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Manifestación de Rafael Ángel Calderón

Señora Presidenta, Señores Miembros del Tribunal:

Algunos han tratado de convertir este juicio en un juicio político y mediático,


en el cual se ha recurrido a toda clase de armas para tratar de destruir lo que
represento como político, como persona, como heredero del apellido Calderón y
lo que puedo significar para el pueblo de Costa Rica como ex gobernante.

En este intento han dañado a mi esposa y mi familia, que se han visto


expuestos a acoso, a la persecución tributaria, al linchamiento mediático, a
sufrir quebrantos de salud y pérdidas irreparables como lo fue el bebé de mi hija
Gloria, en el momento en que me prorrogan la prisión preventiva en la Reforma.

La cárcel y las esposas fueron utilizadas en mi contra sin que mediara


siquiera una imputación legal de acuerdo al artículo 92 del Código Procesal
Penal y artículo 8 de la Convención Americana de Derechos Humanos;
atentaron contra el principio de inocencia que consagra nuestra Constitución y
sin razón alguna pusieron en riesgo mi salud e integridad física, cuando fui
conducido a toda velocidad por la calles de San José esposado dentro de una
perrera, como el criminal más peligroso de la nación.

Lo que fue aprovechado por algunos medios de comunicación para provocar


una condena pública y la falsa certeza de mi culpabilidad, que prevalece aún
hoy en día en un sector de la población.

Por cinco meses permanecí aislado en una prisión, sin derecho siquiera a
una hora de sol, confinado en una celda, sin que se me hubiera indicado, tal y
como lo exige el derecho nacional e internacional, cuál era el delito que se me
atribuía, que calificación tenía y que pruebas había en mi contra, como si lo
hicieron con el resto de los imputados. Y sin haber sido juzgado como
corresponde en un Estado de Derecho, la opinión pública y algunos medios
sentenciaron que era culpable de algo, sin siquiera tener claro de qué.

No ha sido fácil tener que esperar en silencio cinco años, en medio de


condenas mediáticas, acusaciones sin fundamento, e insultos. Ha sido doloroso
para mí y para mi familia tener que escuchar una y otra vez mentiras, y
señalamientos sin que haya una sola prueba en mi contra o la de mi familia.

Y a pesar de que a nosotros no nos toca probar nuestra inocencia, como lo


manda la constitución, lo hemos hecho sin que nuestros acusadores hayan
podido probar culpabilidad alguna o delito de ninguna especie.
Señores jueces ustedes han sido testigos que la cobertura de algunos
medios ha sido distorsionada, amarillista y que no ha respondido a lo que
aquí se ha ventilado. Con lo cual parte de la opinión pública ha sido
manipulada.

Basta tan solo recordar la forma como presentaron algunos hechos y sin que
mediara siquiera una prueba o un estado financiero aseguraron que a mi haber y
el de mi familia existían cuentas y bienes multimillonarios, los cuales, por no
existir, nunca pudieron demostrar.

Por más de cuatro años, 14 fiscales del Ministerio Público, oficiales del
Organismo de Investigación Judicial y las unidades investigativas de algunos
medios de comunicación se desplazaron por diversos países del mundo,
buscaron infructuosamente bienes o acciones delictivas que atribuirme, y nada
absolutamente nada pudieron aportar que diera el más mínimo indicio de que
haya cometido delito alguno.

Los hechos que se me atribuyeron en esta causa fueron la supuesta autoría


de un plan delictivo y el supuesto pago a funcionarios públicos.

Esta acusación se fundamentó en una declaración indagatoria de un


imputado, rendida bajo presión y sin condiciones adecuada de veracidad,
expresada con la única intención de salir de la cárcel y evitar la persecución
penal de una hija. Con absoluta falta de ética, el Ministerio Público amenazó al
imputado con implicar a su hija en un delito y detenerla de inmediato si él se
negaba a firmar esa declaración que ya había sido preparada previamente por
los propios Fiscales. A pesar de saber que no podía ser utilizada en juicio, fue la
piedra angular de la acusación y la no ratificación en la audiencia oral y pública
dejó sin sustento las falsas imputaciones del Ministerio Público.

