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EXPOSICIÓN D E L L I B R O U R U G U A Y O
MADRID BARCELONA

1929 90NACKJM D E LA BIBLIOTECA NACIONAL 0£ « O H T P V I D E O A LA OE Wf.nrro

D . JOSÉ ARTIGAS
JEFE DE LOS O R I E N T A L E S Y PROTECTOR DE LOS P U E B L O S LIBRES

(Durante sus últimos años en el Paraguay)

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FRANCISCO BAUZA

HISTORIA
DE T,A

EïT EL

URUGUAY
SEGUXDA
l ì E I" U X D H U (JO N A U X I 1.1 0

EDICIOX
D E N V E VOS DÛCL'M E X T O S

TOMO

TERCERO

M O N T E V I D E O A. B A R R E IRÒ Y K A M O S , EDITOR
N A C Í O N A L

L I lì R E IÏ f A

189 7
Derechos reservados

Impronta Arttstica, de Dornalcclie y Reyes, IS de Julio 77 y 79
M O N T E V I D E O

LIBRO

PRIMERO

HISTORIA
DE LA

DOMINACIÓN E S P A Ñ O L A IÌN EL U R U G U A Y
LIBRO
PRELIMINARES

PRIMERO
DE LA REVOLUCIÓN

Reconocimiento do l;i Junta de Buenos Aires en el interior. — Acertadas medidas de I¡i misma. — Falsa situación de las autoridades de Montevideo. — Salazar vindica su conducta en los sucesos de Junio. — Motín militar del 12 de Julio. — Reacción contra la Junta en campaña. — Maldonado permanece firmo. — Misión de Contucci en nombre de la princesa Carlota. — Fusilamiento de Liniers y sus compañeros. — Nuevas insinuaciones de Doña Carlota. — Aparición de la Gaxela. — Herrera, su fundador y primer redactor. — Vigodet ocupa el Gobierno. — Sus medidas militares y administrativas. — Nacimiento del Partido nacional.—Llegada de Elío. — Destierra á Obes. — D . José Artigas. — Sus antecedentes. — Se le destina á la guarnición de Colonia. — Rompe con Muesas. — Fuga á Buenos A i r e s . — S u huida es la señal de la insurrección del país.
(1810 — 1811)

Mientras las autoridades españolas de Montevideo se negaban á reconocer la Junta de Buenos Aires, otras p o blaciones del país procedían de un modo contrario. Keci-

obedezco desde luego á cualquier autoridad constituida. » ( 1 ) Esta divergencia de opiniones entre la capital elel U r u guay y los pueblos sometidos á su jurisdicción. seguida del oficio ele Cisneros dimitiendo el cargo y recomendanelo el envío de diputados al Congreso que debía instalarse en la capital del Virreinato. j desautorizaba cualquier resistencia. en 9 del mismo mes. L o s cabildos y comandantes militares que adherían á la Junta.último. E l Alcalde de la Santa Hermandad de Colonia reconoció incondicional mente á la Junta en 7 de Junio. actuaban ante todo por orden expresa elel Virrc y. de Buenos Aires. — P R E L I M I N A R E S D E LA REVOLUCIÓN biela por ellas la circular ele 27 ele M a y o . que acataba al nuevo Gobierno y dispondría en breve la convocación del vecindario para ele gir el dipuj tado correspondiente. E n 4 de Junio. . epie me mande en su real nombre.8 LIBRO I. Con demostraciones menos expanP o r . primer funcionario cuya sanción á lo establecido. i. Fernando V I I . comandante de Santa Teresa. Bernabé Zermeño. 13 de Junio. 1). remitiendo á la vez una declaración escrita ele las más conspicuas personas de la ciudad. en «Siendo sivas. hecha dos días antes en igual sentido. no podía atribuirse por entonces á otro motivo que á la dualidad de procederes de las mismas autoridades españolas. Considerada así la si- ( 1 ) Iicgiafro Oficial de la Jirpí/blica Argentina. contestó oficialmente el Cabildo ele Maldonado. reconocía a l a Junta en estos términos: yo un fiel vasallo de mi soberano el Sr. prestaba también su reconocimiento á la Junta el Cabildo de Soriano. 1). en que la Junta transcribía el acta de su instalación. las poblaciones aludidas se'apresuraron á responder de conformidad con lo que se les indicaba.

tildaba de insurgentes á sus opositores.LIBRO I. y la necesidad de unificar todas las fuerzas políticas en aquella crisis. que por otra parte asumía idéntica faz en todos los distritos del Virreinato. separándose de ese procedimiento. descargando así con destreza sobre los adversarios. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 9 tuación. instable y fácil de torcerse. que n a cía entre los criollos é iba creciendo con ímpetu en el transcurso de todos los días. dos corrientes de afecciones: la una. Concurrían á robustecer el prestigio de la Junta en el Uruguay. debían caer cuando menos. E l resultado inmediato de tan falsa situación. Partiendo de semejante premisa. en la nota de anarquistas. de modo que los españoles de M o n tevideo. contrib u y ó á acrecentar el prestigio de la Junta de Buenos A i res. ante el criterio de sus propios compatriotas del interior. convencidas hasta entonces de servil' al R e y con su adhesión al nuevo orden de c o s a s . todas las apariencias de la legalidad favorecían á los pueblos que apelaban á la fuente del derecho colonial para reemplazar las autoridades caducas. L a Junta se daba cuenta exacta de aquel doble movimiento. c o m o que provenía de la ignorancia de las autoridades españolas subalternas. para afirmarse en el poder. invocaba el n o m b r e de Fernando V I I y la defensa de sus derechos. una condición que bien podía corresponderle á ella misma. había cordura en someterse á un nuevo orden de cosas que tenía el beneplácito del representante más d i recto del monarca. y la otra cada vez más acentuada. . hacía más imperioso el designio. y con el fin de utilizarlo hasta donde fuese posible. mientras bajo mano propendía á destruir desde sus fundamentos el sistema político que afectaba patrocinar. que dueña del poder y rodeada del respeto anexo á una legitimidad convencional.

para secundar los trabajos de la Junta de Buenos A i r e s . trabajos que en último análisis. era impolítico liarse de una ventaja puramente eventual y destinada á desaparecer al primer golpe que definiese las posiciones respectivas entre criollos y peninsulares. y aun los mismos que teniéndola aspiraban á resolver satisfactoriamente cuestiones económicas ó administrativas siempre . y proseguidos desde entonces con alternativas diversas. tunidades que Entre tanto. para éstas. iniciados dos años antes bajo los auspicios de la crisis producida por el establecimiento de la Junta de Montevideo. — P R E L I M I N A R E S D E L A REVOLUCIÓN L o s españoles de Montevideo habían traslucido desde el primer día ese plan. Bien que la convocación de un Congreso compuesto de representantes de todas las ciudades y villas que fuesen cabezas de partido. era un título precario. y por eso fué que se mostraron y c o n tinuaban demostrándose opositores á la J u n t a . la Junta ele B u e nos Aires advirtió muy luego. pero sus compatriotas de campaña.10 LIBRO I. favorecidos por esta disparidad. y asechando todas las o p o r concurrieran á beneficiar sus propósitos. si no conseguía atraerse las simpatías populares por vínculos más eficaces. los pueblos no comprendidos en dicha condición. eran una continuación de los suyos propios. reunían y disciplinaban los criollos sus elementos de a c ción. sin penetrarse hasta entonces del hecho. su discutible legitimidad para subrogarse al V i r r e y depuesto. era una perspectiva halagüeña. Pero por muy ventajosa que resultase á la causa de la emancipación la divergencia dominante en el criterio de las autoridades españolas. E n tal concepto. mantenían de buena fe una actitud cuyas c o n secuencias debían desengañarles bien pronto. que como liase de d o m i nio.

— PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN" 11 diferidas. Para remover la dificultad. Habían hecho ellas de Montevideo el único puerto habilitado para las grandes transacciones. comandantes militares y jueces pedáneos que ocurrían á su amparo. realidades tangibles (jue los apasionasen. concediéndoles el uso de los medios y arbitrios que proponían para la tutela de los intereses públicos en sus respectivas jurisdicciones. Mientras la Junta comunicaba particularmente esta i m portante franquicia al Cabildo de Maldonado. político y económico. se adelantó á tomar otra. cuya tirantez subía ó bajaba á capricho. provocando en la corporación y el vecindario favorecido las más expresivas muestras de gratitud y alegría. incluso Maldonado. Alentada por el buen efecto de estas primeras medidas. era un golpe asestado al sistema aduanero de las autoridades españolas. que eran un p r o ceso indirecto del antiguo régimen. con fecha 2 de Julio. respecto al reconocimiento de la Junta. haciendo sentir á las autoridades de Montevideo la nueva rivalidad que les . no encontraban en el nuevo orden de cosas. la Gazcta de Buenos Aires lanzaba á la publicidad el decreto. simples embarcaderos sometidos á reglamentos.LIBRO I. La disidencia de Maldonado con Montevideo. la Junta habilitó á la ciudad disidente en calidad de Puerto mayor. presentaba asimismo la oportunidad de abrir un desvío que debilitase el canal por donde circulaba la m a yor riqueza rentística de la Metrópoli en el Uruguay. se empeñó la Junta en atender con esmero las solicitudes de los cabildos. que bajo todos los aspectos de una justa reparación. dando un motivo plausible para proteger especialmente sus destinos. y aprovechando esa doble coyuntura. precediendo el decreto con largas consideraciones de orden histórico. siendo los demás.

y la o b e diencia necesaria á ciertas órdenes reservadas. tenía doble significado. no estaban las autoridades de Montevideo en condición de asumir una actitud más propicia á sus intereses. recaía en desprestigio de las autoridades. La audacia con que procedía la Junta de Buenos Aires. pero no dejaron de valorarlo en toda su extens i ó n . L a actitud pasiva de Montevideo á raíz de estos hechos. se refugió en Montevideo toda la marina militar hasta entonces destacada en Buenos Aires. y aun cuando lo hubieran querido. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN había creado. demostrando así que protestaba del avance contra el Virrey. les obligaba á mantenerse en una expectativa incomprensible á los ojos del vulgo. tanto por los (pie estaban dispuestos á servirlas. Sin embargo. el V i r r e y Cisneros y cinco oidores. y rompía cualquier vínculo de solidaridad con la Junta de Gobierno que lo había proscripto.12 LIBRO I. Gobernador militar interino del país. como programa de libertad comercial. como por aquellos que deseaban su ruina. Recibieron éstas el golpe con aparente indiimprovisar ferencia. pues si de inmediato era ineficaz ¡jara una concurrencia que la naturaleza y los medios de acción disponibles debían frustrar por entonces. desde el punto de vista político. y como demostración práctica del celo de la Junta en favor de un pueblo que hasta allí había reclamado en vano el goce de los beneficios inherentes á su situación marítima. en presencia de los extraordinarios sucesos producidos en la capital del V i rreinato durante todo el mes anterior. E n 22 de Junio Seguidamente habían sido deportados de Buenos Aires con destino á C a narias. D . Joaquín de Soria. E l l o no obstante. y hasta sospechosa si se quiere. tenía razones especiales para proceder de . acusadas de inercia.

y esperando de su celo. S. á fin de que. que los oficios circulares que lie librado sobre el reconocimiento de esta monstruosa Junta. desconociendo un g o bierno levantado sobre las ruinas del verdadero que adoptó la Nación. cabildos y jueces pedáneos. había escrito el V i r r e y á Soria un oficio reservadísimo. son violentados y para. — P R E L I M I N A R E S D E I. . » E n el supuesto de consumarse el atentado previsto.A R E V O L U C I Ó N 13 esta manera. hombre previsor. bajo responsabilidad. » premeditar que su. y ^ e ningún modo dis- puesto al martirio aun cuando lo predicase á los demás. S. « l i e creído propio de mi deber en tan críticas circunstancias — agregaba el V i r r e y — prevenir á V . lo hiciera entender así á los gobernadores y jefes del interior. no podían menos de aprobar esa conducta. hada sona no podía ser reconvenida. evitar mayores males. el V i r r e y concluía recomendando á Soria « que se abstuviese de hacer nada de lo dicho. autorizaba á Soria « para que como único jefe de la Banda Oriental. oficiara á los comandantes. por sí las ocurrencias no le diesen á él lugar á ejecutarlo. » Pero. Desde el día antes de su expulsión. en el cual le daba cuenta del peligro que se cernía sobre su persona y las de algunos otros funcionarios españoles. en el desempeño de sus deberes debe sostener los derechos augustos hasta derramar la última gota de sangre.per- A l mismo tiempo de saberse en Montevideo la expulsión de Cisneros y los oidores. circuló la noticia de haber ( 1 ) MSS. y que V . indicados para ser víctimas del atropello ( 1 ) . como el más inmediato.LIBRO r. del Ardí de Maído nado. y los miembros del Cabildo. poseedores del secreto de su inactividad. guardasen la más estrecha sumisión á las legítimas autoridades.

esto era tan obvio. alegándose que debía de ser apócrifo. resultaban mayores á las usuales en un Gobernador de Provincia. durante la primera invasión inglesa. reivindicar funciones renunciadas solemnemente. — PI ! E L I . no era nuevo. Se dijo que las facultades acordados á Soria. para adoptar de consuno las providencias correspondientes. hecho de trasmitir órdenes á. invistiéndole también con la prerrogativa de representarle ante las demás autoridades del Virreinato. y el descimiento de los criollos. si entonces una corporación subalterna pudo adoptar semejante procedimiento. Comenzó por discutirse la autenticidad del oficio. á fin de que una incidencia cualquiera le trajese de España el nombramiento conservaba . aun cuando no existiese la acefalía producida ahora. Del. el Cabildo había nombrado de p r o pia voluntad á Ruiz I l u i d o b r o jefe del Virreinato. dieron cabida á mil comentarios. El caso.14 LIBRO T. en sí mismo. el dueño del cargo. donde la Junta de Buenos Aires no había sido reconocida. punto de vista de los intereses españoles. por lo cual. en la actualidad. bien podía delegar parte de ellas en el más poderoso de los gobernadores de su jurisdicción. pues el. suponiendo que estuviera habilitado para. Pero la incertidumbrc respecto á la existencia positiva del oficio de Cisneros. que ni merecía los honores del debate. Acusóse al Gobernador de ocultar pretensiones de mando. los jefes ajenos á su jurisdicción.MIX A R ES D E L A REVOLUCIÓN delegado el Virrey en Soria el mando supremo del U r u guay. y el Virrey toda la plenitud de su antigua autoridad. tales c o m o trascendían hasta el vulgo. sonaba una superioridad sólo admisible en los virreyes. y apuntándose con tiempo á la oxpectabilidad. queriendo aprovechar el desorden reinante para satisfacerlas. desde que. mucho menos en Montevideo.

la base moral del dominio español. ( 1 ) LaiTaiuig'H y Guerra. por el influjo del contagio. y a b o rrecerse: todo era exaltación. era signo evidente de existir otras causas. á pretexto de medidas de. Cuando hubo concluido aquella larga controversia entre las autoridades populares de Montevideo y el Virrey y la Audiencia de Buenos Aires. La Junta de Gobierno establecida en Septiembre de 1S0S. Apuntes hislúrkün. furor. y mucho menos del Uruguay. precaución. . es decir. Esas causas venían de l e jos y eran un producto fatal de situaciones anteriores. el consentimiento de los. A partir de aquella fecha. tiempo suficiente para inocular el germen revolucionario. erigiendo en sustitución del R e y cautivo camente pretendían alzarse con el mando supremo.LriSRO I. restableciéndose aparentemente el antiguo estado de las cosas. durante sus diez meses de existencia. y hasta los había difundido al Continente. no existía como principio de fe política. había tenido. cuya acción oculta buscaba un pretexto para manifestarse. difundiéndolo por las venas del cuerpo social. Tan injustificable actitud. engaños y supercherías ( 1 ) . á propósito de un hecho que más bien refluía en honor del Uruguay por el aumento de brillo gubernamental concedido á su jefe. los ejemplos suautoridades popularos que recíprocesivos que la Metrópoli presentaba. — P R E L I M I N A R E S D E L A R E V O L U C I Ó N 15 para empleo mayor del que tenía. no eran el mejor estímulo á la fidelidad de las colonias. comenzaron á perseguirse. Desde ese momento — dicen dos contemporáneos — los partidos. pueblos para someterse á las autoridades metropolitanas. que ya había probado los beneficios del gobierno propio.

Minar la fuerza era el medio más seguro de concluir con el dominio metropolitano. como o p o r - . — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN F o r m a d o el criterio público sobre este nuevo concepto que argüía la aspiración á mejores destinos.16 LIBRO I. Inoficioso será decir que sus adversarios. Mas si era fácil que esto sucediera. y neutralizados por la influencia de la marina. por el cariz de sus aspiraciones y temores más recónditos. tratándose de las compañías de milicias y blandengues. procedían de un m o d o contrario. Españoles y criollos lo comprendieron así. que se planteó por sí mismo á todos los partidarios de la emancipación. parecía como que duplicaba el número de aquélla. los encaraban sin decirlo. y ese fué el problema. proviniendo de esa apreciación uniforme la exaltación consiguiente que d o m i naba á unos y otros. no lo era tanto respecto de los cuerpos que guarnecían á Montevideo. que los españoles reputaban necesario aplaudir y sostener á todo trance. cuya fidelidad á la causa monárquica era tradicional. el establecimiento reciente de la Junta de Buenos Aires daba el último golpe al prestigio moral del antiguo régimen. cuanto ampliase el poder de su jefe n a tural. E l nervio de la guarnición de Montevideo lo constituían. pues no contando con otro arrimo que la fuerza organizada. la exaltación dominante en los partidos. pues aun cuando compuestos en su mayor parte de elemento americano. mandadas casi todas por oficiales criollos y destacadas de un m o d o i n coherente sobre el territorio nacional. naciendo del choque de opiniones tan radicales. estaban sometidos á la vigilancia de la autoridad superior. Esa era la verdadera causa del enojo producido por el aumento de autoridad de Soria. cuando al debatir los actos oficiales. por razones y conveniencias opuestas.

por amistad y deudo. quiso voluntariamente ser y fué su agente. aunque el aislamiento en que sus propensiones geniales le mantenían.LIBRO I. — I I I . Partidario de la revolución de Buenos Aires por razón de temperamento y c o m promisos de patria. aunque avecindado de largo tiempo atrás en Montevideo. E S P . natural de Buenos Aires. evitaba que se trasluciese más allá de la intimidad. Contribuía á aumentar ese vínculo fraternal la negativa tenaz de las autoridades imperantes á inscribir en los cuadros del ejército veterano á estos dos cuerpos. D e modales bruscos y genio irascible. eran importantes. y empleado como escribano en el Cabildo de la ciudad. provocándola á un descontento que se aumentaba con el recargo permanente de servicio. Prudencio M u r - . aquel rasgo peculiar de su carácter. entrando al efecto en correspondencia con algunos miembros de la Junta recientemente electa. y enemigo del gobierno español. aunque escasas. rehusando discernir siquiera despachos de línea á sus oficiales. pero cuyo arraigo en el país les equiparaba á los criollos. á quien estaba ligado guiondo. cuyas genialidades se avenían con las suyas. Sus relaciones en Montevideo. Las cultivaba con González Vallejo. — P R E L I M I N A R E S D E L A R E V O L U C I Ó N 17 tunamente se ha dicho. DOJÍ. Llamábase D . y conocía de cerca á I ) . Cavia era siempre de la oposición. un regimiento de infantería de 8 0 0 hombres bajo el título de Voluntarios del Río de la Piala á órdenes del coronel Murguiondo. españoles ambos sujetos. que se habían distinguido en la guerra contra los ingleses. tomó sobre sí la responsabilidad de fomentar y explotar aquellos síntomas de rebelión. y un batallón de la misma arma comandado por González Vallejo. Pedro Feliciano de Cavia. con lo cual retenían dicha tropa en la misma condición de las milicias. U n hombre astuto.

cuanto más se malquistaran con él las tropas del país. Cavia. L a c o n ducta de Soria. arrogándose un mando mayor del que le correspondía. . mañosamente calculado por Cavia [tara estimular los bríos de la. ni. y de la tempestuosa sesión donde la propuesta de unirse á la Capital había sido rechazada. ideó fomentarla también desde el exterior. Sin embargo. la ingratitud para con los cuerpos de M u r guiondo y Vallejo. oficial de la Infantería ligera. fueron el tema" sustancial de los c o l o quios. Cavia estrechó amistades con su amigo y pariente Vallejo. la base en que se apoyaban de preferencia las autoridades de Montevideo. por inocentes que pareciesen conversaciones. Y siendo el de Marina. tenía gran predicamento con el padre. Con el propósito de ahondar aquella malquerencia. ayudándose para el efecto de la (J azota de Buenos Aires (1 ). Historia de la Jkjtíiblica Argentina. de Monescribió para dicho periódico una relación de los acontecimientos precursores del Cabildo abierto de 14 de Junio. y los privilegios de que gozaba el estas cuerpo de Marina. y disfrazado con ei seudónimo de Un comerciante tevideo. tanto más fácil era dividir la fuerza organizada y apoderarse de su mayor n ú mero. iv. Celebráronse con este motivo varias conferencias en su casa. A ese fin. cuyo hijo Luis.18 LIBRO I. mas por el momento sólo se trató en ellas de generalidades. bien acentuada entonces por las quejas de Murguiondo y A allejo contra r la postergación que sufrían sus respectivos cuerpos. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN Madurando su plan político. ellas conducían á exasperar la rivalidad ingénita entre las tropas de mar y tierra. á las cuales asistió también M u r g u i o n d o . El relato. López. ( 1 ) Yicente F.

desembarcando artillería y soldados. tratándose de acontecimientos tan recientes cuyos actores y espectadores estaban á la mano. presentaba á Sal azar. cuyo hecho haberse producido por las intimidaciones de Salazar al Cabildo y al pueblo. los marinos atribuyeron á los soldados la publicación que motivaba su disgusto. sí mismo. y Salazar. á los soldados les indignó (pie apareciese en el exterior tan encumbrado el jefe de la Marina.Regencia. llegando á Montevideo cuando la hostilidad entre marinos y soldados entraba. la falsificación de las noticias traídas por el Filipino titución del Consejo de . en su período álgido. jefe de ésta. como fracaso del diputado de la sobre consasimismo. el afirmaba Junta. defendiendo á gritos la necesidad de conservar sus sueldos íntegros á los oficiales de marina para mantenerlos á su devoción. P o r aquella propensión natural de atribuir al enemigo inmediato las ofensas (pie más duelen. con una falta de verdad notoria. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 19 Junta de Buenos Aires en favor de sus propios trabajos y azuzar los odios de la guarnición de Montevideo contra la Marina. y á los marinos les acabó de exasperar el verse calumniados tan sin piedad en la persona de su jefe. resolvió vindicarlos y vindicarse á. Atribuíale. Pérez. y escandalizando á todos con el atropello al D r .LIBRO I. N o obstante ser falso para todos el criterio (pie informaba aquella publicación. L a relación apareció en la (Jazcla de 5 de Julio. como arbitro de la situación política e instigador de todas las resistencias opuestas á los intentos revolucionarios de la vecina orilla. impresionado por esa actitud. P o c o trabajo debía costarle restablecer la verdad. así es que por medio de . anciano en quien había cebado sus furores m o narquistas.

dio con su verdadera causa.. cada vez más honda. á fuerza de inquirir los motivos de la escisión.20 LIBRO I. no pasaron inapercibidos al Gobernador. á la vez que su oficio se fijase en los parajes públicos. y evitándose improvisar á su pedido el cargo de verdugo que oficialmente no lo tenía nadie en la ciudad. pero los acontecimientos nota el jefe de la Marina. no había necesitado jamás ningún estímulo. en el m o d o de pedir el castigo de la calumnia se mostró tan apasionado como ajeno á las ideas de su tiempo. P o r secretos que fuesen los manejos de Cavia. de P. .o 1 en los I). excluyeron semejante solución. Pero si basta allí estaba dentro de una corrección irreprochable. haciendo notoria su admiración por el pueblo de Montevideo. solicitaba Gazcla y quemarlo por mano del verdugo. Murguiondo y Vallejo. calmando á Salazar de algún modo. destruyó los cargos con sólo mencionarlos. C o n el fin de obtener su desagravio personal. todo evento. debía "emplearse el rigor. Para precaverse á. con los comandantes de los cuerpos. que para mostrarse leal en todas las ocasiones delicadas. y menos el suyo. en caso de resistencia. entre soldados y marinos. quien. y ambos se comunicaron en ellas los recíprocos temores que les asaltaban. el día mismo en que fechaba su ( 1 ) N. — PRELIMINARES D E LA REVOLUCIÓN un oficio dirigido al Cabildo en 11 de Julio.» ( 1 ) E s probable que el Cabildo hubiera dejado pasa)' aquel desahogo. para cuyo efecto. había tenido varias conferencias con Salazar. y « que el Cabildo mandase recoger el número de la el del pueblo cuya fidelidad era puesta en duda. Concluyeron por fin poniéndose de acuerdo sobre la necesidad de destituir á.

llegó al puerto el 11 de Julio una zuniacá española procedente de Santa'Catalina. y con esto empezó á hacerse pública semejante decisión. esperando el resultado de la agresión que iba á ponerles á prueba. con noticia de v a rios reveses sufridos por las tropas de Napoleón en la P e nínsula. acababa de tomar posiciones en el Barracón ele la Marina. y el batallón de Milicias. —• P R E L I M I N A R E S D E L A R E V O L U C I Ó N 21 Aquellas conferencias. Cuando llegó la hora de las ocho. apresuradamente citaelo. se hicieron fuertes. y el pueblo estaba más entregado al entusiasmo. de muy mal agüero para (pie escapasen á la perspicacia de militares descontentos. Echáronse á vuelo las campanas de los templos. E n efecto. cuyo entusiasmo se había trocado en desvelo y zozobra. se reunía en su respectivo cuartel. Gran alborozo causó entre los españoles tan inesperada novedad. se incendiaron cohetes y empezaron á hacerse preparativos para solemnizar la noche con fuegos y músicas. los comandantes de los cuer- . Decididos á afrontarlo. corrió la voz de epie se operaba un m o v i miento de fuerzas. Sin embargo. y la inquietud cada vez más creciente elel vecindario. revelaron á los jefes coaligados el peligro que corrían. tantearon la opinión de sus oficiales. encontrándola favorable á la resistencia armada. Salazar con la tropa á sus órdenes. E l día 12 por la. cuya noticia incitó á los curiosos á cerciorarse del hecho. En esta actitud unos y otros.LIBRO I. traduciéndose en las palabras jactanciosas y otros actos de indisciplina que preceden siempre á los motines soldadescos. Informados M u r guionelo y Vallejo ele lo que pasaba. mañana. el primero en la cindadela y el segundo en el cuartel de D r a gones. la noche concluyó sin otra novedad que los preparativos ya dichos.

y para mejor proveer. exigen una reparación de esta ofensa. que no merece. Nicolás Herrera. y reunidos á la cabeza los oficiales. E l peligro urge. y al Dr. acababan de dirigirse los sublevados al Gobernador. Juan de Zea. C. y deseando nosotros no caigan sobre el pueblo los males que le amenazan. D . y los capitanes D . y ha apurado nuestro sufrimiento. que desde el 1G de Junio ocupaba el puesto de asesor de la corporación. L a tropa conoce la gravedad del d e saire. » ( 1 ) E n idénticos términos y á la misma hora. Mientras el Cabildo deliberaba. E l Cabildo se reunió inmediatamente con asistencia de Soria.22 LIBRO I. oidor de la Real Audiencia. á saber: que se reembarque la Marina en este día. La Milicia citada á sus cuarteles. en nombre de ambos cuerpos. I ) . empezaron á reunirse fuertes grupos al rededor de la casa consistorial y del cuar- ( 1 ) L. L u i s González V a lí ej o y D . S. de Monlerideo. en nombre del R e y y de la Patria. en el insulto de la noclie de ayer. pasaron al Cabildo una intimación concebida en estos términos: « L o s ultrajes indebidos con que se lia ofendido mil veces unos cuerpos que defendieron incesantemente la causa del R e y y de este fidelísimo pueblo. responsable de la menor desgracia. la Marina ocupando las azoteas del Barracón cu la más viva alarma. lian excitado su justo resentimiento. Miguel Murillo. . hacemos á V . quien se hallaba refugiado en la ciudad. que seguirá indefectiblemente á la oposición que tire á destruir el resultado de lo que pedimos al Gobierno. y se separe al M a y o r interino Je Plaza. al verlos reproducidos todos. espontáneamente. — P R E L I M I N A R E S D E L A R E V O L U C I Ó N pos amotinados. convocó al D r . nos dejan e n trever lo que se conspira contra nosotros.

tratase de reducirlos á. » 6 invitándoles á una conferencia. cuyo cuerpo. abandonando el mando de sus cuerpos. A l asomar la noche de 1 aquel día borrascoso. partió á ponerse al frente de las tropas. cabeza de los sublevados. y constituyéndose prisioneros sin saberlo. Una gritería cada vez más creciente. se rindió á discreción. La columna se dirigió al cuartel de V a llejo. Sin sospechar la celada. dado la señal. aun cuando mediaron algunas contestaciones antes que depusiese las armas. todo había concluido. sonó la generala. resolvía el C a bildo diputar á Herrera. apareciendo luego en las calles con una columna de 2 8 0 0 hombres y 8 piezas de batir. á fin de discutir amigablemente la mejor solución del asunto. Las puertas del Cabildo se c e muy rraron. trasmitiendo órdenes que anunciaban haber llegado el momento de la acción armada. con todos los jefes militares (pie les esperaban reunidos en la sala capitular. ya comprendieron el error en que habían caído. Entre tanto. A l mismo tiempo iban y venían ayudantes á galope. Pero apenas franquearon las puertas del edificio capitular. trasladándose al Cabildo. — P R E L I M I N A R E S D E LA REVOLUCIÓN 23 tel de Milicias. para que pasando á los cuarteles de los jetos insurrectos. accedieron Murguiondo y Vallejo á la propuesta. y Soria.LIBRO I. se alzó entre las (lias del populacho (pie rodeaba la casa consistorial pidiendo la. Igual cosa sucedió con el regimiento de Murguiondo. que había. partido « con la manifestación del delito que cometían y sus consecuencias ineludibles. viéndose sin jefe. Murguiondo . acompañado de dos regidores. inquiriendo el motivo de aquellas alarmas. y amenazado por el Gobernador con tan imponente número de fuerzas. y vencidos por los modales insinuantes de Herrera. donde llegaron junto con los diputados a l a s 10 de ta mañana.

L a acción manifiesta de la Junta de Buenos Aires en el último suceso. que contenía el repudio de las circulares en favor del reconocimiento de la Junta. y el aumento de poderes con que él mismo es- . una correspondencia con la Junta de aquella ciudad y varios planes escritos sobre la dirección que debía darse al movimiento. los oficiales más sindicados. sobre las instrucciones y facultades extraordinarias de que era poseedor. principal instigador de los sucesos. transcribiéndoles la nota de Cisneros. <pie fué remitido á España junto con el capitán Bel don y D. E n cuanto á Cavia. como síntoma de malestar era un indicio de grandes perturbaciones futuras.24 TARRO I. y la seguridad de que Cisneros ya estuviera en salvo. por lo cual Soria tuvo que mostrarse magnánimo con ellos. que- dando en arresto Vallejo. consiguió ponerse en salvo. empezó por dirigirse á las autoridades de campaña. al invitarles á deponer las armas. Luis Yallejo. pues. si como resultado i n m e diato podía satisfacerles. hijo del jefe de la infantería ligera. no sin dejar en manos de la autoridad. el Cabildo reclamó que se hiciesen efectivas las garantías pactadas con los insurrectos. E n 19 de Julio. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN fue remitido preso á bordo de la fragata Proserpina. los mayores de ambos cuerpos y N o obstante la gravedad del delito. L a facilidad con que ella fué deshecha. A s í concluyó aquella conspiración atrevida. fugando para Buenos Aires. indujeron á Soria á romper la reserva en que hasta entonces se había encerrado. excepto M u r guiondo. cuyo autor se proponía apoderarse de la fuerza militar. á causa de su precipitación. Lejos de aplicarles las leyes militares perdonó á todos. no tranquilizó ciertamente á las autoridades españolas. provocando el motín en sus filas.

concluía el Gobernador advirtiendo: « que no obedeciesen otras superiores órdenes que las emanadas de él. para los fines que pudieran convenir al mejor servicio del R e y nuestro Señor . Llevaba fecha 3 0 de Julio la mencionada respuesta. y dándole de su conformidad el respectivo aviso. D . . conocidos ó presuntos del nuevo régimen.LIBRO I. que oportunamente se expresarán. Fernando V I L y los de la soberana autoridad que en su Real nombre ejerce el Supremo Consejo de Regencia. respecto á sus relaciones de obediencia con la Junta de B u e n o s A i r e s . Inmediatamente se sintieron los efectos de la circular de Soria. mientras que constituía una declaración de guerra á todos los partidarios. anunciarles ambas resoluciones. L o s jefes militares se apresuraron á contestar de conformidad. cuidando en el todo de su más exacto cumplimiento. y las de las legítimas autoridades. llevó su celo hasta transcribir la circular á los cabildos y jueces inmediatos. y las principales oficinas de la administración siguieron idéntica conducta ( 1 ) . Al. de Soriano. » Esta comunicación debía arrancar la venda que cegaba los ojos de las autoridades civiles y militares del interior. Apuntes históricos. impulsado por motivos de malquerencia á Buenos Aires. — Larrañaga y Guerra. cuanto breves por la sobriedad y energía. C. y se limitaba á decirle al Gobernador estas pocas y significati- ( 1 ) L. y el de Colonia. por las respuestas que obtuvo. Solamente el Cabildo de Maldonado formó excepción á semejante uniformidad de pareceres. dando una réplica cuyos términos eran tanto más notables. E l Cabildo de Soriano contestó en 31 de Julio adhiriéndose á lo prevenido. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 25 taba investido desde el 21 del pasado mes.

dar á su contenido la contestación suficiente. y á raíz ele haber pasado su circular de 19 de Julio. con fecha 25. E n tal supuesto. con más imperio y sin ninguna retribución.26 LIBRO I. Soria n o m b r ó á D . S. aquel Desde que la Junta ele Buenos Aires puerto. la nota iba. habilitara. y para. C o m o manifestación de resistencia. el Cabildo lo había dicho todo en su comunicación brevísima. 8. expidiéndole. dirigida al « Señor G o bernador de la Plaza de Montevideo. tiene determinado este Cabildo para el día de mañana la convocación de vecinos en su sala capitular.partido ideal ele su vecindario. y del resultado se dará cuenta á V . hacer caso. satisfaciendo el más acariciado poderoso. cediera á las exigencias de fidelidad epie el antiguo régimen pretendía f o r m u lar. de la corporación municipal á la autoridad ele Soria. y aun cuando el pueblo no la confirmase con su actitud posterior. á medida que apremiaba el descontento general. se formó allí un á favor ele la corporación. por parte del Cabildo. y era difícil que el entusiasmo producido por tan reciente beneficio. de 19 del presente. quedaba vigente en el hecho solo de la consulta. cuando más urgente era su reconocimiento. Francisco Javier ele Viana comandante m i litar de Maldonado. Tal vez presentía el Gobernador ¡pie no iba á encontrar en Mal donado la eluctilidad presumida en las demás' p o blaciones del país. la desobediencia. hacer entender al Cabilelo y vecindario de Maldonado. » lo que importaba. que declinaba en el pueblo la sanción ó el rechazo de una orden superior. unas instrucciones en que le elecía: « Podrá V . S. » Confirmando aquella actitud. que su puerto goza . — P R E L I M I N A R E S D E L A REVOLUCIÓN vas palabras: « 8 o ha recibido el oficio de V . omiso de las nuevas y extraordinarias facultades delegadas en Soria.

luego el anunciado Cabildo Asamblea: 1. transcribiendo el de Soria. ningún motivo de gratitud podía estimular aquella concesión. porque no aumentando nada á lo c o n cedido. no solamente c o n los procederes de la Junta de Buenos Aires h a bilitando c o m o puerto mayor á Maldonado. ineficaces y contraproducentes." de A g o s t o tendría. D e este modo. remitiendo las pretensiones de ambos á la decisión del pueblo. ratificaban el proceso histórico levantado por ella á la d e sidia del Gobierno metropolitano. porque el nuevo C o m a n dante militar nombrado era partidario Junta de Buenos Aires. y no era posible revocarla sin chocar contra intereses creados. toda libertad justa á nuestro giro y comercio. la corporación municipal se desentendía de la obediencia á Soria y de las insinuaciones oficiales del Comandante militar. recibió V i a n a en 29 de Julio. aviso escrito del Cabildo de Maldonado. Ineficaces. para dar vigor á una Nación y habitantes cpie demandan mejor suerte que frutado firmaban en el anlir/uo Gobierno! » la que lian dis- Pero aun cuando estas instrucciones. lugar un Congreso ó Cabildo abierto. advirtiéndole que el 1. y contraproducentes. — P R E L I M I N A R E S D E LA REVOLUCIÓN 27 ser de las franquicias que le dispensó la Junta. eran tardías. porque la concesión estaba h e cha. no por parle de ene monxlruoxo ¡johicrn-o.LIBRO I. dado caso de no e m pequeñecerlas aún. que se reunió abierto. A s í fué que en respuesta á su propio oficio.° de A g o s t o P o r unánime votación resolvió dicha . donde se resolverían las cuestiones pendientes. las forzadas liberalidades de que era emisario. sino que hasta. sino porque nuestra si- tuación exige por su naturaleza. Tardías. por cuyo encubierto de la trataría de motivo reducir á sus justas proporciones. en No se hizo esperar ésta.

como se aparentara creer. los fueros municipales de persistiese el Gobierno d e Montevideo en c o m protesta pelerla á sujetarse á dichas deliberaciones. bajo la tamb ién de la fuerza. con quien siempre había de guardarse la mejor armonía y cordialidad. p r o ducida á raíz de los oficios de Cisneros instando por el reconocimiento de la corporación revolucionaria. contra la m a nifiesta voluntad del pueblo. P u d o verse entonces que la repentina y calorosa adhesión de muchas autoridades del interior á la Junta de Buenos Aires. á ejemplo de las Juntas similares constituidas con el mismo designio en España. con protesta de separarse de este sistema.28 LIBRO I.el pueblo d é l a capital y varios otros. se sometía. había sido hija de un equivocado sentimiento de fidelidad al antiguo régimen. sin ofender la opinión de la ciudad de Montevideo. y no un acto de simpatía á las nuevas ideas. . llegase á entender otras miras contrarias á los fines que sancionó en su instalación. si. expresaba al concluir: « que si agraviando la ciudad. » M a s precaviéndose contra toda eventualidad posible. para asegurar estos d o m i nios á Fernando V I I . » (1) Semejante actitud excepcional. » Agregaba. debía Maldonado no hacer innovación de su a c tual constitución y dependencia del Gobierno de Buenos A i r e s . lo q u e no es de esperarse. allí. mantenía su o b e diencia á la Junta. A h o r a que la realidad tangible seña- ( 1 ) MSS del Ardí de Maldonado. instalada. contribuyó á definir la situación de criollos y peninsulares en el país. — P R E L I M I N A R E S D E L A R E V O L U C I Ó N « que hallándose el pueblo de Maldonado dentro de la j u risdicción territorial de Buenos Aires. en seguida: « que habiendo hecho igual reconocimiento todas las autoridades.

repentinamente volvió á plantearse aquel p r o blema tan opuesto á los intereses peninsulares. vino en su auxilio el movimiento revolucionario de Buenos A i - . Soria y sus consejeros dejaron correr sin castigo inmediato el grito de insubordinación del único pueblo uruguayo que desafiaba la autoridad metropolitana. Cuanto la c o n fusión y el arte habían logrado. las circunstancias para encarar sus ambiciones. yendo á buscar entre ciertos magnates españoles el concurso que le negaban sus aliados v sus subditos. y sus respectivos elementos de acción futura podían señalarse desde ya. Esto no obstante. L a princesa. sabía mantener el propósito inicial. las graves preocupaciones que les absorbían en presencia del giro que iban t o mando las intrigas dinásticas. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 29 laba posiciones á cada. N o apagado aún el recuerdo de las últimas tentativas de D o ñ a Carlota Joaquina de B o r b ó n para. á cuyo"frente estaba su propio m a rido. única autoridad destinada á formularla en nombre de todos. pronto urdió la revancha. uno. Derrotada en la primera tentativa por el abandono de Inglaterra y la oposición de los estadistas portugueses. T a l vez determinaran esa conducta. se disipaba por efecto de esta nueva faz que asumían los sucesos. tenaz y flexible á la vez en sus proyectos. manifestada por boca del Cabildo abierto de Maldonado. los españoles tomaban las suyas en defensa de la Metrópoli. acomodándose á. Cuando hubo logrado formarse un nuevo partido con elementos de aquella procedencia. ceñirse la corona de Fernando V I I en estos dominios. El deslinde entre los campos de peninsulares y criollos estaba hecho. quedando los criollos sin otra base de resistencia que la protesta.LIBRO I. dando un giro excepcional á las operaciones políticas durante dos meses de incertidumbres.

confiando que el prestigio de la causa en cuya defensa ostensible se alzaba. alejaría la perspectiva de c o n flictos con sus aliados monárquicos. adherido al embajador español marqués de Casa Irujo. permitiendo que Doña Carlota e x p l o rase por segunda vez el ánimo de las poblaciones del Plata.30 LIBRO I. ahora. — PRELIMINARES DE L A REVOLUCIÓN res. como los principales representantes de la fuerza. proporcionando á la princesa tolerancias y hasta simpatías en el grupo mismo de sus más encarnizados enemigos. embajador de Inglaterra. (1) Of de Cava Irujo al Cabildo de Ilonlcvideo (Arch G e n ) . cuyos ecos sembraron la inquietud en todos los ámbitos del Brasil. dio A vista de esta sannuevamente de lado á sus compromisos. cualquier tentativa contra la. como lo prueba el reclamo p o s terior del mismo Strangford. contra la entrada de tropas portuguesas hasta el Cuareim en el mes de M a y o último ( 1 ) . no era dudoso que el príncipe. tenía señalado un puesto de combate contra la Junta. Del punto de vista de las ideas monárquicas. asustado. E l primero que clió trazas de esa modificación fué el príncipe Regente. como su representante más conspicuo en América. y así sus consejeros más íntimos. Bien que hubiera prometido á Strangford. no inmiscuirse para nada en los negocios del R í o de la Plata. le incitaban á tomar ese puesto. por el c o n tagio posible de las nuevas ideas en sus dominios americanos. Junta de Buenos Aires asumía un aspecto diferente. pero si semejante insistencia demostraba entonces un p r o pósito de conquista. . ción que de todas partes le venía. desde el día en que contribuyeron juntos al fracaso de D o ñ a Carlota. lo cierto es que no h a bía cumplido esa promesa. según voz pública.

pero interesados ambos por diverso c o n cepto en oponerse á los progresos de la Junta de Buenos Aires. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 31 para restablecer en ellas el régimen monárquico b a m b o leante. con anuencia del Regente. princesa no tenía otro camino para realizar sus ambiciones. obligándolo á conservarlos en cierto modo bajo provisional tenencia. ni al marqués de Casa Irujo. La. y los sucesos vinieron las reservas mentales de siempre. su intención final era aprovechar la coyuntura en beneficio propio. que el Regente entraba en la combinación con La posesión del R í o de la Plata era su ideal más acariciado. so acordó que D o ñ a Carlota. ó coadyuvar á que pasaran á un miembro de su casa. embajador español en P í o Janeiro. factor capital que aun no había pronunciado la última palabra en aquella crisis. aceptaba cualquiera cpie le ofreciese la eventualidad. no estuviera provisto. de modo que si la d e fensa de los principios monárquicos le daba un pretexto decoroso para terciar en la contienda. á comprobarlo muy luego. escribiese al Cabildo y autoridades militares de Montevideo ofreciendo « cuantos auxilios necesi- . D i c h o se está. que presentarse mediadora en los disturbios existentes. precaviéndose con tiempo á afrontar las ulterioridades. tanto el marqués como la princesa contaban con el tiempo. representante de España. optaba por esto último. veía en peligro los dominios de su soberano. A s í dispuestos. Casa Irujo. Y respecto á lo que. y no repugnando ningún recurso para conseguirlo. A su vez. y entre permitir que se perdieran irremisiblemente. X i á Doña Carlota. podía ocultárseles el peligro que á pesar de sus generosas apariencias escondía en el fondo la decisión del príncipe. procuraban obtener este resultado.LIBRO I.

yendo al encuentro de la princesa en R í o Janeiro. para que de acuerdo con lo dispuesto. avisándose al marqués de Casa Irujo. la justa causa de su augusto hermano I ) . que debía ser D . — 2. mas no sin cautelarse contra futuras decepciones. — 3.° que el C o n sejo de Regencia establecido en la Península era el verdadero representante actual de su soberanía. — PRELIMINARES DE LA REVOLUClÓX tase la ciudad para sostener con la energía que acostumbraba. la declaración de cinco puntos esenciales. E n el correr de Julio escribió al Cabildo pormenorizando las evoluciones del convenio. Felipe C o n tucci. llevaría al mismo tiempo instrucciones para negociar el traslado de la princesa á Montevideo. A .opinión del honor y de la pureza de S. sólo se verificaría en caso extremo y á pedido de las autorida- . — decía — creo debería. U n a vez aceptada la propuesta. y aconsejándole las medidas precaucionaos que en su concepto eran de rigor. Casa Irujo aceptó. el temperamento adoptado. Quedaron redactadas las credenciales de Contucci en 2 3 de Junio. Fernando VIL » E l portador del oficio. nombrarían las autoridades montevideanas una diputación.32 LIBRO I. » Esos cinco puntos.° que la entrada de tropas portuguesas al territorio platense. exigirse en la solemnidad correspondiente. comuuicase por su parte á las autoridades de Montevideo el sesgo que tomaba la n e gociación. ultimaría con ella los trámites del asunto. destinados á formar el programa político de D o ñ a Carlota.° que Fernando V I I era el único y legítimo soberano del P l a t a . « A pesar de que tengo la más alta. en cuanto le concernía. c o m o recurso c o m plementario de la oferta y destinado á concluir con las turbulencias revolucionarias que amenazaban á todos. debían establecer por su orden: 1. que.

Llamó la atención sobre la conformidad del marqués de Casa Trujo en tan patriótico designio. deliberar los cabildantes junto con su asesor D .° 2 en los D. — P R E L I M I N A R E S D E L A R E V O L U C I Ó N des de Montevideo.M. Se presentó oficialmente al Cabildo en l. Esr. Nicolás Herrera sol iré las condiciones propuestas. — o. y concluyó extendiéndose en consideraciones sobre. subvirtiéndolo todo. A ninguno podía ocultársele la trascendencia de ellas. para pacificar el ( 1 ) iY. entrando á. enflaquecía las bases del dominio hispano en estas privilegiadas regiones de América. pronunció un largo discurso. marchó el c o misionado. reunía C o n tucci cierta destreza ( adquirida en el trato de negocios políticos. y las ventajas de solucionar la situación peligrosa del Río de la Plata. encaminado á poner de manifiesto derdante. 3. : > sin omitir el cómputo de las simpatías que la princesa gozaba en España. pues no había reticencia ó subterfugio en la manera de plantear la cuestión. Do. de 1'. pidió y obtuvo el emisario permiso para retirarse. f l e c h a entrega de los papeles de que era p o r « las santas y leales intenciones de su p o tador.EIBR0 I. siendo recibido por la corporación en su sala de sesiones.» ( 1 ) Zanjadas las dificultades de momento. la urgencia de realizarlo.—III. pues el contagio de la anarquía.—• 4. Evacuada su comisión. A su devoción por D o ñ a Carlota." que la princesa no pretendería extender su autoridad fuera del Virreinato.° que enviaría á la Península todos los recursos pecuniarios acostumbrados y cuantos pudiera arbitrar por añadidura. . con el acuerdo y bajo los auspicios de la heredera presuntiva del trono español. Doña Carlota ofrecía trasladarse á Montevideo con tropas.\> de A g o s t o .

E l talento de Herrera encontró un término medio. y al mismo tiempo evadía todo compromiso destinado á fomentar el éxito de las ambiciones de su hermana. á D o ñ a Carlota debía ser breve.34 LIBRO I. Desde luego. » agradeciendo « sus generosos ofrecimientos » v asegurándole « l a decisión de Montevideo en favor de Fernando V I I . « no referirse en nada al punto de su venida. y más significativa por lo que dejase de expresar. acordó el Cabildo contestar á la princesa « con la civilidad y respeto que se merecía. sus efectos. A l marqués de Casa Irujo se resolvió contestarle m a nifestándole las dificultades que se oponían á la venida de la princesa. pero si. » pero en cuanto al deseo capital manifestado por la regia solicitante. (pie no era declaradamente una ni otra cosa. pues este paso. importaba desligarse de los intereses de Fernando V I I . E n ese propósito. resolvió el Cabildo contestar por separado á cada uno de los recurrentes. A no entenderlo ella así desde el primer momento. acordaba. Aceptar la oferta. . su nativa penetración la i n ducía á un juicio contrario. la forma respetuosa y en cierto modo suave de la negativa. era suscitarles un enemigo temible. atemperaría. aun prescindiendo de la carencia de facultades del Cabildo para allanar el camino. la respuesta que por su contenido escrito. » D e ese modo. hablándoles el lenguaje adecuado á su representación en el asunto. « p r o duciría el resentimiento de los demás pueblos del V i r r e i nato. siempre le quedaba tiempo para desengañarse. como que no se había explorado su consentimiento. Bajo su dictamen. rechazarla. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN R í o de la Plata. en nombre de sus derechos de heredera eventual de la corona española. c o m o era de presumir. quedaba s u b entendido (pie el Cabildo permanecía firme al servicio de los intereses del R e y cautivo.

> (1) (1) L. C. — P R E L I M I N A R E S D E L A R E V O L U C I Ó N ' 35 y fomentada. de Montevideo. hallaría la Junta de Buenos Aires todas las p r o porciones de llenar sus pérfidos proyectos.LIBRO I. la división. y de los riesgos que envuelve la introducción de tropas extranjeras en un país en que no hay fuerza bastante para contenerlas. » Pero así como se omitía en la respuesta á D o ñ a Carlota toda alusión sobre su venida á Montevideo. en perjuicio de los intereses de la patria. de la posesión que pretende de este territorio en virtud de aquellos derechos. con el orden. «sobre corresponder privativa y exclusivamente al Supremo G o bierno de la Nación. la seguridad territorial de esta Provincia Oriental del R í o de la Plata. . de las declaraciones que hubiese hecho en el particular la Junta Suprema Central y que no habían sido comunicadas al Gobierno de M o n t e v i d e o . » A mayor abundamiento se le agregaba: « (pie no siendo aún apurada la situación política de Montevideo y su campaña. en opinión del Cabildo. sería más prudente esperar la resolución soberana del C o n sejo de Regencia. del mismo modo acordaba el C a bildo que en la respuesta al marqués de Casa Irujo « se omitiese tocar la discusión de los derechos eventuales de la princesa al trono de las Españas. á quien era preciso congratular en nuestro actual estado de cosas. hasta que las sabias providencias del Consejo de Regencia restablezcan. A . y á quien únicamente correspondía actuar en un negocio de tanta gravedad y trascendencia. » porque las contestaciones de estos puntos. y sobre ser materias superiores á los conocimientos de un Cabildo particular. podían inadvertidamente ofender la susceptibilidad y opiniones de S. . á quien había dado cuenta la princesa.

dedujo este designio de la c o n ducta reservada con que le trató el Cabildo. . Entre las víctimas se contaban. El hecho tuvo lugar en 2(5 de Agosto. como inmediato actor en el asunto. próxima al local llamado Cabeza del T'ujre. es de suponer que el disimulo obligó á D o ñ a Carlota á fingirse satisfecha. Si Contucci. á más del esforzado caudillo cuyo nombre era tan simpático á las masas. la reconquista de Buenos Aires. y D . Montevideo fué conmovido por la noticia de la ejecución del general Liniers y cuatro espectables funcionarios españoles. en una mísera posta de la provincia de C ó r doba. Exacta ó no esta suposición. A lo más. Gutiérrez de la Concha. pintándole el desVirreinato. está por averiguarse. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN Cualquiera que fuese el criterio con que se apreciaran estas respuestas. pero en caso afirmativo. dos puntos quedaban en claro. remitiéndoles en último caso á explorar la opinión general. un luctuoso acontecimiento redujo entonces á secundaria importancia las tentativas de la princesa. y su relato se extendió con rapidez por todas partes. coronel de milicias. y la manifestación s u b siguiente blos del al marqués de Casa Irujo. no podía ocultárseles que el Cabildo formulaba una dilatoria.36 LIISR0 I. á saber: el silencio del Cabildo para con D o ñ a Carlota sobre la conveniencia de su venida á Montevideo. conocido y estimado por su brillante participación en. para ocultar la decepción sufrida. lo que i m portaba negarles la adquisición previa de un centro de operaciones para asegurar el triunfo. sin previa consulta á los demás pueexplorado. y por arraigadas que estuvieran en los negociadores las ilusiones del éxito. cuyo consentimiento no se había acierto de esa venida. Santiago Allende. realizada por orden de la Junta de Buenos Aires.

correspondía la mayor responsabilidad de este sacrificio. importaba una o r den. Para darse cuenta de la magnitud del esfuerzo. vi (nota). es necesario penetrar hasta el estado de ánimo de Liniers. . se había dirigido á Liniers.LIBRO I. r. pues. que es la prueba de los héroes. entrando á desempe- ( 1 ) Torrente. había actuado en la d e fensa de Montevideo contra una época tan los ingleses. y la convicción de que la habían afrontado creyendo cumplir sus deberes. cuando acudía al llamado de su adversario de la víspera. Xadie mejor que él mismo puede traducirlo. y Liniers no era hombre para eliminarse de su c u m plimiento. produjeron un sentimiento de estupor (pie embargó á criollos y españoles con igual intensidad. « todas las facultades de que estaba investido como jefe del Virreinato. abriendo á su espíritu generoso los horizontes del sacrificio. saliendo del V i r r e y y dirigiéndose á un general sometido á su jurisdicción. lo trágico de su muerte. Ttcv liiapano-aincricaiia. para ese efecto. davía parecen vibrar cuando se leen. tintas veces puesta en duda por Cisneros. le resarcía de muchas penalidades. — P R E L I M I N A R E S DK LA RKVOLITOIÓX 37 que al mando do las de Córdoba. el papel que se le designaba. con palabras que t o Desengañado de los Aceptó. A l Virrey Cisueros. Las vinculaciodurante nes adquiridas en la ciudad por estos individuos reciente como gloriosa.» ( 1 ) Por humilde (pie fuera el tono de la súplica. aquella apelación á su lealtad. ñarlo i n m ed i a t a m en t o. Además. rogándole « que salvara al país de su ruina » y delegando en su persona. propagador de la doctrina del martirio para cuando él estuviera en salvo. Apenas depuesto del mando.

que no se . Pero el Virrey. protestaba su fidelidad á España. » Con estas ideas. y la con que en cumplimiento de sus divinas leyes he d e s e m peñado las obligaciones sagradas do mi honor y conciencia. los ruegos de su familia. explicándole al pormenor los motivos de su resolución. citada varias veces en estas páginas. que es el principio y fin de mi destino. que anunciaban el presentimiento de su próximo fin. puedo saber lo que soy. donde le abría el corazón en términos llenos de tristeza. que desde lo alto firmeza rándola con estas palabras: de los cielos mira la rectitud de los corazones. — P R E L I M I N A R E S D E LA REVOLUCIÓN hombres. debía sufrir un destierro simulado. « D e b o representar á Y . viviendo siendo el objeto de repetidos huracanes. j u « Sólo Dios. separando de mi espíritu las vanas ideas de gloria. y harto de ingratitudes. M . después de haber tenido la satisfacción de conservarle estos dominios.LIBRO I. marchó Liniers para Mendoza. voy á la campaña liará dirigir mi contemplación á lo que más me interesa. que tal vez mañana para siempre no dejen á la posteridad más objeto que el ofrecen unas cenizas frías ¡/ miserables. las malas noches que he pasado. las observaciones de los amigos que allí encontró. » que Y después de extenderse en agradecimientos sobre la pensión anual de cien mil reales que el R e y le había señalado para atender á la subsistencia propia y de su larga familia. donde á la espera de órdenes de la Península. Pasando de tránsito por Córdoba. aun cuando había nacido francés. al despedirse del mando había escrito al R e y una Memoria. lejana ciudad del Virreinato. L o escribió así confidencialmente á Cisneros. — decía en ella — que mucho tiempo en la inquietud. y pidiéndole que defiriese á ellos. le indujeron á detenerse en este ú l timo punto. y el deseo de atender sus intereses.

pidiéndole salvase el país. que la comunicación suplicatoria de Cisneros. encargando se le tributasen los honores de ordenanza ( 1 ) . resulta explicada por estos antecedentes. Anales. avisándole existir una benévola corriente de opinión á favor suyo en E s paña. que en la corbeta Descubierta anclada allí y pronta á zarpar para España. — Of de Cisneros al Alcalde de . » llecibía Liniers la comunicación á tiempo de llegarle otra del marqués de Casa Irujo. se decidió á responder á C i s neros. hacia donde resolvía dirigirse sin más acompañamiento (pie el de su hijo Luis y cuatro criados. Montevideo i. y tomando pie de ello. y de ellos también resulta. pidiéndole pasaporte para la Península. de modo que le contestó. « que inmediatamente cumpliese la orden recibida de trasladarse á Mendoza. antes de conceder el permiso. Liniers en Córdoba al e x pirar M a y o de 1 8 1 0 . debía embarcarse Liniers. si no quería obligarle á tomar providencias para ser obedecido sin réplica. puesto que habiéndoselo pedido en los últimos meses de 180!). Ello no obstante. . - P R E 1. para lo cual se embarcaría por otro puerto de la costa. con promesa de no tocar en Buenos Aires. pues aquello no era juego de muchachos. su amparo y le inducía á la acción. L a circunstancia de hallarse. vuelta de correo.1MIXAI!ES DE LA REVOLUCIÓN 39 consideraba seguro mientras Liniers estuviera en el país.LTRRO I. á. A l g o debió meditar Cisneros. recién comunicaba el V i r r e y á las autoridades de Montevideo con fecha 24 de Abril de 1 8 1 0 . aceptó sin vacilar el enorme compromiso que el ( 1 ) Calvo./. todavía se creía menos si aquél acortaba la distancia entre ambos."' voto en (Arch Gen). le encontraba contrariado y humillado por el mismo que ahora solicitaba.

el coronel Allende. Tan inesperada revelación modificó las ideas de los conferentes. Gobernador de Córdoba. el asesor Rodríguez. en cuanto á las precauciones que debían tomarse para no comprometer la seguridad de su persona. poloste. el obispo Orellana. quienes. pero la reserva . E n seguida se abrió el debate sobre los medios prácticos de reponer en su autoridad al Virrey. Juan Gutiérrez de la C o n cha. convocó en casa de I ) . dos oidores h o n o rarios. p o dían prometerse alentar la reacción contra Buenos Aires. A b o r d a d o el tenia. — P R E L I M I N A R E S D E L A REVOLUCIÓN V i r r e y echaba sobre sus hombros. para recibir de allí los elementos conducentes al logro de sus propósitos. las respetó escrupulosamente como inseparables de las órdenes que debía cumplir. agotó cuantos argumentos le sugería su palabra elegante y fácil. L a proposición inducía. por implicancia á controvertir la legalidad de la Junta de Buenos Aires. que tenía en Funes un defensor convencido y ardiente. hasta que se resolviese comunicar oficialmente lo convenido allí. dejando traslucir sus entusiasmos que no estaba solo en aquella ciudad hasta entonces tenida por adepta al régimen metropolitano. prestando todos reunidos juramento en manos del Obispo. si con la persj)ectiva de una liase de operaciones en Córdoba. los alcaldes ordinarios de la ciudad. una junta compuesta de aquel funcionario. conmovida ahora esa seguridad. de guardar el más escrupuloso secreto. y desentendiéndose del egoísmo de Cisneros. Con ese espíritu de o b e diencia.40 LIBRO I . Parece que Liniers tuvo desde el primer instante esta mira. el tesorero Moreno y el deán F u nes. no les quedaba otro recurso eficaz que ponerse de acuerdo con el Virrey de Lima. y la enunció como medida precaucional que debía ponerse en práctica desde luego.

A n i mado con el ejemplo de los españoles de Montevideo. L a s tropas colecticias de l i n i e r s . á varios jefes de cuerpos y á distintos particulares comprometidos en el movimiento del 25 de Mayo. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN -II encargada por Cisneros. Liniers pensó que la persuasión podía influir aúu sobre sus antiguos compañeros de gloria. se hizo pública muy pronto. la línea de conducta que seguían. Presidente de la Junta de Buenos Aires. no concordaba con la adopción de medidas abiertas y frustraba todo procedimiento audaz. la conferencia no dio otro resultado que poner de manifiesto el peligro. y asumiendo la misma actitud de las montevideanas. que las circunstancias no debían dejarle firmar ( 1 ) . (líist de llel- apend. A s í .1) Informe grano. Sin embargo. que á órdenes del c o ronel Ortiz de Ocampo. i n fluyó también Liniers para (pie las autoridades de Córdoba reconociesen oficialmente al Consejo de Regencia. llegando á oídas del Virrey. por las mismas contestaciones que provocó. juntasen tropas y recursos para oponerse á los progresos revolucionarios. le sorprendió la noticia de la deportación de Cisneros. mientras su persona pudiera ser objeto de ultrajes. i. sin proporcionar los medios de c o n jurarlo. mandaba la Junta de Buenos Aires á propagar la revolución en el interior. Esta actitud. compuestas de milicia- (.LIBRO I. reprobando con entereza á unos. Mientras culminaba estos trabajos.) . de Cisneros salire Ja Revolución de Mano. y al efecto escribió á D . pues. con acrimonia á otros. Cornelio de Saavedra. quien desde su forzado retiro la comunicó á la Metrópoli en un informe. y el avance de una columna de más de 1 0 0 0 hombres.

