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E n busca del u n ic o rn io

Juan Eslava Galán La novela, ambientada a finales del siglo XV, narra la historia de un personaje ficticio a quien se envía en busca del cuerno del unicornio, que se supone aumentará la virilidad del re Enrique !V de "astilla, llamado el !mpotente# En la trama argumental, habilísima mu amena, dentro de una escrupulosa fidelidad a la ambientaci$n hist$rica, se suceden las más curiosas e inesperadas peripecias, siempre con un fondo emotivo po%tico que da fuer&a encanto mítico al relato# El autor ha logrado un estilo que es un maravilloso equilibrio entre la soltura agilidad narrativa el sabor arcaico que requería el tema# En suma, una deliciosa novela de aventuras en donde coe'isten lo fantástico, lo humorístico lo dramático# La obra ha sido galardonada con el (remio (laneta )*+,#

Juan Eslava Galán, nacido en -rjona .Ja%n/ en )*0+, se licenci$ en 1ilología !nglesa por la 2niversidad de Granada estudi$ luego en Gran 3reta4a# En )*+5 se doctor$ en 1ilosofía Letras con una tesis sobre historia medieval# (oeta juvenil, formaba parte de la tertulia jienense de El Lagarto 3achiller# "olaborador habitual con artículos sobre historia arqueología medieval en prensa en revistas especiali&adas, es asimismo autor de la novela 6El lagarto de la 7agdalena6, inspirada en una le enda popular# -ctualmente es catedrático de ingl%s en un centro de ense4an&a sevillano#

- mis hijas 7aría

8iana

###sino que nuestra Espa4a tiene en tan poco el esfuer&o .por serle tan natural ordinario/ que le parece que cuanto se puede hacer es poco9 no como aquellos romanos griegos, que al hombre que se aventuraba a morir una ve& en toda su vida, le hacían en sus escritos inmortal le trasladaban a las estrellas# -ntonio 8e Villegas, 6:istoria del -bencerraje la hermosa Jarifa6 .);<;/

Uno
En el nombre de 8ios =odopoderoso, o, Juan de >lid, empie&o este libro el día de ?avidad de )0*+, porque de toda obra son comien&o fundamento 8ios la 1e "at$lica, como dice la primera 8ecretal de las "lementinas, que comien&a 61idei "atholicae6 fundamento, así o comenc% mi libro en nombre de 8ios en sus manos, que han de ju&garnos estrechamente, deposito cuanto en %l se dice cuenta a 8ios a @anta 7aría pongo por testigos de la verdad que aquí se contiene encierra, cuanto más que las maravillas aquí e'puestas vistas fueron de estos mis ojos, oídas de estos mis oídos, sentidas de este mi cora&$n, si en algo mintiera o me apartase de la verdad, páguelo luego con el estipendio de la eterna condenaci$n de mi alma# "omien&o quieren las cosas orden concierto en su ejecuci$n, porque no quiero apartarme del hilo de cuanto he de contar, dir% que en el a4o del @e4or de )0,), siendo o devoto criado escudero del "ondestable de "astilla, el mu ilustre se4or don 7iguel Lucas de !ran&o, recibi$ mi se4or recado del mu alto e'celente príncipe mu poderoso Ae se4or, don Enrique el "uarto de "astilla, de que con el necesario sigilo, fuese servido enviarle un hombre que fuera de su ma or confian&a ducho en el ejercicio de las armas de ingenio despierto que fuera fiel sufrido que supiera callar cuando fuera menester hablar en su momento, que esto que hablase fuera concertado a cada ocasi$n regido por la discreci$n más e'tremada, que no fuera sucio, ni borracho, ni pariente de moros ni de judíos, ni casado# B como mi se4or don 7iguel Lucas de

!ran&o no hall$ que hubiera en su casa ningCn cristiano que tales prendas reuniera fuera de mí, con harto dolor de su cora&$n me dej$ luego partir a ponerme al servicio del Ae nuestro se4or me despidi$ regalándome, con aquella su liberalidad famosa, un caballo que respondía por 6-lonsillo6, que mejor no lo tuviera "arlomagno, negro hito, tresalbo cal&ado, con un lucero chico en la frente, diome tambi%n sobrados dineros mi se4ora la marquesa mand$ al ma ordomo que me diera una mediana talega de higos secos nueces algunas confituras otra munici$n de boca con que entretener el camino mi se4or el "ondestable me vino a decir adi$s con mu buenos consejos sobre d$nde había de pernoctar qu% recados había de dar por el camino a qui%n# "on estos sustentos con un mediano hatillo de ropa una manta salíme a al camino fui a ver al Ae nuestro se4or que entonces posaba en un monasterio de la parte de E'tremadura que llaman Guadalupe, al que era mu aficionado# B en llegando a Guadalupe los frailes me dijeron que a era el Ae partido que había tomado el camino de >ropesa, en llegando a >ropesa el alcaide me dijo que a era partido había tomado el camino de @egovia en llegando a @egovia a lo encontr%, por lo que lo% mucho a 8ios a todos los santos que con Dl moran en el cielo, que para entonces el mucho cabalgar me había criado un callo en las asentaderas 6-lonsillo6 andaba más cabi&bajo que cuando sali$ de cuadras el primer día# :a en @egovia una fuente estrecha con muchos arcos que s$lo sirve para que por encima della discurra un mu gracioso ca4o de agua# ?o es tan larga como la que da refresco a @evilla viniendo de "armona pero es más airosa, porque la cuesta que ha de remediar es ma or está toda ella labrada de piedras canteadas a maravilla, que no dejarán pasar entre dos una espina de pescado# Vila admir%la no me detuve largo la pas% luego por miedo a que el Ae nuestro se4or fuera ido de la ciudad cuando o llegara al alcá&ar donde posaba# Llegu%me, pues, al alcá&ar, que es fábrica grande a maravilla una de las más bi&arras posadas que verse pueden a este lado de la "ristiandad, en llegando a la parte de la puente que lo guarda, me salieron dos sa ones con mu herradas lan&as a cortarme el paso o les dije9 6@o Juan de >lid, criado del "ondestable de "astilla, que vengo a ver al Ae nuestro se4or, por %l llamado# :acedlo saber a quien corresponda6# @e entraron ellos de mal talante entre parlas, o qued% mu tieso encima del caballo, la mano libre puesta en la juncal cintura por si en alguna de aquellas muchas ventanas del alcá&ar se asomaba alguna damisela, con lo que echarían de ver con cuanta arrogancia viril apostura comparecía el joven Juan de >lid a ver al Ae # (ero ninguna se asom$, ni doncella ni due4a, sino un secretario barbipelado que apareci$ al cabo por donde los guardas se habían metido a la cabe&a traía enjo ado sombrero italiano a las piernas cal&as de distinto color mu ajustadas, a la moda genovesa, marcando sus partes varoniles en la entrepierna, ma ormente trapos embusteros a lo que o recel%, adobado con un tufillo de agua de a&ahar ungEentos de olor

por hacer algo. seguidme# Estos aguerridos mílites se harán cargo de vuestra cabalgadura le darán paja cebada# (ermitidme que os muestre vuestro aposento. en efecto. en llegándose a mí.que espantaría a las más reticentes moscas# (ues aquel doncel que digo se vino a donde o estaba. pero los amigos lo llamaban 7anolito. el hond$n del . atravesamos un &aguán maloliente de cu os renegridos muros colgaban pa4os de precio. 7anolito me dijo9 6Dste será. finalmente. por lo cual me daba licencia para que así lo llamase pues nada más verme se había aficionado mucho a mi persona a me contaba entre sus íntimos# (as% por alto tambi%n esta familiaridad no quise poner distancias tan a poco de conocernos por no parecer rCstico o desconsiderado. en llegando a la "orte. me dijo con modulada vo&9 6F@ois vos el criado del buen !ran&o que esperábamosG6 B antes de que o abriera la boca para decir sí. seguido de los dos sa ones. mas lo Cnico que vieron mis ojos fueron blancas palomas que pausadamente remaban por la ma4ana a&ul# (asamos adelante por el portal enlosado que daba entrada al alcá&ar doblamos a la mano siniestra dimos en un mediano patio de armas donde crecían rosales dompedros. no me pareci$ discreto llegar a la "orte pecando de desconfiado. parpadeando mucho de los sus ojos. me puso una mano en el muslo. a mi parecer franceses. lo que o pas% por alto pareci%ndome que sería familiaridad cortesana. lo que o e'cus% haciendo que no lo notaba. en %ndose la pajarería que ahora lo alegra. 7anolito empuj$ una puerta con un gesto cortesano me indic$ que pasara delante de %l# (as% hall%me en una cámara donde había tres catres altos cubiertos de colchas bordadas de mucho precio . arrimados al muro. así es que. lo cual me escam$ algo más. prosigui$9 68escabalgad. tu aposento morada en los días que aquí est%s# La ventana da a la ho& del río al cielo donde. obrara con gran comedimiento mesura antes de tomar decisi$n alguna me lo pensara dos veces# -sí que dej% pasar la mucha franque&a hasta consentí que el 7anolito de Valladolid me tomara del bra&o un par de veces por los oscuros corredores cámaras por donde ahora me conducía camino de mi aposento# @ubimos una angosta escalera de gastos pelda4os. caro amigo. dej% a 6-lonsillo6 a mi impedimenta talega en manos de los sa ones me fui detrás del rastro de perfume que el elegante iba dejando atrás como el cometa deja su cola de fuego sus malos presagios# B antes de pasar por las altas puertas del alcá&ar busqu% en el cielo por ver si veía ave negra que me diera agEero cierto. me asom% a la ventana vi. conmigo tu sue4o6# ?o sabiendo qu% decir. . un par de arcones forrados de esos que llaman valencianos. saldrán las altas estrellas a velar. gentil heraldo6# -unque o me percat% de qu% pie cojeaba el mancebo. pues mi se4or el "ondestable me había encarecido mucho que. apuesto amigo. para que me tomaran por un patán de la frontera. el emperejilado se volvi$ hacia mí con ademán de tomar mi mano. que tenía alcoholados. me dijo que su gracia era 7anuel de Valladolid. que me pareci$ que lo miraban con un punto de entre sorna asco. . disimulando recelos.

vi que me llegaba por debajo de las rodillas. de manera que 7anolito sali$ a dar las $rdenes necesarias a poco entraron por la puerta cuatro o cinco criadas tra endo un barre4o grande de madera algunos calderos de agua caliente# (usieron el barre4o al lado de la ventana. me atac$ la espalda dejándome como un 6ecce homo6 así hi&o con mis otras partes donde había criado grande cochambre del mucho camino cabalgada. con que qued$ el agua negra a maravilla# @alí del ba4o volvieron las criaditas de antes tra endo grandes pa4os calientes con los que me secaron fra&aron entre todas levantaron la cuba vaciaron el agua por la ventana a uso hubo gran grita de voces mu gruesas palabras allá abajo. que desprendía nubes de vapor. con un estropajo grande mu áspero. mu bueno. habría más mosquitos que estrellas# -l otro lado del barranco. tan aficionado a mi persona tan atento. pasada la contraescarpa del castillo. que era mujer fornida de buen al&ado. con lo que. se levantaba un cerrete coronado de pinos de buena sombra olor# Era una buena cámara pero tenía el escape difícil si 7anolito venía a visitarme nocturno o temía que %sas fueran. lo que me preocup$. lo cual es discreta proporci$n . que a 7anolito se le iban los ojos por mis partes# B %l. porque no quería que en mi primera comparecencia ante el Ae nuestro se4or pudiera su majestad persuadirse de que tambi%n o era del bando de su paje# (ero. como las coplas del vulgo dicen. en un arrebato de generosidad.río que iba pobre de aguas medio perdido entre los recios ca4averales# 8e seguro que. fu%ronse s$lo quedaron la más vieja de ellas. por no parecer rCstico. el susodicho 7anolito de Valladolid# -unque me daba un poco de reparo. me dijo9 6?o tengas cuidado. que en el alcá&ar de @egovia estarás entre amigos o mismo duermo en este aposento no dejar% que te ocurra nada malo6. más por 7anolito que por la mujer. me desnud% luego me qued% en mis cueros me metí en el ba4o por e'cusar compromisos. lo pas% tambi%n sin decir nada me dej% enjabonar por la criada. queriendo sosegarme. abri$ uno de los arcones que allí estaban e'trajo d%l un frasco de aceite de olor del que me vaci$ medio en el ba4o# B el aceite olía lo mismo que su due4o. lo cual notado soseg$ mi ánimo. encomendándomela mucho porque era su a la que usaba en las grandes fiestas en (ascua en el día de la "andelaria# B me hi&o saber que antes nunca jamás se la prestara a nadie# Hued% o tan obligado de tanta gentile&a como dudoso de c$mo la cobraría# 7etíme la tCnica. pero 7anolito. que todo el diluvio le ca era encima a un sargento de la guardia del Ae que andaba buscando alcaparras al pie del muro con su taleguilla# Entr$ en la cámara nuevamente 7anolito. en haci%ndose de noche. las costumbres cortesanas# 7ir% para la puerta si tenía cerrojo vi que lo tenía de hierro. la cual. obra morisca de mucho arte. pensando que miraba por mi seguridad. me entreg$ una tCnica a&ul con reflejos de oro. vaciaron el agua. que ofendía mucho las narices de la algalía aguas de olor. me intranquili&$ más que estaba# Huería el protocolo de la "orte la decencia buena crian&a que el mensajero compareciera delante del Ae ba4ado peinado.

e'perto mílite esfor&ado sufridor de trabajos más que nadie. donde ha una hermosa vidriera de @antiago degollando moros es esta sala grande a maravilla mu ancha techada de pintados artesones moriscos forrada de historiados pa4os franceses brocateles terciopelos granates de mucho primor precio# Estaba el Ae nuestro se4or sentado en sill$n de cuero delante de una ventana baja. advertido recomendado. la carta hablaba de mí. era su secretario de cartas latinas# 1uime al Ae nuestro se4or. lo que achaqu% a un uso de la "orte en mi cora&$n disculp% un algo a 7anolito de Valladolid que a lo mejor no era tan amujerado como mostraba ser. me subieron la sangre al rostro me puse colorado# B el Ae . me recomendaba mucho decía que o era hombre fidelísimo. otros negocios entre el "ondestable el Ae # B. sino solamente cortesano al uso. se rasc$ la nari& se sonri$ por lo bajo mirando por la ventana por donde o. que escuchándolas decir en presencia de la alta persona del Ae nuestro se4or. queriendo pecar por lo mucho antes que por lo poco por quitar e'cusar de las reales narices la ofensa del mucho perfume olor que impregnaba mi persona# @$lo que me pareci$ notar que el Ae nuestro se4or tambi%n estaba metido en nube de aromados olores. calvo gordo. mi se4or6# B %l me dijo9 6(ues vas a viajar mucho6.largura# B calc%me cal&as del mismo color unos &apatos de tafilete crudo que apretaban un algo más de la cuenta todo ello lo dej% pasar sin decir palabra. luego levant$ la mano que o corrí a besársela hincando otra ve& la rodilla en tierra en esto se acab$ la real audiencia el secretario me hi&o se4a que saliera dej% la sala entre reverencias andando para atrás el secretario sali$ conmigo# . qui&á diera tres o cuatro más de lo que pedía la buena crian&a. al lado su o había dos cortesanos que lo servían# B uno de ellos. o. le contest%9 6@í. hinqu% la rodilla en tierra tal como el "ondestable me tenía ensa ado. apuntamientos todos que aquí no hacen al caso. por no parecer rCstico desconsiderado# 8e esta guisa adobado me dej% conducir a presencia del Ae nuestro se4or# El cual posaba en la sala que llaman del @olio. todas en mi loor encomio. en notándolo. otra ve& veía el cielo a&ul cru&ado de blancas palomas# B luego que el secretario hubo acabado su lectura el Ae me pregunt$9 6F=e gusta viajarG6. en mi cora&$n me reproch% de rusticidad por el precipitado juicio que hiciera de su persona# Le $ el secretario de cartas en vo& alta la que o acababa de entregarle de mi se4or el "ondestable. discreto no s% cuántas cosas más. al final. que nunca me había parado a pensarlo. siendo tan en contra de mis usos costumbres. la cual contenía ma ormente diversas noticias de la vida en la frontera del moro a c$mo estaba la medida de cebada el celemín de harina la libra de carnero. de toda confian&a verdadero. en pos de sus ojos. a contralu&. le bes% la mano que la tenía mu fría mu blanca qued%me en aquella postura hasta que %l me mand$ levantar con su vo& un punto aflautada# Entonces di un par de pasos atrás.

se fue a donde estaba la pared del pa4o me lo se4al$ me dijo9 6F"onoces qu% animal es %steG6 B lo que se veía en el bordado era una doncella de luengos cabellos rubios labios bermejos que estaba ricamente vestida de brocados sedas mu finos sentada en medio de un verde prado de pintadas flores# B a un lado de la doncella había un grande le$n. mas tampoco guapo.7uchas veces me han preguntado luego diversas gentes c$mo era el Ae si se parecía a su retrato que traemos en las monedas o a todos he dado pelos se4ales he dado a entender que tuve con %l más familiaridad trato del que en verdad tuve que me hi&o acercar un escabel sentarme a su lado me pregunt$ luego por las cosas de la frontera por mí si venía el a4o bueno de ca&a si a berreaban los venados se veía ho&ar el puerco entre las encinas por la parte de -ndCjar. como las del que lleva vida regalada de no mucho ejercicio# B del rostro no era feo. que entraran lu& moscas. pues. más allá de la tierra de los moros. no queriendo parecer rCstico. a %ste le salía un larguísimo cuerno. donde %l tenía a mucho sabor ca&ar. a la que dicen la de las (i4as por unas que tiene labradas pintadas con mucho primor en el techo. aunque. le respondí honradamente9 6(ar%ceme. puesto que he jurado ajustarme a la verdad. se4or. en manos del secretario de cartas latinas que me llev$ a una su cámara que allí cerca estaba. allí había un catrecillo sin armar dos mesas grandes mu llenas de papeles tinteros unos anaqueles con libros más papeles en el muro frontero un pa4o bordado# -bri$ la ventana. aunque pensaba que era alguna adivinan&a o chascarrillo. pero ahora tengo que declarar. de carnes blandas poco trabajadas. no en actitud fiera sino como si le rindiera pleitesía a la ni4a. amigo mío. donde 6-lonsillo6 tenía un lucero. todo derecho como huso e igualmente blanco# B el animal que el se4or secretario me estaba se4alando era aquel caballo# B el secretario volvi$ a preguntarme9 6F"onoces qu% animal es %steG6 B o. que no habl% con el Ae más de lo que queda dicho que tan breve fue mi comparecencia que no sabría decir si tan alto se4or era joven o viejo# -lto sí s% que era mu membrudo. como digo. que tenía grande la quijada de abajo esta tacha le descomponía un tanto el semblante# Hued%. que es un caballo si no fuera por ese como cuerno que tiene en medio de la frente6# B %l se me qued$ mirando gravemente movi$ un poco la cabe&a como si pesara las palabras que iba a decirme luego me dijo9 6"aballo es. pero de una clase de caballos como nunca se ha visto por nuestros reinos ni creo que nunca se vea en tierra de cristianos# @u nombre es el unicornio por ese cuerno que le ves en la frente en el que reside su maravillosa virtud# Estos caballos unicornios pacen en los pasti&ales de Ifrica. al otro lado de la doncella había un caballo blanco. en todo caballo con las equinas proporciones que a su clase corresponden si no fuera porque. a lo que me pareci$. era cosa maravillosa de ver c$mo la belle&a da mansedumbre a las fieras. no sabía qu% responderle porque en mi vida había visto un caballo tan guarnecido de cuerno. donde . de en medio de la frente.

porque importaba grandemente al servicio del Ae nuestro se4or que nadie supiera lo que íbamos a buscar a la tierra de los negros# 7e hi&o saber que partiríamos de allí a cuatro días. levantando capa por detrás. a cu o cargo es sabido que estaba la frontera linde del moro# "on esto me despidi$ me dio die& maravedís para mis necesidades. no otro. la mano en el pomo del estoque.nunca llegaron cristianos fuera de los mercaderes del (reste Juan si es que tal hubo# El Ae nuestro se4or quiere que tC otros va áis allá le traigáis uno de estos cuernos6# 62n cuerno6. que sentíame mirado por las . dije o en mi asombro. aunque luego le quedara un punto de recelo porque a se había aficionado a la buena cebada creería que lo sacaba de aquellas granjerías para meterlo otra ve& por leguas caminos# @alimos del alcá&ar por su puente de tablas fuime dando un paseo por la apacible ribera del río. sino que ir%is bajo capa de otro negocio que se os e'plicará6# -sí fue c$mo me vi embarcado en la busca del unicornio# Dos El @ecretario Aeal no me dijo más# =an s$lo me recomend$ mucha discreci$n secreto. el cual a estaba enterado de qui%n era o me estaría aguardando# 1ui. mi%rcoles. para las caballeri&as. pues sí9 es un cuerno# El Ae lo necesita para que sus boticarios saquen de %l ciertos polvos de virtud que son mu salutíferos necesarios para el buen servicio del Ae nuestro se4or# (ero de esto importa mucho que no sepa nadie ni una palabra ni qu% embajada lleváis. en que %l confiaba juntar cuantas cosas eran cumplideras necesarias a nuestro negocio que si alguien me preguntaba había de decir que el servicio del Ae nos llevaba al moro de Granada para asentar unas treguas con el sultán que %se. el secretario me pregunt$9 6FEs una pregunta o una opini$nG6 B o le contest%9 6Es una pregunta6# 63ien Jdijo %lJ. que se alegr$ mucho de verme otra ve&. luciendo talle apostura. era el motivo de que su majestad hubiera requerido a un criado del "ondestable. ensill% a 6-lonsillo6. lo que no era poco. cuando mi antar cama el pesebre de 6-lonsillo6 a quedaba salvos horros en el alcá&ar mientras allí estuviese# -quel día por la tarde me vino recado del secretario del Ae que fuera al convento que dicen de @an 1rancisco preguntase allí por fra Jordi de 7onserrate. pues.

que acababa de segar. que el fraile era un punto gordo mofletudo colorado. al dicho convento. ando haciendo provisi$n de ella# =ambi%n purifica la sangre embellece la piel6# @onri$ un poco mirándome a4adi$9 6B a los mo&os como tC les alegra el vino les dice si son amados de sus damas o no# KVerbena con mielL K=ambi%n o la cat% cuando era jovenL6 8ijo esto ri$se le tembl$ la papada el vientre. delante de mí# 6Esta es la palabra de 8ios en el -ntiguo =estamento6. de estos que tienen la sangre espesa son más inclinados al humor al antar que a los otros tropie&os de la humana condici$n# B o abría la boca para decir qui%n era pero %l me contuvo con un gesto dijo9 6Juan de >lid. salimos a un fresco emparrado que daba al huerto de los frailes. me tranquili&$ mucho cobr% confian&a para preguntarle por el unicornio si sería bestia de difícil ca&a# 1ra Jordi no dijo nada sino que me hi&o se4a que lo siguiera me llev$ a una cámara alta donde los frailes tenían su escritorio allí había más libros de los que un hombre letrado podría leer en toda su vida# 7e ofreci$ asiento en un estrado mu manchado de tinta que había al lado del ventanal plomado. me dijo9 6KLa humilde verbenaL9 tisana para llagas heridas que nos vendrá mu bien en tierra de infieles# . subida una cuesta que entre árboles se hace.lavanderas que allí se juntan alguna habría entre ellas en edad de suspirar# B así me llegu%. sin decir más se volvi$ a sus menesteres# "on lo que o me fui para donde el fraile del sombrero estaba. grande asomado al hond$n del río# B a lo lejos se veía un fraile gordo tocado con un gran sombrero de paja. que se inclinaba sobre las matas# El lego me lo se4al$ me dijo9 6-qu%l es fra Jordi de 7onserrate6. rodeando la veredilla la alberca# "uando le lleg$ mi sombra. al fin dijo9 63uscar el unicornio6# B como me lo dijo con el mismo tono con que se dice coge la cesta porque vamos a buscar espárragos trigueros. como si midiera si me lo había de decir o no. se endere&$ el fraile se enjug$ el sudor de la frente con la manga de la remendada sa a mostrándome una mata de cierta planta. pero o. donde el fraile portero se hi&o cargo de 6-lonsillo6 llam$ a un lego que me acompa4ara el lego me introdujo en un patio umbrío porticado de columnas donde manaba una amena fuentecica de allí. por donde entraba la lu& del huerto# =om$ un libro de los anaqueles lo abri$ por un folio que estaba se4alado con una cinta# Lo puso sobre la tabla del escritorio. pregunt% o.lo mejor tambi%n abunda por allí. palabra griega que es . que caminaba delante de mí. por si acaso. que no sabía nada de aquella sCbita privan&a# B el fraile asinti$ risue4o con cara de estar mu enterado del asunto me dijo9 6=C eres el que mandará a los ballesteros que han de escoltar la embajada6# 6FB sab%is el destino de la tal embajadaG6. criado del "ondestable de "astilla ahora oficial del Ae 6# 6F>ficial del Ae G6. por un corredor oscuro. me dijo se4alándome unas letras hebreas que no entendí# 66A#em6 Jle $J %sa es la palabra que designa al unicornio. aunque las Escrituras de los @etenta se llama 6monoMeros6. torn% a preguntar o# B %l me sonri$ se me qued$ mirando.

de cualquier forma. que era persona de mucho juicio. muere pronto en cautividadN además sería peligroso más que apresar un le$n porque es mu fero& nada puede resistir a su cornada. ni broquel ni adarga doblada# Le gustan las palomas suele sestear a la sombra de los árboles donde ellas se posan# @u ma or enemigo es el elefante. pensando que quería decir con una imagen de ?uestra @e4ora# 6"on una virgen de carne hueso Jcontinu$ fra JordiJ. aunque no leía# :abía levantado la cabe&a miraba distraído por la ventana del huerto# El sol empe&aba a bajar. me dijo que con cebo virginal era seguro que podríamos tomarlo porque entonces se conduce . al otro lado de los barrancos. pero el Ae los ha probado no le sirven# Es posible que no sean legítimos o que sean molimiento de colmillo de elefante# ?o ha seguridad de que en toda la "ristiandad ha a un cuerno de unicornio verdadero fuera de los tres que ha en la iglesia de @an 7arcos de Venecia# El "anciller real les ha escrito a los venecianos hasta les ha mandado un embajador. parecían dorarse brillar como jo a bru4ida# 6=ambi%n tiene otras virtudes el cuerno Jprosigui$J.tanto como decir 6unicornis6# 7u ilustres autores antiguos (adres de la !glesia se han ocupado de este animal. con una doncella intacta. los muros del alcá&ar real. allá a lo lejos. pero ellos perjuran que los dichos cuernos no están a allí# (arece que el Cnico modo de hacerse con %l es endo a Ifrica ca&ando al monstruo# Ese es el mandado que nos encomienda el Ae nuestro se4or6# @eguí departiendo con el buen fraile sobre las tra&as de la ca&a del unicornio %l. entre ellos @an Gregorio @an !sidoro# Bo llevo meses escudri4ando en los te'tos todo lo que se sabe de %l por inter%s del Ae obediencia a mi superior6. si 8ios a uda6# 6F"on una VirgenG6. que no ha a conocido var$n# JB luego a4adi$ como para síJ9 @i es que el "anciller real encuentra alguna en todo el reino de "astilla6# 8ej$ el libro en su lugar tom$ otro menos voluminoso que tambi%n tenía cierto pasaje se4alado con una cinta# Lo abri$ le $ por donde marcado estaba9 6(linio certifica que el unicornio huele a la doncella va a posar su cabe&a terrible en el rega&o de la ni4a9 entonces se deja cautivar fácilmente porque abandona su habitual fiere&a la torna en mansedumbre# El cuerno del unicornio es el remedio universal contra el venenoN el ungEento de su hígado es mano de santo en las heridas6# 1ra Jordi guard$ silencio un momento seguía discurriendo la ema de su dedo índice por el pergamino del libro. apuntala la virilidad desfalleciente de los hombres poderosos en el oto4o de sus vidas les devuelve los ardores de la juventud6# 3aj$ la vo& sin dejar de mirar el lento atardecer prosigui$9 6En las boticas de >riente se venden polvos de unicornio por remedio de virtud. al que vence mata atravesándolo con su cuerno# 2n cuerno largo retorcido que agu&a contra las piedras como el cochino de monte afila sus colmillos# (ero nosotros lo ca&aremos con una virgen. e'plic$# :i&o una pausa prosigui$9 6El unicornio no se puede cobrar vivo porque. pregunt% o.

retir%me a dormir no pude pegar ojo imaginando la pintura de las nuevas tierras personas que habría de conocer por mandado del Ae . silenciosa tapada por unas espesas tocas que le colgaban de las puntas del sombrero. por e'cusar traiciones. lo que o prometí de mu buena gana# En estas pláticas nos fue entrando la noche. los otros días que allí esper%. pues es sabido que sin el freno de la verdadera religi$n hacen más uso de la lujuria que los cristianos. fra Jordi me encomend$ mucho que. viajaba. en lo que baj% a cenar con los pajes los maestresalas luego e'cusando conversaciones. llegado el caso. con tijera de mujeriegas quitasol colorado. acab$ de cerrar la noche. de noble linaje de la ciudad de "uenca. que en el mientras tanto el re toda la "orte fueron partidos a Guadalajara con el ma or secreto del mundo como. para corresponder las fine&as atenciones que 7anolito de Valladolid de continuo gastaba conmigo# 7as %l no tomaba enojo. do4a Josefina de :orcajadas. mu mal despierto. c$mo acrecentaría mi estado nombre con las ha&a4as grandes hechos que pensaba cumplir en mi encomienda. en una mula andariega. seguido de otra de reata donde llevaba los bultos apechusques de su botica# B con nosotros iba 7anolito de Valladolid que había alcan&ado del "anciller. que a las veces no pensaba que fuera o sino un Aolando o un -lejandro de los que en las historias antiguas vienen# B del mucho velar dar tornadas en la cama e impacientarme anduve. en buena mula cisterciense. me cuidara mucho que ninguno de mis hombres osara acercarse a do4a Josefina ni para tocarle un pelo de la ropa so pena de ejemplar castigo. la doncella# B con ella venían dos criaditas j$venes otra vieja# -demás llevábamos tres mo&os de mulas un hermano lego que iba al cuidado de fra Jordi de 7onserrate detrás destos iban hasta cinco mulos buenos con fardaje de todas las cosas de que para nuestra despensa menester . luego volvía en busca de mi compa4a poca conversaci$n# B al tercer día salimos de @egovia sin despedirnos del Ae ni de su secretario. apenas desmentida por la lu& de una triste palmatoria que sobre la mesa ardía. por si en tierra de infieles no hubiera ninguna doncella. como manda la buena crian&a.con la mansedumbre de una oveja# B supe que. pensando que era mi natural arisco. cuando son$ la campana de los frailes llamándolos a colaci$n con esto me despedí de 1ra Jordi me volví a 6-lonsillo6 a mi aposento del alcá&ar mu embargado de pensamientos cavilaciones tra&as. nuestro se4uelo con que amansar pacificar a cuantos unicornios topásemos en los confines del Ifrica# B al darme noticia de ella. en los confines de la tierra ignota. que sería. doncella certificada. llevada de reata por un mo&o de mulas. su tío. pausada de andares. puesto que o iba a ser el sargento mariscal de la milicia del Ae . ser ma ordomo aposentador de la e'pedici$n. sin mostrar mucha cortesía. el "anciller había previsto que llevásemos en nuestra compa4ía a una do4a Josefina de :orcajadas. solían# B esta ve& hice el camino mu bien acompa4ado porque iban conmigo cuarenta ballesteros a caballo fra Jordi de 7onserrate.

%l ponía su agosto a secar encima de las pe4as. con los laca os las mujeres. provistas mu cumplida nuestro se4or# abundosamente por mandato del Ae T res (artimos tan secretamente de @egovia. cuando aCn dormían los gallos. lejos del mucho blasfemar entonar lascivos cantos de la tropa. mal jinete. así iba haciendo sus cosechillas de erbas hojas raíces que luego guardaba en ciertas taleguillas de lino. fingía no oír las chan&as coplas de la chusma ballesteril# 1astidiado iba o de su amistad tan asidua empalagosa. que me parecía adivinar que había de ser de reposada presencia bellas facciones que habría de tener los . más afici$n parecía tomarme %l más chistes bromas de mi persona imaginaba o en la comitiva &umbona# :ubiera preferido gastar el camino en conversaci$n amigable coloquio con fra Jordi. aCn dos o tres veces se nos qued$ retrasado hubimos de esperarlo porque. que ni se quejaba de las incomodidades del viaje. se bajaba a recogerla. en descansadas jornadas. no cuidando del asunto comCn. el que me pareci$ en un principio que peor había de sufrir el camino# En cuanto a la dama Josefina de :orcajadas poco he de decir# . cuando hacíamos parada larga. en saliendo al pago que dicen del Huejigal.hubimos. donde mejor hiciera el sol. fuimos acercándonos a tierras de las -ndalucías# 7anolito de Valladolid. a sus muchos variados saberes. por su mucha grosura poca costumbre de cabalgar. cuando descubría alguna erba o alguna piedra nueva. mirando a >riente.cada descanso íbanseme los ojos a ella sin poder remediarlo. para cu a defensa iba tocado de gorro morisco de seda carmesí. que me parecía un po&o de ciencia me había aficionado o. de las moscas de la inclemencia del sol. tomamos el camino de =oledo . que persona en el mundo supo d$nde íbamos# B. con pa4uelo de lo mismo velándole la cara. pero el buen fraile prefería ir cerca de la &aga. alababa la virtud de 8ios en aquellas plantas# B era maravilla ver c$mo tales saberes labores lo tenían entretenido. de no saber qu% hacer para quitármelo de encima. siempre quejándose de la incomodidad del camino. pernoctando en ventas posadas. siendo %l. para antar o para que descansaran las bestias. no se apartaba de mi estribera. del polvo. en dos o tres paliques que con %l tuve. en puesto de ma ordomo real. que cuanto de peor talante contestaba sus muchas preguntas e inquisiciones.

pues estaban los panes crecidos acostados se veían cuadrillas de segadores que bajaban por los caminos en busca de sus amos asientos. con la vo& recia capitana. por este motivo. no embargante su mediana mocedad# B %ste era hombre menudo lampi4o delgado de cuerpo de piel un algo oscura tenía los labios henchidos del mucho ejercicio en la pronunciaci$n de parlas e'tranjeras nunca se descubría la cabe&a. buena tierra de hidalgos de barberos. procuraba endere&arme sobre 6-lonsillo6. una calva escandalosa. cuando tal sentía. que llevaba recatada por un gorrillo verde con sus vueltas de gasa. segCn todos decían. con nuestro se4or don Enrique. me pareci$ que sería de mucha torpe&a poco recato que me viesen requebrándola o haci%ndome el cortesano entre sus due4as# -sí que me mantuve a prudente distancia. un joven famoso tanto por su apostura como por los hechos de armas que dejaba acabados en la linde del moro que corrían de boca en romances cantares de ciego# @obresalt%me o al oírme puesto en tales hablillas no sabía si . habiendo de dar ejemplo a los ballesteros. lugar deleitoso de altos árboles erba fresca mullida. bien creo que se me podrían e'cusar# . cosas todas que. amelonada. a sus antiguos hermanos# B que. sacar pecho. en tal lugar nos sola&amos hasta que nos vinieron tres o cuatro mulas con pan bastimentos un escribano real por nombre (aliques que nos acompa4aría al moro al negro. por sus hablillas vine a entender que la ballestería estaba en que íbamos a tierra de moros donde la se4ora Josefina de :orcajadas había de casar con un conde mahometano que prometiera. pero nunca me atreví a acercarme a más de quince pasos della porque. por este motivo. por ser joven. dar $rdenes a los ballesteros mo&os que más cerca anduvieran. pues era licenciado por la afamada escuela de traductores aun uno de los más ilustres platicantes della. en los descansos se juntaban a nosotros algunos cantaban parlaban con los ballesteros con los mo&os de mulas. sino que posamos con gran prevenci$n secreto en uno de los huertos que están cabe el =ajo que allí ha . la se4ora iba mu recelada.la altura de =oledo s$lo paramos un día fue lo justo para no entrar en tan famosa ciudad. ella iba sufridora como penitente pues habíase enamorado del capitán de aquella tropilla que era don Juan de >lid. como desde el principio sospechamos. que era virgen convenía que lo siguiera siendo por lo menos hasta meterla en el tálamo del tornadi&o moro enamorado# B decían sobre esto que.pechicos redondos peque4os los muslos gorde&uelos torneados. cu as parlas entendía. vinieran o no a cuento. debajo del cual lo que había era. a cambio tomar las aguas bautismales volverse a la fe de "risto hacerle guerra. aunque me pareci$ que algunas veces ella me miraba . monda lironda# Era (aliques de poco articulado hablar o no le quise dar ma or confian&a porque a me dejaba recomendado mi se4or el "ondestable que un oficial de mando debe tener poca traba&$n con sus mandados esta poca bien administrada# B con esto pasamos adelante a los pocos días nos metimos por los campos de La 7ancha. e iba siendo a el tiempo de la siega.

tomarlo todo a e'ageraciones de la ballestería, que está ociosa se emborracha da en pensar e imaginar lo que no es ni puede ser luego lo cree lo cuenta sin curar de invenciones, mas, por otra parte, el cuento me halagaba por la otra me ponía una como leve angustia en el pecho pues, si bien es cierto que o nunca fuera famoso adalid de la frontera como ellos me predicaban, tambi%n era verdad que nunca volví la espalda al moro cuando asistía a mi se4or el "ondestable en las re4idas escaramu&as batallas peleadas en que con %l anduve, nunca herí en moro muerto por enturbiar la espada como hacen otros# Aefle'ionaba o que, siendo lo de mi afamada milicia manifiesta desmesura, tambi%n lo habría de ser el dar a do4a Josefina por mi enamorada, pero, aCn así, no me curaba dello con las buenas ra&ones de la prudencia, siendo joven de natural fogoso, miraba a la dama más que era prudente me parecía, segCn andaban los días con sus aparejadas ocasiones, que tambi%n ella me miraba a mí, , a veces endo en la cabalgada, o delante de los otros, abriendo camino sobre el esfor&ado 6-lonsillo6, volvía la cabe&a so prete'to de ordenar algo, mas, en mi cora&$n, por s$lo verla a ella, me parecía que mis ojos se cru&aban con los de la dama, allá a lo lejos, donde ella andaba, detrás de la caballería en tropel, rodeada de sus due4as, a prudente distancia de la ballestería por e'cusar oídos de las indelicade&as de tal chusma por no tragarse los espesos polvos que iban levantando# -sí fuimos cumpliendo el camino como buenos hasta que llegamos al 7uladal, que es el lugar donde suben los tajos del río 7aga4a camino de las navas pasando a las -ndalucías# B allá tomamos descanso al lado del frío arro o de mu claras aguas como cristal mand% a dos partidas de ballesteros a ballestear carne a poco tornaron los unos con un guarro jabalí, que por allí son mu abundosos fieros, los otros con hasta media docena de conejos mucha hierba de hinojo# "on lo que hubimos mucho placer pens% que nos detendríamos allí hasta el otro día, por dar algCn descanso a las bestias, mand% repartir el Cltimo vino que en los pellejos quedaba, no fuera a avinagrarse al pasar los cerros altos, que el vino es mal viajero, de este modo chicos grandes hubieron mucho sola& se fueron aficionando a mí cuando vieron que miraba por ellos los trataba bien# =odos menos 7anolito de Valladolid que desde hacía unos días andaba cabi&bajo no se acicalaba tanto ni se echaba aguas de olor, como antes solía, ni venía a darme conversaci$n, se venía huidi&o melanc$lico como verdadero enamorado# 7as o no hice por darle consuelo, pues antes lo quería de esta guisa que no de la otra, con que me parecía que me hacía perder el respeto gravedad que me eran debidos delante de la ballestería# -sí que lo dej% estar %l andaba visitando aquellas riberas en soledad ora se sentaba aquí, ora allí, ora ta4ía gentilmente la flauta, con mu suaves tristes mCsicas, ora cantaba los concertados versos de Villasandino o los del enamorado 7acías o los de otros desastrados amadores, de los que traía gran provisi$n en las cámaras de la memoria# B otras veces, cesado

el cantar, tiraba piedras al agua hasta alguna ve& me pareci$ que derramaba furtivas lágrimas mirando a la corriente en su ser fugitivo como vida# (ero otras veces se consolaba algo acompa4aba a fra Jordi en sus andan&as en busca de erbas plantas de virtud fue mucha suerte que tuvi%ramos al fraile tan a la mano cuando lo del guarro jabalí, porque hi&o una tal escobilla ha& de erbas con que untar enlodar el asado por dentro por fuera que no es cosa de poderse creer, mas todo el que lo cat$ estuvo de acuerdo en que aqu%l era el más deleitoso mejor adere&ado faisán que había probado en su vida# - lo que el fraile se reía con aquella su risa caudalosa que le ponía a temblar la papada la humanidad toda de su pan&a oronda le arrasaba los ojos de lágrimas# En cuanto al parla toledano, %ste había hecho amistad con un sargento de los armados, por nombre -ndr%s de (remi$, natural de las -sturias de 2vieu, se hacía instruir de %l en el habla enrevesada que por allá se usa, al cabo de unas pocas jornadas de cabalgar juntos, a era (aliques capa& de mantener una conversaci$n con el otro en aquella fabla como si los dos fueran naturales de la misma parte, lo que no dej$ de maravillarnos a los que tal mudan&a vimos# B aquel -ndr%s de (remi$ era de agraciados rasgos de f%rtil ingenio apacible conversaci$n no mu alto de cuerpo pero fornido bien hecho, como cumple a soldado, traía en medio de la cabe&a una mancha calva que, de haber estado más recatada a la parte del remolino, hubiera c$modamente pasado por clerical tonsura, de lo que %l no se holgaba nada de lo que sus peones hacían chistes cuando no eran d%l oídos# B este -ndr%s de (remi$ era en todas sus cosas discreto concertado menos en el decir que descendía del linaje del "id "ampeador# B o me fui aficionando a su compa4ía si bien, llegada la hora del antar, convenía más dejarlo solo porque, en abriendo el &urr$n talega de las viandas, más parecía que había destapado sepultura de muerto de nueve días o que traía nido de abubillas, segCn apestaba hendía una porci$n de queso podrido que allí guardaba que, a decir de %l, estimaba más por golosina que todos los panes candeales pasteles adobados de la mesa de la abadesa de Valdedi$s# 8e donde dimos en pensar que la tal abadesa debía de estar bien comida mu regalada de viandas confites allá donde tuviese el convento, que en esto nadie pas$ nunca a saber más# B algunos días hice tomar algunas liebres echarles cascabeles despu%s por este camino, porque las mujeres hubiesen placer, hacíalas soltar corríanlas por el campo# "on estas personas conocimientos continuamos nuestras jornadas, habiendo muchos deportes placeres, así pasamos La 7ancha donde, con la abundancia de vino, iba contenta la ballestería como a fiesta# B así llegamos al antedicho lugar que llaman 7uladar que es donde la sierra 7orena empie&a# - otro día de ma4ana levantamos el campo nos internamos por las espesuras de los montes siguiendo los senderos del paso puerto que llaman de la Losa, camino el más estrecho fragoso del mundo# B en esto

íbamos guiados por uno de los ballesteros al que decían Luis del "arri$n, el cual había servido un tiempo a los freires calatravos que aquella provincia habitan decía que conocía las trochas como la palma de su mano# La cual de buena gana hubi%rasela hecho cortar allí mismo por encima del pu4o, que nos e'travi$ dos veces en medio de la calor del día, a nos veíamos comidos de buitres en aquellas espesuras cuando, a lo lejos, columbramos las ruinas del castillo del 1erral, que estaba aportillado sin techos, pero que nos vino mu al pelo para pasar la noche descansar de los pasados trabajos# -campamos, pues, entre aquellos estragados muros a la caída de la tarde, antes que el sol se fuera, salieron los ballesteros a rastrear carne a poco volvieron con unos cuartos de venado, los más grandes hermosos que en mi vida viera, uno de ellos torn$se con más gente a traer el resto de la pie&a antes que acudieran lobos buitres a darse el festín, fue mu a prop$sito pues, para cuando llegaron a donde la dejaran, a andaban las aves haci%ndole los vuelos coronados reverencias que suelen a su antar carro4ero antes de caerse a %l# =omaron, pues, la carne, limpia de cabe&a tripas, aquella noche hicimos grueso banquete, que cada cual se hart$ de aquel e'celente asado, aCn sobr$, adobado mu gentilmente por las virtuosas hierbas maceraciones que fra Jordi de 7onserrate había preparado en el mientras tanto# @$lo que el peonaje anduvo quejoso de que no tuvi%ramos vino con que mojarlo# Los muchos cansancios del día sus fatigas la cena abundante dieron pronto sue4o al personal, con lo que retra %ndose todos a dormir, menos los acostumbrados velas, a los que mucho encomend% que no dieran cabe&adas fueran a acudir lobos al venteo de la carne sobrante# =ampoco o podía dormir, que las ruinas de castillos me ponen melanc$lico, de modo que, despu%s de estarme buen rato contemplando las estrellas sin poder conciliar el sue4o, levant%me salí de la manta me fui dando un paseo hasta un bosquecillo de encinas que allí cerca se descubría# B en llegando al bosquecillo sentí un crujido de rama seca detrás de mí, como pisada de algCn pie, en volvi%ndome presto vi que un bulto oscuro se llegaba a mí casi se me echaba encima, a falta de mejor arma requerí la daga que traía, filosa, terciada en el cinto# B es el caso que creía hab%rmelas con alguno de los malfechores que pueblan aquella sierra, que bien sabía o que está infestada de ellos, pues allí se retrae todo el que ha cometido delito contra el Ae nuestro se4or es buscado por sus justicias, s$lo que estos malfechores nunca son tantos que puedan ofender a una tropa tan fuerte como era la nuestra, si bien en esta ocasi$n podían haberse quedado al acecho venir ahora por mí mu a su salvo# =odo esto pens% o en mucho menos que tardo en contarlo a me veía robado muerto hecho tasajos en el cogollo de mi juventud, como se dice, cuando vine a notar que quien me había seguido no era sino una de las doncellas de mi se4ora do4a Josefina de :orcajadas la conocí por la cofia plisada con que juntaba sus blondos cabellos para que no se le derramaran por la nuca# Ella vio brillar la luna en mi empu4ada

!nesilla. me gan$ el alma la voluntad o alargu% una mano ella me alarg$ la su a en la espesura chist$ una lechu&a que me pareci$ de vo& más melodiosa que el ruise4or de los jardines. pues que toda la muchedumbre de los infieles se era juntada allí venida de lejanas tierras. los acerc$ a los míos fuímonos llegando al suelo ella al&$ sus faldas e hicimos lo que un hombre con una mujer suele hacer. sobre la mullida hierba. que hecho en la pa& del monte. el aire venía espeso cálido cargado de olores del monte9 el espliego. con que fuímonos acercando atraído cada uno por la mano del otro. en la noche calurosa que anuncia el verano. donde los arro os parten aguas.otro día de ma4ana trepamos las tiendas levantamos el campo nos desa unamos con la carne de la víspera. por lugares sanos. si está bien adobada. a dos pasos. que son todos altos. tomando los pasos trochas que dicen del Ae . la doncella de do4a Josefina6# "on esto acab% de tranquili&arme enfund% el hierro un tanto corrido de que la mo&a me hubiese visto tan en apuros# Estábamos uno delante del otro.daga se retrajo temerosa# 6@o o. en un parpadeo que me parecía que espantaba una lágrima escapada. fuímonos acercando al nombrado lugar de la 7esa del Ae donde hace trescientos a4os se pele$ una famosa batalla# Está en los escritos que el santo ap$stol @antiago baj$ de los cielos donde mora a lidiar contra el moro hubo de la parte sarracena casi un mill$n de muertos. es más placentero que en cama doselada vestida de sábanas de -mberes# Volvía a chistar la invisible lechu&a titilaban las estrellas como si le gui4aran a los enamorados# K?oche hermosaL C u atro . sin saber qu% decir ni qu% hacer entonces se fue una nube que medio tapaba la luna sali$ la luna llena a alumbrar con su candil la noche la tímida !nesilla se subi$ el borde del manto para que le tapara el rostro s$lo me dej$ ver sus ojos trigue4os cercados por la sedosa empali&ada de sus pesta4as. de la parte . garfios al cora&$n. el romero. que los tenía cálidos gorde&uelos. hasta que la luna se escondi$ otra ve& la muchacha desembara&$ sus labios. es manjar tan apetitoso consolador frío como caliente# "on lo que. el tomillo las mil pintadas flores que dan a la noche su olor. que carne asada. se4or capitán Jdijo ahogando un gritoJ.

mu prendidos de su parla. que tenían un mirar pausado cálido a la ve&. aunque algo agrio mu aguado# B a los tres días. donde . se descubría aquel su rostro era de tan suaves rasgos de tan bella proporci$n que no sabría o qu% alabar más. en hora temprana o tardía. sobrecogidos hasta los más duros de ver que el campo blanquea. con más torpe&a que galanura. lo que así fue.cristiana tan s$lo dieciocho %stos porque fiando más en sus fuer&as que en las de -quel que todo lo puede. llegamos a Ja%n. me pareci$ su e'presi$n algo burlona. o me procuraba apartar de la cabe&a de la marcha e irme para atrás. o la grana viva de sus regordetes labios o la mucha blancura de sus dientes. o sentí vergEen&a de pensar que pudiera contárselo a su se4ora me subi$ la sangre a la cara . guarda defendimiento de los reinos de "astilla. habiendo en aquel lugar tantos borrachos. me acerqu% a fra Jordi que iba disertando sobre las propiedades del polvo de momia entre 7anolito (aliques. le daban escolta cabalgando a sus entrambos lados# @alimos de las navas de la sierra fuimos bajando para Linares. no hiriendo mucho el sol. con gran silencio recogimiento. mu acuciados por la ballestería que se había malacostumbrado no podía pasar sin vino pensaba o que. a de lejos. si la negrura de sus ojos hondos. en acercándose más. se echa de ver que lo que tan blanco parece son los muchos huesos así de hombre como de caballo que todo el campo en derredor quedan sembrados# (asamos entre las huesas por veredas caminos que a el uso de los viandantes ha ido haciendo. hice corcovar a 6-lonsillo6. que a su lado marchaba. no se habían puesto en gracia de 8ios# Eran aqu%llos mejores tiempos pues en estos de ahora tengo o visto comprobado que uno se pone en gracia de 8ios comulga devotamente enciende seis blandones de cera en la iglesia 7a or hace sus limosnas antes de salir al moro aCn así puede errar la jornada recibir herida de muerte morir della. para disimularlo. si bien endo derechamente al cielo. s$lo por estar más cerca de do4a Josefina confortarla un poco con mi cercana presencia del miedo de ver tanta huesa insepulta tanta desdentada calavera# Ba con los días do4a Josefina se había ido confiando no siempre llevaba la cara tapada sino que a veces. que los tenía menudicos parejos# B con todo ello me iba robando la voluntad aCn no me atrevía o a acercarme a ella por aquello de dar ejemplo a la ballestería por los mandatos reales que tengo dichos# B en estando mirándola top% con la mirada de su doncellica !nesilla. parece que entre la erba ha crecido gran copia de juncias margaritas pero. so prete'to de hablar algo con fra Jordi de 7onserrate. pasado el Guadalquivir por la (uente Huebrada. lo cual es gran consuelo# (asamos pues por donde la tal batalla se diera. re&ando en algunas cruces que allí ha sintiendo silbar el viento por entre las pocas carrascas que en la nava fría crecen. allí encontraría harto. como roce de terciopelo. como recordándome lo que entre ella o pasara la noche de antes. los cuales.

un manto de somo. como due4a de ma or autoridad por su buena discreta crian&a# B así fuimos volviendo a la ciudad. con gran alegría alboro&o. en subiendo por el lugar de la "arrera. donde el "ondestable los demás estaban aguardando. ella. iba o buscando con la mirada entre la muchedumbre de las tres s$lo encontr% a dos hube un poco pesar de que la tercera no me hubiese visto en aquella tra&a tan victoriosa. hecho oficial del Ae cabalgando junto al "ondestable más como amigo que como criado# B a dos o tres mo&as de la ciudad. se la dej$ besar o sentí en el cora&$n el leve saeta&o de los celos como un sollo&o suave en el est$mago. con mu discreto concierto. . que hubieron de ver conmigo en otros días. entramos en la ciudad por las puertas de @anta 7aría. luciendo gran apostura. e iban delante las trompetas atabales chirimías. que a venían un algo atronados ahítos del recio parcheo acompa4amiento. que tambi%n se acerc$ a do4a Josefina la bes$ en entrambas nacaradas mejillas de allí adelante la tom$ en su tutela segCn cumplía al servicio del Ae . el maestresala del "ondestable fue repartiendo a todos los venidos por los aposentos. de pronto. mu gentilmente. luego de seguir la calle de las "ampanas. llevaban puesto aquel día un jub$n carmesí raso una jaqueta mu corta de pa4o a&ul. tambi%n corto. por donde vine. para que cada cual lo alcan&ara adecuado a su rango condici$n todos . cabe al Guadalbull$n. de mu fino pa4o blanco un grueso collar de oro bordado de mu gruesas perlas de otras muchas piedras de gran valor. que siempre han sido hartos. cabe a la iglesia 7a or. que no parecía sino que venía de conquistar La 7eca# B con esto llegamos al palacio posada del "ondestable nos retrajimos a ella ces$ la mCsica para descanso de los instrumentos tambi%n de los oídos. parecía que había fiesta alga&ara por un suceso grande# B los que no me querían bien. forrada de martas. teniendo mu bi&arramente el sombrero en la su a. su mujer.mi se4or el "ondestable los demás de su casa estaban esperándonos# B como un heraldo hubiera salido el día de antes avisando nuestra llegada. mi se4or se adelant$ hacia nosotros con más pompa ceremonia que si llegaran embajadores del (reste Juan. con mucho mu lucido acompa4amiento de mCsicas corredores# B como aparecimos por un recodo del camino que sale del valle a las huertas. haciendo tanta mCsica que casi no se entendía lo que detrás en la &aga se hablaba. torcimos a diestra tomamos la rCa 7aestra la gente se había asomado a las ventanas subido a los tejados a&oteas todos saludaban con pa4i&uelos daban vivas. %l sali$ a buscarnos al sitio que dicen el (uente de =abla. a entender que me había enamorado verdadera cabalmente de do4a Josefina aun sin nunca haberla fablado ni aCn tocado la punta de los dedos# B con el "ondestable iba la condesa. se morían de envidia de verme tan caballero en 6-lonsillo6. en la cabe&a un sombrero a juego con el jub$n bien cal&ado# B antes de venir a abra&arme a mí se fue para do4a Josefina descabalg$ mu gallardamente se fue a besarle la mano.

tan aprisa bebían los otros. vinieron los antares dio comien&o el banquete# B el orden de los asentamientos fue como dir%9 en la mesa principal. donde los bancos de terciopelo estaban. donde el maestresala había dispuesto seis mesas largas cubiertas con manteles de hilo. teni%ndolos menudicos. se los sustentaba real&aba# B al otro lado de do4a Josefina sentábanse otras due4as principales de la ciudad a continuaci$n los caballeros del concejo entre ellos o. así que nos hubimos asentado. no daban abasto. se sentaron el "ondestable mi se4ora la condesa al otro lado do4a Josefina vestida para la ocasi$n a sin tocas. que a cada cual cupo más estado del que en sí tenía. los perros andaban por debajo de las tablas por entre los sirvientes a . menos el obispo. de manera que en la comida le fuese for&oso hablar conmigo cuando no hablara con mi se4or el "ondestable. era de ver c$mo subían los fámulos a la sala de tablas grandes calderadas de agua humeante del horno de las cocinas. donde tambi%n concurrían los cl%rigos caballeros de la ciudad. reinaba gran actividad como en hormiguero estaba alegre la casa con nuestra venida# B mientras estas cosas se concertaban nos daban vestidos nuevos. el maestresala iba disponiendo las mesas de la cena en la sala grande de abajo. cada una con sus aparadores de plata. unos otros segCn el orden concierto que en sus propias juntas usan# B todos estaban de mu buen humor reían hacían chascarrillos levantaban las voces mostraban las copas vacías a los escanciadores que iban de un lado a otro con jarras de buen vino especiado. que estaba enemistado con mi se4or el "ondestable se había desterrado a criar veneno pre4ar mo&as a su heredad de 3egíjar# B así que cada cual se hubo adere&ado como convenía a la decencia solemnidad de la casa de los hu%spedes. el cabello recogido en una redecilla de oro mostrando su alto cuello de gar&a con aquella su natural modestia que le encendía más la belle&a mucho más la brasa viva de que padecía mi cora&$n# B llevaba do4a Josefina un vestido asimismo dorado de sargo raso con muchas cadenillas de perlas por el lado de los pechos que parecía que. donde un trinchador servía mu ordenadamente. segCn el maestresala nos reparti$.quedamos de ello contentos ninguno apesadumbrado ni quejoso. llenando copas. que era mucha la ro4a que traíamos criada de tan largo viaje. sonaron chirimías convocando a la comida todos salieron de sus cuartos fu%ronse para la sala grande que abajo estaba. debajo del tapi& franc%s que representaba el se4or de ?abucodonosor. pomada jabonosa aceite de olor. que a su lado estaba# B en las otras mesas se sentaban los otros caballeros de la ciudad en la final los cl%rigos del cabildo. que el "ondestable la condesa tenían allí aparejados para aquellos que no los traían. los caballos quedaron en las caballeri&as de palacio mejor apesebrados de cebada paja que si hubieran sido del re @alom$n o del conde "arlomagno# B con ello nos retrajimos a lavarnos. que unt% la mano del maestresala para que me acomodase enfrente de do4a Josefina %l así lo otorg$.

la ca&a del hueso que por el aire venía. se conoce que en la escuela de traductores lo tenían acostumbrado tan s$lo a la destemplan&a del agua del =ajo. que se hartaron como saqueadores aCn sobr$# B era de ver que (aliques. andaba rebuscando en mi cabe&a con qu% concertadas ra&ones habrían de iniciar mi parlamento para que ella me tuviese por hombre de discreta ra&$n sa&onados juicios.lo que o balbucí. más encendido me ponía# B la cosa fue hasta el punto que mi se4or el "ondestable vino a percatarse de mi mudan&a me pregunt$9 6Juanito. se4or. al otro lado de la mesa. cuando aCn me andaba o secando los dedos del aguamanil no osaba levantar los ojos a mi se4ora do4a Josefina. por debajo de las tablas. sentí que. . le dio por hablar en las más desatinadas lenguas. se achisp$ un poco. sin osar levantar los ojos9 6@í. finalmente. sino que sentía un como dulce hormigueo que me subía de mis partes verendas . que me siento mu bien6# B. cuanto más lo pensaba que sería notado de los otros. no osaba mirarla. aunque tenía delante de mí la causa de mi rubor. ora en arábigo. despu%s de ahítos. los postres. ando o remiso a describir lo que conmigo ocurri$ porque temo no saber ponerlo en palabras que sean derechamente entendidas# Es el caso que a poco de empe&ar a venir bandejas. que allí delante de mí. entre picores mu agudos. ora en griego. no gru4endo ni altercando entre ellos. lo que fue mu celebrado caus$ gran risa grita entre los que le eran fronteros de mesa. me subi$ la calor tan en llamaradas que me sentía arder la cara del sofoco asimismo el pescue&o todo. ora en latín. un menudo pie se me desli&aba entre las piernas me subía por ellas suavemente. Fte sientes bien. a tantas vueltas del banquete. ora en va a usted a saber qu% chamullo. que el que un hueso no acababa de mondar a recibía otro mal apurado. amigoG F?o tienes que salir a tomar el aire respirarG6 . tras el cocido. la tenía. acariciándomelas del tobillo a las rodillas aCn me pareci$ que no subía más arriba porque a la longura de su pierna no daba para tanto ma or atrevimiento# B o qued% más quieto que el le$n de piedra que ha en los ba4os del @ordo. ora en hebreo. que ninguno de ellos alcan&aba a entender más que esta parla nuestra castellana muchos de ellos me atrevería o a certificar que ni siquiera %sta# (ero. Festás bienG. tan serio otras veces. aCn sobr$ para que entraran los criados la ballestería de la guarda tambi%n ellos alcan&aron cumplida colaci$n de lo que había sobrado en platos bandejas. segCn la fortale&a de los humores de la carne requiriese Fqui%n podría decir el nCmero de las aves cabritos carneros ca&uelas pasteles quesadillas pan candeal confites vinos mu finos tanto tintos como blancos que así gastaron aquella nocheG =al fue la abundancia que. con media libra de carne pegada a los tendones# B así fue viniendo la cena concertadamente a las $rdenes del maestresala que todo lo atendía concertaba. . vinieron los manjares blancos detrás la carne asada oliendo a ajo a pimienta. con cada cosa el vino que mejor la acompa4ara.

