GENOCIDIO

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Dosier: Genocidio (Holocausto Español) 2008-2013

Recopilación de documentos, artículos datos e imágenes de la Guerra Civil española, en sus primeras semanas. Circunscrito a las provincias donde triunfó en sus primeros días, el Golpe de Estado Por: Antonio López 2008-2013

Recopilado, diseñado, impreso y encuadernado como un libro para uso personal, sin ánimo de lucro. Se hace mención a las fuentes originales, libros, blogs o páginas web consultados.

Se puede copiar y difundir sin ánimo de lucro y haciendo mención expresas de sus autores y editores.

Imagen de portada: Cementerio de Badajoz, una vez que ha pasado la “Columna de la muerte”
Tomada de http://todoslosrostros.blogspot.com.es/ blog de Paco de Jerez. Imagen de Contraportada: Cartel de Antonio López Padial para Socorro Rojo Internacional titulado: “Esto es el fascismo”. Retocado para actualizarlo y mejorar la calidad, sin alterar el diseño ni el mensaje original.

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ÍNDICE
CÁPITULO
Presentación La Guerra de “El País” (A modo de Prólogo) Los datos Islas Canarias Ceuta y Protectorado de España en Marruecos Melilla Cádiz Sevilla Granada Córdoba Cáceres Badajoz Castilla la Vieja Anexo Documental Burgos Palencia Soria Valladolid León Galicia fotográfica Isla de San Simón Historia del mercante “UDONDO” Anexo Fotográfico Mujeres republicanas – Paco de Jerez Asturias – La represión en el Concejo de Aller y Oviedo La Rioja Navarra La historia particular de la niña Maravillas Zaragoza Islas Baleares Pseudociencia de la represión franquista Antonio Vallejo-Nájera Lobón Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores (SBHAC) Eduardo de Guzmán - Director de La Tierra Imágenes contra el olvido – Entrevista a Montserrat Armengou Víctimas republicanas de la represión – Cuadros 1 y 2 Concluyendo – A modo de epilogo Final La Insignia – Poema completo – León Felipe (1937) Bibliografía específica sobre la represión Agradecimientos Contraportada – Cartel de Antonio López Padial para Socorro Rojo

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DEDICATORIA:
A todos los hombres y todas las mujeres víctimas del terror fascista, durante la guerra y los 40 años posteriores. Sirva este documento como homenaje póstumo a vuestro sacrificio, esperando que algún día os sea reconocido oficialmente. No os olvidamos, no os olvidaremos, ni olvido, ni perdón, justicia y reparación.

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PRESENTACIÓN

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ste año (2013), que recién comienza lo quiero dedicar a nuestra historia más negra, si el año pasado lo dediqué a la represión en la Transición, este año intento dedicarlo al principio de todo, al nacimiento de uno de los episodios más dramáticos y violentos de nuestra historia. Al igual que el año anterior iré desgranando mes a mes episodios de esa etapa. Tendrán una particularidad muy especial, empezaré mi relato unos meses antes del nefasto 18 de julio de 1936, y solo escribiré sobre las primeras semanas de la contienda, me propongo como objetivo principal desmontar una falacia más de las que intentaron hacernos creer durante largas décadas de nuestra vida. Los dos bandos hicieron las mismas barrabasadas1. Hace cuatro años (agosto de 2008) con motivo de una celebración familiar donde nos encontramos invitados, amigos, y los familiares más allegados, salió a relucir la publicación de un libro que escribí sobre mi pueblo natal. El libro trata sobre un documento inédito escrito por un paisano de mi pueblo fallecido en el 2006, donde relata el fusilamiento o asesinato de 76 vecinos del pueblo a manos de los fascistas, de los que algunos fue testigo directo siendo un joven quinceañero y que mantuvo en silencio hasta el año 2002 que decidió escribirlo. Esa cifra, a mí me parecía enorme, para un pueblo de 3.000 habitantes, yo decidí publicarlo y la noticia no tardó en llegar a mis paisanos. La conversación derivó por unos derroteros que dado el día y el lugar no me parecieron apropiados para discutir, los comentarios que se hicieron por parte de personas para nada fascistas o adictas al franquismo, eran personas de las que nos encontramos en este país a cada paso que damos, los comentarios los habréis oído ciento de veces; “(…) los dos bandos fueron iguales”, “(…) en los dos frentes se hicieron las mismas atrocidades”, “(…) lo mejor es olvidar”, “ (…) si hubiesen ganado los rojos hubieran hecho lo mismo, pero al contrario” etc., etc. Esta última es más defensiva y se otorga dotes adivinatorias excepcionales, además de lo que yo hablo principalmente es de; en el principio de… y durante… unos días. Pero a mí eso me dolió, quizás porque aún tenía reciente el relato de los hechos en mi pueblo, quizás porque desde que nací conozco la otra versión jamás escrita, quizás por tener una opinión más formada en cierta forma más analítica producto de mis lecturas marxistas,

Palabras de Manuel Fraga Iribarne para justificar lo injustificable. La palabra barrabasada, no existe en nuestro diccionario. 5

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el caso es que esa misma noche me propuse investigar desde Internet y darme la satisfacción de saber que tenía razón. LOS DOS BANDOS NO FUERON IGUALES. Tampoco tengo dudas de que los hijos de los “perdedores” tenemos una sensibilidad especial de solidaridad con nuestros progenitores, no todos, pero en general si se da esa característica, supongo que en el bando de los “vencedores” pasará lo mismo pero no por solidaridad, si no por vanagloria. Desde muy temprana edad tengo conciencia de las atrocidades cometidas por los fascistas españoles sublevados contra el gobierno legítimo de la II República, los fusilados en mi pueblo me parecían un enorme cifra, eso pensaba hasta el mes de Mayo de 2008, ya con 64 años me di cuenta de lo equivocado que estaba, cuando empecé a documentarme lo más sencilla y humildemente que pude, (no soy historiador ni investigador), no dispongo nada más que de algunos libros y algunas páginas de Internet consultadas sobre el tema, pero descubrí con horror, que estos 76 asesinatos no son más que una minúscula muestra de lo ocurrido en el resto de España. Como ocurre con casi toda la Memoria Histórica de este país, se está rescribiendo día a día, está Pío Moa y otros como él, (lo menciono porque es el que más sale en el circo mediático) soltando cada exabrupto que espantan, bien, ante eso me rebelo y no me callo. • • • • Quiero demostrar que es totalmente falsa esa idea sobre la igualdad de los crímenes cometidos. Demostrar que desde el principio, incluso antes, se tomó la decisión de sembrar el terror más ciego sobre la población en general y sabían que el miedo paraliza. Veremos cómo se sufraga ese crimen, donde se fragua la autoría intelectual y como se sustenta en el tiempo. Una cosa será cierta, los crímenes tienen la categoría de Genocidio e incluso más, se puede hablar sin exagerar de Holocausto Español.

El tiempo corre en nuestra contra, pero quizás este año veamos sentado en el banquillo de los acusados, al régimen franquista, La Comuna unida a la Red AQUA debemos ser capaces este año, sino de verlos a ellos físicamente, (pues están casi todos criando malvas) si a su obra y sus adláteres. La generación de los hijos y nietos de los vencidos debemos ser capaces de recuperar su nombre y su dignidad ¡SI, SE PUEDE! Es cierto que en España esto es impensable, han transcurrido recientemente 34 años desde la aprobación de la Constitución española y 35 desde la Ley de Amnistía 46/1977, esta es la fecha que nadie ha sido juzgado y menos condenado por aquellos crímenes de Lesa Humanidad, esos que nunca prescriben, pero que son derechos reconocidos en la Carta de los Derechos del Hombre y que el Estado Español firmó en 1985, pero aunque parezca mentira la Ley de Amnistía primero y después la Constitución impiden juzgar con carácter retroactivo estos crímenes franquistas, en la práctica la Ley de Amnistía es una LEY DE PUNTO FINAL. Es por esto que acudiremos como querellantes ante el proceso abierto por la jueza argentina Dra. María Servini de Cubría en lo que ya se conoce como la QUERELLA ARGENTINA. Os adelanto algunos datos: Existen más de 160.000 fusilados, de ellos más de 65.000 lo son en los territorios adeptos al golpe, (no existe resistencia) en escasos 7 días, y hoy
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sabemos que más de 30.000 no aparecerán nunca, se los llevaron los ríos, los mares y las alimañas del campo, los campos de España fueron abonados con sus cuerpos. Otra cosa fue el horror de la guerra en sí misma. Veremos desfilar ante nuestros ojos, falangistas, requetés, legionarios, regulares y moros todos ellos asesinos, y ante ellos las víctimas inocentes, los niños/as, los ancianos/as, mujeres y hombres de aquella España que nunca será ya igual a la que fue, nos fueron arrebatados/as por mentes enfermas de odio y de venganza. Daremos una clase magistral de Historia por Internet y durante un año, sin prisas pero sin pausas, como digo siempre, esto va dirigido para los más jóvenes, que aunque educados en libertad se os sigue hurtando una parte de nuestra propia historia, no cabe duda de que es cierto aquello de que la Historia la escriben siempre los vencedores y más si estos son los dueños de los medios, el dinero, y el mundo. En la medida que podamos contrastaremos sus mezquinas historias con nuestra HISTORIA, la de los vencidos, la de los desheredados, pero no derrotados y dueños de lo más valioso de este mundo la RAZÓN. Los relatos muchos de ellos son escalofriantes, lo escriben historiadores/as de renombre y otros no tanto, pero igual de importantes, investigadores/as, cronistas de la época tanto nacionales como internacionales, no faltarán los curas de un bando y de otro, los poetas, los científicos, los médicos, los maestros republicanos, los contadores de la Historia Oral, reseña de libros, testimonios y documentos (estos quedan pocos), tal ha sido la desidia de nuestra cacareada “democracia” que los ha dejado morir en la boca de ratas y el polvo, pediremos prestadas imágenes a Paco de Jerez que tiene publicadas en su Blog, son en blanco y negro y no de muy buena calidad pero las retocaremos con cariño. Os espero a todos/as, no faltéis que paso lista, espero comentarios, críticas y sugerencias, ya sabéis, cada mes en vuestro buzón de e-mail, CITA CON LA HISTORIA. METODOLOGÍA HISTORIOGEOGRÁFICA:

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Iniciaremos nuestro viaje en el tiempo por las Islas Canarias, pasaremos por el Protectorado de España en Marruecos, Ceuta, Melilla, Tánger o Tetuán. Saltaremos el Estrecho de Gibraltar para ir a Cádiz, nos detendremos en Sevilla, Granada y Córdoba, ciudades tomadas desde el primer día aunque las provincias resistieron unos días más, subiremos por la frontera portuguesa hasta Cáceres, haremos una excepción y relataremos la masacre de la Plaza de Toros de Badajoz. Continuaremos con las provincias de Castilla la Vieja, en lo que yo llamo la España “profunda” y secular, continuaremos por León para pasar a la Galicia peculiar por su atraso y separación milenaria del resto de la península. Iremos a Asturias y su capital, Oviedo, que también fue tomada el primer día, de allí iremos a Navarra, con sus requetés adictos al Golpe de Estado y el horrendo crimen de la niña Maravillas, nos detendremos en Aragón y su capital Zaragoza, aunque Huesca y Teruel fueron adictas en parte, otra parte permaneció leal a la República, allí se decidió buena parte de la derrota final al conseguir los fascistas enlazar con Castellón. Por último iremos a las Islas Baleares, donde curiosamente Menorca permaneció leal durante buena parte de la guerra. En el mapa se puede observar con toda claridad las zonas iniciales de cada bando; en color azul zona fascista, en rojo zona republicana, en verde las zonas conquistadas en pocas horas o días por las tropas fascistas, llama la atención el detalle de la Isla La Palma en Canarias, la de Menorca en Baleares y una pequeña zona al sur cerca de Melilla en el Protectorado Español en Marruecos, las ciudades de Sevilla, Córdoba y Granada, como también al norte la capital de Asturias, Oviedo, rodeada por todas partes y consiguió mantenerse en manos fascistas hasta 1938, que sucumbió toda la provincia.

Esta imagen me servirá en la transición de un capítulo a otro, si tengo espacio suficiente
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Eufemismos utilizados:
Para la zona republicana:
• • • Checa = Se les acusaba de actuar igual que la Policía secreta soviética (1917-1922), que no respetaba los derechos humanos. Saca = Redada de partidarios del alzamiento fascista para ser fusilados. Quinta columna = Tiene su origen en las cuatro columnas que marchaban hacia Madrid, a los fascistas infiltrados en zona republicana para sabotear los llamaron la Quinta Columna, particularmente en Madrid.

Para la zona fascista:
• • • • • Paseo = Llevarse a los detenidos para ser fusilados sin juicio previo. Dar café2 = Lo mismo que el anterior. Muerto por Aplicación del Bando de Guerra = Asesinado por ser contrario al Alzamiento. Muerto por acción de guerra = Lo mismo que lo anterior. Muerto por auxilio a la rebelión = Acusado de ayudar o proteger a miembros de la revolución en Octubre de 1934 en Asturias y ser contrario al levantamiento fascista. Limpiar = Detener a todos los republicanos de un lugar, en muchos casos para ser fusilados.

Algunas siglas:
ARMH = Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica. ARMHM = Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica de Mallorca. FEFMH = Federación Estatal de Foros por la Memoria Histórica. SBHAC = Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores.

Las notas al pie de página son independientes las de textos ajenos de las mías, como van al pie de página se pueden leer bien.

Esta frase fue la que utilizó Queipo de Llano, para ordenar el fusilamiento de Federico García Lorca, “(…) dadle café, mucho café.” CAFE en la jerga falangista era las iniciales de: Camarada –Adelante – Falange Española 9

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Algunas frases para no olvidar:
“Transformaremos Madrid en un vergel, Bilbao en una gran fábrica y Cataluña en un inmenso solar”, del general Queipo de Llano. : “Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego, serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al movimiento, aplicándoles castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas, sembrar el terror (...), hay que dejar la sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros”. “Instrucción reservada nº1”3, 25 de mayo de 1936, del general Emilio Mola Vidal. “El país Vasco y Cataluña, son dos cánceres en el cuerpo de la nación. El Fascismo, remedio de España, viene a exterminarlos, cortando en la carne viva y sana como un frío bisturí”, de José Millán – Astray y Terreros. “Cuando oigo hablar de cultura hecho mano a mi pistola”, de José Millán – Astray y 4 Terreros . ”Claro que los fusilamos. ¿Que esperaban? ¿Suponían que iba a llevar 4.000 rojos conmigo mientras mi columna avanzaba contrarreloj? ¿Suponían que iba a dejarles sueltos a mi espalda y dejar que volvieran a edificar una Badajoz roja?”, del general Juan Yagüe Blanco, conocido popularmente como el carnicero de Badajoz, al corresponsal de guerra, John T. Whitaker, del New York Herald Tribune, cuando éste le interrogó sobre lo sucedido. Para entender el documento mis aportes o comentarios irán en cursiva, no confundir los textos en cursiva y negrita que son frases de los protagonistas. Para empezar lo haremos con un artículo de Pepe Gutiérrez-Álvarez, para “Viento Sur” que bien podía servirme de prólogo del documento, en él se pueden leer lo que nos ha pasado, lo que nos está ocurriendo hasta llegar a la situación actual, su lectura me parece importante para comprender nuestro presente y porque estamos estancados en un limbo histórico, en palabras Ángel Viñas; —pero a mi manera—“¿Que leches tiene este país para que su pasado deba permanecer oculto?”. Dejadme que os recomiende su lectura detenida. V. Antonio López 15 de enero de 2013

Recordad esta Instrucción, repartida dos meses antes del golpe. Deja muy claras las intenciones, la premeditación y la alevosía de sus crímenes, se hace mención a ella en algunos relatos. 4 Aunque no es original suya, algunos se la atribuyen a Goering, pero se pudo leer por primera vez en la obra Schlageter, del escritor Hanns Johst, obra dedicada a conmemorar la figura de Albert Leo Schlageter, que fue venerado como mártir por los nazis, se puede leer: “Cuando oigo hablar de cultura quito el seguro de mi Browning". Decir que “Browning” es, o era, una marca de pistola o revólver. 10

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La Guerra de “El País” - A modo de prólogo
(Sobre la Memoria Histórica) VIENTO SUR – nº 119/- Noviembre 2011
Pepe Gutiérrez-Álvarez
“¿Qué tiene el pasado español para que su escrutinio deba de permanecer cerrado?”, se pregunta Ángel Viñas (El País, 19/09/08), mientras que los “horrores del nazismo, del fascismo o del estalinismo ya han sido documentados”.

Desde luego la diferencia no radica en la enormidad de esos “horrores” ya que, de hecho, el tiempo no hace más que añadir revelaciones sobre más y más atrocidades. Algunas prolongadas hasta fechas recientes, como en los casos de los miles (¡) de “niños robados” en centros sanitarios privados y públicos, en especial a madres pobres y/o solteras, hecho que ante todo evidencia el grado de impunidad y el pánico de la gente llana —sobre todo de las mujeres— a las “autoridades”. La respuesta se resume en pocas palabras: victoria militar despiadada. En la guerra, el franquismo consiguió una victoria devastadora que sería revalidada después de la II Guerra Mundial, gracias al apoyo de las democracias occidentales, que poco hicieron por atenuar una actuación represiva cuya impunidad se prolongó hasta la Transición. En el propio texto de Viñas subyace esta filosofía desde el momento que sustrae otras impunidades como las del colonialismo, o los de Hiroshima (o Vietnam) casi borradas del mapa de la historia. El no haber reconocido la derrota es lo que justifica que genocidas “democráticos” como Nixon o Kissinger, no hayan tenido que rendir cuentas ante nadie. Es más, ni tan siquiera son citados cuando los “creadores de opinión” desde el citado diario, forjados en la estela de Vargas Llosa, recitan sus listas de los grandes monstruos del siglo XX. En ella raramente se olvidan de Lenin ni de los adversarios de la política exterior norteamericana, pero muy pocas veces recuerdan a Franco. En el caso del franquismo, hubo un momento en la segunda mitad de los años setenta, en el que las movilizaciones sociales hicieron inviable cualquier proyecto de reforma. Sin embargo, a la clase política del régimen le quedaba una carta con la que vinieron a imponer sus propias reglas, o sea “democracia sí, pero a su manera”. Dicha jugada no pudo evitar el desbordamiento de la UCD, un partido gobernante improvisado, pero la fisura sería cerrada con el 23-F cuyo efecto principal fue el actuar como “advertencia” contra una población que aún lamía sus heridas. Luego, esta espada de Damocles acabó siendo aceptada desde la propia izquierda que quería gobernar a cualquier precio. Sirvió como argumento subyacente para hacer tragar al movimiento obrero las ruedas de molino de los Pactos de la Moncloa, a partir de cual el movimiento que había obligado a las clases dominantes a prescindir del franquismo, pasó a convertirse en el pariente pobre de
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la democracia. Aun así, Felipe González tuvo que emplear todas sus armas para ganar la consulta sobre la OTAN, una derrota decisiva para la izquierda antifranquista estatal. La “normalización” democrática que se hizo a través del PSOE “posmoderno” y europeísta tuvo en el grupo PRISA su complemento mediático. Esto sucedió sobre las cenizas de lo que se llamaba el “movimiento comunista”, que arrastró tras de sí a toda la izquierda militante. Así, mientras que el PSOE pudo desplazar (y asimilar) a los restos de este naufragio, el grupo PRISA lo pudo hacer de la desmovilización que se llevaría por delante editoriales como Ruedo Ibérico, revistas como Triunfo, periódicos con vida propia en los que se habían logrado grandes espacios de libertad, todo vestigio de inquietud no institucional en los espacios oficiales como TVE, etc. La derrota fue tal, que la mayor parte de entidades o bien se reconvirtieron o bien pasaron a depender de sus buenas relaciones con una administración que, al decir de Sánchez Ferlosio, cuando oía la palabra cultura, sacaba la cartera. Una de estas claves fue la convulsa historia que dejaba de ser “social” y reivindicativa para convertirse en liberal y normalizada. El pasado pasaba a ser interpretado en clave de las exigencias de un presente, de un consenso derecha-izquierda en un cuadro en el que tanto el PSOE como El País aparecían como “la única izquierda posible”. El PSOE “posmoderno” se presentó como una “tercera vía” entre el pasado franquista y los riesgos que comportaba cualquier desafío social. Fueron los portavoces de una “Europa social” (justo cuando comenzaba a dejar de serlo) avalada por la socialdemocracia y, a al gobernar, tuvieron la llave del relevo de la vieja administración franquista, lo que permitió convertirse en la mayor agencia de colocación para todo tipo de profesionales, comenzando por los antiguos radicales dispuestos a ascender socialmente. Mientras hubo pesebre, las reconversiones personales fueron incontables, y el campo quedó despejado para una nueva visión del mundo, para firmar una historia beatífica de la Transición, la misma que exigía a su vez una revisión del pasado en clave de “la tercera España”, la España de José Ortega y Gasset. Resultó que, si al final de cuentas, la historia por sí misma no explicaba nada, sino que debe ser explicada (Maurice Godelier), ahora se trataba de hacerlo desde el ángulo de la democracia liberal, fuera de la cual reinaban los “totalitarismos” de izquierda o derecha. El modelo “liberal”, que contaba con una sólida tradición “centrista” (una buena prueba de ello la tenemos en el cine “histórico” de Hollywood que solía introducir una diagonal entre los “extremismos” de un lado u otro), era el más adecuado porque era “integrador” al decir de Enrique Moradiellos. Se trataba además de defender la nueva creación como una respuesta a las turbulencias del pasado, y el asunto pasó a ser “razón de Estado”. Dado que ya no era posible una “historia oficial” única, se ofrecía una “historia oficiosa” basada en un consenso alrededor de la monarquía constitucional como el elemento central “superador”. Al decir del último Octavio Paz, al final había sido la monarquía la que había ganado la guerra. Eso no era historia, pero si era la historia tal como importaba. Era como la maleta de aquella película de Charlot, en la que el personaje corta con unas tijeras todo lo que le quedaba fuera, o al menos fue lo que ocurrió con la izquierda realmente existente que, ya
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alejada de cualquier espacio de debate o de participación social, desarrolló su actuación desde la plataforma privilegiada del El País. Fue una empresa elaborada por un amplio equipo presidido claramente por Santos Juliá, que era uno de los barones del PSOE. A lo largo de tres décadas, El País se hizo portavoz de esta historia oficiosa que tácticamente distinguía entre lo fundamental y lo accesorio. Al tiempo que marcaba línea, permitía una delgada línea integradora aplicada en las zonas más abiertas como las páginas culturales. Esto explica que desde la sección de cine del diario la existencia de una firma de la estirpe radical de Ángel Fernández Santos, que pudo escribir su apología lírica de películas como Tierra y Libertad, de la misma manera que Manuel Vázquez Montalbán o Pepín Vidal Beneyto, pudieron decir la suya ocasionalmente sobre otros temas. Cierto es que tamaña “permisividad” acababa siendo contrarrestada por una auténtica declaración de guerra contra Ken Loach, en verdad empecinada en el caso de una las firmas habituales del diario en los temas históricos (sobre todo del comunismo) como el estalinista reciclado Antonio Elorza, que no ha desaprovechado ocasión para dedicarle continuas diatribas contra lo que llamará la “Disneylandia revolucionaria de Loach”. En uno de sus artículos, Elorza lamentará que “no le fue dado criticar” la película en su día, y acusa a Loach de un panfleto que convierte al PCE en los únicos “salauds”. Algo semejante sucedió con el Homenaje a Cataluña, de Orwell, un autor al que “especialistas” como Fernando Savater le sustraen toda la radicalidad socialista. Otra firma habitual, Moradiellos1, evocará su estupor cuando escuchó a unos izquierdistas británicos que ateniéndose a una lectura estrecha y sectaria de Orwell, describían la guerra sólo desde el punto de vista de la revolución (y la contrarrevolución), un reduccionismo no mayor que hacerlo al revés, o sea, sustrayendo el drama revolucionario. Y esto resulta lo más habitual, como es interpretar el historial del movimiento obrero de entonces como si su lugar hubiera sido el de pariente pobre de la Transición. Conviene subrayar que el pacto de olvido no se dio al principio de la Transición, sino que resulta inherente a la fase felipista. Esto no impidió a Santos Juliá proclamar que “Nunca hubo olvido ni silencio”, lo que hizo con ocasión de la presentación de su libro “Memoria de la guerra y el olvido” (Taurus 2006) sustrayendo el drama revolucionario. “En la expresión ‘recuperar la memoria histórica’ hay un equívoco. En el año 1977 ya se localizaron algunas fosas donde habían sido enterrados diferentes fusilados por la represión franquista y en 1980 ya se hicieron públicas listas con los nombres de algunas víctimas (…)”.

Esta teorización del colega arrepentido Enrique Moradiellos tiene su encaje en todo tipo de textos “homologados”. Así por ejemplo, el autor de estas líneas se ha encontrado que en la descripción de la historia del siglo XX, en los catálogos de diversas exposiciones, casi se sustrae la Primera Guerra Mundial para pasar a la emergencia de los “totalitarismos” (fascismo, comunismo) y la existencia de una resistencia “democrática” apenas afectada por las grandes exigencias sociales.

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Los ejemplos podrían multiplicarse, baste señalar que por entonces las revistas de historia de kiosco no tenían miedo en desentrañar los capítulos más infames o que revistas como Interviú empleaban su lado de periodismo de investigación entrando en algunos de los capítulos de los horrores de la dictadura, apuntando incluso contra Rosón, un ministro de la UCD directamente implicado en el baño de sangre que asoló Galicia en julio de 19362. También hay que hacerlo del hecho de que hasta los ochenta, la lucha por la memoria había sido una de las piedras angulares para dinamitar la desacreditada “historia oficial” del franquismo. El propio PSOE había dedicado un considerable esfuerzo por recuperar su propio legado como un blasón necesario. El propio Santos Juliá hizo sus primeras contribuciones desde el ángulo de la izquierda socialista. Tanto era así que tras la mayoría electoral de 1982 algunas editoriales creyeron que era la ocasión para abarcar proyectos de recuperación más ambiciosos. No era otra cosa lo que se había dado a entender, y desde este punto de vista recuerdo que cuando mataron a Germán Rodríguez en Pamplona, se planteó en la mesa unitaria de L’Hospitalet una acción para cambiar los rótulos de la avenida Carrero Blanco por el de Germán. Entonces, el representante de las juventudes socialista proclamó con mucha seguridad que no nos preocupáramos, que cuando el PSOE ganará las elecciones, lo primero que haría sería quitar todas las referencias al franquismo de las calles. Las que hasta ahora se han quitado ha sido más bien por presión popular. En el desarrollo (y éxito) de este giro influyen poderosamente, en el orden interno, el “tejerazo” (cuya mayor consecuencia fue proyectar una tenebrosa advertencia sobre una población que aún lamía sus heridas de la guerra y de los años oscuros de la dictadura), y en el orden internacional la ola neoliberal según la cual el “socialismo ya no era la solución sino el problema”, por decirlo en síntesis de Vizcaíno Casas, y el “comunismo” comenzó a ser comparado con el nazismo, incluso como peor si nos atenemos al famoso “libro negro” y otros por el estilo, todos ellos muy difundidos por estos lares en los años ochenta-noventa. Es importante anotar que el retroceso que se da en el Estado español en relación a los valores democráticos y socialistas no parece superior al que se dio en países como Francia o Italia donde los valores republicanos y de la Resistencia habían arraigado poderosamente en las clases populares, y que, sin embargo, asistirán perplejas a un cambio radical de la situación, al ascenso de un revisionismo histórico que, por citar dos ejemplos, convertían a Sartre y a Togliatti en los “malos” de la película, tarea en la que las páginas culturales de El País, se emplearon a fondo. Es en este cuadro en el que Felipe González siguió el consejo del general Gutiérrez Mellado de que no “soliviantara” a los altos mandos del Ejército con denuncias del franquismo3.
Entre los trabajos sobre la cuestión vale la pena citar la obra colectiva, Memoria y olvido sobre la guerra civil y la represión franquista, coordinada por Arcángel Bedmar, y editada en Lucena (2003), producto especial del esfuerzo de Pedro Navarro, entonces concejal de IU, y uno de los líderes obreros de la LCR en los setenta-ochenta. No conozco ningún trabajo sobre la evolución ideológica del Ejército después del 23-F, si acaso apuntes como los ofrecido por películas tan interesantes como Mi general (1987) de Jaime de Armiñán, que no era 14
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Su obediencia quedó singularmente patente el año de la OTAN, con ocasión del 50 aniversario de julio de 1936, el mismo tiempo en el que, entre otras cosas, el ministro de Defensa, Narcís Serra (por cierto, luego uno de los actuales gerifaltes de la Caixa), prologaba un libro del Ejército escrito desde el punto de vista de los vencedores (luego se retiró); que en una jornadas sobre la República en Valencia se prohibía un cartel con la bandera tricolor firmado por Rafael Alberti; que el acalde socialista de Granada pedía a los especialistas de un congreso sobre García Lorca que, por favor, se olvidaran de su muerte. Fue un tiempo en el que Felipe calificaba a Franco como meramente “autoritario” siguiendo las categorías habituales del “amigo americano”. De esta manera, la nueva “historia oficial” y el “pensamiento único” se daban la mano. Claro que en 1986 se hicieron cosas oficialistas, si bien apartadas del ámbito institucional. Una de ellas, seguramente la de mayor calado popular, fue la edición de una serie coleccionable ligada al dominical de El País, y que será el compendio más popular y asequible de una historia de la República y la guerra, interpretada en una clave “correcta”, y con un alcance divulgativo enorme. . El libro ha conocido dos rediciones revisadas coincidiendo con sendos aniversarios (Taurus, 1996, 2006). Esta historia “correcta” fue significativamente dirigida por Edward Malefakis, catedrático de Historia Contemporánea Europea en la Universidad de Columbia (Nueva York), y cuyas concepciones históricas podrían perfectamente considerarse como “centrista de izquierda”. Malefakis no se cuestiona que el enfoque sea el de la democracia liberal, y considera modélico el curso tomado por la Transición. Su línea de interpretación quedaba situada en un área identificada en lo primordial con “la tercera España”, una opción plenamente correspondiente a la política de no-intervención. En la colección colaboran todos los especialistas homologados de la izquierda a la derecha, entre otros, el “comisario” cultural de la UCD, Javier Tusell4, el cold warrior Stanley G. Payne, el militar Ramón Salas Larrazábal, responsable de una obra tan denostada como Pérdidas de la guerra (1977), hasta llegar, por la izquierda, a Ángel Viñas cuyo discurso —

Billy Wilder (ni lo podría ser en las circunstancias nacionales), pero donde se apunta un cambio. Los viejos franquistas (uno de ellos no se corta en proclamar que Hitler solamente se equivocó cuando perdió la guerra) son sustituidos por una generación más profesional. También encuentro indicativa la obra del teniente coronel José Manuel Fernández, Diccionario de Películas. El cine bélico (T&B/Ministerio de Defensa, Madrid, 2009), sobre todo por los comentarios sobre el cine de “exaltación patria” realizado por el franquismo, ante el cual el autor se muestra de los más complaciente. edición de una serie coleccionable ligada al dominical de El País, y que será el compendio más popular y asequible de una historia de la República y la guerra, interpretada en una clave “correcta”, y con un alcance divulgativo enorme.
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Sobre lo que podíamos llamar el “caso Tusell” y su actuación como “comisario” de cultura de la UCD para poner las cosas en su sitio, sobre todo en TVE, me remito a mi artículo “El pacto de silencio de la transición” (http://www.kaosenlared.net/noticia/pacto-silencio-transicion) digamos ya cualquier reflexión sobre como en la historia el pueblo armado ganó a ejércitos muy superiores.

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laboriosamente documentado— toma partido por la República, por lo que parte de su obra — más próximas a las tesis afines al PCE— fue en su momento “ninguneada” en El País. La obra permite lecturas matizadas más favorables a la república, más comprensiva con los “africanistas”, al tiempo que Malefakis enmarca la narración con un prólogo, sobre las “perspectivas históricas y teóricas”, un “balance final”, un epílogo sobre la “memoria histórica” en la busca del “justo medio”, amén de un aporte propio sobre la “revolución social” en la que, entre otras cosas, trata de justificar que la guerra fue innecesaria porque no existía ninguna amenaza real de revolución y, de haber existido, piensa que las autoridades republicanas no habrían actuado como Kerensky. Para Malefakis hubo otras vías democráticas como las que se impusieron en Alemania, Austria, o Italia entre 1918 y 1921, pero parece desconocer que todas ellas acabaron más tarde o más temprano, claudicando ante el auge del fascismo. Finalmente, señalar que en un libro de 696 páginas se pasa de puntillas por el feminismo republicano y obrerista, sobre el colonialismo, y no digamos ya cualquier reflexión sobre como en la historia el pueblo armado ganó a ejércitos muy superiores. “Como no podía ser menos, esta vía de apaciguamiento ha acabado reforzando la hegemonía cultural derechista que, después del impasse del final del franquismo, no ha cesado de crecer” El 50 aniversario también dejó patente que no se trataba solamente de omitir una culpabilidad del franquismo por cuanto dicha culpabilidad implicaba a instituciones como la monarquía, el ejército o la derecha que había dado un paso atrás —desligándose del franquismo estricto— para luego dar dos pasos adelante, sobre todo gracias al neoliberalismo. La alternativa del entramado PSOE-PRISA era mirar hacia delante, a una nueva filosofía basada en el “enriqueceos”, y en una lectura histórica unificada tanto por la monarquía como por el anticomunismo. Y es que la misma época en que se imponía lo que Pelai Pagès llama el “revisionismo de izquierdas”, se convertía en principio de ley la ecuación comunismo=totalitarismo, según la cual Lenin=Trotsky=Stalin. Desde ahí a la denuncia de la utopía como un sueño que producía monstruos sólo había un paso. Desde estas almenas, el problema se daba entre una derecha que afirmaba que la revolución sustrajo el carácter democrático de la República, y una izquierda que decía que éste existió a pesar de todo. Unos y otros pasaban la esponja sobre víctimas y verdugos. Se enfatizó tanto el carácter “fratricida” de la guerra que el hispanista germano Walter Bernecker, pudo escribir que si se contempla el número de actividades más o menos oficiales u oficiosas llama la atención que en el extranjero, por ejemplo, en la República Federal de Alemania, hubiera probablemente más actos relacionados con la guerra civil que en la misma España. Bernecker contaba que en un encuentro de especialistas a propósito de la guerra civil, si “alguien usaba un leguaje demasiado explícito (por ejemplo al hablar de la terrible represión por parte de los vencedores), casi se sentía obligado a pedir escusas” 5 algo que
Citado por Albert Reig Tapia, en “El recuerdo y el olvido: los lugares de la memoria del franquismo”, incluido en el libro colectivo citado (nota 2), pp. 76-77.
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nunca hacía la derecha que, situada más allá de los extremos —en el liberalismo “superador”—, hace el juego de manos afirmando que ellos no quieren condenar el golpe de Estado del 36 sin hacerlo antes con el del 34. Como no podía ser menos, esta vía de apaciguamiento ha acabado reforzando la hegemonía cultural derechista que, después del impasse del final del franquismo, no ha cesado de crecer. Tampoco ha dejado de santificar sus “mártires” (¿mártires golpistas?), con la bendición de sectores del propio PSOE como el representado por José Bono, ni de defender sus calles, plazas, sus lugares sacros para Queipo de Llano o Yagüe. La Esfera de los Libros, editorial ligada al Grupo Mundo, amalgama títulos de Pío Moa y Stanley G. Payne con los de Luís E. Tagore y otros que escriben a la mayor gloria de generales como Millán Astray (“hijo predilecto” de La Coruña por el PP) o Muñoz Grandes, todo ello dentro de la mayor normalidad democrática. Habría que estudiar programas de TVE como “Cine de barrio” para desentrañar hasta qué punto sigue vigente el franquismo de boina o de teléfono blanco. Este emporio basado en el matrimonio entre las tradiciones patrias y el pensamiento “neo con”, ha ido acumulando zonas de poder que van mucho más allá de lo que queda de aquella “única izquierda posible” tan bien representada por el binomio PSOE-PRISA. Expresión de este ascenso será el llamado “revisionismo” que nos responde a ningún prurito académico pero que sirve a su señor, o sea a la FAES, la COPE, y claro está, el PP que la emplea pródigamente en los debates. Es un movimiento flexible que se articula con un ala “dura” como Pío Moa o César Vidal, y otra “blanda” del tipo como García de Cortázar para el que la Iglesia fue la primera víctima de la contienda, o de Stanley Payne que niega abiertamente el carácter “democrático” de la República. El alcance de este movimiento ha quedado retratado con el escándalo de “diccionario biográfico” elaborado por la Real Academia de Historia, escándalo que probablemente no habría saltado a las portadas sin la intervención de Público, así al menos lo declaró su presidente, Gonzalo Anes. Resulta curiosa la crítica a esta institución, atacada desde El País por sus “excesos”. El mismo diario había argumentado una y otra vez que nuestra historia debería ser un asunto de “profesionales” —punto en el que Julián Casanova sería especialmente incisivo—, y en contra de lo que otro historiador “orgánico” de la casa, Fernando del Rey, llama la “historia militante”. Parece poco posible ser más “profesional” que un señor académico, que un doctor en la materia con todos los títulos académicos homologables, por más que con su ciencia describa a Franco como un “buen católico”, y no tenga la menor duda de que Dios se le apareció a “San” José María Escrivá Balaguer. En cuanto a lo de “Real”, se ha de entender al servicio de su majestad, y sin embargo, nadie habla aquí de militancias, pero haylas. La edición de este Diccionario, facturado por la FAES, resultó casi coincidente con la de otra obra colectiva que tuvo todos los parabienes del “diario independiente”, Palabras como puños (Tecnos), obra colectiva de Fernando del Rey, y en la que se establece una diagonal “liberal” según la cual, los “moderados bien podría haber sido fusilados ‘por los unos y los otros”, con lo que se establece nuevamente la equidistancia, y se interpreta la contienda como el “fracaso de los moderados”, sobre los que habría que decir que, siguiendo
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la política “liberal” de “apaciguamiento practicada en Europa por Chamberlain y Daladier, no movieron un dedo por neutralizar una conspiración sobre la que tenían una información de primera mano. El análisis no se hace sobre la base de la realidad de los años treinta —atraso social y cultural, una derecha reaccionaria que no aceptaba la menor reforma y que contempló con entusiasmo el ascenso de Hitler —, sino sobre el paradigma de la democracia como un “Estado de Derecho”, o sea el “realmente existente”. Esta línea general subrayada por el diario en editoriales, tribunas y publicidad reiterada de los productos afines, se ha mantenido con pocas variaciones al cabo de los años. En una línea que presidía el enfoque del 75 aniversario de julio del 36 donde, entre otros ejemplos, se reunía a dos supervivientes: un republicano “moderado” y un “franquista acérrimo”, y era éste el que proclamaba haber visto barbaridades desquiciadas perpetradas por los “rojos” que, de ser ciertas, habrían sido publicitadas urbi et orbi por el franquismo, el mismo que, con ocasión de los Juicios de Núremberg contra jerarcas nazis, pidió desde la prensa adicta que éstos se extendieran…a las autoridades republicanas. (Que hijos de mala madre) No hay que decir que el “diario independiente” ha mostrado siempre su rechazo al movimiento de la “memoria histórica” surgido al margen de los cauces establecidos desde la izquierda institucional. Los elementos que lo han provocado —la gente que no se ha resignado, los historiadores fuera de nómina que han investigado especialmente el rastro ex terminista del franquismo, y la emergencia de unos “nietos” alejados de los traumas de antaño, y más ligados a los nuevos medios que a los del papel—, lo han tenido que hacer desde las cunetas de la vida oficial. Solamente en muy pocas ocasiones El País ha informado cabalmente de su historial, y cuando lo ha hecho ha sido desde la resistencia. Esta se ha expresado claramente a través de algunos de sus voceros más ilustres que tuvieron, en un programa de TVE, la ocasión de explicar dicho rechazo en base a decenas de artículos de autores como Joaquín Leguina, Jorge Martínez Reverte, Antonio Muñoz Molina6 o de la luxemburguesita arrepentida Elvira Lindo. También fueron invitadas al programa de TVE en hora punta “Tengo una pregunta para mí; ¿vivimos en deuda con el pasado?” cuatro firmas habituales de El País (Santos Juliá, Álvarez Junco, Javier Pradera y Julián Casanova). Todos insistieron en la necesidad de apaciguamiento de una derecha que estima como una “provocación” desenterrar los casi 2000.000 republicanos asesinados lejos del frente. De alguna manera, calificaban al movimiento de la “memoria histórica” como irresponsable, politizado y no profesional. Álvarez Junco anotó que la ley emitida por el gobierno sobre las “fosas del silencio” no se podía hacer, primero porque el Estado actual era “continuista” en relación al anterior, y segundo porque lo último que quería era aceptar una política de
Lo de la guerra y el franquismo es uno de los temas favoritos de Muñoz Molina que, entre otras cosas, describió como una suerte de provocación la tentativa de anular el juicio contra Miguel Hernández. Lo cito también porque tengo en mi mesa un artículo suyo sobre las deshumanización del terrorismo, fenómeno totalmente circunscrito a ETA y Al Qaeda. Por lo visto, destruir Irak (o antes Vietnam), no entra en esa categoría. Muñoz Molina es uno de los escritores más representativos de la “tercera España”.
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reparación. Pradera fue más explícito: se aceptaba una injusticia por un bien mayor, la paz social —esta frase es de Felipe González—. Moradiellos añadía a estos comentarios los suyos propios: la verdad histórica no se puede establecer al margen de una situación de riesgo decía; “(…) que reine la verdad y que se hunda el mundo”. Hoy podemos contemplar toda esta historia desde una perspectiva, desde la crítica que permite todo el trabajo llevado a cabo por investigadores que han reconstruido minuciosamente todo lo ocurrido, y desde el que nos permite visionar todo un cambio de época. Está claro que El País ya no es lo que era, ya no es la única puerta por la que había que pasar, existen otros medios no adictos al poder que cuentan con una creciente credibilidad entre unas nuevas generaciones que han crecido en la desconfianza. Una parte sustancial de ellas, ya había tomado una parte decisiva en los movimientos por la memoria, y otras se están haciendo, y se están encontrando con la lucha por la historia. Sin esa generación, por ejemplo, no se explicaría el considerable aumento de la bibliometría sobre la crisis española, ni el peso creciente de las voces que antes no habían querido salir en la foto.

Pepe Gutiérrez-Álvarez ******************************** Nos adentramos en los datos horribles, el horror no me lo produce tanto el número de muertos, pues ya tenía conocimiento de la cifra aproximada, (500.000 según algunos historiadores), el horror me llega cuando compruebo que, estos muertos no lo son por represalias contra los que supuestamente hacían lo mismo en el otro bando, (esto nos contaron y esto hemos creído más o menos), los datos que he descubierto echan por tierra esta mentira mil veces repetida, aún hoy 77 años después, algunos la siguen repitiendo, descubro que en lugares tan lejanos unos de otros como las Islas Canarias, Ceuta, Melilla, Sevilla, Badajoz o Galicia, donde no hubo tiempo de oponerse al golpe de estado, ni siquiera dio tiempo a organizarse, ni mucho menos a fusilar a nadie de derechas, se produjeron miles de desapariciones, fusilamientos, asesinatos y torturas contra personas de ideas republicanas, sin otro delito que profesar diferentes ideas o pensamientos, esto como mínimo supone un delito de Genocidio5, de lesa humanidad, que nunca prescriben según el Derecho Internacional, de estos datos recopilados para documentarme sobre el documento mencionado al principio me propongo plantear tres hipótesis de trabajo; A) Que el exterminio estaba premeditado y organizado antes del 18 de julio. B) Que el genocidio merece ser tratado como un Holocausto6. C) Que es falsa la idea que tienen algunos españoles, sobre que los dos bandos cometieron los mismos crímenes.
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, dice: Genocidio: exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad.
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Holocausto: Gran matanza de seres humanos 19

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Nos iremos dando cuenta de que la mayoría de los asesinatos no tienen ninguna inscripción en partidos políticos o sindicatos, desde luego los cargos electos de alcaldes, concejales o presidentes de las Casas del Pueblo son los primeros en encabezar los fusilamientos, los partidos más castigados son el PSOE, el PCE, Izquierda Republicana, o el PNV, —estos conformaron el Frente Popular — tampoco se libran los sindicatos UGT, CNT y el Socorro Rojo7, pero la gran mayoría no tienen mayor delito que ser republicanos. No tengo el ánimo de que este pequeño trabajo sea conclusión de nada definitivo, ni agote el tema para siempre, simplemente aportar una serie de datos, lugares y fechas que ayuden a seguir trabajando en ese camino de recuperar nuestra memoria secuestrada, por desconocimiento de las materias a estudiar, los organismos y fuentes a consultar, intentaré aportar documentos de distintas personas que han escrito sobre los temas y comentarlos con argumentos que apoyen las hipótesis planteadas, desde luego daré los datos de la fuente original donde ha sido publicado.

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Especie de Caja de resistencia para atender a los afiliados más necesitados. 20

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LOS DATOS
Según se van conociendo los datos de la represión fascista en España, más se puede asegurar que esta represión fue una exterminación sistemática de todos los hombres y mujeres que eran contrarios a sus ideas, una exterminación organizada y preparada por los organizadores de la guerra civil, podemos empezar a hablar sin ningún género de dudas de un Holocausto Español, este apunte quiere llamar la atención sobre estos datos e invitar a los estudiosos del tema y sugerir que ya es hora de recopilar todos los nombres y hacer un inventario para publicarlo oficialmente. Pero con ser importante el saber, conocer, estudiar e investigar, lo es más, aprender, todo esto unido debe llevarnos a una conclusión exacta del problema que nos plantea el conocimiento de tanta barbarie, no pienso que las peroratas más o menos violentas de Queipo de Llano en la radio, ni las de Millán Astray, ni ninguna proclama de este estilo, nos deban tapar los ojos, detrás de esto se está jugando una partida más importante, perder el poder o ganarlo, no se trata de un odio ciego hacia los “rojos”, de lo que se trata es de mantener el poder de una clase a costa de otra, el capitalismo en sus crisis cíclicas pasa por momentos muy críticos, se juega su supervivencia, unos de estos momentos fue la crisis de 1929, este año puso en juego la partida por el poder más importante del siglo XX. Por un lado del tablero está la clase capitalista y su crisis, en el opuesto, la clase trabajadora y la revolución, el capital con sus grandes recursos económicos y mediáticos, pone sobre el tablero sus peones más violentos, los fascismos de toda clase, apela al nacionalismo más exacerbado para atraer a su lado las capas de la sociedad que están más contagiadas por la exaltación patria, especialmente sensibles a las proclamas heroicas burguesas, la clase media inculta y profundamente fanática en el terreno religioso y lo que se llamó en el siglo pasado, el lumpen, (la clase más baja del escalafón social), estos peones debidamente financiados dan a luz personajes con el carácter más violento del ser humano; Hitler, Mussolini, Hirohito, Salazar o Franco, estos son los peones que puso en juego el capitalismo, todos ellos tienen en común tres denominadores, expansión territorial con añoranzas imperiales, nacionalismos exacerbados y violencia paranoica. En el otro lado del tablero está la clase obrera, organizada en diferentes partidos políticos, intelectuales, campesinos sin tierra y trabajadores en general, ponen sobre el tablero su arma más eficaz, la unión, que se ve reflejada en su cara más fraternal en los Frentes Populares, el primer acto de este combate a muerte se desarrolla en España, ante un envite tan peligroso la parte más consciente del proletariado internacional, acude en ayuda de sus hermanos de clase, su entrega, su sacrificio y comportamiento serán ejemplos de esa internacionalidad tantas veces pedida y añorada, España se juega a una sola carta su revolución aplazada y la pierde. Buscar culpables a estas alturas de la partida que aún está en juego, nos llevaría dos o tres libros, tantos como ideologías se tienen en el movimiento obrero, esto sería tan paralizante y estéril como la derrota misma, la enseñanza que debemos sacar para el futuro, es que, solo la unidad y la internacionalidad nos darán la victoria. Los ganadores de este acto no han sido solo Franco, Yagüe, Queipo de Llano y demás peones fascistas, — que también —, ha ganado el capitalismo internacional representado en

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España por Juan March8, la financiación inicial y posterior al golpe está ligada a este banquero y sus contactos en Inglaterra y EE.UU., Paul Preston en su libro “Franco” Caudillo de España – Edi. Grijalbo 1994 -, apenas le dedica 5 líneas al tema, pero es indudable que las empresas capitalistas están estrechamente ligadas a la financiación del golpe y la posterior guerra civil o revolución española, ¿cómo se explica el continuo abastecimiento de petróleo para tanques, aviones y barcos fascistas?, en este abastecimiento de gasolina están implicadas empresas inglesas y norteamericanas, este abastecimiento se produce desde el Peñón de Gibraltar, colonia Británica donde las haya. Estoy en condiciones de afirmar que el golpe, su financiación y su preparación intelectual están urdidos en Gran Bretaña, por mucho que algunos historiadores lo nieguen, o lo duden, existen pistas y datos que lo confirman, V. G. Navalpotro amigo e incansable luchador de este país, ya me advirtió de esta hipótesis, tengo que agradecerle este aviso porque esto me sirvió para estar atento a esta posibilidad, y juntos descubrimos que León Felipe9 también señala a Gran Bretaña como la Gran “raposa” de Occidente, en su poema “La Insignia” La guerra de España, explica Pierre Vilar, fue un episodio más en la lucha de clases planetaria: por eso se perdió. Julián Besteiro, fue el representante de la II República en la coronación de Jorge VI en diciembre de 1936, aprovechó la ocasión para pedir ayuda al ministro de Asuntos Exteriores británico, el conservador Robert Anthony Eden, y este le contesta: “La España blanca estaba respetando la propiedad de los intereses británicos mientras que la España roja los estaba colectivizando, Vds. son un peligro incluso para las democracias”. Nos temían y nos aislaron hasta que perdimos, el capitalismo no tiene amigos, solo tiene “intereses”. Les trae al pairo si son asesinos en serie, o “demócratas”, lo que les interesa son sus intereses, valga la redundancia. Algo más nos aporta el profesor Eugenio Torres Villanueva en su trabajo publicado en Internet del que extraigo solo los datos de la financiación del bando fascista, cono se podrá apreciar siempre que se habla de dinero el entramado se lía y se embrolla hasta el infinito.

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Conocido banquero, contrabandista y pirata catalán.

Poeta español poco conocido y mucho menos publicitado por la “inteligencia” pesebrera. Se exilió en Méjico y llegó a conocer al “Che”, antes de morir. 22

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LOS EMPRESARIOS DURANTE LA GUERRA CIVIL (1936-39)
VIII Congreso de la Asociación Española de Historia Económica

Sesión Plenaria: La economía de la Guerra Civil, 1936-1939
Santiago de Compostela (España), 13-16 de septiembre de 2005

Eugenio Torres Villanueva - Universidad Complutense Entre los apoyos financieros del mundo empresarial a la sublevación militar del 18 de julio el más conocido es el de Juan March. El empresario mallorquín, diputado electo en 1931 y 1933, fue objeto de un proceso en las Cortes por sus responsabilidades en el contrabando de tabaco durante la Dictadura de Primo de Rivera, que le llevó a la cárcel en junio de 1932. Permaneció en prisión 17 meses, hasta que a principios de noviembre de 1933 logró huir con ayuda de sus carceleros. A partir de ese momento, puso todos los medios a su alcance para acabar con la República. Financió generosamente, como se ha visto, a los partidos de derechas, incluida la Falange, y huyó de España cuando el Frente Popular ganó las elecciones de febrero de 1936. Con la mayor parte de su fortuna en el exterior para evitar su incautación por el Gobierno del Frente Popular, March pudo poner una parte de ella —especialmente a través del banco londinense Kleinwort, Sons and Co., del que era el principal cliente español, y de la Societé de Banque Suisse—, al servicio de los militares que se sublevaron en julio de 1936. El banco londinense realizó un gran número de transacciones por encargo de March durante 1936. Así, en marzo de este año abrió una línea de crédito a los militares conspiradores por importe de 500.000 libras esterlinas, cifra que se elevó a 800.000 en agosto y a 940.000 en diciembre. De aquí salieron los fondos con que se alquiló el Dragón Rapide, el avión que utilizó el general Franco para viajar de Canarias a Marruecos para ponerse al frente del Ejército rebelde. March avaló también otras operaciones, como lo demuestra la entrega de valores que hizo al general Mola por importe de 600 millones de pesetas para garantizar créditos*. Juan Ignacio Luca de Tena, propietario del diario ABC, miembro activo del Bloque Nacional, que actuó de enlace con el general Mola en los preparativos de la sublevación, tuvo un papel destacado en la operación del alquiler del referido avión por encargo de March. Había huido a Biarritz, donde se concentraba un importante núcleo del exilio aristocrático español, y allí planeó con March la operación, en la que participaron también Juan de la Cierva Codorníu, el inventor del autogiro, y el corresponsal de ABC en Londres Luis Antonio Bolín**. Menos conocida es la forma en que se hicieron efectivos otros apoyos financieros a la sublevación, como el que debió realizar la familia Ybarra (Vizcaya), con el marqués de Arriluce de Ybarra a la cabeza, al que José Clavo Sotelo, máximo dirigente de Renovación Española y del Bloque Nacional, renovó su confianza como tesorero de la sublevación (Díaz Morlán, 2002, 254). En el desempeño de esta función, debe entenderse que el empresario vizcaíno siguió recolectando fondos aportados principalmente por las personas y familias de la aristocracia y de los grandes empresarios que venían colaborando regularmente de esta
Wake (1997, 251-152) y Torres (2000, 274-275). Obsérvese que la línea de crédito abierta por Kleinwort lo fue en 1936, si aceptamos como buena la información de Wake, y no 1937, como sostiene Viñas (1984, 187-188).
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Wake (1997, 252-253) y González Cuevas (1998, 331). 23

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manera con los partidos de la derecha monárquica enfrentados al régimen republicano. En cualquier caso, es difícil separar estos apoyos financieros de los aportados o conseguidos por March. Como relata Wake (1997, 254): “Much of the financing of the Nationalist side ‘was arranged in London on the strength of international bonds belonging to members of the Spanish nobility, which were deposited with Kleinworts”. Estos bonos garantizaron los créditos que el banco londinense concedió, a cuenta de March, a los militares conspiradores y luego sublevados. A su vez, los bonos estaban respaldados por joyas, monedas y oro donados por miembros de la aristocracia española que habían viajado a Londres, por españoles residentes en la capital británica y por simpatizantes del bando nacionalista. El número de personas que participaron en estas entregas no debió ser pequeño, a juzgar por las colas que se formaron a las puertas de la sede de Kleinworts en Fenchurch Street, según testigos del propio banco, para los cuales resultaba “asombroso” contemplar las joyas y el oro que traían los españoles. Hubo también otros donativos hechos, en este caso, por un “comité especial”10, cuyos miembros visitaron a empresas británicas con intereses en España, buscando probablemente que adoptasen una conducta favorable a la sublevación militar-fascista. ************************ Se puede observar que en Marzo de 1936, ya se tiene una línea de crédito abierta a favor de los militares golpistas, han pasado 15 días desde la victoria electoral del Frente Popular, la hipótesis (A), se confirma con claridad en su parte financiera y algo que me hace meditar, el genocidio puede haberse preparado desde el mismo 14 de abril de 1931, con la llegada de la República, toda la aristocracia española está financiando esta operación, incluidos los monárquicos. Toda la trama tiene siempre como epicentro Londres, Un pequeño dato más: La guerra de España, explica Pierre Vilar, “fue un episodio más en la lucha de clases planetaria: por eso se perdió”. Julián Besteiro, fue el representante de la II República en la coronación de Jorge VI en diciembre de 1936, aprovechó la ocasión para pedir ayuda al ministro de Asuntos Exteriores británico, el conservador Robert Anthony Eden, y este le contesta que: “La España blanca había respetado la propiedad de los intereses británicos mientras que la España roja los había colectivizado, Vds. son un peligro incluso para las democracias”. Nos temían y nos aislaron hasta que perdimos, el capitalismo no tiene amigos, solo tiene “intereses”. Inserto los datos del monopolio de la familia de Juan March en el año 1998, datos aportados por Rafael Torres Mulas, en su libro “Los esclavos de Franco” - Anaya – Oberón, 2000, nos documenta de la fortuna de sus descendientes, los títulos de nobleza que ostentan y sus conexiones con otras fortunas del país.
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Estas comillas, cursiva y negrita son mías.

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MONOPOLIO DE LA FAMILIA MARCH EN 1998 Miembros del monopolio: 1. March Ordinas, Juan 2. Servera Melis, Leonor 3. March Servera, Bartolomé 4. Cencillo González-Ocampo, María 5. March Cencillo, Juan 6. March Cencillo, Leonor 7. Chico de Guzmán Girón, Javier 8. Chico de Guzmán March, Francisco Javier 9. March Cencillo, María 10. Fierro Lopera, Alfonso 11. March Cencillo, Manuel 12. March Servera, Juan 13. Delgado Roses, Carmen 14. March Delgado, Juan 15. March Delgado, Carlos 16. Lastra Ramos-Paúl, Concepción de la 17. March Delgado, Carmen 18. Vilardeill Viñas, Francisco 19. Vilardeill March, Carmen 20. March Delgado, Gloria 21. Cencillo Pineda, Manuel 22. González-Campos Cos, María 23. Chico de Guzmán Mencos, Diego 24. Girón Canthal, Ana María 25. Chico de Guzmán Girón, Diego 26. Escrivá de Romaní Mora, Blanca Propiedades Agrarias: 4,534 hec., en Andalucía y Extremadura. Propiedades Industriales: 1. Cupromet Española SA 2 .Comercial Aucosa SA 3. Banco Urquijo SA 4. Banco de Progreso SA 5. Banca March SA 6. Corporación Financiera Alba SA 7. San Miguel Fábrica de Cerveza y Malta SA 8. Banco Narwest March SA 9. Fuerzas Eléctricas de Cataluña SA 10. Inversiones Balboa SA
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11. Cementos Fígols SA 12. Comercial Turística Canaria SA 13. Compañía Transmediterránea SA 14. Industrias Químicas Protocolor SA 15. Compañía Auxiliar de Comercio y Navegación SA 16. Financiera y Constructora SA 17. Hoteles Canarios SA 18. Uralita SA 19. Talleres y Fundiciones del Ensanche de San Eloy 20. Utillajes de Sindica SA 21. Carbones Berga SA 22. Electro Válvula SA 23. Unión Naval de Levante SA 24. Compañía Industrial Mercantil SA 25. Estudios, Proyectos y Representaciones SA 26. Construcciones Pirenaicas SA 27 Inmobiliaria San Beda SA 28. Ginés Navarro Construcciones SA 29. Vipresa SA 30. Cementos Alba SA 31. Simago SA 32. Ibérica de Hipermercados SA 33. Híper Málaga SA 34. Topic`s SA 35. Explosivos Río Tinto SA 36. Fundación March Títulos de nobleza: 1. duque de Ahumada GE. 2. marqués de las Amarillas. 3. conde de Pernía. Conexiones: Anchústegui. Bas. Escrivá de Romaní. Fierro. De la Lastra. ¡Espeluznante!, para eso hizo la guerra, todo ello amasado con la sangre y el dolor de un millón de españoles.

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Pero no solo las colas de los aristócratas financiaron el golpe, parece que el capitalismo inglés también se muestra interesado en esta financiación, ¿Cómo se explica ese “comité especial” para recabar ayuda de los capitalistas ingleses con intereses en España?, si no hubiesen estado seguros de su apoyo no se habrían molestado en visitarlos, es evidente que los capitalistas ingleses apoyaron el genocidio, y no sería una aventura decir que quizás lo organizaron, teniendo en cuenta que por esas fechas era la potencia imperialista dominante, — en declive — pero dominante. Dispongo de un documento titulado “La propaganda alemana en España -1942-1944”.de INGRID SCHULZE SCHNEIDER. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid, en este documento relata la guerra subterránea de los servicios secretos británicos y los de la Alemania nazi entre 1942 y 1944, en plena II Guerra Mundial, a esto a su vez no son ajenos los servicios de información franquistas, yo me pregunto ¿Qué hacen los servicios secretos británicos disputando el terreno a la Alemania nazi en Madrid? ¿Le deben algo los franquistas a Gran Bretaña? ¿Por qué esta tolerancia con lo que se supone enemigo a batir? ¿No quedamos en que esto era un estado pro-nazi? Parece ser qué no. Los dejaron operar a sus anchas hasta que los ganaron el terreno a los alemanes ¿Cómo es posible que Inglaterra mantenga relaciones con un país enemigo? ¿Por qué no se rompen las relaciones diplomáticas con los fascistas que están asolando Europa? Una vez demostrado la premeditación en la perpetración de la masacre, me adentraré en la siguiente hipótesis: (B) El genocidio merece ser tratado como Holocausto. No obstante la empresa es complicada y peligrosa, hay familiares y descendientes de estos asesinos, que están denunciando a historiadores e investigadores por publicar sus trabajos y documentos, jueces que están cerrando páginas en Internet por publicar testimonios de asesinatos, fusilamientos y expropiaciones de bienes de testimonios orales, se están admitiendo a trámite denuncias de familiares que son mencionados en esos libros o páginas Web, los jueces están pidiendo pruebas escritas de los hechos que se relatan, no les vale el testimonio oral, esto es de locos, por ejemplo si yo digo: “Mi madre me contó que: Pepe denunció a Manolo, Manolo fue asesinado en las tapias del cementerio el día 19 de julio a las seis de la madrugada, Carmen, su viuda, firmó un papel en la que reconocía que su marido había fallecido de muerte natural, por cobrar una pensión o subsidio miserable”. Si yo soy denunciado por un familiar de Pepe, puedo ir a la cárcel, ¡maravillosa democracia española!, ¿Cómo se van a tener testimonios escritos de estos asesinatos?, ni escritos, ni fotografiados, ni grabados, ni filmados, ¡señores que han pasado 77 años!, y ningún secretario de los Ayuntamientos anotaba en el registro estos asesinatos, lo que está claro son dos cosas; la primera, es que hubo genocidio, la segunda, es que los jueces siguen dando cobertura legal a los descendientes de los asesinos. Mejor que yo lo escribe: José Andrés Rojo en el País, este periodista es nieto del General Vicente Rojo
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La historia oral de la guerra llega a juicio
José Andrés Rojo Ramírez– Periodista Nieto del General Vicente Rojo Lluch.11 El País – 02/06/08 Los investigadores reclaman protección constitucional y que se cumpla la Ley de Memoria Histórica frente a las acusaciones de las familias de presuntos represores de la Guerra Civil y del franquismo. ¿Hasta dónde se puede llegar a la hora de investigar el turbio pasado de la Guerra Civil? ¿Es más importante conocer lo que ocurrió, y hacerlo público, o abstenerse para respetar el honor de los descendientes de episodios tan poco edificantes? ¿Qué margen tienen las víctimas, que pasaron años de humillación y oprobio, para recuperar una dignidad que la dictadura les escamoteó? ¿Hay algún consuelo en conocer la verdad? ¿Qué peso tienen los documentos que se conservan de la represión, con juicios sin garantías jurídicas y con testimonios arrancados en una atmósfera de miedo a una autoridad implacable? ¿Y qué crédito dar a los testimonios orales de los supervivientes que, en muchos casos, no pudieron hablar hasta fechas recientes? La desidia de los archivos ¿Prima el derecho a conocer la historia o el derecho al honor de los antepasados? Para las familias de los que perdieron la guerra el único camino es la historia Aún hay 20.000 personas, víctimas de los ganadores, sin identificar Familiares de los protagonistas de la guerra denuncian a historiadores. En muchos lugares aún hay resistencia a quitar los símbolos del franquismo. Hace unos meses, el Juzgado de Primera Instancia de A Estrada, en Galicia, absolvió al historiador Dionisio Pereira que había sido acusado por los descendientes de Manuel Gutiérrez, alcalde de Cerdedo durante el franquismo, de no querer rectificar para salvar el honor de sus antepasados las conclusiones que hizo públicas en 2003 en un libro colectivo sobre la represión franquista. Basándose en testimonios orales, Pereira señalaba ahí la presunta implicación de Gutiérrez, y de Francisco Nieto, entre otros, como "participantes o instigadores" en los actos que acabaron en agosto de 1936 con la vida de seis personas en la comarca de Cerdedo. La decisión de absolver a Pereira la tomó el juzgado, recurriendo a abundante jurisprudencia para defender sus derechos constitucionales de libertad científica y de opinión "en el terreno histórico". La familia de Manuel Gutiérrez ha recurrido y el caso está ahora en manos de la Audiencia Provincial de Pontevedra. Con el peligro de que nuevos recursos, si el fallo es semejante, lleven a Pereira a instancias jurídicas superiores, conduciéndolo a un temible calvario judicial.
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Vicente Rojo Lluch (1894-1966) Este militar luchó en el bando republicano, al analizar la destacada personalidad de este militar que tras haberse distinguido en la defensa de Madrid, contra el intento de conquistar la capital de España por las fuerzas militares sublevadas contra la república, llegó después a ser el Jefe del Estado Mayor del Ejército Popular de la República y el cerebro militar que planificó las batallas de Brunete, Jarama, Belchite, Teruel y El Ebro. Por otra parte, es muy discutible calificar a Vicente Rojo de anticomunista. Con independencia de su cosmovisión cristiana, Rojo elogió muchas veces la combatividad y disciplina de las unidades comunistas que actuaban bajo sus órdenes, y la eficacia de los jefes militares surgidos del V Regimiento de Milicias Populares. Se exilió en Argentina, de allí pasó a Bolivia, desde donde regresó en 1957, fue condenado a cadena perpetua y fue amnistiado pocos años después. 28

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Con la voluntad de defender su trabajo, el pasado 20 de mayo un documento dirigido al presidente del Gobierno y a los presidentes del Congreso de los Diputados y del Senado manifestaba a través de la Red la solidaridad de una serie de historiadores con Dionisio Pereira. Entre los 349 firmantes figuran Paul Preston, Sebastián Balfour, Ángel Viñas o Nicolás Sánchez-Albornoz, y numerosos historiadores latinoamericanos (muy sensibles a los horrores de sus propias dictaduras). La iniciativa la puso en marcha la red gallega e internacional Historia a Debate, que preside Carlos Barros, que encabeza la lista de firmantes. Terra de Montes, provincia de Pontevedra, 11 y 13 de agosto de 1936. El enfrentamiento que ha partido en dos a España desde el 18 de julio llega a ese remoto rincón de Galicia. Es zona de canteiros y, frente a otros lugares más conservadores, allí las ideas socialistas han encontrado terreno abonado. Los falangistas del lugar, las autoridades y la Guardia Civil no los ven con buenos ojos. Reclaman que detengan a unos cuantos. Al final son cuatro habitantes de Cerdedo y dos de Soutelo de Montes los que son conducidos al cuartel de Pontevedra. Una noche desaparecen por el monte, luego aparecen muertos. Lo que Dionisio Pereira ha hecho ha sido volver sobre ese episodio de los días más cruentos de la Guerra Civil, cuando uno y otro bando se habían enganchado a una espiral de violencia gratuita y desbocada. Los ganadores de la contienda pudieron en su día rendir honores a los suyos que murieron en aquellas terribles jornadas. Los perdedores en muchos casos no saben aún, o no han sabido hasta ahora, dónde están los suyos, quiénes los mataron, cuándo, por qué. No hay documentos. El único camino que queda es la historia oral, los recuerdos de los pocos que quedan que estuvieron allí. La Ley de Memoria Histórica, aprobada en diciembre de 2007 tras un largo calvario de negociaciones, malentendidos, críticas y polémicas, sentó finalmente las bases para que los poderes públicos llevaran a cabo políticas dirigidas al "conocimiento de nuestra historia y al fomento de la memoria democrática". Lo que el documento de los historiadores señala es que, precisamente por los efectos de esta ley, los juicios contra los historiadores podrían intensificarse. Así que piden que "se añada una declaración de legitimidad constitucional de la libre investigación sobre la Guerra Civil y el franquismo, basándose en fuentes históricas, tanto escritas como orales, de acuerdo con las metodologías correspondientes, sin censura previa sobre ningún nombre, fuente o dato histórico". "La situación no se ha normalizado aún en este país", explica Dionisio Pereira. "Quizá en Madrid, Barcelona, Vigo, pero en los pequeños pueblos y aldeas sigue sin reconocerse la dignidad moral de las víctimas". Hay en muchos lugares resistencias evidentes a prescindir de los símbolos del franquismo, a cambiar los nombres de las calles, a facilitar la investigación en fosas comunes y a abrir las puertas a los historiadores para que hagan su trabajo con libertad. Pereira ha recuperado en un escrito situaciones análogas a las suyas: Emilio Silva y Santiago Macías soportan varios procesos judiciales por su libro Las fosas de Franco; un trabajo de Alfredo Grimaldos sobre la sombra del dictador durante la transición ha sido denunciado por la familia del ex ministro Juan José Rosón; la escritora asturiana Marta Capín fue absuelta de la acusación de los familiares de un falangista mencionado en su obra Los crímenes de Valdediós, que cuenta lo que ocurrió en aquel sanatorio de Villaviciosa cuando entraron en él las tropas franquistas; un juez de Cambados, en fin, ha cerrado la página web
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donde estaban volcados los escritos de un comunista de O Grove, en los que daba los nombres de los que llevaron a cabo las represalias en aquella pequeña villa de las Rías Bajas. Este es prólogo del libro “Las fosas de Franco”. “Era una noche de primavera, alrededor de la mesa la familia cenaba como tantas noches, mi bisabuelo, mi bisabuela, sus ocho hijos, y el esposo de mi abuela, ya casada, y también el hijo que mi bisabuela traía en camino. De repente en la puerta sonaron unos golpes, mi bisabuelo fue a abrir, y allí estaba el cura de la parroquia con otros señores... llamaron a mi bisabuelo afuera, y le dijeron que fuera con ellos a dar un paseo, fue la última vez que lo vieron, vivo claro está. A los pocos meses apareció junto con ocho hombres y mujeres de su edad muertos en una cuneta de una carretera a 50 kilómetros. Al parecer habían muerto atropellados por un coche...que puntería tuvo ese coche, con los pocos que había por aquel entonces en Galicia, y va y atropella a 9 personas, encima como por arte de cine de ciencia ficción aparecen con un tiro en la cabeza. Eso forma parte de la historia de mi familia y de la historia de muchas otras familias desconocidas de España. Mi bisabuela y sus hijos salieron adelante, sin ayuda de nadie, mi bisabuelo no era político, solo no obligaba a sus hijos y esposa a acudir los domingos a misa..., pero ¿qué voy a decir que muchos no sepan?” ¿Cómo recuperar el pasado? Mejor, ¿cómo recuperar un pasado lleno de sangre? "Ningún notario firmará nunca un paseo", dice el historiador gallego Emilio Grandío Seoane, que ha dirigido el volumen colectivo Años de odio sobre el golpe militar, la represión y la Guerra Civil en A Coruña. "El debate surge cuando se plantea, de un lado, cuál es la verdad judicial, y de otro, cuál es la verdad histórica. Jurídicamente sólo cuenta lo que tiene detrás unos papeles. Entonces los que murieron en los paseos y fueron enterrados en fosas comunes sin registro alguno, ¿qué ocurre, que no existieron?". Grandío no tarda mucho, sin embargo, en señalar que desconfía mucho de reconstruir lo que pasó utilizando como única fuente los testimonios. "Hay que buscar la mayor cantidad de filtros posibles, cruzar los testimonios, buscar apoyaturas escritas (registros civiles y de las cárceles, causas militares, consejos de guerra, fichas sanitarias...), localizar los lugares que puedan conservar los restos de los desmanes, ir a los papeles que den pistas de lo que pudo pasar. Hay que ser prudentes y rigurosos". Prudente fue, desde luego, Juan Carlos Carballal, juez de Cambados, cuando ordenó cautelarmente cerrar la web en la que Fabien Garrido había volcado los escritos que encontró en Nantes de su padre, Ramón, un combatiente antifascista que tuvo que exiliarse en Francia. En aquellas páginas, escritas a mano por el que fuera marinero y comunista, implicaba directamente en la represión franquista al alcalde de O Grove, Joaquín Álvarez Lores.

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Hubo denuncia de dos hijos de éste, y el juez cerró la web hasta que tenga lugar el juicio, "para proteger el honor de los descendientes", explica. "Mi trabajo no es el de valorar un trabajo histórico. Debo simplemente resolver, en función de los argumentos de las partes, cuál de estos dos derechos fundamentales pesa más: si el derecho de un investigador a saber lo que ocurrió o el derecho a salvaguardar el honor de unas personas. Hay además hay otra cuestión: ¿puede ese derecho pasar a sus descendientes?". "Decir que Franco es un criminal es una cosa; decir que lo fue Fulano de Tal, con nombres y apellidos, es otra muy distinta y mucho más delicada. Es, por otro lado, diferente señalar al represor de una gran ciudad que hacerlo con el de una pequeña localidad." Comenta el historiador Julián Casanova, uno de los autores de “Víctimas de la guerra civil” (Temas de Hoy), el volumen que coordinó Santos Juliá y que daba cifras rotundas de la magnitud de la represión. "Los lazos familiares son ahí mucho más estrechos y las lealtades primordiales más fuertes, así que no es difícil que los investigadores sean denunciados al hacer públicos los nombres de los represores". "Los historiadores no pueden certificar lo que ha ocurrido", explica el historiador José Álvarez Junco, que ha seguido muy de cerca los avatares de la Ley de Memoria Histórica. "No pueden establecer una verdad oficial. De eso se encargan los jueces. Lo que los historiadores hacen es investigar en las fuentes más diversas para poder argumentar que, después de comprobar en muchos y diferentes testimonios, las cosas con gran seguridad ocurrieron de tal y tal modo". La paradoja que se da al volver sobre el pasado es justamente la de valorar la veracidad de los documentos. Cuando hay una dictadura de por medio, muchos de los testimonios escritos que se conservan de esa época podrían haberse obtenido bajo coacción. Pero están ahí, en unos papeles oficiales. Los testimonios orales, en un clima de libertad, acaso se ajusten más a la verdad, pero son palabras dichas muchos años después. "Desde un punto de vista historicista, la mejor prueba oral es peor que la peor de las escritas", explica Julián Casanova a propósito de esta cuestión. "Los ganadores de la guerra estaban sin embargo tan convencidos de haber acabado con el mal, y de ser ellos los portadores del bien, que dejaron muchas huellas de sus desmanes: juicios sin garantías, fusilamientos, expropiación de los bienes de los derrotados... Dejaron las pistas incluso escritas, y por eso se ha podido conocer la envergadura del terror que generó la dictadura franquista", añade. Los historiadores desde hace ya un tiempo han desentrañado los mecanismos de terror que se pusieron en juego durante la Guerra Civil y que se prolongaron en la dictadura, explica Casanova.

