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ORAR ANTE LA ENFERMEDAD

As, de repente, cuando nadie la espera puede aparecer la enfermedad, en nosotros o en personas a las que queremos. A veces en su forma ms leve y otras de una manera ms brusca, ms dura. La enfermedad viene acompaada de incertidumbre, temor, dolor, limitaciones, nos recuerda nuestra fragilidad. En estos momentos hay muchas preguntas, muchas cuestas hacia arriba y las fuerzas flaquean. Surgen dudas en su transcurso. No sabemos muy bien cmo afrontarla. La enfermedad nos puede descolocar, nos resulta difcil ver las cosas con claridad.

Peticin: Seor, que encuentre en Ti la fuerza en los momentos de dificultad.

ENTRA EN MI NOCHE Entra en mi noche, Seor. Entra en mi noche, Seor, y llname de tu claridad, de tu claridad. Gua mis pasos hacia Ti. Ixcis

LOS LMITES DE LA ENFERMEDAD


Rogu al Seor apartara de m mis limitaciones. Y me contest: te basta mi gracia!; la fuerza se realiza en la debilidad. As que muy a gusto presumir de mis debilidades, para que se aloje en m el poder de Cristo (2 Co 12, 8-9)
Cmo cuesta reconocer que no todo lo podemos, que no podemos controlar todo lo que nos pasa. Nos sentimos impotentes. Sabemos que pese a nuestro deseo de que las cosas transcurran segn las soamos, no tenemos certezas. La enfermedad pone lmite a nuestros planes, a nuestras ilusiones, a nuestros proyectos. El dolor limita al enfermo y al que le acompaa. Es en esta limitacin donde tiene cabida la confianza, la esperanza en el Seor.

Cmo vives esa limitacin? Cmo se hace presente Dios en tu vida en momentos de enfermedad?

Porque nuestros proyectos se desmoronan y fracasan y el xito no nos llena como ansiamos. Porque el amor ms grande deja huecos de soledad, porque nuestras miradas no rompen barreras, porque queriendo amar nos herimos, porque chocamos continuamente con nuestra fragilidad, porque nuestras utopas son de cartn y nuestros sueos se evaporan al despertar. Porque nuestra salud descubre mentiras de omnipotencia y la muerte es una pregunta que no sabemos responder. Porque el dolor es un amargo compaero y la tristeza una sombra en la oscuridad. Porque esta sed no encuentra fuente y nos engaamos con tragos de sal. Al fin, en la raz, en lo hondo, slo quedas T. Slo tu Sueo me deja abrir los ojos, slo tu Mirada acaricia mi ser, slo tu Amor me deja sereno, slo en Ti mi debilidad descansa y slo ante Ti la muerte se rinde. Slo T, mi roca y mi descanso Javi Montes, sj