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EL ORDEN DE LA NATURALEZA

Charles S. Peirce (1878)
Traducció cas!ella a de "ua #arr$d% (&''1) P.122: Popular Science Monthly 13 (junio 1878): 203-217. [También publicado en W3: 306-22 y en CP 6.3 !-"27#. $n el %uin&o en'ayo de ()lu'&*a&ion'(+ Pei*ce 'e en,*en&a a la opini-n de .ill de %ue la uni,o*midad de la na&u*ale/a e' la 0nica 1a*an&2a pa*a la inducci-n y pa*a la &eo*2a e'&ablecida en el a*&2culo p*eceden&e: %ue la inducci-n debie*a 'e* e3plicada po* la doc&*ina de la' p*obabilidade' (la cual+ como *e'al&a+ no debie*a con'&i&ui* un p*oblema pa*a la *eli1i-n). P*oclama &ambién+ como 4i/o a &*a5é' de &oda 'u 5ida+ %ue (la men&e de un 4omb*e e'&6 ,ue*&emen&e adap&ada a la comp*en'i-n del mundo(+ una capacidad e3plicada como el *e'ul&ado de la 'elecci-n na&u*al y como ,undamen&al pa*a el é3i&o en el *a/onamien&o deduc&i5o (o 4ip-&e'i'). 7inalmen&e+ 'e 5uel5e 4acia al1una' de la' cue'&ione' co'mol-1ica' %ue ab*en la l2nea de in5e'&i1aci-n %ue culmina*6 e5en&ualmen&e en 'u conje&u*a ace*ca del eni1ma del uni5e*'o.

( Cualquier proposición que concierna de algún modo al orden de la Naturaleza ha de tocar más o menos a la religión. n nuestros d!as" la creencia" incluso en estos asuntos" depende más y más de la o#ser$ación de los hechos. Si se encuentra en el uni$erso una ordenación considera#le y uni$ersal" de#e ha#er alguna causa para esta regularidad y la ciencia tiene que considerar qu% hipótesis podr!an dar cuenta del &enómeno. 'na manera de dar cuenta de %l" ciertamente" ser!a suponer que el mundo está ordenado por un poder superior. Pero si no hay nada en la su(eción uni$ersal de los &enómenos a leyes" ni tampoco en el carácter de esas leyes en s! mismas )como que sean #ene$olentes" #ellas" económicas" etc.*" que $aya a pro#ar la e+istencia de un go#ernador del uni$erso" di&!cilmente puede anticiparse que se encontrará alguna otra clase de e$idencia que tenga mucho peso en mentes emancipadas de la tiran!a de la tradición. Con todo" no puede decirse en $erdad que incluso una decisión a#solutamente negati$a de esa cuestión pudiera destruir para siempre la religión" por cuanto hay tipos de &e en los que" por mucho que di&ieran de la nuestra propia" reconocemos aquellos caracteres esenciales que las hacen dignas de llamarse religiones y que" aun as!" no postulan una deidad realmente e+istente. ,quella" por e(emplo" que ha tenido el seguimiento más numeroso" y de ninguna manera el menos inteligente" que cualquier otra so#re la &az de la tierra" ense-a que la .i$inidad en su más alta per&ección está desligada del mundo en un estado de sue-o pro&undo y eterno que realmente no di&iere de la no/e+istencia" se le llame o no con ese nom#re. Ninguna mente cándida que haya seguido los escritos de M. 0acherot puede negar con &acilidad que su religión es tan 1

eidad se presenta a s! misma a . Se supone que la materia está compuesta de mol%culas que o#edecen a las leyes de la mecánica y e(ercen ciertas atracciones una so#re otra3 y es a estas regularidades )de las que no hay ningún intento de e+plicación* a lo que el sistema solar de#er!a su organización general" y no al azar. Con&ieso que hay un aspecto en el que cualquiera de esas posiciones me parece más congruente con la actitud religiosa que aquella de una teolog!a que se sostiene so#re e$idencias3 porque tan pronto la .seria como pueda serlo1. l adora lo Per&ecto" el 2deal Supremo3 pero conci#e que la misma noción de 2deal repugna a su e+istencia real.nselmo y . 89Cuán a menudo8" dice el arzo#ispo :illotson" 8podr!a un hom#re" despu%s de que hu#iera mezclado un montón de letras en una #olsa" lanzarlas a $oleo so#re el suelo antes de que cayesen &ormando un poema e+acto" ciertamente" o lo su&iciente para hacer un #uen discurso en prosa. . 0acherot encuentra acorde con su razón a&irmar que la no/e+istencia es un carácter esencial de lo per&ecto" as! como S.e hecho" M. 4u% clase de concepción de#er!amos tener del uni$erso" cómo pensar acerca del con(unto5 de las cosas" es un pro#lema &undamental en la teor!a del razonamiento. (( l intento leg!timo de los hom#res cient!&icos es ahora" como lo &ue hace 6377 a-os" dar una e+plicación de la &ormación del sistema solar y del en(am#re de estrellas que &orma la gala+ia" mediante el concurso &ortuito de átomos.ios y se hincan enseguida so#re sus rodillas3 mientras que el teólogo de e$idencias demandará primero que la di$ina aparición se identi&ique a s! misma y sólo despu%s de ha#er escrutado sus credenciales y sopesado las pro#a#ilidades de que se encuentre entre la totalidad de las e+istencias" rendirá &inalmente su circunspecto homena(e" pensando que no hay caracteres que puedan ser adora#les e+cepto aquellos que pertenecen a una cosa real. Por otra parte" si puede mostrarse que no hay nada por el estilo que descu#rir" sino que cada regularidad descu#ri#le es de rango limitado" esto" a su $ez" ser!a de importancia lógica. Si pudi%ramos descu#rir cualquier caracter!stica general del uni$erso" cualquier costum#re en los caminos de la Naturaleza" cualquier ley aplica#le en todas partes y uni$ersalmente $álida" seme(ante descu#rimiento nos ser!a de tan singular ayuda en todo nuestro razonamiento &uturo que merecer!a un lugar casi a la ca#eza de los principios de la lógica. l mayor e+positor de esa teor!a" cuando se le preguntó cómo pod!a escri#ir un li#ro inmenso acerca del sistema del mundo sin una sola mención de su autor" replicó" de modo muy lógico" 8no $i ninguna necesidad de esa hipótesis86. Pero" en $erdad" no hay nada ateo en la teor!a" nada más de lo que ha#!a en esa respuesta.escartes encontraron acorde con la suya a&irmar el e+tremo contrario. . Si alguno ha mantenido alguna $ez que el uni$erso es un puro lanzamiento de los dados" los teólogos le han re&utado a#undantemente. <= no puede hacerse al azar un peque-o li#ro con tanta &acilidad como ese gran $olumen del mundo>83 l mundo de azar que aparece aqu! tan di&erente de aquel en el que $i$imos" ser!a uno en el que no ha#r!a leyes" siendo los caracteres de las di&erentes cosas enteramente independientes3 de modo que" aun cuando una muestra de cualquier clase de o#(etos mostrase alguna $ez un carácter pre$alecedor" sólo podr!a ser por accidente" 6 .nselmo o a 0acherot" y mani&iesta sus gloriosos atri#utos" ya sea en una $isión de noche o de d!a" am#os reconocen a su adora#le .

