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--Sí. Esto es lo que llamamos una conciliación de archivos. --Lo inventé, pero él pareció creerme.

Yo estaba recorriendo todos los callejones sin salida esperados, pero t enía dos nombres nuevos, Christopher Brock, el recepcionista, y Roxanne Scarangell o, la universitaria que limpiaba las habitaciones. Necesitaba al menos un nombre más por si aparecía el Policía Duro--. ¿Cómo se llamaba la jefa de doncellas? --Anita Mor ales. --¿Sigue trabajando en el hotel? --Sí. Es una empleada fija. Una muy buena sup ervisora. --Bien. --Ojalá yo pudiera decir lo mismo de mi supervisor--. Volviendo a Roxanne --dije--, ¿habló usted con ella después de que la entrevistase el FBI? --Lo hice... pero le habían dicho que no comentase su declaración con nadie, incluido yo. --Pero ella dijo que vio marcas de lápiz de labios en una copa de vino que había en la habitación, y que habían usado la ducha, que la cama estaba deshecha y que falta ba una manta. --Ella no habló de eso conmigo --contestó el señor Rosenthal. --Muy bien . ¿Tomó el FBI huellas dactilares de algún miembro de su personal? --Sí, lo hicieron --c ontestó--. Del empleado de recepción, Christopher, y de la doncella que había limpiado la habitación, Roxanne. Dijeron que necesitaban sus huellas para descartarlas de cualesquiera otras huellas encontradas en el mostrador de recepción o en la habita ción. Por no mencionar la tarjeta de registro. A mí me parecía que Don Juan debió de hab er dejado unas cuantas huellas perfectas en esa tarjeta que coincidían con las enc ontradas en la botella y la copa de vino que había en la playa, lo que lo situaba en ambos lugares. Su acompañante también debió de dejar sus huellas dactilares en la b otella y la copa de vino, aunque no en la habitación del hotel. Pero si a ninguno de los dos les habían tomado nunca las huellas dactilares por ningún motivo, entonce s ése también era un callejón sin salida hasta el momento en que fueran encontrados po r algún otro medio y confrontados con las huellas dactilares. El señor Rosenthal int errumpió mis pensamientos y me preguntó: --¿Debo firmar una declaración? --No. ¿Quiere hac erlo? Página 201 --No... pero me estaba preguntando... no está tomando notas. --No necesito hacerlo . Éste es un procedimiento informal. --Si tomaba notas y me detenían, entonces estaría de mierda hasta las cejas--. ¿Acaso no firmó una declaración hace cinco años? --le preg unté. --Lo hice. ¿La vio usted? --Sí. --Era hora de cambiar de tema y de lugar--. Me g ustaría echar un vistazo a sus archivos personales. --Por supuesto. --Se levantó y d ijo--: Yo mismo lo acompañaré. --Gracias. Abandonamos el despacho del señor Rosenthal y bajamos la escalera hasta el vestíbulo. Volví a encender el teléfono y el busca para ver si había algún mensaje. Como diría cualquier tío de Asuntos Internos del Departamen to de Policía de Nueva York, la CIA o el FBI, la persona más difícil de arrestar es un o de los tuyos. No hay criminales astutos, son todos una panda de memos y dejan más pruebas de sus actividades delictivas que Santa Claus la mañana de Navidad. Pero los policías, los agentes del FBI y la gente de la CIA son harina de otro costal; son muy difíciles de descubrir cuando andan en asuntos turbios. Y dicho esto, tenía la clara sensación de que estaba bajo vigilancia, como dicen los polis. Disponía qu izá de veinticuatro horas antes de que descubriesen en qué estaba metido. Tal vez sólo veinticuatro segundos. Página 202 CAPÍTULO 24 El señor Rosenthal me acompañó hasta una puerta que había debajo de la escalera principa l y que abrió con una llave. Bajamos al sótano, que era oscuro y húmedo. --Bodega y ar chivos --anunció. --Veamos la bodega primero. Sonrió ante mi primer chiste de la tar de, lo que reforzó la impresión favorable que tenía de él. Abrió una segunda puerta que ta mbién estaba cerrada con llave y encendió una hilera de tubos fluorescentes, que rev elaron un gran espacio de techo bajo lleno de estanterías y archivadores en filas bien definidas. --¿Quiere la carpeta de Christopher Brock? --Por favor. Se dirigió a una fila de archivadores y sacó un cajón que llevaba la etiqueta «A-D», luego buscó entre las carpetas, diciendo: --Éstas son carpetas que corresponden a todo el antiguo p ersonal administrativo y de oficina... veamos... siempre insisto en que deben co

nservarse en un estricto orden alfabético... B-R-O... tal vez... En el cajón había sólo un par de docenas de carpetas y si aún no había encontrado la de Christopher Brock, nunca lo haría. El señor Rosenthal retrocedió. --Esto es muy extraño --dijo. En realidad no lo era. La buena noticia era que la carpeta de Christopher Brock estaba en e l 26 de Federal Plaza. La mala noticia era que yo nunca podría echarle un vistazo. --¿Qué me dice de Roxanne Scarangello? --le pregunté. El señor Rosenthal aún parecía perple jo por la carpeta desaparecida y no Página 203 contestó. --La doncella universitaria --insistí. --Oh... sí. Sígame.

Le seguí hasta una fila de archivadores marcados como «Empleados temporales inactivo s» y abrió el cajón con la etiqueta «S-U». --Roxanne Scarangello... debería estar aquí... Ayu al señor Rosenthal a buscar entre las carpetas apiñadas en el cajón del archivador. Do s veces. --¿Está seguro de que ése era el nombre? --le pregunté. --Sí. Estuvo aquí cinco o s eis veranos. Una chica agradable. Brillante, guapa. --Trabajadora. --Sí. Bueno... parece que no puedo encontrar su carpeta. Maldita sea. Soy muy estricto con los archivos. Si no lo hago personalmente, nunca se hace bien. --¿Es posible que el FB I se haya llevado los archivos de estas dos personas y olvidasen devolverlos? -Bueno, ellos se los llevaron, pero fotocopiaron todos los documentos y devolvier on los archivos. --¿A quién? --Yo... no estoy seguro. Creo que directamente aquí, a lo s archivos. Pasaron un montón de tiempo aquí abajo. Usted debería tener las fotocopias de estos archivos en su oficina. --Estoy seguro de ello. --¿Puede enviarme unas c opias? --Lo haré. ¿Conserva datos del personal en su ordenador? --le pregunté. --Ahora lo hacemos --contestó--, pero en aquella época no. Por esa razón conservamos estos ar chivos. De todos modos, creo en los archivos de papel, no en los archivos informát icos. --Yo también --dije--. Muy bien, ¿qué hay de Lucita González Pérez? El señor Rosenthal fue al archivador marcado con la etiqueta «E-G», y ambos buscamos su carpeta, pero Lucita no estaba allí. Probamos en la «P», pero tampoco estaba allí. El señor Rosenthal me dijo: --Aparentemente, sus colegas colocaron en otro sitio los archivos que Página 204 estamos buscando o bien olvidaron devolver los archivos correspondientes a Brock , Scarangello y González Pérez. --Aparentemente. Lo comprobaré en mi oficina. ¿La señora M orales se encuentra en este momento en el hotel? --Sí. --¿Puede llamarla y decirle q ue se reúna con nosotros? --Sí. --Sacó del bolsillo un pequeño aparato emisor y receptor y llamó a su ayudante--. Susan, por favor, dígale a la señora Morales que baje a la s ala de archivos. Gracias. --¿Quiere ver la bodega? --me preguntó el señor Rosenthal. -No. Sólo estaba bromeando. De hecho, no bebo. --¿Quiere ver algún otro archivo? --Cla ro. El señor Rosenthal era un fanático de los archivos, lo que estaba muy bien para los representantes de la ley que lo visitaban. Y estaba siendo muy servicial con migo, a pesar del hecho de que mis colegas le habían robado varios archivos hacía ci nco años. Abrí un cajón al azar y encontré unas cuantas carpetas con nombres hispanos y les eché un vistazo. No había demasiada información, excepto comprobantes de sueldos e informes de eficiencia. No había números de la Seguridad Social y tampoco fotocopia s de sus tarjetas verdes, suponiendo que se tratase de empleados invitados. Le s eñalé este hecho al señor Rosenthal y me contestó: --Estoy seguro de que el departamento de contabilidad tiene toda esa información. --Estoy seguro de que sí. Yo no estaba aquí para detener al señor Rosenthal por contratar a inmigrantes ilegales, pero ahor a tenía un puñado de sus cortos pelos en la mano en caso de que necesitara tirar de ellos. La mayor parte del trabajo que hago para la ATTF y del que hice para la D ivisión de Homicidios del Departamento de Policía de Nueva York es laborioso, y de p apeleo, aunque te mantiene la mente en funcionamiento. Hay suficientes momentos «¡Eu reka!» para compensar el esfuerzo realizado. Y, de vez en cuando, es emocionante, como cuando la gente te dispara, o estás persiguiendo a pie a un delincuente que h abitualmente es peligroso, está armado y desesperado. Pero ya había pasado un año desd e que alguien Página 205

intentara matarme, y aunque no echaba de menos el estímulo, la verdad era que me e staba aburriendo un poco. El vuelo 800 de la TWA era lo que necesitaba para que los jugos volviesen a fluir. Lamentablemente, en este caso estaba en el lado equ ivocado de la ley, pero, esperaba, en el lado correcto de los ángeles. Una impresi onante mujer de rasgos hispanos, de mediana edad, entró en la sala de archivos y d ijo en un buen inglés con un leve acento: --¿Quería verme, señor Rosenthal? --Sí, señora Mor ales. --Me miró y añadió--: Este caballero querría hacerle algunas preguntas. Por favor, colabore. Ella asintió. No me identifiqué y le pregunté a la señora Morales: --¿Recuerda usted a una mujer que trabajó aquí hace cinco años y que se llamaba Lucita González Pérez? Era la doncella que vio a los huéspedes de la habitación 203, el hombre y la mujer por quienes estaba interesado el FBI. --Me acuerdo de todo eso --dijo ella. --Bi en. ¿Habló usted con Lucita después de que la interrogasen los agentes del FBI? --Sí. Vi no a verme y estaba muy feliz. --Necesito hablar a solas unos minutos con la señor a Morales --le dije al señor Rosenthal. Se marchó y cerró la puerta. --¿Por qué estaba fel iz? --le pregunté a la jefa de doncellas. --Estaba feliz porque había podido ayudar a la policía. --Correcto. Eso también me hace feliz a mí. ¿En qué situación legal se encontr aba Lucita? La señora Morales dudó un momento antes de responder. --Le había vencido l a visa de trabajo. --¿Y la policía le prometió que la ayudaría? --Sí. --¿Y lo hicieron? --No lo sé --dijo--. Al día siguiente no se presentó a trabajar y nunca más volví a verla. Y n unca la verá, señora Morales. Y yo tampoco. Página 206 --¿Recuerda usted a una doncella llamada Roxanne Scarangello? ¿Una chica universitar ia? --Estuvo con nosotros varios veranos. --¿Habló usted con ella después de que la in terrogase la policía? --No, no lo hice. --¿Regresó la señorita Scarangello al trabajo al día siguiente? --No, no lo hizo. --¿Regresó alguna vez al trabajo la señorita Scarangel lo? --No. La pobre señora Morales probablemente se estaba preguntando si ella tamb ién iba a desaparecer. Yo estaba empezando a preguntarme si yo iba a desaparecer. Esto estaba empezando a parecerse a un episodio de «Expediente X», algo que yo no me ncionaría a Kate. --¿Sabe dónde podría encontrar a Lucita? --le pregunté a la señora Morales . --No. Como ya le he dicho, no volví a verla y tampoco volví a saber nada de ella n unca más. --¿Qué edad tenía Lucita? Se encogió de hombros. --Era una chica joven. Tal vez dieciocho, diecinueve años. --¿Y su país de origen? --Era de El Salvador. --¿Y dónde vivía a quí? --En la casa de unos familiares. --¿Dónde? --No estoy segura. Probé con unas cuanta s preguntas más, pero la señora Morales se había quedado sin respuestas. --Gracias, seño ra Morales --dije--. Por favor, no le mencione a nadie esta conversación. --O desa parecerá--. Por favor, dígale al señor Rosenthal que se reúna conmigo. La señora Morales a sintió y se marchó. Podía entender cómo y por qué Lucita se había esfumado del Hotel Página 207 Bayview, pero Roxanne Scarangello era otra historia. Y luego estaba el recepcion ista, Christopher Brock, que renunció o fue despedido súbitamente. Este lugar había si do saneado hacía cinco años, excepto por el señor Rosenthal y la señora Morales, de quie nes hubiese sido mucho más difícil librarse; habría sido muy difícil explicar tantas coi ncidencias llegado el caso. El señor Rosenthal regresó al sótano y dijo: --¿Le ha sido d e ayuda la señora Morales? --No parecía recordar nada. --Han pasado cinco años. --Es v erdad. Por cierto, ¿recuerda si Roxanne Scarangello acabó su trabajo aquel verano? E l señor Rosenthal pensó un momento. --Habitualmente lo hacen... pero muchos de los e studiantes universitarios reservan las últimas dos semanas de agosto para tomarse un descanso antes de que comiencen las clases. --¿Y qué dice de Roxanne? --Ahora que la menciona, sí, ella se marchó antes. Unos días más tarde la estaba buscando y alguien me dijo que se había marchado --dijo--. Algunos miembros del personal se marcharo n después del accidente, ahora que lo pienso. Estaban muy afectados. --¿Qué edad tenía C hristopher Brock? --le pregunté. Pensó un momento antes de contestar. --Quizá treinta años. --Usted dijo que le alquiló al FBI treinta habitaciones. --Sí. --¿Cuántas habitacion es tienen aquí? --Tenemos doce aquí, en la antigua posada, y veinticuatro en el Mone ybogue Bay Pavilion, más cuatro cabañas para huéspedes. --¿Tuvo necesidad de cambiar de

pero como se trataba de una cuestión de seguridad nacio nal tuvieron que marcharse --dijo el señor Rosenthal.. Seguía dándome de bruces contra una pare d de ladrillos. --Los period istas montaron un escándalo. Probablemente porque no lo sabían. --Sí. Pero la señorita Mayfield podría las Página 209 haberlo sabido. --Y añadió con una sonrisa--: No sé quiénes eran peores huéspedes. --A mí también. una habitación cambiaba de manos y nosotros no nos enterábamos. Seguridad nacional. con cierta vacilación--: ¿Le molestaría repetirme el propósito de su visi a? Cuando trabajo solo tengo que hacer dos papeles. sólo eran datos que estaban cargados en el ordenado r para que pudiésemos dirigir las llamadas telefónicas y mantener un registro de los gastos extras. ahora que lo me nciona. Le interrumpí y le dije: --Compruebe si están en la habitación. --Veamos la habitación 203 --le dije al señor Rosenthal. --Por supuesto.habitación a algún huésped para hacer espacio para el FBI? --A unos pocos. --Las habitaciones me hablan. ¿Por qué lo pregunta? No me gustaba n ada cuando el señor Rosenthal me hacía preguntas de ese modo. una estancia de dos noches. pero no para mí. casi todas las habitaciones estaban ocupadas por agentes del FBI. --Sí. Por eso m e gustan los archivos en papel. Peter abr . Pueden regresar en veinte minutos. señor. --Entiendo. bien. ni Marie Gubitosi me habían mencionado.. --Así es. eso hicieron. --No me ofendo. El señor Rosenthal no parecía muy feliz con mi compañía. Llamó a la habitación y alguien co ntestó. en ge neral. Pero podría convertirse en eso.dije--. señor Rosenthal. pero le dijo a Peter: --Entréguele al señor Corey una llave de la habitación 203. --El propósito de mi visita no es la situación legal de sus empleados -. señor. Sin ánimo de ofender.. llegaron. hay. que prácticamente tomaron este lugar. digamos. Pero.. El señor y la señora Schultz. --No se preocupe. Cr eo que estaba empezando a sospechar y dijo: --Puede que haya huéspedes en esa habi tación. Dígales que hay una ser piente suelta o lo que se le ocurra. pero a pesar de lo qui squilloso que soy. al menos Dick y Marie no habrían sabido nada acerca de persona s. sí. --Dígales que deben salir de la habitación. el de poli bueno y el de pol i malo. Pero había descubierto algunas cosas interesantes y extrañas que ni Kate. Me miró con una expresión de ex trañeza. --¿Le pidieron. ¿Y conservó los datos de la gente del FBI que se alojó aquí? --No eran datos permanentes. Bueno. un pro blema eléctrico. Sí. octubre? --No lo creo. Su expresión aho ra era divertida. no la suya.. si el FBI o los periodistas. a veces. hicimos lo mejor que pudimos dada s circunstancias. archivos y datos informáticos desaparecidos. Sin ánimo de ofender. Página 208 --Entiendo. --¿O sea? --Bueno.. por ej emplo. Mientras tanto. lo que a veces resulta desconcertante para la persona con la que estoy h ablando. --¿Por qué? Han pasado cinco años. ¿Cree que sería capaz de recuperar los nombres de los agentes del FBI que estuvieron alojados en el hotel desde julio de 1996 hasta. señora Schultz. cancelamos las reservas pendientes y le dijimos que no había habitaciones d isponibles a la gente que llegaba a recepción --dijo--. le contesté: --La oficina de contabilidad general está cuestionan do algunos de esos gastos.. Página 210 CAPÍTULO 25 Llegamos al mostrador de recepción y el señor Rosenthal le preguntó a Peter: --¿Hay algu ien registrado en la habitación 203? Peter lo comprobó en el ordenador. Esa gente entraba y salía todo el tiempo y. En una semana. que echase a los periodistas que estaban alojados aquí? --Sí. ésta es mi inve stigación. lo que resultaba comprensible después de una afirmación como ésa. Cuando acabó todo vino una persona del FBI y limpió el ordenador. pero usted y el señor Schultz tendrán que abandonar la habitación durante veinte minutos. Peter se aclaró la voz y dijo al auricular: --Lo siento. Gracias.. O sea. --Y añadió. No resultaba fácil tratar con ellos. Lléveme a la habitación 203. Peter me miró. ni Dick Kearns.

sino que tienden a ocultar las prueba s. y cap taran inadvertidamente los momentos finales del vuelo 800 de la TWA. Y. Ellos habrían tenido consi go el adaptador AC y el cable. y suponiendo que hiciera u n buen trabajo. El señor Rosenthal perman . --Supongo que no me necesita --dij o el señor Rosenthal--. varillas para agitar las bebidas y un sacacorchos. Una vez destruida. Debajo estaba el minibar. no lo hubiera hecho. Suponiendo que vieran realmente la explosión en el visor. se dirigió hacia la puerta del vestíb ulo y luego recorrió el sendero que separaba la construcción original del Moneybogue Bay Pavilion. no estaban casados entre ellos. luego en la toma de la pared --que podía ver a la derecha del módulo de la pared--. luego cogieron un cabl e largo y conectaron la cámara de vídeo a las tomas del televisor. suponiendo que su intención original fuese regresar a esta habitación de hotel para pasar su cinta de la playa en el televisor mientr as bebían unas copas y se ponían nuevamente a tono. Posiblemente. se largaron de Westhampton tan de prisa que dejaron prueba s en la playa y una fianza de quinientos dólares en el Hotel Bayview. Conozco al menos diez personas que están en prisión y que no se encontrarían en ese lugar si hubiesen destruido las pruebas de sus delitos. En cualqui er caso. con una ducha lo bastante grande como para acomod ar holgadamente a dos personas. Regresé al salón y eché un vi stazo al módulo de la pared. durante el viaje de regreso desde la playa. s ervilletas. d ecorada en un estilo Martha Stewart. La personalidad narcisista hace cosas realmente estúpidas. Indíqueme el camino. En cambio. La pregunta del millón era. a esta hora. los sillones y la cama en busca de hue llas. que contenía un televisor y estantes donde había vasos. y la ge nte no suele dar esos pasos irreversibles. El nuevo edificio. del suelo al techo . En realidad no importaba lo que había en primer plano --ya sea que estuviesen follando o simp lemente cogiéndose de las manos--. por otra parte. que sólo quisieran filmar el crepúsculo para crear un ambiente romántico para después. Yo sabía que el FBI había espolvoreado toda la habitación.ió un cajón y sacó una llave de metal que me entregó. además del sistema de conexión por cable. aunque con cierta renuencia. Pero nunca se sabe. revelando la parte posterior del a parato donde había tomas para audio y vídeo. Era una habitación de buen tamaño. Subimos a la segunda planta por un a escalera exterior y recorrimos la galería abierta. No quería a ese tío fuera de mi vista y pensando en hacer una llamada al FBI. la de la serpiente eléctrica. Página 212 De modo que enchufaron el adaptador AC en la cámara de vídeo. probablemente en este lugar no quedaba ya una huella dactilar. Regresé al módulo de la pared. ¿destruyeron la cinta? Yo lo hubiera hecho. Los Schultz eran unas personas muy ordenadas y parecía que nadie había estado allí. pulsaron «play» y con templaron y escucharon lo que habían grabado en la playa. u na fibra o un pelo perdidos. Pero Roxanne Scarangello se les había adelantado. El televisor estaba su jeto a una placa giratoria y le di la vuelta. y tampoco un condón cargado de ADN flotando en la taz a del váter. o a cuatro amigos íntimos. P odía imaginar a Don Juan y su acompañante regresando de prisa a esta habitación después de su cita romántica en la playa. aunque en el techo había una cúpula provista de una veleta que m e indicaba que la brisa soplaba desde la bahía. o esa cinta de vídeo hubiese sido entrega da al FBI. de modo que le dije: --Me gustaría que me acompañase. como puedo atestiguar. la posibili dad de que esa pareja no hubiese mantenido relaciones sexuales en la playa. que estaba cubierta por un al ero que. algo que predomina en esa zona. por supuesto. Página 211 El señor Rosenthal. la cinta no podría recuperarse nunca más. y pasado la aspiradora por la alfombra. era una estructura caren te de todo encanto. Estaré en mi despacho si precisa alguna otra cosa. Una pareja mayor estaba saliendo de prisa de una de las habitaciones y supuse que se trataba de la 203. Existía. le daba sombra. en azul y blanco. como ya he explicado. lo que importaba estaba en el fondo. no hay duda de que querrían haber visto mejor la s imágenes en el televisor de la habitación. Comprobé el cuarto de baño. La pareja pasó rápidamente junto a nosotros y yo abrí la puerta con la llave que me había dado Peter y entramos en la habitación. quienquiera que no estuviese al volante miró en el visor de la cámara para ver si habían grabado lo que vieron que sucedía en el cielo.

--¿Qué edad tenía? --Veintiuno.. --¿Usa ba algún otro nombre? --No. ¿Hubo alguien en esta habitación entre el momento en que la pareja se mar chó y el momento en que llegaron los agentes del FBI? --No. Decidí dejar al señor Rosenthal con un recuerdo pos itivo y feliz de mi visita y le dije amablemente: --Ya he terminado aquí. --¿Dejaron la llave en la habit ación? --le pregunté. --¿Podría recorda su fecha de cumpleaños? --Hum. bajé la escalera y me alejé hacia mi coche. --Sí. le enseñé fugazmente mi credencial. pero ¿no tiene toda esa información en sus archivos? --Sí. esperando quizá que la habitación me hablara. --Si usted lo dice. Era una chica muy popular. Diez minutos más tarde entraba en el aparcamiento del Cupsogue Beach County Park. que esta ba en el aparcamiento para clientes.. señor R osenthal. del mismo modo que yo había visto a l os Schultz cuando la abandonaban de forma precipitada. Dejé al señor Rosenthal en la galería de la segunda plan ta del Moneybogue Bay Pavilion. --Necesito recorrer con el coc he el sendero natural. que yo sepa --dijo--. pero tuvimos que llamarle para decirle que su reserva había si do cancelada. --Sabemos lo que le ocurrió a ese avión. de modo que le recordé: --Necesita hacer fotocopias de las tarjetas verdes y conseguir los números de la Seguridad So cial de todos sus empleados. No puedo recordar la fech a. -Correcto. --Sí. ¿Y Brock se deletrea B-R-O-C-K? --Sí. No olvide enviarme copias de los archivos desaparecidos. El señor Rosenthal lo hizo y estaba bastante seguro de la ortografía. o que no alca nzara a ver muy bien a la mujer que estaba con él.. Unos agentes me trajeron la llave unos días más tarde y yo les di el recibo. Lo recuerdo porque el FBI se quedó con la llave para tomar h uellas dactilares de ella o de la etiqueta de plástico.preguntó. no m encione esta visita a nadie. --Me alegro de ha ber podido ser útil otra vez --contestó--. Teníamos la reserva de u n huésped para ese día. Crucé el pequeño puente y giré hacia Dune Road. --No. Lucita vio a esa pareja. Mientras se encontraba en algún lugar de esta misma galería hace cinco años. sí. luego la tocó Christopher y tal vez otros mie mbros del personal del hotel. el FBI se llevó la llave y me diero n un recibo por ella. fue eso.ecía en silencio. --¿Están algo más cerca de descubrir qué le ocurrió a ese avión ? -. Pero Roxanne ya la había toc ado cuando la encontró en la habitación. El caso está cerrado. Gracias. Le agrad ezco su cooperación y espero no haberle robado demasiado tiempo. --Me ocuparé de ello de inmediato. --No está permitido. con el tío que llevaba un a manta del hotel. Página 214 Desde la galería podía ver el aparcamiento a unos treinta metros de distancia. El señor Rosenthal me siguió. pero sí recuerdo que el personal le organizaba una pequeña fiesta en el salón cada junio. Había un guard a en una casilla. A pesar de todo. Mientras tanto. creo que era en junio. Página 213 --¿Conserva ese recibo? --No. Voy a encontrar esos archivos para usted. saliendo de esa habitación. un coche d e color canela de cinco puertas. Mi visita aquí sólo ha sido para comprobar los procedimientos e informes d e los agentes que trabajaron en el hotel. veintidós años. --Muy bien. en dirección a la bahía. Disculpe. Eché un último vistazo a la habitación y luego volví a sal ir a la galería. --Me gusta su corbata --dije. lo único que importaba era que el la los había visto saliendo de la habitación 203 y que había habido indudablemente una manta y una mujer. Puse en marcha el motor y conduje hacia el sur. por favor. . No respondió.. y pensé en llevarme la m ano ahuecada a la oreja. y Luc ita debió de tener una clara visión de esa pareja subiendo a su vehículo. --De nada. No importaba si había podid o reconocer a Don Juan en el retrato robot que había hecho la policía. Se estaba poniendo un poco quisquilloso. Le pedí que me deletrease el nombre de Roxanne Scarangel lo. Fue una explosión accidental del tanque de combustible. ¿Recuerda ? --Oh. pero se había mostrado muy cooperador hasta hacía unos diez minutos y no veía ninguna razón para inquietarle aún más. Conciliación de archivos. Era eviden te que la chica le gustaba. no fue eso. --Bien. Le entregué la llave de la habitación 203.

habitualmente. que demasiados hombres que estaban huyen do habían sido capturados cuando trataban de ponerse en contacto con una mujer. testigos. Pero no había ningún Página 216 mensaje. Eso situaría a Don Juan y su acompañante en este lugar aproximadament e a las 19. etc. Me pregunté si Don J uan y su amante habrían bajado a la playa desnudos.45. Miraron la tele o leyeron. al menos. un poco de esto y aquello sobre la manta. Registro en el hotel a las cuatro y media. Me detuve en la orilla y m iré hacia la duna de arena. recibo dos o tres llamadas por día. Qué tío. No hay mucha gente que t enga el número de mi teléfono móvil y no soy muy popular entre la gente que lo tiene. Encendí mi móvil y esperé el zumbido q ue me indicaba que tenía un mensaje. comulgando con la naturaleza.20. en la playa a las siete. No tenía s entido. Los vacíos de tiempo son importantes porque las cosas ocurren durante esos momentos. pero no lo grabaron porque la cámara de vídeo se había quedado en el coche. Según mi experie ncia. Eso significa dos horas y media para Don Juan y su amante en la habitación o fuera de la habitación. abri eron la botella de vino. le quitaron el cubreobjetivo--. Pero. dejaron la pequeña nev era. extendieron la manta. pero se mostraron muy amables al saltar a ambos lados del camino para dejar que pasara mi coche. sospechosos. de primera mano. alguna pista pasada por alto. Las personas que tien en aventuras amorosas son imprudentes por naturaleza.Página 215 --Gracias. Si estuvieron e n la habitación. caminando. Estaba seguro de que había hecho todo lo que tenía que hac er allí. y luego quizá un paseo hasta la pla ya. montaron la cámara de vídeo --o. corriendo. si la hora en que Lucita los vio era la correcta. O abandonaron la habitación e hi cieron algo que podría haber dejado un rastro de papel. lo que significaba que la cámara de vídeo d ebía de estar apuntando hacia el lugar donde estalló el avión de la TWA. pero siempre está esa duda molesta de que has pasado algo por alto. pensando en mi visita al Hotel Bayview. pero sabía. Luego se marcharon a la playa con la manta del hotel. pero no había ninguno. Conduje a través del aparcamiento. Echaron una cabezada. presumiblemente para volver a tener relaciones sexuales y grabar el momento. Luego encontrar on un lugar apartado entre las dunas. Ese silencio podía no significar nada o tratarse de algo siniestro. cole gas y el personal de mi edificio. Eran casi las cuatro de la tarde y la gent e comenzaba a abandonar la playa. que a esa hora de un día luminoso y cálido estaba c asi lleno. sólo por nombrar aproximadamente a cien personas . Pero eso había ocurrido hacía . el silencio normalmente no significaba nada. Encendí mi busca. Me quité los náuticos y caminé por la playa. podrían haber querido grabar el momento romántico del crepúsculo. El ti empo total del viaje desde el Hotel Bayview hasta aquí había sido de poco menos de v einte minutos. ¿Qué hicieron entonces en esas dos horas y media? Hablaron. jugando con discos de plástico y nadando entre el suave oleaje. Luego un poco de v ino. Ap agué el teléfono y el busca. si sumamos a soplones. Miré el reloj. Puse la tracción a las cuatro ruedas y entré en el sendero natural. Superman. Suficiente zen por hoy. Eché a andar de regreso al coche. es posible que tuvieran relaciones sexuales. es posible que no follaran cuando se registraron en el hot el a las cuatro y media. Tal vez. vestidos o desnudos. Me detuve aproximadamente en el mismo lugar donde Kate y yo lo habíamos hecho hacía dos noches y bajé del coche. Por lo tanto. Consideré correr el riesgo y llamar al móvil de Kate.. Luego trataron de regresar a la habitación del hotel con su vídeo X y tener relaciones nuevamente con el vídeo en marcha. donde alrededor de un centenar de personas estaban tendidas sobre mantas. Suponiendo que bajaran a la playa. La ge nte caminaba por el sendero. Me quedé contem plando el océano y pensando en todas estas cosas. Mucha gen te tiene el número de mi busca. excepto en los momentos en qu e era inquietante. lo que nos llevaría a las 19. alguna pregunta que no has hecho. El s endero se estrechaba y me metí entre las dos dunas de arena desde donde Don Juan y su amante habían bajado a la playa hacía cinco años.

--Nada. --Te convendría hace rlo. Página 217 CAPÍTULO 26 Llegué a mi apartamento poco después de las siete de la tarde. tengo un busca. El capitán Stein.. y a veces ante Koenig. Quiere verte mañana a las nueve de la mañana en su despacho. --Hol a --dije. por supuesto. Alzó la vista. el tío del FBI que dirige todo el tinglado. Como debes recordar. --No estaba tr atando de comunicarme contigo. Kate volvió a concent rarse en el periódico. --Podría haberme enviado un correo electrónico. Fui a la cocina. Jack quiere verme mañana a las nueve. --Nadie me siguió. bis tec. Será mejor que te vayas acostumbrando. sino que era evidente que Ted Nash y Liam Gr iffith habían destruido las huellas. --¿Te gustaría beber algo? --Ya he abierto una botella de vino. por eso no pudiste comunicarte conmigo. y una Budweiser me esperaba enfriándose en la cubit era. No sólo la pista estaba fría. ya no estaba allí. vestida con un camisón minúsculo y preparando mi comida favorita. Está al mando de todos los policías en activ o. Menos de cuarenta y ocho horas .cinco años. --Muy bien. y a veces me presento ante Stein. no pienso disculparme por mi comportamiento de anoche. Nada de eso es verdad. --Fui al médico. --Te llevaré a cenar. y le pregunté: --¿Qué tal te ha ido el día? --Bien. Además. También creo que fue una experien cia positiva para nosotros. como ya he mencionado. patatas fritas y pan de ajo. --¿Tú qué piensas? -Dejémoslo --dijo. por eso me enfado cuando hablamos de ti y Ted Nash. el partido había terminado. --Bien. --De acuerdo. Soy el hombre más feliz del mundo cuando no tengo que ver a ninguno. --Eres un pelmazo integral. un hecho que nos ayuda a crecer y a afirmarnos. que yo había dejado en el suelo de la s ala de estar. Pero no creo que sea por eso por lo que quiere verme. Entiendo por qué lo hiciste. un e pisodio liberador en nuestra relación. Me disculpo. excepto mi hora de llegada y el hecho de que Kate estuviese en casa. De todos modos. es decir. va contra las reglas del departamento tener ambos aparatos apagados al mismo tiempo. --Muy bien. En realidad. Unas tres veces. ¿Comida china? ¿Pizza? --Ninguna de las dos cosas. ¿hay algo nuevo en la guerra co ntra el terrorismo? --No mucho. y dejé apagados el móvil y el busca para que no pudieran localizarme. --Eso no es verdad. --¿Dijo por qué? --No. Como agente contratado. Le serví un vaso de vino a Kate y yo me preparé un escocés con agua. un fax a casa o ha ber Página 219 dejado un mensaje en mi contestador o en mi teléfono móvil. es respon sable de los agentes federales. es el máximo responsable del Departam ento de Policía de Nueva York en la ATTF. --Lo hice. --Yo tampoco. Sería todo un desafío. Página 218 --Acepto tu disculpa. --¿Por qué me envía Stein un mensaje a través de mi esposa? --le pregunté a Kate. Estaba sentada en un sillón leyendo el Times. --¿Crees que va a por mí? --Ellos van a por nosotros --contestó Kate--. --Lo recuerdo. pero no era una coincidencia que a Kate y a mí nos llamasen a los despachos de los dos jefes a la misma hora. estoy en un áre a gris. Qu izá intentó llamarte. Pero quiero que sepas que te amo. y a veces ante los dos. En la nevera había media botella de vino blanco y un poco de agua con gas.. Pero tú tienes que disculparte por haberme mentido . --Esto y demasiado enfadada para cenar. indicando así que me quedaba en casa. Me queda menos de un mes de vida. --¿De quién? --Del cap itán Stein. tal vez la razón de que quiera verte es porque tu teléfono móvil y tu busca est aban apagados. --John. --¿Qué tenemos en la nevera? --pregunté. mientras que Jack Koenig. -Bueno. Mi ropa. --¿A contar desde cuándo? --Desde el mediodía más o menos. --Hola. creo que odias a Ted Nash más de lo que me quieres a mí. ¿Qué hiciste hoy? --Fui a dar un paseo en coche por el este. déjame decirte e sto. Yo no quería per der los papeles ante esas noticias. Pero tengo un mensaje para ti. Kate estaba en la coc ina. Lancé mi americana sobre el sofá. No dijo nada. --No lo sé. --¿Qué hay para cena r? --Pan y agua. --Tal vez deberíamos pedir que nos trajeran comid a a casa --sugerí--. como Kate. --Lo apuntaré.

No se levantó de detrás de su escritorio. --Esto no es una broma. Él habló primero. aunque nunca lo hace a menos que seas el Comisario de Policía o un cargo más alto. Pero tan pronto como lo hube dicho tuve un pensamiento inquietante: Si yo fuese Jack Koenig. Página 220 Kate bebió el vino con expresión pensativa. Me rod eó con los brazos y apoyó la cabeza en mi hombro. yo he trabajado duro para. --Me senté en mi sillón La-Z-Boy y me giré hacia ella--. --No estás sola. Tendría que acordarme de felicitar a Liam Griffith y estrecharle la mano cuando le patease los huevos.. Página 222 CAPÍTULO 27 El capitán David Stein no me hizo esperar y a las nueve en punto entré en su despach o. Y ésa es la razón por la que no deberías preo cuparte ni esconder nada. es posible que ocurra algo bueno. p odemos manejarlo porque estamos juntos. --Por nosotros --dije--. Regresé a la sala de estar. sabría cómo manejar al señor y la señora Corey. debería añadir. o en el peor de los casos era un delito menor. Kate asintió. lo olvidaste. Página 221 --Los hombres mayores entienden muy bien cómo funciona el mundo -. Stein tiene un diploma de abogado colgado de una pared. No podía deducir nada de la expresión de su rostro. Kate asintió lentamente y luego sonrió por primera vez. --No importa lo que suceda mañana. de modo . Pero Stein es u n viejo y duro judío que no acepta las tonterías de nadie. -Bien. Digamos la verdad. p arecía estar muy cabreado. excepto lo que me pidieron que hiciera. --Él no es tu jefe. Las prisiones federales están llenas de gente que mintió acerca de alguna cosa que ni siquiera era un crimen. la lader a se volvió empinada y resbaladiza muy rápido. pero el perjurio es un delito. y me hizo señas de que me sentase en una silla. ¿Dónde piensas ir tú? La señora Corey estaba desarrollando su sentido del humor. pero no le hará ningún bien a mi carrera.. incluido yo. pero siempre lo está.desde el servicio religioso en la playa. --Tenemos que poner nuestras historias en orden --dijo. --Buena observación. --Un momento. --Eso es fácil. ¿Sabes por qué? Porque ellos t ienen algo que ocultar. Jack Koenig. Están preocupados. la ju sticia y el patriotismo? Cuando diste aquel primer paso más allá de la línea. --Hace cinco años me dije ron que no hiciera nada con este caso. Sé muy bien cómo funcionan estas cosas. Sólo tienes que hac er que no te cojan en una mentira y todo saldrá bien. --Buenos días. --¿Como qué? --No lo sé. Mírame. Un viaje por el extranjero nos vendrá bie n. --En realidad --dije--. --Bueno. ha llegado el momento de presentar nuestra solicitud de vacacion es anuales. tiene un trabajo difícil porque debe ser el segundo violín del Agente Especial al mando del FBI. Ya no me siento tan sola. Me gustaría ir a París. --No has hecho nada malo. y Jack Koeni g en particular.dijo. --Me siento mucho mejor.. Fue un buen i ntento. Meter la pata no es un crimen. --Tienes razón. --Lo siento. frente a su escritorio. Ellos no quieren organizar un escándal o porque llamaría la atención. --Me gustaría ver dónde fabrican el whisky Dewar 's. Mi padre era del FBI. El capitán David Stein del Departamen to de Policía de Nueva York. ¿Qué pensaste que iba a pasar? Kate acabó d e beber su vino. --Es una gran idea. Pero cualquier c osa que suceda. Griffith me dijo hace cuarenta y ocho horas que no metiera las narices en este caso. le di a Kate su vino y brindamos. Te enviaré una postal. Kate se levantó. --Buenos días. lo máximo que puede ocurrir mañana es una reconvención. Quiero decir. ¿Qué pasó con la verdad. Mira. --Estos dos últimos días han sido divertidos. Necesitamos largarnos de aquí. eso quedará compensado por el hecho de estar casada conmigo. tal vez una reprimenda oficial y una orde n directa de dejar lo que estamos haciendo. se acercó a mí y se sentó en mi regazo. Lamento haberte metido en esto. que estaba en una esquina.. Recuerda el lema de la CIA: «La verdad os hará li bres. Es importante para mí. Mañana no pasará nada malo. --Gracias por el cumplido. Mañana no pasará nada malo.» --Podría perder mi trabajo.

Había llegado a la ATTF procedente de la Unidad de Inteligencia del NYPD. pero en estos tiempos no había muchos rojo s. --¿Qué hiciste ayer? --Fui a los Hamptons. yo también soy detective. Me dijo que te lo preguntara. ¿por qué metes la nariz donde no debes? --Soy detective. Las mentiras me interesan. El problema de Stein. ni por teléfono ni por el busca.que les podía hablar a los tíos del FBI en su idioma cuando tenía necesidad de hacerl o. le contesté: --Estoy trabajando en el caso de la TWA 800 en mi tiempo libre. --Sí. ¿Por qué? --Apagué el teléfono móvil y el busca.» La nostalgia ya no es lo que er a. --¿Sí? ¿Qué tiene de interesante? --Las mentiras. Pero yo no trabajo para Liam Griffith. De hecho. capitán. --¿Fuiste con tu esposa? --Sí. En una ocasión.. En mi tiempo libre. Hacía cinco años que no se permitía fumar en los edificios federa les. O sea. --Inventa una. Jugaban a este juego respetando algunas reglas. --Me han dicho que nadie pudo localizarte ayer . --Jack Koenig quiere tus pelotas en su mesa de billar. En cualquier caso. --¿Te estás tirando a la esposa de alguien o algo parecido? --Últimamente no. igual que yo. --¿Por qué? Recordando mi propio consejo a Kate. De verdad. su orden. --¿Y eso te hizo pensar en e l vuelo 800 de la TWA? --Correcto.. --¿Entonces? ¿Por qué apagaste el te ono y el busca? --No tengo excusa. --Haré algo mejor que eso. pero éramos policías.. pero sirvió para recordarle que éramos herma nos. Sabía que no iba a mostrarse demasiado duro conmigo. Estaba allí por alguna razón. Ya sabe cómo son esos tíos. --Corey. --¿Sí? ¿Y piensas resolverlos? --Lo estoy intentando. conoc ida anteriormente como el Escuadrón Rojo. Página 223 Me miró fijamente y dijo: --Estás en un mundo de mierda. Soy abogado. ahora escúchame. como el mío.. Por lo tanto. Stein. Dio una calada. De acuerdo. --¿Qué quiere decir en tu tiempo libre? --El caso me interesa. Pero sigo órdenes. Stein permaneció c allado unos segundos. --¿Ni siquiera sabes cómo la has cagado? --No. Stein me dijo: «Me gustaban más los jodidos comunistas . me gustaría. sí. --Se sup one que no debes apagar nunca el busca. --Creía que estabas enfermo. En el servicio relig ioso en memoria de las víctimas. ¿Tú qué piensas? --Probablemente se trate de eso. el cenicero de Stein estaba apoyado encima de un cartel de «Prohibido fumar».. Ignoró ese comentario. Nunca. Tengo más basura en mi meñique que tú en t odo tu jodido cuerpo. Creo que hay un par de cabos sueltos en ese c aso. pero ése no era el mejor momento para sacar el tema. Pero en el año que llevas aquí ya me has causado un montón de . ¿Y no sa bes por qué? --Bueno. señor. probablemente echaba de menos el NYPD . y aquí estaba. Corey. Pensó un momento en mis palabras y luego me dijo: --Koenig no me dijo que estabas metido en la mierda hasta las pestañas. ¿Y usted? Encendió la c olilla de un puro. --No es taba enfermo. Eso me hizo pensar. Echó un vistazo a una nota que tenía sobre el escritorio.. señor. Página 225 --¿Qué pasa si no son órdenes justas? --No me vengas con esa mierda. podría ser por cualquier cosa. a mí tam bién. ¿Lo ven? Continuó. señor. Creo que la razón es ese asunto del avión de la TWA. --Sí. --Sí. Trabajáb amos para los federales. Me gu stas. de modo que la Unidad de Inteligencia había cambiado su punto de mira hacia el terrorismo árabe.. Liam Griffith. a punto de calentarme las orejas por algo. tío listo. --¿Por qué? ¿Te estabas follando a alguie n? Página 224 --No. pero el Comisario de Policía lo quería aquí. --Y añadió--: ¿Qué pasa si hay una alerta nacional? ¿No te gustaría enterarte? --Sí. Stei n no quería contestar a eso y no lo hizo. Me tomé el día libre. --¿Alguien te dijo direct amente que no husmearas en el caso? --Sí. Se ponen muy raros con este caso. ¿que me estás diciendo que nadie te dijo que investigaras ese caso? ¿Fue id ea tuya? --El martes asistí al servicio religioso del quinto aniversario de la tra gedia. señor. Lo que quiero decir es. es la lealtad dividida. compañero. --Sí. La verdad es que no quería que me localizaran.

Todos tus pecados han sido perdonados. Y también lo es tu esposa. Pero tú estás casado. --Me enseñó una cosa. aunque tú no les gustes. y cuatro. el sexo fu era del matrimonio se considera un delito capital. e ntonces yo. --Bueno. Ve y no Página 226 vuelvas a pecar. Esto viene directamente de Koenig. ¿Cómo era eso? Su misión. No le estás haciend o ningún bien a tu carrera. dos veces. --Stein alzó la mano con el puro e hizo un pequeño movimiento--. Y yo que pensaba que el loco era yo. --Pero eres un bala perdida. sí. --¿Es en serio? --Sí. --Con qui en.. a ti te cortan la c abeza.. Kate está hablando en este preciso momento. --Sí. ¿O es la lapidación? Creo que a ella la lapidan hasta la muerte. Está todo aquí. --Esa mujer está llena de mierda.. él. así. ¿Tal vez estoy confesando el delito equivocado? --¿En qué otra cosa has metido la pata? --Jue go al videopóker en el ordenador del gobierno. ¿Has hablado con alguno de los tíos que han est ado allí? --No. En cualquier caso. por cierto. --¿Recuerdas «Misión imposible»? --preguntó. Es un buen impulso para la carrera. me temo que tendré que rechazarlo --cont ... de modo que eso no supone ningún problema. si me está pidiendo la renuncia. no puedo creer que no le hayan dicho de qué iba todo esto. --¿Dónde? --Adén. O tendrás que marchart e. Lo bueno es que hay una mujer detrás de cada árbol. Le gustas incluso a Koenig. Quiero decir. --¿Es tás al tanto de lo que ocurre? --De hecho.. Pero O'Neill consiguió autorización para enviar a unos cuantos más a cambio de su alejamiento del caso y de que no provoque un escándalo. El hotel. A la gente le gusta ella. --Cambié de tema--. sin embargo. La temperatura es de unos cuarenta grados a la sombra. De todos modos te pondrán al tanto de la situación cuando llegues. Venga. ¿Conoces al capitán Mike Ha lloran? Lo conoces. ¿De acuerdo? No contesté. Tampoco puedes llevar mujeres a la habit ación. --¿He dicho eso ? Te estoy dando a elegir entre controlarte o renunciar. de modo que la buena noticia es que esto supondrá un gran impulso pa ra tu carrera. Parecía que me estaba librando fácilmente de aquello. Lo sé. Tienes que empezar a comportarte. Bueno.. --Eso es lo que Bodine dijo. han pedido unos cuantos agente s más. ¿Acaso es una decisión tan difícil? Sólo dime que serás un buen chico. --Tengo un par de cosas más por aquí.. Dímelo. --Buscó algo en el desorden de su escritorio y m e dijo--: Tengo un trabajo para ti. En cualquier caso. --Yo sí. --¿La carrera de quién? --La tuya.. Personalmente.problemas. pero no hay sombra. si deci aceptarla.. como probablemente sabes. Deberías pre star mucha atención. pero te respeta. ¿verdad? El sacerdote. Pero no hay árbole s. Encontró una carpeta de papel manila y la abrió. --Eso es genial. Bueno. pero había algo que olía mal y no era el puro de Stein. --¿Cuánto tiempo durará esta ganga? --Un par de meses. es agradable. cre o que. Yo soy de «Expediente X». Miró la carpeta y dijo: --¿Estás siguiendo esa m ierda de Adén? Esperaba que se estuviese refiriendo al camarero del Dresner's.. La embajadora Bodine ha prohibido que John O'Neill regrese a Adén porque no se estaba portando bien. esto es «Misión imposible». --Gracias. --Sí. en realidad no le gustas. Has conseguido librarte porque. no muy bien. Él debería armar un escándalo. Eso es lo que yo pienso. --Estoy seguro de que sí. Página 227 Koenig te ha recomendado a ti para que te reúnas allí con el equipo. --Eh. uno: eres un agente contratado. --Los federales de carrera hacen lo que se les orden a. tíos del FBI y el NYPD. Odio cuando la g ente hace eso. Pero no creo que me lo merezca. Está considerada una misión de alto riesgo. --A pesar de lo tentador que suena. y hablo en serio: eres bueno en lo que hace s.. Además. --Un mal trat o. Pero que esto no salga de este despacho. Seré. --Probablemente ya hay suficientes agentes allí en este momento.. Mira. tres: hiciste un buen tra bajo en el caso de Khalil. Ciu dad portuaria de Yemen. dos: te han herido en el cumplimiento del deber. --Vale. el bar no está mal. es un lugar realmente jodido. --Muy bien. Ocupamos toda una planta en un hotel agr adable. --¿Koenig quier e verme? --No lo sé. Eres muy útil para el equipo. Según estos tíos. --Es realmente una gran noticia.. Capitán.. tenemos algunas personas allí.. Bueno. castigado con la decapitación. Bueno. --Yo también.

Kate está reu nida con Koenig. Está en mi contrato. Me levanté sin que me hubi ese dicho que podía retirarme. El capitán Stein me miró a través de las volutas de humo de su cigarro. si piensa decirme que la carrera de mi es posa estará jodida si no acepto este trabajo. La basura habitual. y te quiere en algún lugar donde tengas mucho tiem po para pensar en cómo le hiciste cabrear. En mi escritorio no había nada nuevo. No puedes ren unciar sin decírselo a tu esposa. Core y. y consigues unas auténticas vacaciones. Esparta. capitán. --Stein te e staba buscando. Pero así están las cosas. Aparent emente. Fui a mi cubículo. --Espera un momento. Pero habla con tu esposa primero. sino que te jodan a ti.. No puedo decirlo con todas las letras porque suena a coerción. --Me encontró. Tengo que decirte un par de cosas más que pueden ayuda rte a tomar una decisión. Hazme un favor. --Dentro de una hora tendrá mi renuncia encima de su escritorio. --Koenig no te quiere fuera de la ciudad. lo que no había hecho antes de mi reunión con Stein. --Como quieras. ¿qué hiciste ayer? --Estaba enfermo. Permanecí unos se gundos en silencio antes de contestar. Es un consejo de amigo. --Pru eba con el mío. Me miró y me dijo con voz tranquila: --Te están vigilando . podría ser divertido.. compañero. no pienso viajar al jodido Yemen. pero el capitán Stein se levantó y rodeó su escritorio.esté. ex cepto por un mensaje de la oficina de viajes del FBI en Washington que decía: «Conta ctar con esta oficina lo antes posible. Te quiere fuera del jodido planeta. lo que sea que tenga contra ti es importante. --Tiene que ser algo voluntario.. Yemen. pues entonces no lo diré. y nos miramos fijamente. Se llama Partenón. --Mire. --Siempre estoy metido en problemas. Página 228 --Yo no lo interpretaría como coerción. No la he visto desde entonces. Página 230 CAPÍTULO 28 Kate no estaba en su escritorio cuando me marché de la oficina de Stein y le pregu nté a su compañera de cubículo. --Exacto. Busqué en mi correo electrónico. --Estás en tu derecho. Eh. --Una buena n orma. --Pero tengo la sensación de que si no lo aceptas.. --Imparto dos cursos en John Jay. --No. --¿Por qué me quiere Koenig fuera de la ciudad? --pregunté. chico. --¿Sí? Bueno. Jack Koenig y Kate Mayfield tenían más cosas de las que hablar que David Ste in y John Corey. Estaba realm ente cabreado con vosotros dos. Pero te diré una cosa.. no es tanto que lo jodan a él. No me gustaba nada cómo olía todo esto. una cosa de ésas. ref. capitán. Háblalo con tu esposa. --Intentaremos q ue regreses a tiempo.. Página 229 Me volví y abandoné su despacho. ni na da urgente en mi buzón de voz. Jennifer Lupo: --¿Dónde está Kate? --Tenía una reunión con Ja en su oficina --contestó la señorita Lupo-. Cuídate. Tengo que es tar allí el martes después del Día del Trabajador. Suena más a amenaza. no te renovarán el contrato . --Suena fantástico. Cuando salga de su despacho. Acrópolis. --Bien. Soy Capricornio. Acepta el trabajo. Y no fue por el busca. ¿sabe qué? Que le jodan.» --¿Qué coño. dile que se reúna conmigo en la cafe tería griega que hay calle abajo. Página 231 --¿Por qué no le dejas una nota en su mesa? --¿Por qué no me haces ese favor? delito. ¿Por qué? Dímelo tú. --No podem os obligarte a aceptar. eso es algo poco ético y probablemente ilegal. Se me ocurren un par de tíos casados con hijos que necesitan la pasta.. --¿Estás metido en algún problema? --me preguntó Muller inc linándose hacia mí. --Cada vez que te hago un favor siento que estoy siendo cómplice de un --Te traeré u . Eh. Me dirigí hacia la puerta. --Puedo darle una respuesta ahora mis mo. --¿He mencionado la paga extra? ¿Y diez días de licencia administrativa cuando regreses? Además de los permisos anuales que acumulas estando allí. Si no hay nad a más.? Harry Muller alzó la vista de su ordenador y preguntó: --¿Qué ocurre? --Malas noticias en el horóscopo.

ni mi correo electrónico ni siquiera el teléfono de mi apartam ento. pero que. M e senté en un reservado vacío de la parte trasera del local. --¿Cómo no pensamos en eso? --Porque es mentira. Podía entender que estuviese un tan to alterada después de pasar una hora con Koenig. se acercó rápidamente al reservado y se deslizó en el asiento frente al mío. abandonar el edificio por si Koenig quería hablar conmig o después de haber interrogado duramente a Kate. ¿verdad? Alguien (el gobierno. --Por eso estoy aquí. En el equipo no hay lugar pa ra desafectos y personas conflictivas. cuando llegó Kate. con mantequilla. para no verme obligada a mentir. que no estabas compartiendo mucha información conmigo. La ira de Jack no tiene nada que ver con este caso. Le dije que sí. la CIA) tiene algo que ocultar. ¿Verdad? --Correcto. de modo que le dije que probablemente ya estaba enterado de todo lo que había pasado desde la noche del servicio religioso en la playa hast a ahora. --¿Alguna otra cosa? --Una tostada. --¿Tenía la cara roja? Me gusta cuando la cara se le pone roja. --Sí. Pero sí. c on toda franqueza. --No lo comentes c on nadie --le dije. La camarera se acercó a la me sa y le pedí un café. Página 232 --Obviamente. como prestar ayuda y apoyo a los teóricos de la conspiración y sacar los trapos sucios al sol ante los medios de comunicación. ¿Le has visto alguna vez cuando rompe un lápiz entre los dedos? --Esto no es una broma. Primero. Él apreció esa estrategia profesional. --Bebió un poco de su manzanilla. en dirección al World Trade Center. aun cuando se trata de una cuestión menor. de modo que no podían verte desde la calle. --¿Le dijiste adónde fui ayer? --le pregunté. --Que sea un panecillo de miel. Segundo. La cafetería --The Acrópolis-. La infusión de Kate llegó al mismo tiempo que los cacharros se hacían añicos y se sobresaltó. Me vio. ¿De qué habéis hablado? --Me preguntó si estaba investigando el caso de la TWA --dijo Kate--. Supongo que tenías que ser griego para captarla. luego se inclinó sobre la mesa y me dijo--: Le dije a Jack en términos muy claros que yo te pedí que investigases este caso y que tú te mostraste reticente a hacerlo. Le dije que yo asumía toda la responsabilidad por cualquier quebrantamiento de reglas. el FBI.n trozo de baklava. sino con cuestiones más profundas. --Bueno. Además. se encontraba en un estado de locura controlada. --Espero que se lo hay . pero estaba furioso. ordenanzas. por le altad hacia mí. estás jodido. Le dije que sí. Estoy bien. Mientras bajaba pensé en lo que mi intuición me decía que hiciera. eso ya nos dice algo. Eso fue lo que tú sugeriste. ¿Cómo le sentó? --No demasiado bien. --Le dije que habías ido al este y que eso era todo lo que sabía. accediste a comprobar un par de cosas. eché a andar por Broadway y continué hacia el sur. Luego quiso con ocer algunos detalles. --Buen o. --Tostado. Ese ruido también llegaba transmitido desde no se sabe dónd e y se suponía que era una broma. la siguiente persona con la que necesitaba hablar era Kate. Le conté. Me levanté. y c ada cinco minutos aproximadamente se oía el desagradable ruido de cacharros haciéndo se añicos contra el suelo. necesitamos hablar. asomándome al pasillo para ver la puerta principal. que no debía usar mi teléfono móvil o el teléfono de mi oficina. reglamento s vigentes y cosas por el estilo. No le agrada tener que decirte algo dos veces. Fui rápidamente hacia los ascensores. Página 233 --No necesariamente. Cuando los federales van a por ti. --Es una grabación --dije--. Llegó la camarera y Kate pidió una manzanilla. Jack te está buscando. Tenía la sensación de que l as cosas se estaban poniendo realmente feas. la horrible música griega de fondo ahogaba las conversaciones.tenía la ventaja de contar con reservados con divisiones altas. per se. Me agradeció que fuese sincera con él. Jack estaba furioso porque ésta era la segunda vez que se me decía que este caso no era de mi incumbencia. --¿Por qué está aquí? --me preguntó. ¿Estás bi en? --le pregunté. luego me preguntó si tú también estabas investiga ndo el caso. a solas y lejos del Ministerio del Amor. Ya iba por la tercera taza d e café. --La sola mención de mi nombre lo enfurece. Mi intuición nunca falla. --Dudó un momento antes de continuar--. A solas. Salí del ascensor.

--De hecho. de modo que acepta el traslado a Dubuque o un lugar por el estilo. ¿Y tú? --No. di le a Koenig que se joda. He dimitido --le dije a Kate. es probable que quiera llamarte al orden personalmente. --No lo sé. deja que acepte e . fui yo quien tuvo que contarle a Stein de qué se trataba para que él me reprendiera. --¿Sí? Que lo jodan. --Perfecto. evitando la mirada de Kate.. Pero eso no se lo dije a Kate. estoy cansado de este trabajo. --Conseguiré un trabaj o en el departamento de seguridad de unos grandes almacenes. me aseguraré al menos dos años más en Nueva York. Teme que puedas traer el descrédito a la agencia. -¿Eso es todo? --Prácticamente. Lo que pasa es que no le gusta tener a todos esos policías en la oficina. piensa que no sabes jugar en equipo.. no negocies mi contrato por mí. Nunca he estado al oeste de la Undécima Avenida. Lo ponen nervioso. sí. podría presentar algún motivo para no ir. --Imposible. Aquí no ha pasado nada. q ue eso es un castigo y no un premio por buena iniciativa. yo.. Tendrías que presentar una solicitud de traslado a donde yo estuviese destinada. Kate m e miró como si yo estuviese hablando en serio. Página 234 --Y yo lo respeto a él. Podría ser divertido. --En realidad. Tal vez no. Tanzania. --¿Qué? --Stein me dio a elegir entre no meter más la nariz en el asunto del TWA 80 0 o dimitir.. necesitaba que le pusieran en vereda. ésta otra opción. --La primera opción era un traslado permanente a algún lugar de Estados Unidos. Decidí no mencionar por ahora el asunto de Yemen. --John. Ella me m iró. Si es que lo conseguíamos alguna vez. Nue va York no te gusta. en Nueva York. voy a dimitir. ¿abandonarías Nueva York para ir conmigo a Dallas.. --¿Y qué piensas hacer? --¿Qué te gustaría que hiciera? --Bueno. --Tal vez sí. --No es una buena opción para tu carrera profesional. Dejé que la información se asentas e.. De hecho. He dimitido por principios. No vale nuestras carrera s. --¿Por qué? Deja este caso. --No fue así como me lo presentó --dijo Kate. Luego reg reso. Mira. los antecedentes han sido borrados y podemos continuar con nuestros trabaj os y nuestras vidas aquí. Y aunque lo hicieras. no. ¿Dónde habéis quedad o para comer? Kate no hizo caso de mi pregunta. yo te diré a ti lo que debes hacer. John. John. pero no era así. En otras palabras. o Cleveland o Wichita? --Iría contigo a cualquier parte. Kate no hizo ningún comentario . --Y añadió--: Hice que Jack Koenig me prometiese que renovaría n tu contrato por dos años aquí. O.. Accedí a ello. --¿Qué te dijo el capitán Stein? --Oh. naturalmente. de modo que le pregunté: --¿Cuál es la conclusión? --Me dio una orden directa de no implicarme en este caso. Tengo un abogado para eso. Elegí dimitir.. --Hablaremos de es o más tarde --dijo ella. Página 235 --¿Desde cuándo? --Desde que me dieron la oportunidad de marcharme. --No lo hice. Finalmente le dije: --Comprenderás. Permaneció en silencio un momento antes de añadir--: Jack tam bién me dio un par de opciones. --Entonces. pero lo más fácil sería a ceptar ese trabajo temporal en el extranjero. Y tampoco quería ningún trabajo donde alguien pudiese envia rme a Yemen y joderme la vida. Stein. Yo sabía que no podíamos salir de ésta con tanta facilid ad. Pero te respeta. --Yo soy tu abogada. No lo harás. Le dije que lo comprendía perfectamente. a discutir. --Ya te lo he dicho. Aceptaba mi palabra de que lo haría y nada de tod o esto constaría en mi historial. --¿Y él dijo. si acepto ese tra bajo temporal en Tanzania.? --Muy bien. Lo dijo. --¿Ent onces para qué quiere verte Jack? --preguntó Kate. Por otra parte. --Pero. La segunda alternativa era una misión temporal como ayudante del agregado jurídico del FBI en la investigación del atentado contra la em bajada norteamericana en Dar es Salaam. el traslado dentro del continente es permanente. Kate me cogió la mano. me gusta Nueva York. --No.as dicho. No serían más de tres meses. --No tengo que ir a ver a Jack Koenig. --Por favor. Mir a. y podrían pasar años antes de que viviéramos en la misma ciudad. en el continente. Fue un poco extraño. Y no al revés. Ese hombre me ama. o alegar cansancio. Koenig no le dijo mucho excepto que uno de los policías conflictivos de Stein. No estaba complet amente seguro de dónde estaba ahora la señorita Mayfield.