que parece que no comesG6 B o. donde el ja&mín embalsamaba el aire# 7as o. siempre hall%la igualmente recatada como ajena a lo que por debajo de las tablas me estaba requebrando prometiendo. lo uno por facilitarle la caricia lo otro por hacerme más musculoso que admirara mi viril postura# B así varias veces a lo largo de la comida. con ellos -ndr%s de (remi$ las criadas de do4a Josefina. la mCsica la dan&a en que todos se entretuvieron con mucho placer en el patio de columnas porque la noche. se4or6# B %l dej$ escapar una risa maliciosa me dijo9 6(ues te do licencia para al&arte cuando quieras porque has de saber que el pie del que tanto te cuidas no era sino el mío6# . puestas las manos por la fina . menudo. no osaba o ponerme de pie. para que mi turbaci$n no fuese de %l notada. con ser tan templada. vi c$mo -ndr%s tenía sentada en sus rodillas a !nesilla algo le decía al oído. luego. suave caliente. cuitado herido del alma con la tristura del amor contrariado. con mu dulces cosquilleos deleitosos. . o le dije9 6Esto aquí bien. dije que me dolía la cabe&a me retraje a mi cuarto al pasar por delante del &aguán de las cocinas. pues mi se4ora do4a Josefina estaba aCn a los postres su pie no dejaba de acariciar mis pantorrillas. que o a no cuid% de beber ni de comer más que cuando mi se4or el "ondestable tornaba a preguntarme9 6F=e pasa algo. donde comían los criados de la casa. Juanillo. se dejaba estar fuera. por la espalda. mi se4or el "ondestable me pregunt$9 6Juanillo. en el alma en la carne hubi%ramelo o dejado hacer de mu buena gana# Estando en esto. a hecha la colaci$n. que de buena gana me hubiera quedado en tan gustoso sentimiento postura por toda la eternidad. Fno te levantasG F?o has acabado aCn tu pitan&aG6.lo que sentí que el mundo se abría a mis pies qued% tan corrido avergon&ado que no supe qu% decir. que alguna ve& temí que me había de abrir un &ancajo en las cal&as de tanto como insistía en la caricia. se iba a la cabe&a en forma de pausado escalofrío.hasta el est$mago allí tomaba asiento. aunque muchos habíanse levantado. sin saber si pasaba el tiempo# B el pie de do4a Josefina bajaba tornaba a subir por mi pierna adentro la curva dulce de aquel su empeine. en esto obr$ comedidamente para que o no me corriera delante de tanta gente# B o qued% tan vencido de esta chan&a que no quise quedarme a ver los momos mancos que despu%s de la cena se anunciaban que vinieron la mitad brocados de plata la otra mitad dorados. s$lo que mi se4or el "ondestable fue piadoso discreto en decírmelo de modo manera que no fuera sentido ni entendido por los otros que allí juntos estaban. de cu o femenil disimulo mucho me admiraba que fuera tan fría comedida por arriba tan ardiente osada por abajo# Lleg$ por fin la hora del al&ar los manteles. se iba amoldando a la de mi pantorrilla se apretaba contra ella como gato mimoso o estiraba un poco la pierna. me metía un peda&o de carne en la boca me demoraba masticándolo sin apetito ni pensamiento de comer porque estaba en la hartura que da la gloria sabido es que los ángeles no tienen necesidad de antar# B las dos o tres veces en que me atreví a al&ar la mirada a mi se4ora do4a Josefina.

saliendo por la susodicha puerta de @anta 7aría. movi%ndose sobre las baldosas me despert$ sobresaltado# (use oído# -lguien estaba empujando la puerta# (or la ventana me entraba la indecisa lu& de un hach$n de cá4amo que ardía en el patio# 1uera había cesado la mCsica la fiesta# En el silencio de la noche s$lo se percibía el distante caceroleo de las ollas entrechocando en las pilas del lavadero. para hacer un mu lucido torneo# B habría allí esperando como veinte caballeros en arneses de guerra. que a era ida# B arreciando la mCsica fu%ronse saliendo las gentes de las casas ordenadamente para ir a misa ma or cantada que la presidía mi se4or el "ondestable en la iglesia 7a or# B acabada la misa. a la pla&a del monasterio de @an 1rancisco. que todos oímos con gran devoci$n nos retrajimos e'tramuros. desparramando el cabello oculto el rostro por un velo# Era !nesilla# Entr$ volvi$ a cerrar la puerta. vino a mí o la recibí en mis bra&os le dije9 6!nesilla. no digo más# >tro día de ma4ana acudieron chirimías tamboriles &ampo4as a palacio a dar alborada a los que allí dormíamos o despert% no hall% a !nesilla a mi lado. atrancando la puerta con un escabel. con su misericordia olvido# 7as no result$ aquella noche tan áspera como pensaba# 2n roce del escabel que atrancaba la puerta. con almetes de seguir.poco distinguí el bulto de una cabe&a que se asomaba. pues que había encontrado más alegre galán# B con esto me retraje a mi cámara . mu digna de figurar por esos dones. como antes estaba. o por los otros. por donde conocí que a !nesilla no vendría a mí esa noche como viniera la otra. cabe&a femenina. acabara la ma or merenguera repostera que manda en cocina de re es. los caballos encubertados sobre las cubiertas paramentos de . estando en la casa de mi se4or el "ondestableN más bien me embargaba la esperan&a de que !nesilla viniera a consolar mi soledad como la noche de marras en el castillo 1erral# .cintura de ella. atracándola por dentro con la silla. creía que estabas con el sargento de armas que te habías olvidado de mí6# Ella no dijo nada# @in descubrirse el velo llev$ un dedo a mis labios imponiendo silencio luego me hi&o volver a echarme sobre las almohadas empuj$ el postigo del ventanuco para que la oscuridad fuera completa# (ercibí el rumor de sus vestidos que caían al suelo no cuento más porque lo otro que pas$ entre nosotros es cosa que la honestidad vela fuera gran bellaquería licencia asentarlo en los escritos# @$lo dir% que la compa4ía de !nesilla fue como bálsamo para mi dolorido cora&$n que si a batir huevos a punto de nieve fuera tan diestra como para lo que allí conmigo hi&o. en el s%quito del (apa de Aoma. al otro lado del patio de las cuadras. donde se había adere&ado la carrera. el d%bil chirrido de las quicialeras de una ventana mal cerrada# B el bataneo de mi cora&$n en la caja del pecho# ?o temía da4o. me desnud% me acost% si no llor% no fue por falta de ganas sino porque me sentía tan estragado cansado de las emociones de la cena que di dos o tres suspiros en seguida me vino el piadoso sue4o.

asomaron fueron subiendo otros veinte caballeros de aquella misma manera. sin filo ni punta. el poderoso rebu&no del burro padre. como si hubieran de entrar en una temerosa batalla# B la gente que en gran muchedumbre se había allí juntado. por la puerta de la 3arrera. retraj%ronse todos al palenque do el "ondestable estaba. el "ondestable declar$ las tablas del torneo convid$ a cuantos habían esfor&adamente justado a un refrigerio que allí mismo los pajes sirvieron# B acudieron criados escuderos a tomar los caballos los arneses de guerra descabalgaron los justadores. que traían aparejadas formaron bravo torneo. los libreas del se4or "ondestable escanciaron el vino que traían de enfriar en el po&o de la posada de la (arra# B era un fino de aloque del que tienen en la taberna del Gorri$n nos juntamos unos con otros con las damas allí presentes hubo honesta conversaci$n holgan&a donde un credo antes hubiera fiera batalla crujir de fresnos resonar de abolladuras en los hierros# B todo esto veíalo o con un punto de melancolía. do se crían muchas lo&anas mu picadoras# B levant$ un pa4uelo el se4or "ondestable e hi&o se4a sonaron las trompetas los de a caballo dejáronse venir los unos contra los otros sacando chispas a las piedras en mu fiero galope. desde detrás de las bardas del huerto de los frailes. que en un palenque aforrado de pa4os ba etas se habían sentado. cuanto más de recio los caballos los pudieron traer# B todos los más rompieron las lan&as luego metieron mano a las espadas blancas. salvo que traían los paramentos a&ules con otra bandera muchas trompetas atabales. si bien procuraba disimularlo. pudi%rase percibir el vuelo de una mosca de las muchas que por allí andaban entorpeciendo el sosiego recreo de la gente. las lan&as en las manos. pusi%ronse los unos a un cabo los otros al otro. esto es. hubiese tal silencio# @i no llorara aquí un ni4o de pecho allá se alcan&ara a oír. qued$ suspensa era maravilla que estando allí presente la ciudad toda. que acudían de las cercanas carnicerías. arremetiendo los unos contra los otros tan fero&mente como si fuera cruda batalla contra capitales enemigos# B despu%s de mu vistosamente justar los famosos caballeros de la ciudad. las lan&as enristradas. no podía . hermano de mi se4or el "ondestable# En mu buena ordenan&a de la parte contraria. sino que o sentía la lan&ada del amor en mi costado s$lo estaba de mi afeci$n triste. una bandera delante.fino pa4o verde. al toque de una trompeta. con los cuales venía por capitán mi amigo Gon&alo 7e'ía# 8espu%s que ambas escuadras dieron la vuelta de alarde por la pla&a e hicieron reverencia al se4or "ondestable a las se4oras. cada uno de los capitanes ordenando apretando a su gente. con diversas invenciones. con muchas trompetas atabalesN por capitán de los cuales venía el comendador de 7onti&$n. notando cuán mudable es la humana natura condici$n c$mo de un humor levemente pasamos luego al opuesto.

fuera de que dos ballesteros alborotaron borrachos la taberna que dicen del -rrabalejo. Juan amigo que te quiero como a un hijo te aprecio con el aprecio con que un padre estima a su hijo. que nunca han de faltar. por este motivo. amador del vino parlero# El jabeque se lo dieron cru&ado. allí fue el físico de las llagas a curar coser al que había recibido el jabeque# Este era de (alencia. de nombre (edro 7artíne&. dejar% de hablar de la abundancia diversidad de los muchos manjares vinos confites conservas dádivas mercedes limosnas que allí se vieron# En estas honras fiestas ordenados placeres en estos juegos gastamos dos días. pero o tengo para mí que la causa de la amistad era la mCsica el ser ambos a dos gente de gusto refinado nada grosero# B si hablo tanto de %l es porque un día antes de la partida me llam$ mi se4or el "ondestable a su aposento despidi$ a los escribanos en quedándose a solas conmigo dijo9 6@abes. cuchillo de dos tajos. que no en balde te he criado desde chico a mi mesa# (or eso quiero que me oigas ahora. inobediente. contrario a lo que se le mandaba o vedaba. aparte de la afici$n al vino a las otras prendas que quedan dichas no era mal ballestero# En cuanto al físico de las llagas que le cosi$ la cara al 6Aajado6 dir% que era viejo conocido mío al que decían 1ederico Esteban# "uando no estaba metido en los asuntos de coser heridas poner cataplasmas concertar huesos sangrar venas. sino como a un padre se le o e.apartar de mis mientes la cara figura de mi se4ora do4a Josefina# -cabada la colaci$n. cuando se le sec$ le qued$ una cicatri& honda que parecía que la boca le llegaba a la oreja que iba riendo de medio lado como cuando uno tiene dolor de muelas le cuentan un chiste mu bueno no puede e'cusar el reírse# 8esde entonces lo llamaron 6el Aajado6. uno de ellos recibi$ un tajo de doce puntos de sutura# (or dar escarmiento ejemplar castigo no quise averiguar c$mo había sino que sabi%ndolos borrachos los encerr% en la torre de la ?oguera con guardas de los su os. donde en la sala baja de los tapices a estaba aparejado el almuer&o los trinchantes maestresala se afanaban en el afilar cuchillos ordenan&a de sus aparadores con las otras herramientas del arte cisoria# B allí fuimos mu abastados de muchos pavos de todas las otras aves manjares confecciones vinos que se solían podían dar en la mesa del más alto príncipe del mundo# 7as. que era mu hábil ta4edor de todo instrumento# En aquellos días que paramos en Ja%n amist$. caramillos gaitas chirimías. vanaglorioso. embustero. retrajímonos todos. mientras mi se4or el "ondestable disponía las cosas tocantes al mejor servicio del re de nuestra partida# En los cuales dos días no hubo nada notable que decir pueda. de boca a oreja. al palacio del "ondestable. pensaron que a lo mejor lo estaba consolando de sus amores contrariados. con 7anolito de Valladolid por lo que algunos maledicentes. mCsicas delante. porque no pare&ca que mi presente pobre&a se conduele de ello. andaba haciendo mCsicas con &ampo4as. lugar donde se junta la canalla de la ciudad. porque los consejos que he de darte son de sustancia# "on una tropa . no como a tu se4or natural.

que 8ios guarde muchos a4os. por más asegurar el buen acabamiento de tu empresa# Dstas que te do son c%dulas para que puntualmente les hagas cobrar sus soldadas. dale luego garrote de torniquete para que su muerte sirva de escarmiento a los otros. que de otros negocios su os o ajenos tanto le da que se pierdan como que se cobren# 7as tC. mi se4or el "ondestable hi&o una pausa continu$ diciendo9 6"ontigo van a ir cuatro ballesteros de la ciudad el físico 1ederico Esteban. porque ningCn cristiano ha puesto los pies antes que tC en tales lugares# -bre bien los ojos no te fíes de nadie menos de los moros. ni nadie. del que esperamos ciertas mercedes. sobreponi%ndote a esa pasi$n lumbre que en tu cora&$n s% que arde. cu%lgalo sin más en una horca de palo.de esfor&ados hombres vas a meterte por Ifrica en servicio del Ae . por más obligar al Ae . vas a meterte donde no sabes tC. lo que vas a encontrar. has de poner los negocios del Ae delante de los tu os. que no ha hombre enamorado que sea diligente en cosa que sea. antes que vida o ganancia# B sobre esto no dir% más9 discreto eres sabrás entenderme6# Esto dicho. que serán iguales a las de otros reales ballesteros# Ju&ga con severidad reprime con prontitud si alguna ve& te al&a la vo& o la mano uno estando en tierra pagana. que son gente de natural traidor venderían a su hermano o a su padre cuanto más a ti# =ampoco te fíes de los hombres que van sujetos a tu mando. no te andes con miramientos que a sabes qu% clase de gente es6# =odo esto lo escuch% o con grave semblante# :i&o un breve silencio el "ondestable me tom$ del bra&o mirándome adentro de los ojos a4adi$9 6B reprime los naturales ardores del amor porque hasta que tengáis el cuerno de la virtud de do4a Josefina debe conservar su doncelle& intacta6# . si palo no hubiere ni árbol. todos en tu obediencia pagados a medias por el concejo por mí. honor antes que amor. que el que manda no ha de tener amigos.todo asentía o gravemente a lo Cltimo sobre asentir me puse colorado como la grana no sabía o decir ahora si la severidad con que mi se4or el "ondestable me lo recomendaba era fingida o no# (ero nada quise contestar por no parecer rCstico o falto de luces. mucho. así que me limit% a escuchar asentir como discreto# . como cumple a caballería lealtad. salvo en todas las cosas que a su amor pertenecen. no consientas que la codicia del oro o las especias los aparte de la verdadera empresa que ha de ser encontrar al unicornio traerlo# 7ira tambi%n.

de mu fino velludo a&ul. panderos locos ballesteros de ma&a. mu bien acordados con los de la flauta de 7anolito de Valladolid. todos juntos en estruendo tal que no había persona que una a otra se pudiese oír por cerca alto que en uno hablasen# B el "ondestable mi se4or la condesa la otra gente de su casa. llegamos al lugar . con gran multitud ruido de atabales. que es el moj$n que se dice de la fuente. tamborinos. cuando a el sol se había subido en somo del cielo apretaba. un sombrero de fieltro negro mu bueno un bonete morado que cal&ar gentilmente debajo del sombrero# B mi se4ora la condesa se encomend$ mucho a do4a Josefina le regal$ un mu rico brial. 7iguel 1erreiro Aam$n (e4ica# B este (e4ica que digo era de los fieles del rastro que saben seguir por el campo las veredas el camino de las gentes las bestias# B mi se4or el "ondestable me regal$ antes de la partida un jub$n de rico brocado una ropa de estado hasta el suelo. de lo que fra Jordi iba quejoso a causa de su mucha grosura. así como la caballería pre& de la ciudad. que parecía que nos quería derretir los sesos. fuimos marchando por las navas que llaman de =orre >lvidada# B 7anolito parecía de mejor semblante que los días pasados e iba mu contento de la mCsica que entrambos adobaban# B a la hora de almor&ar. aparte del físico de las llagas que queda dicho.C in c o >tro día de ma4ana salimos. eran los ballesteros criados del "ondestable @ebastián de =orres. chirimías. donde el "ondestable o nos abra&amos con lágrimas en los ojos o quise besarle la mano pero %l la apart$ luego me despidi$ mu tiernamente abra&ándome otra ve& como hijo# "on lo que tomamos el camino de -ndCjar los demás retornaron a la ciudad derramándose cada cual a su posada# B los nuevos que venían con nosotros. trompetas bastardas e italianas. de manera que todos fueron contentos satisfechos a su voluntad# B con esto los dulces sones del caramillo de 1ederico Esteban. por la puerta de @anta 7aría toda la ciudad se ech$ al campo baj$ para vernos partir. en mu lucido tropel. forrada de cibellinas mu finas. todo cubierto de fina chapería una ropa de carmesí morado para encima una guarnici$n grupera de mu fino oro sobre terciopelo negro# B todos los otros que a la tierra del moro del negro bajaban les alcan&aron igualmente grandes entrenas mercedes limosnas de mi se4or. con gran gentile&a. salieron a despedirnos acompa4arnos hasta donde acaban las huertas del (o o de la Aibera.

como gente bien criada. ellos le habían contestado conforme a la verdad que sabían. despu%s de abrevar las caballerías en una fuente que le dicen de Aegomello que es de agua casi amarga. la pitan&a escasa. por hacer noche buena para dormir al raso. retrajímonos a pernoctar a un lugar que dicen de la :iguera de -rjona. con ello más vino traído de la frontera taberna hubo harta&go completa satisfacci$n para todos# @ino que o. les había pagado una jarra de vino queriendo sonsacarlos sobre qu% gente llevábamos ad$nde íbamos. no fiándome de los calatravos. cuando advirti$ los huesos pelados. allí compr% una orcilla de miel. que tenía un parche en el ojo derecho le faltaban dos dedos de una mano. donde paramos a guisar de comer a saludar al alcaide. pernoctamos sin apartarnos mucho del camino con guardas dobladas# 1u%ronse algunos ballestas al pueblo a comprar vino a la vuelta los hice llamar contáronme que un criado del maestre. con mientes de regalársela a do4a Josefina cuando ocasi$n hubiese por ser ella. mand% luego llamar a -ndr%s de (remi$ le dije que dispusiera las tiendas de la ballestería fuera de los dichos pajares. que venía malacostumbrado de los días pasados. por remediar un hijo ti4oso que tenía# "on ello quedaron mu servidos todos partímonos contentos nosotros . mas el huesped. iba o sacando en claro que la ballestería recelaba que el motivo de nuestra gran prevenci$n viaje era . que es de los calatravos. allí montamos el real cerca de las eras. por arreglar el da4o. allí nos estaba aguardando el aposentador de la orden el cual por carta mensajería de mi se4or el "ondestable a estaba noticioso de nuestra llegada# B el dicho aposentador había dispuesto unos pajares donde podrían dormir los ballesteros peones criados unos decentes aposentos para los demás en unas casillas que allí están# 7as o. más no les pudieron sacar porque ellos más no sabían# B por lo otro que me contaron. segCn tenía notado. a las gallinas. mu golosa aficionada a los a&Ccares dulces de sart%n# "on esto pasamos adelante cuando a la oscuridad de la noche quería venir. mand$ freírnos huevos chori&os torre&nos.castillo que llaman de la 1uente del Ae . un (edro Aodrígue& para el que llevábamos ciertas mulas con bastimentos de parte de mi se4or el "ondestable# B el dicho alcaide mand$ matar dos gallinas adere&ar comida para la gente de respeto que íbamos# B siendo las hambres de fra Jordi mu buena. alabando. que era lo de que nuestra do4a Josefina iba a bodas con un mandamás moro de cu a conversi$n a la fe de "risto se habían de seguir grandes provechos para nuestra religi$n. por ciertos barruntos que en diversas ocasiones me fueron viniendo. seguimos nuestro camino andadura en pasado el lugarcillo que dicen de la "a4ada de Oafra. que es lo que en los pueblos se usa para salir de compromisos. le di unos maravedíes a la mujer del alcaide que nos servía fra Jordi le puso por escrito una oraci$n que era mu buena contra la ti4a. no fuese a haber enga4o o celada de su taimado maestre. que eran de -rjona. con maravillosa celeridad dimos acabamiento sepultura al discreto banquete.

a otro día de ma4ana. por congraciarme con la ballestería. les di suelta por espacio de una hora. detrás vinieron ciertas mulas con los serones cargados de pan reci%n hecho.distinto de lo dicho. por entre las pe4as matas que allí ha . o me e'cus% de hacerlo porque iba todavía el . por la afici$n que a mí tenía# 8e lo que o. a hacer por la vida dando franquicia al masculino ardor con aquellas mercenarias. liamos las tiendas . que venía algo quejosa de los muchos calores del día del escaso rancho que recibieran en la :iguera. recogiendo nuestros fardajes. con menguada tropa hasta llevando mujeres en el hato# 8e lo que o no quise desenga4ar a nadie. hermosas principales desta tierra# B fue el caso que en acercándonos a -ndCjar nos salieron al paso. entre grandes risas subidos cánticos# B fra Jordi se pas$ aquel rato dando conversaci$n a do4a Josefina. en o %ndolo. perdi%ronse ellos derramándose por el campo. o sea rameras. porque no se percatara de lo que estábamos aguardando# B mientras aquello pasaba. en su servicio e inter%s. a su falda vimos. que s$lo el aroma a laurel tostado que salía de entre el esparto llenaba de jugos la boca# B mand% que se repartiera con generosidad a la ballestería a los criados mo&os de mulas de lo que todos holgaron mucho# B aunque (edro de Escavias porfiaba que entráramos en su ciudad por festejarnos agasajarnos. pues tanto me daba que pensasen una cosa como otra siempre que no recelasen ni dijesen palabra de lo del unicornio# B así. regalos parabienes. que de todo ello se derivaba el viajar tan a salvo. por donde está el puente viejo del arro o @alado. que a se olían los frescos ca4averales de la rumorosa orilla del Guadalquivir. tendida como blanca sábana al alegre sol ma4anero. tiramos los mástiles. desclavamos las estacas. dimos vista a la sierra 7orena. por el pedregoso difícil camino. al que o conocía bien# B tuve gran alegría de verlo nos abra&amos cambiamos noticias de la gente que conocíamos a dos. alta a&ul a partes gris. (edro de Escavias. pasamos adelante sin tropie&o ni qu% contar a media ma4ana remontamos un cerrillo. no sabía si alegrarme o preocuparme# (asamos adelante en llegando a donde está el camino de las ace4as. pie&a de hasta cuarenta o cincuenta mujeres de la vida. las cuales al olor de la tropa acudían a hacer su granjería dejaban despobladas en barbecho las mancebías de la ciudad# B o. 1ederico Esteban. que era una ni4a inocente. gran amigo servidor de mi se4or el "ondestable. era que íbamos a escolta o descubierta de las minas de oro que el moro tiene en Ifrica que todo ello andaba a concertado por el Ae nuestro se4or el sultán de los moros que allí manda. le untaba aceite a 7anolito de Valladolid en sus partes más asentadas. que las llevaba escocidas %l se quejaba de que no estaba hecho para la caballería cabalgada que si sufría aquellas lacerías menguas era por amor reverencia al Ae nuestro se4or. más como amigo que como físico de las llagas. vimos venir a nosotros una lucida tropilla ta4endo alegres mCsicas# B era el alcaide de -ndCjar. la ciudad de -ndCjar que es de las más ricas.

que en homenaje llevaba el rostro descubierto. lugar de mucho se4orío pensamiento. sin apretar el paso. por donde regaladamente proseguimos# -sí íbamos haciendo leguas jornadas en la andadura de @evilla donde . llegamos a la noble ciudad de "$rdoba. todos mu alegres# E iban los hombres cantando a ratos las soeces canciones que entonces usaban los soldados sobre menospreciar el miembro viril del Ae nuestro se4or otras calumnias gruesas que por vergEen&a no asentar% en los papeles# B a veces salían liebres ellos las corrían. sin alcan&ar una. de vivos colores concertados. el buen (edro de Escavias nos acompa4$ gran trecho. cu o abad era hermano del "anciller del Ae nuestro se4or estaba a avisado de que llegaríamos# B nos recibi$ como si el propio Ae fuera venido. llegamos mu desahogadamente al lugar castillo que dicen de la Villa del Aío. luego salimos a ver la iglesia 7a or de la ciudad que es obra de moros cosa meritoria espantable de ver. de maderas vigas mu labradas pintadas a primor. en el caso que cuento.sol alto podíamos atrochar camino si seguíamos luego. a es poca la lu& brilla el sol enrojeci%ndose a lo lejos por la ra a del hori&onte# El cual brillor sería. se rubori&$ mostr$ gran placer# B el tal canto result$ mu especiado memorable pues fue acompa4ado a vihuela trompeta por 7anolito de Valladolid el físico 1ederico# B habiendo estos otros placeres seguimos el camino. cargamos nuestros hatos una abastada carga de panes reci%n horneados. para antar por el camino. con lo que todos quedamos contentos satisfechos a voluntad# B hecha colaci$n. donde o antes nunca estuviera# B allí pernoctamos en el convento que dicen de @anta -nastasia. sin que pasara nada que mere&ca el escrito. siguiendo a vueltas el apacible Guadalquivir. entre grandes chan&as risas# B con estos esparcimientos se fue viniendo la tarde . el de los vidrios pintados que las ventanas de la dicha iglesia ha# B de allí a otro día de ma4ana dijo misa fra Jordi de 7onserrate. hasta donde arranca el camino de 7armolejo. toda puesta sobre una muchedumbre de columnas que levantadamente sostienen los altos techos# B los dichos techos son llanos. tomamos el de @evilla que es de buen arrecife morisco. que no parece sino que uno va discurriendo por un bosquecillo de palmeras cuando. la más grande sala que hombre imaginarse pueda. la cual todos oímos con gran devoci$n. donde mostr% salvoconducto real luego nos dieron cobijo le4a cebada para las bestias# B de allí a dos días. por el camino nos fue cantando mu discretamente algunos versos que %l mismo había compuesto en loor de la belle&a de do4a Josefina de lo que ella. en tornando a la posada. en la que 7anolito 1ederico Esteban ta4eron mCsicas mu acordadamente# B luego. en la hora de la tarde. prove %ndonos de todo lo necesario para nuestra comodidad regalo allí hallamos posada mu bien adere&ada asentámonos luego a comer fuimos mu bien servidos todos abastados de muchos pescados vinos frutas de diversas maneras para las bestias hubo paja cebada.

allí mostraba el salvoconducto franquicia del Ae . con esto allanábanse todos los caminos. con lo que iba o tomando confian&a en la empresa en el mando hasta que acab% cre %ndome merecedor d%l dej% de achacarlo a la voluble 1ortuna o a la pensante (rovidencia que todos los negocios humanos conciertan no sabemos c$mo ni por qu%# B con esto poca cosa acontecía que fuera de contar sino que otras dos veces volvi$ a mover tumulto aquel gran bellaco de (edro 7artíne& de (alencia. despu%s de pasadas grandes calores aquella jornada. de lo que. pero me alcan&$ a adivinar en sus formas las mu lindas hechuras de !nesilla. que era en el palacio que dicen del conde de (aredes. 6el Aajado6 o hube gran enojo de ello. luego entr$ un bulto embo&ado que casi no vi. estando todas las horas vísperas del día queriendo partirme a su lado. habíamos venido a platicar juntos los dos.habíamos de embarcarnos para tierra de moros segCn tra&ado estaba# B o iba dejando puntualmente las cartas que llevaba del Ae del "anciller real de mi se4or el "ondestable. con la ventana cerrada. si bien nunca a solas sin presencia de sus criadas o de fra Jordi# B hacíame o a gran contrariedad que. con la mudan&a de los días. s$lo pudiera discretamente estarlo en las comidas acampadas. sin más lu& que una candelilla de aceite que había puesto en un nicho de la pared. a tientas. no lo quise castigar con rigor procuraba apaciguarlo contentarlo atra%rmelo. estando o en mi cámara. fui o a darme un ba4o a los ba4os moriscos que dicen de la Lima al tornar a mi posada. o la abrac% la bes% le protest% que siempre la veía con -ndr%s de (remi$ que cre era que a nunca más viniera a mí# (ero ella me torn$ a poner. en notando que muchos ballesteros lo tenían por su jefe natural lo obedecían más que al sargento -ndr%s de (remi$. en los lugares personas destinatarias dellas# B donde no había carta que dejar. mu dulcemente me condujo al lecho que era una gentil cama bien emparamentada. si parábamos en posada. sin consentir hablar ni que o hablara. %ndose a donde la lu& estaba sopl$ sobre ella la apag$ cuando se hi&o la oscuridad completa. con su cinta bermeja su sello emplomado. como aquella ve&. que a a veces. acabaría derivándose da4o mío %l de todo murmuraba de todo iba quejoso los que lo seguían dejábanse henchir las orejas de viento# -ndaba o un algo distraído con mi amor por do4a Josefina no perdía ocasi$n de estar cerca de ella. atranc$ la puerta como solía vino a mí con los bra&os adelantados. donde mu gentilmente nos tenía hospedados el primo del maestre de @antiago. en que procuraba o hacerme el concertado ordenador de qu% mesa había que aparejar o d$nde armar tienda o sombrajo o. abríanse puertas concertábanse voluntades. qu% aposento limpiar para regalo acomodo de do4a Josefina# B fra Jordi me notaba la afecci$n me miraba a mí la miraba a ella se sonreía sin decir palabra o movía la cabe&a como diciendo9 6FHu% se va a hacerG KLa vidaL6# B a todo esto el día que pernoctamos en Dcija. como se verá. mas. por defenderme de las grandes calores. donde hicimos lo que . el dedo sobre los labios .

por encima del -ljarafe. cerca de la iglesia 7a or. delgado como huso breve de talle por más que remediarlo quisiera gastando chinelas de doble suela tac$n florentino por más levantado parecer# B not% que sus oficiales criados procuraban no arrimarse a su persona cuanto más cerca d%l andaban más se achicaban. la banda de palomas de sus a&oteas blanqueadas las plantadas manchas de las palmeras los cipreses de los huertos. orejas salidas como mono. el cual ornaban muchas macetas una manadora fuente central. que parecían maceticas a lo lejos. más a&ul transparente que en otras tierras. que nuevamente dejar% de relatar porque si la humana natura aquella acci$n demanda. o mismo no pude evitar encogerme un poco de cuello cargar la espalda. donde quedamos mu bien aposentados servidos de pan cecina de paja fresca cebada de le4a las otras cosas que son menester. como si anduviese por una cámara baja de techos. las cargas de clavo de canela de oro fino nue& perfumes de olor las otras mercaderías preciosas en que el genov%s comerciaba# Era 1rancesco 1oscari obra de sesenta a4os. el dedo de la torre 7a or. banquero del Ae gran amigo de su se4oría. allí tomamos asiento en crujidores bancos de mimbre dio palmas a las que acudieron criadas pidi$ un refresco de sorbete de nieve. que nunca me viera en ciudad tan grande famosa. por encima de la ciudad se divisaba el -ljarafe verdia&ul. . en medio de todo ello. más . por no parecer más altos.otras veces. tal como el Ae nuestro se4or por carta ordenaba# B este lugar dista una legua de @evilla porque era voluntad del "anciller real que acampáramos allí sin pisar la ciudad hasta que la nao que había de llevarnos a tierras africanas fuese entrada en el puerto# . . manjar delicioso digno de mesa cardenalicia. mercader genov%s.otro día fui o a @evilla con un criado del conde de "amarasa con fra Jordi su lego nos llev$ a un palacio. donde moraba 1rancesco 1oscari. un levantado jardín donde los huertos dan jugosas naranjas fino aceite. cara de águila. la humana decencia discreci$n vedan su preg$n dictado# "on esto fueron días vinieron días al cabo llegamos a las cercanías de @evilla a se veía a lo lejos la cinta parda de sus murallas . por detrás de ella. el cielo limpio. cuando esto hube notado. en esta humildad departía con %l# B 1oscari nos recibi$ con mucha amabilidad cortesía cuando supo qui%nes %ramos nos hi&o pasar a un patio que allí había. en grandes libros aforrados de pergamino. navegado mar de alegres vilanillos fugaces golondrinas# B aunque tenía grandes deseos de entrar en @evilla. me retraje por cumplir mi oficio de aposentar cumplidamente a la tropa aposent%la en un cortijo grande de los duques de "amarasa al que dicen =orreblanca. a cu o cargo estaba todo lo tocante a mandarnos a Ifrica# 1rancesco 1oscari nos recibi$ en una sala grande que junto al &aguán estaba era el lugar donde sus escribanos contables trabajaban para asentar. que es la jo a de aquella corona de la espa4ola. cuando nos hubo preguntado algunas cosas del viaje de nuestras patrias respectivas. a la romana.

se qued$ un momento pensativo silencioso. no fuera a haber hablillas me cre esen pusilánime o amilanado en las justas vísperas de la partida# La cual habría de ser de allí a veinte días. s$lo que el unicornio es más receloso de la humana compa4ía que los otros se oculta dentro de espesos bosques de muchas leguas de contorno. antes que por más valiente esfor&ado como creía. ha grandes ríos grandes árboles muchas grandes fieras# -llí es donde pacen el le$n el elefante la mona el unicornio. en la flaque&a de un momento. sabemos que al otro lado del arenal están las tierras de los negros donde. sin perder comba# B la que iba llevaba trigo. cuero. donde habitan mu fieras serpientes voladoras# -llí tendr%is que buscarlo si es que lo halláis# Bo os puedo facilitar el viaje hasta las puertas del desierto9 más allá no# Esto le dije al Ae cuando nos vimos por @an 7iguel estuvo de acuerdo9 el resto es cosa vuestra6# Estas otras ra&ones nos dijo micer 1rancesco con grande franque&a derechura. segCn dicen. por lo menos. sorbi$ de su vaso sin más dibujos fuese derechamente al grano dijo9 6Encontrar el unicornio no va a ser empresa fácil# 8e mi c$nsul en @afí. sebo malaqueta. que era cuando se esperaba la arribada de la nao africana que cada mes hacía el viaje de @al$ a @evilla. aunque a %ste . que es hombre de toda confian&a a deja preparada vuestra llegada. este recado tiene dos caminos hechuras9 el uno por mar. por donde conocí a la dificultad de la empresa empec% a moderar el contento primero que la confian&a real había despertado en mí# :asta se me pas$ por la imaginaci$n. que van secretas por aquellos paralelosN el otro por tierra. he sabido que no se cría tal animal en la tierra de los moros. por no llamar la atenci$n al concejo. mas obr% como prudente me guard% de confiárselo a nadie.por cortesía que por verdadera curiosidad. laca oro# 7icer 1rancesco 1oscari nos despidi$ mu gentilmente a su puerta concert$ con nosotros que los ballesteros no fuesen a la ciudad sino en turnos de a cinco. siguiendo la derrota de las naos portuguesas. %stas eran dos naves del mismo nombre hechura que cuando la una iba la otra venía se cru&aban en la mar marinera. vino. goma. a lo que se me alcan&a. cru&ando el desierto de arena# Los dos caminos son malos pero el de la mar es peor puesto que los portugueses no dejan pasar nao alguna más abajo de las islas -fortunadas si os toparan más abajo pensarían que vais al comercio os barrenarían la nao la echarían a pique os apresarían o algo peor# -lgunos que cono&co lo han intentado porque creen que dándole la vuelta a Ifrica puede llegarse por agua a la !ndia sus especias pero no han vuelto a saber más de sus naos tripulaciones# 8escartando el mar. como el viajero que charla con sus eventuales compa4eros de posada en una venta caminera. la que venía traía cobre. nos queda el camino del desierto# (or ahí tampoco han bajado muchos cristianos pero. que me escogieran por más mentecato menos avisado que los otros. por lo que tendr%is que bajar a la tierra de los negros. a4il. arneses pa4os catalanes otras baratijas.

que tal les pareci$ fra Jordi con su hábito nuevo. que la due4a do4a Joaquina le cortara cosiera mu industriosamente de una pie&a de buen pa4o mercada en Dcija# B así ataviados. vini%semos los algos a almor&ar con %l su familia. que era una matrona fortachona colorada. lo que tuvimos por grande se4alada merced. por el mar. el alma de los hombres# . aunque sea tardíamente por su da4o. tomaron las descabalgadas caballerías las metieron para las cuadras mientras se abría el port$n del &aguán micer 1rancesco aparecía viniendo a nosotros con los bra&os e'tendidos el semblante sonriente alegre# B detrás de %l venía su mujer. u observaci$n perita de quien va conociendo. en somo una ropa bien hecha de damasco negro. catando que era mejor no altercar ni meternos en líos en tan se4alada víspera en que 7icer 1rancisco nos recibía liberal francamente# Llegamos pues al palacio salieron criados con la librea del genov%s que era mitad a&ul. en mu contenta vistosa batalla. sino que s$lo dos o tres burgueses repararon en nosotros fue para hacer chan&as sobre 7anolito de Valladolid por el rastro de olores que detrás de sí iba dejando . con un tocado mu lindo de nueva manera. tan acostumbrados están a a las grandes visitas. visti$ do4a Josefina un rico brial de fino brocado verde. de lo que mucho me envanecí si bien luego se me represent$ el pensamiento de que las ni4as nos miraban como se mira a la gente que a no ha esperan&a de volver a ver más en la vida no s% si sería achaque del vino. así nos despedimos besándole o la mano %l se torn$ a su escritorio a sus negocios# B el domingo llegado vestí o las mejores galas que conmigo traía. un capello trepado en la cabe&a bien francesamente cal&ado se espolvore$ de polvos de olor más que hubiese sido discreto en var$n. aunque no decían encomios ni cosa agradable de oír. mitad dorada. fra Jordi de 7onserrate estren$ hábito de pa4o nuevo. que caía en domingo. sus cuatro hijos sus dos hijas. guapos ellos no tan guapas ellas. en son de mu graciosa desenvuelta dama.quedaba avisado de una misi$n real que había de embarcarse# (idi$nos tambi%n que de allí a tres días. que o lo tengo asa& melanc$lico. tanto que a los mirantes era mu apacible# B 7anolito de Valladolid se acical$ con un jub$n de cetí negro vestido sobre %l una ropa corta de mu rico carmesí brocado. fuimos a @evilla entrando por la puerta que dicen de 7acarena tomamos la calle 7aestra derechamente que va a la iglesia 7a or donde la famosa torre está# B la gente no abría calles ni se asomaba a vernos desde las ventanas ni nos miraba mucho. mu adere&ados de cadenas de oro finas jo as piedras haciendo gran honor a nuestra visita. todos hacíamos oídos sordos. todos soberbiamente ataviados con mu ricos brocados finas pieles. que eran aquellas que me diera mi se4or el "ondestable de rico brocado el carmesí velludo morado forrado de mu preciadas cibellinas. forrada de bellas martas. tres palmos más alta que %l tres arrobas más prieta. como o esperaba. por el color del comercio# B tuvieron las riendas de las se4oras del ar&obispo.

ni de los aparadores con cubiertos de oro vajillas ni de la legi$n de criados que nos sirvi$ de comer ni de la rare&a e'celencia de los bien sa&onados guisos asados que micer 1rancesco nos dio a catar. por la desnuda espalda abajo siguiendo la horquilla de la rabadilla. que era lo más rico de lo que o había visto hasta entonces e'cedía por lo lujoso al propio alcá&ar del Ae # "uando se pasaban las puertas. ni de los tallados muebles. en bulto mu a las veras. por tener entretenida a la ballestería al peonaje por e'cusar ruidos trifulcas. de mu fina labor menudamente pintados con pavos reales sus colores eran tan luminosos a lo vivo que era maravilla verlos tenían pintados dragones echando llamas por la boca que parecía que eran de verdad querían quemar los brocados terciopelos sedas cintas que junto a ellos discurrían# ?ada dir% de las taraceas. s$lo que aqu%l fue el broche de oro de nuestro vivir descuidados lo que despu%s vino fue el valle de lágrimas que la humana carne padece# S e is Vinieron días pasaron días en la espera de la nao o. los trabajos del dios :%rcules# B fue de ver que 7anolito se emocion$ de tanta belle&a se qued$ embobado le pas$ la punta de los dedos. micer 1rancesco vino a mostrarnos menudamente su palacio. con llamadores de bronce delicadamente cincelados. los más de los días mandaban correr la sortija delante de la posada . se entraba en un patio distinto más recoleto del de los sillones de mimbre que vi%ramos el primer día# B este patio estaba adornado con muchas pinturas de gran primor tapices grandes en las paredes adornado de vajillas de plata de eserías moriscas en los techos del claustro# B había en medio un po&o chico con el brocal esculpido en un bloque de mármol blanco traído de !talia a lo que nos e'plic$ el anfitri$n# B este labrado mármol ense4aba. a :%rcules. a lo que fra Jordi carraspe$ un poco me mir$ con una media sonrisa c$mplice# B del patio subía una mu lujosa escalera al piso alto# B la dicha escalera era mu ancha de mármol blanco en cada pelda4o había un jarr$n valenciano algunos de la "hina.7ientras la comida se aparejaba. ni de los finos e'tra4os vinos adobados que bebimos en pintados cristales de primorosa talla# 8ir% tan s$lo que nunca pensara que fuera posible vida tan regalada en la tierra.

quedaron mu recomendados del asentador de que no osaran tocar un ánfora de las que allí iban.ponían ciertas sedas para que cualquiera que metiera la lan&a por la sortija ganase cuatro varas de seda para un jub$n. unos acrecentaban sus haciendas con la mengua de los que las perdían. cada uno con la librea de su amo. con el mucho juego de dados. de los que trabajan en el puerto. una de estas que dicen carraca. que estaba arrimada al muelle cerca de donde está la torre grande ochavada que llaman del >ro# B tenía la dicha nao los palos tan altos como la torre# B a estaba el capitán de la madera esperándonos. no hubo nada digno de menci$n sino que todos nos acomodamos mu concertadamente dentro del bajel# B el dicho bajel parecía más grande por dentro que por fuera. llevando sobre sus cabe&as los fardos con la carga postrera unas barricas de sala&$n unas canastas de pan que en un carro allí cerca esperaban . que todavía no se abrían las puertas por la hora temprana. fuimos pasando al arenal de la ribera luego seguimos por ella admirados de los muchos mástiles palos cordajes de las muchas naos de todas clases hechuras que allí se asientan# B dejando a la mano de tierra grandes corrales techados fuimos avan&ando# B en los tales corrales es donde los mercaderes guardan sus mercaderías que van vienen. que tenía gran prisa por embarcarnos largar amarras antes que bajara más la marea estaban las tablas del puente tendidas para el embarque de la caballería# 1uera de un mulo que se asombr$ ca $ al agua. las unas de Ifrica las otras de distintos puertos tanto de la "ristiandad como del moro# B era cosa de admirar la juiciosa disposici$n el mucho orden en que fardos ánforas se apilaban por muchas partes. guiados por un criado de micer 1rancesco que en nuestra compa4ía venía. el alborotador. en ello se iba el tiempo sin más notoria cosa que escribir# Lleg$ el día de la partida era aCn de noche cuando almor&amos salimos de =orreblanca tomando el camino de @evilla nos fuimos dando la vuelta por delante de la muralla. con un ojo bien abierto. el capitán de la nao pidi$ . por un portillo que dicen de 3ibaragel. prestos a defender sus custodias# B así fuimos caminando. sin entrar en la ciudad. o su precio aquilatado. que estaban contadas selladas que a la arribada se volverían a contar si faltaba alguna se les descontaría de la soldada por tres veces para que sirviera de escarmiento# "on lo que quedaron mu avisados no osaron rechistar. en esto cru&ábanse apuestas con ello. segCn de bodegas camaranchones desvanes tenía# Los ballesteros peones fueron a donde el lastre estaba. lo hubieron de rescatar los marineros con sogas. donde ha un castillo mu fuerte que mira al río. así como el celo de los corchetes. fuera del (edro de (alencia. que lo vigilaban todo dormitando sobre los lien&os. hasta que llegamos a una nao más grande que las otras. que era la arena fina que en el vientre de la nave va. que siempre tenía que apostillar algo todo le parecía mal# Embarcamos todos subieron algunos esclavos negros. esto cumplido. la mano en el garrote.

vi a una gentil dama que había madrugado a peinarse con un espejillo junto a la ventana de una torre me acord% de mi se4ora do4a Josefina que desde que subi$ a la nao entr$ en su cámara de popa no la volviera a ver. cu o alcaide se llama 8iego García de :errera. donde había algunas casuchas un castillete. que era un genov%s bajito. albergar más que claros castos pensamientos sobre mi amada do4a Josefina# Estando en esto vino a verme el capitán de la nao.licencia al alguacil del maestro del puerto para soltar amarras# 8i$sela el otro desde su palenque de madera dio el cabo de vela las voces de soltar cuerda el barco se fue apartando de las tablas del embarcadero con un temblor que puso un punto de angustia en muchos esfor&ados pechos. gente asa& soe& mal ense4ada. como estuviera mirando para allá s$lo vi la puerta de la casetilla cerrada por un ventanuco la cara de !nesilla que platicaba con -ndr%s de (remi$. se regocijaban mucho. como usted sabe. por esas rare&as de las mujeres. !nesilla de ve& en cuando le ponía los cuernos conmigo. el 6signore6 1rancesco 1oscari. si bien. donde se entorpecieran con el mirar de tanto ballestero marino medio en cueros como por la cubierta. de lo que hube gran envidia. el puerto de @afí6# . por la buena crian&a que me tocaba como oficial su o. que por allí se comercian mucho baratamente con los moros de la tierra adentro# B en todo este tiempo pocas veces pude platicar con do4a Josefina nunca a solas. que o mismo afincadamente le pedí que estuviese en su cámara con las otras mujeres no fuera della. así es que vengo a ponerme a su servicio para lo que mandar quisiere. a %ste le dejamos unas barricas de sala&$n vino otras cosas cumplideras a los que allí moraban. mu a su salvo sin recato alguno. que enfrente de @evilla está. de no mediar tan cristiano nombre. casi enano. porque la nao africana. cargamos muchos fardos de cueros de cabra. mi amo patr$n. pues hubimos muchos v$mitos quebrantos fiebres de la poca costumbre que se tiene por la parte de Oamora "uenca =oledo de navegar sobre la mar de los peces por el mucho cabecear que las ondas daban a la nao# 8e lo que los marineros. que. andaban# B ellas solían salir poco rato solamente al .lo que o respondí con otras cortesías fine&as así quedamos mu obligados el uno para con el otro e hicimos buenas migas en el resto de la travesía que fue de mes medio. siempre que no me aparte de mi derrota que es. aquella chusma maloliente# 8ir% tambi%n que en el camino hubimos de parar una ve& al lado de una pla a que decían del 1uego. segCn vestía juraba. de nombre @ebastiano 7ataccini# 66@ignore capitano6 J me dijoJ. me ha elogiado mucho su buena disposici$n crian&a. iba sobrada de carga no podía navegar más aprisa# B este tiempo que digo a los más se nos hi&o largo como si cinco a4os pasaran. por obediencia al Ae mi se4or. aunque mu marinera. empe&amos a flotar río abajo saliendo al ancho mar cuando pasamos por frente al castillo de =riana. cualquiera hubi%ralo tenido por moro. en tanto que o no osaba. que mi sargento de armas pudiese ir adelante con sus requiebros.

del esti%rcol que subía de las sentinas que no s% si tambi%n será medicinal# -sí fueron pasando los días hasta que por fin quiso 8ios que llegásemos al puerto de @afí. que a estaba avisado de nuestra llegada nos recibi$ con mu buenas corteses ra&ones confites dátiles quesos# Huedáronse allí descansando las mujeres o dispuse luego el sitio donde habían de clavarse las tiendas guardarse nuestros fardajes. medio desnudos. que fue en medio de una despejada pla&uela que allí se hacía. se amasaban apaciguaban un poco en sus bodegas cuando oían ta4er instrumentos# B a pesar de ello echaba o de menos la tierra quieta hasta el polvo de los caminos las picadas de los tábanos mulares estaba deseando de tocar puerto perder el olor a sal del mar. delante de las casas al lado de un foso empali&ada que. entrada la noche. más lejos había un pocillo del que . donde el barco iba# Este puerto está en la costa que ha delante de las islas -fortunadas. ni4os los más. pero a había en ellas castellanos catalanes genoveses hasta francos# @afí no era más que media docena de casuchas arrimadas a una pe4a grande que tiene una hendidura por donde entra la mar a su amparo se meten refugian los barcos como las avispas en el tiesto de un cántaro# :abía un corral de adobe cercado de matorrales espinosos guardado por guardas moros que era donde aguardaban las mercaderías de 1rancesco 1oscari# Las otras casas eran las de los guardas las del c$nsul del Ae de 7arruecos# "ien o doscientos negros moros estaban en el atracadero esperando a la nao se reían mucho. en la tierra del moro. entre mucha miseria. que ahora son de "astilla# Entonces no lo eran todavía. que desde lejos se veían relumbrar los blancos dientes# Esta es cosa que siempre me ha maravillado en tales gentes aqu%lla fue la primera ve& que lo not%. que hasta los caballos.atardecer estábanse en su rinc$n de la popa hasta que. que -ndr%s de (remi$ había puesto en mu buena ordenan&a para impresionar a los moros mirantes. luego subieron los otros a su oficio se pusieron a descargar la nao# 7ientras tanto pasamos a la casa del c$nsul de micer 1rancesco 1oscari que tambi%n result$ ser genov%s. primo segundo su o o algo pariente a lo que entendí. a falta de muro torreado. había otras casillas mu miserables cho&as mu pobres que parecían estar desmoronándose por ellas pululaban como hormiguero muchos moros moras negros. el sue4o las vencía se retraían a dormir en esas horas solían ta4er sus mCsicas 7anolito de Valladolid 1ederico Esteban. lo que era de mucho sola& entretenimiento para todos. gobernada por el diestro piloto a maravilla . luego de re&ar las oraciones que son costumbre mu devotamente hincados de rodillas mirando a la tierra. quería guardar @afí de la parte de la tierra# B de la otra parte de este foso cava. digo lo de la blancura fortale&a de los dientes que entre los negros gastan# Lleg$se la nao concertadamente a las tablas. que es bueno sano segCn dicen. desembarcamos todos los ballesteros. que andaban alborotados flacos de tan larga travesía.

mas no quise porfiar sobre esto por no parecer descort%s a nuestro anfitri$n guía# B en los cuatro días que tardamos en llegar a la ciudad no hubo cosa digna de cuento sino que pasamos por un palmeral largo. de todo lo cual o saqu% en limpio que Ifrica era un lugar pobre desapacible me hice mientes de darme priesa en encontrar el unicornio para volver a tierra de cristianos cuanto antes# =enía o entonces veintitr%s a4os reci%n cumplidos el pelo negro como un ti&$n robusto joven el cuerpo todos los dientes en su sitio tan entero sano como me pari$ mi madre# B así eran los cuarenta nueve hombres tres mujeres que conmigo venían. junto al c$nsul moro. que es la ciudad más grande de Ifrica aCn del mundo la mejor cercada más adornada de palacios fuentes otras maravillas que el c$nsul menudamente describía con mucho molinete de manos# (ero cuando dijo que el Ae de 7arraqu%s era el más alto poderoso del mundo. antes que apuntara el sol. corrido por una fuente de agua clara fría. el hombre iba más desembara&ado que otras veces más parlador viendo tras de sí tan lucida batalla de ballesteros cristianos. se habían al&ado varios re es que se hacían la guerra unos a otros. liamos el fardaje levantamos el campo salimos de @afí en compa4ía del c$nsul del Ae de 7arruecos. de manera que el fraile nos iba poniendo en cristiano lo que los otros dos hablaban en moro# B así fuimos sabiendo que estábamos a cuatro jornadas de 7arraqu%s. segCn vinimos a saber. a por ahí conocí que tambi%n los otros loores que de la ciudad decía serían desmesuras ser verdad. no metían lengua en paladar con aquella parla mahometana que parece gra&nido de cuervo unas veces otras trabalenguas de cristiano atragantado# :e de decir que de todos los que íbamos. con todo. como Jonás del de la ballena. una mancha de poco verde sin árbol que sombra diera. que por aquellas tierras son tenidos por mu buenos temibles soldados# 8e lo que por un lado nos holgábamos nos hacían halago placer nos esfor&aba por el otro lado nos preocupaba viendo que tan pronto. que el ojo del amo engorda el caballo. íbamos go&osos por ver la curiosidad de lo que los días nos deparaba (aliques fra Jordi iban en la cabe&a. que a la víspera a estaba en su casa para registrar el cargamento que había de venir# "argáronlo todo en camellos. tiramos las tiendas. donde había muchos moros encaramados a los fle'ibles troncos de las . tomaron camino nosotros detrás de ellos apaciguando a los caballos que mucho se asombraban del olor de los camellos escoltándolos# B como el país no estaba mu seguro porque.otro día de ma4ana. a había barruntos de da4o en la nueva tierra que pisábamos# 7as. que los ojos se me llenan de lágrimas cuando ahora lo escribo pienso en ellos vi%ndolos como si aquí delante se me presentaran# . apenas salidos del vientre de la nao. el lugar más pintado deleitoso del mundo. tanto en tierra de moros como en la de cristianos.todos sacaban agua alrededor del pocillo algunos huertos medio agostados. s$lo (aliques 1ra Jordi entendían la parla arábiga. cada uno a la reata de su esclavo negro. mi%rcoles. cada uno por su gente tribu.

s$lo que allí la llaman "utubía# B esto quiere decir en arábigo 6la de los libros6 porque a su vera se armaba el mercadillo de los libros en otro tiempo. moros moras muchos ni4os que como moscas a miel a nuestra novedad concurrían. para alimento de los caballos mulos. a la tarde llegamos a la vista de 7arraqu%s era tal la ciudad que en muchas cosas parecíase a @evilla9 llana. lo que por intermedio de (aliques agradecí mu encarecidamente . a la usan&a del país. mu alegremente fuimos llevados adelante entramos por la puerta que llaman 3adoucala que tiene cerca un corral grande al que llaman 7amunia es donde se asientan las caravanas que pasan el desierto de arena allí tienen reposo# B este corral es como patio grande cuadrado que por sus cuatro partes tiene corredores cámaras donde arriba duermen las personas abajo los animales s$lo tiene una puerta grande cumplida que siendo de noche se cierra con guardas velas para que ninguno de la ciudad pueda entrar ni de los forasteros allí posados salir. por encima. de la falta de costumbre. tan grande era# B en medio del patio había una fuente mu buena que daba dos ca4os de agua delgada fría# B al otro lado un buen mont$n de le4a que el Ae de los moros nos había mandado poner otro de paja.palmeras. domingo. ocupamos s$lo una parte quedaron las otras tres vacías. cuando los moros sabían leer más que ahora# B es curioso que en la "ristiandad. así se e'cusan disgustos. los comimos con leche de camella. salieron a recibirnos los criados del Ae con mucha grita mCsica de &ampo4as tambores con aguas de olor. ruidos alborotos# -llí. nos hospedamos . al raso. se le afloj$ el vientre a fra Jordi hubo de curarse con un cocimiento de sus propias erbas era cosa de mucha risa verlo tirarse abajo de su mula. asomándose. lo que o achaco a su obstinaci$n en seguir la falsa secta de 7ahoma a su ceguera. con ellos gran copia de gente comCn. a pesar de las secas de las pestes de las guerras ruidos calamidades que 8ios nos manda por ser malos cristianos. como almiar inverni&o. que viendo los buenos sucesos de los cristianos no les abre los ojos para que escarmienten se enderecen por el sendero de ?uestro @e4or Jesucristo# B con esto. correr como conejo a levantarse los hábitos al recato de una mata o de una pe4a si las había o. cuando no. segCn nos íbamos llegando a la ciudad. con sus murallas pardas mu largas . estaban mu jugosos bien traídos con la leche de las camellas que es menos dulce que la de burra con que en "astilla nos criamos# 7as. con ser tantos. buscando dátiles de los que nos ofrecieron algunos en cestillos de paja. haciendo que no oía la chacota que la ballesteril plebe levantaba sobre el blancor proporciones de sus nalgas# El cuarto día. cada tiempo es mejor que el de sus padres a trancas barrancas vamos mejorando de estado condici$nN no así entre los moros que antes se les ven por doquier se4ales de ir para atrás hacer cada día peor que el postrero. cuando el cuerpo le pedía alivio. pues. las paredes blancas a&ules las copas de los árboles en los jardines el dedo de una torre que parecía a la otra 7a or de @evilla. como si llegaran al cielo.

con la mano puesta en el cuchillo echando lumbre por los ojos. posando la punta en el ho o que debajo del bocado de -dán está. que @atanás 3ercebC 1allam$n nos meti$ en este berenjenalL6 B se puso rabioso decía que nos encerraban en cárcel que o lo había consentido no mirando a la seguridad de todos que ahora quedábamos a merced de los moros enemigos de la religi$n presos dellos# B a estaban alborotándose algunos ballesteros de los que más con %l andaban mejor le bailaban el agua cuando -ndr%s de (remi$ se fue para %l sin decir palabra chica ni grande le asest$ una gran pu4ada en el rostro que lo tir$ al suelo ba4ada la boca en sangre le trep$.al oficial que nos aposent$# B %l dijo que al otro día de ma4ana vendría a traernos noticia del Ae que ahora cerrarían las puertas. mas no quise llevar a -ndr%s de (remi$ sino . hall% que estaban las tres curiosas asustadas. asomadas al patio. como era allí costumbre. a lo que o accedí tom% a fra Jordi a 7anolito de Valladolid. cuando vio que cerraban las puertas por fuera. se4al que o apreci% de discreta buena crian&a# B en saliendo o. sin pasar %l del &aguán entrepuerta de la casa. de lo que sentí envidia de la firme&a de -ndr%s. cavilando en las mudan&as aconteceres de la víspera# 7ostrándose el alba. se alborot$ al&$ una gran grita9 6K(ara cuerpo de tal. el de la cara rajada.la que venga te juro por mi fe de "risto por @anta 7aría que te he de hacer enforcar como me llamo -ndr%s contigo a todos los que se te pongan al lado# Esto queda dicho sirve para ti para todos6# B luego le retir$ la espada el otro se levant$ más apaciguado los demás ballesteros fu%ronse retra endo para sus aposentos hablando entre ellos eso fue todo# B o mir% por las mujeres que se habían instalado en una celdilla que tenía su postigo con cerrojo. además de (aliques. fuímonos todos a dormir o dispuse dobladas guardas velas en las cuatro esquinas de la a&otea del casal otro en la puerta que guardara tambi%n el aposento de las mujeres con esto me apacigE% hasta otro día aunque dormir bien no pude. que a estaba vestido con aquel jub$n de fina chapería velludo carmesí morado que me regalara el "ondestable. al lado de la puerta grande. por ver de sacarlos de las pocas carnes en que habían quedado en la nao marinera. con lo cual se despidi$ mu gentilmente# B (edro 7artíne&. %l me dijo que era hora de llevarme delante del Ae que si o daba licencia podían venir conmigo las personas de nota que me acompa4aban. catando lo que había ocurrido. le dijo con vo& suave. que nadie pensara que tanta tenía. cuando -ndr%s de (remi$ meti$ mano al estoque se lo puso en la garganta. de buena gana hubiera querido ser o el que le cortara las muchas alas espolones al 6Aajado6# B en eso qued$ la cosa# -comodáronse los caballos con mucho pienso. se present$ a la puerta del corral el nuncio del Ae de 7arruecos mand$ abrir las puertas de sus cerrojos luego aguard$ fuera a que o saliera. un diente# B a se levantaba el de (alencia como toro enrabiscado. que había de mediar en nuestras fablas arábigas. segCn luego se supo. como si no estuviera enfadado9 6(edrillo "ararrajada9 %sta es la Cltima ve& que te consiento gallo# .

despu%s de cru&ar dos patios mu hermosos con estanques orlados de macetas de olor. como con desgaire. firmado por mi mano rubricado con una cru& que parta divida mi nombre6# .lo que %l asinti$ como discreto los que teníamos que marchar marchamos luego# El oficial moro que nos acompa4aba era un hombre membrudo gentil bien parecido. de lo cual hube o mucho placer e iba mu enhiesto sacando pecho afuera puesta la mano diestra. el !nfarafi nos condujo por un campo espacioso donde se montan los tenderetes del mercado que luego supe que se llama Jemsa el 1na que. s$lo que el protocolo del Ae de 7arruecos lo prohibía hasta que el Ae mismo nos hubiera visto# Lo cual no sabía o si cre%rmelo. algunos de ellos no . con el tiempo.que tomándolo del bra&o lo llev% aparte le encomend% estas palabras9 6-ndr%s. antes bien les parece la actitud natural# Es el caso que ellos son demasiadamente desconfiados no s% bien si serán tan desconfiados porque son mu embusteros enga4adores o si son así de embusteros enga4adores porque son mu desconfiados# Es cosa que por mucho tiempo que se viva con ellos nunca llega uno a aventar en claro# -sí pues. por la tra&a el lujo de las vestimentas. sobre el pomo del estoque. amigo. para levantar la capa por detrás. segCn (aliques puntualmente iba diciendo no s% o si verdaderamente lo entendía o si entendía un poco se inventaba otro poco o si lo entendía todo pero s$lo nos decía lo bueno porque lo cierto es que solamente alaban&as loores recibimos. ora los trajes. al parecer cortesanos. que estaba guardado por sa ones negros vestidos de blanco. no fuera a tomarme por rCstico desconfiado# Luego. he venido a advertir que a los moros no les afrenta que uno se muestre desconfiado receloso con ellos. no tan negro como los moros suelen ser. por donde conocí que aqu%l debía ser el alcá&ar posada del Ae de los moros# B acudieron pajes negros a tomar los caballos descabalgamos nos dejamos conducir por !nfarafi. en tal lugar se agolpaba gran muchedumbre de moros así de hombres como de mujeres ni4os que salieron a vernos formaron calles que pasáramos se reían hacían sus comentos en algarabía elogiando mucho. saqu% en claro que en su cuartel había muchos caballeros cristianos amigos su os que hubieran querido venir a vernos. quedas al mando de esta tropa al cuidado de do4a Josefina las otras mujeres# Hue nadie salga del corral sin recado cierto mío. en lengua arábiga. pero tampoco quería contradecirlo. es pla&a de la asamblea de la muerte. a una gran sala mu adornada pintada donde el Ae recibía# B estaban en la dicha sala obra de veinte o treinta personas. ora los caballos. por el rabillo del ojo veía negros ojos de mora orlados de sedosas suaves pesta4as e iba rumiando o en mi cora&$n si despu%s de todo no sería placentera la vida de estos infieles en el cora&$n de Ifrica# B con esto llegamos a un gran muro bermejo de tapial sin almenas ni tejadillo. por lo que fuimos hablando por el camino con el lengua (aliques de por medio. sino antes bien blanco quemado de los muchos soles a que su vida militar lo acostumbraba# 8ijo que se llamaba !nfarafi .