#c.@cde a#C. Pero si el mundo &orma un poema e+acto o no" es otra cuestión.#Cd a@Cd . 0emos por tanto que en un mundo en el que no hu#iese uni&ormidades" ninguna com#inación lógicamente posi#le de caracteres estar!a e+cluida" sino que toda com#inación e+istir!a en algún o#(eto.e .@c.e a#cd a#cde 3 . no se encuentra nunca en com#inación con la cualidad C? por e(emplo" supongan que la cualidad de la idiotez no se encuentra nunca en com#inación con aquella de tener un cere#ro #ien desarrollado. a@C. . . a#C.#C.e a#Cd a#Cde a#c. 0aldrá la pena" entonces" preguntarse por el grado de ordenamiento en el uni$erso3 y" para empezar" preguntemos si el mundo en el que $i$imos está algo más ordenado que lo que estar!a un mundo/azar." @" C" . Cualquier uni&ormidad o ley de la Naturaleza puede ser enunciada en la &orma 8todo . a@c.#c.@C.#cde a@cde .@cd .e .@Cd ." es una uni&ormidad en el mundo.e . es de la clase C" o cualquier cosa de la clase ." " y sus negati$os con a" #" c" d" e3 y entonces" puesto que ha#r!a 6 ele$ado a cinco o 36 com#inaciones di&erentes de estos caracteres" completamente determinados en re&erencia a cada uno de ellos" ese mundo tendr!a (ustamente 36 o#(etos en %l" siendo sus caracteres como en la ta#la siguiente? :a#la 2 . Pero dos o#(etos no/id%nticos de#en di&erir en alguno de sus caracteres" aunque sólo sea en el carácter de estar en tal/ y/tal sitio. =" en sentido opuesto" todo caso de la no/ocurrencia de una com#inación de caracteres constituir!a una uni&ormidad en la Naturaleza.e a@C.#C.@C.#cd a@cd . Por tanto" supongan que la cualidad .#Cde a@Cde . .@Cde . es @83 como" todo rayo de luz es una l!nea no cur$ada" todo cuerpo está acelerado hacia el centro la tierra" etc. ntonces" nada de la clase . . que no sea @83 no hay un rayo cur$ado3 no hay ningún cuerpo no acelerado hacia la tierra3 de modo que la uni&ormidad consiste en la no/ocurrencia en la Naturaleza de una cierta com#inación de caracteres )en este caso" la com#inación de ser . Cualesquiera que sean las demás conclusiones a las que podamos llegar respecto al orden del uni$erso" esto ha de considerarse como sólidamente esta#lecido? que el mundo no es una mera miscelánea al azar. con ser no/@* A.y ninguna proposición general podr!a esta#lecerse (amás. es de la clase no/C )o digamos" todo idiota tiene un cere#ro poco desarrollado*" lo cual" siendo algo uni$ersalmente $erdadero de todo . a#c.e a@c.@c. Cuando miramos a los cielos por la noche" perci#imos prontamente que las estrellas no están simplemente salpicando la #ó$eda celestial3 pero tampoco parece ha#er ningún sistema preciso en su ordenación. Por tanto" si hu#iera sólo cinco caracteres simples en un mundo seme(anteC" podr!amos denominarlos con .e . Buego" precisamente la misma com#inación de caracteres no podr!a encontrarse en dos o#(etos di&erentes3 y" consecuentemente" en un mundo/azar" toda com#inación que en$ol$iera tanto lo positi$o como lo negati$o de cada carácter pertenecer!a a una sola cosa. sto es lo mismo que decir 8no e+iste ningún .