. Página 238 --John. --Eso es muy dulce. --Correcto. Los cach arros volvieron a romperse con estrépito y una pareja de ancianos que acababa de s entarse en el reservado que estaba frente al nuestro dio un respingo en sus asie ntos. --De acuerdo --dijo--. no me importaba adonde me enviaban o dónde debía trabajar temporalmente. Esperaba que en el restaurante tuviesen un desfibrilador. --Piensa en ello como en un paso adelante en nuestras carreras --dije--. --De modo que aceptaremos misiones por separado.se trabajo en el extranjero --dijo--. Ésa es la única manera de que las c osas nos vayan bien. Básicamente. y dejaremos a trás este problema. --Me pateó la espinilla por debajo de la mesa y añadió en voz un poco demasiado alt a--: ¿Por qué no me lo habías dicho. Por favor. Ace ptaremos esos trabajos temporales. No puedo permitir que hagas eso. que habían decidido que debíamos ser Página 236 expulsados del restaurante The Acrópolis a las regiones inferiores de África y Orien te Medio. Le devolví la sonrisa y pensé acerca de estos interesantes acontecimi entos. que de hecho pueden irnos bien.. Le apreté ligeramente la mano y contesté: --¿Y qué se supone que ha ré solo en Nueva York? Ella forzó una sonrisa. ¿Cuánto tiempo necesitarás tú? --Para poner mis asuntos en orden necesitaría cerca de diez años. --Estoy ansioso por hacerlo. y me soltó la mano y se retocó l os ojos con una servilleta de papel--. Así que voy a o frecerme como voluntario para ir a Adén. --Él. muy. --No pienso dimitir. Ella asintió len tamente y luego me preguntó: --¿Cómo sabes que aceptarán tu propuesta de viajar a Yemen? --Necesitan personal en ese país y están teniendo problemas para encontrar voluntar ios. --Tengo que ponerme varias vacunas. Kate Mayfield y John Corey --dos simples mortales-. entonces me ofreceré como volun tario para acompañarte a Tanzania. O podíamos tendernos delante de una apisonadora. A mí me parecía algo compl etamente lógico. Kate se me quedó mirando... --¿Y tú cómo sabes todo eso? --Stein me lo dijo. Pero en una oca sión tuve que pasarme dos semanas en el Bronx. P ero recuerda que tendré a diez agentes vigilándote veinticuatro horas al día y siete día s a la semana... L a rechacé y le dije que presentaría mi dimisión. La propuesta de Stein de enviarme a Yemen es irrelevante.? ¿Te pidió él que f a. --¿Por qué no dimites? --le pregunté. Sólo que no pensé que nos descu brirían tan pronto. --Yo tampoco.. Nos cogimos las manos por encima de la mesa. --Bueno. --Olvídalo. Intenté cogerle la mano pe ro la apartó y cruzó los brazos sobre el pecho. Eso no va a suce der. Kate no dijo nada. Pero yo sabía muy bien en qué me estaba metiendo. No hay n inguna razón para que tú. puesto que tú tienes intenc ión de conservar tu trabajo.. --Eres un cab rón. No suele ser una buena señal. Pero lo dejaré todo atado y bien atado para el martes.? Página 237 --Espera un momento. dos o tres meses de separación podrían ser buenos para noso tros. --Me miró y añadió--: John. --No me sentiría muy bien sabie ndo que estás en África mientras yo estoy viviendo aquí rodeado de lujo. --Eso es v erdad. regresaremos a ca sa como nuevos y retomaremos nuestra vida donde la habíamos dejado.. Y debo l lamar hoy mismo al departamento de viajes del FBI. --Se estaba enfadando. Al menos esper a a que regrese. --Tengo hasta el martes para poner mis asuntos en orden. ¿por qué. Ya lo he preguntado.. Tomé una decisión instantánea y estúpida. Eso está en Yemen. no bromees. --Tú eras un policía de la ciudad de Nueva York. Y tienes razón. Lo que no deja de ser una curiosa coincidencia. --No quería decir eso. Por favor. --Yo también. --Tienes que ir a ver a Jack --me recordó Kate. --Puedes hacer todo lo que quieras.? --Lo sugirió. .. --A mí t ampoco. yo iré a Yemen y tú irás a Tanzania. Y tú tampoco.. Pero ahora.. Tendrían que poner el mismo celo con los terroristas árabes.habían ofend ido a los dioses.. --Cuando era solt era. Quiero decir. Está decidido. Deja que vaya y no dimitas. pero era evidente que Kate seguía furiosa. Kate estuvo de m orros unos minutos y después se tranquilizó. todo esto ha sido por mi culpa.

¿Me estás escuchando? --Te estoy escuchando. La última dirección conocida hace unos cinco años era Long Island. llegó de la zona de Filadelfia y tal vez aún viva allí. Nos están utilizando para librarse de nosotros y cerrarnos la boca. Llamé a la camarera. --Primera persona. Lo que realmente me po nía furioso era Koenig. me besó y dijo: --No te pelees con Jack. pero para ti tengo tiempo. sereno. Al Qaeda también estuvo implicada en el ataque contra el Cole. Perdieron a cientos de sus ciudadanos en el ata que a la embajada. pero también podemos hacer una buena labor allí. --Corta ese rollo ma chista. mujer. Concéntrate en los dos primer os. Tú también ten cui dado. Cerca de treinta años. --Ti enen algunas pistas nuevas sobre los atentados contra las embajadas en Tanzania y Kenia. No puedo deletrearlo. tal vez con doctorado. sal tú primero. país de origen: El Salvador. --Por ser tú. Era una experiencia nueva para mí. --Estoy de acu erdo. algo que yo no quería que hiciera. --Tienes que ir con cuidado allí. --Lo deletreé--. Muy bien. cogí el panecillo de miel. --¿Puedo adivinarlo? No contesté. obviamente. --Oh. sólo para salu . Es SC-A-.. --Jamás se me p asaría por la cabeza. --Necesito que encuentres a tres personas --di je. estaba usando mi matrimonio para atarme las manos. Acabaremos pronto y regresa remos a casa. Y ahora lo estoy cerrando. No hay ninguna duda de que esa organización. Al Qaeda. llamé a Harry Muller --dijo Fanelli--. --De acuerdo. Me informarán cuando llegue a Adén. tostado y con mantequilla. tendría que decirlo de verdad. No estaba cabreado. Yo te seguiré dentro de diez minutos. mujer. ¿Qué sabes de ella? --Licenciada universitaria. --¿Cuál es la diferencia? --¿Cómo coño qu ieres que lo sepa? Sólo escucha. --Me sentiré como en casa. Esto fue una advertencia. ¿Quieres más té? --No. Página 240 CAPÍTULO 29 Una vez en Broadway. tengo cuatro primas que se llaman Roxanne S carangello. --No soy un buen perdedor --dije. es e Christopher Brock. La próxima vez no nos libraremos tan fácilmente. pagué la cue nta y la camarera me devolvió unas monedas de cambio. estaba detrás de los atentados y hemos capturado a dos de los principales sospechosos. Dom.--De acuerdo. Conte stó y le pregunté: --¿Puedes hablar? --Tengo que encargarme de un doble asesinato en l a 35 Oeste. Hispana. le pedí un panecillo de miel. --¿Tú crees? --Segunda persona. apellido González Pérez. Nunca volveré a mencionarlo. --Sí. Tiene alrededor de treinta y cinco años. busqué una cabina telefónica y llamé al móvil de Dom Fanelli. Comprueba primero en las un iversidades. --Eh. --No habrá una próxima vez. eso es todo. Estaba t ranquilo. Trabaja o ha trabajado en el sector hotelero. que están habla ndo. Yo lo abrí. Fanelli dijo: --Bien. Kate se marchó. nombre Lucit a. Estoy muy cabreado. Es un país hostil. apellido Brock. trabajaba en el sector ho telero. sin fecha ni año. veintitrés o veinticuatro años. ¿De qué va todo esto? --No puedo decírtelo. para llevar y la cuenta. Este caso está cerrado. U niversidad de Pennsylvania o Pennsylvania State. --Estos trabajos en el extranjero pueden ser un castigo --dijo Kate --. --Repítelo. --Tanzania es un país amigo. Si lo repetía. controlado y buscando venganza. -No es mucho. --¿Eso es todo? No había ning una razón para hablarle de su empleo de verano. acabé mi café. cosa que lo enviaría al Hotel Bayvie w. --Sí. hombre. --Tenía un tatuaje de un ratón asomándole del agujero del culo. ¿Qué ocurre? Nunca sé cuándo este tío me está vacilan do. Kate cambió de tema y me preguntó: --¿Crees que hay algo n uevo en el caso del Cole? --No que yo sepa.. Kate se deslizó fuera del reservado. apellido Scarangell o. Cerrado. nombre Roxanne. Página 239 --Es verdad. --Muy bien. Nombre Página 241 Christopher. Nacida en junio. encontraré a cuatro. --Tercera persona. --Así es. Este caso está cerrado. situación de inmigración desconocida. --Y añadí--: No tendrás demasiada suerte con ella. Él se queja de lo mismo sobre mí.

y ahora estás nuevamente ausente sin permiso y él está esperando u n panecillo de miel. --¿Dónde cono está Yemen? --Está en el mapa. es hacer lo mis mo todo el tiempo y esperar resultados diferentes. te llamaré cuando regrese. Te veré cuando vuelvas. Página 244 CAPÍTULO 30 Entré en el despacho de Jack Koenig. Y yo le preg unto: «¿Y qué tiene de extraño que John Corey actúe de manera extraña?» Y dice que has estado ausente sin permiso los últimos días y que él se encarga de pasarle mensajes verbales a tu esposa. una impresionante habitación situada en una esq . como dijo alguien. u no tiene que soportar el golpe. No irán a ninguna parte. Muy bien. Y ahora quieres localizar a un tío llamado Brock que vivió en Long Island hace cinco años.. yo estaba r ealmente loco. y no te comiste el tuyo. veremos qué información consigues de esos nombres. --¿Como qué? Eh. Y empezamos a habl ar de John Corey y él me dice que has estado actuando de forma extraña. Pero esta vez no. a partir de toda esta información. pero contesté tranquilamente: --¿Cómo has podido llegar a esa co nclusión? --Fácil. Pero el sistema acaba de darme una patada en lo s huevos. paisano. y olvido que Dom Fanelli es un policía inteligente.darlo y preguntarle si le gustaba trabajar con los federales. ¿merece la pena todo esto? Entendí perfecta mente la pregunta y contesté: Página 243 --Al principio no estaba seguro. A veces olvido que la Red Azul trabaja en ambos sentidos. a Kate la envían a África para que aprenda la misma lección. Te llamaré. De modo que. --Si ni siquiera sé dónde está ese jodido sitio. --Tómate tu tiempo. No te pongas en contacto conmigo mientras esté allí. --¿Qué piezas? --Le preguntaste a Muller si había trabajado en el caso de la TWA. ¿qué pasará conmigo si los federales descubren que estoy buscando a estas personas? ¿Conseguiré un viaj e gratis a Yemen? --No te descubrirán. Pero. Me envían allí para enseñarme a obedecer órdenes. Tomemos unas cervezas antes de que te marches. --Te daré una llav e. Me sorprendió un poco. me encargaré de cuidar tu apartamento mientras estés fuera. --Mamma mia. Colgué y regresé caminando a l 26 de Federal Plaza. --De acuerdo. Bueno. compraste dos bocadillos de kielbasa para él y para ti. Pero no quiero que lo uses como picadero. --Llámame antes de irte. Eh. y sé que Kate trab ajó en ese caso. --¿No tenías que encargarte de un doble asesinat o? --No. Estoy vien do un pailón aquí. --Tendrías que ser detective --le dije--. Sólo necesito saber dónde están. --Es una fa ena. Tal vez deberías obedecer las órdenes. Le dejaré la llave del apart amento al administrador. En este momento estoy marcado.. De modo que. Según esa definición. Yo me encargaré del rest o cuando regrese. y también Marie Gubitosi. No tienes que interrogar a esas personas o establecer contacto con ellas. --Podría tener la información en dos semanas. Tal vez d os días. La definición de locura. ¿Cuándo te marchas? --Probablemente e l martes. Además. Me marcho un par de meses a Yemen. Me voy a Yemen. Lo entiendo. John. Dile «bon voyage» a Kate. he llegado a la conclusión de que estás metiendo las narices en el caso de la TWA 800. Dom. Sí que os han jodido bien a los dos. y le Página 242 dijiste que habías asistido al servicio religioso por las víctimas. De modo que ahora tengo que devolver el golpe. pero los federales tienen más trabajo. --Muy bien. Sólo tuve que unir las piezas. --¿Para cuándo la necesitas? --Unos dos meses. decir: Dom se quedó inusu almente silencioso durante un momento antes de --Sí. --No. --Lo hago. Y aún más extraño. Luego me llama esta mañana y me cuenta que Stein habló cont igo en su despacho. --¿Es como Stat en Island? --Sí. ¿Coincidencia? Creo que no. --Gracias. --¿Has averiguado alg o nuevo sobre ese caso? --¿Qué caso? --De acuerdo. -No es una buena idea. --A veces. a veces.

--Después de eso. usted sería el primero en saberlo --contesté. no es más que eso: un mito. --¿Adonde fuiste? --A la playa. --Sé que lo estás. Sé hacer mi trabajo. De hecho. --Sí. delgado. --¿Qué es lo que estamos tratando de conseguir? --Eso es lo que debes averiguar. Koenig me obsequió con su mirada acerada y contestó: --Ésta es una misión importante. pero. si eso es lo qu e estás pensando. no me estoy quejando por el hecho de que fume en un am biente libre de tabaco. señor. No estábamos siquiera en el m ismo planeta. Pero. Jack Koenig estaba de pie junto a una de las ventanas. --Me siento agradec ido por la oportunidad que se me brinda --dije. --Yo no recibo órdene s de Liam Griffith. oj os grises y con trajes grises. Staten Island y el puerto. entonces podemos ir al gran o. El cuerpo me pedía gritar e n árabe: «¡Alah Akbar!» y abalanzarme sobre él. tú recibes órdenes de mí. --De acuerdo. --No. casi con indiferencia--: Probablemente has oído ese rumor ace rca de una cinta de vídeo. No quisiera mostrarme excesivamente celoso en mi trabajo y que Página 246 la embajadora me expulse del país. --Me senté a la sombra. Permíteme que te pregunte una cosa.. Página 245 --Bueno. de modo que no tenía ningún sentido discutir con él. Su p uro me mareó. --De eso no me cabe la men or duda. la Estatua de la Libertad. Jack Koenig es un tío alto. en horas de trabajo. Hoy no sería diferente. --Luego añadió. Y tal vez lo harás. --Igual que mucha gente. Yo había estado un par de veces en su despach o y en ninguna de esas ocasiones había resultado particularmente agradable. --Excelente. Opté por carraspear. --Yo tampoco.uina del edificio con una bonita vista del World Trade Center. lo he pensado mejor. lo que a mí me gustaría que hicier as es que viajases a Yemen y te hicieras una idea de lo que estamos tratando de conseguir en lo que atañe a la seguridad de los norteamericanos en el mundo. --Bien. --Di un paseo hasta los Hamptons. que no debes involucrarte en este caso. A menos que usted piense lo contrario. --¿K ate te dijo que quería verte? --preguntó. --Aprecio la confianza que tiene en mí --dije. Quiero decir. Pero lo harás siguiendo las reglas. ¿Mi teléfono móvil y mi busca funcionarán en Yemen? --Nos asegura os de que funcionen. Di ecisiete marineros norteamericanos han sido asesinados y nosotros cogeremos a lo s responsables.. --Lo he oído. ¿Sabes . ¿Por qué? ¿Encubrimiento? ¿Conspira ción? Si eso es lo que piensas. entonces realmente deberías dimitir y continuar con tu investigación. con el pelo muy corto y gris. --Bien. --Oh. me seña ló una mesa redonda y dijo: --Toma asiento. John. Pero por ahora. Su pequeño juego de poder consiste en permanecer a llí y ver cómo te las arreglarás para anunciar tu presencia. --Exacto. --¿Por qué Y emen? ¿Por qué no el país adonde envían a Kate? --Esto no es un castigo. y te estoy diciendo. Pero quiero d arte otra oportunidad de que seas útil al equipo y a su país. --¿Dónde estabas? --En el despacho del cap itán Stein. pero ambos entendimos eso. fui a dar un paseo para despejarme un poco. y contra las instrucciones explícitas de que no debías hacerlo. ¿Eso es todo? --Eso es todo en lo que conc ierne a Yemen. Se volvió hacia mí y asi ligeramente. Quizá el cemento. pero a mí me recuerda a una mina de lápiz. como ya lo hi ce con Kate. Ahora quiero que me digas qué hiciste ayer.. mitos y leyendas urbanas. --No.. --No me j odas. como sucede con todos los rumores. contempla ndo el puerto y de espaldas a mí. --David me dice que quieres dimitir. Es un honor servir en el extranjero. Ese comentario ha bía sido realmente divertido y sonreí. --No estás moreno. --Si la tuviese. --Es bueno que seas capaz de reconocer esa necesidad. mi confianza en tu capacidad de juicio es nula. Has estado investigando el caso del vuelo 800 de la TWA. Me senté y él hizo lo propio frente a mí. --Nunca he dicho t al cosa. ésa era una pregunta delicada. --Sí. --No necesito un discurso. ¿crees que podrías tener algu na información nueva sobre el vuelo 800? Bueno. No estoy de humor. --Pero no volverás a apagar tu busca nunca más -añadió Koenig. --¿Por qué tenías apagados tu teléfono móvil y tu busca? --Necesitaba tener un día de reposo mental. Koenig no añadió: «Donde te puedo tener vigilado y joderte la vida». Te qu iero aquí. --¿Qué se supone que debo hacer allí? --Te pondrán al tanto de tu trabajo cuando llegues a Adén. Creo que quiere dar la impresión de que es de acero . Me dio la mano.

Kate dijo que no parecías ser capaz de acep tar la realidad de la muerte de Ted Nash. --Disfrutarás trabajando con nuestros agentes en Yemen. bueno. yo. --. que las personas con una imaginación muy fértil se inventan que hay una pru eba asombrosa que ha sido perdida u ocultada. acabará revelando la verdad fundamental. como probablemente sabes. Estás buscando que se cierre. --¿Eh. Abandona el equipo y nunca volverás a bate ar. --Lo que sea .. Ésa es la zanahoria. y superé ese doloroso proceso unos dos segund os después de haberme enterado de que estaba muerto. La vida Página 247 debería ser así de simple. Pero es agradable oírlo. sea l o que sea. --Como el cristal. necesito llamar al departamento de viajes. y como nada de esto parecía tener importancia algun a. --Bueno. Me miró fijamente durante var ios segundos antes de contestar. --Me ha quitado un enorme peso de los h ombros. pero no lo hizo. Espero que haya quedado clar o. --Ya me había enterado. como el Santo Grial o un código secreto. Y muy pronto el rumor sobre la ex istencia de esa cosa se convierte en leyenda y mito. ¿Por qué no nos olvidamos de todo este asunto de Yemen y Tanzania? --Ni lo s ueñes. puedes negar que lo mismo pueda pasarte a ti. --Supongo qu e estaba divagando un poco --dijo--.. volveremos a formar un equipo especial y redoblaremos los esfuerzos en el caso Khalil. ¿Verdad? --Ésa es la zanahoria. Y tiene razón. Es muy bueno. Pero es posible. --Permanece en el equipo. --¿No le preocupa desestimar la p osibilidad de que exista esa cinta de vídeo? --pregunté. --A veces lo es. El seño r Koenig permaneció sentado.. Necesitan creer en la existencia de algo. --Las necesidades de la misión tienen prioridad. Mucha gente comienza a creer en esa cosa. si la encuentran. --Estoy ansioso por co ntribuir al éxito de la misión. al negar su muerte. Es un comportamiento muy común cuando muere un compañero. Se inclinó hacia mí y dijo: --No existe ninguna jodida cinta de vídeo de una pareja f ollando en la playa con el avión explotando en el cielo detrás de ellos. Me gustaría estar de regreso para el Día del Trabajador. porque les da consuelo y esperanza. luego desapareció. habitualm ente un objeto inanimado. Se levantó y me acompañó hasta la puerta. Te estoy diciendo q ue no existe. pero si existiese. --Sé que te sientes muy f rustrado por lo que sucedió con el caso Khalil y todos compartimos tu frustración. --Y añadí. --Lo soy. una prueba que contenga la clave de un gran misterio sin resolver. Página 249 ... por supuesto. Sé que te sentiste profundamente afectado por las muertes de los hombres y mujer es que trabajaban contigo en ese caso. si no hay nada más. tienes una impl icación personal en ese caso. en realidad me importa un huevo.. John. cuando regreses de Yemen. --Bien. el caso Khalil es más importante para mí que buscar pruebas de humo en el caso TWA.. de modo que yo hice lo mismo. --Y. Doy cla ses en John Jay. --Kate y Te d llegaron a ser íntimos amigos. --¿Ningún cohet e tampoco? --Ningún jodido cohete tampoco. Yemen es la p atada en el culo. pero que.. --No la estoy desestimando. Pero sigue siendo mi frustración. Esperé que me dijera lo bueno que era yo. Página 248 Me estaba empezando a irritar. --Venganza. no es asunto tuyo. --Muy bien. La cuestión es que. Es una forma de hacerle frente a la idea. porque era verdad--: Ahora comprendo por qué está usted al mando aquí. juega la pelota y conseguirás otro punto. La gente tiene una necesidad fundamental de explicar lo inexplicable. en el caso d e un delito. o. qué? --Kate dijo que negabas ese hecho. Ted Nash no me gustaba nada.. pero ella ha conseguido elaborar su dolor.. --Me parece que no le sigo. --Buena analogía. Le iba a pagar con la misma moneda. Son un equipo de primera. --O sea. --Sí. sabía que Koenig me estaba provocando deliberadamente porque yo lo había cabreado .cómo comienzan estas cosas? Yo te lo diré. -Eso está bien. --Para ser totalmente honesto con usted -dije--. ¿Qué es lo que está tratando de dec irme? Sus finos labios esbozaron una leve sonrisa. Entérate.

profesores universitarios. A Jack no le gustan nada los rumores. en diciembre de 1998. Es necesario que te pases por el departamento jurídico para hablar de tu testame nto antes de marcharte. Página 251 CAPÍTULO 31 Kate y yo pasamos el resto del día en el 26 de Federal Plaza. Y asegúrate de dejarle un poder notarial a un abogado por si desapareces o te secuestran. Y Kate tampoco.. tienden a se r vinos viajeros Página 250 muy temerarios. pero no lo comentes. tal vez deberíamos ir a Italia u otro país. Finalmente le dije: --No tenía pensado que sucediese ninguna de esas dos cosas . --Yo tampoco. un grupo de extremistas religiosos secuestraron y asesi naron a cuatro turistas occidentales. más de cien occidentales han sido secuestrados en Yemen. musulmanes. --Ah. Donde el atentado contra la embajada. Acudimos a la enfermería. No queremos crear complicaciones innecesarias. Nos estrechamos la mano y Harry dijo: --Encuentra a esos cabrones que volaron el Cole. --Y también en la guerr a contra la yihad islámica. -Sí. --Todo eso es mentira. Koenig ignoró mis comentarios y dijo: --Yemen está conside rado un país hostil. Yemen es un lugar peligroso. Deberás tener mucho cuidado. O sea. Parte de tu misión en Yemen consistirá en reunir información acerca de e sos occidentales desaparecidos. Jack Koenig y yo nos miramos durante unos segund os. no había ningún norteamericano entre los secuestrados y desaparecidos. sin una pizca de ironía. pero pensé que otra sonrisa fugaz había pasado por sus labios. Y cuidar de no convertirte en uno de ellos. estoy seguro . --Sólo las necesarias. Las enfermeras nos dese aron un viaje seguro y saludable. --Lo que sea. --No sabía que te marchab as como voluntario a Yemen --me dijo Harry Muller cuando estaba ordenando mi esc ritorio. Él intentó propasarse y ella lo amenazó con pre sentar cargos por acoso sexual. Pero. rellenando papeles. --En los últimos diez años. empresarios. --¿Budistas? --No. Por ejempl o. --No te equivoques. --¿Y a quién ha cabreado ella? --A Koenig. tío. resolviendo algunos problemas pendientes y despidiéndonos de la gente.--Lo sé. sería más exacto. --Haré todo lo que . Pero ¿después de que desaparecieran los primeros cuarenta o cincuenta. Entonces me informó. --Lo entiendo.. --Tod os somos soldados en la lucha contra el terrorismo global. donde nos vacunaron contra enfermedades de las que jamás habíamos oído ha blar y cada uno cogió un frasco de píldoras para la malaria. pero continuó con su explicación... --¿De verdad? --Ella lo engaña. ¿Verdad? --No empieces a di vulgar ningún rumor. turistas. -Muy bien. y no querríamos que te sucediese nada. La mayoría eran europeos. --Y agregó--: Ahí tienes un gran futur o por delante. para tu información. --¿Has cabreado a alguien? --Koenig cree que estoy teniendo una aventura con su esposa. Era evidente que Koenig estaba perdiendo la pacien cia ante mi fingida estupidez. que se trata de un país musulmán. ¿y Kate se marcha a África? --A Tanzania. Jack y yo nos miramos y quizá fuese mi imaginación. al resto no se le ocurrió pensar: «Eh. --Ignorantes. --¿Bromea? ¿Y qué coño estab an haciendo allí? --No lo sé.»? Me mi ró durante unos segundos y luego dijo con forzada paciencia: --Por qué estaban en Ye men no es importante. Nos dimos la mano y me marché. --Lo sé. Ya sabes.

Entre ellos iba Harry Muller. Mi última parada. --¿A quién utilizó Elvis Presley? --¿Qué me dice de su espos a? --Ella probablemente estará en África. --¿Quién quiere que tenga este poder notarial? No tiene que ser necesariamente un abogado. No estoy tan acostumbrado a estar casado y ése era un momento de la verdad. su bar favorito en el centro. en los que se incluía un poder not arial en el caso de que desapareciera o fuese secuestrado.. --Entiendo. E lla escribió el nombre de Kate en el documento. Koenig pronunció un breve discurso que apen as si pudo oírse por encima del ruido que había en el bar. ¿Sabe a qué me refi ero? Quiero decir. Se echó a reír . Página 252 donde una joven abogada --aproximadamente dieciséis años-. en el lugar había alrededor de quince mie mbros de la ATTF.me dio unos papeles para que rellenase los espacios en blanco y firmase. Página 254 . quien nunca deja pasar la oportunida d de mostrar qué tío normal le gustaría ser. de acuerdo. En el extremo de la barra ha bía una mujer muy guapa y me llevó un par de minutos darme cuenta de que se trataba de mi ex esposa con un nuevo peinado y color de pelo. de modo que concertamos una cita a las seis de la tarde en el Ecco s. mi cuenta de ahorros. mi esposa tendrá acceso a mi talonario de cheques.. Su esposa. Quizá estaba ensayando para mi oración fúnebr que tiene más cojones que muchos hombres. el lugar estaba lleno de abogados. incluyendo a Jack Koenig. o sea d eclarado oficialmente muerto. pero conseguí captar las pa labras «obligación». es como un grano en el culo. la mayoría de ello s penalistas que sólo podían soportar su presencia mutua cuando estaban borrachos. --Estoy segura de que le permitirán regresar a casa. los albaceas nombrados en el poder notarial podrán gestionar sus bienes. ¿está vivo o muerto? ¿Quién se encargará de pagar el alquiler y esas co sas? --Jack Koenig. sin Kate. y me uní a ellos. el la sonrió. Sólo alguien en quien usted confíe para que firme sus che ques y actúe en su nombre hasta que le encuentren. fue en la oficina jurídica del piso superior. se acercó y se presentó a algunos de mis co mpañeros.pueda. o se le suponga muerto. Pero si sólo está desaparecido. P edí un Dewar's doble y solo y me dispuse a relajarme. luego se reunió conmigo e intercambiamos sendos besos en el aire. de modo que imaginé que se trataba de una pequeña despedida. En ese moment o entró un grupo de hombres y mujeres del NYPD. Luego llegaron algunos compañeros del FBI de Kate. --Dicen que te marchas a Yemen --dijo. mis tarj etas de crédito y mi sueldo? --Así es. Kate y yo habíamos decidido no salir juntos del edificio. alzó la copa y brindamos a través de la barra. Página 253 --Le enviaré una postal si me secuestran. Que tenga un buen viaje. Kate llegó en compañía de alg unos compañeros y. --No has cambiado nada. --¿Estás segura? Me dijeron que era a París. como siempre. Hablamos unos minutos más y ella dijo finalmente: --Eso es todo. que sea mi esposa. pero negué con la cabeza y pedí otro doble. La chica me lo explicó: --Si está muerto. del piso veintiséis. --¿Por qué arruinar la perfección? Kate se abrió paso hacia mí. Yo l legué primero y. Venga a verme cuando regrese. Me hizo señas para que me reuniese con ella. «devoción» y «sacrificio». El hecho es que aún nos llevam os bien en las raras ocasiones en las que hablamos o nos vemos. --¿Y qué pasa si aparezco un año más tarde y descubro que estoy en bancarrota? Se echó a reír. Le pregunté a la abogada infantil: --¿A quién puso mi esposa? --Ella aún no ha estado aquí. Robin y yo nos miramos. ¿De acuerdo? --¿Quiere decir que si desaparezco o me secuestran. yo lo firmé y fue certificado allí mis mo. hacia las seis y media.

Te están dando u na segunda oportunidad. ¿Me sigues? --Me perdí después de que dijeras «bon voyage». Las dos se echaron a reír ante ese comentario. --Aún no. ¿Por qué no me reía yo? --¿Dónde está tu jefe? --le p egunté a Robin. No le contesté. --No soy muy sof isticado. ¿De acuerdo? --De acuerdo. larguémonos de aquí. y algunos otros lugares conflictivos. Página 256 --No. no lo hiciste. Qué trabajo más interesante tienes. Sería amable por nues tra parte. Me miró largamente y luego inició un breve discurso. hablando de ello. ¿Cómo es que he tenido tanta suerte? --Hici ste que se cagaran en los pantalones --me dijo Stein acercándose un poco más. Tienes que volver al caso Khalil y olvidarte de todo lo demás. Y nuestra respuesta a esos ataques podría produci rse en el punto C. ¿Qué celebramos? --Tú también trabajabas hasta tarde --contestó Robin fríamente--. no tenía otra elección. Kate lo entiende. --Yo también entiendo que esta gente no acostumbra a dar segundas oportunidades. Yemen era un tanto peligroso. Página 255 --Hablo en serio. Nadie te está jodiendo --me informó Stein--. luego se acercó a mí. --Otros quince minutos. --¿Quién paga todas estas bebidas tan caras? --El fondo de licencia por maternidad. También en Tanz ania y Kenia. que los dos te ngáis un buen viaje y que no os pase nada. Se volvió y se alejó hasta el otro extremo de la barra. Me miró y contestó: --Debe trabajar hasta tarde. --Has tomado la decisión correcta --dijo. Ahora te están devolviendo tus donativos. --Hablo en serio. Lo que te estoy diciendo es que el contraterrorismo es una vasta y compleja operación contra una red terrorista igualmente vasta y compleja.--Robin. La clave del éxito está en la coordinación y la cooperación. Kate --dije. Ambas conversaron un rato. pe ro le pregunté: --¿Se olvidaron de poner la sombrilla en tu bebida? Griffith sonrió. --Te conozco. Se alejó unos pasos para unirse a la multitud. He oído que te marc has a Tanzania. Pidió un trago. ¿Y por qué no habría de hacerlo? --Estuve unas semanas en Yemen --dijo--. --No tenías necesidad de ser tan brusco --dijo Kate. --Y a mí me alegra conocerte a ti --contestó sinceramente Robin--. Luego se volvió y se alejó. y estábamos casados. Estoy trabajando en la nueva decoración de John --contestó Kate. Y eso deja fuera a los sabi . --A m edida que ampliamos el alcance global de nuestras operaciones antiterroristas. Griffith continuó: --Tam bién he estado en Sudán y Somalia. ¿Os gustaría acompañarnos? --Nunca me pediste que me uniese a vosotros c uando ambos os quedabais a trabajar hasta tarde. vi que Liam Griffith entraba en el lo cal y que se abría paso hacia la barra. n os damos cuenta de que las respuestas a quienes nos atacaron en el punto A se en cuentran a menudo en el punto B. David Stein se me acercó. Bueno. --Debiste d e acabar bastante jodido. Se encontrará aquí conmig o para cenar. alzó el vaso y dijo: --Bon voyage. Parecía ser una noche en la que debía encontrarme con la gente que menos me gustaba ver y. acompañado por la mayoría de los agentes del FBI q ue habían hecho una aparición obligada y no querían estar demasiado tiempo en compañía de policías. Koenig fue el primero en marcharse. --Sí que la había. Y yo quería estar en otra parte. como es su costumbre. N o cambies de conversación. --Consid erando mis opciones. Las dos se estrecharon la mano y Kate di jo: --Me alegra mucho conocerte. Muy bien. ésta es mi esposa. Sentí el impulso de decirle que se fuese a comer mierda. Regresarás con los anteced entes limpios como una patena e incluso un poco de poder en el bolsillo. --¿Has redecorado el apartamento? --le preguntó Robin a Ka te.

--¿De qué estabas hablando con Liam Griffith? --De lo mismo que la vez an terior. --¿Nadie más de los que están aquí quiere hablar contigo? --Estoy hablando contigo porque Jack me pidió que hablase c ontigo y te hiciera entender que la respuesta de lo que pudo haberle pasado al v uelo 800 de la TWA en Long Island no necesariamente se encuentre en Long Island. quienes suelen hacer más mal que bien. El lunes. Por razones de seguridad.hondos y los solitarios. informándoles de nuestros trabajos. El señor Griffith inspiró profundament e. Tengo tendencia a morder esa clase de anzuelo. Es una buena noticia. Viajamos a casa en s ilencio. Pero puedes empezar por Yemen. el contraterrorismo n o es como la investigación de un homicidio. Puede encontrarse en Yemen. Pero me preguntaba cómo era que Jack K oenig y él sabían que yo era un tanto susceptible ante el tema. Griffith se marchó. y probablemente estaba mintiendo para tocarme las pelotas. Me di cuenta de que el tío me estaba provocando para que yo lo golpease y acabase despedido y acusado de agresión. y Liam Griffith era. --Jack me dijo que volverá a formar el equipo especial cuando regrese de Yemen --le dije a Kate--. -Tu esposa no pensaba lo mismo cuando pasaron un mes juntos en el Hotel Bayview. no estoy hablando de mí. Ted estaba muerto. Apoyé mi mano en su hombro. --No es gracioso. --Soy neoyorquino. --¿Tú le crees? --¿Por qué no habría de creerle? No seas tan cínico. O en Somalia. --En realidad. lo es. en palabras de los federales. entre ell os no había habido nada. --No. Kate cambió el mensaje grabado en nuestro contestador para decir que amb os estaríamos fuera del país hasta nuevo aviso. Nadie parecía haber advertido el pequeño alterca do y volví a mezclarme Página 257 con el grupo. Pasamos el día siguiente. En ese momento debí pegarle un rodilla zo en las pelotas. luego otros tantos. O en Kenia o en Tanzania. El domingo lo dedicamos a hacer llamadas y enviar co rreos electrónicos. --Ted Nash era un buen hombre --dijo. pero poco inteligente. por separado. Una vez en la calle. de modo que le hice una s eña a Kate y me dirigí hacia la puerta. pero me contuve y le dije: --Ahora entiendo por qué Ted Nash y tú estabais tan unidos. un «agente provocador». poniendo en orden nuestros asuntos personales. Aproximadamente a las siete y media estaba aturdido y quería marcharme. qu e es algo divertido. el correo de los agentes no puede enviarse a determinados países --Tanzania y Yemen eran dos de esos países--. --La semana próxima serás un yemenita. era el pasado. --No se lo habría perdid o por nada del mundo. Decidí no hablarle a Kate acerca de Ted Nash y ella en el Ho tel Bayview poique no era relevante. sobre todo a la familia y los amigos. en el extranjero y prometiéndoles que nos pondríamos en cont acto con ellos cuando Página 258 regresáramos a casa. --¿Te refieres a mí? -Bueno. y acerqué mi rostro al suyo y le dije: --Desaparece ahora mismo de mi jodida vista. sábado. --O en París. una tarea que resultó más complicada de lo que yo había imaginado. Vaya par de gilipollas. Kate y yo nos quedamos otros quince minutos. yo no quería empezar una pelea antes de despedirnos. Probablemente quería ser él quien te lo dijese. --¿Sabes por qué est oy hablando contigo? --me dijo. de modo que hicimos los arreglos necesarios para que la oficina . --Fue muy amable por su parte venir a despedirse. pero Kate sabía perfecta mente lo que había que hacer. --O en París. un gesto q ue lo sobresaltó. ¿Lo mencionó cuando habló contigo? --No. sin querer decir mucho más acerca de ese día. en realidad era un gilipollas. acercándose un poco más. Kate y yo cogimos un ta xi. Si aún no te has dado cuenta.

comunicarse y cosas por el estilo. y tendremos mucho más que celebrar.de correos retuviese nuestra correspondencia y a Kate la afectó el hecho de que n o vería un catálogo de compra por correo durante mucho tiempo. como «El mejor bar del mundo». lo que hubiese sido muy apropiado. Ab ercrombie & Fitch. Yo quería ir a Banana Republic. en Water Street. exhibía una variada colección de personas como yo que sentían l a necesidad de un trago de diez o quince pavos y la mejor vista de Nueva York. Uno de los jefes del FBI que habló aquella noche dijo: «Os felicito a todos por vuestro excelente trabajo durante estos años. Nos volveremos a ver para el vigésimo quinto anivers ario de este magnífico equipo. . para contemplar la ciudad de Nueva York desde la cima del mundo en nuestra última noche juntos. apoyé la espalda en la barra y miré a través de l os grandes ventanales. Kate y yo nos separamos durante un r ato. pero sí esperaba que hubiese más cosas que celebrar. Un recuerdo que nos acompañaría hasta e l día en que volviésemos. para lo que necesito realizar una serie de decodificaciones antes de ser capaz de enten der esos mensajes herméticos y clínicamente muertos. y probablemente unos cuantos tíos de mi profesión. y el peligro en mi lu gar de destino. sin embargo. en la Torre Norte del World Trade Center. conocido. en la Torre Norte. alguna que otra c hica guapa de alterne. hacer compras. No había estado aquí desde el pasado septiembre. Y. y parejas de las zonas residenciales que estaban en la ci udad por alguna razón especial. podría renunciar al trabajo cuando quisiera. parásitos profesionales. nos fuimos a comprar cosas que necesitábamos para nuestros respectivos viajes. Yo no sentía ninguna ansiedad especial por tener que alejarm e de mi ciudad. Kate tenía una gran confianza en Internet para resolver muchos de sus problemas lo gísticos. mi casa y mi esposa. Hasta las refinerías de Nueva Jersey tenían buen aspecto desde allí. y que utilizaban este lugar para reuni ones y cenas importantes. Y unas buenas botas. que iban del suelo al techo. y le dije al empleado: -Tengo que viajar al culo del universo y estoy buscando algo con lo que pueda se r secuestrado y que luzca bien en las fotos que envíen los terroristas. modestia de ne oyorquino. estaría fuera sólo unos meses. lo que significaba aproximadamen te una hora. por mi parte. ambas cosas como resultado de los avances tecnológicos. utilizo Internet sólo para acceder a mi correo electrónico. y especialmente por las detenciones y conden as de todos aquellos responsables de la tragedia que se produjo en este mismo lu gar el 26 de febrero de 1993. Después de haber comprado lo que necesitábamos. Cuando estuvimos seguros de que habíamos hecho todo lo necesario para separarnos de la vida tal como la conocíamos. manejar sus cuentas. de la misma forma en que lo hacen los solda dos que parten hacia la línea del frente. --¿Señor? Kate le dijo al joven empleado: --Estamos buscando ropa para el desierto y climas tr opicales. s i no lo era del mundo. De modo que fue A&F. pero Kate quería venir aquí. y mi última parada del día fue en el bar Windows Página 259 on the World. que tenían sus oficinas aquí. A mi alrededor había un montón de turistas. Y o. cuando Kate me arrastró para la celebración del vigésimo aniversario de la creación de la ATTF. junto con especímenes de Wall Street. no era tan grande como el que espera a un soldado q ue parte a la guerra.» Yo no estaba segur o de asistir a esa fiesta. yuppies. Pedí un Dewar's con soda. No era la clase de lugar que me agrada especialmente. situado en el piso 107. Pues vale. Eran aproximadamente las seis y media de l a tarde y el bar. Kate llamó para decirme que se reuniría pronto conmigo. aunque real. Para ponerlo en perspectiva. un lugar para relajarse a 400 metros s obre el nivel del mar. dijo. tal vez por la sincera preocupación demostrada por Jack Koenig de que no me sucediera nada ma lo. sentía una especie de inquietud. era el destino predilecto de las personas co n destinos de viaje extravagantes. La vida moderna es a la vez cómoda y complicada. pero según Kate.

. Siento como si la habitación se estuviese balanceando. La banda estaba tocando The Peppermint Twist. que yo volví a bautizar como T wist Yemenita mientras ejecutaba unos pasos especiales llamados «El paseo del came llo» y «Esquiva las balas». -Voy a echar de menos tu sentido del humor. Primero llegamos a la terminal de Delta. sin d emasiados sentimentalismos y sin lágrimas. Abandonamos el Mejor Bar d el Mundo a medianoche. en Jordania y. Kate pidió sushi y sashimi en la barra. Luego cog ería un avión a Ammán. Nueva York. --He p reparado unas cuantas cajas para ambos que enviaremos mañana a las respectivas emb ajadas por valija diplomática. --He incluido una caj a de seis latas de Budweiser para ti. Llevé a Kate a la pequeña pista de baile y le ens eñé algunos de mis movimientos de los años setenta. de hecho. viernes por la noche. --¿Cómo te sientes en este momento? --me preguntó Kate. me secuestraban o moría. apretándome la mano. Una vez en la calle cogimos un taxi y Kate se quedó dormida con la cabeza apoy ada en mi hombro. --Se está balanceando. --Yo voy a echar de menos a mi público . cuando estoy borracho me meto en la boca cosas que no debería. Nos veremos --dije. Kate llegó inusualmente temprano y nos abrazamos y besamos como si nos encontrásemos después de mucho tiempo. y una banda disco come nzó a tocar a las nueve de la noche. estaba como una cuba. --Eso es un alivio. separados de l mundo real por aproximadamente dos centímetros de cristal transparente.Página 260 junto con la firma de documentos por si desaparecía. cogidos de la mano y contempla ndo la puesta de sol sobre los yermos de Nueva Jersey. en Tanzania. volaría finalmente a Adén. También. Tendría que recordar lo en los siguientes meses. Kate cogería un v uelo de Delta a El Cairo y yo un vuelo de American Airlines a Londres. --Vendre mos aquí cuando regresemos --dijo Kate. El departamento de viajes del FBI nos había incluido consideradamente en dos vuelo s que despegaban del aeropuerto JFK con dos horas de diferencia. y aunque normalmente no como pescado crudo y algas. Kate y yo comenzamos a beber una especialidad de la casa llamada «Té Helado Isla de Ellis». Pedí un vodka con hielo para ella. Alfred. De regreso en la barra. --Te amo. ¿Me entiendes? --dij o. --Yo ya te echo de menos. y permanecimos con las espaldas contra la barra. Qui ero decir. Obviamente. en Estados Unidos. --Te echaré de menos --dij o. --Tengo todo lo que necesito. Nos despedimos junto al bordillo. --Eso suena bien. Página 261 --Sí. que ella encontró francamente divert idos. --Cuídate. que a dieciséis pavos la copa necesitaba un nombre más pijo. n uestras armas llegarían en las valijas diplomáticas antes que nosotros. precisamente aquí. --Prometamos que volveremos igual que cuando nos marchamos. con las copas en las manos. . nues tro conserje. medio kilómetro sobre la superficie de la tierra. sentía aprensión por el hecho de que Kate viajase a un lugar donde lo s norteamericanos ya habían sido objeto del ataque de los extremistas islámicos. Con un poco de suerte. Te quiero. desde allí. Los viernes en el Windows on the World es la Noche Disco. con el mayor dolor de cabeza que había tenido en mucho tiem po. -Creo que el alcohol llega más rápidamente al cerebro a esta altura. nos deseó un buen viaje y cogimos una limusina hasta el aeropuerto. mientras que Ka te tendría un vuelo directo a Dar es Salaam. naturalmente. Mientras recorríamos las calles de regreso a casa me dediqué a mir ar a través de la ventanilla.. pero hasta ahora l o habíamos hecho aquí. El lugar se había vuelto un poco más silencioso mientras la gente disfrutaba de la luz del crepúsculo. nuestro trabajo consistía en combatir el terrorismo. donde se había producido un solo ataque atri buido al terrorismo.

la pantalla de vídeo dijo que mi vuelo a Londres estaba embarcand o y me dirigí hacia la puerta. Ambos teníamos pa saportes diplomáticos. de modo que maté el tiempo en el salón de la C lase Business. --Yo también te quiero --dije. Si es que vives lo suficiente para descubrirlo.. de modo que el trámite en Clase Business fue relativamente indoloro. este fregado. de que se haya empleado un misil. ninguna de las cuales me hacía Página 263 ningún bien en ese momento. Kate permaneció en silencio un momento antes de preguntar: --¿Hemos terminado con el vuelo 800 de la TWA? --Por completo. La seguridad era una com binación de una broma y una pelea. fue un fallo mecánico en el tanque de combust ible central.. en esa s emana. No hay problema. En este mundo no hay un solo misterio que no tenga solución. Un mozo se hizo cargo de su equipaje y Kate lo siguió hacia el interior del edific io. Hablas. Kate volvió a quedarse en silencio. había aprendido un montón de cosas. Intercambiamos unos cuantos «t e quiero» más y colgamos. Mi teléfo no móvil empezó a sonar y era Kate. Página 264 LIBRO TERCERO En casa Septiembre Conclusiones: los analistas de la CIA no creen que se haya utilizado un misil pa ra derribar el vuelo 800 de la TWA. que es un elemento habitual en nuestra profesión. Husmeas. si estás escuchando. --Estoy a punto de embarcar --dijo--. Tenía un par de horas de espera. Pero en este juego tienes que pensar a largo plazo. Te devanas los sesos. No existe absolutamente ninguna prueba. físi ca o de cualquier otra naturaleza. --Tú también. Un par de horas más tarde. Había pasado exactamente una semana desde que se cele brase la ceremonia en recuerdo de las víctimas del vuelo 800 de la TWA y. Y Jack.--Tú cuídate también. No hace más que alimentar la leyenda Corey. Página 262 --Es una cita. --¿No me od ias por haberte metido en este fregado? --¿En qué fregado? Oh. Sólo quería de cirte adiós otra vez y también que te quiero. --No te olvides de enviarme un c orreo electrónico cuando llegues --me dijo. clínicamente muerto. Volví a subirme a la limu sina y continuamos viaje hasta la terminal de American Airlines. Y luego vuelves a hacerlo. CIA. Nos saludamos agitando las manos a través del cristal. Tratemos de encontrarnos en París en el viaje de regreso a casa. mientras Kate ya estaba volando s obre el Atlántico. leyendo los periódicos del día y bebiendo bloody mary gratis. Habría podido entregarle mi pistola Glock al guar dia de seguridad. y recogerla al otro lado del detector de me tales. «Informe pericial» (28 de marzo de 1997) Página 265 .

tenía un gimnasio (los marines tuvieron que enseñarle al personal cómo instalar to dos los aparatos) y una piscina (que tuvimos que enseñarle al personal del hotel cóm o se limpiaba). Llevaba conmigo el teléfono móvil. habiendo pasado cuarenta días y cuarenta noche s en el desierto de Yemen. por alguna razón. Había enviado un correo electrónico a la Universidad John Jay de Justicia Penal. hacía cuatro años. a través de Yahoo. si ésa es la palabra correcta para definir el Aer opuerto Internacional John Fitzgerald Kennedy. En Yemen mantuve la ingesta de alcohol en un nivel mínimo. explicándoles que me encontraba cumpliendo una misión secret a y peligrosa para el gobierno y que llegaría tarde a clase unos días o unos años. Las vistas. que hizo con muc ho gusto. desde Londres. los sonidos y los olo res --que nunca había percibido antes-. en lugar de a beber como uno de ellos. donde se alojaba el equi po. No era así. Les sugerí que comenzaran sin mí.eran desagradables. Me sentía como un hombre nuevo. Nunca mencionamos el caso del vuelo 800 de la TWA. una hambur guesa y sexo. que era el plan que yo tenía en mente. y experimenté los placeres de la castidad. Llevaba pantalones de color beige. el jueves después del Día del Trabajador. Parecía estar dis frutando de Tanzania. mientras que una c ondena larga alimenta el resentimiento y la venganza. Posiblemente. como me enteré al ll egar allí. --Gracias. un paisaje interesante y todas esas cosas. La gente es genial. que tenían buen aspecto cuando me los había puesto hacía ya un día. y mi Glock viajaba de regreso a casa dentro de una valija di plomática. una chaqueta azul y una camisa depor tiva. un pasaporte d iplomático y un rencor oculto. aunque sólo lo había visto en un par de ocasiones. Adén. Parecía extraño es tar de regreso en la civilización. Hice una parada en la cafetería y pedí una hamburguesa y una cerveza e n la barra. pero la batería estaba totalmente muert a en ese momento y le pedí al camarero que enchufara mi cargador. --En un lugar llamado Yemen. como ocurre con una condena a prisión. Para que conste. No me echaron a patadas. Por qué nos habíamos librado con viajes tan cortos era más misterioso que por qué nos habían enviado al exilio. era la ciudad portuaria donde habían atentado contra el Cole. y así fue como Kate y yo nos habíamos manten ido en contacto durante todo este tiempo. Página 267 . Kate aún se encon traba en Dar es Salaam. Yo aún estaba furi oso y en absoluto agradecido por mi pronta liberación.05 horas. a las 16. pero t ampoco me invitaron a cenar en la residencia de la embajadora. La buena noticia era que el Hotel Sheraton. Adén. En Adén habíamos tenido servicio de correo elec trónico. pero tuve mucho t iempo para pensar en ello. no era la capital de Yemen. bien venido a casa. y también e ra un asco. y estaba tan bronceado y en buena forma física como nunca lo había e stado desde que recibí tres balazos en Washington Heights. donde estaba destinado.CAPÍTULO 32 En casa. --He estado en el desierto de Arabia --le expliqué. --B ueno. --Bonito bronceado. Pasé rápidamente el control de pasaportes y de inmigración. lo cua l no era un misterio. aprendí a saborear el pescado. Muy barato. el sitio es un asco. donde tuve el placer de conocer a la embajadora Bodine. una Página 266 ciudad de mierda llamada Sana'a era la capital del país y tuve que ir allí unas cuan tas veces por trabajo. M e presenté como un íntimo amigo de John O'Neill. Debería ir algún día. Sin haber sido secuestrado. enfermado de malaria o asesinado. una corta te enseña una lección. Había dejado mi vestimenta de safari en Yemen. que er a a donde pertenecía. Jack Koenig y sus colegas pensaron que. pero llegaría a casa dentro de una semana. ya que no llevaba nada más que mi maletín. En sus correos electrónicos hablaba de gente amistosa. junto con alguna llamada internacional ocasional. llegué al a eropuerto JFK en un vuelo de la compañía Delta. buena comida. pero el hombre viejo necesitaba un trago.

Una vez a la semana.El televisor que había encima de la barra estaba conectado en el canal de noticias y todo parecía indicar que durante mi ausencia no había ocurrido nada. Junto con los investi gadores teníamos a veinte marines armados hasta los dientes y un equipo del SWAT d el FBI. cinco o seis tíos de la ATTF eran convocados a la comi saría para interrogar a esos pobres infelices a través de intérpretes ineptos y embust eros en una sala de interrogatorios fétida y sin ventanas. diecisiete marineros norteamericanos habían muer to. Es broma. Mis obligaciones en Adén consistían en trabajar con su corrupto y asombrosamente estúpido personal de inteligencia para conseguir pis tas sobre los responsables del ataque contra el Cole. y a personal de intelig encia del Ejército y la Marina. Básicamente estábamos meando contra el viento y nuestra pr esencia allí era puramente simbólica. En c ualquier caso. y o sería muy apetecible como empleado o me quedaría en el paro para siempre. y. utilizaba en su estr ategia de marketing para los otros pocos huéspedes. angustia y felicidad en su trabajo diario. ¿Por qué la gente vivía en lugares así? Pedí otra cerveza y eché un vistazo a un D aily News que había en la barra. La misión incluía también alrededor de una docena de tíos del Servicio de Seguridad Diplomática. pero siempre que mis compañeros y yo nos poníamos demasiado agresivos o curiosos. olvidaban inst antáneamente su segunda lengua. todos los cuales cumplían turnos como tiradore s apostados en el techo del Sheraton. hace una sema na llegó a Yemen el rumor de que John O'Neill había dejado el FBI y ahora estaba tra bajando como asesor de seguridad para el World Trade Center. Página 268 Personalmente. naturalmente. cel os. me contaba que estaba teniendo mucha más suerte en Tanza nia. pero apreci aba las técnicas de interrogación empleadas por la policía. Juro que vi a al gunos de esos chivatos con uniformes de policía recorriendo la ciudad en los días en que no hacían de chivatos. con más d e lo mismo en los próximos días. resabio de los días de la colonización británica. El interior de Yemen era un infierno. un barco de guerra norteamericano había quedado fuera de combate y la Administ ración necesitaba demostrar que estaba haciendo algo.» No me sorprendería en absoluto. pero yo conté cuatro de ellos. creo. en parte debido a que cientos de sus ciudadanos habían perecido en el atentado contra la embajada de Estados Unidos . Yo debería ir a verlo para mirar un trabajo. de modo que estuvo bien. compuesto por ocho hombres. y que el hotel. y cuatro tíos del Departamento de Policía de Nueva York pertenecientes a la AT TF. en sus mensajes electrónicos. aproximadamente. en Adén había trabajado con seis agentes del FBI. Bien. Adén era un horno. No había demasiadas noticias y leí la sección de deport es y comprobé mi horóscopo: «No se sorprenda si experimenta sensaciones de placer. la inteligencia yemenita detenía a los sospechosos habituales y los arrastraba al cuartel general de la policía para que nosotros pudiésemos ver que se hacía algún progreso en la investigación. Todos los norteameric anos nos llevábamos bastante bien porque no había nadie más con quien hablar en ese lu gar olvidado de la mano de Dios. entre ellos dos muj eres. cuya identida d y número era un gran secreto. creo que esos sospechosos eran contratados para el día. le dieron la patada. personal de la CIA. todo dependía de cómo se desarrollara el asunto de la TWA. que nos daban pistas inútiles a cambio de unos pavos. donde el gobierno se mostraba muy solícito. El tío del tie mpo dijo que era otro hermoso día del veranillo de San Martín en Nueva York. De vez en cuando. Como cosa de interés. Y luego estaban los «chivatos». La mayoría de esos tíos hablab an una especie de inglés. Pero cuando John O'Neill rea lmente trató de hacer algo. Kate. a dos de los cuales ya conocía. Los tíos de inteligencia les propinaban unos cuantos golpes a los sospechosos y nos decían que se estaban a cercando a los «terroristas extranjeros» que habían atacado el Cole.

? --¿En el tablón de anuncios? --No. ¿Dónde estás? --En la oficina. Aquellos nombres. mi amada Kate estaba pasándoselo de maravilla en Dar es Sa laam. Me estás tomando e l pelo. . Llamé al móvil de Dom Fanelli y contestó él. Estoy en el JFK. --¡Eh! Estaba preocupado por ti . De acuerdo. Olvídate de González Pérez. --Será me jor que te des prisa antes de que corra la voz. ¿Preparado para apuntar? --Preparado. estaba matriculada. --Bien. Scarangello. --He vuelto --dije. Muy bien. ¿Cómo e i apartamento? --Muy bien. Nuestro hotel había sido atacado con cohetes y morteros por un grupo rebelde hacía u n par de años. --Tengo que cortar la comunicación en unos minuto s. Conseguí lo que creo que es una id entificación positiva.. --¿Sí? ¿Y las chatis? --Tengo qu e decirte que ese lugar era como Escandinavia con sol. --Sí. querían volar en pedazos el Hotel Sheraton a la primera oportunidad que tu viesen. tramando historias acerca de jinetes de una tribu salvaje que atacaban mi 4 x 4 mientras me dirigía a Sana'a . ¿Lo tienes? --Lo tengo.. -Oh.. lo habría limpiado si hubiese sabido que. no sólo no era solícito sino que era traicio nero y hostil. por otra parte. --Bien. ¿Va a las clases? -Sí. Christopher.. Tenemos que salir los cuatro alguna noche. y el tío que dirigía su servicio de inteligencia. Bueno. uno en Daytona Beach. Pensé en contarle una de estas histor ias al camarero. ¿No? --Probablemente. Página 269 Quiero decir.. pero ahora estaban todos muertos y nosotros sólo teníamos que preocupar nos de los terroristas que habían atentado con explosivos contra el Cole y que. Te lo mereces. de modo que sólo le pedí mi teléfono móvil. Mamá no está contenta. Lo que era verdad. Brock. --Eso es genial. todo esto podría haber ocurrido. No no s mezclábamos demasiado con los yemenitas y yo dormía con la señora Glock cada noche. No puedo hablar demasiado por si aún están sobre mí. --Roxanne Scarangello --continuó Dom--. dos posibilidades que encaj an con el perfil. --Yo estaba en Yemen. a quien apodábamos Coronel Nazi. Pero puedo hablar. ¿Cómo está Kate? --Llegará dentro de unos días. ¿cómo estaba Yemen? --Es un secreto bien guardado. de todos modos. --Me dio la dirección. eso está en Filadelfia. De hecho. un gusano. --¡Mamma mia! Tal vez debiera presentar mis papeles a la ATTF. llamado coronel Anzi. Todos los días seguía las noticias de Kuwait. si n duda. el número del apartamento y el del teléfono móvil. es verdad.. debería comenzar hoy mismo. El gobierno de Yemen. Mientras tanto. --¿De verdad? Es la misma mierda. Cuéntame. --¿Bromeas? ¿Tienen playas nu distas? --Allí ni siquiera permiten que las chatis usen bañador en la playa. Pedí otra cerveza y puse a trabajar la imaginación. ¿dónde puse esa. Página 270 --Está bien.. aquí está. ¿Qué haces esta noche? --Dímelo tú. Se sacó una licenciatura en Ciencias y un máster po r la misma universidad y más de lo mismo. --Muy bien. Roxanne. o que me asaltaban unos asesinos en la kasbah y escapaba por un pelo a la mord edura de una cobra mortal que habían colocado en mi cama los agentes de la intelig encia yemenita. --Lo intentaré.. Me dio las direcciones y los números de teléfono y los apunté en una se rvilleta.. Dom. Dom añadió--: Hic e una comprobación rutinaria de sus movimientos de cuentas --esos cabrones tienen . Tengo un permiso por diez días y pienso to marme unas vacaciones. ¿Quieres los detall es? --Dispara.. --¿Dirección actual ? --Vive en Chestnut Street con un novio llamado Sam Carlson. otro en San Francisco. El tipo hacía que Jack Koenig parecie ra la Madre Teresa de Calcuta. pero estaba ocupado. veint iocho años. cursa su tercer año de un programa de doctorado en la Universidad de Pen nsylvania. En Yemen había una situación de peligro y siempre via jábamos con chalecos antibala y acompañados por tíos del SWAT o marines armados.

o mañana temprano. pero quizá se trata sólo de una coincidencia. Roxanne Scarangello. en dirección al puente Verrazzano. Y sabiendo de dónde vienes. cariño. no querrás volver a Yemen. ¿verdad? --Así es. pero siguiendo las órdenes de Jack Koenig lo había dejado en cendido todo el tiempo y la batería estaba muerta. Podrías conseguir una pista al lí. Reúnete conmigo en el Judson Grill. Había un autobús que salía de Port Authority. Alguna clase de beca. ¿Algo más? ¿Antecedentes penales? ¿Civiles? --Nada. Pero no tiene medios de vida vi sibles. y había vuelos que salían desde La Guardia. con la radio encendida. Apagué el móvil. --Quizá. Pero estaba encendido.. justo delante de mis narices. me encontraba en la Autopista de la Co sta. tarde. También re cordé que el señor Koenig me había dado una orden directa de que no metiera las narice s en el caso del vuelo 800 de la TWA. luego entré en la I-95 al llegar a Nueva Jersey y me dirigí hacia el sur. Hay cuatro maneras de llegar a Filadelf ia desde Nueva York. Francamente. y el tren que salía desde la estación Pen nsylvania. Me d ebes --Es verdad. pero iba a Filadelfia. Había media docena de mensajes de Dom Página 272 Fanelli. Mi busca. Corté la comunicación y lo dejé enchufado en la toma del coche para que se cargara. Es guapa. l o que haría la próxima vez que le viese. Me acerqué al mostrador de Hertz y alquilé un Ford T aurus mediano y. ¿Te interesa? --Tal vez.01. con una paga mensual. Piensas ir a Filadelfia. --Tengo incluso un a fotografía de su anuario de la facultad. podría haber pasado por un jockey de camellos yemenita. no h abía funcionado en Yemen. Bien venido a casa. Me dirigí hacia la terminal. crucé S taten Island y el puente Goethals. pero él también es estudiante y su informe económico tam bién da asco. Ésa es la chica. Quedemos para tomar unas cervezas. Tal vez no supiese nada. entonces yo también necesitaba hablar con ella. todos ellos diciendo: «Kate. No me tientes.más datos de la gente que el FBI-. en Westhampton Beach. ¿habéis llegado ya? Pensaba pasarme por el apartamento para echar un vistazo. pero tengo jet lag.. D ebería irme a casa. Piensa en lo que haces. Muy bien. Luego estaba Hertz .» És e es el tío que me dice a mí que debo tener cuidado. Pero como sucedía con el autobús. El detective Fanelli iba a acab ar en el lado equivocado de un caso de homicidio doméstico. --¿Becas? -Eso es. --Y una mierda. Llevaba cinco años de . --Ciao. John. en dirección a Filadelfia. Debería haberle pedido que me lo aclarase. he estado en ayunas durante seis semanas.. Llamé al contestador de mi apartamento y recuperé unas docenas de mensajes de gente que parecía sorprend ida o desconcertada por el hecho de que ambos hubiésemos salido del país. Sonreí y dije: --Dom. y no puede decirse que sus padres sean ricos precisamente.y descubrí que solía trabajar en verano en el Hotel Bayview. treinta minutos más tarde. Buen trabajo. --Gracias. que es un asc o. i nvestigué un poco más y descubrí que se trata de una beca Página 271 concedida por el gobierno. sólo estaba haciendo una comprobación. Está limpia.. Tóm ate un respiro. Llegaré es ta noche. pagué la cu enta del bar y le dejé cinco pavos de propina al camarero por la electricidad. excepto quizá su novio. pero si Griffith y Nash habían hab lado con ella. una. Estaría allí en menos de dos horas . Está lleno de chatis de lo s Hamptons que regresan después del Día del Trabajador. -¿Seis semanas? ¿Cómo sabes que aún te funciona? --Ve a limpiar mi apartamento. no sabía los horarios. donde un reloj digital marcaba las 17. Conduje a través del puente Verrazzano. John. y volví a poner mi reloj en horario terrestre. Realmente tenía jet lag y hacía un día que no me cambia ba de ropa. --Ha sido coser y cantar. en Manhattan. Ciao. que son cuatro maneras más de las que necesitas para llegar a Filadelfia. de hecho.

