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EXPOSICIÓN D E L L I B R O U R U G U A Y O
MADRID BARCELONA

1929 90NACKJM D E LA BIBLIOTECA NACIONAL 0£ « O H T P V I D E O A LA OE Wf.nrro

D . JOSÉ ARTIGAS
JEFE DE LOS O R I E N T A L E S Y PROTECTOR DE LOS P U E B L O S LIBRES

(Durante sus últimos años en el Paraguay)

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FRANCISCO BAUZA

HISTORIA
DE T,A

EïT EL

URUGUAY
SEGUXDA
l ì E I" U X D H U (JO N A U X I 1.1 0

EDICIOX
D E N V E VOS DÛCL'M E X T O S

TOMO

TERCERO

M O N T E V I D E O A. B A R R E IRÒ Y K A M O S , EDITOR
N A C Í O N A L

L I lì R E IÏ f A

189 7
Derechos reservados

Impronta Arttstica, de Dornalcclie y Reyes, IS de Julio 77 y 79
M O N T E V I D E O

LIBRO

PRIMERO

HISTORIA
DE LA

DOMINACIÓN E S P A Ñ O L A IÌN EL U R U G U A Y
LIBRO
PRELIMINARES

PRIMERO
DE LA REVOLUCIÓN

Reconocimiento do l;i Junta de Buenos Aires en el interior. — Acertadas medidas de I¡i misma. — Falsa situación de las autoridades de Montevideo. — Salazar vindica su conducta en los sucesos de Junio. — Motín militar del 12 de Julio. — Reacción contra la Junta en campaña. — Maldonado permanece firmo. — Misión de Contucci en nombre de la princesa Carlota. — Fusilamiento de Liniers y sus compañeros. — Nuevas insinuaciones de Doña Carlota. — Aparición de la Gaxela. — Herrera, su fundador y primer redactor. — Vigodet ocupa el Gobierno. — Sus medidas militares y administrativas. — Nacimiento del Partido nacional.—Llegada de Elío. — Destierra á Obes. — D . José Artigas. — Sus antecedentes. — Se le destina á la guarnición de Colonia. — Rompe con Muesas. — Fuga á Buenos A i r e s . — S u huida es la señal de la insurrección del país.
(1810 — 1811)

Mientras las autoridades españolas de Montevideo se negaban á reconocer la Junta de Buenos Aires, otras p o blaciones del país procedían de un modo contrario. Keci-

en que la Junta transcribía el acta de su instalación. E n 4 de Junio. 1). Bernabé Zermeño. » ( 1 ) Esta divergencia de opiniones entre la capital elel U r u guay y los pueblos sometidos á su jurisdicción. en «Siendo sivas. no podía atribuirse por entonces á otro motivo que á la dualidad de procederes de las mismas autoridades españolas. las poblaciones aludidas se'apresuraron á responder de conformidad con lo que se les indicaba. Con demostraciones menos expanP o r . j desautorizaba cualquier resistencia. de Buenos Aires. que acataba al nuevo Gobierno y dispondría en breve la convocación del vecindario para ele gir el dipuj tado correspondiente.8 LIBRO I. contestó oficialmente el Cabildo ele Maldonado. L o s cabildos y comandantes militares que adherían á la Junta. actuaban ante todo por orden expresa elel Virrc y. obedezco desde luego á cualquier autoridad constituida. Considerada así la si- ( 1 ) Iicgiafro Oficial de la Jirpí/blica Argentina. comandante de Santa Teresa. 13 de Junio. primer funcionario cuya sanción á lo establecido. prestaba también su reconocimiento á la Junta el Cabildo de Soriano. hecha dos días antes en igual sentido. epie me mande en su real nombre. remitiendo á la vez una declaración escrita ele las más conspicuas personas de la ciudad. E l Alcalde de la Santa Hermandad de Colonia reconoció incondicional mente á la Junta en 7 de Junio. . Fernando V I I . — P R E L I M I N A R E S D E LA REVOLUCIÓN biela por ellas la circular ele 27 ele M a y o . en 9 del mismo mes. seguida del oficio ele Cisneros dimitiendo el cargo y recomendanelo el envío de diputados al Congreso que debía instalarse en la capital del Virreinato. 1). reconocía a l a Junta en estos términos: yo un fiel vasallo de mi soberano el Sr.último. i.

invocaba el n o m b r e de Fernando V I I y la defensa de sus derechos. contrib u y ó á acrecentar el prestigio de la Junta de Buenos A i res. para afirmarse en el poder. de modo que los españoles de M o n tevideo. todas las apariencias de la legalidad favorecían á los pueblos que apelaban á la fuente del derecho colonial para reemplazar las autoridades caducas. . en la nota de anarquistas. y con el fin de utilizarlo hasta donde fuese posible. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 9 tuación. dos corrientes de afecciones: la una. y la necesidad de unificar todas las fuerzas políticas en aquella crisis. que n a cía entre los criollos é iba creciendo con ímpetu en el transcurso de todos los días. que dueña del poder y rodeada del respeto anexo á una legitimidad convencional. mientras bajo mano propendía á destruir desde sus fundamentos el sistema político que afectaba patrocinar. debían caer cuando menos. L a Junta se daba cuenta exacta de aquel doble movimiento. descargando así con destreza sobre los adversarios. que por otra parte asumía idéntica faz en todos los distritos del Virreinato. una condición que bien podía corresponderle á ella misma. había cordura en someterse á un nuevo orden de cosas que tenía el beneplácito del representante más d i recto del monarca. separándose de ese procedimiento. hacía más imperioso el designio. instable y fácil de torcerse. c o m o que provenía de la ignorancia de las autoridades españolas subalternas. E l resultado inmediato de tan falsa situación. Partiendo de semejante premisa. tildaba de insurgentes á sus opositores.LIBRO I. y la otra cada vez más acentuada. convencidas hasta entonces de servil' al R e y con su adhesión al nuevo orden de c o s a s . Concurrían á robustecer el prestigio de la Junta en el Uruguay. ante el criterio de sus propios compatriotas del interior.

E n tal concepto. y proseguidos desde entonces con alternativas diversas. era un título precario. mantenían de buena fe una actitud cuyas c o n secuencias debían desengañarles bien pronto.10 LIBRO I. trabajos que en último análisis. los pueblos no comprendidos en dicha condición. para secundar los trabajos de la Junta de Buenos A i r e s . Pero por muy ventajosa que resultase á la causa de la emancipación la divergencia dominante en el criterio de las autoridades españolas. iniciados dos años antes bajo los auspicios de la crisis producida por el establecimiento de la Junta de Montevideo. — P R E L I M I N A R E S D E L A REVOLUCIÓN L o s españoles de Montevideo habían traslucido desde el primer día ese plan. y por eso fué que se mostraron y c o n tinuaban demostrándose opositores á la J u n t a . y aun los mismos que teniéndola aspiraban á resolver satisfactoriamente cuestiones económicas ó administrativas siempre . la Junta ele B u e nos Aires advirtió muy luego. pero sus compatriotas de campaña. y asechando todas las o p o r concurrieran á beneficiar sus propósitos. favorecidos por esta disparidad. para éstas. si no conseguía atraerse las simpatías populares por vínculos más eficaces. Bien que la convocación de un Congreso compuesto de representantes de todas las ciudades y villas que fuesen cabezas de partido. sin penetrarse hasta entonces del hecho. era impolítico liarse de una ventaja puramente eventual y destinada á desaparecer al primer golpe que definiese las posiciones respectivas entre criollos y peninsulares. era una perspectiva halagüeña. eran una continuación de los suyos propios. reunían y disciplinaban los criollos sus elementos de a c ción. tunidades que Entre tanto. su discutible legitimidad para subrogarse al V i r r e y depuesto. que como liase de d o m i nio.

la Junta habilitó á la ciudad disidente en calidad de Puerto mayor. concediéndoles el uso de los medios y arbitrios que proponían para la tutela de los intereses públicos en sus respectivas jurisdicciones. y aprovechando esa doble coyuntura. respecto al reconocimiento de la Junta.LIBRO I. Habían hecho ellas de Montevideo el único puerto habilitado para las grandes transacciones. Mientras la Junta comunicaba particularmente esta i m portante franquicia al Cabildo de Maldonado. haciendo sentir á las autoridades de Montevideo la nueva rivalidad que les . con fecha 2 de Julio. incluso Maldonado. la Gazcta de Buenos Aires lanzaba á la publicidad el decreto. se adelantó á tomar otra. siendo los demás. realidades tangibles (jue los apasionasen. presentaba asimismo la oportunidad de abrir un desvío que debilitase el canal por donde circulaba la m a yor riqueza rentística de la Metrópoli en el Uruguay. simples embarcaderos sometidos á reglamentos. comandantes militares y jueces pedáneos que ocurrían á su amparo. que eran un p r o ceso indirecto del antiguo régimen. político y económico. que bajo todos los aspectos de una justa reparación. se empeñó la Junta en atender con esmero las solicitudes de los cabildos. era un golpe asestado al sistema aduanero de las autoridades españolas. dando un motivo plausible para proteger especialmente sus destinos. no encontraban en el nuevo orden de cosas. precediendo el decreto con largas consideraciones de orden histórico. Alentada por el buen efecto de estas primeras medidas. Para remover la dificultad. provocando en la corporación y el vecindario favorecido las más expresivas muestras de gratitud y alegría. cuya tirantez subía ó bajaba á capricho. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN" 11 diferidas. La disidencia de Maldonado con Montevideo.

L a actitud pasiva de Montevideo á raíz de estos hechos. pues si de inmediato era ineficaz ¡jara una concurrencia que la naturaleza y los medios de acción disponibles debían frustrar por entonces. en presencia de los extraordinarios sucesos producidos en la capital del V i rreinato durante todo el mes anterior. tanto por los (pie estaban dispuestos á servirlas. y hasta sospechosa si se quiere. y rompía cualquier vínculo de solidaridad con la Junta de Gobierno que lo había proscripto. E n 22 de Junio Seguidamente habían sido deportados de Buenos Aires con destino á C a narias. como programa de libertad comercial. se refugió en Montevideo toda la marina militar hasta entonces destacada en Buenos Aires. La audacia con que procedía la Junta de Buenos Aires. Recibieron éstas el golpe con aparente indiimprovisar ferencia. acusadas de inercia. como por aquellos que deseaban su ruina. y aun cuando lo hubieran querido. desde el punto de vista político. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN había creado. recaía en desprestigio de las autoridades. y la o b e diencia necesaria á ciertas órdenes reservadas. pero no dejaron de valorarlo en toda su extens i ó n . no estaban las autoridades de Montevideo en condición de asumir una actitud más propicia á sus intereses. tenía doble significado. les obligaba á mantenerse en una expectativa incomprensible á los ojos del vulgo. y como demostración práctica del celo de la Junta en favor de un pueblo que hasta allí había reclamado en vano el goce de los beneficios inherentes á su situación marítima.12 LIBRO I. tenía razones especiales para proceder de . Sin embargo. el V i r r e y Cisneros y cinco oidores. E l l o no obstante. Joaquín de Soria. Gobernador militar interino del país. demostrando así que protestaba del avance contra el Virrey. D .

había escrito el V i r r e y á Soria un oficio reservadísimo. hombre previsor. el V i r r e y concluía recomendando á Soria « que se abstuviese de hacer nada de lo dicho. en el desempeño de sus deberes debe sostener los derechos augustos hasta derramar la última gota de sangre. poseedores del secreto de su inactividad. indicados para ser víctimas del atropello ( 1 ) . . circuló la noticia de haber ( 1 ) MSS. guardasen la más estrecha sumisión á las legítimas autoridades. — P R E L I M I N A R E S D E I. como el más inmediato. » Pero. bajo responsabilidad. » E n el supuesto de consumarse el atentado previsto. en el cual le daba cuenta del peligro que se cernía sobre su persona y las de algunos otros funcionarios españoles. á fin de que.per- A l mismo tiempo de saberse en Montevideo la expulsión de Cisneros y los oidores. no podían menos de aprobar esa conducta. y ^ e ningún modo dis- puesto al martirio aun cuando lo predicase á los demás. evitar mayores males. hada sona no podía ser reconvenida. son violentados y para.A R E V O L U C I Ó N 13 esta manera. « l i e creído propio de mi deber en tan críticas circunstancias — agregaba el V i r r e y — prevenir á V . oficiara á los comandantes. del Ardí de Maído nado. S. lo hiciera entender así á los gobernadores y jefes del interior. y esperando de su celo. y los miembros del Cabildo. desconociendo un g o bierno levantado sobre las ruinas del verdadero que adoptó la Nación. y que V . » premeditar que su. que los oficios circulares que lie librado sobre el reconocimiento de esta monstruosa Junta. autorizaba á Soria « para que como único jefe de la Banda Oriental. cabildos y jueces pedáneos. S.LIBRO r. Desde el día antes de su expulsión. por sí las ocurrencias no le diesen á él lugar á ejecutarlo.

resultaban mayores á las usuales en un Gobernador de Provincia. por lo cual. hecho de trasmitir órdenes á. Acusóse al Gobernador de ocultar pretensiones de mando. y el Virrey toda la plenitud de su antigua autoridad. el Cabildo había nombrado de p r o pia voluntad á Ruiz I l u i d o b r o jefe del Virreinato. punto de vista de los intereses españoles. y el descimiento de los criollos. aun cuando no existiese la acefalía producida ahora. Del. Comenzó por discutirse la autenticidad del oficio. que ni merecía los honores del debate. invistiéndole también con la prerrogativa de representarle ante las demás autoridades del Virreinato. donde la Junta de Buenos Aires no había sido reconocida. á fin de que una incidencia cualquiera le trajese de España el nombramiento conservaba .14 LIBRO T. suponiendo que estuviera habilitado para. en sí mismo. desde que. pues el. esto era tan obvio. Se dijo que las facultades acordados á Soria. el dueño del cargo. dieron cabida á mil comentarios. en la actualidad. mucho menos en Montevideo.MIX A R ES D E L A REVOLUCIÓN delegado el Virrey en Soria el mando supremo del U r u guay. El caso. Pero la incertidumbrc respecto á la existencia positiva del oficio de Cisneros. y apuntándose con tiempo á la oxpectabilidad. tales c o m o trascendían hasta el vulgo. para adoptar de consuno las providencias correspondientes. alegándose que debía de ser apócrifo. reivindicar funciones renunciadas solemnemente. bien podía delegar parte de ellas en el más poderoso de los gobernadores de su jurisdicción. queriendo aprovechar el desorden reinante para satisfacerlas. los jefes ajenos á su jurisdicción. durante la primera invasión inglesa. sonaba una superioridad sólo admisible en los virreyes. — PI ! E L I . si entonces una corporación subalterna pudo adoptar semejante procedimiento. no era nuevo.

la base moral del dominio español. no eran el mejor estímulo á la fidelidad de las colonias. pueblos para someterse á las autoridades metropolitanas. precaución. erigiendo en sustitución del R e y cautivo camente pretendían alzarse con el mando supremo. y hasta los había difundido al Continente. Apuntes hislúrkün. á pretexto de medidas de. no existía como principio de fe política. La Junta de Gobierno establecida en Septiembre de 1S0S. restableciéndose aparentemente el antiguo estado de las cosas. durante sus diez meses de existencia. á propósito de un hecho que más bien refluía en honor del Uruguay por el aumento de brillo gubernamental concedido á su jefe. comenzaron á perseguirse. había tenido. engaños y supercherías ( 1 ) . era signo evidente de existir otras causas. .LriSRO I. — P R E L I M I N A R E S D E L A R E V O L U C I Ó N 15 para empleo mayor del que tenía. Esas causas venían de l e jos y eran un producto fatal de situaciones anteriores. tiempo suficiente para inocular el germen revolucionario. y a b o rrecerse: todo era exaltación. y mucho menos del Uruguay. Desde ese momento — dicen dos contemporáneos — los partidos. que ya había probado los beneficios del gobierno propio. los ejemplos suautoridades popularos que recíprocesivos que la Metrópoli presentaba. furor. difundiéndolo por las venas del cuerpo social. por el influjo del contagio. ( 1 ) LaiTaiuig'H y Guerra. A partir de aquella fecha. Tan injustificable actitud. es decir. Cuando hubo concluido aquella larga controversia entre las autoridades populares de Montevideo y el Virrey y la Audiencia de Buenos Aires. el consentimiento de los. cuya acción oculta buscaba un pretexto para manifestarse.

tratándose de las compañías de milicias y blandengues. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN F o r m a d o el criterio público sobre este nuevo concepto que argüía la aspiración á mejores destinos. y neutralizados por la influencia de la marina. pues no contando con otro arrimo que la fuerza organizada. Mas si era fácil que esto sucediera. Esa era la verdadera causa del enojo producido por el aumento de autoridad de Soria. no lo era tanto respecto de los cuerpos que guarnecían á Montevideo. naciendo del choque de opiniones tan radicales. E l nervio de la guarnición de Montevideo lo constituían. cuando al debatir los actos oficiales. y ese fué el problema.16 LIBRO I. pues aun cuando compuestos en su mayor parte de elemento americano. por razones y conveniencias opuestas. proviniendo de esa apreciación uniforme la exaltación consiguiente que d o m i naba á unos y otros. por el cariz de sus aspiraciones y temores más recónditos. Inoficioso será decir que sus adversarios. mandadas casi todas por oficiales criollos y destacadas de un m o d o i n coherente sobre el territorio nacional. los encaraban sin decirlo. estaban sometidos á la vigilancia de la autoridad superior. cuya fidelidad á la causa monárquica era tradicional. que los españoles reputaban necesario aplaudir y sostener á todo trance. procedían de un m o d o contrario. como o p o r - . el establecimiento reciente de la Junta de Buenos Aires daba el último golpe al prestigio moral del antiguo régimen. cuanto ampliase el poder de su jefe n a tural. la exaltación dominante en los partidos. parecía como que duplicaba el número de aquélla. Españoles y criollos lo comprendieron así. Minar la fuerza era el medio más seguro de concluir con el dominio metropolitano. que se planteó por sí mismo á todos los partidarios de la emancipación.

evitaba que se trasluciese más allá de la intimidad. aunque avecindado de largo tiempo atrás en Montevideo. rehusando discernir siquiera despachos de línea á sus oficiales. y conocía de cerca á I ) . pero cuyo arraigo en el país les equiparaba á los criollos. entrando al efecto en correspondencia con algunos miembros de la Junta recientemente electa. á quien estaba ligado guiondo. que se habían distinguido en la guerra contra los ingleses. D e modales bruscos y genio irascible. aquel rasgo peculiar de su carácter. con lo cual retenían dicha tropa en la misma condición de las milicias. y un batallón de la misma arma comandado por González Vallejo. tomó sobre sí la responsabilidad de fomentar y explotar aquellos síntomas de rebelión. y enemigo del gobierno español. E S P . Sus relaciones en Montevideo. un regimiento de infantería de 8 0 0 hombres bajo el título de Voluntarios del Río de la Piala á órdenes del coronel Murguiondo. por amistad y deudo. Prudencio M u r - . provocándola á un descontento que se aumentaba con el recargo permanente de servicio. Partidario de la revolución de Buenos Aires por razón de temperamento y c o m promisos de patria. Las cultivaba con González Vallejo. natural de Buenos Aires. Llamábase D . Contribuía á aumentar ese vínculo fraternal la negativa tenaz de las autoridades imperantes á inscribir en los cuadros del ejército veterano á estos dos cuerpos. U n hombre astuto.LIBRO I. Pedro Feliciano de Cavia. quiso voluntariamente ser y fué su agente. aunque el aislamiento en que sus propensiones geniales le mantenían. — P R E L I M I N A R E S D E L A R E V O L U C I Ó N 17 tunamente se ha dicho. — I I I . españoles ambos sujetos. eran importantes. DOJÍ. y empleado como escribano en el Cabildo de la ciudad. Cavia era siempre de la oposición. aunque escasas. cuyas genialidades se avenían con las suyas.

tenía gran predicamento con el padre. mas por el momento sólo se trató en ellas de generalidades. á las cuales asistió también M u r g u i o n d o .18 LIBRO I. por inocentes que pareciesen conversaciones. Sin embargo. ayudándose para el efecto de la (J azota de Buenos Aires (1 ). L a c o n ducta de Soria. . Historia de la Jkjtíiblica Argentina. de Monescribió para dicho periódico una relación de los acontecimientos precursores del Cabildo abierto de 14 de Junio. la ingratitud para con los cuerpos de M u r guiondo y Vallejo. y de la tempestuosa sesión donde la propuesta de unirse á la Capital había sido rechazada. iv. ni. cuanto más se malquistaran con él las tropas del país. Celebráronse con este motivo varias conferencias en su casa. López. bien acentuada entonces por las quejas de Murguiondo y A allejo contra r la postergación que sufrían sus respectivos cuerpos. A ese fin. y disfrazado con ei seudónimo de Un comerciante tevideo. ellas conducían á exasperar la rivalidad ingénita entre las tropas de mar y tierra. Con el propósito de ahondar aquella malquerencia. Cavia. mañosamente calculado por Cavia [tara estimular los bríos de la. arrogándose un mando mayor del que le correspondía. tanto más fácil era dividir la fuerza organizada y apoderarse de su mayor n ú mero. la base en que se apoyaban de preferencia las autoridades de Montevideo. y los privilegios de que gozaba el estas cuerpo de Marina. ( 1 ) Yicente F. Y siendo el de Marina. fueron el tema" sustancial de los c o l o quios. cuyo hijo Luis. Cavia estrechó amistades con su amigo y pariente Vallejo. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN Madurando su plan político. oficial de la Infantería ligera. El relato. ideó fomentarla también desde el exterior.

jefe de ésta. la falsificación de las noticias traídas por el Filipino titución del Consejo de . P o c o trabajo debía costarle restablecer la verdad. tratándose de acontecimientos tan recientes cuyos actores y espectadores estaban á la mano. como fracaso del diputado de la sobre consasimismo. desembarcando artillería y soldados. con una falta de verdad notoria. y á los marinos les acabó de exasperar el verse calumniados tan sin piedad en la persona de su jefe. á los soldados les indignó (pie apareciese en el exterior tan encumbrado el jefe de la Marina. cuyo hecho haberse producido por las intimidaciones de Salazar al Cabildo y al pueblo. impresionado por esa actitud. presentaba á Sal azar. N o obstante ser falso para todos el criterio (pie informaba aquella publicación.Regencia. como arbitro de la situación política e instigador de todas las resistencias opuestas á los intentos revolucionarios de la vecina orilla. y escandalizando á todos con el atropello al D r . Atribuíale. llegando á Montevideo cuando la hostilidad entre marinos y soldados entraba. L a relación apareció en la (Jazcla de 5 de Julio.LIBRO I. Pérez. defendiendo á gritos la necesidad de conservar sus sueldos íntegros á los oficiales de marina para mantenerlos á su devoción. y Salazar. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 19 Junta de Buenos Aires en favor de sus propios trabajos y azuzar los odios de la guarnición de Montevideo contra la Marina. los marinos atribuyeron á los soldados la publicación que motivaba su disgusto. el afirmaba Junta. así es que por medio de . en su período álgido. resolvió vindicarlos y vindicarse á. sí mismo. anciano en quien había cebado sus furores m o narquistas. P o r aquella propensión natural de atribuir al enemigo inmediato las ofensas (pie más duelen.

que para mostrarse leal en todas las ocasiones delicadas. había tenido varias conferencias con Salazar. dio con su verdadera causa. entre soldados y marinos. haciendo notoria su admiración por el pueblo de Montevideo.. á la vez que su oficio se fijase en los parajes públicos. pero los acontecimientos nota el jefe de la Marina.20 LIBRO I. en el m o d o de pedir el castigo de la calumnia se mostró tan apasionado como ajeno á las ideas de su tiempo. con los comandantes de los cuerpos. de P. en caso de resistencia. Murguiondo y Vallejo. cada vez más honda. — PRELIMINARES D E LA REVOLUCIÓN un oficio dirigido al Cabildo en 11 de Julio. C o n el fin de obtener su desagravio personal.o 1 en los I). y menos el suyo. Concluyeron por fin poniéndose de acuerdo sobre la necesidad de destituir á. debía "emplearse el rigor. y evitándose improvisar á su pedido el cargo de verdugo que oficialmente no lo tenía nadie en la ciudad. solicitaba Gazcla y quemarlo por mano del verdugo. y « que el Cabildo mandase recoger el número de la el del pueblo cuya fidelidad era puesta en duda. no había necesitado jamás ningún estímulo. excluyeron semejante solución. todo evento. no pasaron inapercibidos al Gobernador. P o r secretos que fuesen los manejos de Cavia. y ambos se comunicaron en ellas los recíprocos temores que les asaltaban. quien. calmando á Salazar de algún modo. Para precaverse á. el día mismo en que fechaba su ( 1 ) N.» ( 1 ) E s probable que el Cabildo hubiera dejado pasa)' aquel desahogo. . Pero si basta allí estaba dentro de una corrección irreprochable. á fuerza de inquirir los motivos de la escisión. para cuyo efecto. destruyó los cargos con sólo mencionarlos.

cuya noticia incitó á los curiosos á cerciorarse del hecho. esperando el resultado de la agresión que iba á ponerles á prueba. Decididos á afrontarlo.LIBRO I. Salazar con la tropa á sus órdenes. la noche concluyó sin otra novedad que los preparativos ya dichos. E n efecto. —• P R E L I M I N A R E S D E L A R E V O L U C I Ó N 21 Aquellas conferencias. Echáronse á vuelo las campanas de los templos. se hicieron fuertes. traduciéndose en las palabras jactanciosas y otros actos de indisciplina que preceden siempre á los motines soldadescos. de muy mal agüero para (pie escapasen á la perspicacia de militares descontentos. revelaron á los jefes coaligados el peligro que corrían. se incendiaron cohetes y empezaron á hacerse preparativos para solemnizar la noche con fuegos y músicas. acababa de tomar posiciones en el Barracón ele la Marina. y el batallón de Milicias. En esta actitud unos y otros. encontrándola favorable á la resistencia armada. mañana. y la inquietud cada vez más creciente elel vecindario. Gran alborozo causó entre los españoles tan inesperada novedad. apresuradamente citaelo. y el pueblo estaba más entregado al entusiasmo. Sin embargo. tantearon la opinión de sus oficiales. E l día 12 por la. llegó al puerto el 11 de Julio una zuniacá española procedente de Santa'Catalina. y con esto empezó á hacerse pública semejante decisión. los comandantes de los cuer- . cuyo entusiasmo se había trocado en desvelo y zozobra. Informados M u r guionelo y Vallejo ele lo que pasaba. corrió la voz de epie se operaba un m o v i miento de fuerzas. el primero en la cindadela y el segundo en el cuartel de D r a gones. Cuando llegó la hora de las ocho. con noticia de v a rios reveses sufridos por las tropas de Napoleón en la P e nínsula. se reunía en su respectivo cuartel.

y deseando nosotros no caigan sobre el pueblo los males que le amenazan. á saber: que se reembarque la Marina en este día. que no merece. Mientras el Cabildo deliberaba. en nombre de ambos cuerpos. S. nos dejan e n trever lo que se conspira contra nosotros. E l Cabildo se reunió inmediatamente con asistencia de Soria. hacemos á V . en el insulto de la noclie de ayer. Miguel Murillo. » ( 1 ) E n idénticos términos y á la misma hora. exigen una reparación de esta ofensa. al verlos reproducidos todos. I ) . y los capitanes D . y al Dr. D . . quien se hallaba refugiado en la ciudad. L a tropa conoce la gravedad del d e saire. que desde el 1G de Junio ocupaba el puesto de asesor de la corporación. La Milicia citada á sus cuarteles. empezaron á reunirse fuertes grupos al rededor de la casa consistorial y del cuar- ( 1 ) L. que seguirá indefectiblemente á la oposición que tire á destruir el resultado de lo que pedimos al Gobierno. espontáneamente. L u i s González V a lí ej o y D . convocó al D r . pasaron al Cabildo una intimación concebida en estos términos: « L o s ultrajes indebidos con que se lia ofendido mil veces unos cuerpos que defendieron incesantemente la causa del R e y y de este fidelísimo pueblo. C. Nicolás Herrera. E l peligro urge. responsable de la menor desgracia. y reunidos á la cabeza los oficiales. — P R E L I M I N A R E S D E L A R E V O L U C I Ó N pos amotinados. de Monlerideo. oidor de la Real Audiencia. Juan de Zea. acababan de dirigirse los sublevados al Gobernador. la Marina ocupando las azoteas del Barracón cu la más viva alarma. y ha apurado nuestro sufrimiento. lian excitado su justo resentimiento. y se separe al M a y o r interino Je Plaza.22 LIBRO I. en nombre del R e y y de la Patria. y para mejor proveer.

La columna se dirigió al cuartel de V a llejo. partido « con la manifestación del delito que cometían y sus consecuencias ineludibles. Las puertas del Cabildo se c e muy rraron. sonó la generala. Murguiondo . partió á ponerse al frente de las tropas. se alzó entre las (lias del populacho (pie rodeaba la casa consistorial pidiendo la. que había. todo había concluido. abandonando el mando de sus cuerpos. — P R E L I M I N A R E S D E LA REVOLUCIÓN 23 tel de Milicias. A l asomar la noche de 1 aquel día borrascoso. trasladándose al Cabildo. Entre tanto. y Soria. inquiriendo el motivo de aquellas alarmas. resolvía el C a bildo diputar á Herrera. con todos los jefes militares (pie les esperaban reunidos en la sala capitular. trasmitiendo órdenes que anunciaban haber llegado el momento de la acción armada. ya comprendieron el error en que habían caído. Sin sospechar la celada. tratase de reducirlos á. y constituyéndose prisioneros sin saberlo. donde llegaron junto con los diputados a l a s 10 de ta mañana. apareciendo luego en las calles con una columna de 2 8 0 0 hombres y 8 piezas de batir. accedieron Murguiondo y Vallejo á la propuesta.LIBRO I. dado la señal. acompañado de dos regidores. Igual cosa sucedió con el regimiento de Murguiondo. A l mismo tiempo iban y venían ayudantes á galope. » 6 invitándoles á una conferencia. Una gritería cada vez más creciente. se rindió á discreción. para que pasando á los cuarteles de los jetos insurrectos. cuyo cuerpo. á fin de discutir amigablemente la mejor solución del asunto. y amenazado por el Gobernador con tan imponente número de fuerzas. Pero apenas franquearon las puertas del edificio capitular. aun cuando mediaron algunas contestaciones antes que depusiese las armas. y vencidos por los modales insinuantes de Herrera. viéndose sin jefe. cabeza de los sublevados.

principal instigador de los sucesos. excepto M u r guiondo. Luis Yallejo. al invitarles á deponer las armas. L a facilidad con que ella fué deshecha. indujeron á Soria á romper la reserva en que hasta entonces se había encerrado. que- dando en arresto Vallejo. consiguió ponerse en salvo. una correspondencia con la Junta de aquella ciudad y varios planes escritos sobre la dirección que debía darse al movimiento. L a acción manifiesta de la Junta de Buenos Aires en el último suceso. provocando el motín en sus filas. no tranquilizó ciertamente á las autoridades españolas. hijo del jefe de la infantería ligera. los mayores de ambos cuerpos y N o obstante la gravedad del delito. y el aumento de poderes con que él mismo es- . empezó por dirigirse á las autoridades de campaña. cuyo autor se proponía apoderarse de la fuerza militar. no sin dejar en manos de la autoridad. transcribiéndoles la nota de Cisneros. pues. como síntoma de malestar era un indicio de grandes perturbaciones futuras. fugando para Buenos Aires. y la seguridad de que Cisneros ya estuviera en salvo. sobre las instrucciones y facultades extraordinarias de que era poseedor. Lejos de aplicarles las leyes militares perdonó á todos. A s í concluyó aquella conspiración atrevida. los oficiales más sindicados.24 TARRO I. el Cabildo reclamó que se hiciesen efectivas las garantías pactadas con los insurrectos. <pie fué remitido á España junto con el capitán Bel don y D. á causa de su precipitación. si como resultado i n m e diato podía satisfacerles. que contenía el repudio de las circulares en favor del reconocimiento de la Junta. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN fue remitido preso á bordo de la fragata Proserpina. por lo cual Soria tuvo que mostrarse magnánimo con ellos. E n cuanto á Cavia. E n 19 de Julio.

C. Fernando V I L y los de la soberana autoridad que en su Real nombre ejerce el Supremo Consejo de Regencia. dando una réplica cuyos términos eran tanto más notables. llevó su celo hasta transcribir la circular á los cabildos y jueces inmediatos. por las respuestas que obtuvo. Inmediatamente se sintieron los efectos de la circular de Soria. y dándole de su conformidad el respectivo aviso. L o s jefes militares se apresuraron á contestar de conformidad. D . anunciarles ambas resoluciones. cuidando en el todo de su más exacto cumplimiento. y el de Colonia. » Esta comunicación debía arrancar la venda que cegaba los ojos de las autoridades civiles y militares del interior. mientras que constituía una declaración de guerra á todos los partidarios. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 25 taba investido desde el 21 del pasado mes. — Larrañaga y Guerra. y se limitaba á decirle al Gobernador estas pocas y significati- ( 1 ) L. para los fines que pudieran convenir al mejor servicio del R e y nuestro Señor . conocidos ó presuntos del nuevo régimen. que oportunamente se expresarán. Al. respecto á sus relaciones de obediencia con la Junta de B u e n o s A i r e s . y las de las legítimas autoridades. E l Cabildo de Soriano contestó en 31 de Julio adhiriéndose á lo prevenido. Llevaba fecha 3 0 de Julio la mencionada respuesta. y las principales oficinas de la administración siguieron idéntica conducta ( 1 ) . de Soriano. impulsado por motivos de malquerencia á Buenos Aires. Apuntes históricos.LIBRO I. concluía el Gobernador advirtiendo: « que no obedeciesen otras superiores órdenes que las emanadas de él. . cuanto breves por la sobriedad y energía. Solamente el Cabildo de Maldonado formó excepción á semejante uniformidad de pareceres.

26 LIBRO I. — P R E L I M I N A R E S D E L A REVOLUCIÓN vas palabras: « 8 o ha recibido el oficio de V . y á raíz ele haber pasado su circular de 19 de Julio. 8. que declinaba en el pueblo la sanción ó el rechazo de una orden superior. que su puerto goza . y era difícil que el entusiasmo producido por tan reciente beneficio. la desobediencia. por parte del Cabildo. S. aquel Desde que la Junta ele Buenos Aires puerto. hacer caso. y para. la nota iba. dirigida al « Señor G o bernador de la Plaza de Montevideo. » Confirmando aquella actitud. cediera á las exigencias de fidelidad epie el antiguo régimen pretendía f o r m u lar. E n tal supuesto. con fecha 25. y aun cuando el pueblo no la confirmase con su actitud posterior. Soria n o m b r ó á D . S. y del resultado se dará cuenta á V . de la corporación municipal á la autoridad ele Soria. á medida que apremiaba el descontento general. con más imperio y sin ninguna retribución. tiene determinado este Cabildo para el día de mañana la convocación de vecinos en su sala capitular.partido ideal ele su vecindario. quedaba vigente en el hecho solo de la consulta. unas instrucciones en que le elecía: « Podrá V . expidiéndole. cuando más urgente era su reconocimiento. el Cabildo lo había dicho todo en su comunicación brevísima. Francisco Javier ele Viana comandante m i litar de Maldonado. Tal vez presentía el Gobernador ¡pie no iba á encontrar en Mal donado la eluctilidad presumida en las demás' p o blaciones del país. dar á su contenido la contestación suficiente. de 19 del presente. omiso de las nuevas y extraordinarias facultades delegadas en Soria. » lo que importaba. hacer entender al Cabilelo y vecindario de Maldonado. se formó allí un á favor ele la corporación. habilitara. C o m o manifestación de resistencia. satisfaciendo el más acariciado poderoso.

y no era posible revocarla sin chocar contra intereses creados. Tardías. sino porque nuestra si- tuación exige por su naturaleza. lugar un Congreso ó Cabildo abierto. — P R E L I M I N A R E S D E LA REVOLUCIÓN 27 ser de las franquicias que le dispensó la Junta. porque el nuevo C o m a n dante militar nombrado era partidario Junta de Buenos Aires. remitiendo las pretensiones de ambos á la decisión del pueblo. ratificaban el proceso histórico levantado por ella á la d e sidia del Gobierno metropolitano.LIBRO I. D e este modo. no por parle de ene monxlruoxo ¡johicrn-o. recibió V i a n a en 29 de Julio. porque la concesión estaba h e cha. Ineficaces. transcribiendo el de Soria. dado caso de no e m pequeñecerlas aún. eran tardías. para dar vigor á una Nación y habitantes cpie demandan mejor suerte que frutado firmaban en el anlir/uo Gobierno! » la que lian dis- Pero aun cuando estas instrucciones.° de A g o s t o P o r unánime votación resolvió dicha . ningún motivo de gratitud podía estimular aquella concesión. las forzadas liberalidades de que era emisario. donde se resolverían las cuestiones pendientes. sino que hasta. A s í fué que en respuesta á su propio oficio. no solamente c o n los procederes de la Junta de Buenos Aires h a bilitando c o m o puerto mayor á Maldonado. que se reunió abierto. porque no aumentando nada á lo c o n cedido." de A g o s t o tendría. ineficaces y contraproducentes. advirtiéndole que el 1. en No se hizo esperar ésta. por cuyo encubierto de la trataría de motivo reducir á sus justas proporciones. aviso escrito del Cabildo de Maldonado. toda libertad justa á nuestro giro y comercio. la corporación municipal se desentendía de la obediencia á Soria y de las insinuaciones oficiales del Comandante militar. y contraproducentes. luego el anunciado Cabildo Asamblea: 1.

con quien siempre había de guardarse la mejor armonía y cordialidad. contribuyó á definir la situación de criollos y peninsulares en el país. instalada. sin ofender la opinión de la ciudad de Montevideo. en seguida: « que habiendo hecho igual reconocimiento todas las autoridades. para asegurar estos d o m i nios á Fernando V I I . había sido hija de un equivocado sentimiento de fidelidad al antiguo régimen.28 LIBRO I. mantenía su o b e diencia á la Junta. P u d o verse entonces que la repentina y calorosa adhesión de muchas autoridades del interior á la Junta de Buenos Aires. los fueros municipales de persistiese el Gobierno d e Montevideo en c o m protesta pelerla á sujetarse á dichas deliberaciones. como se aparentara creer. p r o ducida á raíz de los oficios de Cisneros instando por el reconocimiento de la corporación revolucionaria. bajo la tamb ién de la fuerza. A h o r a que la realidad tangible seña- ( 1 ) MSS del Ardí de Maldonado. — P R E L I M I N A R E S D E L A R E V O L U C I Ó N « que hallándose el pueblo de Maldonado dentro de la j u risdicción territorial de Buenos Aires. allí. contra la m a nifiesta voluntad del pueblo. á ejemplo de las Juntas similares constituidas con el mismo designio en España. se sometía. con protesta de separarse de este sistema. lo q u e no es de esperarse. » Agregaba. expresaba al concluir: « que si agraviando la ciudad.el pueblo d é l a capital y varios otros. llegase á entender otras miras contrarias á los fines que sancionó en su instalación. » M a s precaviéndose contra toda eventualidad posible. si. y no un acto de simpatía á las nuevas ideas. » (1) Semejante actitud excepcional. . debía Maldonado no hacer innovación de su a c tual constitución y dependencia del Gobierno de Buenos A i r e s .

Cuando hubo logrado formarse un nuevo partido con elementos de aquella procedencia. y sus respectivos elementos de acción futura podían señalarse desde ya. tenaz y flexible á la vez en sus proyectos. ceñirse la corona de Fernando V I I en estos dominios. yendo á buscar entre ciertos magnates españoles el concurso que le negaban sus aliados v sus subditos. Esto no obstante. sabía mantener el propósito inicial. Soria y sus consejeros dejaron correr sin castigo inmediato el grito de insubordinación del único pueblo uruguayo que desafiaba la autoridad metropolitana. los españoles tomaban las suyas en defensa de la Metrópoli. pronto urdió la revancha. las graves preocupaciones que les absorbían en presencia del giro que iban t o mando las intrigas dinásticas.LIBRO I. uno. manifestada por boca del Cabildo abierto de Maldonado. N o apagado aún el recuerdo de las últimas tentativas de D o ñ a Carlota Joaquina de B o r b ó n para. L a princesa. á cuyo"frente estaba su propio m a rido. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 29 laba posiciones á cada. se disipaba por efecto de esta nueva faz que asumían los sucesos. única autoridad destinada á formularla en nombre de todos. Cuanto la c o n fusión y el arte habían logrado. T a l vez determinaran esa conducta. Derrotada en la primera tentativa por el abandono de Inglaterra y la oposición de los estadistas portugueses. dando un giro excepcional á las operaciones políticas durante dos meses de incertidumbres. quedando los criollos sin otra base de resistencia que la protesta. El deslinde entre los campos de peninsulares y criollos estaba hecho. vino en su auxilio el movimiento revolucionario de Buenos A i - . las circunstancias para encarar sus ambiciones. repentinamente volvió á plantearse aquel p r o blema tan opuesto á los intereses peninsulares. acomodándose á.

contra la entrada de tropas portuguesas hasta el Cuareim en el mes de M a y o último ( 1 ) . proporcionando á la princesa tolerancias y hasta simpatías en el grupo mismo de sus más encarnizados enemigos. por el c o n tagio posible de las nuevas ideas en sus dominios americanos. ahora. Del punto de vista de las ideas monárquicas. adherido al embajador español marqués de Casa Irujo. según voz pública. Junta de Buenos Aires asumía un aspecto diferente. asustado. como su representante más conspicuo en América. pero si semejante insistencia demostraba entonces un p r o pósito de conquista. dio A vista de esta sannuevamente de lado á sus compromisos. como lo prueba el reclamo p o s terior del mismo Strangford. (1) Of de Cava Irujo al Cabildo de Ilonlcvideo (Arch G e n ) . lo cierto es que no h a bía cumplido esa promesa. tenía señalado un puesto de combate contra la Junta. alejaría la perspectiva de c o n flictos con sus aliados monárquicos. cuyos ecos sembraron la inquietud en todos los ámbitos del Brasil. cualquier tentativa contra la.30 LIBRO I. ción que de todas partes le venía. Bien que hubiera prometido á Strangford. permitiendo que Doña Carlota e x p l o rase por segunda vez el ánimo de las poblaciones del Plata. desde el día en que contribuyeron juntos al fracaso de D o ñ a Carlota. . le incitaban á tomar ese puesto. E l primero que clió trazas de esa modificación fué el príncipe Regente. no era dudoso que el príncipe. y así sus consejeros más íntimos. no inmiscuirse para nada en los negocios del R í o de la Plata. embajador de Inglaterra. — PRELIMINARES DE L A REVOLUCIÓN res. como los principales representantes de la fuerza. confiando que el prestigio de la causa en cuya defensa ostensible se alzaba.

con anuencia del Regente. de modo que si la d e fensa de los principios monárquicos le daba un pretexto decoroso para terciar en la contienda. precaviéndose con tiempo á afrontar las ulterioridades. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 31 para restablecer en ellas el régimen monárquico b a m b o leante. escribiese al Cabildo y autoridades militares de Montevideo ofreciendo « cuantos auxilios necesi- . so acordó que D o ñ a Carlota. obligándolo á conservarlos en cierto modo bajo provisional tenencia. Casa Irujo. que el Regente entraba en la combinación con La posesión del R í o de la Plata era su ideal más acariciado. ni al marqués de Casa Irujo. La. pero interesados ambos por diverso c o n cepto en oponerse á los progresos de la Junta de Buenos Aires. A su vez. ó coadyuvar á que pasaran á un miembro de su casa. factor capital que aun no había pronunciado la última palabra en aquella crisis. que presentarse mediadora en los disturbios existentes. optaba por esto último.LIBRO I. tanto el marqués como la princesa contaban con el tiempo. representante de España. embajador español en P í o Janeiro. veía en peligro los dominios de su soberano. A s í dispuestos. podía ocultárseles el peligro que á pesar de sus generosas apariencias escondía en el fondo la decisión del príncipe. X i á Doña Carlota. no estuviera provisto. su intención final era aprovechar la coyuntura en beneficio propio. y los sucesos vinieron las reservas mentales de siempre. y entre permitir que se perdieran irremisiblemente. á comprobarlo muy luego. D i c h o se está. princesa no tenía otro camino para realizar sus ambiciones. Y respecto á lo que. y no repugnando ningún recurso para conseguirlo. procuraban obtener este resultado. aceptaba cualquiera cpie le ofreciese la eventualidad.

que. Felipe C o n tucci. yendo al encuentro de la princesa en R í o Janeiro.opinión del honor y de la pureza de S. Fernando VIL » E l portador del oficio. en cuanto le concernía. ultimaría con ella los trámites del asunto.° que Fernando V I I era el único y legítimo soberano del P l a t a . » Esos cinco puntos. — decía — creo debería. c o m o recurso c o m plementario de la oferta y destinado á concluir con las turbulencias revolucionarias que amenazaban á todos. avisándose al marqués de Casa Irujo. destinados á formar el programa político de D o ñ a Carlota. U n a vez aceptada la propuesta. llevaría al mismo tiempo instrucciones para negociar el traslado de la princesa á Montevideo. Quedaron redactadas las credenciales de Contucci en 2 3 de Junio. — 2. debían establecer por su orden: 1. sólo se verificaría en caso extremo y á pedido de las autorida- .32 LIBRO I. nombrarían las autoridades montevideanas una diputación. — 3. — PRELIMINARES DE LA REVOLUClÓX tase la ciudad para sostener con la energía que acostumbraba. que debía ser D . la justa causa de su augusto hermano I ) . y aconsejándole las medidas precaucionaos que en su concepto eran de rigor.° que la entrada de tropas portuguesas al territorio platense. E n el correr de Julio escribió al Cabildo pormenorizando las evoluciones del convenio. para que de acuerdo con lo dispuesto. el temperamento adoptado. mas no sin cautelarse contra futuras decepciones. « A pesar de que tengo la más alta. Casa Irujo aceptó. exigirse en la solemnidad correspondiente. A . comuuicase por su parte á las autoridades de Montevideo el sesgo que tomaba la n e gociación. la declaración de cinco puntos esenciales.° que el C o n sejo de Regencia establecido en la Península era el verdadero representante actual de su soberanía.

deliberar los cabildantes junto con su asesor D . con el acuerdo y bajo los auspicios de la heredera presuntiva del trono español. subvirtiéndolo todo. Doña Carlota ofrecía trasladarse á Montevideo con tropas. A ninguno podía ocultársele la trascendencia de ellas.» ( 1 ) Zanjadas las dificultades de momento. encaminado á poner de manifiesto derdante. pues no había reticencia ó subterfugio en la manera de plantear la cuestión. y concluyó extendiéndose en consideraciones sobre. pronunció un largo discurso. para pacificar el ( 1 ) iY. A su devoción por D o ñ a Carlota. pues el contagio de la anarquía. Se presentó oficialmente al Cabildo en l. marchó el c o misionado. enflaquecía las bases del dominio hispano en estas privilegiadas regiones de América. reunía C o n tucci cierta destreza ( adquirida en el trato de negocios políticos.###BOT_TEXT###gt; de A g o s t o . 3.M. Llamó la atención sobre la conformidad del marqués de Casa Trujo en tan patriótico designio. — P R E L I M I N A R E S D E L A R E V O L U C I Ó N des de Montevideo. Esr.—III. f l e c h a entrega de los papeles de que era p o r « las santas y leales intenciones de su p o tador. pidió y obtuvo el emisario permiso para retirarse.EIBR0 I. de 1'. . siendo recibido por la corporación en su sala de sesiones.° que enviaría á la Península todos los recursos pecuniarios acostumbrados y cuantos pudiera arbitrar por añadidura." que la princesa no pretendería extender su autoridad fuera del Virreinato. la urgencia de realizarlo. Evacuada su comisión. : > sin omitir el cómputo de las simpatías que la princesa gozaba en España.° 2 en los D. — o. Nicolás Herrera sol iré las condiciones propuestas. entrando á.—• 4. y las ventajas de solucionar la situación peligrosa del Río de la Plata. Do.

» agradeciendo « sus generosos ofrecimientos » v asegurándole « l a decisión de Montevideo en favor de Fernando V I I . « no referirse en nada al punto de su venida. E l talento de Herrera encontró un término medio. pero si. Bajo su dictamen.34 LIBRO I. siempre le quedaba tiempo para desengañarse. rechazarla. la respuesta que por su contenido escrito. como que no se había explorado su consentimiento. aun prescindiendo de la carencia de facultades del Cabildo para allanar el camino. sus efectos. atemperaría. E n ese propósito. acordaba. (pie no era declaradamente una ni otra cosa. quedaba s u b entendido (pie el Cabildo permanecía firme al servicio de los intereses del R e y cautivo. A no entenderlo ella así desde el primer momento. hablándoles el lenguaje adecuado á su representación en el asunto. » D e ese modo. importaba desligarse de los intereses de Fernando V I I . acordó el Cabildo contestar á la princesa « con la civilidad y respeto que se merecía. la forma respetuosa y en cierto modo suave de la negativa. Aceptar la oferta. su nativa penetración la i n ducía á un juicio contrario. y al mismo tiempo evadía todo compromiso destinado á fomentar el éxito de las ambiciones de su hermana. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN R í o de la Plata. y más significativa por lo que dejase de expresar. Desde luego. « p r o duciría el resentimiento de los demás pueblos del V i r r e i nato. á D o ñ a Carlota debía ser breve. » pero en cuanto al deseo capital manifestado por la regia solicitante. era suscitarles un enemigo temible. pues este paso. en nombre de sus derechos de heredera eventual de la corona española. c o m o era de presumir. resolvió el Cabildo contestar por separado á cada uno de los recurrentes. . A l marqués de Casa Irujo se resolvió contestarle m a nifestándole las dificultades que se oponían á la venida de la princesa.

en opinión del Cabildo. la seguridad territorial de esta Provincia Oriental del R í o de la Plata. á quien era preciso congratular en nuestro actual estado de cosas. » A mayor abundamiento se le agregaba: « (pie no siendo aún apurada la situación política de Montevideo y su campaña. á quien había dado cuenta la princesa. de Montevideo. del mismo modo acordaba el C a bildo que en la respuesta al marqués de Casa Irujo « se omitiese tocar la discusión de los derechos eventuales de la princesa al trono de las Españas. de la posesión que pretende de este territorio en virtud de aquellos derechos. con el orden. y sobre ser materias superiores á los conocimientos de un Cabildo particular. hallaría la Junta de Buenos Aires todas las p r o porciones de llenar sus pérfidos proyectos. » porque las contestaciones de estos puntos.LIBRO I. sería más prudente esperar la resolución soberana del C o n sejo de Regencia. podían inadvertidamente ofender la susceptibilidad y opiniones de S. . A . . de las declaraciones que hubiese hecho en el particular la Junta Suprema Central y que no habían sido comunicadas al Gobierno de M o n t e v i d e o . — P R E L I M I N A R E S D E L A R E V O L U C I Ó N ' 35 y fomentada. y á quien únicamente correspondía actuar en un negocio de tanta gravedad y trascendencia. «sobre corresponder privativa y exclusivamente al Supremo G o bierno de la Nación. » Pero así como se omitía en la respuesta á D o ñ a Carlota toda alusión sobre su venida á Montevideo. en perjuicio de los intereses de la patria. C. y de los riesgos que envuelve la introducción de tropas extranjeras en un país en que no hay fuerza bastante para contenerlas. hasta que las sabias providencias del Consejo de Regencia restablezcan. > (1) (1) L. la división.

está por averiguarse. Si Contucci. dos puntos quedaban en claro. . no podía ocultárseles que el Cabildo formulaba una dilatoria. remitiéndoles en último caso á explorar la opinión general. un luctuoso acontecimiento redujo entonces á secundaria importancia las tentativas de la princesa. pero en caso afirmativo. sin previa consulta á los demás pueexplorado. y la manifestación s u b siguiente blos del al marqués de Casa Irujo. coronel de milicias. Santiago Allende. Exacta ó no esta suposición. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN Cualquiera que fuese el criterio con que se apreciaran estas respuestas. como inmediato actor en el asunto. dedujo este designio de la c o n ducta reservada con que le trató el Cabildo. Entre las víctimas se contaban. y su relato se extendió con rapidez por todas partes. es de suponer que el disimulo obligó á D o ñ a Carlota á fingirse satisfecha. pintándole el desVirreinato. próxima al local llamado Cabeza del T'ujre. á saber: el silencio del Cabildo para con D o ñ a Carlota sobre la conveniencia de su venida á Montevideo. en una mísera posta de la provincia de C ó r doba.36 LIISR0 I. la reconquista de Buenos Aires. realizada por orden de la Junta de Buenos Aires. y por arraigadas que estuvieran en los negociadores las ilusiones del éxito. para ocultar la decepción sufrida. Montevideo fué conmovido por la noticia de la ejecución del general Liniers y cuatro espectables funcionarios españoles. A lo más. Gutiérrez de la Concha. lo que i m portaba negarles la adquisición previa de un centro de operaciones para asegurar el triunfo. conocido y estimado por su brillante participación en. á más del esforzado caudillo cuyo nombre era tan simpático á las masas. y D . cuyo consentimiento no se había acierto de esa venida. El hecho tuvo lugar en 2(5 de Agosto.

LIBRO I. propagador de la doctrina del martirio para cuando él estuviera en salvo. saliendo del V i r r e y y dirigiéndose á un general sometido á su jurisdicción. — P R E L I M I N A R E S DK LA RKVOLITOIÓX 37 que al mando do las de Córdoba. Además. . había actuado en la d e fensa de Montevideo contra una época tan los ingleses. y Liniers no era hombre para eliminarse de su c u m plimiento. A l Virrey Cisueros. con palabras que t o Desengañado de los Aceptó. Las vinculaciodurante nes adquiridas en la ciudad por estos individuos reciente como gloriosa. el papel que se le designaba. es necesario penetrar hasta el estado de ánimo de Liniers. abriendo á su espíritu generoso los horizontes del sacrificio. se había dirigido á Liniers. cuando acudía al llamado de su adversario de la víspera. « todas las facultades de que estaba investido como jefe del Virreinato. Xadie mejor que él mismo puede traducirlo. lo trágico de su muerte. Apenas depuesto del mando. pues. importaba una o r den. Ttcv liiapano-aincricaiia. vi (nota).» ( 1 ) Por humilde (pie fuera el tono de la súplica. rogándole « que salvara al país de su ruina » y delegando en su persona. aquella apelación á su lealtad. correspondía la mayor responsabilidad de este sacrificio. para ese efecto. r. davía parecen vibrar cuando se leen. Para darse cuenta de la magnitud del esfuerzo. produjeron un sentimiento de estupor (pie embargó á criollos y españoles con igual intensidad. tintas veces puesta en duda por Cisneros. le resarcía de muchas penalidades. y la convicción de que la habían afrontado creyendo cumplir sus deberes. ñarlo i n m ed i a t a m en t o. que es la prueba de los héroes. entrando á desempe- ( 1 ) Torrente.

M . y harto de ingratitudes. voy á la campaña liará dirigir mi contemplación á lo que más me interesa. donde le abría el corazón en términos llenos de tristeza. marchó Liniers para Mendoza. que tal vez mañana para siempre no dejen á la posteridad más objeto que el ofrecen unas cenizas frías ¡/ miserables.LIBRO I. que desde lo alto firmeza rándola con estas palabras: de los cielos mira la rectitud de los corazones. después de haber tenido la satisfacción de conservarle estos dominios. » Con estas ideas. donde á la espera de órdenes de la Península. las observaciones de los amigos que allí encontró. y pidiéndole que defiriese á ellos. Pero el Virrey. » que Y después de extenderse en agradecimientos sobre la pensión anual de cien mil reales que el R e y le había señalado para atender á la subsistencia propia y de su larga familia. las malas noches que he pasado. los ruegos de su familia. j u « Sólo Dios. — P R E L I M I N A R E S D E LA REVOLUCIÓN hombres. aun cuando había nacido francés. explicándole al pormenor los motivos de su resolución. puedo saber lo que soy. al despedirse del mando había escrito al R e y una Memoria. debía sufrir un destierro simulado. — decía en ella — que mucho tiempo en la inquietud. y la con que en cumplimiento de sus divinas leyes he d e s e m peñado las obligaciones sagradas do mi honor y conciencia. que anunciaban el presentimiento de su próximo fin. viviendo siendo el objeto de repetidos huracanes. y el deseo de atender sus intereses. que es el principio y fin de mi destino. lejana ciudad del Virreinato. le indujeron á detenerse en este ú l timo punto. L o escribió así confidencialmente á Cisneros. que no se . Pasando de tránsito por Córdoba. protestaba su fidelidad á España. separando de mi espíritu las vanas ideas de gloria. « D e b o representar á Y . citada varias veces en estas páginas.

hacia donde resolvía dirigirse sin más acompañamiento (pie el de su hijo Luis y cuatro criados. « que inmediatamente cumpliese la orden recibida de trasladarse á Mendoza. Liniers en Córdoba al e x pirar M a y o de 1 8 1 0 . avisándole existir una benévola corriente de opinión á favor suyo en E s paña. todavía se creía menos si aquél acortaba la distancia entre ambos. pidiéndole pasaporte para la Península.LTRRO I. antes de conceder el permiso./. encargando se le tributasen los honores de ordenanza ( 1 ) . para lo cual se embarcaría por otro puerto de la costa. su amparo y le inducía á la acción. que la comunicación suplicatoria de Cisneros. Montevideo i. y de ellos también resulta. vuelta de correo. Anales.1MIXAI!ES DE LA REVOLUCIÓN 39 consideraba seguro mientras Liniers estuviera en el país. puesto que habiéndoselo pedido en los últimos meses de 180!). á. recién comunicaba el V i r r e y á las autoridades de Montevideo con fecha 24 de Abril de 1 8 1 0 . — Of de Cisneros al Alcalde de . A l g o debió meditar Cisneros. . se decidió á responder á C i s neros. debía embarcarse Liniers. - P R E 1. de modo que le contestó. y tomando pie de ello. resulta explicada por estos antecedentes. que en la corbeta Descubierta anclada allí y pronta á zarpar para España. si no quería obligarle á tomar providencias para ser obedecido sin réplica. aceptó sin vacilar el enorme compromiso que el ( 1 ) Calvo. con promesa de no tocar en Buenos Aires. L a circunstancia de hallarse. le encontraba contrariado y humillado por el mismo que ahora solicitaba."' voto en (Arch Gen). » llecibía Liniers la comunicación á tiempo de llegarle otra del marqués de Casa Irujo. pues aquello no era juego de muchachos. Ello no obstante. pidiéndole salvase el país.

de guardar el más escrupuloso secreto. que tenía en Funes un defensor convencido y ardiente. pero la reserva . A b o r d a d o el tenia. para recibir de allí los elementos conducentes al logro de sus propósitos. agotó cuantos argumentos le sugería su palabra elegante y fácil. una junta compuesta de aquel funcionario. no les quedaba otro recurso eficaz que ponerse de acuerdo con el Virrey de Lima. conmovida ahora esa seguridad. y desentendiéndose del egoísmo de Cisneros. Tan inesperada revelación modificó las ideas de los conferentes. prestando todos reunidos juramento en manos del Obispo. las respetó escrupulosamente como inseparables de las órdenes que debía cumplir. poloste. p o dían prometerse alentar la reacción contra Buenos Aires. — P R E L I M I N A R E S D E L A REVOLUCIÓN V i r r e y echaba sobre sus hombros. y la enunció como medida precaucional que debía ponerse en práctica desde luego. Juan Gutiérrez de la C o n cha.40 LIBRO I . Con ese espíritu de o b e diencia. quienes. el obispo Orellana. L a proposición inducía. el tesorero Moreno y el deán F u nes. en cuanto á las precauciones que debían tomarse para no comprometer la seguridad de su persona. Gobernador de Córdoba. el coronel Allende. si con la persj)ectiva de una liase de operaciones en Córdoba. hasta que se resolviese comunicar oficialmente lo convenido allí. E n seguida se abrió el debate sobre los medios prácticos de reponer en su autoridad al Virrey. el asesor Rodríguez. dos oidores h o n o rarios. por implicancia á controvertir la legalidad de la Junta de Buenos Aires. convocó en casa de I ) . los alcaldes ordinarios de la ciudad. Parece que Liniers tuvo desde el primer instante esta mira. dejando traslucir sus entusiasmos que no estaba solo en aquella ciudad hasta entonces tenida por adepta al régimen metropolitano.

Cornelio de Saavedra. se hizo pública muy pronto. Sin embargo. Presidente de la Junta de Buenos Aires.1) Informe grano. pues. Esta actitud. A n i mado con el ejemplo de los españoles de Montevideo. le sorprendió la noticia de la deportación de Cisneros. quien desde su forzado retiro la comunicó á la Metrópoli en un informe. no concordaba con la adopción de medidas abiertas y frustraba todo procedimiento audaz. A s í .) . mientras su persona pudiera ser objeto de ultrajes. con acrimonia á otros. (líist de llel- apend. que á órdenes del c o ronel Ortiz de Ocampo. la línea de conducta que seguían. y al efecto escribió á D . juntasen tropas y recursos para oponerse á los progresos revolucionarios. que las circunstancias no debían dejarle firmar ( 1 ) . y asumiendo la misma actitud de las montevideanas. la conferencia no dio otro resultado que poner de manifiesto el peligro. Mientras culminaba estos trabajos. i. de Cisneros salire Ja Revolución de Mano. por las mismas contestaciones que provocó.LIBRO I. sin proporcionar los medios de c o n jurarlo. y el avance de una columna de más de 1 0 0 0 hombres. i n fluyó también Liniers para (pie las autoridades de Córdoba reconociesen oficialmente al Consejo de Regencia. á varios jefes de cuerpos y á distintos particulares comprometidos en el movimiento del 25 de Mayo. L a s tropas colecticias de l i n i e r s . Liniers pensó que la persuasión podía influir aúu sobre sus antiguos compañeros de gloria. llegando á oídas del Virrey. reprobando con entereza á unos. compuestas de milicia- (. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN -II encargada por Cisneros. mandaba la Junta de Buenos Aires á propagar la revolución en el interior.

no bien coligieron el avance de las de Buenos Aires. fué el primero que se interpuso á favor de ellos. dándose cuenta de ello inmediatamente á la -Tunta de Buenos Aires. Allende.42 LIBRO I. superaba los cálculos de todos. cuando empozaron á desbandarse hasta dejar en completo abandono á sus jefes. siendo copartícipe de sus secretos. último de los aprehendidos. daban cabida á suponer que la Junta. Moreno y el obispo Orellana. L a Junta no hizo esperar m u cho su respuesta: un correo extraordinario trasmitió al c o ronel Ortiz de O c a m p o la decisión unánime de la corporación. Pero Balcarce. destacó á su M a y o r . cayendo al anochecer del (i de A g o s t o sobre L i niers. sin distinción de nacionalidad ó clase. Rodríguez. con extraordinaria rapidez. tratase á L i niers y sus adeptos. en un punto denominado las Picdritas. A l saberlo Ortiz. Lo hicieron asimismo las familias principales con quienes estaban ligados por deudo. mandando que los prisioneros fuesen fusilados. para que con 3 0 0 hombres persiguiese á los cabezas. apareció Balcarce en Córdoba con su importante captura. quienes se habían puesto en fuga tomando la dirección de la frontera peruana.g e n e r a l Balcarce. Entre la admiración de españoles y criollos. — PRELIMINARES DK LA REVOLUCIÓN nos criollos reconcentrados en Córdoba. el . Procedimientos anteriores. donde le hizo prisionero. les fué <d alcance. por motivos equivalentes á los que se inculpaban á aquéllos. pero la muerto de tantas personas ilustres. de cuyas órdenes quedó pendiente el destino de los prisioneros. L a angustia consiguiente á tan inesperado decreto. que había merecido la confianza de los prisioneros. levantó un grito de horror entre los habitantes de Córdoba. El deán Funes. y al día siguiente sufrieron igual suerte C o n cha. como había sido tratado Sobremonte ó acababa de serlo Cisneros.

Juan José Castelli. xin. — P R E L I M I N A R E S DE LA R E V O L U C I Ó N 43 clero que temblaba ante el sacrilegio del fusilamiento de un Obispo. Inmediatamente partió Castelli con su c o del Tigre. Concha. que sin participar de las opiniones reaccionarias de los caídos. Moreno y Rodríguez ( 1 ) Fuños. A Link-rs. encontrándose con los priSin aun mitiva. . Allende. m i e n tras un pliego escrito adelantaba. — Nuiiws. confirmó su anterior dictamen. y escoltado por el coronel P r e n d í . Nicolás R o dríguez Peña como secretario. qué se vieron obligados á ceder. el doctor D . y preámbulo alguno.LIBRO I. les comunicó el decreto de muerte. y el 2(> á las once de la mañana llegaba á inmediaciones de la Cabeza sioneros que habían hecho alto para descansar allí. quien auxiliado de . ur. el pueblo. N o bien se enteró la Junta de. formando al rededor de ellos tan apretado círculo de influencias. la noticia y explicaba los móviles determinantes de aquella resolución ( 1 ) . Para evitar nuevas i n decisiones. 490. cediéndoles dos horas para disponerse á morir. aunque modificándolo en raparte c o rrespondiente al obispo Oivllana. L a ejecución fué suspendida y los prisioneros remitidos bajo segura custodia á Buenos Aires. concuando el O b i s p o suplicó entre sollozos y lágrimas (pie le permitieran eximirse de presenciar el espectáculo. les profesaba el respeto m e recido por su condición y antecedentes. comisionó á uno de sus miembros. lo acontecido. Ensayo.1). Xolhiu». condenado ahora á presenciar la ejecución de los d e m í s . debía salir al encuentro de los prisioneros y mandarlos ejecutar. Castelli permaneció inflexible en que fe cumpliera esa cláusula del decreto. T o d o s estos clamores llegaron en conjunto basta Ortiz de O c a m p o y sus acompañantes civiles y militares.

pintándole como un ambicioso vulgar é insaciable. — VilE L I M I X A J Í E S D E LA REVOLUClÓX les ligaron con fuertes cordeles los brazos á la espalda. y autor del relato de aquel episodio sangriento.44 LIBRO I. Alia. y quiso justificarla en un Manifiesto redactado por su secretario el Dr. y pocos días después apareció inscripta en un árbol de las vecindaformada con las primeras letras de los apellidos del Obispo y las víctimas. se adelantó el pelotón destinado á ultimarlos. Su actitud resuelta y leal. y en esa disposición se confesaron con el presbítero A l c á n tara Jiménez. la segúndales hizo exhalar el último suspiro. Esa misma tarde quedaron sepultados sus restos en la aldea de la Cruz des. que se negó á admitirlo. monarquista convencido y español ele adopción. no podían exigírsele simpatías por la causa revolucionaria. A su vez. para contribuir á cpie el Manifiesto ele la Junta tuviera una base de opinión donde asentar sus afirmaciones. menos á Liniers. desde que abandonó el mando hasta que cayó atravesado por las balas de sus antiguos compañeros de gloria. y rompieron sobre ellos dos descargas: la primera les derribó en tierra. los enemigos de Liniers agotaron el vocabulario de los cargos. Moreno y publicado en la Gazcta. Cuando los prisioneros hubieron cumplido sus defieres religiosos. soldado de orden. L a Junta de Buenos Aires sintió antes que nadie el mal efecto producido por aquella ejecución sin forma de proceso ni sentencia legal. A él. ni menos por la independencia americana. capellán del Obispo. Liniers fué víctima de su propio prestigio y ele sus compromisos ineludibles. Pero ni aquélla ni c'stos podrán engañar á la posteridad. Vendáronles los ojos. no deja lugar á la más remota sospecha de ambición en sus procederes. P u d o haber conservado la autoridad anuyen- . la palabra Clamor.

no era un sentimiento de c o m pasión. . en este último punto. no menor fué la emoción. cedió contra todas sus conveniencias. por la adhesión á las autoridades peninsulares ( 1 ) . Quiso irse á Europa. donde debía trillar el camino de las más altas posiciones. Mas. extenuado por la enfermedad y el despecho. murió defendiendo la autoridad de un caído. — P R E L I M I N A R E S D E L A R E V O L U C I Ó N 4:5 tando á Cisnevos con una palabra.LIBRO I. la Junta de Buenos Aires había abierto un abismo entre España y ella. y le detuvieron hasta su víspera. E l príncipe Regente de Portugal y sus ( 1 ) Núuez. cuando fusilaba á sus defensores más a b negados y sometía por las armas á los pueblos que intentaban seguirles. que después de humillarle y comprometerle-iba á esas horas en viaje á la Península. A l revés de R u i z H u i d o b r o . mostrando en los hechos lo «pie se esforzaba por ocultar con las palabras. y lo rehusó d e l ' m o d o más formal. Liniers. que con un nombramiento inútil de Virrey en el bolsillo. en la plenitud de la fuerza y el prestigio. Exhortado por-Cisneros á que defendiera la causa del R e y . cuando aquél no se atrevía á desembarcar en Buenos Aires. minió al servicio de la Junta de Buenos Aires. xiu. cambiando una p o sición cómoda y las más halagadoras compensaciones que le ofrecía la Junta de Buenos Aires. X i n g ú n estadista podía ya tomar en seiio las protestas de la Junta en favor de los derechos de Fernando V I I . A'uticias. antes de que estallara la revolución de Mayo. Si la muerte de Liniers y sus compañeros produjo en Montevideo el efecto que se (teja suponer. C o n su actitud del 2 0 de Agosto. sino una grande alarma política lo que alteraba los ánimos. producida en R í o Janeiro al saberse la noticia.

lo mismo. en previsión de ulterioridades habían consentido durante el mes anterior que D o ñ a Carlota explorase el campo en Montevideo. porque se interponía la oposición de Inglaterra. después de su doble fracaso en Buenos Aires y Montevideo. más bien que un conflicto entre dos pueblos rivales. si c o m o gobernante imposible del R í o de la Plata dejaba. en el p r o p ó sito de obtener ese gran resultado político. arriesgaba provocar una contienda civil entre los españoles. y si. que aborrecía á la pretendiente. se . brindó con aquel recurso. aun cuando esta vez decididamente resueltos á valerse de su persona para realizar los planes que maduraban. Firme. Desahuciada para lo futuro. Hermana mayor de Fernando V I I y su heredera presuntiva. en lanzarla á vanguardia. espiaba todas las oportunidades de conseguirlo. sin embargo. para recoger á su amparo los beneficios de la perturbación q u e ella debía sembrar. L a cancillería portuguesa no podía dar la cara de frente en sus pretensiones de anexarse el R í o de la Plata. Toda la habilidad consistía. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN consejeros comprendieron desde luego los propósitos finales de la corporación revolucionaria. su aliada contra Napoleón. y los intereses comunes que la ligaban á España en la guerra peninsular. la princesa. de ser un enemigo poderoso. ahora con más razón la indujeron á insistir sobre. E l príncipe Regente de Portugal. al presentarse en la escena con ese doble título. como aspirante despechado era un instiumento utilizable.46 LIBRO I. que favoreciese la obtención de tales miras. sin encontrar hasta entonces un recurso acomodado á la exigencia de los tiempos. pero sin seguridades de éxito. cuando inesperadamente la posición de D o ñ a Carlota. como esposo ofendido y como rival político.

A s í pudo perseguir. no tuvo inconveniente en cultivar tan provechosas relaciones. . por. y obtuvo además venia oficial para hacer las propuestas que llevó Contucci á Montevideo. y lo hicieron también los cortesanos sus adictos. Por lo pronto. . á los agentes secretos de la Junta de Buenos Aires que pululaban en P í o Janeiro. me hace cpie y o desconfíe de su sinceridad: á más de que yo no me fío de arrepentidos. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 47 propuso explotar en beneficio propio la situación de su consorte. » ( 1 ) Pero como la intimidad con el Regente y sus consejeros puso á D o ñ a Carlota en aptitud de exigir y obtener ciertas medidas f a vorables á su causa.LIBRO I.medio de la policía. siguieron. como era de esperar que sucediera. á quien había puesto el sobrenombre de Torbellino. pidiendo lo que convenía á sus aspiraciones de momento. y tan es así. Coincidiendo tan exactamente los intereses de uno v otro consorte en mantener la reconciliación establecida. considerándolos un ardid político. yin. sin embargo. estaban desde algunos meses atrás. Para el electo.siendo de ese número el marqués de ( 1 ) Frenas. ella. acrecieron la de Doña Carlota. atendidas las ventajas que sacaba de ellas. frecuentó el trato de D o ñ a Carlota. que refiriéndose al conde de Linhares. debido á los esfuerzos de los Ministros de la Corona. no obstante. L a princesa. en concepto de los que la rodeaban. semejantes exterioridades de influencia. aquella reserva que hay para conmigo. y él otorgándolo con cargo á sus conveniencias de futuro. escribía en los primeros días de la reconciliación: « aunque hay pruebas de que Torbellino está arrepentido. aprovechando la reconciliación en que. no se dejó adormecer por estos halagos. Memorias.

no le sucedía lo mismo con el dinero. » A q u e l desprendimiento excepcional alarmó á lacorporación tanto como las proposiciones de Contucci. apuró todos los medios de conseguirlo. X o se hizo de rogar la princesa. poniendo á concurso la influencia de D o ñ a Carlota. á quien la condición de Embajador español en R í o . y para remitirles un subsidio pecuniario que urgentemente le pedían. Casa Irujo era el centro donde convergían los reclamos y exigencias de las autoridades de S u d . estimada en la cantidad de 5 0 . que si el Regente estaba dispuesto á facilitar tropas.. pero á las primeras instancias. cuya fidelidad le garantía la consecución de sus designios. cuyo empleo había de aplicarse por mano ajena. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN Casa Irujo. así . ella. colocaba en una situación excepcional. Llevado de ese p r o pósito. L o s españoles de M o n t e video estaban comprendidos en primera escala dentro de los peticionarios. contra las tentativas de la Junta revolucionaria de Buenos Aires. ingiriéndose en el asunto como si fuese cosa propia. y pretendió demostrarlo. y á su diligencia encargaban muchas de ellas la provisión de recursos pecuniarios y militares. con ese fin. 0 0 0 pesos. recibió el Cabildo (1)3 Septiembre) una remesa de alhajas de uso particular de la princesa. y el marqués se desvelaba por satisfacerles con algo más que buenas palabras. una negativa encubierta con la disculpa de obligaciones preexistentes. «para atender á la defensa de los derechos de su augusto hermano el rey D . Fernando V I I . dióse por notificada de sus apuros y quiso ocurrir á remediarlos. Bien que las autoridades de Montevideo no se hubiesen dirigido á. le demostró. A l cumplirse justamente un mes de haber presentado Contucci su carta de introducción. D o ñ a Carlota se sintió ofendida con la negativa.48 LIBRO I.América fieles á la Metrópoli.

valoraba la importancia de su posición propia en los sucesos que se estaban desarrollando. á medida (pie se acentuaba el retraimiento de las autoridades de Montevideo. siendo como eran de la pertenencia y uso de dicha señora: y que de todo se diese cuenta á S. á pesar de todas las intrigas opuestas al logro de sus propósitos. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 49 es que reunida al día siguiente del arribo de la remesa. para devolverlas cuando fuese oportuno.» resolvió de acuerdo con el asesor Herrera « que se escribiese á la Serenísima señora una carta de gracias las más expresivas. revolucionado el Virreinato del Plata. N i lo uno ni lo otro podían venirles en número suficiente de España ó del Perú. D e esta noción clara de las eventualidades posibles. para que resuelva lo que sea de su soberano agrado. sacó la idea. no pareciendo regular se pusiesen en venta. de Montevideo. » ( 1 ) Empeñada esta singular contienda en que una de las partes deseaba vencer á fuerza de generosidades. era obvio que la necesidad decidiría el conflicto. Esi'. las autoridades de Montevideo necesitaban ya tropas y dinero para defenderse. si la princesa conseguía inspirar confianza y su protección quedaba admitida. M . y la otra pugnaba por resistir llamándola indirectamente á sus deberes. el giro de los acontecimientos haría el resto. canales únicos por donde habitualmente eran abastecidas. E n tal estado de cosas. DOM. D o ñ a Carlota.LIBRO I. ( 1 ) L. con las respectivas copias. C. » y por lo tocante á las alhajas « se custodiasen en un seguro depósito.de una insistencia creciente. y después de meditar el asunto « con la seriedad y circunspección correspondientes. — III. Ocupada y devastada la Península. .

por escrita. las pérfidas insinuaciones de los facciosos de Buenos Aires. . Siendo sabido y corriente que había ofrecido el concurso armado para apagar los actuales disturbios. cuya llegada se retardó. había tenido á bien darle esa imprenta. i m - (1) Carla de Doña Carióla ( A r c h G e n ) . xiv. toda nueva manifestación de generosidad suya. sería como un anticipo á cuenta de las anteriores promesas. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN Y a que no permitían su presencia en la ciudad. E l obsequio venía precedido de una carta (fecha 4 de Septiembre de 1 8 1 0 ) . en la cual expresaba D o ñ a Carlota « q u e su augusto esposo. debido á las reclamaciones de lord Strangford. Inmediatamente de recibirse la imprenta. ( 2 4 de Septiembre). — P r e s a s . — que e l ' p r o d u c t o de la. » ( 1 ) Esta vez la princesa había puesto el dedo en la llaga. P o r otra parte. el Cabildo resolvió: « que sin pérdida de instantes se pusiese la prensa en ejercicio. quiso suplirla por medio de donativos que la suscitasen en la imaginación del vulgo. — que las gacetas se vendieran á un moderado precio para proporcionar su lectura á todas las clases del pueblo. Con ese designio. y antes de la remisión de sus alhajas. atendiendo la propaganda la justa solicitud del marqués de Casa Irujo sobre la gran necesidad de contrarrestar.50 LIBRO I. haciendo justicia á la fidelidad y constancia de las autoridades montevideanas. había enviado á Montevideo una imprenta. al despertar aquel recuerdo. ligando el n o m bre del príncipe Regente á los donativos que hiciera. d e mostraba subsistir el acuerdo de ambos para llevar á la práctica el propósito enunciado. Memorias. con la cual ella obsequiaba á la ciudad. para publicar las noticias i m portantes en un periódico semanal. que se oponía á la remesa.

quien la aceptó inmediatamente por obsequio al mejor servicio del R e y y de la. se invirtiese en obras pías ó en objetos de pública utilidad. los papeles i m presos y manuscritos. sobre lo que se acordaría oportunamente con presencia de las circunstancias. por otros medios que no fuesen los habituales. probidad y aptitud para el desempeño de tan delicada comisión. Patria. y sus adversarios. cartas. fomentado por las corrientes del exterior. — y.LIBRO I. que venían de Buenos Aires y R í o Janeiro. para la resolución que sea del soberano agrado de S. sobreexcitando el ánimo de los crio- .enviase al Gobierno Supremo de la Nación un ejemplar de todos los papeles que se publicasen. » Tardaba en hacerse oir la voz de las autoridades imperantes. que se . computaban el tiempo que debía durar aquella incertidumbre abrumadora para todos. Juan Bautista A r a m burú. el descontento que brotaba doquiera. sin el concurso de una opinión ilustrada por la propaganda escrita. de acuerdo con el Gobierno. dándole cuenta de este acuerdo en copia autorizada. M . — que la dirección de la imprenta y recaudación de sus productos se encargase á uno de los R e gidores. — que el Cabildo candaría se nombrase. deducidos los gastos necesarios á su conservación. hojas sueltas. crédito. un editor del periódico en quien concurriesen las circunstancias de ilustración. echaban nuevo c o m bustible á la hoguera. cada vez más desconsoladoras. L o s partidarios de la Metrópoli vivían febricientes con las noticias de la Península. recayendo la elección en D . gacetas. y por las continuas dificultades de la situación interna. Era ya imposible afrontar. finalmente. Además. aunque derivada de aprensiones opuestas. presa deigual intranquilidad. por mucho que se pretendiera atenuarlas. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 51 preuta.

como cpie sus facultades se referían á la potestad militar. fueron penetradas sus intenciones. fué despachado de Buenos Aires para dar el golpe. pues el mando político lo ejercía el Alcalde de l . P o r otra parte. donde el Cura párroco y otros vecinos partidarios de la emancipación. obligándole Pino á reembarcarse. y ambos desempeñaban sus funciones interina01 mente. aventajaba. mientras esperó el pago de un . acatando las órdenes de Cisneros que le c o m p e lieran á ello. inició trabajos para a p o derarse de la ciudad. fingido adepto suyo. y aun cuando lo hiciera sin la tropa.52 LIISUO I. quizá. Soria refrenaba en lo posible aquellas imprudencias de los suyos. había sido uno de los primeros en reconocer incondicionalmente la Junta de B u e nos Aires. Pero no bien desembarcó el emisario. militar de Colonia. hijo del antiguo Gobernador de su nombre. no acertaba siempre el Gobernador á contener los ímpetus de sus delegados. Comandante Este jefe. Para paliar el fracaso. ' voto. Pasados los primeros momentos. inclinándoles á la adopción de m e didas violentas. á todos. seguro de que toda provocación había de volverse contra el orden establecido. Mas por esa razón misma. la condición excepcional d e su gobierno le imponía un carácter conciliador. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN líos á la par que afinaban la suspicacia de algunos jefes españoles del interior. y alentada por las relaciones que tenía en Colonia. empezó á notar la Junta que era condicional la adhesión de Pino. así como la de todos los jefes monarquistas del resto del respetables eran p a í s . quien al frente de 50 hombres. entre los cuales I ) . confiando la empresa á cierto oficial llamado Cardoso. R a m ó n del Pino. la Junta hizo c o rrer que su propósito había sido castigar una trapacería de Pino.

y puso de su parte el mayor cuidado en espiar los pasos de cuantos consideraba afectos al régimen revolucionario. á precaverse contra nuevas maquinaciones de la Junta. se habían constituido jefes del movimiento en aquella apartada región. V i v í a en continuo acecho. Dominado por esta idea. (Introd). llegó á sus manos la circular de Soria. Desde entonces quedó el Comandante militar predispuesto á los mayores sobresaltos. P o r consecuencia. Cura p á rroco de la villa. T o m a n d o pie de la agresión que había sufrido. eran los menos aparentes para inspirar sospechas. A s í dispuesto. Oriundo de Buenos Aires. Xolicias. T o m á s de G o m e n s o r o . y si fué de los primeros en recibir el aviso. donde se elaboraba la chispa que debía incendiar todo el país. llegó á traslucir que en Soriano se conspiraba contra el régimen imperante. por su p o sición y estado. xiu. Gomensoro cultivaba relaciones secretas con la Junta. como que su proximidad á Buenos Aires era tan inmediata. — r R K L I M r X A R E S DK L A R E V O L U C I Ó N 53 crédito que la. y aun á las que no lo eran. E n efecto. aun cuando no acertase con los directores de la trama.tesorería de Buenos Aires acababa de h a cerle ( 1 ) . quienes. y no se cansaba de vigilar á las autoridades de su propia.LIBRO I. víctima de las agresiones del Gobierno cuya potestad se desconocía oficialmente. Pino exhortó á todas las autoridades civiles y militares de la circunscripción. dependencia. D . intentó vengarla. y el dominico fray Marcelino Pelliza. presentándose á doble título. también lo fué en adoptar las medidas adecuadas. . preparando den- ( 1 ) Níiñez.Col <lr Aroifins ij escritos de Moreno .

de Soriano (Áreh Gen). les mandó restituirse á sus casas. S i n presumir de dónde venía el impulso. Mariano V e g a . para donde fueron en los primeros días de S e p t i e m b r e ' ( 1 ) . que D . según lo tenía prevenido y acordado. no sin razón. cuya condición y funciones especiales eran adecuadas para inmiscuirles en asuntos políticos. como á su tiempo se verá. y debían ser suspendidos de sus empleos y conservados en arresto. y de ahí dedujo. M a riano ¡Chaves. El C o mandante militar. tenía más aire de súplica que de protesta. y a le moviese el espíritu de cuerpo. juez comisionado de Mercedes.no. éste. abonando su inocencia en un oficio dirigido á Pino. conspiraban contra. . mientras Soria. ya estuviera c o n vencido de lo que afirmaba por ignorar pormenores hasta entonces secretos. » Apenas comunicó su resolución al Cabildo de Soriano. empero. c a y o contenido. dándole asidero para confirmarse en sus temores. » dictaba s o bre el particular « l a s providencias que estimase más convenientes. y declarando inocentes á V e g a y Chaves. salió á la defensa de Chaves. lo atribuyó más bien á personas civiles. sin embargo. « impuesto de los resultados de la ocurrencia. miembro del Cabildo de Soria. I m puesto oportunamente de todo. ciertos síntomas vagos pusieron en guardia á Pino. pero si esa actitud alejaba de encima de él toda sospecha. no modificó su primitivo dictamen. M a s no obstante la carencia de pruebas positivas para i n - (1) Of de Pino eü C. — : PRELIMINARES D E LA REVOLUCIÓN tro de la mayor reserva el terreno á la acción revolucionaria. Soria no encontró justificadas las aprensiones de Pino. el dominio colonial.54 LIBRO I . y D. remitiendo la solución del caso al Gobernador de Montevideo.

en agentes revolucionarios á los instrumentos del abortado motín de 12 de Julio. transformó. y la mala voluntad traducía. que la. ya se sabe con qué fines la había regalado la princesa Carlota. un núcleo de fuerza al levantamiento del país. E l coronel D . E l desacierto de Caballero. Francisco Caballero. Diputado por .providencial. sino que de intento les daba suma franquicia. fomentado por la extrema vigilancia en que se tenía á los criollos. P o r lo que respecta á la imprenta. nombrado para asumir el mando de los cuerpos de Murguiondo y V a llejo. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 55 culpar á personas determinadas. el presentimiento de todos era que existía una conspiración secreta en Soirano. derramando por todas partes quejas y noticias adversas á la autoridad española. y preparó sin saberlo. alentada por el ejemplo de Maído nado y por las noticias que circulaban respecto al descontento dominante en otros p u n tos del país. situación. cuyos autores se aprovecharon de él para incorporarlo á sus filas en el momento oportuno. D e esto p r o vino que empezaran á huirse á la campaña. mas no se ha dicho todavía cuál era el motivo de encontrarse en M o n tevideo el fundador y director de la Gazcta. pues. desplegó con esa tropa una conducta reprensible. en anuncio de agresiones inmediatas. Nicolás Herrera el hombre aparente para dirigir con brillo un periódico político.LIBRO I.distancia abultaba. impeliéndoles á la deserción. D . Mediando esta. Ese descontento. sino por la e x traordinaria y casual de tener en el D r . recibió un refuerzo de las filas del ejército. N o sólo trataba mal á los soldados. debía aparecer la Gazcta Montevideo. de recurso que á los partidarios de la Metrópoli se les antojaba. no sólo por la manera i m p e n sada como habían adquirido la imprenta.

Desautorizado por esa catástrofe. N o m b r a d o sucesivamente contador general de A z o g u e s y Ministro de Real Hacienda de la provincia de Huancavélica en el Perú. fué perseguido por las autoridades afrancesadas. y de haber ( 1 ) ¡Hiniificslo (¡e Herrera al (Áihildo (Arel) ( j e n ) . arribaba al Plata y se hacía dueña de la capital uruguaya. D . con tres mil pesos de sueldo. Merecía por sus talentos ese puesto. marchó á ocupar su puesto. sólo pudo obtener para Montevideo una parte de las gracias que estaba encargado de gestionar. — P R E L I M I N A R E S D E L A REVOLUCIÓN el Cabildo para llevar á España el parte oficial de la r e conquista de Buenos Aires. para el cual fué electo diputado. para llevarse c o n sigo á su familia. autoridad y decoración. se produjo la abdicación de la familia real en manos de Bonaparte. el D r . . pero dirigiéndose previamente á Montevideo. que fueron atendidos. y aquí le tomaron los acontecimientos que debían obligarle á permanecer en el país ( 1 ) . » A l prepararse á partir. D . « casa. y la convocación de un congreso españolen Bayona. D e vuelta á Madrid. después de muchos trabajos. hasta que pudo refugiarse al amparo de la Junta Central. á pesar de sus esfuerzos por rehuir el cargo. pidió y obtuvo en 1 8 0 8 la Administración general de Rentas de Guanajuato en Méjico. pero como el tiempo empleado en obtenerlas le dejase sin recursos para subsistir decorosamente. Nicolás Herrera. Con estos antecedentes y el cargo de asesor del Cabildo que ocupaba desde meses atrás. Nicolás Herrera se h a bía transformado en mentor político de las autoridades españolas.56 LIBIiO I. á cuya consideración presentó varios proyectos sobre intereses g e nerales de Montevideo y la América del Sud. llegó á su destino cuando la segunda invasión inglesa.

conmociones populares de Buenos Aires. á la Religión. ni R o m a se hubiera titulado nuestra Infanta D o ñ a Carlota Joaquina. carácter. una de cuyas frases ambiguas conviene subrayarse: «La energía con que ( M o n t e v i d e o ) sostiene los derechos sagrados de su legítimo soberano el Sr. habrán debido parecerle el proceso de su personalidad: « L o s pueblos como los hombres se hacen ilustres por sus virtudes. Encabezaba el Prospecto con estas palabras. —. interesada en la conservación de los dominios de su augusto hermano y en las glorias de este pueblo. ha tenido la generosidad de p r o porcionarnos una imprenta para que se haga pública su . que él hizo por medio de un breve Prospecto impreso y fechado en 8 de Octubre de 18. el Prospecto traducía la situación de las autoridades. Pero al hacerlo. fundamento de los pueblos libres Sin el amor á la Patria.LIBRO I. llenó de contento á t o dos. de la cual esperaban auxilios eficaces. al Gobierno. forma el patriotismo. Fernando V I I . su país le rendiría h o y el aplauso que á justo título le niega. ni la Capital del mundo conocido. D .10. esto es. parece que H e rrera dejaba ya traslucir su inclinación personal hacia la Junta de Buenos Aires. y el carácter de su dignidad desde la época desgraciada. y á las mismas preocupaciones de la Nación. » P o r lo demás. E l anuncio de su aparición en la prensa. como lo prueba el siguiente pasaje. el aprecio de la corte del B r a s i l : la Serenísima de las señora le ha adquirido Esparta habría dictado leyes á Grecia.P R E L I M I N A R E S DE L A REVOLUCIÓN 57 tenido lo que nadie sospechaba entonces que le faltase. esa virtud eminente. á las costumbres. deseosas de mantenerse fieles á Fernando V I I y no reñir con su hermana D o ñ a Carlota. E l amor de los ciudadanos á las leyes. que si volvió á leerlas en el ocaso de su vida.

Y en el interior del país. V i g o d e t era un hombre probado por su firmeza. sobre las Misiones orientales. se ha visto cómo brotaba el descontento al calor de las dudas de unos. Gobernador de Montevideo. preparaba la Junta una expedición militar sobre el Paraguay. poniéndose desde luego á la obra. Sin embargo. para cuyo efecto echó mano de D . cuyas autoridades. una c o lumna de 1200 soldados portugueses se aproximaba á marchas lentas. y la renuncia del cargo de director de la Gazeta que hizo á las pocas semanas. N o m b r a d o desde Cádiz. de las aspiraciones de otros y de la inquietud de todos. R E V O L U C I Ó N conducta fiel y generosa. la publicación fué bien aceptada y vino muy á propósito para prestigiar al Mariscal V i g o det. célebre por la repulsa que sufriera un año antes ( 1 ) Por error de imprenta Ja Introducción dice Septiembre. Su primer cuidado fué asegurarse el dominio de los ríos. en o de A g o s t o . Se recibió el 9 de su puesto. P o r el lado del Brasil.58 LIBRO I. J u a n Ángel M i chelena. por mucha que fuese su buena voluntad. acababa de llegar á la ciudad en los primeros días de Octubre ( 1 ) . siguiendo el ejemplo de Montevideo. sin que p u diera traslucirse el verdadero objeto de sus designios.» Esta moderación de lenguaje para con Buenos Aires. . cuando trazaba el programa de su diario oficial. y no hizo más que ratificar la opinión en que se le tenía. inducen á creer que Herrera estaba dispuesto á abandonar la causa española. Traía órdenes de no emplear la fuerza antes de haber agotado la persuasión. C o m o quiera que sea. el estado de las cosas era muy comprometido. quien la fomentó por todos los medios á su alcance. habían negado reconocimiento á los r e v o lucionarios. E n Buenos Aires. mas.—PRELIMINARES D E LA. ya.

á 1). Pedro Ballesteros. al D r . Sus naves dominaron bien pronto el litoral del Uruguay. para el mayor acierto de sus trabajos gubernamentales. fugándose del pueblo ( 1 ) . D . que sería inconveniente darles un título igual al que tenían los revolucionarios de Buenos Aires. Bajo las órdenes de este marino puso una parte de la flotilla refugiada en Montevideo.LIBRO I. A d e m á s puso en jaque todas las poblaciones que se suponían dispuestas á insurreccionarse. Cristóbal Salvañach. cuyos dos jefes. el día 22 convocó á D . consiguiendo el objeto deseado. á 1). convocándolas en forma de Junta Consultiva. intendente honorario de ejército y contador mayor del tribunal de cuentas de Buenos Aires. huyeron á la aproximación de la flotilla. discurrió designar bajo el nombre de Junta de Hacienda llamaba á sus consejos. entretanto. . detenido en Montevideo. y reforzándola con 3 0 0 hombres. José Eugenio ( 1 ) Of de Micliehna ed C. para cortar las comunicaciones del Oeste con Buenos Aires. cortando las comunicaciones de la Junta por aquella parte. el cura Gomensoro y fray Marcelino Pelliza. y pensando. de Soriano (Areh Gen). la mandó estacionarse en Paysandú. oidor de la Real Audiencia de Buenos Aires. alcalde de primer voto. y prevenir cualquier movimiento subversivo. Juan de Cea Villarroel. N o atreviéndose á denominarlas Junta de G o bierno. — PRELIMINARES DE L A REVOLUCIÓN 59 en la ciudad. por temor á esa designación harto sonada en los disturbios del país. Partió M i c h e lena á cumplir su comisión con la mayor diligencia. haciendo abortar el movimiento preparado en Suriano. por otra parte. al nuevo elemento que A l efecto. procuraba auxiliarse de algunas personas expectables. Vigodet.

el conocimiento de las causas y negocios de toda clase. m i nistro de Real hacienda. y al D r . D . á D . tomando por razón de esta universalidad. como porque la incomunicación por lo interior del Reino. con motivo de la separación del Gobierno de Montevideo del de la Capital. « que habiendo aumentado. — P R E L I M I N A R E S D E LA REVOLUCIÓN de Elias. poniéndoles en estado. á quienes invistió con el título de Junta de Hacienda. una extensión á la que no podía atender la dedicación. como por la prorrogación de sus límites. Fernando V I I . absorbido por el despacho de todos los vastos ramos que abraza. sino de restituir con la fuerza. actividad y celo del Gobierno. aunque en realidad les concedía facultades superiores. Mateo Magariños. el orden y tranquilidad general y particular. preservando simultáneamente la intacta fidelidad de sus habitantes del contagio y horrores de la guerra civil. y cuyas medidas no podían tomarse.60 LIBRO I. abogado del F i s c o . de cuyas fuentes manaron en todo tiempo los auxilios con que se sostenía la guarnición del país. como una parte excelente del patrimonio sagrado de nuestro -soberano el señor D . Jacinto Figueroa. asesor del Gobierno. obstruido el . no sólo de repeler hostiles é insidiosas tentativas. asociándoles de plano á la responsabilidad y á la ejecución de todas las operaciones del Gobierno. si el G o bierno. objeto primario y el más noble de las leyes. P o r todo esto. pública y privada. no dedicaba parte de su solicitud y vigilancia á poner su fuerza militar en la mejor disciplina. principalmente cuando las convulsiones políticas del Virreinato habían conducido al Gobierno de Montevideo al punto de tomar imperiosamente las providencias concernientes á su conservación. Decía Y i g o d e t en el acta de instalación de la Junta. habiéndose agotado los recursos por la falta de circulación del dinero.

conocerá dicha Junta de todo l o correspondiente y concerniente á hacienda. del Reino y de esta Banda Oriental. patriotismo. conocimientos y luces. Lográronse algunas adhesiones entre la clase inteligente del país. así c o m o los redactores de la Gazcta.) Y luego añadía: « C o m o el principal objeto de esta Junta es proporcionar los fondos y arbitrios para la conservación y subsistencia de esta Plaza y todo el territorio de su c o m prensión. y bien que Y i g o d e t se reservase la presidencia de la corporación.la causa de la autoridad pareció adquirir algún vigor. » (1. no por eso dejaba de ser ella una entidad nueva } r superior á la existente hasta entonces. pusieron de su parte cuanto les era dable para dirigir las operaciones oficiales por el buen sendero. — P R E L I M I N A R E S D E LA' R E V O L U C I Ó N til comercio y el giro. que los cometidos de la Junta eran ilimitados. . era necesario en tan críticas circunstancias. desinterés.» Y a se ve. con lo cual no apareció tan desairada la posición de los que mandaban. C. El doctor (1) L. de los de comunidad. cuenta y razón de todos los fondos públicos y particulares. aumento ó disminución de sueldos y salarios. cuando la patria gemía y era el peligro inminente. entradas y salidas de buques. sin y limiejelas graves cuya aplicación refluye en el bien general del Estado. arreglo de oficinas y Resguardo.LIJUIO I. L o s individuos de la Junta. de Monto video. apalancada por la prensa que se esforzaba en prestigiarla. pues. y de todo aquello tación cutivas que pueda exigencias conducir del d facilitar Gobierno. Con el conjunto de estos elementos. encomendar parte de las fatigas que oprimen al Gobierno á varones de probidad. sin aplicación y dominio por alguna razón.

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D . Manuel Pérez Castellano, presbítero ilustrado y probo, y D . Francisco A c u ñ a de Figueroa, (pie ya comenzaba á dar trazas de poeta distinguido, fueron de los que rodearon al Gobierno, sirviéndole con celo. L a causa española se rejuveneció al enrolar en sus filas á bastantes hijos del país, que unos por amistad, otros por compromisos de familia ó de empleo, la aceptaban y defendían abiertamente. Frente á este núcleo conservador, se levantó otro más compacto y decidido, más poderoso por su influencia moral, cuyas vistas radicalmente opuestas á la situación d o m i nante, le ciaban carácter revolucionario. Desde 1809 y á raíz de la disolución de la Junta de Gobierno, había empezado á formarse esa agrupación. Sus primeros constituyentes fueron D . Joaquín Suárez, D . Pedro Celestino Bauza, D . Santiago Figueredo, Cura de la Florida, y D . Francisco Meló, quienes acordaron desde entonces trabajar por la i n dependencia. Mientras formaban opinión en la campaña, nombraron agente en Buenos Aires á D . Francisco Javier de Viana, encargándole de comunicar á los criollos de la vecina orilla las esperanzas y los entusiasmos de todos. Pero advertido Elío de lo que se trataba, dictó orden de prisión contra los conspiradores, obligándoles á retirarse á sus casas, en vista de la falta de un caudillo militar que los guiase. Apenas se insinuaron las turbulencias contra Cisneros, volvieron á la acción, reclutando cuantiosas adhesiones, y fijando la dirección del movimiento en M o n t e v i deo, donde fundaron un club abierto á todos los americanos sin distinción de procedencia, para discutir los negocios relativos al Continente y al Uruguay ( 1 ) .

( 1 ) Autobiografía de Hondean (cit).

de

Suárez

(Trib Popular,

520). —

Autobiografía

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A l presentarse ahora en escena, contaba el grupo entre sus principales miembros, á D . Miguel Barreiro, D . D á maso A n t o n i o Larrañaga y D . Francisco Araucho en Montevideo, á D . T o m á s García de Zúñiga y D . Pedro C e lestino Bauza en Canelones, á D . Joaquín Suárez en San José, á D . Francisco Aguilar, español de origen pero uruguayo de corazón, en' Maldonado, á D . Jorge Pacheco al Norte del P í o Negro, á los curas párrocos de Colonia, F l o rida, Paysandú, Canelones y San José en sus respectivos distritos, y á los Artigas y otros oficiales, en diversos p u n tos de la campaña y en el ejército. L a similitud de creencias y aspiraciones, puso en contacto, por los medios ya enunciados, á todos estos hombres, muchos de los cuales cultivaban una activa correspondencia escrita entre sí, relatándose sus esperanzas y sus temores. H a b í a también e n tre ellos quienes se correspondían con la Junta de Buenos Aires, dando y oyendo opiniones, en el deseo de buscar un centro que imprimiese uniformidad á la acción armada que deseaban. P o r más defectos que tuviera esta manera de organización de las opiniones, era evidente que ella anunciaba el nacimiento de un partido nacional. Partido joven é inexperto, abocado á todos los errores de las agrupaciones n a cientes, pero sano y vigoroso por la naturaleza de sus elementos y por los fines que perseguía. L a s conexiones ele edad y entusiasmo en unos, de posición é ideas en otros, fueron extendiendo la influencia, del nuevo partido. Fray José Benito Lamas, casi un niño, y que ya había ganado por oposición dos cátedras de filosofía en Buenos A i r e s ; los Pérez ( D . Pedro P a b l o y D . J u a n ) , los Vázquez ( D . V e n tura, ya fugado á Buenos Aires por sus compromisos p o -

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líticos, y D . Santiago); D . Pablo Zufriategui, que á los veinte años de edad conquistara renombre haciendo el corso contra los ingleses; D . F é l i x Rivera, hermano del futuro general de ese apellido; D . Gabriel Pereira y m u chos otros, engrosaron las filas de la nueva agrupación. Con tal refuerzo, se abrieron paso en todo el país las ideas revolucionarias. L o s afiliados del clero en Montevideo, g a naron el claustro de San Francisco, que tantos servicios prestó más tarde á la causa de la independencia; los afiliados del ejército ganaron los oficiales y soldados del país; y los afiliados de la campaña fueron ganando al pueblo llano de los campos, nervio de todo movimiento político. Entonces quiso el nuevo partido darse un caudillo. Sintiéndose con ambiciones para serlo, se presentó D . Lucas José Obes, joven abogado oriundo de Buenos Aires, asesor del Cabildo de Montevideo y mezclado á todas las intrigas de su tiempo. Era Obes por su carácter y disposiciones propias, uno de esos tipos apuntados al éxito en las épocas de grandes trastornos. A m b i c i o s o é infatigable, sin gran fijeza de principios, pero con mucha perspicacia para calcular de qué lado estaba el triunfo de una causa, corría desde tiempo atrás en busca de renombre, y se había presentado en escena con toda la audacia de su juventud i n quieta. E m p e z ó á ser conocido del pueblo cuando la instalación de la Junta de 1 8 0 8 , siendo de los que aconsejó su creación con más calor. Disuelta aquella Junta, prosiguió en relación estrecha con sus afiliados de una y otra banda del Plata, comunicándose con ellos por escrito ó de palabra, según la casualidad se lo permitía. Iso fué extraño á los trabajos monárquicos de Belgrano y Rodríguez Peña, sospechándosele de haberse inclinado bastante .hacia las

LI13R0

r.

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REVOLUCIÓN"

pretensiones de la princesa Carlota, cuyo partido abandonó más tarde ( 1 ) . Cuando la primera noticia d é l a instalación de la Junta de Buenos Aires, fué de los cpie recibió con frialdad el anuncio, contribuyendo mucho con su consejo á que se esperase hasta el día siguiente para resolver, de lo cual resultó la ruptura entre ambas ciudades del Plata, y entonces Obes, deseando extremar la solución, pasó personalmente á Buenos Aires para invitar á Cisneros á trasladarse á Montevideo; pero las indecisiones del V i r r e y y el temor de ser arrestado por la Junta, le obligaron á reembarcarse inmediata mente. Era ésta su situación, cuando el descontento general se hizo sentir de público contra la autoridad. Obes redobló sus esfuerzos con tal motivo, y valiéndose de sus amistades y relaciones de parentesco, comenzó á sembrar las desconfianzas doquiera, aumentando vigorosamente el partido de la oposición. Quería entonces, y lo buscaba, el rompimiento con la autoridad española. X o simpatizaba con la Junta de Buenos Aires, ni trataba con los emisarios y amigos de Doña-Carlota, por lo cual vino á crearse una posición rara que muchos no comprendían. Pero la ambición que le i m pulsaba, su talento, sus modales abiertos y populares, sus relaciones personales considerablemente extendidas merced á la actividad que le era propia, si no le hicieron cabeza principal del nuevo partido, le lucieron sin duda uno de sus jefes más importantes. L a autoridad española comenzó á mirarle de reojo, y él sabiéndolo, no tuvo reparo en p r o seguir sus empeños revolucionarios, que más tarde habían de costarle larga y azarosa proscripción.

( 1 ) Memorias

de Millo;

i, n i .

I)o.ir. Esr. — IIL

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Corriendo así los sucesos, llegaba en Diciembre el bergantín de guerra Sania Casilda, con pliegos de olicio anunciando la instalación de las Cortes españolas en la isla de L e ó n : la noticia inflamó el ánimo de los partidarios del Gobierno, y éste quiso solemnizarla con el mayor aparato oficial. F u é designado el día 10 para prestar juramento de obediencia á las Cortes, mientras se imploraba el auxilio divino -sobre ellas con tres días de rogativas públicas, y se preparaban iluminaciones y festividades nocturnas en señal de regocijo. Vigodet, acompañado del asesor D . Nicolás Herrera y del escribano D . Francisco Ignacio Márquez, se presentó el 10 al Cabildo, jurando en la forma prescripta por Reales decretos de 2 4 y 2 5 de Septiembre del mismo año. E n seguida recibió el juramento del Cabildo, del clero regular y secular, y de las corporaciones civiles y militares. Luego después, pasaron todos á la iglesia Matriz, donde se cantó un Tedeum en acción de gracias ( 1 ) . L a oposición, empero, no vio en este acto más que un incidente trivial que en nada mejoraba los negocios públicos. E l año de 1 8 1 0 concluyó sin más expectativa para los criollos que su propio descontento, ni otra, certidumbre para los gubernistas que la llegada de Elío, nombrado V i rrey del R í o de la Plata, y esperado con refuerzo de tropas y caudal de resoluciones importantes. Llegó efectivamente en Enero de 1 8 1 1 , y prestó en 1!) de ese mes, ante el C a bildo, el juramento de orden. Venía envalentonado con su nueva posición, y el aspecto de los negocios en M o n t e v i deo le pareció mucho mejor de lo que esperaba. F i r m e mente decidido á llevar adelante sus proyectos, quería j u s -

( 1 ) L.

d. i/e

Montevideo.

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I.

— 1'IiKLnriNAIíks

DE

L A

IÍKVOLUCIÓX

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tincar la reputación adquirida en España con motivo de sus predicciones sobre el desarrollo de los sucesos piafenses. A pesar de la recomendación expresa que traía sobre agotar los medios conciliatorios antes de emplear la fuerza, no era su carácter personal el más apropiado para seguir esa línea de conducta. Sin embargo, c o n fecha 15 de Enero, se dirigió á la Junta de Buenos Aires, á la Real Audiencia, y al Cabildo de la ciudad, en los términos más conciliadores que podía emplear, atenta su posición oficial y los intereses cuya d e fensa le estaba cometida. E n el oficio á la Junta, proclamaba á nombre del Gobierno metropolitano y en el suyo propio, un olvido total de lo pasado, y pedía, el reconocimiento de las Cortes reunidas en la Península, urgiendo para que con la mayor brevedad se enviajen allí los diputados provinciales. A la Real Audiencia le manifestaba estar seguro de que ella emplearía todos sus esfuerzos en favor del restablecimiento de la paz. A l Cabildo le pedía que reconociese su nombramiento de Virrey, no obstante provenir del Consejo de Regencia, « jurando por lo más sagrado, que sería mediador para restituir al ciudadano sus derechos, su libertad y sus franquicias, » pues habiendo acompañado á los habitantes de Buenos Aires en sus j o r nadas de guerra contra el extranjero, y viéndose reproducido ahora en el N u e v o Mundo (aludía, al hijo que acababa de nacerle en Montevideo), las glorias del R í o de la Plata eran también suyas (.1). Con estas proposiciones, partió I ) . José A c e v e d o y S a lazar oidor de la Audiencia de Chile que se hallaba en

( 1 ) Calvo, Anulen;

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PRELIMINARES DE LA

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Montevideo de paso para su destino.

Pero apenas llegado

á Buenos Aires, la Junta le ordenó reembarcarse, asegurándole que los oficios del V i r r e y serían oportunamente contestados. Semejante actitud implicaba, un rechazo previo, según se confirmó pocos y la Audiencia contestaron días después. E l Cabildo en términos enérgicos, aun

cuando no desposeídos de cierta cortesía; mas la Junta replicó de un modo acerbo, alegando « que el solo título de V i r r e y con que E l í o se presentaba era una ofensa á la razón y al buen sentido, » y que el verdadero medio ele c o n solidar la felicidad de estos países « era que se desnudase de una investidura sin carácter y propendiese á reducir al buen sentido al pueblo de Montevideo, pequeño resto de refractarios, que en la vasta demarcación del gobierno de Buenos Aires era el único que resistía á conformarse á la voluntad general. » E l 2 4 conoció Elío tan provocativa respue ta, y acto c o n tinuo se preparó á tomar medidas rigurosas. Cerró los puertos uruguayos para las procedencias de Buenos Aires, reclamando y obteniendo del jefe de las fuerzas navales inglesas en el Plata, que obligara á los buques de su país á respetar esa clausura; estableció cruceros que vigilasen los ríos, y reforzó la guarnición de Colonia enviando á ese punto al brigadier D . Vicente María Muesas, destinado por la Corte antes de la guerra contra Napoleón al gobierno de Montevideo, y que ahora se encontraba en la ciudad con los gastos hechos y el puesto ocupado por otro. T o d o s estos procedimientos anunciaban una resolución grave, cual era declarar la guerra á Buenos Aires, « centro de una sedición formada por cuatro facciosos,» como llamaba Elío á su Junta. E l rumor de tales preparativos alarmó la opinión en

EIBRO

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— PRKTJMIXARES

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Montevideo, poniendo sobre aviso á los jefes del partido nacional. D o n Lucas Obcs, sobre todos, comenzó á agitarse en previsión de lo que pudiera suceder, y lo hizo tan á las claras que Elfo dictó auto de prisión contra él. U n a m a ñana rodearen su casa, le aprisionaron y fué conducido á la ciudadela. N o tuvo más tiempo, al marchar preso, que entregar á su criado la llave de los papeles que le c o m prometían, y éste, que era un negro bozal, los rompió y tragó ( 1 ) . Seguidamente fué desterrado Obes á la Llábana, donde le persiguieron escaseces y eafermedades peligrosísimas, hasta que pudo embarcarse de vuelta para Buenos Aires. Con este golpe quedó establecida la ruptura entre el partido nacional y la autoridad española. Y a no era posible que mediasen contení] daciones por parte de los h o m bres de la oposición, hacia un gobierno que les perseguía y desterraba en sus cabezas visibles. H a b í a n soportado el espionaje y las amenazas hasta entonces, resignándose para no precipitar los sucesos. Larrañaga, Suárez y Lamas v i vían en el país á fuerza de precaucione?, pues amonestados por la autoridad, hasta se les bahía secuestrado c o rrespondencia escrita. Muchos otros estaban en condición molestias. parecida, esperando á cada instante mayores

A s í , pues, desde que la autoridad pasaba de las amenazas á los hechos, poco había que esperar de su continencia, y supuesto el carácter intemperante de Elío, la guerra estaba, declarada á todo el que se le opusiese. Determinó por lo tanto el partido nacional aprestarse á la resistencia, convencido de que el momento de la lucha había llegado, y

( 1 ) De-María, B'isgos

biográficos;

ni.

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sólo esperó un pretexto que le diese ocasión para pronunciarse. Enviáronse por los afiliados de Montevideo varios c o misionados á los oficiales de las fuerzas con cuya adhesión se contaba, pintándoles la situación y haciéndoles sensible lo tirante de las circunstancias. Especialmente ] ) . José Artigas, capitán del Regimiento de Blandengues, que g o zaba mucho crédito en la campaña, fué instado para que diera, la señal en el momento oportuno. Estaba este oficial comprometido con los revolucionarios de tiempo atrás. Su primo hermano ] ) . Manuel Artigas servía á la Junta de Buenos Aires en un cuerpo de tropas que había invadido el Paraguay, y él mismo, hostigado en todo sentido por agentes de la vecina orilla, sólo se mantenía neutral esperando el pronunciamiento de la opinión en el país, que hasta entonces andaba indecisa respecto al modo y forma de hacer prácticas sus pretensiones. E l papel extraordinario que va á desempeñar en la nueva situación, hace necesario detenerse ante él un instante, para trazar los rasgos de su personalidad. Provenía Artigas de una antigua familia colonial, radicada en el Uruguay desde principios del siglo anterior. D o n Juan Antonio Artigas, natural de Zaragoza, soldado de coraceros de una de las compañías de caballería con que Zavala ocupó Montevideo en 1 7 2 4 , era el. fundador de esa familia. E n 1 7 2 0 , á los treinta años de edad, con mujer y cuatro hijas pequeñas, gozaba ya título de poblador, y dos años más tarde quedaba en posesión de una chacra y una. estancia, que junto con un solar en la ciudad, constituían el patrimonio de los fundadores de Montevideo, declarados además « h i j o s - d a l g o s de linaje, y solar conocido.» Al

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I'RELLMJXARKS

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constituirse el primer Cabildo, recayó en D . Juan A n t o nio el cargo de Alcalde de la Santa Hermandad, ó jefe de la policía de campaña, iniciándose así en las mismas funciones que debían servir de fundamento al prestigio de su nieto. A l desempeño frecuente de este cargo electivo, Z a vala. agregó en 1 7 3 0 el de capitán de la compañía de caballos corazas, expresamente creada para la defensa del país, con lo que le habilitó al doble ejercicio de empleos c o n cejiles y militares que á la verdad se hermanaban ( 1 ) . L a familia Artigas llevó en Montevideo una vida de trabajo honesto y cristiana virtud que era común á las de su rango. Organizada severamente, no alteró sus costumbres á la muerte de su jefe, por más que fuese numerosa en ese tiempo. L o s enlaces de sus miembros con los de otras familias pobladoras, aumentaron el patrimonio de los nuevos grupos que se formaban á la sombra de un apellido ya ilustre en los fastos locales. D e entre los varios hijos de D . .Juan Antonio Artigas, dos se distinguieron desempeñando como el padre magistraturas electivas, aunque D . Martín José, tpie parece haber sido el primogénito, las ocupara con más frecuencia y por más dilatados períodos que D . José Antonio, su otro hermano. Este D . Martín José, casado con D o ñ a Francisca Antonia Arnal, tuvo seis hijos, siendo el tercero de ellos D . José Gervasio, cuya personalidad nos ocupa ahora. Nacido en Montevideo el año 17G4, D . José Gervasio debió adquirir su educación en el convento de San F r a n cisco, centro donde anuían los hijos principales de la ciudad. Militan en favor de esta suposición, el hecho de haber

(1)

L. C. de Moiili'n'ili'D. — Aiilói/ni/hn ile Zurala

i'Arcli

(ícn).

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instituido su abuelo materno una capellanía para él, y la predilección de su padre por los franciscanos, en cuya den Tercera Orestaba inscripto como socio activo. P o r otra

parte, las costumbres de la época inclinaba]] á imitar la tradición dominante entre las familias nobiliarias de la P e nínsula, dejando el ejercicio de las armas al primogénito, mientras dedicaban los otros hijos al sacerdocio ó al foro. Además, la circunstancia admitida de ser condiscípulos de Artigas, varios contemporáneos que hicieron estudios de humanidades en la ciudad, parece comprobar el aserto enunciado. D e todos modos, su correspondencia epistolar íntima, trazada de mano propia, demuestra que la ilustración adquirida en su juventud no era despreciable ( 1 ) . E n edad temprana todavía, le mandó su padre á hacerse cargo de un establecimiento de campo, perdida ya indudablemente la esperanza de que tuviera vocación para el sacerdocio ó las letras. A l l í comenzó á ejercitarse en las rudas faenas que debían fortalecer su cuerpo y extender su influencia personal. L a vida en despoblado tenía por aquellos tiempos más de un punto de contacto con la sociabilidad primitiva. El rigor de la temperatura, la soledad, la multitud de fieras y animales salvajes, la incomunicación con centros civilizados, se compensaban apenas por el trato de algunos hombres agrestes, tan temibles corno las fieras por sus instintos y costumbres habituales. E n teatro tan feroz, fué donde recibió Artigas las primeras impresiones de la existencia independiente, comenzando á apreciar á sus semejantes por la. faz más desconsoladora de su naturaleza típica. Su juventud fué triste y selvática. Sin amigos á quie-

( 1 ) IV.

