Está en la página 1de 18

Amor y Matrimonio

por John Osteen

Impreso con permiso de John Osteen Ministries

Producto Centroamericano, Impreso en Guatemala por:

LA FAMILIA FELIZ

APARTADO POSTAL 602-1 Guatemala, C. P. 01907, Guatemala, C. A.

Copyright © 1980 by John Osteen

Todos los derechos reservados. ISBN 0-912631-73-2

Amor y Matrimonio John Osteen

Dios estableció el

hogar aún

antes de

la

iglesia. Dios intentó que el hogar fuera el cielo en

la tierra. Es un ejemplo de la relación que El desea para Su iglesia. Estamos viviendo en días cuando los hogares han sido rotos. El divorcio existe en todas partes. Vivimos en días cuando satanás está atacando especialmente a hogares de ministros y aquellos que sostienen posiciones de autoridad en la iglesia. Satanás está tratando de meter la cuña de discordia en cada familia, especialmente en aquella que quiere hacer algo para Dios. Hay una embestida, un ataque unido de Satanás a los hogares del mundo. A él le gustaría hundir, arruinar, dividir y destruir todo hogar. A través de la enseñanza de la Palabra de Dios, usted puede aprender como vivir una vida cristiana. Usted puede aprender como Dios desea que sea la relación de su matrimonio. Queremos compartir algunas verdades que creemos le ayudarán en estas áreas. Génesis 2:7 nos dice (en la Biblia Amplificada

3

en inglés): Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

Después de que el hombre fue puesto en el

huerto de Edén, Génesis 2:18 dice: Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo ...

¡No es bueno que el hombre esté solo! Porque Dios podía ver que no era suficiente o satisfactorio que el hombre estuviera solo, El dijo: "Le haré ayuda idónea para él." Ahora, ésta ayuda que Dios hizo era "idónea" para el hombre. En hebreo la palabra "idónea" quiere decir que ella fue adaptada especialmente para convenir al hombre. Ella era lo que haría al hombre completo. ¡Ningún hombre o mujer es completo por si solo! Volvamos a leer la historia de la creación de

la mujer: Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.

Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne: ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su

madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne "(Génesis 2:21-24). Dios dice que Su Palabra debe ser nuestra enseñanza en cada área de nuestra vida. La

Segunda de Timoteo 3:16 dice: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para ensenar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.

Mientras estudiamos la Palabra, permita que la misma le hable a su corazón. ¡Ajuste su vida a ella y descubrirá gozo indescriptible en su familia!

Veamos algunas escrituras que se relacionan con el papel de la esposa en la relación matrimo- nial. Efesios 5:21 y 22 dice: Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas—sean sumisas y adáptense—a sus propios maridos, como al Señor.

Vivimos en una época que la sociedad llama "liberación femenina." Esto es rebelión. La Biblia

dice: "Las casadas estén sujetas

..."

Ahora, eso no

quiere decir que sean esclavas o que un hombre sea tiránico hacia una mujer. La Palabra de Dios dice: "Adáptense ..." Acomódense a la vida de su esposo y a lo que él quiera hacer como un servicio al Señor. ¡Usted no puede tomar a un grupo de muías y que una vaya en una dirección y la otra en otra! Una tiene que ser el líder para guiar la dirección de las cosas.

Una mujer quiere a un hombre capaz de proteger y cuidar de ella. Es entonces cuando ella puede deleitarse en todo lo que Dios desea que ella sea. Ella puede estar segura en saber