— PRELIMINARES DK LA REVOLUCIÓN nos criollos reconcentrados en Córdoba. Lo hicieron asimismo las familias principales con quienes estaban ligados por deudo. no bien coligieron el avance de las de Buenos Aires. en un punto denominado las Picdritas. superaba los cálculos de todos. Allende. como había sido tratado Sobremonte ó acababa de serlo Cisneros. Moreno y el obispo Orellana. fué el primero que se interpuso á favor de ellos.42 LIBRO I. de cuyas órdenes quedó pendiente el destino de los prisioneros. levantó un grito de horror entre los habitantes de Córdoba. que había merecido la confianza de los prisioneros. para que con 3 0 0 hombres persiguiese á los cabezas. les fué <d alcance. L a Junta no hizo esperar m u cho su respuesta: un correo extraordinario trasmitió al c o ronel Ortiz de O c a m p o la decisión unánime de la corporación. Pero Balcarce. mandando que los prisioneros fuesen fusilados. dándose cuenta de ello inmediatamente á la -Tunta de Buenos Aires. con extraordinaria rapidez. Procedimientos anteriores. siendo copartícipe de sus secretos. y al día siguiente sufrieron igual suerte C o n cha. A l saberlo Ortiz. por motivos equivalentes á los que se inculpaban á aquéllos. cayendo al anochecer del (i de A g o s t o sobre L i niers. Rodríguez. sin distinción de nacionalidad ó clase. L a angustia consiguiente á tan inesperado decreto. el . El deán Funes. tratase á L i niers y sus adeptos. cuando empozaron á desbandarse hasta dejar en completo abandono á sus jefes. Entre la admiración de españoles y criollos. pero la muerto de tantas personas ilustres.g e n e r a l Balcarce. quienes se habían puesto en fuga tomando la dirección de la frontera peruana. apareció Balcarce en Córdoba con su importante captura. último de los aprehendidos. daban cabida á suponer que la Junta. destacó á su M a y o r . donde le hizo prisionero.

condenado ahora á presenciar la ejecución de los d e m í s . lo acontecido. formando al rededor de ellos tan apretado círculo de influencias. ur. les profesaba el respeto m e recido por su condición y antecedentes. Inmediatamente partió Castelli con su c o del Tigre. les comunicó el decreto de muerte. Nicolás R o dríguez Peña como secretario. la noticia y explicaba los móviles determinantes de aquella resolución ( 1 ) . Castelli permaneció inflexible en que fe cumpliera esa cláusula del decreto. y el 2(> á las once de la mañana llegaba á inmediaciones de la Cabeza sioneros que habían hecho alto para descansar allí. Juan José Castelli. confirmó su anterior dictamen.1). encontrándose con los priSin aun mitiva. Xolhiu». aunque modificándolo en raparte c o rrespondiente al obispo Oivllana. cediéndoles dos horas para disponerse á morir. N o bien se enteró la Junta de. Concha. Para evitar nuevas i n decisiones. Moreno y Rodríguez ( 1 ) Fuños. qué se vieron obligados á ceder. . que sin participar de las opiniones reaccionarias de los caídos. 490. Ensayo. comisionó á uno de sus miembros. — Nuiiws. xin. — P R E L I M I N A R E S DE LA R E V O L U C I Ó N 43 clero que temblaba ante el sacrilegio del fusilamiento de un Obispo. A Link-rs. T o d o s estos clamores llegaron en conjunto basta Ortiz de O c a m p o y sus acompañantes civiles y militares. el doctor D . L a ejecución fué suspendida y los prisioneros remitidos bajo segura custodia á Buenos Aires.LIBRO I. m i e n tras un pliego escrito adelantaba. el pueblo. debía salir al encuentro de los prisioneros y mandarlos ejecutar. Allende. concuando el O b i s p o suplicó entre sollozos y lágrimas (pie le permitieran eximirse de presenciar el espectáculo. quien auxiliado de . y preámbulo alguno. y escoltado por el coronel P r e n d í .

capellán del Obispo. Cuando los prisioneros hubieron cumplido sus defieres religiosos. desde que abandonó el mando hasta que cayó atravesado por las balas de sus antiguos compañeros de gloria. que se negó á admitirlo. no deja lugar á la más remota sospecha de ambición en sus procederes. Su actitud resuelta y leal. y en esa disposición se confesaron con el presbítero A l c á n tara Jiménez. Moreno y publicado en la Gazcta. P u d o haber conservado la autoridad anuyen- . Esa misma tarde quedaron sepultados sus restos en la aldea de la Cruz des. se adelantó el pelotón destinado á ultimarlos. y quiso justificarla en un Manifiesto redactado por su secretario el Dr. soldado de orden. y rompieron sobre ellos dos descargas: la primera les derribó en tierra. pintándole como un ambicioso vulgar é insaciable. menos á Liniers. Vendáronles los ojos. para contribuir á cpie el Manifiesto ele la Junta tuviera una base de opinión donde asentar sus afirmaciones.44 LIBRO I. no podían exigírsele simpatías por la causa revolucionaria. L a Junta de Buenos Aires sintió antes que nadie el mal efecto producido por aquella ejecución sin forma de proceso ni sentencia legal. Liniers fué víctima de su propio prestigio y ele sus compromisos ineludibles. y pocos días después apareció inscripta en un árbol de las vecindaformada con las primeras letras de los apellidos del Obispo y las víctimas. la segúndales hizo exhalar el último suspiro. la palabra Clamor. A su vez. monarquista convencido y español ele adopción. — VilE L I M I X A J Í E S D E LA REVOLUClÓX les ligaron con fuertes cordeles los brazos á la espalda. Pero ni aquélla ni c'stos podrán engañar á la posteridad. los enemigos de Liniers agotaron el vocabulario de los cargos. ni menos por la independencia americana. Alia. y autor del relato de aquel episodio sangriento. A él.

donde debía trillar el camino de las más altas posiciones. murió defendiendo la autoridad de un caído. por la adhesión á las autoridades peninsulares ( 1 ) . mostrando en los hechos lo «pie se esforzaba por ocultar con las palabras. en este último punto. xiu. producida en R í o Janeiro al saberse la noticia. la Junta de Buenos Aires había abierto un abismo entre España y ella. no era un sentimiento de c o m pasión. cuando fusilaba á sus defensores más a b negados y sometía por las armas á los pueblos que intentaban seguirles. antes de que estallara la revolución de Mayo. E l príncipe Regente de Portugal y sus ( 1 ) Núuez. Mas. cuando aquél no se atrevía á desembarcar en Buenos Aires. Quiso irse á Europa. extenuado por la enfermedad y el despecho. y le detuvieron hasta su víspera. . C o n su actitud del 2 0 de Agosto. no menor fué la emoción. Liniers. A l revés de R u i z H u i d o b r o . cambiando una p o sición cómoda y las más halagadoras compensaciones que le ofrecía la Junta de Buenos Aires. — P R E L I M I N A R E S D E L A R E V O L U C I Ó N 4:5 tando á Cisnevos con una palabra. sino una grande alarma política lo que alteraba los ánimos. A'uticias. X i n g ú n estadista podía ya tomar en seiio las protestas de la Junta en favor de los derechos de Fernando V I I . en la plenitud de la fuerza y el prestigio.LIBRO I. cedió contra todas sus conveniencias. minió al servicio de la Junta de Buenos Aires. Si la muerte de Liniers y sus compañeros produjo en Montevideo el efecto que se (teja suponer. que con un nombramiento inútil de Virrey en el bolsillo. Exhortado por-Cisneros á que defendiera la causa del R e y . y lo rehusó d e l ' m o d o más formal. que después de humillarle y comprometerle-iba á esas horas en viaje á la Península.

se . — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN consejeros comprendieron desde luego los propósitos finales de la corporación revolucionaria. Toda la habilidad consistía. espiaba todas las oportunidades de conseguirlo. brindó con aquel recurso. pero sin seguridades de éxito. si c o m o gobernante imposible del R í o de la Plata dejaba. en lanzarla á vanguardia. aun cuando esta vez decididamente resueltos á valerse de su persona para realizar los planes que maduraban. después de su doble fracaso en Buenos Aires y Montevideo. y los intereses comunes que la ligaban á España en la guerra peninsular. de ser un enemigo poderoso. más bien que un conflicto entre dos pueblos rivales. L a cancillería portuguesa no podía dar la cara de frente en sus pretensiones de anexarse el R í o de la Plata. Desahuciada para lo futuro. cuando inesperadamente la posición de D o ñ a Carlota. al presentarse en la escena con ese doble título.46 LIBRO I. sin embargo. que favoreciese la obtención de tales miras. lo mismo. ahora con más razón la indujeron á insistir sobre. en el p r o p ó sito de obtener ese gran resultado político. y si. sin encontrar hasta entonces un recurso acomodado á la exigencia de los tiempos. la princesa. su aliada contra Napoleón. para recoger á su amparo los beneficios de la perturbación q u e ella debía sembrar. como esposo ofendido y como rival político. porque se interponía la oposición de Inglaterra. que aborrecía á la pretendiente. Firme. en previsión de ulterioridades habían consentido durante el mes anterior que D o ñ a Carlota explorase el campo en Montevideo. Hermana mayor de Fernando V I I y su heredera presuntiva. E l príncipe Regente de Portugal. arriesgaba provocar una contienda civil entre los españoles. como aspirante despechado era un instiumento utilizable.

aprovechando la reconciliación en que. Para el electo. y obtuvo además venia oficial para hacer las propuestas que llevó Contucci á Montevideo. y él otorgándolo con cargo á sus conveniencias de futuro. por. á quien había puesto el sobrenombre de Torbellino. » ( 1 ) Pero como la intimidad con el Regente y sus consejeros puso á D o ñ a Carlota en aptitud de exigir y obtener ciertas medidas f a vorables á su causa. á los agentes secretos de la Junta de Buenos Aires que pululaban en P í o Janeiro. no tuvo inconveniente en cultivar tan provechosas relaciones. acrecieron la de Doña Carlota. Memorias. Coincidiendo tan exactamente los intereses de uno v otro consorte en mantener la reconciliación establecida. ella. yin. considerándolos un ardid político. . y tan es así. aquella reserva que hay para conmigo. siguieron. en concepto de los que la rodeaban. como era de esperar que sucediera. semejantes exterioridades de influencia. estaban desde algunos meses atrás. y lo hicieron también los cortesanos sus adictos. A s í pudo perseguir. L a princesa.LIBRO I. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 47 propuso explotar en beneficio propio la situación de su consorte. no se dejó adormecer por estos halagos. pidiendo lo que convenía á sus aspiraciones de momento. . debido á los esfuerzos de los Ministros de la Corona.siendo de ese número el marqués de ( 1 ) Frenas. Por lo pronto. me hace cpie y o desconfíe de su sinceridad: á más de que yo no me fío de arrepentidos. no obstante. atendidas las ventajas que sacaba de ellas. sin embargo. frecuentó el trato de D o ñ a Carlota. escribía en los primeros días de la reconciliación: « aunque hay pruebas de que Torbellino está arrepentido.medio de la policía. que refiriéndose al conde de Linhares.

dióse por notificada de sus apuros y quiso ocurrir á remediarlos. L o s españoles de M o n t e video estaban comprendidos en primera escala dentro de los peticionarios.. con ese fin. contra las tentativas de la Junta revolucionaria de Buenos Aires.48 LIBRO I. apuró todos los medios de conseguirlo. ingiriéndose en el asunto como si fuese cosa propia. X o se hizo de rogar la princesa. ella. recibió el Cabildo (1)3 Septiembre) una remesa de alhajas de uso particular de la princesa. pero á las primeras instancias. cuyo empleo había de aplicarse por mano ajena. » A q u e l desprendimiento excepcional alarmó á lacorporación tanto como las proposiciones de Contucci. Fernando V I I . á quien la condición de Embajador español en R í o . D o ñ a Carlota se sintió ofendida con la negativa. Casa Irujo era el centro donde convergían los reclamos y exigencias de las autoridades de S u d . una negativa encubierta con la disculpa de obligaciones preexistentes. y pretendió demostrarlo. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN Casa Irujo. poniendo á concurso la influencia de D o ñ a Carlota. colocaba en una situación excepcional. así . cuya fidelidad le garantía la consecución de sus designios. Bien que las autoridades de Montevideo no se hubiesen dirigido á. estimada en la cantidad de 5 0 . Llevado de ese p r o pósito. que si el Regente estaba dispuesto á facilitar tropas. A l cumplirse justamente un mes de haber presentado Contucci su carta de introducción. y á su diligencia encargaban muchas de ellas la provisión de recursos pecuniarios y militares.América fieles á la Metrópoli. 0 0 0 pesos. y el marqués se desvelaba por satisfacerles con algo más que buenas palabras. y para remitirles un subsidio pecuniario que urgentemente le pedían. «para atender á la defensa de los derechos de su augusto hermano el rey D . no le sucedía lo mismo con el dinero. le demostró.

canales únicos por donde habitualmente eran abastecidas. siendo como eran de la pertenencia y uso de dicha señora: y que de todo se diese cuenta á S. . á medida (pie se acentuaba el retraimiento de las autoridades de Montevideo. para que resuelva lo que sea de su soberano agrado. para devolverlas cuando fuese oportuno. Ocupada y devastada la Península. las autoridades de Montevideo necesitaban ya tropas y dinero para defenderse. N i lo uno ni lo otro podían venirles en número suficiente de España ó del Perú. y después de meditar el asunto « con la seriedad y circunspección correspondientes. C.LIBRO I. » ( 1 ) Empeñada esta singular contienda en que una de las partes deseaba vencer á fuerza de generosidades. » y por lo tocante á las alhajas « se custodiasen en un seguro depósito. el giro de los acontecimientos haría el resto. M . sacó la idea. valoraba la importancia de su posición propia en los sucesos que se estaban desarrollando. si la princesa conseguía inspirar confianza y su protección quedaba admitida. D o ñ a Carlota. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 49 es que reunida al día siguiente del arribo de la remesa. Esi'. era obvio que la necesidad decidiría el conflicto.» resolvió de acuerdo con el asesor Herrera « que se escribiese á la Serenísima señora una carta de gracias las más expresivas. — III. y la otra pugnaba por resistir llamándola indirectamente á sus deberes. á pesar de todas las intrigas opuestas al logro de sus propósitos. E n tal estado de cosas. DOM. de Montevideo. ( 1 ) L. con las respectivas copias. revolucionado el Virreinato del Plata.de una insistencia creciente. no pareciendo regular se pusiesen en venta. D e esta noción clara de las eventualidades posibles.

con la cual ella obsequiaba á la ciudad. cuya llegada se retardó. — que e l ' p r o d u c t o de la. ligando el n o m bre del príncipe Regente á los donativos que hiciera. d e mostraba subsistir el acuerdo de ambos para llevar á la práctica el propósito enunciado. ( 2 4 de Septiembre). debido á las reclamaciones de lord Strangford. sería como un anticipo á cuenta de las anteriores promesas. y antes de la remisión de sus alhajas. había enviado á Montevideo una imprenta. había tenido á bien darle esa imprenta. xiv. toda nueva manifestación de generosidad suya.50 LIBRO I. Inmediatamente de recibirse la imprenta. las pérfidas insinuaciones de los facciosos de Buenos Aires. por escrita. — P r e s a s . el Cabildo resolvió: « que sin pérdida de instantes se pusiese la prensa en ejercicio. Con ese designio. E l obsequio venía precedido de una carta (fecha 4 de Septiembre de 1 8 1 0 ) . al despertar aquel recuerdo. quiso suplirla por medio de donativos que la suscitasen en la imaginación del vulgo. i m - (1) Carla de Doña Carióla ( A r c h G e n ) . Memorias. para publicar las noticias i m portantes en un periódico semanal. en la cual expresaba D o ñ a Carlota « q u e su augusto esposo. que se oponía á la remesa. Siendo sabido y corriente que había ofrecido el concurso armado para apagar los actuales disturbios. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN Y a que no permitían su presencia en la ciudad. atendiendo la propaganda la justa solicitud del marqués de Casa Irujo sobre la gran necesidad de contrarrestar. » ( 1 ) Esta vez la princesa había puesto el dedo en la llaga. haciendo justicia á la fidelidad y constancia de las autoridades montevideanas. — que las gacetas se vendieran á un moderado precio para proporcionar su lectura á todas las clases del pueblo. P o r otra parte. .

dándole cuenta de este acuerdo en copia autorizada. cartas. para la resolución que sea del soberano agrado de S. hojas sueltas. el descontento que brotaba doquiera. por otros medios que no fuesen los habituales. presa deigual intranquilidad. deducidos los gastos necesarios á su conservación. por mucho que se pretendiera atenuarlas. cada vez más desconsoladoras. los papeles i m presos y manuscritos. probidad y aptitud para el desempeño de tan delicada comisión. sobre lo que se acordaría oportunamente con presencia de las circunstancias. computaban el tiempo que debía durar aquella incertidumbre abrumadora para todos. Patria. — que la dirección de la imprenta y recaudación de sus productos se encargase á uno de los R e gidores. y sus adversarios. — y. » Tardaba en hacerse oir la voz de las autoridades imperantes. crédito. se invirtiese en obras pías ó en objetos de pública utilidad. recayendo la elección en D .LIBRO I. L o s partidarios de la Metrópoli vivían febricientes con las noticias de la Península. sin el concurso de una opinión ilustrada por la propaganda escrita. quien la aceptó inmediatamente por obsequio al mejor servicio del R e y y de la.enviase al Gobierno Supremo de la Nación un ejemplar de todos los papeles que se publicasen. aunque derivada de aprensiones opuestas. Era ya imposible afrontar. gacetas. fomentado por las corrientes del exterior. finalmente. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 51 preuta. M . que venían de Buenos Aires y R í o Janeiro. un editor del periódico en quien concurriesen las circunstancias de ilustración. Juan Bautista A r a m burú. echaban nuevo c o m bustible á la hoguera. de acuerdo con el Gobierno. sobreexcitando el ánimo de los crio- . que se . — que el Cabildo candaría se nombrase. y por las continuas dificultades de la situación interna. Además.

la Junta hizo c o rrer que su propósito había sido castigar una trapacería de Pino. donde el Cura párroco y otros vecinos partidarios de la emancipación. obligándole Pino á reembarcarse.52 LIISUO I. inclinándoles á la adopción de m e didas violentas. entre los cuales I ) . inició trabajos para a p o derarse de la ciudad. seguro de que toda provocación había de volverse contra el orden establecido. P o r otra parte. acatando las órdenes de Cisneros que le c o m p e lieran á ello. Pasados los primeros momentos. fué despachado de Buenos Aires para dar el golpe. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN líos á la par que afinaban la suspicacia de algunos jefes españoles del interior. Comandante Este jefe. pues el mando político lo ejercía el Alcalde de l . militar de Colonia. Pero no bien desembarcó el emisario. fingido adepto suyo. quizá. como cpie sus facultades se referían á la potestad militar. y alentada por las relaciones que tenía en Colonia. ' voto. así como la de todos los jefes monarquistas del resto del respetables eran p a í s . hijo del antiguo Gobernador de su nombre. Para paliar el fracaso. confiando la empresa á cierto oficial llamado Cardoso. y ambos desempeñaban sus funciones interina01 mente. aventajaba. fueron penetradas sus intenciones. mientras esperó el pago de un . no acertaba siempre el Gobernador á contener los ímpetus de sus delegados. quien al frente de 50 hombres. empezó á notar la Junta que era condicional la adhesión de Pino. Mas por esa razón misma. había sido uno de los primeros en reconocer incondicionalmente la Junta de B u e nos Aires. á todos. R a m ó n del Pino. y aun cuando lo hiciera sin la tropa. la condición excepcional d e su gobierno le imponía un carácter conciliador. Soria refrenaba en lo posible aquellas imprudencias de los suyos.

y puso de su parte el mayor cuidado en espiar los pasos de cuantos consideraba afectos al régimen revolucionario. Oriundo de Buenos Aires. y no se cansaba de vigilar á las autoridades de su propia. como que su proximidad á Buenos Aires era tan inmediata. A s í dispuesto. Pino exhortó á todas las autoridades civiles y militares de la circunscripción. por su p o sición y estado. donde se elaboraba la chispa que debía incendiar todo el país. y el dominico fray Marcelino Pelliza. — r R K L I M r X A R E S DK L A R E V O L U C I Ó N 53 crédito que la. y si fué de los primeros en recibir el aviso. presentándose á doble título.tesorería de Buenos Aires acababa de h a cerle ( 1 ) . E n efecto. V i v í a en continuo acecho. Dominado por esta idea. D . (Introd). y aun á las que no lo eran. también lo fué en adoptar las medidas adecuadas. Desde entonces quedó el Comandante militar predispuesto á los mayores sobresaltos. Cura p á rroco de la villa. intentó vengarla. dependencia. llegó á sus manos la circular de Soria.LIBRO I. á precaverse contra nuevas maquinaciones de la Junta. . Gomensoro cultivaba relaciones secretas con la Junta. preparando den- ( 1 ) Níiñez. eran los menos aparentes para inspirar sospechas. Xolicias. xiu. T o m á s de G o m e n s o r o . llegó á traslucir que en Soriano se conspiraba contra el régimen imperante. víctima de las agresiones del Gobierno cuya potestad se desconocía oficialmente. se habían constituido jefes del movimiento en aquella apartada región. P o r consecuencia.Col <lr Aroifins ij escritos de Moreno . T o m a n d o pie de la agresión que había sufrido. aun cuando no acertase con los directores de la trama. quienes.

c a y o contenido. cuya condición y funciones especiales eran adecuadas para inmiscuirles en asuntos políticos. mientras Soria. Mariano V e g a . y de ahí dedujo. — : PRELIMINARES D E LA REVOLUCIÓN tro de la mayor reserva el terreno á la acción revolucionaria. dándole asidero para confirmarse en sus temores. y debían ser suspendidos de sus empleos y conservados en arresto. Soria no encontró justificadas las aprensiones de Pino. y declarando inocentes á V e g a y Chaves. tenía más aire de súplica que de protesta. » Apenas comunicó su resolución al Cabildo de Soriano. y a le moviese el espíritu de cuerpo.54 LIBRO I . « impuesto de los resultados de la ocurrencia. S i n presumir de dónde venía el impulso. ciertos síntomas vagos pusieron en guardia á Pino. salió á la defensa de Chaves. como á su tiempo se verá. según lo tenía prevenido y acordado. juez comisionado de Mercedes. de Soriano (Áreh Gen). sin embargo. ya estuviera c o n vencido de lo que afirmaba por ignorar pormenores hasta entonces secretos. que D . El C o mandante militar. » dictaba s o bre el particular « l a s providencias que estimase más convenientes. empero. no sin razón. I m puesto oportunamente de todo. abonando su inocencia en un oficio dirigido á Pino.no. el dominio colonial. lo atribuyó más bien á personas civiles. les mandó restituirse á sus casas. M a s no obstante la carencia de pruebas positivas para i n - (1) Of de Pino eü C. remitiendo la solución del caso al Gobernador de Montevideo. M a riano ¡Chaves. y D. no modificó su primitivo dictamen. . pero si esa actitud alejaba de encima de él toda sospecha. éste. conspiraban contra. para donde fueron en los primeros días de S e p t i e m b r e ' ( 1 ) . miembro del Cabildo de Soria.

sino por la e x traordinaria y casual de tener en el D r . Diputado por . alentada por el ejemplo de Maído nado y por las noticias que circulaban respecto al descontento dominante en otros p u n tos del país. D . impeliéndoles á la deserción. no sólo por la manera i m p e n sada como habían adquirido la imprenta. situación. y preparó sin saberlo. E l desacierto de Caballero.providencial. fomentado por la extrema vigilancia en que se tenía á los criollos. pues. sino que de intento les daba suma franquicia. P o r lo que respecta á la imprenta. Francisco Caballero. N o sólo trataba mal á los soldados.distancia abultaba. de recurso que á los partidarios de la Metrópoli se les antojaba. el presentimiento de todos era que existía una conspiración secreta en Soirano. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 55 culpar á personas determinadas. ya se sabe con qué fines la había regalado la princesa Carlota. desplegó con esa tropa una conducta reprensible. Nicolás Herrera el hombre aparente para dirigir con brillo un periódico político. en agentes revolucionarios á los instrumentos del abortado motín de 12 de Julio. D e esto p r o vino que empezaran á huirse á la campaña. y la mala voluntad traducía. un núcleo de fuerza al levantamiento del país. derramando por todas partes quejas y noticias adversas á la autoridad española. transformó. en anuncio de agresiones inmediatas. que la. recibió un refuerzo de las filas del ejército. Mediando esta. nombrado para asumir el mando de los cuerpos de Murguiondo y V a llejo.LIBRO I. debía aparecer la Gazcta Montevideo. Ese descontento. mas no se ha dicho todavía cuál era el motivo de encontrarse en M o n tevideo el fundador y director de la Gazcta. E l coronel D . cuyos autores se aprovecharon de él para incorporarlo á sus filas en el momento oportuno.

á pesar de sus esfuerzos por rehuir el cargo. « casa. pidió y obtuvo en 1 8 0 8 la Administración general de Rentas de Guanajuato en Méjico. pero como el tiempo empleado en obtenerlas le dejase sin recursos para subsistir decorosamente. después de muchos trabajos. y de haber ( 1 ) ¡Hiniificslo (¡e Herrera al (Áihildo (Arel) ( j e n ) . pero dirigiéndose previamente á Montevideo. N o m b r a d o sucesivamente contador general de A z o g u e s y Ministro de Real Hacienda de la provincia de Huancavélica en el Perú. Nicolás Herrera. el D r . — P R E L I M I N A R E S D E L A REVOLUCIÓN el Cabildo para llevar á España el parte oficial de la r e conquista de Buenos Aires. marchó á ocupar su puesto. llegó á su destino cuando la segunda invasión inglesa. . » A l prepararse á partir. se produjo la abdicación de la familia real en manos de Bonaparte. para llevarse c o n sigo á su familia. fué perseguido por las autoridades afrancesadas. con tres mil pesos de sueldo. Merecía por sus talentos ese puesto. á cuya consideración presentó varios proyectos sobre intereses g e nerales de Montevideo y la América del Sud. D . sólo pudo obtener para Montevideo una parte de las gracias que estaba encargado de gestionar. Desautorizado por esa catástrofe. Con estos antecedentes y el cargo de asesor del Cabildo que ocupaba desde meses atrás. autoridad y decoración. arribaba al Plata y se hacía dueña de la capital uruguaya. D . hasta que pudo refugiarse al amparo de la Junta Central.56 LIBIiO I. D e vuelta á Madrid. que fueron atendidos. y la convocación de un congreso españolen Bayona. Nicolás Herrera se h a bía transformado en mentor político de las autoridades españolas. y aquí le tomaron los acontecimientos que debían obligarle á permanecer en el país ( 1 ) . para el cual fué electo diputado.

al Gobierno.P R E L I M I N A R E S DE L A REVOLUCIÓN 57 tenido lo que nadie sospechaba entonces que le faltase. E l anuncio de su aparición en la prensa. y á las mismas preocupaciones de la Nación. interesada en la conservación de los dominios de su augusto hermano y en las glorias de este pueblo. llenó de contento á t o dos. su país le rendiría h o y el aplauso que á justo título le niega. D . Fernando V I I . Pero al hacerlo. que él hizo por medio de un breve Prospecto impreso y fechado en 8 de Octubre de 18.LIBRO I. deseosas de mantenerse fieles á Fernando V I I y no reñir con su hermana D o ñ a Carlota. forma el patriotismo. carácter. ha tenido la generosidad de p r o porcionarnos una imprenta para que se haga pública su . y el carácter de su dignidad desde la época desgraciada. Encabezaba el Prospecto con estas palabras. una de cuyas frases ambiguas conviene subrayarse: «La energía con que ( M o n t e v i d e o ) sostiene los derechos sagrados de su legítimo soberano el Sr. esto es. que si volvió á leerlas en el ocaso de su vida. esa virtud eminente. conmociones populares de Buenos Aires. habrán debido parecerle el proceso de su personalidad: « L o s pueblos como los hombres se hacen ilustres por sus virtudes. el Prospecto traducía la situación de las autoridades.10. E l amor de los ciudadanos á las leyes. el aprecio de la corte del B r a s i l : la Serenísima de las señora le ha adquirido Esparta habría dictado leyes á Grecia. de la cual esperaban auxilios eficaces. á la Religión. á las costumbres. » P o r lo demás. ni R o m a se hubiera titulado nuestra Infanta D o ñ a Carlota Joaquina. fundamento de los pueblos libres Sin el amor á la Patria. ni la Capital del mundo conocido. —. parece que H e rrera dejaba ya traslucir su inclinación personal hacia la Junta de Buenos Aires. como lo prueba el siguiente pasaje.

siguiendo el ejemplo de Montevideo. se ha visto cómo brotaba el descontento al calor de las dudas de unos. sin que p u diera traslucirse el verdadero objeto de sus designios. acababa de llegar á la ciudad en los primeros días de Octubre ( 1 ) . para cuyo efecto echó mano de D . Se recibió el 9 de su puesto. una c o lumna de 1200 soldados portugueses se aproximaba á marchas lentas. habían negado reconocimiento á los r e v o lucionarios. cuyas autoridades. la publicación fué bien aceptada y vino muy á propósito para prestigiar al Mariscal V i g o det.58 LIBRO I. sobre las Misiones orientales. E n Buenos Aires. y la renuncia del cargo de director de la Gazeta que hizo á las pocas semanas. de las aspiraciones de otros y de la inquietud de todos. célebre por la repulsa que sufriera un año antes ( 1 ) Por error de imprenta Ja Introducción dice Septiembre. Traía órdenes de no emplear la fuerza antes de haber agotado la persuasión. quien la fomentó por todos los medios á su alcance.» Esta moderación de lenguaje para con Buenos Aires. V i g o d e t era un hombre probado por su firmeza. . C o m o quiera que sea. poniéndose desde luego á la obra.—PRELIMINARES D E LA. Sin embargo. en o de A g o s t o . N o m b r a d o desde Cádiz. mas. ya. R E V O L U C I Ó N conducta fiel y generosa. Y en el interior del país. el estado de las cosas era muy comprometido. P o r el lado del Brasil. inducen á creer que Herrera estaba dispuesto á abandonar la causa española. y no hizo más que ratificar la opinión en que se le tenía. preparaba la Junta una expedición militar sobre el Paraguay. por mucha que fuese su buena voluntad. Gobernador de Montevideo. Su primer cuidado fué asegurarse el dominio de los ríos. J u a n Ángel M i chelena. cuando trazaba el programa de su diario oficial.

Pedro Ballesteros. que sería inconveniente darles un título igual al que tenían los revolucionarios de Buenos Aires. D . Partió M i c h e lena á cumplir su comisión con la mayor diligencia. detenido en Montevideo. para cortar las comunicaciones del Oeste con Buenos Aires. al nuevo elemento que A l efecto. por temor á esa designación harto sonada en los disturbios del país. para el mayor acierto de sus trabajos gubernamentales. Sus naves dominaron bien pronto el litoral del Uruguay. convocándolas en forma de Junta Consultiva. Juan de Cea Villarroel. por otra parte. procuraba auxiliarse de algunas personas expectables. y reforzándola con 3 0 0 hombres. á 1). y pensando. Bajo las órdenes de este marino puso una parte de la flotilla refugiada en Montevideo. entretanto. Vigodet. oidor de la Real Audiencia de Buenos Aires. alcalde de primer voto. el cura Gomensoro y fray Marcelino Pelliza. N o atreviéndose á denominarlas Junta de G o bierno. huyeron á la aproximación de la flotilla. . A d e m á s puso en jaque todas las poblaciones que se suponían dispuestas á insurreccionarse. José Eugenio ( 1 ) Of de Micliehna ed C. — PRELIMINARES DE L A REVOLUCIÓN 59 en la ciudad. haciendo abortar el movimiento preparado en Suriano. cuyos dos jefes. á 1). cortando las comunicaciones de la Junta por aquella parte. fugándose del pueblo ( 1 ) . al D r . el día 22 convocó á D . consiguiendo el objeto deseado. discurrió designar bajo el nombre de Junta de Hacienda llamaba á sus consejos. y prevenir cualquier movimiento subversivo.LIBRO I. de Soriano (Areh Gen). intendente honorario de ejército y contador mayor del tribunal de cuentas de Buenos Aires. la mandó estacionarse en Paysandú. Cristóbal Salvañach.

pública y privada. no dedicaba parte de su solicitud y vigilancia á poner su fuerza militar en la mejor disciplina. objeto primario y el más noble de las leyes. Fernando V I I . poniéndoles en estado. sino de restituir con la fuerza. asesor del Gobierno. el orden y tranquilidad general y particular. á D . no sólo de repeler hostiles é insidiosas tentativas. como porque la incomunicación por lo interior del Reino. — P R E L I M I N A R E S D E LA REVOLUCIÓN de Elias. m i nistro de Real hacienda. aunque en realidad les concedía facultades superiores. tomando por razón de esta universalidad. y al D r . absorbido por el despacho de todos los vastos ramos que abraza. Decía Y i g o d e t en el acta de instalación de la Junta. preservando simultáneamente la intacta fidelidad de sus habitantes del contagio y horrores de la guerra civil. como por la prorrogación de sus límites. como una parte excelente del patrimonio sagrado de nuestro -soberano el señor D . habiéndose agotado los recursos por la falta de circulación del dinero. si el G o bierno. « que habiendo aumentado. principalmente cuando las convulsiones políticas del Virreinato habían conducido al Gobierno de Montevideo al punto de tomar imperiosamente las providencias concernientes á su conservación. el conocimiento de las causas y negocios de toda clase. D . obstruido el . una extensión á la que no podía atender la dedicación. abogado del F i s c o . Mateo Magariños. y cuyas medidas no podían tomarse.60 LIBRO I. con motivo de la separación del Gobierno de Montevideo del de la Capital. de cuyas fuentes manaron en todo tiempo los auxilios con que se sostenía la guarnición del país. P o r todo esto. Jacinto Figueroa. actividad y celo del Gobierno. á quienes invistió con el título de Junta de Hacienda. asociándoles de plano á la responsabilidad y á la ejecución de todas las operaciones del Gobierno.

patriotismo. cuando la patria gemía y era el peligro inminente. desinterés.la causa de la autoridad pareció adquirir algún vigor. aumento ó disminución de sueldos y salarios. de Monto video. conocimientos y luces. C. Con el conjunto de estos elementos. con lo cual no apareció tan desairada la posición de los que mandaban. que los cometidos de la Junta eran ilimitados. sin y limiejelas graves cuya aplicación refluye en el bien general del Estado. de los de comunidad. arreglo de oficinas y Resguardo. y bien que Y i g o d e t se reservase la presidencia de la corporación. pusieron de su parte cuanto les era dable para dirigir las operaciones oficiales por el buen sendero. sin aplicación y dominio por alguna razón. . y de todo aquello tación cutivas que pueda exigencias conducir del d facilitar Gobierno.» Y a se ve. conocerá dicha Junta de todo l o correspondiente y concerniente á hacienda. encomendar parte de las fatigas que oprimen al Gobierno á varones de probidad. era necesario en tan críticas circunstancias. El doctor (1) L. así c o m o los redactores de la Gazcta.LIJUIO I. no por eso dejaba de ser ella una entidad nueva } r superior á la existente hasta entonces. pues.) Y luego añadía: « C o m o el principal objeto de esta Junta es proporcionar los fondos y arbitrios para la conservación y subsistencia de esta Plaza y todo el territorio de su c o m prensión. — P R E L I M I N A R E S D E LA' R E V O L U C I Ó N til comercio y el giro. Lográronse algunas adhesiones entre la clase inteligente del país. cuenta y razón de todos los fondos públicos y particulares. » (1. entradas y salidas de buques. apalancada por la prensa que se esforzaba en prestigiarla. L o s individuos de la Junta. del Reino y de esta Banda Oriental.

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D . Manuel Pérez Castellano, presbítero ilustrado y probo, y D . Francisco A c u ñ a de Figueroa, (pie ya comenzaba á dar trazas de poeta distinguido, fueron de los que rodearon al Gobierno, sirviéndole con celo. L a causa española se rejuveneció al enrolar en sus filas á bastantes hijos del país, que unos por amistad, otros por compromisos de familia ó de empleo, la aceptaban y defendían abiertamente. Frente á este núcleo conservador, se levantó otro más compacto y decidido, más poderoso por su influencia moral, cuyas vistas radicalmente opuestas á la situación d o m i nante, le ciaban carácter revolucionario. Desde 1809 y á raíz de la disolución de la Junta de Gobierno, había empezado á formarse esa agrupación. Sus primeros constituyentes fueron D . Joaquín Suárez, D . Pedro Celestino Bauza, D . Santiago Figueredo, Cura de la Florida, y D . Francisco Meló, quienes acordaron desde entonces trabajar por la i n dependencia. Mientras formaban opinión en la campaña, nombraron agente en Buenos Aires á D . Francisco Javier de Viana, encargándole de comunicar á los criollos de la vecina orilla las esperanzas y los entusiasmos de todos. Pero advertido Elío de lo que se trataba, dictó orden de prisión contra los conspiradores, obligándoles á retirarse á sus casas, en vista de la falta de un caudillo militar que los guiase. Apenas se insinuaron las turbulencias contra Cisneros, volvieron á la acción, reclutando cuantiosas adhesiones, y fijando la dirección del movimiento en M o n t e v i deo, donde fundaron un club abierto á todos los americanos sin distinción de procedencia, para discutir los negocios relativos al Continente y al Uruguay ( 1 ) .

( 1 ) Autobiografía de Hondean (cit).

de

Suárez

(Trib Popular,

520). —

Autobiografía

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PRELIMINARES

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A l presentarse ahora en escena, contaba el grupo entre sus principales miembros, á D . Miguel Barreiro, D . D á maso A n t o n i o Larrañaga y D . Francisco Araucho en Montevideo, á D . T o m á s García de Zúñiga y D . Pedro C e lestino Bauza en Canelones, á D . Joaquín Suárez en San José, á D . Francisco Aguilar, español de origen pero uruguayo de corazón, en' Maldonado, á D . Jorge Pacheco al Norte del P í o Negro, á los curas párrocos de Colonia, F l o rida, Paysandú, Canelones y San José en sus respectivos distritos, y á los Artigas y otros oficiales, en diversos p u n tos de la campaña y en el ejército. L a similitud de creencias y aspiraciones, puso en contacto, por los medios ya enunciados, á todos estos hombres, muchos de los cuales cultivaban una activa correspondencia escrita entre sí, relatándose sus esperanzas y sus temores. H a b í a también e n tre ellos quienes se correspondían con la Junta de Buenos Aires, dando y oyendo opiniones, en el deseo de buscar un centro que imprimiese uniformidad á la acción armada que deseaban. P o r más defectos que tuviera esta manera de organización de las opiniones, era evidente que ella anunciaba el nacimiento de un partido nacional. Partido joven é inexperto, abocado á todos los errores de las agrupaciones n a cientes, pero sano y vigoroso por la naturaleza de sus elementos y por los fines que perseguía. L a s conexiones ele edad y entusiasmo en unos, de posición é ideas en otros, fueron extendiendo la influencia, del nuevo partido. Fray José Benito Lamas, casi un niño, y que ya había ganado por oposición dos cátedras de filosofía en Buenos A i r e s ; los Pérez ( D . Pedro P a b l o y D . J u a n ) , los Vázquez ( D . V e n tura, ya fugado á Buenos Aires por sus compromisos p o -

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líticos, y D . Santiago); D . Pablo Zufriategui, que á los veinte años de edad conquistara renombre haciendo el corso contra los ingleses; D . F é l i x Rivera, hermano del futuro general de ese apellido; D . Gabriel Pereira y m u chos otros, engrosaron las filas de la nueva agrupación. Con tal refuerzo, se abrieron paso en todo el país las ideas revolucionarias. L o s afiliados del clero en Montevideo, g a naron el claustro de San Francisco, que tantos servicios prestó más tarde á la causa de la independencia; los afiliados del ejército ganaron los oficiales y soldados del país; y los afiliados de la campaña fueron ganando al pueblo llano de los campos, nervio de todo movimiento político. Entonces quiso el nuevo partido darse un caudillo. Sintiéndose con ambiciones para serlo, se presentó D . Lucas José Obes, joven abogado oriundo de Buenos Aires, asesor del Cabildo de Montevideo y mezclado á todas las intrigas de su tiempo. Era Obes por su carácter y disposiciones propias, uno de esos tipos apuntados al éxito en las épocas de grandes trastornos. A m b i c i o s o é infatigable, sin gran fijeza de principios, pero con mucha perspicacia para calcular de qué lado estaba el triunfo de una causa, corría desde tiempo atrás en busca de renombre, y se había presentado en escena con toda la audacia de su juventud i n quieta. E m p e z ó á ser conocido del pueblo cuando la instalación de la Junta de 1 8 0 8 , siendo de los que aconsejó su creación con más calor. Disuelta aquella Junta, prosiguió en relación estrecha con sus afiliados de una y otra banda del Plata, comunicándose con ellos por escrito ó de palabra, según la casualidad se lo permitía. Iso fué extraño á los trabajos monárquicos de Belgrano y Rodríguez Peña, sospechándosele de haberse inclinado bastante .hacia las

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r.

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REVOLUCIÓN"

pretensiones de la princesa Carlota, cuyo partido abandonó más tarde ( 1 ) . Cuando la primera noticia d é l a instalación de la Junta de Buenos Aires, fué de los cpie recibió con frialdad el anuncio, contribuyendo mucho con su consejo á que se esperase hasta el día siguiente para resolver, de lo cual resultó la ruptura entre ambas ciudades del Plata, y entonces Obes, deseando extremar la solución, pasó personalmente á Buenos Aires para invitar á Cisneros á trasladarse á Montevideo; pero las indecisiones del V i r r e y y el temor de ser arrestado por la Junta, le obligaron á reembarcarse inmediata mente. Era ésta su situación, cuando el descontento general se hizo sentir de público contra la autoridad. Obes redobló sus esfuerzos con tal motivo, y valiéndose de sus amistades y relaciones de parentesco, comenzó á sembrar las desconfianzas doquiera, aumentando vigorosamente el partido de la oposición. Quería entonces, y lo buscaba, el rompimiento con la autoridad española. X o simpatizaba con la Junta de Buenos Aires, ni trataba con los emisarios y amigos de Doña-Carlota, por lo cual vino á crearse una posición rara que muchos no comprendían. Pero la ambición que le i m pulsaba, su talento, sus modales abiertos y populares, sus relaciones personales considerablemente extendidas merced á la actividad que le era propia, si no le hicieron cabeza principal del nuevo partido, le lucieron sin duda uno de sus jefes más importantes. L a autoridad española comenzó á mirarle de reojo, y él sabiéndolo, no tuvo reparo en p r o seguir sus empeños revolucionarios, que más tarde habían de costarle larga y azarosa proscripción.

( 1 ) Memorias

de Millo;

i, n i .

I)o.ir. Esr. — IIL

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Corriendo así los sucesos, llegaba en Diciembre el bergantín de guerra Sania Casilda, con pliegos de olicio anunciando la instalación de las Cortes españolas en la isla de L e ó n : la noticia inflamó el ánimo de los partidarios del Gobierno, y éste quiso solemnizarla con el mayor aparato oficial. F u é designado el día 10 para prestar juramento de obediencia á las Cortes, mientras se imploraba el auxilio divino -sobre ellas con tres días de rogativas públicas, y se preparaban iluminaciones y festividades nocturnas en señal de regocijo. Vigodet, acompañado del asesor D . Nicolás Herrera y del escribano D . Francisco Ignacio Márquez, se presentó el 10 al Cabildo, jurando en la forma prescripta por Reales decretos de 2 4 y 2 5 de Septiembre del mismo año. E n seguida recibió el juramento del Cabildo, del clero regular y secular, y de las corporaciones civiles y militares. Luego después, pasaron todos á la iglesia Matriz, donde se cantó un Tedeum en acción de gracias ( 1 ) . L a oposición, empero, no vio en este acto más que un incidente trivial que en nada mejoraba los negocios públicos. E l año de 1 8 1 0 concluyó sin más expectativa para los criollos que su propio descontento, ni otra, certidumbre para los gubernistas que la llegada de Elío, nombrado V i rrey del R í o de la Plata, y esperado con refuerzo de tropas y caudal de resoluciones importantes. Llegó efectivamente en Enero de 1 8 1 1 , y prestó en 1!) de ese mes, ante el C a bildo, el juramento de orden. Venía envalentonado con su nueva posición, y el aspecto de los negocios en M o n t e v i deo le pareció mucho mejor de lo que esperaba. F i r m e mente decidido á llevar adelante sus proyectos, quería j u s -

( 1 ) L.

d. i/e

Montevideo.

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I.

— 1'IiKLnriNAIíks

DE

L A

IÍKVOLUCIÓX

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tincar la reputación adquirida en España con motivo de sus predicciones sobre el desarrollo de los sucesos piafenses. A pesar de la recomendación expresa que traía sobre agotar los medios conciliatorios antes de emplear la fuerza, no era su carácter personal el más apropiado para seguir esa línea de conducta. Sin embargo, c o n fecha 15 de Enero, se dirigió á la Junta de Buenos Aires, á la Real Audiencia, y al Cabildo de la ciudad, en los términos más conciliadores que podía emplear, atenta su posición oficial y los intereses cuya d e fensa le estaba cometida. E n el oficio á la Junta, proclamaba á nombre del Gobierno metropolitano y en el suyo propio, un olvido total de lo pasado, y pedía, el reconocimiento de las Cortes reunidas en la Península, urgiendo para que con la mayor brevedad se enviajen allí los diputados provinciales. A la Real Audiencia le manifestaba estar seguro de que ella emplearía todos sus esfuerzos en favor del restablecimiento de la paz. A l Cabildo le pedía que reconociese su nombramiento de Virrey, no obstante provenir del Consejo de Regencia, « jurando por lo más sagrado, que sería mediador para restituir al ciudadano sus derechos, su libertad y sus franquicias, » pues habiendo acompañado á los habitantes de Buenos Aires en sus j o r nadas de guerra contra el extranjero, y viéndose reproducido ahora en el N u e v o Mundo (aludía, al hijo que acababa de nacerle en Montevideo), las glorias del R í o de la Plata eran también suyas (.1). Con estas proposiciones, partió I ) . José A c e v e d o y S a lazar oidor de la Audiencia de Chile que se hallaba en

( 1 ) Calvo, Anulen;

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PRELIMINARES DE LA

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Montevideo de paso para su destino.

Pero apenas llegado

á Buenos Aires, la Junta le ordenó reembarcarse, asegurándole que los oficios del V i r r e y serían oportunamente contestados. Semejante actitud implicaba, un rechazo previo, según se confirmó pocos y la Audiencia contestaron días después. E l Cabildo en términos enérgicos, aun

cuando no desposeídos de cierta cortesía; mas la Junta replicó de un modo acerbo, alegando « que el solo título de V i r r e y con que E l í o se presentaba era una ofensa á la razón y al buen sentido, » y que el verdadero medio ele c o n solidar la felicidad de estos países « era que se desnudase de una investidura sin carácter y propendiese á reducir al buen sentido al pueblo de Montevideo, pequeño resto de refractarios, que en la vasta demarcación del gobierno de Buenos Aires era el único que resistía á conformarse á la voluntad general. » E l 2 4 conoció Elío tan provocativa respue ta, y acto c o n tinuo se preparó á tomar medidas rigurosas. Cerró los puertos uruguayos para las procedencias de Buenos Aires, reclamando y obteniendo del jefe de las fuerzas navales inglesas en el Plata, que obligara á los buques de su país á respetar esa clausura; estableció cruceros que vigilasen los ríos, y reforzó la guarnición de Colonia enviando á ese punto al brigadier D . Vicente María Muesas, destinado por la Corte antes de la guerra contra Napoleón al gobierno de Montevideo, y que ahora se encontraba en la ciudad con los gastos hechos y el puesto ocupado por otro. T o d o s estos procedimientos anunciaban una resolución grave, cual era declarar la guerra á Buenos Aires, « centro de una sedición formada por cuatro facciosos,» como llamaba Elío á su Junta. E l rumor de tales preparativos alarmó la opinión en

EIBRO

r.

— PRKTJMIXARES

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Montevideo, poniendo sobre aviso á los jefes del partido nacional. D o n Lucas Obcs, sobre todos, comenzó á agitarse en previsión de lo que pudiera suceder, y lo hizo tan á las claras que Elfo dictó auto de prisión contra él. U n a m a ñana rodearen su casa, le aprisionaron y fué conducido á la ciudadela. N o tuvo más tiempo, al marchar preso, que entregar á su criado la llave de los papeles que le c o m prometían, y éste, que era un negro bozal, los rompió y tragó ( 1 ) . Seguidamente fué desterrado Obes á la Llábana, donde le persiguieron escaseces y eafermedades peligrosísimas, hasta que pudo embarcarse de vuelta para Buenos Aires. Con este golpe quedó establecida la ruptura entre el partido nacional y la autoridad española. Y a no era posible que mediasen contení] daciones por parte de los h o m bres de la oposición, hacia un gobierno que les perseguía y desterraba en sus cabezas visibles. H a b í a n soportado el espionaje y las amenazas hasta entonces, resignándose para no precipitar los sucesos. Larrañaga, Suárez y Lamas v i vían en el país á fuerza de precaucione?, pues amonestados por la autoridad, hasta se les bahía secuestrado c o rrespondencia escrita. Muchos otros estaban en condición molestias. parecida, esperando á cada instante mayores

A s í , pues, desde que la autoridad pasaba de las amenazas á los hechos, poco había que esperar de su continencia, y supuesto el carácter intemperante de Elío, la guerra estaba, declarada á todo el que se le opusiese. Determinó por lo tanto el partido nacional aprestarse á la resistencia, convencido de que el momento de la lucha había llegado, y

( 1 ) De-María, B'isgos

biográficos;

ni.

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sólo esperó un pretexto que le diese ocasión para pronunciarse. Enviáronse por los afiliados de Montevideo varios c o misionados á los oficiales de las fuerzas con cuya adhesión se contaba, pintándoles la situación y haciéndoles sensible lo tirante de las circunstancias. Especialmente ] ) . José Artigas, capitán del Regimiento de Blandengues, que g o zaba mucho crédito en la campaña, fué instado para que diera, la señal en el momento oportuno. Estaba este oficial comprometido con los revolucionarios de tiempo atrás. Su primo hermano ] ) . Manuel Artigas servía á la Junta de Buenos Aires en un cuerpo de tropas que había invadido el Paraguay, y él mismo, hostigado en todo sentido por agentes de la vecina orilla, sólo se mantenía neutral esperando el pronunciamiento de la opinión en el país, que hasta entonces andaba indecisa respecto al modo y forma de hacer prácticas sus pretensiones. E l papel extraordinario que va á desempeñar en la nueva situación, hace necesario detenerse ante él un instante, para trazar los rasgos de su personalidad. Provenía Artigas de una antigua familia colonial, radicada en el Uruguay desde principios del siglo anterior. D o n Juan Antonio Artigas, natural de Zaragoza, soldado de coraceros de una de las compañías de caballería con que Zavala ocupó Montevideo en 1 7 2 4 , era el. fundador de esa familia. E n 1 7 2 0 , á los treinta años de edad, con mujer y cuatro hijas pequeñas, gozaba ya título de poblador, y dos años más tarde quedaba en posesión de una chacra y una. estancia, que junto con un solar en la ciudad, constituían el patrimonio de los fundadores de Montevideo, declarados además « h i j o s - d a l g o s de linaje, y solar conocido.» Al

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I'RELLMJXARKS

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constituirse el primer Cabildo, recayó en D . Juan A n t o nio el cargo de Alcalde de la Santa Hermandad, ó jefe de la policía de campaña, iniciándose así en las mismas funciones que debían servir de fundamento al prestigio de su nieto. A l desempeño frecuente de este cargo electivo, Z a vala. agregó en 1 7 3 0 el de capitán de la compañía de caballos corazas, expresamente creada para la defensa del país, con lo que le habilitó al doble ejercicio de empleos c o n cejiles y militares que á la verdad se hermanaban ( 1 ) . L a familia Artigas llevó en Montevideo una vida de trabajo honesto y cristiana virtud que era común á las de su rango. Organizada severamente, no alteró sus costumbres á la muerte de su jefe, por más que fuese numerosa en ese tiempo. L o s enlaces de sus miembros con los de otras familias pobladoras, aumentaron el patrimonio de los nuevos grupos que se formaban á la sombra de un apellido ya ilustre en los fastos locales. D e entre los varios hijos de D . .Juan Antonio Artigas, dos se distinguieron desempeñando como el padre magistraturas electivas, aunque D . Martín José, tpie parece haber sido el primogénito, las ocupara con más frecuencia y por más dilatados períodos que D . José Antonio, su otro hermano. Este D . Martín José, casado con D o ñ a Francisca Antonia Arnal, tuvo seis hijos, siendo el tercero de ellos D . José Gervasio, cuya personalidad nos ocupa ahora. Nacido en Montevideo el año 17G4, D . José Gervasio debió adquirir su educación en el convento de San F r a n cisco, centro donde anuían los hijos principales de la ciudad. Militan en favor de esta suposición, el hecho de haber

(1)

L. C. de Moiili'n'ili'D. — Aiilói/ni/hn ile Zurala

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(ícn).

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instituido su abuelo materno una capellanía para él, y la predilección de su padre por los franciscanos, en cuya den Tercera Orestaba inscripto como socio activo. P o r otra

parte, las costumbres de la época inclinaba]] á imitar la tradición dominante entre las familias nobiliarias de la P e nínsula, dejando el ejercicio de las armas al primogénito, mientras dedicaban los otros hijos al sacerdocio ó al foro. Además, la circunstancia admitida de ser condiscípulos de Artigas, varios contemporáneos que hicieron estudios de humanidades en la ciudad, parece comprobar el aserto enunciado. D e todos modos, su correspondencia epistolar íntima, trazada de mano propia, demuestra que la ilustración adquirida en su juventud no era despreciable ( 1 ) . E n edad temprana todavía, le mandó su padre á hacerse cargo de un establecimiento de campo, perdida ya indudablemente la esperanza de que tuviera vocación para el sacerdocio ó las letras. A l l í comenzó á ejercitarse en las rudas faenas que debían fortalecer su cuerpo y extender su influencia personal. L a vida en despoblado tenía por aquellos tiempos más de un punto de contacto con la sociabilidad primitiva. El rigor de la temperatura, la soledad, la multitud de fieras y animales salvajes, la incomunicación con centros civilizados, se compensaban apenas por el trato de algunos hombres agrestes, tan temibles corno las fieras por sus instintos y costumbres habituales. E n teatro tan feroz, fué donde recibió Artigas las primeras impresiones de la existencia independiente, comenzando á apreciar á sus semejantes por la. faz más desconsoladora de su naturaleza típica. Su juventud fué triste y selvática. Sin amigos á quie-

( 1 ) IV.

0

3 en los D. de

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REVOLIIClÓX

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nes consultar, sin aficiones literarias, recibiendo de sus instintos propios la inspiración y el consejo, forzado á i m p o nerse para ser obedecido; solo, como lo está todo espíritu superior en medio de gentes que no le entienden, Artigas había vivido la parte mejor de la existencia sin ninguno de los halagos que sirven más tarde para enternecer el alma por el recuerdo. .De tal vida debía nacer el tedio por las ocupaciones sedentarias, como nació en efecto, duplicándose su actividad personal en razón de la madurez de su espíritu. Necesitó correr aquellos campos desiertos que se extendían delante de los establecimientos de su padre, afrontar aquellas aventuras mortales con los gauchos y los indígenas que tanta fama derramaban sobre los que p o dían narrarlas; y salir también él de la oscuridad de su estado presente, para levantarse á la consideración, á la fortuna, al hogar propio, á todas esas cosas tan caras al hombre, tan indispensables á su corazón. ganado y acopiador de corambre ( 1 ) . Y así abandonó un día el hogar paterno, y se hizo acarreador de tropas de

(1) Algunos hizo sus como indios epie por tidas desde pruebe,

historiadores

argentinos ojiarle era casi

mollento*, Xo

afirnimi que Artigas no correspondiei. los hijos del palabras: lo mismo

se d

eonlrahandislu auleredeu/es lo consigna ¡j ladrones

en aquella época. ¡irigu'os, el general cuatreros trafico

l/aij un solo dalo que, lo comel oficio á país, <•. Las perseguir ipie brasileros en el maii las parque

y, -por lo contrario,

de que

desconocido

1,'ondeau en las siguientes ipic infestaban la campaña, como

operariones

de guerra

de ru/ucHos tiempos

eran simplemente por los rigorosa con sus

á los contrabandistas, los naturales nejo de las armas Uceaban, si eran

que era más ejercitado una resistencia atrincherándose raso, tiempo

del país, i¡ aquellos

nuis diestros

de fuego, oponían atacados
a

de lro¡/a. que. se les acercaban, cu camjio las cejas de los montes,

las cargas

ó defendiendo

intereses

si tenían

de llegar á ellos. > (Auto-

biografía de Eondcau, 1.

parte.)

74

L I B R O

I.

— P R E L I M I N A R E S

D E

LA

R E V O L U C I Ó N

Desde que adoptó este nuevo oficio, entró á él d o m i nando. Solía verificarse el acarreo de tropas de ganado b a tiéndose contra las guardias portuguesas que se introducían subrepticiamente en el país para impedirlo, y existían c o n trabandistas célebres, quienes con la cooperación de esas guardias habían monopolizado el tráfico, por el terror que infundían. L o s cabildos jurisdiccionales daban con el mayor gusto y á precio acomodado, licencias escritas á los acarreadores, para que hiciesen tropas de ganados cerriles, arrebatando ese ramo de comercio á los contrabandistas portugueses y fomentando el interés fiscal. Munido de su respectiva autorización, Artigas no vaciló en ir al encuentro de los contrabandistas, humillándoles en sus propias guaridas y haciéndose respeta]' doquiera. La fama (pie estas hazañas le dieron, llegó hasta un hacendado de apellido Chantre, fuerte propietario de ganados en el Queguay, donde tenía una numerosa peonada. Chantre asoció á Artigas á sus empresas comerciales, y el futuro caudillo fué al Q u e guay, encargándose del volteo de; la hacienda cerril. B a j o su dirección apta, el trabajo se duplicó, sacándose de allí grandes trozos de animales que dieron buenos provechos. E l gauchaje de aquellas alturas, que piulo aquilatar las aptitudes del joven acarreador, comenzó á tributarle respeto y á extender su Hombradía por el aplauso con que hablaba de él. P o r entonces buscaba el Gobierno español medios eficaces con que contener el latrocinio y los excesos de que era víctima la campana. C o m o las fronte-as uruguayas estaban abiertas á las incursiones de los malhechores del l i r a sil, E n t r e - R í o s y Corrientes, eran muy comunes los robos y asesinatos, agregándose á ello los asaltos de los indígenas, que periódicamente verificaban invasiones, en que todo era

LIBRO

I. —

PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN

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llevado á sangro y fuego. Hacían la policía de la campaña varios oficiales con partidas volantes, entre ellos D . Jorge Pacheco, terrible capitán de quien ya se ha hablado en estas páginas. Sin embargo de todo, ni las persecuciones ni los suplicios contenían á los expoliadores, que desafiando los peligros y el rigor de las penas, se aventuraban continuamente al interior del país, burlando las más de las veces á la autoridad, por el conocimiento que tenían de los caminos riscosos y de los escondites de los montes donde no podía seguírseles. Artigas conocía tan bien ó mejor que ellos sus guaridas y su táctica de pelea. P o r menesteres de oficio, les h a bía hecho frente conduciendo ganados; y por accidentes imprevistos había tenido que refugiarse algunas veces en los montes, huyendo la persecución de cuadrillas mayores en número que sus peonadas. L o s propietarios de c a m paña sabían de sobra esto, y les era familiar por el c o n senso universal, de las gentes'del país, el crédito que g o zaba en todas partes el animoso asociado de Chantre; con cuyo motivo, comenzó á acentuarse la opinión de cuan necesario era poner á sus órdenes una fuerza organizada, para que disponiendo de ella, hiciese en pro de los intereses g e nerales lo que hacía en favor de los suyos propios. Tocábase empero con la escasez de medios pecuniarios en que estaba el tesoro; mas para subsanar esta falta, los propietarios del país reunidos acordaron pedir al Gobierno en favor de Artigas el nombramiento de Guarda paña, peculio. general de Ico Camdesignándole un sueldo que pagarían de su propio A c e p t ó el Gobierno, y con esto tuvo la campaña

una autoridad suya, reconociendo en el hombre que la investía, su protector y su jefe.

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E I B R 0

I.

I'REEIMINARES DE EA

REVOLUCIÓN'

Entonces comenzó para Artigas una nueva existencia. Se sintió respetado y considerado; tuvo la confianza de sus compatriotas y el aprecio de la autoridad. Estimulado por tales demostraciones que aumentaron su audacia y su presenenergía, llegó á ser el terror del vandalaje, á punto de que los más audaces malhechores desfallecían á su cia. Acreditóse de tal suerte ante el Gobierno, que éste le abrió las filas del ejército, y él, que por vocación y por instinto amaba la, carrera militar, aceptó la oferta, entrando por dos meses en clase de soldado de caballería en el regimiento de Blaudengues, que hacía la policía de la c a m paña, para obtener en seguida el nombramiento de capitán de milicias, y poco después el cargo de Ayudante mayor del mismo cuerpo en que sentara plaza de soldado. A l l í , bajo el rigor de la disciplina, adquirieron sus facultades mentales el desarrollo sistemático que da la vida regimentada, enseñando á ideas. la vez á mandar y á obedecer, doble operación que forma el carácter y metodiza las Su carrera, por otra parte, tuvo desde un principio superiores. Dependía cierta independencia en la ejecución de los planes, que le preparó, sin sentirlo, para mandos más directamente del Gobernador de Montevideo que de su propio coronel, siéndole trasmitidas las órdenes y explicada su inteligencia por el jefe del país, sin intermediarios. A s í se formó conociendo de cerca á los gobernantes, midiendo el alcance de sus combinaciones, y seco. E n esta vida agitada y tempestuosa le sorprendió la edad madura, y el corazón reclamó sus derechos á aquella naturaleza de hierro. Tenía 41 años cuando las exigencias ínadquiriendo intrínpor el trato con ellos la, conciencia de su valor

dieron á su modo de ser una índole especial. la actividad forzosa y el trato con gentes de todas las procedencias sociales. iritli. hermosísima mujer con quien se casó en el año de 1 8 0 5 en Montevideo. y de cuyo matrimonio tuvo un hijo. suscitadas por la belleza de su prima hermana D o ñ a Rafaela Yillagrán. su esposa. á quienes tenía siempre presentes en la ausencia.x and reallij good brcediug. uot onlij ralirely Paraguay. Cual si estuviera destinado á inspirar tan hondamente el cariño como el odio. m. y á un solar en Montevideo que le había dado su padre junto con dos criados para su servicio. L a pobreza. Esto bido aprecio el le presencia á varias señoritas que hizo más cauto de allí para le ade- lante en la vida íntima. amable con el hacendado pacífico y circunspecto con los hombres cultos ( 1 ) . Todas sus riquezas se reducían á su sueldo militar. eorilialitg.LIBRO I. que le amaba mucho. á un campo en Arerunguá que había denunciado por realengo. por haber él dirigido galanterías y cumplidos en su rodeaban. ú una entrevista que turo rose ron Artigas eu Pin i/tenreeeired eompa- <•//•/* Exi-elieneij manners.) bul iritli irhat surprised genllcmaulil.> (Letters OH . enloqueció un día de celos. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN 77 timas ele la jiasión se hicieron sentir en su espíritu. Era temerario con el gaucho indómito. dice dloberlson: me. Hablaba á ( 1 ) Refiriéndose ción. porque en realidad tenía en sucariño de su familia. L a escasez de su patrimonio no le permitía ser muy dadivoso con ella. ¡'rom bis seal and me more. que le hizo apropiado para desempeñar el papel complejo á (pie le llevaba la suerte. vi. y lo deberes de su cargo le obligaban á estar gran parte del tiempo ausente de su lado. Esta estrechez de situación solía inquietarle con respecto á los suyos.

D e todas estas condiciones reunidas nació aquel carácter. N o (¡ra. P o c o á poco fueron completándose todas estas dotes de su carácter. por la diversidad de tintes que presentalla según fuera la ocasión. así al ignorante como al ilustrado. tal vez porque no pudieran disputarle su superioridad soldadesca.78 LIBRO I. Sobre todo á los gauchos. pero era honesto en el manejo de los bienes ajenos. tratando con los agentes de España y Buenos Aires. demostrándoles por estos medios. y á los soldados. incapaz de aprovecharse de su posición pava allegar riquezas. porte y términos de conversación. las situaciones y sus inconvenientes. á punto de tolerar otros defectos á aquellos que poseían estas calidades. al perverso como al hombre de bien. y opuesto á que nadie lo hiciera en su nombre.regalador ni amigo de larguezas. les infundía un respeto que sin separarse mucho del temor. Respetaba la inteligencia y era apasionado de la lealtad. demostró hasta qué punto le era ingénita la penetración de las intenciones ajenas. singularmente apropiado á su época. y con qué facilidad afectaba el abandono más inocente para conseguir confidencias sin hacerlas él de su parte. ó tal vez porque creyera que podían ver razonablemente y bajo otros aspectos. — PRELIMINARES D E LA REVOLUCIÓN cada uno en su lenguaje. reproducía sus maneras. que les entendía sin esfuerzo. Una tendencia irresistible de su espíritu le llevaba á confiar más en las entidades civiles que en las militares. y en el curso posterior de su vida. provocaba en ciertos casos actos de abnegación. á quienes tuteaba. con la sazón de la edad y la expe- . Tenía un tacto exquisito para sondear á los hombres reservados. con quienes solía bromearse de paso. gustando comunicar con las primeras y hacérseles simpát i c o .

Prefería como traje habitual. á una inclinación- en fin. con un exterior adecuado á la posición que le daban los sucesos. apenas se reducían á la espada y un a n gosto viso rojo en la casaca. Tenía la mirada ardiente. ó la discordia. Ensayo . á una gravedad Indiferencia respetuosa siempre ed parecer que fría: une una. Aires y Tucumán civil del I'uvaguciy. atrefrialde la de bos- . I ' J t E L I M l X A U K S VK ÍJA R E V O L U C I Ó N 79 rienciu de la vida. Eueuos vivo por la independencia (Gregorio Funes. L a naturaleza le había favorecido. á. Desde las invasiones inglesas. E n edad temprana había e m pozado á encalvecer. V e s tía con sencillez. ú una familiaridad cómoda: un patriotismo dad á. ancho el pecho.una nativa e. y cuando las ponía. á an extravio la Historia quejo de la un lenguaje de par. ua amor clásico de su camino.ralleulo.) . chaqueta burda y zapatos do cuero. tuertes y proporcionados-los miembros del cuerpo y elevada la estatura. hasta presentar un tipo de originalidad que ha dejado hondas huellas en la historia ( 1 ) . Tenía la apostura firme y el natural arrogante que necesitan los hombres destinados á acaudillar multitudes. ¡{evolución. Era sobrio en sus costumbres. á causa de haberlos juntado Ituiz Lluidobro y Sobremonte ( 1 ) El (jo. el pantalón angosto. sufrido contra los rigores de la intemperie y constante para afrontarlos. el traje de los estancieros del país. donde le hemos visto figurar. vida. una franqueza e. lo que daba á su fisonomía un aspecto meditabundo que mitigaba la dureza de las facciones. hermosa y bien desarrollada la cabeza. liombre singular.rlreiuosa á una dice Funes— este. además. el gesto dominador.tioril Artigas— •una. estrechó amistades con todos los oficiales del ejército. casi siempre sin insignias militares. aún después de haber ascendido á las más elevadas posiciones.veces sosjiecliosa. •patria.scusihiliilad sencillez insinuante.HBUO I. toin ni. con su ancho sombrero de paja.

Muchos de los perseguidos se refugiaron cerca de su persona. y de ahí que cada día se tornara más circunspecto en la emisión de opiniones. pero no hizo mucha ostentación de celo. Artigas intercedió por algunos. Sin embargo. y Artigas fué mirado desde entonces con cierta desconfianza que se tradujo por un poco de frialdad. A pesar de que no frecuentaba esas amistades. Su posición militar y sus conveniencias propias le imponían una conducta reservada. su renombre creciente contribuía á mantenerlas vivas. estimular su celo y sondear el estado de su ánimo. Apenas comenzaran las persecuciones. otros le dieron aviso de lo que les pasaba. cuando todos los ' ojos se volvieron hacia. . su teniente y amigo íntimo. el aplauso de los desconocidos. comenzaron á estrecharle con avisos y correspondencias para. Artigas fué parco en sus respuestas. y el orgullo patriótico que nacía de ver considerado y respetable á un oficial del país. Datan de ahí la mejor parte de sus relaciones con el elemento nuevo de la ciudad. no dejó él de penetrarse de lo vidriosa que empezaba á ser su posición. era causa bastante para allegarle hasta. y esto le puso en c o n tacto con la juventud de Montevideo. á un oficial del país. y su importancia personal creció á medida que el giro de los sucesos empeoraba la situación política. entre el cual conquistó simpatías.él. no escapó al Gobierno esta demanda de p r o tección hecha. — PRELIMINARES DE LA REVOLUCIÓN para resistir á aquellas conquistas. P o r estos medios vino á hacerse una esperanza para todos. P o r su parte. Sólo Hortiguera. cada vez más acosados por la autoridad. que había corrido á alistarse bajo las banderas. Pero los hombres del partido nacional.so LIBRO I. obtuvo algunas confianzas en conversaciones absolutamente secretas.

ni fija la solución á (pie pudiera anillarse. para sacrificarse tal vez oscuramente en su servicio? P o r sus antecedentes propios y por los ejemplos que tenía á la vista. á la capital del Virreinato. reduciéndole á una expectativa tanto más inquieta. L a costumbre del mando. ¿qué hacía sino su- bordinarse el Uruguay. reivindicaba todos los derechos de la autoridad combatida? Obedeciendo él á la Junta revolucionaria. no estaba educado Artigas en esa escuela de abnegación personal que desdeña el brillo de los primeros puestos para servir una causa. i :si>. tando la revolución de i menos Aires. i). unificándolo á un levantamiento general. ¿ q u é hacía sino pasar de la condición de caudillo único. P o r otra parte. siendo éste tan fuerte aún por los elementos de que disponía y estando en posesión de los principales resortes del gobierno.LIBRO I. — PRELIMINARES DE L A REVOLUCIÓN 81 pero las dio de tal manera que no cupo duda respecto de sus intenciones. Conocía de sobra la opinión del paisanaje. T o d o esto agravaba los temores é incertidumbres de su ánimo. no le parecía prudente empeñar una lucha por cuenta propia con el poder español. cuanto que no tenía horizontes despejados. al papel de subalterno de hombres á quienes no conocía. — I ! I . 1 . pero no veía indicada todavía la oportunidad. las considera D O M . siempre afanoso de independencia. que á la vez de alzar la bandera de rebelión. por lo cual era arriesgado aventurarse en el propósito de inducir á los campesinos á secundar el m o v i miento de aquella ciudad. Para él era cuestión de tiempo la necesidad de un cambio político. para no saber que estaban latentes los celos y resentimientos contra Pílenos Aires. Acepbatallaban terriblemente en su ánimo para hacer más negras las perspectivas de su posición embarazosa. Y también el sentimiento local y el egoísmo personal.

azarado por las dificultades y las dudas. sin dirección eficaz y sin bandera. Soldado de profesión y por instinto. Instancias repetidas de diversos puntos. al considerar cubiertos de honores á los jefes improvisados que disponían tan arrogantemente de la suerte del R í o de la Plata. que se habían encaramado al mando. sin saber cómo ni con qué medios. Y . discerniéndose algunos de ellos. agentes subalternos de otras entidades también civiles. Tal era el estado de su ánimo. convertidos á esta opinión. Arreciaba por todas partes el malestar. decidido unas-veces á romper y otras atemorizado por la responsabilidad subsiguiente á esa actitud. cuando una comunicación urgente le llamó á Colonia. y él. traduciéndose en manifestaciones que. abonaban el progreso de las ideas revolucionarías en el país. luchando entre sus intereses y sus deberes. como las de Maldonado y Soriano.. se rebelaba en su interior. adusto y lacónico." Sus escasos confidentes. donde mandaba el. sin embargo. le repetían en privado lo que ya se decía de público. le habían ensoberbecido.la Junta de Buenos Aires.comprometida en aventuras sin plan preconcebido. meditaba sombrío en los misterios de su suerte. brigadier Muesas. y entonces la causa nacional quedaría. miraba con cierta ojeriza á los emisarios civiles de. él conocía que no le era dable permanecer indiferente al movimiento de los sucesos. E l espíritu egoísta del soldado de carrera. títulos militares que -no merecían.82 LIMÍO I. le hacían comprender la p r o ximidad posible de un momento en que la explosión p o p u lar estallase. Era este jefe el prototipo del antiguo soldado español. — J'IíELIMJNAIiES D E EA REVOLUCIÓN ciones de que era objeto y el prestigio real que sabía tener. Conocía los hombres y sus pasiones y se creía superior á los que le rodeaban. Elío le había escrito recomendándole á .

con lo cual perdió Muesas totalmente la calma. D . siendo preso en el acto. y saliendo del alojamiento se marchó á su campo. conviniendo ambos en que la situaT i e m p o hacía que Hortiguera estaba dispuesto á fugarse á Buenos Aires. tanto más sonado resultaba el hecho. D r . — H e de mandarle á usted con una barra de grillos á la isla de San Gabriel. le recibió éste con acritud. Trabáronse en palabras. habiéndole confirmado en esa resolución el cura de C o l o nia. de donde era oriundo. dido en cabeza propia. ordenándole que c a m pase en las afueras de la ciudad. parece que fué tan enérgica c o m o la amenaza. José María Enríquez Peña. tar fama de mecánico. Cuando menos ésta era la doctrina corriente y que Muesas había aprenU n a reconvención y un arresto por vía de estreno. apartándose del campamento. t> — L a réplica de Artigas. y ello era una razón de más para que le recibiera secamente. cuando joven. eran de buen tono para sencomo se decía en el lenguaje soldadesco de entonces. pero Muesas se negó á satisfacerle. Hortiguera.LIBRO I. por insubordinado. Rafael ción era difícil. Con tal motivo. A q u e l capitán á quien recomendaba un Virrey. su teniente y amigo. su compatriota. levantando un poco la voz el capitán de blandengues. y que mandaba una tropa escogida y privilegiada como eran los blandengues. — P R E L I M I N A R E S DE L A REVOLUCIÓN Artigas. « Silencio! — dijo. A s í sucedió con Artigas: llegado que fué al campo de Muesas. donde probablemente cometió alguna falta. uno de sus soldados. . Artigas fué al alojamiento del general para reclamar al preso. debía sentir lo que valía la autoridad de un brigadier encanecido en el servicio. entró á la p o blación. Y cuanto más notable fuera el oficial. A l l í conferenció en el acto con D .

P o c o tardó en saber Muesas la fuga. en Junio de 1810. pero pertenece cura pueblo quiales ñolas publicamos de Colonia al. en que aparece y cu 18L'l. reuniéndose los tres para deliberar. haber sido él quien. — P R E L I M I N A R E S D E LA. ISTo hubo defectibles. R E V O L U C I Ó N En presencia de la actitud asumida por Artigas. y entrada la barquichuelo les transportó á Buenos Aires. y preso Artigas.Dr. no tardaría en seguir la suerte de Obes. vuelve Peña por el Dr. "como que era soldado. la-prinicm Aires. desconocida. circuí indo el país la noticia con pasmosa rapidez. las indecisiones. ó tal vez otra peor. Debían cesar. espade aquel parrohasta Feliciano <-Rasgos biográficos notables--' (lib hasta en la Autobiografía hoy -Exposición En. y se dio la orden de apelar á las armas. sin sospechar sus tripulantes que conducían en aquella nave los destinos de la A m é rica del Sur ( 1 ) . D e un extremo al otro del Uruguay. un mísero L o s tres amigos se complotaron desde luego á huir. expresado de al presbítero fuese • á las Corles á. noche del 2 de Febrero de 1 8 1 1 . opinó discordancia en Hortiguera que se consultase el punto con Peña. firmó. en lugar correspondiente. la referencia Zufriategui. el. de 1811. y no fué dudoso para nadie que el momento de la acción había llegado. (pág 1 8 ) . porque todo estaba á punto de fracasar en aquel momento supremo. cuanto Peña. entonces lio sido de Hombres cansía cuya señalada pejr el señor 1). de Colonia.cura de Colonia. que el adhesión lo deducimos los libros desde 1810 el Cúralo. y la de De-MadispoHondean. cuanto á la apreciación del hecho y sus consecuencias i n L a amenaza de Muesas se cumpliría de un momento á otro. D. Peña á ocupar á la Junta de Hítenos se inlerrumjie otra Diciembre Rodríguez. los hombres del partido nacional supieron que su caudillo militar había emigrado á Buenos Aires. y de que re risadas el hilo de las fechas sustituido ve A. L o s ( 1 ) La fcelia ría en sus sición de ánimo del 2 de Febrero de llorliguera.84 LIBRO I. pues. R o m p i ó s e el sigilo por parte de los que estaban c o m prometidos. Enriquex. .

U L V A R E S D E E. á quien vamos á ver desfilar imponente en demanda de su independencia y sus derechos. — P R E U .íO i. . y los caudillos de segunda fila salieron al campo sin retardo.\ R E V O L U C I Ó N " 85 emisarios (jue la trasmitían no hicieron misterio de su c o metido.I. Ésta fué la hora solemne en que la Revolución estalló.Iir. sostenida por el brazo robusto del pueblo.

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LIBRO SEGUNDO .