--La acompañaré andando. que es casi na da --dijo. Filadelfia --aproximadamente a ciento sesenta kilómetros al s ur de Midtown-. estoy vestida.es como la Estatua de la Libertad: histórica. No. señorita. famosas por su prestigio académico y social. De modo que sólo serán unos mi nutos. Bajaré en seguida. y si tienes suerte. Estoy delante de su edificio. --Soy yo. Apagué el teléfono y esperé delante del edificio de apartamentos. de modo que la conocía. --¿Sobre qué? --preguntó. --¿Señorita Scarangello? --pregunté--. en el 2201 de Chestnut Street. Norteamérica. y un par d e veces para ver partidos entre los Phillies y los Mets. Hubo un larg o silencio. --Ya les dije todo lo que sabía sobre eso hace cinco años. C onsiderándolo bien. lue go dijo: --De acuerdo. ¿Puedo subir? --No. alta y atractiva. y me sentí como si estuviese besando la tierra y cantando Dios b endiga América. que parecía un lugar b astante decente. Eso es lo que tú crees. Llamé al apartamento de Roxanne Scarangello y me contestó una voz de mujer . Fields. --La acompañaré --dije. Roxanne. Una mujer joven. salió del edificio de apar tamentos. vuelves a apreciarlas con ojos y oídos nuevos. Aproximadamente a las 19. --Ha aparecido algo nuevo. Encontré un lugar para aparcar en la calle. Había comenzado a oscurecer y la noche era clara. preferiría estar en Yemen. 1 Página 275 . --Señorita Scarangello. en una calle flanqueada de árboles. pero nunca es demasiado tarde para volver a abrir un caso. Estaba a pocos minutos andand o de la Universidad de Pennsylvania.. Uno no aprecia estas cosas hasta que las ha perdido. Me dijeron que no volverían a llama rme. Una suave brisa portaba un a pizca de otoño. --Voy a encontrarme con mi no vio para cenar. por favor. --Le mostré mi credencial--. --Yo también tengo una cita para cenar. yo había estado en la Ciudad del Amor Fraternal varias veces para asistir a conferencias relacionadas con temas policiales. --P uedo ir andando. y parafraseando a W. Página 273 CAPÍTULO 33 Para un neoyorquino. Página 274 --¿Por qué no se viste? --Yo. Gracias por su tiempo.30 me detenía frente a un edificio de apartamentos d e cinco plantas. Es br oma. salí de mi coche alquilado y estiré lo s brazos. --Sobre el vuelo 800 de la TWA. Oí lo que parecía ser un profundo suspiro. no muy lejos de Rittenhouse Squa re. --Ya les dije todo lo que sé.retraso... vestida con vaqueros negros y un suéter del mismo color. C. con una larga cabellera oscura. --La llevaré en mi coche. Ella se encogió de h ombros y echamos a andar hacia Rittenhouse Square. Soy John Corey.. cercana y totalmente evitable. Quisiera hablar unos minutos con usted. A pesar de todo. Mientras caminábamos le hice algunas preguntas superficiales acerca de Grupo de universidades del noroeste de Estados Unidos. soy el de tective John Corey del FBI. del FBI. Era una especi e de reacción tardía. --¿Sí? --Roxanne Scarangello. una cara institución educativa de la Ivy Leag ue 1. llego tarde a una cena.

de modo que usted entró en la habitación y ¿qué ocurrió? Página 277 pregunté. lo que sea. Probablemente Ted. --Permítame que vaya directamente al grano --di je--. --No. --Sí.. Sólo usaban sus nombres de pila. ése era el procedimiento después de las once de la mañana. Roxanne dijo unas cuantas cosas acerca de las últimas el ecciones presidenciales. Encontramos un a mesa en el salón y pedimos una jarra de sangría blanca para ella y. Usted fue la doncella que entró en la habitación 203 del Hotel Bayview en West hampton aproximadamente al mediodía del 18 de julio de 1996.la universidad. --Ninguna otra donce lla o ningún otro miembro del personal del hotel habían estado en esa habitación antes que usted. --Bueno. --Tal vez Liam. ¿que habían dormido en la cama? --Bueno. probablemente no. Le creo. --No me especialicé en inglés.. ¿Correcto? --No que yo sepa. --Debería empezar por aquí. --Han pasado cinco años. --¿Sean? ¿Seamus? ¿Giuse ppe? Ella se echó a reír. El otr o era. Era un lugar elegante.. ¿Qué estaba haciendo allí? --Manteniendo el mundo seguro para la democracia. Tiene razón. De modo que arrastré mi carrito y comencé p or quitar las sábanas de la cama. que dijo que era en Literatura Inglesa. --¿Aún están buscando a aquella pareja? ¿De eso se trata? -preguntó ella. Pero no pud e reconocerlo. --Creo que uno de ellos tenía un nombre irlandés --dijo Roxanne. su primer día de clase. tal vez para echar una cabezada o m irar la tele. un cuba libre para mí. Yo asentí y emití algunos sonidos de aprobación.. Pero tenía sentido si Don Juan y su acompañante querían poner tiempo y kilómetros entre ellos y el hotel. Un tío guapo. y entramos. --Bueno. Llegamos a u n restaurante llamado Alma de Cuba. y me pregunté a cuánto ascendería su beca. No pude evitar un bostezo. --Probablemente no estuviesen casados entre ellos --me informó--. --O sea. o sea la hora en que lo s huéspedes deben abandonar el hotel si ya se ha acabado su estancia. por ejemplo. el día después del accide nte del vuelo 800 de la TWA.. ¿Es eso correcto? --Es correcto. haga memoria. para continuar con el tema. Sonreí. --Eso no es irlandés. Pero no tenía ese aspecto que tienen las camas cuan do alguien ha pasado la noche en ellas. en el baño. pero necesitan asesoramiento matrimonial. --¿Y qué me dice de la mujer que estaba con él? --No. ¿Qué es . Llegué a captar muy bien l os matices del uso de las habitaciones de hotel. Además. Nunca vi ningún ret rato robot de ella. había un car tel de «No molestar» en la puerta. --Muy bien.. Era la primera vez que oía eso. --¿Le mostró el FBI un retrato robot del hombre? --Sí. --Bueno. --Se echó a reír--. no puedo recordarlo. Ella s onrió. No había nada. ¿Usted no lo sabe? --Sí. cerca de Rittenhouse Square. Los huéspedes no se habían marchado del hotel y tampoco contestaban al teléfono o a las llamadas en la puerta. Recordé que estaba hablando con una estudiante universitaria y con testé: --Tiene toda la razón. --¿Recuerda lo s apellidos de los agentes del FBI que la interrogaron la primera vez? --le preg unté. --¿Por qué son tan importantes? --Lo sabremos cuando los encon tremos. --¿Le estoy aburriendo? --preguntó. La señorita Scar angello sugirió que tomásemos una copa mientras esperábamos a su novio. Pero el cubrecama estaba a los pies y la manta había desaparecid o. --Eso es. o. Es que acabo de llegar de Oriente Medio. Y un capullo. --Creo que sí. Pero me di cuen ta de que se habían marchado. --Así es. ¿Ve mi bronceado? ¿Quiere que le muestre el billete de avión? Se echó a reír. --En absoluto. Filadelfia y sobre su programa de doctorad o. de moda... les llamé por si estaban dentro. No quier en que los encuentren. -¿Y usted entró con su llave maestra? Página 276 --Sí. Probablemente se tendieron sobre la cama.

cuénteme todo lo que hizo y vio en aquella habitación. Estaba claro que la habían usado. --Correcto. Y querían decir nadie... Se supone que ni siquiera debo mencionar el vuelo 800 de la TWA. --No. --Aún trabaja en el hotel. para el gobierno federal es calderilla. Asentí. --¿La ayudaron c on su beca? --le pregunté. ¿que la manta había desaparecido? --dije. el señor Rosenthal? ¿Habló con él? --Él intentó hablar nmigo sobre ese asunto. Pero lo será cuando llegue Sam. Porque podía sentirme tentada d e hablar con la gente y contarle lo que había pasado. estoy aquí.un matiz? Roxanne volvió a reírse. Estoy bien. --Lo sé. igual que las toallas usadas. pero ellos lo convirtieron en un gran problema. Hace un tiempo solía fumar. ma ntenía la boca cerrada. --O sea. nos dijeron que no hablásemos con nadie. a quien le dijo: -Sí. Segunda jarra de sangría. ¿Y se marchó del hotel poco después de aquel día? Roxanne no respondió en segu ida.. En ese momento comenzó a sonar el móvil de la señorita Scarangello. Sólo una ducha rápida y fuera. --Un buen trato. Y a continuación me encontré sin trabajo y lejos de allí. e incluso complet amente comunes.. segundo c uba libre. Yo no sabía nada. --¿Por qué? --¿No lo sabe? --No. no la conocía. Ella s onrió... l os recuerdos volverán a su mente. han pasado cinco años. ¿v erdad? --Así es.. Ellos me pagan para que no cuide las plantas de la oficina. Contestó a la llamada. Cogí un cigarrillo de l paquete y ella lo encendió.. pero le dije que no podía decirle nada.. esos tíos del FBI dijer on que sería mejor si dejaba mi trabajo en el hotel. el recepcionista? --Lo conocía. Quiero decir. ¿Usted no lo sabe? --No es mi depar tamento. --Es una gran mujer. ¿Co nocía a Lucita? ¿La doncella? --No. Comencé por l a ducha. --Un poco. luego fui al baño p orque es la parte menos agradable del trabajo. Recuerdo haberle dicho a uno de los tíos del FBI que daba la impresión de que apenas habían usado el baño. Me di cuenta de que estaba hablando con su novio. --Me sorprendió al encend er un cigarrillo--. c osas que pudo haber olido o tocado que parecían fuera de lo común. ¿Verdad? --Sí. Y tomé nota mentalmen te para informar a la jefa de doncellas. de modo que no me ahogué con el humo. ¿que estuve bien? --Excelente.. mi novio. Pero si empieza a hablar. Página 278 --Muy bien. de acuerdo. --¿Qué me dice de Christopher Brock. --O sea. y ellos dijeron que compensarían mi salario si cooperaba y me marchaba. Está en el Página 279 apartamento.. --Bueno. Los federales llegan como una pandilla de cazagángsteres. quizá la noche anterior. provocan una tormenta de mierda y después tratan de limpiar la mierda con pasta. --¿Habló con él después de que el FBI la interrogase? --No. Creo que sí.. y. pero no aquella mañana. No parecía nada imp ortante. Luego dijo: --Sí. --¿Qué me dice del director del hotel. Pero tómate tu tiempo. --Lo era. --¿Habían utilizado la ducha? --Sí. Nos veremos más tarde. Yo les dije que no podía permitirme abandonar mi trabaj o. --Cortó la comunicación y me dijo--: Era Sam. --Bien --dije--. Estoy en el bar y me he encontrado con uno de mis antiguos profesores. --Jesús. --Sí. Me pregu nto qué habrá sido de ella. Pero había ese revuelo con la pareja de la habitación 203 y el he cho de que hubiesen ido a la playa y visto la explosión del avión. aunque no muy bien. Se lo dije a . y quería acabar pronto. Pagan a los agricultores para que no aumenten las cosecha s. Sólo tumo cuando bebo. El jabón y el suelo de la ducha estaban seco s. -¿Había arena en el suelo? ¿En la cama? --Había arena de la playa en el baño. Pero. y la gente de la prensa barruntó que algo estaba pasando. y quizá me acosasen los medios de comunicación y todo eso. ¿Quiere uno? --Claro. --Es usted muy divertido. --Lo dudo. --Lo es. --La señora Morales. ¿Tengo aspecto de profesor? S e echó a reír. --¿Qué era eso de lo que el FBI no quería que usted hablase? --Es eso precisament e.

--¿Por qué? --Le gustaría. recibos de alguna clase? --No. --Claro. --Eso está bien. --¿Y había restos de lápiz de labios en una copa de vino? --le pregunté. Comprendí que mi tiempo con Roxanne se estaba acabando.l tío del FBI. Continuó hablando y su memoria mejoraba con ayuda del vino y los ciga rrillos. haría en diez minutos. --A v eces variaba la forma de hacerlo porque era una actividad muy aburrida. --Trate de separar esa habitación ese día de los cientos de otras habitaciones que ha limpiado. --¿Qué me dice de la caja de una cinta de vídeo? --No. si yo fuese su novio. ¿Por qué es tan importante? --Nunca lo sabemos hasta que preguntamos. --De acuerdo. No eran detectives. entonces regresó a la habitación. que era probablemente un tío de la OPR. .. ¿Qué me dice de papel celofán. las mujeres las usan todas y llaman para pedir más. No lo sé. -. luego limpié los ceniceros. Ni Liam Griffith.. algo que podría llegar a necesitar en caso de que la mujer que limpiaba mi apar tamento pasara a mejor vida. --Yo invito esta noche.. que. --P asaré por alto ese comentario sexista. Página 281 --Sí. --¿Qué ha bía en las papeleras? --Realmente no lo recuerdo. pero en el c enicero había un envoltorio de tiritas. Pero eso es lo que hago habitualmente. pero la in terrogaron durante bastante tiempo acerca de esa habitación. A continuación procedió a darme una lección sobre limpieza de habitacione s. luego me agradecieron la colaboración.. cuando lo estaban haciendo? --No lo sé. --¿Algún otro signo de la presencia de una mujer? ¿Polvos? ¿Maquillaje? ¿Pelos largos? --No. que no acepté. creo que no. Roxanne volvió a sonreír y se dio una leve bofe tada en la mejilla. Pañuelos de papel.. Asentí. le pregunté: --¿Es esto. --Bueno. necesi to una taza de café antes de regresar en coche a Nueva York. Creo que eso fue lo primero que me hizo pensar que en la habitación había habido una mujer. E lla sonrió. --¿Lo ve? Eso lo recuerda. --Sí.Sonrió--. --Lo sé. ni Ted Nash.. no se marche. Ella encendió otro cigarrillo y me ofreció uno. sea mala. Ésa es la cuestión. --¿Habían estado fumando? --No. Ella percibió que estaba por marcharme y me dijo: --Quédese y conozca a Sam. --¿Le gustaría yo a él? --No. Empecé por vaciar las p apeleras. Sólo me preguntaron qué había h echo y visto en la habitación. Lo s tíos usan una sola toalla. teniendo en cuent a la caminata de quince minutos desde su apartamento.. La s dos almohadas estaban aplastadas. lo que les contó a l os agentes del FBI? --Casi en su mayor parte. Habían usado un montón de toallas. Página 280 ¿Verdad? --En realidad.. sabían cómo estrujar a un testigo hasta dejarlo seco. pero tenía una rutina. Las cosas habituales. Se echó a reír y luego dijo: --De verdad. --¿Alguna señal de sangre ? --No. En Manhattan. --¿Vive en Nueva York? Página 282 --Así es. --Cabrones de medio pelo. no me interrogaron mucho --dijo ella--. Cuando hubo acabado.. etiquetas de precios. Pero era evidente que en la habitación habían estado dos personas. más o menos.. Se encogió de hombros. En real idad fueron más de tres mil durante los cinco veranos que pasé allí. De modo que puede rec ordar lo que les dijo a los agentes del FBI. Cualquier habitación. --¿Dejó propina esa pareja? --le pregunté a Roxanne. cuénteme cómo limpiaba una habitación. --Muy bien. Se echó a reír.. go mas elásticas. Yo lo soy. Era realmente muy guapa o yo había estado demasiado tiempo en el desierto. ¿cree que ellos se grabaron.. --No. que era de la CIA.

Abrí los ojos. ya son casi las si ete de la tarde. los vio dirigiéndose hacia su coche y llevando la manta.. En aquella época. co n la televisión por satélite. --¿Q ué quiere decir con «pusieron alguna cinta»? --Una cinta de vídeo. muchos hoteles han . --Sacudió la cabeza y añadió--: Fue algo realmente horrible.--Allí es donde me gustaría vivir cuando acabe de a seña a la camarera y pedí un café. pero es demasiado tiempo para quedarse dentro de una habitación de hotel c uando el día es tan agradable. o quizá Roxanne. --Lo fue.. Por eso nadie los vio. --En la habitación no h abía ningún reproductor de vídeo. Una siesta hubiese justificado ese tiempo. Nadie Página 284 parece haberlos visto en esas dos horas y media. miraron la tele o pusie ron alguna cinta romántica. o tal vez la sensación en las tripas de que si me quedaba el tiempo suficiente. El problema era que yo realmente quería que hubiesen ido al bar del hotel y pagado las bebidas con una tarjeta de crédito. ¿qué hace la gente en ese hotel por la tarde? --¿Me lo pregunta a mí? No lo sé. bebí el contenido y pedí otra. Roxanne y yo s. --¿El televisor estaba encendido cuando entró en la habitación? -. no estaba encendido. Roxanne sonrió. --¿Por qué? --Bueno. Asentí. Dan un paseo en coche. ¿No? El tío se registró solo. durmieron un rato. Lucita.. pero hoy. Disfrutaron del sexo. --¿Está dormido? --preguntó Roxanne. --No se lo diré a nadie. Parecía que estaba lleg ando a un callejón sin salida respecto a esas dos horas y media perdidas. pero qui zá no fuese un dato tan importante. De modo que me pregunto. acabaría por surgir algo. --Sí. o hacía las preguntas adecuadas.. Quizá se quedaron en la habitación. Fa tiga. los aparatos re productores de vídeo eran comunes en las habitaciones de los hoteles. o dejado el recibo de una tienda de la zona en la papelera de la habitación.000 metros de altura. ¿qué hicie ron durante ese tiempo? Quiero decir. Para eso estaban allí. o u n programa en la tele. se supone que no debemos mirar la tele mientras estamos trabajando. No había hecho ese lar con una universitaria. Le hice un continuamos hablando de trivialidade otra parte. Tal vez pueda ayudarme con algo. De hecho . --No. Esa pareja se registró en el hotel aproximadamente a las cuatro y media de la tarde. beben una copa. La camarera me trajo el café en una gran jarra. etcétera. --Solía haberlo. cerré los ojos y bostecé. --Corr ecto. o escuchaba con más atención. Ya sabe. Hablaba con Roxanne mientras pensaba en cualquier co sa que pudiese haber pasado por alto. pero quería ver las noticias sobre el accidente del avión. el cable. pero había algo que me mantenía clavado a mi asiento. Cuando vuelven a verlos. el porno de pago. como suele hacerlo la gente cuando quieren que parezca que están en la habitación.pregunté--. Apagó el cigarrillo en el cenicero y preguntó: --¿Hemos vuelto a la habitación? --Sólo un minuto. yo lo encendí. --Tal vez se pusieron románticos.. Me apoyé en la silla. mientras que la otra mitad estaba empapada en ron. Quería marcharme de allí. Roxanne se estaba achispando y la mitad de mi cerebro con tinuaba a 10. cuando la doncella. ¿Qué había en las noticias? --No lo recuerdo con exactitud. Pero no fue eso lo que hicieron. --Buena idea. probablemente. Supongo que salen de compras. algo que puedo hacer cuando mi cerebro está en go camino desde Yemen hasta Filadelfia para ligar Página 283 estudiar. o un poco de sexo antes de dar un paseo por la playa. ¿O sí? CAPÍTULO 34 El novio se retrasaba.. Nad a de eso hubiese dejado rastro.

no se lo cuente a nadie --le dije. ¿cree que ese tío firmó un resguardo para sacar una cinta de víd eo. Es parte de la rutina. incluso yo. La habitación 203. Ella estaba lanzada y dij o: Página 286 --Eso fue lo que hicieron en la habitación aquella tarde. dejó su nombre? --Debería ser detective. cuando el huésped o la doncella devolvía n el libro o la cinta de vídeo. Estaba completamente despierto. ¿O sí? Quiero decir. Debería comprobarlo en el hotel. había dos almohadas apoyadas contra la cabecera de la cama.. ya no te nía uno de esos aparatos. --¿Recuerda si el r eproductor de vídeo estaba encendido? --le pregunté a Roxanne. Lo mismo con los libros. pero aparentemente alguna vez lo tuvo. a quien tuve el placer de conocer. El huésped escribía el título del libro o la película en el recibo. --¿Qué biblioteca? --La biblioteca del hotel. --¿Era necesario presentar alguna clase de identificación para sa car un libro o una cinta de vídeo? --le pregunté a Roxanne. digamos. por si la gente llama para reclamarlas. Las cintas que traen los huéspedes y luego olvidan dentro del reproductor tienen que ser entregad as en el mostrador de recepción. --Era uno de esos talonarios de recibos con una copia de papel carbón rosada -contestó--. y prestan libros y cin tas de vídeo... por ejemplo. --¿Dónde? --En el Hotel Bayview. surgió este tema en algún mo mento? --No. Luego. les daban la copia de papel carbón rosa como recibo con la palabra «Devuelto». pero no salió nada. Miraron una película. John Corey. Venden revistas y periódicos. Pulsé el b otón para sacar la cinta. luego p ensó un momento y dijo: --Esos libros de recibos de la biblioteca podrían estar allí a bajo.. Y soy detective.. Pero si fue la mujer quien firmó.prescindido de los reproductores de vídeo. Asentí. --No lo creo. cuando usted entra hay u na especie de salón biblioteca. --Sí. --¿La llevó alguna vez al sótano para que viese sus archivos? Roxanne se echó a reír. --¿Lo conocía? --Yo le gustaba. no debió de hacerlo con su nombre verdadero. Página 285 --¿Comprobó el aparato para ver si había alguna cinta dentro?--le pregunté. quizá lo hizo. Volví a apoyarme en el respaldo y miré al vacío. que harían enrojecer de vergüenza a la Biblioteca del Congreso. --Creo que sí. Pero quizá me estaba entusiasmando demasiado y mostrándome exce sivamente optimista. --¿Ha estado en el hotel? --Sí. --Pensó un momento antes de añadir--: De hecho. --¿Había que pagar algo por una cinta de vídeo? ¿Dejar un depósito? -No. Supongo qu e bastaba con el nombre y el número de la habitación. --No he abierto la boca so . Así de sencillo. --El señor Rosenthal. --Por favor. --Es lo que le estoy diciendo. como si hubiesen esta do mirando la tele. Ese tío era una u rraca y probablemente ni siquiera tiraba el envoltorio de los chicles.. --Hábleme de esa biblioteca que pr esta cintas de vídeo. Hay una biblioteca que prest a cintas de vídeo. Las cinta s de la biblioteca eran devueltas directamente a la biblioteca o al mostrador de recepción. Por eso el reproductor estaba encendido. Pensé en el señor Leslie Rosenthal y sus archi vos. No era posible que a Lia m Griffith y/o Ted Nash se les hubiese pasado por alto. me impresionó como un individuo muy ahorrador. Sí. Ella sonrió y dijo: --Era un poco anal. Si Don Juan firmó para sacar una cinta de la biblioteca del hotel. --Se quedó pensativa un momento y luego me preguntó--: Eh. ¿Se ha vuelto a quedar dormido? Me e rguí en mi silla. --Bien. Asentí. lo firmab a y apuntaba el número de su habitación. --O sea que se puede pedir prestada una cinta de vídeo. --¿Cuando habló con los agentes del FBI. había pasado por alto la importancia de esa biblioteca cuando la vi. --¿Qué debía firmar el huésped? ¿Un libro? ¿Una tarjeta? Roxanne encendió otro cigar lo. y. Sólo había que firmar. yo l o apagué.

de modo que volví a sentarme. --Eh. Ella le dijo: --Sam. Miré a Sam y le pregunté: --¿Existe el mund o físico fuera de nuestras mentes? --Por supuesto. --Yo tampoco.. Pero ¿habría firmado cualquiera de ellos con su verdadero nombre? De pr onto tuve esa horrible sensación de estar agarrándome a un clavo ardiendo. tal vez deberíam os ir a la mesa.. -Gracias por su ayuda --le dije. casi sin aliento. pensé. Me marché del Alma de Cuba y eché a and ar hacia mi coche en Chestnut Street. Tenía un apretón nacido y. Hay miles de instrumentos que p ueden registrar el mundo físico y hacerlo mejor que la mente humana. te agarras a él con fuerza. . --Bien. luego a mí y contestó: --Creo que de ocho de la mañana a ocho de la noche. nos estrechamos la mano y ella dijo: --Gracias por las copas. Tiene sentido. ¿Cuáles eran las posibilidades de que Don Juan o su acom pañante sacaran una cinta de vídeo de la biblioteca? El reproductor de vídeo en la hab itación 203 había sido encendido. --Así es. hasta que yo le pregunté a Roxanne: --¿Cuáles eran los horar ios de la biblioteca? Miró a Sam. Llámeme si cualquier otr a persona la llama para hablarle de este asunto. Era hora de que me largara de allí. La están reservando para nosotros. quizá. pero parecía un tío agradable. Luego fui a pag ar nuestras bebidas. Asistí a una de sus clases de filosofía. --¿Enseña filosofía? --me preguntó. --Lo haré. --Exacto. Roxanne se reunió conmigo. rebobinar? --Eh.. ¿Quiere el número de teléfono de mi casa? --Ya l o tengo. para poder ver en el televisor lo que pensaban que habían visto aquella noche en la playa. Sam también se sentó y se produjo uno de e sos momentos de silencio. no. Mi ré a Roxanne y le hice una seña con la cabeza en dirección a la barra. --Es un hombre afortunado --le dije. --Como una cáma ra. era muy poco atractivo. quien tenía el libro de recibos de la Página 288 biblioteca cuando estaba cerrada. de hecho. Ella también se levantó. grabar.. Página 287 Me quedé pensando un momento. pero mi mente ya se encontraba en el Hotel Página 289 Bayview. pero aún no había acabado con Roxanne. Le di unas palmadas a Sam en la espalda. grac ias. uno de ellos fue a la biblioteca y sa có una película.. Cuando estaba pagando la cuenta. profesor. M e levanté y nos estrechamos la mano. Llegó el novi o de Roxanne. pero la explicación más probable para ello era que hub iesen conectado su cámara de vídeo al VCR para pasar la cinta de la cámara. P or otra parte. los dos habían estado aparentemente en su habitación durante dos hora s y media aquella tarde. ¿Quiere una copa? --le pregunté a Sam. --¿Y qué ocurría si un huésped se marchaba antes o después de ese hor ario y quería devolver un libro o una cinta de vídeo? Ella parecía sentirse un tanto i ncómoda. le sonrió fugazmente a Sam y luego me contestó: --Se lo entregaban al recepci onista. Asentí. Mi culo se arrastraba. Me levanté. Sam parece un tío agradable. No entiendo d e filosofía. --Me dirigí a Roxanne--: ¿Podría recordar en qué modo estaba el reproductor de vídeo? ¿Accionar. Gracias. --Gracias por su compañía --le dije a Roxanne.bre este asunto en cinco años. de modo que. y se inclinó para besarla en la mejilla. Le entregué una tarjeta--. No lo recuerdo. --Bien. ¿quiere acompañarnos? --No.. Usted también puede llam arme si necesita cualquier otra cosa. --Me temo que no entien do nada de lo que estás diciendo --dijo Sam. éste es el profesor Corey. Pero cuan do lo único que tienes es un clavo ardiendo. «Cog ergo sum» Sonrió y me informó: --Estoy en el programa de física avanzada.

y no a Yemen. da asco. La m isma que en Yemen. quienes no consideraban que esa calma pasajera f uese una buena señal. De hecho. y no había ningún indicio de que nuest ros amigos islámicos estuviesen cociendo algo. encantador y motivado. en parte debido a las diferentes fechas de nuestro s respectivos regresos al hogar. tendrían que preguntármelo mañana. Parecía ser un día aburrido. Por lo tanto. o sea. si no lo he mencionado antes. Comprendí que la echaba de menos más de lo que había imaginado. Después de veinte años de hacer est e trabajo. Concentré mi mente en preocupaciones más inmediatas y pensé en la conversación que había mantenido con Roxanne Scarangello. Estaba cansad o. me gustaría que estuvieses conmigo. una palabra aquí. inteligente. Y. brillante. rascándose la cabeza y preguntando: «¿Qué habrá pasado con es . pero alerta. en realidad. John. no me pagaban por hace r esto. ya puestos. pero fundamentalmente porque yo estaba obsesion ado con el vuelo 800 de la TWA. según mis colegas en Yemen. etcétera. Si estaban preguntándose dónde estaba John Corey esta noche. pero sólo eran momentos pasaje ros. acabas por desarrollar un verdadero sexto sentido. de modo que necesitaba alguna clase de recompensa no monetaria. perceptivo. que tiene muy b uenas vistas si cierras los ojos y piensas en cualquier otro lugar. el hecho de que no hubiera noticias no significaba necesariamente una buena not icia. la pre gunta correcta. las primeras horas de la mañana. había sido un verano realmente tranquilo en el frente terrorista. la urgencia esta ba relacionada con la Oficina de Responsabilidad Profesional del FBI. Me di cuenta de que la ent revista podría haber salido de cualquier otra manera. que suponía que no se había olvidado de mí durante mi ausencia. Quiero decir. manteniendo la velocidad a unos 130 kilómetros por hora. En mi segunda carrera. Viajaba con un ligero exceso de velocidad. Imaginé a mi ángel dormida en la habitación de un hotel de tres estrellas que daba al océano Índico. Suponía que lo único que podría encontrar en los archivos del Hotel Ba yview sería al señor Rosenthal. un sitio q ue. tenía perfectamen te controlado mi regreso del extranjero. A Liam Griffith también. ese asunto de la biblioteca que prestaba libros y cintas de vídeo no había sido un golpe de suerte. y que. El encuentro e n París había quedado descartado. aunque no había ninguna urgencia especial en compro bar una pista en un caso que estaba cerrado desde hacía cinco años. un comentario ocasional allá. la respuesta equivocada. Busqué en la radio una emisora de n oticias y escuché las últimas. que es como suele ocurrir co n las entrevistas a testigos.10 y me pregunté qué hora sería en Dar es Salaam. Sí. Continué viaje hacia el norte por la autopista de Nueva York. d eseé que Ted Página 291 Nash estuviese vivo para poder metérselo también a él por el culo. era John Corey mostrándose tenaz.Página 290 CAPÍTULO 35 Emprendí el regreso a Nueva York por la autopista de Nueva Jersey. había momentos duros en los que desea ba que ella estuviera en Yemen y yo en las Bahamas. Estaba sinceramen te feliz de que la hubiesen enviado a un lugar decente. quería meterle esto por el culo a Koenig tan profundamente que se le cayera has ta la gomina que llevaba en el pelo. por un momento. Sobre todo motivado. Básicament e. El relo j del salpicadero señalaba las 21. sin embargo. seguidos de pensamientos amorosos sobre nuestro reencuentro. sin duda.» Como si el viaje a Yemen hubiese sido ide a mía. En una ocasión me había enviado un correo electrónico donde decía: «Esto es tan hermoso.

--Para tranquilizarlo. Estoy a unos veinte minutos del hotel. algo que me resultó decepc ionante. de modo que presc indí de las formalidades y le dije: --Necesito hablar con el señor Rosenthal.. Peter volvió a colocarse detrás del mostrador. señor. acercándome a Westhampton Beach. señor. No tiene que echar a nadie de la habitación. pero he ido a la ópera en citas de dos parejas con Dom Fanelli. --Sí. Ya había pas ado media hora de medianoche y una ligera niebla se había levantado desde el océano y las bahías. --¿Se quedará con nosotros esta noche? --preguntó. Estaba oscuro y no pude ver demasiado. no ocurre nada. luego dijo: --Está bien.. quien consig ue entradas gratis.. solo. Cogí el auricular y le dije al señor Rosenthal: --Lamento tener que molestarle a esta hor a. Tengo que vestirme. Calculé que llegaría al Hotel Bayview aproximadamente cuando emp ezara a cantar la gorda. Las puertas del bar estaban cerradas. En esa zona. del FBI. mi radio estaba captando señales de Connecticut y una emi sora de la PBS estaba transmitiendo La Traviata. Póngame un whisky y deje estar lo de la coca-cola ... --No. Peter reg resó con un vaso de whisky en una bandeja. añadí--: No tiene nada que ver con trabajad ores inmigrantes ilegales. y dijo: --Señor. --Corey. pero el señor. Peter no me había entendido y le infor mé: --Usted está de suerte. El señor Rosenthal contestó con una mezcla de at ontamiento provocado por el sueño y controlado fastidio... . Yo fui hacia las puertas que comunicaban con la biblioteca y ec hé un vistazo a través del cristal. señor. salí del coche y me Página 292 dirigí a la entrada principal del hotel.. Remo ví ligeramente el whisky y bebí un trago. --Es la una y cinco --dije servicialmente--.s recibos del alquiler de cintas de vídeo?» Me encontraba en la Autopista Montauk. Miró su reloj. Creo que sabe qué ho ra es pero. --Colgué y le dije a Peter--: Bebería una coca-cola. Peter. Se produjo un momento de silenc io. --Alguien contestó a la lla mada en el otro extremo de la línea. con ese gesto que suele hacer la gente cuando quiere recalcar algún estúpido detalle acerca de la hora. Por favor. luego dijo: --¿No puede esperar a mañana? Página 293 --Me temo que no. Páseme el teléfono.. señor. Apagué el motor. La gorda estaba cantando Parigi. o cara cuando entré en la zona de aparcamiento re servada a los clientes. algo que hizo a los pocos minutos. Esperé a que ella acabase y cayera muerta. Son las ocho de la mañana. Hubo otro momento de silencio. Hora de trabajar. Después de casi un mes de sequía me supo a yod .. Abrió con su llave la puerta del bar y desaparec ió en su interior.. mi recepcionista favorito. Llámelo. Ya había pasado el Día del Trabajador y el vestíbulo estaba muy tranquilo a esa hora d e un día laborable.. --Sí. --Aprecio su p ermanente cooperación. tecleó algo en el orden ador y dijo: --Está de suerte. Cogí el vaso y le dije: --Apúntelo en la cu enta de mi habitación. Peter l vantó el auricular y marcó el número de Leslie Rosenthal. --El señor Corey.. -Pero. es casi la una de la mañana.. --Gracias. --Sí.. traiga las llaves. está aquí otra vez y le gustaría hablar con usted. Esto no se lo explico a mucha g ente. No. --¿Sabe qué hor a es en Yemen? Yo se lo diré. --¿Tiene las llaves del sótano? --le pregunté a Peter. --¿Qué ha surgido? --Necesito ver sus archivos. --¿Señor? --Dewar's. Sólo el señor Rosenthal. --Puedo bu scarle una en el bar. No está ocupada. Habitación 203. Sí. señor. estaba de servicio. ¿se trata de algo urgente? --¿Por qué estoy aquí si no? Llámelo.. y Peter dijo--: ¿Señor Rosenthal? Lamento molesta rle a esta hora. pero ha surgido algo importante. --Ése es el plan ..

Recibido. --En un libro de recibos. señor. El acceso del vestíbulo parecía ser la única vía de entra da y salida de la biblioteca. --¿Estaba ust ed aquí cuando el hotel tenía cintas de vídeo en la biblioteca? --No. Era una gran habitación con suelo de caoba y con estanterías en las pa redes. Es una práctica común en la mayoría de los buenos hoteles. a veces pueden no coincid ir porque una segunda persona alojada en la habitación puede no tener el mismo ape llido que el huésped que se ha registrado en el hotel. Un sencillo libro de recibos con tres recibos por página y un pap el carbón rosa. Regresamos al vestíbulo y Peter sacó el libro de recibos que tenía detrás del most rador. una caja registradora y un ordenador y. Me dirigí nuevamente ha cia la biblioteca y Peter cogió sus llaves maestras. no volvió a ver a Don Juan después de que éste se registrara. Plum Island». --Buena política. unas pocas lín as en blanco y un lugar destinado a la firma. decorada como una sala de estar. --Veamos ese libro de rec ibos. yo no podía saberlo. había una vitrina llena de objetos varios. incluso más tiempo. detrás del escritorio. a menos que uno entrase a través de una ventana. señor. --Bueno. una línea que decía: «Recibido». Para cualquier cargo a la habitación. bar. --¿Es necesario que el huésped exhiba alg una clase de identificación? --Habitualmente no es necesario. Christo pher Brock. Página 295 --¿Suelen conservar estos libros de recibos una vez que están llenos? --Creo que sí. restaurante y cosas así. ¿cómo f unciona el sistema para prestarles libros a los huéspedes? --El huésped elige un lib ro y tiene que firmar para llevárselo. o dar sólo el nombre del huésped qu . --Como había vivido en un mal hotel durante las últimas seis semanas. de ese modo los huéspedes pueden devolve r los libros en cualquier momento del día o de la noche. si su nombre y el número de habitación q ue usted da coinciden con los datos del ordenador. Busqué una entrada al azar que decía: «22 de agosto. --Bien. es suficiente. o específic amente a buscar una cinta de vídeo para pasar el tiempo antes de ir a la playa par a hacerse arrumacos bajo las estrellas. Tenía un lugar para la fecha. mostrar la llave de la habitación suele bastar. Si había entendido bien lo que Marie Gubitosi me había dicho. quien quizá ni siquiera sabía bajo qué nombre se había registrado su amante-. --Sí. --¿Prestan cintas de vídeo de la biblioteca? Página 294 --No. E l señor Rosenthal conserva todos los archivos durante siete años. A veces. A la derecha del escritori o había un expositor de diarios y revistas. en este caso la 105. todo típico de un hotel pequeño con espaci o limitado para los servicios. el recepcionista. --Éste es mi segundo año . --¿Dónde deben firmar los hués pedes que retiran un libro? --le pregunté a Peter.. Digamos que no coinciden --le dije a Peter. --Echemos un vistazo. La última vez que estuve aquí debí haber prest ado más atención a esta habitación. abrió las puertas dobles y ence ndió las luces. habitualment e. Cada recibo tenía un número consecutiv o impreso en rojo.o. Una anotación manuscrita decía «Devuelto». Pensé en la acompañante de Don Juan. --Muy bien. Yo recuperé mi whisky. En la esquina izquierda más alejada había un gran escritorio con un teléfono. Pero incluso los grandes detectives no pueden pens ar en todo en su primera visita al lugar de los hechos. En las habitaciones no hay aparatos reproductores de vídeo. Pero tal vez la mujer que estaba con él vino aquí a comprar un periódico o algún recuerdo.. seguido de una firma apenas legible y un número de habitación. Abrí el libro de recibos y tenía el mismo aspecto que había d escrito Roxanne. En esos casos. ¿Era así como realmente sabía este brebaje? Dejé el vaso en una mesita auxiliar. --¿Cuánt o tiempo lleva trabajando en el hotel? --le pregunté a Peter. --Que usted conserva detrás de su mostrador.

--De acuerdo. A menos que algún idiota los haya tirado. ¿qué otra. que se trataba del nombre del huésped registra do en el hotel. Lo observé mientras meditaba sobre mi solicitud. --Buenas noches --lo saludé t ras levantarme. --¿A la una y media de la mañana? --Señor. en cambio. --Aparte de usted. Página 297 CAPÍTULO 36 El señor Leslie Rosenthal entró en el vestíbulo del hotel vestido de manera informal. Pasé varias páginas del libro de recibos pero no vi ni nguna información importante acerca de los huéspedes. salvo una firma y un número de h abitación. Me senté en uno de los sillones del vestíbulo y esperé la llegada del señor Rosenthal. que sup use. Luego añadió--: Donamos todas las películas a un hospital. y un rastro visible para la OPR si no encontraba nada. lo que r esultaba barato si encontraba alguna pista importante. consideré seriamente la posibilidad de echar abajo a patadas un par de puertas . ¿Ha traído las llaves? --Sí. que no había tenido demasiado uso en Yemen. cinco minutos más tarde.. el FBI n unca duerme. ¿Ve mi bronceado? ¿Quiere ver mi billete de avión? Rosenthal no respondió y. --Así es. naturalmente. y posiblemente la llave de oro que abría la puerta del corto sender o a través de la mierda. ¿Ha traído mis archivos desaparec idos? --De hecho. por lo que me había dicho Peter. voy a registrarme en la habitación 203. con pantalones y una camisa deportiva. La tarifa fuera de temporada se había reducido a ciento cincuenta pavos. --N o. --Yo sí --dijo--. sin pajarita. para empezar.dijo. estaba registrado en la habitación 203 u tilizando mi tarjeta American Express. El señor Rosenthal se estaba tomando su tiempo para llegar al hotel desde su casa y yo. --Bien. De vez en cuando aparecía un segundo nombre escrito en el recibo. ¿De qué se trata? --No estoy autorizado a decirlo. --«Buenos días» sería más apropiado.e está registrado en la habitación. Página 296 --¿Ha venido por aquí alguien del FBI desde mi última visita? --le pregunté a Peter. Tengo la sensación de que no está aquí en una misión de rut ina --añadió. que no era el mismo que el de la persona que había pedido prestado el libro. Pero. que yo sepa. me preguntó: --¿Qué le gustaría ver? --Sus libros de recibos de la sección de préstamos de víde s de la biblioteca. . desde la última vez que nos vimos he estado en Oriente Medio. quien tenía la llave de los archivos.. Página 298 --Creo que sí. ¿Ha venido para seguir investigando en los archivos? --me preguntó. como hacen en las películas. Pero eso podía molestar a Peter. usted conservó los libros de recibos. si he olvidado la llave de la habi tación y no puedo recordar el nombre de la persona con la que estoy durmiendo. --¿Cuál fue su primera pista? --La hora. --Eso es encomiable. --Dejamos de tener ese servicio de préstamos de vídeos hace tres años -. Peter hizo lo que mejor sabía hacer y. ¿me d ejaría llevar un libro? Ésta era la oportunidad para que Peter se vengase y me miró fi jamente antes de decir: --No. que era un hombre de acción y con poca pacienc ia.

En el fondo de mi mente --pero no muy en el fondo--.» --¿Por qué los h a conservado? --le pregunté. El señor Rosenthal me lo explicó. Doblé el libro ha cia atrás y pude ver dónde habían cortado limpiamente una de las páginas del libro de re cibos. Mis manos temblaban ligeramente mientras pasaba las páginas buscando el 17 de julio. Encendió las luces y bajamos l a escalera. no eran auténticos d etectives. pero ninguna de esas personas había dado el 203 como su número de habitación. Bajé la caja del estante metálico y la apoyé sobre uno de los archivadores. yo sabía que era imposible que el FBI hubiese permanecido dos meses en este hotel si n pensar en la biblioteca de préstamos. El primer recibo correspondiente a esa fecha estaba en la parte superior de una página y firmado por Kevin Mabry. Página 299 1996». Luego. Encontré un libro de recibos con las f echas «12 de junio . Siete años es un período pru dente. Me quedé mirando el li bro de recibos. --Pues bien. Echemos un vistazo en la sala del sótano. El señor Rosenthal estaba a punto de cerrar con ll ave la puerta de la sala Página 300 de archivos cuando me preguntó: . cubre tu culo. con el señor Rosenthal mirando de reojo el desorden del archivador.Febrero 1996--Marzo 1997». lanzando el libro dentro de la caja. Quiero decir. Corey. todo el mundo se había convertido en detective. Me coloqué debajo de uno de los fluorescentes y comencé a pasar las páginas de los rec ibos de vídeos. Cabrones. a v eces. Mierda. que debe de habe r estado en este edificio. No contesté. controlando las fechas de entrada y salida escritas en la cubierta de cada libro. O el FBI. --Les enseñé cómo estaban organi zados los archivadores y luego los dejé solos. luego p asé las páginas hacia adelante. Tomé nota de ese comen tario. que el señor Rosenthal abrió con una de sus llaves. habitación 109. donde había un montón de cajas de cartón apiladas en estantes de metal. y Kevin había sacad o Dos hombres y un destino. Empecé a sacar los libro s de recibos de la caja. Nunca se sabe lo que Hacienda o. --¿Ha habido suerte? --preguntó el señor Rosenthal. que vale. pero tampoco tenían el encefalograma plano. De pronto. Cabaña de Invitados 3. -Sí. la abrió con otra llave y se dirigió directamente a la parte posterior de la habitación. Una vez ante la puerta de la sala de archivos. A cont inuación una firma indescifrable correspondiente a la habitación 9. El siguiente recibo estaba firmado por Alice Young. Lo seguí hasta la puerta que comunicaba con el sóta no. E chamos a andar en dirección a la puerta. Pero había probado al go. Un gran razonamiento deductivo. los propietarios del hotel quieren ver.persona guarda las llaves de la sala de archivos? --Nadie. Alguien de la habitación 203 había sacado una cinta de vídeo y por eso faltaba una página en el libro de recibos.25 de julio. esa persona sacó El padrino. No sé qué miraron. En la secuencia faltaban tres números. --S upongo que piensa que esa pareja pudo haber firmado el recibo de una película --di jo el señor Rosenthal. que estaba llena de libros de recibos. --¿Preguntó el FBI por estos recibos en 1997? --le pregunté al señor Rosenthal después de mirar la caja. --Yo siempre lo digo. --Tengo como política gua rdar todos los documentos durante siete años. --Cabrones. el último recibo en la parte inferio r de la página estaba fechado el 18 de julio. Bien por Alice. que había sacado El último tango en París. reemp lazado por una nota de Liam Griffith que dijera: «Que te jodan. que llevaba a otra prueba desaparecida. Era realmente el trabajo de un anal compulsivo. Volví a l a página anterior y eché un vistazo a los números del recibo impresos en rojo. Cada caja llevaba una etiqueta c on una fecha y al cabo de pocos minutos encontramos la caja marcada «Recibos de la Videoteca -. Abrí la caja. --¿Perdón? --Vamos --dije. se me ha ocurrido esa idea --contesté. casi esperando descubrir un libro desaparecido. el día siguiente. Pasé la página y leí otras dos f irmas y sus correspondientes títulos de películas.

--¿Cuándo? Habitualmente uno o dos días después de que el huésped se ha marchado y descubrimos que el artículo en préstamo ha desaparecido. --¿Puedo ayudar. se leía: «No devuelto». de modo que los repa sé lentamente. Dur ante siete años. o a primera hora del día siguiente. Si n o es así. las copias de papel carbón rosa se archivan. o lo incluya en su tarjeta de crédito. de modo que. 1996». El número de la habitación er a el 203. --En el libro de recibos no vi ningún papel carbón rosa por las cintas de vídeo no devueltas --le dije al señor Rose nthal. el papel carbón rosa se envía al contable para que cargue el artículo desaparecido en la cuenta del huésped. la copia rosa pasa al archivo de impuestos como pérdida deducible. En su interio r había un fajo de recibos rosados sujetos con una goma elástica. coloqué el resguardo rosa en el mostrador de recepción . Se arrancan y se guardan por separado. y encontró un sobre de papel manila con la inscripción «Cop ias en papel carbón -. y si el artículo sigue sin aparecer o no ha s ido pagado. según Marie Gubitosi. o aparece más tarde. ¿dónd e? --Aquí. Quité la goma y empe cé a examinar las aproximadamente dos docenas de recibos correspondientes a cintas de vídeo y libros desaparecidos. Hacia la mitad de la pila me detuve en un recibo fechado el 17 de julio. Le pregunté al señor Rosenthal acerca de esa cuestión y me contestó: --Aparen temente.. y el 18 de julio. era el nombre que había utilizado Don Juan cuando se registró en el hotel. --Mu y bien.. --¿Cuándo arrancan esas copias de papel carbón del li bro de recibos? -.. obviamente. Abandonamos la sala de archivos con el señor Rosenthal mirando furtivamente de reojo hacia mi falta del sentido del o rden. --Se guardan por separado.--¿Quiere echar un vistazo a los recibos de los libros prestados? --No. En la mañana del 19 de julio llegó el FBI preguntando por una manta de cama des aparecida. --Entiendo. pero la luz no era muy buena. la persona que sacó prestada la cinta de vídeo no tenía una llave de la habit ación. --No. Los recibos no guardaban un orden cronológico estricto. conocía el nombre que Don Juan estaba usando aquel día. que. La mujer. Esa misma mañana. de modo que la bibliotecaria comprobó en su ordenador y vio que el nombre que constaba en el registro no coincidía con el nombre del huésped alojado en la habita ción 203. en algún momento de ese día. en letras impresas con una caligrafía diferente. --No. La cinta de vídeo que habían sacado era Un hombre y una mujer. era algo que ya habían hecho antes . --Usted primero. usted descubrió que se habían marchado sin notifica rlo. El señor Rosenthal me condujo hasta un armario mar cado como Página 301 «Archivos de impuestos. Utilizamos esos recibos en papel carbón para realizar un inventario mensu al de los objetos desaparecidos.le pregunté.? --me preguntó el señor Rosenthal. ¿Es posible que para entonces alguien de su perso nal hubiera arrancado el recibo rosa del libro de recibos y lo hubiese marcado c omo desaparecido? --El encargado de la biblioteca espera para ver si una doncell a u otra persona devuelve el artículo que falta --respondió el señor Rosenthal--. que coincidía con el nombre que figuraba en el ordenador. Preguntó por la persona que tomaba prestada la cinta de vídeo y esa persona le dio el nombre del huésped registrado. por lo tanto. de modo que los huéspedes de la habitación 203 se registraron el 17 de jul io.Recibos Biblioteca» y me lo entregó. Una vez en el vestíbulo. --¿Y después de eso? --Como ya he dicho. En el recibo.. Abrí el sobre. el artículo es devuelto al h otel por correo. Cada uno de ellos estaba marcado como «No devuelto». de modo que las copias de papel carbón rosa se guardan para el inventario mensual. La firma es taba garabateada y la persona no había apretado el bolígrafo con la fuerza suficient e para dejar una marca clara en la copia de papel carbón. --Pero ent onces recordé algo que había dicho Roxanne y me detuve. lo que significaba que no se trataba de una aventura de una noche. más tarde. llegaron más agentes del FBI preguntando por l os ocupantes de la habitación 203. aunque la cal igrafía parecía femenina. al mediodía. y el nombre «Reynolds». A veces. --Vamos arriba --dije. Dejé el fajo de recibos y miré nuevamente la firma.

es un reflejo natural firmar con tu nombre verdad ero cuando te lo piden. o en la habitación. como c uando se tiene una aventura amorosa. o en la tienda de regalos. Sacó una lupa cuadrada de debajo del escritorio y la coloqué sobre la tenue firma qu e figuraba en el recibo. --¿Por qué lo cree? --Bueno. junto con su lupa.» La estudié más de cerca. --Sabiendo lo que sabe sobre este asunto --le dije-. o en el restaurante. Página 302 --¿Tiene una lupa? --le pregunté a Peter. --Pón galo en la cuenta de mi habitación --respondí sonriendo Página 303 amablemente. subí un par de tramos de escalera y entré en la habitación 203. o incluso un permiso de conducir.. --Sí. Ya sabe. El tío no se registró con su verdadero nombre. deteniéndome en cada let ra. Es mejor usar tu verdadero nombre y número de la habita ción para evitar situaciones embarazosas. casi sarcástico. cogí mi bolsa. conduje hasta el Moneybogue Bay Pavilion. --N o. --Me gusta su manera de pensar.» Peter estaba tratando de echar un vistazo al recibo rosa. Subí a mi coche de alquiler. Despiérteme a las siete --le d ije a Peter. se le pide que escriba su nombre y el número de la habitación. gracias por su ayuda. --Creo que sí. --Por supuesto. en cualquier momento de la transacción.. gracias. El señor Rosenthal tenía un sentido del humo r seco. señor Rosenthal --contesté--. --El señor Rosenthal me preguntó--: ¿Cree que la habitación le hablará? --Las habitaciones no hablan. dijo: «¡Eureka!» Página 304 . --Sí. Le hice señas al señor Rosenthal para que me ac ompañase a la biblioteca y ambos entramos en la habitación a oscuras. Aprovecharé la tarifa de tempo rada baja. Abandoné la bi blioteca y el señor Rosenthal me siguió. Salí del vestíbulo a la noche fría y bru mosa. o le pueden pedir que enseñe la llave de su habitación. --¿Necesita ayuda con su equipaje o indicaciones para llegar al Moneybogue Bay Pav ilion? --preguntó Peter tras apuntar en su libro la hora en que debían llamarme. y uste d firma con su verdadero nombre porque el personal del hotel puede hacer las com probaciones necesarias mientras usted está presente. supongo que desde hace muchos años. Firmar para sacar un libro o una cinta de vídeo es una transacción sin importancia. señor Rose nthal. ¿cree que la mujer que estaba en la habit ación 203 habría firmado con su verdadero nombre el recibo por el préstamo de la cinta de vídeo? El señor Rosenthal meditó un momento antes de contestar. --Eso resulta muy reconfortante. «Jill Winslow.y habiendo estado en el negocio de la hos telería. Lo gua rdé en el bolsillo. pero eso es diferente. Estábamos delante del mostrador de recepción y el señor Rosenthal me preguntó: --¿Piensa q uedarse con nosotros esta noche. es lo mismo en el bar. Yo suelo sacar lo mejor que hay en la gente. --A menos que se esté viajando de incógnito. --Entonces necesitaré un recibo por el recibo --dijo haciendo una broma. --Y añadió--: Además. Caballeros. «Jill Winslow.. señor Corey? --Así es. Una voz en mi cabeza. --¿Qué habitación le ha dado al señor Corey? --le preguntó el señor Rosenthal a P eten --La habitación 203.bajo la brillante luz de la lámpara.. --¿Necesita conservar ese recibo? --me pregun tó.

Otra persona. --¿Qué me dices de esa tía del FBI en Washington D. y coincidía con la caligrafía de la fecha. --Eso reduce el margen. Coloqué el recibo rosa sobre el escritorio y volví a examinarlo bajo la lupa. La asistenta estará allí mañana. Bien. Podía oír música de fondo. no de e lla.. escucha. Eran del tamaño de una moneda de diez céntimos y de forma rectangular. el nombre es. No tenía idea de dónde podía estar a estas horas. el 17 de julio de 1996. No se trataba exactamente de un descubrimiento monumental . Me levanté.. Luego entra en Choice Point y en Lexus Nexus para búsqueda de pro . El tío utilizó un alias. encendí todas las luces y fui hacia el módulo de la pared. y ella puede que también. presumiblemente la bibliotecaria. --La fecha me resulta familiar. --Soy tu socio..CAPÍTULO 37 Me senté al escritorio y encendí la lámpara. casi no puedo oírte. Jill Winslow. --No tengo nada sólido sobre ella.. C? ¿Qué ciud ad está más lejos? ¿Tornillo o Washington? --No tiene importancia.. Escucha. --¿Otra vez? ¿Qué pasó con los nombres que te di? ¿Fuiste a Filadelfia? -Sí. pero puede que sea de él. ¿Cuál es el lugar más lejano al que has ido tú para acostarte con una tía? --Toronto.. había escrit o «Reynolds» y «No devuelto». en realidad eran zonas descoloridas en el acabado de ál amo blanco. Primero busca en el registro de vehículos. --Ahora estás en Westhampton Beach. Muy bien. dile hola a. --Las casadas son las más seguras si estás casado. Creo que debe de rondar los trein ta o los cuarenta años. creo que vive en Long Island. --Dom. --Un minuto después dijo--: Estoy en la calle. Sarah. Estaba siguiendo a un sospechoso de homicidio y entró en este club de Varick Street. Debajo del televisor había un estante vacío. Lo que necesito ahora. Pero tenía diecinueve años. S arah. Lamentablemente... el número de la habitación y la firma. pero me siento bien cuando puedo verificar físicamente lo que alguien me ha dich o.. --¡Eh . Tú ganas con Seattle. O no. De acuerdo. ¿Dónde estás tú? Página 305 --Mi móvil empezó a vibrar en mis pantalones y pensé que era Sally. Volví a sentarme al pequeño escritorio y marqué el número del móvil de Dom Fanelli... y quizá ya Página 306 lo haya vendido. hay un Ford Explo rer de color canela implicado. no recordaba casi nada del curso.. Da igual. --Espera un momento. ¿verdad? --A menos que haya muerto. --Puse un poco de orden en t u apartamento. --Lo deletreé--. En una ocasión hice un curso de análisis caligráfico en el John Jay College y era mucho lo que se podía aprender de la letra y la firma de una per sona. --Sí. La mano que había escrito « Un hombre y una mujer» er a definitivamente femenina. --Eso es precisamente lo que dice tu esposa de sus novios. ¿Hasta dónde conducirías para tener una cita romántica clandestin a? --Una vez conduje hasta Seattle para acostarme con una tía. compadre! ¿Qué es esta mierda del Hotel Bayview en mi móvil? ¿Qué cono haces ahí? --Estoy de vacaciones. Pero sí recuerdo que había una clara diferencia en la caligrafía cuando una persona falsificaba una firma o e scribía un nombre falso. pero puede que sea en Manhattan. Los viernes. pero lo bueno que tienen los móviles es q ue eso no importa. de unos cinco años. de m odo que probablemente esté casado. Un trabajo duro. ¿Por qué no te vas a ca sa? --¿Por qué no te vas tú a casa? Bien. pero se registró aquí para darse un revolcón con un tío un día laborable de verano. ¿Qué ocurre? --Necesito datos s obre un nombre. Pero creo que ell a está. de modo que. y ahora advertí que había cuatro pe queños círculos en el estante. --¿Hola? --contestó Dom. O bviamente era el lugar donde había estado apoyado el aparato de vídeo sobre sus taco s de goma hacía tres años.

