UKU PACHA. Revista de Investigaciones Históricas. Año 5, Nro.

10, Diciembre 2006

ARTÍCULOS

UNAS CARTAS DESDE EL REDUCTO DE PEDRO MANUEL RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ
Antonio Coello Rodríguez
INTRODUCCIÓN Las cartas que a continuación presentamos, muestran el aspecto intimo tanto del autor Pedro Manuel Rodríguez Rodríguez así como de los cientos de valientes peruanos que ofrendaron su vida en la heroica resistencia de Lima, en las Batallas de San Juan y Miraflores, utilizamos el concepto intimo, porque las cartas, tal como vera el amigo lector nos muestran los temores, angustias, sentimientos y las dudas sobre el porvenir que les espera a los valerosos soldados, todos estos cuadros psíquicos fueron descritos de manera muy simple pero intima, por una persona que al igual que sus demás compañeros afrontaba las mismas dudas y temores, ante al hecho de tener que entrar en un combate desigual frente al invasor Chileno, a sabiendas que los extranjeros se hallaban mejor armadas y que contaban con todo el apoyo logístico y con mejor armamento, mientras que los soldados peruanos ni siquiera llegaban a formar un ejercito regular. Esta documentación estuvo celosamente guardadas por la nieta de P.M. Rodríguez Rodríguez, Señora Blanca de Lusares y gracias a ella han estado muy bien guardados, nosotros con el permiso de la Señora Lusares realizamos algunas publicaciones sobre la documentación personal de P.M. Rodríguez, 1 en donde se menciona la destacada labor que ejecuto el autor de las cartas. En la presente trascripción que hemos realizado, se ha respetado la puntuación original de las cartas, no habiendo quitado ni incluido ningún signo de puntuación, así mismo la trascripción ha sido integra en su totalidad sin aumentar ni excluir ninguna palabra o frase, razón por la cual tal como vera el lector hay algunas frases que no conjugan entre si, tanto los verbos con los artículos, así como los plurales y singulares o viceversa, creemos que esto se debió a que el autor escribía sus cartas al anochecer y luego de una ardua jornada militar, que a veces lo hacia estar mal alimentado y sin el descanso adecuado, lo cual lo dejaba muy desgastado anímicamente, tal como el mismo nos lo menciona, incluso habiendo días que se almorzaba muy mal. Debemos mencionar que en lo concerniente a la trascripción, existen algunas partes ilegibles de las cartas, las cuales nos presentan serias dudas al momento de haber sido transcritas, estas las indicamos con letra cursiva y cerradas por corchetes [CURSIVA]; en los casos que no ha sido posible ejecutar la trascripción, debido a estar borrada u otro factores indicamos la palabra ilegible entre corchetes [ILEGIBLE], por ultimo algunas cartas presentan rotura y pequeños agujeros debido al paso del tiempo, estos vacíos de trascripción los indicamos con la palabra roto indicada entre corchetes [ROTO]. A continuación presentamos el artículo, el cual lo hemos dividido luego de la introducción, con una primera parte biográfica, en donde mencionamos algunos datos de la vida así, como la breve producción bibliografica de Pedro Manuel Rodríguez Rodríguez; luego exponemos las cartas que han sido clasificadas de acuerdo al destinatario. Es así que las cartas que forman el primer grupo constan de 5 misivas escritas los días 27 de diciembre de 1880; 1, 6, 9 y 10 de enero de 1881 y fueron dirigidas para la Señora Isabel Lorente, esposa de Pedro Manuel Rodríguez, como podrá leerse las cartas son familiares y muy sentimentales dejando ver constantemente el temor ante una posible muerte y el hecho de dejar a su familia desprotegida. El 2 tipo de carta, consta tan solo de una misiva con fecha 13 de enero de 1881, y esta dirigida hacia Sebastián Lorente, padre político de Pedro Manuel Rodríguez, en ella le comenta lo desastroso que ha sido el combate y la incertidumbre por el mañana incierto y tal como el mismo lo escribe “quien sabe cual será la suerte. Ud. es padre de mis hijos. Nada tengo que agregarle” (El subrayado es nuestro) Por ultimo el 3 grupo de cartas, fueron escritas ha manera de diario, ellas no tienen destinatario alguno, allí el autor nos comenta lo penoso y difícil que fue la vida en los reductos, así como las carencias que

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tenían que afrontar los valientes soldados peruanos; el diario aparte de describir el momento crucial de los combates, también nos muestra a diversos personajes con sus características físicas, así como sus actividades cotidianas, para finalizar debemos indicar que la subjetividad de P. M. Rodríguez al momento de escribir, la manifiesta constantemente, tal como en caso que opina contra Pierola, ya que P. M. Rodríguez fue un fiel seguidor de Cáceres, razón por la cual los adjetivos contra Pierola y contra el mando mayor es constantemente indicada así como la incapacidad de los mismos. DATOS SOBRE EL AUTOR. PEDRO MANUEL RODRÍGUEZ RODRIGUEZ Pedro Manuel Rodríguez Rodríguez quizás cuando uno escucha su nombre no sepa de quien se trata pero esto cambia profundamente cuando uno escucha el conocido Diario de La Campana de La Breña, 2 escrito por el desde que comenzó la heroica resistencia peruana en los andes centrales contra el invasor Chileno. Sin embargo P. M. Rodríguez inicio su participación en la guerra contra Chile desde que el ejercito invasor nos declaro la guerra, damos como ejemplo una carta firmada por el propio P. M. Rodríguez, en la cual cede sus “dietas y demás emolumentos que le corresponden como representante en el ultimo Congreso extraordinario para los gastos de guerra, que se ha servido usted hacer, el 25 de abril de 1879.” Así mismo en una publicación que hiciéramos anos atrás en el Diario El Peruano3 presentamos una carta firmada por el propio General Andrés Avelino Cáceres en la cual da cuenta sobre los servicios que “presto a la Nación importantísimos servicios durante la guerra nacional y la campana que mantuvo el Ejercito del Centro, que tuvo la honra de organizar y comandar”. La labor de P.M. Rodríguez en Lima no estuvo sola, a el lo acompañaron otros destacados personajes como Monseñor Pedro José Tordoya conocido bajo el seudónimo