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"Saber que un cura delató a un republicano en un pequeño pueblo no va a cambiar la manera en que se sabe que funcionaron los mecanismos de la violencia", dice. "El problema siguen siendo los meses del terror caliente, en el verano de 1936, cuando se produjeron los mayores desmanes al margen de registro alguno. Hay unas 20.00012 personas que fueron víctimas de los ganadores que no están identificadas". Quizá las investigaciones sobre testimonios orales no cambien nuestra mirada sobre la historia reciente. En términos sociales, sin embargo, la reparación moral que reclaman las víctimas, y sus descendientes, es la energía que alienta a tantos historiadores a buscar la verdad para cerrar definitivamente las heridas de aquella terrible guerra. La desidia de los archivos Primitiva López tiene 97 años, vive en El Toboso, un pequeño pueblo de La Mancha. Casada con un soldado republicano que murió en el frente, fue detenida al terminar la guerra y luego acusada de complicidad con el bando leal. Fue recluida en la prisión de Ocaña, donde pasó unos años, y después fue desterrada a Valencia (donde todavía pasa ahora algunas temporadas). Cuando pudo regresar a su pueblo, tuvo que pelear para recuperar la casa de sus padres, que las autoridades estaban a punto de quitarle. Ha pedido a su sobrino que solicite el consejo de guerra que la llevó a la cárcel, y le estropeó tantos años de vida, para saber quién la denunció, de qué la acusaban, por qué tuvo que pasar tanto tiempo entre barrotes. Ese documento tiene que facilitárselo a Primitiva López el Tribunal Militar Territorial número 1 de Madrid. "Se conservan allí alrededor de medio millón de consejos de guerra", explica el periodista Pablo Torres (Premio Ortega y Gasset por sus imágenes del 11-M), que está a punto de terminar Los años oscuros en Miguel Esteban, donde reconstruye lo que ocurrió en ese pequeño pueblo de Castilla-La Mancha durante la Guerra Civil y la dictadura. En ese archivo, cuenta, está el consejo de guerra a Miguel Hernández ("a punto de deshacerse por el uso y su mala conservación"). El caso es que allí "las peticiones se acumulan y los funcionarios no dan a “basto". Un problema de los historiadores de nuestro pasado reciente es que los denuncien los herederos de los presuntos represores. Otro problema distinto son los archivos. Pablo Torres ha tenido que esperar entre 9 y 18 meses para que le entregaran algunos documentos que había solicitado. Era de tal magnitud la demora que durante un tiempo pensó que había una voluntad explícita por parte de las instituciones para que no se removieran aquellos lodos, e incluso se dirigió al Defensor del Pueblo y al Consejo General del Poder Judicial para manifestar sus quejas. Ahora ha entendido que, en ese archivo, el problema no es político sino burocrático. Tiene que ver más con una novela de Kafka que con un poema de Brecht. Lo suyo es la microhistoria. Quiere saber lo que pasó en un caso, ha topado con problemas burocráticos. En otro, directamente lo ignoran: "Hay mucha información en el archivo histórico del penal de Ocaña, pero obtener documentos allí es imposible". Pablo Torres explica que "no hay forma de ver ese archivo para conocer su estado de conservación" y que exigen para facilitar la información "muchos datos del expediente que solicitas". Y añade: "Si solicitas un expediente es precisamente para saber más y lo único que tienes, a veces, es simplemente el nombre del que estuvo preso”. “La información sobre la guerra está dispersa en múltiples archivos", cuenta Pablo Torres.
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Otros historiadores opinan que pueden ser más de 30.000 32

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"Y cuando la encuentras, muchas veces faltan muchas hojas: alguien se las llevó. Recurrir a los testimonios orales es también una gesta. Todo el mundo que era de izquierdas tuvo que abandonar Miguel Esteban y emigrar. De pronto descubres que alguno vive en Getafe, otro en Rivas. Luego viene la siguiente complicación: les cuesta hablar. Sienten un gran pudor para reconocer que los pegaron y los “humillaron". Ninguno de estos dos archivos con los que ha trabajado Pablo Torres está digitalizado. "En el TMT número 1, las fichas y los expedientes están en sitios diferentes, y muchos se están pulverizando, por viejos, o se están convirtiendo en ladrillos de celulosa, al pegarse unas hojas con otras".

************************************ En este ambiente tan hostil tienes que moverte, espero reunir suficientes datos que me confirmen la primera impresión que tengo sobre el genocidio cometido sobre la mitad del pueblo español desde 1936 hasta 1975 y al mismo tiempo demostrar que los responsables de dichos crímenes siguen aún con el poder en España, ellos ya no están físicamente pero, sus descendientes siguen disfrutando de todos los privilegios habidos y por haber. En muchos casos las cifras son provisionales, ya que están por determinar miles de desaparecidos que no constan en ningún registro oficial. Las cifras están tomadas de la página Web: www.todoslosrostros.blogpost.com, empiezo por las Islas Canarias, donde salió el avión Dragón Rapide rumbo al norte de África y desde allí a la península, donde continuó el crimen. Pero antes de seguir permitirme poner un fragmento del poema “La Insignia” de León Felipe, culpando a Inglaterra de nuestro Holocausto LA INSIGNIA (Fragmento) (…) Abajo quedas tú, Inglaterra, vieja raposa avarienta, que tienes parada la Historia de Occidente hace más de tres siglos y encadenado a Don Quijote. Cuando acabe tu vida y vengas ante la Historia grande donde te aguardo yo, ¿qué vas a decir? ¿Qué astucia nueva vas a inventar entonces para engañar a Dios? ¡Raposa! ¡Hija de raposos! Italia es más noble que tú. Y Alemania también. En sus rapiñas y en sus crímenes hay un turbio hálito nietzscheano de heroísmo en el que no pueden respirar los mercaderes, un gesto impetuoso y confuso de jugárselo todo a la última carta, que no pueden comprender los hombres pragmáticos.

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Si abriesen sus puertas a los vientos del mundo, si las abriesen de par en par, y pasasen por ellas la Justicia y la Democracia Heroica del hombre, yo pactaría con las dos para echar sobre tu cara de vieja raposa sin dignidad y sin amor toda la saliva y todo el excremento del mundo. ¡Vieja raposa avarienta: has escondido, soterrado en tu corral, la llave milagrosa que abre la puerta diamantina de la Historia... No sabes nada. No entiendes nada y te metes en todas las casas a cerrar ventanas y a cegar la luz de las estrellas! Y los hombres te ven y te dejan. Te dejan porque creen que ya se le han acabado los rayos a Júpiter. Pero las estrellas no duermen. No sabes nada. Has amontonado tu rapiña detrás de la puerta, y tus hijos, ahora, no pueden abrirla para que entren los primeros rayos de la aurora nueva del mundo. Vieja raposa avarienta, eres un gran mercader. Sabes llevar muy bien las cuentas de la cocina y piensas que yo no sé contar. Sí sé contar. He contado mis muertos. Los he contado todos, los he contado uno por uno. Los he contado en Madrid, los he contado en Oviedo, los he contado en Málaga, los he contado en Guernica, los he contado en Bilbao (...) Los he contado en todas las trincheras, en los hospitales, en los depósitos de los cementerios, en las cunetas de las carreteras, en los escombros de las casas bombardeadas. Contando muertos este otoño por el Paseo de El Prado, creí una noche que caminaba sobre barro, y eran sesos humanos que tuve por mucho tiempo pegados a la suela de mis zapatos. El 18 de noviembre, sólo en un sótano de cadáveres, conté trescientos niños muertos... Los he contado en los carros de las ambulancias, en los hoteles, en los tranvías, en el Metro..., en las mañanas lívidas,
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en las noches negras sin alumbrado y sin estrellas... y en tu conciencia todos... Y todos te los he cargado a tu cuenta. ¡Ya ves si sé contar! Eres la vieja portera del mundo de Occidente, tienes desde hace mucho tiempo las llaves de todos los postigos de Europa y puedes dejar entrar y salir a quien se te antoje. Y ahora, por cobardía, por cobardía nada más, porque quieres guardar tu despensa hasta el último día de la Historia, has dejado meterse en mi solar a los raposos y a los lobos confabulados del mundo para que se sacien en mi sangre y no pidan enseguida la tuya. Pero ya la pedirán, ya la pedirán las estrellas... (…)

León Felipe (1937)

Inicio el periplo de la represión fascista, lo hago desde las “Islas afortunadas”, que en este caso no lo son, pues tienen el infortunio de encabezar la lista de las víctimas en lo que se convirtió el Holocausto Español.

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ISLAS CANARIAS
"Víctimas de la Guerra Civil" – Ed. Temas de Hoy - 1999 – Santos Juliá Díaz - Coord. “La represión en las Islas Canarias alcanzó cotas difícilmente imaginables. A diferencia de otros lugares de la Península, en las Canarias ésta se inició desde los primeros compases del golpe de estado de 1936 y alcanzó a todas las islas y a todos aquellos que se habían distinguido de cualquier manera en su apoyo o aquiescencia con la II República Española, si bien Gran Canaria, Tenerife y La Palma fueron especialmente castigadas por ello. En el estudio publicado por Santos Juliá en 1999, "Víctimas de la Guerra Civil", se habla de una cifra cercana a los 2.600 asesinatos causados por la represión franquista y fascista. Este volumen de asesinatos se ha visto elevado por estudios e historiadores posteriores hasta más de 3.000 muertos en las islas”. Estos asesinatos se empiezan a producir desde el día 17 de julio, ya estaba en vigor el toque de queda y no hubo levantamiento en contra del golpe, ni hubo tiempo de enfrentamientos, inserto los recuerdos de una mujer canaria que en ese tiempo tenía solo 13 años. Es una entrevista a: Dª. Josefa Monasterio Mendoza, hecha por el periodista D. Maximiliano Paiser en la página www.revistacanarii.com en la sección Historia de Canarias, Revista Canarii nº 13, de fecha 1 de Junio/2008.

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ENTREVISTA
LA HERMANA DE MANUEL MONASTERIO MENDOZA, (1909-1936), EL DENOMINADO “MÉDICO DE LOS POBRES” DURANTE LA RÉPUBLICA, RELATA SU TRÁGICO FIN.
El médico canario de Las Palmas de Gran Canaria. Manuel Monasterio Mendoza, el 19 de julio de 1936, justamente un día después de iniciarse el golpe de estado fascista que acabó con el sistema democrático republicano en España, fue secuestrado, encarcelado, torturado y posteriormente asesinado sin que, hasta ahora, supiéramos detalles de las circunstancias en que esto acaeció. Por añadidura, la figura de este joven médico ha sido totalmente desconocida e ignorada durante todos estos largos años. Desde su consulta, en la calle de los Reyes, ejerció la Medicina durante cuatro años, hasta su detención y desaparición, ganándose durante ese tiempo el reconocimiento de la población, especialmente el de los sectores populares, quienes cariñosamente le dieron el apelativo de “médico de los pobres”.

La reciente localización en una residencia de la tercera edad en una localidad próxima a Caracas, en la República de Venezuela, de su hermana, Josefa Monasterio Mendoza, nos trae luz sobre lo ocurrido en aquellos días. Josefa nació el 16 de junio de 1923, en Las Palmas de Gran Canaria, en la calle de los Reyes Católicos. Tenía 13 años cuando detuvieron a su hermano Manuel, el 19 de julio de 1.936. “Un grupo de ocho falangistas, con las camisas azules y los correajes, armados con fusiles, fueron a buscarlo a mi casa. Entraron por el corredor hasta el patio redondo donde acabábamos de comer. Preguntaron si se encontraba Manuel Monasterio, a lo que respondió mi padre que no se encontraba. Le dijeron que mi hermano debía presentarse en el Gobierno Militar. Mi hermano estaba en casa cuando los falangistas vinieron a buscarle, pero se escondió en alguna parte de la azotea”. “Mi padre le hizo ver, tras macharse los falangistas, la conveniencia de presentarse, pues aquellos le habían asegurado que no le iba a ocurrir nada. Por la noche decidió acudir con su coche y provisto de una bandera amarilla, por su calidad de médico en servicio, ondeando en su automóvil, ya que estaba en vigor el toque de queda, fue a presentarse en el Gobierno Militar de Las Palmas. De allí no volvió a regresar a casa. Quedó detenido sin la menor justificación. Supimos que, posteriormente, fue trasladado al castillo y de allí a la cárcel y, posteriormente al campo de concentración de La Isleta”. “Yo vi a mi hermano en dos o tres ocasiones cuando estaba en la cárcel, antes de que le trasladaran al campo de concentración de La Isleta. Iba con una tía mía, pero la última vez que fui llore mucho, porque me dijeron que le habían arrancado las uñas, porque se había negado a gritar “¡Viva Franco!”. Mi tía no me dejó ir más.”

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“Entramos en la cárcel. Alguien nos había dicho lo de las uñas y cuando entró mi hermano, yo estaba loca por verle las manos, pero él las ocultaba para que no las viéramos. Entonces yo empecé a llorar y él me dijo -“¿pero esta niña que la pasa? No seas tonta, ¿porque estás llorando?”- . Entonces es cuando mi tía Rita, que era maestra y una mujer muy buena, decidió no llevarme más a verle”. En La Isleta, permaneció sin poder ser visitado por ningún familiar, hasta el 8 de septiembre, que le trasladaron al buque “Dómine”. Su familia intentó verlo en varias ocasiones en vano, según nos relata por vía telefónica y desde Venezuela, su hermana, aún conmocionada por los hechos ocurridos hace más de setenta años, pero que, lógicamente, quedan grabados y frescos para siempre, en la memoria de los familiares de las víctimas. “Nos echaban del campo de concentración, adonde acudíamos para llevarle la ropa que nos pedía. Allí detenido en La Isleta, cumplió mi hermano 27 años a finales de Julio”. No notificaron a la familia las razones de la detención y ni siquiera fueron advertidos de su traslado a la Península a bordo del Dómine13, junto con otros nueve republicanos, el 5 de Septiembre de 1936, acompañando como rehenes de un batallón de falangistas que se trasladaban a la Península para incorporarse al frente. Ellos eran; Andrés Zamora Zorraquino, telegrafista miembro del PSOE. Amadeo Hernández Hernández, telegrafista miembro del PSOE. José Ochoa Alcaraz, del Comité Central de PCE. Primitivo Pérez Pedraza, presidente de la Federación Obrera de 1931, del Sindicato de Actividades Marítimas y miembro del PSOE. Félix González Monzón, del Sindicato de la COPPA14 y presidente de la Federación Obrera de 1933 y miembro del PSOE. José Suárez Cabral, miembro del Sindicato de la COPPA y secretario del Partido Comunista de Canarias. José Sáez Iraola, del Sindicato de Metalúrgicos y secretario de la Federación Obrera en 1933, miembro del PSOE. Joaquín Masmano Pardo, del Sindicato de Empaquetadores y miembro del comité ejecutivo de la Federación Obrera en 1933.

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“A finales de noviembre de 1936 se produce un fusilamiento masivo sin juicio previo. La decisión de un auditor de Marina lleva a la muerte a diez tripulantes del vapor “Dómine”, tras determinar que se ha tramado un complot para apoderarse del barco y pasarse al enemigo. Los diez ejecutados, seis con residencia en Barcelona, tenían entre 19 y 33 años”. Relato del libro “De perpetua a muerte. Historia de la guerra civil”, de, Xosé Manuel Suárez. COPPA. (Construcción Obras Puerto Palmas), multinacional radicada en Barcelona, a la que se adjudicó la construcción del dique del muelle de La Luz. El sindicato de orientación comunista de esta empresa, mantuvo una lucha muy importante por el despido de algunos trabajadores.
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Arturo Camino Velázquez, telegrafista. Todos fueron asesinados en las mismas circunstancias que el Dr. Monasterio. “Años después, unos de los falangistas que había partido en el vapor Dómine, José Ignacio Ojeda, le contó a mi marido, Ricardo Torrijos Carmona, que los habían arrojado al agua del río Tajo a la altura de Talavera de la Reina15. El tren se detuvo y los arrojaron a él y a los otros nueve rehenes, al agua, en un puente del río llamado Puente de Hierro. Los dispararon en las espaldas mientras intentaban nadar”. “Cuando me enteré por mi marido, yo no hice ningún comentario en mi casa, ni a mi padre, ni a nadie”. Por aquellos días la familia Monasterio sufrió los insultos de los simpatizantes de los golpistas de la ciudad. “Nos gritaban; -¡Comunistas, Comunistas!- cuando nos veían por las calles. Nos llamaban por las noches amenazándonos, que iban a venir a por nosotros para matarnos. Mi hermano tenía montada una pequeña clínica, en la planta baja de la vivienda familiar. Los falangistas arrasaron la consulta y se llevaron todos los instrumentos médicos y aparatos que usaba. Se lo llevaron todo. Así pues, le quitaron todo, también le quitaron su coche. Mi padre, fue al Gobierno Militar a pedir que se lo entregaran, le dijeron que no podían hacerlo, que estaba retenido. Algunas semanas después de la desaparición de mi hermano, su coche volvió a circular por la ciudad, lo conducía la Jefa de la Sección Femenina de Falange, una mujer de pelo blanco pero aún joven”. Josefa Monasterio, cuenta que su hermano había estudiado la carrera de medicina en Cádiz y que se había especializado en Medicina Interna en Madrid, donde trabajó durante tres años de ayudante y colaborador del inminente médico y científico el doctor Gregorio Marañón entre 1929 y 1932 que regresó a Las Palmas de Gran Canaria para ejercer en una consulta de la calle de los Reyes, en la planta baja de la vivienda familiar. En la puerta de la consulta tenía una placa con la siguiente inscripción: Manuel Monasterio Mendoza. Médico. Nutrición y Secreciones Internas. “Cuando estudiaba en la Península, solo venía los veranos. Mi hermano era buenísimo con nosotras, era nuestro único hermano varón. Era pelirrojo. Recuerdo que nos llevaba al cine a ver algunas películas de Carlos Gardel y también nos llevaba al circo. Era muy apreciado por Gregorio Marañón, quien le invitó a pasar unas vacaciones de verano, junto a él y su familia, su mujer y sus seis hijos, en la localidad donde veraneaban habitualmente”.

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Hago notar que si los tiraron al Tajo, como asegura José Ignacio Ojeda, no pudo ser desde el tren, porque el tren no pasa por encima del río Tajo por las cercanías de Talavera, el tren atraviesa el río Alberche y por el Puente de Hierro no ha pasado nunca el tren. Información gentileza de Emilio Sales Almazán, Coordinador del Foro por la Memoria de Talavera la Reina. 39

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Como buen discípulo de Marañón desplegó sus dotes médicas y humanitarias por la ciudad, en los años 32 al 36, ganándose el ya referido apelativo “médico de los pobres”. Manuel Monasterio militó en Izquierda Republicana y prestó sus servicios en la Mutualidad Obrera de las Palmas. De la Medicina hizo un sacerdocio nunca cobró honorarios a los pobres. Todos los militantes de UGT, le profesó su afecto y gratitud. Era un hombre muy querido en los medios humildes y muy respetado por sus colegas y también envidiado por algunos, por su sencillez y brillantez intelectual. Los “cargos” por los que fue detenido y más tarde asesinado fueron su popularidad entre la gente del pueblo canario, su militancia en Izquierda Republicana y por ser médico de la Mutualidad Obrera. “Era una persecución contra nosotros. Mi hermano no era ningún líder político relevante de un partido, había sido elegido compromisario en las listas de Izquierda Republicana en las Palmas, partido del que era militante y médico de la Mutualidad Obrera, pero fuera de eso no tenía ningún alto cargo político. NO ENTENDÍAMOS POR QUE LE TENÍAN TANTO ODIO LOS FALANGISTAS. NI PORQUE LO ASESINARON”. La familia, los pocos parientes que quedan del Dr. Monasterio, le consideraban una persona sencilla que no hizo otra cosa que el bien a cuantos semejantes le cayeron en su consulta y alrededor, y debería tener el derecho de ver reparado el daño que se le hizo, arrebatándole la vida a la edad de 27 años, su familia debía ser homenajeada, aunque solo sea simbólicamente. La sociedad actual podrá descansar en paz cuando lo haga. MAXIMILIANO PAISER: Empresario y escritor canario ******************************************* Como se puede apreciar estos diez asesinatos, serán desaparecidos de por vida, porque los arrojaron al río y los dispararon desde el Puente de Hierro, sus cuerpos los arrastraría el río hasta el mar o desaparecieron en el camino, también podemos contrastar el cargo de todos ellos, representantes de la clase obrera en general o simpatizantes de sus organizaciones, vemos también la ignominia de llevarlos como rehenes desde Canarias hasta Talavera de la Reina, para asesinarlos lejos de su tierra y a sangre fría. Dª Josefa Monasterio Mendoza ha fallecido en Venezuela el pasado año (2012), me lo comunicó Maximiliano Paiser con el que mantengo una relación cordial desde que me mandó unos datos para mi libro. Lamento profundamente su muerte, por el solo hecho de que se ha ido sin ver el nombre de su hermano homenajeado y reconocido por sus paisanos y el resto de España, así es este país, lamentable. Inserto la carta de uno de los falangistas canarios que pasearon por mi tierra “limpiándola” de rojos. *******************************************

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CARTA DE UN ASESINO CONFESO DE 59 “MAREOS”

Rte.: José Ignacio Ojeda. Falangista y de la JONS de Las Palmas Rielves (Toledo) 23 de octubre de 1936 Sebastián Jiménez Mi querido amigo: En este pueblecillo gris y triste de los tantos que hemos recorrido he recibiéndola bien llegada misiva del amigo. En el momento que te escribo siento desaliento, influido por dos causas, una por saber que estas líneas van a pasar a la tierra que tanto quiero y otra porque organizadas las centurias de vanguardia a la toma de Madrid, el jefe, nuestro valiente Larrea no me quiere dejar ir, aunque creo que iré a pesar de su oposición. En este desgraciado pueblecillo donde faltan más de seiscientos vecinos me encuentro en funciones de Comandante Militar, y del cual aunque no quiera me tendré que acordar, al igual que el pueblo de mí pues lo he limpiado de “abisinios”. A cuatro kilómetros de aquí presencié un emocionante combate aéreo el pasado mes, entre cuatro "cazas" nuestros y un monstruoso Douglas, donde exhaló su último suspiro el infernal abisinio, junto con sus triunfantes cuatro rusos. Jiménez aunque nunca he tenido miedo y me he considerado siempre como un hombre, nunca me podía imaginar que a los 25 años tuviera en mi haber cincuenta y nueve "mareos" ¿Entiendes? He visto unos periódicos de ahí en los que nos ponen como grandes héroes y Chanito todavía los canarios hemos dado muy pocos tiros, todavía no hemos intervenido en acciones de envergadura aunque creo que pronto nos emplearemos a fondo. Yo gracias a la virgencita del Pino escapé milagrosamente. El día 3 fui a Toledo por segunda vez pues ya había ido el siguiente día de la toma. No te extrañe todos mis viajes al frente pues los hago como cronista de guerra y como falangista no tengo obstáculos. Pues como te decía marcha de Talavera a Toledo con unos amigos entre ellos un primo de José Antonio Primo de Rivera y a los cinco minutos de pasar nosotros por Maqueda salió una fuerte columna roja y “fusionó” a la escolta del Arzobispo de Toledo. No paró aquí nuestra suerte, porque al llegar a Toledo con que los abisinios lo querían reconquistar, y las balas silbaban hasta en el mismo centro de Falange y nosotros que íbamos de paseo tuvimos que empleamos a fondo teniendo la mala suerte de que nos hirieran a un chico de Talavera muy simpático que iba con nosotros. Rechazamos a los abisinios con centenares de bajas y regresamos al siguiente día porque aquel día los cobardes estaban desesperados. Yo ya ves Jiménez que tengo algo que contar, como noticia bomba te diré que “mareé" al que fue Comandante militar de Santa Cruz del Retamar, cuya operación presencié, fui encargado de la “limpieza" en Talavera, puesto que desempeñé a las mil maravillas.

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De tu hermano Pepe habrás notado que te envié noticias, pues Ley16 me dijo que había recibido un telegrama tuyo y me encargó te informara encargo que yo desempeñé gustoso. Así es que comprenderás no puede saludarle pues se encuentra en Cáceres curándose los efectos de una noche de placer en Vigo, pero si hago viaje por Cáceres le visitaré. Como el tiempo libre es corto y me he alargado dejo para otra vez las impresiones de mi viaje por tierras de Castilla la Vieja la inmortal, donde pasé ocho días en Burgos la gran capital de la Nueva España. De los granujas del F.P. (Frente Popular) que nos acompañaron los largamos al Tajo con una onza de plomo, pues había que librarse de las malas compañías (17). Fotos no te puedo enviar porque una máquina que tengo no tiene rollos y por aquí no los hay, pero te envío la que estamos el Estado Mayor. Siempre amando y luchando por España y apreciando al querido amigo. Pepe Ignacio Ojeda Arriba España Saludos nacional-sindicalistas. ***************************** Esta carta es gentileza de Maximiliano Paiser que se la envió a Emilio Sales Almazán — Coordinador del Foro de la Memoria Histórica de Talavera de la Reina—, y este me la remitió cuando yo le pregunté por una banda de “canarios” que hicieron estragos en mi pueblo en septiembre de 1936, la carta es parte de su archivo histórico personal, lo cual agradezco cada vez que tengo ocasión, ruego que si se reproduce se haga mención a su origen. La carta está llena de eufemismos, si no están todos poco le falta, “fusionó”, “mareos”, “limpieza”, “abisinios”, por lo demás produce náuseas y rabia, además de hacernos ver una curiosa forma de amar a España, asesinando personas sin juicio previo, valiente psicópata. Las palabras en negrita son mías. ***************************** Para cerrar el mapa de la represión fascista en las Islas reseñar la escasa bibliografía que existe sobre la guerra y una entrevista a José Francisco López Felipe autor del libro, “La represión franquista en las Islas Canarias. 1936 - 1950. Gubernativos, presos, fusilados y desaparecidos" Ed. Benchomo 2002 Miguel Ángel Cabrera Acosta, “La guerra civil en Canarias” Ed. Francisco Lemus. La Laguna, 2000. Ricardo García Luis, “La justicia de los rebeldes: los fusilados en Santa Cruz de Tenerife (1936-1940”), Ed. Tegueste, Santa Cruz de Tenerife, 1994. De este mismo autor existe un documento titulado “Los fusilados. Últimas
Ley era un conocido jefe falangista de Canarias, dato gentileza de Maximiliano Paiser. He aquí como acabaron sus vidas 10 canarios traídos como rehenes desde su tierra para morir en plena Castilla La Mancha. El buque Dominé tiene una curiosa historia, fue barco de guerra con bandera italiana para poder pasar el Estrecho, cambió su bandera de nuevo para operar en las islas Baleares y terminó sus días haciendo la ruta de Barcelona a Guinea Española, allá por los años 60-70, era propiedad de la Cía. Transmediterránea. Dispongo de un relato contando toda su historia, el que quiera tenerlo se lo puedo mandar.
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letras. — Humanidades – Cuadernos del Ateneo - Páginas 41-52 Alfredo Mederos Martín, “República y represión franquista en La Palma”, Santa Cruz, 2005. J.L Morales y M., Torres, “Jinámar, la sima de los caídos. Matanza de rojos en canarias”, Interviú, Nº 66 (1977), pp. 24-28. -, y “Jinámar, la sima de los caídos. El cementerio político guanche”, Interviú, Nº 67 (1977), pp. 24-27. Efectivamente las cifras de Santos Juliá se han quedado anticuadas, según José Francisco López Felipe autor del libro “La represión franquista en las Islas Canarias. 1936 1950. Gubernativos, presos, fusilados y desaparecidos", nos da una cifra superior. Incluyo una entrevista para el diario El Día.es de Raúl Gorroño. El libro: “La represión franquista en las Islas Canarias. 1936 - 1950. Gubernativos, presos, fusilados y desaparecidos" Editorial Benchomo 2002 Autor: José Francisco López Felipe RAÚL GORROÑO, S/C de Tenerife - 23/junio/2002 - Para: El Día.es “Aquí no hubo guerra, sino terrorismo de estado”, asegura el profesor José Francisco López Felipe, autor del segundo título de una trilogía sobre la guerra civil en el Archipiélago que ha publicado la editorial Benchomo. Esta obra se presenta mañana, lunes, a las 19:00 horas, en el Ateneo de La Laguna (S/C Tenerife). Tras el primer libro editado el año pasado, “El golpe de estado de julio de 1936 en las Islas Canarias”, en el que demuestra que se preparó "con mucha antelación", en esta ocasión analiza la represión sufrida por todo aquel "sospechoso" de ir contra el franquismo. Su libro contiene algunos ejemplos de cómo fueron eliminados varios personajes significativos que sirven para interpretar cómo lo fueron el resto. La peor consecuencia de aquel lamentable episodio se tradujo en 123 personas ejecutadas, con fecha, hora y lugar, y tres mil desaparecidas, aunque según aseguran los supervivientes la frontera máxima se sitúa en 3.919. Tenerife 1.650desaparecidos. Gran Canaria 1.000, aunque algunas fuentes sitúan el número entre 400 y 600. La Palma 170 La Gomera 20 Lanzarote 30 Fuerteventura 30

Ejecutados
La mayoría de las personas ejecutadas fueron militares profesionales que defendieron la República. “Lo más curioso es que se les aplicó el Código de Justicia Militar republicano. Esta es la justicia legal, los consejos de guerra. Los juicios duraban muy poco y los militares que están al frente carecen de ningún tipo de conocimiento político. Los juicios legales están prefijados. Hay que castigar como sea en cada pueblo a los dirigentes del frente popular, los sindicatos o el alcalde. Luego está la parte de los desaparecidos, en
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la que se produce el mayor número de víctimas. Son personas a las que se consideran peligrosas”. Para este estudioso, la represión practicada durante la Guerra Civil y la postguerra no se puede justificar por la violencia que hubo durante la República contra la derecha, sino porque hay un movimiento sindical que hay que eliminar. “Hay que pacificar la retaguardia y suavizar a las nuevas generaciones. Hay que tener en cuenta que durante la República hubo 250 huelgas en la provincia de Tenerife”, concretó. El período de represión más sanguinario, “(…) fue el comprendido entre septiembre del 36 y abril del 37. El 83 por ciento de los 3 mil desaparecidos censados se dan en este periodo. Con la llegada del General Dolla Lahoz, al que siguieron otros, empiezan los castigos, época que coincide con el fracaso de la ofensiva de Madrid. Con Dolla se producen la mayoría de los fusilamientos y desapariciones”.

Listados
Curiosamente, según apunta López, en abril del 36 la Guardia Civil ya tenía el listado, pueblo a pueblo, con los nombres de los dirigentes sindicales y políticos, y sus direcciones privadas. “Por eso aquí no hay una respuesta o posibilidad de reaccionar. El 18 de julio lo toman todo”. Los grupos represivos están integrados por policías, falangistas, monárquicos, militantes de Acción Católica, industriales y miembros de la iglesia católica, a los que se suman borrachos, delincuentes y gente del lumpen, que son los que hacen el trabajo sucio. “Las que se encargaban de hacer desaparecer a los presos eran las Brigadas del Amanecer o Sección Nocturna. Los sacaban de la prisión o los iban a buscar a su domicilio. Los llevaban a un lugar apartado, les hacían cavar su fosa y les pegaban un tiro en la cabeza, o los metían en un saco y los tiraban vivos al mar, o a una sima, como en Gran Canaria, Guía de Isora y altos de Adeje. El tema era hacer desaparecer los cuerpos. En algunas ocasiones, como el caso del último alcalde republicano, José Carlos Schwartz, sobre el que estoy preparando un libro, su ejecutor lo mata a cara descubierta. Esto se hace para dar ejemplo” Para López Felipe, la represión fue mucho más allá en el tiempo que la propia guerra porque “(…) hay un sistema que se debe perpetuar para defender los intereses de determinados grupos. El franquismo, como cualquier otra dictadura, es muy vengativo. Cuando ya han sido reprimidos los opositores aparece la Ley de Masonería, la del Comunismo, etcétera (…)”. Las principales fuentes consultadas por el autor para realizar este trabajo, que forma parte de su tesis doctoral, han sido los archivos militares de Canarias, “(…) no he tenido ningún problema para hacerlo”, policiales, municipales, hemerotecas, cabildos y juzgados. Asimismo, viajó al archivo de la Guerra Civil de Salamanca, Segovia, Ávila e, incluso, a Inglaterra, donde obtuvo información sobre la prisión de Fyffes. También posee testimonios de supervivientes, “(…) tengo grabadas en vídeo 500 entrevistas. Lo que más me ha sorprendido es que no se olvidan, pero tampoco odian”.

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Estas víctimas son las primeras de una larga lista, el método es siempre el mismo, eso no cambia, he resaltado dos datos, la fecha de los listados (abril de 1936), y la frase; “para dar ejemplo”, el primero señala la premeditación del acto, el segundo, a mi entender se hace para sembrar el terror entre la población porque sabían que el miedo paraliza, también quiero recordar que existen más de 30.000 víctimas que nunca aparecerán sus restos. En la red existe muy poca información sobre las Islas Canarias, pero hay artículos interesantes, como el relato de “La semana roja de La Palma”, la isla más occidental —junto a la de Hierro— del archipiélago canario, aislada y sin comunicación alguna con el Gobierno de la República, la Guardia Civil y un pequeño destacamento militar no se atrevieron a salir de sus cuarteles, y fueron las milicias populares las encargadas de la vigilancia y el orden, se declaró una huelga general contra el Bando de Guerra del general Franco. La Palma resistió una semana leal al gobierno legítimo de la II República. Una vez tomada por los fascistas las milicias se refugiaron en los campos esperando tiempos mejores, cosa que nunca ocurrió. Poco a poco fueron cayendo y como en el resto del país fueron fusilados en consejos de guerra sumarísimos o sin él, existe una fosa conocida como “Los trece de Fuencaliente” haciendo referencia a trece milicianos palmeños fusilados. También existe un memorial cada 1º de noviembre donde participan varias asociaciones y partidos de izquierda consistente en una ofrenda florar en memoria de los canarios fusilados y arrojados a “La sima de Jinámar”, se desconoce el número de víctimas arrojadas en la sima, es de origen volcánico y tiene una profundidad de 76 metros, ha sido declarada por el Cabildo Insular como lugar de interés Histórico y se propone protegerlo para evitar expolio y deterioro vandálico, algunos montañeros que bajan a la sima periódicamente han denunciado la desaparición de huesos. “La Matanza de Acentejo en los inicios de la guerra civil española” es otro libro de Francisco Javier León Álvarez, editado por la Universidad Nacional de Española a Distancia (UNED) que nos relata toda la represión en ese municipio, algunas páginas las podéis leer en: http://bibcontentdm.ulpgc.es/cdm/singleitem/collection/bolmc/id/419/rec/50 Si no funciona el enlace copiarlo y pegarlo en el buscador que tengáis directamente.

*********************************** Dejamos las Islas Canarias y nos adentramos en Ceuta y el Protectorado Español en Marruecos donde la represión es igual o peor pues tiene la agravante de que es una ciudad más pequeña y la llegada de Franco fue el día 17 de julio un día antes del golpe, tampoco hubo enfrentamiento ni se produjo ningún asesinato por parte de los republicanos, se asesina para aniquilar todo vestigio de oposición, pienso que la idea era descabezar el movimiento obrero de por vida, cosa que consiguieron en parte, no se pudo organizar una oposición en 25 años y el dictador muere en la cama. **********************************

La Comuna 2013
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CEUTA Y EL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS
Francisco Sánchez Montoya- Investigador Ceuta y el Norte de África 1931-1944 República, Guerra y Represión (Editorial Natívola), Según Francisco Sánchez Montoya, autor del libro Ceuta y el Norte de África 1931-1944. República, Guerra y Represión (Editorial Natívola), y estudioso del tema, el 18 de julio de 1936 se tenía preparado un complot por parte de varios militares leales a la República para atentar contra la vida de Franco y detener la sublevación pero horas antes de la acción fueron delatados y finalmente ejecutados. La represión en Ceuta también fue dura. Se cobró 268 víctimas. En el Protectorado Español de Marruecos se añaden otras 195 víctimas más del terror fascista.

En Ceuta, y lo que fue la zona occidental del Protectorado en Marruecos más que de guerra habría que hablar de represión, pues no hubo combates ni operaciones militares. La barbarie desencadenada fue tan intensa y extendida que no sólo la sufrieron los que habían defendido la República con su labor política y sindical, sino que también cayó la misma sobre aquellos que eran simplemente más abiertos, los incrédulos por cualquier motivo, los que habían destacado en empresas culturales y actividades públicas o simplemente aquellos denunciados por rencillas personales, odios y deudas, de los que se nutrieron las cárceles ceutíes y del Protectorado español en Marruecos. El desglose del total de asesinados en esta zona fueron 268 en Ceuta, y 195 en el Protectorado Occidental de España en Marruecos, repartidos por la ciudad de Tetuán, en el campo de concentración “El Mogote” y en Larache. También debemos reseñar la represión administrativa y, por otra parte, ¿cuántos encausados no llegaron al pelotón de fusilamientos? Muchos de ellos murieron mientras eran transportados o en las comisarías sin consignarse sus nombres. ¿Cuántos murieron en las enfermerías como consecuencia de malos tratos o enfermedades sin cuidados? ¿Cuántos quedaron internados en manicomios? Todos éstos están fuera de mis cifras. Tan sólo quisiera, como conclusión, apuntar que con estas investigaciones, gracias al acceso a una valiosa, aunque limitada, base documental de primera mano con la consulta de más de mil consejos de guerra durante casi diez años (Guadalajara, Segovia, Regional, Alcalá de Henares) y el Archivo General de la Guerra Civil Española (Salamanca), registros civiles, de cementerios, Juzgados y Consulados (Marruecos), se ha intentado descubrir unos hechos que acaecieron en Ceuta y en el Protectorado, sobre todo en la zona occidental. Es fácil concluir, que el tema de la represión ejercida en el nuevo Estado que surge tras el golpe militar del 17 de julio de 1936 presenta aún hoy, a pesar de los años transcurridos desde entonces, numerosas lagunas. Se abandona en estas investigaciones la tendencia seguida en otras ciudades de limitarse a la especulación genérica o aventurar cifras en función de cálculos más o menos lógicos y razonados. Las cifras y nombres expuestos están sólidamente documentados y cuando ha sido posible entrevista personales con los familiares de los represaliados. La consulta de distintos documentos permite acercarse a la tétrica realidad judicial de aquellos años. Los procedimientos sumarísimos de urgencia, que la
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legislación fijaba como fórmula ocasional, se convirtieron, sin embargo, en la única fórmula empleada por los tribunales para juzgar los supuestos delitos de los que no eran adictos al nuevo régimen. Amparados en la más absoluta impunidad y parapetados tras la vía jurídica no dudaron en acusar y condenar de adhesión a la rebelión a los que precisamente habían defendido la legalidad constitucional. Daba igual que las acusaciones realizadas se refirieran a asesinatos, pertenencia a organizaciones políticas o sindicales, participación en saqueos de iglesias, insultos, redacciones de periódicos, pertenencia la masonería, etc. Y, desglosando las cifras, se puede apreciar que el mes de agosto de 1936 se convierte en el más trágico de toda la represión en Ceuta, con 73 víctimas, de las cuales tan sólo siete se efectúan tras los respectivos consejos de guerra; el resto, sesenta y seis, fueron debidas a las sacas de madrugada. Por militancia política, el número mayor de fusilados fue para los anarcosindicalistas y por profesiones el estamento militar fue el más castigado, sobretodo en 1938. Tras el inicio de la represión, con el paso de los meses, el número de fusilamientos fue disminuyendo paulatinamente. En los cinco primeros meses se registraron un total de ciento veintiocho ejecuciones, casi el 50% de las llevadas a cabo durante toda la represión. En 1937 se registraron noventa y seis, para continuar bajando hasta cuarenta y uno en 1938, y hasta seis años después, en agosto de 1944, no se consignaron los últimos tres fusilamientos en Ceuta. Estos datos confirmarían la conclusión en el sentido de que la represión sustancial se produjo en los primeros meses. Respecto al sexo dos mujeres fueron ejecutadas. La actuación de las mujeres quedó generalmente oculta y el papel que desempeñaron y su protagonismo son destacados en poquísimas ocasiones. Sin embargo, la mujer, durante la República, había comenzado a integrarse en el ámbito de la política. En el tema religioso en los registros civiles, no aparece ningún musulmán fusilado (ni en el Protectorado); las nuevas autoridades se guardarían muy bien de no inquietar a esta población, que la utilizaba en primera línea en la península y eran quienes formaban junto con la Falange los pelotones de fusilamiento. Cuatro hebreos son fusilados, y otros muchos son condenados a largas condenas. Tras las primeras ejecuciones en Ceuta, el 21 de julio de 1936, hasta 1938, en todas se consigna herida por arma de fuego, aunque después, en el registro civil, aparecen muchos tachados. Hay un paréntesis de seis años, desde 1938 a 1944, que no se producen más ejecuciones. Tal vez las hubo, pero se pudieron encubrir en los libros como hemorragia interna. Esto ocurrió con el fusilamiento de los tres miembros de la resistencia en Tánger, pero es evidente que el error en el número de fusilados no consignados debe ser muy pequeño. Si se toman en cuenta los días en que se producen las ejecuciones y el número se observa que no parece que existiera una norma que regulara las mismas. Hay meses que durante varios días consecutivos se realizan fusilamientos y otros que las fechas se distancian considerablemente. Pero es irrefutable que tras algún ataque de las fuerzas republicanas en la madrugada siguiente realizaban ejecuciones. También se incrementa en torno a las celebraciones de determinados aniversarios y cuando en el frente fallecían soldados o miembros de la Falange local.

Francisco Sánchez Montoya es investigador

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No existen muchos datos sobre la represión en Ceuta, la cita del libro anterior es el primer libro que se escribe sobre el tema, esperemos que no sea el último. También existe un documento bastante interesante sobre la represión en el Protectorado escrito por, Rocío Velasco de Montoya, de la Universidad de Extremadura en: http://hispanianova.rediris.es/ titulado: “La represión contra la población civil del protectorado”, enero de 2012, os dejo el enlace por si alguien está interesado en leerlo, merece la pena. Algunos historiadores nos dicen que muchos ceutís se exiliaron a Tánger, que era en ese momento un protectorado francés, una vez invadida Francia por los nazis, Franco aprovecha el momento para invadir Tánger y perseguir a los exiliados, estos tuvieron que salir huyendo hacia Casablanca donde todavía se mantenía un estatuto de neutralidad auspiciada por el gobierno de Vichí.

Algo parecido ocurre con Melilla, existe un libro sobre los asesinatos ocurridos el mismo día 18 de julio, evidentemente no da tiempo a ningún tipo de actuación contra los golpistas, una vez más el genocidio y la premeditación juntas, no hay enfrentamientos no hay levantamiento, solo hay asesinatos por parte de los golpistas.

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MELILLA
Vicente Moga Romero. Historiador. Director del Archivo Central y del Servicio de Publicaciones de la Ciudad Autónoma y profesor de historia y etnografía en el centro asociado de la UNED. “Las heridas de la Historia, crónica de la Guerra Civil Española en Melilla” El libro no busca ser un homenaje a los vencidos, sino que pretende hablar de una época de la historia de la ciudad de la que poco o nada se habla públicamente, en especial de las víctimas de la represión franquista y los campos de concentración en Marruecos. Recupera la memoria de cuantos murieron víctimas de la represión En el Salón de Actos de la UNED, ante el mucho público que dejaba pequeña la inicialmente prevista Aula-10 del mismo centro educativo, se desarrolló ayer el acto de presentación del libro “Las heridas de la Historia, crónica de la Guerra Civil Española en Melilla”, elaborado por el historiador melillense Vicente Moga. El acto, al que acudió como invitada la subdirectora de El País, Soledad Gallego, fue organizado por la Asociación Intercultura que preside Yonaida Sel-Lam. HISTORIA El libro es el resultado de veinte años de trabajo de recopilación de datos en distintas fuentes, como el Archivo de la Guerra de Salamanca y los de Madrid y Melilla. Tal como expresó su autor recientemente, esta obra novelada pretende recuperar la memoria de quienes “lucharon por la libertad en Melilla, miembros de una generación de intelectuales, artistas y políticos que murió o tuvo que exiliarse tras el alzamiento nacional”. El libro narra cómo se vivió el alzamiento nacional en Melilla, los años de Guerra y la represión franquista, aportando por primera vez los nombres de más de 290 melillenses asesinados, e incluye los nombres de varios de los represores, algunos incluso posteriormente tuvieron bajo su mando las riendas de la ciudad. “Este es un libro reflexionado desde la ética del historiador, legible, sin excesivas cifras, que se puede leer como una novela”. El libro fue presentado hace unos meses en Barcelona y se encuentra agotada casi la primera tirada de mil ejemplares. El trabajo, que no cuenta con subvención municipal, ha sido editado por Bellaterra.

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*********************** En el caso de Melilla hay un artículo de Beatriz Martínez, que por su contenido e interés reproduzco, lo escribe la nieta de un franquista, nada sospechosa de tendenciosa o resentida, todo su contenido lo suscribo de cabo a rabo, me parece esclarecedor y reproduce lo dicho anteriormente, no solo no hay enfrentamientos, todo lo contrario, cuando los Guardias de Asalto por orden del Gobierno legítimo hacen unas pesquisas en la sede de los fascistas melillenses, estos al verse sorprendidos hacen una llamada a la Legión y son detenidos sin más, a las nueve de la noche del día 17 Melilla estaba tomada, pero hay más de 290 fusilamientos. *********************** Beatriz Martínez Ramírez. Madrid, 17 de julio de 2006 Maestra. Miembro del Club de Amigos de la Unesco de Madrid Franquismo y Memoria Publicado en www.loquesomos.org 01/09/2008 (De la condena de los verdugos en Madrid y su homenaje en Marruecos)

El 14 de julio de 2006, en el Ateneo de Madrid, condenamos públicamente el franquismo. Además pedimos lo que en justicia tenía que haberse hecho tras la muerte del dictador, el General Francisco Franco: colocar los hechos en su lugar, resarcir a las víctimas, condenar a sus verdugos y disponer en la memoria colectiva, las bibliotecas, las calles, los libros escolares… de los hechos tal cual ocurrieron, sin piadosas mentiras ni viles engaños. Sin católicos tapujos, con la valiente y limpia mirada de quien dice la verdad, deberíamos poder hablar libremente de los pueblos de España como lo que fueron desde el 18 de julio de 1936: víctimas también del fascismo que asoló el mundo en el siglo XX, y que sobre nuestra tierra usaron métodos conscientes de exterminio sobre las personas destruyendo al tiempo nuestro patrimonio ideológico, político, económico y cultural. Su nombre: crímenes contra la humanidad. No prescriben. Así es como no se quiso que se viera desde el 12 de noviembre de 1975: los restos del dictador siguen disfrutando de hermosas flores sobre su tumba en el Manthausen español del Valle de los Caídos. Bienvenida sea ahora, tras 70 años de cruel silencio, satisfacer la necesidad de una Ley que “(…) contemple, entre otras medidas, la anulación de todos los juicios penales y militares, porque fueron arbitrarios e ilegales, y la declaración de nulidad de todas las acciones represivas con valor jurídico del régimen franquista. (…) No hay memoria sin lugares ni lugares sin memoria. Hay una geografía española de la lucha en defensa de la legalidad y de la Libertad y de la represión que debe ser conservada para el conocimiento de las generaciones futuras. ”

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Pero en este Estado Globalizado o capitalismo globalmente deshumanizador —no pretendemos entrar ahora en esta diatriba— somos poco conscientes en general de la necesidad de la memoria histórica, las cosas se suelen vivir desde la aparente satisfacción inmediata en el aquí y el ahora. Sí, nos acordamos que hace poco se reformó la ley de inmigración, ahora acaba de aprobarse otra nueva ley de educación, dicen que próximamente se hará una ley sobre la Memoria… pero total, de poco nos sirven las leyes si no podemos realmente tomar parte y partido para mejorar nuestras condiciones de vida. Y suerte quien tenga un trabajo que le permita pagar la hipoteca de la casa y llegar sano a fin de mes. Y allí, a lo lejos la guerra en Iraq, la masacre continua de palestinos, el bombardeo sobre el Líbano. Un poco más cerca una patera llega y otra se hunde, miles se hacinan en campos de refugiados y en Guantánamo el gobierno USA nos defiende del “eje del mal” a cambio de que toleremos ver en la televisión los viajes turísticos por Europa de sus detenidos, su encarcelamiento y tortura, por supuesto sin juicio previo pues se trata de supuestos terroristas. Mientras tanto en la prensa española aparece una noticia pequeña e insignificante, pero de insultante calado para lectores avezados: el pasado 27 de mayo, en Beni Enzar (Nador, Marruecos) la familia de Mohamed Ben Mizzian le rinde un sentido homenaje. Asisten Luís Planas embajador español en Marruecos y los tenientes generales del Ejército español, Rafael Barbudo, Segundo Jefe del Estado Mayor del Ejército y Vicente Díaz de Villegas comandante general de la plaza de Melilla. Así como el coordinador de cooperación española, Vicente Sellés, y el cónsul español en Nador, Javier Jiménez Ugarte. El carnicero Mizzian. El Comandante más estimado por el General Franco, aquel que el 17 de julio de 1936 sacó a los hombres de la 1ª brigada de la 83ª división de Regulares que junto al resto de la tropa africanista se sublevó contra la República: “Las diferentes denuncias y un telegrama desde Madrid hacen que por fin el general Romerales autorice un registro en los locales de la Comisión geográfica, centro de los fascistas. La policía fue a efectuar este registro, lo que aceleró la ejecución de sus planes. Ante el temor de verse descubiertos, llamaron en su auxilio a la Legión que detuvo a los guardias de Asalto. Eran las cinco de la tarde. Comenzaba la sublevación fascista (…) La poca resistencia que pudieron ofrecerles obreros y campesinos, sin armas, en Melilla, Ceuta, Tetuán y Larache fue rápidamente sofocada así como los focos militares de la base de hidros de Atalayón y del aeropuerto de Sania Ramel. A las nueve de la noche del 17, Melilla había sido totalmente ocupada.” Afortunadamente la Coordinadora per a la Memoria Histórica i Democrática de Catalunya denunció el 6 de junio este homenaje a la memoria histórica del fascismo africanista exigiendo las correspondientes explicaciones y responsabilidades. La hermanada monarquía marroquí es tan “democráticamente soberana” que se permite el lujo de seguir dejando limpias e impolutas las botas de los militares colonial-fascistas españoles al tiempo que sitúa a uno de ellos, Mohamed Ben Mizzian, en el más alto pedestal de los honores militares del reino alauí, para gloria también del Grupo y los Tabores de Regulares de Melilla (Unidad de Infantería Ligera) a los cuales, por cierto, nuestra actual monarquía borbónica

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facilitó la recuperación sus señas de identidad. Al fin y al cabo este siniestro personaje llegó a la más alta graduación en el ejército de Regulares. Para quien esto dice le resulta duro tener que escribirlo. La referencia al golpe del 36 en palabras del historiador Miguel Marín descrita dos párrafos arriba no es azarosa ni gratuita. Es la que más se asemeja a las batallas y referencias de los hechos que mi abuelo, Manuel Ramírez Martínez, maestro herrador del ejército en Melilla, colega y amigo de Franco y El Mizzian me contaba siendo niña. El recuerdo es vago, difuso, pero sí recuerdo con claridad el orgullo con el que mi abuelo contaba el inicio de la “liberación de España”, y recuerdo una frase: — en la noche del 17 no quedó ni un rojo ni ningún comunista vivo en todo Melilla—. El viernes 14 de julio estuve en el Ateneo de Madrid condenando el franquismo. Pude escuchar de las autoridades del PSOE su adhesión al Manifiesto que allí se leyó. Escuché con amor y admiración las palabras que nos regaló Rosario la Dinamitera. Y supe que perdió su mano derecha defendiendo el suministro de agua para el Madrid sitiado. Ahora, mientras bebo un vaso de agua le doy las gracias, aunque no me oiga ni sepa de mi existencia. Es una cuestión de dignidad y justicia beber de la verdad. Y sé también que a nuestro ejército, al cuerpo diplomático y a los políticos encargados de la cooperación internacional le trae al pairo recuperar la memoria por completo y utilizar adecuadamente los conocimientos de historia, aunque sólo sea para no hacer el ridículo más espantoso cuando salen al extranjero a representarnos con los gastos pagados de nuestros bolsillos. Sin embargo no es todo lo relatado aquí lo que suscita mi preocupación. Tras leer y releer el Manifiesto de Condena no fui capaz de encontrar ninguna referencia a las cuestiones coloniales españolas, ni pasadas ni presentes. Por ejemplo, si decimos que: “(…) la dictadura franquista fue un estado ilegítimo, que surgió de una agresión feroz contra sus propios ciudadanos y se sostuvo en el poder durante treinta y siete años mediante el abuso sistemático e indiscriminado de los siniestros recursos que caracterizan la pervivencia de los regímenes totalitarios.” ¿Es pues ilegítima la descolonización del Protectorado español de Marruecos en 1956? Y si la consideramos legítima, ¿Son entonces también legítimos los acuerdos tripartitos de 1975 para el reparto del Sahara occidental? La II República española, “(…) pese a la brevedad de su duración, desarrolló una labor ingente, que asombró al mundo y situó a nuestro país en la vanguardia democrática, social y cultural. El nombre y el destino de la República estarán unidos para siempre a la memoria del máximo esplendor cultural del que ha gozado nuestro país en la era moderna”. Lo compartimos plenamente. Pero debemos admitir que no fue capaz de ver la trascendencia de la cuestión colonial española en África (el ejército sublevado fue el africanista) y de facilitar una solución satisfactoria para los pueblos sometidos por la República: de Guinea, del Rif y el saharaui. Pero admitamos los hechos tal cual.
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Seamos excepcionalmente pragmáticos: del abuso sistemático e indiscriminado que sufrimos en la dictadura, ¿pedimos también el consiguiente resarcimiento para las personas que estuvieron sometidas durante franquismo en el territorio colonizado por España en África? Consideramos que por coherencia ideológica y por deber hacia la memoria histórica de nuestros pueblos que lucharon para la consecución de un máximo de libertades, deberíamos debatir ampliamente estas cuestiones y tenerlas presentes para proporcionar a la Memoria histórica su consiguiente dimensión de futuro. Si no, ¿para qué nos sirve? ¿O es que acaso nos son ajenas las causas del drama humano de la inmigración o la intolerable situación en la que se sigue encontrando el pueblo saharaui? Tengo el pleno convencimiento de que no es así. De que estas cuestiones nos preocupan, nos inquietan, nos indignan. Reiteramos: bienvenido sea el Proyecto de Ley que establecerá medidas para las víctimas del franquismo. Esperemos que la participación popular, la lucha, la denuncia, la toma de conciencia, la solidaridad y nuestra memoria no se deslumbren frente a las promesas de homenajes que nos hacen los verdugos con el fin de que no sepamos a ciencia cierta quiénes son los que, invisiblemente, pero con nombre y apellidos, se encarguen de realizar el bien pagado trabajo de ponernos la soga al cuello. Ya sabemos de antiguo que las ovejas negras no tienen cabida en ciertas fotos familiares, individuos generalmente poco fotogénicos y que además no pegan ni con cola con el marco políticamente correcto elegido para la ocasión. Es mejor prevenir, que curar, no sea que les dé por cantar eso de: El dieciocho de julio en el patio de un convento el pueblo madrileño fundó el quinto regimiento. ********************** Suscribo en su totalidad estas palabras y añado que; resulta sangrante el comportamiento del PSOE homenajeando a criminales de guerra, yo desconfío mucho de las leyes que dicten estos personajes, ocurrirá como tantas otras, morirán en un cajón de cualquier ministerio sin presupuesto y lo que es peor, sin ninguna voluntad política de hacerla cumplir, eso son los socialdemócratas, paralizantes de cualquier movimiento popular. En resumen y según las fuentes consultadas, Ceuta, Melilla y el Protectorado dan una cifra de 760 víctimas, en los primeros días u horas. *********************** Pero no se aprende, y no lo digo yo lo dice un militante de su propio partido ************************

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CARTA DE UN MILITANTE DEL PARTIDO SOCIALISTA NAVARRO D. Teófilo Goldaracena Rodríguez. Pamplona 8 de julio de 2008 31600 Burlada A: D. José Luis Rodríguez Zapatero Secretario Gral. PSOE. Calle Feraz nº 70 – 28008 MADRID. Estimado compañero: Te dirijo esta carta como militante del PSN y de UGT en Navarra y también como familiar directo de víctimas ocasionadas por la sublevación militar del General Franco; razón por la que te informo que estoy personado ante el Juzgado de Instrucción Central que está a cargo de Baltasar Garzón, donde pido justicia para el crimen cometido contra mí Te supongo conocedor de que en el citado Juzgado están personadas asociaciones de RMH, y otros grupos sociales de todo el Estado español, que también piden la reparación para otras muchísimas víctimas más de desapariciones durante el franquismo. Es una decepción general que la Ley de Memoria Histórica en materia de desapariciones forzadas no haya hecho otra cosa que poner términos institucionales a lo que en la práctica hacían las asociaciones, tan solo como una muestra de denuncia testimonial, sobre lo que era situación en España de este problema. En la comprensión política de las consecuencias que permanecen de la Dictadura tuvimos reales esperanzas por parte de la mayoría de los grupos al crearse la Comisión Interministerial, pero ha sido una gran oportunidad perdida. Tengo que decir que, esta cuestión se agrandará políticamente, si España no aborda este problema dentro de su auténtico y real alcance y en toda la profundidad que reviste. No se puede ignorar que la mayoría de víctimas pertenecían a organizaciones como son la U.G.T. y el P.S.O.E., y que a su vez éstas no han tenido ninguna clase de reparación real. Ni se ha dado cuenta del paradero de dichas víctimas; muchas no tienen registradas civilmente sus muertes; y, por tanto, sus descendientes no han sido reparados de forma alguna. Tal como es mi caso personal. Pues bien, siendo esta realidad de los hechos, considero que por la dignidad de la memoria de las víctimas y por la dignidad y coherencia presentes que corresponde a nuestro Partido, que éste aborde con valentía y decisión la creación de una Comisión de la Verdad, u otro órgano independiente, que aborde la Verdad, la Justicia o reparación, y la Memoria de lo realmente sucedido y además reivindique con todos los medios a su alcance justicia para ellas, personándose directamente ante las diligencias judiciales 399/2006 de las que te informo. Otra cosa representa no querer enfrentarse a la realidad de esta situación presente que es contemplada como, un olvido real de las aquellas víctimas a las que tanto hoy les debemos y, como consecuencia, de una cobardía política inaceptable cuando, al mismo tiempo, la Iglesia

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Católica inhuma y exhuma ceremonialmente para su canonización a quienes durante 70 años han gozado de honores de toda clase. Te expreso un fraternal saludo, Pamplona 8 de julio de 2008 Fdo. Teófilo Goldaracena Rodríguez.

************************* Lo dicho anteriormente, las leyes y los decretos más o menos reparadoras de la ignominia cometida contra el pueblo español, si no se acompañan de presupuestos y de una voluntad firme y decidida de aplicar esa política, al final son paralizantes y desmovilizadoras, esto es propio de la ideología socialdemócrata, cuando existe un movimiento popular que reclama actuaciones y leyes para reparar hechos y situaciones claramente injustas. Con independencia del pacto secreto entre el PSOE—PCE, con los descendientes del holocausto Esto es históricamente así, los socialdemócratas de cualquier clase, militen en el partido que militen, son reformistas y tratan siempre de poner parches donde se deben acometer cambios radicales, si las distintas asociaciones por la recuperación de la memoria histórica se quedan esperando a que estos reformistas hagan algo digno se quedarán paralizados hasta la noche de los tiempos, es necesario seguir con actos y protestas hasta que alguien escuche nuestras demandas, es de justicia y urgente. Dejamos África y nos adentramos en la península ibérica, lo hacemos por Cádiz donde se producen enfrentamientos en torno a sus astilleros protagonizados por sus trabajadores dirigidos por los pocos militares leales a la República.

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CÁDIZ
Esta provincia opuso una resistencia heroica al golpe de estado, los datos están muy dispersos por los diferentes pueblos de la comarca, los más encarnizados combates se produjeron en torno a sus astilleros, los pocos militares leales a la república organizaron con determinación y valentía la defensa de la legalidad constitucional, fueron derrotados por el ejército de Queipo de Llano, quien en Agosto de 1936 firmo las penas de muerte de estos militares, después de una farsa de juicio, fueron fusilados por rebelión, aquí tampoco hubo checas ni nada parecido solo luchaban por defender a su gobierno legítimo, las cifras que se conocen hasta el 2008 nos hablan de 3.000 fusilados, aunque el número de represaliados asciende a 34.000, para el periodo de 1936 a 1950 en toda su provincia. Para refrendar esta opinión mía y como está siendo habitual en este trabajo inserto la opinión de un ciudadano español y gaditano que tampoco es sospechoso de querer revanchas ni nada parecido, se encuentra con la historia de su abuelo, un maestro represaliado, (Juan González Roldán), siendo ya una persona de mediana edad y lo hace por casualidad, en su casa nunca se habló de la guerra civil, dice que: “por vergüenza o por miedo, como en tantas familias españolas”, este no es mi caso, en mi casa siempre se habló de la guerra y los crímenes fascistas sin complejos ni vergüenza.

Recuperando la memoria histórica… familiar
Publicado por Juanlu González 17/08/2007 En Rojiverdes Hace algunos años, me encontraba yo en la Sierra de Cazorla reposando la sobremesa durante unos cursos de director de campamento cuando, desde la lejanía, vi acercarse a varias personas gesticulando y haciéndome señales. Cerré mi libro, dejé la sombra de los pinos en mi espectacular atalaya y fui a su encuentro monte abajo. Me encontré a un compañero del curso cuyos padres habían venido a visitarlo y que, por un motivo que ignoraba, querían conocerme. Al poco, tras las debidas y pertinentes presentaciones y tras confirmar las sospechas de mi parentesco, un hombre emocionado me dio las gracias en nombre suyo y el de su padre como descendiente de mi abuelo. Mi sorpresa fue mayúscula. Por lo visto, había pasado parte de su infancia encerrado en un campo de concentración (Botafuegos, Algeciras, Cádiz) y mi abuelo se convirtió en su improvisado maestro y en la persona que le enseñó a leer, escribir y las «cuatro reglas», que es como se denominaban entonces a las cuatro operaciones básicas de las matemáticas. Yo desconocía la historia de mi abuelo, en mi casa nunca se hablaba de los temas de la Guerra Civil y la posguerra. Como en tantos hogares, sobre todo del bando republicano, perduraba en el inconsciente colectivo el miedo a revivir ese negro pasado. La represión fue muy dura, sostenida y había provocado demasiado dolor e incluso había generado colateralmente un sentimiento de vergüenza por haber formado parte de aquellos hechos desde el

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lado «equivocado». Ni corto ni perezoso me puse a investigar lo que pude hasta que un día descubrí en casa un grupo de papeles muy bien guardados y cuidadosamente recopilados. Se trataba de parte del historial jurídico de mi abuelo durante la posguerra, con documentos originales bastante reveladores. Recuerdo que me llamó poderosamente la atención los sellados por dos tribunales de excepción del franquismo: El Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo y el Tribunal Especial para la Depuración del Personal del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. En ambos se condenaba a mi antecesor a distintas penas y prácticamente hasta los años sesenta del pasado siglo estuvo sufriendo ciertas consecuencias, 30 años de problemas con la justicia por cuestiones políticas derivadas de su militancia juvenil en Unión Republicana y su fugaz paso por la masonería. ¡Qué fuerte! Seguí investigando y encontré algunos recortes de periódico, partidas de nacimiento y otros documentos con los que el escritor Guillermo García Jiménez escribió una reseña en su libro sobre personajes del pueblo de Los Barrios. Según he podido adivinar, la cosa fue bastante más dramática que lo que recoge el escrito. Mucha gente achaca al encarcelamiento de mi abuelo la muerte de su esposa María, tampoco habla de la hambruna que sufrieron durante años mi padre y mi abuelo, de las penurias que pasaron a lo largo de muchos años. Del escarnio a que fue sometido por todo el pueblo, vestido de blanco, rapado al cero y «depurado» con aceite de ricino con que le premiaron los franquistas su filiación política e ideológica. De la convivencia con la posibilidad de que una noche cualquiera lo sacaran a darle el último paseíllo o de los compañeros que sí lo sufrieron en su misma cárcel. Desde aquello, cada vez que la derecha acusa al PSOE o a IU de querer enfrentar de nuevo a los españoles por querer restituir la dignidad y la memoria de los represaliados me viene a la mente lo que sucedió en mi propia casa con la figura de mi abuelo en particular y lo que sucedió en la provincia de Cádiz en general. En prácticamente toda la zona se puede decir que la guerra como tal ni siquiera existió. Sólo una brutal represión que se ha refrendado recientemente en el descubrimiento de 106 fosas comunes con miles de personas desaparecidas, muchas de ellas buscadas aún por sus familiares y todas ellas pertenecientes al bando republicano. En ni una sola de las fosas reposa un ciudadano del bando franquista. A eso precisamente tienen miedo los herederos de la dictadura, a que se conozca con detalle lo que durante tantos años lograron tapar, con tierra o con el terror o el síndrome de Estocolmo de los afectados y sus familiares.

************ En el resto de la región andaluza no triunfó el golpe, si exceptuamos las ciudades de Sevilla, Granada y Córdoba, fueron cayendo semana a semana, pero en un primer momento las fuerzas republicanas se hicieron con el control, sucede lo mismo en Castilla la Nueva, esto me hace trasladar a la capital granadina, de nuevo nos encontramos con los mismos crímenes de lesa humanidad, genocidio y holocausto, que no prescriben nunca. En estos días (septiembre de 2008), se está discutiendo la intervención del juez Garzón en la recuperación de los nombres y lugares donde fueron enterrados los republicanos desaparecidos, desde mi punto de vista, esta labor no le corresponde a un juez, esto lo tiene que hacer el gobierno, pero estamos en el país de las chapuzas, por lo tanto no
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se puede esperar otra cosa que chapucerías. El juez Garzón lo que debiera hacer es, abrir un sumario donde se reconozca el genocidio cometido por los autores del Alzamiento Nacional y condenarles por ello, entonces podemos empezar a olvidar y dedicarnos a otra cosa, mientras esto no ocurra, la herida estará abierta, todo lo contrario de lo que propone la derecha, su representante y líder del PP, Rajoy, dice; “no soy partidario de abrir viejas heridas y debemos recuperar el espíritu de la transición en 1978”, no se podía esperar otra cosa, estos señores no quieren oír una palabra de revisar los crímenes del fascismo, de aquél espíritu del 78 (polvos), tenemos estas injusticias (lodos), 77 años después del comienzo de la ignominia, existen personas que aún sufren las consecuencias, reproduzco una intervención telefónica de una ciudadana en la Cadena Ser. CADENA SER. Programa: “La Ventana” Miércoles 03/09/2008. 18h.50´ Oyente.- “Tengo 76 años, soy nieta de un desaparecido en Santander, yo no quiero abrir heridas, (llorando), solo quiero saber dónde está mi abuelo, se lo llevaron unos falangistas el 19 de julio de 1936 y no lo hemos vuelto a ver. No voy a poder cumplir el deseo de mi madre de encontrar sus restos. Acudo a todas las asambleas que organizan las Asociaciones por la Recuperación de la Memoria Histórica en Santander y nadie me sabe decir donde puede estar enterrado”. Estas heridas sangrantes, ¿Cómo se cierran?, Sr. Rajoy, ninguna herida de aquella masacre está cerrada, por lo tanto difícilmente se pueden abrir algo que nunca se ha cerrado, están abiertas desde hace 77 años. Al comentario del Sr. Rajoy se une un día después otro del Sr. Manuel Fraga Iribarne, ex-ministro de Franco, responsable de los episodios de Vitoria en 1976, —siendo ministro del Interior, el día 1 de marzo de 1976, la policía nacional a sus órdenes, mata a balazos a los trabajadores; Bienvenido Perea, Romualdo Barroso, Pedro Ocio, Francisco Aznar y José Castillo, su comentario fue; —“la calle es mía”—, el día 04/09/2008, en declaraciones a los medios de comunicación, suelta el siguiente comentario, refiriéndose a las medidas tomadas por el juez Garzón: “(…) me parecen unas medidas innecesarias, cuando en el otro bando se cometieron muchas más barbarrasadas18, como resulta obvio y evidente.” Indignante, repugnante y totalmente insultante —y todos los “antes” que queráis añadir—, para la inteligencia de cualquier persona decente, ¿se puede ser más cínico, más embustero y más provocador?, ¿hay mayor barbarrasada que levantarse en contra de un gobierno legítimo?, ¿hay algo más obvio y evidente que el genocidio comenzó desde el primer día 17/07/1936? Es más, Sr Fraga, hubo otro bando porque vosotros así lo determinasteis, si no, la República hubiese seguido su camino, con errores, ¿quién no los comete?, y hubiese puesto a este país en el siglo XX, con vuestra victoria nos lo dejasteis en
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Palabra que no figura en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, se puede interpretar como: Barbaridad. Por otro lado yo no encuentro evidencia de nada, lo único evidente es vuestra sed de venganza y vuestros asesinatos. Si este personaje es declarado “Padre de la Patria”, yo me declaro huérfano. 58

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el siglo XV, digo más, “cautivo y desarmado el ejército rojo…”, seguisteis asesinando hasta después de muerto el autor de la proclama. Como también resulta evidente que este “demócrata de toda la vida”, está de acuerdo con el golpe fascista del 36, tan evidente que estaría dispuesto a repetirlo si peligrasen sus intereses, si no lo hacen es porque su poder y sus monopolios mediáticos están a salvo. De Cádiz nos situamos en Sevilla donde el General de División: Queipo de Llano el mismo día 18 de julio se dirige a su cuartel y lo primero que hace es fusilar a un jefe de la División leal a la República, al otro jefe lo encarcela, ¿delitos?, ser leales al juramento hecho a su patria, ¿Qué se puede esperar de este personaje de ahora en adelante?, ignominias, asesinatos y proclamas como la siguiente:

SEVILLA
Proclama del General de División; Gonzalo Queipo de Llano por Radio Sevilla 19 de julio de 1936 Archivo sonoro de la Cadena Ser

“Nuestros valientes Legionarios y Regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombre de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen. Mañana vamos a tomar Peñaflor. Vayan las mujeres de los "rojos" preparando sus mantones de luto. Estamos decididos a aplicar la ley19 con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros; que si lo hiciereis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad”. *************************** A Queipo se le recordará también por haber ordenado el fusilamiento del poeta y dramaturgo español Federico García Lorca con la famosa frase "dadle café, mucho café.” Asesinato que representó el comienzo de una purga indiscriminada e injusta. ¿Qué decir de este personaje? Es la muerte encarnada en un militar traidor a su Gobierno, su País y su Constitución, el día 19 de Julio los “rojos” no debían haber cometido más delito que el de defender su país y a su gobierno, observar la perversión continua del lenguaje fascista, acusan a los “rojos” de unos delitos que están cometiendo ellos. Sepulturas, lutos y asesinatos nos acompañaran durante 40 años, resalto lo de perros para dar una idea del pensamiento de estos salvadores de patrias, esto no se improvisa en un día, ni son
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Es paradójico que hable de ley, un traidor a la República, su Constitución y al Gobierno legítimo, fruto de la voluntad del pueblo.

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bravuconadas, esto es premeditado y con alevosía, llama valientes a los legionarios y regulares entrenados para matar, contra un pueblo indefenso y sin armas, ¿Qué delito se ha cometido?, ¿predicar el amor libre?, lo suyo era violar a las mujeres de “rojos”, eso es muy macho, ¡qué horror! Pues este señor fue un héroe hasta 1951 que falleció Hoy su descendencia ostenta una de las mayores fortunas de España, el capitalismo es agradecido con los que defienden sus intereses, estas fortunas son intocables, a pesar de que está sobradamente demostrado de donde proceden estas fortunas y los delitos cometidos contra el pueblo español, estos señores siguen disfrutando de todos los poderes que les otorga su patrimonio extraído de las plusvalías de los trabajadores. Nadie se atreve a tocarles, sus monumentos, placas y dedicatorias siguen intactas, esto nos debe alertar sobre quien detenta el verdadero poder en nuestro país, la alternancia en la presidencia del gobierno es pura propaganda mediática, el poder está en manos de los siempre, empezando por el Jefe del Estado hasta el último de los concejales, (salvo honrosas excepciones), todos están al servicio del capitalismo que los ensalza en los pedestales, el capital es agradecido al máximo. La Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores, desde ahora SBHAC, nos da la cifra espeluznante de 8.000 fusilados en la provincia de Sevilla, 3.500 en la capital y en los primeros días del pronunciamiento militar. Los Pactos de la Moncloa constituyeron un puente para la transición del franquismo y la crisis del modelo de acumulación anterior hacia la regulación liberal de la economía. En definitiva con los Pactos de la Moncloa (octubre 1977) se dio forma a la Constitución de 1978, que consagra la inviolabilidad de la economía de mercado y del régimen capitalista. Parece ser que allí se consensuó la democracia, a cambio de no tocar para nada las fortunas y delitos del régimen anterior. Más de veinte años después el periodista y escritor Rafael Torres Mulas, en su libro “Los esclavos de Franco” - Anaya – Oberon, 2000, nos documenta de la fortuna de sus descendientes, los títulos de nobleza que ostentan y sus conexiones con otras fortunas del país. Estos son los de Queipo de Llano.

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MONOPOLIO DE LA FAMILIA QUEIPO DE LLANO EN 1998. Miembros del monopolio 1. Queipo de Llano Sierra, Gonzalo; 2. Martí Tovar, Genoveva; 3. Queipo de Llano Martí, Gonzalo; 4. Mencos Armero, Ángeles; 5. Queipo de Llano Mencos, Ángeles; 6. Queipo de Llano Acuña, Francisco; 7. Fernández de Villavicencio Osorio, Cristina; 8. Queipo de Llano Fernández de Villavicencio, Francisco de Borja; 9. Queipo de Llano Fernández de Villavicencio, Lorenzo; 10. Queipo de Llano Fernández de Villavicencio, Kira; 11. Queipo de Llano Magaz, José María; 12. Queipo de Llano Álvarez de las Asturias-Bohorques, Carmen; 13. Queipo de Llano Queipo de Llano, Álvaro; 14. Cortés Cienfuegos-Jovellanos, Carmen; 15. Queipo de Llano Cortés, Álvaro; 16. Muñoz Gregorio, Juana; 17. Queipo de Llano Queipo de Llano, Carmen; 18. Queipo de Llano Queipo de Llano, José María; 19. Queipo de Llano Queipo de Llano, José María; 20. Queipo de Llano Queipo de Llano, Concepción; 21. Queipo de Llano Queipo de Llano, Jaime; 22. Comín Gutiérrez-Maturana, Jesusa. Bienes del monopolio: Propiedades agrarias: en Andalucía (por determinar). Propiedades industriales: 1 Inmobiliaria del Sur SA. Títulos de nobleza: 1 marqués de Queipo de Llano, 2 marqués de Guadiaro, 3 conde de Toreno GE, 4 conde de Mayorga, 5 vizconde de Valoria. Conexiones: Álvarez de Asturias-Bohorques, Fernández de Villavicencio.