la Biblia para saber que el hombre es la cabeza de la mujer. Debes obedecerme. Y yo dije, 'no irás a la iglesia,' así que no irás más." Ella sonrió dulcemente y dijo: "Ahora, Smith. tú eres la cabeza de este hogar, y eres mi esposo. Lo que digas en esta casa se hace. Y sabes tanto como yo que yo no te descuido a ti o a los niños, o la casa en ninguna forma. Pero tú no eres mi Señor. Jesús es mi Señor. Y la Biblia nos dice que no dejemos de congregarnos. La Biblia me dice que vaya a la iglesia y yo voy a ir." "Bueno," relató él, "Yo rabiaba y protestaba y prácticamente maldecía. Y finalmente un día le dije: "Si vas esta noche—te dejaré afuera." Pero ella fue—y la dejé afuera. Ella no tenía la llave de la casa y no pudo entrar. A la mañana siguiente bajé, abrí la puerta de atrás, y ahí estaba, toda envuelta en su abrigo, arecostada de espalda contra la puerta. Había estado ahí toda la noche. Cuando abrí la puerta, casi cae dentro de la cocina. Pero ella saltó, sonrió y dijo: '¿Bueno, cariño, cómo estás esta mañana?' Ella fue tan amable y dulce, pero me hubiera sentido mejor si se hubiera enojado conmigo. Pero no lo hizo. Sólo preguntó: '¿Qué quieres para el desayuno?' Y me preparó mi desayuno favorito. "Está bien, está bien," le dije, "Estoy equivocado." "Ella tan sólo me mostró el amor de Dios.

Pero al mismo tiempo se mantuvo firme.

Si ella

hubiera dejado la iglesia y me hubiera seguido a mí, ambos estaríamos en problemas."

Lo he visto ocurrir. En los 12 años que he sido pastor he oído a mujeres decir: "Mi esposo no quiere que venga a la iglesia. En vez quiere que vaya aquí y haga tal y cual. Yo pensé que quizá lo gane." Y vi a esas mujeres hecharse hacia atrás con sus esposos. Con el tiempo, algunas regre- saron a tener comunión con Dios, pero no recuer- do a ninguna de quien su esposo fue salvado.

Pero por otro lado, recuerdo a muchas mu- jeres fieles en esas iglesias, quienes tenían a matones por esposos que les habían prohibido venir a la iglesia. Una mujer en particular, tuvo un tiempo terrible. Pero si usted necesitaba inspiración, y si estaba tratando de predicar y el culto parecía muerto—todo lo que tenía que hacer era mirarla a ella, y le inspiraría a predicar. Su rostro siempre resplandecía como una señal de neón. Una noche mi esposa me dijo: "¿Cariño, notaste los pies de la hermana María?" "No, no los noté. ¿Había algo malo?" "Bueno," ella dijo. "Es que tenía solo galochas puestas." ¡Galochas! No ha llovido en un mes. ¿Por qué estaba usando sus galochas!" "Joe no quería que ella viniera a la iglesia. El estaba enojado y le escondió sus zapatos."

9

El creyó que si le escondía sus zapatos, ella no iría. Pero ella se puso sus galochas y siguió adelante. Estoy seguro que si él le hubiera botado las galochas, ella hubiera venido descalza.

Ella era una mujer mansa, pero la recuerdo diciéndome: "No lo quiero dominar en ninguna forma. El es mi esposo y lo respeto. El es el padre de mis hijos y yo les enseño a respetarlo. Pero él no está tomando el lugar que debe tomar. No está interesado en las cosas de Dios, y no viene a la iglesia. Parece que yo tendré que tomar la iniciativa. ¿Hago mal?"

"No," le dije, "No hace mal. Está haciendo lo correcto." Se mantuvo firme. Después me contó como le había dicho: "Joe, no estoy tratando de quitarte autoridad. Pero yo voy a mantener a estos niños en la escuela dominical y en la iglesia. Si te siguieran a ti estarían apostando y tomando. Y otra cosa, debemos orar en la mesa. Nos sentamos y empezamos a comer como cerdos. Antes de que comamos, voy a orar." Ella no le preguntó si podía—ella dijo: "Lo

voy ha hacer."

Y en la próxima comida, ella lo

hizo.

Uno de los niños

se

fijó y

le dijo:

"Mamá, Papi estaba allí sentado con una mirada perpleja expresando enojo." Pero, después de unas cuantas veces, empezó a inclinar su cabeza y a cerrar sus ojos junto con ellos. Luego me contó que ella le dijo: "Joe,

1 0

deberíamos leer la Biblia en este hogar, y debes

ser tú el que lo haga. Pero no lo estás haciendo, así que antes de que nos acostemos cada noche,

voy a leer un

capítulo y a orar con los niños. Si

estás aquí, deberías tener suficiente respeto hacia mí y los niños para sentarte y escuchar."

