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El Mercader de Libertad

Historia de los orígenes de la Orden de la Merced

Personajes: Materiales:

1. Relator 1. Cadenas
2. Santa Maria de la Merced 2. Telas de colores
3. San Pedro Nolasco 3. Trono
4. Obispo de Barcelona (Don Berenguer 4. Cruz de Redención
de Palou) 5. Cartulinas con las mitades del escudo
5. Rey de Aragón (Don Jaime I1) mercedario
6. Musulmanes (2) 6. Música de fondo, de preferencia algo
7. Cristianos (2) como español, (oberturas de zarzuelas)
7. Disfraces correspondientes.

Imágenes para caracterización:

Aparición de la virgen Maria a San Nolasco y un Cautivo Musulmán.


Pedro Nolasco

Acto I: la escena transcurre en un lugar de Barcelona, donde San Pedro Nolasco esta
comerciando sus telas, en ese momento ve pasar a un Musulmán con un cristiano cautivo, San
Pedro al ver los duros tratos que el Árabe le propiciaba al esclavo decide intervenir ofreciéndole
comprar al cautivo para después ponerlo en libertad.

Relator: Hoy vamos a contar una historia lejana y olvidada, tal vez una de las mas nobles que han
enaltecido la fe cristiana. Hace muchos años, trece siglos después del paso de Jesús por este
mundo, Europa estaba en constante lucha por defender los lugares santos y por cuidar a los
cristianos que en estos lugares habitaban. España en aquellos días estaba invadida en gran parte
por los seguidores del profeta Mohamed que sin compasión esclavizaban a los cristianos por que
estos no profesaban su fe, y de esta manera la media luna fue ganando terreno a costa de la Cruz
de nuestro señor. Muchos hermanos en Cristo morían renegando de Cristo perdiendo las

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Es importante señalar para la exactitud histórica, que el rey en el momento de la aparición de la virgen tenia
solo 11 años de edad, y que asesorado por sus consejeros autoriza la fundación de la orden.
esperanzas de la libertad en las mazmorras musulmanas, o cambiando su fe para conservar la
vida.
Pero ante esta adversidad nacieron corazones fuertes y de profunda misericordia que
dejaron todo por liberar al cautivo…. Esta es la historia de un hombre, que sin quererlo ni pensarlo
se convirtió en “El Mercader de Libertad.

San Pedro N: (gritando sus mercaderías en su negocio) Telas!!!! Las mas finas de toda España!!!
Traídas desde las lejanas tierras de Oriente!!!! Especias nobles, hoy traigo Pimienta, Sal, Orégano,
Incienso, resina, Barniz!!!!!, vengan a ver estos productos….Seda la mejor y de todos los colores,
Rojas, Amarillas, Blancas, para vestir , vengan pasen a ver.

(En ese instante entran a escena un musulmán trayendo consigo a un esclavo cautivo a muy mal
traer, llevándolo a golpes y encadenado)

Musulmán: Avanza Infiel, que hay que llegar pronto al emirato de mi señor califa, Muevete si no
quieres que te muela a golpes.

Cristiano: Mi señor por favor no me golpee más, que no podré resistir otro golpe más

Musulmán: Entonces avanza, que ahora eres propiedad de mi señor, debiste haber pensado
mejor antes de enfrentarte a nosotros.

P. Nolasco: Hey que pasa con este hombre por que lo llevas así tan mal tratado

Musulmán: Apártese mercader, que este hombre es un esclavo comprado por el Emir de
Zaragoza.

P. Nolasco: Y donde lo ha comprado.

Musulmán: En el puerto, ahí han llegado las barcazas desde Granada, están cargadas de
esclavos que se han revelado contra Ala, y como perros han sido capturados para servir de carne y
carga.

P. Nolasco: Dios Mío, pero no puedes tratar a un esclavo así, que digo ni siquiera deberían existir
esclavos. Que tengo que hacer para que le des su libertad.

Musulmán: Nada, este cristiano es propiedad del Califa de Zaragoza. Si lo quieres cómpraselo.