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— Los portugueses entran al Uruguay. la situación de la Junta revolucionaria era muy comprometida.— Fernández. —Negociación y ajuste de un armisticio.LIBRO SEGUNDO L E V A N T A M I E N T O D E L PAÍS Artigas en Buenos Aires. — Actitud de Elío. — Alzamiento y organización militar de los distritos del Sur y del Este. Oriental Derrotadas sus armas en el Paraguay. — Llegada de Artigas á Mercedes. — Abnegación ejemplar del pueblo uruguayo. — Alzamiento de los distiitos del Alto Uruguay y del Norte. Benavídez y Viera en el O e s t e .—Negociaciones diplomáticas subsiguientes. — Rechazo de la flotilla española en Soriano. — Capitulación de Minas. sacudida la tutela de su autoridad por los pueblos de la campaña . — V e n tajas y derrotas de los portugueses.— Violentas medidas de Elío. — Conjuración fracasada en Pay Sandíí. — N o b l e conduela de Artigas. (1811) Cuando Artigas ponía el pie en Buenos Aires.— Bombardeo de Buenos Aires por Michelena.—Decreta la horca contra los patriotas.— Abandono del país.— Artigas abre campaña.—Vigodet nombrado Capitán general. — Elío deja el mando. — E l grito de Ascncio.—Rechazo de un desembarco realista en Castillos. — Asedio de Montevideo. — Batalla de las Piedras. — Asalto y toma de San José. — Ocupación de Colonia por Benavídez. — Victoria naval de los españoles en el Paraná. — Ocupación de Mercedes y Soriano.—Retiro do las tropas de Buenos A i r e s . San Carlos y Maldonado.—Sorpresa del Colla. — Llegada de Rondeau al Cerrito. — E l diputado Zufriategui en España. — Efecto producido en Montevideo por estos hechos. — Acción del paso del Rey.

instruida de la disidencia autoridades uruguayas y las de Buenos existente entre las masas españolas que las mantenían en forzada quietud. incorporado á los muchos que entrañaba el aislamiento propio y la anarquía de los elementos dirigentes. y dominado el Plata y sus afluentes por la flotilla española. se unía la desmoralización política. Y amenaza constante de por último. la 1 0 . todos los esfuerzos de la Junta para ensanchar su acción bélica sobre aquella vasta zona. había resuelto desde A g o s t o del año anterior. Manuel Belgrano. los principales detalles de este cuadro. según su filiación respectiva. habían fracasado. encargando oficialmente á Belgrano que protegiese los pueblos de la Banda Oriental y levantara en ellos nuevas tropas. pasase al frente de un núcleo de tropas á situarse entre los pueblos de Colonia y San José. y llevada hasta los consejos del Gobierno. con la mira de favorecer el pronunciamiento del país. — L E V A N T A M I E N T O DEL PAÍS que en un principio se le adhirieran. vivían divididos en dos bandos irreconciliables. era un motivo más de ansiedad y zozobra. A estas dificultades militares. el general D . cuyos miembros. A u n cuando aquel proyecto militar no estu- . Aires. cuyas incertidumbres La Junta desorientaban á sus más firmes adeptos. 0 0 0 españoles avecindados en Buenos Aires y dispuestos á promover una reacción que vengase la muerte de sus principales caudillos y devolviese á la Metrópoli el poder perdido. Merecen completarse. E n 4 de Septiembre de 1 8 1 0 se formalizó el propósito.90 LIBRO II. engendrada por disensiones internas. aunque sea á largos trazos. que uno de sus vocales. para apreciar mejor la oportunidad y la importancia del gran movimiento insurreccional con que el Uruguay salvó una situación.

cayó enfermo. á raíz de las lisonjeras esperanzas que se habían concebido en el éxito de la expedición. el general de la Junta se hizo cargo del mando en Septiembre. con una división d e m á s de 1 0 0 0 hombres de las tres armas. viéndose obligado á emprender la retirada ( 1 ) . ( 1 ) José M . — Mitro. sin e m bargo la Junta creyó imprescindible asumir esa actitud. Doc 2 ( « l i e l. manteniéndose durante varios días en el mayor quebranto.S">r>). nombrado jefe de la expedición. IIi. Memorias Hez. donde confiaba que á la sola presencia de sus tropas. iba á insurreccionarse aquella lejana provincia. E n 4 de Diciembre llegaba á la costa del Paraná. una información errónea del coronel paraguayo Espinóla. Noticias. E l general Belgrano. ordenando á Belgrano (pie t o mase el camino de Corrientes para invadir el Paraguay. x i v . Mientras se reponía. influyó. como lo estaba la expedición que meses antes marchara en dirección opuesta á órdenes de O c a m p o .LIBRO II. mucho más. Postumas. — N ú i.il de Jlelf/rano. y quince días más tarde penetraba en el Paraguay. . cuyos manejos en Montevideo había trascendido. á 90 kilómetros de la Asunción. no solamente con el fin de cooperar á un movimiento que extendiese su acción revolucionaria á las costas del Plata y del Atlántico. Después de algunas ventajas parciales. para que la Junta cambiara de plan. sino para desbaratar los planes de la Corte del Brasil. para abrir la nueva campaña. fué derrotado en Parar/uarí ( E n e r o 1 8 1 1 ) . — LEVANTAMIENTO DEL RAÍS 91 viese expresamente autorizado por el plebiscito del 25 de M a y o . ix. Convaleciente de su enfermedad. consternó á todos. Paz. i. cuando era el primer desastre que empañaba el brillo de las armas revolucionarias. Este fracaso.

con su batallón de Casias. no fué p o c o obstáculo para que se Unos alegaban remitiesen al general los auxilios que necesitaba. reducido á enviar directamente G00 y por tierra 5 0 0 infantes. en número de 4 5 0 plazas. é instrucciones precisas sobre su conducta ulterior. que el Paraguay estaba demasiado lejos para aventurarse en su conquista. bien provisto de municiones y dinero. mirándose como un presagio lisonjero. un g o - . P o r fin se adoptó un término medio. alcance. la combinación casual ó forzada de los nombres de esas naves. mientras se movilizaban con destino á S a n t a . impidiéndoles constituirse en un poderoso núcleo de fuerzas enemigas. Para constituir el primer refuerzo. Martín Galain. E l segundo contingente se proyectó embarcarlo en tres buques de guerra al mando de D . llegaron sus pedidos de refuerzos para sostenerse. de los miembros de la Junta sobre la topografía del país invadido. otros decían que esa conquista era indispensable para evitar la fusión de los elementos de aquella provincia con los de Montevideo. devorado por disensiones internas.92 LIRR0 ir. y prevenir entre tanto resentimientos locales contra. Invencible y 25 de Mayo. el gobierno de la Junta entraba en plena crisis. llamados America. pues de otro m o d o se vería obligado á repasar el Paraná. y comprometido por dificultades políticas que él mismo se había creado sin prever su. Mientras Belgrano se batía en el Paraguav. los cuales irían por el río á esperar en dicho punto las órdenes del general. abandonando el terreno en manos de un enemigo envalentonado con el triunfo. — L E V A N T A M I E N T O D E L PAÍS Junto con los partes de Belgrano. L a ignorancia. Descando apresurar la elección de diputados al próximo Congreso. Juan Bautista. recibió orden de marcha el comandante D . Azopard.F é .

con el pretexto de que « el reconocimiento de la Junta hecho en cada pueblo. pero. sino que mataba el nervio del Poder Ejecutivo.LIÜRO II. la Junta ofició desde el primer momento á los demás pueblos del Virreinato. tomando una parte eficaz en él. no atreviéndose á adoptar resoluciones extremas.Dr. y los amigos de 1). sancionando un acto que no sólo retardaba la.» Esta evasiva debía surtir efectos transitorios y dependientes de la primera ulterioridad ofrecida á los diputados para que reivindicasen una prerrogativa adquirida de derecho.. acentuarse la divergencia. reunión del Congreso. Moreno. deseando evidenciar que el Presidente no era la persona única. los autores de la medida se dieron cuenta del error en que habían caído. secretario y alma de la Junta. pues sus comitentes les habían electo á doble título de representantes al Congreso y miembros del Gobierno ejecutivo imperante. L a oportunidad se presentó al. Transcurridos los apuros subsiguientes al primer ensayo gubernamental. manifestándoles que sus representantes. por las funciones excepcionales de que incumbía á sus miembros. Moreno. s u b sanaba la falta de concurso á la instalación. apenas llegasen á la Capital. dando largas á la incorporación de los diputados. presidente de ella. sustituyendo su acción rápida y uniforme por los acalorados debate? de un cuerpo tan dividido en opiniones como intereses representasen los mandatarios de los pueblos. serían incorporados al Ejecutivo. Asustada de su propia obra. entre el . bajo cuya . quiso salvar la situación por medio de un subterfugio. hasta entonces oculta. C o n i d i o de Saavedra. — L E V A N T A M I E N T O DEL i'AÍS l)iorno constituido por el voto exclusivo de Buenos Aires. la Junta se encontró en una posición falsa conforme iban llegando á la Capital los diputados de las provincias.

según lo hacía presumir el círculo que le rodeaba y las demostraciones oficiales de que á manera de los antiguos virreyes era. objeto. Moreno fundó su voto negativo « en que la incorporación de los diputados era contraria. del acto de G de D i ciembre. no solamente estaban predispuestos contra Moreno. — L E V A N T A M I E N T O D E L P A Í S dirección giraban los negocios públicos. Profundamente lastimados los amigos de Saavedra. 492. n i . y sometida la cuestión á votos. en (> de Diciembre de 1 8 1 0 . tendrían mayoría sobre una corporación compuesta en su totalidad de siete miembros. no podía ser provechosa al p ú blico la continuación de un magistrado desacreditado. el 18 de Diciembre se presentaron los diputados en el despacho de la Junta á reclamar su derecho de incorporación. pues «habiéndose explicado de un m o d o singular contra su persona el descontento de los que impelieran aquella discusión. por ser el principal instigado]' de su alejamiento. 2!JS y csigts. intentaron deshacerse del hombre que así vulneraba el prestigio de su héroe. y ningún medio les pareció más adecuado al efecto que ingerir en la Junta á los representantes de las provincias. quienes. » dimitiendo inmediatamente su cargo de Secretario. arrancó á la Junta. por lo cual renunciaba. . — Funes.94 LIBRO II. Ensayo. quedó favorablemente resuelta por gran mayoría ( 1 ) . un d e creto por el cual los honores del Presidente quedaban a b o lidos. apenas se les admitiese á deliberar con voto en los acuerdos. sin arrepentirse. Obedeciendo á este plan. pero todos c o m prendieron que la presencia de Moreno en la Junta estaba (1) Vida y Memorias de Moreno. » L a renuncia no fué admitida. sino porque siendo nueve en número. á derecho y al bien general del E s t a d o .

Su eliminación de la escena política. produciendo el desequilibrio consiguiente á la repentina desaparición de toda gran personalidad. L a fama de estas -hazañas. era extendida y divulgada por otros motivos. por muchas circunstancias que deben explicarse. --. Se le comisionó entonces para trasladarse á Inglaterra en carácter de Plenipotenciario. fué un motivo para que se lanzaran á la lucha partidos sin freno. empleo que nunca pudo llenar.1. Recientemente.1. pues habiéndose embarcado para su destino el 2 4 de Enero de . seguido de nueve hombres. cuyo precio debía cotizarse tan alto en tiempos de revolución y guerra.8. ametrallándolo con su propia artillería. murió el 4 de Marzo durante el viaje.LlliKO II. era imposible decir si se odiaban más entre sí los revolucionarios vencedores. donde. El aspecto de semejante situación debió impresionar tristemente al futuro Jefe de los Orientales. Su nombre había sonado con gloria entre las clases militares. á causa de la honrosa comisión que le diera Ruiz H u i d o b r o y el m o d o como la cumplió. de ningún m o d o ajenos á las conveniencias del momento. había arrebatado al enemigo 3 cañones y una bandera. los bandos en pugna. Entre los varios monte- . M a nuel Artigas renovaba las tradiciones heroicas del apellido junto á Belgrano en la expedición del Paraguay. durante la reconquista. que todos juntos á la dominación recientemente vencida. Rompieron sus hostilidades dentro y fuera.1. y cuando en los primeros días de Febrero llegó Artigas á la Capital. Artigas no era un desconocido en B u e nos Aires. de la ciudad.L E V A N T A M I E N T O DEL l'AÍS !)5 d e m á s . del Gobierno. por muy c o r tés que fuera la acogida que le dispensaron las principales entidades en boga. su primo hermano D . cuyo tínico norte era avasallar al adversario.

— Oficios de Artigas (Col Fregeiro. B a j o estos auspicios llegaba Artigas á Buenos Aires.» E s llano que para exhibir el fundamento de sus creencias. á juzgar por las afirmaciones del mismo Artigas. V e d i a necesitaba evocar los antecedentes de sus prohijados.LEVANTAMIENTO DEL PAÍS videanos residentes en Buenos Aires. decía más tarde: « e l tamaño de mi proposición acaso podría calificarse de g i gantesco. encontrándose precedido de una reputación brillante.96 LIBRO IL . fortuna ( 1 ) . quien había asegurado desde el primer día. » Ello no obstante. Visitó á los miembros de la Junta. así es (pie le habilitó con 150 soldados blandengues y '200 pesos. ala Jaula y ó ¡Sarratea . desde donde debía comenzar una activa correspon- ( 1 ) Memoria del Paraguay de Vedia (Col Lama. ofreciéndoles « llevar el estandarte de la libertad hasta los muros de Montevideo. que tanto éste como Rondeau « abandonarían las banderas enemigas de la América. por aquellos que sólo la conocían bajo mi palabra. realizando por medio de esas biografías verbales. se encontraba el entonces teniente coronel D. emprendió marcha con dirección á EntreRíos. parece que sus promesas surtieron un efecto mediocre.. Nicolás de Vedia. una propaganda eficaz en favor de ambos. colaborador importante de la revolución de M a y o y antiguo condiscípulo de Artigas. Apenas recibido este corto auxilio.. siempre que se concediera á sus comprovincianos auxilios de municiones y dinero.). y se incorporarían á las de la Patria. quien refiriendo el incidente. sea que apremios mayores impidiesen distraer fuertes recursos. x i v y XLVJ. la Junta no quiso desalentarle. para que probara. » Pero sea que la seguridad del éxito chera á sus palabras un tono confundible con los delirios de la alucinación.

ocupando su puerto una flotilla compuesta de varias embarcaciones ligeras.P í o s . Nicolás Delgado. designado desde el primer día para ponerse á la cabeza del movimiento. E l cura párroco de P a y Sandú. completamente devoto á los intereses uruguayos. guipuzcoano. futuro general. Antes primeros que el. . lisi\ — II.'. á la vez que coadyuvaba al alzamiento de aquella Provincia hermana. H a bían conseguido afiliar á sus propósitos á D . ya se dejaron sentir revolucionarios. y al joven entrem a n o Francisco Ramírez. futuro síntomas Jefe de los Orientales La ciudad llegase de P a y á E n t r e . Miguel del Cerro. y ahora chasquero de los patriotas. dispuesto á llenar todos los cometidos que exigiese la situación. cuando un hecho casual les abrió nuevos y vastos horizontes para intentar por sí mismos lo que hasta entonces dependía del apoyo exterior de . I g nacio Iglesias.LIBRO II. ! ) . — LEVANTAMIENTO D E L PAÍS 97 ciencia con sus amigos de la Banda Oriental. y á D . hombre de acción. había estado guarnecida desde Octubre del año anterior por oÜO hombres. Sil. al vecino D . al capitán retirado D . Jorge Pacheco. tenían al hacendado D . José Arbide. 7. L a s inteligencias de los conspiradores con el resto del país. E n campaña. á su hermano ó jjariente D . Saturnino. noticiándoles todos sus pasos.llegaba al puerto de P a y S a n d ú . en el Uruguay los Sandú accidentalmente abandonada por el capitán de n a vio D . us coadyuvantes. al brasilero Francisco Bicudo.veri o A n t o n i o Martínez. trabajaban desde tiempo atrás para propiciar adictos á la revolución en perspectiva. José DOJI . entre ellos 8 0 blandengues de Montevideo. se adelantaban bajo la más sigilosa cautela. D . Corriendo el mes de L Noviembre de 1810. Juan Á n g e l Michelena. y su teniente D . Ignacio Maestre.

— I A-'. VANTA M I E X T l ) OKI. Eran Rondeau y V i g o d e t buenos amigos desde España. Aquellas desconfianzas no carecían de fundamento. el menor escrúpulo en c o n tarle su situación.A m a r ú ) . antiguo prisionero de los: ingleses. Maren otros tiempos el afectuoso sentimiento que suele vincular á los soldados y N o tuvo. y en ese concepto remitió al futuro vencedor del Cerrito á servir con Michelena. recibiéndose del mando.g r a n d e en asuntos de servicio. compartido á los clérigos. y su actitud y dichos posteriores le habían suscitado la malquerencia del Mayor de Plaza 1). pues Hondean. Diego Ponce. aun cuando el último entendiese necesario un nuevo alejamiento del primero. llegó Vigodet á Montevideo. Llegado á P a y Sandú. al poner el pie en Montevideo. quiso dar á su resolución un colorido decoroso.98 J. apodo con que empezaba á designarse á los partidarios equipararles de la emancipa- al príncipe americano de aquel nombre. quien no se reservaba de llamarle tupamaro ción. pues. con quien había.' que con el fin de utilizar su persona. para (de T u p a c . más bien con ánimo de alejarle de Montevideo.IIÍIÍO U. debía encontrar Rondeau un c o rreligionario político y amigo antiguo en el párroco tínez. PAÍS Rondeau. comisionó á éste para que se trasladase á R í o . M u y luego quedaron entendidos y conformes los dos amigos. donde todavía mandaba Soria. y mientras cumplía la orden recibida. Deseando Soria evitar reyertas entre el M a y o r de Plaza y Hondean. correspondiéndole Martínez con revelaciones similares sobre los trabajos que tenía entre manos. vuelto de España en A g o s t o . destinado por Vigodet á servir en las fuerzas de Mielielena. pero p o - . por las desconfianzas políticas que inspiraba. así es que. se había. afiliado al club revolucionario existente. y los proyectos revolucionarios que maduraba.

apareciendo de tránsito en P a y Sandú el 11 de Febrero. paraje situado en la costa y á unos 15 kilómetros de la ciudad. y que allí esperase órdenes. y después de la llegada de Rondeau. Pero mientras lo hacían. sin embargo. Michelena se hallaba con órdenes expresas para limpiar de partidas pertenecientes á la Junta. Con toda actividad. concertaron reunirse en (Jasa Blanca. para dar forma definitiva á su plan. trasladando al mismo tiempo su cuartel á la Concepción poco del Uruguay. Michelena. Habiéndose hecho público que el coronel D . libres. A l efecto. aprehendió á . por medio de un correo extraordinario. se hizo á la vela con todas sus fuerzas hacia el punto designado. villa aparente y cercana. marchaba de orden de la Junta de Buenos Aires sobre la Concepción del Uruguay. Con tal propósito. y desde luego se prepararon á acentuar sa propia actitud. L a contestación del Virrey fué que se retirase inmediatamente. como pudiese. lo que produjo el abandono completo de P a y Sandú por más de dos meses. novedad cpie les dejaba. precisamente cuando los conjurados acababan de reunirse en Casa Blanca. prosiguieron activamente sus trabajos. se dio Michelena á la vela. debían estar juntos. después de oída la opinión de sus oficiales. con su regimiento de Húsares incorporado á las partidas que recogiese en el tránsito. L a noticia de la huida de Artigas á Buenos Aires les encontró en la mejor disposición. Sabiéndolo el comandante español. Martín Rodríguez. y después de una ligera resistencia. se dirigió allí. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 99 eos días. debiendo pasarlo frente á Mercedes. de Buenos Aires la costa occidental. al Sud del río Negro. por mar ó tierra.LIBRO II. Alentados Martínez y los demás conspiradores por esta. un incidente imprevisto les sumió en el mayor desconsuelo. comunicó esta novedad á Elío.

decía considerarlas como «agrupaciones de bandidos » y « movimientos de canalla » . otra cosa aparentaba exteriormente. cuyas resultancias ideaba precaver. provincia de Hondean ir. Ignorante aún de lo acontecido en P a y Sandú. Bien que en su interior lamentara tan inesperado acontecimiento y se sintiera alarmado por las inquietudes paralelas del pueblo campesino. cuando se preparaba á destruir el refugio de los principales facciosos. quien cubierto de heridas se ahogó en el río. excepción hecha del presbítero Martínez y sus compañeros A r b i d e y Ramírez. ( c i t ) . y á los c o mentarios y rumores subsiguientes. E n esta conformidad. S a turnino del Cerro. y. del la 301. síntoma adverso. Jlisl de la proisa Apuntes históricos sobre. que la huida de Artigas á Buenos Aires. L o s prisioneros fueron sometidos á un riguroso secuestro. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS todos. U n faccioso más. Martínez. asumió una doble actitud respecto á la desaparición del caudillo. si al sentirse presa de una afección pulmonar. anulándolas por medio de un golpe atrevido. menos á Francisco Bicudo. T o d a su atención era absorbida por ese designio. apenas engrandecía el número de los candidatos al rigor de la ley. no lo hubiese fugándose entre mil peligros ( 1 ) . E n cuanto á las reuniones de paisanos que e m pezaban á verificarse en campaña. Elío estaba preparándose para adoptar graves medidas de guerra.100 LIBRO II. ( 1 ) Autobiografía Uruguay. — Benigno T. sin otra mira final cpie la subversión del orden público. que logró huir. . donde hubo de perder la vida Ramírez. no habiéndole distraído de él otra contrariedad hasta entonces. y á D . de Entre-Jilos. arriesgado todo. — Zinny. conducidos más tarde á Montevideo y encerrados en los calabozos de las Bóvedas.

ni acción ni compromisos de su parte. P o c o podía valer la primera consideración. y en último resultado la horca. Noticias. Tenía aun á favor suyo doble número de barcos y de hombres del que había a c o m pañado á su glorioso predecesor. confianza en sus fuerzas. el 12 de F e brero de 1 8 1 1 . reforzada ahora por algunos buques de alto b o r d o . dispuestos á un acomodamiento. puerto distante de Buenos Aires 20 kilómetros. como que le había sido oficialmente denegada por la Junta toda obediencia. sin mucho esfuerzo. manteniéndose siempre. la antigua escuadrilla. querían.LIBRO II. apoderado de los revolucionarios porteños. « que las cosas se produjesen buenamente. — Kuíicz. cuyo destino era efectuar un desembarco en los Olivos. esto es. al decir ele un contemporáneo. idéntico al que ejecutara Liniers cuando la reconquista de Buenos Aires contra los ingleses. Y como si quisiera confirmar lo dicho. y había organizado dentro de Montevideo un cuerpo expedicionario de más de 2 5 0 0 hombres. quienes. L a actitud resuelta del Virrey estaba apoyada en lo que él creía su derecho. diez días después de la huida de Artigas. el espíritu de laxitud que se había. al parecer. contaba con toda. U n poco de actividad policial. desde el destierro simulado de Moreno. corriendo de su cuenta el resto. y el plan que había concebido. declaraba la guerra en toda forma á la Junta. p o n drían fin á aquella perturbación transitoria. — L E V A N T A M I E N T O D E L PAÍS 101 para medrar á la sombra de la desgracia ajena. . » ( 1 ) ( 1 ) Autobiografía de Agrclo (Col L a m a s ) . de Buenos Aires. xxi. según las circunstancias se presentasen. Aumentaba la. y en la fuerza disponible. bien armados y disciplinados. C o m o elementos de mar. pero la fuerza á sus órdenes era imponente.

y en otros por personas de la mayor significación. resueltos á desafiar las persecuciones de la autoridad si el caso lo requería. Celedonio Escalada. Elío se encogió de hombros. empezaron á confirmarse las n o ticias sobre el aspecto amenazador que ofrecía la campaña uruguaya. cuyos directores habían desaparecido en Octubre del año anterior. opusieran el menor reparo. y Santo D o mingo. como lo demostraron. espa- . Mariano V e g a . su capital de entonces. les hacía prever en la inquietud de las masas populares algo muy extraordinario. repetía sin cesar á los funcionarios que le r o deaban. y cuyo conocimiento del carácter nacional. destinado á cambiar la situación imperante. Mariano Chaves. ó aún mismo por las autoridades concejiles. Vecindarios enteros eran presa de una agitación convulsiva. A b a r caba el distrito de Soriano una extensión favorable á las comunicaciones fluviales con todo el Oeste. provocada en algunos de ellos por sus curas párrocos. confiado en que el golpe maestro que premeditaba sobre Buenos Aires concluiría con todas las resistencias. Recogíanse apresuradamente caballadas y se improvisaba armamento. juez comisionado de Mercedes. y D . pero dejando sucesores como D . A l enterarse de estas novedades. sin que las milicias á quienes estaba cometida la conservación del orden. el país corría á las armas. miembro del Cabildo jurisdiccional. Y así era. Era presidente del C a bildo el capitán de milicias D . estimulado p o r ' tan alentadores presagios. Obedeciendo los impulsos tanto tiempo c o m primidos. Son « alborotos de bandidos ».102 LIBRO II. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS Mientras Elío se preparaba á la guerra. centro de una conspiración activa. D o n d e primeramente se manifestó aquella actitud fué en el distrito de Soriano. había disfrutado siempre con orgullo el título de plaza de armas.

xiu.! ñol de origen. Benavídez no tenía hasta entonces otra base de prestigio en el reducido teatro de sus relaciones. lo que le atrajo el mote de el bailarín (1). Este oficial. hijo de Montevideo. un núcleo veterano compuesto de 22 hombres de caballería á órdenes del teniente de blandengues D . y á la fecha capataz de estancia. empezó desde el día de su llegada á cultivar relaciones e s trechas con D . que el crédito adquirido por sus modales abiertos y la suposición de valor y fuerza que dejaban entender su r o busta constitución y casi gigantesca estatura. R a m ó n Fernández. más conocido y mayor que él. y Pedro José Viera. había recorrido anteriormente el país en busca de trabajo. mientras se correspondía á su vez con I ) . comprometidos como ellos en los mismos trabajos. — LEVANTAMIENTO DEE VA í s 10. P o r efecto del malestar dominante. ¡loldira . habiéndose acuartelado en Mercedes. autor de la novelesca Memoria á Carlos I V . popularizándose por su destreza en bailar sobre zancos. Hixloria J'lala. vigilaba el distrito. se contaban Venancio Benavídez. avecindado en el Uruguay desde largo tiempo. Benito L ó p e z de los Baos. cabo de las milicias de Soriano é hijo de un vecino pobre del distrito. Entre los elementos reclutados por los conspiradores. Francisco de l l a e d o .// militar de HIS ItepítMieas del Perico- ( 1 ) Antonio Díaz. L a intimidad de Fernández con Llaedo se hizo extensiva á Chaves y Vega. brasilero. . Viera. José A r t i gas. rico propietario del pago. cuya fuga á Buenos Aires fué de los primeros en saber. y desempeñaba el cargo de Comandante militar D . de modo que el momento de la acción les encontró unidos en idéntico propósito. completamente adicto á los revolucionarios. oportunamente citada.J /IIilH) ir.

Apenas rompía el sol. encabezados por D . Francisco Cortinas. F r a n cisco l í a e d o . al amanecer. posesionándose inmediatamente de la ciudad. empezaron á aparecer á caballo en grupos los conjurados. Benavídez y Viera conceptuaron llegado su momento. adhesión á lo propuesto. Largas y repetidas muestras de asentimiento. de ciento. Viera y Benavídez. Disponían de un centenar de hombres entre milicianos y vecinos. según otros. D . ostentando sus armas. se encontrasen reunidos en las márgenes del arroyo de Asencio. L o s vecinos más respetables de Mercedes. mezcladas con aclamaciones y vivas. y por segundo á Viera. y en esa certidumbre. en la disposición de hombres resueltos á emplearlas. Mariano Chaves y D . y señalándoles Mercedes c o m o punto objetivo de un ataque inmediato. cuya fidelidad á la causa era inconmovible. donde fraternizaron con la pequeña guarnición comandada por el teniente Fernández. proclamando la caída del Gobierno español. manifestaron la. ha entregado á la historia bajo el nombre de grito de Asencio! Dirigiéronse los conjurados á Mercedes.' empezaron á arengarles con palabras entusiastas.104 LIBRO II. . L a tradición asegura que cuando se completó el número de ochenta. D . Tal fué el episodio que la mañana del 28 de Febrero de 1 8 1 1 . les p a saron la palabra para que el día 28 de Febrero. y el eco extendió por los contornos las mil notas confusas de aquel juramento al aire libre. según algunos. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS Trasmitida la consigna de la acción. dirigiéndose respectivamente á los suyos. en medio del mayor acuerdo de opiniones. T o d o salió como se había previsto. A l l í establecieron su cuartel general. procurando concurrir cada uno con las armas y y aprestos que pudiera. Mariano V e g a . eligiendo por jefe al mismo Fernández.

LIBRO II. comandante militar del punto. exigiendo la seguridad de vidas y haciendas. para que entre asolando y sin dar cuartel á nadie. los revolucionarios acordaron extenderse hasta Soriano. con excepción de los españoles. franquear sin oposición alguna ese pueblo á imitación de éste. ocupándolo militarmente.» etc. . y se incorporaron á la (1) X. partió Viera. á quienes. fuesen pobres ó ricos. se ha de servir V . E l Cabildo. Celedonio Escalada comandante militar de Soriano. colocándoles bajo rigurosa custodia. Con este aviso conminatorio y un buen trozo de caballería. autoridades ó simples vecinos. y escrito con el designio de sembrar el terror entre aquellos de sus m i e m bros que no simpatizasen con el movimiento.° 4 en los D. E n el acto se nombró á . Pedro Viera. Posesionados de Mercedes. . para precaver cualquier resistencia. que le fué prometida y escrupulosamente otorgada ( 1 ) . pues algunos estaban dispuestos á secundarlo. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 105 se incorporaron al movimiento. « Hallándome con órdenes rigorosas para atacar y destruir los pueblos de esta Banda que no quieran seguir la justa causa de Buenos Aires — decía Fernández en dicha c o m u n i c a c i ó n — y teniendo y a mi cuartel general en la capilla nueva de Mercedes. . pues de lo contrario doy orden á mi segundo D . arrastrando consigo al pueblo. A l efecto. S.D. y de acuerdo con L ó p e z de los Ríos. de R . que se me entregó en la mañana del día de h o y sin oposición alguna . que siguió el impulso. apareciendo sobre Soriano á las tres de la tarde de aquel mismo día 2S. rindió el pueblo. se les aprehendió. quien recibió de Fernández un oficio dirigido al Cabildo del pueblo. apenas recibió la intimación. fué comisionado Viera.

Santiago (Jadea. estaba en N o g o y á . los vecinos de aquel pueblo I ) . mediaban cuando menos 2 0 0 kilómetros de malos caminos. se dirigió en el día á D . E n los mismos términos pedía iguales socorros al primer jefe de las fuerzas argentinas que se hallara en la banda opuesta. interceptados por ríos de peligroso pasaje para vadearse con tropas. M u c h o más lejos estaba aún el general Belgrano. entre otros muchos. que. y la arrollasen y desbaratasen. era por considerarse incapaz de sostener lo conquistado. una vez que las autoridades españolas lanzasen tropas regulares sobre él. José Artigas. — LEVANTAMIENTO DEE PAÍS revolución. Desde N o g o y á . cayeran sobre aquella gente colecticia. Pedro Pablo y D . A u n cuando la sanción del éxito hubiese sido tan c o m pleta. <pie ultimando la organización de la escuadrilla de Azopard. como ya se ha dicho. sumasen los revolucionarios unos 3 0 0 hombres. hasta M e r c e des. Fernández temía que las fuerzas organizadas de Colonia ó M o n t e v i deo. ó rodeados de las mayores dificultades. N o se diganada de la Junta de Buenos Aires. municiones y algún refuerzo de gente. donde operaba Fernández.106 EIKKO ir. y después de los triunfos de Mercedes y Soriano. Urgido por tan razonable sobresalto. donde se hallaba Artigas. para asegurarse sus comunicaciones interrumpidas con Belgrano. Pero estos pedidos de F e r nández tropezaban con la imposibilidad material de ser satisfechos de inmediato. quien supo el m o v i - . pidiéndole armas. pues los jefes á quienes se dirigía estaban lejos del teatro de los sucesos. h a ciendo notar á la corporación que si no extendía sus o p e raciones de guerra. procuraba hacer frente á las fuerzas navales d e E l í o . A l siguiente día se dirigió también á la Junta de Buenos Aires con igual pedido.

que le avisaba haberse movido en dirección al distrito de Soriano. y conservando la más exacta disciplina. que no se expusiese á una acción decisiva. reuniéndose á los revolucionarios.B í o s . ó la Junta de Buenos Aires dispusiese lo conveniente. por intermedio de D . Francisco Redruello. aprobó la determinación de Redruello. no podía Belgrano reprimir el entusiasmo que le embargaba en presencia del alzamiento de los primeros pueblos uruguayos. Comandante militar de Belén. gran obra. todos son enemigos. y aun cuando no se consiga á Elío de todas sus ideas más que desviar habreen. « Para esta empresa — agregaba —necesito fuerzas de consideración y los auxilios prontos. sin perdonar fatiga. el propósito. mos hecho una. E s c r i bió también á Fernández. ya pronunciado en esa fecha contra las autoridades españolas. . Belgrano. limitándose á engrosar el ejército con la gente adicta. » Pero reflexionando en seguida sobre las proporciones que pudiera asumir el movimiento.S 107 miento de Mercedes y los pedidos de Fernández. — L E V A N T A M I E N T O DEL PAÍ. Artigas se desprendió inmediatamente de (SO blandengues. que vadease el Uruguay con su b a tallón de Castas. « Siendo Montevideo la raíz del árbol — decía — debemos ir á sacarla: añadiéndose que. situado en E n t r e . hasta que él se presentase allí. ordenándoles que marcharan en protección de Fernández. contra de la Capital. considerando las ventajas resultantes. » Sin desconocer los esfuerzos militares que exigía. para ir allí. A l dar cuenta de estas medidas á la Junta. Sin embargo. el empeño de los solicitados d e mostró su buena voluntad. á su vez. cuando aquí ( e n el Paraguay). y escribió á mediados de Marzo al comandante Galain.LIBRO II. tenemos todo el camino por país amigo. los daba por bien empleados.

P o r sus inteligencias con los españoles de Buenos Aires. cuando en el puerto de San Nicolás supo que se aproximaba R o m a rato con fuerzas mayores. c o m o al éxito de sus pesquisas. supo Elío oportunamente que la flotilla. los auxilios debían recibirse al mes de la fecha en que fueran pedidos. — L E V A N T A M I E N T O D E L PAÍS se abrían á su imaginación perspectivas mayores que las de una simple diversión militar ocasionada al enemigo. perecerá la única zahúrda de contrarios al sistema. y los de Belgrano en cantidad infinitamente menor de lo esperado. donde navegaba sin estorbo. Este contratiempo se debió tanto al esfuerzo militar de los contrarios. entrando con felicidad al Paraná. y destacó en su persecución á D .108 LIBRO ir. pues la suerte de las armas dando una. Resuelto á tomar una posición conveniente para batirse. completa victoria á los españoles en el río. tuvo que á estos . lo que exasperará los ánimos de aquel pueblo. L a flotilla revolucionaria zarpó de Buenos Aires en la noche del 21 de Febrero. nos será fácil estrechar y circunscribir á los rebeldes de Montevideo al recinto de sus murallas. al mando de A z o pard estaba para hacerse á la vela. y así lo expresaba. » Á pesar de la buena voluntad demostrada en favor del Uruguay. en estas palabras finales: « Uniéndose á la santa causa los habitantes de toda aquella campaña. y uniéndose á n o s otros. que se alimentan en aquel pueblo. como lo espero. Jacinto Romarate con siete buques de escaso porte. combinando de ese m o d o una d o ble resistencia. pero traicionado por el viento. clausuró aún más la incomunicación existente entre una y otra banda. Azopard navegó en dirección al riacho de S a n t a . en cuyas riberas pensaba atrincherar su gente de desembarco.F é . y se difunden remotos "países. pero bien tripulados.

L o s dos buques subalternos fueron abandonados por sus tripulantes. pero la resistencia no correspondió al empuje inicial. hicieron difícil su empeño. A z o pard había adoptado como base de su línea defensiva una isla situada frente al puerto de San Nicolás. llomarate.". emprendiendo un vivo cañoneo que duró el tiempo necesario para. Cuando. ¡lid de la ltcp Anjenlina. acoderando los otros dos hacia el lado de tierra firme.° de Marzo se dejaron ver los buques españoles. y como á las tres de la tarde. á cuyo e x tremo oeste recostó el buque de su mando. P o c o después se retiraron los buques exploradores. ( 1 ) Núñez. E n el primer momento. destinada á cruzar sus fuegos sobre los buques enemigos que embistieran por aquella parte de la línea. entró al abordaje de la flotilla patriota. realizar la i n vestigación deseada. Notician. ayudado una compañía de Patricios y de sus propios marineros y oficiales. permaneciendo en observación frente á él. se rindió la nave capitana ( 1 ) . Al día siguiente. x. avanzando á toda vela sobre la escuadrilla patriota. ni. que era el puerto de San Nicolás. E l 1. . lloviendo sobre los asaltantes. A l mismo tiempo improvisó en tierra una batería de 4 piezas.LIBRO II. solamente la de donde A z o p a r d hizo prodigios. — LEVANTAMIENTO DEL l'AÍS retroceder á su punto de partida. cayó postrado el jefe y muertas las dos terceras partes de los tripulantes. los fuegos combinados de tierra y mar. para lo cual adelantó algunos de sus buques. 2 de Marzo. sosteniéndose Invencible. intentó el jefe enemigo un reconocimiento de las fuerzas de su contrario. izando su insignia en el Belén. — López. E n esta posición le avistó lloraarate el día 1. x i x . cubierto de heridas.

que muy en breve debía modificar la forma de la autoridad existente en Buenos Aires. D . y aseguraba que sin ellos proseguiría la carrera no interrumpida de sus triunfos. A raíz del grito de Asencio. no consiguieron. tenía un auxiliar poderoso que necesitaba pocos estímulos. por mucho que la Junta procurase atenuarla. y cargada de prisioneros. que no solamente consagraba su dominio irrevocable en la zona fluvial del Virreinato. cuya retirada se hacía. la impresión fué dolorosa. sin embargo. había invadido el distrito de P a y Sandú. Pedro Agiera. estaba -preparada y dispuesta á insurreccionarse. formando en breves días una agrupación que remontó sus fuerzas á 4-00 h o m - . con un trozo de partidarios. Toda la región del A l t o Uruguay hasta el N o r te. Desde entonces empezó á fraguarse la conspiración. Pero la jactancia era demasiado notoria para que engañase á ninguno. sino que dejaba aislado á Belgrano en el Paraguay. punto menos que imposible. f a v o recido por el aislamiento en que vivían aquellas poblaciones y por la sobria rudeza de sus habitantes.110 LIBRO II. y una decidida desconfianza en el Gobierno. retornó triunfante á Montevideo. suerte de Belgrano. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS L a escuadrilla española. E l espíritu de independencia. desalentar á los patriotas orientales. Podía satisfacerse EIío con los resultados de esta victoria. remolcando los tres buques patriotas. en una proclama donde llamaba « frágiles vasos » á los barcos aprisionados. como lo demostraron los hechos. D o s causas de pública displicencia agitaron la opinión á raíz del desastre naval de San N i c o l á s : una gran inquietud respecto á la. E n Buenos Aires. cuya organización viciosa daba mérito á que no predominase el secreto en sus resoluciones más esenciales. P o r serias que fuesen las consecuencias de aquel desastre naval.

Baltasar y D . prosiguiendo hasta otros más lejanos. santiagueño. distrito del A l t o Uruguay. el teniente de milicias D . sublevaron el vecindario. paraguayo. otros del simple prestigio que les daban sus relaciones. f u turo general de la República. El de Lunarejo. . para seguir á los caudillos que se presentaban en escena levantando la bandera de la emancipación. fomentada por individuos de diversas condiciones sociales. E l de Arroyo-grande D . cuyas milicias contribuyó á acaudillar un e x tranjero. y ahora improvisado jefe insurrecto. El de por Baltasar Ojeda. Tacuarembó en el Norte mismo. Gobernaba el pueblo de Belén. cuya disposición les allanaba el camino. bullía también la agitación revolucionaria. según se ha dicho. Salto.Rivera y Tacuarembó. hacendado influyente y bienquisto.Blas i lo. Miguel Quinteros. fué sublevado por Blas Basualdo ( a ) . fraternizando en seguida los de c a m paña con los del pueblo. en consorcio con los hermanos paraguayos D . Contando con semejante aliado.. L a procedencia nativa no parecía ser título exigido por las multitudes. D . y ahora debía seguirlo Belén. F r a n cisco Bedruello. Julián Laguna. unos investidos de autoridad. E n los distritos que h o y constituyen los Departamentos de Artigas. Cundió la chispa revolucionaria por entre los distritos más inmediatos.LIBÜO II. conocido el pri- . en calidad de Comandante militar. y el brasilero D . siendo varios de estos últimos nacidos fuera del país. adepto á la causa de la emancipación. El primer ejemplo de ello lo habían dado los de Asencio. Marcos Vargas. quien acababa de facilitar la fuga de Kondeau en su paso por aquellas alturas. futuro b a fué sublevado por queano mayor del ejército nacional.— L E V A N T A M I E N T O D E L P A Í S 111 bres. Manuel Pintos Carneiro.

el cura párroco insurrección en el centro mismo del país. en calidad de jefes. fué sublevado por D . Y para complementar este alzamiento general del Sur. R a m ó n Márquez y el capitán de milicias D . presentándose frente á Elío. x i x . Fernando Otorgues. Santiago Figueredo. y entonces capataz de la invernada del R i n c ó n del R e y en el Cerro. sublevó el vecindario del Pantanoso. — D í a z . Pedro Celestino Bauza. Valentín G ó m e z era un ferviente adepto de la emancipación y cooperaba por todos los medios á obtener su triunfo. y algunos hacendados y oficiales de milicias c o tampoco individuos oscuros cuya espontánea cooperación contribuyese al éxito. aun cuando no faltasen curas párrocos. entonces distrito de dando una base importante á la aquel ó la Florida. llist de las l!-¡> del l'lalri . donde estaban los establecimientos de su familia. encabezando el movimiento varios nocidos y respetados. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS mero de ellos por Baila- vargas entre el paisanaje. D . E l distrito de Canelones. llamado y Negro. D o n Manuel Francisco Artigas. cuyo nombre ha sonado ya en estas páginas. D . sublevó los vecindarios de Casupá y Santa Lucía. A p o y ó movimiento en el Pintado del distrito D . cuyo cura párroco D . . D o n F é l i x Rivera. Notician. hermano del Jefe de los Orientales. T o d o s estos caudillos quedaron al frente de las bandas que h a bían levantado. hermano del futuro g e neral de ese nombre. T o m á s García de Zúñiga. x i n . Simultáneamente se insurreccionaban los distritos del Sur y del Este. quienes desde luego organizaron militarmente las bandas i n surrectas. ( 1 ) Xúficz. en las puertas mismas de Montevideo ( 1 ) .112 LIBRO II. primo de Artigas. sublevó el vecindario del actual D e partamento Entre ríos del Yí Durazno.

burlando los esfuerzos del c o mandante español D . y varios otros v e - un mes bastó para que se realizara. hasta las chacras del Pantanoso. constituyendo un elemento c o m pacto apenas se pusieron en acción. en cuyas cercanías se erguía Montevideo. quedó el Uruguay sublevado contra la autoridad española. último punto donde la civilización tenía un centro urbano. donde actuaban muchos vecinos respetables. albergue del poder central y de la unánime: fuerza. H o m b r e s de todas las procedencias s o ciales se encontraron prestigiando una misma causa: al lado del rico propietario formó el labriego. D . P a u lino Pimienta. Ni la nacionalidad de origen fué un obstáculo á la expansión de los deseos populares. y los distritos de Maldonado y Minas se alzaron con la cooperación de D . D o n Francisco Antonio Delgado. N i una gota de sangre se derramó. al lado del sacerdote. desde el mísero lugarejo de Belén. E l movimiento fué tan espontáneo como LavallejX futuro jete de los Treinta y Tres. T o d o fué noble en esta circunstancia: la espontaneidad de acción.L a r g o . José Machado. se advirtió desde el primer momento una tendencia acentuada en las masas á darse organización militar. Francisco Aguilar. P a b l o Pérez. Juan Antonio cinos. P o r estos medios. Joaquín de Paz. L o mismo aconteció en el Este. Francisco Antonio de Bustamante. sublevó el distrito de C e r r o . D . D . D . fuese por la relativa abundancia de recursos bélicos. la generosidad de procedimientos y el interés patriótico.LIBRO II. Era un pueblo. D . desde que algunos de los caudillos insurreccionados habían nacido en tierra extraña. el gaucho desvalido. — L E V A N T A M I E N T O D E L P A Í S 113 Fuese por la pericia de la mayor parte de las personas que encabezaban la insurrección en el Sur. en su representa- .

culminó las iras del Virrey. cambió la tranquilidad real ó ficticia en que hasta entonces viviera. constituyéndolos en un batallón que denominó del Comercio. detenidos los correos. Para reponer aquellos soldados. cuando le llegaron nuevas de tanto bulto. Con el propósito de caer sobre los insurrectos. poniéndolo á órdenes de Vigodet. quien aparecía en escena para reclamar sus derechos y fundar su libertad. E l desengaño de Elío fué grande. quien se admiraba de no inspirar aquel profundo terror que suponía complementario del solo anuncio de su nombre. Mandó asiprontitud mismo que se levantara una horca en la plaza mayor d é l a ciudad. expiasen c m . donde las m e didas urgentes para oponerse al movimiento revolucionario iban acompañadas de improperios contra sus factores.—LEVANTAMIENTO DEL PAÍS ción más genuina. á pesar de su buena voluntad y la arrogancia de sus instrucciones. sintió el despecho consiguiente á aquella sorpresa que ridiculizaba su anterior desdén. á él que había despreciado como cosa indigna de interrumpir sus cavilaciones políticas. sublevado el paisanaje. y el contento que se produjo entre la mayoría de sus moradores. C o m o todo carácter atropellado. en armas los principales hacendados del país. punto donde debía estancarse. Elío llamó á las armas todos los c o merciantes y dependientes de Montevideo. E n esta disposición de ánimo tomó las primeras medidas de guerra. las primeras operaciones de los revolucionarios. destinada « á que en ella. L a aparición de los primeros jinetes criollos en las afueras de la ciudad.11 f LIBRO TI. quien dio la vela para Colonia ( 2 4 de M a r z o ) . por una inquietud colérica cuyas trazas denotaba el estilo de sus oficios. organizó un cuerpo de 4 5 0 hombres. A l verse repentinamente incomunicado con la campaña.

los pidió al comandante de Patricios D . Juan Francisco Vázquez. reclutando allí adhesiones importantes. noticias d e q u e D . va á v e r s e cómo recogieron el guante que les arrojaba el V i r r e y . Apenas llegó Soler en los últimos días de Marzo. destacado en E n t r e .LIBRO II. y una próxima excursión que meditaba Benavídez al distrito de Colonia. P o r lo que respecta á las poblaciones de campaña. que al rumor del movimiento había llegado de Buenos Aires con pretensiones de dirigirlo. para que acantonándose en Mercedes.R í o s . Pedro Feliciano de Cavia. y este jefe le mandó 25 hombres á órdenes del sargento mayor D . Fernández continuaba urgiendo ante la Junta de Buenos Aires por refuerzos para sostener el terreno conquistado. poniendo á concurso ambos el crédito que allí gozaban. con la cooperación del cura párroco D . de P. . Miguel Estanislao Soler.» ( 1 ) mejante intemperancia sobreexcitó la opinión en M o n t e video contra el dominio español. protegiesen dicho vecindario. Martín Galain. N o recibiéndolos de aquella procedencia. pues la salida de Viera para Paysandú. T e níanse. amenazaban dejar á Mercedes reducida á sus propios recursos. alias Chiquitín. sin excluir la de D . cuando el vecindario reunido á instancias de Fernández le nombró jefe del dis- ( 1 ) JS\o 5 en los D. Gregorio Gómez. - LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 115 Se- su crimen los traidores á su R e y y á su Patria. cuartel general de la insurrección del Oeste. Dejamos á Fernández situado desde últimos de Febrero en Mercedes. además. Sin perjuicio de apreciar ese concurso en lo que valía. trabajaba por sublevar el vecino distrito de San José. como muy luego lo consiguió. cuyos progresos se habían extendido á Soriano.

encabezados por éste. por cuyo aprestos. Michelena en persona iba al frente de ella. y mandó partidas exploradoras para cerciorarse del rumbo de los buques enemigos. N o cuatro buques. . sin dejar obstáculos á retaguardia. E m b o s c ó en que el enemigo hizo Soler sus intentaba últimos motivo á Benavídez á la derecha del pueblo. avisando que se avistaban en dirección á dicho puerto cuatro buques de la flotilla de Miehelena. El resto de la n o che se pasó sin novedad. Eran las o d i o y media de la noche. Acababan de condecorar á Soler con su nueva investidura. componían la flotilla de guerra cuya presencia en las inmediaciones de Soriano era debida á las órdenes de Elío ya mencionadas al narrar el fracaso de la conjuración de Casa Blanca. cuando llegó un diasque de D . como paso previo para hacerlo con Mercedes. y la formaban el bergantín 1 falucho. Celedonio Escalada. en un campamento distante 3 0 kilómetros de la ciudad. A l día siguiente. cuya categoría confirmaron á pedido suyo el 2 de A b r i l todos los oficiales de Benavídez. 1 lanchen armado y 2 botes. contra los cuales pedía auxilio. dispuestos ¡i apoderarse del pueblo. Comandante militar de Soriano. sino siete embarcaciones de diverso porte. Cisne. Bicudo y Quinteros. Luego de ocupar la población. Se resolvió por todos los presentes prestar el auxilio pedido. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS trito. 1 balandra. la zumaca Aranzazú. todas las noticias concordaron desembarcar. á cuyo efecto pusieron en manos de Soler la dirección de la empresa. adoptó las medidas del caso para resistir un desembarco. no obstante sus resistencias para ocupar el cargo. llegando con ellos á Suriano á las diez menos cuarto. 3 de Abril. cuando Soler se puso al frente de 2 0 0 voluntarios regularmente armados y mandados por Benavídez.116 LIBRO II.

Ignacio Barrios. y en seguida empezó el combate. A las tres de la tarde. reservándose para sí mismo el mando del costado izquierdo con otros 50 hombres y una escolta de 0 soldados de su regimiento. desembarcaron las fuerzas enemigas en número de unos 2 0 0 hombres y 2 piezas de artillería volante. desprendió un bote conduciendo la intimación de rendirse. de éste fué despedir al parlamentario patriota con un cañonazo ametralla. situando toda la gente en un bajo. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 117 sobre el puerto y fondeadero.LIBRO II. cargándola por el centro con 00 hombres al mando de Bicudo y Quinteros. y en seguida atacó toda la fuerza. con 50 hombres. y un herido grave á los artilleros patriotas. cuya última réplica por parte de los. y después de h a berse cambiado nuevos oficios entre Soler y Michelena. y apenas fondeada. acometiendo por tres puntos la población. C o m o se presumía. . la escuadrilla entró al puerto al amanecer del 4 de Abril. Fernández y Benavídez resolvieron salirse fuera del pueblo. dirigieron los buques españoles sus fuegos sobre el pueblo y las partidas de la costa. con 1 cañón de á cuatro montado s o bre ruedas á la brusca. y por la izquierda con 5!) hombres al mando del capitán D . esperó el ataque. Soler dejó entrar al pueblo la primera columna en número de 50 ó más hombres. causando grandes perjuicios á la población. Ensebio Silva. y colocando el resto de la gente en el pueblo mismo. Se le contestó negativamente. donde los acompañó Soler. D e s u e l a s diez menos cuarto hasta las doce y tres cuartos. Convencidos de la inutilidad de soportar aquel fuego sin contestarlo. y encargo de sostener la posición hasta segunda orden. á ó r denes de Fernández. por la derecha con 4 0 hombres á órdenes del capitán I ) .

niosa. ensayo Miguel Soler. A las ocho y media de la mañana siguiente se hicieron á la vela el falucho y la balandra. que de la ocade independencia Orientales coronel (primer entre ('Col L a m a s ) .elu á sus de flueuos cu su libro aquella primeros Orientales. cuya custodia le estaba especialmente encomendada á Soler. y slijuen aserción al de la (¡er. continuó sus fuegos sobre el pueblo hasta las cinco de la tarde. ni se lo hubieran permitido su temperamento individual y el entusiasmo d o - ( 1 ) La bate. Esto no obstante. reuniéronse las fuerzas patriotas. dejando el resto de la fuerza á órdenes de D . marchó Soler en socorro del punto amenazado. acampando á poco más de medio k i l ó metro del puerto. y volvió caras sin descargar sus piezas. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS E l enemigo no piulo resistir. en cuya actitud pasaron la noche. aun cuando acababan de llegar allí los 8 0 blandengues remitidos por Artigas desde la otra orilla.-•> el parle -'Los Afortunadamente popularizado lo reprodujo patriotas batí. desde LS88 por Aires salpicasen oficial de que comcalum- IÍ discreción Soler. cu la cu 'para ijuerra /¡este Suriano.-. com- 'n desembarque diese el pueblo orden el que el teniente Aires. y habiéndolo conseguido. A pesar del fuego de artillería de la escuadrilla. Cuando cesó el fuego. tomando la dirección de M e r c e des. causándoles 2 muertos y 2 heridos. con sus 25 hombres. de las tropas á mas de 000 hombrea de los vencedores. Entre tanto la escuadrilla protegía el reembarco de los suyos. aumentando con el poder de sus cañones de grueso calibre los estragos ya causados. Justo Maeso. dice: sionó Buenos "Mcinoria> de los sobre los sucesos de armas esjiañolcs E. los soldados patriotas persiguieron á los de Miclielena hasta ponerse á tiro de fusil. P o c o s días estuvo inactivo Benavídez. Venancio Benavídez ( 1 ) . reducen ¡tara el crédito nosotros 1). refiriéndose de marinos ]).118 LIBRO II. 12 voluntarios y 1 pieza. de los patriotas en los saqueos ). y los antecedentes rerdaderas que preceden proporciones .

pues entrado ya Viera al distrito de P a y . cuya capitalhabía sometido un mes antes M i chelena. donde le aguardaban nuevos lauros. recurso antipático que le enajenaba hasta las simpatías de los suyos. L a presentación continua de v o luntarios había engrosado sus fuerzas hasta 5 0 0 hombres. si una remesa extraordinaria de ¡300. enviada por el V i r r e y de Lima en la fragata mercante Resolución. que el júbilo dominante en las autoridades de la Capital y sus derrotadas huestes. y con el cual no habría podido sostenerse. Aquel estado de satisfactoria placidez había llegado . á pesar de su numerosa escuadrilla. no le hubiese llegado al concluir Marzo.000 duros y 5 0 0 quintales de pólvora.LIBRO II. D e este modo los caudillos. Esta circunstancia. obligado al Virrey á desmembrar una parte de los contingentes preparados contra Buenos Aires. como lo hizo. le convenció de no estar lejana la necesidad de acudir al mismo recurso para oponerse al aislamiento en (pie iba quedando. donde se acuartelaba Vigodet. A u mentaba las dificultades de su posición la carencia de m e dios pecuniarios. á imponer contribuciones. cuya falta no podía suplir. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 119 minante entre los suyos. las comunicaciones de Elío con el Oeste iban cerrándose cada vez más. propagando con las armas el movimiento (pie habían iniciado.S a n d ú . de Asencio. Burlado en sus mejores planes por la reducción á una defensiva que le desesperaba tanto más cuanto que había contado con la seguridad de entrar triunfante á Buenos Aires apenas desembarcase en los Olivos. sino apelando. (pie ya había. la exasperación del Virrey no tenía otro reverso comparable. tomaban al mismo tiempo una actitud estratégica. con los cuales resolvió internarse en el distrito de Colonia. é internándose ahora Eenavídez por las cercanías de Colonia.

E n los primeros momentos. el desastre naval de San Nicolás sumía en la consternación al pueblo porteño. estaba llamado á ocupar siempre « u n lugar muy distinguido en los hechos heroicos ele la A m é r i c a » . de un conjunto de hombres animados ele sus mismos sentimientos. necesaria. L a primera manifestación de ese g é nero tuvo eco en las columnas de la. de modo que las noticias paralelas sobre el progreso obtenido por la insurrección uruguaya. nulificando las ventajas de los españoles sobre Belgrano y la posible fusión de aquellos elementos con los de Elío. -losé Artigas. por una serie de c o m pensaciones. la Junta.120 LIBRO II. produjeron doble efecto. discernió despachos de teniente corone! de íHandcntjacs á i). entonándose allí el espíritu público con esa conjetura. E n pos de esto. providencial. P o c o s días después. y tíoriano. Examinando los documentos de la época. y concluye por transformarse en esperanza positiva de salvación común. cuando aun estaba en . había sabido arrojar de su seno á los tiranos que lo oprimían. M á s tarde. como triunfo propio y revancha. y su completo abandono del Paraguay. que empieza con palabras de aliento para los luchadores uruguayos. donde se tributaban calo< : cuyo patriotismo. pueden pulsarse las palpitaciones de aquel entusiasmo gradual. — L E V A N T A M I E N T O DEL PAÍS gradualmente á su último período. la derrota definitiva de Belgrano en Tacuarí. (íazeta rosos elogios al pueblo de Mercedes ayudado del heroico valor de Buenos Aires. c u j a efectividad parecía. el grito de Asencio y la ocupación subsiguiente de Mercedes. hizo suponer que los esfuerzos de Elío contra Buenos Aires quedarían paralizados.» por lo cual. diario oficial de la Junta. tuvieron por compensación la seguridad de que la Banda Oriental se había alzado en masa.

r í o s 1 5 0 soldados y 2 0 0 pesos por todo auxilio. escribía á su contrario estas palabras: «Mientras V . nuestros hermanos de la Capilla Nueva de Mercedes y Soriano han sacudido el yugo de M o n t e v i d e o . Con fecha 7 de Marzo. batido y deshecho en Taeuarí. i CAnénd). por cuyo motivo ya no creyó iluso al arriesgado oficial que en aquel instante cruzaba el territorio de E n t r e . la dirección del movimiento. c o n forme á sus méritos adquiridos en la lucha. el general Belgrano. R a m ó n Fernández. mientras se reservaba ir graduando. á ellos se han seguido los del A r r o y o do la China.» ( 1 ) L a Junta de Buenos Aires había visto cumplidas en pocos días las predicciones de Artigas respecto al Uruguay.—Calvo. pronto los nuestros se acercarán á las murallas de aquella plaza. — L E V A N T A M I E N T O D E L PAÍS 121 E n t r e . oficialía á Belgrano para que uniendo las reliquias salvadas del Paraguay á ios batallones y ( 1 } (iaxcla de Buenos Aires ( 8 do Marzo 1811 ). Anales.L I B R O II. P o r último. . banales de pólvora y fusiles: esto puede probar la falsedad de los seis mil hombres traídos por E l i o . como lo hizo. — l'ejislru i. Eusebio Valdenegro (Marzo 1 4 ) . adquiriendo de paso. el primer punto cinco cañones. con Contagiada del entusiasmo público. por el número y calidad de la tropa organizada. á los demás caudillos revolucionarios. y á s u b teniente de Granai!evos de Fernando F / í ¡i 1). P a y Sandú y hasta la Colonia. bal tiendo tomado en. y también verá el Paraguay la falsedad de que los montevideanos iban á destruir la Capital. elevando en igual fecha á capitán del mismo cuerpo á 1). se apresuró á incorporar sus p r o pios elementos de acción entre las filas de los insurrectos uruguayos. Oficial de la Ji'e¡) Ara. se preparaba á atacarme.r í o s ( 8 de M a r z o ) .

Destinado á la guarnición de Coruña en Galicia. y en la' apacibilidad de su carácter. órdenes de Black. pero la preferencia otorgada á R o n d c a u sobre A r tigas obedecía á otro criterio. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS regimientos destacados en E n t r e . á teniente 9 años después. en un regimiento de la guarnición. prestaba servicio. Destinábale como segundo á D . desde la clase de cadete. conducido á Inglaterra. José Hondean. Prisionero de los ingleses durante la invasión de A u c h m u t y . Ascendió á alférez 4 años más tarde. hasta que la capitulación de AVhitelock le comprendió entre los que debían ser devueltos á España. y á este último diese reunir. E l nombramiento de Belgrano se explicaba. A. cursando la carrera de las letras hasta examinarse de teología. facilitando su transporte allí. cuando se declaró la invasión napoleónica.r í o s . los asaltos de los indígenas y las correrías de los contrabandistas y ladrones que infestaban el interior del país. fué. agraciado con despachos de teniente coronel en la misma fecha que A r t i g a s . se encontró en diversas acciones lo nombraba jefe de todos los puvoluntarios en armas'y los demás que por sí mismo . por su alta posición de miembro del Gobierno y su jerarquía de brigadier. invadiese la Randa Oriental. todo ello por constantes servicios prestados contra las incursiones de los portugueses. abrazó la profesión militar. según se dijo oportunamente. pero se había educado des'le niño en M o n t e video. donde estuvo cinco meses. del marqués de la R o m a n a y del duque del Parque. D o n José Rondeau había nacido en Buenos Aires el año 1 7 7 3 . á cuya altura. y teniendo veinte años. asumiendo el mando en jefe de todas las fuerzas. basado en los antecedentes originarios del favorecido.122 LIBRO II. y á capitán en Febrero de 1 8 0 7 .

y sabedor como era de la misión de la señora. arribando á M o n tevideo tres meses y días después. á órdenes de M i chelena. A p u r a d o ' e l Gobierno peninsular por la canos de trasladarse á sus respectivos países. Decidido entonces á incorporarse á las filas de la emancipación. Díaz Yélez. pues fué la misma esposa de Rondeau. ascendiendo á capitán del regimiento de caballería de Ciudad . el cual. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS de guerra. que debía proporcionar á la causa de la independencia americana el contingente de sus principales escasez de recursos. pasaporte con destino al punto donde se hallaba su marido. pasó á la Concepción del Uruguay. dio orden á todos los oficiales bres de guerra. Comandante de milicias destacado en Entre-ríos. desempeñando algunas comisiones que le pusieron al habla. en una carta donde. E l emisario elegido no podía ser más tentador ni más seguro. se limitó á alejarle hasta P a y . se inscribió en el club revolucionario de Montevideo.Sandíi. trasmitiendo á la Junta de Buenos 'Aires las miras de Hondean. Yigodet escribió á Rondeau narrándole los pormenores del hecho. iba á otorgar el pasaporte pedido. con los p a triotas argentinos. desde donde. Puesto en la alternativa de engañar á Yigodet.Rodrigo. al incitarle á permanecer firme bajo las banderas del R e y . que trasladándose á Montevideo. y con este motivo. Y a se ha visto cómo. Antes de dárselo. ó dejar á . atrayéndose una persecución.LIBRO ir. indujo al Presidente de ella á que le hiciese proposiciones concretas. Hondean se embarcó en Cádiz. de cuyo empleo le sacó un homameridecreto. pidió á Yigodet. le aseguraba que como prueba de confianza en su fidelidad y honor. que gracias á la amistad de Yigodet. emprendió una correspondencia activa con el Dr. apenas desembarcado.

declara liuber I Ir ¡jado las afirmaconBuequienes asegura afirman epie llegó á á Buenos lo que contradice adelante. imponiéndose Buenos Aires. confirmando su Presidente el juicio favorable que ya sobre él tenía.Sandú le proporcionó oportunidad segura de abandonar las filas españolas.s de dos contemporáneos..F é . días después de haberlo hecho Artigas ( 1 ). resultaría allí el lo ó ¡ti de. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS su esposa y una hija pequeña en rehenes. de.ro. mientras cpie sus hechos de las comunicaciones y deseos del Presidente de la Junta de (1) ciones El general Aires Roude. anotaciones completamente argentina. establece. cu la. consiguió juntarse con su esposa é hija.Febrero ya estaba y el 11 de proclama . L a Junta le recibió con agrado. pero muy luego cambió de opinión. Mercedes de retorno desde cu Entre-Ríos. que él mismo confesaba reprensible más tarde. de cutis blanco y fino. Convenciéronse todos que en aquel h o m bre de apostura modesta. Abril. meses antes pues siendo testes tjue llegó algunos á la 'Memoria nos Aires dos insostenible. llegado lan:aba su primera que en L'S de-. que Arconsta que Artigas. licencia que a provecí íó para emprender marcha á S a n t a . según tigas Abril días después.124 LIBRO II. Mis Ycdiei y Xúñe:. Invocando ante aquel jefe el pretexto de arreglar viaje con su familia. cuya expresión demostraba un gran fondo de bondad. de negros y rasgados ojos. la Capital cuando él mismo la. el mismo Hondean •. creencia. de cuerpo delgado y pequeño. no había inclinación ni talla para un caudillo.lire. Vedia-. P o r este medio. contestando á Y i g o d e t en términos destinados á confirmar su errónea. 15 ó 1G de Febrero. El precipitado retorno de Miehelena á P a y . lo cual es ya la fecha de su llegada á. y de allí á B u e nos Aires. ludiría á su re. donde llegó el.au días miles en su «Autobiografía que Artigas. el lo ó 1(! de Ee. obtuvo que le dejase por veinticuatro lioras en la Concepción del Uruguay. el primer i m pulso de Hondean fué desertarse sin decir palabra..

ArriDra1 regimiento de caballería titulado Aires empezaba á temer. Pero soldados y generales estaban lejos del teatro de la acción. siendo su teniente coronel D .LIBRO II. de Fernando VII. Patricios. y Hondean venía en marcha desde Buenos Aires con el completo de las fuerzas. compuesto de 4 cuerpos de infantería (Granaderos beños y Gastas). y se dirigía desde allí á Mercedes. gones de la Patria. y los 8 0 blandengues remitidos por Artigas al mismo punto. fijó la suerte del futuro vencedor del cuyo mando tenía el mismo liondeau. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 125 anteriores. Corriendo así los sucesos. L o s revolucionarios uruguayos no contaban por el momento con auxilio inmediato alguno para resistir las divisiones ligeras que Elío empezaba á echarles encima. L a s tropas destinadas por la Junta de Buenos Aires para invadir la Banda Oriental. Artigas desembarcaba en la Cederá de las Huérfanas durante los primeros días de Abril. con las reliquias de su ejército vencido. uniéndose á la necesidad de contrabalancear el prestigio de los caudillos uruguayos que la Junta de Buenos Cerrito. para formar su cuartel interino. elogiando la c o n - . Belgrano llegaba en los primeros días de Abril á las proximidades de la Concepción del Uruguay. lanzó una proclama á los voluntarios en armas. ningún otro refuerzo les había venido del exterior. prometían un general en quien pudiera confiarse. constituían un efectivo de 1 4 0 0 á 1 5 0 0 hombres. pues descontados los 25 infantes con que Soler se acantonaba en Mercedes. Nicolás de Vedia. acreditándole de prudente sin flaqueza y de arrojado en el peligro. y 10 piezas de artillería de varios calibres. E l día 11 del mismo mes. Esta primera impresión producida por liondeau.

Su estado de ánimo. internado en el distrito de Colonia. y 90 milicianos á órdenes del alcalde del pueblo. los « solos que se m o v í a n . los que sordos á la voz de la naturaleza. puede juzgarse por las siguientes palabras. ellos 4 0 soldados al mando del alférez D . los que dejaban « acompañadas de un triste llanto á sus mujeres é h i j o s . estaba D .126 LIBRO II. » ( 1 ) Entre estos acaudalados vecinos. oían sólo « la de la Patria. LEVANTAMIENTO DEL PAÍS clucta de la Junta de Buenos Aires y recomendándoles la subordinación á sus jefes y la unión entre sí mismos. trasmitidas algunos meses después á una autoridad lejana: « N o eran paisanos « sueltos — decía refiriéndose á los voluntarios que empe« zaron á rodearle desde su arribo á Mercedes — ni aque« líos que debían' su existencia á su jornal ó sueldo. Joaquín Suárez. contándose entre estos últimos bastantes hijos del país. acaso por primera vez. se dirigía sobre el pueblo del Colla la fuerza. ( h o y R o s a r i o ) . el ideal político que junto con unos cuantos c o m p a ñeros. « en fin. poseedores de « buena suerte y de todas las comodidades que ofrece este « suelo. sus casas. dispuesto á defender con las armas. con ánimo de reducirlo por entre Guarnecían dicho punto I. vecinos establecidos. á presentar « su vida á los riesgos de una guerra. á vista del entusiasmo dominante. Benavídez se movió el día 20 de A b r i l de las orillas del río (1) Of de Arlirjas ú la Jinda del Paraguay (cit). eran los que se convertían repentinamente en sol« dados. sus « familias. los que iban. Pablo Martínez. los que abandonaban sus intereses. .'IO hombres. Benavídez. A tiempo que Artigas lanzaba su proclama. había propagado de palabra y por escrito dos años antes.

E l comandante patriota se negó á todo. atenta la composición del personal á sus órdenes. Juan José Ferreira. T o m á s Torres. y cuya desafección á la nueva causa era notoria. L a expectativa crecía por ambas partes. Ese mismo día. y exigir garantías eficaces en favor de los vecinos españoles obligados á permanecer allí. entregándose con toda su tropa á discreción. remitiéndolos bajo lista y con segura custodia al campo de D . José Artigas. A l efecto. José A n tonio Ferreira y D . por lo cual quiso negociar una capitulación. porque aproximándose la noche. sitiadores y sitiados arriesgaban á librar un combate en la oscuridad. Entre tanto. E l alférez Martínez. se dirigió personalmente al campo de Benavídez. Benavídez cometió á D . — L E V A N T A M I E N T O DEL PAIS 127 San Juan. cuya denegación le fué confirmada por intermedio de los ayudantes D .LIBRO II. como á las 5 de la tarde. juzgó desde luego que la resistencia era difícil. Dispuesto á cumplir lo dicho. y cuyo entusiasmo era muy satisfactorio. acto que también realizó con varios españoles residentes en el pueblo. L e ó n D í a z y al ayudante de órdenes D . llegó á los suburbios del Colla. E l vencedor respetó escrupulosamente la vida de los prisioneros. para proponerle que le permitiera abandonar el pueblo con todos los honores de la guerra. le ofició al fin que se rendía. que pasaba de 5 0 0 h o m bres. con toda su división. M a r tínez insistía en sus proposiciones. Pero viendo Martínez la resolución inquebrantable de Benavídez. ó el asalto con sus consecuencias ineludibles. que organizasen las columnas de ataque. parlamentarios instruidos para el caso. intimando rendición á sus defensores. formulando la alternativa de un s o metimiento á discreción. A l mismo tiempo incorporó á sus huestes buen número de .

de la Quin- su «Artigas-' (tomín). y transfiere establéele <¡uc ta sorpresa las fechas de los combates del Colla luco ludel Paso del Rey respeclivasu caescaso. se encontraban los principales pueblos del interior. entre los pocos capaces de inspirársela. video desde 1. cu vez de haberle en sus la puso los intencionada Aires pretenderlo. Para robustecer esa actitud defensiva." de Junio. oficiales rectificó. de Buenos . rácter de victorias al 3 y al (i de Septiembre de los vencedores abierto todas esas funciones bélicas perderían sería muy como 'iniciales. una parle « Gaxeta» teros. cuyas milicias había c o n vocado Elío. etc. de ahorcar todo criollo que tomasen con las armas en la mano. cronología. lanzó á campaña varias partidas. hasta las apretadas órdenes á los prebostes. dándole una hora de plazo para prepararse á morir. ipue van á ser 'narrados. cuando las perspectivas de la v i c toria estaban lejanas y no dominaban el suelo ejércitos regulares capaces de imponer la disciplina y el orden ( 1 ) . n/enle. Montelo hien y San José. cieron. provistas ( 1 ) La «• Memoria-' Independencia gar el 28 de Julio. el Virrey no quiso omitir recurso moral ó m a terial.128 LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS voluntarios. y el mérito habrían operado á espaldas El señor de esa Néiñer. de «-Noticias". ó de alguno que otro oficial de confianza. Si ello fuera cierto. Con este ú l timo designio. que á semejanza de lo acontecido en Mercedes y Soriano. sin Justo y D. E n condiciones similares al Colla. poniéndolas á órdenes de los cabildos respectivos. los jefes revolucionarios daban público testimonio de civilización. reproduciendo Benacídcz. desde las cartas suplicatorias á los párrocos exhortándoles á conmover la religiosidad de sus feligreses. D e m a nera que mientras Elío condenaba á la horca todo individuo insurrecto ó sospechoso de serlo. vial de un fuerte ejército <pie sitiaba á el camino. respetando la vida de sus enemigos. pidieron el ingreso á las filas patriotas. donde parles merece. Macso. pues sobre los sucesos de armas durante la guerra déla de los Orientales.