ste carácter" como cualquier otro" tiene su correspondiente negati$o no/sin/.Por e(emplo" si los cinco caracteres primarios &uesen du*o" dulce" . Si" por cuestión de nomenclatura" los caracteres peculiares del mismo grupo se consideran solamente como aspectos di&erentes del mismo carácter" entonces A . =" #re$emente" mientras e+ista una cierta cantidad de orden en el mundo" parecerá que el mundo no está tan ordenado como podr!a estarlo" y" por e(emplo" no tanto como lo estar!a un mundo de puro azar." y sin/@/idad" pose!do por cualquier cosa e+cepto por @. 4./@/ idad. s o#$io que lo que se ha mostrado" por tanto" $erdadero de dos cosas es" mu&a&i' mu&andi" $erdadero de cualquier número de cosas. stos dos caracteres están unidos en todo menos e+cepto en . y @" no compartido por ninguna otra.777 hom#res ciegos que &uesen en$iados desde las distintas partes remotas de 2nglaterra" caminar arri#a y a#a(o antes de que todos se encontrasen en las llanuras de Salis#ury" quedando &ormados con el orden e+acto de un e(%rcito> Pues aun eso es mucho más &ácil de imaginar que el que las innumera#les partes de materia ciega se presenten a s! mismas &ormando un mundo8 C." tanto como sus positi$os" ci$ismo" igualdad" etc. Se supone que las leyes del espacio están" en ese caso" r!gidamente preser$adas" y hay tam#i%n una cierta dosis de regularidad en la &ormación de las letras.. Cuando se saca una cantidad de letras de una #olsa" la apariencia de desorden se de#e a la circunstancia de que los &enómenos sólo son &ortuitos en parte. so es muy $erdadero" pero en el mundo real" los cie1o' no están en a#soluto" en la medida en que podemos $er" &ormados en algún orden particular. Para pro#ar el teorema mostrar% qu% carácter tienen en común dos cosas cualesquiera" .*a1an&e" 5e*de" b*illan&e" ha#r!a un o#(eto que reunir!a todas estas cualidades" uno que ser!a duro" dulce" &ragante y $erde" pero no #rillante3 uno que ser!a duro" dulce" &ragante y #rillante" pero no $erde3 uno que ser!a duro" dulce y &ragante" pero ni $erde ni #rillante3 y as! con todas las com#inaciones./idad" pose!do por cualquier cosa e+cepto por . ste principio es que cualquier pluralidad o montón de o#(etos cualquiera tiene algún carácter en común )no importa lo insigni&icante que sea* que es peculiar de ellos y no es compartido por ninguno más.. l resultado es que algunos elementos están ordenados y otros desordenados" que es precisamente lo que o#ser$amos en el mundo real. :illotson" en el pasa(e del que se ha citado una parte" sigue con la pregunta" 8<cuánto tiempo podr!an 67. Bas cosas" . ni @" pero lo posee cualquier otra cosa./@/idad" y %ste último es el carácter pose!do tanto por ./idad y @/idad. ste no lo poseen ni . Correspondiendo a estos caracteres positi$os están los caracteres negati$os" sin/. . n cualquier mundo" entonces" de#e ha#er un carácter peculiar de cada posi#le grupo de o#(etos. y @" se distinguen cada una de ellas de todas las demás cosas por la posesión de ciertos caracteres que podemos nom#rar como . como por @" y por nada más. y @3 y esta unión de los caracteres sin/. Pero nunca podemos llegar al &ondo de esta cuestión hasta que tenemos en cuenta un principio lógico altamente importanteD que ahora procedo a enunciar. Ba pala#ra 8carácter8 se toma aqu! en un sentido que incluye tam#i%n caracteres negati$os tales como no/ci$ismo" desigualdad" etc./idad y sin/@/idad &orma un carácter compuesto al que puede darse el t%rmino de sin/. sto es a lo que se aseme(ar!a un mundo completamente al azar" y" ciertamente" no podr!a imaginarse nada más sistemático.

n primer lugar" no ha#r!a nada para desconcertarnos en un mundo seme(ante. star!amos per&ectamente li#res de cualquier responsa#ilidad y no ha#r!a nada que hacer e+cepto dis&rutar o su&rir" pasara lo que pasase.6ED caracteres" que no ser!an todos independientes sino que tendr!an todas las relaciones posi#les entre ellos.podemos decir que ha#rá precisamente un carácter para cada posi#le grupo de o#(etos. No tendr!amos memoria" porque depende de una ley de nuestra organización.6EA.EDF. n segundo lugar" ninguna acción nuestra y ningún e$ento de la Naturaleza tendr!a consecuencias importantes en un mundo seme(ante. :endrá entonces un carácter separado para cada uno de los 31 grupos )con la no/e+istencia hacen 36 ó dos ele$ado a C* mostrados en la ta#la siguiente? :a#la 22 αβχδ αβχε αβδε αχδε βχδε αβ α αχ β αδ χ αε δ βχ ε βδ βε χδ χε δε αβχ αβδ αβε αχδ αχε αδε βχδ βχε βδε χδε αβχδε sto muestra que hay una contradicción en$uelta en la misma idea de un mundo/ azar" porque en un mundo de 36 cosas" en lugar de ha#er solamente 3 ele$ado a cinco o 6A3 caracteres" como hemos $isto que la noción de un mundo/azar requiere" ha#r!a de hecho no menos de 6 ele$ado a 36" o A. l uni$erso entero tendr!a un aire tal de sistema y regularidad per&ecta que no ha#r!a nada que preguntar. ntonces" en lugar de intentar imaginar un mundo en el que no ha#r!a uni&ormidades" supongamos uno en el que ninguna de las uni&ormidades tu$iera relación con los caracteres interesantes o importantes para nosotros. Por tanto" supongan un mundo que contiene cinco cosas" α+ β+ χ+ δ+ ε. l peque-o número de cualidades que encontrasen directamente los sentidos ser!an las que proporcionaran la cla$e para cualquier cosa que posi#lemente pudiese interesarnos. Por tanto" no ha#r!a nada para estimular o desarrollar ni la mente ni la $oluntad" y" consecuentemente" no actuar!amos ni pensar!amos. Con o#(eto de descender de este punto de $ista a#stracto" es requisito considerar los caracteres de las cosas como relati$os a las percepciones y a las potencias acti$as de los seres $i$os. 0emos además que en tanto consideramos los caracteres a#stractamente" sin consideración de su importancia relati$a" etc." no hay posi#ilidad de un mayor o menor grado de ordenación en el mundo" estando el sistema completo de relación entre los di&erentes caracteres dado por mera lógica3 esto es" estando implicado en aquellos hechos que son admitidos tácitamente tan pronto como admitimos que hay alguna cosa tal como razonamiento. 2ncluso si tu$i%ramos C .