P. Nolasco: Cuanto pides por el.

Musulmán: Jajajajaja, y para que quieres tu comprar a este esclavo. Esta muy sucio y no es
fuerte, no te serviría para cargar tus telas

P. Nolasco: Yo se para que lo quiero, simplemente dime moro, cuanto cobras por el

Musulmán: Si lo quieres comprar te saldrá caro

P. Nolasco: No me importa dime cuanto pides

Musulmán: 15 Dobladas Españolas de Oro

P. Nolasco: Hecho. Aquí tienes el oro, ahora dame al cristiano.

Musulmán: Eres un mal mercader, no sabes comprar buena mercancía, aquí tienes a tu esclavo,
que te aproveche. Jajajaja (el musulmán se aleja)
Cristiano: mi señor, por que me ha comprado, el moro tenia razón soy débil, y no podré servirle
bien

P. Nolasco: Yo no te quiero para que me sirvas, quiero que seas libre, así que ahora toma este
dinero y vuelve a tu tierra.

Cristiano: Señor, que esta diciendo, como que ha comprado mi libertad???

P. Nolasco: Eres libre, vete, y si algún día tienes la oportunidad de hacer lo mismo, ayuda a otro
hermano a recobrar su libertad, los hermanos de Cristo no debemos perder la Libertad nunca.

Cristiano: Mi señor, déjeme acompañarlo, déjeme ayudarlo, no se como retribuirle este


maravilloso favor que hace por mi.

P. Nolasco: Cuantos mas hay esclavizados junto contigo??

Cristiano: Son cerca de 100 los que llegamos de Granada

P. Nolasco: Acompáñame al puerto, tranzaremos libertad nuevamente

Acto II: La escena transcurre en la habitación de San Pedro Nolasco, el se encuentra en oración
sobre su reclinatorio.

Relator: Después de quince años de misericordia admirable en el rescate de cautivos cristianos,


Pedro Nolasco y sus amigos veían con preocupación que, en vez de disminuir, día por día el
número de cautivos crecía excesivamente. Pedro Nolasco no se sentía abrumado por la magnitud
de la misión emprendida y su propia insignificancia, En su rezo ferviente, intentó la inspiración
divina para poder continuar el trabajo que Dios había comenzado en El. En ese punto y en estas
circunstancias, durante la noche del de agosto 1 de 1218, cuando una intervención especial de
Maria bendita en la vida de Nolasco ilumino su mente.

Nolasco: Señor, dame fuerzas para continuar liberando a mis hermanos, tu sabes que ya se han
agotado mis recursos, y la caridad apremia, ayúdame señor para encontrar la forma de ayudar a
estos cristianos cautivos.

V. Maria: Nolasco, Escucha, preséntate ante tu Rey y tu obispo, y toma en tus manos la labor de
liberar a tus hermanos en una comunidad de hombres que se consagren a ser comerciantes y
compren la vida a los hombres esclavos

Nolasco: que escucho?, que es este mandato?

V. Maria: Es la misión, que favorece a tus hermanos cautivos, te mando para que fundes una
fraternidad de hermanos que busques y rescaten a sus hermanos cautivos por los bárbaros
musulmanes.

Nolasco: ¿Quién eres tu, que a mi un indigno siervo pides que realice obra tan difícil, de tan
grande caridad, que es grata a Dios y meritoria para mi?

V. Maria: Yo soy Maria, aquella en cuyo vientre recibió al hijo de Dios, para reconciliación de los
hombres, soy aquella a quien el profeta anuncio que una espada de dolor atravesaría mi corazón,
por el dolor de ver a mi hijo, morir por la redención de este mundo.

P. Nolasco: Ho virgen Maria, madre de misericordia, ¿quien podría Creer lo que tu me mandas?
V. Maria: no dudes nada, porque este es un mandato de Dios, que quiere que funde s una orden
de este tipo en honor mío, será una orden cuyos hermanos y profesos, a imitación de mi hijo,
estarán dispuestos a la ruina y a entregar su vida por sus hermanos.
Habla de esto a Don Berenguer de Palou, y al rey Jaime de Aragón, ellos ya sabrán de ti y
de esta misión. Tomaras este hábito y este escapulario, y anunciaras la redención al mundo y por
mí, libera a mi pueblo sufriente.

P. Nolasco: asi lo hare, por ti madre bendita.

Relator: Nolasco despierta de este éxtasis, y en curso a la mañana siguiente acude a donde el
Obispo Berenger de Palou, y al Rey Jaime 1º, a contarle y pedirle la fundación de la nueva orden.

Acto III: Nolasco se presenta ante el Obispo y El rey de Aragón, el Rey esta sentado en su trono y
el obispo se encuentra a su lado. El le explica cuales fueron las instrucciones. Una ves terminada
la intervención de San Pedro Nolasco, el Rey autoriza la fundación y el obispo le hace entrega del
habito mercedario, al finalizar la escena se hace referencia a como se formo el escudo mercedario,
uniendo las franjas rojas y amarillas y la Corona de Aragón, y la cruz blanca sobre el campo rojo,
propio de la Iglesia y de la catedral de Barcelona.