de Sócrates, Carlos Elías de Montero y Antonia Moreno de Cáceres, esposa del propio General Cáceres4, debemos mencionar también al Doctor Daniel de los Heros, el bachiller Eduardo Lecca y Elías Mújica, quienes se ocupaban de comprar rifles, municiones y vestuario que mandaban al General Cáceres que se encontraba en las serranías de Lima.5 La labor de P. M. Rodríguez fue conocida ya tiempo atrás, tal como nos lo explican Raúl Porras Barrenechea6 como Rubén Vargas Ugarte7 mencionan a P.M. Rodríguez como secretario de Cáceres durante la campana de la Breña, siendo el encargado de mantener al día y en orden la agenda del brujo de los andes. Nacido el 24 diciembre de 1846 en el caserío de Lucma, hoy convertido en distrito perteneciente a la provincia de Otuzco, departamento de La Libertad, sus primeros estudios los realizo en la Ciudad de Trujillo en el Colegio San Juan, hacia 1863 viene a Lima donde ingreso al Convictorio de San Carlos, donde culmino su estudios secundarios, posteriormente ingreso a la Universidad Mayor de San Marcos matriculándose en la Facultad de Letras, donde le enseñarían entre otros Los Doctores Pedro Gálvez y Sebastián Lorente, quien años mas tarde seria su padre político, ya que P. M. Rodríguez se casaría con la hija de este, Isabel Lorente Benel, teniendo luego una numerosa familia, representada por 8 hijos, Rosa Teresa, Isabel, Maria Elvira, Pedro Manuel, Teresa, Maria Esther, Sebastián y Maria Blanca. En 1867 obtuvo el grado de bachiller en Letras con la tesis “Exceptisismo” luego optaría los grados de Licenciado y Doctor, para lo cual presento “Ventajas sociales de la aplicación en los principios económicos”. En Derecho se graduó como bachiller en 1869, alcanzando luego la licenciatura y doctorado con las tesis “Injusticia de la pena capital” y Sociedades Anónimas”, respectivamente esta tesis apareció publicada íntegramente en los diarios de la época. Hacia 1868 obtuvo en concurso la Cátedra de Filosofía Elemental, de la Facultad de Letras, a continuación fue nombrado para desempeñar la ayudantía de Filosofía Fundamental, otras cátedras que dirigió fueron las de Historia de la Filosofía, Religión, Gramática General e Historia Critica del Perú, para 1871 ingreso como profesor al Colegio Nuestra Señora de Guadalupe. Posteriormente desde 1874 hasta 1893 fue diputado por la Provincia de Otuzco, así como senador por el departamento de La Libertad al año siguiente. Fue uno de los organizadores y fundadores de la antigua Escuela de Ingenieros, 8 donde dicto varios cursos hasta el fin de su vida. Entre otras funciones que tuvo podemos mencionar que fue miembro del Concejo Provincial de Lima, del Consejo Superior de Instrucción, del Consejo Universitario y de las comisiones consultivas de Hacienda e Instrucción, actuó en la formulación del Reglamento General de Instrucción de 1876, formulo el Primer

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Reglamento Interior de las Escuelas, posteriormente fundo en compañía ya de su suegro, Sebastián Lorente el Convictorio Peruano. Entre su producción bibliografica podemos mencionar entre otros Memorias sobre las causas que prepararon la Independencia del Perú Imprenta del Estado, Lima1877; Nociones Generales de la Historia del Perú para las escuelas y colegios de la Republica, Lima, Librería Francesa Científica y Casa Editora Galland 1900; Religión Demostrada entre otros, aparte de variados artículos sobre economía, política y actualidad nacional que aparecieron en diversos diarios nacionales.9 Una vez ya finalizada la Guerra del Pacifico y ya curadas las heridas ocasionadas por el invasor, P. M. Rodríguez continuo tanto con su labor pedagógica como con su actividad política, posteriormente tomo parte activa en el Gobierno del General Cáceres, desempeñándose siempre como secretario personal y consejero de su fiel amigo Andrés Avelino Cáceres, sus últimos años los dedico a seguir activo en la enseñanza de las futuras generaciones, ya que el país atravesaba una aguda crisis social y política, muriendo finalmente el 5 de diciembre de 1907 en la ciudad de Lima. A continuación presentamos las cartas transcritas íntegramente, tal como mencionáramos en un principio estas han sido ordenadas en tres grupos, a saber:
Desde el Reducto N2 Carta de Pedro Manuel Rodríguez a Sebastián Lorente Reducto Nº 2, enero 13 de 1881 Señor Doctor Don Sebastián Lorente Venerado Papa Nuestra ala derecha ha sido destrozada. Los enemigos ocupan Chorrillos. Nuestro ejército se reorganiza cerca de los reductos. Quizá esta tarde o en la madrugada atacaran la línea de los reductos. Quien sabe cual será la suerte. Ud. es padre de mis hijos. Nada tengo que agregarle. Su hijo que le ama. Consuele a mi Isabel, Dios querrá que nos volvamos a ver pronto Pedro Manuel Rodríguez. Cartas de Pedro Manuel Rodríguez a su esposa Señora Isabel Lorente Benel Miraflores 2 Reducto, 27 de diciembre de 1880 Amada Ysabelita Esta mañana te escribí una carta de Miraflores quizá no te la entreguen hoy pues no creo la hayan puesto en el correo. Estoy bueno, necesito un paño de cara, si puedes mandarlo hasta aun cuando sea para dos días según la opinión general, pues creen que mañana o pasado se dará la acción aun cuando mi opinión es contraria. Reyna el mayor entusiasmo en toda la reserva, si me hubiese quedado estaría con un gran remordimiento y no estaría tranquilo en toda mi vida. En fin confió en la Providencia que en esta vez nos favorecerá. Nosotros ocupamos la 2da línea de batalla. Mil cariños a mis hijitos y tu recibe el corazón de tu esposo. Pedro Reducto Nº 2, enero 1 de 1881 Querida Ysabelita He amanecido bien, ojala que este año sea feliz para ti y mis hijitos a quienes darás muchas frutas a nombre de su Papa que a cada momento los recuerda. Mi Rosita mi Ysabelita mi Elvirita mi Pedrito y mi Maria Teresa que no dejen de mentar el nombre de su Papa y tu ruega por tu esposo Pedro Mándame unos ponchos y un par de medias. Reducto Nº 2, enero 6 del 881 Amada Ysabelita Recibí tu carta veo con placer que tu y mis hijos se hallan sin novedad y con deseos de verme, yo también tengo este deseo, Dios querra que pronto se cumpla nuestras aspiraciones.