U n a de ellas. — III.LIBRO II. para interrumpir las comunicaciones de los revolucionarios. Casado se encontró envuelto al amanecer del día 2 0 de A b r i l . para unirse á Casado. avanzaron resueltamente sobre San José. no sin que diera lugar esta conducta á la imputación de connivencia con los insurrectos ( 1 ) . si el caso lo requería. . (1) N° DOM. José Artigas ofició desde Mercedes á su primo hermano D . F. y la promesa de que el mismo Bustamante iba á unírsele al día siguiente. D . Sabedor de lo que pasaba. é incorporados aquél y éste. llevando de preboste á D . Bustamante avanzaba. Pero la rapidez del avance de los revolucionarios. no dio tiempo á que se efectuara esa combinación. pidió y obtuvo de Bustamante un refuerzo de 20 hombres. y tuvo que rendirse. D o n Manuel Artigas. Manuel. presbítero don briel Lóbrega. defendido por un corto número de realistas. de Esr. y de capellán al de marina. reforzando la guarnición del pueblo. ó manteniéndose en observación por aquellas alturas. Baltasar Vargas. ofició á su vez á D . Con esa fuerza. D i e g o Herrera. m a n dada por su propio edecán el teniente coronel D . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 129 de capellanes á quienes estaba cometida la prestación de auxilios espirituales á los sentenciados. Isidro Casado. que operaba en el distrito de Porongos. Guarnecía la población el ayudante D . entre tanto. entonces. quien apenas supo el movimiento de los patriotas. y con el mayor número de gente disponible ocupase San José á toda brevedad. 6 en los D. Joaquín G a y ó n y Bustamante. f o r maron una división de G00 voluntarios. mandándole i n corporase á sus fuerzas todas las partidas de los distritos inmediatos. tenía orden de avanzar basta San GaJosé.

con la entrada de la partida de 37 hombres que tenían en campaña. y distrib u y ó convenientemente el servicio de guerrillas para evitar cualquier sorpresa. á su vez. y perseguido de cerca por la caballería patriota. D u e ñ o s los sitiadores de las afueras del pueblo. formado en cuadro. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS c o m o se lo tenía prometido. cuando distinguió una fuerte columna que venía sobre él en aire de ataque. Para c o n tenerlos. pidiéndole que se les incorporase cuanto antes. guerrillábanse diariamente sitiadores y sitiados. Eran los vencedores del día anterior. L o s patriotas intentaron forzar el paso.130 LIBRO II. Mientras esto acontecía. A l mismo tiempo. E l tiroteo duró largo tiempo. L e vantó algunas trincheras de carretas. no p u dieron impedir que Bustamante organizase la defensa. uno de á 2 4 en la bocacalle del Norte y otro de á 4 en la del Sud. y ocupó las principales azoteas y puntos avanzados á su alrededor. tomó posesiones sobre el Paso del Rey. E l día 21 á las 9 de la m a ñana. c o locó en la plaza dos cañones de que disponía. y siendo recibidos con un vivo fuego de artillería y fusil. hasta que al fin Bustamante inició la retirada. y la más urgente fué expedir aviso á Benavídez. abrió varios fosos. tomando el camino del pueblo. L o s patriotas. hizo chasques á una partida de 37 hombres que tenía en las inmediaciones. . con pérdidas para unos y otros. para intentar el asalto. que le obligó á acantonarse dentro de la población. cuyo jefe arrostró hábilmente los obstáculos opuestos á su tránsito. c o n siguiendo los últimos una ventaja el día 23. tomaron todas las medidas que el caso aconsejaba. contestáronlo sin vacilar. no obstante la inferioridad de sus armas. ocupándolo con 1 2 0 hombres y 1 cañón. llegaba á unos 8 kilómetros de San José.

los españoles llevaron la peor parte en estos preliminares del ataque. á las 8 de la mañana del día 25. A pesar de las ventajas de su artillería y la condición veterana de mucha parte de su tropa. que habiendo jurado á Fernando V I I . sosteniéndolo sin intervalos durante las cuatro horas que duró. L e conminaba á que se rindiese « á cuchillo indistintamente «en el plazo de doce m i nutos». Tuvieron 3 muertos y 10 heridos. « n o « rendiría las armas hasta que la suerte le obligase á ello » . pasó al jefe de la guarnición sitiada. mantenido por la entereza de ánimo . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 131 Venía entre tanto Benavítlez por el camino del Colla á San José. rompió el fuego sobre las trincheras enemigas. Ese error de diagnóstico. que. el capitán D . en cuya defensa estaba allí. « pasando á todos los habitantes del « pueblo. con su división. Sorprendido por esa resolución. pues de lo contrario procedería al asalto. según le correspondía por su graduación. debían desmentirse después de la victoria. si bien entre ellos y de bala en un pie. T o m á s Torres. por intermedio del ayudante D .LIBRO II. pero contemplando la proximidad de la noche. sumando las incorporaciones últimas. cuya lesión no se consideró de gravedad por el momento. términos sangrientos. destinadas á atacar el pueblo por sus cuatro costados. Llegó el día 2 4 . defirió la ejecución de su pensamiento para el día siguiente. Benavídez tuvo el impulso de atacar sóbrela marcha. una intimación concebida en. Después de haber dividido sus fuerzas en 4 columnas. A poco de haber llenado esta formalidad. que ya pasaba de 6 0 0 hombres. é inmediatamente tomó el mando de las fuerzas sitiadoras. mientras los patriotas sólo tuvieron 9 heridos.» Bustamante contestó en el acto. c o m o de costumbre. Manuel Artigas.

en tanto se preparaba á remitirlos al cuartel general. quedando prisionero de guerra. Prosiguió el avance. Francisco Cea. impidió á D . avanzando con impetuosa decisión. de las azoteas y demás puntos principales. dante D . Benavídez encargó al capitán de milicias D . los tenientes coroneles D . el a y u sargentos. 23 soldados y 4 8 paisanos. atajar el mal á tiempo. se incorporaron voluntarios á las filas patriotas. Manuel A n t o n i o Fernández. se apoderó aquella caballería desmontada. Miguel (preboste). junto con el capellán D . comandante militar de Belén. Bustamante se rindió á discreción. Bartolomé Quinteros la custodia de los prisioneros capturados. G a s par Sampiere y D . que habían r e ducido al silencio poco tiempo antes. el cadete D . que se había distinguido en la última función de . apoderándose los patriotas de las dos piezas de artillería. eran desalojados los españoles de sus cántenos.132 LIBRO II. 2 2 cabos. ó quizá la escasez de recursos disponibles. L a defensa de la guarnición quedó entonces circunscripta. los tenientes D . Gabriel Lóbrega. y á paso de carrera. Bien pronto fué inutilizada su artillería y d o minados sus fuegos de fusil: ocho minutos después. á la iglesia y bocacalles de la plaza. por medio del teniente D . — LEVANTAMIENTO BEL PAÍS del doliente. exhorta- electrizadas por el ejemplo de sus oficiales y las ciones del capellán D . que recorría la línea. D i e g o LTerrera D . Echaron pie á columnas. E l enemigo levantó bandera de parlamento. hizo tal vez que se le descuidara. cirujano de los patriotas. pero no se hizo caso de ella. encerrando á los sitiados en un círculo de fuego. Gaspar G o n zález. Manuel Crespo y Buches. Francisco Pedruello. Juan Cátala. entraban á la plaza. y revueltos vencedores y vencidos. A las 12 tierra las mandó Benavídez el asalto. L o s restantes.

atribuyéndose las dos victorias obtenidas. y á varios vecinos y sargentos como los que más se hubieran distinguido en el ataque al pueblo. Gregorio y el siguiente José Gómez. ha tenido subalterna á bien el comandante D . Manuel en la primera Artigas Aires. luego recomendaba al portaestandarte D . me hiciese cargo y o de los prisioneros de guerra. descubría su verdadera posición con estas palabras: « Concluido todo. Mayo 181 i). se encarna herido ú. antecedente esta de. pues asegura (jrar. con fecha 20 de Abril. Venancio Benavídez. y por último. me hallo de guardia de ellos con la ••partida de ( 1 ) Quinteros lo cine el mismo dicha acción el-parle herido de aquella cu fué oficial el no debió encontrarse.LIBRO II. resultas que recibió en el combate los sacramentos hijos. en fué Mayo á de en hho en su parle. «Tengo tomado y ocupo b o y por segunda vez — decía Quinteros — este pueblo de San José. y asegurados en la iglesia de este pueblo. toma de San Bcnavídez. testamentaria. ante el cura de oficio presente. la Junta ataque «En del de probar de Buenos día. 'parroquia documento di sepultura y misa del persona murió dado é Regiel día lo comprueba: eclesiástica cuerpo miento IX a la villa y vicario mayor. Mientras la remesa se efectuaba.. — LEVANÍTAMIENTO DEL PAÍS 133 guerra. cuatro posas marido en dicha todos al cadáver de I). inserto cu que en «Gazetci' ciudad (22. por el rigor de las armas en a m bas ocasiones. Manuel de Artigas. Quinteros apro- vechó su comisión accidental para pasarle á Artigas. María ¡•criu'nidex. Juan Gregorio Góngora. I). haciendo una embrollada descripción de los combates habidos. 25 Dr.» En seguida narraba confusamente los h e chos. Villa el 25 del ppdo. la Artigas José. afirma que I).— en la que declara medro de que cer- DOCTOR GREGORIO JOSÉ GÓMEZ. aun cuando no es seguro cpie estuviera en la primera toma de San José. recibió su disposición tifico. y su participación en la segunda hubiese sido la de un subalterno ( 1 ) . un parte. » . de San José á 25 de y vigilia capitán de 1811.cmenlc. Ana cantando Aires. de América de Buenos y conjunta Capital. Manuel de Abril. residente de la herida Abril.

reclutando á la vez un número de voluntarios c o rrespondiente á la decisión que dominaba en la generalidad. contribuyó por mucho tiempo á establecer en torno de Quinteros la reputación de factor principal en las dos jornadas de San José.» LIBRO II. A la víspera de presentarse Benavídez sobre San José. encontró al capitán D . Se posesionaron de cierta cantidad de armamento. ya reconocido por jefe superior. Entonado por el éxito. distribuyó á cada uno su puesto. salía de Casupá con dirección á. Al capitán D . Minas. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS Publicado este parte en la. y proveyó en otros sujetos los empleos de milicia que eran indispensables. quien le impuso de la buena disposición en que se hallaba el vecindario de San Carlos. y reforzada su división por el c o n tingente de varios vecinos del pueblo y sus afueras que se le incorporaron. prestando juramento de obediencia ala nueva causa y entregando algunas armas disponibles. penetrando sin la menor resistencia. Organizado todo en aquel mismo día. E n el tránsito. otro miembro de ella.134 mi mando. El día 2 4 de A b r i l llegó frente al pueblo. guiando una pequeña división de voluntarios. donde la familia Artigas debía recoger un laurel enlutado. al siguiente mandó á D . D . con un grupo de vecinos patriotas. intimándole rendición. I ) . P a b l o Pérez de parlamento á emprendió . y juntos marcharon ambos sobre dicho pueblo. Gazeta de B u e - nos Aires. E l día 28 de Abril llegaron á sus puertas. Manuel Francisco Artigas marcha con destino á San Carlos. Juan Correa lo hizo comandante militar de San Carlos. Manuel Francisco Artigas. las autoridades de Minas capitularon. D o n Manuel Francisco Artigas. Después de un breve cambio de ideas con el parlamentario instituido al efecto. Juan Correa.

con el compromiso complementario de negar á las autoridades de Montevideo toda obediencia ó auxilio. Viana. P a b l o Pérez estaba. comandante militar de Maldonado. abandonó el mando de la guarnición. — LEVANTAMIENTO DEL TAIS 135 Maldonado. (Extraord 2-1 Mayo 1811. para proponer que se rindiese la ciudad (1). tomó p o sesión del punto. Manuel Francisco Artigas. le exigió y obtuvo en 5 de M a y o juramento de fidelidad á la Junta de Buenos Aires. V i a n a aceptó c o m o un retiro su vuelta al país. encargado de hacerle. y dedicado desde su juventud á la marina de guerra. H i j o del jM 'imer gobernador de Montevideo. Mandaba allí D .LIBRO II. y las connivencias ya existentes entre muchos vecinos de la ciudad de su mando y la Junta de Buenos Aires. hasta que 13. su condición de jefe de las armas había sido propicia al desenvolvimiento de los trabajos del partido nacional. Francisco Javier de Viana. Esta dificultad prolongó las negociaciones. avalizando sobre Maldonado. donde tuvo ocasión de distinguirse contra los ingleses. Inmediatamente nombró comandante militar al capitán D .) . Brillante había sido la campaña. se robustecieron por el impulso que sigilosamente les daba él mismo. adepto secreto de la Junta de Buenos Aires. pues en pocos días y ( 1 ) «Gcixela» de Buenos Aires. pero cuyo carácter o r gulloso no le permitía subordinarse á ningún compatriota. Mas al produciise el levantamiento del Este. quien reuniendo el vecindario en el Cabildo. y de un modo análogo las insinuaciones subsiguientes que D . en cuyas fdas había hecho su carrera. á pretexto de la enfermedad que le aquejaba. recibió con sequedad las primeras noticias. Juan Correa. N o m b r a d o por Soria desde Julio del año anterior..

E l Cabildo.° de M a y o á las 8 de la noche. produjeron la mayor desazón entre las autoridades. Manuel Francisco Artigas. proveyéndose de todo el armamento disponible en sus parques. interrumpiendo por ese medio las c o municaciones de Elío con el Este. San Carlos y Maldonado. dándole cuenta de estos sucesos. el general recibió el oficio que le anunciaba estas resoluciones el 1. José Rondeau para que se hiciese cargo del ejército. dándole la efectividad del cargo un mes después ( 1 ) . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS sin disparar un tiro. que hasta entonces permaneciera á la expectativa. Con gran satisfacción ofició el jefe vencedor al general Belgrano en 5 de M a y o . y la Junta de Buenos Aires confirmó esa resolución. A raíz de ello. expidió despacho provisional de teniente coronel de milicias á D . pero dicha c o m u nicación debía llegar á su destino cuando el general de la Junta ya no ejercía su efímero mando. . y toda probabilidad de avituallar á Montevideo por aquel lado. despachaba UQ trozo de caballería para posesionarse del fuerte de Santa Teresa. que separó á Belgrano de la y le llamó á dar cuenta de su conducta en el Paraguay. E n la noche del 5 Junta al G de A b r i l había estallado. sabidos unos tras otros en Montevideo. L o s reveses de las armas realistas. Manuel Francisco Artigas acababa de someter Minas. resolvió asumir una actitud más c o n - ( 1 ) Registro Of de la liep Arg. D . al enterarse de los resultados de la campaña del Este. mientras que con el resto se movía en dirección á Pando. marchándose para Buenos Aires al amanecer del siguiente día.136 LIBRO II. i (Apénd). en Buenos Aires un m o v i miento revolucionario. y levantando su división á 3 0 0 hombres. y lo trasmitió abierto á D . E l nuevo general en jefe.

recayendo la suerte sobre este último. José Ellauri. quienes « p o r la escasez de tropas y gente con que se hallaba Montevideo. José Antonio Fernández. M a nuel IYancisco Artigas. se habían apoderado de la mayor parte de la campaña y de los pueblos . Desconcertado por semejantes novedades y ante la perspectiva de un próximo asedio. á deducirse todo ello de los fondos recolectados por concepto del derecho patriótico. D . resultando electo de entre los tres. Mateo V i d a l y de los presbíteros D . y la expeetabilidad adquirida con ese motivo ante las Cortes y el Gobierno central. Rafael Zufriategui. Pero habiéndose enfermado grave y repentinamente Fernández. D . Rafael Zufriategui y D . se hizo nueva terna con los dos anteriores y el Dr. joven abogado cuyo nombre debía vincularse á nuestras instituciones fundamentales. cuyo proceso fué d i fícil por distintos motivos. á la suerte. « en presencia de los acometimientos que intentaban hacer contra la Plaza los rebeldes de Buenos Aires y atentas las ventajas que iban tomando los insurgentes s o bre la Banda Oriental » . y la llegada de la vanguardia de Belgrano á nuestro territorio. tan amplias y complejas c o m o oportunamente lo demostrará el cúmulo de negocios abordados por él. Mientras se le expedían sus instrucciones. contribución impuesta para afrontar los gastos de la guerra. habían estado reducidas á la elección de un Diputado á Cortes. á quien el Cabildo expidió su patente. y el pago de sus erogaciones de viaje. E l 8 de ese mes. el presbítero D. Sus ocupaciones extraordinarias durante el correr de Abril. — L E V A N T A M I E N T O DEL PAÍS 137 digna de las circunstancias. el Cabildo. formuló una terna compuesta del D r . y dos días después le acordó 4 0 0 0 $ para sus primeros gastos en la Corte. se conocieron las ventajas obtenidas por Benavídez y D .LIBRO II.

fué sabida cuando los descalabros de Belgrano en el P a r a guay y el triunfo de Romarate en las aguas del Paraná hacían resplandecer . procurándose Carlota. poniendo dichos contingentes militares al mando de generales españoles. Elío no descansaba. en una consulta destinada á poner en claro sus vistas y las de la Corte del Brasil sobre la situación política.138 LIBRO II. ' voto D . Joaquín 01 de Cliopitea. para replicar: « que el príncipe. para que diese todo auxilio de tropas pedido por los expresados gobernadores ó el Virrey E l í o . con acuerdo del Virrey. actitud. . Y a que n o podía obtenerlos del Perú ni de la Península. el aspecto de las cosas había cambiado tan radicalmente. dos meses después. al Alcalde de l. — L E V A N T A M I E N T O DEL PAÍS de esta jurisdicción. que el Virrey echó de lado (1) L. ocurrió á la princesa D o ñ a cuyas disposiciones favorables le constaban de un m o d o p o sitivo.la estrella de la Metrópoli. autorizó á D o ñ a Carlota. Tres meses antes había hecho sondear el ánimo de la princesa por Vigodet. de Montevideo. para que abasteciese de víveres la Plaza. auxilios del exterior. adoptando las medidas conducentes á ello ( 1 ) . estaba dispuesto á socorrer los gobernadores de Montevideo y del Paraguay. en 19 de Febrero. » resolvió en 2 8 de A b r i l comisionar. sea por la e s peranza de vencer sin auxilio extraño. C. y éste.» L a noticia de tan resuelta.g r a n d e . atendiendo su propio interés. sea p o r temor á complicaciones. L a princesa trasmitió el oficio de V i g o d e t al Regente. previo dictamen del conde de Linhares. á cuyo efecto repetiría las órdenes al Capitán general de R í o . Al mismo tiempo. así es que Elío n o se avanzó hasta pedir la realización de las ofertas del Regente. Pero.

principal y casi único refugio del poder español en el país. campaña uruguaya. Corte del Brasil. Pedía con urgencia tropas y auxilios de toda clase. Doet 13. en sus relaciones con D o ñ a Carlota y la. . ni aún el de sujetar los r e volucionarios de Buenos Aires. v . Memorias datelo do Imperio. L e animaba á proceder así la evidencia del peligro. xv. confirmando la actitud adoptada. ( 1 ) Presas. E l í o escribió con fecha 1. rehusarse á adoptar aquella medida extrema. y el apoyo moral del Cabildo de Montevideo.A l e g r e — cosa que recién hizo en 8 de M a y o — y esperaba le fueran expedidas á dicho jefe órdenes confirmatorias de aquella solicitud ( 1 ) . - LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 139 todo escrúpulo. sin grave responsabilidad. aprobación de parte del Consejo de Regencia.» sublevada en masa por los insurrectos que se dirigían sobre Montevideo. por manera alguna debía el Cabildo llamar ni convidar en su auxilio semejantes tropas.LIBRO II. b a j o ningún pretexto. Fortificado en sus propósitos por semejante raciocinio. muy conforme con su propio sentir. el Cabildo adhería a c tualmente á llamar los portugueses en su auxilio. cuyo primer Secretario. — Pereyra de Silva." de M a y o á D o ñ a Carlota. > XVhora bien: si á pesar de la advertencia antedicha. N o mucho hacía que la conducta del Cabildo. recibiera la más calorosa. secretas. manifestándole « el estado lamentable de la. Wat cía fún- IU. avisando á la princesa que ya se había dirigido con una solicitud análoga al general comandante de las tropas de P o r t o . « que no siendo en ningún m o d o conveniente el que las tropas portuguesas entrasen en territorio español. no podían las autoridades militares. oráculo de los españoles de ambos hemisferios en todo lo r e lativo á las emergencias platenses. agregaba en nombre del mismo Consejo.

en previsión de las mermas que iba á sufrir por la naturaleza de sus cometidos. pues. Elío abrió las puertas del presidio de M o n t e video á un malhechor de apellido Mena. recibió orden de acuartelarse en las Pie Iras. Necesitaba. á pesar de la prosopopeya con que lo levantara. sacó de ellos 6 0 0 hombres de fusil y un tren de 5 piezas de artillería.140 LIBRO H. C o n ese propósito c o n centró las milicias de caballería que le quedaban en el Oeste y otros distritos cercanos. embargo. convencido de su i m p o tencia para vencer una insurrección cuyos adeptos estaban en todas partes. pues mediaban grandes distancias entre las fuerzas portuguesas y nuestras fronteras. acababa de unirse un hecho de alta significación moral. Considerando lícitos todos los medios de ahogar la insurrección. la eficacia de estos auxilios era remota. tenían sitiado á V i g o d e t en Colonia é iban reduciendo á Elío á una situación parecida. cuya interrupción privaba á Montevideo de víveres frescos. Esta división de 1200 hombres. E l andamiaje de su sistema terrorista se había venido al suelo. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS S i n . con la condición . N o obstante el designio belicoso que acusaban estos preparativos. el Virrey romper la incomunicación que le circundaba por todas partes. al mando del capitán de fragata D . y poniendo á concurso los diversos cuerpos de la guarnición de Montevideo. A l desprecio con que habían contestado sus amenazas de horca los vecindarios enteros. en número de 6 0 0 jinetes. Elío deseaba la paz. para aquilatar la diversidad de criterio dominante entre él y sus contendores. Tenía encargo Posadas de mantener libres las comunicaciones del Virrey con el centro del país y restablecer las del Este. mientras que los insurrectos estaban dueños de la campaña. fortificándose allí si fuera necesario. José Posadas.

ganando los montes del Y í . cit. aceptando un recurso inesperado. encontró oportunidad de hacérselo sentir á la Junta de Buenos Aires. con la misma fecha que avisaba los triunfos obtenidos por D . demostrando á Elío que no porque el país hubiese empuñado las armas para reivindicar sus derechos. se juntó á otros sus iguales. pudo dicho jefe trasmitirla á la Junta de Buenos Aires. y aquel individuo. que invocaba la legalidad ( 1 ) . echán- (1) Of do Bondoau á la Junta ( Gaxcla tic B. haciendo posible á todos establecer el cotejo entre la conducta de los revolucionarios y la del representante de la Metrópoli. Vicente Báez. A l p r o ceder así. D. y Elío aceptó la mediación. la j u s ticia ordinaria había perdido la noción de sus deberes. Agotados. que como se ha dicho. y con 1 5 0 vecinos salió en persecución de Mena. y negociaba por cuenta propia un acomodamiento con la Corte de R í o Janeiro.) . y m u y dudoso el éxito definitivo de las armas. en nombre de la ley. el V i r r e y ignoraba que la Junta se les había adelantado á los dos. convocó al vecindario de su jurisdicción. pues. deseaba la paz.LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 141 ele que saliera de partida á la campaña. dando aviso á la Junta de ese hecho. C o municada esta resolución al general Hondean. juez comisionado de Isla Sola. todos los medios de imponerse por el terror. E m b a jador inglés en R í o Janeiro. para sacudir la influencia de Strangford y la tutela de España. L o r d Strangford. Elío.. acababa de presentarse como mediador entre la Metrópoli y sus colonias. A. un simple magistrado. para ejercer de cuenta oficial los delitos que particularmente tenían por costumbre. Manuel Francisco Artigas y el pronunciamiento definitivo de CerroL a r g o . A l saberse esta novedad.

no había podido aventurarse Portugal hasta entonces en cosa alguna al respecto.142 LIBRO II. que no fuese con el Ecuerdo de ambas naciones. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS dose en brazos de D o ñ a Carlota de Borbón. tenía nombrado agente en R í o Janeiro. decidida en favor de la integridad de los dominios españoles. todo cambiaba de faz. cuyo antiguo prestigio había renacido entre la mayoría de los directores del movimiento revolucionario argentino. realizado por un c o n curso de circunstancias que se adelantaban á sus deseos y á sus medios disponibles. portador de las seguridades del triunfo. desde principios de Abril. contenida el año anterior por las energías de Moreno y sus adeptos. Aprovechando esta libertad de acción interna. y cuya marcha progresiva. Nada más lisonjero para el jefe de la cancillería portuguesa. E n 22 de A b r i l entregó Sarratea su carta de presentación al conde de Linhares. y desde esa fecha empezó á procurar el cumplimiento de su cometido. la Junta. Pero resuelta la Junta de Buenos Aires á echarse en sus brazos. Esta conducta de ellos respondía al propósito de obtener la independencia bajo los auspicios de un gobierno monárquico constitucional. ó la amenaza de su hostilidad si pretendía contrariarlas. que aquel mensaje auspicioso. con el propósito de realizar sus planes. aspiración que secretamente les trabajaba. Manuel de Sarratea. Protegido de Inglaterra y aliado á España. á D . no encontraba ahora otro obstáculo que la política inglesa. agregándose á estas dificultades la perspectiva de las resistencias que iban á oponerle los pueblos platenses. por causas y motivos explicables. porque la . con instrucciones dobles que se avenían perfectamente á su carácter de una duplicidad sin límites. A l fin tenía en su mano la suerte del R í o de la Plata. ensueño político.

por la abdicación exigida á su madre. L a solución propuesta no podía ser más satisfactoria. su fideli- ( 1 ) Peroyra da Silva. su hijo ( 1 ) . y admitía la obligación de hacer propuestas destinadas á reincorporar dentro de la monarquía española. do Imp. v . L a s instrucciones de Sarratea daban base para fundar estos cálculos. Iíist López. x u . debía resignarla en el príncipe 1). — . L a parte reservada de las instrucciones habilitaba al plenipotenciario para cosas bien diferentes: iba autorizado á negociar la erección de una monarquía constitucional en el B í o de la Plata bajo el cetro de D o ñ a Carlota de Borbón. cuyo príncipe heredero. reforzada por las aclaraciones complementarias del agente diplomático. Pedro de Braganza. como mira esencial de la política del príncipe Regente. Doc 1 6 . basada en el fundamento más artificioso que pudiera imaginarse. E l mismo día 22 escribió Linhares una respuesta. de 13 años de edad. las provincias sujetas á su dominio propio. Se concibe la premura con que Linhares acusó recibo á la nota de la Junta. da fnndarüo ni. eran d o b l e s . pues entregaba los pueblos del Plata á Portugal.LIBRO II. quien. luego de ceñirse la corona. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 143 conquista estaba de antemano asegurada por el dominio efectivo del suelo. venía á quedar dueño de ellos en último resultado. y la acción de Inglaterra podía paralizarse por la concesión de amplias liberalidades comerciales. ni. como ya se lia dicho. Asentaba. reduciéndose en su parte ostensible. Ellas. á pedir la mediación de los gobiernos portugués y británico para el cese inmediato de la guerra civil y el establecimiento de la libertad de c o mercio con Buenos A i r e s : obligábase la Junta á promover una suspensión de armas. Uist de la Eep Arg.

— LEVANTAMIENTO DEL PAÍS dad á la alianza establecida entre España y Portugal. y avanzándole. mediación del Embajador inglés respondía á conveniencias indiscutibles de su país. ó cuando menos la suspensión de sus hostilidades contra la Metrópoli.144 LIBRO II. le fuera propuesta. para negociar un armisticio con Elío. ya definitivo. y el interés consiguiente en mantener la integridad de la M o narquía española. en cuanto al armisticio. ratificaba las instrucciones secretas expedidas á S a rratea. A . satisfaciendo así los deseos del agente argentino. cuando se p r e sentó L o r d Strangford ofreciendo sus buenos oficios. que los buscar la independencia bajo la adopción y el vasallaje de otros soberanos E n este punto estaban las negociaciones. A. B . J2. acentuando su rompimiento con el Gobierno español. dando á Linhares las más expresivas gracias por sus ofrecimientos. L a Junta contesto en 1G de M a y o . » E n todo lo demás. E n ese propósito. esposa de S. la pacificación de las colonias del Plata. » Sobre esta base hacía el ofrecimiento de todo su concurso. de la casa española. pues aliadas Inglaterra y España contra Bonaparte. agregando que por eso mismo estaba decidido á «conservar y asegurar los derechos eventuales de la princesa D o ñ a Carlota de Borbón. « que aceptaría desde luego toda proposición que por medio de S. « doloroso rompimiento. permitiéndola concurrir desahogadamente á la lucha contra el enemigo . constituía un objeto de primera necesidad para aliviar el peso de las cargas de la Península. indispensable » La irremediable. y que no c o m p r o m e tiera los intereses que se le habían confiado. era apremiante para el Gabinete británico remover todo obstáculo que debilitara las fuerzas opuestas al formidable enemigo de la estabilidad europea. que hacía preciso.

N o podía extrañarse. y que la oportunidad de enunciar e s e ' d e s e o fuese aprovechada apenas se presentara. en la causa común de los aliados contra Francia y prometido conservar estos dominios á su legítimo práctica presentaba la dualidad de que sus resultados aparecían disconformes con aquellas declaraciones. que si en principio merecía sus más calorosos aplausos. » Entraba. luego á analizar la conducta política de la Junta. aumentando « l o s que no podía menos de inspirar la desgraciada contienda entre B u e n o s Aires y sus dependencias. Strangford contestó con fecha 20 de Abril. que las corrientes de la diplomacia inglesa se encaminasen al logro de una solución pacífica en la contienda. . aun cuando anticipaba que el oficio de la Junta sería recibido por el Gobierno inglés con el más profundo sentimiento. que cumpliría gustoso el encargo. ingerencia posible de la Gran Bretaña en la contienda. llamándole de paso la atención sobre la ilegalidad de la investidura de Elío. E l bloqueo establecido por E l í o y aceptado por los i n gleses. quejándose contra aquella medida precursora de inconvenientes y vejaciones continuas. la naturaleza sagrada de los vínculos que la ligaban á E s DOM. entonces. y pidiéndole que trasmitiese al Gobierno británico sus observaciones y quejas. hispano-platense. E S P . dio mérito á la primera insinuación. Refiriéndose en seguida á la. desnaturalizándolas por la prolongación de una guerra civil que a b sorbía enormes recursos y ponía en peligro los intereses de la coalición. había elevado sus reclamos en 2 4 de Febrero á L o r d Strangford. afirmaba que « c o nocida la escrupulosa buena fe de la Corte de Londres. — I I I . L a Junta de Buenos Aires. 10. por cuanto había adherido pííblicamente á la soberano.LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 145 común.

la vehemencia y la reflexión.» nunca podría aprobar medidas p r o d u c tivas de la desunión entre los aliados. de agente decidido de la política española. cuyas causas impulsivas. cuyo principio de ejecución empezaba ella misma á realizar. deslizábanse sin alce en el oficio mencionado los argumentos favorables al repudio de la mediación británica. rehusando cuanto Inglaterra propusiese al efecto. no en la posición simpática de mediador. y de la buena inteligencia entre sus miembros constituyentes. sino en la. colocaban á Strangford. y el grande y umversalmente importante objeto de su alianza. antes que «traicionar la causa» en cuya defensa decía estar comprometida. y la Junta quiso devolverlo en un oficio que revelaba á las claras su resolución de no tratar con España. examinadas á la luz de un análisis sutil. dos días después de haberse entendido con Portugal. sin decirlo. la Junta. c o m prendiéndolo así. confirmaba los compromisos contraídos. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS paña. E l golpe era contundente. T a n capitales fueron las declaraciones de este d o c u - . cuyo feliz éxito d e pendía « de una cooperación cordial. Escrito ese documento en 18 de M a y o . sacrificar aquellos empeños y abandonar aquellos objetos. no se entreveía otra alternativa que la sumisión absoluta al antiguo régimen ó la renuncia á toda cooperación moral de parte del Gobierno inglés. P o niendo á concurso alternativamente la ironía. » debía persuadirse la Junta de que Inglaterra « sin violar aquella fe. y la Junta. » Y por último. aceptaba con todas sus consecuencias los peligros del abandono. terminaba ofreciendo los buenos oficios del Gobierno inglés para facilitar una composición amigable entre la Junta y las autoridades metropolitanas. Después de aquella demostración incontestable.146 LIBRO II.

— LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 147 mentó. sin conocer al menos sus principales párrafos. Analizando las consecuencias del bloqueo contra el cual había protestado. á las que inspiraba . nos propone. decía la Junta á Strongfard: « Puede V . poner ganza de Elío la suerte universal de muchos fluctuaciones una. sería obrar contra destruido con nuestras y volver á levantar el sistema colonial Pasando de las consideraciones relativas al armisticio. la Junta deducía sus rigorosas consecuencias. convulsión en manos compatriotas. nuestreb que de estas provincias. estar firmemente persuadido de que el bloqueo puesto por el general Elío. Si los escrupulosos miramientos de su Nación llegan hasta disimular tantos agravios. de la opinión. de de la de venfrustrar excitar Esto. se le mira como un Virrey hostensil.LIBRO II. Ellos pidieron auxilios á esta Junta y son los que lian contenido siones hasta encerrarlo en las murallas sus agre» de Montevideo. Planteada la cuestión de este modo.» nuestro crédito á las institución. misma. más es en perjuicio de los intereses de la Gran B r e taña y de la España. la Junta no puede estos pueblos este género de humillación. Esta circunstancia es la que ha precipitado la aversión con que se hallaba de antemano cargada su memoria. que es imposible darse cuenta exacta de ellas. y la que ha hecho que los pueblos de la Banda Oriental se levantasen en masa. prometerse de E n ellos no se experimenta otro pensamiento que el de resistir las e m presas atrevidas de un jefe que sin más título que una simple carta del secretario Bardaxi su pariente. E. no producirá otros efectos que una empresa tan avanzada. hemos seguramente. y abandonar los principios manos. « E n este estado de cosas •— continuaba — el armisticio que el genio conciliador V . que de los nuestros. E.

Elío y el tribunal ilegítimo de donde deriva su autoridad.148 LIBRO II. enlaza en su plan. derechos. D e otro modo. « A más de esto — proseguía — V . que aceptar la mediación inglesa permaneciendo españoles.. la ocurrencia de esta mediación con la del armisticio. poseído el Gabinete británico con la idea de nuestra degradación. decía t a m b i é n : « Para que el G a b i nete inglés pudiese hacer los oficios de un mediador i m parcial. debía fatalmente producirse en el segundo. quedaban b u r N o había otra dis- yuntiva en este debate. — L E V A N T A M I E N T O D E L PAÍS la mediación ofrecida.. . que n o eran negociar a c o m o - sino someter al dicta- (1) L ó p e z . pero lo era tanto respecto á las ventajas que E l í o pudiera obtener. E . damientos de carácter perdurable. . » Si de lo que se nos debía por justicia. Iliat de la Rcp Arg. porque en ambos procedía ella contra principios de su institución. ni. Apénd iv. debería quedar el general éste se verificase entre tanto se daba curso á la negociaMío ( á lo menos en la de Virrey que parte que o c u p a ) con toda la investidura le dio la Junta de Cádiz. Pero y a debe conocer V . era preciso reconociese la recíproca independencia de estos estados. que á esto envuelve una contrariedad de principios. ción. vendrían quedar minarse triunfantes la disputa sobre nuestros (1). n o sería extraño que fuese el fruto de esta negociación dársenos mucho menos por favor. E . c o m o á las que le resultasen á Portugal si Elío y Strangford lados por los negociadores argentinos. antes de ter- T o d o esto era verdad. L a convulsión universal de las provincias que la los Junta temía en el primer caso. ó aceptar la ingerencia portuguesa con la coronación subsiguiente de D o ñ a Carlota ó su hijo.

Smith. y aun cuando así hubiera sido. Memorias xvu y xvm. Strangford. la puso en la disyuntiva de renunciar aquellas pretensiones. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 149 men de los pueblos del R í o de la Plata. E s inoficioso decir que D o ñ a Car- (1) Pereyra da Silva. v . con quien pudo contar sin reservas. ni. mientras maduraba nuevos planes sobre el R í o de la Plata. y entregando á L o r d Wéllington el mando de los ejércitos españoles con la administración d é l a s rentas destinadas á pagarlos ( 1 ) . da fundando do Imp. Era Strangford dueño de la situación en R í o Janeiro. haciéndole sustituir por el almirante D e Courcy. funcionarios escogidos para gobernar la Península. L a misma lógica aplicada á sostener el repudio de la intervención i n glesa. prosiguiera sus intrigas y trabajos para hacerse aclamar Regente de España. interrogaron indignados al Gobierno de Buenos Aires. . coadyuvado por los gabinetes inglés y portugués. ó de aceptar la Regencia sin moverse de R í o Janeiro. — Presas.LIBRO II. E l primero que eliminó fué Sir Sidney . podía servir y sirvió más tarde contra la intervención portuguesa. con acuerdo de la Gran Bretaña. á cuyo efecto se había allanado todos los inconvenientes. Ilist secretas. la decisión sobre el modo y forma en que deseaban ser gobernados. libremente representados en un Congreso soberano. cuando los pueblos del Uruguay y del Paraná. viendo frustrar una empresa tan avanzada cual era la conquista de la independencia nacional y la libertad interna. cómo podía prometerse de ellos esc género de humillación. nombrando desde allí. ella venía tarde para obstaculizar sus planes. Mas como la princesa. protector más ó menos entusiasta de la princesa Carlota. N o le tomó de nuevas á Strangford la respuesta de la Junta.

sabida más tarde en la Península. el Embajador británico se propuso neutralizar al marqués de Casa Irujo y al conde de Linhares. y d e jar burlada á E s p a ñ a : con cuyas seguridades quedó el marqués para no volver de su espanto en mucho tiempo. con cuya cooperación contaba restablecer el dominio español en estas regiones. apelando á los antecedentes seculares de la política lusitana y á los datos adquiridos de presente. y veía sin cuidado el avance posible sobre el Uruguay del ejército portugués acantonado en R í o . pero por mucho que esta actitud. cortar las relaciones diplomáticas con su Gobierno y rechazar por la fuerza toda tentativa contra. Luego que neutralizó á D o ñ a Carlota. añagaza para apoderarse de Montevideo. extender en seguida igual dominio sobre el Uruguay. Sometido Linhares. la redujo de inmediato á la i m p o tencia. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS Iota rechazó tan humillantes condiciones. consolidó de un modo irrevocable la posición del E m b a j a d o r inglés. que la protección ostensible del ejército portugués á Elío era una. surtiendo todos los efectos deseados.g r a n d e . pero Strangford le demostró. convino con Strangford en dirigirse . amenazándole con retirar al Regente la protección británica.150 LIBRO II. Casa Irujo era un semi-partidario de D o ñ a Carlota. señalándole al primero los peligros que corría con su atolondramiento. P o r lo que respecta al conde de Linhares. le ganase bastantes partidarios y adherentes. Strangford prescindió de los medios persuasivos. Esta doble actitud con españoles y portugueses. y al segundo las consecuencias que debían resultarle de su audacia. las colonias platenses. demostrando una vez más que no eran las exterioridades del poder las que tentaban su ambición.

A ." que el Paraguay quedase sujeto al Gobernador Velazco y el resto del Virreinato á la Junta de Buenos A i r e s . y ahora mismo el territorio del Uruguay. que aun cuando S. Doc 9. particularmente el P a raguay. m . proponía el príncipe su mediación en estos términos: 1. » Para. horrible anarquía revolucionaria que infestaba la provincia del Uruguay.LIBRO II. negar dicho auxilio. Empezaba la mencionada respuesta. A . . á cuya aprobación debía someterse el proyectado ajuste ( 1 ) . f e c h a modo más inesperado y brusco.° que se nombrasen comisarios m u nidos de plenos poderes para tratar con España. á menos que la Junta. — 3. haciéndola perder toda esperanza de cooperación á sus proyectos. del que le hiciera la Cancillería portuguesa en el sentido de promover un armisticio. h a llando sus fronteras expuestas á la. y la contestó c o n . en que la misma Junta se había avanzado á aceptar anticipadamente cualquier-proposición 3 0 . no podía S. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 151 á la Junta de Buenos Aires. R . « con todo. » A g r e gaba. ( 1 ) Pereyra da Silva. — 4. estimara el asentimiento de la Junta á la mediación ofrecida por él. se mostrase inclinada al restablecimiento de la paz y cesación de todas las hostilidades. M . Declaraba al mismo tiempo el príncipe Regente que. v.° que se levantara el bloqueo de Buenos Aires y se reconociese la libertad de c o m e r c i o . y teniendo pedido el Virrey Elío aquel socorro que el príncipe Regente debía á su aliado S.° que el territorio del Uruguay quedase sujeto á E l í o . Hist da funda<. T o m ó pie para ello de la nota de 16 de M a y o . los infelices acontecimientos que desolaban el Virreinato de Buenos Aires.uo do Imp. — 2.asegurando que el príncipe Regente veía « con real sensibilidad. R . Católica. el efecto.

desde que todo apoyo en R í o Janeiro le sería negado para el caso. M . A d e m á s . que era un cruel repudio de sus más acariciados proyectos. cuya armonía y buena inteligencia promovería siempre. Ello no obstante. sabía que al cortarle las alas á Linhares. la amargura y el disgusto producidos por esa contrariedad. exacerbaron bríos como se verá después. A . imposibilitándola para adelantar sus proyectos de coronación de D o ñ a Carlota. pues dicho auxilio sólo tendría efecto en el caso de una negativa. por lo tanto. mayor prueba de los sinceros deseos de S. C . P o r otra parte. D . se había entregado por entero á sus . las tropas portuguesas no auxiliarían al V i r r e y Elío. el príncipe. R . Juzgando de su obligación proceder « bajo tan justos y moderados principios » . » á la vez de representar « la. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS accediendo la Junta á estas proposiciones. pero Strangford nada temía por ese lado. por la prosperidad de los vasallos de su aliado. no quedaba otro obstáculo de momento que la Junta de Buenos A i r e s . con el reconocimiento expreso de los derechos de Fernando V I I . la Junta estaba advertida por el mismo Strangford del pensamiento dominante en el G a b i nete inglés. Conocedor de los planes más secretos de la Junta. Abatidas todas las resistencias.152 LIBRO II. pues su propio agente. » Con mano convulsa debió firmar R u i n a res esta nota. actitud que excluía vacilaciones sobre ese punto capital. Manuel de Sarratea. R . se las había cortado á ella. A . esperaba. que la Junta tomaría « en seria consideración » sus indicaciones. cuyo propósito indeclinable era. y no despreciaría unas ofertas dictadas « p o r la amistad y alianza que unían á S. la pacificación de las colonias americanas. con S. en cuanto le fuese posible. los planes de la Junta no tenían defensor.

Corpor casin que el Embajador cera y pábilo ni por en las ideas. pero Sarratea. dando por admitido que la Junta de Buenos Aires la ratificaría oportunamente. para dignidad. mansísimo dice un escritor argentino — era inglés lúdese de una movilidad perlática el hombre mandado ele el. compro- en el fondo. Ilisl de la Rep Arg: nr. sino que se hizo partidario entusiasta de la solución. escudado en sus dobles instrucciones. elegantes medio saltimbanqui. negándose á reconocerle personería oficial. N o contaba. Sarratea se obstinó en desempeñarlo con un celo adecuado á las s i m patías que ansiaba granjearse. á quien habilitó á negociar por los dos ( 1 ) . Habiendo optado por este último papel. cuyas bases fundamentales eran el reconocimiento de los derechos de Fernando V I I y la sanción de la libertad ( 1 ) Sarratea— hacer tesano el solo misos. empero. con una grave dificultad que opuso el marqués de Casa Irujo. N o solamente defirió á la proposición del armisticio indicado por Strangford y aceptado á la fuerza por Linhares. que así le habilitaban para promover los intereses de D o ñ a Carlota. entre figura de alcurnia. intrigante los medio pero de serlo. delicados. creyó posible remover el obstáculo con la declinación de sus incumbencias diplomáticas en manos del Embajador inglés. Después de esto.LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 153 Strangford. bajo cuya protección actuaba. el asunto tomó un giro expeditivo. atenta la presteza con que el agente argentino se acomodaba á las exigencias de los demás. con tal de hacer grandes. como para defender los de Fernando V I I . ) . convirtiéndose en una adherencia de la L e g a ción británica en R í o Janeiro. sin respeto por y dúctil con modales pronto los principios y sueltos. Sarratea comunicó á Strangford que la Junta de Buenos Aires estaba dispuesta á celebrar un armisticio. ballero fuese para gusto y trivial. á todo estaba lo que fuese. x u . (López. inspirándose en los consejos de Strangford.

Inglaterra necesitaba todos sus recursos y los de sus aliados. y mientras España no pusiera en manos de la A d ministración británica sus tesoros. se acordó que en todo el correr de M a y o se trasladase el negociado á Europa. entorpecer el buen acuerdo entre los portugueses y la Junta de Buenos Aires. atribuyéndose á oscuros cálculos de hostilidad comercial ó al pérfido deseo de abatir secretamente el poder español. era imposible contar con una cooperación completa. L a asiduidad de Strangford obedecía á las apremiantes instrucciones de su G o bierno. Strangford trasmitió á Casa Ira jo y al R e gente las proposiciones antedichas. con cargo de que el primero las remitiese á la Península. Para lograrla. L a s causas de esta actitud han sido apreciadas de diverso modo. se imponía la pacificación de las colonias americanas. cada vez más empeñado en adelantar eficazmente la guerra contra Napoleón. pero ni una ni otra intención predominaba en la diplomacia inglesa por aquel tiempo. que era su objetivo principal.154 LIBRO II. E l Embajador británico había conseguido. y el segundo las aceptase y propusiese á la Junta de Buenos Aires. fuente de los principales recursos de . cometiéndole la ultimación de los trámites definitivos del asunto ante el Gobierno central de España. dándola opción de someterse á ellas ó afrontar la hostilidad portuguesa. ni sus conveniencias primordiales podían aconsejarla semejante proceder. Reconocióse al Gobierno inglés su carácter de mediador. como se ve. para librarse del bloqueo c o n tinental. paralizar la acción de la princesa Carlota y dejar libre la suya propia para proteger los intereses de España. á fin de arrostrar aquella hostilidad sin precedentes. como ya había puesto sus soldados. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS de comercio. y así convenido.

D e este incidente provino la iniciativa pacífica del Virrey al promediar el mes de Mayo. portadora de los pliegos para unos y otros. ignorantes de lo que se tramaba en las esferas diplomáticas. A todo esto. los preliminares de esta negociación. Casi á la misma fecha supieron. desde la primera conferencia con Strangford. José Artigas. desdiciendo en cierto modo sus alardes belicosos. - LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 155 la Metrópoli y rico filón para el comercio inglés. una doble ventaja en las negociaciones entabladas. Elío y la Junta de Buenos Aires. producidos con la reunión de tropas en el campamento de las Piedras.LIBRO II. Elío. Martín Galain. que deseaba procurarse un respiro á cualquier precio. ni simpatía alguna por los pueblos americanos. acababan de abrir una campaña ciryos r e sultados iban á cubrirles de gloria. no puso obstáculo á la recomendación. C o n la sustitución de Belgrano por Rondeau. Casa Irujo. mandándose reconocer á D . sin que esta vez entrara para nada en ello el menor deseo de hostilizar á España. los insurrectos uruguayos. las primeras insinuaciones del Embajador inglés. al mando de D . comandante de la fragata inglesa NcrciLS. por medio de las proposiciones cuyo alcance queda analizado. había informado de ella al Virrey. mientras Strangford lo hizo con la Junta. en 18 de M a y o . escribiendo á la Junta por medio del capitán H e y w o o d . como muy bien lo había traslucido la Junta de Buenos Aires al contestar. D e manera que Strangford perseguía. en cuanto le fuera concedido explotarlo libremente. que luego recayó en D . había quedado vacante el cargo de segundo jefe del ejército. José Artigas por c o - . á nombre de su Gobierno. incitándole á que aceptase la mediación inglesa y entrara á tratar una suspensión de armas.

así distribuidos: 9 8 4 que. ele P. 2 0 0 al mando de D . pidió y obtuvo de Rondeau que le reforzase con 2 compañías de Patricios. y con ésta y 3 5 0 jinetes. agregándolos á la infantería. . de dicho río. Se componía ella. 1 6 0 con el capitán D . cuyo total era de 2 5 0 hombres. E n seguida ofició á su hermano D . al mando de Benavídez. estableciendo allí su campamento. recorriendo el trecho comprendido entre Canelón servación del campamento de las Piedras. preparándose á sitiar la Colonia. Siendo diminuta la base de 4 0 0 hombres de caballería para emprender operaciones decisivas sobre Posadas. reunidos en campamento á la banda del Sur . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS mandante principal de la milicia patriótica. á tentar fortuna. procurando apoderarse de la caballada y ganados para quitarle los víveres á Posadas. y 2 piezas de cañón. A n t o n i o Pérez. Manuel Fran(1). en o b 50 con O t o r gues sobre la_ Estancia del B e y . donde habían comenzado á fortificarse. de más de 2 0 0 0 hombres. sabiendo por ellas que los realistas ocupaban el pueblo de las Piedras. sin e m bargo. que contaba un número igual de soldados de esa arma. sin i n cluir G00 infantes y 5 cañones. donde llegó el día 12 de M a y o . 3 0 0 bajo las órdenes de D . se puso en marcha hacia Canelones. Artigas. y 4 0 0 hombres á órdenes del mismo Artigas sobre el río Santa Lucía. Baltasar Vargas.156 LIBRO II. Inmediatamente destacó partidas de observación en todas direcciones. en c a mino de P a n d o . cisco para que se le incorporase ( 1 ) N° 7 en los D. tenían su c a m pamento en el Colla. en 7 de M a y o . animado. Desmontó en seguida 9 0 blandengues. Grande y el C o l o r a d o . Manuel Francisco Artigas.

graduado de comandante. H e c h a la junción de los dos cuerpos patriotas. y á la tarde se incorporó D . quien ofició en el acto á su hermano pidiéndole 3 0 0 hombres para hacer frente á los españoles. sintiéndola D . dificultó la pronta realización de este propósito. y después de acordar en ella que debía cortarse al enemigo. Ventura V á z q u e z con 2 5 0 h o m b r e s . 1 compañía de Blandengues desmontada con 96 hombres. que había llegado hasta el Sauce. que fueron despachados para Montevideo. haciendo alto en las puntas de Canelón Chico al cerrar la noche. L a c o lumna llegó hasta el Sauce. y D . U n a lluvia copiosa empezó á caer desde la n o che del 12 durando hasta el día 10 por la mañana. viendo frustrados sus designios. con lo cual se imposibilitaron los caminos. destacó una columna sobre aquél para impedir la incorporación. de la cual extrajo unos 1 0 0 0 animales vacunos. Benito Alvarez. se echó sobre la estancia del padre de Artigas. por lo cual no se prosiguió la marcha. sufriendo mucho los soldados por causa de su mal equipo y del frío. apenas cesara la lluvia y temiendo que A r t i gas se reforzase con la división de su hermano. Manuel Francisco Artigas con 304 voluntarios. ya entrada la tarde. amaneció lloviendo. empero. incluso" el cuerpo de reserva mandado por D . Manuel F r a n cisco Artigas que estaba en Pando. L a columna española. movió su campo en d i rección al Sauce. Componíase la. infantería de 2 c o m pañías de Patricios de Buenos Aires al mando de los capitanes D .LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 157 E l tiempo. las fuerzas revolucionarias venían á sumar 4 0 0 infantes y 600 caballos. Posadas. T o más García de Zúñiga. A l día siguiente 17. y la compañía . Artigas con este aviso convocó junta de capitanes. por su parte.

Por estas hombres. Tal era. Santiago Figueredo. disciplina y armamento ( 1 ) . José Valentín Gómez. por el exceso de su infantería y artillería. Artigas declara que con 044 de com­ á la hombres de infantería. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS del capitán 1). en el parle de los cuales en su oficio que las fuerzas de Posadas se dispersaron de 1230 al •pro­ á 000 la derrota. E l armamento de estas dos compañías era tan malo. computamos Posadas. Concillando hombres de 7 de Diciembre vieron á sus pies á del Paraguay. compuesta de 2 piezas de á 2. y D . Francisco Tejada con 54. sin embargo. cura de la Florida. y de la división de D . y á las 9 de la mañana tuvo aviso que las columnas de ( 1 ) En los realistas 4 piezas. Buenos ponían nunciarse Junta vez realistas. informes. es que. el pequeño ejército popular que iba á medirse con un n ú ­ mero igual de tropas realistas. por su efectivo y organización. Manuel Francisco Artigas con 3 0 4 : muchos de ellos armados con cuchillos metidos en cabos de caña á guisa de lanzas. que distaba unos 10 kilómetros del suyo.158 LIBRO П. dice que la fuerza 1000 patriotas efectiva de diferencias. amaneció el día 18. que apenas disponían. Artigas despachó algunas partidas de observación sobre el campo enemigo. 400 á 500 y más fcelia 10 de Mayo. L a caballería estaba c o m ­ puesta de 2 compañías al mando de los capitanes D . asegura muchos último. de las Piedras. A n ­ tonio Pérez у I). 1 cañón. Juan de L e ó n con 29G soldados. el parle tenían 350 á Rondectu. Con mejores fecha 30. una fuerza 04 artilleros de 844 á se jinetes. Formaban en el Estado mayor los presbíteros D . Juan Santiago Walcalde. como un presagio de gloria. nuestra en 1000 . individuos. detallado acuartelados á la Junta en la capilla Aires. de 3G escopetas. L a artillería corría de cuenta del te­ niente D. por su organización. cura de Canelones. H e r m o s o . superiores. 30 hombres lo rpic suma con. entre ambas. capellanes voluntarios de las fuerzas patriotas.

donde habían venido á colocarse á distancia de 5 kilómetros del campamento patriota. y empeñó gallardamente el combate. empeñándose en un tiroteo sostenido con el capitán Pérez. Eran las 11 de la mañana cuando esto acontecía. En esta disposición rompieron un fuego muy nutrido. y dejando de reserva á I ) . A l primer choque perdieron los españoles un cañón. que lo contestaba retirándose siempre. engañados por el movimiento de la v a n guardia. Entonces los españoles. En el acto destacó á D . para que llamase la atención de los españoles. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 159 Posadas se movían buscándole. y formando en batalla colocaron 2 obuses de á 3 2 en el centro de su línea.ordenó una carga general. se replegaron rápidamente sobre la loma ocupada por su ejército al comenzar la acción. á D .LIBRO II. con sus 2 piezas de artillería al centro.. tomando para sí el de la derecha. que hacía más mortífero lo bien servido de su artillería y la superioridad de los cuerpos de infantes que guarnecían su frente de batalla. desprendieron una fuerte división para darle alcance. cuya mayor parte había abandonado la posición ventajosa que tuviera en un principio. D o n Manuel Francisco Artigas fué destinado con su cuerpo á cortar la retirada del enemigo. Artigas. y viendo aparecer por su retaguardia. La infantería patriota desplegó en la misma formación que el enemigo. Manuel . confiriendo el mando de la izquierda á su ayudante D . Seguidamente organizó su línea. A n t o n i o Pérez á vanguardia. poniéndose fuera del alcance de su artillería y atrayéndoles hacia sí para que abandonasen una loma. Ensebio Valdenegro. T o m á s García de Z ú ñiga con las municiones. advertidos del error en que cayeran. que vio esta desorganización de la fuerza enemiga. y un cañón de á 4 en cada extremo. L o s españoles.

estrecharan al enemigo. Dicen que Valdenegro. depositó dos cuñetes de pólvora. y tuvieron que. Valdenegro marchó al lugar indicado. Éste era el momento decisivo. prometiéndole respetar la vida de todos. Pero. con 1 cañón de á 4. por medio del cual intimó la rendición. Sin embargo. llevando consigo al oficial D . batiéndose con desventaja fuera de posición y sin abrigo ninguno. Las fuerzas p a triotas no tuvieron más pérdida que 11 muertos y 28 heridos. y D . Quedaba. bajo el pórtico de la iglesia de las P i e - . abandonaron la posesión que tenían. Juan R o sales. que Artigas le gritó se rindiese á discreción. Encargó Artigas á D . Posadas. mientras él con los infantes y tres cañones les acosaba. uno de los prisioneros. atrincherada y dispuesta á defenderse. dispersándose el resto. Quedaron los realistas encerrados por todas partes. hacer alto. y si el ataque fué bien llevado. impidiéndole la retirada. Aceptada la oferta. que expresamente había traído. una gran guardia de 1 4 0 hombres en el pueblo de las Piedras. la acción se trabó con la m a yor viveza. poniéndose en marcha hacia el pueblo de las Piedras con el mayor orden. Eusebio Valdenegro que se dirigiese allí con una pequeña fuerza para rendir cuanto antes á la española. la resistencia se hizo con vigor. Artigas ordenó entonces que los capitanes L e ó n y Pérez con sus respectivas compañías. mientras la capitulación se negociaba. Marcos Vargas. Manuel Francisco Artigas con su cuerpo. entre éstos el subteniente D . se entregó el jefe español junto con 22 oficiales y 3 4 2 i n dividuos de tropa. después de haber perdido 97 h o m bres muertos y 61 heridos.160 LIBRO II. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS Francisco Artigas con el designio de cortarles la retirada. levantó bandera de parlamento. envuelto y desmoralizado. empero. Tan próximos estaban unos de otros.

P a rece que esta actitud fué más persuasiva para el oficial acantonado en la iglesia que todas las palabras de su paisano. D e los prisioneros. L a división vencida en las P i e dras era la única tropa movilizada con que contaba Elío. Valdenegro. — I I I . 18G se agregaron voluntariamente á los patriotas. y se rindió sin más trámites. E S P . 11. y otros se extraviaron. 4 8 2 prisioneros con sus jefes y oficiales y 5 cañones. siendo muy del gusto del ejército patriota cantarlos después en los fogones. tomando la dirección de Montevideo. E n la dispersión precursora de la derrota fugaron. y el resto hasta 29G fué remitido por Artigas á la Junta de Buenos Aires. retirándose á sus casas.LIBRO II. para ser los primeros noticiadores del desastre. improvisó unos versos sobre este lance. Terminado el episodio en momentos de j)onerse el sol. Su único personal disponible eran 500 hombres que guarnecían á Montevideo. que dejó en el campo 1 5 2 individuos fuera de c o m bate. Concluida la batalla. á pesar del auxilio que le ofrecía un cuerpo de 5 0 0 hombres salido de Montevideo en su socorro. junto con P o s a das y demás oficiales. entre ellos 14 que habían sido tripulantes de la escuadrilla de Azopard. muchos vecinos que formaban la columna realista. . y haciendo un reguero hasta la plaza. por lo cual se vio reducido desde aquel momento á una situación tirante. y otros 5 0 0 bajo las órdenes de V i g o d e t en Colonia. concluía también aquella memorable función bélica del 18 de M a y o de 1 8 1 1 . encendió mía mecha y se puso á blandiría en aire de pegarle fuego. Sus resultados materiales fueron la destrucción de mía columna de 1 0 0 0 hombres de las tres armas. que era poeta. donde estaba acantonado el grueso de la fuerza española. campó Artigas en las inmediaciones DOM. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 161 dras.

recibiendo el vencedor proposiciones de la Plaza para establecer canje de prisioneros. « acorde con los sentimientos que le colimaban. Vicente María de Mucsas. Artigas contestó el día 20 á estas dulzuras. ironía de la suerte. ú oficiales por oficiales y soldados por soldados.. E.162 LIBRO II. El 19 llegaron las partidas de observación de los patriotas hasta. » Elío propuso una sus- pensión de armas. Ese mismo día. fiado en las reglas de la humanidad y de la costumbre en el noble ejercicio de la guerra. pero la noche se pasó sin novedad. bien y quiere extender el canje á los demás prisioneros sanos. tuviese á. por igual número de los que del ejército de Buenos Aires se han remitido prisioneros del Paraguay y otros que existen en esta Plaza. dolorosa Aires humanos » y deseoso de evitar « una efusión de y tal vez inútil. el oficial encargado de hacérselas fué el brigadier D . c o m o que marchaban á disposición de la Junta de Buenos Aires. Nicolás. siempre que se le remitiese á su hermano D . el A r r o y o de S e c o .» etc. sangre. resguardándose de alguna tentativa desesperada que se anunciaba por parte de la guarnición de Montevideo. indicó á Muesas que se dirigiera á ella para gestionar el canje. Por una. mientras resolvía la Junta de Buenos « sobre las proposiciones pacíficas presentadas por los ingleses y por él. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS del pueblo de las Piedras. si V d . jefe accidental de la guarnición. estoy autorizado para. preso en Montevideo. y en cuanto á los oficiales prisioneros. » Tan admirable rasgo de misericor- . « P e orden de S. así mismo. — decía Mucsas — tengo la confianza de proponer á Vd. acordarlo y convenirlo. que se sirva tener la bondad de canjear los heridos que hubiese de resultas de la función. aceptando el canje con respecto á los heridos.

y mandar allí un diputado provincial que se incorporase al Gobierno establecido. En pos de esto. » E l 21 trasladó Artigas su campamento al Cerrito. y si Elío deseaba evitar la efusión de sangre. de las miras generosas y pacíficas de aquélla. porque palpando la desmoralización producida entre los suyos. bien p e netrado de los deseos de la Junta. contaba apenas con 5 0 0 infantes y una dotación estricta de artilleros para .» Agregaba « q u e la causa de los pueblos no admitía la menor demora. algunas casas de los alrededores. y pidiéndole que apurase las marchas ó le enviase refuerzos para atacar la ciudad. hizo el Virrey algunas salidas bajo la protección de los fuegos de la Plaza. que. desde donde intimó rendición á Elío. Artigas se dirigió á Bondeau. escaso de municiones y de víveres. y para dar muestras de ánimo. ordenando al parlamentario que se retirase en el acto. estaba seguro de ser vencido si era. pero fué rechazado en todas partes.LIBRO II. haciéndole presente la desmoralización del enemigo. P o r sus inteligencias con los patriotas encerrados en la Plaza. no tendía más que á prolongar el peso de ias cadenas del despotismo « sobre los desgraciados ciudadanos encerrados tras de los muros de Montevideo. » pues toda otra solución. replicando que sólo suspendería las líos» tilidades « luego que la autoridad de la Junta de Buenos Aires fuese reconocida por E l í o . reducidas á restablecer la fraternidad con Buenos Aires. prueba. por represalia. contentándose su tropa con saquear. Artigas lo comprendió así. tan contraria á la humanidad. quien contestó verbalmente de un modo negativo. sabría dar á Montevideo una nueva. sabía que el V i rrey. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 163 dia respondía al deseo de ganar tiempo. atacado en aquel momento. Seguidamente. entrase en negociaciones con él.

usando el estilo torvo y declamador aprendido en los escritos de los revolucionarios franceses. L a ojeriza de Elío contra el claustro franciscano. Hacía tiempo que miraba de reojo al Convento de San Francisco. tan leídos entonces. E l 21 de Mayo. aprehendiendo. N o fué del mismo parecer el g e neral en jefe. en sus cortas estancias. interrumpidas por e x cursiones ó misiones religiosas continuas. centro de ilustración y sociabilidad. Antes que la insurrección estallara. donde fray José Benito Lamas. donde la juventud se iniciaba en los dominios del saber. hablando de la libertad y de la Patria. y la alegría subsiguiente que supo haber causado entre los frailes patriotas. derramaba todos los encantos de su elocuencia juvenil. acentuada desde sus primeros reveses militares. cierto oficial de apellido Pampillo.164 LIBRO II. se trocaron muy luego en iracundas medidas contra los criollos que sospechaba adictos á la insurrección. de m o d o que el asalto estaba indicado para decidir la situación. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS servir las baterías. solía hacerle coro. á nueve (1) Of de Artigas á la Junta del 1'araguaij (cit). futuro Prelado uruguayo. mientras fray José Gervasio Monterroso. se culminó con la llegada de Artigas al Cerrito. penetró en el Convento de San Francisco. ya se había hecho sospechosa aquella tertulia habitual. . al frente de un piquete armado. que añagazas de caridad y arrepentimiento con se propusiera Elío disfrazar sus sanguinarios instintos. y Artigas tuvo que resignarse á ver malograda una empresa cuyo éxito creía seguro Las (1). y las familias de los que estaban comprometidos en ella. y los hombres principales se reunían en núcleo selecto para espaciar el ánimo durante las horas libres. de orden de Elío.

» Tras de éstos fueron expulsadas 4 0 familias de las más conocidas por sus conexiones cou los patriotas. así es que muy pronto siguieron la suerte de los anteriores D . insinuando al Cabildo de Montevideo el deber en que estaba de interponerse para habilitar á los expulsos con una parte de sus efectos. Puesto que desaprovechando el terror producido en los primeros momentos.Herrera y otras personas espectables. Fleytas. pero Elío. asumiendo personería en esta emergencia. quiso el. después de gritarles en son de burla. no respetando individuo que le fuese sospechoso . y que no estaba dispuesto á entregar nada.LIBRO II. quien recibió en su campo multitud de jóvenes escapados de Montevideo á engrosar sus filas. ni aún el breviario. fomentando un alzamiento entre los pueblos de Misiones. Artigas reclamó contra proceder tan violento. arrojándolos al exterior. Nicolás . y favoreció notablemente la causa de Artigas. Virrey seguir hasta el fin. P a m pillo les condujo al portón de la Ciudadela. entre ellas la del mismo A r tigas. Pose. Entrado en ese camino. quiso Artigas compensar de algún m o d o tan grave falta. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 165 religiosos. Lamas. contestó que sólo á él debía dirigirse cualquier reclamo. sin darles permiso tampoco para llevar consigo equipaje alguno. L a indignación producida por semejante conducta. le atrajo la animadversión general. se perdíala oportunidad de apoderarse de Montevideo. pidiendo la cooperación de los mencionados pueblos á la . escribió varias proclamas y manifiestos. Santos. cuya antipatía á la dominación portuguesa estaba apenas reprimida por el rigor de las armas. entre los cuales se contaban los P P . Con ese designio. « vayan á juntarse con sus amigos los gauchos. L ó p e z y Faramiñán: sin darles tiempo á tomar equipaje alguno.

ilustrar el patriotismo de todos los uruguayos. como único medio de recuperar sus derechos de h o m bres. P o r lo pronto. . encontraba el terreno abonado en aquella zona. con un tino que el porvenir justificó. así es que duplicaron la vigilancia habitual. en los esclavos que se huían para territorio oriental. esparciéndolos profusamente ( 1 ) . v. penetraron en Misiones. Si los portugueses andaban preocupados con Artigas. empezaron á sentirse los electos del llamamiento hecho por Artiga?. intentó obtener por la corrupción lo que le ( 1 ) Pereyra fia Silva. Pero transcurrido algún tiempo. en la acentuación de la mala voluntad demostrada por los indígenas á sus d o minadores. no lo estaba menos Elío. Invitaba también á los esclavos á sacudir sus cadenas. quien viéndole encumbrarse tan desmesuradamente. para estimular la acción de los pueblos descontentos. la formación del p o deroso núcleo destinado á poner en jaque las fuerzas disponibles de Portugal en América. Trasmitidas estas novedades hasta el campamento del Cerrito. Sabían ellas que toda incitación á la libertad. quienes al frente de partidas ligeras. en la desmoralización de los soldados que desertaban de los cuerpos. los manifiestos y proclamas del vencedor de las Piedras no dieron otro resultado que inquietar á las autoridades portuguesas. Entregó estos papeles á diversos oficiales de c o n fianza. siempre temerosas de una rebelión de sus forzados subditos. llisl da fandarrío tío Inijt. A s í preparaba. Seco n. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS obra que debía. ni. ordenando á los oficiales destacados en la frontera que se internasen cada vez más en Misiones. Artigas redobló sus esfuerzos. y proveyeron á reforzar las tropas existentes.166 LIBRO II.

Mientras el vencedor de las Piedras era tentado por Elío con el e m pleo de general. HUÍ. y pudo servir de parangón entre las prodigalidades ofrecidas por la. el grado efectivo de general y el gobierno militar de toda la campaña uruguaya. Autorizado como e s taba por el Gobierno de la líegencia para agotar los medios conciliatorios. y J). « marchaba ahora mismo á Buenos Aires. con la seguridad correspondiente. Manuel Villagrán. para ser juzgado por aquella Exorna. Manuel Villagrán. » ( 1 ) Esta actitud de Artigas desmontó á Elío de todos sus cálculos. discerniéndole despachos de coronel y una espada de honor. á mantenerle en un puesto subalterno. la Junta se limitaba. .LIBRO II. Junta. doblemente emparentado con Artigas por sí mismo y por la esposa de éste. D . á ver si se lo atraía. entre los cuales iban comprendidos premios y dádivas. causa realista y la economía con que la Junta premiaba á los insurrectos uruguayos. L l a m ó con ese propósito á dos miembros de la familia del caudillo. rico propietario y vecino espectable. de la I?c¡i Arg: m. — L E V A N T A M I E N T O D E L PAÍS 167 era imposible conseguir con la fuerza. » agregando. A r t i gas contestó á Pereyra que recibía su carta « como un insulto hecho á su persona. el comando de la campaña y una gruesa suma de dinero. que en cuanto al comisionado D . Antonio Pereyra. Manuel Villagrán la condujo. xiu. y I ) . D o n Antonio Pereyra escribió la carta en que se consignaban estas proposiciones á nombre del Virrey. Menos que Artigas había hecho ( 1 ) López. quiso emplear ese recurso con su afortunado sitiador. tan indigno de quien la escribía como de ser contestada. A m b o s comisionados recibieron encargo formal de ofrecer al vencedor de las Piedras una gruesa suma de dinero.

