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El motivo del toque del shofar

Shofar: una mirada desde la mística

El significado del sonido del cuerno (Shofar) en Año Nuevo (Rosh HaShana) consiste
en que en este día Dios juzga la existencia como parte de un nuevo ciclo, es decir, un
año nuevo. Los tribunales de justicia trascendentales se disponen a juzgar a todo el
universo según los procesos del juicio supremo, como lo mencionamos en el capítulo
segundo.

Y el fiscal celestial está dispuesto a acusar según los delitos de los seres humanos. El
Creador nos ordenó que hagamos sonar el cuerno, el objetivo de esta actividad es
atraer la conducción del mundo con misericordia y no con el rigor de la justicia, y
confundir al fiscal celestial para que no acuse.

Ya hemos anteriormente explicado en la segunda parte que como el atributo de la


justicia no permite que le llegue bien al hombre si no lo merece, así de la misma
manera dentro del principio mismo del juicio existe el hecho de que con respecto a
actos que efectúan los hombres, al dárseles su merecido, lo que sea apropiado según
quienes son, que se les trate como parte del juicio con misericordia y con compasión y
no sea demasiado riguroso con ellos. Como lo que dijeron nuestros sabios: "A todo
aquel que se sobrepone a sus reacciones se le exentan todos sus pecados" (Rosh
HaShaná 17a).

Pues ciertamente ello constituye el concepto de medida por medida: puesto que él no
reacciona contra nadie, así no reaccionan en su contra. Y tenemos así que se le trata
con misericordia; y ello mismo es parte del principio de la justicia. Aunque no
solamente tal acto será retribuido de esta manera, sino sobre todo acto que decrete la
sabiduría suprema que le sea retribuido así. Y como parte de ello se encuentra este
mandamiento de hacer sonar el cuerno, que fue mandado sobre Israel para que
atraigan sobre ellos un trato de misericordia. Y cuando lo realizan como es idóneo, ello
será el provecho que sacarán de él. Lo específico de tal observancia, o sea, el nexo entre
el sonido del cuerno y la transmisión de la misericordia, depende de las raíces de la
conducción del mundo y sus fundamentos.

El objetivo verdadero de ello es instar a los patriarcas a fortalecerse con su mérito,


despertando la misericordia y apaciguando al principio de la justicia, a hacer
prevalecer al bien sobre el mal, sometiendo a las fuerzas del mal, a arrebatar la fuerza
de los fiscales celestiales, y a tratar que Dios se sirva de Su elevación, para conducirse
bajo el imperio de Su unidad y eliminar el pecado.

Todo ello a través de este precepto, cuando está acompañado de la apropiada medida
de arrepentimiento, siendo cuidadosos en mantener todos los elementos de tal
observancia, según los detalles de su rectificación
(selección extraída del libro "El camino Divino" por Rab M.Jaim Luzzato, © Jerusalem de México)

El por qué de este precepto

Tocar el shofar es un precepto positivo que la Torá no explicó su significado. Sin


embargo muchos sabios trataron de esclarecer el porqué de este precepto.

Rabi Saadia Hagaon, erudito perteneciente a la época del "Gaonato" que vivió en el
siglo X enumera diez motivos, por los cuales se toca el shofar:

1) Asi como la coronación del rey va acompañada por el toque de trompetas, en Rosh
Hashana se toca el shofar para proclamar a D-os como rey del Universo.

2) El shofar convoca a los pecadores a retornar a la senda del bien y despierta los
corazones de todo judío para acercarse a D-os.

3) En recuerdo a Matan Tora (Entrega de la Torá), que fue cortejada por el toque del
shofar. Debemos nosotros imitar a nuestros antepasados y declarar como ellos
"Haremos y Escucharemos".

4) Para recordar el llamado y los reproches de nuestros profetas que se comparan al


shofar: "Y escucho el oyente la voz del shofar y no se abstuvo,... cargará con su pecado
y morirá, y el que se abstuvo de pecar, se salvó" (Iehezquel 33).

5) Evocamos la destrucción del Sagrado Templo, y la voz gloriosa del shofar del
enemigo que oprimió a nuestro pueblo.

6) Rememoramos por medio del Cuerno de Carnero, el sacrificio de Itzhak Abinu, que
entregó su alma a D-os y fue ofrendado en su lugar un ciervo. Es un llamado para que
todo judío esté dispuesto a someterse a la voluntad del Todopoderoso; también
recuerda ante el Creador el mérito de los patriarcas que abogará en favor de nuestro
juicio.

