial, un sitio donde es posible imaginar que el azul de la Tierra se encuentra en el cielo, y somos nosotros los que observamos su circunferencia desde la ribera de un río de colores ubicado en algún lugar extraño y lejano del espacio estelar.

34 J.J.D.R. La blanca y fina arena conforma una extensa alfombra bajo las paredes irregulares de piedra grisácea. Enormes arcos calizos y túneles oscuros que albergan aguas de color turquesa, dibujan sobre el plomizo cielo gallego la estampa mágica de un lugar de ensueño. Al norte de Lugo (España), en la costa de la Mariña Lucense, la Playa de las Catedrales conforma uno de los lugares más espectaculares de la península ibérica y posiblemente una de las playas más hermosas de nuestra piel de toro. A escasos 6 kilómetros de la localidad de Ribadeo (parroquia de A Deveza), arcos de piedra de 30 metros de altura y gran grosor parecen simular góticas catedrales construidas por la acción del mar y el viento. Su nombre gallego As Catedrais hace referencia al paisaje natural formado en la Praia de Augas Santas (Playa de aguas santas) en la costa del mar Cantábrico. Este paisaje declarado Monumento Natural por la Junta de Galicia, es un lugar de referencia turística en el norte de España. La fina arena se extiende durante 1328 metros, recorrido que transcurre entre acantilados de pizarra y esquisto, surcada por abundantes cuevas horadadas en las paredes rocosas. Para poder apreciar la belleza de la playa es imprescindible hacerlo en bajamar, cuando el mar se ha retirado y lo labrado en la piedra durante años es visible en toda su plenitud. La rapidez con la que la pleamar hace acto de presencia ha de tenerse en cuenta a la hora de planificar la visita a este lugar, pues llegar con la marea en su máximo ciclo privará al visitante de su mágico espectáculo. Caminar por la playa de las catedrales es una experiencia única. Mientras la húmeda arena se cuela por entre los dedos de los pies, por encima de nuestra cabeza, la piedra bosqueja los trazos primarios de un proyecto arquitectónico. Cenicientos puentes hermanan paredes enfrentadas. Acantilados sinuosos y escarpados albergan el rugido del viento, escondiendo el murmullo del mar entre las cientos de rocas antiguas que emergen entre la fina arena.

35 Avanzando por entre frías cavernas sumergimos los pies en pozas saladas de color verde esmeralda, sintiendo cómo el tiempo se detiene a nuestro alrededor y la naturaleza nos presenta su magnificencia. El mar brama furioso a escasos centímetros del caminante. Las olas comienzan a perseguir los tobillos desnudos advirtiéndonos que ha llegado la hora de retirarse. El agua comienza a oscurecer la arena y las cavernas pronto son engullidas por las olas. La espuma se cierne sobre las paredes de roca con castigo y furia mientras, los arcos pétreos de la playa de las catedrales, sucumben ante el poder mágico y arcaico del mayor diseñador de monumentos del universo…nuestra madre naturaleza.

36 J.J.D.R. Se dice de él que con tan solo doce años de edad su pequeña fisonomía, dependía de las cuerdas y los anclajes que lo sujetaban a la pared de una montaña para ser feliz. Se comenta que el espíritu temprano que mostró por el riesgo y la escalada extrema, fue provocado por la herencia samurái que corría por sus venas, y que su pasión por el riesgo extremo fue tan grande que siempre tuvo presente que moriría en uno de sus vuelos a velocidad terminal. Dan Eugene Osman nació el 11 de febrero de 1963 en la bella región del lago Tahoe en California. En cuanto fue consciente de sus cualidades para escalar y su experiencia creció conjuntamente con su carácter indómito, se convirtió en un experto en deportes de riesgo. La sombra que su silueta perfilaba entre los picos más imponentes se convirtió en fotografías asiduas en artículos de revistas de prestigio sobre temática de montaña y escalada. Sobre una grieta de escasos centímetros de grosor, era capaz de hacer las mayores piruetas sirviéndose solamente de la fortaleza, destreza y agilidad de sus manos, y el desdén más absoluto ante el abismo que surgía bajo sus pies. Sus mayores logros fueron en escalada natural - también conocida como sólo integralmodalidad que consiste en ascender la montaña sin ayuda de cuerdas. Si la dificultad y el riesgo de tamaña aventura no era ya suficiente, Dan lo hacía corriendo como si la vida le fuera en ello, cronometrando la ascensión y tratando de hacerlo en el mínimo tiempo posible. Pero donde demostró que su aprecio a la vida estaba ligado al riesgo que llevara implícito transgredir, fue saltando al vacío en la modalidad de caída libre controlada. Sólo el hecho de pensar en saltar desde cientos de metros para ser frenado por una cuerda de seguridad es ya de por sí imaginar una situación que asusta. Pero para Dan Osman, esta modalidad era su preferida y a la postre la que le llevaría a su último desafió extremo. En sus últimos diez años de vida saltó más de mil veces. Más de mil veces su cuerpo fue zarandeado por el viento mientras caía sin control a velocidades de vértigo. Su mayor récord en esta modalidad fue un registro de 322 metros de altura que también fue el último. En julio de 1998 fue quién diseñó el sistema de tirolina.

37 Su carácter indómito y temerario le llevó a ponerse a prueba en todo momento. Dicen de él que trabajó de forma esporádica e incluso vivió una temporada en una casa de madera construida en la copa de un árbol. Pero parece ser que esta manera bohemia de vivir no agradaba a los guardas forestales del Parque Nacional de Yosemite - lugar predilecto de Dan, donde solía saltar y escalar con regularidad - y estos le denunciaron en varias ocasiones. No eran del agrado de la autoridades locales las extremas formas que utilizaba Dan como práctica deportiva. Al poner en riesgo su vida constantemente, incitaba a más gente a hacer lo mismo, y decidieron ponerle la vigilancia de unos rangers para detenerlo a la mínima ocasión que tuvieran. Dan Osman seguía haciendo de las suyas y preparaba los anclajes y cuerdas para saltar de nuevo, cuando los rangers le abordaron. No podían detenerle por montar su sistema de cuerdas, pero le pidieron la documentación y se percataron de que su permiso de conducir había caducado. Ya tenían motivo suficiente para arrestarlo, pero tras inspeccionar su camioneta roja, le incautaron un arma para la que no tenía licencia y este hecho le llevó directamente a la cárcel de Yosemite. Allí permaneció 22 días retenido. Sus amigos pagaron 25.000 dólares de fianza y pudo salir de la celda, y las autoridades le dieron cinco días para retirar los anclajes y cuerdas que habían quedado anclados en la montaña. Junto a su amigo Dasher subió a la cima del Leaning Tower para recoger su material. Pero quizás por testarudez, quizás por arrogancia, o bien por pura indiferencia a las normas que le habían impuesto, Dan Osman y su amigo decidieron volver a saltar. Fue un día de noviembre cuando Dasher se lanzó 300 metros al vacío. Supongo que la satisfacción estimuló el ansia de riesgo de Dan y su corazón palpitó acelerado ante su próximo salto. Quería que aquel salto fuera el de mayor altura y aumentó 22 metros de cuerda respecto a los 330 que había utilizado su amigo. Aquel día 23 de noviembre del año 1988, desde la cima del Leaning Tower del Parque Nacional de Yosemite, Dan Osman se precipitó a velocidad terminal para no levantarse nunca más. Su último vuelo le llegó con tan sólo 35 años de edad. Era padre de una pequeña niña llamada Emma.

38 Mucho se ha comentado sobre la muerte del famoso escalador. Al parecer alguna variación en la posición de las cuerdas, hizo que éstas se enredasen y con la fricción propia del peso y la altísima velocidad rompieron. También se esgrime la posibilidad que después de varias semanas - las que Dan pasó en la cárcel- el material sufrió un rápido deterioro que provocó que las cuerdas terminasen rompiéndose. Si no hubiese sido aquel 23 de noviembre del 98, Dan Osman seguramente hubiera fallecido otro día y en circunstancias similares. Su destino estaba ligado a una vida tan amplificada de riesgos y tan extrema, que tarde o temprano hubiera terminado traspasando la delgada línea que delimita la vida de la muerte. Dan Osman murió muy joven y la sombra de su cuerpo ascendiendo las más escarpadas cumbres dejó de verse en Yosemite.

Pero sus hazañas extremas son continuamente analizadas en foros de especialistas en montañismo y escaladas de riesgo, debido a la depuradísima técnica de la que Dan Osman hacía gala. Pero simplemente para hacerse una idea de lo que Dan era capaz de hacer, es imprescindible ver sus vídeos y, aunque estemos detrás de un monitor, no dudaremos en cruzar los dedos y sentir vértigo ante los desafíos extremos que consiguió en su vida.

39 J.J.D.R. José María Hinojosa Cobacho nació en Jauja, pequeña aldea de la pedanía de Lucena (Córdoba), en junio del año 1805. Nació tal vez un día 21 o quizás un 24, pero lo seguro es que lo hizo rodeado por la hambruna de un país desolado por el analfabetismo y la pobreza. Sus padres, Juan y María, humildes y jornaleros, trabajaban de sol a sol en las tierras de un señorío cordobés. Por ello José María, desde muy pequeño, supo de la dureza del campo y los sinsabores de una vida llena de sudor, esfuerzo, dolor y escarnio. Pero la vida del joven José María daría un repentino y brusco cambio el día 29 de septiembre de 1820 cuando se encontraba en plena romería de San Miguel. Ante decenas de personas las navajas de dos hombres chocaron con estrépito junto a la Ermita de los Montes. En pocos segundos, sobre un charco de sangre yacía el cadáver de un hombre asesinado. Su joven verdugo, por cuyas manos resbalaba aún la sangre caliente de su víctima, subió a lomos de un caballo y salió al galope buscando refugio en los montes de Sierra Morena. La pena capital sería su castigo de resultar apresado. Sus ojos grises manaban furia y abrasador brillo y, a pesar de contar con tan sólo 15 años de edad, José María Pelagio Hinojosa Cobacho, mientras cabalgaba enfurecido a lomos de su caballo, comenzó a escribir el primer capítulo de su corta e intensa vida como bandolero, y dictó con sangre el prólogo de sus hazañas y fechorías bajo el nombre del “Tempranillo”. Del motivo por el cual José María asesinó aquel hombre poco o nada se sabe. Son tres las versiones que sus biógrafos contemplan como plausibles, pero las tres coinciden en que se batió en duelo para vengar una grave afrenta personal. Unos dicen que su madre fue ultrajada, otros, que vengó y mató al asesino de su padre. Pero la más popular, quizás por sus tintes románticos, cuenta que fue una joven muchacha a la que amaba la que sufrió escarnio y vergüenza por fuerza de aquel hombre y, para defender su honor, José María se enfrascó en la riña que terminó con la vida del desdichado. Con tan sólo 15 años de edad se adentró en los montes cordobeses para escapar de la justicia y así salvar su vida. Con estos hechos delictivos nacía una de las grandes leyendas españolas del siglo XIX que terminaría evocando toda una época de hazañas románticas alrededor del bandolerismo asentado en las sierras españolas, y que tanto dieron que hablar en España y en toda Europa.

40 Tirado en el monte pronto supo defenderse y sobrevivir, uniéndose enseguida a la banda de los “siete niños de Écija”, ejerciendo el pillaje y el contrabando. Su capacidad de liderazgo y su carácter sobrio y decidido en breve le sirvieron para ganarse el respeto de los miembros de la banda que le pusieron por nombre el Tempranillo, supuestamente por la precocidad con la que comenzó a evadir la justicia y a delinquir. En la banda de los siete niños de Écija se encontraban hombres capaces de cualquier cosa. Entre ellos estaba José Ulloa, más conocido como el Tragabuches, aficionado novillero que tras un percance con su caballo en el que resultó herido, volvió antes de lo previsto a su casa encontrándose a su mujer con su amante. Sin mediar palabra, y a pesar de tener inmovilizado un brazo, estranguló al hombre y degolló a su mujer en el acto, huyendo a continuación hacia la sierra para esconderse de la justicia. Pasado un tiempo José María se dio cuenta de que no era hombre de aguantar órdenes de nadie, y con 18 años de edad, formó su propia banda de delincuentes, con la que se lanzó al delicado y nada fácil oficio de asaltar carruajes y diligencias por los desamparados y polvorientos caminos de las serranías andaluzas. Su quehacer convicto pronto fue reconocido. Al ensañarse sobre todo con los carruajes de la hacienda del reino, la merma en las arcas del rey Fernado VII comenzó a ser tan sustanciosa que el monarca decidió poner cerco al cada vez más incómodo Tempranillo enviando tras las huellas del bandolero la élite de su soldadesca, los Migueletes. Los asaltos a las diligencias eran previamente estudiados por José María quién, con tan sólo 20 años, ya contaba entre las filas de su banda con más de 20 hombres bien armados y que le obedecían incondicionalmente, todos ellos mayores que él. José María era un hombre de pequeña estatura pero de constitución robusta. De él se dice poseía una profunda y enigmática mirada que poseía el don de traspasar el alma de la gente. A parte de sus 50 hombres bien pertrechados y temibles, José María contaba con una excelente red de espionaje por toda Andalucía que le detallaba las rutas de los carruajes de la hacienda del reino. Bajaba asiduamente a los pueblos para ayudar a los más necesitados y ofrecerse como guardián de su seguridad.

41 La leyenda del Tempranillo recorrió los cuatro puntos cardinales de la península ibérica erigiéndose como defensor de las libertades del pueblo llano, lo que sirvió para que escritores y artistas de reconocido prestigio buscasen al héroe de Sierra Morena. Prooper Mérimée haciéndose eco del sentir popular escribió la famosa frase; “en España manda el rey, pero en Sierra Morena manda el Tempranillo”. También el escritor y arqueólogo Francés narró la picardía y buenas formas del Tempranillo en textos como este; “Ah, señora, una mano tan bella no necesita adornos. Y mientras desliza la sortija fuera del dedo, besa la mano de un modo capaz de hacer creer, según la expresión de una dama española, que el beso tenía más valor que la sortija.” También escribieron sobre José María autores como Theophile Gautier, Astolphe Custine, y la viajera y escritora francesa Valérie Gasparin, quién recorrió España a mediados del XIX y escribió sobre las bondades del Tempranillo como demuestra esta frase; “líbrese usted de creer que el capitán amansara tesoros. Lo que recibía o tomaba, sus manos lo distribuían inmediatamente”. Del valor y la fortaleza del Tempranillo nos cuenta lo siguiente Richard Ford; “La mano izquierda la tenía destrozada por habérsele descargado una pistola accidentalmente y haber tenido que curarse a sí mismo durante veinticinco días, pasados siempre a caballo”. La estampa de José María a lomos de su caballo bayo blanco, con sus dos pistolas y su navaja sujetas a su faja, se convirtió en la estampa más temida y a la vez más admirada de toda Andalucía. El pintor J.F. Lewis lo retrató de ésta guisa en el mejor retrato que del personaje se guarda en la actualidad. El Tempranillo se casó con una bella gaditana de Torre Alháquime llamada María Gerónima Francés. Junto a ella viviría uno de los episodios más trágicos de su vida en un cortijo de Grazalema un 6 de enero de 1832. Su joven esposa estaba a punto de dar a luz. Los Migueletes, que no perseveraban en abatir al bandolero, cercaron el cortijo poniendo en serios apuros a José María. Los hombres del rey no sabían si el bandolero estaba solo o junto a su banda, lo que les llevó a tener prudencia y esperar acontecimientos. En aquella terrible situación, acorralado y sin salida, María Gerónima se puso de parto en el momento

42 preciso en el que comenzó el intercambio de disparos. Durante un largo rato el fuego cruzado chasqueó los muros del cortijo, y entre disparo y disparo, el llanto de un niño quebró el aire y mojó la pólvora. María Gerónima había dado a luz un niño, pero perdió la vida tumbada bajo un tremendo charco de sangre. Sumido en un trance de odio y desesperación José María cogió el cuerpo de su hijo y el de su mujer y montó su caballo, embistiendo al galope las filas de los Migueletes que, cogidos por sorpresa, vieron cómo el bandolero evadía el cerco sin ser abatido. A la mañana siguiente el Tempranillo bajó al pueblo acompañado de los hombres de su partida. El pueblo de Grazalema se temió lo peor. Las fuerzas del orden se encontraban allí y todo indicaba que José María quisiera tomarse justa venganza. Pero nada de esto ocurrió. Entregó el cuerpo de su amada mujer a sus padres y se dirigió a la iglesia del pueblo dónde pidió para su hijo el bautizo. El sentimiento profundo de dolor del Tempranillo fue respetado aquel día. Nadie osó intervenir para apresarle y, una vez fue oficiado el bautizo, regresó a los montes seguido de su banda en completo silencio. En el año 1832 Fernando VII decretó un indulto en Estepa para aquellos bandoleros que quisieran reinsertarse a la sociedad y abandonar la sierra. Pactó con el Tempranillo, ofreciéndole liderar un grupo que trataría de acabar con el bandolerismo. Así, aquel que fue máximo exponente de los furtivos bandoleros en España, comenzó a perseguir aquellos hombres que no quisieron unirse a él escondiéndose en las montañas. Uno de ellos fue el veneno, que renegó de cumplir con el decreto y desafió al Tempranillo diciéndole que lo buscase en la sierra. Lo encontró en diciembre de 1832 y lo entregó a la justicia que lo llevó al cadalso poco después. La leyenda del Tempranillo se truncó en las inmediaciones del cortijo de Buenavista en la Sierra de la Camorra junto a la localidad de Alameda en Málaga, el 22 de septiembre de 1833. Fruto de una emboscada, su grupo se vio sorprendido por un antiguo compañero de fechorías. El Barberillo, en un intercambio de fuego, acertó de lleno sobre el pecho de José María que cayó fulminado al instante. Tenía 28 años, pero a pesar de su corta edad, su vida se apagó como si un siglo de vicisitudes pesaran sobre su alma. Su muerte no hizo más que avivar la leyenda del niño que se hizo hombre en Sierra Morena, y creció el mito de un joven de ojos grises que robaba a los ricos para dar de comer a los pobres, llamado José María Hinojosa Cobacho…por todos conocido como el “Tempranillo”.

43 J.J.D.R. Abriéndose paso entre las acacias de la sabana, pisando con sus pies descalzos los mil senderos que atraviesan la meseta de Adamawa en Camerún, los miembros de la tribu Gbaya yaayuwee buscan, con el sentimiento ansioso y el temor que alberga en el guerrero, la dorada cuna de una presa tan codiciada como necesaria para el sustento de su pueblo, los dulces y sabrosos panales melíferos de las peligrosas abejas africanas. Durante tres meses al año los Gbaya dejan sus quehaceres cotidianos y se pierden entre la espesura de los bosques cameruneses con un único objetivo, regresar con la mayor cantidad posible de miel para su pueblo. Muchas son las tribus en el mundo que utilizando diferentes artimañas, algunas no exentas de verdadero riesgo, – un buen ejemplo son los cazadores de miel del Himalaya-, y que han logrado perfeccionar durante siglos las herramientas y el método adecuado para garantizarse una buena cosecha de miel minimizando las consecuencias producidas de un enfrentamiento directo contra una enfurecida colmena de abejas. La tribu Gbaya es un buen ejemplo de mimético desarrollo de observación y adaptabilidad a su medio de vida. Dependientes de las fuentes alimenticias que la naturaleza les podía ofrecer, las antiguas generaciones de la tribu hubo de emplear todo su ingenio en desarrollar técnicas de captura eficaces con los medios naturales de los que disponía en su entorno. La miel, como elemento nutricional, era esencial para la dieta de la tribu y de ahí surgió la necesidad de enfrentarse con un terrible enemigo nada dispuesto a dejarse robar su preciado tesoro dorado y dulce. Para tan arriesgada misión los miembros de la tribu Gbaya inventaron una metodología eficaz y nada invasiva que, desde tiempo inmemorial y hasta nuestros días, les sirve para ganar anualmente la batalla contra las abejas africanas en un ritual conocido como ngour-ngour (ir a la batalla). Utilizando fibras de madera, cuya sabia es un eficaz repelente contra las abejas, y hojas de palma y paja, los hombres fabrican unos curiosos trajes con los que se visten para su misión. La curiosa y rudimentaria vestimenta, protege casi todo el cuerpo del cazador, dejando tan sólo las manos y los pies al descubierto.

44 Vestidos de tal guisa trepan a los árboles utilizando unas enormes escaleras de fabricación propia para alcanzar las colmenas, en ocasiones ascendiendo hasta alturas superiores a los treinta metros. Cuando están frente a la colmena, colocan en el interior del panal un brebaje compuesto de plantas adormideras cuyo poder narcótico deja a las abejas atontadas. La eficacia del brebaje consiste en saber aplicar la medida justa, ya que una cantidad muy elevada acabaría con toda la colonia y con ello la producción del año siguiente se vería afectada. Una vez que han colocado el brebaje en el corazón de la colmena, dispones de unos veinte minutos para actuar. Con la ayuda de cuerdas, las cestas construidas con hojas de rafia, bajan de los árboles cargadas de rica miel. Una vez que el trabajo ha terminado y los hombres Gbaya están en el suelo, llega la hora de contabilizar las picaduras y ponerles remedio inmediato. Para este menester, utilizan la misma sabia repelente de la cual están compuestos los trajes y con ello logran aliviar las múltiples y sangrientas heridas producidas por las picaduras. El motivo por el que los Gbaya no utilicen humo para atontar a las abejas, se debe al temor que, durante mucho tiempo, les producía el hecho de que el humo delatara la ubicación del pueblo frente a posibles tribus beligerantes. En África, como en cualquier lugar del mundo donde hombre y naturaleza no hayan roto su vínculo de fraternal convivencia, la cooperación entre fauna salvaje y ser humano suele ser tan interesada como altamente productiva. Para los miembros de la tribu Gbaya éste elemento esencial para su provecho lo constituye un pequeño ave conocido como “indicador” pariente de los pájaros carpinteros y amante de la cera. Los hombres Gbaya siguen el vuelo regular del pequeño ave. Una vez que el pájaro ha localizado una colmena comienza a zigzaguear en el aire dirigiendo su vuelo en picado sobre ella y emitiendo sonidos estridentes hasta que alerta a los cazadores. Una vez que éstos se asientan bajo la colmena seleccionada, el ave se posa tranquila en alguna rama cercana a la espera de que retiren la miel y le dejen la cera. Con métodos tan rudimentarios, pero tan altamente eficaces, los Gbaya siguen hoy día exponiéndose a los múltiples riesgos derivados de tan arriesgada caza salvaje, extrayendo con sus propias manos el oro melífero en su ritual del ngour-ngour a través de la meseta de Adamawa.

45 Continúan ascendiendo a las copas de los árboles de la sabana africana ataviados con un traje confeccionado con la sabiduría de quién posee la facultad de observar su entorno, y después es capaz de aplica su saber y experiencia para llegar a un fin común, poder saciarse en las fuentes alimenticias que les ofrece la madre naturaleza.

46 J.J.D.R. La isla de Flores se encuentra en el Índico, concretamente en el mar de Savu en Indonesia, y forma parte del archipiélago de islas menores de Sonda. Su costa Este enfrenta su litoral al de la isla de Java y también se encuentra en las cercanías de la isla de Komodo, célebre por ser el refugio del varano o dragón de Komodo, reptil de gran envergadura y mandíbula poderosa descendiente vivo de los grandes saurios. En la isla de Flores se encuentra el Parque Nacional Kelimutu. El parque alberga el volcán del mismo nombre con sus tres cráteres, hoy día, convertidos en tres hermosos lagos cada uno de los cuales tiene un color diferente según los minerales de su lecho y la actividad interna del monte. El volcán Kelimutu entró en erupción por última vez en el año 1968. Su cumbre, se alza 1639 metros sobre la isla de Flores y para los nativos del lugar el monte y sus tres enigmáticos lagos son lugares sagrados. Según cuenta la tradición popular, el alma de los difuntos descansa en las profundidades de los tres lagos, siendo el carácter y la edad del difunto el rasgo que diferenciará en cuál de los tres lagos descansará su alma. Un profundo color azul intenso rozando el negro azabache presentan las aguas del lago Tiwi Ata Mbupu (lago de los ancianos), que parece mirar al cielo como un inmenso ojo vació de vida. De los tres lagos éste es el que se encuentra separado, ya que los otros dos comparten cráter y solamente les divide un muro de piedra. El agua del Tiwu Nva Muri Kooh Tai (lago de los hombres y mujeres jóvenes), exhibe un color verde turquesa que cambia de tonalidad en diferentes épocas del año por los movimientos internos del volcán y los minerales de su lecho lacustre. Por último está el lago encantado (Tiwu Ata Polo) cuyas aguas fueron de color rojizo y actualmente son del color del café con leche. A vista de pájaro el contraste de colores que se puede apreciar en las alturas del volcán Kelimutu lo hace único en el mundo. Actualmente varias pasarelas permiten al visitante apreciar muy de cerca las aguas misteriosas de los lagos y el magnífico paisaje que desde la cima se puede contemplar. Aguas de color turquesa, azul intenso, rojo o

47 marrón, parecen cubiletes de acuarelas en la cima, esencia natural del legado dejado por este volcán indonesio sobre a isla de Flores. Bajo las aterciopeladas nubes los cráteres del volcán Kelimutu, antaño bocas de lava ardiente, se colmaron de coloridas aguas, como muestra de la excelencia de una naturaleza viva que no deja nada al azar y recubre cada agujero del mundo con la belleza que nace de su infinita sabiduría.

48 J.J.D.R. Una eterna lluvia moja el espeso y verde manto boscoso. El cielo se muestra gris, acorralado por espesas nubes de las que sólo a través de algún roto momentáneo de sus gaseosos cuerpos, algún que otro rayo de sol escapada y termina iluminando pequeñas porciones de tierra. Cautivos de la niebla, enormes cedros, destilan bruma entre sus gigantescas ramas deshojando el húmedo rocío que humedece el retorcido sendero que atraviesa la isla de Yakushima. Cientos de árboles enormes y viejos, de madera tan añeja que algunos cuentan su edad por milenios, yerguen sus altivos y majestuosos cuerpos de pinocho unos con otros entrelazando sus abigarradas ramas en posturas imposibles, salpicando la isla de lugares de un incalculable valor paisajístico. La isla de Yakushima está ubicada en la península de Osumi, sesenta kilómetros al suroeste del cabo Sata, competencia de la prefectura de Kagoshima en Japón. La geografía de la isla recuerda la forma de un pentágono. Yakushima cuenta con dos grandes montes que destacan por encima de su relieve montañoso, estos son Miyanoura-dake con 1935 metros y Negata-dake cuya cota es de 1886 metros. Entre la fauna que vive apaciblemente en las laderas y bosques de la isla, es muy destacable la presencia del mono Yakuzaru o el gamo Yakushima, ambas especies autóctonas de esta isla del pacifico. El clima en la isla difiere entre subártico y subtropical y está considerado uno de los lugares donde más llueve en el globo terráqueo. Ésta continua precipitación se intensifica en las épocas de primavera y verano, causando espontáneos desprendimientos de tierra por toda la isla. Yakushima es un lugar de grandes contrastes. Tanto sus 15.000 habitantes como los miles de turistas que visitan la isla anualmente, pueden disfrutar de sus hermosos arrecifes coralinos, caletas y playas, ver el desove de las tortugas bobas, o embelesarse con la increíble aventura resultante de recorrer sus abruptos e impenetrables bosques. Es el arraigo popular de la región se piensa que los espíritus protectores viven en el interior de los árboles de la isla. Uno de estos mágicos lugares es sin duda el Parque Nacional Yaku-sugi Cedas Land, terreno donde cimbrean las ramas de los más bellos ejemplares de Crytomeria japónica, nombre científico de los milenarios Yaku-sugi o cedro japonés, especie autóctona de conífera la cual es considerada árbol nacional de Japón. Estos majestuosos árboles son verdaderos centinelas del bosque de la isla. Con sus cuerpos retorcidos y sus gigantescas ramas, enhebran un

49 tapiz boscoso que en muchos lugares se muestran inaccesibles. El verde musgo lo invade todo. La constante pero débil niebla, impregna el bosque de un extraño sentimiento de nostalgia que, llegada la noche, se torna tenebroso paisaje que en ocasiones supera con creces el atrezo propio de lugares de cuento y ficción. No es difícil imaginar contemplando la singular belleza del lugar, que artistas y algunos directores de cine eligieran este paraíso como epicentro para sus creaciones. Como obra cinematográfica conocida rodada en los bosques de Yakushima, hay que destacar la Princesa Mononoke, rodada bajo la dirección de Hayao Miyaraki, quien dijo haberse sentido impresionado por la belleza que subyace e impregna toda la isla. Por doquier, mientras los senderos se pierden entre un mar de verdes dispares, decenas de pequeños saltos de agua y cascadas irrumpen en el silencio hipnotizador despabilando la abstraída conciencia del caminante. Las propiedades de las aguas naturales de la isla se aprovechan en múltiples piscinas termales. Jomon-sugi fue descubierto en el año 1966. Es un hermoso y vetusto cedro de 25,3 metros de alto y 5, 22 de circunferencia, cuya edad se estima en más de dos mil años. La ancianidad de los infinitos pliegues de su cuerpo de madera, refleja la grandeza de la madre naturaleza, que utilizando la hermosa tinta del tiempo y los elementos, tatuó con paciencia el hermoso dibujo que su cuerpo de madera nos muestra. Yakushima fue declarada por la UESCO Patrimonio de la Humanidad en el año 1993 siendo el primer lugar japonés en formar parte de tan ilustre galardón. La isla se ha convertido en uno de los lugares más ecológicos del mundo. Las instalaciones de la central hidroeléctrica del río Anbo, utiliza el superávit de energía de la central para producir hidrógeno. Con ello los habitantes de la isla pueden presumir de ser un modelo de sociedad prácticamente libre de emisiones de gases de efecto invernadero. La lluvia eterna riega todo un mundo escondido entre las grandes hojas y las laderas colmadas de bellos árboles. Sombríos bosques de cedros salen al paso del senderista que termina abrumado por el espectáculo vegetal.

50 Entre el mar de China oriental y el mar de las Filipinas, en el archipiélago de las islas de Osumi y Ryukiu, la isla Yakushima se muestra maravillosamente ajena al abrumador pisotear de la sociedad, y regala al afortunado visitante la posibilidad de adentrarse por decenas de senderos cautivos de magia y amaneceres oníricos.

51 J.J.D.R. En una de las habitaciones del cortijo Pitango, la niña María Martínez Martínez descansa en la cama, cuando de la nada, aparecen unas llamaradas que comienzan a envolver su pequeño delantal prendiéndole fuego. La niña comienza a gritar. Sus familiares y los jornaleros que trabajan en la finca acuden de inmediato a socorrer a la niña que está angustiada ante las llamas que roen sus ropas. Sofocan el fuego y tranquilizan a la pequeña que no sabe dar una explicación razonable del extraño suceso. A la misma hora, muy cerca, varios fuegos que surgen de improvisto ante numerosos testigos, prenden montículos de trigo y enseres de labranza en el caserío Franco. Los laroyanos no salen de su asombro. Testigos presénciales narran como han visto aparecer unas esferas de tonalidades azules en el aire que, al posarse sobre los objetos, hace que ardan como una tea colérica. El miedo y asombro se acrecienta cuando cae la noche y los sucesos se repiten de nuevo. La pequeña María será de nuevo el epicentro de un fuego inesperado que surge en su habitación. Ésta vez, María no está sola. Hasta cuatro personas la acompañan. La luz extraña ha surgido en medio de la habitación y se ha posado sobre la cama. Las sábanas arden de inmediato mientras que un miedo indescriptible sacude unos cuerpos abotagados por la histeria y el desconcierto. Aquello es demasiado para los aldeanos. En plena noche se reúnen bajo el cielo estrellado y deciden organizar una batida, convencidos de que los fuegos tienen que ser provocados por alguien que merodea por el pueblo. Las horas pasan. La infructuosa búsqueda de un posible culpable no da resultado. Todo es muy extraño. Nadie en el pueblo recuerda un suceso parecido, ni siquiera los más ancianos del lugar. Amanece. La serranía de los Filabres se tiñe de colores pasteles mientras sus moradores, que apenas han podido conciliar el sueño, despabilan sus miedos con la llegada del día. Hace rato que se ha dado aviso a la guardia civil. El puesto más cercano es el de Purchena-Macael, desde donde se prevé que llegue en breve la autoridad. La mañana transcurre tranquila y sin sobresaltos. Por momentos, la calma hace olvidar la angustia de la pasada noche. El cabo Santos está al frente de un grupo de cuatro hombres.

52 El primer lugar a donde se dirigen es el cortijo Pitango. Varias vigas de madera han ardido. Aún se puede oler el humo del misterio. Los guardias interrogan a los testigos y los gestos de sus caras reflejan perplejidad por lo que oyen. Sin tiempo para especular sobre enajenación colectiva o engaño, un grito que proviene del interior de la casa alerta a los guardias civiles. Cuando entran en la vivienda, una llamarada azul está posada sobre una olla de comida que arde sin control. En cuestión de segundos, objetos de la vivienda, entre ellos una cama, salen ardiendo sin causa lógica. Cuando intentan sofocar el fuego, las llamas parecen flotar y distanciarse como si tuvieran vida propia, y ni el agua o el uso de mantas son capaces de mitigar las llamaradas. Sólo cuando el fuego ha devorado a placer su objetivo se extingue lentamente dejando todo calcinado. Lo sucedido escapa a cualquier razonamiento. El cabo Santos mira fijamente a sus compañeros buscando un gesto o palabra que le saque del ahogo que siente. Los próximos tres días serán caóticos. Ni en sus peores pesadillas, podrían haber imaginado un escenario tan dramático. Por todo el pueblo, en las calles y plazas, en las fincas adyacentes o en cobertizos y gallineros, los misteriosos fuegos queman a su antojo todo lo que abrazan a su alrededor. Todo comienza como una luz estática en el aire que se posa como un rayo sobre cualquier cosa para prenderla en llamas. Hablan de esferas de tonalidades blancas y azules de extraño aspecto, claramente visibles sobretodo en la oscuridad de la noche. Aseguran haber visto como surgen inesperadamente frente a ellos quemando todo a su paso. Al acabar y dejar en cenizas los objetos, la tierra, la ropa o los aperos de labranza, desaparece para reaparece en otro sitio distinto en cuestión de segundos incendiando de nuevo. Laroya no posee luz eléctrica y no cuenta con depósitos de combustible o productos químicos que puedan ser la fuente de combustión de los misteriosos fuegos. Suenan las campanas de la iglesia. Desde que comenzaron los fuegos, Luis Silverio, párroco del pueblo, no ha dejado de alertar a los vecinos de los múltiples y descontrolados incendios, más de cien en la jornada del día 24 de junio. Laroya arde sin control. Un miedo profundo se cierne sobre los vecinos que son incapaces de entender que está ocurriendo. La guardia civil no sabe qué hacer ni dónde atender. En uno de los caseríos dónde recababan información de los testigos, el teniente

53 Antonio Arriba se dispone a dejar su chaqueta colgada en un perchero cuando la prenda comienza a arder de forma sorprendente. Los días pasan y los inexplicables incendios se suceden de forma cotidiana. Un miedo irrefrenable sobrevuela las calles del pueblo, mientras sus gentes ven como sus casas, animales y tierras de labranza, se convierten en cenizas en instantes. Los medios de comunicación de la época comienzan a dar cobertura a tan insólita noticia. Los sucesos de Laroya, aparecen en las páginas de periódicos como Ya, ABC o El Correo de Andalucía. Dado el desconcierto que los sucesos del pueblo generan, las autoridades competentes, deciden enviar un grupo multidisciplinar para investigar los misteriosos fuegos de Laroya. Todo parecía indicar que al fin, para alegría y consuelo de los vecinos del pueblo, se lograría poner un punto y final a muchos días de agónico miedo. En pocos días, Laroya está inundada de científicos altamente cualificados en búsqueda de respuesta al misterio, como los doctores López Azcona Llorente y el meteorólogo Román Samaniegos, del Centro Geofísico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. El Instituto Sismológico de Almería, desplazó al pueblo al Dr. José Rodríguez Navarro, quién está acompañado del representante del Servicio de Magnetismo y Electricidad Terrestre del Instituto Geográfico y Catastral, el señor José Cubillo Fluiters. Los científicos caminan por el pueblo derrochando léxico académico y cargados con caros equipos técnicos, aunque sin dar con una solución del problema. Los fuegos siguen su ritmo normal de apariciones. En casi dos meses desde que se iniciara en cortijo Pitando el primer suceso, cerca de 400 fuegos han sido contabilizados en la comarca. Los vecinos del pueblo están al borde de la histeria colectiva. De la noche a la mañana los científicos comienzan a marcharse. En el pueblo dicen que, tras las numerosas pesquisas realizadas con resultado infructuoso, se marchan acobardados por un miedo irracional ante los hechos que allí suceden, y abandonan el pueblo convencidos de que lo que en Laroya sucede escapaba a la lógica de la ciencia. Uno de los científicos más escépticos y convencidos de que el fenómeno del fuego tiene una razón científica es José Cubillo Fluiters, a quién antes mencionamos. Sus andanzas por el pueblo, aún hoy día, son recordadas con viva excitación. Recuerdan los laroyanos cómo Cubillo Fluiters cargado con

54 su carísimo equipo científico se paró para tomar mediciones en un lugar concreto, y sus propios ojos fueron testigos del fuego que aparecido de la nada y calcinó sus instrumentos. No se le volvió a ver por el pueblo nunca más. José Cubillo Fluiters, fue precisamente el encargado de emitir el informe oficial, en el cual, seguramente muy a pesar de su científica mente, reconocía la inexistencia de fuentes de calor, actividad volcánica, gases inflamables o actividad magnética de índole alguna en la zona. Descartaba también que los extraños fenómenos fueran efectos de actividad eléctrica o fenómenos atmosféricos, y desde luego reseñaba con especial énfasis la improbabilidad de que el factor humano fuera el causante de los fuegos de Laroya. Una vez concluido el informe y hecho público, ante la ausencia de explicaciones por medio de la ciencia, los fuegos de Laroya cayeron en el olvido por parte de los medios de comunicación. El eco del misterio almeriense se difuminó, o lo difuminaron. No era época para misterios incomprensibles. En una España de posguerra, algo que era inexplicable y no podía entenderse, mejor era silenciarlo y esconderlo. Lo tremendo del caso es que el pequeño pueblo de la serranía almeriense, continuó sufriendo el acoso del fuego misterioso durante mucho tiempo. La desidia de las autoridades dio paso al olvido y los laroyanos se lamieron sus heridas sin el apoyo de nadie. La niña María Martínez acabó con su vida ingiriendo sosa cáustica. Nunca superó la angustia y el miedo que la poseía. Dicen que se sentía culpable por lo sucedido. Con ella comenzó todo, en ella ardieron las primeras llamas. Demasiado sufrimiento. Al poco tiempo, su hermana mayor, se arrojó por un barranco y se quitó la vida. Poco después, el hermano de ambas, era encontrado ahorcado en el interior de la vivienda. Los rumores de que los tres hermanos se llevaron algún extraño secreto a la tumba resonaron en el pueblo durante mucho tiempo. Se decía que en cortijo Pitando habían sucedido más cosas de las que se habían contado. Entre bosques de pino carrascal y negral, rodeado por sotobosques de jara entre almendros y olivos, los blancos muros y la teja rojiza de las casas del pueblo de Laroya, despabilan al caminante que se adentra en sus lindes.

55 Tras una corta pausa, absorto y embebido del paisaje de la comarca del mármol en la serranía de Filabres (Almería), el visitante siente que llega a un lugar de mágico entorno dónde el misterio se instaló tiempo atrás en sus fincas y casas, permaneciendo vivo en la memoria colectiva de sus vecinos hasta nuestros días. Laroya es sinónimo de misterio. Sus calles, sus cortijos y fincas, las rocas del camino, los senderos y pastizales; no pueden desligarse de los hechos que un día 16 de junio de 1945 comenzaron a sembrar de pánico la comarca, situando el pequeño pueblo serrano en el mapa nacional, bajo la escrupulosa e inquisidora mirada de investigadores de toda índole y el desconcierto de las autoridades que no dieron crédito a los sucesos que allí ocurrieron y para los que nunca tuvieron respuestas. El fuego cesó. La calma llegó para quedarse y el tiempo comenzó a cerrar heridas y a desvanecer el miedo que circulaba junto al aire por las calles. El fuego se fue y no volvió. Pero en Laroya, lo que finalmente quedó impregnado en cada rincón de su geografía serrana, fue el sentimiento de que un día de junio, algo inexplicable, extraño y misterioso, se alojó en el pueblo para no marcharse jamás. Los fuegos de Laroya están considerados como uno de los casos de combustión espontánea mejor documentados hasta la fecha. Un enigma vivo y sin respuesta. Pero en otros lugares han sucedido hechos parecidos. En junio de 1925 en una finca conocida como el Perdigón en la Rioja, vecinos y cazadores, durante semanas fueron perseguidos por fuegos extraños. También en Argamasilla de Alba (Ciudad Real), los alumnos y profesores de una escuela rural, sintieron el pánico de enfrentarse ante fuegos espontáneos que aparecían de la nada. El fuego, aparece arde y termina extinguiéndose. No así el misterio, que tras invadir la mente, devora el espíritu y a veces la razón, y termina adosado a nuestro recuerdo para siempre.

56 J.J.D.R. En la costa septentrional de Australia al sur del golfo de Carpentaria, donde el mar de Arafura delimita las costas de Papua Nueva Guinea del país del boomerang, un impresionante fenómeno atmosférico aparece anualmente durante los meses de septiembre y octubre. Conocido como Morning Glory Could (nube gloria de la mañana), es un espectáculo de tal calibre que muchos turistas y viajeros afortunados recorren grandes distancias sólo para ser testigos y fotografiar el extraño fenómeno. Como si de un tsunami vaporoso se tratase, el cielo se cubre totalmente por una arrolladora y gigante nube gaseosa. La costa es abatida por los vientos que acompañan a la nube mientras los planeadores y alas delta de los ávidos aventureros sobrevuelan las capas altas de la esponja blanca pretendiendo amerizar sobre su panza. La longitud de la hermosa nube sobrepasa los mil kilómetros de longitud y su altura es de uno a dos kilómetros, llegando a alcanzar los 60 Km. /h en su desplazamiento. Aunque el fenómeno es poco habitual en otros lugares del mundo, en la pequeña localidad de Burketown -178 habitantesanualmente se tiene la posibilidad de ver la gran nube blanca, al igual que en Queensland, el mejor lugar según cuentan para presenciar el fenómeno natural. Para los científicos las causas naturales de tan maravilloso fenómeno aún son desconcertantes a pesar de haber sido minuciosamente estudiadas. Lo que parece que tienen claro es que los cambiantes vientos de la costa del mar de coral, unidos a los contrastes de temperatura de las brisas marinas provenientes de la península de Cape York son uno de los motivos principales; así como la ascensión de los vientos y su velocidad, serían la causa de la creación de la nube con forma de gigantesco rollo. Este inusual producto natural ha sido también registrado en otros puntos del planeta, aunque su frecuencia es casi anecdótica. Se han producido nubes parecidas en la parte central de Estados Unidos, en el Canal de la Mancha, en las costas mexicanas del mar de Cortés, en Berlín, o en la parte oriental de Rusia. Pero en ningún sitio son tan espectaculares y continuas como en Australia. Los vientos racheados que acompañan la aparición de la nube de gloria, hacen peligroso el tránsito de avionetas o aeroplanos. A pesar de ello,

57 son muchos los pilotos que se acercan hasta el norte de Australia en busca de sensaciones nuevas, sobrevolando la enorme nube y tomando espectaculares fotografías aéreas. Sobre las costas Australianas se cierne un rodillo inmenso con cuerpo de nube. Durante un breve espacio de tiempo se adueña del cielo y acapara las miradas de los afortunados testigos que, atónitos y boquiabiertos, tienen la oportunidad de presenciar un regalo especial de la madre tierra, ver y admirar las nubes en un amanecer de gloria.

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J.J.D.R. Gracias a las modernas técnicas informáticas, los aviones aterrizan en las carreteras, los barcos zozobran en las grandes avenidas, el mar se traga ciudades y nuestro mundo desaparece bajo un infierno de fuego y agua. Cualquier situación, trágica e imposible, cobra vida en la imaginación de McGhee. Después de trágicos acontecimientos ocurridos en diferentes lugares del mundo como terremotos o tsunamis, y vistas las catastróficas imágenes que de ellos hemos contemplado, cuando miramos una creación de MacGhee, nos damos cuenta que la ficción y la realidad están separadas por una línea casi imperceptible. Steve McGhee es ilustrador y diseñador gráfico canadiense. Nacido en London, ciudad al suroeste de Ontario (Canadá), desde muy pequeño se sintió inspirado por el catastrofismo, el dolor y el miedo del ser humano, dibujando enormes casas de tortura repletas de extrañas máquinas de suplicio. Sus padres y profesores llegaron a cuestionarse, si el joven McGhee, podía sufrir algún problema psicológico o trauma que liberaba en aquellos oscuros dibujos. Pero pronto se dieron cuenta de que los dibujos de Steve, tan sólo eran el reflejo de las fabulosas actitudes del joven para con el arte ilustrativo. Terminó sus estudios de secundaria en el instituto HB Beal S.S. famoso por sus programas de especialidades. De este centro pasó al Sheridan Collage, ilustre y afamado instituto de aprendizaje avanzado. De hecho, de éste centro educativo, han salido animadores gráficos para Walt Disney Animation Studios, y Pixar Animation Studios, que ocupan hoy día puestos de gran importancia dentro de estas compañías de prestigio. También de las aulas del Sheridan Collage salieron alumnos que posteriormente lograrían dos Oscar de Holywood, más ocho nominaciones y también un prestigioso Emmy. Además, la escuela, está considerada el Harvard de la animación. Los profesores de Steve se dieron cuenta enseguida del enorme potencial que tenía y enseguida lo vieron como un alumno aventajado. Finalmente llevaría a término sus estudios en el George Brown Collage de Toronto. Para Steve ser partícipe de las enseñanzas en estos centros, fueron elementales para su formación artística; especializándose en diseño de personajes, diseños de ubicación y también de fondos. Pero sus miras de

59 futuro han ido encaminadas en otra percepción más artística de su profesión, siempre buscando hacer algo diferente de lo costumbrista, hecho que le llevó a crear su propia empresa de marketing y publicidad llamada “Monster”, donde diseñó campañas para deportes extremos, salones de belleza y Spas. Pero si hay un campo donde Steve McGhee ha sabido pulir y dar lustre a su ingenio como artista ha sido en el mundo del Photoshop. En el año 2009 ganó el prestigioso concurso mundial NAPP Photoshop y en 2010 se llevó el premio de diseño “Mejor arte digital 2010”. Steve es el artista del Apocalipsis. Sus creaciones reflejan un mundo en continuo colapso, en continuo sufrimiento, en continuo fin. Cualquier situación dramática y extrema ha sido reflejada en alguna composición por MacGhee. A veces es difícil discernir que es ficción o realidad en sus trabajos. Las secuencias suceden en un mundo que conocemos bien, en lugares conocidos y cotidianos, bajo ilustres símbolos que caen abatidos, ya sea por la fuerza de la naturaleza o bien por la agresión de civilizaciones de otros mundos. Las más antiguas leyendas de profecías y signos nefastos para la humanidad es recogida por MacGhee, que logra recrear el momento justo en el que la humanidad es derrotada. Solo espero que las ficciones catastróficas de éste canadiense, sigan siendo el reflejo de sus peores miedos y pesadillas; y que los barcos naveguen por el mar y los aviones rasguen el cielo, para que sus apocalípticas ilusiones fotográficas, únicamente aparezcan en nuestras vidas como salvapantalla de nuestros ordenadores.

60 J.J.D.R. Grandes riscos afilados cual hoja de sierra, adornados con un halo de frágil niebla transparente, dibujan la imperturbable rigidez atemporal de las montañas que gobiernan un pequeño retazo de cielo chino. El vientre afilado de una de estas agujas milenarias quedó abierto hace siglos, dibujando en el horizonte un agujero grande y ovalado, tragaluz por el cual el sol, hoy día, se cuela iluminando las escaleras de piedra que ascienden sorteando la niebla hasta alcanzar la cumbre de la montaña. La historia narra como en el año 263 d.C. un tremendo cataclismo natural derribó una gran cueva que se hallaba en las alturas de la montaña y que era conocida como Songliang Shan. Tras el derrumbe la enorme gruta desapareció dejando a la vista un gran agujero a modo de ventanal gigante desde el cual los antiguos chinos decían se podía contemplar todo el vasto territorio imperial. La montaña cambió de nombre y pasó a conocerse como Tianmen Shan “Montaña de la puerta celestial”. El agujero rocoso, abierto sobre la línea del horizonte, mide 131 metros de altura, 57 de ancho y unos 60 metros de profundidad. Antiguas tradiciones chinas narran que el ascenso hasta los templos construidos en la montaña se convirtió casi en una obligación para todo emperador que quisiera disfrutar de un poderoso gobierno, y hasta allí subían para dar rendido tributo y sacrificios a sus dioses. El ascenso hasta la cima de la montaña había de realizarse a pie tras sortear abruptos valles, peligrosos desfiladeros, y ascender los 999 peldaños de escalera que separaban el mundo ordinario y terrenal del profundo oasis conformado por el cielo. Así lo hicieron durante generaciones numerosos emperadores de diferentes dinastías como la Xia, Shang y Zhou, que ubicaron templos como el perteneciente al emperador de Jade u otros como el que fue construido para venerar a Confucio. Al parecer más de un emperador ante la visión de los centenares de peldaños que tenía por delante, decidió ascender ahorrándose el esfuerzo cómodamente tumbados en sus sillares de oro a hombros de sacrificados esclavos.

61 Taoístas y confucianos realizan peregrinaciones a los templos ubicados en la montaña sagrada de Tianmen todos los años. Algunos de estos templos sagrados tienen más de 500 años de historia. La montaña de la puerta celestial está ubicada en la provincia norteña de Hunan en pleno corazón del parque Nacional Forestal de Zhangjiajie en China. Todo lo que rodea esta región asiática destila asombro y sobrecogimiento con sus hermosas y caudalosas cascadas, sus bosques húmedos y verdes, y el radiante colorido de las flores que tamizan senderos y valles. Una retorcida carretera llega hasta la base de la montaña. En invierno se torna intransitable a causa del hielo y la nieve. Pero alcanzar la cima de Tianmen, se convierte en una fascinante aventura cuando se utiliza el funicular que llega hasta base de las escaleras de ascenso. El funicular posiblemente uno de los más espectaculares y largos del mundo con 7,5 kilómetros - es el medio más popular para contemplar Tianmen, y además se puede seguir utilizando en invierno. Tras cruzar los aires admirando la belleza natural de Zhangjiajie se llega hasta una plataforma donde comienza el tramo de escaleras. De lejos se aprecia el enorme agujero en el cielo. El sol y la neblina constante entran y sale por la oblicua abertura creando un aura mágica alrededor de la montaña. Más de 1800 inscripciones aparecen grabadas en las paredes a lo largo del espectacular recorrido. Los grabados son de gran interés histórico ya que pertenecen a diferentes épocas y dinastías chinas, siendo las más afamadas las que corresponden periodo Qin. Históricamente la zona ha estado cerrada al público hasta hace muy poco tiempo. Fue en el año 1988 cuando el gobierno chino permitió las visitas a la montaña sagrada. Poco después, en el año 1992, el parque de Zhangjiajie fue declarado Patrimonio Natural Mundial y el aperturismo comenzó a guiar visitas extranjeras y nacionales. De esta manera, un lugar que durante mucho tiempo fue desconocido para la gran mayoría de personas, se ha convertido en pocas décadas en uno de los destinos preferidos y más visitados de China. En el mes de noviembre del año 2011, en un tramo de montaña cercano, se inauguró una pasarela totalmente de cristal que bordea un acantilado de 1430 metros sobre el nivel del mar. La pasarela se cierne sobre el vacío durante 60 metros de desconcierto mental, en el que la sensación de caminar sobre el vacío se torna plena locura sólo apta para valientes. La pasarela de Tianmen es una copia del famoso Skywalk construido en el cañón del Colorado. Y al igual que su homólogo americano, desde la electrizante vista que se contemplan en la pasarela de Zhangjiajie, a vista de pájaro se observa la eterna belleza natural de los calizos riscos

62 puntiagudos, las boscosas quebradas adheridas a los montes y, tras la persistente niebla, el verde esmeralda del agua rasgando la tierra ocre y húmeda durante kilómetros y kilómetros de interminable paisaje que un día Gaia decidió convertir en una excelsa obra de arte.

63 J.J.D.R. A poca distancia de Calatayud (Zaragoza) y pegado a la localidad de Nuévalos, el Monasterio de Piedra deslumbra al visitante con su rica y variada naturaleza. En un paraje de singularidad insólita el agua se convierte en el principal protagonista, regando cada rincón del parque con hermosas cascadas y abruptos y desafiantes saltos acuíferos. El monasterio de piedra fue en un principio una fortaleza musulmana. Alfonso II de Aragón en plena reconquista de los territorios ocupados por los musulmanes, legó el castillo y las tierras adyacentes a la orden del Cister. Fueron doce monjes y un abad los que llegaron junto al cauce del Piedra procedentes de la Abadía de Poblet en Tarragona. Durante 23 años, catalanes, navarros y valencianos, trabajaron junto a los monjes en la construcción del monasterio que en un principio fue llamado de Poblet, hasta que posteriormente, acuñó el nombre del mismo río Piedra. No tuvieron que buscar muy lejos la piedra para los muros ya que emplearon las que sostuvieron en pie el castillo musulmán. Dedicado a Santa María de La Blanca, el Monasterio estuvo acabado en el año 1195. Desde aquella lejana fecha, permaneció ocupado por los monjes cistercienses durante 700 años, siendo desalojado por éstos en tres ocasiones; en 1808 al ser ocupado por las tropas francesas, durante el trienio liberal (1820-1823), y por último y definitivo, en 1835 tras la desamortización de Mendizábal. Tras las pérdidas de las colonias de América y finalizada la primera guerra carlista, Mendizábal, válido de Isabel II, decidió expropiar las tierras a los monjes y venderlas en subasta pública. Los monjes ya no volverían a su claustro de piedra y dejarían de ser los oficiantes de las misas junto al río. El monasterio fue adquirido por Pablo Muntadas Campeny en 1840 en subasta pública y pasó a ser propiedad privada. Fue su hijo Juan Federico Muntadas, quién, definitivamente, dio forma al parque natural proveyéndolo de senderos adecuados, creando las rutas entre las galerías y sembrando numerosas plantaciones.