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Leído en: http://todoslosrostros.blogspot.com.es/
Paco de Jerez - 01/06/2008

Ni Paz, ni Piedad, ni Perdón
“El golpe se distinguió por su ferocidad. Desde las primeras horas de la rebelión, los alzados traidores comenzaron a fusilar a todos los oficiales y suboficiales y a una buena parte de la clase de tropa, independientemente de que hubieran mostrado o no resistencia a la traición. El 17 y 18 de julio de 1936, en Melilla, en Ceuta, en Canarias, todo aquel militar republicano que se mantuvo fiel al Gobierno legalmente constituido o que --incluso dubitativo-- manifestó ligeras reticencias hacia el movimiento rebelde fue detenido y pasado por las armas sin dilación. Con farsa de juicio, o sin juicio, los asesinatos constituyeron la piedra angular de las primeras medidas disciplinarias de los golpistas contra los leales. Y así ocurrió en todas las plazas, lo que vino a ser un claro y demostrativo indicio de que existía un perverso y coordinado plan maestro frío, calculado y premeditado para practicar el asesinato y la extrema violencia, no sólo con objeto de sembrar el terror entre los republicanos, sino fundamentalmente con el claro propósito de exterminar a todo aquel que hubiera estado ligado de alguna manera a la República (oficiales recientemente promocionados, alcaldes, concejales, diputados provinciales, funcionarios de cualquier escalafón de ayuntamientos, diputaciones, ministerios, Instituto para la Reforma Agraria, maestros, periodistas, intelectuales, sindicalistas, militantes de partidos, etc., etc.). Había que acabar con todos ellos. Y, en buena medida, los traidores armados lo lograron”. Así lo relató el teniente coronel alemán Hans Von Funck en una comunicación dirigida a su Alto Mando en Berlín tras la entrada de las tropas de Franco en Toledo: “Por algunas de las calles corría la sangre, he combatido en Francia durante la gran guerra, pero jamás he contemplado la brutalidad y la ferocidad con que el ejército expedicionario de África desarrolla sus operaciones. Por ello desaconsejo el envío de tropas regulares alemanas a España, porque ante tal salvajismo, los soldados alemanes se desmoralizarían” En este modesto trabajo no voy a incluir las provincias que sí tuvieron oportunidad de organizarse y oponer resistencia a los fascistas, para evitar comentarios del estilo de: “fueron represalias contra los abusos cometidos por las checas20 que organizaron los rojos”, y aunque hay ciudades que solo estuvieron resistiendo unos días, no las incluiré en este documento, para desmontar fehacientemente la falacia antes descrita, no hay “checas de rojos” ni nada que se le parezca en las ciudades relatadas hasta ahora, ni las habrá en las que continuo relatando. Si hubo algunas el Gobierno de la República las condenó y persiguió.
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1 f. Comité de policía secreta en la URSS.

2 f. Organismo semejante que ha funcionado en otros países y que no respetaba los derechos humanos.

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De Sevilla donde dejamos a Queipo de Llano, pasamos a otra provincia donde siguió con el genocidio premeditado a sangre fría, estamos en Granada donde después de unos días de dudas y desconcierto es tomada por los fascista el día 20 de Julio, la masacre que se produce en esta provincia es la mayor de todas las relatadas hasta ahora, Remigio Huertas nos dice una cifra espeluznante; 10.000 asesinados, pero la SBHAC nos aporta la cifra de 12.450, estamos hablando de cifras provisionales hasta un estudio más exhaustivo y definitivo si esto es posible, que lo dudo, nos dice Remigio Huertas que la mayoría de estos asesinatos corresponden a jornaleros y obreros humildes aunque no falten personajes y cargos más relevantes como Federico García Lorca, asesinado el 18 de Agosto de 1936.

República, guerra civil y represión en Granada.
Remigio Huertas| Sábado, 12/04/2008 en: www.estrecho.indymedia.org REPRESIÓN EN GRANADA — 10.000 ASESINADOS El 8 de marzo de 1936 se produjo un gigantesco mitin en el granadino estadio de Los Cármenes que terminó en manifestación. Al día siguiente un grupo de pistoleros falangistas disparó contra una reunión de familias trabajadoras en la céntrica Plaza del Campillo y como respuesta se organizó una huelga general para el día 10, que si en principio se pretendía fuera una pacífica demostración de fuerza, pronto dio lugar a nuevos incidentes violentos, sucediéndose los ataques contra edificios vinculados a la derecha local (1) y a la Iglesia, algunos de los cuales quedaron calcinados completamente. Volvieron a producirse los tiroteos en las calles de Granada efectuados por parte de las derechas, desde las azoteas de las viviendas de los barrios acomodados, caldeando aún más los ánimos. Estos sucesos fueron los más graves que se vivieron en el país por aquellos días y a consecuencia de los cuales el gobernador civil fue destituido el 19 de marzo. En una atmósfera de exacerbado odio de clases se llegó a julio de 1936. En la tarde del 20 de julio, tras superar una primera indecisión, las fuerzas militares salieron a la calle y con el apoyo del resto de cuerpos armados y de civiles falangistas controlaron rápidamente el centro de la ciudad. La población obrera, que insistentemente había estado solicitando armas los días anteriores sin obtenerlas, no tuvo más remedio que protegerse en el barrio del Albaicín, donde resistieron durante dos días con pocas armas de fuego al armamento pesado de los militares sublevados, quienes utilizaron bombardeos aéreos y baterías emplazadas en la Alhambra para sofocar esta resistencia. La mayoría de los hombres pudieron huir por las cercanas montañas de Sierra Nevada hasta alcanzar la cercana línea del frente, mientras que las mujeres, los niños y los ancianos hubieron de sufrir la primera de las grandes represiones masivas que vendrían a continuación. Una vez controlada la situación, desde el primer momento, las nuevas autoridades convirtieron el catolicismo en uno de sus estandartes ideológicos, poniendo en marcha todo un programa de re- cristianización de la ciudad, comparando la victoria de los militares con la Toma de Granada en 1492 por parte de los Reyes Católicos. Procesiones, misas multitudinarias y otros actos religiosos se sucedieron sin descanso, elaborándose un plan de reconstrucción de los templos y cruces destruidos por los disturbios del periodo republicano,
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para lo cual fueron utilizados grupos de presos. Todo esto era interpretado como un claro síntoma de que la ciudad vivía un renacimiento cultural tras un periodo de “barbarie roja”: “Hay que redimir al Albaicín del marxismo sin Dios y de su obra nefasta, que suplantó en él todo espíritu y un olvido total de las más elevadas aspiraciones del alma. Hay que desintoxicarle del veneno durante tantos años ingerido, como fruto de un comunismo descabellado, estúpido y destructor. Hay que elevarle cultural, moral y religiosamente.”(2) Paralelamente, desde los comienzos del mismo día 20 de julio, se fue produciendo una clausura de periódicos de izquierda, locales de partidos políticos y sindicatos. A este respecto se hace alusión expresa en los bandos de guerra, mediante los cuales la ciudad quedó sometida a fuero militar desde el momento de la sublevación. El segundo bando militar que fue proclamado el 22 de julio de 1936 y publicado por el diario Ideal anunciaba entre sus artículos: “Artículo 4º: Quedan terminantemente prohibidos los grupos de más de tres personas, que serán disueltos por la Fuerza Pública sin previo aviso. (…) Artículo 6º: Queda abolido el derecho a huelga y serán pasados por las armas los comités.”(3) Habiendo triunfado en ella la sublevación militar, la ciudad de Granada quedó aislada del resto de la zona nacional. Tras la ocupación militar de su casco urbano, la aplicación del terror como instrumento táctico de guerra fue sistemática: se cuentan por miles los detenidos los primeros meses en una ciudad que por entonces contaba con menos de 150.000 habitantes.
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La precariedad defensiva de la guarnición, el temor a que las milicias obreras y campesinas penetrasen en la ciudad, los continuos bombardeos a los que fue sometida por la aviación republicana en julio y agosto y sin duda el clima de violencia acumulado en los años anteriores, determinaron el inicio de los asesinatos y los fusilamientos en masa entre la población retenida en la cárcel provincial. Un elemento fundamental, presente en la mentalidad represiva de las autoridades que asumieron el poder directa o indirectamente en aquellos momentos en Granada, fue la voluntad de aniquilación física de todos aquellos que encarnaban ideologías o principios políticos contrarios a la sublevación militar. Esta represión cruenta se prolongó a lo largo de los primeros seis meses de contienda. El procedimiento más generalizado fueron las “sacas” de presos y su ajusticiamiento en los paredones del cementerio. Existieron para tal fin listas confeccionadas en el gobierno civil, pero también actuaron con total impunidad grupos de incontrolados o “escuadras de la muerte” (5) a quienes se les imputa el asesinato de muchas personas aquellos meses en Granada. El fortalecimiento de la guarnición granadina y el progresivo avance de la guerra hicieron innecesario perpetuar una represión tan dura y motivaron que se frenaran los fusilamientos indiscriminados.

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Todos estos sucesos incluso motivaron las protestas del Arzobispo de Granada, Agustín Parrado, que llegó a enfrentarse con el gobernador militar de Granada, el militar falangista Valdés Guzmán. Los principales destinatarios de tanta represión fueron destacados miembros de la élite política local y personalidades de gran significación en la vida pública granadina (6), pero sobre todo militantes de base y un gran número de afiliados ugetistas y anarcosindicalistas que se habían significado en la lucha sindical durante los años anteriores, tanto en el campo como en la ciudad. Merecería la pena realizar un estudio pormenorizado de la sustitución de las elites granadinas que se produjo como consecuencia de esta cruenta represión, pues de un acontecimiento social de tal magnitud se deriva en gran medida la estructura de la sociedad granadina actual. El estudio de la represión nacional no puede circunscribirse exclusivamente al marco cronológico de la contienda puesto que una vez finalizada la misma, y al menos durante los seis primeros años de posguerra, los fusilamientos continuaron. Se puede afirmar que la mayoría de los represaliados tenían una extracción social obrera y campesina. Los Consejos de Guerra militares condenaron principalmente por las responsabilidades contraídas o las actuaciones realizadas durante la guerra, pero en sus penas pesaron decisivamente los antecedentes políticos o sindicales de las personas juzgadas. Sobre este punto reproduzco el testimonio de Antonio Quitian, cura obrero, acerca de un superviviente de esta época que él conoció y que nos da una muestra del perfil selectivo de una represión que tenía como claro objetivo aniquilar la organización de los trabajadores: “El compañero de trabajo era un hombre de cierta cultura y facilidad de palabra. Entre otras cosas me contó que estuvo a punto de ser fusilado tras la Guerra Civil. Había sido sargento en la zona roja. Estuvo en la cárcel en espera de su juicio. Su familia conocía a un capitán que le aconsejó que en el juicio no se defendiera con muchas razones, sino que más bien apareciera como tonto. La razón no era otra sino que la represión de la posguerra pretendía eliminar a las personas más capacitadas del mundo obrero.” (7) No podemos por tanto pasar por alto que una de las consecuencias más profundas de la represión franquista en el seno de la clase trabajadora granadina, fue la de transmitir de un modo claro y contundente que no se debía repetir jamás un cuestionamiento del orden social en la escala masiva y con el grado de organización con que se produjo durante la década de los años treinta. Generaciones enteras han quedado marcadas a través del miedo y el rechazo a la política por esta dura lección que supuso la victoria del bando nacional en la guerra civil. En suma, las prácticas represivas del nuevo régimen recién instalado provocaron en la población granadina un saldo aproximado de 10.000 víctimas mortales, además de los encarcelados y varios miles de combatientes huidos en las sierras o exiliados en el extranjero.

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NOTAS
1- Así sucedió con el teatro Isabel la Católica y con el diario Ideal, perteneciente a la Editorial Católica y portavoz de la derecha local. 2- Cita del arzobispo Agustín Parrado, en Juan Manuel Barrios, óp. cit. 3- Gil Bracero, Rafael: “Autoridades nacionales y barricadas en el Albaicín”, en La guerra civil en Andalucía Oriental, 1936-1939, VV.AA, Ideal y Diputación de Granada, Granada, 1987. p.116. 4- Deducimos este dato de la información proporcionada por Ferrer Rodríguez, Amparo y González Ferrer, Amparo en su artículo “Evolución demográfica y socio profesional de la ciudad de Granada (siglos XVI-XX)” en Demófilo. Revista de cultura tradicional de Andalucía, núm. 35 (2000) pp. 16-43. Los datos que nos aportan correspondientes a 1930 son de 117.577 personas y los de 1940 son de 152.006. 5- También conocidas popularmente como “bandas negras” estaban formadas por falangistas, guardias de asalto, policías, guardias civiles y elementos radicalizados de la derecha local. 6- Citamos entre ellos a Manuel Fernández Montesinos, alcalde socialista y cuñado de Federico García Lorca, junto a la casi totalidad de los concejales del Ayuntamiento del Frente Popular, entre ellos Constantino Ruiz Carnero, director del principal diario de izquierdas El Defensor de Granada, al presidente de la Diputación, Virgilio Castilla Carmona y al rector de la Universidad de Granada y catedrático de árabe, Salvador Vila Hernández 7- Quitián, A, óp. Cita, pp. 46-47.

******************* Espeluznante Granada, pero debo continuar con el trabajo de demostrar que aquello fue un holocausto en toda regla. Nos situamos en Córdoba donde pasa algo parecido, mientras la provincia se mantiene fiel a la República, su capital cae en manos de los fascistas

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CÓRDOBA
El golpe de Estado
El 18 de julio se produce en muchos puntos de España el golpe de Estado militar dirigido por el general Mola. Ese mismo día, el coronel Ciriaco Cascajo, gobernador militar de la provincia y jefe del Regimiento de Artillería Pesada nº1 en Córdoba, recibe desde Sevilla la orden de Queipo de Llano de declarar el estado de guerra. Se cree, sin embargo, que esta orden no le pilla de sorpresa y que ya antes de las elecciones de febrero circulaban por algunos círculos cordobeses directrices de José Calvo Sotelo (líder derechista), traídas de Madrid por José Cruz Conde, antiguo militar y alcalde de Córdoba durante la soberanía de Primo de Rivera, y comunicadas en reuniones privadas con representantes del Ejército (el propio Cascajo) y de la Guardia Civil. En Córdoba recibe el impulso de la burguesía agraria: grandes terratenientes afincados en la capital que el 18 de julio acuden al cuartel de artillería y a los que se unen grandes arrendatarios, administradores de fincas y profesionales pertenecientes a familias latifundistas. También se sitúan del lado de los sublevados el Círculo de Labradores, la Cámara Agrícola y otras organizaciones patronales que temen la Reforma Agraria emprendida por el gobierno de la República. Además de la burguesía agraria, también se unen a los sublevados una importante representación de la élite industrial y comercial cordobesa proveniente del Círculo Mercantil, la Cámara de Comercio e Industria y el Círculo de la Amistad. Dentro del Ejército, el principal comprometido con el golpe era el cuartel de Artillería con el coronel Cascajo al frente, aunque en la provincia es la Guardia Civil la principal fuerza golpista. A las 4 de la tarde del mismo 18 de julio se proclama el bando de guerra, que firma el propio Cascajo, y la fuerza conformada en el cuartel de Artillería por más de 200 hombres parte hacia el Gobierno Civil, situado en la avenida Gran Capitán, frente a la antigua plaza de Toros. Se destituye a varios mandos de la Guardia Civil cuyo apoyo no estaba asegurado y se coloca a Luis Zurdo al frente del cuartel de la Victoria, garantizando el apoyo de la Guardia Civil. Al mismo tiempo, más de un centenar de derechistas concentrados en el cuartel de Artillería reciben armas y forman un escuadrón paramilitar de apoyo. Parece admitido que el gobernador Rodríguez de León estaba dispuesto a entregar el Gobierno a los insurrectos pero la firme decisión de varios personajes, entre los que se encuentran el alcalde Manuel Sánchez Badajoz, los diputados Vicente Martín Romera y Manuel Castro Molina y el presidente de la Diputación Provincial José Guerra Lozano lo evita, formando una guardia comandada por el capitán Manuel Tarazona Amaya. El asalto se prolongó hasta las nueve de la noche, cuando los cañones del regimiento de Artillería ponen fin a la resistencia. Salvo el gobernador civil, que se había mostrado colaborativo, el resto de dirigentes de la resistencia fueron apresados y serían posteriormente fusilados (sólo Manuel Castro Molina lograría escapar a la zona republicana). Antes de las doce de la noche los sublevados se hicieron con el control de las zonas más importantes de la ciudad, como la sede de Correos, la plaza de las Tendillas y el Ayuntamiento. La resistencia fue sofocada rápidamente con los incendios de las sedes de CNT y del PCE, quedando los actos de lucha

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obrera reducidos al asesinato de un abogado de la CEDA (José María Herrero) y a pequeños incendios en las iglesias de Santa Marina y San Agustín. Esa misma noche el coronel Cascajo, comandante de facto de la plaza, nombra a Salvador Muñoz Pérez nuevo alcalde, a Eduardo Quero presidente de la Diputación y a José Marín Alcázar gobernador civil. Se cortan los accesos a la capital, tanto por carretera como ferroviarios, interceptando en la Estación de los Cansinos a varios diputados malagueños que se dirigían a Málaga desde Madrid (Antonio Acuña y Luis Dorado) y que serían fusilados entre el 28 y el 30 de julio junto con los diputados cordobeses Antonio Bujalance y Bautista Garcés. La situación en la provincia se muestra favorable para los golpistas tras ser dadas las órdenes a los distintos cuarteles de la Guardia Civil en los pueblos. Algunas excepciones fueron el bastión anarquista de Bujalance (dónde la Guardia Civil se puso al servicio de las autoridades republicanas) junto con Cañete de las Torres, Valenzuela y Villa del Río); Nueva Carteya, cuyo alcalde se mantuvo fiel a la República; El Viso y Peñarroya-Pueblonuevo. En ésta última, gracias a la mediación del alcalde Fernando Carrión y el diputado socialista Eduardo Blanco se consiguió mantener la lealtad al Gobierno de la Guardia Civil de toda la comarca, que quedó concentrada en Peñarroya. Así, la mañana del 19 de julio la provincia de Córdoba se despertaba con 48 de los 75 municipios en manos del bando sublevado.

La respuesta republicana
Después del intento de golpe, en muchos pueblos se empiezan a conformar los llamados Comités de Defensa de la República, integrados por personas de izquierdas y que luchaban, de manera local, para recuperar las poblaciones tomadas por los sublevados. De esta forma, el mismo 19 de julio la masa obrera sofocó la sublevación en Almodóvar del Río y Montoro, y el día 20 milicianos llegados de Jaén, miembros de la CNT, y las JSU de Palma del Río liderados por el joven José España Algarrada forzaban la rendición de los sublevados atrincherados en el cuartel. En Baena los anarquistas, dirigidos por Joaquín Gómez Tienda "El Transío" se adueñaban de todo el pueblo. El 21 de julio vuelven a control republicano las localidades de Nueva Carteya (donde había llegado una columna procedente de Córdoba el día anterior), Santa Eufemia, Villaralto y Pedro Abad. El día 22 campesinos de Espejo y Castro del Río acaban de manera sangrienta con los derechistas, que también pierden Montoro (donde mueren más de 40 personas) y Villafranca de Córdoba. En Pedro Abad muere una decena de republicanos a manos de una columna llegada de Córdoba. La lucha se hacía cada vez más violenta: el 23 de julio el bando izquierdista se imponía en Posadas y Puente Genil con gran derramamiento de sangre, algo que sucedía también en Fernán Núñez. Durante los días siguientes volverían a control republicano las localidades de El Carpio, Fuente Palmera, Villanueva de Córdoba (todas el día 24), Torrecampo (el 25) y Pedroche (26). El día 27 los partidarios de la república, ayudados por una columna de mineros de Peñarroya, intentaban entrar en Hinojosa del Duque aunque la defensa logró sofocar el ataque gracias al auxilio de la Guardia Civil de Pozoblanco.

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Después de haberlos perdido el día 28, los republicanos vuelven a tomar Fuente Palmera (el día 29, con el joven José Bernete Aguayo "Chimeno" al frente) y Nueva Carteya (el día 30). Tras estas escaramuzas, organizadas siempre a nivel local por obreros de los mismos pueblos, la defensa cambia con la llegada de una columna de milicias y regulares bajo el mando del general Miaja. Esta columna llega a Montoro procedente del este el día 28, siendo su primer objetivo la rendición de Córdoba, que negocia el propio Miaja con el coronel Cascajo por teléfono mientras se suceden los bombardeos sobre la capital. Entre los hombres de Miaja se contaban varios diputados socialistas, estando entre ellos el cordobés Antonio Jaén Morente. Dada la dificultad en tomar la capital, Miaja se centra en los pueblos, comenzando por la zona norte y el Valle de los Pedroches donde recupera Añora (5 de agosto), Adamuz (10), Belalcázar (14), Alcaracejos, Villanueva del Duque, Hinojosa del Duque y Pozoblanco (todas el día 15), donde aún resistían numerosos derechistas y guardias civiles que serían enviados en dos trenes a Valencia, donde casi todos fueron fusilados. El 25 de agosto las tropas republicanas se hacen con el último reducto de los sublevados en los Pedroches al conquistar Dos Torres. El 20 de agosto el general Miaja planea un ataque por cinco frentes sobre Córdoba, que se encontraba desguarnecida. Sin embargo, el ataque fracasa y sólo una columna consigue acercarse a siete kilómetros de la capital por la carretera de Espejo pero es detenida por la aviación rebelde.

La zona sublevada
La actividad de los sublevados fue igualmente febril durante los primeros días, inmersos en pequeñas refriegas en casi todos los pueblos de la provincia, que tan pronto eran capturados como recuperados por los republicanos. El 25 de julio una de estas refriegas se vuelve especialmente sangrienta cuando el comandante Aguilar Galindo ordena una incursión en Fernán Núñez, donde levanta el asedio del cuartel y practica la primera gran matanza de la guerra en la provincia. Sucedería lo mismo el día siguiente en Villafranca de Córdoba, y el 28 en Baena, tras cuya captura por una columna al mando del coronel Sáenz de Buruaga, se producen los fusilamientos de centenares de campesinos en la plaza del pueblo (según fuentes, entre 700 y más de 1.700, incluso hasta 2.000; la cifra de 700 correspondería al número de plazas del nuevo orfanato, en una ciudad donde antes no había necesidad del mismo, y la más alta a fuentes del PCE). El 1 de agosto, una columna llegada de Sevilla ocupa Puente Genil y ejecuta a cerca de un millar de republicanos. Desde Córdoba se envían tropas que ocuparían Almodóvar del Río, Montalbán de Córdoba, Santaella y La Rambla; y otra tropa venida de Sevilla realizaría otra sangrienta incursión, esta vez en Palma del Río, tomada el 27 de agosto y donde fueron fusilados cerca de 300 campesinos. Varias fuentes **************************************

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Extraordinaria la resistencia cordobesa defendida por obreros y campesinos que dada la dificultad por defender los pueblos tomados por los fascistas no es óbice para que se estén fusilando a personas de ideología republicana, la sed de sangre es insaciable, tenemos datos dispares que oscilan entre las 700 del nuevo orfanato y las 2.000 del PCE, nos quedamos con las 1.700 fusilamientos que dan otras fuentes. Suma y sigue. Dejamos Andalucía para situarnos en Extremadura, en este apartado voy hacer una excepción con la regla que me impuse al realizar el trabajo, la regla es no tocar para nada las provincias que rechazaron el golpe militar fascista, la excepción será Badajoz, que aunque rechazó el golpe durante 26 días, concretamente entre el 18/07/1936 hasta el 14/08/1936, que entraron los fascistas, por los hechos tan graves que se produjeron, por la cantidad de víctimas que produjo no me quisiera saltar por nada del mundo esta ciudad, me he documentado en varias fuentes e irán apareciendo a medida que las vaya escribiendo, por otra parte esta región está compuesta por dos provincias, pero la de Cáceres no opuso prácticamente ninguna resistencia, fueron los falangistas los que tomaron el poder el mismo 18 de julio sembrando el terror desde ese mismo día. Es por lo tanto otra provincia sin checas ni nada parecido, incluyo el relato del historiador Julián Chaves Palacios y las cifras de fusilados son datos entresacados de la; Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores. Memoria Republicana. Veamos lo que nos depara Extremadura.

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CÁCERES
Julián Chaves Palacios - Historiador Estudio sobre la represión franquista en Cáceres. Se estima una cifra superior a unos 1.430 fusilados. RESISTENCIA ANTIFRANQUISTA La resistencia tuvo en Cáceres su primera manifestación en la tarde-noche del 18 de julio, cuando el diputado socialista Luis Romero Solano efectuó varias peticiones al Gobernador Civil Miguel Canales para que se entregasen armas al pueblo, a lo cual se negó el mencionado gobernador cumpliendo órdenes del gobierno central republicano. El día 19 se produjo un acto de resistencia importante materializado en el intento de asalto a la prisión provincial por parte de las Juventudes Socialistas, tras la sublevación militar en Cáceres y que sin embargo fueron rechazados por la Guardia Civil, produciéndose varios heridos en las filas de las juventudes que finalmente lograron huir. Por la tarde de aquel mismo día gran parte de los individuos partidarios del Frente Popular huyeron a las sierras próximas, mientras otros encabezados por el diputado socialista Luis Romero Solano, robaron dos vehículos con los que se trasladaron a localidades próximas como Malpartida de Cáceres, Arroyo de la Luz, Navas del Madroño y Garrovillas, a fin de publicar lo acontecido en Cáceres y formar en los pueblos grupos de resistentes. Finalmente, Luis Romero Solano llegó a la provincia de Badajoz, que se encontraba en tierras gubernamentales. De cualquier forma, la actitud de este diputado socialista queda patente en el hecho de que fuese requerida su presencia por el Juzgado Militar de Instrucción, con plaza en Cáceres, “por excitación a la rebelión” y “rebelión militar y desórdenes públicos”. Hubo otros dirigentes como Máximo Calvo y Martínez Cartón que, tras pasar varios días escondidos en las proximidades de la ciudad emprendieron, finalmente, la marcha hacia la provincia de Badajoz. Otro hecho enormemente significativo aconteció en la jornada siguiente, el 20 de julio de 1936, y fue el seguimiento de la Huelga General decretada por las asociaciones izquierdistas con sede en Madrid para los territorios en que había tenido éxito la sublevación militar. El primer sector afectado por dicha huelga fue el sector de ferroviarios que tuvo sus dos focos más importantes en la estación Arroyo-Malpartida donde se formó un comité de huelga integrado por los siguientes individuos: Román Hernández Álvarez, Florentino Maeztu Sánchez, Luis Francisco Ibáñez Rivas, Cayetano Redondo Fernández y Manuel Serrano Plata. Pero el día 21 se producía una detención de huelguistas en dicha estación. En Cáceres capital, el segundo gran foco de la huelga de ferroviarios, también se produjo el conflicto, teniéndose que hacer cargo de la situación, por orden directa del Gobernador Civil, el Teniente del Regimiento Argel Leoncio Fernández Vicario, quien una vez tomada la estación cacereña se hizo cargo de las dependencias telegráficas de dicha estación. Por último en la mañana del día 24 los ferroviarios se encontraban ya trabajando,

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tras una negociación para que se readmitiese a los huelguistas; posteriormente se liberó al comité de huelga, aunque más tarde volvieron a ser detenidos y algunos de ellos fusilados. Otro de los focos donde se siguió la huelga fue en el de los albañiles municipales, con una duración de varios días, entre los cuales se produjo posteriormente alguna destitución El último sector en que prendió la huelga fue en el de los mineros de Aldea Moret, quienes, con su alcalde pedáneo Florentino Muñoz Domínguez y el dirigente de las Juventudes Socialistas Juan Pérez Ceballos a la cabeza, mantuvieron varios días de huelga A pesar de todo, el Gobernador Civil pretendía dar una imagen de aparente tranquilidad con sus constantes apariciones en público que no se correspondía con la realidad, primero por las huelgas anteriormente mencionadas y por los paseos y fusilamientos que comenzaron a producirse casi desde el primer momento de la sublevación: Otro problema de relativa importancia tuvo que ver con la publicación misma del B.O.P. debido a que los antiguos encargados de esta tarea se encontraban encarcelados, fruto de lo cual se decidió llevarlos escoltados hasta la sede de la Diputación para que imprimiesen el B.O.P., que no terminó saliendo hasta el día 23. Fue éste el primer B.O.P. que aparecía en la provincia desde la sublevación debido a que dichos encargados aprovecharon un descuido para huir, siendo, en nuestra opinión, los mismos operarios del «Extremadura» quienes se encargarían de poner en marcha el B.O.P., al menos en un primer momento. Creemos que esto puede ser así debido a que no había otro personal cualificado que pudiese imprimirlo, pero, en cualquier caso, se trata de una mera especulación. Entrado ya el mes de agosto nos encontramos con diversas actividades antifranquistas en la capital cacereña. Quizás la más importante fuera el reparto, el 4 de agosto y los días previos, de una serie de boletines de Guerra, editados por el Partido Comunista de Cáceres, hecho que determinó el registro de la sede del P.C.E. También se tiene conocimiento del desarrollo de ciertos bombardeos aislados, como del que se informa el 29 de octubre en «El Socialista», y la aparición en el B.O.P. de 1 de septiembre de instrucciones para actuar en caso de bombardeo que hacen pensar que, aunque fuesen pocos, sí se debió producir alguno. Luego, entrado ya el mes de agosto las actuaciones de resistencia tendieron a remitir, lo cual explica la aparición de un bando firmado por la Comandancia Militar de Cáceres, en virtud del cual, y debido al estado de tranquilidad relativa existente en la provincia, se permitía regresar en un plazo aproximado de 72 horas a todos los que hayan permanecido huidos por sus ideas políticas Por otra parte, como era de esperar, los que regresaron fueron encarcelados y muchos de ellos fusilados o paseados. De ello podemos deducir que el grado de tranquilidad que se respiraba no debía ser tal como se presuponía o se pretendía hacer ver, pues se habían tratado de silenciar unos actos de resistencia que, si bien no resultaron trascendentales para el resultado de la contienda, al menos sí fueron significativos. Y a ello debería sumarse el caso omiso de los militantes falangistas, quienes con el apoyo soterrado de las autoridades continuaron con sus actividades de «limpieza». Otra cuestión que no debe pasarse por alto es la referida al cambio de bando por parte de algunos militares como el del soldado Mariano Romero Cano, a quien se declaraba desertor y se daban quince días como máximo para presentarse en el cuartel del Regimiento Argel, siendo declarado rebelde en el caso de que no se presentase.
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En esta misma situación aparece el Cabo de Infantería Francisco Jimeno Tomás, quien fue declarado así mismo desertor y se le dieron unos días de plazo en el Regimiento Argel, sin que ninguno de los dos volviese a aparecer. Todo ello nos hace suponer que, posiblemente por sus ideales y sabiendo lo que les podría suceder permaneciendo en el bando sublevado, decidieron pasarse al bando gubernamental.

CONCLUSIONES
A pesar del rápido triunfo que obtuvo la sublevación militar en la capital de la provincia cacereña se produjeron una serie de actos de resistencia, caso del intento de toma de la prisión, la huelga general decretada el 20 de julio, etc., que denotan que la población cacereña no acató de buen grado el dominio por parte de los militares sublevados. Y que a pesar de que terminaron fracasando estos actos de resistencia, no fue debido a la falta de tenacidad de sus protagonistas sino porque, una vez producida la sublevación y con los militares ya en la calle, era prácticamente imposible hacerla retroceder.

********************* Y lo más triste, son los 1.430 fusilados, que sin apenas poner resistencia son asesinados, estos hechos y los de Badajoz, se conocen en la zona republicana, dando lugar a las temibles venganzas y represalias, esto se pudiera haber evitado si los vencedores hubiesen tenido un poco de caridad cristiana— de la que tanto alardean en sus proclamas— con los vencidos, en lugar de eso hay un ensañamiento fuera de lo común, y que decir de las trampas tendidas a la población civil diciendo que pueden volver a sus hogares, por conocimiento personal este ensañamiento es en todos los lugares igual, soy de un pueblo de Castilla la Mancha muy cerca de Talavera de la Reina, con una población en el año 36 de unos 3.000 habitantes, siempre ha estado gobernado por ideologías conservadoras, excepto el periodo comprendido entre el 18/07/1936 y el 18/09/1936, que entraron las fuerzas fascistas asesinando a 76 personas republicanas, entre ellos 4 niños, 7 mujeres, una de ellas embarazada, un joven disminuido psíquico, en fin un genocidio en toda regla, mi madre nunca pudo asimilar tanto odio y ganas de venganza ciega, nunca lo comprendió, porque lo asesinados no habían cometido ningún crimen, solo eran republicanos y casi todos sin ninguna adscripción a un partido en concreto.

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BADAJOZ
Extracto del famoso artículo de Jay Allen sobre los sucesos de Badajoz: «Slaughter of 4,000 at Badajoz, City of horrors» "Esta es la historia más dolorosa que me ha tocado escribir. La escribo a las cuatro de la madrugada, enfermo de cuerpo y alma, en el hediondo patio de la Pensión Central, en una de las tortuosas calles blancas de esta empinada ciudad fortificada. Nunca más encontraré la Pensión Central y nunca querré hacerlo. Vengo de Badajoz, a algunas millas de aquí, en España. Subí a la azotea para mirar atrás. Vi fuego. Están quemando cuerpos. Cuatro mil hombres y mujeres han muerto en Badajoz desde que la legión y los moros del rebelde Francisco Franco treparan por encima de los cuerpos de sus propios muertos para escalar las murallas tantas veces empapadas de sangre. Intenté dormir. Pero no se puede dormir en una sucia e incómoda cama en una habitación que está a una temperatura similar a la de un baño turco, donde los mosquitos y los chinches te atormentan igual que los recuerdos de lo que has visto, con el olor a sangre en tu propio cabello y una mujer sollozando en la habitación de al lado" "Miles fueron asesinados sanguinariamente después de la caída de la ciudad desde entonces de 50 a 100 personas eran ejecutadas cada día. Los moros y legionarios están saqueando. Pero lo más negro de todo: la "policía internacional" portuguesa está devolviendo gran número de gente y cientos de refugiados republicanos hacia una muerte certera por las descargas de las cuadrillas rebeldes. Aquí [en la plaza de la catedral] ayer hubo un ceremonial y simbólico tiroteo. Siete líderes republicanos del Frente Popular fueron fusilados ante 3.000 personas. Todas las demás tiendas parecían haber sido destruidas. Los conquistadores saquearon según llegaron. Toda esta semana los portugueses han comprado relojes y joyería en Badajoz prácticamente por nada, los que buscaron refugio en la torre de Espantaperros [torre medieval de Badajoz] fueron quemados y fusilados." "De pronto vimos a dos falangistas detener a un muchacho vestido con ropa de trabajo. Mientras le agarran, un tercero le echa atrás la camisa; descubriendo su hombro derecho se podían ver las señales negras y azules de la culata del rifle. Aún después de una semana se sigue viendo. El informe era desfavorable. A la plaza de toros fui con él. Fuimos entre vallas al ruedo en cuestión. Esta noche llegará el pienso para el "show" de mañana. Filas de hombres, brazos en aire. Eran jóvenes, en su mayoría campesinos, mecánicos con monos. Están en capilla. A las cuatro de la mañana les vuelven a llevar al ruedo por la puerta por donde se inicia el "paseíllo". Hay ametralladoras esperándoles. Después de la primera noche se creía que la sangre llegaba a un palmo por encima del suelo. No lo dudo, 1.800 hombres — había mujeres también— fueron abatidos allí en doce horas. Hay más sangre de la que uno pueda imaginar en 1.800 cuerpos." "Volvimos al pueblo pasando por la magnífica escuela e instituto sanitario de la República. Los hombres que los construyeron están muertos, fusilados como “negros” porque trataron de defenderlos. Pasamos una esquina, “hasta ayer había aquí un gran charco de sangre renegrida”, —dijeron mis amigos—.
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“Todos los militares leales a la República fueron ejecutados aquí, y sus cuerpos se dejaron durante días a modo de ejemplo. Les dijeron que salieran, así pues, dejaron sus casas precipitadamente para felicitar a los conquistadores y fueron fusilados allí mismo, y sus casas saqueadas. Los moros no tenían favoritos." Chicago Tribune, 30 de agosto de 1936

RESPONSABLES En el momento de producirse las ejecuciones masivas, los máximos responsables militares de las mismas fueron:

• •

Juan Yagüe, teniente coronel al mando de la columna que tomó la ciudad y ordenó los fusilamientos. Máximo responsable del cuerpo que llevó a cabo el avance sublevado desde el sur de España. Antonio Castejón, comandante de Infantería, involucrado en matanzas similares en Zafra, Almendralejo y Mérida. Carlos Asensio, teniente coronel de las Fuerzas Regulares Indígenas de Tetuán, que participó en la toma de Badajoz, Talavera de la Reina, Maqueda, Escalonilla, Torrijos y Toledo.

GENOCIDIO La victoria final en la Guerra Civil Española del bando sublevado y la desaparición de todos los archivos municipales y provinciales relacionados con los sucesos de Badajoz han hecho que estos jamás hayan sido llevados ante un tribunal. En la época en que se desarrollan estos hechos la justicia internacional se regía por el Derecho penal internacional. No es hasta después de la Segunda Guerra Mundial, con la Carta de Londres, cuando se crea un tribunal internacional, el Tribunal de Núremberg, en 1945 para juzgar los delitos cometidos por el régimen Nazi, tipificando delitos hasta entonces no definidos: 1. Crímenes de guerra, la existencia de asesinatos, torturas y violaciones, hechos contrarios a las Leyes de la Guerra. 2. Crímenes contra la humanidad, cuando se enfrentaba el exterminio y la muerte en masa. 3. Genocidio, cuando se daba muerte a todo un grupo étnico determinado. 4. Guerra de agresión, sobre la base de una premeditación para alterar la paz y entendida como el proceso para atentar contra la seguridad interior de un Estado soberano. La ONU, a la que se impidió su acceso a España tras la guerra, definió a través de su Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948, los actos que son constitutivos del delito de genocidio, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso.
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En 2004, la organización de derechos humanos Equipo Nizkor presentó un informe con el título "La cuestión de la impunidad en España y los crímenes franquistas", siendo el primer estudio sobre estos crímenes desde la perspectiva del Derecho Internacional, aludiendo en uno de sus apartados al exterminio de Badajoz como crímenes contra la humanidad en virtud del Estatuto de Núremberg. El 18 de julio de 2005, Amnistía Internacional, tras tres años de trabajos, presentó su informe «España: poner fin al silencio y a la injusticia. La deuda pendiente con las víctimas de la guerra civil española y del régimen franquista», donde tipifica la masacre de Badajoz de acuerdo a las convenciones de la ONU sobre genocidio. En 2006, el PSOE de Badajoz denunció como genocidio los hechos ocurridos en la ciudad en 1936.

VERSIONES
Según la Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores en sus páginas sobre Memoria Republicana, el periodista norteamericano Jay Allen dijo que hubo 1.800 ejecuciones, César M. Lorenzo aproximadamente mil quinientas, Manuel Tuñón de Lara mil doscientas antes del 15 de agosto, Ricardo Sanz más de tres mil y James Cleugh dos mil. Y el filósofo cristiano Jacques Maritain protestó contra el crimen de «cientos de hombres». Julián Zugazagoitia relata que; "(…) cientos de prisioneros fueron llevados a la plaza de toros donde, atraillados como perros de caza, eran empujados al ruedo para blanco de las ametralladoras que, bien emplazadas, los destruían con ráfagas implacables". La magnitud de la matanza se trasluce, en mayores proporciones, en la respuesta que el general sublevado Juan Yagüe le dio al periodista John T. Whitaker, del New York Herald: “Por supuesto que los matamos. ¿Qué esperaba usted? ¿Qué iba a llevar cuatro mil prisioneros rojos conmigo, teniendo mi columna que avanzar contrarreloj? ¿O iba a soltarlos en la retaguardia y dejar que Badajoz fuera roja otra vez”? Hugh Thomas, que estudió el caso en 1959, dice que los legionarios mataron a todo el que llevaba armas, incluidos unos milicianos que se habían refugiado en el altar mayor de la catedral, y que Badajoz quedó sembrado de cadáveres (aunque dice que posiblemente fueran menos de los 1.800 de los que habla Jay Allen). Dice que la plaza de toros se convirtió en campo de concentración, pero pone en duda la versión de la matanza en la misma. El 27 de octubre de 1936, en La Voz, de Madrid, se publicó una versión completamente falsa de esta matanza, en la que se acusaba a Yagüe de haber organizado una fiesta en la que se había fusilado a los prisioneros ante la flor y nata de la sociedad de Badajoz, y que tuvo efectos desastrosos, pues provocó represalias en Madrid. (Historia de la Guerra Civil Española. Hugh Thomas. Libro II, capítulo 22. Nota 7. ISBN 84226-0874-X)
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Una versión de la matanza de la plaza de toros que se pone en duda en la Historia de la Guerra Civil Española de Hugh Thomas citada anteriormente se puede ver en las páginas web de la Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores en Memoria Republicana, otra en las de CENIT (Portavoz de la regional exterior de la CNT-AIT) y otra más en una entrevista al historiador Francisco Sánchez Ruano. Francisco Pilo Ortiz, historiador pacense, que escribió en 2001 dos libros sobre este tema (Ellos lo vivieron. Sucesos en Badajoz durante los meses de julio y agosto de 1936, narrados por personas que los presenciaron y La represión en Badajoz), continuación del anterior pone en duda tanto la presencia de Jay Allen en Badajoz como el número de ejecuciones que éste refiere, en contra de la opinión mayoritaria defendida, entre otros, por Paul Preston . Uno de los estudios más exhaustivos y documentados sobre la matanza es el realizado por el historiador Francisco Espinosa, quien, en su libro La columna de la muerte (2003), constata que las personas asesinadas podrían ser más de 3.800, para la plaza. Los estudios sobre la represión franquista en Badajoz estaban muy fragmentados y además son de muy costosa elaboración, se contabilizaron antes del 2001 ya 6.446 víctimas del franquismo. Las últimas publicaciones de Espinosa ("La columna de la muerte”, diciembre 2004) apuntan a más de 12.000 ejecuciones para toda la provincia. La represión republicana en la provincia de Badajoz estaba contabilizada en la "Causa General" en 1.416 personas. Nuevos estudios ofrecen cifras mucho menores al descubrir que en muchos pueblos no hubo ninguna víctima hasta la llegada de los rebeldes. Encontrándonos con paradojas de lugares donde las víctimas se contabilizaron al revés. Queda pendiente de confirmar. La actuación del célebre, teniente coronel Yagüe, en las matanzas de la plaza de toros de Badajoz. A primeras horas de la mañana del día 15 de agosto de 1936, se emplazaron ametralladoras en las contrabarreras del toril que abrieron fuego sobre la multitud de hombres y mujeres de izquierdas allí concentrados: republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas y simples hombres de campo, jornaleros, campesinos y demás paisanos fueron cayendo tronchados por el fuego de las ametralladoras. Según el testimonio de Justo Vila Izquierdo: “Hubo moros y falangistas que bajaron a la arena para jalear a los prisioneros, como si de reses bravas se tratase. Las bayonetas, a modo de estoque, eran clavadas en los cuerpos indefensos de los campesinos con el beneplácito de jefes, oficiales y suboficiales. Luego abrían fuego las ametralladoras; los cuerpos eran retirados en camionetas y carretas y el ruedo comenzaba a llenarse de nuevo. Se calcula que murieron en los primeros días, entre combate y represión, más de 9.000 personas en Badajoz. De éstas, más de 4.000 perecieron en las tristemente famosas matanzas de la plaza de Badajoz”...

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******************************** Ilustrativo, ¿verdad?, he incluido las cifras de la represión republicana por el solo hecho de que habían estado gobernando durante 26 días, de las cifras sobre la represión fascista no sé cuál quedarme, desecho la de Manuel Tuñón de Lara, 1.200 por ridícula, las 12.000 de Espinosa por exagerada y me quedo con sus 3.800 para la plaza, ignoro las 2.000 de Paul Preston, elijo las de Justo Vila Izquierdo, 9.000 para toda la provincia de Badajoz en solo lo referente a la represión. Esto no invalida los estudios que se siguen realizando para completar la cifra exacta, muy difícil por otra parte porque no habrá registro de muchas de ellas, solo nos quedará los testimonios orales. Aunque Justo Vila ha sido denunciado por hacerse eco de ellos. Existe una leyenda popular que no se ha podido confirmar y es que el torero Manolete en sus noches de juerga con sus amigos falangistas se divertía toreando “rojos” en la Plaza de toros de Badajoz, esta historia ha llegado hasta nuestros días pero los aficionados al toro la desmienten siempre, como dicen en mi pueblo, “Cuando el rio suena agua lleva”. Doy paso a una nueva región donde si triunfa el golpe, aunque hoy día se le llama Castilla León en la época que relato se la llamaba Castilla la Vieja, la separo de León y empiezo por ella.

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CASTILLA LA VIEJA
Existen pocos trabajos sobre esta región, ante la dificultad de ir provincia por provincia inserto un informe para las Diligencias Previas 399/2006-E del Juzgado Central de Instrucción nº5, donde nos aporta cifras más fiables que las que nos dice el general Ramón Salas Almazán, de este militar se han tomado hasta la fecha las cifras de muchas provincias hasta que más recientemente los historiadores e investigadores las están rebatiendo todas por imparciales y tendenciosas. Francisco Espinosa Maestre en su informe nos aporta cifras totales de la represión unas 129.000 víctimas, se refiere a todo el territorio español y durante un periodo dilatado de tiempo, mi trabajo es menos ambicioso y más modesto, me refiero solo a las zonas afectas desde el primer día y que no hubo oposición al mismo para desmontar la tesis de que la represión fue fruto de la legítima defensa que argumentan algunos, aunque respeto el texto íntegro del informe los datos de la represión los circunscribo a las provincias afectas. Muchas de las cifras que aporta este informe son iguales o parecidas a las que yo aporto, unas porque beben de las mismas fuentes, otras porque yo las he tomado de la página Web que Francisco Espinosa dirige con tanto acierto. ***************************

Informe sobre la represión franquista
Estado de la cuestión - Diligencias Previas 399/2006-E del Juzgado
Central de Instrucción nº5

Francisco Espinosa Maestre21
“¡Esto se acaba! Lo que más durará son diez días. Para esa fecha es preciso que hayas acabado con todos los pistoleros y comunistas de esa ciudad”. Mensaje de Queipo de Llano a López-Pinto, máxima autoridad golpista en Cádiz, 4 de agosto de 1936. Este informe se ha hecho a petición de la dirección jurídica dentro de las Diligencias Previas 399/2006-E que se siguen en el Juzgado Central de Instrucción nº 5. Su objetivo es proporcionar un resumen general del estado actual de los estudios e investigaciones sobre la represión franquista. No obstante, también se ofrece información (datos y bibliografía) sobre la que tuvo lugar en zona republicana. Para la investigación y para los familiares existe una diferencia fundamental entre ambas: recién acabada la guerra civil el Fiscal General del Estado abrió una espectacular y
Historiador y Doctor en Historia. Actualmente es director científico del proyecto TODOS LOS NOMBRES (http://www.todoslosnombres.org/que intenta recuperar la identidad de todas las personas represaliadas por el franquismo en el ámbito andaluz y extremeño. Es autor de numerosos trabajos de investigación sobre la República, la guerra civil y la represión franquista en el suroeste y sobre su memoria e investigación posterior. 79
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minuciosa investigación de carácter judicial a escala nacional, denominada Causa General, que analizó lo ocurrido en cada localidad (desde febrero del 36 —a veces desde octubre de 1934 —hasta la fecha de ocupación) y documentó lo ocurrido a cada una de las víctimas del llamado terror rojo. Este proceso, que llevó varios años y en el que colaboraron diferentes instancias administrativas, dio lugar a un importante fondo documental de más de mil quinientos legajos conservados actualmente en la Sección de Fondos Contemporáneos del Archivo Histórico Nacional. En su momento tuvo cuatro finalidades: informativa, represiva, reparadora y legitimadora, que no requieren mucha explicación, ya que aparte del objetivo principal de saber qué había pasado, la información se utilizó para profundizar más en la represión, para compensar a las víctimas y, en última instancia, para socavar la memoria de la República y justificar el golpe militar y la dictadura. Entre sus competencias, por ejemplo, estaba la de informar si el fallecimiento había sido inscrito en el Registro Civil y promover la inscripción en caso de que no fuera así. Lo cierto es que ni los familiares ni los investigadores han tenido nunca problema alguno en documentar esta represión. El problema es la otra. Dos fueron los instrumentos de los que se sirvieron los golpistas para llevar a cabo el plan represivo: los bandos de guerra y los consejos de guerra sumarísimos de urgencia. Es sobradamente conocido el bando publicado por la Junta Militar el 28 de julio de 1936; sin embargo son totalmente desconocidos aquellos con los que se funcionó realmente a nivel local desde el primer momento. En la práctica los bandos de guerra pretendieron dar un barniz seudo-legal a la gran matanza del 36. Luego miles de personas serían inscritas en los registros civiles con la causa de muerte: “Aplicación del Bando de Guerra”. No obstante, lo que interesa destacar de esta etapa fue el altísimo número de personas que quedaron sin inscribir en el registro Personas de cuya muerte no ha quedado huella alguna: detenidas ilegalmente, asesinadas y enterradas por lo general en fosas anónimas abiertas en los cementerios, en el campo e incluso en fincas particulares. El mapa de las fosas comunes se superpone a la España donde triunfó el golpe militar y se aplicó de inmediato el calculado plan de exterminio que los sublevados tenían previsto desde el principio. La relación entre desaparecidos por el bando de guerra, “gubernativos”, y los que acababan en el cementerio por sentencia de consejo de guerra puede verse bien en el caso de Sevilla. He aquí los datos oficiales de la Prisión Provincial: en los seis meses que siguieron al golpe militar desaparecieron por orden de los delegados gubernativos Díaz Criado o Garrigós Bernabeu 1.039 personas, y desde la misma fecha hasta finales de 1938 fueron asesinados por la maquinaria judicial-militar 528. La primera cantidad hay que completarla con los datos que ofrecen los libros de fosa común del cementerio de San Fernando: de julio del 36 a enero del 37 ingresaron 3.028 personas, con lo cual a las 1.039 que procedían de la Prisión Provincial hay que añadir 1.989 (3.028 – 1.039) casos más de personas procedentes de otros centros de reclusión. Además, según esos mismos libros del cementerio, entre febrero y octubre de 1937, al mismo tiempo que funcionaban los consejos de guerra, hubo 137 casos más de desconocidos en fosa común. Así tenemos un total de 3.693 personas (3.028 + 528 + 137) desde los días posteriores al golpe hasta diciembre de 1938. Pues bien, de todas ellas sólo 619 fueron inscritas en el Registro Civil desde entonces hasta hoy. Es decir, una de cada seis (un 17 %).
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El propio régimen franquista, consciente de los problemas de toda índole que esta situación estaba creando, abrió una puerta a la inscripción de desaparecidos con el decreto 67 de 10 noviembre de 1936, que sirvió efectivamente para que a partir de entonces y hasta bien entrados los años cincuenta se practicaran cientos de inscripciones diferidas. Para que se vea lo que esto supuso en la práctica podemos ver un ejemplo que conocemos bien. En la provincia de Huelva, una de las provincias mejor investigadas, fueron inscritas en los registros civiles 3.046 personas entre 1936 y 1990, pero otras fuentes aportaron 1.004 nombres más de personas nunca inscritas y la certeza de que fueron muchas más, hasta 5.455. Sólo con esos datos tendríamos que quedaron sin inscribir como mínimo un 25% de las víctimas. La realidad, sin embargo, fue peor. La reciente investigación completa de la Auditoría de Guerra de Huelva permite afirmar que en dicha provincia fueron asesinadas entre 1936 y 1945 un mínimo de 6.019 personas, de las que sólo 386 lo fueron tras sentencia de consejo de guerra. Investigaciones de carácter local en las que ha podido reconstruirse por completo el proceso represivo permiten deducir que sólo llegaron a los libros de defunciones entre el 30 y el 50 por ciento de las muertes irregulares (desapariciones forzosas). Es muy posible pues que la represión en Huelva se sitúe entre siete y ocho mil personas. Son éstas las razones por las que en España no han dejado de inscribirse víctimas de la represión franquista desde el 36 hasta bien entrados los años noventa, ya que a las inscripciones diferidas antes comentadas de los cuarenta y cincuenta se unieron a partir de la transición las producidas por la Ley de Pensiones de Guerra de 1978, lo que supuso una nueva oleada de expedientes (más de quinientos en el caso de Huelva). Respecto a la represión franquista cabe establecer tres etapas. La primera, la de la represión salvaje con los bandos de guerra, comprende desde el 17 de julio del 36 a febrero de 1937. La segunda, la de los consejos de guerra sumarísimos de urgencia, va de marzo de 1937 a los primeros meses de 1945. Podría parecer que el final de la guerra marca una separación pero realmente es lo mismo; quizás la disminución del ritmo represivo iniciado en el 36 se perciba a partir de 1943. Y la tercera sería la gran oleada represiva de fines de los cuarenta y de los años cincuenta, marcada por la eliminación de docenas de guerrilleros y de cientos de personas acusadas de servirles de apoyo. Llevamos desde la transición intentado documentar este proceso. Partimos de los libros de defunciones de los registros civiles por proporcionarnos una base incompleta pero real desde la que iniciar la investigación a escala local. La propia Causa General aportó datos de interés por contener un apartado dedicado a los responsables de los crímenes cometidos por los rojos y a su paradero. También los archivos municipales a través de los informes. A finales de los noventa, aunque rara vez en las condiciones adecuadas, pudimos acceder por fin a los archivos judiciales militares y a los de la Guardia Civil. Estos nos dieron una información de gran valor pero tampoco definitiva. Lo cierto es que a estas alturas seguimos buscando los archivos del terror y a la espera de poder acceder a las verdaderas fuentes de la represión: los archivos de los Gobiernos Militares, los de las Comandancias de la Guardia Civil y los de las Delegaciones Provinciales de Orden Público, que pasaron posteriormente a la Policía, en cuyo poder permanecieron hasta comienzos de los años ochenta. Todos ellos contaban con información exhaustiva sobre las personas desaparecidas a consecuencia de la represión.
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Los cuadros con las cifras de la represión que siguen, aunque actualizados en la medida de lo posible, tienen por base los elaborados hace una década por Francisco Moreno Gómez para Víctimas de la guerra civil (1999). Las tendencias siguen siendo las indicadas por los especialistas: a medida que se conocen nuevas investigaciones la represión franquista sigue subiendo y distanciándose cada vez más de la republicana, siempre inferior a las cifras manejadas por la dictadura y sus hagiógrafos. Pese a su inutilidad hay que recordar todavía las “cifras exactas” de Salas Larrazábal y sus Pérdidas de la guerra civil (1977), porque siguen siendo hasta hoy el único recurso de la historiografía neo franquista (caso de A.D. Martín Rubio) y porque constituyen la prueba visible de hasta dónde llegó la historia oficial para ocultar la matanza fundacional del franquismo. Cada nueva investigación se convierte en ejemplo de lo poco exactas que fueron las cifras del general. Por ejemplo, los 2.964 casos que él estableció como víctimas de la “represión nacional” en la provincia de Badajoz se han convertido en más de ocho mil a falta aún de conocer lo ocurrido en 73 pueblos de la zona oriental de la provincia (de un total de 162). Un estudio en curso sobre esta zona permite afirmar que, una vez completada la investigación, la cifra final superará los diez mil nombres. Y esto sin olvidar que esa cifra debe ser considerada mínima, ya que solamente tiene en cuenta las casos documentados con nombre y apellidos, y no las cantidades manejadas en informes de carácter interno por las autoridades militares. Otro ejemplo sería el de Ceuta, Melilla y Protectorado, en el que Salas Larrazábal nos dejó la cifra exacta de 146 víctimas de la represión franquista y que ahora, según los trabajos de Francisco Sánchez Montoya y Vicente Moga Romero, han resultado ser 768, es decir, la cifra de Salas multiplicada por cinco. Son ejemplos de lo que está costando que prevalezca la verdad. La documentación que se incorpora merece comentario aparte. Se trata de una serie de documentos de excepcional valor. Por varias razones. El estado del patrimonio documental español es absolutamente caótico. Una cosa son los grandes archivos nacionales (Archivo Histórico Nacional, Archivo de la Guerra Civil de Salamanca, Archivo General de la Administración); otra muy diferente los archivos militares, coto aparte, y otra, abierta a cualquier posibilidad, los archivos provinciales y los municipales. Además se ha perdido mucha documentación, en parte por el deseo de borrar el pasado y en parte por pura desidia y abandono. De ahí que sea el azar el que guíe cualquier búsqueda y que pueda ocurrir que uno no encuentre lo que busca y halle lo que ni siquiera sabía que existía. No es nada fácil pues encontrar documentos como éstos que aquí se reproducen: El bando de guerra de 23 de julio que Queipo envía a la Guardia Civil de Aznalcázar, para que se vea la diferencia entre los que aireaba la Junta Militar y los que circulaban por debajo. Se recogen varios informes de diferentes lugares y momentos sobre “aplicación del bando de guerra”, para que se observe el control que se llevó sobre los desaparecidos y también a quién hay que pedir ahora la información. Como muestra un informe municipal de Manzanilla (Huelva) eran los propios ayuntamientos los que enviaban a la autoridad militar nota del hallazgo de cadáveres en sus términos municipales. Se ha unido también el documento que pedía en marzo de 1937 la desaparición de las huellas de disparos de las paredes y muros, especialmente los de los cementerios, “(…) por el pésimo efecto que produce entre los visitantes”.
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El expediente del concejal comunista sevillano José Ropero Vicente demuestra el procedimiento exterminador en los tiempos del delegado Díaz Criado: desde la entrada en prisión hasta la salida. Sabemos que el grupo fue asesinado a la 5 de la mañana de ese día en el cementerio. Un documento municipal sobre las “sanciones” de Bollullos del Condado (Huelva) muestra lo que tuvo que haber en los ayuntamientos alguna vez pero que ya no está. Finalmente un certificado de la Jefatura Superior de Policía de Sevilla de marzo de 1945 que alude a los “ficheros alfabéticos de esta Jefatura” y da fecha exacta del asesinato de dos personas. En cuanto a la bibliografía he tratado de reunir los trabajos más representativos en que se sustentan nuestros actuales conocimientos sobre represión. No están todos los trabajos sobre la cuestión pero sí aquellos que han contribuido a crear su actual mapa. Ciertamente no es fácil seguir la pista a todo lo que sale sobre la cuestión. No obstante, constituye una buena muestra para saber lo mucho que ha avanzado y cómo hemos llegado a la situación actual; también para resaltar lo que queda por investigar. ************************* En su informe sobre la represión franquista “El estado de la cuestión”, Francisco Espinosa Maestre, nos da una cifra aproximada de víctimas para todo el territorio nacional de 111.063, mi trabajo no es del todo el territorio nacional sino de las provincias afectas al régimen fascista en las primeras semanas del golpes de estado.

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ANEXO DOCUMENTAL

Documento 1: Ejemplo de los bandos que circularon a escala local (Aznalcázar, Sevilla, 23 de julio de 1936). Queipo de Llano amenaza con fusilar a todo el que inicie una huelga, no amenaza en vano. Archivo del Tribunal Militar Territorial Segundo de Sevilla (ATMTSS).
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Documento 2: Modelo de informe municipal sobre enterramiento de “35 individuos desconocidos” que todos los Ayuntamientos debieron enviar al comandante Haro Lumbreras, gobernador militar y civil de Huelva, en plena oleada represiva (Manzanilla, 16 de septiembre de 1936). Archivo Municipal de Manzanilla (Huelva).

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Documento 3: Informe de la Comandancia Militar de Trigueros (Huelva) certificando que un vecino cuya muerte no aparece registrada no podrá incorporarse a filas por “Aplicación del Bando de Guerra”. Todo menos faltar al servicio militar, aunque esté fusilado. Archivo Municipal de Trigueros.

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Documento 4: Informe de la Comandancia Militar de Nerva (Huelva) sobre la muerte del doctor Roncero Piñero, director del Hospital Municipal. No existe certificado de defunción, ni autopsia, se le aplicó el BANDO DE GUERRA, balas asesinas. ATMTSS.

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Documento 5: Orden de mayo de 1937 para que desaparezcan las huellas visibles de la primera etapa represiva. Hay que borrar los impactos de bala porque está muy feo que los turistas las vean. También podemos observar que el membrete del documento tiene aún el escudo de la II República. Archivo Municipal de Niebla.

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Documento 6: Informe de la Comandancia Militar de Valverde del Camino (Huelva) de diciembre de 1939 sobre el paradero de un vecino desaparecido en marzo de 1937. No dice si Juan era marxista o no, quizás no leyó nunca a Marx. Archivo Municipal de Valverde del Camino.

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Documento 7. 1: Ficha de ingreso en la Prisión Provincial de Sevilla del concejal comunista José Ropero Vicente, detenido a los pocos días del golpe militar. Este panadero no era la primera vez que ingresaba en prisión motivo suficiente para fusilarle, que ignominia. Archivo de la Prisión Provincial de Sevilla (AP)

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Documento 7. 2: El capitán Manuel Díaz Criado, delegado gubernativo de Queipo, ordena la entrega de Ropero Vicente y ocho más “antes de libertarlo”. APPS

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Documento 7. 2R (Respaldo que se cita en la anterior) En la Prisión Provincial de los nueve nombres tachan dos con lápiz por no encontrarse ya allí. No sabemos si se libraron o no de la muerte o ya los habían asesinado. APPS

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Documento 7.4: Listado de los que salen el 31 de julio. Todos fueron asesinados esa misma noche del 31 de julio al 1 de agosto a las 5 de la mañana en el cementerio de San Fernando (Sevilla). Que sarcasmo, llaman libertados a los que poco después serán fusilados. APPS.

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Documento 8. Causa abierta a tres Guardias Civiles por el posible delito de matar a tres huidos

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Documento 8.2 – Atestado de la causa anterior

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Documento 8.3 – Continuación del anterior

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Documento 9: Parte del expediente abierto al buque mercante Udondo por el Estado Mayor de El Ferrol, donde fueron fusilados 40 tripulantes y 2 pasajeros, sin juicio alguno.

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BURGOS
CAPITAL DE LA CRUZADA Y LA REPRESIÓN Luis Castro Berrojo.
Licenciado y Profesor de Historia de Enseñanza Secundaria Autor del libro - “Capital de la cruzada. Burgos durante la Guerra Civil”. (ed. Crítica, 2006)

Desde el inicio del golpe de Estado, Burgos —capital y provincia— estuvo inextricablemente unido a la suerte de los rebeldes. Siendo ésta como fue favorable para los designios de los traidores, Burgos se configuró como el gran centro organizativo, ideológico y espiritual de la sublevación. El 24 de julio de 1936, cuatro días después de la muerte casual del general Sanjurjo en accidente aéreo, se creó con sede en Burgos la Junta de Defensa Nacional, a la que se unió Franco en agosto, para ser proclamado comandante en jefe y jefe de gobierno (septiembre) y Generalísimo del Ejército Nacional y Jefe de Estado (octubre), todo ello siempre en Burgos. Cuando el general Mola resultó muerto en otro casual accidente aéreo un año más tarde (junio 1937), ningún líder militar quedó de los que organizaron la conspiración contra la República entre 1933 y 1935. Como consecuencia de ello, desde el verano de 1937 Franco pasa a establecerse definitivamente en Burgos tomando como residencia oficial el Palacio de La Isla. Con Franco en la capital, Burgos —centro administrativo y de operaciones de los golpistas— vio como en ella se gestaban los alzados su Junta de Defensa, su Junta Técnica, el nombramiento de Franco como Jefe de Gobierno y de Estado, los medios propagandísticos de la época como la agencia EFE o el NODO, el Movimiento Nacional, el parte del «cautivo y desarmado el ejército rojo» y, en suma, la propia Dictadura franquista subsiguiente. También el propio término de “Cruzada” fue acuñado en la ciudad por el alto clero —local o advenedizo—, lo que indujo además al dictador a galardonar a la ciudad con el título de “Capital de la Cruzada”. Con la marcha definitiva de Franco de la ciudad el 18 de octubre de 1939, Burgos queda como un "virreinato" de hecho, a cargo del General Juan Yagüe. En este escenario plagado de incentivos para el despropósito, no era de extrañar que la represión en la capital y en la provincia fuera letal, sanguinaria, feroz y cruenta, siguiendo las directrices explícitas del general Mola, en su “Instrucción reservada nº1”, de mayo de 1936: “Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego, serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al movimiento, aplicándoles castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas.”. Estas órdenes se vieron reforzadas el 19 de julio de 1936 con indicaciones expresas del propio Mola de;

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“(…) sembrar el terror...hay que dejar la sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros”. “Había listas negras, normas legales, paseos por orden del gobernador civil o del jefe de orden público… ...la zona norte — Miranda y Las Merindades — fue la que más sufrió la represión y donde será más difícil tratar de contabilizar el número de las víctimas. Estaban cerca del frente de guerra y era zona bastante republicana: Arija, Valle de Mena…”. Había que atajar la resistencia sembrando el terror del modo más cruel posible. La represión ocasionó en Burgos al menos 2.500 muertes y decenas de miles de represaliados. Quizás es por ello por lo que Burgos es una de las provincias más activas en el proceso de Recuperación de la Memoria Histórica. Hasta el momento se han podido exhumar cerca de una treintena de fosas y recuperados un total aproximado de 1000 individuos asesinados. Desde los primeros días de la sublevación, Burgos se pobló de depósitos de presos, campos de concentración, cárceles, penales y prisiones. La Cárcel de Oña, la Prisión Central de Burgos, la Prisión Provincial de Santa Águeda, la Cárcel de Mujeres de Burgos, la Prisión Central de Valdenoceda o los campos de concentración de Lerma, San Pedro de Cárdena, Aranda de Duero o Miranda de Ebro fueron algunos de estos centros de detención de maltrato, tortura y muerte.

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Observar que la Instrucción reservada nº1, de mayo de 1936, (ya hice referencia a ella cuando empecé el dossier) del general Mola ya está pensando en un genocidio, por ello sigo insistiendo en la premeditación y alevosía que desmonta por completo la teoría o falacia de justificar los asesinatos en respuestas a las “sacas” republicanas o las barbarrasadas del otro bando, más bien parece todo lo contrario. Aquí no se libra nadie de ser asesinado, seas un jornalero, un obrero, un maestro, alcalde o concejal, es lo mismo, el odio asesino se multiplica y se contagia como la peor de las epidemias, tenían que acabar con lo mejor del pueblo y lo hicieron, a sangre fría, con premeditación y alevosía, eso sí, con la bendición de la Iglesia y todos sus “santos”, lo que pudimos ser; nadie lo sabrá jamás, lo que somos es producto de aquél Genocidio y Holocausto, nos faltan los mejores hombres y mujeres de nuestra historia, ya nada volverá a ser lo mismo, inserto un artículo en homenaje a todos los maestros que fueron asesinados, perseguidos, depurados y destituidos. Ya es casualidad que vayan muriendo en “accidentes casuales” los que te pueden hacer sombra en el “reinado del horror”. Hablando de casualidades que se dan en la vida, y de las pocas veces que compro el periódico descubro este artículo.

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PALENCIA
LA CAZA DEL MAESTRO Autor: Josep Fontana i Lázaro – Catedrático de Historia EL PAÍS Jueves, 03 de abril de 2008 El día 8 de agosto de 1936, hace setenta años, un grupo de falangistas fue a buscar a Daniel González Linacero a la casa de Arévalo en que pasaba las vacaciones con su familia y lo asesinó. Su partida de defunción dice, con elocuente simplicidad, que falleció "a consecuencia del Movimiento Nacional existente". Tenía treinta y tres años y dejaba esposa, que vive todavía, y tres hijas de corta edad. La casa fue cerrada ¿Quién era ese enemigo del nuevo orden al que se consideraba tan peligroso como para asesinarle? Daniel González Linacero había nacido en 1903 en Valdilecha (Madrid), de padres maestros. Estudió Magisterio en Ávila y ejerció por primera vez en Montejo de Arévalo (Segovia), en 1925. Fue más tarde a Madrid y, a la vez que trabajaba, obtuvo el título de licenciado en Historia. Tras una etapa en la escuela normal de Teruel, fue destinado a la de Palencia como director y desarrolló allí una importante actividad. Consiguió el traslado de la Escuela a un local más apropiado y dirigió el cursillo para maestros de 1932. Participó además en diversas misiones pedagógicas y en actos de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza, que él mismo había contribuido a crear en Palencia. Su mayor crimen consistía, sin embargo, en haber escrito un texto para la enseñanza de la historia en la escuela primaria que tuvo muy buena acogida. Mi primer libro de historia, publicado en Palencia en 1933, comenzaba con una introducción para los maestros en que atacaba los "libros históricos amañados con profusión de fechas, sucesos, batallas y crímenes; relatos de reinados vacíos de sentido histórico, todo bambolla y efectismo espectacular". Y pedía que no se olvidase "(…) que la historia no la han hecho los personajes, sino el pueblo, todo y principalmente el pueblo trabajador humilde y sufrido, que, solidario y altruista, ha ido empujando la vida hacia horizontes más nobles, más justos, más humanos". Este planteamiento inicial se traducía en las lecciones destinadas a los niños en unos textos claros y sencillos sobre "historia de las cosas", que seguían "el orden evolutivo natural, de lo más sencillo a lo más complicado", para conseguir "la espontánea comparación entre lo actual y lo anterior". Las lecciones comenzaban con la vivienda y acababan en un capítulo sobre "cooperación y solidaridad", donde se sostenía que en la actualidad "nadie vive para sí", sino que todos dependemos del trabajo de los demás. No había en el libro una sola alusión política, salvo una lamentación por los millones de muertos en la Primera Guerra Mundial y un dibujo de una Casa del Pueblo donde, se decía, "los trabajadores aprenden a practicar las dos grandes virtudes sobre las que se asienta la vida: cooperación y solidaridad". No parece suficiente como para justificar un asesinato, que sólo se explica por el hecho de que esta muerte formaba parte de una campaña sistemática de persecución de la enseñanza y de la cultura por parte de los sublevados de julio de 1936, como lo manifestaba

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un artículo publicado en agosto del mismo año en la prensa de Sevilla en que se pedía el castigo de los maestros, la escuela, la prensa y el libro. Los maestros y los libros fueron los primeros en sufrir tal castigo. La depuración de los maestros no sólo pretendía apartar de la enseñanza a los que no compartían el ideario de los sublevados, sino reducir su número para cerrar escuelas. José Pemartín, jefe del Servicio de Enseñanza Superior y Media, decía en 1937 que; "(…) tal vez un 75 por ciento del personal oficial enseñante ha traicionado —unos abiertamente, otros solapadamente, que son los más peligrosos— a la causa nacional". A lo que añadía: "Una depuración inevitable va a disminuir considerablemente, sin duda, la cantidad de personas de la enseñanza oficial". De hecho se clausuraron, por ello, 54 institutos públicos de enseñanza secundaria creados por la República, que el nuevo régimen consideraba innecesarios. Antes de que se pusiera en marcha la depuración formal y reglamentada del personal docente, hubo, sin embargo, una etapa previa de asesinato de maestros, sin normas ni controles, que no se refleja en la documentación conservada. No sabemos cuántas fueron sus víctimas, pero los datos de las nueve provincias en que se ha investigado el tema dan un total de alrededor de 250 maestros ejecutados o desaparecidos. Una cifra mínima a la que habrá que agregar los de otras provincias, como la de Ávila, donde fue asesinado Linacero. Aclaremos un punto. Hubo muertes de maestros en los dos bandos. Los republicanos mataron a maestros católicos, pero no por su oficio, sino por motivos políticos personales. Su muerte no formaba parte del programa republicano, sino que fue una triste y condenable consecuencia de la violencia de la Guerra Civil. En el bando franquista, en cambio, la caza del maestro formaba parte de un programa que incluía el cierre de centros escolares y la destrucción de libros, que eran el otro medio de educación popular que convenía combatir. Sabemos el impulso que la República había dado a la creación de bibliotecas públicas. Hasta entonces las únicas accesibles a los lectores populares habían sido las de las Casas del Pueblo, centros republicanos, cooperativas o ateneos obreros. Ahora se crearon bibliotecas municipales de 300 a 500 volúmenes y se dotó de libros a las escuelas. En plena Guerra Civil, una octavilla de la Conselleria de Cultura de Valencia afirmaba que "la mejor manera de hacer la revolución es hacer cultura" e incitaba a los jóvenes a que pidieran "la instalación de una biblioteca popular en el pueblo". En el otro bando las cosas fueron muy distintas. Una de las primeras medidas de los sublevados fue la de quemar libros de las bibliotecas públicas. El ideal gallego de 19 de agosto de 1936 decía: "A orillas del mar, para que el mar se lleve los restos de tanta podredumbre y de tanta miseria, la Falange está quemando montones de libros y folletos". Las quemas fueron generales y sistemáticas, y contaron con apoyos intelectuales como el del rector de la Universidad de Zaragoza, Gonzalo Calamita, que en el número 3 del Boletín de Educación publicó un artículo con el título de "¡El peor estupefaciente!" que contenía su aportación como científico a la campaña depuradora:

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"El fuego purificador es la medida radical contra la materialidad del libro". ¿Qué justificación había para este holocausto bibliográfico? ¿Cuáles eran los libros que se quemaban o prohibían para evitar sus efectos corruptores? Una ojeada a las listas de libros "prohibidos terminantemente" en las escuelas de Segovia puede darnos idea de la naturaleza de esta persecución. En la lista figura, para empezar, una gran parte de la literatura española contemporánea: Unamuno, Valle-Inclán, Pérez Galdós (incluyendo expresamente los Episodios nacionales), Valera, Baroja, Azorín, Palacio Valdés e incluso Concha Espina, junto a nombres de otros siglos, como Rojas Zorrilla, Moreto, algunas obras de Lope, las poesías de Espronceda, La Alpujarra de Alarcón o el Ideario español de Ganivet. En materia de literatura universal caen, entre otros muchos, Eurípides, Edgar Allan Poe, Chateaubriand, Goethe, Shakespeare (por lo menos "los tomos 2º y 8º de sus Obras completas"), junto a algunas novelas que debían considerarse tan maléficas como para merecer una mención individualizada, tales como Tartarín de Tarascón de Daudet o Quo Vadis? de Sienkiewicz. Caen también todos los autores rusos imaginables, sin importar cuál fuera su filiación ideológica, de acuerdo con una norma superior que mandaba eliminar "la mal llamada literatura rusa". En las listas de Valladolid se repiten la mayor parte de estas prohibiciones, a las que se añaden las de La Celestina o de las fábulas de La Fontaine, mientras las Novelas ejemplares de Cervantes no llegan a prohibirse, pero se indica que deben reservarse para lectores maduros y formados. En Barcelona caen Pascal y las novelas de Emilio Salgari, que estaban, en cambio, autorizadas en Valladolid. En el campo de la historia se prohíben la Historia de España y de la civilización española de Rafael Altamira (Vegas Latapie nos cuenta, por otra parte, que un falangista se le ofreció para "dar el paseo" al autor de esta obra maestra de nuestra historiografía) y, repetidamente, Mi primer libro de historia de Linacero, perseguido con una saña especial. El caso del libro de Linacero nos muestra cuáles eran los valores de la enseñanza republicana que combatían a sangre y fuego los franquistas, y nos permite advertir que lo que temían no era la subversión revolucionaria, que no tiene nada que ver con las propuestas del maestro asesinado, sino la razón, la tolerancia y el proyecto de construir pacíficamente un mundo más justo, valiéndose, según sus propias palabras, de "las dos grandes virtudes sobre las que se asienta la vida: cooperación y solidaridad". Nada puede resultar más revelador que el hecho de que al hombre que escribía tales cosas no se contentasen con hacerle callar, quemando sus libros, sino que creyesen que era necesario matarlo. Vivimos en tiempos de revisionismo en que se pretende sostener que en la contienda civil española ambos bandos fueron igualmente culpables y que la sublevación militar de julio de 1936 fue una consecuencia inevitable de los errores y abusos del régimen republicano. Pienso, por el contrario, que un análisis de lo realizado por cada uno de los dos bandos muestra que les movían razones muy distintas. Y que es imposible entender lo que significó la Segunda República Española, y los motivos por los que la combatieron los sublevados de 1936, si se pasan por alto diferencias tan fundamentales como ésta: la República construyó escuelas, creó bibliotecas y formó maestros; el "régimen del 18 de julio" se dedicó desde el primer momento a cerrar escuelas, quemar libros y asesinar maestros.