cosa que. los tiene separados entre ellos cabe la u4a del dedo horramente# Lo que es gran necedad pues siendo así todos los burros gran parte de los caballos serían tambi%n profetas. los moros. membrudo con la mirada complaciente como de vaca reci%n parida# ?o me pareci$ mu agudo de entendederas.vestían a la usan&a mora sino como cristianos todos estaban mu animadamente departiendo platicando en sus corros hasta que nosotros fuimos llegados con lo que se silenciaron para mirarnos. sino que al lado tenía su "anciller que era el que le iba indicando cuanto tenía que hacer convenía a la ocasi$n# B en llegando a anunciarme el ma ordomo. mas o la asiento por letra no por imprudencia mía. sino por escarnio del falso profeta 7ahoma de su secta embustera# B era el caso que cuando fuimos llegados a 7arraqu%s. que so ferviente cristiano en todo presto a admitir lo que la !glesia ense4e tanto si lo entiendo como si no lo entiendo. estaba a las puertas de la ciudad venía con un gran ej%rcito contra el otro que en la ciudad tenía su asiento %ste era el que llamaban -bdamolica . al cual llamaban 6el 3ermejo6. los moros usan poca# S ie te Esta es la hora llegada en que debo e'plicar ciertas cosas cumplideras para el buen entendimiento desta historia# El Ae de 7arruecos se llamaba tambi%n el 7iramamolín que es tanto como decir el enviado de 8ios. . había en el reinado de 7arruecos no un 7iramamolín sino tres distintos todos pretendían el reino movíanse entre ellos cruda guerra# B era el caso que uno de ellos. grave pecado creerla. lo creen profeta piensan que hace milagros aunque los tales milagros nadie los ve. alto. bien pensado sería además de necedad. que son los dientes delanteros de la parte de arriba. por apodo. callaron todos los congregados que con el 7iramamolín estaban se volvieron a mirarnos o hube gran vergEen&a me subieron los colores doblados. 6el (ajarero6. que fue el que nos recibi$# Era %ste. como traía aprendida la lecci$n. pero como gente grosera de poco ingenio ellos lo creen sobre las fablas mentirosas del -lcorán# B dicen que la se4al que el 7iramamolín tiene de ser profeta es que las palas de la boca. un mo&o obra de treinta a4os o poco menos. más por la novedad de nuestras personas que por la gravedad de la ceremonia. en su ignorancia. mas. a lo que me pareci$. que como gente grosera que son.

me adelant% a donde %l estaba echado en unos ricos cojines por mengua de silla donde más c$modamente estar. como de águila# B un nuncio su o nos dijo que aguardásemos en el patio luego sali$ %l nos llev$ a un aposento que allí había donde nos ofreci$ asiento un refrigerio de nueces dátiles que o no cat% porque no me fiaba de la morisma. al cual pagaríamos de lo nuestro. se parecía a nuestro Ae Enrique# B luego le tendía la carta del Ae de "astilla que le traía %l la tom$ se la pas$ a su "anciller me hi&o se4al de que me levantara. si bien estaba algo corrido mohíno porque para comparecer delante del 7iramamolín hubo de destocarse estaba ense4ando su calva lironda. que las naos que cru&an esta mar son los camellos que los pilotos que los rigen son los guías. hubiera sido causa de risa para todos los que lo vieron. pero (aliques se hart$ fue dificultoso que ejerciera su oficio de lenguas con la boca llena pero al fin supe que lo que el "anciller me decía era que quedaba enterado de los deseos del Ae de "astilla que el 7iramamolín su se4or estaba deseando complacerlo pero que había una dificultad no peque4a %sta era que necesariamente nuestra gente habría de ir a la tierra de los negros en caravana la siguiente caravana no saldría hasta dos meses pasados# Le dije o que lo Cnico que necesitábamos era un guía. lo que puntualmente le dije con el intermedio de (aliques que a mi lado estaba haciendo mu puntualmente su oficio sin meter lengua en paladar. pero ha en ese desierto una casta de piratas más furiosos da4inos que los del mar de 7allorca son unos demonios que lo habitan llamados targui# B esos targui tienen concertado con el 7iramamolín que s$lo dos caravanas pasen el desierto cada a4o les dejen tomar agua de ciertos po&os a cambio de un crecido tributo fuera de esto no ha nada que hacer# "on lo cual qued% o mu advertido apesadumbrado no supe qu% decir sino que dije que había de tomar consejo con mi gente luego nos . lo que o hice al punto# B me estuvo preguntando una buena pie&a por el viaje por los hombres que conmigo venían. sino que allí solamente el 7iramamolín se ech$ a reír a grandes carcajadas llorando de sus ojos mientras que su "anciller. obra de cincuenta a4os. más grande que la mar oceana que nos había traído. lo miraba con reprobaci$n desprecio. delgado como alambre de nari& aguile4a de mirada mu inquieta e inquisidora. me hinqu% de rodilla en tierra le bes% la mano que %l me tendi$ la tenía fría como la de un difunto# En lo cual. blanco de pelo de piel. que con esto partiríamos mu satisfechos agradecidos# 7as el "anciller replic$ que el desierto es como mar de arena. a toda aquella ilustre concurrencia# 8io luego el Ae se4al de que me retirara torn% a besarle la mano salimos haciendo reverencia andando para atrás cortesanamente sin osar volverle la espalda o acert% bien con la entrada mas (aliques diose una gran calaba&ada con la columnilla de mármol que dividía la lu&. en la que hería el sol como sobre bru4ido elmo. a&ul hundido de ojos. lo que. a que no en otra cosa. de pie a su lado. a lo que a mí me pareci$# B era este "anciller un hombre de mediana altura. de no haber sido tan solemne ocasi$n.

para remediar estos miedos. a lo que todos fuimos de un parecer que. al cual vida debemos. por tenerlo mu vedado perseguido la le de los moros# "on todo pasamos adelante o los junt% en el patio teniendo a mi lado a -ndr%s de (remi$. lo que sabíamos por cierto ser verdad. di licencia a todos menos a cinco que habrían de quedar a la guarda del hato el fardaje de las mujeres en tanto que los otros tornaban# B con esto 7anolito de Valladolid reparti$ las pagas ellos fu%ronse enhorabuena a gastárselas# B o convoqu% consejo en un aposento aparte donde no fu%ramos oídos de nadie comuniqu% con fra Jordi -ndr%s de (remi$ 7anolito sobre la tra&a que habría de darse a la empresa# B todos fuimos del parecer que los ballesteros podrían alborotarse cuando supieran que habían de atravesar el arenal meterse por tierra de los negros donde nunca un cristiano entr$ dicen que ha demonios espantables monstruos mu fieras serpientes. hasta que salimos por la puerta donde los guardas negros estaban# B con este negocio acabado tornamos a la casa de la 7amunia hallamos a la gente mu apaciguada contenta pues en el mientras tanto de nuestra ausencia se habían recibido unas cargas de pan ciertas cecinas de carnero que el 7iramamolín mandaba para regalo de los hu%spedes# B todos estaban mu confortados con esta fine&a. al que a en la nao había comunicado mu en secreto cuáles fueran los designios de nuestro viaje. aquel mandato en que estábamos prometí grandes mercedes dádivas recompensas cuando estuvi%ramos de vuelta. paga doblada por el tiempo de servicio. tom% la vo& dije que estábamos allí para ir a la tierra de los negros a ca&ar el unicornio no para escolta matrimonial de dama casamentera# 8e lo que los ballesteros que a se veían de vuelta a "astilla. s$lo que los afligía un poco la mengua de vino que en la ciudad no lo había. 6el Aajado6. lo que apacigu$ a algunos desparti$ el ruido de muchos# B esto dicho los despedí para que pudieran salir a la ciudad juntarse con la gente haber mujeres que más los apaciguarían. habríamos de correr la hablilla de que allí donde íbamos sobraba el oro las piedras gemas en gran abundancia. con lo que la natural codicia de la gente baja quedaría contenta les a udaría a sobrellevar los trabajos pesadumbres que vinieren# . por todo el patio. quedaron mu espantados hubieron gran enojo empe&aron a hablar mu reciamente entre ellos al&ando gran vocerío juntándose en corrillos cada cual con sus más allegados vecinos con los de su tierra.despedimos unos pajes vinieron a traernos los caballos el que nos había llevado nos acompa4$ a la vuelta# B el "anciller se qued$ mirándonos c$mo nos íbamos. como ellos suelen# B algunos movían mucho los bra&os daban patadas al suelo como si gran furia los pose era# 8e la cual alteraci$n cobr% o cierto temor determin% hacer un ejemplar escarmiento en cuanto se sosegaran los ánimos ocasi$n hubiera propicia# B el tal (edro 7artíne&. sali$ de entre los otros a grandes voces alterc$ diciendo que era gran villanía que aquel enga4o no lo había de sufrir# B o levant% los bra&os acalláronse a poco les dije como era mu servidero del Ae nuestro se4or.

que seguramente ellos nos podrían dar buena ra&$n dellos sacarnos de las oscuras en que estábamos. que de allí a quince días aCn antes habrían de venir contra la ciudad. no dije ni sí ni no. me dijo que se llamaba -bulcasima que sabía lo que había platicado con el "anciller del Ae pero que %l me ofrecía el doble de paga más recompensas mercedes que el otro si puesto en batalla contra los enemigos del 7iramamolín.lo que o no dije ni sí ni no. serían cristianos temerosos de 8ios# B tambi%n determinamos de buscar guías aunque fuera a espaldas del 7iramamolín buenos pisteros hombres conocedores de los caminos del arenal desierto por si fuera cumplidero al servicio del Ae nuestro se4or que sali%semos presto sin aguardar caravana# B -ndr%s de (remi$ barruntaba que la espera de dos meses que los moros decían podía ser embuste para tenernos por ese tiempo a su servicio si estaban en necesidad de buenos ballesteros para sus contiendas. sino que habría de meditarlo %l me dijo que mandaría por la respuesta a la tarde# B no bien se hubo tornado a sus cosas cuando vino a verme otro moro principal de los que estaban a la ma4ana con el 7iramamolín. pues.B aquel día. como digo. vino el "anciller del Ae con mucho lucido acompa4amiento de guardias espesa escolta que quedaron todos fuera %l se encerr$ conmigo en un aposento de la 7amunia allá platicamos me dijo que pues en dos meses no podríamos salir a tierra de negros me mandaba decir el 7iramamolín que mientras tanto quería alquilar a los ballesteros que conmigo traía para que sirvieran con %l que %l les pagaría sueldo doblado a mí una parte no chica a todos nos haría grandes dádivas mercedes me daría buena casa en la que vivir la espera# . cuando a fuera trabado el combate abandonaba al 7iramamolín me volvía contra su gente le daba mi au'ilio a su enemigo. determinamos de buscarlos preguntarles por los asuntos de los moros. antes que fuera llegada la hora del antar. por no parecer incauto. como así lo parescía# B con esto quedamos mu inquietos poco contentos de c$mo se iban . aunque mercaderes. son de ese natural antes que sellan una alian&a a la tienen rota mu ligeramente se traicionan unos a otros pasan del e'tremado amor al odio desmedido# 7as o. sino que habría de pensarlo -bulcasima se retir$ dijo que a la tarde mandaría un paje a saber la respuesta el dicho paje habría de traer por se4al una dobla castellana de oro# B con esto se march$# Hued% o mu confundido torn% a convocar consejo para determinar lo que cumplía hacer despu%s de grave discusi$n acordamos que no diríamos ni sí ni no al "anciller ni a -bulcasima hasta que no fu%semos más sabedores de c$mo estaban los negocios de los moros de lo que más cumplía a nuestro beneficio menos a nuestro da4o# B como hubi%ramos visto algunos cristianos genoveses o venecianos en la corte del 7iramamolín pensáramos que serían c$nsules de los mercaderes en la ciudad. el que llamaban 6el 3ermejo6# Estos tratos traidores estas felonías conocí ser cosa corriente entre los moros que.

con todo esto saber que iban a tierras de negros.aparejando las cosas. quedaron mu afligidas no hacían más que re&ar en su aposento sin osar asomarse al patio# @alimos los otros con nuestros estoques broqueles capas pero a pie. a por el ámbar. vivamente departiendo con el moro. como se hacía aquel afeite cocido para qu% servían aquellas corte&as d$nde se criaba el espantalobos qu% clase de lagarto era aquel cu a cola vendían el precio de las aguas de a&ahar. mas no veíamos mejor remedio que poner# B como faltaban todavía algunas horas para la tarde acordamos que saldríamos fra Jordi. por cerca estar de !nesilla. sabores. en llegando a la antedicha pla&a de la Jemaa el 1na notamos c$mo %ramos seguidos por algunos moros de ruin aspecto. a lo que barrunt%. mas no quise comunicar estos pensamientos a los que conmigo iban por temor a decir simple&a que me tomasen por persona de poco seso ra&$n. hasta que llegamos a una placilla ruin donde estaban los especieros donde olía no sabría o decir si bien o mal de la mucha me&colan&a de humos. como si solamente fu%semos por ver visitar la ciudad. de la flor de saCco de la alhe4a# B estando en %sta. de lo que temimos que fueran espías del 7iramamolín o de cualquiera de los moros notables que andaban pretendi%ndonos la ballestería# 7as disimulamos con grande disimulaci$n seguimos adelante metímonos por el &oco mercado siempre con los espías detrás. como tan grandes desconfiados que son en todos sus otros asuntos# B cavil% o que si tambi%n las moras muestran ser tan grandes traidoras como los moros son. acert$ a pasar por la placilla un genov%s de los que vi%ramos en el alcá&ar del 7iramamolín por la ma4ana antes que o diera se4a de . (aliques o a recoger fablas por la ciudad a poner oído en las cosas cumplideras a nuestro inter%s# B salimos -ndr%s de (remi$ qued$ otra ve& al cargo de la casa mas mu sin enojo. de %stos ma ormente esclavos de moros principales que iban detrás de sus amos ma ordomos con grandes cestas a comprar comida o por guarda compa4ía# B no se veían mujeres fuera de las viejas que allí vendían sus mercaderías# B en esto se conocía ser los moros gente de natural celoso guardador del mujerío. había en aquellas callecillas estrechas oscuras no bien olientes gran copia de gente. del ja&mín de la madreselva. fue tal que fra Jordi se arrim$ a un tenderete se puso a discutir en arábigo con el moro que vendía a le preguntaba por el menjuí. el uso de las raíces de man&anilla romero. mand$ luego atrancar la puerta por dentro dijo a los guardas de la a&otea que tuvieran los ojos bien abiertos# B las mujeres. a por la algadía o por los mosquetes. o a cuánto estaba el solimán. moros los unos negros o retintos los otros. como a temía que me reputasen al haberme elegido el Ae nuestro se4or para tan dificultoso negocio# B así pasamos adelante viendo pa4os ta&as espadillas ajedreces las otras mil cosas menudas pacotillas que los moros vendían compraban en el &oco. ungEentos erbas pebeteros que allí junta estaba. el gran recaudo en que sus esposos las tenían sería causa de la mucha cornamenta que ellas solían ponerles.

que así se llamaba el genov%s que había hablado. luego dijo9 6Eso nadie puede saberlo porque hab%is venido con carta del Ae de "astilla eso puede refrenarlo de ir contra vosotros por temor a que el Ae haga alian&a con -bdamolica para tomar vengan&a6# B estando en estas ra&ones entr$ un criado a avisar que a la puerta de la casa había un nuncio del "anciller del 7iramamolín. for&osamente habría de saberlos. mas aquí los ballesteros cristianos se tienen en mucha estima en las cosas de la milicia el 7iramamolín cuenta con que pelear%is con su gente# En lo de pagaros bien dice verdad mu bien lo podrá cumplir. vivían todos los mercaderes c$nsules francos genoveses venecianos que tenían franquicia permiso del 7iramamolín# B luego que entramos en la casa mand$ criados para que avisaran a algunos otros de su naci$n.querer hablarle. hemos hecho voto prop$sito de a udaros en lo que en nuestra mano est%. siendo el que nos convidaba mercader en aquella tierra. con la codicia de saber los asuntos del 7iramamolín.lo que el genov%s qued$se una pie&a pensando como el que considera un grave asunto. lo acompa4amos de mu buen talante . en una calle donde. se puso en pie dijo9 6(orque sois cristianos porque hemos recibido carta de nuestro buen amigo pariente 1rancesco 1oscari. que aCn tiene entero todo el oro que trajo la caravana del @udán va a para seis meses. Fqu% da4o puede venirnosG6 . en retirándonos a un aposento reservado. que. así que pod%is confiar plenamente en nosotros hab%is de saber que el 7iramamolín no tiene pensamiento de dejaros marchar antes que le sirváis en la batalla que mu pronto habrá de re4ir con la gente de -bdamolica# B que si no fuera por eso bien podría daros guías pisteros para que cru&aseis el desierto ma4ana mismo. segCn luego nos dijo. que. lo que bien podemos certificar los que comerciamos con grano# Esto es lo que ha vosotros deb%is decidir6# Entonces habl% o dije9 6@i nos negamos a combatir con la gente del 7iramamolín. %l sali$ quedamos los otros haciendo conjeturas sobre lo que habría de ocurrir lo que o saqu% en limpio es que las opiniones estaban divididas nadie sabía si finalmente habría de prevalecer el 7iramamolín o su enemigo -bdamolica. pronto comparecieron . como vivían vecinos. vino %l a nosotros mu cort%smente nos salud$ nos convid$ a su casa donde su mujer sus hermanos tendrían gran placer en conocer a cristianos venidos de ultramar# B nosotros. saliendo con %l del &oco. el cual nuncio traía recado para -ldo 7anucio. pero los mercaderes c$nsules estaban tranquilos descuidados porque otras veces habían pasado por estas alteraciones mudan&as siempre había resultado que el vencedor no se metía con los mercaderes cristianos a lo sumo les imponía una multa si sabía de cierto que habían estado a udando a su enemigo# B esto acaecía por una parte porque los moros no pueden pasar sin este comercio que es mu Ctil a su repCblica por otra parte porque . porque no ha querido comprar trigo hasta verse más seguro en la silla. fuimos luego a su casa que estaba no lejos del alcá&ar del Ae de 7arruecos. el que parecía de entre los venidos persona de más respeto ma or.

en vi%ndome entrar. 7anolito dijo que las pagas que traíamos venían mu menguadas que se acabarían a las dos semanas luego no habría con qu% pagar a la ballestería ni aCn de qu% comer# Esto visto fuimos de un acuerdo de que. de que (edro 7artíne&. que pensaba que su obligaci$n era estar con sus ballesteros dirigirlos en la pelea como buen capitán. mas no mencionamos que lo . esto valía por decir en qu% bando habrían de estar nuestras lealtades# B los presentes no entraríamos en el trato militar fuera de -ndr%s de (remi$. puesto que habíamos traído carta de nuestro Ae se4or al 7iramamolín no a su enemigo. de lo que hubieron gran placer contento. que venía de ma ordomo real al cuidado de los dineros soldados. sin mencionar la traici$n de su consejero. los había soliviantado para que en llegando a la tierra de los negros lo al&asen a %l por su jefe se dieran al logro del oro. pero al final dieron muestras del poco seso la mucha codicia que tenían cuando me dijeron que antes querían combatir que estarse allí parados criando pan&as. prefieren estar siempre amistados en buenos t%rminos con su gente# @e hacía tarde o me e'cus% regresamos a nuestra posada de la 7amunia donde aquella misma tarde había de venir -bulcasima por la respuesta de su mandado# B en llegando encontramos a los ballesteros alborotados# B estaban sentados en medio del patio discutían mu vivamente sobre lo que habrían de hacer . vinieron a nosotros tres de ellos que traían la vo& de los demás nos dijeron c$mo estaban quejosos por no haber sabido hasta ahora que habrían de cru&ar el desierto de arena. porque a que tan lejos estábamos de "astilla antes querían ganancia que holgan&a. pero que al final harían lo que o mandase# B o los despedí me junt% en consejo con los míos con -ndr%s de (remi$ hube parla de 7anolito de Valladolid. tan poderosas son estas repCblicas por mar. por medio de !nesilla. para que no se cundiera el secreto. a todos nos pareci$ ra&$n discreta nadie quiso estorbárselos# B esto que habíamos acordado se lo dijimos a los otros. cuando ellos vieron que tenían la ganancia fácil tornaron a porfiar entre ellos haciendo sus juntas sobre el asunto. más nos cumplía dejar que los hombres se alquilaran para guardas del 7iramamolín. con lo que tornarían ricos honrados a alguna tierra de cristianos aunque nunca más pudieran entrar en "astilla les pregonaran las cabe&as por traici$n# B para esto habían tra&ado llegar al mar pagar el viaje de tornada en una nao portuguesa# 7as todo esto había de saberlo o a la noche# Vi%ndolos tan bien dispuestos les comuniqu% el negocio que nos requería el 7iramamolín de los moros. no mirando el inter%s del Ae . que era uno de los criados del "ondestable que venía de Ja%n.están temerosos de la enemistad de G%nova de Venecia. mas no consintiendo que se hiciera la traici$n que -bulcasima proponía. pudo llegarme habla. que allí es fácil. 6el Aajado6. pero que. habían determinado obedecerme en todo# Lo que me sorprendi$ un poco hasta que @ebastián de =orres. siendo ellos gente bien mandada fieles vasallos del Ae nuestro se4or. si había que aguardar dos meses a la caravana.

muchos determinaran quedarse en tal lugar para siempre segCn de regalados quedaban# B dijo -ndr%s que en el tal "uar&a&ate había obra de cinco o seis mil soldados que había entre ellos muchos que no eran moros sino ma ormente negros. que no . lo que tuvimos por un buen agEero nos afinc$ más en nuestra postura# B en viniendo el nuncio del 7iramamolín le hicimos saber lo acordado al otro de -bulcasima le dijimos que no haríamos traici$n# B %l dijo que lo de la traici$n había sido para probar nuestras lealtades. como buscando la mar. negros. de la parte del (oniente. que la comida era mucha buena . de lo que quedamos mu espantados no sabíamos si decía verdad o si. vista nuestra firme&a de cora&$n.hacíamos porque las soldadas andaban escasas# B estas cosas asentadas pas$ una bandada de pájaros grandes. retintos esclavos algunos cristianos francos genoveses el furriel que a todos administraba era un catalán# 8e lo que hubimos mucho placer# B que allí quedaban los hombres ejercitando tiro de ballesta en los terrenos con gran concurrencia de los moros. el nuncio se retir$ con la dobla de oro castellana que era su credencial mu fuertemente apretada en la mano# B antes que fuera la noche vinieron hasta die& camellos con sus serones largos cargados de pan de carne de carnero fresca de viandas para la tropa de todas las cosas que para la despensa habíamos menester mu cumplida abundosamente proveídas# B aquellos presentes nos los enviaba el 7iramamolín. si no fuera por la mengua de vino que allí se padescía. tan complacido quedaba por nuestra buena disposici$n respuesta o mand% que se repartiera mucho a la gente todos fueron contentos satisfechos a su voluntad sino que lamentaban tener que pasar aquella abundancia buen a4o sin vino ni aguardiente# O cho 8e allí a cuatro días parti$ -ndr%s de (remi$ con la ballestería fueron a posar fuera de 7arraqu%s a un lugar que llaman "uar&a&ate en la lengua arábiga que dista media legua de la ciudad era donde estaban las tropas del 7iramamolín comCnmente asentadas en sus reales# B a la tarde vino -ndr%s de (remi$ a decirnos c$mo todos quedaban acomodados contentos. quería ahora ocultar su erro felonía# 7as nosotros determinamos no comunicar nada a nadie guardar secreto como discretos a los que no iba ni venía nada en aquellas banderías rencillas de los moros.

determinamos de mudarnos a mejor lugar alquilamos dos casillas que eran de @ebastiano 7ataccini. segCn dijo. entraron mCsicos de los que allí se alquilan tocaron chirimías bailamos los unos los bailes de G%nova los otros los de "astilla. trajeron bandejas con mucha copia de viandas unos cubiletes de vino del que hicimos gran fiesta por lo escaso que en tierra de moros es. como nunca en tanta hermosura mujer alguna viera. nos levantamos ba4amos emperejilamos vestimos fuimos a la casa de -ldo 7anucio todos los otros genoveses tambi%n estaban allí concertados fra Jordi dijo misa en el patio que oímos devotamente comulgamos todos quedamos mu consolados luego. se vino conmigo al lecho nos abra&amos e hicimos lo que hombre con . que es gran pecado ser tan orgulloso es mejor dormir en buena compa4ía que no solo. a las fiestas son mu ruidosos %l. me chistaron por la ventana que abierta tenía o me asom% vi que era la embo&ada !nesilla que venía a visitarme o pens% que por mengua ausencia de -ndr%s de (remi$. tan graciosa desenvuelta que su mirar era a todos los mirantes mu apacible# B venida la oscuridad de la noche. sin querer hablarme ni que o le hablara. estando o dormido en mi cuarto sobre una fra&ada capa militar. el genov%s. así que descorrí el cerrojo de la puerta ella entr$ mu tapada como las otras veces. que estaba lejos. servidas abastadas las mesas. como mercader. cuando a el alba se muestra. que nos habían cobrado aprecio. pasado el comer al&adas las mesas. pero luego lo pens% mejor. con gran esparcimiento mutuo contento# B para esta ocasi$n vestí o el jub$n de terciopelo morado la ropa corta de velludo negro sombrero negro a la cabe&a do4a Josefina iba vestida con su brial de rico brocado verde en somo de otra ropa de damasco negro. nos trajeron sillas sartenes or&as tarimas camas con lo que quedaron nuestras posadas mu bien adere&adas otra ve& me holgu% de que mi se4ora do4a Josefina pudiera dormir en gentil cama bien emparamentada# "on esto quedamos mu servidos de estar tan aposentados cerca de cristianos ellos igualmente contentos de tener quien mirara por las casas# B al otro día. que estaban a la espalda del corral de la su a %l las había comprado las tenía horras vacías por no tener vecindad de moros que.tienen buenos ballesteros se admiran mucho del tino de los que lo son# B nosotros. domingo. tenía el sue4o mu difícil# B en mudándonos a estas casillas. mi primer pensamiento ce4udo fue de despedirla luego dici%ndole que o no quería ser plato de segunda mesa. acudía otra ve& a mí despu%s de tanto tiempo sin ocasi$n de juntarnos. se desnud$ hasta quedar en cueros con aquella belle&a suave que o veía con los ojos de mis dedos. que la noche era calurosa olía el aire a los ja&mines del patio. luego vinieron los criados de -ldo 7anucio de otros mercaderes de su naci$n. como quedamos solos en la 7amunia que era harto grande para tan poca gente mala de vigilar guardar por s$lo cinco criados que habían quedado. .

ella rompi$ a llorar como ni4a verti$ muchas mu tiernas lágrimas me confes$ que se había enamorado de mí desde que nos vi%ramos la primera ve& en =oledo que había obligado a !nesilla a prestarle sus tocas sa as para las visitas que me hacía# B o le confes% que tambi%n ella era mi due4a se4ora las otras cosas que suelen decirse los coamantes en estos dulces aprietos llorando mu vivamente de nuestros ojos juntas las lágrimas tornamos a abra&arnos e hicimos nuevamente lo que hombre con mujer dos veces más luego nos despedimos con mu tiernas ra&ones# B en saliendo ella. que siendo el moro gente de tan groseras costumbres tan vicioso del loco amor. tanto el que es mo&o sin edad como el que es viejo fuera de edad. de lo que primero me sentí el hombre más afortunado del mundo de cuantos sobre la tierra andan o han andado. a despertaban tom% a fra Jordi aparte le comuniqu% lo que ocurrido había c$mo a no teníamos virgen para la procura del unicornio a lo que %l no me pareci$ tan sorprendido contrariado como o pensara que se iba a mostrar me dijo que a había barruntado amor entre do4a Josefina o. no sabíamos de d$nde la íbamos a sacar. ángel de lu& que se le ha dado a mi cora&$n6. o me levant% luego encontr% que tenía las rodillas flojas# B fui al cuarto pareda4o donde fra Jordi su lego habían tendido sus camastros. luego se despert$ quiso taparse la cara mas a era tarde le dije9 68o4a Josefina metida en mi alma. por una virgen que no fuera de las remendadas que ellos de ordinario ofrecen al forastero incauto# B los alcahuetes hicieron sus pesquisas pero la virgen no se hall$. mas luego lo pens% mejor hube gran pesar espanto viendo que a no era virgen mi amada no sabía c$mo habíamos de ca&ar al unicornio# "on cu a cuita preocupaci$n a no pude dormir pas% la noche gentilmente velando su sue4o sinti%ndome a ratos dichoso a ratos desdichado respirando el perfume suave que echaba por sus narices al respirar dándole a veces quedos besos por los desnudos hombros por el pecho la garganta# B a ella le salía un roncor como de gatita satisfecha# B en clareando la ma4ana un poco. %l march$ a tener parla con ellos con oferta de pagar una crecida suma que. como a amanecía el día clareaba la ma4ana. todos se dan a amar a las mujeres locamente luego compran los . el cual a había amistado con los alcahuetes de la ciudad.mujer mu reciamente con mucho donaire en acabando de hacerlo ella se qued$ dormida con la cabe&a metida por el hueco de mi cuello o velaba sintiendo su cora&$n pensando en mi se4ora do4a Josefina entonces sali$ la luna grande redonda blanca se asom$ a la ventana dándonos lu& como plata o mir% para !nesilla vi que no era ella a quien tenía en mis bra&os sino a mi se4ora do4a Josefina. por cierto. mas que ahora no cumplía ponerse a llorar sobre los tiestos rotos sino que lo que habíamos de hacer era buscar otra virgen más certificada que sirviera a nuestro prop$sito# B a otro día discretamente tratamos el negocio con 7anolito de Valladolid.

hasta nuestra vuelta# B -ldo 7anucio había hecho amistad grande con fra Jordi pues. tan cumplida para el caso como una blanca# "on lo que quedamos si no contentos al menos mu conformados pacientes a contábamos las horas que faltaban para cru&ar el desierto por deseo de bien servir al Ae nuestro se4or# B determinamos que. era hombre mu cristiano devoto fra Jordi cada día iba a su casa a decir misa a comer luego golosinas con vino de "hipre -ldo 7anucio acept$ complacido lo de custodiar albergar a las mujeres hasta nuestra vuelta la tuvo por mu discreta determinaci$n# "on lo que todos quedamos mu aliviados contentos sino !nesilla que mu encarecidamente pidi$ licencia para acompa4arnos por no apartarse de -ndr%s de (remi$ o. donde su padre tuvo cautivos cristianos que le ense4aron nuestra parla# B en habiendo amistado con (aliques le dejaba un esclavo retinto que tenía para que se instru ese en la lengua de los negros con lo que (aliques iba mu adelantado pues a queda dicho que tenía el seso más que despierto para aquellas algarabías# @$lo que andaba mu advertido de que los negros están mu divididos en castas parroquias pueblos provincias en cada sitio hablan una parla distinta muchas veces no se entienden entre ellos siendo de una misma negritud tinta. lo que no es e'tra4o si bien se piensa pues lo mismo acaece acá entre cristianos donde un catalán es mal entendido en "astilla . que fue lo Cnico seguro que se pudo hallar. que ellas se quedarían en 7arraqu%s bajo la autoridad de la mujer de 7icer -ldo 7anucio. por tenerlo más obligado esfor&arlo más. una negra puede parecer. %l estaba procurando instruirse en la lengua costumbres de los moros para hacerse luego más servidero al Ae nuestro se4or. cuanto más que lavándola acicalándola un poco. pens$ que igual serviría que fuese negra o retinta que blanca. hijo de moro principal tambi%n de su edad porte.virgos de las doncellas pobres antes de que est% madura la fruta luego le hincan el diente antes que les despunten las tetas a las tienen desvirgadas# B como no era el caso cru&ar el desierto con una ni4a de siete a4os. que pensaba sentar pla&a de truchimán cuando tornáramos a "astilla# . se pasaban el día juntos habiendo en la mutua compa4ía mucho placer ni a comer comparecía por la casa el 7anolito decía que como no había mejor cosa que hacer sino esperar. determinamos de buscar virgen en la tierra de los negros que fra Jordi. pues a no hacía al caso llevar por el arenal a do4a Josefina a sus criadas. despu%s de larga profunda meditaci$n.lo que o no decía nada pero fra Jordi refunfu4aba una pie&a bajaba la cabe&a alguna ve& lo sentí murmurar algo sobre no s% qu% pecado nefando# B (aliques había amistado con un maestro de gramática moro que parlaba algo de castellano porque era natural de un pueblo cercano a Granada que dicen !llora. se la di a pesar de que mi sentimiento era que una mujer no vendría más que a traernos cuitas quebraderos de cabe&a como a la postre así fue# B 7anolito de Valladolid amist$ con un moro de nombre -lsal%n el cual era mu gentil caballero mancebo. aunque mercader. si no se mira mucho.

si la mitad o más de los hombres que lleva no se pasarán al enemigo o volverán sus armas contra %l procurando matarlo allí mismo# B por esto pagan tan buenas soldadas a los cristianos que quieren servirlos. que los moros son así de alevosos que un Ae de ellos nunca tiene seguridad. hubo hablillas sonrisas parabienes que nos pusieron colorados.un castellano es mal entendido en Valencia un vascongado es mal entendido en todas partes# (asaron días en esta espera holgan&a. chan&as cancioncillas# B o hube placer de que escaseara el vino no pasaran a ma ores las burlas. desde cu a a&otea asistía o al encuentro sin ver nada más que una nube de polvo en la ra a del cielo. que no sabía qu% habría sido de -ndr%s de (remi$. pero esa noche no vino. que nosotros pasamos jugando a las ca4as dan&ando festejando habiendo otros muchos placeres así honestos como de los otros# B lleg$ la Virgen de -gosto que es la -sunci$n de ?uestra @e4ora micer -ldo 7anucio dio fiesta para los cristianos en su corral donde acudimos todos mu lucidamente vestidos de nuestras mejores galas hubo mesa mantel mCsicas moriscas cristianas a los postres grandes estrenas mercedes limosnas# B a abiertamente tom% asiento al lado de do4a Josefina todos vieron que %ramos juntos en uno. pero la ciudad toda estaba encandilada como en fiesta grande nadie cuidaba de descansar de continuo pasaban por la calle mCsicas dan&as cantos alborotos habían por todas partes griterío luces con que los moros celebraban la victoria de 7iramamolín igual que hubieran celebrado su derrota la victoria de su enemigo -bdamolica# B o no pude pegar ojo del estruendo que de continuo hacían me pas% la noche deseando que do4a Josefina viniese a mí. cuando va a batalla. que andaba consolando los miedos de sus criadas re&ando nueve rosarios a las Inimas 3enditas a @an -ntonio a @antiago como si la guerra estuviese en puertas# B no había manera de dar ánimos a !nesilla. con lo que todos fueron contentos satisfechos a su voluntad# B de allí a siete días vino contra la ciudad aquel moro -bdamolica 6el 3ermejo6 corriendo la tierra con gran copia de gente así de a pie como de a caballo# B se cerraron las puertas del muro se tapiaron algunas por dentro para ma or prevenci$n# B en saliendo los del 7iramamolín por sus batallas vinieron a encontrarse en un llano que allí cerca se forma donde ha unos po&os# B la gente de la ciudad se fue a las almenas torres desde los adarves de la parte de (oniente se veían los polvos de la pelea levantándose mu a lo lejos# B a poco llegaron nuncios con las nuevas de que -bdamolica era desbaratado vencido# B luego vinieron otros fuimos sabiendo que una parte de su gente se había pasado al otro bando porque estaba comprada# B a me hi&o notar @ebastiano 7ataccini. que a de antes lo barruntaban muchos. como desde la tarde no cesaban de pasar por la calle carros cargados de . que se fían más de ellos que de los de su fe naci$n# "on lo que qued% o mu espantado no poco advertido# B fue el caso que se vino encima de nosotros la oscuridad de la noche nos retrajimos a dormir.

vino la noche todos los moros . 1elipe de >4a. !nesilla. el jabeque. había recibido un pasador por la cadera del que quedaba mu mal ferido. a lo que fra Jordi se hi&o aparejar una mula tom$ su arquilla de los ungEentos fue con escolta de dos ballesteros al sitio donde posaban las tropas. sino aquel (edro 7artíne&. todas las orejas eran derechas.cabe&as de los muertos. los moros al&aron un mont$n como pirámide de Egipto en medio de la pla&a de Jemaa el 1na. no parescía cuando más falta hacía que uno de los nuestros. entonces vine a entender por qu% en lengua morisca viene a decir 6pla&a de la asamblea de la muerte6N allí se congreg$ gran muchedumbre de moros de moscas toda la ciudad fue a ver las cabe&as algunos tomaban una del mont$n le daban de patadas luego llegaban guardias que se las quitaban las devolvían a la pila con las otras# B cuando nosotros fuimos a verlas. que aquello sentía. burgal%s. algunos dellos mandaban ciertos presentes de perlas oro para mí para fra Jordi para do4a Josefina los otros# B que la Cnica desgracia que teníamos era que 1ederico Esteban. que teniendo muchas hablaba poco estaba como triste# -cab$se el alarde . que no parecía sino que en todos los braserillos de la ciudad se estaba asando carne en día se4alado. donde daba la sombra de las palmeras. los pagadores del 7iramamolín armaron sus mesas en la puerta que dicen de 3adoucala. tal era el olor que se despedía levantaba de aquellas carro4as# "on lo cual. e iban contando las orejas que cada uno traía las iban echando en canastas a cada uno pagaban una pie&a chica de plata por cada oreja luego las canastas se vaciaban en la lumbre fuera sin cuento el nCmero de las orejas quemadas. que concurrían al alarde delante de los muros de 7arraqu%s todos traían grandes sartas de orejas de hombre metidas en alambres. por curar socorrer al herido# B al otro día de aquello empe&aron a llegar muchos de los que habían peleado. contentos como ni4o con vejiga. el que más tenía más las jaleaba. los que habían peleado quedaron mu pagados contentos algunos dellos ricos# B muchos de nuestros ballesteros vinieron a donde nosotros estábamos por hacer cortesía nos mostraban sus sartas de orejas. el físico de las llagas. a la parte de fuera. colgando de la cintura. otro día cerca del mediodía se había despejado algo la pla&a había unos criados del 7iramamolín quemando palos de olor para aligerar la peste de la sangre podrida que ofendía grandemente a las narices# B allí estuvieron las cabe&as por espacio de tres días. la tarde pasada. arreciaba el llanto no tenía consuelo pensando que todos habían perecido en la pelea# B con las dichas cabe&as cortadas. hasta que la pestilencia de la carne muerta fue tanta que oblig$ a llevárselas lejos de la ciudad enterrarlas en un estercolero# B a la tarde del otro día de la batalla vino -ndr%s de (remi$ con nuevas de c$mo nuestros ballesteros habían peleado como buenos habían cumplido mejor que los otros quedaban mu recompensados ricos de los regalos del 7iramamolín de la parte que del botín cobrado les tocaba. que las i&quierdas no valían.

andaban contentos bulliciosos como los otros días nosotros nos recluimos temprano por no andar me&clados con aquella chusma. c$mo el 7iramamolín había gastado en pagas sobornos premios todo su oro su plata tenía vacías las arcas estaba en gran necesidad de más metales pues sus espías en la parte del @eptentri$n le traían hablas ciertas de c$mo -bdamolica 6el 3ermejo6 estaba juntando otro nuevo ej%rcito más fuerte que el descabe&ado para venir a arrebatarle la ciudad el mando# B que en estas apreturas no podía hacer sino mandar por más oro que a había partido el recado mensajería a los pueblos de alrededor que vinieran camelleros camellos que contaba con que mis ballesteros fueran de escolta de la dicha caravana con que en un mismo trato cumpliría con el Ae de "astilla llevaría escolta de balde# B aun. que no los podíamos llevar por no ser bestias que aguanten las fatigas del arenal# B lo que acordamos fue que los hombres los vendieran por comprar camellos. no siendo %l hombre de armas ni de arrestos. que fue viernes. como queda dicho# B desta manera pasamos adelante con los preparativos un buen día se me descolg$ 7anolito de Valladolid con el aviso de que %l no iría a tierra de negros pues que ahora estaban tan ricos los ballesteros que no había menester de pagador ni había dineros con qu% pagarles lo del Ae de "astilla que. hasta que volvi%ramos de la tierra de los negros# B o qued% con esto mu bien servido obligado así como de la protecci$n que en el tiempo de nuestra ausencia daría a do4a Josefina a las otras mujeres. que nos serían de más menester# 7as o estaba tan amistado con mi 6-lonsillo6 que no lo quise vender sino que se lo dej% a -ldo 7anucio en sus cuadras. vino otra ve& a visitarme aquel !nfarafi que nos traía los tratos con el 7iramamolín me trajo algunos presentes otros para do4a Josefina fra Jordi dijo que a había llegado por fin la hora de salir la caravana a tierra de negros que dispusiera a los míos para partir de allí a dos viernes. antes sería un estorbo que una a uda# Aa&ones todas mu concertadas discretas que me reprimieron de mi primer pensamiento que fue amarrarlo como a morcilla llevarlo por la fuer&a# 3ien conocía o que lo que 7anolito . me dijo que habíamos de proveernos de camellos de pellejos de agua. que mu amablemente me las ofreci$ por pupilaje del trot$n. de mantas las otras cosas que son menester para cru&ar el arenal# B luego supe. podríamos alcan&ar a regresar con la misma caravana en un t%rmino de seis meses# B con esto qued% o mu avisado en volviendo fra Jordi de sus caridades. con la luna llena. como es costumbre. que son unos pellejos de cabra cosidos que los moros llaman guerba. donde no le había de faltar paja ni cebada. cual era la costumbre de los cristianos de allá por e'cusar ocasi$n a des$rdenes escarmientos# -l otro día. fuera de !nesilla que vendría con -ndr%s de (remi$. por micer -ldo 7anucio. si nos dábamos ma4a en ca&ar pronto al unicornio que buscábamos. tuve junta con los otros por informarlos ver qu% acordábamos hacer con los caballos mulos.

de lo que me espant% hube gran sorpresa# B como los tiempos. del que se había hecho u4a carne. la había usado maltratado sin pagar de lo convenido# . por decirlo de otra manera. dándose compa4a hasta por el &oco sin vedarse de la vista de nadie# La cual desvergEen&a he de advertir que en tierra de moros no está mal vista# 8ir% tambi%n que 7anolito fue siempre vestido a la moruna desde que pisamos el Ifrica. los camellos que compramos fueron de los que llaman 6mejari6 que tienen las patas más largas que los otros son más sufridos más andariegos cada hombre merc$ el su o mirando que fuera robusto con la codicia de que a la vuelta vendrían mu ricos cargados con todo el oro de los negros tendrían buena falta de cabalgadura# B antes de que de allí parti%semos hice pregonar si de nosotros había alguna queja por pagar luego si alguna se hallara. viernes P) de octubre llegado. el caballo es animal a lo cristiano. vendidos los caballos ejercitados los ballesteros en cabalgar camellos lo que es mucho más dificultoso de lo que a primera vista parece# Es el camello animal más arisco menos sesudo que el caballo hásele de tratar más reciamente para que obede&ca sea bien mandado aun así ha siempre que guardarse de ellos no fiarse pues dan mordiscos asa& dolorosos am%n de coces pisadas mu fieras nunca se puede estar a salvo de ellos ni amistarlos como sucede con caballos .lo que le hice venir que le diera ciertas preseas a la mujer de lo que ella se fue mu contenta %l qued$ diciendo algunas palabras de enojo amena&a# "on esto lleg$ el día partimos todos contentos si no o que llevaba como congoja en el pecho de dejar atrás a do4a Josefina. mientras que el camello lo es a lo moruno.quería era quedarse con aquel moro -lsal%n. lo cual fuera escándalo de no haberme advertido fra Jordi que tambi%n nuestro Ae solía vestir a la moruna cuando andaba en tales intimidades. a estaba todo dispuesto. traidor de poco confiar# "on todo. día ante día. noble confiado batallador. aunque me iba mu consolado de dejarla tan servida regalada al cuidado de la discreta mujer de -ldo 7anucio# . lo mismo que el moro -lsal%n con sus propias ropas a lo que parece. vino a mi posada una mujer de la vida con queja de que (edro 7artíne&. que fue el día en que había de partir la caravana. el de la cara rajada. traen las cosas deseadas a su debido efecto t%rmino. andaban juntos todo el día envueltos en un sahumerio de perfume que dellos como de fuente manaba tomados de la mano o con el bra&o de uno por el hombro del otro.

en medio de aquellos corrales se soltaban los fardajes carga de los camellos luego los camelleros les daban careo a las bestias.quiero decir al quejoso al demandado. los hi&o comparecer ante %l aquella tarde a la acampada. en cu a compa4ía íbamos mu bien guiados# -Cn gastamos dos semanas en alcan&ar la puerta del desierto. al que había quedado manco lo dejamos atrás. fuimos bajando por un palmeral largo con regatillos de agua huertecillas al que los moros llaman el 8ra. que a no servía para caravanero# El dicho 7ojam%. todos cargados con serones de sal de pa4os de otras mercaderías de muchas baratijas de cristal de espejillos de madejas de hilo de cobre# B de las personas las más iban andando. allí hicimos alarde delante con gran tamborada. tirando de los cabestros de los camellos# B mandaba la caravana un alcaide que se llamaba 7ojam% !frane. los estuvo escuchando . que es la que da espaldas al alcá&ar. fue saliendo la caravana en mu buena ordenan&a con el pueblo dando grandes alaridos por los adarves almenas. no a los camellos/ luego hi&o venir al verdugo le mand$ que cortara las manos al que había robado el verdugo se las cort$ le remend$ los bra&os que no se desangrara las manos las ataron a un palo largo las pasearon por todo el corral campamento pregonando la justicia hecha. hombre mu ducho en las cosas del desierto. que tan fieras justicias hacía.Nueve B lleg$ el día de la partida sali$ el 7iramamolín a despedir la caravana como era costumbre# B salieron con %l todos los de su consejo los hombres altos de la ciudad# B todos ellos se pusieron subidos a una torre grande que le dicen la 3lanca la dicha torre está cerca de la puerta 3aberrima. . todo el mundo presente con mucho silencio si no la berrea de los camellos. donde acampábamos en mu cumplidos corrales que allí estaban hechos de otras veces. que pacieran bebieran a placer. en tan gran cantidad que no parecía sino que gran parte del universo allí era juntado# B era cosa de ver que iríamos como dos mil personas cinco o seis mil camellos. una jornada de distancia el uno del otro. de lo que venía el dicho de estar francos como el camello del =amerlán que sin pena podía pacer donde quisiese# B esto era porque había que engordarlos un poco antes de entrar en los arenales por este motivo se iban haciendo las jornadas tan cortas ociosas# B en el sitio que llaman de Gar&atate se descubri$ que un camellero le había robado a otro un pa4o chico ciertos dineros 7ojam% !frane. . el mentado alcaide de la caravana. que es el lugar que llaman 2ladris. mientras tanto.

esta suerte de bichos. como algunas veces acaece# . por acercarme más a la ballestería no se4alarme. como son moros gente grosera. con una vuelta que tapa tambi%n los ojos la boca que deja s$lo una rendija por donde los ojos vean# B es de ver que en ese atuendo se suda da frescor con el aire que corre por de dentro no se masca arena todo el día. una e'tensi$n pedregosa unas veces llana otras veces llena de monta4as cerros donde no se crían árboles ni plantas ni verde alguno sino algunas matillas escaramujos de espinas# B no ha bicho alguno viviente fuera de algunas sabandijas que no necesitan del agua# B %stas son lagartos víboras escorpiones unas pocas hienas algunos perros montunos que siempre muestran los dientes. todos da4inos# B no ha agua más que en unos pocos po&os a muchos días de camino el uno del otro %stos son hondos a maravilla mu celados dan agua salobre dura caliente si una caravana erra el camino o encuentra un po&o seco. me puse de tocas blancas fra Jordi su lego resistieron dos días más pero a la postre tambi%n acabaron sucumbiendo. no se gastan# . al salir el sol al ponerse. pero los que con %l servían estaban prestos a obedecerlo antes que hablara a me fui percatando de que más les valía ser bien mandados# "uando llegaba la hora del antar. en lo que todos estuvieron de acuerdo teni%ndolo por mu bien pensado discreto# B así pasamos adelante moriscamente ataviados que tambi%n o. cada uno comía de lo su o los moros juntábanse en cuadrillas de siete u ocho para aviar de comer en junto lo mismo hacíamos nosotros la comida era ma ormente de unas gachas de cierta harina con las que los moros cuecen cecina de oveja# 7as habiendo flaca despensa en las nuevas tierras que andábamos. porque no se chancearan de nosotros los que lo sintieran ni nos pusieran apodos nombrajos de la morisma.lo que fra Jordi muchas veces decía9 6FHu% puede decirse de una le que prohíbe a los hombres el vino el cochino. tan consoladoresG 1iera disciplina es %sa mu contra natura más propia de las bestias del campo que de las personas a lo que tengo averiguado6# 7as a todo hubimos de acostumbrarnos aquello fue s$lo el empe&ar a penar# "uando llegamos al sitio que llaman Oagora vino a mí una junta de ballesteros a pedir licencia para vestirse a la morisca. como lobos en febrero. luego perecen todos. que es con hábitos holgados hasta el suelo una venda larga liada a la cabe&a por delante. el trigo se nos acab$ a los pocos días de allí en adelante hubimos de arreglarnos con lo que los moros comían# @i algo echábamos de menos era el vino el tocino que por allí. así hombres como camellos. de pocas palabras# ?unca levantaba la vo&. a lo que pregunt% su parecer a fra Jordi %l dio licencia# "on esto o solamente pedí que a la vuelta de "astilla no dij%ramos que habíamos pasado el arenal en hábito de moro.era hombre alto enjuto. para el secreto regocijo de todos# B de allí a poco entramos en el erial que en lengua arábiga se dice @ajelo tambi%n el camino de la sed del espanto# B este que tan lindos nombres merece es un ermo más dilatado que la mar oceana. que era dos veces al día.

. tan grandes que no las abarcaran tres hombres cogidos de las manos. que el animal no vive sin el hombre ni el hombre sin el animal# Lo que tuvimos nosotros por se4a de gran seso ra&$n mu discreta ense4an&a# B desta manera proseguimos haciendo nuestra vía cada jornada más penosa esfor&ada que la anterior porque. estos ríos se mueven más por la noche que por el día van discurriendo por entre las pe4as las monta4as.B el primer po&o al que vinimos a dar. antes de dar en %l pasamos a un día de camino por una ca4ada donde había muchas osamentas esparcidas así de hombres como de camellos. más blancas que las que vi%ramos cerca del castillo 1erral. allí quedará. que es cosa maravillosa de contar c$mo en una misma provincia pueden darse tales cambios del riguroso invierno al quemante verano en tan s$lo un día# 7as no fue %sta la ma or maravilla que vimos con nuestros ojos# En otro sitio que llaman 8ajado había ciertas pe4as sueltas. que en arábigo se dicen 6efrimo6. a que no ha ríos de agua por mengua de manantiales lluvias. donde mi se4ora do4a Josefina vino a mí la ve& primera# B las huesas de los camellos tenían el cuero encima. despu%s de ocho días de penoso andar por aquellos fragosos caminos pedregales requemados. así como entre las gentes se suele. en pasándolos. s$lo que en ellos habrían perecido de no tener quien les sacara el agua que así de estrechas eran las cosas del desierto. si una hembra se enamora prenda de un caravanero. más que cuando salga del ermo arenal. esperándolo a que retorne lo acompa4ará de nuevo siempre estará atenta a si le falta agua o alguna cosa a se4alarle po&os manantiales secretos si menester fuere cuáles son los mejores caminos los que más a salvo llevan de una parte a otra# B otra maravilla no chica es que en el desierto. a no lo dejará nunca. como en la tierra de cristianos. fue uno al que llaman "hega. 7ojam% !frane me los se4al$ dijo que si aquellos camellos murieran fue porque sus camelleros habían perdido el seso con el sol la sed los degollaron para beberles la sangre. unas veces favorecen a los caravaneros otras no. reseco duro como parche de tambor. ma ores eran las calores del día ma ores los fríos de la noche. borran los caminos unas veces otras veces los cambian alteran. los cuales en otro tiempo erraron el camino perecieron. a medida que bajábamos al desierto. en las lindes del verde. que de otro modo ellos hubieran olido el agua estrechándose un poco hubieran llegado a donde los po&os estaban. que son de mu mudable genio un punto reto&ones# B las ha entre ellas algunas machos otras hembras. las de los hombres estaban peladas blancas. sin que nadie las toque ni las mueva van labrando en la tierra un canal hondo por donde pasan a causa de la mucha pesadumbre de sus cuerpos# B a esto nos dijo 7ojam% !frane que las tales pe4as no son sino las ánimas del desierto que se mueven por entretener los ocios hacer apuestas estas ánimas. los ha de arena unos son más grandes que otros unos principales otros arro os de menos monta. estaban sobre el suelo de arena cantos las dichas pe4as van caminando solas así como si fueran caracoles.

así comíamos a sus horas bebíamos a las su as si escupían escupíamos en todo hacíamos lo que ellos. mu mordido de cabras camellos. poco.ciegan algunos po&os abren otros. pues nunca de mí se apartaba# E iba o tra&ando que de allí en adelante no podría vivir sin ella. . cuando entramos en @ilete no nos alegramos. viendo que aquellas gentes. de lo que hubimos gran pesar triste&a por tenerlo en agEero de los que despu%s habrían de venir. levantan grandes avenidas de arena que van suavemente discurriendo como las olas de la mar. la pronta tornada por estar al lado de mi se4ora do4a Josefina con cu o pensamiento iba entreteniendo aquellas soledades. además. no osábamos comunicarlo el uno al otro ni tan siquiera al amigo. aunque el físico de las llagas le saj$ la pierna por la picadura lo sangr$ bien por sacarle la pon&o4a. eran más conocedoras que nosotros de lo que en cada ocasi$n cumplía hacer. haciendo de tripas cora&$n. si no que dos veces al día se paraban se postraban encima de sus esterillas para hacer sus preces a La 7eca cantaban sus oraciones entonces nosotros nos juntábamos con fra Jordi oíamos misa re&ábamos devotamente como cristianos cada uno pedía a 8ios en su cora&$n salir con bien de todo aquello o le pedía. a otro día amaneces tapado de arena que es cosa maravillosa de ver. luego la carne le fue subiendo como la de un bue se le puso toda negra se le vidriaron los ojos con grandes calenturas se le sec$ la boca por más pomadas que fra Jordi le unt$ más destilaciones que le dio a beber más oraciones que hicimos. aunque muchos días lo habíamos esperado como a regalo# B es este @ilete un vallecillo donde ha siete po&os algunas palmerillas chicas que han crecido en derredor. pero 8ios mediante el Ae nuestro se4or me la daría por esposa en premio de mi esfuer&o cuando me presentara de vuelta llevándole no un cuerno de unicornio sino cuatro o cinco# B o me prometía tener a mi se4ora do4a Josefina mu alhajada dichosa de pa4os jo as como reina. mu buen ballestero. ha algunas casillas de barro mu míseras muchos muros caídos tapias de haber tenido algCn pueblo en otro tiempo mejor# B allí paramos posamos al amparo de unas tapias nos detuvimos dos . algCn verdor. no hubo remedio el hombre muri$# B %ste fue nuestro primer muerto en tierra tan e'tra4a. seguíamos a la caravana acomodábamos nuestras costumbres a las su as. con lo que todas sus parientas vecinas vendrían a mirarla con envidia en sus cora&ones# B en estas enso4aciones iba o mu consolado cobraba ánimos para el camino# El primer lunes del otro mes llegamos al sitio que llaman @ilete allí acampamos una sabandija pic$ a uno de los nuestros que se llamaba Juan García era de una villa cerca de =oledo. como el pueblo dice. por no parecer medrosos más que aquella chusma de moros en cu a compa4ía íbamos. aunque paganas. como si te hubieren enterrado la víspera# B aunque los cristianos íbamos un poco afligidos un mucho amedrentados de tan desolado camino. si te acaece haberte dormido una noche en el cauce de uno de estos ríos.

vinimos a saber que detrás de las monta4as aquellas estaba la primera ciudad del país de los negros que es una mu grande famosa de nombre =omboctC. 7ojam% !frane les hi&o mucho agasajo ceremonia se entr$ en su tienda con el que parecía el mandamás de ellos. que hasta los moros han de hacer sus abluciones. lo cual debe ser tambi%n por la mucha mengua de agua que en el arenal se padesce. que era un hombrecillo enjuto de blancas pocas barbas# B allí estuvieron haciendo sus acuerdos parlas luego sali$ el ma ordomo de la caravana que con ellos entrara mand$ cargar ciertos pa4os algunas tr%bedes ollas sal pertrechos en los camellos de los targui. por cesar de prolijidad. certifico que no ha lugar más desolado desapacible en la tierra que aquel arenal de los moros# 8onde la hora del mediodía dura hasta casi la noche el calor como la boca del horno abierta aflige estrecha a hombres bestias es tan ardoroso el sol que la sombra se achica el lumbror que levanta del suelo es como un humo las piedras queman quema el cuero las hebillas fierros dan vejigas Clceras si se tocan por a&ar el sudor va dejando una salecilla espesa como arena el moco se seca en las narices la garganta quema al echar las palabras# 7as. que son aquellos malandrines del desierto a los que es for&oso pagar por cru&arlo. se veían enfrente unos montes coronados de nubes. como luego se verá# B en este @ilete mand% hacer oficio por el ánima del dicho ballestero finado esto así acabado concluido partimos de allí seguimos adelante por aquellos rastrojos. . aunque no eran más que treinta pocamente armados de medias espadillas. despu%s de dos meses de muchas estrechuras dificultades. ese te4ido afeite lo tienen a gala para que no se les borre pierda no se lavan nunca. de lo que hubimos gran placer contento fra Jordi sali$ de unas fiebres en que iba mu postrado cobr$ ánimo se vino a donde -ndr%s o caminábamos propuso que aquel día se dijeran tres misas en lugar de la . en llegando a este lugar hubo gran alga&ara grita en la caravana hasta algunos camellos dieron berrea. porque me crean cristianos. del mucho llevarlas al rostro cuando hablan. con polvo no con agua# B certifico que al salir de aquel erial. cuando re&an. que es mu pedregosa. mu lejanas. como a tres días de camino. dejo de e'plicar menudamente los actos que por el arenal pasaron# El primer domingo del otro mes llegamos a un cerro grande que llaman Oeriba desde su cumbre. en se4al de contento. siempre sufriendo como buenos esfor&ados las muchas grandes calores# B jurándolo por mi fe. olíamos a derechamente como los camellos# 7as no fue la mengua de agua la peor lacería que nos estaba aparejada.días para que el ganado se repusiera un poco con el agua# B al segundo día vinieron los targui. que %se era el porta&go tributo por pasar adelante# B esto acabado luego se fueron mu saludadores derechos en sus sillas# B lo que más era de ver fue que las cabe&as las llevaban liadas en vendas negras mu luengas que el sudor las despintaba les ponía la cara antes a&ul que de otro color tambi%n las manos.