64 En el año 1867 creó el primer centro de Piscicultura de España recuperando y repoblando especies de gran valor autóctono como el cangrejo ibérico y la trucha. El Monasterio de Piedra adquirió categoría de Monumento Histórico Artístico Nacional y desde 1945 es considerado Paisaje Pintoresco dentro de la red de espacios protegidos de la región. Actualmente es uno de los lugares más visitados de Aragón junto a la Virgen del Pilar en Zaragoza. La fuerza del río Piedra ha decorado a su antojo hermoso parajes. El agua se vierte en cascadas como la Cola de caballo con 50 metros de caída libre que además, cobija en su interior una gruta espectacular. El parque natural del Monasterio de Piedra es un lugar de visita obligada para los amantes de la naturaleza y los buscadores de paisajes insólitos. El agua es el elemento común y diferenciador de todo el recorrido. El río Piedra, serpenteando, se abre camino a través de la corteza rocosa de las sierras del sistema ibérico. Bajo sus gélidas aguas, las truchas buscan cobijo en el lecho fluvial escondiéndose de la picuda sombra del Martín pescador que otea desde la rama de un viejo chopo. El río emerge en tierra aragonesa como un torrente de vida sin control. En sus márgenes y recodos, fresnos, tejos, castaños e higueras, elevan sus moles de madera y sombrean los senderos que transcurren plácidos hasta el monasterio. La oropéndola y el verderón vuelan sobre las cabezas de los visitantes mientras un pequeño ruiseñor afina su canto en lo alto de un Alméz. Los senderos se alargan y contraen a medida que las sombras de los árboles dibujan formas chinescas sobre el camino. Río Piedra, en su zigzagueo alrededor del monasterio, es un regalo precioso para los sentidos. La sensación de paz que se respira en éste lugar privilegiado de nuestra piel de toro, acompaña al visitante sumergiéndolo en un mundo de naturaleza viva y descanso perpetuo.

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J.J.D.R. Cuando Rick Hoyt nació, su cordón umbilical quedó prendido de su pequeño cuello. Su cerebro acusó enseguida la falta de oxígeno causándole una parálisis cerebral. Sucedió en el año 1962. Sus padres, Dick Hoyt y su esposa Judy, se enfrentaron al dolor y el desconsuelo más grande que unos padres pueden sentir. A los ocho meses los médicos aconsejaron a la joven pareja que diesen término a la vida de su hijo. No sentirá nunca ninguna emoción, no reconocerá a nadie, no logrará sobrepasar lo que puede sentir o padecer un simple vegetal, les dijeron. Mirando de frente a la vida aceptaron el reto y eligieron soñar con que algún día, tan sólo un día, se levantaran una mañana y su hijo les dedicara una amplia sonrisa. Pasaron los años. A la vida de la familia Hoyt llegaron dos nuevos miembros, hermanos de Rick, que superaron con normalidad ése trance vital y delicado que es el nacer y llegar sano al mundo. Los repetidos intentos por que aceptaran a Rick en alguna escuela especial fueron denegados. Decían que no poseía un mínimo de inteligencia, un solo ápice que reconociese conciencia en su cerebro. Dick y Yudy nunca se dieron por vencidos y buscaron sin descanso una oportunidad de mejora para su hijo. La oportunidad les llegó de la universidad Tufts de Massasuchetts en Boston. Tras varias pruebas al pequeño Rick, los médicos reconocieron leves signos de inteligencia en las reacciones del muchacho. Respondía a estímulos, y eso era más de lo que sus padres nunca llegaron a soñar. Un ordenador interactivo podía ayudar a Rick a comunicarse. Todos los ahorros de la familia Hoyt fueron invertidos en la computadora, esperanzados de que con aquel invento su hijo pudiese comunicarse con ellos, una sola palabra, aunque fuese a través de una pantalla, valía el sacrificio de toda una vida. La máquina consistía en una pantalla donde las letras pasaban lentamente. Cuando la letra deseada aparecía, con un movimiento de la cabeza, Rick pulsaba sobre un botón y la letra era capturada, así una tras otra hasta formar palabras y después frases.

66 La vida de los Hoyt cambió de la noche a la mañana. Su hijo era capaz de comunicarse con ellos de forma simple y escueta, pero cambió sus vidas, Rick tenía en aquel entonces doce años de vida. El siguiente paso fue que le aceptaran en la escuela pública, hecho que se hizo realidad en 1975. Dos años más tarde un trágico accidente dejó paralítico a un estudiante de la escuela en la que estudiaba Rick. Se celebraría una carrera benéfica en homenaje al joven accidentado. Fue entonces cuando Rick le hizo una inesperada petición a su progenitor, Papá quiero participar en la carrera. Sobre una silla especial, Rick participó en aquella carrera. Su padre corrió empujando la silla de su hijo hasta alcanzar la meta. La gente les miró con extrañeza. Observaron pasivos la gesta de Rick sin entender que su alma y su corazón volaban más rápido de lo que lo hacían las piernas de su padre. No me sentí discapacitado cuando corría, le dijo aquel día a su padre. Aquella frase sirvió a Dick Hoyt para entender que su vida y la de su hijo sufrirían un cambio radical. Desde entonces no pararon de participar en diferentes eventos deportivos. Sólo hacía falta que Rick mencionase que quería correr en tal o cual carrera, para que su padre se inscribiese de inmediato junto a él. Fue en Boston en el año 1981 donde corrieron su primera maratón. La fatiga y el esfuerzo que tuvo que hacer Dick fueron impresionantes. Daba igual la posición final en la carrera, menos todavía el resultado, sólo la sonrisa y el gesto de satisfacción de Rick Hoyd era lo más importante de aquella gesta sin importar lo más mínimo el cansancio o el sufrimiento que pudiera sentir. En aquella primera maratón de Boston, empujó el carro que llevaba a Rick con la fuerza indescriptible que el amor hacia su hijo le proporcionaba. Desde aquel día padre e hijo no pararon de correr en eventos deportivos durante 20 largos años. El “equipo Hoyt” -nombre por el que han sido conocidos en el mundo- comenzó una gesta indescriptible de éxitos deportivos pero sobretodo de amor fraternal incondicional. El Ironman es una prueba en la cual hay que nadar 3.800 metros, circular en bicicleta durante 180 kilómetros y acabar con 42, 2 kilómetros de maratón. Adaptando tres medios de locomoción diferentes para que Rick fuese cómodo, el equipo Hoyt participó en 6 Ironman. Dick Hoyt tuvo que aprender a nadar y hacer un serio aprendizaje en bicicleta, pues no había subido en una desde los 6 años.

67 Teniente coronel de la Fuerza Armada en la Guardia Nacional Aérea, Dick Hoyt se multiplicó para poder satisfacer los deseos de su hijo. Entrenaba 5 horas al día durante 5 días a la semana. Su forma física era inmejorable. Su fortaleza mental aún era más poderosa y su corazón una caja fuerte de sensaciones y dolor minimizado. Durante su última maratón, Dick Hoyt sufrió un ataque al corazón. Una de sus arterias estaba obstruida en un 95%. Los médicos le comunicaron que de no haber estado físicamente tan fuerte hubiese muerto en el acto. El equipo Hoyt corrió 224 triatlones, 6 Ironman, 5 media triatlón Ironman, 20 duatlones, 65 maratones (25 de ellas en Boston), 818,6 carreras de milla y 81 media maratón. La leyenda de los Hoyt se forjó a través del asfalto de numerosas ciudades, bajo las frías aguas de diferentes mares y el pedaleo constante por pueblos dispares. En el año 1993 Rick Hoyd consiguió una graduación especial en educación física en la universidad de Boston, ciudad ésta donde vive y trabaja de manera independiente actualmente. Padre e hijo ahora se dedican a dar conferencias y charlas motivacionales por la geografía de Estados Unidos. Con su ejemplo y fuerza ante las adversidades, aconsejan y dan ánimos a aquellos que quieren y desean aprender de su experiencia vital. Ser padre es el mayor reto que el ser humano puede emprender. Ser padre es una lucha constante, un desafío diario, un sendero de incierto recorrido repleto de recovecos llenos de sorpresas y continuas enseñanzas. Supongo que para Dick Hoyt el reto de su vida fue lograr con su enorme y dificultoso esfuerzo, la sonrisa inocente y sincera de su hijo, el mismo niño que desde que nació, supo que podía perder en cualquier momento. Llegar a la meta de cada carrera y ver el rostro de su hijo fue estímulo más que suficiente como para poner al límite sus fuerzas y hasta su propia vida. El equipo Hoyt es un ejemplo de amor sin límites ni condiciones. El equipo Hoyt demostró al mundo que todo es posible, hasta el hecho de que un padre lleve a su hijo al fin del mundo, tan sólo a cambio de una bella y plena sonrisa de alegría.

68 J.J.D.R. El príncipe Zheng nació en 269 a.c. en la ciudad de Handan bajo el convulso período de los Reinos Combatientes que mantenía China dividida en estados feudales e inmersos en continuas guerras entre sí. Con trece años de edad ya era rey bajo la supervisión de un regente, y a los veintiuno organizó un complot que le garantizó el poder absoluto. Desde ése momento, libró batalla tras batalla hasta derrocar los feudos enemigos y apoderarse de sus territorios. Con 38 años y después de aniquilar el estado de Qin, último feudo independiente, se proclamó primer emperador de China cambiando su nombre por el de Qin Shi Huang. Bajo su áspera y despótica autoridad implantó las nuevas reglas que regirían desde entonces su vasto y unificado imperio chino. Dispuso nueva moneda, encargó la construcción de carreteras y canales, unificó pesos y medidas y también los caracteres de escritura en toda China, siendo además el precursor de la construcción de la gran muralla. De entre los episodios más negros de la historia de oriente se encuentran la quema de libros que ordenó el emperador y que privó al mundo de una ingente cantidad de estudios y literatura de gran valor sobre todo de poesía clásica e historia; todo ello precedido de la muerte de muchos letrados, confucianos y magos taoístas, referentes de la cultura antigua china con la que el nuevo emperador quiso acabar de raíz. Trasladó la capital a orillas del río Wei He en Xiangyang, ordenando que todos los miembros de las casas reales conquistadas se trasladasen de inmediato a la nueva capital, donde mandó la construcción de un inmenso palacio utilizando para ello una gran cantidad de condenados por la justicia. Las leyes dictaminadas por el emperador se ejecutaban a base de garrote y trabajos forzados y, en las ciudades, se agolpaban por millares los vasallos marcados a fuego que se dejaban la vida en los faraónicos proyectos de Qin Shi Huang. Los condenados llevaban la cabeza rapada y la calva teñida de rojo. Con este atuendo se les diferenciaba claramente del resto de la población. Pocos eran los que sobrevivían más allá de cortos periodos de tiempo, debido al trato vejatorio y la crudeza de su labor. Los reos tenían entre 15 y 56 años y las cifras de hombres que fueron condenados supera el millón y medio.

69 Qin Shi Huang se mostraba inflexible, su carácter, marcadamente despótico y cruel, dejó para la historia una anécdota que sirve como fiel reflejo de su egocéntrica personalidad. Cuentan que un buen día en el que soplaba el viento desde una montaña cercana, las ráfagas de aire le molestaron tanto que condenó a la montaña. Ordenó a sus hombres subir hasta la loma y arrancar toda la vegetación existente hasta dejarla completamente calva, y acto seguido mandó que la pintasen de rojo, tal y como hacía con los condenados que le servían. Obsesionado con la inmortalidad, pasó gran parte de su vida buscando las fuentes de la vida eterna, convencido de que su cuerpo y su espíritu serían eternos. Pero no debía de tenerlas todas consigo, pues desde los primeros momentos de su gobierno, ordenó la proyección y construcción de un gigantesco mausoleo que honraría su cuerpo al morir.

La muerte del primer emperador y unificador de China ocurrió en el 210 a.C., mientras realizaba un peculiar viaje. Recorría las costas orientales de su imperio en su afanada búsqueda de las islas de los inmortales y el secreto de la eterna juventud. Murió a los 59 años de edad en compañía de su hijo menor, quien se encargó de ocultar el fallecimiento de su padre, mientras se ocupaba de arreglar su ascenso al trono que por ley sería adjudicado a su hermano mayor y primogénito. En el tiempo que transcurrió desde la muerte del emperador hasta su lenta llegada a palacio, su hijo tramó todas las artimañas posibles para que nadie sospechase del fallecimiento del emperador. Oculto tras las cortinas de la caravana real, se cuenta que entraba y salía constantemente de reuniones imaginarias con su padre. La caravana se colmó de pescado para mitigar los hedores que desprendía el cuerpo del difunto que ya estaba en avanzado estado de putrefacción.

70 Al llegar a palacio se procedió al funeral del emperador y su hijo menor tomó posesión del trono. Poco después perdería el imperio para siempre, en favor de la dinastía Han. El primer emperador de China murió mientras buscaba la inmortalidad. Hoy día, muchos siglos después, son millones de personas las que se acercan a contemplar parte de su complejo funerario, espejo nítido de la obsesión humana, que si bien adolece de sentido, es por otro lado una de las obras más ingeniosas que la arqueología ha logrado sacar a la luz hasta la fecha. En el año 1974 unos campesinos de la localidad de Lintong que trabajaban cavando un pozo en las inmediaciones del monte Li, muy cerca de la ciudad de Xi´an, se dieron de bruces con una figura que les dejó helado. La cabeza y los hombros de lo que parecía un guerrero de una época antigua parecían querer escapar de su prisión de arena. Los campesinos, acostumbrados a encontrar de vez en cuando pequeñas figuras y restos antiguos, decidieron dejar la figura donde había sido encontrada por el respeto y la superstición que sentían para con sus antepasados. El hallazgo de aquellos campesinos corrió como la pólvora y en pocos días el gobierno Chino envió arqueólogos pertenecientes a la tutela del comité provincial de Shanxi para la protección y conservación de los monumentos históricos. Cuando los expertos llegaron al lugar, rápidamente se dieron cuenta de que se hallaban ante un descubrimiento de gran valor histórico. La figura que desenterraron era un guerrero de terracota de tamaño natural al que no le faltaba detalle alguno. A su lado apareció otro, y junto a éste otro más. Poco a poco la excavación descubrió una fosa rectangular de 210 metros de longitud y 60 metros de ancho. La enorme fosa estaba dividida en 11 pasillos completamente repletos de guerreros cuya altura rondaba los 1,80 metros, y estaban en posición de combate. El número de guerreros desenterrados en la primera fosa superó los 6000. Cuando avanzaron en la excavación, a escasos 20 metros se descubrió una segunda fosa con 69 figuras de generales protegidas por arqueros en 14 filas, y poco después una tercera con 1000 guerreros más. Por último una cuarta estancia se halló vacía, posiblemente por abandono tras la muerte del emperador. Hoy día más de 8.000 guerreros, cientos de caballos de tamaño natural, gran cantidad de carruajes, y cerca de 30.000 armas originales entre espadas, dagas, lanzas y arcos, comprenden el ejército de terracota del primer emperador de China Qin Shi Huang, ejército que acompañó al emperador tras su muerte y fiel reflejo de los usos militares de la época.

71 Muchos de ellos conservan aún hoy día los colores brillantes y coloridos tonos originales. La mayoría perdió la coloración en cuestión de horas una vez estuvieron expuestos al aire. La faz de cada guerrero es única. La cabeza de cada figura fue modelada independientemente del cuerpo igual que las manos y después fueron pegadas al cuerpo. La imagen de cada guerrero representa a un soldado imperial. No hay uno igual a otro. Fueron los soldados imperiales los modelos utilizados para crear cada cara del ejército de terracota. Los cuerpos son huecos por dentro y sólo las piernas son macizas para soportar el peso. En 1980 los arqueólogos descubrieron dos carros de bronce tirados por cuatro caballos cada uno y guiados por un conductor imperial. Cada carro está compuestos por más de 3000 piezas y decorados con incrustaciones de plata y oro. El enorme mausoleo del emperador estuvo techado en su totalidad y el suelo era de cerámica. De las 30.000 armas recuperadas- muchas otras fueron expoliadas cuando murió el emperador-, se descubrió que fueron cromadas para evitar la oxidación. Esta técnica se comenzó a poner en práctica en occidente hace escasas décadas, lo que demuestra las capacidades técnicas de los chinos en época antigua. La construcción del gigantesco mausoleo, el cual sigue hoy día excavándose, duró 40 años y 700.000 hombres fueron utilizados en tan magna tarea. En el año 1979 el museo de los guerreros de terracota fue abierto al público, y desde entonces han desfilado más de 60 millones de visitantes. La UNESCO incluyó en 1987 los guerreros de terracota como patrimonio de la humanidad, y en 2010 el equipo de arqueólogos dirigidos por la experta Xu Weihong, recibió el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales. Los guerreros de terracota forman parte del gigantesco ejército que protegía la tumba del emperador, localizada a un kilómetro y medio bajo el monte Li. El biógrafo del emperador, Sima Qian, relató en sus escritos como era la cámara funeraria del emperador: La tumba tenía varias estancias bellamente decoradas. Fueron dispuestas para albergar al emperador en la cámara principal y en las restantes a sus concubinas, quienes, aún con vida, serían obligadas a dejarse morir junto al emperador cuando le llegase su hora. La cámara principal, de grandes dimensiones, relucía bajo una bóveda celeste en la que estaban

72 representadas las constelaciones junto al sol y la luna, salpicadas de jade y piedras preciosas por doquier. El suelo de la cámara mortuoria era un gigantesco mapa en relieve en el que se detallaba fielmente el vasto imperio unificado, en el que el caudal de los ríos era de mercurio y no le faltaba detalle a montañas, bosques y verdes praderas. Para disimular y proteger de futuros saqueadores la tumba imperial, se erigió sobre ella un túmulo de 75 metros y fueron plantados sobre él árboles y plantas convirtiendo el lugar en una auténtica montaña. Obligados a cumplir fielmente con las obsesivas directrices marcadas por el emperador, se construyeron laberínticos pasadizos cubiertos de trampas mortales y artimañas disuasorias para futuros saqueadores, que protegían concienzudamente la cámara funeraria. Para terminar, se ejecutó a los responsables de las obras, asegurándose de esta manera que los secretos de la tumba imperial morirían junto al emperador y su séquito. Si en el siglo XX y después de que Howard Carter descubriera la tumba intacta del faraón Tutankamón, los secretos del Egipto faraónico asombraron al mundo, los expertos están convencidos de que la tumba de Qin Shi Huang será el evento más relevante de la historia de la arqueología desde el mismo instante que las autoridades chinas decidan divulgarlo. Solamente ha visto la luz una parte de las maravillas que oculta el mausoleo del emperador. Actualmente se tiene localizado el túmulo donde se prevé se encuentra la cámara funeraria. Utilizando escáneres se han identificado varias estancias y escaleras, y un complejo sistema de canalización de aguas que ha impedido las filtraciones en la tumba. Con todos estos datos y tras contemplar la grandeza que representan el ejército de guerreros de terracota, no puedo imaginar qué tesoros y misterios pueden albergar la cámara funeraria del primer emperador de China.

73 J.J.D.R. Ante la imposibilidad de frenar el temblor constante que recorre su cuerpo tensionado, el joven observa con fingida serenidad, los casi treinta metros de altura que separan sus talones del firme suelo. Apostado en lo más alto de una débil estructura de madera y ramas, siente penetrar en su cuerpo los gritos de aliento que jadean las cientos de personas que se encuentran junto a la base de la torreta. La multitud, trata de insuflarle un plus de valor que le ayude a llevar a cavo su propósito. Sin marcha atrás posible, unido a la torreta por sendas gruesas lianas atadas concienzudamente alrededor de sus tobillos, la valentía termina diluida en aras de la locura y sendos estados emocionales se tornan uno solo. Guiado por una sin razón, que desde tiempos impertérritos ha hecho que el hombre trate de emular el vuelo de las aves, el joven pierde de vista las copas más altas de los árboles y la rocosa costa verde azulada, y cae a toda velocidad en picado en una búsqueda frenética de la muerte. A escasos centímetros de la parda tierra humedecida, las lianas atadas a sus tobillos, como un segundo cordón umbilical que de nuevo alimente su vida, frenan el inminente impacto haciendo que el joven, extasiado por el júbilo que le embarga al sentir su vida fuera de peligro, rebote varias veces guiado sin control por la inercia de la física más elemental. Uno a uno, durante dos largos y festivos días, jóvenes primerizos y experimentados saltadores, se jugarán la vida lanzándose al vacío en lo que consideran un acto de gratitud para con la madre Tierra, por haberles concedido una buena cosecha y les dé permiso para seguir hollando y morando en su despensa natural. Dicha despensa es Vanuatu, una de las 82 islas de origen volcánico que conforman el archipiélago antiguamente conocido como Nuevas Hébridas, al sur del océano Pacífico y el este de Australia. La isla es un oasis paradisiaco, un punto elevado sobre un universo de aguas claras y bosques coralinos, donde la permisividad de un clima subtropical, concede el privilegio a los moradores de la isla del disfrute de la vida rodeados de eternas playas de arena fina y blanca. La isla Vanuatu - nombre que significa “Tierra eterna” - fue descubierta el 22 de mayo de 1768 por el ilustre explorador francés Louis de Bouganville, quién, por arribar a la isla en el día de Pentecostés, no quiso estrujarse mucho la cabeza y decidió que aquella tierra se llamaría así, de Pentecostés. Los nativos de la isla Vanuatu son, hoy día, gente afable y acogedora que a pesar de recibir visitas del exterior, aún logran mantener activas sus costumbres y ritos convencidos de que la globalización no acabará con la

74 esencia de su ancestral pueblo. De hecho, el Malvatumauri o Consejo Nacional de jefes tribales, eligen presidente cada cinco años, con el único propósito de aunar esfuerzos a la hora de preservar sus costumbres. El salto Bunji es el ritual más espectacular y conocido de los nativos vanuatuenses. Coincidiendo con la recolección de la cosecha de yam, (tubérculo que utilizan para construir las torretas de madera), durante dos días se celebra la fiesta del Naghol, y los hombres de las diferentes tribus cercanas de la isla, eligen a los saltadores que participarán en tan distinguido ritual volador. Las torretas se elevan hasta los treinta metros del suelo. Son elaboradas con el yam recolectado, bambú, ramas y cuerdas de caña fibrosa que deberán aguantar los continuos zarandeos producidos por los saltadores. Las cuerdas que serán atadas a los pies se cortan a la medida exacta que permita rozar la cabeza del saltador con el suelo en la caída. Éste, y no otro, es el verdadero propósito del festejo. Si el joven logra rozar con su cabeza el suelo, la cosecha del año entrante será fecunda y el saltador será acogido en la tribu como un héroe, al menos durante un año. Al saltar y poner en riesgo la vida, los jóvenes intentan exhibir su destreza, siendo también una buena oportunidad para el cortejo entre las jóvenes muchachas de la comunidad. Durante la gran fiesta anual del Naghol, los Vanuatu no cesan de danzar, cantar, comer y beber, siendo la festividad de mayor relevancia de todo el año. Nunca se ha de saltar fuera del periodo señalado. Algo así le dijeron a la reina Isabel II cuando en los años 70 visitó la isla y quiso contemplar como efectuaban los admirables saltos. No eran las fiestas del Naghol, y en la creencia popular los malos espíritus se cebarían con aquel que saltase fuera del periodo indicado. El caso es que consiguieron que un hombre se lanzara en presencia de la reina, y terminó estampado delante de ella al romperse la liana que sujetaba sus pies. Según cuentan en la isla, no se recuerda ningún otro caso en el que hay fallecido nadie saltando, aunque ésta información me parece bastante discutible, sobre todo observando las medidas de seguridad utilizadas por los Vanuatu. Miles de zorros voladores emergen de la espesura del bosque despabilando con su enérgico aleteo el silencio de la tarde. Vanuatu comienza a desaparecer entre la bruma de la noche y el acorde multitudinario de los graznidos y repiqueteo de los pájaros multicolores.

75 El horizonte se tiñe de negro y desde una pequeña colina se vislumbra eterna la calma del mar en lontananza. Desgarbada y terrorífica, la torreta se perfila como mudo testigo del arriesgado ritual. Unos pies descalzos se asoman al precipicio. Cuando la noche cae finalmente, el adiós de un grito enajenado retumba por encima del silencio. Las ovaciones se multiplican y el viento las eleva convirtiéndolas en cánticos milenarios. Es el último saltador del día, y la madre Tierra una vez más, se marcha a dormir perdonando la vida de los saltadores de esta isla anclada en las aguas del océano Pacífico.

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J.J.D.R. Adosadas al cuerpo sempiterno de la montaña, vigilantes del recorrido fluvial que se aprieta entre la hoz del río Huécar antes de adentrarse en las entrañas de la ciudad; vertiginosas estructuras ancladas al manto de bruñida roca, las casas colgadas de la antigua y mágica Cuenca, miran desde su morada de viento la eterna diáspora de nubes que colma el horizonte próximo. Al igual que feneció el tiempo en pos del viento que rasga las voladas casadas, quedó perdida la exactitud sobre la procedencia de tan singulares viviendas, y es común entre los historiadores asociar su construcción a época medieval o musulmana allá por los siglos XIV o XV. Cuenca es, probablemente, una de las localidades más pintorescas de la península ibérica. Antaño, el farallón rocoso, estaba colmado de casas horadadas en la piedra y sus balcones de madera colgaban literalmente en el vacío. De estas espectaculares edificaciones, hoy día, se conservan tres casas de los siglos XIV-XV que fueron restauradas en el pasado siglo XX. En la actualidad, dos de ellas, concretamente las denominadas casas del rey, acogen las pinturas del Museo de Arte Abstracto de Cuenca. La casa de la sirena, alberga un famoso mesón restaurante donde se puede degustar la gastronomía típica manchega. Caminando por las empinadas y adoquinadas callejuelas de Cuenca, el caminante puede experimentar la sensación de haber retrocedido en el tiempo y estar deambulando por un escenario de muros antiguos, conventos, como Las Petras (s.XVIII) La Merced (s XVI), o el convento de San Pablo (1523), y portones llenos de historia que, en silencio y sin demora, conducen a las espectaculares vistas de la hoz del río Huécar. En la parte más alta de la ciudad, la torre Mangana (s XVI) se erige portando el reloj de la ciudad sobre un antiguo barrio mudéjar y más tarde judería. En la hermosa plaza mayor, la catedral se levanta sobre el terreno que albergaba la mezquita aljama. Su construcción comenzó en el siglo XII siendo consagrada en 1208 y finalizada en 1271. Junto a las solariegas casas voladas el puente colgante de San Pablo suministra una buena dosis de adrenalina al caminante con sus 60 metros de altura 100 metros de recorrido. El puente primigenio fue construido en 1533-1589 en piedra, pero terminó derruido a finales del siglo pasado. En el año 1902 se construyó el puente actual hecho de hierro y madera, y es el punto predilecto para poder contemplar en su mayor plenitud el frontal del farallón que alberga las casas colgadas.

77 Cuenca, por su singular belleza, y por ser morada de siglos de historia, forma parte de la larga y afamada lista de lugares Patrimonio de la Humanidad según dicta la UNESCO. De visita obligada para aquellos que acuden a Cuenca es la Ciudad Encantada. A escasos 36 kilómetros, en el interior del Parque Natural de la serranía de Cuenca, entre zarzamoras, enebros y pinos negrales, aromatizados los senderos con la fragancia del romero, el tomillo o la mejorana, la Ciudad Encantada arrulla la tenue brisa entre sus mágicas formaciones rocosas naturales. Durante miles de años, obrando delicadamente la piedra caliza entre pinares altos, el hielo, el agua y el viento, esculpieron a su antojo curiosas siluetas pétreas que son fácilmente asociables a animales u objetos comunes. Caminando por la senda que marca el recorrido por la finca privada, el Tormo alto -con sus 20 metros de alto-, los barcos, el perro, la cara del hombre, la foca o el tobogán, por sólo nombrar algunos de ellos, acompañan al visitante durante todo el recorrido. Cuenca posee la cualidad de sorprender en cada esquina, en cada recodo del camino. Pasar una jornada desgastando suela entre sus antiguas calles, es perderse entre siglos de historia y acariciar con la mirada la belleza del paraje en el que se haya ubicada. La magia de Cuenca y el perpetuo hechizo que recae sobre las piedras de la Ciudad Encantada, hacen que recorrerlas sea una experiencia exquisita.

78 J.J.D.R. Considerada una de las más bellas cascadas del mundo, la de Baatara, o como se la conoce popularmente “cueva de los tres puentes”, es sin duda un ejemplo más de la belleza que alberga nuestro planeta azul. Desplegando su redoble de truenos y cayendo 250 metros sobre una añeja cueva, la cascada se precipita tras una pared de piedra caliza del jurásico. En su ruidosa precipitación atraviesa tres hermosas terrazas cubiertas de líquenes y musgo que verdean el hermoso espectáculo reflejo de la testarudez del agua y el tiempo sobre la piel de la montaña. La cascada de Baatara se encuentra en el Líbano, concretamente en la región de Tannourine entre Beirut y Trípoli, y para acceder hasta ella hay que ascender 500 metros por un sendero que discurre entre hermosos cedros libaneses desde la aldea de Balaa en la montaña Líbano. Original y única la montaña Líbano es el refugio de tan singular caída de agua. Éste hermoso espectáculo sólo es visible en época de primavera cuando desde la cima del monte y como consecuencia del deshielo, el agua hace acto de presencia y se deja caer sobre lugar tan deleitoso. Las terrazas naturales son el resultado de miles de años de erosión en la piedra caliza. Puentes de tránsito antaño, actualmente está prohibido pasar por ellas por el peligro de caer al vacío, aunque siempre hay algún atrevido que ignora las señales y se cuela en medio de la sima para tomar alguna fotografía. Fue descubierta en el año 1952 por el espeleólogo francés Henri Coiffait mientras realizaba estudios en la zona siendo éste quién bautizó la zona como cueva de los tres puentes. Llegó la primavera y la nieve se deshace rápidamente en las alturas de los picos libaneses. Bajo un manto de hojas el agua vibra y rauda desciende abrazando el polvo del camino junto a sus piedras. El calizo farallón con su triple terraza jurásica es la meta y el agua se desploma sobre el abismo ya convertida en espléndida cascada. Tras océanos inmensos y mares repletos de vida, tras montañas nevadas y cimas escarpadas, tras la perenne vigía de los árboles enjutos y viejos de bosques y junglas; retorcidos senderos marcan el camino cuya meta siempre es un lugar en el que la pasión creadora de nuestra naturaleza ha dejado su fabuloso sello de identidad.

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J.J.D.R. El águila real, parapetada en su nido, otea desde lo alto del desfiladero buscando una presa que abatir. A mucha más altura, los buitres leonados, planean dibujando círculos sobre el cielo malagueño, mientras que su aguda vista kilométrica se detiene sobre varias figuras humanas que se abrazan a las rocas a decenas de metros de altura. Zigzaguean peligrosamente agarrados a una mísera barandilla que, oxidada, y en algunos tramos inexistentes, pende atrincherada sobre las rocas del desfiladero de los Gaitanes. Los arriesgados aventureros se afanan en caminar sobre lo que queda de un centenario camino de grava y arena construido a principio del siglo XX. Colgado a cien metros de altura, el camino serpentea durante tres kilómetros sobre el río, adherido a las paredes del desfiladero, tronchado y derruido a partes iguales. El águila apenas se inmuta. Ya está acostumbrada a la presencia de los jóvenes intrépidos que a pesar del severo riesgo que conlleva cruzar por la ruta elevada, diariamente se arriesgan buscando una dosis de adrenalina poniendo en grave peligro su vida a cada paso que dan sobre la vieja estructura de apenas un metro de ancho. En el año 1901 se inició la construcción de la hidroeléctrica que duró hasta 1905. El camino serviría a los operarios de mantenimiento de la estación fluvial, para transitar desde el salto del Chorro hasta el salto del Gaitanejo, manteniendo así la vigilancia en las instalaciones y el manejo del suministro de mercancías de la estación de tren que allí se ubicó. Trasladándonos un segundo a la época de dicha construcción, entenderemos las dificultades a las que tuvieron que someterse los obreros del camino. De hecho, se tuvo como cierto durante mucho tiempo, que los obreros del camino, habían sido presos y condenados a muerte, que a riego incluso de perder la vida, trabajaban esperando una remisión de sus condenas. Lo realmente cierto es que para trabajar suspendido a cien metros del suelo no todo el mundo valía, por lo que se contrató a pescadores

80 malagueños acostumbrados a faenar sobre las cuerdas de sus embarcaciones, incluso en condiciones adversas. En 1914, Rafael Benjumea y Burín, comenzó las obras del pantano del Chorro, y que a la postre el día 12 de septiembre de 1921, había de llamarse del Conde de Guadalhorce, título que Benjumea recibió de manos del rey Alfonso XIII. Las obras acabarían en 1925, pero el día señalado como histórico en el calendario malagueño fue el 21 de mayo de 1921, por la visita que el monarca hizo al lugar para su inauguración. Quedando prendado de las vistas que desde el balconcillo de los Gaitanes se podía contemplar, se hizo retratar a su paso por el camino, el cual se dice anduvo en su totalidad. Aquel gesto del monarca sirvió para que la ruta del desfiladero de los Gaitanes se conozca desde entonces como el caminito del rey. El camino quedó suspendido desde entonces sobre el barranco. El tajo sigue su curso impasible ante el tiempo, dibujando con su majestuoso caudal, meandros que se retuercen entre la pétrea roca del desfiladero. Pronto dejó de utilizarse el camino que transitaba suspendido en el vació. El tiempo se encargó de deteriorar su estructura dejándolo medio derruido y tambaleándose en las alturas. Hoy día, el caminito del rey es un peligro real y tangible. Sobre sus pasarelas agujereadas y sus barandillas mordidas por el tiempo, un incontable número de gente se aventura a cruzar la ruta elevada, aún a costa de arriesgar la vida.

Tanto en 1999 como en el año 2000, tuvieron lugar accidentes que acabaron con la vida de varios excursionistas. La junta de Andalucía prohibió el tránsito por el caminito del rey. Las multas por no respetar la prohibición van desde los 6.000 hasta los 30.000 euros. Pero la prohibición no ha

81 surtido efecto y, aún a riesgo de caer en manos de la justicia, y peor aún, de sufrir un accidente mortal, los hay que siguen arriesgando su vida en pos de sentir el vacío bajo sus pies. Incluso se atreven a gravar su caminata en las alturas para colgar después sus vídeos en Internet. Hace bien poco, un joven de nacionalidad Suiza se precipitó hacía el suelo muriendo en el acto. Tan sólo tenía 24 años. Actualmente asociaciones de vecinos de las comarcas cercanas de Álora y Ardales, y grupos de montañistas, han propuesto a la junta de gobierno de Andalucía la rehabilitación de la ruta del caminito del rey. En el año 2006 se aprobó la adjudicación de concurso público para la realización de las obras de restauración. Probablemente el río tajo vea de nuevo el caminito del rey tal cual fue hace ya mucho tiempo. Seguramente, muy pronto, el águila real y los buitres leonados surquen el cielo con la vista puesta en las paredes del roquedal, viendo como los excursionistas disfrutan felices y seguros sobre un restaurado camino. Los agujeros enormes del andamiaje serán cerrados. Las barandillas volverán a lucir coloridas y seguras prendidas a la roca. La aventura y el riesgo de sentirse al borde de la muerte desaparecerán, y con ello, seguramente, se ahorrará más de una vida truncada antes de tiempo.

82 J.J.D.R. La carretera de Los Yungas, popularmente conocida como la “carretera de la muerte”, serpentea y asciende las crestas rocosas del altiplano Boliviano en un intenso y arriesgado equilibrio entre locura y necesidad. Mientras su estrechez desgarradora sortea metro a metro los peligros de una vía compuesta de arena y grava, el vacío adherido a su costado, muestra al viajero el ascenso lento y doloroso hacia la Paz, a la vez que observan el camino recto y rápido que les puede llevar a una muerte segura a través de las ventanillas de sus vehículos. La carretera comunica la amazonia con el altiplano americano. La ruta Nacional 3 transita durante 65 kilómetros desde la localidad de Coroico hasta la capital Boliviana de La Paz, sorteando desniveles que van desde los 3600 metros a los 4300 en la capital más alta del mundo. La carretera fue construida en la década de los años treinta. Los obreros que desempeñaron tan ardua tarea, fueron prisioneros Paraguayos apresados durante la guerra del chaco. Para muchos lugareños, la siniestralidad de la ruta, se debe a la mediación de los espíritus de los condenados en la construcción de la vía así como a malignos entes que distraen a los conductores y hacen que se precipiten por los impresionantes desfiladeros y barrancos. Lo cierto es que la ruta que une La paz con la región de Los Yungas, tiene la triste fama de ser la carretera con más víctimas mortales del mundo. De hecho, el Banco Interamericano de Desarrollo, le otorgó en 1995 el título de camino más peligroso del mundo. La constante niebla se une a las incipientes lluvias provocando una nefasta visibilidad del recorrido. Son constantes los derrumbes de piedras y hay innumerables grietas en la calzada. Para mayores dificultades, el agua baja constantemente por las laderas de la montaña en auténticas cascadas naturales. La anchura de la vía de doble sentido es de apenas tres metros en algunas zonas, siendo casi imposible el cruce de los vehículos. Los barrancos y desfiladeros por los que asciende la carretera llegan a tener en algunos tramos 800 metros de altura. Es necesario cumplir ciertas reglas para ascender por la carretera de Los Yungas. Conducir por la izquierda y ceder el paso a los vehículos que están subiendo son dos de las normas que hay que respetar. Pero en muchas ocasiones, los vehículos que se dan el encuentro en determinados lugares de la ruta, deben maniobrar hasta límites

83 incomprensibles, posicionando sus vehículos al borde de enormes precipicios, a riesgo de caer al abismo. Otro gran problema es la falta de oxígeno debido a la altura. Los motores de los vehículos necesitan del oxígeno al igual que nosotros, para quemar el combustible. Al escasear el oxígeno los motores se vuelven lentos y pesados y su ascenso se torna un auténtico calvario. En ciertos tramos, vehículos cargados con mercancías pesadas se bambolean, de un lado a otro del estrecho camino, apenas con fuerza para continuar el viaje de subida. La carretera adolece de guarda raíles y el abismo constante termina siendo un molesto compañero de viaje.

Durante el trayecto, infinidad de cruces, hechas de piedra o madera, salpican los estrechos márgenes del recorrido como iconos de advertencia y continuo recordatorio de un más que posible trágico final. El servicio Nacional de Caminos de Bolivia hizo una estimación de 885 muertes al año y 6000 heridos en la carretera de Los Yungas. Los datos aportados, reflejan que desde 1999 a 2003, la cifra de atestados llega a los 98.728 accidentes. El 24 de julio de 1983 ocurrió el accidente mortal más trágico en la historia vial de Bolivia. Un autobús con 100 pasajeros se precipitó por un barranco, falleciendo la totalidad del pasaje. Sin

84 tener que retroceder mucho en el tiempo, el 22 de julio de 2010, un camión Nissan Cóndor modelo 1991 que transportaba mercadería y pasajeros, se precipitó por un barranco cobrándose la vida de 22 personas. El accidente ocurrió en un enclave conocido como puente del diablo. Justo en ésta zona, los conductores que habitualmente lo transitan, suelen persignarse al llegar a un lugar que consideran plagado de malos espíritus. Incluso los hay que se niegan a circular de noche por el puente del diablo. Otro accidente, aún más reciente, se cobró la vida de 16 personas y dejó un balance de 20 heridos el pasado 11 de agosto de 2010, cuando un autobús de la línea Yungueña, colisionó frontalmente contra un peñasco a 45 kilómetros de la ciudad de La Paz. La causa del accidente fue la rotura de los frenos. Hoy día, una carretera con mayor seguridad y mejores condiciones cubre el mismo trayecto, pero aún son muchos los que siguen utilizando la carretera de la muerte como asiduo camino debido al bajo coste del viaje, que realizan incluso subidos en los techos de los camiones o autobuses. La necesidad y pobreza de los campesinos de la zona les lleva inevitablemente a correr tan alto riesgo. Incluso, los hay que descienden por los barrancos, arriesgando en cada paso la vida, en busca de las piezas de los vehículos siniestrados para venderlas como chatarra.

Actualmente la carretera de Los Yungas, afortunadamente, es mucho menos transitada por vehículos. Ahora son las bicicletas de montaña y el riesgo de bajar en ellas las pendientes de la ruta, lo que la ha convertido el lugar en punto de peregrinación de turistas y amantes del riego. Gracias a ello, cientos de agencias de turismo y deportes de aventura de la zona, ofertan tours en el que el riesgo de acabar en el fondo de un barranco está asegurado. Una trágica carretera y un triste balance de vidas perdidas se esconden detrás de cada curva de la carretera de la muerte, mientras que la oscura leyenda de los espíritus del barranco, continua arracimando cada día más adeptos entre los lugareños de la región.

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J.J.D.R. Un chasquido metálico retumbó bajo las pezuñas del buey. Acto seguido, el arado que surcaba la tierra se paró en seco y el propietario de la granja Hoba West soltó los aperos de labranza y fue a inspeccionar qué era lo que obstaculizaba su trabajo. Cuando se agachó para ojear entre la removida tierra, se topó de lleno con una roca de aspecto extraño y de grandes dimensiones cuyo color metálico llamó enseguida su atención. Curioso de su descubrimiento, hizo analizar aquella roca por alguien cualificado deseoso de averiguar de qué se trataba. El encargado de realizar el primer estudio sobre la roca fue el científico británico Jacobus Hermanus Brits, quién detalló posteriormente en su informe de 1920 -para el museo Grootfontein en Namibia-, que la extraña roca era ni más ni menos que un gigantesco meteorito. En el mismo lugar dónde fue encontrado por el propietario de las tierras en 1920, el meteorito Hoba aterrizó 80.000 años atrás- según los estudiosde forma llamativamente silenciosa. El meteorito Hoba mide 3 x 3 metros de longitud y un metro de altura. Su peso es de 60 toneladas, y se estima que cerca de media tonelada le ha sido sustraída entre investigaciones, hurtos y souvenirs vendidos a los turistas. Con el tamaño que tiene el meteorito es normal pensar que junto a él hubiese un enorme cráter consecuencia del impacto. Pero no es así. La falta de cráter de impacto es debida según los expertos a la baja velocidad (velocidad terminal) con la que el meteorito llegó a impactar después de ser frenado por la atmósfera terrestre, donde tuvo mucho que ver de igual manera la forma plana de la roca. El meteorito Hoba está considerado como la masa uniforme de hierro más grande hasta la fecha encontrada. Un 82% de su volumen total es hierro, además de poseer un 16,4% de níquel, un 0,8% de cobalto y algunos otros minerales. El gran tamaño del meteorito hizo que fuera imposible trasladarlo de sitio, permaneciendo en el mismo lugar desde su impacto en la tierra. Durante muchos años la roca ha sido dañada constantemente debido a los continuos hurtos de material. Por ello en el año 1955 se declaró el meteorito Hoba West Monumento Nacional de Namibia. Aún con el endurecimiento de la ley que protegía el monumento, el robo de material siguió ejercitándose hasta que en el año 1985 la empresa minera Rössing se hizo cargo del

86 meteorito y sufragó los costes de su mantenimiento y protección con fondos donados al gobierno de Namibia. Desde aquel instante las fechorías para con la roca estelar vieron su final. Dos años después el dueño de la granja Hoba West donó el meteorito y el lugar al gobierno de Namibia, y se construyó un centro turístico que actualmente recibe muchas visitas anuales y deja buenos ingresos en la zona. Del frío y oscuro espacio cayó lentamente sobre la tierra africana una enorme piedra. El meteorito Hoba ha permaneciendo en el mismo lugar miles de años después de su llegada, como muestra y regalo de estudio para científicos del mundo y curiosa foto instantánea para miles de turistas que visitan Namibia.

87 J.J.D.R. Sólo él poseía un don que le permitió escuchar el lamento de la piedra. Permanentemente, oía una muda plegaria en su conciencia animándole a cincelar sin descanso el puro y blanco mármol, hasta que conseguía rescatar el alma eterna de seres hasta entonces invisibles para el resto de los mortales. De sus agrietadas manos, tras la paciencia que tiembla con el ritmo vibratorio que ejerce el duro cincel, la vida en piedra de Moisés resurgió del frío ostracismo que había en el corazón del mármol blanco, como el bufido etéreo de un sueño que cobra vida y que sin llegar a ser carne, le faltó solamente hablar para estar vivo. Roma es un museo al aire libre. Cada calle, cada esquina, cada recodo del camino equivale a sentirse abrumado por la historia que soportan sus cimientos y fachadas. Centro neurálgico de la cristiandad, por doquier hallamos iglesias convertidas en sedes de culto de las cuales muchas son paso obligado para los millones de visitantes que aman el arte y que acuden a Roma anualmente para deleitarse con la magia que encierran los colosales tesoros artísticos que en ella se guardan. Si algo posee Roma en grandes cantidades es arte…mucho arte. San Pietro in Vincoli (san Pedro encadenado) es una pequeña iglesia situada en la zona del Esquilino. Seguramente el templo pasaría desapercibido si no fuera porque en su interior se conservan dos reliquias bien dispares que hacen de San Pietro in Vincole un lugar de paso obligado cuando se visita Roma. La primera reliquia es un objeto de veneración para muchos fieles católicos. Se trata ni más ni menos que de las cadenas que supuestamente medraron y arrebataron la libertad al mismísimo san Pedro y que se conservan en el interior de un hermoso cofre dentro de la capilla. De la presencia de este objeto en el interior del recinto le viene el nombre a la iglesia. La segunda reliquia que se conserva aquí, y objeto de este artículo, lo catalogaré como tesoro de la humanidad y muestra perfecta del sentimiento hecho arte y perfección. Ante la imponente figura del Moisés de Miguel Ángel las palabras se minimizan y se tornan vacías, diáfanas de contenido, incapaces de explicar la grandeza del conjunto escultórico que la fachada de la iglesia contiene. Uno se siente pequeño ante el poder que despliega la fisonomía de Moisés. Sentado, Moisés muestra la furia del desconcierto, la decepción del engaño, la desesperación ante la burla y el menosprecio. Sus piernas están en tensión. Los pliegues de sus vestiduras parecen agitarse justo antes de que el cuerpo se alce para cargar contra su pueblo. La tensión se palpa en cada centímetro de la escultura, fiel reflejo del instante en el

88 que después de descender del monte Sinaí portando las tablas con las leyes divinas, observa a su pueblo venerando becerros de oro y ebrios por el efecto de alcohol. El dolor contenido en su rostro, mezcla de indignación y perdón, se ve agravado por una ligera inclinación de la cabeza. Aprieta con rabia el regalo divino bajo su brazo y junto a sus hombros, se puede respirar la fuerza contenida y la indignación que siente ante lo que está presenciando. Unos pronunciados cuernos coronan la cabeza. Son el resultado de un error de traducción de un texto del Éxodo (34:29-35) por parte de San Jerónimo. Dicho texto hace alusión a que Moisés se caracterizaba por tener karan ohr panav (un rostro del que manan rayos de luz) pero el traductor de la Biblia, del hebreo y el griego al latín, conocida como (Vulgata) lo tradujo como (cornuta esset facies sua) que quiere decir su rostro es cornudo. De todos es sabido que Miguel Ángel era un defensor del texto sagrado y no dudó en seguir al pie de la letra lo que en la Vulgata estaba escrito. De ahí nacieron los cuernos que adornan la cabeza de Moisés. Miguel Ángel Buonarotti tenía cuarenta años cuando terminó la que consideró su escultura más realista. Pero sería a los setenta años de edad cuando la vería expuesta lejos del lugar que en un principio debería haber ocupado. Moisés fue diseñado en principio como parte de un conjunto escultórico colosal confeccionado con cuarenta y siete esculturas que serían colocadas bajo la cúpula de San Pedro en el Vaticano. El encargo lo realizo el papa Julio II en 1505, pero tras su muerte en 1513, Miguel Ángel vio como reducían el proyecto inicial una vez tras otra, desesperándose por ello al contemplar como el sueño de su vida se desplomaba continuamente. Miguel Ángel se consideraba escultor. La pintura le entregó gran fama, pero lo consideraba un arte menor. Cuando conocí de estas palabras, provenientes del hombre que pintó la capilla Sixtina, comprendí el sublime don que poseía este artista. Mucha culpa de que el gran proyecto no llegar a concluirse se debió a la intermediación de Donato Bramante ante los papas que precedieron a Julio II, desviando constantemente los fondos económicos para sus proyectos en la Basílica de San Pedro, dejando como última prioridad el trabajo proyectado por Miguel Ángel. Después de muchos pesares y desacuerdos, tras firmar contratos que nunca llegaban a completarse, el proyecto se vio reducido a solamente unas pocas figuras. A la izquierda del Moisés está Raquel y a su derecha Leah, primera y segunda esposa de Jacob. Miguel Ángel terminó de esculpir dos figuras más, el esclavo moribundo y el esclavo rebelde, que hoy se pueden ver en el museo del Louvre de París. Dejó sin acabar otros cuatro esclavos; el

89 joven, el barbudo, Atlas, y el esclavo que se despierta, pero lo hizo a propósito. Cansado de emular a toda costa la perfección que su mente diseñaba, dejó cautivos a los esclavos en el mármol como símbolo de la fuerza titánica que muestra la escultura al tratar de salir de su prisión de roca y conseguir la libertad. Miguel Ángel trabajaba hasta 14 horas diarias esculpiendo y llegó a cincelar tres esculturas a la vez, impresionando a propios y extraños que no entendían como era capaz de no confundir lo que pretendía expresar en cada mármol. Muy a pesar suyo, el inigualable artista tuvo que conformarse con ver nacer su Moisés del frío mármol de carrara, y dejarlo prácticamente aislado, alejado de la grandeza que su mente proyectó como compañía eterna para él, huérfano del esplendor monumental que un día diseño para él. Cuentan que, una vez terminó la escultura de Moisés, Miguel Ángel se puso frente a su creación y tras golpear la rodilla derecha de la estatua le dijo con firmeza ¿Por qué no me hablas? Contemplando tan majestuosa obra de arte, solamente queda esperar que la talla monumental de Moisés, termine irguiendo su pétreo cuerpo y finalice con aplomo el acto final para el cual fue concebido.

90 J.J.D.R Nick Vujicic pensó en suicidarse a los ocho años de edad. Pensaba que jamás tendría una vida, que jamás conseguiría un trabajo, que nunca se casaría… Solía decir…”Que tipo de marido sería, si ni tan siquiera podré aguantar la mano de mi esposa” Nick Vujicic nació en Melbourne el 4 de diciembre 1982. Su discapacidad es consecuencia de la agenesia, la falta de sus dos brazos a la altura de los hombros y la pierna derecha en su totalidad. Su miembro inferior izquierdo sufre meromelia, que hace que aparezca en su cuerpo un pequeño pie con dos dedos pegado al muslo. Ha conseguido hacer de su pequeño apéndice el instrumento del que se sirve para realizar algunas acciones cotidianas, como coger el teléfono, utilizar el teclado e incluso lanzar pelotas de tenis. Nick Vujicic sufrió acoso en el colegio. Soportó la burla fácil y cruel. Aguantó estoicamente el rechazo de los ignorantes, y superó con creces sus propias expectativas ante la vida agarrándose con tesón a la fe que nace de su corazón y que convierte en palabras de esperanza. Con 17 años se percató de la influencia positiva que ejercían sus charlas emotivas. Sintió la necesidad de transmitir sus experiencias vividas causadas por su gran discapacidad física. Pronto crea una fundación para personas con discapacidad sin ánimo de lucro (Life Without Limbs), la cual dirige con la idea de alentar a las personas a sentir plenamente la vida, sea cual sea su condición física. Inconformista y tenaz, se licenció en contabilidad y planificación financiera, terminando sus estudios en la universidad de Griffith en Logan (Australia) a los 21 años. Día a día se crece ante la adversidad. El mundo que le rodea ha de parecerle una montaña enorme que escalar desde que amanece hasta que anochece. Y a pesar de ello, decide volcar su vida en dar ánimos a los demás, en convencer a los jóvenes que la apariencia de las personas no es lo principal en la vida. Que no existen obstáculos si uno quiere lograr lo que se propone. Hoy día ha recorrido medio mundo dando conferencias como orador motivacional. Más de 30 países han conocido a este hombre maravilloso.

91 Colegios, juntas corporativas, congregaciones cristianas, han celebrado haber compartido las vivencias de Nick Vujicic. Hoy es un hombre popular. Sus conferencias son seguidas por multitud de gente. Su vídeo titulado “Sin brazos, sin piernas, sin problemas” es de los más vistos en Internet, y sus palabras son motivo de lágrimas y esperanza. “El miedo es la más grande de las discapacidades” suele decir. Con ocho años llegó a pensar en quitarse la vida. Hoy reparte cariño y simpatía por donde quiera que vaya. Sufrió y sufre el calvario de no valerse por sí mismo. Hoy día recorre el mundo animando a las personas a luchar por aquello que quieran conseguir. Valor, valentía, coraje, superación…los adjetivos se agotarían antes de poder definir la grandeza de Nick Vujicic.