Señores Jueces, este no fue el único intento de extorsionar a un imputado


para que atestiguara en mi contra; a falta de pruebas que me involucraran en un
delito la Fiscalía ofreció liberar de la cárcel a don Gerardo Bolaños y al Dr. Juan
Carlos Sánchez Arguedas si mentían y me implicaban en un ilícito. Ambos se
negaron a mentir y a aceptar las ofertas que les hacían a cambio de un falso
testimonio.

Pero estas prácticas no se quedan ahí. A don Alfonso Guardia, imputado en


le caso ICE-ALCATEL, le dijeron claramente “entréguenos a Calderón y usted no
va a juicio”, el les contestó “entregar qué, si no tiene nada que ver en este
asunto”.
Esto, Señores Jueces, es inaceptable en una democracia y un Estado de
Derecho como el nuestro; esto es lo que nunca más debe permitirse en la Costa
Rica sede Corte Interamericana de los Derechos Humanos.

Desde siempre hemos sido reconocidos como un país de Derecho, en que


este tipo de prácticas han sido repudiadas por ser contrarias no sólo al derecho
nacional e internacional, sino al ser costarricense. Esto es una ofensa para un
sistema judicial que ha gozado de prestigio y reconocimiento en el mundo por su
apego a la verdad y a la justicia.

La prueba ha sido abundante y los testimonios y documentos han


demostrado con creces que no estuve implicado ni en la autoría de un plan
delictivo ni en el pago de ningún funcionario público. Más de 130 testigos, en su
mayoría aportados por la misma fiscalía, todos bajo juramento han declarado
que nada tuve que ver con la compra de los equipos ni con el planeamiento del
proyecto. Y no existe un solo indicio o prueba que diga que entregué dineros a
funcionarios públicos.

Como ha quedado demostrado no hice nada diferente a lo que hacen y han


hecho otros profesionales que han ocupado altos cargos en la administración
pública, y que una vez terminada su función retornan a su práctica privada.
José Ma. Figueres, Don Rodrigo Arias, el ex Magistrado Fabián Volio, decenas
de ex funcionarios como Eduardo Lizano, han prestado asesorías y han recibido
sus honorarios profesionales sin que se haya dicho ni que es ilegal y mucho
menos inmoral. Más aún, muchas de estas asesorías están relacionadas con el
Estado o sus Instituciones; yo en cambio presté una asesoría a una empresa
privada que es quien cubre mis honorarios. Yo no he recibido un centavo de la
Caja Costarricense de Seguro Social.

Al momento de prestar mi asesoría habían pasado 7 años desde que dejé la


Presidencia de la República, durante los cuales no ejercí ningún otro cargo
relacionado con el Estado; mi bufete, establecido en 1969 , cuando era
estudiante de derecho, contaba en el año 2004 con 15 abogados asociados que
atendíamos clientela en forma individual.

Cuando se me buscó para brindar mi opinión y mi asesoría sobre el


Proyecto Finlandia, estudié a fondo las condiciones y los alcances del empréstito
y me pareció que representaba una gran oportunidad para poder dotar de
equipo de primer mundo a la Caja Costarricense de Seguro Social.
Desde que fui Directivo de la Caja, estuve consciente de la necesidad de
dotar a nuestros hospitales de equipos de última generación. Como gobernante
enfrenté las limitaciones presupuestarias de las instituciones que tienen que
renovar sus equipos para poder brindar un mejor servicio.

Por ello, cuando se me buscó para asesorar en la tramitación de una ley que
permitiría hacer realidad el ofrecimiento del Gobierno Finlandés para otorgar al
país un préstamo, sin intereses, por 10 años plazo para la adquisición de
equipos médicos de la más alta calidad, me interesé en conocer del tema.

Me pareció entonces que era una oportunidad única para solventar el atraso
de más de 30 años que tenía la Caja en materia de equipamiento. Como es
normal en este tipo de empréstitos los equipos deberían tener un alto
componente finlandés.

Analicé con algunos diputados en los días previos al envió a la Asamblea


Legislativa una ley que consideré y aún considero provechosa para la
adquisición de instrumentos médicos para la Caja Costarricense de Seguro
Social. Esto, al igual que en muchas partes del mundo es una práctica
perfectamente legal en Costa Rica.