Ella dijo que algunas veces escuchaba. Pero al principio, cuando ella y los niños se arrodillaban para orar, él se quedaba sentado. Después de un tiempo, se levantaba de su silla y se arrodillaba también.

¡Gracias a Dios ella defendió su posición! Hasta donde yo sé, cada uno de sus niños era un cristiano. Y alguien me dijo que Joe se salvó cuando tenía cerca de sesenta años. ¡Usted nunca lo logrará, comprometiéndose con el diablo en ninguna forma! Necesitamos un cierto equilibrio en estas áreas. Un esposo no puede revocar ninguno de los mandamientos del Señor. El no es Señor sobre la conciencia de su esposa—el Señor Jesucristo lo es.

Una

esposa

deb e

ser

sincera

en

sus

creencias aún, si es necesario, al costo de perder a su esposo si él no tolera su devoción a Cristo.*

Es una tragedia lo que ocurre en nuestros días. Los hogares de ministros están siendo

destruidos,

l^a Biblia dice:

"Las casadas estén

sujetas a sus propios maridos

..."

Los hogares

son destruidos porque un esposo o esposa se ha

11

Una esposa no tendrá problema s en someterse a un esposo que la ama a ella tanto como Cristo ama a la iglesia. Cristo se presentaría a si mismo una iglesia en glorioso esplendor, sin mancha ni arruga o cosa semejante, que sea santa e impecable.

Es la responsabilidad del esposo ver que su esposa esté llena de esplendor y gloria, y sin falta. Continuemos con nuestro texto en Efesios

5:28-29: Así también ¡os maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Ponqué nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia.

Usted ve, los hombres hacen estas cosas para sí mismos y también debieran hacerlas para sus esposas. Esto es, sustentarla, protejerla cuidadosamente y quererla "como también Cristo a la iglesia."

No trate a su esposa como un trapo viejo, no le hable feo, no use mal lenguaje, no la trate mal y no sea tacaño con ella y los niños. ¡Algunas esposas tienen mucho que soportar! Efesios 6:4 habla sobre el papel del padre en el hogar: y nosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos,—no les causen resentimiento —sino cnadlos en disciplina y amonestación del Señor.

Colosenses 3:18-21 dice: Casadas, estad

1 6

sujetas a vuestros maridos, Señor.

como conviene en el

Maridos,

amad

a

vuestras

mujeres—sean

cariñosos y compasivos con ellas—y no seáis

ásperos con ellas.

Hijos,

obedeced a vuestros padres en todo,

porque esto agrada al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos—no sean duros con ellos o les acosen—para que no se desalienten.

Demuestre su afecto. Demuestre su amor. ¡Algunas personas viven como una papa fría! Tome tiempo para decir: "Te amo." Vocalice su afecto.

Recuerdo un día cuando estábamos recien casados. Me enojé con mi esposa, Dodie. ¡Decidí no asociarme con ella o hablarle en todo el día. Caminé por la casa tan pomposamente como pude hacerlo—orgulloso de estar enojado con mi esposa!

¿Sabe lo que ella hizo?

Se escondió tras

una puerta. Luego saltó detrás de mí cuando yo pasé por ahí. Ella saltó sobre mi espalda y me

tomó del cuello. Ella gritó: "¡No te voy a soltar hasta que te des por vencido!" Me hizo tanta gracia, que no puede seguir

enojado.

¡Que maravilloso es tener una esposa

que no le permite a uno estar enojado! La Biblia dice "demuestre su afecto". Oí de un hombre que no había besado a su esposa en

17

veinte años ...

¡Le disparó a otro hombre por que

él la besó! ¡Marido, usted es el único que su esposa tiene—sea afectuosos! ¡Si usted es uno de los que en el pasado creía que simplemente "no es del tipo afectuoso" está equivocado! Dios lo creó a usted. El dice que usted ES afectuoso. ¡Sea a- fectuoso!

El esposo debe tomar primero su lugar como la cabeza y guía de su hogar. Luego la esposa se someterá y subordinará a sí misma a aquel que la cuide.