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Soria
640 SORIANOS REPRESALIADOS POR FRANCO Autor: Antonio Hernández García Edita: el autor 2012 Hay publicaciones que una no sabe cómo empezar a comentarlas por la magnitud y la importancia de lo publicado, y esta es una de ellas. Desde que hace aproximadamente treinta años el mismo autor, Antonio Hernández, junto con Gregorio Herrero, publicara “La represión en Soria durante la Guerra Civil” (después reeditada por la Asociación Soriana “Recuerdo y Dignidad”), no se había hecho un trabajo semejante en Soria. Poca literatura –el tema no lo requiere- y mucha documentación, pura y dura, en la que hablan, y dicen, los hechos reflejados en ella. Cuando se publicó “La represión en Soria”, el acceso a los archivos estaba restringido, cuando no directamente prohibido, algunos todavía lo están, pero pocos, y para el caso que nos ocupa, ninguno. Así, los datos de estos 640 sorianos represaliados por Franco están, originales y casi vírgenes, en los archivos siguientes: Históricos Provinciales de Soria, Salamanca y Guadalajara. Históricos Municipales de Abejar, Almazán, Baraona, Covaleda, Navaleno y San Leonardo. Archivo de la Guerra Civil, en Salamanca. Archivo General de la Administración, en Alcalá de Henares (Madrid). Tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas, en Salamanca. Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (Tribunal de Responsabilidades Políticas de Burgos). En estas fuentes, primigenias, y en las publicadas en los distintos boletines oficiales del Estado, ha investigado el autor para dar a conocer, una vez más, un trabajo valiente donde los haya. La triste historia de las represiones durante y después de la Guerra Civil, es un episodio más de aquella barbarie que los españoles se vieron obligados a padecer. La violencia de los años de la guerra se vio convertida en una revancha inexplicable de los vencedores sobre los vencidos, y solamente en Soria, 640 de sus habitantes –algunos ya desaparecidos o muertos en la contienda o en las cunetas- se las tuvieron que ver ante un tribunal de Responsabilidades Políticas que indagó sobre su vida social, política y económica. Los delitos cometidos eran, en general, haber formado parte de un ayuntamiento constitucional, haber estado presente en las mesas electorales, pertenecer a sindicatos obreros —en especial a la UGT, aunque la CNT también se llevó su buena parte—, haber cumplido lo que las leyes de la República ordenaban en cuanto a los maestros se refiere o, sencillamente, simpatizar con éste o aquél político, aunque fuera el mismísimo Maura. Todo un despropósito. En estos juicios se les aplicaron penas de cárcel y multas que sobrepasaban con mucho el poder económico del enjuiciado, lo que motivó que sus bienes, a veces pobres bienes, fueran embargados o, en el caso de que hubiera muerto o desaparecido, fuera la viuda la que debía hacerse cargo de la multa. Para darle verosimilitud al juicio, era necesario que declararan en contra de los juzgados personas de clara relevancia social para los vencedores, como eran jueces de paz,

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alcaldes del nuevo orden social, sacerdotes y vecinos de prestigio. Algunos se cebaron especialmente y otros dieron su opinión comedida a fin de evitar males mayores. Todo esto, extraído directamente, como decimos más arriba, de archivos especializados en el tema, está en este libro de casi novecientas páginas, ordenados alfabéticamente los pueblos, con una extensa introducción del propio autor, y doce apéndices. La historia reciente de Soria ha sido mostrada, una vez más, por el profesor del Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria, Antonio Hernández García. ******************************** En Soria y hablando de guerra, no podía olvidarme de D. Antonio Machado, de sus poemas de guerra elijo uno que dedica a Federico García Lorca.

EL CRIMEN FUE EN GRANADA
A FEDERICO GARCÍA LORCA 1. El crimen Se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas de la madrugada. Mataron a Federico cuando la luz asomaba. El pelotón de verdugos no osó mirarle la cara. Todos cerraron los ojos; rezaron: ¡ni Dios te salva! Muerto cayó Federico —sangre en la frente y plomo en las entrañas — ... Que fue en Granada el crimen sabed — ¡pobre Granada!—, en su Granada. 2. El poeta y la muerte Se le vio caminar solo con Ella, sin miedo a su guadaña. —Ya el sol en torre y torre, los martillos en yunque— yunque y yunque de las fraguas. Hablaba Federico, requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
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“Porque ayer en mi verso, compañera, sonaba el golpe de tus secas palmas, y diste el hielo a mi cantar, y el filo a mi tragedia de tu hoz de plata, te cantaré la carne que no tienes, los ojos que te faltan, tus cabellos que el viento sacudía, los rojos labios donde te besaban... Hoy como ayer, gitana, muerte mía, qué bien contigo a solas, por estos aires de Granada, ¡mi Granada!” 3. Final Se le vio caminar... Labrad, amigos, de piedra y sueño en el Alhambra, un túmulo al poeta, sobre una fuente donde llore el agua, y eternamente diga: el crimen fue en Granada, ¡en su Granada! Antonio Machado ********************************* 18 de octubre de 1936

Antonio Machado (1875-1939)

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VALLADOLID
Detenciones, paseos y asesinatos
Por: Orosia Castán Lanaspa 2 de diciembre de 2012 En: www.represionfranquistavalladolid.org/?Paseos-en-Valladolid

“Paseos" en Valladolid
Se denomina así popularmente a la detención y asesinato de una o varias personas sin que exista orden de detención ni procedimiento judicial alguno. Esta forma de eliminación fue practicada en Valladolid de forma recurrente durante los primeros meses tras el golpe sobre todo, aunque no desapareció totalmente hasta el final de la guerra. Los asesinos formaban patrullas configuradas por civiles armados y uniformados de falangistas, a menudo acompañados por guardias civiles. Francisco Espinosa Maestre nos da una cifra de 3.430 fusilados cifra que recoge de: Berzal de la Rosa (Coord., (Voces…, pp. 17-18). Nos advierte que no son definitivas, pendientes de estudios posteriores.

“Sacas”
La provincia de Valladolid fue tomada por los alzados sin apenas resistencia, ya que se dieron una serie de circunstancias que favorecieron el éxito del golpe de estado. Pero no estaba nada claro que el golpe fuera a triunfar en todo el territorio nacional, por lo que existía la posibilidad de que los que se alzaban en armas contra el gobierno legítimo de la República acabaran ante un tribunal, pagando sus delitos. Las primeras acciones de los sublevados en nuestra provincia se dirigieron a neutralizar una posible respuesta por parte de los republicanos; claro está que estaban en superioridad de condiciones, pues la guardia civil, la de asalto y el ejército apoyaron el golpe desde su inicio, pero aun así, seguía existiendo la posibilidad de la derrota, y por tanto, de responder de los crímenes cometidos. Pero ¿cómo neutralizar a los miles de republicanos y defensores de la República, que sin duda la defenderían hasta el fin? La respuesta a esta pregunta ya estaba contestada con anterioridad por parte del general traidor Mola, quien a pesar de haber jurado por su honor lealtad a la República, organizaba un golpe para terminar con ella desde su destino en Pamplona. Mola remitió a los conspiradores un documento que llevaba el título de “Instrucción Reservada nº1”22, y que firmaba como “El Director”. Una de las instrucciones más importantes que enviaba a los conjurados era la que hacía referencia a la forma de actuar con los republicanos: “Hay que sembrar el terror (…) hay que dejar la sensación de dominio, eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros (…)”
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De nuevo la Instrucción Reservada nº1 esta vez firmada con seudónimo “El Director”. 105

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Una de las maneras más seguras y eficaces de lograr este objetivo fueron las sacas. Las sacas consisten en la detención de una o varias personas, normalmente sin ningún tipo de documento legal que autorice esta acción. Los detenidos podían ser llevados directamente a un descampado y ser ejecutados, o bien ser conducidos a los lugares de detención designadas por los sublevados: cárceles de partido; cuartelillos de la guardia civil; dependencias municipales, gobierno civil o cualquier otro lugar donde eran identificados, interrogados y siempre maltratados. A continuación se decidía su suerte. Los asesinos necesitaban eliminar a aquellas personas cuanto antes y a ser posible ocultar sus restos, es decir, necesitaban hacerlos desaparecer. De esta forma, en caso de que la rebelión hubiera sido aplastada, la ausencia de cadáver o cualquier otro indicio del crimen permitirían a los asesinos negar su existencia. Los detenidos designados eran obligados a montar en un vehículo, normalmente un camión. Despojados de sus pertenencias y su documentación, los conducían a lugares apartados, procurando alejarse lo más que podían del lugar de origen, y los ejecutaban, abandonando los cuerpos sin documentos ni efecto alguno que pudiera servir de identificación. Las autoridades de los pueblos donde aparecían los cuerpos daban orden de enterrarlos en el cementerio de la localidad, en fosas comunes, como “desconocidos”. Si estos enterramientos llegaban a inscribirse en los registros, el funcionario de turno decidía si añadía o no una somera descripción física al lado de la causa de la muerte. Las personas así asesinadas se convertían por medio de este cruel procedimiento en desaparecidos. Sus familias no llegaban a conocer su paradero, ni lo que les había ocurrido; y solamente la suerte podía hacerles llegar la noticia de que su padre, su marido, su hermano o su hijo había sido asesinado en un determinado pueblo y enterrado allí. En nuestra provincia abundan los desaparecidos; puede decirse que existen casos en la mayoría de las localidades, igual que en la ciudad. La forma más expeditiva de “eliminar” al oponente era hacerlo desaparecer sacándolo y paseándolo. Los vecinos quedaban sumidos en el terror y tendían a obedecer a los sublevados, quienes veían facilitadas sus acciones. De esta manera se llenaron las cunetas, los campos y los cementerios de nuestra provincia de fosas comunes repletas de paseados. Algunas de estas fosas fueron localizadas por los familiares, señaladas para evitar su pérdida y custodiadas; otras se perdieron irremisiblemente, cumpliendo de esa manera el designio de los asesinos.

La selección de las víctimas
La identidad de las víctimas estaba escrita en las listas que cada localidad elaboró con la finalidad expresa de neutralizarlas. En ellas se incluía a todos aquellos capaces de reaccionar ante la sublevación, y si no se les encontraba en casa, se intentaba forzar su entrega mediante ataques y amenazas a su familia. Las víctimas eran señaladas por las “fuerzas vivas” de cada localidad: autoridades golpistas, patronos, curas y elementos de derechas eran los autores de las listas que señalaban a los que debían morir. Los criterios, bien definidos en las Instrucciones de Mola, fueron corregidos y aumentados, aplicándose libremente en cada localidad.
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Algunos de estos criterios fueron:
Ser o haber sido un cargo público durante el régimen republicano. Pertenecer o haber pertenecido a algún sindicato de izquierdas. Pertenecer o haber pertenecido a algún partido político republicano. Tener ideas republicanas. Haber participado en conflictos políticos o sindicales. Ser laico. Profesar una religión diferente a la católica. Ser tibio en el cumplimiento de los preceptos religiosos. Ser familiar directo de alguno de los anteriores. Ser acreedor de un verdugo. Haber mantenido disputas o diferencias con un verdugo. En la abrumadora mayoría de los casos, las personas condenadas, ignorantes de su destino, se quedaron tranquilamente en sus casas, sin plantearse ni la resistencia ni la huida. A pesar de que muy pronto comenzó a conocerse la violencia ejercida por los golpistas, ninguna víctima creyó que podían darle muerte. En los testimonios aparece muy a menudo la frase que la víctima dijo cuándo se le planteaba esconderse: “No tengo porqué esconderme o huir. Soy inocente. No he cometido ningún delito”. Este error es común en muchos fusilados— por otro lado comprensible, eran inocentes—, porque no conocían a sus verdugos. Eso mismo decían cuando eran citados a su Ayuntamiento “para hacer una declaración”, o las patrullas iban a sus casas para conducirlos con el mismo motivo. La “declaración” era la fórmula utilizada mayoritariamente a la hora de la detención. No hay testimonios de resistencia. La gente acudía voluntariamente a los Ayuntamientos o cuartelillos; y desde allí, a un camión que les llevaba a la muerte y a la desaparición. Los paseados, por tanto, son sacados desde su domicilio, lugar de trabajo o lugar de encarcelamiento; estas sacas pueden ser de una sola persona (las menos), o de muchas. Las mayores de las que tenemos conocimiento son de 40-45 personas. Así, con fecha 8 de diciembre de 1936, fueron sacados cuarenta hombres y cuatro mujeres desde Medina del Campo, asesinados y hechos desaparecer; otra saca de parecidas características se produjo en la noche del 23 de diciembre de 1936; esta vez cuarenta hombres fueron sacados desde Las Cocheras de Valladolid, asesinados y enterrados en lugar desconocido, aunque hay testimonios que señalan como posible lugar de los hechos el Monte de la Obrada, en la provincia de Salamanca. Sin embargo, las dificultades que presentaban estas sacas para los asesinos debían de ser grandes, pues normalmente las víctimas sabían ya que iban a ser ejecutadas, por lo que se podía esperar que ofrecieran resistencia. Por este motivo las víctimas se repartían en varios grupos, con destinos diferentes. (Ejemplo de Barcial de la Loma: una saca de 26 detenidos se divide en dos grupos de 13 para asegurar su control); y de ahí que los familiares señalen como lugar del asesinato y enterramiento lugares diferentes para personas que integraban la misma saca (Medina del Campo: Torozos, Tordesillas y Casa de D. Alfredo). Por fin, en el caso extremo de que los verdugos no dispusiesen de más camiones o de gente suficiente para dominar una posible rebelión de las víctimas, estas eran neutralizadas (saca de Mayorga: los asesinos, temerosos ante la posible reacción de los detenidos, les obligan a descalzarse, a quitarse los pantalones, y por fin, los golpean hasta romperles algunos huesos. Algunos detenidos no pudieron subir al vehículo por su propio pie). Posiblemente por este motivo, las sacas más frecuentes son las de 4-12 personas, de la misma localidad o de localidades próximas entre sí, siendo las sacas individuales las más escasas.
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Este proceder obedece a la lógica de la “limpieza” que los golpistas querían hacer: había que eliminar a los que figuraban en las listas lo más rápida y eficazmente posible, con el fin de anular la capacidad de reacción y de desatar el terror que paralizaría a los supervivientes de las matanzas.

Actuación de las patrullas
Existen tres niveles de actuación en los asesinatos, teniendo todos ellos el mismo grado de responsabilidad: Los inductores: son las personas que, en cada localidad elaboran las listas y señalan a los que deben morir. Normalmente no toman parte personalmente en los crímenes, siendo, sin embargo, los que incitan y premian a los ejecutores. En esta categoría suelen aparecer los caciques de cada pueblo; los propietarios de las tierras, los curas y los enemigos políticos de la República Los verdugos: son los autores materiales de los crímenes. Una gran mayoría eran jóvenes (a menudo muy jóvenes) sin formación política ni ideológica, a los que los golpistas uniforman, arman y dotan de poder sobre la vida y la muerte de sus convecinos. Los dirigentes de estas pandillas son personajes de mayor edad y conocimiento de lo que hacen: derechistas radicalizados, propietarios fanáticos y guardias civiles allí donde no hay un civil de confianza. En cada localidad son reclutados para estas tareas de sangre los más ignorantes, el lumpen; armados, con la rienda suelta y a menudo borrachos, se encargarán de cumplir con los designios de otros, que son quienes les dan las listas y la garantía de impunidad, acompañada de las promesas de recompensas futuras. Así, terminada la guerra, encontramos a muchos de estos desgraciados, que han destrozado la vida a familias enteras, de regreso en su pueblo, rechazados por sus propios cómplices; muchos, suicidándose; otros, disfrutando de su recompensa: puestos públicos de diferentes categorías: (cobrador del agua o procurador en Rioseco); acceso a propiedades de los asesinados (Olmos de Peñafiel), o en otros muchos casos, el vagabundeo, la huida, el alcoholismo y la indigencia (Urueña). Los consentidores: son personas que, por su posición económica, social o moral, tenían en ese momento fuerza para oponerse a las barbaridades que estaban presenciando, pero no lo hicieron. En esta categoría se incluyen muchos curas, que si bien no señalaron a las víctimas, presenciaron su calvario sin intervenir, bien por cobardía, bien por estar de acuerdo con los golpistas y sus procedimientos. Es determinante observar que en aquellas localidades en que el cura se opuso a los asesinatos, éstos no se produjeron. Los curas tenían, pues, fuerza moral para detener aquella sangría, y esa fuerza moral era determinante, de tal forma que puede decirse que allí donde ocurrió, los curas fueron necesariamente cómplices. Otro aspecto a destacar es el de la movilidad de estas patrullas, que normalmente actúan en localidades que no son las suyas. Hay un intercambio por el que los de un pueblo matan en otro y conducen a las víctimas a lugares distantes de su localidad de origen, en un intento de hacer desaparecer las pruebas de su delito de manera fehaciente: así, en Aguilar de Campos actúan las patrullas de Rioseco; en Castrejón, las de Alaejos; en Tordehumos, las de Villagarcía; en Mayorga, las de Villalón….

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En la selección de las víctimas, los interrogatorios (siempre brutales) y el propio paseo, aparecen casi siempre números de la guardia civil, que actúan como dirigentes de estos procesos. Está claro que estos hechos, con su carácter sistemático y organizado, no hubieran sido posibles sin el respaldo y el consentimiento de los puestos de la guardia civil de cada zona. Lo mismo se puede decir de los párrocos de cada localidad. Es cierto que en las localidades en que los curas se opusieron a los asesinatos, estos no se produjeron, como podemos comprobar en el pueblo de La Cistérniga; estos pueblos sin víctimas son la excepción. Los curas, triste es decirlo, alentaron y colaboraron, cada uno en su medida, a los asesinos, y muchos de ellos siguieron alimentando la violencia contra los vencidos después de la guerra, como podemos comprobar por los informes parroquiales emitidos en algunas localidades de nuestra provincia. También hay localidades en las que los asesinos son los propios vecinos, unas veces a escondidas y otras exhibiendo todo su poder, como es el caso de Laguna de Duero y de Tudela. Las sacas y paseos durarán, más o menos, hasta la primavera del 37, en que se van haciendo más esporádicas a favor de las detenciones, juicios y fusilamientos. Para esas fechas ya se había llevado a cabo la “limpieza” de los ciudadanos de izquierdas; los pueblos estaban sometidos y la gran mayoría de los republicanos, neutralizados en cunetas, fosas y presidios. Este tipo de asesinato, unido normalmente a torturas y robos a las víctimas, son los más difíciles de investigar, pues estaban pensados para no dejar huellas, quedando así impunes. Todo el conocimiento sobre estos crímenes se basa en las declaraciones de familiares y testigos, quienes relatan lo sucedido con un nivel de detalle y una concordancia tales, que los hacen fiables por completo. A veces, sin embargo, se consignan las desapariciones en documentos oficiales, pero esto es una excepción, ya que las “nuevas autoridades” se mostraban sumamente cautas: todavía no estaba claro quién ganaría la guerra, y en caso de haberla perdido, hubieran tenido que responder de sus crímenes ante los Tribunales… Por otra parte, hay que tener en cuenta que el fallecimiento de los desaparecidos no está inscrito en debida forma en el Registro Civil, por lo que lo que aparece es el Acta de nacimiento de todos ellos pero no su defunción, por lo que sería deseable el proceder a la declaración y sucesiva inscripción del fallecimiento de cada desaparecido, con el fin de elaborar un censo. En los años 80 se concedieron unas indemnizaciones a los familiares de estas víctimas, por lo que algunos de ellos procedieron a inscribir el fallecimiento de sus deudos fuera de plazo; esto se hacía presentando a dos testigos, quienes firmaban haber visto o conocer ciertamente la muerte y circunstancias de la persona en cuestión. ¿Cuántas personas fueron asesinadas mediante sacas y paseos? A tenor de lo expuesto anteriormente, va a ser muy difícil saberlo con exactitud. Algunas víctimas, sobre todo aquellas que no tenían hijos, han pasado al olvido a medida que sus familiares han ido desapareciendo. Aquellos que tenían hijos perviven en el recuerdo, pero hay que afrontar el hecho de que posiblemente no dispongamos de un censo completo jamás. La negativa institucional a inscribir a los desaparecidos en los registros civiles ha sido un factor determinante para que el desconocimiento se mantenga.
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Los registros están llenos de personas cuyo fallecimiento no consta. Serían miles de personas más ancianas que Matusalén circulando por el mundo, situación ésta a más de absurda y ridícula, injusta e indignante. Es nuestro deber fomentar campañas y adherirnos a las existentes que reclaman las inscripciones de las víctimas en los Registros Civiles como medio de reconocimiento de los asesinados extrajudicialmente. Las desapariciones forzadas son un delito contra la Humanidad, y después de los años transcurridos, la situación es inaceptable de todo punto.

Autores
Un grupo de falangistas uniformados, armados, con vehículos; dirigidos por un camisa vieja, un practicante, conocido por la zona de Cicular y Pilarica, detiene en sus domicilios de la ciudad a varios vecinos, entre los que se encontraba Julián Baza Hernando, a quien estuvieron esperando en su domicilio familiar, ya que estaba trabajando. Esta patrulla, formada por personas conocidas por la familia Baza, manejaba muchos medios materiales: camionetas, coches particulares, armas. Practicaron registros exhaustivos y destructores en los domicilios de los detenidos.

Recorrido
Condujeron a algunas de las víctimas al Gobierno Civil, donde fueron muy maltratadas. Al día siguiente los hicieron subir a un camión junto con un grupo de hombres y mujeres de Zaratán, detenidos en el Gobierno civil de Valladolid desde el día 2, y los llevaron hacia Santovenia de Pisuerga, asesinándolos en una cuneta de las afueras del pueblo. Los cadáveres fueron abandonados allí. Recogidos por los vecinos, fueron llevados hacia el cementerio, excepto una mujer, llamada Elena Mena que estaba viva y fue conducida al Hospital de Valladolid, donde moriría días después a consecuencia de las heridas, tras relatar lo sucedido.

Destino
A todos los cuerpos se les practicó la autopsia, se les despojó de todas sus ropas y objetos personales y se les enterró en una fosa común situada en la parte trasera del cementerio de Santovenia. Algunos familiares llegaron a tiempo de ver los cuerpos e identificar a los suyos; Pedro Baza identificó a su hijo Julián, solicitó el traslado del cuerpo de su hijo y le denegaron el permiso, porque “ya estaba dada la orden de enterramiento”. Las víctimas de Zaratán no llevaban encima documentos que pudieran facilitar su identificación, excepto uno de ellos, Eusebio Poncela González, quien quizá por un descuido llevaba su cédula personal, con lo que se le pudo identificar. Unido esto a los testimonios de Pedro Baza, padre de una de las víctimas, se considera probable que los cuerpos de los desconocidos correspondan al grupo de Zaratán, cuyos cuerpos jamás fueron encontrados, aunque los familiares llegaron a saber, por confidencias de unos guardianes del Gobierno Civil, a quienes habrían pagado a cambio de la información, que los habían asesinado en Santovenia de Pisuerga.
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Fosa en Santovenia
El día 4 de agosto de 1936 aparecen “en el campo”, en una zona cercana a Santovenia, los cuerpos de un grupo de hombres y mujeres, que habían sido conducidos hasta allí y asesinados. Los cuerpos fueron llevados hasta el cementerio de la localidad e inscritos en el registro civil. Algunos de ellos fueron identificados por sus familiares, como es el caso de Julián Baza, Jesús González o Luis Zalama; pero otros fueron inscritos como “desconocidos”, y en la inscripción aparecen descritas sus ropas, sus objetos personales y sus características físicas: edad aproximada, estatura, complexión, color de pelo… Entre ellos, aparece el cadáver de Eusebio Poncela, que llevaba encima su cartera con una cédula personal expedida en Zaratán. Es muy probable, por tanto, que los desconocidos sean los componentes del grupo de detenidos del día 2 de agosto en Zaratán; coincide la presencia de dos mujeres, una de ellas de cabello blanco y el número: 7 personas en total. Las familias de los asesinados de Valladolid declaran que la saca se produjo desde el Gobierno Civil de Valladolid, donde los asesinados estaban detenidos desde el día 2; y que fueron muy maltratados. Todos ellos fueron enterrados en una fosa común tras la iglesia de Santovenia, donde se puso un recordatorio con los nombres de los identificados y la referencia a los desconocidos. ********************************* Se dan todas las constantes que en el resto del país, siempre lo mismo, represión ciega y desaparición de los cuerpos, es algo común, por eso advierto que habrá más de 30.000 personas aproximadamente que nunca aparecerán. Es curioso como en el relato vemos a estos asesinos en serie, una vez acabada la “tarea sucia” encomendada por sus “amos”, vuelven al arroyo o lodazal donde fueron reclutado y de donde no debieron salir, el lumpen. Continúo con otra región de este torturado país, lo hago con un trabajo excelente de Sara González Castro, titulado: La represión en León; El caso de la comarca del Bierzo. Como ya viene siendo habitual, en León, el golpe triunfa el día 20 de Julio sin apenas resistencia, esto no es óbice para que se produzcan más de 5.000 asesinatos en toda la provincia, los datos que nos aporta son ilustrativos pero las cifras las considero demasiado tendenciosas, sobre todo las del militar Salas Larrazábal. ***************************

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LEÓN LA REPRESIÓN EN LEÓN:
EL CASO DE LA COMARCA DEL BIERZO

Sara González Castro
Universidad de León

ANTECEDENTES EN LA PROVINCIA
La tensión política y social era notable a comienzos del verano de 1936 en todo el país. La victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de ese año no sólo no estabilizó la vida política española, sino que terminó por radicalizarla y dividirla definitivamente. La derecha no aceptó el triunfo frente populista y se puso en marcha la maquinaria golpista que culminaría el 18 de julio. El fallido pronunciamiento militar y la subsiguiente confrontación bélica provocaron una dinámica represiva en los dos bandos en lucha de la que fueron víctimas muchas personas de ambas partes. En la provincia de León, tradicionalmente conservadora, la victoria en las elecciones de febrero de 1936 correspondió a la derecha. Los resultados fueron: ejercieron su derecho al voto el 68 % de los leoneses, el 52 % lo hicieron a favor de la coalición de derechas, el 41 % del Frente Popular. Las zonas donde el electorado fue mayoría votante de izquierda, entre las que se encuentra la región en la que se centra nuestro estudio, fueron el Bierzo, la Cabrera y cuencas mineras de la montaña, pero especialmente en la margen derecha del río Sil, y en el Bierzo en general, por ejemplo en Igüeña, Acción Popular tuvo un voto frente a los 257 del Frente Popular23. A nivel nacional tras conocerse los resultados que daban mayoría absoluta al Frente Popular, el ambiente de crispación se apoderó de la sociedad. En León durante este periodo de gobierno del Frente Popular fue la comarca del Bierzo una de las más problemáticas donde se produjeron acciones contra el clero como algunos incendios de iglesias, agresiones a sacerdotes, saqueos a capillas. Toda la tensión existente culminaría con la sublevación militar. Comenzó en el ámbito estatal el 17 de julio y triunfó en León capital el día 20 sin encontrar apenas oposición los militares sublevados. El levantamiento se extendió por la mayor parte de la provincia sin encontrar apenas resistencia quedando ésta bajo el control de los alzados, con la excepción de la zona septentrional limítrofe con Asturias, siendo una pequeña parte de la comarca del Bierzo, Laciana y la montaña, en las que había unas fuertes organizaciones obreras, las poblaciones que quedaron bajo influencia republicana. Sería en esta zona norte donde se establecería la línea del frente que caería el 20 octubre de 1937. Tras este hecho un gran número de combatientes republicanos fueron hechos prisioneros corriendo diversa fortuna, desde ser aniquilados, escapar a las montañas para formar las guerrillas o ser enviados a las cárceles franquistas.

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Boletín Oficial extraordinario de la Provincia de León ( 25-febrero-1936)

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ALGUNOS ASPECTOS DE LOS ESTUDIOS DE LA REPRESIÓN
El número de las víctimas de la represión en la guerra civil y posguerra ha sido uno de los temas más polémicos en la historiografía sobre el franquismo, no obstante, poco a poco se van aportando mayor número de estudios que van aclarando la cuestión de las cifras sobre distintas zonas de España. La realidad de las víctimas de la represión en la provincia de León es desconocida. Son escasos, antiguos y sesgados los trabajos que se conocen hasta el momento sobre este tema en la provincia leonesa. En la actualidad sólo se cuenta con las cifras barajadas por Ramón Salas Larrazábal en la obra “Pérdidas de la guerra”, con los datos parciales aportados por Secundino Serrano y una obra de Wenceslao Álvarez Oblanca, que aunque muy completa, pero centrada sólo en la represión en la Enseñanza. El primer trabajo al que nos referimos data del año 1977 y fue el primer intento de estudiar la represión de manera global centrándose en conocer los datos de todas las provincias del país. Este estudio atribuyó a León 1409 personas muertas por la represión franquista, de ellas 624 por ejecución de sentencias judiciales y 785 de homicidios irregulares; a la represión republicana le atribuyó 187 muertes24. Salas obtuvo estos datos basándose principalmente en el estudio de los resúmenes de los registros civiles recogidos en los anuarios del movimiento natural de población en España. Como señala Francisco Carantoña: “Son con toda probabilidad inferiores al número de muertes reales”25 o también opina Reig Tapia: “La afirmación es inexacta aparte de contradecir la lógica”26. Consideramos que este trabajo es inexacto puesto que para él no hay más víctimas de la represión que las que aparecen en los registros civiles y hay que tener en cuenta que la utilización de esta única fuente para realizar el estudio plantea irregularidades porque no se pude olvidar que muchas muertes no fueron registradas y que en otros casos las causas del fallecimiento aparecen falseadas. La inexactitud de este trabajo lo corroboran estudios recientes mucho más precisos y rigurosos realizados en otras provincias que duplican o triplican las cifras aportadas por Salas27. En León fueron las investigaciones de Secundino Serrano las que pusieron de relieve que el número de muertos es superior ya que éste último aporta un estudio de las víctimas de la represión utilizando como fuente el Registro del Cementerio de León y da la cifra de 1018 fallecidos a causa de fusilamientos y paseos acaecidos en la capital. Teniendo en cuenta estos datos y faltando el estudio de otros cementerios de gran importancia de la provincia queda claramente desvirtuada la cifra de muertes aportada por Salas Larrazábal puesto que la de Secundino casi la iguala refiriéndose sólo a la capital leonesa.

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SALAS LARRAZABAL, R.: Pérdidas de la guerra, Barcelona, Planeta, 1977.

PUENTE FELIZ, G. y CARANTOÑA ÁLVAREZ, F. (coords.). La guerra civil española en León, León, Diario de León, 1987, p.486. 26 REIG TAPIA, A...: Ideología e historia: sobre la represión franquista y la Guerra Civil, Madrid, Akal, 1984,

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JULIÁ DÍAZ, S. (coord.).Victimas de la guerra civil, Madrid, Temas de Hoy, 1999, pp. 407- 412.

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Este mismo autor plantea la hipótesis de que serán posiblemente cerca de 3.000 las víctimas reales de la represión franquista en la provincia de León28. Por lo mencionado hasta ahora se puede deducir que las investigaciones sobre la represión en León son escasas, parciales y en algunos casos desfasadas y por ello creemos necesario completar el estudio de este tema y abordarlo siguiendo la metodología que se está aplicando en los estudios llevados a cabo en otras provincias. Con ello nos referimos a que consideramos importante acotar los límites cronológicos y reducir el ámbito geográfico objeto de estudio a niveles provinciales o regionales que ayudarán a que el trabajo sea mucho más exacto y riguroso. Si bien es cierto que es necesario seguir investigando en el plano general, creemos necesario complementar estos estudios con trabajos a escala local, por un lado porque los estudios locales ayudan a mejorar la visión general sobre lo que supuso la Guerra Civil y el franquismo y porque a partir de estos estudios “recuperamos” a gente sin nombre que jugó un papel fundamental en aquellos acontecimientos. Creemos que sólo trabajando de esta manera será posible en un futuro, una vez conocidos los estudios locales, realizar una publicación que dé a conocer de manera global los aspectos de la represión a nivel nacional. Además de esto consideramos de gran importancia la ampliación de las fuentes consultadas a las cuales hace años había dificultades para acceder, acudiendo a archivos militares, de prisiones, a los registros de cementerios, registros civiles, los testimonios orales contrastados. Sólo cuando se consulten las fuentes que hay inéditas y se contrasten estos datos se podrían obtener cifras definitivas de las víctimas de la represión, hasta entonces no contaremos más que con aproximaciones. Además consideramos muy importante en el estudio de este tema no ceñirnos sólo a la demagogia numérica de las muertes directas de la represión sino ampliar los horizontes de estudio de esta cuestión teniendo en cuenta aquellas otras víctimas que aunque no murieron sufrieron las penalidades de las prisiones, campos de concentración etc., aquéllos que sufrieron el embargo de sus bienes, la pérdida de sus ingresos económicos o de sus trabajos convirtiéndose en ciudadanos de segunda por el simple hecho de haber sido señalados o acusados en algún momento determinado de ser “rojos” porque la represión no comprende sólo la violencia física. Como señala Carmen Molinero: “Las víctimas mortales son la cara más dramática de la represión pero no la única ni la más numerosa”29, o también Gonzalo Calleja considera: “La represión engloba un amplio abanico de actuaciones, que pueden ir desde la eliminación física del disidente hasta el dirigismo de conductas públicas y privadas, a través, por ejemplo de la imposición de una cierta moral o de una cultura oficial, en cuyo caso aparece como más cercana al concepto de control social”30.

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ÁLVAREZ OBLANCA, W. y SERRANO, S.: “La guerra civil en León”. Tierras de León. nº 67. pp. 86, 134145,( 1987)

MOLINERO, C.: “¿Memoria de la represión o memoria del franquismo? En Santos Juliá ( Dir.), Memoria de la guerra y el franquismo, Madrid, Taurus, 2006, p.22
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GONZÁLEZ CALLEJA, E.: “violencia política y represión en la España franquista: consideraciones teóricas y estado de la cuestión”, en Roque Moreno Fonseret y Francisco Sevillano Calero, eds., El franquismo. Visiones y balances. Murcia : Publicaciones de la Universidad de Alicante , 1999, p.124 114

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En la actualidad los estudios sobre la represión en otras provincias atienden a muchas de las características citadas superando a aquellos primeros estudios que sobre esta cuestión nos llegaron a finales de los 70 tales como los trabajos de Gabriel Jackson, Hugh Thomas o el ya citado de Salas Larrazábal que abarcaban todo el territorio nacional con la mayor inexactitud que ello conlleva, además tenían problemas en la consulta de fuentes puesto que aún en aquellos momentos era un tema tabú y por ello los estudios se veían limitados. Como bien señala Conxita Mir “En la actualidad es posible conocer el pasado reescrito a la luz de unos recuerdos expresados sin cortapisas, al abrigo de las nuevas investigaciones que han ido surgiendo a partir de la consulta de nuevas fuentes informativas hasta hace poco inaccesibles, que permiten abordar cuestiones durante años censuradas”31 . Siguiendo las líneas metodológicas de lo mencionado anteriormente hemos decidido abordar el estudio del tema de la represión franquista acotando los límites geográficos y por ello nos centramos en la comarca leonesa del Bierzo, teniendo en cuenta que tiene unas características singulares, ya que es una zona de tradición republicana dentro de una provincia conservadora, que hicieron que la represión fuera más dura que en otros lugares de la provincia, no obstante tenemos en cuenta como referencia los datos que por trabajos paralelos vamos conociendo de la Provincia de León completando así lo poco que hasta ahora se conoce. Los límites cronológicos a tratar abarcan desde el comienzo de la Guerra Civil en julio de 1936, ya que desde este hecho se puede hablar de domino franquista en la provincia de León, hasta la década de los 50, momento en que la situación del país en general cambió y mejoró debido a la apertura hacía exterior de la política franquista y la recuperación de la economía, y como consecuencia de ello los mecanismos represivos actuaban con menor virulencia. A partir de ahora ya no se puede hablar de posguerra y por eso se finalizará el estudio en esta época. En referencia a las fuentes, en la actualidad estamos consultando documentación que nunca antes había sido estudiada en León como es la del Archivo de la Prisión Provincial, los expedientes de la Comisión Provincial de Incautación de Bienes del Archivo Provincial de León, y registros civiles de diferentes pueblos de la provincia además de las fuentes orales, todo ello pretendemos sea completado y contrastado con una próxima consulta del Archivo Militar del Ferrol, registros de cementerios, archivos municipales y Archivo de la Real Chancillería de Valladolid donde también se encuentran expedientes de incautación de bienes. Con todo esto queremos realizar un estudio que como ya dijimos anteriormente pretende centrarse no sólo en ofrecer datos concretos cuantitativos de las víctimas de la represión muertas, si no acompañarlo con la atención a otros aspectos de la represión económica y social. En estos momentos estamos durante el proceso de estudio de diferentes fuentes señaladas por lo que los datos que se muestran no son concluyentes a día de hoy, pero que si son indicativos de cómo fue la represión en esta zona, no obstante de cara a la celebración del encuentro habremos finalizado algunas de las partes de la investigación pudiendo ofrecer datos concretos cuantitativos y un análisis cualitativo de los aspectos de este tema.
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MIR CURCÓ, C.: Vivir es sobrevivir. Justicia, orden y marginación en la Cataluña rural de posguerra, Lleida, Milenio, 2000.p 12

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LA REPRESIÓN EN LEÓN: EL CASO DE LA COMARCA DEL BIERZO
Debido a que la mayor parte de la provincia de León fue dominada desde el primer momento por los sublevados, la violencia franquista se manifiesta en un grado mucho mayor y es por esta razón por la que nuestro estudio se centrará más en analizar las características del sistema represivo de los rebeldes . La represión franquista comenzó durante la guerra civil, pero no finalizó con su conclusión .La violencia se convirtió en un elemento indispensable del franquismo, como señala Santos Juliá: “la violencia fue un elemento estructural del franquismo. La represión y el temor subsiguiente no eran algo episódico, sino el pilar central del nuevo Estado, una especie de « principio fundamental del Movimiento»32. Fue un instrumento que se utilizó para derrotar al enemigo y para castigar o eliminar a aquellos que se habían opuesto a la sublevación o que pudieran ir en contra del nuevo régimen. La provincia de León no fue una excepción a ello. Como señalamos anteriormente era una provincia tradicionalmente conservadora mientras que la comarca en la que centramos nuestro estudio era de tradición republicana por lo que fue una de las zonas donde la represión fue mucho más dura. De este modo los núcleos claves de la comarca de Bierzo, una vez ocupada Ponferrada desde el día 21 de julio de 1936 y las cuencas mineras por el ejército sublevado, quedaron a disposición de los rebeldes, que inmediatamente combinaron los nombramientos de personas afines al frente de los cargos públicos con “las operaciones de limpieza” contra toda presencia republicana o contra aquellos que no se mostrasen partidarios del nuevo régimen. De paso se aprovechó para liquidar odios personales, problemas económicos y todo tipo de rencillas. Con el objetivo de eliminar a todo aquel que no comulgara con la sublevación se inició el proceso de eliminación de toda oposición. Los paseos fueron la primera manera de eliminación, ejecuciones irregulares que superaron durante los años 1936 y 1937 al número de ejecuciones derivadas de sentencias dictadas por tribunales militares. En la comarca del Bierzo son tristemente célebres Montearenas, Monterrubia y los alrededores de Camponaraya por ser dónde se llevaban a cabo este tipo de ejecuciones. En el resto de la provincia de León se sabe que se realizaban en los montes de Valverde del Camino, Villadangos, Casasola, San Isidro, el campo de tiro de Puente Castro. El conocimiento de las víctimas “paseadas” lo estamos obteniendo mediante el estudio de los registros civiles y la consulta de fuentes orales, considerando que también la consulta de registros de cementerios es la mejor forma de constatar las muertes que de esta manera se produjeron. Nuestro trabajo en diferentes registros civiles nos permite aportar algunas cifras al número de paseados que se conocían. Aparecen en los libros de registro de defunciones una serie de claves que nos permiten identificar a las víctimas, así muchas hojas aparecen encabezadas por “sujeto desconocido”, “varón sin identificar”, “fallecido en el monte a
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JULIÁ, S., op.cit.,p.277

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consecuencia de herida de arma de fuego “, “hemorragia cerebral por fusil” o no haciendo referencia al lugar del fallecimiento o de sepultura etc.; las cifras obtenidas en los registros civiles del Bierzo son: 4 en Sancedo, 6 en Cacabelos, 15 en Balboa, 23 en Vega de Valcarce. Por fuentes orales hemos obtenido un listado de personas desaparecidas, las cifras son: 21 personas residentes en Bembibre, 1 en Rodanillos, 2 en Losada, 1 en Labaniego, 4 en San Román de Bembibre. También nos ha sido facilitada una relación de 20 personas fusiladas en Ponferrada el 5 mayo 37. Estas cifras debemos tomarlas con cautela puesto que han de ser contrastadas, no obstante es importante hacer mención a la imposibilidad de hacer el trabajo de consulta de documentación de los registros civiles en ciertas localidades ante la negativa de los funcionarios, imposibilitando de este modo la labor de corroboración de datos. Por medio de la consulta de otros registros civiles de la provincia conocemos datos de “muertes irregulares” en otras localidades como: 5 en Truchas, 2 en Enciendo, 2 en Castrillo de Cabrera, 7 en Carrocera; en el Registro de la Pola de Gordón las cifras son muchos más altas por ser ésta zona de frente, lo que además ha hecho posible que también se hayan podido contabilizar las muertes de aquellos “sacrificados por las hordas rojas” tal como se cita en los libros de registro, siendo 26 las víctimas del franquismo y 15 de los republicanos. A estos datos, a falta de poder ser completados y corroborados, se añaden los que se conocen aportados por los estudios de Secundino Serrano en los Registros Civiles de León donde hay 23 personas cuya ficha de registro da indicios de ser paseados, 8 en Cuadros, 3 en Astorga, y 4 en San Andrés del Rabanedo. Este mismo autor cita la que hubo 100 paseados en Villadangos entre septiembre y noviembre del 1936 y otras 40 en el Campo del Fresno en octubre de 193633. También se conoce la cifra de 13 personas paseadas en la localidad de Lario en el lugar conocido como Pozo Grajero34. Los Consejos de Guerra partían de una situación surrealista, ya que juzgaban por delitos como rebelión militar a quienes habían permanecido fieles a las instituciones republicanas precisamente los que se habían sublevado contra ellas. A partir de 1938 se multiplicaron los Consejos de Guerra y entre julio de 1936 y diciembre de 1940 varios miles de leoneses unos 8000 pasaron por los juicios sumarísimos35. Las penas establecidas por los Consejos de Guerra eran las siguientes: auxilio a la rebelión de 6 meses y un día a 12 años; rebelión militar de 12 años y un día a 20; adhesión a la rebelión militar de 20 años y un día a 30 años o pena de muerte. A través de la prensa leonesa del momento se conocen el contenido de algunos Consejos de Guerra en especial de autoridades republicanas leonesas como el Alcalde de León Miguel Castaño condenado a muerte en consejo de Guerra en noviembre de 1936 junto con otros importantes cargos políticos leoneses del momento. En referencia al Bierzo se conoce también la condena a muerte por rebelión militar del alcalde de la capital berciana: Juan García Arias.

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ÁLVAREZ OBLANCA, W. y SERRANO, S.: “La guerra civil en León”, op.cit., p.84 RODRIGUEZ GONZÁLEZ, J.: León bajo la dictadura franquista, León, Universidad de León, 2003, p.78

34

ÁLVAREZ OBLANCA, W. y SERRANO, S.: Crónica contemporánea de León, León, La Crónica 16 de León, 1991, p. 297.

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Por las investigaciones que estamos llevando a cabo con los expedientes de las personas presas en la Prisión Provincia de León entre 1936-1950 conocemos más datos al respecto de los Consejos de Guerra y presos políticos, no obstante la consulta del Archivo militar del Ferrol nos confirmará y ampliará la información que ahora poseemos. Sobre esta cárcel estamos llevado un exhaustivo trabajo de investigación de los expedientes de los presos políticos que por ella pasaron entre el año 1936 y 1950. Se llevan contabilizadas hasta la fecha actual 4366 presos del régimen que aquí estuvieron recluidos procedentes de diferentes puntos de la Península, en vista de lo que nos queda por investigar consideramos que rondaran los 5000. Con respecto a la población berciana que pasó por esta cárcel víctima de la represión política hemos analizado por el momento 662 expedientes, estimando que son las tres cuartas partes del total36. El tratamiento que estamos dando a esta documentación consiste en la minuciosa elaboración de unas fichas registro, en las cuales la información está siendo clasificada en datos personales, datos procesales, traslados y observaciones. Todo ello está siendo incluido en una base de datos para posteriormente facilitar el análisis de la información obtenida. En cuanto a los delitos por los que eran condenados hasta ahora hemos obtenido 121 condenados por adhesión a la rebelión, 25 por rebelión, 184 por auxilio a la rebelión, 3 por ideas izquierdistas, 47 contra la seguridad del Estado, 9 por comunistas, 3 por convivencia con bandoleros, 6 por deserción. En relación a la duración de las penas tenemos 98 condenados entre 6 meses y 12 años, 79 condenados entre 12 años y 20, 152 entre 20 años y 30, 67 condenas a muerte y 5 absueltos. Los otros expedientes restantes aunque tienen anotado el número de causa no viene tipificado el delito y condena, o sólo uno de estos datos no obstante se puede deducir claramente que son presos políticos lo que corroboraremos con la consulta al Archivo Militar del Ferrol37. Como citamos anteriormente fue a partir de 1938 cuando se incrementan los juicios sumarísimos, coincidiendo con la caída a finales de octubre de 1937 del Frente Norte momento en que muchos milicianos republicanos leoneses en su intento de volver a sus localidades de origen serían detenidos y sometidos a estos juicios. Muchas de las personas que no fueron condenadas a muerte terminaron en el Campo de concentración de San Marcos que fue la prisión más conocida en el ámbito nacional de la provincia de León, por su extrema dureza y su superpoblación ya que llegó a contar en algunos casos con 7000 hombres y 300 mujeres reclusas38. Las condiciones de vida allí fueron muy duras por el frío, la humedad, el hambre, el hacinamiento, las palizas como así ha descrito Victoriano Crémer que estuvo allí recluso en su obra.39 Sobre San Marcos hay muchos aspectos aún por estudiar, se conocen algunos datos más como los proporcionados por Joan Llarch recogidos del testimonio de una persona que allí estuvo presa, que afirma que hubo 800 muertos en 3 meses, se trata de una cifra
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Archivo de la Prisión Provincial de León. Sección Guerra Civil Archivo Prisión Provincial de León. Sección Guerra Civil. ÁLVAREZ OBLANCA, W. y SERRANO, S.: “La guerra civil en León”, op.cit., p 86 CRÉMER, V.: El Libro de San Marcos, León, Lebrija, 1980.

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escalofriante pero no ha podido ser contrastada40. De los datos que nosotros manejamos sólo podemos afirmar la existencia de 203 personas que allí estuvieron reclusas de las 662 que hemos estudiado. Esta cantidad nos puede indicar la importancia que tuvo este centro de reclusión puesto que el 30 % de los reclusos bercianos de la Prisión Provincial también pasaron por allí. Además de San Marcos, dado el gran número de detenidos se habilitó como cárcel una vieja fábrica de curtidos en Santa Ana que contó con unos 500 presos de media, y por otra parte estaba la Prisión Provincial que contaba en el año 1938 con 700 reclusos datos que se conoce por la petición el 26 de Marzo de 1938 del gobierno militar al Alcalde de León dos guardias municipales para remediar la falta de personal en la Prisión Provincial: “(…) no disponemos más que de un solo celador con que atender a más de 700 reclusos”41. Las condiciones de vida en esta cárcel eran según Crémer: “Salvo casos muy especiales no se practicaba la tortura física ni la humillación alcanzaba mayor grado que el derivado de los reglamentos. El personal era severo, riguroso pero no brutal ni degenerado; la comida era mala, pero soportable en régimen de reclusión y las normas nos permitían lecturas, recreos, paseos y prácticas higiénicas normales…estaba abarrotada de detenidos políticos y con una docena de presos comunes”.42 Del resto de la provincia conocemos la existencia de la cárcel de Valencia de Don Juan, La Bañeza, Astorga, Ponferrada, sin que aún se hayan realizado trabajos sobre ellas, no así sobre la Prisión del Partido de Villafranca de la cual hemos contabilizado 386 presos políticos todos ellos ingresados en la prisión entre los años 1936-1939, no habiendo más información de épocas posteriores, tuvo por tanto la función de prisión preventiva por lo que los presos no pasaban allí largas épocas siendo trasladados a las principales prisiones de la provincia43. Además de cumplir condena en las cárceles, muchos terminaron en los Destacamentos Penales o Batallones de trabajadores, eran concesiones de un número variable de reclusos a instituciones públicas o privadas para realizar trabajos. En la provincia de León el más importante estaba en Fabero, comarca del Bierzo, que pertenecía a Minas Moro, S.A y que posteriormente fue trasladado a Matarrosa del Sil. Conocemos también la existencia en el Bierzo de otro Destacamento, el del Canal del Bajo Bierzo del que podemos aportar datos relevantes tras haber encontrado documentación inédita. Los trabajadores de este destacamento eran todos ellos presos de la Prisión del Partido de Ponferrada, por la información encontrada se sabe que trabajaron en la realización de este canal que se localiza cerca de Camponaraya durante el año 1944, siendo el número de trabajadores variable, fue el mes de septiembre en el que más hubo con un total de 8844.
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LLARCHA, J.: Batallones de trabajadores, Barcelona, 1978, p.159 Gobierno Militar de la Plaza y Provincia de León. Archivo Municipal de León, caja 1314. CRÉMER, V.: op.cit., p 732 Archivo Prisión Provincial de León .Sección Guerra civil: Prisiones de Partidos judiciales Archivo Prisión Provincial de León. Sección Guerra civil: Prisiones de Partidos judiciales

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Otro aspecto que se conoce sobre la represión en la provincia de León son las depuraciones siendo la más conocida la que afectó al personal educativo, Wenceslao Álvarez Oblanca ha estudiado el tema en profundidad y sabemos que 40 maestros fueron paseados o fusilados en la provincia, en el magisterio primario se instruyeron 905 expedientes siendo 186 separados definitivamente de su puesto. En cuanto a la enseñanza media y superior las comisiones depuradoras sancionaron al 80 % de los profesionales, y un 10% fueron separados definitivamente. En lo que se refiere al Bierzo este autor señala que 3 profesores del Instituto Nacional de Segunda Enseñanza en Ponferrada fueron separados del servicio y el director del centro sustituido por un sacerdote. Dentro del magisterio primario se conocen los nombres de los maestros de diferentes pueblos bercianos separados del servicio como el de Villafranca, el de Villadecanes, el de Bembibre45, etc. Nosotros contamos con los expedientes de la Prisión Provincial de 8 de estos maestros, seis hombres y dos mujeres. Por último, debemos tratar otro tipo de represión, complementaria de la estrictamente judicial y de la realizada por las comisiones de depuración, nos referimos a las actuaciones de las Comisiones Provinciales de Incautación de Bienes que funcionaban desde 1937 hasta 1939. Estas comisiones instruían los expedientes de responsabilidad civil de las personas enjuiciadas por la jurisdicción militar o cualquier otra que considerasen opuestas al triunfo del Movimiento Nacional, y decretaban el embargo de sus bienes. La comisión Provincial de León instruyó expedientes a 3105 leoneses en estos años, de los cuales 452 de los estudiados hasta ahora eran personas de la comarca del Bierzo estimamos ronden los 700, algunas de ellas habían pasado por la Prisión Provincial y tenemos sus expedientes. Hay casos en que los bienes eran incautados aun cuando la persona había sido ejecutada como consecuencia de una condenada a muerte sentencia de Consejo de Guerra46. Hasta aquí hemos pretendido resumir de manera breve aquellos aspectos de la represión que ya habían sido estudiados y aquellos otros en los que estamos en proceso, con el fin de dar a conocer las fuentes consultadas y el procedimiento que estamos llevando a cabo y de este modo exponer cómo fue la represión en el ámbito geográfico al que nos ceñimos. Tenemos el objetivo de cara a la celebración del encuentro de haber finalizado ya alguna de las investigaciones que se están abordando en la actualidad, para ofrecer una visión más clara de nuestro trabajo.

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ÁLVAREZ OBLANCA, W.: La represión de posguerra en León. Depuración de la enseñanza. 1936-1943, León, Santiago García Editor, 1986. 46 Archivo Histórico Provincial. Audiencia Provincial de León. Tribunal de Responsabilidades Políticas

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Como bien dice Sara González Castro en su buen trabajo, es imposible determinar el número de leoneses asesinados por la represión franquista, el día 20 de julio se hicieron con el poder en León, aunque la actividad guerrillera estuviese presente hasta años después de terminada la contienda, Ramón Salas Larrazábal de nuevo nos aporta cifras ridículas y tendenciosas, (1.497) toma como base de sus datos los nombres que aparecen en los Registros Civiles, cuando sabemos que muchos de los “paseos” que se realizaron, las víctimas se quedaron en los lugares del asesinato y como mucho enterrados en fosas comunes clandestinas sin que consten en ningún registro civil o de los cementerios, también me parece muy pequeña la cifra que aporta Secundino Serrano de 3.000 y doy por buena la que nos aporta la ARMH de fijar los asesinatos en unos 5.800, hasta que estudios más serios y exhaustivos nos den la cifra exacta. Estos trabajos tan académicos y que pretende ser tan asépticos tiene el hándicap de basarse mayoritariamente en documentación oficial, los documentos oficiales no reflejan “los paseos” y las fosas comunes clandestinas,

Inserto la biografía de dos leoneses ejemplares que tomo prestada de la gran página de Paco de Jerez.
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BENJAMÍN Y HONORIO ABAD MAYORGA
La determinación de la fuerza de la razón Benjamín y Honorio Abad Mayorga eran originarios de San Justo de la Vega (León), pueblo del Bierzo en su comarca maragata, a la vera de Astorga. Su padre era Jorge Abad Domínguez, un hombre inteligente, cultivado y librepensador, que llegó a poner al primero de sus hijos el evocador nombre científico de “Darwin”. Los hermanos y el padre se establecieron en el pueblo leonés de Espina de Tremor, localidad en la que Jorge Abad fundó tienda y cantina. Golpeada la República por la traición de sus felones funcionarios armados e iniciada la guerra, Benjamín y Honorio, ya convertidos en mineros y afiliados a la UGT, marchan a Asturias como milicianos. Derrotados los leales en el Frente Norte, Benjamín y Honorio huyen y se esconden de los vengativos fascistas ebrios de victoria. Mientras tanto, los falangistas de Tremor de Arriba apresan al padre, Jorge Abad, y lo matan tras varias palizas el 20 de octubre de 1937. Este asesinato venía a unirse a los centenares cometidos por los golpistas en esta comarca, en la que siembran un terror pavoroso entre jóvenes y ancianos, mujeres y niños. En Brañuelas, — y es sólo un ejemplo en absoluto aislado — asesinan a un inofensivo anciano de 83 años y a Magín, familia de Jorge Abad. Sabedores del apresamiento de su padre e ignorantes de su fatal y funesto destino, Benjamín y Honorio se entregan engañados a las nuevas autoridades militares franquistas, con el noble propósito de intentar lograr la excarcelación de su progenitor. Son apresados e ingresan en la cárcel a la espera de juicio. Benjamín fue juzgado y condenado por el delito de "Adhesión a la Rebelión" el día 11 de enero de 1938 a la pena de 30 años. Honorio obtuvo una pena similar. Ambos fueron horrorizados testigos involuntarios de las barbaridades cometidas por los franquistas en las muchas prisiones y cárceles por las que pasaron, entre ellas las de Ponferrada, León, Figueirido, Oviedo, Ciaño, Oviedo, Celanova y Santiago de Compostela, desde la que Benjamín fue liberado condicionalmente en 1943. En 1948 los hermanos fueron nuevamente apresados y juzgados ambos por homicidio y ayuda a la evasión de perseguidos por la justicia, siendo en este caso condenados a la pena de 3 años y encerrados nuevamente en Ponferrada, León, en el Destacamento Penal del Pozo de Fondón (en el que realizó trabajo esclavo para la empresa Duro Felguera), en Zamora y en Toro. El 17 de febrero de 1951 Benjamín salió nuevamente en libertad condicional. En abril de ese año comenzó Benjamín a trabajar en una mina de La Magdalena, quizás uno de los pocos lugares en los que no se exigía un certificado de antecedentes penales para comenzar a laborar en el tajo. En ella, dejó Benjamín su salud y sus pulmones, arrastrando desde entonces una enfermedad respiratoria crónica que le acompañaría hasta el último de sus días. Se casó Benjamín en 1955 y tuvo una hija llamada Antonia, (Toñi), en 1959, la cual mantuvo y mantiene con orgullo, desde que tuvo uso de razón, el buen nombre, la dignidad y el honor de su padre Benjamín, de sus tíos Honorio y Magín y de su abuelo Jorge. Durante todas sus vidas, Honorio y Benjamín fueron espíritus libres y apegados a su juvenil y honesto amor por la República y por la Democracia. Honorio falleció en 1990 y Benjamín lo hizo en el año 1999. Aún hoy, en 2008, a ambos les añoran sus familias y recuerdan con orgullo su ejemplo y su compromiso con la Libertad.

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Inicio un nuevo capítulo y una nueva región de España, Galicia, esta región es especialmente singular, por su atraso secular y su configuración geográfica tenía una composición de clases muy distinta al resto del estado, si exceptuamos los islotes de A Coruña, Ferrol, Santiago de Compostela y Vigo, con algunos cientos de obreros y estudiantes, el resto de la población lo conformaban pequeños propietarios de minifundios de tierra, con una ideología religiosa profundamente conservadora, esto conformará una sociedad proclive al apoyo desde el primer día al levantamiento fascista, así el día 21 de Julio, Galicia entera está en manos fascistas, los pocos focos de resistencia en los astilleros de El Ferrol fueron aplastados en pocas horas, así lo relatan Jesús de Juana y Julio Prada en su libro; “LO QUE HAN HECHO EN GALICIA”. **********************************

GALICIA
LO QUE HAN HECHO EN GALICIA Violencia política, represión y exilio (1936-1939) Editorial Crítica - 2006 Jesús de Juana y Julio Prada, coords. En Galicia la resistencia al levantamiento militar fue rápidamente sofocada, de modo que puede decirse que no llego ni siquiera a haber guerra civil. ¿Cómo explicar entonces que la represión franquista hiciese allí miles de víctimas, que no podían ser acusadas de haber cometido ningún delito concreto? Estaba claro que la función esencial del terror era la de realizar una política de exterminio destinada a acabar con todo vestigio de una tradición democrática y a eliminar cualquier posible resistencia a la implantación del nuevo orden, en una tarea en que la iniciativa militar fue secundada activamente por una parte de la sociedad gallega y se benefició del apoyo de ciertos sectores de las clases medias y del pequeño campesinado propietario. Este libro es el resultado de la colaboración de un equipo de investigadores que no solo nos ofrecen una primera visión global de lo que fueron estos años de violencia y represión en Galicia, sino que los sitúan en el complejo entorno social que ayuda a explicarlos. ************** De nuevo la palabra “exterminio” y de nuevo la premeditación, leído el libro citado me llama la atención, dos datos significativos, el primero cuando nos dicen los autores que; “un 16% de los detenidos lo son por denuncias de la población civil, incluso por familiares cercanos”, el otro dato que me llama la atención es que; “un 2% de las denuncias provienen de los sacerdotes”, los autores del libro nos aportan de nuevo las cifras oficiales de los archivos militares consultados, todos sabemos que en la mayoría de los “paseos” y “sacas” estos archivos no reflejan ningún dato, es bastante deficiente en cuanto a cifras concretas de represaliados si exceptuamos la provincia de Lugo que si nos ofrece una tabla detallada de los fusilamientos, la mitad del libro está dedicada a los campos de concentración, cárceles y el exilio, otras fuentes consultadas nos dan cifras concretas de la represión franquista, estas serían las siguientes:

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A Coruña: 1.421 fusilados Lugo: 626 fusilados Ourense: 400 fusilados Pontevedra: 1.114 fusilados Total: 3.521- Datos de la SBHAC La ARMH nos da una cifra diferente, 4.191 asesinados Otro tema que los autores tocan muy de pasada es la cárcel de la Isla de San Simón, donde fueron hacinados cientos de prisioneros de toda España, tan hacinados que tuvieron que habilitar un barco prisión como el “Upo Mendi” como anexo de esta cárcel, otros autores si nos escriben con detalle de esta prisión, la isla fue utilizada como “geriátricoprisión” porque allí fueron a parar miles de ancianos republicanos, que tuvieron que sufrir las epístolas envenenadas del padre Pérez del Pulgar

En el prólogo al libro de Rafael Torres Mulas “Los esclavos de Franco” Ed. OBERON - 2006
Marta Núñez Díaz-Balart (profesora titular del Dpto. de historia de la comunicación social, Facultad Ciencias de la Información (U.C.M.), dice: “El Patronato de Redención de Penas por el Trabajo, dependiente del ministerio de justicia, fue el mecanismo mejor estructurado, pero no el único, que canalizaba los trabajos forzados de los presos políticos en el régimen del general Franco. Estos eran empleados en obras públicas, talleres penitenciarios y en las más variadas tareas, dependiendo directamente del estado o de aquellas empresas privadas que obtuvieran la concesión. Todo ella conducía al enriquecimiento de un régimen que se consideraba bendecido por la mano de Dios y de la iglesia católica… (…)”. Cuando todavía no había terminado la guerra, el 7 de octubre de 1938, se creó el Patronato de Redención de penas por el Trabajo, con la certera previsión de las masas de presos políticos que iban a inundar las cárceles, porque solo a ellos estaba destinada su creación. Pero la efectividad de la estructura creada, su rentabilidad económica y su consolidación dentro del amplio marco de las prisiones exigirán que a partir de 1944 se permita la incorporación de presos comunes. Oficialmente se atribuyó a Franco, el gran “hacedor”, la invención del Patronato, pero se reconoce que el padre jesuita José Pérez del Pulgar fue su principal inspirador. Más adelante, el autor, Rafael Torres escribe: Los muertos del bando de los vencidos, autores del imperdonable y monstruoso pecado de haberse opuesto a la entronización de Franco, Caudillo por la gracia de Dios nada menos, se torrefactaban en un infierno, en todo caso, menos riguroso del que su enorme culpa les hacía acreedores, y los vivos, los vivos del bando de los vencidos, a esos se les iba a exorcizar y

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castigar hasta que arrojaran los demonios liberales del cuerpo, aunque, eso sí, con todo el amor del mundo y sintiéndolo mucho, cual expresa el padre Pérez del Pulgar en sus comentarios apologéticos de la obra en parte a él mismo debida, la Redención de Penas por el Trabajo: “Es decir, no se regatea al penado nada de cuanto sea compatible con la dura necesidad de mantener el Orden y la Justicia, y esta necesidad se acepta solo en tanto en cuanto es una necesidad, sin pasar más allá ni una sola línea, como quien opera en carne propia y se duele del dolor que se produce, porque no le queda otro remedio que operar lo dañado para salvar lo sano. Es el principio cristiano que hace compatible la caridad con la justicia vindicativa. Ésta no se aplica por odio al castigado y a quien se guardan todos los derechos y se prodigan todas las atenciones compatibles con el cumplimiento de la justicia. Esta justicia pudiera exigir, incluso, la última pena, sin que ello se oponga lo más mínimo al respeto y aún al amor a quien se castiga. Una autoridad que procede así puede jactarse, con razón, de que no procede por odio ni por venganza, por muy duro que sea el castigo que aplica y que, por consiguiente, no solo es justa, sino también, y simultáneamente caritativa”. Lo único que le faltaba a Franco, que le justificaran, o más aún, que le alabaran en nombre de Dios y de la Justicia, su helada crueldad y su absoluta falta de empatía. El que, en declaraciones al corresponsal del Chicago Tribune, dijo en los primeros días de la sublevación que no dudaría en matar a media España para obtener la victoria, el que asesinó de un tiro a bocajarro, a un legionario que protestaba de la calidad del rancho, el que firmaba un “enterado” tras otro de condenas de muerte con su pequeña pluma negra, incluidas las que atañían a amigos, compañeros de academia y a miembros de su familia, obtenía poco menos que la santidad por, precisamente, sus inclinaciones salvajes y homicidas. La Iglesia, en todo caso, quiso estar allí, en el centro mismo del castigo y de la resurrección de la esclavitud, y su presencia en las prisiones, los Batallones y Destacamentos de Trabajadores, las Colonias Penitenciarias y los tajos fue obsesiva y constante (…). Sin duda, el jesuita José Pérez del Pulgar, en vista de los impagables servicios prestados tendrá ya un sitio de honor reservado en el nuevo templo que prepara el Arzobispado de Valencia, aunque deberán de cavar muy hondo para, siquiera un poco, acercarse al lugar donde verdaderamente debería estar, y donde seguramente se encuentre desde hace muchos años. Valga este ejemplo en el que se justifica el asesinato de miles de prisioneros republicanos para recordar aquellos tiempos en que en nuestro país, iglesia y religión eran dos cosas totalmente distintas y para preguntarnos si de verdad alguna vez aquellos tiempos pasaron.

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Para ampliar la información sobre Galicia, véase también el trabajo de los investigadores: Gonzalo Amoedo y Roberto Gil Moure, autores del libro “Episodios de terror durante la Guerra Civil en la provincia de Pontevedra. La isla de San Simón. Y el testimonio sobre el buque mercante UDONDO de María Josefa Zorroza (Sobrina de Teófilo Zorroza
Gezuraga, tripulante del mercante fusilado).

También existe un documento en Internet titulado; “De perpetua a muerte - Historias de la Guerra Civil” de Xosé Manuel Suárez fechado en el 2004, es muy largo para incluir en este dossier, pero muy completo sobre todo por los fusilamientos de los primeros días principalmente de militares de la Armada leales a la República, para los más estudiosos si lo quieren se lo puedo enviar o se puede bajar en el blog del autor pinchando aquí, aviso que son dos partes publicadas por separado Se ha escrito muy poco sobre la represión en la Armada española y el papel que jugó en el golpe fascista, quisiera rendir homenaje desde estas humildes páginas a esos hombres que fueron asesinados por permanecer fieles a su juramento de defender al pueblo con su sangre. Hay muchos escritos sobre los héroes de las batallas más conocidas, y los personajes como Durruti, Vicente Rojo, Líster o el Campesino, pero muy poco sobre los marineros. En tierra siempre te queda la posibilidad de huir, pero en los barcos solo tienes que resistir hasta el límite de tus posibilidades. En Galicia encabezan los fusilamientos dos generales; Enrique Salcedo Molinuevo, de 65 años, que había tomado posesión de su cargo el reciente 7 de febrero; el general de la 15ª Brigada de infantería, Rogelio Caridad Pita, de 61 años. Sirva el testimonio del UDONDO como homenaje a todos ellos, y citar algunos como: el “Cervera” que su comandante firmó unas condiciones de rendición que no fueron cumplidas y él fue fusilado, no fue el único del “Cervera”, podéis ver la historia de Manuel Barreiro Rey auxiliar de 2ª, fusilado en marzo de 1939, acusado de abrir el Arsenal del Ferrol al pueblo para defenderse de los sublevados, más 8 que se llevaron al “Plus Ultra”. También un recuerdo para los marineros fusilados de; el “España” (35 fusilados), el “Plus Ultra” (17 fusilados, 8 procedentes del “Cervera”), el “Mar Cantábrico” (23 fusilados), el “Dómine” (10 fusilados), el “Esles” (1 fusilado), el “Genoveva Fierro” (3 fusilados), el submarino “B-6” (10 fusilados), y los pequeros “Nuevo Elisa”(3 pescadores fusilados) y el “Nuevo Soledad” (4 pescadores fusilados), muchos de ellos sin juicio previo, sin embargo se conservan algunos procesos en peligro de extinción por la desidia y el olvido de nuestros gobernantes, no hay un país en todo el globo como este, siente un desprecio absoluto sobre su historia, todos los investigadores e historiadores resaltan el mal estado en que se encuentran los archivos.

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“Episodios de terror durante la Guerra Civil na provincia de Pontevedra. A illa San Simón” Edicions Xerais de Galicia, S.A Gonzalo Amoedo López y Roberto Gil Moure. Exterminio en la Isla de San Simón
Siendo Director General de Prisiones entre 1938 y 1942 Máximo Cuervo Radigales, se estableció una política penitenciaria que se prolongó por décadas según la cual los presos republicanos y antifranquistas debían pagar sus penas con la privación de libertad y con trabajos de reconstrucción de zonas devastadas. El proyecto fue gestionado por el Patronato para la Redención de Penas por el Trabajo, presidido por el padre Pérez del Pulgar, figura destacada de la Iglesia franquista del que ya hemos hablado anteriormente y al que ya hemos podido ver en anteriores imágenes. Los presos forzados se clasificaron como obreros especializados y se dividieron en varios tipos según la obra y el lugar a ejecutarla (obras públicas, industrias militarizadas, obras civiles, minas y talleres, obras hidráulicas, obras forestales, carreteras, ferrocarriles, edificios públicos, etc., etc.). Pero a los franquistas se les planteó el problema de qué hacer con los no aptos —bien por desnutrición o bien por su avanzada edad —, para ese tipo de trabajos. Desde 1936 hasta 1944, 6000 enfermos crónicos, viejos, inútiles y discapacitados ("impedidos") que se habían convertido en un estorbo fueron concentrados en un único centro penitenciario, un auténtico campo de exterminio, en el que pagaran —muchos, con su propia vida—, por su doble condición de parásitos sociales y de enemigos de la Patria. La leprosería de la Isla de San Simón (Pontevedra) fue el lugar escogido para encerrar a este colectivo. Esta cárcel redondelana tuvo tres épocas bien definidas, desde su inicio como centro de represión franquista en agosto de 1936 hasta su cierre, en marzo de 1943. En el primer periodo, hasta abril de 1937, y aprovechando las instalaciones de este antiguo convento y lazareto se instaló en las primeras semanas de la guerra una especie de cárcel provisional para presos gubernativos que aún no habían sido encausados por la jurisdicción militar, con el propósito en muchos casos de sacarlos, bien entrada la noche, y conducirlos a juicios militares o directamente asesinarlos. En esa época, muchos de los detenidos de San Simón fueron víctimas de sacas organizadas por elementos de Falange y por los llamados “cívicos”, y ejecutados en las cunetas de las carreteras y ante los muros de los cementerios. Según testimonios, el director de San Simón y de las prisiones de Pontevedra, Lago Búa, y el médico forense Bustelo, fueron responsables, junto con el teniente Rodríguez de la Guardia Civil, de muchos “paseos”. El segundo periodo se produjo al derrumbarse los frentes del Norte, por lo que muchos prisioneros fueron conducidos (por ejemplo, desde el barco-prisión “Upo Mendi”, o desde el campo de Camposancos) a esta cárcel provisional en funciones de campo de concentración, para ser directamente asesinados (“ejecutados”) tras su llegada a la isla. Así y tras la caída del frente de Asturias, se llegó a una pronta masificación al coincidir simultáneamente más de 2.500 presos en la isla, en terribles condiciones de hacinamiento. Hubo muchas muertes por enfermedades por la falta de higiene y el hambre.
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Por último, desde el fin de la guerra a marzo de 1943, fue una época en la que concentró a los presos mayores de sesenta años de edad, alguno de hasta más de 80 años, trasladando a centenares de ellos desde todas partes de España. La isla no estaba tan masificada, con entre 600 y 700 presos, aunque con un número de muertos muy elevado. Sólo en 1941, conocido como el “ano da fame”, fallecieron 250 personas en San Simón. El 12 de febrero de 1943, coincidiendo con el principio del fin de la Alemania Nazi, se evacua la isla de” despojos humanos”, mediante decreto de Franco en el que se posibilitaba que los reos pudieran escoger destino penitenciario, por decreto de 17 de diciembre de 1943. Por su edad y por las penosas condiciones físicas a las que habían sido conducidos, 274 septuagenarios pudieron ir libremente a morir a sus casas, como antes lo hicieron en la isla miles de republicanos y antifranquistas allí fueron asesinados.