0

3 en los D. de

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REVOLIIClÓX

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nes consultar, sin aficiones literarias, recibiendo de sus instintos propios la inspiración y el consejo, forzado á i m p o nerse para ser obedecido; solo, como lo está todo espíritu superior en medio de gentes que no le entienden, Artigas había vivido la parte mejor de la existencia sin ninguno de los halagos que sirven más tarde para enternecer el alma por el recuerdo. .De tal vida debía nacer el tedio por las ocupaciones sedentarias, como nació en efecto, duplicándose su actividad personal en razón de la madurez de su espíritu. Necesitó correr aquellos campos desiertos que se extendían delante de los establecimientos de su padre, afrontar aquellas aventuras mortales con los gauchos y los indígenas que tanta fama derramaban sobre los que p o dían narrarlas; y salir también él de la oscuridad de su estado presente, para levantarse á la consideración, á la fortuna, al hogar propio, á todas esas cosas tan caras al hombre, tan indispensables á su corazón. ganado y acopiador de corambre ( 1 ) . Y así abandonó un día el hogar paterno, y se hizo acarreador de tropas de

(1) Algunos hizo sus como indios epie por tidas desde pruebe,

historiadores

argentinos ojiarle era casi

mollento*, Xo

afirnimi que Artigas no correspondiei. los hijos del palabras: lo mismo

se d

eonlrahandislu auleredeu/es lo consigna ¡j ladrones

en aquella época. ¡irigu'os, el general cuatreros trafico

l/aij un solo dalo que, lo comel oficio á país, <•. Las perseguir ipie brasileros en el maii las parque

y, -por lo contrario,

de que

desconocido

1,'ondeau en las siguientes ipic infestaban la campaña, como

operariones

de guerra

de ru/ucHos tiempos

eran simplemente por los rigorosa con sus

á los contrabandistas, los naturales nejo de las armas Uceaban, si eran

que era más ejercitado una resistencia atrincherándose raso, tiempo

del país, i¡ aquellos

nuis diestros

de fuego, oponían atacados
a

de lro¡/a. que. se les acercaban, cu camjio las cejas de los montes,

las cargas

ó defendiendo

intereses

si tenían

de llegar á ellos. > (Auto-

biografía de Eondcau, 1.

parte.)

74

L I B R O

I.

— P R E L I M I N A R E S

D E

LA

R E V O L U C I Ó N

Desde que adoptó este nuevo oficio, entró á él d o m i nando. Solía verificarse el acarreo de tropas de ganado b a tiéndose contra las guardias portuguesas que se introducían subrepticiamente en el país para impedirlo, y existían c o n trabandistas célebres, quienes con la cooperación de esas guardias habían monopolizado el tráfico, por el terror que infundían. L o s cabildos jurisdiccionales daban con el mayor gusto y á precio acomodado, licencias escritas á los acarreadores, para que hiciesen tropas de ganados cerriles, arrebatando ese ramo de comercio á los contrabandistas portugueses y fomentando el interés fiscal. Munido de su respectiva autorización, Artigas no vaciló en ir al encuentro de los contrabandistas, humillándoles en sus propias guaridas y haciéndose respeta]' doquiera. La fama (pie estas hazañas le dieron, llegó hasta un hacendado de apellido Chantre, fuerte propietario de ganados en el Queguay, donde tenía una numerosa peonada. Chantre asoció á Artigas á sus empresas comerciales, y el futuro caudillo fué al Q u e guay, encargándose del volteo de; la hacienda cerril. B a j o su dirección apta, el trabajo se duplicó, sacándose de allí grandes trozos de animales que dieron buenos provechos. E l gauchaje de aquellas alturas, que piulo aquilatar las aptitudes del joven acarreador, comenzó á tributarle respeto y á extender su Hombradía por el aplauso con que hablaba de él. P o r entonces buscaba el Gobierno español medios eficaces con que contener el latrocinio y los excesos de que era víctima la campana. C o m o las fronte-as uruguayas estaban abiertas á las incursiones de los malhechores del l i r a sil, E n t r e - R í o s y Corrientes, eran muy comunes los robos y asesinatos, agregándose á ello los asaltos de los indígenas, que periódicamente verificaban invasiones, en que todo era

LIBRO

I. —

PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN

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llevado á sangro y fuego. Hacían la policía de la campaña varios oficiales con partidas volantes, entre ellos D . Jorge Pacheco, terrible capitán de quien ya se ha hablado en estas páginas. Sin embargo de todo, ni las persecuciones ni los suplicios contenían á los expoliadores, que desafiando los peligros y el rigor de las penas, se aventuraban continuamente al interior del país, burlando las más de las veces á la autoridad, por el conocimiento que tenían de los caminos riscosos y de los escondites de los montes donde no podía seguírseles. Artigas conocía tan bien ó mejor que ellos sus guaridas y su táctica de pelea. P o r menesteres de oficio, les h a bía hecho frente conduciendo ganados; y por accidentes imprevistos había tenido que refugiarse algunas veces en los montes, huyendo la persecución de cuadrillas mayores en número que sus peonadas. L o s propietarios de c a m paña sabían de sobra esto, y les era familiar por el c o n senso universal, de las gentes'del país, el crédito que g o zaba en todas partes el animoso asociado de Chantre; con cuyo motivo, comenzó á acentuarse la opinión de cuan necesario era poner á sus órdenes una fuerza organizada, para que disponiendo de ella, hiciese en pro de los intereses g e nerales lo que hacía en favor de los suyos propios. Tocábase empero con la escasez de medios pecuniarios en que estaba el tesoro; mas para subsanar esta falta, los propietarios del país reunidos acordaron pedir al Gobierno en favor de Artigas el nombramiento de Guarda paña, peculio. general de Ico Camdesignándole un sueldo que pagarían de su propio A c e p t ó el Gobierno, y con esto tuvo la campaña

una autoridad suya, reconociendo en el hombre que la investía, su protector y su jefe.

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E I B R 0

I.

I'REEIMINARES DE EA

REVOLUCIÓN'

Entonces comenzó para Artigas una nueva existencia. Se sintió respetado y considerado; tuvo la confianza de sus compatriotas y el aprecio de la autoridad. Estimulado por tales demostraciones que aumentaron su audacia y su presenenergía, llegó á ser el terror del vandalaje, á punto de que los más audaces malhechores desfallecían á su cia. Acreditóse de tal suerte ante el Gobierno, que éste le abrió las filas del ejército, y él, que por vocación y por instinto amaba la, carrera militar, aceptó la oferta, entrando por dos meses en clase de soldado de caballería en el regimiento de Blaudengues, que hacía la policía de la c a m paña, para obtener en seguida el nombramiento de capitán de milicias, y poco después el cargo de Ayudante mayor del mismo cuerpo en que sentara plaza de soldado. A l l í , bajo el rigor de la disciplina, adquirieron sus facultades mentales el desarrollo sistemático que da la vida regimentada, enseñando á ideas. la vez á mandar y á obedecer, doble operación que forma el carácter y metodiza las Su carrera, por otra parte, tuvo desde un principio superiores. Dependía cierta independencia en la ejecución de los planes, que le preparó, sin sentirlo, para mandos más directamente del Gobernador de Montevideo que de su propio coronel, siéndole trasmitidas las órdenes y explicada su inteligencia por el jefe del país, sin intermediarios. A s í se formó conociendo de cerca á los gobernantes, midiendo el alcance de sus combinaciones, y seco. E n esta vida agitada y tempestuosa le sorprendió la edad madura, y el corazón reclamó sus derechos á aquella naturaleza de hierro. Tenía 41 años cuando las exigencias ínadquiriendo intrínpor el trato con ellos la, conciencia de su valor

eorilialitg. Hablaba á ( 1 ) Refiriéndose ción. suscitadas por la belleza de su prima hermana D o ñ a Rafaela Yillagrán.> (Letters OH . enloqueció un día de celos.x and reallij good brcediug. Esta estrechez de situación solía inquietarle con respecto á los suyos. y de cuyo matrimonio tuvo un hijo. Todas sus riquezas se reducían á su sueldo militar. á quienes tenía siempre presentes en la ausencia. L a escasez de su patrimonio no le permitía ser muy dadivoso con ella. y á un solar en Montevideo que le había dado su padre junto con dos criados para su servicio. ¡'rom bis seal and me more. por haber él dirigido galanterías y cumplidos en su rodeaban. ú una entrevista que turo rose ron Artigas eu Pin i/tenreeeired eompa- <•//•/* Exi-elieneij manners. amable con el hacendado pacífico y circunspecto con los hombres cultos ( 1 ) . iritli. su esposa. vi. á un campo en Arerunguá que había denunciado por realengo. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 77 timas ele la jiasión se hicieron sentir en su espíritu. la actividad forzosa y el trato con gentes de todas las procedencias sociales.LIBRO I. porque en realidad tenía en sucariño de su familia.) bul iritli irhat surprised genllcmaulil. Cual si estuviera destinado á inspirar tan hondamente el cariño como el odio. hermosísima mujer con quien se casó en el año de 1 8 0 5 en Montevideo. y lo deberes de su cargo le obligaban á estar gran parte del tiempo ausente de su lado. Esto bido aprecio el le presencia á varias señoritas que hizo más cauto de allí para le ade- lante en la vida íntima. dieron á su modo de ser una índole especial. uot onlij ralirely Paraguay. L a pobreza. dice dloberlson: me. que le hizo apropiado para desempeñar el papel complejo á (pie le llevaba la suerte. m. Era temerario con el gaucho indómito. que le amaba mucho.

y á los soldados. P o c o á poco fueron completándose todas estas dotes de su carácter. incapaz de aprovecharse de su posición pava allegar riquezas. ó tal vez porque creyera que podían ver razonablemente y bajo otros aspectos. que les entendía sin esfuerzo. provocaba en ciertos casos actos de abnegación. Respetaba la inteligencia y era apasionado de la lealtad. al perverso como al hombre de bien. demostrándoles por estos medios.78 LIBRO I. á punto de tolerar otros defectos á aquellos que poseían estas calidades. con quienes solía bromearse de paso. y opuesto á que nadie lo hiciera en su nombre. Una tendencia irresistible de su espíritu le llevaba á confiar más en las entidades civiles que en las militares. Tenía un tacto exquisito para sondear á los hombres reservados. reproducía sus maneras. pero era honesto en el manejo de los bienes ajenos. por la diversidad de tintes que presentalla según fuera la ocasión. N o (¡ra. y en el curso posterior de su vida. tratando con los agentes de España y Buenos Aires. D e todas estas condiciones reunidas nació aquel carácter. — PRELIMINARES D E LA REVOLUCIÓN cada uno en su lenguaje. así al ignorante como al ilustrado. y con qué facilidad afectaba el abandono más inocente para conseguir confidencias sin hacerlas él de su parte. demostró hasta qué punto le era ingénita la penetración de las intenciones ajenas. les infundía un respeto que sin separarse mucho del temor. con la sazón de la edad y la expe- . las situaciones y sus inconvenientes. singularmente apropiado á su época.regalador ni amigo de larguezas. tal vez porque no pudieran disputarle su superioridad soldadesca. á quienes tuteaba. porte y términos de conversación. Sobre todo á los gauchos. gustando comunicar con las primeras y hacérseles simpát i c o .

tioril Artigas— •una. ó la discordia. toin ni. ancho el pecho. á una gravedad Indiferencia respetuosa siempre ed parecer que fría: une una. una franqueza e. ¡{evolución. •patria. el pantalón angosto. Desde las invasiones inglesas. chaqueta burda y zapatos do cuero. atrefrialde la de bos- . el gesto dominador. aún después de haber ascendido á las más elevadas posiciones. á causa de haberlos juntado Ituiz Lluidobro y Sobremonte ( 1 ) El (jo. ua amor clásico de su camino. Prefería como traje habitual. V e s tía con sencillez. hermosa y bien desarrollada la cabeza. Tenía la mirada ardiente. el traje de los estancieros del país. con un exterior adecuado á la posición que le daban los sucesos. ú una familiaridad cómoda: un patriotismo dad á. lo que daba á su fisonomía un aspecto meditabundo que mitigaba la dureza de las facciones.una nativa e. y cuando las ponía.scusihiliilad sencillez insinuante.) . á an extravio la Historia quejo de la un lenguaje de par. I ' J t E L I M l X A U K S VK ÍJA R E V O L U C I Ó N 79 rienciu de la vida. Eueuos vivo por la independencia (Gregorio Funes. L a naturaleza le había favorecido. Aires y Tucumán civil del I'uvaguciy. Ensayo . Tenía la apostura firme y el natural arrogante que necesitan los hombres destinados á acaudillar multitudes. vida. tuertes y proporcionados-los miembros del cuerpo y elevada la estatura. además. casi siempre sin insignias militares.rlreiuosa á una dice Funes— este. hasta presentar un tipo de originalidad que ha dejado hondas huellas en la historia ( 1 ) .HBUO I. sufrido contra los rigores de la intemperie y constante para afrontarlos. á una inclinación- en fin. liombre singular. apenas se reducían á la espada y un a n gosto viso rojo en la casaca. con su ancho sombrero de paja. estrechó amistades con todos los oficiales del ejército. Era sobrio en sus costumbres.veces sosjiecliosa.ralleulo. donde le hemos visto figurar. á. E n edad temprana había e m pozado á encalvecer.

Sólo Hortiguera. y de ahí que cada día se tornara más circunspecto en la emisión de opiniones. no escapó al Gobierno esta demanda de p r o tección hecha. que había corrido á alistarse bajo las banderas. cuando todos los ' ojos se volvieron hacia. Artigas intercedió por algunos. otros le dieron aviso de lo que les pasaba. estimular su celo y sondear el estado de su ánimo.él. P o r estos medios vino á hacerse una esperanza para todos. Apenas comenzaran las persecuciones. cada vez más acosados por la autoridad. su renombre creciente contribuía á mantenerlas vivas. obtuvo algunas confianzas en conversaciones absolutamente secretas. y su importancia personal creció á medida que el giro de los sucesos empeoraba la situación política. A pesar de que no frecuentaba esas amistades. Su posición militar y sus conveniencias propias le imponían una conducta reservada. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN para resistir á aquellas conquistas. comenzaron á estrecharle con avisos y correspondencias para. Sin embargo. Artigas fué parco en sus respuestas. . y esto le puso en c o n tacto con la juventud de Montevideo.so LIBRO I. P o r su parte. Pero los hombres del partido nacional. á un oficial del país. y Artigas fué mirado desde entonces con cierta desconfianza que se tradujo por un poco de frialdad. era causa bastante para allegarle hasta. Muchos de los perseguidos se refugiaron cerca de su persona. entre el cual conquistó simpatías. su teniente y amigo íntimo. Datan de ahí la mejor parte de sus relaciones con el elemento nuevo de la ciudad. el aplauso de los desconocidos. y el orgullo patriótico que nacía de ver considerado y respetable á un oficial del país. pero no hizo mucha ostentación de celo. no dejó él de penetrarse de lo vidriosa que empezaba á ser su posición.

que á la vez de alzar la bandera de rebelión. Y también el sentimiento local y el egoísmo personal. ¿qué hacía sino su- bordinarse el Uruguay. cuanto que no tenía horizontes despejados. para sacrificarse tal vez oscuramente en su servicio? P o r sus antecedentes propios y por los ejemplos que tenía á la vista. Para él era cuestión de tiempo la necesidad de un cambio político. P o r otra parte. las considera D O M . por lo cual era arriesgado aventurarse en el propósito de inducir á los campesinos á secundar el m o v i miento de aquella ciudad. T o d o esto agravaba los temores é incertidumbres de su ánimo. siempre afanoso de independencia. — I ! I . 1 . Acepbatallaban terriblemente en su ánimo para hacer más negras las perspectivas de su posición embarazosa. — PRELIMINARES DE L A REVOLUCIÓN 81 pero las dio de tal manera que no cupo duda respecto de sus intenciones. i :si>. no estaba educado Artigas en esa escuela de abnegación personal que desdeña el brillo de los primeros puestos para servir una causa. Conocía de sobra la opinión del paisanaje. para no saber que estaban latentes los celos y resentimientos contra Pílenos Aires. no le parecía prudente empeñar una lucha por cuenta propia con el poder español. ¿ q u é hacía sino pasar de la condición de caudillo único. tando la revolución de i menos Aires. reduciéndole á una expectativa tanto más inquieta. L a costumbre del mando. pero no veía indicada todavía la oportunidad. reivindicaba todos los derechos de la autoridad combatida? Obedeciendo él á la Junta revolucionaria. siendo éste tan fuerte aún por los elementos de que disponía y estando en posesión de los principales resortes del gobierno. unificándolo á un levantamiento general. i). al papel de subalterno de hombres á quienes no conocía.LIBRO I. ni fija la solución á (pie pudiera anillarse. á la capital del Virreinato.

E l espíritu egoísta del soldado de carrera. donde mandaba el. decidido unas-veces á romper y otras atemorizado por la responsabilidad subsiguiente á esa actitud. abonaban el progreso de las ideas revolucionarías en el país. le repetían en privado lo que ya se decía de público. luchando entre sus intereses y sus deberes. y él. le habían ensoberbecido. Y . Elío le había escrito recomendándole á ." Sus escasos confidentes. le hacían comprender la p r o ximidad posible de un momento en que la explosión p o p u lar estallase. como las de Maldonado y Soriano. brigadier Muesas. él conocía que no le era dable permanecer indiferente al movimiento de los sucesos. Arreciaba por todas partes el malestar. Conocía los hombres y sus pasiones y se creía superior á los que le rodeaban. Instancias repetidas de diversos puntos.comprometida en aventuras sin plan preconcebido. sin saber cómo ni con qué medios. sin dirección eficaz y sin bandera. agentes subalternos de otras entidades también civiles. discerniéndose algunos de ellos. al considerar cubiertos de honores á los jefes improvisados que disponían tan arrogantemente de la suerte del R í o de la Plata. se rebelaba en su interior. traduciéndose en manifestaciones que. Soldado de profesión y por instinto. miraba con cierta ojeriza á los emisarios civiles de. que se habían encaramado al mando. Era este jefe el prototipo del antiguo soldado español. meditaba sombrío en los misterios de su suerte. — J'IíELIMJNAIiES D E EA REVOLUCIÓN ciones de que era objeto y el prestigio real que sabía tener. Tal era el estado de su ánimo. azarado por las dificultades y las dudas.. sin embargo. convertidos á esta opinión.82 LIMÍO I. cuando una comunicación urgente le llamó á Colonia. y entonces la causa nacional quedaría.la Junta de Buenos Aires. adusto y lacónico. títulos militares que -no merecían.

eran de buen tono para sencomo se decía en el lenguaje soldadesco de entonces. debía sentir lo que valía la autoridad de un brigadier encanecido en el servicio. José María Enríquez Peña. donde probablemente cometió alguna falta. — H e de mandarle á usted con una barra de grillos á la isla de San Gabriel. D . Rafael ción era difícil. parece que fué tan enérgica c o m o la amenaza. Y cuanto más notable fuera el oficial. cuando joven. D r . y que mandaba una tropa escogida y privilegiada como eran los blandengues.LIBRO I. entró á la p o blación. le recibió éste con acritud. y saliendo del alojamiento se marchó á su campo. . Con tal motivo. A l l í conferenció en el acto con D . siendo preso en el acto. Hortiguera. tanto más sonado resultaba el hecho. Trabáronse en palabras. pero Muesas se negó á satisfacerle. levantando un poco la voz el capitán de blandengues. su compatriota. conviniendo ambos en que la situaT i e m p o hacía que Hortiguera estaba dispuesto á fugarse á Buenos Aires. por insubordinado. de donde era oriundo. t> — L a réplica de Artigas. apartándose del campamento. « Silencio! — dijo. tar fama de mecánico. Artigas fué al alojamiento del general para reclamar al preso. ordenándole que c a m pase en las afueras de la ciudad. dido en cabeza propia. con lo cual perdió Muesas totalmente la calma. A q u e l capitán á quien recomendaba un Virrey. A s í sucedió con Artigas: llegado que fué al campo de Muesas. uno de sus soldados. y ello era una razón de más para que le recibiera secamente. — P R E L I M I N A R E S DE L A REVOLUCIÓN Artigas. Cuando menos ésta era la doctrina corriente y que Muesas había aprenU n a reconvención y un arresto por vía de estreno. su teniente y amigo. habiéndole confirmado en esa resolución el cura de C o l o nia.

Enriquex. y la de De-MadispoHondean. espade aquel parrohasta Feliciano <-Rasgos biográficos notables--' (lib hasta en la Autobiografía hoy -Exposición En. D. y se dio la orden de apelar á las armas. en que aparece y cu 18L'l. opinó discordancia en Hortiguera que se consultase el punto con Peña. P o c o tardó en saber Muesas la fuga. (pág 1 8 ) . en Junio de 1810. Debían cesar. que el adhesión lo deducimos los libros desde 1810 el Cúralo. L o s ( 1 ) La fcelia ría en sus sición de ánimo del 2 de Febrero de llorliguera. ISTo hubo defectibles. R o m p i ó s e el sigilo por parte de los que estaban c o m prometidos. la referencia Zufriategui. de 1811. vuelve Peña por el Dr. y entrada la barquichuelo les transportó á Buenos Aires. D e un extremo al otro del Uruguay. la-prinicm Aires. noche del 2 de Febrero de 1 8 1 1 . el. y no fué dudoso para nadie que el momento de la acción había llegado. expresado de al presbítero fuese • á las Corles á. un mísero L o s tres amigos se complotaron desde luego á huir. pues. y de que re risadas el hilo de las fechas sustituido ve A. en lugar correspondiente. de Colonia. haber sido él quien. circuí indo el país la noticia con pasmosa rapidez. ó tal vez otra peor. firmó.84 LIBRO I. porque todo estaba á punto de fracasar en aquel momento supremo. los hombres del partido nacional supieron que su caudillo militar había emigrado á Buenos Aires. las indecisiones. entonces lio sido de Hombres cansía cuya señalada pejr el señor 1). cuanto Peña. pero pertenece cura pueblo quiales ñolas publicamos de Colonia al.Dr. y preso Artigas. "como que era soldado.cura de Colonia. Peña á ocupar á la Junta de Hítenos se inlerrumjie otra Diciembre Rodríguez. cuanto á la apreciación del hecho y sus consecuencias i n L a amenaza de Muesas se cumpliría de un momento á otro. reuniéndose los tres para deliberar. R E V O L U C I Ó N En presencia de la actitud asumida por Artigas. sin sospechar sus tripulantes que conducían en aquella nave los destinos de la A m é rica del Sur ( 1 ) . no tardaría en seguir la suerte de Obes. — P R E L I M I N A R E S D E LA. . desconocida.

— P R E U . y los caudillos de segunda fila salieron al campo sin retardo. Ésta fué la hora solemne en que la Revolución estalló.\ R E V O L U C I Ó N " 85 emisarios (jue la trasmitían no hicieron misterio de su c o metido.Iir.íO i. U L V A R E S D E E.I. sostenida por el brazo robusto del pueblo. . á quien vamos á ver desfilar imponente en demanda de su independencia y sus derechos.

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LIBRO SEGUNDO .

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—Sorpresa del Colla. Benavídez y Viera en el O e s t e . San Carlos y Maldonado.—Retiro do las tropas de Buenos A i r e s . — Capitulación de Minas. — E l grito de Ascncio. — Conjuración fracasada en Pay Sandíí.—Negociaciones diplomáticas subsiguientes.—Rechazo de un desembarco realista en Castillos.— Bombardeo de Buenos Aires por Michelena.LIBRO SEGUNDO L E V A N T A M I E N T O D E L PAÍS Artigas en Buenos Aires. la situación de la Junta revolucionaria era muy comprometida. — Alzamiento y organización militar de los distritos del Sur y del Este. — E l diputado Zufriategui en España. Oriental Derrotadas sus armas en el Paraguay. — Llegada de Rondeau al Cerrito. — Rechazo de la flotilla española en Soriano. — Llegada de Artigas á Mercedes.—Vigodet nombrado Capitán general. —Negociación y ajuste de un armisticio. — V e n tajas y derrotas de los portugueses. — Acción del paso del Rey.— Artigas abre campaña. — Efecto producido en Montevideo por estos hechos. — Abnegación ejemplar del pueblo uruguayo.— Abandono del país.— Violentas medidas de Elío. — Actitud de Elío. — Ocupación de Colonia por Benavídez. — Asedio de Montevideo. — Asalto y toma de San José. — Victoria naval de los españoles en el Paraná. — Elío deja el mando. — N o b l e conduela de Artigas.—Decreta la horca contra los patriotas. sacudida la tutela de su autoridad por los pueblos de la campaña . — Batalla de las Piedras. (1811) Cuando Artigas ponía el pie en Buenos Aires. — Ocupación de Mercedes y Soriano. — Alzamiento de los distiitos del Alto Uruguay y del Norte.— Fernández.— Los portugueses entran al Uruguay.

0 0 0 españoles avecindados en Buenos Aires y dispuestos á promover una reacción que vengase la muerte de sus principales caudillos y devolviese á la Metrópoli el poder perdido. Manuel Belgrano. el general D . encargando oficialmente á Belgrano que protegiese los pueblos de la Banda Oriental y levantara en ellos nuevas tropas. cuyas incertidumbres La Junta desorientaban á sus más firmes adeptos. cuyos miembros. se unía la desmoralización política. — L E V A N T A M I E N T O DEL PAÍS que en un principio se le adhirieran. para apreciar mejor la oportunidad y la importancia del gran movimiento insurreccional con que el Uruguay salvó una situación. E n 4 de Septiembre de 1 8 1 0 se formalizó el propósito. vivían divididos en dos bandos irreconciliables. incorporado á los muchos que entrañaba el aislamiento propio y la anarquía de los elementos dirigentes. Y amenaza constante de por último. con la mira de favorecer el pronunciamiento del país. había resuelto desde A g o s t o del año anterior. era un motivo más de ansiedad y zozobra. A estas dificultades militares. Merecen completarse. y llevada hasta los consejos del Gobierno. pasase al frente de un núcleo de tropas á situarse entre los pueblos de Colonia y San José. aunque sea á largos trazos. todos los esfuerzos de la Junta para ensanchar su acción bélica sobre aquella vasta zona. y dominado el Plata y sus afluentes por la flotilla española. A u n cuando aquel proyecto militar no estu- . habían fracasado. según su filiación respectiva.90 LIBRO II. la 1 0 . instruida de la disidencia autoridades uruguayas y las de Buenos existente entre las masas españolas que las mantenían en forzada quietud. Aires. que uno de sus vocales. engendrada por disensiones internas. los principales detalles de este cuadro.

fué derrotado en Parar/uarí ( E n e r o 1 8 1 1 ) . ix. Mientras se reponía. consternó á todos. para que la Junta cambiara de plan. manteniéndose durante varios días en el mayor quebranto. Convaleciente de su enfermedad. á 90 kilómetros de la Asunción. Este fracaso. mucho más. . á raíz de las lisonjeras esperanzas que se habían concebido en el éxito de la expedición. donde confiaba que á la sola presencia de sus tropas. cayó enfermo.LIBRO II. como lo estaba la expedición que meses antes marchara en dirección opuesta á órdenes de O c a m p o . — N ú i. cuando era el primer desastre que empañaba el brillo de las armas revolucionarias. i. — LEVANTAMIENTO DEL RAÍS 91 viese expresamente autorizado por el plebiscito del 25 de M a y o .S">r>). x i v . no solamente con el fin de cooperar á un movimiento que extendiese su acción revolucionaria á las costas del Plata y del Atlántico. el general de la Junta se hizo cargo del mando en Septiembre. IIi. nombrado jefe de la expedición. una información errónea del coronel paraguayo Espinóla. ( 1 ) José M . ordenando á Belgrano (pie t o mase el camino de Corrientes para invadir el Paraguay. Memorias Hez. con una división d e m á s de 1 0 0 0 hombres de las tres armas. E n 4 de Diciembre llegaba á la costa del Paraná. cuyos manejos en Montevideo había trascendido. Después de algunas ventajas parciales. Noticias. y quince días más tarde penetraba en el Paraguay. Postumas. sino para desbaratar los planes de la Corte del Brasil. influyó.il de Jlelf/rano. Doc 2 ( « l i e l. Paz. para abrir la nueva campaña. — Mitro. iba á insurreccionarse aquella lejana provincia. viéndose obligado á emprender la retirada ( 1 ) . E l general Belgrano. sin e m bargo la Junta creyó imprescindible asumir esa actitud.

mirándose como un presagio lisonjero. el gobierno de la Junta entraba en plena crisis. otros decían que esa conquista era indispensable para evitar la fusión de los elementos de aquella provincia con los de Montevideo. devorado por disensiones internas. é instrucciones precisas sobre su conducta ulterior. la combinación casual ó forzada de los nombres de esas naves. alcance.92 LIRR0 ir. Juan Bautista. E l segundo contingente se proyectó embarcarlo en tres buques de guerra al mando de D . Para constituir el primer refuerzo. impidiéndoles constituirse en un poderoso núcleo de fuerzas enemigas. llamados America. los cuales irían por el río á esperar en dicho punto las órdenes del general. bien provisto de municiones y dinero. Descando apresurar la elección de diputados al próximo Congreso. reducido á enviar directamente G00 y por tierra 5 0 0 infantes. llegaron sus pedidos de refuerzos para sostenerse. y prevenir entre tanto resentimientos locales contra.F é . — L E V A N T A M I E N T O D E L PAÍS Junto con los partes de Belgrano. con su batallón de Casias. Azopard. P o r fin se adoptó un término medio. un g o - . y comprometido por dificultades políticas que él mismo se había creado sin prever su. abandonando el terreno en manos de un enemigo envalentonado con el triunfo. de los miembros de la Junta sobre la topografía del país invadido. pues de otro m o d o se vería obligado á repasar el Paraná. L a ignorancia. recibió orden de marcha el comandante D . que el Paraguay estaba demasiado lejos para aventurarse en su conquista. Mientras Belgrano se batía en el Paraguav. en número de 4 5 0 plazas. mientras se movilizaban con destino á S a n t a . Invencible y 25 de Mayo. Martín Galain. no fué p o c o obstáculo para que se Unos alegaban remitiesen al general los auxilios que necesitaba.

quiso salvar la situación por medio de un subterfugio. L a oportunidad se presentó al. Moreno. apenas llegasen á la Capital. C o n i d i o de Saavedra. sino que mataba el nervio del Poder Ejecutivo. Moreno. reunión del Congreso. tomando una parte eficaz en él. sancionando un acto que no sólo retardaba la. presidente de ella. y los amigos de 1). secretario y alma de la Junta. s u b sanaba la falta de concurso á la instalación. deseando evidenciar que el Presidente no era la persona única. — L E V A N T A M I E N T O DEL i'AÍS l)iorno constituido por el voto exclusivo de Buenos Aires. no atreviéndose á adoptar resoluciones extremas. sustituyendo su acción rápida y uniforme por los acalorados debate? de un cuerpo tan dividido en opiniones como intereses representasen los mandatarios de los pueblos. acentuarse la divergencia. por las funciones excepcionales de que incumbía á sus miembros.LIÜRO II. serían incorporados al Ejecutivo. pues sus comitentes les habían electo á doble título de representantes al Congreso y miembros del Gobierno ejecutivo imperante. la Junta ofició desde el primer momento á los demás pueblos del Virreinato.» Esta evasiva debía surtir efectos transitorios y dependientes de la primera ulterioridad ofrecida á los diputados para que reivindicasen una prerrogativa adquirida de derecho. bajo cuya . la Junta se encontró en una posición falsa conforme iban llegando á la Capital los diputados de las provincias. pero. entre el .Dr. dando largas á la incorporación de los diputados. Transcurridos los apuros subsiguientes al primer ensayo gubernamental. Asustada de su propia obra. con el pretexto de que « el reconocimiento de la Junta hecho en cada pueblo. manifestándoles que sus representantes. hasta entonces oculta. los autores de la medida se dieron cuenta del error en que habían caído..

y sometida la cuestión á votos. según lo hacía presumir el círculo que le rodeaba y las demostraciones oficiales de que á manera de los antiguos virreyes era. Profundamente lastimados los amigos de Saavedra. sin arrepentirse. del acto de G de D i ciembre. » L a renuncia no fué admitida. objeto. » dimitiendo inmediatamente su cargo de Secretario. quienes. no solamente estaban predispuestos contra Moreno. — L E V A N T A M I E N T O D E L P A Í S dirección giraban los negocios públicos. Obedeciendo á este plan. y ningún medio les pareció más adecuado al efecto que ingerir en la Junta á los representantes de las provincias. . pues «habiéndose explicado de un m o d o singular contra su persona el descontento de los que impelieran aquella discusión. apenas se les admitiese á deliberar con voto en los acuerdos. á derecho y al bien general del E s t a d o . 492.94 LIBRO II. Ensayo. Moreno fundó su voto negativo « en que la incorporación de los diputados era contraria. n i . intentaron deshacerse del hombre que así vulneraba el prestigio de su héroe. por ser el principal instigado]' de su alejamiento. el 18 de Diciembre se presentaron los diputados en el despacho de la Junta á reclamar su derecho de incorporación. 2!JS y csigts. un d e creto por el cual los honores del Presidente quedaban a b o lidos. no podía ser provechosa al p ú blico la continuación de un magistrado desacreditado. arrancó á la Junta. pero todos c o m prendieron que la presencia de Moreno en la Junta estaba (1) Vida y Memorias de Moreno. quedó favorablemente resuelta por gran mayoría ( 1 ) . sino porque siendo nueve en número. — Funes. por lo cual renunciaba. en (> de Diciembre de 1 8 1 0 . tendrían mayoría sobre una corporación compuesta en su totalidad de siete miembros.

Su eliminación de la escena política. por muy c o r tés que fuera la acogida que le dispensaron las principales entidades en boga. empleo que nunca pudo llenar. Entre los varios monte- . Recientemente. Artigas no era un desconocido en B u e nos Aires. pues habiéndose embarcado para su destino el 2 4 de Enero de . los bandos en pugna. L a fama de estas -hazañas. que todos juntos á la dominación recientemente vencida. Rompieron sus hostilidades dentro y fuera. murió el 4 de Marzo durante el viaje. ametrallándolo con su propia artillería. y cuando en los primeros días de Febrero llegó Artigas á la Capital. M a nuel Artigas renovaba las tradiciones heroicas del apellido junto á Belgrano en la expedición del Paraguay. Se le comisionó entonces para trasladarse á Inglaterra en carácter de Plenipotenciario. había arrebatado al enemigo 3 cañones y una bandera. Su nombre había sonado con gloria entre las clases militares. cuyo precio debía cotizarse tan alto en tiempos de revolución y guerra.1.8. por muchas circunstancias que deben explicarse.L E V A N T A M I E N T O DEL l'AÍS !)5 d e m á s . seguido de nueve hombres. era extendida y divulgada por otros motivos. fué un motivo para que se lanzaran á la lucha partidos sin freno. su primo hermano D . durante la reconquista. produciendo el desequilibrio consiguiente á la repentina desaparición de toda gran personalidad. de ningún m o d o ajenos á las conveniencias del momento. donde. --. era imposible decir si se odiaban más entre sí los revolucionarios vencedores.1. del Gobierno. El aspecto de semejante situación debió impresionar tristemente al futuro Jefe de los Orientales. cuyo tínico norte era avasallar al adversario.LlliKO II. á causa de la honrosa comisión que le diera Ruiz H u i d o b r o y el m o d o como la cumplió. de la ciudad.1.

» Ello no obstante. á juzgar por las afirmaciones del mismo Artigas. B a j o estos auspicios llegaba Artigas á Buenos Aires. decía más tarde: « e l tamaño de mi proposición acaso podría calificarse de g i gantesco. Apenas recibido este corto auxilio. una propaganda eficaz en favor de ambos. » Pero sea que la seguridad del éxito chera á sus palabras un tono confundible con los delirios de la alucinación.— Oficios de Artigas (Col Fregeiro.» E s llano que para exhibir el fundamento de sus creencias. quien había asegurado desde el primer día. Nicolás de Vedia. colaborador importante de la revolución de M a y o y antiguo condiscípulo de Artigas. así es (pie le habilitó con 150 soldados blandengues y '200 pesos. fortuna ( 1 ) . ala Jaula y ó ¡Sarratea .96 LIBRO IL . encontrándose precedido de una reputación brillante. Visitó á los miembros de la Junta. se encontraba el entonces teniente coronel D. emprendió marcha con dirección á EntreRíos. la Junta no quiso desalentarle.LEVANTAMIENTO DEL PAÍS videanos residentes en Buenos Aires. para que probara. realizando por medio de esas biografías verbales. que tanto éste como Rondeau « abandonarían las banderas enemigas de la América. quien refiriendo el incidente. y se incorporarían á las de la Patria. x i v y XLVJ. por aquellos que sólo la conocían bajo mi palabra.). V e d i a necesitaba evocar los antecedentes de sus prohijados.. desde donde debía comenzar una activa correspon- ( 1 ) Memoria del Paraguay de Vedia (Col Lama. sea que apremios mayores impidiesen distraer fuertes recursos. siempre que se concediera á sus comprovincianos auxilios de municiones y dinero. ofreciéndoles « llevar el estandarte de la libertad hasta los muros de Montevideo.. parece que sus promesas surtieron un efecto mediocre.

Juan Á n g e l Michelena. cuando un hecho casual les abrió nuevos y vastos horizontes para intentar por sí mismos lo que hasta entonces dependía del apoyo exterior de . E n campaña. hombre de acción. á la vez que coadyuvaba al alzamiento de aquella Provincia hermana. Corriendo el mes de L Noviembre de 1810. noticiándoles todos sus pasos. H a bían conseguido afiliar á sus propósitos á D . y su teniente D . Jorge Pacheco. futuro general. .'. en el Uruguay los Sandú accidentalmente abandonada por el capitán de n a vio D . á su hermano ó jjariente D . ! ) . I g nacio Iglesias. al capitán retirado D .llegaba al puerto de P a y S a n d ú .LIBRO II. ocupando su puerto una flotilla compuesta de varias embarcaciones ligeras. designado desde el primer día para ponerse á la cabeza del movimiento. futuro síntomas Jefe de los Orientales La ciudad llegase de P a y á E n t r e . lisi\ — II. y al joven entrem a n o Francisco Ramírez. dispuesto á llenar todos los cometidos que exigiese la situación. ya se dejaron sentir revolucionarios.veri o A n t o n i o Martínez. y ahora chasquero de los patriotas. José DOJI .P í o s . al vecino D . Ignacio Maestre. Saturnino. Sil. había estado guarnecida desde Octubre del año anterior por oÜO hombres. y á D . Nicolás Delgado. E l cura párroco de P a y Sandú. completamente devoto á los intereses uruguayos. us coadyuvantes. D . tenían al hacendado D . L a s inteligencias de los conspiradores con el resto del país. José Arbide. guipuzcoano. Antes primeros que el. — LEVANTAMIENTO D E L PAÍS 97 ciencia con sus amigos de la Banda Oriental. Miguel del Cerro. trabajaban desde tiempo atrás para propiciar adictos á la revolución en perspectiva. se adelantaban bajo la más sigilosa cautela. 7. entre ellos 8 0 blandengues de Montevideo. al brasilero Francisco Bicudo.

pues Hondean. correspondiéndole Martínez con revelaciones similares sobre los trabajos que tenía entre manos. quiso dar á su resolución un colorido decoroso. afiliado al club revolucionario existente. apodo con que empezaba á designarse á los partidarios equipararles de la emancipa- al príncipe americano de aquel nombre. antiguo prisionero de los: ingleses. y mientras cumplía la orden recibida. vuelto de España en A g o s t o . Eran Rondeau y V i g o d e t buenos amigos desde España. — I A-'. se había.A m a r ú ) .IIÍIÍO U. y en ese concepto remitió al futuro vencedor del Cerrito á servir con Michelena. donde todavía mandaba Soria. pues. recibiéndose del mando. más bien con ánimo de alejarle de Montevideo. Maren otros tiempos el afectuoso sentimiento que suele vincular á los soldados y N o tuvo. pero p o - . Diego Ponce. Llegado á P a y Sandú. con quien había. el menor escrúpulo en c o n tarle su situación. PAÍS Rondeau. VANTA M I E X T l ) OKI.' que con el fin de utilizar su persona.98 J. para (de T u p a c . comisionó á éste para que se trasladase á R í o . y los proyectos revolucionarios que maduraba. destinado por Vigodet á servir en las fuerzas de Mielielena. debía encontrar Rondeau un c o rreligionario político y amigo antiguo en el párroco tínez. Deseando Soria evitar reyertas entre el M a y o r de Plaza y Hondean. al poner el pie en Montevideo. M u y luego quedaron entendidos y conformes los dos amigos. compartido á los clérigos.g r a n d e en asuntos de servicio. así es que. por las desconfianzas políticas que inspiraba. llegó Vigodet á Montevideo. quien no se reservaba de llamarle tupamaro ción. aun cuando el último entendiese necesario un nuevo alejamiento del primero. y su actitud y dichos posteriores le habían suscitado la malquerencia del Mayor de Plaza 1). Aquellas desconfianzas no carecían de fundamento.

Pero mientras lo hacían. debían estar juntos. comunicó esta novedad á Elío. y desde luego se prepararon á acentuar sa propia actitud. por mar ó tierra. y después de la llegada de Rondeau. novedad cpie les dejaba. como pudiese. de Buenos Aires la costa occidental. Alentados Martínez y los demás conspiradores por esta. lo que produjo el abandono completo de P a y Sandú por más de dos meses. L a contestación del Virrey fué que se retirase inmediatamente. marchaba de orden de la Junta de Buenos Aires sobre la Concepción del Uruguay. y después de una ligera resistencia. Martín Rodríguez. precisamente cuando los conjurados acababan de reunirse en Casa Blanca. aprehendió á . al Sud del río Negro. libres. y que allí esperase órdenes. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 99 eos días. sin embargo. L a noticia de la huida de Artigas á Buenos Aires les encontró en la mejor disposición. trasladando al mismo tiempo su cuartel á la Concepción poco del Uruguay. se hizo á la vela con todas sus fuerzas hacia el punto designado. con su regimiento de Húsares incorporado á las partidas que recogiese en el tránsito. para dar forma definitiva á su plan. se dio Michelena á la vela. Habiéndose hecho público que el coronel D . Sabiéndolo el comandante español. por medio de un correo extraordinario. Michelena se hallaba con órdenes expresas para limpiar de partidas pertenecientes á la Junta. concertaron reunirse en (Jasa Blanca. se dirigió allí. Con toda actividad.LIBRO II. debiendo pasarlo frente á Mercedes. Con tal propósito. A l efecto. Michelena. apareciendo de tránsito en P a y Sandú el 11 de Febrero. un incidente imprevisto les sumió en el mayor desconsuelo. después de oída la opinión de sus oficiales. paraje situado en la costa y á unos 15 kilómetros de la ciudad. prosiguieron activamente sus trabajos. villa aparente y cercana.

que logró huir. E n esta conformidad. E n cuanto á las reuniones de paisanos que e m pezaban á verificarse en campaña. Martínez. Elío estaba preparándose para adoptar graves medidas de guerra. no lo hubiese fugándose entre mil peligros ( 1 ) . sin otra mira final cpie la subversión del orden público. cuyas resultancias ideaba precaver. Ignorante aún de lo acontecido en P a y Sandú. S a turnino del Cerro. cuando se preparaba á destruir el refugio de los principales facciosos. apenas engrandecía el número de los candidatos al rigor de la ley. T o d a su atención era absorbida por ese designio. arriesgado todo. síntoma adverso. si al sentirse presa de una afección pulmonar. conducidos más tarde á Montevideo y encerrados en los calabozos de las Bóvedas. otra cosa aparentaba exteriormente. de Entre-Jilos. provincia de Hondean ir. L o s prisioneros fueron sometidos á un riguroso secuestro. U n faccioso más. y á D . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS todos. — Benigno T. anulándolas por medio de un golpe atrevido. menos á Francisco Bicudo. excepción hecha del presbítero Martínez y sus compañeros A r b i d e y Ramírez. Jlisl de la proisa Apuntes históricos sobre. y á los c o mentarios y rumores subsiguientes. que la huida de Artigas á Buenos Aires. . y. no habiéndole distraído de él otra contrariedad hasta entonces. donde hubo de perder la vida Ramírez. — Zinny. ( 1 ) Autobiografía Uruguay.100 LIBRO II. Bien que en su interior lamentara tan inesperado acontecimiento y se sintiera alarmado por las inquietudes paralelas del pueblo campesino. ( c i t ) . decía considerarlas como «agrupaciones de bandidos » y « movimientos de canalla » . del la 301. asumió una doble actitud respecto á la desaparición del caudillo. quien cubierto de heridas se ahogó en el río.

sin mucho esfuerzo. Noticias. xxi. apoderado de los revolucionarios porteños. puerto distante de Buenos Aires 20 kilómetros. esto es. al decir ele un contemporáneo. y había organizado dentro de Montevideo un cuerpo expedicionario de más de 2 5 0 0 hombres. ni acción ni compromisos de su parte. y en la fuerza disponible. bien armados y disciplinados. « que las cosas se produjesen buenamente. L a actitud resuelta del Virrey estaba apoyada en lo que él creía su derecho. pero la fuerza á sus órdenes era imponente. corriendo de su cuenta el resto. P o c o podía valer la primera consideración. contaba con toda. . confianza en sus fuerzas. desde el destierro simulado de Moreno. manteniéndose siempre. y en último resultado la horca. según las circunstancias se presentasen. querían. el 12 de F e brero de 1 8 1 1 . declaraba la guerra en toda forma á la Junta. diez días después de la huida de Artigas. reforzada ahora por algunos buques de alto b o r d o . como que le había sido oficialmente denegada por la Junta toda obediencia. cuyo destino era efectuar un desembarco en los Olivos. quienes. el espíritu de laxitud que se había. p o n drían fin á aquella perturbación transitoria. — Kuíicz. Aumentaba la. al parecer. y el plan que había concebido. idéntico al que ejecutara Liniers cuando la reconquista de Buenos Aires contra los ingleses. Tenía aun á favor suyo doble número de barcos y de hombres del que había a c o m pañado á su glorioso predecesor. Y como si quisiera confirmar lo dicho. de Buenos Aires. — L E V A N T A M I E N T O D E L PAÍS 101 para medrar á la sombra de la desgracia ajena. la antigua escuadrilla. C o m o elementos de mar. U n poco de actividad policial.LIBRO II. » ( 1 ) ( 1 ) Autobiografía de Agrclo (Col L a m a s ) . dispuestos á un acomodamiento.

y D . Mariano V e g a .102 LIBRO II. Recogíanse apresuradamente caballadas y se improvisaba armamento. centro de una conspiración activa. repetía sin cesar á los funcionarios que le r o deaban. Elío se encogió de hombros. les hacía prever en la inquietud de las masas populares algo muy extraordinario. cuyos directores habían desaparecido en Octubre del año anterior. ó aún mismo por las autoridades concejiles. resueltos á desafiar las persecuciones de la autoridad si el caso lo requería. miembro del Cabildo jurisdiccional. empezaron á confirmarse las n o ticias sobre el aspecto amenazador que ofrecía la campaña uruguaya. y en otros por personas de la mayor significación. juez comisionado de Mercedes. Mariano Chaves. Obedeciendo los impulsos tanto tiempo c o m primidos. provocada en algunos de ellos por sus curas párrocos. Celedonio Escalada. y cuyo conocimiento del carácter nacional. Son « alborotos de bandidos ». había disfrutado siempre con orgullo el título de plaza de armas. Y así era. confiado en que el golpe maestro que premeditaba sobre Buenos Aires concluiría con todas las resistencias. Vecindarios enteros eran presa de una agitación convulsiva. Era presidente del C a bildo el capitán de milicias D . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS Mientras Elío se preparaba á la guerra. sin que las milicias á quienes estaba cometida la conservación del orden. y Santo D o mingo. A b a r caba el distrito de Soriano una extensión favorable á las comunicaciones fluviales con todo el Oeste. D o n d e primeramente se manifestó aquella actitud fué en el distrito de Soriano. como lo demostraron. espa- . estimulado p o r ' tan alentadores presagios. destinado á cambiar la situación imperante. opusieran el menor reparo. su capital de entonces. el país corría á las armas. pero dejando sucesores como D . A l enterarse de estas novedades.

J /IIilH) ir. avecindado en el Uruguay desde largo tiempo. y á la fecha capataz de estancia. completamente adicto á los revolucionarios. se contaban Venancio Benavídez. vigilaba el distrito. Benavídez no tenía hasta entonces otra base de prestigio en el reducido teatro de sus relaciones. mientras se correspondía á su vez con I ) . y desempeñaba el cargo de Comandante militar D . Francisco de l l a e d o . — LEVANTAMIENTO DEE VA í s 10. autor de la novelesca Memoria á Carlos I V . cabo de las milicias de Soriano é hijo de un vecino pobre del distrito. cuya fuga á Buenos Aires fué de los primeros en saber. y Pedro José Viera. de modo que el momento de la acción les encontró unidos en idéntico propósito.! ñol de origen. P o r efecto del malestar dominante. popularizándose por su destreza en bailar sobre zancos. Hixloria J'lala. Benito L ó p e z de los Baos. un núcleo veterano compuesto de 22 hombres de caballería á órdenes del teniente de blandengues D . ¡loldira . Entre los elementos reclutados por los conspiradores. comprometidos como ellos en los mismos trabajos. brasilero. hijo de Montevideo. empezó desde el día de su llegada á cultivar relaciones e s trechas con D . que el crédito adquirido por sus modales abiertos y la suposición de valor y fuerza que dejaban entender su r o busta constitución y casi gigantesca estatura. xiu. más conocido y mayor que él. . Este oficial. oportunamente citada.// militar de HIS ItepítMieas del Perico- ( 1 ) Antonio Díaz. lo que le atrajo el mote de el bailarín (1). había recorrido anteriormente el país en busca de trabajo. Viera. habiéndose acuartelado en Mercedes. L a intimidad de Fernández con Llaedo se hizo extensiva á Chaves y Vega. R a m ó n Fernández. rico propietario del pago. José A r t i gas.

al amanecer. L o s vecinos más respetables de Mercedes. ha entregado á la historia bajo el nombre de grito de Asencio! Dirigiéronse los conjurados á Mercedes. A l l í establecieron su cuartel general. cuya fidelidad á la causa era inconmovible. mezcladas con aclamaciones y vivas.' empezaron á arengarles con palabras entusiastas. proclamando la caída del Gobierno español. dirigiéndose respectivamente á los suyos. D . Viera y Benavídez. adhesión á lo propuesto. en medio del mayor acuerdo de opiniones. se encontrasen reunidos en las márgenes del arroyo de Asencio. T o d o salió como se había previsto. en la disposición de hombres resueltos á emplearlas. les p a saron la palabra para que el día 28 de Febrero. ostentando sus armas. Disponían de un centenar de hombres entre milicianos y vecinos. según algunos. empezaron á aparecer á caballo en grupos los conjurados. y por segundo á Viera. posesionándose inmediatamente de la ciudad. D . manifestaron la. Tal fué el episodio que la mañana del 28 de Febrero de 1 8 1 1 . según otros. y en esa certidumbre. Apenas rompía el sol. procurando concurrir cada uno con las armas y y aprestos que pudiera. Mariano Chaves y D . eligiendo por jefe al mismo Fernández. y señalándoles Mercedes c o m o punto objetivo de un ataque inmediato. F r a n cisco l í a e d o . Benavídez y Viera conceptuaron llegado su momento. donde fraternizaron con la pequeña guarnición comandada por el teniente Fernández. de ciento.104 LIBRO II. . Francisco Cortinas. L a tradición asegura que cuando se completó el número de ochenta. encabezados por D . Largas y repetidas muestras de asentimiento. Mariano V e g a . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS Trasmitida la consigna de la acción. y el eco extendió por los contornos las mil notas confusas de aquel juramento al aire libre.

pues algunos estaban dispuestos á secundarlo. que siguió el impulso. fuesen pobres ó ricos. E n el acto se nombró á . . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 105 se incorporaron al movimiento. Con este aviso conminatorio y un buen trozo de caballería. pues de lo contrario doy orden á mi segundo D . y escrito con el designio de sembrar el terror entre aquellos de sus m i e m bros que no simpatizasen con el movimiento. arrastrando consigo al pueblo. ocupándolo militarmente.LIBRO II. apareciendo sobre Soriano á las tres de la tarde de aquel mismo día 2S. E l Cabildo. . de R . rindió el pueblo. colocándoles bajo rigurosa custodia. Pedro Viera. apenas recibió la intimación. franquear sin oposición alguna ese pueblo á imitación de éste. fué comisionado Viera. para que entre asolando y sin dar cuartel á nadie. que le fué prometida y escrupulosamente otorgada ( 1 ) . . los revolucionarios acordaron extenderse hasta Soriano. « Hallándome con órdenes rigorosas para atacar y destruir los pueblos de esta Banda que no quieran seguir la justa causa de Buenos Aires — decía Fernández en dicha c o m u n i c a c i ó n — y teniendo y a mi cuartel general en la capilla nueva de Mercedes. Posesionados de Mercedes. y se incorporaron á la (1) X.D.° 4 en los D. quien recibió de Fernández un oficio dirigido al Cabildo del pueblo. partió Viera. se ha de servir V . y de acuerdo con L ó p e z de los Ríos. exigiendo la seguridad de vidas y haciendas. Celedonio Escalada comandante militar de Soriano.» etc. comandante militar del punto. autoridades ó simples vecinos. á quienes. que se me entregó en la mañana del día de h o y sin oposición alguna . para precaver cualquier resistencia. A l efecto. con excepción de los españoles. se les aprehendió. S.

106 EIKKO ir. y después de los triunfos de Mercedes y Soriano. hasta M e r c e des. Urgido por tan razonable sobresalto. A u n cuando la sanción del éxito hubiese sido tan c o m pleta. Fernández temía que las fuerzas organizadas de Colonia ó M o n t e v i deo. pues los jefes á quienes se dirigía estaban lejos del teatro de los sucesos. N o se diganada de la Junta de Buenos Aires. Santiago (Jadea. donde operaba Fernández. sumasen los revolucionarios unos 3 0 0 hombres. José Artigas. entre otros muchos. — LEVANTAMIENTO DEE PAÍS revolución. procuraba hacer frente á las fuerzas navales d e E l í o . era por considerarse incapaz de sostener lo conquistado. M u c h o más lejos estaba aún el general Belgrano. Desde N o g o y á . municiones y algún refuerzo de gente. mediaban cuando menos 2 0 0 kilómetros de malos caminos. ó rodeados de las mayores dificultades. Pedro Pablo y D . estaba en N o g o y á . donde se hallaba Artigas. una vez que las autoridades españolas lanzasen tropas regulares sobre él. A l siguiente día se dirigió también á la Junta de Buenos Aires con igual pedido. E n los mismos términos pedía iguales socorros al primer jefe de las fuerzas argentinas que se hallara en la banda opuesta. <pie ultimando la organización de la escuadrilla de Azopard. quien supo el m o v i - . que. para asegurarse sus comunicaciones interrumpidas con Belgrano. y la arrollasen y desbaratasen. como ya se ha dicho. pidiéndole armas. Pero estos pedidos de F e r nández tropezaban con la imposibilidad material de ser satisfechos de inmediato. interceptados por ríos de peligroso pasaje para vadearse con tropas. los vecinos de aquel pueblo I ) . se dirigió en el día á D . cayeran sobre aquella gente colecticia. h a ciendo notar á la corporación que si no extendía sus o p e raciones de guerra.

los daba por bien empleados. — L E V A N T A M I E N T O DEL PAÍ. contra de la Capital. situado en E n t r e . ó la Junta de Buenos Aires dispusiese lo conveniente. reuniéndose á los revolucionarios. tenemos todo el camino por país amigo. no podía Belgrano reprimir el entusiasmo que le embargaba en presencia del alzamiento de los primeros pueblos uruguayos. y escribió á mediados de Marzo al comandante Galain.S 107 miento de Mercedes y los pedidos de Fernández. aprobó la determinación de Redruello. Artigas se desprendió inmediatamente de (SO blandengues. considerando las ventajas resultantes.B í o s . A l dar cuenta de estas medidas á la Junta. Francisco Redruello. todos son enemigos. el propósito. mos hecho una. ordenándoles que marcharan en protección de Fernández. ya pronunciado en esa fecha contra las autoridades españolas. para ir allí. . sin perdonar fatiga. que le avisaba haberse movido en dirección al distrito de Soriano. el empeño de los solicitados d e mostró su buena voluntad. cuando aquí ( e n el Paraguay). por intermedio de D . limitándose á engrosar el ejército con la gente adicta. que no se expusiese á una acción decisiva. y aun cuando no se consiga á Elío de todas sus ideas más que desviar habreen. Sin embargo. hasta que él se presentase allí. Comandante militar de Belén. que vadease el Uruguay con su b a tallón de Castas. E s c r i bió también á Fernández. « Para esta empresa — agregaba —necesito fuerzas de consideración y los auxilios prontos. Belgrano. á su vez. » Sin desconocer los esfuerzos militares que exigía. gran obra.LIBRO II. » Pero reflexionando en seguida sobre las proporciones que pudiera asumir el movimiento. « Siendo Montevideo la raíz del árbol — decía — debemos ir á sacarla: añadiéndose que. y conservando la más exacta disciplina.

completa victoria á los españoles en el río. P o r sus inteligencias con los españoles de Buenos Aires. c o m o al éxito de sus pesquisas. lo que exasperará los ánimos de aquel pueblo. combinando de ese m o d o una d o ble resistencia. como lo espero.108 LIBRO ir. que se alimentan en aquel pueblo. cuando en el puerto de San Nicolás supo que se aproximaba R o m a rato con fuerzas mayores. clausuró aún más la incomunicación existente entre una y otra banda. nos será fácil estrechar y circunscribir á los rebeldes de Montevideo al recinto de sus murallas. y así lo expresaba. supo Elío oportunamente que la flotilla. perecerá la única zahúrda de contrarios al sistema. — L E V A N T A M I E N T O D E L PAÍS se abrían á su imaginación perspectivas mayores que las de una simple diversión militar ocasionada al enemigo.F é . en cuyas riberas pensaba atrincherar su gente de desembarco. en estas palabras finales: « Uniéndose á la santa causa los habitantes de toda aquella campaña. entrando con felicidad al Paraná. los auxilios debían recibirse al mes de la fecha en que fueran pedidos. Resuelto á tomar una posición conveniente para batirse. al mando de A z o pard estaba para hacerse á la vela. donde navegaba sin estorbo. L a flotilla revolucionaria zarpó de Buenos Aires en la noche del 21 de Febrero. y destacó en su persecución á D . Jacinto Romarate con siete buques de escaso porte. » Á pesar de la buena voluntad demostrada en favor del Uruguay. y se difunden remotos "países. pero bien tripulados. y los de Belgrano en cantidad infinitamente menor de lo esperado. Este contratiempo se debió tanto al esfuerzo militar de los contrarios. Azopard navegó en dirección al riacho de S a n t a . pero traicionado por el viento. tuvo que á estos . pues la suerte de las armas dando una. y uniéndose á n o s otros.

pero la resistencia no correspondió al empuje inicial. se rindió la nave capitana ( 1 ) . P o c o después se retiraron los buques exploradores. Notician. solamente la de donde A z o p a r d hizo prodigios.LIBRO II. Cuando. y como á las tres de la tarde. emprendiendo un vivo cañoneo que duró el tiempo necesario para. á cuyo e x tremo oeste recostó el buque de su mando. ¡lid de la ltcp Anjenlina. acoderando los otros dos hacia el lado de tierra firme.° de Marzo se dejaron ver los buques españoles. A l mismo tiempo improvisó en tierra una batería de 4 piezas. x. intentó el jefe enemigo un reconocimiento de las fuerzas de su contrario. — López. permaneciendo en observación frente á él. x i x . avanzando á toda vela sobre la escuadrilla patriota. cayó postrado el jefe y muertas las dos terceras partes de los tripulantes. . destinada á cruzar sus fuegos sobre los buques enemigos que embistieran por aquella parte de la línea. ayudado una compañía de Patricios y de sus propios marineros y oficiales. izando su insignia en el Belén. hicieron difícil su empeño. A z o pard había adoptado como base de su línea defensiva una isla situada frente al puerto de San Nicolás. llomarate. E n esta posición le avistó lloraarate el día 1. — LEVANTAMIENTO DEL l'AÍS retroceder á su punto de partida. ni. los fuegos combinados de tierra y mar. E n el primer momento. L o s dos buques subalternos fueron abandonados por sus tripulantes. cubierto de heridas. lloviendo sobre los asaltantes. para lo cual adelantó algunos de sus buques.". 2 de Marzo. E l 1. entró al abordaje de la flotilla patriota. que era el puerto de San Nicolás. sosteniéndose Invencible. realizar la i n vestigación deseada. Al día siguiente. ( 1 ) Núñez.

f a v o recido por el aislamiento en que vivían aquellas poblaciones y por la sobria rudeza de sus habitantes. y aseguraba que sin ellos proseguiría la carrera no interrumpida de sus triunfos. cuya organización viciosa daba mérito á que no predominase el secreto en sus resoluciones más esenciales. Desde entonces empezó á fraguarse la conspiración. en una proclama donde llamaba « frágiles vasos » á los barcos aprisionados. había invadido el distrito de P a y Sandú. Podía satisfacerse EIío con los resultados de esta victoria. formando en breves días una agrupación que remontó sus fuerzas á 4-00 h o m - . y una decidida desconfianza en el Gobierno. Pedro Agiera. no consiguieron. suerte de Belgrano. sin embargo.110 LIBRO II. A raíz del grito de Asencio. sino que dejaba aislado á Belgrano en el Paraguay. tenía un auxiliar poderoso que necesitaba pocos estímulos. con un trozo de partidarios. P o r serias que fuesen las consecuencias de aquel desastre naval. por mucho que la Junta procurase atenuarla. que muy en breve debía modificar la forma de la autoridad existente en Buenos Aires. Pero la jactancia era demasiado notoria para que engañase á ninguno. punto menos que imposible. D . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS L a escuadrilla española. la impresión fué dolorosa. retornó triunfante á Montevideo. E l espíritu de independencia. D o s causas de pública displicencia agitaron la opinión á raíz del desastre naval de San N i c o l á s : una gran inquietud respecto á la. cuya retirada se hacía. como lo demostraron los hechos. Toda la región del A l t o Uruguay hasta el N o r te. E n Buenos Aires. y cargada de prisioneros. remolcando los tres buques patriotas. que no solamente consagraba su dominio irrevocable en la zona fluvial del Virreinato. estaba -preparada y dispuesta á insurreccionarse. desalentar á los patriotas orientales.

Rivera y Tacuarembó. F r a n cisco Bedruello. unos investidos de autoridad.LIBÜO II.Blas i lo. distrito del A l t o Uruguay. Baltasar y D . y ahora debía seguirlo Belén.. sublevaron el vecindario. prosiguiendo hasta otros más lejanos. Cundió la chispa revolucionaria por entre los distritos más inmediatos.— L E V A N T A M I E N T O D E L P A Í S 111 bres. y el brasilero D . bullía también la agitación revolucionaria. El de por Baltasar Ojeda. en consorcio con los hermanos paraguayos D . adepto á la causa de la emancipación. El primer ejemplo de ello lo habían dado los de Asencio. para seguir á los caudillos que se presentaban en escena levantando la bandera de la emancipación. . Miguel Quinteros. cuya disposición les allanaba el camino. otros del simple prestigio que les daban sus relaciones. conocido el pri- . quien acababa de facilitar la fuga de Kondeau en su paso por aquellas alturas. futuro b a fué sublevado por queano mayor del ejército nacional. Manuel Pintos Carneiro. fomentada por individuos de diversas condiciones sociales. según se ha dicho. L a procedencia nativa no parecía ser título exigido por las multitudes. cuyas milicias contribuyó á acaudillar un e x tranjero. fraternizando en seguida los de c a m paña con los del pueblo. E l de Arroyo-grande D . Julián Laguna. Salto. D . Contando con semejante aliado. paraguayo. hacendado influyente y bienquisto. Marcos Vargas. el teniente de milicias D . f u turo general de la República. El de Lunarejo. Gobernaba el pueblo de Belén. Tacuarembó en el Norte mismo. E n los distritos que h o y constituyen los Departamentos de Artigas. fué sublevado por Blas Basualdo ( a ) . siendo varios de estos últimos nacidos fuera del país. y ahora improvisado jefe insurrecto. en calidad de Comandante militar. santiagueño.

D o n F é l i x Rivera. fué sublevado por D . llamado y Negro. . Santiago Figueredo. ( 1 ) Xúficz. sublevó el vecindario del actual D e partamento Entre ríos del Yí Durazno. D . Simultáneamente se insurreccionaban los distritos del Sur y del Este. D o n Manuel Francisco Artigas. donde estaban los establecimientos de su familia. primo de Artigas. Pedro Celestino Bauza. en calidad de jefes. E l distrito de Canelones. cuyo nombre ha sonado ya en estas páginas. Notician. presentándose frente á Elío. llist de las l!-¡> del l'lalri . aun cuando no faltasen curas párrocos. T o d o s estos caudillos quedaron al frente de las bandas que h a bían levantado. quienes desde luego organizaron militarmente las bandas i n surrectas. y algunos hacendados y oficiales de milicias c o tampoco individuos oscuros cuya espontánea cooperación contribuyese al éxito. hermano del Jefe de los Orientales. x i n . x i x . sublevó los vecindarios de Casupá y Santa Lucía. D . T o m á s García de Zúñiga. el cura párroco insurrección en el centro mismo del país. hermano del futuro g e neral de ese nombre. encabezando el movimiento varios nocidos y respetados. entonces distrito de dando una base importante á la aquel ó la Florida. en las puertas mismas de Montevideo ( 1 ) . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS mero de ellos por Baila- vargas entre el paisanaje. A p o y ó movimiento en el Pintado del distrito D . — D í a z . Valentín G ó m e z era un ferviente adepto de la emancipación y cooperaba por todos los medios á obtener su triunfo. Y para complementar este alzamiento general del Sur.112 LIBRO II. R a m ó n Márquez y el capitán de milicias D . cuyo cura párroco D . sublevó el vecindario del Pantanoso. Fernando Otorgues. y entonces capataz de la invernada del R i n c ó n del R e y en el Cerro.

D o n Francisco Antonio Delgado. quedó el Uruguay sublevado contra la autoridad española. H o m b r e s de todas las procedencias s o ciales se encontraron prestigiando una misma causa: al lado del rico propietario formó el labriego. último punto donde la civilización tenía un centro urbano. Era un pueblo. y varios otros v e - un mes bastó para que se realizara. E l movimiento fué tan espontáneo como LavallejX futuro jete de los Treinta y Tres. Joaquín de Paz. desde el mísero lugarejo de Belén. desde que algunos de los caudillos insurreccionados habían nacido en tierra extraña. burlando los esfuerzos del c o mandante español D . albergue del poder central y de la unánime: fuerza. Francisco Aguilar. el gaucho desvalido. sublevó el distrito de C e r r o . D . y los distritos de Maldonado y Minas se alzaron con la cooperación de D . la generosidad de procedimientos y el interés patriótico. D . hasta las chacras del Pantanoso. fuese por la relativa abundancia de recursos bélicos.LIBRO II. Juan Antonio cinos. P a u lino Pimienta.L a r g o . José Machado. Francisco Antonio de Bustamante. D . donde actuaban muchos vecinos respetables. Ni la nacionalidad de origen fué un obstáculo á la expansión de los deseos populares. P o r estos medios. L o mismo aconteció en el Este. en su representa- . — L E V A N T A M I E N T O D E L P A Í S 113 Fuese por la pericia de la mayor parte de las personas que encabezaban la insurrección en el Sur. en cuyas cercanías se erguía Montevideo. constituyendo un elemento c o m pacto apenas se pusieron en acción. T o d o fué noble en esta circunstancia: la espontaneidad de acción. al lado del sacerdote. N i una gota de sangre se derramó. D . se advirtió desde el primer momento una tendencia acentuada en las masas á darse organización militar. P a b l o Pérez. D .

detenidos los correos. organizó un cuerpo de 4 5 0 hombres.11 f LIBRO TI. E l desengaño de Elío fué grande. á él que había despreciado como cosa indigna de interrumpir sus cavilaciones políticas. expiasen c m . E n esta disposición de ánimo tomó las primeras medidas de guerra. culminó las iras del Virrey. á pesar de su buena voluntad y la arrogancia de sus instrucciones. Para reponer aquellos soldados. cambió la tranquilidad real ó ficticia en que hasta entonces viviera. quien aparecía en escena para reclamar sus derechos y fundar su libertad. Elío llamó á las armas todos los c o merciantes y dependientes de Montevideo. Mandó asiprontitud mismo que se levantara una horca en la plaza mayor d é l a ciudad. en armas los principales hacendados del país. sintió el despecho consiguiente á aquella sorpresa que ridiculizaba su anterior desdén. Con el propósito de caer sobre los insurrectos. constituyéndolos en un batallón que denominó del Comercio. poniéndolo á órdenes de Vigodet. y el contento que se produjo entre la mayoría de sus moradores. destinada « á que en ella. L a aparición de los primeros jinetes criollos en las afueras de la ciudad. quien se admiraba de no inspirar aquel profundo terror que suponía complementario del solo anuncio de su nombre.—LEVANTAMIENTO DEL PAÍS ción más genuina. quien dio la vela para Colonia ( 2 4 de M a r z o ) . A l verse repentinamente incomunicado con la campaña. cuando le llegaron nuevas de tanto bulto. donde las m e didas urgentes para oponerse al movimiento revolucionario iban acompañadas de improperios contra sus factores. por una inquietud colérica cuyas trazas denotaba el estilo de sus oficios. punto donde debía estancarse. C o m o todo carácter atropellado. las primeras operaciones de los revolucionarios. sublevado el paisanaje.

P o r lo que respecta á las poblaciones de campaña.R í o s . Juan Francisco Vázquez. como muy luego lo consiguió. . cuyos progresos se habían extendido á Soriano. noticias d e q u e D . de P. protegiesen dicho vecindario. Gregorio Gómez. y una próxima excursión que meditaba Benavídez al distrito de Colonia. sin excluir la de D . destacado en E n t r e . Pedro Feliciano de Cavia. Apenas llegó Soler en los últimos días de Marzo. cuartel general de la insurrección del Oeste. reclutando allí adhesiones importantes. - LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 115 Se- su crimen los traidores á su R e y y á su Patria. T e níanse. además. Dejamos á Fernández situado desde últimos de Febrero en Mercedes. poniendo á concurso ambos el crédito que allí gozaban. con la cooperación del cura párroco D .LIBRO II. los pidió al comandante de Patricios D . Sin perjuicio de apreciar ese concurso en lo que valía. y este jefe le mandó 25 hombres á órdenes del sargento mayor D . que al rumor del movimiento había llegado de Buenos Aires con pretensiones de dirigirlo.» ( 1 ) mejante intemperancia sobreexcitó la opinión en M o n t e video contra el dominio español. trabajaba por sublevar el vecino distrito de San José. Martín Galain. N o recibiéndolos de aquella procedencia. cuando el vecindario reunido á instancias de Fernández le nombró jefe del dis- ( 1 ) JS\o 5 en los D. va á v e r s e cómo recogieron el guante que les arrojaba el V i r r e y . Fernández continuaba urgiendo ante la Junta de Buenos Aires por refuerzos para sostener el terreno conquistado. Miguel Estanislao Soler. pues la salida de Viera para Paysandú. para que acantonándose en Mercedes. amenazaban dejar á Mercedes reducida á sus propios recursos. alias Chiquitín.

llegando con ellos á Suriano á las diez menos cuarto. El resto de la n o che se pasó sin novedad. N o cuatro buques. en un campamento distante 3 0 kilómetros de la ciudad. Acababan de condecorar á Soler con su nueva investidura. A l día siguiente. no obstante sus resistencias para ocupar el cargo. y mandó partidas exploradoras para cerciorarse del rumbo de los buques enemigos. avisando que se avistaban en dirección á dicho puerto cuatro buques de la flotilla de Miehelena. Comandante militar de Soriano. 1 lanchen armado y 2 botes. Luego de ocupar la población. la zumaca Aranzazú. Michelena en persona iba al frente de ella. cuando llegó un diasque de D . y la formaban el bergantín 1 falucho. sin dejar obstáculos á retaguardia. componían la flotilla de guerra cuya presencia en las inmediaciones de Soriano era debida á las órdenes de Elío ya mencionadas al narrar el fracaso de la conjuración de Casa Blanca. . contra los cuales pedía auxilio. sino siete embarcaciones de diverso porte. E m b o s c ó en que el enemigo hizo Soler sus intentaba últimos motivo á Benavídez á la derecha del pueblo. Eran las o d i o y media de la noche. dispuestos ¡i apoderarse del pueblo. encabezados por éste. 3 de Abril. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS trito.116 LIBRO II. 1 balandra. Bicudo y Quinteros. por cuyo aprestos. todas las noticias concordaron desembarcar. Cisne. como paso previo para hacerlo con Mercedes. Celedonio Escalada. cuya categoría confirmaron á pedido suyo el 2 de A b r i l todos los oficiales de Benavídez. Se resolvió por todos los presentes prestar el auxilio pedido. cuando Soler se puso al frente de 2 0 0 voluntarios regularmente armados y mandados por Benavídez. á cuyo efecto pusieron en manos de Soler la dirección de la empresa. adoptó las medidas del caso para resistir un desembarco.

dirigieron los buques españoles sus fuegos sobre el pueblo y las partidas de la costa. Se le contestó negativamente.LIBRO II. á ó r denes de Fernández. Fernández y Benavídez resolvieron salirse fuera del pueblo. C o m o se presumía. cargándola por el centro con 00 hombres al mando de Bicudo y Quinteros. Ensebio Silva. la escuadrilla entró al puerto al amanecer del 4 de Abril. cuya última réplica por parte de los. y después de h a berse cambiado nuevos oficios entre Soler y Michelena. y en seguida atacó toda la fuerza. esperó el ataque. de éste fué despedir al parlamentario patriota con un cañonazo ametralla. acometiendo por tres puntos la población. desembarcaron las fuerzas enemigas en número de unos 2 0 0 hombres y 2 piezas de artillería volante. y colocando el resto de la gente en el pueblo mismo. causando grandes perjuicios á la población. y apenas fondeada. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 117 sobre el puerto y fondeadero. A las tres de la tarde. Ignacio Barrios. donde los acompañó Soler. Convencidos de la inutilidad de soportar aquel fuego sin contestarlo. por la derecha con 4 0 hombres á órdenes del capitán I ) . y por la izquierda con 5!) hombres al mando del capitán D . y encargo de sostener la posición hasta segunda orden. reservándose para sí mismo el mando del costado izquierdo con otros 50 hombres y una escolta de 0 soldados de su regimiento. . con 50 hombres. situando toda la gente en un bajo. con 1 cañón de á cuatro montado s o bre ruedas á la brusca. y un herido grave á los artilleros patriotas. desprendió un bote conduciendo la intimación de rendirse. D e s u e l a s diez menos cuarto hasta las doce y tres cuartos. Soler dejó entrar al pueblo la primera columna en número de 50 ó más hombres. y en seguida empezó el combate.

de las tropas á mas de 000 hombrea de los vencedores. marchó Soler en socorro del punto amenazado. Venancio Benavídez ( 1 ) . dice: sionó Buenos "Mcinoria> de los sobre los sucesos de armas esjiañolcs E. A pesar del fuego de artillería de la escuadrilla.-•> el parle -'Los Afortunadamente popularizado lo reprodujo patriotas batí. com- 'n desembarque diese el pueblo orden el que el teniente Aires. continuó sus fuegos sobre el pueblo hasta las cinco de la tarde. y volvió caras sin descargar sus piezas. en cuya actitud pasaron la noche. causándoles 2 muertos y 2 heridos. ensayo Miguel Soler. y slijuen aserción al de la (¡er. de los patriotas en los saqueos ). reuniéronse las fuerzas patriotas. y los antecedentes rerdaderas que preceden proporciones . aun cuando acababan de llegar allí los 8 0 blandengues remitidos por Artigas desde la otra orilla. que de la ocade independencia Orientales coronel (primer entre ('Col L a m a s ) .elu á sus de flueuos cu su libro aquella primeros Orientales. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS E l enemigo no piulo resistir. refiriéndose de marinos ]). Entre tanto la escuadrilla protegía el reembarco de los suyos.118 LIBRO II. y habiéndolo conseguido. acampando á poco más de medio k i l ó metro del puerto. desde LS88 por Aires salpicasen oficial de que comcalum- IÍ discreción Soler. Cuando cesó el fuego. niosa.-. P o c o s días estuvo inactivo Benavídez. 12 voluntarios y 1 pieza. con sus 25 hombres. los soldados patriotas persiguieron á los de Miclielena hasta ponerse á tiro de fusil. tomando la dirección de M e r c e des. cuya custodia le estaba especialmente encomendada á Soler. ni se lo hubieran permitido su temperamento individual y el entusiasmo d o - ( 1 ) La bate. Esto no obstante. dejando el resto de la fuerza á órdenes de D . reducen ¡tara el crédito nosotros 1). A las ocho y media de la mañana siguiente se hicieron á la vela el falucho y la balandra. Justo Maeso. aumentando con el poder de sus cañones de grueso calibre los estragos ya causados. cu la cu 'para ijuerra /¡este Suriano.

si una remesa extraordinaria de ¡300. D e este modo los caudillos. á imponer contribuciones. Esta circunstancia. á pesar de su numerosa escuadrilla. (pie ya había. obligado al Virrey á desmembrar una parte de los contingentes preparados contra Buenos Aires. sino apelando. y con el cual no habría podido sostenerse. no le hubiese llegado al concluir Marzo. de Asencio. donde se acuartelaba Vigodet. recurso antipático que le enajenaba hasta las simpatías de los suyos. é internándose ahora Eenavídez por las cercanías de Colonia. L a presentación continua de v o luntarios había engrosado sus fuerzas hasta 5 0 0 hombres.000 duros y 5 0 0 quintales de pólvora. con los cuales resolvió internarse en el distrito de Colonia. cuya falta no podía suplir. como lo hizo. tomaban al mismo tiempo una actitud estratégica. Burlado en sus mejores planes por la reducción á una defensiva que le desesperaba tanto más cuanto que había contado con la seguridad de entrar triunfante á Buenos Aires apenas desembarcase en los Olivos. que el júbilo dominante en las autoridades de la Capital y sus derrotadas huestes. A u mentaba las dificultades de su posición la carencia de m e dios pecuniarios. las comunicaciones de Elío con el Oeste iban cerrándose cada vez más. pues entrado ya Viera al distrito de P a y . cuya capitalhabía sometido un mes antes M i chelena.LIBRO II. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 119 minante entre los suyos. enviada por el V i r r e y de Lima en la fragata mercante Resolución.S a n d ú . la exasperación del Virrey no tenía otro reverso comparable. donde le aguardaban nuevos lauros. le convenció de no estar lejana la necesidad de acudir al mismo recurso para oponerse al aislamiento en (pie iba quedando. propagando con las armas el movimiento (pie habían iniciado. Aquel estado de satisfactoria placidez había llegado .

nulificando las ventajas de los españoles sobre Belgrano y la posible fusión de aquellos elementos con los de Elío. y tíoriano. tuvieron por compensación la seguridad de que la Banda Oriental se había alzado en masa. necesaria. donde se tributaban calo< : cuyo patriotismo. -losé Artigas. y concluye por transformarse en esperanza positiva de salvación común. había sabido arrojar de su seno á los tiranos que lo oprimían. E n los primeros momentos. E n pos de esto. providencial. diario oficial de la Junta. pueden pulsarse las palpitaciones de aquel entusiasmo gradual. que empieza con palabras de aliento para los luchadores uruguayos. P o c o s días después. la Junta. de modo que las noticias paralelas sobre el progreso obtenido por la insurrección uruguaya.120 LIBRO II. discernió despachos de teniente corone! de íHandcntjacs á i). cuando aun estaba en . hizo suponer que los esfuerzos de Elío contra Buenos Aires quedarían paralizados. Examinando los documentos de la época. c u j a efectividad parecía. — L E V A N T A M I E N T O DEL PAÍS gradualmente á su último período. de un conjunto de hombres animados ele sus mismos sentimientos. produjeron doble efecto. por una serie de c o m pensaciones. la derrota definitiva de Belgrano en Tacuarí. el grito de Asencio y la ocupación subsiguiente de Mercedes. y su completo abandono del Paraguay. entonándose allí el espíritu público con esa conjetura. M á s tarde. (íazeta rosos elogios al pueblo de Mercedes ayudado del heroico valor de Buenos Aires. L a primera manifestación de ese g é nero tuvo eco en las columnas de la. como triunfo propio y revancha.» por lo cual. el desastre naval de San Nicolás sumía en la consternación al pueblo porteño. estaba llamado á ocupar siempre « u n lugar muy distinguido en los hechos heroicos ele la A m é r i c a » .

— l'ejislru i. se preparaba á atacarme. Eusebio Valdenegro (Marzo 1 4 ) .—Calvo. P a y Sandú y hasta la Colonia. . con Contagiada del entusiasmo público. Oficial de la Ji'e¡) Ara. por cuyo motivo ya no creyó iluso al arriesgado oficial que en aquel instante cruzaba el territorio de E n t r e . á los demás caudillos revolucionarios. y á s u b teniente de Granai!evos de Fernando F / í ¡i 1). c o n forme á sus méritos adquiridos en la lucha.» ( 1 ) L a Junta de Buenos Aires había visto cumplidas en pocos días las predicciones de Artigas respecto al Uruguay. el primer punto cinco cañones. escribía á su contrario estas palabras: «Mientras V . Con fecha 7 de Marzo. se apresuró á incorporar sus p r o pios elementos de acción entre las filas de los insurrectos uruguayos. y también verá el Paraguay la falsedad de que los montevideanos iban á destruir la Capital. i CAnénd). el general Belgrano. pronto los nuestros se acercarán á las murallas de aquella plaza. R a m ó n Fernández. — L E V A N T A M I E N T O D E L PAÍS 121 E n t r e .r í o s ( 8 de M a r z o ) . elevando en igual fecha á capitán del mismo cuerpo á 1). banales de pólvora y fusiles: esto puede probar la falsedad de los seis mil hombres traídos por E l i o .r í o s 1 5 0 soldados y 2 0 0 pesos por todo auxilio. como lo hizo. adquiriendo de paso. bal tiendo tomado en. oficialía á Belgrano para que uniendo las reliquias salvadas del Paraguay á ios batallones y ( 1 } (iaxcla de Buenos Aires ( 8 do Marzo 1811 ).L I B R O II. Anales. nuestros hermanos de la Capilla Nueva de Mercedes y Soriano han sacudido el yugo de M o n t e v i d e o . mientras se reservaba ir graduando. por el número y calidad de la tropa organizada. batido y deshecho en Taeuarí. á ellos se han seguido los del A r r o y o do la China. la dirección del movimiento. P o r último.

del marqués de la R o m a n a y del duque del Parque. á teniente 9 años después. Destinábale como segundo á D . pero la preferencia otorgada á R o n d c a u sobre A r tigas obedecía á otro criterio. hasta que la capitulación de AVhitelock le comprendió entre los que debían ser devueltos á España. prestaba servicio. D o n José Rondeau había nacido en Buenos Aires el año 1 7 7 3 . conducido á Inglaterra. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS regimientos destacados en E n t r e . abrazó la profesión militar. Destinado á la guarnición de Coruña en Galicia. José Hondean. donde estuvo cinco meses. pero se había educado des'le niño en M o n t e video. invadiese la Randa Oriental. y teniendo veinte años. desde la clase de cadete. se encontró en diversas acciones lo nombraba jefe de todos los puvoluntarios en armas'y los demás que por sí mismo . todo ello por constantes servicios prestados contra las incursiones de los portugueses. órdenes de Black. según se dijo oportunamente. á cuya altura. cuando se declaró la invasión napoleónica.122 LIBRO II. y en la' apacibilidad de su carácter. los asaltos de los indígenas y las correrías de los contrabandistas y ladrones que infestaban el interior del país. facilitando su transporte allí. por su alta posición de miembro del Gobierno y su jerarquía de brigadier. A. agraciado con despachos de teniente coronel en la misma fecha que A r t i g a s . Prisionero de los ingleses durante la invasión de A u c h m u t y . y á este último diese reunir. Ascendió á alférez 4 años más tarde. asumiendo el mando en jefe de todas las fuerzas. y á capitán en Febrero de 1 8 0 7 . basado en los antecedentes originarios del favorecido. E l nombramiento de Belgrano se explicaba.r í o s . fué. en un regimiento de la guarnición. cursando la carrera de las letras hasta examinarse de teología.

Sandíi. dio orden á todos los oficiales bres de guerra. indujo al Presidente de ella á que le hiciese proposiciones concretas. pues fué la misma esposa de Rondeau. desempeñando algunas comisiones que le pusieron al habla. y con este motivo. desde donde. pidió á Yigodet. el cual. ó dejar á . atrayéndose una persecución. arribando á M o n tevideo tres meses y días después. Comandante de milicias destacado en Entre-ríos. le aseguraba que como prueba de confianza en su fidelidad y honor. Yigodet escribió á Rondeau narrándole los pormenores del hecho. pasó á la Concepción del Uruguay. A p u r a d o ' e l Gobierno peninsular por la canos de trasladarse á sus respectivos países. en una carta donde. apenas desembarcado. pasaporte con destino al punto donde se hallaba su marido. emprendió una correspondencia activa con el Dr. Antes de dárselo. que gracias á la amistad de Yigodet. ascendiendo á capitán del regimiento de caballería de Ciudad . iba á otorgar el pasaporte pedido. que trasladándose á Montevideo.Rodrigo. Decidido entonces á incorporarse á las filas de la emancipación. se limitó á alejarle hasta P a y . que debía proporcionar á la causa de la independencia americana el contingente de sus principales escasez de recursos. de cuyo empleo le sacó un homameridecreto. Puesto en la alternativa de engañar á Yigodet. Y a se ha visto cómo. E l emisario elegido no podía ser más tentador ni más seguro.LIBRO ir. y sabedor como era de la misión de la señora. se inscribió en el club revolucionario de Montevideo. al incitarle á permanecer firme bajo las banderas del R e y . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS de guerra. Hondean se embarcó en Cádiz. á órdenes de M i chelena. Díaz Yélez. trasmitiendo á la Junta de Buenos 'Aires las miras de Hondean. con los p a triotas argentinos.

Febrero ya estaba y el 11 de proclama . cuya expresión demostraba un gran fondo de bondad. licencia que a provecí íó para emprender marcha á S a n t a .ro. llegado lan:aba su primera que en L'S de-. que él mismo confesaba reprensible más tarde. establece. El precipitado retorno de Miehelena á P a y . P o r este medio. cu la. confirmando su Presidente el juicio favorable que ya sobre él tenía. meses antes pues siendo testes tjue llegó algunos á la 'Memoria nos Aires dos insostenible.. que Arconsta que Artigas.Sandú le proporcionó oportunidad segura de abandonar las filas españolas. y de allí á B u e nos Aires. donde llegó el. de cuerpo delgado y pequeño. ludiría á su re.F é . mientras cpie sus hechos de las comunicaciones y deseos del Presidente de la Junta de (1) ciones El general Aires Roude. la Capital cuando él mismo la. el lo ó 1(! de Ee. Mercedes de retorno desde cu Entre-Ríos. lo cual es ya la fecha de su llegada á. 15 ó 1G de Febrero. el mismo Hondean •. el primer i m pulso de Hondean fué desertarse sin decir palabra. anotaciones completamente argentina.s de dos contemporáneos. de cutis blanco y fino. de. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS su esposa y una hija pequeña en rehenes. Mis Ycdiei y Xúñe:. imponiéndose Buenos Aires. Vedia-. obtuvo que le dejase por veinticuatro lioras en la Concepción del Uruguay. Invocando ante aquel jefe el pretexto de arreglar viaje con su familia. consiguió juntarse con su esposa é hija.lire. L a Junta le recibió con agrado. declara liuber I Ir ¡jado las afirmaconBuequienes asegura afirman epie llegó á á Buenos lo que contradice adelante. no había inclinación ni talla para un caudillo.au días miles en su «Autobiografía que Artigas.124 LIBRO II. Convenciéronse todos que en aquel h o m bre de apostura modesta. de negros y rasgados ojos. creencia. según tigas Abril días después. Abril. resultaría allí el lo ó ¡ti de. contestando á Y i g o d e t en términos destinados á confirmar su errónea. días después de haberlo hecho Artigas ( 1 ). pero muy luego cambió de opinión..

pues descontados los 25 infantes con que Soler se acantonaba en Mercedes. Pero soldados y generales estaban lejos del teatro de la acción. y los 8 0 blandengues remitidos por Artigas al mismo punto. constituían un efectivo de 1 4 0 0 á 1 5 0 0 hombres. fijó la suerte del futuro vencedor del cuyo mando tenía el mismo liondeau. Nicolás de Vedia. uniéndose á la necesidad de contrabalancear el prestigio de los caudillos uruguayos que la Junta de Buenos Cerrito. Corriendo así los sucesos. para formar su cuartel interino. gones de la Patria. lanzó una proclama á los voluntarios en armas. prometían un general en quien pudiera confiarse. acreditándole de prudente sin flaqueza y de arrojado en el peligro. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 125 anteriores. y Hondean venía en marcha desde Buenos Aires con el completo de las fuerzas. con las reliquias de su ejército vencido. L o s revolucionarios uruguayos no contaban por el momento con auxilio inmediato alguno para resistir las divisiones ligeras que Elío empezaba á echarles encima. de Fernando VII. Patricios. siendo su teniente coronel D . E l día 11 del mismo mes. y se dirigía desde allí á Mercedes. ningún otro refuerzo les había venido del exterior. y 10 piezas de artillería de varios calibres. Esta primera impresión producida por liondeau. elogiando la c o n - . ArriDra1 regimiento de caballería titulado Aires empezaba á temer.LIBRO II. L a s tropas destinadas por la Junta de Buenos Aires para invadir la Banda Oriental. Artigas desembarcaba en la Cederá de las Huérfanas durante los primeros días de Abril. Belgrano llegaba en los primeros días de Abril á las proximidades de la Concepción del Uruguay. compuesto de 4 cuerpos de infantería (Granaderos beños y Gastas).

« en fin. ellos 4 0 soldados al mando del alférez D . puede juzgarse por las siguientes palabras. á vista del entusiasmo dominante. había propagado de palabra y por escrito dos años antes. acaso por primera vez. sus casas. estaba D . contándose entre estos últimos bastantes hijos del país. los que iban. oían sólo « la de la Patria. ( h o y R o s a r i o ) . vecinos establecidos. Benavídez.'IO hombres. Benavídez se movió el día 20 de A b r i l de las orillas del río (1) Of de Arlirjas ú la Jinda del Paraguay (cit). . se dirigía sobre el pueblo del Colla la fuerza. sus « familias. Su estado de ánimo. trasmitidas algunos meses después á una autoridad lejana: « N o eran paisanos « sueltos — decía refiriéndose á los voluntarios que empe« zaron á rodearle desde su arribo á Mercedes — ni aque« líos que debían' su existencia á su jornal ó sueldo. eran los que se convertían repentinamente en sol« dados.126 LIBRO II. Pablo Martínez. el ideal político que junto con unos cuantos c o m p a ñeros. dispuesto á defender con las armas. Joaquín Suárez. A tiempo que Artigas lanzaba su proclama. poseedores de « buena suerte y de todas las comodidades que ofrece este « suelo. internado en el distrito de Colonia. los que abandonaban sus intereses. y 90 milicianos á órdenes del alcalde del pueblo. » ( 1 ) Entre estos acaudalados vecinos. los que dejaban « acompañadas de un triste llanto á sus mujeres é h i j o s . LEVANTAMIENTO DEL PAÍS clucta de la Junta de Buenos Aires y recomendándoles la subordinación á sus jefes y la unión entre sí mismos. á presentar « su vida á los riesgos de una guerra. con ánimo de reducirlo por entre Guarnecían dicho punto I. los que sordos á la voz de la naturaleza. los « solos que se m o v í a n .

acto que también realizó con varios españoles residentes en el pueblo. L a expectativa crecía por ambas partes. E l vencedor respetó escrupulosamente la vida de los prisioneros. Juan José Ferreira. Pero viendo Martínez la resolución inquebrantable de Benavídez. como á las 5 de la tarde. y cuyo entusiasmo era muy satisfactorio. A l mismo tiempo incorporó á sus huestes buen número de . formulando la alternativa de un s o metimiento á discreción. le ofició al fin que se rendía. porque aproximándose la noche. llegó á los suburbios del Colla. sitiadores y sitiados arriesgaban á librar un combate en la oscuridad. — L E V A N T A M I E N T O DEL PAIS 127 San Juan. con toda su división. se dirigió personalmente al campo de Benavídez. José Artigas. E l comandante patriota se negó á todo. juzgó desde luego que la resistencia era difícil. y exigir garantías eficaces en favor de los vecinos españoles obligados á permanecer allí. E l alférez Martínez. entregándose con toda su tropa á discreción. ó el asalto con sus consecuencias ineludibles. para proponerle que le permitiera abandonar el pueblo con todos los honores de la guerra. T o m á s Torres.LIBRO II. L e ó n D í a z y al ayudante de órdenes D . cuya denegación le fué confirmada por intermedio de los ayudantes D . por lo cual quiso negociar una capitulación. parlamentarios instruidos para el caso. que organizasen las columnas de ataque. que pasaba de 5 0 0 h o m bres. Dispuesto á cumplir lo dicho. Entre tanto. José A n tonio Ferreira y D . remitiéndolos bajo lista y con segura custodia al campo de D . Benavídez cometió á D . M a r tínez insistía en sus proposiciones. y cuya desafección á la nueva causa era notoria. atenta la composición del personal á sus órdenes. Ese mismo día. A l efecto. intimando rendición á sus defensores.

hasta las apretadas órdenes á los prebostes. y el mérito habrían operado á espaldas El señor de esa Néiñer. Si ello fuera cierto. etc. dándole una hora de plazo para prepararse á morir. entre los pocos capaces de inspirársela. lanzó á campaña varias partidas. reproduciendo Benacídcz. video desde 1.128 LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS voluntarios. cronología. donde parles merece. y transfiere establéele <¡uc ta sorpresa las fechas de los combates del Colla luco ludel Paso del Rey respeclivasu caescaso. ó de alguno que otro oficial de confianza. Montelo hien y San José. ipue van á ser 'narrados. vial de un fuerte ejército <pie sitiaba á el camino. sin Justo y D. poniéndolas á órdenes de los cabildos respectivos. de ahorcar todo criollo que tomasen con las armas en la mano. se encontraban los principales pueblos del interior. cieron. de «-Noticias"." de Junio. el Virrey no quiso omitir recurso moral ó m a terial. Macso. desde las cartas suplicatorias á los párrocos exhortándoles á conmover la religiosidad de sus feligreses. rácter de victorias al 3 y al (i de Septiembre de los vencedores abierto todas esas funciones bélicas perderían sería muy como 'iniciales. Con este ú l timo designio. una parle « Gaxeta» teros. que á semejanza de lo acontecido en Mercedes y Soriano. respetando la vida de sus enemigos. D e m a nera que mientras Elío condenaba á la horca todo individuo insurrecto ó sospechoso de serlo. oficiales rectificó. de Buenos . E n condiciones similares al Colla. pidieron el ingreso á las filas patriotas. cu vez de haberle en sus la puso los intencionada Aires pretenderlo. cuyas milicias había c o n vocado Elío. de la Quin- su «Artigas-' (tomín). n/enle. Para robustecer esa actitud defensiva. cuando las perspectivas de la v i c toria estaban lejanas y no dominaban el suelo ejércitos regulares capaces de imponer la disciplina y el orden ( 1 ) . los jefes revolucionarios daban público testimonio de civilización. pues sobre los sucesos de armas durante la guerra déla de los Orientales. provistas ( 1 ) La «• Memoria-' Independencia gar el 28 de Julio.

defendido por un corto número de realistas. D . no sin que diera lugar esta conducta á la imputación de connivencia con los insurrectos ( 1 ) . Sabedor de lo que pasaba. José Artigas ofició desde Mercedes á su primo hermano D . pidió y obtuvo de Bustamante un refuerzo de 20 hombres. Isidro Casado. reforzando la guarnición del pueblo. entre tanto. F. D o n Manuel Artigas. — III. Casado se encontró envuelto al amanecer del día 2 0 de A b r i l . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 129 de capellanes á quienes estaba cometida la prestación de auxilios espirituales á los sentenciados. quien apenas supo el movimiento de los patriotas. U n a de ellas. no dio tiempo á que se efectuara esa combinación. presbítero don briel Lóbrega. . para interrumpir las comunicaciones de los revolucionarios. 6 en los D. mandándole i n corporase á sus fuerzas todas las partidas de los distritos inmediatos. m a n dada por su propio edecán el teniente coronel D . entonces. Guarnecía la población el ayudante D . que operaba en el distrito de Porongos. y de capellán al de marina. tenía orden de avanzar basta San GaJosé. Manuel. ó manteniéndose en observación por aquellas alturas. é incorporados aquél y éste. ofició á su vez á D .LIBRO II. de Esr. llevando de preboste á D . si el caso lo requería. y tuvo que rendirse. Pero la rapidez del avance de los revolucionarios. y la promesa de que el mismo Bustamante iba á unírsele al día siguiente. Baltasar Vargas. D i e g o Herrera. Con esa fuerza. avanzaron resueltamente sobre San José. Joaquín G a y ó n y Bustamante. f o r maron una división de G00 voluntarios. Bustamante avanzaba. y con el mayor número de gente disponible ocupase San José á toda brevedad. para unirse á Casado. (1) N° DOM.

ocupándolo con 1 2 0 hombres y 1 cañón. Para c o n tenerlos. L o s patriotas intentaron forzar el paso. D u e ñ o s los sitiadores de las afueras del pueblo. L o s patriotas. E l tiroteo duró largo tiempo. y la más urgente fué expedir aviso á Benavídez. hizo chasques á una partida de 37 hombres que tenía en las inmediaciones. no p u dieron impedir que Bustamante organizase la defensa. . guerrillábanse diariamente sitiadores y sitiados. formado en cuadro. tomó posesiones sobre el Paso del Rey. y distrib u y ó convenientemente el servicio de guerrillas para evitar cualquier sorpresa. Eran los vencedores del día anterior.130 LIBRO II. Mientras esto acontecía. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS c o m o se lo tenía prometido. L e vantó algunas trincheras de carretas. hasta que al fin Bustamante inició la retirada. que le obligó á acantonarse dentro de la población. y siendo recibidos con un vivo fuego de artillería y fusil. pidiéndole que se les incorporase cuanto antes. no obstante la inferioridad de sus armas. y ocupó las principales azoteas y puntos avanzados á su alrededor. c o n siguiendo los últimos una ventaja el día 23. A l mismo tiempo. uno de á 2 4 en la bocacalle del Norte y otro de á 4 en la del Sud. á su vez. con la entrada de la partida de 37 hombres que tenían en campaña. y perseguido de cerca por la caballería patriota. cuyo jefe arrostró hábilmente los obstáculos opuestos á su tránsito. tomaron todas las medidas que el caso aconsejaba. con pérdidas para unos y otros. contestáronlo sin vacilar. c o locó en la plaza dos cañones de que disponía. tomando el camino del pueblo. cuando distinguió una fuerte columna que venía sobre él en aire de ataque. E l día 21 á las 9 de la m a ñana. para intentar el asalto. llegaba á unos 8 kilómetros de San José. abrió varios fosos.

A pesar de las ventajas de su artillería y la condición veterana de mucha parte de su tropa. que. sosteniéndolo sin intervalos durante las cuatro horas que duró. á las 8 de la mañana del día 25. con su división. Manuel Artigas. defirió la ejecución de su pensamiento para el día siguiente. que habiendo jurado á Fernando V I I . T o m á s Torres.LIBRO II. términos sangrientos. sumando las incorporaciones últimas. una intimación concebida en. pues de lo contrario procedería al asalto. Después de haber dividido sus fuerzas en 4 columnas. L e conminaba á que se rindiese « á cuchillo indistintamente «en el plazo de doce m i nutos». Benavídez tuvo el impulso de atacar sóbrela marcha. debían desmentirse después de la victoria. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 131 Venía entre tanto Benavítlez por el camino del Colla á San José. Tuvieron 3 muertos y 10 heridos. é inmediatamente tomó el mando de las fuerzas sitiadoras. Ese error de diagnóstico. pero contemplando la proximidad de la noche. c o m o de costumbre. « pasando á todos los habitantes del « pueblo. cuya lesión no se consideró de gravedad por el momento. en cuya defensa estaba allí. si bien entre ellos y de bala en un pie.» Bustamante contestó en el acto. A poco de haber llenado esta formalidad. según le correspondía por su graduación. destinadas á atacar el pueblo por sus cuatro costados. rompió el fuego sobre las trincheras enemigas. por intermedio del ayudante D . « n o « rendiría las armas hasta que la suerte le obligase á ello » . que ya pasaba de 6 0 0 hombres. Llegó el día 2 4 . el capitán D . los españoles llevaron la peor parte en estos preliminares del ataque. pasó al jefe de la guarnición sitiada. mientras los patriotas sólo tuvieron 9 heridos. Sorprendido por esa resolución. mantenido por la entereza de ánimo .

Gaspar G o n zález. que se había distinguido en la última función de . Gabriel Lóbrega. avanzando con impetuosa decisión. 23 soldados y 4 8 paisanos. entraban á la plaza. eran desalojados los españoles de sus cántenos. encerrando á los sitiados en un círculo de fuego.132 LIBRO II. D i e g o LTerrera D . y á paso de carrera. junto con el capellán D . Juan Cátala. el a y u sargentos. cirujano de los patriotas. hizo tal vez que se le descuidara. quedando prisionero de guerra. por medio del teniente D . que habían r e ducido al silencio poco tiempo antes. atajar el mal á tiempo. Echaron pie á columnas. que recorría la línea. L o s restantes. E l enemigo levantó bandera de parlamento. Prosiguió el avance. Benavídez encargó al capitán de milicias D . se incorporaron voluntarios á las filas patriotas. se apoderó aquella caballería desmontada. Miguel (preboste). Francisco Pedruello. exhorta- electrizadas por el ejemplo de sus oficiales y las ciones del capellán D . apoderándose los patriotas de las dos piezas de artillería. 2 2 cabos. pero no se hizo caso de ella. en tanto se preparaba á remitirlos al cuartel general. impidió á D . Manuel Crespo y Buches. Francisco Cea. á la iglesia y bocacalles de la plaza. Bustamante se rindió á discreción. y revueltos vencedores y vencidos. los tenientes coroneles D . los tenientes D . — LEVANTAMIENTO BEL PAÍS del doliente. G a s par Sampiere y D . el cadete D . L a defensa de la guarnición quedó entonces circunscripta. Bien pronto fué inutilizada su artillería y d o minados sus fuegos de fusil: ocho minutos después. Bartolomé Quinteros la custodia de los prisioneros capturados. Manuel A n t o n i o Fernández. A las 12 tierra las mandó Benavídez el asalto. comandante militar de Belén. de las azoteas y demás puntos principales. dante D . ó quizá la escasez de recursos disponibles.

de América de Buenos y conjunta Capital. I). en fué Mayo á de en hho en su parle. pues asegura (jrar. toma de San Bcnavídez. luego recomendaba al portaestandarte D . Mayo 181 i). con fecha 20 de Abril. ha tenido subalterna á bien el comandante D . — LEVANÍTAMIENTO DEL PAÍS 133 guerra. inserto cu que en «Gazetci' ciudad (22. «Tengo tomado y ocupo b o y por segunda vez — decía Quinteros — este pueblo de San José.LIBRO II. aun cuando no es seguro cpie estuviera en la primera toma de San José. Ana cantando Aires. Juan Gregorio Góngora. un parte. ante el cura de oficio presente. me hiciese cargo y o de los prisioneros de guerra. afirma que I). 25 Dr. y á varios vecinos y sargentos como los que más se hubieran distinguido en el ataque al pueblo. se encarna herido ú. María ¡•criu'nidex. Mientras la remesa se efectuaba. atribuyéndose las dos victorias obtenidas. la Junta ataque «En del de probar de Buenos día. recibió su disposición tifico. Manuel de Abril. resultas que recibió en el combate los sacramentos hijos. cuatro posas marido en dicha todos al cadáver de I). residente de la herida Abril.» En seguida narraba confusamente los h e chos. me hallo de guardia de ellos con la ••partida de ( 1 ) Quinteros lo cine el mismo dicha acción el-parle herido de aquella cu fué oficial el no debió encontrarse. haciendo una embrollada descripción de los combates habidos. Manuel de Artigas. Manuel en la primera Artigas Aires. Quinteros apro- vechó su comisión accidental para pasarle á Artigas.— en la que declara medro de que cer- DOCTOR GREGORIO JOSÉ GÓMEZ.. Venancio Benavídez. y por último. Gregorio y el siguiente José Gómez.cmenlc. por el rigor de las armas en a m bas ocasiones. y asegurados en la iglesia de este pueblo. la Artigas José. Villa el 25 del ppdo. de San José á 25 de y vigilia capitán de 1811. y su participación en la segunda hubiese sido la de un subalterno ( 1 ) . antecedente esta de. testamentaria. » . descubría su verdadera posición con estas palabras: « Concluido todo. 'parroquia documento di sepultura y misa del persona murió dado é Regiel día lo comprueba: eclesiástica cuerpo miento IX a la villa y vicario mayor.

D o n Manuel Francisco Artigas. prestando juramento de obediencia ala nueva causa y entregando algunas armas disponibles. y juntos marcharon ambos sobre dicho pueblo. ya reconocido por jefe superior. encontró al capitán D . Manuel Francisco Artigas marcha con destino á San Carlos. Al capitán D . distribuyó á cada uno su puesto. Después de un breve cambio de ideas con el parlamentario instituido al efecto.134 mi mando. al siguiente mandó á D . contribuyó por mucho tiempo á establecer en torno de Quinteros la reputación de factor principal en las dos jornadas de San José. Organizado todo en aquel mismo día. guiando una pequeña división de voluntarios. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS Publicado este parte en la. El día 2 4 de A b r i l llegó frente al pueblo. y reforzada su división por el c o n tingente de varios vecinos del pueblo y sus afueras que se le incorporaron. P a b l o Pérez de parlamento á emprendió . reclutando á la vez un número de voluntarios c o rrespondiente á la decisión que dominaba en la generalidad. salía de Casupá con dirección á. y proveyó en otros sujetos los empleos de milicia que eran indispensables. donde la familia Artigas debía recoger un laurel enlutado. I ) . las autoridades de Minas capitularon. D . otro miembro de ella. intimándole rendición. con un grupo de vecinos patriotas. penetrando sin la menor resistencia. Juan Correa lo hizo comandante militar de San Carlos. Entonado por el éxito. Manuel Francisco Artigas. Minas.» LIBRO II. Gazeta de B u e - nos Aires. E l día 28 de Abril llegaron á sus puertas. Juan Correa. Se posesionaron de cierta cantidad de armamento. E n el tránsito. quien le impuso de la buena disposición en que se hallaba el vecindario de San Carlos. A la víspera de presentarse Benavídez sobre San José.

á pretexto de la enfermedad que le aquejaba. y de un modo análogo las insinuaciones subsiguientes que D . comandante militar de Maldonado.LIBRO II. (Extraord 2-1 Mayo 1811. tomó p o sesión del punto. P a b l o Pérez estaba. adepto secreto de la Junta de Buenos Aires.) . Manuel Francisco Artigas. Mandaba allí D . Inmediatamente nombró comandante militar al capitán D . y las connivencias ya existentes entre muchos vecinos de la ciudad de su mando y la Junta de Buenos Aires. Viana. le exigió y obtuvo en 5 de M a y o juramento de fidelidad á la Junta de Buenos Aires. encargado de hacerle. en cuyas fdas había hecho su carrera.. avalizando sobre Maldonado. su condición de jefe de las armas había sido propicia al desenvolvimiento de los trabajos del partido nacional. donde tuvo ocasión de distinguirse contra los ingleses. y dedicado desde su juventud á la marina de guerra. Juan Correa. — LEVANTAMIENTO DEL TAIS 135 Maldonado. pero cuyo carácter o r gulloso no le permitía subordinarse á ningún compatriota. hasta que 13. V i a n a aceptó c o m o un retiro su vuelta al país. Francisco Javier de Viana. Mas al produciise el levantamiento del Este. abandonó el mando de la guarnición. quien reuniendo el vecindario en el Cabildo. se robustecieron por el impulso que sigilosamente les daba él mismo. con el compromiso complementario de negar á las autoridades de Montevideo toda obediencia ó auxilio. recibió con sequedad las primeras noticias. Esta dificultad prolongó las negociaciones. para proponer que se rindiese la ciudad (1). H i j o del jM 'imer gobernador de Montevideo. Brillante había sido la campaña. pues en pocos días y ( 1 ) «Gcixela» de Buenos Aires. N o m b r a d o por Soria desde Julio del año anterior.

interrumpiendo por ese medio las c o municaciones de Elío con el Este. A raíz de ello. . dándole cuenta de estos sucesos. despachaba UQ trozo de caballería para posesionarse del fuerte de Santa Teresa. produjeron la mayor desazón entre las autoridades. dándole la efectividad del cargo un mes después ( 1 ) .136 LIBRO II. Manuel Francisco Artigas acababa de someter Minas. que hasta entonces permaneciera á la expectativa. E l nuevo general en jefe. y levantando su división á 3 0 0 hombres. pero dicha c o m u nicación debía llegar á su destino cuando el general de la Junta ya no ejercía su efímero mando. proveyéndose de todo el armamento disponible en sus parques.° de M a y o á las 8 de la noche. resolvió asumir una actitud más c o n - ( 1 ) Registro Of de la liep Arg. y la Junta de Buenos Aires confirmó esa resolución. que separó á Belgrano de la y le llamó á dar cuenta de su conducta en el Paraguay. sabidos unos tras otros en Montevideo. el general recibió el oficio que le anunciaba estas resoluciones el 1. y toda probabilidad de avituallar á Montevideo por aquel lado. Manuel Francisco Artigas. mientras que con el resto se movía en dirección á Pando. E l Cabildo. Con gran satisfacción ofició el jefe vencedor al general Belgrano en 5 de M a y o . D . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS sin disparar un tiro. marchándose para Buenos Aires al amanecer del siguiente día. i (Apénd). L o s reveses de las armas realistas. E n la noche del 5 Junta al G de A b r i l había estallado. y lo trasmitió abierto á D . San Carlos y Maldonado. expidió despacho provisional de teniente coronel de milicias á D . en Buenos Aires un m o v i miento revolucionario. José Rondeau para que se hiciese cargo del ejército. al enterarse de los resultados de la campaña del Este.

formuló una terna compuesta del D r . Mientras se le expedían sus instrucciones. á quien el Cabildo expidió su patente. se conocieron las ventajas obtenidas por Benavídez y D . y la expeetabilidad adquirida con ese motivo ante las Cortes y el Gobierno central. se habían apoderado de la mayor parte de la campaña y de los pueblos . cuyo proceso fué d i fícil por distintos motivos. D . recayendo la suerte sobre este último. resultando electo de entre los tres. el Cabildo. Desconcertado por semejantes novedades y ante la perspectiva de un próximo asedio. Rafael Zufriategui y D . contribución impuesta para afrontar los gastos de la guerra.LIBRO II. á deducirse todo ello de los fondos recolectados por concepto del derecho patriótico. Pero habiéndose enfermado grave y repentinamente Fernández. y la llegada de la vanguardia de Belgrano á nuestro territorio. Rafael Zufriategui. y dos días después le acordó 4 0 0 0 $ para sus primeros gastos en la Corte. quienes « p o r la escasez de tropas y gente con que se hallaba Montevideo. el presbítero D. habían estado reducidas á la elección de un Diputado á Cortes. tan amplias y complejas c o m o oportunamente lo demostrará el cúmulo de negocios abordados por él. se hizo nueva terna con los dos anteriores y el Dr. joven abogado cuyo nombre debía vincularse á nuestras instituciones fundamentales. á la suerte. Sus ocupaciones extraordinarias durante el correr de Abril. José Antonio Fernández. E l 8 de ese mes. « en presencia de los acometimientos que intentaban hacer contra la Plaza los rebeldes de Buenos Aires y atentas las ventajas que iban tomando los insurgentes s o bre la Banda Oriental » . Mateo V i d a l y de los presbíteros D . D . José Ellauri. y el pago de sus erogaciones de viaje. — L E V A N T A M I E N T O DEL PAÍS 137 digna de las circunstancias. M a nuel IYancisco Artigas.

para que diese todo auxilio de tropas pedido por los expresados gobernadores ó el Virrey E l í o . Elío no descansaba. atendiendo su propio interés.» L a noticia de tan resuelta. estaba dispuesto á socorrer los gobernadores de Montevideo y del Paraguay. adoptando las medidas conducentes á ello ( 1 ) . — L E V A N T A M I E N T O DEL PAÍS de esta jurisdicción. dos meses después. Y a que n o podía obtenerlos del Perú ni de la Península. y éste. previo dictamen del conde de Linhares.138 LIBRO II. en una consulta destinada á poner en claro sus vistas y las de la Corte del Brasil sobre la situación política. Tres meses antes había hecho sondear el ánimo de la princesa por Vigodet. el aspecto de las cosas había cambiado tan radicalmente. procurándose Carlota. para replicar: « que el príncipe. autorizó á D o ñ a Carlota. á cuyo efecto repetiría las órdenes al Capitán general de R í o . . sea por la e s peranza de vencer sin auxilio extraño. al Alcalde de l. sea p o r temor á complicaciones. L a princesa trasmitió el oficio de V i g o d e t al Regente. ' voto D . para que abasteciese de víveres la Plaza. » resolvió en 2 8 de A b r i l comisionar. en 19 de Febrero. de Montevideo. Joaquín 01 de Cliopitea.g r a n d e . con acuerdo del Virrey. así es que Elío n o se avanzó hasta pedir la realización de las ofertas del Regente. auxilios del exterior. C. Al mismo tiempo.la estrella de la Metrópoli. actitud. fué sabida cuando los descalabros de Belgrano en el P a r a guay y el triunfo de Romarate en las aguas del Paraná hacían resplandecer . que el Virrey echó de lado (1) L. ocurrió á la princesa D o ñ a cuyas disposiciones favorables le constaban de un m o d o p o sitivo. poniendo dichos contingentes militares al mando de generales españoles. Pero.

« que no siendo en ningún m o d o conveniente el que las tropas portuguesas entrasen en territorio español.» sublevada en masa por los insurrectos que se dirigían sobre Montevideo. Doet 13. rehusarse á adoptar aquella medida extrema. cuyo primer Secretario. por manera alguna debía el Cabildo llamar ni convidar en su auxilio semejantes tropas. > XVhora bien: si á pesar de la advertencia antedicha. b a j o ningún pretexto. Fortificado en sus propósitos por semejante raciocinio. xv. sin grave responsabilidad. campaña uruguaya. ni aún el de sujetar los r e volucionarios de Buenos Aires. L e animaba á proceder así la evidencia del peligro. aprobación de parte del Consejo de Regencia. muy conforme con su propio sentir.LIBRO II. . Pedía con urgencia tropas y auxilios de toda clase. - LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 139 todo escrúpulo. Memorias datelo do Imperio. E l í o escribió con fecha 1. en sus relaciones con D o ñ a Carlota y la. N o mucho hacía que la conducta del Cabildo. — Pereyra de Silva. ( 1 ) Presas. avisando á la princesa que ya se había dirigido con una solicitud análoga al general comandante de las tropas de P o r t o . no podían las autoridades militares. manifestándole « el estado lamentable de la. oráculo de los españoles de ambos hemisferios en todo lo r e lativo á las emergencias platenses. Wat cía fún- IU. y el apoyo moral del Cabildo de Montevideo. confirmando la actitud adoptada. agregaba en nombre del mismo Consejo. v ." de M a y o á D o ñ a Carlota. recibiera la más calorosa.A l e g r e — cosa que recién hizo en 8 de M a y o — y esperaba le fueran expedidas á dicho jefe órdenes confirmatorias de aquella solicitud ( 1 ) . secretas. Corte del Brasil. el Cabildo adhería a c tualmente á llamar los portugueses en su auxilio. principal y casi único refugio del poder español en el país.

al mando del capitán de fragata D . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS S i n . pues mediaban grandes distancias entre las fuerzas portuguesas y nuestras fronteras. Considerando lícitos todos los medios de ahogar la insurrección. recibió orden de acuartelarse en las Pie Iras. con la condición . Elío abrió las puertas del presidio de M o n t e video á un malhechor de apellido Mena. convencido de su i m p o tencia para vencer una insurrección cuyos adeptos estaban en todas partes. sacó de ellos 6 0 0 hombres de fusil y un tren de 5 piezas de artillería. á pesar de la prosopopeya con que lo levantara. fortificándose allí si fuera necesario. Tenía encargo Posadas de mantener libres las comunicaciones del Virrey con el centro del país y restablecer las del Este. José Posadas. mientras que los insurrectos estaban dueños de la campaña. acababa de unirse un hecho de alta significación moral. C o n ese propósito c o n centró las milicias de caballería que le quedaban en el Oeste y otros distritos cercanos. Elío deseaba la paz. N o obstante el designio belicoso que acusaban estos preparativos. en previsión de las mermas que iba á sufrir por la naturaleza de sus cometidos. embargo. Esta división de 1200 hombres. cuya interrupción privaba á Montevideo de víveres frescos. tenían sitiado á V i g o d e t en Colonia é iban reduciendo á Elío á una situación parecida. en número de 6 0 0 jinetes. pues. el Virrey romper la incomunicación que le circundaba por todas partes. para aquilatar la diversidad de criterio dominante entre él y sus contendores. la eficacia de estos auxilios era remota. A l desprecio con que habían contestado sus amenazas de horca los vecindarios enteros. y poniendo á concurso los diversos cuerpos de la guarnición de Montevideo. E l andamiaje de su sistema terrorista se había venido al suelo. Necesitaba.140 LIBRO H.