--¿Crees que ha muerto? ¿La liquidaron? --Espero que no. o Dom Fanelli. Long Island. Ford E xplorer 1996. ¿Por qué Jill Winslo w --o tal vez Don Juan-. todos cometemos errores. nombre del esposo. si alg una vez había habido una cinta de vídeo. Ted Nash y quienquiera que estuviese con ellos había n descubierto el libro de recibos de vídeos y habían arrancado la hoja. preguntándoles acerca de la filmación de una cint a de vídeo en la playa y acerca de su relación. Podía imaginarme a Nash y/o a Griffith hablando con ellos. John. eres el señor Verdi. suponiendo que uno o los dos es tuviesen casados y quisieran seguir de ese modo. y ellos consiguieron dar con el la? Creo que sí... --Ciao. Griffith y amigos a cambio de la promesa de que su relación no sería divulgada. encontraríamos a Jill Winslow si aún estaba co n vida. Me encanta c uando la gorda se pone a dar chillidos al final de La Traviata. o sea que. O sea. --No bromeo. busca en los listines telefónicos. pero al menos conocería la verdad acerca de esa cinta de vídeo. de color canela. quizá a través de sus huellas d igitales. O bien encontraron primero a Don Juan. ambos habían sido encontrados. De modo que Liam Griffith. Estoy pensando en un vecindario acomodado e n Long Island. de modo que comprueba los datos también allí. Nueva York. esa pareja h abía pasado algún tiempo en el polígrafo mientras respondían a estas preguntas. dos: lo habían hecho. Colgué el auricular.piedades. Cuando hablase con Jill Winslow le preguntaría si estaba en lo cierto. Deja un mensaje si no estoy. Tengo algunos homicidios que resolver. Página 308 . nunca he visto a nadie tan aburrido como tú en la ópera. número 8 de Maple Lane. --Tonterías. y estaba relacionado con Un hombre y una mujer. Pero olvidar on la copia de papel carbón. Y yo hablaría con ella y me diría todo lo que le había contado al FBI hacía cinc o años porque yo era un agente del FBI que estaba llevando a cabo un trabajo de se guimiento del caso. ¿Cómo pudieron ser tan imbéciles? Página 307 Bueno. que entregaron a Nash. ambas cosas. --¿En qué andas? Dímelo. Me afeité. Dom se echó a reír. que era una especie de callejón sin sa lida. actas de divorcio. Tú también deberías jugar con tu ordenador. Locust Valley. Pero ella podría vivir en Manhattan. Y más importante. -Eh. de modo que comprueba también los registros de servicios públicos de los Winslow con la empresa de electricidad de Long Island. No tenía n inguna duda de que yo. Tuve ot ro pensamiento. Hasta yo cometo algún error de vez en cuando. Es broma. --Aquí está. Lo que también significa que encontraron a Don Juan a través de ella. --Te dejaré una nota. Pero eso no iba a poner la cinta de vídeo en mis manos. Tal vez podría desaparecer. Obviamente. y quizá pudiese llevar esa información a una autoridad superior. pero es probable que no figuren. me cepillé los dientes y me metí en la duc a. todo este materi al puede que no esté a nombre de ella.. y pensé que sabía por qué Don Juan o Jill Wi nslow se llevaron esa cinta de vídeo. --Éste podría ser el mayor homicidio que ayudaras a resolver.. ¿Cuáles eran los posibles resultados de esa discusión? Había tres. me desvestí y arrojé la ropa ordenadamente sobre una sil la. En cualquier caso. luego Do m Fanelli dijo: --Entiendo. --Bien. pero habían destruido la cinta. Se produjo un largo silencio. Y también comprueba los registros de defuncion es. --Llámame mañana a este número. Hablaremos mañana. tres: habían filmado la explosión y guardado la cinta. sino de su esposo. ¿por qué meterías una cinta de vídeo prestada en tu bolso o tu maleta? Pensé en el lo y también en algo que Roxanne había dicho. En cualquier caso. por si te matan. ¿era Jill Winslow un nombre verdadero. Ji ll Winslow. Roger. Habitación 203. y dejas la llave en la puerta y no lo notificas en el mostrador de r ecepción. Recuerda. Uno: la pareja no había filmado la explosión del vuelo 800 de la TWA.se llevó esa cinta de vídeo? Si estás abandonando una habitac ión de prisa. etcétera. Cogí el maletín y entré en el baño.

el título del libro. ¿Puedo comprar el libro si me gusta? --No.) 2 Página 309 Apunté la fecha. ¿Puedo utilizar uno de sus ordenadores? Señaló un escritorio vacío. Cogeré un taxi desde el aeropuerto.CAPÍTULO 38 Peter llamó a las siete en punto y pensé que percibía un tono malicioso en su voz cuan do me dijo la hora. B) No puedo esper ar a verte. Entonces buscó los datos de la habitación 203 en el ordenador y dijo: --Me aparece otro huésped en la habitación. (N. --Eh. No estoy en el apartamento. --No. católico --contesté. --De acuer do.. --¿Atkins? 2 --preguntó la cama rera. Comprobé mi correo electrónico y había algunos mensajes sin importanci a. pero esta mañana llegará un poco tarde --contestó. --Pro bablemente se quedó dormido --dije--. --Por favor. hazme saber si llegaste bien. Luego me dirigí al edificio principal para desayunar. --Mi novio.. --¿Me da un recibo? --Tend rá la copia rosa cuando devuelva el libro. Me di la vuelta en la cama y busqué instintivamente mi Glock d ebajo de la almohada. Había unas cu antas personas sentadas en cómodos sillones junto a las soleadas ventanas leyendo diarios y revistas. Peter me saludó c on un «Buenos días» apenas audible y fui al salón comedor. Después de haber pasado cuarenta días en un país musulmán. Puede devol verlo en cualquier momento antes de abandonar el hotel. ¿Está el señor Rosenthal? --H abitualmente viene los sábados. pero luego recordé que estábamos temporalmente separados. P arecía recordarme y sonrió brevemente. pero el luga r estaba casi vacío. John Corey. --La mujer escribió «Corey» en l a ficha y dijo--: Gracias. Por f avor. --Me parece bien. Todo mi amor. llegué bien. La dieta Atkins es un método de adelgazamiento muy conocido en Estados Unidos que consiste en eliminar los carbohidratos y el gluten. Kate» Sonreí. Un saco de huesos. Revisé los estantes y encontré un libro de Stephen King. A) Intentaré reunirme contigo en el aer . A) La misma información de vuelo. Lo siento. la ayudante del señor Rosenthal. --No. Te echo de menos. La camarera me sirvió una taza de café y me dio la carta del desa yuno. habitación 203 y firmé el recibo: «Giuseppe Verdi» --¿L eva con usted la llave de la habitación? --me preguntó. Pedí beicon y jamón con salchichas.. Era sábado y la noche anterior posiblemente habían llegado algunos huéspedes a pasar el fin de semana. Me senté a una mesa en la parte trasera del salón y le dije a la encarga da de la biblioteca-tienda de regalos: --Quisiera sacar prestado este libro. --L o mantendrá despierto toda la noche --dijo con una sonrisa.. No se me dan bien las cuestiones amorosas por correo. Teng o diarrea. Después de desayunar fui a la biblioteca. del t. muy bien. Escribí una respuesta: «Querida Kate. y luego un mensaje de Kate que decía: «Intenté localizarte en el apartamento. señora. deslizando el libro de recibos haci a mí. me sentía con síndrome de a bstinencia de cerdo. O también puede dejar el libro en su habi tación cuando se marche del hotel si no necesita un recibo de devolución. rellene esto --dijo. --Buenos días --dije--. Me d uché y me vestí. Espero que disfrute del libro. Paso unos días de descanso en la playa» Pensé un momento. de modo que seguí su format o y escribí: «Yo también le echo de menos y Página 310 tampoco puedo esperar el momento de verte. Subí la escalera que lleva ba a las oficinas del hotel y vi a Susan Corva. señor Verdi. Estaré en casa el lunes.

sin embargo. que la teoría alternativa --un Página 312 . la joven que me cortaba el pelo: --¿Conoce a Peter. tal vez. Y. Pensando en Roxanne. la rgo y ancho. Estaba cumpliendo una misión secreta y peligrosa para el gobierno. John. --¿Y qué me dice de mí? --Tiene un bonito bronceado. Unos pájaros extraños sobrevolaban la playa. después de un mes. no sin quitarle las etiquetas. Tiene un hermoso pelo. Todo mi amor. Me pregunté si ella habría mantenido su estupenda forma física en Dar es Salaam. le agradecí a Susan qu e me dejara usar el ordenador y me marché de la oficina.» Probablemente no se lo diría hasta después de haber tenido una buena sesión de sexo. --¿Bromea? ¿Dónde está eso? --No estoy s guro. Me dirigí a la tienda de deportes y compré un bañador verde. en el océano. Conduj e hacia el Cupsogue Beach County Park. pero se habían precipitado súbitamente al mar desde cinco mil metros de altura en l a noche. --¿Dónde queda eso? --En la península de Arabia. Era un día de sol brillante. Pasé la mañana nadando. le pregunté a Peter dónde le habían cortado el pelo y me dio el nombre de un lugar en We sthampton Beach. dejé un par de dólares para la doncella y me marché. ¿Qué significaba eso? Significaba. la mayoría familias. temperatura ag radable y soplaba una ligera brisa. tuve un corte d e pelo decente. Conduje de regre so al hotel y fui al vestíbulo para ver si había algún mensaje telefónico y si Peter not aba mi nuevo corte de pelo. Estaba en mejor forma de lo que había estado en años y decidí conservarme así. Era la clase de día dorado de finales de verano que te hace reflexionar acerca de los ciclos de la s estaciones. aparqué en la zona de Página 311 estacionamiento y caminé hasta la playa. Allí. Una vez en el vestíbulo. con sus correspondientes pensamientos sobre los ciclos de la vida y la muerte. una camiseta negra y unas playeras. Es parte de nuestra cultura que ningún crimen quede impune y que ningún accidente sea calificado de inevitable. Al mediodía ya había unas cuantas personas en la playa.» Envié el mensaje al ciberespacio. no era mucho lo que se ha bía hecho para corregir ese problema potencialmente catastrófico. Esperaba no tener que decirle algo como: «Me parece que has eng ordado un poco. 230 personas habían comenzado un viaje a París. Y una magnífica piel. Le pregunté a Tiffany. el recepcionista del Bayview Hotel? --Claro. Fui a m i habitación y me vestí con mi nuevo traje de baño. cariño. donde la cala se paraba la lengua de tierra de Fire Island. Luego se lanzaban en picado sobre un pez de sprevenido que. gracias. Ésa era la cala desde la que se había internado en el océano el capitán Spruck en la noche del 17 de julio de 1996. Com probé si había mensajes en mi móvil. y mi busca seguía descar gado. Encontré la peluquería de Peter y. para que cuando Kate llegase a casa se maravillase ante mi dorado bronceado y mi cuerpo de surfista. Me indicó una tienda de deportes que esta ba en la otra manzana. donde se había celebrado el servicio re ligioso en Smith Point County Park. canturreando la melodía de Carros de fuego. pero nadie me había llamado. Tres Hamptons. y la sociedad en la que vivimos de dicaba un montón de tiempo. cogiendo algunos rayos d e septiembre y corriendo descalzo por la playa. y sobre qué estamos haciendo en este planeta y por qué lo hacemos. dinero y esfuerzos a investigar accidentes y asesinato s. Le pagué a Tiffa ny y le pregunté dónde podía comprar un bañador. --¿Me toma el pelo? ¿Quiere un poco de laca? --No. Corrí hasta el extremo occidental del parque. --¿Vacaciones? --No. --He estado en Yem en.opuerto. Una sociedad puede juzgarse por su respuesta ante las mu ertes prematuras --accidentes y asesinatos--. era transportado del mar al aire y al estómago del pájaro. en un abrir y cerrar de ojos. Así de sencillo. pero no estaba de servicio. No había mensajes. cinco años después de que el vuelo 80 0 de la TWA estallase en el aire. disfrutando de lo que podía ser el último buen fin de semana en la playa del mengua nte verano. aparente y oficialmente como consecuencia de u na chispa eléctrica en el depósito central de combustible.

puedo conseguir esa información del mism o modo que tú. --Jill Penélope Winslow. --Prim ero me explicas de qué va todo esto. Encontré una hondonada protegida entre las dunas donde Don Juan y su dama. --Eh. de modo que no puedo hablar demasiado. sin trabajo. El empleado de servicio me dijo: --Ha llamado el seño r Verdi. Para entonces yo ya sabía que Dom había descubierto algo. Cuanto más gastas. y sin que se produjera ningún otro problema similar --incluso sin que se tomase ninguna medida para remediar el fallo en los tanque s de combustible de los aviones--. llam ada ahora Jill Winslow. Contestó y le dije: --El señor Corey contestando a la llamada del señor Verdi. De todos modos. Tuve un sueño erótico en el que yo me encontraba en un o asis en el desierto yemení y mi harén consistía en Kate. --Gracias. Me quité la camiseta y me tendí en el mismo lugar donde pr obablemente lo habían hecho ellos. --He en contrado algunos Winslow para ti --dijo-. trabaja en Manh . Venga. la conclusión oficial se volvió un poco más sospech osa. No se trata de un trueque (de todos modos te daré la información). habían extendido una manta y disfrutado de una romántica y p robablemente ilícita hora en la playa. Cuando regresé al hotel. Cuanto más gastas. de modo que no podía ver su rostro.misil-. pero no hubo suert e. ¿Has est ado alguna vez en uno de esos sitios? ¡Mamma mia! Esas tías se cambian prácticamente e n los pasillos. --Dom. --¿Y si te matan antes de mañana? --T e dejaré una nota. Lo que quieres saber es algo que no deberías saber. esperando descubrir la cola de un misil cinético emergiendo de la arena. aquí está la única Jil l Winslow que coincide con el grupo de edades y la geografía. En el sueño no había nada sutil y no necesité analizarlo demasiado. Roxanne y Jill Winslow . Me pregunté si lo que había sucedido aquí aquella noche aún los obsesionaba. sólo nec esito saber qué es lo que te está jodiendo la cabeza y la vida. más ahorras. Falso. Pero te lo diré mañana. Es sábado. --No hay problema. hoy iba de com pras con su hermana a Jersey. --Muy bien.y fui eliminando nombres hasta llegar a una Jill Winslow que podría encajar con la descripción. la luz de los mensajes estaba parpadeando en el teléfono y llamé al mostrador de recepción. ¿Preparado? --Dispara. Dom. personalmente. excepto la parte en la que Ted Nash apa reció a lomos de un camello. no tengo mucho tiempo. No dejó ningún número. A unas naves donde venden prendas de fábrica. con la camiseta a modo de almohada. Giovanni. A medida que pasaron los años. ¿recibiste mi mensaje? --Lo recibí. luego me dirigí tierra adentro y subí y bajé varias dunas. Confía en mí. --No puedo contártelo por teléfono. casada con Mark Randall Winslow. Dijo que lo llamase. ¿De dónde sacan los nombres estos pijos? Tiene treinta y nueve años. más gastas. Corrí por la playa. ¿La quieres? --Claro. y me quedé do rmido sobre la tibia arena. Quiero disfrutar de algo de calidad de vida con mi esposa. --Di le a Mary que es por mi culpa. Marie.aún seguía influyendo en el pensamiento y las decisiones de ciertas personas . con mi móvil. quien llevaba un velo. Página 313 --¿Dónde estás? --Todavía en el Hotel Bayview. es agente de inversiones en Morgan Stanley. --¿Qué has hecho hoy? --He estado en la playa. --Y yo estoy aporreando mi ordenador por ti. Él tiene Página 314 cuarenta y cinco años. Llamé con mi teléfono móvil al móvil de Dom Fanelli. --Quier o saberlo. ¿Cor recto? --Correcto.

. ¿De acuerdo? Página 315 --Serás el primero en saberlo. De acuerdo. me metí en la ducha y me quité la sal del cuerpo. Había una sola persona en el universo que sabía dónde estaba. y acababa de hablar con él. en la cala. Hice lo mejor que pude un sábado p or la mañana con un poco de resaca. --No soy una empleada del hotel. ¿Quieres los detalles? --Sí. sin embargo. Es a tía. Ningun a Jill Penélope Winslow divorciada o muerta. Me marcho del hotel y hoy no podrás l ocalizarme en mi móvil. ¿Puede reunirse con migo? --No a menos que me diga de qué se trata todo esto y quién es usted. Una voz grabada me informó de que el número que intentaba localiza r no podía buscarse por ese método. Debo estar en mi apartamento esta noche. sin un apellido de soltera d e tu parte o una partida de nacimiento. pero no hubo suerte --continuó Dom--. --¿Qué es lo que estoy buscando? --Información. --En realidad es de media caja que no usé. Se echó a reír. --Dejé una botella de champán para ti y Kate. --¿Señor Corey? --preguntó una voz femenina. No tenía demasiado tiempo p ara ir hasta Old Brookville y regresar a Cupsogue Beach. --¿Qué pasa con el vuelo 800 de la TWA? --No puedo hablar por teléfono. --Intenté un montón de fuentes diferentes para conseguir su número de te léfono. Busqué sus antecedentes civiles y penales. --Sí. pero puedes dejar un mensaje. Old Brookville. Sally. Dom me dio los modelos. o un número de la Seguridad Social. como sabía que haría. ¿por qué querría enc ontrarme con alguien en un lugar desierto después de que anocheciera? Si tienes qu e hacerlo. Ella hizo caso omiso de mis palabras. Luego colgó. --Los últimos iez metros son una mierda... No r espondí durante unos segundos. Probablemente pueda conseguirlo para e l lunes. --G enial. --Muy considerado de tu p arte. de modo que debía de ser alguien del hotel. No volveré a llamarle. Tendrías que haber estado anoche en ese club. ¿Estás cerca? --Eso creo. Intenté ras trear la llamada. Gracias. --Lo sé. Tal vez una cinta de vídeo. Pero gracias --dije. Y. --El BMW está a nombre de ella .18. pero ambos están limpios. Cupsogue County Park. Ya debes de estar cachondo. Cuando me estab a secando sonó el teléfono. --No pued o hablar por teléfono. tener un equipo de ap oyo cerca y no olvidarte de llevar tu arma. Corté la comunicación.. Prepare mi cuenta. --Hola. ¿Cuándo regresa Kate? --El lunes. --Sólo quería que lo supieras. tengo que irme. Ninguna otra propiedad. De modo que. --Tengo lo que necesito. Levanté el aur icular. Me gustaría hablar con usted -dijo. --Muy bien. tienes que hacerlo. ¿Podemos encontrarnos esta noche? Tengo lo que creo que está bu scando. --Bien. Nu eva York. Viven en el número 12 de Quail Hollow Road. --Ciao. y mi Glock estaba en una va lija diplomática en alguna parte entre Yemen y Nueva York. --¿Piensas visitar Old Brookville? --Sí. Según el registro de vehículos tienen tres coches: un Lexus SUV. un sedán Mercedes y un BMW Z3. --Sé cóm o funciona.attan. después de mí. Página 316 Miré el reloj que había en la mesilla de noche: las 15. Ciao. En este caso. esta no che. colores y números de matrícula y los apunté. y dijo: --A las ocho. todo era discutible porque estaba actuando por cuenta propia. --Me marcho ahora mismo. Dejé caer la toalla y pregunté: --¿Sobre qué? --Sobre el vuelo 800 de la TWA. Long Island. --Sarah. Y también era irrelevante porque no tenía intención de acudir a esa cita. pero tu Jill Winslow y la que he enco ntrado pueden no ser la misma persona. Página 317 . además. pero debes llevar un micro. hazme un favor y envíame por correo electrónico a lguna otra Jill Winslow que pudiera encajar. --Avísame si se trata de la Jill Winslow que estás busca ndo.

Un as cuantas embarcaciones de placer con las luces de posición encendidas estaban en trando en la bahía. me habría sentido mejor si tuviese mi pistola. Vestido con el bañador y la camiseta caminé descalzo a lo larg o de la playa. no soy estúpido. a unos cincuenta metros de distancia. Pasó junto a mí y me gritó: --El parque está cerrad o. Me volví hacia el interior y ascendí por una duna. A las 20. Volví la cabeza lentamente. abandone el parque.15 consideré la posibilidad de hacer el primer movimiento. curioso. De modo que. Sólo un poco imprudente. se trate de negocios o placer.CAPÍTULO 39 Cambié de idea. No me había pa recido una mala idea cuando el sol brillaba en el cielo. desde el lado de la bahía. sin duda. aunque creí escuchar el crujido de las hierbas cuando no soplaba la brisa. una pequeña ola rompía en la playa. tratando de ver a través de la oscuridad. pero nada se movía. Pasaban unos minutos de las siete de la tarde y el sol se ocultaba oficialm ente a las 19.15. Sin éxito. era la última persona que quedaba en la playa. pero también pod ría ser el último. Mi informante se retrasaba o se encontraba en alguna parte en estas dunas cubiertas de hierba. o por barco--. desde la que podía ver la cala. Las pocas personas que aún estaban en la playa recogían sus cosas y se dirigían a sus coches. pero hubiese sido casi imposible oír a alguien que caminase por la arena. De hecho. En realidad había tenido cuarenta y dos años para hacerlo. La es puma bañaba la arena con un sonido suave y rítmico. a pesar del hecho de que estaba allí. en lugar de aparcar el coche en Cupsogu e Beach County Park. me detuve en Dune Road y encontré un sendero de acceso a la p laya entre dos casas. Ahora estaba saliendo la luna --una media luna brillante-. Aparecie ron las estrellas y la brisa marina agitó las hierbas altas que me rodeaban.y la playa y el mar estaban iluminados. unidos por la pequeña cala. Al llegar a la cima pude ver perfectamente el sendero natural que discurría entre las dunas. Página 318 Me moví lentamente a través de las dunas cubiertas de hierba y llegué a la última. Por favor. No tenía idea de qué ruta seguiría mi informante para llegar al punto de reunión --a lo largo de la playa. De vez en cuando. Mi reloj digital marcab a las 20. Eran las 19.17.05. Al otr o lado de la bahía podía ver las luces del puesto de la Guardia Costera. había hecho un reconocimiento de la zona y estaba en terreno e levado. esperando a que fuese yo el primero en dar señales de vida. y los barcos langosteros se alejaban hacia mar abierto. Quiero decir. pero en el extremo arenoso de la lengua de tierra no había nadie espe rándome. Un cartel me informó de que estaba entrando en los terrenos del par que. A la derecha esta ba Moriches Bay y a la izquierda se extendía el océano. El so l se ocultó tras el horizonte y el color del cielo viró de púrpura a negro mientras lo s reflejos de luz se demoraban en el agua y luego morían en el horizonte. Cuando alcancé a ver la cala en el ext remo de la lengua de tierra. en la duna. Y. Dicho lo cual. pero yo h abía llegado primero. Pre sté atención a cualquier sonido a mi alrededor. Dos parejas se dirigían hacia la zona de aparcamiento llevando sus cos as de playa. con unos pocos matojos de hierbas alrededor. Tenía todavía cuarenta y cinco minutos para recuperar l a cordura. el sol estaba semisumergido en el océano y el agua bri llaba con reflejos rojos y dorados. completamente s olo y desarmado. Nunca es una medida inteligente acudir a una cita clandestina. except o por un guardia del parque en un 4X4 que patrullaba la playa con un megáfono anun ciando que el parque estaba cerrado. a través de estas dunas. Al menos mi ropa y m . La hierba donde estaba senta do no ofrecía demasiado escondite a la luz de la luna y me sentía un poco expuesto a llí.

pensé que se trat aba de alguien a quien conocía. de vuelta del mundo de los muertos. Oí el mismo s onido otra vez y. no sonaba como un perro. vuélvase y túmbese en la arena. --Eh. a menos que tengas otra. --¿No estabas muerto o algo así? --pregunté. Te es toy apuntando con un arma que oirás dentro de tres segundos. rodeándome. O podía haber más de una persona. como una tos. Quienquiera que deseara ese encue ntro conmigo tendría que hacer el primer movimiento.. pero arrojó e l cigarrillo y comenzó a subir la ladera de la duna. Tosí. pero no era posible. --Adelántese hasta donde pueda ve rlo --repetí--. Segundos después vo lví a oírlo y parecía proceder de la duna Página 319 que estaba detrás de mí. Lentamente. El movimiento más inteligente sería largarme de allí. mirándome. Cinco minutos más tarde oí un sonido. hacia mí. a unos diez metros de mí. pero salir no iba a resultar t an sencillo como entrar. tío. --Tu arma está en una valija diplomática. Y arrodíllate. No contestó. no muy lejos. ¡Ahora! P ermaneció donde estaba. A la luz del encend edor alcancé a vislumbrar ligeramente su rostro y. Date la vuelta. me siento muy bien. --Acérquese --dije--. a lguien estaba tratando de anunciar su presencia y buscaba una respuesta. Te estoy hablando a ti. Página 320 La voz. Oí otra tos en un lugar diferente. aunque no alcanzaba a verle el rostro. la ver dad. debajo de la cual debía de llevar la pistola. A las 20. Pero.i piel eran oscuras. y luego encendió un cigarrillo. Se acercó a mí desde un ángulo obl icuo. era Ted Na sh. Me volví lentamente en dirección al sonido. Ahora . --Muy bien. capullo --dije--. una camiseta oscura y una sudadera de algodón con c apucha. --Deténgase ahí --dije. dos. Un segundo más tar de. Esperé.. Pero no siguió mis instruccion es. esta vez. Decidí quedarme quieto.25 me di cuenta de que necesitaba tomar una decisión . Es la regla. con mi mejor voz del NYPD: --Eh. respondió: --¿Dónde está? La voz venía de la duna que estaba a mi derecha y me volví hacia allí. --Oficialmente muerto. Uno. era inquietantemente familiar. de modo que no podía lanzarle arena a la cara y tampoco plantarle mi talón ent . pero no pude ver nada. Sabía que nunca conseguiría superar mi dec epción. Página 321 CAPÍTULO 40 Tardé unos segundos en superar mi sorpresa. Quiero que te vuelvas y te eches en el suelo. La figura se irguió más aún y el tío coronó la cima de la duna y luego comenzó a desc ender por la ladera hacia la oscura hondonada. y pude ver la cabeza y los hombros de lo que parecía ser un tío grande. todas armadas con pistolas automátic as provistas de silenciadores. la única arma que hay aquí esta noche es la mía. De hecho. --Tal vez yo pueda arreglar eso. Cuando se acercó pude c omprobar que llevaba vaqueros. El hombre se paró en seco. Y me moví de sitio para no ser un blanco fácil. Entonces dije. Evidentemente. Y. Me agaché. Una figura se irguió detrás de la duna. con las manos donde pueda v erlas. por un momento. algo que siempre me cabrea. pero podría haber sido un perro. Era humano y se estaba movi endo. Decidí ju gar a su juego. una voz de hombre. igual que el rostro.

Que e n la jerga que emplea la CIA significa «matar a alguien». No contestó. -Sólo un idiota se encontraría conmigo a solas. --Me va el rollo húmedo --dijo. No contesté. No le contesté. --¿Cuánto tiempo has estado esperando para llegar a esta parte del guión? Parecía un poco disgustado por el hecho de que yo no supiera apreciar sus fra ses preparadas. Nash s . pero principalmente porque le estaba tirando los tejos a una detective. Después se produjo ese asunto co n Kate. --Nunca supiste apreciar mi ingenio. Nos quedamos frente a frente y practicamos un rato el juego de las miradas. Sólo un idiota acudiría des armado a una cita nocturna en un lugar desolado con alguien a quien no conoce. y yo me desvié hacia la izquierda y reduje la distancia. --Oh. Llegó a la cima de la duna y se quedó a unos tres metros de donde yo me encontraba. Ted Nash. Se puso de malhumor. --Ven. haciendo un inv entario mental de todas las razones por las que no me gustó la primera vez. Miró a su alrededor y dijo: --Es una hermosa noche. en parte debid o a su arrogancia. Por un lado. pe ro no tan musculoso como yo. --Hice una apuesta con alguien a que te presentarías. Años atrás. Siempre me pregunté si una nariz rot a le añadiría o restaría atractivo. que yo podía perdonarle porque estaba muerto. no teníamos Página 322 muchos otros puntos en común. Por otro. a propósito de mi bañador y mi camiseta. Pero Kate sí. Sonrió y dijo: --Por eso nos l laman fantasmas. Me gusta caminar por la playa. pero me gritó por encima del hombro. de aproximadamente mi peso. --¿Yo te estoy fastidiando a t i? ¿Cuán fastidiado crees que estoy yo por el hecho de que estés vivo? --Siento lo mis mo por ti --dijo. sino que mantuve la mirada fija en él. Lo seguí a la playa y echamos a andar hac ia el oeste. Capullo. Pensé que estaba lo bastante cerca de él como para golp earle antes de que cogiera su arma. dejando que la espuma le mojase los pies. por no mencion ar que interfería en el interés que yo sentía por la tía. Diez pasos.re los ojos. tratando de ac ortar la distancia que nos separaba. en dirección a la cala. y sus facciones. pero continuó con el guión y dijo: Página 323 --Nunca te felicité por tu matrimonio. --¿No podemos mantener una conversación inteligente sin que repitas «que te jod an»? --Lo siento. por favor. era un hombre alto. ¿Por qué l o odio? Hay varias razones. Me hizo señas pa ra que lo siguiera. Se quitó los náuticos y caminó por el borde del agu a. Echó un vi stazo a su reloj y dijo: --¿No habíamos quedado a las ocho en la cala? --Corta el ro llo. Aparte de tener el mismo gusto en cuestión de mujere s. algo que yo encontraba inapropiado y poco profesional. --No te acerques demasiado. separad os por diez pasos. Incluso a la luz de la luna podía distinguir perfecta mente su pelo castaño perfectamente peinado. uno al lado del otro. ambos habíamos desarrollado una aversión mutu inmediata e intensa cuando trabajábamos en el caso de Plum Island. Lo seguí. de la CIA. Tampoco respondí a eso. --Que te jodan. Caminamos por la orilla del mar. Ahora. Que te jodan. no seas t an jodidamente listo. mi única razón para sopor tarlo parecía haberse esfumado. Espero que tengas apoyo. parecía tener una permanente sonrisa despectiva en los labios. que las mujeres enco ntraban atractivas por alguna misteriosa razón. y debió de darse cuenta porque retrocedió unos p asos. --¿Qué tal en Yemen? --preguntó. Me miró y preguntó: --¿No estás siquiera un poco sorprendido al descubrir que estoy vivo? --Estoy más furioso que sorprendido. tenía ese perpetuo tono engreído en la voz. se volvió y comenzó a bajar por la ladera de la duna en dirección al mar. --¿Estoy interfiriendo en tu tiempo de vacaciones? --dijo. --Me estás fastidiando. --Estabas muerto. ¿Recuerdas? --¿Me habrías invi tado a la boda? --Lo habría hecho si hubiese sabido dónde estabas enterrado. Se echó a reír. Es maravilloso estar viv o. --He oído que Kate se lo pasó en grande en Tan zania.

Página 324 Se detuvo y se volvió hacia mí. tú no. --Creo que olvidas quién manda en es ta reunión. capullo. o si lo estaba. No respondí a eso y le pregunté: --¿Para qué me has citado aquí? ¿Para rev lar tu milagrosa resurrección? ¿Para que escuche tus estúpidas bromas infantiles? Esto es muy cruel. a unos diez pasos de dist ancia. --De todos modos la veré tarde o tempra no. tú no e res el hombre. Nos quedamos allí. --No puedo oírte por la rompiente. Yo te daré esas respuestas. No podía oírle por el ruido de las olas. señor Corey. francamente. en la playa. --Tenemos que hablar --dijo. Ya lo hiciste una vez . Y sigue caminando. pero no me dijo que volviese a intentarlo. Aunque tuvieras una jodida Uzi debajo de la sudadera. --¿Qué tiene que v r contigo? No contestó y me preguntó: Página 325 --¿Qué estás haciendo en el Hotel Bayview? --Estoy de vacaciones.e dio cuenta. Y corta esa mierda de llamarme «estúpido». se calzó los zapatos. pero no quieres preguntármelo porque no quieres oír la respuesta. --Echa un vistazo al agua. y con descr ipciones gráficas. En tretanto. Tú has venido en busca de algunas resp uestas. Deberías dejarlo cerrado o. Corey. ¿Qué ves? --Te veré a ti flotando boca abajo antes de que acabe la noche. --Camina tú. Estás metiendo la nariz donde no debes y. Teddy. Corey. se parados por unos cinco pasos. Ted. aparentemente. Inténtalo otra vez. Yo estoy armado. Ni el de Kate. extraoficialmente. Nash volvió a intentarlo. --Un jodido p aso más. y verás qué clase de arma llevo.. N o el tuyo. revelando una sobaquera en la que había una Glock. maestro? --A obedecer las órdenes. señaló el cielo y dijo: --Ése era mi caso. en cualquier caso. y fue una vez más de la que nadie haya podido salir ileso. --¿Qué se suponía que debía aprender. Lo que suceda después depende en parte de ti. imbécil. pero conseguí con trolarme. Mi caso . Tiró el cigarrillo al a gua. Yemen no te enseñó nada . --Estoy de vacaciones. yo soy el hombre. no lo estás. ya lo habría hecho. puede tener un f inal muy triste. Ni el de Dick Kearns. --De todos modos no te lo diría --continuó Nash--. pero tenía la sensación de que no estaba autorizado a hacerlo. de espaldas al océano. --No. Está cerrado. como lo hacéis tú y tus colegas del NYPD cuando os emborracháis y emp ezáis a dar los nombres de todas las mujeres con las que habéis follado. Imaginé que si tenía intención de dispararme. primero necesitaba averiguar qué sabía yo de todo el asunto. pero alcancé a verl o por el rabillo del ojo cuando se movió en paralelo a mí. Se ató las mangas de la sudadera alrededor de la cintura y dij o: --Caminemos. --Es mejor que hablemos aquí. No es que pensara que Nash no era capaz de meterme una bala en la espalda. Nash dijo. --Eso no va a pasar. Yo estaba perdiendo la paciencia y le dije: --Tú no er es el hombre. egocéntrico. ni el de Marie Gubitosi. luego encendió otro cigarrillo y echó el humo hacia la brisa. Delante de mí alcancé a ver la primera casa de la playa fuera de los límites del parque. --Dejemos algo claro. Me miró. luego se quitó la sudadera. Un caballero nunca habl a de esas cosas. Estaba ligeramente sorprendido y perturbado por el hecho de que supiera lo de Dick y Marie. Dame tu arma para que pueda suicidarme. por encima del ruido de las olas: --Crees que me acosté con Kate. Me volví y eché a andar por la playa hacia donde había dejado mi coche. narcisista. Eso o te interrogarán .. Ahora es un buen momento. Ese apelativo tampoco pareció gustarle demasiado. --Me estás agobiando. --Te he citado aquí porque estás causando problemas en mi organización. Continué caminando. el oleaje cada vez más fuerte y rompiendo sobre la a rena. --¿No quieres saber qué pasó aquí con esa pareja? --me gritó Nash. Realmente quería aplastarle su despectiva boca. --¿Me estás amenazando? --dije--. Respiré profundamen te pero no respondí. Le enseñé un dedo sin volverme. A mí no. y también en la tuya. Eres un arrogante. Ted Nash permaneció un momento en silencio.

--Los hombres con pelotas no necesi tan armas para hablar con otros hombres. --Mantén la distancia --dijo. --E s verdad y no quiero tener que usarla. Ted pareció estar debatiéndose entre lo que debía hacer. Miré hacia las dunas. Llegué a un metro de él y retrocedió al tiempo que desenfunda ba la Glock. hacia la rompiente.Página 326 en una audiencia. Nash no tenía un arma cargada. embestía con la cabeza contra la suya. Cayó sobre la arena y me coloqué encima de él. pero conseguí echar la cabeza hacia a trás justo a tiempo y su puño me alcanzó en la barbilla. Accionó la corredera y una bala cayó en la arena. la mano izquierd a cerrada sobre el cañón de la Glock y la mano derecha lanzando un gancho a su cabez a. Caí de espaldas sobre la arena y cometió el error de abalanzarse sobre mí. vacía la recámara y vuelve a guardarla en la sobaquera. Me volví y me arrastré por la arena hacia él. Red uje la distancia que nos separaba. de modo que deb es de tener a tus ayudantes por aquí. Te lo estoy poniendo más fácil. me lancé hacia él. pero se había levantado y retrocedía velozmente mientras sacaba la pistola de la sobaquera y el cargador d el bolsillo. El golpe lo aturdió. Me volví y eché a andar hacia él. pero yo no soltaba el arma que Ted tenía en la mano. Uno de mis colegas me dijo que te estabas convirtiendo en un gordo borracho. perdí pi e y no pude llegar a él antes de que consiguiera cargar la pistola. M etió la Glock en la sobaquera y me miró. Estaba acciona ndo la corredera para meter una bala en la recámara cuando le cogí del tobillo y tiré con todas mis fuerzas. --No pudiste dispararme a diez pasos. Puedes enfrentarte a cargos criminales. A unos cientos de metros de la costa había una barca pesquera. No tenía ninguna duda de que este tío podía darme problemas si nos enzarzábamos en un a pelea. pero no lo suficiente para impedir que me golpease con la rodilla en la entrepierna y yo soltara todo el aire de mis pulmones. Pero la jodida arena estaba demasiado blanda. --Podría machacarte ahora mismo. O quizá contaba con apoyo y yo estaba en la mir a de un francotirador. --Hace cuarent a días que no me acuesto con una mujer y me siento especialmente violento --dije. Yo estaba en muy buena forma --gracias a Yemen-. --El cargador --le recordé. Antes de que pudiese introducir la lengüeta A en la ranura B para hac er bangbang. tampoco disparó. --Me alegro de que Yemen te hiciera algún bien. --No me obligues a usarla. y ambos estábamos atontados. pero no vi el brillo verde delator de una mira nocturna. Ted. Apoyé ambos pies en su plexo solar y lo la ncé por encima de mí. Descarga el arma y podremos hablar. y la resaca comenzó a llevarno s mar adentro. Página 327 --Sé que no tienes huevos para hablarme de esa manera sin tu arma. Los dos intentábamos encontrar un punto de apoyo en el lecho del océano para poder asestar un buen golpe. --Ven a buscarlo. aún mejor. quitó el carg ador y se lo metió en el bolsillo. de modo que estábamos cogidos mientras la marea y la resaca nos arrastraban lejos de la playa. como el jodido cobarde que eres. Cada vez que nos acercábamos. Ted Nash debió de darse cuenta para entonces de que lo odiaba hasta el extremo de haberme vuelto psicótico. Ya no estaba armado pero seguía siendo peligros o. Unas cuantas olas nos gol pearon mientras continuábamos luchando sin soltarnos.y sa . pero tal vez no fuese una barca pesquera. ambos habíamos tragado un montón de agua salada y Ted era arrastrado hacia aba jo por el peso de su ropa. Después de un minuto de l ucha. Me detuve y le dije: --Quita el cargador de la pistola. Me sorprend ió con un gancho de izquierda que no vi venir. Comenzamos a rodar por la ladera de la playa. No hizo lo que le decía pero. Y también Kate. --Arrójame el cargador. --Tú eres quien tiene el arma. luego levantó el arma. de modo que debía reconocer que tenía pelotas.

Llegamos a la cima de la duna y Nash me dijo: --Te con taré lo que ocurrió aquí la noche del 17 de julio de 1996. des de el primer minuto en que te conocí. --Lo estuviste haciendo muy bien allí d urante un minuto. Pero sigo órdenes. Tú y yo no siempre decimos la verdad. y durante dos casos importantes. --Me miró y continuó--: Tenemos algo en común. Página 330 . Podría haberlo hecho hacía medi a hora y ahorrarnos a los dos un baño en el océano. después se volvió y se dejó caer en la arena. Cogí la mano y se la estre ché. los rostros separados apenas por unos centímetros. Ted. Corey. Finalmente consiguió erguirse y noté que un hilo de sangre salía de su nariz. y permaneció con el cuerpo doblado. respirando agitadamente.os h ará libres. aunque aún no estaban completamente resueltas. capullo. Le di un fuerte empujón y le dije: --No vuelvas a hacer eso. El ag ua salada me ardía en la zona de la barbilla donde me había golpeado. Sonrió y dijo: --Deja que vuelva a intentarlo. luego accioné la corredera y vi que realmente había conseguido meter una bala en la recámara. --Buena pelea. ¿Acaso no te enseñaron deportividad en esa Universidad para pijos a la que fuiste? --Que te jodan. --C reo que con una habría sido suficiente. --Ven a por ella. Él también lo sabía y. Pero hacemos mejor nuestro trabajo que los jugadores de equipo con quienes trabajamos y que los políticos para los que traba jamos. --Sin menti ras --le dije. Había perdido los zapatos. lo único que has hecho ha sido mentirme. Aún le quedaban ganas de guerra. me sentía de puta madre.. ¿Cómo podía resistir semejante invitación? Lo seguí y subimos a la misma duna que Kate y y o habíamos subido en julio. lue go se quitó la sal de los ojos y dijo: --Devuélveme mi pistola. Y yo soy el único tío a quien creerás. mientras nos peleábamos sobre quién debía tener el arma. --¿Desde cuándo? --Mira quién habla. pero conocemos la verdad y queremos l a verdad. Página 329 --Sígueme. --Supongo que no lo hicieron. Nash se echó a reír. --Parece un buen trato. estúpido. --Podría haberte volado la cabeza media docena de veces --dijo. somos dos solitarios. Sé un buen perdedor. dejó de luchar. aunque no la había disparado. Cabrón. pero me estaba empezando a cansar de su actuación. y dijo: --Está b ien. Pero antes habíamos tenido que res olver otras cuestiones. mirándolo mientras se acercaba a las dunas. Apartó la mano y me empujó. Soltó la Glock y nadó unos metros hasta donde sus pies encontraron suelo firm e. Se acercó a mí y extendió la mano para que le diese la pistola. --La verdad --dijo el señor Nash. lo que le hizo toser. luego fue tambaleándose hasta la playa. Regresé gateando a la playa y me paré a un metro de él. --No voy a insultar tu inteligencia con más mentiras. estaba Página 328 descalzo y cubierto de arena húmeda. citando el lema de su compañía-. --Es un trato mejor que el que yo quería darte. --Venga. --Ted. respirando pr ofundamente y tosiendo para escupir el agua de mar. Quité el cargador de la pi stola y lo guardé en el bolsillo. Nash tardó un minuto en ponerse de pie. Se volvió hacia mí. de pronto. Nash se volvió y se alejó.. A bos nos miramos. --Se pasó el dorso de la m ano por la nariz--. caminó unos metros más.bía que podía ahogarlo si me lo proponía. Me felicitó por mi victoria diciendo: --Cabrón. Expulsé la bala y me metí la Glock en la cint ura del bañador. Me qu edé allí. algo qu e yo admiraba. mis pelotas me dolían allí donde me había atizado con la rodilla y me zumbaba la cabeza a causa de l os golpes que le había dado a la suya. Aparte de eso.

y la orientó hacia allá. Humo y espejos. de modo que los dos corren hacia la playa. pero oyeron la exp losión. y luego dijo: --Muy bien. ¿Qué más sabes? --No estoy aquí para contestar preguntas. ¿Lo entiendes? --Por supuesto. graduó el diafragma infinito y enfocó la playa y el mar. Ted parecía contrariado porque yo no demostraba estar muy interesado en sus ensa yadas y bien elaboradas mentiras. --Eché un vistazo a mi reloj. la botella de vino y dos copas. al comprender que muy pronto l a playa se llenaría de gente. --Kate también está en problemas por haberte hablado del caso --dijo. de mo do que él instaló la cámara con el trípode aquí. los tíos de la CIA? --En este caso. Página 332 . que desde esta altura incluye Página 331 una buena porción de cielo. y se bañan desnudos. --¿Qué había en la cinta? --pregunté. una botella de vino y una cámara de vídeo con un trípode. un Ford Ex plorer. se vistieron a tod a prisa y cogieron la cámara y el trípode antes de correr hacia el coche. ella quiso bañarse desnuda y quería grabar la escena. esa pareja se marchó del Hotel Bayview aproximadamente a las siete de la tarde con una manta de la habitación. de las que pudimos sacar dos juegos de huellas digitales perfectos. --Lo que tú digas.es que después de ha ber tenido relaciones sexuales. --¿Y qué me dices de ti? ¿Estás también en problemas ahora porque te fuiste de la lengua con Kate hace cinco años? ¿Por eso has resucita do y te han vuelto a poner en servicio? ¿Para que soluciones tu metedura de pata? Nash me miró durante un momento. --Y continuó con su historia--: Entonces. Lamentablemente para ellos. se olvidaron la manta del hotel y un cubreobjetivo de la cámara. --Mientras e staban follando en la playa. --De acuerdo. --Lo que tú no sabes --dijo-. Has hablado con Kate y has estado husmeando por tu cuenta . luego regresan a la playa y vuelven a disf rutar del sexo. Kate y todos los demás supusimos. el avión ya se había partido en dos. la sección del morro ya estaba en el océano. En el coche tenían una pequ eña nevera con hielo. no. Cuando ambos se volvieron hacia el sonido. sobre la manta. --Digamos simplemente que soy el mejor hombre par a manejar esta infracción de la confidencialidad y volver a poner las cosas en ord en. Pensé en eso y no pude encontrar ningún fallo en la historia de Nash. --No lo que a ti te gustaría que hubiese. si no? --Continúa. que debió de llegarles alrededor de cuarenta segundos después de que se produj era.CAPÍTULO 41 Ted Nash permaneció unos minutos en silencio. Lo interesante en este punto es que amb os creyeron ver una estela de luz elevándose hacia el avión en ese momento. co n algunos detalles añadidos como consecuencia de la conversación que Ted había manteni do con esa pareja. y dije--: Di lo que tengas que decir. mientras la cámara regist ra toda la escena. y la sección principal del fuselaje aún se guía ascendiendo. y regresar a toda pastilla al Hotel Bayview. un dato que co nfirmaron más tarde. ¿Acaso no es eso de lo que vais vosotros. ¿Cómo coño podría sab o.. También olvidaron la pequeña nevera con hielo. mientras seguía recuperando el aliento . que aún funcionaba. --Y si ese tío tuvo dos erecciones en una noche. Pero entonces se dieron cuenta de que se trataba del refl ejo de un chorro de combustible incandescente en el agua del mar. todo eso lo sé. Tengo por delante un largo viaje de regreso a Manhattan . luego comenzó su descenso. no advirtieron nada en el cielo. corrieron de regreso a esta duna. --Sí. que nos dijeron dos cosas: dónde habían estado y qué estaban haciendo. era lo que yo. --Señaló la hondonada que dibujaban las altas duna s--. --Es verdad. no er a de la CIA. en la orilla. --¿Cómo sabes todo eso? --Hablé con ellos. después de la destrucción del avión.. Ted no hizo caso de mi comentario y señaló hacia la playa. al ver la cinta. En realidad. --Sonrió ligeramente y añadió--: Puedes suponer que no e staban casados entre ellos. --Me miró--. Allí.

-. con so nido. --Tú podrías hacerlo. la destruyeron. ¿Qué había en la cinta? --Cuando regresaban al hotel. basad a en esas leyes de la física. mientras e lla y su compañero estaban haciendo el amor en la parte inferior izquierda. de modo que quemaron . como lo estás tú. la muj er vio la película a través del visor de la cámara --dijo--. --¿Dónde consiguió las ce rillas o el encendedor? --No tengo idea.Hizo una pausa. en color. Era una cinta con sonido y entonces pudieron oír claramente la e xplosión. pensó un momento y luego añadió--: El hombre me dijo que. grabado en la cinta. Sólo soy un tío imparcial y razonable que busca la verdad. y continuaron follando mientras el avión se convertía en una enorme bo la de fuego. de principio a fin. el hombre sacó la cinta y luego la quemó. tuvo que explicarle la enorme diferencia que hay entre las velocidades del sonido y de la luz. o vosotros habríais tenido muchos problemas para hacer una animación que ni nguno de los testigos presenciales reconoció como lo que habían visto con sus propio s ojos. result aba muy conveniente que Nash dijese que el tío había destruido la cinta en lugar de borrarla. no tengo ningún deseo y tampoco ninguna necesidad en todo este asunto . v io el avión. ¿Puedo ver la cinta? --Déjame terminar. En la cinta. no estoy p rofesionalmente comprometido con la conclusión oficial. obviamente. conectó la cámara al reproductor de vídeo y miró la cinta en el televisor. Tan pronto como abandonaron la habitación del hotel. --Gracias a Dios por las leyes de la física. las entrevistas con los testigos. Ted. --La animación fue muy precisa. --Venga. la dinámica del vuelo y el conocimiento de lo que hace un avión cuando se produce una explosión catastrófica a bordo. ¿qué harías con la cinta? --La colgaría en Internet. ¿Por qué sabía que Ted diría eso? --Ésa es u a buena noticia. --Vale. Detuvier on el coche en el arcén. porque una cinta borrada puede recuperarse en el laboratorio. alrededor de cuarenta segundos después de haberla visto en la cinta. Por eso estamos aquí. de hecho. los datos del rada r. Renuncié a mi n oche del sábado para hablar contigo. según lo que me había dicho Roxanne. --Y continuó--: La pareja regresó al Hotel Bayview. y Ted no quería que yo siguiera por ese camino. --Y a has terminado. Quiero ver la cinta y hablar con la pareja. pero sí vio lo que no habían podido ver mientras estaban follando en la playa. Ambos pudieron ver lo que ella había visto a través del visor de la Página 333 cámara en el coche. en el momento de la explosión. Su boca formó esa sonris a desdeñosa que yo odiaba. el sonido de la explosión no había llegado aún hasta ellos. Ted pareció un tanto irritado conmigo. --Muy bien --dije--. --Sé que lo eres. No pudo ver mucho. pero no se lo dije a Nash. No me contestó dire ctamente y dijo: --Deja que te haga una pregunta: si tú fueses miembro de esa pare ja y estuvieses teniendo una aventura amorosa. la razón por la que ambos siguieron haciendo e l amor mientras el avión estallaba en el cielo. --Me miró fijamente y dijo--: No había ninguna estela de luz ascendiendo hacia el avión antes de que se produjera la explosión. Ted. Ella me dijo que er a extraño que el avión explotase por la parte superior derecha del plano. --Terminaré la histor ia. y te filmaras a ti mismo particip ando en una serie de actos sexualmente explícitos. cuando vi o la cinta con ella. John. luego se partía en dos y comenzaban los últimos instantes de su vuelo. No soy uno de los tantos tíos que defienden la teoría de la conspiración. y ni s iquiera alzaron la vista. --Me miró y agregó--: Todo el accidente quedó grabado. Ellos.--Mira. puedes perderte el bingo de la iglesia de vez en cuando. Ellos no f umaban. ellos pudieron ver incluso las luces del 747 antes de la expl osión. Y la justicia. Además. Necesito ver la cinta y hablar con la pareja. con una película de buena calidad y con la cámara de vídeo en un paisaje crepusc ular. Naturalmente. --¿Sí? ¿Cuándo? ¿Cómo? Aquella misma noche. Tal vez uno de ellos fumaba.

pero ellos nos dijeron exa ctamente lo que había sucedido en la playa. --Eso es todo. Página 334 --Ted. Ent onces también necesito ver los resultados del polígrafo además de sus declaraciones es critas o grabadas antes de hablar con ellos. --Ambos dijeron toda la verdad acerca de sus activi dades sexuales en la playa. Pero no había ningún cañón humeante. y otr . ningún cohete humeante. --En realidad. nos proporcionó el nombr e de su amante. --Eso e lo que tú me dices que ellos te contaron. --Eso fue fácil. si vuelves a mencionar otra vez el nombre de Kate. El polígr afo confirma ese extremo. nuevamente fu eron sinceros. ¿No confiaste en Kate en Tanzania ? --repuso el señor Nash. no. Por cierto. no lo hicimos. -La mayoría de los cónyuges confían el uno en el otro.. de modo que la prueba no era. --La historia de él no está mal... --Bueno. --Lo est oy. y después en la cinta de vídeo. Las sesiones del polígrafo fueron casi tan a claratorias como si hubiéramos tenido la cinta. ¿Por qué me provocaba ese tío? Vo lviendo al tema que nos ocupaba. Pero Nash me conocía demasiado bien de la época en que estaba vivo la primera vez y me dijo: --No creo que estés convencido. Ted dijo: --Regresaron a sus respectivos hogare s en sus coches. te meteré la pistola por el culo. Él. donde ella había dejado su co che. mientras que la CIA trata con abstraccio nes. al menos la última vez que lo comprobé. y la cinta de vídeo que grabaron no contenía nada que pudiese interesar a la CIA o al FBI. al hombre le habían tomado las huellas digitales para un trabajo. pero le dije: --De a cuerdo. que era de la CIA. a su vez. No vieron nada que otros doscientos testigos no hubieran visto. y teníamos sus huella s en la botella y en la copa. Para entonces. obviamente les pedí que se somet ieran a la prueba del polígrafo. los principales ingredientes de las mentiras.la cinta. Ted me l o explicó con mucha paciencia. Sonrió pero no dijo nada. Esperaba que hubierais tomado sus huellas de la t arjeta de registro en el Bayview. ¿cómo encontrasteis a esa pareja? Página 335 --Fue mucho más sencillo de lo que está siendo para ti --contestó--. ¿Y después qué? --Continuaron hasta Westhampton. En una ocasión.. y ambos la superaron perfectamente. La de ella apesta. A Ted. mirando por televisión las noticias del desastre. la culata primero. Yo no le creía. Ninguna estela de luz. cuando les preguntamos qué habían v isto con sus propios ojos en la playa. Luego. donde luego cenaría con una amiga y se queda ría a pasar la noche en su casa. Supongo que eso es todo. Las introdujimos en el banco de datos del FBI y el lunes por la mañana lo llamamos a su despacho. La cuestión es que esa pareja sencillamente estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado . --No hubo ningún delito cometido contra el vuelo 800 de la TWA. Pero no es tábamos tratando de construir un caso criminal contra él. evidentem ente no le gustaba tratar con un detective de la policía. los teléfonos móviles de ambos estaban sonando: era gente que tr ataba de ponerse en contacto con ellos al saber del accidente. Ellos les habían di cho a sus respectivos cónyuges que estarían en los Hamptons: él pescando con unos amig os y ella de compras en East Hampton. Como sospechó y supuso mucha gente. --Debió de ser una velada hogareña muy interesa nte --comenté. estaban teniendo una aventura y grabaron inadvertidamente el accidente con su cámara de vídeo. porque los detectives qu ieren establecer una cadena de pruebas. --Y entonces añadió--: Les interrogué exhaustivamente. conjeturas y análisis. --La destrucción de pruebas es un delito. y aquí es donde uno esperaría encontrar algunas mentiras en el polígrafo porque la gente se siente avergonzada. había una pareja en la playa. luego pasaron el resto de la velada con sus cónyuges. --Genial.

obviamente. pero yo q uería tener esa reunión que tanto ansiaba. --Prepárate p ara responder tú a algunas preguntas. Eso era divertido. --La próxima vez que nos veamos. Llámame mañana a mi teléfono móvil. Ted Nash parecía estar pensando. --Me estás amenazando otra vez. --Esto es muy sim ple. --Mi rodilla en tu entrepierna no pareció golpear nada. Tú me dices los nombres. La mojé en agua salada junto con tu cab eza. pero ¿prometes que no me apuntarás y me obligarás a que te diga todo lo que sé sobre este caso? --Lo prometo. --¿Cómo está tu mandíbula? --Bien. tú y yo vamos a encontrarnos una última vez. probabl emente en las instrucciones que había recibido sobre mi persona. --Llámame al móvil y concertaremos un encuentro. Liam Griffith. Y t e diré algo que seguramente ya habrás deducido. o lo único que sacarás de esa reunión será una citac ión federal --dijo--. hablo con ellos. Me quedé con el cargado r. Yo escojo el lugar. Deja un mensaje. Pero quie ro los nombres de esa pareja antes de que nos saludemos. Puedes hablar con Liam Griffith y él te c onfirmará lo que te estoy diciendo. Me volví y me alejé. ¿Cuál es el problema? --Necesitaré autorización para eso. Saqué la Glock de la cintura del bañador y la arrojé a la arena. --No tanto como yo. tú ya est arías muerto. se dio cuenta de qu e estaban mojados y decidió no fumar. pero yo soy mejor. Nash me miró. allí mismo. Todo el mund o coincide en que ambos dicen la verdad. pero esta vez e n un lugar público. --¿Por qué no? --Les prometimos anonimato permanente a cambio de su cooperación. Buscó el paquete de cigarrillos en el bolsillo de la sudadera. ¿Tienes papel y bolígrafo? --No puedes hablar con ellos. Página 337 --¿Lo juras? --Devuélveme la jodida pistola. Pero puesto que. --Podría necesitar hasta el lunes. Ted Nash necesitaba que lo moliese a palos. --De acuerdo. y resolvemos este asunto de una vez y para siempre. no necesito matarte. De cidí cambiar de tema. --Cuando te en cuentres con Kate en el aeropuerto. --Por eso te quedaste sin aliento. No impo rta cómo acabe este caso. --Entonces reunámonos el lunes. yo haré lo mismo. --Creo que era el forro protector mojado de tus bragas lo que te hundía en el mar. Puedes llevar compañía si lo deseas. si hubiese necesitado matarte. pero no estábamos lo b astante cerca para estrecharlas. yo voy a verlos. --Estoy seguro de que lo hará. --Que te jodan. ya estarías muerto. Pero estaré seguro después de que yo haya interrogado a la pareja. ¿Acabas de amenazarme de muerte y ahora quieres que te devuelva tu ar ma? ¿Qué es lo que me estoy perdiendo aquí? --Ya te lo he dicho. Ted era bastante buen o. --Lo espero fer vientemente. no olvides decirle que estoy vivo y que la l lamaré --gritó Nash. --De acuer do. llevaré mi arma. de modo que supuse que quería que le devolviese l a pistola--. --Muy bien. pero no productivo. entre ellos tu colega del FBI. El tabaco puede matarte.os también lo hicieron. Deja que yo te diga algo a ti. crees lo que te he cont ado. Ted --le dije--. No tienes el poder que crees tener. --Extendió su mano otra vez. No tenemos nada q ue ocultar porque en este asunto no hay nada más que lo que acabo de contarte. Pero sí necesito que me devuelvas la pistola. Página 338 . Página 336 --Ya te diré algo. Corey. si hubiese algo que ocultar.

También me dolía la cabeza. Un cartel me informó de que estaba entrando en el condado de Nassau. para decirlo en pocas palabras. A bandoné la autopista y volví a entrar en ella para confirmar que nadie me seguía. pero n o había ningún mensaje. y mis menos nobles esfuerzos por machacar alguno s culos mientras estaba en ello. Actu ando con un residuo de paranoia miré a través del techo transparente del coche busca ndo el legendario helicóptero negro que los Órganos de la Seguridad Estatal utilizan en Estados Unidos para vigilar a sus ciudadanos. El tráfico iba de moderado a intenso y realicé algunos movimientos erráticos para comprob ar si alguien me estaba siguiendo. tendría que haber ahogado a ese hijo de puta como la rata que era. en consecuencia. y el hecho de haber estado muerto durante un tiempo no lo había mejorado. golpee o no mi frente contra su rostro. y trabajar de una manera constructiva y honesta a fin de comprender los sentimientos de la otra persona. mis razones y justificaciones p ara matar a Ted tenían que examinarse más detenidamente. Por otra parte. algo que debería ser un motivo de unidad. Mi relación personal y profesional con Ted Nash era más compleja que mi fugaz relación con los dos completos desconocidos a los que había tenido que disparar y. en lugar de una fuente de conflicto. y estamos pasando un momento genial. e incluso personalidades similares. nos estamos balanceando. nos estamos encendiendo . como diría Kate. pero como todos los conductores de la autopis ta de Long Island están chiflados. Nas h estaba nuevamente en mi caso. conduciendo mi Ford Taurus alquilado. Los dos necesitábamos reconocer la angustia que nos provocábamos mutuamente. Estaba en la autopista de Long Island. «Desde los Hamptons ha sta la Costa Dorada. que era razón más que suficiente para haberlo matado. desde el océano hasta el Sound. pero allá arriba no había nada. tratando de frustrar mis nobles esfuerzos por al canzar la verdad y la justicia.CAPÍTULO 42 Me sentía mucho menos paranoico ahora que había descubierto que realmente había gente que me estaba siguiendo y quería matarme. desde Plum Island hasta Fire Island. Era un alivio. Dediqué unos minutos a pensar en mi encuentro y mi combate de lucha libre con el señor Ted Nash. En mis veinte años con el NYPD sólo había tenido que matar a dos homb res. Pero. o al menos haberle disparado con su propia pistola. tratando de hacer el mismo trabajo por nues tro país. El tío era tan detestable y arrogante como siempr e. ex cepto la luna y las estrellas. mientras el maníaco pinchadiscos seguía informando a la audiencia de que ambos eran de Long Island. Encendí mi teléfono móvil durante cinco minutos. algo que siempre rae sucede cuando me encuentr o con Ted Nash. ¡Nos estamos divirtiendo!» Que te jodan. ambos éramos agentes de la ley. de modo que debíamos tratar de comprender la animosidad que nos impulsaba hacia actos mutuamente destructivos de maltrato verbal y violencia física. no pude discernir si quien me pisaba los talone s era un agente federal entrenado o simplemente el típico lunático de Long Island. pero el pinchadiscos no dijo nada de eso. La próx ima vez lo mataría personalmente y asistiría a su funeral.. Además percibía cierta sensi bilidad en la zona de las joyas de la familia. Debíamos resolver nuestras diferencias y reconocer que teníamos metas y aspiraciones simila res. y eran las diez y cinco de l a noche del sábado. ninguno de l os dos estaba satisfecho.. Necesitábamos un nuevo combate. pero en verdad. nos estamos meciendo. También lo eran Joey Burrafucco y el asesino en serie Joel Rufkin. Había sintonizado la radio en una FM local donde estaban pasando algo de Billy Joel y Harry Chapín. Aún me dolía la mandíbula y un rápido vistazo en el esp ejo en el Hotel Bayview reveló un trozo de piel ausente y una marca negra y azulad a en la Página 339 barbilla. en ambos casos en defensa propia. y el pinchadiscos descerebrado me informó de qu e era otra hermosa noche de sábado en la hermosa Long Island. En c uanto a las revelaciones que me había hecho el señor Nash. La pelea que habíamos manteni do en la playa debería haber sido catártica para ambos. parecía una historia muy bu . mientras tanto. O.

aun cuando no existiese ninguna conspi ración y ningún encubrimiento. En el aparcamiento había do s coches y supuse que uno pertenecía al sargento Roberts y el otro a la señorita Wil son. de la CI A. Creo que Ted Nash simplemente me quería muerto después de nuestro encuentro. De modo que tenía que moverme de prisa. Continué por Cedar Swamp Road. un club de campo y algunas fincas supervivientes de la Costa Dorada de Long Island. no tenía hasta el lunes. como muy tarde. pero. pero después de Yemen.ena. Me cabrearía un montón descubrir que no lo había sido. El tiempo reglamentario ya se había agotado y también el tiempo de descuento. Giré a la derec ha en la Ruta 25. que estaba flanqueada por grandes casas. Si Ted Nash. situada en el cruce de Wolver Hollow Road con la Ruta 25 . Página 342 . si era verdad. p ero con Ted Nash al acecho. quien probablemente no tuviese la más remota idea de que la señora Wins low salía en Sexo. podría irme de vacaciones hasta Nueva Jersey. tiene su propia fuerza de policía. Esa zona del c ondado de Nassau me resultaba familiar porque había algunos detectives de aquí que e staban asignados a la ATTF. la verdade ra Jill Winslow no era la que vivía en Old Brookville. ahora actuaba con tiempo prestado. la empleada con quien había hablado primero cuando llamé. o Liam Griffith. Tal vez aún me quedara una carta par a jugar en esta partida. entonces estaban de camino. yo también podría acabar muerto. de la Oficina de Responsabilidad Página 341 Profesional del FBI. Me pongo nervioso siempre que tengo que abandonar Manhattan. Era un tío con muy mal carácter. Me sentiría muy satisfecho de creer que fue un accidente. Y si seguía Página 340 fisgoneando.era el señor Winslow. y podía estar diciendo la verdad: en la cinta no se veía ningún cohete. No vi ningún cedro y tampoco ningún pantano. pero el problema de hablar con la señora Winslow esta noche --aparte de lo intempestivo de la hora-. junto con su amante. o colocado un artilugio de localización en m i coche. A l llegar a un semáforo giré a la izquierda en Wolver Hollow Road y me detuve en el p equeño aparcamiento delante del edificio cuyo cartel decía «DEPARTAMENTO DE POLICÍA OLD BROOKVILLE». El pueblo de Old Brookville. el sargento de guardia con quien había hablado. que es la vía principal este-oeste a través de la Costa Dorada. Ted Nash estaría e n el Hotel Bayview hablando con el señor Rosenthal acerca de mi visita. y continué hacia el este. que era a donde me dirigía en este momento. «no puede dejar d e verlo». y acerca d e Jill Winslow. según el sargento Roberts. me habían seguido. Eso era b ueno. La verdadera Jill Winslow podía estar muerta. lo qu e ya me parecía bien. por lo que yo sabía. Salí de la autopista y continué hac ia el norte por Cedar Swamp Road.17. vivían y no se dedicaban a nada honorable en la zona. y era Jill Winslow. Era un pequeño edificio blanco en la esquina noroeste del cruce. Normalmente esperaría hasta el lunes. con una población inferior a la que vive en mi edificio de apartamentos. El reloj del salpicadero marcaba las 00. mentiras y cintas de vídeo. y había trabajado con ellos siguiendo a unos Salami-Sa lami que trabajaban. Tenía que suponer que mañana.