#unoHas" AG. Pero supongan que" en lugar de considerar un carácter por pre$alecer en la muestra" designamos un carácter antes de tomar la muestra" seleccionándolo por su importancia" o#$iedad u otro punto de inter%s.#eille" F7. ntonces" dos muestras considera#les sacadas aleatoriamente tienen una e+trema pro#a#ilidad de coincidir apro+imadamente respecto a la proporción de ocurrencias de un carácter as! D . .ccords" AC. s &ácil $er que el número de coincidencias accidentales de esta clase prácticamente no tendr!a t%rmino. Para ilustrar esto" tomo las edades en el momento de la muerte de los cinco primeros poetas dados en el 8io1*ap4ical 9ic&iona*y de Wheeler. 6. Podemos decir" por consiguiente" que un mundo de azar es simplemente nuestro mundo real $isto desde la posición de un animal en el momento preciso de desaparición de la inteligencia. Ba di&erencia de los dos d!gitos que componen el número di$idida entre tres de(a un resto de uno.algún sentido" estar!amos situados con respecto a un mundo seme(ante precisamente como los o#(etos inanimados lo están con respecto al mundo presente" siempre que supongamos que estos o#(etos tiene una consciencia a#solutamente transitoria e instantánea sin memoria /una suposición que es una mera &orma de ha#lar" porque eso no ser!a consciencia en a#soluto. Si" entonces" &uese pro#a#le que un segundo lote coincidiera con el primero en la mayor!a de estos aspectos" podr!amos #asar en esta consideración una in&erencia respecto de cualquiera de estos caracteres. Son? . l mundo real es casi una miscelánea al azar para la mente de un pólipo. Ba suma de los &actores primos de cada edad" incluido el uno" es di$isi#le entre tres.#ulola" GA. ((( n el último de estos art!culosF" e+aminamos la naturaleza del razonamiento inducti$o o sint%tico. l inter%s que las uni&ormidades de la Naturaleza tienen para un animal mide su lugar en la escala de la inteligencia. Se toma un número de espec!menes de una clase" no por selección desde dentro de esa clase sino al azar. . stas cinco edades tienen los siguientes caracteres en común? 1.agard" AG. ncontramos que era un proceso de muestreo.ios" a menos que se mantenga que la e+istencia de una mente &inita prue#a la e+istencia de una in&inita. Pero una in&erencia tal no ser!a de la naturaleza de la inducción ni ser!a $álida )e+cepto en casos especiales*" porque la amplia mayor!a de los puntos de coincidencia sacados en la primera muestra generalmente ser!an por entero accidentales y tam#i%n insigni&icantes. Por tanto" nada puede e+traerse desde la ordenación de la Naturaleza respecto de la e+istencia de . 3. . stos espec!menes coincidirán en un gran número de aspectos. l primer d!gito ele$ado a la potencia indicada por el segundo y di$idido entre tres de(a un resto de uno. .

e*encia de %ue un ca*6c&e* de'i1nado p*e5iamen&e &iene ap*o3imadamen&e la mi'ma . Bo que es $erdad de dos caracteres es $erdad de cualquier número limitado. sto será hacer dos in&erencias inducti$as de una sola $ez3 y" por supuesto" tenemos menos certeza de que am#as darán conclusiones correctas de la que tendr!amos si hici%ramos cada una separadamente. Ba aplicación es esta? el hecho de que cosas di&erentes pertenezcan a la misma clase constituye la similitud de circunstancias" y la inducción es #uena" siempre que esta similitud sea 8su&iciente8. ste análisis de la inducción tiene" me a$enturo a pensar" $arias imper&ecciones" hacia algunas de las cuales podr!a ser útil llamar la atención. Ba demostración de esta teor!a de la inducción descansa so#re principios y sigue m%todos que son aceptados por todos aquellos que e+hi#en en otros asuntos el particular conocimiento y &uerza mental que les cuali&ica para (uzgar so#re esto. Si el carácter no se designa pre$iamente" entonces" una muestra en la que se encuentra que es pre$alecedor puede ser$ir solamente para sugerir que podr!a ser pre$alecedor en toda la clase.hora #ien" el número de caracteres que tienen algún inter%s considera#le para nosotros en re&erencia a alguna clase de o#(etos es más moderado de lo que podr!a suponerse. s $erdad F . :a in. .elegido.*ecuencia de ocu**encia en &oda una cla'e %ue la %ue &iene en una mue'&*a de e'a cla'e &omada al a/a*+ e' inducci-n . n tanto que nos cercioraremos de e+aminar cualquier muestra con re&erencia a estos caracteres" pueden considerarse no e+actamente como predesignados sino como predeterminados )lo que lle$a a la misma cosa*3 y podemos in&erir" si nos place" que la muestra representa a la clase en todos estos aspectos" recordando solamente que %sta no es una in&erencia tan segura como lo ser!a si la cualidad particular que se #usca hu#iera sido &i(ada de antemano. Bo que ocurre una $ez es que se encuentra que un número de estas cosas tiene un cierto carácter3 lo que puede esperarse" entonces" que ocurra de nue$o tan a menudo como concurran de nue$o las circunstancias consiste en esto" en que todas las cosas pertenecientes a la misma clase de#er!an tener el mismo carácter. Iohn Stuart Mill /a sa#er" que la inducción depende para su $alidez de la uni&ormidad de la Naturaleza/ esto es" so#re el principio de que lo que ocurre una $ez" #a(o un grado su&iciente de similitud de circunstancias" ocurrirá de nue$o tan a menudo como concurran las mismas circunstanciasG. Ba opinión más e+tendida en el asunto es una que &ue muy promo$ida por Mr. Ba teor!a misma" sin em#argo" parece no ha#%rseles ocurrido" de modo #astante ine+plica#le" a ninguno de los escritores que han emprendido una e+plicación del razonamiento sint%tico. Podemos considerar esta suposición como una in&erencia si queremos /una in&erencia de posi#ilidad3 pero ha de sacarse una segunda muestra para e$aluar la cuestión de si el carácter es realmente pre$alecedor. n primer lugar" cuando meto mi mano en una #olsa y saco un pu-ado de (ud!as" y" al encontrar que tres cuartas partes de ellas son negras" in&iero que apro+imadamente tres cuartas partes de todas las de la #olsa son negras" mi in&erencia es o#$iamente de la misma clase que si hu#iera encontrado cualquier proporción más grande" o completa" de la muestra negra y hu#iera asumido que representa#a en ese aspecto al resto del contenido de la #olsa. Pero el análisis en cuestión di&!cilmente parece adaptado a la e+plicación de esta inducción p*opo*cionada" donde la conclusión" en lugar de ser que un cierto e$ento sucede uni&ormemente #a(o ciertas circunstancias" es precisamente que no ocurre uni&ormemente sino que ocurre solamente en una cierta proporción de casos. n lugar de designar de antemano un único carácter en re&erencia al cual e+aminaremos una muestra" podemos designar dos y usar la misma muestra para determinar las &recuencias relati$as de am#os.