a otro día vinieron a nosotros las gentes de aquella ciudad. seguimos caminando los otros días al quinto. como la tierra es parda tirando a bermeja las casas son todas de tapial malo ca4as ramas tienen en sus vejeces el mismo color de la tierra a la que vuelven disolvi%ndose desmoronándose. que fue viernes. en lo que se hecha de ver la gran necedad de esta gente que cambia lo mucho por lo poco la sal por el oro# "uando llegamos a =omboctC paramos en un corral grande.una acostumbrada que se cantara un 6=e 8eum Laudamus6 que entonamos todos los cristianos con mucha devoci$n puestos de hinojos pues. es difícil decir d$nde la ciudad empie&a d$nde acaba el campo la gente que la habita ha desertado de los arrabales vive en medio. Gao. a las cuales ciudades llamaban. además de la nombrada =omboctC. entramos en =omboctC hallamos que allí no había muros blancos ningunos como pensábamos sino que una nieblecilla que las calores levantaban del suelo nos había enga4ado# =omboctC es una ciudad grande más que las nuestras suelen ser aunque. pensábamos que lo que viniera adelante sería cosa fácil cumplidera de hacer# B despu%s desto. a nos parecía ver la ra a del hori&onte con un blancor que sería el de los muros de =omboctC. sino que todas parecen gente de poco pelo venidos a tanto decaimiento quebranto que no es cosa de poderse creer# 7as. al país le llaman "honga por las jornadas de camino que iban de una ciudad a otra calculamos que sería más grande que "astilla de hechura cuadrada en cada esquina d%l una ciudad. @al% Genne# B el Ae los mandamases vivían en Gao mu encubiertamente allí no podían ir los moros so pena de morir a manos del verdugo# B =omboctC era solamente el sitio donde se juntaban las caravanas allí llevaban los negros sus mercaderías de esclavos oro marfil pieles nueces de cola# Estas nueces de cola son mu apreciadas entre los moros porque sus raspaduras dan calor al cora&$n lo mismo que el vino hace a los cristianos# B a cambio de todas estas cosas. a con más ánimo. los negros solamente quieren sal mucha sal algo de pa4os otras cosillas. que estaba enfrente de una pla&a que allí ha dejamos fuera a gran copia de negros que salieron a vernos# Los cuales . mostrando tan grande placer alegría de la venida de la caravana como suelen en "astilla hacer cuando comien&a a llover si por algCn tiempo las aguas son deseadas se han detenido# B a metidos en medio del ruido muchedumbre. a salidos de aquellas privaciones miserias. alrededor ha muchas collaciones de casas calles enteras menguadas despobladas arruinadas donde habitan hienas otras alima4as algunos malhechores hallan refugio# En esto se conoce estar mu disipada destruida haber sido más ciudad antes de lo que era cuando nosotros llegamos a ella# B los negros que allí habitan son tantos como los moros otros cuarterones cru&ados de ellos que no se sabe bien si tienen más de moro que de negro todas las casas son igualmente pobres no se ve a nadie más rico que el vecino. el más grande que nunca se viera. a lo que pronto supimos.

despu%s que hubimos entrado en el arenal. como si ceni&a hubieran. tornáronse grises aCn más oscuras. s$lo que a !nesilla se le alegraban los ojos -ndr%s la miraba severamente.negros iban desnudos en cueros si no fuera porque llevaban sus partes tapadas con un pa4o que apenas alcan&aba a vedarlas# B echamos de ver que las partes de los negros son más luengas que las de los cristianos aun que las de los moros. que les estaban . con gran concurrencia de gentes así de negros como de retintos moros# B los penitenciados daban recios alaridos sollo&os. les a&otaron las espaldas con ellos. a no castig$ a ningCn caravanero por hurto o falta sino que puntualmente iba dictándole las faltas habidas al ma ordomo escribano que con %l iba para el asiento de las mercancías# B en llegados que fuimos a =omboctC. pero más sosegado de corriente espeso de aguas# En el cual río nos metimos a ba4arnos con gran alga&ara grita fiestas era gran muchedumbre de caravaneros los que a un tiempo se ba4aban estorbándose unos a otros jugando con las aguas. de la ro4a que los ba4istas íbamos dejando en ellas# B en esto en descansar holgar de mCsicas ferias se nos pas$ el día mu ligeramente# B de las grandes pan&adas de agua que bebíamos de una fuente generosa que cerca de la pla&a está. dejamos con ellas mucha guarda de ballesteros los demás salimos con los otros nos juntamos a los moros que iban mu desenfadadamente para donde decían que había un río# B a dos tiros de ballesta de allí vimos mucha arboleda mu verde mu espesa alegre detrás de dicha arboleda corría turbio manso el río más grande que nunca se viera. que de ordinario bajaban pardas. se dio preg$n el escribano fue diciendo los nombres de los que habían merecido castigo ellos fueron saliendo del corral grande les iban poniendo grillos de los que por aquella parte comCnmente se usan para prender esclavos. en medio de la pla&a pCblica. a los que s$lo se les manifest$ el mismo mal a la ma4ana siguiente# "on lo que a todos quedamos mu bien servidos# Es cosa de mucha ense4an&a c$mo 7ojam% !frane. sin cuidar la gravedad que a var$n conviene. 7ojam% !frane fue diciendo el castigo que había de darse a cada uno de ellos que era de latiga&os. menos uno al que le cortaron una mano# B luego los desnudaron vinieron los capataces con látigos de cuero. mas ella decía que estaba alegre porque a habíamos salido de las estrecheces fatigas del desierto no por otra cosa# B luego que hubimos aposentado nuestros fardajes camellos pertenencias en un lado del corral grande que el ma ordomo de la caravana nos se4al$. tan ancho o más como el Guadalquivir cuando a se llega cerca de la mar oceana. ancho a maravilla que parecía pariente de la mar. que no son de hierro sino de madera alambre# B luego que los hubieron sacado a todos. las aguas. los vientres se desataron luego los más de nosotros quedamos mu quejosos de mal de vientre con grandes retortijones salida de gachuelas aquella misma noche# Lo que produjo gran contento burla de los otros. en lo que hubimos no poco pesar. que serían como treinta o pocos más. mu fieros.

sin bocado que llevarse a la boca. dimos con otro corral largo como tiro de ballesta de pico a pico. así llevan tambi%n su ganancia# B en esto 7ojam% !frane me llam$ me dio tres sacos de sal por encargo del 7iramamolín. con tapia de tierra pisada.dejando los huesos del espina&o al aire# B era cosa mu fiera de ver c$mo les caían las tiras de carne al suelo sangraban como cochinos en mesa de matarife# B al final del castigo les pusieron en las espaldas ciertas hierbas majadas que cortan la sangre pa4os mojados los llevaron a la sombra les acudieron con agua de que bebieran# B de todos ellos murieron dos del castigo los otros quedaron mu marcados en las espaldas# @obre esto es cosa mu comCn entre los negros ver espaldas llenas de ra as blancas cicatrices que son de penitenciados.otro día de ma4ana acudieron los caravaneros al corral grande donde había puesto un chami&o de hojas ramas para que 7ojam% !frane estuviera regaladamente a la sombra allí les fueron dando la paga de haber cru&ado el arenal la dicha paga se les da en sal o en alambre de cobre luego ellos la comercian con los negros. que parecía a prop$sito para nuestro acomodo# B tomando licencia de 7ojam% !frane nos mudamos a %l allí montamos nuestras tiendas acomodamos a los camellos reparamos los portillos que en la tapia había con mampuestos ladrillos crudos que tomábamos de otras casas arruinadas# "on lo que quedamos contentos mu aposentados# B luego establecí que no salieran a la ciudad hombres solos sino en cuadrillas de a die& por lo menos. donde los humanos erros se pagan caros# . era de ver c$mo eran capaces de echar a un hombre las tripas fuera por robarle un pu4ado de sal# B cada día venían más negras que negros supimos que todas las mujeres de los pueblos de alrededor se hacían putas cuando llegaba caravana estaban en =omboctC hasta que era otra ve& partida. que se dormían mal con mucho ruido molestia# -sí es que luego acordamos mudar buscando por la parte del río. concurría gran muchedumbre de gentes que iban creciendo de día en día. esto fue por e'cusarnos de las muertes pu4aladas ruidos que cada día había en las callejas entre las tapias. con lo que regresaban a sus casas a sus maridos e hijos asa& ricas contentas . por tener más acomodo con el agua. porque nadie se cuidaba de sacar el esti%rcol del ganado ni estercoleros había ni alba4ales para hombres o bestias. caído por un lado. que así se lo había asentado antes de partir# 8e lo que quedamos todos mu contentos agradecidos o hice repartir la sal a partes iguales entre los ballesteros peones cada cual se fue a gastar su parte alegremente como mejor quiso# Los dos primeros días de nuestra llegada montamos las tiendas en nuestro lado del corral allí dormimos con los otros# 7as era tanta la multitud de gentes que entraban salían el alboroto de los camellos que allí estaban la gran pestilencia del aire. por causa de que no habiendo allí mas vida que la que traen las caravanas. cada uno por su lado.

sino más bien a cecina de carnero rancia# B tienen los pendejos de esa parte mu ri&ados. con los que dan mu cumplidos besos# B las mujeres j$venes tienen más tetas más enhiestas que las blancas así como caídas para arriba. los negros. para distinguirse entre ellos. no cobran mucho por acer sino que con un pu4ado chico de sal van mu contentas pagadas aun piensan que el que se lo dio. como a las blancas. como no sea en hermanos del mismo vientre# (or eso. no como entre los blancos que cada uno tiene su cara por mucho que se busque no se encuentran dos iguales.a que no mu honradas# B vinieron ballesteros contando c$mo habían acido con negras retintas alabando mucho que era mu placentero# B picado de la curiosidad fuime o a probarlo lo prob% hall% que era como hacerlo con mujer blanca. los labios gordos más que es menester. aunque tampoco se lavan tanto# B habiendo tantas mujeres ofrecidas. los hombres tienen. como queda dicho. que más parecen bolitas de ro4a que pelo no pierden esa hechura por más que se laven. siendo blanco poco conocedor de los usos de la tierra. que ellos mismos se hacen cuando son ni4os como si se bauti&aran. queda enga4ado# B corren a esconderse entre la muchedumbre de la gente pensando que luego le va a pesar su liberalidad largue&a va a ir detrás de ellas para reclamar la mitad de la sal# B otra cosa maravillosa digna de nota es c$mo entre los negros ha dos o tres rostros no ha más. siendo gente grosera dada al fornicio no sujeta al temor de 8ios# D ie z B de allí a pocos días llam% a (aliques fuime a ver a 7ojam% !frane. van todos marcados de un modo u otro unos tienen cicatrices en el rostro. porque no tienen mucho que comer# B tienen poca barba las narices anchas en desmesura por lo que son buenos oledores. que . su miembro más largo esto debe ser porque desde que son ni4os lo llevan más suelto volandero no tapado fra&ado entre pa4os como por discreci$n solemos llevarlo los cristianos sobre ello más ligeramente hacen uso d%l. a otros les falta un dedo o media oreja o están se4alados de pedradas o tienen un chirle o alfor&as de látigo otras se4as igualmente buenas# B es de notar que todos traen buenos dientes mu blancos# Esto será del poco uso que dellos hacen. sino que las negras tienen sus partes más prietas calientes por dentro les huelen no a pescado pasado.

como un juego de ni4os. estando a descansados o mi gente. parecía que re4ían# B (aliques pasaba el día entre ellos mu entretenido tomando las parlas de muchos. nos iban a hacer mucha falta. le dije que. que algCn día. venían mu tristes con gran pesadumbre de manera que daba pena verlos tan conformados a su negra suerte# B en pos de ellos venían otros con faltriqueras de cuero al pescue&o donde ligeramente llevaban oro en polvo. como bestias en recua. con grandes voces alboroto mucho mover de manos mesar de barbas mucho asirse de bra&os empujarse que. luego se asentase para servirnos bien llevarnos a donde con más comodidad pudi%semos cobrar el unicornio# "on lo que qued% o mu obligado volvíme a aconsejarme con los míos todos fuimos de una opini$n que era mejor esperar a lo que 7ojam% !frane decía# B era de ver que cada día llegaban a la ciudad reatas de negros j$venes atados por los pescue&os de dos en dos con grilletes de palo.antes no lo hiciera ni quise hablarle por no importunarlo de sus muchas labores. otros con grandes fra&adas de cueros malolientes a la cabe&a aCn otros con otras cosas de más menudencia# B todo cuanto traían se trocaba por sal toda la ciudad era almoneda pregonada porfiaban altercando los unos con los otros. hablaba con negros viejos. como suelen. pues -ndr%s envidiaba a los ballesteros porque cada día se iban de negras ellos lo envidiaban a %l porque teniendo blanca su a no tenía . moros con negros retintos con negros los negros entre ellos. recorría las arboledas del río aCn más allá en busca de erbas. en pidi%ndoselo %l. herberos curanderos. solamente miraba con un punto de envidia a los otros ballesteros que se iban a las negras cada tarde mientras %l se quedaba en plática con !nesilla con fra Jordi# En lo que o advertía ser gran verdad que no ha hombre contento con lo que tiene. de los guisos que le aviaba !nesilla le había hecho una casilla en un rinc$n del corral la había techado de ca4as. barruntaba o. hacía cocimientos jarabes aprendía las virtudes de muchas hojas raíces que nunca se vieran en tierra de cristianos. al que llamaba el ?egro 7anuel. unos de más cerca otros de más lejos. %stos eran los esclavos que habrían de tornar con la caravana supimos que de cada cuatro que salieran tres morirían en el arenal . de las que %l iba haciendo provisi$n para la vuelta estaba mu contento con la mudan&a# B -ndr%s de (remi$ echaba pan&a como casado. dijo c$mo era mejor esperar a que vinieran ciertos negros de un pueblo distante que dicen "uarafa que son mu buenos pisteros gente perita en los raros monstruos que pueblan el Ifrica que entre ellos habría alguno más despabilado que. que las conocían. como ellos lo sabían tambi%n. en vi%ndolos de lejos. con que me tenía contento lo e'cusaba de todos los otros trabajos para que solamente estuviese atento a aprender las parlas. quería licencia para seguir adelante a donde se pudiese cobrar el unicornio# B 7ojam% !frane nos recibi$ mu gentilmente con dátiles leche. como así fue# 7as los otros no siempre lo entendían así murmuraban de mí# B fra Jordi salía con su lego con un criado negro que había tomado.

no aguardaríamos más sino que. cantamos mu bi&arramente e hicimos mu grandes fiestas de convites salas dan&amos bailamos como en estas fiestas se hace# B a otro día amaneci$ gran multitud de negros a las puertas del corral pedían bautismo con mucha devoci$n hincados de rodillas fra Jordi acudi$ con lágrimas en los ojos mu fuertemente llorando dijo c$mo 8ios ?uestro @e4or había hecho el milagro de que se convirtieran tantos en el día que conmemorábamos su ?acimiento# B visto el prodigio luego caímos todos de rodillas entonamos el 6=e 8eum Laudamus6 mu devotamente cantando# B toda la ma4ana estuvimos bauti&ando negros al lado del río como si aquello fuera el Jordán. vino a verme un criado de 7ojam% !frane con recado de que el guía que aguardábamos era llegado# =om% a (aliques a -ndr%s de (remi$ a otros cinco ballesteros fuimos al corral grande donde !frane nos recibi$ mu gentilmente con mucha alharaca morisca. que en cerrando los ojos parecía que estábamos en iglesia 7a or si no fuera por la mengua de incienso# B dicho la misa. mas a la tarde corri$se la vo& de que a %stos a no se les daban gorrillos de lana ni sartas de cuentas de colores ni regalo alguno luego se les pas$ la fe se retiraron todos diciendo mu gruesas palabras de enojo en sus lenguas africanas# B qued$ fra Jordi mu enfadado en medio del agua apesadumbrado corrido de ver cuán poco consistente es la fe humana no le volvimos a ver la cara buena por die& o veinte días# 8e todo lo cual todos hubimos grande provechosa ense4an&a# "uando faltaban dos días para el de Ae es. con ciertas tocas ba etas de mucha vista. aunque faltaba el vino. en medio del corral fra Jordi dijo misa cantada a la que asistimos todos mu devotamente 1ederico Esteban ta4$ mCsica mu gentilmente. fra Jordi bauti&$ mu solemnemente al su criado el ?egro 7anuel fue la madrina !nesilla el padrino de la vela fui o# B luego le hicimos regalos como es costumbre o le di un gorrillo de lana que no pensaba que me fuera a servir más con aquellos grandes calores que sufríamos. nos iríamos de la ciudad terminaríamos la holgan&a# B así nos llegaron las fiestas de la ?avidad de nuestro @e4or Jesucristo que allí son en estaci$n calurosa como agosto aquel día nos vestimos con nuestros mejores avíos montamos altar mu lucido de madera. !nesilla le dio una sarta de cristales# B luego hicimos colaci$n comimos muchos frutos de la tierra a los que a nos íbamos acostumbrando que son e'tra4os en gran manera mu grasosos dulces luego carne asada que habíamos ballesteado la víspera# B hubimos todos gran contento . en que o había acordado de partirnos del lugar. de la .necesidad de irse de negras# B así fu%ronse pasando los días mu levemente o cada día iba al corral grande a tomar nuevas de los negros que llevaban mas aquellos que esperábamos de tan lejos no acababan de llegar o empe&aba a cavilar si no estaría enga4ándonos 7ojam% !frane tom% determinaci$n de que si no eran llegados para el día de Ae es. tomando guías pisteros de la tierra.

que o a había aprendido a fiar poco, luego hi&o venir a un negro que allí cerca estaba, el cual mostraba ser mu joven menos feo que los que hasta ahora llevábamos vistos# B era de piel menos retinta más clara nos dijo que se llamaba 3oboro que %se era buen guía para lo que veníamos buscando# B (aliques habl$ con %l en todas las parlas que de los negros tenía aprendidas no se entendían nada más que medianamente, pero con todo con muchas se4ales de manos mucho dibujar en tierra un caballo con cuernos poner un palo en el hocico de un camello de los que allí cerca estaban, por más a lo vivo figurar lo que unicornio era, al final el negro, que hasta entonces había estado mu serio, todo lo miraba con ojos de si estaríamos locos, ca $ en la cuenta de lo que (aliques le estaba preguntando se dio una gran palmada en la frente desenvain$ los dientes riendo con mu gran risa a nos pudo decir con mucho movimiento de cabe&a que sí, que conocía el unicornio, miraba se4alando a @eptentri$n, con el dedo mu levantado, como si quisiera indicar la gran distancia detrás de las monta4as grises que a lo lejos se veían, de lo que todos hubimos gran contento sino o que me iba quedando en el cora&$n como una sombra triste de congoja detrás de todos aquellos sucesos africanos, lo que o achacaba a la ausencia de do4a Josefina, en la que cada día pensaba al caer la tarde# 7as con todo acordamos con 3oboro que saldríamos de allí a tres días que su paga había de ser de un cubilete de sal cada día, que cuando hubi%semos cobrado al unicornio le regalaríamos un camello %l qued$ contento nosotros tornamos a nuestro corral mu satisfechos del trato del aparejo que iban tomando nuestras cosas# 8e allí a tres días levantamos el campo, con toda la cámara la plata, o fui a despedirnos de 7ojam% !frane le llev% tres cartas para que se las diera a -ldo 7anucio el genov%s cuando estuviera de vuelta en 7arraqu%s# B la una era para mi se4ora do4a Josefina las otras para que las hicieran llegar a mi se4or el "ondestable al Ae nuestro se4or, en todas tres daba cumplida noticia de c$mo discurrían nuestros asuntos de lo que hasta el día de la fecha nos había acaecido# B con ellas iba un compendio breve en romance para informaci$n de aquellos que les plugiere leerlo de cuáles son las costumbres de los negros retintos el g%nero de vida que llevan# B mostrándose el alba del día que digo, preparamos el fardaje antes que fuera media ma4ana salimos mu lucida ordenadamente por el camino de @eptentri$n, que sigue el río grande aguas adelante, por mu buenas placenteras sombras arboledas# B %ramos cuarenta ocho hombres blancos una mujer quince criados negros que unos otros habían asentado para que nos sirvieran, tres mujeres negras, 3oboro, el guía retinto# B el dicho 3oboro iba delante de todos, mu ligeramente caminando se4alando los árboles los montes mu parlador, por mostrarse más perito en las cosas de aquella tierra# B a su lado iba (aliques dándole conversaci$n se4alando cosas para que el otro le dijera c$mo se llamaban luego una cuadrilla de ballesteros en sus camellos

luego otra donde iban los criados con el fardaje a lomos de más camellos detrás los demás ballesteros nosotros a que, siendo tierra de mucha erba humedad aquella ribera, uno podía caminar detrás sin tragarse los polvos que levantaran los de delante# B al olor nauseabundo que van dejando los camellos a teníamos hechas las narices# B así nos fuimos metiendo por espesos bosquecillos de mu raros copudos árboles, más altos que nogal viejo más prietos que cipr%s, de mu altas matas erbas, que a veces habíamos de cortar con los cuchillos espadas para abrir paso a los camellos, en esto gastamos un mes de camino aCn no llegábamos a las monta4as a&ules sino que parecía que cada día nos alejábamos dellas (aliques preguntaba al negro 3oboro %l decía que llegaríamos pronto, mas no quería decir en cuántas jornadas, a lo que (edro 7artíne&, 6el Aajado6, se enojaba mucho porfiaba que %l se lo sacaría a palos lo haría hablar en cristiano que aquel necio de negro era menos necio de los que pensábamos acabaría robándonos la hacienda dejándonos perdidos en el monte, o lo mandaba callar pero tampoco me barruntaba nada bueno, s$lo que disimulaba con gran disimulaci$n tenía paciencia pensando que las cosas quieren su tiempo para alcan&ar sa&$n# 2n día llegamos a un claro de erba mu alta espesa donde el río hacía un recodo sin perder su mansedumbre acordamos descansar allí dos o tres días por dar tiempo a los camellos a que se repusieran, que algunos venían mu quebrantados menguados por la rare&a que de la humedad tienen siendo más afables a las sequedades calores del arenal# B mand% levantar un corral a la parte del río, con cava honda estacas, donde más a salvo estar aquellos días# B esto hicieron los criados negros de mu mal talante, como gente que no está hecha a trabajar, aun miraban mu aviesamente a los ballesteros que les hacían chan&as reíanse de verlos cavar con tan pocos oficios# B levantamos tiendas dormimos allí a otro día de ma4ana sali$ el sol vimos que 3oboro los otros negros negras eran idos se habían llevado la sal que traíamos dos o tres costales de viandas otras cosas menudas pa4os, más adelante notamos que tambi%n habían hurtado las ligas nuevas de reparar las ballestas, en lo que tuvimos gran pesar# B así pasamos otro día mand% partidas al campo por ver si había rastro de los negros a mediodía volvi$ una con el rastro hallado# B el que lo encontr$ era aquel Aam$n (e4ica, que era de los criados del "ondestable que con nosotros venían había sido mu buen fiel del rastro en Ja%n# B %l como perito me certific$ que los quince criados negros idos 3oboro habían marchado todos juntos que a una legua de allí se habían juntado con otros que, por las pisadas, serían hasta cien más que luego las pistas de todos iba junta se entraba en el bosque de donde a no quisieron seguirla sin venir a darme aviso# B o hice consejo con -ndr%s de (remi$ platicamos sobre ello determinamos de mandar a otro día una cuadrilla de veinte ballesteros conmigo -ndr%s quedaría guardando el real con los otros# B luego se fue el sol vino la noche pusimos mu grandes guardas en todos los

lugares do convenía para que no fu%semos de los enemigos ofendidos# B fuímonos a dormir# (ero a medianoche hubo gran ruido grita Villalfa4e son$ la trompeta dando rebato en el campo, que el enemigo estaba sobre nosotros# B todos salimos mano a las armas s$lo pudimos ver sombras que corrían a lo lejos -ndr%s de (remi$ en cueros vivos daba grandes voces ordenaba a sus hombres que tiraran con las ballestas algunos tiraron a los que huían, que habían matado a nuestros guardas# B luego nos quedamos velando hasta que viniera el alba avivamos los fuegos que hubiera lu& por si los negros volvían, mas a no volvieron# B en clareando el día se mostr$ el alba catamos el da4o# 8e los cuatro guardias que había puestos a los dos habían degollado a otro lo habían herido de tajo por el pecho quedaba para morirse el cuarto se había defendido bien había matado a dos negros# B los negros muertos eran de los que venían con nosotros en oficio de criados# B los tiros de los ballesteros habían matado a otros tres negros cu os cuerpos aparecieron más lejos, con los pasadores mu bien clavados en las espaldas# B de los treinta dos camellos que llevábamos, los negros habían desjarretado a veinte nueve que a no se pudieron al&ar del suelo donde quedaban ni servían para cosa alguna# B o mand% luego degollarlos por e'cusarles padecimientos# "on lo que aquel día tuvimos carne de sobra la comimos con nuestras lágrimas vi%ndonos tan menguados quebrantados por los desastres desventuras que nos acaecían# B a la tarde volvieron unos ballesteros que habían salido con un negro cautivo# B el dicho negro venía herido de un pasador en el muslo los su os lo habían dejado atrás# B la parla que hablaba no era entendida por el ?egro 7anuel ni por (aliques# "on lo que, no siendo bueno para cosa alguna, dej% que la ballestería se desahogara con %l dándole crudos tormentos capándolo sacándole los ojos, de lo que muri$ a poco# B lleg$ la noche avivamos fuegos pusimos otra ve& dobladas velas que tuvieran los ojos bien abiertos# 7as esta ve& no osaron los negros acercarse aunque hacían ruidos a lo lejos para que supi%ramos que estaban sobre nosotros ponernos miedo# >tro día amanecido hicimos consejo sobre si convenía tornar a =omboctC por otros guías o seguir adelante río abajo# B aunque algunos querían volver, los otros o fuimos del parecer de que siguiendo el río habíamos de llegar pronto a algCn pueblo o al mar donde nos podríamos mejor socorrer que volviendo atrás sin camellos# Esto así acabado concluido cargamos el fardaje en los tres camellos que quedaban lo que no pudimos llevar lo quemamos# B allí ardieron algunas tiendas de buen lien&o ciertas ropas pa4os que fuera lástima dejarlos atrás para provecho de los que tan crudamente nos desamaban perseguían# B con ánimo triste pero esperan&ado proseguimos la marcha el que iba herido de la víspera acab$ de morirse a poco, lo que nos e'cus$ del trabajo de llevarlo en unas parihuelas que le habíamos hecho# B lo enterramos fra Jordi le hi&o responso misa oficiada como a los otros, la que oímos re&amos mu devotamente#

que por allí se podía acertar mu bien a los venados toros que al río bajaban a abrevar.8e allí a dos días llegamos a un llano amplio de mucha buena erba donde había un arro o que iba a juntarse con el río grande# B vimos un pueblo chico de cho&as de paja redondas como capacetes con mucha industria tren&adas como canasta# B allí moraban en las cho&as negros desnudos tanto hombres como mujeres gran copia de ni4os que vinieron a nosotros como sin maldad# B %stos eran retintos más que los traidores que atrás dejábamos. que era mucha. en lo que conocimos ser pueblo de costumbres mu sosegadas pacíficas gente de entendimiento simple# B así nos fuimos aficionando a ellos cuando salíamos a ballestear carne. que era a cuarenta días de camino. con esto los teníamos obligados contentos# 7as no por eso dejaba o de poner guardas velas atala ar el campo cada día por si tornaban los negros del traidor 3oboro# Lo cual acaeci$ de allí a pocos días fue que las gentes de una partida nuestra que había salido a ca&ar tornaron con gran priesa ahogo tra endo nuevas ciertas de que se habían topado con los negros de 3oboro que por allí cerca andaban en nCmero de más de doscientos# B -ndr%s de (remi$ sali$ en su busca con los ballesteros los tomaron cuando dormían la siesta en un clarecillo del bosque estando mu a su sabor. de todo asalto descuidados# B los nuestros dieron sobre ellos mataron a treinta cuatro cautivaron a 3oboro que era el que los mandaba# B este 3oboro no sufri$ en la escaramu&a más que una tajada chica en una pierna que 1ederico Esteban le cosi$ cur$ luego# B aunque los ballesteros querían destriparlo hacerlo cuartos en seguida o lo prohibí luego hice que le dieran tormento que (aliques le preguntara por qu% había hecho traici$n a sus amos# B %l dijo que se lo mandara 7ojam% !frane. apartándose del río grande# 7as despu%s de lo ocurrido pensamos que no podíamos fiarnos de 3oboro . sin guardas ni velas. les dábamos la que nos sobraba. porque los moros no querían que gente blanca pasara más allá del arenal a la parte de los árboles donde están las minas de oro. lo cual visto o di mandato de no ofenderlos si no ofendían ellos primero# B (aliques les habl$ de lejos en sus parlas ellos entendieron un poco dijeron que se llamaban "olumba# B de allí a poco trajeron frutas harina de mijo cosas de comer nosotros acordamos poner nuestro real campamento en un cerrete que allí cerca se asomaba al río estar allí hasta que tuvi%ramos nuevas de lo que veníamos buscando# B aquellos "olumba resultaron ser buena gente que cada día venían muchos a traernos de su comida de sus cosas mu confiadamente hasta dejaban que sus mujeres se entraran por entre los matorrales con los ballesteros los dichos negros se quedaban riendo. mientras les ponían los cuernos. como bobos sin malicia. pensando que luego le llevarían la desgracia a Ifrica# Los cuales actos de 7ojam% !frane tuvimos nosotros por mu concertados que podían ser verdad# B luego le dijimos al negro que no queríamos oro sino el cuerno del unicornio %l nos prometi$ que si luego lo perdonábamos nos llevaría a donde el unicornio criaba.

se tapaba los ojos como hacen en su pueblo con los ni4os los locos# B al final llevaba %l ra&$n porque. lo que no deja de ser notable la prontitud con que la carne se gasta en tan menguada tierra# B despu%s de esto pasamos otras dos semanas de mucha holgan&a a no osaron los negros huidos acercarse al río# B en este tiempo tuvimos mucha conversaci$n con los negros "olumba que vivían en las cho&as# B (aliques les preguntaba qu% había para cada sitio que %l se4alaba9 siguiendo el río abajo o remontándolo o pasando las monta4as o endo para donde el sol sale. entramos por la arboleda dimos en unas navas tal largas que se perdía la vista por ellas parecían no acabarse nunca si no fuera porque a lo lejos se veían montes grises# B estas navas eran mu llanas. nosotros. a donde 3oboro había dicho que pastaban unicornios. con pocos cerrillos. no se les pudo dar alcance ni se dejaron ensogar# 7as. ballesteamos un mulo por ver c$mo era vimos que era como burro padre pero las orejas más gordas venteadoras la carne más prieta hecha que la de burro# B -ndr%s de (remi$ certific$ que en sus -sturias de 2vieu había burros de . por la noche otras alima4as espesas cuando clare$ el otro día no quedaban d%l más que los huesos mondos lirondos. con todo. dimos luego en cogerlos# B el negro 7orros se reía mucho como si hici%ramos cosa la más graciosa disparatada del mundo. detrás de las monta4as.o junt% consejo para deliberar lo que cumplía acordamos que lo mejor era ajusticiarlo para escarmentar a otros traidores para enmendar el erro de los muertos que por su causa habíamos tenido los quebrantos que habíamos sufrido# B pensábamos que a encontraríamos otros guías más ciertos verdaderos que aqu%l# "on lo cual luego se lo di a la ballestería que lo matara sin hacer más caso de las muchas lágrimas que derramaba ni de las sCplicas que hacía# B a %ste lo descuarti&aron entre tres camellos luego levantaron sus cuartos clavados en palos lejos del real. a la vista de todo el mundo# B a poco de armar tal picota acudieron buitres. con nosotros vino un muchacho negro de los de las cho&as# B a %ste le pusimos 7orros por el mucho hocico que tenía. parecía más noble que el otro guía# En saliendo del río grande. viendo en ellos nuestra salvaci$n acomodo si los domábamos. ellos a todo respondían lo mejor que sabían en su mucha ignorancia parecíanos que decían verdad# En esto quise mover o de allí pronto porque veía que algunos ballesteros se habían aficionado a las negras temía que quisieran traerlas luego. por más que corrimos. a los dos días de marcha. estaban todas llenas de erba espesa alta matas de diversas clases hechuras de ve& en cuando había como bosquecillos de unos árboles chicos parecientes a los chaparros a los que era maravilla ver c$mo se subían ciertas cabras por catar los frutos nueces que crían# B en estas navas había muchas manadas de venados cabras toros otras de unos mulos blancos con ra as negras como pintadas mu corredores. que en Ifrica ha más que aquí gorriones. así que dispuse que sigui%ramos para @eptentri$n.

buena para que no entraran animales al pueblo mas no para defensa de hombres# En lo que conocimos que sería pueblo de gentes pacíficas así nos íbamos acercando cuando la gente se fue saliendo al camino en gran muchedumbre. como algunas que hacen los pastores en "astilla# B en torno a las cho&as había una cerca baja de barro. en ese tiempo no topamos con se4a alguna de gente esto nos maravillaba mucho siendo la tierra tan buena habiendo agua ca&a en tanta abundancia# O nce El primer domingo de mar&o hallamos un po&o con brocal grande de piedras en derredor una vereda# B acordamos seguir aquel camino al poco trecho vimos algunas mujeres negras vestidas de largas tocas fuimos a ellas cuando estaban a un tiro de ballesta les dimos voces que %ramos amigos. que no llegaría al pecho. solo que. que los habríamos de ca&ar como a los otros animales que por fieros que fueran habrían de sucumbir a la recia ballestería que llevábamos sin necesidad de doncella que los amansara# B con esto íbamos criando ánimos para sobrellevar las fatigas quebrantos que cada día nos traía la marcha por lugares sin nombre ni personas# B en cru&ar aquella llanura echamos más de un mes. en la parla de los negros. cuando de noche estábamos en torno al fuego.aqu%llos. dimos en un llano donde se descubrían más de cien cho&as redondas con las paredes de barro el techo de ca4a. nada . todos negros de la negrura tinte del traidor 3oboro# 7as como venían mujeres ni4os. han perdido la color las ra as# B dijo que a estos mulos llaman asturcones no se dejan domar que se distinguen de un potro mediano en que tienen sus partes negras más crecidas# B %stos los otros animales se dejan ca&ar mu fácilmente pero ha que acercarse a ellos hasta tiro de ballesta viniendo de atrás porque son grandes venteadores huelen mucho cuando el aire les viene de cara# B con esto pasamos adelante viendo muchas maravillas en serpientes raras erbas flores grandes mas que pecho de hombre otras rare&as que nos ponían esperan&a de que mu pronto habríamos de dar con unicornios# B cavilábamos. menos que tapia. les hicimos se4as# 7as ellas no entendieron se alborotaron escaparon con mucho susto nosotros seguimos por la vereda adelante donde. con las muchas aguas que allá los cielos de ordinario hacen. a poco.

por causa desta costumbre. cuando hacen fiesta festejada. los que venían detrás.temimos. los ballesteros en todo fueron obedientes sino aquel (edro 7artíne&. %l entendi$ lo hi&o tambi%n. como se lo consentimos a los ni4os. les han ido agrandando los pies hasta ensanchando las narices. por más negro que fuera. %ste es poniendo la mano derecha en el pecho luego en la boca luego en la frente# Lo que quiere decir que mis sentimientos mis palabras mis pensamientos están contigo es la cosa más mentirosa embustidora que nunca se viera. que venían gritando mu e'tra4os gritos. que nunca las vieron tan blancas. pensaban que era ilusi$n o que las traíamos pintadas de polvos de alba alde se maravillaban mucho de que fuera aqu%lla nuestra color natural# B otros se espantaban de las barbas subían manos a mesárnoslas mas o di orden de que nadie lo tomara a ofensa pues la negrada no entendía lo que era en "astilla mesar barbas que en esto debíamos consentirlos sin tomar ofensa. se pararon los negros nos paramos nosotros se adelant$ el mandamás nos adelantamos (aliques o# B (aliques temblaba algo# B en llegando al negro o le hice el saludo morisco que pens% que lo entendería. ningCn negro le puso mano a las su as porque las tenía ralas entrecanas le hacían una cara de catavinagres que a nadie. 6el Aajado6. por la anchura de las narices# B luego que llegamos a medio tiro de piedra. pues. por donde a nos percatamos que había tenido trato con moros# B luego habl$ (aliques el otro entendi$ (aliques dijo qu% recado nos traía al país de los negros c$mo %ramos criados del Ae más grande de los cristianos c$mo veníamos en pos de un animal llamado unicornio# B el viejo todo lo entendi$ menos lo del unicornio. por ver si el otro entendía. que venía refunfu4ando que o los ponía en grandes peligros por tener las cosas en poco que %l no sufriría que le mesara las barbas ni su padre# 7as. apetecería llegarse . de lo que o hube no poco pesar# 7as en eso se volvi$ dijo algo a los que atrás quedaban ellos se apartaron haciendo calle pasamos por medio de la muchedumbre nos pareci$ que eran gente respetuosa algunos dellos alargaban la mano como ni4os temerosos tocaban nuestras carnes. que es se4al de amistad entre aquellas gentes. sino que concertadamente en buena ordenan&a seguimos adelante# 7as o dije que los traseros que en la &aga marchaban llevasen armadas las ballestas por si acaso# B en llegando a tiro de piedra los negros se detuvieron el que parecía mandamás de ellos se adelant$# B %ste era un viejo liado en una manta con los pelos pintados de alhe4a abiertos como melena de le$n# B levant$ una mano. pues sabido es que cuando un moro te lo hace es mejor que no te fíes de %l# :ícelo o. por suerte. se meten en mu recios polvos donde no podemos respirar los cristianos pero ellos sí respiran como digo. se callaron luego# B es de ver que entre los negros ha muchas tinturas pelajes pero todos tienen la misma costumbre de gritar cuando se juntan muchos que no parece sino que los est%n despellejando# B tambi%n patalean mucho sobre el suelo levantando grandes polvos# B fra Jordi creía que.

o me dejaba hacer con paciencia disimulaba el asco# B detrás del Ae Gordo salieron hasta cuatro mujeres mu liadas en tocas de muchos colores con el pelo mu tren&ado en trencillas chicas como cordel adornado de prolijos modos# B dos de ellas eran gordas casi tanto como el Ae . la cual entendi$ (aliques. enfrente della estaba una cho&a más ancha mu adornada de abalorios pieles curadas.la vista estaba . la papada le hacía tres pliegues en la sotabarba le descansaba en el pecho.a su rostro# B con esto pasamos adelante fuímonos entrando por entre las cho&as llegamos a una pla&a que en medio dellas se hacía a un lado de la pla&a había una casa grande hecha del mismo adobe ca4as tren&adas que las otras. s$lo que -squia tenía el mirar más alegre que la otra alarg$ un bra&o como si titubeara si tocarme el pescue&o o no o le compuse mi semblante amistoso ella se ri$ con una mu alegre prometedora risa el Ae Gordo se ri$ como invitándola a que me tocara con esto ella tuvo licencia me pas$ la mano cálida suave por el cuello. no sabiendo qu% darle. como a dejo dicho de otras veces. menos un pa4i&uelo que alcan&aba a taparle las vergEen&as# B el viejo que nos había traído dijo que aqu%l era el Ae 1uraba . de lo que me subi$ un temblor por el est$mago arriba qued% mu confortado los otros ballesteros mu envidiosos despu%s del regocijo que habían tenido cuando el Ae Gordo me palp$ como a caballo en feria# B con esto dio plática el Ae Gordo. las tetas las tenía como ama de leche# B todo esto lo vimos porque. s$lo que o s$lo me qued% con los de las dos j$venes que eran -squia 8uma# B las dos se parecían como hermanas porque. la pan&a la tenía no más chica que tonel de quince arrobas. que parecía iglesia si no hubieran sido los negros gente pagana. pero nosotros de allí en adelante lo llamamos el Gordo haciendo merced de que a los Ae es no es ofensa llamarlos por apodo# B el viejo era su m%dico su consejero canciller se llamaba "abaca# B le dio parla al Ae de qui%nes %ramos del recado que traíamos el Ae me hi&o se4a que me acercara a %l luego me estuvo gran pie&a mesando las barbas palpándome los bra&os acariciándome el pescue&o con aquellos sus dedos sebosos suaves como negras butifarras o morcillas. que conocimos ser la posada del Ae # B paramos delante el Ae de aquellos negros sali$ a vernos era el hombre más gordo que jamás se viera. pero mucho más alta. fuera de algunos adornos de ciertas ca4as pintadas marfiles. el Ae de los negros venía del todo desnudo en cueros como su madre lo pari$. era que no sabía qu% regalo habíamos traído para %l. determin% entregarle aquel vestido que me regalara mi se4or el "ondestable que llevaba en mi hato de ropa estorbándome a sin hab%rmelo puesto desde que entramos al arenal# . pero las otras dos eran j$venes de armoniosas justas carnes "abaca dijo que aqu%llas eran las mujeres del Ae Gordo fue diciendo los nombres dellas. entre la gente negra ha menos caras que entre la blanca. que casi no podía andar de las mantecas que le colgaban del culo de los bra&os. porque es costumbre del país que las visitas se hagan regalos en esto los negros tienen los mismos malos usos que los blancos o.

el físico de las llagas. que o s$lo pensaba cada día en servir al Ae nuestro se4or en tornar pronto a "astilla. segCn decía.que en el país de los negros no iba a encontrar ocasi$n de lucirlo así lo saqu% de su talega se lo entregu% %l lo tom$ a gran merced lo mir$ por muchos sitios se reía como ni4o con vejiga . entre ellos 1ederico Esteban. nos trajeron de comer gachas de mijo frutos de diversas clases nos hicieron muchas honras fiestas nos ordenaron muchos placeres luego se fueron para que descansáramos# "uando pasamos una semana entre aquellos negros. con lo que quedamos mu informados pero poco aliviados# B en todo este tiempo el Ae Gordo nos trat$ mu bien cada día nos mandaba comida de la . que el que a la tal delectaci$n se da en gran cantidad pierde el comer aun acrecienta por ardor sequedad del fuego en el beber. otros bultos salían en el pescue&o los ojos se pegaban de lega4osos# B esta peste era conocida de los negros. sequedad aducti$n. s$lo que ellos la sufren en su corta edad mueren muchos ni4os della# B de los nuestros murieron. sino en ciertas partes de "atalu4a del país de (roven&a. en dos meses. que mucho no podía estar de pie. el lego que servía a fra Jordi con lo que solamente quedaron dieciocho ballesterosN -ndr%s de (remi$ tambi%n estuvo enfermo mas no muri$ fra Jordi cada día ensa aba conocimientos unturas pomadas. de manera que hubimos de estar con ellos sin movernos del sitio por más de un a4o# B aunque esto se hi&o mu en contra de mi voluntad. lo meti$ para su cho&a con grandes muestras de placer# B en estas otras pláticas sobre nuestro país familias gastamos el tiempo hasta que el Ae Gordo. los ballesteros no la festejaron como cristianos con penitencias ceni&as a unos sino que cada día ballesteaban comían carne se refocilaban con las negras mu desahogadamente fra Jordi me venía con quejas que del lujurioso vil acto los cuerpos son debilitados. donde nos aposentaron mu bien aposentados. aunque nunca se lo podría poner. determin% pasar adelante con guías ciertos hasta el país de los leones. 8ios nuestro se4or fue servido castigar nuestra impiedad con unas bubas que nos salieron por todo el cuerpo como viruela se iban hinchando reventaban salía de ellas pus que hedía mucho por la parte de las ingles se hinchaba la carne hasta no dejar que el aquejado anduviese ni osara ponerse de pie siquiera para hacer sus necesidades. nos despidi$ nosotros fuimos con "abaca toda la otra gente a unas chocillas que allí cerca estaban. como todo violento movimiento sea causa de sequedad todo. que era de mejor habitaci$n que a lo que estábamos acostumbrados. mas no hubo manera de dar con el remedio medicina porque las erbas necesarias no se criaban allí. por su mucha grosura. ahora dir% como se aparejaron las cosas# Lleg$ la (ascua. segCn los autores de medicina ponen por cuento. donde "abaca nos decía que estaría aquel unicornio por el que veníamos preguntando que %l nunca viera# (ero luego se fueron trabando distintamente las cosas. catorce hombres. mas ni o ni los ballesteros hicimos oído de lo que sabiamente se nos advertía. causa de destrucci$n.

para dar franquicia a mi masculino ardor haciendo lo que hombre con mujer# B esto repetimos muchas veces.su a todas las cosas que para nuestra despensa eran menester mu cumplida abundosamente# "on lo que quedamos mu agradecidos por más obligarlo le regal% los tres camellos que estaban todavía con nosotros que %l mucho miraba los otros fardajes tiendas. sobre el Ae de "astilla de las guerras que traemos con los moros de todo le iba dando o cuanta puntual segCn mejor podía# B aunque hablara con %l o siempre tenía puesta las mientes en aquella -squia su mujer. o mand% hacer oficio por las ánimas de todos los finados los días siguientes hicimos misas por cada uno de ellos todos las oíamos mu devotamente# B en este a4o que for&osamente estuvimos en aquel lugar. moveríamos tambi%n nosotros por otro lado. sino que algunos nacieron más claros mulatos cuarterones %sos eran hijos de los ballesteros. cuando iba a llegarme a ella como var$n a mujer. la dicha -squia se iba empeque4eciendo menguaba como si fuera ni4a luego más aCn como mu4eca cocida luego más. que %l nunca viera. que a se veía que de nada nos habrían de servir en el país de los negros sino de estorbo# B en llegando la fiesta de todos los @antos. s$lo que entonces. s$lo pensaba en ella cuando me acostaba con alguna de las otras negras del pueblo hasta se me representaba en sue4os cuando dormía. que ella venía a buscarme porque tenía gran placer curiosidad en hacerlo conmigo# B así pas$ el a4o a veces hablaba o con -ndr%s de (remi$ con fra Jordi de que era cosa de ir pensando en proseguir la busca del unicornio# B ellos eran en esto de un acuerdo conmigo# B así determinamos que cuando moviera el pueblo de los negros. aun siendo todo sue4o. de manera que nunca se supiera de qui%n los hijos nacidos eran. algunos aprendimos a chapurrear un poco la parla de los negros nos maravillamos de los usos costumbres de tales gentes# B aquellos negros hacían boda de muchos mancebos con muchas doncellas. el Ae Gordo me regalaba cada día me preguntaba lo que o sabía de las estrellas del arenal de los barcos naos que navegan por la mar. metidos en lo espeso de aquellas frondas. con lo que. para seguir nuestras pesquisas# B sobre lo de mover el pueblo de los negros ha algo que e'plicar# . de tetas muslos tan firmes que me tenía comido el seso. que es cosa probada que la lisonja a todo el mundo halaga toda voluntad doblega. sea de una u otra color. hasta tornarse tan chica que no se podía ver. mas el hijo que tuvo muri$ de allí a poco# B fra Jordi amist$ mucho con el viejo "abaca los dos mutuamente aprendieron de lo que el otro sabía de erbas cocimientos ensalmos# B salían juntos a donde los árboles más espesos estaban en busca de sus raíces hojas remedios# B o hice amistad con el Ae Gordo cada día iba a verlo le hacía ceremonias cortesanas de las que usábamos en "astilla. quedaba o mu burlado escarmentado de mis lujurias# 7as no acab$ el a4o sin que ella o nos encontráramos en los árboles. hasta !nesilla pari$ aquel a4o de -ndr%s.

se habían ido de noche se habían llevado trece ballestas. despu%s de lo de =omboctC. ni arrecifes ni caminos# "uando fue llegado el momento en que el pueblo del Ae Gordo había de moverse en busca de tierras nuevas. tres espadas la poca sal que nos quedaba un poco oro que algunos teníamos# B o hube gran enojo de ello. o no s% si entendería qu% era. le pedí licencia me despedí. había quedado mu escarmentado avisado a no bauti&aba a nadie ni hacía por e'plicar la doctrina cristiana a los negros# B el día de antes de la partida. levantámonos de ma4ana hallamos que (edro 7artíne&. que lindes no ha . o si seguir nuestro camino adelante sin ellos# B hube luego consejo determinamos seguir sin ellos# B por las hablas que los otros ballesteros juntaron averiguamos que se habían partido a buscar el país del oro del que estaban mu informados por los negros# Los cuales decían que el oro venía de un sitio del 7eridi$n distante cincuenta jornadas de camino este sitio se llama 1aleme en la parla de los negros allí ha un gran río altas monta4as los negros que habitan aquel país se llaman bambuMas no tienen trato alguno con sus .En el país de los negros la gente es tan poca la tierra tanta que el campo no tiene valor alguno es como el aire entre nosotros o como el mar# B por esta causa cada hombre puede tener toda la tierra que quiera. dos días de julio. 6el Aajado6. que nosotros habíamos de seguir por otro camino en la busca del unicornio# B el Ae Gordo su pueblo se apartaron de nosotros con muestras de mucho pesar grandes lágrimas plantos nos dieron regalos de lo poco que tenían# B "abaca dio a fra Jordi un collarillo de cuentas semillas de mucha virtud# B fra Jordi le dio a %l una cru&. mas no sabía si seguirlos que @ebastián de =orres Aam$n (e4ica. los rastreadores. -squia me dio una taleguilla de polvo de oro que ella sabía que el oro era cosa mu apreciada para los blancos o tuve gran pesadumbre de no tener cosa que darle porque a nada tenía aparte de los pobres harapos que me cubrían las armas# :abíamos caminando dos jornadas hacia la parte del @eptentri$n cuando otro día. otros cinco ballesteros que eran mu amigos su os siempre andaban en su obediencia conciliábulos. viernes. s$lo tiene que caminar hasta donde no ha a otro quemarla ro&arla cavarla sembrar en ella# (ero. porque fra Jordi. decían que el rastro estaba fresco era fácil pero tiraba para el 7ediodía. la labran mal luego que da dos o tres cosechas. que el otro se puso al pescue&o con los otros adornos. se agota porque no le echan esti%rcol ni la riegan ni la cavan honda ni le hacen barbecho como acá entre los cristianos se usa# B así tienen luego que abandonarla seguir a otra parte en busca de tierra nueva que d% cosecha# "on lo cual los pueblos de allá no están quietos como en "astilla sino que cada pocos a4os se mueven las gentes por esta causa andan siempre con la casa a cuestas ho aquí ma4ana allá viven en cho&as no saben labrar casas de ladrillo ni piedra ni levantan tapias como nosotros. como los negros son por su naturale&a poco inclinados al trabajo.

llegamos mu menguados a las treinta jornadas de marcha al sitio que llamaban los negros "alope# B %sta era una vega llana donde se perdía la vista sin topar con monta4as u otra cosa tenía un erba&al mu alto amarillo pocos árboles %stos mu derramados de buen cobijo por allí seguimos con más comodidad. fuimos saliendo de las espesas arboledas. un calor de sofoco mucha agua en el aire así como si cerca hirvieran calderas. sin tocar nada# Vuelven los bambuMas viendo que el oro sigue allí dan muchos gritos se ara4an el pecho como si hubiera ocurrido gran desgracia luego a4aden un poco más de polvo de oro al que pusieron se retiran otra ve&# B así se repite el toma daca hasta que los negros están conformes retiran el oro# (ero algunas veces sucede que los bambuMas se molestan retiran el oro que pusieron# Entonces los otros han de tomar su sal todos esperan al día siguiente para volver a empe&ar el trato# "on esto seguimos nuestro camino que no era ninguno cierto. lo toman si no se retiran al otro lado del río como la ve& primera. donde había grandes serpientes mu fieros mosquitos que mucho ofendían. no vivía nadie. otros animales grandes fieros elefantes muchos burros ra ados de los que vi%ramos la otra ve&. segCn notamos. por donde íbamos. si les parece suficiente. ellos venían de mu buen grado por el poco peso que entre todos repartían la mucha liberalidad franque&a que con ellos usábamos# B en aquel llano a vimos leones. puesto que. en montones del peso de la que un hombre puede llevar# B luego retíranse al otro lado del río esperan# Entonces salen de entre los árboles matas los negros bambuMas van a la sal la miran ponen una esterilla con un pu4ado de polvo de oro al lado de cada mont$n de sal se retiran a sus árboles# Entonces vuelven los mercaderes de la sal tornan a pasar el río miran el polvo de oro que los otros dejaron . por lo que nos alegramos pensando que a estábamos cerca del sitio donde pastan los unicornios# B apretábamos el paso si podíamos por acortar jornadas# 7as una ma4ana divisamos lejos una como caravana de negros en acercándonos vimos que no era pueblo en marcha como pensábamos sino soga de esclavos que los llevaban cautivos no había entre ellos blancos ni moros sino tan s$lo unos negros llevando a otros# B ellos al vernos se pararon se pusieron en junto los guardas que los llevaban levantaban las varas daban grandes palos en las cabe&as de los cautivos para que se echaran al suelo los tapara la erba o me adelant% con tres ballesteros (aliques a haber parla sobre . que no osaron acercársenos.vecinos# B los que allí iban a comprar oro llevaban cargas de sal el comercio se hace de la siguiente manera que dir%9 llegan los mercaderes con la sal la dejan en una pla&a grande que cerca del río se hace. ballesteando carne habiendo placer estábamos nueve blancos treinta negros que el Ae Gordo nos diera para acompa4amiento criados. por lo confiadamente que podíamos acercarnos a las manadas de ciervos venados otra carne de monte que por allí se cría.

Enrique. al&aron las manos con mucha grita tiraron al suelo venablos flechas en lo que entendimos que se daban sin lucha así formamos línea abiertamente nos acercamos a ellos con las ballestas por delante mand% a nuestros negros que fueran a soltar a los cautivos que en el suelo quedaban# B en soltándolos luego ellos se fueron contra los guardas los mataron a todos mu crudamente con piedras con palos clavándoles flechas como si navajas fueran# B nada hicimos nosotros por contenerlos# B luego que hubieron matado a sus guardas vinieron a nosotros se tiraban a tierra nos besaban los pies nos abra&aban nuestras rodillas derramaban muchas lágrimas daban alaridos no s% o si de contento o por mostrar gratitud# 7and% a (aliques que tuviera parla con ellos (aliques prob$ una parla luego otra luego otra. "astilla @antiagoL vinieron con las ballestas armadas e hicieron una salva de la que pasaron a die& o doce negros de los guardias# B de esto hubieron los enemigos gran espanto.qu% sitio era aqu%l por d$nde habría unicornios mas. corrimos atrás dando una gran vocería por avisar a los otros# B el de Villalfa4e que lo sinti$ toc$ la trompeta mu reciamente a degEello los ballesteros dieron grita de KEnrique. antes de que llegáramos a donde estaban los guardias. ellos dieron gran grita tiraron de sus venablos gran copia de flechas sobre nosotros# B a un ballestero que se llamaba "rist$bal de ?icuesa le pasaron el pecho le sali$ el hierro por la espalda muri$ luego a (aliques le rebot$ una flecha que venía sin fuer&a en la chaquetilla de cuero# B vista la traici$n felonía. en un sitio donde hacían juntas de cautivos antes de pasar con ellos adelante a donde los mercados están# B que %stos eran tantos que había que e'cusar escaramu&a con ellos siendo nosotros tan pocos# B a lo que preguntamos por un animal de tales se4as con un cuerno solo en la frente tuvieron sus fablas entre ellos mu vivas luego contestaron que a muchas jornadas hacia la parte del 7ediodía había un río grande de nombre "ongolunda donde se vieran animales como aquel que decíamos que pacían erba eran grandes tenían un cuerno encima del hocico que los polvos de raspadura de este cuerno eran apreciada medicina en el trato ven%reo# B al decir esto se se4alaban a sus vergEen&as. el cual sí pudo entenderlos por su intermedio supimos que venían de un sitio que llaman Garrafa que estaba para la parte del 7eridi$n que aquellos negros que los llevaban cautivos eran de los chongai sus enemigos los habían prendido para venderlos como esclavos que ahora que los habían muerto era mejor huir todos para su tierra pues tenían por cierto que cerca de allí había muchos más de aquellos enemigos mu fieros armados. que serían como cincuenta. pues nunca vieran un tiro de ballesta que desde tan lejos hiere tan acertadamente mata. que las traían al aire. se reían# "on lo que a quedamos confirmados de que por fin habíamos dado con gentes que . de las chamullas de los negros que tenía aprendidas. mas ninguna cuadraba bien en ninguna era entendido# 7as luego vino uno de los negros que nos diera el Ae Gordo.

a empie&an a volarle encima no se cuidan de si está muerto o solamente dormido en más de una ocasi$n se ha despertado uno se ha visto rodeado de estos pájaros# 7as luego son cobardes en gritándoles levantan vuelo se alejan con gran algarabía enfado. 6el Aajado6. aun siendo tan corto escurrido de carnes como era# B movimos de allí hacíamos jornadas cortas para dar descanso a algunos enfermos heridos que venían porque las grandes calores en medio del día estorbaban el mucho caminar# B los ballesteros iban más conformes que otras veces porque tenían sobra de mujeres que mu alegremente se les daban con esto olvidaban los trabajos pasados los por venir# B ellas les molían el mijo les maceraban la carne hasta les mascaban los bocados# B ellos dábanse vida de mucha holgan&a.sabían darnos nuevas ciertas de d$nde estaban los unicornios# B como nos pareci$ que en todo decían verdad. sino dos o tres de ellos que parecían más listos que los otros a los que dijimos que se quedaran para mostrarnos el camino ellos se quedaron de mu buena gana# B marchaban delanteros abriendo marcha eran mu parleros (aliques iba con ellos informándose de sus chamullos# B eran tan menudos de cuerpo que (aliques parecía el padre de todos ellos. en viendo a alguien que no se mueve. tan espesas se juntan tan grandes son# B estos buitres que digo son mucho más lerdos que los que se crían en "astilla porque. desoían a fra Jordi que mu enconadamente los e'hortaba a no vivir como paganos# 7as ni -ndr%s ni o teníamos fuer&a de negarles aquellas comodidades regalos por miedo a que con la desesperaci$n de la mala vida se fueran en pos de (edro 7artíne&. como re es moros. los otros que buscan el oro# D oce . resolvimos partir luego hacia la parte del 7ediodía aquel mismo día torcimos el camino por alejarnos cuanto antes de la mortandad que atrás dejábamos# B es maravilla ver c$mo en el país de los negros no es posible callar un muerto porque en seguida se convoca gran copia de buitres otras aves del mismo talante que hacen su vuelo coronado encima de la carro4a se dejan ver como nube negra a muchas leguas del lugar. que parece que siempre traen hambres atrasadas se contrarían mucho de que lo que parecía moribundo goce de buena salud# B en pasando adelante dejamos que los cautivos que habíamos liberado se fueran por otro lado por no tener que ballestear carne para tanta gente.

que no dejan pasar el sol como si la noche se hiciera en medio del día. los mártires. vírgenes. mas los negros se4alaban que donde acababan los árboles había pueblos gente muchos unicornios. que había perdido todas sus grosuras mantecas a no tenía pan&a parecía más joven. con gran prevenci$n como si hubieran grande pavor# B o mand% que (aliques se adelantara con @ebastián de =orres algunos otros que sonaran la trompeta# B en sonándola salieron muchos negros de sus casas de los árboles como si fuera el día del Juicio 1inal# B delante de ellos venía uno con un gorro de melena de le$n mu pintado . Job =obías "at$n6# "on lo cual conformaba a los que habían perdido aliento# 7as con todo. que está algo más despejado porque las avenidas tiran árboles crece algo la hierba siempre ha ca&a de la carne que acude a beber# B algunos ríos daban en otro más grande otros en lagos charcas grandes chicos donde vivían gran muchedumbre de pájaros mu raros de muchos colores de luengas patas. a todos acudía con su esfuer&o consuelo a todos confortaba en la fiebre quebranto# B decía a veces9 6:a buenos que ?uestro @e4or permite que sean punidos por merecer más galard$n# "on paciencia sufrir los males como frío o calor hambre sed calenturas pasiones muertes como los sufrieron los ap$stoles.Luego vinieron dos meses de crudo caminar por entre espesuras hCmedas charcas pobladas de culebras de enfermar muchas veces de los mosquitos que día noche nos apesadumbraban con grandes pesadumbres# B tengo por cierto que de s$lo la sangre que en aquellas frondas espesas me chuparon los chinches mosquitos hubi%ranse podido hacer hasta dos grandes calderadas de morcilla# 7as al cabo deste tiempo dimos en una tierra más despejada que los negros llaman 7anda# B allí ha innumerables ríos chicos grandes que corren al @eptentri$n arboledas mu espesas que cubren muchas leguas de verde están tupidas a maravilla. llegamos a donde viven unos negros que se llaman bandi que es al lado de un río manso como charca que parece que no se mueve segCn de verdín cría arriba# B había allí una como puente de grandes losas luengas uno podía cru&arla caminando sobre ellas sin mojarse en el agua# B las cho&as de barro donde los dichos negros viven eran como colmenas estaban a entrambos lados del dicho río así como =riana está a un lado @evilla al otro# B así que nos vieron llegar el primer día. con lo que nosotros nos esfor&ábamos en soportar aquellas calamidades viendo que al fin serviríamos al Ae nuestro se4or# B fra Jordi. confesores. mas poco piadores roncos# B en aquellos verdales no viven hombres. nosotros nos hurtábamos deste agobio caminando siempre por donde los ríos. %l muchas veces se apartaba con el achaque de sus erbas luengo rato se estaba en re&os en lágrimas. hu eron muchos negros de los que en el campo estaban. de luengos picos. más afligido que otros sin haber quien lo consolara en su disimulado esfuer&o# B siguiendo nuestro camino hacia el 7ediodía. finas como asta de flecha.