7) Porque la naturaleza del shofar es provocar temblor en los oyentes, como versa: "¿Se
tocará el shofar en la ciudad y el pueblo no temblará?, por lo tanto al escuchar el shofar
debemos doblegarnos y consternarnos ante la omnipotencia de Dios.

8) Para recordarnos el "Día del Juicio Final" sobre el que está escrito en el libro de
Zefania: "Cercano esta el Día de D-os,- dia de Shofar y Terua"

9) Para recordarnos el dia en que D-os reunirá a todos los exiliados en la Tierra de
Israel y consecuentemente nos esmeremos para acercar la Redención como versa en
Isaias 23: "Y será en ese día en el cual se hará sonar un gran shofar vendrán los
perdidos en la tierra de Ashur"
10) Para evocar el día de la Resurrección de los muertos y creer en ello, como nos
profetizó Isaias: "Todos los habitantes del mundo.- y escucharán el toque del shofar,
(que anunciará la redención de lsrael).

El shofar aporta al marco de reflexión su profundo y místico llamado, y dueño de una


atracción inexplicable seduce a todo el que lo escucha a regresar a la senda de la Tora.

El Rambam (Maimónides) en las "Leyes del Retorno a D-os", capitulo 3, inc. 4,


comenta al respecto: "A pesar que el escuchar el shofar es un decreto divino, de todas
formas contiene un simbolismo en su sonido que nos expresa: "Despierten aquellos
que viven en una utopía, despabílense de vuestro sosiego, analicen vuestros actos,
recuerden a vuestro creador y retornen a El". Aquellos que abandonan la verdad eterna
por placeres insubstanciales y fugaces, aquellos que se esmeran toda su existencia en
alcanzar vanidades que no los conducirán a la plenitud, cuiden sus almas, perfeccionen
vuestras conductas, embellezcan vuestras vidas, dejando de lado lo perjudicial y
apartando de vuestros corazones los pensamientos nocivos! Por ello debe cada ser
humano considerarse a si mismo y al mundo en la categoría intermedia, y por lo tanto
si comete algún pecado provoca no sólo su destrucción sino la de toda la humanidad;
por el contrario si realiza una buena acción, provoca su salvación y la de todo el
mundo. Por consiguiente acostumbra todo el pueblo de Israel a acrecentar y aumentar
su patrimonio espiritual, efectuando buenas acciones, estudiando Tora, y cumpliendo
mitzvot, desde Rosh Hashana hasta Iom Kipur, más que en todo el resto del año".

(selección extraída del libro "Torat Hamoadim", por Rabi David Iosef © Rabi David Iosef)

Diez razones para hacer sonar el Shofar

Hacer sonar el shofar en Rosh HaShaná es un mandamiento de la Torá, como declara


el versículo (Números 29:1): Y en el séptimo mes, el primer día del mes, será declarado
día festivo para vosotros, un día de teruá para vosotros.

Maimónides (Leyes de Teshuvá 3) escribe:

Aunque hacer sonar el shofar en Rosh HaShaná es un decreto Divino [que es aceptado
sin que necesitemos entender su motivo], podemos, sin embargo, distinguir un
propósito en ello. Es como si nos estuviera diciendo: ¡Durmientes, despertad de
vuestro sueño; vosotros que dormitáis, salid de vuestro letargo; reflexionad sobre
vuestras acciones, retornad y recordad a vuestro Creador! Aquellos que olvidan la
verdad con el paso del tiempo y quienes desperdician sus años persiguiendo vanidad y
tonterías carentes de valor y que no brindan salvación, ¡fijaos en vuestras almas!
¡Mejorad vuestras acciones! Que cada uno de vosotros abandone su mal camino y
pensamiento que no conducen al bien.

Saadiá Gaón escribe que el hecho de hacer sonar el shofar en Rosh HaShaná
representa diez elementos simbólicos:
Rosh HaShaná marca el comienzo de la Creación, el día en que D-os creó al mundo y
se convirtió en su Rey. Así como es costumbre tocar trompetas para glorificar al rey y
proclamar nuestra sumisión ante él, del mismo modo mostramos nuestra aceptación
del reinado de Di s a través de hacer sonar el shofar.

Rosh HaShaná marca el primero de los Diez Días de Arrepentimiento. Por lo tanto,
hacemos sonar el shofar para anunciar y advertir que ha comenzado dicho período. Es
como si anunciáramos: Aquellos que quieran arrepentirse, deben hacerlo ahora, y si no
quieren, no se les permitirá venir luego para protestar contra su destino. Esta es
también la manera en que los reyes ejercen su poder, anunciando sus decretos con el
acompañamiento de trompetas.