.e acuerdo con esto" Mr. n tercer lugar" decir que las inducciones son $erdaderas porque e$entos similares suceden en circunstancias similares /o" lo que es lo mismo" porque o#(etos similares en algunos aspectos tienen pro#a#ilidades de ser similares en otros/ es pasar por alto aquellas condiciones que realmente son esenciales para la $alidez de las inducciones. .ntes de que se supiera que el color no es usualmente un carácter de los g%neros" ha#!a ciertamente una pro#a#ilidad considera#le de que todos los cisnes &uesen #lancos.que la muestra completa puede considerarse como un o#(eto singular" y que la in&erencia puede hacerse #a(o la &órmula propuesta considerando que la conclusión sea que cualquier muestra similar mostrará una proporción similar entre sus constituyentes. Pero es matemáticamente demostra#le que una in&erencia inducti$a puede tener un grado de pro#a#ilidad tan alto como uno quiera independientemente de cualquier conocimiento antecedente de la constancia del carácter in&erido. Cuando tomamos en cuenta todo los caracteres" cualquier par de o#(etos se aseme(a a otro en e+actamente tantos particulares como cualquier otro par. stos son los aspectos esenciales de la inducción" y no quedan reconocidos al atri#uir la $alidez de la inducción a la uni&ormidad de la Naturaleza. Mill dice que" a pesar de que los europeos no conoc!an ningún otro cisne sal$o los cisnes #lancos durante miles de a-os" aun as!" la in&erencia de que todos los cisnes eran #lancos no era 8una #uena inducción8" porque no se sa#!a que el color era un carácter gen%rico usual )de hecho" no lo es en a#soluto*E. Ba inducción sólo tiene toda su &uerza cuando el carácter al que concierne ha sido designado antes de e+aminar la muestra. Si nos limitamos a caracteres que tengan para nosotros alguna importancia" inter%s u o#$iedad" entonces puede e+traerse una conclusión sint%tica" pero sólo con la condición de que los espec!menes por los que (uzgamos hayan sido elegidos al azar de la clase respecto de la que $amos a &ormar un (uicio" y no seleccionados como pertenecientes a alguna su#clase. 'na aplicación deducti$a de esta proposición general ha#r!a so#repasado con mucho la pro#a#ilidad de la #lancura uni$ersal de los cisnes antes de que la especie negra &uese descu#ierta. n segundo lugar" si la uni&ormidad de la Naturaleza &uera la única garant!a de la inducción" no tendr!amos derecho a hacer ninguna respecto de un carácter acerca de cuya constancia no supi%semos nada. No me sorprende" por tanto" que aquellos que adoptan esa teor!a hayan dado reglas erróneas para la conducción del razonamiento" ni que a la luz del ulterior progreso cient!&ico se pro#ara que la mayor!a de los e(emplos propuestos por Mr. Pero el dar cuenta de la cuestión mediante un principio de la Naturaleza" incluso si &uese satis&actorio en otros aspectos" presenta la &atal des$enta(a de de(arnos &lotando casi tanto como antes respecto del m%todo correcto de la inducción. Mill en su primera edición como modelos de lo que las inducciones de#ieran ser eran tan particularmente desa&ortunados que hu#ieron de ser reemplazados en ediciones G . Pero esto es tratar la inducción como si descansase so#re un solo e(emplo" lo que da una idea muy &alsa de su pro#a#ilidad. Ba e+plicación de la inducción por la doctrina de las posi#ilidades" dada en el último de estos ensayos 17" no es una mera &órmula meta&!sica sino una de la que pueden deducirse sistemáticamente y con &uerza matemática todas las reglas del razonamiento sint%tico. Pero el estudio ulterior de los g%neros de los animales condu(o a la inducción de su no/uni&ormidad respecto del color. Cuando sa#emos algo respecto de la constancia general o inconstancia de un carácter" la aplicación de ese conocimiento general a la clase particular con la que se relaciona cualquier inducción" aunque sir$e para aumentar o disminuir la &uerza de la inducción" es de naturaleza deducti$a y no inducti$a" como cualquier aplicación de conocimiento general a casos particulares.

hora #ien" de estos puntos" la e+citación de uno no puede ciertamente producir por s! sola la percepción de una super&icie" y" consecuentemente" tampoco el agregado de todas las sensaciones puede conducir a eso. Por el contrario" es un corolario &ácil del teorema al que aca#a de hacerse re&erencia que toda regla emp!rica tiene una e+cepción. . Pero ciertas de nuestras inducciones presentan una apro+imación tan e+traordinaria a la uni$ersalidad que" incluso si hemos de suponer que no son estrictamente $erdades uni$ersales" no podemos pensar posi#lemente que se han alcanzado meramente por accidente. Pero" aunque e+iste una causa para todo e$ento" y es de un tipo suscepti#le de descu#rirse" sin em#argo" si no hu#iese nada que nos guiase al descu#rimiento" si hu#i%ramos de re#uscar entre todos los e$entos en el mundo sin ningún rastro" si" por e(emplo" pudiese suponerse igualmente que el se+o de un ni-o como depende de la con&iguración de los planetas" de lo que estu$iese sucediendo en los ant!podas o de cualquier otra cosa /entonces el descu#rimiento no tendr!a ninguna posi#ilidad de lle$arse a ca#o nunca. se espacio no se perci#e inmediatamente pero s! está uni$ersalmente admitido3 y una cognición mediata es lo que se llama una in&erencia" y es su(eto del criticismo de la lógica. Con todo" ni %l ni ninguno de sus disc!pulos parecen ha#er sido conducidos a sospechar" en lo más m!nimo" de la per&ecta solidez del marco de tra#a(o que ela#oraron para sostener con seguridad a la mente en su paso de lo conocido a lo desconocido" a pesar de que en su primera prue#a no respondió tan #ien como se espera#a. Mill podr!a ha#er #asado una inducción en e'a circunstancia" especialmente en tanto su principio declarado es que si la conclusión de una inducción resulta ser &alsa" no puede ha#er sido una #uena inducción. @erJeley insiste principalmente en la imposi#ilidad de $er directamente la tercera dimensión del espacio" ya que la retina del o(o es una super&icie. Ba &orma en que se enuncia ha#itualmente este principio es que &odo e5en&o 4a de &ene* una cau'a. 'no ha#r!a supuesto que Mr. n re&erencia al espacio" el o#ispo @erJeley mostró el primero" de una manera muy concluyente" que no era una cosa 5i'&a sino una cosa in.posteriores. Pero" <qu% E .e*ida11. 4ue siempre descu#rimos las causas precisas de las cosas" que cualquier inducción" sea la que sea" es a#solutamente sin e+cepción" es lo que no tenemos derecho a asumir. s un conglomerado de agu(as ner$iosas dirigidas hacia la luz que son sensiti$as sólo en sus puntos e+tremos" estando estos puntos a distancias considera#les unos de otros en comparación con sus áreas. Pero ciertas relaciones su#sisten entre las e+citaciones de di&erentes puntos/ner$iosos" y esas constituyen las premisas so#re las que está &undada la hipótesis del espacio" y de las cuales se in&iere. () Cuando hemos sacado cualquier inducción estad!stica /tal" por e(emplo" como que la mitad de todos los nacimientos son de ni-os $arones/ siempre es posi#le descu#rir" mediante una in$estigación su&icientemente prolongada" una clase de la que el mismo predicado puede a&irmarse uni$ersalmente3 a$eriguar" por e(emplo" %ué &ipo de nacimientos son los de ni-os $arones. Ba $erdad de este principio se sigue inmediatamente del teorema de que hay un carácter peculiar de todo grupo de o#(etos posi#le. Bas leyes más nota#les de este tipo son aquellas de &iempo y e'pacio. Pero a decir" la retina no es una super&icie plana.