... maridos, igualmente, vivid con ellas (vuestras esposas) sabiamente (en la relación matrimonial), dando honor a la mujer como (físicamente) un vaso más frágil, (y realizando que ustedes) y como cohen?deras de la gracia de la vida, para que

La Primera de San Pedro 3:7 dice:

Vosotros,

vuestras oraciones no tengan estorbo.

Sea inteligente, tenga conocimiento de como Dios dice que usted debe vivir en su relación matrimonial. Honre a su esposa, demuéstrele afecto, permita que el amor cemente su matri-

monio en Dios. Alguna gente no puede expresar su cariño porque guarda rencor. Han guardado resenti- mientos en su corazón por muchos años. La

Biblia dice que deben perdonarse el uno al otro. Efesios 4:32 nos dice: Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos

unos

a

otros,

como Dios

también os penionó a

vosotros en Cristo.

¡No sea duro o amargo! Recuerdo a un pastor lleno de amargura en su corazón. Se hizo más y más amargo. El diablo lo convenció de que hacía lo correcto. Estaba cegado por su propia amargura hacia su esposa. El endureció su corazón. El no perdonaba. Pronto

el diablo lo tenía convencido de que debía dejar a su esposa y abandonar a su familia. Era una situación triste y lastimosa. El mismo, estaba engañado porque no tenía perdón en su corazón.

No sea duro o amargo.

Perdone.

Tenga una riña de vez en cuando. Díganse el uno al otro lo que piensan. No se enoje y guarde la cólera en su corazón. Nadie puede vivir junto con otro por mucho tiempo sin tener unas cuantas discuciones. Simplemente vocalice sus problemas. Discútalos abiertamente. Luego reconozcan que se aman. Permita que el amor reine en su

matrimonio.

 

Haga lo que

Dios

le

dice que

haga en

Su

Palabra.

El sabe lo que funciona.

¡El

lo creó a

usted!

Una vez estaba teniendo grandes problemas con mis sentimientos heridos hacia una persona. Mi esposa me auydó en esta situación. Ella me exhortó a actuar en amor (I Juan 4:20). Ella me ayudó a ver que yo necesitaba amar a esa per-

sona. Cuando lo hice, yo estaba obedeciendo la Palabra de Dios. Me ayudó. Como podría perseguir uno a mtL y dos hacer huir a diez mil (Deuteronomio 32:30). No hay un par mejor que un esposo y una esposa. ¡Dé gracias a Jesús por su compañero! Nosotros tenemos al Espíritu Santo para que traiga una demostración de que Satanás es un adversario vencido.**

¡Escuche !

Mientra s que usted está

demostrando la derrota de Satanás y ayudando a otros, no permita que el diablo le haga resbalar a usted. Como una serpiente él tratará de destruir y arruinar todo lo que usted ama.

Cuando

usted

sale

a

hacer

el

trabajo

de

Dios y Dios le está bendiciendo y usando, el

diablo está enojado.

El hará todo lo posible por

pararlo. El lo detendrá de cualquier manera que pueda.

Demuestra amor. Entonces podrás hacer un trabajo mucho más grande para Dios. Si tú no protejes tu hogar, entonces mientras tú andes afuera haciendo el trabajo del Señor, el enemigo te cortará la linea de provisión, y te traerá la ruina. ¡¡¡Proteje tu hogar!!!***

Nosotros mostramos amor en nuestro hogar. Amamos tanto a nuestros hijos. Tenemos una familia llena de amor. ¡A veces cuando Dodie está cocinando en la cocina, yo la estoy besando en la mejilla!

Nosotros sólo discutimos del cuello para arriba, pero siempre nos reconciliamos. Nunca llega al corazón. Nunca deje que una raíz de amargura entre en usted (Efesios 4:31). No la deje penetrar en su espíritu. No se ponga el sol sobre vuestro enojo (Efesios 4:26).

Oiga

esta

palabra

profética

del

Señor:

 

Repara tus cercas.

Repara tus cercas.

Ten

La Palabra de Dios dice: Instruye al niño en

cuidado.

Se sobrio.

Está alerta.