El sonido del shofar nos recuerda la revelación en el Monte Sinaí, que también fue
acompañada por sonidos de shofar. Así, al escuchar el shofar y recordar ese
acontecimiento, una vez más aceptamos sobre nosotros aquello que nuestros padres
asumieron sobre sí.

Sirve para recordarnos las advertencias de nuestros Profetas, comparadas al sonido del
shofar, como declara el versículo (Ezequiel 33:4 5): Y todo aquel que escuchare el
sonido del shofar y no fuese cuidadoso, entonces vendrá la espada y se lo llevará. Pero
aquel que se cuide, habrá salvado su alma.

Sirve para recordarnos la destrucción del Beit HaMikdash y el sonar de las trompetas
del ejército de nuestros enemigos. Así, cuando escuchamos el shofar, debemos rezar
por la reconstrucción de nuestro sagrado Templo.

Sirve como recordatorio del cuerno del carnero en la "Atadura de Itzjak" (Akedat
Itzjak), quien ofreció su vida a Di s pero en cuyo lugar fue sacrificado el carnero. De la
misma manera, todos nosotros debemos estar dispuestos a entregar nuestras vidas en
aras de la santificación del Nombre del Eterno, y rezamos para que esto nos sirva de
mérito y seamos recordados para bien.
Despierta en nosotros una sensación de estremecimiento y temor que nos conduce a
acercarnos a D-os con humildad, como expresa el versículo (Amós 3:8): ¿Acaso es
posible hacer sonar el shofar en la ciudad y que el pueblo no se estremezca?

Sirve para recordarnos la proximidad del gran Día del Juicio, como declara el versículo
(Tzefania 1:14,16): El gran día de Di s está próximo, cercano y pronto [en llegar]... es el
día [del sonido] del shofar y de la teruá.
Sirve para recordarnos la futura convocatoria de todos los exiliados del pueblo judío y
para despertar nuestro anhelo de que ello suceda, como declara el versículo (Isaías
27:13): Y será en aquel día que se hará sonar el gran shofar y retornarán los
extraviados desde la tierra de Asiria...
Sirve para recordarnos la resurrección de los difuntos, como declara el versículo (ibíd.
18:3): Todos los habitantes del mundo y los que descansan en la tierra verán cómo es
alzado un estandarte en el monte, y escucharán el retumbar del shofar al hacerse
sonar.

Escuchar el sonido del shofar

¿Cuántas veces se debe escuchar el sonido del shofar en Rosh HaShaná? Es necesario
escucharlo nueve veces, ya que la Torá utiliza la palabra teruá [uno de los sonidos del
shofar] tres veces en relación a Rosh HaShaná, y cada teruá es precedida y seguida por
un sonido de tekiá.

Ahora bien, con respecto a la teruá a que la Torá hace referencia, se han suscitado
dudas a lo largo del tiempo, en cuanto al sonido que trata de imitarse: si debe ser como
un quejido, semejante al llanto de las mujeres cuando se lamentan, o una especie de
suspiro, como el que suele emitirse repetidas veces en situaciones de profunda pena, o
una combinación de ambos, un suspiro y un sollozo. Porque esa es la manera en que
actúa alguien que siente gran pena y angustia: primero suspira y luego se lamenta.

Por lo tanto, hacemos sonar todos estos tres sonidos y, para diferenciarlos,
denominamos teruá al sonido del quejido, shevarím al sonido del suspiro; y a la
combinación de ambos, shevarím teruá. Para eliminar las dudas respecto del sonido de
teruá original, hacemos sonar las tres posibilidades, cada una de ellas precedida y
seguida por el sonido uniforme e ininterrumpido de la tekiá.

El orden de los sonidos del shofar es, entonces, el siguiente:

Luego de recitar las correspondientes bendiciones (Majzor para Rosh HaShaná, pág.
131), se toca una tekiá, seguida de shevarím, una teruá y luego otra tekiá (o sea: tekiá,
shevarím terúa, tekiá). Este orden se repite tres veces y los sonidos suman doce en
total [seis tekiot, tres shevarím y tres teruot]. Luego se toca otra tekiá, seguida de un
shevarím y luego otra tekiá (tekiá, shevarím, tekiá). Este orden también se repite tres
veces, con un total de nueve sonidos. Luego, se toca otra tekiá seguida de una teruá, y
luego otra tekiá (tekiá, teruá, tekiá). Se vuelve a repetir este orden tres veces,
obteniendo un total de nueve sonidos. En total, los sonidos suman treinta.