= por tanto" se ha#r!a alcanzado el conocimiento de aquella ley &undamental so#re la que gira toda ciencia? a sa#er" que las &uerzas dependen de relaciones de tiempo" espacio y masa. 4ue el tiempo no es directamente perci#ido es e$idente" puesto que ningún lapso de tiempo es presente y nosotros sólo perci#imos lo que es presente. Naturalmente" una hipótesis seme(ante se sugiere por s! misma" pero ha de admitirse que no parece su&iciente para dar cuenta de la e+traordinaria e+actitud con que esas 17 . Ba tendencia a personi&icar cualquier cosa" y atri#uirle caracteres humanos" puede decirse que es innata3 pero es una tendencia que el hom#re ci$ilizado supera muy pronto respecto de la mayor parte de los o#(etos que le conciernen.hemos de decir acerca del hecho de que cualquier pollo" tan pronto como sale del cascarón" resuel$e un pro#lema cuyos datos son de una comple(idad su&iciente como para poner a prue#a los mayores poderes matemáticos> Ser!a una locura negar que la tendencia a iluminar la concepción del espacio es innata en la mente del pollo y de cualquier animal. Supongan que la idea de una cantidad multiplicada por otra no hu#iera sido más &ácil para la mente que aquella de una cantidad ele$ada a la potencia indicada por ella misma /<ha#r!amos descu#ierto alguna $ez la ley del sistema solar> Parece incontesta#le" por tanto" que la mente del hom#re está &uertemente adaptada a la comprensión del mundo3 al menos" tan le(os como alcanza esto" que ciertas concepciones" altamente importantes para una comprensión tal" surgen naturalmente en su mente3 y" sin una tendencia tal" la mente no podr!a ha#er tenido nunca desarrollo alguno en a#soluto. Bo mismo es igualmente $erdadero del tiempo. Ba idea de &uerza /al menos en sus rudimentos/ es otra concepción alcanzada igualmente temprano" y encontrada en animales tan #a(os en la escala de la inteligencia que ha de suponerse innata. <Cómo hemos de e+plicar esta adaptación> Ba gran utilidad y el carácter indispensa#le de las concepciones de tiempo" espacio y &uerza" incluso para la inteligencia más #a(a" son tales como para sugerir que son resultados de la selección natural. Pero decir que es simple es decir meramente que la que la mente está adaptada para aprehenderla con &acilidad.lgunas ideas" como aquella del espacio" se presentan de este modo a s! mismas" irresisti#lemente" en el mismo despuntar de la inteligencia" y toman posesión de la mente a la menor pro$ocación" mientras que de otras concepciones estamos sin duda pre/pose!dos" pero no tan &uertemente" hacia a#a(o en una escala que está ampliamente e+tendida. Cuando esta idea estu$iese de una $ez su&icientemente clara" no se requerir!a más que un grado comprehensi#le de genio para descu#rir la naturaleza e+acta de estas relaciones. Pero como aquel animal cuyas concepciones mecánicas no &allasen en una situación nue$a )tales como las que el desarrollo ha#r!a de traer consigo*" tendr!a una inmensa $enta(a en la lucha por la $ida" ha#r!a una selección constante en &a$or de ideas más y más correctas de estos asuntos. 4ue" sin tener la idea de tiempo" no ser!amos capaces de perci#ir el decurso en nuestras sensaciones sin ninguna aptitud particular para ello" será tam#i%n" pro#a#lemente" admitido. . s una ley muy simple. Pero el carácter innato de una idea admite una gradación" porque consiste en la tendencia de esa idea a presentarse a s! misma a la mente. Sin algo como concepciones geom%tricas" cin%ticas y mecánicas" ningún animal podr!a apoderarse de su comida o hacer cualquier cosa que pudiera ser necesaria para la preser$ación de la especie. :omen una concepción tal como aquella de la gra$itación que $ar!a in$ersamente al cuadrado de la distancia. Podr!a" es $erdad" estar pro$isto de un instinto que tendr!a generalmente el mismo e&ecto3 esto es decir que podr!a tener concepciones di&erentes de aquellas de tiempo" espacio y &uerza" pero que coincidir!an con ellas en los casos ordinarios de la e+periencia del animal.

