Melgar Bao, Ricardo; Haya de La Torre y Julio Antonio Mella en Mexico. El exilio y las querellas, 1928; Bs. As.

, Ediciones del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, 2013 Daniel Omar De Lucia

Pocas temáticas pasan por un periodo tan promisorio y fecundo en materia de nuevas publicaciones y aportes como el análisis y la revisión del pensamiento latinoamericano inscripto en las vertientes anti imperialista y socialista. El interesante volumen que nos ocupa en estas lineas es un buen ejemplo de ello. Nos referimos a la reciente aparición de la edición Argentina de un libro escrito por el antropólogo e historiador peruano radicado en Mexico Ricardo Melgar Bao, sobre los debates y controversias entablados entre el dirigente aprista peruano Haya de La Torre y el dirigente comunista cubano Julio Antonio Mella durante la coincidencia de ambos en la ciudad de Mexico en 1928. A pocos meses de la aparición de la primera edición de este libro en la capital del mal llamado pais azteca tenemos en nuestras manos la versión corregida y aumentada editada por el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini de la ciudad de Buenos Aires. El interés que de por si representa la compulsa de ideas y posiciones de dos figuras claves del pensamiento progresista latinoamericano nos conduce directamente a abordar los puntos de convergencia y tensiones entre las dos corrientes en las que ellos militaban: el aprismo peruano y el comunismo tercerista adscripto a la Internacional comunista con sede en Moscú e inspirado en el modelo de la revolución rusa. Ricardo Melgar ha trabajado durante años minuciosamente los vínculos latinoamericanos de ambos espacios y ahora nos ofrece esta ventana privilegiada para leer un momento clave de los debates entre dos referentes de ambas corrientes que encontraban sus puntos de intersección en las grandes redes políticas e intelectuales latinoamericanas del periodo de entre guerras. Ante la mirada del lector se presentan conflictos y controversias en el plano político e ideológico, pero también cultural, estético y hasta personal. Los ordenadores políticamente mas centrales de estas discusiones giraban alrededor de la penetración imperialista en nuestro continente y la consolidación de una consciencia anti imperialista profunda en las masas de la América morena. Tambien alrededor de aquellas clases sociales llamadas a ser los actores principales del proceso revolucionario latinoamericano y el rol de las organizaciones de masas de esas clases (sindicatos, ligas campesinas) con los movimientos políticos que debían expresarlas y los vínculos internacionales de estos movimientos. Los debates y discusiones entre Haya de La Torre y Mella en su periodo mexicano, se desarrollaron en y a través de ámbitos como: a) la Universidad (espacio académico y federaciones estudiantiles); b) agrupaciones políticas partidarias

(aprismo mexicano, sección mexicana de la internacional : PCM); c) la prensa (general y especializada); d) epistolario; e) folletos y libros; f) espacios y agrupaciones anti imperialistas (Liga anti imperialista, Asociación de Nuevos Emigrados Revolucionarios Cubanos (ANERC), Manos fuera de Nicaragua (MAFUENIC), Instituto Mexicano de Investigaciones Económicas, orientado por Silva Herzog; etc); g) sociedades de modernidad y disidencia, cuyo rol en Mexico fue muy importante desde fines del siglo XIX, como la masonería, espacios del protestantismo mexicano, etc. De los distintos elementos que conformaban la particular atmosfera intelectual y política del Mexico de 1928 creemos que el que representaba de manera mas cabal un espacio donde podían converger Haya de la Torre y el aprismo y Julio Mella y el comunismo fue la fuerte atmosfera anticlerical que recorría el Mexico oficial producto de las guerras cristeras. La política anti clerical jacobina de Plutarco Elías Calles, que luego heredaría el PRI, tenia la virtud de ayudar re editar viejos vínculos entre el liberalismo radicalizado o reformista y la izquierda socialista. En una época en que el “comecurismo” librepensador decimonónico comenzaba a quedar , en la mayor parte del mundo, relegado al museo de trastos viejos la particular coyuntura mexicana que derivaría en una guerra civil sangrienta alrededor de la cuestión religiosa posibilitaba la re edición de aquellas viejas convergencias. Aparte del pensamiento y la acción de Haya de La Torre y Julio Mella la tercera pieza de esta controversia es la propia ciudad de Mexico. Ese escenario donde las compulsas entre el líder aprista y el novel líder del comunismo antillano adquirieron mayor riqueza y profundidad al salpicarse con las numerosas influencias políticas y referencias artísticas e intelectuales que convergían en el. La ciudad de Mexico en 1928-1929 era el Mexico que comenzaba a poder mirar con cierta perspectiva temporal al periodo revolucionario de Zapata y Villa mientras nuevas soluciones políticas buscaban conjurar y capitalizar su legado. Era el Mexico en que se iba forjando lo que seria la larguísima hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI) fundado oficialmente en 1929. Era esa ciudad que se reconocía así misma como uno de los ejes claves de las redes intelectuales panamericanistas que unían la Reforma Universitaria, los ecos del Octubre ruso y la lucha de Sandino contra la agresión imperialista. Esa urbe que ya era la capital de los exilios latinoamericanos y mundiales como lo volvería a ser en épocas futuras. Melgar traza un cuadro bastante completo de los diálogos y tensiones en el campo intelectual del Mexico de 1928 en donde, amen de apristas y kominternistas, podía encontrarse a nacionalistas portorriqueños, exiliados cubanos de la dictadura de machado, integrantes de la oposición de izquierda (proto trotskismo), simpatizantes de la causa de Sandino, de la Reforma Universitaria del 18 y “peregrinos sexuales” provenientes del primer mundo atraídos por la fama de relativa tolerancia hacia el inconformismo y las sexualidades disidentes que gozaba el DF como supuesto símil criollo del Paris

de entre guerras. El volumen que nos ocupa describe el universo de estas vanguardias políticas, culturales y artísticas y los diálogos entablados entre si, con un tono de estudio de las mentalidades que nos hace evocar a una obra clásica en este terreno como Los Exiliados románticos de Edward H Carr y su magistral cuadro del circulo de exiliados rusos que Vivian en Europa Occidental durante el periodo de tiempo que va de la revolución de 1848 a la Comuna. De todo aquel cumulo de referencias que se daban cita en el espacio de las vanguardias mexicanas de fines de los años 20 queremos resaltar la información que el libro ofrece sobre un movimiento artístico literario poco conocido por estas latitudes. Nos referimos al Estridentismo, una corriente literaria y política, iniciada en Xalapa en 1921 por un grupo de escritores y artistas (Fermín Revueltas, Manuel Maples Arce, Tina Modotti, Diego Rivera, etc) Con influencias del cubismo, dadaísmo y futurismo europeos el vanguardismo estridentista unía la vocación por llevar adelante una cultura de masas socialista con la defensa de los postulados mas avanzados de la revolución mexicana. Fue un movimiento vanguardista profundamente mexicano sin excluir de sus posibilidades un fuerte componente cosmopolita e internacionalista. Fue en ese vivido y colorido mundo de las “modernos” de entreguerras del DF en el cual estos dos grandes referentes del pensamiento político latinoamericano del siglo XX cruzarían sus caminos. Para Haya de La Torre su etapa mexicano seria una estación mas de su larga y compleja vida política e intelectual. Para el joven revolucionario Juan Antonio Mella seria el lugar donde perdería la vida en un confuso y oscuro episodio cuya clave parece remitir a las peorías miserias del sectarismo político moderno. Invitamos a conocer mejor el derrotero de estas dos importantes figuras a través de la lectura de este interesante volumen.

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