D. Manuel Francisco Artigas y el pronunciamiento definitivo de CerroL a r g o . un simple magistrado. ganando los montes del Y í . pues. C o municada esta resolución al general Hondean. para ejercer de cuenta oficial los delitos que particularmente tenían por costumbre. encontró oportunidad de hacérselo sentir á la Junta de Buenos Aires. y m u y dudoso el éxito definitivo de las armas. deseaba la paz. A l saberse esta novedad. que invocaba la legalidad ( 1 ) .) . y negociaba por cuenta propia un acomodamiento con la Corte de R í o Janeiro. y aquel individuo. para sacudir la influencia de Strangford y la tutela de España. con la misma fecha que avisaba los triunfos obtenidos por D . se juntó á otros sus iguales. cit. E m b a jador inglés en R í o Janeiro. el V i r r e y ignoraba que la Junta se les había adelantado á los dos. que como se ha dicho. pudo dicho jefe trasmitirla á la Junta de Buenos Aires. Agotados. acababa de presentarse como mediador entre la Metrópoli y sus colonias. en nombre de la ley. juez comisionado de Isla Sola. convocó al vecindario de su jurisdicción.. y con 1 5 0 vecinos salió en persecución de Mena.LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 141 ele que saliera de partida á la campaña. todos los medios de imponerse por el terror. L o r d Strangford. dando aviso á la Junta de ese hecho. Elío. y Elío aceptó la mediación. echán- (1) Of do Bondoau á la Junta ( Gaxcla tic B. aceptando un recurso inesperado. haciendo posible á todos establecer el cotejo entre la conducta de los revolucionarios y la del representante de la Metrópoli. Vicente Báez. demostrando á Elío que no porque el país hubiese empuñado las armas para reivindicar sus derechos. A. A l p r o ceder así. la j u s ticia ordinaria había perdido la noción de sus deberes.

que no fuese con el Ecuerdo de ambas naciones. Protegido de Inglaterra y aliado á España. A l fin tenía en su mano la suerte del R í o de la Plata. desde principios de Abril. Pero resuelta la Junta de Buenos Aires á echarse en sus brazos. Aprovechando esta libertad de acción interna. contenida el año anterior por las energías de Moreno y sus adeptos. Nada más lisonjero para el jefe de la cancillería portuguesa. cuyo antiguo prestigio había renacido entre la mayoría de los directores del movimiento revolucionario argentino. á D . decidida en favor de la integridad de los dominios españoles. no había podido aventurarse Portugal hasta entonces en cosa alguna al respecto. que aquel mensaje auspicioso. con instrucciones dobles que se avenían perfectamente á su carácter de una duplicidad sin límites. Esta conducta de ellos respondía al propósito de obtener la independencia bajo los auspicios de un gobierno monárquico constitucional. portador de las seguridades del triunfo. aspiración que secretamente les trabajaba.142 LIBRO II. ensueño político. agregándose á estas dificultades la perspectiva de las resistencias que iban á oponerle los pueblos platenses. todo cambiaba de faz. no encontraba ahora otro obstáculo que la política inglesa. con el propósito de realizar sus planes. por causas y motivos explicables. E n 22 de A b r i l entregó Sarratea su carta de presentación al conde de Linhares. Manuel de Sarratea. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS dose en brazos de D o ñ a Carlota de Borbón. la Junta. ó la amenaza de su hostilidad si pretendía contrariarlas. porque la . realizado por un c o n curso de circunstancias que se adelantaban á sus deseos y á sus medios disponibles. tenía nombrado agente en R í o Janeiro. y cuya marcha progresiva. y desde esa fecha empezó á procurar el cumplimiento de su cometido.

su hijo ( 1 ) . debía resignarla en el príncipe 1). v . Asentaba. L a s instrucciones de Sarratea daban base para fundar estos cálculos. reduciéndose en su parte ostensible. Iíist López. Uist de la Eep Arg. de 13 años de edad. como mira esencial de la política del príncipe Regente. Se concibe la premura con que Linhares acusó recibo á la nota de la Junta. como ya se lia dicho. por la abdicación exigida á su madre. da fnndarüo ni. L a solución propuesta no podía ser más satisfactoria. — . eran d o b l e s . ni. su fideli- ( 1 ) Peroyra da Silva. pues entregaba los pueblos del Plata á Portugal. y la acción de Inglaterra podía paralizarse por la concesión de amplias liberalidades comerciales.LIBRO II. Ellas. Doc 1 6 . á pedir la mediación de los gobiernos portugués y británico para el cese inmediato de la guerra civil y el establecimiento de la libertad de c o mercio con Buenos A i r e s : obligábase la Junta á promover una suspensión de armas. venía á quedar dueño de ellos en último resultado. L a parte reservada de las instrucciones habilitaba al plenipotenciario para cosas bien diferentes: iba autorizado á negociar la erección de una monarquía constitucional en el B í o de la Plata bajo el cetro de D o ñ a Carlota de Borbón. quien. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 143 conquista estaba de antemano asegurada por el dominio efectivo del suelo. E l mismo día 22 escribió Linhares una respuesta. y admitía la obligación de hacer propuestas destinadas á reincorporar dentro de la monarquía española. basada en el fundamento más artificioso que pudiera imaginarse. las provincias sujetas á su dominio propio. reforzada por las aclaraciones complementarias del agente diplomático. cuyo príncipe heredero. x u . Pedro de Braganza. do Imp. luego de ceñirse la corona.

la pacificación de las colonias del Plata. de la casa española. E n ese propósito. ya definitivo. era apremiante para el Gabinete británico remover todo obstáculo que debilitara las fuerzas opuestas al formidable enemigo de la estabilidad europea. agregando que por eso mismo estaba decidido á «conservar y asegurar los derechos eventuales de la princesa D o ñ a Carlota de Borbón. B . cuando se p r e sentó L o r d Strangford ofreciendo sus buenos oficios. pues aliadas Inglaterra y España contra Bonaparte. y avanzándole.144 LIBRO II. « que aceptaría desde luego toda proposición que por medio de S. dando á Linhares las más expresivas gracias por sus ofrecimientos. esposa de S. L a Junta contesto en 1G de M a y o . acentuando su rompimiento con el Gobierno español. « doloroso rompimiento. que hacía preciso. permitiéndola concurrir desahogadamente á la lucha contra el enemigo . indispensable » La irremediable. » E n todo lo demás. le fuera propuesta. A. mediación del Embajador inglés respondía á conveniencias indiscutibles de su país. ratificaba las instrucciones secretas expedidas á S a rratea. » Sobre esta base hacía el ofrecimiento de todo su concurso. en cuanto al armisticio. y el interés consiguiente en mantener la integridad de la M o narquía española. satisfaciendo así los deseos del agente argentino. J2. ó cuando menos la suspensión de sus hostilidades contra la Metrópoli. que los buscar la independencia bajo la adopción y el vasallaje de otros soberanos E n este punto estaban las negociaciones. A . constituía un objeto de primera necesidad para aliviar el peso de las cargas de la Península. y que no c o m p r o m e tiera los intereses que se le habían confiado. para negociar un armisticio con Elío. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS dad á la alianza establecida entre España y Portugal.

la naturaleza sagrada de los vínculos que la ligaban á E s DOM. E S P . aumentando « l o s que no podía menos de inspirar la desgraciada contienda entre B u e n o s Aires y sus dependencias. aun cuando anticipaba que el oficio de la Junta sería recibido por el Gobierno inglés con el más profundo sentimiento. desnaturalizándolas por la prolongación de una guerra civil que a b sorbía enormes recursos y ponía en peligro los intereses de la coalición. Refiriéndose en seguida á la. — I I I . hispano-platense. N o podía extrañarse.LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 145 común. que cumpliría gustoso el encargo. que las corrientes de la diplomacia inglesa se encaminasen al logro de una solución pacífica en la contienda. llamándole de paso la atención sobre la ilegalidad de la investidura de Elío. luego á analizar la conducta política de la Junta. quejándose contra aquella medida precursora de inconvenientes y vejaciones continuas. E l bloqueo establecido por E l í o y aceptado por los i n gleses. dio mérito á la primera insinuación. que si en principio merecía sus más calorosos aplausos. y que la oportunidad de enunciar e s e ' d e s e o fuese aprovechada apenas se presentara. afirmaba que « c o nocida la escrupulosa buena fe de la Corte de Londres. por cuanto había adherido pííblicamente á la soberano. Strangford contestó con fecha 20 de Abril. ingerencia posible de la Gran Bretaña en la contienda. L a Junta de Buenos Aires. 10. » Entraba. había elevado sus reclamos en 2 4 de Febrero á L o r d Strangford. . entonces. y pidiéndole que trasmitiese al Gobierno británico sus observaciones y quejas. en la causa común de los aliados contra Francia y prometido conservar estos dominios á su legítimo práctica presentaba la dualidad de que sus resultados aparecían disconformes con aquellas declaraciones.

E l golpe era contundente. cuyo feliz éxito d e pendía « de una cooperación cordial. sino en la. T a n capitales fueron las declaraciones de este d o c u - .146 LIBRO II. » Y por último. Después de aquella demostración incontestable. y de la buena inteligencia entre sus miembros constituyentes. P o niendo á concurso alternativamente la ironía. de agente decidido de la política española.» nunca podría aprobar medidas p r o d u c tivas de la desunión entre los aliados. y la Junta. » debía persuadirse la Junta de que Inglaterra « sin violar aquella fe. no en la posición simpática de mediador. la Junta. examinadas á la luz de un análisis sutil. y el grande y umversalmente importante objeto de su alianza. la vehemencia y la reflexión. confirmaba los compromisos contraídos. sacrificar aquellos empeños y abandonar aquellos objetos. rehusando cuanto Inglaterra propusiese al efecto. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS paña. no se entreveía otra alternativa que la sumisión absoluta al antiguo régimen ó la renuncia á toda cooperación moral de parte del Gobierno inglés. c o m prendiéndolo así. dos días después de haberse entendido con Portugal. antes que «traicionar la causa» en cuya defensa decía estar comprometida. sin decirlo. deslizábanse sin alce en el oficio mencionado los argumentos favorables al repudio de la mediación británica. cuyas causas impulsivas. cuyo principio de ejecución empezaba ella misma á realizar. y la Junta quiso devolverlo en un oficio que revelaba á las claras su resolución de no tratar con España. colocaban á Strangford. terminaba ofreciendo los buenos oficios del Gobierno inglés para facilitar una composición amigable entre la Junta y las autoridades metropolitanas. Escrito ese documento en 18 de M a y o . aceptaba con todas sus consecuencias los peligros del abandono.

— LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 147 mentó.LIBRO II. nos propone. á las que inspiraba . Si los escrupulosos miramientos de su Nación llegan hasta disimular tantos agravios. Planteada la cuestión de este modo. y abandonar los principios manos. sin conocer al menos sus principales párrafos. de la opinión. la Junta deducía sus rigorosas consecuencias. misma. de de la de venfrustrar excitar Esto. Esta circunstancia es la que ha precipitado la aversión con que se hallaba de antemano cargada su memoria. Ellos pidieron auxilios á esta Junta y son los que lian contenido siones hasta encerrarlo en las murallas sus agre» de Montevideo. y la que ha hecho que los pueblos de la Banda Oriental se levantasen en masa. poner ganza de Elío la suerte universal de muchos fluctuaciones una. la Junta no puede estos pueblos este género de humillación. sería obrar contra destruido con nuestras y volver á levantar el sistema colonial Pasando de las consideraciones relativas al armisticio. no producirá otros efectos que una empresa tan avanzada. E. « E n este estado de cosas •— continuaba — el armisticio que el genio conciliador V . se le mira como un Virrey hostensil. hemos seguramente. más es en perjuicio de los intereses de la Gran B r e taña y de la España. E. prometerse de E n ellos no se experimenta otro pensamiento que el de resistir las e m presas atrevidas de un jefe que sin más título que una simple carta del secretario Bardaxi su pariente.» nuestro crédito á las institución. que de los nuestros. estar firmemente persuadido de que el bloqueo puesto por el general Elío. que es imposible darse cuenta exacta de ellas. convulsión en manos compatriotas. Analizando las consecuencias del bloqueo contra el cual había protestado. nuestreb que de estas provincias. decía la Junta á Strongfard: « Puede V .

. ción. enlaza en su plan. ni. Iliat de la Rcp Arg. D e otro modo. poseído el Gabinete británico con la idea de nuestra degradación.. c o m o á las que le resultasen á Portugal si Elío y Strangford lados por los negociadores argentinos. quedaban b u r N o había otra dis- yuntiva en este debate. porque en ambos procedía ella contra principios de su institución. Pero y a debe conocer V . antes de ter- T o d o esto era verdad.. derechos. . damientos de carácter perdurable. n o sería extraño que fuese el fruto de esta negociación dársenos mucho menos por favor. que n o eran negociar a c o m o - sino someter al dicta- (1) L ó p e z . E . — L E V A N T A M I E N T O D E L PAÍS la mediación ofrecida. L a convulsión universal de las provincias que la los Junta temía en el primer caso.148 LIBRO II. ó aceptar la ingerencia portuguesa con la coronación subsiguiente de D o ñ a Carlota ó su hijo. pero lo era tanto respecto á las ventajas que E l í o pudiera obtener. que á esto envuelve una contrariedad de principios. debía fatalmente producirse en el segundo. vendrían quedar minarse triunfantes la disputa sobre nuestros (1). la ocurrencia de esta mediación con la del armisticio. E . « A más de esto — proseguía — V . decía t a m b i é n : « Para que el G a b i nete inglés pudiese hacer los oficios de un mediador i m parcial. Apénd iv. » Si de lo que se nos debía por justicia. debería quedar el general éste se verificase entre tanto se daba curso á la negociaMío ( á lo menos en la de Virrey que parte que o c u p a ) con toda la investidura le dio la Junta de Cádiz. que aceptar la mediación inglesa permaneciendo españoles. Elío y el tribunal ilegítimo de donde deriva su autoridad. era preciso reconociese la recíproca independencia de estos estados.

á cuyo efecto se había allanado todos los inconvenientes. libremente representados en un Congreso soberano. viendo frustrar una empresa tan avanzada cual era la conquista de la independencia nacional y la libertad interna.LIBRO II. Era Strangford dueño de la situación en R í o Janeiro. Strangford. v . la decisión sobre el modo y forma en que deseaban ser gobernados. mientras maduraba nuevos planes sobre el R í o de la Plata. coadyuvado por los gabinetes inglés y portugués. y aun cuando así hubiera sido. funcionarios escogidos para gobernar la Península. ni. Mas como la princesa. la puso en la disyuntiva de renunciar aquellas pretensiones. Memorias xvu y xvm. E s inoficioso decir que D o ñ a Car- (1) Pereyra da Silva. y entregando á L o r d Wéllington el mando de los ejércitos españoles con la administración d é l a s rentas destinadas á pagarlos ( 1 ) . L a misma lógica aplicada á sostener el repudio de la intervención i n glesa. cómo podía prometerse de ellos esc género de humillación. — Presas. protector más ó menos entusiasta de la princesa Carlota. ella venía tarde para obstaculizar sus planes. interrogaron indignados al Gobierno de Buenos Aires. podía servir y sirvió más tarde contra la intervención portuguesa. . cuando los pueblos del Uruguay y del Paraná. nombrando desde allí. ó de aceptar la Regencia sin moverse de R í o Janeiro. Ilist secretas. prosiguiera sus intrigas y trabajos para hacerse aclamar Regente de España. E l primero que eliminó fué Sir Sidney . N o le tomó de nuevas á Strangford la respuesta de la Junta. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 149 men de los pueblos del R í o de la Plata. con acuerdo de la Gran Bretaña. con quien pudo contar sin reservas.Smith. haciéndole sustituir por el almirante D e Courcy. da fundando do Imp.

que la protección ostensible del ejército portugués á Elío era una.150 LIBRO II. y veía sin cuidado el avance posible sobre el Uruguay del ejército portugués acantonado en R í o . cortar las relaciones diplomáticas con su Gobierno y rechazar por la fuerza toda tentativa contra. el Embajador británico se propuso neutralizar al marqués de Casa Irujo y al conde de Linhares. apelando á los antecedentes seculares de la política lusitana y á los datos adquiridos de presente. las colonias platenses.g r a n d e . P o r lo que respecta al conde de Linhares. Esta doble actitud con españoles y portugueses. Strangford prescindió de los medios persuasivos. le ganase bastantes partidarios y adherentes. extender en seguida igual dominio sobre el Uruguay. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS Iota rechazó tan humillantes condiciones. y al segundo las consecuencias que debían resultarle de su audacia. Sometido Linhares. amenazándole con retirar al Regente la protección británica. pero Strangford le demostró. con cuya cooperación contaba restablecer el dominio español en estas regiones. sabida más tarde en la Península. consolidó de un modo irrevocable la posición del E m b a j a d o r inglés. señalándole al primero los peligros que corría con su atolondramiento. convino con Strangford en dirigirse . la redujo de inmediato á la i m p o tencia. surtiendo todos los efectos deseados. pero por mucho que esta actitud. Casa Irujo era un semi-partidario de D o ñ a Carlota. demostrando una vez más que no eran las exterioridades del poder las que tentaban su ambición. añagaza para apoderarse de Montevideo. Luego que neutralizó á D o ñ a Carlota. y d e jar burlada á E s p a ñ a : con cuyas seguridades quedó el marqués para no volver de su espanto en mucho tiempo.

y la contestó c o n . v. « con todo. y teniendo pedido el Virrey Elío aquel socorro que el príncipe Regente debía á su aliado S." que el Paraguay quedase sujeto al Gobernador Velazco y el resto del Virreinato á la Junta de Buenos A i r e s . M . se mostrase inclinada al restablecimiento de la paz y cesación de todas las hostilidades. — 2. » Para. f e c h a modo más inesperado y brusco. á cuya aprobación debía someterse el proyectado ajuste ( 1 ) . Hist da funda<. T o m ó pie para ello de la nota de 16 de M a y o . que aun cuando S. Declaraba al mismo tiempo el príncipe Regente que. haciéndola perder toda esperanza de cooperación á sus proyectos. R . horrible anarquía revolucionaria que infestaba la provincia del Uruguay. del que le hiciera la Cancillería portuguesa en el sentido de promover un armisticio. R . los infelices acontecimientos que desolaban el Virreinato de Buenos Aires. A . . proponía el príncipe su mediación en estos términos: 1. — 4. h a llando sus fronteras expuestas á la. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 151 á la Junta de Buenos Aires. A . » A g r e gaba. Católica. y ahora mismo el territorio del Uruguay. en que la misma Junta se había avanzado á aceptar anticipadamente cualquier-proposición 3 0 .° que el territorio del Uruguay quedase sujeto á E l í o . — 3. particularmente el P a raguay. Empezaba la mencionada respuesta. á menos que la Junta.LIBRO II. Doc 9.asegurando que el príncipe Regente veía « con real sensibilidad.uo do Imp. estimara el asentimiento de la Junta á la mediación ofrecida por él. m .° que se levantara el bloqueo de Buenos Aires y se reconociese la libertad de c o m e r c i o . negar dicho auxilio.° que se nombrasen comisarios m u nidos de plenos poderes para tratar con España. ( 1 ) Pereyra da Silva. el efecto. no podía S.

por lo tanto. A . Manuel de Sarratea. la pacificación de las colonias americanas. que la Junta tomaría « en seria consideración » sus indicaciones.152 LIBRO II. cuyo propósito indeclinable era. las tropas portuguesas no auxiliarían al V i r r e y Elío. actitud que excluía vacilaciones sobre ese punto capital. cuya armonía y buena inteligencia promovería siempre. C . A . Abatidas todas las resistencias. R . mayor prueba de los sinceros deseos de S. pues dicho auxilio sólo tendría efecto en el caso de una negativa. M . se las había cortado á ella. desde que todo apoyo en R í o Janeiro le sería negado para el caso. » Con mano convulsa debió firmar R u i n a res esta nota. en cuanto le fuese posible. Juzgando de su obligación proceder « bajo tan justos y moderados principios » . con el reconocimiento expreso de los derechos de Fernando V I I . que era un cruel repudio de sus más acariciados proyectos. los planes de la Junta no tenían defensor. imposibilitándola para adelantar sus proyectos de coronación de D o ñ a Carlota. pero Strangford nada temía por ese lado. D . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS accediendo la Junta á estas proposiciones. y no despreciaría unas ofertas dictadas « p o r la amistad y alianza que unían á S. A d e m á s . Ello no obstante. Conocedor de los planes más secretos de la Junta. la Junta estaba advertida por el mismo Strangford del pensamiento dominante en el G a b i nete inglés. no quedaba otro obstáculo de momento que la Junta de Buenos A i r e s . » á la vez de representar « la. esperaba. el príncipe. exacerbaron bríos como se verá después. sabía que al cortarle las alas á Linhares. R . se había entregado por entero á sus . con S. por la prosperidad de los vasallos de su aliado. la amargura y el disgusto producidos por esa contrariedad. P o r otra parte. pues su propio agente.

Corpor casin que el Embajador cera y pábilo ni por en las ideas. entre figura de alcurnia.LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 153 Strangford. ballero fuese para gusto y trivial. para dignidad. ) . convirtiéndose en una adherencia de la L e g a ción británica en R í o Janeiro. elegantes medio saltimbanqui. intrigante los medio pero de serlo. bajo cuya protección actuaba. (López. Sarratea se obstinó en desempeñarlo con un celo adecuado á las s i m patías que ansiaba granjearse. creyó posible remover el obstáculo con la declinación de sus incumbencias diplomáticas en manos del Embajador inglés. Ilisl de la Rep Arg: nr. negándose á reconocerle personería oficial. mansísimo dice un escritor argentino — era inglés lúdese de una movilidad perlática el hombre mandado ele el. sin respeto por y dúctil con modales pronto los principios y sueltos. con una grave dificultad que opuso el marqués de Casa Irujo. Habiendo optado por este último papel. x u . dando por admitido que la Junta de Buenos Aires la ratificaría oportunamente. empero. á todo estaba lo que fuese. N o contaba. compro- en el fondo. el asunto tomó un giro expeditivo. atenta la presteza con que el agente argentino se acomodaba á las exigencias de los demás. escudado en sus dobles instrucciones. Sarratea comunicó á Strangford que la Junta de Buenos Aires estaba dispuesta á celebrar un armisticio. como para defender los de Fernando V I I . N o solamente defirió á la proposición del armisticio indicado por Strangford y aceptado á la fuerza por Linhares. á quien habilitó á negociar por los dos ( 1 ) . sino que se hizo partidario entusiasta de la solución. con tal de hacer grandes. que así le habilitaban para promover los intereses de D o ñ a Carlota. inspirándose en los consejos de Strangford. Después de esto. cuyas bases fundamentales eran el reconocimiento de los derechos de Fernando V I I y la sanción de la libertad ( 1 ) Sarratea— hacer tesano el solo misos. pero Sarratea. delicados.

para librarse del bloqueo c o n tinental. se imponía la pacificación de las colonias americanas. Strangford trasmitió á Casa Ira jo y al R e gente las proposiciones antedichas. atribuyéndose á oscuros cálculos de hostilidad comercial ó al pérfido deseo de abatir secretamente el poder español. entorpecer el buen acuerdo entre los portugueses y la Junta de Buenos Aires. L a s causas de esta actitud han sido apreciadas de diverso modo. paralizar la acción de la princesa Carlota y dejar libre la suya propia para proteger los intereses de España. con cargo de que el primero las remitiese á la Península.154 LIBRO II. Reconocióse al Gobierno inglés su carácter de mediador. fuente de los principales recursos de . y mientras España no pusiera en manos de la A d ministración británica sus tesoros. Para lograrla. dándola opción de someterse á ellas ó afrontar la hostilidad portuguesa. y el segundo las aceptase y propusiese á la Junta de Buenos Aires. era imposible contar con una cooperación completa. como ya había puesto sus soldados. E l Embajador británico había conseguido. y así convenido. como se ve. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS de comercio. pero ni una ni otra intención predominaba en la diplomacia inglesa por aquel tiempo. se acordó que en todo el correr de M a y o se trasladase el negociado á Europa. cada vez más empeñado en adelantar eficazmente la guerra contra Napoleón. L a asiduidad de Strangford obedecía á las apremiantes instrucciones de su G o bierno. Inglaterra necesitaba todos sus recursos y los de sus aliados. á fin de arrostrar aquella hostilidad sin precedentes. cometiéndole la ultimación de los trámites definitivos del asunto ante el Gobierno central de España. que era su objetivo principal. ni sus conveniencias primordiales podían aconsejarla semejante proceder.

mientras Strangford lo hizo con la Junta. ni simpatía alguna por los pueblos americanos. acababan de abrir una campaña ciryos r e sultados iban á cubrirles de gloria. Elío. incitándole á que aceptase la mediación inglesa y entrara á tratar una suspensión de armas. producidos con la reunión de tropas en el campamento de las Piedras. D e manera que Strangford perseguía. en cuanto le fuera concedido explotarlo libremente.LIBRO II. una doble ventaja en las negociaciones entabladas. C o n la sustitución de Belgrano por Rondeau. por medio de las proposiciones cuyo alcance queda analizado. comandante de la fragata inglesa NcrciLS. Casi á la misma fecha supieron. - LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 155 la Metrópoli y rico filón para el comercio inglés. A todo esto. mandándose reconocer á D . no puso obstáculo á la recomendación. Martín Galain. ignorantes de lo que se tramaba en las esferas diplomáticas. desde la primera conferencia con Strangford. á nombre de su Gobierno. en 18 de M a y o . Casa Irujo. escribiendo á la Junta por medio del capitán H e y w o o d . como muy bien lo había traslucido la Junta de Buenos Aires al contestar. José Artigas por c o - . las primeras insinuaciones del Embajador inglés. había quedado vacante el cargo de segundo jefe del ejército. que luego recayó en D . D e este incidente provino la iniciativa pacífica del Virrey al promediar el mes de Mayo. los preliminares de esta negociación. al mando de D . que deseaba procurarse un respiro á cualquier precio. desdiciendo en cierto modo sus alardes belicosos. había informado de ella al Virrey. Elío y la Junta de Buenos Aires. los insurrectos uruguayos. José Artigas. portadora de los pliegos para unos y otros. sin que esta vez entrara para nada en ello el menor deseo de hostilizar á España.

en c a mino de P a n d o . cisco para que se le incorporase ( 1 ) N° 7 en los D. reunidos en campamento á la banda del Sur . 3 0 0 bajo las órdenes de D . donde habían comenzado á fortificarse. Baltasar Vargas. tenían su c a m pamento en el Colla. Manuel Francisco Artigas. así distribuidos: 9 8 4 que. á tentar fortuna. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS mandante principal de la milicia patriótica. sabiendo por ellas que los realistas ocupaban el pueblo de las Piedras. se puso en marcha hacia Canelones. Siendo diminuta la base de 4 0 0 hombres de caballería para emprender operaciones decisivas sobre Posadas. de dicho río. estableciendo allí su campamento. E n seguida ofició á su hermano D . ele P. pidió y obtuvo de Rondeau que le reforzase con 2 compañías de Patricios. Manuel Fran(1). al mando de Benavídez. animado. A n t o n i o Pérez. en o b 50 con O t o r gues sobre la_ Estancia del B e y . . sin i n cluir G00 infantes y 5 cañones. sin e m bargo. Se componía ella. 2 0 0 al mando de D . y 4 0 0 hombres á órdenes del mismo Artigas sobre el río Santa Lucía.156 LIBRO II. Desmontó en seguida 9 0 blandengues. recorriendo el trecho comprendido entre Canelón servación del campamento de las Piedras. y 2 piezas de cañón. de más de 2 0 0 0 hombres. preparándose á sitiar la Colonia. en 7 de M a y o . Grande y el C o l o r a d o . agregándolos á la infantería. 1 6 0 con el capitán D . Inmediatamente destacó partidas de observación en todas direcciones. cuyo total era de 2 5 0 hombres. Artigas. procurando apoderarse de la caballada y ganados para quitarle los víveres á Posadas. donde llegó el día 12 de M a y o . y con ésta y 3 5 0 jinetes. que contaba un número igual de soldados de esa arma.

por su parte. y la compañía . apenas cesara la lluvia y temiendo que A r t i gas se reforzase con la división de su hermano. Benito Alvarez. de la cual extrajo unos 1 0 0 0 animales vacunos. por lo cual no se prosiguió la marcha. empero. graduado de comandante. con lo cual se imposibilitaron los caminos. infantería de 2 c o m pañías de Patricios de Buenos Aires al mando de los capitanes D . incluso" el cuerpo de reserva mandado por D . destacó una columna sobre aquél para impedir la incorporación. haciendo alto en las puntas de Canelón Chico al cerrar la noche. Manuel F r a n cisco Artigas que estaba en Pando. T o más García de Zúñiga. Componíase la. Artigas con este aviso convocó junta de capitanes. las fuerzas revolucionarias venían á sumar 4 0 0 infantes y 600 caballos. sintiéndola D . A l día siguiente 17. U n a lluvia copiosa empezó á caer desde la n o che del 12 durando hasta el día 10 por la mañana. quien ofició en el acto á su hermano pidiéndole 3 0 0 hombres para hacer frente á los españoles. se echó sobre la estancia del padre de Artigas. amaneció lloviendo. que fueron despachados para Montevideo. L a c o lumna llegó hasta el Sauce. L a columna española. movió su campo en d i rección al Sauce. dificultó la pronta realización de este propósito. y después de acordar en ella que debía cortarse al enemigo. sufriendo mucho los soldados por causa de su mal equipo y del frío. ya entrada la tarde. y á la tarde se incorporó D .LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 157 E l tiempo. que había llegado hasta el Sauce. y D . 1 compañía de Blandengues desmontada con 96 hombres. H e c h a la junción de los dos cuerpos patriotas. Manuel Francisco Artigas con 304 voluntarios. Posadas. Ventura V á z q u e z con 2 5 0 h o m b r e s . viendo frustrados sus designios.

en el parle de los cuales en su oficio que las fuerzas de Posadas se dispersaron de 1230 al •pro­ á 000 la derrota. individuos. Francisco Tejada con 54.158 LIBRO П. A n ­ tonio Pérez у I). Juan de L e ó n con 29G soldados. el pequeño ejército popular que iba á medirse con un n ú ­ mero igual de tropas realistas. 1 cañón. y á las 9 de la mañana tuvo aviso que las columnas de ( 1 ) En los realistas 4 piezas. por su efectivo y organización. dice que la fuerza 1000 patriotas efectiva de diferencias. Buenos ponían nunciarse Junta vez realistas. que distaba unos 10 kilómetros del suyo. H e r m o s o . sin embargo. una fuerza 04 artilleros de 844 á se jinetes. y D . Por estas hombres. computamos Posadas. es que. Tal era. L a caballería estaba c o m ­ puesta de 2 compañías al mando de los capitanes D . y de la división de D . Santiago Figueredo. que apenas disponían. Artigas despachó algunas partidas de observación sobre el campo enemigo. capellanes voluntarios de las fuerzas patriotas. compuesta de 2 piezas de á 2. 400 á 500 y más fcelia 10 de Mayo. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS del capitán 1). nuestra en 1000 . el parle tenían 350 á Rondectu. E l armamento de estas dos compañías era tan malo. por su organización. L a artillería corría de cuenta del te­ niente D. por el exceso de su infantería y artillería. amaneció el día 18. disciplina y armamento ( 1 ) . informes. Juan Santiago Walcalde. de 3G escopetas. Manuel Francisco Artigas con 3 0 4 : muchos de ellos armados con cuchillos metidos en cabos de caña á guisa de lanzas. como un presagio de gloria. Formaban en el Estado mayor los presbíteros D . detallado acuartelados á la Junta en la capilla Aires. asegura muchos último. Con mejores fecha 30. José Valentín Gómez. entre ambas. Artigas declara que con 044 de com­ á la hombres de infantería. 30 hombres lo rpic suma con. superiores. cura de Canelones. Concillando hombres de 7 de Diciembre vieron á sus pies á del Paraguay. cura de la Florida. de las Piedras.

D o n Manuel Francisco Artigas fué destinado con su cuerpo á cortar la retirada del enemigo. T o m á s García de Z ú ñiga con las municiones. poniéndose fuera del alcance de su artillería y atrayéndoles hacia sí para que abandonasen una loma. Entonces los españoles. con sus 2 piezas de artillería al centro. Ensebio Valdenegro. y un cañón de á 4 en cada extremo. La infantería patriota desplegó en la misma formación que el enemigo. cuya mayor parte había abandonado la posición ventajosa que tuviera en un principio. donde habían venido á colocarse á distancia de 5 kilómetros del campamento patriota. empeñándose en un tiroteo sostenido con el capitán Pérez. tomando para sí el de la derecha. A l primer choque perdieron los españoles un cañón. En esta disposición rompieron un fuego muy nutrido. para que llamase la atención de los españoles. á D . que hacía más mortífero lo bien servido de su artillería y la superioridad de los cuerpos de infantes que guarnecían su frente de batalla. y viendo aparecer por su retaguardia. advertidos del error en que cayeran. Manuel . Seguidamente organizó su línea. desprendieron una fuerte división para darle alcance. A n t o n i o Pérez á vanguardia.ordenó una carga general. y dejando de reserva á I ) . y formando en batalla colocaron 2 obuses de á 3 2 en el centro de su línea. que lo contestaba retirándose siempre. L o s españoles.. confiriendo el mando de la izquierda á su ayudante D .LIBRO II. y empeñó gallardamente el combate. Eran las 11 de la mañana cuando esto acontecía. En el acto destacó á D . engañados por el movimiento de la v a n guardia. se replegaron rápidamente sobre la loma ocupada por su ejército al comenzar la acción. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 159 Posadas se movían buscándole. Artigas. que vio esta desorganización de la fuerza enemiga.

Marcos Vargas. Las fuerzas p a triotas no tuvieron más pérdida que 11 muertos y 28 heridos. Sin embargo. impidiéndole la retirada. dispersándose el resto. Aceptada la oferta. que expresamente había traído. levantó bandera de parlamento. Eusebio Valdenegro que se dirigiese allí con una pequeña fuerza para rendir cuanto antes á la española. empero. Encargó Artigas á D . y si el ataque fué bien llevado. entre éstos el subteniente D . Manuel Francisco Artigas con su cuerpo. depositó dos cuñetes de pólvora.160 LIBRO II. Posadas. después de haber perdido 97 h o m bres muertos y 61 heridos. que Artigas le gritó se rindiese á discreción. llevando consigo al oficial D . y D . una gran guardia de 1 4 0 hombres en el pueblo de las Piedras. poniéndose en marcha hacia el pueblo de las Piedras con el mayor orden. se entregó el jefe español junto con 22 oficiales y 3 4 2 i n dividuos de tropa. Juan R o sales. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS Francisco Artigas con el designio de cortarles la retirada. por medio del cual intimó la rendición. Artigas ordenó entonces que los capitanes L e ó n y Pérez con sus respectivas compañías. Pero. prometiéndole respetar la vida de todos. Éste era el momento decisivo. Quedaba. envuelto y desmoralizado. hacer alto. abandonaron la posesión que tenían. Quedaron los realistas encerrados por todas partes. bajo el pórtico de la iglesia de las P i e - . uno de los prisioneros. estrecharan al enemigo. Tan próximos estaban unos de otros. la acción se trabó con la m a yor viveza. mientras la capitulación se negociaba. Valdenegro marchó al lugar indicado. mientras él con los infantes y tres cañones les acosaba. batiéndose con desventaja fuera de posición y sin abrigo ninguno. atrincherada y dispuesta á defenderse. Dicen que Valdenegro. con 1 cañón de á 4. y tuvieron que. la resistencia se hizo con vigor.

Concluida la batalla. para ser los primeros noticiadores del desastre. que era poeta. Sus resultados materiales fueron la destrucción de mía columna de 1 0 0 0 hombres de las tres armas. siendo muy del gusto del ejército patriota cantarlos después en los fogones. 18G se agregaron voluntariamente á los patriotas. E S P . 11.LIBRO II. Valdenegro. improvisó unos versos sobre este lance. á pesar del auxilio que le ofrecía un cuerpo de 5 0 0 hombres salido de Montevideo en su socorro. E n la dispersión precursora de la derrota fugaron. encendió mía mecha y se puso á blandiría en aire de pegarle fuego. y el resto hasta 29G fué remitido por Artigas á la Junta de Buenos Aires. P a rece que esta actitud fué más persuasiva para el oficial acantonado en la iglesia que todas las palabras de su paisano. . Su único personal disponible eran 500 hombres que guarnecían á Montevideo. que dejó en el campo 1 5 2 individuos fuera de c o m bate. muchos vecinos que formaban la columna realista. — I I I . y otros se extraviaron. concluía también aquella memorable función bélica del 18 de M a y o de 1 8 1 1 . y se rindió sin más trámites. retirándose á sus casas. D e los prisioneros. y haciendo un reguero hasta la plaza. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 161 dras. Terminado el episodio en momentos de j)onerse el sol. tomando la dirección de Montevideo. y otros 5 0 0 bajo las órdenes de V i g o d e t en Colonia. entre ellos 14 que habían sido tripulantes de la escuadrilla de Azopard. donde estaba acantonado el grueso de la fuerza española. por lo cual se vio reducido desde aquel momento á una situación tirante. L a división vencida en las P i e dras era la única tropa movilizada con que contaba Elío. campó Artigas en las inmediaciones DOM. junto con P o s a das y demás oficiales. 4 8 2 prisioneros con sus jefes y oficiales y 5 cañones.

162 LIBRO II. y en cuanto á los oficiales prisioneros. por igual número de los que del ejército de Buenos Aires se han remitido prisioneros del Paraguay y otros que existen en esta Plaza. fiado en las reglas de la humanidad y de la costumbre en el noble ejercicio de la guerra. E. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS del pueblo de las Piedras. Por una. si V d . resguardándose de alguna tentativa desesperada que se anunciaba por parte de la guarnición de Montevideo. acordarlo y convenirlo. Ese mismo día. indicó á Muesas que se dirigiera á ella para gestionar el canje. así mismo. » Tan admirable rasgo de misericor- . c o m o que marchaban á disposición de la Junta de Buenos Aires. sangre. ú oficiales por oficiales y soldados por soldados. mientras resolvía la Junta de Buenos « sobre las proposiciones pacíficas presentadas por los ingleses y por él. Artigas contestó el día 20 á estas dulzuras. que se sirva tener la bondad de canjear los heridos que hubiese de resultas de la función.. El 19 llegaron las partidas de observación de los patriotas hasta. — decía Mucsas — tengo la confianza de proponer á Vd. « acorde con los sentimientos que le colimaban. estoy autorizado para. « P e orden de S. siempre que se le remitiese á su hermano D . ironía de la suerte. Vicente María de Mucsas. » Elío propuso una sus- pensión de armas. el oficial encargado de hacérselas fué el brigadier D .» etc. el A r r o y o de S e c o . tuviese á. bien y quiere extender el canje á los demás prisioneros sanos. recibiendo el vencedor proposiciones de la Plaza para establecer canje de prisioneros. jefe accidental de la guarnición. aceptando el canje con respecto á los heridos. dolorosa Aires humanos » y deseoso de evitar « una efusión de y tal vez inútil. pero la noche se pasó sin novedad. preso en Montevideo. Nicolás.

En pos de esto. algunas casas de los alrededores. y pidiéndole que apurase las marchas ó le enviase refuerzos para atacar la ciudad. replicando que sólo suspendería las líos» tilidades « luego que la autoridad de la Junta de Buenos Aires fuese reconocida por E l í o . contentándose su tropa con saquear. sabía que el V i rrey. y mandar allí un diputado provincial que se incorporase al Gobierno establecido.LIBRO II. reducidas á restablecer la fraternidad con Buenos Aires. Seguidamente. Artigas lo comprendió así. haciéndole presente la desmoralización del enemigo. Artigas se dirigió á Bondeau. desde donde intimó rendición á Elío. entrase en negociaciones con él. no tendía más que á prolongar el peso de ias cadenas del despotismo « sobre los desgraciados ciudadanos encerrados tras de los muros de Montevideo. ordenando al parlamentario que se retirase en el acto. porque palpando la desmoralización producida entre los suyos. tan contraria á la humanidad. escaso de municiones y de víveres. atacado en aquel momento. estaba seguro de ser vencido si era. prueba. P o r sus inteligencias con los patriotas encerrados en la Plaza. y si Elío deseaba evitar la efusión de sangre. hizo el Virrey algunas salidas bajo la protección de los fuegos de la Plaza. contaba apenas con 5 0 0 infantes y una dotación estricta de artilleros para . sabría dar á Montevideo una nueva. quien contestó verbalmente de un modo negativo. que.» Agregaba « q u e la causa de los pueblos no admitía la menor demora. y para dar muestras de ánimo. por represalia. bien p e netrado de los deseos de la Junta. de las miras generosas y pacíficas de aquélla. pero fué rechazado en todas partes. » pues toda otra solución. » E l 21 trasladó Artigas su campamento al Cerrito. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 163 dia respondía al deseo de ganar tiempo.

de orden de Elío. al frente de un piquete armado. hablando de la libertad y de la Patria.164 LIBRO II. donde la juventud se iniciaba en los dominios del saber. donde fray José Benito Lamas. usando el estilo torvo y declamador aprendido en los escritos de los revolucionarios franceses. centro de ilustración y sociabilidad. y las familias de los que estaban comprometidos en ella. N o fué del mismo parecer el g e neral en jefe. Antes que la insurrección estallara. futuro Prelado uruguayo. de m o d o que el asalto estaba indicado para decidir la situación. Hacía tiempo que miraba de reojo al Convento de San Francisco. se trocaron muy luego en iracundas medidas contra los criollos que sospechaba adictos á la insurrección. . E l 21 de Mayo. penetró en el Convento de San Francisco. se culminó con la llegada de Artigas al Cerrito. aprehendiendo. derramaba todos los encantos de su elocuencia juvenil. interrumpidas por e x cursiones ó misiones religiosas continuas. L a ojeriza de Elío contra el claustro franciscano. acentuada desde sus primeros reveses militares. y la alegría subsiguiente que supo haber causado entre los frailes patriotas. y Artigas tuvo que resignarse á ver malograda una empresa cuyo éxito creía seguro Las (1). á nueve (1) Of de Artigas á la Junta del 1'araguaij (cit). que añagazas de caridad y arrepentimiento con se propusiera Elío disfrazar sus sanguinarios instintos. tan leídos entonces. mientras fray José Gervasio Monterroso. ya se había hecho sospechosa aquella tertulia habitual. solía hacerle coro. y los hombres principales se reunían en núcleo selecto para espaciar el ánimo durante las horas libres. en sus cortas estancias. cierto oficial de apellido Pampillo. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS servir las baterías.

pero Elío. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 165 religiosos. » Tras de éstos fueron expulsadas 4 0 familias de las más conocidas por sus conexiones cou los patriotas. no respetando individuo que le fuese sospechoso . Puesto que desaprovechando el terror producido en los primeros momentos. entre ellas la del mismo A r tigas. entre los cuales se contaban los P P .LIBRO II. después de gritarles en son de burla. insinuando al Cabildo de Montevideo el deber en que estaba de interponerse para habilitar á los expulsos con una parte de sus efectos. arrojándolos al exterior. le atrajo la animadversión general. se perdíala oportunidad de apoderarse de Montevideo. L ó p e z y Faramiñán: sin darles tiempo á tomar equipaje alguno. Lamas. ni aún el breviario. y favoreció notablemente la causa de Artigas. asumiendo personería en esta emergencia. escribió varias proclamas y manifiestos. Fleytas. contestó que sólo á él debía dirigirse cualquier reclamo. quiso el. y que no estaba dispuesto á entregar nada. sin darles permiso tampoco para llevar consigo equipaje alguno. P a m pillo les condujo al portón de la Ciudadela. Con ese designio. L a indignación producida por semejante conducta. Pose. Nicolás . Santos. Artigas reclamó contra proceder tan violento. Entrado en ese camino. cuya antipatía á la dominación portuguesa estaba apenas reprimida por el rigor de las armas. Virrey seguir hasta el fin. pidiendo la cooperación de los mencionados pueblos á la . quien recibió en su campo multitud de jóvenes escapados de Montevideo á engrosar sus filas. así es que muy pronto siguieron la suerte de los anteriores D . fomentando un alzamiento entre los pueblos de Misiones.Herrera y otras personas espectables. quiso Artigas compensar de algún m o d o tan grave falta. « vayan á juntarse con sus amigos los gauchos.

ordenando á los oficiales destacados en la frontera que se internasen cada vez más en Misiones. quienes al frente de partidas ligeras. siempre temerosas de una rebelión de sus forzados subditos. Invitaba también á los esclavos á sacudir sus cadenas. llisl da fandarrío tío Inijt. empezaron á sentirse los electos del llamamiento hecho por Artiga?. Entregó estos papeles á diversos oficiales de c o n fianza.166 LIBRO II. no lo estaba menos Elío. Artigas redobló sus esfuerzos. para estimular la acción de los pueblos descontentos. esparciéndolos profusamente ( 1 ) . encontraba el terreno abonado en aquella zona. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS obra que debía. Sabían ellas que toda incitación á la libertad. Pero transcurrido algún tiempo. intentó obtener por la corrupción lo que le ( 1 ) Pereyra fia Silva. ni. y proveyeron á reforzar las tropas existentes. en los esclavos que se huían para territorio oriental. A s í preparaba. v. Seco n. P o r lo pronto. en la desmoralización de los soldados que desertaban de los cuerpos. la formación del p o deroso núcleo destinado á poner en jaque las fuerzas disponibles de Portugal en América. penetraron en Misiones.ilustrar el patriotismo de todos los uruguayos. los manifiestos y proclamas del vencedor de las Piedras no dieron otro resultado que inquietar á las autoridades portuguesas. como único medio de recuperar sus derechos de h o m bres. Trasmitidas estas novedades hasta el campamento del Cerrito. con un tino que el porvenir justificó. Si los portugueses andaban preocupados con Artigas. quien viéndole encumbrarse tan desmesuradamente. así es que duplicaron la vigilancia habitual. . en la acentuación de la mala voluntad demostrada por los indígenas á sus d o minadores.

el comando de la campaña y una gruesa suma de dinero. Junta. » agregando. discerniéndole despachos de coronel y una espada de honor. D . A r t i gas contestó á Pereyra que recibía su carta « como un insulto hecho á su persona. HUÍ. rico propietario y vecino espectable.LIBRO II. y pudo servir de parangón entre las prodigalidades ofrecidas por la. doblemente emparentado con Artigas por sí mismo y por la esposa de éste. quiso emplear ese recurso con su afortunado sitiador. el grado efectivo de general y el gobierno militar de toda la campaña uruguaya. Manuel Villagrán la condujo. de la I?c¡i Arg: m. « marchaba ahora mismo á Buenos Aires. — L E V A N T A M I E N T O D E L PAÍS 167 era imposible conseguir con la fuerza. Manuel Villagrán. á ver si se lo atraía. D o n Antonio Pereyra escribió la carta en que se consignaban estas proposiciones á nombre del Virrey. tan indigno de quien la escribía como de ser contestada. Manuel Villagrán. Menos que Artigas había hecho ( 1 ) López. Autorizado como e s taba por el Gobierno de la líegencia para agotar los medios conciliatorios. A m b o s comisionados recibieron encargo formal de ofrecer al vencedor de las Piedras una gruesa suma de dinero. causa realista y la economía con que la Junta premiaba á los insurrectos uruguayos. Antonio Pereyra. que en cuanto al comisionado D . y J). . Mientras el vencedor de las Piedras era tentado por Elío con el e m pleo de general. » ( 1 ) Esta actitud de Artigas desmontó á Elío de todos sus cálculos. L l a m ó con ese propósito á dos miembros de la familia del caudillo. xiu. la Junta se limitaba. á mantenerle en un puesto subalterno. y I ) . con la seguridad correspondiente. entre los cuales iban comprendidos premios y dádivas. para ser juzgado por aquella Exorna.

E n Buenos Aires llevaron el contento á su máximo grado.llegando el 21 de M a y o . desde la jornada de las mismo. L o s resultados de la victoria de las Piedras se hacían sentir moral y materialmente. quedando reducido á un puesto secundario en el ejército. que allí mandaba. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS Belgrano en el Paraguay. Después de la sorpresa del Colla. pues. decayó su ánimo al verse en peligro tan inminente como el que le colocaba la situación. encontraban plena satisfacción con un triunfo tan completo. se trasladó personalmente á Montevideo en una zumaca de guerra. por sus resultados morales y materiales. mientras Artigas ascendió á coronel solamente. Benavídez se había adelantado hasta la ciudad de Colonia. A efecto. cuyas masas insurrectas veían confirmados sus más atrevidos presagios. la batalla de Suipacha que la batalla de las Piedras. llamaban á Artigas general Piedras. y sin embargo Balcarce fué elevado á general. No había sido más importante. que explican la aglomeración de resentimientos destinados á estallar ún día. U n hecho nuevo vino á estimular el ánimo de los independientes. y salió condecorado con el e m pleo de brigadier. N o era menos intenso el entusiasmo despertado en el U r u guay. pero asesorado de la victoria de las Piedras. cercándola estrechamente. porque las antipatías c o n tra Elío y el dolor de los reveses del Paraguay y el Paraná. La Gazeta de Buenos Aires y aun el G o b i e r n o . pintándole la verdad . supliendo así de palabra la omisión padecida en los hechos. sostuvo con firmeza los repetidos avances de los patriotas. como si sintiesen necesidad de reparar la injusticia.168 LIBRO II. de combinar algún medio hábil de salvarse. Conferenció con Elío. E l mariscal V i g o d e t . Conviene tener presentes estos procederes.

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BRIGADIER GENERAL D . JOSÉ RONDEAU .

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( 1 ) Larraííaga y Guerra. en tanto que Benavídez ocupaba la ciudad con las fuerzas p a triotas y comunicaba este hecho á la Junta de Buenos Aires ( 1 ) . con orden de proveerse de ganados en las costas. aprovechando su dominio de los ríos. (Gazeta Instárteos. E l capitán de dragones de la patria D . A . para donde se puso en camino luego que supo los primeros triunfos de Artigas sobre los españoles.) . obligándoles á reembarcarse con pérdidas y sin poder llenar su objeto. Mendoza acometió á los expedicionarios. Casi al mismo tiempo se supo o'tro descalabro sufrido por las fuerzas españolas. expidió orden al segundo comandante de la Plaza. Aconteció que estando en esa facción. y visto por el V i r r e y que era imposible sostener el punto indicado.LIBRO II. José Bondeau. había despachado Elío algunas pequeñas expediciones marítimas. un día de los de M a y o se aproximó una de las expediciones de Elío á dicho punto. Junio 1811. clavando la artillería. r e tirándose la tropa española por el río á Montevideo. D e seoso de contribuir en algo al brillo de sucesos tan felices. Adriano Mendoza. E n su urgencia por adquirir r e cursos comestibles. tomando tierra en busca de provisiones. — Parte ele Benavídez de B. venía en marcha con rumbos á Montevideo. jefe de las fuerzas auxiliares de Buenos Aires. para que la abandonase con toda su guarnición. Apuntes á la Junta. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 169 de la situación. fué destinado á guardar la ensenada de Castillos con una fuerza de su regimiento. Entre tanto. D . y á efecto de c o n trarrestarla distribuyó varias partidas en las costas más próximas á su alcance. . A r tigas no dejó de advertir esta medida. A s í se hizo el día 27.

Aires. Juan R a m ó n R o j a s . Desde luego. ordenando algunas providencias para incomodar á los realistas. y otras en la inconsistencia de los planes combinados por Artigas. Entonces la hizo suplir Hondean por 2 obuses de que disponía. pero la rapidez de las operaciones de los Uruguayos no le dejó intervenir como deseaba en la lucha activa. el uno de á 18 y el otro de á 24. R o j a s pagaba. Hondean ansiaba señalarse por actos que justificasen la confianza depositada en él. para que se librase la decisión de la contienda á un asalto. distante unos 3 5 0 kilómetros de Montevideo. poniéndolos bajo la dirección del Sargento mayor D . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS tomó precaudónos para cortar cualquier intentona del enemigo hacia la campaña. hasta que fué desmontada por el enemigo. y de las repetidas instancias llegadas desde la Plaza al campo sitiador. donde Artigas tenía su campamento. que en número de 5 0 0 0 voluntarios acompañaban al ejército auxiliar. Hondeau.° de Junio llegó al Cerrito. . quien los montó y proveyó de proyectiles. Sin embargo de la impaciencia de los uruguayos. Cuando en 1. se limitó á mantener el Desde el fuerte de Santa Teresa.170 LIBRO II. La batería R o j a s rigió por elevación sus tiros durante divarios días á la Plaza.. único terreno que poseían en el país. escudándose unas veces en la carencia de instrucciones positivas de la Junta de Buenos asedio. ya estaban reducidos los españoles al recinto de las fortificaciones de Montevideo. N o habiéndole cabido parte en la victoria. 1 real por cada bala que arrojaban los sitiados y eran recogidas por gentes de los alrededores. que colocó en batería. hizo conducir 2 cañones. tomó el mando en jefe de las fuerzas sitiadoras. Para este último efecto.

T o m ó la iniciativa el Cabildo. concepto. dio orden á Micbelena que se aprestase á partir con los mejores buques de la escuadrilla. Sabiendo que el puerto de Rueños Aires estaba desmantelado.» pero al mismo tiempo. para manifestarle hiciese presente al Virrey los peligros que correría la escuadrilla con motivo de los temporales frecuentes de la estación i n vernal. decidiéndose á tomar la ofensiva. reasumía el concepto de (1) L. G. las autoridades españolas de Montevideo levantaron una protesta clamorosa. dirigiéndose á Vigodet en 5 de Julio. mucho más si eran escasas de conocimientos sobre el particular. asumiendo una. devolviéndole en su propia casa agresión por agresión. como la intromisión de varias personas.» E n pos de esta advertencia saludable. « que nada tan perjudicial en las operaciones de la guerra. . actitud concorde con sus d e beres militares. se propuso bombardearlo. contestó en el acto á V i g o d e t para que éste lo hiciese saber al Cabildo: « q u e eran muy laudables las intenciones demostradas por la corporación. E l Virrey. .Reducidas las operaciones del campo sitiadora estos c a ñoneos y á las guerrillas diarias. expedición estaba para darse á la vela (1 ). al siguiente día reiteró su oficio. sugestionado por algunos jefes militares.LIBRO IL — LEVANTAMIENTO D E L RAIS 171 molestando á los sitiados en distintas direcciones con sus fuegos. Sin esperar la respuesta. E l í o recobró bien pronto su ánimo. de Montevideo. y el desastre que ocasionaría á los defensores d é l a Plaza la pérdida posible de la fuerza sutil. con el fin de imponerse á la Junta. E n tal. Pero no bien se traslució el hecho. asegurando constarle extra judicialmente que la.

se dirigía á los miedosos en esta forma: « ¡ o j a l á . y ninguno tanta responsabilidad. A l cerrar la noche del 15 de Julio. dirigiéndose s o bre Buenos Aires. que. dueño de una artillería despreciable. contra un enemigo.» Para calmar los temores manifestados. E l bombardeo duró hasta la 1 de la noche. en la suerte de la Plaza de M o n t e video. quieren que sufra Montevideo insultos y daños de la chusma. no sea efecto del egoísmo de algunos que temiendo el ataque de sus propiedades en la Capital. Michelena partió con 5 buques á esperar en Martín García una ocasión propicia. » Recordando que el modo de imponer al enemigo no era sufrir pasivamente sus ataques. concluía manifestando: « q u e la expedición estaba pronta. y habiendo costado mucho aprontarla. sería una. habiendo disparado en ese tiempo la escuadrilla 31 bombas y 3 balas rasas. proponiéndole que levantara el asedio de Montevi- . ó de otros de quienes la envidia y la inacción son su verdadero carácter. favorecido por el viento y la creciente del río. pues sin contar la dotación de artillería. Eran las 10 y la ciudad estaba entregada al descanso. donde llegó sin ser sentido. A la mañana siguiente. cuando el jefe español rompió sobre ella el fuego. podía reunir á lo sumo 2 0 0 0 fusiles malos. » Después de esto. abandonó aquel fondeadero. que los clamores de eso que llaman pueblo. Michelena pasó una intimación á la Junta.172 LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS sus obligaciones propias. » Y para cortar todo nuevo debate sobre el punto controvertido. advertía « que la Plaza no resultaba indefensa por la salida de la expedición. quedaban más de 1 0 0 0 hombres de fusil.vergüenza el dejarla de realizar. produciendo la pavorosa impresión cpie puede calcularse. diciendo: « que él tenía tanto i n terés como el que más.

almacén de municiones de E l í o . algunos botes particulares. E l general Bondeau. Iicv JmiHino . C o m o preliminar indispensable para el ataque. después de algunas evoluciones frente á Buenos Aires. ele. — Funes. y mandó cubrir la ribera con gruesa artillería. para cuyo efecto se propuso asaltar la isla de Ralas. y la guarnecía el capitán de milicias D . Estaba la isla artillada con de buenos calibres. 496. m.° parte). i. E l general en jefe escogió de entre ellos al capi- (1) Torrente. ó se resignara á sufrir bombardeos continuos como el de la noche anterior. Francisco Buiz. se retiró para no presentarse más por el momento ( 1 ) . M a y o r general del ejército. L a Junta respondió con altanero desdén al oficio. al enemigo. situado 1 0 piezas de artillería bajo los fuegos de la. que en vano reclamaba de la otra orilla. y temiendo las bajantes repentinas del río. acosado por la falta de p ó l vora. Ensayo. D o n Miguel Estanislao Soler. originado por otra flotilla menor.LIBRO II. encontrándose con un número exuberante de oficiales y soldados que se disputaban tomar parte en la empresa. los españoles de Montevideo sufrían un descalabro. recibió orden de sortear gente voluntaria para llevarlo á caito. misma fecha que la flotilla de Michelena b o m b a r deaba Buenos Aires. — Núfiez. que barrían sus puntos accesibles.americana. fortaleza del Cerro y al habla con la ciudad. visto lo cual. que las necesidades de momento obligaron á improvisar á los sitiadores. — L E V A N T A M I E N T O DEL PAÍS 173 deo. á quien el proyecto parecía inmejorable. oficial valeroso. . desde el Miguelete. Bondeau hizo conducir en carretas. hasta cierto fondeadero de la playa dominado por los sitiadores. A la. x m . Noticias (2. Michelena. resolvió quitársela.

haciendo prisionera la guarnición sin resistencia y clavando la artillería. pero un recio temporal se desencadenó cuando la tropa iba á embarcarse. trayendo la guarnición prisionera. A l amanecer. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS tan de dragones D . que ya se había distinguido como marino y como artillero. quien salió de su habitación con una mecha encendida. L o s primeros desembarcantes se echaron sobre Ruiz. Zufriategui puso proa á la isla.174 LIBRO II. confiando la dirección de todo á D . y tripulando las tres embarcaciones con unos 8 0 hombres entre marineros y soldados. Juan José Quesada para el mando de la tropa. entre ellas dos lanchas grandes de la fragata de guerra. 20 quintales de pólvora y bastantes correajes. remando vigorosamente. Bien adelantada la noche del 15. los elementos navales cuya posesión les era tan n e cesaria. Designóse la noche del 13 de Julio para dar el golpe. arrancándole la mecha y matándole á puñaladas. se fijó la empresa para la noche del 15. Pablo Z u friategui. Esa noche zafaron de sus amarras varias embarcaciones. Compuesto el tiempo. fueron sentidos por D . que el vendaval arrastró hasta la playa dominada por los sitiadores. Ejigoúa. E n seguida se precipitaron á las cuadras. por acaso. obligando este incidente á postergar la operación. pero al tomar tierra. Siendo las dos lanchas de la Efnjcnia muy superiores á los botes traídos del Miguelete. El ejér- . Zufriategui volvía triunfante con sus Janchones á la costa. agregándoles el mejor de aquéllos. aumentándoles. á dar fuego al cañón que enfilaba la estrecha garganta de pedregullo por donde debían entrar. Dormía la guarnición cuando atracaron los patriotas al desembarcadero que enfrenta la Comandancia. se resolvió utilizarlas. Francisco Ruiz.

titudes miento cuerdos cu sus efemérides Estas demuestran cuando y Guerra en del la Autobiografía.M a r í a . como sin acontecido recordar de también el Buepor esa en de Montevideo parle oficial publicado el certificado Notables. Corroboran del suceso datada el y otras el evocedla (Ensayo. preparándose á contestarlo con una. sacar partido Aires.. « N o estaba satisfecho aún el afecto con que deseaba auxiliaros — proseguía la. » A esta declaración maternal. A l despuntar el mes de Junio anterior." Agosto sitio autor que. queriendo (Noticias. — L E V A N T A M I E N T O D E L PAÍS 175 cito patriota recibió á los expedicionarios con dianas ( 1 ) . Hombres sorpresa de la isla de Halas en 15 de Julio de 1811. Houdcau. escrito una.cta» expedido u. 497). «los españoles merecerán siempre de mí. dirigida á que alcanzase de mi augusto esposo los auxilios que precisáis. cuanto ellos pueden y por consecuencia. a de una proclama y Larrañarja comprobadas de la memoria. Núñez ir. carta llena de expresiones tocantes.. tj según luco lugar ( D e . según él á Zufrialegui fecha. militares de la Junta de Buenos Parte). mis'mo americainexacsus re- mes y año. princesa — y reiterando en consecuencia mis justas reclamaciones. la 1811). obtuve del príncipe la ( 1 ) La Autobiografía durante nos Aires el segundo (I. Entre tanto. y o no podría mirar con indiferencia vuestra solicitud. 1 4 1 ) . para sustentar contra las incursiones de los facciosos de Buenos Aires la muy fiel ciudad de Montevideo. seguía una seguridad positiva que debió de halagar más al Virrey que las melosidades transcriptas. (Apuntes general históricos). Funes su propio de Hondean señala este hecho (1812-14). en la « Ga.LIBRO II. enflaqueci- desde el lecho de . Elío no se desalentó por aquel revés. favor nas. la princesa Carlota le había. puesta bajo vuestra dirección y gobierno. muerte. salida efectuada algunos días más tarde. 2. entre las cuales se leían estas frases: esperar de una ¡mena madre. donde sus reclamos habían surtido el efecto previsto. nutría esperanzas de próximo auxilio por la parte del Brasil.

conteniendo dos clases de cometidos: el primero. y creo que cuando recibáis ésta. para aceptar la mediación negociada con Sarratea. y traer de ese modo las desavenencias con España á un arreglo pacífico. ya estarán en marcha las tropas portuguesas. que antes de pisar pertenencia uruguaya «publicase un Manifiesto.A l e g r e . ni á los de su propia Nación. » Concluía después D o ñ a Carlota rogándole que exhortara á los habitantes de Montevideo á conservarse firmes. era franquear sin pérdida de tiempo las fronteras uruguayas. en que la invitaba Linhares.g r a n d e . E l segundo cometido que se incumbía á Sousa. ó que fuese c o n traria á los intereses de su querido hermano (Fernando V I I ) . en sus i m p o siciones al Conde de Linhares y á D o ñ a Carlota. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS orden inclusa. la cual hoy mismo se expidió por expreso á R í o . á fin de que dicha resolución fuese a c o m pañada del más glorioso éxito. Iba dirigida á D . Capitán general de R í o . en la confianza que nunca les faltarían auxilios de su parte.176 LIBRO II. al general portugués. asimismo. los g o l pes más decisivos. » L a orden á que se refería la princesa era una prueba del resultado obtenido por L o r d Strangford. obligándoles á inclinarse ostensiblemente del lado de la política británica. si ya no han marchado en virtud de órdenes anteriores. D i e g o de Sousa.g r a n d e y jefe del ejército acantonado allí. y de la requisición que hicisteis al general de P o r t o .» Encargábase. para el efecto. para conseguir la pacificación de las colonias platenses. y p a cificar el país á toda costa. « dando. á nombre del príncipe Regente. la remisión urgente de un oficio para la Junta de Buenos Aires. asegurando que el príncipe R e - . y viviendo seguros de que ella no intervendría jamás en cosa alguna « capaz de dañarles directa ni indirectamente.

destinadas á constituirle de un modo p ú blico en correo de gabinete. Si las circunstancias les sometían á la dictadura de Strangford. importaba. Para dar pruebas de ese estado de ánimo. inopinadamente conseguido bajo auspicios tan halagadores. no le cupo duda que toda maniobra llevada á efecto con acuerdo del Embajador inglés. nota á Linhares.» Pero al proceder así. nunca menos conformes que entonces aceptaban aquella tutela perturbadora del acuerdo secreto con la Junta de Buenos Aires. una vez que el territorio de esta banda de las márgenes del U r u guay se hallara pacificado. para entregar la intimación ya mencionada. aun cuando Fernando V I I rase el trono de sus padres. ni Linhares ni D o ñ a Carlota h a bían abandonado sus primitivos proyectos. hombre de confianza de la princesa Carlota. llevaba Contucci i n s trucciones dobles. ESP. Después de traDoa. y de las bases de pacificación proyectadas por él. A semejanza de Sarratea. apuntándole los riesgos que todos corrían. encontraba á la Junta de Buenos Aires prohijando un plan de estrategia análogo. Felipe Contucci. y que retiraría inmediatamente sus tropas de él. Cediendo á esta convicción. C . resolvieron (pie fuese portador de la intimación á la Junta. pero habilitándole como agente confidencial para asegurar á la Junta « que estos dominios no volverían al yugo español. 12. había escrito en 5 de Junio una extensa. Sabedora del predominio de Strangford en P í o Janeiro. la derrota común. M . á quien ya hemos visto figurar como su plenipotenciario ante el Cabildo de Montevideo.» L a doble actitud asumida por la Cancillería portuguesa en Junio. recupe- .LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 177 gente no quería tomar parte alguna del territorio de S. — III. en Agosto del año anterior. D .

le fuese propuesta. más expresivo que esta nota.. bajo ción y el vasallaje española. Ella era una ratificación de las propuestas anteriormente hechas.178 LIBRO II. L a América ha levantado el grito. es probable que produzcan un incendio.. la Junta cree que nunca se halla más en su lugar. » Conocidas las secretas inteligencias mediantes entre la Junta y el Conde de Linhares. si P o r t u gal mismo cooperaba al triunfo de Fernando V I I . no liaría más que encender una hoguera. sobre la oportunidad de proveer á su cumplimiento. en que arda esa y habla con misma Capital ( B í o Janeiro). el príncipe Regente. cuyas chispas desprendidas. R. y al mismo tiempo un grito de alarma. batido en campaña y sitiado en Montevideo. A . inútil para sojuzgar esta parte de A m é rica. R . que cuando exige de S. la mano que lo encendió. su enemigo obligado en A m é r i c a ? A l ponerse bajo la protección del príncipe Regente.. la Junta había manifestado sin ambages en 16 de Mayo. todos los que nacieron Siendo esto así. A. « q u e aceptaría desde luego toda p r o posición que por medio de S. y abrasen en su suelo. y que no comprometiese los intereses que á ella se le habían confiado. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS zar el cuadro de la situación de Elío. nada. decía ser el p r o - . sujeción causa pública. no ya para misticio tevideo. ¿ C ó m o era posible pensar en la creación de una monarquía constitucional bajo los auspicios de la casa de Braganza.» Entre esos intereses prevalecía « l a necesidad indispensable de buscar la independencia. sino la entera promover un ary perjudicial á la del pueblo de M o n - » Semejante solución extrema. de otros soberanos la adopcasa que los de la injurioso á Buenos Aires. emplee su poderoso influjo. decía la Junta: « t o d a empresa en la Banda Oriental.

desde que el príncipe Regente repudiaba una y otra solución. importaba decidida protección á los españoles de ultramar. la Junta estaba persuadida de que « ni los españoles de ultramar. y hablaba con todos los nacidos en su suelo. especialmente Elío. resultaba un documento honroso y adecuado á la solemnidad de las circunstancias.» podrían en la protección del Gabinete portugués. ni el general Elío. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 179 ducto de las antipatías provocadas en el R í o de la Plata por el Gobierno peninsular y sus delegados. declarándose fiel á los compromisos contraídos con F e r nando V I I . cuya odiosa política había conducido la indignación pública á su c o l m o . por último. del R e gente. ni sus secuaces los europeos de Montevideo. « que la América había levantado el grito. quedando la Junta burlada en sus proyectos de monarquía constitucional y modificación dinástica. por la ambigüedad de ciertas proposiciones y la arrogancia de sus términos. que emplease su poderoso influjo en someter á Elío 3 sus secuaces europeos. su pariente y aliado. Mas. Era noble y altivo decirles á los que se p r o ponían detener el progreso revolucionario con negociaciones diplomáticas. » amenazando de paso al negociador portugués « con que las chispas del incendio. á Elío. y en tal concepto. para los que no estaban en el secreto de esta i n triga. pKroonienclo un armisticio « injurioso » á Buenos Aires.LIBRO I I . en vez de promover « un armisr ticio injurioso á Buenos Aires. harían arder su Capital americana. y á sus secuaces los europeos de M o n t e v i d e o . merecer perjuicio jamás de la causa. A h o r a bien: la ines- perada actitud de ese mismo Gabinete. la nota de la Junta. » y exigiendo. y « perjudicial» á la causa pública. de la Junta. y perjudicial á la causa p ú - . al abrasar la mano que lo produjera.

— López. el anciano general apagaba en su pecho la instintiva animosidad. y no la presión del Embajador inglés. Ensayo. m. 353. y las protestas de la Junta. apareciendo fiel á sus juramentos. y el menosprecio que particularmente le inspiraba Elío. etc. suavizada por las instrucciones secretas de Contucci. D o n D i e g o de Sonsa había tomado en serio la defensa del orden monárquico contra los revolucionarios. D o c 12 y 13. xm. resignándose á todo. X L I . que c o m o buen portugués. testificando así. han podido reconstruirse después de tantos años. do Imp . sentía contra los españoles. quien le impulsaba. Hist . debía mostrarse interesado en apoyar con la fuerza lo que imponía por escrito. Cooperaba en favor suyo la circunstancia de que el Regente. fundar-ño — Rev do Inst. que vigilaba desde P í o Janeiro el cumplimiento de lo convenido. por dignidad propia. y cuyos antecedentes. á fuerza de paciencia y trabajo ( 1 ) . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS blica. 498. D e b i d o á este radicalismo de miras. y lo exigía sin ahorrar amenazas. á quienes odiaba sin distinción de procedencias. — Funes. que era una iniciativa personal. ni. Cruzáronse en el tránsito la intimación del Regente. truncados de propósito. la Junta salvaba su posición ante el vulgo. P o r otra parte.180 LIBRO II. Hist da. acomodadas á su cautelosa conducta del mes anterior. una vez sometido al c o m promiso. ( 1 ) Pereyra da Silva. de la Rep Árg. ni. Pero todo llegaba tarde para contener la acción de Strangford. el general destinado á cumplir aquellas órdenes no deseaba otra cosa que llevarlas á la práctica.» Con esta actitud habilidosa. Tal era la política de doble juego que informaba las relaciones internacionales entre la Junta de Buenos Aires y la cancillería portuguesa. v.

quienes acorapenas daron la marcha para el 15 de Julio. » Bajo estas impresiones. no replicó al oficio del Virrey. por creerlo « una colección de despropósitos políticos y militares. y reiterando al conde las mayores seguridades ' de éxito. donde había mandado concentrar 3 0 0 0 hombres. curtiendo mentalmente á besos la mano del príncipe. si los recios aguace- . como oportunamente se ha dicho. « quien procuraba desviar las provincias españolas de la dependencia de una sola voluntad. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 181 con tal de restablecer la autoridad regia en América. que aprovechase las noticias contenidas en él sobre la política de Strangford. le encontró en 18 de Junio á dos jornadas del campamento de Bagé. á lo cual correspondía Sonsa. con 2 baterías de artillería montada. por cuya culpa andaba emigrada la dinastía lusitana. aun cuando fuese á beneficio de España. después de haber reunido en consejo sus principales jefes. elogiándole á nombre del príncipe Regente por sus acertadas medidas militares y las continuas noticias políticas trasmitidas en sus notas. Linhares le aplaudía en esos propósitos. empero. para. pidiéndole socorro de tropas. como se practicó en ocasión á las desavenencias de C a racas. pretendiendo arreglar un acomodamiento destinado á establecer tratados de comercio entre ellas é Inglaterra. A s í es que el oficio de Elío. » pero lo remitió en copia á Linhares. y con motivo de la nueva faz asumida por los sucesos. expedido en 8 de M a y o desde Montevideo. aquella orden le fué reiterada de un modo urgente. con las reservas mentales que son de suponerse. llegara el momento de la acción. Sousa. orden de acudir al primer llamado de las autoridades españolas del Plata. el general Sousa. Tenía Sousa.LIBRO II.

es decir. E n el tránsito recibió un oficio delictuoso de D . — S. 347 y sigts. una división de caballería. Con este aviso. echándoles en cara sus manejos secretos con Portugal. se alzó contra ellos. y sin salvar apenas del brillante ejército á sus órdenes. por esa ( 1 ) Rev do //¿sí. produjo la más violenta excitación. y el abandono en que. Joaquín de Paz. y en tal concepto no tenía escrúpulo en revelar las órdenes de guerra que le mandaban evacuar la villa de Meló y pegarle fuego. una noticia abrumadora cundió inopinadaíluaqui donde Balcarce y Castelli fueron traimente por la ciudad. única resistencia encontrada hasta entonces (1). dos días Sousa había roto su marcha el 17. cada vez más adversa á los hombres del G o bierno. X L T . p i diendo á Sousa que se adelantase á impedirlo. donde aun duraba la mala impresión redundante de aquel hecho. doramente deshechos á la sombra de un armisticio v i o lado. perdiendo para siempre el dominio del A l t o Perú. E l 19.L a r g o : anunciaba el oficiante ser partidario de D o ñ a Carlota. Leopoldo. xvi. levantó campamento el día 1 7 de ese mes con rumbos á Yaguarón. 3 0 0 hombres reunidos. Annacs da Pro- . después del bombardeo de Buenos Aires por Michelena. prosiguiendo el resto del ejército tras de ella lentamente. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS ros invernales lo permitían. vincia de San Pedro. buscando la entrada por aquella parte de nuestra frontera. pero la opinión. combatido por los rigores de la estación.portuguesa marchó á o c u par Meló. Sabida en Buenos Aires aquella enorme derrota.182 LIBRO II. Era el aviso del desastre de ó del Desaguadero. L a Junta pretendió calmarla con una proclama de corte clásico. Comandante militar de las fuerzas de Cerro .

ganando mayor terreno cada día la aversión que provocaba. que penetraron en sus filas. contaminándolas del disgusto general. Diego de Sousa. para h a cerse dueño de Montevideo cuanto antes. empe- . Paralelamente á éste y otros recursos precaucionales. Con la prosecución del avance de Sousa. Rondeau destacaba partidas de observación sobre las fronteras y costas de los ríos más próximas al enemigo. C o n los portugueses á retaguardia y al frente Elío resuelto á todo. escaso de municiones. reteniendo al primitivo portador para que no se apartase más de las tropas portuguesas. fué trasmitida á D . los verdaderos intereses Acentuóse con tal motivo el desprestigio de la Junta. E l ejército sitiador de Montevideo no debía ser insensible á aquellas displicencias de la opinión. Apenas sospechó el avance de los portugueses. escribió con un pretexto cualquiera al mariscal Manuel Marques de Sousa. y luchando contra la desnudez bajo el rigor de un invierno crudísimo. quien la remitió á su vez al conde de Linhares. enviándole la carta por mano de mi oficial de confianza. presencia de ánimo á su general. no era envidiable la situación de aquel ejército. en la persuasión de que era un espía de guerra.LIBRO II. N o faltaba. sin embargo. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 183 de la y otras razones. para precaverse en lo posible contra los peligros que le rodeaban. quien llegó en Julio á su destino. cuya vanguardia había ocupado la villa de Meló en 2 3 de Julio. Recibida por Marques la carta. encargado reservadamente de inspeccionar la actitud y las fuerzas del enemigo. daba órdenes á los c o m a n dantes de los puestos avanzados. tenían causa pública. y urgía ante la Junta de Buenos Aires por refuerzos y artillería de sitio. desprovisto de artillería de sitio.

y se presentó solo en el campamento del Cerrito. Rondeau mantenía una activa correspondencia con la Junta de Buenos Aires. pero la comunicación del general portugués encontró al jefe del ejército patriota preparado á la resistencia. pero no obstante la viveza de sus representaciones. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS zaron á manifestarse los primeros síntomas ele resistencia popular. Manuel y D . las fuerzas de observación sobre el invasor. llevando consigo á sus hermanos D . para desertarse después al campo enemigo. procurando allanarse i n convenientes. Baltasar Vargas. Benavídez. reforzaba con dos divisiones de caballería. Juan. donde los vecindarios en fuga habían dejado los más flacos é inútiles. Memorias. ensoberbecido por sus anteriores triunfos. cual si buscase pretextos para la actitud que ya tal vez se disponía á asumir. Grande apuro tuvieron los portugueses para m u ñirse de caballos y ganados. ordenaba á B e navídez que bajase de Colonia con su división á incorporarse al ejército. A s í es que al mismo tiempo de contestarle. 1. enterándola de las necesidades del ejército y reclamando medidas imprescindibles para suplirlas. y para suplir aquel vacío. Desgraciadamente.184 LIBRO II. A l l í obtuvo el pase con destino á Buenos Aires. y soportando mal toda obediencia que le mantuviese en condición subalterna. . E l 27 de Julio escribió Sonsa desde Meló al general Hondeau. á órdenes de D . P e d r o Pablo Pérez y D . l i cenció las fuerzas de su mando. con los cuales se incorporó al ejército de Belgrano. 79-80. y morir con un heroísmo digno de mejor inspiración combatiendo contra la causa americana en la batalla de Salta ( 1 ) . ( 1 ) Paz. buscándolos á pleito en los escondrijos.

ni los refuerzos tantas veces p r o metidos por la Junta. E n c a m bio. sea multiplicando los pequeños combates de guerrilla con los sitiadores. dieron pie al Embajador inglés para atizar las desconfianzas siempre latentes de la cancillería portuguesa. conducidos con una ligereza que los había puesto en evidencia ante Strangford por medio de Sarratea. haciéndola entender que era víctima de una intriga al confiar en las deslumbradoras promesas del Gobierno revolucionario. reduciéndola á buscar toda salvación en una defensiva estrecha. Ignoraban los patriotas que la Junta de Buenos Aires estaba lejos de pensar como ellos. D e esto resultó. cuya r e dacción confió á D . llegaban al campo sitiador. H a b í a creado Rondeau. la Junta se encontrara enemistada con Inglatepremio . con algunos centenares de negros reclinados en las estancias y con los emigrados de Montevideo. por decididos que estuviesen. que de un día para otro. Mas si esto hacía tolerable la espera. alentaba á los defensores y difundía entre el círculo de sus íntimos las seguridades de prontos auxilios.LIBRO II. la duplicidad de sus trabajos diplomáticos. y se esforzaba por revivir el entusiasmo en todas partes. sea difundiendo por la campaña cartas y proclamas. Aquella actitud de los sitiados empezó á desmoralizar á los patriotas. quienes. no podían menos de cavilar en el abandono inexplicable de que eran víctimas. refugiado en Canelones después de la expulsión sufrida. L a derrota de Huaqui había consumido sus bríos militares. dos nuevos cuerpos de lanceros. dentro de la Plaza perfeccionaba Elío las fortificaciones. A l mismo tiempo. único y definitivo de los sacrificios soportados hasta entonces. Nicolás Herrera. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 185 ni la artillería de sitio. no resolvía en ningún modo la dificultad de apoderarse de la Plaza.

E n este caso. que resultaría entonces un producto de las ideas é inspiraciones trasmitidas del exterior. y que dispusiera el ánimo del ejército sitiador de Montevideo á entrar en arreglos con los españoles. que le facilitara el concurso del Paraguay. dejando que españoles y portugueses dirimiesen la cuestión del Uruguay como pudieran. advirtió que pisaba un terreno falso. pues no solamente fueron burlados sus negociadores. amenazando por igual á Elío y al Paraguay. contando con engañar y no ser engañada. y sumando aquella hostilidad al odio irreductible de Elío y á su propio desprestigio ante el pueblo porteño. entraban en juego los intereses de todos. y si la Junta lograba combinarlos según su deseo. cuando contaba haber neutralizado á la primera y tener por aliado al segando. recientemente sublevado contra la autoridad de la Metrópoli. siempre que ella salvase las tropas auxiliares comprometidas en la contienda. podría recoger el fruto de la obra. cuyas miras ocultas eran tan perjudiciales al dominio de España como á las aspiraciones de las colonias platenses. E l fundamento de la negociación debía basarse en la c o n veniencia de unir los esfuerzos comunes contra la invasión portuguesa. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS rra y Portugal. presentándose como forzada á adoptar su propio plan. la Junta usaba su duplicidad habitual. .186 LIBRO II. Buscando un pretexto de apariencias decorosas para llegar á ese resultado. ella misma cayó envuelta entre las redes de su laboriosa intriga. pero aquí como allí. creyó encontrarlo con la iniciativa de una negociación doble. sino que. se propuso reaccionar. Planteada así la cuestión. á Buenos Aires y á los insurrectos uruguayos. como en el de Sarratea. le sucedió todo lo contrario. E n tal situación. á fin de cuentas.

para la Plaza asedio de Montevideo se libertase reducida á que la tenían nuestras pedir c¡ue y de Ice premura tropas. » E n cuanto á las instrucciones expedidas á Rondeau. se apoderase Plaza de Montevideo.° de A g o s t o á los comisionados ante el Gobierno del Paraguay. Apend 26. de la calculando después atacar con ven- taja la provincia del Paraguay. n. la Junta contaba con el candor de los p a raguayos para alborotarlos contra el príncipe Regente. h a ciéndoles pedir al mismo tiempo el retiro de las tropas auxiliares del sitio de Montevideo. Echeverría como negociadores á la Asunción. se les prevenía manifestarle « que el medio capaz de contener en sus límites al príncipe del Brasil. y meramente destinadas á tantear el ánimo de los sitiadores. E n las instrucciones expedidas con fecha 1. conducta y m o v i mientos con el Gobierno de Buenos Aires. proponiéndoles unirse con Buenos Aires y marchar sobre el ejército de Sousa ( 1 ) . mientras oficiaba al general P o n d e a u cpie intentase un avenimiento con los sitiados de Montevideo. no era. parecen haber sido menos precisas. ni podía ser otro que el que la provincia del Paraguay conformara su opinión. y que disipada ésta.LIBRO II. y pretendía explotar el ( 1 ) Mitre. pues el cálculo político debía prevenir el peligro de que dicho príncipe obrase con todas ó con la mayor parte de sus fuerzas contra la nuestra. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 187 Para poner en práctica su plan. — Larrañaga y Guerra. d e mostrándoles el peligro con que amenazaba á todos la marcha invasora del ejército portugués. Hisl Apuntes de Belgrano. á la que en aquel caso no podrá absolutamente socorrer la capital de Buenos Aires. C o m o se ve. históricos. la Junta envió al general Belgrano y al D r . .

quien así lo hizo. cuya situación de momento era bien deplorable.1S8 LTBRO II. con motivo de la carencia de víveres frescos y de la dolorosa mortandad . no se mostraron menos aptos para comprender sus conveniencias. E l nuevo Gobierno del P a raguay. á raíz de la amenaza formulada por su teniente. con lo cual adquirió de un golpe su independencia aquella provincia. Mientras despachaba á Michelena con encargo de bombardear nuevamente á Buenos Aires. abriéndose una conferencia entre ambos. les arrancó cuanto quiso: independencia aduanera. demarcación de límites y establecimiento de un lazo federativo para los casos de peligro mutuo. asegurándole que no admitía otro arreglo que la sumisión al R e y ó la guerra á todo trance. E n cuanto á los españoles de Montevideo. Pero apenas insinuara unirse unos y otros para el Intendente la conveniencia de batir á los portugueses. D . con ánimo de hacer proposiciones. Consiguió por estas artes levantar el ánimo de los sitiados. N o m b r a d o por Rondeau. Elío ordenó que le recibiese Vigodet. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS patriotismo de los españoles para lanzarlos contra los p o r tugueses. allanaba en lo posible las dificultades de transporte encontradas en su camino por las columnas de Sonsa. Nunca se mostró más candorosa ella misma que alentando semejantes ilusiones. V i g o d e t le despidió con acritud. único medio de salvación que le restaba. José Alberto Calcena y Echeverría. se preparó á renovar las hostilidades en toda la línea. Dispuesto á mantener su actitud belicosa. Elío. y no o m i tía medio para convencer al ejército sitiador que era irrevocable su decisión de combatir á todo trance. Francia. sin conceder nada á los plenipotenciarios argentinos. entraba á la Plaza en los primeros días de A g o s t o el Intendente del ejército sitiador. inspirado por el D r .

( 1 ) Torrente. Leopoldo. á las cuales miraron desde ese momento con mayor aversión que á los mismos revolucionarios ( 1 ) . tenían orden de exhibir ante las autoridades de Montevideo la correspondencia aportada por Contucci. bajo la amenaza de los cañones de Miclielena. xvi. Para el efecto. i. acometida con esmero. Semejantes revelaciones mataron de un golpe toda confianza de las autoridades españolas en las tropas portuguesas auxiliares. G r e gorio Funes. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 189 que se experimentaba entre los vecinos de Montevideo. L a persistencia del V i r r e y surtió sus efectos en Buenos Aires mismo. Iiev naes. sino c o m o heraldos de la discordia entre españoles y p o r tugueses. m o s trando á los jefes superiores de la guarnición y algunos miembros del Cabildo los antecedentes expresados. con miras y propósitos muy distintos de los que dejaba presumir su cometido. pidió y obtuvo del comandante de la estación naval inglesa surta en dicho puerto. abultaba todavía su importancia. Munidos de tan formidable recurso. sirviera de intermediario para contener el bombardeo.LIBRO II. quienes llegaron al puerto de Montevideo el día '14 de A g o s t o . — S . L a Junta no les enviaba como negociadores de un avenimiento. lo pusieron inmediatamente en práctica. D . hispano-americana. x i n . miembros de la corporación. Juan José Passo. R e c a y ó la elección de la Junta en los doctores ] ) . José Julián Pérez y D . cuya glosa. An- . y en la cual daba Linhares seguridades c o n cordantes con las exigencias y promesas que la Junta le tenía hechas en meses anteriores. mientras tres comisionados pasaban á tratar con Elío. cuya Junta. no acostumbrados á tantas privaciones.

L o s comisionados tuvieron que reembarcarse después de haber presenciado las fiestas. á no haber recibido Elío. encontró la cuestión al arribar á la Península. Pablo. presbítero Zufriategui. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS Hubiera sido completo el triunfo de los emisarios de la Junta. Apenas llegado á Cádiz. y el pormenor del efecto producido en Buenos Aires por dicha calamidad. la noticia oficial del desastre de Huaqui. repiques y salvas con que Elío mandó solemnizar la victoria de las armas realistas. cuyo complicado giro se ha podido apreciar en el momento oportuno. L a mediación inglesa. al mismo tiempo que ordenaba á Michelena activara contra Buenos Aires las hostilidades suspendidas. soportando la Plaza grandes estragos. Entre las baterías de Montevideo y el campo sitiador. rechazando toda proposición en ese c o n cepto. el diputado por Montevideo. que no era ya un misterio en el R í o de la Plata. E l Virrey se entonó de tal modo con las auspiciosas nuevas para su causa. siguiesen su curso. y comercio libre para Inglaterra durante quince m e ses. que ni quiso oir hablar de arreglos pacíficos. con tendencia á solucionar los conflictos existentes. Planteada en esta forma. monarquista irreductible. como era republicano y partidario de la emancipación su hermano D . advirtió que el debate pendiente sobre la mediación . que se batía bravamente en las filas patriotas.190 LIBRO II. se rompió un fuego activísimo que duró todo aquel mes. Esta recrudescencia de las operaciones de guerra no i m pedía que las negociaciones diplomáticas. donde se sabía que el Gobierno central la aceptaba bajo estas dos principales condiciones: reconocimiento de las Cortes por los pueblos del Plata con el envío consiguiente de diputados á ellas. menos lo era en España. por el mismo barco que les condujo.

uno de los documentos más interesantes de su tiempo.LIBRO II. puesto que reconoce la importancia política. y con . por cuanto expresa y resume las ideas de los uruguayos adeptos á la dominación española. cuyo aplauso tenía el Virrey. junto con el aprisionamiento de ciertos españoles conspicuos en los centros donde su presencia constituía un foco permanente de reacción. y el apoyo encontrado por ambos en las filas del ejército y del pueblo. cuyo contenido dio materia á dos sesiones consecutivas. no era una extravagancia nacida del carácter de aquel mandatario. y abre juicio sobre las calidades de los hombres que encabezaban el movimiento insurreccional. con tal motivo. militar y social de A r t i gas. después de las cuales fué autorizado Zufriategui para tratar directamente el punto con la Regencia del Reino. á las Cortes una larga exposición. sino una consecuencia lógica de la disposición de ánimo de todos los partidarios de la Metrópoli. para adelantar la liberación del país. Descartados los calificativos hirientes á la masa popular. que el régimen puesto en práctica por Elío. L a exposición del diputado montevideano. A l mismo tiempo d e muestra el documento aludido. y la exageración de los juicios sobre las m e didas revolucionarias que exigían la expropiación de armas y caballadas en los distritos de campaña. el escrito de Zufriategui es vindicatorio. el buen concepto que gozaba Rondeau. pero eso no impidió al diputado montevideano que gestionase la remesa de hombres y armas. para salvar su patrio suelo « de las iras de los facciosos. » E n 4 de A g o s t o presentó. es para n o s otros. excluía de inmediato todo nuevo auxilio bélico de la Metrópoli en favor de ellas. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 191 propuesta por el Gobierno inglés para pacificar las colonias americanas.

192 LIBRO II. que se c o m p r o metió á dotar la ciudad de nuevas instituciones. y á la Banda Oriental de autonomía administrativa. Desde entonces. adquirió gran influencia. y no hubo recurso que no se opusiese para quitarle autoridad. para vencer la oposición suscitada á Elío en las regiones oficiales por los diputados americanos que le habían precedido en su i n greso á las Cortes.° S en los D. Sobre este último tópico. — LEVANTAMIENTO SEL PAÍS cuya conformidad se ponían en vigor sus medidas ( 1 ) . sino en proporcionarle á M o n tevideo las simpatías del Gobierno central. ó jior otras informaciones llegadas de América. empleándola no solamente en sostener á su poderoso amigo. se traspapelaron sus poderes. pensaba que todo au( 1 ) iY. fué discutida la legalidad de la elección del diputado por Montevideo. de rivalidades que el V i rrey se había suscitado entre sus propios compatriotas. es instructiva la narración de las dificultades con que se encontró Zufriategui. y en el sesgo que habían tomado los negocios políticos con motivo de la mediación británica. pintándole como el mejor de los mandatarios para el B í o de la Plata. y siendo esto así. estaba en los apremios de que era víctima el Gobierno central. y consiguió restablecer el crédito del Virrey al más alto punto. era imposible á la Regencia distraer de inmediato caudales. en continuo trato con la Regencia y la mayoría de los hombres importantes de las Cortes. B a j o el peso de estas contrariedades. buques ó soldados para s o c o rrer á Montevideo. . Zufriategui hizo una pública apología de Elío. Bespecto al primer punto. Pero el doble obstáculo para la realización inmediata de estas promesas. y provenientes algunas. de P. Pero vencidos todos los inconvenientes.

— LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 193 xilio de orden moral resultaría extemporáneo. E l hecho había. como preliminar i n dispensable para tratar la pacificación intentada. y lo hubieran creído todo perdido. se acongojaron las autoridades. llevándole semejante actitud á una tácita suspensión de esfuerzos bélicos en el Continente americano. deseándose únicamente que no resultase tardío para reparar los males producidos. los españoles de Montevideo librados á sus propios esfuerzos. á no conocer simultáneamente el llamamiento anticipado hecho desde Montevideo á los portugueses del Brasil. y mucho antes de llegar esa n o vedad á noticia de ambos. Fué aprobado con muestras de regocijo por las Cortes y la R e g e n cia. el ejército portugués franqueaba las fronteras uruguayas.LIBRO II. mientras aquella situación excepcional no se resolviese de un modo claro. K s r . — I I I . Quedaban. estaba por demás intentar cambios y reformas cuya duración no podía garantir. y era despedido á mitad de camino por los mismos que le llamaran con tanta prisa. por I n glaterra. . pasado de un modo bien singular. á la que asistieron. S a DO. ' 13. A s í fué que al saberse en Cádiz la victoria de las Piedras. pues no p u diendo asegurar lo existente contra los reveses de la guerra. Cansado L o r d Strangford de los obstáculos que le oponían Linhares y D o ñ a Carlota con sus intrigas en R í o Janeiro. entraba en el interés del Gobierno español atenderla y conciliarse con ella basta donde le fuera posible. provocó una conferencia reservada. por tanto. en quienes veían ahora la única tabla de salvación.M. E n cuanto á la mediación británica. Despuntaba el mes de Septiembre cuando recibían tan alta sanción las medidas adoptadas por Elío en connivencia con el Cabildo de Montevideo. aquel acto previsor.

y Linhares como jefe de la cancillería portuguesa. concediéndose en cambio á los pueblos del Plata algunas cláusulas ventajosas. Ilisl da fundaçao do Imp. mientras Linhares expedía órdenes á Sonsa para retirarse de la Banda Oriental. el libre comercio internacional ( 1 ).194 LIBRO II. el m a r qués de Casa Irujo como representante de España. y Strangford lo hizo á su vez con la Junta de Buenos Aires. incitándola á cooperar á la pacificación. el abandono en manos de Elío de todo el territorio uruguayo y la suspensión de h o s tilidades entre Buenos Aires. la cesación del bloqueo de Buenos Aires. que Sarratea partiese inmediatamente para Buenos Aires. en consecuencia. . secc H. En los primeros días de Septiembre. anclaba D e Courcy frente á Montevideo. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS rratea en su carácter de agente de Buenos Aires. V. Casa Irujo porque nada había más conveniente para su país. saludando el pa- ( 1 ) Pereyra da Silva. y su primera medida oficial era dirigirse á Elio. L a actitud del Embajador inglés en esa conferencia asumió el carácter de un ultimatum. y Linhares p o r que ante el Embajador inglés no podía resistir. con fecha 5 del mismo mes. m . entre ellas. en virtud de sus instrucciones dobles. Se convino. y Casa Irujo daba conocimiento. mientras despachaba para Montevideo al almirante D e Courcy con instrucciones especiales.P e r ú . el Paraguay y el A l t o . Ofició Linhares al E m bajador portugués en Londres para que se entendiese con el Gobierno británico sobre la mediación común ante la Regencia de España. exigiendo el retiro simultáneo de los ejércitos portugués y argentino que pisaban la Banda Oriental. Aviniéronse á todo los conferentes : Sarratea. á fin de conseguir la adhesión de la Junta. á E l í o de los términos convenidos.

en sustancia. como se ve.LIBRO II. por las amenazas encubiertas que se desprendían de las notas del almirante inglés. Elío contestó el día S. A . el príncipe Regente de la Gran Bretaña debían ser cumplidas. esforzándose por cerrar el debate.» pero añadía. á c o n signar que el almirante inglés aparecía como un mediador entre los intereses de España y los de Inglaterra en estos países. » Obligado por la pregunta. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 195 bellón español. expedida el día 6. la respuesta de Elío. al concluir. » L a discusión. que pendiente entre las cancillerías inglesa y española una discusión para el restablecimiento de la armonía de España con sus colonias americanas. cuanto expresara anteriormente sobre la . y mucho menos en el carácter de mediador. cuando tal vez no estaba puntualmente asesorado el V i r r e y de lo convenido en R í o Janeiro. le preguntaba « si traía consigo alguna orden credencial del Gobierno español. agregando. R . Reproducía y confirmaba en un breve oficio. » Mal comienzo de negociación ¡pacífica era esta declaración imperativa. y no querría S. R . que su único propósito era « librar de humillaciones la bandera británica é impedir toda detención á los comerciantes i n gleses. manifestó D e Courcy que no se presentaba bajo ningún aspecto político. « q u e las órdenes de S. tomaba un cariz desagradable. pero. y por consecuencia.Regente de Inglaterra miraría la continuación del bloqueo marítimo de Buenos Aires c o m o un sistema injurioso á los subditos ingleses. sin cuya autorización no podía él tratar cosa alguna en materias tan trascendentales. A . Se reducía. de todos modos. consentir sufriera ninguna molestia su comercio hecho de un modo ordinario y con artículos inocentes. « el príncipe . y expresando al Virrey. fué tan precisa como hábil.

y por el contrario. replicó D e Courcy con fecha 1. sobre ser infructuosa. no tenía órdenes de la Metrópoli que le mandasen innovar cosa alguna en el régimen imperante. E. E. que V . cuando pretendió exigir lo que . : — deben adoptarse algunas medidas. « V . acentuando nuevamente que carecía de investidura política. Empezaba el V i r r e y negándose en absoluto á tratar sobre la suspensión del bloqueo existente desde un año atrás con pleno conocimiento de los gobiernos español é inglés. existía el precedente de la repulsa. pero resuelto Elío á afrontarlo.1. no podrá ocasionar sino tropiezos. y que demostraban el consejo de inteligencias superiores á la suya. » A la citada comunicación. y y o debemos evitar.Las órdenes de mi príncipe deben obedecerse: — hasta ahora no he dado ningunas instracciones á los buques que componen mi escuadra.0. al terminar su oficio y después de haber dicho que estimaba mucho á Elío y amaba á los españoles. de su Gobierno. con tal que los ingleses no sufrieran esta suerte en el Plata. en términos muy ajenos á su chabacanería habitual. se producía en esta f o r m a : . y mucho menos parecía estarlo su contendor. siéndole indiferente la exclusión de todos los demás buques del universo. — aguardo la decisión de V . contestó con fecha 1. el año anterior por el mismo D e Courcy. sufrida. mas.196 LIBRO II. y no pretendía mezclarse en los negocios de España. y y o del mío — decía el Virrey — debemos recibir el reglamento de nuestra conducta: cualquiera otra discusión que no venga por estos precisos conductos. quienes nada habían observado al respecto. E . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS imposibilidad de abordar materias para que no estaba autorizado.» Semejante m o d o de expresarse. planteaba el conflicto. Plasta el momento.

según lo manifestaba Elío. » contestó. dejaba de pedir su abandono.: « que como el Gobierno inglés no consentiría en interrumpir comunicaciones con la América española. » E n cuanto a l a s . amenaza. :• Acorralado en sus últimos atrincheramientos. y en este c o n cepto. « Si no está en mi deber el alzamiento del bloqueo de los . E. E. — N o hay en esto — agregaba — ninguna. jamás obtendrá de mí otra respuesta. con un oficio que eliminaba las susceptibilidades recíprocas. m e didas cuya adopción había insinuado. E. obedecer. « que estando sancionado por el Gobierno español. el bloqueo de Buenos Aires. que el Virrey « lo haría suspender á lo menos respecto á los intereses ingleses. hasta saber el resultado de la mediación de Cádiz. permitió á Elío cerrarla. expresaba. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 197 ahora pedía nuevamente. De Courcy cambió de método y de tono. hasta saber el resultado de su mediación (medida necesaria para hacer posibles y aun practicables sus amistosos oficios).LTI51Í0 IT. pero yo puedo sentir infinito las consecuencias que pudieran seguirse. » E l nuevo giro impreso á la discusión por el almirante inglés. Mas no era este tópico agotado lo que le incitaba á la prosecución del debate: eran las amenazas del almirante inglés las que movían su pluma. B. seguro de (pie V . > : esperando. pero yo debo obedecer las del m í o . M . V . y puesto frente á las responsabilidades que él mismo se había acarreado. toda tentativa para interrumpir dichas comunicaciones debía resistirse por los buques de S. mismo será responsable de las medidas que piensa tomar. sin embargo. « Con la mejor buena voluntad y sin la menor reserva. me precio de saberlas sustentar. como si la noticia le cayera de nuevas. « L a s órdenes del soberano de la Gran Bretaña — decía Elío — las debe V .

en cuanto le fuera posible. Anales. ( 1 ) Calvo. el vencedor de Huaqui. que según ya se ha dicho. cuya lealtad tenía motivos para poner en duda. privaban al V i r r e y de un aliado. » ( 1 ) E n efecto. . de modo que en los primeros días de Septiembre. Goyeneche. d e tenidos. Por circunstancias que aún no se han explicado satisfactoriamente. las negociaciones se habían abierto á iniciativa del mismo Elío. deponiendo á su G o b e r nador español y nombrando una Junta revolucionaria. la situación de Elío era muy apremiante. á su conducta observada con algunos barcos británicos.» Aludía. » á cuyo propósito tenía entabladas negociaciones «siguiendo los sentimientos de su O o corazón y las miras paternales del Gobierno e s p a ñ o l . impulsado por los peligros qué le r o deaban. . y de los cuales estaba enterado por Casa R u j o . L a actitud del Paraguay. y el avance de los portugueses. aproximaba un enemigo al corazón de sus dominios. concluía declarando « que nada le era más apetecible que la paz y la prosperidad del R í o de la Plata. aunque no multados. á pesar de habérseles sorprendido vendiendo artículos de guerra á Buenos Aires. en seguida. págs 33G y sig. « á los individuos é intereses de la generosa Nación inglesa. obtuvo la independencia de aquel país. i.198 LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS puertos sujetos á la Junta de Buenos A i r e s — e x p r e s a b a el Virrey — lo está el causar las menos extorsiones posibles á los individuos y propiedades inglesas. había esterilizado su victoria. lo que era prueba anticipada de las consideraciones que seguiría dispensando. N o tenía otra perspectiva de salvación que los arreglos p a cíficos negociados en R í o Janeiro bajo la influencia de Strangford. perdiendo la oportunidad de marchar s o bre Buenos Aires. » P o r fin.

le esperasen alborozados. se h u biera jactado el generalísimo portugués de las favorables disposiciones del país que debía invadir. el general Sousa. cuyas autoridades y vecindarios de campaña suponía. para indemnizarles inmediatamente. exhortando la c o m parecencia de los que hubiesen suministrado auxilios de cualquier clase á sus tropas. era que el V i r r e y había comisionado para entenderse con la Junta de Buenos Aires á D . enviándoles á la vecina. se internaba en el Uruguay. E n vano había fijado edictos.LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 199 que le incitaba á aprovechar la. como se huye de una epidemia. y ocultando entre los escondrijos del tránsito los animales de servicio que postraba el cansancio. lanzase una p r o clama prometiendo garantías á los habitantes del país. arreando sus ganados si podían hacerlo. Joaquín de Paz. Miguel Sierra y I ) . Excepción hecha de D . oportunidad. al frente de las columnas portuguesas. D . las poblaciones vecinas huían ante el invasor.L a r g o había cambiado de opinión. P o r mucho que al emprender la marcha. orilla. Cual si temieran su contagio. Bajo el peso de estas circunstancias. al llegar á C e r r o . nadie se había presentado al Cuartel general de Sousa ofreciendo ó reclamando nada. Pero mientras la tarea de los comisionados seguía su curso en medio de complicaciones que. casi á la misma fecha que D e Courcy fondeaba en nuestras aguas. E n vano había sido que. y dándoles las mayores seguridades de no traer miras de conquista. transpirando desde entonces sus comunicaciones oficiales el dejo de un profundo desengaño. José A c e v e d o . al fin debían llevarles á una ruptura. Enflaquecido su ejército por las . incendiando sus rancherías y trebejos. produciendo á su paso la desolación por doquiera. atentas sus instrucciones especiales. Antonio Garfias.

i.g r a n d e . empezó por organizar esas partidas con un personal mixto de veteranos. h a biendo salido el grueso de las fuerzas portuguesas del c a m pamento de Bagé en dirección á C e r r o . desde su entrada al país. pero las perspectivas del pillaje. milicianos y v o luntarios. que guarnecía Misiones con fuerzas disciplinadas de las tres armas.L a r g o . seduciendo á los contrabandistas y matreros existentes en B í o . observaba una conducta regular. mientras que numerosas partidas organizadas en Misiones. y cometiendo toda clase de injurias contra las personas. les estimuló á empandillarse para caer también sobre la zona abierta á sus depredaciones. acogida que soñara. E l coronel Juan de D i o s Menna Barrete-. la tropa sometida al inmediato mando del general en jefe. . págs 12 y 13. poniéndolas á órdenes de oficiales de línea. L a invasión se verificaba por dos puntos extremos. — A . de P. las cuales. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS deserciones. cosa que señalarse por atropellos vandálicos. y 2. D . 18 Febrero. E n cuanto era posible conciliar el orden con las exigencias de la guerra. trocada en hostilidad persistente y unánime la venturosa.9 Marzo 1812 (Reo do List. cuyos ganados transportaban al otro lado de la frontera. descendían hasta el Norte del río Negro. mas no sucedió lo mismo con las partidas provenientes del Norte. los síntomas de aquella resistencia suprema. no habían h e cho otra. para dividir la atención de los patriotas. que después debían ser confirmados hasta por los más acerbos detractores clel pueblo uruguayo ( 1 ) . 12 Agosto 1811. c i t ) . Apuntes para la Historia de la República Oriental del Uruguay. fué anotando á diario.200 LIBRO II. y sin quererlo. saqueando las estancias del tránsito.. ( 1 ) Oficios de Sonsa.

pasando sobre los cuerpos de sus defensores. L a precedían varias familias. hizo alto en el paso de Y a p e y ú sobre el río Negro. que habiéndose puesto en fuga para librarse de vejámenes. E n cuanto el enemigo inició su ataque. entre ellas su jefe Riveiro. derramándose por los distritos de Mercedes y Suriano. Francisco Bicudo. á órdenes de Bento Manuel Riveiro. decidido á batirle. trabándose un combate reñido. en número de 2 0 0 hombres. infestaron las partidas invasores todo el territorio escogido para teatro de sus desmanes. Pronto chocaron. L o s portugueses. rompiendo un fuego vivísimo hasta quemar el último cartucho. y más fuertes en número que los sitiados.S a n d ú . L o s portugueses fueron derrotados por Ojeda. Guarnecían la naciente ciudad. Otra partida. los portugueses vadearon el río Negro. cuyo valor y servicios se han m e n cionado más de una vez en estas páginas. Bicudo se atrincheró en la plaza. sufriendo serias pérdidas. rodeando la población. Bicudo y sus demás compañeros murieron b i zarramente.LIBRO II. Sólo 8 hombres quedaron con vida por parte de los patriotas. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 201 Empujándose unas á otras. con ánimo de llevarlo todo por delante. bien provistos de municiones. A l frente de una fuerza patriota. defendiendo la ciudad que se habían propuesto custodiar. consiguieron asaltar los cantones. Una de ellas. 50 hombres de caballería á órdenes del capitán D. denunciaron anticipadamente la aproximación del audaz partidario. avanzó hasta P a y . Alentados por el suceso. marchó contra Riveiro el comandante Ojeda. E l clamor de los vecindarios agredidos llegó hasta el campamento del . herido y tomado prisionero. tal vez p o r que fuera ése el límite designado á su avance.

se. después de haber intentado inútilmente volarlo. hacían sentir también las hostilidades. con pérdida de más de 1 0 0 hombres. E n el extremo opuesto del país.S a n d ú y limpiar los distritos circunvecinos. considerado como base esencial de las operaciones del ejército invasor. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS Cerrito. E n los primeros días de Septiembre. embistiéndolo con el mayor d e nuedo. á retomar P a y . Después de dos ataques consecutivos. Memoria» de los Dicha dicha Memoria. afirmando portugue- el Uruguay á principios de de Noviembre. cidos en ses invadieron mencionar Orientales. Pondeau dispuso que el capitán de dragones D . que en número de 3 5 0 hombres ocupaban el fuerte. á los depredadores portugueses que saqueaban las estancias ( 1 ) .202 LIBRO II. concebido en términos alarmantes j>ara él. la victoriosa del capitán Carranza. seguidos de (1) siones Una ve-% más debemos poner en claro las inexactitudes darante que los da como y en error á y omida tantos aconteomite de la <. A m b r o s i o Carranza marchase al frente de un destacamento. L u e g o ahuyentó en varias direcciones. Marchaba el generalísimo en tres columnas. Yapeyú y los combates campaña Pay-Sandú. y juntas se dirigiesen sobre Santa Teresa. los patriotas. llevadas adelante por Sousa personalmente. P o r toda contestación. se hizo dueño de la ciudad. A la aproximación de las columnas enemigas. aumentando la animadversión que hervía allí contra los invasores. Incendiaron las casas de los alrededores y emprendieron la retirada en dirección á P o c h a . antes que las fuerzas del país obstasen á la ocupación de dicho fuerte. .S a n d ú . apareció Carranza sobre P a y . ordenó á sus dos columnas laterales que vadeasen el río Tacuarí. mes sobre los hechos de armas que ha inducido inexactamente la-guerra la Independencia escritores. cuando á la altura de Meló recibió un oficio de Eondeau. lo abandonaron.

teniendo por secretarios sin voto. ocupando Santa Teresa en 5 de Septiembre. A p e n a s lo supo. Feliciano Chichina. reservándose el título de Junta Conservadora. Juan José Passo. Mediando estos acontecimientos. para templar los avances posibles del nuevo organismo.LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 203 todas las familias del pago. L a s fuerzas patriotas sostuvieron con mal éxito varias escaramuzas contra dichas partidas. ya no se atrevió á intentar cosa alguna. Fracasadas las últimas negociaciones con Elío. compuesto del coronel D . Guerra y Hacienda. cayendo prisioneros los capitanes Gordillo y Castillo. con sus ganados. C o n este designio. . E l Triunvirato. promovió su propia sustitución por un Triunvirato que representase el Poder Ejecutivo. la dirección política del Gobierno central había aflojado notablemente. á los doctores D . al recibirse del mando. desde cuyo momento empezó á destacar partidas de caballería sobre sus antiguos defensores. D . se adelantó con 3 0 0 hombres de caballería el M a r i s cal portugués Marques. E l 23 de Septiembre. asumiría funciones legislativas. pues. con 10 soldados y un trozo de caballada. Manuel de Sarratea. encargados de las carteras de Gobierno. mientras ella. y el D r . respectivamente. prefiriendo ceder el campo á quien buenamente quisiera reemplazarla. Bernardino Rivadavia y D . cuyas perspectivas visibles amenazaban tanto al Uruguay como á su propia estabilidad. vuelto recientemente de R í o Janeiro. lanzó una p r o clama haciendo disimuladamente el proceso de la Junta. D . José J u lián Pérez. Vicente L ó p e z . L a Junta de Buenos Aires se hallaba sin prestigio y sin fuerzas para i m poner una solución pacífica en la contienda armada. fué creado un Triunvirato. D .

204 LIBRO II. L a libertad de pensar se respetará como el don más precioso de la naturaleza. » ( 1 ) Bien claro se enunciaba estaba desen estas proposiciones. E s del caso hacer presente. nueva ó nueva dirección. y el Gobierno no será menos reconocido al ciudadano que le ilustre con sus luces. desterró varios ciudadanos espectables. privados de sus garantías tutelares los españoles europeos. L o s ejércitos de la Patria se o r N o habrá ya con nuestros hermanos los europeos. sobre la participación de los bienes sociales. el Gobierno revolucionario llevaba ya sufridas tres modificaciones fundamentales. L a ter- ( 1 ) Hoja suelta (Imp do los luños Expósitos). Vieytes. que al que lé manifieste los errores de sus decretos. arrojando de ella á Peña. que en el inten<egno de diez y seis meses. que mutiló la Junta. L a primera de ellas. ocurrida en 18 de Diciembre de 1 8 1 0 . Sólo el crimen será objeto de castigo. como la virtud-de premio. « T o d o s los ramos de la Administración — decía — recibirán forma ganizarán bajo un pie de rigorosa una diferencia disciplina. sin disciplina los ejércitos. á contar del "2ó de M a y o de 1 8 1 0 al 2¡) de Septiembre de 1 8 1 1 . incorporando los diputados de las provincias al Poder Ejecutivo. llamándole á dar cuenta de su pasada conducta militar. y suspendió á Belgrano. Azcuénaga y Larrea. y coacta la libertad de pensar. L a segunda modificación se produjo en 0 de A b r i l de 1 8 1 1 . . bajo la presión de un movimiento soldadesco. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS en las promesas con que acentuaba sus vistas. al mismo tiempo que le destituía del mando del ejército en el Uruguay. que la Administración organizada. y dando vida á dos partidos irreconciliables. provocó la caída de Moreno.

le manifestó < . P o r consecuencia. fué comisionado el D r . los consejos de la nueva situación. y ajusfar definitivamente con Elío un A r m i s ticio sobre las bases convenidas en R í o Janeiro. inconciliables con las fatigas de los orientales. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 205 cera modificación acababa de verificarse en 23 de Septiembre. D . y muy capaces por sí solos de causar la dificultad en el arreglo de nuestro sistema continental. y con especialidad á A r t i gas.toda la historia del porvenir. nombrando á D . entregándose las funciones ejecutivas del Gobierno á mi Triunvirato. para suplir la falta de Legislatura. avisando de paso á Rondeau que preparase el retiro de las tropas sitiadoras. Con decir que Sarratea formaba parte del Triunvirato constituido en Gobierno. en tanto se procedía á elegirla. pero Artigas. de ser los promotores de la anarquía frente al enemigo. que se negaba absolutamente á intervenir en unos tratados.1) Dentro de estas pocas palabras.LIBRO II. iba sintetizada. José Aeevedo y D . . á quien no cabía otro recurso que obedecer. se preparó á cumplir las órdenes recibidas. muy bastantes á conservar el germen de las antiguas disensiones entre ellos y la Corte del Brasil. dicho se está que la influencia de Strangford prevalecía en.:> (. Rondeau. A n t o n i o Garfias para ultimar de su parte el asunto. Elío recibió al comisionado con toda deferencia. mientras los diputados de las provincias asumían el título de Junta Conservadora. (1) Of de Ar ligas al Gobierno del Paraguay (cit). en sus conversaciones con el Dr. Estas mutaciones continuas demuestran basta qué punto es injustificada y trivial la acusación hecha posteriormente á los caudillos revolucionarios de campaña. P é rez. José Julián Pérez para trasladarse á Montevideo en los primeros días de Octubre.

y en lo demás. que tenía el ejército sitiador. el abandono en que iban á quedar su país y sus compatriotas. se supo finalmente D e averiguación cuál era la esencia del convenio. no les quedaba otro remedio que afrontar la lucha sin auxilio alguno. Traída á tela de juicio la materia que preocupaba á todos. C o m o semejante respuesta dejase entender una medida estratégica. concluyendo por manifestar cuánto le repugnaba. Pérez. indujeron á sospechar lo que se urdía. quien. oponiendo como argumento capital á estos raciocinios. puesto que amenazados por los portugueses y en víspera de ser entregados nuevamente á Elío. y entonces los orientales reclamaron el derecho de hacerse oir. convinieron los orientales en que se levantase el sitio. al cerciorarse de ella. por la posición c o m p r o m e tida. la necesidad de l e vantar el asedio de Montevideo. pues se trataba nada menos que de la suerte de su país. . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS L a s idas y venidas del D r . para vencer ó m o rir en la contienda. al solo objeto de tomar una posición ventajosa contra los portugueses. firmaron una representación colectiva dirigida á Rondeau. Concurrieron también á la reunión.206 LIBRO II. como ciudadano. Pérez á uno y otro campo. estrechado entre dos fuegos. Para ese efecto. Interpelado tan á fondo. cada uno en el carácter que respectivamente investían. propusieron que A r t i gas respondiese por ellos del éxito de esta nueva campaña. manifestaron los peticionarios cuan triste era la alternativa abierta á su elección. no puso reparo en congregar una asamblea compuesta de los principales peticionarios. en averiguación. que le imponían ante todo la o b e diencia al Gobierno central: pero seguidamente hizo el análisis de las cláusulas del Armisticio. Contestó el D r . Artigas empezó por escudarse con sus deberes militares. Pérez. Artigas y el D r .

lìev hispauo-aniericam. .» pues ellos. y 2 0 0 pesos por todo auxilio en las arcas públicas ( 1 ) . á Artigas por su general en jefe.» E l D r . « protestaban no dejar la guerra en la Banda Oriental. Declaró que nada era tan agradable al Gobierno central como coadyuvar al logro de los deseos de los orientales. donde concurrirían Artigas. convencido de su impotencia para reducir ánimos tan exaltados. Pedro P a b l o Pérez ( 1 ) L. después de h a bérseles incorporado el comandante D . iniciando su retirada á San. x n i . «que de ninguna manera podían ser admisibles los artículos de la negociación. Calmadas las inquietudes con tan solemnes promesas. si así se lo ordenaba aquella superioridad. él y un ciudadano particular. con gran contento de Elío. C. determinó se tratase el asunto en una conferencia especial. merecerían su completa adhesión. E l 14 marcharon los orientales. agregando « q u e el ejercito auxiliar se tornase á la Capital.LIBRO II. T u v o efecto de allí á poco la conferencia. toda clase de socorros para llevar adelante la guerra. desplegando en ella el comisionado de Buenos A i res sus más insinuantes dotes. y ofreció en nombre del mismo Gobierno. cuyas miras. se resolvió por acuerdo unánime levantar el asedio. Componíase el grueso de sus fuerzas de unos 3 0 0 0 voluntarios. quien á esa fecha sólo tenía víveres frescos para 15 días. Inmediatamente expresaron los peticionarios. hizo presente haberle dado cuenta de la actitud de la última asamblea. estaba seguro. — Torrente. ó morir dando con su sangre el mayor triunfo á la libertad. hasta extinguir en ella á sus opresores. Pérez. de Montevideo. i. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 207 Aquello era poner el dedo en la Haga. » nombrando como nombraban en aquel acto. José el ejército sitiador en 12 de Octubre.