El enemigo

su camino, y aun cuandofuere viejo no se apartará

ve bien tu casa. El la estudia y por sus

de él (Proverbios 22:6).

estrategias planea su batalla .

El

está

Esto

quiere

decir que

debemos

instruir a

intensamente preocupado por lo que tú estas

nuestros niños de acuerdo a la instrucción de la

haciendo por el reino de Dios.

Asi que,

ten

Palabra.

cuidado.

Cuidado.

Se sobrio.

Está alerta.

Efesios 6:1 nos dice: Hijos, obedeced en el

Repara tus cercas. Repara tus cercas.

Señor a vuestros padres (como su representantes),

Proteje lo que Dios te ha dado.

Demuestra tu

ponqué

esto es justo.

autoridad sobre el enemigo en tu propio hogar.

2 0

Los hijos deben obedecer a sus padres como

lo harían a Dios. La autoridad de ellos en el hogar es primera. Si los niños no aprenden autoridad en el hogar, no respetarán autoridad cuando dejen el hogar. ¡Si se rebelan contra la autoridad en el hogar, se rebelarán contra la autoridad fuera del hogar! Ellos necesitan ser obedientes con sus padres para que cuando Dios les hable sean obedientes a Dios.

Efesios 6:2 continúa: Honra (estima y valora como precioso) a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa.

Este pasaje bíblico se aplica a todas la per-

sonas, no importa su edad. No es sólo para los niños pequeños. Debemos amar a nuestros padres, honrarlos, estimarlos y valorarlos como preciosos. La promesa se encuentra en Efesios 6:3: Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.

Si sus padres son ancianos, no es suficiente el aportarles económicamente cuando lo necesitan. Usted debe demostrar su amor y afecto. Necesita asociarse con ellos. ¡Para ellos es más precioso el que usted comparta su vida personalmente con ellos a que sólo les mande un cheque cada mes!

¡Honre, estime y valore como preciosos a su padre y a su madre! ¡Esta es la respuesta a una larga vida! Colosenses 3:20-21 es uno de los pasajes más importantes de las escrituras que podemos

2 2

estudiar. Dice:

Hijos, obedeced a vuestros pa-

dres en todo, porque esto agrada al Señor.

Padres, no exasperéis a vuestros hijos—no sean duros con ellos o les acosen, para que no se desalienten.

Algunos padres son tan duros y crueles con sus hijos. No les dan nada. Son inflexibles hacia ellos. Quebrantan sus espíritus. Castigan a sus hijos sin razón. ¡Los dominan hasta que los ago- bian!

Yo he cometido errores con nuestros hijos. Pero luego he ido y dicho: "Cariño, yo no hice bien. Hice mal. Actúe con cólera. Fui muy duro contigo." Luego oramos juntos.

Necesitamos instruir tiernamente a nuestros hijos en el temor y consejo del Señor. Ciertamente debemos disciplinar y castigar a nuestros hijos, pero uno no necesita ser duro o severo. Ámelos después. Edifiquelos en amor. Sea como Cristo.

Mis hijos podrían dudar que las estrellas hacen su majestuosa marcha a través de los cielos. Podrían dudar que la luna da su luz prestada. Pero no podrían dudar nunca que el

matrimonio es maravilloso.

Hemos vivido ante

ellos con tal gozo y alegría juntos. Esta es la

bendición más grande que usted puede jamás darle a sus hijos.

Si usted comete un error vaya a su hijo y

dígale que lo siente.

Pídale su perdón.

Dígale a

Dios que usted se arrepiente.

La Primera de San

23

puede tener. Hubo una vez un hombre que me dijo que su esposa lo Iba a dejar. El amor de ella se habia enfriado. Ellos no eran viejos. Yo le hablé a ella, y me convenció de que iba a dejar a su esposo. Ella ya no lo quería. Estaban separados, viviendo aparte. Pero él tenía la Palabra de Dios en el fondo de su espíritu. El dijo: "¡No la voy a dar por perdida!" El Espíritu Santo está en nosotros para demostrar que Satanás está vencido. ¿Qué de bueno hará el demostrárselo a todo el mundo y dejar que el diablo le quite lo que es más querido y cercano a usted?