a los lectores o entes aun fuera causar enojo o fastidio. tampoco habían visto al unicornio# 7as pasando adelante llegamos a las cho&as de los negros ellos hicieron guisar mu bien de comer adere&aron una buena posada en la cual pusieron. sino que haci%ndole gestos amistosos le hice luego al&arse# B ellos vieron con esto que %ramos gente pacífica el de la melena se volvi$ le dijo a sus gentes algo. de lo que parecieron mu contentos# B a poco. a que no gran mesa aparador. lo que nosotros pagamos como mejor pudimos que no fue mucho para tanta liberalidad franque&a. mas casi imposible. tan apartados vivían de todas las cosas# B. tres días pasada la (ascua. ahora mostraban tan grande placer alegría como suelen hacer en otros sitios cuando personas altas se4aladas son llegadas# B el habla de aquellos negros no era de las que (aliques comprendía pero juntando unas palabras con otras con gestos se podían pasablemente entender# B (aliques dijo que no buscábamos oro ni plata ni esclavos sino al unicornio# B el de la melena de le$n le pregunt$ si veníamos de la Luna. porque a veníamos mu quebrantados pobres# B porque las cosas que pasaron no solamente fuera trabajoso a quien todas las presumiera poner por escrito. con lo cual nos regalamos con otra carne de monte que cada día ballesteaban los hombres# B al tercer día vimos signos de que algunos negros desde lejos en los árboles nos estaban mirando# B pensamos que serían gente pacífica como la otra aunque asustada de vernos# B determin% acercarme con algunos para mostrarles buena intenci$n# B así nos llegamos adonde los habíamos visto antes les dejamos un cuarto de venado que teníamos asado de la ma4ana que .por el rostro por el cuerpo lleno de abalorios raros collares por lo que conocimos que era el mandamás de allí# B en acercándose a mí quiso postrarse mas o no se lo consentí.lo que respondíamos que veníamos de "astilla que es un reino que está más allá de los moros. por las tra&as que sacamos. sino porque nos veía tan blancos siendo ellos negros ati&onados# . esto fue no por simple&a ni mengua de seso. que solemnemente celebramos con comuni$n general muchos signos de religi$n piedad. cru&ando el mar# 7as tampoco entendían qui%nes fueran los moros ni habían visto en su vida el mar. aquellas pocas cosas que ellos tenían por mu necesarias muchas ca4as hojas frescas donde aparejar gentil cama a los que de fiebres venían aquejados# B luego se llegaban todos los negros con cestos de mimbre platos de madera abastaban de harina pescados frutas de diversas maneras# B el tiempo que con ellos estuvimos nos hicieron muchas honras fiestas nos ordenaron muchos placeres ellos se estrechaban en sus haciendas por más nos honrar. por tanto ceso de esplanar por menudo las otras cosas que los otros días pasaron# =ornados al camino. dimos en un prado apacible mu pintado de menudas variadas flores# B los negros que con nosotros como criados venían probaron a comer ciertas flores grandes gordas que había hallaron que eran buenas sabían como a meloja. los que antes corrían como si hubieran visto la cara del 8emonio.

que pusieran estacada de pCas pensando que nos podríamos quedar allí unos meses hasta reponernos de los quebrantos fatigas pasadas tener hablas de para d$nde tirar en pos del unicornio# B el Ae de aquellos negros era uno . al otro lado del río# B catando ellos que nos queríamos establecer allí. para mejor defensa# B como la tierra parecía buena. con las vergEen&as al aire. a lo que o hice se4a a 1rancisco de Villalfa4e que tocara la trompeta %l dio dos o tres toques mu agudos a los que los negros se asustaron al principio mas luego viendo que nos reíamos. les hicimos reverencia para saludo ellos se miraron se rieron de buena gana tornaron reverencia luego se vinieron a nosotros con mucha llane&a anduvieron palpándonos las carnes mesándonos las barbas catando las armas de todo se maravillaban con aquella simple&a que a teníamos vista en los otros negros del país# B nosotros los dejamos hacer sin mostrar reparo. con las ballestas armadas prestos a intervenir si menester fuera# B pasando adelante estos negros nos llevaron a su pueblo que era como de doscientas cho&as de paja barro en forma como de barca bocabajo las de fuera estaban pegadas unas a otras haciendo barrera# B nos ofrecieron posada en una cho&a grande mas nosotros hicimos reverencia fuimos a montar el campamento enfrente. donde no había rio. luego vinieron muchos de los su os peritos en aquel arte nos hicieron en dos o tres días cho&as de ramas barro como las su as.nos había sobrado# B se lo pusimos colgado en una rama alta de un árbol. nos soseg$ notar que los principales venían delante eran cuatro hombres mu gordos con grandes adornos puestos en sus cabe&as detrás de ellos iban mancebos desnudos que serían sus pajes. haciendo un cuadrado grande donde o les se4al%. donde no lo alcan&aran las fieras# B a la tarde volvimos no estaba el venado pero había en su lugar una esportilla de harina de mijo# B con esto vieron ellos que nuestras intenciones eran buenas nosotros vimos las su as# B al otro día a nos acercamos les hicimos se4as ellos nos las devolvían luego algunos vinieron a donde estábamos (aliques prob$ a hablar con ellos. les llevaban asientos de madera# B luego que llegamos a pocos pasos. aunque más retrasados quedaban ocho ballesteros puestos en celada. mas no se entendían porque la parla era distinta# B aquellos negros tenían la color más clara que los otros que con nosotros venían eran de más acomodadas hechuras proporciones el pelo lo tenían menos ensortijado más lacio las narices mejor hechas más armoniosas# B pasamos adelante con ellos por un sendero que nos mostraron fuimos a dar a una ca4ada por donde corría una clara corriente mu amena# B al fondo de la ca4ada había árboles altos de debajo de aquellos árboles avan&$ hacia nosotros mucha gente bulliciosa que hacía ruido de campanillas cuernos bocinas. o mand% que cavaran una &anja en la otra parte. como en romería. bullas algarabía# B cuando más cerca estuvieron vimos que venían armados de muchos paveses grandes aforrados de cueros blancos# B portaban arcos flechas lan&as mu agudas# 7as luego del primer sobresalto. replicaron ellos con grandes risas como ni4os.

hasta que. que eran fáciles reidoras. vi%ndolos tan secos trabajados de las pasadas penalidades fatigas. nos tom$ la luna en un pradillo que junto a un cerro estaba allí nos detuvimos a hacer noche cuidando seguir el rastro mu de ma4ana# 7as luego que el río dio niebla vimos c$mo a menos de una legua de allí había un resplandor de candela que se reflejaba en la niebla arriba pensamos que serían los que llevaban a fra Jordi# B con esto mu animados olvidamos las fatigas del día proseguimos el camino con gran recaudo para donde la lu& parecía# B cuando estuvimos . o jugando a los dados a otros juegos africanos que iban aprendiendo. que pensaron que seríamos de los enemigos# B el nombre de los tales enemigos eran mambetu el de la gente de "aramansa los bandi# "omo nos establecimos allí fueron pasando días el calor no era tan grande en el collado los erba&ales eran apacibles los hombres no pensaban en moverse sino que gastaban las horas corriendo montes matando muchos toros venados puercos otros vestigios jugando a las ca4as dan&ando festejando habiendo otros muchos placeres# B fra Jordi amist$ con el físico de los negros cada ma4ana salían con el ?egro 7anuel con otros dos o tres aprendices se iban a donde los árboles a recoger erbas a macerar insectos sabandijas a hacer conocimientos de salud para aprender cada uno lo que el otro sabía# B segCn pasaba el tiempo los hombres ballesteaban menos carne se daban más a la molicie a pasar el día groseramente tirados por la erba o reto&ando con las negras. todos confesaron con mucha contrici$n ceni&a penitencia prop$sito de enmienda# Lo que no fue sino una tregua mal guardada para luego volver más reciamente al fornicio a la holgan&a# B o veía con malos ojos que no se ejercitasen los hombres en labores milicias más rigurosas pero. habían cautivado a fra Jordi al físico de los negros# B con esto mand% al de Villalfa4e que tocara la trompeta e hiciese rebato acudieron los ballesteros con -ndr%s de (remi$ dije lo que había tomamos armas ballestas salimos detrás del ?egro 7anuel en busca de los cautivos# B anduvimos todo el día con Aam$n (e4ica delante catando el rastro. supimos que en aquella tierra había otros dos re es que los tres andaban en guerra# B %ste era el motivo ra&$n de que hubieran salido a nosotros con armas. cu o nombre nos sonaba a "aramansa así lo llamamos nosotros de allí en adelante# B los otros que con %l iban eran sus hermanos ministros# B por intermedio de uno de nuestros negros que entendía algo de su parla. como todo lo malo. con singular preste&a# "on lo cual nuestros pecados eran multiplicados cada día más el mal vivir se continuaba sin enmienda que se viera aunque luego. la oscuridad de la noche venida.de los hombres gordos que salieran a recibirnos. por otra parte. la "uaresma llegada. pensaba que era mejor dejarlos que se repusieran algo más antes de meterlos por nuevos desconocidos caminos# B así pasaron algunos meses hasta que un día el ?egro 7anuel lleg$ corriendo sin resuello a dar aviso que algunos negros de aquellos mambetu con los que "aramansa tenía guerra.

no volvi$ a decir nada ellos tuvieron mujer negra algunos me pidieron licencia para irse a vivir a donde los negros. cru&ando el río. los ballesteros habían dado con ellos en tierra menos uno que qued$ clavado en el árbol que al lado estaba se miraba con ojos espantados las aletas de cuero del virote que le había pasado el pecho no sabía qu% e'tra4a cosa era aquella que lo cosía al árbol# B con esto nos llegamos a los caídos los degollamos luego soltamos a nuestra gente de sus cuerdas hubimos gran alegría de verlos sanos vivos. mas a sabíamos que en la noche del país de los negros nadie cuida de estos ruidos chicos porque siempre ha animales monos grandes medianos que merodean donde la gente está en busca de qu% comer pero sin osar nunca llegarse cerca de donde ha fuego# "on esto fuimos acercando hasta que estuvimos sobre ellos# B vimos que eran ocho negros mu talludos fornidos que a un lado estaban tres negros de los nuestros fra Jordi el físico de "aramansa que uno de nuestros negros estaba herido parecía que se quería morir# B o mand% por se4as a Villalfa4e que diera luego trompeta&o %l diolo mu de recio antes de que los ocho negros mambetu pudieran ver qu% era aquello que pasaba. lo que al principio quiso estorbar fra Jordi mas luego. pero ellas nunca se cansan . mas en esto fui de un acuerdo con -ndr%s de (remi$ en no autori&arlo. salvo el que iba herido. que le habían dado un ma&a&o en la cabe&a llevaban a donde su gente para comerlo# B con esto nos tornamos a nuestro pueblo despu%s de pasar la noche en otro pradillo más lejos de donde quedaban los dichos muertos# B despu%s de esto "aramansa qued$ mu agradecido de nosotros vio que su gente andaba bien defendida nos colmaba de honores cada día mandaba mijo otros granos para nuestro servicio venían mujeres negras que nos molían la harina en largos morteros de madera con pistilos de palo mu trabajosos de manejar. temiendo que. que son grandes re4idoras# E !nesilla fue poco a poco tornándose como ellas aprendi$ con preste&a la lengua de aquellas gentes. viendo que sus reclamos no eran oídos. luego hubo de consentirlo pues la vida era dura las mujeres salían cada día a buscar brotes raíces cosas que comer molían el grano cocían las tortas velaban por el fuego hacían todas las cosas necesarias de la casa con mucha diligencia aunque no poco griterío. si los negros fueran luego desleales. lo mismo que en "astilla cuando los chicos se montan en el borrico que va al molino no cuidan si son hidalgos o villanos# B a poco de entonces los ballesteros fueron habiendo barraganas negras. al igual . como traen sus crías de pecho atadas a la espalda. lo que fra Jordi tuvo por gran abominaci$n paganía mas. con todo. ellas se ríen creen que aquello es un juego. cuidando rodearla no hacer ruido.cerca de ella nos repartimos despacio. sino que a veces pisábamos ramas secas nueces que crujían. no nos podríamos defender dellos si no estábamos juntos en nuestro pueblo# B con esto fueron las mujeres negras de los ballesteros las que se fueron viniendo a vivir a donde nosotros# B algunos de los dichos ballesteros se trajeron a dos mujeres.

que los mambetu eran tres pueblos mu poderosos distantes que se estaban juntando en uno para venir a correrles las tierras a los bandi que se habían juramentado a sus dioses para matar a los herreros blancos comerles los hígados# B estos herreros blancos %ramos nosotros. cuando fu%ramos de allí partidos. los negros iban entendiendo los toques se movían por ellos mu ordenadamente. las gentes de los bandi fueron otra ve& aquejados por los de mambetu. como era el caso# B en el tiempo de re&ar un (aternoster cada hombre podía disparar hasta die& virotes. determinamos que -ndr%s de (remi$ algunos de los ballesteros en saliendo al erba&al cada día instruirían a los negros más jovenes del pueblo en las cosas de la milicia en c$mo dar vista al enemigo c$mo acercarse a %l c$mo ofenderlo c$mo defenderse d%l recha&arlo c$mo retirarse sin da4o cuando es %l el que va victorioso c$mo perseguirlo si va en derrota. por donde for&osamente había de venir entrar la fuer&a de los mambetu cuando quisieran ofendernos# B pensamos que allí los esperaríamos les daríamos campal batalla# B cuando hubimos medidos al campo visto los otros e'tremos en %l servideros a las cosas de la guerra. ellos solos se sabrían defender# 7as andando las cosas sobre ello. por espías hablas ciertas. por otra parte. reconociendo el campo. dispuse o que en el día del combate cada ballestero tuviera detrás dos negros de los que con nosotros habían venido# B los dichos negros a estaban adiestrados en cargar la ballesta armarla sabían hacerlo con mucha preste&a# B desta manera el ballestero tiraba un virote dejaba a un negro la ballesta descargada tomaba otra armada del otro negro# Lo cual se puede hacer cuando sobran ballestas. aunque s$lo hubiera doce ballesteros. con lo que. a poco supimos. por el lado que no se cortaba el río. había un gran llano de erba&al con pocos árboles. el efecto era como si hubiera treinta# . que eran más esfor&ados más ahincadamente los estrechaban combatían les corrían la tierra# B con esto lamentaba o en mi cora&$n haberme encontrado primero a aquellos bandi no a los mambetu. que con ello quedábamos mu obligados# B.que (aliques que tanta facultad tenía para las parlas retintas# Los actos a dichos pasados. mas para entonces "aramansa nos había hecho tanta merced quitando la comida de la boca de sus gentes para alimentarlos a nosotros tra %ndonos le4a haci%ndonos otros servicios se4alados. algunos de ellos se habían vuelto cristianos de las pláticas con el ?egro 7anuel levantaban cruces de palo en las puertas de sus cho&as con todo esto más nos obligaban a esfor&arnos en los defender de sus enemigos# 7as siendo nosotros poca gente como ave de paso. que así nos llamaban 8ios sabe por qu% no siendo ninguno de nosotros herrero# B sabido esto hice o consejo con -ndr%s de (remi$ ambos acordamos lo que más cumplía para nuestra defensa la del pueblo# B fue que. todo esto hacían a toque de trompeta segCn en "astilla se hace. que parecían bien dispuestas batallas gente disciplinada esfor&ada buena# B con esto fuimos nosotros cobrando más ánimo en que.

poner en lo hondo de esas cavas ca4as mu agudas hincadas en el suelo# (orque habiendo visto que los negros tienen la costumbre de tomar carrerilla para lan&ar sus venablos. de esta manera se les estorbaba el correr. despidi$ a los otros# B con los que quedaron form$ cuatro batallas de doscientos negros cada una o determin% que estas batallas estarían dos a cada flanco de la ballestería cuando fu%semos delante del enemigo# B sobre ello volvimos a hacer alarde mu vistoso "aramansa estuvo satisfecho reía se hinchaba de aire vano como si todo aquello se aparejase por su virtud buen seso. allí esperamos segCn lo dispuesto ensa ado de otras veces# B cuando a se mostraba el alba se o eron a lo lejos los recios tambores de los mambetu que venían contra nosotros# 7as estaban tan remotos que aCn hubimos de esperar gran pie&a antes de que se dejaran ver a lo lejos los flecos palos ense4as plumas que en alto como banderas traían# B crecía el ruido de los tambores tanto que no había personas que una a otra oír se pudieren por cerca alto que en uno hablasen# B muchas bandadas de pájaros asustados se levantaban pasaban volando por somo de nuestras . hice poner grandes guardas en todos los lugares do convenía para que no fu%semos de los enemigos ofendidos# B antes de que amaneciera el día vinieron corredores con el aviso de que el enemigo había levantado el campamento en medio de la noche# .B luego calcul% la longura distancia que los venablos de los negros alcan&aban mand% hacer cavas poco hondas a esa distancia. para más defensa de los ballesteros. cru&adas como espina de pe&. las cuales mand% disimular con erba. entendiendo la virtud de tales actos de religi$n. hicimos alarde por la orilla del río sali$ mu lucido# B luego. los unos rodilla en tierra los otros de pie# B todos cubiertos de escudos grandes como manteletes que mand% hacer de juncos ca4as como en canasta# B luego de disponer que saldríamos al campo de esta guisa.lo que oímos misa mu devotamente comulgamos# B los otros negros paganos nos miraban en grande silencio muchos de ellos. con lo que los venablos caerían cortos# B además. se arrodillaban juntaban las manos como nosotros# B acabada la misa re&os di orden de salir de tomar el llano del erba&al que las mujeres los ni4os los que no iban a luchar se retrajeran a los árboles# B luego marchamos por el sendero grande con mucho orden silencio salimos al erba&al en pasando adelante llegamos a donde las &anjas trampas loberas estaban. de lo que algunos empe&amos a desamarlo# B pasando adelante con esto. que eran los más. como supi%ramos de cierto que a los mambetu venían con todo su poder. dispuse que delante de ellos estuvieran dos filas de negros con lan&as en la mano. durante muchos días. -ndr%s de (remi$ escogi$ a los que más fácilmente lo hacían. -ndr%s de (remi$ @ebastián de =orres el de Villalfa4e estuvieron disciplinando a los negros en que conocieran los toques de trompeta se movieran por ellos concertadamente# B cuando supieron qu% toque era el de avan&ar despacio cuál el de aprisa el de lan&ar venablos el de retraerse.

nuestra ballestería puesta en medio las batallas de los negros bien ordenadas a uno otro lado las filas de los lanceros delante# B venían a los enemigos a dos tiros de ballesta se distinguían cuáles eran sus jefes porque los llevaban levantados puestos encima de sillas de ca4a# B viendo así aparejadas las cosas luego llam% a -ndr%s de (remi$ le dije que ordenara a los ballesteros que al primer toque de trompeta dispararan contra los que venían en las sillas que eran los tres re es luego siguieran tirando contra los que iban a pie con melenas de le$n que eran los más esfor&ados guerreros del enemigo sus campeones# 7as. Enrique. que no parecía sino que el universo allí era juntado contra nosotros# B nuestros negros empe&aron a inquietarse cuando vieron tan gran muchedumbre de enemigos volvían la cabe&a miraban para "aramansa a ver qu% decía# B -ndr%s de (remi$ se vino para donde o estaba me dijo9 6=emo que le d% miedo al gordo hu an todos# Es menester decirle que est% a pie quieto6# B o. Enrique por "astilla. le dije que dispusiera a dos ballesteros buenos con recado de tirar a cada uno de los que en las sillas levantados venían# "on esto llegaron los negros a tiro de ballesta mas o los dej% acercarse más para que los de las sillas tuvieran el tiro cierto# B viendo que nosotros no nos movíamos ni traíamos tambores ni ruidos. ellos se crecían más proferían grandes gritos alaridos daban carreras a donde nosotros estábamos nos tiraban algunos venablos que caían cortos a nadie hería# B con ellos crecía el ruido de muchos tambores que traían detrás# B el ruido era tanto que parecía que tronaba el llano con esto ponían pavor en los cora&ones de nuestros negros a daban se4ales de desfallecer# B "aramansa sudaba mucho como si le lloviera se pasaba la mano por la redonde& de la cara# Entonces hice se4a a Villalfa4e que pendiente de mí estaba %l toc$ la trompeta con todas sus fuer&as. lo que tuvimos por se4al de buen agEero con esto nos confortamos mucho# B "aramansa. mu serio. por e'cusar erros.cabe&as los más de ellos se desviaban a la diestra. al oírla dispararon los ballesteros los tres re es que venían contra nosotros recibieron en sus pechos los pasadores de acero se vinieron a tierra muertos con gran confusi$n de sus gentes. nuestros negros empe&aron a tirar sus flechas sus venablos los otros que corrían contra nosotros empe&aron a trastabillar caer en los po&os . para que bien la pudieran oír por encima del tronar de la tamborada. luego mand% a (aliques que le fuera con el recado de que segCn o veía las cosas aparejadas. se puso detrás de nosotros donde no le llegara da4o# B vestía todos sus arneses de guerra que son trapos pintados sombreros collares# B estaba levantado sobre silla de ca4as para que todos lo vieran bien mas el rostro lo tenía serio sudaba mucho no osaba decir palabra# B luego que los mambetu se acercaron a cuatro tiros de ballesta vimos que venía gran muchedumbre de ellos. "astillaL6. tantos como jamás vi%ramos juntos en la tierra de los negros. de allí a poco íbamos a cobrar gran victoria# B en esto estábamos. en esto al&aron gran grita los ballesteros diciendo9 6KEnrique. viendo que tenía ra&$n.

mas los toques no fueron entendidos por los negros. atropellándose estorbándose los unos a los otros# B en diversas partes donde algunos más valerosos se quisieron defender. luego que se llegaban a ellos les pinchaban los ojos o se los saltaban con palos les cortaban sus vergEen&as les tomaban las melenas de le$n luego se las disputaban entre ellos con sus ásperas voces. luego nos agrupamos vimos con gran disgusto la bravura que ahora demostraban en los muertos los que antes temblaban de miedo c$mo se juntaban en cuadrilla para llegarse a rematar a los de las melenas de le$n que malamente heridos acían en tierra. segCn luego supimos por nuestro ?egro 7anuel por los otros. allá se trab$ una escaramu&a. tan apretados espesos venían contra nosotros# B con esto fue cesando el ruido de tambores los delanteros se levantaban del suelo miraban atrás qu% pasaba veían que la &aga se desbarataba huía en tropel. viendo muertos a sus re es. si se saben mantener fuera de las ballestas como presumo que harán. luego iban siendo pasados mu a salvo por la ballestería que sobre ellos tiraba tan de cerca tan fuerte que hasta hubo pasador que mat$ a tres negros antes de perder fuer&a. abrieron las cabe&as de los re es de los que llevaban melenas de le$n les comieron los sesos pensando que en ellos está la virtud del hombre# B luego de los muertos del mont$n cortaron muslos bra&os los asaron comieron dellos# B las cuentas de aquella muerte que no s% c$mo lo diga o estime por incredulidad de los que no lo vieron .de lobo a dolerse de las ca4as clavadas los que atrás venían trope&aban en los caídos se venían a tierra con gran confusi$n los de la &aga. a no veremos tan fácil victoria como hemos visto ho 6# B con esto nos tornamos a nuestro pueblo dejamos a los negros allí haciendo grandes fiestas . luego que fuimos idos. a pesar de que mucho los tenían ensa ados. en el ardor de la pelea. viendo que tan gran victoria no llegaba a sus mejores t%rminos por la indisciplina de los negros. se quedaban parados sin saber qu% hacer. como perros en despojo de montería# 8e todo lo cual hubimos gran disgusto# B viendo esto vino a mí -ndr%s de (remi$ con gran enojo me dijo9 6?unca haremos migas con ellos ni tendrán ordenan&a de soldados verdaderos la otra ve& que vengan enemigos a vengar este día. "aramansa se al&aba de pie sobre la silla daba grandes voces e'hortaba a los su os a la pelea# En esto di se4a a Villalfa4e que tocara la trompeta de degEello para que las alas salieran en pos de los fugitivos. porque la ocasi$n se aparejaba para hacer mu a lo salvo gran mortandad botín de ellos. porque. no cuidaron más que a salir adelante mu revueltos confusos rematar a los que en el suelo estaban heridos arrancarles lo poco que llevaban a los tres re es los hicieron cuartos mu crudamente venían a presentarles sus hígados a "aramansa# "on lo que nosotros. la más brava que nunca los hombres vieran. mas aunque de ellos los más esfor&ados que llevaban melena de le$n querían seguir. la cual más propiamente se podría decir pelea peleada# B visto el buen orden que tomaban sus negocios.

no lo quiso tocar porque a estaba muriendo. que desde que muriera 1ederico Esteban hacía de físico de las llagas. :ijo Espíritu @anto. hijo mío. un ballestero de los que venían de =oledo que era el hombre más callado que pensarse pueda hasta en las ocasiones de jCbilo iba %l pensativo podía pasar días enteros sin despegar los labios ni ser notado. con vo& incomodada enfadosa9 6B ati qu% te importa si son tres personas# FEs que acaso las vas a tener que mantenerG6 B luego le dio la absoluci$n sin más plática le dej$ caer la cabe&a mu enfadadamente nos pareci$ que 7iguel "astro se reía en sus adentros de haber enfadado al fraile antes de partirse de este mundo# B acudimos a %l fue mirándonos uno a uno con los ojos vidriosos luego los cerr$ e'pir$# . mas siempre fue fiel bien mandado como bueno# 2n venablo le entr$ por los ri4ones la punta le sali$ por la barriga que es herida de muerte# B acudi$ a verlo el de Villalfa4e. juntas en una6# 7as este comento no satisfi&o a 7iguel "astro torn$ a preguntarle la misma duda# B fra Jordi le e'plic$.lo que fra Jordi le replic$. descansa en el @e4or6# B %l dijo9 6Es una duda que he tenido toda mi vida no quiero irme con ella9 La @antísima =rinidad.ni saben. impacientándose. sino que sacudi$ la cabe&a se levant$ dijo que viniera fra Jordi# B acudi$ el fraile 7iguel "astro abri$ un ojo habl$ para decir que quería confesi$n# -partámonos todos una pie&a fra Jordi lo anduvo confesando.lo que replic$ 7iguel "astro. %se es un misterio de la @anta =eología# @on tres personas. que es como dedos que se juntan en una mano# . que es como tres cabos de velas juntas en una sola llama. Fes una persona o son tresG6 6:ijo mío Jle dijo el fraileJ. que a tenía los ojos cerrados estaba más blanco que el papel. fueron. (adre. que la mano que %l tenía pensada s$lo tenía tres dedos# "all$ un poco 7iguel "astro sigui$ el fraile hablándole paternalmente a parecía que lo tenía convencido levantaba la mano para la bendici$n absolutoria cuando en ese momento abri$ 7iguel "astro los ojos mu abiertos le dijo9 61ra Jordi. que no entiendo si es una persona o si son tres6# . mas antes de darle la absoluci$n. algo más ha que decir6# B dijo fra Jordi9 68ilo. que los dedos de la mano eran cinco fra Jordi contest$. por nuestra parte. un ballestero doce negros muertos unos pocos más heridos por la parte de los enemigos cuatrocientos veinte muertos no hubo heridos porque a cuantos tomaron luego mataron# 8e los nuestros muri$ en aquella ocasi$n 7iguel "astro. con mu concertadas ra&ones. 7iguel "astro tuvo un escrCpulo dijo a fra Jordi9 6(adre cura. el misterio de la =rinidad ponía la vo& persuasiva para decirle que es como tres regatos que se juntan en un solo arro o. que aCn no me tiene persuadido.

la de pagar dote por la mujer# B el padre de Gela me se4al$ por dote una ballesta de las tres que o entonces tenía. como ca&ar un le$n es empresa mu . el pensar no está bien visto por ese motivo han de fingir que no piensan cuando en realidad están pensando cavilando sobre sus negocios# -sí que esto me hi&o el padre de Gela o no le di importancia al cabo del rato torn$ me pidi$ dos melenas de le$n una manta# B es de advertir que las melenas de le$n alcan&an gran precio entre los negros porque ellos piensan que la virtud del le$n toda su fuer&a fiere&a se contiene en la melena por este motivo mu a menudo los mandamases vienen tocados dellas en la cabe&a las melenas alcan&an grandes precios# 7as. de mi trato con otros negros. despu%s de haber reto&ado con cuatro o cinco de ellas. s$lo que allá nos tom$ el lunes de "asimodo la fiesta del Espíritu @anto tan quebrantados estaban algunos de las calenturas pestilencias tan acomodados otros a la vida de los negros que no veíamos el día de partir# B todos los hombres acabaron emparejándose con mujer negra. luego me vine a aficionar a una negra mu joven que tendría catorce o quince a4os que se llamaba Gela# B %sta era hija de uno de los hermanos gordos de "aramansa# B cuando el padre vio que ponía mucho los ojos en ella. siempre a espaldas de fra Jordi por no merecer su reprobaci$n. fingen esas posturas para hacer creer a los que los miran que piensan# B esto es porque entre los blancos el pensar está bien visto# (or el contrario. mirando ora a la tierra ora al cielo# E incluso. mas venía o avisado. lo están poco. de que estas manifestaciones de enojo amena&a que los negros usan no son nunca verdad# B es el caso que cuando han de pensar algo fingen enfadarse dan la espalda o se mesan los cabellos o se ara4an la cara como si hubieran recibido gran afrenta# ?o se parecen en esto a nosotros. como entre nosotros en "astilla. cuando hemos de pensar algo. así que debía acomodarse a pedir cualquier otra mercadería que no fuera la ballesta# B %l torci$ el gesto e hi&o ademán de retirarse mu enojado. en lo cual no fui o distinto a ellos sino que. andando el tiempo. dando silenciosos paseos. vino a ofrec%rmela por más obligarme# B es costumbre de los negros. mas hice venir a (aliques por su intermedio le e'pliqu% que nuestra le prohibía comerciar con ballestas. la frente arrugada. que. entre los negros. nos dejamos ver con el gesto grave.T rece 8el tiempo que allí estuvimos guardo poca memoria. la mano en la mejilla. muchos de entre nosotros que no están dotados de pensamiento o. los blancos. si lo están.

lo que el padre de Gela volvi$ a proferir alaridos a mover mucho los bra&os a dar patadas en el suelo. o le dije que era mucho precio que por tanto tendría que acomodarme con escoger mujer distinta que no fuera de dote tan crecido# . tumbados como perros en agosto# B se veían mu bien las melenas doradas como el oro que sacudían de ve& en cuando por espantar las moscas# B brillaban las melenas encima de la negrura de la sombra del verdor de la erba# Los leones estaban tumbados como el aire venía de frente. a los dos días. como si de un momento a otro fueran a emprender velo& huida por ponerse a salvo# B la advertencia de su cobardía me infundi$ valor pedí al ?egro 7anuel que me alargara las dos ballestas %l me las dio una a tenía armada# =om% el morral con los virotes les dije que se alejaran ellos se fueron corriendo como liebres espantadas a subirse en los árboles que teníamos detrás# En esto un le$n al&$ la cabe&a mir$ para nosotros. con ser sobrada dote. pens% que me estaba portando como fel$n que por satisfacer mi comodidad mi impudicia me ponía en peligro de muerte que si moría de aquella a lo mejor los otros no podrían continuar la empresa el Ae nuestro se4or dejaba de alcan&ar el cuerno del unicornio# 7as con todos estos reproches pensamientos. mir% para los negros que conmigo iban hall% que tenían miedo que estaban agachados sobre la erba medio vueltos de espaldas. cuando acab$ de hacer aquellos duelos pesadumbres se par$ a mirarme o puse cara de no estar conmovido a afloj$ se acomod$ a lo que tenía pensado al principio. que no parecía sino que le hacían fuer&a o que estaba en manos del barbero le estaban sacando una muela. mas luego sacudi$ la melena volvi$ a descansar la cabe&a en la hierba# Los leones tienen mala vista# 7e terci% la ballesta desarmada a la espalda comenc% a caminar mu despacio. la sana para ma or escarnio. salí del pueblo con cuatro negros que eran mu buenos rastreadores con el ?egro 7anuel con dos ballestas buenas hasta treinta virotes con punta de acero# B caminamos durante dos días hacia (oniente. al tercer día tuvimos se4as de ellos en un prado mu grande que más que la vista se e'tendía# B a la parte de enmedio de aquel prado había unos árboles mu copudos desparramados. en el momento de enfrentarme a uno.arriscada dificultosa. poni%ndome en celada en las altas matas. había algunos leones leonas. no ventearon nuestra presencia# En todo mi tiempo en el país de los negros no había o visto leones más que de lejos o muertos ahora. porque era la hora del calor. que era conformarse con s$lo una melena de le$n una manta a esto. lo que irremediablemente había de hacer si no quería perder mi autoridad delante de los negros. debajo de la sombra de aquellos árboles. cuando a era luna llena brillaba la noche como si fuera el día. con la ballesta armada en la mano# -sí fui pasando adelante cuando estuve a tiro de donde los leones estaban vi que un poco más adelante había un arbolillo . a sí estuve de acuerdo por el mucho placer que o tenía en que Gela no otra fuera mi mujer# B así se lo prometí# B luego. por donde los negros conocían que había leones.

donde se veía carne no melena. segCn en sus monterías usan. mas el hierro había entrado mucho se había trabado con los huesos no se podía sacar# B o tom% la segunda ballesta no sabía si determinarme a tirar o no.mu pobre medio podrido me acerqu% hasta %l apo % la ballesta en la horquilla del tronco luego encastr% la nue& en la otra ballesta que a la espalda traía comenc% a darle vuelta para tensar el hierro armarla# B la dicha ballesta estaba mal engrasada hacía ruido. al&aron roncas voces se fueron retra endo metiendo en la espesura# "on lo que o me determin% a mandar el segundo virote al le$n herido le apunt% por somo de la erba a lo poco que del veía se lo mand% vi c$mo le entraba por el lomo %l daba un gran salto al recibirlo# B torn% a cargar aprisa la ballesta. con lo que o no me determinaba si acabar de tensarla o si dejarla sin armar. por tener más gloria en el vencimiento del le$n. que de ve& en cuando movía la cola barbada espantando moscas. esper% a que levantara otra ve& la cabe&a# B en esta postura estuve sin osar respirar no s% cuánto rato# B luego levant$ el le$n la cabe&a parecía que me miraba a mí. las hembras sin melena. que a quedaban avisados. que era de crin. los leones. baj% la palanca la cuerda solt$ el virote. mas en aquel punto en que o estaba dudándolo empe&aron los negros que atrás quedaban a entrechocar palos proferir grandes alaridos. una bandada de aves levant$ el vuelo en una charca que más atrás había los leones al&aron todos las cabe&as prestamente luego se pusieron en pie los machos con sus melenas grandes. en o endo tal estruendo notando que uno de los su os quedaba malherido. cuando le hube puesto virote nuevo mir% a donde el le$n estaba. a se movía poco s$lo veía temblar una pata en el aire# B por atrás daban grandes voces los negros se acercaban alegres confiadamente. cuidando arrancarse el dardo. que serían dos. mas miraba a la llanura por ver si descubría ca&a cuando torci$ la cabe&a miraba a otro lado le apunt% en medio bulto. áspera como de mulo &ahíno. con esta misma ballesta. mas. sino que pasando adelante fui o solo a donde el le$n estaba vi que el asta del primer virote le había entrado por la boca le salía por un ojo# B el otro lo tenía clavado en el lomo hasta el cuero# B luego saqu% mi talabarte tom% el cuchillo agarr% al le$n por la melena. que parecía más grande. haciendo un ruido como si el cielo hubiera tronado en una gran tormenta. por miedo a que esta ve& me descubrieran los leones. apunt% a donde los leones estaban mir% al le$n de enmedio. le di un gran corte en la garganta que . con lo que no quise esperar a que llegaran a donde o estaba. que eran más# B parecían grandes como caballos# 7as a aquel al que o le tirara no se levant$ sino que había recibido el virote en la cara mu furiosamente se revolcaba se daba &arpa&os allá donde el dolor lo afligía. no fuera de que de los leones fuera sentido se vinieran sobre mí# 7as luego seguí dando vueltas despacio acab% de armarla tom% del morral un virote de hierro que estuviese bien sopesado de palo acero tuviese aletas de cuero buenas lo puse en el surco# B luego. vinieran por mí.

nada feas coloradas saludables por dentro# B más abajo los muslos los tenía torneados redondos mu brillosos las piernas largas. como bellotas o casta4as. mu membrudo fuerte de mu fieros dientes u4as de espantable figura# B luego me alegr% en mi cora&$n de mi ha&a4a llegaron los negros con sus palos cuchillos dando grita apaleando al muerto lo abrieron lo despellejaron por tomar la piel ciertas vísceras que. me cobr$ más miedo que antes como desde el día de la batalla no me veía con %l buena cara. como ellas suelen venir# B era Gela fea como negra más no tan fea como otras de su naci$n# B tenía los huesos de los carrillos un poco salidos los ojos grandes almendrados graciosos mu blancos los labios grandes gordos la lengua vivaracha mu juguetona cuando entrada en la harina del amor la nari& fina# B no tenía la piel basta llena de cicatrices remiendos que otras tienen. que eran de mucho consuelo los chupar. tanto que a veces no lo tienen a en primor parecen en sus caderas más ijares de caballo que parte de gente alguna# 7as %ste no es el caso de Gela. mientras gran parte de las mujeres blancas son culibajas. sino mu brillante grasosa el pelo crespo ensortijado el pescue&o largo los hombros torneados las tetas mu duras prietas altas como caídas para arriba. por e'cusar traiciones# Le di la piel del le$n al padre de Gela ella se vino esa noche conmigo a dormir como mujer o a la pude ver en toda su desnude&. cuando comparaba. si bien esto ni a mí mismo me lo quería confesar porque me parecía herejía falta de consideraci$n gran deservicio villanía para mi se4ora# . dio en recelar que algCn día o habría de quitarle el mando del pueblo# B en esto los negros son poco encubridores pronto muestran sus miedos sus esperan&as# 8e lo que o hube de reservarme más que solía. que tenía su trasero en todo bien conformado dispuesto mu redondo# B las partes de la mujer propias las tenía abultadas mu negras. como caballo de tres a4os. como suelen traerlo los negros# B las caderas mu anchas hospitalarias el trasero redondo alto bien partido prieto# B en esto de los traseros es de mucha curiosidad que. la ma oría de las negras son culialtas. que antes s$lo la viera en sus tetas rostro.todavía fatigosamente resollaba. con la pantorrilla un poco alta el calca4ar bajo. en comi%ndolas. son de mucha virtud# B luego tornamos mu alegremente hasta que vino la oscuridad de la noche# B con esta muerte cobr% mucha fama de bravo entre los negros "aramansa. como los negros los suelen traer# 7as con todo ello Gela era hermosa o mucho me aficion% a ella. la espalda derecha bien torneada sin huesos que mucho salieran# B la cintura estrecha el vientre liso el ombligo grande. que había matado un le$n más chico que el mío siendo joven. que por veces casi olvidaba de pensar en mi se4ora do4a Josefina . los pe&ones enhiestos mu salidos. me gustaba más hacer lo que hombre hace con mujer con Gela antes que con mi se4ora do4a Josefina. con lo cual arreci$ el temblor luego muri$# B era el le$n fiera grande a maravilla. más agradables de ver de palpar.

o como ni4o me llegaba a sus pechos se los mamaba ella me recibía como madre se tendía en la erba para que o mamara a mi sabor. por festejar al embajador de 1rancia. gustosa amorosamente# B o le contaba a Gela muchas cosas de "astilla le refería las ha&a4as de mi se4or el "ondestable de sus grandes hechos de las fiestas romerías guerras# B ella tenía mucho placer de oírme contar muchas veces aquel sucedido de cuando mi se4or el "ondestable. donde conocí más aflicci$n enojos que contento alcanc% más lágrimas que risas más que buenos hechos mortandades malos tiempos. me daba besos por la nuca por el espina&o abajo o se ponía a contarme las canas de la barba de la cabe&a con las ásperas palabras que en su lengua son nCmeros# B cada día perdía las cuentas porque mu ligeramente se me iban tornando los pelos blancos . se arrimaba a mí por las noches# B muchas veces. en entornando los ojos. desnudos en tierra medio tapados entre las altas frescas erbas. donde había altos árboles ciertas matas de espino que daban unas bolas dulces como madro4os de las que comíamos gran copia# B allí nos sola&ábamos en reto&ar ba4arnos desnudos jugar a echarnos agua perseguirnos hacernos luchas luego que estábamos en el abra&o rodado por la erba mu mullida fresca. mu seguidamente do en pensar en ella me parece que oigo otra ve& su risa fresca como fuente clara . tan sin pecado ni malicia como ni4os que juegan# B en esto las negras son mejores que las blancas que son grandes fingidoras se duelen de ser tan pecado las cosas del fornicio no se mueven como debieran# -quellos días de placer holgan&a que junto a Gela tuve fueron los Cnicos de mi felicidad en todo el tiempo que anduve por la tierra de los negros. entornados los ojos quieta. dolores de cada día afanes# (or eso ahora. me dormía acariciándomela# B muchos días salíamos a caminar por el erba&al nos alejábamos río abajo a un lugar deleitoso apartado que bien conocíamos. luego fingía enojo me castigaba como a ni4o. cesábamos las risas nos dábamos besos o me llegaba a ella como hombre a mujer así nos a untábamos debajo del cielo lleno de pájaros sin dejar de reír de hacernos caricias. guerras. al sol. si o me movía se le escapaba el corte de las manos. me parece estar sintiendo cuando. ella me cantaba quedamente al oído mu e'tra4os sones de su gente. mand$ correr ciertos toros en el alcá&ar . en vi%ndome desvelado por graves pensamientos. pasiones. sequedades de pocas aguas. que a los tiempos no vienen como solían. que son tristes confortadores a la ve&. me tomaba la cabe&a en su rega&o. con esto íbamos pasando de ni4os que juegan a hombre mujer que se a untan plácida. tendidos los dos. con sus dedos me iba haciendo tirabu&ones en el pelo en la barba jugaba como ni4a a peinarme.B Gela fue una buena esposa el tiempo que conmigo estuvo que fue casi un a4o despu%s de la ca&a del le$n# B me molía grano cada día adobaba lo que me tocaba de la carne de monte hacía en todo lo que las demás mujeres del pueblo con sus maridos# B me despiojaba por las ma4anas. como ni4o. su amigo. enfermedades.

lo que nosotros cuidábamos de no desmentir por mantenerlos en más respeto# En este tiempo dos o tres veces se cru&aron nuestras gentes lejos del pueblo con negros de los mambetu. mas ellos andaban huidi&os prestamente se escondían de nosotros recelaban como de mortal enemigo# Las primeras veces. el leonero tom$ la dicha leona llev$la a encerrar donde solía estar# B contaba tambi%n las fiestas agasajos que solían hacer el día de @an Lucas c$mo la posada del "ondestable se adere&aba de pa4os franceses mesas buenos aparadores con vajilla de plata variedad de antares confites vinos especiados muchos sábalos otros pescados frescos muchas conservas de diacitr$n confites dátiles palmitos muchas frutas verdes secas. la cual espant$ a toda la gente que andaba corriendo a los toros anduvo a vueltas dellos# B despu%s de los toros corridos muertos. a "aramansa nos hacía menos merced en sus cosas viendo que no le dábamos como antes temiendo que si nos hacíamos mucho a la vida de su gente acabaríamos tomándole el mando# B este recelo se le veía más claramente las pocas veces que se avenía a cru&ar el río para llegarse a nuestro pueblo. con trampas del suelo. en venteando a gran distancia que había cerca ballesteros. que a los venados las cabras no se hacían tan confiados como al principio de llegar nosotros . "aramansa algunos viejos del pueblo de los bandi habían dicho que el unicornio habitaba en las monta4as que había a (oniente. luego le toman gran miedo piensan que tiene virtud que es cosa del 8emonio. se recelaban huían e iban a beber sus aguas a sitios más distantes# B con esto había semanas que no se ca&aba nada más que animales chicos. no quitaba ojo de las ballestas por notar si estaban armadas o no# B esto es porque los negros. por e'cusar aquella pere&a molicie de los hombres. en cumplimiento del recado del Ae nuestro se4or. que venía con gran prevenci$n. dispuse que. a los que matáramos los hombres. como la primera ve& que nos viera. luego subiríamos a aquellas tierras donde se podía ca&ar el unicornio# B . así gastábamos el tiempo mu placentera amorosamente# B pasando el tiempo comen&$ a menguar la ca&a. cuando ven disparar una ve& la ballesta. que no conocían que los demonios están sometidos a 8ios ?uestro @e4or nada pueden contra un hombre si %ste lleva una cru& al pescue&o está convenientemente confesado comulgado# -sí es que. donde había grandes aguas muchos pájaros animales e'tra4os mucha ca&a# 7as allí no vivían negros porque en aquella tierra vivían las ánimas los demonios el que allá subía luego tenía que morir# "on esto vimos la simple&a de los negros.de 3ail%n# B al tiempo que se corrieron mand$ soltar una leona mu grande que allí tenía. en pasando el tiempo de las grandes calores aguas. cuantas segCn el tiempo se podían haber# B Gela se mostraba mu curiosa de los vestidos afeites de las mujeres me hacía referírselos mu por menudo que le dispusiera el pelo como mi se4ora la condesa solía llevarlo jugando a que ella lo era o el "ondestable mi se4or.

segCn la costumbre diversa naturale&a de cada uno# B muchos de estos pájaros estaban vestidos de vistosas plumas de distintos colores pero otros eran negros otros blancos# B de %stos distinguimos cigEe4as. que sería difícil que en tal estruendo ruido humedades vivieran otros que no fueran peces. que eran altas a maravilla en los días claros se veían a&ulear a lo lejos# B hubimos de caminar por mu intrincadas espesas arboledas altos erba&ales por espacio de casi dos meses. que otra ve& estaba embara&ada. luego se rompían saltaban como nubes de niebla que iban subiendo lo mojaban todo en muchos estados de distancia en torno tapaban la vista llenaban de agua las narices estorbando el respirar# B aquella cosa era la más notable que nunca ojos vieran mu merecedora de cuento en los libros de los sabios# 7as allí no había unicornio ni animal de otra clase. iban criándose# B era esto curioso a maravilla que algunas veces las flores estaban tan espesas que el pradillo parecía antes que erba&al pa4o bordado en bastidor de alta dama# 7as tambi%n encontramos mu fieras serpientes. finalmente fuimos a dar a una ca4ada grande mu espesa de árboles que se e'tendía más que la vista paraba al final en mu espesas nieblas humos# B seguimos allí adelante hasta que. pues la ca&a era allí mucha los aires sanos frescos las aguas de los muchos regatos manantiales frías delgadas saludables. hasta que llegamos al pie de la monta4a más alta. lo que nos record$ "astilla cuando por la estaci$n van las cigEe4as a anidar en los campanarios montan grandes nidos como cho&as donde hacer la cría. con lo que. a los pocos días. espantables de ver tan gordas como el muslo de un hombre los negros mataron a una con sus flechas luego la despellejaron la comimos sabía igual que si fuera pescado tenía la carne blanda blanca# B al mes de andar por la monta4a haciendo vida deleitosa dentro de nuestra fatiga. -ndr%s de (remi$ determin$ dejarla en el pueblo al cuidado de las otras mujeres de los ballesteros# B con esto pasamos adelante guiados por quince negros de los bandi. ora en filas dobladas. que se llama 7angono. tomamos el camino de las monta4as. quedamos confusos sin saber qu% hacer determinamos . ora en apretadas batallas. luego fuimos subiendo por unos senderos de piedras mu empinados de ve& en cuando había navas más llanas pradillos con arro os deleitosos donde descansábamos mu a gusto si daba la noche dormíamos# B notamos ser verdad lo que nos habían contado pues en estas sierras se criaban muchos mu pintados pájaros que todo el día volaban de un lado para otro sobre nuestras cabe&as. lo que tuvimos por mu buen agEero# B con esto pasábamos adelante fra Jordi se nos perdi$ un par de veces pues se iba entreteniendo más de lo necesario con las muchas flores erbas raras que. ora cada uno por su lado. estuvimos en la niebla vimos que no era tal sino el agua espurreada mu finamente de un río grande que desde el somo de la monta4a se despe4aba pesada fragosamente al valle# B al chocar sus muchas aguas contra las peladas pe4as de abajo. despu%s de mucho buscar. segCn ascendíamos.pensando que no era conveniente llevar a !nesilla.

llorando mu desconsoladamente de nuestros ojos como si se partiera un hermano o un hijo. llegamos a un llano grande como la tarde quería ponerse. todos hemos de pasar por aquel . se había tornado blanco como papel# "on lo que. sali$ (aliques con algunos negros a juntar le4a# Hued%me o con el hato fardaje disponiendo la acampada cuando vino un negro corriendo a dar aviso que una fiera había atacado a (aliques se4alaba un sitio apartado de allí# 1uimos fra Jordi o tras el negro. aunque tenía abiertos los ojos resollaba algo. con la bolsa de los ungEentos las vendas entramos por los espesos árboles luego vimos a todos los negros hechos un corro a (aliques que acía en el suelo mu ensangrentado quebrantado# B en acercándonos vimos que no se podía hacer nada por %l. que es cierto que el Ae el (apa el &apatero. que tenía todo el pecho fieramente abierto se le veían palpitar las vísceras un bra&o lo tenía casi arrancado la mano no se conocía de lo mordida que estaba# B el rostro de (aliques. determin% que allí haríamos noche# B salieron los hombres a ballestear carne. los que %ramos cristianos. sabiendo nuestras costumbres. en nuestra aflicci$n. sin curar. a poco de llegar nosotros. con palos losetas. de ordinario mu moreno. que a se las ense4ara el ?egro 7anuel. acordamos bajar al pueblo ver por otro sitio d$nde buscar el unicornio# B nos pusimos en camino a una nava por donde habíamos de bajar más a salvo# 7as. afloj$ la cabe&a se le acab$ de vidriar la vista se muri$# B al resbalarle la cabe&a se le vino a tierra el gorrillo a&ul grasiento que nunca se quitaba de la calva ni para ba4arse el ?egro 7anuel lo tom$ mu piadosamente volvi$ a pon%rselo en somo de la cabe&a# B luego acudieron los otros negros los ballesteros algunos negros de los nuestros. a once días de enero. oímos misa comulgamos mu devotamente entre nosotros el ?egro 7anuel despu%s comimos carne cantamos coplas a la Virgen ?uestra @e4ora . cavaron un ho o hondo que miraba a >riente. que celebramos mu piadosamente en una nava donde los negros habían levantado una cho&a grande para ellos otra para los ballesteros luego. en llegándose a %l. aunque el negocio del unicornio no había salido bien. fra Jordi le empe&$ a hacer las cruces de los $leos no quiso confesarlo porque a no conocía a nadie ni hablar podía pues. al tercer día de bajada. nos confortamos mucho al vernos juntos sanos. si bien -ndr%s de (remi$ anduvo triste aquellos días con la congoja de que había dejado a !nesilla pre4ada entre gente e'tra4a# B nosotros lo animábamos dici%ndole que a la vuelta la encontraríamos mu repuesta alegre con otro -ndresillo en los bra&os# B pasada la ?avidad. mu diligentemente. que antes vi%ramos se4as de haber ciervos por aquellos pastos.que nos apartaríamos de allí que seguiríamos registrando aquellas ca4adas por ver si el unicornio se encontraba parescía en otros lugares# B esto hicimos hasta que lleg$ el tiempo de la ?atividad de ?uestro @e4or Jesucristo. allí dimos sepultura al desventurado (aliques. no estaba a en su seso# "on lo que.

con estar ardida la posada. empe&amos a cavilar a recelar temiendo que las cosas no habían de estar aparejadas como cuando las dejamos# B -ndr%s de (remi$ tuvo un barrunto de que no encontraría a !nesilla tan parida salva como pensaba# B con esto apretaba el paso delante e iba silencioso como ajeno a los otros# B en llegando a donde el pueblo se divisaba. había una mancha negra en la tierra. hallamos que tampoco había gente en el otro.vado de la muerte. luego de pasar por las ceni&as del nuestro cru&ar el río. luego se retraían entre los árboles como si de nosotros hu eran# Esto visto. quebrantados menguados. tornamos al pueblo. como de rastrojo quemado. sino que. vinieron los mambetu con mucha gente armada de la su a. lo que no fue sino trocar un desastre desventura por otro ma or# B con venir apesadumbrados de no haber hallado al unicornio. que era un cerrillo que lejos está sobre el río. donde dejáramos nuestras casas.lo que o pens% que %sa era la causa del temor que los negros mostraban casi me alegr% pues. sin gastar allí más días# 7as así que llegamos al pueblo de los negros. %ste no fue el ma or quebranto que vino a afligirnos entonces# En llegando cerca de donde dejáramos el pueblo notamos que algunos negros que por el campo había no venían a nosotros con mu alegres caras muchas honras fiestas como esperábamos. hacía pensamiento de proseguir el camino hacia el 7ediodía en busca del unicornio de más aventuras. . en recogiendo a !nesilla. en lo que conocimos haber ardido nuestras cho&as# . aunque las cho&as estaban sanas enteras como las dejamos# B de una sali$ un viejo que vino a nosotros temblando mucho con la cabe&a gacha como el que lleva graves noticias# B por %l supimos c$mo la otra gente era huida porque temían que habíamos de castigarlos por la quema de nuestras cho&as por la p%rdida de !nesilla# B cont$ que. como dice "at$n# B esta desgracia fue lo Cnico que sacamos que contar de nuestra subida a los montes# B despu%s. tomando apriesa sus hatos. en lo que s$lo tardamos menos de un mes porque a sabíamos el camino la bajada era menos trabajosa que la subida# C ato rce -sí movimos de las =ierras -ltas al llano. me daba más motivo ocasi$n para no demorar luego allí sino que. afligidos mu escarmentados. dos meses despu%s de partidos nosotros al unicornio. vimos que.

en la desesperaci$n de nuestra mala vida. mas le había nacido muerto. que no quería nada que me atase allí. nos mostr$ el sitio donde le dieran sepultura que estaba se4alado con una cru& de palo# B con esto despedimos al viejo a donde los árboles con recado de que llamara a los otros les dijera que volvieran al pueblo a salvo. que no teníamos nada contra ellos# B con esto quedamos allí toda la tarde estuvieron volviendo temerosamente los negros se encerraban en sus posadas recelosos. rechinando mucho los dientes mostrando el enojo que sentía9 67anda a uno de tus negros a los árboles que Gela est% de vuelta antes de que salga el sol ma4ana porque si no viene te matar%6# B luego di orden de que desalojaran las tres cho&as que estaban más pegadas al río que allí durmiera la ballestería# B al padre de Gela a "aramansa los llev% conmigo les puse guardas que los vigilaran# B así nos replegamos pasamos la noche larga en la que o no pude pegar ojo pensando lo que nos depararía el nuevo día# B en amaneciendo llegaron los que habían ido en busca de Gela ella venía con ellos traía un ni4o chico en bra&os en vi%ndome corri$ a mí mu alegre. mas no sentí alegría ninguna por %l sino antes bien pesadumbre de haberlo conocido aunque era mi primer hijo no lo tom% ni quise llegarme a %l# 7uchas veces he cavilado por qu% hice las cosas que hice aquel día nunca he determinado si sabía bien por qu% las hacía o si las hacía por esa misteriosa costumbre por la que los animales obran sus negocios# El caso es que o no quería tomar al ni4o.porque habían tenido parla de que a no estábamos allí.esto a no lo pude sufrir perdí la paciencia# 7e qued% mirando el pellejo sarnoso de le$n que me daba la manta vieja puerca de manchas de agujeros que me devolvía me fui acercando a %l le dije. llorando mucho de sus ojos se me abra&$ tiernamente me estuvo largo rato catando el rostro acariciando la cara las barbas la cabe&a toda sin decir palabra ni cesar el llanto# B luego me mostr$ al ni4o me dijo que era mío que quería que fra Jordi lo bauti&ara lo llamara Juan# Bo vi que el ni4o era más blanco que negro bien proporcionado hermoso. a la que o mucho esperaba ver. pues había de seguir prestamente mi camino en servicio del Ae nuestro se4or# B luego pens% que si Gela no hubiera venido nuevamente a mis bra&os habría sido más fácil marchar habría tenido . pues quería saber por ella lo allí acaecido pensaba que no me habría de enga4ar# B a anochecido volvieron "aramansa sus hermanos o fui a donde el padre de Gela le pregunt% por su hija %l me tendi$ la melena de le$n la manta que recibiera por ella me dijo que Gela era vendida a otro negro de un pueblo mu lejano que ahora me devolvía su dote porque quedáramos en pa&# . ni quería que fuese bauti&ado ni que tuviese nombre cristiano pensando que no lo podría llevar con nosotros. ellos fueron los que quemaron nuestras posadas se llevaron a !nesilla cautiva mataron a algunos negros que se lo quisieron estorbar# B que !nesilla había tenido un hijo. no querían hablar con nosotros# B entre ellos no vinieron las negras que se unieran a los ballesteros ni Gela.

mu tristemente nos retiramos a nuestra posada. mas o le a ud% a sin enojo# B luego de esto entr$ -ndr%s de (remi$. "aramansa hi&o una tregua con los mambetu porque temía que los herreros blancos. que se la dieron al mandamás de los mambetu que el dicho mandamás se llamaba ?ogoro# Lo cual sabido luego mand% a Villalfa4e que tocase trompeta a junta preg$n salieron a la pla&a todos los negros menos los que no osaron salir temiendo por sus vidas# 7as otros salieron con sus mujeres entre ellos los hermanos de "aramansa# B o hice que trajeran a "aramansa allí delante# B pregon% que habían hecho gran traici$n contra nosotros sin catar la gran felonía que era entregar !nesilla a los enemigos cuando tanto por ellos teníamos hecho padecido# B como este pecado había que castigarlo con la muerte. que mientras lo a dicho acaecía había estado dando tormento a algunos negros de allí. segCn justicia demandaba. habíamos de hacernos due4os de la tierra# B que la prenda del dicho acuerdo fue !nesilla. me dijo c$mo traía averiguado que lo de la venida de los mambetu era todo falsedad mentira# B lo acaecido fue que tan pronto como nos fuimos a las monta4as. como así nos llamaban. como no entendi%ndome# B con esto luego mand% venir a su padre le dije que no quería más ver a su hija ni al ni4o que podía quedarse con la manta con la melena de le$n %l se ech$ al suelo abra&$ mis rodillas luego no podía al&arse otra ve& por su mucha grosura. luego mand% degollar a los hermanos de "aramansa a %l lo mand% quemar encima de un mont$n de le4a que los otros juntaron# B "aramansa se dej$ quemar con más valor del que hubiera esperado de %l pues ni un gemido dio cuando el fuego le abri$ las carnes le empe&$ a derretir las mantecas# B con aquel gran olor a carne asada que dio al aire.o luego más consuelo en recordarla que ahora vi%ndola con un hijo mío en los bra&os# B con esto me entr$ la triste&a por las puertas del alma el enojo la enemistad dije que más quería estar solo para pensar salieron todos Gela se fue mu espantada arreciando el llanto. llorando algunos mu sombríamente silencioso -ndr%s de (remi$# B pas$ aquel día vino la oscuridad de la noche. mas siempre hube de contenerme pensando que no me correspondía velar por mis cosas por mis pesares sino por los de mis hombres segCn fuera cumplidero al servicio del Ae nuestro se4or# B pens% que lo que cabía hacer a un buen capitán era salir de allí en amaneciendo e ir a donde estaban los mambetu cobrar a !nesilla de sus prisiones seguir camino del 7ediodía hasta que 8ios ?uestro @e4or fuera servido de darnos un unicornio# B que si tan difícil se nos había hecho hasta el momento el hecho había sido en punici$n de nuestros muchos pecados# B con esto determin% que en adelante no nos haríamos más vecindad con negros sino que pasaríamos siempre adelante como mejor cumpliera al servicio del Ae nuestro se4or# . la cual pasamos sin dormir mu vigilantes. recelando traici$n de los negros# B o deseaba en mi cora&$n mandar por Gela hacerla venir llevarla conmigo.

luego traicionaron# B con esto salimos de allí tomamos el camino del 7ediodía dejamos el lugar entrado . luego mand% corredores. a que no robado. sin querer volver la vista atrás como mi cora&$n me mandaba# B al cabo de dos semanas de marcha. donde los perros habían comido el cuerpo quemado de "aramansa esparcido sus huesos. segCn amaneci$ el alba. liado en un pa4o donde estaba dibujada la se4a del le$n. por e'cusar da4o de enemigos. allí nos habíamos demorado por más de dos a4os. con recado de que no traíamos guerra sino pa& que íbamos de paso para otra tierra mas antes queríamos tener hablas con los jefes de los mambetu# B a los dos días que allí posamos con los ojos bien abiertos mucha prevenci$n. allí les habl% con gran enojo les dije c$mo nuestros muchos males el decaimiento que nos aquejaba procedían de que no estábamos cuidando como debíamos el servicio del Ae sino que. llam% a los hombres salimos la gente del pueblo se había huido por la noche no quedaban más negros que los que con nosotros de antiguo estaban# B aun de %stos faltaban algunos que allí habían encontrado mujer antes quisieron quedar con ella que seguirnos.B a otro día de ma4ana. dejando a los hombres pasar adelante me qued% trasero por mirar a mi sabor en soledad la Cltima ve& aquel lugar tranquilo recordarme de las dichas pasadas# B sentí una congoja de haber despedido tan ligeramente a Gela a su hijo mas a estaba todo ello cumplido acabado no quise pensar más# B con esto me alej% luego en pos de los míos. víspera de @an 7iguel. de los negros que con nosotros venían. habiendo peleado por ellos lealmente. vino respuesta del jefe mambetu que se llamaba 3oroJ3oro# B %ste era hijo de uno de los que matáramos en la batalla del otro a4o# B el que traía su parla era un viejo enteco mínimo. habiendo encontrado un lugar descansado. por acer con negras tener vida viciosa descansada# B los hombres me oían miraban al suelo ninguno osaba contestar# B detrás desto les dije lo que cumplía hacer sería que. iríamos a la tierra de los mambetu les pediríamos a !nesilla cuando la cobráramos en salvo proseguiríamos en busca del unicornio sin osar demorarnos más# B ellos fueron de un acuerdo con esto# Luego nos esparcimos por el pueblo registramos las cho&as no encontramos nada que llevarnos. que los negros se habían ido con todo el grano la harina los animales. en siguiendo nuestro camino. esto dijeron los que habían preferido quedarse con nosotros# Entonces junt% a los hombres en medio de la pla&a. mand% prender fuego a todas las casas hacer candela dellas porque los negros tuvieran ocasi$n de recordarnos con aflicci$n a los que. dimos en un valle ameno mu verde donde vivían algunos de los mambetu# B viendo que había guardas vigilándonos de lejos. que no parescía el cielo ni el aire de las grandes quemas humos# B en bajando por el río llegamos al sitio donde o tantas veces me había sola&ado ba4ándome con Gela. por mostrar que había sido . puesto a fuego con todo lo que en los campos estaba.

