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DERECHOS HUMANOS Y ÉTICA PÚBLICA VERSIÓN PRELIMINAR INDICE PRESENTACIÓN UNIDAD 1: DERECHOS HUMANOS T1 Introducción T1 La modernidad e! conce"to de humanidad T# Mode!o c!$%ico: E! &om're como e%encia T# Mode!o moderno: e! &om're como "otencia Acerca de! conce"to de humanidad T1 (undamento% de !o% Derec&o% Humano% T# I)ua!dad T* La i)ua!dad como uni+ormidad, di%ci"!ina contro! T* La de%i)ua!dad de &ec&o como de%i)ua!dad de derec&o T# Li'ertad T# Caracter-%tica% de !o% Derec&o% Humano% UNIDAD #: DERECHOS HUMANOS . DEMOCRACIA T1 Introducción T1 (orma% "o!-tica% Derec&o% Humano% T1 Acerca de !a Democracia T# La democracia como "o%i'i!idad de !a "o!-tica T/ Poder con%titu ente "oder con%tituido T# La Con%titución Naciona! T1 La Con%titución Naciona! !o% Derec&o% Humano% T# Pacto%, tratado% con0encione% T# 1arant-a% con%tituciona!e% T# Derec&o interno derec&o internaciona! T# La Re%"on%a'i!idad de! E%tado UNIDAD *: ETICA P23LICA T1 Introducción T1 Acerca de! conce"to de ética T# E! ethos como morada T# Mora! 4tica T# 5tica Re%"on%a'i!idad T# 5tica Pro+e%ión T* La E6ce!encia T1 5tica +unción "7'!ica T# 8E% !a +unción "7'!ica una "ro+e%ión9 1 T# La re%"on%a'i!idad de! +uncionario "7'!ico: T* E! "o!ic-a como +uncionario "7'!ico T# 5tica "o!icia!, democracia derec&o% &umano% T1 PRESENTACIÓN Con e%te módu!o de Derec&o% Humano% 5tica P7'!ica no% "ro"onemo% "ro+undi;ar e! an$!i%i% de !o% Derec&o% Humano%, iniciado en e! módu!o de Derec&o% Humano% Ciudadan-a: A!)uno% de !o% tema% &i%tórico de !o% Derec&o% Humano%: Com"render con a!)7n )rado de "ro+undidad !a im"ortancia de !o% conce"to% de libertad e igualdad, como "i!are% %o're !o% cua!e% %e a%ientan !o% Derec&o% Humano%: E%ta'!ecer una re!ación directa entre !a democracia como +orma "o!-tica !o% Derec&o% Humano%: Reconocer en !a Con%titución Naciona! toda% !a% re+erencia% a !o% Derec&o% Humano% !a% im"!icancia% 322 y >3222. 720 DE6 8E1'(D89 Punteo (ct = > > > > Puntual ce las #ormas en las $ue, se&?n Ma$u a"elo, se or & nan los pr nc pados y por ende su #orma de @ob erno. ABu% aconseja Ma$u a"elo sobre la #orma de conser"ar un pr nc padoC APor $u% supone $ue Ma$u a"elo a# rma $ue es “m!s f!cil conservar un Estado hereditario, acostumbrado a una dinastía, que uno nuevo, ya que basta con no alterar el orden establecido por los príncipes anteriores, y contempori$ar despu*s con los cambios que puedan producirse01 ABu% d #erenc a el Estado del $ue habla Ma$u a"elo de la concepc ón de Estado $ue ex ste en la actual dadC 1ompare sus respuestas con el desarrollo $ue presentamos a cont nuac ón. Txto ppal Desde la ca4da del mper o romano hasta com en!os del s &lo >322, la concepc ón de las relac ones soc ales era absolutamente jer+r$u ca. Tras muchos s &los de dom n o de la 2&les a, la dea de $ue ex st4an jerar$u4as entre los hombres en #unc ón de su acercam ento o alejam ento de la palabra d " na hab4a redundado en un orden pol4t co sustentado en una moral de la # del dad y la obed enc a .a D os, al -e322. 1omo podemos "er, sólo una persona pod4a reclamar derechos y otor&arlos. 6os derechos de la )human dad* eran, en ese marco, los derechos $ue el Pr4nc pe d ctaba. E en tal sent do, sólo se pod4a hablar de )human dad* abarcando con este concepto a a$uellos $ue estaban alcan!ados por la &rac a del &obernante. 6os seres humanos eran )cosas* del se322 y >3222 en Europa, como estr cta ne&ac ón de las pr meras. : 6os pensadores $ue $uebraron la ló& ca de la obed enc a c e&a #ueron numeros4s mos. Hobbes, 6ocFe, Ma$u a"elo y 8ousseau son, probablemente, los m+s conoc dosD pero sus deas no eran m+s $ue expres ón de un )esp4r tu de %poca* s &nado por la opos c ón a las #ormas de or&an !ac ón pol4t ca a los $ue h c mos re#erenc a unos p+rra#os m+s arr ba. (ct " dad (1T232D(D 2 Txt. (ct. 6e proponemos $ue anal ce un #ra&mento de El contrato social, obra #undamental de la # loso#4a pol4t ca escr ta por 8ousseau tresc entos a ABu% propone 8ousseau al puebloC > ABu% d #erenc as reconoce entre las expres ones de Ma$u a"elo y las de 8ousseau en relac ón con los derechos de los se322. 1omo se&uramente usted ya ha estud ado, el s &lo >322 se caracter !ó, en relac ón con el pensam ento pol4t co, por " " r bajo la supos c ón de $ue los hombres sólo deb4an obedecer no solamente a la recta ra!ón s no tamb %n a a$uellos hombres $ue reclamaran obed enc a tras haber s do des &nados como &obernantes por las m smas personas $ue ahora los obedec4an. Para ser m+s prec sos d remos, 8ousseau cons deraba $ue la obed enc a ser"4a como "alor moral, sólo s estaba #undada en cond c ones de &ualdad y, por ende, supon4a $ue el s?bd to hab4a dado su consent m ento para ser s?bd to. 6as pos c ones de &obernante y &obernado ya no estaban, para %l y para muchos pensadores de su %poca, asentadas en una naturale!a super or del &obernante y eran, adem+s, cont n&entes, lo cual supon4a $ue cual$u era deb4a poder ser &obernante o s?bd to . ncluso el &obernante de turno, cuyo car&o deb4a ser cons derado c rcunstanc al y somet do al control de la c udadan4a/. -oberano y s?bd tos deb4an estar somet dos a los m smos preceptos morales. Todos deb4an tener las m smas obl &ac ones y los m smos derechos. Pero ABu% era exactamente lo $ue hab4a suced doC Entre los s &los >3 y >3222 hab4a nac do la noc ón de )human dad* como concepto abarcat "o, des &nador de una comun dad de seres &uales por naturale!a, cuyos derechos eran tamb %n &uales. RECUADRO 1uando hablamos de humanidad, en los s &los >3 y >3222, debemos hacer una mportante sal"edad. 1omo cual$u er otro concepto, el de humanidad es h stór co. Esto $u ere dec r J $ue s b en en los s &los menc onados comen!ó a hablarse de los )derechos de la human dad*, este camb o . mportante/, sólo #ue ampl ator o respecto de las concepc ones pol4t cas precedentes. 6a 4umanidad, en esa %poca, sólo nclu4a a los "arones prop etar os .un campes no pobre, por ejemplo, o una mujer, no eran cons derados sujetos de derecho en cond c ones de &ualdad con un hombre bur&u%s/. Desde una perspect "a actual, los Derechos Humanos eran, en esa %poca, m+s )Derechos de los bur&ueses* $ue )Derechos Humanos*, tal como hoy los conocemos. M+s all+ de este car+cter restr ct "o de los Derechos Humanos en esa %poca .restr ct "o desde nuestros c+nones actuales/, tratamos de resaltar el enorme camb o de concepc ón $ue s &n # có la ne&ac ón de un orden basado en la obed enc a. )IN DE" RECUADRO Este camb o, $ue mpl có un & ro absoluto en lo relat "o a la concepc ón de las relac ones soc ales, no #ue s mplemente pol4t co. El concepto m smo de )ser humano* estaba en jue&o. 6a pre&unta )ABu% es ser un ser humanoC* no pod4a, a part r del s &lo >322, contestarse s &u endo el " ejo modelo de la obed enc a, puesto $ue para ello era necesar o suponer $ue hab4a hombres, como ya hemos " sto, super ores a otros esencialmente, o por naturale!a .$ue b en puede ser otro modo de dec r lo m smo/. El camb o, entonces, mpl có dejar de cons derar $ue las #ormas de orden pol4t co respond4an a cond c ones esenc ales de los hombres, para empe!ar a "erlas como producto de con"enc ones cont n&entes y relac ones de #uer!a. Pol4t camente hablando, ya no era sat s#actor a la just # cac ón del poder echando mano de recursos esenc al stas. De*inición 6lamaremos esencialismo a todo modo de conceb r al hombre $ue supon&a $ue este t ene una esenc a, anter or a su prop a ex stenc a. -e&?n esta concepc ón, ex ste una )naturale!a humana* de la cual todo hombre debe part c par, $ue ncluye desde caracteres #4s cos hasta modos de comportarse. 1 ertos modos de rac smo se pueden #undar en este modo de conceb r a los seres humanos, tomando, por ejemplo, al hombre blanco como el hombre )normal* y cons derando n#er ores a todos a$uellos $ue no compartan sus ras&os #4s cos. T2K Mode#o c#%sico: E# hom+re como esencia (ct " dad (1T232D(D 3 Txt. (ct. 6ea atentamente el s &u ente parlamento del personaje 2smene, extra4do de la obra de teatro 5ntígona, tra&ed a escr ta por -ó#ocles en el - &lo 3 a.1. Txt. de act " dad “5y, refle.iona, hermana, piensa2 nuestro padre, c,mo muri,, aborrecido, deshonrado, despu*s de cegarse *l mismo sus dos ojos, enfrentado a faltas que *l mismo tuvo que descubrir. / despu*s, su madre y esposa 6que las dos palabras le cuadran6, pone fin a su vida en infame, entrela$ada soga. En tercer lugar, nuestros dos hermanos, en un solo día, ; consuman, desgraciados, su destino, el uno por mano del otro asesinados. / ahora, que solas nosotras dos quedamos, piensa que ignominioso fin tendremos si violamos lo prescrito y trasgredimos la voluntad o el poder de los que mandan. %o, hay que aceptar los hechos2 que somos dos mujeres, incapaces de luchar contra hombres' / que tienen el poder, los que dan ,rdenes, y hay que obedecerlas *stas y todavía otras m!s dolorosas. /o, con todo, pido, si, a los que yacen bajo tierra su perd,n, pues que obro for$ada, pero pienso obedecer a las autoridades2 esfor$arse en no obrar corno todos carece de sentido, totalmente0. Só*oc#es( Antígona! 8E1'(D89 DE0T89 DE (1T232D(D (nt4&ona es una de las obras de teatro m+s mportantes $ue nos han $uedado de la cultura &r e&a. En ella se narra el drama de una mujer .(nt4&ona/ $ue, tras desobedecer una 6ey mpopular promul&ada por 1reonte, el rey de Tebas, $ue le mped4a enterrar a uno de sus hermanos, es condenada a mor r. 2smene .el personaje $ue habla en el #ra&mento/, es hermana de (nt4&ona y trata de con"encer a %sta para $ue des sta de desobedecer la orden de 1reonte. 6a tra&ed a es hoy anal !ada como una &ran analo&4a en la cual se muestra la pu&na entre la 6ey conceb da como e#ecto de la "oluntad de un rey o como emanada de las creenc as y usos aceptados en una comun dad. Tamb %n se ha usado esta obra para marcar una d #erenc a entre la 6ey pos t "a y la 6ey natural. 720 DE6 8E1'(D89 DE0T89 DE (1T232D(D Txto cons &na 8esponda en su carpeta a los nterro&antes $ue planteamos al # nal !ar la transcr pc ón del texto. Punteo (ct > 2dent # $ue, en el parlamento de 2smene, hermana de (nt4&ona, $u% ras&os de la soc edad ella cons dera nmutables. > Escr ba un bre"e comentar o en su carpeta a modo de notas borrador $ue retomar+ m+s adelante. Txto ppal 'na concepc ón esenc al sta del ser humano mpl caba suponer esenc as # jas, nmutables, $ue ub caban a cada uno en un determ nado lu&ar soc al, ncluso desde antes de su nac m ento, puesto $ue era obl &ac ón moral de cada ser humano comportarse de acuerdo con lo $ue su prop a esenc a d ctara. -ó#ocles escr be, c nco s &los antes del 1r sto, su tra&ed a (nt4&ona en el marco de la soc edad aten ense cl+s ca, con claras d " s ones soc ales d ctadas por #actores esenc ales. En el p+rra#o $ue hemos ele& do descubr r+ al menos tres pasajes esto se pone en e" denc a. 1L En pr mer lu&ar, encontramos $ue 2smene habla del destino de dos hermanos. 