¿Crees realmente que tienes problemas? ¿Piensas que no puedes superarte? ¿Te sientes inferior, menos que nadie? ¿Qué tu vida es dura y llena de dificultades? Merece la pena pararse un segundo y escuchar lo que Nick Vujicic tiene que contar. Después…reflexionar, y que cada cual saque sus conclusiones sobre la importancia real de nuestros problemas.

92 J.J.D.R. Gulucan es una pequeña localidad al oeste de China que vive atrapada entre enormes picos montañosos que rascan la panza de las nubes. Su población es escasa, apenas unas sesenta familias que viven de la agricultura y el ganado, entre abruptos cañones y senderos imposibles dibujados sobre cotas elevadas de montaña. El señor Bao es el único profesor en muchos kilómetros a la redonda y el encargado de impartir docencia entre los jóvenes locales, que cada día tienen que sortear las adversidades de un recorrido cargado de riesgo. El señor Bao lleva más de dos décadas compartiendo sus conocimientos en un colegio ubicado en el condado de Hanyuan en la provincia de Sichuan, a unas tres horas de camino del pueblo de Gulucan. La distancia no es el mayor de los problemas que los jóvenes locales tienen que padecer diariamente para llegar a la escuela. Lo peor de todo es tener que andar por senderos que ascienden y serpentean bordeando barrancos de más de 1500 metros de altura, así como atravesar caudalosos ríos cuyos torrentes de agua son capaces de arrollar y hacer desaparecer un elefante en cuestión de segundos. A pesar de las dificultades con las que se enfrentan diariamente, los niños de edades dispares, cada mañana emprenden su arriesgada caminata entre alegres sonrisas y buen humor, aunque sin perder nunca de vista dónde depositan cada uno de sus pies en el camino. Para llegar hasta la escuela han de sortear innumerables dificultades y cada día el trayecto se convierte en una aventura de enorme riesgo. La escuela de Hanyuan es un pequeño edificio de hormigón que cuenta con cinco habitaciones, lo que la convierte en la edificación más grande y con mayores prestaciones de toda la región. Una cuestión tan elemental como recibir educación, en ciertos lugares del mundo, se convierte en una autentica proeza para los niños y adultos que desean aprender y educarse. Admirable resulta contemplar la proeza diaria de la que hacen gala los jóvenes estudiantes de Gulucan. Aunque para ellos sea una rutina cotidiana caminar por ciertos senderos y a cierta altura con el sano propósito de recibir los conocimientos más elementales, a mí parecer, es el resultado diario de un ejemplo de tesón y valentía, propio de quienes ante la adversidad del medio que les rodea no cejan en su empeño de aprender y luchar por lo que con ganas desean.

93 J.J.D.R. Ajenos a fronteras humanas que pretenden subyugar la libertad de la tierra, unidos al sol por milenios de abrasadoras andanzas y únicamente guiados por el viento que brama antes de morir en brazos de las dunas; a lomo de camello y en largas hileras de fugaces sombras chinescas, los Bororo, emergen tras las eternas arenas del desierto como una gran alucinación en un mundo de silencio y fuego abrasador. Nómadas viajeros, milenarios trashumantes del desierto más implacable del panteón de arenas de la tierra, el pueblo Bororo pastorea sus rebaños en busca de los altos y frescos pastos de la región de in Gall, donde las diferentes familias de su pueblo, se unirán y enlazarán para festejar que, un año más, la vida les une y lo que fue del pasado, su presente, y lo que habrá de venir en el inmediato futuro, servirá para unir y entrelazar vínculos afectivos que perdurarán en el tiempo. Los Bororo o Wodaabe son un pueblo cuya raíz étnica desciende del gran pueblo de pastores del Sahel, los Fulani, cuyo origen se desconoce, siendo, con más de seis millones de individuos, el pueblo nómada más grande del mundo. Es septiembre y las caravanas de camellos con su parsimonioso ritmo llegan al improvisado campamento. En cuestión de días, el improvisado campamento se convierte en una pequeña ciudad llena de jaimas de brillantes colores, pequeños rebaños de cabras y bueyes y un sin fin de hogueras alrededor de las cuales cientos de hombres ríen y conversan animosamente. Estos pastores trashumantes del desierto han llegado desde las tierras de Níger, los hay que desde el norte de Nigeria, algunos otros han migrado desde el noroeste de Camerún e incluso desde las lejanas tierras del oeste de la república Centroafricana. Llegado septiembre, finalizada la estación de lluvias, el pueblo Bororo al completo y en plena harmonía, se unen para cantar, beber, llorar a los difuntos, brindar por los futuros miembros, o por aquellos nuevos integrantes que vinieron al mundo, llevados por el frenesí de las carreras de camellos, mientras celebran la festividad anual conocida como “cura salada” o Worso. Durante varios días, siguiendo el ritual marcado por una antiquísima tradición, los hombres Bororo dedicarán todos sus esfuerzos en demostrar que son los más bellos, los más esbeltos, y los poseedores de la mejor y más blanca sonrisa, con el único propósito de ser elegido

94 como el hombre más hermoso de la tribu y amante o esposo por las mujeres de la tribu. En septiembre y bajo el ardiente sol del Níger, como cada año desde tiempo inmemorial, el festival Gerewol está a punto de comenzar. Las hermanas de los jóvenes Bororo, se esmeran en lavar y alisar el cabello de los hombres y, mientras tanto, les realizan bellos dibujos en el pelo y les introducen pequeñas bolsitas en el cabello a modo de talismán. Cuando el pelo está perfecto, todos los hombres que participan en el festival Gerewol, se afanaran en maquillar sus rostros de color amarillo y sus labios y ojos con kohl negro que hará que resalte el blanco de sus ojos y dientes, y se pintan finas líneas que parten desde la frente hasta la barbilla para hacer resaltar aún más la finura de sus rostros. Muchos hombres, deciden afeitarse la cabeza para poder así mostrar la tersura de sus frentes. Mientras se maquillan y peinan, ensayan todo tipo de muecas peculiares muecas que servirán para atraer la atención de las mujeres. La sesión de maquillaje puede durar horas, las cuales amenizan tomando cierto brebaje hecho de hiervas y leche que, según cuentan, actúa como un eficaz elixir atrayente de mujeres. Cuando los participantes están listos, son guiados por un maestro de ceremonias que suele ser un miembro anciano de la tribu, el cual marcará las pautas del festival. Es entonces cuando los jóvenes comienzan una danza de bienvenida (Rummi) y, poco después, continúan danzando para reclamar la atención de todos los linajes presentes en la conocida como danza (Yakee). Entre danzas singulares cargadas de enorme simbolismo, carreras frenéticas de camellos y suculentos banquetes donde no se cesa de beber y comer, el campamento de los Bororo se convierte en un auténtico frenesí de formas y colores amenizados con la rítmica puesta en escena de las danzas tradicionales. En el trascurso de la danza Yakee, los hombres ancianos de la tribu, pasean por entre la columna de participantes instigándoles con burlas para que estos muestren toda su capacidad de seducción. Con sus caras pintadas de amarillo y tocados con plumas de avestruz, sólo los elegidos más bellos pasarán a la definitiva prueba final denominada Gerewol, que bien podría ser la fase final de un concurso de belleza. Los participantes en la danza Gerewol, unidos hombro con hombro en una larga columna frontal, agitan sus cuerpos en una lenta y rítmica danza que puede durar varias horas, a la vez que emiten un peculiar y

95 característico chasquido con los dientes y giran sus ojos de manera frenética. Cubren sus cabezas con el tocado ceremonial adornado con pelos de caballo y visten túnicas ceñidas de vivos colores que marcan sus gráciles siluetas cuyos pectorales aparecen adornados con hermosos collares. Frente a ellos, sin dejar de seguir ni un solo segundo las muecas y gestos que hacen los hombres, un jurado compuesto por mujeres de la tribu, observan cada movimiento buscando en su danza aquel que posea el “togu “en su gesticulación facial, palabra que sirve para describi r la sonrisa más bella, los dientes más blancos y, en conjunto, la seducción impregnada en un rostro que las incite a elegirlo como marido. Suele ser al atardecer, al precipitarse el sol sobre su morada de arena, cuando las mujeres ejercen su derecho a elegir marido. Llegado el momento, la mujer se acerca al afortunado danzante y, tras tocar su pecho suavemente con la palma de la mano, éste deja de danzar y la acompaña a un lugar íntimo donde poder consumar la nueva relación.

Los Bororo pueden tener varias mujeres. De hecho, es muy habitual esta práctica y suele diferenciarse entre el matrimonio convencional y el denominado “teegal” o matrimonios de amor y romance que suele tener su inicio tras la celebración del Gerewol. Así mismo, las mujeres de la tribu pueden cambiar de marido si este no las hace felices, aunque para ello tendrán que dejar a sus hijos. El festival Gerewol representa un hermoso y atrayente espectáculo cultural de gran colorido y sensual belleza. Los Bororo se consideran a sí mismos como el pueblo más bello del mundo y toda su vida gira en torno a la belleza del cuerpo. Cuerpos espigados, altos, de manos grandes y suaves, de espaldas tersas y hombros esbeltos, de grandes ojos y dientes blancos y perfectos, de largos y cuidados cabellos y barbillas puntiagudas bajo pómulos redondos, de tersos pectorales y finos brazos, de amplias frentes y cuello largo. Sobre las ardientes arenas del Sahel, en el preciso lugar donde se tumbaron los perros a descansar después del interminable viaje, allí donde el viejo zahorí sintió la fuerza del agua para poco después poder paladear su frescor, el campamento de los Bororo comienza a dormitar llegada de la noche. Ahora el silencio se apodera del mundo cercano y el campamento de los centinelas del desierto, se sumerge en un profundo sueño, a la espera de que con el nuevo amanecer, regrese una nueva jornada del más antiguo y curioso festival de belleza del mundo.

96 J.J.D.R. Es veintidós de febrero y el parque Nacional Yosemite (California) está abarrotado de fotógrafos y turistas que esperan atentos el ocaso del sol. Templan sus costosas cámaras sobre los trípodes mientras buscan el mejor enfoque sobre la pared este del vertical farallón rocoso. El sol comienza su lento descenso sobre el horizonte y su tenue luz se difumina sobre la pared del Capitán. Producto del deshielo, dos corrientes de agua se vierten en la cumbre del macizo cayendo con estrépito sobre la roca montañosa. Justo en el momento en el que la luz del sol incide sobre las dos corrientes de agua, un fenómeno de grandiosa belleza se muestra ante el espectador. Es el momento esperado. Cientos de flashes parpadean al unísono captando el instante con entusiasmo. La luz se funde sobre el líquido elemento y debido a un antojo efímero de la naturaleza y su engaño óptico, el agua parece volverse lava ardiente y el atardecer en Yosemite se torna sublime estampa de un mundo de fantasía. El Capitán es una pared vertical de 910 metros de altitud, meta y reto para intrépidos escaladores que con frecuencia buscan batir su cumbre. Las dos corrientes de agua, producto del deshielo, se precipitan desde 470 y 480 metros respectivamente por la pared este del Capitán, decorando las altas cumbres con sus sonoros ronquidos lacustre. Varios días al año, suele ocurrir sobre el 21 de febrero, el sol incide sobre el débil acuífero en su caída, y la ilusión óptica hace que el agua se torne de color rojo centelleante por cuestión de varios minutos. Horsetail Fall (Cola de caballo) es el nombre con el que comúnmente se conoce a la cascada de agua. Pero también es apodado “Caída de fuego”, “Cascada de lava” o “El salto de las llamas”. Sin lugar a dudas es el lugar más fotografiado del parque Yosemite, sobretodo en el periodo otoñal, cuando la naturaleza brinda la oportunidad de presenciar un espectáculo curioso y único en el mundo.

97 La espera de los pacientes fotógrafos y visitantes, se ve recompensada con una escena grandiosa donde la naturaleza del parque Yosemite, se muestra salvajemente disfrazada de volcán activo. Otro lugar mágico que atraviesa el sendero que bordea nuestro mundo. Una nueva marca que reseñar en nuestro mapa de sitios dignos de ser visitados.

98 J.J.D.R. Nuestro planeta es un mundo pleno en colores y matices. Es un óleo pintado sobre un extenso lienzo de incalculable variedad en el que Gaia aplicó con destreza y sublime belleza todas las gamas posibles de colores que había disponible en la paleta del universo. En esta sublime obra inmortal cada continente cuenta con lugares que brillan por su colorido maravilloso, y algunas zonas geográficas y localidades afortunadas fueron agraciados con paisajes de ensueño y estampas que dejan sin aliento. Uno de estos afortunados lugares se encuentra en México, concretamente al norte del estado de Chiapas, en el municipio de Tumbalá a unos 64 kilómetros de la mítica y misteriosa ciudad maya de Palenque. En esta zona conocida por los indios Tzeltaler como montañas de agua, el caudal turquesa de un hermoso río desciende con su bravo torrente golpeando con furia las paredes blanquecinas adosadas a un mar de verde vegetación. Las cascadas de agua azul conforman en su conjunto uno de los más significativos y bellos parajes de México y por ende del mundo. A medida que el río azul discurre entre meandros y abruptos saltos, en ciertas zonas se formaron cubículos llamados geológicamente “gours” y que son diques calcáreos a manera de estanques o albercas. El llamativo color turquesa de las aguas del río es debido a los sedimentos que se encuentran depositados en las rocas calcáreas, principalmente carbonato de calcio e hidróxido de magnesio. Al penetrar la luz en el agua ésta filtra todos los colores menos el azul que tras llegar al fondo se refleja de nuevo en la superficie dando lugar a la tonalidad turquesa del río. La selva chiapaneca cubre con su espeso manto vegetal una amplia región moteada por riscos verticales, abruptos valles y pedregosos roquedales que sirven de albergue para innumerables especies de aves. El clima es caluroso, húmedo, y las abundantes precipitaciones anuales descargan con fuerza sobre la población de los choles que habitan en los municipios de Tila, Tumbalá, Sabanilla, Salto de agua y Palenque. Árboles de más de cuarenta metros se alzan altivos rascando la panza de las nubes y sus grandes troncos son rodeados por hermosas orquídeas y abundantes bromelias que sombrean de color el húmedo musgo resbaladizo.

99 Deslizándose cautelosamente por el embarrado suelo, el órgano bífido de una enorme boa constrictora busca un ápice de calor que le muestre la silueta de su siguiente presa. La selva chiapaneca es el lugar donde mora el bello jaguar, también el siempre difícil de observar ocelote y, en las ramas de los vetustos árboles, los monos aulladores despliegan sus dotes de tenor acompañados del mono araña que les hacen los coros. Un despliegue de colores brillantes hace acto de presencia en el cielo. En un segundo, una bandada de preciosas guacamayas levantan el vuelo y sobrevuelan el lugar de anidado de varios tucanes que exhiben sus fuertes y ruidosos picos. Tapires, osos hormigueros, y todo un elenco de bellos y escurridizos animales, forman parte de la fauna de este lugar pleno en biodiversidad ecológica. Durante unos seis kilómetros, el enmarañado y frondoso aspecto del paisaje, abre sus verdes fauces para dejar pasar a uno de los más hermosos ríos de México y seguramente del mundo. Metro a metro el río agua azul se encamina violentamente entre las piedras para caer con ensordecedor rugido desde las diversas alturas de sus cinco cascadas. El río agua azul se forma tras la confluencia de los ríos Paxiljá (río de las Bromelias) y el bolontina. Los nativos de la zona cuentan que el río nace en el vientre de una caverna a la cual prefieren no acercarse y respetan como sagrada. El caudal del río se torna difícil y peligroso a lo

100 largo de su recorrido. En muchas zonas apreciadas por los aficionados al rafting, los rápidos alcanzan niveles sólo acto para profesionales dada su dificultad y riesgo. Bolón aján, que en maya significa “cabeza de tigre”, es una cascada de 14 metros de altura. Siguiendo la ruta el próximo objetivo es sortear Gatillo copetón, una zona de rápidos de nivel IV en la cual es necesario tener precisa mucha técnica y experiencia para atravesarlo. De allí se llega hasta las aguas del Tulijá en la cascada Blanquiazules, que a pesar de no llevar en este tramo mucha agua, se escurre entre pronunciados acantilados formando un paisaje de incalculable belleza. Salpicados por la energía del río azul el recorrido alcanza Agua clara y es en este lugar donde el río se toma un descanso y se torna apacible. Aquí se puede de verdad admirar el sobrecogedor paisaje y disfrutar de un idílico baño rodeado por la espesura vegetal y el azul del cielo. Varios kilómetros separan agua azul de la cascada de Misoljá, pero sentir la caída del agua desde 30 metros de altura, bien merece un desplazamiento hasta la zona. Desde el año 1980 la región es zona de protección forestal y refugio de fauna silvestre. La mejor época del año para disfrutar de pleno con la magnitud de tan bello lugar, son las estaciones secas, desde diciembre hasta julio, ya que al llover de manera abundante sube considerablemente el caudal del río y la tonalidad turquesa se torna menos pronunciada. Imagino a Gaia sentada en lo alto de un cerro rodeada de árboles y flores, preparada para pintar con su enérgica mano un hermoso río entre la verde espesura. Rasgando despacio sobre las rocas y el musgo adosado a la tierra, la llanura montañosa fue abriendo paso al caudal de un río bravo que saltaba acá y allá por entre valles y paredes pétreas. Gaia quedó satisfecha con su labor pero, tras una última mirada, aquel dibujo lleno de vida plasmado en la tierra de Chiapas le dio la impresión de estar carente de color y decidió teñir sus aguas de una frágil y sutil tonalidad turquesa como rúbrica final a tan bella e inmortal obra de arte natural.

101 J.J.D.R. En su recorrido alrededor del mundo, en búsqueda de los agujeros naturales más profundos de la Tierra, este sendero dibujó la fisonomía brutal de la mayor sima del planeta en Sarisariñama (Venezuela) y, tiempo después, recorrió la belleza intrínseca que se oculta bajo el semblante oscuro del Sótano de la Golondrinas atrapado en el mágico paraje de San Luis de Potosí, enclave sinuoso y perfecto para la contemplación de la avifauna autóctona mexicana y rincón perfecto para el disfrute de los saltos al vacío en caída libre. Aunque serían muchos más los agujeros naturales extraordinarios que la naturaleza de nuestro planeta nos ha dejado como recuerdo, no quería pasar por alto la vertical y profunda caída libre natural más grande del mundo, ubicada en México y conocida como el Sótano del barro. Esta dolina, de más de un millón y medio de años y perteneciente al periodo cenozoico según los estudios realizados en las rocas encontradas en su fondo, se encuentra a una altura de 1860 msnm y su bocana exterior emerge sobre la angosta y verde foresta como una gran trampa creada por la tierra para cazar enormes gigantes.

Su diámetro exterior en superficie es de 500 metros. La profundidad del Sótano del barro es de 455 mts, siendo 410 mts de caída libre, lo que coloca este enclave como el segundo de mayor profundidad del mundo después del ya mencionado de Sarisariñama en la hermosa Venezuela. El enorme agujero, calculan de unos 15 millones de metros cúbicos, se encuentra en el municipio de Río seco en el Estado de Querétaro, centro de México, imbuido por la belleza de la Sierra Gorda a unos siete kilómetros a través de un sendero que parte desde Santa María de Cocos. El entorno forma parte de la Reserva de la Biosfera de Sierra Gorda. El Sótano del barro es el producto de los constantes y terribles movimientos tectónicos de la Tierra en época antigua y que formaron los

102 grandes cañones que jalonan en la actualidad la orografía de la región. El fondo del Sótano del barro es un lugar húmedo compuesto por una densa vegetación. Como es habitual en estos parajes tan singulares, la vida se abre camino con la aparición de especies autóctonas de gran valor ecológico, y otras que encontraron su hábitat y refugio en sus paredes oscuras y profundas. Uno de los mayores espectáculos que se pueden contemplar en la naturaleza se puede ver a diario y de madrugada en el Sótano del barro. Merece la pena madrugar y pisar con brío el sendero que transita por la sierra y concluye en las márgenes de la bocana oscura de la inmensa dolina. El cielo comienza a cambiar de color. El silencio de la noche da paso al amanecer de la vida en la sierra, y el canto de las aves repiquetea el inicio de un nuevo día. Un murmullo creciente comienza a emanar de las tripas de la tierra. Con gran estruendo y algarabía, las guacamayas verdes revolotean y gritan mientras salen despabilando el aire que fluye de la garganta del Sótano del barro. Un vómito de color y graznidos alocados invade la selva y las cercanías de la gran dolina se torna feria de cientos de cantos alados que hacen los coros a las parejas de verdes guacamayas. El puma, el pecarí y hasta el venado de cola blanca, aunque están acostumbrados cada amanecer a tan díscolo concierto de plumas y picos, alzan sus orejas en un intento de averiguar cuándo terminará el musical y podrán seguir con su plácido sueño. Las guacamayas verdes están en peligro de extinción y el Sótano del barro es uno de los refugios naturales donde las parejas de esta hermosa especie viven y anidan. Hubo un tiempo en el cual la Tierra temblaba y se estremecía a cada segundo. Hubo una época en la matriz de nuestro mundo se agitó de tal manera que se partía sobre sí misma y los mares se hundía o se tragaban montañas y las montañas se volvían valles en un loco y desenfrenado concierto de catástrofes naturales de una agresividad inimaginable. Producto de este periodo de gestación de nuestro mundo, tras las mayores y más terribles rupturas de la tierra, se formaron en ciertos lugares del mundo agujeros inmensos llenos de vida. Hoy día, estos agujeros de la tierra, son un reclamo para los amantes de la naturaleza misteriosa y de arriesgados aventureros que son capaces de batirse en duelo con el viento y lanzarse desde sus espesas y verdes gargantas para ser engullidos por las tripas de estas enormes y enigmáticas simas o dolinas de oscuros rostros.

103 J.J.D.R. He de decir que me impactó la sencillez y frescura de los cuadros de Juan Francisco Casas. Más, lo que me impactó sobremanera, fue comprobar que el artista jienense había obviado momentáneamente la paleta el pincel y el aceitoso óleo, y se había entregado por completo a la cristalina tinta azul de un simple y cotidiano Boli Bic. Las trazas y líneas de la tinta azul perfilan, con la sutileza propia de un artista descomunal, las sonrisas y los gestos de un grupo de jóvenes distraídos. Los protagonistas de sus dibujos son amigos, modelos íntimos circunstanciales que relatan imágenes cotidianas de un día cualquiera convirtiendo su obra en autobiográfica. Nació en la Carolina (Jaén) en el año 1976. Su paso por las aulas universitarias granadinas concluyó con una licenciatura en Bellas Artes en 1999, siendo el primero de su promoción y mejor expediente universitario de España. Recibió el Premio Nacional Fin de Carrera del Ministerio de Educación, cuyo galardón le fue entregado por la Ministra de cultura Pilar del Castillo. Sus dotes académicas son sobresalientes, siendo su curriculum excepcional. Poliglota y docente, las letras no escapan a su ansia artística, pues ha editado libros y versos poéticos. Sus óleos de gran formato le han otorgado premios nacionales e internacionales. Fue seleccionado para la muestra de Arte INJUVE 2002 en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Ganador del premio de pintura ABC en el año 2004. Estuvo como único representante español en la segunda Bienal de Praga de mayo del 2005. Ha participado en galerías de gran prestigio a nivel mundial como Arco en Madrid, pasando por Nueva York, Miami y Londres, además de exponer en Múnich, la Bienal de Praga o galerías como el Museo de Bogotá (Colombia) entre otros muchos. Desde el año 2002 le representa la Galería Fernando Pradilla de Madrid, donde ha expuesto sus obras de manera muy exitosa. El hiperrealismo de sus obras le ha catapultado a una merecidísima fama. Sus dibujos hechos con bolígrafo Bic, siempre de tinta color azul, parecen verdaderas fotografías. Sus modelos no posan, tan sólo se dejan fotografiar espontáneamente. Hay imágenes sensuales, poses cargadas de enorme erotismo, pero también imágenes de situaciones simples consecuencia de cualquier vida normal.

104 La metodología de la obra es sencilla. Una fiesta, una celebración…una foto tomada de manera natural, y después la imagen es copiada en diferentes formatos por el artista. Suele gastar una media de dos a cuatro bolígrafos bic por dibujo, y me causó gracias saber que los inteligentes directivos de la prestigiosa marca de bolígrafos, no tiene intención de patrocinar al joven artista jienense. Ellos se lo pierden. Aunque al menos deberían de hacerle un descuento en los bolígrafos que compre. Ha residido en Roma y Paris becado por la Real Academia y colaboró en el montaje de la exposición de la Casa Encendida de Madrid. En su estudio la paleta de pintor yace aburrida en el suelo, emborronada de colores chillones y destacando en el pavimento de la estancia. Y, aunque no se ha olvidado de ella, Juan Francisco Casas Ruiz, se basta con la cristalina tinta azul de un boli bic para demudarnos el gesto con una mueca de asombro al ver finalizada una nueva obra. El realismo del artista de Jaén es espectacular, consiguiendo con su peculiar manera de retratar la vida, dejar con la boca abierta a quien se asoma a sus dibujos y su amplia obra artística.

105 J.J.D.R. Las montañas de Taihang en la región de Henan (China), alberga un trayecto que abraza las montañas y destripa su dura roca, atravesando las escarpadas cumbres que albergan el famoso y espectacular túnel de Guoliang. “El camino que no tolera errores” apodo que recibe de los chinos, es un túnel de 1200 metros de longitud, cinco de alto y cuatro de ancho, colgado en las alturas de un paisaje verde y sobrecogedor. Y como acertadamente señala su apodo, no cometer errores en su travesía es fundamental para salir ileso de la bella experiencia que resulta cruzarlo. El pueblo de Guoliang o Guoliangcun, estaba completamente aislado del resto del mundo. Ubicado entre las difíciles montañas y los fértiles valles de la región de Henan, sólo tenía acceso a través de una escalera de piedra construida en la montaña de Tianti, o atravesando una precaria vía suspendida en el exterior de la montaña dónde posteriormente se abriría el túnel. Los campesinos del pueblo, cansados del aislamiento y hartos de arriesgar sus vidas cada vez que salían del pueblo, decidieron un buen día acabar con el problema de raíz.

En el año 1972 trece jóvenes campesinos liderados por el jefe local Shen Mingxin, se pusieron a excavar la dura montaña con la intención de construir un túnel que les liberase de su condición de pueblo aislado. Vendieron sus cosechas y el ganado que poseían para recaudar dinero y comprar herramientas de acero y útiles. Trece hombres comenzaron la titánica obra aunque, posteriormente, se unirían muchos más campesinos de la región. No poseían conocimientos de ingeniería ni geológicos. Tan sólo se guiaron por la necesidad de sentirse unidos al mundo.

106 Durante los cinco largos años de esfuerzo agotador y sangre derramada por la muerte en accidentes de varios hombres, el túnel estuvo terminado. La estampa del lugar resulta impresionante. Enormes riscos verticales están enfrentados unos con otros. En medio de los imponentes muros pétreos, el abismo se abre camino entre árboles y un espeso follaje, adhiriéndose finalmente al curso del río que lentamente transcurre por el hermoso paisaje. El túnel abrigado a ras de la montaña, muestra treinta ventanales de singulares formas y tamaños. Se dice que al no disponer de electricidad cuando se construyó, los obreros abrieron los huecos en las paredes rocosas para dejar penetrar la luz del día y facilitarles la tarea. Hoy día llegar a Guoliang es más fácil gracias a la titánica obra. Ya no tienen que ascender por las empinadas escaleras pétreas cargados de bultos pesados y arriesgando sobremanera sus vidas. El día 1 de mayo de 1977 el túnel se abrió al tráfico. Hoy día no sólo Guoliang a perdido su condición de pueblo aislado, sino que toda la región de Henan y el gobierno chino, es testigo de cómo el interés turístico por tan curioso y bello lugar, a puesto a Guoliang en el mapa del mundo gracias al esfuerzo y la necesidad de sus ingeniosos y laboriosos pobladores.

107 J.J.D.R. En la provincia de Shaanxi (China), a unos 120 kilómetros de la famosa ciudad de Xi´an, se encuentra Hua-Shang, una de las cinco montañas sagradas de China. Colgado, en la pared de roca del enorme Hua-Shang, un sinuoso sendero asciende verticalmente hacia las nubes en su trayecto hacia la cima, alcanzando el templo del siglo II -conocido como el Santuario-, que espera con las puertas abiertas a los arriesgados visitantes. El sendero, considerado como “el más peligroso del mundo”, fue construido hace mucho tiempo por monjes taoístas que arriesgaron sus vidas –y muchos de ellos perdieron- mientras trasladaban, colgados en el vacío, los materiales necesarios para su construcción. El sinuoso trayecto de subida al templo con cerca de 10.000 escalones apretados en la piedra se interponen entre la voluntad y el riesgo del caminante, frente a la gloria y el deseo de vencer la dura roca y ganarse el derecho de sentirse un poquito inmortal, al alcanzar el templo entre las nubes que cubren sus cimientos. Desde el pueblo ubicado en las faldas del monte, donde se encuentra el claustro de la fuente de Jade, hasta llegar a la cima, la ascensión dura aproximadamente 10 horas. El camino zigzaguea constantemente, siempre vertical, con tramos de gran dificultad y riesgo que no deberían de estar permitidos a quienes suben sin conocimientos de alpinismo o experiencia en alta montaña. Aunque las autoridades chinas suelen hacer la vista gorda con las fatídicas estadísticas mortales del sendero, las cifras de accidentes (casi todos con final trágico) se estiman en un centenar cada año. Tramos como el famoso “Changong Zhandao” de tan solo 30 centímetros de anchura y 4 metros de largo, o el “Dragón Negro”, cuyo paso significa hacer funambulismo sobre un abismo de 2100 metros de altura, hacen que la montaña sagrada de Hua-Shang sea admirada por su belleza y riesgo. La garganta de los 100 escalones también es impresionante. Una vez comienza la ascensión por la escalinata, los pies parecen flotar en el vacío y el cuerpo se tambalea en una subida que parece no tener final. El camino se muestra salvaje y duro, tan duro como la propia roca que lo sostiene.

108 En todo su recorrido las paredes de la montaña están salpicadas de grabados y dibujos. Es el legado de los monjes y viajeros que, en su ascensión por el angosto sendero, dejaron su huella para la posteridad. Enclavada en un paraje de rica flora y extensa belleza, la roca vieja y agrietada apunta hacia el plomizo cielo serpenteada de grilletes y cadenas de aspecto oxidado que, en su inquebrantable subida, se pierden a través de las nubes que abrazan el monte sagrado. Del peligroso y difícil ascenso por el sendero al templo taoísta, da buena cuenta la propia historia. Cuando llegó la “gran revolución cultural” que comenzó en 1966, los guardias rojos destruyeron los templos más accesibles, aquellos que se encontraban en las faldas de la montaña, no pudiendo acabar con aquellos otros que tenían acceso por el sendero de Hua-Shang y se encontraban ocultos tras la cima de los grandes picos. Echando un rápido vistazo al camino que trepa por la roca, es complicado hacerse una idea de cómo pudieron los monjes construirlo solamente guiados con el poder de sus manos, el oficio de su mente, y la fe arraigada en sus corazones. Aún hoy día, pese al riesgo que conlleva ascender la montaña de Hua-Shang, son muchos los lugareños que arriesgan su vida diariamente subiendo y bajando el monte cargados con varias decenas de kilos a sus espaldas, encargados del avituallamiento de las tiendas ubicadas en la cima y de las necesidades del propio templo. Ahora también se puede ascender el monte sagrado en un moderno teleférico. Lo caro del trayecto, hace que tan sólo los turistas sean quienes opten por éste medio. Aunque apreciando las imágenes, entre ascender por el camino y subir en el teleférico, no sé que me inspira menos confianza. Como una escalera que sube al cielo, el sendero más peligroso del mundo fue tallado en la roca y colgado en el abismo con la finalidad de alcanzar la inmortalidad tras las puertas del templo. Aquel que asciende hasta la cima, obtiene parte de esa inmortalidad. Otro lugar mágico. Otro hermoso sitio que compartir. Otra vez un paraje y una historia de mágica obsesión por construir lo inconcebible; un sendero de locura que abraza y cuelga de una montaña sagrada…la montaña China de Hua-Shang, en la meseta de Loes junto a la cuenca del río Amarillo.

109 J.J.D.R El Nevado del Ruiz se yergue altivo y solemne rozando su cumbre de 5.321 metros las nubes de un cielo plomizo y gaseoso. Ubicado entre los valles Magdalena y Cauca, tierra Colombiana, se erige como perpetuo vigía andino de las pequeñas poblaciones que, en el departamento de Caldas y bajo la atenta mirada del volcán, se ubican fértiles valles y remansos tranquilos como el gualí, lagunillas y azufrado. Desde tiempo inmemorial, estas tierras, han sido pasto de ganado y despensa de los frutos que en ella crecían, para disfrute de los hombres que en ella trabajaban. Su vigía volcánico conocido como el “león dormido”, había de cobrarse el día 13 de noviembre de 1985, su deuda de respeto con el sacrificio de miles de personas. Armero es un pueblo pequeño. Se ciñe sesgado en la ladera del volcán. Sus gentes, amables y trabajadoras, se han acostumbrado a mirar el cielo del horizonte y contemplar al vigía eterno y antiguo que, postrado sobre su vientre de fuego, les ha regalado generación tras generación atardeceres de ensueño y bellos amaneceres. Las calles del pueblo hacen que el caminante agudice sus sentidos; los colores vivos de las ropas, el olor que desprenden los bollos recién hechos, el verde intenso de las sandías mezcladas con todo tipo de frutas en los carromatos, nos transporta a un mundo sencillo y lleno de vida. Armero es un mercado en el corazón del volcán. Hay niños que juegan a la pelota y otros disfrutan de la piscina chapoteando y gritando su felicidad. El auge del pueblo se fortalece gracias a las grandes haciendas dónde se cultivaba el sorgo y el arroz, el ajonjolí y el algodón, que proporcionan trabajo a mucha gente. La ganadería aumenta los ingresos de Armero. Los espléndidos valles son un paraíso de pastos frescos para el ganado. Armero, en definitiva, es un bello lugar donde vivir, y centro neurálgico de la provincia de Tolima, donde acuden negociantes de toda la región para el intercambio de productos y actividades. El rugir del suelo comenzó siendo un débil murmullo. Durante varios días el cielo se volvió turbio tras una capa espesa de azufre y ceniza. La tierra se estremeció en varias ocasiones, y los habitantes de Armero, reconocieron enseguida el vocabulario de su vigía hablándoles de su poder escondido. Los centros de sismología del país evidenciaron actividad en el Nevado

110 del Ruiz. Las gentes de Armero acostumbradas a sentir de cuando en cuando las tripas del gigante, aunque temerosos de su fuerza y su poder, no se mostraban preocupados por un posible vómito de fuego, ya que las autoridades minimizaron las posibles consecuencias de los primeros síntomas del volcán. La noche llegó y Armero durmió. Las luces de las viviendas se apagaron. Sólo las farolas lucían rodeadas de una ingente cantidad de mosquitos que pululaban nerviosos con la luz de los focos. La noche se cierra sobre Armero, y la desgracia baja rauda y veloz dispuesta a perturbar la calma de aquel tranquilo rincón del mundo. Las tripas del Nevado del Ruiz comienzan a despertar y ahora rugen con fuerza. De su boca de piedra y arena negra, comienza a brotar una mezcla de gases y olores fétidos que se van expandiendo por la cumbre. Poco a poco, el volumen de los gases asciende. El olor del azufre es insoportable y el magma rojo y ardiente comienza a emanar de la boca del cráter. Su lava mortal se diluye sobre el hielo perpetuo del macizo, y al mezclarse ambos elementos, forman una lengua fétida de lodo y fango que baja por las laderas arrasando todo lo que se opone en su camino. En cuestión de minutos, el Nevado del Ruiz exprime su enorme estómago de fuego, expulsando la ira que contiene dentro de sus tripas. El cielo se vuelve rojo y el aire irrespirable. Colosales fumarolas de azufre se elevan hacía el cielo en un lenguaje antiguo. Pero no hay nadie para leer mensaje tan claro. Armero duerme y ya es tarde. La marea de fuego, parece haber roto los muros de la presa del infierno, y baja veloz devorando la tierra, los ríos, los árboles y la vida. Apenas en unos minutos el hielo fundido en el glaciar es casi más mortal que el fuego. La riada de fango y lodo se precipita y envuelve el pueblo en un abrazo mortal. Las casas son llevadas ladera abajo con sus gentes dormidas. Los vehículos encallan en los ventanales de las casas y los árboles se incrustan en los salones de las viviendas. Los cadáveres aparecen por doquier. Los gritos de dolor y miedo son tragados en cuestión de segundos por el fuego y el barro que, como un tsunami de terror, baja en riadas que superan los 300 kilómetros por hora...

111 Los tejados de las viviendas se hunden en la tierra, los animales se agolpan en los esquinazos muertos y apretados esperando que el próximo golpe de la riada los esparza calle abajo. Gritos y angustia. Ése es el sonido de Armero. Su dios de roca y arena, su vigía andino de fuego, se cobra su sacrificio mortal en un ritual endemoniado de ácidos letales. La muerte baja por la ladera sin compasión. No hay selección en su marea de lodo. Todo lo que envuelve se convierte en pasto del horror. El león dormido ruge furioso. La lava brota sin control derritiendo el hielo perpetuo de sus glaciares, y el mundo se muestra rojo como la sangre. Sangre que igualmente se desvanece de los cuerpos de los desdichados, que en un número ingente, van ahogándose en un mar improvisado compuesto de las tripas de la tierra. No se puede respirar. Una lluvia de ceniza polvo y arena, cae sobre el pueblo como un manto opaco, cual mortaja áspera y dolorosa, evita que la gente pueda ver más allá de su nariz. Armero duerme bajo el influjo de las tinieblas del horror. En pocos minutos todo acabó. En un breve espacio de tiempo, el fango acaba con la vida de miles de personas. Y sin embargo parece que el reloj no haya corrido ni un segundo. La quietud y el desamparo del lugar se asemejan más a un desierto que al pueblo que horas antes rebosaba vida. Amanece sobre Armero. La erupción del león dormido ha alertado a las poblaciones cercanas que han sido testigos de los temblores y vómitos de magma. Sobre la superficie no queda nada. Todo Armero es un barrizal de lodo y fango. Piedras y árboles caídos, vehículos destrozados, casas derruidas, ropas ajadas y manchadas de marrón y sangre; ahogados zapatos, animales putrefactos e hinchados, cadáveres de hombres y mujeres que se desplazan como muñecos de barro de un lado a otro movidos por la ya débil corriente. Cuando los servicios de rescate comienzan a percatarse de la magnitud del desastre, no dan crédito a lo que contemplan. Los habitantes de Armero que lograron sobrevivir a la tragedia, deambulan rotos por el dolor y las heridas, pegajosos sus cuerpos manchados de fango como pasta de segunda piel que les quisiera proteger el alma. Sólo se oyen los llantos. Algunos piden auxilio atrapados entre los escombros de sus propias casas, sepultura que a otros muchos, el volcán a erigido sobre sus cabezas mientras dormían. Los niños que jamás deberían de sufrir, que jamás tendrían que saber lo que es el dolor, buscan a sus padres entre los muertos. Voltean cadáveres con la esperanza de que los ojos que encuentren al girarlos no sean los de sus seres queridos, mientras lloran amargamente la desdicha de sentir su mundo roto. Las luces de las ambulancias parpadean emitiendo sus colores centelleantes. Hombres y mujeres se afanan en la búsqueda de supervivientes, y la zona del desastre comienza a ser

112 tomada por los equipos de rescate. En cada rincón de Armero la gente empieza a colaborar de inmediato en las tareas de ayuda. Por doquier, en cada rincón, se puede ver a hombres que portando cuerdas, con las manos, o lo que tienen a su alcance, arrastran los cuerpos de los que piden auxilio y están atrapados. Comienzan a llegar los médicos y tratan de salvar el mayor número posible de vidas. Un aeroplano sobrevuela la zona y el piloto comprueba que Armero ha desaparecido bajo el lodo. Sólo se aprecian los tejados derruidos y los miles de cadáveres que se hayan esparcidos por la ladera del Nevado del Ruiz. Los medios de comunicación se hacen eco de la noticia. Colombia se viste de riguroso luto, cuando a lo largo del día, se comienzan a dar cifras aproximadas de los muertos. La conmoción sacude el país. En el ámbito mundial, a medida que las horas pasan y el número de víctimas va en ascenso, los medios de comunicación de muchos países se movilizan para dar cobertura a la tragedia. El mundo comienza a ser testigo del sufrimiento de Armero. Las imágenes captan el desastre causado por el león dormido. Los hombres y las mujeres cubiertos por el barro empiezan a dar testimonio ante las cámaras de medio mundo de lo acontecido. Las imágenes muestran cómo los cuerpos de familias enteras que han perecido, son arrastradas por los brazos y sacados sus cuerpos inertes del profundo fango. Los rostros desencajados, las manos amoratadas. Cuerpos semidesnudos que muestran la violencia de la riada mortífera. Los llantos, la desolación, el sentimiento de quien lo ha perdido todo. La angustia, el desaliento y la sangre que brota de las heridas. El dolor, el miedo y la rabia contenida por la impotencia de ver toda una vida que se esfuma en una noche negra. El desorden, el caos, el fango y el lodo espeso y cruel, el agua putrefacta, el aire irrespirable, el azufre las piedras y la nada. Armero es iluminado por improvisados focos que alumbran el terreno. La mayoría de las casas han desaparecido arrancadas del suelo por la fuerza de la riada. Las que aún se debaten entre seguir erguidas o sucumbir ante un terreno cada vez más inestable, acumulan los restos de los cuerpos que la riada acoge entre sus muros. Las labores de rescate continúan. Ya es media tarde cuando un grupo de varios hombres se acerca a una pequeña vivienda que aún sigue en pie. Sin tejado y apenas con algún muro que recuerde su antiguo estado, la humilde vivienda es prácticamente un solar inundado de aguas oscuras y fango, dónde las sillas y enseres flotan en lo que debería de ser el patio de la vivienda. Algunos maderos y mucha suciedad mezclado con el lodo, hacen de la charca un lugar oscuro y desagradable. La voz de una niña alerta a los equipos de rescate. En un lado de la charca, una pequeña de pelo negro y rizado pelea con la muerte intentando mantener la cabeza fuera del agua. Angustiados por la situación desesperada de la joven, se acercan a ella e intentan sacarla. Los gritos de dolor de la niña estremecen a los profesionales, que rápidamente se dan cuenta de que el pequeño cuerpo está atrapado en el lodo.

113 Se duplican los esfuerzos. La gente se agolpa en derredor del lugar, y entre todos comienzan a desescombrar lo que está a su alcance. La niña está consciente. Habla con sus rescatadores indicándoles que no puede mover las piernas. No sabe que la retiene en la charca. Tan solo dice que le duele cuando se mueve, y que está tranquila porque sabe que lograran sacarla de allí. Cae la noche y los focos de luz se han trasladado hasta la casa. Toda la atención se centra en rescatar a la niña de una muerte segura. Lleva horas sumergida y las fuerzas van escaseando. Se llama “Omayra Sanchez”. De voz dulce y serena, habla con toda la gente que tiene a su lado. Tan solo tiene trece años. Estudia en la escuela del pueblo y dice que pronto todo habrá pasado y volverá a jugar con sus amigos. Los que presencian la dantesca escena se admiran de la entereza de Omayra. La tranquilidad con la que envuelve cada frase que pronuncia estremece a los testigos, que no dudan en calificar su comportamiento como algo sobrenatural. Los buzos han encontrado el escollo que atrapa el cuerpo de Omayra. Varios cadáveres se amontonan bajo su cuerpo, atrapados entre rocas y arena. Al intentar moverlos, desgarran las piernas de la pequeña motivando que se agite de dolor. Los cuerpos de los fallecidos resultan ser los de sus propios familiares. La situación es delicada. Hace falta una motobomba para sacar el agua de la dichosa charca e impedir así arrancar las piernas de la niña. Las horas pasan, y aquel pequeño lugar del mundo se convierte tristemente en el más conocido del planeta. La situación en Armero pasa a convertirse en desastre nacional. La gente se ocupa en evacuar heridos y enterrar los cuerpos de los fallecidos. Se ha comenzado a limpiar de escombro y lodo las calles, pero reconstruir Armero será tarea dura y lenta. La noche ha pasado como pasa un siglo. Se comienza a especular sobre si la necesaria motobomba llegará a tiempo. Está lejos y no saben cuánto puede tardar en llegar. El fango sigue filtrándose en la charca, y el agua sube de nivel llegándole a Omayra casi hasta la boca. Los socorristas le han colocado un madero a la altura de la cabeza, con la intención de que se agarre a él y mitigue en la medida de lo posible el dolor que siente en el cuello al tener que alzarlo permanentemente para no ahogarse. El drama es total. Tamaña tortura no puede estar ocurriendo. Omayra se muestra fuerte y decidida. Parece estar hecha de una pasta diferente a cualquier mortal. Los telediarios de todo el mundo comienzan sus crónicas con las imágenes de la pequeña Omayra agonizando. Es imposible contemplar a la niña sujeta al madero con el agua al cuello, y no sentir que las lágrimas broten sin control. La impotencia se apodera de los que quieren ayudar a Omayra. El nivel del agua sigue subiendo y en poco tiempo le cubrirá la cara matándola. Se

114 habla entonces de otra opción. Sugieren la posibilidad de amputar las piernas de la pequeña para poder sacarla, pero en cuestión de segundos se desestima por no disponer de cirugía. No se lo pueden creer. No asimilan que la dulce niña, ésa que anima a todos a seguir adelante cuando su muerte es casi inminente, se marche de esa manera a la vista de todo el planeta, sin que nadie pueda hacer nada por salvarle la vida. Las críticas comienzan a llover sobre el gobierno Colombiano por parte de diferentes países. La indiferencia es la mejor respuesta que pueden dar a Omayra mientras agoniza entre la vida y la muerte. Han pasado tres días desde el comienzo de la tragedia. Omayra, aunque parezca mentira, sigue luchando contra la muerte sin descanso. Cada segundo de cada minuto, se aferra a esta vida que cada vez más se le antoja más lejana y fría. Las fuerzas comienzan a abandonar su cuerpo. Un hombre se ha acercado a la niña y la sujeta a un madero para evitar que se hunda. Todas las secuencias de la agonía de Omayra son retransmitidas en directo por decenas de cámaras de televisión. El espectáculo macabro se cierne sobre Armero. Hay Gente que quiere dignificar lo que ve como una muerte anunciada, y quienes especulan con la muerte de la pequeña Omayra con la intención de sacar réditos de su eterna agonía. Pero la pequeña sigue indiferente a todo lo que le rodea. Cada vez que habla, dignifica más su condición humana, demostrando al mundo entero que su fortaleza y su entereza es el bien más preciado que posee. Ha su corta edad, mientras su cuerpo agotado y enfermo se reblandece y asfixia, su mente es la de una heroína épica que se preocupa por su madre y su familia aún cuando la muerte le roe su joven corazón extenuado. Después de más de setenta y dos horas de agonía, Omayra Sánchez muere a causa de una gangrena gaseosa. La conmoción fue brutal en su país y en el mundo. Sin quererlo, sin ni siquiera poder imaginar lo que sucedía fuera de la charca, Omayra Sánchez con su valentía y su carácter sobrio y digno, se convertía en un icono para muchos, en un ídolo para otros, en una heroína joven y sencilla para la gente que la quería y la conocía. Todo el mundo coincidió al pensar que no se hizo todo lo posible por salvarla. El gobierno colombiano actuó inadecuadamente al no priorizar y garantizar los medios necesarios para evacuar a la pequeña. Omayra se había convertido en un ejemplo a seguir. Fue un destello de luz en medio de un caos de destrucción y muerte. Omayra fue

115 esperanza, la misma que transmitió cuando, con el agua al cuello y sus manos blanquecinas y tumefactas por las horas en el agua, se agarraba a un madero sin soltar ni una lágrima ni emitir un gesto de dolor o miedo. Hoy día, muchos años después de la tragedia del volcán Nevado del Ruiz, hay gente que pide la santidad para Omayra Sánchez. Para todos los que creen en ritos e iconos eclesiásticos, opinan que su coraje merece ser reconocido como señal divina. En la casa en la que falleció, en esa charca mortal que la atrapó hasta el final, hoy descansa una tumba de cal blanca rodeada de una verja de color azul. El lugar es venerado por muchos fieles que dicen percibir la influencia del espíritu de Omayra. Su madre, que cuando se produjo la tragedia se encontraba de viaje en Bogotá, se enteró de la muerte de Omayra al bajar de un autobús y ver la famosa foto que dio la vuelta al mundo (tomada por Frank Fournier), y que era primera plana en un periódico. De bruces se encontró con los ojos negros y profundos y el pelo ensortijado de su pequeña. La pobre madre, según cuentan, se quiso morir. Deseó dejarse llevar por la inanición y acompañar a su hija, que junto con su otro hijo y su marido fenecieron en la tragedia. Pero gracias a Álvaro, hermano de Omayra y superviviente del desastre, Aleida Garzón salió adelante pese a la carga emocional que la perseguía por no haber podido estar con su hija en sus últimos momentos de vida.

Un ejecutivo de Oxi, empresa petrolífera, acompañó durante horas a Omayra en su desgracia. Semanas después contactó con Aleida para ofrecerle trabajo y proporcionarle una nueva vivienda, tal y como se comprometió hacer en respuesta a las peticiones que Omayra formuló, y en las que pedía que ayudasen a su madre. Según se dice, la madre de Omayra Sánchez fue incapaz durante años de visitar la tumba de su hija. Le dolía el alma al ver la foto de su pequeña agonizando en el lodo. Su niña debió de sobrevivir y jamás se perdonaría no haber estado con ella. Omayra dejó un legado muy grande en su corta vida. Con trece años, con toda la vida por delante, con sus sueños y sus deseos, sus canciones y

116 sus juegos, con el alma y el corazón listos para amar y ser amado, nos enseñó cómo saber morir. Cuando la palabra muerte llega a nuestra mente, la apartamos de inmediato, la arrojamos a lo más profundo de nuestro subconsciente y la dejamos allí oculta y apartada. Pero saber morir, desgraciadamente, forma parte de saber vivir, y precisamente es lo que Omayra nos enseñó, ésa es su experiencia y su legado. Jamás olvidaré aquellos ojos negros y tranquilos que aparecieron en la pantalla de mi televisor cuando apenas era un niño. Por aquel entonces, con su misma edad, no comprendía como una niña podía morir así. Jamás he podido olvidar su cara y sus palabras. Recuerdo llorar amargamente al ver su sufrimiento. Sé que siempre me acompañará la imagen de una niña de ojos negros y pelo ensortijado, que dejó este mundo el día 16 de noviembre de 1985, y que aprendió a morir, mucho antes de aprender a vivir. En Armero murieron más de 23.000 personas por la erupción del Nevado del Ruiz, cuando en el pueblo vivían 25.000 habitantes. Se supo después, que durante un año los sismógrafos habían detectado la incipiente actividad del volcán, dando claros indicios de una posible erupción. Días antes, cuando la lluvia de ceniza empezó a caer sobre Armero, se tranquilizó a la población indicándoles que no corrían peligro. Al derretirse el glacial de la cumbre del Nevado, el hielo fundido con el barro la lava y lo que recogía en su bajada mortal, cubrió Armero con cerca de 350.000 metros cúbicos de fango, rocas, árboles, animales y escombros. Como en casi todas las grandes tragedias de nuestra historia, se pudo evitar, y con ello haber salvado muchas vidas humanas.

117 J.J.D.R. Más de doscientas especies de peces viajan durante todo el año bajo las caudalosas corrientes del río Mekong. En su sinuosa travesía, han de sortear las cataratas de Khone Phapheng, mítico lugar en el cual les esperan desde hace siglos las etnias Khmer y Bolaven que, ataviados con todo tipo de artilugios y una destreza mayúscula en la pesca fluvial, elevan el riesgo a su máxima expresión en su afán por capturar la mayor cantidad de peces posibles. El río Mekong atraviesa la provincia montañosa de Champasak, al sudoeste de Laos, cerca de la frontera con Camboya y Tailandia. Con sus 4.900 km de recorrido, el Mekong es uno de los enormes ríos que fluyen en nuestro planeta y cuyo vasto caudal, da vida y nutre de alimentos a cientos de miles de camboyanos, tailandeses, vietnamitas, birmanos y los propios laosianos. En el área geográfica de Khone, durante más de diez kilómetros, los saltos de agua unidos a la espectacularidad de un recorrido de exótica y singular belleza, decoran un paisaje de ensueño que culmina con la aparición en escena de las cataratas de Khone Phapheng. Estos veintiún metros de arrolladora caída de agua, son los responsables de que el Mekong no sea navegable hasta China. Éste muro inmenso creado por la naturaleza es uno de los más caudalosos del mundo. Se ha llegado a calcular que vierte la asombrosa cantidad de 110000 metros cúbicos de agua por segundo y, en fechas históricamente puntuales, se estima cifró su caudal vertido en 490000 metros cúbicos. Sin duda alguna, las cataratas de Khone son un torrente desenfrenado de agua sin control, claro exponente de la fuerza y poder de la propia naturaleza. El río Mekong se convierte a su paso por las cataratas de la región en una inmensa reserva fluvial, de la cual, desde tiempos remotos, etnias como los Khamer y los Bolaven no escatiman en riesgos ni esfuerzos por hacerse con la mayor cantidad posible de peces. Para sortear y eludir las dificultades que la orografía propia de las cataratas, sumado a la brutal fuerza que la corriente del río ejerce en su bajada trepidante, los pescadores llevan siglos practicando una arriesgada y espectacular forma de capturar los peces del Mekong. Caminando sobre alambres y cuerdas, sus cuerpos agitados por el viento y azotados por la espuma violenta que salpica el torrente de agua, se agitan sobre el abismo, mientras corren el riesgo de caminar hacia una muerte segura si cometen un pequeño descuido. Como si de funambulistas expertos se tratasen, colocan las redes en los lugares más

118 intrínsecos y aislados de la catarata, ayudándose también de elaboradas escaleras hechas con cañas de bambú. Las capturas las realizan con telas tejidas a mano, en cuyas elaboradas redes, dejan un orificio mayor de lo habitual para atrapar a los peces de gran tamaño. Las técnicas utilizadas hoy día por los Khamer y los Bolaven, es herencia adquirida de generación a generación, cuya simbiosis con la naturaleza durante cientos de años, les ha servido para sobrevivir en un entorno hostil y salvaje como son las selvas adheridas al río Mekong. Gracias a la habilidad y destreza en la captura y pesca de éstos hombres del río, cientos de miles de familias viven gracias al comercio del pescado extraído del Mekong. Actualmente, el proyecto de construcción de una central hidroeléctrica en la presa Sahong, acabaría con el sustento de muchas familias que tienen en el río su fuente de vida y el porvenir de sus hijos. El proyecto está activo y está siendo desarrollado por la empresa Malasia Mega Corporation Berhad. El impacto ecológico en la biodiversidad de la zona será catastrófico. Los flujos migratorios de la inmensa mayoría de especies que surcan el río Mekong durante todo el año, desaparecerían de la zona, acabando con los recursos de miles de familias que dependen de río para subsistir. “La tierra del millón de elefantes”. Así era conocido Laos cuando pertenecía al reino de Lan Xang. “El río de los millones de peces”, gran reserva fluvial asiática de incalculable valor ecológico, está seriamente amenazada. Mientras tanto, los pescadores de las cataratas de Khone Phapheng, siguen arriesgando cada día sus vidas con la única consigna fija e inalterable que sus antepasados les legaron como herencia. Seguir sustentándose diariamente de los recursos que el río Mekong les proporciona, aún a riesgo de perder la vida en el intento.