Este orden de los sonidos del shofar se conoce como tekiot demeiushav, las tekiot que
se tocan "cuando la congregación puede permanecer tanto de pie como sentada".
Aunque la persona que hace sonar el shofar debe estar parada, la congregación puede
permanecer sentada, ya que aún no se dio comienzo al oficio de Musaf. Sin embargo,
es costumbre ponerse de pie cuando se hace sonar el shofar.

Durante Musaf, existe un requerimiento adicional de hacer sonar el shofar cuando se


recitan las bendiciones de maljuiot -nuestro reconocimiento de la soberanía de D-os
(ibíd., pág. 138)-, zijronot -cuando evocamos la Providencia Divina (pág. 140)-, y
shofarot -cuando nos referimos al sonido del shofar (pág. 142)-. Todas ellas reciben el
nombre de tekiot demeumad -el toque del shofar "mientras se está de pie"-, ya que es
tocado durante la plegaria de Amidá, que se recita mientras la congregación está de
pie. Es costumbre de algunas comunidades hacer sonar el shofar durante la oración
silenciosa de la Amidá, mientras que otras lo hacen solamente durante la repetición del
Jazán (oficiante).

CIEN SONIDOS

Hacer sonar el shofar cien veces en Rosh HaShaná (incluyendo tekiot, shevarím y
teruot) se ha convertido en una costumbre generalizada. Estos cien sonidos simbolizan
las 101 letras contenidas en el lamento de la madre de Siserá que esperaba el regreso
de su hijo del campo de batalla, y que figura en la Canción de Devorá [ver Jueces 5].

La relación existente entre el sonido del shofar en Rosh HaShaná y el lamento de la


madre de Siserá requiere de una mayor explicación. Además, si éste es el origen de la
costumbre de hacer sonar el shofar más veces de lo requerido, ¿por qué no lo hacemos
sonar 101 veces?

El propósito de hacer sonar el shofar es despertar la compasión de D-os hacia los


descendientes de Itzjak, quien fue presentado como sacrificio en el altar, mientras que
el lamento de la madre de Siserá fue una expresión de aflicción revestida de hostilidad
y odio. Mientras esperaba que su hijo regresara del campo de batalla, se lo imaginaba
ocupado con la masacre y la recolección del botín de guerra, y era con estos
pensamientos que procuraba su consuelo. ¿Es posible mayor crueldad? Por esta razón,
imploramos: Que los cien sonidos de compasión y misericordia del shofar anulen cada
una de esas otras expresiones de dolor - excepto una: la de una madre por su hijo, pues
hasta las madres más crueles merecen compasión cuando claman por sus hijos. Es por
este motivo que hacemos sonar solamente cien sonidos.

Entre las comunidades sefardíes se hace sonar una tekiá adicional antes de recitar
Aleinu al final del servicio de Musaf, por lo que suman un total de 101 sonidos. Este
número corresponde al valor numérico de las letras del nombre Mijael, el ángel
guardián de Israel que procura misericordia en favor del pueblo.

Es costumbre hacer sonar una tekiá guedolá [un sonido largo] como sonido final del
shofar para confundir al Satán y evitar que acuse a Israel por falta de temor al Día del
Juicio Divino, ya que luego de los servicios comen comidas festivas. Cuando el Satán
escucha que el shofar se hace sonar más veces que lo que la Torá ordena, éste se
confunde y teme que los sonidos adicionales correspondan al shofar del Mashíaj.
¿Pero es posible que el Satán, el intrépido acusador del pueblo de Israel, capaz de
colocarle trampas ingeniosas a toda la humanidad, sea tan tonto como para temerle a
un sonido que hasta un niño se da cuenta que no corresponde al shofar del Mashíaj?

Sabemos que cuando el pueblo de Israel escucha el shofar en Rosh HaShaná, es


elevado a un nivel tal que es capaz de causar la redención final. Cuando hacen sonar el
shofar cumpliendo con los preceptos correspondientes a ese día, sus corazones
cerrados se abren, lamentan los pecados cometidos y sus pensamientos se transforman
en arrepentimiento. El Satán conoce el poder de los sonidos del shofar. Aunque se
originen en los labios del hombre, pueden muy bien culminar con la llegada del
Mashíaj ben David.