6a dea de dest no se relac ona con la dea de esenc a, al menos en sus mpl canc as morales y %t cas, por$ue supone $ue los seres humanos act?an mpulsados por una #uer!a $ue es anter or a sus prop as dec s ones y a su ex stenc a m sma y, por ende, su responsab l dad por sus actos es relat "a, puesto $ue su #uturo m smo #orma parte de un )plan* externo a ellos, contra el $ue nada pueden hacer. En se&undo lu&ar, "emos $ue 2smene, se re# ere a la cond c ón de la mujer dando por sentada una relac ón de n#er or dad respecto de los hombres, no por lo $ue ha&an o dejen de hacer las mujeres, sino por su misma condici,n de mujeres. Esto es una clara muestra de lo $ue s &n # ca ser esenc al sta, cons derar $ue un ser .humano, en este caso/ es por naturale$a de un determ nado modo, y $ue es n?t l $ue trate de camb ar .puesto $ue se supone $ue un ser no puede camb ar su naturale!a/. En el ejemplo del texto, las mujeres son cons deradas por naturale!a n#er ores a los hombres. En tercer lu&ar, y en relac ón muy estrecha con lo anter or, las relac ones de poder tamb %n son expresadas en t%rm nos esenc al stas, puesto $ue se habla como s al&unos estu" eran, por naturale!a, dest nados a mandar y otros a obedecer. Esto ?lt mo no deb4a ser extra322, hubo $ue sumar, a las jerar$u4as conceb das como naturales entre los hombres, una nue"a jerar$u4a $ue habr4a de trans#ormarse en el nue"o patrón %t co y moral, la del re no de los c elos por sobre el mundo terrenal. 6eamos un bre"e #ra&mento del texto 3onfesiones, escr to por -an (&ust4n, $u en es cons derado uno de los m+s mportantes # lóso#os med e"ales y teór cos del cr st an smo. Txt. Para leer “En esta obra, que va dirigida a ti, y te es debida, mediante mi palabra, arcelino, hijo carísimo, pretendo defender la gloriosa 3iudad de +ios, 7así la que vive y se sustenta con la fe en el discurso y mudan$a de los tiempos, mientras es peregrina entre los pecadores, como la que reside en la estabilidad del eterno descanso, el cual espera con tolerancia hasta que la 8usticia +ivina venga a juicio9, y ha de conseguirle despu*s completamente en la victoria final y perpetua pa$ que ha de sobrevenir' pretendo, digo, defenderla contra los 11 que prefieren y dan antelaci,n a sus falsos dioses, respecto del verdadero +ios, #e&or y 5utor de ella2 el encargo es verdaderamente grande, arduo y dificultoso' pero el :mnipotente nos au.iliar! para efectuarle, como lo e.ige su dignidad y su naturale$a (...) Estoy suficientemente persuadido de las copiosas luces, nervio y eficacia que son necesarias para dar a entender a los soberbios cu!n inestimable y magnífica es la virtud de la humildad, con la cual todas las cosas terrenas (...) trascienden (...) las m!s altas cumbres y eminencias de la tierra (...) El ;ey, fundador y legislador de la 3iudad de que pretendemos hablar es, pues, aquel mismo que en la Escritura indic, con las se&ales m!s evidentes a su amado pueblo el genuino sentido de aquel celebrado y genuino or!culo cuyas en*rgicas e.presiones claramente e.presan 7que +ios se opone a los soberbios, pero que al mismo tiempo concede su gracia a los humildes9 (...) / así, tampoco pasaremos en silencio acerca de la 3iudad terrena (...) 4ijos de esta misma 3iudad son los enemigos contra quienes hemos de defender la 3iudad de +ios0. San A,ust n( La Ciudad de Dios. 7 n Txt. Para leer 8E1'(D89 (&ust4n de H pona .conoc do como -an (&ust4n/, #ue probablemente el m+s mportante de los teólo&os cr st anos. 0ac ó en 0um d a .actual (r&el a/ en el a322, como ya menc onamos, camb ó la perspect "a desde la cual comen!ó a m rarse a los hombres, sus lu&ares o roles soc ales y las relac ones $ue se establec4an entre ellos y, por lo tanto, comen!ó a constru rse la noc ón de Human dad. T2K Mode#o moderno: e# hom+re como $otencia 0uestro recorr do ntenta expl car de $u% manera lle&ó a constru rse el concepto de )human dad*, de modo tal $ue perm t era conceb r la ex stenc a de derechos nal enables para cual$u er ser humano, ndepend entes de su pos c ón soc al, su &%nero e ncluso sus actos. Ese recorr do nos ha lle"ado a anal !ar concepc ones del hombre y de la soc edad, ncompat bles con este ?lt mo concepto. El ras&o m+s mportante $ue hace d #4c l pensar en los derechos humanos dentro de los marcos morales $ue hemos " sto hasta a$u4 es el de la des &ualdad, &eneradora de jerar$u4as $ue d " den a la human dad en castas, cada una con derechos d #erenc ados. En soc edades en las cuales la obed enc a o la # del dad son los patrones morales por excelenc a .se es bueno s se obedece, se es bueno s se &uarda # del dad al rey, etc%tera/, sólo un pe$ue322 habr4a de trans#ormarse en uno de los momentos de ruptura m+s mportantes de la h stor a, m+s all+ de $ue muchas de las deas $ue eclos onaron en ese s &lo se hab4an do preparando en los nmed atamente anter ores. En mater a de pensam ento pol4t co, la apar c ón de un texto pol%m co produjo uno de los h tos m+s trascendentes en la h stor a del pensam ento. El l bro del $ue hablamos lle"aba por t4tulo Leviat!n, o la materia, forma y poder de una ;epública, eclesi!stica y civil .conoc do s mplemente como Leviat!n/. -u autor es Thomas Hobbes .de $u en usted puede encontrar al&una n#ormac ón rele"ante repasando el (nexo a la 'n dad 1 del módulo de Derecho y -oc edad/. (ct " dad (1T232D(D 5 Txt. (ct. 1on el propós to de mostrar las caracter4st cas del Modelo moderno de hombre, hemos selecc onado al&unos textos de dos autores $ue cons deramos representat "os. 6e ped mos $ue lea con atenc ón los s &u entes p+rra#os, extra4dos del cap4tulo 13 de la obra de Thomas Hobbes y lue&o un #ra&mento del Tratado teol,gico político, escr to por Iaruch -p no!a, muy pocos a. -ero la potencia universal de toda la naturale$a no es sino la potencia de todos los individuos reunidos' se deduce, por tanto, que cada individuo tiene un derecho sobre todas las cosas que puede alcan$ar, es decir, que el derecho de cada uno se e.tiende hasta donde se e.tiende su poder determinado. / como la ley suprema de la naturale$a es que cada cosa trate de mantenerse en su estado en tanto que est! en sí, y no teniendo ra$,n sino de sí misma y no de otra cosa, se deduce que cada individuo tiene un derecho soberano a esto, según ya dije' es decir, a e.istir y a obrar según la determinaci,n de su naturale$a. 1= ?. %o reconocemos aquí diferencia alguna entre los hombres y los dem!s seres de la naturale$a, ni entre los hombres dotados de ra$,n, ni aquellos a quienes verdaderamente falta, ni entre los fatuos, los locos o los sensatos. 5quel que produce una cosa según las leyes de su naturale$a, lo hace con pleno derecho, puesto que ha obrado según determinaba su naturale$a, y no podía obrar de otro modo. @. -or esto entre los hombres cuando se los considera viviendo bajo el solo imperio de la naturale$a, aquel que no conoce la ra$,n o que no posee el h!bito de la virtud, y vive bajo las únicas leyes de su apetito, tiene tanto derecho como aquel que arregla su vida a las leyes de la ra$,n' esto es, tiene derecho absoluto, lo mismo que el sabio, para hacer todo aquello que la ra$,n le dicta, o de vivir según las leyes de la ra$,n2 el ignaro y el impotente de !nimo, tiene soberano derecho a hacer lo que su apetito aconseja o a vivir según las leyes de su apetito. Esto es lo mismo que -ablo ense&a, de que antes de la ley, esto es, cuando los hombres vivían bajo el imperio de la naturale$a, no conoce ningún pecado. A. 5sí, pues, el derecho natural de cada hombre no se determina por la sana ra$,n, sino por el grado de su poder y de sus deseos. %o todos los hombres est!n determinados naturalmente a obrar según las reglas y leyes de la ra$,n, sino que, al contrario, todos nacen ignorantes de todas las cosas' y antes de que puedan conocer la verdadera ra$,n de vivir o adquieran el h!bito de la virtud, pasan, por buena educaci,n que reciban, una gran parte de su edad, y a nada m!s est!n obligados que a vivir y a conservarse, mientras consista en ellos, s,lo por el impulso de los apetitos, puesto que la naturale$a no les dio nada m!s, neg!ndoles la facultad de vivir según la sana ra$,n, y por lo tanto no est!n m!s obligados a vivir, según estas reglas, que un gato según las leyes de la naturale$a. B. 5sí, cualquiera que se considere bajo el imperio de la naturale$a, tiene derecho para desear cuanto le pare$ca útil, sea por la sana ra$,n, sea por el ímpetu de las pasiones, y le es permitido arrebatarlo de cualquier manera, sea con la fuer$a, con enga&os, con ruegos o por todos los medios que ju$gue f!ciles, y por consiguiente tener como enemigo a aquel que quiera impedir que satisfaga sus deseos. C. +e todo esto se sigue que el derecho e instituci,n de la naturale$a, bajo el cual nacen todos los hombres y viven la mayor parte de ellos, nada prohíbe0. -aruch S$ino.a( Tratado teológico político! 7 n Txt. Para leer Txt. (ct. - ha le4do con atenc ón, muchas de las cosas d chas en los p+rra#os le deben haber sonado bastante d #erentes a las concepc ones del hombre y sus derechos en el modelo cl+s co $ue estu" mos anal !ando en las p+& nas pre" as. 8e& stre en su cuaderno o carpeta las d #erenc as $ue haya detectado y lue&o cont n?e con la lectura del módulo. 