L e s halagaba aquel extremo. Aplazábase hasta la. espalda. confiaban en que la suerte no les volvería. por cuanto era el único que podía salvarles del doble yugo de E l í o y de los portugueses. Con estas ilusiones llegaron á San José. punto designado. el reconocimiento pleno de Fernando VII y sus legítimos sucesores y descendientes. quienes jamás acatarían otro soberano que Fernando V I I y su descendencia legítima. el Gobierno de Buenos Aires ofrecía á la Metrópoli toda clase de auxilio pecuniario en la guerra peninsular. E l día 23 les sorprendió la nueva de que el Armisticio estaba firmado desde el 2 0 por el D r . donde ya se hacía sentir la vanguardia de Sousa en número de 1 0 0 0 hombres. Baltasar Vargas. Pérez y los diputados de Elío. Eran sus b a ses principales. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS y el cajútán D . secretario de Estado y representante del Gobierno de Buenos Aires. y habiendo sido hasta entonces vencedores en la contienda belicosa.í sus órdenes. iban persuadidos d e q u e se trataba de combatir. Artigas y los voluntarios . Pérez. y el de la unidad indivisible de la Nación española. la. reunión del Congreso general de las provincias del Plata. para Cuartel general del ejército unido. Carlos. mantenían firme esperanza en que las cláusulas ominosas del Armisticio propuesto. librándose por consecuencia la solución final del asunto al éxito de las armas. Recordando las p r o mesas del D r . no serían ratificadas. el reconocimiento de las Cortes generales de la Monarquía. mas ello no obstante. Se p a c taba que las tropas de Buenos Aires desocuparían comple- .208 LIBRO II. según se creía. con la seguridad de que el Gobierno de B u e nos Aires lo ratificaría sin escrúpulo alguno. quienes con sus respectivos cuerpos vinieron por el camino de S. de la cual formaban parte integrante las provincias del R í o de la Plata.

Doc 258. de m o d o que el ajuste definitivo del Armisticio no le sorpren- (1) Reg Oficial de la Rcp Arg. L o s demás pueblos del V i rreinato. Eep. Ofrecía que las tropas portuguesas se retirarían á sus fronteras. las compraba el V i r r e y á precio muy ínfimo. quedarían en la condición en que se hallaban. que eran el triunfo de España. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 209 tamente la Banda Oriental hasta el río Uruguay. — III. sujetos á la Junta de Buenos Aires. así como el restablecimiento de las comunicaciones particulares y comerciales entre B u e nos Aires. DOM. d e volución recíproca de prisioneros y restitución de la artillería aprehendida por los cruceros españoles. á 20 de Octubre de 1 8 1 1 . Gualeguay y Gualeguaychú. ambas partes contratantes quedaban obligadas á prestarse recíprocamente auxilios. en cuyo caso lo manifestaría oportunamente á Buenos A i r e s . comunicándole la tramitación de un convenio entre él y los sitiadores. Establecía el cese de toda hostilidad y bloqueo en los ríos y costas de las provincias. había recibido antes de esa fecha j u e g o s de Elío. dejando libre el territorio español. para la eventualidad de invasión de una potencia extranjera ( 1 ) . . y entre tanto.LIBRO II. 14. Elío lo ratificó el 2 1 . Sousa. el Armisticio quedó definitivamente ajustado en Montevideo. hasta que las Cortes de la Península declarasen su voluntad. y el Gobierno de Buenos Aires el 24. comprendiéndose en dicha desocupación los pueblos del A r r o y o de la China. Estas enormes concesiones. que se hallaba con su Cuartel general en Maldonaclo. para que E l í o restableciese su autoridad de un modo exclusivo en los territorios y pueblos mencionados. C o m o se ha dicho. Montevideo y sus respectivas dependencias. Se comprometía á no variar el sistema de gobierno imperante.

los revolucionarios uruguayos habían tenido como estímulo de sus sacrificios. Militarmente apreciados los sucesos. y allí. se planteaba de suyo. pues el ejército auxiliar. E s ley de las situaciones extremas. ó iniciar una guerra de recursos donde sus familias pagarían anticipadamente por ellos. Hasta aquel m o mento. fué indescriptible la indignación que les embargó al conocer la realidad. poner á prueba el temple de los defensores de una causa. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS dio en manera alguna. consideraban á los insurrectos uruguayos dentro de las leyes de la guerra. cambiaba la situación. Pero repentinamente. en sus actos y proclamas.210 LIBRO II. Pérez. á raíz del enorme contratiempo sufrido. cuya ratificación nunca hasta entonces creyeran posible. llamado á Buenos Aires. Artigas y los voluntarios á sus órdenes no podían jactarse de emprender una campaña victoriosa. . víctimas de su propia confianza. ni los portugueses. Solamente á los orientales. y como esperanza de éxito definitivo. y con un ejército invasor dentro del país. abandonados á la suerte que el mandatario español quisiera fijarles. N o cabía forjarse ilusiones al respecto. . la cooperación del ejército auxiliar. el dilema de rendirse ó iniciar una guerra á muerte. Mas. fuese por uno solo. por lo mismo que había Contempláronse sido tan acentuada la duda. su exterminio estaba decretado. presentándoles esta alternativa inesperada: someterse al enemigo. Además. la victoria. N i Elío. candorosamente confiados en las promesas del D r . conducidos con falsas p r o mesas hasta San José. les t o maba de nuevas aquel ajuste. perdida la oportunidad de tomar M o n t e video. se daba prisa á cumplir la orden. fuese por ambos enemigos. así es que en caso de persistencia. abandonados de Buenos Aires.

el oficial y el soldado. sancionaron acordes la grandeza de aquel proyecto. Grandes fogatas se advertían de trecho en trecho. Admitida la idea. y tropas de ganados que arreaban sus propios dueños. á n i m o . que seducidas por el ejemplo. empezó muy luego el movimiento c o n fuso y extraño de un pueblo que abandona el suelo natal. Las familias fugitivas de Santa Teresa y R o cha no la encontraron extraña á su disposición d e . fueron las primeras en romper la marcha. buscando la i n corporación de sus parientes. Repitiéronla con igual acento de firmeza. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 2. víctimas de las partidas de Menna Barreto. dándole de ese modo la uniformidad de una consigna. la inspiración del patriotismo sugirió una idea original.XJBRO II. esta palabra heroica: Emigremos! Quien fuese el primero en pronunciarla. T a m p o c o resonó con extrafieza. hacía hormiguear por todos los caminos. pero ella debía estar en el corazón de la mayoría. Cuando las perspectivas de futuro eran más negras. L a s familias de los voluntarios que rodeaban á Artigas. caravanas de gente. ya que anticipadamente habían hecho el sacrificio de sus hogares y sus bienes. partió de la multitud congregada en San José.11 Entre estos dos términos ineludibles. para que el antiguo déspota y el invasor presente no saciasen en ella sus instintos. encaminado á dejar rasa la tierra. por la repercusión instantánea que alcanzó. convoyes de carretas. siguieron otras. hasta ahora se ha sabido. cuyas injurias no podían soportar. la m u jer y el anciano. emprendido sin orden ni concierto. en los oídos de las poblaciones del Norte y Oeste. E l desfile de las columnas emigrantes. debían reforzar con sus elementos viriles las huestes de los patriotas. en fin. denunciando (pie las antiguas viviendas . Tras de ellas. T o d o s .

E n medio de esta confusión. . frente á un movimiento social que él no h a bía provocado. dio cierto tinte de violencia á sus operaciones. E l generalísimo portugués. E n el acto. donde podía transportarse. mientras otras se incorporaban á las partidas volantes del país. constituyéndole jefe principal del pueblo en armas y de las familias dispuestas á abandonar el país. Para el efecto. y cooperasen á obviarles dificultades. (1) Of da Artigan al Gob del Paraguay ( c i t ) . para empequeñecer aquel arranque patriótico. los portugueses avanzaban siempre". admirado de aquella emigración en masa. escribió á su Gobierno que el Uruguay respondía por entero á la Revolución.M e m o r i a de Vedia. I . para huir bajo su amparo á Buenos Aires. explotado más tarde. . — Of de Sonsa (Rev do I:i-¡ X I . obligando á muchas familias á refugiarse entre las divisiones del ejército auxiliar. pero cuya dirección no podía abandonar al acaso.212 LIBRO II. despachó chasques y partidas á todos rumbos. buscando la libertad. 307). V i n o á librarle de incertidumbres. Artigas se hallaba perplejo ante las responsabilidades de su posición. E l exceso de celo con que algunos de estos emisarios apuraron la marcha de los rezagados. dejábase á sus órdenes el cuerpo v e terano de blandengues y 8 piezas de artillería. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS de los prófugos habían sido entregadas por ellos mismos á las llamas. señalándole por residencia el Departamento de Y a p e y ú . un oficio del G o bierno de Buenos Aires. en que los pueblos emigraban á tierras desconocidas. sólo comparable á las peregrinaciones bíblicas. para que indicasen á los interesados el punto de reunión.. pág 05. y más tarde tuvo oportunidad de confirmar ese dicho ( 1 ) .

los que venían á embeberse en las filas. A veces eran ancianos. mientras en lontananza. asumía ya formas ruinosas el rancho que les sirviera hasta entonces de mansión. frente del ejército auxiliar. que rodeadas de una prole infantil. P o r último. Otras veces eran mujeres. quisieran confirmar todavía el testimonio aducido por la evidencia de los hechos. P o c o antes de moverse Artigas. Oficialmente notificados del Armisticio. donde en pos de un recibimiento entusiasta. yendo á embarcarse por el puerto del Sauce. cuyas columnas ligeras custodiaban su retaguardia y flancos. como si al renovarla de palabra. cristianos y salvajes. le había precedido R o n deau al. . los portugueses. D e los labios de todos. ofreciendo cada una de ellas su aspecto peculiar.—Autobiografía de Ronchan (cit). realzando con su grotesco atavío guerrero. A l mismo tiempo. ganados y vehículos pudo adquirir una organización. con destino á Buenos Aires. viéndose dueños del campo. las tribus indígenas se presentaron á ocupar el sitio que creían corresponderles. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 213 Cuando aquella enorme masa de familias. (1) Gazeta de Buenos Aires (26 Nov y 3 Pie 1811). los vividos contornos del cuadro. empezó á arrastrarse pesadamente tras de los voluntarios armados. aparecían guiando la única carreta disponible.LIlUiO II. quienes por la muerte de sus cabalgaduras habían debido cruzar largas distancias á pie. proseguían sin reparo su m o vimiento de avance. debía entregar el bastón de general en jefe. previo juramento prestado á las nuevas autoridades ( 1 ) . S u cesivas incorporaciones engrosaban el número de los peregrinos. partía la misma p r o testa contra el despotismo. destechado por sus propias manos.

sin previa revocación de la misma. contrajo á esta agrupación el nombre de partido empecinado. Herido además en su amor propio. también entre los defensores de Montevideo germinaba el disgusto. redactor de la Gazeta. el generalísimo portugués tenía en gran desprecio las condiciones políticas y militares de Elío. y ardía asimismo en deseos de venganza contra A r tigas. Sousa estaba instruido de la duplicidad de procederes de la extinta Junta de Buenos Aires. Circunstancias diversas informaban esta conducta. estaba resuelto Sousa á no abandonar el territorio que invadiera de orden de su Gobierno. que desliaba vencer á todo trance ó sucumbir en la demanda. descubriendo la inmensa pena que le produjera el triunfo de la política de Strangford. y según ya se ha visto. por los gérmenes revolucionarios que suscitaran en Misiones los manifiestos y proclamas del caudillo. comprendiéndose el mariscal V i g o d e t El calor de sus disputas llegó á contaminar el ánimo de m u entre ellos. L a exaltación de ideas con que se había iniciado en la vida política. Cuando supieron que el Armisticio se trataba. P o r otra parte. chos. y la princesa bramando contra el fracaso de sus antiguos proyectos. lo que le llevaba á prescindir de la aquiescencia del Virrey para sus combinaciones de futuro. con las que muy pronto debían manifestar el Regente y D o ñ a Carlota: aquél.214 LIBRO IL LEVANTAMIENTO DEL PAÍS afectaban desconocer que él tuviera relación con sus p r o pias operaciones. Coincidían estas ideas. bajo la dirección de fray C i rilo Alameda. inopinada con que se le despedía. después de haberle llamado en términos tan apremiantes. los empecí- . cuyas perspectivas finales no eran extrañas al deseo de procurarse un desquite. Habíase formado un partido. Por razones de otro orden. á causa de la negativa.

E l día 17 volvió á dirigirse á la corporación pidiendo testimonio autorizado de una «incitación á la Real Audiencia de Buenos Aires. reclamando del Gobierno de Buenos Aires el cumplimiento de algunas cláusulas del Armisticio. vio complacido cpie lo relevaban. nombrando de Capitán General de las Provincias respectivo del R í o de la Plata cumplimiento.» al Mariscal de campo D .LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 215 nados estuvieron á punto de sublevarse. A l l í le esperaba la muerte sobre el cadalso. » C o m o si no esperase otro recaudo. y del cual salía tan mermado de crédito entre los suyos. poniendo fin á un mando cuya posesión asumiera con tanta fama. noticia que le anticipaba para su prometiendo que oportunamente le avisaría la fecha. Santiago Liniers en 1 8 0 8 . L u e g o que la convención fué pública. á pesar de la jactancia con que lo ofreció. Apuntes históricos. E n 8 de Noviembre comunicó al C a b i l d o : « que el Supremo Consejo de Regencia había resuelto su regreso á España. hecha por él como Presidente del cuerpo municipal de Montevideo. ( 1 ) L. donde le llevaron sus ideas despóticas. la atacaron con destemplanza. Cansado E l í o de todo esto. en que el expresado general hubiera de recibirse del mando. de Montevideo. y no poco contribuyó su actitud al retardo del ajuste definitivo. demostrando así la cortedad de sus vistas y la inconsciencia de los peligros que les circuían. contra 1). .. C. Vigodet se estrenaba. que no había podido cimentar en el R í o de la Plata. Gaspar de V i g o d e t . —Lt\n-añagn y Guerra. aunque sin obtener contestación. el 18 entregó el mando á Vigodet. embarcándose al promediar Diciembre para la Península ( 1 ) . E n tanto que el presuntuoso Virrey iba á abandonar las playas montevideanas.

T o m a r o n á ese efecto por blanco de sus ataques. y que le interesaba llegase á conocimiento de todos su ignorancia de lo acontecido hasta después de ir las órdenes en camino. que los manejos de la Corte del Brasil venían preparando. con su habitual presteza para anticiparse á todo acto que redundara en favor de sus intereses. trajeron sus esfuerzos para atraerse al partido á un mismo empecinado tiempo. por medio de la cual desaprobaba el Armisticio. sin que ella fuera cíente. reservada á Elío. desatándose en improperios contra el Armisticio. el Armisticio de Octubre. escribió también á Goyeneche. Nunca como basta entonces había sentido dicha Corte gravitar con mayor fuerza el peso de la política inglesa sobre sus decisiones. mandándole escribiese una carta. ambos c o n en el B í o de la Plata. R o m p i ó el fuego antes que nadie. L a manera ideada para conseguir su objeto. Burlados por Strangford. Strangford y Sa. y rogándole « que emplease todos sus es- . cuya torpeza se proponían explotar en contra de la política británica. este primer paso debía abrirle oportunidad para provocar un rompimiento. « ajustado entre Linhares. » Agregaba que su conducta había sido siempre d e recha. criticándolo con palabras que anunciaban todo el concurso deseable para estimular su rechazo. Con fecha 2 3 de Noviembre. el conde de Linhares y D o ñ a Carlota. Dirigióse á su secretario Presas. D o ñ a Carlota.216 LIBRO II. consistió en mostrarse acérrimos d e fensores de los derechos de Fernando V I I .rratea. presentándose resueltos á afrontar todo peligro con tal de contener los progresos revolucionarios que socavaban su autoridad en los dominios americanos. — LEVANTAMIENTO DEL I'AIS E l l o no obstante. así es que espiaba la oportunidad de sacudir el yugo á cualquier precio.

apareciendo nuevamente sobre Mercedes. fracasaba con aplauso de los empecinados. el mismo Sousa oficiaba á Goyenecbe. sin embargo. . con las mismas ejecuciones que había empleado en la ciudad de la Paz. y más tarde. inevitable. en el momento de dar sus frutos. según aconsejaran las circunstancias. para coronar la carrera de sus triunfos en la c i u dad de Buenos Aires. para. xv. que se pusiera de acuerdo con V i g o d e t y G o yenecbe. para demorarse ó salir del Uruguay. desde donde escribió en 7 de Diciembre su célebre oficio á la Junta del Paraguay. hostilizar á Artigas durante su marcha por el interior del país. A s í se explica la impunidad con que las tropas de Sousa proseguían su avance dentro del territorio uruguayo. Dispuesto. con sus huestes remontadas ya á más de 5. el conde de Linbares escribía en 1. redundaban por entero en favor de los portugueses. llegó á las orillas del Daymáu. poco respeto debían inspirar sus cláusulas. y coadyuvada al fin por Elío. — Mitre. — L E V A N T A M I E N T O DEL PAÍS 217 fuerzos en llegar cuanto antes á Buenos Aires. n. Paysandú y otros puntos. precursoras de un conflicto Semejantes disposiciones. Memorias Apénd 29. secretas. ( 1 ) Presas.000 voluntarios.LIBRO I I .° de Diciembre al general Sousa. Hist de Belgrano. intentada por Strangford en favor de España. Artigas. > ( 1 ) L a obra de pacificación de las colonias rioplatenses. Desde que el Armisticio era combatido por los mismos españoles. á cuyo efecto le ofrecía una parte de las tropas de su mando. y acabar de una vez con aquellos pérfidos revolucionarios. á sufrirlo todo. comunicándole de orden del Regente. » P o r su parte. a n tes que ser causa ocasional de un rompimiento. incitándole « á que apresurara sus marchas.

recibió Artigas una comunicación del Gobierno de Buenos Aires. « Y o no me detendré en reflexiones — decía — sobre las ventajas que adquirirían los portugueses. todas ellas entrarían en los cálculos de su ambición. sobre cuyas fronteras empezaban á extenderse. oriental: — V . si una vez o c u pasen la plaza y puerto de Montevideo. de la analogía de situaciones entre la Banda Oriental. trazaba en pocas frases el cuadro de los peligros inminentes con que la invasión lusitana amenazaba á todos. fechada en . y cpie no habrá sido en vano el particular deseo que ha demostrado la Corte del Brasil. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS narrando los sucesos revolucionarios hasta la fecha en que tomaba la pluma. » Para demostrarlo. y la campaña. Juan Francisco Arias.218 LIBRO II. y aumentando su fuerza con demás exceso. S. « ser aquéllos los momentos precisos de consolidar la mejor precaución. conocerá con evidencia que sus miras entonces serían extensivas á mayores empresas. Uruguay y vías fluviales. y todas ellas estarían demasiado expuestas á sucumbir al yugo más terrible. sino tando absolutamente las relaciones exteriores de todas las demás provincias y apoderándose de los medios de hostilizarlas. sobre este punto. seguros de la llave del R í o de la Plata. quien llevaba al mismo tiempo instrucciones reservadas. Artigas manifestaba en dicho oficio al Gobierno paraguayo. de introducir su influencia en tan i n teresante provincia: dueños de sus límites por tierra. cuya campaña ocupaban los portugueses. para ampliar las noticias é informaciones contenidas en él. » F u é encomendado el oficio al capitán D . no que cor- sólo debían prometerse un suceso tan triste para nosotros como halagüeño para ellos. Antes de partir el emisario. y el Paraguay. H a b i d a cuenta.

para teniente gobernador del Departamento de Y a p e y ú y fuerza que se halla á su mando. y aun interés de este Gobierno. puesto que algún tiempo después. S. era. Produjo ese acto un resultado satisfactorio. adjuntándola. . en que los orientales debían franquear los límites de su tierra nativa. S. y que el territorio uruguayo quedase limpio de revolucionarios cuanto ( 1 ) Col Frcyeiro. x v i . entre tanto. y es de suma importancia que V . á fin de restablecer el giro comercial y p a cificar la campaña. pedía que se hiciese práctica desde Buenos Aires la libre exportación de numerario á Montevideo y la Península. Con tales propósitos. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 219 21 de Noviembre. el Triunvirato y Artigas. guarde la mejor armonía con las tropas del Paraguay. que lejos de hacer movimiento alguno r e trógrado. se sabe que lo han hecho progresivo. proceda de acuerdo con el jefe de ellas. estimulándole bajo los siguientes términos. se ha comunicado lo conveniente al citado Gobierno del Paraguay. — en inteligencia" que del nombramiento de V . no quiso Artigas que permaneciese desconocida al Gobierno paraguayo. s o bre las imprescindibles medidas de guerra que los tres proyectaban adoptar de consuno contra los portugueses ( 1 ) .LIBRO II. S. para afirmar sus deliberaciones en orden á los portugueses. » Tan amplia aprobación de sus procederes. O p o r t u namente fué dicho que V i g o d e t se había.al extenso oficio de que ya se ha hablado. y se la trasmitió en copia. xvrr. á adoptar la conducta asumida y a : « E s t á en el plan de política. cordial la correspondencia seguida entre la Junta del Paraguay. estrenado reclamando del Triunvirato la ejecución de algunas cláusulas del Armisticio. Aproximábase. x x i v y x x v . el que V . la hora.

» y exigía que se impusiese al caudillo la restitución de esos bienes y el embarque con sus tropas por el mismo local designado á Rondeau para transportar las suyas. d i rección extraña. los repitió en 14 de Diciembre.S a n d ú . especialmente. E n efecto. los voluntarios patriotas y las familias que les seguían estaban ya en el D a y m á n . Este último tópico. matando á los rezagados y apode«individuo umversalmente despreciable por sus envejecidas malas . pero el embarque de Artigas con sus voluntarios por Colonia. reales ó ficticios. en presencia de la rápida despoblación que decía haber reducido la Banda Oriental parte de sus moradores. provocaba sus « á menos de la quinta desvelos. que justificasen anticipadamente su aspiración final. « había tomado una. y rebajaba el concepto y el decoro del Gobierno m i s m o . que ahuyentadas por ellos de Mercedes y P a y . era una exigencia absurda. Sin haber cesado en sus marchas. arrastrando consigo todo género de p r o piedades del vecindario. p r o seguían su hostilidad.» L a actitud de V i g o d e t respondía al deseo de provocar un rompimiento. le urgía aglomerar motivos.220 LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS antes. á quien manifestaba que la permanencia de Artigas en la Banda Oriental « era demasiado escandalosa y perjudicial. las cláusulas del Armisticio. que en vez de embarcarse por Colonia. con manifiesta transgresión del pacto vigente. » Culpaba de ello á Artigas. sufriendo las asechanzas de partidas portuguesas. le llamaba costumbres. N o habiendo obtenido contestación á estos primeros reclamos. » mientras que refiriéndose á Artigas. amenazando con hacerse justicia contra el Gobierno de Buenos Aires. A v e n i d o con los portugueses. el régimen prohibitivo de la exportación de numerario no podía sostenerse frente á.

retrocediendo á embarcarse por Colonia con sus tropas. sabía ya el G o b i e r n o : « q u e el general Artigas seguía sus marchas con destino á situarse en el territorio de la jurisdicción occidental. Amparado en estas razones. temiendo la dominación portuguesa. . cuando la protección de Artigas cobijaba á los emigrantes. bien puede suponerse cuál sería la suerte de ellos. la maniobra de Vigodet. había dependido del tiempo empleado para adquirir informes de Artigas sobre el particular. quienes habiendo llegado con el grueso de su ejército á la Calera de García. una vez que el caudillo les abandonase. pues la campaña estaba en manos de los portugueses. Quedarían á la merced del invasor. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 221 rándose de los animales de consumo. E n tal situación. tampoco habían cumplido las autoridades españolas de Montevideo el compromiso de intimar á los portugueses que desalojasen el país. empezaba expresando que el retardo en satisfacer los reparos de Y i g o d e t respecto á la desocupación del Uruguay. (cit).LIBRO II. pero obtenidos éstos. aunque el crecido número de familias que espontáneamente le acompañaban. estimulándoles por lo contrario á posesionarse de él. según el orden de urgencia que traían los reclamos de aquél. pues si el Gobierno de Buenos Aires no c u m plía con lo pactado respecto á ciertas liberalidades comerciales. ó resueltas por ( 1 ) Autobiografía de Hondean. era demasiado grotesca para pasar inadvertida. Fechada la primera en 28 de Diciembre. fundó el Triunvirato sus respuestas al Gobernador de Montevideo. Si esto era así. llamándose á víctima. 8 0 kilómetros de Montevideo. extendían á todo viento las fuerzas destinadas á consolidar su dominio (1).

cuyas explicaciones y procedimientos no sólo manifiestan miras de conquista. sobre la conducta hostil del general Artigas. no tienen otro principio que la satisfacción de particulares resentimientos. triunfo de una potencia. y la más pronta evacuación de la Banda Oriental. de un ejército portugués. impedía se lucieran aquellas marchas con la rapidez que fuera de desear. que se hallan impunemente insultados por las partidas portuguesas. en lo que se interesa el egoísmo de algunos hombres. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS opinión á no someterse jamás á las autoridades de M o n t e video. de quien didos. á exigir el embarco de la división del general Artigas. y no es fácil concebir el motivo que empeña á V . » se han declarado partidarios' deci- . la encaraba en estos términos: « L o s informes que han dado á V . S. que halagados de la esperanza de mejor suerte. d e cía también: « E l artículo 1 7 del tratado contiene una obligación recíproca de ambos Gobiernos en prestarse mutuamente todos los auxilios necesarios para rechazar cualquier invasión extranjera.» E n cuanto al itinerario adoptado por el caudillo.» Y t o mando finalmente la defensa personal de Artigas.222 LIBRO II. mientras que tolera la permanencia en las puertas de la ciudad. ó el deseo de que se rompan nuestras relaciones. e x tranjera. sino una continuada agresión al territorio español. y porque en los tratados no hay una sola expresión que establezca la necesidad del embarco de las tropas. decía la nota: « E l general Artigas no se e m barcó en la Colonia porque el Gobierno tuvo por conveniente enviarlo sin dilación á la custodia de los pueblos de Misiones y demás de su jurisdicción.» Argumentando sobre el cumplimiento de las cláusulas del Armisticio. S. pretenden asegurar en nuestra división el.

á su elección en este caso. se presentaba. que reclamaba la libre exportación de numerario. conteniendo la emigración sin límites de capitales.» Que esa disyuntiva extrema. y la permanencia del ejército portugués en la Banda Oriental. no era discutible á juicio del T r i u n virato. el Gobierno se creía disjtensado de cumplir la cláusula aludida. en tanto obligan á su observancia. fué contestado el otro oficio de Vigodet. denunciaban ya el ánimo prevenido con que el Triunvirato entraba en polémicas de ese género. cuyo ejército. » P o r lo demás. Dictada la prohibición subsistente. á otras condiciones expresas y no menos importantes del tratado. resistir constituirse en estado de observar. pues « ocupadas las provincias del A l t o Perú. aún. en cuanto no se compromete la seguridad pública. el Gobierno creía que le era fácil justificarla. « porque todas las leyes y tratados.» como la no devolución de la artillería apresada á los buques patriotas. «lejos de haber retrogradado una línea.LIISR0 IL — LEVANTAMIENTO 'DEL l'AÍS 223 Tres días más tarde ( 3 1 D i c i e m b r e ) . continuaba sus escanda- . y obstruidos los los progresos canales de la. según decía. L o s términos de la respuesta. por una fuerza enemiga (el ejército realista). riqueza. el Gobierno no podía contar sino con el dinero de la circulación para contener de aquel ejército. y desempeñar las gravísimas atenciones que reclamaba la libertad y la seguridad de los pueblos que habían confiado á la vigilancia del Gobierno la conservación de sus derechos. « sobre la falta de cumplimiento por parte de V i g o d e t y su predecesor. si esta conducta pareciese objetable.» entre ellos el de proveer á la defensa de las necesidades comunes. á impulso de « g r a v e s y urgentes motivos. y á los portugueses si llegaban á realizar las miras hostiles que indicaban todos sus procedimientos.

ordenándole que intimara á Maneco el abandono de la jurisdicción de Belén.pormenorizaba. vulgarmente conocido por Maneco. un oficio de Maneco. puso el sello á esa ruptura. A l siguiente día de haberse puesto en marcha la división.» ( 1 ) N o podía caber duda. habían caído sobre Gualeguay. incendiando los pastizales.224 LIBRO II. E n sus correrías. ix-xnr.». donde se hallaba á la cuenta. U n suceso de armas. é intimando á Artigas la pronta desocupación del país. recibió Artigas por medio del comandante de M a n disoví. Manuel Pintos Carneiro con una división de ó 00 h o m bres de caballería reforzada por 4 5 2 indígenas. é instrucciones precisas de n o empeñar combate sino en último trance. Para que el resultado se consiguiese sin efusión de sangre. A r r o j o de la China j Belén. c u j a noticia se tuvo á raíz de la última nota del Triunvirato. que d i rigía al frente de 3 0 0 hombres un mayor Manuel dos Santos Pedroso. . el Armisticio estaba. que no. repuestas de los últimos golpes. inculpando á las partidas orientales « e n o r m e s crímenes. y asesinando á los que salían á carnear reses para el consumo del ejército. j alentadas por la protección que les concedían los españoles. L a s partidas p o r tuguesas provenientes de Misiones. — LEVANTAMIENTO D E L PAÍS losas usurpaciones en las haciendas de esa campaña. Vistas aquellas hostilidades.roto de hecho. llegaron hasta los alrededores del campamento de Artigas en el Salto. que después de estas contestaciones. en (1) Col Fregeiro. entregándose como siempre á toda clase de excesos. llevaba el oficial patriota triple número de fuerzas que el enemigo. Artigas desprendió en 18 de Diciembre al capitán de blandengues D .

15. (Ilev do List. otro del comandante de Mandisoví. x v i . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 225 nombre de varios artículos del Armisticio vigente. que había continuado sus marchas. se puso frente á Maneco el día 21. (1) Animes. Plasta que pudo ocultarse en las sierras del Y a rao. ESP. . Gaicta de JJ. que el Gobierno de Buenos Aires hizo publicar oficialmente. y sin reconvención previa. y finalmente. Artigas remitió á su vez un parte circunstanciado del hecho. la división de Pintos Carneiro.» él ( M a n e c o ) se vería en la precisión de tomar ese negocio á su cuidado. Añadía. avisándole á Artigas que una partida portuguesa había h e rido un individuo de los suyos. una vez acometido. mientras que los portugueses se afanaban en demostrar lo contrario. » Dentro de ese oficio conminatorio. L a sinceridad de la exposición del Jefe de los Orientales puso de manifiesto que él había sido provocado. debiendo su salvación al cansancio de los caballos de los orientales. á juzgar por las informaciones basadas en sus propios relatos. X L I . — III. para exhibirse fieles acatadores del Armisticio (1). Maneco abandonó el campo en fuga. que no creyera « que el número fuese capaz de decidir la suerte. mas luego aparentó aires de vencedor. como si con esto se le quisiera excitar á que atacase cuanto antes. sin haber logrado que éste cediera a l a s intimaciones que le dirigió. 3 6 3 ) . Pero no obstante sus anteriores alardes. Leopoldo. — S. — Of de Sonsa Don. (Suplem 3 de Enero 1812). A. no se consideró seguro. que si el Jefe de los Orientales se negaba á contribuir con la retirada de su ejército « á la paz y tranquilidad que el corazón piadoso clel Virrey ofrecía á los pueblos. venía.LIBRO II. D e todos modos.

.226 LIBRO II. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS A s í concluyó aquel año de 1 8 1 1 . V e n c e d o r en la lucha armada. vencido por la ineptitud política de la extinguida Junta de Buenos Aires y sus agentes. debía vigorizar su temple moral. E l 2 8 de Febrero resonaba el grito precursor de la emancipación del país. Pero el extraordinario esfuerzo de abnegación á que le obligaba aquel desastre. cuyos albores habían sido tan prósperos. resultaba. infundiéndole nuevos bríos para defenderse. y el 31 de D i c i e m bre el pueblo emancipado marchaba proscripto al encuentro de las selvas. que un convenio diplomático ponía por límite entre él y sus opresores.

LIBRO TERCERO .

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Bartolomé Zapata.— Transacción propuesta por el Triunvirato á las autoridades de Montevideo. merced á los trabajos ele Artigas y el capitán D . bien pronto se .—Llegada de Rondeau al Oerrito.LIBRO TERCERO L A L I G A F E D E R A L Orígenes del federalismo en el litoral argentino. (1812 — 1813 ) L a actual provincia argentina ele E n t r e .R í o s .— Entusiasmo de Entre -Ríos y S a n t a F e por la causa federal. — E l Ejército de Buenos Aires depone á Sarratea. — Nombramiento de Sarratea Vigodet en el Uruguay.— Misión de Eloy á Montevideo. — Amenaza de Artigas. — Actitud subsiguiente del Jefe de los Orientales. — Conducta de Sarratea con Artigas. — Planes militares de Artigas y de Sousa. — Vigodet declara la guerra á Buenos Aires. Pronunciada por la Revolución en los primeros meses de 1 8 1 1 . — Comisión que da á D . —Armisticio Rademaker.—Situación de de Aires. no aceptaba de buen grado su posición subalterna.— Auxilios que recibe Montevideo. — Desolación del Uruguay. — Sarratea y Artigas se aproximan al asedio. F r a n cisco Ramírez y D . — Fiasco de la política portuguesa. simple c o mandancia militar elependiente ele Santa F e por los tiempos en que vamos. Ricardo L ó p e z Jorelán. — Retirada de Sousa. — E l campamento de A y u í . —Proposiciones de Vigodet á Artigas. — L o s primeros caudillejos locales. — Batalla del Cerrito.— Culta pone sitio á Montevideo. con quienes se unieran D . —Fundación la logia Lautaro en Buenos para la Banda Oriental. —Ultimátum de Sousa. Fructuoso Rivera.

Ellos eran las primeras víctimas del'centralismo imperante. para organizar bajo su amparo y con el asenso común. D e esta manera fué inclinándose el ánimo de los entrerrianos contra el Poder establecido en Buenos Aires. muy luego les hizo objeto de la animadversión pública. á la dictadura de jefes nombrados por el G o bierno de Buenos Aires ó sus delegados militares ( 1 ) . Apuntes Entre-Ríos. Semejante situación. Anales. que podía ser en día no lejano la de todas las provincias del litoral. la resistencia al despotismo interno y á los peligros exteriores. sobre quien refluyeron todas las antipatías. —Antonio argentinas. cuyas tendencias centralizadoras chocaban contra sus aspiraciones más vehementes. igualmente amenazadas por los . — Martínez. el ejemplo práctico exhibido por los orientales. no por eso dejaban de ser la expresión de cierto impulso previsor. Zinny. i. . Una vez puestos en ese camino. no era raro que aspirasen á darse autoridades locales suyas. 318). — LA LIGA FEDERAL vio sometida. despertaba en los entrerrianos el deseo natural de la defensa. arrojadas al destierro por efecto de tratados y combinaciones en que no habían tenido parte alguna. Historia los gobernadores de las provincias 440.elementos marítimos de España y la codicia de los portugueses. y su desdén hacia las personas importantes de la jurisdicción. ir. Si estos preludios de federalismo carecían en su propia i n cipiencia de una base científica. con perjuicio del Gobierno central. Concurrió á extender y fortificar aquella actitud precursora de una hostilidad abierta. L a s facultades extraordinarias de estos jefes. i.230 LIBRO III. como causante de los nombramientos que provocaban el disgusto preinclicado. v. en que no tenían (1) Oficio de Belgrano de ó Cabanas sobre (Calvo.

les acometió en la misma extensión y por idénticos m o t i vos que á los entrerrianos. á dichas p r o vincias. N o más dichosa que la situación de E n t r e .LIBRO III. Historia los gobernadores. aventajaban. en el conocimiento de las formas institucionales ( 1 ) Ramón J. Hist de . á pesar de la mayor jerarquía de sus autoridades. Lassaga. i n v o cando las conveniencias públicas ó los nombramientos ya recaídos. sin embargo. Comprendieron sin tardanza. — LA LIGA FEDERAL 231 puesto secundario. imponiéndoles personas inadecuadas ó incapaces de gobernarlos ( 1 ) . D e s d e que dicha tenencia de Gobierno se pronunciara en Junio de 181. 334. así es que el deseo de organizar autoridades locales propias. que menospreciaba sus aspiraciones más lícitas. Artigas. i. se encontraba dentro de una jurisdicción trabajada por aspiraciones similares á las de sus compatriotas.0 á favor de la Junta de Buenos Aires. no había logrado ver á la cabeza de sus destinos un gobernante bien quisto. ante aquel predominio insistente de la Capital. pues. ni el patriotismo ni las ideas republicanas.-'cap i. ó trabajó por otros medios para obtenerlos. que el Gobierno de Buenos Aires pretendía mantener sobre ellos una tutela idéntica á la que trataban de sacudir emancipándose de la Metrópoli. E n vano los propuso algunas veces. al cruzar en los primeros días de Enero de 1 8 1 2 la costa occidental.R í o s . campando en el Ayuí. de López. era la de Santa F e . pues inflexiblemente se le negó desde Buenos Aires tal concesión. Víctimas también los orientales del centralismo que subyugaba á EntreR í o s y Santa Fe. E l disgusto de los santafesinos fué aumentando por grados. — Zinny.

los criollos sustentaban el deseo de conquistar una autonomía contrapesada únicamente por la autoridad del R e y . no obstante las angustiosas circunstancias que aquejaban á los realistas del Uruguay en 1 8 1 1 . si es que no mayores facultades. les había dado. es necesario tener presente el vuelo adquirido por los estudios constitucionales en los albores del siglo x i x . mas no por ello reaccionaron los adversarios de ésta. Ellauri. puede calcularse dónde se detendrían las vistas de la opinión radical. nociones más claras sobre el gobierno . L o s esfuerzos de las clases dirigentes para i m plantar ese régimen. en cuanto á trabajar por la autonomía local. Lamas. Partiendo de estos hechos. que el pueblo uruguayo. hasta el momento de instalarse la Junta Gubernativa de 1 8 0 8 . Sin excepción de procedencias políticas. poseedores todos ellos de nutridas biblio- . iguales. se concedieron al diputado Zufriategui. Obes. la posesión completa de la doctrina. c o m partiendo idéntica aspiración los españoles avecindados en el país. por medio de Herrera. junto con algunos progresos positivos. y la repercusión de ese movimiento en Montevideo. Larrañaga. que determinan las aspiraciones de la opinión conservadora. tenían encargo de pedir el establecimiento de un Tribunal consular y un Gobierno intendente.propio local. Z u friategui y otros. — LA LIGA FEDERAL que ellas buscaban á tientas. Desde esa fecha en adelante. adquiriendo prestigio ciertas ideas cuyo radicalismo debía conducir á la emancipación.232 LIBRO III. al través de largos años de resistencia cívica contra las potestades coloniales. las opiniones se dividieron. Ninguno de los pueblos del a n tiguo Virreinato tenía entre sus clases ilustradas. Si los diputados que el Cabildo de M o n t e video comisionó en 180G para noticiar á España la reconquista de Buenos Aires. Para hacerlo con acierto.

eran pasto de lectura entre los hombres ilustrados. — LA LIGA FEDERAL 233 tecas.sí es que cuando más tarde se inauguró la primera Biblioteca pública en Montevideo.LIBRO III.americanos. L o s encargados de divulgar estas opiniones. un castigo del cielo. estaba tan divulgado el afán de ilustrarse sobre los sistemas de gobierno. y llevados por su disposición y sus gustos á encauzarse en la corriente política. y constituciones «Constitución etc. Junto con las victorias militares de la Revolución francesa. norte-americana* las actas de sus congresos española italiana-' diarios hasta esa fecha. y para otros el ideal supremo del porvenir. 1S16. « Comentarios «Principios por Paine. perdieron su ambigüedad. adquirieron monarquistas y republicanos una noción exacta del significado de ciertas palabras en la terminología institucional corriente. que los Estados U n i dos acababan de presentar al inundo. L a s voces « f e d e r a c i ó n » . que eran: «Constitución enumera Larrañaga de de BlacksGobierno «Constitude la Repú- los principales libros de esa sección.) . C o m o los promotores de este m o v i - ( l ) En tone» con ción blica sobre su discurso inaugural de la Biblioteca. popularizaban las palabras del nuevo credo constitucional. Á. ( O p in S. inglesa. veintidós años hacía. Durante estas controversias de salón ó de bufete. la Constitución provinciales con por sus Napoleón. explicándolas á su modo entre los auditorios respectivos. entrando á representar para unos. cotejándola con aquella otra de procedencia americana. L o s trabajos de los constitucionalistas europeos y norte . y habían sido fecundo tema de discusiones entre los conventuales de San F r a n cisco y sus visitantes. se estudiaba la índole de la legislación promulgada por sus asambleas. norle-amcriceoias» de cortes». «gobierno-propio » y « soberanía » .°. que se creyó imprescindible crear una sección especial de libros adecuados ( 1 ) .

Restablecido de este m o d o el proceso de las ideas. F u é por esto que su prestigio. no eran los reveses de la guerra.bárbaros. y la imaginación del pueblo donde iba á hospedarse. al abrir correspondencia con el Gobierno del Paraguay. no « oía. llevaron desde un principio á las filas populares el ¡prestigio de las ideas nuevas. donde le estaba designado el campamento de Ayuí como primera etapa de su peregrinación en suelo extraño. cuyo prestigio había nacido. R o d e a d o de multitud tan heterogénea. sino las inclemencias de la ley. se explica la adhesión del Jefe de los Orientales al sistema federal. erróneamente atribuida á las ambiciones de caudillos s e m i .». histórico. se comprende fácilmente la recepción entusiasta que tuvo Artigas en E n t r e R í o s . simpatía con que los pueblos del litoral argentino acompañaban una iniciativa. sabía de antemano l o q u e buscaba. concurrió á romper los últimos vínculos que hasta entonces pudieran unirles con el Gobierno de Buenos Aires. por vez primera. 0 0 0 personas de toda' edad y condición. á pesar de lo afirmado en contrario. c u federación . la palabra y su significado político. según sus detractores. — L A LIGA FEDERAL miento habían sido en su mayor parte adictos á la emancipación. asumiendo proporciones indecibles en el corazón de los entrerrianos. V e n c e d o r hasta entonces. proponiéndole establecer lazos federativos recíprocos. quienes le obligaban á b u s car prestado asilo. al frente de 14 ó 1 6 . ansió desde el primer día imitarlo de algún modo. seducida por aquel espectáculo. pues.234 LIBRO III. P o r ser todo lo contrario á la verdad este pretendido axioma. semejaba más bien un apóstol que un general. con el vocabulario de las palabras que las caracterizaban. y la. P o r manera que Artigas. halagando instintos de pillaje entre las masas.

la lucha contra los realistas ( 1 ) . contaminando las masas populares. . no sólo entusiasmaba á los entrerrianos. asiladas sobre la orilla occidental del río Uruguay. cundió á Santa Fe. « unas bajo carretas.L A LIGA FEDERAL 235 yos procederes levantaban la enérgica protesta destinada á cundir muy luego por todo el litoral. penetrábase en la región militar. sino á cuantos franqueaban sus límites. los deberes recíprocos. y todas á la inclemencia del tiempo. era el número considerable de familias. otras bajo los árboles. Era inmejorable el espíritu dominante entre los soldados. (cit). con palos recortados al efecto. la. pero con una conformidad y gusto que causaba admiración y daba ejemplo. . E l entusiasmo desarrollado en Entre . E l aspecto singular del campamento de Ayuí.. Diariamente distribuían su tiempo en aquellos ejercicios y en las maniobras prescriptas por la táctica. Traspuesta esa primera zona. esperando todos la oportunidad de volver á. vivían las tropas.LIBRO III. pero lo suplían para los ejercicios de fusil y carabina.» al decir de un testigo especialmente encargado de relatar la verdad. así como la decisión de las familias. propaganda estaba hecha.R í o s . U n a inflexible disciplina mantenía el orden y regulaba. Con semejantes ejemplos. aun cuando llevasen previo designio de r e peler todo contagio. previendo de paso que la hostilidad del Gobierno de Buenos Aires trataría bien pronto de cruzar sus trabajos. L a primera impresión que hería al o b servador. donde acampadas en posición simétrica. x x i x ) . Artigas sentía las vibraciones de este movimiento. Eri efecto. aquel ( 1 ) Of del comisionado — Memoria de Vedia de la Junta del Paraguay (Col Fregeivo. Escaso era el armamento de éstas. y lo estimulaba.

comisionó al teniente c o ronel D . doquiera se levantase un caudillo. y secretamente entendidos con los españoles de Buenos Aires. Partiendo de semejante seguridad. prisa á cumplir su cometido con toda actividad. Si la necesidad le había obligado á confirmar la elección de Jefe de los Orientales en Artigas. que á pesar de todo su disimulo. se alzaba por la fuerza de las cosas un adversario. no había visto con buenos ojos la emigración en masa de los orientales. — L A LIGA FEDERAL Gobierno. celosa de todo prestigio ajeno. Aliados los portugueses con Vigodet. no había en todo ello más que una concesión al influjo de las circunstancias. imponiendo al Gobierno central una conducta reservada. Con tales propósitos. Pero las complicaciones de momento. si era posible. el Gobierno.236 LIBRO III. lo era m a y o r mente de los que consagrase el aura popular. se penetrase de . por el crédito que de ella refluía sobre el caudillo puesto á su frente. Nicolás de Vedi a para que trasladándose al c a m pamento del caudillo. quienes pretendían reconquistar el antiguo dominio. le inducían á mantener el disimulo.sus intenciones y examinase sus elementos de guerra. pues siendo republicano el instinto de las masas. resolvió explorar las ideas de Artigas al respecto y atraerse su cooperación. L a oligarquía imperante en Buenos Aires. inclinándole asimismo la actitud de los portugueses á autorizar las relaciones del caudillo con la Junta del Paraguay. Vedi a se dio. toda empresa del Gobierno destinada á enajenarse elementos de acción. debía redundar en beneficio del enemigo c o mún. dejándonos en la . que tenía miras de resolver por medio de un golpe atrevido aquella situación de incertidumbres. mal podía lisonjearse ahora con el acrecentamiento de ese mismo prestigio. y monarquista el suyo propio.

le recomendaba situarse en un punto conveniente. « que estaba satisfecho de sus conocimientos.LIBRO iii. advirtió que el Gobierno le oía muy displicente ( 1 ). así es que reprimiéndose en cuanto pudo. haciéndole presente el proceder de los ( 1 ) La circundaba. Sin embargo.) . para evitar las presumibles agresiones de V i godet. y las negociaciones iniciadas por causa del hecho.° de Enero á Vigodet. M u y halagado.» y c o m o quiera que se preparaba á auxiliarle con tropas y pertrechos de guerra. notando solamente la falta de armamento. proProvenían estas precauciones y apuros. Nada hubo en ella que no le contentase respecto á las disposiciones del Jefe de los Orientales y los voluntarios á sus órdenes. retornó V e d i a á Buenos Aires para dar cuenta de su comisión . actividad y celo por la causa de la Patria. viveza — dice Vedia — con notado que -pinté al Gobierno en Artigas y después supe las buenas que le Go- disposiciones que yo habla y en la multitud fué oída con sombría atención. (Mein cit. y mientras se ordenaba su publicación en la de Buenos Aires. de la alarma ducida por el choque de la división de Pintos Carneiro con las fuerzas de Maneco en el Arapey. con fecha 1. A raíz de conocido el parte del Jefe de los Orientales sobre aquella acción de guerra. y proteger la marcha de los auxilios prometidos. el Gobierno Gazeta se dirigió. un resumen de la conferencia habida. — L A LIGA F E D E R A L 237 Memoria tantas veces citada. y tan llena de contradicciones respecto á la apreciación de las dotes de Artigas. pero cuando quiso referirse á Artigas con cierto entusiasmo. que era fácil de suplir. el Gobierno escribió á A r tigas con fecha 2 de Enero. la situación no daba espera. que el bierno no gustaba que se hablase en favordel caudillo oriental.

y en cuyo como de V . 4 2 . que le obligaba á acudir en socorro de A r t i gas. como estaba estipulado. sino también á impedir. que por sí mismo era una declaración de guerra. manifestándose dissecuaces. dejase á A r tigas en libertad para pasar el Uruguay. la pronta disposición en que me ha protestado hallarse el general D . « á no ser que el poder de su influjo pudiera conseguir del general portugués que. con todos sus arbitrios. con manifiesta transgresión tículo 7. de mi sentimiento. D i e g o de Sousa para dejar enteramente libre el territorio español. Anales: ir. entre otras pruebas positivas. « no solamente á dejar obrar al ejército portugués contra el rebelde Artigas y sus progreso de los enormes perjuicios que habían ocasionado. — LA LIGA FEDERAL portugueses. de la buena fe con que han venido las tropas concepto me afianza. — C a l v o . en esta jurisdicción ( 1 ) .238 LIBRO III..° del A r m i s t i c i o . E. el paso á la Banda Oriental de los auxilios que el Triunvirato bía acordado remitir. que hacía gala del acuerdo existente entre las autoridades españolas y el ejército portugués: « Sin hacer un agravio manifiesto á la amistad y alianza que reina felizmente entre nuestra nación y la portuguesa — agregaba V i g o d e t — no seré y o capaz de dudar ésta á auxiliar á la fiel Montevideo. y situarse en la jurisdicción occidental. lisonjeándose que el Gobernador de Montevideo franquearía los auxilios necesarios al mismo o b j e t o . . suspendiendo toda hostilidad. » Vigodet contestó en 6 de Enero. al momento que yo le avise estar allanados los tropiezos y dificultades que le han obligado á permanecer. » hadel ar- Este párrafo de la nota. para cortar el puesto. x i x . se complementaba con este otro. con- ( 1 ) Col Frerjeiro.5 1 .

y cuyo tono imperativo tenía todos los caracteres de un ultimátum. eran objetos poderosos que le obligaban á rogar al Gobierno. y Artigas procedía de propia voluntad. un oficio de Sonsa.« hasta por medio de la fuerza. mas si era lo contrario. ni equívoco. escrito en 2 de Enero. A m parándose de la celeridad con que Elío había ajustado el Armisticio. « si Artigas obraba en virtud de sus órdenes. » á que le expidiese inmediatamente otras.III. — LA LIGA FEDERAL 239 Coincidiendo con tan arrogantes palabras. Manifestaba dicho general. siempre que resultase ineficaz el moderado recurso interpuesto. los choques trabados con víala fe gueses desprevenidos. y gobiernos con ese designio. el reclamo del general portugués.LIBRO. fuerzas de su mando contra algunos destacamentos portuy la dirección de sus marchas á diversas vecindades de la Capitanía de R í o . por conducto del mismo Sousa ó de Vigodet. recibía el Triunvirato desde Maldonado. » N o paraba ahí. que la demora injustificada de Artigas en territorios de la c a m por las paña uruguaya. » E x i g í a Sousa. contra los cuales estaba él decidido á oponerse. » pues de otro m o d o no podría menos de convencerse que el Gobierno toleraba los procederes impugnados. pretendía obtener declaraciones especiales que fuesen como un complemento de aquel pacto. «tuviese el Gobierno á bien declararlo rebelde é infractor del Armisticio pactado. . restricción. ser solemnemente ratificada por los contratantes. que se tomara en cuenta su p r o p o sición « sin demora. en lo relativo á los derechos de Portugal no mencionados en sus cláusulas. D i c h o s artículos imponían á las cuya aprobación debía. formulaba seis artículos.g r a n d e . compeliéndole á pasar á la jurisdicción occidental en brevísimo término.

. sobre entrega de esclavos y desertores. portador del oficio citado. el capitán de caballería riograndense Manuel Marques de Sousa. Llegaron á Buenos Aires con escasa diferencia de fechas. pendientes desde 1 8 0 1 . r e solvió tomar una actitud consecuente con sus anteriores ( 1 ) Pereyra da Silva. cuya contestación tenía orden de esperar hasta el tercer día de la entrega. Doc 15. la escuadrilla española. se aplicarían sin réplica á los casos concretos de actualidad ( 1 ) . y resolverían por último. bajo el comando este último de Zufriategui. comisionado por V i g o d e t para entregar el suyo y glosarlo verbalmente. José P r i m o de Rivera. revelando así que las amenazas de V i g o d e t y Sousa obedecían á un plan convenido y resuelto de antemano. — LA LIGA FEDERAL autoridades de Buenos Aires y Montevideo una declaración reconociendo el desinterés. C o n traerían. E l Gobierno. Antes que tuviera tiempo de contestarla.240 LIBRO III. cuando se encontró con la doble reconvención hecha á su conducta. ni. con abundante provisión de m u niciones y útiles de esa arma. salvo orden expresa venida de España. L o s concordatos existentes entre las coronas española y portuguesa. que también tenía el suyo. A . Estaba el Gobierno ocupado de remitir á Artigas los s o corros prometidos.. Pablo Castas y mi tren de artillería. asimismo. mantener el statu quo en todas las cuestiones de límites. v. y el capitán de fragata D . R. que constaban del regimiento de D . Ilist da fundando do Imp. apareció en aire de guerra sobre el puerto de Buenos Aires y sus dependencias fluviales. y devolución de propiedades. dignidad y justicia con que el de Regente tomara parte en la última campaña militar. dichas autoridades el compromiso no intentar agresión alguna contra los dominios de S.

E S P . parte de las cuales estaban ya satisfechas. A fin de cuentas. manifestó su disgusto á P r i m o de R i v e r a . contribuyeron á exasperarlos de un modo definitivo. cuyos conceptos ratificaba la aparición inopinada. siempre que el retiro del ejército Sousa á sus fronteras no se verificase concedió audiencia á P r i m o de Rivera para debatirlos puntos lo cual correspondería retirando las fuerzas de Artigas á la línea de demarcación.estaría tan pronto como el ejército portugués desocupase la Banda Oriental. pero ellas en vez de aplacar los ánimos.000 hombres lanzados por la Bajada de Santa complicidad Fe. Parece que fueron varias las conferencias habidas con tal objeto . el Gobierno declaró al c o misionado realista. « reconociendo y admitiendo el origen razonable de sus reclamaciones. al timátum de Sonsa. . á provocada por ella. lo contestaría con 5. » para habilitarse de recursos con que sostener la guerra.LIBRO III. había ordenado. « la requisición ó indagación interina de todas las propiedades españolas. c o n traídas á justificar la conducta de su jefe. echándole en cara su con los portugueses y aceptando la guerra de de inmediato. D OM . en represalia. y el resto lo. « que el insulto de Vigodet amenazando oponerse al embarque de tropas con destino á la Banda Oriental. Manifestaba también. y arreglada á la conducta de sus dores. — LA LIGA FEDERAL 241 opugnaul- declaraciones. E l Gobierno. » más salientes de la nota de Vigodet. que envista del bloqueo establecido por la flotilla naval. corno lo hizo. — I I I . y las explicaciones de éste. Mientras proyectaba contestar. de la flotilla española frente á Buenos Aires. dificultaron más la situación.» Seguidamente escribió un largo oficio al Gobernador de Montevideo. 16. profundamente ofendido por el tono de la nota de Vigodet.

» aceptaba la guerra. « viendo despreciada su propia autoridad y la de la Nación. mientras durasen los enemigos de la N a c i ó n . a . apresuró la remisión al campo de Artigas de los refuerzos que le tenía prometidos. » Dirigióse con fecha 17 á todos los habitantes de la Banda Oriental. prohibiendo toda comunicación ó trato con Buenos Aires y los demás pueblos de aquella dependencia. constándoles existir la mencionada comunicación. el mismo P r i m o de Rivera. al verse atacado tan de improviso en su propia sede. fueran de la dignidad ó clase que fuesen. e x presándoles « que todos los esfuerzos de habían la moderación sido inútiles para conservar con el Gobierno de Buenos Aires la paz y correspondencia. amistad tí otros. Inmediatamente de recibir el oficio del Triunvirato. para entrar á la acción armada. — LA LIGA FEDERAL N o deseaba V i g o d e t otra cosa. algunas veces con disfraz. » E n seguida dio un Bando. le c o n - (1) Parte). P o c o después. Gaxcta de Montevideo (21 Enero 1812). y últimamente con descaro y desvergüenza. incurriendo en iguales castigos aquellos que por título de parentesco. investido con el mando de la escuadrilla que bloqueaba á Buenos Aires.242 LIBRO III. que llevaba fecha 15 de Enero. A s i m i s m o . rompía sus hostilidades contra dicha ciudad (1). — ISTúñez. pero al mismo tiempo á no disimular el menor delito de infidencia. redactó un Manifiesto con fecha 10 del mismo. en el mismo sentido. dirigido á los montevideanos. E l Triunvirato. » por lo cual. bajo rigorosas penas á los infractores. aunque agregando estar dispuesto « á proteger á todos los buenos. Noticias (2.amistosa. asegurando que « nunca se acabaría. no los delatasen.

aplicándolo á los vecinos portugueses. ahora que un enemigo extranjero (el ejército p o r tugués) profana los hogares de todos. L u e g o después. título que desde entonces empezó á ostentar el caudillo. Teniente gobernador del D e partamento de Y a p e y ú y General en jefe del ejército patriótico destinado á la Banda Oriental. como si pretendiera hacerlo caer de más alto. firmándose en los documentos públicos « coronel de Blandengues orientales. para cuyo efecto lanzó una proclama indultando á todos los desertores de él. » Pero admitido que el caudillo procediese c o rrectamente respecto de los españoles. D e manera que el Gobierno central. — LA LIGA FEDERAL 243 firmó en el empleo de general en jefe del ejército de o p e raciones. E l Triun- . impuso el servicio obligatorio á los españoles y p o r tugueses avecindados en la costa occidental del Uruguay y sus inmediaciones. acrecieron su prestigio. mientras urdía su abatimiento. pretendía justificarla en los siguientes términos: « Si en la instalación de nuestro sistema pudo hallar disculpa la diversa opinión de los europeos.LIBRO III. Una de las primeras medidas de Artigas. lo colmaba de honores. carecía de acomodo el raciocinio. A l dar cuenta de esta resolución implacable al Gobierno de Buenos Aires.» L a s facultades derivadas de posición tan conspicua en tiempos de guerra. cuya instintiva d i s posición no contrariaba obligándoles á batirse contra las tropas de Portugal. fué procurar la remonta del ejército á sus órdenes. yo no veo algo capaz de sustraer á nadie de la obligación de concurrir á arrojarlos. sometiéndole por obligación. y con igual propósito de aumentar las filas. que debían considerar con muy diverso criterio la obligación impuesta. aquellos elementos que ya no lo estuvieran por simpatía.

para cuyo efecto debían combinarse con el grueso de las tropas de Artigas. Apuntes sobre patriólas orientales n. pág 226. L a uniformidad de esta ofensiva.244 LIBRO III. E l punto objetivo de ese plan era la ocupación de las Misiones orientales. y una división paraguaya de 1. Los primeros — M a r t í n e z . Reducidos á este aprieto los portugueses de Misiones. único auxilio con que podía contar. c o n cibió un plan de campaña destinado á paralizar la acción de Vigodet. se lisonjeaba Artigas de estar pronto á emprender cuanto le d i c tase su deseo. vir. puesta una buena guarnición en San Martín. ni al servicio obligatorio decretado. como lo d e muestra la publicidad que hizo dar á los documentos relativos ( 1 ) . — LA LIGA FEDERAL virato. sin embargo. no opuso reparo ni al indulto de los desertores. Dispuesto á emprenderlo todo. pedida á la Junta de aquel país por el Triunvirato. Mientras dichas fuerzas avanzasen sobre las fronteras portuguesas. de 1811. ó reunirse al ejército de Sousa en Maldonado.g r a n d e á las orillas del B a c a c a y . Artigas debía situarse en Santa Tecla. ( 1 ) Justo Maeso. y para que sus guarniciones no pudieran refugiarse al interior del país. provocaría el abandono de los pueblos ocupados por los portugueses. facilitaba su protección á las tropas auxiliares. Bato vi ó el arroyo Caciquí. las fuerzas reunidas en Corrientes y Y a p e y ú . desde principios del año. Entre-Ríos. posición central. Artigas no bien se le i n corporaron los refuerzos mandados de Buenos Aires. después de lo cual. . que permitiéndole conservar la libertad de sus m o vimientos. se les cortaría la retirada por la boca del M o n t e . arrancándole el concurso de los portugueses.000 hombres.

hostilizándolas con éxito. desde que Artigas podía salirles por CerroLargo. les obligaría á reembarcarse forzosamente. á las ideas manifestadas. Este Artigas al Triunvirato en l o de de estimularla á poner cuanto Febrero. permitiría al Jefe de los Orientales acudir donde asomasen las tropas de Sousa. es decir. Esperaba el Jefe de los Orientales. p r o pia. por las facilidades inmediatas de ejecución. N o parece que el plan favorito de Artigas fuese reprobado por el Triunvirato. si resolvían abandonar el territorio uruguayo. — LA LIGA FEDERAL 245 el ejército de Sousa podía optar por la triple disyuntiva de moverse sobre Artigas. como que el Jefe de los Orientales emprendió marcha á C u r u z ú . y trasmitido también al conocimiento de la Junta antes sus tropas en campaña. contando con que el interés de la defensa. la estrechez á que plan fué propuesto por del Paraguay. y en el supuesto de que el Triunvirato adoptase otros proyectos. XXVI-XXXI. . la posición ventajosa de Santa Tecla. Si se decidían. ó permanecer donde estaba. á permanecer en Maldonado. aproxi- (1) Col Fregeiro. en fin. pues tuvo hasta un principio de ejecución. no les quedaba otra retirada que Santa Teresa. empujaría al Paraguay á prestar todo el auxilio requerido. segunda eventualidad. E n el primer caso. En la. retirarse para su territorio. empero.c u a t i á en la provincia de Corrientes. atajándoles el paso.LIBRO III. que si el Gobierno de Buenos Aires mantenía el propósito de atacar á los portugueses. pues el camino de Y a p e y ú les sería cortado. con ánimo proyectaba reducirlos. ningún otro plan sería preferido al suyo. Artigas le advertía serle necesario entonces un refuerzo de 1 0 0 0 hombres más ( 1 ) . Sin aferrarse.

el número de enemigos que asediaban sus fronteras. Conseguida la ocupación de las Misiones occidentales. para que pasase al campo de Artigas. — LA LIGA FEDERAL mandóse á las fronteras portuguesas.246 LIBRO III. Para el efecto. pretextando unas veces la falta de armas con que aprestar contingentes militares. formulado por el Triunvirato. Pero no hubo r e flexión ni súplica que indujese á la Junta del Paraguay á cooperar al movimiento. respondió « que le sería bochornoso despacharle únicamente 2 0 0 ó más hombres con las manos vacías. asegurando el dominio de los pueblos costaneros. en cuyos límites encontrarían . dedujera los planes ulteriores de éste. respondió ofreciendo 1. había pedido á R í o Janeiro. sin otro propósito que imponerse de los recursos del caudillo y cambiar b u e nas palabras con él. debían facilitar el rápido transporte de tropas al través de los ríos que daban acceso á las Misiones occidentales.000 hombres. se preparó á contrarrestar su ofensiva con un movimiento audaz. la pronta expedición de barcas que no calasen más de G á 10 pies de agua. Francisco Bartolomé Laguardia. A l p e dido de una división de 1. proseguiría la c o n quista hasta el Paraguay. junto con algunos refuerzos. quien fuese por puro instinto militar. convenientemente artilladas.» L a acción positiva de la Junta del Paraguay en este intento. á ser meros espectadores. Estas barcas. y otras. y cuando Artigas insistió en que le facilitase cualquier contingente. ó fuese que advirtiendo la dirección emprendida por las fuerzas de Artigas. que al fin declaró serle imposible mandar por causa del bloqueo de los r í o s . se r e dujo á comisionar á D . como paso previo para apoderarse de todos los demás. M u y distinta conducta observó el general Sousa.000 arrobas de tabaco.

. sobre cuyas froná convergir los voluntarios de Artigas. — L A L I G A F E D E R A L 247 los portugueses nuevos refuerzos. E l Gobernador de M a t o groso. estaba pronto á trasponer la frontera. » ( 1 ) Mientras así coincidían ambos generales en sus planes de ubicar el teatro de la guerra sobre las Misiones. donde tenía su Cuartel general. el momento propicio de invadir el territorio portugués. « D e este modo •— decía Sousa — me parece practicable. y Apenas se informó Sonsa de aquella n o serle imposible evitar la junción de las sabiendo tropas veteranas de Buenos Aires con Artigas. para cuyo objeto destacó al coronel T o m á s da Costa en observación del ejército revolucionario. teras empezaban E l verdadero centro de las o p e al mando raciones iba á ser la Banda Oriental. fué sustituida la empresa por otra de más alcance. reforzados por un núcleo respetable de tropas regulares. prevenido por Sonsa. no solamente librar de la jurisdicción de Buenos Aires los territorios situados entre el Uruguay y el Paraná. X L I . vedad. Pero tanto uno como otro llegaron tarde para. sino también restablecer el antiguo Gobierno del Paraguay. quedando reducido Costa á librar algunas escaramuzas con las partidas sueltas de Artigas. realizar sus propósitos. 3 6 3 . y se puso en marcha él mismo desde Maldonado.6 5 ) . y viéndose obligado Sousa á buscar un atrincheramiento conveniente sobre la con- (1) Of de Sousa el Galveias (Rev do Inst.L I B R O III. dándose la mano con los invasores que por la vía del Paraná irían á encontrarle en el territorio de las M i siones paraguayas. resolvió oponerse á que vadeasen el río U r u g u a y . Perdido para las tropas revolucionarias. los sucesos debían señalarles otro campo de actividad.

lanzando al río más de 3. Pero aquel súbito movimiento de retroceso. que un casal de indios viejos. M u y luego. acababa de repasar á la orilla occidental. y 56 heridos y prisioneros ( 1 ) . con cuyo motivo le fué posible proteger los pueblos de M i s i o nes. después de haber campado en la orilla oriental del Uruguay. perjudicó las partidas patriotas que se habían internado en la Banda Oriental. cit). Annacs. L a rápida concentración de las fuerzas de Artigas sobre las fronteras de la Banda. provistos de las barcas pedidas por Sonsa. Otra de 3 0 0 embistió á Santo T o m é . á quien los portugueses designaban con el título de o eaadílho este oficial por los alrededores de Cerro-Largo. que murieron todos. el ejército revolucionario.000 animales. se entregaron los portugueses á las mayores crueldades con los pueblos de aquella jurisdicción. y vencida la resistencia opuesta por 1 5 0 hombres de la guarnición. — LA LIGA FEDERAL fluencia del arroj^o San Francisco. Oriental. favorable á los agredidos. ante las cuales sólo sesgó. ( 1 ) Oficios de. Sousa.Sandú. dejándolas sin ninguna protección. admirado de no hallar otro rastro de seres humanos. saqueándolo sin piedad. Leopoldo. que no quiso ó no pudo llevar consigo. Comprendida en el número iba la del valeroso capitán Villa de Mouros. P a m ó n Vülademoros. en las proximidades de P a y . cuando le atacaron fuerzas de Sousa. Casualmente. destacando sobre ellos algunas fuerzas. 20 Mario xvi. ¡i 17 Abril 1812 (líev do bisl.- S. robó é incendió el pueblo. .248 LIBRO III. donde al fin se detuvo. Discurría D . después de haber perdido 37 hombres muertos. Una partida de 8 0 hombres cayó sobre Yapeyú. dejó libre el camino de las Misiones occidentales.

precedido de tribus de indios que se entregaban á todos los desafueros. Casi desierto el Uruguay en el interior. y tétricas las ideas que inspiraba tan insólita desolación. ó incorporársele una vez que éste volviese á pisar el territorio patrio. estaba. atemorizados de la soledad que les circundaba por doquiera. V i g o d e t encerrado tras de las fortalezas de Montevideo. influenciados por el sobresalto que originaba aquella quietud abrumadora. empeza-' ron aquellos trabajos de los enemigos de la emancipación.LIBRO III. escasa resonancia inmediata tenían aquellos hechos de guerra en un país cuya situación excepcional presentaba el más triste aspecto. E n un extremo del territorio. y sobre las riberas del A y u í c a m paba nuevamente Artigas con todas las fuerzas de la R e v o lución y el núcleo de familias más decididas por la causa p o pular. L o s pocos estancieros que habían quedado al frente de sus establecimientos. por su parte. los realistas. L o s moradores d é l o s pueblos encerrábanse con recelo en sus casas al despuntar la tarde. A raíz de celebrado el Armisticio de Octubre. armaban sus peones en tren de guerra. ni viajeros ni noticias cruzaban sus caminos. extremando todos los medios conducentes á despoblar la campaña. gérmenes productores entre los vecindarios del con la falsa del terror. especie de que el ejército patriota venía persiguiéndolas. — LA LIGA FKDBRAL 249 Con todo. para sustraerles á la tentación de seguir las huellas de Artigas. Era extraña la apariencia ofrecida por la inmensa zona mediante entre ambos jefes. lanzó á campaña d i - . Vigodet. Las fuerzas realistas que se replegaban sobre Montevideo tuvieron cuidado de sembrar tránsito. Habían contribuido á ella. con el propósito de producir una emigración hacia Montevideo que concentrase los paisanos en la ciudad.

se refugiaron en Montevideo de 3.250 LIBRO III. que le alcanzó y batió en San José. que reclutando sus afines de vida y costumbres.000 de individuos del campo ( 1 ) . con lo cual se r o bustecía el crédito de los desmanes atribuidos á los patriotas. fusilándole sin más trámite. y de entre estas gentes comenzaron á alzarse individualidades aisladas. saqueó el pueblo de la Florida. Siempre había habido en el Uruguay un número no escaso de bandoleros y gauchos malos que quitaban el sueño á la autoridad española. un cabecilla indígena. En medio se despara hacinarlos en los calabozos de las Bóvedas. y con un grupo de los suyos. formaron partidas para pelear de cuenta p r o pia. de esto. prendió por su cuenta del ejercito de Artigas. xiu. — LA LIGA FEDERAL versas partidas. L o s había (pie tenían una noción oscurecida del patriotismo y combatían á su m o d o por la ( 1 ) Díaz. las cuales pretextando proteger las gentes pacíficas. pero inmediatamente marchó contra él una fuerza patriota de 1 0 0 hombres. L o s realistas difundieron la noticia del atentado de Sandú. aseguraban impunidad á toda tentativa atrevida. de nombre Sandú. D e esa manera. Apantes de las repúblicas del Plata. i. L a soledad de los c a m pos y la ausencia de autoridades en los pueblos. llevándose en su retirada algunas mujeres.500 á 4. arrancaron de sus hogares multitud de hombres. Tlisi Guerra. absteniéndose de mentar su castigo. hostilizados por las partidas de V i g o det y temerosos de caer en manos de bandoleros c o m o los de Sandú. — Larrañaga y liistóricos. Seducido por estos desórdenes. A l g u n o s de estos hombies no eran sanguinarios. pero otros lo eran y mucho. un nuevo elemento perturbación se presentó en escena. .

ingénito á los trastornos sociales. Eran en su mayoría. L o s caudillejos que salían de la oscuridad para ligar en cierta manera su nombre á la historia. sin embargo. pero en cambio otros aprovechaban el desorden para dar suelta á sus instintos de ferocidad. sin religión. cuya c i vilización tenía tantos defectos. pero que necesariamente debían aparecer en ocasión oportuna. y perturbado en otros por la maldad que suele ser nativa en los temperamentos agrestes. aquellos gauchos que se alzaban al calor de los trastornos de la época. persiguiendo igualmente á todos los habitantes que tuvieran arraigo en los vecindarios por donde pagaban. tenían el instinto salvaje de la independencia propia. dada la situación y el medio ambiente en que se producía.LIBRO III. sin hogar. Las grandes causas. que se creían agraviados por la sociedad. en que la rebullición de las pasiones saca á la superficie los elementos más opuestos. no podía dejar de producirse en el Uruguay. Este mal. Sin instrucción. c o m o aparecen y se desarrollan los achaques en todo cuerpo cuyo aspecto sano esconde gérmenes de graves dolencias. y otros contra los hombres pacíficos. y esto aconteció con varios de los caudillejos de entonces. . eran el testimonio de las lepras sociales que el vigor de la autoridad española había tenido ocultas en el fondo de nuestro organismo. que unos vengaban peleando contra la autoridad española. tienen la virtud de redimir muchos culpables que la casualidad pone á su servicio. L o extraordinario es que no tomara proporciones mayores de las que tuvo.—LA LIGA FEDERAL 251 causa de la R e v o l u c i ó n . antiguos perseguidos por la justicia ó desertores de los cuerpos militares. á quien culpaban de haberles torturado con sujeciones y castigos. modificado en algunos por cierta bondad natural.

que es tan común á las gentes de esta clase. empero. cabo del regimiento de Blandengues. desertó.252 LIBRO III. para entregar á Z ú carta perdido en el camino. le descubrió en el acto la falsedad del aserto. José Culta. La jactancia. confesó de motivos para plano la superchería. prefiriendo permanecer en su casa. Fingió pero entonces ser comisionado de Artigas. y asegurando que ante todo eran patriotas y estaban dispuestos á servir la causa revolucionaria. y al efecto tomaron las medidas precursoras de aquel atropello. quien acosado por la miseria que se sufría en el campamento de Artigas. fué sorprendido ñiga una y rodeado por los que había que le esperaban. y como tuviese mayores dotes. L l e g ó Culta á la Calera. F o r m ó entonces una partida ele 3 4 individuos. se les impuso haciéndose reconocer por jefe. fugando á los montes.. quienes avisaron á Zúñiga lo que se maquinaba. aceptando el comando de varias partidas sueltas y mal armadas que vagaban por . creer tal de éste. p r o piedad de D . que no guido á Artigas al A y u í . E n ellos encontró algunos otros desertores y bandoleros habituados á la misma vida que él se proponía llevar. y con ella comenzó á recorrer los distritos ubicados entre el Y í y Santa Lucía. — LA LIGA FEDERAL Ocupa el primer lugar entre todos. Zúñiga aprovechó estas disposiciones para proponer á Culta que se transformase de salteador en soldado. y en vez de sorprender. U n a noche se había seconvinieron todos en asaltar la estancia de la Calera. dándole tiempo á armar sus peones y estar prevenido. T o m á s García de Zúñiga. su situación. hizo que Culta y los suyos anunciasen anticipadamente el* hecho á algunos vecinos. Turbado el verdad disculpándose con la desnudez en que estaban él y sus c o m pañeros. que no tenía gaucho.

Melchor . También floreció por la misma fecha. p r o posición fué aceptada. al mando de cerca de 2 0 0 hombres. y recibir del Gobierno de Buenos Aires honores militares. á quienes atormentaba de esa suerte. Llamábase Encarnación. que juntó partida y se puso en armas para hacer correría? ele su cuenta D e estos capitanejos de partida como G a y había muchos. y era mulato: había sido peón de estancia. extendida por todo el país. interceptando las comunicaciones de los españoles y matándoles chasques y correos. y empezó á infundir el terror doquiera que pasaba. y que debía adquirir celebridad montando con espuelas sobre los prisioneros españoles.LIBRO III. partida de gentes de su calaría. Se titulaba Protector de siete pueblos. encantados de tener un jefe que les superase. La. otro forajido. y de allí á pocos días. — LA LIGA FEDERAL 253 los alrededores. recolectados por el B. le granjeó la admiración de los facinerosos. mulato de origen. P o r estos mismos tiempos aparecía en el distrito de S u riano un cabecilla de peores disposiciones que Culta. Encarnación llegó á engrosar fuertemente su partida. salió de sus guaridas habituales con una. aludiendo á los infortunados vecindarios donde ejercía su terrible influencia ( 1 ) . matrero y hombre temido por sus fechorías. A l considerarse i m pune por el abandono en que estaba el país. á fin de hostilizar á los realistas. que se le juntaban con gusto. Y a le veremos más tarde sitiar á Montevideo. Su fama. Este era uno de tantos matreros. José Culta. aparecía en Canelón grande c o m o uno de los jefes patriotas. un tal G a y . Hawai. y completamente indócil al buen consejo. aun cuando no se pueda saber de cierto ( 1 ) Apiades general para la Biografía Pacheco y del general Obes.

E n efecto. ningún punto de apoyo para. llevando ese propósito tan lejos. director de la fingiendo tutelar los derechos de Fernando V I I . Gari. Casavalle. y m u cho más precaria de lo imaginado por ellos. que hasta no verse desembarazado de adversarios. era el momento preciso en (pie la diplomacia inglesa desbarataba todos los planes del Brasil relativos á ese supuesto designio. no tenían en el resto del territorio. como A m i g o . antes de romper con los empecinados de Montevideo. cuya conservación dependía del auxilio que los portugueses p u dieran prestar á Y i g o d e t .254 LIBRO III. . no paró el diplomata inglés. apenas si han dejado el recuerdo de sus nombres. Pedro A m i g o y otros. se sabe el fin trágico cpie tuvieron muriendo en el patíbulo. D e grado ó por fuerza entregóse á Strangf'ord. Sin embargo. es llano que los realistas habían perdido su d o minio en él. quien exigía á todo trance el cumplimiento estricto del Armisticio pactado en Octubre de 1 8 1 1 . fué sustituido i n terinamente por el conde de Galveias. L o s piquetes militares que accidentalmente ocupaban Colonia y M e r cedes. grande intriga para apoderarse del P í o de la Plata Fallecido en 1(3 de Enero el conde de Linhares. porque excepción hecha de Montevideo. Siendo ésta la situación del país indicado para teatro de la guerra. cuando las ostentaciones de Sousa anunciaban la resolución de cooperar al triunfo de Vigodet. D e algunos. cuyo avance les garantía una seguridad relativa. quiso el conde de Galveias cerciorarse de los elementos con que contaban. pero de otros ni eso se sabe.- LA LIGA FEDERAL qué número de hombres comandaban y cuáles eran las o p e raciones en que intervenían. sostenerse. diputando al mariscal de campo . quien adoptó un sistema político opuesto al de su antecesor. lo hacían bajo la protección de las armas portuguesas.

trasmitida al conde de G a l veias. más poderoso que D o ñ a Carlota. y tan obstinado como ella. partió con destino á Maldonado el 7. que N o sucedió lo mismo ser un golpe entendiendo mortal para sus planes el retiro de las tropas destinadas á auxiliar á Vigodet.LIBKO III. de ojos. consideración. rompió con toda. y humillando á D o ñ a Carlota hasta arrancarle su secretario Presas. con la Metrópoli constituía. L a realidad de las cosas no le dejó concebir muchas ilusiones. los que á su vez se contentaban con arrojar sobre dicha ciudad algunas bombas. cuya expulsión pidió y o b - . en comisión de V i g o d e t . debió descorazonarle. T o d o s los refuerzos que Montevideo había recibido de la Península tuno. L l e g ó E l o y en los primeros días de Febrero. un enojoso e x p e diente por peticiones de dinero y soldados. Pero L o r d Strangford. y regresó de allí el l o . si alguna esperanza mantenía en la cooperación de los empecinados. con la princesa Carlota. A g u s tín Rodríguez. llevando noticias y cartas de V i g o d e t para Sousa. E l comisionado portugués volvió á emprender su marcha para Maldonado el 24. puso en juego cuantos medios tenía á la mano contra la influencia inglesa. su secretario Esteller v L>. sumaban 8 0 soldados recientemente traídos por la fragata JVepy las necesidades de V i g o d e t eran tales. solicitando auxilios pecuniarios. que se avistase con V i g o d e t y t o mara cuenta de la situación positiva en que se encontraba éste. Vigodet reducía toda su actividad á mover sobre Buenos Aires los barcos de que disponía. que su c o rrespondencia. — LA LIGA FEDERAL 255 Alejandro E l o y para. Semejante vista. habiendo advertido el día antes que partían á Lima. señalando los agentes que debían intervenir en el ajuste de un nuevo Armisticio destinado á promover la desocupación del Uruguay por las tropas portuguesas.

Importadas por los ingleses y puestas al servicio de su a c ción conquistadora. empezó á adquirir vinculaciones poderosas. Mitre. xx. n. supo el Gobierno de Buenos Aires que la diplomacia inglesa preparaba á la Corte del Brasil un estruendoso fiasco en la política del B í o de la Plata ( 1 ) . L I G A FEDERAL tuvo de allí á poco. cuyas iniciativas se p r o m o vían y resolvían hasta un estacionamiento entonces excluyendo misterios. Apuntes históricos. do Imp. v. Memorias . y una parte exigua de la juventud criolla."las logias masónicas habían chocado desde el primer día contra el sentimiento patriótico y las creencias religiosas del pueblo.— Presas.256 LIBRO III. llist de Belgrano. ( 1 ) Pereyra da Silva. Sin embargo.—Larrañaga secretas. el un puesto prominente en la declive de las ideas exaltadas la llevó. L a Masonería. otro de orden sectario tomaba cuerpo en Buenos Aires bajo la protección del sigilo. Mientras este movimiento político se producía en los dominios americanos del Regente. Pero como el interés pecuniario de los primeros y las aspiraciones inquietas de los últimos no sumaban fuerzas bastantes para torcer secretos los y rumbos de la agitación social. x i x . Ilist da fúndanlo y Guerra. la propaganda masónica parecía condenada á rayano de la impotencia.— n. basta entonces relegada á una condición subalterna. ni. en cuanto pretendiera actuar c o m o factor político. Esta doble circunstancia las obligaba á mantenerse en la mayor reserva. — LA. que buscaba á tientas el camino de la acción. reclutando sus afiliados entre el comercio extranjero de las ciudades. Destruidos por semejante actitud todos los inconvenientes. cuando menos lo pensaba ella misma. á tomar dirección de los negocios públicos.

en la imponiéndose á la ciudad de la Paz. Bajo tales auspicios. Historia Argcn17. — I I I . » L o s afiliados de la Sociedad de su despreocupación. para dar pruebas prácticas del sentimiento que informaba sus planes. tina. — LA LIGA FEDERAL 257 Parte de los elementos revolucionarios que bullían en Buenos Aires. « s e hablaba mucho de los derechos naturales. tomando la redacal mismo tiempo que reorganizaba la (1). Patriótica hacían gala término equivalente en esa fecha á la profesión de ideas anti . entraron al templo. Sociedad Patriótica qui. famoso mulato tueumano. habían constituido círculos políticos. y cantaron misa. donde al decir de un contemporáneo insospechable de españolismo. » Después del desastre de ción de la Gazeta. ( 1 ) Núñez. derramándose por las poblaciones que las armas revolucionarias sometían. tal cual los concebían sus maestros del viejo continente. la obligaron á quemar una cruz. incorporado como secretario á la expedición militar. se revistieron sacerdotalmente. subiendo al pulpito el D r . que impulsaba y protegía el D r . E l padrón de aquellos círculos era la Sociedad Patriótica de la Capital.LIBRO III. M o n « La Huateagudo. ii. — Mariano A . E n el pueblo de Laja. M o n t e a gudo. L o s pueblos del A l t o Peni. fueron teatro inicial de aquellos ensayos. Noticias. Monteagudo volvió á Buenos Aires. influenciados por las doctrinas del jacobinismo francés. v i l . y se votaban sacrificios contra los que negasen su legitimidad.católicas. donde llegó victorioso en 1 8 1 0 el representante Castelli. muchedumbre. los despreocupados. Pelliza. cuyo objeto era defender y propagar los derechos del hombre. D OJI. . para predicar un sermón cuyo texto era: muerte es un sueño largo. E S P . x x i .

los despreocupados argentinos. por la naturaleza ele su mecanismo. en que cíesele el principio ele su carrera tenían ya un programa. Pidió y obtuvo entonces el concurso ele las logias. y programa gubernamental por fin. Después ele haberlas buscado sin éxito en el procedimiento usual y corriente ele las asociaciones públicas. E n 9 ele Marzo ele 1 8 1 2 . su connivencia con las logias. f ó r mulas y juramentos que se prestaban á reflejar solemnidad sobre una empresa tan nueva. Mientras fantaseaba en la región ele las ideas. — LA LIGA FEDERAL Aventajaban. estaba indicada de antemano.258 LIBRO III. la llegada al mismo tiempo del espíritu sectario que impulsaba los procederes finales de esos cen- . el folleto y el libro bastaron á sus tendencias de e x pansión . á sus congéneres los jacobinos franceses. durante sus transformaciones sucesivas. aspiración política en seguida. constituyendo á Buenos Aires de la fragata inglesa Jorge apoyo ele esa iniciativa. advirtió que la Masonería le presentaba ventajas insustituibles. E l jacobinismo francés. pero cuando quiso adquirir la compacidad indispensable á todo partido que pretende el poder. pues. había sido doctrina filosófica primero. meeliando largos años de labor. pero infiltrándose tros ocultos. de de traunirse para la acción. empezaron á reorganizarse paralelamente las logias masónicas. llevando á ellas su temperamento político. c o m o destituida ele influencia entre los estadistas de la época. E n posesión los despreocupados argentinos de las ideas extremas del jacobinismo francés. y el misterio de signos. A s í es que apenas promovieron Monteaguclo y sus compañeros la idea el punto Canning. procuró la organización de sus aeleptos dentro ele formas definidas. cuyos dos puntos capitales sólo pudieron establecer aquéllos.

Estos oficiales se habían afiliado en Europa á una sociedad secreta cuyos orígenes se remontaban al siglo x v r n . donde se afiliaban todos los americanos transeúntes por aquel puerto. Ilist (2. F E D E R A L 259 yendo á su bordo al teniente coronel D . dio un vigoroso impulso al movimiento. Reconociéndose filial de la. Reunión esbozando las bases y designios para que se formara en los primeros años del siglo x i x otra sociedad secreta. la profesión de fe del dogma republicano ( 1 ) . E l primer grado de la iniciación de los neófitos era el juramento de trabajar por la independencia americana. Gran Reunión también entre sus miembros algunos títulos de la nobleza blecida en Londres.no. promoviendo inmediatamente la fundación de la logia Lautaro. X X 3' x x i v . A fines del mencionado siglo. Lautaro ó A u n q u e por su índole predominase contaba esta- en ella el personal americano. Con este programa de apariencias seductoras. — Níííiez. con el propósito de revolucionar á Caracas. TI. Poco ( 1 ) Mitre. la sociedad Lautaro española. . los capitanes V e r a y Chilabert. fundó la sociedad denominada Gran Americana. Parte). cpae pronto debía generalizarse en España bajo la denominación de Sociedad Caballeros racionales. José de San M a r tín. el general Miranda. y sobre cuyo programa corresponde adelantar algunas noticias. dividíase la acción secreta de ambas en la siguiente forma: desde Londres partían todas las c o m u nicaciones para América. llegaron San Martín y sus compañeros á Buenos Aires. — LA LIGA. mucho más vasta.LIBRO III. el segundo. los alféreces Zapiola. Noticias. Alvear y Arellano y el barón de Holemberg. mientras en Cádiz existía el centro director de los trabajos de la Península. a de Bdejra.

ni en la Capital ni fuera . refundiéndose su leyenda mística en las tres F .. no podrá deliberar cosa alguna de grave importancia. subordinó este último á la táctica y vistas de aquél. y en las amigos. ni más eclesiástico que uno solo. este ó Victoria. decía el Reglamento adoptado por ella: « Siempre que alguno de los hermanos sea elegido para el Gobierno Supremo. pero el régimen establecido para las operaciones ulteriores del nuevo organismo.j N o podía ser admitido ningún español ni extranjero. refiriéndose al gobernante: « N o podrá dar empleo alguno principal ó de influjo en el Estado. fué de los más deplorables. sin haber consultado el parecer de la Logia. en cuyo caso. Fe y Virtud letras U. aquel que se considerase de mayor importancia por su influjo y relaciones. á Icos matemáticas. á saber: Unión. la L o g i a usaba este signo para caracterizarse á sí comunicaciones O-O. y en sus referencias á la generalidad. L o s miembros de la L o g i a resolvieron designarse recíprocamente con una II ( h e r m a n o ) . después de su resolución.F. á no ser que la urgencia del negocio demande pronta providencia. . Para significar que un tercero estaba afiliado. decían de él E n sus comunicaciones solemnes. » Agregaba además. siendo hermano. dará cuenta en primera junta ó por medio de su secretario. apodeSiendo el objeto primordial de la logia Lautaro rarse del Gobierno. recibían de la L o g i a el nombre de Bichos. aludirse con el dictado de los que era afecto misma: otro O-O. L a fusión del elemento masónico con el político. escritas. y dirigir los destinos de la Revolución. aplastando todo obstáculo que contrariase sus secretos p r o pósitos.260 LIBRO III. — LA LIGA FEDERAL trabajo les costó conseguirlo. L o s individuos de ideas opuestas á las suyas. ó por el de la L o g i a .

sus propios decretos. » (1) Organizada la Logia. págs 18. por cuyo motivo. § iv. ya sea por palabras ó por señales. primeros empleos eclesiásticos. medios que se halle por conveniente. i. — V i cente F . aunque no en calidad. será reo de nmerte. cuyos tres estaban destinados á ser núcleo atrayente de la clase á que pertenecían. sin acuerdo de la Logia. Destituido de explicación satisfactoria para el p u e ( 1 ) Benjamín Vicuña Mackenna. n (Apénd 17).LIBRO III. — Bartolomé Mitre. » de la vida. estatuía lo siguiente: « T o d o hermano las determinaciones Era implacable la sanción penal con que « T o d o hermano — depor los amenazaba el Reglamento á los divulgadores ó reveladores d é l a existencia d é l a asociación: c í a — que revele el secreto de la existencia de la Logia. miembros de los tribunales de justicia superiores. recayó el nombramiento de P r e s i dente de ella en Alvear. Historia de San Martin y de la emancipación Sud-americana.. de los de enviados interiores y exteriores. quien la emprendió entre el personal masónico cuyas condiciones correspondían á las aptitudes exigidas por el Reglamento de la nueva asociación. generales en jefe de los ejércitos. 91 y ¡xíssim. jefes de los regimientos de línea y cuerpos de de milicias. L a recluta de elementos civiles quedó á cargo de Monteagudo. . López. — LA LIGA FEDERAL 261 de ella. confiándose la vicepresidencia á San Martín. » Para el cumplimiento deberá sostener. y la secretaría á Zapiola. Bernardo O'Iiiggins. á medida que se acentuaba la influencia de la Logia. El Ostracismo del gral D. gobernadores Provincia. E l número de logiarios aumentó con rapidez en cantidad. á riesgo de la L o g i a . cap x. y otros de esta clase. La Revolución Argentina. mayor número de hombres desconocidos ó mediocres ascendían á los primeros puestos oficiales. entendiéndose por tales.

Pero quebrada por Inglaterra la influencia portuguesa en el Plata. E n tanto que la logia Lautaro proseguía sus trabajos. Manuel de Sarratea. Desde que ellos se. destinada á bastardear la Revolución. podía contarse de seguro con la desocupación del Uruguay por las tropas de Sonsa. deshaciéndose de Artigas. y solamente se había retardado á la espera de un sesgo favorable en los negocios internacionales. L a anulación del Jefe de los Orientales era cosa resuelta en los consejos de Gobierno. vestuarios y dinero. era imposible concebir nada más despótico en su forma. disminuyéndose así la importancia de Artigas como elemento resistente á la i n vasión lusitana. — LA LIGA FEDERAL blo este hecho. entregando sus destinos al voto secreto de unos cuantos corifeos.500 hombres de tropas veteranas. Oriental. mejor servidos quedaban sus impulsores. al reforzarle con más de 1. cuanto más ignorante ó flexible fuese el instrumento. Alentado de este modo á poner en práctica su antiguo propósito. C o m o se ve. no obstante la ostensible deferencia con que le había tratado en los últimos tiempos. mientras secretamente desvestían al gobernante de toda iniciativa. el Triunvirato n o m b r ó en 5 de A b r i l á su Presidente de turno D . preparaban á simular en el Gobierno los procederes imprescindibles al ejercicio de la autoridad. que permitiera destruir sin peligro. para representarlo en la Banda. el prestigio de un caudillo cuyas ideas republicanas y federalistas contrariaban las miras de la autoridad superior dominante. Oriental y sustituir á Artigas en el mando del ejército. el Triunvirato se preparaba á actuar en la Banda.26-2 LIBRO irr. ni más anti-republicano en su esencia que esta creación audaz. un poderoso parque de artillería. Las instrucciones secretas del nuevo . la tenía muy natural para los afiliados.

se imponía también la espera. al verse sustituido por persona tan desacreditada y ajena á la profesión militar. P o r último. amigos particulares de Artigas. — Gol Frerjeiro. . secretario del Ejecutivo. quienes por esa razón. cuya noticia debía llegarle en forma a m b i gua. Desde luego. N i colás Herrera. para dejar expedita la acción del Triunvirato en la Banda Oriental. por el teniente coronel Rademaker. sino también ponerse en guardia contra el descontento posible de algunos jefes argentinos. en vista de la anunciada intervención inglesa. al dirigirse al Jefe de los Orientales anunciándole la partida de Sarratea. E l 26 de M a y o quedó ajustado y firmado en Buenos Aires. se realizó muy luego. xxxu. por muchas razones. N o se apresuró Sarratea á recibirse del mando. Esta última expectativa. y ( 1 ) Memoria de Tedia (pág 9 7 ) . E l Triunvirato. ni le convenía hacerlo.LIBRO TIL — LA LIGA FEDERAL 263 jefe le autorizaban á proceder como quisiera contra la persona del caudillo. agente de Portugal. agregada á la amenaza de caer bajo las órdenes del sustituto designado.° Cesaban inmediatamente las hostilidades entre el príncipe R e gente de Portugal ú otros cuerpos armados portugueses. podían crear serias dificultades al éxito de la medida.» D e este modo. el Armisticio cuyas cláusulas principales se reducían á lo siguiente: 1. y D . no solamente pretendía neutralizar cualquier arrebato del caudillo. con tal de eliminarlo de la escena ( 1 ) . las medidas más conducentes para abrir la nueva campaña. á favor de un Armisticio que provocara la retirada del ejército de Sonsa. le era necesario esperar el efecto producido en Artigas por un nombramiento. se había limitado á expresarle que su objeto « era consultar con él.

decididamente adverso á la política de Portugal. Causó mucho desfallecimiento entre los españoles de M o n tevideo. las cláusulas de un convenio. deseoso de extirpar la (1) Reg Of de la Rep Arej. — 3. cuando su jefe. dentro d é l o s límites d é l o s Estados respectivos ( 1). este arreglo que les privaba de aliados seguros. c o n traviniendo sus instrucciones expresas. — 2. tres meses antes de emprender las hostilidades. entre las exigencias del Ministro británico. Rademaker optó por lo primero. los generales de los ejércitos darían las órdenes necesarias para evitar toda acción de guerra.° L u e g o de recibida por ellos la noticia de la convención. pudo el negociador portugués elegir. Designado más bien por Strangford que por el Regente. y las recomendaciones del Regente que aspiraba á darle largas en previsión de ulterioridades. fuese necesario recurrir á las armas. . y en el caso de que por algunas circunstancias desgraciadas é imprevistas. así c o m o para retirar las tropas de su mando á la mayor brevedad p o s i ble. poniéndose al servicio de la influencia inglesa. Doc 303.264 LIBRO TIL — LA LIGA FEDERAL las tropas ú otros cuerpos armados del Gobierno provisional del P l a t a . Rademaker había firmado la antedicha estipulación. el mariscal Vigodet. Hasta el mismo Gobierno de Buenos Aires fué sorprendido de la presteza con que el emisario accedía en firmar y publicar á las pocas horas de su arribo.° Se observaría un Armisticio ilimitado entre los dos ejércitos. que ansiaba ultimar el asunto á todo trance. para promover el retiro de la intervención armada en el Uruguay. con una premura. que vino á desconcertar todo plan de resistencia. quedaban obligados los generales de los ejércitos opuestos á pasarse los respectivos oficios de ruptura.

y eran las mujeres del país. L a s instrucciones de esos cabos eran h a cer una nueva requisición en los vecindarios.hizo una colecta grande de animales y armas. fueron aprehendonde didos por culpables. L a partida. igualando. y varias ejecuciones sangrientas de cuatreros á quienes cortó la cabeza. Engreído el sedicente jefe tranquilizador por estos resultados. P o r estos medios se desarmó totalmente á la campaña. empero. se entregaba con el m a yor entusiasmo á medidas de rigor. Con el propósito de restablecer sus comunicaciones internas. imponiendo á sus moradores pena de la vida si en el plazo de 2 4 h o ras no entregaban cualquier arma ó elemento de guerra que tuvieran. — LA LIGA FEDERAL 265 semilla revolucionaria en el país. si es que no eclipsaba á Elíó en muchas de ellas. comenzó á ejercer con más severidad las facultades que tenía. P o r una . así c o m o otros á quienes se les encontró lejos de ellas. para que persiguiesen sin alce á los sospechosos de adhesión á la causa revolucionaria. sin distinción de propietario. otro elemento más considerable que vencer. remitiéndoles á Montevideo.LIBRO III. V i g o d e t había confiado á uno de sus oficiales el mando de una partida de 3 0 hombres. colgándolas en altas estacas ala entrada de los caminos. con el título de • < : Tranquilizadora de la C a m paña » y orden de recorrer los distritos de Minas. San R a m ó n . V i g o d e t les encerraba en los calabozos de la cindadela. H a sido siempre r e c o nocida la firmeza de carácter de la mujer uruguaya. M a l d o nado. recogiendo todos los caballos sin dueño que encontrase y todas las armas que hubiera. y muchos vecinos (pie tenían escondida alguna canoa ó bote para utilizarlo en sus estancias. dándose casos de superar en ese concepto al hombre. Perdido y otros. despachando cabos de partida á diversos lugares. Quedaba.

y propagaban en sus conversaciones. partían el pan con los menesterosos. tratándolas como . sus hermanos ó sus hijos peleaban contra la dominación española. E n 20 de M a y o . en medio de los grandes desastres nacionales. eran casi todas partidarias de la causa popular. y mientras sus maridos. Servían de correos á las partidas patriotas. que los jueces y comisionados •de las villas y partidos celen á dichas personas si siguen en tal m o d o de producirse. atreque fiadas en lo preferido de su sexo. y bien pronto fué combatida por ellos.266 LIBRO ni. los principios de la Revolución. L a s mujeres de la campaña en tiempo de la R e volución. Esta conducta peligrosa no podía menos de llamar la atención de los listas. procedan á su inmediata a prehensión. albergaban en sus casas á los heridos y enfermos. y aún delante de enemigos. y convencidos de su reincidencia. siendo el mayor número de éstas algunas vidas mujeres. les rea- parece que tienen alguna particular libertad para expresarse de cualquier m o d o : — mando y ordeno á nombre del señor Capitán General de estas Provincias. por el que me hallo plenamente autorizado para poner el mejor orden y sosiego en esta campaña. — LA LIGA FEDERAL combinación de circunstancias felices. ella ha sabido conservar el fuego de los instintos patrióticos al lado de la sencillez que le es ingénita. que se fijó en lugares públicos. el comandante de la Partida Tranquilizadora expedía un bando á los comisionados de su d e pendencia. y el cual d e cía : « P o r cuanto tengo noticias ciertas que algunas personas de muchas villas y partidos producen expresiones denigrantes contra las disposiciones del Gobierno y de su digno J e f e . avisaban los movimientos del enemigo. ellas alentaban sus p r o pósitos auxiliándoles en todo sentido. entre sus amistades.

dejar abandonadas á su suerte. Estaba el tesoro público exhausto. Se fijaba. T o d o esto aumentaba desequilibrio sensiblemente el á entre las entradas y salidas del tesoro. punto que hubo de adoptarse algún medio extraordinario para atender á la penuria fiscal. otras expulsadas de su hogar ó confiscadas en sus b i e n e s . — LA LIGA FEDERAL 2G7 á reos custodia ponga de Estado y haciéndolas General. y que compartían con sus deudos la proscripción en el campamento de A y u í ( 1 ) . pero ninguna cedió. estimuladas por la firmeza de las familias de Montevideo. Ellas soportaron los rigores de la persecución sin amilanarse: algunas fueron presas. un Patrió" empréstito mensual. Desde el mes de M a y o . Además. conducir para agrado. á causa de los dispendios que originaba el mantenimiento de tropas de mar y tierra. por cuota general de contribución un cuarto ( 1 ) Diarlo del Piala. Después de autorizar estas medidas de persecución.LIBRO III. del Comandante de la Partida Tranquilizadora (Perista Montevideo). bajo el nombre de Empréstito tico. con motivo de auxilios y prestaciones que se daban á empleados y f a milias provenientes de Buenos Aires. bajo segura dis- á la Capitanía que el Jefe lo que sea de su superior » Esta declaracontrario ción de guerra á las mujeres produjo un efecto al que esperaban los realistas. huidas de allí por sus opiniones. á quienes Elío arrojara fuera de la ciudad durante el primer sitio. sostenidas solamente por fondos del Uruguay. se había dedicado V i g o d e t á poner algún orden en las finanzas. . originábanse también nuevos recargos. había convenido el Cabildo en recabar del comercio y capitalistas de Montevideo. y que el Gobierno no podía.

. Quedaban hipotecadas en garantía del empréstito. las fincas y los negocios en giro. 1 -{.S29 pesos. por capitales. lisa suma se descomponía en los siguientes rubros: por fincas. empezó á reclamar del Cabildo la ejecución de los contribuyentes. 7 } reales. G95 pesos. que estaba apurado por fondos desde que se hizo cargo del G o bierno. que habilitasen al Gobierno para hacer frente á sus necesidades.310 pesos. estaba fijado hasta que llegaran caudales esperados de L i m a ú otro conducto cualquiera.reales. todas las rentas fiscales administradas en Montevideo y su jurisdicción. L a s condiciones de reembolso eran seis meses de plazo por lo común. Vigodet. D o s regidores nombrados por el Cabildo. no p u d o ser cobrado en esa forma. 1 real. L a organización de la cobranza fué dificultosa. siendo necesario que se guardasen sucesivas contemplaciones con los contribuyentes. 5 7 0 pesos. 2 reales. iba corriendo el tiempo. por tiendas. eran encargados de recaudar las el empréstito aportase. lo que muestra de paso el estado de la fortuna pública en Montevideo por aquella fecha. 2 4 0 pesos.268 LIBRO III. E l total de su producto fué 2.por almacenes. Mientras se procedía á las tasaciones periciales y se recibían las declaraciones exigidas. sumas mensuales que ( 1 ) Empréstito patriótico mensual de 1812 ( M S en N Arela). ó reintegro inmediato á c a m bio de cualquier pago que los prestamistas tuvieran que hacer al tesoro público. 1. — LA LIGA FEDERAL por ciento sobre los capitales amonedados. L a moneda de aquel entonces se calculaba á ley de ocho reales cada peso ( 1 ) . E l tiempo que debía durar la c o branza de este impuesto mensual. (i | reales. y al fin pudieron realizarse algunas c u o tas. P o r más que se titulase mensual el empréstito.

mandando á dicho general ". comunicaciones reservadas del general Sousa. . y en el cual se lisonjeaba de obtener su parte. prolongar las expectativas de ésta y cualquier otra negociación. Sin sus aliados de embargo.g r a n d e . había convenido. y el tiempo había acreditado serle convenientísimo. no porque mediase s i m - sino porque la negociación Rademaker culminaba el vasallaje portugués.LIBRO III. L a Corte del Brasil no podía aceptar de buen grado aquel pacto. y ahora que el conjunto de sus intereses á cuyo efecto debía desembarcar ante todo en la Colonia. casi siempre al arrimo del Gobierno inglés. I n g i riéndose en los tratados generales. la víspera. procurando comunicarse por allí con Sousa. después del ajuste resultó más comprometida todavía. Entraba en los planes del Regente. E l procedimiento no era nuevo en la Cancillería portuguesa. le hicieron entender que no le abandonarían patía hacia V i g o d e t ó España. en poner fin á la intervención armada que mantenía en el Uruguay. acreditando un negociador cuyas instrucciones llevaban el sello de lasincertidumbres de su espíritu.ponerse en marcha reversiva para las fronteras de B í o . » expedía igualmente órdenes al enviado para no abril' negociación alguna. — LA LIGA FEDERAL 269 Se deduce de todo esto. que subordinaba su política á exigencias tan imperiosas cual pocas veces las soportara hasta entonces. fechado en 19 de Abril. que si la situación de V i g o d e t antes de ajustarse el nuevo Armisticio era apremiante. Portugal había logrado todas las v e n tajas deseables. Estrechado el R e gente por Strangford. y esta promesa era leal. á la espera del arreglo que Inglaterra había propuesto á España desde el año anterior. M i e n tras hacía entregar á Rademaker un oficio para Sousa. sin previo acuerdo con el generalísimo. como se ha dicho.

estaba ratificado aún por ambos Gobiernos contratantes. vaguedad. leer entre líneas. M a s para conseguirlo. se esforzaba por no salir de las tradiciones vigentes. temiendo perder en concesiones aisladas. e x presa. Pero contra todas las esperanzas.270 LIBRO III. ceñidos á revestir de carácter provisio- . Sin atender á que el ajuste no. D a d o s estos precedentes. Rademaker omitió consultar á Sonsa. se comprende que las instrucciones de Rademaker adoleciesen de cierta. yéndose directamente á Buenos Aires. despachándole correos extraordinarios con la noticia. P o r tal manera. y e x i gió su cumplimiento inmediato al ejército portugués acantonado en el Uruguay. concurría á trastornar los planes fundamentales de la Corte del Brasil. mayor iba á ser su importancia en las soluciones de futuro donde le fuese requerido intervenir siguiendo las huellas de Inglaterra. para ajusfar y firmar el mismo día de su arribo. consintió en su publicación. — LA LIGA FEDERAL estaba nuevamente comprometido. que revelaba en el negociador un menosprecio completo á las órdenes recibidas. y cuanto más robusteciera elid í a actitud. quedaba Portugal dueño del fiel de la balanza política en las cuestiones rioplatenses. y poniendo á raya las miras de éstos con su actitud agresiva. un Armisticio por tiempo ilimitado. que le daba personería propia en el concierto de los intereses comunes. m u y explicable para quien supiera. Ella le permitía tener en jaque á españoles y argentinos. Prescindiendo de una cláusula. el emisario portugués no había q u e rido hacer esa lectura. Semejante conducta. lo que le era posible salvar en un grande y definitivo arreglo. necesitaba conservar su disputada posición en el Uruguay. suscitando las esperanzas y temores de aquéllos con la prestación ó el retiro de la fuerza armada.

mientras hacía capítulo de ese ( 1 ) Tive de yessoa Rei residencia I). — LA LIGA FEDERAL 271 nal todo convenio en que entrase con España ó sus c o l o nias americanas. . que os dois Carlos. fijase las bases de un tratado general definitivo. fundándose en las informalidades c o metidas por el negociador. Pedro fidedigna —dice S. fardo que mais a mortc no Rio do Janeiro. A pesar de su ordinaria mesura para manifestarse. poco éxito debía alcanzar la protesta. Mas. antes de ratificarlo una de las partes. el viejo general. denunciaban que la cancillería inglesa había pronunciado la última p a labra. durante o de sen sobrinho xvi. fué Sonsa. si se h i z o . hasta que el ya mencionado arreglo propuesto desde el año anterior por Inglaterra. por mucho que le costase ( 1 ) . estando de por medio Strangford.) a El sita D. casi postrado. (Animes. saccessos. Quien primeramente rompió en declamaciones y protestas contra el nuevo Armisticio. el príncipe Regente no se excusó tampoco de hablar en alta voz contra el ajuste. pues la inusitada publicación del nuevo convenio. Ignoraba el general Sonsa que fuesen tan opresivas las influencias dominantes sobre su soberano. en cuanto determinaba el estacionamiento de los beligerantes sobre sus respectivas fronteras. Enfermo. Plasta se asegura que intentó eludir su ratificación. y concedía á los españoles el Paraná por límite divisorio. y á ella debía someterse el Regente. y los apremiantes avisos expedidos por Rademaker á Sousa noticiándole el caso. Infante e este dexairoso armisticio. Leopoldo — que ouvira o inagoarüo. y en la obligación que le inducía á él mismo á declarar y sustentar la preexistencia del convenio de 20 de Octubre de 1 8 1 1 . Jodo. Esta era la ley de entonces.LIBRO ill. escribiendo á R í o Janeiro sobre las inconveniencias y peligros de aquel pacto.

y Vigodet. T a h i m y Albardón. abundaba en razones á fin de conseguir la anulación del reciente pacto. se había visto precisado á repasarlo. supliría á otros cuatro indispensables para guarnecer la línea desde Yaguarón hasta los cerros de Santa A n a . que Sousa insistiese en permanecer dentro del territorio uruguayo.L a r g o . — un destacamento de 5 0 0 plazas en C e r r o . N o era extraño.g r a n d e á cubierto de invasiones. que ahora debemos abandonar. reposando en la protección de Sonsa. hallábase al frente de unos 5. para poner el R í o . nos ahorrarían 4. — 3 0 0 hombres en la fortaleza de Santa Teresa. vadeara el río Uruguay. patrullando Tacuarembó. y con la cual no había de contarse. temeroso de p r o v o car un choque cuyos resultados fueran la. pues ya no creía en la eficacia de la expedición de Goyeneche. « p o r lo menos paralizada. ruptura del nuevo Armisticio. y un . mientras una flota naval de 50 buques de todo porte acababa de entrar al Plata. Nunca se había sentido durante la campaña. Francisco. impulsado por los motivos expuestos. militarmente más poderoso que en aquel momento. — LA LIGA FEDERAL malestar físico para esquivar la retirada. E l ejército de la Revolución. y otros cuyo pormenor honraba sus previsiones.000 que es preciso apostar en las guardias del Cerrito. trayéndole municiones y víveres de conserva. « L o s verdaderos puntos de defensa de nuestras fronteras — decía — existen en la Banda Oriental. que entusiasmado en el primer momento. sino que habiendo concentrado sus tropas disponibles y de refuerzo en el Cuartel general de S.000 hombres con «S6 piezas de artillería. pues.272 LIBRO III. escribía al generalísimo palabras que le estimulaban á perseverar en su actitud. » según sus propias palabras. N o que confiase en auxilios del exterior.

— I I I . en cuanto los buques de guerra de Montevideo obstasen al pasaje de las tropas enemigas río abajo. » Considerando que todas estas ventajas no podrían conseguirse con 7 ú 8. . Cuando no contribuyeran á ello las informalidades con que Rademaker se había extralimitado. y protegería las Misiones portuguesas. pensaba que las razones militares aducidas. apostado en la margen oriental del Uruguay desde el Salto hasta el Ibicuí. Oficios cil). prescindiendo de consultarle en el último ajuste. y al efecto. 21 Mayo y 13 Junio 1S12 (Rev DOM. cubriría toda la grande extensión de cerros de Santa Ana hasta el Ibicuí. ESP. contenía la marcha de las tropas revolucionarias. Desde principios de Marzo. de Sonsa á (lalreias. que además tienen su guarnición particular.000 hombres.000 hombres acuartelados en la frontera brasilera. Sonsa abogaba por la imprescindible unión con Vigodet. Tenía casi por seguro el general portugués. P o r eso era que. (1) do lust. desobedeciendo los mandatos del flamante emisario. Esta actitud expectante. p r o ponía que no se ratificase el nuevo Armisticio sin c o m prender cuando menos al Capitán general en sus cláusulas. á la espera de lo que resolviese el P r í n cipe. bastarían á inclinar el ánimo del Regente en favor suyo.LIBRO III. Sonsa persistía en mantenerse firme. á más de los crecidos gastos cpie debiera originar su manutención. que sus observaciones iban á ser atendidas. que mientras alentaba á Vigodet y los españoles de Montevideo. en vez de iniciar su retirada. vino á justificarse con el éxito de las últimas operaciones militares. — LA LIGA FEDERAL ejército de B á 4. cuyas últimas órdenes alegaba no haber recibido. dejándole una jurisdicción hasta la margen del Paraná ( 1 ) . 18.

guiado por los inciertos clarores del alba. junto al arroyo de Laureles. que el enemigo apresó. expedición contra los cha- rrúas y íuiuuanes. (1) Guíela de Moulerldeo (22 y 30 Junio 1812). coronel Ignacio dos Santos Pedroso. pequeña guardia.500 á 3. 0 4 mujeres y niños prisioneros. hasta q u é inesperadamente le llegó el parte de una victoria. oponiendo los asaltados una resistencia digna de la empeñosa tenacidad de los asaltantes. E l hecho se había producido en 12 de Junio. caminó cautelosamente hasta él. y á las ó de la mañana. Con aviso seguro del paraje donde se hallaban los indígenas. después de haber dejado en el campo 4 jefes y (SO soldados muertos. A pesar del tiempo transcurrido y las órdenes especiales. cupo á la del teniente. cayó sobre su campamento. compuesta de las tres armas. vigilaba la llanura. Dispersáronse por último los indígenas. Los portugueses. Cuatro horas duró el fuego. con su sospechosa economía de c o s tumbre. D e las varias divisiones destacadas con el fin de procurar su encuentro. incomodándoles día y noche. ninguna noticia recibiera durante tres meses.000 caballos. por sorpresa. el arroyo conducía unos desfiladeros que apenas daban entrada de frente á un hombre á caballo.274 LIBRO III. . situada en la loma ó barranca más prominente de la orilla. la suerte de lograrlo. Casi invadeable por lo á escarpado y agreste de sus pasos. — LA LIGA FEDERAL había autorizado Sonsa una. Ocultos entre aquellas defensas naturales. mientras una. del 12 de Junio. sólo se atribuyeron la pérdida de 3 muertos y 31 heridos ( 1 ) . cuyas partidas avanzadas operaban s o bre los portugueses. tenían dispuestos sus toldos los indígenas. y unos 2.

. bajo la dirección de D o n Martín de Alzaga. Admitido el testimonio de los enemigos de Alzaga. no fueron más que fantasías destinadas á c o honestar 4 1 fusilamientos. por el cual se obligaba el generalísimo á desembarcar en Buenos Aires luego de consumado el plan. que se propalaron en el primer momento. Sonsa. y á la cual en cierto m o d o cooperaba el generalísimo. confirmaron el acierto de semejante actitud. Monteagudo.para cuyo efecto se había levantado entre los españoles una suscripción de 5 0 0 . Pero sin que pueda haber la menor duda de que una vez derribado el Gobierno revolucionario.LIBRO ili. llevados á efecto sobre los seglares y clérigos que resultaron comprometidos en aquella intentona. Vieytes y el fiscal Agrelo. ó que arroja el sumario instruido por Chichina. 17 condenas á presidio. existía entre Sonsa y los conjurados un c o m p r o miso. 0 0 0 pesos. no ignorada de Sonsa. porque las tribus indígenas eran á esa fecha el único grupo considerable de las fuerzas de la Revolución en el país. como ya tenía orden de hacerlo apenas asomara Goyeneche. y otras indicaciones de esa magnitud. habría marchado sobre la Capital. L o s españoles de Buenos Aires. es muy verosímil que la pretendida suscripción de 5 0 0 . 0 0 0 pesos. todos los hechos visibles deponían en favor de Sonsa para justificar sus negativas á retirarse del suelo ocupado. habían comenzado á tramar una c o n juración. — LA LIGA FEDERAL 275 D u e ñ o de la campaña uruguaya después de aquel golpe. 10 expatriaciones. destinada á costear el viaje de las tropas portuguesas. Razones de otro orden. alentándola con su presencia en el Uruguay y las buenas disposiciones demostradas á f a vor del restablecimiento del antiguo régimen en las c o l o nias pratenses. Irigoyen. 7 multas y 1 destierro con su respectiva confiscación de bienes. sin necesidad de ofertas pecuniarias.

pues la guarnición de la Capital se componía en aquella fecha. cual síntomas precursores de una pavorosa reacción monárquica. Y por último. por encuadrarse en lo racional. Este auxilio.276 LIBRO IH. se efectuasen por algunas quintas de españoles situadas en las orillas de Buenos Aires. graTambién es admisible sin esfuerzo. José de San Martín. de algunos artilleros. suministrados por la escuadrilla española que v i gilaba el puerto de Buenos Aires desde la rada exterior. — LA LIGA FEDERAL Más hacedero y creíble. y un pelotón de reclutas que disciplinaba D . pues el alzamiento no podía producirse careciendo de semejante núcleo. el que se llevara á efecto un reclutamiento de adherentes entre diversas clases de la sociedad española. que las comunicaciones de los conjurados con la flotilla naval. y desde ésta con Vigodet. base de sus célebres naderos á caballo. E l desprestigio del Triunvirato había nacido junto con la designación de Sarratea para jefe del ejército de operaciones continuaba acentuándose por en la Banda Oriental. donde podían entrar y salir de incógnito oficiales de la marina realista. aunque h o y parezca mezquino. como eme estaba interesado en abultar estos indicios. Sintiéndose impopular y rodeado de enemigos. ahogando en germen un movimiento que se suponía ansioso de verter á torrentes la sangre de todos los opositores al antiguo régimen. vio abierto el camino de recuperar prestigio propio é imponer silencio á sus contrarios. ninguna duda ofrece tampoco. 3 0 0 soldados escasos del regimiento número 2. no lo era en verdad. E l Triunvirato. y efecto de las medidas subsi- . era que los conjurados contasen con 5 0 0 hombres de desembarco. los clasificó desde el primer momento. desde que asumiese la defensa del interés común.

cuando aconteció que los poderes del D r . otro de los triunviros. A l cambiar sus funciones de triunviro por las de general en campaña. pues lo que sobraba á aquél de imperativo y obstinado. Eran dueños del Gobierno. Preceptuaba el Estatuto cales del Provisional. se hizo posible el triunfo de la candidatura de D . Rivadavia y Herrera se completaban. quien muy luego pasó á ser Secretario general y único. Passo. y desde luego se propusieron subrogarlo con persona de su satisfacción. entrando á ocupar la secretaría vacante. y para elegir al reemplazante. del predominio de sus adversarios en una tan numerosa. ción promulgada y jurada por el Triunvirato. tenía fijado en ciento Cautelándose Asamblea electoral (1). Jlisl de la iv.prerrogativa constitucional . tenía éste de inteligente y flexible. Sarratea fué interinamente sustituido por Rivadavia. m . — L ó p e z . que el Decreto reglamentario de 10 de Febrero de 1 8 1 2 . D . cuyo carácter de Secretario de Estado le daba esa. constituyeron una fuerza. Con semejante maniobra. N i c o lás Herrera. cayeran en caducidad. Juan Martín de (1) Rep Estatuto Are/.LIBRO III. . ó sea la Constituseis meses. Provisional de 1811 (Col Várela). debía convocarse una A s a m blea General compuesta del Cabildo de Buenos Aires. reduciendo á 3 3 el número de electores clasificados. y un número considerable de ciudadanos. que los v o Gobierno debían removerse cada empezando por el menos antiguo en el orden de nominación. Rivadavia y Herrera indujeron al Gobierno á derogar administrativamente lo preceptuado por el Estatuto. así es que unidos. — LA LIGA FEDERAL 277 guientes á aquel raro nombramiento. las representaciones que nombrasen los pueblos.

las quejas contra el monopolio de todas las secretarías de Estado por Herrera. que todos los recursos de Herrera para distraer la atención pública. E l personalismo dominante en los actos del Gobierno. N o obstante las vinculaciones masónicas de P u e y rredón. el vigoroso estilo de . se estrellaban contra el criterio en boga. y explotada en la prensa por Monteagudo. que ambicionaban apoderarse de los grandes mandos militares.278 LIBRO III. desde la ausencia de Moreno. pues. desde el fondo de la logia Lautaro. — LA LIGA FEDERAL PueyíTeclón. por Alvear y San Martín. Ajustado el Armisticio entre el Triunvirato y P a d e maker. el Gobierno . y el la gestión de los menosprecio inspirado por Sarratea. hería en lo más vivo el amor propio de la oposición. nacida del seno de las logias mismas. que asediado entre el descontento de los suyos y la amenaza. cuyo nombramiento de general en jefe. y las cosas volvieron á su antigua tirantez. redactando proyectos y documentos donde por primera vez lucía. costumbres. ni antecedentes individuales. ridiculizaban á coro militares y civiles. con motivo de las resistencias de Sonsa á desocupar el Uruguay. que todo lo sometía á su capricho. la enunciada ventaja diplomática se consideró perdida. Pero muy pronto. Adunábanse para avivarla. hacia el lado de las reformas orgánicas de la Administración. N o era extraño. permanente de una reacción por parte de los corifeos del régimen colonial. el misterio que prevalecía en asuntos internacionales. se modificó un tanto esta malquerencia general. un estadista. que parodiaba á Marat para hacerse un pedestal político. creció la resistencia al Gobierno. sin respetar leyes. blanco en esos momentos de la odiosidad p o pular. había estrechado al Gobierno de tal suerte. Estimulada ésta.

y remitió al Gobierno las indagaciones en del caso. ordenaba se procediese á un ruidoso y ejemplar escarmiento con todos los que resultasen directa ó indirectamente comprometidos en la conjuración ( 1 ) . Mientras concedía á la suegra de Becazéns la vida de éste. para entrar en una conjuración de españoles contra las autoridades revolucionarias. Noticia* iv. aconteció que en los últimos días de Junio. Hial de la Rep Ara.» no vaciló el G o bierno en adoptar una actitud tan generosa con los denunciantes. de estar acechada la autoridad revolucionaria « por enemigos muy poderosos que la hostilizaban de cerca. la denunció con mayores detalles. ni. un esclavo llamado Ventura. que deseando salvar á su hijo político. . Martín de Alzaga en Barracas. y combinándolos con la advertencia que ya le había hecho Bademaker.— López. la vida del indiciado. y se preparaba á c o m prar la libertad del negro Ventura. se presentó á la autoridad la suegra del español Becazéns. éste formalizó cuenta. haciéndola servir de ese m o d o en beneficio propio. y las sen- ( 1 ) Autobiografía de Agrdo (cit). y volviendo á la intentona realista. ( 2 . como feroz con los conjurados. pidiendo por recompensa. Dueño de semejantes datos. sin merecer que de inmediato se tomaran P o c o s días después. haber recibido invitación del capataz de la quinta de 1). premiándole además con un escudo de honor y un sable.LIBRO III. D e nunciado el hecho por la señora al alcalde jurisdiccional. — Núñess. manifestaba á su ama. Sin levantar mano. — L A LIGA FEDERAL 279 magnificase las proporciones de la conjuración de Álzaga. Sea de ello lo que fuere. empezaron las prisiones. comprometido en la conjuración. " Parte).