porque era la misma que la de los negros bandi. no lo pudo sufrir más se levant$ de pronto le dio un bofet$n al viejo lo tir$ por tierra# B uno de los negros j$venes que con el viejo venían. además de harina sebo. di grita a los ballesteros que les tiraran . temiendo que irían a 3oroJ3oro con parla de lo ocurrido. los po&os de lobo &anjas con ca4as clavadas que habían mostrado ser buenas la otra ve&# B en esto se entretuvieron los hombres tanto blancos como negros hasta que vino la respuesta de 3oroJ3oro# B a los siete días torn$ el mismo viejo de la manta del le$n dijo que 3oroJ3oro le había pedido al hombre que ahora estaba casado con !nesilla que la dejara partir %l había estado de acuerdo pero que era ella la que prefería quedarse con los mambetu antes que volver a ver a los blancos# B en diciendo esto. ech$ mano de un venablo que traía a la cintura para ir contra -ndr%s. luego les tiraron como buenos uno a uno les fueron pasando las espaldas con los virones de acero# "on lo que todos los mambetu quedaron muertos entre la erba menos el viejo que gimoteaba en el suelo abra&ado al que había recibido la cuchillada que. que antes había estado o %ndolo pacíficamente. con . pero luego lo pens% mejor contest%9 6El gran herrero blanco pasará de largo como dices pero antes me tendr%is que dar. mas -ndr%s le tir$ una cuchillada por la barriga se la abri$ sesgada le ech$ las tripas todas de fuera el negro se vino al suelo gimiendo# B todo esto acaeci$ tan en un momento que no nos dio lugar a estorbarlo a los que allí presentes estábamos# "on lo cual los otros mambetu empe&aron a huir. a la mujer blanca !nesilla# B sin ella no nos iremos haremos la guerra mu crudamente6# B con esta respuesta luego se volvieron los negros dijeron que traerían contestaci$n de allí a nueve días. -ndr%s de (remi$.guerrero ilustre# B luego que se lleg$ a mí. luego mand% hacer ciertos chami&os de madera ramas donde guarecernos del mucho sol. que o a medio entendía. por las se4as. mas o. %l tampoco la quiere que os dará harina sebo para que salgáis más prontamente de la tierra6# . era su hijo# B o hube gran enojo de -ndr%s de (remi$ mas no quise decirle las palabras gruesas que se me venían a las mientes porque a la cosa no tenía remedio# "on esto dejamos pasar las horas deliberando a la noche hubimos junta consejo sobre lo que más convenía hacer# B algunos ballesteros temían que cuando los mambetu fueran sabedores de lo allí acaecido vinieran sobre nosotros con gran poder de gente nos pusieran en estreche& o nos mataran. hasta cierta distancia convenientemente. mand% hacer una cava en redondo en el parapeto de la dicha cava mand% clavar estacas. en su parla. mas. porque 3oroJ3oro estaba lejos# B como el sitio era bueno dispuse que acampásemos allí en espera de la respuesta por estar más prevenidos.lo que o iba a contestar que no quería harina ni sebo sino solamente a !nesilla. fuera de la cava. me dijo9 6@alud al grande poderoso herrero blanco# Bo so la vo& del jefe 3oroJ3oro que es hijo del dios -naMa me manda decir que si tC no quieres guerra. aunque los que huían se habían alejado un buen trecho para cuando ellos armaron sus ballestas.

como entre los re es de la "ristiandad la tiene el (apa# B por las se4as que vimos parecía que los del pueblo estuvieran de todo asalto descuidados aunque algunos guardas que en el campo estaban corrieron luego a dar aviso de que llegábamos# B con esto dispuse o a los hombres en buena ordenan&a celada para que no fu%ramos notados cuántos %ramos.todo. luego mand% a dos negros con el ?egro 7anuel a dar parla de que o esperaba a 3oroJ3oro# B al rato vinieron con aviso de que 3oroJ3oro vendría con los notables de su pueblo traería a !nesilla# B el ?egro 7anuel nos dio parla detallada de c$mo quedaba dispuesto el pueblo que en %l se veían por lo menos quinientos hombres que pudieran tomar armas que a la otra parte el río hacía una revuelta casi lo abra&aba# B a la hora de más calor vimos venir a un grupo de treinta o cuarenta negros. fra Jordi. luego la llam$ a grandes voces que no tuviera miedo que viniera para con nosotros# mas ella se abra&$ al ni4o dio la espalda parecía que se quería meter entre los negros. porque no quería o que la gente llegase cansada si había que pelear. aquel de 3oroJ3oro era el más chico pero que. que hasta entonces nunca me pareciera hombre valiente para los peligros de las armas. adargas blancas pintadas. pararon todos# B o mir% a Villalfa4e vi que estaba atento. soltamos de sus cuerdas al viejo le dimos de comer comimos todos salimos por %l guiados hacia el pueblo de 3oroJ3oro# B de allí a cinco días. por haber sido en los tiempos antiguos el origen de los otros dos. o disimulaba los mismos temores por la vergEen&a de salir del país de los negros dejando una mujer nuestra presa cautiva de paganos# -sí que me puse de pie con ra&ones mu firmes resueltas dije que no pasaríamos adelante hasta ver libre a !nesilla aunque tuviera que enforcarlos a todos. en jornadas cortas. con muchos quitasoles de palma lan&as. pero ellos cerraban adargas delante se lo estorbaban# B todos vimos que no estaba atada sino que en su enajenaci$n había perdido el seso verdaderamente no quería volver con nosotros por su voluntad# B viendo esto. por las que pasan los pasadores de las ballestas como si de papel fuesen# B 3oroJ 3oro era joven no tan gordo como su padre venía puesto sobre silla de ca4as dos negros desnudos le daban sombra con un palio de hierbas# B a menos de un tiro de ballesta mand$ parar la silla cuidando que estaba en salvo. se adelant$ solo fue caminando con los bra&os abiertos a donde los mambetu e !nesilla estaban allí se estuvo largo rato platicando con ella. avistamos un llano que se hacía al lado de un río de mucho caudal# B %ste era el asiento del pueblo de los mambetu# B luego supe que de los tres pueblos mambetu. a con esto los otros se callaron cuando me vieron hablar con palabras de enojo a voces# B al día siguiente. detrás de mí con la trompeta preparada para dar aviso a la ballestería que por toda la linde quedaba derramada oculta# B o alc% las manos en se4al de pa& -ndr%s se adelant$ unos pasos viendo que !nesilla estaba delante de los negros con un ni4o chico en bra&os. fuertemente armados. su Ae tenía más potestad sobre los su os. con una mano . antes que el alba fuera venida.

torn$ fra Jordi para nosotros mirando mu conmiseradamente a -ndr%s de (remi$ %ndose a %l le e'plic$ que !nesilla se había casado con un negro mambetu que había tenido un hijo de %l que no estaba en su juicio porfiaba en quedarse a vivir entre los negros antes que seguir errando con nosotros en pos del unicornio que decía que a tenía pasado mucho sufrimiento vista mucha miseria mucha sangre antes quería quedarse a vivir la vida con su hijo en tierra de infieles que volver a vestir sa as comer en manteles en tierra de cristianos que mandaba decir a -ndr%s que la perdonara que siguiera adelante que la olvidara pronto que ella más bien se quedaba queri%ndolo como a hermano que como a marido# B al oír esto se demud$ -ndr%s dio un alarido grande como si le arrancaran el alma quiso correr para donde !nesilla estaba. llorando mucho de sus ojos como nunca se viera. mas o mand% al ?egro 7anuel a otros dos que lo agarraran lo tiraran al suelo le estorbaran moverse hasta que fuera calmado de aquella porfía# B mientras veía debatirse tan tristemente a -ndr%s refle'ion% que para sacar a !nesilla de entre aquellos negros tendría que ser por la fuer&a# 7as otra ocasi$n de desbaratarlos matarles su Ae a muchos buenos guerreros no se me iba a presentar más adelante si los dejaba volver luego a su pueblo hacer sus previsiones para la guerra defensa# B con esto me volví a Villalfa4e le hice se4a Villalfa4e se llev$ la trompeta a la boca dio el toque de combate que se dice a degEello los ballesteros que ocultos estaban luego se al&aron de entre las matas tiraron# B 3oroJ3oro recibi$ más de seis virotes en el pecho dio en tierra muerto los su os quisieron huir algunos lo consiguieron. entre los negros muertos. le di%ramos fuego a los pasti&ales alrededor de las casas algunos negros de los nuestros lo hicieron otros fueron a tirar fuego por . donde al momento los que quedaban dieron gran grita sonar de tambores# B luego o hice que dejaran libre a -ndr%s %l corri$ a donde quedaba !nesilla. tantos días. que seguía abra&ada al ni4o.puesta en su hombro a veces la bajaba para acariciar la cabe&a del ni4o. dispuse que. que tantas lágrimas. sin determinarse a huir# B cuando a -ndr%s se le acercaba. que !nesilla tenía fuertemente contra su pecho# B al cabo de una gran pie&a. "astilla. le dio los $leos a muerta bauti&$ al ni4o con una cru& de saliva en la cabecita ti4osa# B %ste fue el fin de !nesilla. puesto que el viento estaba encontrado. ella sali$ de su pasmo tom$ el cuchillo de uno de los que habían caído degoll$ al ni4o luego se degoll$ ella tan acertadamente que cuando -ndr%s se lleg$ a socorrerla a tenía los ojos turbios estaba fuera de seso# B detrás de -ndr%s lleg$ fra Jordi. Enrique. viendo que luego podría venir sobre nosotros aquella copia de negros que en el pueblo quedaba. "astillaL6 B los negros que pudieron escapar de la muerte luego se encerraron en el pueblo atrancaron las puertas. nos trajo a -ndr%s a muchos de nosotros que bien la queríamos# 7as en aquel momento no cur% o por lo que a !nesilla acaecía sino que. mas los más de ellos ca eron heridos de pasador o de flecha o de cuchillo en el alcance que los nuestros les daban con grandes gritas de9 6KEnrique.

le tirábamos con pasadores flechas# 7as salieron pocos porque los más quisieron escapar por el lado del río. cru&ándolo. que fue bien poco por la mengua de la temporada. por e'cusar da4os. donde murieron muchos. que en viniendo con muchas gentes a untadas contra nosotros no los podríamos resistir ni vencer pereceríamos todos# B al otro día. en lo que murieron cuatro de ellos. aguas abajo del río.encima de la cerca del pueblo. de tan espesa alta que era la arboleda. no más de dos o tres leguas cada día. a los techos de las cho&as. luego el calor los vapores nos ahogaban en queriendo tomar aire. que luego encontraríamos podridos. de las flechas que espesamente nos tiraban los de adentro# 7as luego ardi$ el pueblo con grandes espesos humos que querían tapar el cielo nosotros quedamos cerca de las puertas cuando algCn negro salía por ellas. antes de una semana pasada nos apartamos de %l fuimos dejando el erba&al llano nos fuimos metiendo por donde más espesos se veían los árboles# B así gastamos un mes. donde había un cerrete con árboles mu a prop$sito para acampar defendidamente# B así nos retrajimos llevando el cuerpo de !nesilla el de su hijo. porque a cada paso habíamos de cortar tallos mu gordos rodear &ar&ales salvar espesuras barrancos# B los hombres rodaban por el suelo de no ver d$nde ponían el pie# B sufríamos muchos quebrantos estrecheces pues. a la ma4ana siguiente le dimos devotamente sepultura despu%s que muchos se quedaran velándolo con -ndr%s re&ando las preces oficios que fra Jordi le hi&o# B le cantamos responso los enterramos juntos en un ho o amontonamos piedras encima para que no vinieran fieras a escarbarlos luego plantamos una cru& de madera# B esto así acabado concluido pensamos partir de allí con grandes marchas. caminando mu dificultosamente. hinchados medio comidos de aves. aunque llevábamos las cabe&as liadas en trapos vendas. flotando aguas abajo en los otros días que siguieron a aquel tan triste# B nos entr$ la noche con el pueblo ardiendo como ti&$n echando grandes pavesas al cielo# B o. viendo poco el sol. picaban los mosquitos se metían por la boca las narices aquejaban los ojos las manos al cabo de unos días todos llevábamos las caras mu bermejas e hinchadas los ojos lega4osos purulentos habíamos tan gran mengua lacería que luego pensábamos morir allí sin salir otra ve& donde erba sol hubiese# B habíamos de beber en charcos malolientes aguas podridas donde se criaban los canutillos de los mosquitos que luego en el vientre ofendían# B a cada paso topábamos fieras serpientes de las que durante muchos días hubimos de comer carne cruda pues . por escapar de las llamas. mand% que la gente se retirara a media legua de allí. por temor a que luego los que escaparon del pueblo dieran aviso a los otros pueblos mambetu. por librarnos de las picaduras de los muchos mosquitos tábanos moscas que aquellas sombras crían. endo siempre a 7ediodía. que pasamos ligeramente ca&ando juntando de qu% comer. partimos por el lado de 7ediodía.

puestos todos en el traje en que nos parieron. luego hubi%ramos perecido todos# (ues %l. luego nos dio el sol. salimos a un lago tan grande que casi no podíamos ver donde acababa aunque. al que devotamente hacíamos misa re&ábamos cada día. que en las orillas no crecían árboles . con esta industria pudimos pasar adelante sin que nos estrecharan más los tábanos mosquitos. el día antes de llegar al dicho lago había pregonado promesa de llevarle ciertas doblas de plata hachones de cera al "risto de la 7isericordia de la iglesia 7a or si encontrábamos socorro antes de que pasara un día. a lo lejos se veía ser lago no mar que a la otra orilla había más árboles más monta4as# B llamamos a aquel lago el del "risto de la 7isericordia porque aquel Aam$n (e4ica. como de un acuerdo. pasamos gran rato buscando aquellos escaramujos cosechándoles las bolitas a&ules se las traíamos a fra Jordi %l las iba majando en su morte&uelo nos íbamos untando los cueros con el ungEento salutífero. en saliendo al lago. a muchos hombres les empe&aron a salir grandes sarnas que daban gran come&$n al rascarse arrancaban las tiras del cuero debajo salían como huevecillos blancos de los gusanos que se criaban# B a los pocos días de las sarnas venían las calenturas de las que allí a poco todos estuvimos aquejados# 7as 8ios ?uestro @e4or. vino en nuestra a uda por sacarnos del quebranto# B fue que. si allí no estuvi%ramos tan flacos quebrantados tan sin ganas de reír# B luego que llev$ por espacio de un rato aquella untura not$ que a no lo ofendían los mosquitos.tampoco había apa4os para encender fuego ni cosa que ardiera en aquellas umbrías que todo era verde mojado re&umaba agua malos humores# B así la voluble 1ortuna nos iba haciendo beber de sus amargos brebajes gustar de sus viandas amargas# B en aquel trance murieron de calenturas dos ballesteros cuatro negros# B de no haber sido por la ciencia de fra Jordi. s$lo que cada tres o cuatro días la untura perdía su virtud había que untarse otra nueva# B así seguimos días sobre días la arboleda no se acababa nunca sino que antes bien nos parecía que se iba espesando# B fuera de los muchos pájaros que en los altos anidaban de las serpientes que por abajo iban de dos o tres g%neros de sabandijas parecientes a conejos que por allí se criaban. no se veía otro animal ni provechoso ni da4ino# B a poco de esto. cuando a pensábamos perecer de las calenturas de no ver el sol. con su mucho mirar e ir tomando erbas hojas majoletas. vino a averiguar que había unos escaramujos a&ules a los que los mosquitos tábanos nunca osaban acercarse# B luego cogi$ un pu4ado de los dichos escaramujos los machac$ en su morterillo con un poco de barro que del suelo tom$ hi&o una pasta que luego se unt$ por la cara las manos. que más pla&o %l a no cuidaba de vivir. con lo que qued$ más negro que los propios retintos# B hubiera sido de grande risa verlo así. sobre ser de agua dulce buena. que era de los criados del "ondestable. de lo cual todos hubimos gran regocijo sin hablar palabra. tan triste quebrantado iba# 7as.

vinimos a topar con mu altas peladas monta4as hubimos junta consejo sobre si convenía saltarlas tanteando puertos o vadearlas endo hacia (oniente por donde la tierra parecía más despejada# B luego pensamos que si en cabalgando las monta4as encontrábamos otras. que allí regaladamente se crían# B al principio eran fáciles de ca&ar con ballesta. en determinando salir de allí. nos fuimos reponiendo salimos de peligro# B aunque en el lago había mosquitos. cuando vimos que en saliendo d%l empe&aban otra ve& las grandes espesas arboledas las espesuras las monta4as. un río mediano que en %l venía a rendir aguas# B viendo que seguir ríos es cosa provechosa cuando se va entre árboles. con larguísimos cuernos. no nos determinábamos a meternos otra ve& por aquellos tormentos# B en el tiempo que allí estuvimos ca&amos muchos venados chicos como cabras. no miramos que los ríos bajan de las monta4as sino que. con lo que determinamos de no seguirlo a meternos otra ve& por la espesura poniendo nuestra suerte en manos de 8ios de @anta 7aría de todos los @antos# B luego que seguimos otras dos semanas hacia el 7ediodía tan quebrantados menguados como la primera ve&. allí pereceríamos sin remisi$n# B miramos agEeros sobre ello más las aves salían inciertas# B con esto determinamos torcer a (oniente hasta que 8ios fuera servido mandarnos un paso por donde pudi%ramos seguir el 7ediodía# . como con todos los animales del país de los negros acontece# B con esto nos fuimos reponiendo cobramos las fuer&as las colores que habíamos perdido# B en estos dos meses murieron tres negros de los que con nosotros venían mas los blancos que llegamos con grandes calenturas pensábamos morir. el río no entraba en el lago sino que seguía más en alto pero de %l bajaban tres canalillos que le daban agua al lago# B luego el río doblaba su curso torcía para la parte del @eptentri$n. porque era más chico. subimos río arriba a no sufrimos tantas fatigas como antes porque por las riberas del río había más ca&a topábamos muchos árboles podridos secos que daban buena le4a sitios despejados donde hacer fuego guisar de comer# B seguimos aquel río veinticuatro días al cabo de los cuales fuimos a dar en otro lago más chico que el que atrás dejábamos# B a %ste lo llamamos del ?i4o JesCs. no nos aquejaban a desde que nos untábamos el bálsamo de fra Jordi# B había. luego que nos dio el sol catamos carne asada caliente sopas. mas luego se fueron tornando más recelones. vimos cagadas de animales grandes que bien se dejarían ca&ar. por otra parte.sino mu espesa mu buena erba. con ello cobramos ánimos hasta pareci$ que se nos aliviaban las grandes calenturas quejas que traíamos# B fra Jordi luego hi&o misa de acci$n de gracias que devotamente oímos luego entonamos un 6=e 8eum Leudamus6 cuidando que habíamos salido de una muerte cierta# B por aquellas amables riberas del lago nos demoramos casi dos meses criando pan&as papadas pues era mu deleitoso lugar . por el lado del lago que miraba al 7ediodía.

más grande que todos los que teníamos vistos hasta entonces porque en %l se perdía la vista a lo lejos no se acababa por parte alguna se veían monta4as como no fuera las que dejábamos atrás# B el aire era tan delgado tan fino tan sin nieblas que bien se podía hacer el ojo a ver a muchas jornadas de . si he de decir verdad. hombre de mu ruines inclinaciones deslenguado de mu mala crian&a poco amistoso. volvía a haber árboles de fruto.B dejando siempre las altas monta4as a la mano siniestra seguimos por las espesuras. que a iban clareando algo dándonos respiro consuelo. de los que hacíamos grandes provisiones asábamos comíamos hasta hartarnos# B los negros fabricaron unas sartencillas de barro donde derretíamos la manteca que nos quedaba allí freíamos muchos huevos adobándolos con ciertos brotes salados que junto a los charcos crecían# B era manjar mu deleitoso de comer para los que llevábamos luengos a4os sin catar pan traíamos las barrigas hechas a las muchas e'tra4as viandas suciedades que habíamos tenido por pitan&a para no perecer de hambre desde que entramos en la tierra de los negros# B con esto fuímonos reponiendo algo pasamos adelante rodeando las monta4as no hubo que llorar. con lo que íbamos más contentos el camino se nos hacía más llevadero# B siguiendo este río otro mes vinimos a salir a un llano grande. en aquellos meses que anduvimos por allí. en cu a muerte. no tuvimos gran sentimiento. burgal%s. pasamos por un sitio donde los pájaros anidaban había muchos huevos en los árboles entre las piedras. porque allí donde todos %ramos tan amigos por las muchas estrecheces fatigas que pasábamos juntos. aunque fuera poca. %l no era amigo de nadie# B en su hato llevaba un saquito de sal que nadie pensara que lo tenía# B al dicho -nt$n "arran&a le dimos tierra debajo de un mont$n de hojas tallos podridos le re&amos su responso oficio en el árbol que había al lado mand% a un negro tallar una cru& chica con mi cuchillo con esto pasamos adelante# Q u in c e 8espu%s de dos meses que salimos del lago del ?i4o JesCs volvimos a topar con un río que venía de (oniente torcía al 7ediodía# B a %ste llamamos río de la Esperan&a mu alegremente lo seguimos porque a el terreno iba siendo más amable casi cada día podíamos ballestear carne. más que la desgracia de que un gusano venenoso enpon&o4ara a un ballestero de nombre -nt$n "arran&a.

los negros levantaron cho&as cocieron ollas con las que poder guisar las negras. salían por granos parecientes a la cebada los molían entre dos piedras con lo que volvimos a tener una poca harina para hacer tortas. mas no había rastro de negros fuera de algunas candelas viejas que topamos. si bien menguada pobre amarga# 7as los hombres se contentaban con poco despu%s de las grandes fatigas desventuras pasadas atrás# B las dos dichas negras eran voluntariosas aunque habían maridos entre los negros que con nosotros venían. cortos más que las orejas. al caer la tarde. sino que van en manadas de quince o veinte en esto tambi%n se parecen a los nuestros# B la cuerna la tiene más chica que s$lo traen dos cuernos. topamos con el animal más maravilloso que imaginarse pueda algo asombroso de ver# B este animal tiene en todo la forma hechura de un venado cuatro patas el color pardo la cabe&a chica apuntada# 7as las patas las tiene luengas como tres veces las del venado el pescue&o lo tiene luego como dos hombres puestos uno encima del otro# B con este pescue&o alcan&a a comer los brotes tiernos frutos de arriba de los árboles# B es animal mu espantadi&o de poco cora&$n. luego se daban gentilmente a los otros que con ellas querían acer# B %stos fueron todos menos -ndr%s de (remi$. hacia el 7ediodía. a no pensaba en Gela más que unas pocas veces tornaba a so4ar que un día volvería a mi se4ora do4a Josefina habríamos pa& felicidad en nuestra veje& a que no la hubimos en nuestra juventud# B solía. o que. mu romos de punta así como los del caracol# B con estos cuernos no atacan ni se defienden# B la mejor carne más fina más sabrosamente especiada que comimos desde que entramos en el país de los negros fue la de estos ciervos cuando ca&amos uno lo ballesteamos con s$lo el pescue&o comimos los treinta hombres que aCn quedábamos. irme donde más espesa la erba fuera tumbarme en ella como en almohad$n de lana mirar c$mo iban saliendo las estrellas c$mo se iba levantando la luna. que en el país . fra Jordi que no miraba para mujer. entre los grandes erba&ales. anduvimos sin obstáculos hacia el 7ediodía no hubimos de desviarnos más que dos o tres veces buscando vado para cru&ar algunos ríos chicos que se nos atravesaban# B los dichos vados eran buenos estaban mu se4alados de pasarlos las manadas de ciervos cabras. hechas de piedra todo alrededor a sin ceni&a ni se4al de lumbre nueva# B con esto lleg$ la ?atividad de ?uestro @e4or Jesucristo la pasamos acampados al lado de un río mediano sola&ándonos mucho ca&ando con facilidad criando grandes pan&as. entre blancos negros# B despu%s que salimos del erba&al al llano. a las vueltas de todo lo pasado. que en sintiendo ruido luego da en correr con aquellas sus lenguas patas el pescue&o lo va echando para adelante para atrás como si repartiera su gran peso por no abocinarse perder carrera# B estos ciervos del pescue&o largo no se están nunca solos. en quedando allí tiempo.distancia sin estorbo alguno# B a los dos o tres días de caminar por esta plana. el cual no dejaba de suspirar cada noche acordándose de su desventurada !nesilla. que dos iban con nosotros.

del cual tan grandes ganas había mi se4or el "ondestable# B luego %l me nombraba su alcaide venían moros de Granada a quitármelo. me ponía en pie me iba volviendo despacio a donde las cho&as estaban# . como Job dice que los días del hombre breves son. se morían de rabia al ver en qu% privan&a me tenían mis se4ores por mis buenos hechos# B luego me imaginaba sobre honrado rico metido en muchos e'cesivos comeres beberes. ansarones. carnero vaca. mu horro rico libre de cuidados# B en estas enso4aciones se me entraba la noche arreciaba el frío o levantaba mis punidas carnes del suelo quedaba sentado miraba por mis manos llenas de pellejos aspere&as cicatrices mesaba mis barbas ásperas a grises blancas mi cabe&a que se iba despoblando de cabellos mi boca que se iba deshabitando de dientes# B me palpaba los bra&os las piernas. tendría melocotones otros árboles viciosos muchas higueras vides donde hacer mi propio vino. temía que el país de los negros fuera la tumba de mis sue4os el enterramiento de mi juventud. perdices. en antares cenas placeres. comiendo bebiendo ultra mesura mi mesa bien abastada de capones. cabritos. sin perder mis esperan&as. frutas de diversas guisas. así o los pasaría placenteramente con mi se4ora do4a Josefina.de los negros es más grande que en otros sitios. gallinas. menos fuertes que antes.los veinte días de enero vinimos a topar nuevamente con hombres negros a las orillas de un río caudaloso que venía de (oniente# B estos negros se llamaban los tonga a hablaban otra lengua. vino blanco tinto. de miembros mu largos gráciles. seguía defendi%ndolo animosamente# B cuando peor andaban las cosas me imaginaba un socorro del Ae en persona los moros que huían# B el Ae se llegaba a mí me abra&aba me ponía al pescue&o cadena de oro de mucho precio# B los envidiosos que con %l venían. tierra calma de pan llevar un palomar con tres piqueras donde &urearan los palomos despulgándose de ma4ana cuando o saliera con mis perros a ca&ar# B otras veces me imaginaba endo con mi se4or el "ondestable con los armados de los concejos de la ciudad poni%ndonos en acecho celada contra los moros de -renas les cobrábamos aquel castillo. mas. de la que algunas palabras eran entendidas por los que con nosotros iban# B los dichos negros eran menos retintos que los otros que teníamos vistos mu altos a maravilla. pollos. cuidando de que hallarían el castillo perdido. de grandes pies con el . así las piernas como los bra&os. aun así. que a lo estaba siendo# B con esto. que a todos nos sacaban casi un palmo. mas temeroso del incierto ma4ana. c$mo las bandadas de aves cru&aban el cielo tan grande mientras o rumiaba lo que habría de ser mi vida con do4a Josefina las mercedes que el Ae nuestro se4or nos haría por nuestro gran servicio c$mo mandarían a mi se4or el "ondestable que me diera una casa buena de piedra. con patio po&o huerta# B o plantaría tres parras en la puerta una fila de hospitalarios cipreses. mas o valerosamente lo defendía recibía una herida de pasador que me calaba el bra&o.

como no pensaran que la tierra fuera su a. que diestramente lan&aban para ca&ar jugar# B en viendo tales destre&as luego torcimos el gesto por si alguna ve& las habían de emplear con nosotros# Lo cual nunca hubo de ocurrir porque eran gente mu pacífica entregada al armonioso vivir . no más grandes que los de vaca. pero las orejas son llanas grandes como estandarte de concejo con ellas se abanican mu gentilmente en las horas de calor.lo que fra Jordi hi&o notar que desde que estuvi%ramos en la tierra de los negros s$lo vimos pies de mucho tal$n que esto era porque los negros estaban más aparejados que los blancos para saltar correr sin cansarse. tres o cuatro cada uno. siempre en compa4a del ?egro 7anuel# B lo que más espanta de estos negros es que comen poco raramente carne porque piensan que los hombres que mueren. en el río arriba# B cada día nos hacíamos mutuas visitas cuando nos sobraba cerne de la que ballesteábamos. a menudo salía a buscarlas con %l. a . lo que comCnmente notamos ser verdad# B estos tonga a solían bailar al son de tambores de madera de mu ronco sonar daban grandes saltos hacia arriba con los pies juntos los bra&os pegados al cuerpo. que más parece pan&a de nao que de animal vivo# B el dicho cuerpo lo sostienen por cuatro patas mu gordas fuertes que son como troncos de árboles recios huesudas llenas de matalones# B la cabe&a es como una barrica de cien arrobas los ojos chicos. luego nos dejaron aposentarnos cerca de ellos. luego se la dábamos a ellos ellos nos daban harina grano del que tenían aun collares de dientes otros abalorios con que gustan de adornarse menudamente# B fra Jordi amist$ con el curandero dellos. como otras veces hiciera con otros negros sabedores de hierbas raíces. el que dellos más saltaba se tenía por más listo hábil que los otros# B los j$venes siempre venían con venablos finos. luego dan sus ánimas a las criaturas bajas animales que en matando un venado el alma que en venado vivía luego queda libre sin sosiego puede atormentar al que mat$ al venado# (or esto aceptaban la carne que nosotros matábamos mas s$lo unos pocos de entre ellos se atrevían a matarla# >tros tenían vacas grandes de largos cuernos pero mu estrechas secas# B les hurgaban con una flecha fina en las venas del pescue&o las sangraban como barberos luego tomaban la sangre en una ta&a hacían una pella con harina la cocían %ste era su manjar más e'quisito aunque para nosotros fuera de sabor mu terroso por los espesos humores que en la sangre van# B en las praderas que había delante del río tuvimos se4a de que pronto veríamos al unicornio porque allí vivían los elefantes. que hasta entonces nunca vi%ramos en el país de los negros# B los dichos elefantes son grandes a maravilla porque cada una de estas bestias será alta como dos hombres o más# B el cuerpo lo tienen grueso más que pensarse pueda.tal$n mu salido en demasía# . que por la mucha grosura de sus cuerpos los aqueja mucho las suelen pasar metidos en el agua de los ríos o echados sesteando en la hierba fresca. en manojo.

en su ignorancia. se reían mucho de nosotros se daban grandes palmadas en los muslos. la llevan a la boca que es peque4a escondida pero con grandes dientes# B de la dicha boca le salen a cada lado dos como cuernos blancos mu poderosos que están hechos de marfil de ellos sacan sus cuentas baratijas los negros aun mangos de pu4ales otras figuras de aprecio# B el elefante es manso.la sombra de los árboles# B la nari& la tienen larga a maravilla. retra ándola. así que dejamos pasar las risas luego dijimos c$mo necesitábamos una mujer doncella para apresar a la fiera# 7as no había en el pueblo doncellas que tuvieran más de catorce a4os. mu reciamente atacaban con el fuerte cuerno del hocico con %l podían derribar un árbol mediano. como ni4os. lo cual a sabíamos nosotros. luego que se enfurecían. la mueven con gran preste&a como si bra&o fuera con un como dedo que en la punta trae van arrancando la erba los frutos de que comen luego. siendo desarrolladas las negras más tempranamente que las blancas. mas si se asusta u ofende luego se torna terrible con sus patas los dichos dientes largos puede un elefante solo matar a muchos hombres# Estando con estos negros tonga a tuvimos habla cierta de c$mo eran d$nde paraban los unicornios# B nos dijeron que a cuatro jornadas de marcha de su pueblo había un río manso en cu as riberas solían pastar# B tambi%n nos dijeron que eran bestias mu fieras e imposibles de dome4ar. en llegando a los catorce. pues. que así disponían allí las cosas# B con esto hubimos de conformarnos con una ni4a de trece a4os que. debido a su mucha grosura. desde que pasamos el arenal del país de los moros. nos tuvieron por locos gente de poco seso dijeron que era imposible de hacer# 7as nosotros dijimos c$mo llevando una doncella el unicornio se amansaba se dejaba quitar el cuerno los negros. tal era su fuer&a# B cuando supieron que habíamos llegado de tan lejano país porque nuestro Ae quería un cuerno de unicornio. mas nada de eso teníamos nosotros que acabábamos de llegar pobres menguados del largo viaje# 7as luego vino uno que había visto tirar a los ballesteros dijo que daba a su hija por seis ballestas# B nosotros teníamos hecha habla. como bra&ada de hombre o más. -ndr%s de (remi$ o nos mirábamos no sabíamos si enfadarnos tomarlo a afrenta o si habíamos de dejarlo pasar lo mismo que el mesamiento de cabellos barbas. luego pierden su doncelle& no por mengua de honestidad sino por costumbre. había muchas ni4as de trece que tenían grandes tetas parecían de más cuerpo que suelen serlo las blancas a su edad# B con esto pasamos adelante quisimos comprar una# B muchos negros nos ofrecieron a sus hijas mas eran tan crecidos los precios que no sabíamos c$mo pagarlas# B ellos las suelen pagar en pieles de vacas costales de grano. de nunca dar ballestas a nadie ni consentir que un negro tirara . por ser gente tan sin malicia desconocedora de las cosas del mundo# 7as no queríamos guerra con nadie ahora que tan cerca estábamos de rematar nuestro negocio. que su cuero era tan duro que ni flecha ni venablo lo pasaba por lo cual no se dejaba ca&ar que.

cuando o decía que haríamos esto. la desparrama sobre manta de tenderete. como mercader que. donde los hombres ballestearon una cabra grande que asamos con ciertas erbas olorosas que fra Jordi llevaba# B en acabando de comer no quisimos cru&ar el río antes que viniera la lu& del alba a alumbrar el día . las peores.con ballesta. luego sería quemado vivo pues de ella dependía el buen suceso de que se cobrara el unicornio en servicio del Ae nuestro se4or# 8e lo que todos quedaron mu advertidos# B esto acordado. juntamos corro junta por ver qu% decidíamos# B luego de discutirlo largo rato vimos que los ballesteros muertos eran tantos a que muchas ballestas sobraban sin nadie que tirar con ellas aCn algunas venían flojas no había allí apa4os para gobernarlas# -sí es que decidimos dar ballestas aunque no seis sino dos a trueque por la doncella# B llamamos al que vendía la hija le ofrecimos dos ballestas. pues bien sabíamos que toda nuestra fuer&a nuestro respeto estaba en ellas que nunca habían sido vistas en el país de los negros# B diciendo verdad. cru&aron tres pájaros negros mu grandes hacia 7ediodía se posaron en las ramas mu altas de un árbol que junto a nosotros estaba allí se estuvieron mirándonos largo rato# B . el Cnico que acab$ sabiendo de ballesta fue el ?egro 7anuel porque así lo distinguíamos de los otros# B esto era porque estaba tan conformado a nuestras costumbres era tan buen cristiano sufridor de trabajos que luego pensamos que en saliendo del país de los negros vendría con nosotros como otro más. a era noche entrada cuando finalmente ces$ la porfía acordamos que %l se llevaría tres ballestas. que los virotes no entraron en el trato. el ladino se4alaba las mejores. teniendo a la doncella que estaba en venta allí delante. despu%s de bien por un día entero altercar con el negro. despu%s de mucho palparla el padre ponerla desnuda de querer que nos asomáramos a ver que su doncelle& estaba intacta. %l dijo que quería seis las se4alaba con el dedo. las que nosotros quisi%ramos darle# B con esto se fue contento sin virotes. fijándose en las que tenían el mocho con adornos de pasta nielados de cobre# B a esto porfiábamos nosotros en que habían de ser s$lo dos finalmente. a comer de nuestra mesa# B en sabiendo que el negro pedía seis ballestas por la doncella. nosotros quedamos con la doncella# B ella era una ni4a mu reidora silenciosa que tenía por nombre -dina que a mí me pareci$ bella a la manera de las mujeres africanas# B en quedándose sola con nosotros me pareci$ que tendría miedo busqu% en mi &urr$n unas cuentas de pasta amarilla que traía se las di ella sonri$ se las puso al pescue&o# B luego le dimos una manta que se tapara le hicimos sitio a la lumbre con los demás# B luego hice dar preg$n que todo el mundo sirviera a -dina que si alguien era osado de ir contra su doncelle&. al otro día de ma4ana salimos camino del 7ediodía con nosotros iban dos negros tonga a que eran guías pisteros sabrían mu bien llevarnos a donde los bebederos del unicornio estaban# B antes que el sol estuviera alto a habíamos caminado dos leguas por medio de los erba&ales aquel día fuimos a comer a un río chico que cru&aba. por alabar su mercancía.

me lo había descrito. luego vendrían a tiro cuando a la ni4a hubiese amansado al unicornio se viera que el animal no había de moverse. hasta un árbol grande que en medio estaba por allí se dispersaron los ballesteros como o tenía dicho# B la ni4a o pasamos solos adelante# B a en esta distancia se podía distinguir bien el Cnico cuerno del unicornio que no era como o me lo había esperado ni como fra Jordi. pasamos adelante los otros negros quedaron atrás mirándonos mu espantados# B a iba advertida la ni4a -dina de que a ella no le haría mal el unicornio. mas no se movían estaban quedos como elefantes no se distinguía el cuerno de la frente en tan gran distancia# 7as luego dispuse c$mo habíamos de pasar adelante que cada hombre fuese a veinte pasos del compa4ero detrás de cada ballestero iría un negro con las ballestas de repuesto los dardos para cebarlas# B que en llegando a distancia de dos tiros de ballesta de los unicornios. por entre las hierbas más altas. por el tono la podrían sosegar# B así pasamos adelante. mu . se acercarían dos de ellos con el hacha a cortar el cuerno# 7as si el unicornio quería moverse. que atrás quedaba. luego todos le tirarían con las ballestas le apuntarían detrás de las orejas en la barriga que son los sitios en donde. por lo que en los elefantes teníamos visto. menos recio tienen su cuero las bestias# B esto dispuesto. mas con todo ello iba temerosa se agarraba mu fuertemente a mi mano temblaba presa de gran pavor# B o luego la consolaba dici%ndole al oído mu quedas palabras que si no entendía. los hombres pararían dejarían que o me acercase solo con la doncella# B que en haciendo o se4al.los dichos pájaros tenían gordo el pico como cuervos mas no eran cuervos# B luego se partieron siguieron su vuelo al 7ediodía# B esto lo tuvimos por de buen agEero que en tres días habríamos de ver al unicornio# B de allí a tres días. cerca de la hora de más calor. esto es. estábamos en el llano grande había enfrente de nosotros ciertos árboles copudos que mu buena sombra daban# B debajo de los árboles pasaba un arro o como se veía por las espesas ca4as que allí nacían# B por aquel sitio vimos tres manchas grandes que parecían pe4as otras dos más peque4as# Las cuales pe4as en movi%ndose vimos que no eran sino animales los guías tonga a que con nosotros iban mu e'citadamente los se4alaron dijeron la palabra de su lengua que quiere decir unicornio luego a no quisieron pasar de allí adelante# B estaba el aire calmo por la mucha calor había mucha lu& en el cielo olía a erba a resina# B o sentí mis miembros tan ligeramente como si la juventud volviera a ellos despu%s de tan perdida en las fatigas devastaciones vividas# B hube de refrenar las lágrimas por no parecer menos a la ni4a -dina que conmigo iba# 7as luego mir% por los otros hombres que cerca de mí estaban vi que lloraban algunos de llegar al unicornio despu%s de tantos a4os que salimos de "astilla# B los negros se retrasaban como si temieran un gran suceso# B volví a mirar a los unicornios.

de la forma del miembro del hombre. qui&á porque nos oliera en el aire. por "astillaL6 que daban los ballesteros viniendo# "uando despert% estaba tendido sobre la erba me dolía mucho un bra&o me sentía molido de todo el cuerpo# B abriendo los ojos vi a fra Jordi que solícito se asomaba a mirarme las caras de -ndr%s de (remi$ de los otros hombres la del ?egro 7anuel que compungidamente lloraba# B luego me dijeron c$mo la ni4a -dina era muerta. pues el maestro (linio nada escribía del asunto en su tratado del unicornio . que era como de bue mu grande. sino más bien corto recio. en llegando a nosotros. un poco curvo hacia arriba# B no lo llevaba el unicornio en la frente sino en medio del hocico. para donde nosotros veníamos no se movi$ más# B nosotros pasamos adelante la ni4a sudaba temblaba de mis manos fuertemente cogida o la llevaba delante de mí para que el unicornio la ventease primero se amansara a su olor# B mientras fui admirando el gran cuerpo que la bestia tenía. mas luego que se viera que do4a Josefina no era virgen se había conformado a pensar que cualquier doncella valdría. como la madre de "risto. Enrique. intentaba decirle en su lengua que el monstruo no le haría da4o porque era doncella# B en esto estaba cuando oí tronar en el aire tembl$ la tierra# B alc% los ojos vi que el unicornio venía a nosotros trotando como caballo. de otro modo no había virtud. antes de no saber qui%n era de que las tinieblas me ganaran. a lo que fra Jordi dijo que siempre había tenido la sospecha de que la doncella había de ser blanca de carnes rubia de cabello. las patas cortas mu recias la cabe&a enorme pesada como de jabalí por la parte del hocico tan grande como por la parte de los ojos# B sobre el hocico aquel cuerno poderoso otro cuernecillo más chico por encima de %l# B con esto nos llegamos a menos de un tiro de ballesta del unicornio la ni4a no quería seguir se agarraba a mis piernas estorbándome el andar se volvía por no ver al unicornio me abra&aba llorando con mu tiernas ra&ones que o no entendía# B o. que las tenía cortas como de caballo. que el unicornio nunca mir$ a su virginidad franque&a. que el animal nos embisti$ con su cuerno su hocico espantables nos tir$ por el aire mu maltrechos sigui$ adelante queriendo tomar carrera otra ve&. confusamente percibí toques de trompeta la grita de 6KEnrique. con la boca seca. el unicornio más grande. que más cerca de nosotros estaba. mas mu pesadamente# B la cabe&a traía por bajo. dej$ de pacer la hierba levant$ un poco la enorme cabe&a movi$ las orejas. como los toros hacen# B o caí a tierra privado de mi seso esto fue cuanto supe.largo blanco retorcido afilado. que despu%s me dormí como si muriera . el unicornio no podría ofendernos porque a la vista de la doncella luego se amansaría detendría sin da4o# 7as no fue así. como dijeran los tonga a# B en sinti%ndonos llegar. como los puercos del monte cuando quieren clavar sus cuchillas por se defender# 7as o me estuve a pie firme no me quise mover sabedor de que.

apenas le habían entrado medio palmo. el unicornio quedaba muerto ca&ado que. otros cocimientos erbas que me bajaran las calenturas# B todos pensaron que me iba a morir mas no moría el bra&o tampoco sanaba sino que iba tornándose negro la carne hedía de muerta se iba pudriendo# B esto visto fra Jordi pens$ que era mejor cortarlo para esto me dieron más nue& de coca que otras veces me dejaron dormido sin seso luego me cortaron el bra&o por donde estaba roto quemaron la herida con un cuchillo calentado en el fuego# 7as de todo esto no s% sino lo que me contaron.lo que fra Jordi me dijo que el unicornio me hiriera malamente aquel bra&o lo tenía partido en el hueso me lo había atado en una madera por sanarlo# B despu%s desto me entraron mareos desfallecí nuevamente durante muchos días fra Jordi me mantuvo con gachuelas de harina sangre me dio mucha nue& de coca que me hacía so4ar mu e'tra4os sue4os. luego los ballesteros lo habían llenado de virotes como puerco espín en unos pasos muri$# B era maravilla ver c$mo los pasadores del lomo. en pasando de nosotros derribándonos. en pasando adelante. lo que no había podido ocurrir por nuestra desgracia castigo punici$n de nuestros pecados# 7as. quiso 8ios ?uestro @e4or que fuera recordando se me fuera cerrando la herida me fueran bajando las calenturas la vida volviera a mí aunque qued% manco sin carne sin fuer&as no morí seguí viviendo para poder contarlo no s% si hubiera sido más dichoso muriendo luego# .que con suerte en el país de los negros encontraríamos la que nos conviniera. como si hubiesen dado contra madera dura de olivo# 7as otros pasadores le entraron por abajo que le hallaron el cora&$n la vida# B luego vinieron a mostrarme el cuerno de la fiera era más gordo que el de un toro más corto de menos punta todo %l maci&o por de dentro como si fuera diente# B estaba hecho de un hueso como el marfil sino que más nervudo basto# B así como me lo presentaban o quise llegarme a tomarlo segCn estaba caído en el suelo vi que solamente una mano subía que la siniestra se me quedaba pegada al cuerpo como antes la tuviera# . donde más recio tenía el cuero. pues en perdiendo el bra&o me subieron recias calenturas fiebres por muchos días no volví en mi seso a empe&aban a aparejar lo que harían o muerto# 7as. por aliviarme de los dolores. con todo.

no era cosa ligeramente hacedera que si más de la mitad de los hombres habían perecido en sus muchos desastres desventuras. luego huían más que del le$n# B cuando o pude tener seso volví a mi juicio. pereciera luego en el retorno. más quebrantada menos abastada. que tanto nos había costado andar. en venteando hombre. con lo que se lo participamos a la ballestería a unos les pareci$ bien a otros no. pero luego. los cuales están en la 1e de "risto. empe&$ a mejorar la ca&a vimos delante algunas monta4as altas como sierra que nos alegraron# B es que. cada día se ve lo mismo desde que . era de creer que la otra mitad. con lo que el se4or Ae quedaría deservido nada se habría logrado# (or el contrario. siguiendo adelante hacia el 7ediodía no podía quedar mucho camino. sin que sali%ramos a reinos cristianos.D ie c is é is En Esto (asaron Huince 8ías venida la fiesta de @an -ndr%s a estaba o repuesto de mis flaque&as los hombres impacientes murmuradores de mal talante porque no había qu% comer la carne que se ballesteaba era poca. qui&á el reino del (reste Juan. a los siete días de camino. luego se fueron convenciendo venían más conformes# B así pasamos adelante vadeamos dos ríos chicos que se nos atravesaron la llanura no se acababa pero. nos pondrían luego en el camino de "astilla con guías ciertos hasta podríamos ir posando en los conventos monasterios go&ando de estrenas mercedes limosnas de las buenas gentes que supieran los fechos que atrás dejábamos cumplidos# B este acuerdo nos pareci$ bueno. cuando se camina por aquellos erba&ales llanos. que dicen que es de negros o mulatos. mas con todo pasamos adelante# B al principio algunos hombres venían mu reciamente murmurando que no entendían aquello de que la =ierra fuese redonda que el camino de "astilla había de ser más corto desandado lo andado. hicimos junta consejo determinamos que. entendiendo que eran gente ignorante teniendo mu probado que fra Jordi era mu perito en las cosas de la tierra así en erbas como en lapidarios astros alquimia encantos. si la =ierra era redonda como fra Jordi otros sabíamos. cobrado a el unicornio. el servicio del Ae nuestro se4or requería que prontamente tornásemos a "astilla# 7as dábamos por seguro que desandar aquel camino traído. en entendi%ndonos más fácilmente con gentes de nuestra religi$n. que en aquel erba&al s$lo se veían unicornios elefantes algunos leones no eran estas fieras buenas para ir en pos de ellas queriendo flecharlas# B ciervos cabras había pocos mu recelosos que. tanto dejábamos detrás a. de allí mu bien nos podrían socorrer los re es duques .

se muestra el alba hasta que viene la oscuridad de la noche el ánimo decae mucho porque parece que no se avan&a que uno se cansa sin moverse del sitio# 7as cuando ha monta4a a la vista, cada día se ven crecer algo va cambiando el campo con esto se esfuer&an los hombres en seguir adelante sin mirar las fatigas del camino# B antes de llegar a las monta4as, que parecían altas a maravilla, encontramos otros negros que en un pueblo chico mu miserablemente vivían, sin cerca ni guardas, de todo asalto descuidados# B era ese pueblo de no más de treinta casas que eran cho&as tenían las paredes de palos finos el techo de ca4as, como colmenas# B en llegando nosotros corrieron a esconderse con gran miedo pero luego mand% o dos negros de los nuestros delante ofreciendo la pa& con las manos abiertas llevando un obsequio de carne asada para regalo los negros se estuvieron hablando con la gente del pueblo luego tornaron con un plato de madera con harina de mijo que les habían dado# B sentada la pa& de este modo a nos adelantamos más francamente, con las guardas puestas las ballestas armadas, por prevenir celadas, el mandamás del pueblo sali$ a recibirnos venía liándose en un pa4o mu colorido# B los otros que con %l estaban venían casi en cueros# B el pa4o me asombr$ mucho, que era del tejido que gastan los moros no de cuero ni tren&ados bastos como son los que comCnmente los negros llevan , en acercándose más, vimos que era tejido moro, con unos pájaros como águilas bordados en toda la orla adelante muchos otros colores de los que se hacen con alhe4a a&afrán tinturas# B todos hubimos gran alegría de ver esta se4a de que otra ve& llegábamos a tierra de moros con lo que de aquí en adelante habríamos de salir de la cruda tierra de los negros nos acercaríamos a la de los cristianos# B luego hicimos muchas reverencias con los del pueblo pasamos adelante con ellos en medio de grandes alga&aras voceríos de ni4os a una cho&a grande# B allí venían negras mancebos viejos a vernos las barbas a pasarnos la mano por los bra&os, segCn tantas veces lo teníamos visto a, por la novedad de nuestras carnes tan blancas# B el mandamás negro no hablaba parla que entendi%ramos pero nosotros mucho le preguntamos de d$nde venía aquel pa4o que llevaba vestido %l reía se4alaba a la parte de >riente decía muchas palabras que no sabíamos qu% dirían, mas se nos fue quedando de entre ellas una que repetía más que las otras que parecía el nombre del sitio de donde venía el pa4o %ste era "imagEe# B luego dio $rdenes a los que con %l estaban prestamente partieron tornaron con ciertos collares de cuentas con unos cuchillos de hierro con adornos de pasta en los mangos que de mano en mano catamos todos tuvimos por labores ciertas de moros# B con esto quedamos mu contentos confirmados en que a estábamos en el camino cierto de nuestro retorno a "astilla# B la oscuridad de la noche venida dormimos allí con aquellos negros a la ma4ana siguiente partimos# -ntes de salir venían ellos de sus casas con mu graves semblantes tomaban de las manos a los negros que con nosotros iban parecía que los querían

estorbar que fueran con nosotros# En lo que vimos que temerían que si seguían a tierra de moros luego los harían cautivos por esclavos como los moros hacen# 7as con esto los negros no entendieron todos seguimos adelante# B los die& días siguientes caminamos por un valle ancho que se abre entre las monta4as, siguiendo un río mediano donde bajaban muchos venados cabras perros a beber agua no nos faltaba ca&a de ellos# B de ve& en cuando nuestros pisteros topaban con sendas que parecían pisadas de gente con sitios donde había habido acampadas por las piedras quemadas que las candelas dejaban todas estas se4ales ciertas nos esfor&aban a seguir más diligentemente el camino# En esto lleg$ la fiesta del Espíritu @anto acordamos descansar unos días en un pradillo mu alegre que encontramos dar algo de asueto a dos ballesteros algunos negros que venían mu aquejados de calenturas# B los negros luego cortaron ca4as e hicieron chami&os camas con aquella industria que ellos tienen# "on lo que despu%s de tantas desventuras pude bien dormir en gentil cama bien emparamentada que ellos me adere&aron# B la carne no nos faltaba a estábamos conformados sino o que a la manquedad todavía no me acostumbraba aCn me perdía en mis soledades pasaba gran pie&a mirando la costra negra donde las carnes se me iban cerrando tapándome el hueso sobre la herida# B o lo contemplaba de mis ojos como si aquello no fuera cosa mía conmiserándome de mí tornaba a imaginar las escenas que tenía ensa adas de presentarme ante el Ae mi se4or ante el "ondestable ante do4a Josefina llevando mi nueva manquedad más como un trofeo de mi honor servicio al Ae fidelidad esfuer&o que como mengua de mi persona# 7as estos pensamientos no espantaban mi pesadumbre triste&a, antes bien los acrecentaban# B despu%s que estuvimos acampados tres días, al cuarto, de ma4ana, salí con siete ballesteros -ndr%s de (remi$ a ballestear carne en un abrevadero media legua de allí, donde un negro había visto que acudían a beber muchas cabras venados# B cuando al acecho estábamos vimos que mucho humo blanco se levantaba de la parte del campamento luego tornamos apriesa en llegando cerca salieron a nosotros gritando cuatro negros de los nuestros, mu demudados nos dijeron c$mo muchos enemigos armados habían entrado al campamento lo habían desbaratado le habían puesto fuego habían matado a algunos de los nuestros# B ellos habían visto todo porque estaban lejos por le4a luego habían huido a darnos aviso# B con esto pasamos adelante, abiertos por el campo como en guerra armadas las ballestas# B de esta guisa mu despacio nos fuimos acercando a donde nuestros techos ardían lo encontramos todo mu disipado destruido de la gran muerte cautiverio robo en medio de todo tres negros muertos dos ballesteros fra Jordi# 7as en llegándose el ?egro 7anuel a fra Jordi dio grita de que era vivo# B todos nos fuimos

a %l tenía una mu grande herida que le abría el vientre estaba su color blanco como cercano a la muerte# B había dado daba mucha sangre a golpes segCn respiraba en lo que conocimos que luego moriría# B de esto de nuestra desgracia todos comen&amos a llorar mu fuertemente# 7as fra Jordi, en sinti%ndonos, abri$ los ojos nos conoci$ mu d%bilmente de su mano me hi&o se4a que me acercara a %l, o acudí a tenerle la cabe&a entonces me dijo con vo& queda desfallecida que el cuerno del unicornio quedaba enterrado dentro del chami&o grande ardido, donde luego lo buscamos lo hallamos, que me quería pedir una se4alada merced antes de morir# B fuertemente llorando prometí que haría lo que %l quisiera me pidi$ que en llegando a "astilla amparara al ?egro 7anuel lo dejara libre le diera oficio de que vivir honradamente# Lo que o otorgu% jur% que haría por 8ios por ?uestra @e4ora# B sobre esto me pidi$ que luego que %l muriera lo habíamos de cocer para que la carne se despegara de los huesos llevaríamos los huesos a enterrar en la tierra cristiana donde hubiera frailes de su orden# Lo cual luego jur% o por la eterna salvaci$n de mi alma, que si 8ios me daba vida así se haría# B con esto confortado nos pidi$ que re&áramos así lo hicimos %l tom$ las manos del ?egro 7anuel que más fuertemente que los demás lloraba, , teni%ndolas estrechamente apretadas entre las su as, cerr$ los ojos luego las afloj$, en lo que conocimos que había muerto# B en acordándome de su muerte aCn ho me consuela pensar que aquel hombre santo hall$ amistad fin$ confortado en los bra&os de su amigo# (orque, segCn el dicho de @ sero romano, agua, fuego, ni dinero no es al hombre tan necesario como amigo fiel, leal verdadero# B despu%s desto mand% poner velas guardas el arro o abajo por si venían más negros enemigos contra nosotros a los demás los dej% que cavaran un ho o grande para los muertos# B mientras esto hacían, otros juntaron mucha le4a quemamos el cuerpo de fra Jordi por mengua de avíos donde cocerlo# B luego que estuvo mu quemado, tomamos los huesos largos los de la cabe&a los pusimos en un saco# B habiendo enterrado sus otros restos con los muertos, luego pusimos en somo de la fosa una cru& de palo pasamos adelante por no demorar allí más andábamos mu alertados viendo que estábamos en tierras de grandes enemigos da4os# E íbamos cavilando lo que cumplía hacer luego fuimos de un acuerdo de que la tierra de los moros debía estar mu cerca, viendo que había ca&adores de esclavos, que no otros habían de ser los que pusieron fuego a nuestro campamento mataron a los blancos se llevaron a los negros, en esto acordamos despedir luego a los retintos que con nosotros aCn venían por e'cusarlos de desgracias cautiverios siendo gentes que nos habían mu bien servido que habían dejado sus casas gente por venir con nosotros sin paga ni estipendio cierto# B así di orden de descansar les dije a los negros lo que tenía determinado c$mo habiendo ca&adores de esclavos por allí siendo nosotros pocos para los defender luego podrían cautivarlos a todos venderlos a los moros# B los negros parecían no entender hasta que el ?egro 7anuel se

cont$ c$mo los habían tomado los negros del Ae 7onomotapa los habían hecho esclavos. cuando hubo andado gran pie&a. sabiendo tan s$lo que los arro os van a los ríos los ríos a la mar# B así anduvimos tres días sin topar ni ver a nadie. que aquel 7onomotapa era el gran se4or de las minas cada a4o necesitaba muchos esclavos para trabajar en los po&os# B que este Ae sacaba oro cobre marfil que vendía a los moros a gentes e'tra4as de mu lejos llegadas en casas de madera que flotaban sobre las aguas# B había sabido que para llegar a donde la tierra acaba ha s$lo agua había que caminar más de cien jornadas# B toda aquella tierra era del Ae 7onomotapa# B luego que esto dijo comi$ algo no quiso quedar más con nosotros pues temía que sus guardas vinieran en su seguimiento así prosigui$ adelante en su camino en busca de los otros negros que a sus tierras regresaban# "on esto quedamos mu espantados de ver que si topábamos con tanta copia de gente armada como %l decía que se juntaba. mal aposentados pero contentos de estar vivos cuando tantos que quedaban atrás habían muerto# . no escaparíamos fácilmente de la muerte# B determinamos no seguir por el valle sino antes bien meternos por caminos más ásperos difíciles por los montes fragosos donde no fu%ramos vistos donde más a salvo pudi%ramos llegar al mar# B desde que nos metimos por los cerros pasaron otros quince días antes de topar con persona cada día caminábamos hacia donde sale el sol nos deteníamos poco a la noche dormíamos donde nos tomaba.los e'plic$ más menudamente# B con esto me vinieron mu tristemente a besar la mano dieron vuelta marcharon por el camino que habíamos traído# B el ?egro 7anuel se fue con ellos. el Cltimo de todos# 7as. ca&ando un poco andando leguas# B al cuarto día de ma4ana vimos venir detrás de nosotros a uno de nuestros negros que se habían despedido# B en llegando a donde estábamos se abra&$ llorando a mis piernas o le dije que se levantara hablara# B %l. luego lo abrac% le dije que podía venir con nosotros no como criado ni esclavo sino como igual# B a prestamente se vino la oscuridad de la noche la pasamos sin cobijo. pero %l había conseguido escapar# B que había sabido. arro o abajo como si lo conoci%ramos. salimos del ho o comimos de lo poco que teníamos de la víspera luego partimos. luego mud$ de pensamiento se torn$ para con nosotros dijo que nos dejaría que había de ir conmigo a donde o fuera llevando los huesos de fra Jordi que desde aquel momento se daba a mí como esclavo por no ser esclavo de ningCn otro# B viendo su mucha fidelidad la firme&a de su amistad c$mo honraba la memoria de fra Jordi. entre gemidos. en un ho o hondo que una palmera había dejado en la tierra al descuajarla el viento# B dormí a ratos solamente así hicieron todos porque cada cual se preguntaba en el silencio de su cora&$n qu% nuevos quebrantos traería aparejados el nuevo día los días venideros# 7ostrándose el alba. por parlas con los negros guardianes. por seguir nuestro camino.

que aCn toda no entendíamos. abría mucho los ojos como si estuviera so4ando. sin recelo ni prevenci$n# B despu%s vimos c$mo delante de ellos venía aquel negro que salváramos los días pasados %l se reía movía mucho los bra&os por qu% lo conoci%ramos daba voces que era %l# B con esto notamos que aqu%llos serían los bandidos que decía que iba buscando . dej$ de correr se vino a nosotros temeroso luego se tir$ al suelo de rodillas se echaba pu4ados de tierra hojas en somo de la cabe&a. a tan gran copia de negros armados que parecía que salieran como escorpiones ara4as de debajo de las pe4as# B sin decirnos palabra a nos tuvimos por gente muerta# 7as luego vimos que el que venía delante de ellos parecía su mandamás levantaba los bra&os haci%ndonos se4al de pa&# B los otros no traían los venablos terciados como a batalla no se retraían de nuestras ballestas sino que caminaban mu francamente en derechura a donde estábamos. fuimos de un acuerdo de socorrer al que escapaba con lo que armamos las ballestas nos acercamos a los guardas por entre las matas pe4as. bajando del monte. que es se4al de sometimiento humildad entre los negros# B luego o le dije al ?egro 7anuel que lo al&ara el otro.B acaeci$ que un día estábamos descansando en la hora de más calor cuando oímos una gran grita de negros nos asomamos a ver qu% pasaba vimos a tres guardas negros con gorros de palma en las cabe&as que iban en pos de otro que velo&mente huía monte arriba# B el que escapaba iba tan en cueros como su madre lo ech$ al mundo los otros llevaban taparrabos aunque tenían venablos en la mano llegaban cerca d%l no le tiraban porque querían cobrarlo vivo. en lo que entendimos que sería esclavo huido# B como más negros no se veían venir por allí. a la blancura de nuestros rostros a las barbas luengas que traíamos que. que había escapado de una mina de oro que se llamaba @amori que se había venido a las monta4as cuidando juntarse con algunos negros huidos de los que en las espesuras vivían se hacían bandidos# B que los dichos bandidos tenían por jefe a uno que había sido esclavo que se llamaba =umbo# B el dicho =umbo le hacía mu cruda guerra a las gentes del Ae 7onomotapa. cuando estuvieron a tiro. aunque blanqueaban a. matándoles los guardas robándoles las viandas el oro# En esto le dimos a comer al negro %l volvi$ a donde dejaba los muertos les tom$ ciertas ropas un par de venablos se fue sin volver la cara. viendo que le hacíamos merced. . con gran recaudo celada. todavía eran algo bermejas# B luego el ?egro 7anuel le dio parla de qui%nes %ramos %l le dijo en su media lengua. dando muestras de mucho desagradecimiento mala crian&a# B nosotros no nos demoramos más que lo justo para arrancarles los virotes a los cuerpos acientes de los muertos luego seguimos a buen paso por e'cusar encuentros con gente más fuerte si luego los mandaban a buscar a los que habíamos matado# B despu%s de aquel suceso anduvimos otros pocos días sin llegar a parte alguna hasta que cierta atardecida vimos sobre nosotros. les mandamos a cada uno su virote de lo que murieron luego# B el que huía. que nunca gente cristiana viera. de más alto de donde estábamos.