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A las 9 una fuerte avanzada enemiga vino por el lado de San Juan a hacer un movimiento después de unos 15 minutos de tiroteo y de algunos cañonazos se retiro la avanzada. Estos preludios anuncian que pronto se resolverá la cuestión, es probable que nosotros no tomemos parte en el combate, pues el ejercito activo esta muy entusiasta y ha ofrecido dar cuenta del enemigo; aun cuando llegara el caso de combatir será parapetados en los reductos. Te mando algunas cosas que no me son útiles, me han dado porta capotes, guarda las correas [ILEGIBLE] Si pasado mañana por la tarde no se ha resuelto la cuestión, me mandaras una camisa, un calzoncillo y un par de medias y dos pañuelos. Un abrazo a Papa y a la Tía Petita, un besito a mis hijos y tu recibe el corazón de tu Pedro Ayer vi a Sebastián en el Barranco Reducto Nº 2, enero 9 del 881 Amada Ysabelita Recibí tu carta y la de mi Rosita, no puedo expresarte el gusto que me ha producido la lectura de una y otra, veo que mi Rosita adelanta, dale un abrazo y un beso. A las 8 A.m. se oyeron disparos de rifle y de cañones por el lado izquierdo de nuestra línea. Los chilenos avanzando por la quebrada de la rinconada han principiado un ataque que es un gran reconocimiento. Nuestro ejercito de línea se esta moviendo al lado izquierdo; quizá nosotros tengamos que movernos para ocupar otro reducto. Parece que esto se aproxima a un desenlace definitivo, ojala si es que si Dios quiere pronto te volveré a ver tú Pedro Muchos besitos a mi Isabelita, Elvirita, Pedrito y Maria Teresa. Si acaso se aparece la cocinera, no le des nada, pues ya no nos hace el rancho. Reducto Nº 2, enero 10 del 881 Amada Ysabelita Te mando la ropa sucia, hay tanta tierra que al 2 día esta como necesitando mudarse. Hasta este momento 10 ½ A.m. nada se oye sobre movilización de este cuerpo; lo natural es que al quedar guardando el reducto pero como no hay [concierto ni previsión] en los que mandan, no seria extraño que nos llevaran a otro puesto, seriamos útil. Tres días antes de nuestra salida de Lima Riva Agüero me dijo que era muy probable que los Chilenos nos flanqueasen por la quebrada que da a la Hacienda de Melgarejo propiedad el mismo Riva Agüero y que había avisado a los hombres del poder, pero estos sabios no atendieron a esta prudente consideración, y si los Chilenos fueran otros habrían atacado con todas sus fuerzas arrollando las pocas que teníamos y ya estarían en Lima. Ahora ha vuelto a principiar el ataque parece que esta reforzado ese puesto. En fin Dios nos protegerá, en el y en el valor de los ejércitos confió, y no en nuestros mandones de cocina. Que mi Pedrito me escriba unos garabatos. Un abrazo a Papa y a la Tía Petita, un beso a cada uno de mis hijos y tu como siempre recibe el corazón de tu Pedro Si hay alguno, mándame el [ILEGIBLE] de baño El Diario, desde el Reducto Numero 2 de Miraflores Sábado 25 de diciembre de 1880 A las 10 A.m. se nos llevo del batallón Nº 20 al Nº 4 mandado por Riveyro, a las 11 se nos previno que estuviéramos listos, para marchar, a las 2.00 P.m. desfilamos del cuartel a la calle, a las 4 fuimos a la plaza de armas y a las 6 P. m. marchamos al tren, a las 7 salimos de Lima y a las 7 ¾ llegamos a Miraflores. Una parte del batallón se encuartelo en un rancho en construcción de parras y la 5 Compañía a la cual pertenezco a un cuarto de otro rancho. Yo preferí dormir a fuera al campo. No se nos dio ni una gota de agua por parte de las autoridades, algunas provisiones que llevamos como carne y queso fue el único alimento que tome; fui al hotel y no tenia nada. Tome un vaso de cerveza, no me fue posible dormir. Domingo 26 de diciembre de 1880 A las 7 A.m. nos alistamos para marchar a los reductos. En el camino tome un vaso de leche cruda. Nosotros acampamos en el 2 reducto, hicimos un ranchito. Nada se nos dio por alimento durante la mañana; a las 2 P.m. se nos dijo que fuéramos a Miraflores a recibir rancho. Este pueblo esta del 2 Reducto a una distancia de área de 2 Millas. El mal estado en que me encontraba y por el desgano no fui a recibir el rancho, que fue muy malo según me lo avisaron los amigos. A las 3 P.m. se nos dijo, que debíamos variar de campamento, que ívamos (sic) a ocupar el 1 Reducto, a las 4 P.m. marchamos al nuevo campamento. La noche la pase mal, dormí poco y vestido de campana estando listos pues se nos dijo, que por la mañana podríamos quizá entrar en combate. La noche pasó sin alarma y amaneció el:

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Lunes 27 de diciembre de 1880 En este día nada de notable fui con el amigo [Gadon] al pueblo de Miraflores a almorzar, la noche la pasamos como las anteriores. Uno de los compañeros el Dr. Cosme Quintanilla nos repara de diversión. Martes 28 de diciembre de 1880 Amaneció el 28 nada de notable en la mañana, tome por primera vez el rancho, el caldo estaba muy bueno. Recibí una carta de mi Ysabel dándome cuenta de la salud de mis hijitos a la 1 de la tarde, se nos dijo, que nos armemos pues el combate había principiado. Al momento todos con un grande entusiasmo, sacaron de sus ranchos improvisados sus rifles y municiones se pasó la lista y se esperaba con impaciencia, la hora de romper los fuegos contra el enemigo. Después de una hora, se nos mando descansar formando pabellones. La orden produjo un grande entusiasmo y todos se han alistado con el sentimiento que produce sus corazones nobles el cumplimiento del deber. La orden de descanso fue una contrariedad. A las 5.00 P.m. mi compañía entro en guardia, me toco la guardia del centro, el reten me toco de 8 a 10.00 P.m., la guardia de 4 a 6. A.m. dormí sobre las piedras, amanecí bien sin que en la noche haya habido novedad. Miércoles 29 de diciembre de 1880 Nada de notable en este día en el campamento reyna siempre el entusiasmo, el único fastidio que se siente es que demore el combate Jueves 30 de diciembre de 1880 Amaneció este día sin la menor novedad, después de pasar la lista fuimos todos a votar las tapias que están al frente del reducto; al regreso, cuando acababa de recibir el rancho se me llamo, anunciándome la venida del Dr. Lorente y de mi esposa. La venida de mi padre el Dr. Lorente y la de mi amada esposa me impresiono muchísimo. Al salir de Lima había resuelto no volver a verlos, así como a mis queridos hijos, sino después de la campana; pues no quería experimentar las emociones que se sufren cuando se sale del seno de una familia tan buena, como la que Dios me ha dado al campo donde se espera una próxima batalla, y donde no se sabe la suerte que le quepa a uno. Solo el amor a la patria, solo el deseo de vengar la honra nacional ultrajada por la nación mas infame de la América, puede hacer callar el amor a la esposa y el amor a los hijos, y obligar a uno a salir a combatir. La vista pues de mi padre y la de mi esposa, renovaron las emociones que esperimente al salir de Lima pero me causaron también un gran placer y animaron mis sentimientos y mitigaron el pesar que tenia por no verlos, mucho más cuando tan incierta es la vuelta, si toca la felicidad de que combatamos con nuestros enemigos. A las 3 ½ P.m. nos dirigimos al tren y a las 4 ½ se dirigieron a Lima y yo me regrese al campamento pensando en mi mujer y en mis hijos, y en el porvenir de la patria. Por la noche ninguna novedad. A las 4 A.m. mi tío B. Benel me anuncio que arreglase mis cositas, pues era probable que marcháramos a Lima, porque fuerzas enemigas, se habían desprendido para el interior y salir a [Cocachacra] me aliste. Viernes 31 de diciembre de 1880 No hubo revolución alguna respecto a la marcha, después de lista fuimos a continuar el trabajo de destruir las tapias, a las 9 ½ regresamos. No se nos dio rancho por falta de carne, almorcé como se pudo en unión de D. A. Quiroga y de J. Medina; fue después a Miraflores me di un baño en el mar. A las 5.00 P.m. nos dieron el rancho y se paso lista Sábado 1 de enero de 1881 A las 7.00 A.m. vino Pierola acompañado de Aurelio G y García10 y de Orbegoso y de otro ayudante a visitar el campamento, su vista fue indiferente para todos, la guardia que la montaba la 3 Compañía, un grupo de 8 formados lo vivo con mucho desgano. Después fuimos al trabajo del reducto, todos con entusiasmo se consagraron a la labor. A las 9 ½ A.m. se suspendió el trabajo por el calor. En la tarde nada de notable. A las 5 entre de guardia me toco la del centro del reducto como en la vez anterior de 2 a 3 A.m., y de 3 ½ a 4 ½ me toco hacer centinela; dormí envuelto en mi frazada sobre las piedras. Domingo 2 de enero de 1881 En este día como se ha dicho estuve de guardia. El general Zegarra, creyendo sin duda hacer una acción heroica tomo en el camino una negra que era un verdadero fenómeno, que venia de Pachacamac de donde los chilenos la habían votado. La negra era flaca, no era verdaderamente negra, era atravesada con blanca, estaba flaca, rotosa y tenía una cabeza inmensa por la lana apelusonada, pues nunca el pique habría parado, por una cabeza excepcional, que estaría llena de piojos. La negra esta ninguna razón daba de los Chilenos acerca de su número y posición; el comandante la mando al estado mayor general del ejercito de reserva. A las 5 P.m. fuimos reservados de la guardia.