Después de la sorpresa del Colla. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS Belgrano en el Paraguay. N o era menos intenso el entusiasmo despertado en el U r u guay. y salió condecorado con el e m pleo de brigadier. E n Buenos Aires llevaron el contento á su máximo grado. mientras Artigas ascendió á coronel solamente. Benavídez se había adelantado hasta la ciudad de Colonia. que allí mandaba. por sus resultados morales y materiales. Conviene tener presentes estos procederes. y sin embargo Balcarce fué elevado á general. supliendo así de palabra la omisión padecida en los hechos. la batalla de Suipacha que la batalla de las Piedras. pues. quedando reducido á un puesto secundario en el ejército.168 LIBRO II. U n hecho nuevo vino á estimular el ánimo de los independientes. porque las antipatías c o n tra Elío y el dolor de los reveses del Paraguay y el Paraná. se trasladó personalmente á Montevideo en una zumaca de guerra. E l mariscal V i g o d e t . desde la jornada de las mismo. pintándole la verdad . L o s resultados de la victoria de las Piedras se hacían sentir moral y materialmente. que explican la aglomeración de resentimientos destinados á estallar ún día.llegando el 21 de M a y o . llamaban á Artigas general Piedras. No había sido más importante. Conferenció con Elío. A efecto. de combinar algún medio hábil de salvarse. cercándola estrechamente. sostuvo con firmeza los repetidos avances de los patriotas. encontraban plena satisfacción con un triunfo tan completo. cuyas masas insurrectas veían confirmados sus más atrevidos presagios. La Gazeta de Buenos Aires y aun el G o b i e r n o . decayó su ánimo al verse en peligro tan inminente como el que le colocaba la situación. pero asesorado de la victoria de las Piedras. como si sintiesen necesidad de reparar la injusticia.

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BRIGADIER GENERAL D . JOSÉ RONDEAU .

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Entre tanto. Adriano Mendoza. y visto por el V i r r e y que era imposible sostener el punto indicado. . y á efecto de c o n trarrestarla distribuyó varias partidas en las costas más próximas á su alcance. E n su urgencia por adquirir r e cursos comestibles. Mendoza acometió á los expedicionarios.) . tomando tierra en busca de provisiones. (Gazeta Instárteos. A . Aconteció que estando en esa facción. A s í se hizo el día 27. D . aprovechando su dominio de los ríos. para que la abandonase con toda su guarnición. un día de los de M a y o se aproximó una de las expediciones de Elío á dicho punto. clavando la artillería. había despachado Elío algunas pequeñas expediciones marítimas. A r tigas no dejó de advertir esta medida. expidió orden al segundo comandante de la Plaza. en tanto que Benavídez ocupaba la ciudad con las fuerzas p a triotas y comunicaba este hecho á la Junta de Buenos Aires ( 1 ) . obligándoles á reembarcarse con pérdidas y sin poder llenar su objeto. con orden de proveerse de ganados en las costas. Casi al mismo tiempo se supo o'tro descalabro sufrido por las fuerzas españolas. José Bondeau. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 169 de la situación. r e tirándose la tropa española por el río á Montevideo. fué destinado á guardar la ensenada de Castillos con una fuerza de su regimiento. E l capitán de dragones de la patria D . venía en marcha con rumbos á Montevideo. jefe de las fuerzas auxiliares de Buenos Aires. D e seoso de contribuir en algo al brillo de sucesos tan felices.LIBRO II. para donde se puso en camino luego que supo los primeros triunfos de Artigas sobre los españoles. Apuntes á la Junta. — Parte ele Benavídez de B. Junio 1811. ( 1 ) Larraííaga y Guerra.

el uno de á 18 y el otro de á 24. Aires. que colocó en batería. Juan R a m ó n R o j a s . quien los montó y proveyó de proyectiles. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS tomó precaudónos para cortar cualquier intentona del enemigo hacia la campaña. poniéndolos bajo la dirección del Sargento mayor D . La batería R o j a s rigió por elevación sus tiros durante divarios días á la Plaza. pero la rapidez de las operaciones de los Uruguayos no le dejó intervenir como deseaba en la lucha activa. y otras en la inconsistencia de los planes combinados por Artigas. 1 real por cada bala que arrojaban los sitiados y eran recogidas por gentes de los alrededores. hasta que fué desmontada por el enemigo. Hondean ansiaba señalarse por actos que justificasen la confianza depositada en él. y de las repetidas instancias llegadas desde la Plaza al campo sitiador. R o j a s pagaba. Para este último efecto. hizo conducir 2 cañones. ordenando algunas providencias para incomodar á los realistas. Entonces la hizo suplir Hondean por 2 obuses de que disponía. único terreno que poseían en el país. escudándose unas veces en la carencia de instrucciones positivas de la Junta de Buenos asedio. Hondeau. donde Artigas tenía su campamento. tomó el mando en jefe de las fuerzas sitiadoras. Cuando en 1. .° de Junio llegó al Cerrito. N o habiéndole cabido parte en la victoria. Desde luego. que en número de 5 0 0 0 voluntarios acompañaban al ejército auxiliar. para que se librase la decisión de la contienda á un asalto. se limitó á mantener el Desde el fuerte de Santa Teresa. Sin embargo de la impaciencia de los uruguayos.170 LIBRO II. ya estaban reducidos los españoles al recinto de las fortificaciones de Montevideo.. distante unos 3 5 0 kilómetros de Montevideo.

las autoridades españolas de Montevideo levantaron una protesta clamorosa. Sabiendo que el puerto de Rueños Aires estaba desmantelado.» pero al mismo tiempo. T o m ó la iniciativa el Cabildo. sugestionado por algunos jefes militares. concepto. Sin esperar la respuesta.» E n pos de esta advertencia saludable. expedición estaba para darse á la vela (1 ). reasumía el concepto de (1) L. como la intromisión de varias personas.LIBRO IL — LEVANTAMIENTO D E L RAIS 171 molestando á los sitiados en distintas direcciones con sus fuegos. para manifestarle hiciese presente al Virrey los peligros que correría la escuadrilla con motivo de los temporales frecuentes de la estación i n vernal. al siguiente día reiteró su oficio. con el fin de imponerse á la Junta. . « que nada tan perjudicial en las operaciones de la guerra. actitud concorde con sus d e beres militares. E n tal. se propuso bombardearlo. devolviéndole en su propia casa agresión por agresión. Pero no bien se traslució el hecho. de Montevideo. E l í o recobró bien pronto su ánimo. dio orden á Micbelena que se aprestase á partir con los mejores buques de la escuadrilla. E l Virrey. mucho más si eran escasas de conocimientos sobre el particular. asegurando constarle extra judicialmente que la. asumiendo una. decidiéndose á tomar la ofensiva. y el desastre que ocasionaría á los defensores d é l a Plaza la pérdida posible de la fuerza sutil.Reducidas las operaciones del campo sitiadora estos c a ñoneos y á las guerrillas diarias. G. dirigiéndose á Vigodet en 5 de Julio. . contestó en el acto á V i g o d e t para que éste lo hiciese saber al Cabildo: « q u e eran muy laudables las intenciones demostradas por la corporación.

Eran las 10 y la ciudad estaba entregada al descanso. favorecido por el viento y la creciente del río. produciendo la pavorosa impresión cpie puede calcularse. diciendo: « que él tenía tanto i n terés como el que más. quieren que sufra Montevideo insultos y daños de la chusma. y ninguno tanta responsabilidad. quedaban más de 1 0 0 0 hombres de fusil. no sea efecto del egoísmo de algunos que temiendo el ataque de sus propiedades en la Capital. proponiéndole que levantara el asedio de Montevi- . E l bombardeo duró hasta la 1 de la noche.172 LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS sus obligaciones propias. dirigiéndose s o bre Buenos Aires. abandonó aquel fondeadero. advertía « que la Plaza no resultaba indefensa por la salida de la expedición. » Después de esto.» Para calmar los temores manifestados. A la mañana siguiente. ó de otros de quienes la envidia y la inacción son su verdadero carácter. » Y para cortar todo nuevo debate sobre el punto controvertido. contra un enemigo. que. se dirigía á los miedosos en esta forma: « ¡ o j a l á . concluía manifestando: « q u e la expedición estaba pronta. que los clamores de eso que llaman pueblo. podía reunir á lo sumo 2 0 0 0 fusiles malos. en la suerte de la Plaza de M o n t e video. Michelena partió con 5 buques á esperar en Martín García una ocasión propicia. » Recordando que el modo de imponer al enemigo no era sufrir pasivamente sus ataques. y habiendo costado mucho aprontarla. A l cerrar la noche del 15 de Julio. sería una. pues sin contar la dotación de artillería. Michelena pasó una intimación á la Junta. habiendo disparado en ese tiempo la escuadrilla 31 bombas y 3 balas rasas. dueño de una artillería despreciable. cuando el jefe español rompió sobre ella el fuego. donde llegó sin ser sentido.vergüenza el dejarla de realizar.

y temiendo las bajantes repentinas del río. se retiró para no presentarse más por el momento ( 1 ) . misma fecha que la flotilla de Michelena b o m b a r deaba Buenos Aires. situado 1 0 piezas de artillería bajo los fuegos de la. para cuyo efecto se propuso asaltar la isla de Ralas. que en vano reclamaba de la otra orilla. que barrían sus puntos accesibles. M a y o r general del ejército. Iicv JmiHino . Estaba la isla artillada con de buenos calibres. recibió orden de sortear gente voluntaria para llevarlo á caito. resolvió quitársela. x m . hasta cierto fondeadero de la playa dominado por los sitiadores. m. Ensayo. los españoles de Montevideo sufrían un descalabro. y la guarnecía el capitán de milicias D . ele. . acosado por la falta de p ó l vora. Noticias (2. originado por otra flotilla menor. E l general Bondeau. D o n Miguel Estanislao Soler. — Funes. Francisco Buiz. visto lo cual. E l general en jefe escogió de entre ellos al capi- (1) Torrente. y mandó cubrir la ribera con gruesa artillería.LIBRO II.° parte). Michelena. al enemigo. ó se resignara á sufrir bombardeos continuos como el de la noche anterior. — L E V A N T A M I E N T O DEL PAÍS 173 deo. almacén de municiones de E l í o . que las necesidades de momento obligaron á improvisar á los sitiadores. oficial valeroso. L a Junta respondió con altanero desdén al oficio. algunos botes particulares. á quien el proyecto parecía inmejorable. Bondeau hizo conducir en carretas. fortaleza del Cerro y al habla con la ciudad. desde el Miguelete. A la. encontrándose con un número exuberante de oficiales y soldados que se disputaban tomar parte en la empresa. 496. C o m o preliminar indispensable para el ataque. i.americana. después de algunas evoluciones frente á Buenos Aires. — Núfiez.

Juan José Quesada para el mando de la tropa. El ejér- . se resolvió utilizarlas. Zufriategui puso proa á la isla. Compuesto el tiempo. pero al tomar tierra. que el vendaval arrastró hasta la playa dominada por los sitiadores. Dormía la guarnición cuando atracaron los patriotas al desembarcadero que enfrenta la Comandancia. aumentándoles. haciendo prisionera la guarnición sin resistencia y clavando la artillería. remando vigorosamente. Esa noche zafaron de sus amarras varias embarcaciones. arrancándole la mecha y matándole á puñaladas. á dar fuego al cañón que enfilaba la estrecha garganta de pedregullo por donde debían entrar. Zufriategui volvía triunfante con sus Janchones á la costa. fueron sentidos por D . Siendo las dos lanchas de la Efnjcnia muy superiores á los botes traídos del Miguelete. y tripulando las tres embarcaciones con unos 8 0 hombres entre marineros y soldados. 20 quintales de pólvora y bastantes correajes. entre ellas dos lanchas grandes de la fragata de guerra. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS tan de dragones D . Francisco Ruiz. que ya se había distinguido como marino y como artillero. quien salió de su habitación con una mecha encendida. Ejigoúa. pero un recio temporal se desencadenó cuando la tropa iba á embarcarse. L o s primeros desembarcantes se echaron sobre Ruiz. los elementos navales cuya posesión les era tan n e cesaria. Designóse la noche del 13 de Julio para dar el golpe.174 LIBRO II. trayendo la guarnición prisionera. agregándoles el mejor de aquéllos. Bien adelantada la noche del 15. Pablo Z u friategui. por acaso. se fijó la empresa para la noche del 15. A l amanecer. E n seguida se precipitaron á las cuadras. obligando este incidente á postergar la operación. confiando la dirección de todo á D .

titudes miento cuerdos cu sus efemérides Estas demuestran cuando y Guerra en del la Autobiografía. entre las cuales se leían estas frases: esperar de una ¡mena madre. preparándose á contestarlo con una. tj según luco lugar ( D e . muerte. » A esta declaración maternal. la princesa Carlota le había. escrito una. (Apuntes general históricos). 497). favor nas. Corroboran del suceso datada el y otras el evocedla (Ensayo..M a r í a . como sin acontecido recordar de también el Buepor esa en de Montevideo parle oficial publicado el certificado Notables. dirigida á que alcanzase de mi augusto esposo los auxilios que precisáis. Houdcau. salida efectuada algunos días más tarde. princesa — y reiterando en consecuencia mis justas reclamaciones. y o no podría mirar con indiferencia vuestra solicitud. 2. donde sus reclamos habían surtido el efecto previsto. A l despuntar el mes de Junio anterior. Elío no se desalentó por aquel revés. seguía una seguridad positiva que debió de halagar más al Virrey que las melosidades transcriptas. Hombres sorpresa de la isla de Halas en 15 de Julio de 1811.cta» expedido u. en la « Ga. «los españoles merecerán siempre de mí. enflaqueci- desde el lecho de . puesta bajo vuestra dirección y gobierno. carta llena de expresiones tocantes.. — L E V A N T A M I E N T O D E L PAÍS 175 cito patriota recibió á los expedicionarios con dianas ( 1 ) . « N o estaba satisfecho aún el afecto con que deseaba auxiliaros — proseguía la. sacar partido Aires.LIBRO II. a de una proclama y Larrañarja comprobadas de la memoria. 1 4 1 ) . mis'mo americainexacsus re- mes y año." Agosto sitio autor que. militares de la Junta de Buenos Parte). Funes su propio de Hondean señala este hecho (1812-14). Núñez ir. para sustentar contra las incursiones de los facciosos de Buenos Aires la muy fiel ciudad de Montevideo. Entre tanto. la 1811). obtuve del príncipe la ( 1 ) La Autobiografía durante nos Aires el segundo (I. según él á Zufrialegui fecha. nutría esperanzas de próximo auxilio por la parte del Brasil. cuanto ellos pueden y por consecuencia. queriendo (Noticias.

y traer de ese modo las desavenencias con España á un arreglo pacífico. » Concluía después D o ñ a Carlota rogándole que exhortara á los habitantes de Montevideo á conservarse firmes. era franquear sin pérdida de tiempo las fronteras uruguayas. la cual hoy mismo se expidió por expreso á R í o . y creo que cuando recibáis ésta.» Encargábase. obligándoles á inclinarse ostensiblemente del lado de la política británica. para conseguir la pacificación de las colonias platenses.A l e g r e . los g o l pes más decisivos. en que la invitaba Linhares. á fin de que dicha resolución fuese a c o m pañada del más glorioso éxito. para aceptar la mediación negociada con Sarratea. » L a orden á que se refería la princesa era una prueba del resultado obtenido por L o r d Strangford. en sus i m p o siciones al Conde de Linhares y á D o ñ a Carlota. asimismo. en la confianza que nunca les faltarían auxilios de su parte. ó que fuese c o n traria á los intereses de su querido hermano (Fernando V I I ) . la remisión urgente de un oficio para la Junta de Buenos Aires. « dando.g r a n d e y jefe del ejército acantonado allí.176 LIBRO II. si ya no han marchado en virtud de órdenes anteriores.g r a n d e . D i e g o de Sousa. E l segundo cometido que se incumbía á Sousa. que antes de pisar pertenencia uruguaya «publicase un Manifiesto. Iba dirigida á D . ni á los de su propia Nación. y p a cificar el país á toda costa. al general portugués. asegurando que el príncipe R e - . ya estarán en marcha las tropas portuguesas. para el efecto. á nombre del príncipe Regente. y viviendo seguros de que ella no intervendría jamás en cosa alguna « capaz de dañarles directa ni indirectamente. conteniendo dos clases de cometidos: el primero. y de la requisición que hicisteis al general de P o r t o . Capitán general de R í o . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS orden inclusa.

Sabedora del predominio de Strangford en P í o Janeiro. Después de traDoa. ni Linhares ni D o ñ a Carlota h a bían abandonado sus primitivos proyectos. A semejanza de Sarratea. apuntándole los riesgos que todos corrían. la derrota común. no le cupo duda que toda maniobra llevada á efecto con acuerdo del Embajador inglés. C . 12. á quien ya hemos visto figurar como su plenipotenciario ante el Cabildo de Montevideo. Para dar pruebas de ese estado de ánimo. Si las circunstancias les sometían á la dictadura de Strangford. para entregar la intimación ya mencionada. una vez que el territorio de esta banda de las márgenes del U r u guay se hallara pacificado. en Agosto del año anterior. destinadas á constituirle de un modo p ú blico en correo de gabinete. y que retiraría inmediatamente sus tropas de él. M . y de las bases de pacificación proyectadas por él. ESP. — III. había escrito en 5 de Junio una extensa. inopinadamente conseguido bajo auspicios tan halagadores. encontraba á la Junta de Buenos Aires prohijando un plan de estrategia análogo. resolvieron (pie fuese portador de la intimación á la Junta. recupe- . hombre de confianza de la princesa Carlota. pero habilitándole como agente confidencial para asegurar á la Junta « que estos dominios no volverían al yugo español.» Pero al proceder así. llevaba Contucci i n s trucciones dobles.LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 177 gente no quería tomar parte alguna del territorio de S. Felipe Contucci. nunca menos conformes que entonces aceptaban aquella tutela perturbadora del acuerdo secreto con la Junta de Buenos Aires. nota á Linhares.» L a doble actitud asumida por la Cancillería portuguesa en Junio. aun cuando Fernando V I I rase el trono de sus padres. D . importaba. Cediendo á esta convicción.

— LEVANTAMIENTO DEL PAÍS zar el cuadro de la situación de Elío. R .. emplee su poderoso influjo. la Junta había manifestado sin ambages en 16 de Mayo. decía ser el p r o - . nada. Ella era una ratificación de las propuestas anteriormente hechas.» Entre esos intereses prevalecía « l a necesidad indispensable de buscar la independencia. que cuando exige de S. sobre la oportunidad de proveer á su cumplimiento. inútil para sojuzgar esta parte de A m é rica. es probable que produzcan un incendio. A. cuyas chispas desprendidas. su enemigo obligado en A m é r i c a ? A l ponerse bajo la protección del príncipe Regente.. sujeción causa pública. ¿ C ó m o era posible pensar en la creación de una monarquía constitucional bajo los auspicios de la casa de Braganza. « q u e aceptaría desde luego toda p r o posición que por medio de S. L a América ha levantado el grito. la Junta cree que nunca se halla más en su lugar.. decía la Junta: « t o d a empresa en la Banda Oriental.178 LIBRO II. bajo ción y el vasallaje española. y abrasen en su suelo. A . » Conocidas las secretas inteligencias mediantes entre la Junta y el Conde de Linhares. R. la mano que lo encendió. no ya para misticio tevideo. no liaría más que encender una hoguera. de otros soberanos la adopcasa que los de la injurioso á Buenos Aires. le fuese propuesta. más expresivo que esta nota. todos los que nacieron Siendo esto así. el príncipe Regente. si P o r t u gal mismo cooperaba al triunfo de Fernando V I I . batido en campaña y sitiado en Montevideo. y que no comprometiese los intereses que á ella se le habían confiado. sino la entera promover un ary perjudicial á la del pueblo de M o n - » Semejante solución extrema. en que arda esa y habla con misma Capital ( B í o Janeiro). y al mismo tiempo un grito de alarma.

al abrasar la mano que lo produjera. cuya odiosa política había conducido la indignación pública á su c o l m o . y perjudicial á la causa p ú - . ni el general Elío. especialmente Elío. resultaba un documento honroso y adecuado á la solemnidad de las circunstancias. « que la América había levantado el grito. la nota de la Junta. harían arder su Capital americana. pKroonienclo un armisticio « injurioso » á Buenos Aires. A h o r a bien: la ines- perada actitud de ese mismo Gabinete. Era noble y altivo decirles á los que se p r o ponían detener el progreso revolucionario con negociaciones diplomáticas. y en tal concepto. desde que el príncipe Regente repudiaba una y otra solución. su pariente y aliado. declarándose fiel á los compromisos contraídos con F e r nando V I I . Mas. por último. importaba decidida protección á los españoles de ultramar.» podrían en la protección del Gabinete portugués. y á sus secuaces los europeos de M o n t e v i d e o . del R e gente. ni sus secuaces los europeos de Montevideo. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 179 ducto de las antipatías provocadas en el R í o de la Plata por el Gobierno peninsular y sus delegados. la Junta estaba persuadida de que « ni los españoles de ultramar. por la ambigüedad de ciertas proposiciones y la arrogancia de sus términos. » amenazando de paso al negociador portugués « con que las chispas del incendio. quedando la Junta burlada en sus proyectos de monarquía constitucional y modificación dinástica. para los que no estaban en el secreto de esta i n triga. que emplease su poderoso influjo en someter á Elío 3 sus secuaces europeos. » y exigiendo. de la Junta. en vez de promover « un armisr ticio injurioso á Buenos Aires. y « perjudicial» á la causa pública. y hablaba con todos los nacidos en su suelo. á Elío.LIBRO I I . merecer perjuicio jamás de la causa.

Hist . el general destinado á cumplir aquellas órdenes no deseaba otra cosa que llevarlas á la práctica. P o r otra parte. Hist da. han podido reconstruirse después de tantos años. Cooperaba en favor suyo la circunstancia de que el Regente. do Imp . que era una iniciativa personal. quien le impulsaba. D o n D i e g o de Sonsa había tomado en serio la defensa del orden monárquico contra los revolucionarios. xm. Ensayo. ni. X L I . sentía contra los españoles. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS blica. v. y el menosprecio que particularmente le inspiraba Elío. que c o m o buen portugués. y las protestas de la Junta. — Funes. por dignidad propia. y lo exigía sin ahorrar amenazas. Cruzáronse en el tránsito la intimación del Regente. fundar-ño — Rev do Inst. que vigilaba desde P í o Janeiro el cumplimiento de lo convenido. D e b i d o á este radicalismo de miras. 353. resignándose á todo.» Con esta actitud habilidosa. á quienes odiaba sin distinción de procedencias. el anciano general apagaba en su pecho la instintiva animosidad. Tal era la política de doble juego que informaba las relaciones internacionales entre la Junta de Buenos Aires y la cancillería portuguesa. m. y cuyos antecedentes. á fuerza de paciencia y trabajo ( 1 ) . apareciendo fiel á sus juramentos. ( 1 ) Pereyra da Silva. Pero todo llegaba tarde para contener la acción de Strangford. truncados de propósito. 498. la Junta salvaba su posición ante el vulgo. y no la presión del Embajador inglés. ni. D o c 12 y 13. de la Rep Árg.180 LIBRO II. suavizada por las instrucciones secretas de Contucci. acomodadas á su cautelosa conducta del mes anterior. etc. debía mostrarse interesado en apoyar con la fuerza lo que imponía por escrito. una vez sometido al c o m promiso. testificando así. — López.

elogiándole á nombre del príncipe Regente por sus acertadas medidas militares y las continuas noticias políticas trasmitidas en sus notas. como se practicó en ocasión á las desavenencias de C a racas. le encontró en 18 de Junio á dos jornadas del campamento de Bagé. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 181 con tal de restablecer la autoridad regia en América. con 2 baterías de artillería montada. quienes acorapenas daron la marcha para el 15 de Julio. aquella orden le fué reiterada de un modo urgente. después de haber reunido en consejo sus principales jefes. expedido en 8 de M a y o desde Montevideo. por cuya culpa andaba emigrada la dinastía lusitana. curtiendo mentalmente á besos la mano del príncipe. que aprovechase las noticias contenidas en él sobre la política de Strangford. » Bajo estas impresiones. si los recios aguace- . llegara el momento de la acción. por creerlo « una colección de despropósitos políticos y militares. orden de acudir al primer llamado de las autoridades españolas del Plata. Sousa. donde había mandado concentrar 3 0 0 0 hombres. pidiéndole socorro de tropas. no replicó al oficio del Virrey. « quien procuraba desviar las provincias españolas de la dependencia de una sola voluntad. el general Sousa. A s í es que el oficio de Elío. Tenía Sousa.LIBRO II. como oportunamente se ha dicho. pretendiendo arreglar un acomodamiento destinado á establecer tratados de comercio entre ellas é Inglaterra. para. aun cuando fuese á beneficio de España. empero. Linhares le aplaudía en esos propósitos. y con motivo de la nueva faz asumida por los sucesos. con las reservas mentales que son de suponerse. á lo cual correspondía Sonsa. » pero lo remitió en copia á Linhares. y reiterando al conde las mayores seguridades ' de éxito.

doramente deshechos á la sombra de un armisticio v i o lado. Annacs da Pro- . prosiguiendo el resto del ejército tras de ella lentamente. 347 y sigts. perdiendo para siempre el dominio del A l t o Perú. L a Junta pretendió calmarla con una proclama de corte clásico. donde aun duraba la mala impresión redundante de aquel hecho. buscando la entrada por aquella parte de nuestra frontera. una noticia abrumadora cundió inopinadaíluaqui donde Balcarce y Castelli fueron traimente por la ciudad.portuguesa marchó á o c u par Meló. combatido por los rigores de la estación. y sin salvar apenas del brillante ejército á sus órdenes. Sabida en Buenos Aires aquella enorme derrota.182 LIBRO II. por esa ( 1 ) Rev do //¿sí. xvi. y en tal concepto no tenía escrúpulo en revelar las órdenes de guerra que le mandaban evacuar la villa de Meló y pegarle fuego. Era el aviso del desastre de ó del Desaguadero. p i diendo á Sousa que se adelantase á impedirlo. pero la opinión. produjo la más violenta excitación. se alzó contra ellos. Joaquín de Paz. Con este aviso. dos días Sousa había roto su marcha el 17. Leopoldo. 3 0 0 hombres reunidos. única resistencia encontrada hasta entonces (1). y el abandono en que. después del bombardeo de Buenos Aires por Michelena. es decir. Comandante militar de las fuerzas de Cerro . E l 19.L a r g o : anunciaba el oficiante ser partidario de D o ñ a Carlota. una división de caballería. levantó campamento el día 1 7 de ese mes con rumbos á Yaguarón. cada vez más adversa á los hombres del G o bierno. vincia de San Pedro. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS ros invernales lo permitían. X L T . E n el tránsito recibió un oficio delictuoso de D . echándoles en cara sus manejos secretos con Portugal. — S.

Rondeau destacaba partidas de observación sobre las fronteras y costas de los ríos más próximas al enemigo. para precaverse en lo posible contra los peligros que le rodeaban. ganando mayor terreno cada día la aversión que provocaba. Con la prosecución del avance de Sousa. no era envidiable la situación de aquel ejército. Paralelamente á éste y otros recursos precaucionales. E l ejército sitiador de Montevideo no debía ser insensible á aquellas displicencias de la opinión. que penetraron en sus filas. Recibida por Marques la carta. escaso de municiones. en la persuasión de que era un espía de guerra. desprovisto de artillería de sitio. cuya vanguardia había ocupado la villa de Meló en 2 3 de Julio. escribió con un pretexto cualquiera al mariscal Manuel Marques de Sousa. para h a cerse dueño de Montevideo cuanto antes. encargado reservadamente de inspeccionar la actitud y las fuerzas del enemigo. sin embargo. tenían causa pública. C o n los portugueses á retaguardia y al frente Elío resuelto á todo. Diego de Sousa. empe- .LIBRO II. presencia de ánimo á su general. quien la remitió á su vez al conde de Linhares. Apenas sospechó el avance de los portugueses. reteniendo al primitivo portador para que no se apartase más de las tropas portuguesas. fué trasmitida á D . contaminándolas del disgusto general. los verdaderos intereses Acentuóse con tal motivo el desprestigio de la Junta. quien llegó en Julio á su destino. enviándole la carta por mano de mi oficial de confianza. daba órdenes á los c o m a n dantes de los puestos avanzados. y luchando contra la desnudez bajo el rigor de un invierno crudísimo. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 183 de la y otras razones. y urgía ante la Junta de Buenos Aires por refuerzos y artillería de sitio. N o faltaba.

184 LIBRO II. l i cenció las fuerzas de su mando. Desgraciadamente. donde los vecindarios en fuga habían dejado los más flacos é inútiles. A l l í obtuvo el pase con destino á Buenos Aires. y soportando mal toda obediencia que le mantuviese en condición subalterna. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS zaron á manifestarse los primeros síntomas ele resistencia popular. pero no obstante la viveza de sus representaciones. pero la comunicación del general portugués encontró al jefe del ejército patriota preparado á la resistencia. buscándolos á pleito en los escondrijos. llevando consigo á sus hermanos D . E l 27 de Julio escribió Sonsa desde Meló al general Hondeau. ( 1 ) Paz. P e d r o Pablo Pérez y D . ensoberbecido por sus anteriores triunfos. reforzaba con dos divisiones de caballería. ordenaba á B e navídez que bajase de Colonia con su división á incorporarse al ejército. 1. las fuerzas de observación sobre el invasor. Memorias. para desertarse después al campo enemigo. cual si buscase pretextos para la actitud que ya tal vez se disponía á asumir. Grande apuro tuvieron los portugueses para m u ñirse de caballos y ganados. . 79-80. procurando allanarse i n convenientes. Benavídez. Rondeau mantenía una activa correspondencia con la Junta de Buenos Aires. A s í es que al mismo tiempo de contestarle. Manuel y D . con los cuales se incorporó al ejército de Belgrano. á órdenes de D . y para suplir aquel vacío. Juan. y morir con un heroísmo digno de mejor inspiración combatiendo contra la causa americana en la batalla de Salta ( 1 ) . enterándola de las necesidades del ejército y reclamando medidas imprescindibles para suplirlas. Baltasar Vargas. y se presentó solo en el campamento del Cerrito.

alentaba á los defensores y difundía entre el círculo de sus íntimos las seguridades de prontos auxilios. A l mismo tiempo. no resolvía en ningún modo la dificultad de apoderarse de la Plaza. la duplicidad de sus trabajos diplomáticos. no podían menos de cavilar en el abandono inexplicable de que eran víctimas. y se esforzaba por revivir el entusiasmo en todas partes. reduciéndola á buscar toda salvación en una defensiva estrecha. cuya r e dacción confió á D . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 185 ni la artillería de sitio. dieron pie al Embajador inglés para atizar las desconfianzas siempre latentes de la cancillería portuguesa. dos nuevos cuerpos de lanceros. conducidos con una ligereza que los había puesto en evidencia ante Strangford por medio de Sarratea. Mas si esto hacía tolerable la espera. llegaban al campo sitiador. dentro de la Plaza perfeccionaba Elío las fortificaciones. que de un día para otro. E n c a m bio. ni los refuerzos tantas veces p r o metidos por la Junta. refugiado en Canelones después de la expulsión sufrida. Ignoraban los patriotas que la Junta de Buenos Aires estaba lejos de pensar como ellos. Nicolás Herrera. H a b í a creado Rondeau. D e esto resultó. con algunos centenares de negros reclinados en las estancias y con los emigrados de Montevideo.LIBRO II. L a derrota de Huaqui había consumido sus bríos militares. por decididos que estuviesen. Aquella actitud de los sitiados empezó á desmoralizar á los patriotas. la Junta se encontrara enemistada con Inglatepremio . sea difundiendo por la campaña cartas y proclamas. único y definitivo de los sacrificios soportados hasta entonces. haciéndola entender que era víctima de una intriga al confiar en las deslumbradoras promesas del Gobierno revolucionario. quienes. sea multiplicando los pequeños combates de guerrilla con los sitiadores.

186 LIBRO II. á Buenos Aires y á los insurrectos uruguayos. y sumando aquella hostilidad al odio irreductible de Elío y á su propio desprestigio ante el pueblo porteño. le sucedió todo lo contrario. y que dispusiera el ánimo del ejército sitiador de Montevideo á entrar en arreglos con los españoles. presentándose como forzada á adoptar su propio plan. contando con engañar y no ser engañada. á fin de cuentas. la Junta usaba su duplicidad habitual. Planteada así la cuestión. y si la Junta lograba combinarlos según su deseo. se propuso reaccionar. E n este caso. como en el de Sarratea. que resultaría entonces un producto de las ideas é inspiraciones trasmitidas del exterior. pues no solamente fueron burlados sus negociadores. amenazando por igual á Elío y al Paraguay. Buscando un pretexto de apariencias decorosas para llegar á ese resultado. . ella misma cayó envuelta entre las redes de su laboriosa intriga. sino que. advirtió que pisaba un terreno falso. cuando contaba haber neutralizado á la primera y tener por aliado al segando. que le facilitara el concurso del Paraguay. cuyas miras ocultas eran tan perjudiciales al dominio de España como á las aspiraciones de las colonias platenses. siempre que ella salvase las tropas auxiliares comprometidas en la contienda. E n tal situación. pero aquí como allí. dejando que españoles y portugueses dirimiesen la cuestión del Uruguay como pudieran. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS rra y Portugal. podría recoger el fruto de la obra. entraban en juego los intereses de todos. recientemente sublevado contra la autoridad de la Metrópoli. creyó encontrarlo con la iniciativa de una negociación doble. E l fundamento de la negociación debía basarse en la c o n veniencia de unir los esfuerzos comunes contra la invasión portuguesa.

— Larrañaga y Guerra. C o m o se ve.LIBRO II. n. parecen haber sido menos precisas. para la Plaza asedio de Montevideo se libertase reducida á que la tenían nuestras pedir c¡ue y de Ice premura tropas. y que disipada ésta.° de A g o s t o á los comisionados ante el Gobierno del Paraguay. no era. de la calculando después atacar con ven- taja la provincia del Paraguay. pues el cálculo político debía prevenir el peligro de que dicho príncipe obrase con todas ó con la mayor parte de sus fuerzas contra la nuestra. y pretendía explotar el ( 1 ) Mitre. la Junta envió al general Belgrano y al D r . h a ciéndoles pedir al mismo tiempo el retiro de las tropas auxiliares del sitio de Montevideo. Apend 26. históricos. la Junta contaba con el candor de los p a raguayos para alborotarlos contra el príncipe Regente. mientras oficiaba al general P o n d e a u cpie intentase un avenimiento con los sitiados de Montevideo. Hisl Apuntes de Belgrano. . se apoderase Plaza de Montevideo. » E n cuanto á las instrucciones expedidas á Rondeau. Echeverría como negociadores á la Asunción. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 187 Para poner en práctica su plan. d e mostrándoles el peligro con que amenazaba á todos la marcha invasora del ejército portugués. y meramente destinadas á tantear el ánimo de los sitiadores. ni podía ser otro que el que la provincia del Paraguay conformara su opinión. proponiéndoles unirse con Buenos Aires y marchar sobre el ejército de Sousa ( 1 ) . á la que en aquel caso no podrá absolutamente socorrer la capital de Buenos Aires. E n las instrucciones expedidas con fecha 1. se les prevenía manifestarle « que el medio capaz de contener en sus límites al príncipe del Brasil. conducta y m o v i mientos con el Gobierno de Buenos Aires.

Elío.1S8 LTBRO II. se preparó á renovar las hostilidades en toda la línea. E n cuanto á los españoles de Montevideo. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS patriotismo de los españoles para lanzarlos contra los p o r tugueses. sin conceder nada á los plenipotenciarios argentinos. Mientras despachaba á Michelena con encargo de bombardear nuevamente á Buenos Aires. Consiguió por estas artes levantar el ánimo de los sitiados. único medio de salvación que le restaba. quien así lo hizo. Elío ordenó que le recibiese Vigodet. Dispuesto á mantener su actitud belicosa. asegurándole que no admitía otro arreglo que la sumisión al R e y ó la guerra á todo trance. con ánimo de hacer proposiciones. y no o m i tía medio para convencer al ejército sitiador que era irrevocable su decisión de combatir á todo trance. cuya situación de momento era bien deplorable. con lo cual adquirió de un golpe su independencia aquella provincia. Francia. demarcación de límites y establecimiento de un lazo federativo para los casos de peligro mutuo. les arrancó cuanto quiso: independencia aduanera. allanaba en lo posible las dificultades de transporte encontradas en su camino por las columnas de Sonsa. Pero apenas insinuara unirse unos y otros para el Intendente la conveniencia de batir á los portugueses. José Alberto Calcena y Echeverría. E l nuevo Gobierno del P a raguay. D . no se mostraron menos aptos para comprender sus conveniencias. V i g o d e t le despidió con acritud. abriéndose una conferencia entre ambos. entraba á la Plaza en los primeros días de A g o s t o el Intendente del ejército sitiador. inspirado por el D r . con motivo de la carencia de víveres frescos y de la dolorosa mortandad . Nunca se mostró más candorosa ella misma que alentando semejantes ilusiones. N o m b r a d o por Rondeau. á raíz de la amenaza formulada por su teniente.

pidió y obtuvo del comandante de la estación naval inglesa surta en dicho puerto. Leopoldo. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 189 que se experimentaba entre los vecinos de Montevideo. bajo la amenaza de los cañones de Miclielena. R e c a y ó la elección de la Junta en los doctores ] ) . cuya Junta. i. L a persistencia del V i r r e y surtió sus efectos en Buenos Aires mismo.LIBRO II. — S . con miras y propósitos muy distintos de los que dejaba presumir su cometido. D . cuya glosa. xvi. abultaba todavía su importancia. x i n . m o s trando á los jefes superiores de la guarnición y algunos miembros del Cabildo los antecedentes expresados. Juan José Passo. ( 1 ) Torrente. miembros de la corporación. acometida con esmero. Munidos de tan formidable recurso. Iiev naes. sino c o m o heraldos de la discordia entre españoles y p o r tugueses. hispano-americana. L a Junta no les enviaba como negociadores de un avenimiento. Semejantes revelaciones mataron de un golpe toda confianza de las autoridades españolas en las tropas portuguesas auxiliares. An- . á las cuales miraron desde ese momento con mayor aversión que á los mismos revolucionarios ( 1 ) . tenían orden de exhibir ante las autoridades de Montevideo la correspondencia aportada por Contucci. no acostumbrados á tantas privaciones. lo pusieron inmediatamente en práctica. y en la cual daba Linhares seguridades c o n cordantes con las exigencias y promesas que la Junta le tenía hechas en meses anteriores. José Julián Pérez y D . Para el efecto. quienes llegaron al puerto de Montevideo el día '14 de A g o s t o . sirviera de intermediario para contener el bombardeo. G r e gorio Funes. mientras tres comisionados pasaban á tratar con Elío.

con tendencia á solucionar los conflictos existentes. y el pormenor del efecto producido en Buenos Aires por dicha calamidad. la noticia oficial del desastre de Huaqui. monarquista irreductible. L a mediación inglesa. advirtió que el debate pendiente sobre la mediación . siguiesen su curso. L o s comisionados tuvieron que reembarcarse después de haber presenciado las fiestas. repiques y salvas con que Elío mandó solemnizar la victoria de las armas realistas. encontró la cuestión al arribar á la Península. soportando la Plaza grandes estragos. el diputado por Montevideo. como era republicano y partidario de la emancipación su hermano D . presbítero Zufriategui.190 LIBRO II. por el mismo barco que les condujo. rechazando toda proposición en ese c o n cepto. que ni quiso oir hablar de arreglos pacíficos. á no haber recibido Elío. Pablo. Planteada en esta forma. que se batía bravamente en las filas patriotas. menos lo era en España. al mismo tiempo que ordenaba á Michelena activara contra Buenos Aires las hostilidades suspendidas. Apenas llegado á Cádiz. donde se sabía que el Gobierno central la aceptaba bajo estas dos principales condiciones: reconocimiento de las Cortes por los pueblos del Plata con el envío consiguiente de diputados á ellas. cuyo complicado giro se ha podido apreciar en el momento oportuno. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS Hubiera sido completo el triunfo de los emisarios de la Junta. se rompió un fuego activísimo que duró todo aquel mes. que no era ya un misterio en el R í o de la Plata. E l Virrey se entonó de tal modo con las auspiciosas nuevas para su causa. Esta recrudescencia de las operaciones de guerra no i m pedía que las negociaciones diplomáticas. Entre las baterías de Montevideo y el campo sitiador. y comercio libre para Inglaterra durante quince m e ses.

y abre juicio sobre las calidades de los hombres que encabezaban el movimiento insurreccional. para adelantar la liberación del país. junto con el aprisionamiento de ciertos españoles conspicuos en los centros donde su presencia constituía un foco permanente de reacción.LIBRO II. militar y social de A r t i gas. uno de los documentos más interesantes de su tiempo. y la exageración de los juicios sobre las m e didas revolucionarias que exigían la expropiación de armas y caballadas en los distritos de campaña. por cuanto expresa y resume las ideas de los uruguayos adeptos á la dominación española. cuyo aplauso tenía el Virrey. A l mismo tiempo d e muestra el documento aludido. con tal motivo. para salvar su patrio suelo « de las iras de los facciosos. puesto que reconoce la importancia política. no era una extravagancia nacida del carácter de aquel mandatario. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 191 propuesta por el Gobierno inglés para pacificar las colonias americanas. pero eso no impidió al diputado montevideano que gestionase la remesa de hombres y armas. el buen concepto que gozaba Rondeau. Descartados los calificativos hirientes á la masa popular. sino una consecuencia lógica de la disposición de ánimo de todos los partidarios de la Metrópoli. » E n 4 de A g o s t o presentó. excluía de inmediato todo nuevo auxilio bélico de la Metrópoli en favor de ellas. el escrito de Zufriategui es vindicatorio. que el régimen puesto en práctica por Elío. L a exposición del diputado montevideano. y con . es para n o s otros. cuyo contenido dio materia á dos sesiones consecutivas. después de las cuales fué autorizado Zufriategui para tratar directamente el punto con la Regencia del Reino. á las Cortes una larga exposición. y el apoyo encontrado por ambos en las filas del ejército y del pueblo.

buques ó soldados para s o c o rrer á Montevideo. era imposible á la Regencia distraer de inmediato caudales. Bespecto al primer punto. de rivalidades que el V i rrey se había suscitado entre sus propios compatriotas. adquirió gran influencia. Desde entonces. y siendo esto así. Zufriategui hizo una pública apología de Elío. . — LEVANTAMIENTO SEL PAÍS cuya conformidad se ponían en vigor sus medidas ( 1 ) . ó jior otras informaciones llegadas de América. Pero el doble obstáculo para la realización inmediata de estas promesas.° S en los D. empleándola no solamente en sostener á su poderoso amigo. y no hubo recurso que no se opusiese para quitarle autoridad. que se c o m p r o metió á dotar la ciudad de nuevas instituciones. para vencer la oposición suscitada á Elío en las regiones oficiales por los diputados americanos que le habían precedido en su i n greso á las Cortes. y en el sesgo que habían tomado los negocios políticos con motivo de la mediación británica. y á la Banda Oriental de autonomía administrativa. Sobre este último tópico. estaba en los apremios de que era víctima el Gobierno central. pensaba que todo au( 1 ) iY. en continuo trato con la Regencia y la mayoría de los hombres importantes de las Cortes. se traspapelaron sus poderes. y provenientes algunas.192 LIBRO II. Pero vencidos todos los inconvenientes. B a j o el peso de estas contrariedades. fué discutida la legalidad de la elección del diputado por Montevideo. sino en proporcionarle á M o n tevideo las simpatías del Gobierno central. de P. pintándole como el mejor de los mandatarios para el B í o de la Plata. es instructiva la narración de las dificultades con que se encontró Zufriategui. y consiguió restablecer el crédito del Virrey al más alto punto.

mientras aquella situación excepcional no se resolviese de un modo claro. ' 13. los españoles de Montevideo librados á sus propios esfuerzos. — I I I . y lo hubieran creído todo perdido. el ejército portugués franqueaba las fronteras uruguayas. y era despedido á mitad de camino por los mismos que le llamaran con tanta prisa. Cansado L o r d Strangford de los obstáculos que le oponían Linhares y D o ñ a Carlota con sus intrigas en R í o Janeiro. provocó una conferencia reservada. pasado de un modo bien singular. S a DO. como preliminar i n dispensable para tratar la pacificación intentada. A s í fué que al saberse en Cádiz la victoria de las Piedras. se acongojaron las autoridades. por tanto. Quedaban. deseándose únicamente que no resultase tardío para reparar los males producidos.LIBRO II. Despuntaba el mes de Septiembre cuando recibían tan alta sanción las medidas adoptadas por Elío en connivencia con el Cabildo de Montevideo. á la que asistieron. E n cuanto á la mediación británica. Fué aprobado con muestras de regocijo por las Cortes y la R e g e n cia. estaba por demás intentar cambios y reformas cuya duración no podía garantir.M. . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 193 xilio de orden moral resultaría extemporáneo. K s r . E l hecho había. llevándole semejante actitud á una tácita suspensión de esfuerzos bélicos en el Continente americano. á no conocer simultáneamente el llamamiento anticipado hecho desde Montevideo á los portugueses del Brasil. entraba en el interés del Gobierno español atenderla y conciliarse con ella basta donde le fuera posible. por I n glaterra. aquel acto previsor. y mucho antes de llegar esa n o vedad á noticia de ambos. en quienes veían ahora la única tabla de salvación. pues no p u diendo asegurar lo existente contra los reveses de la guerra.

mientras despachaba para Montevideo al almirante D e Courcy con instrucciones especiales. mientras Linhares expedía órdenes á Sonsa para retirarse de la Banda Oriental. en consecuencia. m . y Casa Irujo daba conocimiento. entre ellas. L a actitud del Embajador inglés en esa conferencia asumió el carácter de un ultimatum. la cesación del bloqueo de Buenos Aires. el abandono en manos de Elío de todo el territorio uruguayo y la suspensión de h o s tilidades entre Buenos Aires. con fecha 5 del mismo mes. Ilisl da fundaçao do Imp. incitándola á cooperar á la pacificación. Ofició Linhares al E m bajador portugués en Londres para que se entendiese con el Gobierno británico sobre la mediación común ante la Regencia de España. secc H. y Linhares como jefe de la cancillería portuguesa.P e r ú .194 LIBRO II. anclaba D e Courcy frente á Montevideo. el Paraguay y el A l t o . concediéndose en cambio á los pueblos del Plata algunas cláusulas ventajosas. Casa Irujo porque nada había más conveniente para su país. En los primeros días de Septiembre. Aviniéronse á todo los conferentes : Sarratea. exigiendo el retiro simultáneo de los ejércitos portugués y argentino que pisaban la Banda Oriental. saludando el pa- ( 1 ) Pereyra da Silva. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS rratea en su carácter de agente de Buenos Aires. Se convino. y Strangford lo hizo á su vez con la Junta de Buenos Aires. á E l í o de los términos convenidos. el libre comercio internacional ( 1 ). y Linhares p o r que ante el Embajador inglés no podía resistir. y su primera medida oficial era dirigirse á Elio. á fin de conseguir la adhesión de la Junta. . V. que Sarratea partiese inmediatamente para Buenos Aires. el m a r qués de Casa Irujo como representante de España. en virtud de sus instrucciones dobles.

consentir sufriera ninguna molestia su comercio hecho de un modo ordinario y con artículos inocentes. por las amenazas encubiertas que se desprendían de las notas del almirante inglés. » L a discusión. » Mal comienzo de negociación ¡pacífica era esta declaración imperativa. y por consecuencia.Regente de Inglaterra miraría la continuación del bloqueo marítimo de Buenos Aires c o m o un sistema injurioso á los subditos ingleses. la respuesta de Elío. al concluir. que su único propósito era « librar de humillaciones la bandera británica é impedir toda detención á los comerciantes i n gleses. Se reducía. « q u e las órdenes de S.LIBRO II. en sustancia. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 195 bellón español. « el príncipe . de todos modos. » Obligado por la pregunta. esforzándose por cerrar el debate. A . como se ve. agregando. R . tomaba un cariz desagradable. sin cuya autorización no podía él tratar cosa alguna en materias tan trascendentales. fué tan precisa como hábil. expedida el día 6. A . el príncipe Regente de la Gran Bretaña debían ser cumplidas.» pero añadía. Elío contestó el día S. y expresando al Virrey. cuando tal vez no estaba puntualmente asesorado el V i r r e y de lo convenido en R í o Janeiro. cuanto expresara anteriormente sobre la . que pendiente entre las cancillerías inglesa y española una discusión para el restablecimiento de la armonía de España con sus colonias americanas. manifestó D e Courcy que no se presentaba bajo ningún aspecto político. le preguntaba « si traía consigo alguna orden credencial del Gobierno español. pero. y mucho menos en el carácter de mediador. R . y no querría S. á c o n signar que el almirante inglés aparecía como un mediador entre los intereses de España y los de Inglaterra en estos países. Reproducía y confirmaba en un breve oficio.

y y o del mío — decía el Virrey — debemos recibir el reglamento de nuestra conducta: cualquiera otra discusión que no venga por estos precisos conductos. se producía en esta f o r m a : . existía el precedente de la repulsa. E . E. y no pretendía mezclarse en los negocios de España.» Semejante m o d o de expresarse. siéndole indiferente la exclusión de todos los demás buques del universo. — aguardo la decisión de V .196 LIBRO II. acentuando nuevamente que carecía de investidura política. planteaba el conflicto. « V . y mucho menos parecía estarlo su contendor. no podrá ocasionar sino tropiezos. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS imposibilidad de abordar materias para que no estaba autorizado. replicó D e Courcy con fecha 1. y y o debemos evitar. mas.1. : — deben adoptarse algunas medidas. no tenía órdenes de la Metrópoli que le mandasen innovar cosa alguna en el régimen imperante. con tal que los ingleses no sufrieran esta suerte en el Plata. y por el contrario. de su Gobierno. quienes nada habían observado al respecto. sufrida. Plasta el momento. contestó con fecha 1.Las órdenes de mi príncipe deben obedecerse: — hasta ahora no he dado ningunas instracciones á los buques que componen mi escuadra.0. el año anterior por el mismo D e Courcy. sobre ser infructuosa. al terminar su oficio y después de haber dicho que estimaba mucho á Elío y amaba á los españoles. que V . en términos muy ajenos á su chabacanería habitual. y que demostraban el consejo de inteligencias superiores á la suya. cuando pretendió exigir lo que . pero resuelto Elío á afrontarlo. » A la citada comunicación. E. Empezaba el V i r r e y negándose en absoluto á tratar sobre la suspensión del bloqueo existente desde un año atrás con pleno conocimiento de los gobiernos español é inglés.

: « que como el Gobierno inglés no consentiría en interrumpir comunicaciones con la América española. De Courcy cambió de método y de tono. según lo manifestaba Elío. » E n cuanto a l a s . » E l nuevo giro impreso á la discusión por el almirante inglés. pero yo puedo sentir infinito las consecuencias que pudieran seguirse. como si la noticia le cayera de nuevas. expresaba. seguro de (pie V . V . — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 197 ahora pedía nuevamente. « que estando sancionado por el Gobierno español. jamás obtendrá de mí otra respuesta. « L a s órdenes del soberano de la Gran Bretaña — decía Elío — las debe V . con un oficio que eliminaba las susceptibilidades recíprocas. permitió á Elío cerrarla. « Si no está en mi deber el alzamiento del bloqueo de los . y puesto frente á las responsabilidades que él mismo se había acarreado. Mas no era este tópico agotado lo que le incitaba á la prosecución del debate: eran las amenazas del almirante inglés las que movían su pluma. obedecer. B. toda tentativa para interrumpir dichas comunicaciones debía resistirse por los buques de S. hasta saber el resultado de la mediación de Cádiz. M . dejaba de pedir su abandono.LTI51Í0 IT. amenaza. — N o hay en esto — agregaba — ninguna. E. E. « Con la mejor buena voluntad y sin la menor reserva. sin embargo. » contestó. el bloqueo de Buenos Aires. m e didas cuya adopción había insinuado. > : esperando. y en este c o n cepto. que el Virrey « lo haría suspender á lo menos respecto á los intereses ingleses. hasta saber el resultado de su mediación (medida necesaria para hacer posibles y aun practicables sus amistosos oficios). pero yo debo obedecer las del m í o . me precio de saberlas sustentar. mismo será responsable de las medidas que piensa tomar. :• Acorralado en sus últimos atrincheramientos. E.

i. .» Aludía. había esterilizado su victoria. lo que era prueba anticipada de las consideraciones que seguiría dispensando. y de los cuales estaba enterado por Casa R u j o . págs 33G y sig. en seguida. á su conducta observada con algunos barcos británicos. ( 1 ) Calvo. y el avance de los portugueses. concluía declarando « que nada le era más apetecible que la paz y la prosperidad del R í o de la Plata. deponiendo á su G o b e r nador español y nombrando una Junta revolucionaria. L a actitud del Paraguay. que según ya se ha dicho. la situación de Elío era muy apremiante. el vencedor de Huaqui. de modo que en los primeros días de Septiembre. impulsado por los peligros qué le r o deaban. privaban al V i r r e y de un aliado. las negociaciones se habían abierto á iniciativa del mismo Elío.198 LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS puertos sujetos á la Junta de Buenos A i r e s — e x p r e s a b a el Virrey — lo está el causar las menos extorsiones posibles á los individuos y propiedades inglesas. cuya lealtad tenía motivos para poner en duda. perdiendo la oportunidad de marchar s o bre Buenos Aires. d e tenidos. aunque no multados. obtuvo la independencia de aquel país. » á cuyo propósito tenía entabladas negociaciones «siguiendo los sentimientos de su O o corazón y las miras paternales del Gobierno e s p a ñ o l . aproximaba un enemigo al corazón de sus dominios. Por circunstancias que aún no se han explicado satisfactoriamente. Goyeneche. « á los individuos é intereses de la generosa Nación inglesa. á pesar de habérseles sorprendido vendiendo artículos de guerra á Buenos Aires. . en cuanto le fuera posible. » ( 1 ) E n efecto. » P o r fin. Anales. N o tenía otra perspectiva de salvación que los arreglos p a cíficos negociados en R í o Janeiro bajo la influencia de Strangford.

se h u biera jactado el generalísimo portugués de las favorables disposiciones del país que debía invadir. le esperasen alborozados. y dándoles las mayores seguridades de no traer miras de conquista. transpirando desde entonces sus comunicaciones oficiales el dejo de un profundo desengaño. atentas sus instrucciones especiales.L a r g o había cambiado de opinión. Joaquín de Paz. al frente de las columnas portuguesas. arreando sus ganados si podían hacerlo. cuyas autoridades y vecindarios de campaña suponía. Bajo el peso de estas circunstancias. Cual si temieran su contagio. produciendo á su paso la desolación por doquiera. E n vano había fijado edictos. oportunidad. E n vano había sido que. lanzase una p r o clama prometiendo garantías á los habitantes del país. nadie se había presentado al Cuartel general de Sousa ofreciendo ó reclamando nada. al fin debían llevarles á una ruptura. orilla. para indemnizarles inmediatamente. exhortando la c o m parecencia de los que hubiesen suministrado auxilios de cualquier clase á sus tropas. D . Enflaquecido su ejército por las .LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 199 que le incitaba á aprovechar la. Excepción hecha de D . Miguel Sierra y I ) . José A c e v e d o . Antonio Garfias. al llegar á C e r r o . y ocultando entre los escondrijos del tránsito los animales de servicio que postraba el cansancio. casi á la misma fecha que D e Courcy fondeaba en nuestras aguas. enviándoles á la vecina. P o r mucho que al emprender la marcha. se internaba en el Uruguay. como se huye de una epidemia. era que el V i r r e y había comisionado para entenderse con la Junta de Buenos Aires á D . incendiando sus rancherías y trebejos. el general Sousa. Pero mientras la tarea de los comisionados seguía su curso en medio de complicaciones que. las poblaciones vecinas huían ante el invasor.

18 Febrero. cuyos ganados transportaban al otro lado de la frontera. E n cuanto era posible conciliar el orden con las exigencias de la guerra. y cometiendo toda clase de injurias contra las personas. ( 1 ) Oficios de Sonsa. la tropa sometida al inmediato mando del general en jefe. los síntomas de aquella resistencia suprema. seduciendo á los contrabandistas y matreros existentes en B í o . Apuntes para la Historia de la República Oriental del Uruguay. desde su entrada al país.L a r g o . 12 Agosto 1811. para dividir la atención de los patriotas. de P. . no habían h e cho otra.g r a n d e . acogida que soñara. — A . pero las perspectivas del pillaje. les estimuló á empandillarse para caer también sobre la zona abierta á sus depredaciones. y sin quererlo.. E l coronel Juan de D i o s Menna Barrete-. observaba una conducta regular. descendían hasta el Norte del río Negro. empezó por organizar esas partidas con un personal mixto de veteranos.9 Marzo 1812 (Reo do List. trocada en hostilidad persistente y unánime la venturosa. las cuales. milicianos y v o luntarios. saqueando las estancias del tránsito. L a invasión se verificaba por dos puntos extremos. mas no sucedió lo mismo con las partidas provenientes del Norte. D . que después debían ser confirmados hasta por los más acerbos detractores clel pueblo uruguayo ( 1 ) . págs 12 y 13.200 LIBRO II. c i t ) . mientras que numerosas partidas organizadas en Misiones. que guarnecía Misiones con fuerzas disciplinadas de las tres armas. poniéndolas á órdenes de oficiales de línea. fué anotando á diario. y 2. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS deserciones. i. h a biendo salido el grueso de las fuerzas portuguesas del c a m pamento de Bagé en dirección á C e r r o . cosa que señalarse por atropellos vandálicos.

á órdenes de Bento Manuel Riveiro. denunciaron anticipadamente la aproximación del audaz partidario. infestaron las partidas invasores todo el territorio escogido para teatro de sus desmanes. trabándose un combate reñido. herido y tomado prisionero. avanzó hasta P a y . rompiendo un fuego vivísimo hasta quemar el último cartucho. en número de 2 0 0 hombres. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 201 Empujándose unas á otras. E n cuanto el enemigo inició su ataque. Francisco Bicudo. pasando sobre los cuerpos de sus defensores. Alentados por el suceso. L o s portugueses fueron derrotados por Ojeda. bien provistos de municiones. marchó contra Riveiro el comandante Ojeda. Guarnecían la naciente ciudad. L a precedían varias familias. 50 hombres de caballería á órdenes del capitán D. hizo alto en el paso de Y a p e y ú sobre el río Negro. Otra partida. consiguieron asaltar los cantones. cuyo valor y servicios se han m e n cionado más de una vez en estas páginas. tal vez p o r que fuera ése el límite designado á su avance. Bicudo se atrincheró en la plaza. rodeando la población. Pronto chocaron. con ánimo de llevarlo todo por delante. defendiendo la ciudad que se habían propuesto custodiar. decidido á batirle. que habiéndose puesto en fuga para librarse de vejámenes. y más fuertes en número que los sitiados. E l clamor de los vecindarios agredidos llegó hasta el campamento del .LIBRO II. Sólo 8 hombres quedaron con vida por parte de los patriotas. entre ellas su jefe Riveiro. L o s portugueses.S a n d ú . los portugueses vadearon el río Negro. Bicudo y sus demás compañeros murieron b i zarramente. Una de ellas. sufriendo serias pérdidas. A l frente de una fuerza patriota. derramándose por los distritos de Mercedes y Suriano.

después de haber intentado inútilmente volarlo. que en número de 3 5 0 hombres ocupaban el fuerte.S a n d ú . A m b r o s i o Carranza marchase al frente de un destacamento. Yapeyú y los combates campaña Pay-Sandú. con pérdida de más de 1 0 0 hombres. . llevadas adelante por Sousa personalmente. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS Cerrito. se.202 LIBRO II. E n el extremo opuesto del país. afirmando portugue- el Uruguay á principios de de Noviembre. cuando á la altura de Meló recibió un oficio de Eondeau. concebido en términos alarmantes j>ara él. la victoriosa del capitán Carranza. P o r toda contestación. L u e g o ahuyentó en varias direcciones. seguidos de (1) siones Una ve-% más debemos poner en claro las inexactitudes darante que los da como y en error á y omida tantos aconteomite de la <. hacían sentir también las hostilidades. antes que las fuerzas del país obstasen á la ocupación de dicho fuerte. Marchaba el generalísimo en tres columnas. aumentando la animadversión que hervía allí contra los invasores. ordenó á sus dos columnas laterales que vadeasen el río Tacuarí. lo abandonaron. cidos en ses invadieron mencionar Orientales. E n los primeros días de Septiembre. Memoria» de los Dicha dicha Memoria. considerado como base esencial de las operaciones del ejército invasor. embistiéndolo con el mayor d e nuedo. A la aproximación de las columnas enemigas. Después de dos ataques consecutivos. á retomar P a y . mes sobre los hechos de armas que ha inducido inexactamente la-guerra la Independencia escritores.S a n d ú y limpiar los distritos circunvecinos. apareció Carranza sobre P a y . á los depredadores portugueses que saqueaban las estancias ( 1 ) . Incendiaron las casas de los alrededores y emprendieron la retirada en dirección á P o c h a . Pondeau dispuso que el capitán de dragones D . y juntas se dirigiesen sobre Santa Teresa. los patriotas. se hizo dueño de la ciudad.

Mediando estos acontecimientos. lanzó una p r o clama haciendo disimuladamente el proceso de la Junta. D . cayendo prisioneros los capitanes Gordillo y Castillo. . C o n este designio. A p e n a s lo supo. teniendo por secretarios sin voto. mientras ella. Vicente L ó p e z . ocupando Santa Teresa en 5 de Septiembre. E l Triunvirato. al recibirse del mando. Fracasadas las últimas negociaciones con Elío. Juan José Passo. compuesto del coronel D . Bernardino Rivadavia y D . vuelto recientemente de R í o Janeiro. reservándose el título de Junta Conservadora.LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 203 todas las familias del pago. con sus ganados. encargados de las carteras de Gobierno. asumiría funciones legislativas. desde cuyo momento empezó á destacar partidas de caballería sobre sus antiguos defensores. con 10 soldados y un trozo de caballada. promovió su propia sustitución por un Triunvirato que representase el Poder Ejecutivo. D . Guerra y Hacienda. fué creado un Triunvirato. á los doctores D . y el D r . Manuel de Sarratea. L a s fuerzas patriotas sostuvieron con mal éxito varias escaramuzas contra dichas partidas. ya no se atrevió á intentar cosa alguna. Feliciano Chichina. L a Junta de Buenos Aires se hallaba sin prestigio y sin fuerzas para i m poner una solución pacífica en la contienda armada. pues. cuyas perspectivas visibles amenazaban tanto al Uruguay como á su propia estabilidad. José J u lián Pérez. la dirección política del Gobierno central había aflojado notablemente. para templar los avances posibles del nuevo organismo. se adelantó con 3 0 0 hombres de caballería el M a r i s cal portugués Marques. respectivamente. E l 23 de Septiembre. prefiriendo ceder el campo á quien buenamente quisiera reemplazarla. D .

y coacta la libertad de pensar. sobre la participación de los bienes sociales. nueva ó nueva dirección. incorporando los diputados de las provincias al Poder Ejecutivo. L a primera de ellas. E s del caso hacer presente. privados de sus garantías tutelares los españoles europeos. que mutiló la Junta. bajo la presión de un movimiento soldadesco. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS en las promesas con que acentuaba sus vistas. que en el inten<egno de diez y seis meses. desterró varios ciudadanos espectables. Vieytes. L o s ejércitos de la Patria se o r N o habrá ya con nuestros hermanos los europeos.204 LIBRO II. Sólo el crimen será objeto de castigo. y el Gobierno no será menos reconocido al ciudadano que le ilustre con sus luces. Azcuénaga y Larrea. á contar del "2ó de M a y o de 1 8 1 0 al 2¡) de Septiembre de 1 8 1 1 . » ( 1 ) Bien claro se enunciaba estaba desen estas proposiciones. provocó la caída de Moreno. que al que lé manifieste los errores de sus decretos. llamándole á dar cuenta de su pasada conducta militar. « T o d o s los ramos de la Administración — decía — recibirán forma ganizarán bajo un pie de rigorosa una diferencia disciplina. L a segunda modificación se produjo en 0 de A b r i l de 1 8 1 1 . y dando vida á dos partidos irreconciliables. L a ter- ( 1 ) Hoja suelta (Imp do los luños Expósitos). arrojando de ella á Peña. L a libertad de pensar se respetará como el don más precioso de la naturaleza. . que la Administración organizada. y suspendió á Belgrano. el Gobierno revolucionario llevaba ya sufridas tres modificaciones fundamentales. al mismo tiempo que le destituía del mando del ejército en el Uruguay. ocurrida en 18 de Diciembre de 1 8 1 0 . sin disciplina los ejércitos. como la virtud-de premio.

pero Artigas. iba sintetizada. (1) Of de Ar ligas al Gobierno del Paraguay (cit).1) Dentro de estas pocas palabras. entregándose las funciones ejecutivas del Gobierno á mi Triunvirato.toda la historia del porvenir. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 205 cera modificación acababa de verificarse en 23 de Septiembre. José Julián Pérez para trasladarse á Montevideo en los primeros días de Octubre. se preparó á cumplir las órdenes recibidas. D .LIBRO II. en tanto se procedía á elegirla. . Elío recibió al comisionado con toda deferencia. Con decir que Sarratea formaba parte del Triunvirato constituido en Gobierno. los consejos de la nueva situación. José Aeevedo y D . A n t o n i o Garfias para ultimar de su parte el asunto. y ajusfar definitivamente con Elío un A r m i s ticio sobre las bases convenidas en R í o Janeiro. Rondeau. inconciliables con las fatigas de los orientales. le manifestó < .:> (. que se negaba absolutamente á intervenir en unos tratados. para suplir la falta de Legislatura. nombrando á D . en sus conversaciones con el Dr. P é rez. muy bastantes á conservar el germen de las antiguas disensiones entre ellos y la Corte del Brasil. á quien no cabía otro recurso que obedecer. dicho se está que la influencia de Strangford prevalecía en. fué comisionado el D r . Estas mutaciones continuas demuestran basta qué punto es injustificada y trivial la acusación hecha posteriormente á los caudillos revolucionarios de campaña. avisando de paso á Rondeau que preparase el retiro de las tropas sitiadoras. y muy capaces por sí solos de causar la dificultad en el arreglo de nuestro sistema continental. y con especialidad á A r t i gas. P o r consecuencia. de ser los promotores de la anarquía frente al enemigo. mientras los diputados de las provincias asumían el título de Junta Conservadora.

Artigas empezó por escudarse con sus deberes militares. al solo objeto de tomar una posición ventajosa contra los portugueses. propusieron que A r t i gas respondiese por ellos del éxito de esta nueva campaña. puesto que amenazados por los portugueses y en víspera de ser entregados nuevamente á Elío. oponiendo como argumento capital á estos raciocinios. manifestaron los peticionarios cuan triste era la alternativa abierta á su elección. en averiguación. Pérez. cada uno en el carácter que respectivamente investían.206 LIBRO II. que tenía el ejército sitiador. quien. indujeron á sospechar lo que se urdía. por la posición c o m p r o m e tida. . Concurrieron también á la reunión. y entonces los orientales reclamaron el derecho de hacerse oir. Traída á tela de juicio la materia que preocupaba á todos. concluyendo por manifestar cuánto le repugnaba. no puso reparo en congregar una asamblea compuesta de los principales peticionarios. Para ese efecto. Pérez á uno y otro campo. C o m o semejante respuesta dejase entender una medida estratégica. el abandono en que iban á quedar su país y sus compatriotas. Pérez. Contestó el D r . como ciudadano. pues se trataba nada menos que de la suerte de su país. y en lo demás. Interpelado tan á fondo. la necesidad de l e vantar el asedio de Montevideo. que le imponían ante todo la o b e diencia al Gobierno central: pero seguidamente hizo el análisis de las cláusulas del Armisticio. convinieron los orientales en que se levantase el sitio. para vencer ó m o rir en la contienda. firmaron una representación colectiva dirigida á Rondeau. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS L a s idas y venidas del D r . se supo finalmente D e averiguación cuál era la esencia del convenio. estrechado entre dos fuegos. Artigas y el D r . no les quedaba otro remedio que afrontar la lucha sin auxilio alguno. al cerciorarse de ella.