Cárcel de San Simón (Pontevedra)
Aprovechando las instalaciones de un antiguo convento y de un lazareto se instaló en las primeras semanas de la guerra una especie de cárcel provisional para presos gubernativos que aún no habían sido encausados por la jurisdicción militar. En esta época muchos de los detenidos de San Simón fueron sacados por elementos de Falange, Guardia Civil y los llamados “cívicos”, y ejecutados en las cunetas de las carreteras y ante los muros de los cementerios. Según testimonios, el director de San Simón y de las prisiones de Pontevedra, Lago Búa, el médico forense Bustelo, fueron responsables, junto con el teniente Rodríguez de la Guardia Civil, de muchos “paseos”; también se dedicaron a detener a personas de derechas a las que luego ponían en libertad a cambio de importantes cantidades de dinero. Denunciados por una de esas personas de derechas, fueron condenados a muerte en consejo de guerra celebrado a puerta cerrada, y ejecutados por un piquete al mando, “casualmente”, de su compinche el teniente Rodríguez. Al derrumbarse el Frente Norte muchos prisioneros fueron conducidos a esta cárcel provisional en funciones de campo de concentración. Desde el puerto de Bilbao partió el barco prisión “Upo Mendi”, lleno de prisioneros, con la finalidad de integrarlo en el sistema concentracionario de San Simón. La falta de calado impidió que el “Upo Mendi” se acercara lo suficiente a la isla de San Simón, permaneciendo fondeado en aguas más profundas de la ría de Vigo. A San Simón fueron también conducidos desde el campo de concentración de Camposancos varios presos condenados a pena de muerte para ser ejecutados. Al finalizar la guerra se trató de convertir el Campo de Concentración de San Simón en un centro de reclusión para presos mayores de sesenta años de edad, trasladando a centenares de ellos desde todas partes de España. Relación de prisioneros que fueron condenados a pena de muerte en consejos de guerra celebrados en el campo de concentración de Camposancos y, posteriormente, trasladados a la isla de San Simón, donde fueron fusilados. Fermín García Álvarez. Condena: Pena de muerte. Fusilado: 5-8-38. Natural de Carbonera, vecino de Santa Cruz del Sil, León, 42 años, casado (1 hijo), encargado de minas. Activista del PSOE; luego, del PCE; tomó parte en la Revolución del 34 y fue condenado a pena de muerte, que le fue conmutada, siendo amnistiado por el Frente Popular; al iniciarse el

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GMN, capitaneó un grupo que ofreció resistencia en su pueblo; capturado a bordo del “Gaviota”. Gregorio Mateos Maroto, "el Cepo". Condena: Pena de muerte. Fusilado: 5-8-38. Natural de Novés (Toledo), vecino de Nava, 39 años, casado (2 hijos), industrial. Dirigente del PSOE; participó en la Revolución del 34; de los comités de Guerra y Abastos; presidente de la cooperativa; fue nombrado juez municipal; capturado cuando huía a bordo del “Gaviota”. José González Iglesias. Condena: Pena de muerte. Fusilado: 5-8-38. Natural de San Andrés de Linares, vecino de La Felguera, 36 años, casado (3 hijos), electricista. De la CNT; había participado en la Revolución del 34; al iniciarse el GMN, del Comité de Guerra; tomó parte en los ataques a los cuarteles de Gijón; capturado cuando huía a bordo del “San Juan de Nieva”. José Álvarez García. Condena: Pena de muerte. Fusilado: 5-8-38. Natural y vecino de Gijón, 36 años, soltero, ajustador. De las JSU y de la UGT; de la Guardia Roja; participó en la Revolución del 34; al iniciarse el GMN, reclutó gente para atacar los cuarteles de Gijón; capturado en el “Mont Seny”. Isaías González Miguel. Condena: Pena de muerte. Fusilado: 5-8-38. Natural de Ezcaray, La Rioja, vecino de Olloniego, Oviedo, 29 años, soltero, minero. Del PSOE y de la UGT; había participado en la Revolución del 34 en el ataque al cuartel de la Guardia Civil de Olloniego; al iniciarse el GMN, formó parte de la expedición de obreros que salió por tren hacia Madrid; nombrado jefe de policía en Olloniego; policía secreta en Avilés; capturado en el “San Juan de Nieva”. Bernardino Fernández Velázquez. Condena: Pena de muerte. Fusilado: 5-8-38. Natural y vecino de Salas, 31 años, soltero, cerrajero. Dirigente del PSOE; había participado en la Revolución del 34; del Comité de Guerra; del Comité de Transportes; instructor de milicias; nombrado policía en Soto del Barco; capturado a bordo del “San Juan de Nieva”. Francisco Casal Sánchez. Condena: Pena de muerte. Fusilado: 5-8-38. Natural y vecino de La Felguera, 28 años, casado, metalúrgico. De las Juventudes Libertarias y de la CNT; había participado en la Revolución del 34; tomó parte en los ataques a los cuarteles de Gijón; del Comité de Guerra; nombrado agente de Investigación y Vigilancia.

*************************** El siguiente testimonio es poco conocido porque hasta este año no ha salido a los medios, ha sido la sobrina de un palero del UDONDO que se presenta como querellante en la causa de la jueza argentina Dª María Servini de Cubría, que tiene abierta contra los crímenes franquistas, en lo que ya conocemos como la “Querella Argentina”.

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Historia del mercante UDONDO Testimonio
María Josefa Zorroza (Sobrina de Teófilo Zorroza Gezuraga, palero del UDONDO)

Para: El Plural.com 02/01/2013
El mercante UDONDO fue apresado en la mar por las tropas sublevadas de Franco en septiembre de 1936. A sus 40 tripulantes y a los dos pasajeros que viajaban en él, les fusilaron contra la tapia del cementerio de Serantes, cerca de El Ferrol sin juicio alguno. El Estado Mayor del Ferrol se apropió de todo su dinero y sus joyas.

“Teófilo Zorroza Gezuraga, de quien quiero levantar testimonio en la querella 4591-10, era mi tío paterno, nacido en Morga, que embarcó a los 20 años, en septiembre de 1935, en el vapor UDONDO, para ayudar a la familia. Un año después, en septiembre de 1936, el buque UDONDO fue apresado en la mar, junto a otros cuatro navíos más (Genoveva Fierro, Abando, Ulia y Juan Mary) llevando carbón, fosfatos, víveres y pasajeros. El 27 de septiembre del mismo año, muere fusilado contra el muro del cementerio de Serantes (Ferrol), junto al resto de la tripulación, en total, 40 hombres y dos pasajeros. Estas 42 personas fueron ejecutadas en tres días consecutivos sin la vista de un juicio, «por traidores a la patria».” Luego, les arrojaron a una fosa común excavada en la tierra. (Ver lista completa de los fusilados en pdf)

Sin juicio ni sentencia
Aclara Teófila que el buque, matriculado en Bilbao, realizaba habitualmente transporte de carbón de Gijón a Barcelona, y fue capturado el día 12 de septiembre a 10 millas al norte de Gijón por el Bou artillado Tritonia. “Trasladado en principio a Ribadeo, las autoridades de Marina de Ferrol ordenaron que esos marinos fueran “pasados por las armas” sin acusación documentada, es decir, sin juicio ni sentencia previa, como consta en el Expediente 22/1936”.

Por “traidores a la patria”
Entre el 25 y el 27 de ese mes murieron fusilados en el cementerio de Serantes, en el municipio contiguo a Ferrol, los cuarenta y dos hombres que iban a bordo; los mataban en tres grupos de catorce por día, comenzando la primera jornada por el capitán, los oficiales, el contramaestre y los maquinistas. Les colocaron contra el muro del cementerio de la parroquia, cerca de la entrada. Al otro lado les esperaba una fosa común excavada en la tierra. “Fueron condenados a muerte sin consejo de guerra según la propuesta del auditor de la Base Naval de Ferrol García Rendueles, confirmada por el jefe de la Base, el vicealmirante Núñez. Rendueles no tuvo empacho en proponer la muerte de todos los embarcados”, continúa la denuncia.

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El botín
“Estaba el barco comandado por Óscar Blanco, un asturiano natural y vecino de Gijón, de 35 años, que dejaba cinco huérfanos. Los oficiales eran levantinos (dos de Valencia y uno de Cartagena). Los marineros y fogoneros procedían en su mayoría de Asturias, Galicia y Vizcaya, pero además entre los ejecutados se hallaban dos afiliados a CNT que viajaban según la documentación como pasajeros”, sigue Josefa. ¿Y qué pasó de sus pertenencias? “El Estado Mayor de Ferrol recibió en octubre 9.521 pesetas, recogidas a la dotación del vapor, además de veinte libras esterlinas, un aro y un anillo de oro, un monedero de plata y dos cadenas de oro, una con medalla de oro y otra con medalla de plata. Los bienes fueron requisados, pasando a formar parte del Tesoro Nacional”.

Ejecutados pero con buenos informes (qué sarcasmo)
“El auditor de la Base Naval Rendueles, no tuvo dudas en mandar a la muerte a todos los embarcados, a pesar de los informes favorables que reunía el expediente; por ejemplo, el texto del capitán de corbeta Francisco Parga, fechado en Ribadeo el 15 de septiembre de 1936”, explica en su escrito Josefa. Este documento dice así: “Con los datos suministrados por los interesados, el que suscribe (Parga), recabó informes del Capitán del vapor requisado ‘Hernani’ y del armador de Gijón Sr Bengoechea, los cuales manifestaron conocer a algunos de los que tripulaban el vapor UDONDO actualmente. El Capitán del vapor ‘Hernani’ dio buenos informes del mayordomo del UDONDO, Francisco Arruabarrena y del primer camarero Saturnino Gancedo”.

Presuntos inocentes
Prosigue el informe del capitán Parga: “El armador Sr. Beongoechea manifestó lo mismo respecto al mayordomo citado, y respecto a D. Oscar Blanco García, que desempeñaba el cargo de capitán del UDONDO en el último viaje, manifestó que, en las últimas elecciones de febrero pasado [elecciones de diputados, 16 de febrero de 1936] en Gijón, actuó como interventor de las derechas. [...] La impresión de conjunto del que suscribe, es la de que pudieron destacarse como presuntos inocentes los siguientes tripulantes: El tercer Oficial Don Luis Morote [Marote] Chapa; el radiotelegrafista Don Fernando Cuadrado Sancha; el Contramaestre José Sendón Seoane; el primer maquinista Don Pedro Zabala Arrizubieta; el tercer maquinista Don Bernabé Caicoya Sánchez y el mayordomo Francisco Arruabarrena”.

Pasajeros cenetistas
“Entre los ejecutados se hallan dos afiliados a CNT, cuyos carnets de afiliación sindical se adjuntan al expediente abierto en Marina, se trata de José Fernández, natural de Muros (A Coruña), dado de baja en las Milicias Populares Gallegas de Madrid en agosto para trasladarse a Valencia, con el fin de prestar servicios en la Marina mercante como
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fogonero”. –Dice Josefa— “El carnet que porta es del Sindicato de la Industria del Transporte de Valencia, de CNT, y declara que se encontraba en Valencia desde hacía unos tres meses desembarcado y que al enterarse que el “UDONDO” iba al norte embarcó en él para llegar a su pueblo natal. El otro pasajero cenetista es un empleado de Telefónica, Santiago Cela, domiciliado en Madrid, al que le intervienen el dinero que portaba: 725 pesetas”.

Más fusilamientos
En su testimonio, la denunciante recuerda que el UDONDO no fue el único barco cuyos tripulantes fueron ejecutados por los franquistas. “El 28 de setiembre son sacados de la Escollera y del “Plus Ultra” ocho marineros de la Armada, para ser paseados frente al muro del cementerio del barrio alto de Canido y enterrados en una fosa común”. Cita también que a finales de noviembre de 1936 aún se produce un nuevo fusilamiento masivo sin juicio. “La decisión de un auditor de Marina lleva a la muerte a diez tripulantes del vapor “Dómine”, tras determinar que se ha tramado un complot para apoderarse del barco y pasarse al enemigo”. Los diez ejecutados, seis con residencia en Barcelona, tenían entre 19 y 33 años”. ************************* Espeluznante testimonio, todos los tripulantes asesinados más dos pasajeros, gracias Mª Josefa por tu coraje y darnos a conocer esta historia no escrita de nuestro pasado. Llegados al ecuador del documento incluyo una galería de imágenes tomadas del blog de Paco de Jerez, algunas son muy duras de ver, recomiendo que las personas muy sensibles no las vean, lo mismo aconsejo para los menores de edad sin mucha formación aún.

************************* Sigue en la página 150 *************************

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ANEXO FOTOGRÁFICO
Todas las imágenes están tomadas de la gran página sobre la guerra civil española, http://todoslosrostros.blogspot.com.es/ y son propiedad del creador de la página; Paco de Jerez. Solo se pueden reproducir si se hace sin ánimo de lucro y se hace mención a su origen.

Esta primera corresponde al campo de concentración de Tenerife

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Esta fotografía del barrio de Triana (Sevilla) está tomada tres días después del golpe, observar al hombre de traje blanco, con que frialdad está mirando la escena como si tal cosa, mientras las mujeres no pueden contener el dolor.

Fusilamiento en las calles de Talavera de la Reina o Talavera del Tajo (Toledo) – Muy deteriorada en la parte izquierda superior y abajo.
La siguiente por lo menos tiene el valor de su pie de foto que aclara bastante el lugar exacto del crimen

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“La imagen de la página anterior (inferior) corresponde a un grupo de segadores gallegos que

casualmente se encontraban segando en las cercanías de Talavera del Tajo (denominación por la que se conoció durante la II República Española a la ciudad de Talavera de la Reina, Toledo) al poco de iniciarse la guerra y que estaban alojados en la ciudad. Fueron asesinados por las tropas franquistas cuando éstas hicieron su entrada en la localidad. Durante años, esta fotografía fue manipulada y utilizada por el régimen franquista para exponer el resultado de la supuesta "barbarie de las hordas marxistas", pero concienzudas investigaciones de historiadores de mérito, entre ellos Francisco Espinosa, autor de "La Columna de la Muerte", ha puesto en su lugar la identidad de los criminales asesinos y la inocencia y adscripción de las víctimas. Si encontrara alguna imagen con más resolución, procedería a substituir la actual por la nueva. Mis disculpas mientras tanto”. Paco de Jerez

He encontrado una reproducción con una imagen no demasiado definida, pero tiene un pie de foto que lo aclara todo. Donde se puede leer que la masacre tuvo lugar en: “Talavera del Tajo (o de la Reina) el 3 de septiembre de 1936. Masacre en la calle Carnicerías tras la entrada de las tropas de Yagüe”. (Hemeroteca Municipal de Sevilla. Fondo Serrano). Resulta que no han sido las “hordas marxistas”, han sido los “caritativos cristianos”. Por amor a España y mayor gloria del general Yagüe”. Paco de Jerez

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Esta foto fue publicada en un periódico Mejicano y Paco de Jerez ante tanto horror duda de que esto haya ocurrido en nuestro país, os dejo con sus palabras: “La imagen es impactante y horrenda. No puedo ponerle otros calificativos. Parece ser que sería una imagen tomada en Badajoz por un evadido de la zona rebelde y publicada como recorte de prensa en el diario mejicano “Ahora” el 20 de agosto de 1937. A buen seguro y con posterioridad, debió ser publicada en Francia, bien en un diario o bien en un documento propagandístico bilingüe. Más tarde, este recorte del diario francés, o el documento propagandístico, fue encontrado en poder de un republicano preso de los franquistas y como pieza de cargo y culpabilidad, se incluyó en su sumario para que sirviera de agravante dentro de su acusación. Lo que adjunto es la imagen de la página de ese sumarísimo de urgencia, hallada en internet. Os ruego que si poseéis datos relativos a esta imagen, los pongáis en común en este
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blog. Dejadme deciros antes que imágenes similares a ésta pude ver hace muchos años en alguna publicación impresa, pero mi memoria es mala y no recuerdo si eran referidas a matanzas de armenios por los turcos, o a la de una familia de rusos koljoses blancos por rusos bolcheviques. Por ello, no dudo de la autenticidad de la fotografía, aunque pongo en duda su adscripción geográfica y temporal hasta que me ayudéis a descifrar este misterio”. Paco de Jerez

En esta fotografía tomada en el cementerio de Badajoz, poco después de la entrada del General Yagüe, parece ser que son fusilados por la columna de Castejón, —“La Columna de la Muerte”— puro genocidio. Es increíble.

Más dolor añadido
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El dolor mayor para una madre, ver el cadáver de su hijo, cuantas veces habría preferido ser ella la asesinada, ¿Qué delito pudo haber cometido este niño? Esto no se puede olvidar nunca, esta herida nunca se puede cerrar.

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Fosa común en Toledo, tomada en Septiembre del 36 poco después de la entrada de los fascistas, pudiera tratarse de la fosa común en el cementerio municipal de Toledo, el polémico Patio 42. Digo polémico porque existe una discusión entre la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica y el Ayuntamiento de Toledo, sobre qué utilidad se debe dar al Patio 42, el Ayuntamiento quiere habilitarlo para futuras sepulturas, la ARMH quiere que se exhumen los restos y se haga un monumento en su memoria, en esas estamos.

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Esta está tomada en la prisión de la Isla de San Simón (Pontevedra), presos republicanos esperando el dictamen de la Junta de Calificación.

Esta corresponde a presos republicanos recogiendo el rancho en la prisión del Castillo en León en situación semejante a la anterior.
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Esta es en Santander, parece el campo de futbol “El Sardinero” donde los prisioneros esperan su calificación por la Junta correspondiente

Esta es en Miranda de Ebro (Burgos), un grupo de prisioneros comiendo el rancho de pie

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Esta corresponde a Zaragoza, donde un grupo de prisioneros parecen ser obligados a levantar el brazo ante la bandera izada en la primera ventana de la izquierda, es evidente la obsesión de los golpistas por imponer sus símbolos y sus ademanes, como si ello pudiese cambiar el pensamiento y las ideas de los prisioneros, quizás solo buscaban la humillación del contrario, para después asesinarles en la mayoría de los casos.

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En la imagen inferior de la página anterior observamos un grupo de prisioneros en Palma de Mallorca a las puertas de Falange, yo pienso que esta fotografía es pura propaganda, un montaje para desacreditar a las Brigadas Internacionales, primero acusándoles de crueldad cuando lo que aparece en la mesa son joyas, no sé si robadas o no, pero más cruel me parece a mí fusilar y asesinar a gentes inocentes, que un simple robo, segundo cuando escribe “jóvenes de todos los países”, hay muchos prisioneros ¿pero?; ¡de todos los países!, no parece muy creíble. También puede tratarse de prisioneros del intento de desembarco como cuentan los de la ARMHM, en su informe. De todas formas se observa una mezcla de militares, falangistas y prisioneros muy difícil de averiguar quién es quién y si los que están son lo que dice el manuscrito. Antonio López.

La fotografía corresponde a un fusilamiento realizado por las tropas nacionales contra dos combatientes republicanos, en una zona próxima a la localidad oscense de Almudévar (Huesca), llamada; Los Pintanos. Yo dudo mucho de esta imagen, los asesinos no llevan un fotógrafo con ellos. Podría tratarse de una ficción para un documental o película sobre hechos reales.

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Mujeres rapadas por los franquistas en represalia por su condición política o por su parentesco con republicanos, en cualquier pueblo o ciudad de España.

Mujeres de Oropesa, (Toledo), rapadas por los franquistas en represalia por su condición política o por su parentesco. La mujer de luto, tercera desde la izquierda, hace ostentación de un crucifijo, de nada le valió

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Barricada de caballos muertos en la calle Diputació. Valencia 1936 Imagen de Agustí Centelles

Hombres y mujeres primeros días del golpe de estado. Imagen: Keystone

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Barricada en la plaza Zocodover (Toledo), septiembre de 1936 y con mantas

Madrid ametrallado 8 de noviembre de 1936. Imagen de Robert Capa

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Tren de soldados a mí me parecen Guardias de Asalto. En una imagen que he visto en algún lado, más grande que esta se puede leer: “UHP. Jurad sobre estas letras hermanos, antes morir que consentir tiranos” Imagen de Robert Capa

Milicianas – Podría ser en el frente de Aragón

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Más milicianas – Sin más datos

Exilio

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Campo de refugiados españoles en Inglaterra

Campo de concentración en Francia

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************************ Viene de la página 132 ************************ Y por supuesto la incautación de bienes tampoco quedó reseñada en ningún documento sobre las familias “agraciadas” como el enriquecimiento de muchos Generales, falangistas y otros fascistas parecidos, entre ellos el del dictador cuyo patrimonio incluyo a continuación. Los datos del monopolio de la familia Franco en el año 1998, aportados por Rafael Torres Mulas, en su libro “Los esclavos de Franco” - Anaya – Oberón, 2000, *********************************
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MONOPOLIO DE LA FAMILIA FRANCO EN 1998.
Miembros del monopolio: 1. Franco Bahamonde, Nicolás; 2. Pascual del Pobil Ravello, Isabel; 3. Pascual del Pobil Ravello, José María; 4. Pascual del Pobil Ravello, Emilio; 5. Franco Pascual del Pobil, Nicolás; 6. Cerame Vijande, Margarita; 7. Franco Cerame, Salomé; 8. Franco Bahamonde, Pilar; 9. Jaráiz Franco, Francisco; 10. García-Pallasar Zerolo, Isabel; 11. Jaráiz Franco, Emilio; 12. Jaráiz Franco, Nicolás; 13. Taboada Fernández, Concepción; 14. Jaráiz Franco, Jesús; 15. Jaráiz Franco, Jacinto; 16. Franco Bahamonde, Francisco47; 17. Polo Martínez-Valdés, Carmen; 18. Martínez-Bordiú Ortega, Cristóbal; 19. Martínez- Bordiú Franco, María del Carmen; 20. Borbón Dampierre, Alfonso de; 21. Borbón Martínez-Bordiú, Francisco; 22. Borbón Martínez-Bordiú, Luis Alfonso; 23. Martínez-Bordiú Franco, María de la O; 24. Franco Martínez-Bordiú, Francisco; 25. Martínez-Bordiú Franco, Mar; 26. Martínez-Bordiú Franco, Aranzazu; 27. Martínez-Bordiú Franco, José Cristóbal; 28. Martínez-Bordiú Franco, Jaime; 29. Bordiú Bascarán, María de la O; 30. Martínez Ortega, José; 31. Sanchiz Sancho, José María; 32. Martínez-Bordiú Ortega, Andrés; 33. Cubas Gerdtzen, Isabel de; 34. Martínez-Bordiú de Cubas, Isabel; 35. Martínez-Bordiú de Cubas, Francisco José; 36. Taboada Arechavala, Teresa; 37. Martínez-Bordiú Taboada, Carlota; 38. Martínez-Bordiú Taboada, Almudena;
Este debería haberse apellidado como sus hermanos, Martínez Bordiú Franco, pero quisieron continuar la estirpe llamándolo igual que el asesino en serie. Por supuesto la nota es mía. 151
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39. Martínez-Bordiú de Cubas, José María; 40. Martínez-Bordiú de Cubas, Andrés; 41. Cubas Gerdtzen, Gustavo de; 42. Escribano Vázquez-Queipo, Pilar; 43. Martínez-Bordiú Ortega, José María; 44. Basso Roviralta, Clotilde; 45. Martínez-Bordiú Ortega, Tomás; 46. Ochoa Blanco, María Eugenia; 47. Franco Salgado-Araujo, Carlos; 48. Rueda Ureta, Concepción; 49. Franco Rueda, Concepción; 50. Iribarnegaray Aréchaga, Concepción; 51. Franco Iribarnegaray, Carlos; 52. Franco Iribarnegaray, María Jesús; 53. Gil de la Vega, José; 54. Franco Iribarnegaray, María Victoria; 55. Díaz del Río Darnell, Alfredo; 56. Rueda Ureta, Antonio; 57. Gonzáles de la Vega Ibarra, Dolores; 58. Rueda Ureta, Pedro; Barba del Río, Concepción; 59. Franco Bahamonde, Ramón; 60. Puente Bahamode, Enrique de la; 61. Puente Bahamode, Ricardo de la; 62. Amador Franco, Enrique; 63. Esquivias Franco, Manuel; 64. Esquivias Franco, Ricardo; 65. Polo Martínez-Valdés, Felipe; 66. Polo Martínez-Valdés, Isabel; 67. Guezala Igual, Roberto; 68. Vereterra Polo, Luis; 69. Polo Martínez-Valdés, Zita; 70. Serrano Súñer, Ramón; 71. Serrano-Súñer Polo, José; 72. Serrano-Súñer Polo, Fernando; 73. Serrano-Súñer Polo, Jaime; 74. Serrano-Súñer Polo, Francisco; 75. Goizueta Arias-Dávila, Carmen; 76. Serrano-Súñer Goizueta, Carmen; 77. Serrano-Súñer Polo, Ramón; 78. Hoyos Martínez de Irujo, Genoveva; 79. Serrano Súñer Polo, Pilar; 80. Muguiro Ybarra, Carlos; 81. Muguiro Serrano-Súñer, Carmen; 82. Muguiro Serrano-Súñer, Carlos;
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83. Muguiro Serrano-Súñer, Fernando; 84. Muguiro Serrano-Súñer, Fátima. Bienes del monopolio: Propiedades agrarias: 3.739 hectáreas en Andalucía, Comunidad de Madrid y Extremadura. Propiedades inmobiliarias: Sin determinar en la Comunidad de Madrid y Galicia. Propiedades industriales: 1. Grupo Español de Iniciativas SA, 2. Casino Costa Blanca SA, 3. Agrícola del Segura SA, 4. Aparcamientos Plaza del Rey SA, 5. Aparcamientos Mecánicos SA, 6. Instituto Técnico de Seguros y Reaseguros SA, 7. Compañía Española de Seguros SA, 8. Hispana de Finanzas SA, 9. Lavamat SA, 10. Sociedad Metalúrgica Duro Felguera SA, 11. Estudios y Proyectos Eléctricos SA, 12. Sondeos Petrolíferos SA, 13. Hierros y Aceros de Jaén SA, 14. Obras Metálicas Electro Soldadas SA, 15. Acerías y Forjas de Azcoitia SA, 16. Industrial de Construcciones Móviles SA, 17. Grupo Meliá SA, 18. Minas de Herrerías SA, 19. Compañía Minera de Sierra Menera SA, 20. Tectón SA, 21. Combustión Stein Astilleros SA, 22. Constructora Nacional Maquinaria SA, 23. Inmobiliaria Hispana SA, 24. Construcciones y Contratas SA, 25. Siderúrgica del Norte SA, 26. Renta Inmobiliaria Didra SA, 27. Hoteles Amistad SA, 28. Urbanizadora El Pinar SA, 29. Autovehículos SA, 30. Sociedad General de Ferrocarriles Vasco Asturiana SA, 31. Unión Explosivos Río Tinto SA, 32. Urbanizadora Madrileña SA,
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33. Industrial Minero Astur SA, 34. Hullera Río Oscuro SA, 35. Hidroeléctrica del Cantábrico SA, 36. Derivados del Cok SA, 37. Abonos Sevilla SA, 38. Radiodifusión Intercontinental SA, 39. La Alquimia SA, 40. Criado y Lorenzo SA. 41. Banús Madéu SA, 42. Aurífera del Órbigo SA, Títulos de nobleza: 1. duque de Cádiz Grandeza de España, 2. duque de Franco GE, 3. marqués de Villaverde, conde de Argillo, 4. conde de Morata de Jalón, 5. conde de Pallasar, 6. conde del Romeral, 7. conde de la Almudena, 8. conde de Muguiro, 9. vizconde de la Fuente de Doña María, 10. barón de Benedrís, 11. barón de Bicorp, 12. barón del Castillo de Chivel, 13. barón de Gotor, 14. barón de Illueca, 15. señorío de Meirás GE. Conexiones: 1. Borbón, 2. Goizueta, 3. Hoyos, 4. Muguiro.

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El general Franco en los infiernos
Desventurado, ni el fuego ni el vinagre caliente en un nido de brujas volcánicas ni el hielo devorante, ni la tortuga pútrida que ladrando y llorando con voz de mujer muerta te escarbe la barriga buscando una sortija nupcial y un juguete de niño degollado, serán para ti nada sino una puerta oscura, arrasada. En efecto. De infierno a infierno, ¿qué hay? En el aullido de tus legiones, en la sangre leche de las madres de España, en la leche y los senos pisoteados por los caminos, hay una aldea más, un silencio más, una puerta rota. Aquí estás. Triste párpado, estiércol de siniestra gallinas de sepulcro, pesado esputo, cifra de traición que la sangre no borra. Quién, quién eres, oh miserable hoja de sal, oh perro de la tierra, oh mal nacida palidez de sombra. Retrocede la llama sin ceniza, la sed salina del infierno, los círculos del dolor palidecen. Maldito, que sólo lo humano te persiga, que dentro del absoluto fuego de las cosas, no te consumas, que no te pierdas en la escala del tiempo, y que no te taladre el vidrio ardiendo ni la feroz espuma. Solo, solo, para las lágrimas todas reunidas, para una eternidad de manos muertas y ojos podridos, solo en una cueva de tu infierno, comiendo silenciosa pus y sangre por una eternidad maldita y sola. No mereces dormir aunque sea clavados de alfileres los ojos: debes estar despierto, general Franco, despierto eternamente entre la podredumbre de las recién paridas, ametralladas en otoño.

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Todas, todos los tristes niños descuartizados, tiesos, están colgados, esperando en tu infierno ese día de fiesta fría: tu llegada. Niños negros por la explosión, trozos rojos de seso, corredores de dulces intestinos, te esperan todos, todos, en la misma actitud de atravesar la calle, de patear la pelota, de tragar una fruta, de sonreír o nacer. Sonreír. Hay sonrisas ya demolidas por la sangre que esperan con dispersos dientes exterminados, y máscaras de confusa materia, rostros huecos de pólvora perpetua, y los fantasmas sin nombre, los oscuros escondidos, los que nunca salieron de sus camas de escombros. Todos te esperan para pasar la noche. Llenan los corredores como algas corrompidas. Son nuestros, fueron nuestra carne, nuestra salud, nuestra paz de herrerías, nuestro océano de aire y pulmones. A través de ellos las secas tierras florecían. Ahora, más allá de la tierra, hechos substancia destruida, materia asesinada, harina muerta, te esperan en tu infierno. Como el agudo espanto o el dolor se consumen, ni espanto ni dolor te aguardan. Solo y maldito seas, solo y despierto seas entre todos los muertos, y que la sangre caiga en ti como la lluvia, y que un agonizante río de ojos cortados te resbale y recorra mirándote sin término.

Pablo Neruda

España en el corazón 1936 – 1937

Señor…devuélvenos nuestros cadáveres, enseñanos el rostro de sus asesinos, te lo exigimos Señor… Mujeres, mujeres, siempre las sufridas mujeres… sufriendo por los crímenes de hombres sin escrúpulo, Paco de Jerez les dedica unas letras en homenaje a su sacrificio y dolor.
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MUJERES REPUBLICANAS
Las represalias se ceban en las mujeres
Paco de Jerez. http://todoslosrostros.blogspot.com.es/ Discriminada y explotada durante la monarquía, la mujer que durante el periodo republicano se hubiera distinguido por su espíritu rebelde, por su activismo feminista o simplemente por vestir o fumar a la moderna y tener ideas liberales, y que durante la guerra civil hubiera destacado por su condición de republicana y antifranquista, fue perseguida con saña por los golpistas vencedores. Las represalias afectaron incluso a aquellas mujeres cuya única relación con los leales a la República provenía exclusivamente de su parentesco con militantes republicanos. La venganza se hizo extensiva a todas las militancias políticas y sindicales, a escritoras, periodistas, maestras, a las médicas y enfermeras afiliadas al Socorro Rojo Internacional, a las amas de casa y a las esposas, madres o hermanas de soldados, sindicalistas y antifranquistas de cualquier índole, peso específico o condición. Se las golpeaba públicamente, se les rapaba al cero y se las obligaba a limpiar las calles, los cuarteles y las manchas de sangre junto a los paredones donde eran fusilados sus parientes. La represión contra ellas fue dura y despiadada. Las trece jóvenes que intentaban reconstituir en 1939 el comité madrileño de las Juventudes Socialistas Unificadas (las “13 rosas rojas”), las enfermeras del Hospital Psiquiátrico asturiano de La Cadellada (fosa de Valdediós), las enfermeras de Manacor, fueron sólo algunas de las mujeres represaliadas por los franquistas, las cuales sufrieron humillación, malos tratos, torturas y en muchos casos violaciones antes de ser asesinadas por pistoleros de escuadras falangistas y cedistas y por soldados del victorioso nuevo ejército imperial de ocupación. En cualquier caso, en las puertas de todas las cárceles y prisiones franquistas, las mujeres que aguardaban para saber la suerte de sus familiares o para hacerles llegar vituallas o vestimenta fueron humilladas por su parentesco con los presos. Muchas de ellas recibieron en la garita de guardia el terrible mensaje de "ya no vuelvas más, tú... (Marido, hermano, hijo...) ya no está aquí" y la recomendación de que se acercaran al cementerio o al depósito para hacerse cargo del cuerpo y darle sepultura si es que éste había sido encontrado.

Fosa de Valdediós
Las enfermeras del Hospital Psiquiátrico asturiano de La Cadellada.
Aunque parezca mentira el asesinato de personal médico y el de enfermeras se repite mucho durante la guerra civil, las enfermeras de Manacor no fueron las únicas, menos conocido pero igualmente horrible fue el crimen del Hospital Psiquiátrico asturiano de La Cadellada, recientemente se ha realizado una exhumación de la fosa común y este es su resumen. En honor a la verdad los dos bandos se cometieron estos desmanes, en la misma zona están las enfermeras de Somiedo por milicianos republicanos, la diferencia está en que estas fueron

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homenajeadas en su día y hasta las quieren canonizar y las del otro bando han sido olvidadas hasta nuestros días Un despreciable crimen de guerra sin aclarar. Lo que sucedió en Valdediós fue especialmente importante por darse tres circunstancias especiales: 1. La responsabilidad criminal de una unidad regular del Ejército, y no elementos aislados o tropas extranjeras. Este era el honor del ejército franquista, así 40 años. 2. La implicación de un capellán de la Iglesia Católica en los asesinatos, al permitir y “bendecir” la matanza. 3. Asesinato masivo de mujeres “Funcionarias - Enfermeras”. El sentimiento ético profesional del “CUIDADO”, así como el deber de cumplir con su obligación como funcionarios de la Consejería de Sanidad, fue más fuerte. En las tareas de exhumación fueron recuperados los restos esqueléticos de un total de diecisiete personas, de las que once son mujeres y seis hombres. De ente los diecisiete individuos, catorce tiene el cráneo fracturado como consecuencia de disparos de arma de fuego. El lugar topográfico en el que predominan los disparos es en la inmediata proximidad del oído (temporal izquierdo o derecho). Estas lesiones son la causa fundamental de la muerte que puede calificarse de violenta homicida en todos los casos. Se encuentran diferentes proyectiles de calibre 7,92mm, procedente de un fusil alemán Kar-98, “habitual en la VI Brigada de Navarra” que formaba parte del Regimiento que se asentó en esas fechas en Valdediós. Todos los proyectiles recuperados corresponden a munición de fusil. Aunque pudieron abandonar el hospital antes de la entrada de los militares, el sentimiento ético profesional “EL DEBER DE CUIDAR”, así como el cumplimiento con su obligación como funcionarios de la Consejería de Sanidad, era más fuerte. No pensaron que su vida corría peligro, porque estaban desempeñando su profesión: “cuidar”. Las evidencias recuperadas y el análisis de conjunto permiten una interpretación de los hechos que concuerda fielmente con las versiones previamente recogidas a través de testimonios. Paco de Jerez Terminado de escribir el homenaje merecido a las mujeres republicanas, — madres, hermanas, esposas e hijas de los fusilados o encarcelados—, que los siguieron de cárcel en cárcel, de campo de concentración a batallones disciplinarios. Dejamos la región de Galicia, y damos paso al Concejo de Aller a la ciudad de Oviedo, cuando la mayoría del territorio asturiano era leal a la República, Oviedo su capital, cayó en manos de los fascistas por un error garrafal, los milicianos se fueron en ayuda del acoso a los golpistas en Gijón. Engañados miserablemente por el coronel Antonio Aranda que el día 18 era leal a la República y el día 19 se pasó a la sublevación.

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La represión franquista en Asturias. Concejo de Aller
Blog de la Asociación Memoria Histórica de Cartagena
06 de junio de 2012

El Valle de Aller está en Asturias, en la que se conoce como cuenca minera del Caudal, limita con Mieres y con Pola de Lena, y junto con Morcín y Riosa forman la Montaña central. Es un concejo que en 1936 tenía censados 24.000 habitantes, y está conformado por 17 parroquias y 167 pueblos y caserías. Sociológicamente está partido en dos: el Alto Aller, fundamentalmente ganadero, y el Bajo Aller (Moreda, Caborana, Bóo) esencialmente minero. Esto se reflejó en las elecciones de Febrero de 1936, donde la derecha (Candidatura Contrarrevolucionaria, que con este expresivo nombre se presentó, encabezada por Melquíades Álvarez, agrupaba al PLD, CEDA y Sindicato Católico), obtuvo 5.500 votos (55%) y el Frente Popular 4.500 (45%). La derecha ganó las elecciones en al Alto Aller, pero en la parte baja del concejo arrasó el Frente Popular, contrarrestando los resultados que había obtenido la derecha. Estos datos son importantes, pues la represión fascista a partir del 21 de octubre de 1937 —aunque se extendió por todo el concejo—, fue más dura y criminal en las poblaciones mineras. El Sindicato Católico, cuyo presidente fue durante su existencia hasta 1937 el católico y falangista Vicente Madera Peña, tuvo durante la década de los 20 más afiliados que el Sindicato Minero de Asturias (SMA, fundado en 1910 por Llaneza, socialista). Decaería durante la República hasta quedar en unos cientos, cuando había alcanzado 3.000 afiliados. El enfrentamiento entre el SMA y el SC fue permanente. El momento más trágico el 11 de abril de 1920, cuando los miembros del Sindicato Católico perpetraron una matanza en un bar socialista, asesinando a tiros, junto con la Guardia Civil, a 14 personas e hiriendo a más de 80. Nadie fue condenado por tales hechos. Estos son los antecedentes. Tras la Revolución de Octubre de 1934 la represión que realizó Lisardo Doval “el Chacal”, y Nilo Tella, supuso que cientos de alleranos fueran presos, o muertos en los montes los que andaban escondidos. En esta ocasión las personas de derechas denunciaron a sus vecinos como revolucionarios. Todas las muertes que se produjeron fue consecuencia del enfrentamiento armado, no murió ni un solo guardia civil, pues declinaron cualquier enfrentamiento con los mineros en los cuarteles del concejo que fueron tomados uno tras otro por los mineros en armas. La cárcel para cientos de alleranos se prolongó hasta la amnistía de marzo de 1936. Durante la primavera de 1936, la derecha Allerana se reunía en las casas de los caciques, e instruía militarmente a los jóvenes de la JAP y de Falange preparando ya el golpe militar que darían el 18 de Julio de ese año. Tras el golpe en el concejo de Aller no hubo guerra propiamente dicha, pues los combates se ceñían a los puertos (San Isidro, Vegara y Piedrafita). El 21 de octubre de 1937 caen los frentes en Asturias con la huida de Belarmino Tomás y el Consejo de Gobierno. Más de 15.000 milicianos quedaron abandonados en los montes de Asturias. En el valle de Aller se produjo una represión sistemática, bien planificada

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por los quintacolumnistas, algunos de los cuales estaban camuflados en el Ayuntamiento y en los comités del Frente Popular. La represión sangrienta desatada tras la entrada de “los nacionales” tuvo como resultado el fusilamiento y asesinato de 807 personas, en su inmensa mayoría (más del 90%) hombres. El 70 % mineros, el resto labradores, maestros, comerciantes, y empleados y funcionarios. A estos hay que sumar 400 hombres muertos en combate, la mayoría de ellos milicianos de los Batallones 241 “Silvino Morán” y el 248 “Álvarez del Vayo”, y en menor medida en otros batallones. El total de fallecidos a causa de la sublevación militar-fascista de julio de 1936 supera las 1.200 personas en Aller. La represión en Aller fue la mayor que hubo en todo el estado, pues si en Huelva la represión — y era el dato más alto hasta la fecha-—, supuso el 14 por mil habitantes, en Valle de Aller fue del 33,3 por mil/hab. Si tenemos en cuenta los votantes del frente popular, los más de 800 asesinados y fusilados —sin contar lo muertos en combate — supone que de cada 1000 votantes al Frente Popular asesinaron a 177. En la fosa común de Oviedo hay 86 fusilamientos de alleranos. En Campos de Concentración y Batallones de Trabajadores esclavos estuvieron 515 prisioneros. Esto ya no es propaganda, sino el hecho histórico, y eso es lo que se debe obtener en la lectura de este tremendo artículo de La Vanguardia.

Consejo y agonía de Asturias
La Vanguardia - 14/02/1938 Acabamos de leer una carta impresionante. La firma un hombre de nacionalidad suiza, que logró salir de Asturias, hace poco más de un mes. Las cosas que refiere nos han producido un fuerte sentimiento, mezcla de respeto y de congoja. ¿Hasta dónde puede llegar el martirio de un pueblo? ¿Qué límites son los del rencor político? “Desde octubre de 1934, Asturias, tan llena de saudade, henchida de salud moral y briosa de gérmenes viriles, es un cuerpo lacerado, donde escarba sádicamente la reacción española. El odio endémico y subterráneo del no-conformismo burgués se ensaña en la gente astúrica, por el delito de haber luchado a la vanguardia de los que pretendían un trabajo renumerado y una sociedad feliz. Regimientos de fantasmas se descuelgan de las montañas para mojar sus frentes en las aguas que llevan sangre de los hijos y los nietos. No hay terrón, ni piedra, ni brizna, ni voluta de humo sin dolor. Los esqueletos de los héroes se retuercen bajo la tierra al oír los gritos de las nuevas víctimas. La muerte, hasta la misma muerte, tiene que llorar, no sabiendo por qué se la entrega, despedazada, enlodad, infamada, tanta noble ilusión. Si hubiera un panteón de pueblos, Asturias habría de recibir en el futuro las flores más besadas de los redimidos y las más lloradas de los irredentos. La reacción empezaba a comprender que ya la quedaban pocos crímenes vacantes. Las aldeas, las ciudades y las minas eran álveos donde ya no había ni cenizas de hombres libres. Parecía terminada la labor de los señoritos de las “banderas” de retaguardia que prometían la proximidad de la última apuesta sobre la nica del último hombre libre. Y entonces fue cuando se recordó que los extranjeros tenían también derecho a la “limpieza”. No solo había una Covadonga socialista, sino una Covadonga Hispánica, un reducto donde

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la razón de Independencia subsistía indiferente a las ideas sociales. Allí donde el mito de "Pelayo” caldeó el sílice, tremolaron garabatos nazis, y las aleluyas y la mirra de los católicos ungieron las cabezas cuadradas de los dominadores. ¡Qué crucifijo el del esternón astur! Partieron los equipos de sacrificadores a la rebusca de hombres que padecieran el “mal de patria”. Y los sacaban de noche, para el “paseo” ritual, como antes a los mineros, a los artesanos, a los labriegos silenciosos. El estilo, sin embargo, exigía boato. Se abrieron, entre los escombros de Oviedo, calzadas a las procesiones del nuevo paganismo. Iban delante los niños, a quienes, para que el sentido de la herejía y de la inversión fuera perfecto, como en las misas negras, se les llama “pelayos”. Después iban los andróginos de la “Bandera de Oviedo”, la que en Gijón se cubrió de gloria “paseando”, en tres semanas, más de siete mil criaturas. Seguían los reos y las “margaritas” sin edad ni sexo, cuyos mohos habían sido hiperestesiados por las convulsiones de los moribundos. Después, los jerarcas y los curas. En el campo de San Francisco, o cualquier plaza se alzaba el “garrote vil”. Antes de morir, los españoles condenados por serlo, atravesaban con sus miradas la algarabía procesional, buscando alguna imagen sensible a que asir su última idea, una imagen autentica del suelo y de la vida, u gorrión por ejemplo, de los que admiraron de niños, una hoja temblorosa. Así sigue Asturias”. Así nos la dibuja este hombre extranjero que huyó, y se llevará para siempre en su espíritu la reverberación espectral del terror reaccionario imperial y racista. “Según mi cuenta —escribe— en Asturias han sido 40.000 los ejecutados”. Cuarenta mil españoles. Cuarenta mil hijos de la tierra libre, de la tierra roqueña y verde, que tenía unas canciones de larga y dulce melodía y una fabla de tierno romance. Que “tenía” decimos porque se nos antoja que todo ha sido asesinado en Asturias. ”El día del Sagrado Corazón, yo no sé lo que pasó por ellos”. La España nacional se hartó de matar gente. La Bandera de Oviedo fue a operar en Gijón. Esta y la de Valladolid son las que tienen más fama. Hubo hasta invitaciones para ver la faena, y numerosos automóviles se apretaron delante de las dos cárceles de Oviedo, de las dos de Gijón y la de Candas, etc., donde se extinguiendo, no ya los convictos y confesos de las doctrinas marxistas, sino de las doctrinas liberales y de la sincera ortodoxia española. Nos estamos acordando ahora mismo de los pobres judíos de Viena. De la amenazada Checoslovaquia. Del Ejército Popular español y de su obra universal. Nos estamos acordando también de las profundas y hermosas palabras del presidente del Consejo, Negrín, en su discurso de Madrid, y del presidente de la República, Azaña, después de su discurso en Barcelona. ¿Quiénes son los que olvidan o ignoran para que luchamos hemos de vencer? ¿Quiénes son los que entreveran sus realidades menores y secundarias en la espeluznante realidad de la patria sometida al potro del tormento? ¿Quiénes son los que oponen a la consigna de resistencia y sacrificio hasta el triunfo, sus comercios, ambiciones y hábitos claudicantes? Mírense en el ejemplo de Asturias, que es lo que le depara Franco — si triunfa—, a toda España, y renuncien a todo interés que no sea el de ganar la guerra. ¿No es así asturianos, catalanes, castellanos, andaluces, levantinos, vascos, extremeños, aragoneses, y hombres de todas las Españas? Hermanados en las trincheras por la ley de la tierra, de la libertad y la sangre, que es la de las patrias menores, y la de la patria mayor. La Vanguardia 14/02/1938
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Combates en torno a Oviedo
Cuando terminó el Sitio de Gijón el 16 de agosto, la totalidad de las milicias republicanas se dirigió inmediatamente en ofensiva contra Oviedo, hallando que los rebeldes ya habían tomado las colinas que rodeaban la ciudad y hacían ahora más difícil un avance exitoso de los republicanos.

Si bien las milicias cortaron el suministro de agua inmediatamente, dentro de la ciudad ya había reservas suficientes de agua y alimentos para sostener la resistencia de los sublevados. Al aproximarse desde Galicia tropas del bando nacional en apoyo de los cercados de Oviedo, los ataques de las milicias se hicieron más severos y sostenidos, con artillería que bombardeaba la ciudad, relativamente pequeña. La gran ventaja de las milicias republicanas era su abrumadora superioridad numérica (algunos autores calculan aproximadamente 3.000 sublevados contra 10.000 milicianos) y en el curso del mes de septiembre el cerco se hizo más estrecho al ir conquistando las milicias las colinas donde se atrincheraron los rebeldes. El agua empezó a escasear en Oviedo, causando enfermedades infecciosas entre la población civil y los sublevados, bajas que no podían ser repuestas fácilmente. Los milicianos determinaron lanzar la ofensiva final sobre la plaza el 4 de octubre, fecha que coincidía con un aniversario más de la Revolución de Asturias de 1934. La intensidad de los ataques y bombardeos de las milicias aumentaba al llegar la noticia de que tropas franquistas llegadas desde Galicia estaban a sólo 40 kilómetros de Oviedo, presionando a las tropas republicanas a tomar la ciudad cuanto antes. Hacia el 12 de octubre las milicias habían vencido todas las defensas del perímetro de Oviedo y empezó el combate urbano dentro de los edificios de la ciudad misma, con gran tenacidad de ambos bandos. La situación de los rebeldes se hacía muy difícil pues pese a contar aún con suficiente munición habían perdido casi dos tercios de sus tropas, mientras las milicias — más numerosas— se lanzaban a intensísimos ataques de guerra urbana para terminar de tomar la ciudad antes de que llegasen las tropas franquistas de Galicia. El general Aranda ordenó una desesperada defensa a ultranza de sus tropas, donde participó personalmente, previendo si fuera necesario abandonar la defensa de toda la ciudad y la retirada a una serie de bastiones. Entre tanto, Oviedo era escenario de combates en calles, plazas e inclusive dentro de las casas y edificios. La tenacidad de las milicias republicanas les causó enormes bajas (aproximadamente 5.000 bajas tras el 4 de octubre), mientras Aranda y sus hombres prácticamente combatían entre las ruinas de sus cuarteles. Dicho esfuerzo final de las milicias republicanas resultó en vano cuando el día 16 de octubre las tropas rebeldes de Galicia entraron en Oviedo, se unieron a las fuerzas de Aranda y obligaron a la retirada de las milicias, ya casi sin municiones para seguir combatiendo contra un enemigo reforzado.

Consecuencias
Las tropas sublevadas habían establecido un corredor terrestre desde Galicia hasta Oviedo, cruzando la zona republicana del oeste asturiano, pero con el curso de los días también habían ocupado sectores montañosos del oeste de Asturias.
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Las milicias republicanas volvieron a sus posiciones previas al sitio, que dejaban de hecho a la ciudad semi-cercada convirtiéndola de nuevo en escenario bélico en los meses siguientes al no renunciar el gobierno de Belarmino Tomás a la toma de la plaza, poniendo especial empeño en bombardear el hospital de Oviedo como venganza de su incapacidad para tomar la ciudad tras el sitio pertinaz al que fue sometida —el telegrama en que da la orden de bombardeo sobre el hospital está disponible en la hermandad de defensores de Oviedo—. Pese a ello, las milicias republicanas no recibieron nuevas órdenes para avanzar sobre Oviedo, y aunque se mantuvieron los bombardeos no hubo intentos del bando republicano para retomar la ciudad. La necesidad de defender la ciudad y el estrecho corredor que la unía al resto del territorio nacional implicó que gran cantidad de unidades franquistas se concentraran en la zona, haciendo del resto de Asturias un territorio bastante tranquilo hasta las grandes operaciones militares en Asturias de mediados de 1937, con la Batalla de El Mazuco.

************************ Al menos al estar pendientes de defender los cuarteles impidió que las represalias y el asesinato de los mandos y cargos electos no se efectuaran hasta 1938, si hay un fusilamiento de un soldado en el mes de julio y unos cuarenta fusilamientos en diciembre del año 36, todos el mismo día, según consta en los registros civiles. Ya se sabe que no todos los fusilados se registraron en algún lugar. Es a partir de 1938 cuando empieza la gran matanza, —se habla de 40.000 en la Vanguardia— tanto fusilados como por garrote vil, otras fuentes nos hablan de más 20.000, ya sabemos que algunos trabajos se refieren a la capital de provincia y otros hablan de toda la provincia. Lo ocurrido en Asturias parece más una venganza por la revolución de octubre de 1934, que represión, por lo que llamaron “Bando de guerra”. La Asociación de Viudas J. R Muñoz - R Gª Piñeiro Mª. E. Ortega V.”, nos aporta la cifra escalofriante de 5.252 víctimas. Damos paso a otra provincia y nos marchamos a La Rioja, el documento que ilustra esta provincia lo escojo de la red durante la presentación del libro; “Aquí nunca pasó nada. La Rioja 1936”, de Jesús V. Aguirre.

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GENOCIDIO

LA REPRESIÓN FRANQUISTA EN LA RIOJA
UZTAILAK 17, osteguna / jueves, 17 de JULIO DE 2008 Ordua / Hora: 19:30 La memoria de “los tumbaos”
PRESENTACIÓN EN GASTEIZ DEL LIBRO "AQUÍ NUNCA PASÓ NADA. LA RIOJA 1936" DE: JESÚS VICENTE AGUIRRE GONZÁLEZ CASA DE CULTURA IGNACIO ALDECOA PASEO de LA FLORIDA 9, VITORIA-GASTEIZ LA REPRESIÓN FRANQUISTA:

El fracaso del golpe de Estado fascista del 18 de julio de 1936 contra la Segunda República dividió el mapa peninsular en dos zonas y provocó una guerra. Pero más allá del campo de batalla, la represión franquista dejó un sangriento balance con decenas de miles de hombres y mujeres asesinados en retaguardia. Acusados de ser republicanos, comunistas, socialistas, separatistas o libertarios, en una limpieza ideológica sin precedentes, pueblo a pueblo fueron exterminados cargos electos, militantes políticos, sindicalistas, maestros, estudiantes, obreros y campesinos considerados desafectos al movimiento nacional-católico que dirigían el general Franco y sus secuaces. La crueldad de los piquetes de falangistas, requetés y demás elementos paramilitares se ceba en lugares donde no hubo frente de guerra, a los que ni siquiera llegaba el eco de las balas o el humo de las explosiones. LA MEMORIA DE “LOS TUMBAOS”: El libro “Aquí nunca pasó nada. La Rioja 1936” escrito por Jesús V. Aguirre, es un estudio centrado en los 2.000 riojanos asesinados entre los meses de julio y diciembre de 1936, a pesar de que la provincia de Logroño estaba a cientos de kms., del frente de guerra. Este trabajo pasa revista, primero, a la vida social y política de cada uno de los pueblos riojanos durante la II República y a los hechos acaecidos a partir del golpe de Estado. Ofrece a continuación las fichas (con cientos de documentos y fotografías) de los 2.000 asesinados. Estos crímenes de retaguardia se produjeron en 103 de las 183 poblaciones riojanas, aunque repartidos de manera muy desigual. En los primeros lugares de esta macabra lista están Logroño, Calahorra, Alfaro, Cervera de Río Alhama, Haro, Nájera, Villamediana, Aldeanueva de Ebro y Arnedo. La punta del iceberg de este exterminio es La Barranca, en el municipio de Lardero, donde mataron a más de 400 personas de toda La Rioja y también procedentes de otras zonas cercanas. La estrategia franquista de exterminio de la oposición en la retaguardia afectó a toda la zona de influencia de los golpistas, y existen muchas similitudes en la

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represión sufrida en La Rioja con la padecida en algunas zonas cercanas, como Burgos o Euskal Herria (especialmente Araba y Nafarroa). Según las investigaciones, al menos 5.000 vascos fueron ejecutados por el franquismo en los meses y años posteriores al inicio del golpe militar. Si en La Rioja los franquistas asesinaron a 2.000 y en Nafarroa eliminaron a más de 3.200 personas (en ambos casos suponen el 1% de la población); unas matanzas similares ocurrieron en la provincia de Burgos, donde fueron más de 2.500 los republicanos y antifascistas fusilados… La mayor parte de Araba también fue uno de esos territorios de retaguardia donde la oposición fue exterminada. Aunque las cifras de Araba han pasado desapercibidas entre los escalofriantes números de los territorios limítrofes, el impacto fue brutal: En la retaguardia alavesa fueron 350 las personas asesinadas, cuando Araba apenas tenía 100.000 habitantes. Las comarcas más castigadas fueron las zonas donde más arraigo tenía las fuerzas políticas republicanas y de izquierdas, en Vitoria-Gasteiz fueron asesinadas 125 personas y en pueblos de La Rioja Alavesa, como La Bastida, Laguardia y Elciego se han documentado medio centenar de asesinatos. Coincidiendo con el trágico aniversario de la asonada golpista de 1936, Ahaztuak 1936-1977, con la presentación en Gasteiz de “Aquí nunca pasó nada. La Rioja 1936” y con su autor, Jesús Vicente Aguirre, organiza esta charla sobre la represión franquista y la recuperación de la memoria histórica. Un encuentro para unir esfuerzos en la lucha contra el silencio impuesto sobre la represión, para rescatar la memoria de “los tumbaos” y para seguir completando el Mapa de la Verdad sobre la barbarie franquista.

************************* Continúo con Navarra, cuna de los requetés, tan sanguinarios o más que los falangistas, poseedores de la creencia de ser los más tradicionalistas del mundo aplican sus ideas contra todo lo nuevo y que represente un cambio en sus ideas y creencias ancestrales del siglo XII. El autor coincide con mi afirmación de que todo estaba premeditado y estudiado desde hacía muchos años, desde 1931. Por ello violan y asesinan a una niña que acompañó a su padre cuando lo detuvieron, ¡ejemplares cristianos estos fascistas! Con la complicidad de la “Santa Madre Iglesia”. *************************

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NAVARRA
ÁNGEL PASCUAL BONÍS
DOCTOR EN HISTORIA CONTEMPORÁNEA "Los asesinatos en la Guerra Civil en Navarra no se hicieron al azar"
Pascual y el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza Javier Rodrigo participaron ayer en el ciclo organizado por el Parlamento de Navarra sobre Víctimas de la Guerra Civil y Memoria Histórica. Ambos fueron presentados, respectivamente, por Juan Cruz Alli, de CDN, e Ion Erro, de IU.

El doctor en Historia Contemporánea, Ángel Pascual Bonís, destacó que en Navarra, "donde no hubo siquiera una modesta rebelión", fueron asesinadas en la Guerra Civil unas 3.200 personas, el 1% de la población de entonces, la mayoría entre julio y noviembre de 1936. Fue algo "planificado", aseguró. "La actividad represiva y asesina no se hizo al azar. Se eligió a los enemigos o a los posibles enemigos del futuro". En vísperas de la Guerra Civil española, Navarra no era muy diferente a otras partes de España, relató Ángel Pascual. La Comunidad tenía "tres de los grandes problemas que la República no pudo resolver: el problema de la tierra, el religioso y el militar". Detalló que en varios municipios había "residuos de los señoríos feudales". Algunas familias sumaban la propiedad de 14.000 hectáreas, "mientras había miles de jornaleros que no sabían si trabajaban al día siguiente". La Iglesia, por su parte, tenía "un extraordinario peso", con un sacerdote por cada 300 habitantes. La presencia militar era "importante, y la llegada de Mola en marzo del 36 supuso el despegue definitivo de la conspiración que ya se estaba gestando y que en Navarra no se había dejado de hacer desde el comienzo de la República". Destacó que la República no fue mal recibida en la Comunidad, pero después fue calando la idea de que "quería acabar con la religión" y de que no solucionaba el problema de tierras de los jornaleros. Tampoco resolvió, añadió, el problema de los militares. El general Mola tenía dos objetivos, llegar a Madrid y realizar un movimiento "implacable". "Él decía que tenía que ser de una gran violencia, y lo fue". Todo obedeció "a una planificación: enterrar al enemigo", relató. La Iglesia "guardó silencio", criticó. No sería hasta noviembre del 36, señaló, cuando el obispo de Pamplona dijo "basta ya". Ángel Pascual destacó que este papel "difiere sustancialmente" de la posición actual de la Iglesia. Se refirió en concreto al proceso de exhumaciones de los cuerpos de los asesinados que se hizo en Navarra entre los años 1979 y 1980, "con el apoyo de muchos curas en diferentes localidades, principalmente en la Ribera de Navarra". Un proceso de exhumaciones, añadió, que hace que la Comunidad foral haya sido "un caso singular" en España. Por su parte, el historiador y profesor Javier Rodrigo afirmó que más de la mitad de las víctimas de la guerra fueron "civiles asesinados en la retaguardia" de ambos bandos. "Fue una Guerra Civil, porque fue una contienda contra el civil y lo civil". En su opinión, no fue lo mismo "la violencia revolucionaria que la franquista" y agregó que ésta última "siguió asesinando y castigando a la población vencida" una vez concluyó la guerra.
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HISTORIA PARTICULAR DE LA NIÑA MARAVILLAS
Maravillas Lamberto Yoldi
Nacida el 28 de junio de 1922 Larraga, Navarra, España. Violada y Asesinada el 15 de agosto de 1936. Edad 14 años Fue una de las víctimas de la Guerra Civil en Navarra.

Su padre, Vicente Lamberto, era militante de la Unión General de Trabajadores (UGT) durante la Segunda República. Al inicio de la Guerra Civil, en el mes de agosto la Guardia Civil fue a detenerlo. Maravillas, de 14 años, dormía en la misma habitación que su hermana Pilar, de 10. Los miembros de la Guardia Civil iban acompañados por dos personas más, una miembro de la falange y la otra requeté, según recordaba su hermana Pilar, y cuando les dijeron que lo llevaban a interrogarle al ayuntamiento, Maravillas pidió acompañarlo, a lo que estos accedieron. En el ayuntamiento el padre fue encerrado en la cárcel y a la niña la subieron a las dependencias superiores donde fue violada. Posteriormente ambos fueron asesinados. Posteriormente la Guardia Civil volvió a registrar la casa y a detener a la madre, Paulina. Poco después, la madre con las dos hijas que quedaban, Pilar y Josefina que tenía 7 años de edad, se trasladaron a vivir a Pamplona. Este hecho les marcó para siempre. Josefina cinco años después ingresó en un convento de monjas. Por los antecedentes familiares fue enviada a un convento de Karachi (Pakistán), en donde tenía prohibido el trato con el resto de monjas y no podía aprender lenguas para evitar el trato con los nativos. Tras la muerte del dictador Franco, la destinaron a Madrid, aprovechando para interesarse por su padre y su hermana asesinados. Por ello la superiora del convento, al considerar que "algo harían", le prohibió las salidas del convento. En 1992 perdió su vocación religiosa, dejó el convento y se instaló en Pamplona. Muchos conocieron su historia, una de las más espeluznantes de la masacre de 1936, en el acto de Sartaguda. Lo hicieron a través de la emotiva balada compuesta por Fermín Balentzia, el popular cantautor navarro: MARAVILLAS “La noche los vio entrar eran hombres sin luz venían a todo gritar eran la muerte azul. La escalera crujió cuando salías tú con tu padre a dejar tu niña juventud. Maravillas, Maravillas florecica de Larraga
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amapola del camino te seguiré donde vayas. A Monreal, a Otsoportillo, a Sartaguda, a Santacara, para sembrar las cunetas de flores republicanas”. Fue el 15 de agosto de 1936, “(…) el día de los auroras y con las iglesias abarrotadas”, según ha escrito una de las personas que acudieron a Sartaguda y que descubrieron ese sábado la historia de Maravillas y de su padre, Vicente Lamberto, militante socialista de Larraga, del que la niña decidió no separarse aunque le costara la vida. Tenía sólo 14 años, pero sabía bien adónde se lo llevaban los falangistas, por lo que insistió en acompañarles. Su final hasta duele contarlo. A Maravillas la violaron reiteradamente antes de matarla. El cadáver desnudo no fue descubierto hasta muchos días después, cuando ya se pudría. Se lo habían echado a los perros.

***************************** Duele en lo más profundo de nuestro ser, leer esto, es imposible tratar de encontrar una explicación razonable a tanta ignominia, si alguno de los que todavía dicen que en el bando republicano se cometieron más “barbarrasadas” y leyera esto y no pide perdón de inmediato es que no merece estar en nuestro mundo, así de claro lo digo y lo escribo, esto no tiene perdón y mucho menos olvido, MARAVILLAS LAMBERTO YOLDI, allí donde estés, vuela mi pensamiento para abrazarte y arrodillarme a tus pies con cariño y admiración. Ojalá algún día se reconozca tu sacrificio y se haga justicia.

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Doy los datos de otra familia culpable de tanto horror que amasa una fortuna incalculable gracias a su “victoria”, la familia Oriol de origen alavés está emparentada con otros monopolios y familias intocables, al más puro estilo gansteril. Como los anteriores son datos de Rafael Torres Mulas, en su libro “Los esclavos de Franco” - Anaya – Oberón, 2000.

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MONOPOLIO DE LA FAMILIA ORIOL EN 1998
Miembros del Monopolio: 1. Oriol Urigüen, José Luis 2. Urquijo, Catalina 3. Oriol Urquijo, José María 4. Ybarra Lasso de la Vega, María Gracia 5. Oriol Ybarra, José Luis 6. Fabra Sánchez –Sola, María 7. Oriol Ybarra, María Gracia 8. Sanz-Magallón, Hurtado de Mendoza, José Luis 9. Oriol Ybarra, Miguel 10. Icaza, Carmen 11. Oriol Ybarra, Iñigo 12. Ybarra Güell, Victoria 13. Oriol Ybarra, Victoria 14. Oriol Ybarra, Adela 15. Oriol Ybarra, Iñigo 16. Oriol Ybarra, Olimpia 17. Oriol Ybarra, Carlos 18. León Borrero, Isabel 19. Oriol Ybarra, Begoña 20. Oriol Ybarra, José María 21. Oriol Ybarra, María 22. Castillejo Ussía, Juan 23. Castillejo Oriol, Juan 24. Castillejo Oriol, José María 25. Castillejo Oriol, Catalina 26. Recaséns Sánchez-Mejías, Luis 27. Castillejo Oriol, Dolores 28. Oriol Urquijo, Antonio María 29. Díaz-Bustamante Quijano, Soledad 30. Oriol Díaz-Bustamante, María 31. Díaz-Bustamante Quijano, Soledad 32. Oriol Díaz-Bustamante, María 33. Primo de Rivera Urquijo, Miguel 34. Oriol Díaz-Bustamante, Soledad 35. Díez de Rivera Hoces, Francisco 36. Oriol Díaz-Bustamante, Antonio María 37. Allende, Victoria 38. Oriol Díaz-Bustamante, Catalina 39. Becerril, Enrique 40. Oriol Díaz-Bustamante, Felipe 41. Miranda, Luisa
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42. Oriol Díaz-Bustamante, Luis Javier 43. Oriol Díaz-Bustamante, Isabel 44. Oriol Urquijo, Ignacio María 45. Muñoz Muguiro, María Magdalena 46. Oriol Muñoz, Francisco Asunta 47. Oriol Muñoz, Ignacio María 48. Oriol Muñoz, Francisco Javier 49. Oriol Muñoz, Piedad 50. Oriol Muñoz, Francisco de Borja 51. Oriol Muñoz, Alfonso Carlos 52. Oriol Muñoz, Santiago 53. Oriol Muñoz, Magdalena 54. Oriol Muñoz, Juan Pedro 55. Oriol Muñoz, Mauricio 56. Oriol Urquijo, Sacramento 57. Palacio Palacio, José María 58. Palacio Oriol, José María 59. Palacio Oriol, Luis 60. Palacio Oriol, Juan 61. Palacio Oriol, Carlos 62. Palacio Oriol, María 63. Palacio Oriol, Pablo 64. Palacio Oriol, Iñigo 65. Oriol Urquijo, Catalina 66. Oriol Urquijo, Teresa 67. Oriol Urquijo, Fernando María 68. Ybarra, Blanca 69. Oriol Ybarra, Luis Fernando 70. Pastega, Marta 71. Oriol Urquijo, Lucas María 72. López de Montenegro García- Pelayo, Carmen 73. Oriol López de Montenegro, Lucas María 74. Hoyos Martínez de Irujo, Teresa 75. Oriol López de Montenegro, Carmen 76. Ybarra Güell, Pedro 77. Oriol López de Montenegro, José Miguel 78. Salgado, Carmen 79. Oriol López de Montenegro, Mercedes 80. Peña, Hipólito 81. Oriol López de Montenegro, Jaime 82. Trujillo, María 83. Oriol López de Montenegro, Soledad 84. Domecq, Nicolás 85. Oriol López de Montenegro, Mónica
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86. Oriol López de Montenegro, Teresa 87. Oriol López de Montenegro, Fátima 88. García Kushner, Jesús 89. Oriol López de Montenegro, Lourdes 90. Oriol López de Montenegro, Catalina 91. Oriol Urigüen, Ángeles 92. Ybarra Revilla, Fernando María 93. Ybarra Oriol, Fernando 94. López-Doriga Ybarra, María Amalia Bienes del Monopolio en 1998: Propiedades Agrarias: 8.113 hectáreas en Andalucía, Castilla y León, Navarra y Comunidad Valenciana. Propiedades Industriales: 1. Patentes TALGO SA, 2. Investigación y Asesoramiento Técnico SA, 3. Trabajos y Obras SA, 4. Asland SA, 5. Iberdrola SA, 6. Unión Iberoamericana de Seguros y Reaseguros SA, 7. Hijos de Ybarra SA, 8. Iberia Asland Chemical SA, 9. Oleotécnica SA, Valca Sociedad Española de Productos Fotográficos SA, 10. San Valentín SA, 11. El Esparragal SA, 12. Hato Verde SL, 13. Banco Español de Crédito SA, 14. Corporación Industrial y Financiera de Banesto SA, 15. Argón SA, 16. Santa María del Carmen SA, 17. Praga Sociedad de Crédito Hipotecario SA, 18. BMA Española SA, 19. Unión Iberoamericana de Promociones Industriales y Comerciales SA, 20. Pos tensa SA, 21. Ediciones Encuentro SA, 22. Asesoramiento en Divisas SA, 23. Crisnova SA, 24. Vidrierías de Llodio SA, 25. Unión Cerrajera SA, 26. Hidroeléctrica de Cataluña SA 27. Delclaux y Compañía SA, 28. Aragón SA,
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29. Babcock Kellog SA, 30. Bancock Wilcox SA, 31. Bandesco SA, 32. Centrales Nucleares SA, 33. Diversas Inversiones SA, 34. Electra de Lima SA, 35. Eléctrica Conquense SA, 36. Electra de Viesgo SA, 37. Electricista Alcoyana SA, 38. Electro Madrid SA, 39. Electro Medida SA, 40. Endiasa SA, 41. Equipos Nucleares SA, 42. Fibras Minerales SA, 43. Fibras de Vidrio SA, 44. Fósforos del Pirineo SA, 45. Fuerzas Eléctricas de Navarra SA, 46. Unión FENOSA SA, 47. Gestinver SA, 48. Hidráulica Santillana SA, 49. Industrias Subsidiarias de Aviación SA, 50. Internacional de Comercio Y Tránsito SA, 51. Minas del Hierro SA, 52. Minero-Metalurgica Los Guindos SA, 53. Naviera Vizcaína SA, 54. Riegos de Levante SA, 55. Siemens SA, 56. Tubos Reunidos SA, 57. UNESA SA, 58. Vías y Construcciones SA, 59. Vizcaya SA, 60. Landis Gyr Española SA, 61. Ybarra y Compañía SA, 62. Fundación Oriol-Urquijo. Títulos de nobleza: 1. duque de San Miguel GE, 2.duque de Primo de Rivera GE, 3. marqués de Estella GE, 4. marqués de Aldama GE, 5. marqués de San Adrían GE, 6. marqués de Caselfuerte, 7. marqués de Villarreal de Álava, 8. marqués de Casa Oriol,
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9. marqués de Casa Palacio, 10. marqués de MacMahón, 11. marqués de Arriluce de Ybarra, 12. marqués de Mejorada de Campo, 13. marqués de Hinojares, 14. marqués de Méritos, 15. marqués de Casa Icaza. 16. conde de Floridablanca GE, 17. conde del Castillo de la Mota, 18. conde de Armíldez de Toledo, 19. vizconde de Moreaga de Icaza, 20. barón de Güell, Conexiones: Allende, Becerril, Castillejo, Díaz-Bustamante, Díez de Rivera, Domecq, Fabra, Hoyos, Lasso de la Vega, Muguiro, Primo de Rivera, Urquijo, Ybarra. Carolina Oriol Garrigues, se acaba de casar (2011), con un hijo de la expresidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre Gil de Biedma.