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Lunes 3 de enero de 1881 En este día me toco el turno en la cocina con el amigo Jerman Leyva y otros dos, tuvimos que buscar leña, y emprender un verdadero trabajo. A las 2 P.m. fui con Quiroga y Medina a bañarme, regresamos a las 4 ½ P.m. Deseaba ir a Lima a ver a mi ejemplar esposa y a mis tiernos hijos; pero por no sufrir con la vista de ellos y tener que regresar al campamento, me los tengo en mi [resolución]. Martes 4 de enero de 1881 Después de pasar la lista a la hora de costumbre, fuimos al trabajo del reducto. Todos con igual entusiasmo se consagraron a la obra de defensa, unos con lampas, otros con picos, algunos con combas, los que no tenían ninguna herramienta esperaban que los compañeros se fatiguen para sustituirlos en el acto. Como en todo cuerpo no faltan personas poco honorables, estas se distinguían por su indolencia; mientras los hombres distinguidos trabajaban con celo disputándose las herramientas, aquellos o estaban sentados mirando o en sus ranchos tirados en la lona o en los puestos de venta bebiendo. Nunca el estimulo del bien encontró eco en espíritus incultos y extraviados por los vicios. Desgraciadamente en la Compañía 5 a la que pertenezco existen algunos de estos badulaques, contándose entre ellos algunos cabos y un sargento que no se como les hayan dado unas clases; solo se explica porque también el capitán es poco apropiado para nuestra compañía; existe además un subteniente muchacho sin educación. A las 9 ½ termino el trabajo, me retire a mi rancho, para acordar con Quiroga, Pino y Medina algo sobre el almuerzo, resolvimos hacer un poco de arroz graneado, y puse mano a la obra, agrado bastante a los amigos participe a otros. El rancho estuvo mal, y el almuerzo se limito a tomar un poco de caldo, a carne fría y al arroz. Estando en la cocina me llamaron avisándome que de mi casa habían mandado a verme; me encontré con mi chino Mariano. Mi Ysabel me había mandado algunos víveres; su carta y las de mis hijitos Rosa e Ysabel me han impresionado mucho. Cada día comprendo mas los beneficios de la Divina Providencia, que nunca me ha desamparado, y me ha hecho feliz dándome una mujer ejemplar, y unas hijas dotadas de tiernos y nobles sentimientos ojala que sigan las huellas de su respetable madre y los sabios consejos de su Papa abuelito; que mi Pedrito tenga la inteligencia de su abuelo y el corazón de su madre, así mi felicidad será completa, no dudo que Dios me concederá esta nueva gracia. El recuerdo de mis hijos ha ocupado mi espíritu todo el resto del día. A las 5 P.m. recibimos la noticia de los sucesos de Ancón de un modo muy variado, se decía que los batallones de reserva acantonados en [ILEGIBLE] habían tomado parte en rechazar a los chilenos, que pretendieron desembarcar en aquel puerto, y que había habido algunos muertos y heridos. Miércoles 5 de enero de 1881 Pasada la lista fuimos nuevamente al trabajo, siempre con entusiasmo. A las 2 P.m. vino Pierola y visito el campamento. Jueves 6 de enero de 1881 Se pasó la lista, se volvió al trabajo. A las 9 A.m. El Coronel [Erausqui] paso por nuestro campamento a caballo y nos comunico que el enemigo estaba a la vista frente a San Juan, dos minutos después se oyeron cañonazos en la dirección de San Juan. Se mando tocar genérala y un cuarto de hora basto para que todos estuviesen listos con mantas a la cintura y listos para el combate. Reina el mayor entusiasmo en todos. Llega el Comandante General del Ejercito lee un parte manifestando la presencia del enemigo. Nos manda estar listos (ROTO) Lira el cañonero le dice que el enemigo se ha retirado fuera del alcancé de nuestros cañones, nos ordena ir a descansar formando pabellones. A las 4 ½ de deshacen los pabellones. A las 5 ½ entre de guardia que con el reconocimiento de la mañana iba bastante importante: a las 6 ½ P.m. y a las 3 ½ hasta las 4 ½ me toco hacer de centinela. Viernes 7 de enero de 1881 Este día fue de guardia se nos mando variar de rancho, para dejar expedito el centro del reducto. A las 4 P.m. formamos para hacer ejercicios de fuego desde los parapetos; pero como había gente en la campiña pasamos al reducto Nº 1 y allí por compañías se hizo el ejercicio. La Compañía 1 y 5 se distinguieron con las descargas cerradas. Regresamos a las 6 ½ y a las 7 ½ fuimos a tomar el rancho que estaba muy malo. El abuso en los víveres es grande. Como en la noche anterior por la guardia no dormí, en la noche de este día dormí perfectamente bien. Sábado 8 de enero de 1881 Pasada la lista fuimos al trabajo del reducto hasta las 9 ½ A.m. durante el resto del día nada notable. Se nos llamo para pagarnos el préstamo por los días 5 y 6. El día 4 resulto pagado sin haber yo recibido nada; este hecho llama bastante la atención para comprender el desorden y el abuso; que en todo lo que se refiere a víveres y a diario esta elevando a [ILEGIBLE]