119 J.J.D.R. Bajo las montañas Lookout, en las proximidades de Rock City, un conjunto de cavernas forman un laberíntico mundo de formas pétreas continuamente bañado por un halo de húmedo encanto. El silencio que emanan las rocas calizas, es roto de repente por el crujido frenético que causa el agua al caer con estrépito desde las alturas en forma de gran cascada. Éste salto de agua es conocido como Ruby falls, catarata de 43 metros de altura ubicada a una profundidad de 341 metros, considerada la mayor catarata subterránea del mundo. Se encuentra en la ciudad de Chattanooga al oeste de Tennesse, sede del condado de Hamilton muy próximo a Georgia en EE.UU. El nombre de Chattanooga proviene de una palabra utilizada por los indios Creek y que significa “roca levantada”, en referencia a la montaña Lookout. Bajo la superficie de esta montaña, en el año 1928, un espeleólogo local llamado Leo Lambert, descubrió la enorme cascada en el famoso complejo de cavernas y le puso el nombre de su esposa Ruby. Tras el impactante descubrimiento, el paraje de la montaña y el conjunto subterráneos de cavernas que anida en su interior, ya de por sí muy visitado por su geológico atractivo turístico, pronto se vio abrumado por la afluencia masiva de visitantes ávidos de conocer la nueva maravilla natural. La catarata se formó tras un proceso denominado meteorización química, cuando el agua subterránea de elevada acidez corroe la piedra caliza hasta causar grietas. Se nutre de varios manantiales naturales y del agua de lluvia, que tras caer por la cascada, se pierde en la corriente de un arroyo hasta acabar en el cauce del río Tennesse. La montaña Lookout se encuentra en un enclave que ha sido habitado desde el paleolítico superior, convirtiéndose posteriormente en la cuna y mortaja de antiguas y ya desparecidas tribus nativas norteamericanas. Un entorno rodeado de verdes montañas, fértiles valles, y un sin fin de manantiales naturales de agua cristalina. Rock city es un buen ejemplo de ello. Paraje formado por numerosos roquedales y plataformas pétreas que se elevan y forman un mirador desde cuya cima, embellece aún más el marco paisajístico el salto del amante. Desde lo más alto del lugar, según dicen en la región, se puede contemplar los siete estados de Tennessis

120 (Georgia, Alabama, Nashville, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Virginia y Kentucky). Hoy día la belleza de Ruby falls se puede contemplar en todo su esplendor, gracias a la construcción de eficaces instalaciones de observación, itinerarios subterráneos de cómodo acceso que incluye un ascensor de cristal que desciende desde la cima de la montaña varios cientos de metros en el interior de la tierra, donde la luz y el sonido, ambientan el espectáculo maravillosos que ofrece la singular catarata subterránea. Para ascender a la montaña se puede utilizar un pequeño tren cuya inclinación sobre el terreno llega hasta los 72 grados, y cuyos asientos están preparados para que el viajero no se termine cayendo. Al final del vagón, para dar más suspende y que el vértigo haga su efecto, la parte final de la vagoneta está acristalado para poder apreciar con nitidez el recorrido casi en vertical. En el aire, por efecto lumínico, eólico o solar, ya sea a ras de suelo o bajo el mar, oculto tras un manto boscoso, aislado en las altas cumbres o atrapado en las profundidades del subsuelo, nuestro planeta, es un continuo despertar de emociones plasmadas de manera imperecedera, y un regalo único para nuestra humanidad, que hay que saber apreciar y respetar.

121 J.J.D.R. En la región oeste del Gran Cañón del Colorado, adosado a un mar de roja arena y ardientes pedregales, pura y transparente fluye una hermosa cascada que vierte con atronador rugido su caudal sobre el fresco vientre de una piscina de azules y verdosos tonos pasteles. En Estados Unidos, concretamente en el estado de Arizona, aún perduran algunas comunidades amerindias que tratan de seguir viviendo al amparo de sus ancestrales costumbres y venerando con devoción su sagrada tierra. Este es el caso de los Havasupai, descendientes de los Cerbatsactualmente uno de los pueblo más aislados de los Estados Unidos-, tribu de apenas unos cuantos centenares de indios norteamericanos que sobreviven actualmente en pequeñas reservas otorgadas por el gobierno, bajo el sol que pica la tierra y que hoy día es tan sólo un pequeño esbozo de la plenitud que gozaron tiempo atrás. La localidad de Supai, a la que se accede a través de la famosa ruta 66, es el centro neurálgico de esta pequeña comunidad indígena. Regida por un concilio tribal que es elegido cada siete años, estos hombres y mujeres viven de la artesanía, el ecoturismo y la agricultura.

De la existencia de los Havasupai en tan hermosa región se tiene constancia desde al menos el año 1300. Eran grandes cazadores que viajaban en la estación otoñal en busca de los grandes rebaños de bisontes que apacentaban los márgenes al sur del río Colorado y, en época estival y en primavera, la agricultura y la ganadería ocupó sus vidas en las faldas del cañón Havasu. Havasupai en lengua yumano-cohimíe significa “gente del agua verdeazulada”. Y es que las aguas de este hermoso lugar, esgrimen unos colores verdes y azules transparentes, como consecuencia del aporte masivo de carbonato cálcico en el lecho acuífero. Una enorme olla de aguas claras y brillantes se extiende bajo las faldas rojas y agrietadas de un fantástico cañón. Bajo un crujido constante, el

122 río cae al vacío atropelladamente, convulsionando la paz del lugar como el redoble de un tambor antiguo. Sobrecoge el contraste de los verdes arbustos y ramales de los árboles viejos y arrugados, que visten y motean la tierra roja y pedregosa de un suelo húmedo y fértil. Cuando uno contempla el lugar que eligieron los Havasupai para vivir, llega a comprender el arraigo y el amor que alguien puede sentir por su pueblo. Tres son las cascadas que se despeñan en los territorios rojizos y ardientes. La cascada Havasu- la más hermosa y conocida –, la cascada Money, y por último la pequeña cascada navajo. El cielo se muestra claro y soleado y la gran piscina muta de color con el avance del día. El gobierno norteamericano garantizó en 1882 el derecho a los Havasupai de vivir enclaustrados en una pequeña reserva de 2096 kilómetros cuadrados, delimitada dentro de sus ancestrales tierras. El terreno otorgado por el gobierno, apenas era un 30 por ciento del total de su territorio. Pero lograron que se les hiciese justicia y en el año 1975, esta vez el gobierno amplió la potestad de su territorio hasta 750.000 kilómetros cuadrados, que llegan hasta las tierras situadas al oeste del condado de Coconino cercano al Parque Nacional del Gran Cañón del Colorado. El turismo ha servido en los últimos tiempos como fuente de ingresos para el pueblo Havasupai, limitando el número de visitantes a 12.000 anuales. La artesanía cerámica y textil, así como la cestería, se vende en gran cantidad en los pocos meses que la región se puede visitar. A la región sólo es posible llegar a caballo o en mula, caminando o en helicóptero, y aunque parezca insólito, aún hoy día reciben el correo a lomo de mula. En la década de los años 90, la región sufrió grandes daños a causa de las graves tormentas que asolaron la tierra. Muchos de los parajes hermosos y antiguos desaparecieron o sufrieron daños irreparables. Pero afortunadamente aún hoy día, podemos seguir disfrutando de rincones tan hermosos y deslumbrantes como las cataratas Havasu, hogar y territorio de la gran familia de descendientes amerindios llamados Havasupai “gente del agua verdeazulada”, que continúan venerando las agujas pétreas Wigleeva como residencia perpetua de sus espíritus guardianes.

123 J.J.D.R. El sonido del cosmos navega a la deriva en el universo. En un medio infinito de vacío espacial y sonidos extraños, las ondas producidas por el crepitar del macrocosmos resuenan como un eco gigante expandiéndose en un enorme grito que puede ser escuchado por cualquiera que quiera, pueda, y esté preparado para saber escuchar. Hace años que los terrícolas escuchamos el cosmos. A través de enormes radiotelescopios, en diferentes lugares del mundo, escudriñamos el universo con la esperanza de encontrar la señal deseada, ésa señal que certifique, de una vez por todas, que realmente no estamos solos en el universo. Estas enormes orejas metálicas son capaces de captar y enviar a enormes computadoras un sinfín de ondas de radio que posteriormente son analizadas por los científicos e investigadores. El universo se mueve constantemente. Aunque parezca que la quietud reina en la oscuridad del cielo, una constante actividad estelar se desarrolla en nuestro sideral alrededor. Tormentas solares, ocaso de estrellas precedido de enormes estallidos inimaginables, pulsares y quásares estremeciendo el espacio, y la cada vez más habitual marea de chatarra humana que orbita alrededor de nuestro planeta. Por encima de ése fondo ruidoso procedente del espacio, el día 15 de agosto de 1977, el radiotelescopio Big Ear recibió una señal inusual. Ubicado en el observatorio de Perkins, perteneciente a la Universidad de Ohio, el radio observatorio estaba integrado en un programa de búsqueda de inteligencia extraterrestre “SETI”. Eran las 23:16 de la noche cuando una señal procedente de la zona oeste de la constelación de Sagitario fue captada durante 72 segundos, siendo su intensidad 30 veces superior al ruido de fondo. La señal quedó registrada en una tira de papel continuo procesada por una computadora IBM1130 de IMB de disco duro y 32 KB de memoria RAM, que posteriormente convertía las señales en caracteres alfanuméricos. Pasarían varios días hasta que el profesor Jerry R. Ehman, voluntario del proyecto SETI descubriese la señal en el papel. Cuando comenzó a inspeccionar la enorme tira de papel continuo, sus ojos se posaron en una numeración fuera de lo común 6EQUJ5. Rápidamente, asombrado de aquellos datos, que a las claras indicaban una señal fuera de lo habitual y de gran potencia, marcó los números y en el margen izquierdo justo al lado, escribió la expresión WOW!

124 No era para menos. Hasta la fecha, ninguna señal había alcanzado tanta potencia. ¿De dónde provenía? ¿Qué había causado la enigmática señal? ¿Se repetiría? ¿Estarían delante de una señal de procedencia extraterrestre? Miles de preguntas y pocas respuestas se sucedieron desde aquel instante. Ehman junto al jefe del proyecto John Kraus analizaron todos los datos concienzudamente. Después de varios meses de trabajo intensivo, se descartó la procedencia terrestre, ajustando y calibrando el radiotelescopio en la dirección de procedencia de la señal. Pero no obtuvieron resultados. Años después, concretamente entre 1987 y 1989, se realizaron continuos esfuerzos por obtener resultados con un nuevo radiotelescopio más moderno y potente. Pero los esfuerzos quedaron baldíos. El proyecto más ambicioso por captar de nuevo la señal procedente de Sagitario de 1977, señal WOW, fue utilizar un conjunto de radiotelescopios VLA de Nuevo México compuesto de 27 platos de 25 metros cada uno durante un año (1995 1996). Como ya sabemos, la señal hasta el momento no ha vuelto a repetirse. La frecuencia en la que se encontró la señal era 1420.4056, la del hidrógeno neutro, el elemento más abundante en el universo y, según los expertos, el medio en el que cualquier civilización capaz de emitir una señal inteligente usaría, por ser la de mejor recepción y emisión. Los esfuerzos por conseguir captar una señal coherente del exterior de nuestra órbita, de carácter inteligente, siguen hoy día con renovado ímpetu gracias al proyecto SETI. Promovido en sus comienzos por la NASA en la década de los 70, el proyecto mantiene la ilusión y las ganas de conseguir captar algún día la señal definitiva. SETI acrónimo de (Extra Terrestrial Intelligence) “búsqueda de inteligencia extraterrestre”, a globalizado su ardua tarea de procesamiento de datos, creando el programa Seti@Home. Los datos obtenidos por el gigantesco radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico, son tantos, que serían necesarias monstruosas computadoras para procesar tal magnitud de datos, a parte del elevadísimo coste que resultaría de crear dichas computadoras. Con las actuales tardarían muchísimos años, así que decidieron contar con la colaboración de todo aquel que tuviese un ordenador personal, creando de esta manera una computación distribuida, utilizando los ordenadores

125 personales de los usuarios en los tiempos muertos. Hoy día son ya más de 19.000 millones de horas de computación las registradas por los más de 5 millones de usuarios de 200 países del proyecto SETI, ahora llamado BOINC, que con un ingenioso y vistoso salvapantallas, procesan paquetes de datos que después son remitidos a la Universidad de Berkeley para su interpretación. El programa es muy sugerente y atractivo. A parte de contar con el programa de búsqueda inteligente extraterestre, cuenta con otros muy interesantes de ayuda a la investigación como el HLC@Home de física del CERN, u otros consistentes en desarrollar métodos de predicción y diseño de proteínas y sus interacciones, con el se contribuye a la investigación de soluciones ante las enfermedades, por poner solo algún ejemplo. La búsqueda de una señal de origen extraterrestre está activa. Las enormes orejas metálicas del mundo escuchan atentas cualquier ruido interestelar. Hasta la fecha, no se ha vuelto a tener registro de otra señal de intensidad igual a la de 1977. La señal WOW está clasificada como desconocida y sin explicación. Hoy por hoy, la ciencia no oculta su creencia en la posibilidad de que exista vida fuera de nuestro planeta. Las posibilidades de que haya vida inteligente en cualquier punto del infinito universo son muy grandes. Otra cuestión muy distinta es pensar que podamos contactar con ellos, o ellos con nosotros. El universo es tan grande que, aunque recibiésemos una señal desde algún punto de nuestra galaxia -poniendo un ejemplo cercano-, nuestra respuesta tardaría decenas o tal vez siglos en llegar a su destino. Aunque la negrura impenetrable del firmamento nos muestre un vacío oscuro, el universo es tan inmenso, tan inimaginablemente extenso, que se me antoja como un manantial de formas de vida extraordinarias esperando, como algunos en la tierra hacemos, la llegada de una señal que nos diga que no estamos solos. Si no es así, el universo es un decorado demasiado grande para tan pocos actores.

126 J.J.D.R. En los montes caucásicos, bajo la influencia del macizo de Arabika y la atenta y siempre vigilante mirada de los montes de Gagra en Abjasia, junto a la base del glaciar Orto Balagán; un frío y oscuro agujero penetra en la superficie terrenal sumergiéndose verticalmente en las tripas de la Tierra en un continuo sendero de helada realidad y soledad fantasmagórica. La cueva Krubera, o más conocida como Voronia (de los cuervos, por la gran cantidad de estas aves que anidan en sus paredes), es la cavidad subterránea más profunda de nuestro mundo. Se encuentra en la región caucásica de la república de Abjasia (Georgia), rodeada de robles, hermosos hayedos, alisos y abetos que alcanzan los 70 metros de altura y considerados los más altos de Europa. Alexander Kruber – geólogo y padre la espeleología en Rusiafue junto a su compañero Mantel quién inició las primeras expediciones a la sima Voronia en 1910 y comprobaron la gran importancia geológica del lugar. Pero sería tiempo después, concretamente en la década de los 60 cuando comenzaría la carrera por hallar los límites naturales de la gran caverna subterránea de la cordillera Arabika. La mayor profundidad hasta 1998 la ostentaba la cueva Jean Bernard en Francia con 1602 metros, pero ése mismo año esta marca se logró superar en la sima Kruber en varias ocasiones. Un grupo de expedicionarios de origen Georgiano fueron los que marcaron las primeras cotas en las diferentes galerías que fueron hallando, llegando a descender hasta los 250 mts de profundidad. Con mejores métodos y equipos diferentes grupos de espeleólogos fueron descubriendo las diferentes galerías existentes bajo el manto de tierra caucásico. Así en el año 1980 una expedición ruso-polaca descubría tres nuevas galerías, la cueva Siberiana, la fosa Henrich y la cueva Berchill. Desde 1999 y casi anualmente, expediciones de los equipos UKRSA y CAVEX han ido estableciendo nuevos y fantásticos récord de descenso hasta límites nunca imaginados, hasta alcanzar en 2007 la última y mayor

127 profundidad registrada de 2191 mts conseguida por Gennadis GamoThin miembro del equipo internacional Ukrsa. Durante la última década la espeleología ha descubierto en la región caucásica de Abjasia, el Everest de los alpinistas, todo un mundo de riesgo y nuevos hitos históricos a la espera de ser descubiertos. Si escalar las moles pétreas de la cordillera Himalaya es una proeza no apta para cualquier mortal, imaginémonos el riesgo y la complicación que requiere descender cientos y cientos de metros por estrechas cavidades colgados de cuerdas, atravesar sifones helados portando pesados equipos y comer y dormir a casi dos kilómetros bajo tierra. En el año 2003 las intensas lluvias mermaban la moral de un equipo de exploración de la cueva Voronia. Se unió a la lluvia un intenso temblor de tierra que sacudió la cueva e hizo temer lo peor. Pero sería un intenso y paralizante rayo el que daría un susto de muerte a la expedición, al caer sobre un hito telefónico quemando la estación de superficie y casi electrocutando a uno de los miembros del equipo que estaba utilizando el aparato en ese momento a 1215 metros bajo tierra. La verdad es que para mucha gente en el mundo una vida sin riesgo es una vida sin aliciente alguno. La aventura y el riesgo forman parte de su dieta diaria y la adrenalina siempre ocupa un lugar de privilegio en sus abultados equipos de expedición. Más increíble aún es saber que las nuevas generaciones de espeleólogos comienzan a explorar las simas más grandes del mundo con edades en las que la mayoría aún no han perdido la inocencia de la niñez. Es así el caso de dos de los componentes españoles del equipo dirigido por el Ucraniano Jura Kanjan y por el Lituano Aidas Gudaitis que el pasado 7 de agosto de 2012 descendieron en Kruber- Voronia hasta los 2080 metros de profundidad. Sus nombres son Jordi Membrado de 15 años y Marc Segura de tan sólo 13, hijo y sobrino respectivamente de Jorge Membrado, quienes han conseguido ser los más jóvenes en descender a tamañas profundidades. Para ello estuvieron preparándose concienzudamente en la oscuridad reinante a 1000 metros de desnivel del gigante del sur en Andalucía. El día 10 del mismo mes, el Ucraniano Gennadis Samokhin establecía el récord de profundidad en 2191 metros.

128 Para llevar a cabo la gesta de descender tantos metros bajo tierra no basta con querer, ni si quiera basta con estar bien preparado físicamente, ya que es necesario ser un experto en espeleología y manejar a la perfección las diferentes técnicas de progresión espeleológicas verticales y espeleobuceo para salvar los numerosos sifones que hay que atravesar para seguir avanzando en la oquedad de la sima. Estas magníficas expediciones a los confines huecos de la corteza terrestre han servido de igual manera para analizar y descubrir nuevas especies animales en un entorno totalmente hostil. Descubierto en el concejo de Cabrales en los Picos de Europa (Asturias), el Ongulonychiurus colpus, un colémbolo del orden de los artrópodos, fue hallado dentro de la sima a una profundidad de 550 metros en 1986, todo un hito dado la profundidad alcanzada. Pero todo récord posible se ha batido en la cueva Voronia Krubera. Ha diferentes profundidades, que varían entre los 15 metros hasta los 1980 metros, cuatro nuevas especies de artrópodos de escasos milímetros fueron hallados por los miembros del equipo CAVEX durante la última década de exploración. En medio de una oscuridad total, sin ojos ni pigmentación, estos pequeños seres de las profundidades son los animales encontrados a mayor profundidad terrestre de nuestro mundo. El equipo hispano-ruso dirigido por D.Provalop y García Dils están dispuestos a demostrar que el límite de la cueva Voronia va más allá de los 2700 metros. La aventura de los expedicionarios en la mayor sima del mundo, sigue reportando datos extraordinarios sobre la geología y la fauna de un ecosistema subterráneo tan tétrico y oscuro como fascinante. Vertical abismo hacia el corazón de Gaia, la enorme y siniestra cueva de Voronia-Krubera se ha convertido en un enorme y angosto ojo de buey por el cual podemos ver, gracias a la valentía y arrojo de los exploradores, una pequeña porción del sendero que serpentea hasta alcanzar el centro de la Tierra.

129 J.J.D.R. Manuel Sosa lleva más de veinte años dejando plasmado en lienzos y papel la esencia y fuerza que desgranan los senderos de nuestra naturaleza ibérica. De su mano los pinceles se tornan objetivos cautivos bajo óleos pasteles y sombras espesas, anegando de viveza y espectaculares lances naturales, lienzos que expresan con mágica realidad la fauna y flora de nuestra piel de toro. Cacereño de nacimiento, desde muy pronta edad sintió el deseo de dibujar y pintar todo aquello que le rodeaba, sintiendo especial predilección por los animales y su entorno y colaborando desde muy pequeño ilustrando algunas publicaciones. Quizás por esta desmedida pasión por la naturaleza las lindes que marcarían sus estudios le llevaron hasta la biología, carrera que le dio la oportunidad de realizar sus primeros e intensos trabajos de campo en las marismas gaditanas y en el templo natural que es el Parque Nacional de Doñana. Fue bajo el marco incomparable de los amaneceres del sureño parque, donde experimentó una necesidad imperiosa de captar el movimiento de todo lo que le rodeaba. A través de los aleteos majestuosos de garzas e ibis escarlatas, una poderosa llamada interior le gritaba la necesidad de impregnar con su arte aquellos vuelos diurnos de las grullas y avocetas, y captar a ojo de buen cubero la esencia arcaica del acto mortal con el que el azor y el halcón peregrino daban muerte a la paloma torcaz entre los vetustos alcornocales. Desde entonces no ha parado de trabajar a pie de campo, recorriendo laderas y montañas y apostando su atril y su paleta de colores sobre las márgenes de los ríos a la espera de que algún Martín pescador le deleite con su salto mortal en pos de algún rico pescado. La plenitud de su trabajo reside en la exactitud que reflejan los movimientos de sus captaciones. La naturaleza se muestra tal como es, puramente frágil o extremadamente salvaje. Ha viajado por diferentes continentes buscando ésa naturaleza especial que tanto le apasiona. Pero sobretodo han sido viajes de observación, de

130 captación, de aprendizaje sobre cómo se mueve la naturaleza y se alimenta el universo. Pero son los lobos ibéricos apostados tras los peñascos mientras observan los pleitos brutales de las cabras montesas, el caminar del oso pardo y la belleza de una perdiz camuflada entre los angostos pastizales, los motivos por los que Manuel Sosa decidió dejar la capital y buscar refugio en la sierra madrileña. En Guadarrama tiene su casa y su estudio, donde reposan sus magníficas obras de arte a la espera de que se las arrebaten sus muchos admiradores. Sus obras son muy cotizadas en la actualidad. Manuel vende a través de su web, y el éxito de su trabajo está traspasando fronteras. Ha publicado cientos de trabajos en numerosas editoriales de prestigio como Plaza & Janés, Natura, Periplo, Santillana, Anaya, y en múltiples enciclopedias Además ha sido colaborador junto a Borja Cardelus en la magnífica serie de televisión la España Salvaje, y sus trabajos han sido expuestos en diferente ocasiones a nivel colectivo e individualmente. En la sierra de Madrid, encuentra Manuel Sosa su espacio ritual y el santuario que necesita todo gran artista para poder expresar su magia, y el lugar donde según palabras que rezan en su Web, rendir tributo “A las últimas águilas, lobos y linces…con esperanza” La nieve y las soleadas mañanas muestran su cara ante el pintor cada día, esperando con ansía que sus manos comiencen a tamizar el lienzo con elegancia y el detalle esperado de la vida que surge alrededor, quede plasmado para el recuerdo bajo el signo sutil y elegante que se desprende del pincel de este maravilloso artista.

131 J.J.D.R. Como anuncio del espectáculo que sobre la tierra está a punto de comenzar; tras el cautivo impacto de un trueno en el vacío; las nubes del cielo se aprietan, se unen, se juntan, exprimen su gaseoso núcleo y parecen ruborizarse con su íntimo contacto haciendo que el cielo termine sucumbiendo ante un manto de color que lo cubre todo. Entre las formaciones nubosas más espectaculares que se pueden observar en el cielo, en la élite de las bellezas gaseosas, aparecen las denominadas meteorológicamente nubes mastodónticas o manmatocumulos. Las corrientes verticales descendentes formadas por hielo y ocasionalmente en su mezcla con agua, forman una gran masa gaseosa, en cuya base, se desarrollan cúmulos (cumulonimbo) en forma de racimos. La colosal formación nubosa puede alcanzar centenares de kilómetros y durar hasta varias horas. Es muy popular asociar la aparición de las nubes mastodónticas al desarrollo inmediato de tornados o grandes tormentas eléctricas, pero está demostrado que su aparición en los cielos ocurre por norma general después de estos fenómenos atmosféricos. Los manmatocúmulos son una rara excepción en los cielos del planeta y, como todo lo que es bello a la vez que escaso, conseguir una buena instantánea de este raro fenómeno es todo un premio para los cazadores de nubes. La Organización Meterológica Mundial es la encargada de investigar los procesos nubosos de nuestros cielos y decidir si una nueva formación nubosa puede o no entrar a formar parte del catálogo oficial de la organización, el cual, no incluye nuevas nubes desde el año 1951. En la actualidad, y después de un largo periodo de investigación alrededor del mundo, una nueva formación nubosa de gran belleza, podría estar a punto de entrar en este catálogo oficialista. Se la conoce como Undulatus Asperatus y, su formación en los cielos, está siendo investigada por numerosos especialistas a nivel mundial que pretenden averiguar el origen y patrón exacto de tan maravillosa estructura gaseosa. Las primeras observaciones de las nubes Asperatus fueron a cargo de la experta en nubes Margaret LeMone del Center for Atmospheric Researc quién está empeñada en que se reconozca oficialmente éste tipo de nube.

132 Pero no es fácil, y es necesario saber con exactitud el cómo y el por qué de tal formación. Para lograr averiguarlo, Margaret junto a un buen número de cazadores de nubes en todo el mundo, vigilan los cielos dejando constancia cuando aparecen las nubes Asperatus Ondulatus. Ésta colaboración ha logrado demostrar que las nubes Asperatus gustan de aparecer en distintos cielos, viajando desde EE.UU. -donde fueron observadas oficialmente por vez primera- hasta Francia, apareciendo en Noruega, Reino Unido y hasta en Nueva Zelanda. Las nubes Asperatus forman una inmensa tela en forma de sábana y suele dar la sensación de ser de carácter tormentoso, pero en la mayoría de los fenómenos registrados, la lluvia es raro que aparezca. A la espera de que la Organización competente incluya las nubes Aspertatus Ondulatus en su listado oficial, los cielos del mundo agradecidos de no tener que depender de nada ni nadie- se disfrazan de color y se sumergen entre inmensos pliegos nubosos ondulantes, y parecen estar listos para ser enrollados y ofrecido a los niños como algodón de azúcar.

133 J.J.D.R Oswaldo Guayasamín nació en Quito (Ecuador) un día 6 de julio del año 1919. La ciudad andina de la mitad del mundo, vio nacer al que será considerado uno de los grandes genios del arte contemporáneo. Su padre era indígena de ascendencia quichua y su madre mestiza. Oswaldo Guayasamín siempre se sintió orgulloso de sus raíces, que nunca dejo a un lado, sino todo lo contrario, dedicó gran parte de su vida en buscar a través de su obra, la profundidad de sus raíces andinas. La infancia de Oswaldo resultó dura y nada confortable. Su padre era carpintero, pero el jornal ganado en la madera, nunca sufragó las necesidades que requería mantener diez hijos, y el transcurrir del tiempo, le llevó a desempeñar trabajos de taxista y camionero. Pero la miseria nunca pasó de largo por la casa de Oswaldo. Con tan sólo ocho años ya demuestra sus dotes artísticas. Hace retratos de los profesores y de sus compañeros y, rápidamente, su habilidad para con el manejo de los útiles de dibujo impresiona a los que le rodean. Animado por las alabanzas que le propinan, comienza a diseñar pequeños cuadros de cartón que vende entusiasmado ganándose alguna que otra moneda. Decidido a ingresar en la escuela de bellas artes, tendrá que luchar primero contra la negativa de su padre. Aún así, decidido a no dejar a un lado la ilusión de su vida, se matricula en la Escuela de Bellas Artes de Quito, dónde perfilará sus dotes de maestro, y cultivará la raíz magistral que lleva dentro y que no tardará en nacer de su pincel exquisito y desgarrador. En 1941 se matricula en pintura y dibujo. Su sueño se ha hecho realidad. Tan sólo un año después, con 23 años, consigue exponer sus primeros cuadros. El impacto de su obra crea incertidumbre y numerosas quejas por parte de críticos del arte. Pero su talento no pasa desapercibido. La fuerza de sus creaciones es magnífica, rompe con el orden definido, dibuja en el panorama artístico del momento, una forma nueva, definida y personal, que soslaya cualquier crítica e impacta de lleno en el espectador. El magnate y multimillonario Nelson Rockefeler queda maravillado con la exposición y compra varios cuadros. La vida artística de Oswaldo Guayasamín a comenzado, a partir de entonces, la trayectoria de sus siluetas sobre el lienzo se ganarán el favor del público de medio mundo. En 1952 ganó el premio de la Bienal de España con 33 años y poco después el Gran premio de la Bienal de Sao Paulo. Su carácter luchador e inconformista le hace valerse de la amistad de grandes personajes que le acompañaran a lo largo de su vida. Figuras como Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Fidel y Raúl Castro,

134 Francois Miterran o Rigoberta Menchú, serán admiradores de los que realizará magníficos retratos. Sus viajes por Perú, Ecuador, Brasil, Argentina, Chile o Uruguay, marcarán su visión del continente, que reflejará posteriormente en sus obras. El sentir de su pueblo, las miserias del hombre, la pobreza y las injusticias, las raíces de un continente marcado por el dolor, serán plasmados por Oswaldo en sus cuadros, con la crudeza y violencia del un sentimiento irrefrenable de narrar el horror del ser humano; “Mi pintura es para herir, para arañar y golpear en el corazón de la gente. Para mostrar lo que el hombre hace contra el hombre”. Fue elegido en 1971 presidente de la casa de la cultura Ecuatoriana. En 1976 creó la fundación Guayasamín, en Quito, donando sus obras y colecciones como patrimonio para su pueblo. Los premios se multiplican en la vida de Oswaldo. Por todo el mundo recibe condecoraciones artísticas, así como títulos de Honoris Causa tanto en América como en Europa. Países de todo el globo le rinden homenaje. Desde Rusia a China, de México a Cuba, México, Italia, Colombia, EE.UU. y España, por citar algunos. Precisamente en España en 1978 es nombrado miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y, un año después, miembro de honor de la academia de Artes de Italia. Y en 1992, recibe el premio Eugenio Espejo, máximo galardón cultural del gobierno de su país Ecuador. Como muralista, sus obras están repartidas igualmente por medio mundo, decorando museos, parlamentos o, como en el caso de París, la sede de la UNESCO. En el año 1996 comenzó un proyecto que denominó “Capilla del Hombre”. Un espacio cultural donde contemplar arqueología, arte colonial, arte contemporáneo y su propia obra. Desgraciadamente no pudo ver completado su sueño. El día 10 de marzo de 1999, a la edad de 79 años, fallecía el maestro. Sus restos fueron depositados bajo un árbol que plantó tiempo atrás en un rincón de su casa, y que ahora es conocido como árbol de la vida. Sobre la loma de Guanguiltagua, junto al parque Metropolitano de Quito, hoy se extiende sobre una superficie de 20.000 metros cuadrados, el proyecto finalizado de Guayasamín “Capilla del Hombre”. Distribuido en varias zonas, la vida del artista se respira en cada rincón. La capilla del Hombre, la Casa Taller de Guayasamín (donde pintaba y esculpía), el museo de la fundación y por último el árbol de la vida. Su pintura tuvo varias fases bien definidas; La primera Retrospectiva, Huacayñán, La edad de la ira, La ternura (dedicada a su madre y a todas

135 las madres del mundo), Paisajes y flores, Retratos, Murales, y por último sus esculturas. Fue estando de vacaciones en Ecuador, concretamente en San Isidro, provincia de Manabí, cuando conocí de la obra de Oswaldo Guayasamín. Perdido entre un maravilloso paraje de verde follaje y lomas empinadas, disfrutaba de un maravilloso día de campo en la finca de un conocido. Bajo la grata y siempre dispuesta hospitalidad de la gente Ecuatoriana, nos disponíamos a comer cuando, un enorme y colorido cuadro llamó mi atención. Sobre un fondo negro, dos torsos desnudos se abrazaban pintados con tonalidades de colores vivos y llamativos. Resaltaban del cuadro unas enormes manos que acariciaban el cuerpo de espadas de una muchacha. Del conjunto del cuadro, me llamó poderosamente la atención la composición artística de las manos. Eran manos grandes, de enormes dedos, manos desgarradoras, falanges gigantes llenas de vida. Pregunté por el autor de la obra, y nuestro amigo me dio su nombre; Oswaldo Guayasamín, me dijo, un gran pintor Ecuatoriano. La imagen de aquel cuadro me impresionó. Más allá de su belleza, fue su fuerza y el detalle marcado de aquellas grades manos de gigante lo que me perturbó y quedó marcado en mi memoria. Pensé entonces que a mi llegada de vuelta a casa, averiguaría más cosas sobre su autor. Cuando de vuelta a España llegamos a Madrid, he de reconocer que, tras unas vacaciones inolvidables, mi mente estaba ocupada en miles de recuerdos y gratas alegrías que guardaba en el corazón, en mi cabeza, y algunas en la maleta. Fue entonces cuando, de nuevo, las mismas líneas agigantadas y figuras deformadas aparecieron delante de mí en la Terminal T4 del aeropuerto de Barajas. Un enorme mural de 120 metros cuadrados de acrílicos y polvo de mármol me dieron la bienvenida. Era Guayasamín otra vez. De nuevo, me perturbó su pintura y su grandeza y, de nuevo, frente a mí brillaba la obra del maestro Ecuatoriano. Fue entonces cuando decidí saber más de él. Fue entonces cuando tuve la fortuna de haberlo hallado.

136 J.J.D.R. El día 11 de noviembre de 1979, el comandante Francisco Javier Lerdo de Tejada y su tripulación, fueron testigos y protagonistas de un hecho sin precedentes hasta la fecha en la historia de la aviación en nuestro país; el aterrizaje forzoso de un avión de pasajeros que fue hostigado y perseguido por unas extrañas luces rojas en pleno vuelo. Si opinan que el relato del incidente Manises (así llamado popularmente) a priori les suena a típico caso de alucinación o visión extraña en los cielos, producto de alguna mente fantasiosa y de fábula ligera, les pediré que lean atentamente el relato de los hechos que acontecieron y luego saquen sus propias conclusiones. Tan sólo les adelantaré que, lo que sucedió en cielo español aquel 11 de noviembre del 79, sirvió para que por primera y única vez hasta la fecha en nuestro país, un caso de avistamiento ovni fuera sometido a interpelación parlamentaria por un diputado en el congreso. El vuelo JK-297 de la hoy desaparecida compañía aérea TAE, había realizado escala en Mallorca procedente de Salzburgo (Austria), y se dirigía a la isla de Tenerife con 109 pasajeros. Todo sucedió alrededor de las once de la noche cuando el comandante de la aeronave Francisco Javier Lerdo de Tejada y su tripulación, alertado por el avistamiento de dos luces rojas que se aproximaban a gran velocidad hacia el avión, se puso rápidamente en contacto con la torre de control del aeropuerto de Barcelona pidiendo referencias sobre la identidad de aquellas luces en el cielo. Los ocho minutos siguientes fueron caóticos en la cabina del Caravelle JK-297. Ante la proximidad de las extrañas luces, el comandante decide ascender variando el rumbo. Automáticamente comienza una conversación con la torre de control de Barcelona y el radar militar de la base aérea de Torrejón de Ardoz de Madrid. Las luces siguen aproximándose hacia el avión a gran velocidad, ascendiendo y persiguiéndolo, llegando a situarse a escasos doscientos metros de la aeronave y distinguiéndose la silueta de un aparato que tenía el tamaño de un Jumbo. Lerdo de Tejada, nervioso y preocupado,-como se recoge en las conversaciones mantenidas con la torre de control y el radar de Madridsolicita con insistencia la confirmación de la posición de las luces en los radares. Desde la torre de control de Barcelona le indican que no hay ningún tráfico en su ruta, y consignan al comandante nuevas coordenadas a seguir. Igualmente desde la base aérea de Torrejón, los radares no señalan nada anómalo en la trayectoria del vuelo de la compañía TAE.

137 La incertidumbre y el desconcierto invaden la cabina del avión. Lerdo de Tejada sigue las indicaciones de la torre, mientras observa como las luces rojas se acercan peligrosamente hacia ellos. Las conversaciones con Barcelona son constantes mientras el miedo a una posible colisión con el artefacto luminoso crece cada segundo. Cuando la tensión está en su punto más álgido el piloto toma una drástica decisión, aterrizará urgentemente en el aeropuerto de Manises (Valencia), convencido de que el avión y su pasaje están en serio peligro. Así lo comunica a la torre de control de Barcelona, que tras confirmar el aterrizaje, indica al comandante si ve necesario la intervención de un interceptor de defensa (Scramble) que acuda en su ayuda. Lerdo de Tejada no duda un instante en tomar como buena tal decisión. En los minutos que siguieron hasta el aterrizaje del Caravelle en el aeropuerto de Manises, las extrañas luces rojas no dejaron ni por un instante de hostigar el avión. Sus movimientos eran agresivos y enormemente sofisticados. Se trasladaba con tanta celeridad, que eludía constantemente los fundamentos lógicos de la física, poniendo en serio peligro la integridad del avión de la compañía TAE. Seguidos siempre muy de cerca por las luces misteriosas aterrizaron en el aeropuerto valenciano, donde el director del aeropuerto Miguel Morlán y medio centenar de testigos civiles y militares pudieron ver las extrañas luces en el cielo, hasta el punto de que, pensando que se trataba de un avión que trataba de realizar un aterrizaje, procedieron a encender las luces de la pista. Con el miedo aún sin disipar en los rostros de la tripulación, tuvieron que hacer frente a las quejas de un pasaje molesto por la escala inesperada, ajenos a lo ocurrido y sin recibir una excusa satisfactoria. A partir del aterrizaje en Manises, el comandante Lerdo de tejada, comenzaría a padecer un lento martirio fruto del degüello que practicaron en su persona aquellos que afirmaron ver, como un acto de irresponsabilidad y locura pasajera, la visión de las extrañas luces y su decisión de aterrizar en Valencia. Un caza F1 Mirage del ejército español salió de la base aérea militar de Los Llanos en Albacete. Rápidamente el capitán Fernando Cámara a los mandos del caza de combate, tuvo a la vista las misteriosas luces. En su primer contacto, observó una silueta troncocónica que sucesivamente variaba de color. En su intento de acercarse lo máximo posible al ovni para interceptarlo, hubo de alcanzar 1,4 mach de velocidad. Cuando la distancia entre ambos se estrechaba, el objeto en cuestión aceleraba desapareciendo inmediatamente. En varias ocasiones el capitán sintió cómo su destreza al mando del poderoso caza era ninguneada por la extraordinaria capacidad de evasión del extraño objeto. También en

138 sendas ocasiones, la alarma que advierte de que el sistema de armamento del avión ha sido bloqueado, emitió su clásico pitido dejando indefenso el caza y sin poder bélico para responder ante un supuesto enfrentamiento. Como después declararía el capitán, hombre de gran capacidad y muchas horas de vuelo, aquel objeto se desplazaba por el cielo rompiendo todo concepto físico posible y conocido. Durante mucho tiempo el Mirage F1 estuvo persiguiendo aquellos objetos por toda España durante aproximadamente una hora y media. Aparecían y desaparecían a su antojo en diferentes puntos de la península, esta vez si visualizados por los radares de Madrid. Cuando el combustible del caza se agotó, y ante la imposibilidad de dar alcance a las misteriosas luces, se decidió poner fin a la misión. En síntesis, -omitiendo muchos detalles que convertirían la narración de los hechos ocurridos en el transcurso de aquel vuelo en un extenso dossier-, fueron estos los acontecimientos relatados y vividos por los protagonistas del incidente. A partir de entonces, un sin fin de preguntas acaecieron sobre el comandante Francisco Javier Lerdo de Tejada, quien siempre mantuvo su relato sin variar un ápice la versión mostrada desde un principio. Tiempo después, el capitán Fernando Cámara igualmente, en diferentes medios de comunicación, mantuvo intacta su percepción de los hechos. El diputado socialista Enrique Múgica pidió explicaciones en el congreso de los diputados en septiembre de 1980, ante lo que consideraba una irrupción en el espacio aéreo español de un objeto volador no identificado que puso en peligro la integridad del vuelo de la compañía TAE. Mucho tiempo después, el ingeniero técnico valenciano Juan Antonio Peris, a través de la fundación anomalía, publicaba un amplio informe en el que detallaba lo que él consideró como una suerte de casualidades que concluyeron con la interpretación errónea por parte del comandante Lerdo de Tejada y el capitán Fernando Cámara. Para Peris y la fundación anomalía, las luces rojas vistas en el cielo, no eran otra cosa que las llamas salientes de las chimeneas de la refinería de Escombreras en Cartagena. En el mismo informe, hace referencia al supuesto estado depresivo del comandante Lerdo de Tejada, y la época en la que se produjo el incidente, momento éste de plena eclosión en España del fenómeno ovni. En cuanto a la persecución de las luces por parte del Mirage F1, el informe no es nada aclaratorio y se limita a decir que estuvo persiguiendo distintos estímulos luminosos indefinidos. El asunto de las interferencias en los sistemas de alarma del caza, y el bloqueo del armamento, lo resuelve citando la proximidad del porta- helicópteros Iwo-Jima de la

139 sexta flota estadounidense, que se hallaba en alerta en la zona de las islas Columbretes con motivo de la crisis de los rehenes en Irán, y que estaba dotado de grandes medidas tecnológicas para evadir ataques aéreos. El informe ha sido considerado por muchos como satisfactorio y que define con exactitud las probables causas que provocaron la confusión tanto en el comandante del Caravelle como del capitán del Mirage F1. En cuanto a los testigos de Valencia que dijeron haber visto las extrañas luces en el cielo, el informe de la fundación anomalía les resta cualquier crédito. Tampoco le merece crédito las conversaciones grabadas entre las torres de control de Madrid y Barcelona con la cabina del Caravelle, y ni tan siquiera el testimonio del capitán del ejército español que persiguió aquellas luces por toda la península y fue testigo de la extraordinaria maniobrabilidad de un artefacto a todas luces desconocido. Antes de concluir este artículo apuntaré lo siguiente; hasta la fecha de hoy, cuando en España se han desclasificado una gran cantidad de informes militares relacionados con el caso ovni, aún estamos a la espera de que los informes relacionados con el incidente Manises salgan a la luz. Concluiré con una sencilla y humilde reflexión. Si hubiera de realizar una elección entre la narración de los hechos de los protagonistas y testigos del suceso, o por el contrario, decantarme por la teoría e investigación de la fundación anomalía; mi opinión sería que siempre es más fácil esgrimir cualquier excusa, por complicada y rocambolesca que sea, que lograr admitir que el espacio aéreo de un país soberano, dónde anualmente se aprueban sumas elevadísimas para su defensa, ha sido sobrevolado impunemente por objetos volantes no identificados sea del origen que sean. Pensar o incluso aseverar, que un piloto al mando de un avión con cientos de personas en su interior en una noche de cielo raso y despejado, pueda ser capaz de confundir dos luces rojas “que incluso ponen en peligro la aeronave”, con las llamas que salen de una refinería (que además se presupone que siempre están ahí, en esa ruta y no se mueven)-, me parece de poco calado y escasa credibilidad. Algo extraño y desconocido sobrevoló el espacio aéreo español aquel once de noviembre de 1979 que propició el aterrizaje de emergencia del

140 avión en el aeropuerto de Manises. El mismo objeto fue perseguido durante más de una hora por un caza del ejército español cuyo piloto, de renombrada experiencia, reconoció haberse topado con un objeto totalmente desconocido y capacidades de vuelo inimaginables, que le evadió con descaro rasgando el cielo y la nocturnidad del Mediterráneo con total impunidad.

141 J.J.D.R. Sobre la ensangrentada arena del fastuoso Coliseo romano, birremes y trirremes fueron enfrentados en pos del mayor espectáculo antiguo, para gloria y deleite de un público ávido de sangre y violencia. Conocidas como naumaquias (batallas navales) fueron, sin lugar a dudas, el acontecimiento con mayúsculas en época del imperio romano por su compleja puesta en escena y su elevadísimo coste. La idea de escenificar batallas navales para deleite del pueblo, surgió de la mente de Julio César. Su propósito fue llevado a cabo en 46 a.C. como parte de los fastuosos espectáculos que conmemoraron su cuádruple victoria sobre los pueblos de la Galia, Egipto, el Bósforo y Numidia. Para tan esperado momento mandó excavar un lago en el campo de Marte en las cercanías del río Tíber. Bajo la atenta mirada del regio emperador, más de 1000 guerreros y cerca de 2000 remeros se batieron a muerte sobre el rojo lecho del río a bordo de 16 galeras, de menor tamaño que las originales, pero igualmente destructivas y equipadas para el combate. En las colinas circundantes al lago se agolpó la muchedumbre. Muchos residían cerca de Roma, pero otros tantos procedían de provincias lejanas, y pasaron incluso la noche al raso para poder contemplar al día siguiente el espectáculo. Todos los combatientes eran prisioneros de las contiendas bélicas doblegados a la esclavitud para después morir en el circo romano. Condenados a muerte, no habría piedad para ellos, aún a pesar del resultado de la contienda. Las naumaquias trataron de ser fiel reflejo histórico de acontecimientos históricos. Los responsables de la puesta en escena no dejaban ningún detalle a la improvisación, vistiendo y armando a los contrincantes de ambos bandos como si de los verdaderos ejércitos emulados se tratasen. En el 46 a.C. la batalla que Julio César presidió detalló la contienda entre egipcios y fenicios. Ni que decir tiene que el pueblo se volvió loco con tamaño acontecimiento de violencia sin control. Alrededor del improvisado lago, miles de personas gritaron y vitorearon entusiasmados, aplaudiendo la primera naumaquia con fervor inusitado y contando los días para que aquella orgía de sangre volviese pronto a repetirse. Las sucesivas naumaquias fueron un catálogo de superación técnica, sublime puesta en escena y propaganda perfecta para esgrimir ante el

142 pueblo el poder del imperio romano. “Pan y circo”, era la dieta común, y cuanto mejor y más ostentoso fuese el espectáculo mucho mejor. La siguiente naumaquia fue la única, de la que se tiene constancia, desarrollada en el mar. Se celebró en 40 a.C. para conmemorar la victoria sobre la flota de Octaviano. El lugar elegido, frente a la ciudad de Rhegium, en el estrecho de Mesina. Años después, el gran emperador Augusto, mandó construir la primera Naumaquia estable en el margen derecho del río Tíber, muy cerca de los jardines de César. Las dimensiones del recinto eran de grandes proporciones. El caudal diario que nutria el lago artificial era de 24.000 metros cúbicos, y cuyo excedente era utilizado para el regadío de los jardines adyacentes. La extensión del lago era de 533x355 metros y su perímetro contaba con 2 kilómetros. En el centro del lago se ubicó una pequeña isla con acceso a través de un puente, que sería utilizada por parte del emperador y su séquito para visionar mejor la batalla. Corría el año 2 d.C. cuando la inauguración de un templo en favor de Marte Vengador fue suscrita con galas, grandes festejos y una terrible y belicosa naumaquia. Para tan gran acontecimiento, ofrecieron a la deidad de Marte Vengador y al mortal Augusto, la batalla que libraron Persas y Atenienses en Salamina. La contienda enfrentó a 30 naves que apenas tuvieron capacidad de maniobra. Birremes y trirremes se embistieron con sus enormes espolones de proa inmersos en una auténtica locura de gritos, sangre y fluidos corporales, para gozo y disfrute de los miles de asistentes. El emperador Claudio fue quién llevó la naumaquia a su máximo esplendor. En número de 50 naves por cada bando, 19.000 hombres condenados a muerte pelearon hasta las últimas consecuencias. El lago Fucino fue el escenario para tan magna batalla, que en ésta ocasión, se celebró cómo si de en alta mar se tratase, embistiendo y maniobrando las naves con total autonomía dada la gran capacidad del lago Fucino. Claudio se cuidó bien de su seguridad y la de su público. Como los contendientes eran todos condenados a muerte, en previsión de un posible motín, cercó el lago con catapultas y ballestas y dispuso cohortes pretorianas en puntos estratégicos. De iniciarse una revuelta, los barcos serían rápidamente hundidos y sus tripulantes masacrados. Ante la imposibilidad de escapatoria posible, ocurrió un hecho que quedaría ligado erróneamente a todos los espectáculos de gladiadores.

143 Los combatientes saludaron al emperador con una contundente frase “Morituri te salutant” “los que van a morir te saludan”. Y aunque se creía que era frase obligada en los combates de gladiadores, hoy se sabe que se debió a una tradición errónea, y sólo consta que ocurriese ciertamente en la naumaquia que Claudio celebró en el lago Fucino. Queriendo demostrar que aquel evento debía ser recordado por siempre, el emperador Claudio no especuló en el gasto. Tal es así que, desde el centro del lago, un tritón de plata emergió tocando una trompeta, como señal de inicio para el combate. Los 19.000 hombres pelearon en el lago hasta teñirlo de rojo, con tal presteza y ardor que, después de horas de cruenta lucha, el emperador les perdonó la vida. Fue sin duda la más grande naumaquia celebrada. Cientos de miles de personas, enardecidas por una sed inagotable de sangre y crueldad, abarrotaron las colinas del lago para asistir a la colosal batalla. Años después, la locura sin límites de Nerón, le llevó a ejecutar una naumaquia dentro de un anfiteatro de madera construido es proceso para la ocasión en 57 d.c. y 64 d.c. Tras una Venatio (lucha con animales), el emperador hizo inundar el recinto y celebrar la lucha de embarcaciones. Una vez ésta concluyó, se desaguó el teatro y la sangre siguió corriendo esta vez a manos de gladiadores. Una vez acabaron los gladiadores, en el mismo recinto se celebró un gran banquete. Cuando se inauguró el magnífico y gran anfiteatro Flavio de la mano de Tito, el significado del circo romano se proyectó en su máxima expresión. Con capacidad para 50.000 personas, el enorme Coliseo pasó a convertirse en el centro neurálgico de Roma y por ende del mundo de la época. Durante 100 días ininterrumpidos los romanos asistieron al coliseo a ver los espectáculos más variados y, cómo no, más sangrientos. Allí Tito celebró una naumaquia en la que se representó la batalla entre Corintios y Feacios peleada por 3000 hombres. Dentro del coliseo no había espacio para utilizar naves que pudiesen maniobrar. Se procedía a inundar un poco el anfiteatro para aparentar la navegación, convirtiendo los barcos en decorados donde luchar. Se sabe que utilizaban artilugios para simular auténticos naufragios. Más tarde sería el emperador Domiciano en dos ocasiones 85 y 89 d.c. quien apostó por las naumaquias, y las dos últimas fueron celebradas en 109 por Trajano y en el 248 con motivo del milenario de Roma. Filipo el árabe celebró concluyó las naumaquias en el restaurado recinto donde tiempo atrás lo hiciera Augusto.

144 Casi no han quedado restos arqueológicos de las naumaquias romanas. El coliseo Flavio sufrió una drástica reforma llevada a cabo por Domiciano, transformándola en celdas, jaulas para animales, mazmorras y un complejo entramado de túneles y rampas de acceso a la arena, desapareciendo los mecanismos que se supone servían para inundar el anfiteatro. La mejor prueba de cómo hacían los antiguos romanos para inundar sus recintos se encuentran en los anfiteatros de Verona y Capua (Italia) y en Emérita Augusta (Mérida, España). Concretamente en Mérida se han encontrado restos de aljibes, canales, red de cloacas, un acueducto y fuentes sobre el río Guadiana. Las naumaquias fueron los espectáculos más costosos y variopintos de los que se celebraron en la Roma antigua. Hasta nuestros días han llegado infinidad de relatos de gladiadores que fueron auténticos seres mediáticos de la época siendo sus hazañas en la arena narradas durante muchos años. De las naumaquias han quedado pocos restos que muestren su grandeza. La mayor parte de lo que se sabe, lo debemos a hombres ilustres de la época como el propio Augusto, Plinio, Tácito, Suetonio o Dion Casio que en sus escritos, narraron lo fastuoso y delirante de un espectáculo diseñado para regalar al pueblo la potestad de adquirir un poder absoluto…el poder de dar o quitar la vida.