11 se ejecutó á D . « con orden. fué puesto en capilla y ejecutado y colgado á la mañana siguiente. algunos años más criterio y tarde. decisión. á las 12 de la noche. que seguían la dirección asumida por cada una de las denuncias. y el comerciante D .280 LTBRO III. c o m - . Semejante imitación de los procedimientos del tribunal revolucionario francés. llevada á efecto. según sus palabra?. se preparaban á vender caras sus vidas. Mandáronse alzar varias horcas en la plaza m a yor. que ya estaba sentenciado á muerte en rebeldía. E l domingo 4 de Julio. y se destinó el día siguiente para empezar las ciones. procurándoseles con toda ejecuinstancia. el yerno de éste D . corrió la voz de que los conjurados. V i e y tes y Agrelo como fiscal. » recordando complacido diente que su firmeza le había granjeado entre los hombres espectables de la época. se aprehendió al mismo Alzaga. habiéndose encerrado en el más absoluto silencio ante sus acusadores. Matías Cámara. que debía reivindicar para sí. se repartieron el trabajo. — LA IJGA FEDERAL tencias de muerte en rebeldía. el capataz de Alzaga. al sentirse descubiertos. M o n t e agudo. Con esto creció el afán de aprehender á D . Chiclana. Felipe Sentenach. el cual. halagaba los instintos de Monteagudo. fueron f u silados y colgados en la horca. instruyendo respectivamente sumarios separados. Irigoyen. y el terror con que desde entonces le miraron los realistas. • > A las doce de la noche del 2 de Julio. después de habérseles dado una hora de término para disponerse. Martín de Alzaga y sus dependientes y allegados. y se avenía muy bien con los de Agrelo. el Fouquier . los laureles de aquella jornada «el ascenpolítica.T i n ville de las circunstancias. A las 11 de la mañana del expresado día ¡3. E l día. P e dro de la Torre.

urgiéndole para que se alejase del Uruguay. las intimidades y secretos que podían difi- ( 1 ) Los en Buenos jos del país en rantía según tampoco muchos españoles Aires: sus — dice López — quedaron de familia sus casar hijas. para personal. bajo la acusación de ser uno de los agentes principales de la conjuración tramada. escribió Raclemaker á Sousa. y éste en que prosiguiesen hasta el fin. que protestó dolorida contra aquella carnicería ( 1 ) . Rademaker no había tenido escrúpulo en revelar al Gobierno ante el cual negociaba. en cumplimiento del nuevo Armisticio convenido. sólo comparable á la de Sarratea por el mismo personaje. sobre otras sólo recaían meras sospechas.3 fué fusilado fray José de las Animas. estimados La parle inmolación su bien con dolor tantos til y cruel de esta satisfecha de ellos muy (loe cit). ¡núino-tró conocidos. con fecha S de Julio. — LA LIGA FEDERAL 281 pañero de Alzaga en los trabajos de la reconquista contra los ingleses. el 1.LIBRO III. sana de reprobó aterrados como paro por siempre favor hide gaBclgrauo. empeñado aquél en que cesasen las crueldades. JaA l igual de aquél. y de ahí en adelante siguieron las ejecuciones. los padres buscaban con quienes bienes informado con que les sirrierau. El general del ¡ictís no habitantes se la demasía y en su quietud biógrafo. que deshonraron al Gobierno central. deportaciones y confiscaciones con una insistencia. que provocó serios disgustos entre Pueyrredón y Rivadavia. le había llevado á desempeñar en Buenos Aires un papel análogo al que desempeñara en R í o neiro el agente argentino. E l espanto de los españoles fué tan grande. . la represión. Muchas de las v í c timas eran inocentes. A raíz de fracasada la conjuración de Alzaga. L a devoción de Rademaker por L o r d Strangford. c o m o la indignación de la parte sana de Buenos Aires. y todas fueron castigadas con un rigor y menosprecio de los procedimientos tutelares de la justicia.

visto que no embaraza en nada las ulteriores determinaciones de S. Lograda la primera parte de su objeto con el exterminio de la conjuración. ó dirigiéndose con inedias palabras á todos ellos. se servirá hacerlo todo presente. prosiguió acosando Rademaker al generalísimo para (pie se pusiera en retirada. sin embargo. — LA LIGA FEDERAL cuitar su situación. decía Sonsa: « Empero que mi cauteloso procedimiento será aprobado por V . les denunció los proyectos de Alzaga. E. un último oficio.grande. que al sin (pie el generalísimo se pusiera en retirada para R í o . á quien V . mientras ignorase si el Regente querría ó no ratificarlo. por conduelo de Sarratea. Recibido el oficio de 8 de Julio. que Sonsa no pudo menos de calificarlos ante su Gobierno con el dictado de insolentes ( 1 ) .282 LIBRO III. R . » Con nueva insistencia. contestó el general p o r tugués á Rademaker. no quería abandonar Buenos Aires demostrando en este último punto un empeño la paciencia de Sonsa. A . ordenarle lo observase en la forma concebida. y aún en el primer supuesto. que juzgaba de su deber desligarse del Armisticio. en 2(i de Agosto. y se esforzaba en romper toda combinación entre el ejército de Sonsa y aquellos trabajos reaccionarios. A l trasmitir copia de esta respuesta al conde de Galveias. haciéndole cargos tan graves. E. . cil). y aun cuando supo que la Corte de R í o Janeiro le había enviado al fin esa orden. A s í concluyó aquella inopinada gestión del agente portugués en favor de la política inglesa. (pie agotó (1) Oficios (Rer de Sonsa d (julceias y á Agniar. y en ese concepto. no se excusó de escribirle.. abriéndose particularmente con alguno de sus miembros. 31 Julio y 11 Septiem- bre 1812 do Iusl.

Artigas reconoció al nuevo jefe. por medio de una orden general. y así resultó que Sarratea. H a b l ó de la necesidad de un avenimiento perfecto entre todos. apenas tuvo seguridad de que el Armisticio sería ratificado por el R e gente. y del sincero propósito que le animaba para coadyuvar al triunfo común. N o tardó mucho en que el reconocimiento del cargo fuese exigido á nombre del Gobierno. un cordial recibimiento. — LA LIGA FEDERAL 283 cimentar el triunfo de Strangford.LIBRO III. P o c o s días más tarde. con un séquito de oficiales destinados á componer el Estado Mayor. Francisco Javier de Viana. sin previo aviso ni consideración alguna. Esto era apartarse de las reglas militares. arrancándole el mando del ejército de operaciones. fingiendo prendarse de sus d e mostraciones. sustituyese á Artigas. de parte de Artigas. el triunviro había encontrado. correspondiendo á un v e jamen con un principio de sublevación. Sin aparentar hasta entonces otra misión que la de cambiar ideas sobre un nuevo plan de campaña. « sin usar la arbitrariedad inicua de exigirles su obedecimiento. según sus propias palabras. en vez de . con cuantos medios estuvieran á su alcance. Sarratea afectó tener en mucho al caudillo. aunque. trasmitió la comunicación recibida á las fuerzas de sus inmediatas ó r denes. Llegado en Junio á las proximidades del campamento de A y u í . el Jefe de los Orientales pasó á su campo con muestras de la mayor deferencia. se le incorporó el coronel D . Después de rendirle los honores militares debidos. Asimismo. ordenó á Sarratea que avanzase sobre territorio uruguayo. Pero. L i b r e de trabas el Gobierno de Buenos Aires. rodeándole desde aquel momento con el boato de general en jefe. favoreció la expansión revolucionaria en el R í o de la Plata.

Sarratea. Aventura Vázquez. era D . y deseando cumplir en cuanto le fuera posible. el jefe seducido. Aceptada la propuesta. El más señalado de todos. como desmoralizadora para su prestigio. su cuerpo predilecto. no se dio punto de reposo en continuar estimulando la disgregación de las fuerzas orientales. para dirigirse al Cuartel general. que ( 1 ) Apuntes biográficos del coronel D. poniéndose á órdenes de Sarratea. las fuerzas de <pie espiaba toda oportunidad para deshacerse de un rival odiado. salvó de sorpresa la distancia de 5 kilómetros que mediaba entre los dos campos.2S4 LIBRO III. L a impresión causada por el hecho fué tan penosa para Artigas. . Entonado por las noticias que recibía de Buenos Aires sobre el éxito de la misión Bademaker. satisfecho del golpe que le había infligido. — LA LIGA FEDERAL aplicar el correctivo correspondiente á la falta. habiéndole entregado el mando del regimiento de Blandengues. trabajando con ese fin á los subalternos cpie r o deaban al caudillo. al frente de su regimiento. Ventura Vázquez (Col L a m a s ) . de los jefes con mando de fuerza. á las familias emigradas. extendió sus trabajos disolventes. Sarratea. resolvió promover el desbande de Artigas. M a nifestaba á los primeros. mientras les esperaba el honor y la fortuna poniéndose á órdenes del Gobierno central. las instrucciones con que se encontraba para deshacerse de Artigas á cualquier precio. compañero de Artigas en la jornada de las Piedras. Sarratea se dirigió á A ázquez r incitándole á abandonar las filas de Artigas. A las familias les hacía decir. quien bautizó á los Blandengues con el título de batallón número 4 de infantería de línea ( f ). la escasa recompensa que podían obtener al servicio de un caudillo oscuro y pobre. y á quien éste profesaba especial consideración.

espalda imperiosas. de Artigas. que mandaba. esas ambiciones tomaron dio la. otra de 0 0 0 . que mandaba una división de S 0 0 hombres. no arrastrados por el ejemplo. Ensebio V a l que era el Mayor-general mismo camino. como que se había corregido de sus antiguas malas costumbres. D . y una vez estallada la Revolución. se encaminaron con sus fuerzas guiéndoles denegro. eran el producto de las maquinaciones de tras la persona del caudillo retornar á sus hogares. apenas sacudiera aquella tutela. para de ser desde el día siguiente su enemigo más cruel. Este oficial. pues mienpodrían estuviese de pie. con mayor amplitud que ninguno los que hasta entonces le habían herido ( 1 ) . debía toda su posición al Jefe de los Orientales. Baltasar Vargas.LIBRO III. y mareado por la adulación y las promesas de una alta fortuna. Valdenegro se hizo gaucho pendenciero. V a l d e negro sintió desarrollarse en su alma ambiciones que hasta entonces habían mentada de estado dormidas. ( 1 ) Memorias inéditas del coronel D. Produjeron efecto estas razones entre la gente de armas. que del más humilde estado le había traído á la espectabilidad. le nombró ayudante de campo. dotado de talento distinguido. tomó el Artigas. Artigas este golpe. Educado por un religioso que le enseñó á leer y escribir. Ramón de Cácercs (MS). — LA LTGA FEDERAL 285 las angustias de la situación á que se veían reducidas. y D . lamentó á sus compañeros. A poco andar. de cuya vida le arrancó A r t i gas para transformarle en sargento de Blandengues. inmediatamente al campo de Sarratea. H o m b r e sociable y culto en aquella fecha. D o n Pedro Viera. Bajo la intriga experiformas Sarratea. sialgunos oficiales de partida. . poeta y orador.

disgustados de la Este despreponderancia que empezaba á tomar la intriga en las filas. y cometió la entrega de esa correspondencia. no se reportaron de manifestar su displicencia. escribió á varios amigos de su mayor confianza en. Vicente Fuentes. Francisco Bruno de Bivaróla y D . pero en cambio. Le liizo sentir la extrañeza de verse tratado como enemigo. oficial de tanta entereza como criterio. narrándoles circunstanciadamente los hechos. cuando estaba dispuesto á servir una causa cuyos elementos de guerra habían obedecido sus órdenes voluntahasta poco tiempo atrás. dividiendo las des en presencia del adversario común.la Capital. Meditando sobre su extraña situación. quienes. tenían los hombres del Triunvirato conocimiento cabal de cuanto había pasado . y le echó en cara el malestar que semejante conducta producía. se abstuvo de dirigir sus quejas al Gobierno. sino un plan concer- tado en el seno del Triunvirato. para suprimirle á él y d o Con semejante seguridad. minar sin obstáculo el país. era el comienzo del movimiento que debía barrerle de la escena. Artigas comprendió al fin. que los manejos de Sarratea no eran caprichos sugeridos por la soberbia del mando. Mas antes que el emisario llegara á su destino. interesado como estaba en aniquilarlo. que no advirtió ó no supo interpretar S a rratea. D . á D . A l efecto. . Poca mella hicieron al triunviro las observaciones del caudillo.286 LIBRO III. Felipe Cardoso. el Jefe de los Orientales sé. agrado inicial. afeándole los procederes observados con él. entre ellos el D r . — LA LIGA FEDERAL Amargado por tantas contrariedades. dirigió á Sarratea. pero no sucedió lo mismo con algunos jefes del ejército argentino. creyó oportuno trasmitir á los hombres sensatos de Buenos Aires una relación de lo acontecido.

porque responsabilidad. una personalidad con faina suficiente para atraer sobre sí las miradas del vulgo. quedaba sin dirección ni arrimo. (que se dicho grande general. que se le instaba no lo verificó de un cit). Sarratea no se había portado a l a altura de sus instrucciones. induciéndole á hacer comparaciones. iban buscando la supresión del hombre. Puesto que no encontrase instrumento adecuado á sus propósitos de exterminio. echaba por tierra los planes de los miembros del Triunvirato y sus amigos. — LA LIGA FEDERAL 287 entre Artigas y Sarratea. Proceder tan vacilante. fuese por repugnarle ese recurso. entre todos de la Unión . retrocedió ante la responsabilidad del asesinato. ó porque le asustase la calidad de la persona que se le indicaba como víctima ( 1 ) . antes que el aniquilamiento de las fuerzas de Artigas. varias comunicaciones temió apoderase contra de la persona un sujeto los pueblos de Artigas. estaba abierto el proceso de la situación y no lejano el día. para desembarazarse de obstáculos y dejar burlados á los orientales. renombre alentando entonces gozaba (Memoria. y debe declararse en honor suyo. cuyo prestigio trascendía á los pueblos más apartados de su influencia personal. el poderoso n ú cleo de opinión republicana formado bajo sus auspicios. el Triunvirato no desesperó ( 1 ) En esta épocet— dice V c d i a — recibió ele Sarratea. Pero ramada en mientras existiese frente á la oligarquía encael mando. Manuel ó el reservadas. de una sentencia que podía ser irrevocable. Desaparecido el caudillo. Urgido para que se apoderase de la persona de Artigas. quienes. y entonces era factible disolverlo por la corrupción ó la amenaza. y habían emprendido una negociación diplomática con las autoridades españolas de M o n tevideo.LIBRO III. A la verdad. que recayese que ya el ijcncral en jefe en pero sobre esto él la D.

se juntaban otras de orden comercial y político. A estas ofertas de orden personal. ó marchar libremente donde mejor les acomodase. serían equiparados los habitantes del país con los de la orilla opuesta. y asimismo. Artigas. Su plan era captarse las voluntades del Gobernador y Cabildo de la ciudad.288 LIBRO III. sobre cuya suerte no se estatuía nada. el Uruguay tendría c o m o provincia. en ninguna de las dos eventualidades previstas.—LA LIGA FEDERAL sin embargo de anidar á. políticos. mientras no prefiriesen trasladarse. á quienes la contienda imperante había hecho caer en despojo. y con este último fin. L a límite el de la guerra continental europea. al paraje de su elección. la disyuntiva de quedarse con sus cos. pagar sus sueldos íntegros á todos los jefes y oficiales sueltos que se hallasen al servicio de España en el país. y en caso contrario correría el albur de los demás pueblos rioplatenses. era entendido que en los demás beneficios y ventajas. para ser entregado á España. militares y eclesiásticos en la tranquila posesión y goce de sus empleos. según queda expresado más arriba. devolver sus propiedades á los expatriados. se había dirigido á las autoridades españolas de Montevideo. si ésta triunfaba de Napoleón. en fin. al igual que en Buenos Aires. quedando entre tanto Montevideo c o m o en depósito. á los marinos. Esmerábase el Triunvirato por garantir el predominio de los realistas sobre Montevideo y el Uruguay. ofreciendo. por cuenta del Estado. Mientras su destino final permaneciese indeciso. su bar- . comprometiéndose á mantener los empleados civiles. para firmar un tratado provisional duración del pacto debía tener por de paz bajo los auspicios de Inglaterra y con la garantía de esta potencia. Prometíase establecer el comercio libre con todas las naciones.

y con las respectivas notas de remisión. — LA LIGA FEDERAL 289 representación en el Congreso. reconociendo como los demás pueblos su autoridad. en la Constitución y en el de Montevideo Gobierno que se estableciese. N i una palabra á favor de los independientes en armas. A l igual de lo practicado cuando el Armisticio de 1 8 1 1 . — I I I . contenían las condiciones antedichas. D OM . mientras la contienda europea. de las milicias. entregarlas á sus títulos. . E S P . á pesar de la emigración en masa al A y u í .» ( 1 ) D o s copias de un mismo tenor fueron expedidas. fechadas en. decidía si esa posesión se transformaba ó no en propiedad definitiva.. Paso del R e y . Formuladas en trece artículos. no había salido de la condición de bien mostrenco.LIBRO III. sin dejarles otra perspectiva que la emigración ó el s o m e timiento á las autoridades realistas. á pesar de los esfuerzos de la mayoría de sus hijos en el Colla. el Triunvirato encabezaba estas bases con el epígrafe de «Condiciones que se obliga á observar inviolablemente el Gobierno de las Provincias Unidas del R í o de la Plata con respecto á la Plaza de Montevideo y sus dependencias. á pesar de la personería adquirida en el concierto de la Revolución s u d . de los curatos eclesiásticos. cuya fórmula ( 1 ) Gazeta de Munlccideu (14 Septiembre 1812). 19. de las reparticiones militares y de la marina de guerra. L a Banda Oriental. se prescindía de ellos. destinadas á quedar en tranquila posesión de los cabildos. San José. una para V i g o d e t y otra para el Cabildo. Piedras y Colonia. en concepto del Triunvirato. partió el capitán D . José María de Echauri á. L a Plaza guarnición de 1. 28 de Agosto.americana.500 quedaría bajo la custodia de un Gobernador militar y una veteranos. en el caso de que se una á esta Capital.

» P o r último. V i g o d e t y el Cabildo.290 LIBRO Iir. — LA LIGA FEDERAL había dado y cuya suerte había contribuido á fijar. y ponerse en la senda de conciliar la quietud y la prosperidad de estas provincias. y llamase á s u ' seno el jefe que debía regir y g o bernar el reino. reconociera las autoridades legítimas y soberanas de la Nación. concluía manifestando al Triunvirato que « si deseaba apartar de sí la nota de pertinaz. con la más enérgica repulsa. dispuestos como estaban á vencer ó sucumbir en la demanda. con una proclama acompañándolos en que decía á los montevideanos: existirá « Mientras yo tenga el honor de mandaros. ó será español y vencerá áv sus enemigos!'» D e este modo se frustró la negociación emprendida. no se tremolará sobre nosotros. y las execra el carácter español. — decía V i g o d e t en su respuesta — las desecha el honor. ó en las partidas tranquilizadoras de Vigodet. L a única porción privilegiada y digna de acogerse al derecho de gentes. luego de extenderse en calificaciones parecidas. contestando en 4 de Septiembre al Triunvirato. sin reportarle al Triunvirato otro resultado que evidenciar su menosprecio por la suerte de los revolucionarios urugua- . » Á su vez el Cabildo. otro pabellón que el nacional: ó no Montevideo. Pero aquellos exaltados. jurase la Constitución ya sancionada de la M o narquía. T o m a r o n personería por ellos. V i g o d e t dio á la publicidad todos los documentos de la negociación. criollos ó españoles. que miraban en las horcas levantadas por Elío. el ideal de la justicia humana. las condena la justicia. permitir se le propongan traiciones á su R e y y á su N a c i ó n . E. no debían encontrar aceptables las proposiciones referidas. que no sabe. « Las absurdas proposiciones de V . sin envilecerse. era el grupo de empecinados y reaccionarios.

Ramírez. buscando incansable el m o d o de realizarlas ( 1 ) . acariciada en los primeros momentos como una vaga aspiración de futuro. Santa Fe hervía en idénticas aspiraciones. se había hecho carne entre las masas. necesitábanse 2 . Las noticias del teatro de la guerra por el lado del A l t o Perú. para la defensa de la autonomía local. entrerrianosysantafesinos. y era cuestión de oportunidad. — LA LIGA FEDERAL 291 yos. ir.R í o s . habiendo adquirido un poder incontrastable. tomando formas definidas en las operaciones de gobierno. Para reforzar á Belgrano. cap i. transformándose en una poderosa c o rriente de opinión.Ríos.LIBRO III. vil. pues Salta había caído en poder de los realistas. Zapata. Existía de hecho una Liga entre orientales. que dicho pacto popular asumiese carácter oficial. se consideraba poco menos que perdido. cuyas relaciones con Artigas habían influido en su decisión. sobre Entre . contaba por adeptos á Jordán. cada vez más amenazada por los desbordes del centralismo . las simpatías condensadas en favor de los proscriptos del A y u í . le reclamaba el mando. Samaniego y otros. como se vio muy luego. para aumentar las dificultades de la crisis en perspectiva. único obstáculo entre el enemigo y la Capital. Apiades López. p o niéndole en condiciones ventajosas. y el pequeño ejército del general Belgrano. Pero al mismo tiempo que así procedía el Gobierno central. L a idea federal. Amenazaban su existencia peligros de muerte. y era la aspiración suprema de pueblos y caudillos. E n el interior.000 ( 1 ) Martínez. la logia Lautaro. E l Triunvirato se dio cuenta de aquel obstáculo que le salía al camino. conmovían ya el litoral argentino. — Lasaga. Ilist de . E n E n t r e . eran desalentadoras. Hereñú.

quienes. cómo sino morir por ella y en ella. y los hombres del Triunvirato no sabían elegir en tan estrecho dilema. siempre que se considerase necesario y se le auxiliara con lo requerido para el efecto ( 1). avocarían en la Banda Oriental los antecedentes del litigio. en cuyas fdas se encontraban los cuerpos veteranos disponibles. Mediando tales circunstancias. xxxiv. ( 1 ) Col Frcgciro. F l Triunvirato entonces les comisionó á ellos mismos. proseguía dispuesto á servir la causa común. y que concluyese su representación escrita. poniendo á concurso todas sus relaciones.292 LIBRO III. para que mediasen con el Jefe de los Orientales. bien adelantado Septiembre. llevaron hasta el Gobierno. á pesar de las pasadas ofensas. Cardoso y otros amigos. E n fin. con pruebas fehacientes. . el teniente Fuentes. con el comprobante indispensable que los atestiguara. — LA LIGA FEDERAL soldados. expresándole cómo los procederes disgustantes para. á que declarase que jamás había pensado abandonar la causa de la Patria. y pidiéndole pusiera por escrito el pormenor de sus agravios. que con las cartas de Artigas para Bivarola. habían p r o venido de informes equivocados. y no había de dónde sacarlos que no fuera del ejército de la Banda Oriental. llegaba á Buenos Aires. conducía seguridades de paz por parte del caudillo. Debían incitarle. se les indicaba le aconsejasen que pidiera al Gobierno la designación de uno ó dos sujetos imparciales. ofreciéndose con sus voluntarios para rechazar á los realistas del Perú. también. la convicción de que Artigas. con él. á m o d o de jueces pesquisantes. Bivarola y Cardoso. Mas la desmembración de ese ejército importaba el desarme de Sarratea frente á Artigas.

y demás que debía tenerse presente. el Gobierno deseaba que. aprovechando las seguridades presentadas por los amigos del caudillo. al inspirar estas cartas. consultase Sarratea el arbitrio que con menos inconvenientes pudiera adoptarse: bien fuese de- . y á la vez que los amigos de éste le escribían en los términos acordados. — L A L I G A F E D E R A L 293 L o s hombres del Triunvirato. L e decía en dicho oficio. N o de otro modo se explica el cambio de procederes observado de un día para otro. no eran llevados de ningún sentimiento afectuoso por A r tigas. y con el fin de explotarlas á beneficio de sus nuevos planes. con conocimiento de la situación del país.L I B R O III. se dirigió á Sarratea con f e cha 22 de Septiembre. consultándole la mejor forma de proceder al retiro del ejército á sus órdenes. Decididos á realizar este propósito. se maravillaron de encontrarle dispuesto en sentido inverso. en tanto que el Uruguay debiera quedar casi en sus manos. « que vacilando sobre el modo de hacer menos gravoso dejar el inevitable abandono del territorio Oriental. obligándole á echar un velo sobre lo pasado y ponerse á órdenes de quien ellos dispusiesen. por el retiro de una gran parte de las tropas de línea. de las miras del coronel Artigas. ni menos del arrepentimiento de sus pasadas m a quinaciones. y en conflicto á Montevideo y sus dependencias. querían muñirse previamente de testimonios escritos capaces de c o m p r o m e ter al caudillo ante sí mismo. H a biendo creído hasta allí. que Artigas les conservase un odio irreductible. sin temor de ulterioridades. Tranquilo el Triunvirato sobre las buenas disposiciones de Artigas. lo que les daba cabida para desmembrar el ejército de la Banda Oriental. Cedían ante la necesidad. con el Jefe de los Orientales.

dejase abierta la puerta para llevar oportunamente á su fin las empresas contra ella. se informó de que acontecía lo contrario. y las cartas de los amigos de Artigas. E. lisonjeándose de que el Triunvirato diera por consumado hecho tan evidente en su concepto personal. haciendo correrías en su campaña. el oficio del Gobierno para Sarratea. unía la condición de ser oriental. L a s timado en su vanidad. quien á su enemistad gratuita por Artigas. contestó aquél á Sarratea. á cuyo efecto echó mano del comandante V e dia. ó bien tomando otra medida que. que c o n cluía su oficio con las siguientes palabras: « E l Gobierno espera que á vuelta de este expreso. para tomar las consiguientes. Requerido el dictamen de V e d i a sobre los tópicos que abrazaba el oficio del Gobierno. E n soberbecido por el éxito de las últimas maniobras. pues. le abra V . al paso que sostuviera las privaciones de aquella plaza. » Tan apremiado estaba el Triunvirato por dar solución al asunto. Sarraun tea creía haber anulado al Jefe de los Orientales. » ( 1 ) A un mismo tiempo llegaron á sus respectivos destinos. su d i c tamen con toda extensión. se propuso declinar á todo trance esa consulta. oponiéndose decididamente á la ( 1 ) Correspondencia entre Vedia y Sarratea (Mein de Vedia). á juzgar por las indicaciones del último oficio. y haber militado desde sus más tiernos años en el suelo patrio. . Con gran providencias sorpresa. donde se le insinuaba que pidiese la cooperación del caudillo. produciendo efectos muy distintos. con los cuerpos de milicias y paisanaje. sondeando sus miras para decidir sobre un vasto plan de guerra. — LA LIGA FEDERAL jando un jefe autorizado para que continuase las hostilidades á Montevideo.294 LIBRO III.

presentase á su vista la alternativa execrable de un desprecio el más ultrajante. < . pero nunca pudieron figurarse hallar su desgracia en el seno mismo ele sus hermanos. « L o s orientales — decía Artigas en el mencionado d o c u mento — pudieron esperar ser derrotados por sus enemigos. es necesario r e montarse al trance en que la daba. sus conocimÁenlos. sobre los cuales llamaba su atención. A l efecto. con la advertencia de que si se insistía en llevarla. sus alcances. preocupábase en aquel instante de atraerse al Gobierno del Paraguay. D . prueba más satisfactoria que Sarratea. á efecto. nipor militar. . Artigas contestó de un modo bien distinto. que el auxilio con que volvía á socorrerlos Buenos Aires para la gran consolidación. como la. pudiera exhibir de sus previsiones militares y de su imparcialidad. Para hacerse cargo de la abnegación de su respuesta.Este dictamen fué remitido al Gobierno. .inteli<jeneia había dado una prueba capaz de i n - clinar la razón á concederle parte alguna en esta nueva medida.LIBRO III.R í o s y Santa F e por medio de sus principales caudillos. ni firmeza. quedase al frente de las fuerzas revolucionarias en el país. en 21 de Septiembre había remitido á dicho Gobierno una exposición su cima de los procederes de Sarratea. Perseguido y agobiado por las intrigas de Sarratea. de cosas. para incorporarle á la Liga que ya tenía establecida con E n t r e . compuestos de orientales. J o s é Rondeau con el regimiento de Dragones y el de infantería número 4. y á cuyos cuerpos debían agregarse todas las milicias uruguayas. poniéndole por juez de ellos. ó de una esclavitud muy nueva. no pueliendo jamás estar á. y dejar sólo en sus cadáveres la señal de su odio eterno á las cadenas que habían roto . — LA LIGA FEDERAL 295 desocupación del Uruguay. quien. sin la menor intervención del c o ronel Artigas.

en la dignidad los nuestros: hará nuestra fuerza. advirtiendo á la vez. V . acompañándolo del respectivo oñcio de remisión. Entre tanto. todas las demás cláusulas á que aludían Eivarola y Cardoso. y muy más odiosa que la primera. Artigas. explicando su conducta. ponían en evidencia la de Sarratea. y envió todo ello al Triunvirato. Exceptuando el n o m b r a miento de jueces pesquisantes.y campaña agregando fueron siempre sólo extensivas al á sus órdenes. los testimonios que. que necesitaba municiones. » Ofrecía su las de los voluntarios del Perú.. recurso inadecuado en asunto de aquella magnitud. debido entre el oprobio y ha de marchar la de muerte.» obstante el profundo resentimiento que denotaban estas palabras. tenga la dignación de manifestarme'sus determinaciones y los proyectos No á que le decidan sus miras liberales. V . S. S. A g l o m e r ó en veintisiete copias. halla el cuadro de delante de nosotros. no se hizo violencia en acceder á lo que le pedían.:) (pie sus pretensiones persona. resumía después sus p r o p ó sitos del siguiente m o d o : si no se baila un medio nuevo unión Si la adversidad nos persigue. donde manifestaba « q u e el Gobierno podía haber tenido informes muy contraríos. para la restablecimiento de la libertad do los pueblos. y si el carro del despotismo sentimientos. . fueron llenadas por él de un m o d o satisfactorio. y una liga inviolable de sus nuestra pondrá el sello á nuestra regeneración política. pero que ya era tiempo de respetar la presencia de la verdad y dar el triunfo á la inocencia. » E x t e n diéndose sobre estos tópicos. una vez recibidas las cartas de sus amigos de Buenos Aires. si el Gobierno lo tenía por conve- niente. y el designio formal enunciado en ellas de ultimar el pacto federativo.296 LIBRO IIL — LA LIGA FEDERAL muy singular.

E. asentaba estas reflexiones. P o r lo pronto. haber excusado su reconocimiento de general en jefe. destinó á esta B a n d a : . y después ele referirse á los vejámenes subsiguientes á aquella disensión. » P o r último. yo pude haberlos hecho servir á mis intereses personales. Pude impedir la llegada del E x c m o . E. que iban internándose en la (1) xxxu-xxxv. pero yo. si. resolvió destacar algunas partidas sueltas. dignas de ser reproducidas: « V . diversos acontecimientos se aglomeraban para cambiar el aspecto de las cosas. sin dividirlos. precisamente sofocado toda desavenencia. teniendo desde el mes de Agosto. Sr. aspiré sólo á preservar su honor. . sellándolo con esta frase: « de todos modos. General D . á la cabeza de los orientales por el voto expreso de su voluntad.LIBRO III. hubiese yo marchado con ellos como su jefe inmediato. . yo soy siempre un esclavo de la libertad!'» (1) Mientras seguían su curso las negociaciones entre A r t i gas y el Triunvirato. Manuel Sarratea. Sarratea. en mi mano. de la América Y o tuve á mis órdenes toda la fuerza que Y . y se habría. sabe muy bien — decía — cuáles lian sido mis proporciones para realizar unas miras a m b i c i o s a s . — LA LIGA FEDERAL 297 vestuario y dinero. . Col Frcgciro. seguridades positivas de la retirada del ejército portugués. para socorrer la miseria que agobiaba á los suyos. proclamaba el o l vido de lo pasado. Inculcando sobre la pureza de sus propósitos. pero el interés T o d o estuvo siempre era el mío. hasta el último instante nuestra separación. en mis recursos y venganza de mis ultrajes.prescindiendo de mi ascendiente sobre algude nos de aquellos regimientos. y asegurado y garantido todas mis medidas al efecto. .

ya alarmados por los movimientos de José Culta. de quemar ó inutilizar toda clase de . sea que ignorase el número de sus elementos d i s ponibles. los vecindarios de Santa Lucía y Canelones. noticias desfavorables á la causa monárquica. mantenía en perpetua agitación á. E l hecho produjo la mayor inquietud entre los realistas de Montevideo." Enviar partidas de vecinos y sobre Montevideo t o das las fuerzas realistas. haciéndose pasar por la vanguardia del ejército revolucionario. esquivaba. D o n Benito Chain. esparcía. adictos á la verdadera. previendo la posibilidad de ser honrados. N o se ejecutó la medida sin los habituales preliminares de rigor. y ora embistiendo con el grueso de su columna. del R e y .298 LIBRO IIL — LA LIGA FEDERAL Banda Oriental por vía de exploración. E n esta situación. E l jefe de la Partida Tranquilizadora tomó sobre sí estos detalles odiosos. ora fraccionándose en pequeños grujios y apareciendo en diversos puntos á la vez. el caudillejo patriota de quien oportunamente se habló. á más de 3 0 0 hombres. con fecha 25 de Agosto. por el cual encargaba á los de comisionados conocidos distrito: 1. Interceptaba las comunicaciones del enemigo. algún puesto militar cuya guarnición era obligada á rendirse. por la costa de las V a c a s y Víboras. exagerados de propósito por los vecinos á fin de librar al cabecilla de un revés. con terminante orden y sin excepción alguna. y sola causa. Culta. armándolos y vistiéndolos con el concurso abnegado y diligente de D . señoreaba. o r denó V i g o d e t que se concentrasen atacado por el ejército patriota. al mando de un cuerpo de caballería de Montevideo. que h a bía remontado su partida. sea que tuviera órdenes al respecto. expidiendo un Bando. Pedro J. hacer frente á Culta. las fuerzas encargadas de observarle. Sierra.

Vigodet. debían tratarles como á reos de E s t a d o . fuese canoa.). mandó que la Constitución fuese solemnemente gada. los individuos que componían partidas r e volucionarias. todas las tropas disponibles vestidas de gran parada. Para escarnio de la causa monárquica. prohibiendo asimismo que lancha alguna estuviese atracada á tierra donde se recelase sorpresa de insurgentes. y en la plazoleta del Fuerte el tercero. tratados á par de simples forajidos. donde se abonaría á sus dueños el justo valor de ellas. quedaban fuera de la ley. otro en la de S. — 2.LIBRO H L — LA LIGA FEDERAL 299 embarcación menor. etc. por el mismo tiempo en que se dictaban esas bárbaras medidas. Con esto. les h a rían pasar por las armas. piragua. y se decretaba la tolepromulrancia política. Francisco. — 3.° P r o mover sin pérdida de tiempo la retirada de las haciendas ó ganados hacia la Colonia. dejando las cabezas de los tales colocadas en los lugares más visibles y transitables ( 1 ) . obedeciendo órdenes superiores. les formarían el más breve sumario. y convencidos de tal hecho.. uno en la plaza mayor.° Si encontrasen alguna gavilla de rebeldes con las armas en la mano. ó más bien á Montevideo. llegaba á Montevideo un ejemplar oficial de la Constitución formada por las Cortes de Cádiz. en la cual se garantía la l i bertad y la vida de los ciudadanos. con vistosos uniformes y ( 1 ) Diario del jefe de la Partida Tranquilizadora (cit. Erigiéronse tres tablados. . se prohibía arrancar á nadie á sus jueces naturales. y si las urgencias ó escasez de gente no les permitían enviarlos á Montevideo ó puerto más inmediato de donde con seguridad pudieran remitirlos á dicha ciudad. bote. E l día 2 4 de Septiembre.

sobre las cuales se extendió largamente. Apiades históri- cos. — Larraflaga y Guerra. realzada por esa sencilla grandeza con que siempre han sabido revestir sus m a nifestaciones esplendorosas las autoridades españolas. Dirigióse después el cortejo á la Matriz. quienes la aclamaron. empleados y pueblo. Expresó que debía reputarse el día solemnizado. — LA LIGA F E D E R A L trenes. Fray Cirilo Alameda quiso lucirse en ocasión tan propicia. L e yóse la Constitución á las corporaciones y pueblo reunidos. . tronando seguidamente las salvas de artillería y repartiéndose entre los concurrentes simbólicas en conmemoración de la fiesta. debía conservarse en las manos y en los labios de la actual generación española y sus progenies. elogiando el código que autoridades y pueblo acababan de aceptar como pauta de su futura conducta y recíprocas prerrogativas. y rodeados del clero. retiráagradables que ronse las autoridades á presenciar el desfile de las tropas. de Montevideo. etc. para perpetua memoria del instante en que la Nación salió de la esclavitud. para oir la misa de gracias. « y que la Constitución c o m o signo y precioso monumento. el Gobernador y el Cabildo precedidos de heraldos. L a ceremonia fué imponente.» ( 1 ) Concluida la ceremonia religiosa. se dirigieron á la plaza mayor para escuchar la lectura del nuevo código político. 3. 8 y 9. vers. y la tarde se pasó entre las impresiones deja siempre una fiesta á la cual se mezclan el aparato m i - (1) L. semejante á aquel otro en que fué promulgada la ley de D i o s en el Sinaí.300 LIBRO III. El discurso del director de La por tema unas palabras Gazeta tuvo truncadas del capítulo XIII del medallas É x o d o . y pronunció la oración inaugural. C.

las manifestaciones populares y los cánticos sagrados. adquiriendo la importancia de un jefe divisionario. Plasta entonces. en un momento de extravío. 3 5 0 hombres provistos de caballadas n u merosas y regularmente armados y equipados. Allí.LIBRO III. presentándose el 1. L a concentración sobre Montevideo de las fuerzas españolas que habían arrastrado consigo las pocas familias restantes en San José y Colonia. al . aumentándola todavía con desertores de la Plaza. serios peligros amenazaban su propia seguridad. para c u brirse posteriormente con la gloria de un acto. — LA LIGA FEDERAL 301 litar. el cabecilla patriota. movió su campo de las i n mediaciones del Peñarol. adelantándose á Jas iniciativas de Bondeau. tan singular como inesperado. las tropas revolucionarias enarbolaban la bandera española en sus filas. Firme en la resolución adoptada. Culta se decidió á emprender de cuenta propia el asedio de M o n t e video. E n tanto que la ciudad se libraba. L a pequeña división patriota. E n esta nueva p o sición. A impulsos del entusiasmo «pie le dominaba. el antiguo cabo de Blandengues. que v e nía en marcha con el mismo objeto. levantando audazmente la bandera celeste y blanca. Culta quiso romper con aquella mistificación. en una actitud que debía conmover el ánimo de los realistas. redimido por los consejos de Zúfiiga y alentado por la cooperación y advertencias de Sierra." de Octubre sobre las cumbres del Cerrito. llegó á contar en 2 8 de Septiembre. se mostró digno de la causa cuya d e fensa abandonara. símbolo de la nueva Patria que los orientales se afanaban por constituir. estimularon á Culta á situarse en el Peñarol con su partida. dando á la lucha emprendida las exterioridades de una contienda civil. á estas expansiones de índole pacífica.

Esa. tremoló la insignia bicolor. 2 5 . de Figueroa. quien. Habiendo optado el defensor por la aplicación de la última de las dos penas. ofreciendo al flagelado perdonarle si delataba á sus mandantes. aquel campesino ( 1 ) El poeta Hoy das— y la — por el espanto de la época. saludándola con aclamaciones y descargas. para establecerse allí. tarde misma.302 LIBRO I'll. ante los realistas absortos. Con gran entereza de ánimo. dejando el campo á los patriotas. haciendo flamear por primera vez. quienes bajaron hasta el Ombú. en cantó este episodio terrible domina tomo en los siguientes huyendo á nuestra versos: azorafiereza vista i. — ya del Cerrito vez présenla—«la blanca y celeste del sitio cisco A .fué obligada á-retirarse. destinado á cobijar bajo sus pliegues. y ponderan—la insignia». las esperanzas y los esfuerzos de un pueblo (1). C o m o si el bautismo de sangre debiera seguirse á la presentación de la bandera. con pérdida de 2 heridos.. salió la caballería de la Plaza. se concedió á su defensor que eligiese entre la horca ó trescientos palos. Después recorrió el frente de la línea en toda su extensión. bajo el mando de Chain. — LA LIGA FEDERAL desplegar sobre el Cerrito. c o n teniendo revelación. prometiéndose sacar partido del acto. en el A r r o y o de Seco. Diario de Montevideo. al día siguiente fué entregada la víctima al verdugo. . ) —. suspendía á ratos el suplicio. al encuentro de Culta. A l b í n y R a m o s .s sobre la situación de los realistas. portador de pliegos para Culta.» y así salvó á costa del martirio. fué sorprendido un paisano. difundiendo — el campo — con hipérboles la cumbre histórico osadía.(Fran- el intrépido guarniciones primera Culta — aquel y familias artigáis la—que : — de quien — recorre. Sometido el reo á un consejo de guerra. respondió constantemente el r e o : « q u i e r o morir antes que decirlo. pero después de una ligera escaramuza. aquel lienzo simbólico.

fué de los encargados de ejecutar empresas de semejante laya. saliendo inmediatamente en busca. Si esto era así. A l gún tiempo más tarde. hijo de Maldonado. curtidor de oficio. mandó el curtidor aviso. el asesino de Montes fué ultimado á su vez en los buques del carneo ( 1 ) . Luis Larrobla con 4 0 soldados. confusos y corridos ante aquel hecho deprimente para la causa m o nárquica. los realistas. en cuanto á la situación militar. — L A LIGA FEDERAL 303 heroico cuyo nombre se ha perdido. N o bastándoles la horca. conduciendo dos proclamas firmadas por Sarratea y su secretario D . 28. Pedro Feliciano Cavia. siguieron empleando medios indignos. cuando. de los papeles. apelaron al asesinato para combatir á los independientes. quien iba para aquel destino. al sentirse oprimidos por la logia Lautaro. reforzar el ejército de (!) Figueroa. en las cuales se anunciaba la aproximación del ejército auxiliar. para incautarse de ellos. ni el rigor de las partidas tranquilizadoras. L e j o s estuvieron de haberse engañado en sus presentimientos los hombres del Triunvirato. cuyo prestigio moral crecía en razón de su propia audacia. en la noche del -f de Octubre. Fué la primera de sus víctimas.a m e r i c a n a por un grupo de partidarios oscuros. U n miserable. Consumado el asesinato. para ultimarlos á mansalva. el capitán D . intentaron resolver ¡pacíficamente sus disensiones con Artigas.LIBRO III. Asediada la primera Plaza militar s u d . los secretos de la causa revolucionaria. . apostándose en cierta encrucijada por donde transitaban chasques. con ánimo sin duda de recoger el precio. Diario histórico. un joven Montes. no m e nos complicadas andaban en la orilla opuesta las cosas políticas. i.

bramando al contemplarse desposeído de la parte que ya creía corresponderle en la trilogía gubernamental. cuando nadie esperaba tan venturoso acontecimiento. Presidido interinamente el Gobierno por Pueyrredón. y ponerse á cubierto de ulterioridades externas. Pedro Medrano como nuevo del Poder Ejecutivo destinado á subrogar dores. mientras la Asamblea misma excluía á otros dos. que veía escapársele el mando de los ejércitos. consiguió el Triunvirato que dicha corporación reemplazase de su cuenta uno de los diputados. Desconcertáronse los lautarinos en el primer instante. y era necesario que la Asamblea electoral prevista por la Constitución. si otros seguían anticipándosele en la victoria. para acudir mejor á su propia defensa. Sostenía y preconizaba aquella. á mérito de la ausencia de Sarratea. solución. sido electo miembro de la Asamblea por una de las provincias del interior. Tal vez por aquellas artes hubiesen conseguido dominar la crisis. resultando de esas maniobras que se formase una mayoría hostil á los lautarinos. cumplíase en 6 de Octubre el mandato gubernamental de este último. obtenida por el general Belgrano contra los realistas. L a Asamblea se reunió el G de Octubre. Acontecía el caso á raíz de saberse en Buenos Aires la victoria de Tucumán. Pedro M e drano. E l Gobierno presentó por candidato suyo al D r . le designase sucesor. — LA LIGA FEDERAL Belgrano. pero reanimados por Airear.304 LIBRO III. resolvieron lanzarse á las calles. Uniformando sus adeptos en el Cabildo de B u e nos Aires. D . Monteagudo. si un hecho inevitable no la hubiera planteado. proclamando al D r . y la L o g i a á Monteagudo. C o n c o r miembro á Sarratea. y con esto quedaron burlados Monteagudo y sus sostene- . D . quien á la vez había.

— III. Alvear. se reuniese una Asamblea general de la Nación. esgrimían las armas para suplantar gobiernos constituidos bajo los auspicios del nuevo régimen. a Parte). aparecieron durante la mañana del 8 de Octubre al frente de sus cuerpos en la plaza de la Victoria. y el derrumbe de lo existente fué un hecho ( 1 ) . San Martín.LIBRO III. « Húsares » y « Granaderos > para imponer la mutilación de la Junta de Gobierno y el destierro de varios de sus m i e m b r o s . A n t o n i o Alvarez J o n t e . DOM. E s r . D . D . con todos los poderes que quisieran darle los pueblos. seguidos de un grupo de lautarinos á quienes acompañaban otros logiarios conocidos con el nombre de liberales. eliminando todo el personal gobernante. de los ciudadanos que hubiesen ejercido el Ejecutivo desde el 2 5 de M a y o de 1 8 1 0 . y ahora se reproducía el episodio en m a y o r escala. Pinto y Ortiz O c a m p o . para que fuera el Supremo Tribunal de residencias. donde p e dían: que se diese por disuelta la Asamblea electoral del día 6. (2. y se reputasen anulados sus actos. Inmediatamente presentaron al Cabildo una representación cubierta por más de 4 0 0 firmas. amotinados por sus jefes. y dictando las bases ( 1 ) Núñez. <Artillería». Noticias bre 1812). « C a s t a s » . « A r r i b e ñ o s » . Ésta era la segunda vez que los cuerpos de la guarnición de Buenos Aires. Juan José Passo. E l primer ejemplo se había dado en 0 de A b r i l de 1 8 1 1 . E l Cabildo accedió á todo. Nicolás Rodríguez Peña y D . . sublevándose los regimientos de « P a t r i c i o s » . — que se erigiese un Gobierno Provisorio compuesto del D r . — LA LIGA FEDERAL 305 des los jefes de la fuerza armada. — y que dentro de tres meses á contar desde ese día. — Gazela de Montevideo (20 Octu20.

tan mañosamente atribuida más tarde á los caudillos populares. debía tener de su capricho. pendientes de residenformado Preceque bajo el disfraz de Asamblea general. F u é del número. y la creación del Triunvirato que acababa de ser barrido de la escena por medios tan reprobables c o m o los que él mismo empleara para sostenerse. precursor de insensatas venganzas.. Ofendido por la injusticia del cargo. la vociferación de mil denuestos contra el que pocas horas antes presidía los destinos del país. hasta cuyo llegó. — LA LIGA FEDERAL de un sistema nuevo. y preparando el segundo. rotos á pedradas. con el eco de los golpes y dueño destrozos. para señalar los verdaderos orígenes de la anarquía. diendo al primero de estos pronunciamientos soldadescos. L o s vencedores del 8 de Octubre no supieron reprimirse en la extensión que hubiera sido menester. á cuantos hubieran parte de los anteriores gobiernos revolucionarios. en el peor de los casos. sincerándose de tener participación alguna . Mientras los cuerpos militares volvían á sus cuarteles. San Martín escribió en 12 de Octubre á Pueyrredón. la casa de un hermano de Pueyrredón. presunto instigador de tan i n o pinado agravio á la fraternidad masónica. dividióse la gente civil en grupos que recorrieron las calles. de este desbordamiento de pasiones. Conviene tener en cuenta semejantes atentados. se habían p r o d u c i d o : la modificación de la Junta que provocó la caída de Moreno en Diciembre de 1 8 1 0 . asustando al v e cindario pacífico con sus gritos y desmanes.30(3 LIBRO III. víctimas casi siempre. aquel desahogo intemperante. ó arrastrados por él. L a s viviendas de muchos de los vencidos pagaron con sus vidrios. ya esbozadas en la constitución de un Tribunal cias. José de San Martín. Atribuyóse esta particular venganza á D .

Abierta por su antecesor la vía de las soluciones conciliatorias. Estudiados los d o c u mentos relativos á dichas instrucciones. resolvió acreditarle un emisario. E l nuevo Gobierno. no podía ser indiferente á un arreglo que cortara toda disidencia por aquel lado. Francisco Javier de Viana. Ilist gozaba una reputación ív. se daba por hecho el avenimiento entre el caudillo y la autoridad central. v . con el rango de brigaL a forma y plazo en que debían moverse las tro- pas destinadas á reforzar el ejército del A l t o Perú. tan grosera. (López. y el plan que consiguientemente adoptaría Artigas para p r o seguir la guerra en la Banda Oriental. y por más que aún no estuviera de vuelta el teniente Fuentes con las comunicaciones confirmatorias del Jefe de los Orientales para el Gobierno caído. y de saber de actos que ella imponía. y sin esperar las respuestas pendientes de Artigas. que munido de instrucciones precisas. ejercito. ) honorable sospecha y un rango lo hacían de la Eep semejantes. se apersonase en su campo y lo arreglara todo. que ellas habilitaban al. las gestiones de los amigos de Artigas en Buenos Aires habían suscitado grandes simpatías y esperanzas.'. serían determina- ( 1 ) Le Mallín. se desprende de su contexto. de la familia d toda un hombre que. como .LIBRO III. en los apremios de su instalación. aseguraba ser autor de además que que no había entrado jamás en su ánimo los creer San en el deberes que pudiera de tropelía pertenecer superior Arg. de un modo satisfactorio para ambos ( 1 ) . jefe del ejército. entró en ella. A todo esto.general D . comisionado para tratar la retirada de Sarratea y del Mayor . . lo cpie dio mérito á que P u e y rredón le contestase con la misma fecha. — LA LIGA FEDERAL 307 en las demasías imputadas. reponiendo á Artigas en su antiguo cargo de general en dier.

— LA L I G A F E D E R A L dos entre el emisario del Gobierno y el caudillo uruguayo. y mientras Alvear seguía viaje. con el subsiguiente ofrecimiento del concurso de los orientales para la guerra del Perú. F u e n tes. fechas 9 y 17 de Octubre. recibimiento A raíz de su llegada. apenas se avistara éste con aquél. incluyéndole la credencial del Gobierno que atestiguaba su comisión y facultades. llegaban á Buenos Aires dos comunicaciones de Artigas. Excusábase de . con fecha 2 5 de Octubre. y aún aquellos hombres sensatos. Pero las cosas debían producirse de un m o d o muy distinto. forzosamente quedaría ultimado el arreglo definitivo. cuyo mando en jefe debía recaer en Artigas. y desde allí.308 LIBRO III. cuando menos. y ratificando la segunda idéntica oferta de concurso al nuevo Gobierno establecido. que Sarratea y V i a n a se retiraban del ejército de la Banda Oriental. puesto que adelantándose la iniciativa del Jefe de los Orientales al espíritu dominante en las instrucciones de Alvear. R e c a y ó la elección para el desempeño del cargo en A l vear. junto con el ascenso de brigadier otorgado en premio de sus servicios. el más lisonjero. Entre tanto. quien luego se puso en camino á cumplir su comisión del m o d o que se verá. apartados por su posición ó carácter. de las tenebrosas maquinaciones en boga. portador de ambas. los amigos de Artigas. obtuvo de las personas espectables de la ciudad. sólo sabían discurrir con el criterio de las conveniencias p ú blicas. Así pensaban. que. Advear llegó al Cuartel general de Sarratea en el A r r o y o de la China. conteniendo la primera de ellas su expresión de agravios contra Sarratea. era voz corriente en Buenos Aires. escribió á Artigas. Dábase todo por concluido del m o d o más satisfactorio. y del Gobierno mismo.

para facilitarle el entable de comunicaciones. con cuyo motivo le indicaba el pueblo de P a y Sandú como punto de cita. — L A L I G A F E D E R A L 309 ir á su encuentro por impedírselo una rodada de caballo sufrida el día anterior. influyeron en que Artigas defiriese al pedido. bien entendido que él ( A r t i g a s ) . D e s pués de esto. m u y candorosa. negándose á concurrir á P a y Sandú. lo que en uno ú otro caso. « para tener el gusto de c o municarle cosas que le serían satisfactorias. Sarratea escribió á Artigas con fecha 2 de . r e tiempo. N o replicó Alvear á esta insinuación. Contestó.L I B R O III. le movidos los obstáculos que habían suspendido sus sacrifiA l mismo orientaba en algunos detalles sobre lo pasado. pues c o m o intriga para separarle de su campo. cuyos puestos de acuerdo ambos. y que tan favorable por intermedio impresión produjeran en el ánimo del pueblo porteño. Pero m u y luego. si persistía en retenerle quieto. detuvieron un oficio del Gobierno para Artigas. y como pretensión de superioridad. desarrollaron un plan pormenores los retratan de cuerpo entero. bajo cuyo concepto podía adoptar el emisario los medios adecuados al lleno de su comisión con la actividad exigida p o r el Gobierno. «considerada la situación de la Patria. » cebo de las ofertas. Parece que en los primeros momentos. bien pudo motivar el silencio. ó cuando menos procuraban aparentarlo. contestando gido probablemente los que el caudillo había diride Fuentes. Sarratea y él anduvieron desavenidos. ni el general A r t i g a s . para calmar « el ansia de conocer á un patriota como el N i el tono zalamero de la carta. era harto burda. la dolencia que le aquejaba.» gustoso cí todo. P o r pronta p r o videncia.» y asimismo. se prestaría cios y los de sus compaisanos. rogándole c o n curriese á la mayor brevedad.

r e husando entrar en ninguna composición prende el efecto que producirían contra con él. Alvear llevaba un plan completo. sin que tal aconteciese. S. « c a n diera referirse. E m p e z ó por asegurar al Gobierno. Pero. Carlos Alvear. por medio del cual los orientales negaban toda obediencia al nuevo Gobierno.310 LIBRO III. á V. no se sabe si forjado en el A r r o y o de la China ó en Buenos Aires. autorizado acercarse por esta sargento para mayor de granaderos á caballo D . desde donde continuaría hasta encontrarle. avisándole sado de aguardar contestación. diciéndole que para el 4 se bailaría Alvear en el Salto. ello no obstaba á que Alvear se le apersonase. al dirigirse de retorno á Buenos Aires. se p r e Superioridad. Se c o m Artigas. y entonces. Sarratea volvió á escribir al Jefe de los Orieutales. Pasó esa fecha. dirigidas por el Gobierno á A r t i g a s : « E l sentará en esa. donde claramente se leían estas palabras. es dato que demuestra la evidencia del subterfugio. cuando se presentó él con las noticias más desconsoladoras é irritantes.. c o m o lo i m p o nía su credencial. unos testimonios cuya autenticidad nadie. se atrevía. admitiendo que Artigas fuera deudor de alguna respuesta escrita. cuando no había ninguna pendiente.» A qué contestación que puAlvear había resuelto marcharse á Buenos Aires. » D e todos modos. á poner en . — LA LIGA FEDERAL Noviembre. Veinte días habían transcurrido desde la auspiciosa llegada de Fuentes á la Capital. convencido quizá de haber dado bastantes largas al asunto. que una partida de Artigas le había arrancado violentamente los pliegos de que era portador para el caudillo. y tratar inmediatamente con arreglo á las instrucciones que se le han confiado. y en seguida entregó un oficio colectivo del mismo Artigas y sus c o mandantes de división.

Fuentes. — LA LIGA FEDERAL 311 duda. Fuentes respondió sin vacilaciones. cuando la oj>icon nión actuaba en el litigio. desde que Artigas había despreciado á su emisario. Rodríguez Peña. colega de Rodríguez Peña. fué arrestado con aplauso general. » fueron obligados á soportar la repulsa. trascendió al vulgo. y los amigos de Artigas no sabían c ó m o entenderse en su propio desconcierto. seguro de la inculpabilidad de su mandante. Pero se les contestó que no podía el G o bierno rebajarse nuevamente. portador de las notas de 9 y 17 de Octubre. no haciéndose esperar la reacción. y lo seguía en todos sus trámites.LIBRO III. Era imposible negarse á una solicitud como aquélla. en la convicción de que todo se arreglaría de un m o d o honroso. A c c e d i ó el Gobierno. quienes dieron un digno ejemplo. individuo de la antigua Junta. ofreciéndose á tratar personalmente con A r tigas. indignó tanto al Gobierno como á los círculos p o l í ticos. y Larrea. y llevó el convencimiento á todos los que no estaban prevenidos. contradijo con sincera vehemencia las argucias de Alvear. pidió con instancia ser oído del Gobierno. después de sus anteriores protestas de fraternidad y paz. Passo. Minuciosa y severamente interrogado. miembro del Gobierno. L a actual conducta atribuida al Jefe de los Orientales. . Sin embargo. cuyo buen sentido se puso nuevamente en favor de Artigas. E l teniente Fuentes. oyendo de los labios del D r . la insistente afirmación de que Artigas « sería tratado como enemigo. » L a parte sustancial de la disputa. Contábanse en este número. recibiendo al oficial uruguayo una solemnidad capaz de aturdir á quien no tuviese plena confianza en su causa. para demostrar la falsedad de cuanto se afirmaba. y aun cuando ellos alegaron « que la certeza de aquel desprecio era la cuestión.

L a precipitación de su marcha le i m pidió llevar consigo otro antecedente escrito. como testigo intachable. » L a noticia aplacó desde luego las iras del vulgo. Pero como la efectividad de semejante medida importaba la exclusión de Sarratea y Viana.312 L I B R O III. empezaron los amigos de Artigas á pedir en alta voz. dando así la base de una solución que al momento se ganó el asenso general. y por el ejemplo de Peña y Larrea. apelaron al recurso de mistificarla. pudieron formarse idea del alcance de sus proyecciones. Fuentes. estando en el secreto de la trama. para informarle de todo. avisando que « e l brigadier Artigas se había unido ya con las tropas del ejército auxiliar. desde que no aparecía motivo alguno para separarle de él. autores de la única proposición atendible en aquel conflicto de opiniones. que entregándose á una alegría tan ruidosa c o m o lo había sido su anterior descontento. circularon cartas fraguadas de Sarratea y Viana. la presteza con que acababan de consumar el nuevo ardid de las cartas circuladas. V a l i d o s de la oportunidad. agente confidencial del Jefe de los . demostraba el encono de los hombres empeñados en esa tarea. — L A L I G A F E D E R A L alentado por la sinceridad de Fuentes. N o atreviéndose á contradecir de frente la opinión pública. que el Jefe de los Orientales volviese al generalato del ejército. cuyo autor. opinó que lo más acertado era huir al campo de Artigas. quienes. Si el cinismo con que se habían forjado notas y episodios para perder al caudillo. y todo quedaba transado. nunca menos dispuestos que entonces á aceptarla se mostraron A l v e a r y sus secuaces. que una carta anónima. N o sucedió igual cosa á los amigos de Artigas. dejó al Gobierno libre de temores. argüía su persistencia en el mismo propósito. Cuando más fermentaba el descontento.

Este era el tema de su correspondencia con A r t i gas. con la apacibilidad que mantenían Sarratea y Artigas en sus relaciones de momento. Contrastaban estas manifestaciones tumultuarias de los partidos en la Capital. el interés público exigía la mancomunidad de los esfuerzos bélicos. Deseando comprometerlo á desistir de ese plan. su jefe de vanguardia. narraba en breves términos lo acontecido. Se sabe ya. Buenos Aires la cousulta de V e d i a consejos apremiaba á Plondeau. al mismo tiempo que remitía á sobre el particular. que.LIBRO I I I . Para Artigas no p o día ser dudosa la inmediata remoción de Sarratea en el mando del ejército. y adelantando que creía oportunos ( 1 ) . desde que Alvear se había hecho cargo del asunto. con cuánta repugnancia miraba Sarratea el desmembramiento proyectado por el Gobierno anterior en las filas del ejército á sus órdenes. Sarratea pensaba de otro modo. pues ambos esperaban por instantes. carteándose sobre operaciones militares y otros asuntos de servicio. — L A LIGA FEDERAL 313 Orientales. Seguro del buen éxito de las intrigas fraguadas. á quien se esmeraba en hacer presente. para que t o - (1) Col Fregeiro. no tenía título alguno para m a n tener el gobierno de las armas. mientras el Gobierno central zanjaba las diferencias producidas. porque despojado ya legalmente de la j e fatura del Poder Ejecutivo. XXXVI-XLIII B I S ' . Las circunstancias imponían ese disimulo. una solución satisfactoria que les permitiese deshacerse del adversario. procuraba dar nervio á las operaciones militares contra los realistas. y con esa confianza. previniendo de paso que el asesinato de Artigas y sus principales tenientes estaba decretado. cuyo ulterior desarrollo reputaba en m a nos idóneas.

Quesada. que sumaban unos G00 hombres. teniendo por capitanes á D . que c o m o los Dragones y los voluntarios de Culta. Bianqui. Juan G. por ayudantes á D . D . D . Pedro Cortina. José A . D . Francisco y D . D . era compuesto también de soldados orientales. Pedro Sierra. D . Juan J. D . D . Francisco Montes Larrea.° y 4.americana. Juan J. Rondeau había hecho alto en San José. D o m i n g o Sáenz. D . con el designio de poner sitio á la ciudad. al frente de una columna compuesta de 2 piezas de artillería volante. por tenientes á D . Manuel A n t o n i o M e n d o z a . D . 3. Diego Beláustegui. Pedro O r i o n d o . E l 2G de S e p tiembre. — LA LIGA FEDERAL mase á marchas forzadas el camino de Montevideo. José Blas Pico. Pedro Orona. José Pereira L e r e n a . por subtenientes á D .° escuadrones del regimiento de Dragones. José M . Pablo Pérez. D . estaban destinados á librar en su Patria nativa. M o n s y D . el personal designado para constituirlos. Miguel Rodríguez y D . que debían venirle del Cuartel general.314 LIBRO III. ó sea los antiguos Blandengues. Igarzábal. Para el efecto. del número 4 de i n fantería.°. todos orientales. D . Joaquín I z quierdo. confiadas á D . D. D . una nueva y gloriosa batalla por la independencia sud . Balderrama. Francisco Palas. Casualidad ó intento. siendo D . A n t o n i o Suso. Adriano Mendoza. con un efectivo de óOO plazas al mando de Vázquez. D . D . D . Miguel Blanes y D . exceptuando un batallón. D . Agustín Murguiondo. Escalada. José Caparroz. Constaban los expresados refuerzos. Camilo A l d a m a portaestandarte. y el 1. respectivamente á órdenes de los c o m a n dantes D . á la e s pera de refuerzos. Pablo Zufriategui. Bonifacio R a mos y D . Gregorio M . D . Rafael Hortiguera y D . teniendo por capitanes . Gregorio Pérez. se adelantó dicho jefe.

D . de Hondean (cit). Patricio González. D o m i n g o Blanes. con un personal de 3 0 0 hombres. Manuel Lima. D . por tenientes á I ) . Mateo Silva. teniendo por sargento mayor á D . D . D . D . D . — LA LIGA FEDERAL 315 á D. D . y á Videla. Miguel Q u i n teros. D .° jefe era D . pássim. A l número 4 debía preceder la división de D . Apolinario de la Llama. Marcos Vargas. Francisco Villagrán y otros cuyos nombres se mantienen desgraciadamente en el o l v i d o . Ramón Fernández. Baltasar Vargas. por ayudantes á D . al graduado de teniente coronel D . Miguel E s t a nislao Soler. Luis Maz. José R o mero. Santiago Caballero. Baltasar Ojeda y D . D . Diario histórico. Pedro Lenguas. D . Gabriel Pereira. D . Francisco Celada y D .sumaba 0 0 0 soldados argentinos. Julián Laguna. Anacleto Martínez. Sandalio Carrasco y D . secundados por los tenientes D . ó sea número 6 de línea. Manuel P i s a n i . Complementaba el contingente destinado á reforzar la vanguardia. Hermenegildo Aliendre y D . Manuel d e A c o s t a Agredano y D . D o m i n g o Gatell y D . D . D .—Figucroa. constituyendo esta oficialidad un plantel de ilustres hombres de guerra. siendo capitanes D . y contando entre sus capitanes. . cuyo 2. Gabriel Velazco. D .LIBRO III. D . I ) . Bartolomé Quinteros. M a - riano A c h a . que las deserciones al campo de Artigas tenían reducida á la mitad de su personal. Eugenio Garzón. Mariano Cejas. ambos capaces de honrar los galones que llevaban ( 1 ) . José Astuez. Rufino B a u z a . Bernabé Bivera. Francisco Mansilla. Manuel L a val leja. D . Hilarión de la Q u i n tana. y por cadetes á D . ya conocido en el país. D . D . Juan P a b l o y D . cuyo batallón de C a s tas. ( 1 ) Autobiografía I . por subtenientes á I ) . Abrahán G o n z á l e z . D .

— LA LIGA FEDERAL L u e g o que tuvo la división Vargas á pocas jornadas. D í a á día empezaron á desplegar los sitiados con algazara sus avanzadas y guerrillas. A s í es que pasado el primer momento. se adelantaron á los designios del jefe sitiador provocando cuentros el día 1. las avanzadas de la Plaza. no era muy desahogada. y hasta salían airosos en pequeños lances y escopeteos. avanzó ya sin vacilaciones. hizo una salva. Inmediatamente se destacaron grupos de Culta y los Dragones hacia el campamento de los recién llegados. para darles la bienvenida. las fuerzas del asedio adquirieron un aspecto cada vez más imponente. para irse á campar al saladero de Zamora. y sirviéndose de los de Culta. y después campó. utilizando el entusiasmo de los soldados de Vargas. sin embargo. Ansiando resarcirse de la espera. Con esta incorporación. Pero los realistas. mientras iba madurando planes de mayor alcance. los jefes de la guarnición se dieron cuenta de lo que sucedía. E l 20 de Octubre avistaba Montevideo. á cuyo jefe había condecorado con el empleo de capitán. D o s días después se le incorporaba la división Vargas. descabezando la línea al galope. empleando en estos movimientos la consumada r e gularidad del veterano. Rondeau se puso nuevamente en marcha.° de Noviembre. L a situación de Rondeau.316 LIBRO III. Rondeau. D e s plegó en batalla sus escuadrones. dejando la Plaza incomunicada con el interior del país. y la tropa recuperó toda su entereza. entre una nube de polvo. pues sus ventajas dependían del tiempo que d u rase el efecto moral producido. al amados fuertes en- . cada vez más envalentonados por sus éxitos parciales. apareciendo sobre el Cerrito con arrogante aparato militar. y liviano como iba. C o m o de costumbre. afrontaba aquellas escaramuzas.

— LA LIGA FEDERAL 317 necer de ese día. donde los D r a Gallano. en ambos encuentros. gones. A la tarde. otro choque tuvo lugar en las Tres zaron 300 infantes Cruces. salieron bajo las órdenes de D . fueron de 9 muertos y 3 heridos patriotas. Rondeau hizo la señal. salió á batir el campo de mañana una columna enemiga de 2 0 0 soldados. después de perder varios hombres. rompieron un nutrido fuego de metralla. tuvo lugar otra refriega de parecida suerte para los sitiados. rechamandados por el coronel obligándoles á retirarse en desorden. E l c o m a n Dragones avanzaAdvertido las dante Hortiguera. proponiéndose sostener á los dispersos. apostándose á la altura del Arroyo y antiguo das de Seco. Preparadas así las cosas. Las pérdidas de ese día. para apostarse de avanzada. mandaba de patriotas. y estuvieran prontas á cargar luego que él diera la señal convenida con sus comandantes. disponiendo 1 0 0 soldados. de la aproximación de los realistas. y 14 muertos y l o heridos realistas. L o s 9 0 Dragones cargaron á rienda suelta. poniendo en . Las cañoneras fondeadas en la playa. reforzados por gente de la división Vargas. en número de 1 0 0 jinetes. que D . ordenó á sus propias guerrillas que simularan desbandarse para atraer al enemigo. y los realistas doble número. cayó sobre aquél con el grueso de la fuerza.LIBRO III. Bondeau había dispuesto que tres partidas de 3 0 Dragones cada una. amanecieran ocultos detrás de los edificios más inmediatos á la línea que formaban diariamente las guardias avanzadas enemigas. Mariano Fernández. poniéndole en fuga. y una vez conseguido el objeto. y en ese momento mismo. montados en buenos caballos. P o c o s días después. jefe del tercer escuadrón de confidente de Artigas. P a b l o Zufriategui contestó desde la altura. Benito Chain y D .

Guerra. los recursos de los sitiadores. remos y cacao. Salían sus avanzadas en la persuasión de que iban á ser sorprendidas. y 0 4 . conduciendo 1 0 0 . Y a en A g o s t o debió haber encerrado en sus murallas al 2. las filas. 0 0 0 pesos. cables. jarcia. — Figueroa. quienes durante ( 1 ) Larrañaga y histórico. multiplicaban pudiese L a s pobrezas del duras penas Diael Erario. Con esto pudo atender V i g o d e t al pago de los presupuestos. A h o r a . adulterándolos en un rio de las operaciones militares publicado bajo inspección oficial. Pero la situación de V i g o d e t no era tal que mejorar seriamente por estos medios.318 LIBRO III. arribó en 3 0 de Noviembre la fragata Apodaca por vía de L i m a . plomo. cartuchos. con la sola pérdida de 1 muerto y 3 heridos. más feliz que en ese caso. Después de estos dos golpes empezó á desmoralizarse la guarnición sitiada. pereciendo casi toda la oficialidad y tropa del batallón. Apuntes históricos. recibía la Plaza algunos s o c o rros de importancia. 82. como auxilio por cuenta del R e y . y al socorro de muchas familias que perecían á causa de las necesidades originadas en la Plaza por la aglomeración de gente traída de la campaña. 0 0 0 pesos por cuenta de particulares ( 1 ) . balas. i. porción de pólvora. A raíz de estos sucesos. recogiéndose muy temprano á cuarteles. A conseguía ocultar entre el vulgo. que lo conducía. — LA LIGA FEDERAL fuga á sus contrarios hasta las puertas de la Plaza. pero el naufragio en Maldonado del navio San Salvador. pág.° batallón del regimiento A l b u e r a . así es que poco se aventuraban al campo. y la desmoralización que empezaba á cundir entre sus inquietudes. Diario . hizo que sólo escaparan de aquel desastre 11G personas.

Sabedor de lo que pasaba en la Plaza. según era notorio para V i g o d e t mismo. Con ese propósito. A l cerciorarse de ellas. decidiéndose. escar sos de municiones. por vía de estímulo: « esto basta para esperar que V . depende el buen éxito de nuestras operaciones ulteriores. S. A u n cuando las fuerzas de los patriotas. con el número 6 de línea. cuando se p r o - . eran motivos bastantes para aconsejar una pronta resolución bélica. para tratar sobre la oportunidad de hacer ó no una salida. « Este servicio es m u y ejecutivo — le d e c í a . y la perspectiva de nuevos refuerzos que á cada i n s tante podían recibir. con ese aumento. no pasasen de 2. Sarratea se dirigió á Artigas. marchara al asedio con el mayor número de fuerzas disponibles. LA LIGA FEDERAL 319 mes de Noviembre habían aumentado de continuo sus elementos propios. una junta de guerra. Plaza. imponiéndole de las intenciones manifiestas de los realistas. llegaba V á z q u e z al campo sitiador con su número 4. el representante del Gobierno de Buenos Aires hacía caso omiso de las ofensas pendientes.LIBRO III.» A g r e g a n d o en seguida. á fin de que las valientes legiones orientales lleguen á tiempo de que puedan cubrirse de laureles. la estrechez de alimentación á que tenían reducida la. á vista del nuevo refuerzo. repitió el jefe sitiador sus avisos á Sarratea. ordenándole que. » C o m o de c o s tumbre. c o n vocó Vigodet. suspendiendo otros planes en proyecto. las pocas opiniones vacilantes que pudiera haber entre los sitiados. y comenzar á recoger el fruto de sus generosos sacrificios. 13. algunos voluntarios de campaña y bastantes desertores de los cuerpos de la guarnición. A l día siguiente. en 12 de Diciembre. después de una extraordinaria marcha forzada á pie. — y de la celeridad con que se haga. hará todos los esfuerzos imaginables.000 hombres de pelea.

— LA LIGA FEDERAL ponía utilizar al caudillo para sus combinaciones diatas. Destinada á surtir todos los efectos deseados. mencionaba la novedad de que el Congreso exigido por el último movimiento r e volucionario y electo recientemente. esa carta es digna de conocerse. una carta secreta y anónima. quien. al traducir las propias. cuyo contexto ponía de relieve las maquinaciones de los enemigos del caudillo. y demuestra que los consejeros del Jefe de los Orientales no estaban solamente en su secretaría particular. día en que á cada uno le tocó manifestar sus bien diversas impresiones de momento. y perfeccionadas por Alvear y los lautarinos ante el Gobierno reunido. Después se r e fería á las intrigas de Alvear y la conducta de Fuentes. L a noticia le había llegado por Fuentes. según se ha dicho ya. en cuanto constituye el punto de partida de una situación nueva. único objeto de Sarratea y sus cómplices. acababa de saber recién lo acontecido en Buenos Aires por causa de las intrigas fraguadas en el Cuartel general. Artigas. inme- L a comunicación de Sarratea para Artigas debía cruzarse en el tránsito con otra de éste. concebida en términos violentísimos. poniéndolas de relieve. facilita la comparación entre las afecciones y los odios inspirados por Artigas. para que á su vez hiciese elegir en la Banda Oriental el diputado que debía representarla. acompañaba á su testimonio de actor en el asunto. E n seguida. P o r casualidad llevaban ambas.320 LIBRO III. Empezaba la carta afirmando que el asesinato de A r t i gas y sus principales tenientes. A c ó n - . estaba resuelto como el medio más expeditivo de apoderarse de la Banda Oriental. fecha 2 5 de Diciembre. había pasado instrucciones á Sarratea.

junto con las informaciones de Fuentes. Persuadido de que el mundo entero « debía aturdirse ante esta intriga. lisonjeándose de que una. aunque estos fracmasode que su nombre saben quién resuene V.LIBRO III. 21. todo ello sin perjuicio de intimar á Sarratea la salida del país con sus tropas. Brotó espontánea la indignación del caudillo. aún examinado el exceso á que conduce una prostitución habitual. — h a b l o á tal es V. sabiendo que podían ajusfar con él un arreglo decoroso.. al contemplarse víctima de manejos tan despreciables. » anunciaba al Gobierno paraguayo su propósito de expulsar por las armas á Sarratea. Estos consejos iban salpicados de las apreciaciones V . y entendiéndose con el Paraguay á fin de inducirle en idéntica actitud. .» También decía al concluir: « y a llegó la ocasión. la carta fué recibida por Artigas en 19 del mismo. E SP . negándole facultades al ejército auxiliar para hacerla. L a o p o r tunidad de contestar una nota á la Junta del Paraguay. ya el tiempo por el mundo. los defensores de M o n tevideo cederían de su terquedad.» nes lo quieran ocultar. « A m i g o mío — decía una de e l l a s . que parecía un sueño. por parte de los mismos hombres á quienes había ofrecido el más desinteresado concurso en favor de la causa pública. que Artigas se opusiese oficialmente á semejante elección. con la ingenuidad que debo hacerlo á un paisano dentor de Ice América. si no accedía. más relisonjeras. — I I I . que le impusieron de cuanto aquélla podía omitir. bajo amenaza de compelerle por las armas.. — LA LIGA FEDERAL 321 sejaba el autor de la carta. y en cuanto al pueblo sensato de Buenos Aires. lodo es de Fechada en 4 de Diciembre. sin temor de ser engaD OM . le abrió camino para verter en frases candentes el justo enojo que le embargaba. los pueblos ya es V. vez conseguido este objeto.

clamando sacrilegamente el derecho sagrado de los blos. contribuyamos juntos á nuestra regeneración. LIBRO III. . .-» sangre la sanción Para que no se creyera que estas pala- bras constituían una vana amenaza de su parte. por haberlas interceptado él mismo. » P o c o s días pasaron. para que se me reúnan todos los orientales que se hallan sobre Montevideo. Engolfado en su intriga. A l efecto. Nada que increparme á la vista de la autoridad que levanta el cetro de fierro y se ostenta como un conquistador. dejándome en ellas los auxilios bastantes á su defensa. proseguía correspondencia con Artigas sobre los asuntos pendientes. sin que se hiciese efectiva la antedicha resolución. sin perder instante. Usando su acostumbrada. y he tomado todas las medidas para que mi ejército se engrosé en breves días prodigiosamente. — propenderé tendré jamás propue- siempre á los triunfos de la verdadera libertad. intimaré al ejército auxiliador abandone las costas orientales. táctica. como ya se ha dicho.322 nados. en el de=¡eo de utilizarlo para la acción militar. Sarratea. y acabemos de una vez con esta porción indigna que firma con nuestra de su iniquidad. vivía lejos de presumir que le descubriesen. decía en seguida : « H e impartido h o y mismo las órdenes bastantes. — LA LIGA FEDERAL « Y o ya estoy decidido — agregaba. mis operaciones sobre ellos impondrán su cumplimiento. después. Estrechemos nuestra liga con ese pueblo grande. . la razón y la justicia sancionarán mi proceder. que le constaba no estar en manos del caudillo. Si esta reconvención no fuere suficiente. pretendía deslumhrarle con las promesas contenidas en las últimas comunicaciones del Gobierno. á cuya sombra fomenta su e g o í s m o . . mientras le recomendaba operaciones de guerra.

negábamos la obediencia al Superior Gobierno y á V . esta vez.. no . Artigas encontró adecuada la oportunidad para provocar el r o m p i miento á que se hallaba dispuesto. todo era autorizado con la firma de V . » Y como comentario al hecho narrado. E. y forman un premio indigno de mi moderación excesiva. donde se hizo caudal de los datos aportados por Alvear. » Después. como también el papel en que los c o mandantes de divisiones y yo. que hacen tan poco honor á la verdad. L a mayor manera como Artigas iba formulando sus cargos. exclamaba: « Y o me escandalizo cuando examino este cúmulo de intrigas. la réplica mencionada era precisa y metódica. E. frente á las acusaciones ignominiosas de que era víctima. y c o n traída la segunda á recapitular lo acontecido desde el A r misticio con los portugueses hasta el día presente. — LA LIGA FEDERAL 323 cuando coincidió que á raíz de haber recibido el Jefe de los Orientales las informaciones y noticias de Fuentes. Refiriéndose á la c o n ferencia de Fuentes con el Gobierno. Apartándose de las nebulosidades que hasta entonces solían exornar el estilo de sus comunicaciones oficiales. llamando á juicio su propia conducta. proscribiendo toda c o m p o sición.. contestando con fecha 2 5 de Diciembre á Sarratea. le decía á Sarratea : « Cuanto allí se expuso contra mí. cerraba el incidente con estas palabras: comportamiento « Cualquiera que quiera analizar mi por principios de equidad y justicia. en términos de una indignación abrumadora. sin interrumpir la relación cronológica del relato. Dividíase en dos partes. daba vivacidad á los conceptos emitidos. recibiera la penúltima nota de su desleal contendor.LIBRO III. circunscrita la primera á expon ellos hechos ocurridos durante la misión de Alvear.

Partiendo de su conducta sumisa á las órdenes del Gobierno. hasta el momento en que le escribía. Pero c o m o la opinión es susceptible de diferentes modificaciones. y por una circunstancia la más desgraciada de nuestra R e volución. ó sea la recapitulación de lo ocurrido desde que Sarratea asumiera el mando. supo siempre prescindir de cualesquiera errores que creyese tales en el m o d o de los g o b e r nantes por explotarlo. sólo por serlo. Artigas ponía de relieve el móvil impulsivo de su obediencia en estas frases memorables: « L a guerra no se ha presentado en nuestro suelo sobre el lugar que dio nacimiento á ios que le habitamos. L a cuestión es sólo entre la libertad y el despotismo: nuestros opresores. la guerra actual ha llegado á apoyarse en los n o m bres de criollos y europeos y en la ambición inacabable de los mandones de la Regencia española. que aunque yo hubiese obrado de otro m o d o en el A y u í . decidido por el sistema de los pueblos. creí de necesidad no se demoi'ase el exterminio de éstos. de nuestra Asamblea contra una conducta que. no solamente del mando superior. en mi interior. » Encaran- . » L a segunda parte de la nota. concillando siempre su opinión con el interés c o m ú n . — LA LIGA FEDERAL hallará en mí más que un hombre que. era de una entonación más vigorosa aún. forman el objeto de nuestro o d i o : así. pude disculpar por aquellos instantes. y se elevaba en ciertos pasajes á la elocuencia. que por medio de Sarratea le despojó en el A y u í . para llevar al fin una oposición que les es común.324 LIBRO III. sino de las mejores tropas orientales. hubiese sido siempre justo mi procedimiento. no faltando después tiempo para declamar delante Nacional. no dejando de ver que los hombres adoptan muchas veces medios opuestísimos. no por su patria.

El recuerdo de la conducta observada antes y después del Armisticio por el D r . y por último. — LA LIGA F E D E R A L 325 cióse luego con sus perseguidores. y regresar á esta Banda con el corto auxilio de 150 hombres y 2 0 0 pesos fuertes. ¡ Qué no hizo el G o b i e r n o mismo por su representante para eludirlo! Se me figuraban en número excesivo las tropas portuguesas dría determinarse que cubrían P a y S a n d ú : se me acordaban los movimientos á que p o Montevideo. « A l fin todos confiesan — decía — que en la constancia del pueblo oriental sobre las márgenes del Uruguay. y se circularon por todas partes las noticias más degradantes contra nosotros. pero nadie ayudó nuestros esfuerzos en aquel paso afortunado. batir y destrozar las fuerzas que me destacaba. reunir en masa toda la campaña. y seguimos siempre nuestra marcha sobre el Uruguay. tratándonos de insurgentes. Nada bastó á arredrar nuestro ánimo resuelto. se tocó el medio inicuo de hacer recoger las armas de todos los pueblos de esta Banda. P é rez. después de asegurar otras miles ventajas en el resto de los pueblos? ¿ E s un crimen haber arrostrado el riesgo de presentarme sobre Montevideo. le inspiraba nuevas frases de condenación. sacando recursos de la i m - . y ofrecerla los laureles de San José y las Piedras. presentándome en Buenos Aire?. ¿qué puede exigir la Patria de m í ? ¿qué tiene que acriminarme? ¿ Puede ser un crimen haber abandonado mi fortuna. enarbolar el estandarte de la libertad en medio de ella. para inutilizar nuestros esfuerzos.LIBRO IK. se garantieron los proyectos de toda la América libre. representante del Gobierno de Buenos Aires. les dirigía estas preguntas llenas de amargura: « E n vista de esto. quitarle sus bastimentos y reducirlo á la última miseria? » N o paraba ahí su desahogo.

la sangre ha de escribir las últimas páginas de nuestra historia gloriosa. pero sable. de impartirme órdenes — decía.326 LIRRO IIÍ. . .» P o r último. Nuestra aproximación sola. si V . sensible á la justicia de mi irritación. el Paraná dejándome todos los auxilios suficientes. sino reunir todos mis resentimientos. Concepción. escrita con toda la v e hemencia con que estalla un sentimiento comprimido. . P a y Sandú. « Cese ya V . y ya que. ¿ Q u é debo hacer en vista de esta circunstancia. de ningún tevideo. E. Las tropas que se hallan bajo las órdenes de V . Curuzucuatiá y Mandisoví. El pueblo de Buenos Aires es y será siempre nuestro hermano. hacerla servir á nuestra venganza delante del cuadro de nuestros trabajos ? Si Y . E. no nos lisonjearemos con la prontitud de coro- . para aquel empeño. - LA LIGA FEDERAL posibilidad misma. -pero nunca su Gobierno pero actual. quiere eludir su efecto. modo V. E. porque sabemos muy bien que nuestro obedecimiento hará precisamente el triunfo de la i n t r i g a . venía la intimación. repase V . serán siempre el objeto de nuestras consideraciones. entregarme á ellos. Si solos continuamos nuestros afanes. gusta. pueden igualmente hacer esa marcha retrógrada. E. Salto. E. . Belén. . Sus tropas. E. con alguno de nosotros. porque siempre tuvimos la delicadeza de conciliario deseos. fué suficiente para que los portugueses abandonasen los puntos que ocupaban de Mercedes.. Y o prescindo de los males que ni tampoco el respontodo con nuestros pueden resultar de esta declaración hecha delante de M o n yo no soy el agresor. . E. que habían sido el teatro de sus excesos y r o b o s : esto sin c o m prometer nosotros la fe de los tratados. — no cuente ya V . proporcionando á la Patria la ventaja de reducir á M o n t e video.

. el oñcio de Sarratea urgiendo la marcha de Artigas sobre M o n t e v i deo. y el de éste intimando á aquél la salida del país. y el cambio de general en jefe. quien.LIBRO III. se juntaba la de estar los sitiadores sin municiones de mosquetería. Vigodet. E l día 24. Informado á diario de lo que acontecía en el interior de la Plaza. se encontró sustituido en el mando por D . que desde la incorporación de V á z q u e z á R o n d e a u temía la llegada de nuevos refuerzos al campo sitiador. Acentuábanse. no daba muestras de tomar providencia alguna para remediarla. en vísperas de una batalla. llegando al campo con órdenes de Sarratea para el efecto. suministrándoles noticias sobre la carencia de municiones en que estaban los patriotas. tomando por su parte las precauciones elementales de vigilancia impuestas por la situación. sión. Francisco Javier de Viana. A poco de la infantería de Vázquez. conmovía las filas por la confusión inherente al cambio de jefe. Puesta en conocimiento de V i a n a la situación del ejército. » (1) ti- cuando los prodigamos en odio de la opre- Mientras se cruzaban por la misma posta. no le era posible á Rondeau hacer otra cosa que trasmitírselo á Viana. un sargento europeo del batallón de Vázquez se pasó á los sitiados. arrebatando la victoria en medio de un contraste. los preparativos hostiles de los realistas. como Mayor-general del ejército. Rondeau iba á dar muestras de sereno valor y de recibir el refuerzo pericia. A esta circunstancia. XLV. debía asumirlo. pero al menos gustaremos la ventaja de no ser ranizados. — LA LIOA FEDERAL 327 liarlos. que. entre tanto. dio toda la i m p o r - (1) Col Frcgeiro.

A l amanecer del 31 de Diciembre. Rondeau las hizo distribuir entre los cuerpos de infantes. — LA LIGA FEDERAL tancia requerida á las informaciones del sargento. general varias las opiniones en su epie hay sobre el efectivo la compula Eigueroa. se componía del batallón Voluntarios de Madrid. conducidas por el alférez D . Todos de hombres. Decididos como estaban á tomar la ofensiva.000 en que Ayuntes fuerza. pues al cerrar la noche del 3 0 . L a de la derecha á órdenes del coronel D . sus tí más de 1. salió gallardamente de la Plaza un cuerpo de tropas de 1. en dirección ai Cerrito ( 1 ) . con 8 piezas de artillería. les llegaron municiones de fusil. . lo cual bien puede lomarse. José María Echandía y el cadete D . en el parte militar deo. cálculos.800 tal de las tropas españolas. Afortunadamente. coincidía esta resolución con el remedio de la mayor dificultad sentida por las tropas independientes.istejtestigos de el to- Rondcau Autobiografía tí 1. que dio ti la publicidad de esta en 2.(100 tí 1.480. Vigodet. el promedio peo-a computar en 1.328 LIBRÓ III. compuesta de 3 compañías. L a del centro al cargo del coronel D . 2 compañías de artillería urbana y 2 dragones. por Larrañaga se componía ellos fueron hombres del suceso.600 á 1. señaló la fecha del 3 1 para atacará los patriotas. otra del cuerpo del comercio y otra de miñones catalanes. la hace ascender del sitio ricos.800 dicen diversos que presenciales solamente afirma en su-Diario en sus de Montevideo. Con ese fin. ( 1 ) Son El ares. l. Iban los realistas divididos en tres columnas. Pedro Lacuesta. 1 compañía del Fijo.üOO. que hay dalos para creer y Guerra. y se propuso aprovechar la coyuntura. ¡tomMontevipoético alcanzaba h. D o m i n g o Loaces (montevideano). escoltados por un piquete de 4 á razón de 2 paquetes por hombre. y en la cual marchaba V i g o d e t con su estado mayor. pusiéronse en acción los sitiados. una de marina.800 hombres. R a fael Méndez.

varios destacamentos de emigrados de Buenos Aires. compuesta de 1 compañía de Voluntarios de Sevilla.LIBRO I I I . al mando del comandante I ) . Desplegó 130 tiradores en guerrilla. Vicente Leguizamón y el alférez D . 1 compañía de milicias provinciales. al mando de L a cuesta. en el cual se entreveraron unos y otros lidiadores. Llegaron éstas. ¡untándose para deliberar. el teniente D . L a de la izquierda al mando del coronel D . y C piezas de artillería de campaña. la división de la derecha. Estaban éstas á la altura de las Tres Cruces. 1 compañía de Albuera. Jerónimo Gallano. C o m o segundo jefe de todas las tropas. La caballería á ordenes de D . Atacada firmemente y de sorpresa esta fuerza. arrolló las avanzadas de infantería de los patriotas. marchaba á vanguardia. mientras que las columnas Lacuesta . --• L A LIGA FEDERAL 329 üañoii'Os. Chain. y se componían de 4 0 0 hombres. iba el brigadier D . en efecto. Se trabó un combate muy rudo. fué el primero que cayó sobre las avanzadas patriotas. y al sentirse apoyada por el movimiento victorioso de Chain. con su caballería y algunas guerrillas de infantes montados. apenas tuvo tiempo de formar para defenderse. hizo alto á espera del grueso de las fuerzas realistas. marchando por el camino del Cristo. despejando todo su frente. Vicente María Muesas. Mas no le fué posible sostener el campo por más tiempo. Entre tanto. con 1 cañón. 3 0 soldados y el cañón que tenían. Baltasar Vargas. que la columna Gallano marchase en dirección y recta al Cerrito. Benito Chain. Acordaron entonces. se rindió con 2 oficiales. así es que viendo mucha de su gente en fuga y bastantes muertos y heridos. Andrés Amarillas. distinguiéndose Vargas por la intrepidez con que acudía á todas paites animando á sus soldados.

— L A LIO A FEDERAL Loaces unidas. E l sol. dos escuadrones de Dragones á sus flancos y 1 c a ñ ó n : este cuerpo de tropas miraba h a - . Rondeau. por su parte. sin encontrar impedimento que las dificultase. « q u e ya i b a . alumbraba por un lado las azoteas de Montevideo coronadas de curiosos.330 LIBRO III. y por otro mostraba las columnas españolas avanzando vencedoras entre un número considerable de dispersos. con una fuerza de artillería. rompiendo de lleno en aquel instante. « que nada tenía que hacer: que sólo Rondeau sería responsable de los resultados en el supuesto choque. pues iba á darse una batalla campal.» Para esto los realistas estaban ya casi sobre el Cerrito. L o s dispersos de Vargas y varios infantes que se habían salvado á la grupa de ellos. pero estaban perplejos esperando órdenes del Cuartel general. tomaban el camino de « L a Figurita » . E n el campamento de los patriotas todo era confusión. aturdido con la responsabilidad de no ser ya el jefe superior. para prevenirle el estado de las cosas y la urgencia de que viniera á ponerse al frente del ejército. Colocó en la falda del Cerrito el batallón número G de infantería al mando del coronel Soler. a p o yando y sosteniendo á Gallano en su movimiento. comenzó á preparar su línea para recibir al enemigo. algunos cuerpos habían tomado las armas. » y por los otros. V i a n a había contestado por el primer ayudante. llevaban noticias desconsoladoras de la acción que comenzaba á librarse. entonces. había despachado un ayudante tras otro al alojamiento de D . F r a n cisco Javier de Viana. y llenas del más atrevido ardor. Rondeau. A los primeros tiros de las avanzadas. y que así tomase las medidas que le pareciesen bien. L a s tropas se pusieron en marcha á paso de trote.

E l capitán Vicíela. proclamando los soldados é instándoles á cumplir sus d e beres en aquel trance donde se jugaba el crédito de las armas patriotas. rompiendo un fuego muy pesado. primera que entró en fuego. Este cuerpo. que le hizo varios tiros certeros conmoviendo sus filas. cuyo coronel vestía ese clía traje de soldado con fornitura y fusil. trepaba animosamente al Cerrito. L a división Lacuesta. Guardando el camino que traía Gallano. E n seguida recorrió á galope toda la línea. causando al enemigo la pérdida de 18 hombres y 1 sargento. para oponerse á los progresos del enemigo. colocó el número 4 de infantería á órdenes de Vázquez. opuso alguna resistencia. que obligó á Gallano á circunscribirse á la posición que ocupaba. La división Gallano fué la. que tenía á sus órdenes. cayendo sobre el batallón n ú mero 0. en tanto. Rufino Bauza con las compañías de carabineros y cazadores. B o n i f a cio R a m o s . quien se vio reducido á la defensiva é inhabilitado de cumplir las instrucciones que le había dado Vigodet. negro de heroico aliento. refugiándose con una parte de su gente tras de los edificios de las quintas inmediatas. y mantuvo tan bizarramente el puesto. pereció con . A l mismo tiempo destacó á su frente al capitán D. con 2 piezas al mando del capitán D. cuyo jefe mandó romper contra ella la artillería de R a m o s . Gallano echó sobre esas compañías 3 0 0 tiradores. — LA LIGA FEDERAL 331 cia el camino que traían las divisiones de Loaces y L a - cuesta con V i g o d e t á la cabeza. acometiendo al número 4. L a batalla quedó paralizada por aquella parte con la i n movilidad de Gallano. apurando sus marchas y adelantándose con el brigadier Muesas á la cabeza.LTBR0 III. Pero Bauza combinó de tal m o d o la fuerza.

los realistas habían hecho alto' en el Cerrito sin perseguir á los patriotas. anunció luego la derrota completa de la columna de Lacuesta. desorganizándoles por ballería colocados por el general en el Cerrito. siendo ultimado en el acto. P o r fortuna. L o s españoles tremolaron su bandera en el Cerrito. dándose á la fuga. Una carga á la bayoneta. logró reanimarle. alo que contestó: ¡viva la Patria !. el cual. cuando. Mas Vigodet. llevada por el mismo Rondeau. gran galope del número 0. y echándole en cara su conducta. trayéndole nuevamente al combate. brillante oficial más tarde. se dirigió á escape hacia el batallón que huía. y la voz de su general les e n contró compactos. la desalojó de sus A l mismo tiempo. que avanzaba con la columna Loaces. los dos escuadrones de c a sobre los realistas. lavó la mancha posiciones. dejó en manos del enemigo 1 cañón. armamento y todo el equipaje del cuerpo. y á pesar de estar herido gravemente. y dejando sus cañones á . Una dispersión general. con la bayoneta al pecho. E l brigadier Muesas. cayó muerto de un sablazo por el sargento Bartolo Mondragón. quien echándose sobre la columna de Lacuesta. V i e n d o Rondeau aquel descalabro. así es que éstos no tuvieron tiempo para desorganizarse.332 LIBRO IIL — LA LIGA FEDERAL casi toda su compañía al oponerse á La cuesta. cargaron á completo. cesando en M o n t e v i deo las salvas y repiques ante la vista de aquel cuadro. no quiso rendirse prisionero. Pero esta heroicidad no fué parte á contener el pánico "que se apoderó del batallón. salvas de artillería y repiques de campanas. le exigieron que gritara ¡viva el Rey !. queriendo contener el í m petu de la caballería oriental. llegó en este momento al Cerrito. que fué saludada desde Montevideo con un inmenso viva.

y viéndose cercado y amenazado en todas direcciones.LIBRO III. y del respeto (juliano). plantando de nuevo la bandera española sobre la cumbre. Gallano. y decidida por la firmeza de Habían dejado los realistas en el L i ñ á n y D . motivo en su Autobiografía. en las declaraciones del Ccrrilo. T o d o lo arrolló en esta carga desesperada. A las triste por las tropas 11 de la mañana. 1 0 0 muertos. pero acosado por el número G.en retirada pava sin embargo. vencido en orientales. cubrió ese movimiento retrógrado. Pedro ejercito del general dice: tlauxá. bajó de nuevo la altura. refugiándose á la artillería que dejara á retaguardia. con su columna.) « del movimiento « los de Albueva « para causeóles. causándole fuertes bajas ( 1 ) . « didas de -importante consideración. Esteban dor.» para la biog de . P). dos compañías que había sabido obstinadamente ó que tenía les siguió (Apuntes su -mando. entre ellos el general M u e sas. Sólo de esta. realista luego que vio el mal ¿vilo de las otras. y á pesar de estar herido de bala en una pierna. Esto. contándose en esc número. la caballería y los tiros certeros del cañón que habían recuperado los patriotas. 14G heridos. declara que no la está muy pudo Plaza bien de en á per- se puso esta división. y el retrógrado (división con las retirada. José Costa T e j e campo de batalla. Bauza. el capitán D. le persiguió con tesón. U n cuarto de hora sostuvo la posición por medio de un fuego vivísimo. capitán los vencedores quien uno se puso inspirar sacando partido acertadamente la pista. entraba Vigodet cabizbajo y las puertas de Montevideo. — LA LIGA FEDERAL 333 retaguardia. con cinco ( 1 ) El general adivinar explicado « abierta porque Hondean. inició la retirada á las 10 de la mañana. quien. soportando los fuegos del capitán Bauza. una acción de guerra afrontada. después de haberle paralizado en sus movimientos. «El Lenguas. manera pudo contener á cañonazos las cargas repetidas que le llevábanlos sitiadores. se lanzó impetuosamente sobre las posiciones patriotas.

que murió p o c o después. heridos también el primero y último. que al romper el alba escalara las cumbres del Cerrito. Juan José Ortiz. abrieron en el campo sitiador una suscripción para socorrer á los heridos de las tropas v e n cedoras. D . perseguido sin alce. los repiques de c a m panas y los gritos de júbilo que en el primer momento lanzaron los realistas desde las azoteas de la ciudad. L o s patriotas tuvieron 9 0 bajas. Andrés Duran. D . Ignacio Pinillo. D . muerto. D . Juan Méndez C a l deira. JSTo estaba ociosa la caridad. cuta de M o n tevideo este último. de las cuales no debía salir más que para rendirse.334 LIBRO III. D . que se evidenció más por la noche. Brid y Navia. y abandonaron 40 prisioneros y 1 c a ñ ó n . Carlos Anaya. Vicente Rodríguez y otros patriotas ( 1 ) . orgulloso y entusiasta. y el capitán D . Manuel Meléndez. D . entre ellas el alférez Menéndez. ebrios de alegría. A q u e l enemigo. Juan y D . Singular contraste. Claudio Figueroa. Inmediatamente se apuntaron con fuertes donativos. entre tanto. el cadete D . 133-13Í. cuando á la desolación de Montevideo se opuso la iluminación y salvas del campamento patriota. cuyos festejaban. — L A LIGA FEDERAL balazos y nueve lesiones de bayoneta y sable. D . Bartolomé Muñoz. i. entre los que figuraban los cadetes Ortuña. y 3 0 prisioneros. Julián Laguna herido. pero la victoria había sido de ellos. y arrojado de nuevo hacia sus murallas. Toribio Ubillus. se convertían ahora en silenciosas imprecaciones á su mala suerte. . menos necesitados ó menos soldados ( 1 ) Figueroa. D o s sacerdotes. había sido rechazado dos veces. Diario histórico. la victoria obtenida. al contemplar el desfile de las columnas vencidas. L a s salvas de artillería. D . L o s realistas. y D .

A p r o vechando los sentimientos nacidos de esta confraternidad. obtuvo Vigodet. — LA LIGA FEDERAL 335 próvidos. desenvuelta hacia nosotros durante el siglo actual. como de tránsito para los establecimientos de la costa patagónica. C. J o s é O bregón y al mayor de caballería D . no consta que hiciesen esfuerzos similares para remediar la desgracia de los suyos. Siguiéronse muy (1)L. el día 2 de Enero. quedó retenido D .— Figueroa. librando á Montevideo de una aglomeración propicia al desarrollo de la epidemia de escorbuto que afligía á sus moradores ( 1 ) . Baltasar Vargas. destinándole V i g o d e t á s o portar un largo cautiverio en los calabozos de la cindadela. Esto dio ocasión para que ambos c a m pos fraternizasen. que una expedición de isleños españoles. 140 y 151. L o s demás prisioneros de una y otra parte. fueron recíprocamente canjeados. i. Llevaban los parlamentarios españoles. quienes. llegada al puerto durante el mes de Enero. así es que no hallándose prisionero ningún oficial realista de graduación superior. . de Montevideo. designando c o m o parlamentarios al capitán de fragata D . E n cuanto á los prisioneros. hasta que se rindió la Plaza. suspendiéndose las hostilidades el día de la entrega. y todo induce á creer fuese la primera que abrió la gran corriente de inmigración canana. estableciéndose una romería de familias que iban y venían en procura de sus deudos y amigos. á instancias del Cabildo. Constaba la expedición de 377 personas. por el bergantín Silveira. V i g o d e t acudió á proponer un canje. Joaquín de N avia. instrucciones para mantener la importancia de las jerarquías como razón del canje. Diario histórico. marcharon á entenderse con Rondeau s o bre este punto.LIBRO III. fuese á desembarcar en Maldonado.

» . á D . diciéndoles « que era urgentísimo se pusiesen en camino hacia su campo. Juan de Medina y D . Llegado que hubo á Santa Lucía. Venía el ex Presidente en camino para Montevideo. que de hecho quedó cortado. A l mismo tiempo que le acreditaba á D . que su separación del -mando. adoptó una resolución decisiva. apeló á una nueva intriga para abrirse camino y salvar sus tropas comprometidas. T e meroso de los resultados de la maniobra. para desempeñar una interesante comisión. F e lipe Pérez. con el parque. Miguel Planes. escribió al mismo Z ú ñiga. pero un accidente inesperado le paralizó de inmediato. había despachado uno de sus ayudantes. D . T o m á s García de Zúñiga. con la actitud airada que tomaban las disidencias entre los patriotas. interpolándose entre el grueso de las fuerzas de Buenos Aires y French. apresuró sus marchas. emprendió una operación precipitada hacia el paso del Yí en el Durazno. — LA LIGA FEDERAL pronto otros dos barcos. que h a bía recibido y despedido á Zúñiga con las mayores atenciones. para las cuales obtuvo V i g o d e t idéntico destino. comunicándole no existir otro obstáculo á la unión de todos. R a m ó n de Cáceres.victoria. sabido el movimiento de Sarratea. Sarratea. Artigas. comunicándole el triunfo. Contrastaban estas disposiciones benévolas entre los enemigos. D o m i n g o Frencli al mando de su retaguardia. el capitán D . y le seguía á buena distancia el coronel D . de cuyo buen resultado dependía acaso la felicidad de la Banda Oriental. comisaría y bagajes. con pliegos para Sarratea.336 LIBRO III. Rondeau. asegurándole estar pronto á dimitir el mando en homenaje á la unión de todos. cuando le alcanzó el chasque. A l imponerse de la . concluida la batalla del Cerrito. con familias de igual procedencia.

aunque con repugnancia. abandonando al mismo tiempo la posición estratégica que tenía. V i e r a y Figueredo. — y que Artigas dejaría' continuar su marcha á French con el parque y bagajes. en cuanto concernía al caudillo ( 1 ) . — I l i . colocarse en el paso de la Arena. Impuesto de las proposiciones cuyo resumen autorizaba la gestión de los comisionados. V e n t u r a ) . M u y satisfechos del éxito obtenido. en la esperanza de que confirmaría sus promesas. siendo exceptuado de hacerlo 1). » Luego entró en largas explicaciones sobre la sinceridad de sus propósitos. E S P .LIBRO III. para. Francisco Javier de Viana. I>OM. complaciéndose en enseñarles las bizarras. capellán militar del ejército. V á z q u e z ( D . . que deseaban llevar á Sarratea el pacto escrito y cumplido. limitándose á asegurarles de palabra. á instancias de Cáceres. estaba pronto á retirarse á Buenos Aires. dejando á los comisionados muy persuadidos de su buena fe. á sus órdenes. él lo aprobaba. aunque andrajosas legiones (pie tenía. estipuló con ellos un convenio. volvieron los c o m i sionados á avistarse con Sarratea. pero no instrucciones escritas. Estas dos últimas estipulaciones que desarmaban á Artigas. — LA LIGA FEDERAL 337 Presentáronse los aludidos á la cita. y sólo por ceder á. — q u e Hondeau quedaría al mando del ejército hasta nueva disposición del Gobierno central. ya cpie ellos habían obtenido ( 1 ) Memorias inéditas de Cáceres (MS cit). « que cuanto hiciesen para conseguir la unión. y Sarratea les dio una carta para Artigas. el cual les recibió con el ejército formado. Marcharon éstos al encuentro de Artigas que estaba en el Yí. los ruegos de los comisionados. y que si su persona era un obstáculo. fueron anticipadamente cumplidas por él. por el cual Sarratea. se retirarían á Buenos Aires.

pues hemos visto que para coronar sus intrigas creyeron preciso mezclar en ellas á los hombres de probidad y h o n o r . Pero Sarratea. Comenzó por echar en cara á los c o misionados « que se habían excedido en sus instrucciones. uno de ellos. Artigas le recibió sonriéndose. se creyó autorizado á terciar en el asunto. que un V i a n a podía quedar á las órdenes de un Rondeau ó de un Artigas ? » Escandalizado Cáceres de aquella falta de pudor. no podía permitir que saliesen de él. pidió permiso á Sarratea para escribir á Artigas. » y por tanto. acampado ya en el Cerrito y con Artigas desalojado de su posición amenazadora. Y o lo hice sólo por condescender. y todo. « aunque no tenía inconveniente en separarse del ejército. R a m ó n . los otros jefes cuya separación se pedía. todo debía ser sacrificado á su cabala indigna. sincerándose de la lealtad de sus procederes.338 LIBRO III. D . — LA LIGA FEDERAL de Artigas cuanto pudiera esperarse. un hijo de Cáceres. pero las insinuaciones de u s tedes. se negó á firmar el compromiso. F u é portador de la carta. coronel más tarde. y autor de las Memorias donde se cuenta el lance. sus canas respetables. así que se vio á salvo y con sus tropas reunidas. y contestó por intermedio del hijo al padre: « N a d a resta que ver ya en esos h o m bres pérfidos. sin rebajar en un ápice mi desconfianza. y con una energía de que no había dado muestras ciertamente en la b a talla del Cerrito. me obligaron á acceder . quien sólo por añagaza había ofrecido lo que se tomara en cuenta de empeño formal. pensó en todo menos en cumplir lo acordado. en que resultaba cómplice con sus compañeros. señor D . Francisco Javier de Viana. » C o m o la conferencia tuviera lugar d e lante de testigos. D i j o ' q u e . interpeló á d í c e r e s diciéndole: « ¿ c ó m o se figuraba usted.

LIBRO I I I . Siguiendo la marcha emprendida. se incorporó todos los v o luntarios y dispersos que encontraba. Juan A n tonio Lavalleja y otros oficiales. 1). D . fuerte de 8 5 0 hombres. donde estableció su campamento. hagámonos respetables en medio de ellos. Pedro Villagrán. : > al decir del poeta contemporáneo. con lo cual levantó sus fuerzas á 13. y entonces ellos dejarán de atentar contra nosotros. prontos para entrar en l í nea. y como cirujano á D . Francisco y D . Francisco A l e u . D . Era Mayor-general de aquel improvisado ejército. José de los Santos. D . el regimiento de Dragones de la Libertad:. R i á m o n o s de todo. los negociadores que él mismo había escogido para iniciar arreglos pacíficos. c o m ponían los principales cuerpos. al mando de Otorgues. ocupando el cargo de A u ditor general D . — LA LIGA FEDERAL 339 á mi marcha hasta este punto. « de espantoso renombre y osadía. Lorenzo Medina. mi estimado señor.700 hombres de armas y más de mil desarmados. Manuel Vicente Pagóla. Manuel Barcia. E n el tránsito. y por tenientes á D . la división de D . Francisco Sayo. Eulogio Pinazo. D . Pedro Fabián Pérez. Pedro José Sierra y D . Basilio Fernández. y el de Secretario del general en jefe. que tenían respectivamente por mayor y por ayudante á D . Habida cuenta de su personal efectivo. teniendo por capitanes á D . mientras D . M a n u e l Francisco Artigas con 7 0 0 jinetes. I ) . la mejor garantía. el mejor apoyo de nuestra existencia es la fuerza. D . Felipe V e r a . Miguel Barreiro. cuyos nombres permane- . por capitanes á D . Adrián y D . Ignacio B a rrios y D . Gregorio Aguiar llenaban las funciones de ayudantes. . — seguía á este cuerpo. Artigas hizo alto en el Paso de la Arena sobre Santa Lucía.» Y así quedaron eliminados por esta nueva infidencia de Sarratea.