7 n de act " dad Txt. Ppal. 1: -e&uramente habr+ detectado "ar as d #erenc as. 6e proponemos centrarnos en la m+s mportante, a e#ectos de lo $ue nos mporta resaltar, los hombres son, para Hobbes y -p no!a, &uales por naturale$a. - hay una esenc a del ser humano, entonces cada ser humano part c pa de ella por el mero hecho de haber nac do ser humano. En e#ecto, los derechos humanos son un t po espec al de derechos, puesto $ue los t enen todos los seres humanos por &ual, s mplemente por ex st r. - b en en este pr mer momento .nos re#er mos a Hobbes, m+s prec samente/, toda"4a no ex ste la #ormulac ón concreta de estos derechos en t%rm nos actuales, se "e claramente $ue la dea &eneral ya est+ #ormulada, todos los seres humanos comparten los m smos derechos .o al menos al&unos derechos/ por su mera cond c ón de seres humanos. - lee nue"amente el texto de -p no!a, notar+ $ue esta &ualdad de derechos est+ expl4c tamente #ormulada de modo tal $ue, sólo por poner los ejemplos $ue aparecen en el texto, n la locura, n la #alta de " rtudes son ra!ones para suponer $ue al&u en puede ser pr "ado de su derecho a todo lo $ue puede. Esto nos lle"a al otro punto mportante a tener en cuenta. Este nue"o modo de conceb r al hombre como )#uer!a* .lo $ue de# ne a un hombre ya no es una esenc a nmutable, s no su prop a capac dad, o su )potenc a*/, mpl ca $ue de la &ualdad de derechos se puede der "ar una des &ualdad de hecho. En e#ecto, s cada uno es lo $ue puede y todos t enen derecho a todo lo $ue pueden, al&unos podr+n m+s $ue otros y tendr+n derecho a reclamarlo. Pero s leemos a Hobbes, "emos $ue s un ser #uera demas ado #uerte como para $ue otro pud era hacerle #rente, el se&undo podr4a al arse con otros para despojarlo de lo $ue p de, con derecho. De todo lo d cho se desprende $ue, al menos desde la ópt ca de estos nue"os pensadores, no hay por naturale$a orden o jerar$u4a al&una. 6a obed enc a ya no puede ser m+s el patrón moral de con" "enc a. Es exactamente a$u4 donde aparece la no"edad m+s mportante, en mater a de concepc ón de lo soc al .y, por ende, de lo pol4t co y lo moral/, $ue los modernos "an a sostener, los hombres, no pud endo reclamar obed enc a a otros, n " %ndose obl &ados a obedecer nada desde pos c ones naturales de super or dad o n#er or dad, s mplemente acuerdan entre sí las re&las $ue habr+n de se&u r. - hay obed enc a, la hay por$ue los m smos hombres $ue obedecen consintieron en obedecer. Es una n"ers ón absoluta de los "alores cl+s cos. (ntes, pr mero se obedec4a y sólo al obedecer se pod4a dec r $ue se era bueno. (hora, pr mero se anal !aba s era bueno obedecer y sólo s se cons deraba $ue la obed enc a ten4a al&?n sent do, se obedec4a. El nue"o patrón moral era, entonces, la ra!ón, puesto $ue sólo med ante una del berac ón rac onal se pod4a lle&ar a encontrar un #undamento de las relac ones de poder, $ue deb4an ser aceptadas por todos. En este nue"o contexto es $ue debe entenderse el concepto de humanidad, del cual d remos al&unas cosas m+s, antes de anal !ar los #undamentos teór cos de los derechos humanos, tal como hoy los conocemos. T 2. Acerca de# conce$to de humanidad 1H Todo lo $ue acabamos de dec r respecto del nue"o modo de conceb r las relac ones humanas, #ue expresado con mucha clar dad por 8ousseau, en el l bro El contrato social. 6eamos otro #ra&mento s &n # cat "o de la obra. Txt. Para leer “+upongamos #ue los hombres hayan llegado a un punto tal, #ue los obst culos #ue dañan a su conser"aci*n en el estado de la naturale%a, superen por su resistencia las fuer%as #ue cada indi"iduo puede emplear para mantenerse en este estado. En tal caso su primiti"o estado no puede durar m s tiempo, y perecer,a el género humano sino "ariase su modo de existir. )as como los hombres no pueden crear por s, solos nue"as fuer%as, sino unir y dirigir las #ue ya existen, solo les #ueda un medio para conser"arse, y consiste en formar por agregaci*n una suma de fuer%as capa% de "encer la resistencia, poner en mo"imiento estas fuer%as por medio de un solo m*"il y hacerlas obrar de acuerdo. Esta suma de fuer%as solo puede nacer del concurso de muchas separadas- pero como la fuer%a y la libertad de cada indi"iduo son los principales instrumentos de su conser"aci*n, $#ué medio encontrar para obligarlas sin per!udicarse y sin ol"idar los cuidados #ue se debe a s, mismo& Esta dificultad, reducida a mi ob!eto, puede expresarse en estos términos. /Encontrar una forma de asociaci*n capa% de defender y proteger con toda la fuer%a común la persona y bienes de cada uno de los asociados, pero de modo #ue cada uno de estos, uniéndose a todos, solo obede%ca a s, mismo, y #uede tan libre como antes.0 Este es el problema fundamental, cuya soluci*n se encuentra en el contrato social. 'as cl usulas de este contrato 1...2 se reducen a una sola, a saber. la ena!enaci*n total de cada asociado con todos sus derechos hecha a fa"or del común. por#ue en primer lugar, d ndose cada uno en todas sus partes, la condici*n es la misma para todos- siendo la condici*n igual para todos, nadie tiene interés en hacerla onerosa a los dem s. 1...2 En fin, d ndose cada cual a todos, no se da a nadie en particular- y como no hay socio alguno sobre #uien no se ad#uiera el mismo derecho #ue uno le cede sobre s,, se gana en este cambio el e#ui"alente de todo lo #ue uno pierde, y una fuer%a mayor para conser"ar lo #ue uno tiene. +i #uitamos pues del pacto social lo #ue no es de su esencia, "eremos #ue se reduce a estos términos. Cada uno de no%otro% "one en com7n %u "er%ona todo %u "oder 'a=o !a %u"rema dirección de !a 0o!untad )enera!@ reci'iendo tam'i4n a cada miem'ro como "arte indi0i%i'!e de! todo. En el mismo momento, en ve$ de la persona particular de cada contratante, este acto de asociaci,n produce un cuerpo moral y colectivo, compuesto de tantos miembros como voces tiene la asamblea' cuyo cuerpo recibe del mismo acto su unidad, su ser común, su 1J vida y su voluntad. Esta persona pública que de este modo es un producto de la uni,n de todas las otras, tomaba antiguamente el nombre de 1 " tas, y ahora el de 8ep?bl ca , de cuerpo pol4t co, al cual sus miembros llaman estado cuando es pasivo, soberano cuando es activo, y potenc a compar!ndole con sus semejantes. -or lo que mira a los asociados, toman colectivamente el nombre de pueblo y en particular se llaman c udadanos, como partícipes de la autoridad soberana, y s?bd tos, como sometidos a las leyes del estado0 . /ean /! Rousseau( El contrato social. 7 n Txt. Para leer Txt. Ppal. 1omo puede "erse, todo lo caracter4st cos de las nue"as tendenc as est+ expresado a$u4, &ualdad natural, el hombre conceb do como una #uer!a, el acuerdo como base de la soc edad, el nue"o patrón moral. (l ser los hombres l bres e &uales, no ex st4a otro modo de just # car la ex stenc a de relac ones jer+r$u cas como no #uera apelando al consent m ento de $u enes estaban somet dos al orden estatal, lo cual &eneró un d lema $ue nos nteresa part cularmente, puesto $ue #ue el $ue der "ó en la #ormulac ón de la ex stenc a de derechos humanos nal enables. 6a pr mera parte del d lema puede #ormularse as4. (l postular $ue todos los seres humanos eran &uales y, por ende, $ue el orden soc al sólo se pod4a #undar en el consent m ento, se estaba dando un & &antesco poder al Estado por sobre el nd " duo. 6a ra!ón era clara, ante cual$u er s tuac ón de dom nac ón, el soberano ten4a una herram enta conceptual poderos4s ma para ne&ar $ue abusara del poder, el dom nado hab4a consent do someterse a %l. Desde este punto de " sta, la ampl ac ón del concepto de humanidad pod4a aparecer como un aspecto ne&at "o de la modern dad, puesto $ue no parec4a haber otro modo de #ormar parte de la comun dad como no #uera obedec endo, lo cual habr4a de ser la ?n ca opc ón rac onal, desobedecer al soberano no habr4a s do otra cosa $ue desobedecerse a uno m smo, lo cual es absurdo. Este modo de "er las cosas no parec4a camb ar en nada la s tuac ón de un c udadano respecto del &obernante, compar+ndola con a$uella a la $ue estaba somet do durante el per4odo anter or. Pero recordemos lo $ue d j mos respecto de los re&4menes jer+r$u cos y "eremos $ue la s tuac ón era muy d #erente. 0uestro d lema se hace e" dente cuando pensamos en el proceso desde el punto de " sta opuesto, el de los #undamentos del Estado. D j mos antes $ue un 8ey no estaba rec4procamente obl &ado con sus s?bd tos. Pues b en, esto #ue lo $ue camb ó y #ue un enorme camb o. Tan c erto como $ue el Estado ad$u r4a un poder enorme, era $ue el c udadano ten4a ahora herram entas teór cas su# c entes como para poder, desde un punto de " sta moral, ju$gar al Estado con derecho, lo cual era absurdo bajo un r%& men #eudal o mon+r$u co. E esto era as4 por$ue tan c erto como $ue el c udadano deb4a sus derechos al Estado, era $ue %ste deb4a su ex stenc a al c udadano. - anal !amos la cuest ón usando todos los elementos de los cuales ya d sponemos, "emos $ue, e#ect "amente, en un r%& men democr+t co el c udadano no es un ser pas "o $ue sólo 1; debe res &narse a las dec s ones del &obernante, como en un r%& men mon+r$u co. E esto es as4 por$ue el poder del estado t ene un l4m te, el bene# c o de la c udadan4a. Es en nombre de este bene# c o $ue el c udadano puede ju!&ar los actos del estado como buenos o malos y, Derechos Humanos med ante, ped r $ue un ór&ano jur4d co los declare justos o injustos. Podemos ahora establecer una pr mera #ormulac ón los derechos humanos no son otra cosa que la protecci,n del ciudadano contra el poder absoluto del Estado. 9 de otro modo, son una herram enta med ante la cual el c udadano puede ju!&ar al Estado, adem+s de moralmente, jur4d camente. E a esto se re#er4a 8ousseau, en el 1ontrato -oc al, para %l el estado sólo puede reclamar obed enc a, para 8ousseau, cuando cumple los # nes para los cuales #ue creado. T1 )undamentos de #os Derechos Humanos (ct " dad (ct " dad = Txt. (ct. 8elea en la 'n dad 2 del módulo Derechos Humanos y 1 udadan4a, derechos c " les, pol4t cos, soc ales, económ cos y culturales, en espec al el apartado donde se anal !an los derechos a la #i+ertad, la i,ua#dad y a la di,nidad! 0$%,inas1112 ( part r de esa lectura expl $ue en su carpeta por $u% los derechos a la l bertad, a la &ualdad y a la d &n dad est+n nterrelac onados. T3 I,ua#dad Txto ppal 1uando nos re#er mos a la &ualdad como parec do .tener cosas parec das, tener edades parec das, etc%tera/, se trata, en todos los casos, de &ualdades concretas. 0o nos ocuparemos de ellas por el momento .pero "ol"eremos sobre este problema de la &ualdad )concreta* en el punto “La desigualdad de hecho como desigualdad de derecho0/. 6a ) &ualdad* de los pensadores modernos es una &ualdad abstracta, supuesta por enc ma y a pesar de cual$u er d #erenc a o des &ualdad concreta $ue pueda ex st r entre los seres humanos. 1ada "e! $ue escuchamos la #rase )todos los seres humanos son &uales ante la 6ey*, s &n # ca $ue, desde la perspect "a $ue nos ocupa, un blanco y un ne&ro, un hombre y una mujer, un n . 5 la una, los presos deben marchar a los talleres2 el trabajo dura hasta las cuatro. 