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J.J.D.R Cuentan que, Alejandro Magno, enterado de las propiedades curativas de los áloes de la isla de Socotra, desembarcó en dicha isla para que sus tropas se repusiesen de las cruentas heridas recibidas en sus campañas. De ser cierto este capítulo en las campañas del Magno, seguramente debió quedar impactado ante la belleza del lugar. La isla de Socotra forma parte de un archipiélago de cuatro islas mayores y otros pequeños islotes pertenecientes a Yemen, golpeadas por el agua del océano índico. Socotra es la isla de mayor tamaño, siguiéndole respectivamente, Abd Al Kuri, Samha y la más pequeña isla de Darsa. Las islas están bastante alejadas de Yemen, concretamente, ubicadas a 350 kilómetros de distancia. El aislamiento de la isla ha provocado que las numerosas especies vegetales sean endémicas, proliferando en ella especies autóctonas sólo específicas de ésta parte del mundo. Son más de 700 especies las que sólo se reproducen en Socotra, lo que llevó en 2008 a la UNESCO, a incluir la isla dentro del listado de Patrimonio de la Humanidad. De entre las especies más destacadas se encuentra el árbol del pepino, que pertenece a una subclase de rosa del desierto. También la dragonera o sangre de dragón, árbol con forma de paraguas, posee una sabia de color rojizo que fue utilizada en la antigüedad como tinte e, incluso, como medicamento. En cuanto a la fauna en la isla, los únicos mamíferos habitantes son los murciélagos, aunque la diversidad de fauna marina es muy rica y abundante. La isla de Socotra se extiende sobre 3625 km cuadrados, entre los que uno puede perderse por planicies costeras, extensas mesetas de piedra caliza, cuevas Kárticas, o por sus montañas Haghier, cuyo pico más elevado alcanza una altitud de 1504 metros. En los lugares más inaccesibles de la isla, salpicando los riscos y acantilados de Socotra, asombra contemplar cómo los árboles del pepino, crecen temerarios y arrogantes desafiando incluso, en algunos casos, las leyes elementales de la gravedad. La isla está habitada. Pero su aislamiento del continente africano es tan grande que, incluso hoy día, la luz y el agua corriente son recursos de los cuales aún no disponen. Desde el año 1999 se puede llegar a la isla durante todo el año, gracias a la apertura de un nuevo y actualizado aeropuerto. Hasta que no se inauguró éste aeropuerto, el acceso a la isla era muy complicado en algunas fechas del año, debido al fuerte oleaje y los temibles vientos.

146 Incluso el idioma que se habla en Socotra es propio y autóctono de la isla. Se conoce como soqotri, y está relacionado con otros idiomas arábigos como el Mahri, Dhofari, o el Jibali. Los habitantes de Socotra se dedican al pastoreo y la cría de ganado, desarrollándose la mayor densidad de población en la localidad de Hadiboh con cerca de 9000 habitantes. Socotra es un inmenso vergel de especies extraordinarias. Un espléndido catálogo de seres vivos curiosos, debilidad absoluta para botánicos y ecologistas. Lamentablemente, los mismos botánicos, advierten de la fragilidad de un ecosistema tan particular, y colocan la flora de la isla entre las diez con mayor riesgo de desaparecer del mundo.

147 J.J.D.R. Una grieta profunda y vertical parte la tierra y abre las puertas de un mundo subterráneo. La penetrante oscuridad del subsuelo, ciega momentáneamente al visitante. En pocos segundos la vista se agudiza y mientras se camina dificultosamente por la gruta, comienza a sentirse el silencio, la humedad y el descenso de la temperatura. De pronto algo llama poderosamente la atención al excursionista. Un débil resplandor centelleante emerge desde una sala situada a pocos pasos. Cuándo se cruza el umbral que da acceso a la gran sala de la caverna, el enigmático resplandor se transforma enseguida en un denso y fluorescente manantial de luz y color que ilumina la cueva como si estuviera decorada de pequeñas guirnaldas y farolillos. En ése instante la vista se clava en la cúpula calcárea de la gruta, y el desconcertante asombro surge al comprobar que el causante de tan magnífico espectáculo, no es otro que las larvas de un minúsculo animalito que iluminan la sala. Su nombre, Arachnocampa luminosa. Su extraña y fascinante cualidad, producir una reacción química de la luciferina, componente generado por una enzima llamada luciferasa. Para mayor asombro, cuando las larvas de esta especie autóctona de Nueva Zelanda están hambrientas, que suele ser en todo momento, mayor es la cantidad de luciferina que generan creando un maravilloso escenario de luz en las cuevas de Waitomo. Al emitir luz atraen a sus presas hasta que caen en las redes tejidas con un hilo mucoso y pegajoso del que ya no saldrán con vida. Waikato es una región de la isla del Norte en Nueva Zelanda de ricas y fértiles tierras de cultivo, sobretodo de patatas, las cuales están consideradas como excepcionales. El río Waikato atraviesa la región durante 425 kilómetros, convirtiéndose en el río más grande de Nueva Zelanda. En un punto del recorrido, sus aguas pasan a formar parte del ecosistema subterráneo de las cuevas de Waitomo. La cueva de Waitomo, en Maorí Wai-aga (agua) y tomo (agujero), fue descubierta por Tane Tinorau jefe maorí de la localidad en el año 1887. Asombrado por la belleza de la gruta, rápidamente se dio cuenta de la importancia de dicho

148 descubrimiento y de los dividendos que podría adquirir gestionando las visitas a la cueva. Un año después, junto con su esposa Huti, abrieron la cueva para mostrársela a exploradores y al público en general. En el año 1906 la cueva pasó a ser gestionada por el gobierno de Nueva Zelanda, abriendo en 1910 un centro para la atención de los visitantes. La gestión administrativa de las cuevas ha permanecido en manos gubernamentales hasta el año 1989, fecha en la cual, fue devuelta a los descendientes del jefe maorí quienes actualmente llevan a cabo su gestión. La extensión subterránea en la que se encuentran las cuevas descubiertas es de tres kilómetros. Pero los expertos creen que el área puede alcanzar una extensión de 9,7 kilómetros cuadrados de galerías, grietas y salas aún sin descubrir. En total, hasta la fecha, se han contabilizado unas 300 cuevas. Las más populares son las mencionadas de Waitomo. La cueva Arauni, fue descubierta por el maorí Ruruka Arauni en un día de caza y es sumamente bella. Destaca también la inmensidad de la cueva de Wetas. La cueva Mangapu posee un pozo de cien metros conocido como Lost World. Pero imprescindible es recorrer, justo en el último de los tres niveles de la cueva de Waitomo, la sala conocida como La catedral, recorrido que se realiza en barca y en el cual se puede apreciar la belleza de las composiciones de luz que realizan en su cúpula los gusanos luminosos. Actualmente las cuevas están monitorizadas para preservar la temperatura y humedad de las mismas, aspecto esencial para la supervivencia de las especies endémicas que han hecho de las cuevas su hábitat natural durante milenios. Miles de estalactitas y estalagmitas decorar las techumbres de las cavernas. Cientos de restos fósiles semienterrados se esparcen por doquier. El río Waitomo discurre lento por las gritas y cavernas milenarias, horadando la roca calcárea, mientras sus aguas son iluminadas por los cientos de miles de gusanos que descansan en las cúpulas de las cuevas de Nueva Zelanda, iluminando la naturaleza e iluminando nuestro asombro.

149 J.J.D.R. La gente se amontona alrededor de los tenderetes y puestos ambulantes llenos de colorido. Absortos en sus quehaceres cotidianos, los mercaderes apalabran con entusiasmo y goce las virtudes de sus productos, y paladean en cada oración comercial lanzada al aire un sin fin de dispares sensaciones olfativas y gustativas que el turista o visitante puede percibe en toda su plenitud. El sonido de un chirriante silbato irrumpe en la abarrotada calle paralizando la alocada actividad de los cientos de comercios que se reparten a ambos lados de la vía férrea y que parte en dos la calle. El cielo apenas es visible a pie de calle. La estrecha vía irrumpe en la ciudad bajo una colorida techumbre de laminados toldos que sombrean y abrigan a los comerciantes de Mae Klong. De nuevo el chirriante silbato suena con firme poderío. En ése preciso momento los toldos y puestos comerciales que se encuentran junto a la vía comienzan a plegarse en una coreografía programada para dejar paso al tren que se acerca a paso lento interrumpiendo la jornada laboral. Aunque parezca una locura, el mercado de Mae Klong en Tailandia, sufre la interrupción de sus faenas cotidianas hasta en cuatro ocasiones al día por el paso del ferrocarril que acude a su destino final en la estación cercana. Durante doscientos metros los centenares de puestos comerciales retiran sus acomodados puestos mercantes dejando el espacio justo para que la maquinaria ferroviaria pueda seguir con su trayecto, convirtiendo la llegada del tren a Mae Klong en una experiencia tan poco usual y extraordinaria que no deja a nadie indiferente. Según se afirma con orgullo en la ciudad, el mercado de Mae Klong se monta en el mismo lugar desde hace tanto tiempo que el recuerdo y la memoria de tiempo tan lejano quedaron en el olvido. En el año 1905 la compañía ferroviaria incluyó la estación de Machachai como destino final de su trayecto, emplazándola en pleno corazón del mercado de Mae Klong. Quizás, lo corriente hubiese sido pensar que los habitantes de esta localidad asiática variasen sus costumbres y terminarían colocando sus tenderetes en otro sitio, pero obstinados y predispuestos a luchar por su espacio vital, decidieron seguir con sus rutinas mercantiles pese a ver como todos los días el tren les interrumpía su labor. Mae Klong está ubicada al sur de Tailandia, a poco más de setenta kilómetros de su capital Bangkok, en la provincia de Songkhran y muy

150 cerca de la ciudad de Amphawa, famosa también por su tranquilo y bello mercado flotante, mecido por la sueva corriente de los ríos que terminan agolpados en el canal Lepnatee Road. EL mercado flotante de Amphawa se activa los fines de semana, siendo las tardes y sus noches el momento idóneo para disfrutar de esta arraigada y antigua actividad fluvial. La nocturnidad se apodera del entorno y sobre las aguas comienzan a parpadear centenares de pequeñas luces brillantes, luminiscencia provocada por la gran cantidad de luciérnagas que sobrevuelan el río. Tailandia está repleta de grandes y turísticos mercados de todo tipo. Quizás la aglomeración de visitantes y comerciantes hace de muchos de ellos lugares poco atractivos para aquellos que huyen de las masivas aglomeraciones. Amphawa es un lugar lleno de vida pero sin la masificación típica de otros muchos mercados flotantes del país asiático.

Las barcazas y pequeños paquebotes se parapetan junto a las vigas del embarcadero ofreciendo al público su mercancía mientras mantienen el equilibrio con gran destreza. Pequeñas columnas de humo se elevan al cielo. Sobre diminutas cubiertas de madera- muchas de ellas pequeñas canoas estrechas- se cocinan numerosos platos que son vendidos y consumidos en el acto. La vida bulle alrededor de la ambulante ciudad flotante. Las estrellas tamizan el techo de un centro comercial atípico y singular, en el que el agua se torna mecánica escalera, y una adorable anciana cobra y sirve comida acurrucada sobre una canoa en medio de un caudaloso río, viendo con indiferencia el asombro que su cotidiana vida produce en los extranjeros. Tanto Mae Klong como Amphawa bien merecen ser considerados lugares con encanto. El encanto que produce admirar la sencillez y la cotidianidad del momento, reflejo diario de la vida y el trabajo de sus habitantes, entre las vías de un tren de ida y vuelta o la fría oscilación del agua bajo la panza de madera de una canoa sobre el río.

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J.J.D.R Un negro y temible abismo. Un hueco de muerte cercano a la playa. La nada eterna bajo el inmenso peso de un mar azul y bello. Un oasis desde el aire. Un paraíso fotográfico desde tierra. La meta de miles de submarinistas embebidos de ansia aventurera. En el golfo de Agaba, en la península del Sinaí (Egipto), bajo un mar de dientes de tiburón, se haya horadado, entre magníficos campos coralinos, una enorme caverna en el estómago del mar de Dahab. Estas cuevas submarinas son conocidas como “Blue Hole”, y son numerosas en nuestros mares y océanos, siendo lugar predilecto para aficionados y expertos submarinistas. El Blue Hole de Dahab es un caso excepcional. Se trata de un enorme y bello arco de 26 metros de profundo y frío color azul. Su lecho marino, oculto a 120 metros de profundidad, alberga los cuerpos de más de cien submarinistas que perecieron al tratar de alcanzar el mar abierto. El Blue Hole de Dahab es una trampa mortal. Una lengua de mar separa la playa del inmenso agujero. Los submarinistas han de sumergirse hasta los 60 metros para, inmediatamente, ascender en busca del mar abierto. Pero la negra caverna desorienta a los intrépidos submarinistas, que al no encontrar la entrada, siguen descendiendo hacía las profundidades en búsqueda de una efímera salida, en vez de ascender y lograr su ansiada salvación. Al continuar el descenso, la falta de oxígeno hace mella en los buzos. Comienzan a sentir los efectos de la narcosis provocada por el nitrógeno. Se sienten mareados y desorientados, y terminan por dejarse llevar hasta acabar en el lecho marino. En muchos casos la falta de experiencia y el mal equipamiento y, en otras ocasiones, la excesiva confianza de los más expertos, ha ocasionado la perdida de muchas vidas. Un auténtico cementerio se oculta bajo la gigantesca montaña de agua. En diversas inmersiones hasta el fondo marino, se han podido filmar los cadáveres de los infortunados submarinistas. Youri Lipski, israelí de origen ruso, tenía 23 años y era instructor submarinista. Tenía experiencia y conocía del peligro del Blue Hole. Pero nada de esto sirvió para que salvase su vida. El 28 de abril del año 2000, se sumergió en la caverna llevando sobre su cabeza una cámara de vídeo.

152 Sin conocerse bien los motivos, Youri se precipitó hacia las profundidades. En su rápido y mortal descenso, la cámara no dejó de grabar en ningún momento, mostrando incluso el instante en el que el joven llegó a tocar fondo a una profundidad de 91,5 metros. La belleza de algunos lugares de nuestro mundo nos atrae vivamente. El hombre sueña con ascender la montaña más alta, llegar a los más recónditos parajes de la tierra, descender a las profundidades de mares y océanos e, incluso, explorar más allá de nuestra órbita terrestre. El riesgo y la aventura es algo innato en nosotros, casi, me atrevería a decir que diseñado genéticamente en nuestro ser. Esto nos hace intrépidos y, a veces, demasiados confiados de nuestras capacidades. La naturaleza, que en ocasiones parece quieta y dulce, dócil y sensible, nos embelesa con su belleza para cobrarse después su tributo de vidas humanas. Gaia es inmensa y preciosa, a la vez que tremendamente dura y despiadada.

153 J.J.D.R. Un haz luminoso se enreda entre los pliegues retorcidos del corpiño amarfilado. Difusa claridad, entra por los enormes ventanales y recorre y perfila un océano de sensuales curvas congeladas en el tiempo. Bajo el poder absoluto y perfecto que impregnó el pincel en cada centímetro cúbico de la idílica y luminosa escena, una mirada se diluye en pos del infinito y el mundo se congela a lomos de su grácil espalda. Sigo asombrándome al descubrir la perfección que adquieren ciertos artistas en sus obras. En ocasiones -suele ocurrirme cuando recorro el inmenso universo que es Internet - me quedo petrificado ante alguna imagen que hace que toda mi atención se pose en ella y necesite saber al instante todo lo que esta encierra. Hace poco me ocurrió algo parecido y mi gran sorpresa fue descubrir a un sensacional artista británico capaz de plasmar escenas con su pincel con el mismo resultado que conseguiría un fotógrafo cámara en mano. Se llama Rob Hefferan y nació en Warrington, en el distrito de Cheshire al noroeste de Inglaterra en 1968. Como suele ser habitual en la personalidad de los grandes artistas, desde muy pequeño su mundo gira alrededor de las artes plásticas y se tiene que enfrentar a la complicada tarea de convencer a su familia y entorno de que sólo el sendero del arte es el que quiere andar en la vida. Tras muchas vicisitudes logra ingresar en la universidad y estudiar ilustración pero, poco tiempo después, decepcionado por las clases que allí se imparten, decide seguir su formación de manera profesional dedicándose a la ilustración de libros infantiles de alto nivel así como del diseño para campañas publicitarias. Sus trabajos en éste ámbito profesional le aportan rápidamente gran éxito y un buen nivel económico, que aprovecha para dedicarle más tiempo a su gran pasión, la pintura. Como eje principal de su obra se haya la figura de la mujer. Suele ser el centro de casi todas sus escenas, las cuales acompaña con decorados de interiores magistralmente definidos y con un uso de luces y sombras que realzan con elegancia y viveza cada pieza. Su obra está llena de vida. Uno de los aspectos que más me llamaron la atención de sus acrílicos, es la gran habilidad de Rob para perfilar mil y un detalles en los pliegues de cada vestido, así como la sutileza detallada en la mirada perdida de sus protagonistas o el realismo absoluto con el que pinta muebles y enseres. A parte de escultor, dibujante, y como ya hemos podido comprobar gran pintor, Rob es también un maestro en cuanto a captar el alma que fluye en el mundo animal.

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Sus pinturas sobre escenas animales poseen tal carga de realismo que parece que los protagonistas sean capaces de saltar del lienzo en cualquier momento.

Una grata sorpresa fue descubrir a Rob Hefferan. Una evidencia, comprobar cómo el talento de ciertas personas llevadas por la pasión de trasmitir su arte, son capaces de encadenar mil sentimientos y mil sensaciones, y cautivar al observador con una sola y simple mirada.

155 J.J.D.R. En las húmedas entrañas de las selvas congoleñas, la tribu de los pigmeos narra con respeto desde tiempo inmemorial, la existencia de un ser legendario al que temen y del cual se mantienen alejados. El sólo hecho de mencionar su nombre les cohíbe. La imagen del “ser de la jungla pantanosa” infunde temor y miedo. Son demasiadas veces las que hombre y animal han cruzado sus caminos, demasiadas veces las que sus canoas han sido derribadas por la enorme cola del monstruo y, muchas otras, las que han sido testigo de cómo mata sin piedad a cocodrilos e incluso hipopótamos haciendo alarde de una fuerza descomunal. Su nombre ha de ser pronunciado con respeto. Su nombre viaja por las tierras del Congo y países limítrofes sembrando el pánico y el desconcierto en investigadores y expedicionarios, levantando mucha polémica respecto a su veracidad. Hoy día se sabe muy poco sobre la existencia del mítico monstruo que atemoriza a los pigmeos y que recibe el nombre de “Mokélé-mbénbé” “el que detiene los ríos”. En los grandes pantanos selváticos del Congo dónde hay zonas que el hombre blanco jamás ha transitado, los nativos narran sus experiencias con un enorme animal al cual describen como más alto que un elefante, de 4 a 6 metros, y con una longitud de cabeza a cola de 5 hasta 10 metros. Su piel es lisa y gris. Su cuello es enorme y flexible y dicen que sobre su cabeza sobresale un cuerno o diente de gran tamaño. Su gigante cuerpo termina en una cola de gran fortaleza y musculatura parecida a la de los caimanes. Su habitad son los ríos caudalosos y de espesa vegetación. Se piensa que use cavernas y cuevas en los márgenes acuíferos como hogar. En las expediciones que se han realizado a las zonas de incidencia del animal, se detallaron huellas profundas y grandes como sartenes, provistas de garras y con tres falanges. Según el testimonio de los pigmeos -básicamente la fuente en la que se basan los investigadores- las costumbres alimenticias del Mokélémbénbé son vegetarianas, alimentándose sobre todo de una especie de liana de flores blancas y savia lechosa que tiene como fruto algo parecido a una manzana. A pesar de ser vegetariano, son muchos los testimonios que narran la violencia del Mokélé-mbénbé. Los nativos cuentan que en las zonas en las que aparece, los cocodrilos e hipopótamos no se dejan ver. Los pigmeos aseguran que el animal los mata sin compasión mientras sus temibles bramidos o rugidos son escuchados en la espesura de la selva. Cuando los pigmeos se han encontrado con el extraño ser, han huido despavoridos. Pero en ocasiones el Mokélé-mbénbé, se ha cobrado

156 víctimas humanas aunque no las haya devorado. También cuentan cómo en cierta ocasión los pigmeos lograron abatir uno de éstos animales. Tal y como acostumbran hacer con las presas abatidas, celebraron con gran júbilo la caza y dieron buena cuenta del animal. Todos aquellos que comieron la carne del Mokélé-mbénbé murieron poco después. Sus miedos y sus costumbres animistas han hecho que el Mokélé – mbénbé sea respetado por las tribus centroafricanas a la vez que temido y alabado. Cuando los pigmeos intuyen o ven una senda abierta por el Mokélémbénbé, tratan de esquivarlas, lo mismo que los pescadores quienes, temerosos que el animal les vuelque sus canoas con su enorme cola, procuran no pescar en los lugares en los que se ha visto al animal. Se ha especulado mucho sobre la posibilidad de que se trate de alguna especie desconocida de rinoceronte o tal vez alguna especie de reptil aún sin catalogar. Pero en algunas expediciones, cuando se les ha enseñado a los pigmeos fotografías de animales como el hipopótamo, el rinoceronte y otras especies comunes, como es lógico y razonable, han desechado que se trate de ninguna de estas especies, por otro lado bien conocidas por ellos. Lo cierto es que el Mokélémbénbé tiene un radio de influencia de extenso recorrido por territorio africano. Como ya vimos anteriormente, “aquel que detiene los ríos” es temido en las riberas donde el idioma Lingala es la lengua común. En tierras de Camerún se le conoce como Mbulu-embembe, y Nyamala o Amali en las regiones de Gabón. Los Banziris le llaman Songo, los Bandas, Badigui (diablo acuático), en el distrito de Biraco es llamado Guanerú, mientras que para los Baya es el Diba. Un extensísimo territorio y un elemento común. Por una parte, los relatos y vivencias de tribus y expedicionarios, por otra, la realidad e ingerencia en tan bastas regiones de un ser hasta hoy desconocido para la ciencia y en especial por la zoología. Las primeras referencias escritas sobre el Mokélé-mbénbé se remontan a 1776, año en el que Lievain Bonaventure misionero francés, dejó escrito en su historia natural de la cuenca del Congo el hallazgo que hizo de huellas en el terreno de casi un metro de longitud, en las cuales se podían apreciar garras que se hundían en la tierra.

157 En 1909 sería el teniente Paul Graetz quien se encontraba en el lago Bangweulu (Zambia), y escribió sobre cómo los nativos habían cazado un Nsanga (nombre dado en la zona al Mokélé-mbénbé) e incluso le enseñaron un pedazo de su piel. Cuatro años después en 1913, el capitán alemán de las fuerzas coloniales en Camerún Barón von Stein zu Lausnitz, escribió en su informe militar de los territorios que administraba Alemania; “cierto animal causa terror y atemoriza a las poblaciones del Congo, del bajo Ubangui, del Sanga e Ikerlemba. Los nativos lo conocen como Mokélé-mbénbé. Su tamaño es mayor que un elefante, la piel es lisa, parda y oscura, y tiene un cuello grande, flexible y posee una poderosa cola que usa para hacer zozobrar las canoas y matar a sus ocupantes pero sin llegar a devorarlos”. Años después, en 1932, el escritor y naturalista inglés T. Sanderson navegaba por una zona pantanosa del río Mainyu cuando fue testigo de un encuentro con el mítico animal. Surcaban el río cuando escucharon un atronador ruido. De las inmediaciones de una caverna en la orilla vieron asomar una enorme cabeza parecida a una foca, aunque su tamaño era superior a la cabeza de un hipopótamo, sin parecerse en nada a foca ni a hipopótamo. Enseguida, cuenta el escritor, los nativos huyeron espantados y aterrados mientras gritaban al unísono Mokélé-mbénbé, Mokélé-mbénbé… Roy McKal, profesor de zoología de la Universidad de Chicago, se aventuró por las regiones del lago Likouala durante un año -1980-1981-, recogiendo numerosos testimonios de los nativos y consiguió, junto con James Powell, fotografiar una senda abierta de dos metros de altura que terminaba perdiéndose en el río y que dejó marcando claramente el rastro de una cola sobre el terreno. Pero fue en 1993 cuando del encuentro en primera persona de un biólogo, la ciencia mostraba verdadero interés por la figura del mítico animal de los pantanos africanos. El día 1 de mayo el biólogo congoleño Marcellín Agnagna del ministerio del agua y la selva de la República Del Congo, mientras se encontraba inmerso en la expedición Brazzaville cruzando las regiones pantanosas del Likouala y Bai, se dio de bruces con el esquivo animal. El encuentro fue tan fortuito e inesperado que no tuvieron apenas tiempo de fotografiarlo. Después del encuentro, para Marcellí no quedaron dudas posibles, el animal que había visto delante de él, era un Saurópodo de época mesozoica.

158 La noticia corrió como la pólvora haciéndose eco de ella numerosos periódicos internacionales. No había pruebas concluyentes, ni fotos ni grabaciones, pero sí el testimonio de primera mano de un hombre de ciencia, de un científico que hablaba claro de lo que personalmente había observado. Otra expedición, compuesta por once japoneses, se internó en las marismas del lago Telle en la región de Likouala durante los meses de marzo y abril de 1998 espoleados por los asiduos contactos de pescadores y cazadores nativos. Consiguieron divisar una mancha negra y grande en el lago pero, el mal tiempo y la espesa niebla, impidió detallar la supuesta silueta del animal. Una de las últimas expediciones en busca de la criatura de los pantanos se desarrolló en el año 2001 y estuvo compuesta por miembros del colectivo de investigación del grupo Criptozoología Columbia Británica de Canadá y que denominaron “Crypto Safari 2001”. Al igual que en el resto de expediciones no se obtuvieron pruebas relevantes y concluyentes de la existencia del mítico Mokélé-mbenbé, pero se incrementó notablemente la base de datos de descripciones y tradiciones orales de las tribus indígenas de la zona. Bernard Heuvelmans fue el primero en definir y dar nombre a la Criptozoología. Lo hizo de la siguiente manera; “es el estudio de los animales sobre cuya existencia sólo poseemos evidencia circunstancial y testimonial, o bien evidencia material considerada insuficiente por la mayoría”. A lo largo de los años han aparecido especies que tan sólo existían en el imaginario colectivo, en libros de fósiles y, en algunos casos, eran retratos de animales imaginativos, pura leyenda para la ciencia. En 1890 el mítico aventurero y explorador Henry Morton Stanley escuchó como los pigmeos de las riberas del Congo, hablaban de una extraño animal mitad caballo, mitad jirafa, mitad cebra. Los nativos hablaban de aquel animal extraño bajo el conocimiento de quién tiene en la selva su casa y su habitad. Harry Johnston emprendió en 1899 una expedición siguiendo los pasos de Stanley y daría en 1900 con el mítico animal del que tanto hablaban los pigmeos. Logró incluso los cuartos traseros del animal que envió para su análisis a Inglaterra. Enseguida la ciencia se encontró con una nueva especie por catalogar en las selvas congoleñas. Hoy día lo conocemos como Okapi, e incluso con

159 los avances existentes hoy día, sigue siendo dificultoso acercarse a tan bello animal en libertad para estudiar su comportamiento. Igualmente pasó con el Celacanto. Cuando un ejemplar de éste pez prehistórico cayó en las redes de unos pescadores la ciencia se llevó las manos a la cabeza ante lo que consideraron un fósil viviente. No quiero decir con esto que el Mokélé- mbénbé sea, como quieren ver algunos, un dinosaurio prehistórico que ha logrado sobrevivir en un ecosistema especial como son los humedales del Congo. Pero sí veo muy probable, que estemos en la antesala del descubrimiento de una nueva especie animal. Los testimonios recogidos en las zonas de influencia son muchos y muy variados. Las constantes expediciones, aunque no han podido recabar pruebas concluyentes, sí han dejado claro que una forma de vida hasta hoy día no conocida deambula por ciertas regiones africanas. Tan sólo pensemos en los abismos oceánicos. Actualmente, mediante los enormes avances tecnológicos en inmersión submarina, se están catalogando especies que a simple vista parecen sacadas de películas de ciencia ficción y que posiblemente antaño, al ser apresadas en las redes de los pescadores, contribuyesen a la creación de mitos y leyendas. El planeta tierra, aunque nos parezca totalmente explorado y computarizado por la tecnología actual, esconde regiones tan inhóspitas y salvajes como hace siglos. Sin descuidar la objetividad y las premisas que la ciencia requiere, cabe la esperanza de que muchos de los mitos y tradiciones que de seres crípticos y misteriosos, que guardan ritos y vivencias de muchos pueblos, sean la realidad de especies animales que han sobrevivido aisladas en un entorno completamente favorable para su procreación. Hasta el momento estamos a la espera de que el rugir atávico del Mokélémbénbé algún día nos despabile. Si ése día llega, se diluirá el mito y será desvelado otro misterio, a la vez que pondremos en peligro una especie que, de ser cierta su existencia, comenzará a estar en grave peligro de extinción.

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J.J.D.R Reconozco que hasta hace bien poco, si me hubieran preguntado por Mathias Sindelar, en mi basta ignorancia hubiese admitido desconocer a dicho personaje. Tampoco tendría nada de particular haberlo ignorado, pero en mí caso, por considerarme ferviente enamorado del fútbol, me pareció un desaire no saber nada del hombre que se enfrentó a los nazis empleando su habilidad con el balón como única arma, pese a que luego le costase su vida. Hace no mucho se cumplieron 72 años de la muerte de Sindelar, el hombre que vestido de corto y con un balón en los pies, humilló a los nazis. Esta es su historia… Mathias Sindelar nació en la localidad de Kozlov (Moravia) el día 3 de febrero de 1903 en el seno de una familia judía. Se crió en el barrio vienés de Favoriten donde, desde muy pequeño, demostró sus grandes cualidades jugando al fútbol. Estas actitudes pronto se vieron recompensadas al fichar con tan solo 15 años por el Hertha de Viena, para dos años después recaer en el Austria de Viena, equipo con el que conseguiría sus mayores logros. Ganó tres campeonatos, seis copas nacionales y, en su mejor momento, dos trofeos Mitropa (la actual liga de campeones) en los años 1933, 1936. En una época en la que el fútbol era un juego de ataque y goles, Sindelar llegó a marcar la cifra nada desdeñable de 600. El fútbol austriaco disfrutaba de un ciclo maravilloso de grandes futbolistas. La selección austriaca disputó 50 partidos en los que solo cosechó 4 derrotas. Se conocía a esta selección como el Wunderteam (equipo maravilla), y Sindelar era el líder indiscutible. Le apodaban “El hombre de papel” por su delgadez y la agilidad que demostraba para zafarse de los contrarios en los partidos. Junto a Giuseppe Meazza y el húngaro György Sarosi, estaba entre los tres mejores jugadores del mundo. Era la referencia del fútbol austriaco y en su país era apreciado y querido como deportista de élite. Su fama era descomunal. Hoy día estamos acostumbrados a ver a jugadores de fútbol haciendo campañas publicitarias y cobrando por ello. Pero en los años treinta, que un jugador de fútbol fuese reclamo publicitario de marcas de moda y a demás cobrase emolumentos por ello, no era nada común. Pero Sindelar era diferente. Hacía anuncios de postres y relojes, así como de ropa y otros artículos de moda. Se puede decir que Mathias Sindelar se convirtió en el primer jugador mediático del fútbol. En el mundial de Italia de 1934 llegaron a las semifinales, donde se enfrentaron al equipo anfitrión de Mussolini. En un partido en el que hubo de todo, destacó la increíble y desafortunada actuación arbitral, dejando apeada de la competición a la selección austriaca que terminaría como

161 tercera clasificada. Después de la anexión de Austria por parte de Alemania y de cara al mundial de Francia de 1938, Hitler planificó la unión de ambas selecciones para lograr un equipo invencible. Si Austria era una selección poderosa, Alemania también lo era, y hasta cinco jugadores fueron llamados por el seleccionador alemán. Entre ellos, como no podía ser de otra manera, se encontraba Sindelar. Pero el artista del balón, evadía cualquier convocatoria del seleccionador alemán aludiendo lesiones continuas. Sindelar era judío, y no estaba dispuesto a defender la camiseta de una nación que, en aquella época, mataba a sus conocidos y familiares causándole un dolor enorme. Incluso con la llegada al combinado alemán de un nuevo seleccionador que no compartía las ideas nazis de sus superiores, llegó a pedirle que no le llamase y evitase convocarle para jugar con el equipo. Pero las presiones por parte de las autoridades nazis eran demasiado grandes. Querían tener la mejor selección y ganar el mundial. Y Sindelar, le gustase a él o no, debía vestir la camiseta Alemana o no vestiría ninguna otra. Para conmemorar la anexión de Austria al territorio alemán, el día 3 de abril del 1938, se disputaría un partido entre ambas seleccion es. Qué duda cabe que, de antemano , se trataba de un partido amañado. Los dirigentes nazis no consentirían ver derrotada a su selección y para ello se dispuso todo al detalle. Se habló con jugadores y árbitros y el partido casi se decidió desde el vestuario. Aquel partido acabaría con el ciclo y la época dorada del fútbol austriaco, y con el Wunderteam (equipo maravilla) para siempre. Como presagio de lo que más tarde sucedería, Sindelar comenzó eludiendo el saludo obligatorio a los nazis con el brazo alzado. Este gesto pronto seguiría a otros singulares detalles del futbolista, que pretendía reivindicar en el césped su negativa a ser humillado. Comenzó el partido y la trama ridícula se puso en marcha. Cada ocasión que el equipo austriaco tenía, era concluida con garrafales fallos de los jugadores ante el marco alemán. Una y otra vez, delante de la portería germana, las ocasiones eran falladas estrepitosamente. Sindelar se mofaba de la defensa alemana. Se adentraba en el área y tras regatear a todo defensa que se ponía delante, cuando frente al potero la ocasión de meter gol era clara, se giraba y con total desprecio lanzaba el balón hacia la grada. En aquel circo de mentiras

162 en el que se había convertido el partido, Sindelar tomó la decisión de acabar de una vez por todas con aquella falsa. Mathias Sindelar sacó un disparo potente y certero que acabó entrando en la malla de la portería. Toda la rabia contenida del futbolista y todo su orgullo como hombre, reventó con aquel disparo que entró en la portería del conjunto alemán, para desconcierto y pábulo de las autoridades germanas. Pero aún no contento con marcar el gol, Sindelar corrió como un loco hacía el palco de honor, y ante la mirada estupefacta de los presentes, se marcó un baile caricaturesco que los dejó helados y humillados. Sin duda marcó aquel día el gol más controvertido de la historia y el que a la postre acabaría con su vida. Si para el pueblo austriaco Sindelar era un ídolo futbolístico, después del partido se convirtió en un icono para su gente, y aún más, en un elemento subversivo para los nazis. La persecución comenzó de inmediato. Sindelar se escondió, y su día a día, pasó a convertirse en una carrera en pos de salvar su vida. Al poco tiempo un local de su propiedad fue devastado hasta dejarlo en ruinas. La Gestapo lo buscaba con insistencia, incluso el mismo Hitler puso precio a su cabeza ofreciendo una suma de dinero a quien diese pistas de su paradero. Parece que el reclamo económico obtuvo respuesta en algún conocido del futbolista, ya que poco después, sucedió lo inevitable. El día 23 de enero de 1939 se hallaron los cuerpos sin vida de Mathias Sindelar y su reciente esposa Camila Castagnola, en el dormitorio de ambos y tumbados en la cama. Las autoridades rápidamente cerraron la investigación, y declararon que había sido un suicidio. Dijeron que Sindelar y su esposa habían muerto a causa de un escape de gas, y que probablemente se suicidaron a causa de las presiones a las que estaban sometidos por la Gestapo. Era una solución sencilla y fácil. Pero, incluso en la época, se supo que bomberos que acudieron al domicilio de Sindelar, declararon no haber notado olor a gas y que la estufa estaba cerrada. El día que falleció, ex compañeros suyos jugaban un partido en territorio austriaco. El árbitro mandó parar el juego. Todos los jugadores se extrañaron de este hecho y fueron a protestar. Cuando se enteraron de la noticia de la muerte de Sindelar, muchos terminaron tendidos en el césped llorando y abatidos por el dolor. Al morir Sindelar, Austria de Viena, su club, recibió más de 15.000 telegramas de condolencia. Fueron tantos que el correo de la ciudad se colapsó. El día de su funeral más de 45.000 personas acudió a despedir a

163 su héroe nacional. El hombre de papel había muerto, el hombre que con un balón en los pies se burló del poder nazi, metió un gol que valía más que una copa del mundo o un campeonato. Aquel gol sirvió para ganarse el respeto de su pueblo y demostrar su coraje e intransigencia con la injusticia y la opresión. Aún hoy día, dirigentes de su club, federativos del fútbol austriaco y aficionados, el 23 de enero se unen junto a su tumba para rendir un sencillo homenaje a su memoria.

164 J.J.D.R. El mar amaneció vestido de castigo el domingo 26 de diciembre del año 2004. Devastador y mortífero las entrañas del océano Índico se elevaron tras un terremoto cuyo epicentro fue la costa oeste de la isla de Sumatra, y un gigantesco tsunami, tras nacer y hacerse mayor en segundos, devoró la vida de más de 275.000 personas desolando cada palmo de tierra que encontró a su paso. El terremoto de Indonesia fue de grado 9,1 en la escala de Richter, el segundo de mayor envergadura registrado desde que se utiliza el sismógrafo. La mayoría de las múltiples islas del océano Índico desaparecieron tras la gran ola dejando un reguero de muerte y caos. Las islas Andaman, al este de la India en el golfo de Bengala, sufrió igualmente los efectos del seísmo. Una isla en particular, Sentinel del norte, de la cual se sabía habitada por una tribu nunca contactada, focalizó la atención de los grupos proteccionistas al pensar que tras el tsunami no había sobrevivido ninguno de sus miembros. Una mañana, cuando un helicóptero rastreaba la isla buscando indicios de algún superviviente, se quedaron sorprendidos al ver como desde la verde y tupida vegetación varios individuos aparecían corriendo y lanzándoles flechas y alguna lanza. Las imágenes grabadas por los tripulantes del helicóptero dieron la vuelta al mundo. Los Sentineleses seguían vivos, o al menos habían sobrevivido alguno de sus miembros tras el terrible terremoto y aquella noticia se convirtió en todo un gran acontecimiento. ¿Quiénes son esos hombres desnudos y armados que en pleno siglo XXI descargaban con furia sus flechas contra el frío metal de un helicóptero? ¿Es cierto que durante siglos y siglos, a pesar de saber que estaban en aquella isla, ésta tribu ha logrado permanecer incorrupta ante el poder succionador del progreso? Quise saber algo más de los Sentineleses, y aquí os relato lo poco que se sabe sobre ellos. Pertenecen al denominado grupo de los negritos, compuesto por los Granandamaneses, los Onje y los Jarawa. Su idioma es el Sentineles y son cazadores recolectores. No se han evidenciado signos de utilización de fuego ni tampoco conocimientos o trabajos de agricultura siendo la pesca, la caza de lagartos como el monitor, la recolección de miel, bayas, raíces, así como frutas y plantas salvajes, lo que compone el sustento que mantiene y nutre a la comunidad de la isla. La superficie de Sentinel del norte es de 72 kilómetros cuadrados de longitud por 8 de ancho. Una profunda y espesa jungla cubre la isla.

165 Entre la espesa maleza los Sentineleses permanecen ocultos, saliendo de vez en cuando para llenar sus despensas de peces y moluscos en la playa. La isla está rodeada por una impenetrable barrera coralina que, según historiadores y expedicionarios, sirvió para frenar intentos de contacto – al no poder desembarcar en la playa- y frenar las enormes y peligrosas mareas del océano. Su lengua, cultos y religión son desconocidos, así como el número actual de nativos que habitan la isla, que se cree no supere el medio centenar. Los Sentineleses no desean ser contactados. Innumerables intentos del gobierno indio -al que pertenece la isla- han sido infructuosos, y en la mayoría de los casos han tenido que salir atropelladamente de la isla perseguidos por las flechas que los nativos les terminan lanzando. En el año 2006, dos pescadores que faenaban cogiendo cangrejos cerca de la playa, terminaron asesinados por los nativos. El aislamiento de los Sentineleses es histórico. Los ingleses, que arribaron a las costas de todas las islas del archipiélago, fueron incapaces de hacerlo en Sentinel del norte. La gran barrera coralina y la feroz resistencia que encontraron por parte de sus habitantes hizo que sopesasen las consecuencias y utilizaron la retirada como mejor argumento. Muchas expediciones han llegado hasta las playas con la intención de acercar posiciones y tomar contacto con los Sentineleses pero nunca se ha logrado llegar a desembarcar con éxito, y todo a quedado en acercamiento visual y entrega de algún presente. La tribu Sentinel ha dejado claro que no quiere saber nada del mundo exterior. Desean seguir ocultos tras el manto vegetal que les cubre de las miradas molestas de los cansinos expedicionarios. No desean saber nada de nosotros, y creo que es un deber, incluso una obligación, no inmiscuirnos en su mundo y dejarles seguir viviendo como ellos han elegido. Sentinel del norte se pierde en las brumas marinas del océano Índico. La irregular silueta del istmo Andamanés esconde el secreto perpetuo de una de las únicas y más enigmáticas tribus del mundo. Una etnia desconocida y misteriosa que mira al extraño que se acerca a sus costas con el miedo de aquel que quiere proteger su mundo del peligro más voraz y pernicioso. Ése miedo les ha protegido durante milenios y es ése miedo a nuestro mundo lo que tenemos que respetar, protegiendo su ecosistema y su isla de cualquier contacto que ellos no desean tener.

166 J.J.D.R El Monte Roraima o Cerro Roraima, es el punto más elevado de la cadena de mesetas Tepuyes o Montañas Tubulares, que por su belleza y espectacularidad es una maravilla de la naturaleza en estado puro. Situado en la sierra de Paracaima, en el macizo Guayánico, su meseta constituye la frontera natural de tres países sudamericanos, Venezuela, Guyana y Brasil, siendo el Tepuy más conocido y famoso del parque nacional de Canaima. El hito de dicha triple frontera, fue colocado en 1931 por una comisión Internacional. La extensión de la meseta en la cima es de 31 kilómetros cuadrados, rodeado por todos lados de acantilados que superan los 400 metros de altura. Como una bufanda de blanca espuma, las nubes descansan entre los peñascos de las verticales paredes del Tepuy. Las cimas del Monte Roraima están consideradas las formaciones geológicas más antiguas de la tierra, perteneciendo al periodo precámbrico con una antigüedad de 2000 millones de años. De hecho, muchos científicos aseguran que, en éste preciso lugar, fue donde la tierra se quebró cuando aún era Pan gea, dando lugar con la separación al nacimiento de los continentes. Cuando uno observa la magnitud del pedazo de tierra que conforma Cerro Roraima, es lógico pensar que un cataclismo de dimensiones gigantescas ocurrió en el lugar, para que una masa tan enorme de tierra, quedase quebrada y solitaria como hoy la podemos observar. Las especies vegetales de la meseta del Tepuy Roraima son endémicas, y por ello constituyen un auténtico museo natural botánico. Sobre la cumbre, formaciones rocosas formadas por la erosión durante milenios, han formado extrañas y peculiares figuras que salpican la meseta. El punto más alto de la montaña es el Maverick Rock con 2810m, y se encuentra en el extremo sur de la planicie en territorio Venezolano. La Altura media de los picos es de 2500 metros sobre el nivel del mar. Los Pemones (etnia sudamericana) del parque nacional de Canaima, llaman “Madre de todas las aguas”, a los ríos que en enormes cascadas son lanzados al vacío desde lo alto de la meseta. Estos ríos son el Kako, que desemboca en el Esequibo, el río Cotinga que fluye hasta unirse al Amazonas y, por último, el río Arobopó, afluente del Kukenán.

167 La ruta al Tepuy Roraima es conocida y famosa entre senderistas, mochileros y expertos alpinistas. Desde Brasil y Guyana es posible coronar la cima del Tepuy, pero dada su alta dificultad, se recomienda solo para expertos escaladores por su nivel técnico necesario. La ruta más conocida y por ende más transitada está del lado Venezolano. Paratepuy es la localidad donde comienza la ruta. Se encuentra a 50 kilómetros de distancia de las oficinas de Imparques, donde se hace registro gratuito de los excursionistas, y es el lugar indicado para la contratación de guías y porteadores. El siguiente punto es el campamento Tek, junto al río de mismo nombre, y a tres horas de la base del Tepuy Roraima. Desde éste punto hay que partir hacia el campamento Kukemán, también a orillas del río de idéntico nombre, desde donde ya se puede observar la escalinata natural que asciende hasta la cima. Ésta escalinata o rampa natural fue descubierta y escalada por vez primera por Everad F. Im Thurn y Harry I. Perkins el 18 de diciembre del año 1884, entusiasmados por las descripciones que en 1596 hizo del lugar Si Walter Raleigh en su libro “Guiana”, y que ante la visión extraordinaria del accidente geográfico denominó “Montaña de Cristal”. Otro lugar maravilloso y espectacular de nuestro planeta azul. La belleza y singularidad de nuestro mundo está plagado de lugares extraordinarios. Lugares con embrujo salpican países y continentes cegando la vista del espectador, como si estuviésemos bajo los efectos de un hechizo arcaico que nos muestra la grandeza de la naturaleza.

168 J.J.D.R. En Tailandia hay un templo que rompe con la simetría lineal y costumbrista de sus homólogos recintos, y reluce bajo la claridad de sus muros como un espejo de blancura cristalina y radiante. El templo de Wat Rong Khug está ubicado en la provincia de Chiang Rai la más norteña de Tailandia. Su construcción comenzó en el año 1997 de la mano del arquitecto tailandés Chalermchai Kositpipat, aunque aún en la actualidad sigue en construcción y no se sabe cuándo será concluida su obra. Del primer proyecto que se diseñó hasta el proyecto que actualmente se tiene en mente hay una gran diferencia. Se han calculado que concluirá cuando se terminen nueve estancias que no aparecían de inicio, y su duración se estima en unos 90 años más, eso siempre que se siga subvencionando y haya dinero para invertir. La particularidad y la referida fama que este templo a cosechado, es en base gracias a que rompe totalmente con la línea tradicional de los templos antiguos budistas e hinduistas, y ofrece una visión nueva y moderna de arte contemporáneo. Una de las diferencias más notables se encuentra en la construcción de un Ubosot o sala de reuniones, de la cual carece cualquier otro templo tailandés. Su estructura es totalmente blanca, tanto que, en días soleados su belleza y resplandor ciega la vista. Tanta blancura cegadora refleja el espíritu puro budista y la gran cantidad de cristales con los que cuenta el templo, refiere la sabiduría de Buda como “luz que brilla en el mundo y el universo”. Para llegar hasta el templo hay primero que atravesar un puente suspendido sobre un mar de manos pidiendo auxilio, cabezas agonizantes y cuerpos moribundos en un purgatorio de blanco infortunio. Es raro ver una escena de esta índole en un templo hindú o budista, y según cuentan los lugareños, representa el infierno que Buda hubo de pasar en vida. El suelo de las diferentes salas está representado por diferentes animales que a su vez representan lo elementos de nuestro mundo. De esta manera el elefante hace referencia al mundo, el Naga es el agua, el cisne es el viento y la figura de un león representa el fuego. Muchos de los dibujos y representaciones de las salas fueron decorados con oro. Aunque la gran sorpresa que nos podemos llevar en este hermoso templo blanco, es contemplar las representaciones y murales que adornan sus paredes. En ellas podemos apreciar tanto el vuelo de supermán con su típica capa roja, como a Neo el protagonista de Matriz, un mural donde las torres gemelas están siendo atacadas por aviones, y todo tipo de figuras como robots, zapatillas de marcas conocidas y personajes y mundos de ficción.

169 Estas representaciones pretenden reflejar lo absurdo del mundo occidental y todo aquello que lo rodea, como la codicia, el consumismo, la violencia y el terror, y su representación es una contrapartida a la fe y la religiosidad que budistas e hinduistas mantienen adoran y aman. Wat Rong Khug es un maravilloso templo blanco y hermoso aún inacabado, pero que seguramente en un futuro no muy lejano, se convertirá en uno de los espacios más visitados de Tailandia y uno de los templos más bellos y visitados del mundo.

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J.J.D.R El aire denso de la Plaza de España, contrasta con la brisa apacible que sopla en el Parque del Oeste. Sobre la tierra que sostuvo el cuartel de la montaña -sangriento recuerdo de la guerra civil-, la calma es soliviantada por las risas de los niños que juegan divertidos en el parque, ajenos a los muros plomizos y pétreos que salpican el lugar por el que corren y ríen felices. El paseo del Pintor Rosales es un mar de vehículos cabreados que, al llegar la tarde, buscan el descanso en las afueras del centro de la capital. La gran ciudad crepita. Pero su bullicioso y rutinario caos diario, no altera en absoluto el lugar en el que descansa un pedazo de Egipto, empadronado hace años en el centro de Madrid. El sol se oculta despacio en el horizonte. Los flashes de las cámaras parpadean, y los turistas se afanan en captar la belleza del ocaso sobre el templo de Debod. Orientado de este a oeste, tal y cómo se ubicaba en su lugar de origen, las piedras del templo milenario aguardan la caída de la noche. Ptolomeo IV Filópator fue quién mandó erigir los núcleos más antiguos del templo hace 2200 años, en el imperio medio, para que sirviese de culto al dios Amon. Posteriormente, el rey Nubio Adijalamani de Meroe (200-180 a.c) fue el encargado de terminar su construcción y decorar majestuosamente el templo con bellos y coloridos relieves. Se encontraba ubicado en la baja Nubia, en la localidad de Debod al sur de Egipto. Algo más al norte, en la isla de Filé, estaba enclavado el santuario de la diosa Isis que, posteriormente, terminaría siendo parte esencial del conjunto del templo. Parece ser que los primeros asentamientos del templo se remontan a épocas anteriores, habiéndose descubierto partes del conjunto del templo del imperio medio, y en el entorno donde estaba el templo, restos pertenecientes a la época ramesida. A lo largo de los siglos, el templo de Debod cambio su culto a Amon por el de la diosa Isis, hasta la llegada de Justiniano que decretaría el cierre de todos los templos paganos en el imperio Bizantino siendo Egipto en aquel entonces una provincia del imperio.

171 Poco después, el templo, albergo una comunidad cristiana que rendía culto a San Esteban. Desde entonces, nómadas, peregrinos y paganos e, incluso, ocasionalmente musulmanes, dejaron plasmadas sus huellas y cicatrices históricas en los muros y estancias el templo de Debod. Incluso el gran Champollion, a quien debemos el descifrado de los jeroglíficos egipcios, visitó el templo cuando estaba a las órdenes de Napoleón en las campañas de África. La cuestión llegados a éste punto es concreta, ¿Cómo llegó un auténtico templo Egipcio hasta la ciudad de Madrid? En el año 1961 el Grupo de Salvamento de los Monumentos de Nubia, conocido como (comité Español), intervino activamente en los yacimientos de Nubia en Egipto y también en Sudán, aparte de figurar entre los activos que mediaron en la salvaguarda de varios templos, que corrían grave riesgo de desaparecer bajo las aguas del lago Náser por la apertura de la nueva presa de Asuán. Al mando de dichas operaciones de rescate y salvaguarda del patrimonio Egipcio, se hallaban arqueólogos Polacos, que certificaron al levantar los sillares del templo de Debod, su datación en época ramesida, posiblemente en tiempos de Seti II. Ya en el año 1907 tras la construcción de la primera presa en Asuán, terminó con el templo de Debod bajo las aguas, y allí estuvo nueve meses sumergido, provocando que se perdieran valiosos relieves y la policromía de sus jeroglíficos. Después de arduas negociaciones entre el gobierno Español y el gobierno de Egipto, en compensación por la ayuda prestada en el salvamento del templo, se acordó el definitivo traslado a España. El hecho sucedió en abril de 1970. Acabada la tarea de desmembrar el templo, actuando milimétricamente para no dañar los antiguos sillares y piezas del santuario, las piezas fueron herméticamente embaladas y trasladadas a la isla de Elefantina. Poco después, llegaron al puerto de Alejandría, donde fueron cargadas el 6 de junio de 1970 en las bodegas del buque Besina, que partió en dicha fecha rumbo a España. La valiosa carga llegó a Valencia el 18 de junio. La incansable y ardua tarea de manejar tan delicado porte no daba un respiro. En el puerto de Valencia se procedió a embarcar las piezas del inmenso puzle egipcio en las cajas de los camiones, que serían los encargados de llevar a Madrid el templo de Amon de Debod. Pero las vicisitudes del periplo del templo aún serían muchas. Una vez en Madrid, se comprobó que sólo se disponía de un plano para el complicado ensamblaje de las piezas, y de un precario croquis y algunas fotos no referenciadas.