En el ejercicio libre de mi profesión yo realicé un trabajo para el cual fui


contratado, en este caso asesorar política y jurídicamente la forma más viable y
correcta para tramitar un proyecto de ley que en última instancia fue aprobado
por la totalidad de los señores diputados, menos uno, que consideraron los
beneficios de dicho proyecto. Si la ley no hubiera contado con el beneplácito de
los diputados de todos los partidos políticos ahí representados no habría sido
aprobada.

Como quedó ampliamente demostrado, no tuve ninguna injerencia ni en la


gestación ni en la licitación, ni en la adjudicación de la compra que estuvo en
parte en manos del Gobierno Finlandés ni en la ampliación del proyecto.

La compra de los equipos, por su parte se hizo con total apego a la ley, a la
aprobación previa de la Asamblea Legislativa, la Procuraduría, la Contraloría
General de la República, la Caja y la Sala Constitucional entre otros, todo dentro
del marco que la ley manda, tal y como lo señaló el estudio pericial del Lic.
Álvaro Fernández Silva, ex magistrado y adalid de la lucha contra la corrupción.

En todo caso, sin que yo tenga la responsabilidad sobre los equipos


adquiridos, pues mi labor consistió en asesorar la forma como se debía tramitar
el proyecto ante la Asamblea Legislativa, me queda la satisfacción que los
equipos han sido de la más alta calidad mundial. Como lo han podido demostrar
los médicos, técnicos y enfermeras, que bajo juramento, han ponderado las
bondades de los equipos que día a día utilizan para salvar vidas y atender a
miles de costarricenses que acuden a las instalaciones hospitalarias de la Caja.

Para mi hubiera sido terrible que el proyecto le hubiera causado un daño a


la Institución que creó mi padre; como ha quedado demostrado, con muchos
testimonios la Caja tenía un atraso de más de 30 años en adquisición de
equipos de alta tecnología y última generación. La adquisición de 3037 equipos
de la más alta calidad mundial, que se encuentran colocados y en uso en
clínicas y hospitales de todo el país, ha sido de gran provecho para la Institución
y si bien algunos pocos presentaron un defecto, fueron arreglados por la misma
empresa que los vendió, a satisfacción de la Caja.

Sin embargo, no todos los medios han informado a la población en forma


verás y hoy por hoy existe un sector de la ciudadanía, que sigue creyendo que
los equipos adquiridos son de mala calidad y que se adquirieron rompiendo las
normas respectivas.

Todos los aquí presentes hemos sido testigos de cómo las barras de prensa
se abarrotaban con varios periodistas de un mismo grupo noticiosos cuando
creían que la noticia podía ser desfavorable a la defensa, pero desaparecían
como por arte de magia cuando la defensa presentaba sus argumentos,
testimonios y conclusiones.

Gracias a Dios ha habido medios independientes que han cubierto con


apego a la verdad y en forma imparcial el verdadero desarrollo de este proceso,
en que se han presentado pruebas, documentos y testimonios que hablan por
sí solos.

Señores jueces las expectativas que se han querido crear alrededor de mi


participación en este proceso, han sobrepasado por mucho la realidad sobre
cuál fue el trabajo que realicé. Yo actué como abogado, brindé una asesoría en
un momento específico y cobre mis honorarios.

Desde que se inició este asunto y a lo largo de todo este largo proceso he
repetido una y otra vez la verdad, recibí honorarios profesionales en el ejercicio
de mi profesión, nueve años después de haber dejado la Presidencia, nunca lo
negué y siempre di la cara.

Cualquier otra versión es simplemente una elucubración sin fundamento de


la Fiscalía y de quienes pretendieron, sin fundamento, atribuirme, sin prueba
alguna, una participación más activa y hasta delictiva en este proceso para
crear un escándalo y destruir mí prestigio.
Señora y Señores del Tribunal, desde el inicio de este proceso me sometí
como corresponde en un Estado de Derecho con humildad a la Justicia y me
puse a las órdenes de la Fiscalía, donde, sin embargo, fui tratado
inhumanamente y bajo la premisa de que era culpable.