T u v o efecto de allí á poco la conferencia. estaba seguro. «que de ninguna manera podían ser admisibles los artículos de la negociación. iniciando su retirada á San. él y un ciudadano particular. i.» pues ellos. quien á esa fecha sólo tenía víveres frescos para 15 días. cuyas miras. si así se lo ordenaba aquella superioridad. Calmadas las inquietudes con tan solemnes promesas. merecerían su completa adhesión. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 207 Aquello era poner el dedo en la Haga. á Artigas por su general en jefe. desplegando en ella el comisionado de Buenos A i res sus más insinuantes dotes. x n i . E l 14 marcharon los orientales. Declaró que nada era tan agradable al Gobierno central como coadyuvar al logro de los deseos de los orientales. agregando « q u e el ejercito auxiliar se tornase á la Capital. Pérez.LIBRO II. donde concurrirían Artigas. — Torrente. José el ejército sitiador en 12 de Octubre. determinó se tratase el asunto en una conferencia especial. hasta extinguir en ella á sus opresores. y ofreció en nombre del mismo Gobierno. de Montevideo. C. hizo presente haberle dado cuenta de la actitud de la última asamblea. y 2 0 0 pesos por todo auxilio en las arcas públicas ( 1 ) . . Inmediatamente expresaron los peticionarios. se resolvió por acuerdo unánime levantar el asedio. convencido de su impotencia para reducir ánimos tan exaltados. toda clase de socorros para llevar adelante la guerra. ó morir dando con su sangre el mayor triunfo á la libertad. lìev hispauo-aniericam. » nombrando como nombraban en aquel acto. Componíase el grueso de sus fuerzas de unos 3 0 0 0 voluntarios. con gran contento de Elío. después de h a bérseles incorporado el comandante D . « protestaban no dejar la guerra en la Banda Oriental.» E l D r . Pedro P a b l o Pérez ( 1 ) L.

la. el reconocimiento de las Cortes generales de la Monarquía. Con estas ilusiones llegaron á San José. quienes jamás acatarían otro soberano que Fernando V I I y su descendencia legítima. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS y el cajútán D . confiaban en que la suerte no les volvería. espalda.í sus órdenes. L e s halagaba aquel extremo. Se p a c taba que las tropas de Buenos Aires desocuparían comple- . reunión del Congreso general de las provincias del Plata. y habiendo sido hasta entonces vencedores en la contienda belicosa. quienes con sus respectivos cuerpos vinieron por el camino de S. el reconocimiento pleno de Fernando VII y sus legítimos sucesores y descendientes. Pérez. por cuanto era el único que podía salvarles del doble yugo de E l í o y de los portugueses. Carlos. Aplazábase hasta la. de la cual formaban parte integrante las provincias del R í o de la Plata. mantenían firme esperanza en que las cláusulas ominosas del Armisticio propuesto. no serían ratificadas. mas ello no obstante. Recordando las p r o mesas del D r . punto designado. según se creía.208 LIBRO II. con la seguridad de que el Gobierno de B u e nos Aires lo ratificaría sin escrúpulo alguno. E l día 23 les sorprendió la nueva de que el Armisticio estaba firmado desde el 2 0 por el D r . y el de la unidad indivisible de la Nación española. para Cuartel general del ejército unido. secretario de Estado y representante del Gobierno de Buenos Aires. Eran sus b a ses principales. Baltasar Vargas. Pérez y los diputados de Elío. el Gobierno de Buenos Aires ofrecía á la Metrópoli toda clase de auxilio pecuniario en la guerra peninsular. librándose por consecuencia la solución final del asunto al éxito de las armas. Artigas y los voluntarios . iban persuadidos d e q u e se trataba de combatir. donde ya se hacía sentir la vanguardia de Sousa en número de 1 0 0 0 hombres.

el Armisticio quedó definitivamente ajustado en Montevideo. Gualeguay y Gualeguaychú. d e volución recíproca de prisioneros y restitución de la artillería aprehendida por los cruceros españoles. Se comprometía á no variar el sistema de gobierno imperante. para la eventualidad de invasión de una potencia extranjera ( 1 ) . hasta que las Cortes de la Península declarasen su voluntad. Doc 258. Eep. para que E l í o restableciese su autoridad de un modo exclusivo en los territorios y pueblos mencionados. Estas enormes concesiones. que se hallaba con su Cuartel general en Maldonaclo. Ofrecía que las tropas portuguesas se retirarían á sus fronteras. Montevideo y sus respectivas dependencias. á 20 de Octubre de 1 8 1 1 . de m o d o que el ajuste definitivo del Armisticio no le sorpren- (1) Reg Oficial de la Rcp Arg. . — III. dejando libre el territorio español. había recibido antes de esa fecha j u e g o s de Elío. ambas partes contratantes quedaban obligadas á prestarse recíprocamente auxilios. Sousa. Establecía el cese de toda hostilidad y bloqueo en los ríos y costas de las provincias. y el Gobierno de Buenos Aires el 24. y entre tanto.LIBRO II. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 209 tamente la Banda Oriental hasta el río Uruguay. en cuyo caso lo manifestaría oportunamente á Buenos A i r e s . comprendiéndose en dicha desocupación los pueblos del A r r o y o de la China. así como el restablecimiento de las comunicaciones particulares y comerciales entre B u e nos Aires. C o m o se ha dicho. 14. DOM. que eran el triunfo de España. comunicándole la tramitación de un convenio entre él y los sitiadores. sujetos á la Junta de Buenos Aires. las compraba el V i r r e y á precio muy ínfimo. quedarían en la condición en que se hallaban. Elío lo ratificó el 2 1 . L o s demás pueblos del V i rreinato.

conducidos con falsas p r o mesas hasta San José. Además. y allí. presentándoles esta alternativa inesperada: someterse al enemigo. pues el ejército auxiliar. candorosamente confiados en las promesas del D r . Solamente á los orientales. . les t o maba de nuevas aquel ajuste. y como esperanza de éxito definitivo. E s ley de las situaciones extremas. Artigas y los voluntarios á sus órdenes no podían jactarse de emprender una campaña victoriosa. ni los portugueses. los revolucionarios uruguayos habían tenido como estímulo de sus sacrificios. fuese por ambos enemigos. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS dio en manera alguna. fué indescriptible la indignación que les embargó al conocer la realidad. consideraban á los insurrectos uruguayos dentro de las leyes de la guerra. el dilema de rendirse ó iniciar una guerra á muerte. por lo mismo que había Contempláronse sido tan acentuada la duda. ó iniciar una guerra de recursos donde sus familias pagarían anticipadamente por ellos. la cooperación del ejército auxiliar. abandonados de Buenos Aires. . cambiaba la situación. Pero repentinamente. así es que en caso de persistencia. se daba prisa á cumplir la orden. en sus actos y proclamas. abandonados á la suerte que el mandatario español quisiera fijarles. fuese por uno solo. á raíz del enorme contratiempo sufrido. la victoria. perdida la oportunidad de tomar M o n t e video.210 LIBRO II. N o cabía forjarse ilusiones al respecto. Hasta aquel m o mento. cuya ratificación nunca hasta entonces creyeran posible. llamado á Buenos Aires. Pérez. su exterminio estaba decretado. y con un ejército invasor dentro del país. poner á prueba el temple de los defensores de una causa. N i Elío. Militarmente apreciados los sucesos. Mas. se planteaba de suyo. víctimas de su propia confianza.

empezó muy luego el movimiento c o n fuso y extraño de un pueblo que abandona el suelo natal. siguieron otras. hacía hormiguear por todos los caminos. encaminado á dejar rasa la tierra. T a m p o c o resonó con extrafieza. hasta ahora se ha sabido. E l desfile de las columnas emigrantes. debían reforzar con sus elementos viriles las huestes de los patriotas. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 2. Las familias fugitivas de Santa Teresa y R o cha no la encontraron extraña á su disposición d e . dándole de ese modo la uniformidad de una consigna. y tropas de ganados que arreaban sus propios dueños. Repitiéronla con igual acento de firmeza. la m u jer y el anciano. á n i m o . el oficial y el soldado. víctimas de las partidas de Menna Barreto. cuyas injurias no podían soportar. fueron las primeras en romper la marcha. partió de la multitud congregada en San José. denunciando (pie las antiguas viviendas . en los oídos de las poblaciones del Norte y Oeste. T o d o s . Cuando las perspectivas de futuro eran más negras.11 Entre estos dos términos ineludibles. Tras de ellas. que seducidas por el ejemplo. esta palabra heroica: Emigremos! Quien fuese el primero en pronunciarla. para que el antiguo déspota y el invasor presente no saciasen en ella sus instintos. L a s familias de los voluntarios que rodeaban á Artigas. sancionaron acordes la grandeza de aquel proyecto. Admitida la idea. emprendido sin orden ni concierto. caravanas de gente. ya que anticipadamente habían hecho el sacrificio de sus hogares y sus bienes. buscando la i n corporación de sus parientes. pero ella debía estar en el corazón de la mayoría. convoyes de carretas. Grandes fogatas se advertían de trecho en trecho. por la repercusión instantánea que alcanzó.XJBRO II. en fin. la inspiración del patriotismo sugirió una idea original.

sólo comparable á las peregrinaciones bíblicas. (1) Of da Artigan al Gob del Paraguay ( c i t ) . admirado de aquella emigración en masa. en que los pueblos emigraban á tierras desconocidas. . pero cuya dirección no podía abandonar al acaso. 307). E n medio de esta confusión. buscando la libertad. I .212 LIBRO II. para que indicasen á los interesados el punto de reunión. dejábase á sus órdenes el cuerpo v e terano de blandengues y 8 piezas de artillería. frente á un movimiento social que él no h a bía provocado. los portugueses avanzaban siempre". despachó chasques y partidas á todos rumbos. . — Of de Sonsa (Rev do I:i-¡ X I . y cooperasen á obviarles dificultades. obligando á muchas familias á refugiarse entre las divisiones del ejército auxiliar. donde podía transportarse. explotado más tarde. y más tarde tuvo oportunidad de confirmar ese dicho ( 1 ) . un oficio del G o bierno de Buenos Aires.. dio cierto tinte de violencia á sus operaciones. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS de los prófugos habían sido entregadas por ellos mismos á las llamas. pág 05. E l generalísimo portugués. señalándole por residencia el Departamento de Y a p e y ú . escribió á su Gobierno que el Uruguay respondía por entero á la Revolución. Artigas se hallaba perplejo ante las responsabilidades de su posición. mientras otras se incorporaban á las partidas volantes del país. E n el acto. para empequeñecer aquel arranque patriótico. para huir bajo su amparo á Buenos Aires.M e m o r i a de Vedia. Para el efecto. constituyéndole jefe principal del pueblo en armas y de las familias dispuestas á abandonar el país. E l exceso de celo con que algunos de estos emisarios apuraron la marcha de los rezagados. V i n o á librarle de incertidumbres.

los vividos contornos del cuadro. quisieran confirmar todavía el testimonio aducido por la evidencia de los hechos. destechado por sus propias manos. A veces eran ancianos. mientras en lontananza. cristianos y salvajes. debía entregar el bastón de general en jefe. viéndose dueños del campo. yendo á embarcarse por el puerto del Sauce. como si al renovarla de palabra. P o r último. proseguían sin reparo su m o vimiento de avance. ofreciendo cada una de ellas su aspecto peculiar. aparecían guiando la única carreta disponible. cuyas columnas ligeras custodiaban su retaguardia y flancos. donde en pos de un recibimiento entusiasta. los que venían á embeberse en las filas.LIlUiO II. A l mismo tiempo. las tribus indígenas se presentaron á ocupar el sitio que creían corresponderles. D e los labios de todos. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 213 Cuando aquella enorme masa de familias. P o c o antes de moverse Artigas. asumía ya formas ruinosas el rancho que les sirviera hasta entonces de mansión. ganados y vehículos pudo adquirir una organización. empezó á arrastrarse pesadamente tras de los voluntarios armados. quienes por la muerte de sus cabalgaduras habían debido cruzar largas distancias á pie. Otras veces eran mujeres. con destino á Buenos Aires. realzando con su grotesco atavío guerrero. previo juramento prestado á las nuevas autoridades ( 1 ) . . los portugueses. frente del ejército auxiliar.—Autobiografía de Ronchan (cit). S u cesivas incorporaciones engrosaban el número de los peregrinos. (1) Gazeta de Buenos Aires (26 Nov y 3 Pie 1811). partía la misma p r o testa contra el despotismo. que rodeadas de una prole infantil. Oficialmente notificados del Armisticio. le había precedido R o n deau al.

después de haberle llamado en términos tan apremiantes.214 LIBRO IL LEVANTAMIENTO DEL PAÍS afectaban desconocer que él tuviera relación con sus p r o pias operaciones. y la princesa bramando contra el fracaso de sus antiguos proyectos. también entre los defensores de Montevideo germinaba el disgusto. Coincidían estas ideas. Por razones de otro orden. Habíase formado un partido. que desliaba vencer á todo trance ó sucumbir en la demanda. descubriendo la inmensa pena que le produjera el triunfo de la política de Strangford. con las que muy pronto debían manifestar el Regente y D o ñ a Carlota: aquél. inopinada con que se le despedía. bajo la dirección de fray C i rilo Alameda. Cuando supieron que el Armisticio se trataba. chos. redactor de la Gazeta. contrajo á esta agrupación el nombre de partido empecinado. P o r otra parte. y según ya se ha visto. lo que le llevaba á prescindir de la aquiescencia del Virrey para sus combinaciones de futuro. á causa de la negativa. y ardía asimismo en deseos de venganza contra A r tigas. L a exaltación de ideas con que se había iniciado en la vida política. Circunstancias diversas informaban esta conducta. por los gérmenes revolucionarios que suscitaran en Misiones los manifiestos y proclamas del caudillo. el generalísimo portugués tenía en gran desprecio las condiciones políticas y militares de Elío. Herido además en su amor propio. comprendiéndose el mariscal V i g o d e t El calor de sus disputas llegó á contaminar el ánimo de m u entre ellos. Sousa estaba instruido de la duplicidad de procederes de la extinta Junta de Buenos Aires. sin previa revocación de la misma. cuyas perspectivas finales no eran extrañas al deseo de procurarse un desquite. estaba resuelto Sousa á no abandonar el territorio que invadiera de orden de su Gobierno. los empecí- .

demostrando así la cortedad de sus vistas y la inconsciencia de los peligros que les circuían. ( 1 ) L. noticia que le anticipaba para su prometiendo que oportunamente le avisaría la fecha. donde le llevaron sus ideas despóticas. contra 1). el 18 entregó el mando á Vigodet. y del cual salía tan mermado de crédito entre los suyos. en que el expresado general hubiera de recibirse del mando. á pesar de la jactancia con que lo ofreció. nombrando de Capitán General de las Provincias respectivo del R í o de la Plata cumplimiento. A l l í le esperaba la muerte sobre el cadalso. aunque sin obtener contestación. Cansado E l í o de todo esto. E n 8 de Noviembre comunicó al C a b i l d o : « que el Supremo Consejo de Regencia había resuelto su regreso á España. Santiago Liniers en 1 8 0 8 . poniendo fin á un mando cuya posesión asumiera con tanta fama. de Montevideo. Gaspar de V i g o d e t . » C o m o si no esperase otro recaudo. reclamando del Gobierno de Buenos Aires el cumplimiento de algunas cláusulas del Armisticio. la atacaron con destemplanza. Apuntes históricos. E l día 17 volvió á dirigirse á la corporación pidiendo testimonio autorizado de una «incitación á la Real Audiencia de Buenos Aires.. L u e g o que la convención fué pública.» al Mariscal de campo D . —Lt\n-añagn y Guerra. C. y no poco contribuyó su actitud al retardo del ajuste definitivo. vio complacido cpie lo relevaban.LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 215 nados estuvieron á punto de sublevarse. hecha por él como Presidente del cuerpo municipal de Montevideo. Vigodet se estrenaba. . que no había podido cimentar en el R í o de la Plata. E n tanto que el presuntuoso Virrey iba á abandonar las playas montevideanas. embarcándose al promediar Diciembre para la Península ( 1 ) .

Nunca como basta entonces había sentido dicha Corte gravitar con mayor fuerza el peso de la política inglesa sobre sus decisiones. « ajustado entre Linhares.216 LIBRO II. con su habitual presteza para anticiparse á todo acto que redundara en favor de sus intereses. Strangford y Sa.rratea. R o m p i ó el fuego antes que nadie. trajeron sus esfuerzos para atraerse al partido á un mismo empecinado tiempo. cuya torpeza se proponían explotar en contra de la política británica. criticándolo con palabras que anunciaban todo el concurso deseable para estimular su rechazo. Burlados por Strangford. el Armisticio de Octubre. el conde de Linhares y D o ñ a Carlota. sin que ella fuera cíente. y rogándole « que emplease todos sus es- . y que le interesaba llegase á conocimiento de todos su ignorancia de lo acontecido hasta después de ir las órdenes en camino. desatándose en improperios contra el Armisticio. reservada á Elío. este primer paso debía abrirle oportunidad para provocar un rompimiento. Dirigióse á su secretario Presas. D o ñ a Carlota. » Agregaba que su conducta había sido siempre d e recha. L a manera ideada para conseguir su objeto. que los manejos de la Corte del Brasil venían preparando. así es que espiaba la oportunidad de sacudir el yugo á cualquier precio. Con fecha 2 3 de Noviembre. T o m a r o n á ese efecto por blanco de sus ataques. mandándole escribiese una carta. — LEVANTAMIENTO DEL I'AIS E l l o no obstante. presentándose resueltos á afrontar todo peligro con tal de contener los progresos revolucionarios que socavaban su autoridad en los dominios americanos. por medio de la cual desaprobaba el Armisticio. escribió también á Goyeneche. ambos c o n en el B í o de la Plata. consistió en mostrarse acérrimos d e fensores de los derechos de Fernando V I I .

sin embargo. Artigas. para. n.000 voluntarios. Desde que el Armisticio era combatido por los mismos españoles. hostilizar á Artigas durante su marcha por el interior del país. fracasaba con aplauso de los empecinados. Dispuesto. apareciendo nuevamente sobre Mercedes. . incitándole « á que apresurara sus marchas. xv. — L E V A N T A M I E N T O DEL PAÍS 217 fuerzos en llegar cuanto antes á Buenos Aires. con sus huestes remontadas ya á más de 5. precursoras de un conflicto Semejantes disposiciones. Memorias Apénd 29. para demorarse ó salir del Uruguay. — Mitre. > ( 1 ) L a obra de pacificación de las colonias rioplatenses. y coadyuvada al fin por Elío. comunicándole de orden del Regente. con las mismas ejecuciones que había empleado en la ciudad de la Paz. » P o r su parte.LIBRO I I . A s í se explica la impunidad con que las tropas de Sousa proseguían su avance dentro del territorio uruguayo. ( 1 ) Presas. el conde de Linbares escribía en 1. y acabar de una vez con aquellos pérfidos revolucionarios. intentada por Strangford en favor de España.° de Diciembre al general Sousa. desde donde escribió en 7 de Diciembre su célebre oficio á la Junta del Paraguay. á cuyo efecto le ofrecía una parte de las tropas de su mando. según aconsejaran las circunstancias. el mismo Sousa oficiaba á Goyenecbe. redundaban por entero en favor de los portugueses. que se pusiera de acuerdo con V i g o d e t y G o yenecbe. a n tes que ser causa ocasional de un rompimiento. poco respeto debían inspirar sus cláusulas. y más tarde. en el momento de dar sus frutos. Hist de Belgrano. Paysandú y otros puntos. secretas. inevitable. para coronar la carrera de sus triunfos en la c i u dad de Buenos Aires. llegó á las orillas del Daymáu. á sufrirlo todo.

Antes de partir el emisario. de la analogía de situaciones entre la Banda Oriental.218 LIBRO II. Juan Francisco Arias. trazaba en pocas frases el cuadro de los peligros inminentes con que la invasión lusitana amenazaba á todos. y cpie no habrá sido en vano el particular deseo que ha demostrado la Corte del Brasil. quien llevaba al mismo tiempo instrucciones reservadas. no que cor- sólo debían prometerse un suceso tan triste para nosotros como halagüeño para ellos. » F u é encomendado el oficio al capitán D . todas ellas entrarían en los cálculos de su ambición. « ser aquéllos los momentos precisos de consolidar la mejor precaución. seguros de la llave del R í o de la Plata. conocerá con evidencia que sus miras entonces serían extensivas á mayores empresas. para ampliar las noticias é informaciones contenidas en él. H a b i d a cuenta. de introducir su influencia en tan i n teresante provincia: dueños de sus límites por tierra. sobre este punto. S. oriental: — V . y aumentando su fuerza con demás exceso. y el Paraguay. « Y o no me detendré en reflexiones — decía — sobre las ventajas que adquirirían los portugueses. sobre cuyas fronteras empezaban á extenderse. si una vez o c u pasen la plaza y puerto de Montevideo. Uruguay y vías fluviales. sino tando absolutamente las relaciones exteriores de todas las demás provincias y apoderándose de los medios de hostilizarlas. recibió Artigas una comunicación del Gobierno de Buenos Aires. fechada en . cuya campaña ocupaban los portugueses. Artigas manifestaba en dicho oficio al Gobierno paraguayo. y la campaña. y todas ellas estarían demasiado expuestas á sucumbir al yugo más terrible. » Para demostrarlo. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS narrando los sucesos revolucionarios hasta la fecha en que tomaba la pluma.

el Triunvirato y Artigas. Produjo ese acto un resultado satisfactorio. S. y es de suma importancia que V . estrenado reclamando del Triunvirato la ejecución de algunas cláusulas del Armisticio. la hora. guarde la mejor armonía con las tropas del Paraguay. á adoptar la conducta asumida y a : « E s t á en el plan de política. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 219 21 de Noviembre. » Tan amplia aprobación de sus procederes. que lejos de hacer movimiento alguno r e trógrado. Con tales propósitos. el que V . cordial la correspondencia seguida entre la Junta del Paraguay. O p o r t u namente fué dicho que V i g o d e t se había. x x i v y x x v . y que el territorio uruguayo quedase limpio de revolucionarios cuanto ( 1 ) Col Frcyeiro. se ha comunicado lo conveniente al citado Gobierno del Paraguay. S. proceda de acuerdo con el jefe de ellas. pedía que se hiciese práctica desde Buenos Aires la libre exportación de numerario á Montevideo y la Península. S. puesto que algún tiempo después. á fin de restablecer el giro comercial y p a cificar la campaña. no quiso Artigas que permaneciese desconocida al Gobierno paraguayo. en que los orientales debían franquear los límites de su tierra nativa. s o bre las imprescindibles medidas de guerra que los tres proyectaban adoptar de consuno contra los portugueses ( 1 ) . adjuntándola. entre tanto.LIBRO II. x v i . para afirmar sus deliberaciones en orden á los portugueses. xvrr. — en inteligencia" que del nombramiento de V . estimulándole bajo los siguientes términos. Aproximábase.al extenso oficio de que ya se ha hablado. para teniente gobernador del Departamento de Y a p e y ú y fuerza que se halla á su mando. y aun interés de este Gobierno. era. y se la trasmitió en copia. se sabe que lo han hecho progresivo. .

que justificasen anticipadamente su aspiración final. le urgía aglomerar motivos. » Culpaba de ello á Artigas. d i rección extraña. amenazando con hacerse justicia contra el Gobierno de Buenos Aires. A v e n i d o con los portugueses. provocaba sus « á menos de la quinta desvelos. matando á los rezagados y apode«individuo umversalmente despreciable por sus envejecidas malas . le llamaba costumbres.S a n d ú . » mientras que refiriéndose á Artigas. que en vez de embarcarse por Colonia. N o habiendo obtenido contestación á estos primeros reclamos.220 LIBRO IL — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS antes. sufriendo las asechanzas de partidas portuguesas. Este último tópico. los repitió en 14 de Diciembre. á quien manifestaba que la permanencia de Artigas en la Banda Oriental « era demasiado escandalosa y perjudicial. en presencia de la rápida despoblación que decía haber reducido la Banda Oriental parte de sus moradores. Sin haber cesado en sus marchas. las cláusulas del Armisticio. reales ó ficticios. especialmente. y rebajaba el concepto y el decoro del Gobierno m i s m o .» L a actitud de V i g o d e t respondía al deseo de provocar un rompimiento. « había tomado una.» y exigía que se impusiese al caudillo la restitución de esos bienes y el embarque con sus tropas por el mismo local designado á Rondeau para transportar las suyas. arrastrando consigo todo género de p r o piedades del vecindario. el régimen prohibitivo de la exportación de numerario no podía sostenerse frente á. los voluntarios patriotas y las familias que les seguían estaban ya en el D a y m á n . era una exigencia absurda. E n efecto. con manifiesta transgresión del pacto vigente. pero el embarque de Artigas con sus voluntarios por Colonia. que ahuyentadas por ellos de Mercedes y P a y . p r o seguían su hostilidad.

LIBRO II. (cit). Si esto era así. una vez que el caudillo les abandonase. ó resueltas por ( 1 ) Autobiografía de Hondean. llamándose á víctima. tampoco habían cumplido las autoridades españolas de Montevideo el compromiso de intimar á los portugueses que desalojasen el país. cuando la protección de Artigas cobijaba á los emigrantes. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 221 rándose de los animales de consumo. era demasiado grotesca para pasar inadvertida. estimulándoles por lo contrario á posesionarse de él. . pues si el Gobierno de Buenos Aires no c u m plía con lo pactado respecto á ciertas liberalidades comerciales. 8 0 kilómetros de Montevideo. había dependido del tiempo empleado para adquirir informes de Artigas sobre el particular. bien puede suponerse cuál sería la suerte de ellos. fundó el Triunvirato sus respuestas al Gobernador de Montevideo. quienes habiendo llegado con el grueso de su ejército á la Calera de García. pues la campaña estaba en manos de los portugueses. Quedarían á la merced del invasor. Amparado en estas razones. extendían á todo viento las fuerzas destinadas á consolidar su dominio (1). empezaba expresando que el retardo en satisfacer los reparos de Y i g o d e t respecto á la desocupación del Uruguay. la maniobra de Vigodet. aunque el crecido número de familias que espontáneamente le acompañaban. E n tal situación. retrocediendo á embarcarse por Colonia con sus tropas. Fechada la primera en 28 de Diciembre. pero obtenidos éstos. sabía ya el G o b i e r n o : « q u e el general Artigas seguía sus marchas con destino á situarse en el territorio de la jurisdicción occidental. según el orden de urgencia que traían los reclamos de aquél. temiendo la dominación portuguesa.

de un ejército portugués.» Y t o mando finalmente la defensa personal de Artigas. » se han declarado partidarios' deci- . que halagados de la esperanza de mejor suerte.» E n cuanto al itinerario adoptado por el caudillo. pretenden asegurar en nuestra división el. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS opinión á no someterse jamás á las autoridades de M o n t e video. y la más pronta evacuación de la Banda Oriental. triunfo de una potencia. decía la nota: « E l general Artigas no se e m barcó en la Colonia porque el Gobierno tuvo por conveniente enviarlo sin dilación á la custodia de los pueblos de Misiones y demás de su jurisdicción. que se hallan impunemente insultados por las partidas portuguesas. mientras que tolera la permanencia en las puertas de la ciudad. ó el deseo de que se rompan nuestras relaciones. d e cía también: « E l artículo 1 7 del tratado contiene una obligación recíproca de ambos Gobiernos en prestarse mutuamente todos los auxilios necesarios para rechazar cualquier invasión extranjera. sobre la conducta hostil del general Artigas. e x tranjera. y no es fácil concebir el motivo que empeña á V . en lo que se interesa el egoísmo de algunos hombres. cuyas explicaciones y procedimientos no sólo manifiestan miras de conquista. sino una continuada agresión al territorio español. la encaraba en estos términos: « L o s informes que han dado á V .» Argumentando sobre el cumplimiento de las cláusulas del Armisticio. y porque en los tratados no hay una sola expresión que establezca la necesidad del embarco de las tropas. de quien didos. á exigir el embarco de la división del general Artigas.222 LIBRO II. no tienen otro principio que la satisfacción de particulares resentimientos. impedía se lucieran aquellas marchas con la rapidez que fuera de desear. S. S.

se presentaba. cuyo ejército. « porque todas las leyes y tratados. conteniendo la emigración sin límites de capitales. que reclamaba la libre exportación de numerario. el Gobierno no podía contar sino con el dinero de la circulación para contener de aquel ejército. si esta conducta pareciese objetable. y á los portugueses si llegaban á realizar las miras hostiles que indicaban todos sus procedimientos. «lejos de haber retrogradado una línea. aún. y obstruidos los los progresos canales de la. L o s términos de la respuesta. resistir constituirse en estado de observar. á otras condiciones expresas y no menos importantes del tratado. riqueza. pues « ocupadas las provincias del A l t o Perú. continuaba sus escanda- . el Gobierno se creía disjtensado de cumplir la cláusula aludida. denunciaban ya el ánimo prevenido con que el Triunvirato entraba en polémicas de ese género. á impulso de « g r a v e s y urgentes motivos. el Gobierno creía que le era fácil justificarla. en tanto obligan á su observancia. por una fuerza enemiga (el ejército realista). y desempeñar las gravísimas atenciones que reclamaba la libertad y la seguridad de los pueblos que habían confiado á la vigilancia del Gobierno la conservación de sus derechos.» entre ellos el de proveer á la defensa de las necesidades comunes. según decía. « sobre la falta de cumplimiento por parte de V i g o d e t y su predecesor. no era discutible á juicio del T r i u n virato. en cuanto no se compromete la seguridad pública. fué contestado el otro oficio de Vigodet.» como la no devolución de la artillería apresada á los buques patriotas.» Que esa disyuntiva extrema. » P o r lo demás. y la permanencia del ejército portugués en la Banda Oriental.LIISR0 IL — LEVANTAMIENTO 'DEL l'AÍS 223 Tres días más tarde ( 3 1 D i c i e m b r e ) . Dictada la prohibición subsistente. á su elección en este caso.

llevaba el oficial patriota triple número de fuerzas que el enemigo. en (1) Col Fregeiro.». j alentadas por la protección que les concedían los españoles. habían caído sobre Gualeguay. Artigas desprendió en 18 de Diciembre al capitán de blandengues D . recibió Artigas por medio del comandante de M a n disoví. y asesinando á los que salían á carnear reses para el consumo del ejército. ix-xnr. é intimando á Artigas la pronta desocupación del país.roto de hecho. Manuel Pintos Carneiro con una división de ó 00 h o m bres de caballería reforzada por 4 5 2 indígenas. E n sus correrías. A l siguiente día de haberse puesto en marcha la división. puso el sello á esa ruptura. que después de estas contestaciones. vulgarmente conocido por Maneco. el Armisticio estaba. Para que el resultado se consiguiese sin efusión de sangre. — LEVANTAMIENTO D E L PAÍS losas usurpaciones en las haciendas de esa campaña. . L a s partidas p o r tuguesas provenientes de Misiones. U n suceso de armas. é instrucciones precisas de n o empeñar combate sino en último trance. repuestas de los últimos golpes. c u j a noticia se tuvo á raíz de la última nota del Triunvirato. que no. entregándose como siempre á toda clase de excesos. Vistas aquellas hostilidades. donde se hallaba á la cuenta.224 LIBRO II. que d i rigía al frente de 3 0 0 hombres un mayor Manuel dos Santos Pedroso. ordenándole que intimara á Maneco el abandono de la jurisdicción de Belén.pormenorizaba.» ( 1 ) N o podía caber duda. un oficio de Maneco. llegaron hasta los alrededores del campamento de Artigas en el Salto. incendiando los pastizales. A r r o j o de la China j Belén. inculpando á las partidas orientales « e n o r m e s crímenes.

D e todos modos. Maneco abandonó el campo en fuga. (Suplem 3 de Enero 1812). avisándole á Artigas que una partida portuguesa había h e rido un individuo de los suyos. una vez acometido. — S. (1) Animes. se puso frente á Maneco el día 21. — III. ESP. X L I . que si el Jefe de los Orientales se negaba á contribuir con la retirada de su ejército « á la paz y tranquilidad que el corazón piadoso clel Virrey ofrecía á los pueblos. venía.» él ( M a n e c o ) se vería en la precisión de tomar ese negocio á su cuidado. Añadía. A. 15. . sin haber logrado que éste cediera a l a s intimaciones que le dirigió. otro del comandante de Mandisoví. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS 225 nombre de varios artículos del Armisticio vigente. como si con esto se le quisiera excitar á que atacase cuanto antes. debiendo su salvación al cansancio de los caballos de los orientales. x v i .LIBRO II. » Dentro de ese oficio conminatorio. Leopoldo. mas luego aparentó aires de vencedor. Artigas remitió á su vez un parte circunstanciado del hecho. Plasta que pudo ocultarse en las sierras del Y a rao. (Ilev do List. la división de Pintos Carneiro. que no creyera « que el número fuese capaz de decidir la suerte. Pero no obstante sus anteriores alardes. Gaicta de JJ. que había continuado sus marchas. y sin reconvención previa. á juzgar por las informaciones basadas en sus propios relatos. para exhibirse fieles acatadores del Armisticio (1). 3 6 3 ) . mientras que los portugueses se afanaban en demostrar lo contrario. L a sinceridad de la exposición del Jefe de los Orientales puso de manifiesto que él había sido provocado. — Of de Sonsa Don. no se consideró seguro. y finalmente. que el Gobierno de Buenos Aires hizo publicar oficialmente.

cuyos albores habían sido tan prósperos. Pero el extraordinario esfuerzo de abnegación á que le obligaba aquel desastre. V e n c e d o r en la lucha armada. E l 2 8 de Febrero resonaba el grito precursor de la emancipación del país. infundiéndole nuevos bríos para defenderse. vencido por la ineptitud política de la extinguida Junta de Buenos Aires y sus agentes. y el 31 de D i c i e m bre el pueblo emancipado marchaba proscripto al encuentro de las selvas. — LEVANTAMIENTO DEL PAÍS A s í concluyó aquel año de 1 8 1 1 . debía vigorizar su temple moral. que un convenio diplomático ponía por límite entre él y sus opresores. . resultaba.226 LIBRO II.

LIBRO TERCERO .

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— Misión de Eloy á Montevideo. —Fundación la logia Lautaro en Buenos para la Banda Oriental. simple c o mandancia militar elependiente ele Santa F e por los tiempos en que vamos. — Sarratea y Artigas se aproximan al asedio. — Nombramiento de Sarratea Vigodet en el Uruguay. merced á los trabajos ele Artigas y el capitán D .LIBRO TERCERO L A L I G A F E D E R A L Orígenes del federalismo en el litoral argentino. — Retirada de Sousa. — Amenaza de Artigas. — Planes militares de Artigas y de Sousa. Ricardo L ó p e z Jorelán. — Vigodet declara la guerra á Buenos Aires.— Auxilios que recibe Montevideo. — E l campamento de A y u í . — E l Ejército de Buenos Aires depone á Sarratea. — Comisión que da á D .R í o s . Pronunciada por la Revolución en los primeros meses de 1 8 1 1 . — L o s primeros caudillejos locales. —Ultimátum de Sousa.— Transacción propuesta por el Triunvirato á las autoridades de Montevideo.—Llegada de Rondeau al Oerrito. — Fiasco de la política portuguesa. —Proposiciones de Vigodet á Artigas. — Batalla del Cerrito. (1812 — 1813 ) L a actual provincia argentina ele E n t r e . —Armisticio Rademaker. — Conducta de Sarratea con Artigas.— Culta pone sitio á Montevideo. con quienes se unieran D . — Actitud subsiguiente del Jefe de los Orientales. F r a n cisco Ramírez y D . no aceptaba de buen grado su posición subalterna.— Entusiasmo de Entre -Ríos y S a n t a F e por la causa federal. Fructuoso Rivera. bien pronto se . Bartolomé Zapata. — Desolación del Uruguay.—Situación de de Aires.

Apuntes Entre-Ríos. y su desdén hacia las personas importantes de la jurisdicción. que podía ser en día no lejano la de todas las provincias del litoral. Si estos preludios de federalismo carecían en su propia i n cipiencia de una base científica. — Martínez.230 LIBRO III. i. cuyas tendencias centralizadoras chocaban contra sus aspiraciones más vehementes. á la dictadura de jefes nombrados por el G o bierno de Buenos Aires ó sus delegados militares ( 1 ) . despertaba en los entrerrianos el deseo natural de la defensa. arrojadas al destierro por efecto de tratados y combinaciones en que no habían tenido parte alguna.elementos marítimos de España y la codicia de los portugueses. Una vez puestos en ese camino. la resistencia al despotismo interno y á los peligros exteriores. con perjuicio del Gobierno central. D e esta manera fué inclinándose el ánimo de los entrerrianos contra el Poder establecido en Buenos Aires. i. como causante de los nombramientos que provocaban el disgusto preinclicado. Ellos eran las primeras víctimas del'centralismo imperante. en que no tenían (1) Oficio de Belgrano de ó Cabanas sobre (Calvo. muy luego les hizo objeto de la animadversión pública. para organizar bajo su amparo y con el asenso común. no por eso dejaban de ser la expresión de cierto impulso previsor. L a s facultades extraordinarias de estos jefes. no era raro que aspirasen á darse autoridades locales suyas. sobre quien refluyeron todas las antipatías. —Antonio argentinas. — LA LIGA FEDERAL vio sometida. 318). igualmente amenazadas por los . v. . el ejemplo práctico exhibido por los orientales. Zinny. Historia los gobernadores de las provincias 440. Concurrió á extender y fortificar aquella actitud precursora de una hostilidad abierta. ir. Anales. Semejante situación.

— LA LIGA FEDERAL 231 puesto secundario.0 á favor de la Junta de Buenos Aires. no había logrado ver á la cabeza de sus destinos un gobernante bien quisto. ante aquel predominio insistente de la Capital. que menospreciaba sus aspiraciones más lícitas. N o más dichosa que la situación de E n t r e . Historia los gobernadores. sin embargo. que el Gobierno de Buenos Aires pretendía mantener sobre ellos una tutela idéntica á la que trataban de sacudir emancipándose de la Metrópoli. ni el patriotismo ni las ideas republicanas. de López. Comprendieron sin tardanza.-'cap i. en el conocimiento de las formas institucionales ( 1 ) Ramón J. Artigas. les acometió en la misma extensión y por idénticos m o t i vos que á los entrerrianos.LIBRO III. Hist de . aventajaban. i n v o cando las conveniencias públicas ó los nombramientos ya recaídos. ó trabajó por otros medios para obtenerlos. campando en el Ayuí.R í o s . á pesar de la mayor jerarquía de sus autoridades. D e s d e que dicha tenencia de Gobierno se pronunciara en Junio de 181. — Zinny. 334. E l disgusto de los santafesinos fué aumentando por grados. á dichas p r o vincias. i. Lassaga. así es que el deseo de organizar autoridades locales propias. Víctimas también los orientales del centralismo que subyugaba á EntreR í o s y Santa Fe. se encontraba dentro de una jurisdicción trabajada por aspiraciones similares á las de sus compatriotas. pues. imponiéndoles personas inadecuadas ó incapaces de gobernarlos ( 1 ) . E n vano los propuso algunas veces. pues inflexiblemente se le negó desde Buenos Aires tal concesión. era la de Santa F e . al cruzar en los primeros días de Enero de 1 8 1 2 la costa occidental.

Z u friategui y otros. hasta el momento de instalarse la Junta Gubernativa de 1 8 0 8 . L o s esfuerzos de las clases dirigentes para i m plantar ese régimen. no obstante las angustiosas circunstancias que aquejaban á los realistas del Uruguay en 1 8 1 1 . mas no por ello reaccionaron los adversarios de ésta.232 LIBRO III. las opiniones se dividieron. nociones más claras sobre el gobierno . al través de largos años de resistencia cívica contra las potestades coloniales. Obes. que determinan las aspiraciones de la opinión conservadora. Sin excepción de procedencias políticas. poseedores todos ellos de nutridas biblio- . y la repercusión de ese movimiento en Montevideo. c o m partiendo idéntica aspiración los españoles avecindados en el país. — LA LIGA FEDERAL que ellas buscaban á tientas. Larrañaga. adquiriendo prestigio ciertas ideas cuyo radicalismo debía conducir á la emancipación. en cuanto á trabajar por la autonomía local.propio local. Ellauri. puede calcularse dónde se detendrían las vistas de la opinión radical. les había dado. la posesión completa de la doctrina. iguales. por medio de Herrera. tenían encargo de pedir el establecimiento de un Tribunal consular y un Gobierno intendente. junto con algunos progresos positivos. los criollos sustentaban el deseo de conquistar una autonomía contrapesada únicamente por la autoridad del R e y . se concedieron al diputado Zufriategui. Partiendo de estos hechos. Si los diputados que el Cabildo de M o n t e video comisionó en 180G para noticiar á España la reconquista de Buenos Aires. Desde esa fecha en adelante. Lamas. Para hacerlo con acierto. es necesario tener presente el vuelo adquirido por los estudios constitucionales en los albores del siglo x i x . si es que no mayores facultades. que el pueblo uruguayo. Ninguno de los pueblos del a n tiguo Virreinato tenía entre sus clases ilustradas.

y llevados por su disposición y sus gustos á encauzarse en la corriente política. « Comentarios «Principios por Paine. inglesa. y habían sido fecundo tema de discusiones entre los conventuales de San F r a n cisco y sus visitantes. un castigo del cielo. Junto con las victorias militares de la Revolución francesa. perdieron su ambigüedad. que se creyó imprescindible crear una sección especial de libros adecuados ( 1 ) . Durante estas controversias de salón ó de bufete. explicándolas á su modo entre los auditorios respectivos. veintidós años hacía. estaba tan divulgado el afán de ilustrarse sobre los sistemas de gobierno.) . Á. eran pasto de lectura entre los hombres ilustrados. — LA LIGA FEDERAL 233 tecas. y constituciones «Constitución etc. 1S16. la Constitución provinciales con por sus Napoleón. L o s encargados de divulgar estas opiniones. ( O p in S. L o s trabajos de los constitucionalistas europeos y norte . adquirieron monarquistas y republicanos una noción exacta del significado de ciertas palabras en la terminología institucional corriente.americanos.LIBRO III.sí es que cuando más tarde se inauguró la primera Biblioteca pública en Montevideo. L a s voces « f e d e r a c i ó n » . norle-amcriceoias» de cortes». cotejándola con aquella otra de procedencia americana.°. que los Estados U n i dos acababan de presentar al inundo. C o m o los promotores de este m o v i - ( l ) En tone» con ción blica sobre su discurso inaugural de la Biblioteca. «gobierno-propio » y « soberanía » . que eran: «Constitución enumera Larrañaga de de BlacksGobierno «Constitude la Repú- los principales libros de esa sección. entrando á representar para unos. popularizaban las palabras del nuevo credo constitucional. se estudiaba la índole de la legislación promulgada por sus asambleas. y para otros el ideal supremo del porvenir. norte-americana* las actas de sus congresos española italiana-' diarios hasta esa fecha.

no eran los reveses de la guerra. 0 0 0 personas de toda' edad y condición. sino las inclemencias de la ley. por vez primera. seducida por aquel espectáculo. P o r manera que Artigas. con el vocabulario de las palabras que las caracterizaban. y la imaginación del pueblo donde iba á hospedarse. asumiendo proporciones indecibles en el corazón de los entrerrianos. c u federación . llevaron desde un principio á las filas populares el ¡prestigio de las ideas nuevas. ansió desde el primer día imitarlo de algún modo. R o d e a d o de multitud tan heterogénea. según sus detractores. al frente de 14 ó 1 6 . F u é por esto que su prestigio. y la. — L A LIGA FEDERAL miento habían sido en su mayor parte adictos á la emancipación.». P o r ser todo lo contrario á la verdad este pretendido axioma. se explica la adhesión del Jefe de los Orientales al sistema federal.bárbaros. proponiéndole establecer lazos federativos recíprocos. donde le estaba designado el campamento de Ayuí como primera etapa de su peregrinación en suelo extraño.234 LIBRO III. la palabra y su significado político. halagando instintos de pillaje entre las masas. Restablecido de este m o d o el proceso de las ideas. cuyo prestigio había nacido. concurrió á romper los últimos vínculos que hasta entonces pudieran unirles con el Gobierno de Buenos Aires. al abrir correspondencia con el Gobierno del Paraguay. se comprende fácilmente la recepción entusiasta que tuvo Artigas en E n t r e R í o s . simpatía con que los pueblos del litoral argentino acompañaban una iniciativa. histórico. quienes le obligaban á b u s car prestado asilo. sabía de antemano l o q u e buscaba. V e n c e d o r hasta entonces. erróneamente atribuida á las ambiciones de caudillos s e m i . pues. á pesar de lo afirmado en contrario. semejaba más bien un apóstol que un general. no « oía.

. « unas bajo carretas. era el número considerable de familias. contaminando las masas populares. propaganda estaba hecha. Con semejantes ejemplos. U n a inflexible disciplina mantenía el orden y regulaba. (cit). vivían las tropas. con palos recortados al efecto. los deberes recíprocos. penetrábase en la región militar. Escaso era el armamento de éstas. aquel ( 1 ) Of del comisionado — Memoria de Vedia de la Junta del Paraguay (Col Fregeivo. Traspuesta esa primera zona. Eri efecto. pero con una conformidad y gusto que causaba admiración y daba ejemplo. así como la decisión de las familias. la.. previendo de paso que la hostilidad del Gobierno de Buenos Aires trataría bien pronto de cruzar sus trabajos. esperando todos la oportunidad de volver á. asiladas sobre la orilla occidental del río Uruguay. . Diariamente distribuían su tiempo en aquellos ejercicios y en las maniobras prescriptas por la táctica. E l aspecto singular del campamento de Ayuí. aun cuando llevasen previo designio de r e peler todo contagio. sino á cuantos franqueaban sus límites. pero lo suplían para los ejercicios de fusil y carabina.» al decir de un testigo especialmente encargado de relatar la verdad. Artigas sentía las vibraciones de este movimiento. x x i x ) . L a primera impresión que hería al o b servador. donde acampadas en posición simétrica. otras bajo los árboles. y todas á la inclemencia del tiempo. E l entusiasmo desarrollado en Entre .R í o s . no sólo entusiasmaba á los entrerrianos. y lo estimulaba. la lucha contra los realistas ( 1 ) .L A LIGA FEDERAL 235 yos procederes levantaban la enérgica protesta destinada á cundir muy luego por todo el litoral. Era inmejorable el espíritu dominante entre los soldados. cundió á Santa Fe.LIBRO III.

lo era m a y o r mente de los que consagrase el aura popular. imponiendo al Gobierno central una conducta reservada. y monarquista el suyo propio. inclinándole asimismo la actitud de los portugueses á autorizar las relaciones del caudillo con la Junta del Paraguay. mal podía lisonjearse ahora con el acrecentamiento de ese mismo prestigio. Vedi a se dio. Con tales propósitos. celosa de todo prestigio ajeno. toda empresa del Gobierno destinada á enajenarse elementos de acción. y secretamente entendidos con los españoles de Buenos Aires. resolvió explorar las ideas de Artigas al respecto y atraerse su cooperación. debía redundar en beneficio del enemigo c o mún. se alzaba por la fuerza de las cosas un adversario. el Gobierno. prisa á cumplir su cometido con toda actividad. Nicolás de Vedi a para que trasladándose al c a m pamento del caudillo. por el crédito que de ella refluía sobre el caudillo puesto á su frente. comisionó al teniente c o ronel D . que á pesar de todo su disimulo. quienes pretendían reconquistar el antiguo dominio. Si la necesidad le había obligado á confirmar la elección de Jefe de los Orientales en Artigas. Partiendo de semejante seguridad. Aliados los portugueses con Vigodet. dejándonos en la . Pero las complicaciones de momento. no había en todo ello más que una concesión al influjo de las circunstancias. L a oligarquía imperante en Buenos Aires. se penetrase de . no había visto con buenos ojos la emigración en masa de los orientales. doquiera se levantase un caudillo.236 LIBRO III. que tenía miras de resolver por medio de un golpe atrevido aquella situación de incertidumbres. — L A LIGA FEDERAL Gobierno. le inducían á mantener el disimulo. pues siendo republicano el instinto de las masas. si era posible.sus intenciones y examinase sus elementos de guerra.

así es que reprimiéndose en cuanto pudo. de la alarma ducida por el choque de la división de Pintos Carneiro con las fuerzas de Maneco en el Arapey. M u y halagado.» y c o m o quiera que se preparaba á auxiliarle con tropas y pertrechos de guerra. y mientras se ordenaba su publicación en la de Buenos Aires. retornó V e d i a á Buenos Aires para dar cuenta de su comisión . que era fácil de suplir. A raíz de conocido el parte del Jefe de los Orientales sobre aquella acción de guerra. un resumen de la conferencia habida. actividad y celo por la causa de la Patria. — L A LIGA F E D E R A L 237 Memoria tantas veces citada. notando solamente la falta de armamento. y proteger la marcha de los auxilios prometidos. advirtió que el Gobierno le oía muy displicente ( 1 ). Sin embargo. Nada hubo en ella que no le contentase respecto á las disposiciones del Jefe de los Orientales y los voluntarios á sus órdenes. con fecha 1. el Gobierno Gazeta se dirigió. (Mein cit.° de Enero á Vigodet. para evitar las presumibles agresiones de V i godet. que el bierno no gustaba que se hablase en favordel caudillo oriental. pero cuando quiso referirse á Artigas con cierto entusiasmo. y las negociaciones iniciadas por causa del hecho. proProvenían estas precauciones y apuros. el Gobierno escribió á A r tigas con fecha 2 de Enero.LIBRO iii. viveza — dice Vedia — con notado que -pinté al Gobierno en Artigas y después supe las buenas que le Go- disposiciones que yo habla y en la multitud fué oída con sombría atención. « que estaba satisfecho de sus conocimientos. la situación no daba espera. y tan llena de contradicciones respecto á la apreciación de las dotes de Artigas.) . haciéndole presente el proceder de los ( 1 ) La circundaba. le recomendaba situarse en un punto conveniente.

— C a l v o . con- ( 1 ) Col Frerjeiro. en esta jurisdicción ( 1 ) . de la buena fe con que han venido las tropas concepto me afianza. el paso á la Banda Oriental de los auxilios que el Triunvirato bía acordado remitir. « á no ser que el poder de su influjo pudiera conseguir del general portugués que. la pronta disposición en que me ha protestado hallarse el general D . con manifiesta transgresión tículo 7. » hadel ar- Este párrafo de la nota. . al momento que yo le avise estar allanados los tropiezos y dificultades que le han obligado á permanecer. que le obligaba á acudir en socorro de A r t i gas. 4 2 . que hacía gala del acuerdo existente entre las autoridades españolas y el ejército portugués: « Sin hacer un agravio manifiesto á la amistad y alianza que reina felizmente entre nuestra nación y la portuguesa — agregaba V i g o d e t — no seré y o capaz de dudar ésta á auxiliar á la fiel Montevideo. de mi sentimiento. lisonjeándose que el Gobernador de Montevideo franquearía los auxilios necesarios al mismo o b j e t o . E. dejase á A r tigas en libertad para pasar el Uruguay. con todos sus arbitrios.° del A r m i s t i c i o . suspendiendo toda hostilidad.238 LIBRO III. para cortar el puesto. manifestándose dissecuaces. y situarse en la jurisdicción occidental. como estaba estipulado. — LA LIGA FEDERAL portugueses. x i x . » Vigodet contestó en 6 de Enero. D i e g o de Sousa para dejar enteramente libre el territorio español. se complementaba con este otro. y en cuyo como de V . Anales: ir. « no solamente á dejar obrar al ejército portugués contra el rebelde Artigas y sus progreso de los enormes perjuicios que habían ocasionado. que por sí mismo era una declaración de guerra..5 1 . sino también á impedir. entre otras pruebas positivas.

» N o paraba ahí. los choques trabados con víala fe gueses desprevenidos. eran objetos poderosos que le obligaban á rogar al Gobierno. compeliéndole á pasar á la jurisdicción occidental en brevísimo término. » pues de otro m o d o no podría menos de convencerse que el Gobierno toleraba los procederes impugnados. ser solemnemente ratificada por los contratantes. restricción. ni equívoco. «tuviese el Gobierno á bien declararlo rebelde é infractor del Armisticio pactado. que se tomara en cuenta su p r o p o sición « sin demora.LIBRO. formulaba seis artículos. » E x i g í a Sousa. y gobiernos con ese designio. D i c h o s artículos imponían á las cuya aprobación debía. pretendía obtener declaraciones especiales que fuesen como un complemento de aquel pacto.« hasta por medio de la fuerza. y cuyo tono imperativo tenía todos los caracteres de un ultimátum. el reclamo del general portugués. un oficio de Sonsa. fuerzas de su mando contra algunos destacamentos portuy la dirección de sus marchas á diversas vecindades de la Capitanía de R í o . — LA LIGA FEDERAL 239 Coincidiendo con tan arrogantes palabras. Manifestaba dicho general. que la demora injustificada de Artigas en territorios de la c a m por las paña uruguaya.g r a n d e . escrito en 2 de Enero.III. por conducto del mismo Sousa ó de Vigodet. contra los cuales estaba él decidido á oponerse. » á que le expidiese inmediatamente otras. en lo relativo á los derechos de Portugal no mencionados en sus cláusulas. mas si era lo contrario. . y Artigas procedía de propia voluntad. recibía el Triunvirato desde Maldonado. « si Artigas obraba en virtud de sus órdenes. A m parándose de la celeridad con que Elío había ajustado el Armisticio. siempre que resultase ineficaz el moderado recurso interpuesto.

240 LIBRO III.. bajo el comando este último de Zufriategui. se aplicarían sin réplica á los casos concretos de actualidad ( 1 ) . y el capitán de fragata D . v. Pablo Castas y mi tren de artillería. comisionado por V i g o d e t para entregar el suyo y glosarlo verbalmente. pendientes desde 1 8 0 1 . cuando se encontró con la doble reconvención hecha á su conducta. R. L o s concordatos existentes entre las coronas española y portuguesa. Estaba el Gobierno ocupado de remitir á Artigas los s o corros prometidos. portador del oficio citado. Antes que tuviera tiempo de contestarla. el capitán de caballería riograndense Manuel Marques de Sousa. ni. con abundante provisión de m u niciones y útiles de esa arma. mantener el statu quo en todas las cuestiones de límites. dignidad y justicia con que el de Regente tomara parte en la última campaña militar. apareció en aire de guerra sobre el puerto de Buenos Aires y sus dependencias fluviales. dichas autoridades el compromiso no intentar agresión alguna contra los dominios de S. Ilist da fundando do Imp. salvo orden expresa venida de España. — LA LIGA FEDERAL autoridades de Buenos Aires y Montevideo una declaración reconociendo el desinterés. E l Gobierno. y resolverían por último. revelando así que las amenazas de V i g o d e t y Sousa obedecían á un plan convenido y resuelto de antemano. Llegaron á Buenos Aires con escasa diferencia de fechas. que también tenía el suyo. cuya contestación tenía orden de esperar hasta el tercer día de la entrega. r e solvió tomar una actitud consecuente con sus anteriores ( 1 ) Pereyra da Silva. José P r i m o de Rivera. que constaban del regimiento de D . y devolución de propiedades. asimismo. . sobre entrega de esclavos y desertores. C o n traerían. Doc 15. A . la escuadrilla española.

manifestó su disgusto á P r i m o de R i v e r a . echándole en cara su con los portugueses y aceptando la guerra de de inmediato. parte de las cuales estaban ya satisfechas. Mientras proyectaba contestar. Manifestaba también. » más salientes de la nota de Vigodet. « reconociendo y admitiendo el origen razonable de sus reclamaciones. corno lo hizo. y el resto lo. y las explicaciones de éste. cuyos conceptos ratificaba la aparición inopinada. A fin de cuentas. había ordenado. « la requisición ó indagación interina de todas las propiedades españolas. » para habilitarse de recursos con que sostener la guerra. á provocada por ella. siempre que el retiro del ejército Sousa á sus fronteras no se verificase concedió audiencia á P r i m o de Rivera para debatirlos puntos lo cual correspondería retirando las fuerzas de Artigas á la línea de demarcación.» Seguidamente escribió un largo oficio al Gobernador de Montevideo. — LA LIGA FEDERAL 241 opugnaul- declaraciones.000 hombres lanzados por la Bajada de Santa complicidad Fe. al timátum de Sonsa. en represalia. c o n traídas á justificar la conducta de su jefe. . D OM . pero ellas en vez de aplacar los ánimos. profundamente ofendido por el tono de la nota de Vigodet. y arreglada á la conducta de sus dores. contribuyeron á exasperarlos de un modo definitivo. dificultaron más la situación. lo contestaría con 5. E S P . el Gobierno declaró al c o misionado realista. — I I I . que envista del bloqueo establecido por la flotilla naval. « que el insulto de Vigodet amenazando oponerse al embarque de tropas con destino á la Banda Oriental.LIBRO III. Parece que fueron varias las conferencias habidas con tal objeto . E l Gobierno. de la flotilla española frente á Buenos Aires. 16.estaría tan pronto como el ejército portugués desocupase la Banda Oriental.

redactó un Manifiesto con fecha 10 del mismo. bajo rigorosas penas á los infractores. — ISTúñez. le c o n - (1) Parte).amistosa. y últimamente con descaro y desvergüenza. investido con el mando de la escuadrilla que bloqueaba á Buenos Aires. mientras durasen los enemigos de la N a c i ó n .242 LIBRO III. amistad tí otros. Inmediatamente de recibir el oficio del Triunvirato. en el mismo sentido. algunas veces con disfraz. » Dirigióse con fecha 17 á todos los habitantes de la Banda Oriental. fueran de la dignidad ó clase que fuesen. A s i m i s m o . al verse atacado tan de improviso en su propia sede. Gaxcta de Montevideo (21 Enero 1812). » aceptaba la guerra. dirigido á los montevideanos. constándoles existir la mencionada comunicación. « viendo despreciada su propia autoridad y la de la Nación. aunque agregando estar dispuesto « á proteger á todos los buenos. que llevaba fecha 15 de Enero. P o c o después. rompía sus hostilidades contra dicha ciudad (1). e x presándoles « que todos los esfuerzos de habían la moderación sido inútiles para conservar con el Gobierno de Buenos Aires la paz y correspondencia. Noticias (2. » por lo cual. asegurando que « nunca se acabaría. incurriendo en iguales castigos aquellos que por título de parentesco. apresuró la remisión al campo de Artigas de los refuerzos que le tenía prometidos. no los delatasen. » E n seguida dio un Bando. a . — LA LIGA FEDERAL N o deseaba V i g o d e t otra cosa. E l Triunvirato. para entrar á la acción armada. prohibiendo toda comunicación ó trato con Buenos Aires y los demás pueblos de aquella dependencia. pero al mismo tiempo á no disimular el menor delito de infidencia. el mismo P r i m o de Rivera.

cuya instintiva d i s posición no contrariaba obligándoles á batirse contra las tropas de Portugal. pretendía justificarla en los siguientes términos: « Si en la instalación de nuestro sistema pudo hallar disculpa la diversa opinión de los europeos. fué procurar la remonta del ejército á sus órdenes. lo colmaba de honores. que debían considerar con muy diverso criterio la obligación impuesta. carecía de acomodo el raciocinio. y con igual propósito de aumentar las filas. impuso el servicio obligatorio á los españoles y p o r tugueses avecindados en la costa occidental del Uruguay y sus inmediaciones. para cuyo efecto lanzó una proclama indultando á todos los desertores de él.LIBRO III. como si pretendiera hacerlo caer de más alto. D e manera que el Gobierno central. aplicándolo á los vecinos portugueses. ahora que un enemigo extranjero (el ejército p o r tugués) profana los hogares de todos. Una de las primeras medidas de Artigas. yo no veo algo capaz de sustraer á nadie de la obligación de concurrir á arrojarlos.» L a s facultades derivadas de posición tan conspicua en tiempos de guerra. E l Triun- . firmándose en los documentos públicos « coronel de Blandengues orientales. aquellos elementos que ya no lo estuvieran por simpatía. mientras urdía su abatimiento. » Pero admitido que el caudillo procediese c o rrectamente respecto de los españoles. A l dar cuenta de esta resolución implacable al Gobierno de Buenos Aires. sometiéndole por obligación. Teniente gobernador del D e partamento de Y a p e y ú y General en jefe del ejército patriótico destinado á la Banda Oriental. título que desde entonces empezó á ostentar el caudillo. L u e g o después. — LA LIGA FEDERAL 243 firmó en el empleo de general en jefe del ejército de o p e raciones. acrecieron su prestigio.

E l punto objetivo de ese plan era la ocupación de las Misiones orientales. Dispuesto á emprenderlo todo. L a uniformidad de esta ofensiva. arrancándole el concurso de los portugueses.000 hombres. después de lo cual. las fuerzas reunidas en Corrientes y Y a p e y ú . para cuyo efecto debían combinarse con el grueso de las tropas de Artigas. c o n cibió un plan de campaña destinado á paralizar la acción de Vigodet. que permitiéndole conservar la libertad de sus m o vimientos. — LA LIGA FEDERAL virato. como lo d e muestra la publicidad que hizo dar á los documentos relativos ( 1 ) . y para que sus guarniciones no pudieran refugiarse al interior del país. facilitaba su protección á las tropas auxiliares. ( 1 ) Justo Maeso.244 LIBRO III. se lisonjeaba Artigas de estar pronto á emprender cuanto le d i c tase su deseo. desde principios del año. ni al servicio obligatorio decretado. Bato vi ó el arroyo Caciquí. . sin embargo. Mientras dichas fuerzas avanzasen sobre las fronteras portuguesas. de 1811. pág 226. Artigas no bien se le i n corporaron los refuerzos mandados de Buenos Aires. único auxilio con que podía contar. puesta una buena guarnición en San Martín. Entre-Ríos. Artigas debía situarse en Santa Tecla. provocaría el abandono de los pueblos ocupados por los portugueses. vir. Los primeros — M a r t í n e z . no opuso reparo ni al indulto de los desertores. pedida á la Junta de aquel país por el Triunvirato.g r a n d e á las orillas del B a c a c a y . se les cortaría la retirada por la boca del M o n t e . y una división paraguaya de 1. posición central. Reducidos á este aprieto los portugueses de Misiones. ó reunirse al ejército de Sousa en Maldonado. Apuntes sobre patriólas orientales n.

permitiría al Jefe de los Orientales acudir donde asomasen las tropas de Sousa. Esperaba el Jefe de los Orientales.c u a t i á en la provincia de Corrientes. . ningún otro plan sería preferido al suyo. contando con que el interés de la defensa. aproxi- (1) Col Fregeiro. la posición ventajosa de Santa Tecla. segunda eventualidad. desde que Artigas podía salirles por CerroLargo. si resolvían abandonar el territorio uruguayo. y en el supuesto de que el Triunvirato adoptase otros proyectos. y trasmitido también al conocimiento de la Junta antes sus tropas en campaña. por las facilidades inmediatas de ejecución. atajándoles el paso. pues tuvo hasta un principio de ejecución. empero. N o parece que el plan favorito de Artigas fuese reprobado por el Triunvirato. En la. á permanecer en Maldonado. como que el Jefe de los Orientales emprendió marcha á C u r u z ú . la estrechez á que plan fué propuesto por del Paraguay. — LA LIGA FEDERAL 245 el ejército de Sousa podía optar por la triple disyuntiva de moverse sobre Artigas. les obligaría á reembarcarse forzosamente. p r o pia. no les quedaba otra retirada que Santa Teresa. Este Artigas al Triunvirato en l o de de estimularla á poner cuanto Febrero. con ánimo proyectaba reducirlos. E n el primer caso. Si se decidían. es decir. hostilizándolas con éxito. en fin. Artigas le advertía serle necesario entonces un refuerzo de 1 0 0 0 hombres más ( 1 ) . XXVI-XXXI. retirarse para su territorio. Sin aferrarse. á las ideas manifestadas. que si el Gobierno de Buenos Aires mantenía el propósito de atacar á los portugueses. empujaría al Paraguay á prestar todo el auxilio requerido. ó permanecer donde estaba.LIBRO III. pues el camino de Y a p e y ú les sería cortado.

á ser meros espectadores. junto con algunos refuerzos. A l p e dido de una división de 1. que al fin declaró serle imposible mandar por causa del bloqueo de los r í o s . Para el efecto.000 arrobas de tabaco. había pedido á R í o Janeiro. dedujera los planes ulteriores de éste. se preparó á contrarrestar su ofensiva con un movimiento audaz.» L a acción positiva de la Junta del Paraguay en este intento. Estas barcas. debían facilitar el rápido transporte de tropas al través de los ríos que daban acceso á las Misiones occidentales. proseguiría la c o n quista hasta el Paraguay. respondió « que le sería bochornoso despacharle únicamente 2 0 0 ó más hombres con las manos vacías.000 hombres. en cuyos límites encontrarían . M u y distinta conducta observó el general Sousa. quien fuese por puro instinto militar. para que pasase al campo de Artigas. la pronta expedición de barcas que no calasen más de G á 10 pies de agua. y otras. Francisco Bartolomé Laguardia. y cuando Artigas insistió en que le facilitase cualquier contingente. convenientemente artilladas. asegurando el dominio de los pueblos costaneros.246 LIBRO III. el número de enemigos que asediaban sus fronteras. Conseguida la ocupación de las Misiones occidentales. sin otro propósito que imponerse de los recursos del caudillo y cambiar b u e nas palabras con él. formulado por el Triunvirato. Pero no hubo r e flexión ni súplica que indujese á la Junta del Paraguay á cooperar al movimiento. respondió ofreciendo 1. — LA LIGA FEDERAL mandóse á las fronteras portuguesas. como paso previo para apoderarse de todos los demás. se r e dujo á comisionar á D . ó fuese que advirtiendo la dirección emprendida por las fuerzas de Artigas. pretextando unas veces la falta de armas con que aprestar contingentes militares.

no solamente librar de la jurisdicción de Buenos Aires los territorios situados entre el Uruguay y el Paraná.L I B R O III. — L A L I G A F E D E R A L 247 los portugueses nuevos refuerzos. resolvió oponerse á que vadeasen el río U r u g u a y . y viéndose obligado Sousa á buscar un atrincheramiento conveniente sobre la con- (1) Of de Sousa el Galveias (Rev do Inst. vedad. para cuyo objeto destacó al coronel T o m á s da Costa en observación del ejército revolucionario. y se puso en marcha él mismo desde Maldonado. y Apenas se informó Sonsa de aquella n o serle imposible evitar la junción de las sabiendo tropas veteranas de Buenos Aires con Artigas. Perdido para las tropas revolucionarias. teras empezaban E l verdadero centro de las o p e al mando raciones iba á ser la Banda Oriental. . estaba pronto á trasponer la frontera. realizar sus propósitos. « D e este modo •— decía Sousa — me parece practicable. X L I . quedando reducido Costa á librar algunas escaramuzas con las partidas sueltas de Artigas. sobre cuyas froná convergir los voluntarios de Artigas. Pero tanto uno como otro llegaron tarde para. donde tenía su Cuartel general. » ( 1 ) Mientras así coincidían ambos generales en sus planes de ubicar el teatro de la guerra sobre las Misiones. reforzados por un núcleo respetable de tropas regulares. E l Gobernador de M a t o groso. sino también restablecer el antiguo Gobierno del Paraguay. prevenido por Sonsa. 3 6 3 . el momento propicio de invadir el territorio portugués. los sucesos debían señalarles otro campo de actividad. dándose la mano con los invasores que por la vía del Paraná irían á encontrarle en el territorio de las M i siones paraguayas.6 5 ) . fué sustituida la empresa por otra de más alcance.

20 Mario xvi. provistos de las barcas pedidas por Sonsa. ( 1 ) Oficios de. lanzando al río más de 3. dejándolas sin ninguna protección.Sandú. que murieron todos. Sousa. . que no quiso ó no pudo llevar consigo. Otra de 3 0 0 embistió á Santo T o m é . saqueándolo sin piedad. Pero aquel súbito movimiento de retroceso. Una partida de 8 0 hombres cayó sobre Yapeyú. Annacs. el ejército revolucionario. se entregaron los portugueses á las mayores crueldades con los pueblos de aquella jurisdicción. y vencida la resistencia opuesta por 1 5 0 hombres de la guarnición. admirado de no hallar otro rastro de seres humanos. P a m ó n Vülademoros.000 animales. á quien los portugueses designaban con el título de o eaadílho este oficial por los alrededores de Cerro-Largo. — LA LIGA FEDERAL fluencia del arroj^o San Francisco. Leopoldo. cuando le atacaron fuerzas de Sousa. dejó libre el camino de las Misiones occidentales. Comprendida en el número iba la del valeroso capitán Villa de Mouros. cit). robó é incendió el pueblo. donde al fin se detuvo. después de haber perdido 37 hombres muertos. Casualmente. perjudicó las partidas patriotas que se habían internado en la Banda Oriental.- S. ante las cuales sólo sesgó. L a rápida concentración de las fuerzas de Artigas sobre las fronteras de la Banda. acababa de repasar á la orilla occidental. y 56 heridos y prisioneros ( 1 ) . M u y luego. Discurría D . ¡i 17 Abril 1812 (líev do bisl. en las proximidades de P a y .248 LIBRO III. Oriental. que un casal de indios viejos. después de haber campado en la orilla oriental del Uruguay. destacando sobre ellos algunas fuerzas. favorable á los agredidos. con cuyo motivo le fué posible proteger los pueblos de M i s i o nes.

escasa resonancia inmediata tenían aquellos hechos de guerra en un país cuya situación excepcional presentaba el más triste aspecto. L o s pocos estancieros que habían quedado al frente de sus establecimientos. Vigodet. extremando todos los medios conducentes á despoblar la campaña. y sobre las riberas del A y u í c a m paba nuevamente Artigas con todas las fuerzas de la R e v o lución y el núcleo de familias más decididas por la causa p o pular. E n un extremo del territorio. con el propósito de producir una emigración hacia Montevideo que concentrase los paisanos en la ciudad. ó incorporársele una vez que éste volviese á pisar el territorio patrio. estaba. los realistas. armaban sus peones en tren de guerra. precedido de tribus de indios que se entregaban á todos los desafueros. lanzó á campaña d i - . para sustraerles á la tentación de seguir las huellas de Artigas. L o s moradores d é l o s pueblos encerrábanse con recelo en sus casas al despuntar la tarde. y tétricas las ideas que inspiraba tan insólita desolación. ni viajeros ni noticias cruzaban sus caminos. atemorizados de la soledad que les circundaba por doquiera. gérmenes productores entre los vecindarios del con la falsa del terror. por su parte. influenciados por el sobresalto que originaba aquella quietud abrumadora. — LA LIGA FKDBRAL 249 Con todo. Habían contribuido á ella. Casi desierto el Uruguay en el interior. empeza-' ron aquellos trabajos de los enemigos de la emancipación. Las fuerzas realistas que se replegaban sobre Montevideo tuvieron cuidado de sembrar tránsito. Era extraña la apariencia ofrecida por la inmensa zona mediante entre ambos jefes. A raíz de celebrado el Armisticio de Octubre.LIBRO III. V i g o d e t encerrado tras de las fortalezas de Montevideo. especie de que el ejército patriota venía persiguiéndolas.