172 Se tardó dos años en dar forma al templo de Debod. Al fin, el día 20 de julio de 1972, se ofició la inauguración. Hoy día podemos disfrutar de la belleza de un templo Egipcio de más de 2000 años de antigüedad en pleno corazón de Madrid. He de decir que, al igual que sucedió con el templo de Debod, otros tres templos más fueron cedidos por Egipto a otros países, que actuaron tras el llamamiento de la UNESCO para salvar los templos Nubios de Abu Simbel. A Estados Unidos llegó el templo de Dendur, actualmente expuesto en el museo Metropolitan de Nueva York. A Italia llegó el Speos de Ellessiya, concretamente a Turín, y la capilla de Taffa llegó a Leiden en Holanda. Abu Simbel fue desmantelado por completo. Sus milenarios templos fueron salvados de las aguas de del Náser. Gracias a la labor de los arqueólogos e historiadores, éstas emblemáticas y preciosas joyas históricas pudieron huir de un final desastroso. Gracias al esfuerzo de mucha gente que participó en dichas tareas, hoy podemos contemplar, a escasos metros del centro de una gran ciudad como Madrid, un pedacito del Egipto antiguo. El parque del Oeste, nos da ahora la oportunidad de asistir a un espectáculo digno de ver. Cuando el sol se apea del horizonte y cae, lentamente, ocultándose tras la línea del firmamento, el templo de Debod nos ilustra sobre cómo los antiguos egipcios maravillaron al mundo con sus hermosos templos de culto.

173 J.J.D.R. En ciertos lugares del mundo sería inimaginable encontrar un lugar donde tres religiones distintas compartiesen un mismo lugar de culto y en el que las representaciones de sus dioses y santos compartiesen estrechamente techo, velas, y aromáticas esencias. Tal lugar existe y se encuentra en Asia, concretamente al norte de China, en la cordillera de Taihang provincia de Shanxi donde, a cincuenta metros del suelo, se eleva, literalmente colgado de la pared del monte Cuiping, un hermoso templo refugio de peregrinos y morada de las tres religiones más importantes de China, confucionismo, taoísmo y budismo. El monte Hengshan es uno de los cinco montes sagrados de China, comprendidos bajo el signo de los puntos cardinales, sur, este, oeste, centro, y el norte representado por el monte Hengshan. El maravilloso y espectacular templo colgante fue construido en 491 por la dinastía Wei del Norte siendo restaurado posteriormente por las dinastías Ming y Qing. A pesar de contar con más de 1500 años desde su construcción, se conserva en perfecto estado, máxime teniendo en cuenta que la base de su estructura la conforman unas 40 gruesas vigas de madera sujetas en diferentes niveles por robustos postes engastados en la piel de la montaña. Se cuenta que para la construcción de tan singular templo no fue necesario utilizar la seguridad de vigas que impidiesen el desplome del templo, sino que este elemento fue un añadido posterior colocado para suprimir el miedo que sentían viajeros y peregrinos ante la sensación de que toda la construcción podía derrumbarse en cualquier momento. En perfecta simbiosis con el magnífico valle que rodea la montaña, la silueta del templo parece formar parte del ecosistema natural como si realmente hubiese crecido junto a las piedras que lo abrazan. Sus constructores, geniales arquitectos, lograron engastar en la dura roca una edificación a salvo de las habituales inundaciones del valle, creando un recinto libre de contaminación acústica donde la montaña sirve de parapeto natural ante el viento, la lluvia y el inclemente sol. Al templo se accede por mediación de un puente y después la ascensión se realiza por unas escaleras tan antiguas como la propia montaña, ya que fueron labradas escalón tras escalón sobre la misma piedra. Al llegar a las primeras estancias el vértigo puede hacer acto de presencia, porque al caminar por entre los tablones de madera, es posible divisar el curso del río muy por debajo de los pies del visitante.

174 En el interior del templo hay numerosas estancias, muchas de las cuales fueron ampliadas por los monjes horadando en la rocosa piel de la montaña hasta conseguir su objetivo. Cerca de ochenta estatuas de bronce, terracota y piedra, emergen de cada rincón del templo recordando a cada paso la sacralidad del conjunto arquitectónico y su morada en el vientre de la montaña del norte. El lugar está declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO, al igual que el conjunto de cuevas de Yungang a unos 60 kilómetros de Datong, y que ofrecen la posibilidad de apreciar un gran número de budas, algunos de ellos de hasta 13 metros de longitud apostados bajo la techumbre de numerosas cuevas labradas en tiempos antiguos. En perfecta armonía y respeto, Buda, Confucio y Lao Tzé, estrechan sus diferencias religiosas al socaire del monte sagrado, dejándose mecer por la suave brisa del valle, mientras el inmisericorde sol, desde lo alto del acantilado rocoso, trata de asomarse para contemplar su propia sombra anclada sobre tan mágico sendero.

175 J.J.D.R. El rancho mosca se encuentra en el condado de Washoe en Nevada (EE.UU.), rodeado de la aridez del desierto Black Rock, cuya tierra se cuece a fuego lento por la acción de un sol inclemente en el valle de Hualapai. En el año 1916 los propietarios de la finca realizaron prospecciones en búsqueda de agua para regadío, sumamente deseada y necesaria en zona tan desértica. Tuvieron suerte y hallaron agua al excavar un pozo para satisfacción de los propietarios que vieron surgir el manantial en forma de geiser de la tierra. Durante décadas el agua palió las necesidades del rancho, pero en el año 1964 las elevadas temperaturas termales del subsuelo encontraron salida a través de las paredes y el agua ardiente escapó definitivamente hacia la superficie con gran fuerza. Los numerosos minerales, el aporte masivo de carbonato cálcico, el dióxido de azufre y las algas termófilas comenzaron la construcción de un monumento de gran belleza inesperado. Coloreado por múltiples y variadas tonalidades, el diminuto montículo creció en la superficie y se fue transformando en un volcán a pequeña escala, disparando a través de pequeñas chimeneas la burbujeante agua a temperaturas que superan los 200º centígrados y que es disparado a medio metro de altura. El principal geiser mide algo más de tres metros y no para de crecer. Muy cerca, dos nuevos pequeños montículos emulan a su hermano mayor, y aumentan de tamaño a medida que pasa el tiempo. Alrededor del geiser primigenio, se han formado espectaculares piscinas de hermoso tonos de vivos colores. Al atardecer, cuando el sol comienza a esconderse, la tenue luz reflejada en la caliza formación, estalla en un colorido espectáculo de gran belleza. Paradójicamente, el Fly Geiser se encuentra ubicado en un terreno cuya propiedad actual recae en manos de Todd Jaksick, quien no ve con buenos ojos la difusión mediática del geiser surgido en su rancho. A tal punto llega su recelo para con los curiosos y visitantes que, harto de ver en las inmediaciones de su propiedad a extraños observadores, elevó verjas y vallas para evitar la intrusión en sus propiedades de gente desconocida. Varias iniciativas populares han propuesto que se llegue a un acuerdo con el propietario para que ceda el terreno donde se ubica el Fly Geiser con la intención de crear un espacio natural protegido. Pero actualmente las iniciativas y negociaciones se han tropezado con una rotunda negativa. Así que los que se acercan hasta el lugar, han de conformarse con verlo desde la lejanía de la ruta 34, o tentar la suerte y

176 esperar que el señor Todd les de permiso para entrar en el rancho y acercarse hasta el bello monumento natural. Un centímetro de tierra es lo que necesita la madre naturaleza para crear una obra de arte. Un milímetro de suelo y, en poco tiempo, Gaia demuestra su arte creando con su caprichosa magia, monumentales y bellos lugares ávidos de ser descubiertos y contemplados.

177 J.J.D.R. La imperfección, absoluta y voluptuosa de formas picasianas, dibujaron su cuerpo desde pequeño. La irregularidad de su sombra, el escorzo imposible de sus miembros, su joroba, mochila cargada de espanto que sostuvo su retorcida espalda de por vida, recibió el oprobio y la crueldad de los que se rieron y jactaron de su deforme figura. Joseph Carey Merrick nació en Leicester (Inglaterra) un 5 de agosto de 1862. Fue un niño sano en sus primeros meses de vida. Sus padres, Joseph Rockley y Mary Jane, vieron nacer a su primer hijo con la ilusión propia de cualquier joven matrimonio. Pero la felicidad se truncó en horror en poco tiempo. El pequeño Joseph, cuándo tan sólo tenía 18 meses de vida, comenzó a evidenciar en su cuerpo las protuberancias que, a la postre, harían de él un hombre desgraciado. Los bultos se extendieron por todo su cuerpo. A la edad de cuatro años, sus extremidades estaban ya deformadas y un desvío extremo en su cadera le impedía caminar con normalidad. Sus primeros años de infancia son un castigo cruel. Está imposibilitado para jugar con otros niños de su edad que, además, se ríen de él y de su pequeño y deforme cuerpo. La edad de la inocencia nunca llegó a pasar por su vida. Jugar fue una palabra tan soñada como efímera y, aunque siempre tuvo el amor de su madre, su corazón y su alma pronto aprendieron el significado de la palabra soledad. Su madre fue, sin lugar a dudas, quién iluminó su vida mientras estuvo a su lado. Cuando ella le faltó, su recuerdo, sus enseñanzas, y la calidad humana que le inculcó, fue un faro siempre encendido a su lado que alumbró su camino hasta los últimos días de su vida. Joseph era el primero de los tres hijos que tuvieron sus padres. Sus dos hermanos, William y Marion Eliza, nacieron sanos, lo que implicó que su madre se volcase con aquel que más atención necesitaba. Su madre quiso que Joseph aprendiese a leer y escribir. Ella lo había conseguido, aún viniendo de familia y condición humilde, hecho poco habitual en aquella época. Joseph se crió bajo la exhaustiva protección de su madre. Las risas y burlas de los niños en el colegio eran constantes. En cada trayecto de la escuela a casa y viceversa, Mary Jane tenía que disolver grupos de curiosos que se arremolinaban alrededor de su hijo para increparle o reírse de él. La dependencia del joven Joseph de la figura de su madre era total. El vínculo era tan estrecho entre ambos que, sólo una gran desgracia o tragedia, podía romperlo. Y la tragedia llegó. El destino de Joseph Merrick quedó redactado en un período de tiempo muy corto. Primero falleció su hermano William en 1870 con tan sólo cuatro años, víctima de la escarlatina, a quién siguió

178 poco después, en el transcurso del mismo año, su hermana Marion Eliza de tan sólo tres. La época del llanto y la pena había llegado. Con once años de edad, Joseph recibió el peor golpe de toda su vida. Una bronconeumonía arrancó a su madre de su lado en 1870. La enfermedad cortó su vínculo más sagrado dejando al joven Joseph sólo ante un futuro incierto de soledad y vacío absoluto. La figura de su padre nunca fue decisiva en su vida. Quizás, nunca logró superar el trauma que supuso ver la deformidad creciente de su hijo. Quizás, tal vez, nunca vio a Joseph como a un hijo. De lo que estamos seguros, siempre en base a lo que Joseph contó años después, es que nunca se sintió realmente querido por su propio padre que, tras el fallecimiento de su esposa, socavó un enorme hueco entre ambos. Joseph Rockley trabajó como cochero hasta que decidió montar un pequeño negocio con su esposa. Al poco tiempo de fallecer su mujer, se une sentimentalmente con su casera, la señora Emma Wood Anthill, quién tiene dos hijos y será la encargada de destrozar definitivamente la vida del joven Merrick. Desde un principio la madrastra de Joseph siente asco y repugnancia hacía Joseph. No soporta ver la deformidad del joven, cada vez más pronunciada, y busca cualquier excusa para insultarle y pegarle. Ante tales conductas, su padre se mantiene al margen, el pobre Joseph se las tiene que ingeniar para mantenerse alejado de su madrastra. La situación se vuelve cada día más insoportable. Tanto Emma como sus dos hijos, están hartos de que Joseph no aporte nada a la manutención de la casa. Incluso se lo hacen saber a su padre. Al principio éste justifica que no trabaje debido a sus problemas físicos, pero ante las continuas quejas de su nueva mujer, intercede para que su hijo gane un jornal en la fábrica de tabaco junto a su tío Charles Merrick. Aquí pasará dos años trabajando, hasta que la tremenda deformidad de su mano, le imposibilita realizar sus funciones y es despedido. De nuevo las injurias y el maltrato caen con todo el peso del odio sobre Merrick. En varias ocasiones decide escapar de casa y vagabundea por la ciudad pasando hambre y frío. Su padre sale en su búsqueda y consigue

179 convencerle para que regrese a casa, asegurándole que las cosas van a cambiar. Pero nada cambió. El cuerpo de Joseph se ha convertido en un sinfín de tumores gigantes que deforman su fisonomía. La escoliosis extrema y la desviación de su cadera, convierten cada uno de sus pasos en un auténtico calvario. Para colmo de desdichas, su madrastra le propina continuas palizas, dejándole infinidad de veces sin comer, o sirviéndole las sobras como si de un perro se tratase. En la búsqueda de una solución de trabajo para Merrick, su padre le consigue licencia de buhonero. Provisto de un carro y algo de mercancía se lanza a la calle con la idea de vender y conseguir algo de dinero que llevar a casa, afanado en calmar la inagotable violencia que altera la conducta de Emma y sus dos hijos. La gente huye despavorida al ver la figura de Joseph. Un enorme tumor en la mandíbula hace que su voz suene ininteligible. La gente se aparta de él y no consigue vender nada. Su padre le da dinero todos los días para comer. Merrick, asustado e incapaz de llegar a casa sin una moneda en el bolsillo, pasa días enteros sin llevarse nada a la boca, trayendo de vuelta el dinero que le da su padre, haciéndolo pasar como ganancias de la jornada. Sin poder aguantar más la situación, con tan sólo quince años, decide marcharse definitivamente. Unas pocas monedas y su carro es todo lo que se lleva. Durante días su hogar es la calle, dónde pasa hambre y frío, cobijándose al amparo de puentes alejado de las miradas de la gente. Es de nuevo su tío Charles quién le ofrece su ayuda y su casa enterado de la situación en la que se encuentra. Llega incluso a discutir con su hermano Joseph, recriminándole que permita que su hijo vague en la calle, en vez de dispensarle el cariño obligado de un padre. Los comerciantes de la ciudad se reúnen para pedir la nulidad de la licencia de Joseph. Alegan que espanta a los clientes y que su imagen grotesca y fantasmal, resulta ser de mala reputación para el gremio. En 1879 le retiran la licencia. En ése momento, Joseph Merrick vive con su tío, quién decide brindarle su casa el tiempo que necesite. Durante dos años Merrick se alojó junto a sus tíos. Esperaban un hijo, y creyó que ya habían hecho más que suficiente por él. Agradecido ante la voluntad y generosidad que mostró Charles con él, le expresó su decisión de abandonar la casa y pedir asilo en una Work House (casa de trabajo). La idea de ingresar en éste tipo de instituciones

180 no era del agrado de Merrick. La mala fama precedía a estos centros dónde cama y comida eran moneda de cambio por trabajo realizado. Su tío Charles no pudo oponerse. Lo intentó, pero Joseph se mostró inflexible. Un nuevo miembro llegaría a la familia de su tío en breve, y serían demasiadas bocas que mantener. La decisión estaba tomada. Durante cuatro eternos años Joseph estuvo encerrado en la casa de trabajo. De lo que tuvo que soportar, poco se sabe, ya que Merrick siempre pasó de puntillas sobre aquella etapa de su vida. Pero seguro que la experiencia fue horrible. En la institución es imprescindible trabajar para lograr la manutención. Ha Merrick le ha crecido una protuberancia en la cara que se asemeja a la trompa de un elefante. Ya no se le entiende al hablar y apenas pueda digerir comida alguna. Como no puede trabajar, y con la excusa de la posibilidad de intervenirlo quirúrgicamente, lo trasladan al Leicester Infirmary, donde le quitan el gigantesco tumor de la cara que llegó a pesar medio kilogramo. Tras recuperarse de la operación, decide no volver a la casa de trabajo. Ahora puede comer adecuadamente y es capaz de hacerse entender correctamente. Está decidido a emprender un nuevo rumbo. Enterado de que a la ciudad ha llegado un feriante llamado Sam Torr, decide hacerle una visita y pedirle trabajo como atracción de feria. En cuanto el astuto feriante tiene ante sus ojos a Merrick, se percata de que puede hacer dinero, incluyéndolo en su espectáculo bajo el título de “El Hombre Elefante”. De ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, Merrick es exhibido como una bestia humana. De la feria de Torr pasará a la de Tom Norman. Aunque la crueldad del simple hecho de exhibir a alguien como una atracción de feria, por el hecho simple de ser diferente, esté fuera de toda discusión, Joseph Merrick siempre se mostró agradecido para con Tom Norman. La feria ambulante se instaló cerca del hospital Real de Londres en 1884, concretamente en el 123 de Whitechapel Road. Los estudiantes de medicina pasaban diariamente por la feria y asombrados observaban la morfología de Merrick. Entre tantos

181 comentarios al respecto, ante la fama que adquirió en el hospital la presencia del hombre elefante, los comentarios llegaron a oídos del afamado médico Frederick Treves, cirujano jefe del hospital de Londres, que no dudó en visitar la feria. La imagen del cuerpo de Merrick lo dejó helado. Impresionado por la enfermedad del hombre, le pide a Merrick que le deje examinarlo en profundidad. A Joseph le ha crecido otra vez el tumor de la cara y vuelve a tener problemas al hablar. El médico interpreta esta deficiencia con un trastorno mental del joven, pero apenas tiene tiempo de examinar a Merrick. Las ferias estaban muy controladas en aquella época y las denuncias por indecencia al exhibir a Merrick, terminan con el cierre de la feria. En la vida de Merrick aparece un nuevo personaje llamado Ferrari. Es feriante al igual que Tom Norman, y negocia con éste para que le ceda a Joseph. Su idea es incluirlo en su espectáculo lejos de Inglaterra. Tom acepta la propuesta y Merrick pasa a depender de su nuevo jefe. Antes de emprender la marcha, el doctor Treves entrega a Merick una tarjeta con su nombre y dirección, indicándole que acuda a verle siempre que quiera. La feria de Ferrari parte hacia Bélgica en 1886. Una vez que comienzan a establecerse por pueblos y ciudades, se percatan de que las leyes son incluso más estrictas que en Inglaterra, y allá donde van, su espectáculo es cerrado.

Es una mala época para el bueno de Joseph. Al no poder trabajar, el condenado Ferrari abandona a Merrick a su suerte robándole los pocos ahorros que tenía, y dejándolo sólo en un país desconocido cuyo idioma

182 es una barrera insalvable. Angustiado y muerto de terror no sabe hacia dónde dirigirse. Consigue vender alguna pertenencia que tiene. Con el dinero que saca logra llegar a Ostende, compra un billete para embarcarse rumbo a Inglaterra, pero con la condición de que no se mezcle con el pasaje. Durante todo el trayecto estuvo escondido en un rincón de la cubierta del barco. Los huesos del cuerpo le dolían y el frío intenso y la humedad le provocaron neumonía. Una vez atracó el barco en Dover cogió un tren hacía Londres. También durante éste viaje, se mantuvo escondido de la gente, hasta que llegó en diciembre de 1886 a la estación de Liverpool Stret. Cuando se apeó del vagón, inmediatamente una muchedumbre de gente le rodeó. Joseph intentó esconder su rostro bajo la capucha de su capa. Pero le fue imposible deshacerse de la gente que le insultaba y le trató como si fuese un monstruo. Tal fue el caos que se originó a su alrededor, que Merrick perdió los nervios y asustado comenzó a gritar desconsolado pidiendo auxilio. Parecía que se había vuelto loco. Contorsionaba su cuerpo de un lado a otro dejando escapar con gestos extraños toda su rabia, toda la ira, todo el miedo acumulado durante tantos años. La policía hizo acto de presencia enseguida. Cuando Merrick los vio, sólo tuvo fuerzas para entregarles la tarjeta que le dio el doctor Treves dos años atrás. Después se derrumbó en el suelo perdiendo el conocimiento. Avisado el doctor Treves por la policía acudió de inmediato. Al ver el estado en que se encontraba Joseph, sin dudarlo un instante, lo trasladó al hospital ingresándolo de incógnito en una habitación. El hospital no albergaba a enfermos crónicos, lo que significaba que Merrick pronto estaría de nuevo en la calle. El doctor Treves se enfrentó a serias dificultades por parte de los gerentes del hospital. Corrió peligro incluso su puesto de trabajo. Pero con todas sus fuerzas, y sobretodo movido por una extraña sensación de protección y curiosidad hacia Merrick, logró pactar una solución con el hospital. Pondría un anuncio en los periódicos. Daría a conocer el extraordinario caso de Joseph al mundo, y pediría donaciones que servirían pasa aposentar a Merrick en una habitación del centro sin coste alguno para el hospital. Así, además, el doctor tendría la oportunidad de estudiar en profundidad la enfermedad de Joseph. Merrick, a todo esto, tan sólo pedía que llegado el caso, si no se conseguía la suma necesaria, en ningún caso fuese llevado a una casa de trabajo. Pedía que se le trasladase a un centro de ciegos, donde no podrían ver su monstruosa figura y sentir pánico al verle.

183 Pero en aquella ocasión la vida dio un respiro al desdichado de Joseph. La princesa de Gales Alexandra y el Duque de Cambrige se interesaron por Merrick, y llegaron a conocerle el 21 de mayo de 1887. A partir de entonces, en la que sería, a pesar de su juventud, la última etapa de su vida, Joseph Merrick por fin tendría un hogar y la paz y tranquilidad que nunca tuvo. Se le habilitó una habitación cómoda y sencilla en el hospital. Al fin Joseph pudo dedicar tiempo a la lectura, su gran pasión. Se podía pasar todo un día leyendo novelas románticas y mirando a través de la ventana las flores del jardín. El doctor Treves quedó impresionado con la educación exquisita de Merrick. Podían pasar largas horas hablando y Treves comprobó realmente cual era el nivel intelectual de Joseph. Recibía cartas de gente anónima que se preocupaban por él. Contestaba con elegancia y exquisito trato las misivas, y se sentía con fuerza y ánimo hasta para salir a pasear de vez en cuando. La gente que se acercó a conocer al hombre y no al monstruo, halló a u ser extraordinario y con una sensibilidad especial. Una vez, una señora le tendió la mano. Aquel gesto tan simple de amistad, hizo que Joseph Merrick rompiese a llorar. Nadie, a excepción de su amada madre, se atrevió a tocarle, ni siquiera para mostrarle un gesto de amistad, simpatía o cariño. Comenzó a escribir sobre sus pensamientos y sentimientos íntimos, ofreciendo al mundo la visión de un hombre capaz de no guardar rencor a la gente que le vilipendió, humilló, e hizo de su vida un infierno. Su manera de expresar su sentimiento de culpa ante su propio aspecto lo define de esta manera; “Es cierto que mi forma es muy extraña, pero culparme por ello es culpar a Dios; si yo pudiese crearme a mí mismo de nuevo me haría de modo que te gustase a ti. Si yo fuera tan alto que pudiese alcanzar el polo o abarcar el océano con mis brazos, pediría que se me midiese por mi alma, porque la verdadera medida del hombre es su mente”. Con tan sólo 27 años de edad falleció un 11 de abril de 1890 mientras dormía. Debido a su desmesurada cabeza, Merrick tenía que dormir sentado para evitar la asfixia. En un principio se pensó que fuese la causa de su muerte, al obstruírsele la tráquea pero, hoy día, se apunta la posibilidad,

184 casi unánime, que se fracturase el cuello debido al peso de su enorme cabeza al quedarse dormido. Joseph Merrick está considerado por la ciencia y la medicina, como el caso más extremo de deformidad hasta el momento conocido. Según los últimos estudios basados en las investigaciones llevadas a cabo aún en vida de Merrick y, más tarde, gracias a su esqueleto y las mascarillas que se realizaron de su rostro y sus miembros, los médicos apuntan a que padeciese en grado máximo el “Síndrome de Proteus”. Aún hoy día se debate sobre el caso extraordinario de Joseph Merrick. El doctor Treves se dedicó a estudiar en profundidad a Joseph. Llegó a considerarlo su amigo, y, en una ocasión, tiempo después, cuando le preguntaron qué fue lo que más le impresionó de Merrick contestó: “Una cosa que siempre me entristeció de Merrick era el hecho de que no podía sonreír. Fuera cual fuera su alegría, su rostro permanecía impasible. Podía llorar, pero no podía sonreír”. La fortaleza de carácter y su extrema sensibilidad dejó una huella indeleble en su recuerdo. Tal es así que, el antropólogo Ashley Montagu de la Universidad de Princeton, escribió un extenso trabajo sobre la cualidad humana de Joseph, que tituló, “Merrick, El hombre elefante, un estudio acerca de la dignidad humana”. Joseph Merrick falleció sin conocer el amor. Se fue de este mundo sin saber que se siente al amar o ser amado, sin albergar en su corazón la esperanza de disfrutar, por un instante, lo que sentía cualquiera de los personajes de las novelas románticas que tanto gustaba leer. Su vida transcurrió entre la violencia y el insulto continuo, entre la más absoluta indiferencia y el miedo de la gente que le rodeaba. Se durmió un día y falleció, para al fin dejar de sufrir. Murió sin poder mostrar su alegría. Por un segundo, imagínense no poder sonreír nunca. Joseph Merrick vivió encarcelado en su propio cuerpo. Las rejas de su prisión fueron sus deformados miembros y los gigantes tumores que salpicaron su fisonomía. A pesar de su sufrimiento y el calvario que pasó, al menos en el último periodo de su vida, en su interior, en lo mas hondo de su ser y su mente, Joseph Carey Merrick... fue libre.

185 J.J.D.R. Sobre la paleta, tras extender los óleos elegidos, la estancia sucumbe ante el olor característico que emana del arte evanescente. Sobre la madera vieja, la aceitosa esencia que mantiene vivo el color del mundo, mezcla y convierte imágenes soñadas, creadas por pinceles mágicos y estampadas sobre la piel rugosa de un blanco y límpido lienzo. El ser humano pinta desde tiempos remotos. Realizó bellas obras sobre las paredes rocosas de las cuevas que les ofreció cobijo y no ha dejado nunca de sentir la imperiosa necesidad de plasmar sus miedos, deseos, fobias, sueños o vivencias, convirtiéndolos en obras de arte a lo largo de la historia. No entiendo de arte. Pero me gusta seguir con mi ingenua mirada, las creaciones de artistas modernos que alimentan su vida creando lienzos supremos, en ocasiones tan realistas, que traspasan la línea que divide la realidad visual de lo que podemos considerar pura ficción. En ciertos momentos, me gusta navegar en búsqueda de estos artistas y sus obras, la mayoría no muy conocidos popularmente, capaces de delinear con su pinceles fisonomías absolutamente perfectas y paisajes casi palpables con la piel y el alma. Cuando visualicé un óleo de Renso Castaneda enseguida entendí que estaba ante un gran artista. Como ya dije no entiendo de arte, pero sí de sentimientos, o al menos eso creo, y cuando una pintura me estremece y siento que algo me zarandea muy dentro, no puedo evitar saber algo más sobre su creador. Renso Castaneda nació en Lima (Perú) en 1970, en el seno de una familia de pintores. No es difícil entender que Castaneda, que fue acunado entre lienzos y óleos desde muy pequeño, comenzase a pintar a muy temprana edad, realizando sus propias versiones de grandes obras eternas del arte. El artista limeño se graduó en la Escuela Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú, en la disciplina de pintura. Sus cuadros han sido expuestos en numerosos países, sobre todo latinoamericanos, y algunas de sus obras se exhiben con carácter permanente en museos y galerías de Sudamérica y Estados Unidos. En sus creaciones, el aporte lumínico consigue dar una amplia profundidad a sus escenas y los matices de colores llamativos y vivos, hacen que el resultado sea de una gran elegancia. Su eficaz técnica permite que las trazas delineadas por su pincel surjan con aplomo y del blanco lienzo terminen emergiendo detalles de gran perfección. Renso Castaneda, artista peruano, es otro gran ejemplo de pintor soñador. Con sus impresionantes aportaciones al mundo del arte, logra

186 mostrarnos todo un mundo de gráciles y luminosas escenas, consiguiendo con ello que seamos muchos seguidores del eterno arte de la pintura, los que sigamos disfrutando de cada uno de sus sueños y pensamientos convertidos en lienzo.

187 J.J.D.R. Natural acuarela pintada sobre un lienzo de aguas calmas, Bahía de Caráquez es un pulido espejo donde el sol se mira al atardecer y el pacífico sueña cuando llega la noche. Antaño principal puerto costero del Ecuador, sus tranquilas aguas son hoy día el caladero predilecto de navíos de recreo y preciosos veleros que engalanan sus recios mástiles con banderas de todo el mundo. La antigua ciudad de Carán, por la cual pisaron tan grades culturas prehispánicas como los Jama Coaque, Manta, Chorrera, Tolita, o la fascinante cultura Bahía, mira de frente a su hermana San Vicente con la que comparte el estuario de Chone y de la cual se encuentra separada por la extensa lengua de mar que divide sus costas. Bahía de Caráquez pertenece al Cantón Sucre y está ubicada en la famosa ruta ecuatorial del Spondylus- concha de mar que sirvió como artículo de prestigio y moneda de intercambio entre las diferentes etnias tribales del Ecuador precolombino-, y que es ruta obligada para aquellos amantes de los enclaves históricos que ocuparon los antiquísimos y espléndidos pueblos prehispánicos. Bahía de Caráquez es una pequeña ciudad apacible y de gran belleza natural. Su territorio está delimitado por las aguas del pacífico y sus playas y malecones son un llamativo ejemplo de biodiversidad y naturaleza en estado semisalvaje. El gran impulso turístico de Bahía surgió tras el gran desastre que provocó el llamado fenómeno del niño de 1998, evento natural que asoló las playas de Bahía y San Vicente causando innumerables pérdidas materiales. Los esfuerzos empleados para la reconstrucción de tan idílico paraje dieron como fruto la restauración de las costas y la posibilidad de caminar de punta a punta de sus playas contemplando el océano pacífico en toda su plenitud. Como colofón al desarrollo de las localidades manabitas de Bahía y San Vicente, el 3 de noviembre del 2010 se inauguró el puente que unió ambas localidades y que lleva por nombre “puente de los Caras”. Acontecimiento éste que sirve para acelerar el desarrollo económico de la zona, abriendo nuevas posibilidades de comercio en el cantón manabita. La única manera posible de cruzar hasta Bahía de

188 Caráquez desde San Vicente era a través de lanchas a motor- los taxis del mar- o en la gabarra, trasbordador itinerante que durante todo el día llevaba personas y vehículos de costa a costa. Caminar por Bahía de Caráquez es disfrutar de sus amables habitantes dispuestos en todo momento en dejar patente su alegría y hospitalidad. Pasear por el malecón resulta una experiencia enriquecedora. Múltiples negocios, pequeños puestos ambulantes, y una gran cantidad de vendedores que ofrecen todo tipo de frutas, helados y golosinas, caminan arriba y abajo del paseo marítimo haciendo las delicias de los turistas. Todo se vende y todo se compra. Salir con las manos vacías y volver con algún recuerdo o sentir en los labios la frescura de todo tipo de frutas tropicales es una rutina en Bahía. Cerca del pequeño embarcadero, desde donde parten las pequeñas embarcaciones que cruzan hasta San Vicente, hay varios restaurantes donde se pueden degustar fritadas de pescado o parrilladas de carne, recomendable aderezarlas con una buena cerveza Pilsener. Decenas de hoteles salpican las playas de Bahía con sus altaneras torres de habitaciones y sus mega-espacios destinados a conquistar con lujo y actividades a los turistas que llegan a la ciudad. El hotel La Piedra es uno de tantos. Pero su ubicación a pie de playa con acceso particular desde sus terrazas a la arena del pacífico unido a la gentileza de sus operarios y las hermosas vistas que poseen todas sus habitaciones, hacen de este establecimiento un rincón idílico para pasar unos días de olvido terrenal y poder emocionarse con la cotidianidad de amaneceres espectaculares y tenues ocasos. Llega el nuevo día y abordo de una pequeña lancha a motor el agua sacude el casco mientras el pequeño embarcadero de madera se pierde en la lejanía. Por todos lados las gaviotas revolotean y los incansables pelícanos grises se sumergen en picado en busca de peces. Decenas de pescadores faenan en las azules aguas retorciendo sus redes y atarrayas en busca de pescado y camarón. Un gran grupo de fragatas vuelan en círculos sobre un pequeño islote en medio de la bahía. Es la señal de que llegamos a nuestro siguiente destino, la singular y hermosa isla Corazón. Por doquier, allá donde se posan los ojos, cientos, miles de aves, sobrevuelan las 40 hectáreas de la isla llevando el sustento a sus nidos repletos de polluelos salpicando el cielo de colores y silbidos estridentes que resuenan entre el manglar y la húmeda tierra. Cuando el pequeño islote está a tiro de piedra, desde la embarcación a motor pasamos a unas pequeñas canoas en las que recorreremos el

189 espectacular manglar que subyace en Isla Corazón. En un abrir y cerrar de ojos, siempre guiados por las expertas manos de los guías de la isla, las canoas comienzan a adentrarse en un mundo de graznidos arbóreos, agua salada y verde y espeso follaje. El mangle rojo es el más abundante, y entre el negro y el blanco, han creado pasadizos techados de lianas verdes, por los que al navegar lentamente uno entra en grandes cavernas vegetales recubiertas de nidos de toda clase de especies ornitológicas. Isla Corazón es un claro ejemplo de biodiversidad controlada en el que se puede apreciar una ingente cantidad de aves migratorias y una de las colonias regulares más grande de fragatas, aves de hermoso plumaje cuyo macho para atraer a las hembras exhibe una enorme bolsa de color rojo intenso en su garganta. La canoa atraviesa ahora un túnel espeso recubierto de ramas y sombreado por las miles de aves que cuelgan de los nidos sobre nuestras cabezas. El sonido que se escucha entonces es atronador. Al mirar hacia arriba, como enormes sandias rojizas, las fragatas estremecen las ramas del mangle y hacen que tiemble el cielo. Una vez atravesado el túnel vegetal la canoa enfila un entrante grande de agua y el mar aparece henchido de magnitud por todos lados. Al alejarnos de la isla, podemos contemplar al fin la verdadera grandeza de tan bello lugar. Como en un juego, intentamos apreciar una copa de árbol que no esté ocupada por un ave, ya sea fragata, espátula, grulla, garza, martín pescador, gaviota, pelícano, o cualquier otra especie de ave que erige su casa en la isla. Sobre el cielo moteado de plumas de colores, en grandes círculos los pájaros caen sobre el agua como grandes cazadores que son, y al salir agitan sus cuellos y alas en un magnífico alarde de potencia y eficacia. Nuestra travesía en canoa acaba al llegar a un frágil embarcadero donde nos espera uno de los guías del sendero de isla Corazón. Toca caminar y entender de boca de quién se crió en este lugar, la importancia de este excelente ecosistema para la bahía y la región. Nuestros guías son Diógenes y Francisco, pescadores locales y miembros de la Asociación Asomanglar, artífices de que este pequeño entorno natural no haya

190 desaparecido bajo la desidia y el olvido. Ellos forman parte de unas 50 familias que nacieron y viven en los márgenes de la isla. Humildes pescadores, han conseguido revitalizar un manglar olvidado convirtiéndose en centinelas que guardan con celo los secretos naturales que cobija el sendero que transcurre por la isla. Hoy día la isla es un rincón protegido gracias a ellos. Asomanglar es una asociación de guías nativos de ecoturismo comunitario, creada para proteger el bello manglar y a la vez poder mantenerse con los pequeños aportes que reciben de los tours guiados. Isla corazón, que debe su nombre a la forma en corazón que perfila su silueta a vista de pájaro, ha triplicado en los últimos 8 años la cantidad de aves migratorias que anidan en su territorio gracias al empuje y trabajo de la asociación Asomanglar, comisión turística el Pital y Casita de Portovelo. Miles de agujetas, cormoranes, murciélagos blancos, garcillas triadas, garzas reales, pelícanos grises y pardos, Ibis escarlata y blanco, martín pescadores, guacos, iguanas, anacondas, boas constrictor, cangrejos del mangle, así como decenas de moluscos y más de 50 especies de aves migratorias, construyen sobre la pequeña isla corazón un hermoso paraje de diversidad ecológica de incalculable valor medioambiental.

Tras una agotadora jornada de excitante aventura recorriendo la isla, el pescado fresco y la apetitosa fruta dispuesta con elegancia, son el mejor reconstituyente para un día hermoso y lleno de anécdotas inolvidables. La espuma del mar resuena en el silencio de la embarcación. Sobre la línea del horizonte la isla corazón se hace más y más pequeña y el embarcadero de Bahía muestra sus maderos altivos sobre la mar, dejando patente que el final del viaje y la excursión llegaron a su final.

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La magia de la vida reside en saber sacar el jugo a las experiencias que se nos pueden presentar. En compañía de familiares y amigos tuve la fortuna de realizar uno de los viajes más bonitos de mi vida, y gozar con un entorno idílico y pleno de naturaleza. A mis queridos Diego, Yin y familia, con quienes pudimos disfrutar de un viaje inolvidable, el cual, espero en un futuro no demasiado lejano podamos repetir y reírnos juntos como nosotros sabemos hacerlo.

192 J.J.D.R. Bajo las turquesas aguas del lago General Carrera, los bancos de salmones y truchas en procesión subacuática esquivan con rítmico y simétrico danzar de escamas y aletas, los angostos y retorcidos muros de la catedral del mármol. Por encima de las aguas del lago obviando el constante borboteo de los peces, una cúpula de mármol resalta en el horizonte cercano. Trescientos millones de años de cincelado natural lograron crear ondulaciones perfectas en un conjunto pétreo de hermosura sublime. La catedral del mármol se ubica en las costas del lago General Carrera en la región de Aysén. La demarcación geográfica del lago es compartida por Chile y Argentina, siendo conocido el lago patagónico por parte de los argentinos como lago Buenos Aires. Con una altura de cuatro metros, la catedral de mármol, suele ser un buen refugio para los afortunados visitantes que se acercan al lago y que, en pequeñas embarcaciones, se adentran por las cavidades minerales llenas de color. Cerca de la Catedral, se puede contemplar la capilla y la caverna de mármol, esta última de menor tamaño pero no por ello menos espectacular. Las tres siluetas que se elevan como centinelas sobre el lago, son formaciones de roca caliza que muestran grandes vetas de puro y ondulado mármol blanco, rizadas brechas grisáceas y rectilíneas vetas de bellísimo mármol rosáceo. Poder adentrarse en las cavernosas entrañas de estas formaciones marmóreas y palpar la húmeda piel de la roca, debe ser como doblegarse ante un diafragma de luz atemporal que golpea los muros sintiendo que se penetra en un gigantesco caleidoscopio. En el año 1994 el conjunto natural del lago General Carrera o Buenos Aires, fue declarado Santuario de la Naturaleza. El mejor lugar para comenzar la travesía es Puerto tranquilo, pequeña y apacible localidad donde se puede alquilar una embarcación o sumarse a grupos que salen asiduamente a navegar por el lago. Las excursiones a pie son también muy atractivas, siendo numeroso los senderos que discurren por toda la región que nos llevarán hasta los pies de espectaculares cascadas, quebradas de hielo, y un sin fin de aventura y libertad. La lluvia suele ser constante en la región patagónica. Los nueve grados de temperatura son casi rutina en una zona que, por norma general, presenta buena climatología para la pesca y la observación de la fauna marina y las aves del litoral. La luz es el mayor aliado del mármol. Los rayos del astro rey,

193 como un tímido velo de seda se desplazan por la pulida y tersa piel de la antigua roca. Entre claroscuros y sombras chinescas, abrazada por el silencio y rozada por el leve viento que sopla del norte, la catedral del mármol, se erige como sublime icono natural y espejo en el cual el sol se asoma cada mañana al sur del continente americano.

194 J.J.D.R. Huecos profundos e inaccesibles socavan la espesa vegetación del Parque Nacional Jaua-Sarisariñama. La meseta del Pantepuy, perteneciente a la formación Rorayma, se parte abruptamente dejando a la vista precipicios cuya verticalidad están entre los más pronunciados del planeta. El parque se encuentra al sudoeste del Estado de Bolívar, muy cerca de la frontera con Brasil. Llegar junto a los agujeros de Sarisariñama, o “gran sabana” - nombre que también recibe-, es muy complicado. Actualmente sólo está permitido a investigadores científicos. El aislamiento se completa por hallarse la carretera más próxima a cientos de kilómetros. Tan sólo hay un pequeño poblado indígena dentro del parque perteneciente al pueblo Yekuana, llamado Cajiataña. Por las dificultades para llegar, y por ser prácticamente imposible descender sus paredes verticales -tan sólo es posible por medio de helicóptero- Sarisariñama ha permanecido sin ser explorada hasta el año 1974, cuando el explorador venezolano Charles Brewer-Cariasse se adentró en los abismos ovalados por medio de helicóptero. Tiempo después sería el Alemán Eckhard Fella quien llegaría a profundizar en la sima a pie, formando equipo junto a cinco compatriotas alemanes y otros seis venezolanos indígenas Yekuana. La antigüedad de la tierra y las rocas de esta región se estima en 1590 millones de años.

El hundimiento en tierra, quinto en el ranking de volumen del planeta, se encuentra en Sarisariñama. Se trata de la sima Mayor, un agujero de 352 metros de diámetro, 350 de profundidad vertical, comparable a un edificio de 140 pisos, y 502 metros en el fondo y nada más y nada menos que 18 millones de metros cúbicos. Sin lugar a dudas hablamos de un tremendo boquete en la barriga de la meseta, que se precipita insondable hasta un mundo oscuro y extraño, cuya formación sigue siendo un misterio para los geólogos. Las especies que viven en el suelo de los agujeros de Sarisariñama son endémicas y altamente sensibles. Al vivir en un entorno tan aislado, donde es imposible ascender para salir del agujero, las especies vegetales y animales que allí viven tienen un valor ecológico fundamental. En la profunda y espesa vegetación hallamos plantas como la Sloanca Cavicola, la Sloanca janaensis y el Piper Janaense. En cuanto a la fauna

195 destaca la Marmosa Tyleriana (marsupial endémico de las simas tepuyanas), Estefanía riae (anfibio de la meseta de Jaua) y el Tapirus terrestre o Pantera Jaguar Onza, sin lugar a dudas uno de los más hermosos felinos sudamericanos. Los ríos Canaracuni, Pavo y Aresi nacen en el parque nacional y son afluentes del río Caura. La temperatura oscila entre los 12º y 24º, siendo el clima amazónico, cálido y selvático. Sarisariñama es un ejemplo más de la grandeza del mundo que nos rodea. Los abismos impenetrables, de verde y espesa vegetación, albergan un mundo paradisíaco y ajeno al hombre cuyo aspecto recuerda parajes escritos por Julio Verne en su Viaje al centro de la Tierra. Una vez más, los paraísos terrenales de Venezuela, hacen de este país uno de los lugares más bellos del planeta.

196 J.J.D.R. Al subir la marea, resistiendo el envite de las olas de un mar encrespado, una enorme y fina aguja rocosa, centinela del mar de Tasmania, vigila y observa desde su pedestal granítico la línea infinita del horizonte. La gigante torre natural icono de la isla australiana de Tasmania y conocida como Tótem Pole, se ha convertido en uno de los lugares predilectos de aventureros y amantes de la escalada. La torre rocosa se formó por la constante erosión del viento y el mar durante siglos. En la lejanía, Tótem Pole se yergue sobre un gris acantilado del cavo Hauy en la península de Tasman, al sudeste de Tasmania y a unos 75 kilómetros de su capital Hobart. La aguja pétrea mide 70 metros de altura y apenas 4 metros en su parte más ancha, lo que convierte su ascensión en todo un reto no exento de riesgo. Para llegar hasta Tótem Pole primero es necesario sortear un acantilado haciendo rápel hasta alcanzar la base de la enorme torre, siempre con la marea baja y calculando bien el tiempo de ascenso y descenso para no quedar a merced del mar y las peligrosas rocas cuando de nuevo suba la marea. La península de Tasman fue descubierta por el comerciante, marino, y explorador neerlandés Abel Tasman, primer europeo que llegó y cartografió la isla de Van Diemen (actual Tasmania), la isla de Nueva Zelanda, y después avistó el archipiélago de Fiyi en 1643 a bordo de una expedición al servicio de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales. A pocos metros de la costa Neozelandesa tuvieron serios encontronazos con el pueblo Maorí, y no llegaron a poner pie en tierra, teniendo que lamentar bajas por parte de ambas partes. Los 520 kilómetros que circunvalan la península de Tasman comprenden un lugar idílico rodeado de un mar celeste bajo un cielo de espectacular belleza. Gigantescos acantilados de finas y rectangulares agujas fueron en época pasada refugio de piratas, y ahora son el lugar predilecto para las aves que anidan en sus inalcanzables riscos. El mítico Tótem Pole fue escalado por vez primera en el año 1968 y desde entonces es un punto de referencia para todo aquel escalador que desee potenciar su currículum de éxitos. De hecho, este punto forma parte de la travesía de escaladas denominada 7 paredes 7 continentes a través de todo el mundo, siendo el 7 también su grado de dificultad, sobre todo por la humedad constante de sus paredes.

197 Los activistas de Greenpeace consiguieron escalar el Tótem Pole en 2001 y colocar una de sus características pancartas en contra de la pesca y el comercio ilegal que se viene desarrollando en la zona. La aguja de dolerita negra y paredes afiladas destaca sobre un acantilado de rocas hercúleas bañadas por la espuma rizada del mar de Tasmania. Sobre su estrecho lomo pétreo, un hombre repta en vertical desafiando las leyes físicas, mientras el penetrante cielo se cierne sobre sus pies y la soga soporta la adrenalina convertida en el sofoco de los amantes del riesgo y la aventura en las islas australianas.

198 J.J.D.R La ciudad de Vorónezh fue emblema de la ya extinta unión soviética, por su resistencia feroz e indomable ante el avance despiadado de las tropas alemanas en la segunda guerra mundial; por lo que se le otorgó en 2008 el título de “ciudad de la gloria militar”. Con casi un millón de habitantes Vorónezh no es una localidad pequeña y aislada, sino un puerto fluvial de interés, además de un importante punto de comunicación ferroviario entre Moscú y Kiev. Pero a Vorónezh, guste o no, se la conoce mundialmente por el enigmático y misterioso caso que a continuación les narraré... El día 9 de octubre del año 1989, la agencia de información soviética Tass, comunicaba la singular experiencia vivida por numerosas personas, entre ellas varios niños, que aseguraban haber sido testigos del avistamiento y posterior aterrizaje de una extraña nave de la que descendieron tres seres gigantes. Que la agencia Tass difundiera tan extraordinaria noticia, llegó a ser tan inquietante como el propio suceso. Hablamos de la agencia de información del régimen soviético, y aunque Rusia se encontraba en pleno cambio de apertura hacia occidente (perestroika), que desapareciese tan repentinamente el celo y la ocultación de información de manera tan llamativa, no hizo más que avivar las dudas y el escepticismo sobre dicha información. Hasta Vorónezh se desplazaron científicos y miembros gubernamentales para testimoniar in situ los hechos ocurridos. Como era de esperar, la noticia de que un ovni había aterrizado en Rusia dio la vuelta al mundo. Sin ir muy lejos aquí, en nuestro país, Luis Mariñas habría el telediario de la primera cadena de televisión española con la noticia del aterrizaje alienígena. Lo propio haría Ángeles Bandrés en su informativo, y pocos días después, informe semanal dedicaría un reportaje con testimonios directos desde la propia ciudad de Vorónezh. A parte, rotativos importantes como ABC, El Mundo o La Vanguardia, vertieron ríos de tinta durante días sobre los hechos ocurridos en Rusia. ¿Pero qué ocurrió realmente en Vorónezh?, ¿Cuáles fueron los acontecimientos que llevaron a esta localidad del suroeste ruso a estar en el ojo del huracán informático? Todo sucedió el día 27 de septiembre sobre las 18:30 de la tarde en un parque situado en el distrito de Leverezhni, muy cerca de la escuela de secundaria 33. En el citado parque, varios niños jugaban distraídos cuando sobre sus cabezas apareció “un globo de color rojo oscuro de unos 10 metros de diámetro” que, tras realizar unas extrañas maniobras, se posó en tierra a escasos metros de los alucinados muchachos. Según contaron después, sintieron que sus cuerpos quedaban paralizados. En un instante, de aquella extraña nave surgió un resplandor intenso seguido de un sonido metálico. En seguida una especie de escotilla comenzó a abrirse, y pudieron contemplar la silueta de dos seres gigantescos (tres

199 metros según la descripción) y un tercero más pequeño pero no por ello menos singular. Vestían una especie de mono ajustado sobre el que resaltaba un dibujo circular en el torso. A pesar de su descomunal altura, poseían cabezas pequeñas en las que se apreciaban tres enigmáticos ojos luminosos. Después de adelantarse sobre el terreno, uno de los dos seres, se acercó hacia el de menor tamaño y tras tocar una especie de interruptor en su pecho, éste se puso en movimiento. La descripción del ser más pequeño, indicó que podría tratarse de un robot, pues según los testigos, carecía de rasgos y movimientos humanos. Al ver cómo los tres seres maniobraban a sus anchas sobre el parque, los niños comenzaron a gritar presa del pánico. Uno de ellos consiguió vencer su inmovilidad y trató de escapar corriendo a toda velocidad. Pero en un instante, uno de los seres que esgrimía en su mano una extraña vara de aproximadamente un metro de longitud, apuntó sobre el muchacho que huía, haciendo que éste desapareciese al instante, volatilizado por la luz que desprendió la enigmática vara. A la par de éste hecho, otro de los niños que no paraba de gritar, recibió la penetrante mirada de aquel ser, e inmediatamente dejó de emitir sonido alguno. Agachándose sobre el terreno, uno de los humanoides dibujó un triángulo luminoso sobre la tierra que perduró escasos segundos a la vista, después subieron a su nave y ésta desapareció en el firmamento instantáneamente. En cuanto la nave se ocultó en la espesura del cielo, el niño que había desaparecido, volvió a reaparecer en el mismo lugar sin daño alguno, aunque mantenía el rictus pavoroso del miedo congelado en su cara. Tanto en días anteriores como posteriores al supuesto encuentro con los alienígenas, multitud de testigos de la ciudad de Vorónezh, indicaron haber visto sobre el cielo de la ciudad extraños fenómenos luminosos. Para Vasia, Zehna y Julia, los primeros testigos del incidente, el miedo perduró en sus cuerpos por espacio de mucho tiempo. Dolores de cabeza y un malestar general les perjudicó durante días. Aunque lógicamente, la secuela de lo vivido no se la podrían arrancar jamás de la memoria. A parte de los niños, muchos otros testigos vieron las andanzas de la extraña nave sobre el parque. La policía de Voronezh, ratificó lo sucedido ante los medios de comunicación, y posteriormente en la investigación llevada a cavo por el gobierno soviético. En la escena de los hechos, los científicos comenzaron a analizar el terreno sobre el que supuestamente se posó la nave, y tomaron muestras que fueron llevabas al laboratorio. En concreto, según certificó Genrij Silanov responsable del instituto astrofísico de Vorónezh, hallaron una roca de color rojo oscuro que después de ser analizada, se constató su procedencia desconocida, “nada parecido a una roca terrestre”. Igualmente los científicos descubrieron una marca de 20 metros de

200 diámetro sobre la cual había cuatro hendiduras de 4/5 centímetros de profundidad y de 14/16 centímetros de diámetro cada una, en lo que parecía formar un rombo sobre el terreno. Con el transcurrir de los días la noticia se diluyó. La agencia Tass se fue desmarcando de la noticia, restando importancia al suceso y desviando su opinión a las investigaciones que se estaban llevando a cavo al respecto. Como suele suceder en estos casos, donde la lógica se enfrenta al testimonio y a las pruebas que atentan contra las leyes físicas conocidas, el caso Vorónezh pasó a engrosar la larga lista de sucesos aún hoy día archivados y sin respuesta. Para el gobierno soviético el incidente de Vorónezh, lejos de intimidarles por la aparición de extraños seres en suelo ruso, parecía agradarles la idea de que naves extraterrestres hubiesen elegido Rusia como lugar de visita. Lo cierto es que algo extraño sucedió en Vorónezh el día 27 de septiembre del año 1989. Fueron muchos y muy variados los testigos del misterioso incidente. Pero como siempre, la opacidad, el sectarismo y la poca transparencia, anegaron con lastimosas y posteriores declaraciones la propia vivencia de los testigos y la luz de un hecho sin precedentes en nuestra historia. Los mismos científicos hallaron restos elocuentes de que algo grande y misterioso se había posado en el parque del distrito de Leverezhni; “Algo muy extraño a ocurrido en Vorónezh. Tenemos pruebas del aterrizaje de un “ovni”en la ciudad y en nuestro centro se están investigando las huellas que dejó en el suelo” El que suscribió estas palabras no fue otro que el científico Genrij Sinalov, director del laboratorio de astrofísica de Vorónezh.

201 J.J.D.R. Unas sobre otras, con avidez y premura, las bellas glicinas se enredan y trepan saciando la profunda ansia que las impulsa a poseer el espacio natural de la rama de enfrente. Unos sobre otros, los nuevos brotes, se apelmazan enhebrando un tupido encaje de anudadas cortezas, que se abrazan y cortejan en perfecta armonía, creando un túnel de hermoso colorido bajo el cual sombrea la cálida y resoluta perfección arquitectónica de la que hacen gala las glicinas al unirse. El jardín botánico de Kawachi Fuji se encuentra en la ciudad de Kitakyushu a unas cuatro horas de la capital Tokio (Japón). Durante todo el año, el jardín botánico recibe miles de visitas, siendo el túnel de las glicinas el lugar más recorrido y fotografiado por los turistas. Al llegar la primavera, esta especie de arbusto leñoso y trepador (Histeria ginensis), exhibe su pletórico y espeso follaje y colorea con cálidas flores blancas, violetas y azules, todo un firmamento botánico de glorioso aspecto. Las glicinas son plantas trepadoras de hoja caduca con forma oval. Son originarias del este de los EE.UU. así como de países del este asiático como China, Corea o Japón.