Relator: Pedro Nolasco, se presenta ante el Rey y el Señor Obispo, con la humildad del sirviente
se presenta ante su señor, no para pedir por el sino para comunicar la voluntad celestial que ha
venido en ayuda de sus hermanos cautivos.

P. Nolasco: Mi señor, Vengo a usted a comunicar un importante mensaje, tal vez piense que estoy
loco, y que he alucinado anoche, pero juro que es verdad todo lo que ha pasado y la misión que mi
madre, la Virgen Maria, a puesto en mi.

Rey: Cuéntame que es eso tan importante que nuestra señora te ha encomendado

P. Nolasco: Ella a rogado a Dios, por nuestro hermanos sufrientes que padecen en las mazmorras
de los musulmanes, ella ha escuchado el dolor de los cautivos, de estos hijos de España, que han
caído en el poder de los Árabes, y el a escuchado este clamor, y la Santa Madre de Dios, me ha
pedido que le ruegue autorización para fundar una orden que libere a estos Cristianos.

Rey: Bendita sea nuestra Madre, y el favor que concede a nuestro reino, pero como ha de llevarse
a cavo esta misión, como se desarrollara?

P. Nolasco: Yo he vendido todos mis bienes para comprar la libertad de mis hermanos, así ha de
ser.

Obispo: Conozco su obra joven Nolasco, y se que le ha devuelto la libertad a mas de 500
cautivos, y sin pedir nada a cambio. Es por eso que nuestra madre se le ha aparecido y le ha
encargado la labor, es una validación celestial de su método, y ella aprueba la forma en que usted
ha hecho las cosas

P. Nolasco: Mi señor obispo, usted nos ha ayudado, y muchos liberados han acudido a usted para
darle a Dios las gracias por la bendición en la iglesia. Pido a usted que siga validado y apoyando
esta tarea

Obispo: Recomiendo mi señor Rey, que se le otorgue la licencia del reino a esta idea del joven
mercader. Es necesario ayudar a los cautivos y ya nuestra madre nos ha demostrado que es
deseo del cielo la fundación de esta orden

Rey: Muy bien Joven Nolasco otorgo mi venia a la obra redentora que emprenderás, desde ahora
te entrego el hospital de santa Eulalia para que sea sede y refugio de esta nueva Orden.
Obispo: Y yo te hago entrega del Habito Blanco, y del escapulario que nuestra Madre te ha
entregado, ellos serán uniforme que identificara a los caballeros liberadores y te nombro a ti como
cabeza de esta orden, administrador de la limosna para los cautivos y maestro formador.
Recorrerás las tierras para recoger el dinero que libere a nuestros hijos cristianos.

P. Nolasco: Daremos la vida, por quienes estén en peligro de perder su fe, Maria nuestra madre
nos inspira y llevará a buen término esta obra.

Rey: Pero necesitaras una insignia que demuestre el respaldo de la Corona, así que te entrego
como distintivo las Franjas Rojas y amarillas y la corona de la Corte de Aragón

Obispo: Y en nombre de la Iglesia, que bendice y apoya esta misión te hago entrega de la Cruz
blanca de Barcelona, signo de su iglesia y catedral.

Se entregan en una cartulina estos signos (franjas Rojas y Amarillas, Corona, Y cruz Blanca sobre
campo rojo) que se pegan y forman el escudo mercedario.

P. Nolasco: Doy gracias a Dios por esta nueva obra, porque el ha querido liberar de las cadenas a
su pueblo sufriente, y nos ha consagrado como mercaderes de libertad.

Durante largos años Nolasco busco las formas de entregar redención a sus hermanos cautivos por
el Islam. A el se le unieron otros tantos santos hombres que entregaron su vida a cambio de la
libertad de sus hermanos, ya que la promesa mercedaria era mas que los votos propios de las
ordenes religiosas y militares, contaba también con un cuarto mandato y el mas importante, el de
dar la vida si es necesario por salvar al hermanos a punto de perder la Fe. Hubieron otros que
anónimamente entregaron su vida y padecieron el martirio, como otros tantos ilustres que a gracia
de la memoria, han conservado sus historias hasta nuestros días, como San Ramón Nonato, el
insigne cardenal a quienes los musulmanes le pusieron un candado en su boca para que no
convirtiera a los paganos al cristianismo, o el noble y Sabio San Pedro Pascual, patrono del
estudio, quien fuera el primero en defender la inmaculada concepción de Maria Santísima, o el
buen laico, San Serapio, que padeció el cruento martirio de ser mutilado y descuartizado en una
cruz en forma de Aspas.
Son tantos los nobles varones, el mismo Nolasco muchas veces se quedo a cambio de los
cautivos y canjeó así la libertad de sus hermanos quedando el esclavo para que otros fueran libres.