L o s había (pie tenían una noción oscurecida del patriotismo y combatían á su m o d o por la ( 1 ) Díaz. En medio se despara hacinarlos en los calabozos de las Bóvedas. y con un grupo de los suyos. llevándose en su retirada algunas mujeres. las cuales pretextando proteger las gentes pacíficas. formaron partidas para pelear de cuenta p r o pia. D e esa manera. Tlisi Guerra. que le alcanzó y batió en San José. — LA LIGA FEDERAL versas partidas. Apantes de las repúblicas del Plata. fusilándole sin más trámite. saqueó el pueblo de la Florida. de nombre Sandú. pero inmediatamente marchó contra él una fuerza patriota de 1 0 0 hombres. con lo cual se r o bustecía el crédito de los desmanes atribuidos á los patriotas.000 de individuos del campo ( 1 ) . Seducido por estos desórdenes. i. . hostilizados por las partidas de V i g o det y temerosos de caer en manos de bandoleros c o m o los de Sandú. aseguraban impunidad á toda tentativa atrevida. xiu.250 LIBRO III. un cabecilla indígena. que reclutando sus afines de vida y costumbres. absteniéndose de mentar su castigo.500 á 4. L a soledad de los c a m pos y la ausencia de autoridades en los pueblos. A l g u n o s de estos hombies no eran sanguinarios. se refugiaron en Montevideo de 3. pero otros lo eran y mucho. un nuevo elemento perturbación se presentó en escena. Siempre había habido en el Uruguay un número no escaso de bandoleros y gauchos malos que quitaban el sueño á la autoridad española. y de entre estas gentes comenzaron á alzarse individualidades aisladas. de esto. arrancaron de sus hogares multitud de hombres. — Larrañaga y liistóricos. L o s realistas difundieron la noticia del atentado de Sandú. prendió por su cuenta del ejercito de Artigas.

ingénito á los trastornos sociales. y otros contra los hombres pacíficos. tienen la virtud de redimir muchos culpables que la casualidad pone á su servicio. que unos vengaban peleando contra la autoridad española. no podía dejar de producirse en el Uruguay. tenían el instinto salvaje de la independencia propia. sin hogar. aquellos gauchos que se alzaban al calor de los trastornos de la época.LIBRO III. en que la rebullición de las pasiones saca á la superficie los elementos más opuestos. y esto aconteció con varios de los caudillejos de entonces. persiguiendo igualmente á todos los habitantes que tuvieran arraigo en los vecindarios por donde pagaban. c o m o aparecen y se desarrollan los achaques en todo cuerpo cuyo aspecto sano esconde gérmenes de graves dolencias. dada la situación y el medio ambiente en que se producía. modificado en algunos por cierta bondad natural. sin religión. L o s caudillejos que salían de la oscuridad para ligar en cierta manera su nombre á la historia. que se creían agraviados por la sociedad. antiguos perseguidos por la justicia ó desertores de los cuerpos militares. Las grandes causas. eran el testimonio de las lepras sociales que el vigor de la autoridad española había tenido ocultas en el fondo de nuestro organismo. L o extraordinario es que no tomara proporciones mayores de las que tuvo. Eran en su mayoría. y perturbado en otros por la maldad que suele ser nativa en los temperamentos agrestes. pero en cambio otros aprovechaban el desorden para dar suelta á sus instintos de ferocidad. cuya c i vilización tenía tantos defectos. á quien culpaban de haberles torturado con sujeciones y castigos. Este mal. Sin instrucción. pero que necesariamente debían aparecer en ocasión oportuna.—LA LIGA FEDERAL 251 causa de la R e v o l u c i ó n . . sin embargo.

p r o piedad de D . La jactancia. que es tan común á las gentes de esta clase. L l e g ó Culta á la Calera. desertó. para entregar á Z ú carta perdido en el camino. U n a noche se había seconvinieron todos en asaltar la estancia de la Calera. hizo que Culta y los suyos anunciasen anticipadamente el* hecho á algunos vecinos. fugando á los montes. José Culta. aceptando el comando de varias partidas sueltas y mal armadas que vagaban por . F o r m ó entonces una partida ele 3 4 individuos. su situación. y en vez de sorprender. que no guido á Artigas al A y u í . cabo del regimiento de Blandengues. Turbado el verdad disculpándose con la desnudez en que estaban él y sus c o m pañeros. quien acosado por la miseria que se sufría en el campamento de Artigas.. E n ellos encontró algunos otros desertores y bandoleros habituados á la misma vida que él se proponía llevar. confesó de motivos para plano la superchería. y al efecto tomaron las medidas precursoras de aquel atropello. y asegurando que ante todo eran patriotas y estaban dispuestos á servir la causa revolucionaria.252 LIBRO III. Zúñiga aprovechó estas disposiciones para proponer á Culta que se transformase de salteador en soldado. creer tal de éste. prefiriendo permanecer en su casa. y como tuviese mayores dotes. que no tenía gaucho. dándole tiempo á armar sus peones y estar prevenido. quienes avisaron á Zúñiga lo que se maquinaba. empero. le descubrió en el acto la falsedad del aserto. se les impuso haciéndose reconocer por jefe. fué sorprendido ñiga una y rodeado por los que había que le esperaban. — LA LIGA FEDERAL Ocupa el primer lugar entre todos. Fingió pero entonces ser comisionado de Artigas. T o m á s García de Zúñiga. y con ella comenzó á recorrer los distritos ubicados entre el Y í y Santa Lucía.

que se le juntaban con gusto. También floreció por la misma fecha. José Culta. Hawai. y de allí á pocos días. interceptando las comunicaciones de los españoles y matándoles chasques y correos. aludiendo á los infortunados vecindarios donde ejercía su terrible influencia ( 1 ) . á fin de hostilizar á los realistas. A l considerarse i m pune por el abandono en que estaba el país. un tal G a y . al mando de cerca de 2 0 0 hombres. La. Este era uno de tantos matreros. y completamente indócil al buen consejo. recolectados por el B. extendida por todo el país. p r o posición fué aceptada. Su fama. Melchor . y empezó á infundir el terror doquiera que pasaba. P o r estos mismos tiempos aparecía en el distrito de S u riano un cabecilla de peores disposiciones que Culta.LIBRO III. encantados de tener un jefe que les superase. — LA LIGA FEDERAL 253 los alrededores. aun cuando no se pueda saber de cierto ( 1 ) Apiades general para la Biografía Pacheco y del general Obes. y era mulato: había sido peón de estancia. salió de sus guaridas habituales con una. y recibir del Gobierno de Buenos Aires honores militares. Llamábase Encarnación. que juntó partida y se puso en armas para hacer correría? ele su cuenta D e estos capitanejos de partida como G a y había muchos. y que debía adquirir celebridad montando con espuelas sobre los prisioneros españoles. aparecía en Canelón grande c o m o uno de los jefes patriotas. Y a le veremos más tarde sitiar á Montevideo. le granjeó la admiración de los facinerosos. otro forajido. matrero y hombre temido por sus fechorías. Encarnación llegó á engrosar fuertemente su partida. á quienes atormentaba de esa suerte. partida de gentes de su calaría. mulato de origen. Se titulaba Protector de siete pueblos.

antes de romper con los empecinados de Montevideo. Sin embargo. director de la fingiendo tutelar los derechos de Fernando V I I . L o s piquetes militares que accidentalmente ocupaban Colonia y M e r cedes. porque excepción hecha de Montevideo. E n efecto. Siendo ésta la situación del país indicado para teatro de la guerra. quien exigía á todo trance el cumplimiento estricto del Armisticio pactado en Octubre de 1 8 1 1 . Gari. D e algunos.- LA LIGA FEDERAL qué número de hombres comandaban y cuáles eran las o p e raciones en que intervenían. se sabe el fin trágico cpie tuvieron muriendo en el patíbulo. y m u cho más precaria de lo imaginado por ellos. diputando al mariscal de campo . .254 LIBRO III. pero de otros ni eso se sabe. no tenían en el resto del territorio. llevando ese propósito tan lejos. D e grado ó por fuerza entregóse á Strangf'ord. era el momento preciso en (pie la diplomacia inglesa desbarataba todos los planes del Brasil relativos á ese supuesto designio. como A m i g o . cuya conservación dependía del auxilio que los portugueses p u dieran prestar á Y i g o d e t . quien adoptó un sistema político opuesto al de su antecesor. que hasta no verse desembarazado de adversarios. Pedro A m i g o y otros. apenas si han dejado el recuerdo de sus nombres. Casavalle. no paró el diplomata inglés. es llano que los realistas habían perdido su d o minio en él. fué sustituido i n terinamente por el conde de Galveias. grande intriga para apoderarse del P í o de la Plata Fallecido en 1(3 de Enero el conde de Linhares. ningún punto de apoyo para. sostenerse. cuando las ostentaciones de Sousa anunciaban la resolución de cooperar al triunfo de Vigodet. quiso el conde de Galveias cerciorarse de los elementos con que contaban. cuyo avance les garantía una seguridad relativa. lo hacían bajo la protección de las armas portuguesas.

con la princesa Carlota. Pero L o r d Strangford. que N o sucedió lo mismo ser un golpe entendiendo mortal para sus planes el retiro de las tropas destinadas á auxiliar á Vigodet. que se avistase con V i g o d e t y t o mara cuenta de la situación positiva en que se encontraba éste. de ojos. y tan obstinado como ella. partió con destino á Maldonado el 7. habiendo advertido el día antes que partían á Lima. puso en juego cuantos medios tenía á la mano contra la influencia inglesa. y humillando á D o ñ a Carlota hasta arrancarle su secretario Presas. T o d o s los refuerzos que Montevideo había recibido de la Península tuno. y regresó de allí el l o .LIBKO III. llevando noticias y cartas de V i g o d e t para Sousa. A g u s tín Rodríguez. Semejante vista. L l e g ó E l o y en los primeros días de Febrero. — LA LIGA FEDERAL 255 Alejandro E l o y para. L a realidad de las cosas no le dejó concebir muchas ilusiones. solicitando auxilios pecuniarios. cuya expulsión pidió y o b - . en comisión de V i g o d e t . su secretario Esteller v L>. debió descorazonarle. con la Metrópoli constituía. que su c o rrespondencia. sumaban 8 0 soldados recientemente traídos por la fragata JVepy las necesidades de V i g o d e t eran tales. Vigodet reducía toda su actividad á mover sobre Buenos Aires los barcos de que disponía. E l comisionado portugués volvió á emprender su marcha para Maldonado el 24. consideración. los que á su vez se contentaban con arrojar sobre dicha ciudad algunas bombas. más poderoso que D o ñ a Carlota. un enojoso e x p e diente por peticiones de dinero y soldados. rompió con toda. señalando los agentes que debían intervenir en el ajuste de un nuevo Armisticio destinado á promover la desocupación del Uruguay por las tropas portuguesas. trasmitida al conde de G a l veias. si alguna esperanza mantenía en la cooperación de los empecinados.

256 LIBRO III. Ilist da fúndanlo y Guerra. do Imp.—Larrañaga secretas. ( 1 ) Pereyra da Silva. el un puesto prominente en la declive de las ideas exaltadas la llevó. Esta doble circunstancia las obligaba á mantenerse en la mayor reserva. v.— n. á tomar dirección de los negocios públicos. empezó á adquirir vinculaciones poderosas. cuando menos lo pensaba ella misma.— Presas. Importadas por los ingleses y puestas al servicio de su a c ción conquistadora. L a Masonería. otro de orden sectario tomaba cuerpo en Buenos Aires bajo la protección del sigilo. Mitre. cuyas iniciativas se p r o m o vían y resolvían hasta un estacionamiento entonces excluyendo misterios. — LA. llist de Belgrano. reclutando sus afiliados entre el comercio extranjero de las ciudades. y una parte exigua de la juventud criolla. Memorias . en cuanto pretendiera actuar c o m o factor político. Destruidos por semejante actitud todos los inconvenientes. L I G A FEDERAL tuvo de allí á poco. Pero como el interés pecuniario de los primeros y las aspiraciones inquietas de los últimos no sumaban fuerzas bastantes para torcer secretos los y rumbos de la agitación social. n. la propaganda masónica parecía condenada á rayano de la impotencia. Apuntes históricos. basta entonces relegada á una condición subalterna. x i x . xx. ni. supo el Gobierno de Buenos Aires que la diplomacia inglesa preparaba á la Corte del Brasil un estruendoso fiasco en la política del B í o de la Plata ( 1 ) ."las logias masónicas habían chocado desde el primer día contra el sentimiento patriótico y las creencias religiosas del pueblo. Sin embargo. que buscaba á tientas el camino de la acción. Mientras este movimiento político se producía en los dominios americanos del Regente.

Pelliza. ( 1 ) Núñez. habían constituido círculos políticos. L o s pueblos del A l t o Peni. M o n t e a gudo. Sociedad Patriótica qui. ii. famoso mulato tueumano. los despreocupados. tomando la redacal mismo tiempo que reorganizaba la (1). donde al decir de un contemporáneo insospechable de españolismo. y cantaron misa.LIBRO III. fueron teatro inicial de aquellos ensayos. influenciados por las doctrinas del jacobinismo francés. — Mariano A . la obligaron á quemar una cruz. donde llegó victorioso en 1 8 1 0 el representante Castelli.católicas. » L o s afiliados de la Sociedad de su despreocupación. D OJI. E S P . entraron al templo. — LA LIGA FEDERAL 257 Parte de los elementos revolucionarios que bullían en Buenos Aires. tina. tal cual los concebían sus maestros del viejo continente. — I I I . derramándose por las poblaciones que las armas revolucionarias sometían. para predicar un sermón cuyo texto era: muerte es un sueño largo. y se votaban sacrificios contra los que negasen su legitimidad. para dar pruebas prácticas del sentimiento que informaba sus planes. Bajo tales auspicios. muchedumbre. E l padrón de aquellos círculos era la Sociedad Patriótica de la Capital. subiendo al pulpito el D r . « s e hablaba mucho de los derechos naturales. Patriótica hacían gala término equivalente en esa fecha á la profesión de ideas anti . en la imponiéndose á la ciudad de la Paz. Historia Argcn17. Monteagudo volvió á Buenos Aires. x x i . » Después del desastre de ción de la Gazeta. . v i l . Noticias. se revistieron sacerdotalmente. incorporado como secretario á la expedición militar. M o n « La Huateagudo. cuyo objeto era defender y propagar los derechos del hombre. que impulsaba y protegía el D r . E n el pueblo de Laja.

empezaron á reorganizarse paralelamente las logias masónicas. pero cuando quiso adquirir la compacidad indispensable á todo partido que pretende el poder. llevando á ellas su temperamento político. constituyendo á Buenos Aires de la fragata inglesa Jorge apoyo ele esa iniciativa. estaba indicada de antemano. los despreocupados argentinos. c o m o destituida ele influencia entre los estadistas de la época.258 LIBRO III. su connivencia con las logias. E n posesión los despreocupados argentinos de las ideas extremas del jacobinismo francés. durante sus transformaciones sucesivas. de de traunirse para la acción. Pidió y obtuvo entonces el concurso ele las logias. y programa gubernamental por fin. Después ele haberlas buscado sin éxito en el procedimiento usual y corriente ele las asociaciones públicas. pero infiltrándose tros ocultos. — LA LIGA FEDERAL Aventajaban. había sido doctrina filosófica primero. por la naturaleza ele su mecanismo. la llegada al mismo tiempo del espíritu sectario que impulsaba los procederes finales de esos cen- . á sus congéneres los jacobinos franceses. Mientras fantaseaba en la región ele las ideas. A s í es que apenas promovieron Monteaguclo y sus compañeros la idea el punto Canning. E l jacobinismo francés. advirtió que la Masonería le presentaba ventajas insustituibles. cuyos dos puntos capitales sólo pudieron establecer aquéllos. pues. y el misterio de signos. E n 9 ele Marzo ele 1 8 1 2 . procuró la organización de sus aeleptos dentro ele formas definidas. meeliando largos años de labor. f ó r mulas y juramentos que se prestaban á reflejar solemnidad sobre una empresa tan nueva. en que cíesele el principio ele su carrera tenían ya un programa. el folleto y el libro bastaron á sus tendencias de e x pansión . aspiración política en seguida.

. el general Miranda. dividíase la acción secreta de ambas en la siguiente forma: desde Londres partían todas las c o m u nicaciones para América. mientras en Cádiz existía el centro director de los trabajos de la Península. Estos oficiales se habían afiliado en Europa á una sociedad secreta cuyos orígenes se remontaban al siglo x v r n . Gran Reunión también entre sus miembros algunos títulos de la nobleza blecida en Londres. con el propósito de revolucionar á Caracas. Con este programa de apariencias seductoras. el segundo. cpae pronto debía generalizarse en España bajo la denominación de Sociedad Caballeros racionales. promoviendo inmediatamente la fundación de la logia Lautaro. Reunión esbozando las bases y designios para que se formara en los primeros años del siglo x i x otra sociedad secreta. A fines del mencionado siglo. — LA LIGA. a de Bdejra. y sobre cuyo programa corresponde adelantar algunas noticias. Lautaro ó A u n q u e por su índole predominase contaba esta- en ella el personal americano. los capitanes V e r a y Chilabert. mucho más vasta. José de San M a r tín. los alféreces Zapiola. Ilist (2. Parte). Poco ( 1 ) Mitre. llegaron San Martín y sus compañeros á Buenos Aires. TI. donde se afiliaban todos los americanos transeúntes por aquel puerto.no. la sociedad Lautaro española.LIBRO III. X X 3' x x i v . la profesión de fe del dogma republicano ( 1 ) . fundó la sociedad denominada Gran Americana. — Níííiez. E l primer grado de la iniciación de los neófitos era el juramento de trabajar por la independencia americana. dio un vigoroso impulso al movimiento. Noticias. F E D E R A L 259 yendo á su bordo al teniente coronel D . Alvear y Arellano y el barón de Holemberg. Reconociéndose filial de la.

recibían de la L o g i a el nombre de Bichos. ó por el de la L o g i a . siendo hermano. Fe y Virtud letras U. L o s individuos de ideas opuestas á las suyas. ni en la Capital ni fuera . á no ser que la urgencia del negocio demande pronta providencia. » Agregaba además. ni más eclesiástico que uno solo. á saber: Unión. refiriéndose al gobernante: « N o podrá dar empleo alguno principal ó de influjo en el Estado. Para significar que un tercero estaba afiliado. en cuyo caso. L o s miembros de la L o g i a resolvieron designarse recíprocamente con una II ( h e r m a n o ) . y dirigir los destinos de la Revolución. L a fusión del elemento masónico con el político. apodeSiendo el objeto primordial de la logia Lautaro rarse del Gobierno. y en las amigos. aplastando todo obstáculo que contrariase sus secretos p r o pósitos. aludirse con el dictado de los que era afecto misma: otro O-O.. aquel que se considerase de mayor importancia por su influjo y relaciones. subordinó este último á la táctica y vistas de aquél. y en sus referencias á la generalidad. dará cuenta en primera junta ó por medio de su secretario. — LA LIGA FEDERAL trabajo les costó conseguirlo. la L o g i a usaba este signo para caracterizarse á sí comunicaciones O-O. decía el Reglamento adoptado por ella: « Siempre que alguno de los hermanos sea elegido para el Gobierno Supremo. no podrá deliberar cosa alguna de grave importancia.F. después de su resolución. fué de los más deplorables. sin haber consultado el parecer de la Logia. decían de él E n sus comunicaciones solemnes. á Icos matemáticas. .260 LIBRO III.j N o podía ser admitido ningún español ni extranjero. pero el régimen establecido para las operaciones ulteriores del nuevo organismo. escritas. este ó Victoria. refundiéndose su leyenda mística en las tres F .

» de la vida. á medida que se acentuaba la influencia de la Logia. y otros de esta clase. . jefes de los regimientos de línea y cuerpos de de milicias. medios que se halle por conveniente. 91 y ¡xíssim. será reo de nmerte. E l número de logiarios aumentó con rapidez en cantidad. — Bartolomé Mitre. sus propios decretos. confiándose la vicepresidencia á San Martín. gobernadores Provincia.. generales en jefe de los ejércitos. sin acuerdo de la Logia. — V i cente F . » Para el cumplimiento deberá sostener. La Revolución Argentina. por cuyo motivo. estatuía lo siguiente: « T o d o hermano las determinaciones Era implacable la sanción penal con que « T o d o hermano — depor los amenazaba el Reglamento á los divulgadores ó reveladores d é l a existencia d é l a asociación: c í a — que revele el secreto de la existencia de la Logia. primeros empleos eclesiásticos.LIBRO III. y la secretaría á Zapiola. mayor número de hombres desconocidos ó mediocres ascendían á los primeros puestos oficiales. § iv. » (1) Organizada la Logia. quien la emprendió entre el personal masónico cuyas condiciones correspondían á las aptitudes exigidas por el Reglamento de la nueva asociación. L a recluta de elementos civiles quedó á cargo de Monteagudo. Historia de San Martin y de la emancipación Sud-americana. págs 18. de los de enviados interiores y exteriores. á riesgo de la L o g i a . cap x. i. recayó el nombramiento de P r e s i dente de ella en Alvear. — LA LIGA FEDERAL 261 de ella. cuyos tres estaban destinados á ser núcleo atrayente de la clase á que pertenecían. López. El Ostracismo del gral D. ya sea por palabras ó por señales. n (Apénd 17). Bernardo O'Iiiggins. miembros de los tribunales de justicia superiores. aunque no en calidad. Destituido de explicación satisfactoria para el p u e ( 1 ) Benjamín Vicuña Mackenna. entendiéndose por tales.

— LA LIGA FEDERAL blo este hecho. deshaciéndose de Artigas. para representarlo en la Banda. L a anulación del Jefe de los Orientales era cosa resuelta en los consejos de Gobierno. un poderoso parque de artillería. Manuel de Sarratea. era imposible concebir nada más despótico en su forma. mejor servidos quedaban sus impulsores. el Triunvirato se preparaba á actuar en la Banda. C o m o se ve. disminuyéndose así la importancia de Artigas como elemento resistente á la i n vasión lusitana. Pero quebrada por Inglaterra la influencia portuguesa en el Plata. la tenía muy natural para los afiliados. no obstante la ostensible deferencia con que le había tratado en los últimos tiempos. y solamente se había retardado á la espera de un sesgo favorable en los negocios internacionales. destinada á bastardear la Revolución. ni más anti-republicano en su esencia que esta creación audaz. Oriental y sustituir á Artigas en el mando del ejército. cuanto más ignorante ó flexible fuese el instrumento. preparaban á simular en el Gobierno los procederes imprescindibles al ejercicio de la autoridad. Alentado de este modo á poner en práctica su antiguo propósito. podía contarse de seguro con la desocupación del Uruguay por las tropas de Sonsa. Desde que ellos se. Las instrucciones secretas del nuevo . al reforzarle con más de 1. entregando sus destinos al voto secreto de unos cuantos corifeos. que permitiera destruir sin peligro.26-2 LIBRO irr. el Triunvirato n o m b r ó en 5 de A b r i l á su Presidente de turno D . Oriental.500 hombres de tropas veteranas. E n tanto que la logia Lautaro proseguía sus trabajos. mientras secretamente desvestían al gobernante de toda iniciativa. el prestigio de un caudillo cuyas ideas republicanas y federalistas contrariaban las miras de la autoridad superior dominante. vestuarios y dinero.

P o r último. Desde luego. y ( 1 ) Memoria de Tedia (pág 9 7 ) . amigos particulares de Artigas. por muchas razones. xxxu. al dirigirse al Jefe de los Orientales anunciándole la partida de Sarratea. se imponía también la espera. para dejar expedita la acción del Triunvirato en la Banda Oriental. en vista de la anunciada intervención inglesa. no solamente pretendía neutralizar cualquier arrebato del caudillo. le era necesario esperar el efecto producido en Artigas por un nombramiento. al verse sustituido por persona tan desacreditada y ajena á la profesión militar. . y D . secretario del Ejecutivo. E l Triunvirato. á favor de un Armisticio que provocara la retirada del ejército de Sonsa. ni le convenía hacerlo. podían crear serias dificultades al éxito de la medida.» D e este modo. quienes por esa razón.LIBRO TIL — LA LIGA FEDERAL 263 jefe le autorizaban á proceder como quisiera contra la persona del caudillo. las medidas más conducentes para abrir la nueva campaña. Esta última expectativa. cuya noticia debía llegarle en forma a m b i gua.° Cesaban inmediatamente las hostilidades entre el príncipe R e gente de Portugal ú otros cuerpos armados portugueses. con tal de eliminarlo de la escena ( 1 ) . — Gol Frerjeiro. N i colás Herrera. el Armisticio cuyas cláusulas principales se reducían á lo siguiente: 1. agente de Portugal. por el teniente coronel Rademaker. se realizó muy luego. N o se apresuró Sarratea á recibirse del mando. E l 26 de M a y o quedó ajustado y firmado en Buenos Aires. se había limitado á expresarle que su objeto « era consultar con él. agregada á la amenaza de caer bajo las órdenes del sustituto designado. sino también ponerse en guardia contra el descontento posible de algunos jefes argentinos.

así c o m o para retirar las tropas de su mando á la mayor brevedad p o s i ble. las cláusulas de un convenio. decididamente adverso á la política de Portugal.264 LIBRO TIL — LA LIGA FEDERAL las tropas ú otros cuerpos armados del Gobierno provisional del P l a t a . Rademaker había firmado la antedicha estipulación. y las recomendaciones del Regente que aspiraba á darle largas en previsión de ulterioridades. Doc 303. que ansiaba ultimar el asunto á todo trance. — 3. entre las exigencias del Ministro británico. fuese necesario recurrir á las armas. Hasta el mismo Gobierno de Buenos Aires fué sorprendido de la presteza con que el emisario accedía en firmar y publicar á las pocas horas de su arribo. Rademaker optó por lo primero. deseoso de extirpar la (1) Reg Of de la Rep Arej. . este arreglo que les privaba de aliados seguros. Designado más bien por Strangford que por el Regente. tres meses antes de emprender las hostilidades. c o n traviniendo sus instrucciones expresas. para promover el retiro de la intervención armada en el Uruguay. el mariscal Vigodet. — 2.° L u e g o de recibida por ellos la noticia de la convención. cuando su jefe. que vino á desconcertar todo plan de resistencia.° Se observaría un Armisticio ilimitado entre los dos ejércitos. Causó mucho desfallecimiento entre los españoles de M o n tevideo. pudo el negociador portugués elegir. dentro d é l o s límites d é l o s Estados respectivos ( 1). poniéndose al servicio de la influencia inglesa. los generales de los ejércitos darían las órdenes necesarias para evitar toda acción de guerra. con una premura. y en el caso de que por algunas circunstancias desgraciadas é imprevistas. quedaban obligados los generales de los ejércitos opuestos á pasarse los respectivos oficios de ruptura.

V i g o d e t había confiado á uno de sus oficiales el mando de una partida de 3 0 hombres. M a l d o nado. colgándolas en altas estacas ala entrada de los caminos. P o r una . Con el propósito de restablecer sus comunicaciones internas. dándose casos de superar en ese concepto al hombre. y muchos vecinos (pie tenían escondida alguna canoa ó bote para utilizarlo en sus estancias. Perdido y otros. con el título de • < : Tranquilizadora de la C a m paña » y orden de recorrer los distritos de Minas. L a s instrucciones de esos cabos eran h a cer una nueva requisición en los vecindarios. otro elemento más considerable que vencer. fueron aprehendonde didos por culpables. Quedaba. San R a m ó n . L a partida. se entregaba con el m a yor entusiasmo á medidas de rigor. y varias ejecuciones sangrientas de cuatreros á quienes cortó la cabeza.hizo una colecta grande de animales y armas. igualando. para que persiguiesen sin alce á los sospechosos de adhesión á la causa revolucionaria. empero. Engreído el sedicente jefe tranquilizador por estos resultados. — LA LIGA FEDERAL 265 semilla revolucionaria en el país. y eran las mujeres del país. si es que no eclipsaba á Elíó en muchas de ellas. imponiendo á sus moradores pena de la vida si en el plazo de 2 4 h o ras no entregaban cualquier arma ó elemento de guerra que tuvieran. sin distinción de propietario. V i g o d e t les encerraba en los calabozos de la cindadela. recogiendo todos los caballos sin dueño que encontrase y todas las armas que hubiera. despachando cabos de partida á diversos lugares. remitiéndoles á Montevideo.LIBRO III. P o r estos medios se desarmó totalmente á la campaña. H a sido siempre r e c o nocida la firmeza de carácter de la mujer uruguaya. así c o m o otros á quienes se les encontró lejos de ellas. comenzó á ejercer con más severidad las facultades que tenía.

y propagaban en sus conversaciones. que se fijó en lugares públicos. L a s mujeres de la campaña en tiempo de la R e volución. y aún delante de enemigos. atreque fiadas en lo preferido de su sexo. siendo el mayor número de éstas algunas vidas mujeres. los principios de la Revolución. avisaban los movimientos del enemigo. Servían de correos á las partidas patriotas. y bien pronto fué combatida por ellos. — LA LIGA FEDERAL combinación de circunstancias felices. ella ha sabido conservar el fuego de los instintos patrióticos al lado de la sencillez que le es ingénita. procedan á su inmediata a prehensión. E n 20 de M a y o . albergaban en sus casas á los heridos y enfermos. partían el pan con los menesterosos.266 LIBRO ni. les rea- parece que tienen alguna particular libertad para expresarse de cualquier m o d o : — mando y ordeno á nombre del señor Capitán General de estas Provincias. y el cual d e cía : « P o r cuanto tengo noticias ciertas que algunas personas de muchas villas y partidos producen expresiones denigrantes contra las disposiciones del Gobierno y de su digno J e f e . y mientras sus maridos. Esta conducta peligrosa no podía menos de llamar la atención de los listas. tratándolas como . eran casi todas partidarias de la causa popular. sus hermanos ó sus hijos peleaban contra la dominación española. por el que me hallo plenamente autorizado para poner el mejor orden y sosiego en esta campaña. entre sus amistades. y convencidos de su reincidencia. que los jueces y comisionados •de las villas y partidos celen á dichas personas si siguen en tal m o d o de producirse. el comandante de la Partida Tranquilizadora expedía un bando á los comisionados de su d e pendencia. ellas alentaban sus p r o pósitos auxiliándoles en todo sentido. en medio de los grandes desastres nacionales.

Desde el mes de M a y o . dejar abandonadas á su suerte. estimuladas por la firmeza de las familias de Montevideo. . Estaba el tesoro público exhausto. bajo segura dis- á la Capitanía que el Jefe lo que sea de su superior » Esta declaracontrario ción de guerra á las mujeres produjo un efecto al que esperaban los realistas.LIBRO III. y que compartían con sus deudos la proscripción en el campamento de A y u í ( 1 ) . — LA LIGA FEDERAL 2G7 á reos custodia ponga de Estado y haciéndolas General. sostenidas solamente por fondos del Uruguay. se había dedicado V i g o d e t á poner algún orden en las finanzas. Además. á quienes Elío arrojara fuera de la ciudad durante el primer sitio. había convenido el Cabildo en recabar del comercio y capitalistas de Montevideo. huidas de allí por sus opiniones. Después de autorizar estas medidas de persecución. por cuota general de contribución un cuarto ( 1 ) Diarlo del Piala. y que el Gobierno no podía. bajo el nombre de Empréstito tico. conducir para agrado. otras expulsadas de su hogar ó confiscadas en sus b i e n e s . originábanse también nuevos recargos. T o d o esto aumentaba desequilibrio sensiblemente el á entre las entradas y salidas del tesoro. punto que hubo de adoptarse algún medio extraordinario para atender á la penuria fiscal. Ellas soportaron los rigores de la persecución sin amilanarse: algunas fueron presas. pero ninguna cedió. del Comandante de la Partida Tranquilizadora (Perista Montevideo). Se fijaba. á causa de los dispendios que originaba el mantenimiento de tropas de mar y tierra. un Patrió" empréstito mensual. con motivo de auxilios y prestaciones que se daban á empleados y f a milias provenientes de Buenos Aires.

iba corriendo el tiempo.por almacenes. 2 reales. sumas mensuales que ( 1 ) Empréstito patriótico mensual de 1812 ( M S en N Arela). eran encargados de recaudar las el empréstito aportase. por tiendas.S29 pesos. ó reintegro inmediato á c a m bio de cualquier pago que los prestamistas tuvieran que hacer al tesoro público. que habilitasen al Gobierno para hacer frente á sus necesidades. E l tiempo que debía durar la c o branza de este impuesto mensual. — LA LIGA FEDERAL por ciento sobre los capitales amonedados.268 LIBRO III.310 pesos. L a s condiciones de reembolso eran seis meses de plazo por lo común. G95 pesos. 1. D o s regidores nombrados por el Cabildo. 1 real. no p u d o ser cobrado en esa forma. todas las rentas fiscales administradas en Montevideo y su jurisdicción. lisa suma se descomponía en los siguientes rubros: por fincas. Mientras se procedía á las tasaciones periciales y se recibían las declaraciones exigidas. las fincas y los negocios en giro. Quedaban hipotecadas en garantía del empréstito. siendo necesario que se guardasen sucesivas contemplaciones con los contribuyentes. P o r más que se titulase mensual el empréstito.reales. por capitales. 2 4 0 pesos. Vigodet. 5 7 0 pesos. y al fin pudieron realizarse algunas c u o tas. 1 -{. 7 } reales. estaba fijado hasta que llegaran caudales esperados de L i m a ú otro conducto cualquiera. L a organización de la cobranza fué dificultosa. E l total de su producto fué 2. que estaba apurado por fondos desde que se hizo cargo del G o bierno. (i | reales. L a moneda de aquel entonces se calculaba á ley de ocho reales cada peso ( 1 ) . . lo que muestra de paso el estado de la fortuna pública en Montevideo por aquella fecha. empezó á reclamar del Cabildo la ejecución de los contribuyentes.

Estrechado el R e gente por Strangford.g r a n d e . había convenido. y esta promesa era leal. Portugal había logrado todas las v e n tajas deseables. después del ajuste resultó más comprometida todavía. que subordinaba su política á exigencias tan imperiosas cual pocas veces las soportara hasta entonces.LIBRO III. le hicieron entender que no le abandonarían patía hacia V i g o d e t ó España. prolongar las expectativas de ésta y cualquier otra negociación. M i e n tras hacía entregar á Rademaker un oficio para Sousa. comunicaciones reservadas del general Sousa. á la espera del arreglo que Inglaterra había propuesto á España desde el año anterior. la víspera. — LA LIGA FEDERAL 269 Se deduce de todo esto. Entraba en los planes del Regente. y el tiempo había acreditado serle convenientísimo. Sin sus aliados de embargo. como se ha dicho. acreditando un negociador cuyas instrucciones llevaban el sello de lasincertidumbres de su espíritu. mandando á dicho general ". casi siempre al arrimo del Gobierno inglés. I n g i riéndose en los tratados generales. no porque mediase s i m - sino porque la negociación Rademaker culminaba el vasallaje portugués. . y en el cual se lisonjeaba de obtener su parte. » expedía igualmente órdenes al enviado para no abril' negociación alguna.ponerse en marcha reversiva para las fronteras de B í o . fechado en 19 de Abril. sin previo acuerdo con el generalísimo. L a Corte del Brasil no podía aceptar de buen grado aquel pacto. E l procedimiento no era nuevo en la Cancillería portuguesa. que si la situación de V i g o d e t antes de ajustarse el nuevo Armisticio era apremiante. procurando comunicarse por allí con Sousa. y ahora que el conjunto de sus intereses á cuyo efecto debía desembarcar ante todo en la Colonia. en poner fin á la intervención armada que mantenía en el Uruguay.

leer entre líneas. lo que le era posible salvar en un grande y definitivo arreglo. D a d o s estos precedentes. un Armisticio por tiempo ilimitado. Rademaker omitió consultar á Sonsa. e x presa. temiendo perder en concesiones aisladas. P o r tal manera. Prescindiendo de una cláusula. m u y explicable para quien supiera. ceñidos á revestir de carácter provisio- .estaba ratificado aún por ambos Gobiernos contratantes. para ajusfar y firmar el mismo día de su arribo. Semejante conducta. yéndose directamente á Buenos Aires. Pero contra todas las esperanzas. Ella le permitía tener en jaque á españoles y argentinos. que revelaba en el negociador un menosprecio completo á las órdenes recibidas. y poniendo á raya las miras de éstos con su actitud agresiva. M a s para conseguirlo. se comprende que las instrucciones de Rademaker adoleciesen de cierta. suscitando las esperanzas y temores de aquéllos con la prestación ó el retiro de la fuerza armada. que le daba personería propia en el concierto de los intereses comunes. y e x i gió su cumplimiento inmediato al ejército portugués acantonado en el Uruguay. y cuanto más robusteciera elid í a actitud. necesitaba conservar su disputada posición en el Uruguay. Sin atender á que el ajuste no. concurría á trastornar los planes fundamentales de la Corte del Brasil.270 LIBRO III. mayor iba á ser su importancia en las soluciones de futuro donde le fuese requerido intervenir siguiendo las huellas de Inglaterra. vaguedad. quedaba Portugal dueño del fiel de la balanza política en las cuestiones rioplatenses. el emisario portugués no había q u e rido hacer esa lectura. se esforzaba por no salir de las tradiciones vigentes. — LA LIGA FEDERAL estaba nuevamente comprometido. consintió en su publicación. despachándole correos extraordinarios con la noticia.

el príncipe Regente no se excusó tampoco de hablar en alta voz contra el ajuste. estando de por medio Strangford. casi postrado. y en la obligación que le inducía á él mismo á declarar y sustentar la preexistencia del convenio de 20 de Octubre de 1 8 1 1 . y concedía á los españoles el Paraná por límite divisorio. fundándose en las informalidades c o metidas por el negociador. Plasta se asegura que intentó eludir su ratificación. poco éxito debía alcanzar la protesta. A pesar de su ordinaria mesura para manifestarse. — LA LIGA FEDERAL 271 nal todo convenio en que entrase con España ó sus c o l o nias americanas. saccessos. antes de ratificarlo una de las partes.) a El sita D. durante o de sen sobrinho xvi. Pedro fidedigna —dice S. (Animes. y á ella debía someterse el Regente. que os dois Carlos.LIBRO ill. escribiendo á R í o Janeiro sobre las inconveniencias y peligros de aquel pacto. hasta que el ya mencionado arreglo propuesto desde el año anterior por Inglaterra. en cuanto determinaba el estacionamiento de los beligerantes sobre sus respectivas fronteras. mientras hacía capítulo de ese ( 1 ) Tive de yessoa Rei residencia I). fardo que mais a mortc no Rio do Janeiro. Jodo. . Leopoldo — que ouvira o inagoarüo. si se h i z o . Ignoraba el general Sonsa que fuesen tan opresivas las influencias dominantes sobre su soberano. y los apremiantes avisos expedidos por Rademaker á Sousa noticiándole el caso. Esta era la ley de entonces. Mas. pues la inusitada publicación del nuevo convenio. fué Sonsa. Enfermo. denunciaban que la cancillería inglesa había pronunciado la última p a labra. por mucho que le costase ( 1 ) . Quien primeramente rompió en declamaciones y protestas contra el nuevo Armisticio. fijase las bases de un tratado general definitivo. el viejo general. Infante e este dexairoso armisticio.

se había visto precisado á repasarlo. ruptura del nuevo Armisticio. que entusiasmado en el primer momento. mientras una flota naval de 50 buques de todo porte acababa de entrar al Plata. Francisco. Nunca se había sentido durante la campaña. N o que confiase en auxilios del exterior.000 hombres con «S6 piezas de artillería. reposando en la protección de Sonsa.000 que es preciso apostar en las guardias del Cerrito. militarmente más poderoso que en aquel momento. — LA LIGA FEDERAL malestar físico para esquivar la retirada. vadeara el río Uruguay. supliría á otros cuatro indispensables para guarnecer la línea desde Yaguarón hasta los cerros de Santa A n a . y otros cuyo pormenor honraba sus previsiones. patrullando Tacuarembó. impulsado por los motivos expuestos. escribía al generalísimo palabras que le estimulaban á perseverar en su actitud. E l ejército de la Revolución. para poner el R í o . nos ahorrarían 4.L a r g o . temeroso de p r o v o car un choque cuyos resultados fueran la. abundaba en razones á fin de conseguir la anulación del reciente pacto. trayéndole municiones y víveres de conserva. y un . que ahora debemos abandonar. sino que habiendo concentrado sus tropas disponibles y de refuerzo en el Cuartel general de S. « L o s verdaderos puntos de defensa de nuestras fronteras — decía — existen en la Banda Oriental. pues. T a h i m y Albardón. que Sousa insistiese en permanecer dentro del territorio uruguayo.g r a n d e á cubierto de invasiones. — 3 0 0 hombres en la fortaleza de Santa Teresa. pues ya no creía en la eficacia de la expedición de Goyeneche. — un destacamento de 5 0 0 plazas en C e r r o . hallábase al frente de unos 5. » según sus propias palabras. N o era extraño.272 LIBRO III. « p o r lo menos paralizada. y Vigodet. y con la cual no había de contarse.

Tenía casi por seguro el general portugués. de Sonsa á (lalreias. contenía la marcha de las tropas revolucionarias. que sus observaciones iban á ser atendidas. ESP. que mientras alentaba á Vigodet y los españoles de Montevideo. » Considerando que todas estas ventajas no podrían conseguirse con 7 ú 8. que además tienen su guarnición particular. . Sonsa persistía en mantenerse firme. cuyas últimas órdenes alegaba no haber recibido. apostado en la margen oriental del Uruguay desde el Salto hasta el Ibicuí. cubriría toda la grande extensión de cerros de Santa Ana hasta el Ibicuí. á más de los crecidos gastos cpie debiera originar su manutención. — I I I . y protegería las Misiones portuguesas. á la espera de lo que resolviese el P r í n cipe. y al efecto. 18. 21 Mayo y 13 Junio 1S12 (Rev DOM.000 hombres. (1) do lust. dejándole una jurisdicción hasta la margen del Paraná ( 1 ) . Oficios cil). desobedeciendo los mandatos del flamante emisario. pensaba que las razones militares aducidas. vino á justificarse con el éxito de las últimas operaciones militares. Desde principios de Marzo. prescindiendo de consultarle en el último ajuste. P o r eso era que. p r o ponía que no se ratificase el nuevo Armisticio sin c o m prender cuando menos al Capitán general en sus cláusulas.000 hombres acuartelados en la frontera brasilera. Esta actitud expectante.LIBRO III. bastarían á inclinar el ánimo del Regente en favor suyo. Cuando no contribuyeran á ello las informalidades con que Rademaker se había extralimitado. en cuanto los buques de guerra de Montevideo obstasen al pasaje de las tropas enemigas río abajo. — LA LIGA FEDERAL ejército de B á 4. Sonsa abogaba por la imprescindible unión con Vigodet. en vez de iniciar su retirada.

por sorpresa. D e las varias divisiones destacadas con el fin de procurar su encuentro. cupo á la del teniente. E l hecho se había producido en 12 de Junio. Ocultos entre aquellas defensas naturales. incomodándoles día y noche. — LA LIGA FEDERAL había autorizado Sonsa una. A pesar del tiempo transcurrido y las órdenes especiales. guiado por los inciertos clarores del alba. Dispersáronse por último los indígenas. tenían dispuestos sus toldos los indígenas. (1) Guíela de Moulerldeo (22 y 30 Junio 1812). oponiendo los asaltados una resistencia digna de la empeñosa tenacidad de los asaltantes. pequeña guardia. Cuatro horas duró el fuego. . y á las ó de la mañana. coronel Ignacio dos Santos Pedroso. del 12 de Junio. caminó cautelosamente hasta él. la suerte de lograrlo. vigilaba la llanura. situada en la loma ó barranca más prominente de la orilla. cayó sobre su campamento. con su sospechosa economía de c o s tumbre.000 caballos.274 LIBRO III. cuyas partidas avanzadas operaban s o bre los portugueses. Con aviso seguro del paraje donde se hallaban los indígenas. compuesta de las tres armas. expedición contra los cha- rrúas y íuiuuanes. ninguna noticia recibiera durante tres meses. el arroyo conducía unos desfiladeros que apenas daban entrada de frente á un hombre á caballo. sólo se atribuyeron la pérdida de 3 muertos y 31 heridos ( 1 ) . después de haber dejado en el campo 4 jefes y (SO soldados muertos.500 á 3. hasta q u é inesperadamente le llegó el parte de una victoria. y unos 2. Los portugueses. junto al arroyo de Laureles. Casi invadeable por lo á escarpado y agreste de sus pasos. que el enemigo apresó. 0 4 mujeres y niños prisioneros. mientras una.

Sonsa. sin necesidad de ofertas pecuniarias. Pero sin que pueda haber la menor duda de que una vez derribado el Gobierno revolucionario. como ya tenía orden de hacerlo apenas asomara Goyeneche. confirmaron el acierto de semejante actitud. es muy verosímil que la pretendida suscripción de 5 0 0 . Monteagudo. Irigoyen. que se propalaron en el primer momento. — LA LIGA FEDERAL 275 D u e ñ o de la campaña uruguaya después de aquel golpe. ó que arroja el sumario instruido por Chichina.para cuyo efecto se había levantado entre los españoles una suscripción de 5 0 0 . destinada á costear el viaje de las tropas portuguesas. Vieytes y el fiscal Agrelo. porque las tribus indígenas eran á esa fecha el único grupo considerable de las fuerzas de la Revolución en el país. existía entre Sonsa y los conjurados un c o m p r o miso. alentándola con su presencia en el Uruguay y las buenas disposiciones demostradas á f a vor del restablecimiento del antiguo régimen en las c o l o nias pratenses. llevados á efecto sobre los seglares y clérigos que resultaron comprometidos en aquella intentona. habían comenzado á tramar una c o n juración. 10 expatriaciones. 7 multas y 1 destierro con su respectiva confiscación de bienes. y otras indicaciones de esa magnitud. todos los hechos visibles deponían en favor de Sonsa para justificar sus negativas á retirarse del suelo ocupado. . 17 condenas á presidio. y á la cual en cierto m o d o cooperaba el generalísimo. 0 0 0 pesos. Admitido el testimonio de los enemigos de Alzaga. no ignorada de Sonsa. no fueron más que fantasías destinadas á c o honestar 4 1 fusilamientos. por el cual se obligaba el generalísimo á desembarcar en Buenos Aires luego de consumado el plan. 0 0 0 pesos.LIBRO ili. habría marchado sobre la Capital. L o s españoles de Buenos Aires. Razones de otro orden. bajo la dirección de D o n Martín de Alzaga.

pues el alzamiento no podía producirse careciendo de semejante núcleo. los clasificó desde el primer momento. y efecto de las medidas subsi- . aunque h o y parezca mezquino. ninguna duda ofrece tampoco. Este auxilio. no lo era en verdad. de algunos artilleros. suministrados por la escuadrilla española que v i gilaba el puerto de Buenos Aires desde la rada exterior. graTambién es admisible sin esfuerzo. pues la guarnición de la Capital se componía en aquella fecha. base de sus célebres naderos á caballo. Y por último. Sintiéndose impopular y rodeado de enemigos. ahogando en germen un movimiento que se suponía ansioso de verter á torrentes la sangre de todos los opositores al antiguo régimen.276 LIBRO IH. 3 0 0 soldados escasos del regimiento número 2. como eme estaba interesado en abultar estos indicios. se efectuasen por algunas quintas de españoles situadas en las orillas de Buenos Aires. donde podían entrar y salir de incógnito oficiales de la marina realista. era que los conjurados contasen con 5 0 0 hombres de desembarco. José de San Martín. cual síntomas precursores de una pavorosa reacción monárquica. — LA LIGA FEDERAL Más hacedero y creíble. y un pelotón de reclutas que disciplinaba D . que las comunicaciones de los conjurados con la flotilla naval. E l Triunvirato. E l desprestigio del Triunvirato había nacido junto con la designación de Sarratea para jefe del ejército de operaciones continuaba acentuándose por en la Banda Oriental. por encuadrarse en lo racional. y desde ésta con Vigodet. vio abierto el camino de recuperar prestigio propio é imponer silencio á sus contrarios. el que se llevara á efecto un reclutamiento de adherentes entre diversas clases de la sociedad española. desde que asumiese la defensa del interés común.

Juan Martín de (1) Rep Estatuto Are/. y un número considerable de ciudadanos. Provisional de 1811 (Col Várela).prerrogativa constitucional . Rivadavia y Herrera se completaban. que los v o Gobierno debían removerse cada empezando por el menos antiguo en el orden de nominación. quien muy luego pasó á ser Secretario general y único. del predominio de sus adversarios en una tan numerosa. cuyo carácter de Secretario de Estado le daba esa. pues lo que sobraba á aquél de imperativo y obstinado. se hizo posible el triunfo de la candidatura de D . Eran dueños del Gobierno. Jlisl de la iv. entrando á ocupar la secretaría vacante. y para elegir al reemplazante. cayeran en caducidad. Rivadavia y Herrera indujeron al Gobierno á derogar administrativamente lo preceptuado por el Estatuto. m . A l cambiar sus funciones de triunviro por las de general en campaña. D . tenía fijado en ciento Cautelándose Asamblea electoral (1). ción promulgada y jurada por el Triunvirato. constituyeron una fuerza. Con semejante maniobra. — L ó p e z . debía convocarse una A s a m blea General compuesta del Cabildo de Buenos Aires. así es que unidos. ó sea la Constituseis meses. . Sarratea fué interinamente sustituido por Rivadavia. Preceptuaba el Estatuto cales del Provisional. N i c o lás Herrera. las representaciones que nombrasen los pueblos. que el Decreto reglamentario de 10 de Febrero de 1 8 1 2 . — LA LIGA FEDERAL 277 guientes á aquel raro nombramiento. cuando aconteció que los poderes del D r . reduciendo á 3 3 el número de electores clasificados. Passo. tenía éste de inteligente y flexible. otro de los triunviros.LIBRO III. y desde luego se propusieron subrogarlo con persona de su satisfacción.

redactando proyectos y documentos donde por primera vez lucía. y explotada en la prensa por Monteagudo. Adunábanse para avivarla. había estrechado al Gobierno de tal suerte. permanente de una reacción por parte de los corifeos del régimen colonial. N o era extraño. blanco en esos momentos de la odiosidad p o pular. que ambicionaban apoderarse de los grandes mandos militares. — LA LIGA FEDERAL PueyíTeclón. el vigoroso estilo de . se modificó un tanto esta malquerencia general. y las cosas volvieron á su antigua tirantez. cuyo nombramiento de general en jefe. nacida del seno de las logias mismas. y el la gestión de los menosprecio inspirado por Sarratea. un estadista. el Gobierno . el misterio que prevalecía en asuntos internacionales. costumbres. que todos los recursos de Herrera para distraer la atención pública. que todo lo sometía á su capricho. Ajustado el Armisticio entre el Triunvirato y P a d e maker. con motivo de las resistencias de Sonsa á desocupar el Uruguay. por Alvear y San Martín. desde el fondo de la logia Lautaro. sin respetar leyes. hería en lo más vivo el amor propio de la oposición. hacia el lado de las reformas orgánicas de la Administración. las quejas contra el monopolio de todas las secretarías de Estado por Herrera. la enunciada ventaja diplomática se consideró perdida. que parodiaba á Marat para hacerse un pedestal político. desde la ausencia de Moreno. N o obstante las vinculaciones masónicas de P u e y rredón. creció la resistencia al Gobierno. Estimulada ésta. E l personalismo dominante en los actos del Gobierno. pues. que asediado entre el descontento de los suyos y la amenaza.278 LIBRO III. se estrellaban contra el criterio en boga. ridiculizaban á coro militares y civiles. ni antecedentes individuales. Pero muy pronto.

para entrar en una conjuración de españoles contra las autoridades revolucionarias.LIBRO III. ordenaba se procediese á un ruidoso y ejemplar escarmiento con todos los que resultasen directa ó indirectamente comprometidos en la conjuración ( 1 ) . D e nunciado el hecho por la señora al alcalde jurisdiccional. se presentó á la autoridad la suegra del español Becazéns. empezaron las prisiones. la denunció con mayores detalles. y remitió al Gobierno las indagaciones en del caso.— López. de estar acechada la autoridad revolucionaria « por enemigos muy poderosos que la hostilizaban de cerca. Sin levantar mano. Dueño de semejantes datos. un esclavo llamado Ventura. Hial de la Rep Ara. y combinándolos con la advertencia que ya le había hecho Bademaker. — Núñess. pidiendo por recompensa. Mientras concedía á la suegra de Becazéns la vida de éste. y se preparaba á c o m prar la libertad del negro Ventura. haber recibido invitación del capataz de la quinta de 1). que deseando salvar á su hijo político.» no vaciló el G o bierno en adoptar una actitud tan generosa con los denunciantes. como feroz con los conjurados. premiándole además con un escudo de honor y un sable. aconteció que en los últimos días de Junio. Noticia* iv. Martín de Alzaga en Barracas. ni. y volviendo á la intentona realista. manifestaba á su ama. haciéndola servir de ese m o d o en beneficio propio. ( 2 . . — L A LIGA FEDERAL 279 magnificase las proporciones de la conjuración de Álzaga. la vida del indiciado. éste formalizó cuenta. comprometido en la conjuración. " Parte). Sea de ello lo que fuere. sin merecer que de inmediato se tomaran P o c o s días después. y las sen- ( 1 ) Autobiografía de Agrdo (cit).

fueron f u silados y colgados en la horca. después de habérseles dado una hora de término para disponerse. Felipe Sentenach. los laureles de aquella jornada «el ascenpolítica. el yerno de éste D . que debía reivindicar para sí.T i n ville de las circunstancias. c o m - . Semejante imitación de los procedimientos del tribunal revolucionario francés. « con orden. al sentirse descubiertos. — LA IJGA FEDERAL tencias de muerte en rebeldía. se preparaban á vender caras sus vidas. llevada á efecto. el cual. habiéndose encerrado en el más absoluto silencio ante sus acusadores. fué puesto en capilla y ejecutado y colgado á la mañana siguiente. decisión. que ya estaba sentenciado á muerte en rebeldía. 11 se ejecutó á D . E l día. V i e y tes y Agrelo como fiscal. corrió la voz de que los conjurados. E l domingo 4 de Julio. procurándoseles con toda ejecuinstancia. y se avenía muy bien con los de Agrelo. halagaba los instintos de Monteagudo. Mandáronse alzar varias horcas en la plaza m a yor. • > A las doce de la noche del 2 de Julio. y se destinó el día siguiente para empezar las ciones. Irigoyen. Martín de Alzaga y sus dependientes y allegados. instruyendo respectivamente sumarios separados. y el terror con que desde entonces le miraron los realistas. Con esto creció el afán de aprehender á D . se aprehendió al mismo Alzaga. el Fouquier . se repartieron el trabajo. según sus palabra?. Matías Cámara. P e dro de la Torre. á las 12 de la noche. A las 11 de la mañana del expresado día ¡3. Chiclana. que seguían la dirección asumida por cada una de las denuncias.280 LTBRO III. algunos años más criterio y tarde. » recordando complacido diente que su firmeza le había granjeado entre los hombres espectables de la época. M o n t e agudo. y el comerciante D . el capataz de Alzaga.

L a devoción de Rademaker por L o r d Strangford. A raíz de fracasada la conjuración de Alzaga. que deshonraron al Gobierno central. las intimidades y secretos que podían difi- ( 1 ) Los en Buenos jos del país en rantía según tampoco muchos españoles Aires: sus — dice López — quedaron de familia sus casar hijas. en cumplimiento del nuevo Armisticio convenido. la represión. sana de reprobó aterrados como paro por siempre favor hide gaBclgrauo. Muchas de las v í c timas eran inocentes. JaA l igual de aquél. escribió Raclemaker á Sousa. empeñado aquél en que cesasen las crueldades. . para personal. los padres buscaban con quienes bienes informado con que les sirrierau. E l espanto de los españoles fué tan grande. y todas fueron castigadas con un rigor y menosprecio de los procedimientos tutelares de la justicia. Rademaker no había tenido escrúpulo en revelar al Gobierno ante el cual negociaba. sólo comparable á la de Sarratea por el mismo personaje. — LA LIGA FEDERAL 281 pañero de Alzaga en los trabajos de la reconquista contra los ingleses. que protestó dolorida contra aquella carnicería ( 1 ) . c o m o la indignación de la parte sana de Buenos Aires. y de ahí en adelante siguieron las ejecuciones. bajo la acusación de ser uno de los agentes principales de la conjuración tramada.LIBRO III. deportaciones y confiscaciones con una insistencia. sobre otras sólo recaían meras sospechas. urgiéndole para que se alejase del Uruguay. le había llevado á desempeñar en Buenos Aires un papel análogo al que desempeñara en R í o neiro el agente argentino. el 1. ¡núino-tró conocidos. El general del ¡ictís no habitantes se la demasía y en su quietud biógrafo. y éste en que prosiguiesen hasta el fin. con fecha S de Julio. estimados La parle inmolación su bien con dolor tantos til y cruel de esta satisfecha de ellos muy (loe cit). que provocó serios disgustos entre Pueyrredón y Rivadavia.3 fué fusilado fray José de las Animas.

á quien V . A s í concluyó aquella inopinada gestión del agente portugués en favor de la política inglesa. decía Sonsa: « Empero que mi cauteloso procedimiento será aprobado por V . no quería abandonar Buenos Aires demostrando en este último punto un empeño la paciencia de Sonsa. Recibido el oficio de 8 de Julio.282 LIBRO III. que al sin (pie el generalísimo se pusiera en retirada para R í o . visto que no embaraza en nada las ulteriores determinaciones de S. y aún en el primer supuesto. les denunció los proyectos de Alzaga.grande. que juzgaba de su deber desligarse del Armisticio. se servirá hacerlo todo presente. contestó el general p o r tugués á Rademaker. A l trasmitir copia de esta respuesta al conde de Galveias. sin embargo. mientras ignorase si el Regente querría ó no ratificarlo. — LA LIGA FEDERAL cuitar su situación. y aun cuando supo que la Corte de R í o Janeiro le había enviado al fin esa orden. Lograda la primera parte de su objeto con el exterminio de la conjuración. que Sonsa no pudo menos de calificarlos ante su Gobierno con el dictado de insolentes ( 1 ) . 31 Julio y 11 Septiem- bre 1812 do Iusl. (pie agotó (1) Oficios (Rer de Sonsa d (julceias y á Agniar. ó dirigiéndose con inedias palabras á todos ellos. A . y se esforzaba en romper toda combinación entre el ejército de Sonsa y aquellos trabajos reaccionarios. E. haciéndole cargos tan graves. E. por conduelo de Sarratea. no se excusó de escribirle. y en ese concepto. prosiguió acosando Rademaker al generalísimo para (pie se pusiera en retirada. cil). en 2(i de Agosto. » Con nueva insistencia. abriéndose particularmente con alguno de sus miembros. . ordenarle lo observase en la forma concebida.. R . un último oficio.

rodeándole desde aquel momento con el boato de general en jefe. se le incorporó el coronel D .LIBRO III. según sus propias palabras. fingiendo prendarse de sus d e mostraciones. un cordial recibimiento. sustituyese á Artigas. de parte de Artigas. sin previo aviso ni consideración alguna. Asimismo. el Jefe de los Orientales pasó á su campo con muestras de la mayor deferencia. ordenó á Sarratea que avanzase sobre territorio uruguayo. H a b l ó de la necesidad de un avenimiento perfecto entre todos. Artigas reconoció al nuevo jefe. en vez de . N o tardó mucho en que el reconocimiento del cargo fuese exigido á nombre del Gobierno. correspondiendo á un v e jamen con un principio de sublevación. Pero. arrancándole el mando del ejército de operaciones. el triunviro había encontrado. aunque. con un séquito de oficiales destinados á componer el Estado Mayor. y así resultó que Sarratea. P o c o s días más tarde. Sarratea afectó tener en mucho al caudillo. apenas tuvo seguridad de que el Armisticio sería ratificado por el R e gente. Llegado en Junio á las proximidades del campamento de A y u í . Sin aparentar hasta entonces otra misión que la de cambiar ideas sobre un nuevo plan de campaña. favoreció la expansión revolucionaria en el R í o de la Plata. Francisco Javier de Viana. Esto era apartarse de las reglas militares. y del sincero propósito que le animaba para coadyuvar al triunfo común. L i b r e de trabas el Gobierno de Buenos Aires. Después de rendirle los honores militares debidos. — LA LIGA FEDERAL 283 cimentar el triunfo de Strangford. « sin usar la arbitrariedad inicua de exigirles su obedecimiento. con cuantos medios estuvieran á su alcance. por medio de una orden general. trasmitió la comunicación recibida á las fuerzas de sus inmediatas ó r denes.

Aventura Vázquez. para dirigirse al Cuartel general. y deseando cumplir en cuanto le fuera posible. extendió sus trabajos disolventes. al frente de su regimiento. á las familias emigradas. . Sarratea se dirigió á A ázquez r incitándole á abandonar las filas de Artigas.2S4 LIBRO III. el jefe seducido. trabajando con ese fin á los subalternos cpie r o deaban al caudillo. poniéndose á órdenes de Sarratea. compañero de Artigas en la jornada de las Piedras. que ( 1 ) Apuntes biográficos del coronel D. las fuerzas de <pie espiaba toda oportunidad para deshacerse de un rival odiado. Entonado por las noticias que recibía de Buenos Aires sobre el éxito de la misión Bademaker. Sarratea. satisfecho del golpe que le había infligido. la escasa recompensa que podían obtener al servicio de un caudillo oscuro y pobre. no se dio punto de reposo en continuar estimulando la disgregación de las fuerzas orientales. de los jefes con mando de fuerza. Sarratea. El más señalado de todos. M a nifestaba á los primeros. y á quien éste profesaba especial consideración. Aceptada la propuesta. resolvió promover el desbande de Artigas. habiéndole entregado el mando del regimiento de Blandengues. su cuerpo predilecto. L a impresión causada por el hecho fué tan penosa para Artigas. A las familias les hacía decir. las instrucciones con que se encontraba para deshacerse de Artigas á cualquier precio. como desmoralizadora para su prestigio. mientras les esperaba el honor y la fortuna poniéndose á órdenes del Gobierno central. quien bautizó á los Blandengues con el título de batallón número 4 de infantería de línea ( f ). salvó de sorpresa la distancia de 5 kilómetros que mediaba entre los dos campos. — LA LIGA FEDERAL aplicar el correctivo correspondiente á la falta. era D . Ventura Vázquez (Col L a m a s ) .

y D . A poco andar. como que se había corregido de sus antiguas malas costumbres. se encaminaron con sus fuerzas guiéndoles denegro. esas ambiciones tomaron dio la. Educado por un religioso que le enseñó á leer y escribir. Baltasar Vargas. lamentó á sus compañeros. ( 1 ) Memorias inéditas del coronel D. Produjeron efecto estas razones entre la gente de armas. debía toda su posición al Jefe de los Orientales. D o n Pedro Viera. no arrastrados por el ejemplo. y mareado por la adulación y las promesas de una alta fortuna. eran el producto de las maquinaciones de tras la persona del caudillo retornar á sus hogares. que del más humilde estado le había traído á la espectabilidad. . y una vez estallada la Revolución. H o m b r e sociable y culto en aquella fecha. — LA LTGA FEDERAL 285 las angustias de la situación á que se veían reducidas. otra de 0 0 0 . pues mienpodrían estuviese de pie. sialgunos oficiales de partida. Ensebio V a l que era el Mayor-general mismo camino. Este oficial. Valdenegro se hizo gaucho pendenciero. espalda imperiosas. poeta y orador. Ramón de Cácercs (MS). Artigas este golpe. de cuya vida le arrancó A r t i gas para transformarle en sargento de Blandengues. inmediatamente al campo de Sarratea. que mandaba. le nombró ayudante de campo. de Artigas. V a l d e negro sintió desarrollarse en su alma ambiciones que hasta entonces habían mentada de estado dormidas. con mayor amplitud que ninguno los que hasta entonces le habían herido ( 1 ) . tomó el Artigas. apenas sacudiera aquella tutela. para de ser desde el día siguiente su enemigo más cruel. dotado de talento distinguido. Bajo la intriga experiformas Sarratea.LIBRO III. D . que mandaba una división de S 0 0 hombres.

disgustados de la Este despreponderancia que empezaba á tomar la intriga en las filas. agrado inicial. dividiendo las des en presencia del adversario común. escribió á varios amigos de su mayor confianza en. Mas antes que el emisario llegara á su destino. oficial de tanta entereza como criterio. Le liizo sentir la extrañeza de verse tratado como enemigo. entre ellos el D r . minar sin obstáculo el país. pero en cambio. Artigas comprendió al fin. á D . narrándoles circunstanciadamente los hechos. afeándole los procederes observados con él. quienes.la Capital. A l efecto. creyó oportuno trasmitir á los hombres sensatos de Buenos Aires una relación de lo acontecido. D . no se reportaron de manifestar su displicencia. y cometió la entrega de esa correspondencia. Francisco Bruno de Bivaróla y D . que no advirtió ó no supo interpretar S a rratea. era el comienzo del movimiento que debía barrerle de la escena. Meditando sobre su extraña situación. tenían los hombres del Triunvirato conocimiento cabal de cuanto había pasado . Felipe Cardoso. para suprimirle á él y d o Con semejante seguridad. Poca mella hicieron al triunviro las observaciones del caudillo. dirigió á Sarratea. . interesado como estaba en aniquilarlo. pero no sucedió lo mismo con algunos jefes del ejército argentino. se abstuvo de dirigir sus quejas al Gobierno.286 LIBRO III. sino un plan concer- tado en el seno del Triunvirato. cuando estaba dispuesto á servir una causa cuyos elementos de guerra habían obedecido sus órdenes voluntahasta poco tiempo atrás. el Jefe de los Orientales sé. — LA LIGA FEDERAL Amargado por tantas contrariedades. y le echó en cara el malestar que semejante conducta producía. que los manejos de Sarratea no eran caprichos sugeridos por la soberbia del mando. Vicente Fuentes.

retrocedió ante la responsabilidad del asesinato. estaba abierto el proceso de la situación y no lejano el día. Urgido para que se apoderase de la persona de Artigas. renombre alentando entonces gozaba (Memoria. y habían emprendido una negociación diplomática con las autoridades españolas de M o n tevideo. Pero ramada en mientras existiese frente á la oligarquía encael mando. antes que el aniquilamiento de las fuerzas de Artigas. induciéndole á hacer comparaciones. iban buscando la supresión del hombre. el Triunvirato no desesperó ( 1 ) En esta épocet— dice V c d i a — recibió ele Sarratea. para desembarazarse de obstáculos y dejar burlados á los orientales. que se le instaba no lo verificó de un cit). cuyo prestigio trascendía á los pueblos más apartados de su influencia personal. y debe declararse en honor suyo. Desaparecido el caudillo. Manuel ó el reservadas. varias comunicaciones temió apoderase contra de la persona un sujeto los pueblos de Artigas. Proceder tan vacilante. echaba por tierra los planes de los miembros del Triunvirato y sus amigos. — LA LIGA FEDERAL 287 entre Artigas y Sarratea. fuese por repugnarle ese recurso. ó porque le asustase la calidad de la persona que se le indicaba como víctima ( 1 ) . el poderoso n ú cleo de opinión republicana formado bajo sus auspicios. Sarratea no se había portado a l a altura de sus instrucciones. que recayese que ya el ijcncral en jefe en pero sobre esto él la D. una personalidad con faina suficiente para atraer sobre sí las miradas del vulgo. y entonces era factible disolverlo por la corrupción ó la amenaza. entre todos de la Unión . quienes. Puesto que no encontrase instrumento adecuado á sus propósitos de exterminio. (que se dicho grande general. de una sentencia que podía ser irrevocable. A la verdad. porque responsabilidad. quedaba sin dirección ni arrimo.LIBRO III.

en ninguna de las dos eventualidades previstas. A estas ofertas de orden personal. en fin. devolver sus propiedades á los expatriados. según queda expresado más arriba. políticos. ó marchar libremente donde mejor les acomodase. por cuenta del Estado. era entendido que en los demás beneficios y ventajas. á quienes la contienda imperante había hecho caer en despojo. para firmar un tratado provisional duración del pacto debía tener por de paz bajo los auspicios de Inglaterra y con la garantía de esta potencia. el Uruguay tendría c o m o provincia. al paraje de su elección. Artigas. L a límite el de la guerra continental europea. comprometiéndose á mantener los empleados civiles. al igual que en Buenos Aires.288 LIBRO III. quedando entre tanto Montevideo c o m o en depósito. pagar sus sueldos íntegros á todos los jefes y oficiales sueltos que se hallasen al servicio de España en el país. mientras no prefiriesen trasladarse.—LA LIGA FEDERAL sin embargo de anidar á. Prometíase establecer el comercio libre con todas las naciones. y con este último fin. serían equiparados los habitantes del país con los de la orilla opuesta. sobre cuya suerte no se estatuía nada. para ser entregado á España. á los marinos. Mientras su destino final permaneciese indeciso. se juntaban otras de orden comercial y político. la disyuntiva de quedarse con sus cos. y asimismo. Esmerábase el Triunvirato por garantir el predominio de los realistas sobre Montevideo y el Uruguay. si ésta triunfaba de Napoleón. y en caso contrario correría el albur de los demás pueblos rioplatenses. ofreciendo. se había dirigido á las autoridades españolas de Montevideo. militares y eclesiásticos en la tranquila posesión y goce de sus empleos. Su plan era captarse las voluntades del Gobernador y Cabildo de la ciudad. su bar- .

y con las respectivas notas de remisión. reconociendo como los demás pueblos su autoridad.500 quedaría bajo la custodia de un Gobernador militar y una veteranos. de los curatos eclesiásticos. fechadas en. 19.americana. L a Banda Oriental. destinadas á quedar en tranquila posesión de los cabildos. en la Constitución y en el de Montevideo Gobierno que se estableciese. á pesar de la personería adquirida en el concierto de la Revolución s u d . — LA LIGA FEDERAL 289 representación en el Congreso. Formuladas en trece artículos. sin dejarles otra perspectiva que la emigración ó el s o m e timiento á las autoridades realistas. cuya fórmula ( 1 ) Gazeta de Munlccideu (14 Septiembre 1812). el Triunvirato encabezaba estas bases con el epígrafe de «Condiciones que se obliga á observar inviolablemente el Gobierno de las Provincias Unidas del R í o de la Plata con respecto á la Plaza de Montevideo y sus dependencias. José María de Echauri á.. contenían las condiciones antedichas. Paso del R e y . de las reparticiones militares y de la marina de guerra. A l igual de lo practicado cuando el Armisticio de 1 8 1 1 . entregarlas á sus títulos. partió el capitán D . . á pesar de la emigración en masa al A y u í . L a Plaza guarnición de 1. se prescindía de ellos. D OM . á pesar de los esfuerzos de la mayoría de sus hijos en el Colla. no había salido de la condición de bien mostrenco. decidía si esa posesión se transformaba ó no en propiedad definitiva. en el caso de que se una á esta Capital. Piedras y Colonia. mientras la contienda europea. E S P . 28 de Agosto.LIBRO III. en concepto del Triunvirato. de las milicias. N i una palabra á favor de los independientes en armas. — I I I .» ( 1 ) D o s copias de un mismo tenor fueron expedidas. San José. una para V i g o d e t y otra para el Cabildo.