Pueden alcanzar hasta los diez metros de altura y es común ver brotar racimos colgantes de hasta quince centímetros. Las glicinas son capaces de crear bellos entornos al enredarse unas con otras, formando espacios naturales llenos de elegante colorido y parsimoniosos túneles, capaces de transportar al afortunado visitante que camina bajo su arco de flores, hacia un mágico mundo tachonado de arracimadas nubes de pétalos cayendo desde el firmamento. Se apaga la luz del cielo y la penumbra, como una bruma sedosa y apática, cae mediando con su opaco telón sobre el tramo del camino. La noche apremia el angosto pasillo arbóreo con sombras tenebrosas, que agolpadas a ambos márgenes del terreno, parecen gemir, acosar, palpar y susurrar a espaldas del caminante confiado, que creyó no temer pasar a cierta hora por el túnel de dark hedges donde la naturaleza se confabuló con la noche creando un lugar de siniestro transitar y misterioso aspecto. El túnel de dark hedges se encuentra en el condado de Antrim, concretamente en un pequeño tramo de la carretera de Bregagh Road próximo a la localidad de Armoy en Irlanda del Norte. El túnel lo forman las numerosas y grandes ramas de las hayas que unidas y entrelazadas,

202 forman un espeso arco natural que durante muchos años a despertado todo tipo de leyendas y supersticiones legadas de generación en generación gracias a su terrorífico aspecto. No fue capricho de la naturaleza la creación de tan peculiar túnel. Su creador fue James Stuart en el siglo XVIII, y lo hizo para impresionar a los visitantes que llegasen a sus tierras y a su esplendida mansión georgiana conocida como Gracehill house en honor de su esposa Grace Lynd. El lujoso castillo propiedad de la adinerada familia Stuart es hoy día es un lujoso club de golf. La avenida de las hayas forma un túnel de ramas acodadas y enmarañadas cuya regia fortaleza aérea sombrea con agónica persistencia un buen tramo del camino. Las diferentes tonalidades de la luz del día, inciden y crean, a diferentes horas, distintos ambientes naturales que encandilan a fotógrafos y artistas. Pero dicen que es al anochecer cuando el enjambre de ramas y madera muerta parece cobrar vida, y renacer de la apatía diurna con el insomnio tenebroso de su imagen gótica y cenicienta. Así lo debió de percibir el mítico y genial Edgar Alan Poe, de quien se cuenta que percibió la fuerza del lugar y le sirvió de inspiración para crear algunos de sus afamados relatos de terror. En un lugar como el túnel de dark hedges no podían faltar las leyendas ligadas a su recorrido entre penumbra y niebla irlandesa. Dicen que diferentes espíritus deambulan descarnados y penando el alma bajo el túnel que forma el hayedo. Así se narra el caso de una joven a la que se conoce como Lady Grey. Cuentan que la dama en cuestión, suele caminar arriba y abajo por el túnel hasta que la sombra que proyectan los árboles deja de cubrir su penitente cuerpo. Dejando atrás leyendas y relatos de terror, de lo que no cabe duda, es de la fuerza enigmática que posee tan peculiar sendero. Las potentes ramas de los árboles parecen arañar el viento con sus uñas de madera y el porte sobrio y retorcido de los troncos de las hayas, simulan ser oscuros centinelas apostados a ambos lados del sendero. El cielo se cubre de nubes y la niebla penetra en un tramo de Bregagh Road. Nada se mueve alrededor del túnel enmarañado. A solas, con el silencio como único compañero de viaje, el túnel muestra su oscura faz entre los enjutos y viejos árboles, continuamente golpeados por el austero silbido del viento que sopla del norte. La noche se cierra definitivamente. Sólo aquel que camine en solitario bajo el yugo tenebroso que impone el túnel dark hedges, sabrá discernir sobre el abrumador sentimiento de soledad y misterio que reina en este singular lugar del mundo.

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J.J.D.R. A poco más de cuarenta kilómetros al sudeste de la provincia de Loja (Ecuador), hay un hermoso y apacible valle rodeado de ríos y manantiales cuyas aguas contienen propiedades que bien podrían compararse con las que tendría -de existir- el tan anhelado y buscado elixir de la eterna juventud. La localidad de Vilcabamba está gobernada por un silencio abrumador sólo roto de vez en cuando por el canto discontinuo de las numerosas especies de aves que tienen en el valle su paraíso territorial y que constituye para la región un excelente campo de investigación ornitológico. Decenas de senderos, ocultos bajo una bóveda densa de vegetación, aparecen y desaparecen frente al caminante ofreciéndole la opción de elegir qué aventura seguir. La localidad de Vilcabamba hace años que merece el estudio competente y serio de científicos de todo el mundo, quienes son testigos de cómo los habitantes de este rincón de la medianía del planeta apenas enferman y su media de edad es notablemente más elevada que la del resto del planeta. Estos estudios comenzaron en 1969 de la mano del investigador Miguel Salvador quién verificó, junto a su equipo de investigación, como buena parte de los habitantes de esta localidad habían alcanzado los cien años sin problemas. Desde entonces, las investigaciones internacionales sobre las condiciones de vida en este rincón del mundo no han cesado desde entonces, y todo apunta a que la elevada media longeva de sus habitantes se debe a varios factores como son la calidad de sus aguas, el templado clima y la vida reposada y tranquila de la cual disfrutan los lugareños. Vilcabamba cuenta con la tasa de longevidad mayor del planeta. La mayoría de sus habitantes cumplen sin dificultad la centena de años y un buen número llega a cumplir los ciento veinte. Al parecer, encontrar en Vilcabamba algún signo que lleve hasta algún proceso quirúrgico en el último siglo, puede ser como buscar una aguja en un pajar, lo que nos da una idea de la envidiable salud de la que gozan sus habitantes. Son los ríos Chamba y Uchima los que derraman sus aguas purificadoras sobre el valle andino. Estas aguas, puras y cristalinas, contienen gran cantidad de hidrógeno activo y dos electrodos negativos en vez de uno -

204 más común-, haciendo que de forma natural se combatan los radicales libres y el organismo sea capaz de asimilar los minerales orgánicos con gran facilidad limpiando el cuerpo de aquellos minerales más pesados. Además, las aguas de estos ríos y sus muchos manantiales, son muy ricas en magnesio y hierro. Un halo mágico cubre el valle ecuatoriano. Su fama de lugar rejuvenecedor se agranda cada año y son cada vez más las personas que acuden a sus manantiales y ríos a beber y bañarse en sus aguas. El valle de Vilcabamba es un lugar extraordinario, un paraíso enorme de frondosa vegetación, santuario ornitológico perfecto para el estudio de un sinfín de especies distintas de aves. Su población vive sin prisa, acompasando sus días bajo el acorde suave y delicado que marca el templado clima ecuatorial. Dicen que acercarse hasta Vilcabamba es emprender un viaje en el cual el tiempo pierde su sentido. Cuentan que el silencio que reina en el valle, domina el espíritu del viajero que deja de tener conciencia del presente cuando comienza a adentrarse entre las pequeñas casas de barro y madera construidas alrededor de grandes patios interiores decorados por bellos y artísticos jardines. Nada altera la simbiosis natural y rítmica que subyace en esta Tierra. Sus habitantes, guiados por el ritmo que les impone su entorno, son envueltos por el influjo místico y eterno que segrega el guión que la madre naturaleza les legó como intangible tesoro de vida.

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J.J.D.R. ¿Cuál es el ser vivo más alto del planeta? ¿Cuál es el más grueso? y, el más viejo… ¿Cuál es el más viejo? Aunque la primera idea que nos puede rondar la cabeza ante estas preguntas, sea pensar en una gran jirafa, una enorme ballena o quizás un longevo galápago, los seres vivos más extraordinarios de nuestro planeta no tienen origen animal aún a pesar de lo que podemos imaginar, sino vegetal. A continuación se los presento: EL SER VIVO MAS ALTO DEL MUNDO En la mitología Griega, Hyperion es un Titán, hijo de Urano (el cielo) y Gea (la tierra), y su nombre significa “el que vive arriba” o “el que mira desde arriba”. Para sentir como Titán nos mira desde arriba, tenemos que desplazarnos hasta el Parque Nacional de Redwood Humboldt cerca de Eureka, al norte de San Francisco, en el estado de California. En el caso del Hyperion no hay discusión alguna. Se trata del árbol más alto que puebla la tierra, o al menos encontrado hasta el momento. Es una Secuoya de 115, 56 metros de altura, 21 metros más alto que la estatua de la libertad. Fue descubierta por Chris Atkins y Michael Taylor en el año 2006, desbancando en altura a otra Secuoyas de nombre Stratosfhere Giant (Gigante de la Estratosfera) descubierta en el año 2004 por los mismos botánicos, y que tenía una altura de 112, 83 metros. Actualmente se omite dar datos de su localización dentro del inmenso parque, para salvaguardar su aislamiento e integridad. Las Secuoyas son árboles del periodo cretácico y existe un ejemplar llamado Matusalén, descubierto en 1950 por Edmun Schulman, y que tiene 4650 años de antigüedad. En España tenemos algunos ejemplares. El rey y la reina son dos Secuoya que hay en la granja de San Ildefonso de Segovia. El rey tiene 43 metros de altura y la reina tenía 42 metros, pero en 1992 un rayo cayó sobre el árbol menguando tres metros su porte, con lo que actualmente tiene 38, 5 metros de altura. También sirvió para que encima de los

206 árboles se dispusiesen pararrayos. Se tiene constancia de que están allí desde 1867. El SER VIVO MAS GRUESO DEL MUNDO Para encontrar a nuestro primer concursante de este ranking singular, nos dirigiremos hasta Méjico. Transitando por la carretera federal 190 que pasa por las cercanas ruinas arqueológicas de la bella Mitla, a unos 13 km de Oaxaca nos espera un enorme ejemplar de Ciprés, también llamado Sabino o Ahuehuete, en el atrio de la iglesia de Santa Maria El Tule. La sombra del espectacular árbol del Tule (como es popularmente conocido) y que significa “árbol de iluminación”, puede cobijar a 500 personas de los rayos del sol. Sus frondosas ramas de verde follaje se elevan del suelo hasta alcanzar los 42 metros de altura. La Iglesia De Santa Maria mengua en cada foto que dispara el turista junto a árbol tan descomunal, apareciendo como si fuese de juguete. Sus 32 metros de diámetro de copa, y sus 14,05 de tronco, más un volumen total que alcanza la friolera de 816,829 metros cúbicos y un peso aproximado de 636,107 toneladas, hacen que este ejemplar de Sabino acapare el título de “Ser vivo más gordo de la tierra”. La edad aproximada del árbol del Tule es de 2000 años de antigüedad. En el año 1996 se le aplicó una poda de la madera inerte que acumulaba el tronco, sacándose cerca de 10 toneladas de madera. Al ir de visita a Oaxaca para conocer de cerca éste árbol, el turista se encuentra con una bonita manera de apreciar el ejemplar. Los niños de la localidad, indicarán al turista dónde se esconde en el árbol el león, el cocodrilo, el elefante...sacándose alguna moneda si el turista logra visualizar las curiosas formaciones que producen los enormes nudos del tronco del árbol, aunque en algunos casos, hay que echarle mucha imaginación para poder verlas. Símbolo indiscutible de Oaxaca, tiene su propio día festivo, concretamente el segundo lunes de octubre, en el que se festeja con entusiasmo la majestuosidad del Árbol del Tule.

207 GENERAL SHERMAN Junto con el ciprés Tule, la secuoya conocida como General Sherman, son los dos árboles más gigantescos del mundo. Hay cierta discusión en determinar cuál de los dos es el más grande. En altura el General Sherman pasa de sobra las medidas del Tule, pero no ha sí en diámetro. En conjunto de ambas medidas, quizás sea la secuoya la que merezca el liderato, e incluso lo han considerado el ser vivo con mayor cantidad de biomasa del planeta. Pero aún así, ambos árboles son extraordinarios en medidas y longevidad. General Sherman se encuentra en el parque Nacional de Las Secuoyas, al este de Visalia (Sierra Nevada) en California. Tiene alrededor de 2200 años de antigüedad y su altura es de 83, 8 metros. Un cálculo aproximado de su peso alcanzaría las 1256 toneladas, siendo su volumen cúbico de 1487. Su circunferencia es de 31 metros, a metro y medio del suelo. Su porte magnífico otea el cielo como vigía perenne del bosque, siendo el mayor atractivo del parque nacional de las secuoyas gigantes, en el cual, uno puede perderse entre árboles de más de 80 metros de altura y llegar a imaginarse que está en otro mundo, donde el ser humano es la hormiga que no alcanza a ver más allá de sus antenas. EL SER VIVO MÁS VIEJO Se trata de una Pícea Abies encontrada recientemente en la montaña de Fulu, en Dalarna Suecia. Su antigüedad se ha datado mediante radiocarbono en 9500 años, en plena era glacial. Aunque podríamos imaginarnos un árbol de tamaño descomunal con un tronco desvencijado por enormes nudos retorcidos, nuestro más anciano árbol, mide tan solo 4 metros de altura y su imagen es endeble y frágil. El profesor de ecología y ciencia ambiental de la Universidad de Umea en Suecia, responsable de la investigación, ha explicado que la edad del tronco es de 600 años. Pero que sus raíces tienen la capacidad de regenerarse a partir de sus reservas produciendo otras nuevas, con lo que no ha parado de crecer desde la edad del hielo.

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J.J.D.R. Alyssa Monks pinta lo que ve, de tal manera que sus ojos y su diestra mano son utensilios puestos al servicio del mismísimo reinado del arte. Nacida en Ridgewood Nueva Jersey comenzó a pintar al óleo desde muy pequeña, y la pintura acompaña su vida desde entonces. En el año 1999 obtuvo licenciatura en la universidad de Boston, para luego viajar hasta Florencia donde estudió arte en la Escuela Lorenzo de Medici. Su capacidad para lograr detallar la más mínima expresión es absoluta. Su depurada técnica y su versatilidad para mostrar diferentes aspectos de las fisonomías retratadas, la han convertido en un referente dentro del llamado estilo hiperrealista.

Consiguió un master en pintura superior figurativa en la Academia de Nueva York en el año 2001, donde posteriormente impartió docencia en realismo. Igualmente impartió clases en la Universidad de Lyme y también en la de Montclair. Conferencias y docencia ocupan buena parte del tiempo que no dedica a realizar sus exquisitos trabajos. Ha expuesto en diversos museos del mundo y ha ganado numerosos premios y menciones especiales. Las galerías que la representan son la Scout White Contemporary Art y por la David Klein Gallery en Birmingham. Actualmente pinta, trabaja y vive en Brookyn Nueva York. La expresividad de los rostros de sus cuadros, el contraste de las sensuales siluetas femeninas mezcladas con el agua y la perfecta utilización de la gama de colores, donde ninguna tonalidad destaca por encima del resto; son sólo alguna de las muchas cualidades que posee la joven artista norteamericana.

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El arte de Helena Hugo refleja la sensibilidad que siente por el mundo que la rodea. Su pincel resolutivo y casi fotográfico es incondicional de las aldeas vecinas, de los mineros sufrientes, de aquellos rostros expresivos que con un gesto o una mirada cuentan sus vidas. Helena nació en Roodepoort Johannesburgo (Sudáfrica) en 1975. Reside en Pretoria, ciudad en la que consiguió su licenciatura en bellas artes en la universidad de dicha ciudad. Ha expuesto en Alemania, Singapur, Australia, Reino Unido, Holanda, EE.UU., y lógicamente en su propio país, y ha sido premiada en múltiples ocasiones por sus obras.

Su temática visualiza a la perfección no sólo la fisonomía de sus modelos, sino recoge con gran detalle el entorno en el que se desenvuelven. Tanto Alyssa como Helena son dos claros ejemplos de un estilo actual y de gran belleza. El hiperrealismo del que hacen gala con sus obras es el resultado de una íntima afinidad que conjuga elegancia y sensibilidad, producto de dosis altísimas de arte en manos expertas. No me canso de apreciar el infinito arte del que hacen gala artistas desconocidos popularmente. Me horroriza ver en las paredes de afamadas galerías, monstruosas obras sin sentido alguno difícilmente interpretables. ¡Cuánto espacio desaprovechado!

210 J.J.D.R. Durante sus estimados 1500 años de existencia, su robusto tronco no ha cesado de soportar terribles condiciones climáticas como inundaciones y terremotos, horribles huracanes y, cómo no, acciones indiscriminadas del hombre que han dejado profundas llagas en su grueso cuerpo de madera. Durante sus estimados 1500 años de existencia, este ser vivo extraordinario, ha sobrevivido gracias a la fuerza de su propia naturaleza titánica y es, hoy día, considerado uno de los robles más antiguos del mundo y sin duda uno de los más hermosos. Este ser vivo gigantesco y maravilloso es el roble del Ángel (Angel Oak), todo un icono natural y digno heredero de la magia que rodea los bosques profundos de Carolina del sur. El roble del Ángel está ubicado en la isla de San Juan (John island) al oeste de las montañas rocosas, y pertenece a la ciudad de Charleston en el estado del río Misisipi en Carolina del Sur (EE.UU.). Sus enormes y pesadas ramas son de por sí grandes árboles colgados del tronco del roble, algunas de las cuales alcanzan los 20 metros de altura. El tronco del hermoso ejemplar mide 2,47 metros, y la totalidad del árbol sombrea una superficie de 1580 metros cuadrados. Sus ramas son tan gruesas y pesadas que muchas de ellas descansan apoyadas en el suelo, y las que se mantienen rígidas y firmes, aparecen bellamente decoradas con un manto de verde musgo. El roble del Ángel es el más viejo y llamativo de los muchos robles que se hallan en los bosques cercanos, de cuya valiosa madera de sirvieron en los siglos XVIII y XIX para la construcción naval. En el año 1989 el huracán Hugo asoló Puerto Rico y las costas de Carolina del Sur, y causó serios daños en el roble. Tras la terrible tormenta el roble del Ángel fue saneado y con gran esfuerzo fue recuperado hasta lograr el aspecto que hoy día presenta. Bajo su fresca y alargada sombra, cuando llega la primavera y la canícula veraniega aprieta, múltiples eventos televisivos y publicitarios son realizados al amparo del frondoso roble. El tiempo ha pasado marcando la piel de pinocho del robusto roble y, hoy día, es un ejemplar majestuoso que viste con elegancia su ancianidad apostado como un centinela ante el espeso y verde bosque florido de Carolina del Sur.

211 A muchos kilómetros de distancia del roble del Ángel, otro ser vivo extraordinario domina con su esbelta y rugosa anatomía una pequeña localidad al noroeste de la isla de Santa Cruz de Tenerife en las Islas Canarias. Desde el fértil valle tinerfeño, donde las plataneras y frutales, las vides y el pino canario resguardan las extensas y ricas vides canarias, se puede disfrutar de unas vistas preciosas del dormido Teide y maravillarnos con la fisonomía espigada y antigua del popular Drago de Icod de los Vinos. Icono indiscutible de las Islas afortunadas, este Drago (Dracaena draco) es tan representativo de la localidad que incluso aparece en el escudo de armas del pueblo. Sobre su antigüedad hay muchas historias y leyendas que le atribuyen no menos de mil años de vida, pero los expertos estiman su longevidad en unos 600 años. Su altura es de 17 metros y el perímetro de su base es de 20 metros, siendo su peso sin contar las raíces de 150 toneladas. Los Drago son árboles endémicos de las islas Canarias, Madeira y Cabo Verde, aunque también existen subespecies de Drago en regiones de Marruecos. Si se realiza una incisión en la corteza del árbol, se extrae una sustancia rojiza parecida a la sangre, de ahí su nombre, proveniente del griego Drakaina (hembra de dragón), y a la que antiguamente se le atribuían propiedades curativas. En el año 1985 se procedió a sanear a fondo el árbol y se colocó un ventilador dentro del tronco para eliminar bacterias y hongos y mejorar la circulación del aire. El ayuntamiento de Icod de los Vinos desvió la carretera que pasaba a escasos metros del Drago en el año 1993 protegiéndolo de los malos humos del tráfico. Actualmente el majestuoso Drago se encuentra en un entorno protegido y rodeado de otras especies endémicas de la zona. Desde 1917 el árbol es considerado Monumento Nacional. Tanto el roble del Ángel como el Drago de Icod de los Vinos, son seres vivos de gran belleza y que contienen una enorme carga de simbolismo para sus vecinos. Viejos y altivos, los troncos de estos hermosos árboles, ejercen de centinelas de los bosques y valles que los vieron nacer, añadiendo con sus esbeltas y frondosas siluetas una nota elegante de espectacular belleza.

212 J.J.D.R. Sobre la medianía del horizonte el sol busca su descanso bajo las arenas del desierto. Un dorado mar de arena se extiende por doquier y varias jaimas apostadas cerca de un río seco rompe la monotonía del paisaje. La noche hace acto de presencia. El frío emerge bajo el auspicio de las estrellas. Alrededor de una hoguera, como centinelas de un mundo perdido en los anales del tiempo, los tuaregs con sus turbantes azules y negros reciben la nocturnidad con la esperanza de ahuyentar a los temidos Djinn (espíritus) que suelen pulular cerca de Tassili n´Ajjer, que en berebere significa meseta entre dos ríos. El desierto del Sahara fue un día páramo fértil y lleno de vida. Bajo sus mortíferas arenas, entre los 300 y los 1200 metros de profundidad, se encuentra el conocido como mar de Albienne, el mayor lago del mundo subterráneo. Tanto en el periodo paleolítico superior como en época neolítica, bajo la protección de un macizo montañoso que recorre las fronteras de Argelia y Libia, los seres humanos hollaron cavernas donde vivieron en grandes grupos… En sus paredes dejaron plasmados sus miedos, sus sueños, una precisa antología de visiones chamánicas y un precioso catálogo antropológico que narra cuales fueron sus vivencias y cómo veían el mundo que les rodeaba. Avestruces, elefantes, jirafas e hipopótamos perseguidos por las lanzas de los guerreros en auténticas batidas de caza, fueron pintados con gran detalle en un alarde de arte rupestre de incalculable valor. Un presente repleto de vida quedó grabado en las paredes de las grutas que utilizaron como refugio. Aquellos hombres y mujeres fueron testigos de cómo fauna y flora convergían en mutua armonía y les proporcionaba todo aquello que necesitaban. Hoy día aquel que fue un apacible e idílico rincón del planeta es un paraje yermo y estéril tan sólo transitado de tarde en tarde por las caravanas guiadas por los nómadas viajeros. Pero en las cavernas del Tassili nÁjjer la esencia del misterio y un enigma aún hoy día sin descifrar quedó grabado y oculto tras milenios de oscuridad en las paredes de estas grutas del desierto argelino. En el año 1934 el teniente Brenans de las tropas francesas que ocupaban suelo argelino descubrió unas extrañas pinturas rupestres cerca del cauce del río Djerat.

213 Brenans comunicó el hallazgo de las extrañas formas dibujadas en las paredes de ciertas cuevas a Henri Lothe, gran conocedor del desierto y de las tribus nómadas. Henri Lothe era un explorador incansable que con tan sólo 20 años se había adentrado en el mar de arena durante tres años y llegó a recorrer cerca de 80.000 kilómetros por sus áridas tierras. No había duda de que era el hombre apropiado para hacerse cargo de aquel descubrimiento. Su gran conocimiento de la tribu bereber y su trabajo de investigación fue reconocido por la Sorbona con un doctorado. Cuando Lothe acudió a ver las extrañas pinturas señaladas por Brenans se quedó maravillado ante lo que sus ojos observaron y, desde aquel preciso instante, seguro supo que pasaría gran parte de su vida entre aquellas enigmáticas paredes oscuras. Por doquier aparecían seres de extraña fisonomía muy diferentes a otras imágenes de hombres y mujeres comunes. Algunos de estos enigmáticos seres sobrevolaban la cueva mirando desde su posición elevada al resto de figuras que alzaban cabeza y brazos al cielo como queriendo dar la bienvenida o despedir a los visitantes del cielo. Sus manos mostraban solamente cuatro dedos. Sus brazos y piernas eran largos y delgados, fácilmente distinguibles del resto de seres llamémoslos normales. Algunas pinturas rupestres mostraban a varios grupos de estos seres llevándose cogidas de la mano a varias mujeres hasta una casa de extraña forma que dibujaron como si centelleara o refulgiese emitiendo algún tipo de relámpagos o rayos. En algunas figuras de las cavernas se puede apreciar como visten lo que parece a todas luces un traje de una sola pieza o mono ajustado, en el que se puede apreciar como el artista que lo pintó, trató de detallar hasta los pliegues que se formaban en el cuerpo del individuo. En otras paredes las figuras de los antiguos cazadores portando sus arcos y flechas miran hacia el cielo donde varios objetos parecen sobrevolarles y desde los cuales asoman las cabezas extrañas de estos seres. Alrededor de las figuras, antílopes, elefantes, jirafas, hipopótamos y todo tipo de animales, pululan por las paredes en una gran manifestación de

214 arte arcaico, místico y primitivo. Entre las figuras de las cuevas también hay dibujados raros grafismos a modo de mensajes -indescifrables hasta la fecha- e innumerables figuras antropomorfas de enigmática fisonomía. Después del descubrimiento de las cuevas del Tassili n`ajjer en la meseta argelina de Jabbaren- nombre que significa “Gigantes” en lengua berebere- el explorador Henri Lothe se dedicó a catalogar y estudiar cada grafismo y dibujo grabado en las paredes de las cavernas, cesando en su ardua tarea solamente como consecuencia del estallido de la segunda guerra mundial. Tardaría varios años en reanudar su labor de investigación, pero cuando al final se puso en marcha la expedición, lo hizo con las garantías de acudir al desierto argelino junto a un grupo de profesionales en diferentes materias que le ayudarían a desvelar los misterios de aquellas extrañas figuras grabadas en la que se conoce como “la capilla Sixtina del arte rupestre”. La expedición al Tassili se convirtió en una aventura con muchos peligros y dureza extrema para el equipo de Lothe. Pasaron hambre y sed, y las largas jornadas a lomo de camello medraba el ánimo de casi toda la expedición. Sólo cuando fue montado el definitivo campamento en la meseta de Jabbaren, junto a las cuevas, el ánimo recuperó las fuerzas del grupo y se pudo comenzar a elaborar las primeras hipótesis sobre aquel ingente trabajo artístico. Las pinturas fueron datadas por los arqueólogos entre 10.000 y 15.000 años de antigüedad, realizadas en el periodo paleolítico superior y también del neolítico. La catalogación de las pinturas se convirtió en una ardua tarea. Utilizaron calcos que adherían a las paredes para rescatar los dibujos allí recreados. En muchos sitios el trabajo se complicaba sobremanera, teniendo que adoptar posturas complicadas para lograr calcar los dibujos. Pero esta técnica de calcado, en la que se utilizaron esponjas y agua, resultó después fatal para muchas pinturas originales que se vieron irremediablemente deterioradas. Los calcos que fueron realizados por el equipo de Lothe se conservan en el museo del hombre de París. Uno de los momentos más extraordinarios para Enri Lothe fue el momento en el cual descubrió la enorme figura a la que bautizó como “el gran dios marciano”, un enigmático ser de unos seis metros de altura que parece vestir su cuerpo con un traje ajustado en el que se aprecian incluso las costuras, y cubre su cabeza con un casco en lo que a todas

215 luces podemos comparar con la figura de un astronauta, si no fuera porque la pintura fue realizada hace unos 10.000 años. ¿Qué representan estos extraños seres pintados en las cuevas de Tassili? ¿Con qué motivo fueron realizadas y qué quisieron plasmar con ellas los antiguos moradores del desierto argelino? ¿A caso fueron estos seres, que parecen descender y ascender volando sobre el resto de hombres y mujeres, dioses a los que venerar y rendir algún tipo de culto o tributo? Lo que sí sabemos actualmente sobre las pinturas de Tassili, es que en su conjunto representan la mayor biblioteca rupestre descubierta hasta la fecha con cerca de 15.000 pinturas catalogadas de unas 80.000 que se cree puede haber. Y lo que tenemos que tener claro cuando las contemplamos, es que aquellos antiguos hombres o mujeres que pintaron estas extrañas pinturas, se afanaron en representar aquello que habían visto. Para Pierre Colombel, director del departamento de prehistoria del museo del hombre de París y actual investigador de las pinturas rupestres de Tassili, su impresión sobre el tema es que”Aquellos hombres de enorme estatura y cubiertos con monos y escafandras son divinidades y criaturas que para los antiguos habitantes del Sahara eran auténticos dioses” Las cavernas de Tassili n`anjjer son sólo una pequeña porción de lo que se presupone fue una extensa región de pastos fértiles y valles repletos de rebaños salvajes, que estuvo plagado de cuevas que fueron utilizadas por los antiguos moradores del actual desierto del Sahara. Los expertos creen que el resto de cavernas habrían desaparecido derruidas por causas naturales. El arqueólogo ruso Alexei Kazamtsev, después de investigar las cuevas en 1962, se pronunció al respecto sobre el significado de las pinturas diciendo; “Es más que probable que extraterrestres hayan visitado la Tierra hace 10.000 años” Los Touareg suelen evitar las cavernas de Tassili. Para ellos el valle de los gigantes está plagado de Djinn o espíritus, dispuestos a tentarles con

216 sus encantos y envenenar sus almas. Ellos prefieren seguir rutas conocidas que no transiten por estas montañas y pasar alejados de las hileras de cipreses del Sahara que crecen junto a sus laderas. La meseta del Tassili argelino es patrimonio de la humanidad desde el año 1982, además de patrimonio arqueológico protegido. No son muchos los que se atreven a recorrer durante duras jornadas la distancia que hay hasta alcanzar las cavernas y sus pinturas. Sólo aquellos aventureros expertos, enamorados de la historia antigua y en muchos casos del misterio, se encomiendan al espíritu del desierto y se adentran en sus territorios en busca de hallar explicación a uno de los misterios más bellos y extraños que aún están esperando una respuesta lógica que explique qué son y qué representan los enormes seres que fueron pintados sobre la roca antigua del desierto. Sólo si se sigue con la investigación podrán ser desveladas tantas preguntas. Quizás algún día se consiga entender quienes fueron realmente estos seres representados por los antiguos habitantes de la meseta del Tassili. Seres de extrañas formas que caminaron por los senderos de las montañas de Jabbaren donde dejaron huellas imborrables, que ni el tiempo o el olvido del mundo han conseguido destruir.

217 J.J.D.R. El río Colorado serpentea abriéndose camino entre las rojizas paredes del Parque Nacional del Gran Cañón en Arizona (EE.UU.). Bajo un sol inclemente y el azul de un cielo sorprendentemente nítido, el paisaje natural refleja fielmente el espectáculo universal que nos regala la madre tierra. Para ser conscientes de la belleza de tan mítico lugar basta con visitar los muchos y variados senderos que recorren el Parque Nacional, y quedar extasiados con el ritmo discordante del río Colorado. El caudal de su cuerpo acuífero se torna mortalmente peligroso en ciertos tramos y desesperadamente apacible a la vuelta de la esquina, bramando por instantes como un gigante o perpetuando el más místico silencio en cuestión de minutos. Para disfrutar de una hermosa vista del gran cañón cualquier lugar es idílico, sobre todo si el sitio elegido es elevado. Las vistas aéreas son el escenario perfecto para sobrevolar con la mirada el azaroso y retorcido serpenteo del río bajo las techumbres rojizas, como lo haría el águila real, ave sagrada y emir de los cielos de Arizona. En el año 2007, concretamente el día 20 de marzo, fue inaugurado el mejor sitio para observar el gran cañón, siempre y cuando no se padezca de vértigo ni se tenga reparo en caminar sobre en el vacío. A una altura de 1219 metros, una estructura metálica con forma de herradura sobresale 20 metros del farallón rocoso dejando suspendida una pasarela sobre el vacío. El cristalino suelo de diez centímetros de grosor muestra bajo los pies del visitante una escalofriante caída entre rocas y paredes agrietadas. Skywalk (paseo por el cielo) fue la idea de un afamado empresario y promotor de las Vegas llamado David Jin. En 1996 viajó desde las Vegas hasta el Gran Cañón para entrevistarse con el jefe de la tribu Hualapai, La idea de trastocar un lugar sagrado para el pueblo Hualapai no tuvo buena acogida. Durante un tiempo, las diferentes opiniones ante el proyecto que David Jin quería llevar a cabo en sus tierras, enfrentaron a los miembros más destacados de la tribu. Se debatían entre proteger su mundo sagrado o estrechar la mano del progreso y recibir los emolumentos que les trajesen trabajo y un futuro para las generaciones venideras. Sobre la mesa, David Jin les propuso el 25% de las ganancias por explotación del Skywalk, en un lugar con cientos de miles de visitas anuales, lo que les garantizaba un más saludable porvenir y sobretodo trabajo que, hasta entonces, tan sólo conseguían como guías turísticos o monitores de rafting por el río colorado.

218 Aunque no sin condiciones, David Jin consiguió la aprobación de los Hualapai para construir su pasarela sobre el Gran cañón. Eso sí, debía de cumplir varios requisitos, como no deteriorar el medio, no realizar galerías subterráneas y procurar que la estructura no rompiese la armonía de entorno tan mágico. El 1 de octubre de 2004 los Hualapai bendijeron con sus rituales bailes y sus ancestrales cánticos el lugar fijado para la construcción del Skywalk. Un mes después, a escasos cien metros del sagrado punto del águila comenzaron las obras sobre el terreno. La construcción la estuvo a cargo del diseñador Mark Johnson quien dirigió las obras y comentó estar ante su mayor reto arquitectónico. La estructura pesa más de 500 toneladas y su característica más llamativa es que sobresale 20 metros de la pared vertical del Cañón. Su suelo de cristal laminado de cinco capas superpuestas, hace sentir que se pasea por el cielo. La estructura de la pasarela es de acero y en sus tripas diáfanas se colocaron unos ingeniosos amortiguadores hidráulicos para evitar que el suelo tiemble bajo el peso de la gente. Se asegura que por la pasarela pueden caminar conjuntamente hasta 800 personas, pero por seguridad sólo se admiten 120 personas a la vez. Una vez la estructura estuvo perfectamente ensamblada en tierra firme, se deslizó hasta el borde del precipicio utilizando modernas técnicas de rodaje, poniendo a prueba toda la técnica e ingeniería moderna. El éxito fue aplastante y la herradura de acero y cristal quedó suspendida sobre el Gran cañón dispuesta a soportar vientos de hasta 160 kilómetros por hora y la adversidad de un clima árido y adverso. El día 20 de marzo de 2007 se llevó a cavo la inauguración. Medios de comunicación de todas partes del mundo acudieron a la esperada cita. Entre los asistentes al evento estaba Buzz Aldrin, segundo astronauta que pisó la luna y John Herrington, descendiente de los indios Chickasaw y primer astronauta de origen nativo en salir al espacio exterior. Sin la supervisión ni estudio detallado de seguridad del proyecto por parte de los estamentos federales y estatales de EE.UU. se inauguró Skywalk bajo la bendición de los indios Hualapaui. La pasarela del cielo emerge de la roca como una rama torcida de un viejo árbol. Desde su inauguración, las visitas han incrementado notablemente en número, y sólo su elevado coste (unos 70 euros por persona) es un punto negativo en tan grandioso proyecto. Skilwalk se ciñe con sus garras metálicas al borde del precipicio.

219 Por debajo el río Colorado parece una delgada línea pintada sobre el terreno. Decenas de pies caminan temblorosos sobre el cristal. Las manos sudorosas aprietan fuertemente la barandilla mientras los músculos de las piernas se agarrotan y tiemblan producto del pánico. En mitad de la nada, sobre el abismo infinito y un mar de roca y piedra, la pasarela del cielo es el argumento perfecto para disfrutar de un momento mágico e inigualable, sentirse emir de los cielos del Gran cañón, y como el águila real, poder caminar sobre las nubes y sentir el peso de una creación tan majestuosa bajo los pies.

220 J.J.D.R. La espesa y voraz selva devora lentamente los muros del templo de Ta Prohm. Las enormes ramas y raíces de los ficus gibbosa y tremadeles, aparecen y desaparecen entre los vestigios del recinto sagrado, engullendo todo a su alrededor con un apetito insaciable. Las antiguas piedras del templo han sucumbido al olvido del hombre durante siglos. La naturaleza comenzó a cobrarse su tributo de espacio y tierra tras el abandono de los monjes camboyanos siglos atrás, y actualmente se apodera del santuario recobrando un espacio que siempre fue suyo y un día el hombre le arrebató. Originalmente se conoce el templo de Ta Prohm bajo el nombre de Rajavihara que traducido significa “monasterio real”. Como indica su nombre, el templo perteneció a los reyes de la dinastía Jemer que durante un largo periodo de tiempo dominaron parte de Asia y crearon el conjunto arquitectónico y sagrado de los templos de Angkor en Camboya. Allí instalaron sus residencias, universidades, monasterios, y ubicaron el centro cultural y administrativo de su larga y pródiga dinastía. Jayavarman VII mandó construir el templo de Ta Prohm en 1186 en honor de su madre, quién aparece representada como diosa de la sabiduría en una estatua en la entrada del templo. El ladrillo y la piedra fue el material utilizado para la edificación del templo. Para decorar algunas zonas se empleó el estuco y planchas metálicas que posteriormente desaparecieron. Ta Prohm, cuya traducción es ancestro Brahma, fue en un principio un templo de culto Hindú. Las postreras generaciones de la dinastía Jemer profesaron y edificaron templos hindúes así como budistas. Durante un periodo aproximado de 600 años comprendidos entre el 802 y el 1432, fueron levantados en Angkor 15 templos sobre una extensión de 400 kilómetros cuadrados, la mayor parte de ellos mandados construir por el rey Jayavarman VII. Ta Prohm fue residencia real albergando también la universidad de los monjes. Las cerca de 60 hectáreas que comprendía la extensión del templo, incluyendo el recinto monástico y sus zonas limítrofes, albergaron unas 80.000 almas, de las cuales aproximadamente 12.500 vivían dentro del

221 complejo y el resto vivían en 3.140 aldeas ubicadas en las cercanías del recinto y que servían de sustento y manutención del templo real. Ta Prohm es uno de los templos más visitados de Angkor. La fuerza de la naturaleza queda constatada al ver como la creación humana es devorada lentamente por la flora que se abre camino en cada rincón del templo. La belleza del lugar asombra. Sobre un tamiz de verdes líquenes y musgo, los nudosos y enormes troncos de los árboles aparecen como centinelas de un mundo mágico y atávico en medio de la exuberante jungla camboyana. Del gran conjunto de templos de Angkor, destacan Angkor Thom, en cuyo centro está erigido el templo Bayón, con sus 54 torres de 45 metros de altura y cuatro enormes cabezas esculpidas con la efigie del rey Suryavarman a cada lado señalando los cuatro puntos cardinales. El de Angkor Wat es el mayor templo de todos. El rey Suryavarman II encargó su construcción para el culto al dios Hindú Vishnu. La edificación del templo duraría 30 años y fueron empleadas un número de piedras similar al de la esfinge de Giza en Egipto. En su interior se haya el mayor bajorreli eve que se conoce en el mundo, el cual narra gran parte de la historia mitológica hindú. Angkor What es el templo religioso más grande del mundo, destacando sus cinco torres que representan las cinco colinas del monte Meru y su panteón sagrado dedicado a los dioses hindúes. Los templos de Angkor fueron abandonados en el siglo XV dejando como legado de un pasado glorioso las estatuas y monumentos de una estirpe de reyes que dominaron el sudeste de Asia. En el siglo XIX los franceses llegaron a la zona. Fue el explorador galo Henry Mouhot quién en 1860 descubrió el templo de Ta Prohm literalmente engullido por las raíces de los árboles. Habiéndose hecho cargo anteriormente de la reconstrucción y saneamiento de los más importantes templos de Angkor, la Ecole Francaise d’Extreme Orient (EFEO) -Instituto Francés dedicado al estudio de las sociedades asiáticas -, decidió dejar el templo de Ta Prohm tal y como lo encontraron, mostrando así el estado de los templos a su llegada

222 y, además, constatando el poder de la naturaleza y la belleza de un entorno que a la vista parece verdaderamente mágico. Hoy día el templo perteneciente al conjunto arquitectónico de Angkor Ta Prohm es uno de los lugares más visitados por los turistas. Las panorámicas fotografías de su curioso entorno son divulgadas por medio mundo. El contraste entre la vida que surge plena de belleza y fuerza, y los restos de un mundo perdido de piedra y silencio, mezclan sentimientos dispares entre quienes visitan el templo camboyano. En el año 1992 la UNESCO incluyó el templo en su larga lista de lugares Patrimonio de la Humanidad. Un angosto sendero se pierde entre la espesa jungla. El caminante pasea perdido bajo un cielo cubierto de ramas mientras enormes árboles de formas siniestras cubren el camino. Momentos después, la tupida selva se abre con sinuoso descuido dejando ver las ruinas del templo. La húmeda hierva, los líquenes y el musgo se abren paso entre las quebradas piedras. Descomunales raíces abrazan los muros y la roca se esconde lentamente en su mortaja vegetal. Es entonces cuando realmente somos conscientes de lo que somos frente a la naturaleza…simples y microscópicos seres de paso en un mundo azul llamado Tierra.

223 J.J.D.R. En el archipiélago polinesio al sur del pacífico se encuentra la isla de Upolu perteneciente al estado independiente de Samoa. Upolu emergió del mar por efecto de una gran actividad sísmica, aunque no hay registros ni constancia de erupciones volcánicas en la isla. Cerca de la pequeña localidad de Lotofaga, nombre que significa “gran agujero” se encuentra un atípico hoyo horadado en la piedra caliza y de grandes dimensiones, en cuyo interior reposa apacible un bello estanque de aguas color esmeralda conocido como To Sua Ocean Trench. Los diferentes tonos cristalinos de las aguas del estanque resaltan sobre las frondosas paredes salpicadas de verde follaje que penden perpendiculares como en búsqueda baldía de un baño reconfortante. La isla de Upolu es un gran jardín rodeado de playas vírgenes de blanca y fina arena en la que los pedregales de lava y un cielo claro y sereno, decoran y tachonan el terreno de la isla convirtiéndola en un agreste y dulce paraíso de exuberante riqueza. Un imperfecto agujero se abre camino allí donde el firme terreno se rompió hace mucho tiempo. Las paredes de la roca caliza están cubiertas con el tejido fibroso formado por un sin fin de plantas que recorren la gruesa cintura del hoyo polinesio. Para descender hasta la base que sirve de plataforma para los bañistas, primero hay que descender unos treinta metros por una estrecha escalera de madera. Una vez allí, ante el afortunado visitante, se abre la oportunidad de disfrutar de unos de los baños más paradisíacos del mundo, rodeado por un mágico silencio capaz de adormilar hasta el más agitado de los espíritus. La isla de Upolu es un gigantesco jardín en salvaje plenitud, y su estanque To Sua Ocean Trench, el lugar perfecto donde despojarse de tensiones o descubrir el profundo significado que adquieren palabras como soledad, sosiego o calma.

224 J.J.D.R. Haces de luz son repelidos por la rugosidad de un muro coralino de blanco nacarado formando un prisma cegador a primera hora de la mañana californiana. Decenas de esculturas, mágicamente pulidas y brillantes, recrean un universo cósmico donde estrellas y planetas cobran vida a través de la piedra y relucen bajo el cénit del soleado mediodía. El sueño de un hombre cobró vida bajo la piel rugosa del coral. El amor hecho imagen dibujó la esencia de mil universos dispersos, y el tormento embriagador de la ausencia perpetua y la espera incansable, se hizo eco en roca bajo el automatismo incansable de una labor hercúlea. El 10 de agosto de 1887 nacía en Riga (Letonia) Edward Leedskalnin en el seno de una familia humilde de albañiles. El joven Edward pasó una infancia difícil a consecuencia de sus problemas de salud. Era un pequeño débil y enfermizo, lo que también ayudó a forjar en él un carácter introvertido y poco sociable. Cuando pasó su etapa adolescente, aprendió el oficio de picar y dar forma a la piedra lo que le ayudaría en un futuro al servirse de estos conocimientos adquiridos. El destino es una lanza que quema y hiere cuando uno menos se lo espera. El destino al que Edward se enfrentó cambiaría su vida al cruzarse en su vida la sutil belleza de Agnes Scuffs cuando tenía 26 años. La joven, diez años menor que él, le demostró enseguida que el sentimiento era recíproco y pactaron sellar su amor con una pronta boda. Un día antes de la ceremonia la joven Agnes se arrepintió y dejó al pobre Edward clavado bajo el yugo de su doliente destino, que no era otro que el de ser infeliz y llevar el peso de su amor eterno hasta límites insospechados. Dolido y enajenado de amor emigró a EE.UU., donde tras recorrer distintos estados terminó afincado en California, según cuentan, llegó allí tras ser socorrido por una familia que lo encontró medio muerto en una carretera y lo acogió y sanó regalándole tiempo después un pequeño terreno para su disfrute.

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Al amparo de las lindes de éste terreno californiano al norte de Homestead, cuando corría el año 1923, comenzó a extraer bloques de coral para después tallarlos e ir construyendo una extraña arquitectura que apremiaba salir de su ofuscada mente cobrando vida propia. Sacaba enormes bloques de piedra caliza coralina sin ayuda, trabajando siempre solo y normalmente de noche, tan sólo ayudado por la luz de los candiles. El terreno, cercano a los famosos Everglades californianos, comenzó a tomar forma llamando la atención de vecinos y curiosos de los alrededores que no daban crédito ante la construcción que emergía en aquel extraño paraje. Críptico y enigmático, Edward se encargó de adosar junto a los muros de su castillo de coral un áurea de misterio al proferir sentencias tales como que era conocedor del secreto con el que se trató la piedra para construir las pirámides de Egipto, e incluso llegó a sentenciar que era capaz de lograr que la roca se tornase liviana y fácilmente manejable, así como que era poseedor del perfecto conocimiento de las leyes del peso y apalancamiento. Durante años y sin saber con exactitud la metodología de trabajo que llevó a cabo, Edward fue extrayendo bloques de coral de hasta 15 toneladas de peso que eran esculpidos y tallados para luego ser colocados según convenía, supuestamente tan sólo ayudado por herramientas básicas como cadenas y algunos trípodes de madera hechos con postes de telégrafos. Hay que añadir que Edward apenas alcanzaba el metro y medio de estatura y su peso era de 45 kilos, lo que incrementó las fabulaciones y el misterio de cómo le fue posible llevar a cabo el manejo de tan enormes bloques de roca coralina. Para engordar aún más el misterio que parece envolver la construcción del castillo de coral, llegó el año de 1936, y debido a qué próximo a su terreno comenzaron a construir, decidió trasladar todo el complejo 15 a kilómetros de distancia y ubicarlo en un nuevo terreno que compró con mayor superficie y en el que deseaba tener definitivamente la intimidad que sentía le habían usurpado.

226 Durante tres años se afanó en cargar y trasladar cada uno de los bloques del castillo hasta su nueva ubicación. Cuentan que era raro verlo trabajar a plena luz del día y que cuando esto sucedía, se le veía trasladar enormes piedras en el remolque de un viejo camión, pero nunca se le vio cargarlo o descargarlo. Obsesionado con su privacidad, lo primero que levantó fue un muro de tres metros de altura utilizando bloques de 15 toneladas. En lugares estratégicos construyó garitas de vigilancia que le permitían controlar todo el perímetro. Edward no terminó sus estudios primarios. Pero fue capaz de construir un generador de energía alterna, relojes de diseño propio que ensamblo a la perfección e incluso se fabricó su propia radio. No deja de ser curioso que alguien con escasos estudios básicos lograse tales retos técnicos sin ayuda de nadie. Además escribió varios tratados breves sobre el magnetismo y la naturaleza magnética de la vida. Estos panfletos, consiguió venderlos en pequeñas publicaciones locales sin demasiada difusión. Uno de los detalles que conforman el castillo de coral y que más curiosidad ha despertado entre los científicos e investigador es es la enorme puerta que da la bienvenida a la propiedad. Se trata de un enorme bloque de piedra giratorio de 9 toneladas sujeto a una pequeña piedra que a su vez está engastada en los rodamientos de una rueda vieja de camión. El equilibrio es perfecto y la gran piedra se puede mover con un suave movimiento. Hace años la puerta quedó bloqueada. Para moverla hizo falta la intervención de varias grúas de gran tonelaje para cambiar los rodamientos defectuosos. Bajo lo que se veía a simple vista, apareció una extraña roca que servía de base a toda la estructura y que por su morfología singular llamó la atención de los especialistas que la examinaron al detalle. Se pudo comprobar que la piedra no era terrestre, y cómo no, hizo que el caldo de cultivo del misterio sobre la construcción del castillo de coral fuese todavía mayor. ¿Fue quizás una piedra meteórica la utilizada por Edward como base para su enorme puerta? ¿Cómo fue capaz de trasportar, elevar y colocar semejante estructura sin ayuda y con herramientas tan simples? ¿Acaso

227 poseía Edward la capacidad de hacer levitar las piedras como aseguraron haber visto algunos testigos? Fuese como fuere, la verdad es que el legado que dejó Edward en Homestead California es hoy día tema de debate e investigación entre científicos y técnicos especialistas. El castillo de coral es todo un enigma sin parangón. Para muchos es todo un misterio en sí mismo. La construcción duró 28 años, en los que empleó la increíble cantidad de 1.100 toneladas de coral, las cuales extrajo, pulió, talló, trasladó y colocó en su lugar correcto. Entre los muros del castillo hay decenas de esculturas de piedra coralina que representan todo un universo de estrellas y planetas, relojes de sol, una luna menguante, así como múltiples objetos extraños y símbolos aún sin identificar en el que incluso hay un puesto de observación al que bautizó como planetario. Un buen día los que solían rondar la hacienda curioseando se encontraron con un cartel en el que se podía leer “he ido al hospital”. Pocos días después Edward fallecía tras varios días en coma. Era el año 1951 y había cumplido 64 años. Murió sin ver aparecer por la puerta giratoria de su castillo a “su dulce 16” como le gustaba llamar a su gran amor Agnes Scuff. Toda su vida giró en torno a la imagen idealizada de su amada. Toda su vida, la dedicó a crear un mundo de sueño para ella, siempre con la esperanza de ver aparecer su esbelta figura en el horizonte de su mirada. La hacienda fue heredada por un sobrino de Edward que vivía en Michigan, quién a su vez la vendió tiempo después a una familia de Ilinois. El castillo de coral, actualmente recibe cada año más de 50.000 visitas, y sigue siendo un gran enigma para muchos científicos que se han interesado por desvelar cómo un solo hombre pudo llegar a edificar tamaña obra de ingeniería. Claro está, todavía el misterio permanece intacto, y con la muerte de Edward, de haber habido algún secreto de por medio, éste se lo llevó con él a la tumba. Entre pilares de roca y vacíos de terreno, donde el silencio allanaba la parábola del tiempo, Edward Leedskalnin edificó, con la única ayuda de los más básicos y rudimentarios aparejos, un símbolo de esfuerzo, un Olimpo de amor, la guarida de sus sueños y sentimientos; un Castillo de Coral perpetuo, atemporal, mágico, en el cual el misterio y su enigmática construcción, aún hoy día está bajo la lupa de investigadores y especialistas. Acaso no es esto suficiente misterio.

228 J.J.D.R. Rodeado de un manto de estéril y desértica tierra, el sagrado monte Popa eleva su mole con forma de chimenea y se alza cual vigía sedente sobre la planicie birmana, mostrando sobre su cumbre la morada de los antiguos y sagrados dioses. Dormitando sobre un antiguo y extinto volcán, arropado por las nubes y azotado por los fríos vientos birmanos, la silueta del monasterio Taung Kalat preside el horizonte en el lugar que eligieron los poderosos espíritus Nats como última residencia antes de adentrarse en el profundo cielo. Taung Kalat es un monasterio ubicado en la cima del monte Popa, un antiguo y extinto volcán, que se alzó sobre la planicie tras su última erupción en época antigua tras formarse un tapón de lava que colapsó la expansión piroclástica transformándose en una pequeña meseta. Está ubicado en las cercanías del complejo arqueológico de Bagan en Myanmar (Birmania) en la planicie desértica de Myingyan. Tras la erupción volcánica que dio origen al monte Popa, la zona sufrió un cambio ecológico muy drástico, convirtiéndose gracias al aporte de la ceniza volcánica en la tierra, en una zona de gran vegetación y floreciente vida natural; un enclave natural de gran importancia que llevó al gobierno birmano a declarar el monte en Reserva Natural y Parque Nacional Protegido en 1981. Numerosos ríos y torrentes de agua en caída libre serpentean y sacuden las piedras por doquier, y la foresta salvaje que crece en las laderas del monte son el refugio de numerosas comunidades de espabilados monos. En sanscrito Popa significa “flor”, y Taung Kalat significa “el pedestal de la colina”. Bajo las faldas del pedestal que soporta el monasterio hay un pueblo llamado Kyankpadaung, distante unos 50 kilómetros de la antigua Pagan, que fue capital de varios reinos Birmanos, conocida hoy día como Bagan. El monte se encuentra a 1518 metros sobre el nivel del mar, y para acceder al monasterio hay que sortear los 777 peldaños de una escalera colgada en la ladera, construida por un ermitaño birmano llamado YaThay-Gyi Candi U. El monasterio fue el refugio de alquimistas, anacoretas y ocultistas que buscaron cobijo bajo el manto celeste que proporcionaba la cumbre del monte Popa. El culto místico y animista, dio paso al budismo, y entre los siglos IV y VII, bajo el reinado de los Bagan, el lugar comenzó a ser destino obligado

229 para que los peregrinos realizasen sus ofrendas a los 37 Nats -poderosos espíritus de los antepasadosrepresentados en estatuas situadas en la base del santuario y dentro de estancias junto a figuras de animales. Incluso los reyes de Myanmar durante siete siglos, debían peregrinar al monasterio para rendir obligado culto a los dioses y pedirles su benevolencia para con su reinado. Actualmente la ascensión al santuario de Taung Kalat es visita obligada para cualquiera que recorra Birmania. La ascensión no entraña riesgo, salvo el peligro de resbalar con los innumerables detritos fecales que los resabiados monos van dejando por todo el recorrido. Lo peor es que todo el recinto es un lugar sagrado y no está permitido llevar calzado, ni siquiera calcetines. Seguramente, después de haber alcanzado la cima y sentir resbalar por los pies la frescura de un buen chorro de agua, cualquier contratiempo pasado en el trayecto será recompensado ante la visión espléndida que ofrece la cumbre del monte Popa. Justo en frente se puede observar el pico Taung Ma-Gyi, la ciudad de Bagan a lo lejos y, del otro lado, un enorme cañón de 610 metros de ancho y 914 de profundidad. El entorno se vuelve mágico en las alturas de Taung Kalat y por doquier el agua y la floresta emerge como un oasis rodeado de desierto. Desde la lejanía, cuando el amanecer llama a la puerta de la noche y el cielo comienza a ser salpicado por los primeros rayos del astro rey, la silueta blanca y dorada del pedestal de la colina, asoma al disiparse la matinal neblina despertando con su dorado aura el sueño eterno de los antiguos espíritus que, otro día más, se complacen de poder tocar con sus dedos el amanecer en su tierra birmana.