5;T. 322 y >3222 menc onados. Daremos una expl cac ón de este camb o, pero le aconsejamos, como ya lo hemos hecho en la 'n dad anter or, no perder de " sta .y repasar, s es necesar o/ los módulos de Derecho y -oc edad, Derechos Humanos y 1 udadan4a e H stor a Mund al 1ontempor+nea, para ampl ar la n#ormac ón respecto del per4odo h stór co al $ue nos re#er mos y los camb os pol4t cos ocurr dos en %l. 6os s &los en los cuales aparec eron las pr meras #ormulac ones teór cas $ue depos taban el poder en el pueblo y lo $u taban as4 de las manos de $u enes se cre4an con derecho a %l por &rac a d " na #ueron, pol4t camente, muy complejos. 'no de los #actores m+s mportantes a tener en cuenta, al estud ar estos s &los, es $ue, en un pr nc p o, la monar$u4a y los bur&ueses eran al ados pol4t cos, en contra del r%& men #eudal. (ct " dad (1T232D(D J Txt. (ct En pr mer lu&ar lo n" tamos a leer el s &u ente #ra&mento del texto La Edad 6u s 8omero, antes de se&u r a"an!ando. edia, de Gos% Txt. Para leer en act " dad “%o es difícil advertir la trascendencia que debía tener en el seno de la sociedad feudal la aparici,n de una nueva clase social dedicada a la producci,n manufacturera y al comercio (...) Esa clase surgi, como un desprendimiento del orden feudal, coe.isti, con *l durante mucho tiempo y pareci, desarrollar una actividad compatible con sus reglas de vida' pero en el fondo socavaba su base y en cierto momento precipit, la declinaci,n de toda su estructura. “(...) 5grupados en las viejas ciudades o en otras nuevas que fueron surgiendo, los burgueses acumularon muy pronto recursos suficientes como para poder, algunos de ellos, organi$ar empresas de largo alcance. Dastos talleres producían diversos artículos en cantidades suficientes como para e.portar, y s,lidos mercaderes podían dedicarse a la importaci,n de toda clase de objetos, sobre todo de lujo, para satisfacer nuevas e.igencias que iban apareciendo en las clases acomodadas, tanto se&oriales como burguesas. “(...) La aparici,n de s,lidas rique$as muebles debía traer consigo una disminuci,n del valor econ,mico N y luego social N de la rique$a inmueble, que constituía el patrimonio 2J fundamental de las clases privilegiadas. -or esa causa comen$, a insinuarse poco a poco un conflicto entre la noble$a y la naciente burguesía que, si al principio pareci, insignificante, cobr, luego notables proporciones debido al decidido apoyo que la monarquía prest, a los burgueses. “(...) La naciente burguesía, en efecto, tenía a la noble$a como enemigo natural. En las ciudades, el conde o el obispo en cuya jurisdicci,n se levantaba solía poner tales trabas al desarrollo de la actividad econ,mica que mataba toda posibilidad de desarrollo' y en la medida en que *ste se producía, los rendimientos que los burgueses obtenían se veían disminuidos por la torpe política de los se&ores que no atendían sino a su provecho inmediato, sobre todo porque se negaban a facilitar una e.pansi,n y un intercambio que, e.cediendo los límites del se&orío, comprometían su autoridad. +e allí provino la hostilidad contra la naciente burguesía y la noble$a que la e.poliaba, ahogando sus previsibles posibilidades. La monarquía, en cambio, entreveía la posibilidad de transformar su situaci,n si apoyaba a esa nueva clase social y econ,mica. -odía, ante todo, fomentar la discordia en el seno de los se&oríos' podía luego amparar a los burgueses y crear situaciones de hecho que no harían sino beneficiarla' y podía, finalmente, contar con el au.ilio econ,mico y militar de las ciudades tanto en su duelo contra la noble$a como en aquellas empresas e.teriores para las cuales dependía e.clusivamente hasta entonces del apoyo de sus vasallos. 5sí se vieron aparecer las cartas y fueron concedidos a las ciudades, asegur!ndoles cierta libertad que permitiría su desarrollo econ,mico, la organi$aci,n de un r*gimen de impuestos pagados a la corona, de los que se nutriría ahora el tesoro real, y la formaci,n de ej*rcitos mercenarios, que permitiría a los reyes prescindir del concurso militar de sus vasallos. Todos los elementos para la organi$aci,n de un poder centrali$ado le eran proporcionados, pues, por esta nueva clase social a los reyes ansiosos por sustraerse a la dependencia en la que se hallaban. “5sí se empie$an a insinuar las primeras monarquías nacionales en los albores de la baja edad media. 3omo antes los feudos, los reinos aspiraban a ser !mbitos cerrados tanto en lo econ,mico como en lo político, en los que la soberanía residía de modo incontestable en el rey0. /os8 "uis Romero! La Edad !edia! Txt. (ct " dad ( part r del texto de Gos% 6u s 8omero, le proponemos $ue anal ce el papel de la monar$u4a en relac ón con las deas de los -e322, demas ado pronto como para "er en la monar$u4a un enem &o de los derechos del hombre. Por el contrar o, en el proceso de const tuc ón de los Estados 0ac onales .$ue #ueron, en un pr nc p o, patr mon ales/, el r%& men mon+r$u co era " sto como un a"ance en mater a de or&an !ac ón pol4t ca, y lo $ue se d scut4a era, en todo caso, cu+l era el or &en del poder del rey. 0o es casual, entonces, $ue de los tres # lóso#os $ue hemos c tado, #uera 8ousseau el m+s cr4t co del s stema mon+r$u co, en la %poca en $ue 2; 8ousseau escr be, la monar$u4a ya est+ d scut da como s stema. 6a 8e"oluc ón 7rancesa #ue, en e#ecto, una re"oluc ón ant mon+r$u ca. El desarrollo de los s stemas republ canos de &ob erno y el retroceso de los s stemas mon+r$u cos tu"o, como e#ecto ló& co, el paulat no descr%d to de estos ?lt mos y la de# n t "a separac ón entre Derechos Humanos y &ob ernos no republ canos. 'na "e! const tu dos los estados nac onales y desterradas las monar$u4as .o empujadas a cumpl r roles cas exclus "amente protocolares/, sólo los &ob ernos democr+t cos #ueron conceb dos como pos b l tadores de la de#ensa de los Derechos Humanos. Desde ya, no #ue sólo una cuest ón temporal. El mero paso del t empo no desacred ta un s stema pol4t co, o una #orma de &ob erno. El a"ance del republ can smo y el paulat no desarrollo de s stemas democr+t cos se deb ó a la muy baja e# cac a de los s stemas un personales de &ob erno, acompa. 'os Estados proteger n la existencia y la identidad nacional o étnica, cultural, religiosa y ling<,stica de las minor,as dentro de sus territorios respecti"os y fomentar n las condiciones para la promoci*n de esa identidad. :. 'os Estados adoptar n medidas apropiadas, legislati"as y de otro tipo, para lograr esos ob!eti"os. Artículo $ L. Las personas pertenecientes a minorías nacionales o *tnicas, religiosas y lingFísticas (en lo sucesivo denominadas personas pertenecientes a minorías) tendr!n derecho a disfrutar de su propia cultura, a profesar y practicar su propia religi,n, y a utili$ar su propio idioma, en privado y en público, libremente y sin injerencia ni discriminaci,n de ningún tipo. :. 'as personas pertenecientes a minor,as tendr n el derecho de participar efecti"amente en la "ida cultural, religiosa, social, econ*mica y pública. ?. 'as personas pertenecientes a minor,as tendr n el derecho de participar efecti"amente en las decisiones #ue se adopten a ni"el nacional y, cuando proceda, a ni"el regional respecto de la minor,a a la #ue pertene%can o de las regiones en #ue "i"an, de toda manera #ue no sea incompatible con la legislaci*n nacional. @. 'as personas pertenecientes a minor,as tendr n el derecho de establecer y mantener sus propias asociaciones. A. 'as personas pertenecientes a minor,as tendr n derecho a establecer y mantener, sin discriminaci*n de ninguno tipo, contactos libres y pac,ficos con otros miembros de su grupo y con personas pertenecientes a otras minor,as, as, como contactos transfronteri%os con ciudadanos de otros Estados con los #ue estén relacionados por ",nculos nacionales o étnicos, religiosos o ling<,sticos. Artículo L. Las personas pertenecientes a minorías podr!n ejercer sus derechos, incluídos los que se enuncian en la presente +eclaraci,n, individualmente así como en comunidad con los dem!s miembros de su grupo, sin discriminaci,n alguna. 33 :. 'as personas pertenecientes a minor,as no sufrir n ninguna des"enta!a como resultado del e!ercicio o de la falta de e!ercicio de los derechos enunciados en la presente Declaraci*n. Artículo 4 L. Los Estados adoptar!n las medidas necesarias para garanti$ar que las personas pertenecientes a minorías puedan ejercer plena y efica$mente todos sus derechos humanos y libertades fundamentales sin discriminaci,n alguna y en plena igualdad ante la ley. :. 'os Estados adoptar n medidas para crear condiciones fa"orables a fin de #ue las personas pertenecientes a minor,as puedan expresar sus caracter,sticas y desarrollar su cultura, idioma, religi*n, tradiciones y costumbres, sal"o en los casos en #ue determinadas pr cticas "iolen la legislaci*n nacional y sean contrarias a las normas internacionales. ?. 'os Estados deber n adoptar medidas apropiadas de modo #ue, siempre #ue sea posible, las personas pertenecientes a minor,as puedan tener oportunidades adecuadas de aprender su idioma materno o de recibir instrucci*n en su idioma materno. @. 'os Estados deber n adoptar, cuando sea apropiado, medidas en la esfera de la educaci*n, a fin de promo"er el conocimiento de la historia, las tradiciones, el idioma y la cultura de las minor,as #ue existen en su territorio. 'as personas pertenecientes a minor,as deber n tener oportunidades adecuadas de ad#uirir conocimientos sobre la sociedad en su con!unto. A. 'os Estados deber n examinar medidas apropiadas de modo #ue las personas pertenecientes a minor,as puedan participar plenamente en el progreso y el desarrollo econ*micos de su pa,s. Artículo ! L. Las políticas y programas nacionales se planificar!n y ejecutar!n teniendo debidamente en cuenta los intereses legítimos de las personas pertenecientes a minorías. :. 'os programas de cooperaci*n y asistencia entre Estados deber n planificarse y e!ecutarse teniendo debidamente en cuenta los intereses leg,timos de las personas pertenecientes a minor,as. Artículo % Los Estados deber!n cooperar en las cuestiones relativas a las personas pertenecientes a minorías, entre otras cosas, el intercambio de informaci,n y de e.periencia, con el fin de promover la comprensi,n y la confian$a mutuas. Artículo 7 Los Estados deber!n cooperar a fin de promover el respeto por los derechos enunciados en la presente +eclaraci,n. Artículo " L. %inguna de las disposiciones de la presente +eclaraci,n impedir! el cumplimiento de las obligaciones internacionales de los Estados en relaci,n con las personas pertenecientes a minorías. En particular, los Estados cumplir!n de buena fe las obligaciones y los compromisos contraídos en virtud de los tratados y acuerdos internacionales en que sean partes. :. El e!ercicio de los derechos enunciados en la presente Declaraci*n se entender sin per!uicio del disfrute por todas las personas de los derechos humanos y las libertades fundamentales reconocidos uni"ersalmente. 