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Domingo 9 de enero de 1881 Después de hora y media de pasada la lista, se oyeron por el lado izquierdo disparos de rifle y de canon, luego se supo que el enemigo bajando por la quebrada del de rinconada estaba atacando el ala izquierda de la reserva, que el Batallón N#14 y los fuertes de San Bartolomé y Vásquez sostenían el combate, el fuego continuo hasta las 11 A.m., a la 1 p.m. volvió a continuar. Al momento que se tuvo conocimiento del ataque del enemigo se nos mando formar y minutos más tarde se ordeno formar pabellones. El rancho estuvo pésimo. Lunes 10 de enero de 1881 Pasada la lista fuimos al trabajo del reducto, paralizándolo momentos después por falta de herramientas. Como desde el día anterior se dijo que se nos iba a cambiar de campamento a las 3 A.m. se mando hacer el rancho, motivo por el cual a las 8 se almorzó. A las 12 ½ se ordeno que todos se alistara para la marcha pero después de formar pabellones, nos retiramos a nuestros ranchos. Después de la comida sufrí fuertes dolores de estomago, fui a Miraflores donde tome algunos remedios que calmaron los dolores. Martes 11 de enero de 1881 Como seguí enfermo no me levante y he permanecido todo el día recostado leyendo la Historia de la Civilización del Perú.11 En la noche anterior se tomaron dos espías. Día 12 de enero Hallándome muy enfermo desde el día anterior, pedí permiso para medicinarme en Lima por dos días, Riveyro me lo concedió y vine a la capital en el tren de 5 P.m. La vista de mi mujer y de mis tiernos hijos me impresionaron mucho, me peso el haber venido del campamento; pase la noche en compañía de mi amorosa familia, siempre con el temor de que se iniciara el combate hallándome ausente de mi cuerpo. Como el uniforme lo tenía muy sucio mande lavarlo en el acto, encargándole a la lavandera que lo tuviese listo para las 12 del día siguiente pues era mi deseo regresar en dicho día, aun cuando tenía permiso por dos. Día 13 de enero Me levante a las 5 A.m. como acostumbraba en el campamento mi primer acto fue subir a la azotea, para oír ruido de cañones o de fusilería, temiendo que hubiese principiado la batalla, no la percibí. A las 7 ½ llego la costurera y dijo que la batalla se había [iniciado] en San Juan, que en la madrugada abriéndose mucho fuego de cañón, dude de esto cuando pocos momentos después pasaron bajo del balcón un herido que había sido en San Juan, no me quedo duda de que la batalla había principiado inmediatamente me arregle como se pudo y me dirigí a la plazuela de la exposición12 para ver como me iba a mi reducto, encontré a [ILEGIBLE] Elías en las mismas circunstancias, paro una maquina sola y en ella marche a Miraflores. En todo el camino veía gran número de soldados armados unos y otros sin armas que desbandados se venían a Lima, muchos oficiales y jefes de alta graduación diciendo que todo estaba acabado y que el ejército activo había sido derrotado. Llegue a Miraflores y me informaron el hecho, el jefe supremo se encontraba allí, viéndose el combate seguía con vigor en Chorrillos, Don Miguel Iglesias se sostenía en ese puesto con heroico valor. Pregunte a una rabona13 si la reserva había salido de sus acantonamientos me dijo que no y me dirigí entonces a mi reducto, tan luego que llegue me presente al Coronel y al Capitán, los amigos me felicitaron por mi regreso a pesar de mi enfermedad. Trate de investigar las causas de la derrota, de las diversas versiones que se daban resultaba claramente que la verdadera causa del desastre había sido la falta de dirección pues no había un jefe mandase a toda la línea, el Dictador que por un decreto especial había asumido el mando de todo el ejercito, se distinguió por su ineptitud, y no dio ninguna orden, el General Silva Jefe de Estado Mayor tampoco expidió ninguna orden y fue uno de los primeros que abandonaron el campo de batalla. Los Chilenos tomaron toda la artillería sin haber disparado un solo tiro, sorprendieron otros batallones, que voltearon caras sin disparar tuvieron un solo tiro, todo fue confusión, todo desorden, el desastre fue mas vergonzoso mas ignominioso que el de San Francisco. Solo Iglesias en Chorrillos con la batería del morro sostuvo el honor de nuestras armas, pero al fin tuvo que ceder el campo porque los enemigos tomaron las baterías, y no se le mandaba auxilio, que lo pedía, el Jefe Supremo en Miraflores no se ocupo en mandar los refuerzos, estaba como antes he dicho riéndose. Iglesias quedo prisionero. Inmediatamente los chilenos prendieron fuego a las casas, saquearon las pulperías victimaron a los heridos y prisioneros, forzaron a las pobres mujeres y cometieron todos los crímenes que acostumbran como hordas salvajes. Pronto el incendio se propago en Chorrillos la flama y el humo se elevaron cubriendo la atmósfera. Este espectáculo de horror lo contemplábamos desde nuestros parapetos, habiendo penetrado al Barranco hicieron lo mismo. En la noche se vieron las llamaradas que agitadas con el viento [ILEGIBLE] el incendio por todas partes. Desorganizado el ejercito activo, inconclusas las obras de los reductos pudiendo ser flanqueados con facilidad se retiro del Reducto el Dr. Ríos, los Alzamoras y otros y se fueron con el pretexto de tomar agua.