Si el uni$erso nunca tu$o un comienzo" y si en el espacio el mundo se alarga más allá del mundo" sin l!mite" no hay un &odo de cosas materiales" y consecuentemente ningún carácter general para el uni$erso y ninguna necesidad o posi#ilidad de algún go#ernador para %l. . $eces $emos estrellas )presumi#lemente con sistemas de mundos* destruidas y $ueltas" aparentemente" a la condición ne#ulosa" pero no tenemos ninguna e$idencia de e+istencia alguna del mundo pre$ia a la etapa ne#ulosa desde la que parece ha#erse desarrollado. :odo esto &a$orece más #ien la idea de un comienzo más que alguna otra cosa. Pero si hu#o un tiempo antes del cual no e+ist!a ninguna materia en a#soluto" si hay ciertos l!mites a#solutos para la región de cosas &uera de la cual hay un mero $ac!o" entonces" naturalmente" #uscamos una e+plicación de ello" y" puesto que no podemos #uscarla entre las cosas materiales" la hipótesis de un gran animal incorpóreo" el creador y go#ernador del mundo" es su&icientemente natural. Pero la única presunción cient!&ica es que las partes desconocidas del espacio y el tiempo están" como las partes conocidas" ocupadas3 que" como $emos ciclos de la $ida y la muerte en todo su desarrollo que podemos rastrear hasta el &inal" lo mismo se sostiene #ien respecto de sistemas solares3 que" como hay enormes distancias entre los di&erentes planetas de nuestro sistema solar" en relación a sus diámetros" y hay distancias toda$!a más enormes entre nuestro sistema en relación a su diámetro y otros sistemas" puede as! suponerse que e+isten otras agrupaciones galácticas tan remotas de los nuestros como 11 . . l estado real de la e$idencia en lo que respecta a la limitación del uni$erso es como sigue? en cuanto al tiempo" encontramos en nuestra tierra un progreso constante de desarrollo desde que el planeta era una #ola al ro(o3 el sistema solar parece ha#er resultado de la condensación de una nebula" y el proceso parece estar toda$!a en marcha. Si" por lo tanto" el uni$erso es in&inito" el intento de encontrar en %l algún designio que lo a#arque como un todo es &útil" y en$uel$e un modo &also de mirar el tema.hora #ien" lo que es a#solutamente incapaz de ser conocido" como hemos $isto en el art!culo anterior" no es real en a#soluto. ) . Bas mentes de predilecciones teológicas no tienen por lo tanto necesidad de distorsionar los hechos para reconciliarlos con sus puntos de $ista.concepciones se aplican a los &enómenos de la Naturaleza" y es pro#a#le que haya aqu! algún secreto que continúe por descu#rirse. n cuanto a los l!mites en el espacio" no podemos estar seguros de que $eamos nada &uera del sistema de la 0!a Báctea.lgunas cuestiones importantes de la lógica dependen de si hemos de considerar el uni$erso material como de una e+tensión limitada y una edad &inita" o más #ien sin l!mites de espacio y tiempo. n el último caso" puesto que la proporción de mundo de la que podemos tener alguna e+periencia es menor que la más peque-a &racción asigna#le" se sigue que nunca podr!amos descu#rir ningún pa&*-n en el uni$erso e+cepto uno que se repita3 cualquier designio que lo a#arcase todo estar!a más allá de nuestros poderes de discernimiento" y más allá de las potencias unidas de todos los intelectos durante todo el tiempo. 'na e+istencia a#solutamente incognosci#le es una &rase sin sentido. n el primer caso" es conce#i#le que hu#iera de descu#rirse un plan general o designio que a#arcara el uni$erso completo" y ser!a adecuado estar alerta respecto de posi#les pistas de tal unidad.

Pero para la mente de un &!sico de#iera ha#er una &uerte presunción contra toda teor!a m!stica3 y por ello me parece que aquellos hom#res cient!&icos que han procurado aclarar que la ciencia no era hostil a la teolog!a no han sido tan clari$identes como sus oponentes. Cuando se mantiene que los arreglos de la Naturaleza son #ene$olentes" o (ustos" o sa#ios" o de cualquier otra clase peculiar" de#er!amos tener pre(uicios contra tales opiniones" como si &ueran la descendencia de una noción mal &undada de la &initud del mundo. Ser!a e+tra$agante decir que la ciencia puede" en el presente" re&utar la religión3 pero me parece que el esp!ritu de la ciencia es hostil a cualquier religión e+cepto a una como la de M.e manera similar" si alguien sostiene ha#er descu#ierto un plan en la estructura de los seres organizados" o un esquema en su clasi&icación" o una disposición regular entre los o#(etos naturales" o un sistema de proporcionalidad en la &orma humana" o un orden de desarrollo" o una correspondencia entre las con(unciones de los planetas y los e$entos humanos" o una signi&icación en números" o una cla$e para los sue-os" la primera cosa que tenemos que preguntar es si tales relaciones son suscepti#les de e+plicación o principios mecánicos" y si no de#ieran mirarse con descon&ianza" como teniendo ya una &uerte presunción contra ellas3 y el e+amen ha e+plotado generalmente todas las teor!as seme(antes. Nuestros maestros se-alados nos in&orman de que el @udismo es una &e misera#le y atea" carente de lo atri#utos más gloriosos y necesarios de una 16 ." son de la clase más limitada /limitada en grado y limitada en rango. l uni$erso de#iera presumirse demasiado $asto para tener algún carácter. No digo que %stas sean inducciones &uertes3 sólo digo que son las presunciones que" en nuestra ignorancia de los hechos" de#er!an pre&erirse a las hipótesis que en$uel$en concepciones de cosas y ocurrencias totalmente di&erentes en su carácter de cualquiera de las que hemos tenido alguna e+periencia" tales como esp!ritus incorpóreos" la creación de la materia" in&racciones de las leyes de la mecánica" etc. . s &ácil decir qu% mentes son esas. = el e+amen ha mostrado de momento que tales #ene&icencias" (usticia" etc. Kay mentes a las que cualquier pre(uicio" cualquier presunción" les parece incorrecta. :odos nosotros tenemos tendencias naturales a creer en tales cosas3 nuestra educación &ortalece a menudo esa tendencia3 y el resultado es que a muchas mentes nada les parece tan antecedentemente pro#a#le como una teor!a de esta clase. Pero hay mentes me(ores que toman teor!as m!sticas )con las que me re&iero a todas aquellas que no tienen posi#ilidad de ser e+plicadas mecánicamente*. 0acherot. :ales personas encuentran e$idencia su&iciente en &a$or de sus puntos de $ista" y en ausencia de cualquier lógica de la inducción reconocida no pueden ser des$iados de su creencia. sta es la gente que gasta su tiempo y dinero en mo$imientos perpetuos y demás #asura seme(ante. Son aquellos que nunca han sa#ido qu% es e+traer una inducción #ien &undada" y que imaginan que el conocimiento de los demás es tan ne#uloso como el suyo propio. stas son personas con &uertes pre(uicios en &a$or de tales teor!as.para no ser reconocidos con certeza como tales. 4ue toda ciencia gira so#re la presunción )no de un tipo &ormal sino real* no es un argumento con ellos" porque no pueden imaginar que haya algo sólido en el conocimiento humano.