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Doy continuidad al relato y nos vamos a Zaragoza capital de Aragón, en la que el golpe triunfó desde los primeros días, el resto de las provincias fracasó y en algunas de ellas se produjeron batallas heroicas que han quedado escritas en la historia de nuestro pueblo, como la de Teruel y el Ebro. Los historiadores Julián Casanova, Ángela Cenarro y Julita Cifuentes, en su libro; “El pasado oculto; Fascismo y violencia en Aragón (1936-1939)” nos dan la escalofriante cifra de 6.029 asesinados en la provincia de Zaragoza. Para confirmar estos datos no encuentro ningún texto de estos historiadores en la red. Si encuentro dos documentos muy buenos sobre el fraile capuchino Gumersindo de Estella, estuvo asistiendo a los fusilados desde 1937 a 1942, escribió un libro de estos años en 1945 que no fue publicado hasta después de su muerte, 2003.
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ZARAGOZA
Fusilados en Zaragoza, 1936-1939 (6.029 Fusilados) Tres años de asistencia espiritual a los reos. Gumersindo de Estella (1880-1974) Fraile Capuchino –Nacido en Estella (Navarra) Escrito en 1945 - Publicado en el 2003 Mira Editores - 2003 Artículo escrito por: D. Cándido Marquesán Millán Hay libros imborrables, que dejan una huella imperecedera. Éste es uno de ellos. Hay libros imprescindibles, necesarios. Éste es uno de ellos. Aquí no debemos buscar exquisiteces formales, lenguaje rebuscado y belleza de estilo. Aquí lo que vamos a encontrar es vida, humanidad e historia densa y profunda. Se tratan de unas Memorias escritas por el capuchino Gumersindo de Estella, generadas por su asistencia espiritual a numerosos condenados a muerte en la cárcel de Torrero de Zaragoza entre los años 1937-1942. Su título es: Fusilados en Zaragoza, 1936-1939, Tres años de asistencia espiritual a los reos. Antes ya se han producido grandes matanzas por motivos políticos en Zaragoza por parte de los rebeldes franquistas. Ahora son menos, pero no dejan de ser cuantiosas. La primera asistencia, reflejada en la obra, a condenados a muerte se lleva a cabo el 22 de junio de 1937 y la última el 10 de marzo de 1942, casi tres años después de acabada la Guerra Civil El esquema de la obra es muy simple. Sobre las 4 o las 5 de la mañana es requerido el padre Gumersindo, para que desde su residencia en el convento capuchino, al lado del Canal Imperial, vaya a la cárcel de Torrero para asistir espiritualmente a los condenados a muerte, para intentar darles la confesión, ofrecerles la misa y la comunión a aquellos que lo deseasen, y finalmente acompañarles a las tapias del cementerio, para después del fusilamiento, administrarles la Santa Unción. El relato es en muchos momentos estremecedor y durísimo. Hay páginas difíciles de digerir. Una estancia, que hacía las veces de capilla, con una mesa de altar con todo lo necesario para la misa; en la pared y sobre dicha mesa aparecía un retrato de Franco; y debajo de la efigie del dictador, un crucifijo; a ambos lados, dos velas. Éste es el escenario elegido por las fuerzas rebeldes franquistas, para que se confesasen por última vez los presos. El retrato de Franco, quien ha firmado su pena de muerte, está presente para humillarlos más si cabe. Alguno de los presos se rebelaba, aduciendo que no podía confesarse ante este escenario. Alguno también culpaba a la Iglesia católica de complicidad, porque permitía y secundaba semejantes atrocidades, como ya veremos más adelante. En concreto uno de los reos fusilado el 22 de junio de 1937, argumenta que rechaza esa religión, que está matando un millón de españoles, esa religión fascista Si estos momentos descritos en el párrafo anterior son dramáticos, no lo son menos todos aquellos que relatan el traslado a las tapias del cementerio y los mismos fusilamientos. Era una comitiva numerosa y dantesca. Solía hacerse en un autocar, en el que estaban los guardias, los reos, los padres religiosos. En autos particulares iban el director de la prisión, un par de oficiales de la misma, el juez de ejecuciones con su secretario, algún agente de
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policía y del juzgado, cuatro o cinco señores de la Hermandad de la Sangre de Cristo, el médico de la cárcel. Este viaje para el preso debía ser terrible. Llegamos al fusilamiento. Los soldados solían ser 4 o 5 por reo. Muchas veces acostumbraban a fallar voluntariamente en sus disparos, con lo cual se acrecentaba el sufrimiento. El 21 de septiembre de 1937, día que fusilaron a seis, después de la descarga todavía palpitaban y respiraban fuertemente sobre un charco de sangre, momento que sirvió para darles la absolución y la Santa Unción. Detrás del religioso un teniente les daba dos o tres tiros en la cabeza, saltando el cráneo, quedando con los ojos abiertos. El 14 de julio de 1938 se produjeron 8 fusilamientos; lo novedoso consistió en que después de ser conducidos en un camión hacia la tapia del cementerio, al divisar la tropa, se paró el vehículo; y recibieron la orden de no saltar a tierra; pasó un cuarto de hora y nadie daba orden de bajar; el padre capuchino pregunto qué pasaba, la respuesta fue que se habían olvidado los cartuchos. No hace falta hacer muchos comentarios. El hecho se comenta por sí mismo. El total de reos que aparecen en las Memorias son alrededor de 150. Hay 17 alcañizanos. De Híjar aparecen dos, Antonio Meseguer Barceló y José Escorihuela Mir. De Albalate del Arzobispo son Tomás Gardana y Florencio París Sancho. De Samper de Calanda Antonio López, Francisco Gracia y uno apellidado Almudí. De Urrea de Gaén Antonio Blasco. Éstos son los que aparecen reflejados de nuestro entorno más cercano. Desearía para aquellos que lean estas líneas, hacerles una reflexión. El delito que cometieron todos ellos, era el de estar afiliados a un partido de izquierdas; socialista, comunista, UGT, CNT, o, simplemente republicanos. Esto es una monstruosidad jurídica, ya que se condenó a la pena capital o a otro tipo de penas, a todo un conjunto de personas por pertenecer o estar afiliado el 18 de julio de 1936, a un partido o sindicato, que en aquellos momentos eran legales. Además se les acusó a muchos de ellos de auxilio a la rebelión, cuando fueron ellos precisamente los que se rebelaron. Los que sí lo hicieron, de acuerdo con el código de justicia militar entonces vigente, fueron los militares como Mola, Franco, Cabanellas, Queipo de Llano, etc. que se alzaron públicamente y en abierta hostilidad contra el Gobierno; y, en consecuencia, son reos de rebelión militar los que se alcen en armas contra el Jefe del Estado, su gobierno o instituciones fundamentales de la nación (1). Los jóvenes de hoy en día deben saber que en determinados momentos de su historia, esto ocurrió. Si hoy irrumpiera un golpe de estado, como el de 18 de julio de 1936, podría ocurrir que todos aquellos que fuéramos de ideologías parecidas a las anteriores, podríamos ser fusilados. Y además acusados de subversión y rebelión. Y además no podríamos ser recordados. Y si alguien pretende hacerlo se le acusa de estar reabriendo heridas. Si los militares sublevados se hubieran mantenido en sus cuarteles, respetando la legalidad constitucional, no se hubiera producido la Guerra Civil. Esto parece claro. Y obviamente todas las secuencias subsiguientes. Si había problemas en el régimen republicano, donde debían resolverse era en el Parlamento, utilizando la palabra, el logos, la razón. Las armas son para defender un país de una agresión exterior, no para defender los intereses de determinados sectores de la sociedad. Este país nuestro ha estado siempre pendiente del sable. Hemos tenido que sufrir la mente calenturienta de cualquier militar salva-patrias. Azaña tuvo muy claro el problema del militarismo en la historia de España.

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Para él, el ejército era ineficaz en la defensa de la nación contra invasiones exteriores, costosa para el erario público, privilegiado entre los demás ciudadanos, amenazador de la libertad personal y obedecido por el poder político. Los españoles hemos soportado durante un siglo un ejército ineficaz, costosísimo y liberticida, estas tres características, juntas con la misma institución, la convierten en un verdadero peligro para el Estado. Era preciso hacer algo y Azaña pone inmediatamente manos a la obra demostrándose a sí mismo y a los demás que era posible reformar una de las instituciones más obsoletas, utilizando la razón, es decir, dando órdenes y publicando decretos. En definitiva quiso un ejército reducido en efectivos, profesional, con la misión única de defensa de la patria en tiempo de guerra y la preparación para la guerra en tiempos de paz (2). Los militares deben estar al servicio de la sociedad y obedecer las decisiones del poder civil. Esto es lo que suele ocurrir en cualquier civilizado y moderno. Hoy, en cambio, en muchos países tercermundistas les ocurre que tienen gravísimos problemas políticos, al tener que estar pendientes de cualquier militar de tres al cuarto. No es necesario señalar que fracasó en su intento Azaña, y el ejército continuó siendo, como siempre lo había sido un enemigo de la libertad. Uno de los motivos por los que triunfó el golpe fue por la extrema violencia con que fue acometido por los rebeldes y las contundentes amenazas dirigidas a quienes no apoyaran el movimiento. El general Queipo de Llano, en uno de sus mensajes a la prensa, el 24 de julio de 1936, lo dejaba muy claro: “¿Qué haré? Pues imponer un durísimo castigo a esos idiotas congéneres de Azaña. Por ello faculto a todos los ciudadanos a que, cuando se tropiecen con uno de esos sujetos, no lo callen y les den un tiro. O me lo traigan a mí, que yo se lo pegaré”. El general Mola, aunque parece increíble, podía llegar a ser aún más cruel. En sus Instrucción nº1 de 25 de mayo de 1936 decía: “Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo. Y continuaba el 19 de julio: “Hay que sembrar el terror... dejar sensación de dominio eliminando sin escrúpulos a todos los que no piensen como nosotros”. Para terminar con la siguiente guinda: “Yo veo a mi padre en las filas contrarias y lo fusilo” (3). La actuación del célebre, teniente coronel Yagüe, en las matanzas de la plaza de toros de Badajoz. A primeras horas de la mañana del día 15 de agosto de 1936, se emplazaron ametralladoras en las contrabarreras del toril que abrieron fuego sobre la multitud de hombres y mujeres de izquierdas allí concentrados: republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas y simples hombres de campo, jornaleros, campesinos y demás paisanos fueron cayendo tronchados por el fuego de las ametralladoras. Según el testimonio de Justo Vila: “Hubo moros y falangistas que bajaron a la arena para jalear a los prisioneros, como si de reses bravas se tratase. Las bayonetas, a modo de estoque, eran clavadas en los cuerpos indefensos de los campesinos con el beneplácito de jefes, oficiales y suboficiales. Luego abrían fuego las ametralladoras; los cuerpos eran retirados en camionetas y carretas y el ruedo comenzaba a llenarse de nuevo.
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Se calcula que murieron en los primeros días, entre combate y represión, más de 9.000 personas en Badajoz. De éstas, más de 4.000 perecieron en las tristemente famosas matanzas de la plaza de Badajoz”... (4). Un acontecimiento esclarecedor de este ejército golpista ocurrió en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, el 12 de octubre de 1936, con motivo de la Fiesta de la Raza, que refleja claramente el talante de los militares sublevados. Es el altercado entre Unamuno y el general José Millán Astray, fundador de la Legión y responsable de la propaganda del Cuartel General del generalísimo Franco. Este lanzó sus necrófilas y célebres palabras. “¡Viva la muerte! ¡Muera la inteligencia!”, a las que replicó Unamuno: “Este es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Vosotros estáis profanando su sagrado recinto...Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España” (5). Produce auténtico pavor y escalofrío que España estuviera durante 40 años en manos de personas de esta catadura moral. Los dirigentes republicanos, por lo general, obraron con una actitud radicalmente opuesta a la barbarie rebelde, aunque en muchos lugares, como Híjar, nadie hiciera caso de sus palabras. El dirigente del PSOE, Indalecio Prieto, en las páginas de El Socialista, el 9 de agosto de 1936, intentaba parar la represión que ya había dado comienzo en territorio republicano: “Por muy fidedignas que sean las terribles y trágicas versiones de lo que está ocurriendo en tierras dominadas por nuestros enemigos...no imitéis esa conducta, os lo ruego, os lo suplico. Ante la crueldad ajena, la piedad vuestra…ante los excesos del enemigo, vuestra benevolencia generosa... ¡No los imitéis!” (6). En la zona republicana las muertes se produjeron a pesar de los esfuerzos de las autoridades (República, Euskadi, Generalitat) por impedirlas, en cambio en la zona nacional recae sobre las autoridades la responsabilidad directa y expresa, tanto de los fusilamientos como de los paseos. De Barcelona zarparon barcos enteros, franceses e italianos sobre todo, pero también de otras nacionalidades, fletados exclusivamente para evacuar personas amenazadas, pero, como ha dicho Joseph Benet, "de la zona rebelde no salió ningún barco”. Hasta Queipo de Llano, en una de sus célebres charlas por radio, reconocía el 24 de agosto de 1936 que el presidente Companys "ha dejado salir de Barcelona a más de cinco mil hombres de derechas, lo cual ha de aminorar sin duda la responsabilidad que pesa sobre él ¡Dios se lo tenga en cuenta!". El presidente Joseph Tarradellas, comentando los fracasados intentos de canje a favor de Carrasco i Formiguera, señalaba que la dificultad provenía de que Franco era por sistema

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opuesto a los canjes (sólo le interesaban intercambiar los aviadores alemanes e italianos derribados) y, sobre todo, de que la Generalitat no tenía rehenes que ofrecer: “A las personas de derechas les habíamos proporcionado el pasaporte y les habíamos enviado a miles al extranjero, en los primeros meses de la guerra, para que no los asesinaran, empezando por los más amenazados, sin ninguna contrapartida, y después ya no podíamos proponer a nadie para canjes” (7). Estos textos son suficientemente explícitos. Por la parte rebelde, desde el aparato estatal, hay una clara y unitaria política de exterminio para todos aquellos que no secundasen el golpe. Por ello, una vez puesta en marcha, los militares sublevados no les quedaban otra opción que una huida hacia delante, ya que en el caso de fracasar hubieran tenido que rendir cuentas ante los Tribunales de Justicia. Por el contrario, en el lado republicano, aunque se cometieron excesos, desde el Gobierno se intentó pararlos, y que solamente debieran ser eliminados, aquellos que hubieran sido inculpados tras un juicio llevado a cabo con todas las garantías. Otro problema de la sociedad española de los treinta era el clericalismo, la situación privilegiada de la Iglesia católica. Azaña lo comprendió con nitidez. El Estado no puede admitir ningún principio confesional ni nadie puede hacer valer ante el Estado una religión para colocarse en una situación de privilegio y excepción. El Estado republicano, sigue indicando no tiene religión y, por tanto, no puede admitir ninguna actitud, ningún derecho, ninguna posición que se derive de la existencia de las religiones. No se le escapaba que esa simple manera de resolver el problema religioso implicaba el fin de privilegio y excepción de la Iglesia católica y de su masiva presencia en la esfera docente. Además de un Estado laico, Azaña proclama para la República la obligación de formar a las generaciones futuras. El Estado laico es un Estado educador, que no confía a ninguna institución ajena la tarea de sustituir el caduco pensamiento católico (8). Hacía 150 años Masson de Morvillers en su Enciclopedia entre otras cosas, que continuaban siendo actuales en los años 30, dijo: “El español tiene aptitud para las ciencias, y, sin embargo, quizás sea la nación más ignorante de Europa. ¿Qué se puede esperar de un pueblo que necesita permiso de un fraile para leer o pensar?” En tanto en cuanto la República tuvo los objetivos señalados en los párrafos anteriores, respecto a la manera de resolver el problema religioso en España, podemos comprender el que la sublevación contase con el apoyo incondicional de la Iglesia española. No tuvo ningún impedimento ético para hacerlo. En 1936 las más altas jerarquías eclesiásticas españolas, salvo alguna excepción, apoyaron inequívocamente a los militares sublevados. El Episcopado español en la Carta Colectiva de 1 de julio de 1937, Sobre la Guerra de España, dirigida a los obispos de todo el mundo, muestra su apoyo incondicional a los militares sublevados. Con semejante actitud la Iglesia optó por ser enemiga de media España. Algunos fragmentos de este documento fundamental pueden ser clarificadores.

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“El 18 de julio del año pasado se realizó el alzamiento militar y estalló la guerra, que aún dura. Pero nótese, primero, que la sublevación militar no se produjo, ya desde sus comienzos, sin colaboración del pueblo sano, que se incorporó en grandes masas al movimiento, que, por ello, debe calificarse de cívico-militar... La guerra es, pues, como un plebiscito armado. La lucha blanca de los comicios de febrero de 1936, en que la falta de conciencia política del Gobierno nacional dio arbitrariamente a las fuerzas revolucionarias un triunfo que no habían logrado en las urnas, se transformó, por la contienda cívico-militar, en la lucha cruenta de un pueblo partido en dos tendencias: la espiritual, del lado de los sublevados, que salió en defensa del orden, la paz social, la civilización tradicional y la patria, y muy ostensiblemente, en un gran sector, para la defensa de la religión; y de la otra parte, la materialista, llámese marxista, comunista o anarquista, que quiso sustituir la vieja civilización de España por la novísima civilización de los soviets rusos. El movimiento nacional ha fortalecido el sentido de la patria...Dentro del movimiento nacional se ha producido el fenómeno, maravilloso, del martirio... El movimiento ha garantizado el orden en el territorio por él dominado... en medio del esfuerzo y del dolor terrible de la guerra, las tierras del lado nacional viven en la tranquilidad del orden interno, bajo la tutela de una verdadera autoridad, que es el principio de la justicia, de la paz y del progreso que prometen la fecundidad de la vida social...Esta situación permite esperar un régimen de justicia y paz para el futuro...”. Realmente escribir estas líneas, cuando ya se han producido y se estaban produciendo auténticas masacres por parte de los militares rebeldes en una parte importante del pueblo, exclusivamente por ser de izquierdas; pienso que debería inducir a la Iglesia católica española a una reflexión profunda y pensar si estuvo a la altura de las circunstancias. Decantarse, como lo hizo, por el bando rebelde, aun reconociendo que ella misma fuera víctima en el lado republicano, pienso que fue inadecuado. En lugar de ser fuente de reconciliación, fue todo lo contrario de persecución. En 1971 hubo un tímido conato de solventar este error que no logró el apoyo necesario (dos tercios) para una declaración formal de la Confederación Episcopal Española a la sociedad española, cuyo texto, que quedó inédito, era el siguiente: “Si decimos que no hemos pecado, hacemos a Dios mentiroso y su palabra ya no está en nosotros (1 Jn 1, 10). Así pues, reconocemos humildemente y pedimos perdón porque no siempre hemos sabido ser verdaderos ministros de reconciliación en el seno de nuestro pueblo, dividido por una guerra entre hermanos.” Lanzo unas preguntas, para que la conteste, quien pueda y sepa hacerlo; ¿por qué ha sido tan criticada la iglesia española por la clase trabajadora? ¿Por qué las clases poderosas se han llevado tan bien con la iglesia? También es cierto que algún prelado, como Marcelino Olaechea, de la sede de Pamplona, luchó por detener esa masacre que se estaba cometiendo por parte de los nacionales. Lo más destacado y valiente de todo lo que hizo monseñor Olaechea durante la Guerra Civil fue su alocución del 15 de noviembre de 1936 condenando la práctica, demasiado repetida, de ciertas ejecuciones que eran más bien linchamientos. Cuando en el frente había muerto un mozo y lo llevaban a su pueblo para enterrarlo, a
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menudo la ceremonia terminaba con la ejecución expeditiva, sin trámite judicial, de algunos rojos de la localidad. Este discurso destaca con la frase ¡No más sangre, no más sangre! (9). La postura de la iglesia española hacia el régimen de Franco se mantuvo inmutable, una vez acabada la Guerra Civil. Por ello recibió todo tipo de prebendas, reconocidas en el Concordato de 1953. Se estableció la religión católica, apostólica y romana como la única de la nación española. Los clérigos y religiosos estarán exentos del servicio militar. Anualmente el Estado le asignara una adecuada asignación. Las iglesias gozarán de exención de impuestos de índole estatal o local. El Estado reconoce plenos efectos civiles al matrimonio celebrado según las normas del Derecho Canónico. En todos los centros docentes de cualquier orden o grado, sean estatales o no estatales, la enseñanza se ajustará a los principios del Dogma y de la Moral de la Iglesia Católica. El Estado español garantiza la enseñanza de la Religión Católica como materia ordinaria y obligatoria en todos los centros docentes. Se garantiza la presencia espiritual de la Iglesia Católica en el ejército. Además de otras prebendas. La Iglesia católica por apoyar al régimen de Franco recibió un cheque al portador. Alguno, al llegar a esta parte del relato, exclamará señalando que todo esto pasó hace mucho tiempo, y que es mucho mejor olvidarlo. Pero yo le diría que para olvidar algo, primero hay que saberlo y conocerlo. Es muy difícil olvidar algo, si previamente no se conoce. Hechas estas consideraciones, retomamos el tema de los fusilados en la cárcel de Torrero. Dar a conocer todos estos hechos es algo necesario e imprescindible, como decía al principio. No puede construirse una reconciliación plena y total, cuando todavía existen cosas en la oscuridad más absoluta. Cuando todo se conoce, no sólo una parte, es cuando podemos pensar en una convivencia sin rencores. Debemos hacerlo además por salud democrática. Todavía más, cuando los fusilados, que aparecen en estas Memorias, murieron por la defensa de la legalidad constitucional. Muchos de ellos no han tenido ni siquiera la posibilidad de ser nombrados. En cambio, aquellos que apoyaron el Golpe, sus nombres son conocidos, y ensalzados en lápidas, monolitos, cruces, etc. Todavía existe un pueblo de la provincia de Soria, que lleva el nombre del causante de la masacre de la plaza de toros de Badajoz. Es algo inconcebible. Realmente el mundo al revés. Esto nadie con dos dedos de frente puede entenderlo. Dicho todo lo precedente, me parece conveniente y éticamente necesario dar a conocer las vicisitudes de un hijarano, Antonio Meseguer Barceló, víctima de la represión franquista. Fray Gumersindo de Estella nos refleja los momentos previos a su muerte, que producen auténtico escalofrío. Es así: “Uno de los reos del día 21 de noviembre de 1938 era natural de Híjar (Teruel), llamado Antonio Meseguer. Era alto de estatura. No tendría más que unos 25 años de edad. De bella presencia; muy bien formado. Era maestro. En su infancia y adolescencia había sido alumno de una escuela de padres capuchinos de Híjar, siendo su profesor el P. Miguel de Pamplona. Más tarde, según me informaron, se afilió al partido socialista. Al comenzar la sublevación de Franco y Mola, y llegando los catalanes a Híjar, fue elegido para miembro del Comité. Luego fue hecho comisario político. Cuando las tropas de Franco avanzaron hacia Castellón, Antonio Meseguer se dispuso a continuar su retirada de aquella ciudad. Allí se encontró con un telegrafista de Híjar que era de derechas. Éste le invitó a comer con él. Antonio aceptó y rezó la bendición de la mesa con su amigo. Así me
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refirió una hija del telegrafista. Antonio, aunque se le rogó quedarse en Castellón, se ausentó y continuó la retirada con las fuerzas republicanas. Fue cogido prisionero en la misma provincia. Y juzgado sumarísimamente, fue condenado a la última pena. Se confesó sollozando. Asistió a la Santa Misa y comulgó con fervor.” Ese mismo día, según el relato breve y conciso, pero lleno de significado, fueron tres los reos. Uno Antonio; otro era natural de Jaén, de apellido Laguna; del tercer reo el padre Gumersindo no sabe nada. Yo quiero añadir otros detalles de este hijarano, me hubiera gustado que hubieran sido más prolijos, pero por circunstancias que no vienen al caso, no parece conveniente mencionar en estos momentos. Sirva, como pequeño homenaje. Nació el día 23 de enero de 1915, en la calle de San Blas nº 28. Sus padres fueron Antonio Meseguer Burillo, de profesión zapatero, y Concepción Barceló Gerique., ambos naturales de Híjar. Del mismo modo lo eran todos sus abuelos, salvo su abuelo materno que procedía del pueblo turolense de Castellote. De familia profundamente hijarana. Debemos destacar que el fraile dominico, Santiago Meseguer Burillo, hermano de su padre, murió asesinado por los rojos, y que, como sabemos, ya ha sido beatificado. Hizo sus estudios para Maestro de 1ª Enseñanza en la Escuela Normal del Magisterio Primario de Zaragoza. Aprobó el ingreso el 1º de junio de 1929. Y en cuatro cursos alcanzó el Título, con un expediente muy brillante (10). Certificado por D. Enrique Ballesteros García...Profesor y Secretario de la Escuela Normal del Magisterio Primario de Zaragoza, con fecha de 8 de junio de 1933, con el Vº Bº del Director Ricardo Sancho. Se le expidió el Título a 1º de julio de 1933. El expediente fue brillantísimo. A los 18 años estuvo en posesión de su Título para poder ejercer su carrera docente. Pero pudo hacerlo 2 años, ya que en julio de 1936 llegó la Guerra. Una vez iniciada ésta, desempeñó determinados cargos políticos. Y finalmente acabó su experiencia vital en un triste día de otoño del año 1938. Uno más, entre otros muchos intelectuales que molestaban al régimen franquista. La inteligencia y el fascismo son incompatibles. Se ha hecho célebre la frase que ha hecho historia, atribuida al mariscal nazi Hermann Goering: Cuando oigo hablar de Cultura le quito el seguro a mi Browning (11). Es verdad que nada golpea más al fascismo, al dogmatismo y a la intolerancia que la cultura y, en justa reciprocidad, parece lógico que cuando el fascismo oiga hablar de cultura eche mano de la pistola. **********************************************

Notas
1. RAGUER, Hilari: La pólvora y el incienso. La Iglesia y la Guerra Civil Española (1936-1939). Ediciones Península, 2001, Barcelona. 2. JULIÁ, Santos: Manuel Azaña. Una Biografía Política. Alianza, 1990, Madrid. 3. PINA PIQUER, José Manuel: De ilusiones y tragedias. Historia de Albalate del Arzobispo. Sender Ediciones, 2000, Zaragoza. 4. REIG TAPIA, Alberto: Memoria de la Guerra Civil. Los mitos de la tribu. Alianza Editorial, 2000, Madrid.
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5. REIG TAPIA, Alberto: Memoria de la Guerra Civil. Los mitos de la tribu. Alianza Editorial, 2000, Madrid 6. PINA PIQUER, José Manuel: De ilusiones y tragedias. Historia de Albalate del Arzobispo. Sender Ediciones, 2000, Zaragoza. 7. RAGUER, Hilari: La pólvora y el incienso. La Iglesia y la Guerra Civil Española (1936-1939). Ediciones Península, 2001, Barcelona. 8. JULIÁ, Santos: Manuel Azaña. Una Biografía Política. Alianza, 1990, Madrid. 9. RAGUER, Hilari: La pólvora y el incienso. La Iglesia y la Guerra Civil Española. (1936-1939). Ediciones Península, 2001, Barcelona. 10. Archivo General de la Administración. Alcalá de Henares. Cándido Marquesán Millán 11. Ya hemos comentado que no es original de Hermann Goering, se pudo leer por primera vez en las obra Schlageter, del escritor Hanns Johst, obra dedicada a conmemorar la figura de Albert Leo Schlageter, que fue venerado como mártir por los nazis, se puede leer: “Cuando oigo hablar de cultura quito el seguro de mi Browning". Decir que “Browning” es, o era, una marca de pistola o revólver ************************************* De nuevo un documento que hace mención a esa Instrucción Reservada nº1 del fascista Mola, escrita el 5 de mayo de 1936, dos meses antes del golpe de estado sangriento, esto debería estar en los libros de historia desde primaria, esto debe conocerse, un país que olvida su historia que no la conoce está condenado a repetirla, que se puede decir del fascismo que no se sepa, esto se cura leyendo, viajando, ver otros pueblos conocer su historia empezando por la propia, es inútil tratar de olvidar los muertos nos recuerdan día a día que están ahí. Todos los partidos fascistas españoles deben ser ilegalizados, como ocurre en Alemania y otros países, el clero debe pedir perdón todos los días, eso sí que fue auxilio a la rebelión, eso sí que fue bendecir el asesinato en serie. Ese Dios en el dicen creer es inmisericorde, es cruel e inhumano, ese Dios no es de este mundo. Otro documento es un comentario que está publicado en “Rebelión”, titulado; “Gumersindo ya tiene prólogo”, escrito por: Mikel Arizaleta

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Gumersindo ya tiene prólogo
Mikel Arizaleta Barbería

Rebelión - 12/12/2005
Tras cincuenta años de ocultación y retraso una editorial aragonesa editó a finales de 2003, poco antes de la feria anual del Libro en Durango, las memorias de la asistencia a los condenados a muerte del capuchino Gumersindo, entresacadas de sus diarios: “Fusilados en Zaragoza 1936-1939”. Tres años de asistencia espiritual a los reos. Su diario es un relato de guerra y ejecución bestial; duro pero real. El porqué de largos años de huida y vagabundeo de unas memorias, que golpean puertas ajenas huyendo de unos superiores que las perseguían para destruirlas, hay que seguir buscándolo decía en un artículo de entonces no en la introducción del libro sino en otra parte, en otros libros y otras gentes, que sí han dedicado páginas y esfuerzo. Las memorias de Gumersindo de Estella seguían necesitadas de prólogo. “La Iglesia de Franco” es un libro del catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, Julián Casanova, autor de otras obras importantes sobre la rebelión militar del 36; este libro publicado ya en el 2001, ha sido reeditado, también semanas antes de la feria de Durango de 2005, “con notas donde pueden comprobarse las principales fuentes de información que habían guiado mi investigación” constituye, sin duda, un prólogo iluminador al diario de Gumersindo y, en parte, casi epílogo definitivo a sus memorias, tan necesitadas de encuadre y reflexión veraz de la Iglesia de aquellas fechas. Pero este libro es, sobre todo, un relato de historia, de documentación ágil y fundamentada de la Iglesia de Franco, de gran valor para quien quiera informarse de la Iglesia española en esa época, en la que juegan un papel las Memorias de Gumersindo: “(…) porque no conozco, —dice Casanova—, un documento tan estremecedor y fidedigno... de denuncia de abuso político de la religión,... un documento único, de protesta y perdón por la complicidad del clero en una matanza en nombre de Dios”. “De nuevo la tragedia y la comedia juntas. La tragedia de decenas de miles de españoles asesinados, presos, humillados. Y la comedia del clero paseando a Franco bajo palio y dejando para la posteridad un rosario interminable de loas y adhesiones incondicionales a uno de los muchos criminales de guerra que se han paseado victoriosos por la historia del siglo XX”. Hay que decir que Franco tenía un capellán privado, el padre José María Bulart, oía misa todos los días y cuando podía se juntaba con doña Carmen Polo a rezar el rosario. Cristiano ejemplar, «bonísimo católico» decía de él el cardenal primado Isidro Goma. Le trataban como a un enviado de Dios. No olvidemos que tuvo casi cuatro décadas la mano momificada de santa Teresa en la capilla del palacio del Pardo, proporcionando «consuelo espiritual» al caudillo y guiando sus pasos. La santa de la Raza. La Iglesia y el caudillo caminaron, asidos de la mano, durante casi cuarenta años. ¡Franco, el gran cruzado católico! A su entierro acudió otro gran católico, también de misa diaria, el dictador Augusto Pinochet.

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“¡No venga usted a molestarme! ¡Vago! ¡Cien veces vago! ¡Vaya usted a trabajar! (...)

No habéis trabajado en toda vuestra vida, pero vivís a costa de la Religión”. Le espetó uno de los catorce fusilados en la madrugada del 15 de diciembre de 1939 a otro cura que acompañaba al capuchino Gumersindo de Estella en la cárcel de Torrero de Zaragoza. Amplios sectores de las clases populares consideraban a los curas como: “parásitos siempre al lado del poder, viviendo del cuento de la religión”. No se conoce otro régimen autoritario, fascista o no, en el siglo XX ¡y mira que los ha habido de diferentes colores e intensidad! en el que la Iglesia asumiera una responsabilidad política y policial tan diáfana en el control social de los ciudadanos como en el Estado español. Ni la Iglesia protestante en la Alemania nazi, ni la católica en la Italia fascista. En ningún caso llamaron a la venganza y al derramamiento de sangre con la fuerza y el tesón que lo hizo la Iglesia católica en España, quizá comparable con lo que ocurrió en Croacia entre 1941-1945 entre Ante Pavelic y los ustashi, por una parte, y el primado Alojzije Stepinac y la Iglesia con los frailes franciscanos asesinos, por la otra. “Nunca tenían bastante esos clérigos, que derrochaban regocijo, religiosidad y pasión. Como ese fraile cordobés, que le decía al cura del cementerio de san Rafael que setenta y seis asesinatos en una noche eran pocos: ‘¡setecientos deberían ser!”. Antonio Bahamonde, que sabía muy bien de qué hablaba, decía que “a los informes facilitados por los sacerdotes se deben muchos fusilamientos”. Gumersindo sabía que muchos de esos presos, que acababan ante el pelotón de fusilamiento, habían sido denunciados por los propios curas. Y el cura Marino Ayerra de Alsasua denunciaba, en otro documento estremecedor el «placer inconfesable» que los sacerdotes sentían ante las ejecuciones. “¡Que no quede un maestro vivo!”, coreaban los requetés sublevados de Navarra. Las normas que el obispo de Teruel, Anselmo Polanco, envió el 10 de agosto de 1937 a los «señores arciprestes y curas» sobre la inscripción de defunciones en su diócesis mostraban su destreza para mantener la falacia de que en un bando se asesinaba impunemente y en el otro todo se ajustaba a la ley. Los muertos por los «revolucionarios» tenían que constar como «asesinados», si la muerte se debía, en cambio, a una «orden de la autoridad militar» la palabra exacta era fusilado, pero sólo cuando conste «oficialmente» o sea «notorio» (la mayoría de las veces se describía como “accidente relacionado con la guerra”, “hemorragia interna”, “herida por arma de fuego”, el ejecutado por garrote vil se inscribía como “asfixia por suspensión”). El decreto de la Jefatura de Estado del 16 de noviembre de 1938 establecía que «en los muros de cada parroquia figurara una inscripción que contenga los nombres de sus caídos ya en la presente cruzada, ya víctimas de la revolución marxista». Y todas acabaron comenzando con el nombre de José Antonio. Los otros muertos sencillamente no existían. La consagración definitiva de la memoria de la cruzada llegó con las construcción del monumento del Valle de los Caídos, «el panteón glorioso de los héroes» en boca de su apologeta fray Justo Pérez de Urbel e inaugurado el 1 de abril de 1959.

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“Se trataba de unir bajo el mismo concepto de España desde 1931 a 1939, señalando a la instigadora de la violencia clerical”. La Iglesia no soportó la República, parlamentaria, de legislación anticlerical, de católicos ya no eran hegemónico”.

persecución religiosa todo lo sucedido en República como principal causante de “(…) ese sistema de representación presión popular, en la que los valores

Hoy somos muchos quienes creemos que la Iglesia católica española, la Iglesia de la Cruzada, la de Franco, la de la venganza, la de hoy, debería pedir perdón por bendecir y apoyar aquella masacre, porque examinando la Iglesia de Franco su pasado tiene muy poco de ejemplar, salvo que el cura cristiano siga queriendo ser el ministro de la muerte, como aquel requeté que daba los tiros de gracia en aquella madrugada del 21 de octubre del 36 en «la Tejería» de Monreal, es decir, el coadjutor de la parroquia de Murchante Luis Fernández Magaña. Y esto a pesar de que hasta el 1 de enero de 2000 el difunto papa polaco, Juan Pablo II, había beatificado a 239 mártires de la cruzada española. Sí, Pavelic murió en España bajo la protección de Franco y el mismo Juan Pablo II, en octubre de 1998, elevó a Stepinac a la categoría de beato. ¿Extraño? Después y todo hoy sabemos que en el Vaticano encontraron refugio y huida, entre otros, gentes como Klaus Barbie, el carnicero de Lyon, el doctor Joseph Mengele, el ángel de la muerte de Auschwitz, el inventor de la cámara de gas portátil el general de la SS Walter Rauff, Gustav Wagner comandante del campo de concentración de Soribibor, Stangl comandante del campo de concentración de Treblinka, Pavelic y Adolf Eichmann, por citar tan sólo a algunos conocidos criminales,
Mikel Arizaleta Barbería

********************* Pero no todos los clérigos fueron como Fray Gumersindo de Estella, tenemos el caso del cura del penal de Ocaña que fue un auténtico matarife, era capaz de decir al pelotón de fusilamiento que determinados reos que no se habían confesado no los mataran y dispararan a zonas no vitales, para darse el gusto de disparar él mismo el tiro de gracia en la cabeza, Miguel Hernández a su paso por el penal lo definió como: “Cura verdugo de Ocaña”, veamos el poema. *********************

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CURA VERDUGO DE OCAÑA
Muy de mañana, aún de noche, Antes de tocar diana, Como presagio funesto Cruzó el patio la sotana. ¡Más negro, más, que la noche Menos negro que su alma El cura verdugo de Ocaña! Llegó al pabellón de celdas, Allí oímos sus pisadas Y los cerrojos lanzaron Agudos gritos de alarma. “¡Valor, hijos míos, que así Dios lo manda!” Cobarde y cínico al tiempo Tras los civiles se guarda, ¡Más negro, más, que la noche Menos negro que su alma El cura verdugo de Ocaña! Los civiles temblorosos Les ataron por la espalda Para no ver aquellos ojos Que mordían, que abrasaban. Camino de Yepes van, Gigantes de un pueblo heroico, Camino de Yepes van. Su vida ofrendan a España, Una canción en los labios Con la que besan la Patria. El cura marcha detrás, Ensuciando la mañana. ¡Más negro, más, que la noche Menos negro que su alma El cura verdugo de Ocaña! Diecisiete disparos Taladraron la mañana Y fueron en nuestros pechos Otras tantas puñaladas. Los pájaros lugareños Que sus plumas alisaban, Se escondieron en los nidos Suspendiendo su alborada. La Luna lo veía y se tapaba Por no fijar su mirada
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En el libro, en la cruz Y en la “Star”48 ya descargada. Menos negro que su alma El cura verdugo de Ocaña Miguel Hernández. Penal de Ocaña 1941

Poema escrito a hurtadillas cuando estuvo en el penal de Ocaña en 1941, este cura era conocido como el “cura verdugo”, pues era el encargado de dar el tiro de gracia a los fusilados, solía decirles unas palabras ante el pelotón de fusilamiento: “Con toda justicia vais a ser ejecutados, pero Dios, en su infinita bondad, os perdonará en el otro mundo”; esto para los que aceptaban confesarse; para los que se negaban a ello les esperaba una sutil venganza por parte del cura y del oficial del pelotón de ejecución; parece ser que informado dicho “mando” por el representante religioso de la negativa del reo a confesar, comulgar y arrepentirse de sus pecados, se ordenaba al pelotón de fusilamiento lo siguiente: “A ése, no le matéis de primera, dejármelo a mí para el tiro de gracia”. Y así se hacía. Cuando el capitán o teniente, bien cargadito de alcohol, se acercaba al reo, que había recibido varios disparos no mortales de necesidad, se le miraba con ojos de “justiciero” y se le decía estas últimas palabras: “(…) ahora te voy a dar el tiro de gracia, pero viviendo, para que así te des cuenta de que te vas al otro mundo”. El padre Vendrell, sacerdote jesuita, diría a los republicanos prisioneros que iban a ser fusilados de madrugada: "No tened miedo, porque los moritos tienen muy buena puntería y no os harán ningún daño", y agregaba con fervor: "Vosotros sí que sois bienaventurados, puesto que conocéis el momento exacto en que ha de veniros la muerte, y así podéis poneros en paz con Dios, que es lo único que debe importaros". Amen. Tomado de la página, www.todoslosrostros.blogspot.com **************************** Maravilloso ejemplo de caridad cristiana, acompañada de una gran dosis de cinismo y mucha mentalidad fascista, espero que tu Dios te tenga sentado a su derecha para el resto de los tiempos, eres digno de ese cielo y de ese, tu Dios sediento de sangre de los justos, aquí en la tierra los hombres de buena voluntad, te escupimos en tu boca de rata de cloaca, Vendrell, menos mal que jamás te veré, no deseo tu cielo plagado de injusticias, reniego de ese tu Dios vengativo prefiero el infierno porque allí por lo menos estaré junto a mis camaradas, eso deseo. Doy el salto a otras islas de nuestro país, las Baleares, con ello he recorrido todo el mapa de las zonas afectas al golpe, las cifras son increíbles, al final estarán todas en un cuadro que he diseñado a tal efecto, faltan todas las provincias que fueron cayendo en manos fascistas en pocas semanas o meses, si las incluyera en el cuadro final duplicarían de largo las que resultan de este humilde trabajo.
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Una marca de pistola.

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ISLAS BALEARES
ASSOCIACIÓ PER A LA RECUPERACIÓ DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE MALLORCA – ARMHM - Su investigación nos da 2.000 fusilados 24 DE FEBRERO DE 2006 La represión en las Islas Baleares fue igualmente brutal. En Mallorca el golpe triunfó tras aniquilar los rebeldes a los focos de resistencia progubernamental que se mantuvieron fieles en Palma, Pollença, sa Pobla, Manacor, Sòller, Binissalem, Esporles, Consell, Bunyola, el Pont d’Inca y Santanyí. El desembarco republicano de Bayo del 16 de agosto de 1936 sólo permitió ocupar una franja costera de 14 x 7 kilómetros y fue rechazado con la ayuda de los italianos de Arconovaldo Bonaccorsi (real filiación siniestra del asesino fascista que no era ni "conde" ni "general" ni "Rossi") el 4 de septiembre. La operación de los leales desató la ferocidad de rebeldes e italianos en la retaguardia. Cientos de guardias de asalto, militares, sindicalistas, maestros, militantes de partidos, cargos electos de ayuntamientos, figuras prominentes y ciudadanos anónimos fueron asesinados indiscriminada y masivamente. "Algunas estimaciones coetáneas provenientes de sectores simpatizantes con el alzamiento antirrepublicano reconocieron que los ejecutados superaron ampliamente el millar. Así, por ejemplo, en marzo de 1937 el cónsul italiano en Mallorca situaba el número de víctimas correspondientes en los meses de agosto y septiembre de 1936 en 1.750. El propio obispo de Mallorca, Josep Miralles i Sbert, en un informe elaborado en octubre de 1938 con objeto de minimizar el alcance de la represión, calculó la cifra de víctimas en torno a las dos mil". Esta estimación cuantitativa del obispo parece la más certera para los historiadores que han abundado en el tema. Una descripción concreta, ciertamente detallada y muy reveladora de las cifras de la represión en Mallorca puede encontrarse en el texto de la denuncia por desapariciones forzadas que la ARMHM de esta isla interpuso ante el juez Garzón en la Audiencia Nacional.

HECHOS PRIMERO
Associació per a la Recuperació de la Memoria Històrica de Mallorca (ARMHM), se constituyó el 24 de febrero de 2006 en Palma y tiene las siguientes finalidades, de acuerdo con el artículo 2 de sus Estatutos: 1. El trabajo para la recuperación de la justicia, la verdad y la dignidad de las personas que sufrieron la guerra civil y la represión en Mallorca. 2. Los trabajos de búsqueda que se derivan de la existencia de fosas comunes con restos humanos, correspondientes a víctimas de la guerra civil y de las represalias políticas del periodo 1936 – 1939 y en el periodo 1940 y adelante, en su caso, que no han sido identificadas.

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3. Dinamizar un proceso que involucre al conjunto de la sociedad balear para recuperar la historia del periodo 1936 – 1977, para conocer y aprender de nuestro pasado e integrar la experiencia de las víctimas olvidadas de la guerra y de la represión franquista en nuestra historia. 4. Poner en conocimiento de la sociedad y de las instituciones públicas, incluida la Administración de Justicia, los datos que se conozcan, con el objetivo de recontar, identificar y describir las circunstancias de las represalias sufridas por las víctimas de la guerra civil y del franquismo. SEGUNDO La Associació per a la Recuperació de la Memoria Històrica de Mallorca (en adelante “ARMHM”) agrupa entre sus socios a historiadores y a familiares de desaparecidos en relación con la guerra civil y ha recibido en el año 2006 numerosas peticiones de familiares de desaparecidos en Mallorca y otros lugares entre 1936 y 1939 en el marco de la guerra civil española. Por los antecedentes recibidos de estos familiares y de numerosos historiadores, la ARMHM ha adquirido la convicción de que los hechos relatados y documentados en relación con las circunstancias de la detención y posterior desaparición de, al menos, ochenta y seis personas podrían ser constitutivos de un caso de desaparición forzada múltiple perpetrada de forma masiva y sistemática que afecta a personas civiles no combatientes, por lo que corresponde a los tribunales investigar las circunstancias que han impedido hasta la fecha encontrar a las personas que se enumeran a continuación y han impedido a sus familiares recibir información oficial sobre su suerte y localizar sus restos. Las siguientes personas fueron detenidas en Mallorca, Menorca (1) y Cádiz (1) entre 1936 y 1939. Sus familiares, la mayoría con residencia en Mallorca, no han tenido hasta la fecha conocimiento de las circunstancias de su detención ilegal ni las autoridades competentes les han facilitado información sobre su suerte y paradero en la actualidad. Entre estas personas figuran hombres que desaparecieron sin haber dejado descendencia, pero la ARMHM considera que debe personarse también para que quede constancia de su desaparición. TERCERO - LA GUERRA CIVIL EN MALLORCA

El 19 de julio de 1936, el comandante militar de las Baleares Manuel Goded Llopis proclamó el estado de guerra y asumió el poder absoluto en el archipiélago mediante un bando casi idéntico a los que, en el resto del Estado, publicaron los conspiradores antirrepublicanos. Goded -que horas antes había prometido al gobernador civil Antonio Espina que sería totalmente leal a la República- establecía la destitución de todas las autoridades civiles, y amenazaba con el fusilamiento a todo aquel que intentara resistirse de cualquier manera al "Movimiento Salvador de España", producir huelgas o sabotajes, o tener armas. El tono abrupto del bando de Goded refleja bastante bien la ruptura radical que, a partir del verano de 1936, se produjo entre la experiencia democrática y reformista del periodo republicano y el régimen de terror que, desde entonces, se implantaría en la mal denominada isla de la calma:
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Artículo 1º. Se declara el estado de Guerra en todo el archipiélago balear. Artículo 2º.En defensa de la Patria asumo el Mando absoluto en todo el Archipiélago quedando destituidas todas las autoridades civiles. Artículo 3º.Resuelto a mantener inflexiblemente mi autoridad y el orden, será pasado por las armas todo aquel que intente en cualquier forma de obra o de palabra hacer la más mínima resistencia al Movimiento Salvador de España. Con igual ejemplaridad se castigará el más ligero intento de producir huelgas o sabotajes de cualquier clase y la tenencia de armas, que deben ser entregadas inmediatamente en los cuarteles. Inicialmente, el alzamiento triunfó en Mallorca con apenas dificultades. En unas pocas horas, los principales centros neurálgicos de la isla estaban en manos de las fuerzas de Goded, que recibió el encargo de ponerse al frente de la guarnición de Barcelona, ciudad donde conoció la derrota y la muerte. Goded designó el coronel Aurelio Díaz de Freijó como comandante militar provisional, mientras que el teniente coronel de ingenieros Luis García Ruiz fue nombrado gobernador civil, y el coronel de infantería Emilio Ramos Unamuno, presidente de la Diputación. La llegada de varias noticias sobre el fracaso del alzamiento en Barcelona provocó, entre el 19 y el 20 de julio, una reacción de los sectores populares y de una parte de las fuerzas militares y de seguridad; sobre todo del cuerpo de carabineros, caracterizado por sus tendencias izquierdistas. Así, en Palma se declaró una huelga general, con una cierta incidencia en algunos sectores, como el de los transportes públicos. En otras localidades de la isla, como Pollença, sa Pobla, Manacor, Sòller, Binissalem, Esporles, Consell, Bunyola, el Pont d’Inca y Santanyí, algunos carabineros y militantes de izquierda armados protagonizaran pequeños focos de resistencia. No obstante, se trataba de acciones de escasa entidad que fueran resueltas fácilmente por las autoridades militares. Aquel verano, el control de Mallorca por parte de los sublevados todavía se encontró amenazado por una breve expedición militar republicana: el desembarco dirigido por el capitán Alberto Bayo e iniciado en Portocristo el 16 de agosto, que a duras penas consiguió ocupar una pequeña franja de 14 x 7 kilómetros y se vio obligado a retirarse el 4 de septiembre ante la imposibilidad de adelantar, el orden de reembarque procedente de las autoridades republicanas, y el reforzamiento de las tropas nacionales gracias a la llegada de la ayuda militar italiana. A partir de entonces, la isla permaneció definitivamente en la zona nacional, y los partidarios del gobierno republicano restaron a merced de la actuación de las autoridades rebeldes, sus servicios auxiliares, y sus aliados italianos. a) Las etapas y las cifras de la represión en Mallorca Uno de los elementos característicos del nuevo orden político implantado en la zona nacional el julio del 1936 fue la aplicación de duras medidas represivas contra las personas consideradas desafectas a la nueva situación. Se trata, ciertamente, de un fenómeno histórico que hay que contextualizar en el marco de una guerra civil en la que se cometieron atrocidades por parte de unos y de otros, aunque con unas dimensiones, unas motivaciones, y unas metodologías diferentes.
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La represión desatada en Mallorca -y en el conjunto de la zona franquista- fue inducida y controlada por las autoridades militares y civiles, aunque en ciertas ocasiones se pudieran producir determinados excesos o que en casos muy concretos los asesinatos tuvieran motivaciones de carácter estrictamente personal. No en vano estas acciones eran parte de una estrategia diseñada desde el mes de abril por el general Emilio Mola -director del alzamientocon el objetivo de paralizar toda posible resistencia por parte de los partidarios del gobierno del Frente Popular. La represión franquista en Mallorca presenta tres fases bien diferenciadas. Así, en una primera etapa -que abarcó hasta mediados de agosto- fue relativamente suave. A lo largo de estas semanas serían encarcelados miles de sospechosos, mientras que las ejecuciones sólo se produjeron en casos puntuales. El anuncio de un inminente desembarco republicano enturbió el clima político y dio paso a la etapa más dura de la represión. Ésta empezó en la noche del 16 de agosto con los primeros fusilamientos de Son Coletes (Manacor), pero continuó y se intensificó tras la retirada de las tropas gubernamentales, estimulada -entre otras circunstancias- por los discursos encendidos del fascista italiano Arconovaldo Bonacorsi – que se hacía llamar "Conde Rossi"-. De este modo, hasta marzo de 1937 fueran asesinadas centenares de personas en los cementerios y en las cunetas de las carreteras, sin ningún juicio previo, a manos de grupos armados integrados principalmente por miembros de Falange instigados por personajes como el gobernador civil Mateu Torres Bestard, o el jefe de la policía de Falange Francesc Barrado. Una carta enviada por Mateu Torres al general Franco el 10 de septiembre de 1936 -un mes antes de ser nombrado gobernador civil- para denunciar la excesiva benevolencia del mando militar mallorquín durante los primeros tiempos de guerra y exigir una mayor energía frente a los "elementos rojos" es una buena muestra de la connivencia existente entre un sector de las autoridades rebeldes y los falangistas que practicaban las ejecuciones extrajudiciales: "EXCESO DE PRUDENCIA Y BENEVOLENCIA. PAQUEOS. Entre la enormidad de detenidos figura gente significadísima que hasta después de detenidos han hecho manifestaciones contrarias al movimiento y… nada, aquí costando un dineral su manutención; menos mal que Falange hace alguna limpia que no pueden aplicar a los figurones por estar éstos detenidos. Al Comandante Médico Don Virgilio García Peñaranda tuvo que detenérsele por manifestaciones de desafecto al movimiento y… sigue detenido y nada más." Finalmente, desde la primavera del 1937 se entró en una fase de relativa normalización de la situación, coincidiendo con la sustitución de Barrado por el teniente coronel de Artillería Víctor Ensenyat Martínez (marzo) y la designación del carlista Josep Quint Zaforteza al frente del Gobierno Civil de las Baleares (mayo). Así, se produjo la práctica desaparición de las ejecuciones ilegales. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que desde octubre de 1936 y hasta el comienzo del decenio de los cuarenta tuvo lugar en la isla una brutal represión institucionalizada, por la que personas acusadas de contravenir el bando de declaración de estado de guerra del general
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Manuel Goded -o el complementario del coronel Díaz de Freijó del 23 de julio de 1936serían condenadas a muerte o a prisión tras parodias de consejos de guerra. En concreto, nos consta que se dictaran unas trescientas penas capitales en estos peculiares juicios, en los que actuaciones en defensa del gobierno legítimo y democrático de la Segunda República fueron considerados delitos de rebelión. No disponemos de datos exactos sobre el alcance cuantitativo de esta represión judicial en Mallorca. En una valiosa investigación periodística publicada en 1989, se identificaron con nombres y apellidos cerca de novecientas muertes; cifra que sin duda hay que considerada como mínima, dado que estudios posteriores realizados sobre pueblos y colectivos concretos han permitido documentar un buen número de casos no recogidos en esta obra. En este sentido, algunas estimaciones coetáneas provenientes de sectores simpatizantes con el alzamiento antirrepublicano reconocieron que los ejecutados superaron ampliamente el millar. Así, por ejemplo, en marzo de 1937 el cónsul italiano en Mallorca situaba el número de víctimas correspondientes en los meses de agosto y septiembre de 1936 en 1.750. El propio obispo de Mallorca, Josep Miralles i Sbert, en un informe elaborado en octubre de 1938 con objeto de minimizar el alcance de la represión, calculó la cifra de víctimas en torno a las dos mil. Si tenemos en cuenta que la isla no llegaba entonces a los 300.000 habitantes, en el caso de confirmarse estas cifras se podrían concluir que, en términos proporcionales, la represión que sufrió Mallorca durante la Guerra Civil fue posiblemente una de las más duras del Estado. Teniendo en cuenta la motivación política de la represión de 1936-39, las víctimas serían principalmente militantes de partidos y organizaciones sindicales de izquierda; incluidos desde luego algunos de los principales dirigentes. Así, el PSOE sufrió la ejecución de un mínimo de ochenta militantes, entre ellos el ex-diputado Alexandre Jaume; el presidente de la Diputación Provincial Jaume Garcias; el secretario de la Federación Socialista Balear Josep Bernat; los alcaldes de Alaró y Consell Pere Rosselló y Joan Pizà; y los dirigentes juveniles Ferran Rado y Joan Simonet. De Izquierda Republicana Balear podrían haber caído doscientos militantes, incluyendo el alcalde de Palma Emili Darder, el ex alcalde de Inca Antoni Mateu, el alcalde de Pollença Pere Cànaves y el alcalde de Montuïri Joan Más i Verd. De la CNT, serían ejecutados, entre muchos otros, el administrador del periódico Cultura Obrera Miquel Rigo i Abraham, el pintor Joan Torres i Ques, el zapatero inquero Gabriel Buades i Buades, y el pescador Ramon Ausó Chacopino. Del Partido Comunista, finalmente, nos constan cerca de sesenta asesinatos o desaparecidos, entre ellos el secretario regional del partido Luis Montero, el secretario de organización Andreu Sureda, y la responsable de la sección femenina de la organización, Aurora Picornell. No hay que olvidar, por otro lado, otros colectivos particularmente castigados por la represión, como los masones -una tercera parte del miembros de la logia masónica Pitágoras 20, de Palma, serían ejecutados-, los intelectuales, los profesionales liberales -en particular los maestros y profesores-, y determinados sectores de la burguesía ilustrada. Podemos señalar, a título de ejemplo, la depuración laboral de los funcionarios públicos de ideología republicana. Los datos disponibles relativos al cuerpo de maestros indican que serían depurados 155 maestros, de los que 56 fueron separados definitivamente de la enseñanza.

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b) Las prisiones y los campos de concentración en Mallorca Siguiendo las órdenes de Goded, Díaz de Freijó y García Ruiz, desde los primeros tiempos del Movimiento se procedió a la detención de las autoridades republicanas, y de los dirigentes y gran parte de la masa militante de los sindicatos obreros y de los partidos de izquierda. Al cabo de pocos días de iniciado el levantamiento, el número de prisioneros llegó a los mil quinientos. De este modo, la prisión provincial de Palma se vio completamente desbordada, y hubo que improvisar rápidamente nuevos centros de reclusión. Así, serían habilitados con esta función el castillo de Bellver, el almacén de maderas de Can Mir, el barco "Jaime I" -anclado en el puerto de Palma-, los fuertes militares de San Carlos y de Illetes y varios depósitos municipales. Las condiciones de vida que sufrieron los presos izquierdistas mallorquines a lo largo de la guerra serían de una gran dureza. La situación era especialmente penosa en el depósito de Can Mir, donde se hacinaban cerca de un millar de detenidos gubernativos, de tal manera que, entre septiembre de 1936 y enero de 1941, fue la principal prisión de la isla. Uno de los aspectos más trágicos de la vida en Can Mir y algunas otras de las prisiones mallorquinas durante la primera etapa de la Guerra Civil serían las “sacas” -ejecuciones sumarias extrajudiciales de reclusos políticos- que hubo entre enero y abril de 1937. Centenares de presos gubernativos eran "puestos en libertad", y posteriormente asesinados por las fuerzas paramilitares de Falange. Por otro lado, desde diciembre de 1936 se abrieron campos de concentración a lo largo de toda la zona costera de Mallorca, donde los presos eran obligados a trabajar en la construcción de carreteras y otras obras públicas. Una de las características principales de estos centros era su carácter itinerante: los presos eran constantemente trasladados de un campo a otro y sustituidos por nuevos contingentes, en función de las necesidades generadas por las obras públicas realizadas. Entre los campos de trabajo que funcionaron a la isla durante la guerra y la posguerra podemos señalar los de Es Capdellà, s’Espinagar (Felanitx), Port de Pollença, el Sestador dels Porcs (Santanyí), Sant Joan de la Fontsanta (Campos), Son Catlar (Campos), Regana (Llucmajor), el Cap Gros (Sóller), Albercutx (Pollença) y el Llatzeret del Puerto de Sòller. A partir del final de la guerra, estos campos civiles de concentración se extinguieron a medida que los presos eran juzgados. CUARTO - DESAPARICIONES FORZADAS EN MALLORCA La práctica de desapariciones forzadas en Mallorca fue sistemática y masiva. Para probar su sistematicidad, es fácilmente constatable la planificación de la represión contra simpatizantes de la causa republicana por parte de las autoridades militares responsables del golpe de estado. La mayoría de las víctimas de desapariciones forzadas fueron identificadas y detenidas por su militancia política de izquierdas y pro-republicanas. Un número importante de "desaparecidos" ejercían cargos públicos locales (concejales, alcaldes), además de los ejecutados judicialmente con este perfil. Nos consta la existencia de listas que eran leídas en los centros de detención provisionales no controlados por la autoridad militar ("Can Mir", en Palma; "Cals Hermanos",
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en Porreres; la prisión de mujeres de "Can Sales" en Palma). Se puede comprobar también que las "sacas" de estos centros de detención eran organizadas por municipios: coinciden las fechas de "liberación" de las personas detenidas del mismo municipio. Fuentes orales, órdenes militares y documentos de la época informan que la detenciones ilegales, las ejecuciones extrajudiciales y las "sacas" de las prisiones eran practicadas por grupos armados de miembros de Falange con la tolerancia de las autoridades militares (inscribiendo las puestas en libertad de los detenidos conociendo su entrega a grupos falangistas) entre julio de 1936 y la primavera de 1937. De hecho, hubo un acuerdo tácito de cooperación para la detención y desaparición de disidentes aproximadamente hasta esa fecha. En cuanto a su comisión masiva, cabe señalar que en Mallorca no hay un censo oficial de "desaparecidos" que permita deducir directamente la existencia de un número importante de desaparecidos durante la Guerra civil. La ARMHM investiga en la actualidad ochenta y seis casos a instancia de los familiares de hombres y mujeres desaparecidos entre 1936 y 1938 en Mallorca, Cádiz (1) y Menorca (1). La población en Mallorca en 1936 no llegaba a 300.000 habitantes, y los últimos estudios históricos sobre la represión cifra el número de desaparecidos y ejecutados en torno a dos mil. El carácter masivo de las desapariciones y las ejecuciones extrajudiciales cobró especial gravedad en algunas localidades, como Porreres donde hubo 29 desaparecidos "porrerencs", incluidos seis concejales y el propio alcalde. En el Registro civil de Manacor consta la desaparición o la muerte violenta de 102 personas (sin contar las bajas provocadas durante el desembarco de las tropas republicanas en la zona), incluido también el alcalde republicano: son sólo las muertes inscritas que representan una pequeña parte de las que presuntamente se conoce que tuvieron lugar en el cementerio antiguo y en el cementerio de "Son Coletes". En el Registro civil de Palma figuran 212 inscripciones de defunción por muerte violenta y de desaparición entre 1936 y 1945 (incluidas las ejecuciones judiciales sumarias y, una vez más, la del alcalde). Las inscripciones de defunción por causa violenta o de desaparición a causa de la guerra o de "la lucha nacional contra el marxismo" son un indicio claro de la magnitud de la represión que tuvo lugar en la Isla, pero hay que tener en cuenta que no todas las familias inscribieron la defunción. A la constatación de la existencia de personas desaparecidas en relación con la guerra civil, cabe contraponer la localización de fosas comunes ilegales en toda la Isla. La ARMHM ha podido documentar que en Mallorca hay fosas comunes de tres tipos: 1) Fosas excavadas cerca de las tapias de los cementerios municipales donde se practicaban las ejecuciones extrajudiciales, de carácter ilegal entonces. La mayoría han quedado absorbidas por la ampliación de los cementerios municipales. En algunos casos se han abierto sin ningún procedimiento especial para exhumar la fosa (caso del cementerio antiguo de Manacor, actualmente bajo un parque infantil). En otros, se han construido nichos encima (cementerio de Porreres). En Palma, está localizado el lugar donde se excavó una gran fosa común, pero de momento no está identificada como tal por las instituciones competentes. 2) Fosas excavadas durante el desembarco de las tropas republicanas en Portocristo (Manacor), en fincas privadas en los municipios de Son Servera, Manacor y Sant Llorenç, o cerca de la playa.

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3) Pozos utilizados para la inhumación de cadáveres e incluso, según las fuentes orales, de personas lanzadas aún vivas (Pozo de Son Lluís en Porreres). Otros pozos existentes están localizados en fincas privadas: Pozo de Son Bauló (Santa Margalida), Pozo de S'Àguila (Llucmajor). La investigación sobre el paradero y la suerte de las personas desaparecidas en Mallorca durante la Guerra civil se ha centrado en la información obtenida de fuentes orales, de archivos militares y de los libros de defunción de los Registros civiles. Esta última fuente permite confeccionar un censo no oficial de 1) Personas ejecutadas en virtud de una sentencia judicial militar 2) Personas identificadas muertas violentamente, inscrita la causa de defunción bajo términos repetidos sistemáticamente en las inscripciones de defunción como "a causa de la guerra", "hemorragia cerebral", "shock traumático", "disparos de bala", "infarto cerebral", "a causa de la pasada lucha nacional contra el marxismo", "a causa del desembarco de Portocristo"… 3) Personas muertas no identificadas que constan como "Desconocido". La descripción literal de estas personas (color de cabello, estatura, edad aproximada, vestimenta, cicatrices y otras señales) está siendo recopilada para que los familiares de los desaparecidos la puedan consultar y localizar a estas personas, que en su día no fueron identificadas. 4) Personas "desaparecidas" según consta en el Libro de Defunción de los Registros civiles, la mayoría en Manacor y en Palma. Cabe señalar que según las fuentes orales y los estudios históricos, en el antiguo cementerio de Manacor hubo tal cantidad de ejecuciones masivas que se decidió quemar los cadáveres. Todos estos datos permiten constatar a la ARMHM la existencia de centenares de personas desaparecidas en Mallorca, de las que se presenta una lista de ochenta y seis personas que permite constatar el carácter sistemático de la práctica de las desapariciones forzadas atendiendo a la militancia política, a la localidad de residencia y a las fechas de detención y "liberación" de las personas detenidas por grupos armados falangistas y retenidas bajo control militar. La ARMHM ha venido realizando esta tarea de investigación a instancias de los familiares de los desaparecidos y ha llegado a numerosas conclusiones sobre la suerte de los detenidos y su paradero actual cruzando los datos obtenidos en los Registros civiles, en los Registros de los Cementerios municipales y, asimismo, la documentación que obra en poder de las familias (cartas, certificados) y las fuentes orales recopiladas por escritores, periodistas, historiadores y por la propia Asociación. Los familiares han sido puntualmente informados de estas conclusiones, pero dado que la mayoría de las observaciones de la ARMHM conducen a la localización de los desaparecidos en fosas comunes situadas en la Isla, la Asociación ha considerado necesario recabar el auxilio de la Administración de Justicia ante lo que consideran claros indicios de delito que, por su carácter imprescriptible, deben ser investigados en beneficio de los intereses de los familiares de los desaparecidos interesados en su localización. A continuación se enumeran brevemente los casos de desaparición forzada que se han planteado a la ARMHM, indicándose no sólo los nombres de las personas desaparecidas sino también la localidad de residencia, la fecha, las circunstancias y el lugar de detención (en caso de ser conocidos) y las conclusiones de la ARMHM en cada caso.
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Del conjunto de los datos aportados por la ARMHM se puede constatar el carácter sistemático de la práctica de las desapariciones forzadas, en concreto: - la fecha en que fueron detenidos grupos enteros en diferentes localidades de Mallorca caracterizados por su militancia política, así como la fecha de su "liberación" son coincidentes, lo que indica que se confeccionaron listas de personas que iban a ser detenidas por su ideología política y que las "sacas" se ordenaron y se llevaron a cabo atendiendo a criterios geográficos, siendo ejecutadas las personas detenidas por su residencia en una localidad determinada (esta mecánica se puede observar claramente en el caso de Porreres y Calvià); - la militancia política de las víctimas de las desapariciones forzadas, siendo la mayoría militantes o simpatizantes del Partido Socialista y de Izquierda Republicana, entre ellos los alcaldes y concejales de numerosos pueblos; - la participación de grupos armados paramilitares identificados por su adhesión a Falange Española que entraban y detenían de forma ilegal en el propio domicilio de los ciudadanos y, en la mayoría de los casos, los ponían a disposición de las autoridades militares; posteriormente, estos grupos participaban en la ejecución extrajudicial de los detenidos una vez eran "liberados" del centro de detención donde fueron recluidos sin intervención judicial ni información a los familiares, ni mucho menos acceso a un abogado; - la tolerancia y aquiescencia de las autoridades militares que de facto ostentaban el poder tras el golpe de estado en Mallorca, respecto de estas detenciones ilegales y la posterior "desaparición" de centenares de personas especialmente entre los meses de agosto de 1936 y 1937, así como su participación en la detención prolongada e ilegal de centenares de hombres y mujeres en prisiones y centros de detención bajo su control; - la existencia de lugares concretos de ejecución masiva en los que no se ha practicado ninguna exhumación ni se ha identificado la presencia de restos humanos pertenecientes a personas asesinadas.

ARMHM

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Finalizado el mapa de las provincias afectas al golpe, doy por concluido el trabajo que me propuse al principio del mismo, mi impresión hasta este momento es que nunca sabremos la cifra exacta de las víctimas de esta masacre, han pasado muchos años desde que ocurrieron, cada día que pasa resulta más difícil encontrar testimonios y datos que nos acerquen a la cifra real, se perdió para siempre la oportunidad de realizar una investigación a fondo en la transición, los pactos secretos o la claudicación ante la oligarquía franquista no tienen perdón, a los responsables de esas actuaciones se deben pedir todas las responsabilidades, muchos testigos directos del genocidio ya no están entre nosotros por ley natural, los pocos que quedan parece que no se les tiene en cuentan, los documentos oficiales no reflejan los muertos en “paseos” o “sacas” enterrados en fosas clandestinas o abandonados en los campos. Antes de cerrarlo inserto una serie de artículos y documentos que están muy relacionados con el tema tratado, son todos sin excepción de una calidad superior a la mía, merece la pena leerlos todos con gran atención, en el curso de búsqueda de datos y cifras sobre la represión fascista en las diferentes regiones o provincias de nuestro país, he descubierto auténticas joyas en forma de artículos y documentos que no me podía imaginar cuando me propuse este modesto trabajo, la verdad sea dicha, mi aportación se reduce a la simple recopilación de estos documentos y darlos forma en el papel con el diseño elegido para tal efecto, no quiero apropiarme de estos trabajos para ello siempre cito la fuente y donde se pueden encontrar, por otro lado no es mi intención lucrarme para nada de este trabajo y solo persigo dejar constancia de cifras y datos que demuestran a las claras las tesis planteadas al principio del ensayo. Yo pertenezco a esa primera generación de la posguerra, no sufrimos la misma, pero vivimos sus consecuencias, el Cara al Sol en las escuelas o en los cines, comulgar todos los domingos y fiestas de guardar, dejar lo que estuvieses haciendo para besar la mano de cualquier cura que pasaba a tu lado, los que éramos hijos de los perdedores sufriendo las mentiras del fascismo, yo tuve la suerte de poder contrastar la historia oficial con la historia que me contaron mis padres, se desde muy pequeño a que bando pertenezco, estoy orgulloso de pertenecer al bando de los justos, en el bando de la razón, sé que nos los arrebataron para siempre que el que no murió pasó por la cárcel o el trabajo esclavo o se tuvo que exiliar, perdimos la mejor generación que ha tenido este país en su historia, ya no seremos lo mismo que era nuestro país en 1931, 1934, 1936… nos asesinaron lo mejor de nosotros, tenemos la obligación de hacer que se conozca la otra parte, secuestrada, olvidada, soterrada, desaparecida, y oculta, se lo debemos y si puedo colgaré este humilde trabajo en la red para todo el que quiera leerlo.

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El Gobierno carece de un registro de desaparecidos del franquismo.
NATALIA JUNQUERA AÑÓN - Madrid EL PAÍS - 28/06/08 Los investigadores se ofrecen a enviar a Garzón un mapa de fosas y fusilados. El informe sobre los desaparecidos durante la Guerra Civil y el franquismo que el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ha solicitado al Gobierno no existe. Lo dice el "exhaustivo informe general" elaborado por la Comisión Interministerial de Víctimas de la Guerra Civil y el franquismo que creó el propio Gobierno para preparar la Ley de Memoria Histórica. La presidía la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, que sin embargo ayer, tras el Consejo de Ministros, preguntada por la petición de Garzón se limitó a decir: "Sin comentarios". Aquel trabajo concluía: "Dispersión de enterramientos por toda la geografía de España, cuyo número y ubicación precisos aún se desconocen. Inexistencia de un censo de personas desaparecidas". Y añadía: "El informe del doctor Lorente Acosta del Instituto de Medicina Legal de Granada se refiere a una cifra de entre 30.000 y 40.000 personas". El informe global no está hecho, pero se puede hacer. Y hay bastante trabajo adelantado. La Junta de Andalucía, por ejemplo, ha financiado la elaboración de un mapa de fosas en la comunidad, un esfuerzo de 675.000 euros para localizar a cerca de 10.000 víctimas en más de 300 enterramientos. El mismo proyecto recopiló información sobre cerca de 75.000 represaliados. La Generalitat de Cataluña calcula que hay más de 9.000 personas enterradas en 157 fosas de la Guerra Civil y el franquismo. La mayoría de las víctimas del bando nacional fueron exhumadas tras el conflicto, aunque, según el historiador Julián Casanova, "todavía podrían quedar familiares de muertos por el terror rojo que reclame también una investigación". "Estamos preparando un dossier con toda esta información para enviárselo a Garzón. Queremos demostrar que no eran desapariciones aisladas sino un método sistematizado para eliminar al enemigo. Un delito de lesa humanidad", explicó el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Emilio Silva. De momento, Garzón tiene sobre su mesa denuncias de familiares de más de 1.200 desaparecidos, la mayoría de Cataluña. Casanova estima que el censo de desaparecidos de la Guerra Civil y el Franquismo asciende a más de 20.000 personas, casi todas asesinadas en el verano de 1936, "el año del terror caliente". No incluye en esa cifra a los fusilados tras Consejos de Guerra, de los que sí hay registros. El historiador entiende que "desaparecidos" son las decenas de miles de hombres y mujeres que fueron paseados hasta un monte para ser ejecutados y a los que salieron en una saca de la cárcel donde se encontraban presos. Coincide en esa interpretación el historiador Santos Juliá. "Los Consejos de Guerra fueron una farsa, pero suponían pasar un proceso y quedar registrado. La mayoría de los que sufrieron esa justicia al revés en la que los rebeldes condenaban por rebelión a los leales al Gobierno de la República, fueron

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enterrados en fosas comunes en los cementerios. En cuanto a los desaparecidos, no hay un registro global, pero se puede hacer con un equipo de investigadores que trabaje por zonas y de manera sistematizada. Se puede hacer y es hora de que esa información se organice, se clasifique, y se pueda consultar". Para Casanova, la petición de Garzón es el primer paso para "poner en marcha una especie de Comisión de la Verdad" al estilo de la que se hizo en Argentina, cuyo Gobierno, motivado por la petición de un fiscal, creó comisiones de la memoria para elaborar un censo de los desaparecidos de la dictadura. Un trabajo que continúa hoy y que recientemente trajo a España a un equipo de forenses para recoger muestras de ADN de familiares de víctimas y poder identificar cadáveres exhumados de fosas comunes argentinas. Con una diferencia: "El proceso de búsqueda de verdugos en España se resolvió en la Transición. Esto sería una retribución sentimental, para los familiares, la única y última reparación posible", añade el historiador. ************************************

Garzón, Antígona y la memoria histórica
MANUEL RIVAS BARRÓS El País - 07/08/08
La beligerancia contra el recuerdo de los horrores del franquismo no es sólo de la derecha política; es compartida por un sector importante de la opinión, de parte de la Iglesia y del estamento judicial.

Pisábamos la escarcha, los campos helados, la grafía fosilizada de la hierba. Camino de la escuela. Aquella noche, la brigada político-social se había llevado detenido a un joven cristalero, Manuel Bermúdez, alias Chao. Estamos en 1964. Bombardeados por la campaña de 25 años de paz. "¿Por qué se lo llevaron?", pregunté a Domingo, que vivía en la casa más próxima. Miró hacia los lados, dudó y me dijo en voz baja: "No se puede decir". Los que militan en la “amnesia retrógrada” limitan su campo de olvido al franquismo La derecha renovada debería dar el paso moral de despegarse del complejo de Creonte "No se puede decir". Para mí, esa frase es un documento fundamental sobre la Justicia de esa época. Contiene tanta información como los preámbulos de las leyes del franquismo. Por cierto, esos preámbulos son el mejor relato del régimen totalitario hecho por sí mismo, la plasmación de esa misión histórica definida por el dictador, el 20 de mayo de 1939, una vez alcanzada la victoria militar: "Desterrar hasta los últimos vestigios del fatal espíritu de la Enciclopedia". El "no se puede decir" de mi amigo, aquella mañana en que pisábamos la escarcha camino de la escuela, lo he ido asociando al título del grabado de Goya: No se puede mirar. La memoria activa, libre, es imprescindible para superar esa dramática escisión que marca nuestra historia, entre la grandilocuencia lesiva de "lo que se debe decir", "lo que se debe ver", y la dolorosa amputación de "lo que no se puede decir" y "no se puede mirar". ¿Por qué despierta tanta hostilidad la memoria histórica en la derecha española? Creo que es una pregunta que concierne a todos, pero especialmente a quienes se sitúan en esa

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órbita ideológica y política. Esa derecha que gira al centro, que no quiere que ningún votante la vuelva a rechazar por miedo (Mariano Rajoy dixit), que se pretende homologable con los gobernantes franceses y alemanes, que sí asumen la memoria de la resistencia antifascista, esa derecha tan justamente comprometida con la memoria de las víctimas del terrorismo político en el País Vasco, ¿por qué hace una excepción con la dictadura franquista, una de las más crueles y prolongadas de la historia? ¿Por qué? En Compostela todavía se conserva alguna imagen del Santiago guerrero, espada en ristre. Allí recibió Franco de la jerarquía católica una espada para la "santa cruzada". Pero hay también en la catedral compostelana una espléndida imagen en granito policromado de San Miguel con su balanza para pesar las almas. La manera de pesar la historia, esa historia tan reciente, no puede ser tan arbitraria que pretenda equilibrar la espada con un fardo de olvido. ¿Cuánto pesa ese pasado, la substracción colectiva de la libertad durante casi medio siglo? ¿Nada? ¿Ni un escrúpulo? Reconocer el dolor, desde siempre, es una exigencia para curar las dolencias. De hecho, la insensibilidad al dolor es un aviso o manifestación de corrupción en el cuerpo humano. Para Hipócrates y Galeno, la capacidad de enfrentarse al dolor era también una medida de inteligencia. Hasta ahora, la exploración del mapa del dolor, los trabajos de exhumación de desaparecidos, las movilizaciones para retirar la simbología ominosa de los amigos de Hitler y Mussolini, las iniciativas para alumbrar zonas ocultas del thriller franquista, las investigaciones para aclarar expolios o apropiaciones de dudosa legalidad que se mantienen vigentes, como es el caso del Pazo de Meirás, no han sido obra de la Justicia, sino el fruto de un trabajo ímprobo, tenaz, a contracorriente muchas veces, de un concierto cívico de conciencias que han dado forma en España a lo que podríamos llamar "la voz de Antígona". La Antígona de Sófocles que desobedece la imposición injusta de Creonte, y la Antígona resistente de Jean Anouilh, en la que Creonte era un trasunto de Pétain. -Creonte: Tienes que saber que jamás el enemigo, ni aún muerto, es amigo. -Antígona: Tienes que saber que nací no para compartir con otros, odio, sino para compartir amor. -Creonte: Entonces ve allá abajo y, si tienes que amar, ámalos a ellos (a los muertos), que, mientras viva, en mí no ha de mandar una mujer. ¿En qué consiste hoy la herencia de Creonte? Es esa voz, también concertada, que ante Antígona española, un día le dice displicente: "¿Para qué andas removiendo los huesos?". Otro día: "¿A quién le importa esa zarandaja de la memoria histórica?". Y al siguiente, aunque estemos hablando de asesinados y de familias que quieren darles sepultura honorable: "Para eso, ni un duro". Somos lo que recordamos. El olvido que seremos. Por un lado, la potencia genésica de la memoria, de Mnemósine49, la madre de las nueve musas. Por otro, la constatación de que la historia de la humanidad es una dramática historia del olvido. Y Clío, la pobre, la más indolente. ¿Por qué es, o puede ser, tan importante la literatura para la historia? La mirada del relato histórico, en sus versiones dominantes, es depredadora, carnívora. Quiere conquistar,

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En la mitología griega la Diosa de la memoria.
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imponerse. Por el contrario, la memoria literaria es la de un ser rumiante, donde fermenta lo interno y lo externo, lo vivido y lo imaginado, la razón y la emoción. Es una mirada que nos permite ver la historia humana desde un "presente recordado". La memoria de Antígona se desplaza hacia delante. El olvido intencionado de Creonte a la larga se convierte en una tara colectiva. De todos los detectives, el mejor de la historia es Freud: "Censurar un texto no es difícil, lo difícil es borrar sus rastros". En Las huellas de la memoria, Enrique Carpintero y Alejandro Vainer, expertos en el campo de la salud mental, utilizan dos expresiones complementarias para explicar la necesidad social de la lucha contra el olvido. Se trata, a la vez, de "construir el pasado" y "abrir el porvenir". Hay un concepto en neurología que se utiliza para definir la pérdida de recuerdos anteriores al momento en que se produce un daño en el hipocampo. Es lo que se denomina amnesia retrógrada. La asunción militante de una amnesia retrógrada por parte del gran espacio conservador ha tenido, por desgracia, un relativo éxito. La amnesia retrógrada no ha sido sólo una posición de líderes políticos derechistas, sino que ha sido compartida por un sector importante de la opinión, de parte de la Iglesia e incluso del estamento judicial. Hago esta última afirmación porque resulta muy llamativa, y creo que históricamente dolorosa y escandalosa, la "suspensión de las conciencias" que prevaleció muchos años en la Justicia hacia la represión y los horrores del franquismo. Una cosa son las amnistías y otra las absolutas amnesias históricas. Creo que esa posición de amnesia retrógrada, la beligerancia contra el proceso de memoria histórica, la oposición tan grosera a la exhumación de los restos de los desaparecidos en la guerra y la posguerra, el desinterés hacia los exilados o la indiferencia en la honra a los luchadores de la resistencia o a los muertos en los campos de exterminio nazis, todo esto no ha aportado desde luego nada positivo al país, pero tampoco al campo político e intelectual que ha mantenido esa mentalidad de "amnesia retrógrada". La derecha renovada debería dar ese pasó moral de despegarse definitivamente del complejo de Creonte. Los que militan en la amnesia retrógrada limitan su campo de olvido a la zona de sombra o área de ceguera del franquismo. Paradójicamente, muchos de esos activistas de la amnesia en lo que afecta al período dictatorial, remueven con entusiasmo el pasado para reivindicar, por poner algunos ejemplos, las esencias del nacional-catolicismo en el campo educativo, la vigencia de un rancio discurso tutelar respecto de América Latina, un permanente estado de sospecha hacia el sistema autonómico y la riqueza plurilingüe, por no hablar de la añoranza de los Reyes Católicos o del reino visigodo anterior al 711. ¡Eso sí que es saudade! La democracia tiene que asentarse en una memoria democrática. El paso dado por el juez Baltasar Garzón, un referente internacional de integridad, con su solicitud de información a los ministerios de Defensa e Interior y a las asociaciones que trabajan por la reparación histórica puede significar un giro decisivo. Después de la contienda, miles de personas fueron asesinadas y sus cuerpos hechos desaparecer sin que esos crímenes se investigaran jamás. La dictadura llevó adelante una "Causa General" cruel e implacable, castigando incluso conductas legales anteriores a la guerra. Fue, esa dictadura, un prolongadísimo estado de excepción. Negando esa evidencia, presuntos historiadores, que violan a Clío en cada página, convierten en propaganda odiosa la herencia de Creonte. Por eso, para construir el porvenir, es tan importante que la Justicia en España escuche al fin la voz de Antígona.
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Antígona
En la mitología griega, Antígona (en griego: Ἀντιγόνη) es hija de Edipo y Yocasta y es hermana de Ismene, Eteocles y Polinices. Acompañó a su padre Edipo (rey de Tebas) al exilio y, a su muerte, regresó a la ciudad.