Pero no escucho muchos rumores de esa clase. pero en el mundo del Página 343 cumplimiento de la ley. Conozco mejor a su esposo. --Sonrió--. uno está de permiso. Estoy segur o de que usted podrá ayudarme. Me ofreció u na silla y se sentó detrás de su escritorio.. M e convenció para que no le pusiera una multa y me hizo sentir como si ella me estu viese haciendo el favor a mí. cuy a placa en el escritorio decía: «Isabel Celeste Wilson. pasé a través de una puerta que se abrió la jaula y me acompañó a su despacho. en la parte trasera de la comisaría. El sargento Roberts se echó a reír . los detectives hablan con los detectives. y detrás del escritorio había una mujer joven y de expresión aburrida. Bien. --Eso está mejor. ¿Quién es la residente? No le contesté y le pregunté: --¿Hay algún detective disponib e? El sargento Roberts pareció un poco molesto. --¿La conoce? --Un poco. --¿Ningún rumor? ¿Ningún nombre d e tíos relacionados con ella? ¿Tal vez hace cuatro o cinco años? Pensó un momento antes de responder. examinó mi credencial federal con mi fotografía. Espere un momento. Llamé antes y hablé con usted y el sargento Roberts. pero no tanto como para alterar el sueño del teniente detective. uno está de vacaciones y el teniente está en su casa. si habías si do policía. Uno ha respondido a una llamada telefónica. --El homicidio se cometió en otra jurisdicción -contesté--. --Oh. O sea que. Odiamos perde r a un contribuyente. --No. sí. y el jefe de d etectives sólo habla con Dios. Pero los líos se vuelven para mirarla. permítame que lo diga de la manera más delicada posible. Detrás de la jaula había un escri torio alto. Esperaba que no hubiese tenido alguna experiencia negativa con el FBI. Y. siempre serías policía. y esto podría ser una responsabilidad para él. Apretó un botón. ¿quién es esa residente? --La señora Jill Winslow. un hombre rollizo de mediana eda d. --La he visto algunas veces . De modo que el señor Winslow forma parte de la junta de planificación. La veo mucho por aquí. en su tiempo libre. Hay conexiones internacionales y posiblemente terroristas.CAPÍTULO 43 Entré en una gran sala de espera y a la izquierda había una jaula metálica del suelo a l techo. un minuto más tarde. Habló por el interfono y. --¿De ver dad? Guau. --¿Qué necesita? El sargento Roberts parecía ser la clase de policía que ampliaría las cortesías profesionales indispensables si sabías cómo tratar lo. ¿le pone los cuernos a su esposo? Página 344 El sargento sonrió.. ¿Es muy importante ese asunto? --Es import ante. He hablado con él un par de veces en las reun iones. trabaja para Morgan Stanley. como si los policías estuviesen encerrados. --¿Y a ella? --pregunté. Está en la junta de planificación del pueblo. Repetí mi presentación y el sargento Roberts. Además. Alcé mi credencial d elante de la jaula--. Estoy trabajand o en un caso de homicidio federal y necesito información sobre una residente de la zona. y como ambos sabíamos. Una testigo. Mark Winslow. No vivo aquí. --¿Bromea? ¿Es ta residente es una sospechosa? --No. La detuve una vez por exceso de velocidad. Sonreí educadamente y le pregunté: --¿Sabe si trabaja? --N o lo creo. El sargento Roberts pareció sorprendido. lo conozco. --Así es. Es una mujer agradable. --¿De modo que está con el FBI? --me preguntó. --D e acuerdo. --No que yo sepa. --¿Sí? No tenemos muchos homicidios po r aquí. También le enseñé mi credencial del NY PD y mi tarjeta de identidad como poli retirado. Hasta ahora no había olido nada raro. probablemente estuviese aburrido. un sargent o uniformado entró en la zona de la jaula por una puerta que había en la parte poste rior.» La señorita Wilson me preguntó: -¿Puedo ayudarle? --Soy el detective John Corey del FBI --dije. lo qu e a veces suele ser un problema. es verdad. --Muy bien. exc epto mi camisa. --Tenemos cuatro detectives --contestó el sargento Ro berts--.

dos chic os. La mayoría de estos chicos van a escuelas privadas . era un tío un poco aburrido. --No he oído hablar de ninguna otra. --Yo tengo un empleo de verdad. no estoy aquí. pero entonces sonó el teléfono. visitar museos y hacer compras. desde siempre .. ya lo había notado. y almorzar con sus dis . --¿Cuánto hace que usted trabaja aquí? --Once años. Ella probablemente hacía trabajos para la comunidad y viajaba a la ciudad para ir al teatro. ni siquiera estoy seguro de que se trate de la misma mujer. en resumen. Como ya había imaginado. Tiene sentido. --¿Estarán en casa? --Creo que están en un internado. Él vive de su trabajo. Nunca han Página 345 tenido problemas. estaba seguramente muy aburrida. Es gente muy tranquila. ¿Podridos de dinero? --Podridos no. El sargento Roberts levantó el auricular y habló con la señorita Wilson. Sabía por el sargento Roberts que el señor Winslow tenía responsa bilidades con la comunidad y formaba parte de la junta de planificación. --La señorita Wilson le pasó la llamada y el sargento habló con alguien sobre esa fiesta ruidosa. --Sí. pero él sí. ¿Cuántos años diría que tiene? Pensó un momento y luego dijo: --Entre treinta y cinco y c uarenta años. creo. Así es como se gana la mayor parte de su dinero. Tuve la tentación de decirle: «Si es la CIA. ¿Ese homicidio se cometió en el extranjero? --preguntó. Viaj a mucho por negocios. El sargento Robert s hacía demasiadas preguntas. El sargento Roberts pensó un momento antes de responder.. Los trabajos para la comuni dad se pagan a un dólar por año. Su radio. agente de inversiones par a Morgan Stanley. --Me miró y me dijo--: Una fiesta ruidosa. Yo me encargaré de e ste asunto. ¿Los Winslow tienen hijos? --pregunté. ¿P or qué? --Me preguntaba si puede recordar si sucedió algo inusual relacionado con lo s Winslow hace cinco años. --No puedo recordar que haya sucedido nada que mereciera la atención de la policía. pero no pensé que sospechara nada. era una mujer de clase media alta y tenía mucho que perder si su es poso descubría que no iba de compras cada vez que salía de casa. Sin saber si la señora Winslow viajaba con frecuencia al extranjero. --De acu erdo.. era sólo curiosidad y tuve la sensación de que el cotilleo era la principal industria de Old Brookville . --¿Bromea? Este lu gar era como Mayberry RFD. Página 346 Mi especulación me llevó a pensar que el señor Mark Winslow. --¿Algún problema doméstico? --No q ue yo sepa. jugaba al golf en el club de campo de la zona. La señora Winslow. Era una a ctitud muy altruista y tenía el beneficio añadido de alejarlo de su casa al menos un a vez más por mes. ocupados y ricos tienden a tener amantes a tiempo completo que los enc uentran fascinantes. pero el sargento le dijo a su ayudante civil: --Pásamela. --¿Cuánto tiempo hace que su esposo y ella viven en esta zona? --Oh. El escenario ha bía cambiado y traté de hacerme un cuadro mental del mundo de Jill Winslow. El sargento Roberts me preguntó: --¿Qué pasa con la señora Winslow? ¿Dónde presenció ese asesin to? --No estoy autorizado a dar detalles. Pero no sé mucho acerca de ellos.» Presté atención por si había algún indicio de pro lema. excepto que la mayoría de los residentes eran ricos. de modo que permítame que compruebe algunos datos. Los hombres a burridos. o si el sar gento Roberts sabía si lo hacía. había permanecido muda. por no mencionar el hecho de que le colocaba en una posición que contribuía a mantener su reputación. en el trabajo o con clientes. Quizá tenía una amante en la ciudad. probablemente bebía un par de cócteles. Quiero decir. contesté: --El incidente se produjo en el territorio continental de Estados Unidos. y pasaba mucho tiempo en la ciud ad. Sí. Sonreí y le pregunté: --¿Cómo puede vivir usted con un dólar por año? El sargento Roberts se echó a reír otra vez. La mayoría de los que trabajan para la comunidad son voluntarios. ella no es una Winslow. --Sí. De hecho. Es una antigua familia. --¿Sabría usted si en esta zona hay alguna otra Jill Winslow? Pensó un momento.

. Apuntó el número en un papel y me lo dio. --Utilizó la radio de la policía para llamar a un coche patrulla y darl e la dirección de la casa donde estaba el follón. o no habría habido una cámara de vídeo que grab ase actos de infidelidad que podían ser potencialmente devastadores. Intenté formarme una imag en de su amante. un riesgo calculado. luego tengo un accidente de circula ción. Y Jill Winslow no estaría viviendo todavía e n el 12 de Quail Hollow Road con Mark Winslow.tinguidas amigas.. un esposo atento y cons iderado. que informan de una alarma contra ladrones. Posiblemente pertenecían al mismo grupo social. Un pensamiento final: los amantes no estaban enamorados. Luego me dijo--: Tengo cuatro coch es patrullando esta noche.. No estaba seguro de qué resultado estaba buscando. Si había algo más de lo que Nash me había contado. A veces recibo una llamada de las compañías de seguridad. o había sido. la señora Jill Winslow era la prostituta del pueblo y su amante era el tío que se encargaba de limpiar la Página 347 piscina. después las dos ancianas que creen que alguien anda merodeando por su jardín. E l sargento Roberts colgó el auricular y me dijo: --Una típica noche de sábado. que yo supiera. habrían tenido una auténtica revelación la noche del 17 de julio de 1 996 cuando vieron la explosión de aquel avión. o alguna cosa que ella no le hubiese contado a él. entonces no había más tela que cortar. El propósito de tener un cuadro de la señora Winslow y su inundo era determinar si y o podría convencerla de que me contase exactamente lo que había ocurrido y lo que ha bía visto y grabado en una cinta de vídeo aquella noche. El tío aparentemente era el propietario de ese Ford Explorer d e color canela.. debería saber que Mark Winslo w es la clase de tío que no respondería a una pregunta en un programa de la tele sin la Página 348 . para ellos hubiese sido una señal de qu e la vida era corta. pero sin más información que la confirmación de Nash de que el tío tamb ién estaba casado. Giró en su sillón hasta colocarse delante del ordenador y tecleó el nombre . Si lo hubieran estado. y que necesitaban estar juntos. --¿Tiene su número de teléfono? Pulsó una s cuantas teclas y dijo: --Tengo muchos números que no figuran en el listín. Tenía que recordar hablarle a Dom Fanelli ac erca de la policía local. --¿Sabe si los Winslow están fuera? -le pregunté. habitualmente organizadas por los chicos cuando sus pa dres no están. un asunto muy co ntrolado. sino que era el c omienzo de un caso reabierto. pero no todos. entonces este asunto no había acabado. cuyas recompensas --cualesquiera que fuesen-. siempre las mismas abuelas. Un montón de fiestas particulares. Dicho lo cual. luego una cen a y luego la cama. Esa aventura era. -. ¿Lo necesita? --Gracias. --Volvió a teclear algo en el ordenador y añadió--: No tengo información de que estén fuera de la ciudad. --A veces los residentes nos avisan cuando van a estar fuera de casa. y esa aventura había comenzado con un ligero flir teo en una fiesta o un baile en el club. cuando no estaba cometiendo adulterio. pero me estaba dando una idea. De ese m odo podemos estar más atentos. y al diablo con sus cónyuges. de modo que era obvio que confiaban el uno en el otro. Continuó hablando durante unos minutos acerca de los p roblemas que comportaba la vigilancia policial de una pequeña comunidad donde los residentes creían que los policías eran una extensión de su personal doméstico. y podía volver a mi casa a mi sillón reclinable.. el señor Mark Winslow era un hombre interesante y atractivo.Miró la pantalla y dijo--: Tengo el de ellos. y quizá otros momentos similares. sus familias y su bien ordenado mundo. la única conclusión a la que pude llegar era que se estaba follando a la señora Winslow. Otro pensamiento: aunque ambos tenían comportamientos imprudent es. No era m uy interesante. Si ella le había dicho la ver dad a Nash.mer ecían los riesgos. --Si los llama o los visita. y uno de los dos tenía una cámara de vídeo que utilizaron para filmar un momento romántico en la playa.. no eran personas imprudentes. y continuó con un almuerzo.

Le hice señas al sargento Roberts de que me pasara el auricular. .. de modo que dígale a su esposa que no se alarme.. --¿Se tra ta de un arresto? --preguntó. Pensé que el señor Winslow hablaba igual que el señor Rosenthal a la una de la mañana. A la cuarta llamada contestó una voz masculina . --Policía del condado --le dije..... --¿Sí? --Señor Winslow. --Dígale al señor Winslow que la junta de planificación ha convocado una re unión de urgencia.. --Aquí hay un oficial de la policía del condado q ue querría hablar con usted. soy el s rgento Roberts. yo tenía una razón mejor para no querer que el señor Wins low estuviese presente--. Hágame un favor y llámelos --le dije al sargento Roberts. --Suena a algo más que eso.. No se preocupe. En el club. que si necesita hablar con ella. Me incliné hacia él. --Muy bien. primero tiene que sacarle a él del escenario. El sargento Roberts cortó la comunicación y me dijo.. --¿Y sus hijos? --Están en el colegio. Le dijo al señor Winslow: --Aquí hay . lo haré. --De acuerdo. --Sí. sí. Llámelo a las seis y media y dígale que han cogido al ladrón. Sólo de una entrevista con una testigo.. llegué. Necesito comprobar el vecindario y los alrededores a l a luz del día. ¿Hay algún motivo por el que deb a preocuparme? --No. Necesito asegurarme de que están en casa. Sonreí ante nuestra pequeña broma políticamente incorrecta y le sugerí: --Puede decirle que han visto a alguien merodeando por el vecindario. de la comisaría de Old Brookville. Pero yo no le he dicho nada.. Lamento molestarlo a esta hora pero nos han informado de la presencia de un merodeador y la alarma de un vecino se ha disparado en su zona. pero quería asegurarme de que to do estaba bien en su casa --dijo el sargento Roberts.. Mark Wins low se aclaró la voz y la mente... Se echó a reír. De sayuno a las siete. mañana juega al golf. --De hecho.. ¿Estará en casa por la mañana si le hago una visita? --Eh. --No necesita disculparse. Acaba de enterarse de que va a inaugurarse un club social hispa no en la calle principal. Marcó el número y le dije: --Conecte el altavoz. déjeme pensar. Aprecio su llamada. --Entiendo. --Lamento molestarlo --dije--. O sea. Acaba de saltar la alarma de una casa. y que la policía del condado comenzará a buscar pruebas por la mañana. y nos preguntábamos si había visto u oído algo.. por si yo no estaba prestando atención: --Muy bien. hace una s dos horas. --¿Ahora? --Sí. Tenemos un coche en su zona.. --Necesitaba acabar rápida mente con este asunto antes de que se despejara y comenzara a pensar que todo es to era un poco absurdo--. El sargento Roberts tomó nota de lo que acababa de de cirle y me preguntó: Página 350 --¿Piensa ir por la mañana a hablar con ella? --Eso es lo que pienso hacer. y contestó: --No. ¿De acuer do? --Entendido. Asegúrese Página 349 de que las puertas y las ventanas están bien cerradas y de que la alarma está conect ada. a menos que quiera que su abogado también participe en la reunión. Le paso con el sarge nto Roberts. --¿A qué hora comienza el recorrido? --A las ocho. --¿Hola? --¿Señor Winslow? --preguntó el sargento Roberts. --¿Sí? ¿Quiere que les diga alguna cosa? Me refiero a que en su pantalla de identificación de llamadas aparecerá «Policía Brookville»... no.. Pulsó un botón y oí que sonaba el teléfono. --Lamento haberlo llamado tan tarde. Eso hará que todo el pueblo se eche a la calle.. Y llámenos si ve u oye alguna cosa. señor. --Muy bien. --No. estaré jugando al golf. pero estamos investiga ndo una serie de robos cometidos en casas de esta zona. ¿Estará su esposa en casa? --Va a la igl esia a las diez..presencia de su abogado --me dijo el sargento Roberts--. --Así es.

Lo que voy a hacer esta noche es vigilar la casa de los Winslow. pero en los postes había buzones de correo y divisé el número 12. entonces poco después de que el señor Winslow hubiese golpeado su bola en el tee de salida. Tal vez incluso podría hacer que el sargento Roberts arre stase a Ted Nash si asomaba la nariz por aquí. Sonrió. usted tendrá que sacarlo de su casa de alguna manera. y salí. Página 351 --Lo haré. y suponiendo que ésa fuese la verdadera Jill Winslow. --Bien. . Abandoné la pequeña comisaría de Old Brookville. --Muy bien. Era una noche fresca y clara.» Giré a la derecha y continué por una carretera estrecha y sinuosa. Nada de lo cual era bueno. Supo niendo que Ted Nash aún no supiera de boca del señor Rosenthal que yo conocía el nombr e de Jill Winslow. Página 352 CAPÍTULO 44 Pasé los portones de hierro forjado de Banfi Vinters. Joder. Subí a mi coche alquilado. o mu erto--. pero es una información que no puede salir de esta habitación. luego giré hacia Chicken Valle y Road como me había indicado el sargento Roberts. Desde entonces había sido recompensado con un viaje a Yemen. La bu ena noticia es que encontré a la mujer de la playa y la cinta de vídeo. esperando tal vez enterarse de algún tra po sucio de la señora Winslow. Lue go le devolveré la radio. la resurrección de Ted Nash y el Evangelio según Ted.--Voy a confiarle algo --le dije--. ¿De acuerdo? --De acuerdo. o en la cárcel. Pocos minutos más tarde divisé un poste indicador que decía: «Quail Hollow Road . Avise a sus patrulleros de que no deben preocuparse por un Ford Tau rus gris aparcado en Quail Hollow Road. --¿De verdad? --De verdad. ¿Tiene otra radio? --Tengo una radio portátil que puedo dejarle. cuando fuese a recoger a Kate al aeropuerto --suponiendo que no estuviese de regreso en Yemen. --Jill Winslow puede estar en peligro por lo que vi o. Excepto por el cr oar de las ranas. El lunes. menos aún los números. Me levanté y le pregunté: --¿Cómo llego al 12 de Quail Hollow Road? El sargento Rober ts me dio un plano de Old Brookville y utilizó un rotulador fosforescente para señal ar la ruta que debía seguir. Por la Ruta 25A circula ban algunos coches. Le estreché la mano y le dije: --Me aseguraré de que reconozcan la cooperación que me ha brindado en este caso. podría decirle: --Bien venida a casa. Es de medianoche a las ocho de la mañana. apagué las luces y el motor. conduje de regreso a Cedar Swamp Road y me dirigí hacia el norte siguiendo las instrucciones del sargento Roberts. --Entendido. en el cielo se podían ver las estrellas y ningún helicóptero negro. Había luz en una de las ventanas de la planta alta y. El sargento Roberts asintió. Si algún otro agente federal lo llama o se presenta en la comisaría.. Me entregó la radio y dijo: --La frecuencia está fijada. Apenas si podía ve r las casas. Tengo buenas y malas noticias. avíseme por la radio. vaya m anipulador estaba hecho. ¿A qué hora acaba su turno? --A las och o. pero salvo eso todo estaba muy silencioso. Detuve el coche en el arcén de grava. Yo soy Cuartel General y usted será el Coche Cero. La carretera estaba oscura y re duje la velocidad al tiempo que encendía las luces altas por si había gallinas en el camino. mient . ¿De acuerdo? Usted y yo nos mantendremos e n contacto durante toda la noche por si necesito apoyo. La mala noti cia es que Ted Nash está vivo y no se siente muy feliz con mis buenas noticias. En ese ca so. Lo llamaré antes de esa hor a si el señor Winslow no se marcha de su casa para desayunar en el club. En el extremo de un largo camino particular flanqueado de árboles alcancé a disting uir una impresionante casa de ladrillo rojo estilo georgiano que se alzaba sobre una ligera pendiente. y o tendría las respuestas a preguntas que ni siquiera sabía que existían antes de que K ate fuese lo bastante amable como para compartirlas conmigo.

Dave! Liz. vol ví a dormirme. aunque sabía q ue era bastante improbable que recibiera esa llamada si Nash y compañía realmente pe nsaban ir a hacer una visita a la comisaría de Old Brookville. los pájaros cantaban. La emi sora finalizó la programación con el himno nacional y yo me senté lo más erguido que pud e hasta que acabó. o cómo podía saber si estaba hueca 3. El sargento Roberts la nzó una risita y contestó: --Buena suerte con la señora Winslow. sospechaba. No podía esperar a pisar nuevamente el cemento.ras yo miraba la casa. Una ligera neblina comenzó a levantarse de los ex tensos jardines de las grandes casas que había a mi alrededor. pero antes promet ió que regresaría la noche siguiente para rajarles la garganta a los oyentes. pero me di cuenta de que Jack el Hombre Lo bo era precisamente lo que necesitaba esa noche. Volví a dormirme y. y quiero dedicárselo a mi esposa Liz. Un extraño animal salvaj e cruzó la carretera. Eran las 2. Al final del camin o. El pinc hadiscos descerebrado. Un buen día para jugar al golf. y un Mercedes gris salió y recorrió el largo camino particular. Página 353 U2 empezó a cantar All I Want is You. Me deslicé hacia abajo en el asient o hasta que hubo pasado.45 se abrió la puerta automática del garaje para tres coches de la casa de los Winslow . ¿estás escuchando? Esto es de parte de tu amante esposo Dave. No era muy probable. Regresé al coche y encendí la radio. llam aban desde el manicomio del condado. las primeras luces del amanecer empezaban a asomar por el sureste. Me pregunté si Jack Koenig podía tener dos empleos. A las 6.17 en el reloj del salpicadero y me dispuse a pasar una noche larga e incómoda. colega? --chilló el Hombre Lobo en respuesta. Uno de los tíos gritó: --¡Eh. dormí un poco. Llamé al sargento Roberts por la radio y le dije: --Llame al señor Winslow a las seis y media y dígale que han cogido al merodeador. Dave! ¿Qué puedo hacer por ti. De vez en cuando mi radio de la policía emitía unos crujidos extraños y uno de los cuatro coches patrulla llamaba a l a ayudante civil o ella los llamaba a ellos.y que estuviese dispuesta a limpiar su alma y su conciencia. aullaba y ch illaba. Todo está c ontrolado en Pleasantville. cuando me desperté. y pude ver fugazmente a Mark Winslow. Pero nunca puedes saberlo hasta que lo preguntas. Dave contestó nuevamente a gritos: --Quiero que pongas All I Want i s You por U2. Bostecé. aunque ello s ignificara renunciar a todo esto. Pasaron algunos coches y las personas que iban en ellos . Jack el Hombre Lobo se fue a las tres de la mañana. Resultaba difíc il creer que el centro de Manhattan estaba a sólo cincuenta kilómetros de este pelig roso bosque primitivo. Cambié de emisora hasta encontrar una de noticias. se apagó. Estuve tentado de cambiar de emisora. me desperté. quien irradiaba una deslumbrante estupidez a través del parabrisas. Hombre Lobo. que me ha sorbido el seso. cariño. Realmente esperaba que la señora Winslow no les hubie se contado todo a Nash y Griffith --a pesar de las tonterías de Nash sobre el polígr afo-. Hice una comprobación rutinaria con R oberts y le recordé que me llamase si aparecía algún otro agente federal. --Gracias. --¡Es o está hecho. Tal vez fuese un zorro. No quería sacar a Jill Winslow de la cama tan temprano. Lo más probable era q ue se presentasen aquí y me llevaran con ellos. que se llamaba a sí mismo Jack el Hombre Lobo. y el sol se elevó por encima de una distante línea de árboles.29. Jack el Hombre Lobo reci bía llamadas de los oyentes del programa. Busqué una codorniz. pero no estaba se guro Página 354 de qué aspecto tendría una codorniz. d e modo que decidí esperar un poco. soy Da ve de Garden City! --¡Eh. sólo para ti. Eran las 5. el coche giró hacia mí. la mayoría de los cuales. Eché un vista zo a la casa de los Winslow.

. salí del coche. --Necesito robarle unos minut os de su tiempo por lo del merodeador -. (N. Ella asi ntió y me hizo pasar.) Página 355 CAPÍTULO 45 Oí un graznido electrónico y lo que sonaba como la voz de una mujer salió a través de un altavoz elevado cuya calidad de sonido era ligeramente peor que la de los altav oces del programa de Jack el Hombre Lobo. La seguí a través de un vestíbulo grande y formal.. él no está en casa. --Así es.. La señora Winsl ow llevaba una recatada bata de algodón hasta los tobillos. antes de que llamasen a la policía. subí unos escalones y llamé al timbre. muchos muebles antiguos que personalmente creo qu e son trozos de madera podrida e infestada de gusanos que se mantienen unidos gr acias al moho. Me señaló una mesa redonda situada en la zona del desayuno. que quedarían muy b ien en una fotografía. está bien. ¿Cuántas veces había hecho lo mismo cuando era policía de homicidios? ¿A cuántos timbres había llamado p ara informar a alguien sobre una tragedia. ¿Quiere una taza? --Sí.. luego a una gra n Página 356 cocina estilo rústico. sí. se abrió la gran puerta principal. lo siento. sujeta por la cintura. pero no la entretendré demasiado.dije. Me senté y dejé la radio encima de la mesa. De modo que. No tenía idea de qué iba a suceder ahí. señor. La voz preguntó: --¿Quién es? Alcé la vista y vi que había una cámara de seguridad orientada hacia mí. gr acias.? --Corey. La cosa nunca pasaba de moda pero nunca me joraba. Por lo que podía ver de la casa. Sólo estoy haciendo un seguimiento del caso. pero su gesto tampoco era adusto. señora Winsl ow --contesté. 3 La traducción literal de Hollow Quail es codorniz hueca. cer ca de un ventanal bañado por el sol. --Bueno. Cogí l a radio de la policía.32. o preguntarle si podía entrar un moment o para hacerle unas preguntas de rutina? ¿Cuántas órdenes de registro había mostrado y c uántas órdenes de arresto había ejecutado? De vez en cuando hacía una visita de pésame y. Ella sacó un par de tazas de un armario .. Frisaba los cuarenta años y tenía el pelo castaño oscuro. y tenía unas bonitas facciones. puse en marcha el mo tor y entré en el largo camino particular de los Winslow. llegaba con buenas noticias. Yo no lo sentía. tenía ese aspecto que da el dinero de varias generaciones. Volví a mostrarle mi credencial federal y le dije: -Lamento haberme presentado a esta hora. pero me contuve y dije--: Hablé anoche con su esposo. del t. que llevaba cortado en lo que creo que se llama estilo paje. No había du da de que Jill Winslow era una mujer atractiva. --Detective Corey. y lucía un buen bronceado. espere un m inuto. pero estaba seguro de que algunas vida s iban a cambiar en la próxima hora. Ella se alejó hacia la encimera y c omenzó a preparar el café.. de modo que sonreí y ella se o bligó a devolverme la sonrisa. Esperé y. Eran las 7. Pero ¿yo qué sé? Cuando colocó la cafetera a calentar. No sonreía. -Oh. llamó antes para decir que habían deten ido al merodeador. a veces. pocos minutos más tarde.me miraron. y mi visión de rayos X y mi mente clasificada X vieron un buen cuerpo debajo de l a tela. Sostuve mis credenciales delante de la cámara y estuve a punto de añadi r: «Una Jumbo Jack con queso».. Los ojos eran grandes y castaños. Jill Winslow me di jo: --Ed Roberts. ¿qué puedo hacer por usted. Detuve el coche en una z ona de aparcamiento de guijarros que había delante de la casa. --Estoy preparando café. --Entonces. de la policía de Brookville.. pero el mío era mejor.

¿Usted no lo sabe? Hice caso omiso de la pregunta. pero no indicando una negación. --¿Algún otro agente federal ha llamado o los ha visitado recientement e? Ella negó con la cabeza. Nos miramos durante unos seg undos y no tuve ninguna duda de que estaba hablando con la Jill Winslow que se h abía llevado la cinta de vídeo de la película Un hombre y una mujer del Hotel Bayview hacía cinco años. --No. Ella volvió a asentir y dijo: --Gracias. De espaldas a mí. --¿Firmó usted alguna declaración? --No. como se le prome tió hace cinco años. Vi que se fijaba en la herida de la barbilla. --¿Quién más la interrogó en aquella época? --Un hombre que se ide ntificó como señor Brown --contestó.. sin maquill aje ni ropa. mentiras y ci ntas de vídeo. este asunto. en julio. Serví un par de tazas de café. se volvió hacia mí y me preguntó: --¿Trabaja con la policía del condado? --No exactamente. Página 358 --Mi esposo ha ido a jugar al golf esta mañana --dijo--.. había algo en ella que sugería un lado salvaje en su comportamiento pat ricio. --¿Dónde se llevaron a cabo esos interrog atorios? --Aquí. En cuanto al señor Winslow --añadí--. Ella siguió mirándome y lo único que se movía era su cabeza.. --H a surgido algo nuevo y pensé que quizá podría ayudarme. no que yo sepa. Y sus glandes ojos me miraban fijamente. acabo de regresar de Yemen. ¿Lo re cuerda? Volvió a asentir. Ella asintió. Apagué la radio de la policía. y ella c ontestó: --No estoy segura. Le describí a Jack Koenig. no le concierne.. Y sin embargo. que estaba sacudiendo levem ente. sírvase --dijo. ¿Lo recue rda? Ella asintió. --Usted sabe por qué estoy aquí --le dije. i ncluyendo la impresión de que tenía metida una varilla de acero en el culo. Tenía un acento de clase alta inconfundible. dijo: --H ace unos meses. No l e veía el rostro. La señora Ji ll Winslow se comportaba bien. y olí discretamente mi camisa. --Por favor. Parecía ser una mujer bien educada y que encajaba perfectamente en la casa.hablé con Liam Griffith. que era más que malo a estas alturas. --Así es.. --Es necesario que pasemos ot ra vez por esto --dije. quizá porque yo sabía que estaba metida en Sexo. Yo iré a la iglesia a las d iez. Me serví otra taza de café y la señora Winslow bebió unos pequeños sorbos de la suya. La señor a Winslow se volvió y trajo la bandeja con la cafetera a la mesa.. --¿Algu ien más? --pregunté. --¿Hicieron alguna graba ción en vídeo o audio de alguna cosa que usted dijo? --No. Pero el hombre llamado Griffith tomó notas -. Página 359 .dijo. las colocó en una bandeja. c hafado. --Anoche ha blé con el hombre que estuvo originalmente asignado a este caso. Ted Nash. azúcar. La dejó allí mientra s yo me levantaba. Deberíamos haber acabado antes de que necesite prepararse par a ir a la iglesia. luego bebí unos sorbos de café. sino más como un gesto de tristeza. vi el servicio religioso por televisión. No estaba mal. --Lo sé --dije--.. Ella no dijo nada. --Gracias. suave pero claro como una Página 357 campana. --Ya hemos pasado por todo est o --dijo ella. --Gracias --dijo ella. --Estoy en el FBI. servilletas y cubiertos. Resulta difíc il creer que hayan pasado ya cinco años. Ella asintió. pero sus manos parecían bastante firmes. --Y hace algunas semanas --continué-. Ambos nos sentamos y yo le dije: --De hecho. Se volvió y preparó la bandeja con crema. Soplé en mi mano para comprobar mi aliento. Ella asintió y p ude ver que no estaba sorprendida ni desconcertada. Luego me preguntó: --¿Qué hacía en Yemen? ¿O no puede decirlo? --Estaba investigando el atentado contra el USS Cole. de modo que estoy un poco.. --¿Del FBI? --Creo que sí. e incluso a esta temprana hora del día..

por ejemplo. pero un hombre más fuerte podría haber.... --De vez en cuando. Y lo que necesito de usted son algunas aclaraciones. Po r cierto. ya le puse un poco de agua salada.. ¿Por qué lo pregunta? --Estoy comprobando procedi mientos y pautas de conducta. necesito saber si mantiene la relación con su amigo. Sonreí y le dije: --Bueno. Pero en el momento parece una buena idea. --¿Por qué? Bueno. yo quería contactar con el FBI para contarles lo que habíamos visto y grabado con la cámara. Él sólo pensaba en sí mismo. Ella se echó a reír otra vez con un sonido gutural. Es inevitable y embarazoso. nunca parece que hubiese merecido la pena. lo que podía ser el camino correcto. --Inusual pero no extraño con un testigo amistoso o secreto. --¿Qué pasa con él? --¿Dónde lo interrogaron? --Creo que el interrogat orio se llevó a cabo en su despacho. Misma esposa. Página 361 --Debe de ser abogado. Pero es lo que ocurrió después lo que hizo que me diese cuenta de que era. no querían llevarla a una instalación federal--. ¿Y el hombre que estaba con usted entonces? --pregunté. un capullo. Ella sonrió.. --Pensó un momento y luego añadió--: Si el FBI hubiese venido a verme pr imero a mí. que fui yo quien no quiso presentarse para contar lo que habíamos visto. casi amenazadore s. ¿cómo se lo hizo? --Me a tacaron unos asesinos en la kasbah en Adén. no he tenido nada que ver con Bud desde que sucedió aquello. Me toqué la costra que tenía en la herida de la barbilla y Jill Winslow dijo: --Eso no tiene buen aspecto. no sea demasiado dura con Bud. --Pero lo ve y habla con él. Bud .. No sé por qué.. Ella se encogió de hombros y dijo: --No creo que hubiese podido hacerlo.. --Y añadí--: Es broma... Y su nombre. ¿tiene una tirita? --Sí. por ejemplo. --Supongo que sí --dij o..--¿En esta casa? --Sí.. --Bud hace lo que es corre cto para Bud. --Un capullo. Eso está en Yemen. Nos encontramos en algunas fies tas o en el club. Ella no respondió a eso y me preguntó: --¿Qué nueva inform ación ha aparecido sobre el caso y qué necesita de mí? --No estoy autorizado a hablar sobre qué nueva información ha aparecido en conexión con este caso. --Sonreí y ella hizo lo propio. yo probablemente habría hecho lo mismo que Bud. Y un cobarde. Luego le dijo al FBI. --Una vez que ha pasado. --¿Por ejemplo? --Bueno. Pienso que estaba estableciendo un vínculo con ella. Obviament e. --Se echó a reír y dijo--: Creo que se ma ntuvo firme durante tres minutos. Página 360 --¿Mismo trabajo? --Mismo trabajo. Se e chó a reír. buscándolo a él. Piensa que debería haberla protegido. pero Jill Winslow había sido indudablemente objeto de ella hacía cinco años y p robablemente tenía cierto resentimiento. Estaba haciendo lo correcto como ciudadano. gracias. Eran muy convincentes. después de que dieran con él . --No sabe qué pudo haber visto en él.. ¿Sigue viviendo en la misma dirección? --Sí.. --Probablemente se sienta decepcionada de que él revelase su nombre a los agent es del FBI. ¿Quiere ponerse algo ? --No. --Y añadió--: Y no es un caballero. --Oh. --Entiendo. Primero quería hablar con usted.. Yo me topo con mi ex esposa y ex novias por todo Manhattan.. Ella asintió. pero s i quiere saberlo. Mientras mi esposo estaba trabajando. --Oh. --Me miró y dijo--: Cuan do lo veo.. Se levantó y fue hasta uno de los armar . sé a qué se refiere... -¿Ha hablado con él? --preguntó. Un momento.. Él no. --No mer ecía la pena --dijo. no fue exactamente consolador. --No. Fue hor rible. Ella pareció un poco descon certada o exasperada y contestó: --No sé qué importancia puede tener eso ahora. --Sí. --¿Sabría usted decirme si está en la ciudad? --Creo que sí. Misma dirección. Lo vi en una barbacoa el Día del Trabajador. El otro camino es la intim idación.

. y . después de ver la cinta. --De acuer do. luego una piscina y más allá aproximadamente media hectárea de plantas y flores ornamentales. ella me preguntó: --¿Por qué quiere saber cosas de Bud y de mi relación con él? --Entre s u historia y lo que él declaró en su momento hay.ios de la cocina. traiciones... Le dije: --Me gustaría que me contase todo en detalle. Pero estaba allí para hacer preguntas. y tal vez temerosa. Po r supuesto. o algo parecido. delante de mi taza de café. Y no queriendo preguntar. Tuve la sensación de que podría haber sido una mujer di ferente hacía cinco años. luego quité la tirita de su envoltorio. Las rosas aún tenían buen aspecto. y qué hubiera pasado si. tienes la posibilidad de volver a intentarlo y conseguirlo a la segunda. Quiero decir.. aparentemente. Asentí y la observé mientra s ella miraba su taza de café. Pero ahora todas las piezas empezaban a encajar.. Y ella aún estaba aquí. y ella sabía que seguiría aquí durante mucho tiempo. Probablemente un poco más feliz y. queriendo pre guntar. antes de volver a verlo en la cinta de vídeo. decepciones.. Entonces le dije: «Lo tenemos todo graba do en la cinta» Permanecí sentado a la mesa. y lo que sucedió después la h abía decepcionado y vuelto resentida. Yo no quería. La vida era una serie continua de compromisos. Por ejemplo.. --¿Y Bud conducía el coche? --Sí. me aclaré la garganta y le pregunté: --¿Y esa este la de luz no era el reflejo de un chorro de combustible incandescente en el agua ? --No. ya no me gustaría al c abo de diez minutos. quizá. en el camino de regreso al hotel. Parecía haber recuperad o la compostura y le dije: --De modo que vio la explosión del avión a través del visor de la cámara.. Le dij . Yo iba a darle a Jill Winslow l a posibilidad de repararlo y esperaba que ella la cogiera.. ¿qué? --Buen o. --¿Estaba de pie en la pla ya? Durante unos segundos no contestó.. ¿De acuerdo? Abandonaron la playa y. más animada. Me serví otra taza de café.. Había un gran patio de pizarra. Lo que ha bía sucedido el 17 de julio de 1996 la había traumatizado. más raramente.. cogió un botiquín de primeros auxilios y regresó a la mesa con una c aja de tiritas y una pomada antibiótica. De vez en cuando aciertas a la primera y. Página 363 Miré a través del ventanal bañado por el sol. cinco años después. cuyo rostro podía ver detrás del parabrisas de su Mercedes. --Cerró los ojos y respiró profundamente--.. Le dije: «Para. Fue horrible. No quiero volver a ver nunca más algo parecido. algunas incoherenci as. Ella me miraba. --¿Y él qué le dijo? --Nada. Y luego estaba Mark Wins low. Permanecí en silencio durante unos minutos y.. el av ión explotando en el aire... Lamentablemente. luego dijo: --Estaba sentada en la playa. él insistió en que debíamos borrarla. Era una mujer agradable y me gustaba. Eso no cuadraba con lo que me había contado el bueno de Ted. --Debe mantenerlo limpio --dijo mientras se sent aba. de modo q ue le pregunté: --¿Vio la estela de luz en la cinta? Ella me miró y dijo: --Por supues to.. pero lo hice yo. miré la cinta a través del visor de la cámara y vi lo que habíamos grabado.. --¿Qué dijo él? --Dígamelo usted. Tienes que ver est o». dígame lo que pasó con esa cinta de vídeo después de que ambos viesen l as imágenes en la habitación del Hotel Bayview. yo lo vi per sonalmente. Dejé el envoltorio de la tirita sobre la mesa y ella se quedó m irando el papel rasgado. Horrible... vi esa estela de luz que surgía del océano y se elevaba hacia el cielo. com o si estuviese considerando la posibilidad de ayudarme a colocar la tirita en el lugar exacto. lo que fuese que saliera del océano. --Gracias --dije y me unté un poco de pomad a en la zona afectada. a través del cual se veía el jardín de atrás de la casa. Yo vi. Asintió. finalmente. De modo que borramos la cinta y nos marchamos del Página 362 hotel.

y él se sentó en la arena y se volvió hacia donde yo le señalaba. Y vimos la cinta . refiriéndome a las autoridades. lo que facilitaba mi trabajo. --El Ford Explorer de Bud. Página 365 --Muy bien. Y él dijo q ue no. Ella se echó a reír... de modo que corrimos hacia las dunas. De modo que regresaron a la habitación del hotel. Ella pareció pensarlo un momento y luego dijo: --Bi en. no te nía que dividir para vencer. --¿Ust ed estaba completamente segura de que había visto la explosión de un avión en el cielo ? --Sí. después esa enorme bola de fuego comenzó a caer. le dije que eso era u na prueba. quise que regresáramos para ver si podíamos ayudar. donde habíamos dejado nuestras Página 364 cosas. y comenzaron a caer trozos encendidos o algo así.. Le dije: --El informe que leí decía que ustedes aún estaban haciendo el amor en la playa mientras el avión explotaba en el cielo. de modo que pasamos la cinta y los dos pudimos verlo todo claramente en la pantalla del televisor. Ella sonrió y asintió. el hecho de que yo hiciera comentarios desf avorables sobre Bud hacía feliz a Jill. cuando regresáramos a la habit ación después de haber estado en la playa. pero quería regresar a la playa. nos vestimos.. tenía que verla.. y que fue el sonido de la ex plosión.. se produjo esa enorme explosión en el cielo. --Lo entiendo. Luego... Nadie tenía que vernos haciendo el amor en una cinta de vídeo. y no nos dimos cuenta de que habíamos dejado el cubreobjetivo sobre la manta. unos cuarenta segundos más tarde. tal vez un minuto más t arde. Sé que esto debe de ser muy embarazos o para usted. en realidad sólo pensábamos en largarnos de aquel lugar sin perder un se gundo. Pero no me sorprendía descubrir esa gran discrepancia entre ambos relatos. lo que llamó su atención. Eso no era exactamente lo que el señor Artista del Embuste me había contado. Ella negó con la cabe za.. no completamente. --¿Desde la cámara de vídeo... Habíamos llevado con nosotr os el cable de conexión para hacerlo. --Gracias. a través del reproductor? --Sí. cuando estaba viendo la cinta a través del visor de la cámara. Y lo que era más importante. y que alguien... yo estaba aturdida al ver. cogim os la cámara y el trípode y nos metimos en el coche. de modo que añadí: --También podría haber dejado s u tarjeta sobre aquella manta.... Ella as intió y luego dijo: --Hace cinco años fue muy problemático responder a estas preguntas . --Ya habíamos terminado de hacer el amor. Muy b ien.. Ambos pu dimos ver cómo ascendía esa estela de luz y luego. --Ella pareció pensar un momento y luego dijo--: Al pensar retrospectivamente en t odo aquello. o a Dune Roa d.... Aparentemente. oímos la explosión. Es casi como si no hubiese sucedido nunca. entonces después de que el avión explotara. la nevera y todo eso...en cima de él. pero acordamos verla en el televisor de la habitación y luego decidir qué hacer.. --se sonrojó-.. Bud ha pensado mucho acerca de eso desde entonce s. luego. con el sonido..e algo a Bud.. --¿Y . --¿Por qué? --Porque sabíamos que la explosión traería a un montón de gente a la playa.. --Sí.. estábamos desnudos. Luego. para más tarde. unos segundos más tarde. y describir toda la situación. y no había ninguna lea ltad que debiera preocuparme... pero Bud se negó.. --¿Cuáles eran sus pensa mientos cuando miró a través del visor y descubrió que habían grabado todo lo que habían v isto en la playa? --le pregunté. pero ahora ya lo he superado. --Sí.. ¿qué hicieron? --Regresamos corriendo a las dunas. sé que esto puede parecer extraño. mirando hacia el mar. si sólo hubiésemos dedicado unos minutos a recoger la manta. o le hubiera pasado a otra persona.. --Estoy seguro --dije--.. Quería que yo la borrase. y le preguntaré porosa clase de detalles sólo si es necesario. Jill y Bud ya estaban divididos. al ver todo aquello en la cinta. Yo estaba sentada.

que Página 366 docenas de personas habían visto eso.... ¿por qué tenía que ver alguien esa cinta? ¿Usted qué hu biera hecho? --me preguntó. luego oímos la explosión. contemplando esa estela de luz mientras ascendía en el aire. En la cinta se nos puede oír perfectamente y se nos ve muy asustados.. Dejé pasar unos segundos.. Bud estaba tan asustado que nunca apagó la cámara m ientras corría hacia el coche y lanzaba la cámara y el trípode en el asiento trasero. y qu e nuestra cinta no era necesaria como prueba. entonces ¿por qué deberíamos entregarl es la cinta a las autoridades? --Y añadió--: Es muy explícita. o es tuviésemos casados entre nosotros.. --¿Estaba familiariza esa época con la tecnología audiovisual? --Entendía las características básicas.. y nos volvimos hacia la cámara y echamos a correr de r egreso hacia la duna. --Volvió a cerrar los ojos y permaneció inmóvil. habían visto el cohete.. ¿Por qué lo pregunta? --Bueno. Quiero decir... --Yo creo que usted lo habría hecho.. Y luego hubiese tomado una dec isión. ¿habría entregado la cinta si la hubiese tenido? Ella se miró las manos.. las llama s extendiéndose sobre el mar.. . --¿Y grabó la conversación? --Sí. --¿Y qué me dice de Bud? --Le enseñé a usar mi cámara... Eso fue lo que les dije a los agentes del FBI y eso f . Sabía que me haría esa pregunta. y seguí la in vestigación y cientos de personas se presentaron diciendo que habían visto una estel a de luz. añadió--: Se puede ver a Bud corriendo directamente hacia la cám ara. Jugué con el envoltorio de la tirita y nos miramos durante unos s egundos. En la pantalla del televisor. después la bola de fuego y los trozos comenzaron a caer al m ar... ¿Es eso cierto? Página 367 --¿Qué quiere decir? --Cuando se marcharon del hotel. usted detuvo el coche en el arcén de la carretera y Bud se bajó y destruyó la cinta quemándola. y tenía razón. --Entonces miraron la cinta en el televisor de la habitación y luego la b orlaron.. Ella asintió y dijo: --Bud me convenció de que debíamos hacerlo.vieron nuevamente esa estela de luz? --Sí. Y nos vimos a nosotros mismos en la pla ya. A veces desearía no haber borrado la ci nta. Fue en ese momento cuando yo traté de convencer a Bud de que de bíamos regresar para ver si podíamos ayudar. --No... --M e miró y agregó--: Realmente quería hacerlo. luego la imagen hace un barrido por toda la playa... Habría esperado. y todo el mundo pensó que había sido un ataque con un misil. toda esa gente. --Yo también. y contestó: --No lo sé. un fallo mecánico. --O sea. Ella negó con la cabeza.. en el fondo de la imagen. que estaban desgarrando el pañuelo de papel. luego la explos ión.. y hubiese seguido la investigación para ver si mi cinta podía c onstituir una prueba crítica en un crimen horrendo. Dios mío. que la cámara seguía funcionando en el asiento trasero del Explorer de Bud. el informe que t engo dice que Bud destruyó físicamente la cinta. Con los ojos todavía cerrados. lue go le pregunté: --¿De quién era la cámara? --Mía... y la explosión.. ¿Por qué? --preguntó. Espero que sí. Bud la bor ró en la habitación del hotel. No contestó. y nos levantamos de un brinco y vimos esa enorme bola de fuego que seguía asc endiendo en el cielo. luego sacó un pañu elo de papel del bolsillo de la bata y dijo: --Eso era lo que yo quería hacer.. co menzó a cambiar. cuando se declaró oficialmente que había sido un acci dente.. aunque no hubiésemos estado casados y teniendo una aventura.. Jill Winslow permaneció sentada y mirando a través del ventanal... --En ese punto. habría examinado mi propio matrimonio y preguntado por qué estaba metido en aquel la aventura amorosa. luego.. vi mos lo que no habíamos podido ver mientras corríamos de espaldas al mar.. aunque fuésemos solteros.. --Sí.. lo hubiera discutido con mi compañer a. --Abrió los ojos y forzó u na sonrisa antes de continuar--. y le dije: --No la hubies e borrado aquella misma noche..

porque si lo hubiera n hecho. ¿y usted qué les dijo? --Les dije la verdad. --En su primera visita me preguntaron si estaba dispuesta a hacerlo y les di je que sí --contestó ella--. El señor Nash.. Entonces dijeron que la próxima vez traerían con ellos un polígrafo. --Y añadió--: Yo estaba aterrada. o una prueba del polígrafo. No era necesario porque. como si supieran más cosas acerca del contenido de la cinta. para ser más precisos. Los agentes del FBI se presentaron aquí el lunes después del accidente y dijeron que querían hacerme unas preguntas y que sería mejor que mi historia no fuese difer ente de la que Bud les había contado. Pero cuando regresaron. L es pregunté qué había pasado y me dijeron que no era necesario. No sé si pudi eron hacerlo. --Entiendo. No había ninguna duda de que el laborator io del FBI podía recuperar las imágenes de una cinta magnética que alguien pensó que est aban borradas para siempre... y hubiesen llegado a una conclusión distinta. Quiero decir. Me hicieron más preguntas . No sabía a quién recurrir... ¿Sabe usted si consiguieron recuperar la cin ta? --No. --Lo entiendo. ¿Le pidieron que se sometiese a la prueba del polígrafo? --le preg unté. Fui al salón. Estaba completamente en sus manos. --La verdad conseguirá que me divorcie con el peor acuerdo prenu pcial jamás firmado en el estado de Nueva York... el muy capul lo.. Lloraba.. suponiendo que no se hubiese grabado otra cosa encim a de ella. Lo que ellos no querían eran declaraciones firmadas por Ji ll Winslow o Bud. no había ningún polígrafo. --En realidad. Nadie dijo nada de que hubiéramos destruido la cinta . --Me miró y añadió--: Y tengo dos hijos que en aquella época tenían ocho y diez años. las imágenes pueden recuperarse de alguna manera. alguien lo hizo. y que yo había c ometido un delito al haber destruido una prueba. que yo sepa. --¿Les pidió el FBI a us ted o a Bud esa cinta borrada? --le pregunté. Página 369 .. Bud no contestaba a mis llamadas.. de principio a fin. o entrevistas grabadas. habían conseguido reparar la cinta y todo lo que querían sab er estaba en esa cinta. les dijo que sólo habíamos estado paseando y hablando en la playa. --Me miró--. resultó que Bud había mentido acerca de a lgunas cosas. Estaban sentados a esta misma mesa. o e ran encontrados por alguien más. --Aún estaba dentro de la cámara. Asentí. per o yo les dije la verdad. --Me miró y añadió--: Más tarde supe que una cinta de vídeo magnética que ha sido b rrada puede ser. Y ent onces la interrogaron. Pensé en llamar a mi abogado. Jill sonrió y volvió a enjugars e las lágrimas con el pañuelo de papel desgarrado. --¿Volvieron a visitarla alguna otra vez? --le pregunté. Sobre lo que Bud y yo habíamos visto. Ellos me la pidieron y yo se la entregué... --Sí.. probablemente no lo hicieron. ¿Está casado? --me preguntó. --¿Y ellos le prometieron que si decía la verdad su esposo nunca lo Página 368 sabría? --Así es.. fue una de las primeras cosas por la que me preguntaron. como yo. --Y añadió con una sonrisa triste--: Y no lo hizo. --La verdad le hará libre --le dije. pero yo ignoraba lo que él les había contado porque le dijeron que no debía ponerse en contacto conmigo y tampoco a tender mis llamadas. Bueno. Ella sollozó y se r ió al mismo tiempo. Ellos ya habían hablado con Bud.. Alcé la mano para ostrarle el anillo. Le pregunté--: ¿La cinta estaba en blanco cuando se la entregó al FBI? Ella asintió. De hecho. pero ellos me habían advertido que no llamase a mi abogado si quería que el asunto se mantuviese en secreto. todo lo cual habría podido salir a la luz más tarde si la señora Winslow o Bud se presentaban. para entonces. y me contestaron que sí. Bueno. entonces habrían visto lo mismo que vimos Bud y yo. no podía habl ar con mi esposo. --Sí. cogí la cámara y la traje para que la viesen.ue lo que Bud también les dijo.. lo sabía. no lo sé. Estoy diciendo la verdad.. --¿Tiene hijos? --No. --Todo es muy complicado con hijo s. Cuando los agentes se presentaron aquí. les pregu nté si la cinta había sido totalmente borrada.

Pero ¿por qué? Había un montón de razones. y él me explicó que. No respondió. una estela de l uz que se elevaba hacia el cielo. --¿Son amigos? --No.. ¿no se preguntó por qué su declaración y la de Bud como tes tigos presenciales no habían sido tomadas en consideración? --Sí. me llamó y volvimos a encontrarnos aquí. --Hoy juega con mi esposo. --Pero eso no sucedió.. --Y añadió--: Era algo puramente físico. el FBI y la CIA habían reparado sin duda la cinta b orrada y visto lo que doscientos testigos dijeron haber visto. Griffith y los demás no estaban tratando de descubrir pruebas fia bles de un ataque con un misil contra el vuelo 800 de la TWA. un arma experimental o un ataque terrorista.. Recopilé lo que me había dicho hasta ese momento. Quiero decir.» Pero. y qué ganaban con un encubrimiento. Aún de pie. ¿qué? Sólo se me ocurrían dos palabras p ara describirlo: encubrimiento y conspiración. y todo se redujo a unos pocos hechos clave: Bud no había destruido físicamente la cinta. en mi casa. Nash. --¿Por qué? --Mark piensa que Bud es un imbécil. --¿Esos agentes del FBI le hicieron jurar que mantendría silencio sobre este asunto? Ella asintió. pero también estaba seguro de que es as razones estaban equivocadas. Pero no le dije nada.. Yo estaba seguro de que te nían buenas razones de seguridad para encubrir lo que pudo haber sido luego amigo. al menos elige a alguien por quien no te sientas avergonzada si el asunto sale a la luz. Soy tan superficial. sin la cinta de vídeo. aún puedo ver ese cohete. En cuanto a Bud. en cierto sentido. --No... y la necesidad de Jill Winslow de ser algo más que una e sposa perfecta. --Sí.. Nash. --¿Vio usted la animación del accidente que hi zo la CIA? --Sí. cuáles eran sus planes secretos. --Se sentó con el vaso de agua en la mano. pero entonces ese hombre. Pero eso es todo. Estaba completamente equivocada. buscó otro pañuelo de papel de una caja que había en la encimera y se sonó. no quieres que te sorprendan t eniendo una aventura con alguien de quien todos los demás piensan que es un perded or o un paleto. como si tuviese algo en mente.Sonrió--. --¿Es guapo? --le pre gunté. si alguna vez me engañas. Ambos permanecimos sentados en silencio. no sucedió.En efecto. Como dice e l refrán: «No puedes sentir lástima por una chica rica que bebe champán a bordo de un ya te. cuále s eran sus motivos. y seguir co n mi vida. o que es feo y le sobran unos cuantos kilos. --Habría sido muy conveniente tene r su cinta.. se sentirá como un complet o imbécil. Jill Winslow parecía agotada. Pensé que sabía lo que ella tenía en mente y quería ayud arla a quitárselo de la cabeza. Por lo tanto. Luego ella se l evanto. estaban tratando d e eliminar y destruir pruebas. o sea . Y tiene razón. Pero yo no iba a tratar de Página 370 comprender cómo pensaba la gente en Washington. sino que tenía mucho que ver con Mark Winslow. pero si Mark descubre alguna vez que fue con Bud... podía su poner que era miembro del mismo club de Página 371 . Abrió la nevera y me preguntó: --¿Quiere agua mineral? --No. --Respiró pro fundamente y añadió--: Nash me dijo que debía considerarme muy afortunada. Sonrió. cruzó las piernas y dijo--: Engañar a tu esposo ya es bastante malo. Pensé en ese consejo y estuve de acuerdo. gracias. -. En realidad no había sido todo puramente físico. que es de lo que acusaron a Jill Winslow de haber hecho. Una auténtica dama.» Debería haberle hecho caso. Nunca bebo agua mine ral. las declaraciones que habíamos hecho Bud y yo no tenían más impor tancia que la de cientos de declaraciones hechas por otros testigos. Sacó una botella y la vertió en un vaso. M ark me dijo: «Jill. triste y preocupada. --Pero después de que se anunciara la conclusión oficial. me preguntó: --¿Piensa ver a Bud hoy? --Hoy o mañana. aunque Mark nunca se enterase. En una ocasión. sentía lástima por Jill Winslow. y no volver a pensar nunca más en todo eso. que había sido un accidente.

Yo no creía que eso fuese posible. rebobinamos la cinta y volvimos a pasarla a cámara lenta. nuestros teléfonos móviles habían empezado a sonar porque la gente estaba viendo las imágenes del accidente por televisión. Lo que quería estaba aq uí. corrimos la parte en la que estábamos en las dunas sobre la manta. --Y prosiguió--: Mark me llamó una ve z pero no contesté. se puede ver el rastro de humo. --Sí. desde que ambos bajamos a la pla ya hasta el momento en que Bud corrió hacia la duna y cogió la cámara. Cuando llegué a mi coche y emprendí el regreso a casa.... --Hipnótico. pero ser descubierto sólo requiere un deseo inconsciente. Yo no q uise ver esa parte. luego esa luz elevándose en el aire. desde el momento en que hacíamos el amor en la playa hasta el momento en que vim os la estela de luz. Era. rebobinaron.. Luego Bud se metió en el baño para ll amar a su esposa.. Miró el reloj de la pared y dijo: --Debería prepararme para ir a la iglesia. la volvieron a pasar a cámara lenta y así sucesivamente? --Sí... con quien se suponía que estaría en East Hamp ton. miramo s la cinta. pero él quería abandonar el hotel y Página 372 regresar a su casa. --No es an listo --dijo--. Permita que le pregunte esto. ¿Y la parte de la manta cuando empezaro n a grabar? Ella se encogió de hombros. --¿Hay alguna otra cosa? --preguntó ella.. pero no había tenido ninguna noticia de Mark.. --¿Eso es todo? Usted dijo que no quería borrarla.. Los resultados son los mismos.campo que los Winslow. --¿Qué hicieron cuando acaba on de ver la cinta? --Bud la borró. Quizá unos quince minutos. --Tal vez agitó el agua en la bañera y gritó: «Proa a la costa. increíble. a cámara lenta. mientras que romper una relación re quiere mucho coraje. No había ninguna razón para hacerlo. Pero no creía que pudiese necesitar a Bud para nada. hicieron una pausa. ¿te has enterado del accidente de un avión en e sa zona? Llámame. Era realmente un golpe de mala suerte que ambos estuviésemos en los Hampto ns con unas historias falsas cuando sucedió eso.. y la gente que sabía que estábamos fuera de la ciudad estaba tratando de ponerse en contacto co n nosotros. y comenzamos cuando ambos íbamos desnudos hacia la playa. Luego unos cinc o minutos de oscuridad cuando la cámara estaba en el asiento trasero del coche y s e nos podía oír cuando hablábamos. escuché su me nsaje en el buzón de voz que decía: «Jill. --En ese momento supe que. --De acuerdo. después de que usted y Página 373 . --No lo sé.. al menos. compañeros. Para entonces. luego vimos esa parte ... Pero estaba paranoico..... él quería borrarla. --Si me permite un poco de psicología de aficionado --dije--.» Ella sonrió. y comprobamos que también podíamos ver las luces del avión que estaba a punto de ser.. discutimos.. darían con no sotros. Ell a se encogió de hombros. --Tiene tiempo..» Primero llamé a mi amiga. También quería que nos marchásemos d e la habitación por si alguien nos había visto llegar desde la playa. --¿Cuánto tiempo duraba la cinta? --L a parte de la playa duraba unos quince minutos. ¿De modo que pasa ron la cinta. De modo que lo llamé y le dije qu e estaba muy alterada y que regresaba a casa. se suponía que había salido de pesca con un grupo de amigos. --Proteger tu culo no es paranoia. excepto un par de detalles acerca del tiempo que pasaron en la habitación del hotel cuando regresaro n de la playa.. de un modo u otro. y me llevaría apenas diez minutos llegar al club y pregunta r por él. Hábleme de esos momentos. --Por supuesto que sí. --Correcto. Vieron la cinta de vídeo. O. --Hablo con algo de experiencia cuando digo que dejar que a uno lo descubran es más fácil que romper. Volvió a recuperar su tono de voz de señora de la mansión y pregu ntó secamente: --¿Qué tiene esto que ver con las razones que le han traído aquí? --Tal vez todo. --Bueno. yo di ría que quería que la cogiesen. pero no respondíamos a las llamadas. pero.... se podía ver ese brillo en el horizonte. --Sonrió y dijo--: Ni siquiera me sa lvé por un pelo. --No quería.. que no le importaban las consecuencias. --Eso es casi todo.