— LA LIGA FEDERAL cen todavía en el o l v i d o . — después se contaba la división de D. en la liberalidad de sus ideas. y que solamente una mala inteligencia. D . teniendo por capitanes á D . compuesta de 5 0 0 hombres. Blas Basualdo. D o n Justino Tejera con 1 5 0 hombres. nacida del apresuramiento de los comisionados. sería provista. José Díaz. bastante inquieto por la formación de aquel ejército á sus espaldas. Francisco Berdún. 12G). . Isidoro Méndez y D . Hombres notables. entre voluntarios y blandengues. h a ciéndole entender que permanecía firme en su anterior p r o pósito de abandonar el mando. con fecha 14 de Enero.— Memoria de Pagóla (ap De-María. teniendo por a y u dante mayor á D . cuyo efectivo debía equipararla con la de Rivera. nr. Sarratea. en el bien entendido que la eliminación de los demás sujetos indicados por Artigas. Insistía en que el acto de su renuncia personal era. i. Francisco C a s c o . componían el resto del personal. que proseguía esforzando sus recursos ante el Gobierno central para que admitiese la renuncia ya presentada. Juan Bautista Santander por uno de sus capitanes.340 LIBRO III. sobre cuya organización faltan datos conocidos ( 1 ) . Hilario Pintos uno de sus capitanes. R o mualdo Ledesma. la división de D . á voluntad de aquél. y en la sanidad de su filosofía. ni ( 1 ) Memorias ele Cáeeres (MS cit). Asegurábale. tuvo siempre recursos abundantes para no embriagarse con el rango de su empleo. — y por último. 172-173.Baltasar Ojeda. siendo del resorte del Gobierno. con 4 0 0 voluntarios. Fructuoso R i vera. cuyo segundo jefe era D . — venía en pos. la división de D . había retardado la realización del hecho. trató de apaciguar á Artigas. pues « en la rectitud de sus principios. y otros oficiales al mando de diversos piquetes. Diario histórico. espontáneo. y á D . — Figueroa. y D .

que el convenio establecido éntrelos c o misionados y él. que en el particular me acompaña. Fructuoso y D . Diario histórico. con órdenes de arrebatarle sus elementos de movilidad. vinculados al progreso de la civilización platense por largos sacrificios ( 1 ) . pagaba con las amarguras de la. i. los hechos sólo pueden servir de garantía á las palabras: y o soy muy penetrado de la sinceridad con que V . cautividad. Para ello. » Tres días después. i. E l j o ven oficial. » Renovada de este modo la conminación de 25 de D i ciembre. quiso Artigas que Sarratea empezase á sentir sus efectos. nivelará mi conducta sucesiva. 180. las siguientes frases de trasparente ironía : « E n estas circunstancias. me hace las suyas: la experiencia de quince meses. contestó A r tigas ( 1 7 E n e r o ) . perdía su fuerza de propuesta amigable para una composición definitiva. Pablo Perafán déla Rivera.LIBRO III. E n tal concepto. del Fíala . en los suburbios de Montevideo. — D o . de D . y diferido todo arreglo por Sarratea hasta que contestase el G o b i e r n o central. x i u . D . — Díaz. iv. Fructuoso Rivera. que por primera vez aparecía abriéndose el camino de las empresas arriesgadas. no por ser un documento extrajudicial. donde había nacido por el año 1788. era natural del Peñarol. respetable y acaudalado vecino. E. Hombres Notables. comisionó á D . F é lix. Hisl de In Conq: n. se veía obligado á reproducir y mantener lo establecido en su oficio de 25 de Diciembre.M a r í a . reanudando así la historia de sus mayores. Bernabé. Heredero de un ( 1 ) Lozano. en los calabozos de las Bóvedas. Hisl (le las Hep . — LA LIGA FEDERAL 341 deslumhrarse con su brillo. el tributo de sus opiniones y trabajos patrióticos.—Figueroa. 80-81. agregando para concluir. que mientras se batían sus hijos D .

ambas circunstancias influían para que D . á la edad en que aún no había contraído méritos que pusiesen de relieve su persona. como él. Con sus atraerle casi todos jóvenes ridad que debía inferiores y con la gente del pueblo llano.342 LIBRO III. Llevado de esa disposición de ánimo. Fructuoso Rivera se encontrase al mando de una fuerte división de voluntarios. un ascendiente de superioodiosidades crueles. sin embargo. á la altura donde pocos llegan y casi nadie se conserva durante el curso restante de la vida. Era de color moreno. Suplía por entonces la falta de años con la seriedad del porte. pugnando por obtener sobre sus compañeros de armas. ojos y cabellos negros. El tiempo demostró. y del prestigio popular que su hermano mayor le había cedido. y les seducía por la sencillez del trato y el . Penetraba con facilidad las ideas de los demás y se las asimilaba cuando le parecían buenas. A la viveza natural de su inteligencia. — LA LICIA FEDERAL nombre ilustre. y hasta con prescindir de los atributos nobiliarios de su apellidó. con una conversación suelta. resultando de ahí que muchos. le concedieran mayor ilustración de la que tenía. La nota dominante de su carácter era una ambición inquieta. de esas que no dejan vagar al alma mientras no se creen satisfechas. insinuante y no escasa de interés. estatura regular y cuerpo fornido. que era capaz de elevarse por sí mismo. al oirle. y que no lo están nunca. se mostraba muy abierto. nariz aguileña. denotaba propensiones á excluir toda sospecha de influencias reflejas s o bre el brillo de sus futuros destinos. unía Rivera un exterior simpático. h a bía dado ya algunas trazas de su temperamento íntimo. esforzándose por simplificarlo. pero sabía granjearse las simpatías de sus oyentes.

arrebatándole las caballadas y boyadas de su parque. — L A L I G A FEDERAL 343 desprendimiento con que sabía socorrerles en todos los casos. F u é levantada la incomunicación entre Sarratea y el interior del país. do P. Artigas recibió á los comisionados con la mayor deferencia. cayó sobre sus caballadas. la operación de Rivera privó á Sarratea de 7 0 0 bueyes pertenecientes á su parque y 2. concediendo todo lo que pidieron. y la espectabilidad militar de las personas nombradas. confió Artigas el encargo de sitiar por la espalda á Sarratea. todas las escaseces del hambre. pues. A este oficial. P o r lo pronto. Apuntes. . prevaleciendo en ella la opinión de que se comisionara á D . P o r su parte. suponían un designio formal de allanar inconvenientes. Recibida la orden. y secuestrándole los auxilios comestibles que pudieran llegarle de campaña. D . E l carácter de la medida. XLIX y LXXXII. D o m i n g o French. el caudillo avisó que comisionaba ante el Gobierno de Buenos (1) A . apoderándose de los ganados cuyo destino era abastecer las fuerzas auxiliares. i. — Col Frcejciro. y en un momento dado.700 caballos. restablecido el giro de la correspondencia y devuelta aquella que estaba detenida. dejándole i m p o sibilitado. José Rondeau y D . 20. L u e g o se situó sobre los pasos que conducían á los caminos del interior.LIBRO III. para entenderse con Artigas. se aproximó Rivera de sorpresa al campamento del ejército auxiliar. dejándole completamente á pie. no solamente de recuperar la pérdida. con lo cual empezaron á sentirse entre aquéllas. sino de reponerla por medio alguno ( 1 ) . E n semejante apuro.. S a rratea convocó una junta de guerra de los principales jefes del ejército auxiliar.

y el nombramiento interino de Rondeau para general en jefe. Vázquez. miembro del Gobierno Nicolás Rodríguez Peña. L i b r e de agresiones inmediatas. con destino á Buenos Aires. aparentó la. T o m á s García de Zúñiga. respuesta de aquél. incitando á todos los desertores de los cuerpos de línea refugiados en las filas del caudillo. de Viana. que llegaron á manos del Jefe de los Orientales en momentos de marchar.344 LIBRO III. Paralelamente redoblaba sus exigencias con Artigas. la devolución á las fuerzas orientales del regimiento de Blandengues. Viera y Figueredo. se dedicó á promover un nuevo desbande en las filas de Artigas. la retirada. los comisionados para la transacción de las diferencias pendientes. Otorgues remitió originales á Artigas el Bando y oficio de Sarratea. Valdenegro. á que buscasen la protección de Otorgues. se interceptó una nota de Sarratea al Gobierno central. para ser reconocidos en su clase y empleo. para urgir sobre la admisión de la renuncia de Sarratea. comunicándole que Artigas continuaba tranquilo en el Paso déla Arena. en que lo declaraba traidor á la Patria. negándose á salir de su abstención en tanto no se solucionase el litigio instaurado. — LA LIGA FEDERAL Aires á D . aunque trabajando . escribiendo á varios jefes con oferta de empleos y ascensos si abandonaban al caudillo. mientras venía á sustituirle D. más viva satisfacción al imponerse de estas cláusulas. A la primera. Sarratea lo puso fuera de la ley. Sarratea. P o c o s días después. Sorprendido por tan extraña actitud. por medio de un Bando expedido el 2 de Febrero. para que cooperase al desenvolvimiento de las operaciones militares. replicando que contribuiría ante el Gobierno para inducirlo á sancionarlas. Pero muy distintos eran sus ocultos propósitos. central.

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FRUCTUOSO RIVERA .BRIGADIER GENERAL Б .

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Sarratea pretendió excusar su conducta. « A pesar de ello — agregaba Sarratea — m u y poca es la consistencia que puede adquirir: su ignorancia y ninguna disposición para la guerra. Portugal y M o n t e v i d e o : sus solicitudes no han cesado jamás.LIBRO III.t o d o s los recursos para realizarla. E n consecuencia. H e sido el objeto del Paraguay. hacen despreciable en todos sentidos á D . — LA LIGA FEDERAL 345 por hacerse de municiones por la vía de los enemigos. en que le imputaba trabajos . — l e dec í a — me ha llenado de ultrajes. así es que no debo perder esta ocasión de repetir á V . E. E. el mundo vio mi pundonor y mi delicadeza: V . » Después de esto. el mal estado de su armamento. y un concurso de circunstancias que se rozan inmediatamente con este negocio. José A r t i g a s . mismo debe haber visto originales las cartas de Elío y V i g o d e t para mí. E. si se precipitase al extremo de hacerse sordo á la resolución pendiente de V . »' T o m a d o en flagrante delito. Sin embargo. sobre las pretensiones que ha sometido á su superior determinación. en los momentos mismos que mis resentimientos pudieran impulsarme á una variación en medio d e . y que tuve cuidado de dirigir al momento al Superior G o bierno. le pasó ( 1 1 F e b r e r o ) una nueva y violenta intimación para que se retirase inmediatamente del país. dirigiéndose á Artigas por medio de un largo oficio ( 1 4 Febrero). echándole en cara al mismo tiempo sus procederes últimos. de que carece absolutamente. la falta de oficiales de aptitud. « V . E . lo que he tenido el honor de exponerle en mis anteriores comunicaciones: que muy pocos fusilazos bastarán para lanzar á este caudillo más allá de las márgenes del Cuareim. Artigas no podía lisonjearse de llegar á ningún acuerdo con su contendor.

L X I V . se dirigieron por escrito á Sarratea. «pidiéndole explicaciones sobre los fundamentos que habían ocurrido para aquella conducta extraordinaria. en único obstáculo para una conciliación. Para el efecto. » Mas como Rondeau y French insistiesen en que el honor de ambos se hallaba comprometido. tratando de impostor á su contrincante. L V I I . que atenta la uniformidad de las quejas contra su persona. — Autobiografía de Rondeau (cit). L o s dos jefes nombrados. poniéndoles por jueces de su honor ofendido ( 1 ) . » P o c o seguros del cumplimiento de lo prometido. — LA LIGA FEDERAL subversivos para disolver el ejército auxiliar. convinieron e x i - ( 1 ) Col Fregciro.346 LIBRO III. y connivencias con los realistas de Montevideo para traicionar la causa pública. apenas recibieron el oficio de Artigas. » Puesto que la contestación de éste no les satisficiese. Sarratea concluyó por manifestarles. después de haber conseguido de él todo lo que le pidieran. encontrando á Sarratea firme en su propósito de no ceder. y no solamente la replicó en términos durísimos ( 1 7 Febrero). por su aparente complicidad en la resolución que declaraba traidor á Artigas. y se disponía á partir á la mayor brevedad. E l enojo del Jefe de los Orientales fué adecuado á la magnitud de esta nueva agresión. . los j e fes reclamantes decidieron hacer una demostración que p u siera fin á tantas intrigas. pasaron á su alojamiento con ánimo de resolver de palabra el asunto. transformada podían escribir á Artigas « q u e accedía voluntario á dejar el mando. «aunque dejando á la voluntad d é l o s reclamantes que se dirigiesen al Gobierno central. E l golpe fué decisivo. en demanda de su desagravio. sino que remitió copia de todo á Rondeau y Frencfi.

de un modo irrevocable. E l alboroto de los realistas fué grande. pidiendo su concurso. están la correspondencia de Artigas i . A c a b a b a el caudillo de rechazar con desdeñosa negativa. y de Viana. hasta nueva resolución del Gobierno central. los cuerpos del ejército auxiliar formados en el Cerrito y apoyados por la vanguardia de Artigas. y penetrados de la urgencia de realizarlo. Figueredo. y se puso en marcha para Buenos Aires. ya que la deserción diezmaba sus filas. que fué fecha rico. x x x i v ) y las anotaciones contestes Febrero. varias proposiciones seductoras de V i g o det. V a l d e negro y Viera ( 1 ) . Vázquez. el 21 de 2 de Febrero. para que apoyase el movimiento proyectado.. pues su causa al declarando á Artigas. y además. del ejército en manos de Rondeau. Después se ( 1 ) Indudablemente ó este movimiento cial. acompañado de su secretario Cavia. abandonando la jefatura. amagando disolver el ejército. y la guarnición se mantuvo sobre las armas hasta las once de la mañana. cuando le llegó el oficio de Hondean y French. lugar ( Col Frcgeiro. al amanecer. lo que se retardaba en conceder á las buenas. hicieron saber á Sarratea que había concluido su autoridad sobre ellos. que oportunamente se mencionarán. — LA LIGA FEDERAL 347 gir con las armas. al contemplar tan inusitado movimiento de tropas en el campo sitiador. 107 y 10!)) el Bando se equivoca de Sarratea Tedia en su «Memoria-». Inmediatamente destacó al coronel D . V i g o d e t mandó echar generala. traidor al señalar inilleva respecto histótuvo la fecha de 10 de Enero de 1813. Sarratea se sometió á todo. y el 21 de Febrero. i. escribieron á Artigas para que cooperase con una parte de sus fuerzas á imponer la salida de Sarratea.LIBRO III. Fernando Otorgues con la vanguardia. de Figueroa (Diario de Sarratea en que la deposición .

Olvidando los conceptos depresivos con que había detractado al Jefe de los Orientales en documentos librados á la publicidad.348 LIBRO III. pues conociendo las disidencias existentes entre Sarratea y los orientales. á tratar el asunto. por intermedio del Alcalde de San José. ha puesto en mi mano. pues depende de V. sin embargo. con las cuales partió el segundo de ellos en un pequeño buque. « individuo despreciable por sus inveteradas malas c o s t u m b r e s » . Larrobla no se atrevió á desembarcar. L u i s Larrobla. explicaron-el suceso á su modo. la ancha ó fácil comisión. José V i l l a grán. Decidido. A l efecto. E n ella. manifestando que la proximidad de Otorgues en aire de guerra. el más lisonjero resultado para sus propósitos. — LA LIGA FEDERAL restableció el sosiego. entre otros insultos. habían mandado á tratar con Artigas. y á D . á D . á fin de reducirlo con la oferta de grandes beneficios. V i g o d e t pretendía vendérsele ahora como su mejor amigo. había o c a sionado aquella alarma. de . pariente cercano del caudillo. no les extrañaba que tomaran al fin una forma agresiva. Para explotarlas en su provecho. Tenían los realistas motivos para aceptar la veracidad de esa noticia. Gaspar Vigodet. llegando bástalas barrancas de San Gregorio. y á la tarde. dos pasados del campo patriota. en los primeros días de Febrero. orientales ambos. de quienes esperaban V i g o d e t y el C a bildo de Montevideo. escribió al Jefe de los Orientales. pero advertido allí de las disposiciones hostiles que manifestaban las partidas patriotas de los alrededores. una carta explicativa de su misión. su fiel amigo. V i l l a grán y Larrobla llevaban las más amplias instrucciones. llamándole.. después de recalcar sobre el odio y las asechanzas de los gobernantes de la otra B a n d a j e decía: « E l señor Capitán general D .

y lo despidió con insinuación de que no compareciese otra vez á su presencia. y de sus amigos. vestuarios y dineros. la más s o lemne protesta de adherirse á cuanto V . el alto Gobierno de la Nación se acuerda. 174 y 1 7 5 . previno al Alcalde (pie no permitiría de ahí más. al modo que mejor halle. — que podrá formar cuerpos y oficiales mandándoles despachos en blanco. — que V . bajo la justa recompensa de su unión con Montevideo. los auxilios que necesite para libertarla. reflexionando ( 1 ) Figucroa. luego que se hubo impuesto del contenido de ella. Cabildo hace á V . . — y que siendo V . armas. su patria. — Col Fre- Lxr. quedará en la campaña con el grado y como quiera. > Siguiendo el impulso de esa actitud airada. ofrecía el comisionado poner en manos de A r tigas los documentos á q u e aludía. y el E x c m o . toda en su f a v o r . sea con gente. el único general de esta Campaña. « ¿ Q u é me importa á mí del empleo de Comandante general de C a m paña. Pero cuando algunas horas después. que sólo de V. r. se le franquearán sin demora alguna. mientras la negociación se ultimaba ( 1 ) . . » Para disipar dudas. proponga. el tráfico de carne y otros abastos que por consideración á la penuria de los sitiados había tolerado en las costas. Artigas trató agriamente al portador de la nota. histórico. ó dándolos V . Diario ge ir o. ofrecido por V i g o d e t — le dijo — si el voto unánime de sus habitantes me señala más alto destino ? Y aunque así no fuera — agregó — prefiero ser independiente á cualquier otra cosa. — LA LIGA FEDERAL 349 hacerle presente ser enteramente su amigo. constituyéndose él mismo en rehén. 153. para lo cual le ha expedido una Real Orden. municiones. que son todos sus habitantes.LIBRO III. 169.

350

LIBRO

III. —

LA

LIGA

FEDERAL

sobre las ofertas de V i g o d e t y el Cabildo, midió todo su alcance, puso al margen del oficio de Larrobla estas palabras escritas de su m a n o : « Sirve para la vindicación del Jefe de los Orientales, que despreció el convite en las circunstancias más apuradas; » y remitió como de costumbre, copia del documento al Gobierno del Paraguay, pero con ese único comentario. E l 24 de Febrero llegó Larrobla á Montevideo con la noticia del fracaso. D o s días después, un movimiento inusitado se advertía en el campo sitiador. A las 11 de la m a ñana del día 26, el ejército auxiliar, formado en orden de parada, agitaba sus banderas y estandartes con intenso j ú bilo, rompiendo la artillería patriota una salva de veintiún cañonazos. E n ese momento mismo, aparecían las columnas del ejército de Artigas, desfilando ante sus compañeros de armas, y quedaba restablecida la concordia entre los v e n cedores de las Piedras y los vencedores del Cerrito, á la vista del enemigo común. Tanto en el campo sitiador como en la Plaza, la majestad del espectáculo atrajo por su propia influencia las multitudes, respectivamente impulsadas del entusiasmo ó de la angustia; y mientras corrían jinetes y carruajes de los alrededores del asedio á mezclarse entre los patriotas, se apiñaba en las azoteas y baluartes de M o n tevideo el vecindario todo, dando el último adiós á sus esperanzas de paz ( 1 ) . A l producirse estos acontecimientos, estaba en poder de Artigas un oficio del Gobierno central, fecha 17 de Febrero, acusando recibo á otro en que el Jefe de los Orientales

( 1 ) Larrañaga y Guerra, Apuntes tórico; i, 172.

históricos.—Figueroa,

Diario

his-

LIBRO

III. —

LA

LIGA

FEDERAL

351

manifestaba haber comisionado á García de Zúñiga para transar las desavenencias existentes. E l Gobierno expresaba en su respuesta, que con motivo de haber resuelto la Soberana Asamblea el envío de uno de sus miembros plenamente autorizado para transar las diferencias que agitaban la Banda Oriental, estaba á la espera del resultado de esa misión, para entrar en arreglos con Zúñiga, quien aún no había comparecido á su presencia. Entre tanto, el diputado argentino llegó al campo de Artigas, pidiendo el reconocimiento inmediato de la Asamblea, á lo cual satisfacciones convenidas. se negó el Jefe de los Orientales, si antes no se le daban las P o c o tiempo después, insistía Rondeau sobre lo mismo, recibiendo idéntica respuesta. Nadie menos que Rondeau, podía sorprenderse de aquella actitud. Desde que se incorporó al asedio, Artigas, para quien no era dudosa la rendición de Montevideo, había c o n fiado al general en jefe sus miras « sobre la necesidad de convocar un Congreso para que representase á la Provincia Oriental después que la desalojasen totalmente los españoles, » pidiéndole al mismo tiempo, « que no pusiese obstáculos á la convocatoria de diputados para ese efecto.» R o n deau se opuso abiertamente ala medida, contestando al Jefe dedos Orientales « que su proyecto era muy desacertado, por cuanto no estaba facultado para llevarlo á cabo, y que él no podía consentirlo, sin grande responsabilidad. » Negada la cooperación del general en jefe, es llano (1) que

Artigas debía acudir al Gobierno central en demanda de la realización de su propósito, y aun cuando el plan sometido á las deliberaciones de aquél, fuese ya más vasto y de

( 1 ) Autobiografía

de Rondeau (cit).

352

LIBRO

III. —

LA

LIGA

FEDERAL

aplicación perentoria, no menos cierto era que el debate pendiente á ese respecto, le autorizaba á suspender el r e conocimiento de la Asamblea. A s í las cosas, Artigas se dirigía al Gobierno del P a r a guay, haciéndole saber los móviles de su actitud. N o o b e decían sus resistencias á otro propósito que al de asegurar un gobierno-propio local en el país, antes de reconocer la Asamblea y someterse al imperio de sus leyes. D e este m o d o creía servir, no solamente los intereses uruguayos, sino también los del Paraguay y Tueumán. cuya decisión por mantenerse dentro de la Liga federal, daba una base positiva al triunfo constitucional del sistema, « Orientado V . S. de las miras de esta Provincia — decía Artigas en la comunicación referida — podrá concluir también su plan, decidiéndose á sus resoluciones consiguientes, si le parece bien equilibrado el fuego de los sufragios en la Asamblea con 6 diputados nuestros, 7 de esa Provincia grande, y 2 del Tueumán, decididos al sistema de confederación que manifiesta V . S. tan constantemente. » ( 1 )

( 1 ) Col Frcgeiro,

LXV, LXVI y LXXXIV.

LIBRO

CUARTO

LIBRO

CUARTO

CAÍDA

DEL

PODP]R

ESPAÑOL

Continuación del sitio de Montevideo. —Angustias de la ciudad. — Reveses de los los realistas en Maldonado y bienes de los Juan de Ascarza San Lorenzo. — ConfiscaCarnaval caridad de 1813 en y la pública. — electores ción de patriotas. — E l

Montevideo. — Fray

Asalto y presa del puerto de la Paloma. — Reunión de

en el campo oriental. — Reconocimiento de la Asamblea Constituyente. — Bases del pacto federal. — Elección de gobierno propio local. — Predominio inflexible de la logia Lautaro. — Rechazo de los diputados orientales á la Constituyente. — Preludios de guerra civil.— Exposición de agravios formulada por Artigas. — Desdeñosa contestación del Gobierno central. — Refuerzos que reciben los realistas. — E l Gobierno de Buenos Aires acuerda retirar sus tropas del asedio. — Rondeau se opone. — Sus inteligencias con la Plaza. — Romarate ocupa Martín García. — Congreso de Maciel. — Funesta oposición de Artigas al mismo. — Se retira del asedio. — E l Gobierno de Buenos Aires pone á precio su cabeza. — Don Fernando Otorgues. — C o m b a tes entre las escuadras argentina y española. — Negociaciones. — Victoria naval de Brown. — Alvear reemplaza á Rondeau. — Intrigas de A l v e a r . — T u m u l t o en Montevideo. — Capitulación de la ciudad. — Fin de la dominación española.

(1813 — 1814)

Después del desastre del Cerrito, la situación de V i g o det empezó á hacerse cada día más precaria. Una vislumbre de esperanza sonrió al Capitán general con ocasión de las disidencias de Artigas y Sarratea; pero resuelta la dificultad, esa vislumbre quedó disipada. P o r lo contrario, en

356

LIBRO IV. —

CAÍDA DEL PODER

ESPAÑOL

el campo sitiador todas eran alegrías. El Gobierno de B u e nos Aires había confirmado el nombramiento de Rondeau, y las tropas auxiliares, ensoberbecidas con el triunfo y llenas de confianza en su general, redoblaban sus esfuerzos contra los realistas. Multiplicábanse los combates parciales, en que cada soldado patriota hacía gala de a r r o j o ; y con esto, la guarnición de Montevideo, apocada por los desastres, perdía en progresión creciente el vigor de su temple moral. U n testigo presencial de los sucesos, avecindado en M o n tevideo y partidario ele la Revolución, describía en 27 de Enero de 1 8 1 3 , las aflicciones de la Plaza á un amigo suyo, diciénclole: « por todas partes se presenta en esta ciudad la afligente imagen de la amargura y consternación. Apenas hay una familia que no se alimente con el pan de sus lágrimas: todo el día y á todas horas, hiere nuestros oídos el fúnebre tañido ele la muerte. Casi todos los h e ridos han fallecido, y las necesidades originan una fiebre maligna que ha conducido á muchos centenares á los h o rrores del sepulcro: ésta ataca con más violencia á los párvulos, y se teme que incrementándose despliegue el carácter de una peste asolaelora. L o s granos acopiados, apenas sufragaron para el consumo de 35 días; los recursos de carné fresca que estaban depositados en la falda del Cerro p r o tegielos de la artillería, han desaparecido, y el agua ha escaseado tanto, que se han visto en la necesidad de a d o p tar el último recurso, cual es el de conducirla en buques de ese majestuoso río.» (1) Tal era en globo, la afligente situación de la Plaza, narrada por uno ele sus moradores. L o s detalles que arroja la documentación oficial y par-

( 1 ) Hoja suelta ( I m p de los N . E x p ) .

LIBRO IV. —

CAÍDA DEL PODER

ESPAÑOL

357

ticular de aquellos tiempos, atestiguan no haber exageración alguna en la referencia antecedente. Tan implacable fué el desarrollo de la epidemia de escorbuto, que se calculan en 5,000 personas de todas edades, las que sucumbieron v í c timas de esa enfermedad durante los ocho primeros meses del sitio; cifra asombrosa, si se advierte que sólo hubo 3 2 1 muertos en acciones de guerra durante el mismo plazo. Atormentado por la escasez de víveres, el vecindario pobre andaba al acecho de los sobrantes de las casas pudientes, y se armaban pendencias y disputas sobre quién había de apropiarse un mendrugo. Las viudas y huérfanos de las víctimas del flagelo, importunaban por las.calles y en los cuarteles con sus plañideras demandas á todo aquel de quien podían hacerse escuchar para pedir socorros. E n fermos y convalecientes, inválidos y necesitados, obstruían el tránsito en número nunca visto, c o m o que la población había crecido extraordinariamente con las familias traídas de campaña y la aglomeración de fuerzas militares. V i g o det, por su parte, se exasperaba contra estos apuros, b u s cando recursos de todo género y golpeando todas las puertas para obtenerlos. Tanto el Capitán general cómo el Cabildo, se habían dirigido al Virrey de L i m a y á las principales autoridades civiles y eclesiásticas de aquella Capital, con las cuales mantenían una correspondencia muy instructiva, del punto de vista de las estrecheces soportadas por los realistas para sostener una causa, en cuyo servicio desplegaban más a b negación de la que vulgarmente se les atribuía. L a princesa Carlota del Brasil no había sido olvidada tampoco en estos reclamos; pero su situación no le permitía hacer nada que valiese. Urgido por necesidades perentorias, V i g o d e t

358

LIBRO IV. —

CAÍDA D E L PODER

ESPAÑOL

había resuelto, en 21 de Enero, con acuerdo del Cabildo, echar una contribución de guerra sobre las personas acaudaladas de la ciudad, señalando discrecionalmente las c u o tas que debía abonar cada uno según sus propios recursos. N o obstante el buen deseo de los compelidos, ni la suma bastaba para restablecer el equilibrio entre los ingresos y los gastos, ni la cobranza fué tan rápida como hubiera sido menester. E n esta situación, viviendo al día, no les quedaba á los realistas de Montevideo otra esperanza que los socorros pecuniarios de L i m a y un refuerzo de 3,000 h o m bres, cien veces ofrecido desde la Península, á partir de los primeros días del asedio ( 1 ) . E l Cabildo, aunque sin mucho éxito, hacía cuanto le era dable por avituallar la ciudad. Escarmentado por el rechazo de las expediciones destinadas al acopio inmediato de víveres frescos, puesto que los patriotas al mando de D . Joaquín Suárez, las imposibilitaban en las costas de Santa Lucía, ideó poner en práctica otros medios. Desde los comienzos del sitio había diputado á D . Antonio L u g o para que comprase en R í o - G r a n d e trigo y otras especies de abasto. Algunas de las expediciones contratadas se h a bían malogrado por causa de los vientos contrarios, y otras habían arribado tarde por la dificultad en la remesa de g i ros. Para remediar hasta donde fuese posible nuevos fracasos, comisionó el Cabildo á uno de sus miembros, D . Manuel Pérez Balvás, proveyéndole con 1 0 , 0 0 0 pesos y carta sobre ciertos fondos con que la corporación contaba en R í o -

(1) Gaxeta dentes sobre (Arch G e n ) .

Ministerial

de B. A. (Boletín N.° 5, Junio 1813). — de guerra decretada en Enero de

Antece1813

la contribución

LIBRO I V . —

CAÍDA DEL PODER

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359

Grande á fin de activar el envío de comestibles, aun cuando debiera tomarlos de Santa Catalina ú otros puntos de aquella dirección. Balvás se esforzó en llenar su cometido, consiguiendo algunos cargamentos de grano, que se recibieron en la ciudad. Pero las desinteligencias comunes entre portugueses y españoles, le originaron muchas desazones, y tuvo lances personales y demandas ante jueces por disputas con algunos de los vendedores que le engañaron en la calidad de los artículos. L o cierto es que en las postrimerías de Enero, la Plaza sólo contaba con 7,000 fanegas de trigo y 1 4 4 de maíz, 4 7 0 quintales de harina y 2 0 0 de galleta, por toda reserva de granos y víveres en poder del Estado y los particulares. L a escasez de comestibles se juntó con la falta de agua, atribuyéndose á milagro por los sitiados, que en ciertos m o mentos de general escasez, la invasión de las corrientes del Plata, hiciese accidentalmente potable el agua salada de la bahía. Ocupadas por las tropas sitiadoras las proximidades de los surtideros de extramuros, y agotados los m a nantiales de la ciudad, el Cabildo procuró la introducción de agua del exterior, fijando un máximum por pipa de la que se trajese de los ríos, al amparo de las flotas de guerra. Igual medida adoptó para la venta de comestibles, circulando aranceles que fijaban la uniformidad del precio. Con esto vino á conseguirse una especie de racionamiento, que si bien hacía más equitativo el reparto de las subsistencias, muy poco las mejoraba en condición ( 1 ) .

( 1 ) Correspondencia de Balvás con el Cabildo ( M S en N A ) . — Eslaclo de la existencia de víveres en la Plaza, el 17 Enero 1813 (Arch Gen). — Figueroa, Diario histórico; i, 82, 92 y 198.

360

L I B R O

IV.

CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL

Militares y paisanos se esforzaban por atemperar aquellos sufrimientos en la medida de su posibilidad, resignándose los unos á soportar sin queja los atrasos que les mantenían en la miseria, mientras los otros se prestaban á desempeñar gratuitamente diversas comisiones, renunciando en favor del Estado los proventos que se les ofrecían por ellas. D o n Benito Chain, jefe de la caballería de la Plaza, animaba á todos, batiéndose á diario con las avanzadas de los sitiadores, lo que acrecentó su renombre y a adquirido en la reconquista de Buenos Aires, y valió al cuerpo de su mando la categoría de veterano, con que fué premiado. C o merciantes acaudalados como D . Antonio San Vicente y D . Justo Ortega, dieron ejemplo de abastecer de su p r o pio peculio al pobrerío, comprando fuertes remesas de carne fresca, y distribuyéndola gratuitamente, en lo cual encontraron imitadores. M u c h o s otros actos de este género, aunque no de tanta resonancia, hicieron palpable que el espíritu caritativo se mantenía vivo en Montevideo, á pesar del i n fortunio general, tan propenso á desarrollar el egoísmo. Pero la mala suerte de los realistas, era cada vez más acentuada. Hasta sus empresas marítimas empezaban á resultarles frustráneas, y las noticias confirmatorias se repetían sin alce. L a escasez de víveres en que se hallaba Montevideo, había hecho que Maldonado fuera objeto de hostilidades. Existía en este último punto un depósito de trigo, al parecer considerable. Con el fin de apresarlo, destacó V i g o d e t sobre aquel destino 1 lanchón y 6 botes, que llegaron al puerto el día G de Febrero, desembarcando sus tripulantes. E n presencia de ello, D . Francisco de milicianos, y haciendo jugar la artillería Antonio Bustamante, jefe militar de Maldonado, reunió un grupo disponible,

LIBRO IV. —

CAÍDA DEL PODER

ESPAÑOL

361

obligó á los realistas á reembarcarse sin haber logrado su empeño ( 1 ) . P o r mucho que se ocultase el hecho, trascendió en Montevideo á los pocos días, perdiéndose las esperanzas basadas en aquel acopio de comestibles. L a noticia de un fracaso mayor, ocurrido días antes, se supo algún tiempo después. Hasta entonces, la flotilla n a val española había mantenido el dominio de los ríos, aniquilando todos los esfuerzos del Gobierno de Buenos Aires para desalojarla. Desde el año 1 8 1 1 , los marinos realistas no solamente bombardeaban la Capital cuantas veces les parecía oportuno, sino que habían destrozado la escuadrilla revolucionaria, al mando de Azopard, y sometido á crueles vejámenes las poblaciones ribereñas adictas al nuevo régimen. Acentuando esa actitud, en Octubre de 1 8 1 2 , cañoneaban y saqueaban los pueblos de San N i colas y San Pedro, sobre la margen occidental del Paraná, buscando por este medio distraer la atención del Gobierno central para que no reforzase las tropas sitiadoras de Montevideo, al mismo tiempo que arrebataban ganados de las costas para avituallar la Plaza sitiada. Últimamente, el capitán D . Ignacio Flores, al mando de la balandra La Americana, había apresado frente á Martín García un buque argentino c o n ductor de vituallas de boca y guerra, cuyo importe no b a jaba de 2 0 , 0 0 0 pesos. L a creciente necesidad de víveres, pedía, sin embargo, m a yores esfuerzos cada vez. Vigodet estimulaba en ese sentido el celo d é l o s corsarios particulares, expidiéndoles patentes y halagándoles con la perspectiva de toda clase de ganancias. Entre los más audaces, se contaba D . Rafael Ruiz, avezado

(1)

Of de Sarredca

(Col Frcgciro, L V I ) .

362

LIBRO I V . —

CAÍDA DEL PODER

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de tiempo atrás á hacer el corso, y sobre quien recayeron las vistas del Capitán general, con el fin de confiarle el mando de una importante expedición, protegida por fuerzas de línea navales y terrestres. El proyecto era remontar el Paraná, destruyendo de paso las baterías argentinas clel « Rosario » y « Punta gorda » , y continuar desde allí hasta el Paraguay, apresando todos los buques de tráfico hallados en el trayecto. Aceptada por Ruiz la indicación, preparó un convoy de 11 embarcaciones, que V i g o d e t hizo tripular por 2 5 0 hombres de desembarco y 2 cañones ligeros, escoltándolas con 8 buques de guerra. L a tropa iba mandada por el capitán de artillería urbana D . A n t o n i o Zavala, vascongado de gran valor; y la expedición se hizo á la vela en los primeros días de Enero, penetrando por las bocas del Guazú á mediados clel mismo mes ( 1 ) . E l Gobierno de Buenos Aires, sabedor clel objeto y salida de la expedición, mandó desarmar las baterías clel R o sario, reforzando las de « Punta gorda », y ordenó á D. José de San Martín que protegiese las costas occidentales del Paraná, con tropa clel regimiento á sus órdenes. A l mismo tiempo, D. Celedonio Escalada, antiguo Comandante militar de Soriano, que lo era entonces clel Rosario, reunía las milicias de este último punto, en número de 22 infantes, 3 0 jinetes mal armados y un pequeño cañón de montaña, preparándose á la defensa. E l 28 de Enero pasaron los buques españoles por San Nicolás, y el 3 0 frente á San Lorenzo, amanecieron convento de religiosos situado sobre

la margen derecha del Paraná, echando á tierra 1 0 0 h o m -

( 1 ) T o r r e n t e , llev liispano-anwricana; Martín; i, i v .

i, x x v i . — Mitre, Iíisl

de

San

LIBRO IV. —

CAÍDA DEL PODER

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363

bres de infantería para proveerse de víveres frescos. Cerciorados de la imposibilidad de obtenerlos, acababan de formar frente á la portería del convento, cuando Escalada, que estaba en acecho por aquellas inmediaciones, apareció sobre los realistas, obligándolos á reembarcarse. L a ventaja obtenida no era suficiente para impedir que el enemigo repitiese su operación, así es que Escalada duplicó la vigilancia, Un desertor fugado de la escuadrilla en la noche del 3 1 , le impuso del efectivo de las fuerzas realistas, y de los planes de un nuevo desembarco proyectado por sus jefes, con ánimo de apoderarse de los caudales que sospechaban escondidos en el convento, antes de proseguir remontando el río. Escalada mandó chasques en todas direcciones para comunicar la noticia á los jefes patriotas de los alrededores, y preparó relevos de caballos para hacerles más fácil la marcha. U n o de esos chasques encontró el día 2 de Febrero á San Martín en camino, al frente de 120 granaderos de su regimiento, informándole de la actitud de los realistas y del relevo que le esperaba en la última posta, distante 5 kilómetros del convento. Llegado á ese destino, sorprendióse el jefe patriota de encontrar allí un coche de viaje, é hizo averiguar á quién pertenecía, resultando ser de uno de los hermanos Robertson, cuyos nombres debían ligarse tan estrechamente con la historia de la época. E f e c tuado el reconocimiento mutuo, pues el coronel de Granaderos y el futuro historiador eran amigos, San Martín demostró su confianza en la victoria, diciendo á Robertson: « l o s marinos tienen doble número que nosotros, mas no por eso creo que se lleven la mejor parte en la jornada,» ( 1)

( 1 ) Robertson, Ldters

OH Paraguay:

II, x x i x .

364

LIBRO

IV. —

CAÍDA DEL PODER

ESPAÑOL

L a aurora del 3 de Febrero sorprendió á San Martín en el campanario del convento de San Lorenzo, desde donde, acompañado de Robertson y dos ó tres oficiales, examinaba el campo que debía ser teatro de la lucha. H a bía dividido sus granaderos en dos escuadrones, emboscándolos tras de las tapias exteriores del edificio, mientras que en el interior de él colocaba á Escalada y sus milicianos, prontos á protegerle. T o d o hacía prever que la lucha iba á iniciarse de inmediato. E l viento, hasta entonces contrario, impidiendo á la escuadrilla desenvolver sus movimientos, había cambiado favorablemente. Apenas se difundió la luz matinal, notáronse los preparativos del enemigo para efectuar un desembarco. M u y luego, se desprendieron en dirección á la orilla las primeras lanchas cargadas de soldados, y á las cinco y media de la mañana trepaban la barranca 2 5 0 realistas bajo el comando del capitán Zavala, con bandera desplegada y 2 piezas de artillería al frente. San Martín entonces dio la señal de carga, poniéndose él mismo á la cabeza de uno de los escuadrones D . Justo Bermúdez. L a columna realista, desorganizada en el primer m o mento, se rehizo y rompió un nutrido fuego de fusilería y cañón. A l chocar contra ella, San Martín fué herido y derribado de su caballo, debiendo la existencia á dos granaderos que le salvaron. E n el mismo momento, recibía también una herida el capitán Zavala, mientras reanimaba á los suyos. L a acción se hizo general inmediatamente, empezando á cejar los realistas, no obstante la serenidad de su jefe y el empeño con que le secundaban sus oficiales Martínez y Maruri, heridos como él. A los pocos momentos se p r o de granaderos emboscados, y entregando la dirección del otro al capitán

conveniente. Figueroa que sólo 162-64). pero desalojados de allí. por fin. A poco andar se supo también el fracaso de las n e gociaciones de Larrobla para reducir á Artigas. 40 i. y ya el 18 se conocía la derrota en todos sus d e talles. 50 fusiles. los sitiadores arreciaban entre tanto sus operaciones de guerra. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 365 nunciaba la derrota. le era imposible abrir una brecha. A l llegar al borde de la barranca. Bondeau había formado su línea de circunvalación de S. y.LIBRO I T . L o s patriotas tuvieron 2 7 heridos y 15 muertos. pero en su parle afirma oficial dice que los realistas fueron 25 (Diario tuvieron histórico. muy aproximada á los tiros de la artillería de la Plaza. . llevando consigo otros 3 0 heridos que pudieron reembarcar ( 1 ) . quisieron resistir todavía. protegidos de los fuegos de la escuadrilla. fueron obligados á reembarcarse. á JS". muchos muertos y 14 prisioneros. dio un terrible golpe á las esperanzas de los realistas. con pérdida de su artillería. transformándoles así en pun- ( 1 ) San Martín muertos. E l rumor del desastre circuló en Montevideo el 17 de Febrero. poniéndose los españoles en retirada. la bandera que les fué arrebatada en el fragor del combate por el alférez Boucbard. viniendo á ser de estos últimos el capitán Bermúdez y el teniente D í a z Vélez. discurrió hacer bombardeos parciales fin de inquietar al enemigo mientras se subsanaba este i n sobre los puntos más salientes de la ciudad. Pusieron los sitiados fundajes sobre los edificios de bóveda. pero como careciese A de piezas de batir. con lo cual consternó mucho á sus habitantes.. C o m o si quisieran desilusionarlos del todo. entre ellos 9 heridos. la junción de éste con las tropas auxiliares.

D . transferir para el día lo que antes era diversión nocturna. inutilizándose los dos morteros con que se hacían los bombardeos. oficiales sueltos. Francisco y D . cuya hermosa voz y señalado arrojo la dieron gran Hombradía en ambos c a m pos. comisionó el g e neral en jefe á D . L o s nuevos trabajos de fortificación se llevaron adelante con prontitud.366 LIBRO IV. Aceptados que fueron sus servicios. Despreciando todo peligro. y el segundo llegó con el tiempo á las más elevadas jerarquías militares. y ellos cambiaban de sitio. D o s oficiales españoles. — C A Í D A D E L P O D E R E S P A Ñ O L tos de refugio para la población. llegaban hasta el frente de las fortificaciones de la ciudad. hubo una tregua mientras los h a bilitaba nuevamente la maestranza de los sitiadores. hasta que al fin. Todas las noches se desprendían de las avanzadas. c o r - . L o s de adentro contestaban á balazos. para continuar sus crueles bromas en otros puntos de la línea. notándose entre ellas á Victoria la cantora. Francisco D í a z para que construyese 4 reductos artillados con piezas de G y 8. N o fué día m u y larga. insinuándole sus deseos de servir la causa r e volucionaria. y apenas empezaron á sentirse al abrigo de toda sorpresa. se hizo al fin moda. A n t o n i o Díaz. se presentaron al campo de Rondeau. y rompían serenatas y canciones contra España al son de sus guitarras. empero. Estimuladas por el ejemplo. no faltaron mujeres patriotas que lo siguiesen. que agazapándose por entre las sinuosidades del terreno. que soportó durante largo tiempo y en diversas ocasiones aquella agresión inesperada. Juan A n t o n i o Lavalleja abrió el camino. E l teniente D . ó provocaban al enemigo por otros medios. las fuerzas patriotas redoblaron sus ataques parciales. A m b o s eran instruidos y aptos. á fin de asegurar la línea sitiadora contra cualquier intentona del enemigo.

debía cometerse su cobro á los alcaldes de barrio. para habilitarse á distribuir entre la oficialidad de la guarnición una paga á cuenta. y bajo la acción conminatoria de la fuerza.000 pesos. sin embargo. siempre alcanzado de recursos.LIBRO IV. Pretendíase aumentar el rendimiento de este r e - ( 1 ) Autobiografía (Boletín de Rondeau ( c i t ) . Consistía el nuevo plan financiero de V i g o d e t y la Junta de Hacienda. y las demás entradas extraordinarias apenas excedían de 2. y cubrir saldos adeudados al asentista de víveres. A. 10. E n previsión. se revolvía en la impotencia de adquirirlos por medios regulares. 181. y la perspectiva del reintegro por parte del Estado. en gravar al vecindario con una contribución mensual de guerra. — Figueroa. Diario histórico. en caso de resistencia. resolvieron propiciarse al Cabildo antes de hacerlas efectivas. de acuerdo con la Junta de Hacienda. mientras que adentro se producía un movimiento inverso. destinando el remanente de lo que se obtuviese á enjugar el déficit del presupuesto mensual. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 367 tándose solo á desafiar á los realistas en las avanzadas ( 1). á cada jefe de familia ó persona independiente. E n tal situación. i. y ir. E l empréstito patriótico no podía cobrarse ya. Junio 1818). L a s rentas disponibles habían decrecido en dos terceras partes. aplicada sin miramientos de ninguna clase. Vigodet. determinó adoptar medidas excepcionales de carácter perentorio. Para la mejor distribución de las cuotas. A s í iba entonándose cada vez más el espíritu de los de afuera. N. — Gaxeta Ministerial de B. se establecía hipotecando algunas propiedades públicas. de la animosidad que iban á despertar las extorsiones proyectadas. . según sus medios disponibles." 5. el Capitán general.

— CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL curso extraordinario. los bienes del haberlos confiscado Vigodet. Mientras las propiedades de los independientes proporcionaban este recurso al Erario. Juan José Ortiz. pues hubo momento en que no le fué posible avi- ( 1 ) Contribución Of de Vigodet de guerra para proveer de víveres 1813 á Montevideo ( A r c h Gen). ordenando se levantasen padrones seccionales por los alcaldes ele barrio. pero alegó. consiguiéndose de este m o d o una renta mensual de más de 3. Proyectóse al mismo tiempo otro reparto que ascendía al doble de la suma indicada. — (Arch Gen). que era equitativo no establecerlas sino sobre los bienes de las personas notoriamente afiliadas al movimiento revolucionario. que la confiscación recayese sobre los bienes de los revolucionarios en armas. Rodríguez. se consiguió organizar el reparto de cuotas que ascendieron á 2 0 . con la confiscación de los bienes de los patriotas en armas y de toda persona ausente ó sospechosa por tal concepto de estar en combinación con ellos. y los de José Artigas. D. D . y á las opiniones del Fiscal y de la Comisión especial instituida para el caso. Se resolvió. ateniéndose á este dictamen. 0 0 0 pesos. para fijar las cuotas correspondientes. asentista de la marina. que desde luego ingresó á las cajas públicas.000 pesos. 15 Junio . en cuanto á las confiscaciones. de Cura V i c a r i o de la ciudad. por tiempo atrás ( 1 ) . por fin. cuyos reclamos eran cada vez más justificados. para atender las urgencias del presupuesto mensual y los saldos adeudados á D . E l Cabildo aceptó la primera medida. Exceptuáronse de la confiscación. José Ramírez.368 LIBRO IV. — Expediente cd Ayudante sobre confiscación de bienes (Arch G e n ) . con destino al pago de las tropas de la guarnición.

. el Capitán general decía carecer de arbitrios para hacer frente al presupuesto cada vez más crecido y más retrasado. guerra iba á llevarla á DOM. había agotado sus recursos. y así lo hizo saber al V i r r e y de Lima. sino por el alojamiento forzoso que el vecindario debía proporcionar á la oficialidad de los cuerpos de línea. repetía y confirmaba la carta citada. A l g u n o s meses más tarde. mas el declive de aquella situación ruinosa los arrastraba á ellos también. otro giro comercial No dándose « que el saludable y á la vez ominoso comercio de víveres extranjeros >. prontas remesas de fondos al Virrey. de los cuerpos y e m pleados de su dependencia. listos á darse á Ja vela. E l numerario era escaso. con la perspectiva indefinida de seguirlo haciendo al anuncio de cada refuerzo. V i g o d e t comprendió claramente que al echar sobre M o n tevideo la nueva carga de una fuerte contribución de guerra seguida de la confiscación de bienes de gran parte de los vecinos. y cada vez más complicada la expedición de giros sobre las plazas del exterior. que la ciudad estaba abrumada. como que pertenecían al gremio comercial. los medios de adquirirlo difíciles. Ksi\ — I I I . r e querida por semejante auxilio. reproducción de otras anteriores sobre el mismo tema. Pero la cobranza de las cuotas marchaba con una lentitud d e sesperante. Pedía. se esforzaban por allanar estos inconvenientes en la medida de su posibilidad. acentuando sobre la urgencia. L o s individuos del Tribunal Consular y los de la Junta de Hacienda.L I B R O IV. no solamente por los continuados y extraordinarios tributos metálicos. — C A Í D A D E L P O D E R E S P A Ñ O L 369 tuallar los buques de guerra. Advertíale en ella. nulificando sus mejores empeños. escribiéndole en Febrero una larga y expresiva carta. sin presumir que uno de esos accidentes comunes de la. pues. '21.

y las tertulias diurnas y nocturnas de la gente desocupada ó pudiente actuaban con la.370 LIBRO IV. x x v r. Eadía y los representantes más conspicuos del partido empecinado. reconquistado por los realistas. designados con el apodo de bando del forjadores de planes y noticias militares. por la m u cha oficialidad que concurría á ellos. Rcv his- r. Juntábase por las compuesto otro grupo. E n los cafés reinaba mayor animación que nunca. Francisco. Connaturalizado ya con todos los horrores de aquella situación. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL manos de los patriotas. tardes en el Muelle Tío Vicente. generalmente de hombres viejos. . la tomaba como era. desde la incorporación de Artigas al ejército sitiador. veíanse abiertos los talleres donde trabajaba el miliciano exento del servicio del día. E l pueblo sitiado. M a y o r de la Plaza. se ( 1 ) (Jareta pano-americana. T a n autorizado testimonio ratificó el juicio que inspiraba la situación de los realistas de Montevideo. dando muestras de una fortaleza de espíritu no común. un fenómeno digno de estudio se producía en medio de tantas contrariedades. a p r o vechaba cualquier oportunidad para olvidar sus penas. Mientras tronaba el cañón por t o das partes. quienes. Esta disparidad de aspecto entre la situación colectiva y el ánimo de una parte de los habitantes de la ciudad. Ministerial 'de B. A. era punto de cita de un fuerte núcleo. ( 9 Marzo 1814). misma actividad de los buenos tiempos. por el apresamiento del barco que la conducía. » ( 1 ) Sin embargo. E l claustro de S. donde prevalecían P o n c e de L e ó n . andaban desprovistos ya « d e aquel aire de c o n fianza y seguridad que les había hecho mirar hasta entonces con desprecio al enemigo.—Torrente.

LIBRO IV. religioso franciscano de los que no habían sido expulsos. y los dos primeros de éste. Con laudable perseverancia. N u merosas comparsas de máscaras recorrían las calles. del mar. fray Juan de Ascarza. batía sus alas sobre la multitud h a m brienta. A falta de agua dulce. empezó por organizar entre el vecindario una lista de suscripción mensual que alcanzó á 4 5 2 pesos. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 371 acentuaba cuando la escasez de víveres y los reveses de la guerra iban en progresión creciente. vestido con el tosco sayal de un pobre fraile. . y la sonriente nota de los bailes y festines populares. que nada faltase en aquel cuadro de tan diversos matices. se jugó con la. Para no obligarles á presentarse en masa á la portería del Convento. Ello no obstante. salía al encuentro de los extenuados en una lucha superior á sus propias fuerzas. E l juego de Carnaval revistió en esos días todas las formas de su acostumbrada algazara. y las bolsas de cal y los cencerros. distribuía papeletas según el número de personas sumado por cada familia meneste- ( 1 ) Figuerou. Si en el mes de F e brero habían sido grandes los apuros. Para. 135 y 177. sustituyeron las cascaras de huevo y demás pertrechos que la penuria de los tiempos no permitía poner en línea. y dueño de ese recurso lijo. el ángel de la caridad. se m e z claba con el estampido de las descargas ( 1 ) . se puso á la obra de racionar á los que carecían del sustento diario. dieron testimonio de que el buen humor de los montevideanos no se había agotado. i. Diario histórico. Mientras peleaban ó se divertían las naturalezas superiores. en Marzo no lo fueron menos. el último día de aquel mes. la miseria ó las enfermedades no osaban abrir brecha. en quienes el plomo.

500 los individuos de toda edad y sexo.372 LIBRO I V . empezó fray Ascarza por socorrer 7 0 0 pobres. y los enseres de cocina. que se componía generalmente de una sopa bien condimentada. apeló á la Hermandad de Caridad. D e esta manera. provistos de platos y vasijas. pesar de todo. para recibir la frugal ración. para no p e recer de hambre. para obtener el alimento del resto. pues sus elementos disponibles no bastaban á suplir las exigencias de la demanda. y en cantidad proporcional á sustentar á cada uno. mermara en una mitad la lista de suscripción. y ya eran 1. fray Ascarza se dirigió al Cabildo. y proporcionarse otros nuevos. mientras crecía. yendo de puerta en puerta durante el tiempo que robaba á la confección y reparto de la comida. comparecían los necesitados. E l local del C o n vento era estrecho. Entonces. muy inferiores. paralelamente con las enfermedades y la carencia general de recursos. siempre el número de pobres. para estimular la firmeza de los suscriptores h a bituales. L o s pobres pasaban de 3. y la corporación ordenó que el depósito fiscal le proveyese de ellos. los suscriptores no podían pagar sus cuotas. y fray Ascarza sentía el quebranto físico inherente á las prolongadas agitaciones de su nuevo ministerio. Mas como á.000. . P o c o s meses pasaron. bastando que un individuo de ellos hiciese acto de presencia. Apenas sonaba. pidiendo un suplemento de víveres. que diariamente apelaban al franciscano. L a hora de la distribución era la de las doce de cada día. E n esta situación. CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL rosa. la tarea del protector del p o brerío se dificultó mucho.. llegó un momento en que la empresa fué superior á las fuerzas de un solo hombre. pero muy luego creció el número. T u v o que hacerse mendigo él mismo. Con todo.

y á la cabeza de un buen personal de sirvientes. quedaba. mostrándose más tenaces que de costumbre en las avalizadas. las malas nuevas del exterior. 23. Coincidió con ese propósito. ayudado por sus dependientes de ocasión. Menudeaban. Ascarza histórico. para habilitarse á cumplir aquel cometido voluntario. que á su vez c o dig-' nocieron la noticia. F r a y Ascarza se encargó de todo: hizo construir galpones apropiados en el último patio del Hospital. A l efecto. 89 y 147.740 raciones á otros tantos indigentes (1). — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 373 donde imperaba el espíritu de Maciel. otro padre de los pobres. r. tomando sobre sí la obra. Resueltas así las cosas.LIBRO IV. al Cabildo. que llegara al (1) Diario Of de. entregándose á Belgrano el general P r i s con todo su ejército. recababa una suscripción del Cabildo y de varios ciudadanos y señoras. empero. 210 y 31S. P o r aquella fecha vino á sal terse ( 9 M a r z o ) . al mismo tiempo que atendía personalmente al reparto de las raciones. parecían porfiar por solemnizarla ñámente. mientras ponía en acción sus propios recursos. más producía la cocina de fray Ascarza. que consistía en la instalación y dirección de la enorme cocina. la parte más difícil. la derrota que el 20 de Febrero habían tan experimentado las armas realistas en Salta. instaló en ellos graneles calderos. ir. siempre ligado á los recuerdos del pueblo. y en el reparto de las subsistencias. L o s sitiadores. que en un solo día llegó á repartir 3. . 30 Nov 1813 (Arch G e n ) . —Figueroa. L o s p o bres se habían salvado: cuanto más crecía su número. asumió el cargo de cocinero mayor. L a H e r mandad se dejó vencer inmediatamente por las exhortaciones del franciscano. entre tanto.

suscitaba desconfianzas en el campo sitiador. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL puerto. sin conciencia del fin que se proponen. Villagrán había salido secretamente por el Cerro. era posible explotar la debilidad ó el instinto criminoso de muchos elementos colecticios. vencida y mermada de hombres y embarcaciones. A la sombra de tales manejos. pero ello no obstante. E l objetivo final propuesto. la segunda mira que impulsaba á Vigodet en mantener semejantes negociaciones. aprovechó las excursiones emprendidas por los agentes realistas al campo sitiador. su pariente y amigo antiguo. encaminándose disfrazado al campo del Jefe de los Orientales. ni otra seguridad que la de encontrarlo irreductible. después de las públicas y frecuentes repulsas que había sufrido persiguiendo el mismo objeto. Su única esperanza de momento quedó reducida á una misión que dos días antes había confiado á Villagrán. varias personas. Vigodet. con propuestas más ventajosas aún que las a n - . fué consumar el asesinato. trama que debía costar la existencia á. de varios jefes fidelidad de Artigas. N o es posible afirmar que alentara esperanzas en el éxito de esta nueva misión. dio claras muestras del disgusto que le causaban tantos contratiempos juntos. sin poderse reprimir. siempre adheridos á las grandes aglomeraciones revolucionarias. E l hecho de negociar con Artigas. para urdir los hilos de una. para tentar nuevamente la teriores. Y bien pronto se justificó el acierto de Vigodet. tenía una explicación bien comprensible. y abría camino para ir sembrando la anarquía en las filas patriotas.374 LIBRO IV. al proceder como lo hacía. N o consiguiendo del Jefe de los Orientales ventaja alguna. una expedición realista cuyo destino había sido procurarse víveres frescos en las costas.

L a s hostilidades de los patriotas no se reducían á M o n tevideo. y desde entonces tomó consistencia el plan cuyo fracaso veremos en oportunidad ( 1 ) . sorprendía el 10 de Marzo en Arazati. y embarcándose en él con su partida. teniente del mismo cuerpo. etc. Juan José Quesada. L o s realistas dejaron. después de hacerle 4 muertos y 15 prisioneros. Ensayo. de soldados con 2 piezas de artillería. y haciéndoles 12 prisioneros. apresándolo. Jicv hispano-ameri- . i. encontraba en el Rincón de Solsona otro lanchen español cuyo bote estaba amarrado á la costa. con las cuales se proponían ir abasteciendo á Montevideo. peones Algunos Guarnecía la isla un piquete 100 personas. Era el caso. en poder de Beláustegui.—Torrente. E l capitán de Dragones de la Patria D . que fué apresado. sumaban botes facilitaban la comunicación con la costa é (1. D . A l día siguiente.000 cabezas de ganado. 2 muertos y 3 heridos. además. ir. Adriano M e n doza. — CAÍDA DEL RODER ESPAÑOL 375 patriotas. que los vecinos Castro y Lapido tenían en la isla de la Paloma un rodeo de 1. caía sobre el lanchen. realizó el capitán del mismo cuerpo de Dragones de la Patria D . matándoles 4 ó 5 hombres de la tripulación. D i e g o Beláustegui. ni. una expedición compuesta de 2 lancliones y 1 bote que andaban en procura de carne fresca para la Plaza. incluso el bote. sino que se dejaban sentir doquiera asomasen los realistas.LIBRO IV. 521. ya señalado por empresas anteriores. y entre éstos y los cuidadores del ganado. cana.) Funes. 70 caballos y algún ganado que habían adquirido con gran trabajo. en la seguridad de realizar pingües ganancias. A c c i ó n más arriesgada todavía. costándole su hazaña al oficial patriota.

191-92. que había circulado invitaciones á todos los pueblos de la Banda Oriental. después de lo cual retornó victorioso á la costa. A g r e gaba. Bajo la influencia de tan prósperos sucesos. 183-89.33 hombres con el propósito de arrearla. auxiliado por un piquete de milicianos de R o c h a . Esforzábase el general sitiador. Mendoza. él mismo. que se hallaba delante del Gobierno central un diputado de las divisiones orientales. Mendoza se valió de una e s tratagema para. se dirigió á la isla. solución legislativa. puso en la playa una piara de cerdos.376 LIBRO IV. contribuyendo á mantener holgadamente la existencia de aquel improvisado establecimiento pecuario. pertrechos navales y cañones ( 1 ) . crecían los apuros de Rondeau para que Artigas reconociese la A s a m blea Constituyente instalada en Buenos Aires. de prestar acatamiento con el ejército de su mando. además. para que resultase unánime la concurrencia de todos al acto. Diario histórico. debiendo reunirse ( 1 ) Figueroa. . ganados. pendían aún de la resolución de esta última. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL islas vecinas. lo atacó de firme. cuya posesión tentó á los de la isla. i. 18 de Marzo. haciéndole G muertos y tomando prisioneros á los restantes. y por ese motivo reiteraba al Jefe de los Orientales las órdenes que le tenía impartidas con dicho fin. cuyas solicitudes. Decidido á apoderarse de él. que embarcaron un destacamento de . A l efecto. de modo que el reconocimiento pedido. Apenas tomó tierra el destacamento. con gente. Artigas contestó en 2 8 de Marzo. apoderándose de cuanto había en ella. y 204. trasmitidas á la Asamblea. A l siguiente día. pidiéndoles diputados para tratar sobre el reconocimiento en litigio. d e bía ser posterior á la esperada. y á la cual tenía orden. conseguirlo.

V o s o t r o s estáis en el pleno goce de vuestros derechos: ved ahí el fruto de mis ansias y desvelos. empezó ya sus funciones. esbozaba los lincamientos del sistema gubernamental ansiado por los pueblos platenses. » L o s diputados cuya convocatoria anunciaba Artigas. que abría el camino á sus deliberaciones oficiales. pues á más de ser una profesión de fe política. y ved ahí también todo el premio de mi afán. y o ruego á Y . la Asamblea se reunió el día 4. « M i autoridad — decía — emana de vosotros. S . — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 377 el 8 de A b r i l en su campo. se presentaron en su campo el 3 de Abril. y fué señalada para el día siguiente la reunión de una Asamblea compuesta de ellos. « E s t o no impide — concluía Artigas — que Y . «La Asamblea general — continuaba—tantas veces anunciada.» Después de este acatamiento tan amplio á la personería y facultades de los diputados. á los representantes de la soberanía popular. verifique el reconocimiento que le c o rresponde. Resolver sobre ese particular ha dado motivo á . para oir la lectura de una Exposición de A r tigas. E l documento impresionó á todos de un modo favorable. con las tropas de línea. para poder verificar juntos un acto que fija el gran período de nuestro anhelo c o m ú n . . y ella cesa por vuestra presencia soberana. devolviéndoles el mandato recibido. elevándose á la altura de las circunstancias. y de los habitantes de sus extramuros. S. emanada de tal caso.LIBRO I V . de los vecinos emigrados de la Plaza. empezaba por someterse antes que nadie. aquellos delegados de los pueblos. Su reconocimiento nos ha sido ordenado. E n efecto. tenga la dignación de diferirlo también. el Jefe de los Orientales planteaba la cuestión candente en términos precisos. pero para eludir cualquier inducción siniestra. Artigas.

E s muy veleidosa la p r o bidad de los h o m b r e s : sólo •puede afirmarla. cuando el freno de la Constitución se trata de fijar nuestro destino.378 LIBRO IV.° proveer de mayor número de diputados que sufraguen por este territorio país. yo tengo la honra de proponeros los tres puntos que ahora deben hacer el objeto de vuestra expresión soberana: 1. antes" del allanamiento de nuestras pretensiones encomendadas á nuestro Diputado D . se acerca á una separación nacional: garantir las consecuencias del reconocimiento. si pasase á resolver por ria reservada sólo á vosotros. decía Artigas: « P o r desgracia va á contar tres años nuestra Revolución. porque yo ofendería altamente vuestro carácter y el m í o . Esto. no es negar el reconociiniento. mí. con las miras . — 2. que no sea contestable ni en el segundo. la fe de los hombres y no aparecen las seguridades saldel Estamos aún bajo en dicha A s a m b l e a . N o hay un solo motivo de conveniencia para el primer caso. es preciso a d o p - tar las medidas que equivalgan á la garantía preciosa que ella ofrece. Examinad si debéis reconocer la Asamblea por obedecimiento ó por pacto. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL esta congregación. general al derecho popular. y al fin reportaréis la ventaja de haberlo concillado todo con vuestra libertad inviolable.° si d e bemos proceder al reconocimiento de la Asamblea General. — 3. una mateBajo este concepto. y aún falta una vaguardia contrato. por asomo. y bajo todo principio. T o m á s García de Z ú ñ i g a . Mientras ella no exista. nunca será compatible un reproche á vuestra conducta en tal caso. > • Entrando luego á examinar los motivos que aconsejaban la conducta indicada.° instalar aquí una autoridad que restablezca la economía del T o d a clase de precaución debe prodigarse.

de D . el primero y el último.LIBRO IV. se dejará á esta Banda Oriental en la plena libertad que ha adquirido como Provincia compuesta de pueblos libres. una pública satisfacción de los agravios inferidos á los orientales por Sarratea y demás expulsos. Para ese efecto. las bases del reconocimiento exigido. bajo cuyos auspicios d e bían emanciparse las Provincias Unidas. M a nuel Plaedo. con ánimo de solucionar el problema. José Ramírez. D . i. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 379 liberales ) ' fundamentales que autorizan hasta la misma instalación de la A s a m b l e a . Antonio Díaz. D . Mas no era esto lo fundamental del proyecto. actuando respectivamente como Presidente y Secretario. exigía ella. en toda su integridad: « Será reconocida y garantida la Confederación ofensiva y defensiva de esta Banda.R o n deau al frente del ejército sitiador. (1) Col Freyciro. Felipe Pérez. D . con el resto de las P r o vincias Unidas. Francisco Bustamante. D . H e aquí el contexto de esas bases. Manuel del Valle. » (1) E l día 5 de A b r i l volvieron á reunirse los diputados. iba estipulado el pacto de unión y confederación. Francisco Sierra y D . la permanencia d e . Ramón de Cáceres. Juan José Duran. á su vez. D . P o r las cinco primeras. D . renunciando cualquiera de ellas la subyugación á. que se ha dado lugar por la conducta del anterior Gobierno. D . D i c h a Comisión formuló en ocho artículos. D . L e ó n Pérez. y la devolución al regimiento de Blandengues. de cierta cantidad de armamento que se le había quitado. — E n consecuencia de dicha Confederación. . E n las tres últimas bases. n o m braron una Comisión compuesta. D . Pedro V i d a l .xviii. Pedro F a bián Pérez. D . la continuación rigorosa del asedio.

la sanción que la Provincia Oriental. y el 9 de A b r i l prestaba juramento ante la A s a m blea constituida en Buenos Aires (1). . y aun Constitucuando de un m o d o condicional. ofi- (1) Col Uladislao S. se ha acordado deban reunirse en la Asamblea General cinco diputados. por la ciudad de Montevideo. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL pero queda desde ahora sujeta á la Constitución que emane y resulte del Soberano Congreso General de la Nación.380 LIBRO I V . otorgaba al sistema federativo. la A s a m b l e a yente quedaba reconocida. pues Fonseca había sido ya electo por aquella ciudad. Juan Bautista y S. concluido. era á causa de que la del diputado por Maldonado confirmaba lo existente. E l proyecto de la Comisión informante fué presentado á los diputados reunidos. y aprobado por ellos. D . teniendo por base la libertad. D á m a s o Larrañaga y D . había. D . 35. D á m a s o G ó m e z Fonseca. resultaban seis en vez de cinco. — E n virtud de que en la Banda Oriental existen cinco cabildos en veintitrés pueblos. J o s é . por Canelones y su jurisdicción. en uso de sus derechos. Marcos Salcedo. Francisco Bruno de R i varóla. D . por la de Maldonado y su jurisdicción. A s í lo sintió este último. Pero como quiera que fuese. D . recayó en D . por Santo D o m i n g o Soriano y pueblos de su jurisdicción. y D r . N o podía ser más incontestable desde entonces. cuyo nombramiento. Mateo V i d a l .» D e b e advertirse que. E l litigio pendiente entre Rondeau y Artigas. Felipe Cardóse-. y á sus disposiciones consiguientes. desde que se elegían representantes de la Provincia destinados á incorporársele. Frías. sobre semejante tópico. si en cuanto al número de personas electas. según la espontánea voluntad de los pueblos. por S. pues.

M u y satisfecho el general en jefe. teniendo á retaguardia el antecedente propio d é l a Junta de 1 8 0 8 . donde la soberanía local fué levantada y prestigiada. señaló el día 8 para celebrar ese acto. Partiendo de esta verdad. emanado de fuerzas activas. Disipadas las nubes por aquel lado. como paso preliminar al establecimiento de un Gobierno común.LIBRO IV. avanzando desde ahí hasta sancionar la Constitución Federal. que estableció la forma definitiva de Gobierno. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 381 ciando al primero. y pareció que la concordia se restablecía entre todos. Trasmitióse inmediatamente la noticia á Buenos Aires. Se conocía que las ideas yankees habían hecho camino entre los improvisados legisladores uruguayos. que tuvo lugar con toda pompa. no cabían transacciones sobre sus puntos capitales. suspendida hasta entonces por su causa. quedaba en perspectiva la suerte que hubiese de caber al proyecto de c o n federación* Planteado el problema con una claridad que Se estatuía la confederación de la P r o desafiaba todas las dudas. con las cuales debía coexistir. Era la misma secuela del proceso institucional de los E s t a dos Unidos. transformándolo en pieza de resistencia de un m e canismo mejor ideado que aquella creación revolucionaria. sobre la base del respeto á las soberanías locales preexistentes. vincia Oriental con las demás del P í o de la Plata. cuyo primer trámite había empezado por el Pacto de Confederación y Unión. Artigas propuso la confección de las instrucciones con que Parrafíaga y sus colegas d e bían presentarse en Buenos Aires. jiara defender dentro de la Asamblea Constituyente los principios institucionales . que concurriría á la ceremonia del j u - ramento. en campo abierto y bajo una doble salva de cañón. quienes. lo perfeccionaban ahora.

cada provincia formaría su Gobierno sobre esas bases. se debe á Larrañaga. para el pacto recíproco de las provincias que formasen el Estado nuevamente constituido. L a s instrucciones abrazaban un plan completo. y así. á más del Gobierno supremo de la Nación. Presumimos que la redacción del documento notabilísimo donde dichas instrucciones se contienen. Cometíase también á los diputados. que los diputados debían pedir la declaración de la independencia absoluta de estas colonias. se dividirían en Poder Legislativo. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL reclamados por las circunstancias. entendiéndose . éste como aquél. que como el objeto y fin del gobierno debe ser conservar la igualdad. rante el tiempo Confirma esa presunción. al fundar poco después nuestra primera Biblioteca Pública. sus vastas y nutridas lecturas de ciencia social. P o r otra parte. libertad y seguridad de los ciudadanos y los pueblos. Su punto de partida era. Se les advertía además. las cuales quedarían absueltas de toda obligación de fidelidad á la corona de España y familia de los Borbones. proyectan sobre él todos los indicios de autor. y la idoneidad que demostró en la selección de libros de ese ramo. y la personería de negociador único con que le invistió Artigas para el caso. negándose á admitir en sustitución del régimen abolido otro sistema que el de Confederación. la dude calidad de jefe de los demás que llevaba y mantuvo empleado en gestionar la admisión todos á la Constituyente. Ejecutivo y Judicial. en su doble referencia á la estructura del gobierno nacional y del gobierno local. el más docto de los diputados presentes en aquel instante. y cuyas cláusulas formulaban por sí solas un doble proyecto de Constitución federal y provincial. promover la libertad civil y religiosa en toda la extensión imaginable.382 L I B R O IV.

los de Batoví. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 383 que dichos tres resortes jumas podrían estar unidos entre sí. — L a Constitución garantiría á las Provincias Unidas una forma de gobierno republicana. y para su mutua y general felicidad. — L a Capital se fijaría precisa é indispensablemente fuera de Buenos Aires. injustamente ocupados por los portugueses. á quienes habían de reclamarse en oportunidad. eran advertidos los diputados que el perímetro territorial adjudicado á la Provincia debía comprenderse desde la costa oriental del Uruguay hasta la fortaleza de Santa Teresa. •—El despotismo militar seria aniquilado con trabas c o n s titucionales que asegurasen inviolable la soberanía de los pueblos. quien vez en su libro «IJorreyo» . — E l Gobierno supremo incumbiría solamente en los negocios generales del Estado: el resto sería peculiar al Gobierno de cada p r o v i n c i a . — Que la P r o v i n cia entraba separadamente en una firme L i g a de amistad con cada una de las otras para su defensa común. 1 8 7 8 ) . C o m o cuestión previa.LIBRO IV. A . cada una. Pellka. ó algún otro ( 1 ) La las publicó exhumación por primera ele estas instrucciones se debe al Sr. por motivo de religión. soberanía. incluidos los siete pueblos de Misiones. . tráfico. ]S o eran menos explícitas las condiciones que la P r o v i n r cia Oriental reclamaba para constituir su Gobierno interno. de ellas de las violencias domésticas. usurpación de sus derechos. que asegurase á. Santa Tecla. seguridad de su libertad. libertad y seguridad de su soberanía ( 1 ) . y serían independientes en sus facultades. (13. — Quedarían abolidas las aduanas interprovinciales. ó sobre alguna de ellas. obligándose á asistir á cada una de las otras contra toda violencia ó ataques hechos sobre ellas. San Rafael y T a c u a rembó.

que se hallaba suficientemente autorizado é instruido para oir y tratar sus solicitudes y las del pueblo oriental. sobre bienes de extranjeros intestados. — Q u e asimismo tendría derecho para levantar los regimientos de tropas necesarios. y el 15 recibía un oficio del Gobierno de Buenos Aires. nombrar sus oficiales de c o m pañía. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL pretexto cualquiera. era retenido por la Provincia Oriental en cuanto correspondiese á su soberanía.384 LIBRO IV. — Que los puertos de Maldonaclo y Colonia fuesen abiertos al comercio general. confirmaba el general en jefe lo expresado por el Gobierno. « m a nifestando no existir nada más lisonjero. jurisdicción y derecho no delegado expresamente por la Confederación á las Provincias Unidas juntas en Congreso. — Que todo poder. no pudiendo. avisándole haber facultado al general Bondeau para allanar toda desinteligencia en cuanto á los negocios internos. habilitándose en ellos aduanas para el efecto. Contestó Artigas al. día siguiente. Artigas firmaba estas instrucciones el 13 de Abril. » y en confirmación de esos conceptos. E l 16. que la comunicación recibida. nada más satisfactorio. violar el derecho de los pueblos para guardar y tener armas. reglar la milicia de ella para la seguridad de su libertad. escribiendo al caudillo. nada más glorioso para él. estipuladas en el A c t a del 5 del corriente. multas y confiscaciones. no pudiera hacerse ley para ella. — Que sin previa consulta de la Provincia. adjuntaba por escrito las pretensiones del ejército á sus órdenes y las de la Provincia. libertad é independencia ¡propias. y el derecho de sancionar la general de las P r o vincias Unidas formada por la Asamblea Constituyente. — Que la Provincia tendría su Constitución territorial. « D e todos m o d o s — a g r e g a b a — para impedir cualquier . sin embargo.

X X I .» E l calificativo de Cuerpo Municipal era algo modesto. y y o llenemos el fin con el resultado. interior del país.Í . S.geiro. — III. que él. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 385 traba. I . Artigas prosiguió sus trabajos para organizar el país en la forma establecida por las declaraciones cuya mención se ha hecho. y para que V .» Abierta la discusión sobre esos tópicos. el mismo de los respectivos diputados de la Provincia. E l 20 de A b r i l reunióse una nueva Asamblea en el alojamiento del caudillo. » agregando. hay siempre lugar para un deslinde razonable. porque después de haberse impuesto de los reclamos formulados por Artigas. que se crease un cuerpo municipal. A n t e ella expuso el Jefe de los Orientales « l o s desórdenes. no podía contenerlos « p o r estar actualmente del todo ocupado en el principal objeto de hostilizar la Plaza enemiga. « destinado á entender en la administración de la justicia y demás negocios de la economía. de su parte. con acuerdo ( 1 ) Col Fre. E S P . » Parece que las facultades de P o n d e a u no eran tan amplias como se suponía.M. con relación á las facultades que se atribuían al nuevo o r propósito emanasen de la Asamblea Soberana del Estado. previo el conocimiento de las instrucciones de V . compuesta « d e lo más notable y selecto del v e cindario patriota». según el testimonio de los adversarios mismos. con grave detrimento de la tranquilidad pública y equidad s o c i a l . S. la Asamblea sancionó por m a yoría de votos.L X X I I y L X X X L V .LIBRO IV. D O. como el de la convención y pretensiones citadas. sin perjuicio de las ulteriores providencias que para. Sin perjuicio de ese trámite. abusos y excesos que se notaban en la campaña. los remitió al Gobierno de Buenos Aires para su ratificación ( 1 ) . 2.L X X X V .

á D . 224-25. escribano de la corporación.386 gauismo. Juan J o s é Duran para juez de economía. á D . E l i giéronse al mismo tiempo c o m o jueces generales á D . que así podía r e ferirse á la novedad del cargo. Santiago Sierra para depositario de los fondos públicos de la P r o vincia. José Revuelta para juez de vigilancia y asesor en los casos de impedimento del propietario. T o más García de Zúñiga y D . LIBRO IV. « Esta Corporación desearía restablecer la más fina correspondencia con esa Provincia y su Gobierno — (1) Figueroa. D . Francisco Plá. al D r . asumiendo desde esa fecha. se estableció la capital del nuevo Gobierno en la villa de Guadalupe. Bruno Méndez. y fué nombrado el D r . locución enigmática esta última. i. Bruno Méndez. narrando lo acontecido con frases que no dejaban duda sobre la extensión atribuida á sus facultades. Juan Gallegos. á D . Juan Méndez y D . quien al mismo tiempo fué nombrado « Presidente sin ejemplar » del Cuerpo m u nicipal. L e ó n Pérez. D . LXXIII- . — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL Desde luego. como á la imposibilidad de que fuese provisto en otro individuo para lo sucesivo. D . y á D . Vicepresidente interino del mismo. se dirigía Méndez á la Asamblea Constituyente. H u y e n d o « del bullicio de las armas » . cuya elección recayó en Artigas. protectores de pobres. á D . creábase un Gobernador militar. Miguel Barreiro. E l A c t a donde constaba todo lo obrado. al D r . Diario histórico. expositor general de la.— Col Frcfjciro. Provincia y asesor del Cuerpo municipal. se promulgó por Artigas el día 2 1 . E n 8 de M a y o . carácter de L e y orgánica del gobierno interno de la P r o v i n cia ( 1 ) . secretario del G o bierno.

Deseamos ser instruidos de las causas que. ofrecidos contra ese pequeño resto de refractarios encerrados en M o n C o n el motivo arriba expuesto. . .LIBRO IV. L a prensa de la Capital era también suya. y se promete igual compensación. que no están sujetos á la comprensión humana. para que así se presentaran dobles delante del enemigo. sino de la voluntad de todos los gobernados. y dirigida por . — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 387 decía Méndez — y unir su fuerza á las otras. para semejantes alardes de solidaridad común y de autonomía local. . » etc. N u n c a pudo elegirse momento más inadecuado. pueden haber retardado la remisión de auxilios tevideo . Imperaba entonces. . los generales con mando de tropa. . es el único depósito en toda la vasta extensión del Sud que tienen los enemigos para sus acopios y repuestos. felicita esta Corporación á esa Asamblea General Constituyente. la logia Lautaro. L a Plaza de M o n t e v i d e o — c o n t i n u a b a — es una colonia extraña á los americanos. si no nos hacemos dueños de él ahora que la fortuna nos lo b r i n d a .mientras abrigue sus antiguos mandatarios: ella del mismo modo amenaza á orientales que á australes. la mayor parte de los diputados de la Constituyente. y los triunviros y ministros á cuyo cargo estaba la dirección aparente de los negocios públicos. pueden proporcionar un refuerzo de tropas en aquel punto. costeada de los fondos del Estado ó del municipio de Buenos Aires. Pertenecían á esa misteriosa asociación. ofrece en nombre de la Provincia la comunicación de los auxilios que estén á sus alcances. y accidentes extraordinarios. . no solamente de los resortes del Gobierno. con exclusivismo sin límites. funestamente á todas las Provincias Unidas. incluso Belgrano. cuyo programa era la centralización bajo sus auspicios.

asesorado por datos fehacientes. Entre las comunicaciones suyas al Gobierno del P a raguay. que no sabían ni podían eludir sus mandatos (1). y hasta que fuese como el grito de alarma contra la admisión de los diputados orientales. toda tendencia á la fundación de un Gobierno nacional que reposase sobre la base del acuerdo mutuo y al amparo de la libertad. así es que ( 1 ) Mitre.» L o s informes recibidos por el Jefe de los Orientales. Estaba decretado de antemano por la Logia. ya se deja ver dónde pretendería conducirlas un hombre cuyo ideal se concretaba á la posesión absoluta del mando. escribía en M a y o : « ellos marcharon y a . cuyos designios habían empezado á tener un principio de ejecución en el andamiaje federal que organizaba la Provincia por su cuenta. Se comprende. Refiriéndose á la partida de los diputados para Buenos Aires. las pretensiones de los diputados orientales eran un estorbo á los planes del dictador disfrazado. Nacidas bajo la presidencia de Alvear. que el oficio de Méndez no obtuviese contestación siquiera. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL las hechuras de la Logia. eran de una exactitud completa. Artigas presentía todo esto. pero hasta ahora no he tenido noticia de su incorporación: varios agentes me aseguran que aquel Gobierno (el de Buenos A i r e s ) persiste en sus maquinaciones contra la dignidad de esta Provincia. Ilisl de San Martín. . tanto la Asamblea como la Logia. a h o gar en su origen todo asomo de organización federativa. cuyas órdenes obedecía la corporación donde ellos intentaban hacerse oir.388 LIBRO I V . Ilisl Argentina. y o estoy vigilante para todo evento. iv. Mediando esa circunstancia. nr. — Pelliza. i. por todo el tiempo que p u diera retenerlo. i. se encuentran rastros que lo atestiguan. pues.

á la elección de diputado ó diputados para la Asamblea. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 389 para cerrarles las puertas de la Constituyente. L a s votaciones deberían ser públicas y en voz alta. L o s poderes de tos diputados serían concebidos sin limitación alguna. no siendo necesario que éstos fuesen n a turales ó residentes en los mismos pueblos que iban á representar. los diputados á la Constituyente. podrían ser electores ó electos diputados. E l R e g l a mento electoral de 2 4 de Octubre de 1 8 1 2 .LIBRO IV. E l número de diputados sería el de 4 por Buenos Aires. que todos los vecinos libres y patriotas. para nombrar en cada cuartel un elector á pluralidad de votos. 2 por cada capital de Provincia. concurrieran dentro de una hora señalada. T o d a s las personas libres y de conocida adhesión á la causa americana. excepción hecha de Tucumán. habilitado á concurrir con 2 representantes. para proceder inmediatamente en consorcio del Ayuntamiento y su Presidente. Estatuía el Reglamento. á congregarse en la sala de acuerdos del C a bildo del lugar. D i c h o s electores pasarían acto continuo. si fuese posible. estaba hecha la resolución y sólo faltaba el pretexto. y sus instrucciones no conocerían otro límite que la voluntad de . sin embargo. establecía las formalidades con que debían ser elegidos y provistos de instrucciones. en el número de los electos. á la casa de éstos ó donde ellos les d e signaren. y 1 por cada ciudad de su dependencia. y ninguna de las cláusulas de aquella disposición gubernamental h a bía sido transgredida ú omitida en este caso. c o n vocados por los alcaldes de barrio. sin excepción de empleados civiles ó militares. sirviéndose del escribano del Cabildo como autorizante. ni en el contenido de los poderes otorgados á estos últimos. en los antecedentes de la elección. N o era posible hallarlo.

y al bien y felicidad común Cumplidos como fueron totalmente aquellos en la elección d é l o s diputados orientales. todo ciudadano. p o dría legítimamente indicar á los electores. eran. tampoco podían ser objetables. trámites general. P o r su propia y escrupulosa corrección. — 3. pues. al extenderse los poderes de los diputados. holgaba cualquier objeción á sus poderes. V e a m o s si lo eran asimismo por la amplitud del mandato con que investían á los apoderados. en forma de Confederación.° el pedido de independencia absoluta de las c o lonias platenses. sino que cualquier ciudadano tenía igual derecho. — 2 . Cuatro cláusulas capitales servían de base á las instrucciones: 1. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL los poderdantes: bajo este principio. bajo un pacto recíproco de las provincias que debían formarla. L a s instrucciones acompañadas á éstos. lo que creyese conducente al interés y territorial (1).390 LIBRO IV. y debía i n corporarse su pedido en forma de cláusula. ° la constitución indeclinable del nuevo Estado. 9-11. — 4. inatacables los poderes. al e x tenderse los poderes é instrucciones de los diputados. i. aceptaba que no solamente todos los poderdantes juntos podían indicar cuanto creyesen adecuado á las necesidades del bien común. desde que la disposición á cuyo amparo habían nacido. según lo acreditaban el A c t a de 5 de A b r i l y la ratificación expresa de los pueblos rubricada por las justicias y testigos locales y remitida á cada uno de los agraciados.° promover la libertad civil y religiosa en toda su e x tensión imaginable. con la declaración paralela de su emancipación de la corona de E s p a ñ a . .° garantir á las Provincias Unidas (1) Col Fríos.

sabido era que se estaba en vísperas de llegar hasta la licencia en esa materia. ba hecho desaparecer stts últimos derechos los postreros deberes y esperanzas las más i n g e n u a s . N o había. á saber: la emancipación respecto de España. que estaban sancionadas de antemano por los directores del movimiento revolucionario en Buenos Aires. como lo demostró muy luego la Asamblea. federal bajo el régimen republicano. pues. D e estas cuatro cláusulas. . A s í dispuestos. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 391 una forma de Gobierno republicano. y modificando la legislación canónica sobre beneficios cantes. nacional?» Si no había declaración tan expresa sobre la libertad religiosa. D . que las cláusulas relativas á la p r o clamación del sistema. F e r con nando V I I . se leían en el preámbulo del Reglamento de 24 de Octubre.LIBRO IV. Pero como dicha novedad venía autorizada por el consentimiento previo que el Reglamento de Octubre otorgaba para incorporar en los poderes de los electos todas las indicaciones sobre materias legislables. solamente les preocupó la forma en que debían presentar . Argentina quedaba separada de R o m a . estas significativas palabras: « Cuando el eterno cautiverio del Sr. otra novedad en las instrucciones de los diputados orientales. . y la sanción de la libertad religiosa. decretando que la Iglesia. autorizando al Poder Ejecutivo para nombrar un Comisario vageneral de Regulares con jurisdicción sobre todos ellos. . podían descartarse dos. pudiera originar al desempeño de su comisión de legisladores. Sobre el primer tópico. mal podían inquietarse los representantes de la Provincia Oriental sobre el perjuicio que esa parte del mandato recibido. ó iban en camino de estarlo. ¿qué otro tiempo puede esperarse para reunir en un punto la majestad y fuerza.

Reclamada por los p o s tulantes aquella resolución. á fin de no caer en omisión. Fingieron que la carta de aviso. volvió á incumbir la Asamblea en el asunto. una carta de aviso anunciándole su nombramiento. E n consecuencia. y apenas llegados á Buenos Aires consultaron con personas de c o n cepto. agregando igualmente copia legalizada del Acta matriz de 5 de Abril. Larrafíaga incluyó sin quererlo en los antecedentes respectivos. para que no penetrasen al recinto donde iba á debatirse la suerte de la Nación. pues no era bastante la forma adoptada para investirlos. que era el fundamento de todo. se les ocurrió apelar á una superchería. la confirmación de ellas. abriéndose un debate en que Monteagudo y firmada por Artigas. acordaron acompañar á esas actas. los encontraron tan irreprochables en la forma. al pasar vista p o r aquellos papeles. mas los consultantes. se les comunicó por Secretaría el decreto que les negaba su carácter representativo. L o s lautarinos de la Asamblea. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL á la Asamblea los justificativos de su personería. que el procedimiento habitual se contraía á presentar las actas de nominación. declararon que no procedía la admisión de los electos. Se les respondió. y partiendo de semejante supuesto. como subversivos de sus ideas liberticidas. reconocidas y a por la Asamblea como poder bastante para el ingreso de varios de sus miembros. certificada por las justicias locales y r e mitida individualmente á cada uno de los elegidos. . Discurriendo sobre los medios de nulificar la personería de los portadores. inopinadamente incluida por Larrañaga. cuáles eran los recaudos exigidos para el caso. A l empaquetar sus papeles. era el documento único con que los diputados comprobaban su elección y hacían valer sus poderes.392 LIBRO IV.

Llenada esta formalidad. habían. firmada por Artigas como Presidente del Cuerpo municipal recientemente constituido. empero. y dirigida al diputado electo. firmada por el P r e sidente del Cabildo. el escribano del mismo y los testigos de orden. conservaron la actitud asumida. carta de aviso. pero el reclamo que los agraviados acababan de presentar en Secretaría con ese motivo. y cuya sustancia se conserva en el Diario de sesiones de la Constituyente. de ser firmados por el Presidente del Cabildo. se procedería á la elección del diputado ó diputados respectivos. é incluida sin quererlo por Larrañaga entre los papeles presentados. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 393 otros. restablecía el . pidiendo la reconsideración del decreto y giro del asunto dentro de su verdadero carril.LIBRO IV. Conviene hacerse cargo de los argumentos aducidos. pues. y allí. A u n cuando canse repetirlo. debía acompañarse á la remisión de los poderes. ni se tratara de antecedentes oficiales sometidos al examen de una Corporación que no podía prescindir de ellos. en consorcio de éste y su Presidente. sin desconocer los más elementales principios del proceso parlamentario en todo juicio sobre validez de poderes. había servido de pretexto para rechazarlos todos. es sabido que el R e g l a mento de 2 4 de Octubre. como si no hubieran mediado explicaciones. L o s poderes de los electos. sirviéndose del escribano del Cabildo c o m o autorizante. hicieron gala del sofisma llevado á sus últimos límites. redactados de conformidad á las indicaciones de los poderdantes. M a n teniéndose siempre dentro de la falsa afirmación de no explicando el mal entendido en que se basaba. Monteagudo y sus amigos. Una de esas cartas. mandaba á los electores reunirse en la sala de acuerdos del Cabildo del lugar.

como oportunamente se tigas que suscribe la carta dirigida al ciudadano Larra- . sin que hubiese en que se sancionó el compromiso. declararon « que la elección resultaba hecha por compromiso de los pueblos en una sola persona. sin que Vidal. « que los referidos avisos. D . Con gran satisfacción convino la Asamblea en que las razones aducidas d e mostraban « q u e los pretendidos poderes (las cartas de aviso) eran absolutamente nulos por incontestables principios. esta burla incalificable á las leyes y los hombres. á excepción del ciudadano fiaga. Hipólito Yieytes. quien. y era Secretario de la Asamblea el D i p u tado D . habiéndose nombrado cinco compromisarios para elegir los cinco diputados ocurrentes. sólo venían firmados por un solo individuo. A m b o s conocían el expediente electoral de los reclamantes. Gómez. con excepción de Fonseca. reputado por sus talentos. Arcuyo carácter se ignoraba. Monteagudo y demás diputados que llevaron la palabra en el debate.» Presidía la sesión el D r . era legítima y conforme á la convocatoria de 24 de Octubre. Valle. constancia de las actas prescindiendo de si. » Después de en el caso. la elección por compromiso. mencionaran para nada las actas y poderes acompañados á dichas cartas. versando toda ella sobre la validez de las cartas de aviso. I^a discusión del punto abarcó la sesión entera.394 LIBRO IV. omitiendo siempre mencionar las actas y poderes presentados en Secretaría. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL haber sido presentados otros recaudos que las cartas de aviso. Vicente López. agregaban los voceros de la Logia. » Se confirmó el rechazo de los diputados orientales. uno de los prohombres del nuevo régimen. mas no consta que hiciesen insinuación alguna sobre sus principales piezas. cuya lectura se repitió.

no s a biendo los jefes de milicias uruguayas si disolverse ó resistir las órdenes con que se les compelía. — Col. concentrándose hacia el interior del país. Fríos. A g r e siones tan inesperadas. 51. y a estaba admitido. haciendo perder á V i g o d e t toda esperanza de encontrar apoyo fuera de los muros tras de los cuales le encla- (1) Col. quien les mandó retirarse de la línea que ocupaban. pero otros no tuvieron tiempo de efectuar igual c o n sulta. narrándole lo acontecido y pidiendo nuevos p o deres ( 1 ) . pretendía llevárselo todo á sangre y fuego. L o s más p r ó ximos consultaron á Artigas. Semejante demostración agresiva. donde sólo debían entenderse con Montevideo. Coincidiendo con el rechazo de los diputados orientales. destacaba al efecto un cuerpo de tropas sobre el Salto. y sufrieron las consecuencias de su perplejidad. introdujeron la confusión. respondía tal vez. E l comandante D . y Larrañaga. disolviendo las reuniones de milicias del país que encontrasen en el tránsito.LIBRO IV. recibían órdenes varios jefes argentinos. L X X V . había dejado la campaña libre de realistas. en presencia del injusto trámite que le dejaba al igual de sus otros cuatro compañeros. Un revés sufrido en la frontera de Yaguarón. se dirigió á Artigas. Ficijriro. — CAÍDA D E L PODER ESPAÑOL 395 ha dicho. L a resolución adoptada por la Asamblea parecía o b e decer á un plan completo de hostilidades. Hilarión de la Quintana. i. y el subdelegado Planes entrando por la frontera de C o rrientes. . á la seguridad del predominio alcanzado por las tropas de Buenos Aires en todos los ámbitos del territorio uruguayo. de vadear el río Uruguay. sin representación pública. cuya situación de momento era deplorable.

por extensión. por la escasez de partidarios que les seguían. Joaquín de Paz. habían sido las víctimas del desastre militar que afligía las armas realistas. Trasmitida la noticia al esperanzas en la forma que va á verse. entre ellos D . Cuartel general. Felipe Contucci. con orden de internarse en el p a í s . dispersándolos completamente. de (1). determinaron atrincherarse en las orillas del río Yaguarón. y que significa reunión colecticia. palabra después.L a r g o . hizo Hondean que marchara con y toMafuerza marles 22 fusiles. Diela formada Borbón ron el nombre de « C a m p a m e n t o de Fernando V I I á Dedicados con á aumentar sus huestes. por los esde clavos de aquella procedencia. que se desvivía por servir á la princesa. 8 pistolas y 10 sables. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL vaba su mala estrella. destacaron una partida de 4 4 hombre*. á las caséis . pero apenas lo supo D . ( 1 ) «Kilombo». reducidos á la simple c o n dición de guerrilleros.396 LIBRO I V . sobre el paraje denominado Quilombo reunión de hijos del país. teniente de milicias. D o s partidarios de la princesa Carlota. africana. Se ha aplicado prostitución. y recibió el título de Fuerte el atrincheramiento mucha la actividad donde se cobijaban. cuando la suerte de las armas aniquiló sus A fines de Abril. Francisco Antonio Delgado. Estos dos sujetos. y D . creían haber fijado el punto de apoyo para una reacción monárquica en campaña. comandante de la villa de Meló. salió al encuentro de los realistas. popularizada y no sin en el país de gente acierto. que aún se reservaba el título de comandante de las milicias de C e r r o . D . con pérdida para nuel Várela. españoles y brasileros en aquella altura. después de matarles 19 individuos el vencedor de 4 muertos y 7 heridos.

si V d . caso que V d . intimando á sus defensores que se rindiesen sin más trámite. fueron rechazadas las tropas asaltantes. Pero los realistas no e s taban en la posibilidad de sostenerse con el mismo brío que lo habían hecho. L u c i o Mansilla y el subteniente de artillería D . en cuyo concepto. C. Paz y Contucci contestaron del con siguiente m o d o : « E n este campamento se defienden honor y sin sofismas. llegar al pie de la trinchera. el teniente del N. Desde luego. José María Echandía. E n estas incertidumbres. resolvieron emigraron á territorio portugués. D . M . Sabedor abandonar del hecho. aunque con mal éxito. con ánimo de reorganizar sus fuerzas y traer un nuevo ataque. como lo hizo. con pérdida de bastantes muertos y heridos. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 397 respetable el coronel French.» Conocida la decisión de los realistas. L l e g ó French en 11 de M a y o á las inmediaciones del fuerte Borbón. y demoler el fuerte Borbón. para el caso de un desastre. temían la hostilidad de las partidas portuguesas de frontera. encontraba derrotados de antemano. los sagrados derechos de S. French. é incendiando el campamento. resolvió emprender el ataque al siguiente día. perdiendo en ese empeño los realistas 8 0 hombres y mayor número de heridos. ellas decidirán nuestra suerte. de gravedad. French mandó avanzar su vanguardia para que se apode- . el Sr. A s i m i s m o . Fernando V I I .° 8. Lanzadas sus tropas al asalto. entre éstos. French se replegó á Meló.LIBRO IV. pretende j u gar las armas. para desbaratar el acantonamiento enemigo. no evacué inmediatamente el frente que ocupa. D . carecían de así es que la perspectiva de un asedio les víveres. pero al. que ya tenían asediado las milicias orientales. consiguieron llevarse por d e lante una fuerte vanguardia que se propuso atajarles el paso.

hasta el momento en que formulaba sus quejas. la actitud subsiguiente de A r tigas fué tan correcta c o m o era posible exigirse. (Boletín X ü ". Recapitulando los acontecimientos de ese período. desde el día de la i n corporación de Artigas al asedio.398 LIBRO IV.. elevadas á V . Á. E n todo el mes de Junio. 258. y el rechazo de los diputados orientales efectuado y confirmado por la Asamblea Constituyente en el corso de dos sesiones. están aún pen- ( 1 ) O'axeta Ministerial rio histórico. i. y constituía en primer término un paralelo entre la conducta de los orientales y la del Gobierno central. llegaron estas noticias al campo oriental. que Larrañaga debía entregar en mano propia á los individuos del Gobierno general. cit). Dia- . Se limitó á promover la remisión de nuevos poderes que confirmasen el mandato de los diputados expulsos. A c o m p a ñ a b a á su vez. c o m o correspondía á la mejor conservación de la uniformidad. una E x posición de agravios. entre los actos del c o m i sionado y el sentido de los recaudos que precediesen sus apremiantes gestiones. después de informarse de ella. decía el caudillo: « L a s pretensiones de esta Provincia y su ejército.. E. — Figueroa. L a Exposición llevaba fecha 29 de Junio. de B. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL rase del local abandonado y arrasara las trincheras que aún hubiesen quedado en pie ( 1 ) . la caída del fuerte B o r bón. y pasó á Larrañaga órdenes perentorias para gestionar la solución decorosa de los conflictos producidos. N o obstante el carácter odioso de la primera y última de estas medidas. Casi á un mismo tiempo supo Artigas los desmanes de los jefes argentinos contra las milicias acantonadas sobre la línea del río Uruguay.

Sin embargo. y sin otro proceso. por orden de Artigas. en su costa occidental. pero V . Hilarión de la Quintana. hace tiempo que aprobó la expulsión de Sarratea. y un cuerpo de sus tropas marchó sobre el Salto. que purga el expulso D . E ..LIBRO IV. son arrestados en su pasaje á Y a p e y ú un capitán y un teniente. marcha y acampa en el de Miriñav. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 399 dientes. en la persona de . y los otros á Tacuarembó. y más tarde. pasados al momento por las armas. reuniendo la fuerza del Departamento de Y a p e y ú y c o n vocando la del de Concepción.» A este cuadro de las provocaciones armadas.» Después de enumerar los actos de prudencia con que los oficiales de las milicias uruguayas evitaron un conflicto armado. y hasta los extremos del Uruguay. se sellan las providencias c o m o si hubiese sido ratificada la declaratoria indigna del 2 de F e brero. llevando su alarma hasta Mandisoví: imparte sus órdenes y publica la discordia. L u e g o de comentar el desaire infligido á la Provincia Oriental. Se imparten órdenes las más ejecutivas para á todo trance interceptar mis chasques. E n consecuencia. cuando el subdelegado Planes. el c o m a n dante D . intimando bajo imputaciones indignas la desorganización de la fuerza de esta Provincia que cubría aquel punto. seguía el de los agravios políticos. y el coronel Bxmdeau fué confirmado en el g e neralato de este campo de asedio. marcharon los unos á reforzar el asedio del fuerte Borbón. en el A r r o y o de la China. continuaba el Jefe de los Orientales: « B e n d e c í a y o mi providencia por este homenaje rendido al amor de la paz. Manuel Sarratea. metiendo en el rol de reos á cuantos sirviesen bajo mis órdenes. retirándose de sus primeras posiciones. Pintábalo Artigas con una e x a c titud que hacía resaltar sus colores. impartió sus órdenes.

» C o m o si deseara apartar hasta la sospecha de que su actitud obedeciese á resentimientos particulares. otro. Mil providen- . para no pensar más que en estas últimas. y sólo tarda en recibir un desprecio de Su Soberanía el tiempo que estuvo para dirigirle sus fraternales felicitaciones. T o m á s García de Zúñiga. á quien el Gobierno de Buenos Aires acababa de expedir pasaporte sin dignarse proveer sobre los reclamos de que era portador. y del conato que se pone en obstruir los pasos preciosos á la conservación de nuestra fraternidad. decía el exponente: « Esta Provincia. sufren el desaire de la negativa. debía haber satisfecho á la faz de la Patria este ultraje. por lo mismo.: nunca se firmará providencia. que habría comprometido mi moderación si fuese yo menos digno de defenderla. todo convence de la rivalidad que se fomenta. N o . relegando al olvido aquéllas. . Artigas. Marcha su rol de diputados. sin desviarse del objeto primordial de la Exposición. alguna que fuese facción •particular. de las de su país. . no lo dude jamás V . se vio en la necesidad de instalar un Gobierno para su administración económica. E l asunto presente es muy dirigida á una satiscon perjuicio de los intereses generales. y exigida su incorporación á la Asamblea Constituyente. en uso de sus derechos inviolables y consecuente á su convención sagrada. y Y . y el abandono á que se ven reducidos sus apologistas. y la Banda Oriental e m - pieza á sentir los efectos de la provocación. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL su representante D . Decía con tal m o t i v o : « Y o fui declarado traidor. E. el esmero en dar importancia á cuantos emplean su mordacidad c o n tra esta Provincia. deslindaba las ofensas propias. á pretexto de unos defectos absolutamente cuestionables . Finalmente. . perseguidos escandalosamente como delincuentes. E.400 LIBRO IV.

el clamor de sus mujeres. y en efecto. señor. E. pero ella ruega á V . por de la energía. L a orfandad de sus hijos. y es preciso ya correr el velo. de las necesidades. . E. las últimas cláusulas del documento envolvían una amenaza. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 401 cias fomentan sus temores. animada E l ciudadano D á m a s o A . Los planes riosa deben grandes sellarse. — I I I . á la adD OM. E. E. la extensión de sus recursos irresistibles. Ellos se harán sentir á medida reconocerá lodos los efectos la justicia y el honor. contrasta su grandeza. se presentó Larrañaga al Gobierno central. y al fin. ¡Qué. sus lágrimas. no son éstos los principios mismos que ha proclamado V . Larra- ñaga está encargado de concluir esta gestión. E . en 2 9 de Julio. y pasó á ver en seguida á varios d i putados.? » Tantas verdades acumuladas. « Esta Provincia — decía — penetra las miras de V . E.LIBRO I V . Se reducían ellas. : ella está dispuesta á eludirlas. y el plazo perentorio de tres días para obtener una respuesta decisiva. debían llevar á una conclusión alarmante para el Gobierno central. Larguísimas conferencias y debates prorrogaron el plazo de la respuesta más allá de lo señalado. Mis conciudadanos esperan de rodillas el resultado. — V . aparte el motivo de sus temores: ella tiene ya todas sus medidas tomadas. el abandono de sus haciendas. el cuadro más imponente de la humanidad. E x c m o . A r t i gas planteaba el problema de paz ó guerra en términos precisos. pudo comunicar el emisario las conclusiones propuestas por los hombres espectables con quienes había conferenciado y discutido. y V . 26. » C o n este documento. E s r . va á decidirlos. y al primer impulso de sus resortes hará conocer á V . de la América en su revolución ha ofrecido glosus y esta Provincia cenizas hasta asegurar su consolidación.

402 LIBRO IV. recientemente creado en el Uruguay. tenía un ejército en el Perú. cuyos cuatro individuos serían e x positores ante la Asamblea Constituyente de las razones y derechos que asistiesen á la Provincia. L a s m i licias de la Banda Oriental serían socorridas convenientemente. no encerraban m i s terio alguDo: encargado de mantener el orden público y hacer la guerra á los enemigos. los hacendados propietarios podían arreglar ellos mismos un método equitativo y económico de administración. E l Gobierno local. facultad para tratar con los demás miembros de la Constituyente sobre la suerte de las P r o vincias Unidas en general. . Con respecto al Gobierno local del Uruguay. para cuyo efecto se oficiaba al general Rondeau. c o m o si tales no exis- ( 1 ) Col Fregeiro. r e c o nociéndose á ellos solos. y con el mismo objeto. i n sinuándole los medios de reunirlos y consultarlos. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL misión de cuatro de los seis diputados orientales. de los seis diputados electos. no podía ser más clara. la organización de autoridades propias. E n cuanto á las últimas disposiciones militares adoptadas por el Gobierno general. L a repulsa de las pretensiones formuladas por los orientales. y unidos con los demás. otro delante de Montevideo. LXXVI-LXXIX y LXXXVII-LXXXVIII. multiplicaba y aumentaba sus fuerzas en la Capital ( 1). serían admitidos en la Asamblea. no merecía ni el honor de una mención. fijarían la forma de gobierno que en adelante d e bía regir para todos. incluyendo el de Maldonado. y la de su país en particular. luego que se fijase su número y continuasen en aquella disciplina destinada á conservarles el carácter adquirido. Solamente cuatro. puesto que se oficiaba á Rondeau para que promoviese entre los hacendados.

el Gobierno se reservaba mantener su actitud. Abandonados á su propia suerte. en la condición subalterna que se le imponía. á cuyo efecto aumentaba y caba. y es inútil asegurar que seguían ansiosos el giro de las desavenencias entre Artigas y el Gobierno general. e x multipli- existentes.» Si las autoridades de L i m a no se habían pronunciado en términos equivalentes. cuyo descontento era la única esperanza que les alentaba. Artigas devoró esta nueva ofensa. les tenía desahuciados la princesa Carlota. resignándose á continuar por el momento con los voluntarios á sus ó r denes. con razón se mantenían aferrados á esta sola. Se lia visto cuántos esfuerzos habían hecho para e x p l o tarlo en favor de sí mismos. tanto á la correspondencia de Vigodet. por intermedio del E n cargado de Negocios de España en R í o Janeiro. como á la del Cabildo. los elementos de Cocomfuerza rrientes.LIBRO IV. según declaración suya. V i godet y el Cabildo veían en aquella eventualidad su única perspectiva de salvación. el silencio que guardaban era para in- . que semejante actitud por parte del Jefe de los Orientales. Nada más deplorable para los realistas de Montevideo. quien les expresó oficialmente « que los médicos habían prohibido á la princesa contraerse al bufete. mucho más desde que conocieron los términos de la Exposición de agravios remitida á la otra orilla.R í o s y plicándola por la necesidad de conservar el orden y batir á los enemigos. y de aquí el que se viera en la dolorosa necesidad de no poder responder. que ahora amenazaba fallarles. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 403 tiesen ya instituidas por sufragio popular. Sobre acantonamiento de tropas en las fronteras de E n t r e . espiando la ocasión en que se p r o dujese una ruptura. Desvanecidas todas las probabilidades del e x terior. De tiempo atrás.

E n resumen. que sufría alternativos ataques de Otorgues. Llenos los hospitales y cuarteles. cortó aquel recurso. Rivera. Estrechábase progresivamente la línea de asedio. por el avance empeñoso de los patriotas sobre las posiciones más temibles. Mago 0 de 181. V i g o d e t había concedido permiso para salir de la Plaza á las familias que lo pidiesen. Ofde Vigodet histórico. Dentro de la ciudad.9 3 .404 LIBEO IV. Diario 2 9 2 . Apuntes . para refugio de los nuevos dolientes. el hambre y las enfermedades proseguían sembrando estragos. cuyos soldados rivalizaban en alardes de valor. fué necesario improvisar asilos construidos de tabla y lienzo en los huecos y plazas. al Cabildo. Quedaron. A estos parajes ocurrían también por la noche los desprovistos de techo propio. mantenía la unión de los sitiadores (1). — F i g u e histó- roa. V e d i a y Ojeda. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL terpretarse de un modo desfavorable. Salieron muchas. podía darse por eliminada la protección de D o ñ a Carlota. incluso el castillo del Cerro. y muy debilitada la esperanza en los socorros del Perú. mientras que el descontento producido entre los orientales por la actitud absorbente del Gobierno de Buenos A i r e s . d e seando apurar los sufrimientos de la guarnición. confundiéndose sanos y enfermos en aquellas mazmorras donde el contagio era fatal. asumiendo formas de mera protesta. hasta que Rondeau. — Larrañaga y Guerra. Conforme continuaban mermando las probabilidades de auxilio exterior. centenares de infelices (1) ricos. en consecuencia. de enfermos. más difícil se hacía la situación de los sitiados. i. unas de propia voluntad y otras expulsadas por las delaciones del partido empecinado.3 (Arch G e n ) .

que no pudiendo aguantarse contra el viento. á la que asistieron Artigas. y un pasado la puso en conocimiento de Vigodet. P e r o los temporales del invierno arrojaron sobre la playa gran cantidad de lanchas. Accidentes inesperados. con grandes f o gatas (1). las que podían utilizarse fueron compuestas y armadas en guerra. Juntábase á estas alarmas y contratiempos.—Figueroa. Diario histórico. informes fidedignos hacían temer desde mediados de Junio un asalto á la Plaza. viéndose coartados para toda combinación decisiva. concurrieron á facilitar aquel designio. quien. y con ese propósito tuvo lugar una junta de guerra presidida por Rondeau. Vedia. i. botes y hasta goletas. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 405 sin medios para resistir la miseria: perseguidos adentro y rechazados afuera. valiéndose de las embarcaciones y de pelotas de cuero.LIBRO IV. y todos los síntomas visibles. S u cesivamente apresadas estas embarcaciones. durante la noche. Rivera y demás jefes principales. confirmaban el proyecto. pensaron los sitiadores tentar el asalto sobre la Plaza. Se convino que debía hacerse un desembarco por varios puntos á la vez. de seguida. Esta resolución trascendió hasta la tropa. el disgusto ( 1 ) Autobiografía 194 y 202-Gi de Hondean (cit). L o s sitiadores habían carecido hasta entonces de una fuerza sutil que les permitiera emprender operaciones marítimas. encallaban sin remedio. duplicó las precauciones i n ternas. deshaciéndose las inservibles para proveer de leña al ejército. A n i m a d o s con la adquisición de su pequeña flota. durmiendo sobre las armas y haciendo iluminar los contornos de la Plaza. . perecieron bastantes de ellos. P o r otra parte.

Constituía un síntoma muy serio. Escribía de continuo. José Caparroz. L a flota realista ya no podía contener los progresos de los independientes en las aguas que antes habían sido de su dominio. Sabiendo que se hallaba guarnecida por sólo 10 hombres. cuyo conjunto resultaba en pérdida para el crédito y las armas de los realistas. la desinteligencia de sus jefes principales. no bastaba á conjurar la tempestad. sin colegirse fijamente con quién ni á qué propósito inmediato. M u y dado á combinaciones de bufete. Sin que los patriotas hubiesen obtenido después del C e rrito ventaja similar alguna. traían y llevaban cartas. la jactanciosa seguridad con que había prometido vencer á los sitiadores. buscaba los medios de obtener por la intriga lo que no le era posible conseguir con las armas. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL que producía entre la guarnición. que hasta entonces había constituido el nervio de la resistencia española. mientras se elogiaba el valor del segundo en toda acción de guerra á que concurría. supliendo por ese medio las actividades de otro orden que no podía satisfacer su presencia. y mantenían i n teligencias en el campo sitiador. muchas veces á deshora. todos los días y á cada instante se producían hechos. V i godet y Gallano estaban enemistados. desde que le había sido tan adversa la suerte de las armas. el decrecimiento del poder m a rítimo. A partir de la batalla del Cerrito. y la crítica de sus compañeros de armas ahondaba ese resentimiento. V i g o d e t se dejaba ver pocas veces. E l teniente de D r a gones D . E c h á basele en cara al primero.406 LIBRO IV. lo demostró á la evidencia. fortificación de mucha importancia material y estratégica. . Su política. Agentes misteriosos despachados por él. empero. a c o metiendo el proyecto de asaltar la isla de Martín García.

los asaltantes se hicieron dueños del punto. 283-85. pues raro era el revés sufrido por el enemigo. resolvió suscitarles trabas más enérgicas de las que V i g o d e t les oponía. ofreciéndole su concurso para armar nuevas expediciones navales. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 407 Caparroz tripuló 4 botes con 22 soldados de su cuerpo. Noticias ( 2 . la corporación se dirigió al Capitán general. Pequeñas escaramuzas navales tuvieron lugar entre las embarcaciones de la marina de guerra y algunos de los barquichuelos recientemente armados. Aceptado el ofrecimiento. varias. Paralelamente iba acrecentándose el número de lanchas y botes de los revolucionarios. avisándoles la aproximación de expediciones realistas y cooperando algunas veces á rechazarlas. y un vecino que resultó herido. oportuno concurso á las partidas estacionadas en las costas. 3G carabinas. 17 p i s tolas. no podía ser de peor efecto para el enemigo. y cruzando el rio d u rante la noche del 7 de Julio. algunas granadas y pólvora ( 1 ) . viendo el Cabildo cuan envalentonados andaban los flamantes marinos. entre ellos el sargento Bartolo Mondragón. Acostumbrada la flotilla española á no encontrar oposición fuera de las costas. A fin de cuentas. Prestaban estos últimos. debiéndose á la intervención del capellán de la isla que no se produjesen otras desgracias. i.LIBRO IV. que no aportase en gaje alguna embarcación. llevándose consigo 3 lanchas. Diario a Histórico. de cuyos ( 1 ) Núñez. 19 sables. 3 cañones. . Parte). empezó á sentirla sin arrimarse á ellas.—Figueroa. Esta ofensiva de los patriotas. despachando en Junio. desembarcó de sorpresa en la isla. Sin más resistencia que la de un soldado á quien dieron muerte. L o s patriotas se reembarcaron al día siguiente. se puso mano á la obra. C o n el expresado propósito.

buscando de paso adquirir elementos de manutención con el menor costo posible. guiados por un egoísmo explicable. autorizó á éste. hicieron que el Cabildo se resolviese á poner mayor número de buques en línea. » ( 1 ) L a s expediciones proyectadas. mermaban los escrúpulos en razón d i t a ) Of de Figueroa Vigodet histórico. Invitado á coadyuvar dicho intento. A la altura á que habían llegado las cosas.408 LIBRO IV. tenían el doble objeto de aportar víveres á la Plaza y limpiar los ríos de armamentos patriotas. nuevas agresiones de los patriotas y la necesidad creciente de víveres. al Cabildo. que con fecha 12 de Julio expresaba hallarse su repartición « sin un real con que suministrar la ración á las tropas y Marina. Julio 12 Julio (Arcli 1813 ( A r c h G e n ) . — Of de Diavio 1813 G e n ) . 281. en presencia de un oficio del Tesorero D . Jacinto Figueroa. i. prendidos muy particularmente comlos pueblos argentinos. todo el que se extendía al cabotaje desde Montevideo hasta el alto Uruguay. E l C a bildo y Vigodet. » Pero vencido por las exhortaciones del Cabildo. pro- donde era práctica presentarse en aire de represalia. « para armar en corso dos ó más embarcaciones. Pero mientras cumplían las órdenes recibidas. . — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL progresos se hablará á su tiempo. entendiéndose con la Comandancia general de M a rina para los auxilios del caso y patentes de los capitanes. curaban que el mayor peso de las exacciones cayese sobre las localidades directamente sujetas al dominio de Buenos Aires. y atender la asistencia de los enfermos. DesignábaseÍes por campo de operaciones. — Figueroa. y las que ya estaban en acción. 10 ú Vigodet. dudó V i g o d e t si podría asociarse ó no á él.

N o mejor suerte les cupo á las demás expediciones preparadas con tanta dificultad. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 409 recta de la necesidad. empezaron las expediciones á darse á la vela. que se inició con un revés sufrido en San José. T o d o el mes de Junio y parte de Julio. D . jefe de las milicias del Rosario. pero los desmanes cometidos fueron prueba de la hipocresía que dictaba aquellas palabras. compuesta de 4 0 0 hombres entre tropa y voluntarios. tomándole 8 prisioneros. Víboras. C o n gran facilidad se internaron hasta el Rosario. suscitándose en cambio la odiosidad de los vecindarios del tránsito. E n las postrimerías de Julio. á quien a c o m pañaban expertos corsaristas. Gualeguaychú y otros puntos donde recaló la expedición. Influidos por semejantes ideas. al traslucirse la conducta observada en Soriano. Juan R a m o s . bajo las órdenes de D . haciendo un buen acopio de reses. Juan Manuel García.LIBRO IV. y comprendiéndolo así los directores de las fuerzas expedicionarias. Iba esta gente embarcada en 2 8 lanchas. se presentó con 22 hombres s o - . oficial muy distinguido del cuerpo de Chain. Quisieron los principales jefes ocultar su mala conducta con proclamas y exhortaciones á la libertad y á la concordia. salidos desde Montevideo en una balandra. Sabedor del caso. con las cuales volvieron para embarcarlas por la costa. Hasta entre los realistas mismos tomó cuerpo esa manifestación repulsiva. desembarcaban por el puerto del Sauce 15 hombres. hicieron los expedicionarios algunas presas de escasa importancia. donde las milicias del distrito obligaron á reembarcarse á una partida exploradora. Había partido la más considerable de ellas en los primeros días de Junio. empleó R a m o s en su excursión. estaban preparados á excederse en su poco envidiable cometido. Después de esto.

E l refuerzo de tropas de la Península. V i g o d e t no quiso diferir el desembarco de los recién llegados. á tener en cuenta los reclamos instaurados con tal motivo por el Cabildo ante V i godet ( 1 ) . salvándose á nado los dos restantes. 289 y 2 9 8 .240 soldados. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL bre los realistas. repiques y cohetes. apareció al fin. — Of del Cabildo 1813 (Arch G e n ) . D . esperado inútilmente tantas veces. convoyados por la fragata de guerra Prueba. el 2 8 de Julio. Sierra. vanguardia del contingente de 1. para no dejar más que enojos tras de sí. Pedro J. Salvas atronadoras. les obligó á rendirse. pues era aniversario de la reconquista de Buenos Aires por los montevideanos. tuvieron 4 muertos y 4 prisioneros en la refriega. se hizo sin equidad. pues hasta el reparto de las pocas presas obtenidas. 2 ó Junio histórico. A la misma fecha. N o podían llegar en m o mento más auspicioso aquellas tropas. conduciendo 2 0 0 artilleros y 1 0 0 hombres del regimiento de Lorca. i. es decir. y después de causarles 2 muertos y 5 h e ridos. batía en Cufré 10 hombres de otra expedición. las expediciones corsarias de los realistas. para ganar una balandra que les esperaba en las inmediaciones. el día en que se anunciaban los bajeles. que completaban á su bordo varios otros buques. Mas no todas debían de ser desventuras para los sitiados. 265. que habiéndose internado inadvertidamente. . D e este m o d o iban fracasando unas tras otras. que se efectuó esa misma noche á las siete. Diario á Vigodet.410 LIBRO I V . con una partida de Blandengues. anunciaban el 12 de A g o s t o haber anclado en el puerto la fragata particular San Pablo. entre los aplausos de la m u l - ( 1 ) Figucroa. tomándoles cuanto llevaban. 252.

pasadas las diez de la noche. fueron á recibir los nuevos campeones del régimen colonial. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 411 titud. los sitiadores enfriaron la alegría de la población. conducía que un batallón del regimiento de Lorca. pues hasta allí alcanzaban las balas de las baterías con que los sitiadores dominaban la playa. Diario (cit). Echáronse á vuelo las campanas de los templos. suscitando igual entusiasmo que el San Pablo. Consentidos los sol- ( 1 ) Larrañaga y Guerra. E l castillo del Cerro diferentes fué el primero en dar la señal de aviso. el desembarque no pudo efectuarse por el muelle de la ciudad. bailes y banquetes improvisados. E l 2 3 de A g o s t o llegaron al puerto. mezcladas con el pueblo. y las principales damas realistas. Serenatas a m bulantes.LIBRO IV. y amparado de un recodo que lo escudaba naturalmente. no produjeron en el campo sitiador desmoralización alguna. 303-305 y 3 0 9 . dieron á la recepción de los veteranos peninsulares un aspecto tan lucido c o m o excepcional. históricos. — Figueroa. L o s bulliciosos alardes ele la Plaza. E l l o no obstante. his- i. local protegido por el fuerte de S. Se prefirió el Baño de los Padres. para que las columnas tomaran tierra sin. L o s demás buques siguieron viaje con dificultades. Sin embargo. y los ecos musicales mezclados con la gritería ensordecedora de hombres. arrojando docena y media ele granadas sobre la ciudael ( 1 ) . mujeres y niños.3 1 1 . sonaron las músicas. — A u t o b i o g r a f í a de Hondean . José. izando banderas y haciendo tronar sus cañones. L a fragata Socorro. había d e - rribado á R í o Janeiro para componerse. peligro. Apuntes tórico. L o s vientos contrarios detuvieron por algunos días la llegada del resto de la expedición. pero sin contratiempo que lamentar.