que allí es en tiempo de mu recias calores que pasamos mu tristemente acordándonos cada día de . más por alardear ense4arnos su mucho mundo que por e'cusarnos de la molestia que nos hicieran# "on lo cual seguimos subiendo hasta una cueva grande que se abría en somo de las pe4as. todos en sus cueros. camino el más estrecho fragoso del mundo hasta que vino lo oscuro se hi&o de noche dormimos sin encender fuego# B a otro día de ma4ana =umbo dijo que %l nos a udaría a llegar al mar viendo que no había malicia en %l que conocía aquella tierra. porque no hace más que mirarlas pienso que acabará por pedírnoslas6# Lo que o tuve por de mu buen juicio acuerdo porque dándoselas de nuestro grado lo obligaríamos más a hacernos merced# "on lo que tomando dos ballestas regulares se las tendí a =umbo %l las recibi$ como ni4o con nido de tres huevos casi se le saltaban las lágrimas del go&o que le daban se llevaba muchas veces las manos al pecho para mostrar gratitud por la merced tornaba a reír mostrando sus dientes mu pulidos grandes. de allí a tres días a estaba hecho regular ballestero# B despu%s de aquello no nos quedaban más que nueve ballestas buenas que eran más que bastante para los seis cristianos que podían servirlas# El pupilaje de =umbo nos lleg$ a la ?avidad.a sin reparos nos llegamos a ellos el que venía delante se toc$ el pecho salud$ dijo que era =umbo. que a mi lado se sentaba. dentro de la cual había otras cho&as corrales de palos# B allí se criaba aprisco de cabras había muchas talegas de harina encima de unas tablas que al verlas nos dieron conformidad a nuestros cora&ones porque hacía más de un mes que no catábamos harina# B luego salieron mujeres estuvieron guisando mu bien de comer fuimos mu bien servidos así de carnes conservas como de otras muchas frutas verdes secas. como las negras suelen ir. en lo que conocimos que estábamos llegando a donde =umbo tenía su posada pueblo# B casi en lo alto de la monta4a topamos con algunas chocillas cuevas debajo de los árboles de las que salían mujeres con las tetas al aire. cuantas segCn el tiempo se pudieron haber# B nos adere&aron buena posada en una cho&a de aquellas# B en un aparte vino a mí -ndr%s de (remi$. con mucha curiosidad algarabía %stos se llegaban a mesarnos los cuerpos las barbas por la novedad# (ero =umbo se volvi$ luego dio un bufido los espant$ a todos. como de caballo# B con esto era de despierto ingenio no lerdo. dijo9 6(ar%ceme que debi%ramos darle alguna ballesta al retinto %ste. luego nos dejamos guiar por %l# B a otro día mediado llegamos a una monta4a apartada cubierta de espesa arboleda tomamos el camino pedregoso de una torrentera de ve& en cuando veíamos negros armados que eran los guardas velas. daban muchos gritos saltaban hacían alegrías de ver volver a sus negros sanos rientes# B luego se vieron viniendo detrás de nosotros con ellas gran copia de ni4os chicos grandes. a lo que o respondí diciendo mi nombre a quedamos amistados# B luego bajamos con ellos al llano anduvimos dos leguas un barranco arriba.

en nuestras hablas juntas secretas. parias gabelas a otros pueblos más menudos que vivían detrás de las monta4as# B todo esto mucho nos maravillaba porque nunca en todos nuestros a4os de vagar por la tierra de los negros habíamos oído decir que un Ae fuese tan poderoso tan concertado en sus asuntos# 7as todo lo achacamos a que lo habría aprendido de los moros con esto crecíamos más la esperan&a de que la tierra de los moros fuera lindera con la de 7onomotapa# (asaron las lluvias grandes vinieron los grandes calores algunas veces salimos con los negros a correr el monte a ca&ar a traer harina que comprábamos a otros negros en un camino a dos leguas de allí. pagando con polvo de oro# B fuimos notando que aquella tierra está mu sobrada de oro que comCnmente los trueques se hacen con %l tiene menos valor que en "astilla porque por lo que aquí se comprarían treinta sacos de trigo candeal allí se compra uno de una harina mala como de cebadas broncas raíces que no se quiere parecer a la de trigo# 7as los negros no lo echan en falta porque nunca vieron trigo verdadero. de qu% comer vivir el tiempo de la estreche&# B los otros tres pueblos de mu buen grado cuidaban el sosiego del reino que no faltaran los esclavos# B perseguían a los que escapaban les daban mu crueles tormentos al que tomaban hurtando o hu endo# B afligían con pechos. de todo lo cual vinimos a saber que en las tierras de allá enfrente hasta el mar vivía la gente de 7onomotapa# B el dicho nombre quiere decir en la lengua de los negros 6el amo de las minas de oro6# B este Ae no era siempre el mismo porque en estando siete a4os.los trabajos fatigas pasados de los hombres que habíamos ido dejando atrás mu se4aladamente de fra Jordi que otras veces por este día nos hiciera misa serm$n nos diera de comulgar# B nosotros siempre mu devotamente habíamos celebrado el ?acimiento de ?uestro @e4or Jesucristo# B los días que vinieron despu%s fueron de grandes lluvias se levantaron espesas nieblas pudimos salir poco de la cueva allí estuvimos reponi%ndonos bien del tasajo de cabra que comíamos de las tortas de harina que las mujeres venían a hacernos fuimos soltando la parla con =umbo con los otros negros. que por . llegado el momento de dejárselas al siguiente Ae . sacábamos en limpio que los cuatro pueblos grandes que por allí vivían tenían el acuerdo de que cada uno labraba las minas todo lo demás de la tierra por siete a4os# B al cabo del pla&o mataban al Ae para poner otro de pueblo distinto# B de esta manera habían acordado sucederse en la prosperidad de la tierra en pa& armonía mientras cada pueblo procuraba sacar el provecho de las minas para tener. luego lo mataban ponían a otro esto era porque el Ae tenía que ser siempre vigoroso joven pues de lo contrario creían que el oro de las minas vendría a menos habría mengua de cobre de marfil de todas las otras mercaderías que vendían a los moros# B pensaban que la prosperidad del reino dependía mucho de la de su Ae se4or# B a esto a otras cosas nos maravillábamos mucho fingíamos que eran de gran ra&$n mas luego.

anduvimos tres días por ciertos caminos a la cuarta noche -ndr%s de (remi$ vino a despertarme mu quedamente. mu menguados así de ballestas como de ánimo# B así pasamos otros pocos días un par de veces vimos gentes que pensamos serían de 7onomotapa estábamos escondidos quietos sin osar respirar hasta . donde no les faltaban a las negras con que acer ni un peda&o de carne que comer cada día# 7as. con -ndr%s de (remi$. con todo. como entrambos eran j$venes vigorosos.lo que nosotros no sabíamos si sería nueva astucia del negro por salir con vida# B algunos pensaban que era mejor degollarlo allí mismo# 7as o pens%. con las ballestas al hombro# B dimos en perseguirlos corriendo sin decir palabra porque no fu%ramos sentidos.su tierra no lo ha . me despedí de =umbo le dimos otra ballesta para pagarles sus muchas gentile&as %l nos dio dos pisteros que nos guiarían hasta donde la mar estaba# B despu%s de partir de allí. mas llevándolo con nosotros podría guiarnos al mar# B %l se conform$ mucho con esto prometi$ no escapar# "on lo que volvimos a andar el camino perdido por donde sale el sol. ni saben qu% cosa sea# En todo este tiempo secreteaba o muchas veces con -ndr%s de (remi$ sobre la conveniencia de proseguir el camino porque el servicio del Ae nuestro se4or requería que no nos demorásemos más de lo necesario a que estábamos repuestos de las pasadas flaque&as. que rebanándole el pescue&o no teníamos ganancia alguna. me dijo c$mo los guías eran idos llevándose las ballestas que pensaba que aCn no se habían partido mucho de allí que fácilmente los alcan&aríamos# B luego despertamos a los otros ballesteros al ?egro 7anuel salimos a perseguir a los fugados en tal procura anduvimos casi dos horas hasta que a quería amanecer el alba# B tuvimos suerte en que había gran luna uno de los ballesteros era aquel Aam$n (e4ica que era mu hábil en seguir rastros porque había tenido oficio de pistero cuando servía al "ondestable# B de pronto. bien podríamos pedir un guía a =umbo partir de allí# B -ndr%s los ballesteros andaban algo renuentes por no salir a la aventura a las fatigas dejando la vida regalada que allí llevaban. mas ellos nos sintieron volvieron la cabe&a al vernos llegar se echaron a correr por escapar aunque iban impedidos con las ballestas. poni%ndome la mano en la boca. en volviendo un quiebro que el camino hacía. corrían más que nosotros luego se nos fueron perdiendo menos uno al que el ?egro 7anuel dio alcance tir$ por el suelo luchando# B luego nos llegamos a %l lo prendimos lo sujetamos fuertemente atándole las manos con unas correas# B %ste llevaba tres ballestas que pudimos cobrar todas las otras se perdieron aquel día# B luego le pregunt% que me dijera si el robo traici$n había sido por pensamiento dellos %l neg$ dijo que traían ese encargo de =umbo que ahora %l no podría volver sin las ballestas porque los otros bandidos lo matarían de mu mala muerte por lo que nos pedía que hici%ramos merced en matarlo# . vimos a los dos negros que subían mu a su salvo despaciosamente caminando por el reproche del cerro.

mirándome desacompasadamente. %stos murieron. me vi rodeado de negros con mu fieras caras pintadas de alba alde embra&ados en las adargas blancas dejando ver muchas lan&as cortas venablos ma&as de hierro# B sintiendo que a no cabía servir al Ae nuestro se4or más que muriendo dignamente como hombre bueno. chorreando sangre como un @an @ebastián# B a -ndr%s de (remi$ no le pude ver más la cara. con lo que a los pocos días los acab% de perder# >tro día de ma4ana íbamos bajando un barranco seco por el que difícilmente se pasaba cuando el guía negro dijo que quería subir al repecho por ver si estaba despejado el campo al otro lado# B nosotros. que tenía el cuchillo en la mano. que habiendo recibido algunos hierros cuando aCn estaba en medio del río.que eran pasados# B en este tiempo s$lo comíamos una ve& al día de la poca mala carne que cobrábamos# B así e'cusábamos de encender fuego más veces# B mascábamos malamente algunas erbas frutos raíces que a sabíamos distinguir# B con las privaciones quebrantos otra ve& íbamos enflaqueciendo perdiendo de nuestras carnes# B en estos días anduve aquejado de un mal del que se me movieron los dientes que me quedaban. en vi%ndolos llegar. que eran pocos podridos enfermos. mas detrás de ellos venían gran muchedumbre fiera que no cejaba aCn dio tiempo a hacer otras dos cargas de virotes antes de que en llegando los enemigos a tiro de sus venablos lan&aran mu derechamente sus agudos hierros mataran a los míos# B de %stos ca $ a mi lado. lo dejamos ir# 7as. con %l al de Villalfa4e su trompeta a otros dos. aquel Aam$n (e4ica que tan bueno era. con los que el agua bajaba tinta bermeja de la mucha sangre que manaban# B con esto o. con grande grita retumbar de hierros sobre los escudos. luego emprendi$ velo& carrera por escapar de nosotros por la otra cuesta donde no era visto# B esto advertido dije a Aam$n (e4ica al ?egro 7anuel que fueran a matarlo# B ellos subieron con sus ballestas armados por donde se había perdido en llegando arriba le mandaron virotes ferrados de los que. en llegando al somo de la loma. muri$# B con esto nos quedamos otra ve& sin guía porque así lo dispuso 8ios ?uestro @e4or que bien sabía que no lo necesitaríamos para lo que había de venir# B esto fue que a otro día de ma4ana dieron sobre nosotros. con más de die& venablos que le entraban por el pecho le salían por las espaldas. como tenían ense4ado de otras veces. quise irme contra ellos para acabar allí. una recia batalla de más de cien negros que habían estado acechando nuestro paso por cierto rio mediano# B. hundida la cabe&a. que a habíamos ido cobrándole alguna confian&a. luego nos pusimos en defensa concertadamente los ballesteros armaron a toda prisa sus ballestas les tiraron a los que más emplumados vociferantes venían. mas alguno avisado me dio un plana&o en la mano me desarm$ otros me cautivaron prendieron fuertemente me ataron# B luego tomaron los . aunque a iba lejos. la corriente se lo llevaba.

cuanto los negros dijeran quisieran saber de este modo no lo mandarían a las minas ni nos separarían# B así nos tuvieron encerrados sin dejarnos salir de aquella oscuridad por tres o cuatro días# B cada noche nos traían un cántaro de agua algunas gachas algo de carne que o a no podía comer por mengua de dientes porque habían tomado de mí el cuchillo con que comCnmente me servía# B a los cuatro días nos sacaron de allí con mu fuerte guarda partimos sin saber qu% camino ni ad$nde# B además de los dichos guardas venían con nosotros dos sartas de esclavos cargados de espuertas que en somo de las cabe&as portaban# 7as andando el camino uno de los guardas. corrían delante haciendo grandes fiestas dan&as de la alegría que nuestro prendimiento les daba# "on lo que nos fuimos barruntando que tenían habla de nosotros que habían salido a buscarnos# D ie c is ie te B moviendo de allí a otro día mu fuertemente custodiados vinimos a dar en un real más grande que en un prado estaba.despojos de los muertos me llevaron con el ?egro 7anuel. donde había casas de madera más negros juntos de los que había visto en muchos a4os# B el que nos llevaba luego nos entreg$ a otro negro alto nervudo que parecía de más autoridad %ste le pregunt$ al ?egro 7anuel muchas cosas no cuidando que o pudiera entenderlo mas o lo entendía cabalmente# B así fui sabiendo que el Ae 7onomotapa había tenido noticia de c$mo e'tra4os hombres blancos que no eran moros ni de los otros que entraban por mar. con muchos guardias a la puerta. encerrados en una casa de madera sin ventanas. habl% con el ?egro 7anuel acordamos que o haría que no entendía nada de aquellas parlas de negros que %l me hablaría en la lengua de "astilla. habían pasado a sus estados# B había mandado a muchas gentes armadas a muchos puertos lugares en nuestra busca# B que el mandato era que en tomándonos nos presentáramos delante d%l porque había llegado a sus oídos el gran poder de los hombres blancos que con ellos iba el :errero 3lanco que era hombre de virtud# B por esta parla luego entendimos que los que tales cosas dijeran serían los negros que con nosotros venían que fueran tomados cautivos meses atrás# B en dejándonos solos. que tambi%n lo habían apresado. que a mu bien había aprendido. al real de los negros. que .

"imagEe . con las que cru&an el río de parte a parte pescan# B en las partes más altas de este dicho valle había muchas terra&as como bancales que seguían la forma del cerro# B en estas terra&as se veía a los negros labrando la tierra mu aplicadamente como antes nunca viera en lo que conocí. sino un muro redondo que cerraba una gran pla&a de armas# B el dicho muro sería como cinco estados de alto estaba hecho de losas chicas de piedra de grano que de lejos asemejaban ladrillos mas en acercándose se veía que no era sino piedra de grano a untada sin mortero ni argamasa alguna. porque las aguas bajaban mu mansas# B las dichas cho&as se tenían en somo de algunos palos era cosa maravillosa de ver la industria concierto de su hechura# B por debajo de las casas podían pasar ciertas barcas mu angostas largas veloces que los negros usan. como en otras cosas más menudas. en la lengua de los negros. que estas gentes eran más concertadas e industriosas que las que habíamos dejado atrás en otros lugares# B pasando adelante. a la tarde. como aquella puente del agua que viera en @egovia cuando me llam$ el Ae nuestro se4or# B este alcá&ar grande se llamaba. lo que nosotros pensamos que sería por la gran virtud que los negros creían que las cosas de los blancos habrían de tener# B es de e'plicar aquí que muchos negros de aquella tierra groseramente creen que la virtud de las personas su valor su sabiduría se quedan impregnadas en las cosas que las dichas personas usan con ellas pasan luego al que las cosas hereda# B en esto son mu aficionados a las reliquias de gente grande todos portan amuletos vendas de virtud heredados de sus abuelos# B con esto pasamos adelante de allí a die& o doce días llegamos a un valle grande con un río mediano# B antes de llegar al valle habíamos cru&ado por sitios donde había muchas cho&as salían negros negras a vernos# B en aquel valle había un pueblo grande estaba todo lleno de cho&as bien construidas con barro árboles techadas de paja# B estas cho&as estaban a los lados del río muchas de ellas dentro d%l.era mu reidor lenguara&. así las sacaban del horno que estaba al lado de la mina cada esclavo llevaba ocho barras en somo de la cabe&a# B los esclavos habrían de ser quince o veinte. se fue aficionando a ir con nosotros le contaba al ?egro 7anuel que aquellos esclavos llevaban oro# B en un descanso de los que hacíamos nos lo ense4$# B el oro tenía forma de dos barras grandes soldadas por un travesa4o más chico# B cada una de ellas habría de pesar tres o cuatro libras. llegamos a donde había un alcá&ar grande de piedra levantado# B el dicho alcá&ar no tenía almenas ni torres ni ventanas. sujetos por los pescue&os con sogas con grilletes de palo a las manos# B los guardas que iban detrás delante serían más de cien algunos de ellos llevaban nuestras ballestas el saco donde el unicornio iba con los huesos de fra Jordi# B el guarda que hablaba con el ?egro 7anuel le dijo que 7onomotapa nos quería con todo lo que tuvi%semos aunque fuera una bo4iga de venado.

que no sabía o c$mo habrían llegado allí# 7as a sospechaba que este Ae de los negros tenía grandes tratos con los moros que de aquí era de donde los moros sacaban el oro con que comerciaban con los reinos cristianos con los genoveses que todos aquellos pa4os algunas espadas buenas que se veían las dichas leonas de marfil serían obra de moros así como el alcá&ar en que estábamos# B estando en estos pensamientos sali$ a la puerta un hombre ricamente vestido de pa4o colorado dijo algo a los guardas que nos traían luego nos pasaron a la casa# B entramos en una cámara mu grande como sala. unas redondas otras más cuadradas con ventanas chicas techos de tablas# B estas casas estaban hechas de la misma piedra de grano del muro de ellas salieron muchas mujeres negras algunos ni4os pocos hombres. donde no había mueble ni cosa alguna sino s$lo los desnudos muros pintados de blanco de a&ul# B la mitad de la sala estaba tapada con un pa4o grande como cortina de lino blanca que bajaba del techo al suelo# B en la pared frontera había ciertos hierros cadenas metidos en el muro donde los guardas nos ataron por el pescue&o# B delante de nosotros dejaron todas las espuertas de oro que traían las ballestas el saco de los huesos el cuchillo que me quitaran el del ?egro 7anuel# B de cuanto nos toparon encima no faltaba nada . donde no había puerta sino que de arriba abajo por mu estrecho pasillo se terminaban los muros remeti%ndose en redondo# B o mir% por las quicialeras las trancas que sostendrían la puerta ni puerta había ni con qu% barrerla. más ancha por abajo que por arriba. todos vestidos de tocas pa4os mu coloreados de los que los moros hacen# 7as no eran moros sino negros de diversas tinturas# B vinieron a nosotros con muchas risas a palparme las carnes la barba. segCn algunas leonas las tienen por todo el cuerpo# B tales bultos eran obra de mucho arte maravilla.era la posada del Ae 7onomotapa# B en llegando a %l entramos por un reborde que los muros hacían. cosa que me maravill$ mucho# B en esto vi lo poderoso confiado que habría de ser el 7onomotapa de tener alcá&ar tan seguro que no había menester de puertas# B en pasando por el hueco a nos tomaron guardas nuevos los que nos habían llevado dejaron allí las espuertas de oro luego se fueron# B los que salieron llevaban ciertos lien&os de muchos bordados tapándoles las vergEen&as eran nervudos fuertes. como mandando aviso# B luego había muchas casas arrimadas al muro grande todo en derredor. como de guardia real# B luego entraron las espuertas del oro nos metieron dentro había una gran pla&a a un lado de la dicha pla&a se levantaba una fuerte torre redonda. como horno de cocer eso o de hacer tejas# B en somo de la dicha torre había un palenque de madera donde estaban dos negros con un tambor grande# B en vi%ndonos entrar lo parchearon mu vivamente dos o tres veces. como siempre hacían# 7as con todo pasamos adelante hasta una casa grande que junto a la torre estaba# B en la puerta de la dicha casa había dos po os de piedra encima tenían dos leonas hechas de marfil adornadas con tachuelas de cobre por simularles como manchas.

luego rieron igualmente todos los que fuera de la casa aguardaban# B luego. que desnudos traía. que le bajaba algo por las orejas. como elmo militar# B delante del rostro llevaba una barba de oro larga que le llegaba a la mitad del pecho# 7as en los carrillos.lo que el 7onomotapa ri$ no supe o si reía de alegría de oír tal cosa o porque se burlaba de nosotros sabía que todo era embuste mara4a nuestra# B lo que más asombro me puso fue que. se le echaba de ver que era lampi4o de su naturale&a. como a raro animal.que todo estaba allí# B luego. como si llevara un mo4o# B 7onomotapa se vino a nosotros sin acercarse a más de un paso me estuvo mirando con mucha atenci$n todas mis desnudeces por detrás por delante sin decir palabra. siguiendo la plática parlamento. escupir cuando escupa soltar aire cuando aire suelte# B hasta ocurre que en habiendo un Ae cojo. como a se lo había recomendado o. como muchos negros son# B luego supe que aquella barba era entre los negros se4al de reale&a. moriscas# B al pescue&o llevaba muchas sartas de abalorios de colores algunos potes de amuletos virtud# B en somo de la cabe&a un gorro largo de seda. como el cetro la corona lo son en nuestros re es cristianos# B era una barba que semejaba estar peinada tren&ada mu menudamente con mucho primor atada con cintas de oro en llegando al remate de abajo era más gorda. todos los cortesanos han de cojear en su presencia# B aquel día hablamos poco más luego se fue el Ae al otro lado de la cortina dio palmas entraron cortesanos guardias armados que nos soltaron nos llevaron a .todo lo cual respondi$ el ?egro 7anuel mas no dijo nada del unicornio. tambi%n morisco. tocándome con una vara que en la mano traía cuando quería que me moviera. sino que aquellos hombres blancos venían de una tierra mu lejana porque habían oído hablar de 7onomotapa de su reino querían comerciar con %l por traerle más ventajosos mejores tratos que los que de los moros recibían# . en sonando palmas. se fueron todos quedamos solos# B no había más lu& que la poca que entraba por la puerta la de una lucerna de sebo con tres cabos que en una alacenilla de la pared ardía# B así estuvimos gran pie&a de tiempo hasta que se apart$ un cabo de la cortina sali$ de detrás de ella el Ae 7onomotapa# B %ste era un negro joven de como veinte a4os o algo menos# B venía vestido con una camisa blanca que le llegaba hasta las rodillas# B tenía una gran pan&a que levantaba la camisa por delante como a pre4ada# B en los pies cal&aba pantuflas mu ricas de seda. en escuchándose la risa del Ae . se demor$ en el mu4$n del bra&o luego me mir$ a los ojos como si me preguntara c$mo había cobrado aquella manquedad# B luego fue al ?egro 7anuel le pregunt$ si era o el gran :errero 3lanco %l dijo que sí le hi&o que dijera c$mo nos había encontrado lo que habíamos hecho en los a4os que con nosotros estaba# . el Ae vino a toser un poco lo escucharon afuera tosieron todos# B así averiguamos que es de le en aquella corte que el cortesano ha de hacer lo que el Ae haga reír con %l toser cuando tosa.

una casa chica que junto a las puertas a la parte de dentro estaba# B allí nos pusieron cadenas grillos de hierro a la pared nos dejaron estar todo aquel día# B a otro día de ma4ana. entraron guardias que nos llevaron nuevamente a la sala de 7onomotapa# B a el oro de la víspera no estaba allí donde lo dejaran pero todas nuestras cosas sí. a nos percatamos de que no tenía pensamiento de dejarnos salir vivos de allí# B es el caso que estos re es han de morir. luego. que son los que han podido verles el rostro en el tiempo que son re es# B si alguno otro les acierta a ver el rostro por a&ar o descuido. en llegando a ese t%rmino. delante de todos. cada siete a4os . con solo oír los . en un banco de madera arrimadas a la pared# B nos dejaron solos. con lo que procuraba persuadirlo para que quisiera mandarnos de vuelta en embajada# 7as a los cuatro o cinco días de repetidas aquellas inquisiciones parlamentos de que el 7onomotapa saliera siempre a nosotros con la cara descubierta mientras que los otros cortesanos su os no le podían ver el rostro. luego ha de morir igualmente# Lo que nos certific$ que si nos dejaba catarle la cara era porque su pensamiento era matarnos luego# B sobre esto tuvimos algunas hablas en los días venideros muchas tra&as sobre la manera modo en que podríamos escapar del cautiverio si era hacedero# B cada día venían cortesanos a vernos con mucha curiosidad algunos nos traían tortas cosas de comer traían a sus hijos chicos a verme a mesarme la barba como si fuera mono o raro animal# B o todo lo sufría con humildad resignaci$n mientras cavilaba qu% hacer por mejorar nuestro estado# B otro día hubo mucha conmoci$n de tambores con tal estruendo que no parecía sino que el mundo se venía abajo# B vinieron los guardas seguidos de gran copia de gente nos sacaron del alcá&ar nos llevaron a un erba&al que allí cerca estaba# B detrás de nosotros venía el s%quito del Ae con asa& gente de armas# B 7onomotapa iba sentado en una silla de madera dibujada con muchas tachuelas de cobre . se envenenan para dejar que reine otro de distinto pueblo con ellos han de perecer sus validos mujeres sus criados. en habiendo lu&. así de pa4os como de jo as curtidos espadas ballestas raros instrumentos# B le elogiaba mucho que los cristianos eran gente de pa& de fiar más que los moros. volvi$ a salir 7onomotapa estuvo una pie&a preguntándome por los negocios del Ae de "astilla por intermedio del ?egro 7anuel# B quería saber cuántos reinos tienen los cristianos c$mo son los pueblos el campo c$mo la gente c$mo los re es qu% comidas comen en qu% casas moran qu% minas tienen todos los otros e'tremos que preguntar quería# B o en todo le e'ageraba la abundancia de las mercaderías que en los reinos cristianos se crían. como dejo dicho. atados por el pescue&o al muro como la víspera. dos criados llevaban en unas angarillas una de las leonas de marfil# B detrás del cortejo otros dos llevaban la otra leona# B siempre que el 7onomotapa se movía del alcá&ar iban las leonas así precedi%ndolo como sigui%ndolo por avisar a la gente# B la gente luego que veía las leonas aun mucho antes.

tambores, luego se echaba al suelo fuera del camino se ponían boca abajo se tapaban el rostro con las dos manos mu fuertemente para no ver al 7onomotapa# B s$lo se levantaban cuando a hacía mucho que la postrimera leona había pasado# B aquel día nos llevaron a donde un prado se hacía en un árbol grande del dicho prado habían atado a un venado# B luego se lleg$ un guarda puso una ballesta en mi mano# B 7onomotapa le dijo al ?egro 7anuel que me dijera que le tirase al venado# B como luego se vio que con un bra&o manco no podía armarla, el ?egro 7anuel la arm$ puso dardo ferrado me la tendi$ dispuesta# 7as aun así tuve que decirle que se pusiera delante de mí# B o apo % el mocho de la ballesta sobre su hombro, por no errar blanco, apunt% al venado detrás de los ijares el virote lo traspas$ se clav$ en el árbol# B el venado muri$ luego echando cohombros de sangre por la boca, que el pasador le rompiera los bofes# Lo que dej$ mu espantados a los cortesanos a cuantos se llegaban a verlo# B luego 7onomotapa hi&o llevar a un esclavo que lo ataran al árbol un hombre de su guardia, que había estado aprendiendo a armar la ballesta a tirar con ella, tom$ el palo le mand$ al cautivo un pasador desde menos distancia pero al bajar la palanca la movi$ mucho el pasador se perdi$ en el erba&al de atrás# B a esto el Ae solt$ una gran carcajada todos cuantos allí estaban soltaron la misma carcajada se dieron palmadas en los muslos como el Ae hiciera# B otro guardia del Ae se adelant$ con la ballesta armada esta ve& el virote le entr$ por los pechos al hombre que estaba atado, encima del cora&$n# B el hombre empe&$ a aullar como perro pisado de bue estuvo lamentándose manando sangre hasta que otros dos virotes le acertaron más derechamente muri$ de ellos# B con esto 7onomotapa se qued$ mu pensativo se rasc$ la cabe&a detrás de la oreja derecha todos sus cortesanos los guardias se rascaron la cabe&a en el mismo sitio# B despu%s desto tornamos al alcá&ar con la misma ceremonia tambores con que habíamos salido d%l# B luego seguían llamándonos cada día a la sala del Ae al cru&ar el patio veíamos que los guardas de las leonas de marfil tenían las ballestas estaban mu ufanos de la virtud de aquellas armas# 7as not% que las llevaban siempre armadas con lo que de allí a pocos días se les aflojarían los hierros quedarían inservibles, mas me cuid% mucho de no decir palabra sobre esto pasaba delante de ellos haci%ndole un gui4o al ?egro 7anuel %l, que era de ingenio mu agudo sutil, bien me entendía se reía por lo bajo# B un día estábamos atados a la argolla de la sala del 7onomotapa no vino %l sino algunas de las negras que eran sus mujeres que habían de morir con %l llegado su tiempo# B eran casi ni4as estuvieron gran pie&a mirándome como a animal tocándome por todo el cuerpo tambi%n por mis partes vergEen&as# B se reían con risitas mu finas, mas no hablaban palabra# B una de ellas me dio a comer una tortita de miel que traía en la mano# B con la otra mano me recogía las migajas debajo de la

barba me las metía en la boca, como ni4a que da de comer a un perro chico# B todos estos días había pasado el ?egro 7anuel echando muchas horas en rascar con un canto el engarce de la cadena que lo sujetaba al muro en aquella casilla que era nuestra ma&morra posada# B un día me avis$ de que a la cadena se vendría abajo con dos o tres tirones fuertes# B o dispuse que era mejor correr la suerte que nos esperara cuanto antes no dilatar más la huida# -sí que aquella noche habíamos de escapar aprovechando que no había luna si nos descubrían no podrían concertarse para buscarnos hasta la ma4ana# B la oscuridad de la noche venida a todo el mundo se había aquietado hecho el silencio# B el ?egro 7anuel tir$ de la cadena fuertemente la arranc$ sali$ de la casa, que puerta no tenía, con la misma cadena luego ahog$ al guardia que allí cerca estaba# B le tom$ un cuchillo un venablo gordo con los que torn$ me solt$ la argolla del pescue&o se solt$ la su a# B en esto pas$ tanto tiempo que pensamos que mientras tanto podrían encontrar al guarda muerto dar aviso que escapábamos# 7as no sucedi$ así porque todos los otros guardas estaban fuera del castillo velando las puertas# B saliendo de la ma&morra fuimos derechamente a la sala del 7onomotapa donde estaba el saco de los huesos el unicornio# B como el Ae los tuviera por cosa de virtud los había puesto en una alacena# B en llegándonos allá encontramos a dos guardas dormidos en el suelo delante de la cortina# B el ?egro 7anuel los degoll$ luego sin ruido# B sin querer ver lo que detrás de la cortina había, luego tomamos el saco con los huesos salimos al patio de armas# B en llegando a donde la puerta grande del alcá&ar estaba vimos que de la parte de fuera había dos fogatas en torno a ellas estaban hasta veinte guardas# B entre ellos aquellos que tenían las ballestas# B viendo que por allí no podríamos salir, luego nos tornamos fuimos dando vuelta por donde las casas estaban arrimadas al muro por allí pudimos trepar hasta el tejado de una que era más baja de ella a otra como por escalera, hasta que subimos a lo alto de la muralla# B desde allí, dando vuelta por donde más oscuro estaba, por no ser vistos ni notados, el ?egro 7anuel me descolg$ con una cuerda que me puso por debajo de los sobacos# B cuando hube dado con mis pies en el suelo luego descolg$ el saco, que o recibí abajo, finalmente se baj$ %l# B en llegando a tierra luego partimos con mucho sigilo por las cho&as que allí están hacia la parte donde sabíamos que nace el sol mu ligeramente salimos del pueblo# B anduvimos por un camino toda la noche queriendo que nunca el alba llegara# B cuando el día quería clarear nos apartamos del camino nos metimos en una espesura de árboles por donde continuamos a buen paso sin curar de descansar ni de buscar qu% comer# B así nos vino el otro día la noche mas tampoco dormimos sino que saliendo a un camino que iba en la fila de las monta4as por donde el sol salía, luego lo seguimos mu ligeramente andando cuando a empe&aba a amanecer nos apartamos a los árboles para dormir alcan&ar algo de que comer# B o estaba

desfallecido aquejado de mis viejas calenturas que casi no me podía valer, mas el ?egro 7anuel sali$ luego en busca de bastimentos torn$ con ciertos brotes verdes raíces una culebra chica que comimos cruda por prevenci$n de encender fuego que delatara por d$nde andábamos si habían salido a buscarnos# B con esto nos dormimos hasta que fue otra ve& de noche, sin curar de los tábanos mosquitos otras sabandijas de los charcos que nos andaban por el rostro las manos mientras queríamos dormir# B de allí en muchos días anduvimos de noche por los caminos que iban a la parte del sol de día nos metíamos por alguna arboleda dormíamos comíamos de lo que íbamos ca&ando# B cuando topábamos con pueblos o con sitios donde gente hubiera, luego nos apartábamos vivíamos como lobos en febrero, con las bocas abiertas, una o dos veces bajamos a los campos robamos qu% comer mas o no quería tomar esto por costumbre porque no fuese notado nuestro paso# B el 7onomotapa había gran enojo de que habi%ndole catado el rostro luego escapásemos d%l# B envi$ muchos guardas armados a buscarnos a veces los divisábamos desde los árboles una ve& los vimos pararse a comer cuando se fueron acudimos a donde habían estado por si podíamos aprovechar alguna sobra, porque padecíamos muchas estrecheces mengua de alimento#

D ie c io c h o
B pasando adelante entramos por unas monta4as mu arboladas que allí están en estas monta4as s$lo ha un camino por el que dos veces vimos pasar filas de esclavos llevando oro tra endo bultos ánforas a la cabe&a# B luego pasaban otras gentes que iban venían libremente# 7as nosotros no osábamos salir a este camino por miedo a que luego me conocieran, pues pensábamos que el 7onomotapa habría dado preg$n sobre mi color manquedad# B así íbamos haciendo mu penosas cortas jornadas por entre las aspere&as de los cerros las florestas las bra4as las espinas, siempre escondidos como malhechores# B esto hicimos durante dos meses hasta que pudimos salir de los montes# B en estos dos meses encendimos fuego pocas veces por miedo a ser vistos por mengua de asperones cosa seca en que prenderlo# B a veces habíamos de beber agua en po&as inmundas que en el barro hacíamos, donde crían los mosquitos ciertas chinches mu fieras# B las sanguijuelas nos aquejaban por las gargantas#

dando ascuas detrás de las monta4as nos iba avisando que a la noche era llegada empe&aban a apuntarse estrellas por encima del monte &umbaban los primeros mosquitos echándonos de allí# B todo esto se me representaba en mi quebranto tan a lo vivo como si otra ve& me acaeciera# B o olvidaba la calentura por el frescor del agua me lamía los secos labios.7as con todo esto seguimos adelante a conformados sin desesperaci$n de la mala vida# B luego fuimos aquejados de grandes calenturas hubimos de posar un día en una cueva por donde acaban las monta4as porque o perdía el seso andaba dormido día noche no podía comer ni caminar cuidando que allí moría# B en todo esto el ?egro 7anuel mu solícitamente me atendía velaba porque bebiera agua por mejorar mis humores curarme# B estando en estas fiebres cada día me acudía el pensamiento de Gela me la figuraba en aquel regato del río donde tan felices solíamos ser# B o me veía joven alegre mirándome en el espejo del agua mientras ella me peinaba como solía# B o tenía pelo barba de tostada color entera todos mis dientes estaba ágil duro como caballo hobero# B me veía reto&ando en la erba juntando mis piernas a las de Gela rodando trabados. hablaba mucho con el ?egro 7anuel de c$mo. hinchados reventados de la fiebre. como cachorrillos en canasto. mientras en el cielo grande el sol se iba pasando como hoguera. nos acurrucábamos el uno contra el otro. sabiendo que nuestro retorno era mu cumplidero para el servicio del Ae de "astilla. cuando me sentía más reanimar. ella mojada brillante como el %bano nuevo. aquel gran ardimiento con que me acogía dentro de ella cuando hacíamos lo que humana natura demanda aquellos fuegos amorosos en que mutuamente nos quemábamos aquella flojedad dul&ura en que luego. cre endo que iba a encontrar en ellos la mojadura salada de la piel de Gela# B cuando. luego pensaba que aquel so4ar de Gela me iba dando ánimos para seguir viviendo no morirme allí mismo como toda mi gente había muerto# 7as luego pensaba que el venírseme Gela tan a las mientes era la afecci$n de hombre con mujer que los poetas llaman amor me dividía el cora&$n cavilar que no fuera amor sino vana ilusi$n de comalido que delira o que si fuera amor cuán desagradecido riguroso había sido al dejarla con aquella destemplan&a con que la abandon%# 7as estando en mi entero juicio daba en pensar en mi se4ora do4a Josefina por apartar pensamiento de Gela me avergon&aba de pensar c$mo iba a presentarme delante de ella desdentado calvo manco# 7as luego me quería consolar pensando que todo ello lo había sufrido en servicio del Ae . recordaba volvía a mi seso. cansados sudorosos. en llegando a tierra de moros. que bastante servicio era para alcan&ar prenda de mi dama# B a otros ratos. habríamos de buscar algCn mercader que tuviera comercio trato con los de Granada# B %l nos buscaría alfaqueque rico. nos daría c%dula por los dineros que hubi%semos menester mientras tornábamos con sosiego comodidad# B así pasaríamos adelante en bajel c$ncavo o en lenta . despu%s de esto. encima de mí o debajo. luchando como bueno. con su rodar pausado poderoso.

ha puesto su vida muchas veces en la barra por mejor servir a quien no conocía mas que de oídas ha bebido mu amargos brebajes gustado mu amargas viandas ahora lo declaro mi igual compa4ero pido merced al Ae que lo case con una criada su a le conceda por hacienda lo que pensara concederme a mí pues si el Ae le debe el unicornio o le debo la vida# B en estos sue4os en estas conversaciones tra&as fuimos pasando delante a entrábamos por mejores tierras. por las que anduvimos otros dos meses# B a veíamos otros negros distintos a los de "imagEe. alcan&aríamos merced quien nos socorriera podríamos ir a a caballo al encuentro del Ae nuestro se4or# B que sería mu divertido ver cabalgar al ?egro 7anuel. menos retintos. siempre a donde sale el sol# B un día que hacían grandes sofocantes calores llegamos a un cerro alto mu pelado de árboles desde el que vimos el mar a&ul# B o hube tan grande alegría que se me llenaron los ojos de lágrimas empec% a derramar espeso llanto porque en viendo la mar me parecía que a habíamos salido de las miserias penalidades pasadas que pronto estaríamos entre cristianos# B cuantos desastres desventuras nos habían acaecido de los que tan quebrantados menguados estábamos. que este negro que aquí veis es el más devoto cristiano el más dedicado sCbdito del Ae nuestro se4or porque por servirlo ha dejado su tierra gente se ha venido a vivir con nosotros ha pasado peligros menguas miserias sin cuento. mas imaginaba que por lo mucho andado al naciente del @ol no podía ser aquella la mar oceana sino la opuesta que está al otro lado del mundo# B . dio %l tambi%n en llorar viendo o su buen talante. el cual no lo había hecho nunca antes ni había visto caballo en su vida# 7as o no consentiría que fuese a pie como criado ni que nadie lo hiciera de menos en la corte por ser negro# -ntes bien en llegando ante el Ae diría bien alto.caravana. al verme llorar tan copiosamente. dábalos por bien empleados al lado de la gran dicha de volver a ver la mar de imaginar que al otro lado de aquellas mismas aguas nos aguardaba "astilla# B el ?egro 7anuel. en llegando a "astilla. luego me abrac% a %l renovando en mi cora&$n mis votos de mucho recompensarlo# B es de notar que no ha cosa que más una a los hombres que los infortunios los peligros# B en consolándonos mutuamente pasamos adelante e iba el ?egro 7anuel el primero cortando la erba con la espadilla donde era menester por más desahogadamente abrirme vereda en aquella espesura de ca4as cardos# B caminaba o detrás tan flojo gastado que pensaba caerme a cada paso# B en llegando al llano me pareci$ que el mar brillaba más que espejo estaba mu tranquilo era suave la costa como aquella por la que el Guadalquivir salía# B o no sabía d$nde podíamos estar. que lo sintieran el "anciller los cortesanos perfumados de algalía que con el Ae están. sin más cuidado que llevar bien el cuerno del unicornio los huesos de fra Jordi# B que. no nos tapábamos tanto así íbamos por mejores caminos. sin esperan&a de alcan&ar merced alguna.

arreciando el paso cuanto pude. se volvía cada día a donde los árboles tornaba con frutas tallos frescos erbas que %l sabía con qu% comer curarnos# B así luego que nos hubimos repuesto algo. determin% que seguiríamos la mar caminando a la parte del @eptentri$n. más firmemente construidas que suelen ser las de los negros. fuimos pasando días a s$lo nos deteníamos a comer de los peces que nos parecían menos da4inos# B en todos estos días a nadie nos encontramos sino que algunas veces nos pareci$ que veíamos gente entre los árboles el ?egro 7anuel hacía se4as daba voces mas nadie respondía# :abría pasado un mes o algo más desde que llegamos al mar cuando un día por la tarde vimos luces lejanas en el camino que llevábamos brillaban las dichas luces a las vueltas del aire así como suelen lucir las mu distantes fogatas# 7as aquel día íbamos mu cansados no hicimos por alcan&arlas sino que haciendo nuestro ho o en la arena luego nos echamos a dormir# B o no podía traer el sue4o me levant% a pasear por la pla a mir% para las luces a no estaban# 7as no quise creer que fueran ilusi$n puesto que las habíamos visto entrambos a dos. en lo que me pareci$ notar que era un pueblo fijo no de los que andan movi%ndose cada pocos a4os. llegamos a la pla a que era de arenas mu finas estaba llena de conchas cáscaras de almejas chicas grandes# B allí nos vino la oscuridad de la noche dormimos en un ho o que abrimos en la arena con más sabor regalo que en gentil cama bien emparamentada# B a otro día buscamos lo que la marea había dejado hallamos algunos peces muertos tanto chicos como grandes que comimos crudos por mengua de con qu% hacer fuego# B de aquellos peces. luego nos vino fiebre de la que estuvimos mu quejosos con grandes dolores de barriga cámaras por dos o tres días# 7as el ?egro 7anuel. que eran podridos hedían mucho. con su dolor flaque&a.con ello estaba tan contento de haber alcan&ado el mar que dej% las cavilaciones para más adelante . como suelen ser los otros# B los negros que lo habitaban salieron a . por donde me parecía que había de ser más corto el camino a "astilla# B por nada del mundo me quise apartar a de la mar de donde el cora&$n me decía que me habría de venir todo el socorro del mundo si 8ios ?uestro @e4or @alvador era loado de enviarnos alguno no mirando mis muchos pecados deservicios# B en siguiendo la pla a. que era tan larga o más que el arenal de los moros. el ?egro 7anuel o# B a otro día de ma4ana pasamos delante andando con más ánimo por llegar a donde las luces parescían cuando paramos a comer entr$ el ?egro 7anuel por frutos brotes en los árboles torn$ al punto diciendo que había topado con veredas que no parecían de animales sino antes bien de personas# B luego vimos ciertos rastros de gente lo que nos certific$ que las luces que vi%ramos la noche antes eran de candelas# B con esto arreciamos el caminar antes que la oscuridad de la noche fuera venida entramos en un sitio que llaman @ofala. que es pueblo de mu numerosa poblaci$n# B así como entramos vimos gran muchedumbre de casas de madera ca4as.

navegando en grandes naos desde la parte del @eptentri$n# B allí compraban oro nue& de cola otras mercaderías. no viendo otra cosa más cumplidera sino resignarnos a esperarlos. hice un ho o cerca de .vernos con gran gentío eran de piel menos retinta que los del interior. lo que a falta de posada mejor adere&ada fue buen albergue de nuestras flaque&as# B allí había determinado o aguardar a la venida de las naos del moro para embarcarnos en ellas si hallaba a un c$mitre caritativo que nos quisiera llevar con promesa de pago en la arribada# B aquel puerto de @ofala era donde salía el oro de las minas de tierra adentro# B había muchos pescadores que pescaban para llevar sus sala&ones a donde estaban las minas el pescado la carne se pagaban bien# El ?egro 7anuel entraba cada día a los árboles ponía trampas volvía con carne brotes frutos suficientes para vivir nosotros# B si algo nos sobraba. que era viejo vestía camisa de lino un gorro de palma# B estuvo gran pie&a preguntándonos lo que los negros nos habían preguntado la noche antes# B el ?egro 7anuel le contestaba a todo por medio de uno de aquellos que hablaban su parla# B luego que el mandamás qued$ satisfecho de muchas cosas sabedor de todas. o entre ellos. a otro día iba o a la pla&a lo cambiaba por harina o tocino u otra cosa necesaria con esto íbamos viviendo# B por e'cusar que se perdiera el saco de los huesos. luego me dej% llevar a un corralillo donde muchas espuertas había allí nos dijeron que pasaríamos la noche# B a otro día de ma4ana vinieron tres negros nos despertaron nos dieron de comer unas gachas luego nos llevaron a una pla&a grande que en medio del pueblo estaba allí había una casa grande de adobe con adornos de a&ulete cal# La cual casa pensamos que sería la posada del alcalde# B sali$ el que mandaba. mas de labios soplones chatas narices igual que los otros# B hablaban una parla que el ?egro 7anuel no entendi$. por la curiosidad de mi color blanca. por lo que conocí que serían moros tuve gran alegría de pensar que si estábamos cerca de moros. se dio la vuelta se entr$ en la casa sin decir palabra# B el negro que había hecho de alfaqueque del trato nos dijo que aqu%l era el jefe -maro que nos daba licencia para quedarnos en el pueblo vivir de lo que pudi%ramos siempre que no robáramos a nadie# B allí viví por espacio de a4o medio# En los primeros días acudían los negros a verme. traían a sus hijos chicos que me vieran a veces nos daban gachas se reían mucho de v%rnoslas comer. mas luego vinieron algunos que sí hablaban la del ?egro 7anuel# B estuvieron gran pie&a conversando el ?egro 7anuel les dio noticia de qui%nes %ramos lo que llevábamos pasado los negros dijeron c$mo algunas veces habían llegado allí gentes de piel clara. mu pronto podríamos retornar a "astilla# 7as luego me entristeci$ saber que las naos se demoraban dos o tres a4os en llegar de cada viaje con lo que. si bien no tan clara como la mía. tan simples son estas gentes# Luego pas$ la novedad se fueron acostumbrando a mí a no me hicieron caso# B nos pusimos a vivir en unas tapias que fuera del pueblo estaban donde el ?egro 7anuel levant$ un cobijo de ramas ca4as dos camastros.

me lo aplaudía alababa pues bien sabía %l cuánto dejaba hecho este negro en su real servicio aCn antes de ser sCbdito su o que a. sabedor del suceso. mirándomelos a cada rato si iban de alta gala. las piernas mu e'tendidas. estrechamente ce4ido. la bota el &apato mu engrasado. por %l me figuraba que hasta contestaba con altanería a un cortesano que quería despreciarlo# B el Ae nuestro se4or. tronchando los pies en los estribos. mu estirado sobre la silla. mejor aCn.donde vivíamos lo enterr% allí# Los primeros meses de nuestra vida en @ofala no fueron malos fuimos cobrando fuer&as ánimos echamos paciencia para aguardar que vinieran las naos# B o daba en pensar c$mo habría de ser mi vida cuando tornara a "astilla c$mo habría de recibirme el Ae nuestro se4or querría que me sentara a su lado en aquella ventana del alcá&ar que da al río de @egovia me haría contarle mu por lo menudo todas las penas trabajos que por su servicio habíamos padecido en la tierra de los negros# B luego mandaría decir misas por los muertos en la iglesia 7a or le haría grandes mercedes al monasterio de fra Jordi a nosotros nos colmaría de regalos con aquella su liberalidad franque&a# B se apiadaría de mi bra&o manco me daría plato techo de por vida o. tan grandes que parecía que las podríamos tocar con la mano# B luego me daba en pensar c$mo iría mu honrado a 7arraqu%s buscaría la casa de -ldo 7anucio mi se4ora do4a Josefina daría un grito al verme soltaría su costura bastidor correría a abra&arme# B pensaba que ha tantos a4os que me tendría por muerto no habría dejado en este tiempo de llorarme pensar en mí de guardarme lutos como viuda# B luego repararía en mi bra&o de menos lloraría mu tiernas lágrimas me acariciaría la triste cabe&a menguada las ojeras hondas moradas de los ojos las cicatrices blancas del cuerpo# B luego se pasaba al llanto silencioso que en todas mis ausencias había estado remansando en las represas del cora&$n# B o lloraría con ella juntando nuestras lágrimas nuestros labios mu tiernamente aceríamos los dos como hombre con mujer -ldo 7anucio daría orden que nadie nos molestase que se nos adere&ase comida bien guisada para cuando fu%semos servidos salir del aposento# B mu honrados repuestos tornaríamos a "astilla donde a me veía pasando la calle 7aestra camino del palacio del "ondestable mi se4or a caballo# B en el cerebro llevaba a mi due4a. me nombraría su cronista. erto como palo. con gran birrete italiano sombrero como diadema. el mu4$n en el costado tal como si mano hubiera. en pisando "astilla. más como amigo que como criado. lo era de los honrados# 7as no pudieron aparejarse deste modo las cosas# 2n día el ?egro 7anuel tard$ en regresar o me alarm% salí al pueblo a preguntar por %l no lo encontr%# B no hallándolo en parte alguna llam% a dos o tres negros que habían con %l amistado salimos luego a buscarlo donde los . abarcando toda la calle con mi caballo trot$n# B en todas estas enso4aciones no dejaba de pensar que el ?egro 7anuel iba conmigo. de lo que quedaría o mu servido satisfecho# B estas consideraciones me las hacía cada noche mirando las estrellas.

les contaba cosas de "astilla que les parecían maravillosas mucho los espantaban# B les hablaba de los caballos de c$mo era el Ae Enrique de las ciudades muradas las iglesias puentes molinos# 2n día hubo gran grita en la ciudad mucha conmoci$n por la ra a del mar# B era que a la parte del 7ediodía habían asomado grandes naos como nunca por allí se vieran# B en asomándome o a un repecho que en somo del cerro estaba. desde el que se veía bien el mar. no alcanc% a distinguir si serían velas o aquella niebla baja de la que sale del mar por aquellas calurosas . no se me avenía bien con el armar las trampas ni el subir a los árboles a varear el fruto# B cada día iba menguando desesperando más fui viniendo en tanto decaimiento que no es cosa de poderse creer# B qui&á hubiera muerto si no me socorrieran algunas veces los amigos del ?egro 7anuel que me traían gachas de mijo otros bastimentos cuando me venían a ver# B o. que a iba hablando un poco su parla. mas nadie curaba de ellas porque en el país de los negros la vida del hombre no es tan preciada como entre nosotros# D ie c in u e v e "on esto me qued% solo sin amparo volví a enflaquecer a padecer salud o mismo hube de salir cada día a los árboles a buscar mi sustento lo que. como me fallaba la vista. que nunca pensara que el ?egro 7anuel fuese tan gran amigo amparo para mi soledad# B luego cavamos un ho o hondo le dimos tierra o puse en somo una cru& con dos palos le rec% responso el mejor que supe porque había vivido muerto como cristiano aCn de los mejores# B no se pudo averiguar qui%n lo había muerto ni por qu% ra&$n# B estas muertes no eran e'tra4as en aquel pueblo. estando manco.árboles vino la noche no lo hallamos# B a otro día salimos con el alba nos repartimos por los senderillos que los árboles hacen al cabo dimos con %l estaba muerto tenía toda la garganta rajada le habían quitado las pobres ropas que llevaba estaba tan en sus cueros como vino al mundo# B a lo habían empe&ado las hormigas grandes que por allí se crían las otras aves alima4as# 8e lo que hube tan gran pesar como cuando muri$ mi padre qued% como alelado de verme tan solo tan desamparado. not% mu lejos un blancor que.

que siempre se me olvidaba que no lo tenía. quise levantar el otro bra&o por hacer se4as a la marina. tan grandes eran poderosas. se empe&aron a dibujar velas el cora&$n me batía fuertemente en el pecho que me pareci$ que eran velas cristianas porque. lo que los pregonaba de cristianos gente de bien# B con esto a me vi salvado caí de rodillas dando gracias a @anta 7aría a @an Lucas a todos los @antos corrí luego a donde los huesos de fra Jordi de 7onserrate el unicornio quedaban enterrados desenterr% el saco con gran priesa ansiedad. con mi saquillo de huesos al hombro. fue poni%ndose medrosa segCn las naos se acercaban.provincias# 7as luego. aquel que era mandamás de @ofala Joao -lfonso fue a hablarle mediando o en las parlas# B le regal$ unos collares de abalorios que traía un espejo . la delantera un poco más grande que las otras# B venían derechamente a donde estábamos# B la gran multitud de negros que había bajado a la arena con mucha grita mover de bra&os. en una más grande que delante venía iba un dibujo que asemejaba una cru& bermeja grande en toda la cuadrada magnitud de la vela. mas era tanta la alegría que pronto se me pas$ el sonrojo volví a correr por la pla a a gritar a dar grandes voces. en lo que not% o que las de los moros que hasta entonces vieran aquellas gentes serían más chicas de menos trapo# "on lo que los negros se fueron apartando de la ra a del mar algunos más medrosos hu eron a esconderse donde los árboles# B o qued% solo allí donde rompían las olas. se movi$ la manga vacía el nudo que en su remate llevaba me golpe$ el rostro# B sin pensarlo bien me avergonc% de presentarme delante de la gente cristiana con un bra&o de menos. andando la ma4ana. como si recelase que o mentía en aquello que decía# 7as luego lleg$ el negro -maro. que los que me o eron pensarían que había perdido el seso me había vuelto loco# B las naos se fueron llegando con aquel su pausado andar luego echaron anclas a cuatro tiros de ballesta de donde la arena estaba botaron al agua esquifes bajaron a ellos muchos ballesteros armados algunos espingarderos con sus truenos# B %stos vinieron a remo hasta la pla a donde o estaba# B en llegando me dieron voces que qui%n era o entr% por el agua a ellos me abrac% llorando a los primeros que se bajaban besándoles las cruces medallas que al pescue&o traían# B ellos eran ballesteros membrudos morenos que me parecieron castellanos mas luego result$ que eran portugueses# B el que venía al mando dellos era un piloto de nombre Joao -lfonso de -veiros# B se estuvo gran pie&a hablando conmigo en la arena preguntándome c$mo había llegado allí# B parecía mu sorprendido contrariado de haber encontrado en tal lugar a un castellano# B porfiaba mucho con sus preguntas. quebrándome las u4as re&ando como fuera de seso# B no sabía c$mo agradecer a 8ios ?uestro @e4or la gran merced de rescatarme de aquellos trabajos mandando gente cristiana a donde o pensaba a en morir# B luego que hube tomado los huesos baj% a la pla a a estaban tan cerca las naos que se distinguían los hombres asomados a las altas bordas en los castillos de proa# B las dichas naos eran hasta cuatro de las que llaman carabelas.

de más edad de barba recortada decentemente vestido con un pellote ligero. que o empe&aba a entender a medias.chico otras quincallas. sentado entre ellos que mu curiosamente me miraban# B 3artolomeo 8ía& había dado orden que no se me hablara. así que ellos andaban en sus parlas portuguesas. debajo del castillo# B era una cámara mu ancha como sala tenía dos ventanas emplomadas encima del mar# B allí me ofreci$ asiento me estuvo preguntando mu menudamente c$mo había llegado tan lejos qu% mandatos traía de qui%n eran los huesos que en mi saco llevaba. viviendo entre aquellos negros del pueblo de @ofala. el almirante torci$ el gesto como si no le gustara lo que oía# B luego se qued$ refle'ionando dio $rdenes de que los otros tornaran a tierra que o quedaría allí embarcado# B en llegándose a mí me habl$ en castellano me hi&o pasar a su cámara que estaba a la parte de popa. sin hacerme caso alguno# B not% que muchos de ellos estaban se4alados de látigo en las espaldas gastaban luengas barbas crecidos cabellos daban se4ales de estar mu maltratados de la vida# B más adelante vine a saber que no eran sino penados de las prisiones del Ae que se enrolaban a navegar para redimir . que a varias veces me lo habían abierto Joao -lfonso los otros ballesteros cuando veían lo que dentro iba me lo devolvían luego con un gesto de asco. que daba muestras de ser el almirante de aquella flotilla# B lo era supe que se llamaba 3artolomeo 8ía& en dándole uno de los que me traían el parte de qui%n era o c$mo me habían encontrado. lo que el otro tuvo a gran merced allá hicieron el uno con el otro sus asientos bien por dos horas estuvieron altercando# B los negros de -maro trajeron sala&$n para los ballesteros no se maravillaban más de la paji&a color de los cristianos porque a estaban hechos a verme a mí pronto habían entendido que eran de mi misma naci$n# B el dicho piloto mand$ luego a los ballesteros que me llevasen a la nao de 3artolomeo 8ía&# B ellos me llevaron en el esquife chico remando mu briosamente. siendo gente de natural supersticioso# B nunca notaron que entre los huesos largos la calavera de fra Jordi iba el unicornio o en todo el viaje me cuid% mucho de decírselo porque no quería que la causa de tantas muertes trabajos acabara en la botica del Ae de (ortugal# B así me estuvo preguntando 3artolomeo 8ía& por muchas cosas por mi patria hasta que la oscuridad de la noche venida tornaron los esquifes que habían ido a tierra con ciertas mercaderías fardajes del trueque se encendieron los fanales a su lu& hubieron colaci$n de galleta seca tasajo tocino# B a mí me dieron raci$n como a los otros marineros. que empe&aban a venir olas crecidas que mucho estorbaban el andar# B así nos llegamos al costado de una carabela que tenía por nombre la 6@antísima =rinidade6# B nos echaron escalas los de arriba me a udaron a subir# B en la dicha carabela iban los marineros descal&os casi en sus cueros s$lo habría die& o doce ballesteros que tuvieran camisas &apatos entre ellos estaba un hombre.