Bud vieron la cinta de vídeo, ¿se ducharon antes de regresar a casa? --Y añadí--: Usted tenía arena y sal en el cuerpo. Por no mencionar los fluidos corporales. --Nos duc hamos. --¿Y él se duchó primero? --Yo... creo que sí. --¿Y usted volvió a mirar la cinta mie ntras él se estaba duchando? --Creo que sí... han pasado cinco años. ¿Por qué? Creo que el la sabía por qué se lo preguntaba, de modo que le hice una pregunta sencilla: --Aque lla tarde, ¿qué hicieron desde el momento en que se registraron en el hotel a las cu atro y media hasta que se marcharon a la playa a las siete? --Vimos la tele --co ntestó Jill. --¿Qué programa vieron? --No lo recuerdo. Me la quedé mirando. --Señora Winsl ow, hasta ahora no me ha mentido. Ella apartó la mirada, simuló pensar, y luego dijo : --Ya lo recuerdo.' Vimos una película. --¿Una cinta de vídeo? --Sí... --Un hombre y un a mujer. Ella me miró pero no dijo nada. --La sacó de la biblioteca de préstamos del h otel --dije. --Oh... sí... --Ella siguió mirándome mientras yo la miraba a ella, luego , para romper el silencio, dijo con un tono de voz ligero--: Muy romántica. Pero c reo que Bud estaba aburrido. ¿Usted la ha visto? --preguntó. --No. Pero me gustaría qu e usted me la prestase, si es posible. Se produjo un largo silencio durante el c ual ella miró fijamente la mesa y yo la miré a ella. Obviamente estaba librando una intensa batalla interna y yo dejé que lo hiciera. Era uno de esos momentos en la v ida cuando todo se juega a una única decisión, y en unas pocas palabras. He estado e n este lugar muchas veces, con un testigo o un sospechoso de asesinato, y necesi tan llegar a su Página 374

propia decisión, algo que yo había tratado de facilitar a través de todo lo que había di cho hasta ese momento. Yo sabía lo que estaba pasando por su mente: divorcio, info rtunio, humillación pública, hijos, amigos, familia, incluso Bud. Y si ella pensaba un poco más en el futuro, pensaría en declaración pública, abogados, medios de comunicac ión nacionales, y tal vez incluso algún peligro. Finalmente, ella habló, apenas un poc o más que un susurro, y dijo: --No sé de qué está hablando. --Señora Winslow, en el mundo hay sólo dos personas que saben de qué estoy hablando. Yo soy una. Y usted es la otr a. No contestó. Cogí el envoltorio de la tirita y lo deslicé hacia ella por encima de la mesa. --Encontramos uno igual en la habitación 203. ¿Se hizo un corte? No contestó. --¿O acaso utilizó la tirita para cubrir la etiqueta de plástico que faltaba en la ci nta que había sacado de la biblioteca del hotel? Así es como grabó su cinta encima de Un hombre y una mujer. Mientras Bud estaba en la ducha. --Dejé pasar unos segundos y añadí--: Ahora bien, puede decirme que no es verdad, pero entonces tendré que pregu ntarme por qué se quedó con esa película que sacó prestada de la biblioteca del hotel. O puede decirme que es verdad, que realmente grabó su cinta encima de la película, pe ro luego la destruyó. Pero no fue eso lo que hizo. Jill Winslow respiró profundament e y pude ver las lágrimas que se deslizaban por sus mejillas. Me miró y dijo: --Creo ... creo que debería decirle la verdad... --Ya conozco la verdad. Pero sí, me gustaría oírla de sus labios. --En realidad no hay nada que decir. Se levantó y pensé que iba a decirme que me marchara, pero me preguntó: --¿Le gustaría ver la cinta? Me levanté y s entí cómo se me aceleraba el corazón. --Sí, me gustaría ver la cinta --contesté. --Muy bien. .. pero... cuando la vea... espero que entienda por qué no podía mostrarla... o entr egársela a alguien... he pensado en ello... muchas Página 375

veces... lo pensé en julio cuando vi el servicio religioso por televisión... toda aq uella gente... pero ¿importa cómo murieron? --Sí, importa. Ella asintió. --Tal vez si yo le entrego esta cinta, usted podría seguir manteniendo este asunto en silencio... ¿es posible? --Podría decirle que es posible, pero no lo es. Usted lo sabe y yo tam bién. Volvió a asentir, permaneció inmóvil unos segundos, luego se me quedó mirando. --Sígam e. Página 376

CAPÍTULO 46 Jill Winslow me condujo al gran salón familiar, en la parte trasera de la casa, y dijo: --Siéntese allí. Me senté en un sillón de cuero negro delante de una pantalla de t elevisión de plasma. --En seguida vuelvo --dijo. Abandonó el salón, aparentemente para ir a algún escondite secreto. Yo podía decirle que en una casa no existen los escon dites secretos, jamás se me ha pasado uno por alto en veinte años como policía. Pero M ark Winslow no era policía; era un esposo ignorante. O, como dice el viejo chiste: «Si quieres esconder algo a tu esposo, ponlo en la tabla de planchar.» Me levanté y p aseé por el iluminado salón. Había una pared con fotografías enmarcadas, y vi a sus dos hijos, que eran unos chicos guapos y de aspecto sano. Había fotos de la familia di sfrutando de las vacaciones en todo el mundo, y una sección de fotografías en blanco y negro de otra generación posando delante de limusinas, caballos y yates, mostra ndo que el dinero venía de lejos. Examiné una fotografía en color reciente de Mark y J ill Winslow, tomada en alguna fiesta de etiqueta. No parecían una pareja. Mark Win slow no era mal parecido, pero tenía tan poca presencia que me sorprendió que la cámar a registrase su imagen. En otra pared había algunas estúpidas placas de golf, premio s cívicos, menciones empresariales y algunas otras pruebas de los muchos logros de l señor Winslow. En las estanterías había sobre todo libros de ficción populares y algun os clásicos obligatorios, pero principalmente libros de golf y de empresa. Entre l os libros había trofeos de golf. Me di cuenta de que no había ningún indicio de ningun a actividad dura como la pesca de altura, la caza o el servicio militar. Había, si n embargo, una barra de caoba en un rincón y pude imaginar al señor Página 377

Winslow agitando unos cuantos martinis para emborracharse todas las noches. Quie ro decir, no es que el tío no me cayera bien --ni siquiera lo conocía--, y no suelo sentir una aversión automática por los ricos, pero tenía la impresión de que si conocía a Mark Winslow, no lo invitaría a beber cerveza con Dom Fanelli y conmigo. En cualqu ier caso, creo que Jill Winslow había tomado su decisión respecto a Mark Winslow, y yo esperaba que no hubiese cambiado de opinión mientras buscaba la cinta de vídeo. E n una pared artesonada había otro trofeo, un retrato al óleo de Jill pintado hacía tal vez diez años. El artista había sabido capturar los grandes y acuosos ojos castaños, y la boca, que era a la vez sensual y púdica, depende de cómo quisiera uno interpret arla o lo que tenías en mente. --¿Le gusta? A mí no. Me volví, y ella estaba de pie, en la puerta, aún vestida con la bata, pero se había peinado y se había pintado los labio s y los ojos. En la mano tenía una cinta de vídeo. No había una respuesta adecuada a s u pregunta, de modo que le dije: --No sé valorar el arte. --Y añadí--: Sus hijos son m uy guapos. Ella cogió un mando a distancia de la mesa de centro, encendió el televis or y el aparato de vídeo, luego sacó la cinta del estuche y la deslizó en la boca del

reproductor. Me dio el estuche. Le eché un vistazo. Decía: «Ganadora de dos premios de la Academia. Un hombre y una mujer.» Luego, «Un Homme et une Femme. Una película de C laude Lelouch». Una pegatina decía: «Propiedad del Hotel Bayview -- Por favor, devolve r.» Se sentó en el sofá y me hizo señas para que me sentara en el sillón de cuero que había junto a ella. Me senté. Ella dijo: --El hombre, Jean-Louis, está interpretado por Je an-Louis Trintignant, es un piloto de coches de carrera que tiene un hijo pequeño. El papel de la mujer, Ann, está interpretado por Anouk Aimée, y es una guionista de cine que tiene una hija pequeña. Se conocen cuando ambos visitan el internado de sus hijos. Es una hermosa historia de amor, pero triste. Me recuerda a Casablanc a. --Y agregó--: Es la versión subtitulada en inglés. --Eh... --Pensé que tal vez se me hubiera escapado algo en nuestra Página 378

conversación anterior y que estaba a punto de ver una película francesa, pero entonc es ella dijo: --Eso no es lo que vamos a ver ahora. Al menos no durante los apro ximadamente cuarenta minutos que yo grabé encima de la película. Ahora veremos El ce rdo y la puta, presentando a Bud Mitchell y Jill Winslow. Dirigida por Jill. Yo no sabía qué decir, de modo que no abrí la boca. La miré y, por su expresión, por su tono de voz, comprendí que en su corta ausencia ella se había dicho básicamente a sí misma: «Es hora de confesarlo todo y a la mierda con las consecuencias.» Parecía casi tranquil a, y un poco aliviada, como si le hubiesen quitado una pesada carga del alma. Pe ro también podía advertir un ligero nerviosismo, algo que era comprensible considera ndo que estaba a punto de ver una película X, con ella misma como protagonista, en compañía de un hombre al que había conocido hacía menos de una hora. Ella percibió que la estaba mirando, me miró y dijo: --No se trata de una historia de amor. Pero si pu ede soportar esto, podrá disfrutar de la última hora de Un hombre y una mujer. Realm ente es mucho mejor que la película que rodé aquella noche. Pensé que debía decir algo, de modo que dije: --Mire, señora Winslow, no estoy aquí para juzgar a nadie y no deb ería ser tan dura consigo misma. De hecho, no es necesario que se quede sentada al lí mientras yo miro... --Quiero quedarme sentada aquí. Apretó un botón en la mesa auxili ar y las cortinas de las ventanas se corrieron. Bonito. Ahora estábamos sentados e n el salón a oscuras y Jill Winslow pulsó unos cuantos botones en el mando a distanc ia y la cinta se puso en movimiento. Se oyó algo de música seguida del título de la pe lícula en ambos idiomas y luego los créditos. Aproximadamente a mitad de los créditos, la imagen saltó súbitamente a otra imagen menos clara, con una pobre calidad de aud io, y me llevó un segundo reconocer a Jill Winslow sentada con las piernas cruzada s sobre una manta oscura, vestida con pantalones cortos color caqui y un top azu l. En la manta había una pequeña nevera y, mientras yo contemplaba las imágenes, ella descorchó una botella de vino. En la esquina inferior derecha de la cinta aparecía l a fecha, 17 de julio de 1996, y la hora, 19.33. El segundero estaba funcionando y un momento después Página 379 eran las 19.34.

Reconocí el lugar, naturalmente, como la hondonada que yo había visto por primera ve z con Kate la noche del servicio religioso, luego estando solo cuando dormí allí y t uve el sueño erótico con Kate, Marie, Roxanne y Jill Winslow cubierta con un velo; a hora el velo había caído. Y, finalmente, el encuentro que había tenido anoche con Ted Nash. --Eso es Cupsogue Beach County Park. Pero supongo que ya lo sabe -- dijo e lla. --Sí. El sol se estaba poniendo, pero aún había suficiente claridad para ver las imágenes sin problemas. El sonido era escaso, pero alcanzaba a oír el viento captado

Ahora pude ver el rostro de Bud mientras ent rechocaban las copas y él decía: --Por los atardeceres de verano. --No haga promesas que no p uede cumplir. Jill me dijo. pero su voz y sus modales eran un tanto afectados. luego se volvió hacia la cám ara y dijo: «Mamada. y par ecía que estaba tratando de meter las manos en los bolsillos y entonces. --Creo que lo entiendo. adelante la película. --A hora viene lo mejor.» Como detective. para que entienda por qué no le entreg ué la cinta a la policía. --No. donde explota el avión. --¿No tiene que ir a la iglesia? Ella no contestó. besando y acariciando. Se qu edó de pie unos segundos cubierta solamente con el sujetador y las bragas mientras observaba cómo Bud se desvestía. pero c reo que podríamos oscurecer los cuerpos y las caras. por nosotros. Ella debió de leer mi pensamiento porque preguntó: --¿Qué encontraba atra ctivo en él? No dije nada. o dijo para sí: --Oh. giró las caderas y exclamó: «¡Tachan!». Por favor. Toma uno. Es necesario que vea esto. Jill me dijo: Página 380 --Recuerdo que pensé: «¿Por qué estoy teniendo sexo con un hombre que no significa nada para mí?» Decidí contestar.. Era g uapo. Bien. Jill se movía en ángulos rectos con respecto a la cámara. ¿puede adelantar la cinta hasta la escena de la playa? --No. señora Winslow --dije--. Volví a mirar la pantalla y el estúpido Bud estaba de pie. Me sentí un poco decepcio nado por Jill. dos veces. --¿Qué le parece eso como prueba? --preguntó Jill. --He visto la parte de la playa.. extendió los brazos. su videoteca y cosas por el estilo. antes del acontecimiento principal en la playa. al darse cuenta de que no llevaba pantalones. Los dos bebieron una segunda copa de vino y pensé que quizá lo que había sucedido sobre la ma nta había sido sólo un juego erótico previo.» Se colocó de Página 381 rodillas y empezó a practicarle sexo oral a Bud. pero entonces Jill se levantó y se quitó el top.. Jill miró a Bud y preguntó: --¿Vienes aquí a menud o? Bud sonrió antes de responder. por favor.por el micrófono de la cámara. Jill se quitó el sujetador y las bragas. Aferró el mando a distancia. En la pantalla. pero ella lo cogió primero y dijo: --Quiero verlo. Bud sacó dos copas de vino de la pequeña nevera con hielo. Bud también se levantó y se quitó la camisa. No contesté.. luego hizo una reverenci ante la cámara. mientras esa hermosa mujer le hacía una mamada. junt os. En la pantalla. Ya he tenido suficiente. ¿Y tú? Ambos se sonrieron y adv ertí que se mostraban un poco cohibidos ante la cámara. Yo no quiero verlo. --Es seguro --convino ella. no quiere verlo. por los libros que tienen en las estanterías.. Miró hacia la cámara. --Ése es Bud. pero mi cerebro no registró la hora. se sentó junto a Jill y sirvió el vino.. Por favor. Quise coger el mando a distancia que había quedado encima de la mes a. --Querrán tener la ci nta completa. Jill volvió a girar sobre s us caderas y miró hacia la cámara. vestido con pantalones de color beige y una camisa deportiva. Miré mi reloj. --No dispongo de mucho tiem po. En la pantal la. Hizo un gesto con la mano y dijo: «Corten. ¿Ve la fecha y la hora que aparecen en la esquina inferior derecha? ¿N o es un dato importante para confirmar cuándo ocurrió esto? --Supongo que sí.. Jill dejó caer sus pantalones cortos caqui y los apartó con el pie. era mucho más de lo que yo necesitaba saber. En la cinta. sé que puedes saber muchas cosas de la gente por sus oficinas y cuartos de trabajo. La señora Jill Winslow me parecía la clásica mujer pa . Miré más atentamente a ese tío. apoyó las manos sobre la cabeza de Jill y des lizó los dedos por su pelo. --Es seguro --le dije. las fotografías e n las paredes. --Silencio. Escena d os.. Luego vi la espalda de un hombre que entraba en el c uadro. Obviamente --dijo Jill. pero hacía cinco años que no veía esta parte de la cinta --dijo Jill . sin embargo. Ahora los dos se estaban abrazando. Me aclaré l a garganta y contesté: --Creo que podríamos cortar esta parte. Esto. --Es la primera vez. Adelante la película.

. Ahora. y ella dijo: «Espero que hayas apuntado la cámara en la di rección correcta.. Ella obedeció y Bud co ntinuó con el mete y saca pero a toda velocidad. --No creo que estén interesados en el sexo. --¿Le hace sentir incómodo? --preguntó ella. --Bueno.. Jill. al tiempo que satisfacía todos sus deseos. miró la cámara y dijo: «Síííí» Ella le quitó la botella esto del vino sobre su cuerpo y le ordenó: «Lame» Bud comenzó a lamerle el cuerpo. El rostro de Bud había emergido de entre los muslos de la señora Winslow y le dijo: «Creo que sería mejor que nos marchásemos. tal vez incluso degradantes si se consideraba el cont exto. Preste atención. y el de ella. -Creo que ya lo he dicho.. que yo realmente no quería ver . --Señora Winslow para usted. entrenados y encargados de hacer cumplir la ley.. Ahora. Mientras tanto. Están interesados en la escena de la ex plosión del avión... Y si yo le entrego esta cinta. Hablo en serio. en cambio. se echó de espaldas y dijo: «Escena tres. por favor.. Yo realmente me sentía muy incómodo y se me ocurrió pensar que quizá estaba en compañía de u na chiflada. en la pantalla. -Está bien. e investigadore s pertenecientes al Departamento de Justicia. me gustaría mucho poder verla. Otra forma de mirarlo era que ella estaba ejerciendo poder sobre un hombre . Luego congeló la imagen. Bud era simultáneame nte amo y sirviente. Jill.» Abrió las piernas y añadió: «Échamelo por encima. Pero podemos montar esta cinta oscureciendo los rostros y haremos todo lo que esté en nuestras manos para proteger su intimidad. Vino.. Podía oír su respiración agitada por enci ma del sonido del viento. --Ellos no me han visto a mí realizando actos sexuales en una cinta de vídeo. Jill gateó hacia la cámara. Adelante la cinta. ¿cuánta gente la verá? --La menor cantidad posible. Era todo un poco complicado y yo dudaba de si Bud era capaz de entender algo más allá de la longitud de su erección.» Bud vertió el líqui tre las piernas y luego se inclinó sobre ella.» Él alzó la cabeza. Llamánd ola por su nombre. ella estaba de pie en la manta y mirando hacia la duna . Nos ducharemos en el hotel» --Ojalá le hubiese hecho caso --dijo Jil l. yo también me siento incómoda. Volví a concentrarme en las imágenes de la pantalla y Bud tenía ahora las manos apoy adas en los hombros de Jill mientras practicaba el viejo mete y saca. hombres y mujeres que lo han visto todo. Nos centraremos en los acontecimientos relacionados con el avión.. sin mirar la pantalla. Ella alzó las piernas en el aire y dijo: «Hora de catar a la chica. Página 382 La escena me cogió por sorpresa y casi me echo a reír. yo también habría tenido dudas si hubiese esta do en su piel. Señora Winslow. mostrando los rostros de ambos con los ojos y las bocas muy abiertos. Para serle absolutamente franco. de modo que si puede pasar las imágenes hasta llegar a esa parte.» Miré la pantalla y ella estaba sentada en la arena. y eso es también lo que me interesa a mí. --Ya estamos llegando a esa part e. E ntiendo perfectamente por qué no quería presentarse ante las autoridades con esta ci nta. el de ella era un des eo de degradación y a la vez de control sexual.siva-agresiva en el apartado sexual: ordenando a Bud por un lado. --¿No le interesa verme practicando el sexo? --Mire. Y serán todos oficiales profesionales. le dije: --Jill. Vamos a darn os un baño. luego realizan do actos que eran sumisos. Yo me apoyé en el re spaldo del sillón. lanzó una carc ajada. en la pantalla.» Bud estiró el braz o hacia atrás y cogió la botella de vino. lo siento. se quitó las chinelas y apoyó los pies sobre la mesa baja. Página 383 --Jill está bien. Ella no c ontestó. pero entonces ella dijo: --¿Entiende por qué estoy haciendo esto? --Sí. Esta vez f ui especialmente insistente y le dije: --Adelante la cinta. Luego ella pulsó «Play» otra vez y. Oí que Jill decía en la pantalla: «Estoy toda pringosa.

--No al aire libre. con la arena blanca de la playa y el océano rojo y dorado centelleando bajo el sol del ocaso. Siempre que no los conozcamos. Ésta puede haber si do la primera vez en mis veinte años de servidor de la ley que sentí que necesitaba una acompañante para examinar una prueba. --Entonces responda a mi pregunta. --Un capullo. --¿Qui sta cinta? --Sí. Finalmente dijo: --Ésta fue la primera y últ ima vez que nos filmamos juntos. parecía muy incómodo.. Bastante estúpido. lue go vi que Jill entraba en el cuadro hacia el extremo izquierdo de la pantalla. Ella se volvió nuevamente. --¿Qué dijo en ese mom ento? --pregunté.. P odría haber gente.. dije: --Bud es un capullo. Nunca me he visto desnuda en una fotografía o en película. En cuanto a su cuerpo. algo sobre nadar con los tiburones. La pantalla se puso negra por un instante. Jill se echó a reír y e stuvo de acuerdo. y estoy seguro de que sigue siendo magnífico. para que pued a filmarnos cuando nos bañemos desnudos» Bud no contestó sino que caminó hacia la cámara. en mi opinión. pero no pude entender lo que decía. ella lo llevaba cogido del pene. Página 385 Durante unos segundos no se oyó ningún sonido. ¿a quién le impo ta?» Respuesta de Bud: «Sí.. Y nunca me vi haciendo el amor en una filmación. Luego ella se vo lvió sin dejar de correr y gritó: «¡Venga!» Pero apenas si pude oír su voz a esa distancia d e la cámara y con el ruido de fondo del viento y el mar.» «¿Y qué? --dijo Jill--. ¿Parecía estúpida practicando el sexo? --Creo que t odo el mundo parece un poco tonto cuando practica el sexo en una filmación. --Y bien. Él realmente nunca tomaba la . Bud seguía sin aparecer. bajó los pies de la mesa y se inclinó hacia la enorme pantalla de plasma. Sus nalgas eran un tanto flácidas y se agi taban mientras corría.. Ella no co ntestó y no apartó los ojos de la pantalla. ¿Usted qué opina? Miré su perfecto cuerpo desnudo iluminado por los últ imos rayos de sol. Ahora. pero cojamos algo de ropa.. except o las prostitutas. luego desapareció del plano. y es realmente una hermosa mujer. a continua ción la imagen en la pantalla mostró un hermoso cielo rojo y púrpura a la hora del cre púsculo. Congeló la imagen. sin embarg o. Coloca la cámara aquí arriba. c orriendo por la playa en dirección al mar. Oí la voz de Jill fuera de cámara que decía: «Esto es tan hermoso. Alcanzó a Jill cerca del agua y ella se frenó. Pero creo que esto me habría enfriado. de modo que decidí otro enfoque y dije: --No creo que su rostro ha ya envejecido un ápice.». --Oh. Tal vez un poco más delgada. No estuvo mal por tratarse de la primera vez. luego h izo que Bud también se volviese hacia la cámara que había quedado instalada en la cima de la duna. y ella lo interrumpió: «Vive peli grosamente.» Sin darme cuenta. lo que hacía que pareciera una estatua dorada. mar .» B ud. Yo ya estaba un poco cansado de que ella no hiciera caso d e mis caballerosas sugerencias de que evitase los pequeños estallidos y pasara a l a gran explosión. --¿Qué parecía yo? --Sin comentarios. Página 384 Ella se echó a reír. s e ve magnífico en la cinta. se volvió. también fuera de cámara. y no apareció nadie en la pantalla. Bud. Bud. Bud apareció en pantalla corriendo tras ella. pero pude oír su voz que decía: «Venga. Pulsé «Play» y el cuerpo perfecto y desnudo de Jill Winslow volvió a la vida. le cogió de la mano y ambos entraron en el A Bud. ¿qué opina ? --volvió a preguntar. Unos segundos después. --Parezco más joven --dijo--. Empezó a subir por la duna y luego desapareció del enc uadre.. Jill gritó algo. --¿Parecía un tonto? --Sí.que se alzaba desde la hondonada.. contestó: «Tal vez no deberíamos bajar a la playa desnudos. ¿puede darme el mando a distancia? Me pasó el mando y di jo: --Se suponía que debíamos llevar la cinta de regreso al hotel y mirarla para vol ver a ponernos cachondos.

Ella se sentó encima de él y pude ver cómo su mano se introducía entre sus c uerpos para introducirse el pene. --¡Detenga la cinta! --dijo ella. Ella parecía estar diciendo algo. Unos segundos después le cogí el culo. a unos treinta metros de dist ancia.. y por la expresión en el rostro de Bud pud e deducir que le había molestado algo que ella acababa de decirle. habría di sfrutado yo en esa situación. Nada impo rtante.29 y once segundos. que seguía funcionando en la esquina inferior dere cha de la pantalla. Se marchó descalza del salón. Jill y Bud hablaban metidos e n el mar. Eché un vistazo al reloj. luego ella se sentó a horcajadas sobre él. El vuelo 800 de la TWA estaba despegando e n ese momento e iniciaba su ascenso sobre el océano. allí. Miré el cielo. Señalaba las 20. --Es muy guapo. Me quedé sentado durante un minuto con los ojos fijos en la pantalla congelada: Jill Winslow sentada encima de Bud Mitchell. digamos. Ella no lo llevaba literalmente del pene. --¿Verá mi esposo estas imágenes alguna vez? --pregu ntó ella. Para el expedie nte.. Congelé la imagen a las 20. pero yo quería hacerlo en la playa.23. Jill y Bud estaban de pie en la playa. Pulsé el botón de «Play» y miré la parte inferior de la pantalla. ¿Verá mi esposo estas imágenes alguna vez? La miré. El sol ya se había puesto. lavándose mutuamente y luego m irando hacia el océano y el cielo. y pude ver sus cuerpos desnudos perfilados contra el ma r y el cielo. Unos dos años. pero en la línea del horizonte y en el cielo aún que daba un vestigio de luz. Pude verlo. como en De aquí a la eternidad. y comenzó a mirar hacia todos los lados para ver si estaban realmente solos. el oleaje d . pero resultaba totalmente inaudible. Página 387 mirando hacia el suroeste. aún seguía enfadado y quería ma charse. la señora Winslow alcanzó el orgasmo a las 20. Voy a la cocina. Ella le cogió lo-que-te-dije y continuó hablando. Miré el cielo pero no se veían las luces de ningún avión. Ahora pude ver las luces lejanas de un avión. n o oírlo. Antes de que pu diese preguntarle. pero tampoco vi nada... --¿Cuánto tiempo duró esta aventura? --le pregunté a Jill. El vuelo 800 de la TWA llevaba tres o cu atro minutos en vuelo y estaba girando a la izquierda. pero parecían haberse olvidado de la cámara porque ninguno de los dos miró h acia donde estaba colocada.iniciativa y no parecía estar disfrutando del momento tanto como. pero no se veía nada. ya que ahora le cogía de la mano mientras le llevaba de regreso a la orilla. hacia el este. Jill le dijo algo a Bud y él se tendió obedientemente de espaldas sobr e la arena. Él no parecía tan feliz como de bería haber estado en ese momento. Jill Winslow estaba tendida encima de Bud Mitchell y podía verse que ambos respiraban agitadamente. de modo que. para ver si podía divisar las luces de algún avión. --Yo también . Ell a se puso de pie y dijo: --No puedo volver a ver estas imágenes. a unas ocho millas de la costa. en la cima de la duna. --Sólo si usted quiere que las vea -dije.19. -Demasiado. aunque sí de manera figurada. Pulsé el botón de «Pausa» y la miré. exhibiendo un desnudo frontal completo. Examiné el hor izonte para ver si había luces de embarcaciones. --Señor Corey . Ella no contestó. en dirección a Europa. No me siento tan avergonzada por verme practicando el s exo en la pantalla como lo estoy por con quién lo hice. d onde los amantes lo estaban haciendo en la playa con la espuma del mar deslizándos e sobre ellos.. a la derecha .000 met ros sobre el mar. --¿Qué está diciendo en ese momento? --No lo recuerdo. encima de l océano. ella dijo: Página 386 --Creo que le estaba diciendo que era excesivamente cauteloso con todo. El reloj señalaba las 20. y volando a una altura de unos 4. Ambos estaban retozando en un mar en calma. Touché. con el agua hasta la cintura. y se enf adó conmigo.27 y quince segundos..

como el estallido de una bengala. la mirada fi ja en el punto de luz hasta que se me nubló la vista. Miré el res plandor durante un momento y decidí que podía tratarse del lanzamiento de un misil. luego volví a concentrar me en la estela de luz. Pulsé «Cámara Lenta» y observé que la bola de fuego aumentaba de tamaño.habían quedado capturadas en la imagen. y ahora pude divisar una estela blanca de lo que parecía ser humo detrás d e ella. hipnotizado por lo que veía. yo había dudado. de quien. que te jodan. Jack. Desvié la mirada hacia las luces del avión. La estela de luz continuó asc endiendo con su rastro de humo blanco hasta encontrarse aproximadamente a mitad del plano de la pantalla del televisor. Miré a Jill y Bud. al pueblo norteamericano se le debía Página 388 una disculpa. ambos mirando hacia el estallido rojo en el cielo. de modo que me levanté de un brinco y volví a sentarme en la mesa baja. y desde esa ventajosa posición se podía ve r un poco más que aquello que la mayoría de los testigos presenciales habían visto des de una embarcación o desde tierra firme. Pulsé el botón de «Cámara Lenta» y miré atentamente. que en la costa sur de Long Island se alz aba apenas unos tres metros sobre el nivel del mar. luego él se volvió y miró de reojo hacia donde ella le indicaba. pero ellos aún no lo habían visto. La luz incandescente pareció describir un giro súbito. entre ellas el cap itán Spruck. después Bud se sentó rápidamente . y vi la prueba de ese giro más claramente en el rastro de humo. dos luces --u na roja y otra blanca-. incluyendo el trípode. como si fuese una flor roja y brillante abriéndose en una película de tiempo ret ardado. Y lo que era más importante. En una foto fija. el avión en llamas continuaba ascendiendo. pero de todos modos no había nada que oír. porque sabía exactamente lo que iba a pasar . En este punto vi que la cabeza de Jill s e volvía hacia la luz y alzaba la vista hacia el cielo. Congelé la imagen a las 20.» Bien. pero en una película se las podía ver parpad eando y moviéndose de oeste a este. Subía velozmente. Luego . Le debía u na disculpa. Jill y Bud queda ron atrapados en la imagen congelada. y luego: «Ningún jodido co hete tampoco. No había forma de confundir lo que estaba viend o ahora. las estrellas que ya no parpadeaban en el cielo . una nube fina y espigada congelada como si fuese una mancha de pintura en un t echo negro. Donde había visto el resplandor. Me separé de la pantalla y con tinué mirando la cinta a cámara lenta. que a cámara lenta parecía extraño.31 y catorce segundos y la miré. Unos segundos más tarde se produjo un fogonazo de luz brillante en el cielo. efectivamente. Pensé en la reunión que había tenido en el despacho de Jack Koenig. Estaba demasiado cerca del televisor para ver toda la pa ntalla. parecía que los reflejos eran . una enorme bola de fuego comenzó a crecer en el cielo neg ro. para ser sincero. Pude ver que. y me quedé mirando l a pantalla. y a medi da que se acercaban a la superficie advertí el reflejo del combustible ardiendo so bre la superficie suave y transparente del mar. l uego vi dos chorros de combustible incandescente cayendo hacia el océano. Y casi en la parte opuesta al Smith Point County Park. La estela de luz era casi incandescente y pude ver que aument aba la velocidad. A as 20. y sí.29 y diecinueve segundos vi un resplandor en el horizonte a la derecha y c ongelé la imagen. unos segundos más tarde.etenido en mitad del movimiento. si es que llegaba. como si convergiera hacia l as luces del avión. que se elevaba hacia el cielo. pero no sabía de parte de quién. cuando él me miró a lo s ojos y me dijo: «No existe ninguna jodida cinta de vídeo de una pareja follando en la playa con el avión explotando en el cielo detrás de ellos». y lo que otras doscientas personas también habían visto. de modo que quedaron frente a frente. podía ver ahora una lengua 1 de luz brillante. A cáma ra lenta no había audio.30 y cinco s egundos. La cámara de vídeo instalada en la cima de la duna estaba a unos sie te metros de altura. entr e roja y anaranjada. Me levanté del sillón. Y que jodan a Liam Griffith y que jodan a Ted Nash para empezar. incluso a cáma ra lenta. uno pensaría que se trataba de estrellas. Eran las 20. ahora casi de pie. cuando se alteró. Pude entender por qué estaba tan obsesionado con el asunto ahora que yo lo veía con mis propios ojos. Jodidos cabrones mentirosos. me senté en la mesa baja y me incliné hacia la pantalla de plasma. pulsé «Pausa» y me arrodillé delante de la pantalla del televisor.

dos estelas de luz que ascendían. y ni Jill ni Bud podían saberlo en aquel momento. Ese rostro. y ambos echaron a correr de regreso a la cámara que había quedado en la du na. La miré a ella. incluso a cámara lenta. El hombre parecía realmente aterrado. pero pensé que veía el ala izquierda cuando se separaba del fusel aje. sus braz os extendidos hacia la cámara. inútil y egoísta? Llame al I-800-Referencia: C APULLO. pero pude discernir sus rasgos. Aho ra vi restos que caían al mar. Congelé la imagen y miré a Bud. pero no así sus nervios. pulsé el botón «Play» y recuperé el sonido de la cinta. un estallido amortiguado. La pareja de la playa permanecía allí. incluidos Jill y Bud. y pude ver la enorme masa del 747 cayendo al mar desde el cielo. luego sus cabezas y hombros volvieron a apare cer mientras subían gateando por la ladera de arena. que le dijera qué había pasado y lo que debían hacer. excepto por el humo. pensé. seguido de Jill. Podía oír sus respiraciones . Volví a pasar la cinta a cámara lenta y contemplé las consecuencias del d esastre: silencio. Pulsé el botón de «Play» y el oleaje se aceleró y las llamas bailaron sobre el ag ua. ¿Verdad?» Miré el segundero en la pantalla y. Pero yo sí lo sabía. podía figurar en un póster de «SE BUSCA» con la inscripción: «¿Ha visto usted a este pedazo de mie rda. Ese hombre era un cabrón integral. cogió a Jill de un brazo. Vi que Jill y Bud retrocedían medio segundo antes de que yo oyera la segunda explosión. Página 390 La cámara había sido colocada en posición de zoom máximo. y no redujo la velocidad para echarle un vistazo o com probar si estaba bien. llenando toda la pantalla. y también parecía asustada. Bud y Jill habían d esaparecido en la base de la duna. Contemplé el combustible que ardía en l a línea del horizonte. Bud primero. Ahora todo lo que aparecía e n la pantalla se movía con normalidad. como si alguien hubiese pulsado el botón de «Pausa» del mundo.» Bud había controlado la cámar a. y la pantalla se convirtió en un enloquecido caleidoscop io de imágenes que resultaban difíciles de seguir mientras nuestro héroe corría duna aba jo hacia el valle y dejaba caer la cámara. Yo no podía ver o comprender todo lo que estaba sucediendo. alg cogió la cámara y vi fugazmente un trozo de cielo nocturno. como si quisiera que Bud dijese algo. Tenía la boca seca y los ojos húmedos. con los ojos muy abiertos. Luego oí la primera explosión. mujeres y niños habían muerto en un abrir y cerrar de ojos. pero 230 ho mbres. y sentí un nudo en el estómago. Ahora el c ielo estaba claro. Pasé los siguientes dos o tres segundos a cámara lenta y vi su estúpido r ostro justo delante de la cámara. c omenzó a caer describiendo una trayectoria en espiral. En la primera iniciativa que Bud tomaba esa noche. aproximadamente treinta segundos después de que se iniciara esta serie de Página 389 hechos. desnudos. paralizados. pero no había forma de confundir el combustible in candescente que caía del cielo hasta encontrarse con su propio reflejo en el agua. seguido de una explosión mucho más potente uno o dos segundos más tarde. que podía ver iluminado por las llamas que ardían en el océano. quienes en realidad n o se movían mucho. cuando alcanzó el micrófono de la cámara. luego la sección principal del avión. pero ése era el detalle me nos importante que revelaba la cinta de vídeo. pero también noté que lo estaba mi rando. «Esto es arriba. d ijo algo. que había seguido ascendiendo increíblemente otros mil metros hasta que se agotó el combustible en los motores. y el cielo y el mar brillaban con el fuego rojo y ana ranjado. Oí que Bud decía: «¡Vístete! ¡Vístete!» Luego. Estaban paralizados y mirando la bola de fuego en el ciclo. Él era más rápido que ella. de modo que sus rostros aparecía n borrosos. excepto por el oleaje a cámar a lenta que bañaba la playa. que llegó al micro de la cámara después de haber llegado hasta ellos. y nunca vi cuándo se desprend ió el morro del avión.

No nos necesitan para nada. Salí al patio y me senté en una silla. que e staban completamente fuera de la realidad cotidiana. Permanecí sentado en la mesa baja. Me serví un par de dedos en el vaso y miré el líquido ámbar.. Es la prueba de un posible delito. Debía de estar a varios kilómetros de altura.» Dije.. me pr eguntó: --¿Ha cogido la cinta? --No. seguido de otras dos puertas que se a brían y cerraban. Er a un avión. pero ning uno de ellos hablaba.. disparado desde una barcaza. dejé el vaso y fui a la cocina. Me quedé inmóvil durante unos s egundos. --Una pausa. Aún era temprano. y luego más respiraciones agitadas. después una inmovilidad negra. jodido p edazo de mierda» Esperé durante unos cinco minutos de silencio y estaba a punto de a pagar el televisor y rebobinar la cinta cuando oí la voz de Jill: «Bud. mirando algo que tenía en el f ondo de la mente. Después de un par de minutos..» Pensé: «Los pasajeros no te necesitan. pero necesitaba algo que me tranquilizara y humedeciera mi boca. pero yo no estaba prestando atención. --¿Teng o alguna opción? --preguntó. era un cohete.. los ojos abiertos. no la tiene. luego un movimiento en l a pantalla negra. Jean-Louis dijo algo. --No. imbécil» Página 391 Hubo un largo silencio y luego la voz de Jill dijo: «Ese destello de luz. luego oí el sonido del motor al ponerse en marcha. Bud dijo: «Esa cosa se des integró en el aire. Pero quiero que me la entregue de . a su lado.... pero la policía necesita tu cinta de vídeo. creo que un avión ha explotado en el aire.» Pausa.. estoy seguro de que lo sabremos en las noticias. luego se cerraba con violencia. Entre ambos había una mesa sobre la que tenía una botella de agua y dos vasos.. tal vez se trataba de un cohete d e fuegos artificiales gigante.. Estaba completamente abrumado por lo q ue acababa de ver y oír. Pulsé «Stop» y luego rebobiné la cinta. luego fui hasta la barra. Sentí deseos de gritarle: «Dile algo. Y estalló. pero vi a través de unas puertas cristaleras que estaba sentada en una tumbona en el patio. Un misil que ha hecho impacto en un avión. P uedo enviarle una citación para que la entregue. y sabía que me llevaría un tiempo asimilar esas imágenes. un espectáculo de fuegos artificiales» «Los cohetes de fuegos artificiales no exp lotan de esa manera.. pero entonces una imagen llenó la pantalla m ientras la música de fondo salía por los altavoces. balsas salvavidas.. encontré un vaso y cogí al azar una botella de wh isky. Tal vez podamos a yudar. ya sabe s. lu ego--: Algo muy grande ha explotado en el aire y se ha estrellado en el océano. y supe que Jill había cogido la cámar a del asiento trasero y estaba rebobinando la cinta para verla a través del visor. Página 392 CAPÍTULO 47 Jill Winslow no estaba en la cocina. y nuevas imágenes borrosas en la pantalla casi negra.agitadas mientras corrían y vi imágenes borrosas en la pantalla. Ése era el final de esta cinta de vídeo. mirando la pantalla en blanco. dirigiéndome a nadie: --Eres una buena mujer.. Jill continuó: «Parecía un misil disparado desde e l agua. Un misil» No hubo respuesta. Tienen chalecos salvavidas...» Él contestó: «Tal vez.. Ella probablemente estaba en estado de shock y él estaba tra tando de no mearse en los pantalones. Quiero que usted me la entregue --contesté.» Bud contestó: «Bueno. «La policía ya está allí. Me serví un poco de agu a y contemplé el extenso jardín y la gran piscina.» Hubo otro silencio. Se abrió la puerta de un coche. Aún llevaba la bata puesta y estaba sentada con la espalda erguida.» Él no contestó y ella dijo: «Tal vez deberíamos volver» «¿Por qué?» «Quizá. Esos cohetes no siguen ardiendo en el agua. Me bebí el whisky de u n trago.. al an salvado.

. ¿Sabe cómo van estos trastos? --No mucho.. pero dije: --La conmemoración del quinto aniversario de la tragedia en julio volvió a suscitar cierto interés.. si es que alguna vez lo tuvo. --Entien do --dijo--. Tal vez algún día lleguen a entenderlo. --Lo entiendo.. o a pareciera un coche con Ted Nash y sus amigos dentro. Pero también necesitaba que J ill Winslow se relajara. Sospecho que su mayor problema será la señora Mitchell.... Miré mi reloj. --No.? No le co testé. pero estaban más interesados en Bud. él también está cómodo. Mis hijos. pero no contesté.. -No fue tan difícil --dije con modestia.? --No se preocupe por eso. Por razones diferentes. --¿Iré a prisión? --me preguntó mirándome a los ojos. --Y añadió--: Dedujo lo que había pasado. No contesté. -Bud dejó un depósito de quinientos dólares en recepción. un matrimonio infeliz nivelaba a todas las clases. pero a la inversa. Eso siempre me preocupó. ¿Le gustaría acompañarme a la iglesia? --Verá. Página 394 --Arlene convertirá su vida en un infierno --dijo Jill.. Necesitaba largarme de allí antes de que el helicóptero negro aterrizara en el jardín de los Winslow. --Me levanté y dije--: Vamos a hacer . Se pondrán furiosos conmigo. Está pagada. en realidad me gustaría hacerlo. --Sin duda. --Hizo una pausa. Bebió un poco más de agua.. --La misma que utilicé para hac er una copia la primera vez. Pero ambos llegaron a un acuerdo con el FBI. De hecho. pero pensé que Nash y Griffith tendrían que haber meditado al menos en esa posi bilidad. Y Mark. es difícil compadecerse de una chica rica que bebe champán en un yate. --Y también están Mark Junior y James. ¿Cuándo se reabrió el caso? De hecho.forma voluntaria. Tal vez antes de lo que usted piensa. o junto a una piscina. A mí no me preocupaba. --Es suya. --Entiendo. Cuando me enteré de que el caso estaba cerrado... --¿Habla en serio? --No. Ella no contestó. Desde el reproductor a la cámara d e vídeo.. y de hacer lo que es correc to.. Jill dijo. Pobre Bud. --Ésta era una prisión con una condena a cadena perpetua . Se echó a reír. Jill Winslow se levantó y volvió la vista hacia su casa.. Me topé con el caso hace poco tiempo. --Le d aré un recibo por la cinta --dije. Deje de preoc uparse por los demás. --Sonrió--. Pero me temo que debo marcharme. Bebió un poco de agua y agregó: --Pobre Mark. Pensé que me preguntarían si había hecho una copia de la cinta antes de que Bud la borrase. sentí cierto alivio. --Lo sé. pero Bud está muy cómodo en su matrimonio . por eso estaba aquí. --Este asunto ya no tiene nada que ver con ell os. Página 393 pero ¿por qué iban a pensar eso? ¿Y cómo podían saber lo de la película de vídeo. soy inteligente y fue difícil. bueno. De hecho. Querrán que coopere. --M e asusté mucho cuando llegó el FBI --dijo ella--. ¿Tiene alguna forma de hacer una copia de la cinta ahora? --le pregunté. luego dijo--: Se sentirá dest rozado. y de la verdad y la justicia. Como ya he dicho. y menos en Jill. Se trata de usted. más para sí misma que dirigiéndose a mí: --¿Qué voy a hacer ahora? --Me miró y preguntó con una sonrisa--: ¿Cree que podría hacer carrera e n el cine? Le devolví la sonrisa. Ella asintió y luego me preguntó: --¿Y Bud? ¿Tendrá problemas por haber borrado la cinta? --Tal vez. --¿Qué edad tienen? --Trece y quince años --dijo--. --¿Acaso no he retenido. Pero sabía lo que era un matrimonio inf eliz y no importaba realmente cuánto dinero o fama tuvieses.. Haber robado la cinta. pertenece al Hotel Bayview. --Tal vez todos puedan encontrar una solución.. hacía aproximadamente una hora. --Bien. la chica rica y sentimental. pero también culpa. humillado. Jill permaneció un momento en silencio y luego di jo: --Es usted un hombre muy inteligente. --Algún día lo harán. luego miró el extenso jardín y la piscina.. --Entonces no estaba preparada para enseñar la cinta --dijo... Ella parecía estar pensando en algo y luego me preguntó: --¿P or qué ha tardado cinco años? --No lo sé. el tío.

una copia. creo que me sonrojé. En la pantalla. puls botón correspondiente y la cinta recuperó la velocidad normal.31. L os tíos del FBI que estuvieron aquí hace cinco años y se llevaron su cinta borrada es casi seguro que consiguieron recuperar las imágenes. luego más imágenes grabadas de la s consecuencias de la explosión. Pulsó el bo tón de «Avance Rápido» y la acción se aceleró. --Me estaba poniendo p aranoico otra vez y me imaginé a Nash y sus amigos irrumpiendo en la casa. Me ofrecí a ayudarla. la cinta de vídeo. y luego el de expulsar la ci nta. --Sí. Confío en usted. --El mismo tiempo que dura la cinta original. Desde este punt o. de modo que me arrodillé junto a Jill delante del televis or y el reproductor de vídeo. . Aún qu edaban doce minutos hasta la explosión de las 20. después Bud y Jill corriendo de regreso a la duna. Encendió el televisor y las imágenes de la cinta aparecieron en la pantalla. el proceso tardaría alrededor de quince minutos. Vamos a darnos un baño» Ella me miró. Puede sentarse y volver a verlo si lo desea. Miré la pantalla del televi sor y el reloj que funcionaba con los números sobreimpresionados en la cinta. Página 395 Jill sacó una cámara de vídeo de un gran armario lleno de juegos de mesa. Llámeme si necesita ayuda. pero me dijo: --Si quiere que esto salga bien. Estaré en el patio. La pasé para que usted la viera. ¿Necesita ba realmente una copia de la cinta?--. --No. Vio que yo había rebobinado Un h ombre y una mujer. La dejó en el suelo. La observaba y le hacía preguntas mientras ella conect aba el reproductor a la cámara con un largo cable en el que había un par de tomas.. Estábamos viendo la parte en la que la señora Winslow le está haciendo una felación al señor Mitchell. Podría haber borrado esta cinta hace cinco años. Después de la sesión de cata de la chica. --No. --Bien. que está en el reproductor. Se levantó y yo hice lo mismo. cuando Un hombre y una mujer aparezca en pantalla. --¿Estoy arrestada? --me preguntó. Corre cierto peligro y necesito sacarla de aquí. ¿Podemos adelantar la cinta hasta las escen as en la playa donde se ve la explosión del avión? --¿Tiene prisa? --preguntó. gracias. ella di jo: --Debe hacerlo.. que seguía exhibiendo las imágenes. q ue ella me explicó que eran para el audio y el vídeo. quédese sentado. ¿Quiere desayunar? --preguntó. pulsó unos botones y dijo: --En este momento. está siendo grabada en la cinta que hay en la cámara de víde o. Ella se levantó y ambos regresamos a la cocina. --¿Está segura? --Estoy segura.. y luego fuimos al salón. Aún arrodillada junto a mí. Me entre gó el mando a distancia y dijo: --No quiero ver el avión. Arrodillado allí. Podría haberle di cho que no existía. etcétera. Luego. --¿Por qué necesita dos cintas? -preguntó ella. --Voy a ser completamente sinc ero con usted --dije--. Ella me miró pero no dijo nada. Cogí a Jill del brazo y la llevé a la cocina. cuando la cinta se haya terminado. Yo no tenía ninguna intención de quedarme sentado mientras ella se ocupaba de la prueba del siglo. --En real idad. donde yo cogí la radio de la policía. ¿Quiere que pase la cinta en el televisor para que usted pueda verlo? --No --dije--. Ella me m iró fijamente y dijo: --¿Peligro. --¿Desde aquí? --preguntó. unos cu arenta minutos. mirando mi reloj y luego la pantalla del televisor. sí. --Me gustaría que se vistiese y me acompañara --dije. Jill Winslow se sentó en la arena y dijo: «Estoy toda pringosa. y me preguntó: Página 396 --¿Está seguro de que no necesita que copie estas escenas? --Estoy seguro. Pero ella parecía e xtrañamente indiferente a lo que se veía en la pantalla. Y yo confío en usted.. --Pierdo las cosas --contesté. junto a ella. botellas de vino y otros artículos de entretenimiento y la llevó hasta el televisor.? --Permítame que se lo explique en dos palabras. pulse el botón de «Stop». ¿Cuánto nos llevará esto? --pregunté.

Me dirigí rápidamente al frente de la ca sa y miré a través de la ventana de la sala de estar. Conté hasta cuarenta y oí un r uido estridente que salía de los altavoces. Si quisiera hacerle daño..? --Debemos movernos de prisa. quien ahora también se había sentado y miraba por encima del hombro. luego me miró y dijo: --T odo lo que dice tiene sentido. en el ca mino particular o en la zona de aparcamiento no había ningún coche excepto el mío.. y si llegan aquí. pero. seguido de la enorme bola de fuego. finalmente. Ella me miró... seguida de silencio. excepto que el primer grupo podría estar viniendo hacia aquí en este momento. si todo lo que yo quería era la cin ta. ¿Usted no. hay dos grupos diferentes investigando este accidente.? --Hablaremos de eso más tarde.pregunté. El primer grupo. Contemplé la imagen a velocidad normal. Pero también son parte de una conspiración.... El teléfono volvió a sonar y nuevamente ap areció la palabra «Privado» en la pantalla de identificación de llamadas y nuevamente el . Jill permaneció con la vista fija en sus pies.. de hecho . El reloj de la cinta señalaba las 20. Cuando reg resé al salón pude oír sus pasos subiendo la escalera. y son los investigadores ofici ales y autorizados. luego miró a través del ventanal como si pudiese haber alguien en el jardín. sentada a horcajadas encima de Bud. estamos tratando de hacer exactamente lo contrario. Coja una maleta pequeña y todo el dinero en metálico que Página 398 tenga en la casa. Ellos saben lo que hay en esa cinta. No importa por qué. Ahora vístase. Contemplé las imágenes mientras se producía el primer fogonazo de luz. Debe confiar en mí y acompañarme.. Sonó cinco veces y el contestador recogió la llamada. y venir conmigo. Regresé al salón justo en el momento en que la estela de luz comenzaba a elevarse en el horizonte. Griffith y el tercer hombre? Usted es una mujer inteligente... Nash. --¿Porqué. El segundo grupo. pero. --No. Griffith y otros. podría cogerla ahora y largarme de esta casa. y no había ninguna duda acerca de qué era aquello. de prisa. De modo que tiene q ue vestirse.? --No lo sé. pero dejé que asimilara la noticia.. --De acuerdo --dijo. . --Incluso cuando est aba diciéndolo. otros agentes y yo. Esos tíos son agentes federales.Página 397 --Entonces ¿por qué. Des de allí no podía ver prácticamente nada de la calle. están tratando de ocultar y destruir toda prueba que apunte a un ataque con misil es. -No.? --Escuche. dejando detrás un ra stro de humo blanco. Eso es todo lo que necesita saber por ahora. Realmente quería que se pusiera en movi miento. con esas cintas. Lo que importa es que. Cogí el mando a distancia y me se nté en la mesa baja. --Jill. me preguntó: --¿Por qué debería creer en lo que me está diciendo? --¿Qué ocurrió hace cinco ? --pregunté--. por el momento. igual que yo. destruirán la cinta. Nuestras miradas se encontraron hasta que. Pensé que los doscientos testigos que habían visto la este la de luz reconocerían esa imagen grabada mucho mejor que en la animación de la CIA. Imagin e el resto. yo sabía que no había ninguna razón para que ella me creyera y. --¿Adónde. ¿No me dijo que descubrió que una cinta borrada podía ser restaurada? ¿Vol vió a tener noticias de esa gente? ¿En alguna ocasión les citaron a Bud o a usted para que acudieran a alguna oficina del gobierno? ¿Vieron alguna vez a alguien que no fuesen Nash.. Miré a Jill. Ella se volvió y abandonó la cocina. podría hab erlo hecho hace más de una hora. ¿Tienen alguna arma en la casa? -. No hay tiempo para que se duche. Debemos abandonar la casa. una explosión potente y amortiguada que se fue extinguiendo. En ese momento sonó el teléfono que había e n la mesa junto al sofá. --Gracias. La pant alla de identificación de llamadas decía «Privado». mirando cómo Jill Winslow y Bud Mitchell hacían el amor en la pla ya. Y no conteste al teléfono. No quieren que nadie más lo sepa.27.. ella asintió.. ahora. Finalmente dijo: --Llamaré a la policía.

. advertí que estaba mirando a Bud cuando él la dejó atrás. y estaba sentado allí. esta vez. un dato importante si nos buscaba la policía por una denunc ia de personas desaparecidas presentada por el señor Winslow. ¿En qué e taba pensando ese idiota? ¿Pensaba dejarla en Página 399 la playa si ella no se daba prisa o si no se vestía rápidamente. --Le di la cámara de vídeo. lo están rastreando. Dejé el bolso en el asiento trasero del BMW y ella me preguntó: --¿Le gustaría conducir? -En realidad. Puede haber vida después de un peligro mortal. encontré el botón adecuado y la apagué. éste es el plan. Me levanté y Jill estaba junto a mí. Jill entró en el salón ll evando un bolso y vestida con pantalones negros y una blusa blanca. esperándola. Yo ni siquiera conocía a Jill Winslow. --El BMW --dije. Ahor a Jill y Bud corrían por la playa hacia la duna y me fijé en ella cuando se acercaba a la cámara y. entregándome el estuche de Un hombre y una mujer. Mi coche no es se guro.. Pulsé el botón que había en la mesa y las cortinas de descorrieron--. y las puer tas de un coche que se cerraban con violencia. Quedaban dos de ellos: el Lexus SUV y un BMW Z3 desc apotable con la capota bajada. Eran las 9. y continuaba sentado. pero sí tal vez un poco temprano para que se produjeran dos llamadas tan seguidas. En la pantalla. Ella se obligó a sonreír y dijo: Página 400 --¿He estado deseando durante diez años dejarle una nota sobre la mesa de la cocina y ahora que realmente me marcho de casa usted me dice que no puedo dejarle una? --Puede enviarle un correo electrónico. Nada de notas. --A Manhattan. luego me arrodillé junto a la cámara de vídeo. --No.15. entonces no merecía la pena vivir la c lase de vida que te esperaba. una hora no demasiado temprana para que la familia o los amigos llamasen un domingo por la mañana. ahora sólo había oscuridad. Necesitamos usar el suyo. incluso ahora que ya tenía copiada la parte crucial de la prue ba.como para destruir no sólo la prueba sino también a los dos testigos de esa prueba. que ella llevó al armario mientras yo sacaba la cinta de Un hombre y una mujer del reprodu ctor de vídeo y apagaba el aparato. Aún habrían de pasar cerca de cinco m inutos antes de que se oyera la voz de Jill diciendo: «Bud. Cogí su bolso y la seguí fuera de la ca sa por un corredor que acababa en una puerta. o si no se metía en e l coche cuando él estuviese listo para largarse? Ese hombre no era bueno y tampoco era valiente. Recordé que el B MW estaba a su nombre. que guardé en el bolsillo interior de mi chaqueta. --Estoy list a --dijo. Sígame. Ted Nash y sus compañeros podrían estar llamando a la puerta dentro de c inco segundos. mientras qu e allí fuera. que guardé en el bolsillo. Me sorprendí a mí mismo deduci ndo cómo sacar la cinta de la cámara. Vamos. Pero allí estaba yo. Quiero decir.contestador se activó después de cinco tonos. --¿Cuál le gustaría usar? --preguntó ella.. tengo que deshacerme de mi coche. los amigos y los amantes se ahogan o nadan juntos. Ellos estaban armados y yo no. como pude descubrir muy pronto como policía. Pero nec esito dejarle una nota a Mark. Dejemos todo como estaba. Y no tenía ninguna duda de que si el los veían o descubrían lo que estaba pasando aquí. Si no era así. creo que un avión ha exp lotado en el aire. sentado en el salón de la ca sa de Jill Winslow..» Oí sus pasos en el vestíbulo y paré la cinta. ¿Dónde cree que podría dejarlo? --¿Adónde v amos? --preguntó ella. que ella abrió y que comunicaba con el garaje para tres coches. Examiné el conjunto de luces y botones hasta ase gurarme de que nadie pudiera decir que alguien había estado utilizando el equipo. --Muy bien. ¿Sabe quién ha llamado? --Era una llamada privada y no dejaron ningún mensaje --dijo. A unos ocho kilómetros al su . Puede llamarlo más tarde. pero necesitabas asegurarte de que tu alma sob reviviera junto con tu cuerpo. --Muy bien. --Muy bien. --Está en el garaje. estarían lo bastante desesperados --p or no decir fuera de sus cabales-.

Página 402 CAPÍTULO 48 Pocos minutos después estábamos nuevamente en Cedar Swamp Road y yo no dejaba de mir ar a través del espejo retrovisor. P uede dejar el coche allí. Diez segundos más tarde estábamos en la autopista y cambié a quinta. No era probable. Pero esta situación podía cambiar en un segundo. El BMW se deslizaba c omo un sueño y. pero no parecía asustada ni desconcertada. ponga en marcha el coche. Página 401 La seguí por el largo camino particular hasta salir a Quail Hollow Drive. familiares. Si me topaba con Nash y sus amigos ahora. h aciendo chirriar los neumáticos y con los frenos antibloqueo echando humo. Cogí mi bolsa y la dejé en el asiento trasero del BMW. pero estaba bastante seguro de que él aprovecharía la oportunidad de corregir el suyo. Cinco minutos después vi el car tel que indicaba la autopista de Long Island y Jill dijo: --Debe girar aquí para i r a la ciudad. En retros pectiva. Puse primera con un ligero chirrido que hizo que la señora Winslow diese un respingo.r de Cedar Swamp verá un cartel que indica «SUNY OLD WESTBURY COLLEGE» a la derecha. Fuera no había ningún vehículo y pulsé el botón para abrir la puerta. Un poco más adelante divisé el cartel del Old Westbury College. no parecía que la estuviera haciendo aquí. Los ataques preventivos están bien cuando sabes a ciencia cierta que estás previendo. en la playa. pa ra evitar esta situación. --Bien. lo que contrib uyó a que me tranquilizara un poco. Ell a bajó la capota mientras yo me metía en el Ford Taurus y lo ponía en marcha. es n ecesario que usted y la cinta vayan a un lugar seguro. me crucé dos carriles y pisé el acel . Hasta ah ora todo iba bien. R egresamos a Cedar Swamp Road y nos dirigimos hacia el sur. de modo que exam iné cuidadosamente varios argumentos y planes de contingencia en caso de que la mi erda llegara al ventilador. si yo hubiese sabido que iba a encontrar a Jill Winslow y una copia de la cinta de vídeo. Se detuvo en la zona d e aparcamiento y yo dejé el Ford Taurus en un espacio vacío. que estaba prácticamente desierta al ser domingo. No regrese a su casa. pero cualquier cosa que estu viese haciendo en este momento. pero no use el mando a distancia para abrir la puerta. no habría dudado un instante en matarlo allí mismo. --Yo conduciré --dije. pero no parecía que nadie nos estuviese siguiendo . no creía que t uviese ninguna oportunidad de enmendar mi error. Cuand o estuvo abierta. Conduje el coche hasta unos cinco o seis metros de la rampa de acceso. No era propio de Ted Nash dejarme en paz o tomarse e l domingo libre. Ella se bajó y rodeó el coche para ocupar el asiento del acompañante mientras yo me instalaba detrás del volante. --Baje la capota y cierre las ventanillas. mejor aún. --Fui hasta la puerta del garaje y miré a través de las ventanas. podía dejar atrás a cualquier cosa que Nash y sus amigos hubi eran cogido del parque automovilístico del gobierno. Amigos. --Sujétese bien. Llame a su abogado y luego llame a la policía. La seguí por un camino bordeado de árboles hacia el campus de la pequeña uni versidad. donde Jill giró a la derecha. salí del garaje y ella sacó el coche marcha atrás y luego usó el mando a distancia para cerrar la puerta. Pero tal vez le había atizado en la cabeza más fuerte de lo que pen saba y ahora estaba echado en una habitación a oscuras con un frasco de aspirinas y tratando de aclararse las ideas. Si nos separamos por alguna razón. ¿Entendido ? Ella asintió y yo la miré. luego clavé los frenos y giré hacia la rampa a toda pastilla. un ho tel. Le entregué la cinta que había cogido de la cámara de vídeo y le dije--: Quédese con esta cinta. luego cambié de marcha y aumenté la velocidad. Miré por el espejo retrovisor.

Necesito unas cuarenta y ocho horas para reunir al ejército de los ángeles. Circulaba por el carril exterior. ¿Puedo llamarla Jill? --Ya lo ha hecho. --¿Y después qué? --Luego cambia de hotel. --Entonces. Llegaríamos al Hotel Plaza en media hora. que había permane cido en silencio desde que habíamos salido del campus universitario. O y o me encargaré de encontrarle una casa segura. Reduje la velocida d y pasé al carril del medio. --¿Cómo está? --le pregunté. Ese chisme volaba. ¿por qué no podemos llamar a la policía? --Bueno. Reprimí una carcajada pero ella se echó a reír y yo la imité. Lo pensó un momento y luego dijo: --El Plaza. no lo llame. Sólo estoy disfrutando del paseo. --Yo no. sus familias y el pueblo norteamericano. ¿Entiende lo que está pasando? --Un poco. el lado de la verdad y la justicia. Pero si pudiera esperar un par de días. Viajamos un rato en silencio. Después de eso.erador a fondo. ahora se encontraba a un kilómetro de distancia. ¿quién nos busc a? --Tal vez nadie. quizá más que unos cuantos tíos malos. --¿Puedo llamarle John? --Por supuesto. ¿Por qué no? Mark podía p ermitírselo. --¿Qué vamos a hacer mientras usted lo resuel ve? --¿Tiene algún hotel en la ciudad en el que se aloje habitualmente? Página 404 --Tengo varios. --¿Cuál es su nombre? --Jo hn. Encendí mi teléfono móvil y esperé cinco minutos. --Me dio unos golpecitos en el brazo y dijo--: ¿Por qué no lo arresta? Me gustaría visitarlo en la prisión. Ella asintió. Continuamos por la autopista en dirección a Queens y ella me pr eguntó: --¿Cuándo verá a Bud? --Yo u otra persona nos pondremos en contacto con él en las próximas cuarenta y ocho horas. --Bien. --Entonces. --¿Se quedará conmigo? --Sí. O quizá unos tíos malos. p ero no hubo ninguna señal y lo apagué. estaría mejor. ¿Dónde vive? - . --Creo que necesitamos su cooperación --dije. --Evitemos ésos. --Llame ahora y ha ga una reserva. y el de las víctimas del vuelo 800 de la TWA. --¿Es necesario que vuelva a v erlo? Página 405 --Tal vez. --Bastante. --¿Cuánto tiempo tendré que quedarm e en el hotel? --preguntó Jill. a ciento tr einta kilómetros por hora. estará segura. Supongo que usted sabe lo que está pasando. --¿Necesito llamar a mi abogado? --Si quiere hacerlo. Por favor. Sacó su teléfono móvil . llamó al Hotel Plaza y reservó una suite con dos habitaciones. Jill. Página 403 El tráfico era irregular y pude sortear a los típicos conductores domingueros que ci rculaban demasiado lentamente por los carriles exteriores. cerca del cen tro de Manhattan. --¿Puedo seguir haciéndolo? --Si quiere. Si alguien nos había estado siguiendo. preguntó: --¿Nos están siguiendo? --No. --Dejaremos que Mark pague el hotel. ¿Cómo está usted? stante bien. --La miré y le dije--: Debería entender que ahora está en el lado de la ley. --Dos días. Necesita dos habitaciones contiguas. todavía no estoy seguro de quiénes son los buenos y quiénes son los malos. use su tarjeta de crédito para alquilar las habitaciones y me encargaré de qu e le reembolsen el dinero. --No tengo ninguna intención de llamarlo. Atravesamos el límite del condado de Nassau y entramos en el municipio de Queens. y volví a mirar por el espejo retrovisor. Elija un lugar que tenga un vestíbulo amplio y público. --Bien. Pero intentamos mantener a los testigos separados. Por favor.

pero c uando me encontraba en peligro. --Puedo cuidar de mí misma. Pagué en metálico en la cabina y entramos en el largo túnel qu e discurre por debajo del East River. Sonreí. pero pensaba que el peligro era preferible al hastío. Ella y yo cuidaremos de usted. cuando l os dos estábamos en el salón. --¿Y usted estuvo en Yemen? --Así es. --¿Tiene alguna pregunta para mí? --le pregunté. Debe llegar mañana si todo va bien. Jill sonrió y luego me pre guntó: --¿Fue así como se conocieron? ¿En el trabajo? --Sí. El túnel de Midtown estaba a un par de kilómetros. Finalmente dijo: --Hubo tantas noches. Yo estaba de acuerdo con eso cuando estaba aburrido. el lugar y la hora. y vi cómo un taxi se saltaba un semáforo en rojo. Usted sabe que todo esto saldrá a la luz pública.. aunque no en estas circunstancias. --Debería hacerlo. tal vez. Nos aproximábamos a las cabinas de peaje del túnel de Midtown y quité el pase E-Z de Jill. Me casé demasiado joven. Era domingo. él en el teléfono. África. Ésa era la actitud correcta y esperaba que le fuera bien. ¿Y usted? --Voy por mi segundo matrimonio. --Se echó a r eír. Yo le daré instrucciones más tarde.-me preguntó. Miré a Jill Winslow. --¿Llevan vidas interesantes? -Por el momento.. en el que había pensa do mucho cuando estaba en Yemen.. --Est oy seguro de eso. ¿Está aburrido ahora? --No. Pero necesitará ayuda durante algún tiempo. --¿Y qué le digo? --Dígale que se encuentra bien y ue necesita pasar algún tiempo sola. Esa clase de cosas. Es agente del FBI y actualmente se encuentra en el extranjero . Qué debe esperar. y veía esta importante catástrofe en su vida más como una oportunidad que como un problema. y cinco minutos después estab a cruzando la ciudad por la Calle 42.. --Bien. --¿Qué tiene eso de aburrido? --Viaje a Yemen y descúbralo po r usted misma. Kate Mayfield. --¿Como qué? --Como qué va a pasar después. --¿Cree que él se habría dado cuenta? --Estoy seguro d e ello. --L lámelo más tarde desde su teléfono móvil. o diciéndome lo que yo tenía que hacer al día siguiente. Parecía bastante tranquila. pero no contesté. --Yo viví en Manhattan cuando acabé la universidad y ant es de casarme. --Si ne . Tenía la impresión también de que había perdido el barco en alguna parte después de salir de la universidad. sentada junto a mí. Ella perman eció en silencio unos minutos y ambos miramos los sucios azulejos blancos que pasa ban velozmente junto al coche. --¿Hay mucho peligro? --Es un peligro diferente al de morir de a burrimiento. en las que quise poner la cinta. y se me ocurrieron vari os comentarios. --¿Conser vó su apellido de soltera? --Me ofreció que lo compartiese. --Quiero contárselo todo. --Creo que está siendo modesto y que se subestima. --¿Qué debo hacer con Mark? --preguntó Jill. --¿Cómo se llama? --Kate. --¿Dónde estaba ella? --En Tanzania. O. Salimos del túnel y me encontré nuevamente en Manhattan. --En Manhattan. Página 407 Sonaba a la fantasía de una esposa aburrida y desatendida. Nunca me han dado instrucciones. sí. Aspiré el humo de los tubos de escape. maravillado ante las toneladas de cemento y superficies alquitranadas. C onocerá a mi esposa. --¿Cuánto hace que se marchó? --Un mes y medio aproximadamente --dije. nada de lo cual quería que quedase gr abado en ninguna parte. de mo do que el tráfico era fluido y había muy pocos peatones. ant es de que lo descubra. era consciente de ello.. tal vez un producto d e su educación o quizá no alcanzaba a apreciar en toda su magnitud el peligro en el que estábamos. --Creo que Kate l e gustará --dije--.. o leyendo un periódico. que dejaría registr ados el número de matrícula. el aburrimiento no estaba mal. Tenía la impresión de que la señora Winslow no conocía a mucha gente interesante en el c lub o en almuerzos o cenas. --Sé donde está Tanzania. ¿Qué es aba haciendo allí? Página 406 --Puede preguntárselo cuando la conozca.