35 ?. 'as medidas adoptadas por los Estados a fin de garanti%ar el disfrute efecti"o de los derechos enunciados en la presente Declaraci*n no deber n ser consideradas prima facie contrarias al principio de igualdad enunciado en la Declaraci*n 4ni"ersal de Derechos Humanos. Artículo # Los organismos especiali$ados y dem!s organi$aciones del sistema de las %aciones Jnidas contribuir!n a la plena reali$aci,n de los derechos y principios enunciados en la presente +eclaraci,n, en sus respectivas esferas de competencia. Txt. (ct " dad 8esponda por escr to en su carpeta las pre&untas $ue se le #ormulan a cont nuac ón, • • • • APuede un &ob erno electo por el pueblo con#orme a todas las normas establec das a tal e#ecto promul&ar una ley $ue proh4ba a un &rupo de hab tantes hablar un d oma determ nadoC APor $u%C AE s esa 6ey #uera #ruto de una "otac ón en las 1+maras $ue contara con unan m dad absolutaC AHabr4a al&?n porcentaje de "otos .en elecc ones pres denc ales/ $ue autor !ara a un &ob erno a promul&ar una ley como esaC En caso de $ue haya respond do ne&at "amente a las dos pr meras pre&untasD ABu% le contestar4a a al&u en $ue le d jera $ue s la democrac a es el &ob erno de la mayor4a, entonces las m nor4as no deber4an tener derecho a protestarC 1onsulte sus respuestas con su pro#esor tutor. 7 n (ct " dad Txt. Ppal. - de respetar los Derechos Humanos se trata, no resulta sat s#actor o de# n r l &eramente a la democrac a como )&ob erno de las mayor4as*. 0o es lo m smo dec r $ue &ob erna el pueblo, dec d endo por mayor4a, $ue dec r, s mpl # cadamente, $ue &ob erna la mayor4a. 6a d s denc a, s b en aparece como rrele"ante una "e! tomada la dec s ón, es mpresc nd ble para real !ar el acto .la asamblea/ med ante el cual se lle&ar+ a esa dec s ón. -e puede pensar en esto en #orma paralela a lo $ue hemos d cho acerca del concepto de )l bertad*, ser l bre mpl ca ele& r, $ue haya m+s de una pos ble elecc ón es mpresc nd ble para suponerse l breD paralelamente, s &obernar democr+t camente mpl ca hacer lo $ue se dec da por mayor4a, es mpresc nd ble .y deseable/ $ue ex sta una m nor4a $ue d s enta con esa dec s ón. 6a d s denc a, en este marco, no es un obst+culo, s no el motor m smo de la or&an !ac ón democr+t ca. Es esta la ra!ón $ue perm te a# rmar $ue la apar c ón del concepto de democrac a mpl có un camb o %t co de enorme trascendenc a. 3eamos la ra!ónM En un s stema pol4t co basado en jerar$u4as naturales, la plural dad no es un problema por$ue n s $u era est+ contemplada como pos b l dad. 6a "oluntad &eneral no produce un soberano, s no al contrar o, ex ste un soberano, cuya "oluntad es cons derada la "oluntad 3= &eneral. En ese contexto, la d s denc a sólo ex ste en el modo de la duda. Esto $u ere dec r $ue la ?n ca d s denc a pos ble es la duda $ue puede tener el soberano sobre $u% hacer en determ nada c rcunstanc a. En un s stema democr+t co, como acabamos de "er, la d s denc a da sent do al s stema, prec samente por$ue no ex sten acuerdos naturales entre hombres l bres, las dec s ones sobre los asuntos p?bl cos ad$u eren un car+cter del berat "o. 'na dec s ón de &ob erno, en un s stema democr+t co, debe ser debat da y just # cada. 0o se acepta $ue al&o es ra!onable s mplemente por$ue lo ha dec d do el rey, s no $ue se dec de en conjunto a$uello $ue se supone m+s ra!onable. En este sent do, una dec s ón tomada por mayor4a ncluye necesar amente un debate en el cual la op n ón de la m nor4a t ene al menos la pos b l dad de nc d r en la dec s ón # nal. 1uando se real !a una elecc ón para un car&o .el de Pres dente de la 0ac ón, por ejemplo/, se dec de por mayor4a $u %n ser+ el encar&ado de cumpl r la #unc ónD esto, s n embar&o, no $u ere dec r $ue la persona ele& da sea el representante de la mayor4a $ue lo el & ó, es el representante de la totalidad de las personas capacitadas para votar, lo hagan o no por *l .y podr4amos a&re&ar, y hayan o no "otado en esa elecc ón part cular/. De hecho, es tamb %n el representante de todas las personas $ue n s $u era est+n capac tadas para "otar. Pon endo otro ejemplo, podemos dec r $ue el hecho de $ue una ley se apruebe en las c+maras del con&reso med ante el "oto de una determ nada mayor4a .est pulada se&?n el caso/, esto no s &n # ca $ue el ser mayor4a #aculte a un sector determ nado a "otar cual$u er ley, s esta ley traspasa un l4m te m+s all+ del cual se "ulneran derechos nal enables de &rupos m nor tar os. E este l4m te son, prec samente, los Derechos Humanos. 7ormalmente, adem+s, el derecho a la representac ón de las m nor4as est+ tamb %n expresado en la 1onst tuc ón 0ac onal, $ue establece mecan smos de representac ón proporc onales en la compos c ón de las c+maras de D putados y -enadores. (ct " dad (1T232D(D 1L 6o n" tamos a leer con atenc ón los (rt4culos 5= y =5 de la -e&unda Parte de la 1onst tuc ón 0ac onal. .8ecuerde $ue # &ura como anexo del Módulo 1 udadan4a y Derechos Humanos/ 8esponda por escr to las s &u entes pre&untas, Punteo (ct " dad • A1u+l es el re$u s to const tuc onal para $ue un part do pol4t co cuente con un representante en la 1+mara de D putadosC APor $u% se puede sostener $ue este re$u s to es un modo de dar representac ón a las m nor4as dentro de la 1+maraC • AE en el caso de la 1+mara de -enadoresC 6ea ahora los (rt4culos HH a J3 y lue&o, • Expl $ue las ra!ones en las $ue se #undamenta la a# rmac ón s &u ente, 3: • • • La diferencia entre las f,rmulas “mayoría absoluta de los presentes0 y “mayoría absoluta del total de los miembros de las 3!maras0 es un modo de preservar, al menos en parte, el inter*s de las minorías. (nal ce s la d #erenc a entre las #órmulas )mayor4a absoluta de los presentes* y )las dos terceras partes de los presentes* son modos de preser"ar el nter%s de las m nor4as y #undamente su op n ón. 8ese>. Todos los &ob ernos de #acto $ue usurparon el poder a lo lar&o de d cho s &lo no h c eron s no abandonar en #orma arb trar a el cam no d ctado por el mpulso nst tuyente or & nar o. Es mportante recordar $ue, como toda creac ón humana, toda nst tuc ón de normas es h stór ca. 6a h stor c dad de una 1onst tuc ón obl &a a $ue %sta sea per ód camente re" sada, a # n de $ue re#leje con la mayor # del dad pos ble las neces dades de $u enes deben "erse prote& dos por ella. Pero est+ claro $ue, en este sent do, re#ormar una const tuc ón es un acto de #uer!a e$u "alente a crearla, ya sea por$ue se ncorporan o $u tan d spos c ones o por$ue se rat # can las $ue no se re#orman. En cont nu dad con esta l4nea de ra!onam ento, puede a# rmarse $ue los Derechos Humanos t enen, como una de sus consecuenc as m+s rele"antes, la capac dad de perm t r $ue los c udadanos de cual$u er Estado sean cons derados en su cal dad de m embros del poder nst tuyente. (ct " dad (1T232D(D 11 6e sol c tamos $ue lea y anal ce el texto s &u ente, al # nal !ar le proponemos una ser e de nterro&antes para $ue responda y lue&o d scuta con su pro#esor tutor. Texto para lectura La re"orma electoral El < de setiembre de LCLM, el presidente ;oque #!en$ -e&a se reuni, con el líder radical 4ip,lito /rigoyen en la casa de un amigo en común, el diputado anuel -a$. En esa oportunidad, le ofreci, dos ministerios para la J3;. -ero la propuesta fue recha$ada. +urante la entrevista, el presidente se comprometi, a impulsar la reforma electoral que garanti$aría la libertad del voto. 4ip,lito /rigoyen prometi, que el radicalismo retornaría a las urnas cuando se asegurara a los ciudadanos la libre e.presi,n de los comicios. En el pensamiento de /rigoyen esto quería decir que la voluntad popular no fuera distorsionada ni por la forma de votar ni por la modalidad de contar los votos. 51 #!en$ -e&a, poco despu*s de asumir, orden, la confecci,n de un nuevo padr,n electoral Plistado de las personas en condiciones de votarP sobre la base del registro de enrolamiento del padr,n militar (el listado de las personas que tienen que cumplir el servicio militar obligatorio) Esta tarea estaría a cargo del -oder 8udicial. La identificaci,n del votante se asegur, con las impresiones digitales y con una foto. El uso del padr,n militar hacía m!s difícil la adulteraci,n de los registros. 5sí, la Libreta de Enrolamiento se convirti, en el principal instrumento de ejercicio cívico. El proyecto de ley impulsado por el Oobierno a fines de LCLM establecía que correspondía al -oder 8udicial la designaci,n de los funcionarios para organi$ar y fiscali$ar la votaci,n. En menos de un a&o, un nuevo proyecto de ley promovido por el Ejecutivo, proponía el voto secreto y obligatorio. #e reempla$aría el sistema de lista completa P sin reconocimiento de minoría P, por el de lista incompleta P que reconocería a la mayoría y primera minoría en relaci,n de dos por uno. La propuesta aprobada por las dos 3!maras del 3ongreso de la %aci,n, se convirti, en la denominada Ley #!en$ -e&a o ;eforma electoral de LCL<. El sufragio secreto evitaba el tr!fico de votos. / la lista incompleta terminaba con el sistema de unanimidad por el que resultaban electos todos los candidatos a diputados del partido ganador. 