cuando estaba el sol alto. donde nadie quería ir de grado pensando que hallarían la muerte# B luego que hube hecho colaci$n vino un ballestero a llevarme a la cámara del almirante# B allí estaba el dicho almirante deliberando en consejo con Joao -lfonso otros dos. me qued% dormido tan a sabor profundamente que no me despertara un trueno de espingarda que al oído me dieran# . desde el andamio del castillo de popa. si no sería mejor degollarme tirarme al mar# 7as 3artolomeo lo mir$ severamente dijo que eso no se haría con un cristiano que tanto había pasado por servir a su Ae que lo que cumplía hacer era llevarme al Ae de (ortugal para que %l dispusiera lo que había de ser de mí# B que mientras tanto se me trataría bien se me daría una raci$n de marinero ordinario# B los otros estuvieron de acuerdo el que había hablado de degollarme qued$ mu corrido se e'cus$ que %l s$lo quería mantener el secreto de las navegaciones del Ae de (ortugal# B de unas cosas otras iba o atando cabos me iba certificando de que aquella flotilla andaba e'plorando mu secretamente costas nunca antes frecuentadas por cristianos. la nao se bamboleaba gentil suavemente empujada por la brisa del mar que volvi%ndose a tierra henchía las velas# @alí del camaranch$n vi que llevábamos rumbo al 7ediodía que las otras naos iban delante mu marineras abriendo espumas# B los hombres estaban cada cual a su oficio cantaban.otro día de ma4ana despert% tarde. acunado por el suave vaiv%n del mar. se alegr$ mucho me fue tomando más respeto me miraba con . de lo que o saqu% en limpio que aquellas vedas portuguesas de navegar más abajo del país de los moros. que había sabido cuando tomamos la nao a @afí. debían seguir adelante despu%s de tantos a4os pasados# B uno de los pilotos dijo en su parla.penas con los viajes más allá de la tierra conocida. el almirante. sin pensar que o lo entendería. que me parecieron pilotos o c$mitres de las otras carabelas# B parecían preocupados de haberme encontrado. podía moverme libremente por la nao s$lo que me quedaba prohibido preguntar cualquier cosa que tuviera que ver con aquella marinería navegaci$n que estaba viendo# B de lo demás de mis cosas tenía licencia para hablar# B luego fue discurriendo sobre otras cosas cuando hall$ que o sabía leer escribir que había sido criado cronista del "ondestable de "astilla. donde me hice cama la mejor aparejada que en muchos a4os había tenido . los miraba hacer# B todos parecían contentos porque iban de tornada a (ortugal# B el dicho almirante cuando me vio salir a la cubierta me hi&o se4a que fuese a %l o le fui a besar la mano %l me cont$ en parla castellana c$mo había determinado llevarme a (ortugal para que el Ae dispusiera lo que había que hacer conmigo# B que. mientras tanto. en lo que tenían gran competencia con "astilla# 7as iban los lusos más adelantados que los castellanos de eso les venía el temor de encontrar a un castellano tan lejos# B luego me dejaron dormir en un camaranch$n lleno de cuerdas hopos de cá4amo velas plegadas. en busca del país del oro las especias.

como si por ve& primera me estuviese viendo fuera ilusi$n cuanto de mí catara hasta aquel momento vi%ndome en tan menguadas tra&as# B mand$ venir a un Joao =avares. que era su criado. que cuando la Cltima ve& lo bebí fue el a4o de gracia del @e4or mil cuatrocientos setenta uno en que salí de "astilla por mis cuentas habrán pasado quince a4os desde entonces6# . le dijo que me pelara luego las barbas me rapara# B en pelándomelas el otro a cobr% más facha de cristiano me mostraron un espejo para que viera qu% aspecto tenía o volví a ser a mis ojos el que sali$ de "astilla hube mucha emoci$n de verme# B 3artolomeo 8ía& me puso la mano en el hombro se estuvo mirando largamente al mar que detrás íbamos dejando# B las gaviotas de lo alto se alborotaban con sus roncas voces# B luego el almirante mand$ que me trajeran vino aquel Joao =avares me dio una jarrilla de madera de la que bebí con mucho deleite soplándole los mosquitos el almirante se sonreía me pregunt$ cuánto hacía que no lo cataba# 6?o lo puedo saber. mi se4or Jle dije oJ. sino que todos se apiadaban de mí me hacían merced# (or las hablas de la gente por lo que fui viendo quiso la misericordia de 8ios nuestro @e4or que el día de antes de llegar la flotilla a @ofala. la portuguesa es buena gente piadosa abierta de cora&$n# B en el tiempo en que estuve en su compa4ía cautiverio nunca tuve queja de ninguno. dieron vuelta bajaron hacia el 7ediodía# B los pilotos iban registrando las costas no apartándose nunca de ellas asentando en sus papeles los montes cerros arboledas cabos ensenadas pe4as otros accidentes que por ella se descubrían# B así iban levantando sus cartas de marear mu menudamente en servicio de su Ae # B a los veinte días de navegaci$n arribamos a un río que llamaron el >cho# B era una desembocadura grande que vertía gran copia de barro en el mar# B allí arrimamos los barcos echamos ancla se botaron esquifes con barriles por hacer la aguada# B aunque o no baj% a tierra.otro asombro en los ojos.lo que el almirante ri$ de buena gana me dijo9 6?o han pasado quince. donde me hallaron. el 6@antísima =rinidade6 estaba tan cerca de la pla a que bien . sino diecisiete# -hora estamos en mil cuatrocientos ochenta ocho cerca a de la ?atividad de ?uestro @e4or Jesucristo del cambio de fecha6# B luego platicamos de escribanías poesía el almirante era mu aficionado a los versos me hi&o recitar algunos que o sabía de memoria hubo mucho placer en ello# B aCn en los días que siguieron me hi&o leer algunos de ciertos librillos mu preciosamente manuscritos que en su cámara llevaba me hi&o mucha merced franque&as# B viendo c$mo me trataba %l. un vigía que en lo alto de la cofa estaba dio grita de que veía parpadear luces a lo lejos en la barra del hori&onte# "on lo que el almirante determin$ seguir un día más por saber qu% eran aquellas luces# 7as luego que me recogieron tomaron nota de lo que hallaron en @ofala. igualmente me favorecían los otros# B sobre esto he de decir que. por lo que tengo visto. hombre. había determinado el almirante no seguir más a @eptentri$n tomar la vuelta del 7ediodía# 7as cuando estaban maniobrando para retornar.

mas el almirante no se determinaba a perderla# (asando adelante la víspera de la ?atividad de ?uestro @e4or Jesucristo cru&amos por la parte de (oniente por mar mu abierto que el almirante había llamado cabo de las =ormentas por una mu mala que sufrieron cuando la ida. que era como si me sacasen de la muerte cierta nueva vida me dieran# 7as en otras cosas advertílos igualmente aparatosos como en lo de usar hinchados luengos nombres. en lo que me pareci$ notable demasía de los lusos# 7as sobre esto nada dije. de más de cuatro estados de alto en el que un cantero puso una lápida con el escudo del Ae de (ortugal la fecha# B esto valía por tomar posesi$n para su Ae de todas las tierras afluentes que aquel río ba4ara. en lo de llamar a la menor de las carabelas 6> =error dos 7ares6# B era dicha carabela tan menguada tantas aguas hacía que mu por menudo hacían plática de barrenarla perderla porque retrasaba a las otras. la cual me creería a muerto# B en pasando adelante de allí a pocos días fuimos a dar en otra desembocadura de río grande nuevamente bajaron hombres a hacer la aguada a ballestear carne a levantar un pedrao como el que dejábamos en el otro río# B a %ste llamaban río @iete. tan grande era la merced que de ellos recibía. luego nos separamos un poco más tomamos la derrota de @eptentri$n# B así lleg$ la ?avidad a me dejaron bajar a la pla a donde se hi&o misa solemne se re&$ un rosario juntamente cantamos un 6=e 8eum Laudamus6# B luego comimos carne repartieron un cubilete de vino por cabe&a en mu buena hermandad# B o dormí aquella noche con otros en la pla a no pude pegar ojo pensando en mi presente dicha en que mu pronto vería a mi se4ora do4a Josefina. que eran más de lo que primero había pensado# B luego vine a saber que los portugueses no dan nombre a los ríos en sus cartas papeles sino solamente nCmeros porque el nombre ha de acordarlo el Ae de (ortugal que mu estrechamente sigue los negocios de las e'ploraciones descubrimientos# B en esto otras muchas cosas me pareci$ que eran gentes mu . como si en todos hubiera alcurnia noble&a. de donde deduje que quedaban otros seis por recorrer antes de llegar a (ortugal# B con esto fui cavilando sobre las jornadas las leguas que faltarían para rendir viaje.pude ver c$mo los ballesteros levantaban un moj$n grande alto amontonando muchas piedras mampuestos que de dentro de la tierra traían# B en ello pusieron grande esfuer&o mientras otros subían bajaban toneles haciendo la aguada abastando las naos# B aun otros se entraban por aquellas espesuras de los árboles ballesteaban carne tornaban con cabras sabandijas asábanlas en la pla a con gran deleite acuerdo de los que en las naos quedaban# B de allí a dos días nos partimos mu bien abastecidos de viandas agua dulce dejando atrás un moj$n o pedrao como en lengua lusa lo llaman. mas hubo suerte a la tornada lo cru&amos sin da4o ni esfuer&o# B despu%s de navegar dos días más pegados a la costa que de costumbre.

de donde o fui acrecentando mis esperan&as viendo cuán presto estaría en mi tierra# B cada día hacía prop$sito de buscar a mi se4ora do4a Josefina en vi%ndome libre de no separarme de ella jamás# B me complacía. por e'cusar celos que. mas luego las despidieron con regalos ellas. los devolvían a la pla a los liberaban sin más da4o que el miedo que pasaban sino un par de veces que tomando negras estuvieron los hombres sola&ándose con ellas el tiempo que nos demoramos en la aguada las otras cosas. en imaginar c$mo sería nuestro encuentro si a la lu& del sol o debajo de las muchas estrellas del Ifrica los dulces besos que habíamos de darnos las largas pláticas que tendríamos en aquel jardín de micer -ldo 7anucio sobre lo que había sido su vida la mía en aquellos luengos a4os de nuestra soledad apartamiento# B hasta tenía pensadas las palabras justas con que la habría de dar cuenta embajada de mis desventuras trabajos en el país de los negros callando tan s$lo lo pasado con Gela. los sufren padecen a la más alegre dellas no le verás cara buena en die& o doce días# B con esto me iba animando mucho se me hacía más llevadera la fatiga de la navegaci$n# B en este tiempo lleg$ el de la (asi$n de ?uestro @e4or Jesucristo para esas fechas desembarcamos en una pla a larga de mu fina arena nos confesamos unos con otros. empedrando palabras de la mía. hasta las mujeres de mejor talante. mas aunque ensa aba mu voluntariosamente todas las fablas palabras de diversos negros que conocía. oímos misa mu devotamente tomamos comuni$n delante del almirante luego hicimos fuegos al otro día esparcimos ceni&a por las . parecían contentas# B en estos navegajes a me fui acostumbrando a ir en naos cuando se al&aba la mar bravamente lo soportaba bien no tenía que pasarme el día en vomitorios como al principio# B amistaba con algunos hombres tanto ballesteros como de marinería hablaba con ellos en su lengua. aunque pre4adas ciertas. ninguna de ellas era entendida por los que me traían# B de ello íbamos sacando en consecuencia haber más copia de hablas distintas entre los negros que entre los blancos que pueblan los reinos de la "ristiandad# B luego que eran e'aminados aquellos negros. luego que saben de otra. segCn la costumbre del mar. que las dos se parecen bastante por ser naturales de lugares tan vecinos# B así fuimos pasando por otros tres ríos más juntos que los que dejo dichos %stos se llamaban "inco "uatro =res. que en la ida no lo habían hecho los pilotos por ser %sta la costumbre portuguesa de pasar ligeramente hasta el final del viaje regresar luego más despacio por menudo# B algunas veces se bajaban a hacer aguadas o a reconocer promontorios bajos un par de veces regresaron con presa de negros que luego traían a la 6@antísima =rinidad6 a que o hablara con ellos. cuando estaba solo o antes de dormir.concertadas veladoras de sus haciendas# B con esto proseguimos nuestro camino navegaci$n otros dos meses demorándonos en aquella costa por reconocerla levantando las cartas de marear.

que traía el agua verde. o albacara baja. en una parla que tuve con un ballestero con el que había amistado que se llamaba @ebastián de @ilva. lo que me asegur$ estar acercándonos a a la tierra de los moros en cu a derrota íbamos. aunque o podía moverme libremente por ella salir a cubierta cuantas veces quisiera# B luego que tornamos a la mar íbamos siguiendo la costa como antes. si bien todo esto que digo era pensamiento mío pues nadie me daba parla de tales asuntos ni o osaba pedirla# B en esto eran mu observantes los marineros la ballestería. mu menudamente se comerciaba cambiando a los negros baratijas sal por oro marfil# -llí estuvimos dos semanas hubo mucho ir venir de esquifes balsas llevando tra endo carga hasta que las carabelas estuvieron mu bien abastadas llenas en acabando la aguada levaron anclas partimos# B en este tiempo no me bajaron a tierra sino que me tuvieron en la nao. pero esta ve& rumbo a (oniente . a lo que el almirante mand$ juntarse en la costa los capitanes todos algunos pilotos las gentes de más respeto# B allí hicieron juicio como en los asuntos de guerra se suele hacer se vio cuál de los hombres era el culpable que más ligeramente hiriera al otro luego lo hi&o enforcar colgar de un árbol# B a la tarde bajaron el cuerpo le dieron sepultura mu cristianamente con responso re&ado# B pasando adelante. por hablillas que o había tenido. las naos enfilaron por %l penosamente subiendo echaron ancla en un resguardo donde las aguas se amansaban# B a la parte de enfrente había un castillo mu fuerte dilatado de los que contra la mar se hacen.cabe&as e hicimos cruda penitencia con que quedamos todos mu edificados# Los actos a dichos pasados. que las más menudas faltas castigábanse allí con mu rigurosas fieras tandas de palos de que todos quedaban mu escarmentados edificados# B aCn hubo más el día en que dos hombres en li&a se dieron de pu4aladas este ruido acaeci$ en la nao que decían de 6@an Joao6. el día de @an Juan 3autista dimos vista al río que decían 8os# B el dicho río era el de los ?egros por otro nombre llamado era ancho a maravilla su desembocadura se abría en muchos distintos ca4os pasamos enfrente de hasta cuatro de ellos mu turbios de los muchos lodos que bajaban al mar# B en llegando al más ancho de los dichos ca4os. con los muros mu blancos de piedra al pie de este castillo algunos esquifes otras barcas chicas que luego vinieron a nosotros# B los que en ellas venían eran unos negros al remo algunos portugueses al tim$n pasajeros# En lo que not% que aqu%l debía ser el pueblo donde. aunque no había mengua de agua dulce# B esto entendí ser porque iban a ver puestos donde en otros viajes habían dejado gente. me cont$ c$mo aquel pueblo que dejábamos atrás del castillo era de un castellano mu rico que había renegado de la fe cristiana tornándose moro se hacía llamar 7ojam% Lard$n que tenía una se4al de mucha memoria %sta era un jabeque tallado que le cogía desde la boca hasta la oreja por toda la cara . partimos de allí siguieron las naves más pegadas a la tierra más a menudo se iban venían esquifes.

sobre lo que los ballesteros marinería hacían muchas burlas chan&as con su punto de envidia# B los fardos que traían luego se almacenaban en lo hondo de los barcos dábamos velas de nuevo# B así nos lleg$ la Virgen de -gosto que celebramos mu devotamente por dos veces nos cru&amos con otras naos portuguesas que bajaban a donde nosotros subíamos hacían se4ales con banderas cambiaban noticias una ve& pararon para pasar a la 6@antísima =rinidade6 unas barricas de sala&$n otras cosas# B unos días antes de @an 7iguel. mas a en %ste había un pedrao más antiguo lo que hicimos fue cargar ciertas cosas dejar algunos hombres que venían aquejados de calenturas desde que estuvi%ramos en el río de los ?egros. facedor de deservicios al que llamábamos 6el Aajado6. con tres capitanes blancos que por las se4as conocí ser algunos de los otros ballesteros que con %l se fueron# B tenía en su casa cuatro mujeres negras moras más de veinte barraganas# B era de todos respetado por río arriba a causa de los grandes castigos escarmientos que hacía en cuantos osaban chalanear sin su aviso# B siguiendo adelante en nuestra navegaci$n fueron menguando las espesas arboledas las pla as se hacían más largas vacías la mar más bonancible tranquila# B luego de ir casi un mes a la parte de (oniente. la costa se endere&aba otra ve& al @eptentri$n apenas pasaban seis o siete días sin hacer parada para cargar fardajes barricas de algCn puesto de la tierra# B venían a traerlo negros mu altos nervudos mu bien servidos de sus partes viriles. de lo que mucho me espant% de tener noticias su as al tanto tiempo de creerlo muerto# B ahora vivía como un poderoso duque de los negros era su posada la más grande de aquel pueblo se había hecho alfaqueque de los tratos entre los portugueses los mandamases negros del río arriba# B toda mercadería pasaba por sus manos tenía con %l una copia de hombres armados más que hueste real. que viniera con nuestra ballestería luego desertara con otros por irse en busca del país del oro# B pregunt% por las otras se4as de su cuerpo la talla los andares la vo& en todo me contest$ @ebastián con se4ales que le venían bien aquel (edro 7artíne&. viernes.que %l cuidaba llevarlo siempre tapado del velo blanco que usan los moros principales# (or lo que conocí ser el mismo (edro 7artíne& de (alencia. aquel alborotador. llegamos al río 2no que era el Cltimo grande antes de (ortugal# B allí desembarcamos. donde habíamos padecido mucho de mosquitos tábanos que son mu da4osos por aquellas partes# B estos hombres luego tuvieron muchos v$mitos uno de ellos se consumi$ muri$# .

luego se me pudiera adivinar el pensamiento. en estando lo más cerca de la costa que la nao echara anclas. pues hasta temía que de s$lo pensar en presencia de alguno. cuando a los velas cabecean con el mecimiento de la marola. me descolgaría por un cabo de cuerda en la parte de atrás de la nao.V e in te 8espu%s que salimos del Cltimo río. donde el almirante tenía sus ventanas. a estaría cerca de la costa# B sin ser notado me llegaría a la pla a en llegando a tierra me metería entre los árboles allá aguardaría como en celada hasta que la flotilla fuera ida entonces saldría de mi escondite e iría a presentarme a aquel criado del c$nsul genov%s que allí tenía su asiento que me conocía de la otra ve&# B %l me haría llegar sano salvo a 7arraqu%s donde me reuniría con mi se4ora do4a Josefina desde allí -ldo 7anucio se ocuparía de que llegásemos feli&mente a "astilla# B en habiendo determinado lo dicho. tanto más cuanto los portugueses sabían que aqu%l era el puerto donde la e'pedici$n de nuestro Ae se4or don Enrique el "uarto tocara tierra la ve& primera. con mi bra&o de menos. que en llegando la tarde muerta la lu& del sol %l siempre cerraba# B por aquel lado bajaría más a salvo poniendo pie en ciertas maderas hasta las puertas del tim$n# B llevaría el saco de los huesos atado a la cintura# B en este cumplimiento me había procurado un cabo de cuerda gruesa otro más fino# B luego que en la mar estuviera me iría nadando como pudiera. acecharía a la noche. puestos los oteadores de la cofa en gran prevenci$n# B así anduvimos bastantes días como si 3artolomeo 8ía& recelara de algo# B a veces juntábanse dos hasta tres carabelas mu juntas hacían sus acuerdos secreteos los pilotos dellas especialmente aquel Joao -lfonso de -veiro en cu a pericia el almirante tanto fiaba# B al cabo de dos semanas tornamos otra ve& a divisar la costa paramos en dos o tres lugares en los que a no me consintieron que bajara aunque a not% por otras se4as ciertas que eran de tierras de moros# B en algunas conversaciones oí decir que dentro de tantos cuantos días pararíamos enfrente de @afí con lo que di en pensar una tra&a cumplidera para escapar de los portugueses# B %sta sería que. segCn o varias veces les había referido al almirante a sus pilotos cuando tanto me preguntaban los primeros días que con ellos . que o era gran nadador. apartáronse las naos de la costa algunos días no parecía sino que andábamos por medio de la mar oc%ana# B mecíanse mucho las tablas no se divisaba cosa alguna sino agua por todas partes. cada día disimulaba mi pensamiento no osaba repasar la tra&a por pulir sus minucias accidentes hasta que estaba solo o me fingía dormido.

todos los agEeros los veía buenos. no se volvi$ a saber della# B que un cierto 7anuel de Valladolid. sirviendo a otro mercader veneciano de nombre @ebastiano 7atticcini la otra cas$ con un moro que la llev$ a otra ciudad. la una muri$ de allí a poco. que fueron tres. amistara mucho con un moro notable de la ciudad del que se hi&o tan amigo que no quiso tornar más a "astilla# B esto sería tambi%n por miedo a que la justicia del Ae le demandara ciertas culpas abominaciones# B acab$ tornándose moro renegando de la verdadera 1e# B lo ahij$ su amigo cuando este muri$ hered$ d%l mu buena hacienda# B que era tan devoto celoso observador de la le del falso profeta 7ahoma que go&aba de mu buena reputaci$n entre los moros el 7iramamolín lo entraba en su . con lo que quedaba o mu determinado a escapar aquella misma noche en cuanto los primeros velas estuviesen dormidos# 7as antes de que ca era la tarde volvieron los esquifes subi$ a bordo el almirante se retir$ a platicar en su cámara con dos o tres oficiales luego hi&o colaci$n la marinería. así que hube entrado en %l me atrancaron la puerta por de fuera# B o pas% aquella noche maravillado de c$mo habrían podido tenerme barrunto de que me pensaba escapar si a nadie había comunicado mis tra&as# B me preguntaba si habría hablado en sue4os o si era cosa de hechicería adivinan&a# B todos los días que allí estuvimos. donde estaban las sogas. echaron ancla las naos bajaron esquifes con ballesteros entre ellos iban algunos pilotos 3artolomeo 8ía&# B o quedaba mirando la disposici$n hechura del puerto de la costa toda# B estábamos tan cerca de la tierra que mu bien se podría salvar aquella distancia a nado# B en mirando aves pasar.estuve# 7as las cosas se aparejaron de modo mu distinto a como o esperaba ello fue en mi provecho si bien se mira como despu%s se verá# B fue que en llegando a donde el puerto de @afí estaba. dormí de noche encerrado# 7as al segundo tuve noticias ciertas vi que de nada me hubiera servido ponerme en peligros de morir ahogado por mi deseo de escapar# B fue que aquel @ebastián de @ilva con el que tanto amistara baj$ a tierra entr$ en pláticas con un veneciano de los que en las casas del consulado estaban# B le pregunt$ por aquella castellana do4a Josefina que diecisiete a4os atrás había llegado a 7arraqu%s con la gente del Ae de "astilla por las otras personas que con ella iban# B supo por %l que estas gentes habían cru&ado el desierto de arena habían muerto todos luego en el país de los negros que la se4ora. lo que fue mu llorado por todos por el mucho afecto que le tenían# B que de las dos mujeres que con ella quedaban eran sus criadas. que tampoco se determinara a cru&ar el arenal que fuera el contador ma ordomo del Ae en aquella desventurada tropa. o con ellos. un contramaestre me vino a decir que en adelante había de dormir en el cuarto de las velas. a 7equen%s o a 1es. cuatro a4os pasados desde la partida muerte de los hombres. cas$ con un moro rico de 7arraqu%s tuvo d%l cuatro hijos una hija al tener la hija muri$ de sobreparto.

fue cerrando la llaga que do4a Josefina había en mí abierto me fui conformando me fue doliendo menos aquella honda herida nunca del todo cerrada que siempre me acompa4ará hasta el momento de mi muerte# B fui dando entrada a otros pensamientos de más consuelo así pensaba otra ve& en que habría de llevar el unicornio al Ae que %l me recibiría con mucha pompa noble&a en aquella sala grande de su alcá&ar que me colmaría de honores que o sofrenaría las lágrimas cuando estuviera rodilla en tierra delante d%l escuchando cuantas alaban&as de mí dijera a sus cortesanos# B c$mo luego me daría licencia me regalaría un caballo su o una bolsa de doblas o acudiría a presentarme delante de mi se4or el "ondestable que el dicho "ondestable me recibiría derramando mu tiernas lágrimas abiertos los bra&os como a hijo que vuelve de cautiverio que me regalaría una huertecilla en los pagos del Guadalbull$n para compensarme por mis quebrantos servicios. me puso la mano en el hombro me anduvo consolando con aquellas palabras acordadas dulces como mCsica que tiene la fabla de los portugueses# 7as o no tenía consuelo de aquello solamente miraba al mar por no ser de otros notado silenciosamente me estuve llorando mu amargas calientes lágrimas que la brisa salada del (oniente secaba nada más nacer me las iba doliendo por las mejillas# B a no pens% en escapar de la nao ni de cautiverio alguno sino que determin% dejar mi alma mi cuerpo en las manos de 8ios ?uestro @e4or para que fuera servido tomarlas cuanto antes porque más no quería vivir ni seguir penando# B aCn no me consolaba cuando tornamos anclas seguimos levantando espumas por los caminos tristes de la mar# 7as segCn los días fueron pasando iguales como rueda. como el alma humana antes quiere vivir de esperan&a que finar de desesperaci$n. fui o saliendo de mi postraci$n tristura en lo que mucho me a udaron las gentile&as piedad que conmigo gastaban @ebastián de @ilva los otros que por su mediaci$n fueron luego sabiendo la causa raí& de mis desventuras# B con mucha ra&$n me tenía por el ser más desdichado del mundo hasta los que hasta entonces me despreciaban a veces me mandaban 6manco trae esto6 o 6manco lleva esto allá6."onsejo no daba paso sin consultarle. que sabía algo del mal que me aquejaba. mas o le diría que antes quisiera el premio de volver a servir al Ae en las escaramu&as contra moros %l miraría por mi bra&o manco sin decir palabra o le mostraría que aCn puedo hacer molinetes de estoque certeramente con la mano que me queda que el bra&o manco es capa&. cada uno con sus afanes. lo colmaba de mercedes honores# "uando supe la muerte de mi se4ora do4a Josefina sentí que mi vida no valía a nada se me fueron los pulsos qued% sentado como estaba en mi ma&o de cuerdas. con cierto artificio de correas que tengo mu pensado. de gobernar adarga como si lo asistiese mano# . mudaron ahora procuraban me favorecer tenían piedad de mí# B con esto. las más de las veces por mortificarme. sin saber qu% decir# B mi amigo. fuera de seso.

qui&á el pesar de no poder favorecerme más hi&o que el almirante dijera aquellas palabras . que no parecía sino que el mundo estaba pendiente de la vuelta del almirante. aunque aCn me encerraban las noches por quitarme el pensamiento ocasi$n de la huida# "on esto pasamos adelante despu%s de una semana salimos a mar abierto allá nos lleg$ la ?atividad de ?uestro @e4or Jesucristo que celebraron los hombres con gran alegría alga&ara mCsica coplas bailes. no ha cosa alguna que o por ti pueda hacer salvo que lo dejo informado por carta de cuanto en tu favor se podría decir# -hora quedas en las manos de 8ios en las del Ae nuestro se4or6# B de estas palabras tuve o gran pavor. que 8ios guarde."on lo cual quedaría mi se4or el "ondestable mu admirado me daría venia para acompa4arlo otra ve& contra el moro como en los tiempos de antes# B aunque mi salud quebrantada mi ser sin dientes el dolor el desconcierto de todas mis co unturas el molimiento de mis huesos mis barbas blancas a eran más aviso de ancianidad achacosa que de lo&ana juventud. dimos vista a sus costas por el lugar que llaman el cabo de @an Vicente hubo gran alboro&o entre los marineros ballesteros todos cantaron el 6=e 8eum Laudamus6# B luego @ebastián de @ilva me vino a abra&ar llorando fuertemente me se4alaba que aqu%llas eran las piedras los árboles de (ortugal hacía casi cuatro a4os que no había visto a su gente familia# B en los días siguientes a no perdimos de vista las costas que eran a menudo muchas pla as peladas luego manchas de verdor tan s$lo una ve& tocamos tierra que fue para descargar ciertas cosas en un castillo que en la costa estaba que desde allí le mandaran al Ae recado carta de 3artolom% 8ía& avisándole de nuestra llegada# B luego. llegamos a un puerto grande bueno mu resguardado que llaman @etCbal# B allí entramos a fondear muchas barcas enramadas salieron a nosotros con mCsicas banderas guirnaldas de verde como en romería. en pasando adelante. Juan de >lid. que pens% que el almirante sospechaba que el Ae me mandaría matar por quitar el peligro de que pudiese dar aviso en "astilla de cuanto en el país de los negros dejaba visto# 7as luego no ocurri$ así pienso que siendo estos portugueses gente de mucho cora&$n. como así fue. pues a veintiuno de enero. en lo que a conocí que faltaba poco para llegar a (ortugal. con grandes fríos la mar mu subida borrascosa. a dar bien venida. tal es la afici$n que estos portugueses tienen de las cosas de la mar# B los marineros ballesteros fueron mu celebrados la gente acudía con vino viandas que liberalmente repartían con los que en las naos venían de las que a mí me cupo parte generosa como a uno más# B de allí a dos días me mand$ llamar 3artolomeo 8ía& me puso una mano en el hombro mu encarecidamente me dijo9 6-migo mío. %sta es la hora en que has de partir para donde está el Ae . o quería persuadirme de que las cosas volverían a ser como antes de que en tornando a "astilla todo se hallaría como el día que fuimos partidos della# B en estos consuelos fui pasando adelante a no hice por huir a parte alguna de las del reino de los moros que íbamos topando.

por lo que advertí que allá enfrente habría una ciudad grande o campamento# B me encerraron en una ma&morra me trajeron tasajo de tocino pan moreno media jarra de vino una manta. estaba a s$lo una jornada de camino. donde la corte de los lusos para. mas aunque o lo tenía a mal agEero. de lo que no sabía si alegrarme# B por el camino real que llevábamos varias veces nos cru&amos con gentes que con curiosidad me miraban como si fuese condenado que llevan al verdugo. mu lejos. escoltado por los guardas que me tomaran la víspera. mecidas luces de barcos otras que se estaban quietas.tristes que o tom% por agEero cierto de muerte# Luego un criado su o me vino a traer un pellote manto que el almirante me mandaba unas cal&as de hilo unos &apatos. esto fue por la escolta de guardias en cu a compa4ía iba# 8espu%s que vino la oscuridad de la noche llegamos a un castillo que está enfrente del mar# B al otro lado se veían. luego el capitán de los ballesteros dijo lo que era que el almirante dejaba mandado que nadie fuera osado de tomar de mí aquellos huesos# B pasando adelante me dieron prisi$n aquella noche en un castillo fuerte que allí cerca está sobre unas pe4as altas cu a cuesta es de mu fatigosa empinada subida# B a otro día de ma4ana me dieron pan moreno tasajo de tocino luego me pusieron en un caballo rucio siciliano de calmoso andar con lo que. partimos por el camino de Lisboa luego salimos al campo me fueron hablando me trataron con franque&a confian&a no como a cautivo me preguntaban qui%n era cuál había sido mi vida con los negros pues mucho los espantaba que o fuera a ver al Ae # B fui sabiendo que Lisboa. con lo que qued% mu vestido cal&ado mu agradecido# B vinieron dos guardas que hasta entonces no los viera eran de los de la ciudad me llevaron de la nao como quisieran saber lo que llevaba en el saco donde los huesos el unicornio iban. con lo que qued% mu confortado como en posada bien adere&ada me dormí pronto aunque luego me desvel$ el dolor de los huesos que traía desconcertados de la falta de costumbre de cabalgar# B a otro día de ma4ana me vinieron a despertar los mismos guardas de la víspera me sacaron a la pla&a del castillo las luces que viera la noche antes eran de la ciudad puerto de Lisboa aquel mar de mu apacibles aguas que della nos separaba es el que los lusos llaman río de la (aja# B luego me llevaron a una galeota mediana que estaba esperando con los pintados remos en alto en ella me cru&aron a otro embarcadero que enfrente había# B volaban gaviotas por el aire a&ul o las veía pasar tan libres gritadoras desde mis grillos prisiones a ratos daba en pensar que si en aquellos recios recaudos me tenían era porque a no volvería a ser libre si es que salía de aqu%lla con vida# B luego desembarcamos en Lisboa me llevaron a un castillo que se asoma al río allí vino a verme el alcaide quiso saber lo que traía en el saco cuando vio que eran huesos de hombre me lo devolvi$ con cara de asco# B luego los guardas le dijeron que el almirante dejaba mandado que no se me quitara aquello# .

luego le bes% la mano %l me mand$ al&arme entonces me apart% los pasos que me dijera el cortesano el Ae se sent$ en una silla de tijera que junto a la chimenea estaba me pregunt$ mi nombre cuántos a4os tenía cuando dije que cuarenta uno. lo acab% todo# B con esto el Ae me despidi$ me mand$ dar una manta unas cal&as de más abrigo que las que llevaba con esto se retir$ se fueron todos . mirando al mar# B el Ae era un hombre chico a viejo. de blancos cabellos barbas . los cortesanos que con el Ae estaban se miraron mu espantados en lo que not% que les parecía ser más viejo# B luego el Ae mand$ ponerme una silla me dijo que pormenori&adamente le refiriera cuanto me había acaecido desde que salí de "astilla hasta que 3artolom% 8ía& me encontrara. como en "astilla usamos.la tarde vino el barbero me entr$ en una terracilla donde daba el sol se estaba bien allí se estuvo rapándome las barbas el pelo de la cabe&a. aunque el cortesano que me llev$ a %l me había advertido que no me acercara a más de cuatro pasos d%l. que a sabía hablar en ella# B allí me estuvieron escuchando el Ae su "anciller sus secretarios muchos cortesanos que luego fueron entrando con sillas cojines hasta que se fue la lu& de las ventanas se hi&o la noche# B vinieron criados con candelabros lámparas a cu a lu& o proseguí mi relato# B de ve& en cuando despabilaban los braseros con ascuas que subían de las cocinas# B luego lleg$ la hora de cenar el Ae se retir$ a hacer colaci$n los guardas me llevaron a donde ellos posaban me dieron de comer de lo su o# B con esto me volvieron a donde el Ae de allí a poco torn$ %l me dio licencia para que prosiguiera mi relaci$n donde antes la había dejado hasta que. que tenía mu trabado luengo# B me vi en un espejillo que traía me vi tan viejo desdentado arrugado envejecido que casi me consol$ pensar que podía perder la vida a que todas aquellas cosas de honro cabalgadas junto a mi se4or el "ondestable que o so4ara en la nao no le estaban bien ni cuadraban a aquel viejo achacoso que o era# B así me fui tragando los pesares me fui conformando con mi destino# Las cosas que digo pasadas en aquel castillo me detuvieron hasta que fue hora de comer en que volvieron a dar un plato de cierto pescado sabroso que allí guisan con erbas vinagre# B me dieron otra ve& vino pan vinieron nuevos guardas a saber mi historia o se la contaba luego ellos socorrieron mi pobre&a con ciertas limosnas# B a la tarde me llevaron los primeros guardas por una calle ancha donde están las tiendas de los mercaderes los obradores de los artesanos luego fuimos subiendo por unas cuestas a un monte alto en somo del cual está el alcá&ar del Ae de (ortugal# B en llegando allí me estaban esperando ciertos cortesanos secretarios algunas mujeres se asomaron a verme en las ventanas# B luego un hombre tom$ de mí el saco de los huesos me llevaron por ciertas salas a un corredor ancho con ventanas emplomadas donde el Ae estaba arrimado a un brasero de bronce.. lo que o hice en la lengua de los portugueses por ser de todos bien entendido. o lo olvid% luego como el Ae se volvi$ a mirarme fui a hincar la rodilla a sus pies. a bien entrada la noche.

otro día de ma4ana me llevaron a una cámara grande donde había dos mesas unos estantes de madera con mapas papeles uno de los secretarios del Ae . desandando los familiares caminos. que. que o tenía visto del día de antes. con lo que luego tomaban aprensi$n no querían indagar más# En una galeota me volvieron a cru&ar el río de la (aja aquella noche me dieron cama posada en el mismo castillo de la víspera# B al otro día. una para el Ae de "astilla otra para el de (ortugal# 7as. si esto no quería. en aquel entonces. así que no es cosa que est% en nuestra mano remediar ni prometer6# "on las vueltas del tiempo he venido a saber que aquel negocio era la partici$n de la bola del mundo en dos mitades. en el fuerte de @etCbal# B por la plática de los guardas que me llevaban. con la curiosidad de mi vida pasada.con %l# B los guardas me llevaron al aposento donde ellos paraban allí dormí aquella noche en un medio camastro de los que ellos tienen# . no notaban más que los huesos la calavera de un hombre. no porque hubiese hecho mal alguno sino porque así convenía al servicio del Ae # B me recibi$ bien apiadado de mí me dio un calabo&o alto donde entraba el sol por una ventana mand$ que me pusieran cama de paja nueva para que no me afligiera tanto la humedad el salitre del mar# B cada día me daban de comer la misma raci$n de los guardas soldados que allí están# B me dejaban salir dos o tres horas a la a&otea ancha donde están los ca4ones no me prohibían hablar con los velas que allí hacen sus turnos. supe que el "anciller había dispuesto que había de vivir en el castillo de @agres que es el más asomado a la mar que tienen los reinos de (ortugal# B %ste está puesto en somo de una pe4a pelada donde ha una fuerte guarnici$n presidio# B en alcan&ar aquel lugar estuvimos una semana luego dejáronme en poder del alcaide se despidieron de mí los guardas se tornaron# B el dicho alcaide a sabía por cartas qui%n era o c$mo había de tenerme en prisi$n. a lo mejor dentro de dos o tres a4os quedarás libre de tornar a "astilla# B esto que digo depende de un negocio que el Ae ha pedido al (apa de Aoma. porque de allí a dos meses volvería la flotilla de (ortugal a visitar aquellas costas# B o. me dijo que el "onsejo real había determinado darme a escoger entre quedarme a vivir a toda la vida en (ortugal o. Juan de >lid. qued% tan a oscuras que gast% muchos días noches cavilando c$mo podía depender mi poca libertad de un negocio tan alto en el que el (apa de Aoma estaba# -quel mismo día por la tarde me sacaron de donde la guardia me devolvieron el saco de los huesos# B o lo abrí vi que los huesos el unicornio seguían allí es la cosa que los que dentro d%l miraban. tornarme luego a @ofala de donde 3artolom% 8ía& me sacara. fui haciendo algunos amigos# . que por nada del mundo quería volver a tales infortunios. como estaba oscuro. que eran nuevos. si los asuntos del Ae nuestro se4or se aparejan como creemos. le dije que antes preferiría quedarme en la tierra de (ortugal entre cristianos aunque fuera en una ma&morra# B %l se sonri$ como para sí me dijo9 6?o será tan malo. de los que.

o tambi%n me hacía más simple de lo que so por engendrarles confian&a amistad# B ellos. de lo que sin duda moriría por ser allí mu bravo abierto de altas olas batido# "on esto me fui ganando la confian&a de los oficiales del alcaide algunas veces me dejaron salir del castillo para ir al pueblo. por este lado no precisa de muralla ni defensa alguna# B la Cnica barrera barreada está por el lado de tierra que es mu estrecho por aquí está la muralla fuerte bien guardada# -sí que o tenía licencia para andar libremente por dentro no podía escapar si no fuera tirándome al mar. donde vivían las mujeres de los soldados artilleros peones otras de la mancebía# B el dicho pueblo tiene unas casillas mu míseras de las cuales las primeras están a dos tiros de ballesta de las puertas del castillo# B allí me mandaban a veces los guardas a comprar vino. siendo los guardas gentes simples. que en el castillo no lo había por las ordenan&as. o a traer comida caliente de la taberna# B de esta manera me ganaba algunos dineros o algCn regalo de cosas de comer o de vino . me decía que el día menos pensado iban a botar una galeota me iban a nombrar almirante de los guardas de @egres para que los llevara a donde las negras estaban# B que íbamos a alcan&ar fama en la labor de empre4ar repoblar a todas las negras del Ifrica# B con todo esto me trataban bien me daban confian&as o me hacía criado de todos me llamaban 6el manco de los gEesos6 por los que en el saco traía. por matar sus horas de vigilancia. cabo de ellos. que son mu tediosas. mas no por burla de mi desgracia sino por su simplicidad de soldados# B nadie sabía allí mi nombre sino que o era 6el manco de los gEesos6# V e in tiu n o . pues ocupa toda una península que se asoma en altas pe4as cuestas sobre la brava mar. me hacían venir a sus puestos para que les contara cosas del país de los negros# B lo que más a gusto oían era lo referente a como se a untan las negras a qu% partes de mujer tienen a si las dichas partes son más duras calientes que las de las blancas al gusto con que se ofrecen a los blancos# B hacían muchas chan&as sobre esto uno de nombre 3arrionuevo.8e esta manera pas% cuatro o cinco meses al final me iban tomando confian&a ni siquiera me cerraban la puerta del calabo&o a veces me mandaban hacer recados por dentro del castillo# B el dicho castillo es el más grande que imaginarse pueda.

vi%ndome viejo manco. cada uno al calor del otro en aquellos ventosos febreros. para que mi falta no fuera notada . ella me decía otros en la suave portuguesa que es sutil como la seda en rostro de doncella# B así nos íbamos durmiendo cada noche.B pasando adelante vine a tomar confian&a con la tabernera de los soldados que se llamaba Leonor era viuda había sido mucho tiempo soldadera# B aunque no era mu guapa ni estaba bien hecha. no dijeron nada# B así fui tomando la costumbre de quedarme algunas noches a dormir con Leonor la =abarta. podía ser otra ve& joven vigoroso. lo que a era de todo punto imposible no otra cosa que un enga4o que o mismo urdía para contentar mi triste dilapidada vida# 7as a pesar de ello determin% pasar adelante escapar de @agres en cuanto pudiera tornarme a "astilla# B con esto di en pensar la mejor tra&a de hacerlo que esto habría de ser de ma4ana despu%s de dejarme ver por muchos. aCn en mi derrotada veje&. que todos me veían mu asentado regalado contento nadie creía que pudiera pensar en huir# B ganas me daban de acomodarme a aquella vida porque mi tal Leonor. o me demoraba grandes ratos en su casa cuando iba con las jarras de los mandados a traer vino al castillo# B una ve& me qued% a dormir con ella la noche entera . aunque no fuera mu bella tuviera algo de bigote el rostro algo marchito estragado de la mucha vida vivida. que aquellos sue4os no tenían más objeto que persuadirme a que. día sobre día. en tornando a las tierras de mi juventud. ninguno me lo prohibía ni decía nada. en aquella sala del palacio de mi se4or el "ondestable donde cada noche se juntarían los amigos de mi mocedad a echar los dados los naipes. a veces hablarían de mí se preguntarían si a estaría muerto# B pensaba en el tremolar de las banderas de las collaciones el trompeteo parcheo de los mCsicos el sorteo de las suertes cada ve& que mi se4or el "ondestable saliera contra moros# B en las tantas otras sonadas famosas ocasiones en que o estaba faltando que tan feli& me habían hecho antes de ir al país de los negros# 7as tambi%n refle'ionaba. que así la llamaban. andando en su trato luego pareci$ hermosa# B la dicha tabernera me había tomado voluntad de ver mi manquedad cautiverio así. era para mí más dulce que la miel mu gentil en aquel pecho podía o consolarme de mis triste&as a su calor me dormía cada noche como ni4o ella me consolaba con la ternura de sus manos ásperas levantadas del mucho trabajar o se las besaba como a dama le decía requiebros en lengua castellana versos de los poetas. debajo de las fra&adas de lana. aunque los guardas notaron que faltaba de mi encierro. que ella mucho se placía en oírlos. llegamos a acer como hombre con mujer segCn la humana natura demanda. mientras se iba apagando el chisco de la chimenea del rinc$n a lo lejos bramaba el mar con su nocturna desvelada artillería# "ien a4os hubiera sido feli& al lado de Leonor la =abarta# (ero o. quería poca quietud cada día paseaba por las altas pe4as del castillo mirando el mar que no cansa pensaba en "astilla en el alcá&ar donde el Ae nuestro se4or esperaba el unicornio. como sabían donde posaba.

donde los del castillo se ba4aban con las calores. pas% la noche como solía con Leonor mu de ma4ana fui al castillo porque me vieran los guardas de la puerta luego salí les dije que me iba a ba4ar en una pla a allí cerca. de allí a otro mes. cuando a era casi gastado el verano.hasta la tarde luego tiraría por caminos e'tra4os. para que los oficiales que tal dijeron no pudieran juntar sus palabras a mi determinaci$n. con lo que todos quedarían conformes en que a no podía tener mientes de escapar# B así lo hice9 dej% pasar un mes. uno le dijo al otro. al otro día. hallarían mis ropas en la pla a verían mis pisadas rastros entrando en la mar# 7as. pensarían que me había ahogado que me habían comido los peces a no me buscarían más# "on lo que o a mu buen paso me alej% de allí aquella noche la hice en el monte debajo de una encina. mas. así lo hice9 baj% a la pla a me desnud% entr% en el agua por dejar mis rastros pisadas marcadas en la arena derechamente hasta el mar. mas luego me fui dando un rodeo por dentro del agua hasta unas pe4as que al lado estaban# B en las dichas pe4as tenía escondidos de días antes un hatillo de ropa unos &apatos ciertos dineros que había juntado# B en vistiendo aquellas ropas me fui presto caminando por lugares solitarios ocultos a donde los huesos estaban en tomándolos me metí por medio del monte hasta que estuve a dos leguas de @agres donde a tom% el camino real que por toda la costa va hacia el saliente del sol. por donde o sabía que se iba a "astilla# B mi pensamiento era que luego que los del castillo me echaran en falta me buscaran. donde solían . hacia "astilla# 7as refle'ionaba lo fácil que sería a los oficiales del Ae buscar por los caminos a un hombre manco que mu pronto darían con mi rastro en alcan&ándome me condenarían a prisi$n más rigurosa perdería toda la libertad regalo en que hasta entonces me tuvieran# B estas cavilaciones me echaban para atrás unos días hasta que nuevamente me visitaba el pensamiento de escapar de allí# B estando en estas deliberaciones dudas un día que me cruc% paseando por donde bate el mar con dos oficiales del castillo. aunque fuera de broma. primero hacia la parte de Lisboa por donde no fuera buscado luego. a fui a parar a un pueblo que llaman @ilves allí compr% pan queso dormí en un pajar que pegado a la iglesia estaba. no fiándome de acercarme a nadie que me pudiera conocer dar parte de mí. luego fui al capellán al alcaide les pedí licencia para enterrar los huesos de fra Jordi en el sitio donde estaba el camposanto del castillo# B ellos me la dieron de buena gana o hice como que los enterraba allí hasta vino el capellán a cantar un responso donde o había puesto la cru&# 7as los huesos el unicornio quedaban ocultos entre unas pe4as que dan al mar en un sitio distante de allí casi media legua# B esto cumplido. me hi&o pensar que mi determinaci$n saldría mucho más creída si o fingía que enterraba los huesos allí. torciendo para donde el sol sale. al no verlos saliendo della. por hacerme broma9 6Este manco de los gEesos cualquier día se nos escapa a "astilla a dar tierra a los gEesos de su fraile como le prometi$6# B este sucedido.

seguí adelante aunque no me ocultaba como fugitivo tampoco procuraba encontrarme con guardias o justicias que pudieran pedirme filiaci$n# B la gente sencilla del campo se iba apiadando de mi manquedad a veces me daban fruta o sobras de comida con lo que o iba ahorrando de los pocos dinerillos que conmigo llevaba# B con esto a los veinticinco días llegu% al pueblo que dicen de @an -ntonio que es el postrero de (ortugal allí está el gran río Guadiana que va mu ancho crecido enfrente del mar es la linde de los dos reinos# B al otro lado del río está .dormir los pobres del camino antes de que se mostrara el día a estaba o en la vereda real. que hacía calor. sin ser notado# B despu%s de aquello.amonte que es pueblo de las -ndalucías del Ae nuestro se4or# B en llegando dormí en la pla a. despu%s de pensárselo un momento me dijo que subiera a la barca la empuj$ con otro hermano su o salimos al mar# B segCn iban dándole al remo sin cambiar palabra me pareci$ que miraban mucho el saco que a mis pies llevaba tuve miedo que me mataran me tiraran al mar para robarme. así que abrí el saco lo mostr% que vieran lo que dentro iba les dije9 6@on los huesos de un hombre santo que por promesa llevo a enterrar a "astilla de donde %l era6# B ellos no dijeron nada sino que siguieron remando con esto me pusieron en la otra parte del río en tierra firme# B o les di los dineros ellos se volvieron mu contentos# B este día en que pis% "astilla nuevamente fue el segundo de agosto del a4o de ?uestro @e4or Jesucristo mil cuatrocientos noventa dos# B me ech% el saco a cuestas con una alegría vigor que parecía como si me hubieran quitado de encima todas mis vejeces# B me fui entrando por entre las casillas de los pescadores de aquel sitio de .amonte me detuve a beber agua en una fuentecilla que a la parte de arriba queda# B el agua era la más clara dulce fría que nunca catara. están más espesos que en otras partes# "on esto dej% que amaneciera la ma4ana seguí mi camino por la pla a hasta dar con pescadores que sacaban del mar sus barcas# B algunos de ellos eran castellanos segCn entendí luego por el habla. pas% en a unas sin comer aquel día por no salir al camino donde en un momento pudieran desbaratarse todas mis fatigas de los días pasados si era conocido por los guardias ballesteros del Ae de (ortugal que en aquel lado. por ser linde frontera. en más fáciles jornadas más reposadamente. agua agradecida de mi retorno# B allí vino una samaritana piadosa que vio mi manquedad a traerme una escudilla de ciertos peces adobados que o comí con buenas hambres ella me los miraba comer preguntaba de d$nde venía o le dije que del reino de (ortugal luego le pregunt% si había por allí alguna casa de franciscanos pues traía un voto jurado que había de cumplir# B la mujer me dijo que a cinco leguas de allí había un monasterio que . en llegándome al que me pareci$ más despierto para el caso le mostr% los dineros que me quedaban le dije9 6Esto te do si me pasas al otro lado del río6# B %l me pregunt$ si era castellano o le dije que sí. como otro caminante cualquiera.

lo que o me sentí mu corrido de aquella mi poca paciencia descortesía luego hice reverencia pedí perd$n a aquel hidalgo que con los frailes hablaba que oí ser almirante llamarse "rist$bal "ol$n# B era la ocasi$n que aquellas naos partían para las !ndias por otros nuevos caminos más salvos cortos que ahora se descubrían# B o sentí lástima en viendo a aquella gente joven que tan animosamente se echaba al mar a sus peligros como tantos a4os atrás me echara o con mis compa4eros. como las de los portugueses. me volví a los frailes les dije cuál era mi recado les mostr% los huesos que traía a enterrar# B ellos me dijeron que los siguiera a su monasterio que allí cerca estaba era aquel de la Aábida del que me hablara la mujer de la víspera# B en llegando me esper% en un patio mientras ellos iban a darle aviso a su prior luego sali$ %l a verme era un anciano vigoroso de blancas barbas que me hi&o entrar a una cámara donde me ofreci$ asiento me pregunt$ si había comido luego me hi&o traer leche pan que o tom% de buena gana# B cuando hube acabado mi colaci$n %l escuch$ mis cuitas de qui%n eran los huesos que allí traía c$mo había estado veinte a4os fuera de "astilla en el servicio del Ae nuestro se4or# B cuando lo hubo escuchado todo. mas no dije palabra como discreto me estuve apartado hasta que las naos hubieron &arpado# B cuando a se alejaban las velas apenas se distinguían los hombres que desde los castillos de popa saludaban la tierra.llamaban de la Aábida que era de franciscanos me indic$ por d$nde más prestamente podía ir# "on esto despedíme de ella me puse en camino todo aquel día anduve por caminos de polvo que no eran nada a mi esfuer&o. cantando muchas veces el 6=e 8eum Laudamus6 por aquellas secas soledades hasta que se me hi&o de noche en un lugar que dicen de la (unta 2mbría donde las aguas de un río o ensenada me cerraron el paso# B un pescador que encontr% me dej$ dormir aquella noche en su barca se ofreci$ a llevarme al otro día al lugar de (alos que estaba en la costa de enfrente# B allí era donde los franciscanos estaban# B antes que amaneciera me despert$ echamos la barca al mar bogando con un hijo su o mancebo fue dándole vuelta a muchas tierras bajas donde los patos crían entre muchas ca4as# B luego salimos al mar en volviendo dimos en un puerto de pescadores donde había aparejadas tres carabelas una más grande las otras chicas. muchos son los . más vi en ellas tremolar las ense4as de "astilla# B en las tablas del embarcadero había gran copia de gente muchos hombres mujeres ni4os que se despedían unos de otros llorando como si para largo viaje partieran# B entre aquella confusi$n el hombre que me había traído me se4al$ a unos frailes que hablaban con otros hombres me dijo que aqu%llos eran los franciscanos que buscaba# . se levant$ se fue a la ventana estuvo mirando por ella al patio largo rato.los que me acerqu% bes% las cruces e hice reverencia el que parecía de más autoridad de entre ellos me dijo que podría más a salvo hablar conmigo en cuanto hubiera despedido con sus bendiciones a aquellos que se partían en las naos# . luego se volvi$ a mí me dijo9 6:ijo mío. como gravemente refle'ionando.

a veintiCn días de mar&o. donde a la sa&$n posaba. entr$ un hombre embo&ado le dio en la cabe&a un gran golpe con el mocho de una ballesta que traía# B el dicho golpe lo mat$ le ech$ los sesos de fuera# B aCn finalmente supe los otros cambios del reino en mi ausencia c$mo a Granada era tomada por la Aeina de "astilla no había más lindes ni fronteras ni guerra con los moros sino pa& e industria mucho concierto en los caminos del reino# B aunque el prior no me lo dijo. que tan desastrada vida llev$ tan mala muerte alcan&$6# B me hi&o saber c$mo el re Enrique nuestro se4or había muerto en el a4o del @e4or de mil cuatrocientos setenta cuatro. puesto el cuerpo sobre unas tablas viejas. a hombros de gentes alquiladas. sobre las gradas del altar ma or. escap$ enajenado de su seso del alcá&ar de 7adrid. con su licencia. determin% que a otro día me partiría a Ja%n para presentarme a mi se4or el "ondestable que luego. fuese para el (ardo a caballo. estando haciendo oraci$n donde solía. día de @an 3enito el bienaventurado. traicionado deservido por los que %l más quería. sabedor de esto. la Aeina do4a !sabel que 8ios mantenga por luengos tiempos buenos# B es dudoso que ella recompense tu manquedad fatigas pasadas en el servicio de su hermano porque en este tiempo que tC has estado ausente hubo una guerra mu cruel entre ella la hija del Ae Enrique por causa de la corona luego ella no ha favorecido a los que fueron fieles al partido de su hermano# B aCn más9 que aquellos que lo sirvieron fueron tan desdichados como %l. a doce días de diciembre# B fue que estando enfermo aquejado de cuerpo de alma. sin embalsamar# B primero lo llevaron a @an Jer$nimo del (aso de allí a Guadalupe donde le dieron sepultura# B o. sin más compa4ía que la de su triste&a# B salieron algunos criados en su seguimiento lo hallaron mu abatido tembloroso. o vine a saber que no había en "astilla lugar para caballeros pobres mucho menos mancos porque el tiempo de la caballería era pasado ahora vivíamos en el tiempo de los mercaderes de los que por sus manos hacen rico al Ae de los que comercian con industria perseverante trabajo# -quella noche dormí cen% con los criados del monasterio a otro día de ma4ana enterramos los huesos de fra Jordi de 7onserrate en un .cambios que ha habido en tu ausencia# El primero que el re al que tC tan devotamente quieres servir muri$ hace a dieciocho a4os ahora tiene el reino su hermanastra. iría en peregrinaci$n a Guadalupe llevaría conmigo el unicornio lo dejaría en aquella !glesia por e'voto# 7as el prior movi$ la cabe&a con triste&a me dijo que tampoco el "ondestable !ran&o vivía a que había muerto antes que su se4or el Ae Enrique de peor muerte# B fue que en el a4o de mil cuatrocientos setenta tres. lo mataron cuando oía misa en la iglesia 7a or# B fue que. tirado debajo de una encina lo volvieron luego al alcá&ar se ech$ en el lecho vestido mojado como estaba así muri$# B lo enterraron con la ropa sucia que llevaba puesta al morir. sin &apatos ni el lujo que a tan alta persona correspondía sin ceremonia.

en una esquina de la nave. antes quise dejarlo en donde el Ae descansaba que no lucrarme de %l porque. como si a nada fuera conmigo mi cuerpo fuera otro ajeno el verdadero hubiera muerto mucho tiempo atrás en aquellos tremedales de la tierra de los negros# B pasaba por muchos pueblos donde me daban limosnas por todos ellos iba contando mi historia al que quería oírla. sin labor ni le enda alguna# B aunque a veces me habían pasado ideas de socorrer mi mucha pobre&a vendiendo el unicornio a algCn boticario que me lo pagaría bien.cofrecillo de madera que sepultamos en una esquina del cementerio de los frailes. luego vino a mí un fraile de los que allí están me pregunt$ qu% cuita traía o se la dije le mostr% el unicornio que el Ae nuestro se4or quería que lo traía para e'voto del monasterio# B %l lo tom$ silenciosamente estuvo larga pie&a con %l en las manos sin decir palabra luego me llev$ a donde estaba la sepultura del Ae . algo más grande que las otras. le hubiera gustado descansar en aquella sombra fresca que allá quedaba bien aposentado despu%s de tanto mundo corrido en mi compa4a tanto de vivo como de muerto# B me subi$ un nudo a la garganta silenciosamente fui llorando mu copiosa desahogadamente lo que en los a4os de desventura no llorara mientras los frailes decían su responso con las palabras los latines con que ellos suelen enterrar a los su os# B el prior luego me puso una mano en el hombro por consolarme silenciosamente tornamos a la iglesia# B pasando adelante. con su mucha grosura. me despedí el prior me dio &apatos nuevos comida para el camino algunas monedas# B tom% la derrota del @eptentri$n determinado a ir primero a Guadalupe antes que a otro lugar# B así fui caminando sobre el polvo de los caminos soportando los soles los perros que me ladraban. a la sombra de un casta4o grande que asomaba del otro lado por encima de la tapia# B o pens% que a %l. a los dos días de aquello. hecho o gentil apuesto caballero que no tenía nada que envidiar a nadie ni en fuer&as ni en virtud. ni en vida caudalosa que ir gastando como si fuera venero de no secarse nunca# B estaba la iglesia oscura luego fui a donde el altar ma or allí me arrodill% mu devotamente delante de la lamparilla estuve gran pie&a re&ando por el ánima del Ae nuestro se4or por la del "ondestable por fra Jordi de 7onserrate por -ndr%s de (remi$ por todos los otros por mi se4ora do4a Josefina que tan tiernamente se parti$ de mí la Cltima ve& que nos vi%ramos sin saber que era para siempre en esta vida mortal# B cuando hube derramado muchas lágrimas a me retiraba. . sobre la cual se apiadaban luego de mí me dejaban dormir en los pajares me sacaban escudillas de sopa gachas las otras pocas labores que mi despoblada boca consiente# B todos se asombraban cuando les decía qu% a4os tenía de que tan prestamente pueda gastarse un hombre# B de esta manera llegu% una ma4ana a Guadalupe entr% llorando mu copiosamente de recordar la otra ve& que allí llegara buscando al Ae sin hallarlo. que era una piedra lisa.

los -cad%micos de la :istoria. en un po o alto que había. envueltos en un sudario de lino. cu a momia no ofrecía material de estudio# En la otra caja. en el lado del Evangelio del altar ma or. ((# Julio Elor&a."áceres/ En el Aeal 7onasterio de la villa de Guadalupe. se encontraron restos momificados. arrimado a donde daba el sol suave de la tarde# B vini%ronme todos estos recuerdos arreci% en el llorar así estuve de luengo hasta que se hi&o de noche se cerraron las puertas de la iglesia empe&aron a tiritar las estrellas en somo del cielo ladraron perros a lo lejos o me partí de allí. e'celentísimos se4ores 8# 7anuel G$me& 7oreno 8on Gregorio 7ara4$n (osadillo el "orrespondiente en "áceres 8on 7iguel >rtí 3elmonte. pero mu destruidos. "laudio L$pe&.Fqu% boticario iba a pagarme el alto precio que aquel peda&o de hueso ennegrecido lleno de rajas había costado a cuantos en su busca partimos veinte a4os atrásG B con esto salí de la iglesia estaba tan cansado desfallecido que me sent% fuera. previa autori&aci$n del Emmo# @r# "ardenal -r&obispo de =oledo del 7# A# ># (rovincial de la @eráfica (rovincia de -ndalucía. se presentaron todos en la iglesia de ?uestra @e4ora para abrir los sepulcros donde se encuentran los restos de la Aeina do4a 7aría de -rag$n de Enrique !V de "astilla# Huitada la tabla medioJrelieve que se encuentra debajo del cuadro de la -nunciaci$n. qued$ al descubierto una galería con b$veda de medio ca4$n arco apuntado. del siglo XV!!# En una de ellas. donde había dos cajas de madera. en presencia del 7# A# (# (rovincial. 1r# 1rancisco @# Ouloaga. solo sin camino# E p ílo g o 6-cta de la E'humaci$n del cadáver de Enrique !V6 Aeal 7onasterio de Guadalupe . de la Aeina 8o4a 7aría. en la noche del diecinueve de octubre de mil novecientos cuarenta seis. envueltos en un damasco . lisas. -rcángel 3orrado Enrique Escribano. los restos de Enrique !V.

se procedi$ otra ve& al cierre de la galería. retirando un tro&o peque4o de damasco para su estudio. cal&as o borceguíes# @e procedi$ a la medici$n antropol$gica de la momia e'amen de las telas. fecha ut supra# . remitido para su e'amen e identificaci$n al !nstituto de 3iología -nimal del "#@#!#"#. el cual pasará al 7useo de telas bordados del Aeal 7onasterio# En un ángulo del dicho caj$n se encontr$ un objeto fusiforme gris que. colocando la tabla de medio relieve del retablo firmando este -cta los ((# 1ranciscanos los 7iembros de la "omisi$n testigos. certifico en Guadalupe. sudario de lino.brocado del siglo XV.ha catorce firmas#/ 1in . restos de ropa de terciopelo. result$ ser un fragmento de cuerno de rinoceronte africano# =erminados de tomar los datos necesarios para la redacci$n del informe a la Aeal -cademia de la :istoria. como @ecretario. cu as firmas aparecen a continuaci$n# 8e todo lo cual o.

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