Sabían los defensores de la Plaza.412 LIBRO IV. cuando se le pintaron las necesidades de los enfermos . muchos de los cuales por su valor guerrero ó por su generosidad. Cierto espíritu de recíproca benevolencia. que cuando los voluntarios del país estaban de avanzada. Narrábanse con mal reprimido orgullo. Era visible que sólo se oponía á la fraternidad común. y una vez desaparecida esa barrera. n c obstruían con materias infecciosas los surtideros de agua. renovaban las tradiciones de la antigua caballería. exhibido en m e dio de las más crudas agresiones.000 hombres debía aumentar las filas enemigas. L a perspectiva de verse dueños del suelo natal en tiempo no lejano. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL dados patriotas en que un contingente de 3. Siendo tan unánime el pensamiento d o m i nante en el ejército respecto á la inferioridad de los sitiados. y hasta esquivaban toda ocasión de aumentar los sufrinden-tos de los sitiados. parecía acusar la vuelta á una confraternidad de que no estaban distantes los c o n tendores. L o s orientales no habían hecho la guerra con crueldad. esa circunstancia influía de una manera singular sobre el espíritu cielos orientales. con la dominación europea cuyo término presentían todos. en uno y otro campo. para mofarse de la cooperación que la Península prestaba á los defensores de su causa. Diversas manifestaciones confirmaban dicho supuesto. E l mismo Artigas había concedido licencias para carnear en las c o s tas. había ya empezado á suavizar los rencores entre los de adentro y los de afuera. dejando libre ese recurso á la población sedienta. las proezas de los hijos de la tierra. tomaron pie de no llegar á la mitad de esa cifra el último refuerzo. el obstáculo de los compromisos contraídos. había de restablecerse la concordia entre los h i jos del mismo país.

y el capitán R a m o s . brindando los de afuera carne y verduras. 203. E l Gobierno de Buenos Aires. Desde que los diputados orientales exhibieron las instrucciones aprobadas por la Asamblea popular de A b r i l . separándose cierto día de las fuerzas á sus órdenes. del de Chain. no sin que se le advirtiera la necesidad de ejercer una gran vigilancia. 170-171. c o m o sucedió entre otros con el capitán D . E n 2 3 de M a y o . según se supo más tarde. caso problemático.LIBRO IV. Se acordó abandonar la Provincia Oriental á sus propios destinos. . el Gobierno central oficiaba reservadamente al general Bondeau. hubo una modificación sensible en los rumbos de la política imperante. E l general sitiador. y pudo lograr su paralización momentánea. del regimiento de Otorgues. emprendieron un duelo personal. E n las guerrillas. por vino ó caña que proporcionaban los de adentro. tenía su opinión formada sobre el resultado final de la lucha. C o n o - ( 1 ) Figueroa. que interrumpió la agresión llevada contra Medina por cuatro soldados realistas ( 1 ) . que levantase el sitio de Montevideo. retirando por lo pronto las tropas auxiliares que guerreaban dentro de su territorio. Adriano Medina. i. Diario histórico. y aún bajo los mismos muros. L o s combates singulares sustituían en muchos casos á los c o lectivos. en cuya realización no creyó nadie. 223. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 413 que llenaban los hospitales de la ciudad. á pretexto del anunciado refuerzo de 3. c o n testó exponiendo razones militares que evidenciaban la imprudencia de aquella medida.000 soldados peninsulares. conociera ó no estos d e talles. cuyos dos oficiales. pues temía el Gobierno central algún amago de tropas por el lado del Brasil. 300-301 y 375. se hacían cambios frecuentes de provisiones.

antes que Rondeau remitiese el parte oficial de la llegada positiva de los expedicionarios peninsulares. el asalto de la Plaza. comisionó tres individuos. V e n c i d o el Gobierno por tanta insistencia. yendo á embarcarse por Colonia. y entonces el Gobierno volvió á. LXXXVIL — Autobiografía de Hondean (cit). asegurando que después de este examen pericial.414 LIBRO IV. porque si se fundaba en que el ejército sitiador podía ser batido por las tropas de la Plaza. en la forma indicada oportunamente. sus posesiones. Confirmando las prevenciones aducidas en M a y o . se repitieron los anuncios del próximo arribo de la expedición realista. tenía aglomerados los transportes necesarios. y como para justificar el general en jefe su actitud propia. número y disposición de ánimo. en cuyas aguas. su antiguo propósito. al promediar Junio. para facilitar la ejecución. Influido por las mismas ideas que habían informado su primera respuesta. el Gobierno le ordenaba terminantemente que levantase el asedio. fué sin duda que convino. A b a n d o n a d o el proyecto. el general contestó observando « q u e la medida era poco meditada. . bajo grande responsabilidad para el general si no la cumplía.de la medida. adheriría él á la opinión que resultase como la más adecuada al caso ( 1 ) . era totalmente equivocada esa presunción. que se enviara persona idónea á su campo para examinar el estado de las tropas. é incapaz de cederle en valor. para que pasasen al campo sitiador é informasen luego sobre ( 1 ) Col Fregeiro. el G o bierno contestó ratificando su primera orden. por ser el ejército patriota mayor en número que el enemigo. — CAÍDA D E L PODER ESPAÑOL ciendo la mala voluntad del Gobierno. R e p l i c ó éste.» P o r toda satisfacción. como último argumento. entre ellos el barón de PTollemberg.

inquirieron el espíritu que animaba al ejército. Esta resolución fué causa de calumnias contra el general sitiador. cuando dice refiriéndose á al h e c h o : « f u é un bien á la causa republicana. las c o m cobinaciones de que empezó á valerse Rondeau para municar con individuos de la Plaza. y me las hicieron sentir con posterioridad. se asesoraron de la resistencia que aún podía ofrecer la Plaza. ordenando que prosiguiera el sitio. deparándole la suerte un medio inesperado y proficuo. y después de pesar bien todo. porque de una y otra parte no se hacían más que consideraciones relativas á los males de la guerra.LIBRO IV. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 415 el parecer que su aspecto general les sugiriese. tomaron cuenta del armamento y municiones. . Revistaron las tropas. anécdotas que los amenicen. El mismo lo ha reconocido en sus Memorias. c o rrespondencia sin éxito. á quien se atribuyeron miras ambiciosas por su insistencia en conservarse frente al asedio. Entran en este número. luego que la decisión del Gobierno de Buenos Aires confirmó sus deseos de persistir en el asedio. y cumplieron con prolijidad su encargo. y cada uno se halagaba al fin con las esperanzas del triunfo de su causa. se pronunciaron por la opinión de R o n d e a u : el Gobierno de B u e nos Aires no tuvo otro remedio que aceptar el dictamen de sus comisionados. E l general sitiador buscaba otra clase de noticias.» N u n c a faltan en estos dramas de guerra. distrayendo el ánimo de las escenas sangrientas para dar lugar á la narración de hechos en que brilla la suspicacia humana. L o s c o m i sionados llegaron á su destino. aunque mí particularmente me acarreó prevenciones mi fundada resistencia. Y a desde antes había emprendido una correspondencia con los jefes de la guarnición sitiada.

empujando la botella á la costa. á fin de escucharlo que c o n versaban los sitiados. y después supo de boca del corresponsal. L o s soldados patriotas bautizaron esta forma de comunicación con el nombre de Correobotella. Muchas fueron las que obtuvo por tal medio. Satisfecho R o n d e a u de aquel encuentro. y fué tan sonado el asunto. cuando vio que flotaba una botella lacrada. y c o m o el viento picase favorablemente. á quien inmediatamente la presentó. lo que obligó á éste á cesar en su empeño. y le instaba á que prosiguiese su escucha. Casualmente se proporcionó otro canal donde recoger n o ticias fidedignas. que acostumbraba aproximarse noche a n o c h e á las murallas. encargándole p u - . quien noticias importantes y hacía advertencias de valer. trayéndola á tierra. para lo cual le relevó de todo otro servicio. que llegó hasta oídos de la autoridad española. como proveniente de un buque al parecer abandonado que fondeaba en la bahía. adjuntando una clave para continuar en lo futuro su correspondencia en cifra.416 LIBRO IV. y sabiendo que el soldado lo había comunicado á sus c o m p a ñeros. L a curiosidad y el deseo de poseer aquel objeto le hizo echarse al agua. Rondeau tenía gran confianza en este individuo. ofreció 3 pesos de su propio bolsillo por cada botella de esa clase que le presentaran. durante cinco meses. A l l í rompió el vidrio y encontró adentro una carta rotulada para el general en jefe. que sólo una se había perdido. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL Estaba cierto día un soldado patriota en la playa. quien adoptó activamente los m e dios para descubrir el oculto corresponsal. L a carta provenía de un español liberal avecindado en comunicaba Montevideo y amigo de la revolución. H a b í a en el ejército patriota un sargento gallego apellidado Viera. haciendo popular la noticia. pudo asirla.

que admitiéndole en la guarnición como pasado. autorizó á Viera para que concurriese á la cita. que el M a y o r gratificó con 4 onzas de oro. provocaban DOM. se apagó bien pronto. que le propusieron pasarse. sabiendo en cambio cosas que le interesaban.LIBRO IV. enviado por V i g o d e t al efecto. haciendo sentir su acción por diversas maniobras de detalle. espiando é inquiriendo noticias para á él todas las noches. y al peso con que abrumaron al vecindario para procurarse alojamiento. Viera fué sentido varias veces por los de adentro. llevándole periódicos y noticias. y por este medio el general si dador engañó á los jefes de la Plaza con las novedades que le ocurrían ponerles. . pues así creía estar vido por el sargento.I l l . Estimulado por tal m o d o el celo del escucha. que se contentaron con lanzarle algunos epigramas y dicharachos sin hacerle fuego. E s r . instruyéndole del m o d o c o m o d e bía portarse. M a y o r de la Plaza. Puesto en conocimiento de Rondeau el hecho. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 417 siera gran cuidado en averiguar si los sitiados intentaban alguna salida. crecían los apuros ele los sitiados. al fin se le aficionaron tanto. y en el acto le emplazaron para la siguiente noche. bajo la dirección de Rondeau. Resultó de la entrevista que P o n c e dio sus acciones instrucciones á Viera sobre el c o m p o r trasmitírselas mejor sertamiento que debía observar entre los patriotas. Contestó el sargento que asilo haría si le conviniesen las proposiciones que se le ofertaran. combates 27. Viera. merced á la iniciativa mediocre de los oficiales peninsulares. prosiguió sus entrevistas con Ponce. y en la hora y sitio convenidos. . tuvo lugar una entrevista del sargento con Ponce. E l entusiasmo producido por los últimos refuerzos. A l tenor de estas inteligencias secretas. A l mismo tiempo los sitiadores.

Prosiguiendo el (1) Oficios de Vigodet de Hondean al Cabildo. se le encontraron pliegos y cartas para el campo sitiador. H u b o ocasión en que los sitiadores avanzaron hasta el cementerio de la ciudad incendiándolo. que comprometían á varias personas residentes en la P l a z a : por consecuencia. español. i. y algunas prisiones efectuadas en la ciudad. 269. quedaron reducidos á cenizas por efecto de este cañoneo continuo. como ya se ha dicho.418 LIBRO IV. el campo sitiador. con lo cual tuvieron los sitiados que proteger de allí para adelante el entierro de sus muertos con fuerza armada ( 1 ) . plagaba de emisarios y agentes. siendo contestados sus fuegos por éstas y las cañoneras ancladas en la playa. 26 y 27 Agosto y 15 Nov 1813 ( A r c h G e n ) . D . Diario Autobiografía histórico. Sorprendido un bote americano. Bien que con esto consiguiera estar al corriente de todo lo que pasaba entre los patriotas. para evitar aglomeraciones que sirvieran de blanco á las bombas. Fidel R e y . Cerráronse los templos principales. E l mes ele A g o s t o transcurrió para los sitiados sin más novedad ele bulto que el desembarco de los refuerzos peninsulares. y D . (cit). D o m i n g o Cullen. — CAÍDA D E L PODER ESPAÑOL parciales. Protegidos de la artillería volante se aproximaban á las fortificaciones. L o s caseríos que mediaban entre a m bos campos. cuyo plan era un misterio. Vigodet ordenó la prisión de D . futuro Gobernador de Santa F e . no parecía aprovecharlo para el desenvolvimiento ele sus propias operaciones militares. junto con otros cinco individuos ele menor viso. quien. —Figueroa. decorríase la existencia de Vigodet. 315 y 3 3 6 . 265. oriental. Entre desconfianzas y ardides. 267. — . Vicente Susviela. de los que siempre salían airosos. sin descuidar el espionaje interno.

de que se hizo cargo especialmente. donde á más de ceder la sala principal á cuantos cupiesen en ella. no se sabe si dirigida á su hermano. presagiaban. se siguió el que en el mismo día . el arribo de una segunda expedición peninsular. Desde el 4 hasta el 6 de Septiembre. resultó hallarse una carta del presbítero D . distrajo la atención concentrada en ellos. Conducía además el expresado barco. y en el convento de S. ó para algún otro personaje patriota. en satisfacción á su pedido de 2 8 de Febrero. A este auxilio oficial y gratuito. que era secretario general de Artigas. Francisco. tomaron tierra los expedicionarios. E l populacho. m e nos crueles.500 hombres. tablazón y 5. cabullería. el Cabildo y el A r z o b i s p o de la Capital peruana. compuesta de 1. Francisco. Otros. á más de 3 0 . conduciendo fondos para el comercio. como una muestra de la liberalidad del Virrey. un infausto destino á los presos. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 419 registro de la correspondencia. Miguel Barreiro. entre los cuales venían 2 0 0 soldados de marina. lo cual determinó que fuese conducido Barreiro en arresto al c o n vento de S. 4 0 0 quintales de pólvora. Afortunadamente.LIBRO IV.000 pesos que respectivamente remitían á la misma corporación. alojando sus enfermos en varias casas habilitadas al efecto. 0 0 0 pesos. empero. que el V i r r e y marqués de la Concordia enviaba al Cabildo. dos días después. respondiendo á sordas instigaciones. y 4.000 fanegas de trigo sin costo alguno de compra ni conducción. Impresiones distintas causó la prisión de las personas indicadas. cada religioso instaló en su propia celda un enfermo. Tres días después llegó de L i m a la fragata Nueva Cantabria. quería que las sacrificasen sin más trámite. 6 piezas de artillería con sus correspondientes montajes y juegos de armas.

000 fanegas de trigo. soportando á pie firme una situación que requería iniciativas militares ajenas á su temperamento. Desde mediados de Octubre. maltratados por una navegación larga é incómoda. Jacinto de Romarate.420 LIBRO IV. Manuel Duran con el mismo propósito. D o m i n g o Loaces. 15 Junio 1813 (JA). de Moni. E l estado sanitario de la guarnición no mejoró con la abundancia de víveres. que después de haber pedido refuerzos. N o pudo mantenerse idéntica reserva sobre los p r o p ó sitos de una expedición á los ríos. 325-20. . guardándose rigoroso secreto s o bre las instrucciones que llevaban. — Figueroa. mientras invitaba al Cabildo para que diputase de su parte á D . no atinaba á salir del apuro. Éstos. — C A Í D A D E L P O D E R E S P A Ñ O L trajo una barca portuguesa.— Of del Arzobispo de Lima al C. Desprovisto de toda idea para salvarse por las armas. apeló otra vez á las negociaciones diplomáticas. 15 Junio 1813 (Arch G e n ) . y por consecuencia el de las defunciones en grande escala. aumentaron el número de enfermos existente. que se proyectaba confiar al coronel D . y estaban prevenidos los destacamentos de las costas para oponerse al desembarco de los soldados realistas. conductora de 3. designado para jefe del convoy naval. 307-308. L o s soldados peninsulares. los veía diezmarse bajo la acción de la epidemia. D . 14 Dic 1813 ( I d ) . Partieron ambos emisarios á su destino en 19 de Octubre. — Of del Ccdrildo de Lima al de Montevideo. i. había n o ticia entre los patriotas del apresto de aquella expedición. Vigodet. 319-21. Diario histórico. y gran cantidad de víveres y tasajo (1). ( 1 ) Ofdel Virrey de Lima al Cabildo. Mateo Magariños ante el príncipe Regente del Brasil. bajo la conducta del bravo marino D . comisionando al D r .

L a expedición tenía un doble objeto. E l convoy naval. José Sallent. D . Rafael Frontín voy drago- D . ocupando aquel punto. proveyéndose de la mayor cantidad de agua y víveres frescos. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 421 públicamente invitados por V i g o d e t entre todos los cuerpos de la guarnición para alistarse. recorrer las costas. 8 0 sevillanos. 1 6 0 emigrados de L ó p e z . Martín A l b í n . llevando por segundo jefe al teniente coronel D . c o m o ya se ha dicho. divididas así: 2 2 0 luntarios de Madrid. c o m puesto de 15 buques mercantes y 4 de guerra. aumentando en razón directa de la escasez de estos elementos inapreciables. Juan Zufriategui por ayudantes. tenía por capitana al Belén. á la cual causó serios estragos.LIBRO IV. 4 0 artilleros veteranos con 1 obús de á seis y 2 cañones. 4 0 emigrados de San José. diezmaban á los sitiados. 4 0 peones del campo y unos cuantos aventureros. L a expedición se mantuvo frente á Montevideo algunos días. Pero si R o m a militarmente . 8 0 nes y blandengues mandados por D . Prudencio Zufriategui. asegurar la isla de Martín García como arsenal de guerra y hospital militar. donde Romarate había izado su insigpor nia. el 3 de Noviembre. cañoneándose con la flotilla de los sitiadores. con el objeto de apresar ganado. porque los estragos de la epidemia. dio la vela Romarate hacia la isla de Martín García. y á D . por la posesión de su llave maestra. donde estaba resuelto que desembarcara la tropa. Desde luego. José Azcuénaga y D . Comandaba esta fuerza. 60 orientales al mando de D . y con sus baterías de tierra. llegaron á formar un contingente de más de 7 0 0 plazas. el coronel Loaces. manteniendo libre la comunicación de los ríos. P o r fin. Luis Larrobla y D . á las 4 de la tarde. E n seguida. Juan Cruz Urquiza.

E l Gobierno de Buenos Aires. 12. convino con él en que hicieran de común acuerdo una convocación á los vecindarios. entre tanto. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL rate tenía todas las condiciones del mando. Sufrieron los expedicionarios diversos reveses al apenas quererse adelantar tierra adentro. cuando en el fondo estuviera lleno de políticas reservas. y para evitarlo. compensándolos con el envío de algunas presas á la ciudad. los resortes de la disciplina. Apuntes históricos. invitándoles á enviar delegados al campo patriota. recibió con júbilo el consentimiento de llevarla á efecto. para ajustarse al tenor de sus instrucciones T e m í a mucho Rondeau descontentar totalmente á Artigas. ( 2 4 Nov 1813). M u c h o s oficiales se volvieron á Montevideo. y con especialidad del espíritu equitativo que sabe templar. etc. Arrebatado y duro. entró en el plan de encargar á Bondeau que procediese á nueva elección. .—Larraiiaga y Guerra. el coronel Loaces riñó desde los primeros momentos con la mayor parte de los oficiales á sus órdenes. Diario histórico. ir. una vez que el prestigio de Artigas había sido amenguado por la repulsa de los diputados anteriormente elegidos. viendo i m posible mantener el Uruguay sin representantes á la Asamblea constituyente. 47. y esto hizo más difícil el desempeño de su cargo. — Figueroa. L o a c e s carecía de muchas de ellas. 33.39. arrestados ó quejosos.422' LIBRO IV. E l general de las tropas auxiliares á quien el Jefe de los Orientales hostigaba en demanda de esta medida. y creyendo segura su influencia en los comicios que llegaran á efectuarse. y pronto quedaron desvanecidas las esperanzas que había h e cho nacer la expedición ( 1 ) . A. aun especiales. con encargo de que ( 1 ) Gaxcla Ministerial de B. sin relajarlos.

. procurando que la buena fe brille en todo el acto y que el elector merezca la confianza de su pueblo por sus sentimientos y probidad.» Y luego concluía con esta manifestación de sus sentimientos personales: dor de la « Y o espero que Y . El General Artigas y su época. en convocar á los pueblos de esta Provincia. como al interés y decoro del gran pueblo Oriental. expidieron Hondean y Artigas las circulares competentes á los cabildos. según las deliberaciones que anteceden. penetrado de la dignidad Provincia. exi- ( 1 ) Díaz. hará mantener la mejor exactitud. distrito del Miguelete.. José Rondeau. E l 15 de Noviembre. m . x i n . á este mi alojamiento y seguidamente al Cuartel general. cada uno por separado. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 423 nombraran los diputados que en la Asamblea constituyente debían representar al Uruguay. marcándoles la línea de conducta que debían seguir para la realización del pensamiento en proyecto. — Maeso. para de este modo asegurar la dignidad y ventaja de los resultados. fechada el día 6.» corresponde (1) L o s electores se reunieron en la Capilla de Maciel. S. — Autobiografía de Rondeau_ Doc v (bis). para que por medio de sus respectivos electores.LIBRO IV. L a razón que habían tenido para cambiar el local de la cita. concurran dentro de veinte días contados desde la fecha. D e cía Artigas por su parte: « H e m o s convenido con el señor general en jefe D . del objeto y tan particularmente interesado en el esplentanto en el m o d o de la elección como en las demás circunstancias. el 8 de Diciembre de 1 8 1 3 . fué una circular de Rondeau. en que decía puntualmente á cada elector: « que toda deliberación destinada á emanar de la libre y espontánea voluntad de los pueblos. Hist de las Rep del Piala. 343-352.

Juan Francisco Martínez. creía conveniente se trasladase dicho Congreso á la Capilla de Maciel.» E l golpe no podía ser más directo ni más certero á la influencia de Artigas: impidiendo á los electores que se reuniesen en el campo sitiador. se les i m posibilitaba de pasar al alojamiento del caudillo como estaba convenido ele antemano. quien de cuenta propia. el Congreso. Trinidad y San Carlos. á propuesta de D.» D o n T o m á s García de Zúñiga. no obstante sus anteriores e s crúpulos sobre las sospechas que levantase cualquiera i n fluencia militar. y ya no era con la conformidad previa de Artigas que el Congreso se reunía. resolviéndose por mayoría « que en virtud de ser el acto presidido por el señor General en Jefe del Estaelo. T o m á s García de Zúñiga. se le diese el tratamiento de V . Procedióse como acto preliminar á elegir secretario. usó ele la palabra. que aquél gozaba por su carácter militar. L u e g o se discutió el tratamiento que debía darse al Congreso. sino bajo los auspicios y "mandatos de Rondeau. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL gía se apartasen de ella las apariencias de coacción. y r e cayó la elección en D . quien aceptó el puesto. cambiaba el plan ele la reunión y designaba preceptivamente el local donde ella debía verificarse.424 LIBRO IV. y c o m o el solo ruido délas armas bastaría en el concepto del enemigo común para tratar de ilegítimo al Congreso á que habían sido convocados los pueblos de esta Banda para que por medio ele sus Representantes concurrieran el día 8 al Cuartel general. abordando la grave cuestión que la presidencia de R o n d e a u traía c o n sigo. Abrióse. pues. para expresarse en un sentido l ó - . elector por Soriano. elector por los pueblos de San Juan Bautista. en las deliberaciones que iban á efectuarse. entonces. S. presidiendo el acto el general en jefe del ejército sitiador.

pidiendo la discusión sobre ella. E l elector por San José.» Resuelto este punto.LIBRO IV. nada eludiría menos. R a m ó n Cáceres por el pueblo armado del Uruguay. y que estando el general en jefe de un Estado á la cabeza del Congreso. concurrir al Cuartel general donde el Congreso debía celebrarse. Se concibe las reticencias y medias palabras que debieron emplear los electores para no chocar con el presiden ce que dirigía el debate. y según lo prevenido en ellas. Manuel Francisco Artigas y D . traía instrucciones de . y abrióse la discusión sobre la forma en que v e nían los poderes de los electores. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 425 gico y racional contra aquella actitud del general en jefe. advertida la citación que Artigas hacía para su alojamiento. teniendo en cuenta su prudencia y moderación conocidas. Cuando éste se dio por agotado. y Rondeau para el Cuartel general. tenían mandato especial de pasar previamente al alojamiento de A r tigas á revisar las actas de 5 y 21 de Abril. Su discurso concluyó con una moción. Cuatro electores. Trinidad y San Carlos. y la votación por mayoría decidió « que subsistiese él en la presidencia. donde ni el estrépito. puso la cuestión á la orden. D . como si no se tratara de su persona. retiróse el general de la sala. ocupó nuevamente Rondeau la presidencia. L e ó n Porcel de Peralta por Canelones. D . por ser i m compatible toda investidura militar con el carácter de ciudadano libre que debía concurrir en quien presidiese el acto. H a b í a divergencia en las autorizaciones que los pueblos habían concedido. ni el rugido de las armas se escuchase. pidiendo « que se separase de la Presidencia al general en jefe. D . T o más García de Zúñiga por San Juan Bautista. » Rondeau. que aquellos mismos recelos de coacción que indujeron á elegir un p a raje para el acto.

que después de haber propuesto al Jefe de los Orientales concurrir al Congreso ó mandar apoderado que le representase en él. pasara al alojamiento del Jefe de los Orientales.» E l descomedimiento era E n esta visible. se discutió si deberían esperarse nuevas instrucciones de los pueblos para proceder. y lastimó profundamente á la mayoría. al lugar donde la Asamblea se-congregase. los electores que traían instrucciones especiales de presentarse con antelación al campo de Artigas. 9 de Diciembre. Después de largo d e bate. para presentarse con previa consulta de ambos jefes. y que en aquel paraje no tenía nada que e x p o ner. con la anuencia del Cuartel general simplemente. ni documento que remitir. se levantó aquella primera sesión. iniciaron el debate sobre si debían suspenderse las ulteriores . hasta el número de diez y ocho. acordóse que una Comisión compuesta de D . L o s demás electores.426 LIBRO IV. emergencia. T o m á s García de Zúñiga y D . E n presencia de estas dificultades. ó si debían los electores trasladarse al alojamiento de Artigas. donde debió verificarse la reunión de los electores. Con preferencia. respondió Artigas negándose á la citación y añadiendo « que se le hacía un desaire por parte de los pueblos á quienes había citado para que concurriesen á su alojamiento. transigiendo con las exigencias de la situación. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL sus poderdantes. A l día siguiente. abrió el Congreso la segunda de sus sesiones. Manuel Francisco Artigas. » Y acto continuo. v e nían autorizados para concurrir al Congreso. marchando á su destino los dos comisionados. se dio cuenta del resultado obtenido por la Comisión especial. invitándole á nombre del Congreso « á que concurriese personalmente ó mandase persona de su satisfacción con todos los d o c u mentos. Dijeron los comisionados.

Seguidamente se procedió á tratar sobre la creación de una Junta Municipal. determinando que las sesiones prosiguieran donde habían comenzado y sin más trámite. y así lo comprendió la mayoría. recayendo ésta á pluralidad rruarín. pero la mayoría optó por lo contrario. Marcos Salcedo. » de votos en D . José Manuel Pérez. en vez de Junta M u nicipal. H u b o al respecto diversidad de pareceres. que las sesiones de El la Constituyente estaban suspensas hasta la reunión de los diputados y restauración de las provincias del A l t o P e r ú . y se procedió á la elección de diputados á la Asamblea constituyente. acordaron nombrar. y que por consecuencia se hacía innecesaria en aquel m o mento la elección de diputados por la Banda Oriental. D i j o constarle por un número de Redactor de 2 0 de Noviembre. y se trajeron al debate observaciones relativas al choque que podía producir esta nueva autoridad con otras de la Provincia que tenían facultades iguales á las que se proyectaban para ella. « un Gobierno investido con los atributos y facultades que se le conceden á un gobernador de Provincia. Rechazóse la moción Pérez después de un corto razonamiento en contra. — CAÍDA D E L P O D E R E S P A Ñ O L 427 resoluciones del Congreso hasta cumplir ese requisito. D . pues no tendrían corporación política á quien presentar sus p o deres. Entonces el elector D . Convenidos en esto los electores. D á m a s o Larrañaga y D .LIBRO IV. según lo preveía el artículo 11 de las instrucciones recibidas por los electores. viendo perdida la esperanza de escapar á las influencias del jefe del ejército de Buenos Aires. sacerdotes los tres. intentó dar al debate un giro inesperado y nuevo. L u i s C h a - . Esto era lo mismo que dejar las cosas en su primitivo estado.

Juan Francisco Núñez.428 LIBRO IV. después de lo actuado. Mandaron los electores que se abriese y leyera en voz alta. Francisco R e m i g i o Castellanos. de su poder. Para componer el nuevo Gobierno recayó á pluralidad de votos la elección en D . Juan José Duran y D . Y quedó cerrada la sesión de ese día. Cumpliéronse las formalidades del caso. habielec- tor por Soriano. A l día siguiente tuvo el Congreso su tercera sesión. y facultad de residenciar por sí ó por quien creyeran conveniente á los miembros del Gobierno anterior. Mediando tales circunstancias. dejando de cuenta de los dos miembros. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL con duración de un año y compuesto de tres miembros que tendrían su residencia en las inmediaciones del Miguelete. S. dirigido á la corporación. D . se presentó al Congreso un ayudante de Artigas y con oficio de éste. con obligación de prestar el juramento de estilo ante el Congreso. Pedía el oficio que se cumplieran las estipulaciones' previas acordadas para verificar la reunión del Congreso. T o m á s García de Zúñiga. como se hizo. discerniéndoles en cuerpo el tratamiento de Y . y quedó investido el nuevo Gobierno de las prerrogativas acordadas. ausente en aquel momento. que tenía el convencimiento firme. que no estaba en el campo.. y que se enviasen al alojamiento de Artigas las actas de las sesiones das. L a mayoría demostró en ella. para oponerse á una y otra cosa.presentes recibir el juramento á D . D . T o m ó la palabra. y estaba dispuesta á mantenerse en una actitud Se resolvió dar posesión de cargos á los miembros del nuevo Gobierno. y que le constaba que el señor . diciendo « que no reconocía en la Provincia Oriental autoridad alguna sobre el Congreso. Francisco Remigio Castellanos.

se produjo un debate acalorado. José oportunamente á la corporación de electores las actas á que hace referencia en su oficio de la fecha arriba mencionado. en el cual tomó parte cada uno con el caudal de razones que creía adecuadas á sostener su opinión.» Entre proposiciones tan opuestas. adoptadas constitulo que hasta entonces. todas y cada una de las resoluciones Constituyente era asimismo yente de todo el Estado Gobierno político Oriental. y someterse al régimen gubernamental que la A s a m blea instalada en Buenos Aires resolviese imponer. respecto Artigas pudo haber exigido nando enteramente. D . Reconocía en dicha acta. el Congreso clausuró sus sesiones el mismo día. él se había negado expresamente para ello á la Comisión del Congreso diputada á efecto de citarlo. D e - . José Artigas dio facultad para concurrir á él á algunos diputados que se le presentaron en su alojamiento. sin h a ber precedido á dicho beneplácito explicación alguna de otras deliberaciones.LIBRO IV. resolviendo se contestara al Jefe de los Orientales « que no se hacía innovación alá hallarse ya funcioguna en el acta de la sesión celebrada el día 9 del c o rriente por el Congreso.» P o r su parte. Pero la mayoría triunfó una vez más.» Con esto se rompió toda inteligencia entre el Congreso y Artigas. Manuel M u ñ o z de « q u e las sesiones convocatoria de los H a e d o . — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 429 D . y respecto á que el ciudadano D . que pensaba en diametral oposición á su colega. propuso que se contestase á Artigas quedaban suspendidas hasta pueblos. ratificando por una A c t a especial. que la Asamblea de la Provincia nueva importaba anular el pacto de Confederación propuesto en Abril. Para que fuese insoldable esa ruptura.

Gobernador en político de Provincia.430 LIBRO IV. que los veintitrés pueblos orientales. compuesta ciudadanos. que desde esa fecha sería por una de las del Río de la Plata. con todos los territorios de su actual jurisdicción. Examinadas las cosas sin pasión. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL claraba además. Mas no puede desconocerse que el causante del conflicto fué Rondeau. y hubo de parte de Artigas una ceguedad indisculpable al negarse á toda transacción con el Congreso. que tanto había d e clamado contra las influencias personales. que los electores debían reunirse en el campo de A r tigas á revisar las actas de 5 y 21 de Abril. ó para mejor decirlo. E n los trámites preliminares de la convocatoria. para pasar de allí al Cuartel general. abriéndole sus puertas. Rondeau. reconocida con todas las atribude tres ciones de derecho. les designó arbitrariamente. v i o lando ese pacto en que estaba comprometido su propio h o nor. y no tuvo empacho de irles á presidir él mismo. formaban la Provincia Oriental. é imponer con . cuando éste quiso subsanar las omisiones producidas. que lo había instruido. dos días antes de reunirse. Establecía que el Gobierno de la P r o vincia sería una Junta Gubernativa. se advertía del modo más serio. en los a c tos precursores de la instalación del Congreso de Maciel. y luego instalarse. con toda la autoridad y prerrogativas de un tados que debían incorporarse á la nombrados por la Representación provincial. y fijaba en tres el número de dipuConstituyente. el Gobierno de Buenos Aires. otro local para sus sesiones. hubo extremada mala fe por parte de Rondeau con respecto á Artigas. y con pretexto de alejar toda sospecha de influencia sobre los electores. vez de los cinco estatuidos y proclamados por la C o n v e n ción de Abril.

. pues suyas eran las instrucciones á que obedecía Rondeau en este caso ( 1 ) .LIBRO IV.manejos las primeras resoluciones que se adoptaron. D . en el trance decisivo donde toda la razón estaba de su parte. Manuel Francisco. adoptando una actitud deprimente para sus adeptos. R a m ó n Cáceres y D . José Manuel Pérez. T o m á s García de Zúñiga. intentaba hacerlo ahora. y lo perseguía en su defensor más conspicuo. y amigos tan decididos como D . Se ve claramente cuál era la índole de la combinación. E n vez de reconocer y estimular la buena voluntad de los congresales reunidos en la Capilla de Maciel. que estipulaban los fundamentos del régimen gubernativo. donde tenía aliados tan firmes como su propio hermano D . E l Gobierno de Buenos Aires.39. cional. gobiernos y congresos que le hostilizasen. ni por la posición secundaria á que le había reducido en el ejército. Pero á su turno Artigas había mostrado una impericia singular. no solamente de su persona. págs 38 . N o habiendo podido anular á este último. para llevar á su campo la deserción y provocarle en todo el país el desprestigio. execraba el sistema federal. Conseguido por la mayoría. despreció los consejos de la prudencia. sino de los compromisos contraídos en las actas orgánicas de 5 y 21 de Abril. creándole autoridades civiles superiores á él en todas partes. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 431 su presencia y sus. ni por las intrigas de Sarratea. luego que la negativa de éste no se hizo esperar. ni por el armisticio con Elío. prescindióse ya por completo. que se enviara una diputación á Artigas para convidarle á asistir á la instalación del Congreso. y agresiva contra la autoridad del provincial y n a - (1) Autobiografía de Bondeau.

Artigas inició la polémica en son de protesta. á lo menos de i n tempestivas é inoportunas. y después ordenó que se le presentaran las actas de las sesiones habidas.432 LIBRO IV. complallenos del espíritu de discordia que les anima. E l Congreso. Ojalá que solas bastasen á acallar pretensiones que las circunstancias gradúan.diciéndoles en resumen: « q u e anulado el Congreso de Maciel. cuando no de injustas. S. — exclamaba — las reflexiones que me hace: ellas son de bulto. sabedor de lo que pasaba. Primeramente rechazó toda composición con él. Para colmo de males. c o m o si pendiesen de su aprobación. pero castigó irrevocablemente la segunda. disimuló la primera ofensa. y que ellas tuviesen poder para refrenar la imprudente licencia con que cen en sembrar imposturas. » A su vez Rondeau. herido en su dignidad. se con la idea de fomentar la . empezó á trabajar por la anulación de sus providencias. contestándole Rondeau con una dureza de que dará muestra ersiguiente pasaje de uno de sus oficios: « S o n muy dignas de V . concitándole protestas y enemistades en todo el país. algunos díscolos. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL Congreso que representaba la soberanía. el resentimiento de Artigas no raíz de su se detuvo en los preliminares enunciados. A ruptura con el Congreso. y bien pronto e m pezaron las recriminaciones oficiales de una y otra parte. dirigió una circular á los comandantes de los pueblos. A l efecto. Procedimientos tan encontrados debían producir un choque. y han obrado siempre en mi consideración. prohibía la publicación de bando alguno que no fuese remitido por su conducto personal. destacó piquetes armados con orden de procurar el reconocimiento del Congreso en los principales pueblos. desairando la Comisión especial enviada á su alojamiento.

» respetos de un Gobierno que los llena de beneficios. todo un régimen institucional. xci-xcvi. Artigas. 28. en el fondo del litigio producido sobre las operaciones del Congreso de Maciel. y sin el que ni aún respirar mostraciones de obediencia. N o era á título gratuito que el Gobierno general mantenía un ejército frente á Montevideo. del que dependemos. en sus fervorosas d e Provincia Oriental había respirado. ni Artigas podía responder que no p r o cediese con el segundo Congreso como lo había hecho con el primero. T o d o un sistema de gobierno. baluarte de la resistencia española y centinela avanzado de una reacción cuya inminencia se temía á cada instante. junto con el debate sobre preeminencias involucrado en la controversia. había algo más que cavilosidades y pretensiones inadmisibles. L a Exageraba el general Rondeau. Don. naciendo una cuestión de principios. su último oficio. y propuso polémica. la convocatoria de un nuevo Congreso. su concurso final tendía á conquistar beneficios recíprocos.LIBRO IV. teniéndolo que sellara contestación la á en presente. Sus diU n a ruptura definitiva puso fin á la p o l é - (1) Col Fregeiro. antes que el Gobierno de Buenos Aires la auxiliase. — I I I . empero. teniendo el descaro de zaherir los podemos. Pero uno y otro habían ido demasiado lejos para avenirse: ni Rondeau podía acceder á una convocación que no estaba en sus facultades. P o r otra parte. quiso intentar una conciliación á Rondeau. D e hecho. el Congreso quedó anulado. donde las divergencias existentes fueran transadas. mica ( 1 ) . — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 433 desconfianza y división. . E SP . y por muy valioso que fuera ese auxilio. acababa de ser anulado.

y el Gobierno local fué arbitrariamente sustituido desde Buenos Aires por un Gobernador intendente. y sólo permaneció subsistente el conflicto de o p i niones que liabía creado entre los orientales mismos. Contábanse entre los miembros del Congreso. Luis de la B o s a Brito. como el D r . D . la querella oficial no resuelta por los dos jefes en pugna. y á raíz del hecho. de nota. manteniendo las prerrogativas de la corporación. contra aquel primer ensayo de caudillaje que pugnaba por no reconocer barreras al predominio del . según tuvo ocasión de probarlo en un futuro cercano. Pedro Fabián Pérez. M á s exaltado aún. E l mismo descontento que trabajaba una parte de los elementos civiles. consagró en primera línea con su firma el acta que rompía toda relación amistosa entre el Congreso y su voluntarioso adversario. formó parte de la Comisión especial tan rudamente por su hermano. algunos cuya adhesión no podía ser sospechosa. se hizo sentir entre algunos oficiales ocultar su desconformidad.434 LIBRO IV. quien desde el desaire infligido por Artigas á la corporación. volvióse enemigo implacable del Jefe de los Orientales. antiguo Auditor de guerra del ejército oriental. D o n Manuel Francisco Artigas fué el primero en no Miembro del Congreso. A r tigas se acarreó enemistades que desde entonces empezaron á socavar su prestigio en el país. y uno desairada de los diputados elegidos por el pueblo en armas. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL putados no se incorporaron nunca á la Asamblea Constituyente. recibieron la más completa repulsa por ministerio de las armas. Las declaraciones que abrogaban el pacto de Confederación y fijaban límites al territorio provincial. con su Asesor respectivo. E n todos los trámites subsiguientes procedió de acuerdo con la mayoría de sus colegas. D . se apartó del caudillo.

U n a (1) Gazeta a Ministerial de B. de Rondeau ( 2 . que llamara la atención de los buques realistas. P a r t e ) . encaminándose al punto donde sospechaban que fuese posible utilizarlos con éxito. E n vez de exponerla á una navegación continua. para transformarlos en r o dados hasta la ocasión oportuna. Mas la ventaja final. — Autobiografía de las Rep del Plata. habilitaba su escuadrilla para intentar toda clase de aventuras. estuvo siempre de parte de los independientes. N o siempre. pues también los realistas solían desbaratarlos. el Gobierno de Buenos Aires creó el r e gimiento de infantería de línea número 9. Sobre la base de ese cuerpo. entregó la división que mandaba al general Hondea u. discurrido por los patriotas. les hacían llenar sus funciones privativas y en seguida los arrastraban de nuevo á la costa. famoso más tarde' en las campañas del A l t o Perú ( 1 ) . resultaban triunfantes los patriotas en sus empresas. Ilist . el litoral del Plata y sus afluentes estaban asechados por una flotilla invisible. tomándoles algunos botes y gente prisionera. unido al que disciplinaba Pagóla. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 435 personalismo. sin embargo. D e ese modo. — D í a z . y asaltaba y rendía buques de todo porte. Cuando ya le fué imposible ir más allá. conducían los barquichuelos tierra adentro. U n nuevo é ingenioso medio. sin contrariar los vínculos de la sangre. las operaciones de guerra habían continuado sin resentirse de las desavenencias antedichas.LIBRO IV. que caía de sorpresa sobre los establecimientos militares de las islas. separándose del servicio de las armas. botándolos al agua. Entre tanto. A. sobre ruedas y tirados por yuntas de bueyes. balanceadas las utilidades recíprocas. (12 Marzo 1814). xm. Allí.

436 LIBRO I V . 93. pero el San Luis herido su jefe D . y el San con uno de á 6 y dos pedreros de bronce. de cuyas filas se brindaban espontáneamente oficiales y soldados para ejecutarla. Luis. A c o m e t i muriendo su comandante el alférez de navio D . Entre esta gente voluntaria. José Moreno ( 1 ) . 5 5 . . y tomándoles también algún dinero. el teniente coronel de Dragones D . que había pertenecido á la primera flotilla naval de Buenos Aires. artillado con un cañón de bronce de á 8 y dos de á 4. siendo apresado en Patagones por los realistas.8 4 . aprisionando 12 individuos que cultivaban legumbres allí para venderlas á la Plaza. contábase ( 1 ) Figueroa. supo que su idea encontraba calorosa acogida en el ejército. asaltaron y tomaron prisionera la zuniacá portuguesa Santa Rosa. 2 lanchones armados. Apuntes históricos. Blas J . I L . E l 12 del mismo mes. Diario histórico. antes de rendirse el b u q u e . M a arrió bandera después de estar dos los buques realistas. tres lanchas tripuladas de soldados patriotas se apoderaron de la isla de Flores.5 6 . E n los primeros días de Enero de 1 8 1 4 . Pico. Fondeaba en el puerto de Montevideo el queche Hiena. 2 ranchones desprendidos del Buceo. se defendió bizarramente el San Martín. Deseando R o n deau apoderarse nuevamente de aquella embarcación. 51. — C A Í D A D E L PODER ESPAÑOL ojeada retrospectiva bastará para demostrarlo. 8 3 . nuel Bañuelos y 8 ó 9 marineros. E l 8 de D i ciembre. —Larrañaga y Guerra. con ánimo de sorprender los faluchos de guerra San Martín. P o c o s días más tarde. emprendieron los patriotas otra operación de aliento á vista de los sitiados. hizo avanzar desde Colonia s o bre la isla de Hornos. encallando el buque en la arena y apoderándose de su carga.

intentaron el abordaje del bergantín. denunció á los sitiadores que la sorpresa se había frustrado. Martín A z a s y el alférez de fragata D . E n vista de ello. Prevenido de lo que se proyectaba. v e rificóse entre los muchos voluntarios que se presentaban el sorteo de GO hombres. y lo consiguieron sin gran trabajo. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 437 el norte-americano Telón. A l g o desconcertados por el contratiempo. resolvieron entonces apoderarse de un bergantín mercante. E l estruendo del fuego en la bahía. Cuatro lanchones debían conducir la expedición. Aceptad© por el general en jefe el concurso de este último. bien adelantada la noche. capitán de un buque de tráfico apresado por los realistas. fueron recibidos con un vivo y nutrido fuego. bogando con toda cautela en dirección á la presa que creían segura. por varios prisioneros fugados del campo sitiador y por sus propios emisarios secretos. señalándose la noche del 2 0 de Enero para dar el golpe. advirtiendo la operación. aumentado por los disparos de las murallas.LIBRO I V . V i g o d e t colocó á bordo del queche 1 0 0 infantes. llamado de Trelles por el nombre de su propietario. José Caparros. y cuyo resentimiento buscaba ocasión para vengarse. mortalmente heridos. apostándole 2 cañoneras á popa y proa respectivamente. Pero. y varios individuos de tropa fuera de combate. poniéndolos á órdenes del capitán D . A j e n o s á ello. José Culta. cuando á las 2 de la mañana. oficial de origen irlandés. se aproximaron al queche. hijo de un antiguo vecino saladerista. siendo rechazadas con la pérdida de sus comandantes el alférez de navio D . resolvieron . del teniente D . que les obligó á retroceder. L a s dos cañoneras realistas que escoltaban el queche. y de Virnes. se desprendieron de la costa los expedicionarios patriotas. T o m á s Ruiz. como director de la empresa.

E l capitán Telón. la Gcílvez. Inmediatamente destacaron en persecución de los fugitivos á las cañoneras Lugre. los tripulantes del bergantín. no incomodados ya por nadie. L a s otras lanchas embicaron á la costa. al verse perdido. para que hiciera señales al buque de atracar á la costa. vieron cómo se alejaba el bergantín á toda vela. huyendo sus escasos tripulantes á tierra. se metió con pocos hombres en una lancha. fragata D . pero los expedicionarios. al mando del piloto de la á órdenes del teniente de con seguir viaje hasta Colonia. al mismo tiempo que se aproximaban con 2 cañones y 1 obús para simular los preliminares de un asalto.438 LIBRO IV. Real armada Uriarte. L a flotilla realista se lanzó resueltamente á la caza de los buques expedicionarios. y al rayar el alba. donde pensaban anclar con seguridad. prefiriendo las indicaciones del capitán apresado. resolvieron Esta fué su perdición. L o s de la Plaza. Pascual Cañizo. doblaban la punta del Cerro. pero encalló en un banco de arena. E l ardid produjo su efecto. encaminándose fuera del puerto. y 4 lanchas tripuladas gente escogida. A l l í el bergantín de Trelles quiso burlar la persecución por una maniobra atrevida. que la oscuridad hacía más temible. llegando hasta la altura de las barrancas de San Gregorio. E n t o n - . E n medio de aquella confusión ensordecedora. dejando al bergantín y sus tripulantes sin p i loto ni dirección idónea. seguido de tres lanchones que semejaban puntos negros sobre la superficie undosa. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL llamar la atención de los realistas hacia la parte del campo. concluyeron de alistarlo. N o bien pudo darse cuenta Rondeau de lo que pasaba. cuando despachó un oficial en dirección á la barra de Santa Lucía. rompiendo un vivo fuego de fusilería. apenas se despejó el horizonte.

con 3 sargentos. Q u e existiese orden de secuestrar la persona de Artigas. y con acompañamiento tan exiguo. desplegando frente al bergantín. ( 1 ) Debe notarse menciona omisiones nombres que el general y defiende argentinos. no era de admirarse. A l decir de sus adversarios. yendo á parar todos . de orden del Gobierno de Buenos Aires. no hadonde otras bla una sola vez da Culta. L a misma noche del 20 de Enero. mientras se preparaban los acontecimientos cuya relación queda hecha. le intimaron una rendición. el episodio narrado. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 439 ees los buques realistas. las causales pretextadas por él para justificar ese paso. estaba en los acontecimientos supervinientes á la reunión del C o n greso de Maciel. 6 cabos y 3 7 soldados. Caparros y Virnes. A r t i gas abandonaba sigilosamente el campo sitiador. á Telón en su Autobiografía. Cayeron prisioneros Culta. que desmentía la importancia del personaje escoltado. pero tampoco ofrece duda que el punto de la disidencia entre el caudillo y el general sitiador. aun cuando es difícil suponer que Rondeau la cumpliera. pues ya se había dado varias veces. J'Jstas y enérgicamente. » T o d o s los hechos narrados deponen sobre la exactitud de esto último. después de la reunión del Congreso de M a c i e l . aseguraban. que su actitud respondía « á las contestaciones habidas con Rondeau. de los Hondean. fueron las de su propia seguridad c o m p r o metida con motivo de las asechanzas de Rondeau.LIBRO IV. que ya parecía fatal.ellos á los calabozos de las Bóvedas. quien. Documentos del mismo Artigas. disfrazado de gaucho. á dejar en la oscuridad y hechos gloriosos . sin embargo. se proponía a p o derarse de su persona. ni siquiera á Caparros de los jefes al referir han contribuido orientales. interceptados de allí á poco. donde les recluyó V i g o d e t (1).

Manuel Vicente Pagóla resistieron el movimiento. Imposible describir la confusión y desánimo del ejército sitiador. reconcentrándose para ponerse al abrigo de cualquier sorpresa. M a nuel Francisco Artigas y D . — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL E l primero de los jefes orientales que siguió las huellas de Artigas. Solamente los cuerpos de D . se lanzó fuera de las murallas. era tentadora. V i godet lo supo circunstanciadamente el 21 por varios prisioneros realistas. . Ensayo. que les hizo encerrarse de nuevo tras de los muros ( 1 ) .— Autobiografía de Rondcau (cit). Tras de él siguió el regimiento de Blandengues y un piquete de caballería. pero el pueblo. permaneciendo firmes en los puntos de la línea sometidos á su cuidado. á respirar el aire -puro. no podía estar oculto mucho tiempo. U n acontecimiento tan extraordinario como la separación de Artigas. — Col Fregeiro. etc. nr. nada quería aventurar en el terreno de la guerra. sabida la noticia. E l general izquierdo de sus en jefe retiró inmediatamente avanzadas. habían fugado ese día. si los realistas hubieran tenido un general de empresa. atribuyéndolo en el primer m o mento á un ardid. que aprovechando la confusión. al hacer la descubierta. fué Otorgues. A s í fué que su iniciativa se redujo á expedir ( 1 ) Funes. al imponerse de un suceso que dejaba indefenso el costado su línea. pero Vigodet no alentaba miras belicosas. marchándose del asedio con su división. del campo sitiador. descargando de improviso sobre los incautos un cañonazo á metralla.440 LIBRO IV. Bien pronto amargó el coronel French aquella alegría. 521-22. se enteraron de lo que pasaba. L o s realistas. Confiado en allanarlo todo pollas artes de la política. L a oportunidad para caer sobre el ejército patriota. XCVII.

firmaba en R í o Janeiro un p r o tocolo. p e r o ' e n presencia de la exaltación que impelía á Artigas. Sarratea. y ofreciéndoles premios. mientras los emisarios argentinos conferenciaban con el Jefe de los Orientales. la cual resolvió que se hicieran proposiciones escritas á Artigas y Otorgues. habiendo conseguido formular las bases de un Armisticio que establecía el retiro de las tropas argentinas sitiadoras de Montevideo y el reconocimiento de la jurisdicción española en el Uruguay. estalla. de acuerdo con Strangford. otro negociador más experto. quien las recibió fechadas el 3 de Febrero. estipulando. prometiéndoles ventajas personales y políticas. poniendo fuera de la ley al caudillo. no es de extrañar el fracaso subsiguiente. Luis L a rrobla. compuesta del Cabildo. que tenía por base el más refinado engaño. E l Gobierno de Buenos Aires se había anticipado á adoptar un temperamento análogo. y la sospecha de lo que se tramaba. enviando emisarios al campo de Artigas. civiles y eclesiásticos y 1G particulares de representación. contra su persona. Sarratea en aquellos trabajos. invitando á los orientales disidentes á unírsele como hermanos. hubiera. D o s días después. E n efecto. conseguido en cualquier otro momento restablecer una concordia pasajera. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 441 una proclama con fecha 2 8 de Enero. y se puso en marcha para su destino el G del mismo mes. E s difícil decir si esta. por cláusulas aditivas y secretas.LIBRO IV. Desde el mes de Diciembre de 1 8 1 3 . reunió una Junta de Notables. Resuelto el punto. mientras se llegaba á un tratado definitivo con España. negociación. los principales jefes militares. el Tribunal del Consulado. < : que si algún jefe militar se atreviese á no obedecer las órdenes de su . para traerlo á partido. fué encomendada la entrega de las comunicaciones á D .

. Gervasio Posadas. histórico. miembros del Triunvirato gobernante.442 LIBRO IV. como enemigo de la tranquilidad tratándolo pública. dicho se está que las cláusulas secretas se referían á su persona. bajo el nombre de Director Supremo. con m o tivo de los sucesos que van á exponerse. Vidal. el Gobierno de Buenos Aires. los dos Gobiernos contratantes se obligaban á hacer causeo común. recayendo la designación de Director en Posadas. 439-446. al enviarle emisarios en son de paz. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL respectivo Gobierno. Elevado el proyecto á la Asamblea Constituyente por D . Monteagudo y demás voceros habituales de la logia Lautaro. L o s hombres que constituían el Gobierno de Buenos Aires. y se eligió Presidente del Consejo de Estado á D . 128. A h o r a bien. en caso de recibir una negativa abierta. — Maeso. en cuyas secretas sesiones se había elaborado Supremo y convenido. Diario ni. ó quería adormecerle á la espera de los resultados del nuevo Armisticio. D . relativamente á las disposiciones del Armisticio. G ó mez. sosteniéndolo Valle. concentrándola en una sola persona. Esta segunda eventualidad se produjo muy luego. advertidos de su propia impopularidad. Nicolás R o - ( 1 ) Figueroa. y el 26 se reformó el Estatuto vigente. ir. á quien debía auxiliar un Consejo de Estado.» á este efecto Conocidas las ideas de Artigas. Juan Larrea. ó quería justificarse de las medidas que maduraba contra él. E l 22 de Enero de 1 8 1 4 fué sancionado el proyecto. Artigas y su Época. se propusieron fortificar los resortes de la autoridad ejecutiva. (1) para sujetarlo por medio de la fuerza. Nicolás Rodríguez P e ñ a y D . encontró la más fervorosa acogida. compuesto de nueve miembros.

Monarquista acérrimo. y á los seis meses ya era Presidente de la Corporación ( 3 0 Junio 1 8 1 3 ) . A. — Col Frías. Pero como fracasasen estas últimas. X I I . de Leyes y Decretos promulgados en B. quien debía sustituir al Director en los casos de grave enfermedad. . y esa circunstancia constituía el secreto de su vertiginosa carrera. Simple Notario M a y o r de la Curia Eclesiástica. y ninguno de los que le dio su voto podía alegar ignorancia de saberlo. Nicolás Herrera se estrenaron dictando en 11 de Febrero un Decreto feroz. al mes siguiente V o c a l del Poder Ejecutivo ( 2 0 A g o s t o ) . se patentizó de un m o d o evidente en la elección del mandatario. y las negociaciones de avenimiento personal que le preparaban una celada. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 443 clríguez Peña. D o n Gervasio P o sadas (desde que fué Director Supremo empezó á firmarse Gervasio Antonio de Posadas). L a influencia de Alvear sobre la Logia.LIBRO IV. (1810- i. 68 y 8 3 . recibiéndose del cargo en 31 de Enero de 1 8 1 4 ( 1 ) . era tío de Alvear. como último recurso después de agotados los m e - ( 1 ) Recopilación 1840). el flamante Director Supremo y su Ministro D . había sido electo diputado á la Constituyente. invocando la j u s ticia. 57. Comenzaba el preámbulo del Decreto. y la de ésta sobre las deliberaciones oficiales. por no haberse entendido Artigas con los comisionados de Buenos Aires.8 7 . habían empezado las gestiones en P í o Janeiro que ponían al caudillo fuera de la ley. bajo sus auspicios. hacía gala de sus opiniones con singular descaro. y á los cinco meses Director Supremo del Estado. que revelaba el estallido de malquerencias largo tiempo comprimidas. i. Enemigo natural de Artigas. c o m o miembro del Triunvirato cesante.

á quien se habían dispensado toda clase de auxilios con creciente y señalado favor.» cuando . d e clarando que Artigas estaba pronto á aceptar de acuerdo con ellos cualquier combinación que arrojase á los portugueses de las Misiones del Paraná.444 LIBRO IV. Se le echaba en cara « haber comprometido la situación del Gobierno después del armisticio con Elío. proteger los pueblos de Misiones. sin más auxilios por parte de la Capital que 1 5 0 hombres y 2 0 0 pesos. » cuando los mismos comisionados de Buenos Aires habían atestiguado lo contrario.G r a n d e . viniendo á implorar el socorro de Buenos Aires en los comienzos de la R e v o l u c i ó n . y el Gobierno argentino lo había mandado entrar en aquellas negociaciones. Se le hacía un crimen de « l a desobediencia á Sarratea. no tuvo otra mira que defender las ¡poblaciones del Norte del río Negro. y que á no h a berse pronunciado contra el antiguo régimen. atrozmente saqueados por el enemigo y hostilizar sus ejércitos victoriosos que venían apoderándose del país. E n seguida afirmaba « que ningún ciudadano había sido más generosamente tratado por el Gobierno de Buenos Aires que Artigas. batiéndose sin objeto contra las tropas portuguesas. » cuando era notoriamente sabido que tenía el grado de capitán. Buenos Aires hubiera caído en manos de Elío. equivalente bajo la dominación española en el Plata al de general. según lo atestiguaban documentos cuya tinta no se había secado aún.» cuando era conocido de público que su actitud ante la invasión lusitana.» Se le pintaba « h u m i l d e y prófugo teniente. Se le acusaba de « haber escrito al Paraguay ofreciendo pasarse con sus tropas á la dependencia de aquel Gobierno para hacer la guerra á Buenos A i r e s . — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL dios de la moderación y la prudencia. devastadas y ensangrentadas por las partidas sueltas de P í o .

son declarados traidores y enemigos de la Patria.° L o s que continúen en su obstinación y rebeldía después del término prefijado.— 5. » cuando nadie ignoraba que p o r tres veces había rehusado las b r i llantes ofertas emanadas de esos personajes. ó á los comandantes y justicias de la dependencia. Doc 042.° L o s c o mandantes. Cualquier ción. fuera de la ley y enemigo de la Patria. privado de sus empleos. José Artigas vivo ó muerto. Después de tal preámbulo. toda vez que se presenten al general del ejército sitiador. los que sean aprehendidos ( 1 ) Reej Of de la Rep Arejent. oficiales. — CAÍDA D E L PODER ESPAÑOL 445 hasta el mismo Rondeau había encontrado fundada aquella desobediencia contra el más falaz y corrompido de los hombres políticos de su tiempo." E s un deber de todos los pueblos y las justicias. y que su p r o pósito de sacudir la tutela del Gobierno español. . D e consiguiente. y de querer entregar actualmente el país á E s p a ñ a . de los comandantes militares y los ciudadanos de las Provincias Unidas perseguir al traidor por todos los medios posibles. José Artigas infame. — 4. sargentos y soldados que sigan al traidor Artigas conservarán sus empleos y optarán á los a s censos y sueldos vencidos. en el término de 4 0 días contados desde la publicación del presente Decreto. de mi mando. — 3. venía el Decreto en esta forma: 1° Se declara á D .LIBRO I V . era decidido y evidente ( 1 ) . Se recompensará con auxilio eme se le dé voluncrimen de alta traitariamente.° C o m o traidor á la Patria será perseguido y muerto en caso de resistencia. — 2. será considerado como G000 pesos al que entregue la persona de D . Se le acusaba de « haber mantenido relaciones sospechosas con Elío y Vigodet.

so pena ele ser aprehendido. y mancha la mano que lo firmó. al ver agredida la influencia de su país. juzgado sumariamente y fusilado á las 2 4 horas en cáela uno ele sus individuos. es evidente que sólo un extravío inaudito por parte del Gobierno de Buenos Aires podía explicar el acto de barbarie. E l Decreto de Posadas despejó la incógnita del p r o blema. caudillo ele un pueblo en armas y vencedor en diversas acciones de guerra. todo eso junto fué necesario para dictar semejante disposición contra un hombre y contra un pueblo. que hasta entonces estaba á la espectativa en la Calera ele García. Apuntes sobre Entre-Ríos. y dando al segundo 4 0 días de plazo para presentarse desarmado.446 LIBRO IV. Artigas. n.000 hombres. — Funes. X I . — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL con armas. que excedía de 3. el rencor. E l extravío de las pasiones humanas. dejando á retaguardia la elivi- ( 1 ) Robertson. el desdén por la vida ajena. I . — Martínez. Sus consecuencias inmediatas fueron una c o n elenación unánime doquiera se publicó por bando ( 1 ) . que respira sangre por todos sus poros. n. Movióse en dirección al río Negro con el grueso de sus fuerzas. Ensayo. comandante de un ejército. Sean cuales fueren las apreciaciones que pudieran hacerse ante la conducta de Artigas separándose del asedio ele Montevideo. serán juzgados por una Comisión militar y fusilados dentro de las 2 4 horas. poniendo á precio la cabeza del primero. jefe de un Estado. VIII. la envidia. ni. tomó una actitud hostil. etc. en vez de infamar la persona contra quien fué dirigido. 523. . el odio. Letiers on Paraguay. parece que ordenara la captura de un facineroso antes que la persecución de un general. reglamentado y sancionado en 11 de Febrero oficialmente. Este Decreto.

Vigoclet. y destacando á Otorgues sobre las costas del bajo Uruguay. y al efecto nombró á D . Pero mientras así procedía con respecto á los orientales disidentes. como y a se ha dicho. y desde allí conflagrar las c o marcas de Misiones. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 447 sión Rivera para interceptar las comunicaciones y recursos de Rondeau. reputó conveniente agregarle otro comisionado. en que e x ponía sus agravios personales. abandonándose á la suerte de las armas. como lo hizo. había despachado á Larrobla para que se enteneliera con Artigas y Otorgues. Para estimular el pronunciamiento general. Désele mediados del año anterior. veníase notando en Vigoclet mayor reserva y concentración que ele costumbre.R í o s y Corrientes. que. Su plan era seguir á marchas rápidas hasta Belén. impuestos sucesivamente de todo.LIBRO IV. E n t r e . Oportunamente se indicó la iniciación de esos trabajos por parte del Capitán general. apuraba los últimos trámites de una conjuración reaccionaria. así es que sus emisarios encontraban el camino llano y los ánimos p r o picios. L o s realistas de Montevideo. Multiplicaba los agentes se- . Artigas c o n testó el Decreto de Posadas con un Manifiesto. á fin de que impidiera el pasaje de refuerzos de la otra orilla. asociándolo á la negociación. y ahora es el momento de relatar sus progresos y su fin. A n t o nino D o m i n g o Costa. que ya le era favorable. se había enfervorizado con motivo del último Decreto. y aceptaba la guerra á que era provocado. urdida bajo sus auspicios en el campo sitiador. creyeron que al calor de estas disensiones podían sacar graneles ventajas. E l espíritu dominante en todas esas comarcas. y cuyo objetivo final no abonaba la nobleza ele sus procederes.

marchando seguidamente á presidio. condenando á Galdo y Calvo á la última pena. Manuel Galdo. dando pliegos cuya respuesta escrita le alcanzaba V i g o d e t mismo desde el glacis. formó el ejército sitiador para asistir al acto. mientras que Suárez debía presenciar la ejecución. provisto de cuantos instrumentos ópticos existían disponibles. escoltados ambos por un p i quete que les conducía lentamente en dirección á los b a n quillos donde debían recibir la muerte. un oñcial del campo patriota. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL cretos fuera de la ciudad.448 LIBRO IV. iba sin insignias entre el grupo. vecino del Miguelete. á las 8 de una mañana neblinosa y triste. donde había acudido un numeroso vecindario. y éste dictó sentencia. Manuel Suárez. L a conjuración se descubrió á raíz de haberse separado Artigas del asedio. y oficiales al servicio de las fuerzas patriotas. . C o m templábase con claridad el espectáculo desde las azoteas de la Plaza. amparado de la oscuridad nocturna. E n Octubre. Repentinamente vieron los espectadores humear una descarga. T o d o s estos manejos respondían á un plan tramado entre V i g o d e t y D . D . deshonorado ya. y D . con el propósito de ultimar á los principales jefes del ejército sitiador. Francisco Calvo. D o n Manuel S u á rez. E l 2G de Febrero de 1 8 1 4 . V e n í a uno de los reos amortajado. siguió muy luego la retirada de las tropas. y el otro en su traje habitual. se advirtió que llegaba por dos veces basta el pie de los muros. El general en jefe sometió los conjurados á un consejo de guerra. y á esa señal inequívoca. y mantenía una correspondencia activísima. ambos europeos. cuyo estruendo se tragó el espacio. Eran cómplices en aquella aventura sangrienta. de quien se sospechó más tarde fuese el misterioso oficial que traía y llevaba pliegos á deshora.

D o s n o ches después. DOM. omnipotente. sin reflexión. que las negociaciones emprendidas con los orientales. á quien sus detractores del día anterior. D o m i n g o Sáenz ( 1 ) . se haga mención especial del hombre. N o parecerá inoportuno. la Patria n. sus anteriores conversaciones con emisarios realistas. cuya personalidad era centro de tantas expectativas. donde ya se encontraba Artigas. que antes de expresar los resultados obtenidos en esta materia. no quedaba otra perspectiva á los realistas. una patrulla de los sitiadores confirmó el hecho. urgido por las n e cesidades de su plan de guerra. compuestos por el teniente oriental de D r a gones D .—Qui— le suspen29. determinados versos alusivos. Halagó las expectativas de la multitud el paso de Larrobla. pues se tenía confianza en la docilidad de Otorgues para convenir un arreglo. —Ingratos dar pesares. alababan y hasta glorificaban en aquel momento. L a ansiedad pública se concentró en ellas. quedando Larrobla en el campo de Otorgues y marchando Costa á Belén. pues.LIBRO IV. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 449 anunciando que los reos habían sido ejecutados. Frustradas las esperanzas de éxito por aquel lado. en su traición. — III. . cantando al pie de las murallas. 153. sieron Degollar dió. —A al mócente. Pronto se supo que los emisarios de la Plaza habían llegado á su destino. ESP. dando origen de paso á un cambio de criterio sobre las condiciones morales de Artigas. Diario. inclinaban el ánimo de los sitiados á predecir una solución amigable. L o s instintos localistas de este caudillo.) — El tirano pretendió — El brazo — Pero el Dios (Figueroa. y la circunstancia de ser orientales los negociadores encargados de transar las divergencias existentes. ( 1 ) Calvo.— Caldo y Manuel Sitárex.

hasta que empezaron á sentirse los m o v i mientos preliminares ele la Revolución.450 LIBRO IV. L a buena reputación de valor adquirida. Esto le atrajo desconfianzas por parte de la autoridad. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL D o n Fernando Otorgues (á quien vulgarmente llamaban Torgués. «independiente». con la caballería reunida por el marqués de Sobremonte. Inmediatamente de saberse el pronunciamiento ele A s e n cio. se dedicó á la labranza en los primeros años de su mocedad. lo . según lo acredita la fe de óbito del primero. m u y celosa entonces á causa de las cavilosidades que abrumaban al brigadier Soria. con los cuales simpatizó desde luego. Aprendió á leer y escribir medianamente. Atendió bien su empleo y á satisfacción plena de sus superiores. H i j o de un soldado inválido de Dragones. etc. Gobernador interino del Uruguay. asistiendo á las acciones de guerra que se libraron en aquellos días. N o pudiendo demostrar su adhesión por otros medios. con algo de contabilidad como se enseñaba en aquellos tiempos. le granjearon cierta benevolencia oficial. discerniéndoles los nombres de « p a t r i o t a » . residencia de las peonadas montevideanos y de la Estancia de los saladeros que. de padre español y madre uruguaya. su agilidad para domar y la honradez de que había dado muestras entre sus c o n vecinos. obtuvo el empleo de capataz ele una de las Estancias del R e y . de quien era primo. establecimientos pastoriles donde se criaban los ganados para el abasto de las guarniciones militares y el socorro ele los colonos pobres. á su cargo. Sirvió de soldado en las invasiones inglesas. señaló con apodos significativos á los animales más apreciados que estaban bajo su custodia. Otorgues se alzó en armas. á pesar de no firmarse así) había nacido en el P a n tanoso. y por i n termedio de Artigas. sublevando el distrito del Pantanoso.

y por lo mismo muy apropiados á conducirle á todos los extremos. gentina. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 451 atenta la calidad del personal acaudillado. Completamente adicto á Artigas. — Larrañaga y Guerra. Fué. y en 1 8 1 4 le inscribió en ellas como coronel de caballería de línea. si por ese camino veía el triunfo de sus intereses ó el de su causa. E l Gobierno de Buenos Aires expidió'á Otorgues despachos de teniente c o ronel. Ramírez. i ( A p é n d ) . Trataba á sus subordinados con afabilidad. Hist Histórico. incorporándose á Artigas con una fuerza de 8 0 0 hombres. pero astuta. que de allí para adelante tuvo. aun cuando no saliera v e n cedor. A l t o . rubio. y á la cual dio éste el nombre de Regimiento de Dragones de la Libertad. Se cuenta que ( 1 ) Carlos M .— r. 173. Figueroa. seguía sus banderas sin importarle la suerte que le pudiera caber ( 1 ) .6 3 . Durante las acciones de guerra que sostuvo por orden de Artigas contra los portugueses en Misiones. delgado de cuerpo. el que más golpe de gentes reunió en el primer momento. xin. su inteligencia tosca. haciéndole figurar en las listas de revista desde 1 8 1 1 . — D í a z . sus escrúpulos escasos. confirmó su fama de animoso. de todos los jefes.LIBRO IV. — R e g Of de las Repúblicas de la R. de ojos azules. Artigas. le atrajo entre los realistas nombradía de osado y feroz. y solía consultarles sobre los ascensos que discernía. aun cuando no faltara entre ellos mismos quien le reputase generoso y d ó cil. siempre pasionistas del jinete atrevido y gallardo. tenía elegante posición en el caballo. les toleraba algunas veces cosas indebidas. E l carácter de Otorgues era firme. y sacaba partido de esa aptitud entre los gauchos. Arhis- del Plata. Diario págs G 2 . por el doble v í n culo de las opiniones políticas y de la sangre. organizada en buena forma. tóricos. Apuntes .

B a j o semejantes impresiones. hasta creer que los caudillos uruguayos se mostrarían accesibles á sus proposiciones. luego que el decreto de Posadas poniendo á Artigas fuera de la ley. y como el interrogado contestara que le desagradaba. y además h o y es día de mi santo. el itinerario de viaje d e L a rrobla y Costa era calculado con ansiedad. vino á establecer el rompimiento formal entre aquel gobernante y el Jefe de los Orientales. estaba Otorgues guardando las costas del bajo Uruguay. como y a se ha d i cho. le replicó que c o municaría con Artigas sobre el particular. entre los que contaban desde Montevideo los días transcurridos. Datado el oficio de Otorgues á 4 . P o r fin entró al puerto en 9 de Marzo el falucho Fama.452 LIBRO IV. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL cuando hizo cabo de Dragones al que más tarde fué general Medina. que estaban en Martín García. E l caudillo recibió afablemente al comisionado español. conduciendo á Larrobla con oficios de Otorgues y Artigas para la corporación capitular. E n el momento en que le retratamos. H a b í a tenido poco tiempo antes algunas inteligencias con los españoles. y después de oirle sobre todos los puntos en que deseó extenderse. Y mayor fuerza adquirió esa creencia. por la siguiente causa: apenas separado Artigas del asedio de Montevideo. esperando sus ó r denes. Esto era lo que había alentado á los realistas de M o n tevideo. preguntó á un viejo sargento si le parecía bien el ascenso.» L a base de su prestigio estribaba en estas concesiones. satisfizo sus escrúpulos diciéndole: « y a estoy c o m p r o metido. si previamente se lo hubiese pedido. supieron el hecho R o m a rate y Loaces. y despacharon un emisario á Soriano. y su astucia consistía en aparentar que hubiera deferido á la voluntad de cualquiera de los suyos. cometiéndole entenderse con O t o r gues sobre un futuro avenimiento.

. esas garantías. muy significativa en cada una de sus palabras. permanentes y de conocida conveniencia pública. E.» lo que argüía haberle prometido de palabra los emisarios de Romarate y Loaces.-» V .. 4 Marzo 1814 (Arch G e n ) . por dar á esta obra su más perfecto equilibrio. oficialmente pero « N o hay duda — agregaba — que la unión ha firmes. E. era cuando menos el punto de mira de sus pretensiones. y la intención dominante. constituía el objeto final de todo acuerdo posible. bajo ciertas garantías conveniencia pública. N o existiendo. resienten la causa común de estas Provincias.LIBRO IV. y de conocida y frusDesde conservado siempre la integridad de las Naciones. Su contenido era breve. algo no mencionado por el Cabildo después. Otorgues estaba muy lejos de tratar por su sola cuenta y á beneficio de su circunscripción local. « que la base de la comunicación escrita no la consideraba montada sobre los principios de la primera estipulación verbal. Otorgues. Estas (las garantías). L a causa común de las P r o vincias de la Liga. permanentes. y la unión bajo ciertas garantías firmes. concluía diciendo: « y o me interesaré cuanto soy. que no abre reconciliación. advertía. tran sensiblemente la pretendida pués de apreciaciones tan claras sobre el fundamento cualquier arreglo posible. se resentía á su juicio la causa común de las (1) Of de Otorgues al Cabildo.» ( 1 ) C o m o se ve. Manifestando la satisfacción e x perimentada por la lectura del aludido oficio de 3 de F e brero. respondía al de 3 del mes anterior que el Cabildo le había dirigido con Larrobla mismo. suministrar los materiales que han de llevarla á su última perfección. pero toca á V . — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 453 de Marzo. las bases de un arreglo pacífico. sin embargo.

acusaban á los orientales disidentes de maquinar una traición á la causa pública. C o m o de costumbre. mas con tantas condiciones y graves reticencias. lo que originaba la causa de la disputa. entendiéndose por cuenta propia con las autoridades de Montevideo. el resultado de las conferencias concluyó por un Convenio. A l decir de muchos. que era como darlo todo y no dar nada ( 1 ) . debatiéndose largamente los puntos en litigio. los realistas habían creído que eran simples rivalidades de mando. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL Provincias. Conviene tener presentes estas cláusulas. se lisonjearon con la seguridad de un éxito inmediatamente desmentido por los hechos. Tal fué el resultado práctico de la iniciativa adoptada en 3 0 de Enero por la Junta de Notables. y quedaba frustrada la pretendida reconciliación. 163-164.454 LIBRO IV. quien se trasladó á Belén. mientras pactaban en B í o Janeiro un nuevo Armisticio destinado á entregar otra vez el Uruguay á España. Diario histórico. (1) Figueroa. . y buscando explotar el interés individual de los caudillos uruguayos. en que Artigas entraba á partido. m e diaron varias conferencias entre el emisario de la Plaza y Artigas. A n t o n i n o D o m i n g o Costa. procurando hablarle. apaciguables con grados y empleos. sin tener en cuenta los móviles políticos que determinaban su actitud. Y a se ha dicho que el encargado de negociar con el Jefe de los Orientales fué D . y al ofrecerlos en abundancia. Si la respuesta de Otorgues fué un desencanto para los realistas. n. no les suscitó la de Artigas mayores esperanzas. Conseguido el objeto. porque los representantes y partidarios del Gobierno de Buenos A i res. con más precipitación que prudencia. para favorecer el predominio del régimen colonial.

— CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 455 Junto con las comunicaciones de Artigas y Otorgues.á disputarle el paso. á fin de llenar los claros producidos por la separación de Artigas. y embarazaban sus movimientos los carros de su parque. é inmediatamente movió su campo de las inmediaciones de Soriano. tuvieron que rendirse á discreción. llegaron noticias de la victoria obtenida por este último. comandante de armas de E n t r e . Dicha fuerza.. L a posición de Holemberg era mala. encaminándose á marchas forzadas sobre la división invasora. hambrientas sus tropas y desmoralizadas al fin.LIBRO IV. en cuyos secretos carecía de pericia. oficial de la escuela alemana. se encontraba á la altura del arroyo del Espinilla-. H i l a rión de la Quintana.R í o s . llegando hasta el Cerrito sin ser sentida.Buenos Aires. pero acosado por todas partes. para que le reforzase con 5 0 0 hombres. Ésta. artillería. L o s pedidos urgentes de Rondeau al Gobierno de. con dinero. y del coronel D . que había vadeado el Uruguay. que no había tenido tiempo de internarse mucho. sobre una división de Buenos Aires que avanzaba á reforzar á Bondeau en la línea del asedio. la artillería y las escabrosidades del camino. motivaban el avance de aquella fuerza. bagajes . el barón intentó librarse de su enemigo. cuyo nombre había sonado más de una vez. b u s cando salida de aquel atolladero. entre el cerro del mismo nombre y la cuchilla de San Salvador. venía al mando del coronel barón de Holemberg. y se proponía burlar la vigilancia de los orientales. compuesta de 5 0 0 hombres de las tres armas. N o obstante estar á pie. P o r sus partidas exploradoras supo Otorgues el desembarco de Holemberg. que militaba con crédito en el ejército argentino por sus aptitudes técnicas. cuando apareció Otorgues con 8 0 0 Dragones.

Autobiografía. V i g o d e t había publicado un edicto. irlandés. Guillermo P í o W h i t e . no solamente dispuesto á continuar él asedio. recobró su libertad. al igual de Quintana. Con estos propósitos. malogro no le enviase con 1500. Otorgues remitió los prisioneros á A r t i gas. y antiguo maestre de la goleta Industria. para hacer parte de una expedición naval destinada á combatir la naciente escuadra patriota. 2>ues Holemberg llevaba d Rondeau Directorio. la expedición se organizó. invitando á la gente de mar y cuantos quisiesen alistarse. E n presencia de lo acontecido. al iniciarse aquellos preparativos. ( 1 ) El general de que el Directorio subsanar reemplazante no puede Rondeau se queja injustamente. aun cuando no pudiera ahorrarles las bromas de la soldadesca sobre la c o n cordancia entre el título y el sexo de H o l e m b e r g . lo encontraba ahora. Desde el mes anterior. los 500 hombres siendo inexacta el contingente la fcdta de Artigas lo reforzó al en la linea de asedio. organizaba el Gobierno argentino una flota naval. y con el concurso pecuniario del norte-americano D . por él. cuyo inculparse . por lo cual hubo de prestar atención nuevamente á las iniciativas de guerra. volviendo ambos á empuñar las armas contra la causa f e deral ( 1 ) . V i g o d e t comprendió que nada podía esperar del Jefe de los Orientales ni de O t o r gues. Para ese efecto. sino preparado á disputar el último recurso á los realistas. Después de haber creído que el Gobierno de Buenos Aires retrocedería en sus empresas sobre Montevideo.456 LIBRO I V . arrebatándoles el dominio marítimo. para que á su afirmación. el cual los trató decorosamente. quien poco después. Guillermo Brown. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL y cuanto llevaban. en su solicitados mientras la primera pedido. que en los primeros días de Marzo fué puesta á órdenes de D .

procedente de L i m a . Of del Virrey de Lima al Cabildo. recién adquirida por c o m como la corbeta española Mercurio. y pronto. L a Mercurio acababa de llegar á puerto con un somotivos de alegría y corro importante de numerario y pertrechos bélicos. 23 Diciembre 1813 (Arch . los barcos destinados á engrosar la flota. 1. como de costumbre. pra. E l Virrey. Jacinto Romarate. los había de gran porte. á acudir donde le llamasen sus d e b e res. 0 0 0 pesos en plata acuñada. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 457 componiéndose de 6 ó 7 velas. donde quedó estacionada á la espera de refuerzos. 4 culebrinas de bronce y diversos objetos de guerra.000 arrobas de pólvora. L a flota realista levó anclas de Montevideo. destacó en observación sobre las valizas exteriores de (1) Gen). pero la comunicación escrita en que daba cuenta de tan valioso donativo. destinados á constituir para V i g o d e t tristeza á la vez.LIBRO I V . Romarate. prevenía «ser ésta la última remesa que podía hacer. y la fragata americana Neptuno. dichos refuerzos debían partir de Colonia y Montevideo.» ( 1 ) Bien se guardaron las autoridades realistas de revelar al público semejante confidencia. Entre ellos. vuelto ya de su excursión con Loaces. estacionado frente á Martín G a r cía. marqués de la Concordia. á órdenes de D . Entre tanto. á medida que fuesen aprestándose en uno y otro puerto. y por lo pronto emplearon los caudales recibidos en adquirir nuevos b u ques y satisfacer una parte de los atrasos de la guarnición. navegando con rumbos á Martín García. Según el plan de Vigodet. remitía á Montevideo 2 0 0 . extremando sus recursos disponibles.

haciéndole saber la inferioridad de la flota á sus órdenes.458 LIBRO IV. pero la exigüidad de sus recursos no les permitió sacar todo el fruto de la victoria. la escuadrilla realista esperó el ataque. el Belén. y la urgencia en que estaba de ser reforzado. L o s buques argentinos. acosados por los fuegos de la escuadrilla realista y de la playa. se retiró á Colonia. con una escuadra compuesta de la fragata Hércules. si no se le quería e x poner á un fracaso seguro. después de haber puesto á flote la - Hér- cules. se lanzó impetuoso á romper la línea. apareció B r o w n sobre Martín García. y balandra de 36 ca15 Carmen. Para hacer frente á tan poderoso armamento. corbeta Céfiro. cañones. goletas Julieta y Fortuna. obteniendo informes exactos del aumento en que iba la escuadra argentina. pequeña guarnición y un falucho . otros siendo acribillada á balazos y perdiendo más de 100 hombres entre muertos y heridos.goletas. el 10 de Marzo. bergantín Nancy. Acoderada frente á Martín García. al el canal del Infierno. . y 5 lanchas cañoneras. dejando una en Martín García. Bomarate sólo disponía de 3 bergantines . la zazú y la Carmen. Con estos datos. iniciando el aborDetenida en su marcha por un bajío. Brown. Aran18 cañones. varó la Hércules. L a s comunicaciones llegaron el ü de Marzo. se dirigió á Vigodet. mientras los preparativos se efectuaban. uno de sus buques más veleros. El combate se decidió por los españoles. y Bomarate se estacionó en falto de municiones. inspirando á V i g o d e t el designio de apremiar la salida de su reserva naval en protección de la flota c o m prometida. que montaba la daje sobre la Belén. Pero. Brov\ n. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL Buenos Aires. sufriendo graves descalabros la corbeta Céfiro. Hércules. ñones. tuvieron que batirse á la defensiva.

— Ángel J. dos de ellos de guerra. que había desempeñado algunas comisiones diplomáticas ante el Gobierno de Buenos Aires.LIBRO I V . Partió el ( 1 ) Figueroa. levaron anclas con rumbo á Soriano. Después de quemar el último cartucho. Carranza. emprendió el asalto con toda decisión. natural de Buenos Aires ( 1 ) . — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 459 mando del teniente Azcuénaga. antiguo ayudante suyo. cap ni. y GO dragones provenientes de Colonia. en cuyas costas fueron socorridas las familias prófugas con víveres que les proporcionaron las fuerzas de Otorgues. sin que Romarate pudiera prestarle ayuda. El Laurel Diario histórico. para confiarle el mando de la nueva división naval que ya estaba organizada. y mejor se desempeñaba como correo de gabinete. 171-172. Componíanla 7 buques. José Primo de Rivera. Reducido Azcuénaga á un pelotón de soldados y algunos marineros y vecinos. Con las tripulaciones de los buques. Contrariado V i g o d e t por los descalabros de Romarate. organizó una expedición para asaltar Martín García en 8 lanchas preparadas al efecto. y cinco mercantes de p e queño porte. consiguió embarcarse y llegar hasta la escuadrilla. Bien pronto debía resarcirse Brown del golpe recibido. Pero no era Primo de Rivera oficial apropiado para batirse con Brown. con el designio de oponerse á los barcos argentinos. dejando á Brown dueño de la isla. se batió denodadamente. sin embargo. según ya lo había hecho. apenas cambió el viento. por ser desfavorable el viento. . seguido de su gente y varias familias. que eran las corbetas Mercurio y Paloma. según lo demostró en seguida. L o s buques españoles. que como jefe de escuadra. n. aquel animoso oficial. echó mano de D . Durante la madrugada del 15. naval ele 1814.

lo que le indujo á esquivar toda acción. comisionó al canónigo D . escoltados Aquilón. inducían. y L o r d Strangford. abriéndose de común acuerdo una tregua para tratar definitivamente la paz ( 1 ) . n. . según se dijo entonces. entró en el plan de hacer proposiciones pacíficas á los realistas. viniendo á refugiarse á puerto sin haber cruzado un tiro con su contrario. históricos. Juan del Castillo y Carroz. por la cual tuvo noticias de estar m u y aumentadas las fuerzas enemigas. Valentín G ó m e z y al abogado Echavarría.° de A b r i l á la corbeta donde les dieron cita los que V i g o d e t nombró para enten- ( 1 ) Larrañaga y Guerra. si en cambio Pezuela se retiraba con su ejército del Perú. para que v i nieran á concertar un armisticio en Montevideo. animado por el próspero éxito que coronaba sus empresas de mar. Apuntes 190-91 y 196. Diario. D . por la fragata inglesa Mercurio. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 18 de Marzo eu busca del almirante de Buenos Aires. basándose sobre la negociación concluida recientemente en B í o Janeiro por Sarratea. Por estas razones. para proponer que se levantara el asedio. Ministro de España. L o s comisionados de Buenos Aires tenían orden. Embajador inglés. L a actitud de Artigas y el levantamiento de las Provincias del litoral argentino que se iba realizando. sustituto del marqués de Casa Irujo. — Figueroa. E l Gobierno de Buenos Aires. por otra parte. á fin de p o der entrar en lucha con el caudillo de un modo eficaz y concluyente.460 LIBRO IV. al Gobierno á desembarazarse de todo obstáculo. y el 25 regresó diciendo haber hablado con una fragata mercante inglesa. pasando el 1. al Desaguadero. Llegaron los comisionados el día 3 0 de Marzo á Montevideo.

haciendo una rigorosa leva de gentes de mar. sometiéndolos al dictamen de una Comisión especial. sin excepción. á las cuales armó en guerra. con lo cual volvieron á romperse las hostilidades. E l Cabildo de Montevideo. la rechazaron de plano. Sometida esta proposición á los comisionados argentinos. y entre todos se tratara de la paz. L u e g o expidió un bando. á la que asistieron 8 0 personas. . conviniéndose en seguida que todos pasaran al campo sitiador. Se resolvió dar la preferencia á una batalla naval. instruido de lo que pasaba. N o fué posible avenirse á nada. y el Cabildo pasó á V i g o d e t ese dictamen haciéndolo suyo. D e una y otra parte comenzó á ponerse el mayor esfuerzo en llevar adelante la lucha. en la cual se discutieron las resoluciones que habían de adoptarse para salvar á cualquier precio la ciudad. llamando á las armas todo individuo de 16 á 5 0 años. negando su consentimiento á tratar sobre las bases que proponían los de Buenos Aires. E l día 3 desembarcaron y el o tuvieron una larga conferencia en el A r r o y o de Seco (casa de P é r e z ) . E l día 8 se expidió la Comisión. convocó una junta de guerra. Vigodet aumentó su escuadra con las fragatas mercantes Neptuno y Mercedes.L I B R O TV. L o s preliminares de la negociación se redujeron al c a m bio de ideas generales y á la suspensión de hostilidades. Para el mejor acierto de los planes que perseguía. y así se comunicó á V i g o d e t por los suyos. y que eran los coroneles Lacuesta y del R í o y D . Cristóbal Salvañach. E l Gobernador entonces provocó una reunión de notables. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 461 derse con ellos. avocó los antecedentes del asunto. resolviéndose en ella proponer á los negociadores una tregua accidental. hasta que viniesen diputados de Pezuela y Artigas. reembarcándose el día 1 1 .

siendo nombrado jefe de la escuadra D . nota. Acometido de firme. además de 1 goleta.180 hombres de tripulación. se cuchillos carcamán á las dotaciones cayese por sus bandas. y quedó roto el 14 de M a y o . el cuanto Naval. y varios graneles lanchones. Componíanla 8 barcos con 147 cañones y 1. sin que le arredrasen escrúpulos por un proceder tan injustificado (1) inició Es tan positivo el combate izando entonces. E l bloqueo duraba ya. que había sido veucido en las Piedras. con 1 5 5 cañones y 1. había aparecido sobre Montevideo la escuadra de Buenos Aires. 1 balandra. E n el interregno de estos preparativos. (Laurel pág 78. Brown se puso en retirada hasta la altura del Buceo. — C A Í D A D E L PODER ESPAÑOL que concluyese con la escuadra de Buenos Aires. y segundo jefe el capitán de fragata D . formidables comentado distribuyeron para que aventurero" como es igualmente sin misericordia epie al dar la vela. con lo cual quedó la escuadra compuesta de 11 barcos de pelea. y 1 lugre haciendo oficio de correos.462 LIBRO IV. degollaran como inexplicable—dice Carranza — que hecho que fue y filosos «gringo ó Brown muy al tope los colores españoles: histórico. Miguel Sierra. día en que la escuadra española se reputó apta para el combate. realistas.252 tripulantes. mandados casi todos por capitanes ingleses de experiencia probada. los Miñones y algunos destacamentos de L ó p e z y Chain. desde el 20 de Abril. Se embarcaron compañías de los regimientos de Albuera y Sevilla. comandante general de la marina. antes de intentar una salida sobre el ejército sitiador. L a Junta designó hasta las personas que debían mandar los buques. haciéndose á la vela en dirección á la b l o queadora. bloqueando el puerto. bajo cuya sombra (1). con alternativas diversas. prosiguió batiéndose de ahí en adelante. José Posadas.) . donde cambió los primeros cañonazos izando la bandera española.

Restablecido el combate á las 8 de la noche. perseguida por la Hércules. serenamente el combate. con excepción de Clark. y obligando á otros dos barcos españoles á encallar en la costa del C e r r o . E n seguida las dos escuadras desaparecieron. y poniendo en fuga al resto. A u n q u e herido en una pierna el almirante de Buenos Aires. aventurero conocido por su audacia. comandante del San Luis. sufrió un descalabro la e s cuadra patriota. que pereció en las ondas. salvándose á nado sus tripulaciones. mientras que su contrincante Sierra se mantuvo alejado de la lucha. A l romper el día 17 emprendió el vencedor la persecución. mirando desde la cubierta del Hiena c ó m o eran destruidas sus fuerzas. los apresó.LIBRO IV. donde llevaba Sierra su bandera. buque almirante de los patriotas. le obligó á retirarse bajo un recio y certero fuego. L a escuadra de Brown. entraba al puerto la corbeta Mercurio. había batido por completo el día anterior á la española. pero como á estos últimos . sintiéndose al siguiente día el fuerte cañoneo que anunciaba estarse librando una batalla. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 463 E n aquel estreno del día 14. hasta que Brown embistiendo al queche Hiena. entre tanto. apresando todavía una goleta. capturándola 1 bergantín y 2 c o r betas. y mientras fondeaban ambas escuadras. A las 8 de la mañana del día 17. se desprendió del convoy español Pepe el maltones. quien Luis y echándose inopinadamente sobre el falucho San otros dos pequeños barcos que anclaban en el Buceo. mandó. A l cesar el fuego. hábilmente dirigida por éste. Grande ansiedad pasaban los habitantes de la Plaza. p r o siguieron los contendores con rumbo al Este. convencidos de que la suerte de todos se estaba decidiendo en aquel lance de guerra. batiéndose á tiro de cañón.

« que hasta no ser entregadas á las armas de aquél. apareció toda la escuadra de Buenos Aires en la bahía. envió el día 2 4 á Buenos Aires al coronel D. no se admitirían condiciones algunas. — C A Í D A D E L PODER ESPAÑOL los abandonasen sus tripulantes en condición de que se i n cendiaran. que iniciada por Vigodet una negociación conciliatoria. y toda propiedad pública. ese mismo día 1 7 vino á tomar el mando de las fuerzas del asedio. volaron junto con los buques 2 0 hombres de los primeros que subieron á bordo. A?iales. Pocas horas después. expidiendo con fecha 2 8 amplias facultades á Alvear para que se entendiese con los (1) C a l v o . B r o w n le contestó. A l propio tiempo. Esta victoria de los patriotas extremaba la situación de la Plaza. sus fortalezas.464 LIBRO I V . y quedó Méndez mal herido. Montevideo. » ( 1 ) Vigodet. n. . arsenales.Feliciano del P í o y al teniente de navio D . Carlos María de Alvear. C o m o si no fuera bastante lo acontecido. puesto que había perdido el dominio de los ríos. dejándola imposibilitada de adquirir recursos c o mestibles. quitando á Bondeau los laureles de un triunfo seguro. en nombre del Gobierno de Buenos Aires. 174-176.500 hombres. Rafael Méndez vino á ocuparlos. cuando una fuerza del ejército sitiador al mando de D . para tratar un armisticio. y á pesar de que había jurado sepultarse bajo las ruinas de la Plaza antes que rendirla. buques de guerra. siendo saludada estrepitosamente p o r las baterías del ejército sitiador. el c o r o nel D . con un refuerzo de 1. reputándose perdido desde el último desastre naval. E l Gobierno los rechazó sin oírles. Juan de Latre. infundió dicha seguridad tales bríos á los patriotas.

acompañado de D. c o menzó á madurar el plan de hacer frustránea toda tentativa de inteligencia entre los realistas y los jefes uruguayos. en consecuencia. Regresó Vargas quejándose de la c o n trariedad que se le había originado. situado en Porongos. hacía esfuerzos en sentido opuesto.LIBRO IV. de que admitiera representantes de Artigas y Otorgues en las negociaciones. Apenas tuvo la autorización. quien. empero. no pudiera llegarse á un acuerdo tan ventajoso para Buenos Aires como él lo deseaba. Juan de Vargas para que llegase al campo de Otorgues. afectando concederlo. le hizo conducir con guías que extraviaron de caso pensado el camino. Alvear. por las réplicas que éstos dieron á lo que V i g o d e t les propuso. echándole en cara unos socorros de artillería y municiones que bajo el Doai. para ganar tiempo. Juan de Vargas. así es que mientras aparentaba acceder á que se les consultase. haciéndole proposición. avisando las facultades de que estaba premunido. — III. cuyo propósito final era burlarse de todos. — CAÍDA D E L PODER ESPAÑOL 465 españoles. resulta innegable. é instruidos ambos de entenderse con Alvear. Vigodet. 30. Además. como también se ha podido valorar su ineficacia. le recibió con tono áspero. Que esa inteligencia existía desde algún tiempo atrás. P o r estas razones. temía que interponiéndose la influencia de los orientales. Esto último sobresaltó al jefe sitiador. y Alvear. al mismo tiempo. ESP. que tenía previsto el caso. después de dar paso franco á D . hizo Alvear un parlamento á la Plaza el o de Junio. volvió á despachar al coronel del R í o . teniendo en cuenta las diversas diputaciones mandadas por los españoles ante Artigas y Otorgues. . no pudiendo el comisionado español abocarse con el jefe que buscaba. no se le ocultaba la mala fe de Vigodet. pero ahora para el campo sitiador.

y enviarlo á P í o Janeiro en procura urgente de víveres.466 LIBRO IV. y en fin. Entre tanto. Se acordó por opinión unánime establecer una junta mixta permanente del Cabildo. porque el caudillo había tenido algunas deferencias con ellos. y provocando tumultos en que se vivaba al R e y y se desafiaba á sus enemigos. dio en fingir un grande entusiasmo. convocó una nueva reunión de notables á fin de oir c o n sejo. se hacía por V i g o d e t la última tentativa ante Otorgues. con título de libertos. con el propósito de levantar el espíritu público. algunas otras resoluciones desesperadas. desarmar al queche Hiena. proceder á un recuento de todos los víveres de particulares existentes en la Plaza. apaleando de paso á los habitantes que se le antojaban tibios en sus esperanzas. de todas las causas perdidas. que había escapado del descalabro de la escuadra gracias á la triste actitud de su jefe. lanzándose á las calles con músicas y algazaras. Recordaban que á una requisición de R o marate avisándole la aflicción de las familias embarcadas en sus buques. Medios falaces. Vigodet. esforzándose para reponer los ánimos. algunos miembros de la de Hacienda y el Gobernador para deliberar en todo. creyendo en esta ocasión los de la Plaza c o n seguir algo. M u y desconsolador efecto produjo esta noticia entre los sitiados. Se c o n vino en reclutar un nuevo cuerpo de tropas entre los esclavos de la ciudad. . rompiendo las hostilidades. había contestado ordenando á los destacamentos del bajo Uruguay que las proveyeran de carne. recogiéndolos para repartirlos por ración. por lo cual declaró que suspendía todo trato. E l partido empecinado. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL amparo de Otorgues se habían enviado desde la Plaza á E o m a r a t e .

y Otorgues propuso á nombre de A r t i gas. dando cuenta á V i g o d e t del itinerario que pensaba tomar con sus barcos. y la oliva de la paz será la única divisa con que nos presentaremos al frente de las naciones tan vecinas y confederadas. -r. que había conferenciado con Otorgues por distintas ocasiones y decía ser el caudillo un hombre tratable y humano. los vivas y aclamaciones sucederán al ruido de las armas. para que recabase de Otorgues una resolución formal. y procedía según esas instrucciones. « renunciar la sumisión al R e y . H a b í a recibido bien á todos los c o m i sionados que se le enviaron. E . y hasta se alargó á contestar por escrito en 26 de M a y o una comunicación del Cabildo de Montevideo. predispuso al Gobernador de Montevideo á hacerle nuevas ofertas. T o d o esto. Luis Larrobla nuevamente.L I B R O I V . se desprendía que Otorgues s o licitaba plenos poderes para los comisionados que le enviaban los realistas. como medio decisivo de arreglo. por medio de sus representantes.» pro- . y entendiéndolo bien los aludidos. casi aislados y perdidos. con el fin de traerle á partido en favor de su causa. con poderes más extensos. juntándose á la opinión de Larrobla. que usando ellos el majestuoso idioma de la libertad y felicidad de los Orientales. diciéndole en términos enfáticos: «Hable Y . Con tal motivo.» D e toda esta oscura y anfibológica jerga. y formar un Congreso independiente separado de España y Buenos Aires. E l comisionado estrechó al caudillo en dicho sentido. despacharon á D . Otorgues estaba instruido por Artigas.C A Í D A D E L P O D E R E S P A Ñ O L 467 A c a b a b a de consentir en que dos dragones suyos trajeran á la Plaza pliegos del mismo Romarate. y en el suyo propio. como émulas de nuestra gloria. déseles á éstos la investidura absoluta de poderes.

miembro del Cabildo y comisionado por éste para entenderse con el caudillo. como era de suponerse. quedaría en manos del Congreso el resto de la obra. Artigas no estaba en el mismo caso. adelantarse á plantear el problema con toda claridad. salía en los primeros días de Junio á verificarlo. manifestando proche al tos. cuyos detalles no habían de ofrecer entonces insuperables. » Por precipicio. rechazaron el proyecto. D . . para apoyarlo. sobre la base de una hegemonía rioplatense ( 1 ) . en que por primera vez se ensayaba de frente la fundación de la independencia. ( 1 ) Figueron. Aceptado el punto capital de la negociadificultades ción. seguido del comercio y la guarnición de la ciudad. Llamado á decidirse en una negociación propuesta por el enemigo común. 281 y 315-10. Francisco Moran. más apurados que los españoles nunca perdieron la esperanza de una reivindicación de sus dominios americanos. reconocimiento de la independencia menos de los virreinaPero querían consentir su desmembración. y si se negaban á pactar en general el tos. ii. « que preferían descender sin reantes de traicionar sus juramenestuviesen. á las autoridades realistas. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL metiendo que una vez aceptado el proyecto. Larrobla se puso en marcha hacia Montevideo con esta propuesta. donde estaba á la sazón. Artigas se movería de Entre-Ríos.468 LIBRO IV. Diario histórico. E l Cabildo de Montevideo. L a proposición escandalizó. siendo el modo más obvio de c o n seguir ese objeto. Mientras Larrobla llegaba á Montevideo con la estrepitosa misión de Otorgues. no podía pactar nada que no empezase por el rechazo de la sumisión á España.

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Alvear, que lo supo, se le anticipó, escribiendo á Otorgues la más artera de las cartas. L e decía en ella, que estando Montevideo en sus últimos apuros, él ( A l v e a r ) no admitía otra base de negociación que la entrega de la Plaza á Otorgues; « p u e s quiero verla — añadía — en poder de mis paisanos, y no de los godos, á quienes haré eternamente la guerra. » Pedíale, asimismo, que sin perder instante, y prescindiendo de consultar á Artigas, con cuya aprobación podía contarse de antemano, enviase al campo sitiador dos diputados plenamente autorizados para tratar la entrega' á cumplir lo que que de la Plaza; y se obligaba solemnemente

ellos convinieran con los realistas, protestando la sinceridad con que adelantaba este paso <-.por lo más sagrado había en el ciclo y en la tierra. » ( 1 ) A n t e declaracio-

nes tan categóricas, reforzadas por un juramento espontáneo, Otorgues no tuvo eludas, y nombrando por diputados á su yerno el capitán D . Antonio Sáenz y al D r . Revuelta, les dio las instrucciones requeridas. Cuando Moran llegó al campo de Otorgues para n e g o ciar de cuenta propia, éste, lo primero que hizo fué enseñarle la carta de Alvear, diciéndole que, atento el nuevo aspecto asumido por los sucesos, toda negociación indirecta contribuiría á perjudicar las estipulaciones recientes; y para no caer en acusación de veleidad, permitió á Moran que tomara copia de la carta del general argentino y la remitiese á sus poderdantes. L o que efectuó el comisionado del Cabildo, en la forma predicha, A s í , pues, el C a bildo y Vigoclet supieron casi á un tiempo, la proposición de Otorgues á Larrobla, y la negativa posterior del mismo

( 1 ) N°

0 en

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1).

ele P.

470

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Otorgues á abrir tratos, mistificado por la carta de Alvear. E l jefe del ejército auxiliar babía conseguido por estos medios, todo lo que deseaba. N i Artigas, ni Otorgues i n tervendrían en las negociaciones, y sólo él trataría de p o tencia á potencia con Vigodet, para engañarle mejor. P o r su parte los sitiados, Habiendo rechazado en junta de g o bierno la propuesta de Otorgues á Larrobla, no tenían cabe para iniciar nuevas gestiones con los jefes uruguayos, de m o d o que determinaron entenderse con Alvear sin más trámite. E l día 19 de Junio partieron con un proyecto de capitulación, parlamentarios de Vigodet, quienes fueron r e cibidos por Alvear en la capilla de Pérez. A l l í cambiaron ideas, conviniendo los emisarios de la Plaza en que se formalizase el ajuste, y manifestándose dispuesto Alvear á acceder á todo lo que fuera conciliable con los derechos de la guerra. Entre tanto, el partido empecinado, que no quería oir hablar de capitulación con los sitiadores, puso por obra oponerse á la entrega de la ciudad. Creían sus miembros, que no se habían hecho aún todos los esfuerzos requeridos para salvarla, y así lo hicieron sentir con anterioridad en las juntas de guerra provocadas por Vigodet, donde siempre pugnaron por una nueva salida contra los patriotas. Y en verdad que no les faltó razón en los primeros m o m e n tos de su empeño, puesto que reforzados como lo estuvieron después de la batalla del Cerrito, muy fácil habría sido tentar con éxito la salida, luego que Artigas abandonó el asedio y tuvo Pondeau que circunscribir su línea. Mas ahora que las escaseces y la desmoralización habían llegado al colmo, no era prudente lo que se proponía. Sea de ello lo que fuere, los empecinados concibieron el plan de su-

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blevarse, oponiéndose á todo convenio. Durante la noche del 20 de Junio estalló un movimiento en la iglesia M a triz, donde estaba acuartelado el coronel Loaces con voces de ¡mueran los traidores! 900 hombres, y se oyeron allí, y en otras partes de la ciudad, Loaces y el M a y o r de Plaza, auxiliados por 0 0 0 veteranos, se presentaron en la iglesia, desarmaron la guardia, y apoderándose del armamento, intimaron rendición á los amotinados. L o s grupos de las calles fueron disueltos luego, evitándose así una sublevación que pudo haber costado la pérdida de millares de vidas (1). empecinados Siguieron, pues, sin nueva interrupción, las negociaciones pendientes. A la misma fecha que los Vilardebó, Alcalde de l . tentaban el último esfuerzo para no rendirse, D . Miguel
o r

voto, D . Juan de Vargas, capi-

tán de navio, don José Gestal, miembro del Consulado, y el oidor D . José de A c e v e d o , ultimaban los trámites del ajuste. L a capitulación de Montevideo, extendida por Vargas y aprobada, por el jefe sitiador, quedó concluida en los siguientes términos: gociación, «que el Gobierno Se aceptaba como de Buenos Aires artículo recibía sustancial, preliminar á todo acuerdo y base de la n e la Plaza de Montevideo en depósito, bajo la expresa c o n dición de reconocer la integridad de la Monarquía E s pañola y su legítimo B e y el Señor D . Fernando en cuya virtud había de hacer Alvear ese VII, siendo parte de ella las provincias del P í o de la Plata, reconocioblimiento á nombre del R e y al firmar el Convenio,

(1) histórico;

Larrafiaga

y Guerra,

Apuntes

históricos.

— Figueroa,

Diario

II, 32S-29.

472

LIBRO I V . —

CAÍDA

D E L PODER

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gándose bajo su fe y palabra de honor, por sí y por las tropas de su mando, á cumplir religiosamente tan solemne y sagrada promesa.» Q u e el Gobierno de Buenos Aires enviaría á España diputados para que hicieran un ajuste definitivo, ele acuerdo con el armisticio acordado en R í o Janeiro anteriormente. Q u e los intereses religiosos, sociales y económicos de los habitantes de Montevideo serían eficazmente protegidos. Q u e la guarnición ele la ciudad se retiraría á Maldonado, para emprender ele ahí viaje á la Península, debiendo proporcionársele transportes y víveres, y un plazo de 3 0 días para prepararse á partir. Q u e se elejaría libre la corbeta Mercurio para escoltar el convoy y conducir á V i g o d e t y demás jefes. Q u e se ciarían rehenes por una y otra parte, al firmarse la capitulación, ocupándose la Plaza por los ele Buenos Aires dos días después de firmada aquélla. Q u e no podrían sacarse de la Plaza armas, municiones, ni pertrechos de guerra; y que la guarnición que la ocupara sería de 1,500 hombres, no pucliendo entregarse á otra, hasta que el Gobierno terminase sus asuntos en la Península: todo ello bajo la garantía del Representante de la Gran Bretaña, en R í o Janeiro. Que los prisioneros y p r o piedades secuestradas se devolverían recíprocamente. Q u e la división naval de Romarate, el establecimiento de la costa Patagónica y los emigrados y milicianos reunidos en C e r r o - L a r g o , quedaban incluidos en el convenio. Q u e no se levantaría en la Plaza otra bandera cpie la española, y desde el momento de firmarse el convenio se permitiría la entrada de comestibles á la ciudad ( 1 ) . Esta capitulación fué ratificada el 2 0 de Junio por V i -

(1)

Col Lamas,

111-141.

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goclet, quien expidió un decreto el día 2 1 , anunciando á la población la entrega de la Plaza en virtud de lo pactado. A las 11 de la mañana del 2 2 , remitió Alvear, por rehenes suyos, al coronel D . Francisco Moldes y á D . Pedro Fabián Pérez, correspondiéndole V i g o d e t con el coronel D . Pedro Lacuesta y el regidor D . F é l i x Sáenz c o m o rehenes de los sitiados. P o c o después, y al mismo tiempo de entregarse la fortaleza del Cerro, entraron provisiones de abasto para la Plaza, que bien las necesitaba, pues tenía 4,900 enfermos, amenazados de morir de hambre. E l queche Hiena, que V i g o d e t había desarmado con el fin de enviarle á R í o Janeiro en procura de víveres, sirvió esa n o che para dar escape á algunos de los más comprometidos del partido empecinado, redactor de La Gazeta, entre ellos fray Cirilo Alameda, á quien esperaban en España los

más grandes honores eclesiásticos. E l día 2 3 se efectuó la entrega formal de la Plaza, recibiéndose de ella el coronel D . Nicolás de Vedia, comisionado por Alvear para recoger las llaves y relevar las guardias existentes. L a s tropas españolas evacuaron seguidamente la ciudad con todos los honores de la guerra, saliendo con banderas desplegadas y 4 piezas de artillería por el portón de San Juan, en dirección al Caserío de los Negros. Alvear, entre tanto, verificaba su entrada á la Plaza, y una vez en ella, eludía todos los compromisos pactados, desmintiéndose á sí mismo con el mayor descaro. A l firmar la capitulación había comunicado de oficio el hecho al Gobierno de Buenos Aires, pero cuando estuvieron en su poder las fortalezas de Montevideo, no tuvo empacho en manifestar al mismo Gobierno lo siguiente: « A u n q u e por mis anteriores « comunicaciones participé á V . E. que esta Plaza se había

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LIBRO I V . — C A Í D A D E L P O D E R

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« entregado al ejército de mi mando por capitulación, no « habiendo sido rectificados los artículos propuestos para « ella ( ! ) , resultó que el día 2 3 del corriente, tomando t o « das aquellas medidas de precaución que debió sugerirme « la frecuente experiencia de la mala fe de su Gobierno, « m e posesioné de todas sus fortalezas, parques y demás « útiles concernientes al fondo p ú b l i c o . » ( 1 ) Consecuente con esta violación de la fe pública fué izado en la ciudadela de Montevideo el pabellón de B u e nos Aires, tratados como prisioneres de guerra los soldados españoles á quienes se quitó sus armas y banderas, enrolándoles en los cuerpos de Alvear, y á los jefes y oficiales de la guarnición se les ordenó presentarse en la c a pilla de la Caridad, desde donde fueron enviados á Buenos Aires para que se les confinara á un punto lejano. Se arrestó á V i g o d e t á bordo de un buque de guerra, despachándole después para B í o Janeiro sin más explicaciones. Alvear en seguida comunicó al Directorio el triunfo o b t e nido, adjuntando por trofeos las banderas quitadas á los cuerpos realistas, y Posadas en cambio le discernió el e m pleo de Brigadier á él, promoviendo á los demás jefes y oficiales según sus categorías, y premiando al ejército con una medalla conmemorativa de la rendición de Montevideo y el título de benemérito á la patria en grado heroico para cada uno de sus individuos. L a capitulación de M o n tevideo trajo como consecuencia la de R o m arate, que se entregó con sus buques á las fuerzas de Buenos Aires, bajo honrosas condiciones. V i g o d e t reclamó en vano de la violación de la fe jurada.

(1)

Calvo, Anales;

n, 178 y 19G.

LIBRO I V . —

CAÍDA DEL PODER

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475

D e s d e R í o Janeiro publicó un manifiesto en forma de oficio el Director Posadas, en el cual dejaba traslucir su indignación por estos conceptos: « Y o no quiero redargüir á Alvear de su impostura por los conocidos principios del derecho sagrado de gentes, del de la guerra y aún de la educación individual, porque, atropellados éstos maliciosa y estudiadamente, invertiría sin fruto el tiempo y ciaría mayor i m p o r tancia á la calumnia con que piensa denigrar mi reputación. Ésta no puede mancillarla el crimen que ha cometido A l vear, tal vez desconocido hasta ahora en todos los pueblos civilizados. L o s hombres de honor siempre son fieles en su palabra, y los hombres públicos no pueden quebrantarla sin atraerse la odiosidad de todos sus semejantes. » E l G o bierno de Buenos Aires dio traslado á Alvear de este d o cumento, pidiéndole que se justificara de los cargos que en él se le hacían, y el general argentino replicó con una e x p o sición bombástica que comenzaba en estos términos teatrales: « A l leer la vehemente acusación que el Mariscal de Campo D . Gaspar Y i g o d e t hace á mi conducta en la rendición de Montevideo, y juntamente la orden suprema de V . E . para que le informe y satisfaga á los cargos que me resultan, apoderándose de mí una sorpresa que no es fácil explicar, quedó por largo tiempo adormecida la voluntad y sin ejercicio la obediencia. Sorprendióme la enormidad del crimen, la novedad de la causa y la majestad del tribunal.» Y después de toda esta hojarasca, el argumento capital que A l vear oponía á su contrario era, que la capitulación no se había firmado y que V i g o d e t no presentaba otra cosa que un borrador. T a l fué la forma en que por última vez se o y ó la voz cielos gobernantes españoles en el Uruguay. Su dominación.

476

LIBRO IV. —

CAÍDA DEL PODER

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comenzada con tanto estrépito, concluyó con una queja emitida desde tierras lejanas, por un jefe engañado y p r o s cripto, á quien la actual mala suerte no alcanzaba á excusar de sus tiránicos procederes de otros días. Y mientras se preparaban á abrirse las puertas de la Península para asilar á Vigodet, abríanse también las puertas de los calabozos de la Ciudadela de Montevideo para dar suelta á D . B a l tasar Vargas y otros patriotas confinados allí por el partido empecinado, y á quienes la fortuna no había sido tan traidora como al ayudante mayor D . José Cruz R i n c ó n , que fallecía preso el día antes de la entrega de la Plaza ( 1 ) .

(1)

Figueroa. Diario

histórico;

n. 26.

LIBRO

QUINTO

LIBRO QUINTO
MONARQUÍA Y REPÚBLICA

Conducta de Alvear en Montevideo. — Sus procederes con Otorgues.— Exacciones y atropellos. —Dictadura de Rodríguez Peña. — Artigas y el Virrey de Lima. — Pronunciamiento de E n t r e - R í o s y Corrientes.—Perfidia de Alvear con Artigas. — Elección de Diputados a l a Constituyente. — Misión de Rivadavia y Belgrano á Europa.—El Director Posadas manda exterminar los orientales en a r m a s . — D o n Rufino Bauza. — Campaña y victoria de Guayabos. — Alvear reemplaza á Posadas y propone la entrega de las Provincias Unidas á Inglaterra. — D . Blas Basualdo en Corrientes. — Fusilamiento de Perogurría.—Protesta de Bauza y sus consecuencias. — Comisionados de Buenos Aires para tratar la paz. —Evacuación de Montevideo por las tropas argentinas. — Entrada de Otorgues. — Pronunciamiento de Santa F e y Córdoba. — Caída de Alvear. — Artigas y el Cabildo de Montevideo. — Purificación. — Convenio fracasado en Paysandú. — Prosecución de las negociaciones monárquicas. — Primeras noticias públicas de la invasión portuguesa. — Pueyrredón.

(1SI4 —1SÍ6)

A raíz de haber alzado su pendón en las fortalezas de Montevideo, comenzó el general argentino á tratar al U r u guay c o m o provincia conquistada. N o se limitó á violar la capitulación en cuanto á las personas garantidas por ella, sino que atacó los intereses públicos y los bienes particulares. A y u d á b a l e y aún le incitaba en esta empresa, el D i rector Posadas, quien, de acuerdo con su Ministro D . N i -

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colas Herrera, parecían haberse impuesto la resolución de concluir con el país, dejándole humillado é inerme á disposición de su triste suerte. E l vecindario de Montevideo y los habitantes de campaña, agobiados por las exacciones y los malos tratamientos, sometidos por la fuerza á una autoridad dictatorial y sin medios de oposición á sus desmanes, cayeron en el estupor de los pueblos que han perdido la noción de sí mismos ante catástrofes inexplicables. E l primer acto de Alvear, respecto á los orientales, r e vistió formas idénticas á la violación de la fe pública con los realistas. Se recordará que en 7 de Junio había escrito á Otorgues, avisándole los preliminares de la capitulación de Montevideo, con cuyo motivo le invitaba á nombrar diputados para intervenir en ella y recibirse de la ciudad, pues no permitiría que los realistas la entregasen á otras manos, y le protestaba por lo más sagrado cielo y en la tierra, fluido que hay en el la sinceridad de sus sentimientos. I n -

por declaraciones tan solemnes, Otorgues se m o -

vió del pueblo de Trinidad con rumbo á las Piedras, h a ciendo alto en este último punto al frente de una división de 1,000 hombres. Desde allí comunicó al general argentino su aproximación, quedando á la espera de la promesa establecida y jurada. L a s tropas sitiadoras tomaron posesión de Montevideo el 2 3 de Junio, y al día siguiente disponía Alvear que dos divisiones, respectivamente mandadas por Valdenegro y Hortiguera, combinándose con otra que debía marchar á órdenes de él mismo, cayeran sobre Otorgues con toda c e leridad. L o s expedicionarios se pusieron en movimiento el 2 5 , por distintas direcciones, llegando Alvear antes que nadie á las Piedras, donde Otorgues campaba sin precau-

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ción alguna. Oigamos al general argentino contar su propia hazaña, en el parte oficial dirigido al coronel Moldes, c o mandante ele armas de Montevideo: « C u a n d o llegué al campo ele la a c c i ó n — d i c e el elocumento — yo tenía sólo 2 0 0 h o m b r e s : con parlamentos Otorgues, estuve entreteniendo á hasta que á las 7 de la noche me llegó infantería cargué

y el teniente coronel Zapiola; y sin perder instantes,

entonces á los contrarios, no obstante la oscuridad ele aquel momento. Ellos han sido destrozados completamente, y y o he conseguido un número muy considerable ele caballadas, boyadas y prisioneros. C o m o es ele noche, no podemos saber los muertos que haya habido. Quiero que con respecto á la importancia de este suceso y á las circunstancias, mande Vd. hacer salva en la Plaza por esta acción.» (1) Consumada aquella alevosía, se restituyó Alvear á M o n tevideo, donde le llamaban otros intereses. Desde luego, empezó por apoderarse ele cuanto existía en la Plaza, arrebatando á los particulares, bajo pena de la vida, sus armas finas para repartirlas entre los oficiales vencedores, y enviando para Buenos Aires 8,200 fusiles, 3 3 5 cañones de bronce y hierro, las cañoneras de guerra de la flotilla naval, y varios otros elementos bélicos, avaluados por suma, total en 5:500,000 pesos. U n a nueva requisición de los bienes públicos, demostró que aún quedaban otros á la ciudad, y se procedió á tomarlos, entre ellos la imprenta, que fué encajonada y quedó pronta para embarcarse, junto con m u chísimos efectos. D o n Juan José Duran, presidente del obtuvo Ayuntamiento, en nombre de la corporación hizo algunas gestiones para oponerse á aquel despojo, pero no

( 1 ) C a l v o , Anales;
DOM. ESP.—III,

n,

195-196.
31.