Acto IV: Nolasco se encuentra con un esclavo y ante la imposibilidad de contar con el dinero del
rescate y comprar así su libertad opta por quedarse el a cambio del esclavo.

Musulmán 2: Que busca el mercader por estos lados

P. Nolasco: Quiero comprar la libertad de algunos esclavos, como por ejemplo aquel que tienes
encadenado y muy maltratado ahí

Musulmán 2: El es hijo de un conde, que cayo capturado en la batalla de Valencia, si quieres


comprarlo como esclavo te va a salir muy caro

P. Nolasco: No me importa el precio, dime cuanto pides por el

Musulmán 2: 50 doblones de oro

P. Nolasco: Pero eso es mucho dinero, no cuanto con tanto como para comprarlo

Musulmán 2: Que pena infiel, pero entonces este perro se queda conmigo

P. Nolasco: Pero no puedes cobrar tan caro


Musulmán 2: Es hijo de un noble

P. Nolasco: Te hago un trato, yo por este cristiano

Musulmán 2: Que de que estas hablando, porque un hombre como tu se va a quedar por este
pobre esclavo.

P. Nolasco: El motivo jamás lo entenderías, y es que la Santísima virgen Maria es la que me


impulsa ha hacer esto. Acepta por favor la oferta que te estoy haciendo.

Musulmán 2: Acepto, serás esclavo hasta que otros te quieran comprar, jajajajajaja

Cautivo 2: Mi señor pero porque esta haciendo esto, porque quiere canjearme, porque va a perder
usted su libertad por mi.

P. Nolasco: Porque para Dios y nuestra Madre Maria, no hay tesoro mas grande que la libertad de
sus hijos, ve y busca a otros hermanos como yo, diles donde estoy, y lo que he hecho por ti, en
Barcelona están mis hermanos, ellos vendrán por mi, así que no te preocupes, reza para que el
Señor me de fuerzas y para que Maria Santísima me cuide y proteja.

Cautivo 2: Así lo haré, buscare a sus hermanos en Barcelona, y yo mismo ayudare a liberarlo.

Musulmán 2: Ya basta de despedidas, ahora eres mi esclavo, tendrás estas cadenas por si
decides escapar.

Nolasco queda solo en el centro de escenario arrodillado, encadenado, y en silencio, todo queda a
oscuras y en ese momento entra en escena la santísima virgen Maria, que le habla y le da fuerzas,
y finalmente le quita sus cadenas

V. Maria: Mi Nolasco, mi buen Nolasco, que noble eres en quedarte a cambio de tus hermanos,
que valiente es tu decisión de sacrificarte por otros, que audaz es la forma en que haces las cosas
y como sin esperar recompensa dejas todo por quien esta sufriendo.
Eso es lo que espero de ti, que dejes todo por tus hermanos, que sin importar el dolor ni la
forma del sufrimiento des la vida por tus hermanos.
Yo no dejo solo a mis hijos ni a quien a mi clama, jamás dejaría a un hijo mío sufriendo, y
menos a mi favorito hijo, aquel que dejo todo por liberar a quien estaba esclavizado y que entrega
todo por otros.
Si algo he de pedir a cambio, no son oraciones ni peregrinajes, no pido que me traigas
flores ni que me enciendas velas en los altares, te pido que dejes todo por el que sufre, sin
importar quien es.

La virgen recoge de las manos de Nolasco las cadenas que sostiene en su mano izquierda
y el escapulario que saca de sus vestiduras en el derecho

V. Maria: Y cuando veas mi imagen en el templo, y veas mis manos abiertas, recuerda que Dios
me ha dado la gracia de ser la puerta de entrada a la libertad de este mundo. En ellas están las
cadenas que he roto y en la otra la protección eterna. Todo por ti, por tus hermanos y el mundo
entero.

En el final se Lee el evangelio de Juan 15. 7, 16. Con una pequeña música de fondo.

Fin