¿Sabe lo

qué ese hombre hizo?

Fue

al

apartamento de ella. Llevó su Biblia. No se iba. El le leyó esa Palabra de Dios toda la noche. Ella no escuchaba. El no se daba por vencido. El reprendió al diablo. Se paró contra el diablo. Leyó la Palabra hora por hora—toda la noche. No abandonó su esposa a la estrategia del diablo. El continuó leyendo las promesas de Dios. Se paró firme contra el diablo. El no se iba. Ella se rió de él. Le dijo que ya no lo amaba. Ya todo se había terminado. Toda unidad, todo amor estaba perdido. Después de horas de estar él leyendo y orando (ella me contó luego), de pronto algo como una sombra negra se levantó de ella. Ella dijo:

28

"¡Yo volví en sí! ¡El diablo se fue y el amor de Dios

aún estaba ahí!"

Ellos fueron reunidos en el amor de Dios. Eso fue hace años y siguen felizmente casados hasta el día de hoy. El diablo fue derrotado. No deje que el diablo lo engañe. El le dirá que su matrimonio está terminado. Esa es una mentira del diablo. ¡Están unidos el uno con el otro! ¡Por qué no gozar de ello! El mismo Dios que realiza milagros, sana al ciego y vence al temor satánico puede poner nuevo amor en su corazón, echar fuera al diablo y hacer de su hogar un hogar feliz. El hogar cristiano es el testimonio más grande y la mayor fuerza a la comunidad cristiana hoy día. Esa es la razón de que el primer ataque del diablo no es sólo contra la Palabra de Dios sino a la unidad familiar. Mucha s d e nuestra s oracione s son estorbadas y las enfermedades y los problemas nos acosan simplemente porque no hemos estado deseosos de obedecer a Dios en el asunto del matrimonio. Ustedes esposos, sean hombres. No sean dictadores y jefes. Sean amantes. Sean alguien que fortalezca, guíe y proteja a su esposa. Háganla sentirse orgullosa de usted. Esposas, estimen y respeten a sus esposos.

29

No lo insulte en privado o en público. Respételo, alógielo y ámelo. |Trate a sus hijos con ternura y amor en medio de su relación matrimonial y usted tendrá al cielo en la tierra! Obedezca la Palabra de Dios. Vea lo bueno en cada uno. Confiese amor en su hogar. Usted tiene en su matrimonio lo que ha estado diciendo que tiene. ¿Qué dice usted de su compañero? ¿Cómo habla de él con otros? |Lo que sea que usted dice que ellos son, eso son!

Si usted empieza a decirle a todo el mundo lo maravilloso que son y les demuestra su afecto y fanfarronean el uno sobre el otro, se dará cuenta de que se han convertido en lo que usted quería que fueran (Romanos 4:17). Muchas veces hemos hecho el uno del otro lo que somos ahora. Quizá no funcionará de un día para otro, para cambiar lo que usted está diciendo y ver a su compañero cambiar, pero siga confesando cosas buenas.

(Va a funcionar!

Ore el uno por el otro y dé gracias a Dios por

estar haciendo a cada uno de ustedes lo que deben ser. Haga esta confesión sobre su compañero matrimonial:

Yo amo a mi compañero de matrimonio. Lo amo, pero la fe sin obras está muerta. Se lo diré. Actuaré como que lo amo. Demostraré

3 0

mi amor. Satanás eetá derrotado. Tendremos al cielo en la tierra de este día en adelante en el nombre de Jesús. Amén.

* The Woman Question, Hagin, Kenneth E., 1975. Kenneth E. Hagin Ministries, P.O. Box 50126, Tulsa, Oklahoma 74150. ** Para enseñanza adicional sobre este tema, refiérase al libro Como Demostrar la Derrota de Satanás por John Osteen. **• Este mensaje profético fue dado en Lake- wood Church, Houston, Texas, mientras el Pastor Osteen estaba enseñando sobre este tema.

Para obtener un catálogo completo y lista de precios de todas las obras en español de John Osteen, escriba por favor a:

LAKEWOO D CHURCH

P.O. BOX 23297 HOUSTON, TEXA S 77228