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más resultado que retener momentáneamente el embarque de la imprenta, alegando que era un regalo de la princesa Carlota, según todos lo sabían. P o r más que Duran n o hiciese una resistencia m u y activa á los desmanes del vencedor, ni el Cabildo estuviera en condiciones de oponerla tampoco, creyó el Gobierno de Buenos Aires que necesitaba agentes más dóciles para el logro de sus fines, y al punto se preparó á destituir las autoridades de la ciudad, nombrando otras que fueran de su pleno agrado. Con fecha G de Julio, escribió Posadas un oficio á Duran, avisándole que cesaba en su puesto de Gobernador intendente de Montevideo, pues había resuelto subrogarle por D . Nicolás Rodríguez Peña, presidente de su Consejo de Estado, quien pasaba al Uruguay en calidad de Delegado extraordinario. E l Delegado se recibió de su empleo el 14, y y a el 19, remitió oficio al Cabildo, anunciándole que por voluntad del Director Supremo cesaban todos los miembros que lo componían de presente, debiendo elegirse en su l u gar, al siguiente día, los individuos cuyos nombres a c o m pañaba en una lista. H a b í a sido tan minucioso Peña en los nombramientos, que hasta los porteros eran reemplazados ( 1 ) . C o m o podía esperarse, la orden fué cumplida, aun cuando se apartaba de las formas regulares de la ley y de la independencia acostumbrada en la elección. U n nuevo Cabildo, presidido por los señores Pérez, D . Manuel y D . Pedro Gervasio, se instaló el 2 0 de Julio, para legalizar los atentados que siguieron cometiéndose, y cuya magnitud superaba cuanto se había hecho. Nueve días más tarde, es decir, el 2 9 de Julio, se abría

( 1 ) L.

C. de

Montevideo.

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la camparía contra los bienes de todo el mundo.

plan había sido premeditado desde antes de la caída de Montevideo, la ejecución fué sencilla y sumaria. Para formar criterio respecto á su eficacia, conviene entrar en algunos detalles. Abarcaba el proyecto, cuanto pudiera acapararse en mar y tierra; siendo con el primer propósito que se había creado en Buenos Aires, á 2 0 de Junio, un Tribunal, de presas, compuesto del consejero de Estado más antiguo y el auditor general de guerra, bajo la presidencia del Ministro de Guerra y Marina, cometiéndosele conocer, juzgar y sentenciar, breve y privativamente, las ordenanzas generales y particulares, de acuerdo con sobre los apresaneu-

mientos y detenciones de embarcaciones enemigas ó

trales, que hiciesen las fuerzas bloqueadoras de Montevideo, ó los corsarios particulares. Las apelaciones de las sentencias del Tribunal, deberían hacerse á la persona del D i rector Supremo, quien se asesoraría del Ministro de Gobierno para resolverlas. L o s interesados tendrían derecho á interponer un recurso de súplica de la primera sentencia, que se sustanciaría con un solo escrito de cada parte. Plasta de tanto que la Asamblea, General — entonces inhibida

ocuparse, espontáneamente del asunto, por estar en sesiones extraordinarias — no estableciera las formas y reglas que fueran de su soberano beneplácito, regiría, como única norma en la materia, el procedimiento designado (1). A partir del 20 de Junio, pues, estaban ya á disposición del Director Supremo y sus amigos, los caudales y efectos que el comercio uruguayo tenía en tráfico. Pero si esto era mucho, no bastaba, sin embargo, para aplacar la codi-

( 1 ) C a l v o , ' . a n a f e s ; n, 1 9 3 - 9 4 — Col Frías, i, 92.

el rico material contenido en los archivos públicos. aquellos d o cumentos que pidiere por mecho de su Secretario. hacerse dueño. expidió á Rodríguez Peña un oficio en que le decía: «Necesitando el Consejo de Estado en algunas ocasiones. « para que tuviera de su parte el debido cumplimiento. Y a que se había creado el T r i b u nal de presas para legalizar el saqueo marítimo. era como grar ese intento. tenían la documentación originaria de sus propiedades. dándoles un fundamento excusable. algunos documentos que existen en las oficinas del Estado. ó la comprobación inicial de sus empresas y giros. » en cuya virtud. Apoderarse de ellos. E. por intermedio de su M i nistro de Gobierno. T o d o s los propietarios del país. Para ese efecto. colorear con cierto tinte de interés administrativo. y de «orden S u p r e m a » . grandes ó pequeños. de tocio lo existente. el Director Posadas. mandar se le franquee en todas. tener á la vista. se le comunicaba esta resolución al Delegado extraordinario. como antecedente indispensable de las empresas terrestres. Convenía. en suma.484 LIBRO V. ha resuelto S. donde los c o v a chuelistas de la colonia conservaban con esmero papeles hasta de la más remota utilidad. y la circulase en el distrito disponer de la fortuna pública. en aquellos archivos custodiados con una escrupulosidad honrosa. empero. era necesario crear el Juzgado de propiedades extrañas. y nunca más propicia la ocasión para l o - . todos los comerciantes é industriales. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA cia del conquistador. Faltábale echarse sobre las fincas urbanas y rústicas de los habitantes del país. los preliminares del atentado. confiscar empresas y negocios productivos. Prestábase á facilitarlo. para la ilustración de las materias y asuntos que se pasan á su dictamen.

porque se les despojó sencillamente de lo que tenían. ó sobre las cuales hubiera duda respecto de la procedencia. Antojóseles que toda propiedad y era litigiosa y que todo título arrancaba de procedencia indebida. Menos afortunados los que estaban ausentes con Artigas. y temblando de verse despojados los que ya no lo estaban. para casas edificadas por sus apoderarse de los bienes ajenos. Hicieron alguna gestión los cabildos del interior en pro ' ( 1 ) Of de Rodríguez Peña al Cabildo (Arch Gen). apareció el canónigo D . — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 485 de su mando á quien correspondiese. se encontraron con i n terdicciones en sus bienes. V e c i n o s de la ciudad que poseían de tiempo inmemorial abuelos. con esto emprendieron una excursión en forma. ó desalojados. Pedro P a b l o Vidal. y propietarios de campaña que habitaban tierras adquiridas por título inmejorable. mandando ocupantes á sus tierras.LIBRO V.» Rodríguez Peña se apresuró en 29 de Julio á transcribir la resolución dictada. no tuvieron ni ocasión de presentarse en juicio. Con esto se produjo en todo el país el descontento y las zozobras que pueden inferirse. Precedido de este salvoconducto. quienes juntándose al núcleo que ya existía en la ciudad. con autorización del Gobierno de Buenos Aires. no contándose nadie seguro de lo que p o seía. ó llevados ante la justicia para pleitear. se pusieron de acuerdo para caer sobre los habitantes del país. para hacer ciertas investigaciones sobre las propiedades que los vecinos poseyesen con título litigioso. ordenando se cumpliese en la forma que lo requería su carácter ( 1 ) . . Traía el buen canónigo una regular escolta de procuradores y leguleyos.

los unos incitados. fueron los más perseguidos por la nueva autoridad. y como contaban con ella en toda plenitud. y por medios de este género se consiguió saber lo que tenían y echarse sobre ello. el nuevo Cabildo otorgó á Alvear el título de Regidor perpetuo. pero sin éxito. extrañas. Bodríguez Peña n o m bró el Juez de propiedades extrañas.debía residir en se declarasen litigiosas. esquilmadas al fin. A s í se completó el despojo universal . que aquél aceptó complacido desde Buenos Aires. se les puso á algunos barras de grillos. á los habitantes de Montevideo. se valían de la fuerza para sus exacciones. por lo cual se acarrearon todavía mayor animadversión de la que y a se les profesaba. y ante quien estaban obligados á presentarse t o dos aquellos cuyas propiedades L o s españoles. los otros tolerados por el general vencedor. el Cabildo. cuyos bienes acababan de ser confiscados por un decreto. E l Juez de ¡propiedades motivo un lujo de severidad. Éstas. se mostraban sordos á los reclamos de las víctimas. que. y en seguida otra ordinaria. les obligó. donde había pasado á conferenciar con el Gobierno. concluyeron por llamarse á silencio en la ciudad. Llegadas las cosas á esta altura.486 LIBRO V . que debía ser p a Á pesar de tales desmanes. — M O N A R Q U Í A Y REPÚBLICA de los intereses de sus representados. N o contento el Delegado de Buenos Aires con haberles extraído cuanto tenían en sus casas de negocio y barcos mercantes. desplegó con tal Fueron sometidos á prisión los resistentes. cobijado por mandamiento tan perentorio. U n a contribución extraordinaria fué impuesta gada mensualmente. á que declarasen el monto exacto de sus capitales exhibiendo sus libros de contabilidad. L o s secuaces de V i d a l y demás empresarios. pues aquel despojo no era su último castigo. bajo pena de prisión.

341-342. le puso en la necesidad de abandonar. (1) Apuntes. despojo en que intervenía con escándalo el Director Posadas por medio de sus ministros. 0 0 0 pesos. había suplido á su familia con una mensualidad de 50 pesos. Nicolás Herrera. fondos sobre los cuales dio cuenta de haber gastado 1. Herrera había recibido en C á diz. para ayudarla á subvenir los gastos más n e cesarios. no p u diendo rendirla de otras eantideedes anteriores. Ministro de Gobierno. D . . Además. durante la ausencia del reclamante. U n incidente ñnal. Nicolás R o d r í guez Peña. durante su permanencia allí. B a l vás. Diario histórico. la suma de 1 1 .500 pesos. José Raimundo Guerra. E l Cabildo había cubierto en 1 8 0 8 . de manos de D . D . « porque su precipitada y peligrosa fuga de Madrid. Figueroa. ir. nombrando autoridades para llevarlo á efecto con todo rigor ( 1 ) . no obstante el pacto solemne que les g a rantía en una capitulación formal. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 487 de los ciudadanos. se presentó reclamando del comercio de Montevideo 2 2 .LIBRO V.en España á nombre de aquel gremio. y que legalizaba el Presidente del Consejo de Estado. en el debido tiempo y oportunidad. los libros y documentos de cuentas que quedaron en poder del Sr. —Larrañaga y Guerra. el Cabildo. culminó la estupefacción de los e x p o liados. por gestiones hechas. 0 0 0 pesos. sin embargo. E l D r . sus generales y sus delegados. Constaba. importe de giros hechos por Herrera y Balvás desde España. » P o r idtimo. durante la misión política que le fuera conferida en 1 8 0 0 . junto con su equipaje. que dichas gestiones h a bían sido remuneradas á satisfacción del mismo Herrera.

1810 ( A r c h Gen). Artigas. Cisneros. N o era de admirar.488 LIBRO V. su propio hermano D . quien (1) Cabildo. según Herrera. con lo cual. hasta donde se lo permitían los documentos que había podido salvar. — Auto de Apuntes. C. M a nuel Vicente Gutiérrez el importe del giro y sus intereses. A s í lo verificó el Cabildo en 1 8 de M a y o de 1 8 1 0 . 0 0 0 pesos al comercio de Montevideo ( 1 ) . pasando en vista al V i r r e y Cisneros. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA Cuando Herrera volvió á Montevideo. se encontró repentinamente prestigiado y rodeado por los principales personajes que le habían vuelto la espalda. y prescindiendo de las pruebas que obraban en los archivos capitulares. quien mandó se satisficiese el último giro de Herrera. Herrera consiguió imponer al fin el pago de sus 2 2 . y cubiertos hasta con intereses. quedó concluido el asunto. — Larrañaga y Guerra. Su iniciador la revivía. E l expediente siguió una tramitación complicada. Se comprende la repugnancia que todo esto debía causar á los hombres sensatos y patriotas. de Montevideo: 27 Enero. ello no obstante. la estupefacción del comercio m o n tevideano ante el renacimiento de una reclamación. 11 Abril O Febrero Acta 27 Nov 1808. acompañando también la cuenta de la distribución de fondos recibidos. el D r . F u é de los primeros en allegársele. e m o lumentos que habían sido fijados de común acuerdo. . Pero. lo primero que hizo fué relacionar por escrito al Cabildo las circunstancias de su misión á España. satisfactoriamente chancelada por ambas partes desde cuatro años atrás.— Oficios de Herrera al y 18 Mayo 1810 (Arch G e n ) . L. cuyo crédito estaba en baja desde las disidencias supervinientes á la reunión del Congreso de Maciel. Manuel Francisco. retasando á placer. pendiente todavía. pues. entregando á D .

D i c h o se está que el clamor de los expoliados y perseguidos. Con fecha 28 de Julio. para conjurar por los medios que fuera posible. interpretando erróneamente la actitud levantisca del caudillo. contestó Artigas á . y . S. Para ese efecto.» L a respuesta desconcertó al emisario. con los auxilios y cuanto para todo acompaño las instrucciones. se alzó incontrastable. quien.. no teniendo en campaña iguales razones de abstención que en Montevideo. á la misma fecha en que acababa de practicar un acto de honesta sinceridad. y castigó la osadía del proponente. munido de las credenciales correspondientes. D . incitándole á unirse con los realistas. A s i m i s m o .algunos otros ciudadanos de igual respetabilidad. E l Virrey de L i m a . Pezuela comisionó un emisario de su m a yor confianza. se pusieron á disposición del caudillo. para representarle allí. aquella irrupción de famélicos.» se dirigió al campo de Artigas. puedan necesitar: los premios tí que se han hey por lo pronto. á que se servirá contestar. y sus oficiales y tropa con cho acreedores. creyó fácil atraérselo á un plan de restauración del antiguo régimen. entregándole un oficio en que decía el mismo Pezuela: « E s t o y impuesto de que V .R í o s como Delegado del Jefe de los Orientales.LIBRO V. S. cuenten V . T o m á s García de Zúñiga. fiel á su Monarca. á fin « de convenir en el m o d o más honroso de la unión. ha sostenido sus derechos combatiendo contra la facción: por lo mismo. c o n denando y maldiciendo el régimen oprobioso introducido por los lautarinos. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 489 aceptó pasar á E n t r e . é hizo que el general Pezuela le escribiese desde Jujuy. Artigas escuchaba aquellas demostraciones beneficiosas para su prestigio. cuyas ansias aumentaban en progresión sin límites.

no soy vendible.» Encarando en seguida la cuestión por el lado de las responsabilidades de Pezuela. Fernando V I L » L e manifestaban también. los émulos de Artigas se conducían de muy distinto modo con Pezuela y el V i r r e y de Lima. « expresándole h a ber cesado los motivos de continuar la guerra entre el G o bierno de L i m a y el de las Provincias Unidas. . á quien dirigirían oportunamente sus diputados. . para restablecer la dominación m o nárquica. . — MONARQUÍA Y REPÚBLICA Pezuela: « H a n engañado á V . M. S. cuando le han informado que defiendo á su r e y . y cuando mis días terminen al estruendo del cañón. . V u e l v e el enviado de V .. después de ocupado el trono por el Sr. . Con ese designio.. á quienes pugnaban por atraerse. ( 1 ) N. Entre tanto. S. aprovechando la conclusión del cautiverio de Fernando V I I . las calumnias de sus enemigos y detractores. para conciliar los derechos de las Provincias Unidas con los que el R e y tenía al reconocimiento de sus vasallos. D . Yo ni quiero más premio por mi empeño.490 LIBRO V. y ofendido mi carácter. prevenido de no cometer otro atentado como el que ha proporcionado nuestra vista. dejarán mis brazos la espada que empuñaron para defender su Patria.» ( 1 ) A s í pulverizaba el caudillo republicano. M. . que ver libre mi Nación del poderío español. que le acusaban en documentos públicos de estar vendido á España.o 10 en los D. E l Director Posadas y su Ministro Herrera. de P. « q u e ellos se entenderían con S. iniciaban negociaciones destinadas á consolidar la vuelta del antiguo régimen. acababan de enviar un emisario á Pezuela.. sobre bases un poco más amplias de las que hasta entonces había tenido. le decían: « que anuladas las Cortes por S. .

hasta de la sangre que se derramase por su oposición á retirarse hasta el D e s aguadero. D . como muy luego se verá. con fecha 2 4 de Agosto. al D r . Herrera escribía. á efecto de que dé el mismo paso con el general Gainza (comandante de las fuerzas realistas en Chile). N. .° 35 (Apénd). como lo verifico. no eran otros que la. por si acaso fracasaba.. estaban destinados á decorarlo con cierto aspecto de habilidad maquiavélica. lo consultase al Virrey de Lima. me ha ordenado se lo comunique á V. reconocimiento los derechos del Sr. fuerza de nuestro territorio. para que se insinúe con ese Gobierno. Passo. para justificar con un indirecto. paralizar sus movimientos. haciendo cesar hasta su respuesta las hostilidades. veamos cuál era la ( 1 ) Mitre. y en todo caso. fines que nosotros nos hemos ( 1 ) Estos fines. Ministro Argentino acreditado en Chile: « T o d o esto es con el objeto de retardar las operaciones de Pezuela. Conocidas las dos tendencias monárquicas que dividían la atención del Jefe de los Orientales. y todos los demás requisitos que encubrían dicho propósito.'. y adelantar nosotros las medidas que tomamos para despedirlo con la. Fernando V I L » D e s - pués agregaba: « S . coronación en el Plata de un príncipe europeo. los mismos propuesto.LIBRO V. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 491 no existían los principios en que el general podía fundar la agresión al territorio de las Provincias Unidas. n. • :> Explicando reservadamente la tendencia de este plan. y logre por este medio. dejando libres los pueblos que correspondían á este Virreinato. líisl de JJelgrauo. y que en caso de no hallarse facultado Pezuela para este procedimiento. reencargando la responsabilidad ante el trono. E.

443 y 5 2 4 . Sorprendido el Gobierno de Buenos Aires ante el éxito de sus adversarios. E l coronel D . trabajaba por conseguir en Corrientes.492 LIBRO V. L a orden fué cumplida con premura. al mando del capitán D . y el coronel D . fué derrotado. y dispersión de los que pudieron escapar ( 1 ) . — MONARQUÍA Y REPÚBLICA actitud inmediata de éste. como al fin lo consiguió.B í o s la bandera de la federación. José Eusebio Hereñú. con una división cuya base era la compañía de Blandengues de Santa Fe. ya reorganizado. bajo iguales auspicios. su programa de resistencia armada á los lautarinos. según parece. á su turno. desde donde dirigía las operaciones de la L i g a Federal. idénticos resultados. . y algunos centenares de soldados p o r teños. con pérdida de algunos hombres. Notable caso el de Holemberg. marchó sobre Holemberg. Reforzado Hereñú por los orientales. sorprendido y cargado impetuosamente. I. E l desastre de Plolemberg. Eist de los gobernadores. hasta conseguir avistarle dentro de su propio territorio. sabedor del movimiento. cayendo prisionero.2 5 . la reorganización de O t o r gues y el levantamiento de las provincias del litoral ar- ( 1 ) Zinny. de acuerdo con él. ofició á Otorgues. cuya instrucción y fama fueron siempre inferiores á sus actos cuando mandaba en jefe. Otorgues se movió á marchas forzadas en busca del caudillo entrerriano.B í o s al barón de Holemberg. había levantado en E n t r e . á la espera de caballadas. P e dro Pablo Morcillo. que marchase con toda celeridad en protección de Hereñú. Juan Bautista Méndez. Artigas. entre ellos el capitán Morcillo. quien campaba en las inmediaciones de la villa de Paraná. Artigas llevaba á la práctica en aquellos momentos. destacó sobre E n t r e . A l l í . Campado en Belén.

combinó su plan con el Gobierno mismo. contienda armada. D a n d o suelta á sus instintos desleales.LIBRO V. al declarar al Jefe de los Orientales buen servidor de la Patria. Mientras tanto. Desde luego. lo que había conseguido otras tantas. permitiéndole á él todas las ventajas de una iniciativa por sorpresa. y la promesa de auxiliarle pecuniariamente.. en que Artigas era vilipendiado y se ponía á precio su cabeza. Alvear escribió á Artigas proponiéndole que nombrase comisionados para formalizar un ajuste amistoso. Persuadido de lograr una vez más. y por el palabreo insinuante de los emisarios interventores. ideó vencer por el engaño. Alvear se propuso envolver á Artigas entre las redes de una negociación que le distrajera de las operaciones militares. A l efecto. siempre dispuestos á aceptar sin beneficio de inventario los halagos y promesas del Gobierno de Buenos Aires. deslumhrados por la pompa de la publicidad que les precedía. un D e creto del Director Supremo. que ope- . de los que muchas veces ocurren en el conflicto de los partidos. derogando el de 11 de F e brero. reforzaba la guarnición de Montevideo con tropas venidas de Buenos Aires. hicieron sentir á A i r e a r que pronto iba á verse circundado de enemigos. Contaba para sus designios con la credulidad incurable de los caudillos uruguayos. apareció con fecha 17 de A g o s t o . enviaba una división al mando de Valdenegro para oponerse á Basualdo. reponiéndolo en su empleo de coronel del cuerpo de Blandengues. para que la negociación asumiera el carácter de solemnidad apropiado á adormecer las víctimas. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 493 gentino. Con este anzuelo. como un error lamentable é injusto. E l nuevo Decreto. ya que era peligroso lanzarse á afrontar abiertamente la. explicaba la disposición derogada.

Este golpe. L a división de Valdenegro. de Montevideo: ( 2 . y el coronel Soler. poniéndose en marcha contra él. D . Valdenegro. Ilist я de Ice Вер Arg. A m b o s oficiales tenían fuerzas balanceadas. y embistién­ dole de firme. al capitán Г). recibía orden de moverse de Montevideo en dirección al centro de la campaña ( 1 ) . cuando Rivera se propuso atacarle. porque les obligó á perder gran parte de las ventajas y terrenos en el teatro de la guerra. acia 27 Agosto 1814. se situó á retaguardia de Basualdo. consi­ guió decisivas ventajas sobre este jefe. C. — M O N A RQ U Í A Y R E P Ú B L I C A raba por las inmediaciones del A r r o y o de la China.494 LIBRO V. Noticias —L. tomándole una pieza de artillería y varios. L u e g o la persiguió hasta Yerna. obtuvo una ventaja. — L ó p e z . en los primeros días de Septiembre. desviando las operaciones que pudieran emprenderse contra ella. parte). nombrado Gobernador Intendente de la P r o ­ vincia Oriental en 25 de Agosto. de cierta trascen­ dencia. aunque las de Martínez conta­ conquistados ( 1 ) Núñez. que dejaba en. con toda su caba­ llería y 2 piezas de cañón. Alvear había destacado entre las fuerzas que tenía en campaña. Afortunadamente. Estaba Basualdo en las alturas del Palmar de Entre ­ P í o s . contrarió mucho el ánimo de todos sus jefes. con mucha habilidad. José del Pilar Martínez so­ bre el Y í . en la margen occidental del río Uruguay. con una división de caballería. logró desbaratar su división y ponerla en abierta retirada. v. . desde donde fomentaba el al­ zamiento ele la Provincia. que había desembarcado en el A r r o y o de la China para oponerse á Basualdo. descubierto á Artigas. prisioneros. i v. donde la volvió á ata­ car. Fructuoso Pivera. Campaba Martínez en la azotea llamada de González.

llegaban los comisionados de Alvear al campo de Artigas. que Martínez quedara prisionero con 5 oficiales y 2G soldados. E n disposición tan amigable. les rogó luego que se trasladasen con él á Montevideo. D . nombrando por sus diputados á D . . el g e neral argentino dijo á los comisionados que estaba dispuesto á aceptar cuanto le propusiesen. Artigas defirió á lo propuesto. T o m á s García de Zúñiga. que afirmaba estar plenamente facultado por su gobierno para entrar á un arreglo. no quedaría la menor duda con respecto á sus fraternales intenciones. llenos del mayor contento. L u e g o de cambiarse las primeras palabras. que salieron en dirección á Canelones. Este suceso reanimó á los uruguayos. proponiendo la paz en nombre del general de Buenos Aires. les entregó una suma de dinero para que la enviaran de socorro á los soldados de Artigas. y por entender que ante las pruebas que iba á darles. y como muestra de sus intenciones á este respecto. Sin embargo. L o s comisionados se pusieron en marcha con Alvear para la ciudad. ( 1 ) Memoria sobre los sucesos ele la Independencia de los Orientales. Manuel Calleros. donde Alvear se encontraba. cuyas armas habían estado en descenso hacía algún tiempo. E l resultado final fué. Miguel Barreiro y D . por parecerle más adecuado que se ajustase allí el pacto de paz. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 495 ban con armamento mejor y local más apropiado para resistir. y pedía al Jefe de los Orientales el nombramiento de una Comisión con quien entenderse.LIBRO V. después de haber dejado en la acción 6 oficiales y 5 4 soldados muertos ( 1 ) . inculcó mucho sobre la n e cesidad de la paz entre hermanos. Mediando tales circunstancias. trabándose en un combate muy reñido. Rivera atacó con firmeza.

soldados. mientras que desprendiendo desde M o n t e video al coronel Dorrego con una división de 1. de las que Alvear sabía fingir para mofarse de hombres y pueblos. dispuso Alvear que las tropas á sus órdenes comenzaran á embarcarse. Mientras el embarque se verificaba. á fin de tener el gusto de firmarlas antes de ausentarse definitivamente. N i quería la paz. Mas. E n vez de dirigir sus tropas á Buenos Aires. diciéndoles á los comisionados que las enviaba á Buenos Aires porque tenía resolución formal de abandonar el país. p o - ( 1 ) López. y Alvear las aprobó de plano. comenzó á urgir para que se llevaran adelante los arreglos del convenio en proyecto. le destinaba á marchar al centro de la campaña con Puestos de acuerdo los dos jefes. E n seguida hizo publicar noticias oficiales de que todo estaba arreglado. todo esto se reducía á una comedia.000 propósito de combinar operaciones decisivas.496 LIBRO V. iv. cumpliendo en eso los deseos del Directorio y los suyos propios. ordenó. presentaron los uruguayos sus proposiciones. ni tenía idea de abandonar el país.000 hombres. que zarpasen para Colonia los buques donde ya tenía embarcados 3. . apenas había despedido á los comisionados de Artigas. de acuerdo con Artigas. Alvear desembarcó en Colonia. en últimos de Septiembre. las ratificaría sin más óbice. cual deseaba complacer en todo. Ilist de la Rep Are/. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA U n a vez en Montevideo. ni b u s caba otra cosa que aniquilar por la traición á los que no pocha dominar por las armas. al C o n tales seguridades. asegurando á los emisarios que las bases que ellos presentasen. y circuló una proclama confirmando esa seguridad ( 1 ) . v. diciéndoles que volviesen al campo de su mandante para la ratificación.

Dorrego. buscaba caer sobre Otorgues igualmente. avanzó Dorrego el campamento de M a r marajá. Manuel Mármol. sorprendió Mármol la vanguardia del caudillo. .LIBRO V. sin más pérdida para el vencedor. E n la noche del 4. por el istmo de Santa Teresa. E l d e signio de ambos era batir á Otorgues. sin gasto de grandes precauciones. tomándole 4 oficiales. Descalabrada la división uruguaya. tenía su campo en Marmarajá. y varios heridos. y desde allí desprendió 100 hombres montados de su vanguardia á órdenes del capitán D . batiéndose con uno de los cuerpos de Otorgues. y obligado Otorgues á refugiarse en territorio del Brasil con los pocos que le acompañaban. que 1 oficial y 13 soldados muertos. á la cual trató de un m o d o cruel é indecoroso. prosiguiendo sus marchas. y creyendo de buena fe en el embarque de las tropas de Alvear para Buenos Aires. mientras que Dorrego con igual celeridad venía á encontrarle por la misma altura. entre ellas la de Otorgues. en el cual sirvió él mismo DOM. viniendo por el lado opuesto. se retiró á la Colonia. donde festejó la victoria con un baile oficial. al amanecer. fué perseguida vivamente. Dorrego. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 497 niéndose desde allí á marchas forzadas sobre el actual Departamento de San José. y apoderándose de bastante caballada y armamento. acompañándoles él á corta distancia con el grueso de sus fuerzas. bastantes prisioneros y familias. más de 8 0 soldados. fiado en las negociaciones pacíficas que se llevaban entre manos. se situó en 3 de O c tubre en la Calera de García. 32. arrojadas sus reliquias al otro lado del Chuy. á la cual tomó toda su artillería y bagajes. prisioneros. para que avanzasen el campo de O t o r gues. quien. A l mismo tiempo. Alvear. y poniendo en dispersión el resto de la fuerza. — I U . obtenido este triunfo. E l día 5. E S P .

Pedro Fabián Pérez. A pesar de que el Cabildo había sido castigado en su servilismo por los mandatarios de Buenos Aires. y con sus electores agregados á los de los cuarteles de Montevideo y miembros del Cabildo. que le prohibieron usar el título de Excelencia a d quirido bajo la dominación española.» E n lo que decía relación con los negocios internos del Uruguay. de orden de Soler. por aparentar que gozaba independencia y prestigio. L a s instrucciones que se les dieron en cuanto á lo general de su cometido. E l Cabildo de Montevideo. se prestó deferente á circular aviso para que los pueblos nombrasen un cuerpo electoral con ese fin. — Larrañaga y Guerra. bebidas mezcladas de cantáridas ( 1 ) . se esforzaba. Apuntes. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA á las señoras concurrentes. Fueron electos diputados D . se abrió la Asamblea electoral el día 2 4 de Octubre de 1 8 1 4 . Pedro Feliciano de Cavia y D. contentándose con expresar que ellas se reducían « á cuanto tuviera relación con el bien general de la América en todos sus respectos. se dictaban órdenes para elegir diputados á la Constituyente. 7 Octubre 1814 ( A r c h G e n ) . Bajo los auspicios de tal situación. accediendo solícito á todo acto en que pudiera exhibir personería. eran vagas. . sin embargo. y negádose á atender varios reclamos suyos. Miguelete y Peñarol. cediendo á los lautarinos.498 LIBRO V.° el m a n tenimiento de una fuerza armada en la campaña. A s í es que se dirigió á los pueblos exhortándoles. á que despachasen á la mayor brevedad los electores que debían nombrar diputados. Sólo concurrieron al llamado los distritos de Piedras. se les prescribía pedir: 1. para la ( 1 ) Of de Alvear al Cabildo.

quienes fueron recibidos p o r la A s a m b l e a Constituyente en los primeros días del siguiente año ( 1 ) . eran el proceso indirecto de la dominación lautarina.° la indemnización en lo posible á los vecinos. que se fomentase la marina m e r cante y se habilitaran todos los puertos aptos á serlo. —Col Frías.° que las estancias antes pertenecientes al P e y . ( 1 ) L. y caso de considerarse superfluas algunas de ellas. que se fijaran los límites definitivos de los montes públicos. Se pedía la d e - . de Montevideo: actas de 24 de Octubre y 5 de Noviembre de 1814. que se fundasen nuevas poblaciones donde fueran reclamadas p o r el interés del comercio y abastecimiento de las tropas. y hoy absorbidas por el Estado. i. . de las grandes pérdidas sufridas. 96.° el reparto.LIBRO V . — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 499 continuación del orden: 2. y se tratara especialmente sobre la conservación y aumento C o n estas instrucciones marcharon los nuevos diputados. L a s instrucciones transcriptas. de algunos terrenos de particulares entre muchos brazos industriosos a c tualmente desocupados: 4. de las grandes pérdidas sufridas en la guerra: 3. O. se conservaran para los fines interesantes del servicio público d que siempre estuvieron dedicadas. E n ellas se pretendía estimular el celo de la Asamblea Constituyente para que volviera por los fueros de la justicia. resarciendo hasta donde lo entendiese posible á los vecinos del Uruguay. se repartiesen entre los vecinos necesitados é industriosos gratuitamente: 5.° que se estableciesen tenencias de gobierno en relación á lo e x tenso del país. con motivo de las exacciones llevadas á efecto por Alvear y sus secuaces. de la Provincia. previo justo reintegro.

jefe entonces del ejército del A l t o Perú. no se ocupó de los reclamos de los d i putados orientales. donde le llamaban asuntos ele interés individual y político. c o m o se verá á su tiempo. justificándolo en carta suya al general Bondeau. resolvió trasladarse á Buenos Aires. L a Asamblea Constituyente. por último. extra- del cual las había apartado el Juez de propiedades ñas. Se pretendía. Cuando Alvear hubo realizado el plan de someter el Uruguay á sus caprichos. junto con otros bienes cuyos dueños eran víctimas del más arbitrario despojo. si es que los formularon. la más rotunda negativa de los hombres de Buenos Aires á entrar en semejante sistema de compensaciones. con los siguientes t é r m i n o s : « ¿ Q u é importa que el que . Teque supliesen la influencia anulada de los cabildos de campaña. Se inculcaba sobre la necesidad ele contrapesar la autoridad dictatorial del Gobernador Intendente. E l Director Posadas encabezaba este movimiento reaccionario. E r a tan imperioso este deseo. que ciaban de barato la persona en quien debiera r e caer la elección. cercenados en el reciente decreto con que Posadas los había establecido á su modo. con la creación de nencias de Gobierno. y sus condiciones propias. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA volución de las Estancias del Rey á su primitivo destino. pero Artigas. fijar definitivamente los límites de la Provincia. á cuya sombra conservasen de un m o d o permanente las posiciones adquiridas. o b tuvo. con tal que p r o viniese de estirpe regia. barrida de allí á p o c o de la escena.500 LIBRO V . P o r el momento. la preocupación privativa de los lautarinos consistía en establecer una forma monárquica de gobierno. repartiéndolas á placer. reproduciendo la iniciativa del Cabildo en unas proposiciones de arreglo proyectadas algunos meses después.

es de creerse que A l v e a r atribuiría escasa importancia práctica á la c o m b i - ( 1 ) En la segunda Parte de su Autobiografía.» ( 1 ) Si éste era el modo de pensar del Jefe del Estado. y esto no lo conseguiremos mientras que fuésemos gobernados por persona con la que nos familiaricemos. si conseguía vencerlas. sus exigencias particulares y las de sus íntimos. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 501 nos haya de mandar se llame R e y . miembros todos de la L o gia. recomendando. E n tal supuesto. Conociendo del por experiencia las cortes y los príncipes. viniendo tras de ellas. cuyo primer obstáculo habían de oponérselo las rivalidades gremiales que se suscitase á sí mismo. cuyo término no vislumbraba todavía en las perspectivas ilimitadas de su ambición. L a victoria decidiría su suerte. abriéndole una carrera nueva. Emperador. el general Rondeau se queja y protesta contra la conducta de Posadas. al Congreso Nacional. en su carácter de Director Supremo. banco ó taburete? L o que nos conviene es que vivamos en orden y que disfrutemos de tranquilidad. con el que se proponía invadir el Perú y atacar la dominación española en aquel centro de poderío y opulencia. Sus designios. todos preparados á mejorar de posición. mesa. . p o c o debían inquietarle los afanes monárquicos de sus amigos.LIBRO V. ya se comprende cuál sería el de sus cooperadores inmediatos. completamente personales. sabedor egoísmo de aquéllas y la poltronería de éstos. le llevaban á Buenos Aires para asumir el mando de un fuerte ejército. pero no le preocupó el caso en aquel instante. él mismo debía imitarla. y conminados por ella á difundir y realizar los p r o p ó sitos planeados en sus conciliábulos. sin recordar que algunos años más tarde. Alvear era del número. el proyecto de monarquizar las Provincias Unidas. en busca de un candidato.

n o m brados negociadores en Europa. al mismo tiempo de prevenir que el primordial o b jeto de la misión era « asegurar la independencia de A m é rica. y después trabajar de mancomún con Sarratea en . poniendo al servicio de semejante plan á Belgrano y Rivadavia. empero. » autorizaban. al encaminarse á su destino. que se consideraba indispensable al éxito. la garantía de lo que se estipulase. para captarse por su intermedio la benevolencia del Gabinete inglés.502 LIBRO V.» M á s explícitas las instrucciones reservadas. presentar á Fernando V I I las quejas de A m é rica contra la opresión de los virreyes. á los comisionados « á negociar el establecimiento de monarquías constitucionales en América. ó á lo menos la libertad civil de las Provincias.» Debían los negociadores. y dejar en los americanos. procurar el acuerdo con lord Strangford en R í o Janeiro. y a fuese c o ronando un príncipe español. llenándolas de rodeos que abrían una puerta de escape á las responsabilidades futuras. con cargo de someterlas « al examen de las Provincias en Asamblea de sus r e presentantes. Ministro de Gobierno y R e l a c i o nes Exteriores del Directorio. y cabeza pensante de aquella situación sin ideales confesables. D o n Nicolás Herrera. para coronar un príncipe europeo en el R í o de la Plata. E n su parte ostensible. se encargó de redactar las instrucciones. » instando á tener m u y presente « que las miras del Gobierno. fuera cual fuese el estado de España. ya uno inglés ó de otra casa poderosa. sólo llevaban por objeto la independencia política del Continente. oyendo las p r o p o siciones que les hiciese el monarca. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA nación que acababan de urdir Posadas y Herrera. si España insistía en la dependencia servil de las Provincias. las instrucciones recomendaban á los c o misionados.

el cual c o n sistía en llevarse consigo para coronarlo en América. residencia de Sarratea y lugar designado para las conferencias preliminares que debían tener entre sí los tres negociadores argentinos. L u e g o de convencerse que no podían contar con el apoyo de Strangford. T o d o se hizo como queda advertido. por exigirlo así las circunstancias. ante quien gestionaba por intermedio del Conde de Cabarrús. donde le estaba mandado permanecer á Belgrano. apareció presuroso y decidor. y que sólo esperaba el c o n sentimiento definitivo de Carlos I V . n. V i v í a Sarratea en la capital británica. donde cumplieron la parte de sus instrucciones que debía retenerles allí.LIBRO V. E l 18 de Diciembre. pasando Rivadavia á Madrid ( 1 ) . Instruido de lo que pasaba. la ultimación del (1) Mitre. no tenía otro caudal político que una masa de informaciones de segunda mano. entregado á combinar planes fantásticos que justificasen su permanencia y el carácter oficial de que estaba i n vestido. en el momento más p r o picio para hacerse ele fondos y burlarse de tocios. cayó en cuenta que h a bía tropezado con lo que buscaba. pasaron á Londres. Apenas le mandaron llamar sus colegas. ° 37 ( A p é n d ) . y el arte de presentarlas c o m o secretos de Estado á la gente desprevenida ó candorosa. . Hist de Belgrano. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 503 Londres. Conociendo de cerca á Rivadavia y Belgrano. Relacionado con gente de su mismo valer. Francisco de Paula. Manifestó tener un plan acertadísimo. se opuso formalmente á toda separación. insistiendo en que los tres debían quedarse en Londres. al Infante D . x x i v y N . R i v a d a via y Belgrano se embarcaron en Buenos Aires con dirección al Janeiro. mientras Sarratea no tomó parte en el asunto.

por influjo de la corte de Madrid. les obligó á depositar sus letras de crédito. « aunque no una decisión. de antiguo partidario del príncipe de la Paz. Rivadavia y Belgrano acreditaron los díceres de Cabarrús. lo perseguirían á él. se había transformado en gentilhombre de José Bonaparte. c o m o instigador del plan. —• M O N A R Q U Í A Y REPÚBLICA asunto. Cabarrús decía que el arribo de los comisionados argentinos daba nuevo apoyo al pensamiento. y en el R e y . una vez sabida la fuga del Infante D. que los condujo ese mismo día por las calles de Londres. intrigante. echándose tras de él. donde se transparentaba un interés sórdido de los más descarados. siempre refiriéndose á su plan p o l í tico. Rivadavia y Belgrano. . Francisco de Paula para América. hasta dar en una casa de comercio. » H a b i e n d o quedado el asunto en tales términos. A los diez días se presentó el Conde de Cabarrús. con motivo del cambio de residencia efectuado por los reyes. Instruyó á los c o misionados de sus conversaciones en R o m a con Carlos I V . se le entregaron con un candor pueril. y ahora andaba proscripto por ese motivo. al menos una predisposición á consentir. quien. y que para convencerse debía consultar la m a teria. que iban dirigidas á casa de más alta reputación y nombre. y en consecuencia debía forzarse la resolución del príncipe de la Paz. pues dicho magnate sospechaba que. mareados por la charla p i n toresca de Sarratea. deteniéndole su conciencia para dar c o n sentimiento. no sin resistencia de Belgrano. donde. adelantándole fondos que le asegurasen una subsistencia decorosa en Inglaterra.504 LIBRO V . afirmándoles que había hallado en los dos últimos las disposiciones más favorables. María Luisa y G o d o y . N o obstante la evidencia de esta embrolla.

al príncipe de la Paz. en caso de viudedad. ó sean 1 0 0 . Fernando VII. en uno de los cuales se comprometían á reintegrar á Carlos I V y traspasar á su esposa. h a bían sostenido en decretos y proclamas la legítima dad del Sr. firmados por los tres n e gociadores. sobre la base de la coronación del Infante D . escribieron largas y minuciosas instrucciones para Cabarrús.—MONARQUÍA Y REPÚBLICA 505 y se pusieron á trabajar un plan completo de organización política y administrativa. y concebido en tono tan mísero. y firmaron á nombre del Gobierno del R í o de la Plata dos proyectos de convenio. 0 0 0 pesos anuales. las asignaciones que p u diese suspenderle la corte de Madrid en venganza de su actitud favorable al Infante D . Francisco de P a u l a . Belgrano y Sarratea. que da lástima leerlo. que al mismo Señor D . Francisco de Paula. Redactaron un Proyecto de Constitución. que provocó la r e nuncia de los derechos de Carlos I V . quien probablemente estaba ajeno á cuanto se tramaba en su nombre. igualmente firmado por ellos. Precediendo estos documentos. de las veces que como miembros de la Junta de Gobierno ó del Triunvirato. autorideclaraban ahora « que el pueblo de las Provincias del R í o de la Plata no había tenido parte en el movimiento ele Aranjuez. para quien imploraban la protección divina. con una pensión equivalente á la de un Infante de Castilla. vaciado en los moldes de la inglesa. Completamente olvidados Rivadavia. mientras que en el otro proyecto se comprometían á dotar de por vida y juro de heredad. D. un M e morial. sus h e recleros y sucesores. ellos protestaban y juraban no reconocer de presente ni de futuro otro soberano legítimo. y siendo notoria la nulidad de dicha abdicación. debía entregar Cabarrús á Carlos I V . Carlos I V .LIBRO V.» Dispuestos siempre á mantener su .

no habían vacilado en repudiar el movimiento de M a y o . no es extraño que adelantasen la argumentación. de las disputas del Consejo con la Junta Central. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA impostura. H e aquí la pintura hecha por ellos mismos. atribuyendo aquél y éstas. cuando el mismo Virrey Cisneros ocasionó una. que sus diputados de-claran y garantizan del modo más solemne. y sus diversos decretos y proclamas. » Para llegar á semejantes conclusiones. Valencia. íntimamente relacionados con los monopolistas y traficantes p o l í ticos de Cádiz. sino por un partido interesado de españoles europeos de Buenos Aires. habían producido la mayor perplejidad y excitación en el pueblo de Buenos Aires. alegando la complicidad de las masas rioplatenses. diciendo: « L a s intrigas de ese partido (el de los m o n o p o l i s tas y traficantes políticos de C á d i z ) . respecto á su suerte futura. como un medio de apoderarse del Gobierno del país con miras personales. la resolución de las Provincias del P í o de la Plata. de aquel grande i n cidente histórico: « L o s acontecimientos que motivaron la caída de la autoridad del V i r r e y en 1 8 1 0 y el establecimiento de la primera Junta Provisional en Buenos Aires. de las de ésta con las de Sevilla. que han estado impulsándolo por mucho tiempo. crisis. la Coruña y las Asturias. dando una proclama en que anunciaba la conquista casi completa de España por los franceses. por medio de la circulación de noticias exageradas de la Península. no fueron originados -por americanos. á los trabajos de españoles desnaturalizados y monopolistas sin pudor. y las desastrosas noticias del estado de los asuntos públicos de España. y preparando el espíritu público para la ruina de la Monarquía. agregaban con singular aplomo: « É s t a es. Señor.d e 1 8 1 0 y todas sus consecuencias.506 LIBRO V. y su .» Puestos en tal d e clive.

sino la moa nárquica es adecuada á los hábitos del pueblo. que las siguientes: 1. y autorizando en c o n secuencia al Cabildo de Buenos Aires para formar una Junta de acuerdo con el sentimiento popular. fué convocada una reunión de las principales personas de Buenos Aires. y sí muy mal interpretados. fuera de éstas. que ninguna otra forma. Rivaciavia. que notoriamente son el fin y objeto de todas las naciones. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 507 resolución de resignar su autoridad en manos de los representantes del pueblo. Belgrano y Sarratea trataban de paliarla. en la que se reuniesen diputados de todos los pueblos y. Cualesquiera otras miras. que a ningún príncipe extranjero puede asegurar la felicidad y . ciudades del V i r r e i nato. los habría privado triotas. cuyo tenor va á leerse: « Cualquiera cosa que se diga en contrario.» Proseguía el Memorial citado: « C o n su propia asistencia ( l a del V i r r e y ) . el 2 2 de M a y o de 1 8 1 0 . en la que se resolvió que la continuación de su autoridad no era compatible por más tiempo. la confirmaban en tres proposiciones bien netas. agregando: « que los objetos que en aquella ocasión tenían en mira los jefes del partido ame- ricano. » de la confianza y respeto de sus compa- Para que no cupiese duda de la aserción antecedente. — 2. bajo las circunstancias existentes. Ellos estaban limitados á asegurar á su país la mayor suma posible de ventajas y mejoras en aquellas circunstancias. nunca han tenido otras miras. vuestros memorialistas aseguran que todos los que han ad- ministrado los negocios públicos en Buenos Aires. con los intereses del país. con respecto á sus futuros destinos. no habían sido bien comprendidos.» N o pudiendo descargarse de la responsabilidad c o n traída en todos estos sucesos.LIBRO V.

no puede realizarse. P o r último. pidieron á Cabarrús y Sarratea que rindiesen cuentas del dinero recibido. y para evitar un e s cándalo mayor. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA prosperidad como uno de la familia de Vuestra Majestad. simultáneamente con una administración independiente de los asuntos internos de esas ¡provincias. . advirtieron los dos candorosos amigos. y como única satisfacción. se mantenga todavía la integridad de la Monarquía. que si lo que siempre se ha considerado de los otros a arreglos más ventajosos.508 LIBRO V. llegando á este último punto cuando la batalla de Waterloo acababa de consolidar el prestigio de los reyes de la coalición. Con los papeles enunciados. el (1) Calvo. u. ó porque en realidad no hubiese habido ninguno capaz de favorecer seriamente los planes de Cabarrús. quienes todavía conceptuaban realizable tan cómica insinuación. fuera por tal motivo. con más ó menos latitud. visto lo cual. y aunque demasiado tarde. el más empeñado en d o cumentarse de los gastos. así es que toda tentativa contra él estaba frustrada de antemano. que sucesivamente uno y otro desafiasen á Belgrano. el hecho es que á poco anclar éste se confesó vencido. L a respuesta fué. 259-2G7. Belgrano y Bivadavia acordaron por fin separarse. Fernando V I I era del n ú mero. que le daban una personería oficial. y bien provisto de dinero. Pero. como puede arreglarse por medio de una negociación en cualquier tratado definitivo ( 1 ) . se echó tierra sobre el asunto. á lo que se opusieron Belgrano y Rivadavia. que habían sido burlados. Anales. proponiendo para su descargo el ridículo expediente de robar á D . salió Cabarrús de Londres para R o m a . — 3. Francisco de Paula.

C o m o una muestra de la d e presión moral de los monarquistas rioplatenses. Pedro de Cevallos. y c o m o Padre de permi- el que se digne los términos que han de antecedentes le pida una reglar su Gobierno y A d m i n i s t r a c i ó n . Contrariado por las resistencias. que el país ofrecía á la dominación (1) López.LIBRO V. he aquí la sustancia del oficio con que Rivadavia abrió las negociaciones. dolo por su venturosa y deseada. — V . el Director P o sadas firmó en 2 3 de Diciembre de 1 8 1 4 . tan ligeros y soberbios para detractar á sus compatriotas que peleaban por la independencia y libertad del suelo. cada vez más uniformes. darles á entender restitución al Trono. y tan aduladores y sumisos para implorar de los reyes y cortesanos. v. y el segundo con rumbo á Madrid. otras m u y d i ferentes para los jefes militares que hacían la guerra en la campaña oriental. Ministro de Fernando V I I : « C o m o la misión de los pueblos que m e han diputado. se reduce á cumplir gación protestas de presentar de reconocimiento con la sagrada oblisinceras felicitáná los pies de S. E. me tirá que sobre tan interesantes contestación. una m i rada protectora! Á raíz de haber expedido las instrucciones que autorizaban la misión de Rivadavia y Belgrano. donde marchaba desconsolado. confiando obtener allí de manos de Fernando V I I . lo que no había podido conseguir de su padre. M. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 509 primero con destino á Buenos Aires. v i .» ( 1 ) Este lenguaje retrata á los lautarinos. . dirigiéndose á D . Iiist de la Rep Árg. las más de su vasallaje. cual la desean los indicados pueblos y d e manda la situación de aquella parte de la Monarquía. suplicarle humildemente sus pueblos.

supuesto que sus i n sargentos. los volun- tarios y milicianos que los seguían) remitidos con toda seguridad á esta parte del Paraná. d i ciéndole: « V . decía P o s a d a s : « E l l o s ( l o s orientales) deben ser tratados como asesinos de la humanidad. cabos y cursiones no respetan ni los derechos de la guerra. M a y o r general de las fuerzas en campaña: para que el terrorismo proque no pueda la razón ' y el interés de la . y los demás (es decir. E n dicho concepto.» Para estimularlo al cumplimiento de tan bárbaros mandatos. c o m o paso previo para asegurarse la sumisión de los demás. de partida é incendiarios. S. actividad é inteligencia que acostumbra. Respecto de los medios que debían emplearse con tal fin. ofició á D . que apremiasen todos de consuno la ejecución de un plan destinado á concluir en tres meses la c a m paña. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA lautarina. jefes mano. con presencia de estas instrucciones. para que sean útiles á la Patria en otros destinos.» Y el coronel Soler. Posadas resolvió exterminar los cooperadores armados de ese movimiento. desvanecido por ta« T o d o lo que transmaño elogio. encargándole dijera á los otros jefes. y que hacen tan recomendable su persona en la estimación del Gobierno y de sus conciudadanos.. Todos los oficiales. ni los que se aprehendan con las armas en la serán fusilados. decía á su vez al coronel Dorrego. y sin olvidar que la destrucción de los caudillos Artigas y Otorgues es el único medio de terminar la guerra civil en esta Provincia y en la de E n t r e .R í o s . formará sus c o m b i naciones y arreglará sus movimientos con el celo. observando el mismo sistema con los vagos y sospechosos.510 LIBRO V. xluzca los efectos sociedad. Miguel Estanislao Soler. Posadas aplaudía de antemano el celo de Soler.

L a exasperación de Posadas provenía del mal éxito o b t e nido por las tropas argentinas en días anteriores. para asumir el mando en jefe y caer sobre el caudillo oriental. el M a y o r general cayó al aclarar el día sobre dirigirse á la Capital. Gobernador Intendente. que no había sentido su contrario. tiguera en el paso del Durazno. M i guel Estanislao Soler.LIBRO V. á la expectativa de los sucesos. llegó al Y í . y remitiendo á mi Cuartel general todos los individuos que fuesen aprehendidos por las tropas de su mando. con fuerzas m u y inferiores á las que le iban encima. » E n cuanto ú los otros. E. y Hortiguera. sobre la barra de Tres Arboles. que vadeó por el paso de Quinteros. mientras Dorrego permanecía en Colonia. y según el espíritu de la suprema resolución de S. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 511 cribo á V . se hallaba al Norte del R í o . reunió todas las fuerzas y emprendió con ellas rumbo al río Negro. . U n a orden perentoria de Soler. al mando de los coroneles Dorrego. hizo que Dorrego saliese de su acantonamiento. buscando á marchas forzadas la i n corporación de Hortiguera. dándome aviso de cualquier ocurrencia. y H o r sobre el Y í . para su conocimiento y puntual observancia.200 c o m b a tientes. se propuso destruir á Rivera echando sobre él otras dos divisiones con una totalidad de 1. Rivera. S. de P. reservando consigo una división estacionada en su Cuartel general de San José.. M a y o r general del ejército. E n pos de este movimiento audaz.N e gro. ya se sabía el destino que ( 1 ) N° 11 en los D. Sin ciarse punto ele rejioso. Desde principios de Diciembre dirigía la campaña el coronel D . deben les esperaba ( 1 ) . que tantas muestras de actividad y pericia tenía dadas. quien.

vivamente interesado en destruir aquella división. Este contraste obligó á Dorrego á hacer alto. tomando una ofensiva apremiante. Desembarazado entonces R i vera de su tenaz perseguidor. los de prueba. mandó volver caras. corrió tras de Rivera. Inmediatamente asumió Bauza el mando de todas las fuerzas. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA Rivera. para ir á amanecer sobre el río Queguay. paró la persecución. arrebatando Pero la gloria de haber mandado la batalla decisiva. Pero Dorrego. publicados de los Blandengues. sin dejarle más tiempo que para saltar á caballo. y sabía bien lo que pasaba en el campo de su contra- ( 1 ) La «Memoria nombre del jefe no solamente sobra los sucesos de armas de los orientales» así al general sino calla el Bauza. tomó algún respiro. Pero á las 5 de la tarde. según le correspondía por su calidad de jefe veterano. Rufino Bauza..512 LIBRO V. hasta hechos. A los dos días de hallarse en aquel punto. así es que comenzó una persecución tenaz. recoger sus avanzadas y ponerse en retirada. desprendido por A r tigas en su socorro ( 1 ) . que había interceptado un correo de A r t i gas. que era el Regimiento de Blandengues á órdenes de D . en que las guerrillas de unos y otros se chocaban á cada instante. y c o m o la noche se venía encima. Dorrego. consiguiendo retirarse más ordenadamente. á la campaña. Desde el momento de la sorpresa hasta las 5 de la tarde. recibió un refuerzo de 8 0 0 veteranos.° 11 entre restablecen de los . no quería perder la oportunidad. los Documentos la verdad la de haber concurrido con el N. pudo caer sobre la retaguardia enemiga. sin dejarle mudar caballos. matándole 40 hombres y haciéndole varios prisioneros. escopeteándole durante un trayecto de 6 0 kilómetros. y por uno d e esos movimientos rápidos en que siempre sobresalió su táctica. viéndose Rivera tan apurado.

y Bauza. por orden directa de Artigas. V i s t a la actitud de Dorrego. D u rante sus marchas. había DOM. á distancia de 2 0 ó 3 0 cuadras del pueblo. . remitidos directamente desde Buenos Aires por Posadas. unas veces de lejos. y otras incorporados á ellas. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 513 rio. — I I I . cuando vino la noticia de que los Blandengues se habían sublevado. C o m o se viera tan acosado é inferior en número. inducidos por algunos oficiales y sargentos. A l l í sólo se creyó en seguro. Dorrego había perdido sobre 4 0 0 h o m bres entre muertos. nervio de aquella clase de guerra. 33. inutilizando sus caballadas. según se dijo. que se hallaba en Soriano. Soler retiró su Cuartel g e neral á la Florida. y se puso en retirada para Mercedes. determinaron escribir á Encarnación. Campó. no quiso exponerse á un desastre. y como tan impropia manera de reprender fuese desconocida en el cuerpo. soportando siempre una persecución consecutiva. frente á Mercedes. á últimos de Diciembre. perseguido de cerca. uno de cuyos capitanes. al verse resguardado por los muros de la ciudad. en número de 3 2 0 hombres y 2 5 0 monturas. pidiéndole se les incorporase. heridos y dispersos. alegando m o tivos personales de enojo. que en buen n ú mero seguían las fuerzas uruguayas.LIBRO V. quienes. Estaban en este plan. desistió de su primer pensamiento y enderezó á Colonia. abandonaban el campo. devolvió á Mercedes y Soriano todas las milicias de esos lugares. dentro de la cual se encerró á la espera de refuerzos que m u y luego le llegaron. contramarchando en dirección al arroyo de las V a c a s . con el designio de proteger los pueblos á su espalda de cualquier tentativa de los indígenas. E S P . Era el caso. que el disgusto venía por haber abofeteado Rivera momentos antes á un Blandengue. A c o s t a Agredano. de acuerdo con Rivera. y allí.

V i n o en ese momento el ayudante D . encabezada por dos sargentos llamados Sotelo y López. y notando que obedecían los sublevados á un teniente Vázquez. y aunque se le comisionó para hacerlos v o l ver. cap i. sino amenazado el ayudante. y al reconocerle. Salieron. compadre de Artigas. no sólo fué desobedecido. Siendo imposible p a ( 1 ) El escritor que se esconde bajo el seudónimo de Adadus Calpe. y tocando á montar. tomando con ella hacia el arroyo Colólo. E n estas circunstancias llegó Bauza al campo de su R e gimiento. E n tal emergencia. pargf vi de sus Apuntes para la Historia de la República Oriental del Uruguay: «La columna de 800 hombres. . quien les proclamaba diciendo no haber allí más jefe que él. le atropellaron. saqueó el pueblo y cometió varios otros desmanes ( 1 ) . mandada en su refuerzo por Artigas. D. que con los caballos de la rienda estaba en aire de montar. por castigar con la espada á un soldado de su compañía. entró á Mercedes. A n d r é s L a torre. avisando que una porción considerable de soldados se deslizaba por una hondonada en dirección al pueblo de Mercedes. y mientras Bauza corría al grueso de la tropa. se dirigió á la tropa requiriéndola sobre aquella conducta. pudo conseguir que la tropa formase y se preparara con algún o r den á emprender marcha. Rivera tropezó con un pelotón de B l a n dengues que ya se iban de su cuenta. en el tomo i.514 LIBRO V. de Pascual. echó el jefe la voz de que v e nía el enemigo precipitadamente. rlice. los dos jefes á informarse de lo que pasaba. Esta tropa fugitiva. pero todos guardaron silencio. y que no es otro que A. desnudaron de sus vestiduras y le persiguieron hasta obligarle á esconderse en el infiernillo de una atahona. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA perdido su puesto de orden de Artigas mismo. pues. la indignación contra Rivera se hizo general.

tal vez porque considerara que eran muchos los que debía castigar si o p taba por este temperamento. refirieron t o dos lo que sabían. y al día siguiente. despachó al ayudante Latorre para el campo de Artigas con 2 0 0 hombres de los que resultaban indiciados en el barullo. y deseando dar una organización seria á tocias las fuerzas que operaban contra Dorrego. punto general de reunión de todos los jefes. y el parte oficial de lo acontecido. Ángel Navarrete y otros subalternos. quien luego dispuso que se le presentasen todos los jefes y oficiales para informarle de los sucesos pasados. Juan A n t o n i o Lavalleja. que ya se encontraban allí. Asesorado de los hechos. . Artigas. Con más ó menos detalles. donde tendría lugar una junta de guerra presidida por él mismo. Rivera escribió á su vez al Jefe de los orientales. siendo precedido por las milicias de Rivera y un escuadrón á órdenes de D . los cuales saquearon la ciudad de Mercedes y cometieron toda clase de demasías y crímenes vergonzosos. L l e g ó Bauza al paraje indicado. hasta situarse en los Corrales. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 515 rarse á contener tales hechos con un cuerpo sublevado. yendo á campar á C o l ó l o esa tarde. Bauza prosiguió su marcha. no hizo cita de él ni se dio por entendido de sus referencias en la averiguación. capitaneando el motín los cabecillas Lorenzo Vázquez. después de haber tomado los i n formes necesarios. Á poco andar compareció Artigas. Ni Bauxá se señaló jamás en ninguna de sus campañas por haber saqueado pueblos. Artigas ordenó á Bauza que marchase para el Norte del río N e g r o con su Regimiento. aun cuando tenía el parte de Bauza narrando los hechos.» No se puede fulminar más netamente acusación tan calumniosa y destituida de pruebas.LIBRO V. ó quizá porque el cariño á un rebelóse contra el joven Rivera. pero nadie indicó los promotores de la sublevación. ni en esta ocasión podía ser ése su papel con respecto al de Mercedes. Rufino Bauza.

Esta orden fué comunicada á los cuerpos por el ayudante San Martín. « E s t á bien. que encontró á D o r r e g o en el Perdido. formando una totalidad de 1. Artigas. desde donde marchó para retomar la ofensiva. buscasen á Dorrego y le presentaran batalla. para acordar. E n cuanto á Rivera. cerró la conferencia secamente y según su costumbre cuando quería pasar de un asunto á otro entre sus subordinados. y luego de arreglado todo. y el escuadrón ele Lavalleja. escopeteándolo día y noche. Pedro Viera. .516 LIBRO V. Estaba impuesto el general. que Dorrego. Fructuoso Rivera. luego de oírlos á todos. Designó á Bauza para tomar el mando en jefe d é l a elivisión. á saber: el Regimiento de Blandengues á órdenes de D . presente á la reunión. Rufino Bauza. Juan A n t o n i o Lavalleja. resolvió Artigas que las fuerzas reunidas en los Corrales. yendo á detenerse en San José. conociendo sin duda que la razón no estaba de su parte. las milicias de D . Sobre estos datos. sabedor del suceso de Mercedes y seguro de que nadie le perseguía. Era portador de esta noticia el capitán D . había salido nuevamente de Colonia. dando á Rivera la vanguardia y á L a valleja el mando ele las guerrillas.000 hombres con una pieza de cañón. por su calidad de veterano. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA cuerpo de que era coronel nato.el plan de campaña que se proponía. y mandando retirarse á los oficiales. ni profirió p a labra contra nadie ni adujo queja alguna. quedó sólo con los jefes. con lo cual cesó Lavalleja de perseguirle. le impedía ser rigoroso. hasta que pasó el río N e g r o y fué reforzado por una división de 4 0 0 hombres á órdenes de D .» fueron sus últimas palabras en este incidente. Artigas se dirigió á su Cuartel general de Arerunguá.

era joven y resuelto. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 517 E l jefe á quien acababa de investir Artigas con el mando superior*de la más comprometida de sus divisiones. donde cursó latín y matemáticas y recibió lecciones ele filosofía del P . Con la peonada de ellos y algunos vecinos. Notables . sus hermanos D . ( 1 ) Registro Hombres Of de la República Argentina. en el año 1 7 9 1 . D . ni. Rufino Bauza demostró en la batalla del Cerrito aptitudes superiores para el mando ( 1 ) . de Bauza (cit). 119. otorgados por el Gobierno ele Buenos Aires. i (Apénd). estaba en punto de completar sus estudios cuando estalló el movimiento revolucionario de 1 8 1 1 . lo cual le valió despachos de teniente del Regimiento de Caballería de C a nelones. á igual tiempo que su hermano D . en cuya circunscripción ubicaban los establecimientos ele campo de su familia.° 4 (Blandengues) en Diciembre de 1 8 1 2 . Francisco recibía despachos de teniente del mismo cuerpo. incorporándose al ejército de Artigas. Lamas. Huérfano en edad temprana. Guillermo y D . D o m i n g o .LIBRO V. formó una compañía de voluntarios. fué uno de aquellos dos alcaldes á quienes el Gobernador del Pino engrilló y desterró por defender los fueros ele la justicia. —De-María. corrió al lado de su hermano D . por los méritos contraídos en aquella campaña heroica. D o n Rufino Bauza había nacido en M o n tevideo de una ele las familias fundadoras de la ciudad. Ascendido por el Gobierno ele Buenos Aires á capitán del Regimiento N. estudiante más tarde en el claustro de San F r a n cisco. Pedro Celestino para cooperar al alzamiento de Canelones. D o m i n g o R o m á n . Su padre. D . — Apuntes para la Biografía . mientras recibían despachos de alféreces del Regimiento de M a l donado. Impelido por el entusiasmo. aprehendido por los ingleses cuando A u c h m u t y .

incorporándose al caudillo. Con este designio. nombrándole desde luego jefe del Regimiento de Blandengues. se puso en busca de D o rrego. y la posición espectable que gozaba entre sus compañeros de armas. partes de las avanzadas eran que traía fuerzas excesivamente superiores. se aplacaba. con prontitud. bien armados y con caballadas . denomiLos confluente con el río Arerunguá. y estando ya próximos los dos campos el día 10 de Enero ele 1 8 1 5 . c o m o que había sido ictérico en su niñez. D e temperamento nervioso. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA A l producirse el movimiento separatista iniciado por Artigas. pardos los ojos y melancólico el modo de mirar. Su edad. cuyo mando conservaba. Dorrego había seguido sus marchas del Q u e g u a y . Bauza siguió las huellas de la mayoría de sus compatriotas. Artigas le dispensó graneles consideraciones. Tenía el cabello y las barbas negros. que á su vez no esquivaba el combate. llegando á un arroyo nado Guayabos. frente á Montevideo. d e seoso de saber cuál era el efectivo cabal de la fuerza enemiga. confirmado definitivamente en el mando y urgido por las órdenes de Artigas. con lo cual entró Bauza en zozobra. delgado de c o m plexión y de color amarillento. Era Bauza de estatura elevada.grande adelante. E l nuevo jefe. desde donde pudo cerciorarse que su contrario tenía una división de 1. mostrándose dócil á los dictados de la razón. fácil de irritarse ante las injusticias. se adelantó el jefe uruguayo con sus ayudantes hasta el Cerro del Arbolito. P o r las noticias de Bauza. empero.518 LIBRO V. y parece que en efecto tenía en aquellos tiempos ese alto aprecio de sí mismo que dispone á los hombres elevados en condiciones semejantes á no doblegarse ante los demás.700 hombres. eran partes muy apropiadas para enorgullecerle. los merecimientos contraídos en la guerra.

E n fuerza de repetir la operación. hacía casi insoportable la atmósfera ambiente. esforzándose por atraer al enemigo al campo elegido. pero siéndole imposible. y desplegando en la altura las milicias de Rivera. rompió el fuego con vigor. Lavalleja. simulando una vuelta cara en fuga. pero los B l a n dengues. á pesar de todo. Á la 1 del día ya el combate se formalizó. con áninío de rehacerse sobre la altura. haciéndose á un laclo. entonces. volvió á su campamento. dispuso que el Regimiento de Blandengues. que lo recibieron con nutridas descargas. U n calor muy pesado y la polvareda que levantaban las caballerías en sus movimientos. fueron avanzando terreno sobre él las guerrillas de Dorrego. arrollando cuanto se le oponía. hasta que Dorrego personalmente inició una. lo atrajo hasta la hondonada. Graneles esfuerzos hizo Dorrego por evitar el desbande. no les dieron alce. amagando cargas y retirándose en seguida para atraer al enemigo al lugar convenido. á las 4 1 / 2 .LIBRO V. Eran las 12 del día cuando comenzó la batalla. y á las 2 de la tarde Rivera entraba en fuego. Rivera. d i c tando las órdenes del caso. y haciéndose más vivo el tiroteo por la entrada en combate de las respectivas protecciones. saltando á caballo y aguijoneados por la oportunidad. y allí. volvieron grupas. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 519 abundantes. lo arrojó sobre los Blandengues. C o m o que estaban sus fuerzas ocultas en una hondonada. Sorprendidas las fuerzas de Dorrego. Averiguado esto. con los caballos maneados. con la única pieza de cañón que tenía. Diversas cargas se dieron. sosteniéndose á duras penas con su escasa milicia contra casi todas las fuerzas enemigas. permaneciese firme en aquel local. destinó á Lavalleja para que con su escuadrón en guerrilla iniciase el combate.

en qué le decía: « Ataque V d . cuya reputación era popular. pues V d . A ú n no se había pronunciado la victoria. por alegar en su modestia que había llegado tarde al campo de batalla. D . después de haber dejado no m u y buenos recuerdos de su pasaje en el tránsito. diciéndole: « Y o le autorizo á V d . sabe lo escasos que estamos de p ó l v o r a . la suerte fué cruel con el vencedor. resultó objeto de persecuciones implacables. Y luego. para que lo h a g a . y ésta es la . que desde la jornada ele las Piedras no habían obtenido un triunfo semejante. mandó que todos los vencedores pusieran en sus s o m breros gajos verdes en forma de corona. D o n Rufino Bauza. señalándose contra jefes de escuela c o m o Dorrego y Hortiguera. reaclquirieron el prestigio perdido por descalabros anteriores.520 LIBRO V . Bauza le obligó á que se la pusiera.» Con la batalla de Guayabos quedó concluida la d o m i nación lautarina. h o y hay gloria para todos. por lo que era preciso fiar el éxito de la campaña al resultado de una batalla. L a s tropas orientales. N o atreviéndose el capitán Tejera á usar esa distinción. —• M O N A R Q U Í A Y REPÚBLICA de la tarde abandonó el campo. E l l o no obstante. A s í lo comprendió el Gobierno de B u e nos Aires al saber la noticia. yendo á pasar el río Uruguay con 20 hombres. . tomando casi en fuga el camino de M o n tevideo. no entretenga el tiempo en guerrillas. cuando Bauza recibió un oficio de Artigas por el capitán Tejera. malquisto desde entonces por sus émulos. y más que nadie. seguido de un puñado de los suyos.» Bauza respondió á este oficio con el parte de la victoria obtenida. . arrancados á los árboles que allí había. Miguel Estanislao Soler. de firme. » y al mismo tiempo le enviaba 6 hombres de su escolta. asegurándole « ser la tínica fuerza de que podía disponer para mandarle.

abandonado por todos. sobre el testimonio de un documento anónimo. apremiada por las circunstancias. L a s ambiciones de Alvear lo habían preparado y la debilidad de Posadas lo precipitó. concuyo mando tenía Rondeau. encontrándose Alvear en la precisión de retroceder á Buenos Aires. renunció el P o d e r en 9 de Enero de 1 8 1 5 . E l Director Posadas. reunía los defectos de ambos sin tener las cualidades de ninguno de ellos. bajo el compromiso de entregarlas c o m o si fueran cosa propia. E. A n t e manifestación tan unánime. N o bien recibido del mando. mi S e cretario de Estado. que organizaba San Martín. sin ánimo para continuar sosteniendo las aventuras de su sobrino. cuya protección solicitaba en los siguientes términos: « D . Nombrado Alvear general en jefe del ejército del Perú. los jefes de este ejército repudiaron el nombramiento alzándose contra él. Ésta fué la señal del desastre. apresurándose á ofrecer el dominio de las P r o vincias Unidas á Inglaterra. firmada de su mano. la mejor de sus victorias militares! E l día anterior á la batalla se producía en Buenos Aires un acontecimiento extraordinario. no encontró otro medio de salir airosa del conflicto que depositar el mando en Alvear mismo.Embajador inglés en R í o Janeiro. que parodiando á Bonaparte en sus ambiciones y á Maquiavelo en sus designios. Alvear se mostró como era. instruirá á V . de mis últimos designios . T o d a s las provincias. y la Logia. todos los ejércitos. á L o r d Strangford. Manuel García. todos los cabildos se alzaron contra aquel dictador de 2 8 años. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 521 hora en que todavía pretende disputársele. hacía la proposición. Igual ducta se mostraron dispuestos á seguir los jefes del ejército de los Andes.LIBRO V.

y que necesita una mano rior que lo dirija y contenga en la esfera del orden. . del Río de la Plata á sus brazos generosos en el acto mismo en que se Semejante traición á la causa pública tuvo castigo en el desprecio con que Inglaterra acogió las p r o posiciones del jefe de los lautarinos. que obedecerán bierno y recibirán sus leyes con el mayor placer. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA con respecto á la pacificación y futura suerte de estas P r o v i n c i a s . Yo de honor. éste es el voto y el objeto de las esperanzas de todos los • L a Inglaterra. que los pueblos del B í o de la Plata eran refractarios á toda dominación extranjera.° 36 ( A p é n d ) . Sabía la Gran Bretaña. . que ha protegido la en la costa de África. el propósito de arrebatar á E s paña posesiones coloniales en ninguna parte. sobre mi palabra hombres s e n s a t o s . E n estas circunstancias. — Cinco años de repetidas experiencias. á su suerte á los impidiendo habitantes arrojan cumplido con la fuerza el comercio de esclavatura á sus más íntimos aliados. n. inflexiblemente seguida desde la alianza contra Napoleón. que este país no está en edad ni en estado por sí mismo. antes que se precipite en los horrores de la anarquía. han hecho ver de un modo indudable gobernarse á todos los hombres de juicio de extey opinión. Pero los lautarinos.522 LIBRO V. no puede abandonar (1). que habían perdido el sentimiento de la nacionalidad. libertad de los negros . por propia experiencia. E. . . acogiendo en sus brazos á estas Provincias. N. no dudo asegurar á Y . . solamente la generosa nación Británica su Goque puede oponer un remedio eficaz á tantos males. Hist de Belrjrano. ( 1 ) Mitre. y no e n traba tampoco en su política. y nunca tuvieron el concepto de la libertad bien entendida. .

poniéndose de nuevo al servicio de aquel Gobierno. Comandaba esas fuerzas D. Perdido en aquellas soledades. Coincidían estos sucesos con otros de mucho bulto para la fortuna de las armas orientales. Valclenegro le salió al encuentro. abreviación de nombre que le daban sus comprovincianos.LIBRO V. ansioso de sacudir el yugo. Artigas. que le de las fuerzas correntinas que . reaccionó contra su anterior proceder. Sin embargo. había sido perseguido hasta el Y e r u á por Valclenegro. á fin de oponerse allí al coronel Valclenegro. Jenaro Pedro Gorria. c o nocido por Perugorria. este oficial se había pronunciado por Artigas en los primeros días del alzamiento del litoral argentino contra el Gobierno de Buenos A i r e s . Nativo de Corrientes. y desapareciendo de la vista de Valclenegro. yendo á implorar de otras cortes el logro de su ideal político. le estimularon á volver al teatro de sus desastres. Basualdo. hasta echarle sobre el camino de C o rrientes. donde su desbande final podía conceptuarse seguro. que con gruesas y bien equipadas tropas de Buenos Aires. Mirando en la lección recibida un simple fracaso. y desbaratado con pérdida de 1 pieza de cañón. su pertinacia. c o m o ya se ha dicho. según se mencionó oportunamente. Basualdo ideó reponerse por un golpe audaz. cambiaron la dirección de sus esfuerzos. y algunos refuerzos que obtuvo de D. pero poco después. cediendo á la sugestión ele otras influencias. ahuyentándole sin dificultad. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 523 prosiguieron esforzándose en procurarse á cualquier precio un dominador extraño que les mantuviese en el poder. Blas Basualdo con su división sobre la provincia de E n t r e . Francisco Ramírez.R í o s . impedía las reuniones del paisanaje. se internó en busca guarnecían la Provincia. había destacado á D .

su bravura antes de caer vencido. rindiéndose prisioneros. la condición de haber sido un reciente c o m pañero de causa.» ( 1 ) Casi al mismo tiempo que llegaba el prisionero al Cuartel general de Arerunguá. la seguridad de sus personas. Bauza. sorprendiéndole y obligándole á encerrarse con parte de sus fuerzas en una manguera ó corral de piedra de la hacienda. hacienda de los Colodreros. de los Gobernadores. dio parte de enfermo. al día siguiente un ayudante de Artigas circuló orden á los cuerpos de formar para asistir á la ejecución del jefe prisionero. llegaba Bauza de Guayabos con su tropa victoriosa. i. en premio de haber derrocado y perseguido las autoridades federales. todo predisponía los ánimos en favor suyo. Su porte sereno. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA nombró Comandante general de la Provincia. 5 2 5 . L o s correntihos se defendieron gran valor. B a sualdo. y el día 7 de Enero de 1 8 1 5 cayó sobre él. Iíisl de Bauza (cit). y el disgusto entre varios jefes no dejó de manifestarse. V e n í a el comandante Perugorria desarmado. el valor que se le conocía. durando algunas horas el combate. sabiendo que Perugorria estaba en Batel. vestido con pantalones y chaleco blanco. marchó para allá. con A l fin ca- pitularon.524 LIBRO V. Mucha extrañeza causó esta conducta para con un individuo rendido por capitulación. y Basualdo envió á P e rugorria al campo de Artigas con una carta donde expresaba : « que para obtener el triunfo. Inmediatamente de fusilado P e r u g o - ( 1 ) Zinny. casaca punzó y sombrero de paja. Artigas recibió al jefe vencedor amablemente y mandó poner al prisionero en capilla. Sin embargo. — A p u n t e s para la Biog . no pudiendo reprobar el hecho de otro m o d o . le había sido preciso ofrecer á los vencidos.

LIBRO V. cuando le consideraba en el Cuartel general. mientras apuraba la entrega de las Provincias Unidas al extranjero. el ayudante D . Manuel Lavalleja trajo orden á Bauza de salir en el acto del campo. E n el camino encontró á D . José M o n t e rroso. le entregó una comunicación para el comandante de la guardia de Cuñapirú. puso por obra abrir negociaciones pacíficas con él. teniente de Blandengues D . A d m i r a d o de verle. siguiéndole á Montevideo. D . Alvear. y sin que todavía se hubiesen retirado las tropas del cuadro. yendo á esperar nueva resolución escrita. y en cuyas filas se enroló la distinguida oficialidad de donde salieron más tarde los Presidentes. conduciendo pliegos para el Cabildo ele Montevideo y n e - . Desalentado de vencer por las armas la resistencia de Artigas. marchó Bauza á cumplir su destierro. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 525 rria. cuyos triunfos y desgracias están hondamente ligados ala vida de la R e v o l u ción. Entre tanto. Éste fué el origen del valiente batallón de Libertos. sintiendo que se le escapaba el p o der. y el día 4 fondeó en el puerto el lugre San Carlos. á cuyas órdenes iba c o n finado. apeló á medios conducentes para proporcionarse un respiro. M i guel Barreiro. y dos días más tarde. Apuntaba el mes de Febrero cuando esto acontecía. D o m i n g o Gatell. los Ministros y los hombres de Estado que por un cuarto de siglo gobernaron la República. que venía del interior. secretario de Artigas. acompañado de un asistente. donde le ciaría el mando de un cuerpo cpie pensaba formar. nombrado por Artigas Delegado para reemplazarle en las ausencias que meditaba hacer. Barreiro ordenó á Bauza que se quedara con él. y más admirado aún de saber que iba confinado después de hazañas recientes. Sin hacer objeción.

el Cabildo ofició á Herrera manifestándole los buenos deseos que le animaban. y que facultaba al Cabildo para que gestionara por su parte cuanto creyera conducente al logro de una transacción honrosa y justa de D . P a b l o Pérez por sus representantes. » Herrera contestó « que era de su aprobación la medida dispuesta. » Con esta autorización n o m b r ó el Cabildo á D . L a corporación tuvo una conferencia con ellos. L u i s de la B o s a y á D . Después de la conferencia. y reorganizando su división. influyesen por parte del Cabildo al logro de su comisión. de Montevideo: acta 7 Febrero 1815. Soler comunicó oficialmente en 7 de Febrero al Cabildo la llegada de aquellos personajes y sus motivos. L u c a s José Obes eran los comisionados que el Gobierno de Buenos Aires enviaba á representarle en estos tratos. quien. y p i diéndole « ser facultado para interponer sus respetos por medio de dos regidores que nombraría. Antes de avistarse con él. . José A r tigas con el Supremo G o b i e r n o . secretario de Estado. previniéndoles « que desde luego se apersonasen al expresado Artigas. en el deseo de combinar los medios más adecuados al buen éxito de la misión. conduciéndole una comunicación donde le incitaba á la paz y tranquilidad por el estímulo de la gloria y sosiego de estos habitantes. era actual jefe de vanguardia de Artigas. había vuelto al país. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA gociaclores con orden de pasar al campo de Artigas á c o n venir un arreglo pacífico. y D . » ( 1 ) Aprontáronse los comisionados para marchar en dirección al campo de Otorgues. después del desastre de Dorrego. Otorgues estaba en Castro. D o n Nicolás Herrera.526 LIBRO V. José Artigas. para que apersonándose á D . C. ( 1 ) L.

« encareciese el Cabildo al Representante de Buenos Aires que retirase todas las fuerzas ele Montevideo y del E n t r e . mas éste les despidió agriamente. con fecha 2 0 de Febrero. acentuándose entre las fuerzas de Buenos Aires el desgano de prolongar aquella situación. viendo que toda perspectiva de éxito con Artigas desaparecía. que muchos de ellos eran prisioneros españoles y otros eran hijos del país. Comenzaron á desertar los soldados de la guarnición. ni se podría ajusfar el convenio que tanto interesaba á la corporación.LIBRO V. y Artigas respondió por intermedio de ellos al Cabildo. para entrar en las contrataciones de paz y unión que tanto les animan. de que no puedo disponer. Otorgues les contestó en 11 ele Febrero: « Queda en mi aprobación la abertura del tránsito que Veis. con el que podrán tratar la suspensión de las hostilidades. Herrera. y pidiéndole suspensión de hostilidades y tránsito libre para llegar hasta el campo de su jefe. Soler. desobedecido de los suyos. escribió largamente á Alvear .» Asesorados de las intenciones del jefe de vanguardia. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 527 los diputados creyeron oportuno escribirle con fecha 8. pues sin ese requisito no cesarían las hostilidades. que nadie más interesado que él en el restablecimiento de la paz y ele la unión.» E n estas contestaciones pasaron los días. Pasaron entonces allí. á gestionar de Otorgues lo mismo que le habían pedido por nota del 8. retenidos por la fuerza. anunciándole el objeto que llevaban. solicitan. y entre sus jefes la anarquía de opiniones. para entablar las consabidas negociaciones con nuestro Jefe General. eliciéneloles que se entendiesen con Artigas. mas que para conseguirlas. presentó renuncia del cargo de G o b e r nador intendente. los comisionados llegaron á Castro y comenzaron allí.R í o s .

y se atacaron todos los fundamentos en que reposa la s o ciedad. sin más plan que el prurito ele hacer daño. al más abierto pillaje. en la evacuación de Montevideo. se angustió á las familias prisioneras entregándolas en gaje á los soldados. que era el último punto ocupado por los de Buenos Aires en el país. se menospreció el pudor de las mujeres haciéndolas beber cantáridas. que había entregado durante 8 meses. durante los cuales se violaron pactos solemnes. A raíz de este desastre. se entregaron los intereses públicos á la rapiña. pues. con lo cual pudo aquél tomar el pulso á la situación. juzgándola perdida. fué abandonado el archivo público á la chusma. la vida y la hacienda de los ciudadanos. 2 4 . el día siguiente. y al arrojar á paladas la pólvora de las casernas de las Bóvedas. Apenas dieron la vela para Buenos Aires los soldados de Soler. Convínose. E l día 2 3 de F e brero comenzaron los aprestos de las tropas para marcharse. la fe pública y los intereses del Estado. L a tropa abandonada á sí misma. hubo una explosión en que perecieron 1 2 0 personas. que hizo presa ele él destrozándolo y esparciendo sus reliquias por calles y plazas. con orden de echar al agua aquello que no pudiera transportarse. Tenía recibido de Artigas el n o m b r a - . aglomerando sus jefes el mayor número posible de artillería. libre al fin de aquella tiranía sin precedentes. armamento y municiones. cuando entró Otorgues con sus fuerzas á Montevideo el día 26 de Febrero. Jamás tuvo el Uruguay días ele sinsabor y humillación que se pareciesen á aquéllos. E l día 25 se embarcaron las tropas de Soler con universal contento de la población. se puso la propiedad privada en subasta. v o lándose tres casernas. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA sobre el estado de las cosas. realizó con mucha torpeza esta operación.528 LIBRO V.

R a m ó n Piedra. ESP. Con esto concluyó entonces hasta el último vestigio de la influencia de Buenos Aires sobre el Uruguay. seguido de un numeroso grupo de pueblo. Estaba la corporación deliberando. Juan L e ó n . Pascual Blanco. quedaban abiertas á la influencia del Jefe de los orientales. la espontaneidad del sentimiento público á ( 1 ) L. Luis de la Rosa. después de la derrota de Perogurria por Basualdo. para A l c a l d e provincial D . más que su prestigio propio. para Fiel ejecutor D . P a b l o Pérez. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 529 miento de Gobernador militar de la ciudad. para A l guacil mayor D r . las cuales se verificaron el día 4 de Marzo siguiente por los electores de todos los cuarteles de la ciudad'"y extramuros. D . Antolín Reyna. decretó el Cabildo las elecciones que se le pedían. para Regidor decano D . r e sultando electos: para Alcalde de l.° voto D . de Montevideo: actas 25 Febrero y 4 Marzo 1815. » E n consecuencia. F r a n cisco Plá. para S í n dico D . Otro tanto aconteció en las provincias del litoral argentino y en algunas del interior. para Juez de fiestas D . y en la Banda Oriental después de la v i c t o ria de Guayabos obtenida por Bauza.LIBRO V. donde era incontrastable. cuando se presentó á sus puertas D . para Defensor de pobres D . por no ser digno de la confianza g e neral el que actuaba en ese momento. Juan María Pérez. Juan María Pérez ( 1 ) . T o m á s García de Zúfiiga. < • . Felipe Cardoso. 34. José Vidal. — U l e . para Juez de policía D . Consolidada la dominación federal en Corrientes. reunió al Cabildo en sesión extraordinaria bajo su presidencia. C. para Defensor de menores D . de 2. DOM. las provincias de E n tre R í o s y Santa F e . y para hacerlo acatar. y pidió á nombre de él la elección de nuevo Cabildo. ' voto y Gobernador C1 político D .

se dirigieron á Artigas. H e r e ñ ú mismo estaba en posesión del P a raná. enviando como delegado á su hermano D . bajo las condiciones del pacto de confederación y unión. colocada Santa F e bajo el mando del coronel D . Gregorio Samaniego en Gualeguaychú: todos bajo la protección de Artigas. — nombramiento que Posadas h a bía hecho y Alvear confirmado. E l Jefe de los Orientales accedió desde luego al pedido. — n o podían los santafecinos prometerse el menor asomo de autonomía local. E n efecto. al único régimen de gobierno capaz de salvar la unidad nacional y el prestigio d é l o s principios sociales c o m prometidos por la codicia y el escándalo. habían sido las provincias de Entre B í o s y Santa F e . Con < las últimas victorias obtenidas sobre los lautarinos. E l caso no era para echarse en olvido por la vecina provincia de Santa Fe. propuesto desde 1 8 1 3 por Artigas á todos los pueblos rioplatenses. fué elevada al rango de Provincia. y D . gobernaba el territorio de Entre B í o s una oligarquía de caudillos federales. víctima de un centralismo cada vez más absorbente.530 LIBRO V. Eustaquio D í a z Vélez. Desde la derrota de Holemberg por Hereñú y Otorgues. cuyos habitantes deseaban el m o mento de su liberación con igual afán que el de la independencia común. voluntariamente aceptada. que estaba en el P a raná. Entre Ríos. Teatro de acontecimientos similares á los que afligieron el ánimo de los h a bitantes de la Banda Oriental. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA favor del federalismo. Gervasio Correa mandaba en G u a leguay. L a política del Directorio no había hecho más que acentuar los motivos de aquella adhesión sincera. cambió aquella situación excepcional. Manuel Francisco. Ansiosos de obtenerla. el comandante D . y en carácter de jefe délas . al igual de C o rrientes. pidiéndole auxilio de fuerza.

jefe militar de la guarnición de Córdoba y natural de la P r o vincia donde ejercía dicho cargo. . altamente satisfecho por el triunfo. obligándole á rendirse á discreción. Desde entonces. Andrés Latorre. á su vez. D e b e decirse en homenaje al patriotismo local de A r t i - ( 1 ) N° 12 en los D. ele P. luego de recibida la intimación ( 2 9 de M a r z o ) . recibió su plena confirmación por la docta ciudad de Córdoba. puso la fuerza á órdenes del coronel D . que las provincias de Entre P í o s . Corrientes y Santa F e habían discernido á Artigas. asumiéndolo en su totalidad. Francisco A n t o n i o Candioti. Junto con la intimación citada. E l 2 4 de Marzo de 1 8 1 5 se presentaba Latorre frente al coronel Díaz V é l e z . para darse las autoridades que conceptuase dignas de mandarle. convocó un Cabildo abierto. y declaró la Provincia bajo la protección del Jefe de los Orientales ( 1 ) . iba una nota para el Cabildo de la ciudad. el título de Protector de los pueblos libres. Francisco Antonio O c a m p o . » E l coronel O c a m p o . Artigas. Artigas intimaba el abandono de su puesto al coronel D .LIBRO V. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 531 fuerzas auxiliares al comandante D . la cual obsequió al Jefe de los Orientales con el famoso sable que existe depositado en el Museo Nacional de Montevideo. E l Cabildo. José Javier Díaz. A la misma fecha que Latorre conseguía la rendición de D í a z V é l e z en Santa F e . declarándolo « en el pleno goce de sus derechos. con los elementos necesarios para la empresa. lo comunicó al Cabildo de Montevideo en oficios de 25 y 29 de Marzo. ante el cual dimitió el mando. uno de los hombres más conspicuos de la jurisdicción y más devotos del régimen federal. y el Cabildo de Santa F e elegía por Gobernador interino á D .

A l efecto. su celo por la libertad de la Provincia. José Artigas. por unanimidad. E l Cabildo de Montevideo. «darle y reconocerle con la misma representación. preeminencias de orden militar ó administrativo que implicasen dignidades especiales. limitándose á establecer que dichas provincias estaban bajo la protección de la Oriental y atribuyéndose solamente la dirección de su p o lítica. reservando para su oportunidad debida la comprobación del aserto anterior. teniendo m u y presente la conducta pública y privada de este benemérito ciudadano. mientras la dirección política podía ejercerla sin mengua de nadie. vistas las demostraciones espontáneas de las demás provincias de la Liga. bajo el título de P r o - . Otra circunstancia digna de notarse.° por causa de enfermedad. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA gas.532 LIBRO y. porque entonces la protección á las demás provincias no venía de su persona. Sobre este particular es fácil aducir la prueba inmediata. que el distintivo de Protector nunca lo reivindicó para sí en los convenios proyectados ó ajustados más tarde á nombre de las provincias de la Liga. se reunió bajo la presidencia del A l calde de 2. sino de un Estado.° voto. « y penetrado el Ayuntamiento de los remarcables servicios del General D . sus eficaces desvelos en su ejecución y últimamente la liberalidad de sentimientos y agradecimiento eterno de que le es deudora la Provincia. ausente el de 1. es que Artigas no atribuía al título de Protector. quiso á su vez discernir á Artigas el mismo título con que ellas le honraban.» acordó. jurisdicción y tratamiento que un Capitán general de la Provincia. D e este m o d o levantaba el concepto de su suelo nativo. suavizando á la vez el rigorismo de los términos. desde que ella se basaba en el triunfo del Pacto federal admitido voluntariamente por todas.

Pero abundan las pruebas de que el caudillo no tomaba en cuenta manifestaciones de ese género respecto á su persona. podrán suponer que le movió á rechazar los honores discernidos por el Cabildo. aun cuando al mismo tiempo desafecto á Artigas. Precisamente el Cabildo lo sabía. P o r lo mismo he conservado hasta el presente. real ó supuesta. E l cielo quiera proteger nuestros votos. . ajuste su tratamiento al que h o y conservan los demás cabildos. que lo era D . los títulos son los fantasmas de los Estados. S.— Of de Artigas al Ca- bildo. el Protector contestó: « Hallando V . G. de Montevideo: 1816 acia 25 Abril 1S15. sin aceptar la honra con que me distinguió el Cabildo que V .» (1) L o s que escudriñan segundas intenciones en todo acto público ele Artigas. S. la falta ele sanción otorgada por su Presidente. T o m á s G a r cía ele Zúñiga. pues habiéndole escrito que D . es mi parecer que V . representa. y mientras se acercan tan felices m o mentos. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 533 teetor y Patrono de la libertad de los P u e b l o s . el título ele un simple ciudadano. el Cabildo tuvo la debilielael de reclamar para sí mismo el distintivo ele Excelencia que le pertenecía desde la reconquista ele Buenos Aires. Pedro Elizonelo era apto para un empleo administrativo. todas las cualidades precisas en el ciudadano Pedro Elizonelo para la administración de fondos p ú - ( 1 ) L. á lo cual contestó Artigas: « E s superfluo que empleemos lo precioso del tiempo en cuestiones inútiles. 24 Febrero (Arch Gen). y sobra á esa ilustre corporación tener la gloria de sostener su libertad sobre el seguro de sus derechos. cuya ausencia á la sesión se justificó por enfermedad. S.LIBRO V. » Algún tiempo después ele sancionar esta moción y comunicarla.

y desterrar Seamos libres. y destacó una división de su ejército contra Artigas. conmovida la Capital misma. ya sabe que sucedía aún entre los que me conocían. cuanto más entre los que no me conocen. de quien se hará especial mención oportunamente. el Director quiso arriesgar la partida. ¡ Ojalá todos se penetrasen de estos mis grandes deseos por la felicidad c o m ú n ! » Más explícito era por esos días. lo mal que hablaban de él sus enemigos. S. Iba dicha división mandada por los coroneles Álvarez T h o m á s y Valdenegro. y á pesar de suponerme el hombre más criminal. lices. Póngalo V . mal dispuestos los cabildos y autoridades de las Provincias del interior. sublevados los ejéicitos. en posesión de tan importante ministerio. Pronunciados los pueblos de la Liga federal. S. y o no haré más que proporcionar á los hombres los medios de su felicidad.» (1) C o m o quiera que fuese. es indiferente la adhesión á mi persona. Sin embargo. que hablen y prediquen contra mí. Mis operaciones son más poderosas que sus palabras. de Montevideo. el gran movimiento determinante del Protectorado de Artigas había tenido éxito completo. (Arch Lamas). Andresito le escribía desde M i siones. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA blicos. y á V . E s tiempo de probar la honradez y que los americanos florezcan en virtudes. se hizo la situación de Alvear insostenible. — Of de Artigas á Andresito. Esto. . y seremos f e de ellos aquella ignorancia que les hace sufrir el más p e sado yugo de la tiranía. con su hijo adoptivo Andresito. toca velar sobre la delicadeza de ese manejo. cuyo victorioso avance sobre Santa F e ya se ha mencionado. y Artigas le replicaba: « D e j e V d . 27 Agosto 1815 (t) Of de Artigas al G. 3da Agosto 1815 (Arch Gen).534 LIBRO V.

Alvarez T h o más y D . José Bondeau. presentaban síntomas de insubordinación. cuyas facultades eran e x tensísimas. empezó á prodigar grados y empleos militares al resto del ejército ele operaciones. E l Cabildo que había asumido el mando de la Provincia de Buenos Aires. un c o n greso electoral convocado para proveer al país de autoridades nacionales. y con el cual fraternizaron las tropas. eligió Director Supremo al General D . E l día 11 ele Abril tuvo noticia Alvear. y dos días después. á cuyo frente se puso. Conocidos estos hechos por el Cabildo de Buenos Aires. no quedó olvidado Artigas: el Cabildo porteño mandó quemar los últimos decretos infa- . obsequiándoles también á cada uno. inició un movimiento popular en la ciudad. quien debía compartir sus tareas con una Junta de Observación. Viamont. Durante los elías 20 y 2 1 . Mas el remedio era tardío: la división campada en Fontezuelas abandonara el cargo. y para evitar el contagio. de los Padesde donde fué obligado á embarcarse se sublevó el día 1 2 . E n mecho de tantas reivindicaciones y plácemes. dándole por sustituto á Alvarez Thomás. Juan J . premió con el empleo de Brigadier y Comandante general de armas á D . y elevó á la jerarquía ele generales á los coroneles Valelenegro. de que las tropas ele Alvarez y Valelenegro llegadas á Fontezuelas. según se verificó después. bajo el título ele Gobernador. E l 17 e n tregó Alvear el mando del ejército en la Calera dres franciscanos. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 535 peruano el uno y oriental el otro. Miguel Estanislao Soler. territorio de la provincia de Buenos Aires. jefe del ejército elel A l t o Perú. sus jefes intimaron al Director que en un buque extranjero.LIBRO V. con un sable de honor. ambos en relación secreta con el Cabildo de Buenos Aires y entendidos con Artigas.

. E l nuevo Gobierno se encontró circuido de una aureola de popularidad. a López. Primeros en demostrarlo así. A. E. participó á este Ayuntamiento la jornada remarcable de nuestra libertad. como quizá no la tuviera ninguno basta entonces. profanó sacrilegamente el sagrado al- (1) Gazcta de B. » ( 1 ) F u é indescriptible el júbilo que la caída de Alvear p r o dujo en todos los ámbitos del territorio platense.536 LIBRO V. luego de producido el movimiento popular. rodeado de bayonetas. — la virtud del benemérito pueblo de Buenos Aires. E. y seguido de una multitud de i n sensatos ambiciosos.\ Noticias v. Fiestas cívicas. parte). hicieron suyo el triunfo obtenido. funciones religiosas. ( 2 . los caudillos rivalizaban en igual proceder. (6 Mayo 1815). IUst de la Bep Arg: . demostraciones militares. común Este Ayuntamiento acompaña á V . y declaró al P r o tector «ilustre y benemérito jefe. Gobernador intendente de la ciudad. al mismo tiempo que reconoce la ingente y activa parte que ha tenido en tan heroico suceso. fué contestada en los términos más satisfactorios. gobernadores intendentes y generales de los ejércitos. Las Provincias se apresuraban á brindarle su a d hesión. Apénd ir. « E l ominoso peso que gravitaba sobre el pueblo americano. — Niíiíez.— decía el Cabildo. todo parecía poco para exteriorizar el contento de los ciudadanos. fechado en 17 de Abril. — desapareció repentinamente. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA matorios con que A i r e a r le detractara. — decía en su n o t a . sepultando en el oprobio y vergüenza al monstruo infame que. L a circular dirigida por el Cabildo de Buenos Aires á los cabildos. el Cabildo de Montevideo y Otorgues. luego que el oficio de V . en su j ú N o era menos e x - bilo.» presivo Otorgues: « T r i u n f ó al fin.

recientemente incorporadas á la L i g a federal. pero todo será fácil arreglarlo. no faltaba á nuestra felicidad otra cosa que ver á ese pueblo ( B u e n o s A i r e s ) generoso y grande. que la causa de los pueblos. 'momentos. señor. E x c m o .. al recibir la noticia de la caída de Alvear. envanecido con el pomposo título de D i r e c tor Supremo para dictar leyes bárbaras y humillantes á aquellos mismos que h o y decretan su castigo. siguiendo las huellas que han dirigido á V . gemía como ése en el estado más lamentable. y ayudado especialmente del ejército de la Banda Oriental. Y a nada resta. E. bajo de cuya sombra respirando el aire libre de nuestra reposición. E x c m o . Este pueblo ( C ó r d o b a ) . su confianza y sus sacrificios á la causa general de la A m é r i c a . había p u blicado ya su independencia provincial. notable el modo como se expresaban las de Córdoba. y este pueblo. cuando los gritos de su dolor interesaron las fuerzas del generoso y valiente Jefe de los Orientales.» A su vez se expresaba el Cabildo .» por algunos E n similar tono hablaban las demás autoridades del interior. — defraudada en todos los puntos constituyentes del pacto y unión general en que se habían concentrado todas nuestras miras. Decía el G o bernador de Córdoba: «Placía tiempo. — que sólo habían prestado su fe. » E l Teniente Gobernador de San Luis manifestaba que. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 537 tar de la Patria. «el contentamiento público y el suyo propio. hizo que la razón. cuando se procede de buena fe. empero.LIBRO V. y por principios comunes y conocidos. á quien no podía esconderse su desgracia. había venido á ser el aparato que ocultaba el yugo que sentíamos gravitar sobre nosotros. libre del peso que le oprimía. siendo. que la deseada sanción de las justas reclamaciones de todas las provincias. no fuese dueña de sí misma. señor.

pusieron la separación. sin embargo. nos instruye. entró en las facultades que ese inmortal pueblo le babía conferido. no era. nos comunica V . de sostener E n este estado. ( 6 M a y o .» y más sa- ( 1 ) Gaxela de B. y consolidación definitiva de las instituciones nacionales. que « reducido al recinto de Santa Fe. » en prueba de lo cual afirmaba. aceptó la idea de un Congreso. cortaron las relaciones y dejaron á este pueblo reconcentrado en sí mismo. con los sucesos extraordinarios V . manifestándoles « que ni un solo acto de sus armas sería contra el benemérito pueblo de Buenos Aires. libertad.538 LIBRO V. de encadenarse al objeto el sistema de nuestra que inevitable. » ( 1 ) E l Gobierno vencedor. instalado en Buenos Aires. se retiraría absolutamente. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA de Córdoba en estos términos: « Cuando en el día 18. que. ya esta Provincia obraba con independencia de las combinaciones destructoras.2 4 Junio 1815). respeto mutuo á los derechos propios. hemos elevado nuestras almas al colmo de la alegría. Trabajado por el ansia de aplastar á sus adversarios. que sin manchar nuestra libertad. A. E. encarece. digno del triunfo. que V . debiendo empezar sus sesiones en el año próximo. del Gobierno que ha fenecido. corno sagrado. cuya convocatoria debía hacerse fuera de la Capital. menospreciaba las legítimas aspiraciones de las Provincias que pedían libertad y c o n cordia. una vez conseguido el triunfo. con el deber solamente. antes de estallar el pronunciamiento. Satisfecho de las seguridades escritas que había dado Artigas á los sublevados de F o n tezuelas. E. disuelta la Asamblea General C o n s tituyente. Esta gloriosa anticipación estaba sostenida de las armas Orientales. E. . C o m o única prenda de futuro.

no le remitieron á Viana. para que hiciese de ellos lo que deseara. Antonio Paillardel. D . para quienes acababan de fusilar sin causa á un pobre oficial peruano. Francisco Javier de Viana. todos enemigos personales del caudillo.» L a frase en tiempo o p o r era sugestiva. Artigas rechazó tan horri- . suponiendo á Artigas sediento de sangre. L e s estimulaba á ello. á los coroneles D . (á Viana). enviando su jefe prisionero á Córdoba. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 539 tisfecho aún de contemplar cómo aquella promesa había tenido y a un principio de ejecución. engrillados y sumariados. quisieron asociar al Jefe de los Orientales en su empresa. quedo gustosísimo. los comandantes D . se entregaron al furor de la venganza. pues. A n t o n i o D í a z y D . Juan Zufriategui. pero como compensación enviaron al Cuartel general del Protector. despreocupados de toda inquietud más generoso. en que refiriéndose á D . cuya división proyectaban sorprender.LIBRO V. y habían instalado dos tribunales revolucionarios que funcionaban vertiginosamente. y los sargentos m a yores D . Ventura Vázquez. el Protector disentía del plan por la influencia que V i a n a podía desarrollar sobre aquella ciudad recién convertida al tisfecho en que ustedes pero si este acto arguye me lo remitiesen federalismo. pues el motivo había cesado y ellos tenían á dicho jefe en seguro. y o soy y con tal motivo observaba: « y o me daría por más saen mí alguna venganza. Alvarez T h o m á s y sus amigos. y con que ustedes lo pongan en seguridad para que responda de sus operaciones tuno. Matías Balbastro y D . Juan Fernández. Juzgando á los demás por sí mismos. Así. R a món Larrea y D . el Director interna. una frase oscura del oficio de Artigas á los sublevados de Fontezuelas. de nombre Enrique Paillardel.

ir. x x v r . pero cuyo objeto final era muy distinto del que se decía. públicas y privadas. — López. A r t i gas prosiguió su marcha de retorno con destino á las fronteras uruguayas. Lucas José Obes. E l Gobernador intendente Otorgues. y todas las noticias oficiales y particulares. . diciendo que no Aires (1). si la prudencia de sus propios adversarios ele momento. Coincidía con estas noticias. sin comprenderlo él mismo. en n ú mero de 8 0 0 hombres entre oficiales y soldados realistas. el hecho de (1) gentina. Mitre. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA ble presente. Fernando V I I . era el verdugo de Buenos Desilusionado de entenderse con aquellos hombres. Tlist de la Rep Ar- v. había caído en manos de D . quien lo dirigía por senderos tortuosos á la ejecución de los planes más reprensibles. que bajo las órdenes del general Morillo debía reconquistar el R í o ele la Plata. 0 0 0 hombres. D e s plegando un sistema de amenazas. Apénd ir (cit). Acrecentaba dicha probabilidad. quienes. la actitud de los emigrados españoles en R í o Janeiro. espíritu susceptible de plegarse á cualquier influencia. echaba leña á la hoguera que hubo ele incendiar el país. vuelto al trono ele sus mayores. A l posesionarse Otorgues de Montevideo. Tlist de Belgrano. donde los negocios internos se complicaban. llamado por el interés de estar al habla con su Provincia. no hubiese conseguido evitarlo. era vivísima la excitación reinante contra los españoles. avisaban contestes la próxima partida ele la expedición á su destino. organizaba en la Península una expedición ele 1 0 . natal. proyectaban lanzarse sobre Montevideo. que en parte tenían m o tivo justificable. reconquistándolo de sorpresa. Otorgues.540 LIBRO V.

montevideanos. pero al mismo tiempo se prohibía que nadie insultase á otro por opiniones c o n trarias. Muelle. sin embargo. Igual pena debía recaer sobre todo vecino que fuese aprehendido en reuniones ó corrillos sospechosos criticando las operaciones del G o b i e r n o . Ilist fundaeao (2) gas. Apéud 42. á l o s proyectos belicosos de sus compatriotas ( 1 ) . y ninguno se hiciese justicia por su mano ( 2 ) . — da Arti- de Belgrano. no liacían misterio de sus esperanzas en el próximo triunfo. Asignaban • fecha fija al arribo de la Armada. muy atemperado con la elección de nuevo Cabildo. esparciendo ideas contrarias á su libertad ó c o n sintiendo en ello. que tuvo lugar inmediatamente. si así podemos llamarlos. L o s españoles . y no indiferentes. do Imp. sobre el Río de la Piala (Col L a m a s ) . iv. circuló por bando un decreto. 424.LIBRO V. L a gran mayoría de sus miembros ( 1 ) Memorias Mitre. en que condenaba á ser fusilado dentro de 2 4 horas á todo español que se mezclase pública ó privadamente en los negocios políticos de la Provincia. El General Larranaga y Guerra. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 541 encontrarse en R í o Janeiro. — Maeso. munidos de regios poderes. V i g o d e t y el P . c. E l efecto de esta disposición de guerra quedó. teros posibles del suspirado Otorgues se propuso cortar de un golpe aquella conspiración interna. . vi. ni. Cirilo. negociando el matrimonio de F e r nando V I I con una de las princesas reales. siendo desde entonces p o p u lar el ahinco con que muchos de ellos se reunían en el para trazar sobre sus bancos los rumbos y derrocontingente reconquistador. — Pereyra da Silva. ii. sin duda. y Reflexiones ni. impuestos de cuanto pasaba. al no delatar á los que supiesen que p r o cedían así. Ilist Apuntes. A raíz de haberse establecido en la Plaza.

obtuvo sanción moral el Gobierno capitular que presidía Zúñiga. ó disputaban sobre la edad de los vecinos más notables. por sus anteriores servicios y cuantiosa fortuna. E n estas reuniones patriarcales. con sus graneles casacas y enormes corbatones.542 LIBRO V. Pero como siempre sucede. estirados y graves. quien. aquella situación tenía su reverso. ricos. al que sólo atribuyeron carácter de " amenaza contra los conspiradores manifiestos. Electo el nuevo Cabildo. jugaban á las cartas. hacían política casera en sus reuniones familiares nocturnas. el acatamiento voluntario de los menos interesados en servirla. Semejante actitud propició á la autoridad civil muchas simpatías. se entregaron los españoles con tranquila confianza á su vida habitual. una . olvidando bien pronto el decreto de Otorgues. tuteando á los jóvenes y dando consejos á todo el que se prestaba á oírles. mientras los caballeros. juntando así. después de h a berse trasmitido recíprocamente noticias fidedignas adquiridas ele sus corresponsales en Buenos Aires. T o m á s García de Zúñiga. al prestigio propio de la autoridad. Santa Catalina. N o era chica influencia social la de los españoles de alta clase radicados en Montevideo: jefes de un grupo importante de familias principales y emparentados con casi todas las demás. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA profesaban opiniones moderadas. respetados y respetables muchos de ellos por su p r o bidad comercial y privada. Mientras el aspecto exterior brillaba sereno. Desalojados de los puestos oficiales. desempeñaban cómodamente el papel de patriarcas. donde el canto y la música entretenían á las damas. era á la vez garantía de los patriotas y esperanza de los intereses conservadores. P í o Janeiro ó España. y con especialidad su P r e sidente D . con una minuciosidad de fechas que envidiaría cualquier cura párroco.

sino como penalidad positiva que ya había tenido principio de ejecución en algunos infelices ( 1 ) . El General Arti- . desatándose en furibunda oposición. los adeptos de la dominación lautarina y los enemigos implacables del antiguo régimen. oyendo y apreciando este último los argumentos respectivos. gas. aquél amenazando adoptar p r o videncias extraordinarias contra los españoles. había mediado en los últimos arreglos para la entrega de M o n tevideo. ambos acudieron á Artigas. como secretario de D . contra cuyo éxito posible se tomaban medidas anticipadas en Buenos Aires. tomó la dirección del movimiento. E l esclarecimiento de los hechos provocó seguidamente una correspondencia reservada entre los querellantes y el Protector. D o n L u c a s José Obes. se había hecho el h o m b r e indispensable de Otorgues. quedándose desde entonces en la ciudad. — Maeso. fulminando sobre los realistas de allí. Convencidos de ser inalterable su disposición recíproca. 421. n. v i . Cooperaba maravillosamente á ese designio. y muy poco le costó utilizar tan poderosa influencia en la sanción de sus planes. con la copia de razones que cada uno creía favorables á su actitud. Con singular maña. Ilist de la Rcp Are/. N o parece que los de Otorgues le (1) L ó p e z . iba á perturbarlo todo. un bando igual al de Otorgues. Nicolás Herrera. el estado de ánimo entre los criollos. cada vez más prevenidos ante la expectativa de la expedición peninsular. v. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 543 corriente formada por los desairados de las candidaturas concejiles. y éste h a ciendo entender que las resistiría. mas no c o m o simple amenaza. que. Bien pronto empezó una lucha sorda entre Otorgues y el Cabildo de Montevideo.LIBRO V.

— MONARQUÍA\Y REPÚBLICA convencieran: basados en la complicidad de los españoles con la expedición de Morillo. de Montevideo. que estaba tras de él. y en la cual.» (1) Semejantes raciocinios. E n último resultado. y era inconducente remontarse á un vasto plan político para dirimirlas. tendían á justificar bajo aquel supuesto. con grandeza. » por cuyo motivo confiaba en que el instinto de la salvación común. avivado por la amenaza. se estipularía « l a organización de un plan de defensa general. . á Obes. hasta conducir como siempre sus virtuosos esfuerzos al templo de la v i c toria. estaba lejos de admitirlas para todos. se necesitaba un o b jeto que. su criterio respecto á la expedición anunciada. ó mejor dicho. L o que Obes quería era que didas de salvación pública Otorgues y el C a bildo rompiesen. 0 Mayo 1815 (Arch G e n ) . con exclusión de todo otro. Sin que Artigas las rehuyese para con los verdaderos culpables.544 LIBRO V. si tranquilizaban al Cabildo de Montevideo. que pusiera todas las Provincias del R í o de la Plata á cubierto de toda fatalidad. P o r otra parte. H a b í a encontrado el pretexto en las m e que meditaba contra los españo- (1) Of de Artigas al G. faltando solamente el trámite de una conferencia que el mismo Artigas debía tener con los diputados de Buenos Aires. medidas apremiantes de rigor. en momentos en que tratándose de cimentar con el mayor vigor el restablecimiento del espíritu público en la fraternidad de todos los pueblos. á más de todos los asuntos pendientes. admitía que ella «hasta era necesaria. reclamase los cuidados de t o d o s . iba á cimentar la unión. no convencían á Otorgues. se debatían querellas locales por predominio de influencia. disputando su i n dependencia con dignidad.

afrontando las consecuencias ele ese acto. Antolín P e y n a . estas sordas disidencias. Felipe Santiago Cardoso especialmente. para su pronta ejecución. Otorgues. dando prenda anticipada y pública. y encargados de apoyar su contenido en los términos más persuasivos.LIBRO V. provocó diversos pareceres. E l Cabildo. mientras ambos partidos se aprestaban al DOM. se decidió á vetar la disposición. » D o s miembros del Cabilelo. á su vez. y otros la perturbación general que iba á traer si se cumplía. que no les perdonaron sus enemigos. entre tanto. U n o s aducían la imposibilidad ele su c u m plimiento. investido con la legalidad y apoyado por la opinión. harto enconados ya. pero lo aceptaba si no había otro medio de salir del paso con honor. E n los primeros días ele M a y o . fueron portadores del oficio. ESP. A s í las cosas. que debía decidir lo conveniente « á la mayor seguridad de la Provincia. no provocaba el rompimiento. trascendiendo al exterior. D o n T o m á s García de Z ú ñ i g a y D . pero como era tan monstruoso por su extensión. anunció que iba á decretar por bando la expulsión de los españoles residentes en la ciudad. Otorgues se mantuvo firme. Ignorando el C a bildo si aquella actitud del Gobernador respondía « á m o tivos ú órdenes superiores. el Alcalde de 2° voto D . y no era hombre de abandonar una partida ganada. E l Cabildo.» y en precaución de los males supervinientes á tan arriesgada medida. resolvió suplicar á Otorgues que la suspendiese hasta la próxima formación de una junta de guerra. no pueliendo contenerse más.—III. plantearon una crisis violentísima. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 545 les. E l bando salió á luz. no menos resuelto que el Gobernador. acentuaron sus intenciones al respecto. Pablo Pérez. sin excepción de personas. cualesquiera que ellas fuesen. y el Regidor D . .

E n 10 de M a y o se presentó á la corporación con aquella noticia. previa obligación de firmarlo todos los que en el Memorial se llamaban Pueblo. proveyendo: « q u e estaba admitido el pedimento. Impuesto el Cabildo de la trasmisión ordenada. en los sujetos en que tuviese el pueblo más confianza. para que fuesen castigados. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA último combate. sin que concu- .546 LIBRO V. » en tanto este último ocurría por escrito á Artigas. Fernando Otorgues no entregase el mando del Gobierno. notificándole dicha resolución. pero la sagacidad consistía en desenmascararlos oficialmente. para con él dar cuenta al Sr. I ) . recibió Otorgues un oficio del Cuartel g e neral relevándole del mando. General ( A r t i g a s ) . permaneció el Cabildo en sesión hasta las 2 ele la tarde. pero al mismo tiempo rogó á Otorgues que retuviera la jefatura de las armas « para liacer respetar las providencias del G o bierno. aparentando una tranquilidad que no pareció de buen agüero. Antes que Otorgues contestara. porque no tenían confianza en sus representantes. y eso fué lo que hizo el Cabildo. y que desde luego hiciesen el nombramiento ele nuevo Cabildo. sino que continuase en él como hasta aquí en lo político y militar. conforme á derecho. bajo advertencia d e q u e trasmitiese su investidura al Cabildo mismo. leyendo en alta voz un papel. formulando (respecto á l o s cesantes) las causales que tienen en las faltas de sus ministerios. pidiendo asimismo los recurrentes que se hiciese nueva elección de Cabildo.» Poca penetración se necesitaba para atinar con los autores del g o l p e . declaró acatarla. del cual se destacó el de apariencia más osada. para ejemplo ele los sucesores. se introdujo en la sala capitular un grupo de individuos. donde manifestaban: « q u e el Sr.» Despedido el grupo con esta advertencia.

después d e hacérselos transcribir (I). V i s t o lo cual. 3 i en sesión hasta las 5 pero como los reclamantes no compareciesen. resol- vió el Cabildo dar por concluido el acto. retiráronse los capitulares. A dicha hora reunidos nuevamente. pues hacía temblar. no solamente á rebelarse con nombres y firmas contra una disposición de Artigas que mandaba á d i cho jefe abandonar el Gobierno. el Cabildo ponía en verdadero conflicto á los partidarios de Otorgues. le E l Cabildo mandó asentar dichos oficios' en m. . permanecieron y ¡.LIBRO V. L. por carecer de la confianza del pueblo. < . C. obligándoles.se nadie. la sola voz contribución. precisándoles á formular cargos concretos sobre la conducta de los capitulares cuya expulsión pedían. Penetrados del hecho. hizo dar lectura á dos oficios de Artigas. y manifestando el segundo. confirmando el primero. la orden de que Otorgues resigna