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A la 1 P.m. se noto movimiento en el ejercito un amigo momentos después se veía que al frente nuestro tras de una tapia formaba tranquilamente su línea de batalla, si un batallón nuestro se hubiese desplazado en guerrilla en esos momentos habría impedido tomar al enemigo mas prisioneros y habría introducido el desorden en sus filas, pero nada se hizo, vimos impasiblemente formar a los Chilenos su línea de batalla colocar comúnmente sus cañones. Nosotros decíamos y pedíamos que se rompieran los fuegos, por lo menos por las piezas que estaban a nuestra derecha y eran del ejército de línea (ILEGIBLE) artillería pero se dijo que había orden del general en jefe es decir venia de Pierola que mandaba los ejércitos y no se rompieran los fuegos, mientras los chilenos no lo hicieran. Efectivamente cuando estos hubieran concluido de formar su línea de batalla y colocado su artillería del modo mejor, rompieron los fuegos por nuestra derecha, serian las 3 menos ¼ de la tarde, los nuestros contestaron, y cuando las guerrillas enemigas estaban a tiro de nuestros rifles se las recibió con un nutrido fuego del reducto; la 5 compañía sin mando en esos instantes entran en combate porque su situación en el reducto, que era la derecha no lo permitía, pues la línea de nuestro ejercito activo se extendía a la derecha del reducto en una línea oblicua convergente al camino del Barranco, y los fuegos podían [ILEGIBLE] todos impacientes de ofender al enemigo iban ocupando los puestos que dejaban los de las otras compañías para descansar o enfriar sus rifles. Tres veces fueron retrazados de frente los Chilenos y dos por los costados, el fuego en esa parte era nutridísimo, las balas silbaban por los aires, la escuadra Chilena hacia fuego también del mar, dos [benidas] cayeron en los muros del reducto, levantando una nube de polvo, las de la artillería de tierra pasaban por alto, los batallones de la izquierda del reducto entre los mares se hallaba el Libres de Trujillo había un fuego nutridísimo rechazando al enemigo que no se atrevía a avanzar después un solo paso, serian las 4 ¾ de la tarde cuando las tropas de la derecha principiaron a [dejar] los soldados penetraron en desorden al reducto, sin jefes, ni oficiales, no tenían municiones los mas los que la tenían continuaron batiéndose, el cañón que estaba colocado en el camino cerca de los rieles reventó y la ametralladora se dañó, quedo pues ese espacio libre de defensores y los chilenos que esto percibieron, por el camino y entre los potreros avanzaron, entonces fue cuando la 5 compañía principio a cumplir con su deber haciendo un fuego incesante y destructor en las filas enemigas; pero gran parte favorecidos por las tapias avanzaban para flanquearnos, se encontraban en la línea de [ROTO] al reducto; cuando baje al parapeto oí decir al Coronel Cáceres que allí se encontraba, que el enemigo nos flanqueaba, que ya se encontraba en posesión de la acequia y de los tapiales contiguos, me contesto que nuestras tropas habían ido a Miraflores por municiones, viendo que no regresaban con algunos compañeros nos dirigimos tras de las tapias cerca al reducto y paralelos al camino, para hacer fuego, en estas circunstancias recibí un golpe de una bala en la costilla, probablemente fue de rebote, pero fue tan serio que por el momento me dejo inmóvil, como el rifle se había descompuesto momentos antes me dirigí al potrero donde estaba el batallón Libres de Trujillo por la sanja tras del reducto, tras de una tapia estuve descansando y viendo si podía conseguir un rifle y municiones, entonces pasaron los Señores Igarza, Maquion y otros adelantándose hacia Miraflores, diez minutos mas tarde note que los Chilenos avanzaban de frente a la estación para cortarnos por la retaguardia, y antes de que llegaran apresure la marcha por entre una acequia de agua, pues las balas llovían en ese potrero note que el joven Manuel Ugarte me seguía y un oficial del ejercito, salí felizmente y muy cansado a la estación cuando vi a Correa y Santiago que se iba a Lima a todo escape con sus ayudantes le grite diciéndole que por que nos abandonaba, dio vuelta la cara y siguió su carrera. Considerando que los Chilenos seguirían la dirección del camino, que habrían muchos disparos terribles en la noche, tome el lado de la Magdalena, por donde no podrían desde luego emprender una persecución los enemigos, las balas zumbaban por mi cabeza y de las de los otros que seguían esa misma ruta, nos metimos a un platanar y seguimos la marcha por entre los potreros; volví a encontrarme con Ugarte y con el Capitán Conroy, me acompañe con un jovencito del Colegio Guadalupe, que me dijo conocerme. La fatiga que tenia era tanta y el dolor que sufría en la costilla tan fuerte que deseaba descansar pero la noche venia y extraviados en esos potreros era peligroso parar por los soldados dispersos que en todas direcciones encontrábamos; felizmente nos reunimos con mas de 20 hombres del Batallón N2, entre los cuales Ivan Denegri, los Cox y otros y nos acompañamos; de matalechuza un chino un guió llevándonos por tras del Palacio de la Exposición hasta salir a los rieles del tren del Callao de donde nos dirigimos a la cuadra de Bravo; de la esquina me separe y me dirigí a mi casa. Ysabel y los niños se habían refugiado en el Consulado Español, la cocinera y su marido habían quedado, sufrí con gran trabajo [ILEGIBLE] e inmediatamente me metí a la cama. Luego vino mi ahijado Bentura Seoane y un abuelo a verme y preguntar por su hijo aquel, momentos mas tarde vino Seoane. Me halle