5unque s,lo fuera por un voto de diferencia. El primer presidente de la %aci,n P electo bajo la Ley #!en$ -e&a P, fue el propio 4ip,lito /rigoyen. Extra4do de, http,RRSSS.clar n.comRd ar oRespec alesRyr &oyenRluchaRre#Telec.htm 7 n de texto (hora responda las s &u entes pre&untas, • • A1ree $ue la nstaurac ón del "oto secreto y obl &ator o #ue un acto con #uer!a nst tuyenteC APor $u%C A6os # nes $ue la 1onst tuc ón plantea en su pre+mbulo #ueron " olados o re#or!ados por la 6ey -+en! Pe. Toda persona detenida o retenida debe ser informada de las ra$ones de su detenci,n y notificada, sin demora, del cargo o cargos formulados contra ella. ?. Toda persona detenida o retenida debe ser llevada, sin demora, ante un jue$ u otro funcionario autori$ado por la ley para ejercer funciones judiciales y tendr! derecho a ser ju$gada dentro de un pla$o ra$onable o a ser puesta en libertad, sin perjuicio de que continúe el proceso. #u libertad podr! estar condicionada a garantías que aseguren su comparecencia en el juicio. @. Toda persona privada de libertad tiene derecho a recurrir ante un jue$ o tribunal competente, a fin de que *ste decida, sin demora, sobre la legalidad de su arresto o detenci,n y ordene su libertad si el arresto o la detenci,n fueran ilegales. En los Estados -artes cuyas leyes prev*n que toda persona que se viera amena$ada de ser privada de su libertad tiene derecho a recurrir a un jue$ o tribunal competente a fin de que *ste decida sobre la legalidad de tal amena$a, dicho recurso no puede ser restringido ni abolido. Los 5= recursos podr!n interponerse por sí o por otra persona. A. %adie ser! detenido por deudas. Este principio no limita los mandatos de autoridad judicial competente dictados por incumplimientos de deberes alimentarios. Artículo ). *arantías +udiciales L. Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un pla$o ra$onable, por un jue$ o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la sustanciaci,n de cualquier acusaci,n penal formulada contra ella, o para la determinaci,n de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro car!cter. <. Toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se estable$ca legalmente su culpabilidad. +urante el proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a las siguientes garantías mínimas2 a) derecho del inculpado de ser asistido gratuitamente por el traductor o int*rprete, si no comprende o no habla el idioma del ju$gado o tribunal' b) comunicaci,n previa y detallada al inculpado de la acusaci,n formulada' c) concesi,n al inculpado del tiempo y de los medios adecuados para la preparaci,n de su defensa' d) derecho del inculpado de defenderse personalmente o de ser asistido por un defensor de su elecci,n y de comunicarse libre y privadamente con su defensor' e) derecho irrenunciable de ser asistido por un defensor proporcionado por el Estado, remunerado o no según la legislaci,n interna, si el inculpado no se defendiere por sí mismo ni nombrare defensor dentro del pla$o establecido por la ley' f) derecho de la defensa de interrogar a los testigos presentes en el tribunal y de obtener la comparecencia, como testigos o peritos, de otras personas que puedan arrojar lu$ sobre los hechos' g) derecho a no ser obligado a declarar contra sí mismo ni a declararse culpable, y h) derecho de recurrir del fallo ante jue$ o tribunal superior. =. La confesi,n del inculpado solamente es v!lida si es hecha sin coacci,n de ninguna naturale$a. >. El inculpado absuelto por una sentencia firme no podr! ser sometido a nuevo juicio por los mismos hechos. ?. El proceso penal debe ser público, salvo en lo que sea necesario para preservar los intereses de la justicia. Artículo ,-. Li&ertad de Conciencia y de .eligión L. Toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia y de religi,n. Este derecho implica la libertad de conservar su religi,n o sus creencias, o de cambiar de religi,n o de creencias, así como la libertad de profesar y divulgar su religi,n o sus creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado. (...) >. Los padres, y en su caso los tutores, tienen derecho a que sus hijos o pupilos reciban la educaci,n religiosa y moral que est* de acuerdo con sus propias convicciones. Artículo ,/. Li&ertad de Pensamiento y de E0presión L. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de e.presi,n. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideraci,n de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elecci,n. <. El ejercicio del derecho previsto en el inciso precedente no puede estar sujeto a previa censura sino a responsabilidades ulteriores, las que deben estar e.presamente fijadas por la ley y ser necesarias para asegurar2 a) el respeto a los derechos o a la reputaci,n de los dem!s, o b) la protecci,n de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas. =. %o se puede restringir el derecho de e.presi,n por vías o medios indirectos, tales como el 5: abuso de controles oficiales o particulares de papel para peri,dicos, de frecuencias radioel*ctricas, o de enseres y aparatos usados en la difusi,n de informaci,n o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicaci,n y la circulaci,n de ideas y opiniones. >. Los espect!culos públicos pueden ser sometidos por la ley a censura previa con el e.clusivo objeto de regular el acceso a ellos para la protecci,n moral de la infancia y la adolescencia, sin perjuicio de lo establecido en el inciso <. ?. Estar! prohibida por la ley toda propaganda en favor de la guerra y toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituyan incitaciones a la violencia o cualquier otra acci,n ilegal similar contra cualquier persona o grupo de personas, por ningún motivo, inclusive los de ra$a, color, religi,n, idioma u origen nacional. Artículo ,#. Derecho de .eunión #e reconoce el derecho de reuni,n pacífica y sin armas. El ejercicio de tal derecho s,lo puede estar sujeto a las restricciones previstas por la ley, que sean necesarias en una sociedad democr!tica, en inter*s de la seguridad nacional, de la seguridad o del orden públicos, o para proteger la salud o la moral públicas o los derechos o libertades de los dem!s. Artículo ,%. Li&ertad de Asociación L. Todas las personas tienen derecho a asociarse libremente con fines ideol,gicos, religiosos, políticos, econ,micos, laborales, sociales, culturales, deportivos o de cualquiera otra índole. <. El ejercicio de tal derecho s,lo puede estar sujeto a las restricciones previstas por la ley que sean necesarias en una sociedad democr!tica, en inter*s de la seguridad nacional, de la seguridad o del orden públicos, o para proteger la salud o la moral públicas o los derechos y libertades de los dem!s. =. Lo dispuesto en este artículo no impide la imposici,n de restricciones legales, y aun la privaci,n del ejercicio del derecho de asociaci,n, a los miembros de las fuer$as armadas y de la policía. Punteo act " dad • • 6ea los (rt4culos 1 a 53 de la 1onst tuc ón 0ac onal relac one todos a$uellos cuyo texto co nc de en todo o en parte con los (rt4culos del Pacto de -an Gos% de 1osta 8 ca $ue acaba de leer. ( part r de las relac ones establec das anal ce s los (rt4culos del Pacto de -an Gos% de 1osta 8 ca l m tan, dejan &ual o ampl4an lo establec do en los (rt4culos de la 1onst tuc ón 0ac onal o s anulan o complementan lo establec do en nuestra 1onst tuc ón. Gust # $ue sus respuestas. Ius$ue n#ormac ón sobre uno cual$u era de los pr meros c nco tratados menc onados en el nc so 22 del (rt4culo H= de la 1onst tuc ón 0ac onal .exceptuando el Pacto de -an Gos% de 1osta 8 ca, con el cual ya ha trabajado/ y ha&a un bre"e resumen .de no m+s de med a p+& na/ en el cual expl $ue los comprom sos m+s mportantes $ue asume el estado (r&ent no al suscr b rlo. • 1onsulte sus respuestas con el pro#esor tutor. 7 n (ct " dad 5H T 3 Derecho interno y derecho internaciona# Txt. Ppal. Hemos " sto $ue la jerar$u4a de los Tratados y pactos suscr tos por los Estados es un tema de d scus ón. M+s all+ de la contro"ers a acerca de su ran&o, al&o es aceptado por todos los jur stas, t enen un ran&o super or al de las leyes ord nar as. Esto ?lt mo supone una aceptac ón &eneral de la super or dad del Derecho 2nternac onal por sobre los s stemas jur4d cos nac onales, al menos en lo $ue a Derechos Humanos se re# ere. 'sted ha estud ado en la un dad 1 del Módulo correspond ente a la (s &natura Derechos Humanos y 1 udadan4a, $ue los Derechos Humanos t enen una part cular dad, su correlato no es una obl &ac ón de $u en posee el derecho, s no del Estado .le ped mos, s no recuerda esto ?lt mo, $ue acuda al módulo c tado/. Esto nos perm te entender la ra!ón por la cual se acepta la supremac4a del derecho 2nternac onal, el Estado, que es quien dicta el +erecho interno, es parte en toda controversia que involucre avasallamiento de +erechos 4umanos . 1omo uno de los pr nc p os elementales del derecho es $ue no se puede ser jue! y parte, todo con#l cto relac onado con Derechos humanos debe resol"erse con la med ac ón de un tercero. Es el Derecho 2nternac onal lo $ue hace las "eces de +rb tro en este t po de cuest ones. 3eamos un ejemplo claro de esto ?lt mo, real !ando una act " dad. (ct " dad (1T232D(D 15 6ea el s &u ente texto con cu dado, para lue&o responder al&unas pre&untas, Te6to "ara !ectura El genocidio es el delito de destruir grupos nacionales, raciales o religiosos. El problema #ue surge ahora es si este delito es s*lo de importancia nacional o se trata de un crimen en el cual la sociedad internacional, como tal, debiera mostrar "ital interés. )uchas ra%ones abogan por la segunda alternati"a. +er,a impr ctico tratar el genocidio como un delito nacional, si por su propia naturale%a es cometido por el Estado o por grupos poderosos #ue cuentan con el respaldo del Estado. 4n Estado nunca !u%gar,a un crimen fomentado o apoyado por él mismo. 5or su misma naturale%a legal, moral y humanitaria, debe ser considerado un delito internacional. 'a conciencia de los hombres ha sido sacudida por este tipo de barbarie masi"a. Han existido muchos casos de Estados #ue han manifestado su preocupaci*n por el tratamiento #ue otro Estado les ha dado a sus ciudadanos. 'os Estados 4nidos reprendieron al gobierno %arista de 3usia, as, como al de 3umania por los horrendos pogromos #ue fomentaron o toleraron. =ambién hubo una acci*n diplom tica en nombre de los griegos y los armenios cuando estaban siendo masacrados por los turcos. Hay Estados #ue incluso han celebrado tratados internacionales en los cuales asumieron obligaciones espec,ficas con sus propios ciudadanos. 5odemos referirnos, a este respecto, al tratado celebrado entre los Estados 4nidos y España en >GHG, en el cual los Estados 4nidos 5J garanti%an el libre e!ercicio de la religi*n a los habitantes de los territorios #ue les fueron cedidos. Dtro e!emplo cl sico del interés internacional en el tratamiento #ue reciben los ciudadanos de otros Estados, por parte de sus gobiernos, lo pro"een los tratados minoritarios, ba!o los auspicios de la 'iga de 9aciones, #ue firmaron "arios pa,ses europeos después de la primera 6uerra )undial. De nue"o, la Dcta"a Conferencia 7nternacional de los Estados Cmericanos estipula #ue cual#uier persecuci*n a causa de moti"os raciales o religiosos #ue imposibilita #ue un grupo de seres humanos "i"a decentemente, es contraria a los sistemas pol,ticos y !udiciales de los Estados 4nidos. El 3eglamento de la Drgani%aci*n de las 9aciones 4nidas también estipula la protecci*n internacional de los derechos humanos, indicando #ue la negaci*n de tales derechos por parte de cual#uier Estado es un asunto #ue debe preocupar a toda la humanidad. 