. Pero ningún hom#re necesita ser e+cluido de la participación en los sentimientos comunes" ni tampoco de su e+presión pú#lica en tanto que está a#ierta a todos los laicos" mediante la estrechez a/&ilosó&ica de aquellos que guardan los misterios del culto. Ni tampoco es cosa que pueda presumirse" dicho sea de paso" que un hom#re ha#r!a de tomar parte en un mo$imiento que tu$iese un posi#le o#(eti$o ateo sin ha#erse procurado conse(o serio y adecuado respecto de esa responsa#ilidad.ios $i$o ser!a sacudir la moral general" pú#lica y pri$ada. * $n'emble" &ranc%s en el original. :raducción de Iuan Marrodán )6771* N$!as 1. C. 'na cosa es cierta? que el estado de los hechos" cualquiera que pueda ser" será seguramente a$eriguado" y ninguna prudencia humana puede retener demasiado tiempo el carro triun&al de la $erdad /no" 9ni siquiera si el descu#rimiento &uese tal como para empu(ar al suicidio a todo indi$iduo de nuestra raza. Pero ser!a estúpido suponer que cualquier teor!a meta&!sica respecto del modo de ser de lo per&ecto sea destruir aquella aspiración hacia lo per&ecto que constituye la esencia de la religión. s $erdad que si los sacerdotes de una &orma particular de religión tienen %+ito en hacer que se crea generalmente que la religión no puede e+istir sin la aceptación de ciertas &órmulas" o si tienen %+ito en entrete(er ciertos dogmas con la religión popular de tal modo que la gente no pueda $er ninguna analog!a esencial entre una religión que acepte estos puntos de &e y una que los rechace" el resultado puede ser muy #ien con$ertir a aquellos que no pueden creer estas cosas en irreligiosos. Pero de(emos que las consecuencias de tal creencia sean tan terri#les como puedan serlo. tienne 0acherot" :a *eli1ion )Par!s" 1GDE*" li#ro 6" cap. del T. <Ke de impedirse que me una a esa alegr!a común por la re$elación de principios iluminadores de la religión" que cele#ramos en Pascua y Na$idad" porque pienso que ciertas ideas cient!&icas" lógicas y meta&!sicas" que han sido mezcladas con esos principios" son insosteni#les> No3 o#rar as! ser!a estimar aquellos errores como de mayores consecuencias que la $erdad /una opinión que pocos admitir!an.religión3 que sus sacerdotes no pueden ser de ninguna utilidad a la agricultura cuando rezan pidiendo la llu$ia ni a la guerra cuando ordenan al sol que se quede quieto. (. Ni tampoco podemos esperar nunca que cualquier cuerpo de sacerdotes se considere más a s! mismo como pro&esores de religión en general que del sistema de teolog!a particular de&endido por su propio partido. s raro encontrar gente que no crea en los que realmente son los principios &undamentales del Cristianismo" y todos e+cepto esos pocos de#ieran sentirse en casa en las iglesias.) 13 . L!mos tam#i%n las reprimendas de aquellos que nos ad$ierten que remo$er la creencia general en el . sto" tam#i%n" ha de ser admitido3 tama-a re$olución de pensamiento no podr!a lle$arse a ca#o sin p%rdida y desolación más de lo que podr!a trans&erirse a un nue$o suelo una plantación de ár#oles" aunque en s! mismo &uese con$eniente" sin que todos ellos languidezcan por un tiempo y muchos de ellos mueran.

0%ase :o1ic de Mill" li#ro 3" cap..a&4ema&ic' )NeH =orJ" 1ECD*" A?63FD/FF. M8Ie nNa$ais pas #essoin de cette hypothOse/lP8" en &ranc%s en el original.)Q 0%ase la $3po'i&ion du 'y'&<me du monde de Pierre Simon de Baplace. Iohn :illotson" =o*>' )Bondon" 1G67*" 1. 1A . . (. 0%ase !tem 17. 8. M:he Pro#a#ility o& 2nductionQ 1&.&. Para el presente propósito" el negati$o de un carácter ha de ser considerado un carácter en la misma medida que el positi$o" ya que una uni&ormidad puede ser tanto a&irmati$a como negati$a." sec. No digo que no pueda trazarse una distinción entre uni&ormidades positi$as y negati$as. 3EQ. 3. 11. NeHman" T4e =o*ld o. . 2#id..e Morgan M 7o*mal :o1ic" p.3AD. 1'. ?i'ion" secs. 3" sec. 0%ase !tem 17. ste principio" creo" &ue &ormulado por $ez primera por Mr. . Ka#iendo C caracteres simples" con sus negati$os" podr!an estar compuestos de $arios maneras de modo que hagan 6A1 caracteres en total" sin contar los caracteres e3i'&encia y no-e3i'&encia" que har!an 6A3 o 3 ele$ado al cu#o. -.STS pU 7. ." 1?3AF. @erJeley" T4eo*y o. M:he Pro#a#ility o& 2nductionQ /. del T. 2#id. +. Ba an%cdota de su respuesta a Napoleón se cuenta en? Iames R. 2. 6 y 3 )en =o*>'" 1?3C/3D*..