completamente extenuado por el cansancio, por el hambre, por la sed y por el golpe de la bala, Mariano siempre solicito fue inmediatamente a comprarme aguardiente, cerveza y ron, tome el aguardiente con sal, después la cerveza para aplacar la sed, y me dio una frotación de ron en todo el cuerpo que lo tenia yo inmóvil; vino mi suegro y mande avisar a Ysabel que estaba sin novedad. A las 2 de la mañana desperté con una fuerte sed, me dio Mariano otro vaso de cerveza, un poco de carne y de arroz, y una taza de café. Volví a tomar el sueño hasta las 6 de la mañana, a las 6 ½ o 7 vino Ysabel siempre amorosa, se convenció que no tenia gran novedad y a instancias mías y de Papa volvió al consulado al lado de nuestros tiernos hijos. Todo el día lo pase en cama, pues no podía aun moverme, vino a verme Medina y Seoane. [ROTO] moralmente la causa estaba perdida y que nuestro intento [ROTO] tenía que ser estéril, así se lo manifesté a algunos [ROTO] quienes participaban de mi opinión; sin embargo [ROTO] habiendo salido a defender la honra del

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país era necesario pelear y permanecer en el puesto hasta el ultimo momento [ROTO] salí de casa tomando solo una taza de te, muy solicita y siempre amorosa Ysabel, mando después al chino Mariano con un poco de carne y galletas, que sirvió para desayunarme [ROTO] a los amigos con quienes vivíamos en el campamento [ROTO] en un rancho, el Dr. Risco ejemplo de patriotismo, el joven Mariano Jacinto Medina tan amable, Antonio Quiroga antiguo amigo, un joven Davi Moreno y Juan Tagle antiguo condiscípulo que constantemente nos divertía con sus chistes. Ese día abandono el reducto el Señor D. D. Lorenzo García y otros muchos. Por suerte la pasamos en los parapetos haciendo una guardia rigurosa, a mi me correspondió la segunda encuadra de la 1era sección de la compañía, el numero 1 era Candamo, el 2 yo, el 3 Manuel M. Rivas, el 4 Quiroga. No dormí en toda la noche. Día 14 A las 5 a.m. llamaron para tomar rancho, era un poco de arroz con agua y algunos pedazos de carne; no tome sino unos tragos del caldo, por estar caliente y era necesario reanimar siquiera de ese modo el entusiasmo. A las 11 ½ se noto un grupo de gente con una bandera blanca, era el Sr. Iglesias que reuniéndose de parlamentario mandado por los Chilenos, para prepara la paz y evitar mas derramamiento de sangre. En la tarde vino otro, en la noche fueron al campamento enemigo dos parlamentos como de parte del Director y otro del Cuerpo diplomático. La noche la pasamos en los parapetos, ese día nos toco hacer la guardia de la entrada al reducto, los números en las escuadras; Candamo se retiro del reducto esa tarde, igual cosa hizo D. Ricardo Rosel, me toco hacer centinela a las 8 ½ pm. El rancho estaba pésimo, y no comí sino un pedazo de carne y otro de galleta. Como había mucho viento, a las 11 p.m. me retire [ROTO] rato al rancho a descansar, en unos momentos me vino a la memoria la idea de mi mujer y de mis hijos, que me causo un profundo sentimiento, al considerar que quizá dentro de de pocas horas iba a quedar ella viuda y ellos huérfanos, lo que mas me afligía era el no dejarles nada para subsistir, en algo [ROTO] mi dolor, la consideración de que tenían un abuelo bondadoso y que el miraría por ellos. El ruido producido por unos disparos cerca del Barranco me [ROTO] y me obligo a salir precipitadamente del rancho y dirigirme al parapeto donde estaba [mi puesto]. Los tiros provenían de unas avanzadas. No pude conciliar el sueño, el frío me obligo también a buscar un poco de agua caliente para tomar una taza de yerba Luisa, una zamba que espendaba vendiendo un pésimo te, se negó a prestarme y alquilarme un jarrito donde poder recibir el agua hervida, que una chola me daba para hacer la yerba Luisa; felizmente un Señor Panizo cabo del batallón, me dio una taza ai pude reanimar el cuerpo debilitado por el frío, la falta de sueño y por el hambre. Día 15 La mañana se paso tranquila con la incertidumbre de si habría o no combate y si se aceptarían o no las proposiciones del enemigo. A las 9 a.m. llego Mariano llevándome cigarros y una botella de aguardiente que fue en aquellos momentos lo más [deseado] que podríamos recibir, los amigos tomamos un trago cada uno [ILEGIBLE] lo demás para los momentos mas apresurados. El rancho como de costumbre mala.

NOTAS
. “Pedro Manuel Rodríguez. Vida y obra” En: Sequilao, Revista de Historia Arte y Sociedad, Año III, N#6, 1994 Lima 2 . Publicado originalmente en El Boletín Bibliográfico de la Universidad San Marcos, Volumen I, Numero 10-14, julio-noviembre de 1924. Lima 3 . Diario El Peruano del 2 de marzo de 1991, pagina 2, “Pedro Manuel Rodríguez y su actuación en la guerra con Chile” Sección Revista. 4 . “Notas Históricas. Monseñor Pedro José Tordoya” en La Prensa, 25 de mayo de 1982 5 . “Dr. Pedro Manuel Rodríguez” en Biografía Minerva 6 . Raúl Porras Barrenechea Fuentes Históricas Peruanas, Juan Mejia Baca y P. L. Villanueva Editores Lima 1955 7 . Manual de Estudios Peruanistas, Lima 1952 8 . Boletín de Minas, Numero V, Serie II, Tomo I, 10 de abril de 1908. Lima 9 . Diario El Nacional 1897; El Comercio 1904,1905 10 . Aurelio García y García se desempeñaba como secretario General del Dictador Pierola, ver pagina 69 de Memorias de la Guerra del 79, Andrés A. Cáceres, Biblioteca Militar del Oficial N 40, 1976. Lima. 11 . Escrita por Sebastián Lorente 12 . Lugar de donde partía el tren rumbo al Balneario de Chorrillos 13 . Mujer que acompañaba a los ejércitos en campana
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