'as consideraciones culturales abogan por la protecci*n de los grupos nacionales, religiosos y culturales. =oda nuestra herencia es un producto de las contribuciones de todas las naciones. Esto lo podemos entender me!or si reconocemos #ué tan empobrecida estar,a nuestra cultura si a los llamados pueblos inferiores condenados por Clemania, como los !ud,os, no se les hubiera permitido crear la Iiblia o dar a lu% a un Einstein, a un +pino%a- si los polacos no hubieran tenido la oportunidad de entregarle al mundo un Copérnico, un Chopin, una Curie, los checos un Huss y un D"oraJ- los griegos un 5lat*n y un +*crates- los rusos un =olstoi y un +hostaJo"ich. =ambién existen consideraciones pr cticas. 'a expulsi*n de Clemania de residentes legales antes de esta guerra cre* fricciones con los pa,ses "ecinos a los cuales se en"iaron estas gentes. 'as persecuciones masi"as ocasionaron "uelos masi"os. 5or tanto, la migraci*n normal entre los pa,ses ad#uiere dimensiones patol*gicas. De nue"o, el comercio internacional depende de la confian%a #ue se deposita en la habilidad de los indi"iduos part,cipes en el intercambio de bienes para cumplir con sus obligaciones. 'as confiscaciones arbitrarias y generales, de las propiedades de grupos enteros de ciudadanos, por ra%ones raciales o de otra ,ndole, los pri"a de la posibilidad de cumplir con sus obligaciones con ciudadanos de otros Estados. )uchos ciudadanos estadounidenses se "ieron impedidos para reclamar deudas a importadores alemanes, después de #ue estos fueran destruidos por el régimen de Hitler. 8inalmente, el genocidio en tiempos de pa% crea tensiones internacionales #ue conducen a la guerra. El régimen na%i lo utili%* para fortalecer la supuesta unidad y el control totalitario del pueblo alem n a manera de preparaci*n para la guerra. IV* L" (re"(i&+ $e !+ siste#" %e'"% 4na "e% hayamos reconocido las implicaciones internacionales de las pr cticas genocidas, debemos crear la estructura legal para el reconocimiento del genocidio como un delito internacional. El car cter significati"o de delito internacional 5; e#ui"ale a reconocer #ue, por su importancia internacional, debe ser castigado y punible a tra"és de cooperaci*n internacional. Es esencial establecer la ma#uinaria internacional para tal castigo. Extra4do de, http,RRSSS.raoulSallenber&.netRCesRholocaustoR&enoc d oR321J.htm (in de te6to "ara !ectura Punteo de acti0: • • • • 8econstruya el ar&umento se&?n el cual el autor de la nota concluye $ue el &enoc d o debe ser cons derado como un del to nternac onal, y por ende no puede ser ju!&ado por un estado en part cular. ( lo lar&o del art4culo se menc onan d "ersos hechos $ue pueden ser cons derados como " olac ones a los Derechos HumanosD A1u+les son esos hechosC A1u+les son los Derechos Humanos " oladosC En el texto se menc ona $ue, adem+s de " olarse Derechos Humanos, un acto de &enoc d o t ene consecuenc as $ue trasc enden el nter%s de un estado en part cularD A( $u% consecuenc as nos re#er mosC AEst+ de acuerdo con nclu r dentro de las ra!ones del cast &o nternac onal el hecho de $ue un &enoc d o sea una molest a para un Estado "ec no, o cree $ue deber4a alcan!ar con el con#l cto moral $ue tal del to suponeC Gust # $ue su respuesta .puede serle de mucha ut l dad "ol"er a leer el módulo de # loso#4a, en espec al lo $ue all4 de d ce acerca de la moral entend da deónt camente/. 8esponda por escr to las pre&untas antes de se&u r leyendo y d sc?talas con su pro#esor tutor. 7 n (ct " dad Txt. Ppal. 1omo hemos anal !ado en d #erentes hechos de la H stor a (r&ent na y del mundo, un Estado puede trans#ormarse en una ma$u nar a tem ble y en una #uente de pro#undas njust c as. 6a relac ón de #uer!as entre el Estado y los c udadanos part culares es tan des &ual $ue, s n un respeto m4n mo de c ertas &arant4as elementales, la poblac ón c " l puede "erse obl &ada a " " r en un estado de nde#ens ón absoluta. 1omo usted ha " sto en el módulo de Derechos Humanos y 1 udadan4a, (r&ent na es un ejemplo de los extremos a los cuales puede lle&ar un Estado $ue adopta una postura cr m nal. El problema al $ue se trata de dar soluc ón, en estos casos, pro" ene de $ue al ser el estado el $ue d cta las normas, l brar el cast &o al &enoc d o .por se&u r con el ejemplo del texto $ue acaba de leer/ al m smo Estado $ue lo comete, supone con# ar en una espec e de )toma de conc enc a* del del ncuente $ue lo lle"e a ju!&arse a s4 m smo y condenarse. Esto, desde lue&o, es m+s $ue mprobable. =L Es en este ?lt mo sent do $ue se abo&a por una le& slac ón nternac onal $ue supere los s stemas jur4d cos nac onales part culares. T 3 "a Res$onsa+i#idad de# Estado Txt. Ppal. 6le&amos al # nal del tratam ento de esta tem+t ca, puesto $ue todo lo d cho hasta a$u4 puede ser cons derado como una extensa ar&umentac ón en " stas a establecer $ue, en mater a de Derechos Humanos, el Estado es el ?lt mo y ?n co responsable. - b en en la ?lt ma un dad desarrollaremos extensamente el concepto de responsab l dad .con lo cual term naremos de nte&rar todo lo anal !ado hasta a$u4/, haremos una bre"e re#erenc a a este concepto, apl cado espec4# camente a la protecc ón de los Derechos Humanos. 6e ped mos, pues, $ue real ce una ?lt ma act " dad, antes de pasar a la un dad s &u ente. (ct " dad (1T232D(D 1= 6ea el s &u ente texto y lue&o desarrolle las tareas $ue se le sol c tan, Texto para leer (...) La primera obligaci,n de los Estados, emergente del artículo L(L) de la 3onvenci,n, es la de respetar los derechos y libertades de todos los individuos dentro de su jurisdicci,n. En relaci,n con esta obligaci,n, la 3orte ha e.presado que Kes un principio de derecho internacional que el Estado responde por los actos de sus agentesQRyS por las omisiones de los mismos aún si actúan fuera de los limites de su competencia o en violaci,n del derecho internoK. 5simismo, Ken principio, es imputable al Estado toda violaci,n a los derechos reconocidos por la 3onvenci,n cumplida por un acto del poder público o de personas que actúan prevalidas de los poderes que ostentan por su car!cter oficial.K 5dem!s, un hecho ilícito violatorio de los derechos humanos que inicialmente no resulte imputable directamente a un Estado, por ejemplo, por ser obra de un particular o por no haberse identificado el autor de la transgresi,n, puede acarrear la responsabilidad internacional del Estado, no por ese hecho en sí mismo, sino por la falta de la debida diligencia para prevenir la violaci,n o para tratarla en los t*rminos requeridos en la 3onvenci,nK. 1Dictamen de la Comisión del ,/ de a&ril -222 in re 3E4ecuciones e0tra4udiciales5 7uente, http,RRSSS.derhumanos.com.arRobl &ac onT nternac onal2TdeTlosT.htm 7 n de texto para leer Punteo de act ". =1 • • APuede, se&?n este texto, mputarse a un part cular la no obser"anc a de los Derechos HumanosC APor $u%C APuede, un Estado, ar&U r en su de#ensa $ue no #ue %l, en tanto Estado, s no uno de sus m embros $u en " oló un Derecho HumanoC APor $u%C 8esponda por escr to estas pre&untas, antes de leer las palabras # nales. 1uando las haya le4do, re" se sus prop as respuestas. 7 n (ct " dad Txt. Ppal. 'n Estado, #rente a la obl &ac ón de la de#ensa de los Derechos Humanos, es 8esponsable (bsoluto. 6o es, en pr mera med da y por ra!ones ob" as, s %l m smo se or&an !a de manera tal $ue puede ser cons derado como un aparato espec4# camente d seEs #a *unción $=+#ica una pro"esión? Txt. Ppal. 2n c aremos este apartado hac endo un contraste. En el módulo Derecho y -oc edad se c ta una #rase nteresante de (r stóteles, )c udadano es $u en puede ser jue!*. - tomamos en cuenta todo lo $ue ya sabemos acerca del concepto de )democrac a* $ue ten4an los aten enses, podemos ma& nar $u% s &n # ca la #rase, no puede ser cons derado un c udadano, por no ser un ) &ual*, al&u en $ue pueda ser ju!&ado por otros, pero no pueda ju!&ar a los dem+s .por$ue eso mpl car4a una des &ualdad de derechos/. En una democrac a como la aten ense, no ex ste nada parec do a la profesi,n de jue!D tampoco es una profesi,n ejercer la le& slatura .todos la ejercen s son c udadanos/D tampoco lo es ocupar un car&o m l tar. En resumen, n n&una tarea p?bl ca es profesional. Todos .y todos s &n # ca a$u4 tanto todos juntos en asamblea como cualquier ciudadano des &nado al e#ecto por sorteo o elecc ón/ las ejercen, o las pueden ejercer, s son c udadanos. Podemos hacer una sal"edad, pero ello no har+ s no re#or!ar lo $ue $ueremos dec r. En los casos de las tareas relat "as a la ma& stratura y la le& slatura, lo $ue d j mos se apl caba en (tenas r &urosamente. En lo relat "o a los car&os m l tares, s n embar&o, era #recuente $ue se el & era a $u en se cre4a m+s capac tado para lle"ar adelanta los trabajos $ue #ueran necesar os. Esta d st nc ón supone $ue, para un aten ense med o, le& slar o apl car just c a eran act " dades $ue no re$uer4an capac dades espec ales .ser un le& slador o un jue! e.celente e$u "al4a a ser un e.celente c udadano/. - n embar&o, ele& r un estrate&a m l tar supon4a $ue se cre4a $ue hab4a &ente m+s capac tada $ue otra y no cual$u era, s no sólo los mejores, deb4an hacerse car&o de ese t po de #unc ones. 0o obstante esta d #erenc a, la selecc ón de esos mejores se hac4a entre todos los c udadanosD es dec r, cualquiera pod4a ser el )mejor*, depend endo de su m%r to. Pensemos ahora en el modo actual de ele& r un #unc onar o p?bl co. 'n jue!, por ejemplo. 6a pr mera d #erenc a es e" dente, en la actual dad, la ma& stratura re$u ere de una capac dad espec al .para ser jue! se debe se&u r una carrera, la de Derecho/. -er+ Gue! cual$u er c udadano $ue haya hecho determ nados m%r tos pero, adem+s, haya estud ado derecho y se haya rec b do. 