En el mito, los dos hermanos varones de Antígona se encuentran constantemente combatiendo por el trono de Tebas, debido a una maldición que su padre había lanzado contra ellos. Se suponía que Eteocles y Polinices se iban a turnar el trono periódicamente, pero, en algún momento, Eteocles decide quedarse en el poder después de cumplido su período, por lo que se desencadena una guerra, pues, ofendido, Polinices busca ayuda en Argos, una ciudad rival, arma un ejército y regresa para reclamar lo que es suyo. La guerra concluye con la muerte de los dos hermanos en batalla, cada uno a manos del otro, como decía la profecía. Creonte, entonces, se convierte en rey de Tebas y dictamina que, por haber traicionado a su patria, Polinices no será enterrado dignamente y se dejará a las afueras de la ciudad al arbitrio de los cuervos y los perros. (Este mito es contado en la tragedia Los siete contra Tebas de Esquilo.) Los honores fúnebres eran muy importantes para los griegos, pues el alma de un cuerpo que no era enterrado estaba condenada a vagar por la tierra eternamente. Por tal razón, Antígona decide enterrar a su hermano y realizar sobre su cuerpo los correspondientes ritos, rebelándose así contra Creonte, su tío y suegro (pues estaba comprometida con Hemón, hijo de aquel). La desobediencia acarrea para Antígona su propia muerte: condenada a ser sepultada viva, evita el suplicio ahorcándose. Por otra parte, Hemón, al ver muerta a su prometida, tras intentar matar a su padre, se suicida en el túmulo, abrazado a Antígona; mientras tanto, Eurídice, esposa de Creonte y madre de Hemón, se suicida al saber que su hijo ha muerto. Las muertes de Hemón y Eurídice provocan un profundo sufrimiento en Creonte, quien finalmente se da cuenta de su error al haber decidido mantener su soberanía por encima de todos los valores religiosos y familiares, acarreando su propia desdicha.

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Pseudociencia de la represión franquista
JOSÉ GUILLERMO FOUCE FERNÁNDEZ Profesor de la Universidad Carlos III. Y coordinador de Psicólogos sin Fronteras Madrid
Publicado en el diario “Público” el 20/10/2008 y el “Viejo Topo” enero de 2009

Es necesario Conocer Nuestra historia. Lo que ocurrió en nuestro país fue mucho más que una guerra civil entre hermanos E1 22 de septiembre de 2008, un grupo de asociaciones presentaron ante el juez Baltasar Garzón listados de personas fusiladas por el franquismo. Junto a estos listados y con objeto de contribuir a demostrar la intencionalidad de las actuaciones desarrolladas por el régimen franquista, Psicólogos sin Fronteras Madrid presentó un informe pericial que firmé como perito, en el que, además de reflejar que las actuaciones ligadas a la memoria histórica cerrar heridas o que las entrevistas recogidas hasta la fecha muestran que las familias no manifiestan odio o rencor, se recogía un conjunto de datos que reflejan la intencionalidad de la represión ejercida por el franquismo. Si el debate es si hubo genocidio o crímenes de lesa humanidad, cabe partir de la definición legal de los mismos en nuestro país en el Código Penal (a.607): “Ataque generalizado o sistemático contra la población civil por razón de pertenencia a un grupo o colectivo perseguido por motivos políticos, raciales, nacionales o étnicos culturales, religiosos o de género". Uno puede encontrar el desarrollo de un complejo y completo entramado de justificaciones pseudocientíficas enmarcadas en el núcleo del mismo régimen y en la dirección justamente mencionada de dar cobertura a ataques generalizados y claramente intencionales a la población civil por razón de pertenencia a un grupo político (y también, supuestamente, racial). Pueden encontrarse documentadas desde órdenes de depuración dictadas en el BOE por el franquismo, u otras órdenes desarrolladas por los principales dirigentes del movimiento, cartas de apoyo, respaldo y bendición eclesiásticas. Incluso prohombres del régimen desarrollaron investigaciones pretendidamente científicas. Es el caso del coronel y psiquiatra Antonio Vallejo Nájera, jefe de los servicios psiquiátricos del Ejército, que, tras formarse en la Alemania pre-nazi, traslada y aplica a España concepciones de limpieza de raza y exterminio de los indeseables, que sirvieran para legitimar la represión generalizada. Para Vallejo, ser republicano o marxista está íntimamente ligado con la inferioridad mental, la psicopatía y una, serie de malformaciones físicas y psíquicas, algo que justifica mediante supuestos experimentos psicogenéticos con presos, realizados con autorización previa y directa de Franco que, a iniciativa de Vallejo, demuestran científicamente estas relaciones. Como él mismo recoge en su “Informe Biopsiquismo del Fanatismo Marxista”: “La idea de las intimas relaciones entre marxismo e inferioridad mental ya la habíamos expuesto anteriormente en otros trabajos. La comprobación de nuestras hipótesis tiene enorme

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trascendencia político social, pues si militan en el marxismo de preferencia psicópatas antisociales, como es nuestra idea, la segregación de estos sujetos desde la infancia, podría liberar a la sociedad de esta plaga tan terrible" y "La inferioridad mental de los partidarios de la igualdad social política o desafectos queda confirmada". Los revolucionarios natos eran, según Vallejo, ”esquizoides místicos políticos y sujetos que inducidos por sus cualidades biopsíquicas constitucionales y tendencias instintivas, movilizadas por complejos de rencor y resentimiento o por fracaso en sus aspiraciones, propenden, en cierto modo congénitamente, a trastocar el orden social existente". Y las mujeres, en general, pero particularmente las republicanas, eran para él "seres con muchos puntos de contacto con los niños y los animales y que, al romperse los frenos sociales que se les imponen, son especialmente crueles por faltarle inhibiciones inteligentes y lógicas, además de tener sentimientos patológicos". De estas conclusiones que Vallejo cita en su estudio, el psiquiatra extrae posteriormente una serie de recomendaciones para el desarrollo de políticas basadas en la higiene racial y la moral católica: se trata de "limpiar" la raza española retomando el proyecto purificador del genotipo español iniciado por los reyes católicos (como desarrolla en su libro “Eugenesis de la raza hispana”). Y esas recomendaciones se traducen en actuaciones como separar a las madres republicanas de sus hijos lactantes, el robo de niños o el desarrollo de programas de reeducación política y moral en los campos de concentración. Donde faltaba una adecuada dotación genérica resultaban inútiles los esfuerzos dirigidos a moldear un hombre espiritualmente sano; había, entonces, que extirpar el mal, a ser posible de raíz, Unas veces con la muerte, otras evitando que se reprodujesen, por ejemplo. Por otra parte, como señalan Llavona y Bandrés, “los brigadistas supervivientes recuerdan la presencia de miembros de la Gestapo que tomaban mediciones antropométricas e interrogaban a los prisioneros". Algo que deja abierta la hipótesis (mencionada también por Vicenç Navarro), de si pudieron desarrollarse investigaciones que fuesen más allá, en esa misma dirección, como las perforaciones de cráneo desarrolladas por los nazis. Etiquetar bajo un paraguas supuestamente científico a las poblaciones a las que se pretende perseguir y eliminarlas sistemáticamente es algo necesario en las políticas represivas. Los verdugos no tendrán inconveniente en asesinar al sometido si se le juzga como enfermo mental, al estar justificado que se le someta a un trato igualmente infrahumano y sentirán, además, que asesinan cumpliendo una misión elevada: salvar la patria. Por eso, conocer nuestra historia, conocer el papel de la ciencia y conocer los mecanismos de la represión sistemática es un ejercicio necesario y sano, además de un elemento más de inicio para concluir que lo que ocurrió en nuestro país fue mucho más que una guerra civil entre hermanos. Porque tras la guerra, el régimen franquista sometió a civiles que ni siquiera participaron en la lucha armada y hubo una persecución sistemática a colectivos de personas que tenían en común una ideología calificada como enferma, contaminadora de la raza y justificadamente reprimida: ser republicano o ser marxista se tradujo en una condena a muerte que, finalmente, desembocó en un genocidio.

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ANTONIO VALLEJO-NÁJERA LOBÓN
Nacido en Paredes de Nava, Palencia, 1889 Muere en Madrid, 25 de febrero de 1960 Se forma como psiquiatra en Alemania, a su vuelta es nombrado Coronel Jefe de los servicios psiquiátricos del Ejército Español, es padre del también psiquiatra Juan Antonio Vallejo-Nájera. Psiquismo del fanatismo Marxista. Revista Semana Médica Española, 1939.

Teorías
"La idea de las íntimas relaciones entre marxismo e inferioridad mental ya la habíamos expuesto anteriormente en otros trabajos. La comprobación de nuestras hipótesis tiene enorme trascendencia político social, pues si militan en el marxismo de preferencia psicópatas antisociales, como es nuestra idea, la segregación de estos sujetos desde la infancia, podría liberar a la sociedad de plaga tan terrible". La inferioridad mental de los partidarios de la igualdad social y política o desafectos: "La perversidad de los regímenes democráticos favorecedores del resentimiento promociona a los fracasados sociales con políticas públicas, a diferencia de lo que sucede con los regímenes aristocráticos donde sólo triunfan socialmente los mejores". "El imbécil social incluye a esa multitud de seres incultos, torpes, sugestionables, carentes de espontaneidad e iniciativa, que contribuyen a formar parte de la masa gregaria de las gentes anónimas".

Además de argumentar las bases biológicas de las opciones políticas, sus textos contribuyeron a fomentar la idea de la inferioridad de las mujeres
“A la mujer se le atrofia la inteligencia como las alas a las mariposas de la isla de Kerguelen, ya que su misión en el mundo no es la de luchar en la vida, sino acunar la descendencia de quien tiene que luchar por ella.”

Otras de sus conclusiones son:
La raza es espíritu. España es espíritu. La Hispanidad es espíritu... Por eso hemos de impregnarnos de Hispanidad... para comprender nuestras esencias raciales y diferenciar nuestra raza de las extrañas. Este espíritu lo definía como "militarismo social, que quiere decir orden, disciplina, sacrificio personal, puntualidad en el servicio, porque la redoma militar encierra esencias puras de virtudes sociales, fortaleza corporal y espiritual". Y para mejorar la raza era necesaria "la militarización de la escuela, de la Universidad, del taller, del café, del teatro, de todos los ámbitos sociales".

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Su purificación de la raza incluía el resurgimiento de la Santa Inquisición en contra de las personas que consideraba antipatrióticas, anticatólicas y anti militares que corrompían la raza española. Afirmó que:
La parte del problema racial de España era que había demasiados Sanchos Panzas (físico redondeado, ventrudo, sensual y arribista), y pocos Don Quijotes (casto, austero, sobrio e idealista), personajes imbuidos en un militarismo, identificando la cultura militar como la máxima expresión de raza superior.

***************************** Estos personajes le son necesarios al sistema capitalista, son como células en estado de invernación que utilizan en momentos críticos para el sistema, en los momentos revolucionarios el fascismo más criminal sale de su letargo y hace el trabajo sucio para que el sistema recobre su “ salud” y su poder que está en peligro, podíamos hacer un estudio para ver que deficiencia mental y que inferioridad cerebral tienen estos fascistas asesinos, en algún rincón de su cerebro algunas neuronas deben estar atrofiadas o nunca las han tenido, siempre se repiten los mismos argumentos de Torquemada, militarismo, nacionalismo, purificación de la raza, fanatismo religioso y disciplina ciega para poder acabar con el contrario, sin dar tiempo a que te hagas muchas preguntas embarazosas, para ello no dudan en recubrir sus “teorías” con una capa científica a sus hechos criminales — expresadas por los mismos psicópatas— y, así poder estar en el poder eternamente. Los marxistas por el contrario hemos aprendido la verdad de las relaciones económicas que rigen el mundo capitalista, hemos descubierto de donde sale la riqueza de la clase explotadora, el valor de las cosas, la plusvalía que nos roban y la enajenación a la que nos han llevado, así de sencillo Sr. Vallejo-Nájera, mientras haya explotadores habrá explotados, mientras haya ricos habrá pobres, mientras haya fascistas como Vd., habrá marxistas como yo, a esto se le llama lucha de clases, materialismo dialectico y científico, unas veces esa lucha es pacífica y dialéctica, otras veces es violenta y revolucionaria, no hay ninguna deficiencia mental en esta dialéctica de las relaciones humanas en el mundo capitalista, todo lo contrario, es la más clara e inteligente forma de conocer el mundo donde vivimos, y esto sí es ciencia, que Vd. nos considere deficientes mentales no evitará que algún día podamos enterrar las mentes asesinas y fanáticas como la suya. Estas mentes pseudocientíficas cometieron el mayor crimen contra su mismo pueblo que haya cometido nadie en el mundo y aún hoy, año 2013, existen gentes que lo justifican y lo aplauden, otros quieren olvidar y algunos promueven leyes pacatas muertas antes de nacer y dan el asunto por zanjado, ¡así nos va!, y lo que es peor así nos irá, inserto datos y cifras de esta locura premeditada con nocturnidad y alevosía producida por criminales en serie, las generaciones que hemos sobrevivido a esta barbarie tenemos el deber y la obligación de dejar escrito los datos y las cifras de este holocausto, que no se olvide, que no se repita, que se inserte en nuestra memoria para el resto de nuestra vida y que las futuras generaciones tengan datos y cifras de este genocidio cometido contra una parte de nuestros antepasados, de nuestra misma sangre y nuestra misma clase, que su sangre derramada no haya sido en balde, que no se olvide, que se sepa la verdad oculta durante décadas.

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SOCIEDAD BENEFÍCA DE HISTORIADORES AFICIONADOS Y CREADORES

SBHAC Anti-Salas. (Para leer a Ramón Salas Larrazábal.) 1. Las tesis de Salas en Historia del Ejército Popular de la República. El principal historiador franquista, verdadero constructor de los mitos bélicos de posguerra fue sin duda el general Ramón Salas Larrazábal, con su extraordinario estudio, "Historia del Ejército Popular de la República", un voluminoso trabajo basado en la exhaustiva lectura de la documentación depositada en los archivos franquistas. Durante un decenio, este historiador leyó y releyó documentos internos del Ejército Popular, y fue sacando sus propias conclusiones. Afortunadamente las expone sin ambages en su conocido prólogo a esta obra y no es necesario leerse los cuatro tomos detenidamente para formarse una idea de lo que el general pretende. Naturalmente que Salas es certero en muchas cuestiones relativas a la constitución, instrucción y materiales del Ejército Popular, y naturalmente, también, que poco podíamos rebatir en las fechas de la publicación del estudio, mediados de los setenta del siglo pasado, con los datos de que disponíamos entonces los aficionados republicanos. No obstante, sabíamos que las cosas no podían ser tan evidentes como Salas las exponía y acompañadas de tan extensa y probatoria documentación. Como le pasaba al mismo Salas cuando empezó su estudio, algo no cuadraba en la historia militar del Ejército Popular, si el ejército rebelde era tan bueno, el republicano tan malo, la superioridad armamentística franquista tan evidente, ¿cómo pudo la República resistir tres largos años? ¿Cómo pudo, incluso, reponerse de tan terribles derrotas, para organizar la inicialmente exitosa ofensiva del Ebro? ¿De qué estaba hecho este ejército tan ineficaz pero tan duro de roer? ¿Qué había pasado en realidad, más allá de la historiografía propagandística franquista que caracteriza el periodo anterior a Salas? Animado con este noble afán, el infatigable Salas y tras diez años de duro trabajo, llegó a las siguientes conclusiones que estructura en sus siete tesis: Primera: El día 19 de julio de 1936 el gobierno frentepopulista se vio ante la prueba de una guerra civil porque los sublevados contaban en el país con suficiente audiencia como para quebrantar en alto grado su posición en el poder. En otro caso, los rebeldes no hubieran tenido probabilidad alguna al fracasar el golpe de estado. Segunda: El gobierno perdió finalmente la partida porque su influencia sobre el país decayó continuamente a lo largo de la guerra al tiempo que crecía en igual medida la de sus enemigos victoriosos. Tercera: En aquel entonces los medios de hacer y sostener la guerra que existían en el país se repartieron en forma relativamente equilibrada entre los bandos en pugna, como consecuencia lógica de su igualdad de fuerzas. Las diferencias que se produjeron en la distribución de determinados elementos, permite ponderar aún mejor la equidad que
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presidió su reparto global. El gobierno consiguió una sustancial ventaja que no hacía sino reflejar la que suponía el disfrute de los resortes del poder. Cuarta: No solamente el material del ejército y las fuerzas del orden público, fue el que se repartió con equidad; también el personal que habría de servirlo se distribuyó en forma relativamente homogénea. Quinta: La supuesta superioridad material de Franco, o si se prefiere, la clara inferioridad de los gubernamentales no existió más que como consecuencia muy tardía de las sucesivas derrotas sufridas por el Ejército Popular, muy especialmente en el Norte y en Aragón. Sexta: La ayuda militar "casi ilimitada" que se dice recibió Franco de Italia y Alemania no llegó a igualar en cantidad al equipo, armamento y municiones, recibido por el Ejército del Frente Popular, de la Unión Soviética o de otros mercados europeos y extra europeos. Séptima: La discordia en el campo republicano no fue un factor con influencia decisiva en la guerra y aun en el caso de que lo hubiera sido, sólo serviría para demostrar la incapacidad de los dirigentes frente populista para dirigir la acción colectiva de sus masas y la ausencia de suficiente atractivo integrador en sus programas. Estas siete tesis anteriormente expuestas se resumen en que los rebeldes gozaban de superioridad moral, incluso ética, que determinaba de forma decisiva el resultado de la confrontación al reducir la ventaja gubernamental en medios materiales y humanos a una mera cuestión técnica, donde entiende Salas que los rebeldes eran superiores militar y administrativamente. Así que la moral de victoria, la causa de la civilización y el coraje de los rebeldes eliminaron esta asimetría inicial de la superioridad gubernamental, propiciando el curso victorioso e imparable de la irrupción franquista. Es necesario para confirmar estas tesis, demostrar que los gubernamentales dispusieron de más y mejor material bélico, que despilfarraron sus recursos, que se mostraron incompetentes en su gestión, que gastaron sus recursos de mala manera, incluso deshonesta. Es necesario, igualmente demostrar que, como dice el propio Salas en su prólogo que los republicanos tenían "moral quebradiza" (se supone que quería decir con suavidad cobardía), "vitalidad débil", y "calidad defectuosa", suponemos que se refiere a las Fuerzas Armadas de la República, por contra de la extraordinaria calidad del ejército franquista. Todas estas tesis, como decimos aparecen expuestas en el prólogo del libro citado, pero la lectura detallada deja caer nuevas afirmaciones que hiladas con la narración y el estudio van componiendo otras no menos importantes aseveraciones: Se ha ensalzado al Jefe del Estado Mayor Central, el general Vicente Rojo sin que en realidad lo merezca. Esta es una tónica perseverante en el libro dónde Salas pretende dar la vuelta a la aceptación generalizada de que Rojo tenía más cabeza para lo militar que Franco pero menos para lo político. La historia militar de la Guerra Civil estaba tan falsificada (se refiere a la irrupción de historiadores no franquistas y sobre todo hispanistas ingleses y americanos) que Salas afirma
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que va ser enormemente casuista. Esto es, a los documentos me remito. Loable encono, si no fuera porque el acceso a tales documentos es particular. Es decir, sólo los historiadores franquistas tienen, en ese tiempo, acceso a los archivos militares y de la Guerra Civil. Esto ha traído posteriormente algunas sorpresas con la trascripción que Salas hace de los documentos que ha leído pero que no aporta en facsímil al lector. Para Salas, la mayoría de lo escrito sobre la GCE hasta la fecha (1977) es superficial, y naturalmente, en el terreno de lo militar, sección materiales, especialmente exagerado. Y es ahí cuando entra él, con su determinación casuística basada en documentos que de momento sólo puede leer él y sus correligionarios, desde luego, ni Tussel, ni Payne, ni Alpert, ni parecidos. Y además, se permite un cierto desdén por la bibliografía (antes de él, claro), dejando quizá en mal lugar a su colega Ricardo de la Cierva, que a ese sí le va la bibliografía. La cosa parece clara, como la bibliografía le contradice innumerables veces, "él tiene un cierto desdén por ella", herejía, asume, que le reprocharán sin duda los eruditos. Pues no, se la reprocharán todos los aficionados. Desde luego, él se conforma con ser veraz, desgraciadamente, eso en historia es pura entelequia, la verdad es el argumento de los malos historiadores, nadie sabe que es la verdad en un hecho histórico, y si un historiador se proclama verdadero, malo, aquí tenemos un propagandista. Desgraciadamente, pero así es, la verdad, en historia, la escriben los vencedores, cual es el caso. Asume, naturalmente su condición de ex-combatiente franquista (y de la División Azul) para darle vueltas a la objetividad y marearnos para terminar simplemente apelando a la veracidad, rechazar las conclusiones premeditadas, y juramentarse para no manipular los datos para hacerles coincidir con sus opiniones. ¡Qué suerte la de Salas!, después de 10 años de estudio, miles de documentos, y cuatro tomazos, siguió pensando exactamente igual que cuando empezó el estudio, sólo que al fin de su monumental estudio, ya no tenía ninguna duda. Él tenía los datos exactos, la verdad definitiva... (¿Les suena?) Y todo empezó cuando Salas leyó al sociólogo Raymond Aron que afirmaba con desparpajo que en las guerras civiles la correlación de fuerzas, de normal desfavorable a los rebeldes, puede modificarse esencialmente al hacer intervenir factores psicológicos y morales de una importancia superior a la de los recursos materiales. Lo que puede invertir la relación de fuerzas. Para más acicate para Salas, el señor Arón afirmaba que todo eso estaba muy bien excepto en la guerra civil española, donde la aplastante superioridad material de Franco hacía irrelevante la cuestión moral. Salas reconoce que esto fue un fuerte acicate para descubrir la verdad, o sea que no llevaba ideas predeterminadas, sólo que no le gustaba la aseveración de Aron y se puso a estudiar la guerra civil para descubrir (confirmar, según vemos), que era al revés, la superioridad material era precisamente la de la Republica, pues confirmó tras largos y esforzados trabajos documentales, que los republicanos, entre otras formidable armas, habían recibido mil tanques, casi dos mil cañones, más de mil aviones de combate, etc... Desgraciadamente para la sinceridad de Salas y sus ideas preconcebidas, él dice premeditadas, hoy sabemos que fueron 231 tanques (231/1000), 600 aviones (600/1200), 1000 cañones (1000/2000), etc... O sea, Salas contó de más, y así creyó echar abajo la tesis de Aron y confirmar la suya.
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El factor moral poco o nada tuvo que ver en la derrota republicana, y claro que hubo desmoralización, sobre todo en la retaguardia, pero la República supo rehacerse de estas crisis morales hasta que ya estuvo completamente derrotada. La batalla del Ebro es el ejemplo palmario de esto, y recordemos además la inicialmente exitosa ofensiva de Extremadura, ¡en 1939! La República, como hemos dicho muchas veces en estas páginas, peleó mientras le quedaron recursos militares. Y a los rebeldes les costó mil días de fuego acabar con ella. No está mal para tener moral quebradiza. Lo que ocurre es que Salas se cree a pie juntillas los tópicos franquistas sobre la contienda. Colegimos pues que Salas al contrario de lo que dice, ya tenía muy clara la conclusión de su monumental estudio, pero además, erró en la misma probatura de sus tesis, erró en el método y en la forma, dio importancia a las fuentes primarias cuando le convino y las minimizó cuando no le convinieron. Dejó a un lado las fuentes secundarias, como ya hemos dicho, excepto algunas excepciones que le venían al pelo, y todos aquello documentos que podían añadir ciertas dudas a su estudio, fueron dejados atrás. Las pseudo-históricas afirmaciones sobre la moral, la vitalidad y la calidad humana de los republicanos, se encuentran muy lejos del estudio de la historia y se acercan mucho a las patrañas de López Ibor, donde los rojos eran seres maléficos aquejados de frenopatías. La realidad, como veremos en este estudio sobre el EPR, es mucho más simple, y ha quedado prácticamente demostrada con los estudios de historiadores modernos, en relación al material, instrucción y organización, en cuanto al propio EPR, y a los factores externos en cuanto a las posibilidades reales de ganar política y militarmente una guerra civil. Si nos centramos en los factores militares vemos dos aspectos fundamentales en la valoración de la derrota militar republicana, el aspecto material que se resume en que los rebeldes dispusieron desde el mismo momento de la rebelión hasta el mismo final de la guerra de mejor material y más abundante. Esta afirmación está sobradamente demostrada en la actualidad, tanto en los libros de los historiadores, Howson, Viñas, Aceña, Kowalsky, etc..., como en nuestra propia web en el capítulo de armas para la República. El segundo aspecto es la organización militar, que se resume en que los soldados republicanos no tenían ni mejor ni peor calidad humana, sino una peor organización y burocracia militar. Y si a esto añadimos los factores externos, es decir la pronta ayuda italogermana a los rebeldes, rápidamente nos damos cuenta de que la República resistió en la medida exacta en que evolucionaron sus apoyos internacionales, y que los rebeldes triunfaron, precisamente, en la misma medida en que disfrutaron de sus apoyos extranjeros. De modo, que, y antes de iniciar la crítica a las tesis de Salas, podemos resumir que la Republica no perdió la guerra por su quebradiza moral, o por su débil vitalidad, o por su calidad defectuosa, todo lo contrario, a la República le sobraba de las tres cosas, son cuestiones mucho más cotidianas y reales, las que determinaron la derrota militar de la
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República, tras tres largos años de desesperada lucha (¡atrévanse a negarlo!), y las tres causas principales son: 1 2 3 La pérdida del apoyo de las democracias europeas, sustanciada en la hipócrita política de No Intervención. Una tradición de Francia e Inglaterra, a tenor de lo que ha ocurrido en Bosnia. La cuestión material y logística. Con una principal ayuda concretada en Rusia, con contrapartidas políticas y con verdaderas dificultades logísticas. La cuestión organizativa y de instrucción. Con un ejército compuesto de civiles en armas, organizado sobre el papel, mal instruido, y sin apenas asesores.

2.- Crítica a las 7ª tesis de Salas. Salas: tesis primera: El día 19 de julio de 1936 el gobierno frente populista se vio ante la prueba de una guerra civil porque los sublevados contaban en el país con suficiente audiencia como para quebrantar en alto grado su posición en el poder. En otro caso, los rebeldes no hubieran tenido probabilidad alguna al fracasar el golpe de estado. Falacia del antecedente. Es precisamente cuando fracasa el golpe cuando los rebeldes se ven obligados a buscar apoyo social. Los primigenios apoyos de los golpistas eran los clásicos de las asonadas reaccionarias, la oligarquía terrateniente y financiera, la ultraconservadora Iglesia Católica, los grupos ultramontanos y facciosos de toda la vida en España, y la oficialidad africanista y reaccionaria. Eran apoyos muy poderosos pero de escaso calado social. La consolidación de la retaguardia franquista se hace con terror puro y duro, un terror tan efectivo que diluye la calidad del apoyo, convirtiéndolos a todos, en puros entusiastas del franquismo. Así que las poblaciones conservadoras de Galicia, Castilla y Navarra, se acuestan, como digo, conservadoras, y se levantan con el brazo en alto, falangistas, carlistas, franquistas, molistas, y lo que venga. Más mérito tiene la transformación de la población en Extremadura y Andalucía. La población se acuesta de izquierdas y se levanta de extrema derecha. ¡Extraordinaria transformación política la que se produce en la zona rebelde! Salas: tesis segunda: El gobierno perdió finalmente la partida porque su influencia sobre el país decayó continuamente a lo largo de la guerra al tiempo que crecía en igual medida la de sus enemigos victoriosos. Tesis para Pero Grullo. Es muy difícil mantener la influencia sobre el país cuando estas siendo derrotado militarmente. Quizá lo que Salas quiere decir aquí, es que el gobierno republicano perdió la adhesión de muchos republicanos a medida que las cosas se ponían feas. Es este un proceso natural de disolución del estado cuando uno va perdiendo una guerra a muerte. Sin más comentarios. Salas: tesis tercera: En aquel entonces los medios de hacer y sostener la guerra que existían en el país se repartieron en forma relativamente equilibrada entre los bandos en pugna, como consecuencia lógica de su igualdad de fuerzas. Las diferencias que se
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produjeron en la distribución de determinados elementos, permite ponderar aún mejor la equidad que presidió su reparto global. El gobierno consiguió una sustancial ventaja que no hacía sino reflejar la que suponía el disfrute de los resortes del poder. Salas: tesis cuarta: No solamente el material del ejército y las fuerzas del orden público, fue el que se repartió con equidad; también el personal que habría de servirlo se distribuyó en forma relativamente homogénea. Radicalmente falsas. Ya hemos dicho en alguna otra parte, que las tablas de comparación de unidades, materiales y hombres al 18 de julio y que no tengan en cuenta los aspectos cualitativos no pueden ser tenidas en cuenta excepto como mera relación. Las unidades que quedaron con el gobierno, si eran del ejército y en el área de Madrid fueron disueltas la mayoría, decisión rectificada a posteriori, eso sí. Pero además, las unidades que pudiéramos decir quedaron leales sólo pueden valorarse si eran de fuerzas de orden público, y no todas, pues son innumerables los casos de deserciones, incluso en masa, sobre todo de la Guardia Civil. Los oficiales que quedaron en zona gubernamental no fueron integrados en las milicias por evidentes razones políticas. Los soldados, guardias y carabineros, en pequeñas unidades, se integraron en columnas dónde predominaban los civiles en armas, y la organización quedó mayoritariamente bajo mínimos. Todos estos supuestos recursos, si exceptuamos el Servicio de Aviación, flota incluida, no pudieron ser puestos a disposición del gobierno, como lo demuestran los hechos, por la sencilla razón de que no estaban al alcance de su mando, o mejor de los oficiales del Ministerio de la Guerra. La dislocación del estado republicano el mismo 18 de julio hacen irrelevantes todas esas unidades, armas y soldados. Si el gobierno hubiera tenido realmente el mando sobre las unidades militares que quedaron en zona gubernamental, de la misma manera que las que quedaron en zona rebelde, es evidente que la probabilidad de reducir la asonada hubiera sido máxima, por contra del mínimo que realmente aconteció. Es decir, la ventaja inicial de los rebeldes, desde el mismo 18 de julio es que cuentan con unidades completas (excepto los permisos de verano), bajo sus mandos naturales, con su armamento y a disposición militar, es decir con la disciplina propia del ejército. Esta ventaja es básica para entender, la pérdida de Sevilla, Córdoba, Granada y Cádiz. No son las estratagemas de Queipo las que toman Sevilla, Sevilla lo toman el Tercio y los Regulares contra civiles armados de escopetas, días antes o después, eso es irrelevante. Si el gobierno hubiera contado con tropas similares en la zona, Queipo se hubiera ido al garete y hubiera reposado tempranamente en una triste y gris tumba. Así que todos los recursos, ingentes al parecer, que los historiadores franquistas se empeñan en adjudicar al gobierno el 18 de julio, eran sólo sobre el papel. Se encontraban descabezados, desorganizados y muy lejos de los centros de lucha en el Sur que es donde el gobierno comenzó a perder la guerra. Salas: tesis quinta: La supuesta superioridad material de Franco, o si se prefiere, la clara inferioridad de los gubernamentales no existió más que como consecuencia muy tardía de las sucesivas derrotas sufridas por el Ejército Popular, muy especialmente en el Norte y en Aragón.
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Es decir, sólo hasta la pérdida del Norte consiguió Franco superioridad militar, gracias a sus victorias militares. Tampoco podemos aceptarla, y los hechos nos dan la razón. Si la marcha sobre Madrid es la operación militar más importante del verano, y el cerco de Madrid la principal operación del otoño invierno del 36-37, y son en estas operaciones donde la República consigue rehacerse y construir un ejército pese a la pérdida de ingentes territorios, este proceso es exclusivo del frente del Centro. El ejército del Centro ha conseguido parar a los franquistas, pero el Norte, el siguiente objetivo de Franco sigue siendo el punto más débil del dispositivo republicano. La superioridad rebelde en el Norte es aplastante en cuanto a materiales, artillería y aviones, y de nuevo, pues la cosa se repite machaconamente, en la calidad de las unidades. Si el ejército del Centro está capacitado para la defensa, no así para la ofensiva, como lo demuestra Brinete, que apenas alteró la campaña franquista en el Norte. El Norte se pierde por la abrumadora superioridad naval, aérea y terrestre, más la superior calidad de las unidades rebeldes de choque en liza. Por tanto, la superioridad militar rebelde, en armas, materiales, y unidades de choque, es inicial, permanente y progresa geométricamente a la par que la República pierde recursos. No obstante, sí que es cierto que la República, mejora, perfecciona y organiza un ejército que cada vez más planta cara al rebelde, ayudado de estrategias político militares que tienden a suplir las deficiencias iniciales, y cierto es también, que aunque la máquina militar rebelde va de triunfo en triunfo cada vez le cuesta más batir al gobierno hasta que comienza el principio del fin, significado realmente en las desastrosas retiradas de marzo del 38. Por tanto la formulación correcta, a nuestro entender de esta tesis sería: Los rebeldes siempre contaron con superioridad militar y logística, pero la República supo rehacerse poco a poco hasta poner en pie un ejército con capacidad de resistencia. Cuando el Ejército Popular adquirió está capacidad, la desventaja en recursos era tal, que como mucho se podía aspirar a una paz negociada. Oportunidad que se perdió más que en el Ebro, en los escenarios internacionales de 1938. Así que en cuestiones de superioridad, afirmamos que los rebeldes no dejaron de crecer nunca, pese a la pérdida de calidad de sus unidades de choque, lo que es del todo natural, Si sus regulares, legionarios y carlistas pierden chance, sus divisiones regladas, como las republicanas, ganan veteranía y pueden ser puestas en línea sin riesgos, al contrario del verano, invierno del 37 donde esto no era posible. Por los que respecta a la República, sus recursos decrecen excepto periodos determinados, pero sus unidades superan sus defectos lentamente hasta que se produce el derrumbe del 38, que es la consecuencia lógica de las penurias materiales, de los defectos estructurales del frente de Este y de la difícil situación política por la que atraviesa el gobierno. Herido de muerte, el EPR consigue rehacerse, gracias a varios factores decisivos: el cansancio de guerra rebelde, la errónea estrategia franquista (ataque a Valencia) y la política de resistencia del gobierno Negrín, verdadero hito republicano muy poco valorado. Y de ahí, a la mayor confrontación de tropas escogidas de ambos bandos de toda la guerra, la batalla del Ebro, verdadero pulso que la República le echó Franco, y que éste aceptó, sin que realmente estuviera militarmente obligado. Salas: tesis sexta: La ayuda militar "casi ilimitada" que se dice recibió Franco de Italia y Alemania no llegó a igualar en cantidad al equipo, armamento y municiones, recibido por
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el Ejército del Frente Popular, de la Unión Soviética o de otros mercados europeos y extra europeos. La más importante de las tesis de Salas, y la más notoriamente errónea. Nos hemos cansado de repetir en esta web, que los rebeldes y los republicanos gastaron prácticamente lo mismo en la adquisición de materiales de guerra. El gobierno a tocateja y los rebeldes en ventajosos créditos, pero que pese a todo hipotecaban las riquezas minerales del país y que tanta importancia tuvieron en la posguerra. El resultado de las compras de materiales de ambos bandos es muy dispar, para un estudio pormenorizado recomendamos Howson "Armas para España" y Aceña "El oro de Berlín y el oro de Moscú", no obstante recordaremos aquí que: "Los gastos monetarios de ambos bandos fueron equiparables, si bien los rebeldes trabajaron fundamentalmente a crédito, en el caso italiano, en bonísimas condiciones. Los republicanos, sin embargo, gastaron, según los estudios publicados, un porcentaje muy alto de sus reservas en sobornos, comisiones, etc..., que no se tradujeron directamente en armas (unos 100 millones de dólares de la época), además, las armas que compraron eran más caras y peores que las que Italia y Alemania, principalmente, suministraron a los rebeldes." Pero además, y tan importante como lo anterior, las armas, viejas o nuevas, requieren de instructores. Las diferencias en este aspecto son abrumadoras a favor de los rebeldes. Los instructores rusos, que venían mayoritariamente con una aguda escasez de intérpretes, hubieron de ponerse rápidamente a combatir en detrimento de la enseñanza. Los rebeldes disponían de excelentes academias bien dotadas de instructores extranjeros y de intérpretes, destacando las de artillería. De modo que la República contó con menos armas, más viejas, salvo excepciones, más caras, y con mala instrucción. Las excepciones, algunos materiales magníficos rusos, carros y aviones, que no fueron relevantes a la hora de equilibrar la balanza, y no tanto por su uso, sino por su demostrada escasez. Los rebeldes recibieron las armas de dos países, Italia y Alemania, más algunas compras no significativas a terceros. Además aprovechaban todo el material capturado a los republicanos, aunque este apartado, frente a lo que se ha dicho, sólo es digno de mención el caso del carro T-26. En el acervo histórico actual, esta cuestión, la de las armas, ya está resuelta, pese a la resistencia de los historiadores y aficionados pro franquistas a admitir la realidad que hemos descrito y que el lector puede leer en nuestra página de armas. Desmontar esta tesis es vital para los republicanos, pues en ella se esconde la mano de Salas a la hora de adjudicar a los republicanos, moral quebradiza, débil vitalidad y mala calidad, dado que sí tuvieron superioridad en todo, la derrota sólo se explica con las tres frasecitas despectivas con que Salas despacha en realidad la epopeya republicana tras dejarse las cejas en 4000 documentada páginas, pero la paja esconde la grana en este inmenso granero que es el extraordinario estudio (sin duda) "Historia del Ejército Popular de la República". Resumiendo entonces, afirmamos que la superioridad material además de su aspecto cuantitativo está también directamente determinada por el uso capaz del material, es decir, la instrucción del personal. Ambas cosas estaban a favor de los rebeldes.
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Salas: tesis séptima: La discordia en el campo republicano no fue un factor con influencia decisiva en la guerra y aun en el caso de que lo hubiera sido, sólo serviría para demostrar la incapacidad de los dirigentes frente populistas para dirigir la acción colectiva de sus masas y la ausencia de suficiente atractivo integrador en sus programas. Aquí Salas riza el rizo de sus ideas preconcebidas. Tanto si hubo como si no discordia en el campo Republicano, la República fue incapaz porque perdió la guerra y por tanto falló la dirección colectiva de las masas y por supuesto el ideario de los partidos republicanos era claramente inferior al atractivo estilo de vida reaccionario-clerical-militarista que tanto entusiasmaba a las masas que tenían que procurarse un certificado médico cuando por algún motivo, en las obligadas celebraciones fascistas, algún arrebatado participante no podía levantar su brazo por problemas médicos. Esta es la traca final de Salas. Los republicanos a la greña incapaces de conducir a las masas, quizá no tenían su teléfono, y además la promesa de un mundo mejor representada en las múltiples formas que adoptó políticamente en la República no tenían atractivo, sí lo tenía al parecer, la noche negra de muerte, la negra rapacidad de los bárbaros vencedores, la negra capa de los capellanes de los pelotones, la negra vida que se avecinaba, la negra desesperanza del franquismo inacabable. Y me niego a seguir criticando este punto absolutamente vergonzoso para cualquier historiador o aficionado. Queda pues demostrado, al menos para nosotros, que Raymond Aron estaba en lo correcto al diferenciar la guerra civil española en sus tesis sobre los factores morales en las guerras civiles. ************************************ Estando de acuerdo con los argumentos para debatir las tesis de Salas, debo añadir dos o tres notas personales. Me contaba mi padre que estuvo voluntario desde el mismo día 18 en el frente de Talavera de la Reina enfrentándose a la “columna de la muerte”, que cuando llegaron no había armas para todos, tuvieron que esperar a que se produjeran bajas para poder acceder a una, los voluntarios en mayoría jóvenes no tenían ninguna preparación militar, enfrentados a milicias profesionales de legionarios, regulares y moros despiadados. Cuando se vieron obligados a retirarse por el avance fascista pasaron por mi pueblo camino del acoso al Alcázar de Toledo, mi padre le enseñó la munición a mi abuelo materno, que había hecho la guerra en Marruecos, y este le señaló que la munición era de fogueo, la que se emplea en las maniobras militares. A la bisoñez de los soldados republicanos se unía su nula preparación, a esto se debe añadir que en los primeros días que eran vitales para tomar posiciones estratégicas las autoridades supuestamente republicanas se negaron en muchos sitios a entregar armas al pueblo, solo la insistencia y el asalto a las armerías se consiguió hacer frente a un ejército entrenado para matar. ********************************
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Un millón de presos políticos y doscientos mil muertos en España
(Después del 1 de Abril de 1939)

Eduardo de Guzmán Espinosa*
(Villada —Palencia—1908 - Madrid, 1991) Fue un periodista y escritor español Tiempo de Historia nº 41, abril 1978 Veintiocho meses después de la muerte de Franco seguimos sin conocer cifras oficiales, ni siquiera aproximadas, del número de víctimas ocasionadas por la represión que sigue durante años interminables al final de nuestra dolorosa contienda civil. Es de todo punto evidente que hace años las conoceríamos nosotros y las conocería el mundo entero de no existir — ¡todavía hoy!— un propósito firme y deliberado de ocultarlas. En el Ministerio de Justicia o en cualquier otro; en las direcciones generales de Prisiones y Seguridad, en las auditorias de guerra correspondientes a las diversas capitanías generales o en no importa qué archivo o centro burocrático tienen que existir datos concretos sobre el número de detenidos y sancionados en una u otra forma; de los muertos sin juicio previo y de los que fueron condenados a largas penas de reclusión; de los fallecidos en prisión y de los que fueron fusilados o ejecutados en garrote vil en los treinta y seis años transcurridos entre 1939 y 1975. ¿Cuántos fueron los presos políticos en un dilatado período y a cuántos millones de años alcanzan las penas de reclusión cumplidas en presidios, cárceles, destacamentos penitenciarios, campos de concentración y trabajo, batallones disciplinarios y de fortificaciones? ¿Cuántos perecen de muerte violenta, mueren de inanición o a consecuencia de enfermedades carenciales? ¿Cuántos que oficialmente perecen de «asistolia» mueren víctimas de un interrogatorio, una paliza o un paseo? No lo sabemos con exactitud, pero tenemos el convencimiento profundo de que si fueran tan pocos como han pretendido a lo largo de los años de dictadura y continúan pretendiendo hoy los corifeos del franquismo —que muchas veces pasan por historiadores— hace tiempo que se hubieran hecho públicas las cifras correspondientes. Cuando se tiene tan exquisito cuidado en mantenerlas secretas sólo puede deberse, lógicamente, a un motivo: que las víctimas reales y efectivas superen con creces cuanto se ha dicho dentro y fuera de España, demostrando en forma irrefutable que la llamada Paz de Franco tuvo un extraño parecido con la de los cementerios.
Eduardo de Guzmán Espinosa – (Villada —Palencia—1908 - Madrid, 1991) fue un periodista y escritor español. De ideología cercana al anarquismo, durante la Segunda República y la Guerra Civil se dedicó al periodismo, y escribió en periódicos como “La Tierra” y “La Libertad”. Fue famosa su cobertura de los sucesos de Casas Viejas, ocurridos en esta localidad gaditana (hoy Benalup-Casas Viejas) en 1933, en la represión de una insurrección anarquista, así como de la revolución de Asturias de 1934 y la represión subsiguiente. Eduardo de Guzmán dirigió el diario anarquista "Castilla Libre", el último periódico editado en Madrid antes de la entrada de las tropas franquistas. Tras la guerra fue hecho prisionero, juzgado y condenado a muerte. En 1941 le fue conmutada la pena de muerte por la de cadena perpetua, para ser posteriormente amnistiado, aunque no se le permitió volver a ejercer la profesión de periodista. Tras la guerra tuvo que dedicarse a escribir novelas policíacas y del oeste (más de cuatrocientas) para las editoriales Rollán y Bruguera, además de traducciones, guiones de cine y toda una serie de actividades literarias en las que tenía que ocultar su nombre. Empleó varios seudónimos de sugerencia extranjera, siendo los más frecuentes los de Edwar Goodman y Eddy Thorny (ver Novelas del oeste). 216
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Si en la terrible «década ominosa» de Fernando VII, algunos cronistas calculan en cien mil el número de presos condenados y ejecutados, durante los treinta y cinco años posteriores al triunfo franquista el número de muertos duplica como mínimo aquella cifra y el de presos y perseguidos supera con creces el millón de españoles. EL MANEJO DE LAS ESTADÍSTICAS A falta de una estadística completa, veraz, fiable y comprobable de presos, procesados, condenados y ejecutados que ni Franco permitió publicar durante su vida ni sus partidarios publicarán jamás, quienes han calculado las víctimas no sólo de la represión, sino de la terrible catástrofe nacional iniciada el 17 de julio con la sublevación militar de Melilla, suelen basar sus apreciaciones en la disminución sufrida por el total de la población española entre los censos anteriores y posteriores a 1935, apuntando junto al número de muertos y exiliados los que no llegaron a nacer a consecuencia de la situación anormal del país entre 1936 y 1950. Otro cálculo, menos preciso aún, se basa en el número de muertes violentas que aparecen en las estadísticas oficiales, atribuyendo el exceso de los años posteriores al comienzo de la lucha a caídos en los frentes, asesinatos y ejecuciones. Pero como las estadísticas se prestan a todo tipo de interpretaciones, discrepan rotundamente los resultados a que unos y otros llegan manejándolas. Así, y concretamente en lo que se refiere a la represión que sigue al final de la guerra, hay quien habla de doscientos mil muertos, otros cifran las ejecuciones en 105.000 y no falta quien con exceso de optimismo desaforado las deja reducidas a 23.000. Personalmente, creo que todos están errados —en menos de la espantable realidad, naturalmente— porque unos y otros olvidan al manejar los resultados que arrojan los diferentes censos un hecho fundamental de los años cuarenta: el racionamiento de la mayor parte de los productos alimenticios, el hambre reinante en la población civil y el estraperlo, generalizado hasta extremos inconcebibles actualmente. Quienes vivieron aquella etapa trágica de la vida de España no han podido olvidar — transcurridos ya más de treinta años— cuanto entonces acontecía. La posesión de una simple cartilla de racionamiento —con sus menguadas raciones de pan, de aceite, legumbres o arroz— significaba una posibilidad más o menos remota de no pasar demasiada hambre; las familias, todas las familias, defendían con uñas y dientes las que tenían y no daban de baja a ninguno de sus miembros, aunque hubiese cambiado de residencia, estuviese huido, preso o hubiera logrado exiliarse más allá de nuestras fronteras. Había millares de cartillas a las que sacaban el máximo jugo. Si el caciquismo de la Restauración hacía votar a los muertos, el estraperlismo franquista conseguía merced a ellos sostener el más lucrativo de los negocios. Existían miles y miles de cartillas falsas o duplicadas que al parecer en los censos de los años cuarenta reducían considerablemente la merma de la población, aminorando por tanto, el número de muertos en la guerra y de fusilados en la prolongada posguerra. Algo semejante sucede con los datos estadísticos acerca de las muertes violentas. Si en cárceles y presidios solían certificarse como infartos o simples asistolias las defunciones por hambre, la resurrección de una vieja ley de 1870 permitía escamotear legalmente el número de ejecuciones. En efecto, una ley liberal y humanitaria que quería evitar a los descendientes de las personas ejecutadas como consecuencia de sus crímenes, la vergüenza de su muerte
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infamante, disponía textualmente: «El fallecimiento producido por pena capital se inscribirá en virtud del testimonio judicial de la ejecución que hará referencia al parte facultativo de la defunción y se evitará que la inscripción refleje la causa de la muerte». Esta disposición que tiene fecha de 11 de junio de 1870 cae prácticamente en desuso durante los cincuenta y seis años siguientes. Pero alguien tiene la luminosa idea de resucitarla en la llamada zona nacional en 1936 y así en numerosos registros civiles se inscriben las muertes de muchos fusilados como debidas a simples hemorragias. Aun así los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística reflejan en los años que siguen a la guerra civil un aumento considerable del número de muertes violentas en España. Mientras en el último año de paz —1935— sólo se producen en el conjunto de la nación 7.289 fallecidos por causas violentas, su número llega a 50.068 en 1939, primer año de la posguerra, bajando en los dos siguientes a 33.384 y 24.754. En la década que va desde 1939 a 1948 el número de muertes violentas consignadas oficialmente en nuestro país es de 196.433. Multiplicando por diez los fallecidos violentamente en 1935, sumarían un total de 72.890. La diferencia entre ambas cifras —123.543 muertos— constituye un buen indicio para calibrar toda la dureza y alcance de la represión franquista en los primeros años de la posguerra. FRANCISCO FRANCO: «MAS DE 400.000 PROCESADOS» Pero la represión franquista no termina en 1948, sino que se prolonga veintisiete años más. No olvidemos que una de las últimas decisiones del Caudillo, que provoca enormes protestas en todo el mundo civilizado, es la de fusilar a cinco militantes de FRAP y ETA el 27 de septiembre de 1975, 3 del FRAP, Humberto Baena Alonso, Ramón García Sanz, y José Luis Sánchez Bravo, 2 de ETA, Juan Paredes Manot y Ángel Otaegui. No obstante, aunque las medidas represivas se prolongan tanto como la vida de Franco, sus víctimas disminuyen a medida que pasan los años. Mientras en los seis primeros de la posguerra se producen millares de ejecuciones y en los cinco que les siguen todavía menudean, van siendo más escasas a partir de 1952, aunque no cesan hasta menos de dos meses antes de la fecha de su defunción. ¿Cuántas personas sufren reclusiones más o menos prolongadas durante los treinta y seis años que median entre 1939 y 1975? Tampoco se conocen con exactitud las cifras correspondientes. Entre otras razones, porque muchos que pasaron largas temporadas en campos de concentración y trabajo o en batallones de fortificación y castigo, no figuran en las estadísticas. Según informes de carácter oficial u oficioso en los diez años que siguen al final de las hostilidades, el número de varones presos en cada uno de ellos es el siguiente: Si en cárceles y presidios solían certificarse como Infartos o simples asistolias las defunciones por hambre, la resurrección de una vieja ley de 1870 permitía escamotear legalmente el número de ejecuciones. Reproducimos estos datos a título simplemente indicativo, no porque nos merezcan demasiado crédito. Aparte de que se refieren únicamente a los hombres presos, con total exclusión de las mujeres —que en esos años constituyen parte importante de la población penal— las cifras de 1939 son totalmente inexactas. Como nadie ignora, el 1 de abril de dicho año terminan las hostilidades y se entregan, formados disciplinadamente, la mayoría de los integrantes del Ejército Popular. Suman
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alrededor de trescientos mil los combatientes que tras rendirse son encerrados en campos de concentración donde pasan semanas o meses antes de ser clasificados, puestos en libertad o reenganchados automáticamente para hacer de nuevo el servicio militar en batallones de fortificaciones. Sólo ellos, que no aparecen como reclusos en las estadísticas oficiales, ya son como mínimo el triple de los 90.413 consignados en 1939. Incluso prescindiendo de los campos de concentración el número de presos es muy superior al que reflejan las estadísticas. El 31 de diciembre de 1939 funcionan en Madrid las siguientes prisiones: Yeserías, Porlier; Conde de Torneo, Santa Engracia, Torrijos, Duque de Sexto, Ronda de Atocha, Barco, Cisne, Ventas, San Antón, San Lorenzo, Santa Rica, Comendadoras, Claudio Coello y Príncipe de Asturias. Todas se hallan tan abarrotadas que los presos amenazan reventar sus recintos, teniendo muchas veces que dormir amontonados en un espacio de 35 centímetros de ancho por metro y medio de largo. En Yeserías, donde me encuentro pasan de seis mil los reclusos; en Ventas hay más de diez mil mujeres y varios millares más en cada una de las restantes prisiones. Cálculos moderados elevan por encima de setenta mil el número de presos políticos sólo en Madrid, aparte de los fusilados en los ocho meses transcurridos desde que terminaron las hostilidades y los varios millares que, luego de ser condenados en los juicios que se celebran a diario, han sido trasladados a los numerosos penales improvisados en los más diversos puntos de la geografía peninsular. Preciso es hacer constar, por otro lado, que estos setenta mil presos políticos en la ciudad de Madrid, no son los únicos en la provincia. En todas las cabeceras de partido judicial y en distintos pueblos se encuentran asimismo varios millares de hombres, sobre todo en las prisiones de Colmenar, Alcalá de Henares, Aranjuez y El Escorial. Sin lugar a dudas puede asegurarse que sólo por las cárceles madrileñas han pasado en los ocho últimos meses de 1939 un número de presos muy superior a los 90.413 que señalan los datos oficiales y oficiosos. Sin contar, naturalmente, que hay muchos más presos en Cataluña, Valencia, Murcia, el resto de Castilla la Nueva y la parte de Andalucía que permaneció en manos de la República hasta casi el final de la contienda. Ni que en Galicia, el Norte, Aragón, Castilla la Vieja, Extremadura, Andalucía Occidental, Canarias y Baleares hay también millares y millares de encerrados. ¿Puede estimarse exagerado que los treinta y seis años que siguen al final de la guerra civil pasen por cárceles, presidios, destacamentos penitenciarios, campos de concentración y trabajo y batallones de fortificación y castigo mucho más de un millón de españoles? A quienes la cifra les parezca desmesurada vamos a aportarles una prueba nada sospechosa. Procede del propio don Francisco Franco Baamonde, Caudillo de España, quien en una carta dirigida a don Juan de Borbón el 27 de mayo de 1943, dice textualmente entre otras cosas: «¿Es que no tiene trascendencia para Vuestra Alteza la obra de liquidación del problema de la justicia que da comienzo con más de cuatrocientos mil procesados para acabar a fuerza de generosidad, pero sin claudicaciones, ni mengua de la ejemplaridad, reducido a menos de setenta mil presos, autores principales de crímenes o con gravísimas responsabilidades?». Si pensamos que en los años de guerra y de la inmediata posguerra menos de la mitad de los detenidos llegaban a ser procesados, tendremos que cuando aún faltaban treinta y dos años para el final de su dictadura, Franco admite de manera expresa que fueron cientos de miles los hombres que pasaron por las prisiones de su régimen. ¿Y cuántos de los trescientos treinta mil procesados, que ya no estaban recluidos en mayo de 1943, fueron
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ejecutados con anterioridad a dicha fecha? Por muy optimistas que queramos ser, forzoso será convenir en que los ejecutados de entre ellos multiplican varias veces las 23.000 víctimas que ahora quieren presentársenos como el total de las ocasionadas por la represión franquista. 200 EJECUCIONES DIARIAS EN MADRID. Charles Foltz, periodista norteamericano que desempeña la corresponsalía de la Associated Press en Madrid a finales de la segunda Guerra Mundial, autor de un libro titulado « Masquerade in Spain», publicado en Boston en 1948, sostiene que según datos oficiales que le son facilitados en el Ministerio de Justicia madrileño, entre el 1 de abril de 1939 y el 30 de junio de 1944, el número de ejecutados o muertos en las prisiones españolas alcanzaba la cifra de 192.684 personas. Aunque el libro de Foltz sigue sin publicarse en España y la cifra de muertos ha sido negada sistemáticamente por todos los beneficiarios del franquismo, sobran razones para considerarla muy cercana a la verdad. Nos la confirma indirectamente personaje tan poco sospechoso de simpatías hacia los republicanos españoles como el conde Galezzo Ciano, yerno de Mussolini y ministro de Asuntos Exteriores de la Italia fascista. El conde Ciano visita España a mediados de julio de 1939 y, tras recorrer diversas regiones españolas, resume sus impresiones diciendo: «Sería inútil negar, sin embargo, que sobre España pesa todavía un sombrío aire de tragedia. Las ejecuciones son aún muy numerosas; sólo en Madrid, de 200 a 250 diarias; en Barcelona, 150 y 80, en Sevilla que, en ningún momento estuvo en manos de los rojos». Algo parecido dice, por su parte, el periodista inglés A. V. Philips al ser puesto en libertad en 1940, tras pasar cuatro meses y medio en diversas prisiones madrileñas. Y lo mismo puede atestiguar los supervivientes de los cientos de miles de reclusos que llenan las cárceles de toda España durante los años 1939, 1940, 1941, 1942 y 1943. En Madrid, concretamente, actúan permanentemente cinco consejos de guerra sumarísimos de urgencia, que juzgan entre doscientas y trescientas personas diarias, contra más de la mitad de las cuales solicitan los fiscales la más irreparable de las penas. Durante estos años, e incluso con posterioridad, suele haber un mínimo de tres a cuatro sacas semanales, variando el número de los ejecutados en cada una de ellas. E igual que en Madrid sucede en Barcelona, Valencia, Alicante, Murcia, Albacete, Almería, Jaén o Tarragona. En un clima de angustiosa tragedia. El padre Martín Torrent, capellán de la Modelo de Barcelona, donde se hacinan alrededor de ocho mil presos, puede escribir un folleto titulado: « ¿Qué me dice usted de los presos?», editado en Alcalá de Henares en 1942, en el que puede leerse: « ¿Cuándo voy a morir? El único hombre que tiene la incomparable fortuna de poder responder a esta pregunta es el condenado a muerte. ¿Es posible conceder una gracia mayor a un alma que atravesó la vida apartada de Dios?». En cada uno de los múltiples juicios «sumarísimos de urgencia» celebrados a diario en gran número de localidades españolas suelen comparecer entre veinte y sesenta personas, muchas de las cuales no han sido interrogadas por ningún juez ni conocen siquiera el nombre del defensor, al que en ningún caso han designado. Es muy raro que se permita declarar a un solo testigo en el acto de la vista y la suerte de los procesados se dilucida generalmente en menos de tres horas. Aparte de juzgarles por un delito de rebelión militar, que evidentemente no han cometido, se invierten normas jurídicas universales y no es el acusador quien debe
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probar, sino el acusado el que necesite demostrar su inocencia. Como la simple denuncia se considera prueba suficiente, la demostración de inocencia del inculpado ofrece con frecuencia insuperables dificultades. En efecto, si a uno le acusan de haber matado a un individuo determinado en una fecha y un lugar concretos, el acusado puede probar que no estuvo en dicho lugar en esa fecha o que el presunto asesinado continúa vivo; pero si le culpan de haber matado a veinte personas sin decirle sus nombres ni cuándo, dónde ni cómo perecieron, no tendrá posibilidad alguna de demostrar su inocencia. Y por la absoluta imposibilidad de probarlo en el acto del juicio, millares de inocentes son condenados a muerte y ejecutados. La represión franquista se prolonga con las mismas características durante muchos años. No termina, contra lo que algunos pretenden, al final de la segunda guerra mundial, sino que adquiere entonces renovados bríos. Si en los años 42, 43 y 45 se hacen públicos diversos indultos —nunca una amnistía— que liberan, luego de cumplir una serie de trámites, a muchos reclusos que generalmente quedan en prisión atenuada o libertad condicional, con o sin destierro, que puede serles revocada en cualquier instante, los condenados por los llamados delitos posteriores llenan los huecos que pudieran dejar en los penales o ante los pelotones de ejecución. No pocos dirigentes políticos o sindicales pagan con la vida su trabajo en la clandestinidad. Otros, más numerosos aún, purgan sus deseos de libertad con estancias de quince, veinte y hasta veinticinco años en los presidios franquistas. VEINTE AÑOS DE LUCHA GUERRILLERA Desde el mismo mes de julio de 1936 y en las regiones dominadas por el fascismo hay grupos obreros y campesinos que se marchan al monte para librarse de los fusilamientos y luchan como pueden contra las fuerzas lanzadas en su persecución. Este movimiento guerrillero, que no cesa un solo momento en los tres años siguientes, se intensifica al final de nuestra contienda civil y alcanza considerables proporciones cuando al término de la segunda guerra mundial los antifascistas españoles abrigan serias esperanzas de que Franco no tardara en seguir la misma suerte de Hitler y Mussolini. Apoyadas, articuladas y dirigidas por las organizaciones clandestinas de resistencia, las partidas guerrilleras se multiplican y actúan en todas las regiones de la nación. Entre 1944 y 1948 el maquis constituye un serio problema para el régimen. Pese a la decisión comunista, anunciada el 1 de diciembre de 1948 por el propio Santiago Carrillo, de que debe abandonarse la lucha guerrillera que considera fracasada, los combates, escaramuzas y emboscadas continúan durante varios años revistiendo especial gravedad. Prueba de ello es el bando que el 1 de febrero de 1951 publica el teniente coronel jefe de la comandancia de la Guardia civil de Granada en que, incitando a la rendición de cuantos aún continúan en la sierra, inserta una lista nominal de 47 integrantes del maquis muertos en combate en dicha provincia durante el año 1950 y otros 16 abatidos en el primer mes de 1951, así como de 15 más que fueron ahorcados en ese mismo tiempo. Setenta y ocho guerrilleros muertos en poco más de un año en una sola provincia, cuando a diario se afirma que hace años que en toda España reina absoluta tranquilidad, demuestra el carácter sangriento de la Paz de Franco tan exaltada por los botafumeiros de su dictadura. Para muchos ingenuos que se creen a pie juntillas cuanto afirma la propaganda franquista constituye una sorpresa un artículo publicado en «YA» el 12 de octubre de 1971 por el entonces teniente coronel José María Gárate, adscrito al Servicio Histórico Militar,
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titulado «Veinte años del hundimiento del maquis» en el que dice, entre otras cosas, hablando del movimiento guerrillero: «La última partida fue aniquilada el 3 de enero de 1960 (lo que indica que no hace veinte años como afirma el título, sino únicamente once en la fecha de publicación del artículo) en San Celo ni (Barcelona). Allí murió sus cuatro miembros y frente a ellos el teniente Fuentes, de la Guardia civil, última víctima de aquel bandolerismo. No hay un balance completo de bajas, pero la Guardia civil tuvo 276 muertos. Los muertos y heridos de los bandoleros fueron más de 5.500, en unas 8.000 acciones terroristas». Un poco más amplios son los datos publicados en un reportaje de «ABC» conmemorando el ciento cincuenta aniversario de la fundación de la Guardia civil en que, limitando su alcance a los nueve años comprendidos entre 1943 y 1952, nos ofrece las siguientes cifras: «Hechos delictivos, 8.275. Bajas de los bandoleros, 5.548. Bajas del Cuerpo, 624. Detenidos como enlaces, cómplices y encubridores, 19.407». Si tenemos en cuenta que la actividad guerrillera dura más de nueve años, puesto que se prolonga hasta 1963, en que son exterminadas las últimas partidas de la guerrilla urbana, y en que además de la Guardia civil participan en su exterminio fuerzas del Ejército, las diferentes policías y numerosos paisanos armados —integrantes de la famosa «contrapartida»— cabe suponer que habría de multiplicarse varias veces las cifras dadas por «ABC. En ese período, por otra parte, se cometen gran número de vergonzosas atrocidades, entre las que sobresalen las del pueblo turolense de Gujar en septiembre de 1947 y la matanza del Pozo Funeres, en la comarca asturiana de Langreo, en el mes de abril de 1948. ALGUNOS NOMBRES DE FUSILADOS Cuando el asesinato de García Lorca impulsa a diversos periodistas e historiadores nacionales y extranjeros a investigar sobre el alcance de la represión en Granada durante los primeros meses de la guerra civil, descubren espantados que son muchos millares los granadinos que sin formación de causa ni proceso de ninguna clase son inmolados por la vesania sádica de individuos como el comandante Valdés o el tristemente famoso capitán Rojas, autor en 1933 de la masacre campesina de Casas Viejas. Unos y otros comprueban horrorizados que el número de muertos en la ciudad de Granada es muy superior a todo lo dicho o imaginado. Lo mismo sucede cuando se trata de conocer la verdad de lo ocurrido en Navarra, Valladolid, Burgos, Sevilla y Zaragoza que desde el primer momento estuvieron en manos de los promotores del Alzamiento y en las poblaciones que posteriormente ocupan las fuerzas franquistas como Badajoz, Málaga, Bilbao y Gijón. Como más tarde se sabrá, en todas partes se han limitado a poner en práctica las instrucciones dadas por Mola en una circular del mes de junio de 1936, sembrando el terror para asustar e inmovilizar a sus adversarios. Pero si en los primeros tiempos no sólo no se oculta el número de ejecuciones, sino que se alardea de ellas, como hace noche tras noche Queipo de Llano a través de la radio, y suelen ser públicos los fusilamientos, dejándose horas y horas los cadáveres sin enterrar para lección y escarmiento- de rojos, posteriormente se ocultan celosamente. Tan celosamente que en este momento, cuando van transcurridos cerca de cuarenta y dos años del comienzo de la guerra, no se ha publicado estadística oficial alguna con el número de fusilados en cualquiera de las ciudades y los pueblos de España en poder del Movimiento desde el comienzo de las hostilidades. La tónica no varía cuando el 1 de abril de 1939 —hace ahora justamente treinta
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y nueve años— cesan las hostilidades. Lejos de imitar la conducta generosa de los liberales que no toman represalias de ninguna clase al vencer en las tres guerras carlistas del siglo XIX, Franco anuncia que la liquidación de la contienda fratricida «no debe hacerse a la manera liberal con amnistías monstruosas y funestas que más bien son engaño que gesto de perdón». Durante los treinta y seis años que aún dura su vida, Franco cumple al pie de la letra su propósito sin cansarse en ningún momento de firmar sentencias de muerte, añadiendo de su puño y letra en numerosas ocasiones una siniestra coletilla que dice sencillamente: «garrote vil». Es, desde luego, el jefe de Estado español a quien cabe la triste gloria de haber hecho ejecutar a mayor número de compatriotas a lo largo de todos los siglos de la historia nacional. Aunque la cifra redonda del millón de muertos es puesta en circulación en la zona franquista durante la guerra y al parecer por el primado de España, cardenal Gomá, los partidarios de la pasada Dictadura están empeñados desde hace años en hacemos creer que las víctimas de nuestra contienda no llegaron ni siquiera a una cuarta parte. Es un cínico cambio de postura y actitud sólo comparable al de la exaltación de las venturas de la paz efectuada por quienes desencadenaron la más horrenda de las contiendas civiles y de la convivencia nacional por los que, paralelamente, están desarrollando una cruel y despiadada represión. La verdad, por desgracia, es muy distinta a la que ahora nos pintan. La verdad es que en los treinta y seis años que median entre el 1 de abril de 1939 y el 20 de noviembre de 1975, más de un millón de españoles se ven privados de libertad por motivos políticos y más de doscientos mil de ellos perecen frente a los pelotones de ejecución, Los franquistas que todavía se atreven a negarlo deberían hacer públicas, de una vez para siempre, las cifras auténticas —que indudablemente tienen que estar consignadas en alguna parte— de cuantos pasaron por cárceles, presidios, campos de concentración, destacamentos de trabajo y batallones de fortificaciones y castigo, así como los condenados a muerte, fallecidos en los encierros y muertos en lucha o sin formación de causa en esos siete lustros de intenso dramatismo. Para facilitar su tarea, podemos facilitarles algunos nombres de los millares y millares de muertos en ese largo período. Entre los militares profesionales pasados por las armas luego del final de guerra —durante ella hubo numerosos ejecutados como demuestran los nombres de los generales Salcedo, Caridad Pita, Romerales, Mena, Gómez Morato, Batet, Núñez del Prado, Campins y el almirante Azarulo— cabe señalar a los generales Aranguren, Escobar y Martínez Cabrera; a los coroneles Burillo, Gallo, Fernández Navarro, Ortega, Menacho, Pérez Salas, Eduardo Medrano y Carlos Cuerda; a los procedentes de milicias con mando de grandes unidades corno Ascanio, Maroto, Sol, Etelvino Vega, Guerrero y Ciriaco; a millares de comisarios entre los que se encuentran Feliciano Benito Anaya, comisario jefe del IV Cuerpo de Ejército y Domingo Girón, comisario de Artillería del Ejército del Centro. Todavía son más abundantes las personalidades políticas y sindicales que perecen víctimas de la represión. Dos miembros del último Consejo Nacional de Defensa, que renuncian a marcharse, quedándose en Madrid para hacer frente a sus responsabilidades, mueren en la cárcel. Son Julián Besteiro, catedrático de Lógica, diputado socialista y presidente de las Cortes Constituyentes, que perece totalmente abandonado en la Cárcel de Carmona en 1940 y el diputado de Izquierda Republicana y director de «Política», Miguel San Andrés, que fallece en parecidas circunstancias en el Fuerte de San Cristóbal de Pamplona. Otras tres figuras políticas, que contra todas las normas de derecho internacional, son detenidas en Francia y
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entregadas a la policía española perecen fusiladas. Son, concretamente, Luis Companys, presidente de la Generalidad de Cataluña, que tras ser maltratado moral y físicamente en Madrid y Barcelona, es fusilado en Montjuich el 15 de octubre de 1940; Juan Peiró, militante sindicalista y figura destacada de la CNT, que desempeña en guerra la cartera de Industria, que luego de rechazar con airada indignación una propuesta fascista de perdón, es fusilado en Valencia en 1942, y Julián Zugazagoitia, diputado, director de «El Socialista» y ex ministro de la Gobernación que es fusilado en Madrid en octubre de 1940 en unión de Cruz Salido, también entregado por la Gestapo. Aparte de ellos suman millares los dirigentes de todos los partidos políticos y organizaciones sindicales que en estos años caen bajo las ráfagas de los pelotones de ejecución. Entre los muchos muertos de esta forma pueden señalarse los nombres de Ricardo Zabalza, subsecretario con Largo Caballero y presidente de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra; Carlos Rubiera, diputado socialista y presidente de la Diputación de Madrid; tres miembros de la Junta de Defensa de Madrid de noviembre de 1936, el comunista José Cazorla y el cenetista Mariano García Cascales, fusilados, y el también cenetista Amor Nuño, muerto en la Dirección General de Seguridad; el diputado socialista Mairal, asesinado en Alicante, y el comunista Ortega, fusilado en Madrid, en unión de Eugenio Mesón y un grupo numeroso de compañeros en junio de 1941; el alcalde de Vallecas, Acero; fusilado también en 1940, perece el último gobernador civil republicano de Madrid, José Gómez Osorio, y el último jefe superior de policía, Girauta, que vela por el orden público de la capital en los últimos días de marzo de 1939. El mismo pelotón que ejecuta a Gómez Osorio, acaba con la vida de un magnífico abogado criminalista, José Serrano Batanero, diputado republicano por Guadalajara y concejal del Ayuntamiento de Madrid. Aunque condenado a garrote vil, como consecuencia de su protesta ante quienes le juzgan por la monstruosidad de las acusaciones lanzadas contra él, Batanero es fusilado en el último momento. No tiene tanta suerte otro gran abogado y escritor, Eduardo Barriobero Herranz, figura venerable del federalismo español, diputado en numerosas legislaturas con la Monarquía y la República, al que agarrotan en Barcelona en 1939. Suerte parecida corren centenares de profesionales del Derecho, magistrados, jueces, catedráticos o simples abogados, cuyo único delito ha sido permanecer fieles al gobierno legal republicano, el 18 de julio de 1936. Son igualmente numerosos los médicos ejecutados en el curso de la terrible represión que sigue al final de la guerra. Aparte de que a muchas de las figuras más prestigiosas de la Medicina española se les impide ejercer su profesión, una mayoría conoce un destino más amargo. Citemos sólo dos casos, aunque podrían citarse muchos más: el doctor González Recatero, jefe de sanidad del Ejército de Levante, al que fuerzan a suicidarse el 16 de junio de 1939 en una comisaría madrileña y el doctor Fernández Gómez, fusilado también en Madrid. Tampoco faltan entre los fusilados ingenieros, arquitectos, físicos y químicos. Son muchos los poetas que, como le sucede a García Lorca en los comienzos de la guerra, perecen en el encierro o frente al pelotón en la Paz de Franco. Conocido es el caso de Miguel Hernández, condenado a muerte en 1940 y muerto en presidio en 1942, víctima del hambre y las penalidades sufridas con ejemplar entereza en diversas cárceles franquistas. ¿No hubiera sido ésta la suerte de Antonio Machado, de no haber logrado trasponer la frontera en febrero de 1939 para morir a los pocos días en Colliure? Pedro Luis de Gálvez, uno de los mejores sonetistas castellanos de todos los tiempos, bohemio impeni224

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tente y sablista contumaz, es fusilado en Madrid en 1940. No pocos de los mejores poetas actuales estuvieron a punto de morir y pasaron largos años en presidio, algunos más de veinte años, como Marcos Ana. Otros, Antonio Agraz, por ejemplo, salen de presidio para morir en el Hospital General de Madrid. Un novelista, conocido y famoso en los años treinta, Antonio de Hoyos y Vinent, muere en la cárcel madrileña de Porlier. Otro, más conocido aún, Diego San José, sale de presidio muerto prácticamente. Pero acaso sean los periodistas los que proporcionalmente tienen mayor número de condenados y muertos en la represión que sigue al final de la contienda. Si alrededor de treinta sólo en Madrid son condenados a muerte, una docena más perecen ejecutados. El primero en caer es Mauro Bajatierra, corresponsal de guerra de «CNT», que el mismo 28 de marzo de 1939 es abatido a tiros a la puerta de su domicilio. A su nombre pronto hay que agregar otros como los de Javier Bueno, presidente de la Asociación de la Prensa; el veterano Augusto Vivero; Navarro Ballesteros, director de «Mundo Obrero», los ya citados de San Andrés, Zugazagoitia y Cruz Salido, Carlos Gómez «Bluff», caricaturista de «La Libertad», Cayetano Redondo, Juan Manuel Valdeón y unos cuantos más —Angulo, Sánchez Monreal, Díaz Carreño y mi propio hermano Ángel— que, dados por desaparecidos en un momento dado, resultó en definitiva que habían sido fusilados. La verdad es que en los treinta y seis años que median entre el 1 de abril de 1939 y el 20 de noviembre de 1975, más de un millón de españoles se ven privados de libertad por motivos políticos y más de doscientos mil de ellos perecen frente a los pelotones de ejecución. En Madrid, recién acabada la guerra civil, actúan permanentemente cinco consejos de guerra sumarísimos de urgencia, que juzgan entre doscientas y trescientas personas diarias, contra más de la mitad de las cuales se solicite la última pena. Suman alrededor de trescientos mil los combatientes que tras rendirse son encerrados en campos de concentración, donde pasan semanas y meses, antes de ser clasificados, puestos en libertad o reenganchados automáticamente para hacer de nuevo el servicio militar en batallones de fortificación. Si en la terrible "década ominosa" de Fernando VII, algunos cronistas calculan en cien mil el número de presos. Los condenados y ejecutados, durante los 35 años posteriores al triunfo franquista el número de muertos duplica, como mínimo, aquella cifra. Las familias, todas las familias, defendían con uñas y dientes las cartillas que poseían y no daban de baja a ninguno de sus miembros, aunque cambiase de residencia, estuviese huido, preso o hubiera logrado exiliarse más allá de nuestras fronteras. El 31 de diciembre de 1939, las prisiones de Madrid se hallan tan abarrotadas que los presos tienen muchas veces que dormir amontonados en un espacio de 53 centímetros de ancho por metro y medio de largo. Julián Besteiro, diputado socialista y presidente de las Cortes Constituyentes, perece, totalmente abandonado, en la cárcel de Carmona en 1940. La posesión de una simple cartilla de racionamiento —con sus menguadas raciones—, significaba una posibilidad más o menos remota de no pasar demasiada hambre.