230 J.J.D.R. La mañana asoma lentamente por el campo del sur. La tenue luz emborrona la platea de estrellas rezagadas que desaparecen fugazmente para dejar el cielo desierto de luces, vacío y limpio, a la espera de un acontecimiento sublime. Han llegado temprano y miran hacia el horizonte. Tras los muros del castillo de San Sebastián, el espectáculo está a punto de comenzar. Un escalofrío sacude sus cuerpos. Les ocurre siempre que escudriñan el amanecer en la bahía de su alma. Ligero caminan, llevando el sonido del mar a sus pensamientos, desoyendo el bramar de los coches sobre los adoquines del paseo marítimo que comienzan a romper la calma del nuevo día con el estruendo de sus motores. Bajo la gorra marinera de Paco Alba, el busto pétreo musita la letra de un tanguillo antiguo. El maestro del carnaval mira la mar. Prendido de sal y levante, la musa de sus comparsas guarda celosamente su antifaz de oro al compás que marca la rosa de los vientos, mientras el eterno comparsista obnubilado por el tardío amanecer, continúa silbando sus letras al poniente gaditano. Miran la mar y les parece mentira. No creen que hayan pasado tantos años. No logran asumir que la vida, un día, les alejase de su bahía y el tiempo les haya arrinconado tantos kilómetros tierra adentro. El antiguo tanguillo sigue en la fragua de sus mentes. Tararean de corrido la melodía y siguen caminando hacia la entrada de la caleta. El blanco y hermoso arco de piedra es un ventanal abierto al mar. Cruzarlo significa unirse al atlántico, sentir la sal en la cara, paladear la brisa marinera junto a las piedras que saludan al viandante. Cuantas veces habrán jugado de niños en aquellas rocas, piedras antiguas y vecinales que tienen nombre propio. Allí está la piedra cuadrá, recogiendo la sal del atlántico en su cubil pétreo. La piedra reonda, que comienza a perfilar su forma de canasto con la bajamar, y la del erizo, la palangana, la puntilla y la laja; continúan formando parte de la vida de los gaditanos, un recuerdo alrededor de cada una de ellas, un tránsito continuo de la mar por la vida de los caleteros. Se sientan en la muralla. La mar está vacía y los cangrejos moros se esconden en los huecos de las piedras con sus ojos saltones esperando el envite de las olas.

231 Un par de blancas gaviotas escapadas de un verso de Alberti, se baten en duelo aéreo, sobrevolando en picado la gorra de un pescador que descalzo sostiene un pitillo entre los labios desenreda con maestría su sedal y engorda el anzuelo de la caña bajo la atenta mirada de un niño de piel canela y pelo ensortijado. El espectáculo comienza. El sol se eleva taciturno sobre la perpendicular del faro del castillo. Su ambarina silueta de fuego refulge en la bahía y la mar cambia de color. Las murallas exhalan arena y la luz del día se cuela en las garitas que adornan el paseo. A derecha e izquierda el agua reparte espuma entre las piedras, seduciendo de nuevo, como cada mañana, la tierra que disemina y esparce embrujo por Andalucía. Descalzos saltan de la muralla a la roca resbaladiza. Ahora siente realmente que está en Cádiz. El atlántico se vierte entre sus dedos dándoles la bienvenida. La bajamar deja paso a un campo sembrado de piedras que llega hasta las faldas del castillo. Los muros del castillo de San Sebastián, solemnes, acusan el envite de las olas mientras el horizonte se pierde a través de la suave luz de un sol aún dormido. Las piedras reposan sobre un islote milenario. Dicen que posiblemente Kronos oyese cánticos y alabanzas en esta tierra. Cuentan que la deidad griega dueña del tiempo, recibió incienso y áloes divinos entre los muros de un santuario de culto en su honor. Cádiz es así. Nacida de lo divino y lo humano, creció amamantada por aventureros fenicios y fue criada entre cartagineses, griegos, romanos y árabes. El sol llega a su lugar de oficio. Sobre la perpendicular de la playa acaricia la dorada arena y hace que las quijadas de las barcas brillen sobre la espuma. Emprenden el camino de regreso pretendiendo no sentir lo que sienten. Necesitan caminar para no tropezar con sus recuerdos. Sólo la esperanza calma su melancolía. Volver siempre, regresar, hacer rápido el camino de vuelta para así comenzar a pensar que ya queda menos para el regreso. Comienzan a desandar lo caminado. La Viña aparece acurrucada a su diestra.

232 Al fondo del callejón, la iglesia de la Palma, despabila sus puertas con los primeros feligreses que comienzan a traspasar el viejo pórtico bajo la piel resquebrajada de sus centenarios muros barrocos. Hierve de bullicio su añorado barrio. Huele a sal y pescado. Se escucha el murmullo del mar en las calles caleteras donde un día el carnaval encontró cobijo y morada. Frente al antiguo Hospital de Mora ya sombrea la silueta del anciano ficus. Al amparo de las enormes raíces del árbol gaditano secan la redondez de unas lágrimas que rasgan sus mejillas. Son recuerdos que brotan de sus ojos. Decenas, cientos, miles de imágenes recobran vida en su memoria. Los años han pasado tan temprano que el ayer y sus vivencias palpitan como en un inmenso holograma. Siempre quisieron volver. Siempre desearon el regreso. Pero mientras la vida les envió de acá para allá por esos mundos de Dios, la bahía de su alma se fue alejando de su horizonte… aunque nunca de su espíritu. El antiguo balneario parece abrazar la mar y el castillo de Santa Catalina guarda entre sus muros el traído y llevado secreto de ultramar, antaño desvelado en costas lejanas donde nacieron almas gemelas. Cogidos de la mano bajan la resbaladera. Junto a las barcas que al ritmo de las olas bailan, sonríen al ver cómo los miembros de su familia pisan alegremente la húmeda y morena arena. Sonríen los que están y más sonríen los que faltan. Pues la caleta guarda un rinconcito para cada alma y, aunque algunos no están físicamente, su recuerdo revolotea entre las figuras chinescas dibujadas por el sol y la tibia brisa que muy bajito murmulla anécdotas pasadas. Pronto se marcharán de nuevo. Pronto dejarán la alcoba de su niñez para enjugar sus lágrimas con la esperanza del regreso. El viaje les mandará de nuevo tierra adentro donde la meseta se funde en gigantes cimientos y la muchedumbre va y viene a lomos de un caballo llamado estrés. … Dicen los castizos del lugar al que regresamos que es el mejor sitio para descansar y además desde allí alcanzas el cielo. Lo que no saben, y seguramente no puedan entender, es que desde aquí, desde nuestra caleta… la gloria abre sus puertas cada día y alcanzarla es sumamente fácil; solamente es necesario sentirse caletero y mirar la mar como lo hace un gaditano.

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A mis padres. Que marcharon de su tierra y nunca han dejado de soñar con el regreso. A mis tíos y tías, que acoplados en otra tierra, seguro sienten la brisa de la bahía sosegando sus sueños. A mi familia gaditana, a todos. A mi tacita de plata y los atardeceres sublimes en la caleta. A los gaditanos.

234 J.J.D.R. En una región poco transitada por los turistas y alejada de las visitas guiadas del famoso y cercano lago Titicaca, se ubica un lugar de mágica apariencia y enigmática historia aún no revelada por la ciencia. Al norte de la localidad de Chucuito y separado unos 35 kilómetros de la ciudad de Puno (Perú), se encuentra la “ciudad de los espíritus” o “Huyu marca” en lengua de los aymaras, sitio en el que se descubrió la puerta de “Aramu Muru”. Sobre una verde pradera se elevan continuos farallones rocosos formando un bosque de piedra de grisáceo aspecto. Tallado en la pared de uno de los picos de granito, inquietantes líneas rectangulares dibujan lo que en apariencia parece simular una gran puerta. Sus siete metros de altura por siete metros de ancho están labrados sobre una superficie perfectamente pulida, y sólo a escasos centímetros de la base, un enigmático hueco en forma de T parece representar una cerradura que abriría la extraña puerta que, según las antiguas tradiciones orales de locales, es el acceso al mundo de los espíritus. Sobre estas leyendas y lo que parecía tan sólo un mito, los historiadores, arqueólogos y etnólogos, tacharon la existencia de la puerta de Aramu Muru como una mitificación de algún lugar sagrado inexistente en la actualidad. La puerta fue hallada por un hombre de origen aymara llamado Luis Delgado Mamami. Cuenta que tuvo numeroso sueños de índole extraña en los cuales se le aparecía una extraña puerta grabada en una roca y el sendero que comunicaba con ella. Durante semanas los mismos sueños manejaron su mente hasta que, paseando un buen día por una ruta cercana al lago Titicaca, divisó las agujas rocosas que le recordaron al instante el lugar descrito en sus continuos sueños. Al poco tiempo y después de hablar con los más ancianos lugareños, los cuales le contaron numerosas historias sobre aquel lugar e incluso le recomendaron no acercarse pues decían era la entrada al infierno; llegó hasta la puerta de Aramu Muru, y delante de ella rememoró las historias que sobre tan curioso sitio le habían narrado. Cuenta la leyenda que tras las atrocidades cometidas por los conquistadores españoles en la ciudad de Cuzco, un sacerdote del templo de Coricancha llamado Aramu Muru escapó de la ciudad portando

235 un disco de oro de origen sagrado regalo de los dioses que había de poner a salvo a toda costa. Ante el miedo de que los españoles pudieran arrebatarles la sagrada pieza, el sacerdote escapó de la ciudad y se adentró en las lejanas montañas buscando refugio para su divino tesoro. La pieza de oro había sido tallada por los dioses, quienes la habían dotado de poderes curativos y sanadores convirtiéndola en una pieza fundamental para el pueblo Inca. Tras perderse en un bosque pétreo de agujas rocosas el sacerdote Aramu Muru llegó hasta la ciudad de los espíritus y contactó con los viejos y sabios yatris o chamanes de la zona, quienes le comunicaron la existencia de una enorme puerta que daba acceso al mundo de los espíritus y del ritual necesario para entrar en él. Aramu Muru encontró el lugar descrito por los sabios ancianos y siguiendo sus indicaciones logró traspasar la sagrada roca y penetrar al mundo de los espíritus poniendo ha salvo el disco sagrado de su pueblo. La enorme puerta tallada en la pulida roca pasaría a llamarse desde aquel instante de Aramu Muru, en memoria del sacerdote del templo sagrado salvador y custodio del disco de oro regalo de los dioses. Después serían los españoles los encargados de desprestigiar el lugar, desmitificando cualquier posible rasgo sagrado y atribuyéndole al sitio un carácter maligno diciendo sobre él que era la puerta de entrada al infierno. Hoy en día los visitantes de la misteriosa y singular puerta labrada en la roca, colocan sus manos y posan sus cabezas en el granito intentando ver a través de la piedra los secretos del mágico mundo que dicen se haya detrás. Muchos son los que tras la experiencia dicen haber visto extraños fuegos y luces perpetuas, visiones que en todo momento son acompañadas de una cálida melodía musical que transporta al iniciado a un lugar indescriptible. También se dice que en determinados días, en los que el astro rey traspasa con su luz la piedra, la puerta tallada en la roca se vuelve transparente y se puede apreciar al otro lado una ciudad claramente iluminada. Sobre la antigüedad de la puerta de Aramu Muru nada se sabe, así como del periodo en el que comenzó a ser ritualizada por los habitantes de la zona.

236 Actualmente carecemos de estudios serios que indiquen por quién fue construido Aramu Muru, al igual que tampoco nada se sabe sobre su significado ritual o para qué servía. Como dato significativo añadiré que en época del imperio Inca, las leyendas de la existencia de la puerta de Aramu Muru eran muchas y variadas, pero en ninguna de ellas se menciona que fueran los propios Incas los que construyeron la puerta sobre el farallón rocoso, lo que puede ser significativo de que ya existiera con anterioridad a ellos. Actualmente no sabemos mucho sobre el significado de la puerta, pero son muchos los grupos de gentes de toda índole que sobre la talla en la roca han plasmado las más diversas y descabelladas hipótesis rocambolescas. De lo que no hay duda es que la puerta labrada en la roca es un intrigante enigma aún sin desvelar, uno más de los muchos que se hayan distribuidos por la geografía de un país tan mágico como lo es Perú. Para finalizar me gustaría resaltar la similitud que comparten la puerta de Aramu Muru con la puerta del sol de la ciudad Inca de Tiahuanaco, ambas de parecido aspecto tanto en su talla como en sus formas geométricas. Los mágicos senderos de nuestro planeta esconden en cada recodo del camino lugares de influencias místicas y desconocidos aspectos, muchos de ellos amparados tras la bruma del tiempo, que esperan ser rescatados de su olvido para mostrarse en su auténtica plenitud.

237 J.J.D.R. Sentados bajo un sol de justicia varios hombres observan con atención los movimientos del objetivo que intenta captar su atención. Absortos por la máquina, que aleja y acerca el zoom de sus cuerpos de manera automática, los hombres ríen y hablan de la rareza del hombre blanco que con su ojo extraño y metálico les observa de arriba abajo. El motivo que ha llevado al fotógrafo hasta su pequeño y perdido poblado lo conocen bien, ya que él, como antes lo hicieron otros, desea ver con su curioso ojo, los pies más populares de la región, las extremidades más buscadas de África, los dedos más peculiares y extraños del mundo, más parecidos a las extremidades de un avestruz que a unos pies humanos. Los hombres negros exhiben sus extremidades con cierta timidez pero, después de un rato de tranquila pose ante la cámara, se sienten más cómodos y comienzan a explicar al hombre blanco qué se siente y cómo se vive en África siendo un hombre avestruz. Los miembros de la tribu Vadoma viven en pequeñas comunidades a lo largo del valle del Zambeze (Zimbabwe) bajo la protección de un mar de árboles y la fértil tierra que cubre las necesidades del rebaño de cabras que pastorean a diario. Hace mucho tiempo, en antiguos escritos, se narraba la existencia de hombres negros que tenían grandes cualidades para subir a los árboles y cuyos pies tenían unas enormes tenazas en forma de uve que les permitía asirse con fuerza al tronco de un árbol casi sin esfuerzo. Fueron conocidos como hombre avestruz. De ellos habló en las crónicas de sus viajes el director de la compañía Neerlandesa De la Indias Orientales Jan Jacob Hastsinck en el año 1770, aunque la leyenda de su existencia cayó en el olvido durante mucho tiempo alojada bajo el peso de la incredulidad popular. Hoy día, gracias a los conocimientos médicos y nuestra gran capacidad para viajar y documentar el continente y contenido de nuestro globo terráqueo, se ha podido verificar el poso de realidad que había en la leyenda del hombre avestruz. Los miembros de la tribu padecen una malformación que afecta al cromosoma siete, conocida como ectodractilia o síndrome de KarschNeugebauer, cuyo síntoma más característico es la ausencia de los tres dedos centrales de pies o manos, y el crecimiento extremo de los dedos externos en forma de pinzas de langosta. La medicina ha podido estudiar esta malformación en individuos de muchas partes del mundo, pero lo que hace que la tribu Vadoma sea un caso excepcional, es el elevado número de miembros que la padecen,

238 hecho éste asociado con la endogamia de la tribu, que no permite el casamiento con extranjeros. Casos similares se han reportado en individuos de la tribu Tlaunda en Brunapeg (Zimbabwe) y Senyawe en Francistown en Bostwana. Perdidos en un rincón aislado del inmenso valle del Zambeze, los hombres de la tribu Vadoma ven alejarse al hombre blanco con su ojo metálico cargado de imágenes curiosas, que serán reveladas al mundo como el eco de un gigantesco trueno es escuchado en las alturas de una montaña. El autor del reportaje, alucinado por la experiencia de un viaje extraordinario y la cordialidad expresada por un pueblo sensible, dejará entrever junto a las líneas que acompañarán la fisonomía extraña de unos pies con forma de tenazas, cómo, en ocasiones, las leyendas se fundamentan en grandes realidades.

239 J.J.D.R. La nieve cubre la meseta de Man-Pupu- Nyor con un brillante y blanco manto. El viento polar y el frío implacable, jornadas hace que helaron los ríos Ichotliaga y Pechora alejando cualquier rastro de vida en muchos kilómetros a la redonda. La inmensa llanura nevada, amplificadora del silencioso discurrir del tiempo, fue desterrada de una de las cordilleras más antiguas del planeta en un proceso de cambios climáticos extremos. Como un enigmático espejismo, entre la niebla espesa y la nieve que cae dificultando la visión, siete elementos geológicos rompen la monotonía del paisaje. En medio de la nada más absoluta, como auténticos centinelas y guardianes de un paraje olvidado del mundo, siete magníficas rocas elevan sus amorfas y peculiares formas pétreas sobre el terreno con la fuerza y expresividad visual de un capricho natural abandonado por el tiempo y, en su primigenio origen, por el útero rocoso de su madre la montaña. Según los expertos estos siete grandes menhires pétreos, son los últimos vestigios de una serie de montañas que se desvanecieron a causa del clima extremo y que pertenecían a una de las cordilleras más antiguas del planeta, los Urales, hace unos 200 millones de años. La meseta de Man-Pupu-Nyor o (meseta de los ídolos) en dialecto mansi, se encuentra en la República de Komi, al norte de los Urales (Rusia) junto a las lindes que demarcan la frontera Euro-Asiática. Estas formaciones naturales son veneradas desde época antigua por la tribu Mansi o Mogules, etnia de raza urálica. Los miembros más ancianos de los Mansi, siguen narrando con devoción a las nuevas generaciones, cómo uno de sus legendarios chamanes cerró el paso en la meseta a seis gigantes que pretendían cruzar los Urales poniendo en peligro la vida de su pueblo. Con entusiasmo y orgullo, el anciano Mansi prosigue con la leyenda, y explica qué, llegado el momento crucial del enfrentamiento con los seis gigantes, el sabio chamán se valió de todo el poder de su magia y los dejó petrificados, aunque no consiguió escapar de su propio hechizo y él mismo terminó de igual forma, pero logró con ello salvar a su pueblo.

240 Con esta leyenda los Mansi explican el porqué de la lejanía del más grande tótem de piedra que según dicen, sigue observando en la distancia el efecto producido por su sortilegio eterno. Los Mansi veneran cada palmo de la meseta ManPupu.Nyor y cada uno de los hitos rocosos representa una parte esencial de la antigua memoria legendaria del paso de sus ancestros por ése ignoto lugar. Visitar los tótems de la meseta de Komi no es tarea fácil. La localidad más cercana es Troitsko Pechorsk, cuya distancia es de unos 200 kilómetros. El severo clima unido a las grandes distancias que hay que recorrer para contemplar tan maravilloso escenario, contribuye de manera rotunda para que el viajero empedernido, ése que huye de lugares hermosos pero atestados de gente, se encuentre con la densa quietud y soledad de un mundo perdido en el cual, aún es posible sentirse sólo contemplando parte de los cimientos de la cuna de nuestro planeta.

241 J.J.D.R. En Balinés Tanah-Lot significa” tierra en medio del mar”. Sin lugar a dudas, no hay descripción mejor para definir uno de los templos más hermosos del mundo. Un pedazo de roca de tonalidad oscura emerge rodeado de agua soportando la estructura de un templo religioso hinduista. El recinto de Tanh-Lot tiene la facultad de aislarse del mundo cuando la pleamar se encuentra en su máximo de actividad, momento en el que es abrazado por el océano Indico haciendo imposible acceder a él. Está ubicado al oeste de la isla de Bali (Indonesia) escasos treinta minutos de Kuta, a diez kilómetros de Tabanam y treinta de Dempasar. Su construcción se remonta al siglo XVI cuando Nizarthi, Brahman proveniente de la isla de Java, mandó su edificación sobre el peñón oscuro. Su arquitectura religiosa es hinduista y encaja perfectamente en el marco idílico y pleno de belleza que es la costa Balinesa. Como buen templo que se precie de serlo Tanah-Lot cuenta con innumerables leyendas que cubren con un halo de misterio la historia de sus muros, estancias y alrededores. Una de estas leyendas, quizás una de las más populares y divulgadas, advierte a los turistas y aquellos que se acerquen al templo que no lo hagan acompañados de parejas con las que no hayan contraído matrimonio, pues quién así lo haga contradiciendo la norma, verá cómo la relación pronto llegará a su fin. Otra leyenda también muy popular, que narran los nativos habitualmente, cuenta que un ejército de serpientes rodea el terreno sagrado asegurando su protección. En el año 1980 el templo sagrado de Tanah-Lot comenzó a sufrir graves deterioros en su estructura. El coste de las actuaciones de restauración era tan elevado que, el gobierno de Bali, pidió ayuda al gobierno japonés, quienes prestaron la suma de 800 billones de rupias para garantizar las reparaciones oportunas. Dicen que observar el atardecer junto al templo de Tanah-Lot es uno de los espectáculos más sublimes de la tierra. El templo queda aislado completamente cuando el mar cierne su creciente marea sobre la negra roca y sólo la silueta del templo parece flotar mecida por el del mar. Al fondo el fulgor del sol se vuelve tenue y su masa circular se sumerge despacio en el azul horizonte, hasta desaparecer tragado por el inmenso océano. Es en ése momento cuando el templo de Tanah-Lot descansa acunado por la brisa marina, mientras el vaivén de las olas y su espuma desgrana la piedra negra que le sirve de base.

242 J.J.D.R. En la cordillera volcánica de Guanacaste un sendero rinde homenaje a la mística belleza que surge bajo las faldas del volcán Tenorio en Costa Rica. A medida que el sendero transcurre entre la tupida vegetación, una densa población de variada fauna acompaña al caminante que recorre el “sendero misterios del Tenorio”, hasta toparse con una pincelada de arte dibujada por la madre natura sobre tierra costarricense. Como en una acuarela y en perfecta armonía de tonos y colores, “río celeste” emerge de entre el denso follaje extasiando al azorado visitante con su increíble puesta en escena. El verde intenso que parapeta su tránsito, contrastan con el color celeste de unas aguas apacibles y dignas del paraíso. Cuenta una leyenda local que, cuando Dios creó el mundo, “el día que se dedicó a pintar el cielo de color celeste lavó su pincel en el río tiñéndolo para siempre”. Río Celeste se encuentra dentro del Parque Nacional Tenorio (Costa Rica), cuya ubicación se extiende entre los cantones de Guatuso y Upala en Alajuela y Cañas, y Bagaces y Tiralán en Guanacaste. La tonalidad celeste del agua es producto de la gran cantidad de carbonato de calcio dominante y el azufre provenientes de la cordillera volcánica. Incrustado en un marco de incalculable valor ecológico y desmesurada belleza, el río teñido de celeste, es un atractivo rincón turístico que deja con la boca abierta a quién lo visita. Parapetado por robles y aguacatillos, nísperos, palmas y helechos, serpentea este río singular a través de abundantes saltos de agua y profundas pozas, siempre rodeado de una exuberante vegetación tropical. Entre orquídeas y bromelias, el saíno y el mono carablanca se esconden de la curiosa mirada del forastero que, a medida que camina, saborea el privilegio de sentirse dentro del mismísimo Edén. Una vez que se avanza a través del sendero misterios del Tenorio, varios puntos estratégicos hacen detener la marcha del caminante. Uno de ellos es conocido como los Teñideros, dónde la convergencia de dos ríos-uno de ellos cargado con minerales volcánicos- tiñe de color el agua y a partir de allí, bajará celeste para siempre. Después un alto en el camino para disfrutar de un relajante baño en las piscinas termales, o admirar el río a su paso por los Borbotones, lugar donde el agua hierve con furia hasta llegar al mirador, sitio en el que el paisaje monumental muestra su mayor grandeza.

243 En su último recorrido el sendero alcanza la laguna y por último la catarata. Un verde intenso lo cubre todo. El azul celeste del río cayendo en picado sobre la profunda poza, quiebra el silencio y acalla el lamento de los monos que descansan en las copas de los árboles. Son muchos y variados los senderos que transcurren alrededor de la Tierra. Son innumerables los caminos que, tras desaparecer entre riscos o maleza infranqueable, son regurgitados en selvas inhóspitas o engullidos por desiertos para resurgir ocultos bajo la fresca sombra de oasis reconfortantes. El sendero misterios del Tenorio es uno más de estos caminos del mundo. Uno capaz de aglutinar en su recorrido la esencia pura de la belleza, teniendo la capacidad intrínseca de no dejar indiferente a quién logra tener la oportunidad de admirar el discurrir del río celeste sobre la tierra costarricense.

244

J.J.D.R. Al finalizar la época de lluvia, miles de flamencos baten alas coloreando el cielo africano. Atrás, al oeste, han dejado las aguas del lago Nakuru en Kenia, y su rumbo les lleva directamente atravesando el paradisíaco valle del Rift hacía las tierras altas norteñas del Ngorongoro en Tanzania. En su periplo aéreo, buscan descanso y alimento en un lago tan salado e inhóspito que, tan sólo su especie, es capaz de alimentarse y sobrevivir en él. A vista de flamenco, el extratovolcán Doinyo Lengai se eleva sobre las tierras masai, - “Montaña de Dios” para éste gran pueblo- dando paso a cascadas y riachuelos que mueren en el lago Natrón. Sobre una extensión de aproximadamente ochocientos kilómetros cuadrados, el lago salado suaviza la aridez del paisaje con sus colores vivos y sangrantes. Nada parece moverse sobre el extraño paraje. Desde las alturas, la nube de rosados cuerpos plumíferos, comienza a descender sobre el lago y aterrizan con elegancia sobre las cálidas aguas rojizas. En cuestión de minutos se hace complicado apreciar un metro cuadrado de lago entre tanto flamenco, que se apiñan graciosamente apostados sobre sus largas y frágiles patas. Pues es aquí, en el lago Natrón, donde se pueden apreciar la mayor concentración de aves del reino animal, superando con creces el increíble número de quinientas mil zancudas. El agua del Natrón aparece teñida de un color rojo intenso debido a la gran cantidad de algas que contiene. Pequeños géiseres vomitan carbonato sódico, cloro y magnesio de las tripas de la tierra, haciendo que las aguas del Natrón, no sean del agrado de ninguna especie animal. Tan sólo los zancudos flamencos se sirven de su pico para filtrar el agua y nutrirse así de las algas del lago. Los flamencos anidan habitualmente en los márgenes del lago. La acumulación de sosa en sus zonas de anidamiento, les sirve para alejar de sus nidos a hienas y chacales que no se atreven a caminar por los cenagales cáusticos por temor a quemarse las patas. Esto fue lo que le sucedió al ornitólogo Laslie Brownen mientras estudiaba a los flamencos en el Natrón. Tras adentrarse en el lago en búsqueda de las zonas de anillado de las aves, terminó con sus piernas sumergidas en el fango. Las altas temperaturas, junto a la sosa y el agua, devoraron sus piernas sumiéndolo en la inconsciencia durante tres días.

245 Una vez fue hallado, afortunadamente aún con vida, pasó un auténtico calvario para recuperarse de las terribles heridas. Sus piernas ennegrecidas y repletas de sangrantes ampollas, estuvieron a punto de ser amputadas, y lograron salvarlas a base de injertos de piel y largas semanas de tedioso reposo en el hospital. La hermosura del Natrón es un bálsamo para el espíritu del viajero. Pero sus aguas son veneno mortal. En determinadas épocas, la alcalinidad del lago puede alcanzar un pH de 9 hasta 10,5, equiparable al amoniaco, y su temperatura llegar a los sesenta grados centígrados. A vista de flamenco, la belleza del Natrón enmudece. Durante un largo trayecto, el agua se torna roja y parece sangrar a la vez que la espuma blanca esparcida por los géiseres decora con formas circulares los márgenes del lago, para acabar diluida en un manantial de aguas cristalinas y transparentes. El continente africano, siempre tan sorprendente, nos regala en Tanzania con la naturaleza del Natrón, un lugar de extraordinaria belleza y peculiar hechizo.

246

J.J.D.R. Un extraño zumbido, un goteo persistente, molesto, y en ocasiones estridente y perturbador, se oye desde hace años en muchas partes del mundo. Ni los expertos en acústica ni la propia ciencia son capaces de discernir la procedencia del misterioso sonido bautizado como el “ronquido de Taos”. En los dos últimos años, la desconocida sintonía se está dejando sentir con mayor frecuencia en todo el mundo, siendo innumerables los testigos que han denunciado su molesta presencia. En la década de los años 90, en una pequeña aldea de casas de adobe rojo en Nuevo México (EE.UU.) llamada Taos- nombre por el que se conoce al extraño zumbido-, las autoridades locales, ante las masivas denuncias de un persistente y molesto ruido nocturno decidieron poner en manos de investigadores las posibles causas del extraño fenómeno que perturbaba la calma del pueblo. La comunidad nativa Tihuas derivada de los indios pueblo, escuchaban al llegar la noche un continuo zumbido parecido al generado por un motor diesel que llegó a causar en algunas personal trastornos físicos, como dolores agudos de cabeza, continúa falta de sueño y malestar general. Durante un tiempo se investigó el caso sin que se pudiese determinar la causa descartándose la posibilidad de que el fenómeno fuese propiciado por el motor de alguna maquinaria convencional o cualquier otra fuerza energética conocida en la zona. Todas las posibles causas que pudiesen generar dicho zumbido fueron tratadas de manera sistemática y científica en el congreso celebrado en Taos en 1997, en el cual participaron multitud de universidades de todo Estados Unidos. Años antes y en lugares tan distantes de Taos como pueden ser el Reino Unido o Nueva Zelanda, el mismo soniquete se dejó oír con suma fuerza y quedó registrado en las denuncias interpuestas de aquellos que lo sufrieron. Las investigaciones llevadas a cavo han dejado las mismas conclusiones; “se desconoce la procedencia del zumbido”. Aunque el zumbido es perfectamente audible, la grabación del sonido por medio de micrófonos convencionales no es posible, dato este que incremento el misterio alrededor del ronquido de Taos. Se ha logrado medir su frecuencia y se encuentra prácticamente en el umbral del “espectro audible o campo tonal”, entre los 20 Hz y los 20khz, concentrándose las investigaciones en los sonidos captados de baja frecuencia entre los 33 y los 80 hertzios. En el año 2006, concretamente el 15 de noviembre, Tom Moir de la Universidad de Auckland logró grabar el

247 enigmático zumbido en la barrera de los 56 Hz, usando las mejoras de la tecnología actual. La baja frecuencia del espectro audible en la que se maneja este sonido es la causa de que en una misma población donde se esté produciendo haya gente que es capaz de oírlo y otros no, dependiendo en todo caso de la capacidad auditiva de cada individuo. Puede aparecer y dejar de ser audible en cuestión de minutos u horas, o persistir sonoramente durante semanas e incluso meses. Aparece en cualquier lugar, ya sea bajo el bullicio de una gran ciudad o un pueblo tranquilo, o en la más absoluta tranquilidad y bajo el silencio perfecto de lugares totalmente aislados. Es en estos últimos reductos donde el misterio se acentúa descartándose radicalmente la posibilidad de que sean producidos por algún tipo de maquinaría conocida. Muchas son las hipótesis que se han barajado respecto al origen del fenómeno. Se ha especulado con la posibilidad de que se origine por la intercepción en la ionosfera de ondas gravitacionales que al interceder en la atmósfera causen el ruido. Algunos afirman que se trata de ruidos provocados por el propio oído sin origen externo, médicamente conocidos como sonidos acúfenos, y los geólogos creen que está provocado por el rasgar de las placas tectónicas tras el movimiento de la corteza terrestre. También la procedencia del sonido se ha achacado a las señales ELF, esto es, señales militares de bajísima frecuencia entre 3 y 30 Hz utilizadas por la marina para la comunicación con los submarinos, aunque también se utilizan en el ámbito terrestre. El proyecto HAARP no podía faltar a la cita con el misterio y también hay muchos que opinan que es el causante del fenómeno. Para aquellos que desconozcan qué es Haarp, sólo un breve apunte-ya que pretendo dedicarle su propio artículo- les diré que es un proyecto de los Estados Unidos para la investigación de la ionosfera y la potenciación de los avances en comunicaciones. A grandes rasgos ésta sería su misión, pero todo lo que rodea HAARP es un gran misterio envuelto en una impenetrable cubierta de secretismo. No podían faltar hipótesis arriesgadas que le atribuyen un origen extraterreno, o aquellas otras que dicen se trata de la melodía emitida por las trompetas que anuncian el Apocalipsis del mundo. Lo que es innegable es la autenticidad del sonido, escuchado en diversos continentes, y cuya procedencia, según los propios testigos, en ciertos momentos se achacó proveniente del cielo y otras del interior de la Tierra.

248 En la Web se pueden ver decenas de vídeos supuestamente relacionados con el fenómeno aunque, como con todo lo que se publica en la red, siempre hay que ponerlo entrecomillado y tratarlo con mucha cautela. Seguramente la ciencia termine diseminando las numerosas teorías que hay sobre el ronquido de Taos. Aunque también existe la posibilidad de que el misterioso zumbido de origen enigmático, escape a la lógica y el ojo sabio de nuestra tecnología, y siga su andadura por el sendero que acoge las huellas dejadas por los muchos misterios sin explicación que existen a nuestro alrededor. Una garganta profunda desahoga su lamento en el silencio de la noche, y un ronquido doloroso y persistente altera la apacible nocturnidad del mundo. Sea o no de origen natural, lo cierto es que parece el lamento de la Tierra quejándose a gritos de tanta crueldad recibida, y nos advierte con sus alaridos de que ya está cansada.

249 J.J.D.R. Siguiendo nuestro periplo en busca de historias y leyendas curiosas alrededor de nuestro planeta, viajaremos hasta las islas afortunadas, exactamente hasta la isla de Tenerife, dónde según el acervo popular, es lugar de fuerte carga enigmática y misterio el conocido como Barranco de Badajoz. Tras la conquista de la isla por parte de Alfonso Fernández De Lugo en 1496, los reyes católicos ofrendaron con tierras a los colaboradores en la campaña de anexión de los nuevos territorios insulares. Una de éstos hombres fue Juan de Badajoz, quién tomó las tierras del barranco, y es por ello, que desde entonces se conoce popularmente a éste sitio como tal. Aunque para los lugareños moradores del barranco y de Güímar, éste sigue llamándose barranco del Chamoco, como era conocido para los antiguos “guanches”. Sin lugar a dudas, para cualquiera que se adentre por los sinuosos senderos que transcurren bajo las paredes del barranco de Badajoz, no escapará ante el magnetismo de un lugar extremadamente bello.

Sus paredes rocosas emanan y cristalizan el agua que emerge de su entraña pétrea. Bordea el barranco una espesa vegetación antaño salpicada de milenarios y desaparecidos dragos, de los cuales en la actualidad apenas unos pocos sobreviven en lugares inaccesibles. Éste lugar, en sí mismo, es un misterio de belleza y singularidad. Pero no por su belleza es conocido, sino por las variadas y antiguas leyendas que los lugareños dicen encierran sus rincones y sus cuevas, entre ellas, la más famosa de todas…la “cueva del Cañizo”. Dos de éstas leyendas, por ser las más populares y misteriosas, son las que contaré a continuación. Para conocer la primera de ellas, hemos de

250 trasladarnos hasta el periodo entre los años 1890 a 1910. La historia narra como una niña de corta edad es enviada por sus padres a recoger fruta en la cercanía de su vivienda. La pequeña se adentra en los márgenes del barranco dispuesta a realizar el mandado de sus padres. Pasará mucho tiempo hasta volver a saber de la pequeña. Sus padres la dieron por muerta, desaparecida sin dejar huella o rastro alguno, a pesar de los vanos intentos que realizaron para localizar su cuerpo. Al cavo de muchos años, una niña apareció de repente en la casa. Vestía la misma ropa que la pequeña, y a pesar de los años transcurridos, era la misma niña que un día salió en busca de fruta en las cercanías del barranco. Después del hondo pesar y el tremendo disgusto sufrido, los padres de la pequeña volvían a reencontrarse con su hija desaparecida. Como es lógico, indagaron en busca de una respuesta a lo ocurrido, empeñados en aclarar cómo era posible que no hubiese cambiado su aspecto físico a pesar de los años transcurridos. La pequeña contó de ésta manera su extraña experiencia: Me alejé, no en exceso, en busca de la fruta hasta llegar a un hermoso peral bajo el cual, buscando descanso, me quedé profundamente dormida. Una extraña presencia me despabiló. Al acercarse a mí, contemplé una figura alta y blanquecina, casi transparente, que con gestos gráciles y amistosos me invitó a seguirle. Junto a la misteriosa figura, entré en una cueva por la que descendí unas escaleras hasta llegar a un amplio jardín dónde más figuras del mismo aspecto esperaban. Los amables seres me ayudaron a proveerme de ricas peras, tras lo cual, cuando ya estaba cargada, me acompañaron hasta dejarme bajo el mismo árbol dónde me había quedado dormida. Según la pequeña, no estuvo en aquel sitio más de una hora, aunque para su familia habían pasado, nada más y nada menos que “veinte largos y angustioso años de espera”. Según cuentan excursionistas y curiosos que se han adentrado en el barranco, en ocasiones dicen haber escuchado la tierna voz de la niña. La leyenda de “la niña de las peras”, como se la conoce popularmente, reúne características comunes a otros casos similares de desaparecidos, que ilógicamente, retornan al cavo del tiempo con el aspecto que tenían al desaparecer y la sensación de no haberse ausentado más que un tiempo aparentemente corto. Otra de las historias que más popular ha hecho a este rincón de la isla de Tenerife, fue lo ocurrido en el año 1912 a varios trabajadores que operaban en la galería de agua de Izaña, la más cercana al barranco. Mientras faenaban sobre una pared en busca de agua, ésta de repente se vino abajo, dejando al descubierto una amplia sala en la que tres seres de blanquecino aspecto les contemplaban. Después de varios segundos de

251 asombro por parte de los trabajadores, vieron como los extraños seres se encaminaron hacia su posición. En éste punto hago un inciso para aclarar que, de lo acontecido después, hay dos versiones distintas pero igualmente populares. La primera argumenta que tras ver cómo aquellos tres seres luminosos se encaminaban hacia los trabajadores, éstos no dudaron en poner pies en polvorosa acudiendo al instante ante la guardia civil para denunciar los extraños hechos. La segunda versión narra cómo los trabajadores entablaron conversación con los misteriosos seres, é, incluso, les indicó dónde debían realizar las prospecciones para asegurarse el éxito en su búsqueda de agua. Estas dos historias, aunque son las más populares, no dejan de ser narraciones antiguas de carácter poco contrastable. No obstante, a lo largo de los tiempos, son muchísimas las personas que no dudan en aseverar que han tenido experiencias extrañas y misteriosas, incluso podíamos decir que místicas, en éste lugar llamado Barranco de Badajoz. Luces extrañas, avistamientos de ovnis, sonidos que recuerdan voces de niños, cantos…incluso algunos testigos aseguran haber sido testigos de la aparición de una isla de aspecto cristalino que, al aproximarse al barranco y chocar frontalmente contra éste, desaparece sin dejar rastro como si de una ilusión óptica se tratase.

252 J.J.D.R Para el grupo de amigos y excursionistas que estaba conformado por ocho hombres y dos mujeres, ascender el monte Otorten era su máxima ilusión. Otorten exigía experiencia y una fuerte condición física y anímica, ya que la subida estaba considerada de riesgo III, (la de mayor peligro), por la nieve y las condiciones meteorológicas adversas en los meses invernales. La cordillera de los Urales no regalaba éxitos sin esfuerzo, y Otorten no era ningún paseo. Los diez jóvenes, la mayoría estudiantes del Instituto Politécnico de los Urales, eran casi todos veinteañeros con ganas de aventura y avezados esquiadores de ruta. Como vigía del grupo, dada su experiencia en montaña, se eligió a Igor Dyatlov para que liderara el ascenso. Primero llegaron en tren a la ciudad de Ivdel en la provincia de Oblast de Sverdlovsk el día 25 de enero. Después utilizando el camión como medio de transporte, se dirigieron a Vizhai dónde se despedirían de la civilización, siendo este lugar el último habitado de la región del norte. El día 27 de enero uno de los miembros del grupo se encuentra indispuesto y decide abandonar la marcha. Se trata de Yuri Yudin, que se queda en su tienda de campaña, al no poder seguir el ritmo de sus compañeros. Supongo que mientras vio desaparecer a sus nueve amigos, Yuri debió sentir frustración y desencanto. Pero aquella dolencia que padeció evitó que continuara la marcha, y esta eventualidad le salvo la vida.(Igor Dyatlov, Zinaida Kolmogorova, Liudmila Dubinina, Aleksandr Kolevatov, Rustem Slobodin, Georgyi Krivonischenko, Yuri Doroshenko, Nicolas Thibeaux-Brignollel, Alexander Zolotarev) Ninguno de estos nueve jóvenes volvería con vida de aquellas montañas heladas de los Urales. Que les pasó o que sucedió en la noche del 2 de febrero del año 1959, es un misterio con muchas incógnitas sin resolver. Se sabe que tuvieron que variar la ruta establecida debido a la fuerte climatología adversa. Tal incidencia hizo que acampasen en la ladera de la montaña Jolat Siajl, nombre que traducido a la lengua local Mansi significa (Montaña de la muerte), casualidades de la vida, bajo la ladera de aquella montaña morirían en circunstancias muy extrañas como a continuación veremos. Tenían planificado estar de vuelta el día 12 de febrero, y como medida de seguridad al regresar a la ciudad de Vihai, Dyatlov debía enviar un telegrama avisando de inmediato a la universidad que habían regresado y se encontraban bien. No obstante, Dyatlov dejó claro que la fecha del 12 de febrero sería aproximada, pudiéndose retrasar algunos días. Por este

253 motivo, no es hasta el día 20 de este mes cuando la familia preocupada decide avisar a las autoridades. De inmediato se monta un grupo de rescate integrado por miembros del ejército, policía y profesores más algunos alumnos de la universidad de los Urales. El día 26 de febrero el estudiante Mijail Sharavin encuentra el campamento del grupo desaparecido. Las tiendas de campaña aparecen rajadas desde dentro hacia fuera y cubiertas de nieve, además de encontrar en perfecto estado la mayor parte de los objetos personales de los desaparecidos, cámaras de fotos incluidas. El revelado de las fotos determinó que el día 2 de febrero estuvieron en aquel campamento hacía las 5 de la tarde. Enseguida se dispuso un perímetro de búsqueda, teniendo como referencia el campamento como punto de partida. Se detectaron unas huellas en la nieve de pisadas que seguían una línea recta. Todo indicaba que el grupo se había trasladado fuera del campamento. Para los investigadores, las huellas rápidamente dieron pistas de útil importancia. Algunas pisadas indicaban que estaban descalzos, otras con un solo calcetín y alguna otra con un solo zapato. ¿Qué ocurrió para que salieran de sus tiendas sin poder calzarse? Las huellas eran bastante claras hasta llegar a una pendiente donde había una pequeña arbolada. Después de 500 metros las señales desaparecieron de la nieve.

Todo era muy extraño. La reacción de los hombres y mujeres saliendo de noche, y con temperaturas que rondarían los 30º bajo cero, no tenía causa justificada. Aparte, sobre las huellas halladas en la nieve, no se encontró rastro de violencia alguna. Pero poco después se descubrieron los primeros cadáveres. Bajo un árbol y al borde de un río, los cuerpos de Georgi Krivonischenko de 24 años y el de Yuri Doroshenko de 21, aparecieron en ropa interior y sin rastros de violencia. Varias ramas del pino estaban destrozadas y había restos de una hoguera.

254 Enseguida se abre una investigación y los primeros cuerpos son trasladados para realizarles la autopsia. A pocos metros, en un claro cercano, tres nuevos cadáveres aparecen en la nieve. Son los de Rusten Slobodin de 22 años, Zina Kolmogorova también de 22, más el de Igor Dyatlov, de 23 años y líder del grupo. Por la posición de los cuerpos se determinó que trataron de volver al campamento. Se les practicó la autopsia y se determinó que la causa de la muerte fue Hipotermia, no apareciendo lesiones externas, tan solo una fractura craneal en uno de los cuerpos pero se descartó que el joven muriese por esta lesión. Estaban enterrados bajo 5 metros de nieve. Nicolas Thibeaux-brignollel de 24 años, tenía el cráneo destrozado interiormente. Luzmila Dubinina de 21, apareció sin lengua. Alexander Zolotaryov, el más veterano del grupo con 37 años, tenía varias costillas rotas y el último cuerpo, el de Alexander Kolevator de 25 años, estaba junto al resto sin señales externas de violencia alguna. Este grupo estaba vestido, aunque las prendas de ropa que portaban indicaban que posiblemente no todos muriesen en el mismo instante, ya que unos llevaban prendas de otros, como abrigos y gorros, que se habrían puesto al fallecer los primeros para resguardarse del tremendo frío. Después de tres meses de investigaciones el caso se cerró sin una causa clara y concisa, y se determinó que los hechos acontecidos en el paso de Dyatlov (nombre con el que se bautizó a la zona del supuesto accidente), adolecían de pruebas y se decretó el secreto de sumario prohibiendo la entrada en la zona de los hechos durante tres largos años. Ante las muchas hipótesis que sobre este incidente se han vertido, citaré algunas que han sido muy renombradas. La primera de ellas mencionaba la posibilidad de que los Mansi (etnia local) hubiesen sido los causantes de las muertes. Se habló de que tal vez los jóvenes hubiesen accedido por desconocimiento a algún lugar sagrado de los Mansi, los cuales ofendidos atacaron al grupo. Pero la zona y la ruta que los jóvenes trazaron no pasaba por ningún lugar de culto sagrado Mansi, e incluso no se hallaron en la zona huellas de individuos de esta etnia. Mucho tiempo después el médico forense Boris Vozrozhdenny, interesado en aclarar los muchos puntos débiles y extraños de las citadas muertes, investigó sus posibles causas. Llegó a una singular conclusión. Para este médico, las muertes presentaban claras semejanzas con lesiones producidas por alta velocidad en vehículos, no siendo estas de carácter externo, sino produciendo daños irreparables internos. Para mayor misterio y confusión, Lev Ivanov, investigador privado, logró

255 hablar con testigos de la época. Entre ellos militares y meteorólogos que vertieron aún más dudas sobre lo ocurrido en Dyatlov. Según estos testimonios, durante febrero y marzo de 1959 en la zona del desastre, se observaron repetidamente luces anaranjadas y brillantes que aparecían y desaparecían de forma extraña. También entre los documentos desclasificados sobre el caso, uno en particular, hace referencia a unos excursionistas que estuvieron a 50 kilómetros de los fallecidos y en las mismas fechas. Lo llamativo de este documento, es que los testigos aseguran que aquel 2 de febrero de 1959, unas luces anaranjadas y brillantes estaban posadas sobre el monte Otorten. ¿Fue todo causa de un experimento militar soviético? Sin lugar a dudas esta es la hipótesis más plausible. Sobretodo sí añadimos al sumario que los cuerpos de las víctimas tenían un color de piel bronceado debido a algún tipo de alteración producida por una fuente intensa de calor. ¿Quizás una explosión? ¿Un misil errado de su objetivo? También es cierto que sobre el terreno no se encontró restos de material ni huellas de ninguna explosión, aunque sí niveles altos radiactivos.

Bueno, de ser cierta la hipótesis de un experimento militar, creo que no hubiesen sido tan torpes como para dejar huellas o restos a la vista. Lo cierto es que sobre lo sucedido en el paso Dyatlov poco se sabe 50 años después. Yuri Yudin sigue investigando la muerte de sus amigos. No se resigna en aceptar que murieron sin causa conocida. Algo ocurrió. Algo misterioso, duro, inesperado, arrebató la paz de aquel campamento la noche del 2 de febrero de 1959, cogiendo desprevenido al grupo de amigos alpinistas. Este hecho inesperado hizo que saliesen de sus tiendas sin ropa y medio desnudos cuando el frío reinante era mortal. ¿Vieron quizás el cielo iluminarse, y cómo algo se precipitaba hacia ellos? Puede que nunca se sepa, pero Yuri Yudin y los miembros de la fundación Dyatlov que dirige Yuri Kuntsevich, han hecho un pacto firme y leal, no parar hasta que se aclaren las causas de tan penosas muertes. En su última conferencia pública, Yuri Yudin se expresó de esta manera: “Hay cosas muy extrañas en el caso. Cuando me llamaron para identificar los objetos personales, hubo varios que no pude identificar, un trozo de tela parecida a una capa militar, trozos de cristales, y un par de esquís completos así como otro partido en pedazos.”

256 Yuri Yudin ha vuelto a la zona en varias ocasiones siempre con la intención de esclarecer lo sucedió. En una de sus internadas cerca del lugar de los hechos, encontró restos metálicos bajo la nieve. Según la versión que mantiene la fundación Dyatlov, las muertes fueron causadas por un experimento militar. Desde hace años, tratan de presionar a su gobierno para que acceda a desclasificar los informes que aún se mantienen bajo el secreto de sumario. De entre algunas notas que sí han salido a la luz, llama poderosamente la atención un documento en el que se indica como fecha de apertura de la investigación el día 6 y 14 de febrero de 1959. Es curioso que la investigación se abriese tan solo pocos días después del incidente, ya que, sí recordamos la cronología de los hechos, el rescate se puso en marcha el día 20 de febrero.

257 J.J.D.R. La región del Karst en Eslovenia, es un lugar salpicado constantemente de grandes grutas y cuevas subterráneas, de las que se han contabilizado alrededor de 8000 cavidades agujereando la tierra. Ya de por sí, la región es considerada uno de los mejores lugares del mundo para el estudio del periodo Kárstico (Fenómenos que se producen en la piedra caliza), en continua evolución y creación de grutas y agujeros naturales en la tierra. De entre las muchas y bellas grutas que socavan el suelo esloveno hay una que debido a su complejo sistema de galerías, la grandeza de sus cavidades y el recorrido que por el subsuelo calizo a horadado el río Reka, merece una pausa para deleitarnos con su belleza. El río Reka fluye a través de 51 kilómetros por el suroeste del país hasta llegar al hermoso valle de Velika Dolina. Al llegar a este valle, custodiado de cerca por las poblaciones de Divaca y Kozima, se pierde en la oscuridad del interior de la tierra desapareciendo por completo. Es en éste momento cuando comienza un espectacular recorrido de 34 kilómetros dónde entre las galerías y salas de las grutas de Skocjan, el río retuerce su aguijoneante sendero de agua dulce y demarca su ruta de tiempos remotos hasta reaparecer en las cercanías de Mongalcone, uniéndose en un abrazo fluvial con el río Timavo para reposar finalmente en el mar Adriático. El contraste del río y la belleza de la gruta son impresionantes. La gruta de Skocjan posee cinco kilómetros de pasajes subterráneos y galerías. El río Reka, en varios tramos, forma cascadas y saltos de agua que resuenan con inusitado impacto en el silencio de la cueva. El recorrido de la gruta parece distanciarnos del mundo real transportándonos, a medida que avanzamos entre estalagmitas y estalactitas, por un lugar anclado en el tiempo, impertérrito, jalonado de sombras y oscuros pasajes dónde el tiempo parece detenido y sólo el transcurrir del río nos despabila del silencio rotundo de la gran caverna. Hace mucho, cuando el mundo era gobernado por nuestros primitivos ancestros, la gruta fue refugio y hogar de los pobladores de la región hace 10.000 años. Los restos arqueológicos encontrados en el lugar, que abarcan periodos de época del Bronce y el Hierro, denotan la importancia de estas grutas además de haberse constituido durante los últimos 3000 años en centro de peregrinación de gran importancia en Europa, al ser utilizado como templo sagrado por civilizaciones tan deslumbrantes como la griega.

258 Durante el recorrido guiado de 3 kilómetros por la gruta de Skocjan, se pasa por varios puentes a gran altura desde donde se puede apreciar la magnificencia de la caverna subterránea. La cámara de Mortelova es el lugar que más sobrecoge. Tiene una anchura de 123 metros y 300 de largo y en su zona de mayor altura alcanza los 146 metros. La temperatura en la gruta es de 12 º C constante durante todo el año. Durante la época de lluvia, las grutas son fácilmente inundadas por el agua y las visitas a la cueva están prohibidas. La fuerza de las corrientes sigue excavando lentamente nuevas vías en la piedra arañando la piel caliza de Skocjan como un gusano que se cobija en la piel de una manzana. Desde el año 1986 Skocjan está incluida en la lista de la UNESCO como patrimonio de la humanidad y reserva de la biosfera. De nuevo la naturaleza nos invita a detener nuestro frenético y alocado transito por la vida, concediéndonos la oportunidad de contemplar un paraje de incalculable valor histórico y monumental belleza, dónde el agua del río Reka es la protagonista, y la piedra caliza de la gruta de Skocjan el escenario perfecto.

Jorge Donato Rosendo (Octubre 2013, Madrid)

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