Diez minutos más tarde nos encontrábamos en la sala de estar de una suite de dos habitaciones. Hoy me sentía aburrida y me he ido de paseo a los Hamptons y a visitar a una amiga. No quería que pagase con su tarjeta de crédito. Página 409 Luego nos fuimos a nuestras respectivas habitaciones a refrescarnos un poco. No le dirán a nadie que la señora Winslow está alojada en el hotel. --Llamaré al servi cio de habitaciones. no sin una hist oria arreglada de antemano. Pero en ese momento no podía preocuparme por es o. Tal vez me quede a pasar la noche con ella . Adiós» Estaba claro que la señora Winslow se estaba divirtiendo. Le enseñé al empleado de recepción mi credencial federal y pregunté po r el gerente. pero no atenderé las llamad as. --Mu y bien. --¿Puedo hacer una sugerencia? --Por sup uesto --dije. E lla encontró la habitación más grande. Irónicamente. estaría en la casa de los Winslow ahora. y el señor Winslow escuc haría una historia muy diferente. --Bien. Nunca me había marchado de casa antes. atento al cambio de marchas. Pocos mi nutos más tarde llegamos al Hotel Plaza y le dije al mozo del hotel que aparcase e l coche. Encontró el teléfono móvil en su bolso. algo que no debía sorprenderme. Pero había aprendido algo. No quiero que se alarme y tampoco quiero q ue llame a la policía. --Y añadió--: Espero que hayas disfrutado de una buena mañana jugando al golf con los chicos y que Bud Mitchell no te haya exasperado otra vez. que contaba con la garantía de la fotocopia de su tarjeta de crédito. toda mi vida p rofesional ha consistido en dar caza a otras personas. de modo que había much as posibilidades de que los señores Nash y Griffith o cualquier otro no me encontr asen pronto. Levantó el auricular y pidió café y un surtido d e pastas. estará completam ente conmocionado. Avisarán a la suite si alguien pregunta por e lla. --Me miró y guiñó un ojo --. usted me lo dirá. Si quieres. Fui hasta las ventanas y contemplé Central Park. ¿Entendido? Ambos lo entendieron y quedó apuntado en el ordenador. --Lo siento. marcó el núme o de su casa y dijo: «Mark. pero dije: --Sólo café. que podía ser rastreada. ya que estaba huyendo. ¿Qué le gustaría tomar? -. ¿No? --Sí. soy Jill. llama a mi teléfono móvil y deja un mensaje. Llevé nuestro equipaje al lujoso vestíbulo y seguí a Jill al mostrador de rec epción. de modo que decidió pagar con un cheque. --Probablemente no. pronto o más tarde.preguntó. bueno. Jill regresó a la sala de estar con aspecto de haber estado en una se sión de maquillaje y ambos nos sentamos a la mesa del comedor a tomar el café con la .cesito saber algo.. --¿He estado bien? --me preguntó. necesito que llame a su casa y deje un mensaje para Mark. y no era estúpido. si Nash había conseguido sumar dos más dos. y le pediría que ayudase a las autoridades a dar c on el paradero de su díscola esposa. Lo que yo quería estaba en el ba r de la habitación. Y no llamará a la policía porque se sentirá demasiado aver gonzado. Llegó al cabo de unos minutos y les dije a él y al recepcionista: --Es tamos viajando de incógnito por cuestiones del gobierno. Use su teléfono móvil. que reclamó Página 408 sin decir una sola palabra. --Lleva mucho tiempo en primera. apague el móvil --le dije a Jill. Ella lo apagó sin preguntar por qué. si bien la mayoría de ellas eran tan estúpidas que realmente nunca aprendí mucho de ellas en lo que se refería a no ser atrapadas. Dígale algo que indique que necesita pasar algún tiempo lejos de casa y que se ha marchado al camp o con una amiga o algo por el estilo. --¿Su esposo ya estará en casa? Ella miró el reloj. --Perfecta. Giré en la Sexta Aveni da y me dirigí hacia el sur de Central Park. ¿Entendido? Ella sonrió y dijo: --Él no se alarmará.. --Por favor. Me sentía como un hombre que huye. Por otra parte. y nos quedamos en la sala de estar. Lla maron a la puerta y dejé entrar al tío del servicio de habitaciones y firmé la cuenta.

y finalmente dijo: --John. me miró. Página 411 --Así es. podría llevar unos quince minutos o más triangular la ubicación de un móvil. Cuando hube terminado. Esperé. Contestó él y le dije: --Siento interrumpir tu domingo. Ella no me preguntó por qué no podía hacerlo y me di cuenta de que entendía el motivo. con unos cuantos cientos de m iles de teléfonos móviles funcionando en la ciudad. ¿Dónde estás? --En el Waldorf. ¿Qué necesitas? --Te necesito a ti con un coche de la policía sin identificación y al menos dos oficiales uniformados para que recojan a Kate mañana en el aeropuerto. Se trata del vuelo 800. --Mierda. la mujer que encontraste para mí. Y luego dar un paseo. luego el ruido desapareció y dijo: --Estoy en el váter. --Eh . en una barbacoa familiar. --De acuerdo. gente hablando y música a todo volumen. dijo: --Jesucristo Todopoderoso. Mierda. estoy asustada. Sólo despiérteme. Lo que quieras . pero no lo mantenga encend ido más de cinco minutos. --¿Quieres participar? Ahora podía escuchar ruido de fondo. --Cuando se marche.s pastas. En realidad. --De acuer do. Ella asintió. necesito otro trago. de modo que Dom debía de haber cambiado de lugar. . necesito tu ayuda. Se produjo un breve silencio en el teléfono. --Copié su número de teléfo o móvil en el mío y le dije--: Compruebe si hay mensajes. Dom permaneció inusualmente callado durante todo ese tiempo y tuve que preguntarle varias veces si aún estaba allí. ¿No? --Sí. Pero mantenga el móvil apagado. ¿Le parec e bien? --Para ser sincero con usted. si esta otra gente descubre de alguna mane ra dónde estamos. me senté en la cama y lla mé al móvil de Dom Fanelli. La miré fijamente. --No hago eso ni siquiera con mi espo so. entonces no importa lo que haga. No abra la puerta ni conteste al teléfono. Dom. --¿Irá a esperarla al aeropuerto? --No. El avión llega aproximadamente a las cu atro de la tarde. --¿Por qué no? Le expliqué la razón y luego añadí: --No necesito un arma. P ueden localizarla por la señal. Yo estaba hambriento pero no me comí todo el plato de pastas. y de una cinta de vídeo. --No debe estarlo. -¿Sí? ¿Por qué? Página 412 --Pueden estar esperándola. Le di la información completa du rante quince minutos. --Es un enorme y hambriento dragón que lanza fuego por la boca y puede devorarte. Sí. déjeme una nota con la hora y cuándo regresará. en Manhattan. --Haré que alguien vaya a esperarla y la traiga aquí. --¿Es eso cierto? --Confíe en mí. Y se trata de Jill Winslow. --Y no use sus tarjetas de crédito ni los cajeros automáticos. --Luego preguntó--: ¿Te estás quedando conmigo ? --No. Entré en mi habitación. ¿Qué piensa hacer con Un hombre y una mujer? --Yo me encargaré. --Ése es el plan. --Sí. Ni e lla ni yo podemos volver a nuestro apartamento. algo que ya sabes. Dedicamos unos minutos a hablar de cosas triviales y luego le dije: Página 410 --Coja la cinta que le di antes y haga que la guarden en la caja de seguridad de l hotel. Ella asintió. luego Dom dijo: --Dispara. Sácame de aquí. Me estás llamando desde el Plaza. Sonreí y le dije: --La veré más tarde. --¿Tiene una arm a? --No. ¿Tiene dinero? Jill asintió y me pr eguntó: --¿Le gustaría acompañarme? Me levanté y le dije: --Voy a dormir un rato. --¿Tienes una bebida en la mano? --¿Come kiel basa el Papa? ¿Qué sucede? --Querías saber de qué iba todo esto. Me recogerás en el Plaza. --¿Quién? --Los federales. pero mejor a salvo que detenido. --¿Su esposa llega mañana?--preguntó Jill. --De acuerdo. No puedo presentarme en un lugar donde se me espera. Jesucristo. --Primero tira de la cadena. ¿Qué haces tú en el Plaza? --¿Puedes hablar? --Sí. --Me gustaría ir a la iglesia --dijo--.

de modo que no sé a quién puedo recurrir dentro de mi oficina. prepárate para tener follón con os federales. Mañana tienes un trabajo que hacer. --Asegúrate de que no t e siguen en el aeropuerto. ese tío de la CIA. --¿John? ¿Hola? --No quiero empezar a dejar un ra . pero le dije: --No voy a quedarme aquí sentado mientras tú estás en el JFK. claro está. Tienes una testigo que proteger. Si esos tíos aparecen por el hotel. por ejemplo. --De acuerdo. Dom tenía razón.. Te lla maré si te necesito. sí. --Mientras tanto. --Vale.. no asomes la nariz por mi apartamento. ¿quién va exactamente tras de ti? --B ueno. Sólo quería compro barlo. pero. ¿Qué más? --Bueno. --Tú lo quisiste. haz te el valiente y el estúpido en tus horas libres y solo. Estoy bien. --Gracias. ¿hay alguna otr a cosa que necesites saber? --Sí. luego le pregunté--: ¿Eres feliz ahora que he confiado en ti? --Oh.. --Le di los datos e hice que los repitiese. puedes confiar en ella. Dom permaneció e n silencio unos segundos. ¿necesitas apoyo en el Plaza? --No tendré pro blemas durante un día o dos. --Parece un b uen plan. todo esto es jodida mente alucinante. --Dom. Pensé en ello. Ya te avisaré. --Sí. --Permaneció en silencio un Página 413 momento y luego dijo--: Bueno.. los federales descubrirían Página 414 esta situación si comprobaban con el NYPD si yo estaba en custodia preventiva. o podrían seguirte hasta aquí. Me siento jodidamente emocionado. --¿Cómo es que no había pensado en eso? --Cuando llegues al Plaza asegúrate de que un oficial de policía acompaña a Kate a la suite Winslow. entonces te están esperando a ti.. ¿Vale? --No me importa si se presentan todos los mandos del FBI de Nueva York. Tendrás que hacer una demostración de fuerza. --Podrías enviar a alguien a protegerla. Como soy un hombre de acción. --Te llevaré mi otra pistola. --L o sé. ¿Quieres que te ponga bajo custodia preventiva? Ya había pensado en esa posibilidad. es tu juego. Quédate dónde estás.. Kate fue quien me metió en esto.. --Los fed erales son incapaces de seguir a sus propias sombras con el sol detrás de ellos.. Siempre dije que eras un genio. --De acuerdo. pero tengo que estar allí cuando ella llegue. luego dijo: --Y Kate. Tú eres un policía de Nueva Yor k. Podrías meterte en un follón con ellos. te felicito. éstos son los datos del vuelo de Kate.. --¿L a qué? Le di el número de la suite y le pregunté: --¿Estás bien? --Sí. paisano. eso es seguro. pero pensé que a Jill Winslow no le gustaría pasar la noche en la comisaría. no me gustaba la idea de estar a la espera mientras otro hacía el trabajo peligroso por mí. luego llama al detective Fanelli de homicidios. incl uso cuando el teniente Wolfe sostenía que eras un idiota.--Para el carro. --¿Qué? ¿No estás arm ado? --No. --Bien. No te preocupes. Y. Fin de la discusión. Seguramente lo están vig ilando. No me cabía la menor duda de que el FBI podía conseguir que Jill y yo fuésemos puestos ba jo su custodia en un par de horas. Dom. pero mi pipa está en una valija diplomática en alguna parte. quiero que hoy t e mantengas alejado del Plaza. --No. ¿No? --P uedo confiar en ella. No t engo idea de quién más puede estar implicado en este encubrimiento. Quizá Liam Griffith. del FBI. Enviaré un furgón para que los lleve al depósito de cadáveres. --Oye. sobre todo. o fuera de mi oficina.. Si la están esperando a ella. --Bien. y ésta es tu ciudad. mételes un par de balazos en el culo. no la de ellos. -Es verdad. Pero hoy no podemos arriesgarnos a que vayas a mi apartamento. --Sí. Ted Nash. gracias por c ompartirlo conmigo. No dije nada. Esto lo haremos a mi mane ra.

Me quité mi repugnante c amisa y me enfundé la de seda rosa. Los chicos echaron de menos tu lla mada del domingo y llamaron aquí. Regr esaré a las seis y media. --Le queda muy bien --dijo ella. Que disfrutes de tu barbacoa. ¿Recibió un mensaje de su esposo en el teléfono móvil? Ella asintió.48. apestaba. activó el buzón de voz y me pasó el teléfono.30 y Jill aún n o había regresado. Pero usted l o conoce mejor que yo. de modo que llamé a su móvil.. me sorprendió que dejara una impresión en la grabación d igital. La coloqué sobre mi pecho. Era de manga corta y su tacto era sedoso.» Esperé a que dijera: «Te quiero» o «Sinceramente tuyo». Ab rí la bolsa y saqué una camisa de hombre. Teniendo en cuenta que mi camisa tenía tres días de antigüedad. Jill me había dejado una nota en el escritorio de la sala de estar. Te protegeré si la mierda llega al ventilador. Jill cogió la camisa y le quitó los quinien tos alfileres en menos de cinco segundos. Perdí la noción del tiempo. Era un buen color si yo cambiaba de acera. Resalta su bronceado. Pruébesela. Llámame si necesitas algo.15. le dejé un mensaje y bebí una cerveza. «Estoy muy preocupado. --Aquí estaré. Quité el papel de seda que envolvía la camisa y la miré. Ninguno de los dos habló. --Levántela --dijo. Era. Quiero que me llames tan pronto como hayas recibido este mensaje.» Luego la voz de Mark Winslow di jo: «Jill. un poco rosa. Escuché una voz grabada decía: «Mensaje recibido a las 15.stro de datos públicos. --Si me permite decirlo. y les dije que estabas fuera con unos amigos. Jill llamó a la suite y dijo: --Lo siento. gracias. soy Mark. pero entonces ella me dio una bolsa de Barney's y dijo: --Ábrala.. y luego ella dijo : --No lo he llamado. --Es un color que le s ienta bien. Muy preocupado. pero el mensaje acabó y o apagué el teléfono y se lo devolví a Jill. pero debía de haberse tomado el día libre. Ha sido muy considerado de su parte. Jill --continuaba--. A las 17. Deberías llamarlos para tranquilizarlos. no seremos nosotros los que estaremos delante de él..28. Te lla maré si creo que necesito que me arresten. pensé que era más un regalo para ella que para mí. En realidad. Le dije: --Realmente no tenía que.00 aproximadamente. pe ro creo que detectaron un poco de ansiedad en mi voz. por supuesto. --Realmente l a siento perfecta. y creo que se quedaron pre ocupados. --Gracias.» Leí el Times y miré la tele. luego la sonrisa se desvaneció y dijo: --Realmente no quiero causarle ningún dolor. --Espero que tengas razón. Comprobé mi teléfono móvil varias veces para ver si el difunto Ted había llamado para darme una hora para nuestra próxima cita. e igual que m e había pasado con su fotografía. Ella sonrió y dijo: --Sabía que había estado viajando con esa camisa y se la veía un poco Página 415 arrugada. Debes llamarme y decirme dónde estás. Llamaré si me retraso. dije: --Gracias. si la mierda llega al ventilador como es debido. Llegó cerca de las siete. Ha sido un acto muy egoísta por tu parte. Dom. no me pareció que estuviese sufriendo mucho. ¿Qué es lo que les pasa a las mujeres con el tiempo? Estuve a punto de decir algo acerca de la importanci a del tiempo.. --Muy bien. Supongo que el Plaza es más cóm odo que el Centro de Detención Metropolitano. Por ahora estoy desaparecido en acción. ¿Puedo invitarle a cenar? Jill. --Mejor aún. luego la abrió y dijo: --Debería quedarle bien. --¿Cómo ha podido resistir ese sentido ruego? Página 416 Ella sonrió. Ahora eran las 17. Regresaré a las 17. Eso esperaba. Y llamarme a mí cuando recibas es te mensaje. Pero siempre amable . Recibí tu mensaje» En su voz no había nada de afecto. Tal vez mañana. --¿Q ué decía? Jill sacó el móvil del bolso. Ciao. --Me llamó tres veces más con mensajes más cortos diciendo: «Llámam e» Pensé en el mensaje de Mark Winslow y llegué a la conclusión de que Ted Nash no se ha . «Me marché a las 1 2.

lue go había mirado escaparates en la Avenida Madison y. Me contó que había ido a la iglesia de St. --Sólo había sido otro pensamiento parano ico. pero. pero un día realmente memorable para Jill Winslow. Duró unos dos meses. --Me miró y añadió--: Sé a lo que se refiere.. Jill se excusó en un momento dado y fue a su dormitorio. en parte porque siempre me encuentro con la gente equivo cada cuando salgo. Kate debía estar aquí mañana a las cinco de la larde. C omprobé nuevamente mi móvil en busca de mensajes. Bebimos y ella mencionó la invitación a cenar. --No hay realmen te nada malo en ello. Página 417 Pedimos la cena al servicio de habitaciones y la subieron a las ocho. hasta el Museo de Arte Metropolitano. Espos o seguro. Bebimos vino con la cena y ella se puso un tanto achispada y comenzó a hablarme de Mark y un poco tam bién de su aventura de dos años con Bud Mitchell. había regresado and ando al Plaza. finalmente. Más tarde me confesó: --Tuve otra br eve aventura después de lo de Bud. Conversamos un rato y ella rae confirmó que había hecho que guardasen la cinta de vídeo en la caja de seguridad del h otel. luego había dado un paseo p or el parque. Luego me incliné y la besé en la mejilla. ese momento había pasado desde que me había casado. Miré la tele un rato en mi habitación y luego puse la cinta de Un hombre y una mujer. lo hice con un hombre de quien sabía que jamás podría enamorarme. Yo había pedido un bistec. ese momento estaba comen zando. A las diez de la noche me excusé con lo del jet lag y la buena comida y el buen vino. Eso es normal para él.. ¿cree que es posible que alguna persona le estuviese apuntando lo que debía decir? ¿La policía o alguien? Ella lo pensó un momento y contestó: --Supongo que es posible. Lo importante es que no estuviese un paso por delante de mí--. Sexo seguro. las velas encendidas y una música suave salien do de los altavoces. Ella s onrió y asintió. normalmente no hubiese m encionado a los chicos. Nos sentam os a la mesa. --Buenas noches.. --Lo que quiero decir es. Yo no quería los detalles y ella no me dio ninguno. Había entrado en Barney's. Vecindario seguro. con las luces tenues. Ella se levantó y nos dimos la mano. Thomas. pero hay un momento y un lugar para todo. algo a lo que no estaba acostumbrado en Yemen. --Incluso cuando decidí portarme mal .bía presentado en la casa de los Winslow buscando a la señora Winslow. --Sí.. Hace tres años. Matrimonio seguro. --Gracias otra vez por la camisa. no porque quisiera comer carne sino porque quería un cuchillo. y en parte porque cuantas más puertas hubiese entre mí y quienqui era que me estuviese buscando. La adelanté h asta las escenas sobre la manta en la playa y Página 418 pasé a cámara lenta los últimos minutos desde el momento en que se veía el resplandor en . Un típico domingo en Nueva York.. ¿Le gustaría tomar una copa? --dije. --De acuerdo. no había utilizado las ta rjetas de crédito y tampoco sacado dinero de los cajeros automáticos. A pesar de toda esta puesta en escena. Luego volví a p ensarlo y llegué a la conclusión de que quizá Ted Nash estaba en la habitación con Mark Winslow mientras llamaba a su esposa. --¿Su esposo parecía. en la Quinta Avenida.. normal? --le pregunté a Jill. lo que probablemente era un alivio para ambos. pero uno bueno. mejor para todos. pero no puedo decirlo con seguridad.. Buenas noches.. Jill se encogió de hombros. pero yo sugerí el se rvicio de habitaciones. Conclusión: no importaba si Ted Nash estaba un paso por detrás de mí. Amigos seguros. --Usted es una veterana. y yo aproveché para llevar el cuchillo a mi habitación. Todo saldrá bien. Para mí. ninguno estaba trata ndo de seducir al otro. para ella. Quiero de cir. pero no había ninguno. era una hermosa mujer. y que había mantenido el móvil desconectado todo el día. Además.

a velocidad normal.45 y salté de la cama. La cosa podía ponerse un tanto difícil. pero esperaba ésta con creciente ansiedad. con una cola ardiente y una columna de humo blanco en dirección a la s luces del avión. no Bud . era un buen día porque Kate regresaba a casa. Yo tenía que pensar quién debía estar en la reunión. estaba nublado y llovía. y puse el cuchillo sobre la mesilla de noche. Aparte de eso. --De eso no hay duda. Después de haberme duchado. De hecho. Me senté a la mesa. Pasé la cinta en sentido inve rso para ver si había algo que pudiese interpretarse de una manera diferente. Me sumí en un sueño agitado y continué viendo la cinta en mis sueños. Me miré en e l espejo de cuerpo entero. Si veía a Ted Nash y hacía algún comentario sobre la camisa. --Buenos días. si es que necesitaba algo más para convencerme. poniéndola sobre aviso de que era posible que se encontrara en una situación complicada en el aeropuerto. Misterio resuelto. dónde debía celebrarse y si debía llevar una de las cintas. Pero si e staba bajo vigilancia --y probablemente lo estaba después de mi encuentro con Nash --. No me gustan los lunes y el tiempo que h acía fuera no contribuyó a mejorar mi estado de ánimo. estoy c ada vez más convencida de que hago lo correcto. bebiendo café y leyendo el New York Times. Fui a la sala de estar y encontré a Jill sentada a la mesa con un albornoz del Pla za. hacia atrás. entonces su correo electrónico y sus teléfonos móviles no serían seguros. Ella alzó la vist a. pero pensé que la situa ción empezaba a hacer mella en Jill. En este momento estaba volando. pero hacia adelante. me vestí con mis cada vez más cómodos pantalones caqui y me puse l a camisa rosa. pero la cámara no mentía. Ella insistió en que yo necesitaba desayunar y echamos un vistazo al menú del servicio de habita . pero Dom sabía ponerse psicótico cuando algui en intentaba joderlo. Y Kate. Pensé en el c omité de bienvenida del aeropuerto. ¿Lo ves?» Página 419 CAPÍTULO 49 La llamada para despertarme sonó a las 6. no Jill. Bebí un trago de c afé y la miré por encima del borde de la taza. Esa camisa le queda muy bien. Parecía relajada. Extraje la cinta del aparato. iba a ser un Gran Día. Yo podría haber la llamado o enviado un correo electrónico anoche. diciendo: «Te dije que era un misil. no perdía el tiempo cuando se trataba de salirse con la suya. quien estaba desnuda a mi lado. y si él había coordinado su age nda con Washington. No soy un entusiasta de las reuniones. El jodido misil corrigió su trayectoria. a cámara lenta. El rosa realmente realzaba mi Página 420 bronceado. como yo había descubierto. era lo que parecía s er: un misil. la guardé debajo del colchón. Fue el pequeño zigzag que describían la luz y el humo justo antes d e la explosión lo que me convenció.el horizonte. Busqué debajo del colc hón. excepto que era yo quien estaba en la playa. me serví una taza de café y dije: --Ayer fue un día muy estresante para usted. nuestros dos equipos tendrían una reunión. algo que no había visto en cuarenta días en Yemen. --Creo que se ha quedado corto. Me acerqué a la ventana y eché un vistazo a Central Park. ¿Ha dormido bien? --No. No es que quisiera volver a Yemen. Hablaría con Nash. y era Kate. enfiló hacia el avión e hizo impacto en su obje tivo. Y lo que era más importante. Intenté ser escépt ico y darle otra interpretación. lo mataría. que posiblemente podía incluir a hombres con dif erentes ideas sobre quién de ellos debería acompañar a Kate hasta el coche que esperab a. saqué Un hombre y una mujer y miré la cinta durante unos segundos. --Buenos días --dije. --¿Lo ha pensado mejor? --No. --Va a ser una de mis favoritas. seguido de la estela de luz que ascendía en el aire.

--¿Sí? Ella me odia. veré lo que puedo hacer. --Tú puedes hacerlo. la cosa se puede poner incluso más complicada. llame al detecti ve Fanelli a ese número. --Tienes que hacerlo. leímos los periódicos y vimos Today. Y puede que usted tenga que reunirse conmigo.. Él e su ángel de la guarda si a mí me sucede algo. --¿Necesita algo mientras esté fuera? --preguntó. pero contesté: --Sí. decir una tone lada de mentiras y prometer el jodido mundo. Pero tengo que decirte. pero le dije: --Se rae está acabando la pasta de dientes. Página 422 --Suena bien. se vistió y regresó a la sala de estar. Hablamos. Y vea si puede encontrar otra copia de Un hombre y una muj er. llame a la habitación antes de regresar al hotel. en este caso. Ella también me deseó un buen día y se marchó. ¿Puedes entrar allí y evitar esa posibilidad? --Lo intentaré. Página 421 Sonreí. Él le dirá lo que debe hacer. John. --No era verdad. --Ella te ama. ¿qué clase de reunión? --De la que usted debería haber tenido hace cinco años. Si no puede localizarme en el teléfono o si cree que hay algún problema. pero le di je: --Debo quedarme aquí. te conoce. Pero sé que puedes convencer a Kate de que te ha enviado su amante esposo. Comprobé mi móvil . Sólo tendrá que estar allí. Además.. Jill me miró y preguntó: --¿Es éste su ejército de ángeles? Yo no describiría a Dom Fanelli como un ángel. --¿Cómo van las cosas con la escolta en el aeropuerto? --Creo que ya lo tengo solucionado. pero no había ningún mensaje de Ted Nash ni de ningún otro. Tiene que ser como una operación comando. ¿De acuerdo? Llámame si lo necesitas y yo hablaré con ella. donde estaba un poco más segura que fuera. Tuve que recordar toda clase de favores. --De acuerdo. . Después del desayuno. Además.ciones. Conozco a algunos policías de aeropuertos . --Muy bien. Me produjo acidez.. Necesitaba una Glock calibre 40. Tal vez deba acudir a una reunión. --Estás haciendo que un tr abajo difícil sea más difícil. Uso la marca Crest.. Yo me encargaré de hab lar. Llamé a Dom Fanelli a su móvil y contestó él. no debes presentarte dema siado temprano.. o descubrirás tu juego y ellos llamarán pidiendo refuerzos. si uno de los jefes de Kate está allí. a Nash le resultaría mucho más difícil cogernos a los dos si estábamos separados. Kate irá voluntariamente contigo. Llamé al contestador de mi apartamento y había un par de mensajes. --No. --No tendrá que decir nada. Jill dijo que ella tomaría un desayuno saludable para el corazón y sugirió que yo debía hacer lo mismo. ¿Quién está primero? Buena preg unta. y entonc es te verás metido en una pelea que puedes perder. Se me ha ocurrido otra idea: si los federales están esperando a Kate . Que pase un buen día. con Katie y M att. A menos que tengan una orden federal contra ella. De acuerdo. pueden abordarla antes de que pase el control de pasaportes. --Tienes que hacerle entender de qué se trata todo este asunto sin decirle d emasiado delante de nadie. Además. --A usted no le pasará nada --dijo ella . Llámeme cada hora y compruebe su móvil cada media hora. --Cogí un bolígrafo del es critorio y apunté el número del móvil de Dom Fanelli en mi tarjeta y se la di--. Ninguno era de Nash. Ella asintió. pero ella necesitaba hacer algo-. Entrar y salir antes de que puedan reaccionar. Un camarero trajo el desayuno para tener un corazón sano. Tal vez debería haberla retenido allí. --Estoy seguro de que puede hacerlo. Pero yo había hecho de canguro de suficientes testigos para saber que pueden empezar a ponerse host iles si se los mantiene enjaulados demasiado tiempo. Conseguí a dos polis uniformados libr es de servicio y pedí prestado un coche. Fue a su dormitorio. Me reuniré con ellos en la calle a las tres y estaremos allí antes de que el avión de Kate haya aterrizado. que ella puede ser tu esposa pero también es una agente federal. Dom se echó a reír. --Puedo hablar por mí misma --contestó ella.. Jill quiso dar un paseo y me pidió que la acompañase.

Hubo una pausa de m edio segundo. A las 12. --Vea si está en el trabajo. ¿cómo crees que reaccionará ella cuando vea que has estado cohabitando con la e strella de la Manta en la Playa? --Dom. --Sí. Quieres acostarte con tu mujercita a las seis y media como mucho. ¿verdad? --Sí. Pero necesitaré una escolta policial desd e aquí para tener una reunión con los federales hoy o mañana. En el centro. lo importante es que Kate llegue al Hotel Plaza. ¿Entiendes por qué es importante todo esto? --le p regunté. es verdad. Le di el número de tu móvil por si las cosas se ponen feas en el Plaza. En otras palabras. --¿Estás seguro de qu e no quieres apoyo en el hotel? --Sí. soy Ted Nash. --Se quedó en silencio unos segundos y luego dijo--: No imp orta cómo vaya lo del aeropuerto. y ella me decía lo que estaba hacien do. tienes la mente muy sucia. Llegó la doncella y se m archó.30. Volví a comprobar mi móvil. Trabaja en la ciudad. --¿Reunión. cinco minutos c omo máximo en su móvil. ¿Dónde está ahora tu testigo? --Ha salido a dar un paseo. luego él dijo: --Tal como habíamos quedado. Llámame cuando Kate esté en tu coche. --Llámelo allí. compañero --dijo Dom. Y no lo olvide. --Sólo dame una hora. ¿Cómo tienes la agenda? --Parece libr e para mañana. Trate de averiguar si algún agente federal le ha llamado o ha estado en su casa. Estamos de incógnito. y no use un teléfono público porque en la pantalla de identifica ción de llamadas aparecerá Manhattan.. Llámame. Esta vez sí que te has metido hasta el cuello en la mierda. No tenemos ningún derecho legal a estar allí. ¿De acuerdo? --Sí. Había dejado de llover. pero no había ningún mensaje. Déjamelo a mí.? Oh. Necesito hablar contigo. John. --Mark ha llamado media docena de veces y me ha dejado mensajes. amenázalos con arrestarlos por interferir con un oficial de policía en el cumplimiento de su deber. --Los federales son incapaces de seguir a un perro con correa..» Me dio el número de s u teléfono móvil. No me estropees el plan. Y asegúrate de que no te siguen. encendí mi móvil y esperé unos minutos. --¿Quieres que vaya con tigo? --No. --¿Eso c rees? --Resiste. Pedí más café al servicio de habitaciones. --Tiene treinta y nueve años. La voz dijo: «John. Página 423 Dom se echó a reír y luego me preguntó: --Eh. Me preparé para una larga mañana. --Correcto. ¿De acuerdo? --Muy bien.. --Lo sé. --¿Eso es todo? --Ambos estamos casados y no nos interesan esas cosas. C iao. averigüe qué sabe y si se ha tragado su historia de q ue usted necesita estar sola. Sonreí y le dije: --Luego vuelva a llamarme. que eran principalmente visitas a museos. --Eso es sólo una frase. apoyé los pies sobre un reposapiés y llamé al seño ed Nash.Si todo lo demás falla. --Lo haré. --Siempre lo hago. Dime una cosa. cuando lleve a Kate al Plaza. aproximada mente. Él contestó a la llamada. Emitió un zumbido y recuperé el mensaje. ¿Debería l lamarlo? --Sí. --Aquí Nash.. --Ya no tie nes sentido del humor. Había comprado un tubo de Crest y Página 424 encontrado una copia de Un hombre y una mujer en una tienda de alquiler y venta de vídeos. Y no permita que la o bligue a darle más información. ¿cómo te van las cosas con la señora Winslow? ¿Qué aspecto tiene? --Una anciana muy agradable. ¿De acuerdo? --Entiendo. ¿Qué aspecto tiene? --Guapa. y nadie nos ha seguido y tampoco han hecho un rastreo electrónico. --¿Qué hiciste anoch e en el Plaza? --Cenar. --E xacto. prometí que te llamaría por lo de tener una reunión. per o el cielo seguía encapotado. --Aquí Corey --dije. Jill llamaba cada hora como había promet ido y yo le repetía que no había ninguna noticia. --¿Qué me dices de hoy? Página 425 . ¿De acuerdo? Ella me sorprendió al contestar: --Que lo j odan. Me acomodé en un sillón. pero tú y yo sabemos que tod o eso es basura.

Ex novia s. ¿Por qué siempre olvido estas cosas? Es sólo que suenas tan correcto. que era la razón por la que la conversación era un ta nto formal y muy cautelosa. --Ése ha sido siem pre tu problema. Y dile que lleve al capitán S tein. y también ese tío que tiene uno de los papel es principales en la cinta de vídeo. De acuerdo. --Está al o tro lado de la habitación. --De acuerdo. y Liam Griffith. --Que yo sepa. --¿Alguien más? --No necesito a nadie más. John. Y tú también eres un gilipollas. --No.--Mañana es mejor. Ella no tiene nada que ver con esto. Y comprueba si el señor Brown está disponible. --Gracias a Dios. pero me preguntó: --¿Dónde estás ora? --En mi casa. --¿Dónde está la mujer? --Creo que sé donde está --contestó Nash--. De acuerdo. Esta vez hubo una pausa de dos segundos antes de que Ted contestara. Mañana es mejor. el hombre podría ser de la CIA. Debes llevar a esa pareja a la reunión --le reco rdé. En mi oficina. es comprensible. Otro mal actor. si no l o has hecho ya. --No cojo las llamadas. ambos tr atando de deducir quién sabía qué. --¿Has encontrado tu arma? --No contestó. pero yo sabía que se estaba mordiendo el labio y rompiend o lápices. es posible que estén g rabando esta conversación? --No podría ser grabada legalmente sin tu conocimiento o el mío. y quién dirigía a quién. Uno nunca sabe. Fijemos un lugar y una hora. Mi madre. --Eso no es completamente cierto. --Llamé un par de veces a tu apartamento y nadie contestó. Me estaba poniendo nervioso. --¿Cómo podemos hace r para que haya algo de confianza entre todas las partes? --preguntó Ted. El hombre estará allí y él te confirmará lo que le he conta o. ¿Piensas llevar a Kate a la reunión? --preguntó. es verdad. Pero quiero q e tú estés allí. Nash no dij o «Que te jodan» o «Comemierda». Página 426 --¿Cómo te sientes tú? --preguntó. no pareces el viejo Teddy que conozco. Pero necesito cortar la comunicación por si hay alguien tratando d e triangular mi señal. No será más que una reunión informal y exploratoria para saber cómo debemos proceder. --¿Porqué? --Tú sabes por qué. Además quiero que llames a Jack Koenig. pero si quieres mantene rla apartada de este caso. Además. Nash permaneció en silencio unos segundos y luego dijo: --Eres un gilipollas. --De maravilla. adelante. Esto es una muestra de cortesía hacia ti. Ted y yo estábamos montando nuestro pequeño número. de modo que le pregunté--: ¿Llegaste bien a casa de sde la playa? No deberías haber conducido con una herida en la cabeza. y le sugieras que asista a la reunión. gilipollas. --A mí. no una confrontación. --Entonces llámame desde el teléfono de tu apartamento. De modo que quizá también acuda a la reunión. --Oh. --De acuerdo --dije--. ¿A quién llevarás tú a la reunión? --preguntó. Te d Nash hizo una pequeña broma y dijo: --No convirtamos esto en un caso federal. Página 427 --Oh. Estaba preocupado por ti. -ien. --¿Cuántos p olígrafos puedes llevar a esa reunión? Él no contestó a eso. --¿Quién? --Tú sabes quién. obviamente. Nash sabía que no estaba allí porque probablemente tenía a un equip o en mi apartamento. no estaba solo. --¿Quién querría hacer eso? --Los terroristas. ¿No tienes que recoger a Kate en el aeropuerto esta tarde? --¿Es ho y? --Eso creía --dijo Nash. Pero sobre todo para satisfacer tu curiosidad y que te convenzas de que no hay nada más que lo que ya te he contado. Mañana. --¿Ted. --Puedo tener al tío. ¿cuál sería una buena hora para t . ¿Dónde estás tú? --Estoy en el 290 de Broadway. Y también qu ero que haya alguien de la oficina del fiscal general. --De acuerdo.

--Quiero que regrese al hotel de inmediato --dije--. Gilipollas. Pero sus cinc o minutos se habían agotado y corté la comunicación. L as cosas se estaban acelerando más de lo previsto. Y la vista e s magnífica. yo no estaba del todo seguro de que hubiesen sido agentes del F BI los que estuvieron en su despacho. y una muestra de cortesía hacia mí. Pero esta vez. el señor Nash. Es demasiado público. --No seas melodramático. --Dij e un lugar público y tú dijiste que se trata sólo de una reunión informal y exploratoria . --Quiero que nos veamos en un despacho. Yo sospechaba que ellos s e habían presentado en su casa ayer. ¿Qué me dices de la sede de la ATTF? -. Dijo que el FBI había estado en su despacho pregunt ando por mi paradero. sino estúpido. tratando de controlar los daños. El señor Nash. --¿A qué hora fue eso? --No lo dijo. o bien mañana durante la reunión. --¿No crees que ese lugar es demasiado público para lo que tenemos que hablar? --replicó Nash. Y cuando descubriese que yo tenía una copia de la cinta de vídeo. Además. --¿Estás tratando de mantenerme en el teléfono? Ted. lo que había provocado esa extraña llamada de Mar k Winslow. Tú invitas. te veré maña na a las ocho y media. Su voz sonaba un poco más preocupada que la última vez que habíamos hablado. --Paranoico sería más correcto. Estaré ahí en quince minutos. sino gente de la CIA con credenciales del FBI. de nosot ros en la playa y de la cinta de vídeo. Y le conté toda la historia. --¿Cómo se lo tomó? --No muy bien. En el despacho de cualquiera. claro. Le hablé de Bud. ¿Cuál es el problema? --Te lo acabo de explicar. el señor Nash estaba poniéndose en contacto con todos los Página 429 implicados en esto. Era evidente que había estado habl .. ya fuese en el aeropuerto arrestándonos a Kate y a mí. Corté la comunicación. Desayuno energético. Le llamé y me dijo: --He hablado con algun as personas y sólo quiero confirmar nuestra reunión de mañana. posiblemente d os comités de bienvenida y mi testigo estrella estaba dando un paseo. estaba teniendo un día de perros. En el Windows on the World. En ese lugar ha entrado más gente de la que ha sali do. Ni si quiera era capaz de imaginar la cantidad de llamadas telefónicas entre Nash y quie nquiera que hubiese decidido hacía cinco años montar la conspiración y el encubrimient o. Página 428 Era una tarde muy larga. Stein. pero no era tan malo que Ted Na sh supiese que John Corey había encontrado a Jill Winslow. Tú eliges. Podemos encontrarnos aquí. Ahora que Kate estaría en casa. Desconecte el móvil. en el 290 de Broadway. y me sentiría mejor si llevaba a Jill a la reunión y Kate no s acompañaba.sugirió--. ¿acaso no me encontré a solas contigo anteanoche en la playa? Eso no es ser paranoico. --De acuerdo. Pero Ted Nash pensaba que tenía una posibilidad de cambiar las tornas. Koenig. intentando dar conmigo y visi tando el váter varias veces por día. quiero ser listo. Digamos las ocho. Pero podía co ntar con algo de apoyo. Mi esposa debía llegar al Kennedy con uno. --¿Le preguntó su marido qué había visto usted? --Sí.i mañana? --Temprano. Jill me llamó y dijo: --He hablado con Mark. aunque yo no quería implicarla aún más en este asunto. Ted. ocho y media. sólo que yo era t estigo de algo que había ocurrido y que necesitaban hablar conmigo. ¿Es sufici entemente segura para ti? ¿O también entra en tu paranoia? Pasé por alto sus comentari os y pensé en un lugar de reunión. yo sabía que insistiría en estar presente. Recordé mi última noche en Nueva York antes de que Kate y yo nos despidiés emos y le dije a Nash: --Windows on the World. básicamente. --Sí. Jill continuó: --No le dijeron cuál era el motivo de la visita. Comprobé mi móvil y había un mensaje del objeto de mis reflexiones. Entreta nto. --Estás haciendo que me vuelva suspicaz.. desearía estar muerto otra vez. --Eh. siempre que no supiese también dónde estábamos.

¿Crees que podrías Página 430 conseguir el equipo necesario? Lamenté profundamente no ver su cara en ese momento. Pero de t i no sé qué decir. Tengo que colgar. --Te estás jugando la cabeza. Casi pude oír cuando rompía un lápiz. cuando cometemos un error. que puedo llevar a un invit ado. todas ellas mirándolo. la cinta fue destruida.. bien. --Y tú estás metido en la mierda hasta el culo. Me siento triangulado -. Ése es el resultado que esper o de esta reunión. Sólo te estoy diciendo que puedes llevar a quien quieras. --Oh. Tú y Griffith la cagasteis. trato . --¿Estás dispu esto a considerar un acuerdo? ¿Un buen trato para todos? --No. deberías llevar cualquier prueba material y a cualquier persona con la que quisieras hablar. --Sí.. de qué querrás hablar? --De cualquier cosa. Nos veremos mañana. ambos sabemos que yo soy un tío listo. pero no dijo nada. --Todos los testigo s que tengas serán bienvenidos a la reunión.dije--. --Creo que me estás vendiendo humo --dijo. --Bueno . Dime qué esperas que ocurra después de esta reunión. Justicia. --O sea. En ese moment o decidí arruinarle el día por completo y le dije: --Me gustaría hacer una presentación audiovisual. --A propósito. --Espera. Nash se quedó nuevame nte en silencio y luego dijo: --Ya te lo he dicho. o tú la has convertido en más lista de lo que fue aquella noche. ¿tienes alguna prue ba sólida que pudiera hacer que este caso fuese reexaminado? --¿Por ejemplo? --Te lo estoy preguntando a ti. Página 431 --Lo haré. --¿Qué me dices de ti? ¿Y de Kate? --Huelo a soborno. estabas mintiendo. --¿De qué. o el señor Bro wn. --¿Cómo sabes eso? --Tú sabes cómo lo sé. Corey. ¿Por qué? --¿Llevarás esa prueba mañana a la reunión? --Si tú quieres. Un hombre y una mujer'? Esperé su respuesta mientras los engranajes de su cabe za se engranaban y daban vueltas. --Deja que te haga una pregunta. Tú también. podría tener alguna cosa. Podía imaginar a Nash en una habitación en la que ha bía otras personas. Ted. Nash dejó transcurrir un largo segundo y luego dijo: --Creo que te estás tirando un farol. justo o correcto. probablemente se estuviesen señalando mutuamente con el dedo.ando con gente que estaba muy intranquila. el gobierno le debe al pue blo norteamericano una respuesta completa y honesta. tenemos que enterrar nuestros er rores. Ted decidió volver a comportarse como un ruf ián y dijo: --A veces. No hay una sola j odida cosa que tú y tus amigos pudieran decirme que convirtiera este caso en algo legal. --Bue no.. Y creo que ella es una tía lista. de modo que añadí: --Piensa en ello. --¿Estás leyendo un guión? --No.. Ni de tus amigos. ¿Estarías abierto a conocer el cuadro completo y considerar las cuestiones más imp ortantes de este asunto? --¿Sabes qué? Me importa una mierda de qué se trata todo esto y puedes coger tus ambigüedades morales y metértelas por el culo. --Piensa lo que quiera s. Ted Nash es un maestro alternando amenazas de muerte. --Eso estaría muy bien. ¿cuándo puedo esperar tu próxima muerte? ¿Se trata de un acontecimie nto anual? Ted me sorprendió al preguntarme: --¿Te lo estás pasando bien? --En grande. Cualquiera que haya sido la causa. Si Griffith también estaba allí. Fui al bar y busqué una cerveza fría. ¿Un accidente provocado por fuego amigo? ¿Un ataque terrori sta? ¿Un rayo mortal lanzado por un alienígena del espacio exterior? O tal vez simpl emente no lo sabéis. --O esa mujer es muy lista. --Estaré allí --dije. Asegúrate de que haya un reproductor de vídeo y una pantalla. ¿Tienes algún testigo que te gustaría que estuviese presente en la reunión? --Tal vez. --¿Has visto alguna vez esa película france sa. --Pues disfruta de esto mientras dure. ¿Oué resultado estás buscando ? --Verdad. --¿Y si te explicamos de qué se trata todo esto? Por qué tuvimos que hacer algunas de las cosas que hicim os. La cinta sólo fue borrada. En la Torre Norte hay despac hos disponibles si queremos trasladar la reunión a un lugar privado.

s y sobornos para conseguir sus objetivos. En este caso, su objetivo fundamental era enterrar la prueba y, ya que estaba en ello, enterrarme a mí, probablemente a Jill Winslow y posiblemente a Kate. Y ése era el tío que le gustaba a Kate. Sé que a las mujeres les gustan los chicos malos, pero Ted Nash era más que malo; era, para establecer una analogía, como un vampiro, a veces encantador, básicamente aterrador y siempre cruel. Y ahora había vuelto de la tumba para matar a cualquiera que ame nazara con revelar sus oscuros secretos. De modo que, no importa lo que sucedier a mañana, o al día siguiente, este tío no iba a descansar o a sentirse seguro hasta qu e me matase. Yo sentía exactamente lo mismo hacia él. Página 432

CAPÍTULO 50 Jill regresó con algunas bolsas de compras, una de las cuales contenía un tubo de pa sta de dientes Crest y la otra una cinta de Un hombre y una mujer. Se sentó, se qu itó los zapatos y apoyó los pies encima de un reposapiés. --No estoy acostumbrada a ca minar tanto --comentó. --Si piensa vivir en Manhattan, caminará mucho --dije. Ella s onrió y contestó: --¿Cree que Mark me dará un coche y un chófer como parte de nuestro acue rdo de divorcio? --Preguntar no hace daño. --Me alegraba comprobar que seguía manten iendo una actitud positiva. Comenzar una nueva vida era una experiencia emociona nte, pero al final la parte alarmante empezaba a revelarse. Era hora de informar a la señora Winslow y acerqué una silla, me senté delante de ella y dije: «Mañana a las o cho y media tengo que acudir a una reunión para hablar de usted, la cinta de vídeo y otras cuestiones relacionadas con este asunto. Ella asintió. --Bud Mitchell estará en esa reunión. --Entiendo. Y a usted le gustaría que yo estuviese presente. --Así es. Ella lo pensó un momento y luego dijo: --Si eso es lo que usted quiere, estaré allí. ¿Q uién más asistirá a esa reunión? --preguntó. --Yo estaré, por supuesto, y probablemente Kate . En el otro lado estarán Ted Nash y Liam Griffith, a quienes conoció hace cinco años. El tercer hombre al que conoció entonces, el señor Brown, puede que asista o no. El la asintió. Página 433 --Ted Nash no me cayó especialmente bien --dijo.

--Le pasa a la mayoría de la gente, yo incluido. --A Kate sí, pero no por mucho tiem po--. He pedido que mi jefe, Jack Koenig, esté presente y tal vez un capitán de poli cía llamado David Stein. --¿Y de qué lado están? --Ésa es una buena pregunta --dije--. Pie nso en esto como en un partido entre dos equipos, los Ángeles y los Demonios. En e ste momento, los jugadores están eligiendo sus bandos, y podría haber algunos cambio s de un bando a otro. El capitán de los Demonios es Ted Nash y él no cambiará de equip o. Todos los demás están esperando a ver qué sucede en esta reunión. --¿Quién es el capitán d los Ángeles? --Yo. Ella sonrió y dijo: --Yo estoy en su equipo. Y, naturalmente, su esposa también. --Naturalmente. He pedido que una persona de la oficina del fisca l general también asista a la reunión. Él o ella actuará como árbitro. Para continuar con la analogía, puede que haya algunas personas que sólo actúen como espectadores, pero q ue puedan querer participar en el juego. El balón es la cinta de vídeo --añadí. Ella per maneció en silencio unos segundos antes de hablar. --Sigo sin entender por qué todo esto es un problema. Ese avión fue derribado. La gente que se llevó mi cinta lo sabe . ¿Quién está manteniendo esta información en secreto? ¿Y por qué? --No lo sé. --¿Lo sabremos na? --Ellos pueden decirnos por qué, pero no importa por qué. Jamás nos dirán quién. Y en este momento no importa por qué o quién. Lo único que importa es que esa cinta, su tes timonio y el de Bud se hagan públicos. El resto, puedo asegurárselo, saldrá solo. Ella

asintió antes de preguntar: --¿Han conseguido que Bud se presente? --Si eso es lo q ue ellos quieren, Bud hará lo que ellos quieran. --Pero ¿qué pasa con la promesa hecha hace cinco años de que si Bud y yo respondíamos a sus preguntas, ellos jamás revelarían nuestros nombres o lo que había sucedido aquella noche? Página 434

--Desde entonces han ocurrido muchas cosas --dije--. No se preocupe por Bud, él no está preocupado por usted. --Lo sé. --Y no debe sentirse incómoda ni culpable cuando se encuentre mañana con él. Necesita prepararse para este partido. Se miró los pies, q ue descansaban sobre el reposapiés, y me preguntó: --¿Se exhibirá la cinta de vídeo? --Pro bablemente, pero no es necesario que Bud y usted estén presentes. Ella asintió. --La reunión se llevará a cabo en un lugar público --dije--. En el Windows on the World, e n el World Trade Center. Luego es posible que nos traslademos a un despacho de l a Torre Norte, donde veremos la cinta. --La miré fijamente. Ella lo había entendido todo como una abstracción (el divorcio, la exposición pública y todo lo demás), pero cua ndo entramos en los detalles, el Windows on the World a las 8.30, partes present es, etcétera, se empezó a poner un tanto ansiosa--. No importa lo mal que se pueda p oner esto --dije--, al acabar el día sólo habrá salido algo bueno de todo este asunto. --Lo sé. --Hay algo más que debería saber --dije--. Esta primera reunión, francamente, es la más peligrosa. Jill me miró. --Creo que esa gente está desesperada y, por lo tan to, es peligrosa. Si tienen alguna posibilidad de enterrar esto antes de que se vuelva más grande y escape a su control, entonces el momento y el lugar para hacer lo serán mañana, antes, durante o después de la reunión. ¿Entendido? Ella asintió. --He toma do algunas precauciones, pero necesito que sepa que puede pasar cualquier cosa. Manténgase alerta, no se separe de mí o de Kate, o de Dom Fanelli. Ni siquiera vaya al lavabo sin que Kate la acompañe. ¿De acuerdo? --Lo entiendo... ¿Por qué no llamamos a los medios de comunicación? --Después de mañana, no habrá necesidad de llamarlos, ellos nos llamarán a nosotros. Pero por ahora... en mi negocio existe una regla no escr ita referida a acudir a los medios de comunicación. No lo hacemos jamás. --Sonreí y di je--: Es un crimen peor que la traición o la conspiración. Página 435 --Pero...

--Confíe en mí. A finales de esta semana tendrá todos los medios de comunicación que pue da manejar durante el resto de su vida. --De acuerdo. --En algún momento de mañana, o al día siguiente, Kate le hablará del programa de protección de testigos, y del prog rama de nueva identidad, si está interesada en ello. Me levanté y añadí: --Tengo que hac er una llamada. Puede escuchar si lo desea. --Encendí mi teléfono móvil, cancelé la opción de llamada anónima y marqué el número-- . Mi jefe, Jack Koenig --le dije a Jill. Koen ig contestó a su teléfono móvil. --¿Corey? --He vuelto. --Bien... ¿cómo estás? ¿Qué tal las c en Yemen? --Fue genial, Jack. Quería agradecerle la oportunidad que me brindó. --Ere s bienvenido. He oído que hiciste un buen trabajo allí. --Bueno, entonces ha oído mal. No está permitido que nadie haga un buen trabajo allí. --No estoy acostumbrado a ta nta honestidad --dijo. --Eso está muy mal. Si todos empezáramos a ser honestos con e ste problema, podríamos encontrar una solución. --Estamos haciendo todo lo que podem os. --No, no es verdad. Pero no le he llamado por eso. --¿Qué puedo hacer por ti? --¿T iene noticias de Ted Nash? --No... yo... ¿de qué estás hablando? Está muerto. --No está mu erto y usted lo sabe. Hubo unos segundos de silencio y luego Koenig me preguntó: -¿Dónde estás? --Jack, no malgaste con preguntas cinco minutos de tiempo telefónico impo sible de rastrear. No voy a contestar. Conteste usted a mi pregunta: ¿ha tenido no ticias de Nash?

Página 436 --Sí. --¿Estará allí mañana? Koenig no contestó y dijo:

--En primer lugar, no me gusta tu tono de voz. En segundo lugar, has ido de prob lema en problema en tu carrera. Y en tercer lugar, te di una orden directa de qu e no... --Conteste a mi pregunta, ¿está usted dentro o no? --No lo estoy. --Pues aho ra lo está. --¿Quién coño te crees que...? --Jack, puede ponerse del lado correcto ahora o le juro por Dios que acabará entre rejas. --Yo... no sé de qué estás hablando. --De a cuerdo, o está tan metido en esto que no puede salir, o bien está esperando para ver cómo salen las cosas. Si espera hasta después de las ocho y media de mañana, perderá es te barco, y el siguiente va directamente a la prisión. --¿Has perdido el juicio? --M ire, le estoy dando esta oportunidad porque realmente me cae bien y lo respeto. Lo único que tiene que hacer es ponerse en contacto con sus jefes en Nueva York y Washington. Explíqueles toda la situación y tome una decisión inteligente. Me gustaría v erlo mañana en esa reunión y me gustaría que fuera con el equipo de los buenos. Era ev idente que estaba pensando mucho y de prisa, algo que no resulta nada fácil cuando tenías tu mente en otra parte hacía unos minutos. --Allí estaré --dijo. --Bien. Y lleve a David Stein. --John, seguramente sabes que hay un cincuenta por ciento de pos ibilidades de que no llegues a esa reunión, o si lo haces, hay aproximadamente un cincuenta por ciento de posibilidades de que no llegues a tu siguiente destino. --Le apuesto diez contra uno a que mis posibilidades son mucho mejores que eso. --No te estoy amenazando, sólo es una advertencia. Sabes que siempre he respetado tu honestidad y tu trabajo... y a nivel personal me caes bien. Página 437

De hecho, yo no sabía nada de eso, pero percibí un ligero cambio en la dirección del v iento, que era precisamente el propósito de mi llamada. --Yo siento lo mismo por u sted, Jack. Haga lo que deba. Nunca es demasiado tarde. No contestó. --Debo cortar . Pero una cosa más... --¿Sí? --Había una jodida cinta de vídeo y había un jodido cohete. Ko enig no contestó a eso, pero dijo: --Bien venido a casa. --Gracias. Ahora ha llega do el momento de que usted también regrese a casa. Corté la comunicación. --¿Siempre le habla de ese modo a su jefe? --preguntó Jill. --Sólo cuando lo tengo cogido por las pelotas. Se echó a reír.

Era aproximadamente la una de la tarde y Jill y yo estábamos disfrutando de un alm uerzo ligero en la habitación. No sé cómo me convenció para que pidiese una gran ensalad a con tres clases de hojas verdes. Yo estaba tratando de tragarlas con agua embo tellada y sin sal. De alguna manera que no podía verbalizar, la ensalada verde hacía juego con la camisa rosa. Jill comprobó su móvil y tenía dos mensajes. Los escuchó, lue go pulsó un botón para repetirlos y me pasó el teléfono. El primer mensaje decía: «Hola, seño a Winslow. Soy Ted Nash y estoy seguro de que me recuerda de nuestras reuniones de hace cinco años. Entiendo que se han producido algunos nuevos acontecimientos i nesperados relacionados con el tema que nos ocupó entonces. Es importante que uste d entienda que el acuerdo al que llegamos está en peligro como consecuencia de hab er hablado con una persona que no está legalmente autorizada para tratar este tema . Es extremadamente importante que me llame lo antes posible para hablar de esto antes de que haga o diga cualquier cosa que pueda comprometerla a usted, a su a migo, su vida personal y su amparo legal. --Luego le dio el número de su móvil y añadió-: Por favor, llámeme hoy mismo para hablar de este tema urgente.» Miré a Jill, que me Página 438

» Como me había pa sado con el señor Winslow. --Sonrió--. Ahora. Griffith. --Tal vez ambos se han convencido de que e sto no tiene nada que ver con ellos. Pertenece al pasado. No importa lo que le digas a alguien o a los medios de comunicación. Había soltado un dragón y lo había lanzado contra Ted Nash y sus amigos. Jill. y también en mis hijos. Lo veré después. soy Bud. y también en Aliene. luego un poco suplicante. si hiciste una copia de esa cinta. por momento s asustada. que ambos nos prometi mos mutuamente y le prometimos a otras personas que no revelaríamos esa información y que ellos harían lo mismo.estaba mirando fijamente. con la voz por momentos estridente. Bud aca bó con: «Por favor. El sigu iente mensaje decía: «Jill. o matar lo o dirigirlo hacia mí. Sólo una enorme decepción . Jill. -Se marchó a su Página 439 dormitorio. sólo llama cuando quiere algo.» Bud siguió hablando un poco más.. y sabes muy bien por qué no puedes. Mientras tanto. Ella sonrió. Para la gente del vu elo 800 de la TWA y sus familias siempre había sido real. esperé que añadiera algo como: «Cuídate» o «Aún pienso en ti». Koen ig y un montón de jugadores de apoyo. Ahora alguien me dice que quieres hablar de ello con otras personas. --Puedo prometerle algo --dije--. se levantó y dijo: --Voy a acostarme un ra to. per era Bud y simplemente dijo: «Adiós» Apagué el teléfono y miré a Jill. He recibido una llamada muy inquietante en mi d espacho sobre lo sucedido hace cinco años. Si no te preocupas por ti. Jill. --No me preocupa. El cielo se había despejado ligerament e y había gente en el parque. Página 440 CAPÍTULO 51 Eran las 16. Jill. Pero para s er justos.32 y yo estaba en la sala de estar de la suite del Plaza. o por mí. o agradable. Se me ocurrió que dos h mbres importantes en su vida eran dos capullos integrales. Ese tío era un completo capullo. o algo parecido. --No siento ninguna presión --dijo--. y en Mark. Ella sonrió. Me acerqué a la ventana y miré hacia el parque. --Es bueno que el capitán de los Demonios quiera hablar --dije. Pero lo esperaba. Mark y sus respectivas familias. quienes estaban tratando de volver a meterlo en la jaula. esperando una llamada de Dom Fanelli diciendo: «Misión cumplida». Jill. Dick Kearn s y otros--. pasó. Sería un completo desastre para mucha gente inocente. yo tendré que decir que n o estás diciendo la verdad. Nunca pensé que esto sería fácil. Nash. piensa entonces en tus hijos.. No puedes hacer eso.. El vuelo de l . La presión que está recibiendo de otras person as para que mantenga la boca cerrada desaparecerá tan pronto como haya hecho su pr imera declaración pública. como la mayoría de los tíos que han engañado a sus esposas. pero al principio sólo era un problema abstracto. su vida estaba a punto de derrumbarse y. que sé que te cae bien. debes destrui rla. llámame.. Lo que pasó. por Mark y Bud. Llámame por ti y por nuestras familias. Conclusión. se había convertido en algo personal y muy real. no creía que por esa infidelidad tuviese que pagar un pr ecio tan alto. Marie Gubitosi. con todos los jugadores reunidos --Kate. el dragón se estaba merendando a Bud. pero ahora no podía preocuparme por los daños colaterale s. la peor pesadilla de Bud se había hecho realidad. como Dom Fanelli. --Un tío previsible. Tú recuerdas.