He estado al servicio de mi país en muchas y diferentes circunstancias


desde muy joven y nunca he abusado de mi posición ni para obtener privilegios
ni para enriquecerme como se probó con la apertura de mis cuentas y las de mi
familia. He sido Directivo de la Caja, diputado, ministro, jefe de la oposición y
Presidente de la República y en todas esas posiciones he estado expuesto al
escrutinio público y a las auditorias respectivas y jamás se ha dicho que he
tomado un centavo del erario público.

Son cuarenta años de gestión intachable y transparente

He trabajado con empresarios, organizaciones nacionales e internaciones,


públicas y privadas, partidos políticos alrededor del mundo, universidades dentro
y fuera del país, me he relacionado literalmente con miles de personas alrededor
de América, y nadie absolutamente nadie con quien yo haya realizado un
negocio o un trabajo puede decir que he sido deshonesto o que he tratado de
abusar de forma alguna en la relación. Lo cual demuestra que mi conducta ha
sido siempre recta y apegada a la ley.

Sin temor a equivocarme puedo decir que difícilmente se ha investigado a


otro político como se me ha investigado a mí y a mi familia por más de 70 años.
Desde 1980 he sido investigado por mis adversarios, por la prensa y ahora por
la fiscalía y nunca ha habido una sola acción que pudiera siquiera insinuar que
he cometido un delito.

En el pasado se habló de la fortuna que supuestamente había amasado mi


padre a la sombra del poder, mientras mi madre empeñaba sus pertenencias en
el Monte de Piedad para subsistir en México, en medio del exilio y la pobreza.

Y fue en medio de esa pobreza y la persecución que conocí a quien ha sido


mi compañera, mi amiga y mi esposa, lo que para mí es una muestra de que el
Señor manda bendiciones escondidas. Mis padres alquilaban, por 450 pesos
mexicanos un apartamento amueblado, pues no había ni para comprar muebles.
Un apartamento pequeño de tan solo dos habitaciones, un baño, sala, comedor
y cocina, que estaba localizado a media cuadra de la casa del Gral. Pedro J.
Almada, abuelo de Gloria. Ahí llegué a jugar con sus hermanos antes de que
ella naciera.

Los bienes incautados a mi padre, respondían al nivel de vida de un buen


profesional en medicina: una casa y una participación en una finca en Orosi. Los
bienes registrados a mi nombre y los de mi familia, corresponden también a los
de un profesional en derecho; y más importante aún, todo, absolutamente todo
el patrimonio familiar está respaldado con pruebas contundentes que
demuestran su origen lícito y transparente. No existen, ni han existido jamás
millones de dólares en las cuentas de la familia Calderón, como quedó
ampliamente demostrado con la apertura de nuestras cuentas dentro y fuera del
país.

Durante años ha existido quién se ha encargado de repetir una y otra vez


una leyenda negra sobre la fortuna de los Calderón, donde la verdad nunca ha
sido importante sino por el contrario repetir sin fundamento o prueba las mismas
acusaciones como estrategia para destruir a mi padre, minar al líder y acabar
con su liderazgo y prestigio. Hasta la fecha existen fuerzas que insisten en
desacreditar su obra, desdibujar su imagen, apropiarse de sus logros y mentir
sobre sus bienes.

La leyenda no ha pasado de ser eso una leyenda sobre bienes millonarios


que nunca nadie ha visto o registrado, pero ha persistido en el tiempo y lejos de
rendirse ante la evidencia han intentado de nuevo alimentarla aprovechando
esta circunstancia.

Miente, miente que algo queda, esa ha sido la táctica de nuestros


detractores. Ustedes señores jueces, habrán podido aquilatar la forma como
algunos medios han cubierto este juicio, ustedes saben mejor que nadie que
mucho de lo que se ha informado a la audiencia no tiene relación con los hechos
y los testimonios que aquí se han presentado.

Quisiera referirme a dos aspectos.

Quiero ratificar aquí lo expresado por el Doctor Juan Marcos Rivera, en


relación al origen de los fondos del giro que Sultana Panamá le diera a Don Agit
Céspedes Barquero, a quien conocí desde el año 1969……..

Señores Miembros del Tribunal, mi familia y yo hemos sido objeto de una


despiadada persecución, en la que han intervenido muchos actores y hemos
sido atacados por diferentes flancos simultáneamente.