'na "e! jue!, puede, merced a su e.celencia .exclu mos a$u4 otros #actores/ asp rar al mayor ran&o en su pro#es ón. Esto $ue acabamos de descr b r s &n # ca $ue, en el caso del ejerc c o de la ma& stratura, estamos #rente a un t po de #unc ón p?bl ca $ue se ha profesionali$ado. :: Es esta profesionali$aci,n de la #unc ón p?bl ca la $ue &enera nue"os problemas, a la hora de abordar el problema de la re#lex ón %t ca sobre las pr+ct cas de los #unc onar os, por$ue s b en es c erto $ue, en un pr mer momento, parece alcan!ar con mantener la d st nc ón $ue hemos hecho al hablar de la *tica profesional, apenas pensamos un poco la cuest ón sur&e una d #erenc a, el lu&ar $ue ocupa un profesional de un determ nado campo de la #unc ón p?bl ca deber4a ser, al menos conceptualmente, aun re$u r endo capac dades espec4# cas, el lu&ar de cualquiera. El #unc onar o p?bl co, sea cual sea su #unc ón, est+ all4 representando con sus actos, adem+s de a sus cole&as, al colect "o soc al en su total dad. 3ol" endo al ejemplo de jue!, podemos dec r $ue s b en es c erto $ue el jue! debe estar capac tado para nterpretar la ley, s empre se supone $ue, al menos en teor4a, esa ley es producto de las relac ones soc ales y, como tal, representa al colect "o. 3emos, entonces, $ue la #unc ón p?bl ca, en tanto funci,n pública, no es una pro#es ón en sent do estr cto, puesto $ue es el +mb to de representaci,n de los ntereses de todos .y por ende de cualquiera/. Por ende, el #unc onar o p?bl co debe cumpl r su deber real !ando un trabajo espec4# co y actuando de acuerdo con una competenc a espec4# caD pero, por otro lado, obrando como si cualquiera, en su lu&ar, se " era obl &ado a actuar del m smo modo .)le&o* o )docto*/. E este es el tercer n "el de complej dad de an+l s s del $ue hablamos al pr nc p o, por$ue la consecuenc a nmed ata de esta pecul ar dad de la #unc ón p?bl ca es $ue los ju c os sobre los actos del #unc onar o p?bl co no re" erten exclus "amente sobre %l o su pro#es ón, s no sobre el Estado m smo como +mb to $ue en&loba la #unc ón p?bl ca en &eneral. (ct " dad (1T232D(D 1; 6e ped mos ahora $ue "uel"a sobre el m smo caso h pot%t co $ue hemos anal !ado m+s arr ba, respecto del m%d co $ue recetaba un med camento ne&l &entemente. 2ma& ne dos s tuac ones pos bles, ahora entre dos m%d cos .en el ejemplo anter or hab4amos comparado un error de un m%d co y un error de un part cular/. En la pr mera de las s tuac ones, el m%d co trabaja en su consultor o part cularD en la otra, at ende en un hosp tal p?bl co. 8esponda, ahora, las s &u entes pre&untas, • • A1ree usted $ue, al tratarse de dos m%d cos, se anulan las d #erenc as entre uno y otro casoC A1u+les cree $ue ser4an las d #erenc as, s respond ó ne&at "amenteC .- respond ó a# rmat "amente, ntente ma& nar un ar&umento para de#ender la postura contrar a/ Escr ba sus respuestas en su cuaderno y lue&o s &a leyendo el módulo. 7 n (ct " dad Txt. Ppal. 1uando un m%d co trabaja en su consultor o, las consecuenc as de su ne&l &enc a lo a#ectan, en pr mer lu&ar, a %l como nd " duo. D remos, de %l, $ue es un )mal m%d co*, o $ue no :H obró con#orme a pautas %t cas m4n mas y abusó de la con# an!a de su pac ente. Pero su acto no t ene exclus "amente esa consecuenc a, puesto $ue muchos, probablemente, har+n ju c os parec dos a )no se puede con# ar en los m%d cos*, o s m lares. Es dec r, las consecuenc as del acto del m%d co mpactan nd rectamente en el colect "o del cual #orma parte y con el cual puede ser dent # cado. Pero s el m%d co trabaja en un hosp tal p?bl co, las consecuenc as del acto recaer+n, adem+s de en s4 m smo y en su colect "o, en el Estado como +mb to de lo p?bl co. Escucharemos, probablemente .lo escuchamos muchas "eces/ dec r cosas tales como )la salud p?bl ca es un desastre*, o )en el Estado todo #unc ona mal*, o )al # nal uno pa&a mpuestos para mantener un Estado n?t l*, etc%tera. E este t po de ju c os, en #unc ón del dest natar o de ellos .el Estado/, son de una part cular &ra"edad, hab da cuenta de lo $ue hemos d cho acerca del lu&ar $ue ocupa el Estado .al menos en el ma& nar o/, el de lo público. Esto $u ere dec r $ue hay poca d stanc a entre lo $ue una soc edad p ensa de su Estado y lo $ue p ensa de s4 m sma como soc edad. El #unc onar o p?bl co, en este sent do, car&a con una responsab l dad espec al, puesto $ue al ser el estado una abstracc ón encarnada en los #unc onar os p?bl cos, el funcionario público es el Estado. En el próx mo apartado ampl aremos sobre el concepto de responsabilidad, apl cado a la #unc ón p?bl ca. T 3 "a responsa&ilidad de# *uncionario $=+#ico 8E1'(D89 Para comprender mejor muchas de las cosas $ue se d &an en estos ?lt mos apartados, ser+ recomendable $ue ten&a a mano el )1ód &o de Qt ca de la 7unc ón P?bl ca* $ue se o#rece como anexo. 720 DE6 8E1'(D89 Txt. Ppal. D j mos $ue las d # cultades $ue nos presentaba el an+l s s de la %t ca, apl cada a la #unc ón p?bl ca, nos pon4a #rente a dos d # cultades. 6a pr mera de ellas, $ue acabamos de "er, es la !ona de &r ses $ue se abre a la hora de determ nar un )adentro* y un )a#uera* del colect "o $ue con#orman el &rupo de #unc onar os, m+s all+ de sus tareas espec4# cas. 6a se&unda es $ue lo p?bl co, en tanto estatal, re$u ere un an+l s s de lo $ue podr4amos llamar la *tica de la e.cepci,n. 3 mos, con el ejemplo de los ps cólo&os y los abo&ados, $ue una *tica profesional t ene como caracter4st ca central una mayor restr cc ón de c ertas conductas aceptables. Por poner otro ejemplo, un ment roso puede ser una persona cuya conducta sea %t camente naceptableD en #unc ón del car+cter restr ct "o, no encontraremos cód &os de %t ca pro#es onales $ue autor cen a ment r, pero s4 los habr+ $ue a&ra"en la ment ra como #alta .un per od sta, por ejemplo, se comporta %t camente mal s les m ente a sus am &os acerca de cuest ones relac onadas con su " da personalD pero su conducta es mucho m+s ser a s les m ente a sus lectores, a tra"%s de lo $ue publ ca o d ce en un med o de comun cac ón/. :J ABu% sucede con un #unc onar o p?bl coC 6e proponemos una act " dad a modo de ejempl # cac ón, antes de a"an!ar. (ct " dad (1T232D(D 2L 2ma& ne las s &u entes s tuac ones, 1/ 'sted est+ mpl cado como test &o en una causa jud c al y rec be una c tac ón de un jue! .2ma& ne la m sma s tuac ón, pero supon endo $ue usted es un -enador 0ac onal/. 2/ 'sted est+ en una reun ón y "e como uno de los n" tados se lle"a al&o $ue no le pertenece. 0o d ce nada. D4as m+s tarde, rec be un llamado del due< meses (...) +esde que asumi, en el inisterio de seguridad bonaerense, en abril de , Le,n 5rslani!n declar, e.onerados, cesanteados o separados a retiro a unos L.==? policías' y prescindibles a otros L.LAL, según informaron fuentes del ministerio a 3larín.com. El crimen de +arían provoc, que las voces oficiales cerraran filas. El único que accedi, a hablar fue el asesor jurídico de la #ecretaría de +erechos 4umanos de la %aci,n, 3iro 5nnichiarico, quien puso en duda las cifras que indican que hubo un aumento de casos de Kgatillo f!cilK durante la actual gesti,n. :tros de los que habl, tras el crimen de Los 4ornos, fue el jefe de la +epartamental La -lata, el comisionado 4*ctor artíne$. El jefe policial consider, entonces2 K#in ninguna duda, m!s all! de las especulaciones, es una violaci,n clara y fragante a los derechos humanos. Eue esto quede claro de arriba a abajo y que no quepa ninguna duda de c,mo fueron los acontecimientosK. :tra autoridad que se refiri, a la muerte de +ari!n fue la vicegobernadora Oraciela Oiannettasio, quien asegur, que el Oobierno Kno apa&a ni protege a nadie que vaya contra lo que establece el Estado de +erechoK. KLas instituciones del estado bonaerense est!n funcionando plenamenteK, sostuvo tras reunirse con el subsecretario de #eguridad, artín 5rias +uval, para anali$ar dos casos. Jno era el de Los 4ornos, el otro era el homicidio de Eduardo +ía$, un joven de << a&os baleado en la ciudad de %ecochea, el L de enero2 KEn ambos casos, el inisterio de #eguridad obr, inmediatamente separando de la fuer$a o deteniendo a los implicadosK. Oiannettasio viaj, entonces a %ecochea, donde se reuni, con el jefe de la +epartamental local para conocer detalles de la muerte de +ía$. #egún medios de esa localidad, el sargento 5lberto Euesada y otros efectivos habían sido alertados sobre una pelea. "uentes de la fuer$a sostuvieron que Euesada persigui, a un joven, y en la maniobra, cay,, se le dispar, el arma, aparentemente, de manera accidental. H5 Eduardo +ía$ muri, de un bala$o en la cabe$a. En la localidad de Los 4ornos y die$ despu*s, +arían Uar$!bal tambi*n era asesinado de un disparo salido de un arma calibre C milímetros. #egún la investigaci,n, le apoyaron una pistola en la cabe$a, dispararon y lo asesinaron. Luego, al menos cinco policías bonaerenses, adem!s del autor material del homicidio, habrían buscado encubrir el hecho. En total, por ese crimen seis efectivos fueron apresados2 hoy se supo que cinco de ellos quedaron e.carcelados. Extra4do de http,RRSSS.clar n.comRd ar oR2LLHRL1R1;RumRmKL135H;H;.htm a/ Elabore en su carpeta, un n#orme $ue s ntet ce su an+l s s sobre la s tuac ón planteada en el texto anter or. Es mportante $ue en el n#orme ncluya las respuestas a las s &u entes pre&untas, • • En el tercer p+rra#o de la nota se menc ona un dato $ue puede ser nterpretado como una denunc a de la " olac ón al derecho a la &ualdadD 2dent # $ue el dato y expl $ue las ra!ones por las $ue sostenemos $ue " ola el derecho a la &ualdad. En la nota se hace menc ón de numerosos casos de nocentes ases nados por pol c4asD s la not c a d jese $ue la pol c4a ases na a la mayor4a de los cons derados culpables de al&?n del to. A1amb ar4a la responsab l dad de la pol c4aC Gust # $ue la respuesta en #unc ón de lo estud ado en la 'n dad 1. De acuerdo con lo " sto en la 'n dad 2, respecto de las &arant4as const tuc onales establec das en la pr mera parte de la 1onst tuc ónD A1u+les son los pr nc p os " olados por el acc onar pol c al, en los casos $ue re#leja la notaC 6os culpables de al&?n del to. A@o!an de al&una &arant4aC APor $u%C • • b/ En el c erre de la 'n dad 2 hemos d cho $ue un )Estado, #rente a la obl &ac ón de la de#ensa de los Derechos Humanos, es 8esponsable (bsoluto, tanto s se or&an !a para " olarlos como s por om s ón perm te $ue sean " olados, por un #unc onar o p?bl co o por un part cular. ( part r de la n#ormac ón nclu da en los p+rra#os anter ores le sol c tamos $ue redacte un texto en el $ue anal ce su responsab l dad como part cular y como a&ente del Estado y las obl &ac ones a su car&o para &arant !ar $ue se respeten los Derechos Humanos de todos los hab tantes de la 8ep?bl ca (r&ent na. 7 n (ct " dad H=