Eduardo de Guzmán Espinosa

Tiempo de Historia nº 41, abril 1978

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Sobre el periódico republicano “La Tierra”
Carmen Bueno Uribes (Viuda de Eduardo de Guzmán, redactor jefe de La Tierra.) Madrid - 25/02/2007 En el artículo “Guerra de palabras” firmado por Antonio Elorza, edición de su periódico del 21 de febrero, se afirma respecto al diario republicano “La Tierra” que los "anarcosindicalistas y comunistas" que colaboraban en él estaban "debidamente subvencionados por la derecha monárquica". Al respecto desearía aclarar: 1. En La Tierra trabajaban y colaboraban republicanos federales e intelectuales radicales como E. Barriobero, A. Samblancat, Mauro Bajatierra, Ricardo Baroja, Hildegart, Pi i Arsuaga, J. A. Balbontín hasta su alianza con el PCE, … así como dirigentes de CNT: Federica Montseny, Melchor Rodríguez, J. García Pradas… No colaboró ningún comunista. 2. La Tierra, con su director y propietario Santiago Cánovas Cervantes, Sánchez Roca, subdirector y quien fuera mi marido, Eduardo de Guzmán, como redactor-jefe trabajaron por traer la II República y adoptaron una actitud crítica hacia sus primeros gobiernos, lo que les produjo no pocos problemas hasta que los radical-cedistas del derechista "bienio negro" cerraron el periódico a finales de 1935. 3. Las acusaciones contra La Tierra surgieron de manera particularmente calumniosa en 1937 y en el periódico Pravda, de Moscú, edición del 22 de marzo, con un ataque al órgano de la CNT catalana "Solidaridad Obrera" diciendo que "el verdadero redactor del periódico es Cánovas Cervantes, ex-redactor del periódico fascista La Tierra". La afirmación hacía daño a los oídos. La calumnia fue más o menos mantenida por el PCE-PSUC y los que siguieron o incluso siguen hoy, al parecer, su estela intelectual. 4. Los franquistas apreciaban La Tierra de muy diferente manera. El periodista franquista e historiador de la prensa, Pedro Gómez Aparicio en La Gaceta de la Prensa del 15 de agosto de 1963 se refiere al periódico en cuestión así: "… La Tierra, propiedad ya en exclusiva de Cánovas Cervantes" fue "uno de los diarios más infames y que más contribuyeron al advenimiento de la II República". No parece, pues, que sus colaboradores estuvieran pagados con el dinero monárquico. 5. Terminada la guerra, estos "subvencionados por la derecha monárquica" acabaron así: Bajatierra, asesinado por las tropas franquistas a su entrada en Madrid; Barriobero, fusilado por los mismos a su entrada en Barcelona; mi marido Eduardo de Guzmán condenado a muerte; Cánovas Cervantes exiliado en Venezuela donde murió en la más profunda pobreza; Melchor Rodríguez con muchos años de cárcel; y el resto en diversos paredones y exilios de todos conocidos. Además de Ángel de Guzmán, hermano de Eduardo, prisionero del fascismo en el frente de Madrid y "desaparecido". 6. Creo que la afirmación de Antonio Elorza, a quien no conozco, entra en el terreno de la calumnia contra los que como mi marido trabajaron en La Tierra y cuyos familiares sobreviven hoy.
Carmen Bueno Uribes
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Imágenes contra el olvido
Kaosenlared - 26/04/2006 Entrevista a: Montserrat Armengou i Martín, periodista y documentalista Por: Rodolfo Raúl Hachén, Licenciado en Letras.

Montserrat Armengou tiene una figura mínima, unos lentes constantes que la obligan a ver la realidad como a través de una cámara y una sonrisa casi infantil. A los 42 años es una de las periodistas-documentalistas más importante de España. Sus trabajos “Los niños perdidos del franquismo”, “Las fosas del silencio” y “El convoy de los 927”, realizados para el programa “30 minuts” de TV3 de Catalunya, han roto el pacto de silencio que implicaba olvidar las atrocidades del franquismo. De paso por Argentina, en busca de testimonios para su nuevo documental sobre el nazismo, esgrimió la memoria como herramienta para la construcción de una historia más veraz y de un mundo más justo. RRH-. Quiero comenzar este diálogo con la misma pregunta que fórmulas, junto a Ricard Belis, en “Las fosas del silencio”: ¿Hay un Holocausto español? MAM -. Pienso que, definitivamente, debemos perder el miedo a las palabras. La definición de holocausto, quizás más exactamente de genocidio, no la inventamos nosotros. Rafael Lemkin, un jurista polaco, define este término, cuando se empieza a organizar el juicio de Núremberg, como la persecución por razones religiosas, políticas y/o raciales desatada contra un colectivo. El otro día, un periodista argentino me decía: “Hay genocidios que no han llegado a la categoría de holocausto, pero, igualmente, son genocidios.” La persecución pública que se hizo contra el grupo que representaba los ideales de la República (que era el sistema de gobierno legalmente constituido, salido de las urnas) fue atroz durante y después de la Guerra Civil. Por esto, debemos hablar de un holocausto, de un genocidio español. RRH-. ¿Cómo se narra ese horror sin generar rechazo en el marco de una sociedad como la española que, de algún modo, decidió, Pacto de la Moncloa mediante, consolidar el olvido? MAN-. Es una narración que va a implicar, siempre, una escucha desagradable como sucede con muchas cosas de la vida que cargadas de dolor y sufrimiento no dejan de formar parte de ella. Cuando viajo a países en los cuales se ha trabajado mejor el tema de la memoria digo, un poco en broma, que en España estamos en párvulos. Existen muchas cosas de nuestra historia que todavía no sabemos: hasta dónde llegó, por ejemplo, la represión franquista. Una vez que tengamos los conocimientos veremos qué accionar instrumentamos, qué tipo de política sobre la memoria hacemos. Antes de decidir olvidar, perdonar o condenar, debemos saber. Hay un recuerdo que, aquí en Argentina, se me revive especialmente: cuando en España se hablaba de niños desaparecidos, de las leyes de Punto Final, todo el mundo decía “pobrecitos en Argentina” sin advertir que a nosotros nos sucedió lo mismo. Tuvimos nuestra ley de Punto Final con la amnistía de 1977 que nadie toca ni cuestiona, salvo algún tímido emprendimiento de los últimos años. Es tan grave el desconocimiento que no nos permite reclamar. Si la
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sociedad española no tiene conciencia de que España firmó en el 92 el tratado internacional contra la desaparición de personas, nunca le vamos a exigir a nuestro gobierno que lo cumpla cuando, de hecho, lo está incumpliendo. Todo lo que dicta ese tratado (que el estado debe ayudar a buscar, localizar, redimir y compensar a los familiares de los desaparecidos difundiendo estos hechos) ni por casualidad se está cumpliendo. Por otro lado, España no se ha adherido al convenio sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de lesa la humanidad. RRH-. ¿Cuál es el rol del documental en el proceso de toma de conciencia social y en la consecuente reconstrucción de la historia? MAM-.El documental es una herramienta excelente de difusión. En España los documentales de investigación que han abordado los aspectos ocultos de la represión franquista han sido un instrumento magnífico que marcaron, claramente, un antes y un después en la toma de conciencia. Ahora bien, quienes hicimos esos documentales no partimos de la nada. Hubo gente que, de algún modo, allanó el camino. Ya existían muy buenas investigaciones históricas que habían empezado a derrumbar el mito que sostenía que “los dos bandos cometieron excesos.” Ya se ha demostrado que la represión no fue igual en los dos lados. Fue cualitativamente y cuantitativamente distinta. Los investigadores y las asociaciones de víctimas sentaron las bases de los temas que se tratarían, luego, en los documentales. Esta forma de difusión ha permitido que una persona que quizás nunca va a leer un libro o una tesis doctoral se entere de lo sucedido. El hecho de que en Catalunya, a pesar de las dificultades económicas y políticas, haya sido una televisión pública la que apostó por estas producciones marca, definitivamente, un quiebro. RRH-. Beatriz Sarlo (una de las intelectuales más reconocidas de Argentina) generó, el año pasado, una polémica cuestionando la importancia histórica y jurídica del testimonio en la búsqueda de la “verdad” y sosteniendo que los límites de la subjetividad impiden sistematizar, más allá de la “mera” interpretación, los fenómenos colectivos: ¿Qué valor tiene en tu obra el relato autobiográfico? MAM-. Estoy al corriente de la polémica que desencadenó Beatriz Sarlo. De cualquier manera, si nombramos a esta autora podríamos recordar a Dora Schwarstein que ha sido precursora en la utilización del testimonio oral. En todo caso, hay una parte de esa polémica que no me interesa, y lo digo con todo el respeto que me merece Beatriz, porque yo no tengo una pretensión jurídica sobre los temas que abordo. En un país como España en el que es un tabú absoluto plantearse la formación de cualquier tipo de comisión de la verdad o del esclarecimiento no hay lugar para el uso jurídico de estas investigaciones. No espero, para nada, una repercusión jurídica de estos trabajos. Por otra parte, creo que el testimonio (como lo han dicho personas que saben mucho más que yo) tiene un valor por sí mismo. Como documentalista y periodista te diría que tiene el valor de permitir escuchar voces que no han tenido oportunidad de hablar ni en la dictadura ni durante la democracia. Si tiene que haber algún tipo de compromiso ético o militante en el ejercicio del periodismo creo que consiste en dar voz a las personas que han sido silenciadas.
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El valor del testimonio, por lo tanto, está para mí en el cómo y no en el qué. Para fijar datos con exactitud hay otras disciplinas como la historia que nos van a decir si el golpe del general Franco contra la República Española fue tal o cual día. Eso está ahí y ya sabemos que fue el 18 de julio. A mí lo que me importa del testimonio es dar cuenta de cómo vivió el golpe de estado una determinada persona, qué repercusión tuvo en su vida, como se desenvolvió antes y después de la guerra aunque se equivoque, tenga muchas interferencias por el miedo, la edad o la narración reiterada que, a veces, contamina el relato original. El testimonio no tiene un valor puro incuestionable, pero nos da una herramienta importantísima de conocimiento sobre estos regímenes represores que, precisamente, silenciaron a las víctimas mediante el exterminio, la cárcel, el exilio y la represión. RRH-. ¿Está dispuesta la sociedad española a escuchar esas voces habiendo superado ya la tan famosa transición? MAM-. A nosotros nos afecta mucho el tipo de transición que vivimos y que se quiso exportar luego a Argentina y, especialmente, a Chile. Se ha generado una mítica de la transición española tomándola como modelo sin decir que se pactó de un modo muy desigual. La correlación de fuerzas no era, ni por asomo, equivalente. Había, por un lado, un poder absoluto comprometido con el franquismo y, por el otro, un colectivo totalmente diezmado por años de dictadura. Creo que una de las grandes renuncias de la transición fue no plantearse la posibilidad de volver al sistema republicano. Puedo entender que se piense la transición como el período inmediatamente posterior a la muerte de Franco, pero no que se continúe hablando de transición 30 años después y que sobreviva el temor a abordar ciertos temas. Ese tipo de transición genera una cultura para la cual lo “correcto” es olvidar y “pasar página” con la excusa de construir un nuevo país. Pareciera que recordar o querer saber qué pasó es, para algunos, de mal gusto y un gesto casi antidemocrático. Con dificultad se ha comenzado a romper esta cultura del ocultamiento a partir de los años 90 y ahora, definitivamente, en el 2000. Es curioso observar cómo el discurso de los sectores más progresistas (defensores del “anti-olvido”) que sostiene que las víctimas del franquismo deben ser escuchadas, sin ánimo de venganza pero sí de justicia, ha sido retomado, ahora, en el contexto de un hipotético y difícil proceso de paz con ETA, por las asociaciones de víctimas de esta organización terrorista manipuladas, en su terrible dolor, por la derecha. Debemos recordar que este pedido de escucha para las víctimas de ETA (con el que estoy totalmente de acuerdo) surge de los mismos grupos que no demandan justicia para las víctimas de la Guerra Civil. RRH-. Viendo “Los niños perdidos del Franquismo” queda claro que el régimen contó con la complicidad de una parte importante de la sociedad, complicidad que parece proyectarse hasta el presente en la negación de lo sucedido: ¿Cuál fue el hilo de Ariadna que te acercó a estas historias y te permitió transitar el laberinto de tanta pesadilla? MAM-. Soy de una generación un poco extraña. Nací en el 63 y tuve la sensación de que llegaba tarde a todo: Franco moría cuando ya era una niña y la época de la República en la que se pensaba que “otro mundo es posible” se instauraba en un período mítico. Es curioso
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notar que este lema es el que ahora utilizan los movimientos antiglobalización. Esta es la razón por la cual los viejos republicanos tienen esa capacidad de entronque con las situaciones actuales. Siempre sentí una gran atracción por la República, pero no encontraba cómo abordarla. Hice algunos ciclos de historia en la Universidad, pero en los años 80 y buena parte de los 90 parecía que los temas vinculados con ese período de nuestra historia no interesaban. Si proponía investigar sobre la Guerra Civil para la televisión me decían que ese tema no le interesaba a nadie. Sólo después pude comenzar mi trabajo abriendo la mirada sobre un campo minado que me enganchó totalmente. Lo que debo reconocer es que cuando comencé a revisar los años del franquismo no tenía la magnitud de lo que iba a encontrar. RRH-. ¿De todos los testimonios que has recogido cuál fue el que más te impactó? MAM-. En “Los niños perdidos del franquismo” hay un testimonio ejemplar, a nivel individual y colectivo, que es el de Teresa Martín quien, luego de narrar lo que ha vivido dice que es la primera vez que lo cuenta porque, a su vez, es la primera vez que se lo piden. Hay dos tipos de testimonios que me han llegado hondo. Uno fue el de las madres que veían, con impotencia, cómo morían sus niños, en las cárceles, maltratados por ser “rojos”. En ese momento había tenido mi segundo hijo y esos testimonios me impactaron mucho. El otro ámbito de testimonios, relacionado con “El convoy de los 927”, que me ha conmocionado se vincula con esa gente que después de haber luchado por la República, de haber sobrevivido a los campos de concentración, no puede volver a España porque aún gobierna Franco. Son personas que pese a poder recordar, sin inmutarse, las atrocidades sufridas, rompían a llorar cuando reconocían que la democracia en España no había hecho un buen trabajo. Ese dolor me hace, todavía, mucho daño. La dimensión cívica de admitir que no sólo el franquismo y el nazismo han sido culpables sino que la democracia tampoco los ha rescatado, me conmueve. Me han gustado mucho, además, dos ejes filosóficos de los testimonios: la no venganza que lleva a pedir justicia para saber; y la idea de que el peligro siempre está ahí y que la lucha siempre es necesaria. Ninguna de estas personas había podido prever lo que les iba a pasar porque, en el fondo, cometieron un error gravísimo: atribuirle al enemigo su propia ética. Pensaban: “seré vencido, pero no exterminado.”

RRH-. Esta incapacidad de prever lo que el enemigo puede llegar a hacer quedó reflejada cuando, luego de la proyección de “Los niños perdidos del franquismo” en el cierre del I Congreso de Las Lenguas (Rosario, 2004), una madre de Plaza de Mayo te dijo que lamentaba que España no hubiera dado a conocer, antes, ese horror porque nos hubiera permitido estar alerta... MAM-. Tengo que decir, con toda sinceridad, luego de haber proyectado ese documental en cientos de lugares del mundo, que lo que pasó en Rosario fue algo absolutamente espectacular, realmente emocionante. Esto da cuenta de que esos hechos trascienden las fronteras de cada país y demuestra que los tipos conectados por una ideología fascista antes, después o mañana van a estar preparados para actuar. La Madre Patria les exportó, entre otros males, una metodología de represión.
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RRH-. Hannah Arendt (1963) en “Eichman en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal” sostiene que “el mal, en el Tercer Reich, había perdido aquella característica por la que generalmente se le distingue, es decir, la característica de constituir una tentación. Muchos alemanes y muchos nazis, probablemente la inmensa mayoría, tuvieron la tentación de no matar, de no robar, de no permitir que sus semejantes fueran enviados al exterminio (...), de no convertirse en cómplices de estos crímenes, al beneficiarse con ellos. Pero, bien lo sabe el Señor, los nazis habían aprendido a resistir la tentación.”: ¿Sucedió algo similar con la sociedad española? MAM-. Lo que ocurrió durante la dictadura fue la creación, por parte de poderes muy fuertes, de una atmósfera que dictaba que lo “correcto” era exterminar al enemigo Es la misma iglesia católica la que da la bendición y el carácter de “cruzada” al exterminio, definiendo a los asesinatos como “hechos necesarios”. Se instaura la conciencia de que lo que se está haciendo es beneficioso y justo, y que servirá para redimir a los elementos reaccionarios. Para ello se hizo uso de la propaganda que se encargaba de silenciar los aspectos más desagradables de la represión. Se sabía que había presos, pero se creía que eran respetados, que el régimen era caritativo con sus hijos... Como ya dije, fue un grave error pensar en la existencia de un mínimo espacio ético común. Éste deber ser un legado de aprendizaje. No sé cómo actuaría yo en una situación de peligro, no sé si caería en el mismo error... Un ejemplo claro es el hecho de que muchas personas regresan del exilio porque Franco promete que a quien no tuviera delitos de sangre no le iba a ocurrir nada. Así encontraron la muerte. Pensaron que habían perdido la República, el sueño de la juventud, pero que nadie los engañaría de ese modo para ejecutarlos. Estaba, de algún modo, interiorizada la idea de que el poder debería protegerlos. RRH-. -Esto reafirma la idea de que el terrorismo de estado es, básicamente, siniestro porque es un horror que es generado, en lo cotidiano, por quien debe protegerte... MAM-. Es completamente “anti-natura”. Si pensamos en el gobierno como la figura del padre podemos considerarlo más o menos simpático, pero siempre creeremos que existe un límite que no a pasar para actuar en tu contra porque, se supone, que te quiere. De ahí el gran trauma cuando el padre es totalmente cruel y quiebra el pacto de fiabilidad. Se alteran, así, todos los valores. No se trata de ser más o menos severo... se pierden todos los esquemas. RRH-. ¿Pueden ser reconstruidos esos esquemas de confiabilidad que las dictaduras rompen? ¿No se “demonizan”, en democracia, otros colectivos (gays, musulmanes, catalanes, etc.) poniendo en funcionamiento los mismos engranajes de intolerancia? MAM-. Es, quizás, un tema muy local, pero sorprende ver qué similitudes hay entre las campañas de prensa que se hicieron contra el Estatuto de Catalunya del año 32 y las que hay ahora. Nuestro libro “El convoy de los 927” fue presentado por Santiago Carrillo y, en una cena que tuvimos posteriormente, se mostraba preocupado por la situación de estos momentos porque le recordaba lo que pasaba en España en los años 30. Definitivamente, esta es una cosa que debe tenerse en cuenta.

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RRH-. -¿Qué satisfacciones y qué pérdidas te ha ocasionado tu trabajo? MAM-. A nivel profesional, he aprendido muchísimo y me siento privilegiada por haber registrado estos testimonios. Como exploré un terreno muy virgen, muchas de las entrevistas que realicé son únicas. Puedo decir que mucha gente que me brindó su testimonio era la primera vez que hablaban del tema. Sentirme implicada con ellos, que me hayan considerado su amiga, su compañera en un sentido abstracto de militancia, ha sido muy importante. A nivel personal, voy a plantear algo muy doméstico. Mi trabajo me ha hecho arrebatarles mucho tiempo a mis hijos. A veces, hago una pequeña broma, que espero que se entienda bien, y digo que los niños perdidos son los míos. No he podido compartir con ellos momentos fundamentales. Sólo espero que no sea en balde, que entiendan que, a mi modo, lucho, modestamente, para que ese horror no vuelva. Me perdí parte de sus infancias para que tengan una adultez más segura. RRH-. ¿Qué podemos hacer para contribuir al rescate de la memoria colectiva? MAM-. Tender redes. Las redes son fundamentales. El hecho de que tú y yo estemos haciendo esta entrevista, a través de la experiencia previa que creó el Congreso Alternativo a otro congreso (de la Lengua Española, RAE) que no nos gustaba nada, es lo más importante. Es bueno que la sociedad civil pueda establecer redes, puentes, que como en nuestro caso permitan crear un espacio de escucha para las víctimas de siempre. Tú luego puedes matizar escuchando más o menos, o pidiendo que el gobierno apoye la realización de fondos de memoria... Podemos, inclusive, hacer disquisiciones intelectuales y académicas de hasta qué punto hacemos caso del testimonio, pero lo que está claro es que nos armamos definitivamente para que se rompa el silencio y esas voces no caigan en el olvido. ¡Las cosas deben saberse! Si conocemos podemos exigir. Mucha gente no sabe que puede reclamar porque no conoce sus derechos. En España, por ejemplo, ha ocurrido algo curioso este verano. Amnistía Internacional presentó un informe muy desfavorable sobre nuestro país. España tiene el triste privilegio, con otros países europeos, de figurar, cada año, en los informes de Amnistía Internacional porque siempre hay detenciones irregulares, porque tenemos una ley antiterrorismo que permite que los detenidos no tengan, por varios días, contacto con abogados ni familiares. Este año tuvimos otro triste privilegio: Amnistía Internacional publicó un informe exclusivo sobre los temas pendientes de la Guerra Civil Española y la posguerra. ¿Qué repercusión tuvo ese documento?: cero. Los mismos medios de comunicación que no pierden minuto en difundir (y me parece muy bien que lo hagan) la última campaña contra el maltrato a la mujer de Somalia, el escándalo de Guantánamo o los vuelos de la CIA que nos sobrevuelan con prisioneros que están en un limbo jurídico, no promueven que nos ocupemos de nuestros propios problemas. Nadie dice que existe este informe que revela que España lo está haciendo fatal en términos de memoria. RRH-. ¿Qué tema sientes que te queda pendiente para un próximo documental? MAM-. Más que pensar en un tema nuevo desearía poder tener tiempo para continuar con esta labor. Inevitablemente el tiempo se nos escapa. Es cierto que se han producido muchas cosas,
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pero aún falta mucho más. Un grupo de documentalistas hemos formado un colectivo al que llamamos “Imágenes contra el olvido” y promocionamos trabajos históricos sobre la época del franquismo, pero sentimos que tenemos el tiempo en contra ya que el ciclo vital de los testigos está terminando. Muchos ya han muerto y, a pesar de que en España y en Catalunya hay una mayor sensibilidad por los temas de memoria, todo se está haciendo increíblemente lento. Sólo pongo como ejemplo que debería haber sido promulgada una ley que, de algún modo, reconociera el sufrimiento de las víctimas de la Guerra Civil y se ha incumplido tres veces el plazo de la presentación porque todavía andan perdidos en la falacia de que “se debe hablar de los bandos”.

******************** Si algún documento corrobora mi tesis, este es el que más, nos separan 19 años de edad entre Montserrat y yo, sin embargo tenemos coincidencias asombrosas en el tratamiento que se le debe dar al Genocidio, suscribo todas sus palabras en este diálogo con Rodolfo Raúl, si tenéis ocasión no dejéis de ver sus trabajos, una vez más coincido con ella, el tiempo juega en contra de todos nosotros, debieron ser los “padres” de nuestra “modélica constitución” los que afrontaran estas leyes y haberlas dotado de medios suficientes para su desarrollo, pero esto hace más de 30 años y entonces estaban muy ocupados en pactar con los franquista y acomodarse en los sillones de las cortes franquistas, uno de los culpables de aquellos pactos, Santiago Carrillo, — comenta en la tertulia de la Cadena Ser — el miedo que tiene con la memoria histórica, porque piensa que la España actual le recuerda a la de los años 30, craso error Sr. Carrillo, la España actual no tiene el nivel de conciencia que tenía entonces, la “izquierda” parlamentaria de hoy ha claudicado tanto que ya no tiene nada que vender, ni ofrecer a la derecha, tenemos gobiernos capitalistas para un buen rato, ¿no se pregunta Vd. quienes son los culpables?

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REPRESIÓN FRANQUISTA — CUADRO 1
ANDALUCÍA: 21.400. Desglosadas así: CÁDIZ 3.000: CÓRDOBA: 1.700 - Varios y dispares. GRANADA: 5.048 - R. Gil Bracero para la capital, 12.040 para el total de la provincia. 7.000 Juan Hidalgo - 10.000 Remigio Huertas. SEVILLA: 11.69450 - F. Espinosa Maestre – J. Ortiz Villalba - J. M .García Márquez CASTILLA LA VIEJA: 11.660 Varios. Esta cantidad se desglosaría en Ávila: 1.000, Burgos: 2500, Palencia: 1.500, Salamanca: 1.000, Segovia: 360, Soria: 300, Valladolid: 3.430, Zamora: 2.000. Salvo en Segovia y Soria las demás son cifras mínimas (Véase Berzal de la Rosa (Coord.), Voces…, p. 17-18). CEUTA, MELILLA y PROTECTORADO: 768 - F. Sánchez Montoya - Vicente Moga. EXTREMADDURA: Entre 10.000 y 12.000, Desglosadas: BADALOZ: (ENTRE 8.000 Y 12.000) Varios y muy dispares. CÁCERES: 1.680 - Julián Chaves Palacios GALICIA: 3.588 - X. M. Suárez - J.A. Tojo - L. Lamela - M.J. Souto – Proxecto Universitario ISLAS BALEARES: 2.000 - Varios ISLAS CANARIAS: 3.000 Desglosadas así: M. A .Cabrera Acosta, R. García Luis. - Las Palmas: 1.000; - Tenerife: 1.650.- La Palma: 170.- La Gomera: 20.- Lanzarote: 30. Fuerteventura: 30 Francisco. José López Felipe. LA RIOJA: 2.241 - A. Hernández García, M.C. Rivero Noval LEÓN: 3.000 – Salas Larrazábal: 1.497 – Secundino Serrano: 3.000 - ARMH: 5.800. NAVARRA: 3.240 - Altaffaylla Kultur Taldea ZARAGOZA: 6.02951 - J. Casanova - A. Cenarro - J. Cifuentes - P. Maluenda - P. Salomón Hay que recordar todavía las «cifras exactas» de Salas Larrazábal y sus Pérdidas de la guerra civil (1977), porque siguen siendo hasta hoy el único recurso de la historiografía neo franquista (caso de A. D. Martín Rubio) y porque constituyen una prueba visible de hasta dónde llegó la historia oficial para ocultar la matanza fundacional del franquismo.

Francisco Espinosa Maestre. Historiador

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Estimados en torno a 7.000 (En la tesis doctoral de Juan Hidalgo). Solé le añade 300 fusilados in situ durante la ocupación de Lleida.

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VÍCTIMAS REPUBLICANAS: APROXIMADAS y PROVISIONALES
Asesinados en los primeros días……..66.928 Víctimas de la guerra………………..500.000 No sumo los dos apartados porque pueden estar incluidos el uno en el otro. De estas víctimas, los restos de más de 30.000 (estimación publicada) republicanos se encuentran en paradero desconocido, fosas comunes que, hoy, ya se investigan algunas. Otros damnificados: Exiliados...............................................: 450.000 Presos....................................................: 250.000 Represaliados civilmente......................: 450.000 Total...................................................: 1.650.000

En el cuadro 1 Francisco Espinosa Maestre abarca toda la península y las islas, yo lo he recortado y circunscrito a las provincias que fuero adictas al Golpe de Estado desde el día 18, es por esto que no sumo a los 500.000 que da Espinosa por si estuviesen sumadas, las 66.928 que me da mi estudio particular, con la totalidad, la guerra incluida, de Espinosa.

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Cuadro 2 PROVINCIA
CÁDIZ CASTILLA LA VIEJA CEUTA CÓRDOBA EXTREMADURA GALICIA GRANADA ISLAS BALEARES ISLAS CANARIAS LA RIOJA LEÓN MELILLA NAVARRA PROTECTORADO SEVILLA ZARAGOZA TOTALES

VÍCTIMAS
3.000 8.900 268 2.000 5.430 4.191 8.650 2.000 3.000 2.241 5.800 290 3.240 195 11.694 6.029 66.928

AÑO
2.008 2.008 2.008 2.008 2.006 2.008 2.008 2.006 2.008 2.008 2.008 2.008 2.006 2.008 2.008 2.008 2.013

FUENTES
SBHAC Varias Fuentes Francisco S. Montoya Varias Fuentes Varias Fuentes Varias Fuentes Varias Fuentes ARMHM Varias Fuentes Jesús V. Aguirre ARMH Vicente Moga Varias Fuentes Francisco S. Montoya Varias Fuentes Varias Fuentes PROVISIONALES

Se dice pronto 66.928 víctimas en tan solo los primeros días, y como digo repetidamente hay más de 30.000 que nunca serán encontradas. Ahora que venga alguien y me diga que los dos bandos fueron iguales. A estas cifras habría que añadir los fusilamientos que producían en las provincias que iban tomando, hasta completar la cifra de más de 125.000 fusilamientos hasta el año 1942, además de los maquis y guerrilleros asesinados hasta el año 1963, después tenemos un reguero de asesinatos como Grimau, Antich, Ruano y los últimos 5 fusilamientos del dictador moribundo en 1975. Lo cual nos daría una idea de la masacre realizada contra la otra España, todo ello unido conforman lo que yo califico como, HOLOCAUSTO ESPAÑOL.

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FUENTES
En el apartado de las fuentes consultadas aclarar que las siglas corresponden a; ARMH: Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica ARMHM: Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica de Mallorca SBHAC: Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores Cuando anoto “Varias Fuentes”, es porque son diferentes para cada provincia o región, por ejemplo Castilla la Vieja: BURGOS: Datos de Luis Castro PALENCIA: Datos de; Ramón Salas Larrazábal 52 SALAMANCA: Datos de; Berzal de la Rosa SEGOVIA: Datos de; Santiago Vega Soria SORIA: Datos de; Gregorio Herrero Balsa VALLADOLID: Datos de; I. Martín Jiménez ZAMORA: Datos de; Berzal de la Rosa LEÓN: Datos de: Sara González Castro (Sobre cifras de Ramón Salas Larrazábal) ISLAS BALEARES: ARMHM ISLAS CANARIAS: Datos de; Santos Juliá Díaz, Fco. José López Felipe y ARMH. GRANADA: Datos de SBHAC nos dicen; 12.450 víctimas Remigio Huertas, 10.000- Juan Hidalgo. 7.000- R. Gil Bracero 5.048 solo en la capital, 12.450 para toda la provincia. NAVARRA: Datos de Altaffaylla Kultur Taldea y Ángel Pascual Bonís CÁCERES: Datos de; Julio Chaves Palacios BADAJOZ: Datos de; Francisco Espinosa Maestre y Justo Vila Izquierdo GALICIA: Datos de; ARMH y de Jesús de Juana y Julio Prada ZARAGOZA: Datos de; J. Cifuentes, A. Cenarro y L. Casanova *****************************

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Ramón Salas Larrazábal es un militar franquista y sus cifras deben ponerse en cuarentena hasta que investigadores más neutrales y fiables nos aporten nuevos datos, el capítulo dedicado a este fascista aclara su catadura y su cinismo, pero no hay investigaciones más recientes que las suyas.

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Concluyendo - A modo de epilogo
Por lo demás solo me queda repetir que estas cifras corresponden solo a las zonas afectas al golpe de estado, en sus primeras semanas, días u horas, lo cual demuestra bien a las claras cuáles eran sus intenciones desde el primer día, no me vale el argumento de las “sacas” republicanas o “también los otros cometieron barrabasadas”, o “Paracuellos ”¡no!, estas cifras son producto de un plan premeditado y pensado desde años antes del alzamiento, sus propios autores lo corroboran con sus declaraciones desde los primeros días de la guerra53 el que no quiera verlo así es porque quiere justificar lo injustificable, apoya el genocidio y a los criminales de “lesa humanidad”. Para terminar anotar la desfachatez del dictador cuando habla de “pacificar a España”, primero no duda en matar a medio país y en segundo lugar culpa al marxismo de una guerra que inicia él, es verdaderamente increíble la paranoia de este criminal en serie, nos arrastró a los tiempos de la inquisición del siglo XV y nos hundió en el profundo pozo de la miseria, la ignorancia y el fanatismo durante 40 años, nos costará trabajo ponernos al nivel que habíamos alcanzado a primeros del siglo pasado con la generación de intelectuales de la generación del 27. Para terminar hago mías las palabras de la Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores que dicen así: “Ante estas cifras, las cuestiones que normalmente se discuten en los foros de la Guerra Civil, aun en su importancia, pasan a un segundo plano, quedando en evidencia, que el nacimiento del franquismo fue verdaderamente una matanza prácticamente unilateral, donde estos cimientos de sangre explican sin necesidad de otros argumentos la prolongada permanencia del franquismo, y el histérico comportamiento de los estamentos sociales que se asociaron con los militares rebeldes, ante cualquier apunte que sacara a relucir esta matanza. Pues, en verdad, que jamás se cometió en España, y mira que las hubo gordas, mayor pecado contra su pueblo, sólo para conservar retrógrados privilegios. Este es nuestro triste pasado, y que desgraciadamente, la mayoría de la población ha olvidado. Aducir, pues, la irritante retahíla, de más eres tú, que además es mentira, o hablar de Paracuellos, o poner semejantes excusas, para ocultar este baño de sangre, es demencial, es puro cinismo, es inmoral. Y de esos males que durante decenas de años la población quiso olvidar mientras fermentaba el miedo y la parálisis en nuestras mentes, nació un país que no tiene continuidad con los que fuimos, pues una parte de España se dedicó a matar todo lo que se movía”.
19 de julio del 36- (Sevilla) Queipo de Llano: “Yo autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción entre vosotros; que si lo hiciereis así, quedareis exentos de toda responsabilidad... nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos lo que es ser hombre. De paso, también a las mujeres de los rojos”. 27 de julio del 36- Franco declaró: "Salvaré a España del marxismo, cueste lo que cueste. No dudaré en matar a media España si es necesario para pacificarla". 30 de julio del 36- (Badajoz) Mola: “Yo veo a mi padre en las filas contrarias y lo fusilo...Hay que sembrar el terror, hay que dejar sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensan como nosotros".
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“Y de la muerte sólo nace el miedo y el miedo paraliza. Somos descendientes biológicamente de otros españoles, pero nada tenemos que ver con los españoles de 1936. Algunos dirán que afortunadamente, ¡menuda fortuna ésta que se basa en centenas de miles de muertos! Un país afortunado, éste, que perdió sus líderes democráticos, sus sabios, sus artistas, sus pensadores, sus mejores hombres y mujeres, quedándonos, unos espadones intransigentes, con las manos manchadas de sangre, unos cómplices civiles en la misma tesitura, de dónde no ha salido nada nuevo ni difícilmente saldrá nada en el futuro, pues primero lo impidieron y ahora ya no sabemos. Arte, cultura, política, pensamiento, todo tirado por la borda. La nación que fuimos, la que asombró al mundo con su genio no le importa un pimiento a nadie en la actualidad, segaron al ras todo lo que no fuera orden y sumisión, religión retrógrada, hipocresía sexual, adulación diaria, miseria moral durante decenios. Tenemos una maldita idea que nos martillea el cerebro, ¿en qué grado ha influido la matanza de liberales y republicanos que en el siglo pasado sufrimos, en el destino y el ánima mundi de España? No podemos responder con objetividad, pues no hay estudios ni datos a los que acogerse, todo lo más indicios, pistas, emociones, nada científico en lo que asentarse, pero sepa el lector que estamos convencidos de que comprender enteramente esta influencia de la que hablamos es decisiva para entender lo que nos pasa hoy como nación. Creemos que la sangre y el miedo mataron nuestras mejores virtudes como nación. Puede que usted discrepe o lo ignore, puede que quiera seguir ignorándolo, puede que esto le parezca trasnochado y meramente pamplinas, pero amigo mío, hay ríos de sangre en nuestro pasado reciente, hay decenas de miles de españoles en fosas comunes, compatriotas nuestros, decenas de años después. ¿Pero en qué clase de país vivimos?” SBHAC Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores. **************************************

Final
Pienso haber demostrado con datos, cifras y testimonios mis tesis del principio de este trabajo, a saber: A) Que el exterminio estaba premeditado y organizado antes del 18 de julio. B) Que el genocidio merece ser tratado como el Holocausto Español. C) Que es falsa la idea que tienen algunos españoles, sobre que los dos bandos cometieron los mismos crímenes. A lo largo de todo el trabajo diferentes fuentes y autores nos ilustran sobre las intenciones de los golpistas desde mucho antes de producirse, incluso nos aportan datos sobre órdenes secretas desde mayo del 3654 que ya incluyen normas para el genocidio que se habría de producir dos meses después, se aportan datos de dos autores que nos aportan cifras y fechas de las cantidades depositadas meses antes en un banco de Inglaterra, de alguna manera el capitalismo internacional parece estar detrás de toda la trama, digo
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Recordad la Instrucción Reservada nº1 de Mola 239

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“capitalismo”, no digo gobiernos (¿o también?), los capitalistas ingleses y norteamericanos apoyaron desde el principio este genocidio, durante la guerra empresas norteamericanas e inglesas surtieron de petróleo a los golpistas, nunca les faltó gasolina para sus operaciones, pero lo que más confirma esta tesis es que una vez acabada la II Guerra Mundial no solo no acabaron con este régimen fascista asesino, si no que firmaron acuerdos militares con él, esto para mi confirma la primera impresión de la concordancia de intereses que se dieron entre el capitalismo internacional y los fascistas españoles, más allá de las declaraciones de sus gobiernos de turno hablando de “libertad” o “democracia” para consumo interno, agravado por el Comité de “No intervención” y la mirada para otro lado del inglés Chamberlain y el francés Daladier, sin querer pecar de un chovinismo a ultranza, Inglaterra y Francia siempre estarán en deuda con el pueblo español. El genocidio es elocuente, no se puede rebatir, el asesinato sistemático de todos los hombres y mujeres de ideas más o menos opuestas a las suyas fueron perseguidas, encarceladas y asesinadas, unas veces sin juicio previo “paseos”, otras con una farsa de juicios sumarísimos sin defensa y sin posibilidad de rebatir las acusaciones muchas veces falsas, dándose la paradoja de que se les acusaba por “delitos de rebelión”, “auxilio a los rebeldes” o “cobijar comunistas”, toda la población opuesta a sus macabras ideas estaba expuesta a ser asesinada, esto es genocidio y por su número y su generalidad sobre todo el pueblo español es necesario llamarlo desde ya; Holocausto Español. Es falsa la idea que tiene algunos españoles de buena voluntad de que los dos bandos fueron iguales, esta idea es una falacia más del régimen franquista que ha llegado hasta nuestros días, no es cierto que el bando republicano cometiera estos asesinatos ni en número ni en premeditación, desde luego hubo “ checas”, eso no se puede negar y las hubo a nivel individual por elementos incontrolados quizás en defensa propia viendo la masacre fascista, a nivel gubernamental estas checas fueron perseguidas y condenadas, no faltan ejemplos de las llamadas del gobierno de la república para no imitar los métodos fascistas, en las zonas afectas a la república los asesinados no son ni una décima parte de los asesinados en las zonas fascistas, esos son los números pero a eso debemos añadir que no era una idea del gobierno republicano, como si lo fue en el bando fascista, desde antes, durante y después de la guerra, poco antes de morir el dictador fueron fusilados cinco antifascistas españoles, esto es irrefutable, no fueron iguales los dos bandos. Otra hipótesis que podíamos estudiar a la luz de todos los testimonios y documentos, es una que no es planteada por nadie, ¿Es compatible el fascismo con los llamados “estados de derecho” —léase “democráticos”?—, al parecer si lo es, porque el campeón de estas democracias, EE.UU., firmó acuerdos militares y económicos con el mayor genocida que ha tenido este país, los intereses capitalistas coinciden totalmente con los regímenes fascistas, es más son herramientas necesarias allí donde no pueden gobernar de otra manera y por ello los financian cuando les interesa, este Genocidio este Holocausto Español fue financiado por los capitalistas de las “democracias occidentales”, utilizaron a Salazar en Portugal y a Franco en España para guardarse las espaldas contra una posible revolución de la clase obrera. Sin este apoyo estos asesinos no hubiesen perdurado durante 40 años, esto es el capitalismo “democrático”, oportunidades y razones no les faltaron para acabar con ellos y no lo hicieron.

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Para terminar decir que; es lamentable y de vergüenza que en el año de 2009, la Ley para la Recuperación de la Memoria Histórica haya levantado tanta polémica y no sea nada más que una pequeña ley de buenas intenciones, sin dotar a las Asociaciones Memorialistas de presupuestos necesarios para la exhumación de los cuerpos de las fosas comunes conocidas, existen más de 30.000 personas desaparecidas que nunca podremos encontrar, la ignominia de los Pactos de la Moncloa y los pactos secretos para no tocar el pasado franquista ata las manos de cualquier revisión de los crímenes fascistas, la Ley de Amnistía 46/1977 es la práctica una Ley de Punto Final, que impide que todos los juicios franquistas sean derogados por ilícitos, su gobierno fue ilegitimo levantado sobre la sangre y los huesos de más de 1.500.000 de españoles, por lo tanto todas sus leyes y juicios fueron ilegales. Como reflexión final, decir que el golpe fracasó, y fracasa porque el pueblo español, le planta cara a la casta militar acostumbrada a ese continuo ruido de sables que desde Fernando VII hasta el 23F de Tejero nos golpea y se erige como defensor de unos valores patrios que uno no llega a comprender en qué consisten, porque mayor valor que la decisión legítima de un pueblo reflejada en las urnas de unas elecciones verdaderamente democráticas, no debiera haber. Y es que a cada fracaso colonial siempre lo tuvo que pagar el pueblo español, esta vez fue un general castrado (que no castrense) dolido por la pérdida de la guerra de Marruecos y resentido por la Revolución de Asturias de 1934. No sé cómo ha evolucionado el ejército español desde 1976 hasta hoy, pero mucho me temo que muy poco y no descartaría que en el futuro cuando un día queramos ser verdaderos ciudadanos en lugar de vasallos de reyes, dioses y tribunos, de nuevo salgan con sus tanques y sus sables para impedir que seamos dueños de nuestro destino como pueblo soberano, ojalá que me equivoque. No me gustaría terminar sin hacer una reflexión sobre la memoria histórica en Internet Para elaborar este documento he tenido que leer muchos Blog y páginas en Internet, cuando digo muchos es decir más de 200 o 250, una exageración, algún libro que otro. Si a esto le añado que llevo unos ocho años escribiendo sobre otros temas de la memoria, como la II República, mi documento de los fusilados en mi pueblo natal, la transición, la guerra, el exilio, el trabajo esclavo, el maquis, los niños, etc., etc. Me he dado cuenta que lo que más me indigna no son los comentarios de la extrema derecha, estoy más que vacunado contra ellos, mi paso por la DGS donde te decían de todo y te hacían más de todo y peor que lo que dice Vallejo-Nájera de los marxistas nadie lo va a igualar, no me preocupa lo más mínimo. Lo que más me indigna son los comentarios, artículos, páginas, Blogs y demás, de los seudo-neutrales, quizás porque yo tomo partido, partido hasta mancharme, —que diría Gabriel Celaya —los he catalogado de tres tipos; a) el neutral de buena fe, que opina sobre lo que ha oído, b) el neutral que da una de cal y otra de arena, para contentar a todos y no molestar a nadie y consigue todo lo contrario, y c) el neutral con argumentos, a este no le aguanto, me referiré a este último un poco más detenidamente. El comentario que más repite este “neutral” es; la guerra civil española solo fue posible por el extremismo verbal de ambos bandos y ponen como ejemplo los discursos incendiarios de Calvo Sotelo y Largo Caballero, llegando a afirmar que; las palabras si matan, o al menos ayudan a matar, algunos van más lejos afirmando que; la Revolución de Octubre de 1934 en Asturias pudo ser el detonante de la posterior guerra civil. Esto denota dos cosas o una ignorancia supina de todos lo que afirman esto y la segunda, todos intentan
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justificar el golpe de estado de los fascistas, ya sea exceso verbal, palabras incendiarias o Asturias, a esto yo lo llamo, apología del fascismo. Quisiera comentar brevemente cada una de estas afirmaciones, empecemos por la palabra, ninguna palabra mata o ayuda a matar, excepto “¡Carguen!, ¡Apunten!, ¡Fuego!” todas ellas ligadas al personal castrense, bromas aparte, ni Calvo Sotelo, en la derecha, ni Largo Caballero en la izquierda eran seguidos por la mayoría de sus componentes, en la derecha tenía más consecuencias negativas Falange Española que la CEDA, en el Frente Popular eran mayoritarios los partidos republicanos de izquierda burgueses que los propios simpatizantes de la Revolución Marxista de Rusia, si le quitas al hombre la palabra ¿Qué le queda?¿El pataleo?, seamos un poco más serios y rigurosos. Por ejemplo: los más de dos millones de agricultores sin tierra viviendo de la limosna del señorito durante décadas, el poder religioso controlando la vida y obra de los más pobres, siempre al lado de los caciques, las crisis cíclicas del capitalismo y los tambores de guerra cercanos. La Revolución de Octubre del 34 en Asturias, una revolución fracasada, con miles de muertos y miles de encarcelados, (gracias al general Franco) no me parece que esto fuera un detonante muy propicio para la sublevación fascista, podían leer un poco más y ver lo que ocurrió en las clases que detentaban el poder hasta abril de 1931 y verán que ya se habían conjurado para dar la vuelta a la situación, ahí tienen que buscar las causas de la guerra civil, en la intolerancia de aceptar la voluntad popular y las ansias de revancha de la derecha española y quién se levantó en armas contra el pueblo fue el fascismo español con el apoyo del imperialismo, no lo hizo Largo Caballero, ni Calvo Sotelo ya muerto. No busquen por otro lado que se equivocarán de cabo a rabo o estarán justificando tanto horror, si buscan otra razón están faltando a la verdad o como pienso, en muchos casos justificar tanta vileza, busquen la trayectoria del contrabandista, pirata y banquero Juan March desde que escapó de la cárcel con la ayuda de los funcionarios de prisiones y quizás se les abra la mente de por donde fueron los “tiros”, nunca mejor dicho. Busquen en las potencias del momento sobre todo Inglaterra, como hace el poeta León Felipe, en su alocución poética “La Insignia”. Poeta “maldito” donde los haya, poco reconocido por la “inteligencia” de la progresía de la España provinciana, pero diciendo verdades como puños. Con el poema, la bibliografía específica y agradecimientos, daré por finalizada la clase de Historia virtual con la próxima entrega. Ojalá que os sea útil para vuestro quehacer diario y sobre todo que el conocimiento nos acerque un poquito a la España que nos robaron y que nunca más será igual a la que fue. La verdad nos hará libres. Gracias por vuestra atención. Salud compañeros, la lucha continua. V. Antonio López diciembre de 2013

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La insignia (Completo)
(Alocución poética) ¿HABÉIS hablado ya todos? ¿Habéis hablado ya todos los españoles? Ha hablado el gran responsable revolucionario, y los pequeños responsables; ha hablado el alto comisario, y los comisarios subalternos; han hablado los partidos políticos, han hablado los gremios, los Comités, y los Sindicatos, han hablado los obreros y los campesinos; han hablado los menestrales: ha hablado el peluquero, el mozo de café y el limpiabotas. Y han hablado los eternos demagogos también. Han hablado todos. Creo que han hablado todos. ¿Falta alguno? ¿Hay algún español que no haya pronunciado su palabra?... ¿Nadie responde?... (Silencio). Entonces falto yo sólo. Porque el poeta no ha hablado todavía. ¿Quién ha dicho que ya no hay poetas en el mundo? ¿Quién ha dicho que ya no hay profetas? Un día, los reyes y los pueblos, para olvidar su destino fatal y dramático y para poder suplantar el sacrificio con el cinismo y con la pirueta, substituyeron al profeta por el bufón. Pero el profeta no es más que la voz vernácula de un pueblo, la voz legítima de su Historia, el grito de la tierra primera que se levanta en el barullo del mercado, sobre el vocerío de los traficantes. Nada de orgullos Ni jerarquías divinas ni genealogías eclesiásticas. La voz de los profetas —recordadla — Es la que tiene más sabor de barro. De barro, del barro que ha hecho al árbol — al naranjo y al pino —

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del barrio que ha formado nuestro cuerpo también. Yo no soy más que una voz — la tuya, la de todos — la más genuina, la más general, la más aborigen ahora, la más antigua de esta tierra. La voz de España que hoy se articula en mi garganta, como pudo articularse en otra cualquiera. Mi voz no es más que la onda de la tierra, de nuestra tierra, Que me coge a mí hoy como una antena propicia. Escuchad, escuchad, españoles revolucionarios, escuchad de rodillas. No os arrodilléis ante nadie. Os arrodilláis ante vosotros mismos, ante vuestra misma voz, ante vuestra misma voz que casi habíais olvidado. De rodillas. Escuchad. Españoles, españoles revolucionarios, españoles de la España legítima, que lleva en sus manos el mensaje genuino de la raza para colocarlo humildemente en el cuadro armonioso de la Historia Universal de mañana, y junto al esfuerzo generoso de todos los pueblos del mundo... escuchad: Ahí están — miradlos — ahí están, los conocéis bien. Andan por toda Valencia, están en la retaguardia de Madrid y en la retaguardia de Barcelona también. Están en todas las retaguardias. Son los Comités, los partidillos, las banderías, los Sindicatos, los guerrilleros criminales de la retaguardia ciudadana. Ahí los tenéis. Abrazados a su botín reciente, guardándole, defendiéndole, con una avaricia que no tuvo nunca el más degradado burgués.

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¡A su botín! ¡Abrazados a su botín! Porque no tenéis más que botín. No le llaméis ni incautación siquiera. El botín se hace derecho legítimo cuando está sellado por una victoria última y heroica. Se va de lo doméstico a lo histórico, y de lo histórico a lo épico. Este ha sido siempre el orden que ha llevado la conducta del español en la Historia, en el ágora y hasta en sus transacciones, que por eso se ha dicho siempre que el español no aprende nunca bien el oficio de mercader. Pero ahora, en esta revolución, el orden se ha invertido. Habéis empezado por lo épico, habéis pasado por lo histórico y ahora aquí, en la retaguardia de Valencia, frente a todas las derrotas, os habéis parado en la domesticidad. Y aquí estáis anclados, Sindicalistas, Comunistas, Anarquistas, Socialistas, Trotskistas, Republicanos de Izquierda... Aquí estáis anclados, custodiando la rapiña, para que no se la lleve vuestro hermano. La curva histórica del aristócrata, desde su origen popular y heroico hasta su última degeneración actual, cubre en España más de tres siglos. La del burgués, setenta años. Y la vuestra, tres semanas. ¿Dónde está el hombre? ¿Dónde está el español? Que no he de ir a buscarle al otro lado. El otro lado es la tierra maldita, la España maldita de Caín, aunque la haya bendecido el Papa. Si el español está en algún sitio, ha de ser aquí. Pero, ¿dónde, dónde?... Porque vosotros os habéis parado ya y no hacéis más que enarbolar todos los días nuevas banderas con las camisas rotas
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y con los trapos sucios de la cocina. Y si entrasen los fascistas en Valencia mañana, os encontrarían a todos haciendo guardia ante las cajas de caudales. Esto no es derrotismo, como decís vosotros. Yo sé que mi línea no se quiebra, que no la quiebran los hombres, y que tengo que llegar hasta Dios para darle cuenta de algo que puso en mis manos cuando nació la primera substancia española. Esto es lógica inexorable. Vencen y han vencido siempre en la Historia inmediata, el pueblo y el ejército que han tenido un punto de convergencia, aunque este punto sea tan endeble y tan absurdo como una medalla de aluminio bendecida por un cura sanguinario. Es la insignia de los fascistas. Esta medalla es la insignia de los fascistas. Una medalla ensangrentada de la Virgen. Muy poca cosa. Pero, ¿qué tenéis vosotros ahora que os una más? Pueblo español revolucionario, ¡estás solo! ¡Solo! Sin un hombre y sin un símbolo. Sin un emblema místico donde se condense el sacrificio y la disciplina. Sin un emblema solo donde se hagan bloque macizo y único todos tus esfuerzos y todos tus sueños de redención. Tus insignias, tus insignias plurales y enemigas a veces, se las compras en el mercado caprichosamente al primer chamarilero de la Plaza de Castelar, de la Puerta del Sol o de las Ramblas de Barcelona. Has agotado ya en mil combinaciones egoístas y heterodoxas todas las letras del alfabeto. Y has puesto de mil maneras diferentes, en la gorra y en la zamarra el rojo y el negro, la hoz, el martillo y la estrella. Pero aún no tienes una estrella SOLA, Después de haber escupido y apagado la de Belem. Españoles, españoles que vivís el momento más trágico de toda nuestra Historia, ¡estáis solos! ¡Solos!

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El mundo, todo el mundo es nuestro enemigo, y la mitad de nuestra sangre — la sangre podrida y bastarda de Caín — se ha vuelto contra nosotros también. ¡Hay que encender una estrella! ¡Una sola, sí! Hay que levantar una bandera. ¡Una sola, sí! Y hay que quemar las naves. De aquí no se va más que a la muerte o a la victoria. Todo me hace pensar que a la muerte. No porque nadie me defiende sino porque nadie me entiende. Nadie entiende en el mundo la palabra "justicia". Ni vosotros siquiera. Y mi misión era estamparla en la frente del hombre y clavarla después en la Tierra como el estandarte de la última victoria. Nadie me entiende. Y habrá que irse a otro planeta con esta mercancía inútil aquí, con esta mercancía ibérica y quijotesca. ¡Vamos a la muerte! Sin embargo, aún no hemos perdido aquí la última batalla, la que se gana siempre pensando que ya no hay más salida que la muerte. ¡Vamos a la muerte! Este es nuestro lema. Que se despierte Valencia y que se ponga la mortaja. ¡Gritad, gritad todos. Tú, el pregonero y el speaker, echad bandos, encended las esquinas con letras rojas que anuncien esta sola proclama: ¡Vamos a la muerte! Que lo oigan todos. Todos. Los que trafican con el silencio Y los que trafican con las insignias. Chamarileros de la Plaza de Castelar, chamarileros de la Puerta del Sol, chamarileros de las Ramblas de Barcelona destrozad, quemad vuestra mercancía. Ya no hay insignias domésticas,
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ya no hay insignias de latón. Ni para los gorros ni para las zamarras. Ya no hay cédulas de identificación. Ya no hay más cartas legalizadas ni por los Comités ni por los Sindicatos. ¡Que les quiten a todos los carnets! Ya no hay más que un problema. Ya no hay más que una estrella, Una sola, SOLA, y ROJA, sí, pero de sangre y en la frente, que todo español revolucionario ha de hacérsela hoy mismo, ahora mismo y con sus propias manos. Preparad los cuchillos, aguzad las navajas, calentad al rojo vivo los hierros. Id a las fraguas. Que os pongan en la frente el sello de la justicia. Madres, madres revolucionarias, estampad este grito indeleble de justicia en la frente de vuestros hijos. Allí donde habéis puesto siempre vuestros besos más limpios. (Esto no es una imagen retórica. Yo no soy el poeta de la retórica. Ya no hay retórica. La revolución ha quemado todas las retóricas.) Que nadie os engañe más. Que no haya pasaportes falsos ni de papel ni de cartón ni de hojadelata. Que no haya más disfraces ni para el tímido ni para el frívolo ni para el hipócrita ni para el clown ni para el comediante. Que no haya más disfraces ni para el espía que se sienta a vuestro lado en el café,
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ni para el emboscado que no sale de su madriguera. Que no se escondan más en un indumento proletario esos que aguardan a Franco con las últimas botellas de champán en la bodega. Todo aquel que no lleve mañana este emblema español revolucionario, este grito de ¡Justicia! sangrando en la frente, pertenece a la Quinta Columna. Ninguna salida ya a las posibles traiciones. Que no piense ya nadie en romper documentos comprometedores ni en quemar ficheros ni en tirar la gorra a la cuneta en las huidas premeditadas. Ya no hay huidas. En España ya no hay más que dos posiciones fijas e inconmovibles. Para hoy y para mañana. La de los que alzan la mano para decir cínicamente: "Yo soy un bastardo español" y la de los que la cierran con ira para pedir justicia bajo los cielos implacables. Pero ahora este juego de las manos ya no basta tampoco. Hace falta más. Hacen falta estrellas, sí, muchas estrellas, pero de sangre, porque la retaguardia tiene que dar la suya también. Una estrella de sangre roja, de sangre roja española. Que no haya ya quien diga: esa estrella es de sangre extranjera. Y que no sea obligatoria tampoco. Que mañana no pueda hablar nadie de imposiciones, que no pueda decir ninguno que se le puso la pistola en el pecho. Es un tatuaje revolucionario, sí. Yo soy revolucionario, España es revolucionaria, Don Quijote es revolucionario. Lo somos todos. Todos. Todos los que sienten este sabor de justicia que hay en nuestra sangre y que se nos hace hiel y ceniza cuando sopla el viento del norte. Es un tatuaje revolucionario, pero español. Y heroico también. Y voluntario además. Es un tatuaje que buscamos sólo para definir nuestra fe. No es más que una definición de fe.

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Hay dos vientos hoy que sacuden furiosos a los hombres de España, dos ráfagas fatales que empujan a los hombres de Valencia. El viento dramático de los grandes destinos, que arrastra a los héroes a la victoria o a la muerte, y la ráfaga de los pánicos incontrolables que se lleva la carne muerta y podrida de los naufragios a las playas de la cobardía y del silencio. Hay dos vientos, ¿no los oís? Hay dos vientos, españoles de Valencia. El uno va a la Historia. El otro va al silencio. El uno va a la épica. El otro a la vergüenza. Responsables: El gran responsable y los pequeños responsables: Abrid las puertas, derribad las vallas de los Pirineos. Dadle camino franco a la ráfaga amarilla de los que tiemblan. Una vez más veré el rebaño de los cobardes huir hacia el ludibrio. Una vez más veré en piara la cobardía. Os veré otra vez robándoles el asiento a los niños y a las madres. Os veré otra vez. Pero vosotros os estaréis viendo siempre. Un día moriréis fuera de vuestra Patria. En la cama tal vez. En una cama de sábanas blancas, con los pies desnudos (no con los zapatos puestos, como ahora se muere en España), con los pies desnudos y ungidos, acaso, con los óleos santos. Porque moriréis muy santamente, y de seguro con un crucifijo y con una oración de arrepentimiento en los labios. Estaréis ya casi con la muerte, que llega siempre. Y os acordaréis —¡claro que os acordaréis!— de esta vez que la huisteis y la burlasteis, usurpándole el asiento a un niño en un autobús de evacuación. Será vuestro último pensamiento. Y allá, al otro lado, cuando ya no seáis más que una conciencia suelta, en el tiempo y en el espacio, y caigáis precipitados al fin en los tormentos dantescos — porque yo creo en el infierno también — no os veréis más que así, siempre, siempre, siempre, robándole el asiento a un niño en un autobús de evacuación. El castigo del cobarde ya sin paz y sin salvación por toda la eternidad. No importa que no tengas un fusil, quédate aquí con tu fe. No oigas a los que dicen: la huida puede ser una política. No hay más política en la Historia que la sangre. A mí no me asusta la sangre que se vierta, a mí me alegra la sangre que se vierte. Hay una flor en el mundo que sólo puede crecer si se la riega con sangre. La sangre del hombre
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está hecha no sólo para mover su corazón sino para llenar los ríos de la Tierra, las venas de la Tierra, y mover el corazón del mundo. ¡Cobardes: hacia los Pirineos, al destierro! ¡Héroes: a los frentes, a la muerte! Responsables: el grande y los pequeños responsables: organizad el heroísmo, unificad el sacrificio. Un mando único. Sí. Pero para el último martirio. ¡Vamos a la muerte! Que lo oiga todo el mundo. Que lo oigan los espías. ¿Qué importa ya que lo oigan los espías? Que lo oigan ellos, los bastardos. ¿Qué importa ya que lo oigan los bastardos? ¿Qué importan ya todas esas voces de allá abajo, si empezamos a cabalgar sobre la épica? A estas alturas de la Historia ya no se oye nada. Se va hacia la muerte... y abajo queda el mundo de las raposas, y de los que pactan con las raposas. Abajo quedas tú, Inglaterra, vieja raposa avarienta, que tienes parada la Historia de Occidente hace más de tres siglos y encadenado a Don Quijote. Cuando acabe tu vida y vengas ante la Historia grande donde te aguardo yo, ¿qué vas a decir? ¿Qué astucia nueva vas a inventar entonces para engañar a Dios? ¡Raposa! ¡Hija de raposos! Italia es más noble que tú. Y Alemania también. En sus rapiñas y en sus crímenes hay un turbio hálito nietzscheano de heroísmo en el que no pueden respirar los mercaderes, un gesto impetuoso y confuso de jugárselo todo a la última carta, que no pueden comprender los hombres pragmáticos.

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Si abriesen sus puertas a los vientos del mundo, si las abriesen de par en par, y pasasen por ellas la Justicia y la Democracia Heroica del hombre, yo pactaría con las dos para echar sobre tu cara de vieja raposa sin dignidad y sin amor toda la saliva y todo el excremento del mundo. ¡Vieja raposa avarienta: has escondido, soterrado en tu corral, la llave milagrosa que abre la puerta diamantina de la Historia... No sabes nada. No entiendes nada y te metes en todas las casas a cerrar ventanas y a cegar la luz de las estrellas! Y los hombres te ven y te dejan. Te dejan porque creen que ya se le han acabado los rayos a Júpiter. Pero las estrellas no duermen. No sabes nada. Has amontonado tu rapiña detrás de la puerta, y tus hijos, ahora, no pueden abrirla para que entren los primeros rayos de la aurora nueva del mundo. Vieja raposa avarienta, eres un gran mercader. Sabes llevar muy bien las cuentas de la cocina y piensas que yo no sé contar. Sí sé contar. He contado mis muertos. Los he contado todos, los he contado uno por uno. Los he contado en Madrid, los he contado en Oviedo, los he contado en Málaga, los he contado en Guernica, los he contado en Bilbao... Los he contado en todas las trincheras, en los hospitales, en los depósitos de los cementerios, en las cunetas de las carreteras, en los escombros de las casas bombardeadas. Contando muertos este otoño por el Paseo de El Prado, creí una noche que caminaba sobre barro, y eran sesos humanos que tuve por mucho tiempo pegados a la suela de mis zapatos. El 18 de noviembre, sólo en un sótano de cadáveres, conté trescientos niños muertos...
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Los he contado en los carros de las ambulancias, en los hoteles, en los tranvías, en el Metro..., en las mañanas lívidas, en las noches negras sin alumbrado y sin estrellas... y en tu conciencia todos... Y todos te los he cargado a tu cuenta. ¡Ya ves si sé contar! Eres la vieja portera del mundo de Occidente, tienes desde hace mucho tiempo las llaves de todos los postigos de Europa y puedes dejar entrar y salir a quien se te antoje. Y ahora, por cobardía, por cobardía nada más, porque quieres guardar tu despensa hasta el último día de la Historia, has dejado meterse en mi solar a los raposos y a los lobos confabulados del mundo para que se sacien en mi sangre y no pidan enseguida la tuya. Pero ya la pedirán, ya la pedirán las estrellas... Y aquí otra vez, aquí en estas alturas solitarias. Aquí, donde se oye sin descanso la voz milenaria de los vientos, del agua y de la arcilla que nos ha ido formando a todos los hombres. Aquí, donde no llega el desgallitado vocerío de la propaganda mercenaria. Aquí, donde no tiene resuello ni vida el asma de los diplomáticos. Aquí, donde los comediantes de la Sociedad de Naciones no tienen papel. Aquí, aquí ante la Historia, ante la Historia grande (la otra, la que vuestro orgullo de gusanos enseña a los niños de las escuelas, no es más que un registro de mentiras y un índice de crímenes y vanidades). Aquí, aquí bajo la luz de las estrellas, sobre la tierra eterna y prístina del mundo y en la presencia misma de Dios.

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Aquí, aquí, aquí quiero decir ahora mi última palabra: Españoles, españoles revolucionarios: ¡El hombre se ha muerto! Callad, callad. Romped los altavoces y las antenas, arrancad de cuajo todos los carteles que anuncian vuestro drama en las esquinas del mundo. ¿Denuncias? ¿Ante quién? Romped el Libro Blanco, no volváis más vuestra boca con llamadas y lamentos hacia la tierra vacía. ¡El hombre se ha muerto! Y sólo las estrellas pueden formar ya el coro de nuestro trágico destino. No gritéis ya más vuestro martirio. El martirio no se pregona, se soporta y se echa en los hombros como un legado y como un orgullo. La tragedia es mía, mía, que no me la robe nadie. Fuera, Fuera todos. Todos. Yo aquí sola. Sola bajo las estrellas y los Dioses. ¿Quiénes sois vosotros? ¿Cuál es vuestro nombre? ¿De qué vientre venís? Fuera... Fuera... ¡Raposos! Aquí, yo sola. Sola, con la Justicia ahorcada. Sola, con el cadáver de la Justicia entre mis manos. Aquí yo sola, sola con la conciencia humana, quieta, parada, asesinada para siempre en esta hora de la Historia
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y en esta tierra de España, por todos los raposos del mundo. Por todos, por todos. ¡Raposos! ¡Raposos! ¡Raposos! El mundo no es más que una madriguera de raposos y la Justicia una flor que ya no prende en ninguna latitud. Españoles, españoles revolucionarios. ¡Vamos a la muerte! Que lo oigan los espías. ¿Qué importa ya que lo oigan los espías? Que lo oigan ellos, los bastardos. ¿Qué importa ya que lo oigan los bastardos? A estas alturas de la Historia ya no se oye nada. Se va hacia la muerte y abajo queda el mundo irrespirable de los raposos y de los que pactan con los raposos. ¡Vamos a la muerte! ¡Que se despierte Valencia y que se ponga la mortaja!... Escuchad: Hay que salvar al rico. Hay que salvarle de la dictadura de su riqueza, porque debajo de sus riquezas hay un hombre que tiene que entrar en el reino de los cielos, en el reino de los héroes. Pero también hay que salvar al pobre. Porque debajo de la tiranía de su pobreza hay otro hombre que ha nacido para héroe también. Hay que salvar al rico y al pobre. Hay que matar al rico y al pobre para que nazca el HOMBRE, el hombre heroico. EPÍLOGO Escuchad todavía... Refrescad antes mis labios y mi frente... tengo sed... Y quiero hablar con palabras de amor y de esperanza. Oíd ahora:
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la Justicia vale más que un imperio, aunque este imperio abarque toda la curva del Sol. Y cuando la Justicia está herida de muerte y nos llama en agonía desesperada, no podemos decir: "yo aun no estoy preparado". Esto está escrito en mi Biblia, en mi Historia, en mi Historia infantil y grotesca, y mientras los hombres no lo aprendan el mundo no se salva. Yo soy el grito primero, cárdeno y bermejo, de las grandes auroras de Occidente. Ayer, sobre mi sangre mañanera, el mundo burgués edificó en América todas sus factorías y mercados, sobre mis muertos de hoy, el mundo de mañana levantará la Primera Casa del Hombre. Y yo volveré, volveré porque aún hay lanzas y hiel sobre la Tierra. Volveré, volveré con mi pecho y con la Aurora otra vez.

León Felipe (1884-1968)
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Se comenta que este grito desgarrador (poema o alocución poética), lo escribió días después de la toma de Málaga por los fascistas, de cualquier forma es digno de ser estudiado con atención porque además de su contenido premonitorio, es un grito llamando a la unidad de todas las insignias y la denuncia tres hechos fundamentales, primero, la diferencia entre el “pueblo revolucionario” y sus dirigentes burócratas, segundo, la acusación que hace contra Inglaterra como autora de la tragedia, llamándola “raposa” — zorra — y tercero, la necesidad de fundir en un “hombre heroico” a las dos clases en lucha permanente, en palabras de hoy y en un lenguaje menos poético podíamos traducirlo como; — acabar con las clases y crear el “hombre nuevo”—, en palabras del Che, al que por cierto, conoció en México y se hicieron grandes amigos. Solo un reproche, critica a los que exilian pero él también se fue. Lo entiendo, de contradicciones está hecho el hombre.

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HOLOCAUSTO ESPAÑOL

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HOLOCAUSTO ESPAÑOL

Agradecimientos:
A todos los escritores/as, historiadores/as, investigadores/as, periodistas, profesores/as de historia, aficionados/as y narradores/as orales, testimonialistas, memorialistas y testigos que sin su información no hubiese sido posible este dossier, a todos/as muchísimas gracias. Coma decía Bertolt Brecht: “El que ignora es un idiota, quien sabe y no lo difunde es un criminal” Aguirre González, Jesús Vicente Allen, Jay Altaffaylla Kultur Taldea Amoedo López, Gonzalo Arizaleta Barbería, Mikel Armengou i Martín, Montserrat ARMH ARMHM Bueno Uribes, Carmen Casanova Ruiz, Julián Castán Lanaspa, Orosia Castro Berrojo, Luis Cenarro Lagunas, Ángela Chaves Palacio, Julián Cifuentes Chueca, Julita de Estella. Gumersindo (fraile) de Guzmán Espinosa, Eduardo de Jerez, Paco de Juana López, Jesús (coord.) Espinosa Maestre, Francisco FEFOMH Fontana i Lázaro, Josep Fouce Fernández, José Guillermo Goldaracena Rodríguez, Teófilo González, Juanlu González Castro, Sara Gutiérrez-Álvarez, Pepe Hernández García, Antonio Huertas, Remigio Juliá Díaz, Santos (coord.) Junquera Añón, Natalia León Álvarez, Francisco Javier López Felipe, José Francisco Martínez Ramírez, Beatriz Moga Romero, Vicente Núñez Díaz-Balart, Marta Paiser Medina, Maximiliano Prada Rodríguez, Julio (coord.) Rivas Barrós, Manuel Rojo Ramírez, José Andrés Sánchez Montoya, Francisco SBHAC Torres Mula, Rafael Torres Villanueva, Eugenio Velasco de Montoya, Rocío Vila Izquierdo, Justo Viñas Martín, Ángel Zorroza, Mª Josefa

Pido perdón si me olvido de algún nombre

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GENOCIDIO

RECOPILADO POR: V. ANTONIO LÓPEZ (2008-2013) Miembro de:

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Holocausto Español

EN LA CONTRAPORTADA CARTEL: “¡ESTO ES EL FASCISMO!”

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Genocidio

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