En materia Tributaria mi esposa, mi hija, yo mismo y hasta mi padre,


fallecido hace más de 40 años, recibimos notificaciones por parte del Ministerio
de Hacienda y fuimos investigados por supuestas infracciones en el pago de
impuestos. En el caso de mi esposa se comprobó que había existido un error al
momento de consignar su pago a otro contribuyente; mi hija pagó una diferencia
de menos de 100 dólares que supuestamente adeudaba, y en lo personal
gané en todas las instancias y por unanimidad de 13 jueces que fallaron en el
caso que se me imputaba
Como parte de la persecución, la Junta de Notables, en su informe al Presidente
Abel Pacheco, sin más prueba que un anónimo, dijo que Gloria mi esposa,
“aparentemente” era la dueña de un edificio que se había vendido a la
Gerencia de Pensiones a un precio superior. Ella nunca tuvo ni un centímetro
cuadrado de esa propiedad ni un ladrillo siquiera, ni una acción de la sociedad
dueña del inmueble.

Nuevamente tuvimos que recurrir a nuestro abogado para, a través de


reiterados Derechos de Petición, aclarar esta situación que pretendía poner una
sombra sobre la honorabilidad de mi señora sin razón alguna, en un momento
que casualmente coincidía con el escándalo del Proyecto Finlandia. Logramos
que se eliminara esa referencia del sitio web de la Institución, pero él daño
estaba hecho.

Las cajas de seguridad del Banco Nacional, de mi esposa y mi cuñado,


fueron violentadas sin orden judicial. En el caso de mi esposa consta un acta
notarial donde se registraron sus bienes que fueron colocados en una bolsa de
lona y permanecieron sin mayor custodia por varias semanas. En el caso de mi
cuñado, solo podemos probar que las fichas de registro de firmas e historial de
apertura de la caja se extraviaron, y que al momento de reabrir él su caja el
contenido de la misma mostraba un desorden inusual.

Señores del Tribunal, mi vida ha estado siempre expuesta a la crítica y al


escrutinio, desde el mismo momento de mi nacimiento supe que mi vida estaría
marcada por el amor de unos y el odio de otros; me esforcé por unir de nuevo a
la familia costarricense, y jamás me permití sentir rencor o deseo de venganza
por quienes adversaron a mi padre.

A pesar del temor de algunos mi gestión gubernamental se caracterizó por


la búsqueda del consenso y el respeto tanto a los adversarios como a las
instituciones patrias. Y fue en mi administración, con una mayoría Social
Cristiana en la Asamblea Legislativa, que se declaró Benemérito de la Patria a
Don José Figueres Ferrer.

Durante mi gobierno no hubo ninguna denuncia en contra de mis ministros o


vice presidentes, nunca se persiguió a nadie por su ideología o antecedentes
familiares y se trabajó por llevar bienestar a nuestro pueblo.

Mientras permanecí en la soledad de mi celda, lejos de mi familia, me


pregunté la razón por la cual se ha intentado por todos los medios de
desacreditarme, de menospreciar mis luchas a favor de la democracia, de
minimizar mi labor como gobernante, de desconocer mis logros en el campo
social y económico y presentarme como el peor criminal que ha dado Costa
Rica. Durante 10 meses he permanecido sentado aquí tratando de encontrar
sentido a este juicio para caer en cuenta que ha prevalecido en mis detractores
el mismo criterio con que se declaró a mi padre traidor a la patria.

Me he sometido con humildad a los Tribunales de Justicia. He acatado las


medidas que se tomaron en mi contra a pesar de considerarlas innecesarias,
desproporcionadas, e injustas. He esperado con respeto a que las autoridades,
a quienes correspondería probar mi culpabilidad, presentaran pruebas en mi
contra. Cosa que no se ha dado. Por mi parte he presentado a la consideración
de este Honorable Tribunal las pruebas, documentos y testimonios que
demuestran mi inocencia. He sido tolerante con los medios que han tratado de
inculparme a toda costa, y respetuoso con aquellos que se han limitado a
informar lo que aquí ha ocurrido. Solo me queda esperar en paz y con Dios el
veredicto que emitirán los Señores Jueces.

Que el Santo Espíritu del Señor los ilumine.