Te quiero --dije. estoy bien. Su objetivo final era una victori a aplastante: quería a Jill. la cinta de vídeo. sabiendo muy bien que ese cabrón no respetaba ninguna regla.. --Sí.. --Que te den.a compañía Delta de Kate había llegado de El Cairo sin retraso. Yo le llamaré. Cogió su teléfo no móvil y dijo: --Llamaré al detective Fanelli. Pe nsé en mi respuesta a una exigencia de rescate por parte de Ted Nash. Dom dice que no sabe nada excepto que Página 442 tú le dijiste que me recogiese en el aeropuerto y que me llevara a dónde estás. -John.. Pero he llamado a unos cuantos coches más y en pocos minutos esos capullos que nos siguen . Comprobé mi móvil por si h abía mensajes. Mi co razón empezó a latir otra vez y Kate dijo: --John. Fanelli se puso al teléfono y dijo: --¿Cómo podéis trabajar con esa gente? No tienen ningún respeto por la ley o la policía. Apagué el móv y fui a levantar el auricular del teléfono de la habitación justo cuando empezó a sona r. Pero y o también tengo buenas noticias.? --Más tarde. --¿Por qué no le llama? --dijo Jill. De verdad. --Me llamará -contesté. Ella lo entend ería.. ¿Qué diablos estaba haciendo Ted. --Yo también . mi única respuesta posible sería: «Que te jodan» Miré a Jill.. Te h e echado de menos. --¿Quiere beber algo? --Sí.. Estaba en el aeropuerto. ¿Seguro qu e te encuentras --Estoy bien. --¿Le gustaré yo a ella? --¿Por qué n o habría de gustarle? Usted es muy agradable. --Dom. Creo que le gustará. Nos veremos luego. pero no había ninguno. lo sé. De modo que pensé que ya debería tener alguna n oticia de Dom. Pero el teléfono de la habitación estaba mudo. --Encen dí mi móvil y esperé a la señal de que tenía un mensaje. --Estoy bien. a Kate en un coche con Ted Nash y una llamada de N ash informándome de que cambiaría a Kate por Jill y la cinta de vídeo. bien? --Lo que debe de significar que es crítica. Pero fue toda una esc ena. no importa cómo respondiese yo a sus exigencias. --Yo también te he echado de menos. --¿Encontraste. Miré a Jill y alcé el pulgar para indicarle que todo estaba bien y ella sonrió. Kate y yo vamos a pasar un buen Página 441 rato en una casa segura hasta que entregues a la señora Winslow y la cinta de vídeo.10.. a Kate y a mí. él engañaría y mentiría. Ted Nash está vivo. sólo una masacre. pero no había ninguno. Quiero decir. --T e quiero.--dijo Fanelli. Pensé en Kate..» Por primera vez en muchos años.. Ponme con Dom. Estoy bien. --¿Dónde estás? --pregu Ya lo verás cuando llegues aquí. --¿Estás bien? --Sí. Por lo tanto. Ella no dijo nada.. --dijo Kate. y no habría ningún intercambi de prisioneros. A las 16. --No --dije--. --No tiene buen aspecto --me dijo Jill. --¿Por qué crees que es una mala noticia que Ted esté v ivo? ¿Qué diablos está pasando aquí? --¿Dom te ha contado algo? --pregunté.. --Dom. ¿te están siguiendo? --Sí. Es mejor si no lo decimos por teléfono --dije--. según la información de la compañía. --Parece demasiado tranquilo --dijo Jill. De modo que..45 imaginé a Fanelli ba jo custodia de los federales.36 decidí esperar hasta las 16. No me esperaba esta clase d e recepción. pero pude deducir cosas. pero esperaré a que Dom llame p ara ver si necesito una o dos copas. --Qué capullo.. Pero la situac es un poco complicada. --No. y había aterrizado a las 16. ¿Conoces a ese gilipollas? Te paso con Kate.45 y luego llamaría a Fanelli. Dejé que sonara dos veces antes de contestar--. ¿Por qué n o estás aquí? ¿Qué está pasando? --Te lo explicaré cuando nos veamos. Casi podía oír su v oz diciendo: «John. verla otra vez. --Estoy bien. Tú estás bien. Aquí Corey. --Estoy deseando conocer a Kate. A las 16. --¿Y qué pasa si hay algún problema? --Me llamará. sentí un miedo real que me atenazaba la garganta. No pensaba entregársela a Ted Nash. --¿Dónde estás ahora? --En el asiento trasero de un coche de la policía con Dom. Ted.? --Es una larga historia que te conta ré más tarde..

que lo que había comenzado como medio día libre en julio para ac ompañar a mi esposa a un servicio religioso se hubiese convertido en esto. Fue divertido. Un manto de nubes bajas cubría la ciudad. Quédese. Oí la voz de un tío que decía: -¿Novato? ¿Quién es un novato? ¿Quieres conducir tú? Alcancé a oír unas cuantas bromas en el oche a cargo de tres tíos que habían perfeccionado el arte del insulto.. pensé. bla. --En otro momento. luego me s erví un whisky y me acerqué a la ventana. y pude imagi nar a Kate mirando al techo del coche.serán detenidos por no respetar las señales de tráfico. ¿Hacías mucho ejercicio allí? Has perdido un poco de peso. Lo entiendo. Te debo una. Miré el bar durante unos segundos.. Quiero decir. lo que había comenzado como una cita en la playa había acabado convirtiéndose en un caso clásico de hacer al go equivocado en el lugar equivocado en el momento equivocado. --¿Eh? Oh . siempre tuv iste un aspecto magnífico. sólo cuatro tíos. la gente cree que ha indicado que va a hacer la maniobra. --Está bi en. Página 444 --Ahora lo dejaré solo para que pueda recibir a su esposa a solas. --Te veré cuando lleguéis aquí. --Entiendo l o que podría haber ocurrido si las cosas no hubieran salido bien en el aeropuerto --dijo. Colgué. y todo eso. --Debe de sentir un gran alivio --dijo. Tienes que hacer una señal cuando te cambias de carril. ¿Cuántos coches os están siguiendo? Dom no contestó durante unos segund os y luego dijo: --Había dos. Kate se portó como un auténtico soldado de infantería.». --De acuerdo. socio. --Repetí el número de la suite y añadí--: Dile a Kate que apague el móvil y el busca si los tiene encendi dos.. pero. Hora punta. pero veo que has adelgazado. No contesté. Tenía conmigo a los dos policías de os y ellos insistieron con la cuestión de la jurisdicción. Le devolví el abrazo y le dije: --U na cosa menos de la que preocuparse. Ca si desorientado. necesita un a copa.» Bien. Kate tiene un aspecto magnífico. para entonces ya teníamos a la gente de aduanas y también a al gunos agentes de la seguridad del aeropuerto. Después. Y en cuanto a Jill Winslow y Bud Mitchell. pero yo había estado desorientado.. bla!» Y yo : «¡Policía! ¡Policía! ¡A un lado! ¡Atrás!».. pero hacían el mismo ruido que cuarenta. --¿Una? Me debes mucho. Qu iero que conozca a Dom Fanelli.. un conductor novato al volante. y quién sabe quién más.. --¿Cuántos eran? --le pregunté.. Kate si empre sospechó el rumbo que tomaría este asunto. Me di cuenta. exijo. Era extraño. no conmigo. y le dio la vuelta a las cosas diciéndoles: «A menos que tengan una ord en de arresto federal contra mí. Página 443 Uno de ellos no dejaba de gritar: «¡FBI! ¡FBI! ¡Están interfiriendo con bla. ¿lo captas? «Exijo que me dejen pasar. o una citación federal. Con un bonito bronceado . pe ro el hombre del tiempo de la tele había pronosticado un luminoso día de sol para maña na. ¿Cuál es la hora prevista de llegada? --No lo sé... por supuesto . Ella me cogió las manos y me miró. Mientras tanto. Eh.. --No. un poco más de cinco años después. Jill se fue a su dormitorio.. Página 445 . todos esos senderos habían convergido y mañana se encontrarían en la encrucijada del Windows on the World. pero duran te un momento la cosa se puso bastante fea. de que estaba hablando con ella. Jill se acercó y me abrazó. --Muy bien. --Gracias otra vez... A veces. pero ahora no veo a ninguno. Y ahora. Te veré después. --Buen trabajo.

¿Dormiré aquí esta noche? --Cariño. Y esa puert a comunica con otro dormitorio. --Acerqué una silla y me senté frente a ella--.. --Pensaba que habíamos acordado dejarlo estar y seguir con nuestras vidas.. Dejó caer su bolsa de v iaje en el suelo del vestíbulo y luego me rodeó con los brazos. --Espero que no se lo hayas devuelto..... --Se levantó y se acercó su bebida y cogí la mía. --Sí. de ti y de Jill Winslow. --Eres tan romántico.. Se abotonó la blus a y preguntó--: ¿De quién es ese dormitorio? Página 446 --Deja que te sirva una copa. nos abr azamos y dijimos un montón de cosas estúpidas. --Estuvi ste investigando el caso. -Bien. --Oh. déjame que comience por el principio. --Me miró y dijo--: Lo siento si no estoy digiriendo todo esto tan de pr isa como debiera. --No vi ninguna razón para dejarlo. ¿qué ocurre? ¿Por qué estás aquí? --¿Tónica? --Sí. si tienes el arma. Siéntate. --No lo hice. --Kate. --Me dijiste que te estabas relajan do en la playa. --Estoy aturdida por el desfase horario. Aquí mismo. Ella levantó la cabeza y miró a su alrededor. --Y es verdad.. Probablemente había sido una b uena idea que Jill estuviese en su habitación. Esperaba que estuvieses en el aeropuerto... Esperaba encontrar otra cosa cuando llegase a casa.. Los dos policías están junto a los ascensor es. Kate le . Abrí la puerta y en sus labios se dibujó una amplia sonrisa. pero eso es lo de menos. Ella asintió. Dime por qué los necesitamos. Dijeron que al menos uno de ellos se quedaría toda la noche. . Nos besamos. Brindamos y ella volvió a echar un vistazo a la habitación. --Dom se marchó. Primero tienes que e ntender que podemos estar. --¿Por qué querría Ted. de hecho. --Me quedaré de pie. dije: --Debes de necesitar una copa. --Se sentó y yo me levanté. Quiero que me hagas el amo r. puedes dormir aquí.. --Te prometí que encontraría a esa pareja y lo hice --dije.. --Bien venida a casa --dije.. --¿Con quién? --Ése es mi dormitorio --dije--. estamos en peligro.? Bueno. --Sí.CAPÍTULO 52 Sonó el timbre de la puerta. Después de unos minutos de retozar so bre el sofá.. --Así es. supongo que puedo im aginarlo. Miré a través de la mirilla y vi a Kate con aspecto tenso . estoy compartiendo la suite --dije. --¿Qué estás. --¿Hay alguien en ese dormitorio? --preguntó. en esta planta. conmigo. luego iríamos a nuestro apartament o.? ¿Quién es Jill Winslow? --La estrella de la cinta de vídeo. Kate me miró fijamente. No pareces muy alterad a. Página 447 Kate sonrió. Dijo qu e no quería estorbar en nuestro encuentro.. Echó un vistazo a su alrededor y me pregun tó: --¿Ganaste a la lotería mientras yo estaba fuera? --De hecho. ¿Qué está pasando? ¿De qué iba todo ese montaje en el aeropuerto? --He estado muy ocupado desde que regresé de Yemen. John. Volvimos a abrazar nos y besarnos. eso me pareció en e l aeropuerto --dijo ella y añadió--: Mi segunda pista la tuve cuando Dom deslizó un 38 especial en mi bolso. --Espera. Kate se sentó en el sofá. y ahora tú me dices que estamo s en peligro y que has encontrado. Westhampton Beach. --¿Los e ncontraste? --Sí. --Porque a tu amigo Ted Nash le gustaría deshac erse de mí. --Lo estás haciendo muy bien.. Kate m e cogió de la mano y me tendió encima de ella en el sofá. --Fui hasta el bar y le pregunté--: ¿Sigues bebiendo v odka? --Sí. sí. --No. y mi viejo amigo pugnaba por salir de la tienda de campaña... Después de un minuto de todo eso.? --Deja que te lo explique. --Kate continuó mirándome sin decir nada--... Pero en cuanto salí del avión se desató un infierno. --Te dije que debíamos dejarlo. la co gí en brazos y la llevé a la sala de estar. ¿Recuerdas la primera vez que lo hicimos en el sofá? Kate empezó a desabr ocharse la blusa. --¿Cómo los encontraste? ¿Tenían una cinta del. --¿Dónde están Dom Fanelli y los otros dos policías? --le pregunté.

luego continué con Dom Fanelli. Kate se levantó. creo que Ted me estaba min tiendo -. Yo continué el relato hablándole de mi viaje a medianoche al Hotel Bayview. En ese punto. Le conté la versión que me había dado Ted de la historia. Déjame acabar. y cómo Liam Griffith y él y el misterioso señor Brown habían visit ado a esas personas y descubierto que la cinta de vídeo había sido destruida. De vez en cuando asentía. --Después. --¿Adónde se irá? --Al lugar del que ha regresado Ted. --¿Dónde está? --Lo tiene Ted. Kate no dijo nada. pero no está bajo mi control. Quiero d ecir. Kat e me miró y luego preguntó: --¿Ella conserva aún la copia de la cinta? --Sí. salvo para llevarse el vaso a los labios. --¿Qué se ve? Página 450 . luego a Jill Winsl ow a través del hombre.vantó las piernas y las apoyó en el sofá. pero si Ted decide que es más un riesgo que un beneficio. en el hotel. hasta yo estaba impresionado con la labor de detective que había hecho. Le dije a Kate. entonces él se irá. Una mujer lista. Kate permanecía sentada e inmóvil. o ab ría los ojos como platos. ¿De dónde has sacado esa camisa? Página 448 --Es parte de la historia. sobre cómo había encontrado al hombre por sus huellas digitales. los archivos del señor Rosenthal y el des cubrimiento del nombre de Jill Winslow. Ella sonrió. tienes un hermoso bronceado y. --Tú tienes un hermoso b ronceado y tú has perdido mucho peso. Le con té la historia que Ted me había explicado sobre las pruebas del polígrafo y su afirmac ión de que estaba convencido de que la cinta de vídeo no contenía nada que apuntase a un ataque con misiles. Que era una de las razones por la que no quisieron presentarse. ella preguntó: --¿Encontraste al tío? --Sé quién es. --No te interrumpiré. te quiero. incrédula o tan afectada por el cambio de horario que no acababa de entender todo lo que le estaba contando. --Quiero verla. pero resté importancia a la pelea y le dij e: --Nos propinamos unos cuantos empellones. Filadelfia y Roxanne Scarangello. pero no podría decir si estaba impresionada. La miré y dije: --Primero. te he echado mucho de menos. Llegué a la parte en la que le pregunté a Jill Winslow por la cinta de vídeo de Un hombre y una mujer. --Entonces cuéntamela. Kate m e miró y luego preguntó: --¿Y tú encontraste a Jill Winslow? --Así es. Ella miró la tirita que llevaba en la barbilla pero no dijo nada. Ahora. No apartaba la vista de mí. Estará bi por ahora. --¿Dónde está? --En mi habitación. a medida que desgranaba la historia.dije. al tiempo que le proporcionaba a Kate algunos datos de mi cosecha. Segundo. Kate miró la puerta pero no dijo nada. que ahora estaba sentada y erguida en el sofá: --Aquella no che. --Como yo. Ella ignoró el sarcasmo y preguntó: Página 449 --¿Te dijo Ted que esa pareja lo estaba haciendo en la cinta de vídeo? --Lo estaban haciendo. Cuarto. ella hizo una copia de la cinta que habían grabado en la playa e n la cinta de Un hombre y una mujer que había sacado en préstamo de la biblioteca de l hotel. sabiendo que Ted Nash iba tras de mí. no me estaba colgando medallas pero. Utilizó una tirita para cubrir la ranura. --¿La has visto ? ¿La tienes? --La he visto y la tengo. tercero. donde Dom me había dicho que vivía Jill Winslow. has perdido un poco de peso. Le hablé de mi encuentro con Ted Nash en la playa. --Aunque resulte sorprendente. --De modo que aquella n oche. --¿Y dónde está ahora? Detrás de esa puerta. fui a Old Brookville. Comencé por lo del aeropuerto Kennedy y mi regreso de Yemen. Continué con mi relato tratando de atenerme a los hec hos. pero no decía una palabra.

Lo acabaremos juntos.. --Lo com prendo. pero lo más importante es que se trata de una buena persona que se quedó trauma tizada con este hecho. --¿Dónde es la reunión? --pregu ntó Kate. ¿Estás seguro de que es la manera correcta de llevar este asunto? --¿Cómo lo llevarías tú? --Iría directamente a la cima. Kate volvió a sentarse. público. ¿qué pasará luego con la señora Winslow y la cinta de vídeo? --He concertado una reun ión para mañana por la mañana con Ted Nash. veremos quién corre a protegerse. Se sentirá mejor ahora que tú estás aquí. --Estaba pensando en ti y en nuestra última noche juntos en Nueva York. Bud Mitchell. --No conozco a nadie en Washington y m e siento más seguro aquí. K ate. ¿Cómo lo lleva? --Bastante bien. A l cuartel general del FBI. Pero ése no es mi problema en este momento . podría llegar hasta el último piso. --Lo haremos. de modo que sugerí que quedásemos todos para desayunar a las ocho y media en el Window s on the World --dije.--Se ve un jodido misil volando en mil pedazos a ese 747 en el cielo. --Kate. y las llamadas que había recibido Jill de su esposo. .. Nosotros podríamos caer. que intentó pasa r de la reunión pero a quien convencí de que estuviese allí. Todos ellos tienen que caer. las numerosas conversaciones telefónicas con el difunto Ted. --Es una muestra de sensibilidad inusual en ti. Continué con la historia y le con té a Kate nuestra llegada al Plaza. su amante.. Jill Winslow. --Tú no tienes po r qué implicarte. y también la llamada de Ted. y tengo que decirte algo. --Dios mío. Ella no dijo nada con respecto a eso y me preguntó: --De acue rdo. tal vez s u ex amante. ¿Pero entiende ella lo que sucederá ahora? Quiero decir. Kate pensó un momento y dijo: --Supongo que es un buen luga r. Eso es lo que estoy tratando de decir. me importa una mier da quién pueda estar implicado. su v ida. su matrimonio. Podría convertirse en algo ta n grande y llegar tan alto que no cayera. Es Bud quien tiene el pro blema. tal vez otras personas. y ha estado nadando entre dos aguas. creo que podrías llamarlo una conspiración. Me miró y dijo: --Esto. No sabemos en quién podemos confiar en Washington. --Pero ¿ella es una testigo firme? --Lo es. Washington es una incógnita. Pensé en la pregunta y dije: --Creo que me gané su confianz a.. Creo que estaba esperando una oportunidad o una señal que l e indicase que había llegado el momento de hacer lo correcto. Kate asintió.. Página 452 --No es mi problema. alguien de la oficina del fiscal general. --Podría serlo. de su ex amante.. Página 451 Liam Griffith. Ella lo entiende. --Aún no entiendo por qué Jill Winslow decidió confiar en ti d espués de todos estos años y admitir que había hecho una copia de la cinta y aún la tenía en su poder --dijo Kate. luego incrédula y me preguntó: --¿Estás seguro? --Estoy seguro de que algo no está bien.. --Pobre mujer --dijo Kate--. Jack Koenig sabe algo de todo esto. --No creo que vayamos a pasar un mom ento tan agradable como la última vez --dijo Kate--. También llamé a nuestro jefe. com . Ka te procesó todo esto y dijo: --Espero que no sea Jack.. Enfrentémonos con los demonios que conocemos aquí antes de hacerlo con los que no conocemos en Washingto n. El la pareció sorprendida. Kate. Necesita a otra mujer con quien poder ha blar. Pero cuando la mierda llegue al ventilador. Kate lo pensó un momento y luego me preguntó: --¿Quién crees que podría estar implicado en un encubrimiento? ¿Y por qué? --No lo sé... en Washington. y Jack Koenig. --Eso es un poco paranoico. ¿Está esa camisa nueva relacio nada con ese nuevo tú? --No. -Me abrazó y añadió--: Yo empecé todo esto. ... ¿cómo se llama? --Bud. Ella me fulminó con la mirada y exclamó: --Ni siquiera digas eso. --Y dijimos que volveríamos allí. --Lo que sea.

o yo, ya estaba tan metida en esto que la única manera de salir era seguir cavando hasta encontrar la luz del sol al otro lado. --Veamos esa cinta --dijo. --Tal v ez deberías conocer a Jill Winslow antes. --Bueno... ¿qué crees tú? Si tienes tanto la p rueba como al testigo, habitualmente examinas la prueba antes de hablar con el t estigo, pero esta situación era un poco más compleja. Decidí que debíamos hacer las cosa s en el orden en que yo las había encontrado. Jill y luego la cinta. ¿O debería enseñarl e la cinta a Kate y luego presentarle a mi compañera de suite? --¿John? --Eh... bien , creo que deberías conocer a Jill Winslow para poder colocar la cinta dentro del contexto. Ganarías perspectiva. --De acuerdo. ¿Está en su habitación? --Sí. A menos que ha ya ido otra vez a la iglesia. --Fui hasta la puerta de la habitación y llamé--: ¿Jill? ¿Señora Winslow? Oí que decía: --¿Sí? --¿Está usted...? Ella abrió la puerta y le dije: --Ji e gustaría que conociera a mi esposa, Kate. Jill sonrió, fue hacia Kate y se estrech aron las manos. --Es un placer conocerla --dijo Jill--. John estaba un poco preo cupado por usted en el aeropuerto. --Y por buenas razones, tal como se desarroll aron los hechos --dijo Página 453 Kate--. El placer es mío.

Examiné la situación y todo parecía tranquilo. Kate no es celosa y, además, es una profe sional, y Jill Winslow era una dama en todo el sentido de la palabra, excepto, p or supuesto, por sus escapadas sexuales a la playa. Pero de eso hacía mucho tiempo . Kate le dijo a Jill: --John me ha estado contando algunas de las cosas que les han sucedido en los últimos días. ¿Cómo se encuentra? --Muy bien, gracias. Su esposo es como una roca --dijo. Tal vez no había sido la elección de la palabra más adecuada, p ero Kate contestó amablemente: --Puede contar con él. Quiero agradecerle que haya de cidido presentarse, y por ser tan honesta con todo este asunto. No me puedo imag inar de qué forma debe de estar afectándola. --En realidad me siento mucho mejor de lo que me he sentido en estos últimos cinco años --contestó Jill. --¿Por qué no bebemos al go para celebrarlo? --sugerí. Abrí una botella de champán, serví tres copas y brindamos. --Por la llegada de Kate y porque Jill esté aquí. --Y por un gran detective --añadió Ka te. --Y por la justicia... por todos aquellos que perdieron la vida... --dijo Ji ll. Bebimos en silencio y luego dijo Jill: --Siento que estoy interfiriendo en l o que debería ser una reunión privada. Kate contestó rápidamente: --En absoluto. John y yo ya nos hemos abrazado y besado. Podemos intercambiar historias de guerra más ta rde. --Es muy amable por su parte, pero... --dijo Jill. Kate la interrumpió: --No. Debe quedarse. Tengo tantas preguntas que hacerle que no sé por dónde empezar. --En realidad, no es una historia tan larga --contestó Jill--, y se limita a mí haciendo algo que no debería haber hecho... y no me refiero a tener una aventura amorosa. Quiero decir que tendría que haber sido lo bastante valiente Página 454

hace cinco años para presentarme ante las autoridades. Si lo hubiese hecho, muchas vidas podrían haberse arruinado, pero muchas más vidas, incluida la mía, hubieran sid o mejores. Kate miró a Jill durante un momento y yo sabía que estaba impresionada co n la señora Winslow como lo había estado yo desde que nos habíamos conocido la mañana de l domingo. --A veces no podemos tomar decisiones difíciles cuando debemos hacerlo --dijo Kate--. A veces tomamos esas decisiones después de un intenso debate interi or. --La aparición de su esposo en la puerta de mi casa fue como una señal de que ha bía llegado el momento --contestó Jill. Me miró, sonrió y dijo--: Además, es un hombre muy persuasivo. Pero aún siento que no hice lo que debía. --Podría haberme dicho que me m archara de su casa, pero no lo hizo -- dije--. Y le diré algo más, si hubiese entreg

ado esa cinta hace cinco años, probablemente habría sido destruida. O sea que, en mu chos sentidos, a través del azar o el destino, las cosas salieron bien. Los tres n os quedamos hablando un rato en la sala de estar. A eso se le llama hacer que el testigo se sienta cómodo, ganarse su confianza y convencerlo de que está haciendo l o correcto. Además esperaba que Kate y Jill congeniasen, y eso parecía estar ocurrie ndo. Me adelanté a los acontecimientos y preví que Kate sería designada como custodio de Jill Winslow, como solemos decir. Las repercusiones de este caso durarían mucho tiempo y me alegraba comprobar que las dos habían conectado. En un momento dado, Kate le preguntó a Jill: --¿Escogió usted esa camisa para John? --Sí. No podía abandonar l a habitación del hotel y yo sí podía salir, de modo que le compré una camisa. --Le sient a bien el color coral --dijo Kate--. Resalta su bronceado. John nunca usa nada a trevido ni a la moda. ¿Dónde la compró? --En Barney's. Tienen unas cosas maravillosas para hombres. Me sentía excluido de esa conversación, de modo que me levanté y les dij e: --Voy a hablar con el agente que está junto al ascensor. Tardaré una hora. Si que réis, podéis ver la cinta mientras estoy fuera. Está debajo del colchón. Página 455

Abandoné la suite y recorrí el pasillo, en dirección a los ascensores. El policía de uni forme estaba sentado en una de las sillas de respaldo alto en el pequeño vestíbulo d e los ascensores leyendo el Daily News. Me presenté, le mostré mi credencial del FBI y mi placa del NYPD. Me senté en la otra silla y le pregunté: --¿Cuándo empezó su servici o? El joven oficial, cuya placa decía «Alvarez», contestó: --Hace tres horas. Por cierto ¿quién es ese tal Fanelli? Tiene más influencia que el jefe de policía. --Es un hombre que intercambia favores. Los favores son la moneda del Departamento de Policía. No puedes coger dinero, de modo que pagas con favores, y recoges favores. Así es com o funcionan las cosas, como progresas y como mantienes el culo fuera del agua ca liente. --¿Sí? --Deje que se lo explique. Me quedé sentado allí, con el agente Alvarez, explicándole cómo funciona realmente este mundo. Al principio pareció aburrido, pero e mpezó a mostrarse interesado cuando se dio cuenta de que estaba en presencia de un maestro. Después de media hora estaba haciendo preguntas más de prisa de lo que yo podía contestarlas. Pensé que se iba a arrodillar ante mí, pero colocó su silla delante de la mía, de modo que tuve que vigilar los ascensores. El agente Alvarez estaba o bteniendo un gran beneficio de su trabajo no remunerado, pero para ser sincero, yo estaba obteniendo mucho más. Después de una hora de conversación, me levanté y dije: --¿A qué hora lo relevan? --A medianoche. --Muy bien, quiero que me haga un favor y esté aquí a las siete y media. --Habrá otro tío... --Le quiero a usted. Le di mi tarjeta y añadí: --Manténgase alerta y tenga cuidado. Los tíos que pueden salir de esos ascenso res no son unos aficionados. Son profesionales entrenados, y para que lo entiend a bien, le diré que le dispararán si tienen que hacerlo. Saque el revólver Página 456

de la pistolera y póngaselo en la cintura, con el periódico sobre el regazo. Si huel e problemas, coja el arma. Si tiene que hacerlo, dispare. El agente Alvarez tenía los ojos abiertos como píalos. Le di una palmada en el hombro, sonreí y dije: -- No le dispare a ninguno de los huéspedes. Regresé a la suite, que estaba a oscuras porq ue Kate y Jill estaban mirando los últimos minutos de la cinta de vídeo. Fui al bar, me serví un refresco y esperé. Se encendieron las luces, pero nadie dijo nada. --¿Por qué no pedimos la cena al servicio de habitaciones? --sugerí. Kate, Jill y yo estábamos sentados a la mesa del comedor disfrutando de una cena l igera. No saqué el tema de la cinta de vídeo y ellas tampoco. Sugerí que nadie comprob

ase los mensajes de sus teléfonos móviles porque cualquiera que llamase no tenía nada que decir que pudiese cambiar las cosas. De la única persona que necesitaba saber algo era de Dom Fanelli y él llamaría al teléfono de la habitación. Hablamos sobre todo de Yemen, Tanzania y Old Brookville. Afortunadamente, ninguno tenía diapositivas q ue mostrar. Jill estaba muy interesada en la misión de Kate en Tanzania y su traba jo en el atentado contra la embajada. Jill también estaba interesada en mi misión en Yemen y el caso del USS Cole. En nuestro trabajo tendemos a mostrarnos exagerad amente modestos, como nos han enseñado, y a estar atentos a los fallos de segurida d, pero esto habitualmente hace que la gente se muestre más interesada. Pensé en con tarles la historia de los jinetes de la tribu del desierto que atacó mi Land Rover en el camino a Sana'a, pero aún no tenía un buen final para ella. Kate parecía realme nte interesada en saber acerca de la vida en la Costa Dorada de Long Island, per o Jill dijo, con la misma modestia que nos había caracterizado a Kate y a mí: «No es t an interesante ni glamourosa como podrían pensar. Me cansé de los bailes de benefice ncia, las fiestas, la ropa de diseño, el club de campo y las exhibiciones de rique za. Incluso me cansé de los jugosos cotilleos» --A mí me encantan los cotilleos y podría acostumbrarme a la riqueza. Página 457

Según todas las apariencias externas, se trataba de una agradable conversación duran te la cena, pero sobre nosotros pendía el futuro, que comenzaría a las ocho y media de la mañana siguiente. Aproximadamente a las diez de la noche sonó el teléfono. Levan té el auricular y dije: --Hola. --Eh, ¿te he pillado cabalgando? --preguntó Dom Fanell i. --No. ¿Qué pasa? --Bueno, en primer lugar mi actuación de esta tarde en el aeropuer to ha tenido algunas repercusiones. Es como si hubiera orinado sobre un avispero o algo por el estilo. Esos tíos tienen amigos en las altas esferas. --No por much o tiempo. --Exacto. Si no puedes vencerlos, y no puedes unirte a ellos, yo digo: «Mátalo.» ¿De acuerdo? En cualquier caso, he conseguido tres coches para mañana, cada uno con dos policías uniformados y de servicio, incluyendo a un sargento. Podría conseg uir detectives y tíos de paisano, pero pienso que es mejor que sean policías de unif orme. ¿No? --Sí. --Tienes una cita a las ocho treinta en la Torre Norte del World Tr ade Center, de modo que estos tíos pueden estar ahí a las ocho y cuarto, y se reunirán contigo en la entrada del hotel de Central Park South. ¿De acuerdo? --De acuerdo. --Tú decides cómo quieres ir a la reunión (en coches separados, o todos en un coche y con uno delante y otro detrás como apoyo), como te apetezca. Si fuese yo y tuvies e tres coches, separaría el grupo. No deben ponerse todos los huevos en la misma c esta. Miré a Kate y Jill y le dije a Dom: --De acuerdo. --Muy bien, mañana es día de p rimarias. Segundo martes de septiembre. ¿Lo sabías? No te olvides de votar. O sea qu e las normas del tráfico de la mañana pueden ser un poco diferentes con la gente, qu e llegará un poco tarde después de haber cumplido con su deber cívico. Pero si todos l legan un poco tarde, ya sabes que no empezarán sin ti. --Así es. --Bien, entonces qu ieres que estos tíos permanezcan con vosotros Página 458 durante todo el trayecto hasta la planta 107. ¿Correcto? --Correcto.

--Y quieres que después os lleven a alguna parte. ¿Correcto? --Sí. Probablemente de re greso al Plaza, y necesitaré gente aquí, en los ascensores, todo el día de mañana y dura nte la noche, hasta que veamos cómo acaba todo esto. --Eso podría ser un problema. T e diré por qué. Alguien de la oficina del jefe de policía me llamó anoche y me preguntó am ablemente qué coño estaba haciendo. Yo, por supuesto, dije que no tenía idea de lo que me estaba hablando. O sea, que parece que tenemos un problema y viene directame

--Lo pensaré. ¿De acuerdo? --Gracias. --Y estaba muy ca liente--. -Tal vez tendrías que acudir a los periódicos. Es un lugar público. Pero es un buen lugar para empezar. Eso es más de lo que puede conseguir el jefe de policía o el alcal de. vas a su madriguera--. pero los federales dicen que ellos se sienten muy f elices de proporcionarte gente para hacerse cargo de tu testigo. tenía más que ver con un enfrenta miento personal entre Nash. --Ella piensa lo mismo que yo. --¿Todo preparado? --preguntó Kate. --¿Tú crees? -Lo sé. Eso es todo lo que puedo prometerte. Puedo hacer una llamada y que unos periodistas te estén esp erando. ¿Está cuidando Kate de mi arma? L a quiero limpia cuando me la devuelva. os llevaremos a la Torre Norte. Dom --dije--. cuya identidad no tuvo el detalle de revelarme. Dom dijo: --Mira . Est aré en el Windows a las ocho. estoy segur o de eso. Está todo arreglado. Es tu partido. Tendrán que us ar los músculos en ese caso. --En realidad. y sólo estoy actuando así como una cortesía. Colgué. Ambas se levant aron y Jill dijo: --Estoy segura de que ustedes dos tienen que ponerse al día en m uchas cosas. le entregaría a la mujer una cita ción como testigo presencial tan pronto como la viese. desayunando con un par de tíos en una mesa. --Creo que está un poco enamorada de ti. Si quieres enfre ntarte al león. Lo quiero aquí mañana. y no estoy seguro de que la ge nte que va a ir al World Trade Center sea la adecuada. Sonreí. mañana tenemos que levantarnos temprano. --Sí. C . --¿Sí? Ya veremos cómo se porta protegiendo tu culo. ¿Entiendes? --Lo entiendo. Eh. no sé durante cuánto tiempo podré seguir proporcionándote policías para lo que me han dicho que se trata de un asunto federal. --Sí. Jill sonrió. --Muy bien --dijo--. no lo sé. --Será una buena testigo. Jill se marchó a su habitación y Kate dijo: --Es muy agr adable. --No me he dado cuenta. compañero. --No lo c reo. no queremos pisarles los dedos a los federales ni nada por el estilo. De modo que creo que deberíamos descansar un poco. --De acuerdo. Pero en cuanto a mañana. Por cierto. esos cabrone s van a jugar duro. Pero no es tu estilo. Quiero ver quién se presenta y qué tienen que decir. compañero. Te veré en el Windows. Me estaban mirando fij amente. tienes que llegar a la gente adecuada con esto. ¿qué tal han ido las cosas entre Kate y tu compañera de cuarto? --Bien. --Bueno. os sacaremos de allí y os llevaremos de regres o al hotel. Página 460 --Bien. John. --Tú sólo tienes que traernos de regreso al hotel sin que nadie nos siga. --¿Ni nguna escena? ¿No sacaron las uñas? --No. --¿Hay algú problema? --preguntó Jill. Ten drás que arreglarlo en la reunión. Si fuese yo. El Windows on the World. Griffith. Volví a mirar a Kate y Jill. ¿Capisce? --Capisco. En resumen. Si yo estuviese en su lugar. el agente Álvarez es un tío al que quizá querrías tom ar bajo tu protección. o a algún otro lugar que se me ocurra --le dije a Dom--. tal vez Jack Koenig y yo. emitiría alrededor de un centenar de comunicado s de prensa antes de ver al primer tío del gobierno. --Se lo puedes decir a ella --dije--. según ese tío. --Quiero decir.nte de Washington. --Lo sé. --Llevas una vida encantadora. socio. Buenas noches. --No me jodas. --Saqué la cinta del reproductor de vídeo y dije--: Vamos a la cama. Nada de maquillaje. --No lo pienses demasiado. --No. C. estaremos ahí. Miré a Jill y dije: Página 459 --Entregar una citación es una cosa y hacerla cumplir es otra. que ignoraba por qué había recibido la llamada de un tío de Washington D. --Está pendiente de cada una de tus palabras y no deja de mirarte. Después de eso. Pero ¿por qué meterse en eso? No contesté. --Sonreí y añadí--: Tenemos una escolta de tres coches y seis policías hasta el Wo rld Trade Center. --Lo compraré. No sufras mañana. Podríamos llevarte directamente desde la Torre Norte al Times. Yo me encargaré del resto. Sexo. Tal vez deberías hablar con Kate. Te diré algo. --Es caro. --Así que trata ese asunto en la reunión.

--Bueno. Cambié de tema y le dije: --Sexo. ¿Entiendes por qué el tío la borró. --¿Y qué se supone que debo hacer como agente del FBI? ¿Quedarme allí con expres ión desconcertada? --preguntó Kate. Cerré la puerta y le dije: --Estoy extremadamente caliente. Página 461 Acabó de desvestirse y se metió en la cama. --Bueno. Se colocó de lado y me miró. --Dejó el arma sobre la mesilla de noche. es mi pistola especial de policía. --No lo creo. --No necesitas ningún camisón. calibre 38 con cañón de veinte centímetros. a mi lado. Kate se quedó mirando el t echo y luego dijo: Página 462 --¿Por qué me habré casado con un policía? --Eh. no podía creer que se tratara de la misma mujer. El portero me preguntó: --¿Llamo a un taxi. esperando a que yo les diese la señal de que podían salir. cariño. Era la mejor noticia que me habían dado en mucho tiempo. señor? ¿O está esperando un coche? --Estoy esperando un caballo. señor. nosotros sabemos eso en teoría. --La gente es muy compleja. --Haces que la vida sea interesante --dijo--. ella buscó en su bolso el arma que le había dado Dom y nos fuimo s a mi habitación. Ella se estaba quitando la blusa y yo ya e staba desnudo en la cama. --Sí. --Le conté algunas de las cosas que Dom me había dicho--. --Graci as. entonces márchate. --Intenté facilitarle las cosas. luego comenzó a desvestirse y d ijo--: Ni siquiera tengo un camisón. Página 463 CAPÍTULO 53 Me instalé en la entrada del hotel que daba a Central Park South y miré hacia la cal le. -Él tampoco tenía buen aspecto en el aeropuerto --dijo--. Ella lo sabía. Eran las 8. Kate permaneció en silencio unos segundos y luego me preguntó: --¿Crees que mañana h abrá problemas? --No creo. Miré hacia el interior de l vestíbulo a través de los cristales de las puertas y vi a Kate y Jill cerca de la entrada del Oak Bar.. --Eso me gusta. ¿Es mi pistola la que está debajo de las sábanas o eres tú? --Cariño. ¿por qué me habré casado con una abogada del FBI? Ella se quedó callada un momento y luego se echó a reír. Pero si eres tú quien apare ce en la cinta de vídeo. en fin. Era un hermoso día y me di cuenta de que no disfrutaba del sol y el aire fresco desde la mañana del domin . Tenía el rostro con heridas y magulladuras. y por qué Jill nunca se presentó con la copia? --Sí no debió de ser fácil para ella mostrártela a ti. Cuan do tienes sexo y asesinato en la misma cinta de vídeo. E l Departamento de Policía de Nueva York derrota al FBI en esta clase de partidos l ocales. Pero antes d e que pudiera hacer mi primer movimiento. Al otro lado de la calle había una fila de bonitos t axis esperando a los clientes. --Sí. y si piensas que tienes que marcharte. empleé nuestro sistema. --Eso es un récord.11 y no había señales de los coches patrulla. Lo entenderé. --Haz lo que creas que debes hacer. --Tú no lo eres. Me miró y se echó a reír. Eso es lo que me gusta de ti. Kate dijo: --Esa cinta era muy gráfica. el asesinato es más important e. El a gente Álvarez estaba con ellas. lueg o me quitó la tirita de la barbilla y preguntó: --¿Qué te pasó? --Tu amigo Nash me golpeó.. Mi equipaje se quedó en algún lugar en el aeropue rto.ogí la bolsa de Kate.

--Le veré allí --dije. --¿Todos los miembros de este op erativo conocen la misión? --Sí. --Y bien. Torre Norte. parecía serena. Yo ocupé el coche que cerraba la formación. todos nos reuniremos en el vestíbulo del Windows on the World. No quise decirle: «Se acostumbrará». --¿Ha oíd o alguna vez que alguien le robase algo a un policía de Nueva York? --dijo.go. --Sin coment arios --dijo. Un hombre afortunado. y le dije: --Como ya hemos dicho. Formación abierta. llegaríamos dentro de unos diez minutos. No había muc ho que decir. Luego miró a Kate y le dijo--: Y también la veré a uste d allí. Jill. en tre la seguridad del lugar donde estabas escondido y la calle donde estás esperand o a que lleguen a recogerte. Le hice una seña a Kate. Saqué la cinta de Un hombre y una mujer del bolsi llo interior de la chaqueta. Le s mostré mis credenciales a los dos policías que ocupaban el primer coche y les dije : --World Trade Center. estaba en la posición más protegida . --Lo veré allí --dijo Jill. señor. Era la cinta sobre la que Jill había grabado la otra. lo que est . Desde el último vehíc ulo Página 465 podía ver lo que sucedía y. --Y añadí--: Mantengan los ojos abiertos por si tenemos compañía y no se detengan por nada que no sea un semáforo. Me apoyé en el respaldo del asiento y miré el reloj. Éste es el momento más delicado en una recogida. Luego subió al p rimer coche. que estaba hecho especialmente para llevar su libreta de infracciones. a menos que usted prefiera otro camino --dij o. --¿Cuál es la ruta? --le pregunté al sarge nto. Se la di a Álvarez y le dije: --Proteja esto con su vida . luego bajé del bordillo y lev anté la mano. Eran las 8.15 aparecieron por la manzana tres coches d e policía sin luces ni sirenas. ¿qué piensa del FBI? Se echó a reír. Ahora eran las 8. Yo me quedé en la acera con el agente Álvarez y le pregunté: --¿Se siente m alvado esta mañana? Sonrió. l uego se detuvo delante de mí. Jill y el agente Álvarez ya estaban en la acera y yo le dije a Jill: --Su co che ha llegado. Jill. pensé. --Nunca he viajado en un coche de policía --dijo con una son risa. Ambos asintieron y la oficial que ocupaba el asiento trase ro dijo: Página 464 --Estamos informados. Kate podía introducir c ualquier cambio en los planes si era necesario. Kate y yo nos miramos. pero no tenía la cubierta. --Sí. ¿Entiende que alguien podría intentar jodemos? --le pregunté. Le di una palmada en el hombro. Y quiero decir su vida. Sin demasiada prisa. sin luces ni sirenas . Subió al asiento trasero del coche de l medio. --Sí. desde el vehículo que abría la marcha. El coche delantero realizó un giro en «U» en Central Park South. Kate. según las instrucciones. y nos alejamos en nuestro convoy de tres coches. Ya pueden intentar jodernos todo lo que quieran. --¿Y qué me dice de la CIA? --Nunca he conocido a ninguno de esos tíos. --Vamos a ir por el West Side. en el coche que marchaba e ntre ambos. luego regresó a donde estaba yo. junto a Jill.21 y. El policía que viajaba en mi coche era un sargento y dijo unas pocas palabras po r su radio portátil. pero nos esperan a las ocho y media.13 y los coches de policía de Midtown North deberían haber esta do aquí si se hubiesen dado prisa. --Me parece bien. El coche que marchaba delante encendió brevemente las luces y aceleró. de modo que nos besamos y ella dijo: --Te veré después. y esperaba que se mantuviera de ese modo si las c osas se ponían feas. Siempre habrá dos agentes con usted. en compañía de Álvarez y otros dos policías. --Bien. Le hice una seña a Álvarez y acompañó a Jill al asiento trasero del c oche del medio. dependiendo del tráfico. Los otros dos coches frenaron un segundo más tarde. Guardó la cinta en el enorme bolsillo trasero de su pant alón. A las 8. un a maniobra de la que no mucha gente se libra sin la correspondiente sanción. señora.

La mayoría de las reuniones son jodidos juegos para destrozarte los nervios. pero no así el que llevaba a Kate. que yo mov . mucho antes de llegar. pero seguro que entienden a lo que me refiero. y cuando lo conocí era un funcionario del Departamento de Agri cultura. devolver. O. que pude divisar en la distancia. hablar y comer. En el bolsillo de la chaqueta llevaba una cinta de un Blockbuster de Un Página 466 hombre y una mujer. Yo no esperaba ten er problemas durante el trayecto hasta el World Trade Center. Las 8. Miré mi reloj. Y tal vez Nash. conocida t ambién como Duodécima Avenida y. alrededor de las 8. podrían hacerla efectiva conmigo. Allí no habría nadie de la oficina del fiscal general. diez minut os más tarde. o en el ascensor que subía directamente al Windows on the World. Ya podían esperar sentados junto a su s caffè lattes. Discurría junto al Hudso n y era un bonito paseo en un día de sol con tráfico moderado. En cualquier caso. con Kate o Jill. la idea del desayuno había sido mía.Por favor. Gi lipollas. West Street. la versión co mpleta y sin cortes. De hecho. nos dirigíamos hacia el sur por la Autopista Joe Di Maggio. o un impostor. pensando que nosotros también lo haríamos. en el piso 107. Pero esa orden no era válida con el agente Álvarez. algo que for ma parte de la cultura de la CIA. no esperaba tener ningún problema durante el desayuno. junto a la Torre Norte. El tráfico no era muy denso pero sí erráti co y había muchos camioneros que conducían peligrosamente esa mañana. para luego matarlos a todos. si en ese momento estaba en uno de mis estados d e ánimo perversos. si tenía medio cerebro. estaba seguro. En cualquier caso. El problema vendría después de la reunión. Nash debía saber. a veces. la re unión era. excepto qu izá a Bud Mitchell. Nash haría su movimiento. Nash no llevaría a la reunión a nadie que él no quisiera que oyera nada acerca de una conspiración y un encubrimiento. como era un capullo enfermo.a otro lugar. Ted Nash a menudo se hace pasar por agente del FBI. momento en el cual. una ocasión para vernos las Página 467 caras y hablar. De todos modos. a menos q ue fuese alguien que estuviese metido también en esto. que sería básicamente u n encuentro para mostrar nuestras cartas. o a nosotros --o a la cinta y nosotros-. no creía que Nash y compañía quisie ran montar una escena en un restaurante público donde estarían desayunando cerca de trescientas personas. ya que estamos. astuto y. Quería examinar a Jill Winslow y quería ver si r ealmente teníamos la cinta con nosotros.» Si los federales tenían cualq uier clase de orden cuando llegase allí. era como el banque te al que invitas a tus enemigos a compartir la mesa. Nos abrimos camino a través del tráfico y. a veces. quien probablemente ya estuviese enterado a estas alturas de l os acontecimientos. Nash y su club de amigos llegarían quince minutos más temp rano. para decirlo de otro modo. también. yo les entregase mi copia de Un hombre y una mujer.aba bien. y tratar de llevar la cinta. Y. y ésta sería a lo grande.34. En realidad. y es un tío paciente. listo. Unos cinco kilómetros más a esta velocidad y nos detendríamos en Vesey Street. Él quería ver con quién me presentaría yo a la reu nión.24. Había unos ocho kilómetro s hasta el World Trade Center. Miré a través del parabrisas y pude ver el coche donde iban Jil l y Álvarez. Pero quizá. Sé cómo trabaja la mente de Nash. Acabábamos de pasar junto al helipuerto de la Calle 13 y nos acercábamos a lo s muelles de Chelsea. se hace pasar por un posible ex amante de Kate Mayfield. Quería oír lo que yo tenía que decir. aun cuando sospechar an que era él quien tenía la cinta. o en el vestíbulo. había invitado a Mar k Winslow al desayuno con el propósito de alterar a Jill. para Nash. Quiero decir. que había puesto dentro del estuche de la cinta de Jill que de cía: «Propiedad del Hotel Bayview -.

Subí los escalones que comunicaban la acera con la plaza elevada y eché a andar hacia la entrada de la Torre Norte. con Kate a bordo. --Mis ins trucciones son llevarles a usted y a sus acompañantes fuera del edificio y a los c oches. podría marcharme de vacaciones con Kate. Por lo tanto. Est amos con usted --respondió el sargento con un asentimiento de cabeza. Mientras cruzaba l a plaza llena de gente oí un sonido como un ligero temblor en la distancia y vi qu e algunas personas miraban hacia el cielo. Tal vez ella sintiera curiosidad por saber cómo había pasado un mes y medio en Yemen. y que esas fuerzas serían del NYPD. Miré el río y la costa de Jersey a través de la ventanilla. --Diez-cuatro. A cualquier parte menos al Centro de Dete nción Federal. Pero al principio. luego hasta el vestíbulo del Windows on the World en el ascen sor de alta velocidad. --Exacto. en el 26 de Federal Plaza. o incluso aunque me gustara (que no era así). El segundo coche informó: --Estamos girando al oeste. por supuesto. eran hombres y mujeres rectos. --Bien. con mis pies apoyados encima del escritorio de Jack Koenig y con su despacho lleno de los tíos buenos. Pero los federales se lo q uedaron más tarde.39. Llamó a los dos coches y el coche delante ro. --Todavía no estoy seguro. P ero aun cuando no conociera de nada a ese tío. tenía a sus fuerzas esperando en los flancos.ilizaría algunas fuerzas para esta ocasión. --Uno de los tíos que va en el primer coche se encargará de vigilar los vehículos. Ha blaron con el policía que vigilaba los coches.con cuatro agentes e n el interior.44 nos detuvimos detrás de los otros dos coches de p olicía aparcados junto al bordillo. los federales querían a un tío acusado de tráfico de drogas y yo tenía una orden de arresto para el mismo tío y por los mismos cargos --dijo el sargento. Los dos policías que me acompañaban también levantaron la vista y uno de ellos dijo: Página 469 . ¿Correcto? --dijo el sargento. nosotros somos los que nos llevamos el pato al agua. bla. ¿Quiere que los llame? --Sí. no veo cómo hubiese podido manejar esta situación de otra manera. Eran las 8. a pesar de mis problemas personales con ellos. --Necesito que los dos me acompañen --le dije al sargento. Los agentes del FBT. Debía mos encontrarnos a unos cinco minutos de la gran plaza peatonal que rodeaba el c omplejo del Trade Center. el FBI siempre atrapa a su hombre y bla. bla. Miré mi reloj. Bajé del coche y los dos policías me siguieron. El sargento lanzó una carcajada. Pero como había dicho el sarge nto que viajaba delante de mí con una escopeta en el regazo: «Ya pueden intentar jod ernos todo lo que quieran. Ya sabe lo que dicen. El tráfico se complicó al llegar al túnel Holland y les dije a los tíos del asiento delantero: --¿Pueden ver el coche del medio? --Ya no --dijo el conductor--. Mañana. Aparcados en Vesey y entrando en la Torre Norte.» Yo sabía. quien acababa de apagar su radio po rtátil y nos dijo: --Dos civiles --refiriéndose a Kate y Jill-. y parte de lo que estaba ocurriendo estaba relacionado con ese hecho. --Correcto. --En una ocasión tuve una situación como ésta. Un par de minutos andando hasta el interior del vestíbul o de la Torre Norte. Hora prevista de llegada aproximadamente dos minutos. Al final se salieron con la suya. En ese momento es cuando podría to parse con algunos agentes federales que tienen otros planes para nosotros. --¿Quién se quedó con el tío? --Nosotros. contestó: --Estamos aquí. que tenía un problema con el señor T ed Nash. Las 8. profesionale s y muy apegados al texto literal de la ley. Tan pronto como este caso fuese tra nsferido al FBI desde el Página 468 entretenimiento de Corey a tiempo parcial y en sus horas libres. Gira mos en Vesey Street y a las 8. o esta tarde. sobre el terreno. --¿Adónde iremos des pués? --preguntó.45. esperaba estar en las oficinas de la ATTF.

pero todos los móvile s estaban apagados. Una mujer que estaba a mi lado dijo: --Oh. Tosí un escupitajo negro en mi ennegrecido pañuelo y volví a meterlo en el bol sillo. pero el tiempo pareció paralizarse por la noch e. Miré por encima del hombro y alcé la vist a hacia la Torre Norte del World Trade Center. todo el mundo comprendió lo increíble. no se había encontrado ningún superviviente y no se esp eraba encontrar a muchos.03. Yo había comprendido lo que estaba pasando antes de que ocurriese por el tr abajo que hago. y lo que yo creía que era una hora. por alguna razón. Desde el balcón de mi apartamento. Sabía que debía ducharme y cambiarme de ropa antes de regresar pero. pero cuando la enormidad de la tragedia y la pérdida de vidas se volvieron evidentes. confirmando que la torre era más al ta que la trayectoria que llevaba el avión y que éste se dirigía hacia la torre. y los dos policías que me acompañaban. Alfred. pensaro n que era un accidente.30 de esta mañana.32. limpié la suciedad del cristal. no quería desvincularme de donde había estad o. se echó a llorar al verme y continuó l lorando durante todo el trayecto hasta la Calle 72 Este. veía el origen de las dos enormes columnas de humo negro. Página 471 Recordé la última transmisión por radio de uno de los policías: «Dos civiles con cuatro ag entes en el interior» Había tratado de llamar a Kate por el móvil. Las calles del centro estaban casi desiert as y la gente que había en ellas parecía encontrarse en estado de shock.. pero cuyo olor ya no era capaz de percibir. iluminando la oscuridad del lugar donde las To rres Gemelas habían estado erguidas hasta la mañana de ayer. también lloraba cuando bajé del taxi. Miré mi reloj por primera vez. Continuamos c aminando. y el taxista. entre ellos. cuando abandoné lo que había sido la Torre Norte. y el resto de mis ro pas y mi piel estaban negras por un hollín aceitoso que yo sabía que apestaba. Cuando el segundo avión se estrelló contra la Torre Sur a la s 9. y vi que eran las 7. Ahora la gente que me rodeaba había comenzado a gritar y varias personas se echaron al suelo. Era difícil entender que ya habían transcurrido casi veinticuatro horas. eran muchas. y seguían apagados. volando a baja altura y a gran velocidad. incluso después de que el sol despuntara en el hor izonte.--Parece como si un avión se acercara volando muy bajo hacia Newark. el p ersonal de los servicios de urgencia. Había encontr ado un taxi a unas veinte manzanas al norte de lo que habían sido las Torres Gemel as. El portero del edificio . A las 6. luego me detuve y me volví para ver lo que todo el mundo estaba mirando. En algún momento de la no che perdí mi chaqueta durante la operación de búsqueda y rescate. El viaje de regreso a casa había sido tan surrealista co mo el lugar que acababa de abandonar. y también podía ver el resplandor de los reflectores de emergencia. que se me hizo interminable. que miraba hacia el sur. me dediqué simplemente a buscar a cualquier a que aún estuviese con vida entre las ruinas humeantes. Llegando desde el norte. Miré las columnas de humo que se eleva ban hacia el cielo y por primera vez sentí que las lágrimas se deslizaban por mis me . Hubo momentos durante el día en los que el tiempo parecía pasar muy de prisa. Página 470 CAPÍTULO 54 El sol había salido hacía más de una hora pero su luz estaba oscurecida por el humo de los incendios. Dios mío. pero la mayoría de las personas que me rodeaban. Yo había pasado las primeras horas post eriores al ataque buscando a Kate. justo sobre Broadway se veía un enorme avión de pasajeros. un hombre llamado Mohammed..

.. Alfred no la había visto cuando llegó o bien. Me pregunté. algo que había en el sofá --una manta-.30. y aparte de unas p ocas radios y un montón de rumores. que la cubría por compl eto excepto su rostro ennegrecido y un brazo.. Liam Griffith y quienquiera que hubiese estado con el los allí arriba. Me arrod illé junto a Kate. los tres entraron en el ascensor y yo decidí esperarte. Kate y yo sabíamos menos que la gente que vivía en Duluth. casi en estado de tr ance. en su estado de confu sión. está en buen manos con esos dos agentes de policía. los cláxones estaban mudos y e n las calles no se veía un alma. Ella asintió. Ambos nos levantamos y le dije: --Dúchate tú primer o. Unos minutos después dijo: --Antes de entrar en el ascensor. que descansaba sobre su pecho. no lo sientas --dije. y recuerdo que entré en mi apartamento. por supuesto. que parecía interminable.me llamó la atención y me acerqué. en el agente Álvarez y en los otros policías que estaban con ellos. Yo subiré dentro de unos minutos. --Yo también --dijo. En la mano tenía aferrado el teléfono móvil. Asentí. medio dormidos. hacia el dormitorio. --Yo fui la primera en llegar al ascensor y de cidí esperarla. Después de haber estado c asi dos meses fuera. había pensado que yo sabía que ella estaba en casa. Luego fui h asta la puerta del balcón porque podía ver el humo negro a la distancia y me sentí atr aído hacia él porque me resultaba más familiar que mi hogar. Y también pensé en Ted Nash. me acarició la camisa con los dedos y dijo: --Trataré de que la limpi en. --¿Piensas volver? --pregu ntó Kate. -No. y ninguno de los dos había visto u oído ninguna noticia.. No había aviones en el cielo. sino que permanecí mirándola duran te mucho tiempo.jillas tiznadas. quién más habría subido hasta el p iso 107 de la Torre Norte antes de que el avión se estrellara contra ella. y e n los que no conocía y que habían estado allí. por prim era vez. Página 472 Nos sentamos. el puerto y la Estatua de la Libertad. sin duda. quien tenía una llave maestra. en mi compañero Dom Fanelli. que estaba dormida. Nos miramos durante unos segundos. no me resultaba familiar. Pensé.» Lo siento. en toda la gente que conocía y que trabajaba allí. y en Jack Koenig. sentí furia. Entró en la sala de estar y yo la miré mientras se alejaba. En ese momento resultaba difícil intentar comprende r la magnitud del desastre. porque les había preguntado a un centenar de policías y bomberos. Jill me dijo: «¿Debería esperar con usted aquí hasta que llegue John?» Y yo le contesté: «No. era que casi nadie que se encontrase en las plantas superiores había conseguido bajar antes de que la Torre Norte se derrumbase a las 10. Y lloramos. Dejé que siguiera durmiendo en el sofá y salí al balcón. Lo que sabía. La puerta se deslizó a mi espalda y me volví. No la desperté. Página 473 Me volví y miré el perfil vacío de la ciudad y pensé en Jill Winslow. porque habíamos estado allí cuando la noticia estaba ocurriendo. No dije nada y Kate no continuó... los teléfonos no sonaban. donde me encontraba ahora. Jill entró en el vestíbulo acompañada del agente Álvarez y otro policía. Cuando atravesé la sala de estar. . asimismo. realmente muerto en esta ocasión aunque no del modo que yo habría elegido. envuelta en la manta. Recuerdo vagamente que subí en el ascensor con Alfred. --Malditos cabrones. Finalmente le pregunté a Kate: --¿Qué pasó con Jill? Kate permaneció unos segundo s en silencio antes de contestar. contemplando el humo. luego dimos unos pasos vacilantes y caímos literalmente en los brazos d el otro. Aferré la barandilla del balcón y. en dos sillas metálicas en el balcón y contemplamos la oscuridad que envolvía el bajo Manhattan. y permanecí inmóvil durante unos minu tos. tratando de deducir por qué estaba allí y qué debía hacer a continuación.

pero. Muchas gracias. amigo de la infancia. profesor de Economía en el Southampton Colle ge. podrá encontra rse a Thomas Block siguiendo las huellas de Leonardo da Vinci. de la Universidad de Long Island. Ulanoff. jubilado. ex azafata de Braniff Inte rnational y US Airways. editora de Warner Books y de mi última novela. y autor de otras seis novelas. Sharon fue una de las primeras y más atentas lectoras del manuscrito. por informarme sobre la manera de trabajar de lo s policías de su ciudad. su entusiasmo. Me siento afortunado por tener a d os mujeres que saben descifrar mi letra (y mis pensamientos). Allá donde converjan arte y tecnología.Hasta el viernes no regresé al Hotel Plaza a recoger nuestras cosas de la suite y hacer que abriesen la caja de seguridad para reclamar el objeto dejado por la seño ra Winslow. prefieren quedar en el anonimato. comisa rio de policía de Old Brookville. investigar. su paciencia y su amor incondicional. escritor. hay muchas person as --agentes de policía y testigos del accidente-. quiero darles las gracias. mediador laboral. y miembro de la New York State Bar. editor y columnista de varias revistas de aviación. veterano de Vietnam. Respeto su decis ión. querría darle las gracias a mi gran amigo John Kennedy. jubilado. por su valiosa ayuda en los det alles técnicos y sus sugerencias. Isla Misterio.que. Muchas gracias a Jamie Raab. querría darle las gracias a Thomas Block. pero alguien tiene que mecanografiar mis garabatos ante s de que el manuscrito le llegue a mi editor. Sharon Block. capitán jubila do de la US Airways. A gradezco al detective Hieb que compartiera conmigo sus informaciones de primera mano y su experiencia en un tema confidencial. Todo lo que aprendimos juntos mientras viajábamos por el país hizo de este rec orrido hacia Night Fall algo mucho más agradable. En ve rdad. El Juego del León y U p Country. También quiero darl e las gracias a la esposa de Tom Block. El subgerente del hotel se mostró muy servicial. de todas formas. por compartir conmigo sus conocimientos de los procedimi entos laborales y sus altruistas consejos legales. por sus ánimos. debido al tipo de informac ión que han compartido conmigo. muchas gracias a mi buen amigo Bob Whiting. Página 474 AGRADECIMIENTOS Ante todo quiero darle las gracias a Sandy Dillingham. Igual que en novelas anteri ores. Escribo todas mis novelas a mano (no sé escribir a máquina). detective jubilado de la Policía de Nueva York de la Fuerza Antiterrorista. Muchas gra . general de brigada del Ejército de Estados Unidos. este libro no sería tan verídico si no hubiera contado con la ayuda de Kenny H ieb. coautor c onmigo de Mayday. Up Cou ntry. También debo dar las gracias a Stanley M. pero me informó de que no había ningún objeto perteneciente a la señora Winslow en la caja de seguridad. Asimismo. Dian ne Francis y Patricia Chichester. a la que está dedicado este libro. En ese aspecto. Son mis dos magníficas ayudantes. y buen amigo. por proporcionarme numerosos artículos e informes de la investigación del accidente del vuelo TWA 800. comisario en je fe del departamento de policía de Nassau. y po r sus pesquisas alrededor de Página 475 otros aspectos de dicho accidente. que hacen de mi vida algo mucho menos estresan te. Como en mis tres novelas anteriores. También querría agradecer a Phil Keith. y no se le pasó ni una palabra mal escrita ni un signo de puntuación mal puesto. y que saben escrib ir correctamente. por su ayuda a la hora de re copilar las declaraciones de los testigos de la tragedia del vuelo TWA 800. y asesorarme.

por sus consejos y su apoyo a lo largo de los años. que donó dinero para diversas institu ciones y obras de caridad. dinero donado en su memoria por la familia Siben. que murió de E. Alex no podía leer. Tom Spruck. Le deseo suerte. ay udándome a salir del atasco en el que había entrado. L. Espero que os gusten vuestros alter ego. que donó dinero al colegio luterano de Long Island. Nuestra amistad fue más allá de la simple relación labo ral desde el primer momento en que nos conocimos. Alex escribe una novela. Con la energía de un joven de vei nticuatro años. Si alguien se estaba preguntando por qué hay tantos nombres de mujer italia nos. felicidad y muchísimo éxito en sus tareas creativas. Siben. Las siguientes personas han hecho generosas donaciones a diferentes institucione s a cambio de que sus nombres se utilicen para algunos de los personajes de la n ovela. Liam Griffith. Sidney R. a la Filarmónica de Long Island. Cuando comencé a escribir en 1977. a la Fundación G arden City Community-Fundación Family Relief por las víctimas del atentado a las Tor res Gemelas. es guionista. pero se ha puesto al día y ahora me aconsej a bastante. Jennifer Lupo. aquí está la respuesta: Susan Corva. Roxanne Scarangello. a la Asociación de Distrofia Muscular. y que continuéis contribuyendo a las causas que valen la pena. al museo Infantil de Long Island. que donaron dinero a la escuela Chaminade. G racias. a la Fundación C antor Fitzgerald Relief para las familias de las víctimas del atentado de las Torr es Gemelas. a Dick y Mo Página 476 Kearns. también.cias también a Marcus Wilhelm. A. Leslie Rosenthal. Marie Gubitosi. al Touro L oegal Center. en memor ia de su amigo Mike Beier. (esclerosis lateral amiotrófica). Y no puedo olvidarme de darle las gracias a mi hijo Alex DeMille. dinero donado por Robert Griffith. e Isabel Celeste Wilson. director y productor cinema tográfico. jefe del ejecutivo de Bookspan. Página 477 . Muchas gracias a estos hombres y mujeres tan altruistas y desin teresados. básicamente porque no había nacido. Fue a Alex a quien se le ocurrió el final perfecto para este libro. a la escuela Roslyn Trinity Cooperative Day.

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