— LA LIGA FEDERAL había dado y cuya suerte había contribuido á fijar. V i g o d e t y el Cabildo. luego de extenderse en calificaciones parecidas. el ideal de la justicia humana. con la más enérgica repulsa. » Á su vez el Cabildo. V i g o d e t dio á la publicidad todos los documentos de la negociación. las condena la justicia. no se tremolará sobre nosotros. y las execra el carácter español. sin reportarle al Triunvirato otro resultado que evidenciar su menosprecio por la suerte de los revolucionarios urugua- . criollos ó españoles. ó en las partidas tranquilizadoras de Vigodet. concluía manifestando al Triunvirato que « si deseaba apartar de sí la nota de pertinaz. no debían encontrar aceptables las proposiciones referidas. reconociera las autoridades legítimas y soberanas de la Nación. sin envilecerse. « Las absurdas proposiciones de V . contestando en 4 de Septiembre al Triunvirato. y llamase á s u ' seno el jefe que debía regir y g o bernar el reino. T o m a r o n personería por ellos. L a única porción privilegiada y digna de acogerse al derecho de gentes. y ponerse en la senda de conciliar la quietud y la prosperidad de estas provincias. jurase la Constitución ya sancionada de la M o narquía. que no sabe. » P o r último. E. ó será español y vencerá áv sus enemigos!'» D e este modo se frustró la negociación emprendida. permitir se le propongan traiciones á su R e y y á su N a c i ó n . que miraban en las horcas levantadas por Elío. dispuestos como estaban á vencer ó sucumbir en la demanda. Pero aquellos exaltados. otro pabellón que el nacional: ó no Montevideo.290 LIBRO Iir. — decía V i g o d e t en su respuesta — las desecha el honor. con una proclama acompañándolos en que decía á los montevideanos: existirá « Mientras yo tenga el honor de mandaros. era el grupo de empecinados y reaccionarios.

necesitábanse 2 . cuyas relaciones con Artigas habían influido en su decisión. las simpatías condensadas en favor de los proscriptos del A y u í . transformándose en una poderosa c o rriente de opinión. — LA LIGA FEDERAL 291 yos. cada vez más amenazada por los desbordes del centralismo . E n E n t r e . p o niéndole en condiciones ventajosas. Apiades López.000 ( 1 ) Martínez. Pero al mismo tiempo que así procedía el Gobierno central. buscando incansable el m o d o de realizarlas ( 1 ) . Ilist de . L a idea federal. y el pequeño ejército del general Belgrano. vil. eran desalentadoras. ir. se había hecho carne entre las masas. y era la aspiración suprema de pueblos y caudillos. Las noticias del teatro de la guerra por el lado del A l t o Perú. conmovían ya el litoral argentino. acariciada en los primeros momentos como una vaga aspiración de futuro. como se vio muy luego. Existía de hecho una Liga entre orientales. Santa Fe hervía en idénticas aspiraciones. se consideraba poco menos que perdido. la logia Lautaro. Para reforzar á Belgrano. contaba por adeptos á Jordán. sobre Entre . Zapata.LIBRO III. para aumentar las dificultades de la crisis en perspectiva. tomando formas definidas en las operaciones de gobierno. cap i. Amenazaban su existencia peligros de muerte.R í o s . que dicho pacto popular asumiese carácter oficial. — Lasaga. E n el interior. entrerrianosysantafesinos. único obstáculo entre el enemigo y la Capital. Ramírez. habiendo adquirido un poder incontrastable. E l Triunvirato se dio cuenta de aquel obstáculo que le salía al camino. Hereñú. y era cuestión de oportunidad. para la defensa de la autonomía local. pues Salta había caído en poder de los realistas. le reclamaba el mando. Samaniego y otros.Ríos.

también. ofreciéndose con sus voluntarios para rechazar á los realistas del Perú. E n fin. llevaron hasta el Gobierno. y no había de dónde sacarlos que no fuera del ejército de la Banda Oriental. expresándole cómo los procederes disgustantes para. á que declarase que jamás había pensado abandonar la causa de la Patria. á m o d o de jueces pesquisantes. con pruebas fehacientes. se les indicaba le aconsejasen que pidiera al Gobierno la designación de uno ó dos sujetos imparciales. proseguía dispuesto á servir la causa común. la convicción de que Artigas. que con las cartas de Artigas para Bivarola. para que mediasen con el Jefe de los Orientales. y los hombres del Triunvirato no sabían elegir en tan estrecho dilema.292 LIBRO III. en cuyas fdas se encontraban los cuerpos veteranos disponibles. y pidiéndole pusiera por escrito el pormenor de sus agravios. y que concluyese su representación escrita. quienes. poniendo á concurso todas sus relaciones. Cardoso y otros amigos. á pesar de las pasadas ofensas. Mas la desmembración de ese ejército importaba el desarme de Sarratea frente á Artigas. con él. ( 1 ) Col Frcgciro. cómo sino morir por ella y en ella. Bivarola y Cardoso. Debían incitarle. siempre que se considerase necesario y se le auxiliara con lo requerido para el efecto ( 1). el teniente Fuentes. habían p r o venido de informes equivocados. . Mediando tales circunstancias. — LA LIGA FEDERAL soldados. avocarían en la Banda Oriental los antecedentes del litigio. F l Triunvirato entonces les comisionó á ellos mismos. con el comprobante indispensable que los atestiguara. xxxiv. bien adelantado Septiembre. llegaba á Buenos Aires. conducía seguridades de paz por parte del caudillo.

de las miras del coronel Artigas. se dirigió á Sarratea con f e cha 22 de Septiembre. Decididos á realizar este propósito. « que vacilando sobre el modo de hacer menos gravoso dejar el inevitable abandono del territorio Oriental. se maravillaron de encontrarle dispuesto en sentido inverso. por el retiro de una gran parte de las tropas de línea. aprovechando las seguridades presentadas por los amigos del caudillo. — L A L I G A F E D E R A L 293 L o s hombres del Triunvirato. lo que les daba cabida para desmembrar el ejército de la Banda Oriental. Cedían ante la necesidad. obligándole á echar un velo sobre lo pasado y ponerse á órdenes de quien ellos dispusiesen. consultándole la mejor forma de proceder al retiro del ejército á sus órdenes. y demás que debía tenerse presente.L I B R O III. y á la vez que los amigos de éste le escribían en los términos acordados. N o de otro modo se explica el cambio de procederes observado de un día para otro. el Gobierno deseaba que. querían muñirse previamente de testimonios escritos capaces de c o m p r o m e ter al caudillo ante sí mismo. L e decía en dicho oficio. H a biendo creído hasta allí. y con el fin de explotarlas á beneficio de sus nuevos planes. al inspirar estas cartas. Tranquilo el Triunvirato sobre las buenas disposiciones de Artigas. con el Jefe de los Orientales. y en conflicto á Montevideo y sus dependencias. ni menos del arrepentimiento de sus pasadas m a quinaciones. sin temor de ulterioridades. no eran llevados de ningún sentimiento afectuoso por A r tigas. que Artigas les conservase un odio irreductible. en tanto que el Uruguay debiera quedar casi en sus manos. consultase Sarratea el arbitrio que con menos inconvenientes pudiera adoptarse: bien fuese de- . con conocimiento de la situación del país.

se propuso declinar á todo trance esa consulta. su d i c tamen con toda extensión. que c o n cluía su oficio con las siguientes palabras: « E l Gobierno espera que á vuelta de este expreso. donde se le insinuaba que pidiese la cooperación del caudillo. se informó de que acontecía lo contrario. Requerido el dictamen de V e d i a sobre los tópicos que abrazaba el oficio del Gobierno. al paso que sostuviera las privaciones de aquella plaza. lisonjeándose de que el Triunvirato diera por consumado hecho tan evidente en su concepto personal. el oficio del Gobierno para Sarratea. E n soberbecido por el éxito de las últimas maniobras. pues. y haber militado desde sus más tiernos años en el suelo patrio. Con gran providencias sorpresa. produciendo efectos muy distintos. Sarraun tea creía haber anulado al Jefe de los Orientales. E. le abra V . — LA LIGA FEDERAL jando un jefe autorizado para que continuase las hostilidades á Montevideo. para tomar las consiguientes. L a s timado en su vanidad. . sondeando sus miras para decidir sobre un vasto plan de guerra. y las cartas de los amigos de Artigas. dejase abierta la puerta para llevar oportunamente á su fin las empresas contra ella.294 LIBRO III. ó bien tomando otra medida que. haciendo correrías en su campaña. » ( 1 ) A un mismo tiempo llegaron á sus respectivos destinos. » Tan apremiado estaba el Triunvirato por dar solución al asunto. á cuyo efecto echó mano del comandante V e dia. con los cuerpos de milicias y paisanaje. unía la condición de ser oriental. á juzgar por las indicaciones del último oficio. oponiéndose decididamente á la ( 1 ) Correspondencia entre Vedia y Sarratea (Mein de Vedia). contestó aquél á Sarratea. quien á su enemistad gratuita por Artigas.

que el auxilio con que volvía á socorrerlos Buenos Aires para la gran consolidación. sus conocimÁenlos. . Perseguido y agobiado por las intrigas de Sarratea. ó de una esclavitud muy nueva. pero nunca pudieron figurarse hallar su desgracia en el seno mismo ele sus hermanos. como la.inteli<jeneia había dado una prueba capaz de i n - clinar la razón á concederle parte alguna en esta nueva medida. es necesario r e montarse al trance en que la daba. quedase al frente de las fuerzas revolucionarias en el país. para incorporarle á la Liga que ya tenía establecida con E n t r e . < . sus alcances. D . pudiera exhibir de sus previsiones militares y de su imparcialidad. poniéndole por juez de ellos. en 21 de Septiembre había remitido á dicho Gobierno una exposición su cima de los procederes de Sarratea. . preocupábase en aquel instante de atraerse al Gobierno del Paraguay. « L o s orientales — decía Artigas en el mencionado d o c u mento — pudieron esperar ser derrotados por sus enemigos. Artigas contestó de un modo bien distinto. — LA LIGA FEDERAL 295 desocupación del Uruguay. Para hacerse cargo de la abnegación de su respuesta. no pueliendo jamás estar á. quien. y á cuyos cuerpos debían agregarse todas las milicias uruguayas. A l efecto. presentase á su vista la alternativa execrable de un desprecio el más ultrajante. sobre los cuales llamaba su atención. ni firmeza. á efecto.LIBRO III. compuestos de orientales. con la advertencia de que si se insistía en llevarla.R í o s y Santa F e por medio de sus principales caudillos. J o s é Rondeau con el regimiento de Dragones y el de infantería número 4. y dejar sólo en sus cadáveres la señal de su odio eterno á las cadenas que habían roto . sin la menor intervención del c o ronel Artigas. de cosas. prueba más satisfactoria que Sarratea.Este dictamen fué remitido al Gobierno. nipor militar.

que necesitaba municiones. Entre tanto. fueron llenadas por él de un m o d o satisfactorio. una vez recibidas las cartas de sus amigos de Buenos Aires. explicando su conducta. S. advirtiendo á la vez. V . . no se hizo violencia en acceder á lo que le pedían. V . para la restablecimiento de la libertad do los pueblos.296 LIBRO IIL — LA LIGA FEDERAL muy singular. halla el cuadro de delante de nosotros. y el designio formal enunciado en ellas de ultimar el pacto federativo. pero que ya era tiempo de respetar la presencia de la verdad y dar el triunfo á la inocencia. resumía después sus p r o p ó sitos del siguiente m o d o : si no se baila un medio nuevo unión Si la adversidad nos persigue. Exceptuando el n o m b r a miento de jueces pesquisantes. y si el carro del despotismo sentimientos.» obstante el profundo resentimiento que denotaban estas palabras. » Ofrecía su las de los voluntarios del Perú. y muy más odiosa que la primera. los testimonios que. todas las demás cláusulas á que aludían Eivarola y Cardoso. donde manifestaba « q u e el Gobierno podía haber tenido informes muy contraríos. si el Gobierno lo tenía por conve- niente. tenga la dignación de manifestarme'sus determinaciones y los proyectos No á que le decidan sus miras liberales. acompañándolo del respectivo oñcio de remisión. en la dignidad los nuestros: hará nuestra fuerza. recurso inadecuado en asunto de aquella magnitud. S. » E x t e n diéndose sobre estos tópicos. y una liga inviolable de sus nuestra pondrá el sello á nuestra regeneración política.. y envió todo ello al Triunvirato. debido entre el oprobio y ha de marchar la de muerte. ponían en evidencia la de Sarratea.y campaña agregando fueron siempre sólo extensivas al á sus órdenes. A g l o m e r ó en veintisiete copias. Artigas.:) (pie sus pretensiones persona.

pero el interés T o d o estuvo siempre era el mío. asentaba estas reflexiones. á la cabeza de los orientales por el voto expreso de su voluntad. yo soy siempre un esclavo de la libertad!'» (1) Mientras seguían su curso las negociaciones entre A r t i gas y el Triunvirato. para socorrer la miseria que agobiaba á los suyos. seguridades positivas de la retirada del ejército portugués. P o r lo pronto. sellándolo con esta frase: « de todos modos.prescindiendo de mi ascendiente sobre algude nos de aquellos regimientos. Sr. . precisamente sofocado toda desavenencia. y asegurado y garantido todas mis medidas al efecto. yo pude haberlos hecho servir á mis intereses personales. sin dividirlos. Col Frcgciro. sabe muy bien — decía — cuáles lian sido mis proporciones para realizar unas miras a m b i c i o s a s . Inculcando sobre la pureza de sus propósitos. hubiese yo marchado con ellos como su jefe inmediato. destinó á esta B a n d a : . diversos acontecimientos se aglomeraban para cambiar el aspecto de las cosas. de la América Y o tuve á mis órdenes toda la fuerza que Y . Manuel Sarratea. haber excusado su reconocimiento de general en jefe. en mi mano. » P o r último. . E. . y después ele referirse á los vejámenes subsiguientes á aquella disensión. — LA LIGA FEDERAL 297 vestuario y dinero.LIBRO III. proclamaba el o l vido de lo pasado. pero yo. General D . en mis recursos y venganza de mis ultrajes. Pude impedir la llegada del E x c m o . y se habría. Sarratea. . aspiré sólo á preservar su honor. teniendo desde el mes de Agosto. dignas de ser reproducidas: « V . que iban internándose en la (1) xxxu-xxxv. resolvió destacar algunas partidas sueltas. hasta el último instante nuestra separación. si. E.

por la costa de las V a c a s y Víboras. sea que ignorase el número de sus elementos d i s ponibles. Pedro J. esquivaba. N o se ejecutó la medida sin los habituales preliminares de rigor. algún puesto militar cuya guarnición era obligada á rendirse. del R e y . Culta. y ora embistiendo con el grueso de su columna. Sierra. mantenía en perpetua agitación á. á más de 3 0 0 hombres." Enviar partidas de vecinos y sobre Montevideo t o das las fuerzas realistas. hacer frente á Culta. E n esta situación. E l hecho produjo la mayor inquietud entre los realistas de Montevideo. D o n Benito Chain. señoreaba. ya alarmados por los movimientos de José Culta. de quemar ó inutilizar toda clase de . ora fraccionándose en pequeños grujios y apareciendo en diversos puntos á la vez. sea que tuviera órdenes al respecto. armándolos y vistiéndolos con el concurso abnegado y diligente de D . haciéndose pasar por la vanguardia del ejército revolucionario. o r denó V i g o d e t que se concentrasen atacado por el ejército patriota. adictos á la verdadera. y sola causa. con terminante orden y sin excepción alguna. al mando de un cuerpo de caballería de Montevideo. expidiendo un Bando. con fecha 25 de Agosto. las fuerzas encargadas de observarle. esparcía. exagerados de propósito por los vecinos á fin de librar al cabecilla de un revés. los vecindarios de Santa Lucía y Canelones. noticias desfavorables á la causa monárquica. que h a bía remontado su partida.298 LIBRO IIL — LA LIGA FEDERAL Banda Oriental por vía de exploración. Interceptaba las comunicaciones del enemigo. previendo la posibilidad de ser honrados. E l jefe de la Partida Tranquilizadora tomó sobre sí estos detalles odiosos. el caudillejo patriota de quien oportunamente se habló. por el cual encargaba á los de comisionados conocidos distrito: 1.

se prohibía arrancar á nadie á sus jueces naturales. uno en la plaza mayor. y si las urgencias ó escasez de gente no les permitían enviarlos á Montevideo ó puerto más inmediato de donde con seguridad pudieran remitirlos á dicha ciudad. les formarían el más breve sumario. en la cual se garantía la l i bertad y la vida de los ciudadanos. otro en la de S. piragua. dejando las cabezas de los tales colocadas en los lugares más visibles y transitables ( 1 ) .° Si encontrasen alguna gavilla de rebeldes con las armas en la mano. fuese canoa. y se decretaba la tolepromulrancia política. . por el mismo tiempo en que se dictaban esas bárbaras medidas. y en la plazoleta del Fuerte el tercero. ó más bien á Montevideo. les h a rían pasar por las armas. tratados á par de simples forajidos.LIBRO H L — LA LIGA FEDERAL 299 embarcación menor. E l día 2 4 de Septiembre. etc. debían tratarles como á reos de E s t a d o . Francisco. quedaban fuera de la ley. Para escarnio de la causa monárquica.. obedeciendo órdenes superiores. Vigodet. con vistosos uniformes y ( 1 ) Diario del jefe de la Partida Tranquilizadora (cit. — 2. todas las tropas disponibles vestidas de gran parada. los individuos que componían partidas r e volucionarias. Erigiéronse tres tablados. prohibiendo asimismo que lancha alguna estuviese atracada á tierra donde se recelase sorpresa de insurgentes. y convencidos de tal hecho. — 3. Con esto.). bote. mandó que la Constitución fuese solemnemente gada. llegaba á Montevideo un ejemplar oficial de la Constitución formada por las Cortes de Cádiz. donde se abonaría á sus dueños el justo valor de ellas.° P r o mover sin pérdida de tiempo la retirada de las haciendas ó ganados hacia la Colonia.

Expresó que debía reputarse el día solemnizado. empleados y pueblo. el Gobernador y el Cabildo precedidos de heraldos. elogiando el código que autoridades y pueblo acababan de aceptar como pauta de su futura conducta y recíprocas prerrogativas. Fray Cirilo Alameda quiso lucirse en ocasión tan propicia. 8 y 9.300 LIBRO III. retiráagradables que ronse las autoridades á presenciar el desfile de las tropas. — LA LIGA F E D E R A L trenes. . para oir la misa de gracias. Dirigióse después el cortejo á la Matriz. y rodeados del clero. semejante á aquel otro en que fué promulgada la ley de D i o s en el Sinaí. quienes la aclamaron. C. de Montevideo. tronando seguidamente las salvas de artillería y repartiéndose entre los concurrentes simbólicas en conmemoración de la fiesta. vers. 3. — Larraflaga y Guerra. L a ceremonia fué imponente. « y que la Constitución c o m o signo y precioso monumento. realzada por esa sencilla grandeza con que siempre han sabido revestir sus m a nifestaciones esplendorosas las autoridades españolas. y pronunció la oración inaugural. Apiades históri- cos. etc. para perpetua memoria del instante en que la Nación salió de la esclavitud. L e yóse la Constitución á las corporaciones y pueblo reunidos. se dirigieron á la plaza mayor para escuchar la lectura del nuevo código político.» ( 1 ) Concluida la ceremonia religiosa. El discurso del director de La por tema unas palabras Gazeta tuvo truncadas del capítulo XIII del medallas É x o d o . y la tarde se pasó entre las impresiones deja siempre una fiesta á la cual se mezclan el aparato m i - (1) L. debía conservarse en las manos y en los labios de la actual generación española y sus progenies. sobre las cuales se extendió largamente.

las manifestaciones populares y los cánticos sagrados. Culta quiso romper con aquella mistificación. que v e nía en marcha con el mismo objeto. Culta se decidió á emprender de cuenta propia el asedio de M o n t e video. E n esta nueva p o sición. Firme en la resolución adoptada. redimido por los consejos de Zúfiiga y alentado por la cooperación y advertencias de Sierra. levantando audazmente la bandera celeste y blanca. presentándose el 1. llegó á contar en 2 8 de Septiembre. se mostró digno de la causa cuya d e fensa abandonara. Allí." de Octubre sobre las cumbres del Cerrito. el cabecilla patriota. en una actitud que debía conmover el ánimo de los realistas. 3 5 0 hombres provistos de caballadas n u merosas y regularmente armados y equipados. tan singular como inesperado. serios peligros amenazaban su propia seguridad. estimularon á Culta á situarse en el Peñarol con su partida. L a pequeña división patriota. para c u brirse posteriormente con la gloria de un acto. E n tanto que la ciudad se libraba. el antiguo cabo de Blandengues.LIBRO III. aumentándola todavía con desertores de la Plaza. Plasta entonces. movió su campo de las i n mediaciones del Peñarol. en un momento de extravío. las tropas revolucionarias enarbolaban la bandera española en sus filas. L a concentración sobre Montevideo de las fuerzas españolas que habían arrastrado consigo las pocas familias restantes en San José y Colonia. — LA LIGA FEDERAL 301 litar. al . símbolo de la nueva Patria que los orientales se afanaban por constituir. adelantándose á Jas iniciativas de Bondeau. A impulsos del entusiasmo «pie le dominaba. adquiriendo la importancia de un jefe divisionario. dando á la lucha emprendida las exterioridades de una contienda civil. á estas expansiones de índole pacífica.

pero después de una ligera escaramuza. c o n teniendo revelación. tremoló la insignia bicolor. de Figueroa. al encuentro de Culta. dejando el campo á los patriotas. Después recorrió el frente de la línea en toda su extensión. 2 5 . en cantó este episodio terrible domina tomo en los siguientes huyendo á nuestra versos: azorafiereza vista i. suspendía á ratos el suplicio. prometiéndose sacar partido del acto. aquel campesino ( 1 ) El poeta Hoy das— y la — por el espanto de la época. .. tarde misma. respondió constantemente el r e o : « q u i e r o morir antes que decirlo.s sobre la situación de los realistas. Esa. — LA LIGA FEDERAL desplegar sobre el Cerrito. portador de pliegos para Culta. para establecerse allí. ofreciendo al flagelado perdonarle si delataba á sus mandantes. Habiendo optado el defensor por la aplicación de la última de las dos penas. haciendo flamear por primera vez. — ya del Cerrito vez présenla—«la blanca y celeste del sitio cisco A .(Fran- el intrépido guarniciones primera Culta — aquel y familias artigáis la—que : — de quien — recorre. y ponderan—la insignia». las esperanzas y los esfuerzos de un pueblo (1). Con gran entereza de ánimo. al día siguiente fué entregada la víctima al verdugo. fué sorprendido un paisano. en el A r r o y o de Seco. ante los realistas absortos.fué obligada á-retirarse. bajo el mando de Chain. aquel lienzo simbólico. difundiendo — el campo — con hipérboles la cumbre histórico osadía.» y así salvó á costa del martirio. saludándola con aclamaciones y descargas. salió la caballería de la Plaza. quienes bajaron hasta el Ombú. con pérdida de 2 heridos. se concedió á su defensor que eligiese entre la horca ó trescientos palos. ) —. quien. Sometido el reo á un consejo de guerra.302 LIBRO I'll. Diario de Montevideo. C o m o si el bautismo de sangre debiera seguirse á la presentación de la bandera. A l b í n y R a m o s . destinado á cobijar bajo sus pliegues.

Consumado el asesinato. confusos y corridos ante aquel hecho deprimente para la causa m o nárquica.a m e r i c a n a por un grupo de partidarios oscuros. intentaron resolver ¡pacíficamente sus disensiones con Artigas. los realistas. los secretos de la causa revolucionaria. cuyo prestigio moral crecía en razón de su propia audacia. en las cuales se anunciaba la aproximación del ejército auxiliar. con ánimo sin duda de recoger el precio. apostándose en cierta encrucijada por donde transitaban chasques. reforzar el ejército de (!) Figueroa. en la noche del -f de Octubre. — L A LIGA FEDERAL 303 heroico cuyo nombre se ha perdido. . saliendo inmediatamente en busca. apelaron al asesinato para combatir á los independientes. 28. U n miserable. mandó el curtidor aviso.LIBRO III. un joven Montes. Si esto era así. conduciendo dos proclamas firmadas por Sarratea y su secretario D . para ultimarlos á mansalva. para incautarse de ellos. de los papeles. curtidor de oficio. N o bastándoles la horca. Asediada la primera Plaza militar s u d . i. hijo de Maldonado. ni el rigor de las partidas tranquilizadoras. A l gún tiempo más tarde. el capitán D . Pedro Feliciano Cavia. quien iba para aquel destino. no m e nos complicadas andaban en la orilla opuesta las cosas políticas. el asesino de Montes fué ultimado á su vez en los buques del carneo ( 1 ) . Fué la primera de sus víctimas. al sentirse oprimidos por la logia Lautaro. Luis Larrobla con 4 0 soldados. Diario histórico. fué de los encargados de ejecutar empresas de semejante laya. cuando. en cuanto á la situación militar. siguieron empleando medios indignos. L e j o s estuvieron de haberse engañado en sus presentimientos los hombres del Triunvirato.

y era necesario que la Asamblea electoral prevista por la Constitución. que veía escapársele el mando de los ejércitos. obtenida por el general Belgrano contra los realistas. — LA LIGA FEDERAL Belgrano. Pedro Medrano como nuevo del Poder Ejecutivo destinado á subrogar dores. á mérito de la ausencia de Sarratea. si otros seguían anticipándosele en la victoria. Uniformando sus adeptos en el Cabildo de B u e nos Aires. D . Monteagudo. y la L o g i a á Monteagudo. Pedro M e drano. Desconcertáronse los lautarinos en el primer instante. solución. Sostenía y preconizaba aquella. consiguió el Triunvirato que dicha corporación reemplazase de su cuenta uno de los diputados. cuando nadie esperaba tan venturoso acontecimiento. Tal vez por aquellas artes hubiesen conseguido dominar la crisis. y con esto quedaron burlados Monteagudo y sus sostene- . Presidido interinamente el Gobierno por Pueyrredón. pero reanimados por Airear. para acudir mejor á su propia defensa. le designase sucesor. quien á la vez había. E l Gobierno presentó por candidato suyo al D r . D . resultando de esas maniobras que se formase una mayoría hostil á los lautarinos. proclamando al D r .304 LIBRO III. cumplíase en 6 de Octubre el mandato gubernamental de este último. C o n c o r miembro á Sarratea. sido electo miembro de la Asamblea por una de las provincias del interior. mientras la Asamblea misma excluía á otros dos. L a Asamblea se reunió el G de Octubre. Acontecía el caso á raíz de saberse en Buenos Aires la victoria de Tucumán. resolvieron lanzarse á las calles. y ponerse á cubierto de ulterioridades externas. bramando al contemplarse desposeído de la parte que ya creía corresponderle en la trilogía gubernamental. si un hecho inevitable no la hubiera planteado.

Noticias bre 1812). a Parte). . y ahora se reproducía el episodio en m a y o r escala. E s r . DOM. se reuniese una Asamblea general de la Nación.LIBRO III. Ésta era la segunda vez que los cuerpos de la guarnición de Buenos Aires. con todos los poderes que quisieran darle los pueblos. Nicolás Rodríguez Peña y D . — y que dentro de tres meses á contar desde ese día. esgrimían las armas para suplantar gobiernos constituidos bajo los auspicios del nuevo régimen. (2. donde p e dían: que se diese por disuelta la Asamblea electoral del día 6. « C a s t a s » . amotinados por sus jefes. Pinto y Ortiz O c a m p o . y se reputasen anulados sus actos. — III. eliminando todo el personal gobernante. D . E l primer ejemplo se había dado en 0 de A b r i l de 1 8 1 1 . A n t o n i o Alvarez J o n t e . — LA LIGA FEDERAL 305 des los jefes de la fuerza armada. « Húsares » y « Granaderos > para imponer la mutilación de la Junta de Gobierno y el destierro de varios de sus m i e m b r o s . Alvear. y dictando las bases ( 1 ) Núñez. para que fuera el Supremo Tribunal de residencias. aparecieron durante la mañana del 8 de Octubre al frente de sus cuerpos en la plaza de la Victoria. Inmediatamente presentaron al Cabildo una representación cubierta por más de 4 0 0 firmas. seguidos de un grupo de lautarinos á quienes acompañaban otros logiarios conocidos con el nombre de liberales. y el derrumbe de lo existente fué un hecho ( 1 ) . de los ciudadanos que hubiesen ejercido el Ejecutivo desde el 2 5 de M a y o de 1 8 1 0 . E l Cabildo accedió á todo. « A r r i b e ñ o s » . D . San Martín. — Gazela de Montevideo (20 Octu20. Juan José Passo. sublevándose los regimientos de « P a t r i c i o s » . <Artillería». — que se erigiese un Gobierno Provisorio compuesto del D r .

se habían p r o d u c i d o : la modificación de la Junta que provocó la caída de Moreno en Diciembre de 1 8 1 0 . Mientras los cuerpos militares volvían á sus cuarteles. dividióse la gente civil en grupos que recorrieron las calles. Conviene tener en cuenta semejantes atentados. á cuantos hubieran parte de los anteriores gobiernos revolucionarios. de este desbordamiento de pasiones. ó arrastrados por él. ya esbozadas en la constitución de un Tribunal cias. tan mañosamente atribuida más tarde á los caudillos populares. diendo al primero de estos pronunciamientos soldadescos. presunto instigador de tan i n o pinado agravio á la fraternidad masónica. en el peor de los casos.. la casa de un hermano de Pueyrredón. rotos á pedradas. precursor de insensatas venganzas. para señalar los verdaderos orígenes de la anarquía.30(3 LIBRO III. asustando al v e cindario pacífico con sus gritos y desmanes. y preparando el segundo. y la creación del Triunvirato que acababa de ser barrido de la escena por medios tan reprobables c o m o los que él mismo empleara para sostenerse. L o s vencedores del 8 de Octubre no supieron reprimirse en la extensión que hubiera sido menester. aquel desahogo intemperante. debía tener de su capricho. — LA LIGA FEDERAL de un sistema nuevo. pendientes de residenformado Preceque bajo el disfraz de Asamblea general. José de San Martín. L a s viviendas de muchos de los vencidos pagaron con sus vidrios. con el eco de los golpes y dueño destrozos. San Martín escribió en 12 de Octubre á Pueyrredón. la vociferación de mil denuestos contra el que pocas horas antes presidía los destinos del país. F u é del número. hasta cuyo llegó. Ofendido por la injusticia del cargo. Atribuyóse esta particular venganza á D . sincerándose de tener participación alguna . víctimas casi siempre.

y el plan que consiguientemente adoptaría Artigas para p r o seguir la guerra en la Banda Oriental. con el rango de brigaL a forma y plazo en que debían moverse las tro- pas destinadas á reforzar el ejército del A l t o Perú. E l nuevo Gobierno. en los apremios de su instalación. Abierta por su antecesor la vía de las soluciones conciliatorias. Ilist gozaba una reputación ív. Estudiados los d o c u mentos relativos á dichas instrucciones. (López. de un modo satisfactorio para ambos ( 1 ) . entró en ella. que munido de instrucciones precisas. tan grosera. y de saber de actos que ella imponía. jefe del ejército. aseguraba ser autor de además que que no había entrado jamás en su ánimo los creer San en el deberes que pudiera de tropelía pertenecer superior Arg. y sin esperar las respuestas pendientes de Artigas. resolvió acreditarle un emisario.'. ) honorable sospecha y un rango lo hacían de la Eep semejantes. se desprende de su contexto. lo cpie dio mérito á que P u e y rredón le contestase con la misma fecha. v .general D . A todo esto. — LA LIGA FEDERAL 307 en las demasías imputadas. se apersonase en su campo y lo arreglara todo. no podía ser indiferente á un arreglo que cortara toda disidencia por aquel lado. que ellas habilitaban al. comisionado para tratar la retirada de Sarratea y del Mayor . . de la familia d toda un hombre que. ejercito. serían determina- ( 1 ) Le Mallín.LIBRO III. las gestiones de los amigos de Artigas en Buenos Aires habían suscitado grandes simpatías y esperanzas. como . y por más que aún no estuviera de vuelta el teniente Fuentes con las comunicaciones confirmatorias del Jefe de los Orientales para el Gobierno caído. se daba por hecho el avenimiento entre el caudillo y la autoridad central. reponiendo á Artigas en su antiguo cargo de general en dier. Francisco Javier de Viana.

portador de ambas. junto con el ascenso de brigadier otorgado en premio de sus servicios. conteniendo la primera de ellas su expresión de agravios contra Sarratea. Excusábase de . quien luego se puso en camino á cumplir su comisión del m o d o que se verá. puesto que adelantándose la iniciativa del Jefe de los Orientales al espíritu dominante en las instrucciones de Alvear. Así pensaban. cuando menos. era voz corriente en Buenos Aires. fechas 9 y 17 de Octubre.308 LIBRO III. y del Gobierno mismo. con el subsiguiente ofrecimiento del concurso de los orientales para la guerra del Perú. y aún aquellos hombres sensatos. que. y ratificando la segunda idéntica oferta de concurso al nuevo Gobierno establecido. con fecha 2 5 de Octubre. llegaban á Buenos Aires dos comunicaciones de Artigas. sólo sabían discurrir con el criterio de las conveniencias p ú blicas. y mientras Alvear seguía viaje. Dábase todo por concluido del m o d o más satisfactorio. los amigos de Artigas. apenas se avistara éste con aquél. Advear llegó al Cuartel general de Sarratea en el A r r o y o de la China. R e c a y ó la elección para el desempeño del cargo en A l vear. el más lisonjero. escribió á Artigas. F u e n tes. recibimiento A raíz de su llegada. de las tenebrosas maquinaciones en boga. obtuvo de las personas espectables de la ciudad. Entre tanto. incluyéndole la credencial del Gobierno que atestiguaba su comisión y facultades. forzosamente quedaría ultimado el arreglo definitivo. y desde allí. — LA L I G A F E D E R A L dos entre el emisario del Gobierno y el caudillo uruguayo. que Sarratea y V i a n a se retiraban del ejército de la Banda Oriental. cuyo mando en jefe debía recaer en Artigas. apartados por su posición ó carácter. Pero las cosas debían producirse de un m o d o muy distinto.

la dolencia que le aquejaba.» gustoso cí todo. rogándole c o n curriese á la mayor brevedad. se prestaría cios y los de sus compaisanos. » cebo de las ofertas. para calmar « el ansia de conocer á un patriota como el N i el tono zalamero de la carta. con cuyo motivo le indicaba el pueblo de P a y Sandú como punto de cita. era harto burda. m u y candorosa. influyeron en que Artigas defiriese al pedido. le movidos los obstáculos que habían suspendido sus sacrifiA l mismo orientaba en algunos detalles sobre lo pasado. N o replicó Alvear á esta insinuación. bien pudo motivar el silencio. cuyos puestos de acuerdo ambos. negándose á concurrir á P a y Sandú.L I B R O III. si persistía en retenerle quieto.» y asimismo. para facilitarle el entable de comunicaciones. D e s pués de esto. Parece que en los primeros momentos. bien entendido que él ( A r t i g a s ) . «considerada la situación de la Patria. Pero m u y luego. contestando gido probablemente los que el caudillo había diride Fuentes. P o r pronta p r o videncia. r e tiempo. ni el general A r t i g a s . « para tener el gusto de c o municarle cosas que le serían satisfactorias. detuvieron un oficio del Gobierno para Artigas. desarrollaron un plan pormenores los retratan de cuerpo entero. Contestó. y como pretensión de superioridad. y que tan favorable por intermedio impresión produjeran en el ánimo del pueblo porteño. pues c o m o intriga para separarle de su campo. bajo cuyo concepto podía adoptar el emisario los medios adecuados al lleno de su comisión con la actividad exigida p o r el Gobierno. lo que en uno ú otro caso. Sarratea escribió á Artigas con fecha 2 de . ó cuando menos procuraban aparentarlo. — L A L I G A F E D E R A L 309 ir á su encuentro por impedírselo una rodada de caballo sufrida el día anterior. Sarratea y él anduvieron desavenidos.

c o m o lo i m p o nía su credencial. Sarratea volvió á escribir al Jefe de los Orieutales. r e husando entrar en ninguna composición prende el efecto que producirían contra con él. unos testimonios cuya autenticidad nadie. á poner en ..» A qué contestación que puAlvear había resuelto marcharse á Buenos Aires. ello no obstaba á que Alvear se le apersonase. es dato que demuestra la evidencia del subterfugio.310 LIBRO III. S. admitiendo que Artigas fuera deudor de alguna respuesta escrita. autorizado acercarse por esta sargento para mayor de granaderos á caballo D . por medio del cual los orientales negaban toda obediencia al nuevo Gobierno. cuando se presentó él con las noticias más desconsoladoras é irritantes. Pero. sin que tal aconteciese. E m p e z ó por asegurar al Gobierno. al dirigirse de retorno á Buenos Aires. convencido quizá de haber dado bastantes largas al asunto. no se sabe si forjado en el A r r o y o de la China ó en Buenos Aires. se atrevía. Se c o m Artigas. » D e todos modos. diciéndole que para el 4 se bailaría Alvear en el Salto. donde claramente se leían estas palabras. — LA LIGA FEDERAL Noviembre. y tratar inmediatamente con arreglo á las instrucciones que se le han confiado. se p r e Superioridad. que una partida de Artigas le había arrancado violentamente los pliegos de que era portador para el caudillo. Alvear llevaba un plan completo. y en seguida entregó un oficio colectivo del mismo Artigas y sus c o mandantes de división. avisándole sado de aguardar contestación. Pasó esa fecha. Carlos Alvear. á V. desde donde continuaría hasta encontrarle. y entonces. dirigidas por el Gobierno á A r t i g a s : « E l sentará en esa. Veinte días habían transcurrido desde la auspiciosa llegada de Fuentes á la Capital. cuando no había ninguna pendiente. « c a n diera referirse.

Sin embargo. Fuentes. la insistente afirmación de que Artigas « sería tratado como enemigo. miembro del Gobierno. Contábanse en este número. y aun cuando ellos alegaron « que la certeza de aquel desprecio era la cuestión. y Larrea. indignó tanto al Gobierno como á los círculos p o l í ticos. A c c e d i ó el Gobierno. colega de Rodríguez Peña. para demostrar la falsedad de cuanto se afirmaba. Rodríguez Peña. . — LA LIGA FEDERAL 311 duda. individuo de la antigua Junta. no haciéndose esperar la reacción. contradijo con sincera vehemencia las argucias de Alvear. y llevó el convencimiento á todos los que no estaban prevenidos. cuyo buen sentido se puso nuevamente en favor de Artigas. desde que Artigas había despreciado á su emisario.LIBRO III. ofreciéndose á tratar personalmente con A r tigas. » L a parte sustancial de la disputa. recibiendo al oficial uruguayo una solemnidad capaz de aturdir á quien no tuviese plena confianza en su causa. Minuciosa y severamente interrogado. Pero se les contestó que no podía el G o bierno rebajarse nuevamente. y los amigos de Artigas no sabían c ó m o entenderse en su propio desconcierto. y lo seguía en todos sus trámites. quienes dieron un digno ejemplo. oyendo de los labios del D r . fué arrestado con aplauso general. en la convicción de que todo se arreglaría de un m o d o honroso. E l teniente Fuentes. Passo. Fuentes respondió sin vacilaciones. después de sus anteriores protestas de fraternidad y paz. Era imposible negarse á una solicitud como aquélla. trascendió al vulgo. seguro de la inculpabilidad de su mandante. L a actual conducta atribuida al Jefe de los Orientales. pidió con instancia ser oído del Gobierno. » fueron obligados á soportar la repulsa. cuando la oj>icon nión actuaba en el litigio. portador de las notas de 9 y 17 de Octubre.

Si el cinismo con que se habían forjado notas y episodios para perder al caudillo. avisando que « e l brigadier Artigas se había unido ya con las tropas del ejército auxiliar. y todo quedaba transado. que entregándose á una alegría tan ruidosa c o m o lo había sido su anterior descontento. estando en el secreto de la trama. empezaron los amigos de Artigas á pedir en alta voz. nunca menos dispuestos que entonces á aceptarla se mostraron A l v e a r y sus secuaces. que el Jefe de los Orientales volviese al generalato del ejército. N o atreviéndose á contradecir de frente la opinión pública. como testigo intachable. circularon cartas fraguadas de Sarratea y Viana. dejó al Gobierno libre de temores. Fuentes. que una carta anónima. » L a noticia aplacó desde luego las iras del vulgo. desde que no aparecía motivo alguno para separarle de él. para informarle de todo. opinó que lo más acertado era huir al campo de Artigas. N o sucedió igual cosa á los amigos de Artigas. pudieron formarse idea del alcance de sus proyecciones. dando así la base de una solución que al momento se ganó el asenso general. V a l i d o s de la oportunidad. argüía su persistencia en el mismo propósito. Pero como la efectividad de semejante medida importaba la exclusión de Sarratea y Viana. cuyo autor. L a precipitación de su marcha le i m pidió llevar consigo otro antecedente escrito. la presteza con que acababan de consumar el nuevo ardid de las cartas circuladas. demostraba el encono de los hombres empeñados en esa tarea. agente confidencial del Jefe de los . Cuando más fermentaba el descontento. quienes. apelaron al recurso de mistificarla. y por el ejemplo de Peña y Larrea. — L A L I G A F E D E R A L alentado por la sinceridad de Fuentes.312 L I B R O III. autores de la única proposición atendible en aquel conflicto de opiniones.

Seguro del buen éxito de las intrigas fraguadas. Para Artigas no p o día ser dudosa la inmediata remoción de Sarratea en el mando del ejército. con cuánta repugnancia miraba Sarratea el desmembramiento proyectado por el Gobierno anterior en las filas del ejército á sus órdenes. narraba en breves términos lo acontecido. para que t o - (1) Col Fregeiro. previniendo de paso que el asesinato de Artigas y sus principales tenientes estaba decretado. Este era el tema de su correspondencia con A r t i gas. desde que Alvear se había hecho cargo del asunto. y con esa confianza. pues ambos esperaban por instantes. su jefe de vanguardia. con la apacibilidad que mantenían Sarratea y Artigas en sus relaciones de momento. mientras el Gobierno central zanjaba las diferencias producidas. carteándose sobre operaciones militares y otros asuntos de servicio. y adelantando que creía oportunos ( 1 ) . porque despojado ya legalmente de la j e fatura del Poder Ejecutivo. á quien se esmeraba en hacer presente. que. Contrastaban estas manifestaciones tumultuarias de los partidos en la Capital. una solución satisfactoria que les permitiese deshacerse del adversario.LIBRO I I I . XXXVI-XLIII B I S ' . Las circunstancias imponían ese disimulo. procuraba dar nervio á las operaciones militares contra los realistas. Deseando comprometerlo á desistir de ese plan. al mismo tiempo que remitía á sobre el particular. el interés público exigía la mancomunidad de los esfuerzos bélicos. — L A LIGA FEDERAL 313 Orientales. Buenos Aires la cousulta de V e d i a consejos apremiaba á Plondeau. cuyo ulterior desarrollo reputaba en m a nos idóneas. Sarratea pensaba de otro modo. Se sabe ya. no tenía título alguno para m a n tener el gobierno de las armas.

Constaban los expresados refuerzos. A n t o n i o Suso. Juan J. Igarzábal. Francisco Montes Larrea. á la e s pera de refuerzos. Diego Beláustegui. Francisco y D . Balderrama. D . D . teniendo por capitanes á D . — LA LIGA FEDERAL mase á marchas forzadas el camino de Montevideo. D . Quesada. Miguel Rodríguez y D . José Pereira L e r e n a . D . Escalada. por ayudantes á D .314 LIBRO III. Pedro Orona. Rafael Hortiguera y D . Miguel Blanes y D . era compuesto también de soldados orientales. D . que sumaban unos G00 hombres. Casualidad ó intento. todos orientales. Joaquín I z quierdo. por subtenientes á D . Pedro O r i o n d o . Francisco Palas. que c o m o los Dragones y los voluntarios de Culta. respectivamente á órdenes de los c o m a n dantes D . D . que debían venirle del Cuartel general.°. 3. Agustín Murguiondo. D . siendo D . con el designio de poner sitio á la ciudad. D . al frente de una columna compuesta de 2 piezas de artillería volante. Juan G. Pablo Zufriategui. D . D . Pedro Cortina.americana. D . y el 1. del número 4 de i n fantería. una nueva y gloriosa batalla por la independencia sud . Gregorio M . D .° y 4. D . Manuel A n t o n i o M e n d o z a . Para el efecto. se adelantó dicho jefe. D . por tenientes á D . teniendo por capitanes . ó sea los antiguos Blandengues. José M .° escuadrones del regimiento de Dragones. D . Bianqui. Pedro Sierra. el personal designado para constituirlos. Camilo A l d a m a portaestandarte. Juan J. E l 2G de S e p tiembre. Adriano Mendoza. con un efectivo de óOO plazas al mando de Vázquez. Gregorio Pérez. Bonifacio R a mos y D . Rondeau había hecho alto en San José. José A . D o m i n g o Sáenz. estaban destinados á librar en su Patria nativa. D. D . M o n s y D . José Caparroz. José Blas Pico. confiadas á D . D . exceptuando un batallón. Pablo Pérez.

D o m i n g o Gatell y D . Sandalio Carrasco y D . y por cadetes á D . con un personal de 3 0 0 hombres. D . constituyendo esta oficialidad un plantel de ilustres hombres de guerra. D . D . Francisco Celada y D . por ayudantes á D . D . Francisco Villagrán y otros cuyos nombres se mantienen desgraciadamente en el o l v i d o . Ramón Fernández. José Astuez. D . Hermenegildo Aliendre y D . D . D o m i n g o Blanes. Miguel E s t a nislao Soler. D . Juan P a b l o y D . Hilarión de la Q u i n tana. D . ya conocido en el país. Luis Maz. por tenientes á I ) . Anacleto Martínez. Gabriel Pereira.° jefe era D . I ) . teniendo por sargento mayor á D . Marcos Vargas. M a - riano A c h a .sumaba 0 0 0 soldados argentinos. Francisco Mansilla. Manuel L a val leja. D . Miguel Q u i n teros. D . Bernabé Bivera. D . Rufino B a u z a . Apolinario de la Llama. Bartolomé Quinteros. Manuel d e A c o s t a Agredano y D . D . Patricio González. D . al graduado de teniente coronel D . D . — LA LIGA FEDERAL 315 á D. cuyo batallón de C a s tas. ( 1 ) Autobiografía I . y contando entre sus capitanes. Abrahán G o n z á l e z . D . Diario histórico. siendo capitanes D . por subtenientes á I ) . Mariano Cejas. Complementaba el contingente destinado á reforzar la vanguardia. Manuel Lima. D . Santiago Caballero. Manuel P i s a n i . D . D . Baltasar Ojeda y D . Baltasar Vargas. pássim. cuyo 2. Eugenio Garzón. Julián Laguna. Pedro Lenguas. A l número 4 debía preceder la división de D .—Figucroa. . y á Videla. ó sea número 6 de línea. de Hondean (cit). Mateo Silva. D . José R o mero. ambos capaces de honrar los galones que llevaban ( 1 ) .LIBRO III. secundados por los tenientes D . que las deserciones al campo de Artigas tenían reducida á la mitad de su personal. Gabriel Velazco.

Rondeau se puso nuevamente en marcha. C o m o de costumbre. sin embargo.316 LIBRO III. D o s días después se le incorporaba la división Vargas. Con esta incorporación. Pero los realistas. se adelantaron á los designios del jefe sitiador provocando cuentros el día 1. L a situación de Rondeau. hizo una salva. al amados fuertes en- . y la tropa recuperó toda su entereza.° de Noviembre. dejando la Plaza incomunicada con el interior del país. pues sus ventajas dependían del tiempo que d u rase el efecto moral producido. y después campó. afrontaba aquellas escaramuzas. empleando en estos movimientos la consumada r e gularidad del veterano. cada vez más envalentonados por sus éxitos parciales. — LA LIGA FEDERAL L u e g o que tuvo la división Vargas á pocas jornadas. entre una nube de polvo. para irse á campar al saladero de Zamora. Ansiando resarcirse de la espera. á cuyo jefe había condecorado con el empleo de capitán. D e s plegó en batalla sus escuadrones. los jefes de la guarnición se dieron cuenta de lo que sucedía. y hasta salían airosos en pequeños lances y escopeteos. y sirviéndose de los de Culta. las fuerzas del asedio adquirieron un aspecto cada vez más imponente. apareciendo sobre el Cerrito con arrogante aparato militar. no era muy desahogada. A s í es que pasado el primer momento. avanzó ya sin vacilaciones. mientras iba madurando planes de mayor alcance. descabezando la línea al galope. E l 20 de Octubre avistaba Montevideo. D í a á día empezaron á desplegar los sitiados con algazara sus avanzadas y guerrillas. utilizando el entusiasmo de los soldados de Vargas. las avanzadas de la Plaza. Inmediatamente se destacaron grupos de Culta y los Dragones hacia el campamento de los recién llegados. Rondeau. para darles la bienvenida. y liviano como iba.

L o s 9 0 Dragones cargaron á rienda suelta. montados en buenos caballos. P o c o s días después. Mariano Fernández. gones. — LA LIGA FEDERAL 317 necer de ese día. Las cañoneras fondeadas en la playa. tuvo lugar otra refriega de parecida suerte para los sitiados. jefe del tercer escuadrón de confidente de Artigas.LIBRO III. poniéndole en fuga. Preparadas así las cosas. poniendo en . después de perder varios hombres. Rondeau hizo la señal. P a b l o Zufriategui contestó desde la altura. rechamandados por el coronel obligándoles á retirarse en desorden. y una vez conseguido el objeto. para apostarse de avanzada. proponiéndose sostener á los dispersos. mandaba de patriotas. cayó sobre aquél con el grueso de la fuerza. que D . apostándose á la altura del Arroyo y antiguo das de Seco. ordenó á sus propias guerrillas que simularan desbandarse para atraer al enemigo. Bondeau había dispuesto que tres partidas de 3 0 Dragones cada una. en ambos encuentros. y 14 muertos y l o heridos realistas. salieron bajo las órdenes de D . A la tarde. Benito Chain y D . disponiendo 1 0 0 soldados. y en ese momento mismo. rompieron un nutrido fuego de metralla. donde los D r a Gallano. y los realistas doble número. de la aproximación de los realistas. amanecieran ocultos detrás de los edificios más inmediatos á la línea que formaban diariamente las guardias avanzadas enemigas. y estuvieran prontas á cargar luego que él diera la señal convenida con sus comandantes. reforzados por gente de la división Vargas. E l c o m a n Dragones avanzaAdvertido las dante Hortiguera. fueron de 9 muertos y 3 heridos patriotas. salió á batir el campo de mañana una columna enemiga de 2 0 0 soldados. otro choque tuvo lugar en las Tres zaron 300 infantes Cruces. en número de 1 0 0 jinetes. Las pérdidas de ese día.

— LA LIGA FEDERAL fuga á sus contrarios hasta las puertas de la Plaza. multiplicaban pudiese L a s pobrezas del duras penas Diael Erario. remos y cacao. 0 0 0 pesos por cuenta de particulares ( 1 ) . pereciendo casi toda la oficialidad y tropa del batallón. Diario . i. así es que poco se aventuraban al campo. Después de estos dos golpes empezó á desmoralizarse la guarnición sitiada. 0 0 0 pesos. conduciendo 1 0 0 . y 0 4 . plomo. las filas. Pero la situación de V i g o d e t no era tal que mejorar seriamente por estos medios. pero el naufragio en Maldonado del navio San Salvador. Guerra. Con esto pudo atender V i g o d e t al pago de los presupuestos. jarcia. balas. recogiéndose muy temprano á cuarteles.318 LIBRO III. pág. Apuntes históricos. porción de pólvora. más feliz que en ese caso. que lo conducía. quienes durante ( 1 ) Larrañaga y histórico. con la sola pérdida de 1 muerto y 3 heridos. como auxilio por cuenta del R e y . recibía la Plaza algunos s o c o rros de importancia. 82. los recursos de los sitiadores. A conseguía ocultar entre el vulgo. arribó en 3 0 de Noviembre la fragata Apodaca por vía de L i m a . A raíz de estos sucesos. adulterándolos en un rio de las operaciones militares publicado bajo inspección oficial. — Figueroa. y al socorro de muchas familias que perecían á causa de las necesidades originadas en la Plaza por la aglomeración de gente traída de la campaña.° batallón del regimiento A l b u e r a . hizo que sólo escaparan de aquel desastre 11G personas. y la desmoralización que empezaba á cundir entre sus inquietudes. Y a en A g o s t o debió haber encerrado en sus murallas al 2. cartuchos. Salían sus avanzadas en la persuasión de que iban á ser sorprendidas. cables. A h o r a .

13. marchara al asedio con el mayor número de fuerzas disponibles. eran motivos bastantes para aconsejar una pronta resolución bélica. las pocas opiniones vacilantes que pudiera haber entre los sitiados. en 12 de Diciembre. ordenándole que.LIBRO III.» A g r e g a n d o en seguida. S. Sarratea se dirigió á Artigas. la estrechez de alimentación á que tenían reducida la. LA LIGA FEDERAL 319 mes de Noviembre habían aumentado de continuo sus elementos propios. repitió el jefe sitiador sus avisos á Sarratea. después de una extraordinaria marcha forzada á pie. depende el buen éxito de nuestras operaciones ulteriores. algunos voluntarios de campaña y bastantes desertores de los cuerpos de la guarnición. por vía de estímulo: « esto basta para esperar que V . según era notorio para V i g o d e t mismo. una junta de guerra. hará todos los esfuerzos imaginables. y comenzar á recoger el fruto de sus generosos sacrificios. decidiéndose. » C o m o de c o s tumbre. no pasasen de 2. y la perspectiva de nuevos refuerzos que á cada i n s tante podían recibir. A u n cuando las fuerzas de los patriotas. cuando se p r o - . para tratar sobre la oportunidad de hacer ó no una salida. Plaza. con ese aumento. escar sos de municiones. A l cerciorarse de ellas. A l día siguiente. c o n vocó Vigodet. — y de la celeridad con que se haga. Sabedor de lo que pasaba en la Plaza.000 hombres de pelea. á fin de que las valientes legiones orientales lleguen á tiempo de que puedan cubrirse de laureles. con el número 6 de línea. el representante del Gobierno de Buenos Aires hacía caso omiso de las ofensas pendientes. á vista del nuevo refuerzo. Con ese propósito. « Este servicio es m u y ejecutivo — le d e c í a . llegaba V á z q u e z al campo sitiador con su número 4. imponiéndole de las intenciones manifiestas de los realistas. suspendiendo otros planes en proyecto.

cuyo contexto ponía de relieve las maquinaciones de los enemigos del caudillo. una carta secreta y anónima. acompañaba á su testimonio de actor en el asunto. para que á su vez hiciese elegir en la Banda Oriental el diputado que debía representarla. y demuestra que los consejeros del Jefe de los Orientales no estaban solamente en su secretaría particular. concebida en términos violentísimos. fecha 2 5 de Diciembre. había pasado instrucciones á Sarratea. A c ó n - . y perfeccionadas por Alvear y los lautarinos ante el Gobierno reunido. día en que á cada uno le tocó manifestar sus bien diversas impresiones de momento. mencionaba la novedad de que el Congreso exigido por el último movimiento r e volucionario y electo recientemente. quien. Después se r e fería á las intrigas de Alvear y la conducta de Fuentes. P o r casualidad llevaban ambas. según se ha dicho ya. poniéndolas de relieve. Empezaba la carta afirmando que el asesinato de A r t i gas y sus principales tenientes. estaba resuelto como el medio más expeditivo de apoderarse de la Banda Oriental. Destinada á surtir todos los efectos deseados.320 LIBRO III. — LA LIGA FEDERAL ponía utilizar al caudillo para sus combinaciones diatas. inme- L a comunicación de Sarratea para Artigas debía cruzarse en el tránsito con otra de éste. acababa de saber recién lo acontecido en Buenos Aires por causa de las intrigas fraguadas en el Cuartel general. facilita la comparación entre las afecciones y los odios inspirados por Artigas. L a noticia le había llegado por Fuentes. E n seguida. único objeto de Sarratea y sus cómplices. en cuanto constituye el punto de partida de una situación nueva. al traducir las propias. esa carta es digna de conocerse. Artigas.

Brotó espontánea la indignación del caudillo. los pueblos ya es V. lisonjeándose de que una. todo ello sin perjuicio de intimar á Sarratea la salida del país con sus tropas. los defensores de M o n tevideo cederían de su terquedad. sabiendo que podían ajusfar con él un arreglo decoroso. Estos consejos iban salpicados de las apreciaciones V . que parecía un sueño. aún examinado el exceso á que conduce una prostitución habitual. E SP .» También decía al concluir: « y a llegó la ocasión. — h a b l o á tal es V. lodo es de Fechada en 4 de Diciembre. » anunciaba al Gobierno paraguayo su propósito de expulsar por las armas á Sarratea. que le impusieron de cuanto aquélla podía omitir. — LA LIGA FEDERAL 321 sejaba el autor de la carta. Persuadido de que el mundo entero « debía aturdirse ante esta intriga. . L a o p o r tunidad de contestar una nota á la Junta del Paraguay.» nes lo quieran ocultar. más relisonjeras. y en cuanto al pueblo sensato de Buenos Aires.LIBRO III. y entendiéndose con el Paraguay á fin de inducirle en idéntica actitud. aunque estos fracmasode que su nombre saben quién resuene V. si no accedía. que Artigas se opusiese oficialmente á semejante elección. junto con las informaciones de Fuentes. sin temor de ser engaD OM . bajo amenaza de compelerle por las armas. la carta fué recibida por Artigas en 19 del mismo. 21. negándole facultades al ejército auxiliar para hacerla.. por parte de los mismos hombres á quienes había ofrecido el más desinteresado concurso en favor de la causa pública. vez conseguido este objeto. le abrió camino para verter en frases candentes el justo enojo que le embargaba. — I I I . al contemplarse víctima de manejos tan despreciables. ya el tiempo por el mundo. « A m i g o mío — decía una de e l l a s .. con la ingenuidad que debo hacerlo á un paisano dentor de Ice América.

322 nados. proseguía correspondencia con Artigas sobre los asuntos pendientes. Usando su acostumbrada. — propenderé tendré jamás propue- siempre á los triunfos de la verdadera libertad. á cuya sombra fomenta su e g o í s m o . mis operaciones sobre ellos impondrán su cumplimiento. Nada que increparme á la vista de la autoridad que levanta el cetro de fierro y se ostenta como un conquistador. LIBRO III. . táctica. sin perder instante. como ya se ha dicho. Engolfado en su intriga. Estrechemos nuestra liga con ese pueblo grande. Si esta reconvención no fuere suficiente. — LA LIGA FEDERAL « Y o ya estoy decidido — agregaba. dejándome en ellas los auxilios bastantes á su defensa. en el de=¡eo de utilizarlo para la acción militar. la razón y la justicia sancionarán mi proceder. . . para que se me reúnan todos los orientales que se hallan sobre Montevideo. contribuyamos juntos á nuestra regeneración. que le constaba no estar en manos del caudillo. Sarratea. y acabemos de una vez con esta porción indigna que firma con nuestra de su iniquidad. sin que se hiciese efectiva la antedicha resolución. » P o c o s días pasaron. vivía lejos de presumir que le descubriesen. pretendía deslumhrarle con las promesas contenidas en las últimas comunicaciones del Gobierno.-» sangre la sanción Para que no se creyera que estas pala- bras constituían una vana amenaza de su parte. decía en seguida : « H e impartido h o y mismo las órdenes bastantes. mientras le recomendaba operaciones de guerra. por haberlas interceptado él mismo. después. . intimaré al ejército auxiliador abandone las costas orientales. clamando sacrilegamente el derecho sagrado de los blos. y he tomado todas las medidas para que mi ejército se engrosé en breves días prodigiosamente. A l efecto.

. Refiriéndose á la c o n ferencia de Fuentes con el Gobierno. — LA LIGA FEDERAL 323 cuando coincidió que á raíz de haber recibido el Jefe de los Orientales las informaciones y noticias de Fuentes. frente á las acusaciones ignominiosas de que era víctima.LIBRO III. la réplica mencionada era precisa y metódica. cerraba el incidente con estas palabras: comportamiento « Cualquiera que quiera analizar mi por principios de equidad y justicia. E. daba vivacidad á los conceptos emitidos. no . esta vez. en términos de una indignación abrumadora. L a mayor manera como Artigas iba formulando sus cargos. » Y como comentario al hecho narrado. proscribiendo toda c o m p o sición. como también el papel en que los c o mandantes de divisiones y yo. recibiera la penúltima nota de su desleal contendor. contestando con fecha 2 5 de Diciembre á Sarratea.. llamando á juicio su propia conducta. le decía á Sarratea : « Cuanto allí se expuso contra mí. » Después. todo era autorizado con la firma de V . E. circunscrita la primera á expon ellos hechos ocurridos durante la misión de Alvear. Artigas encontró adecuada la oportunidad para provocar el r o m p i miento á que se hallaba dispuesto. donde se hizo caudal de los datos aportados por Alvear. y c o n traída la segunda á recapitular lo acontecido desde el A r misticio con los portugueses hasta el día presente. y forman un premio indigno de mi moderación excesiva. exclamaba: « Y o me escandalizo cuando examino este cúmulo de intrigas. negábamos la obediencia al Superior Gobierno y á V . sin interrumpir la relación cronológica del relato. que hacen tan poco honor á la verdad. Dividíase en dos partes. Apartándose de las nebulosidades que hasta entonces solían exornar el estilo de sus comunicaciones oficiales.

Pero c o m o la opinión es susceptible de diferentes modificaciones. forman el objeto de nuestro o d i o : así. » Encaran- . decidido por el sistema de los pueblos. que aunque yo hubiese obrado de otro m o d o en el A y u í . para llevar al fin una oposición que les es común. » L a segunda parte de la nota. Partiendo de su conducta sumisa á las órdenes del Gobierno. pude disculpar por aquellos instantes. que por medio de Sarratea le despojó en el A y u í . de nuestra Asamblea contra una conducta que. y por una circunstancia la más desgraciada de nuestra R e volución.324 LIBRO III. — LA LIGA FEDERAL hallará en mí más que un hombre que. sino de las mejores tropas orientales. y se elevaba en ciertos pasajes á la elocuencia. ó sea la recapitulación de lo ocurrido desde que Sarratea asumiera el mando. no por su patria. concillando siempre su opinión con el interés c o m ú n . L a cuestión es sólo entre la libertad y el despotismo: nuestros opresores. creí de necesidad no se demoi'ase el exterminio de éstos. no faltando después tiempo para declamar delante Nacional. era de una entonación más vigorosa aún. Artigas ponía de relieve el móvil impulsivo de su obediencia en estas frases memorables: « L a guerra no se ha presentado en nuestro suelo sobre el lugar que dio nacimiento á ios que le habitamos. hasta el momento en que le escribía. hubiese sido siempre justo mi procedimiento. en mi interior. sólo por serlo. la guerra actual ha llegado á apoyarse en los n o m bres de criollos y europeos y en la ambición inacabable de los mandones de la Regencia española. supo siempre prescindir de cualesquiera errores que creyese tales en el m o d o de los g o b e r nantes por explotarlo. no dejando de ver que los hombres adoptan muchas veces medios opuestísimos. no solamente del mando superior.

se tocó el medio inicuo de hacer recoger las armas de todos los pueblos de esta Banda. tratándonos de insurgentes. reunir en masa toda la campaña. y se circularon por todas partes las noticias más degradantes contra nosotros. se garantieron los proyectos de toda la América libre. El recuerdo de la conducta observada antes y después del Armisticio por el D r . Nada bastó á arredrar nuestro ánimo resuelto. y seguimos siempre nuestra marcha sobre el Uruguay. presentándome en Buenos Aire?. batir y destrozar las fuerzas que me destacaba. P é rez. sacando recursos de la i m - . — LA LIGA F E D E R A L 325 cióse luego con sus perseguidores. y ofrecerla los laureles de San José y las Piedras. después de asegurar otras miles ventajas en el resto de los pueblos? ¿ E s un crimen haber arrostrado el riesgo de presentarme sobre Montevideo. y regresar á esta Banda con el corto auxilio de 150 hombres y 2 0 0 pesos fuertes. ¡ Qué no hizo el G o b i e r n o mismo por su representante para eludirlo! Se me figuraban en número excesivo las tropas portuguesas dría determinarse que cubrían P a y S a n d ú : se me acordaban los movimientos á que p o Montevideo. quitarle sus bastimentos y reducirlo á la última miseria? » N o paraba ahí su desahogo. ¿qué puede exigir la Patria de m í ? ¿qué tiene que acriminarme? ¿ Puede ser un crimen haber abandonado mi fortuna. representante del Gobierno de Buenos Aires. y por último. les dirigía estas preguntas llenas de amargura: « E n vista de esto. le inspiraba nuevas frases de condenación. pero nadie ayudó nuestros esfuerzos en aquel paso afortunado. « A l fin todos confiesan — decía — que en la constancia del pueblo oriental sobre las márgenes del Uruguay.LIBRO IK. para inutilizar nuestros esfuerzos. enarbolar el estandarte de la libertad en medio de ella.

-pero nunca su Gobierno pero actual. E. para aquel empeño. E. no nos lisonjearemos con la prontitud de coro- . con alguno de nosotros. que habían sido el teatro de sus excesos y r o b o s : esto sin c o m prometer nosotros la fe de los tratados. Y o prescindo de los males que ni tampoco el respontodo con nuestros pueden resultar de esta declaración hecha delante de M o n yo no soy el agresor. El pueblo de Buenos Aires es y será siempre nuestro hermano. Sus tropas. . de ningún tevideo. E. serán siempre el objeto de nuestras consideraciones. P a y Sandú. de impartirme órdenes — decía. — no cuente ya V . escrita con toda la v e hemencia con que estalla un sentimiento comprimido. . . . proporcionando á la Patria la ventaja de reducir á M o n t e video.» P o r último.. sensible á la justicia de mi irritación. entregarme á ellos. Curuzucuatiá y Mandisoví. E. Belén. pueden igualmente hacer esa marcha retrógrada. fué suficiente para que los portugueses abandonasen los puntos que ocupaban de Mercedes. si V . modo V. hacerla servir á nuestra venganza delante del cuadro de nuestros trabajos ? Si Y . « Cese ya V . - LA LIGA FEDERAL posibilidad misma. Si solos continuamos nuestros afanes. y ya que. la sangre ha de escribir las últimas páginas de nuestra historia gloriosa. venía la intimación. el Paraná dejándome todos los auxilios suficientes. Las tropas que se hallan bajo las órdenes de V . porque sabemos muy bien que nuestro obedecimiento hará precisamente el triunfo de la i n t r i g a . sino reunir todos mis resentimientos. pero sable. repase V . Nuestra aproximación sola.326 LIRRO IIÍ. ¿ Q u é debo hacer en vista de esta circunstancia. porque siempre tuvimos la delicadeza de conciliario deseos. E. quiere eludir su efecto. E. gusta. . Concepción. Salto. . E.

» (1) ti- cuando los prodigamos en odio de la opre- Mientras se cruzaban por la misma posta. Francisco Javier de Viana. y el cambio de general en jefe. suministrándoles noticias sobre la carencia de municiones en que estaban los patriotas. XLV. Puesta en conocimiento de V i a n a la situación del ejército. — LA LIOA FEDERAL 327 liarlos. pero al menos gustaremos la ventaja de no ser ranizados. tomando por su parte las precauciones elementales de vigilancia impuestas por la situación. entre tanto. A esta circunstancia. Rondeau iba á dar muestras de sereno valor y de recibir el refuerzo pericia. E l día 24. Acentuábanse. Vigodet. se juntaba la de estar los sitiadores sin municiones de mosquetería. arrebatando la victoria en medio de un contraste. debía asumirlo. en vísperas de una batalla. se encontró sustituido en el mando por D . no le era posible á Rondeau hacer otra cosa que trasmitírselo á Viana. . no daba muestras de tomar providencia alguna para remediarla. y el de éste intimando á aquél la salida del país. como Mayor-general del ejército. conmovía las filas por la confusión inherente al cambio de jefe. el oñcio de Sarratea urgiendo la marcha de Artigas sobre M o n t e v i deo. que desde la incorporación de V á z q u e z á R o n d e a u temía la llegada de nuevos refuerzos al campo sitiador.LIBRO III. los preparativos hostiles de los realistas. un sargento europeo del batallón de Vázquez se pasó á los sitiados. sión. quien. dio toda la i m p o r - (1) Col Frcgeiro. llegando al campo con órdenes de Sarratea para el efecto. Informado á diario de lo que acontecía en el interior de la Plaza. que. A poco de la infantería de Vázquez.

328 LIBRÓ III. pusiéronse en acción los sitiados. la hace ascender del sitio ricos. 1 compañía del Fijo. L a de la derecha á órdenes del coronel D .(100 tí 1. Con ese fin. — LA LIGA FEDERAL tancia requerida á las informaciones del sargento.üOO.istejtestigos de el to- Rondcau Autobiografía tí 1. Decididos como estaban á tomar la ofensiva. y en la cual marchaba V i g o d e t con su estado mayor. con 8 piezas de artillería. el promedio peo-a computar en 1. una de marina. que dio ti la publicidad de esta en 2. cálculos. conducidas por el alférez D . Iban los realistas divididos en tres columnas. y se propuso aprovechar la coyuntura. A l amanecer del 31 de Diciembre. les llegaron municiones de fusil. en el parte militar deo. otra del cuerpo del comercio y otra de miñones catalanes. L a del centro al cargo del coronel D . Rondeau las hizo distribuir entre los cuerpos de infantes. R a fael Méndez. por Larrañaga se componía ellos fueron hombres del suceso. sus tí más de 1. Pedro Lacuesta. José María Echandía y el cadete D .800 tal de las tropas españolas. que hay dalos para creer y Guerra. compuesta de 3 compañías. en dirección ai Cerrito ( 1 ) .480. l.800 dicen diversos que presenciales solamente afirma en su-Diario en sus de Montevideo. Afortunadamente. general varias las opiniones en su epie hay sobre el efectivo la compula Eigueroa. ¡tomMontevipoético alcanzaba h. señaló la fecha del 3 1 para atacará los patriotas. escoltados por un piquete de 4 á razón de 2 paquetes por hombre.600 á 1.800 hombres. 2 compañías de artillería urbana y 2 dragones. . pues al cerrar la noche del 3 0 .000 en que Ayuntes fuerza. D o m i n g o Loaces (montevideano). lo cual bien puede lomarse. salió gallardamente de la Plaza un cuerpo de tropas de 1. Vigodet. se componía del batallón Voluntarios de Madrid. coincidía esta resolución con el remedio de la mayor dificultad sentida por las tropas independientes. ( 1 ) Son El ares. Todos de hombres.

con su caballería y algunas guerrillas de infantes montados. Chain. Andrés Amarillas. Desplegó 130 tiradores en guerrilla. Se trabó un combate muy rudo. distinguiéndose Vargas por la intrepidez con que acudía á todas paites animando á sus soldados. así es que viendo mucha de su gente en fuga y bastantes muertos y heridos. ¡untándose para deliberar. apenas tuvo tiempo de formar para defenderse. Vicente María Muesas. 3 0 soldados y el cañón que tenían. se rindió con 2 oficiales. 1 compañía de milicias provinciales. en el cual se entreveraron unos y otros lidiadores. arrolló las avanzadas de infantería de los patriotas. la división de la derecha. Vicente Leguizamón y el alférez D . hizo alto á espera del grueso de las fuerzas realistas. y al sentirse apoyada por el movimiento victorioso de Chain. marchando por el camino del Cristo. que la columna Gallano marchase en dirección y recta al Cerrito. con 1 cañón.LIBRO I I I . L a de la izquierda al mando del coronel D . el teniente D . y se componían de 4 0 0 hombres. fué el primero que cayó sobre las avanzadas patriotas. --• L A LIGA FEDERAL 329 üañoii'Os. Llegaron éstas. Benito Chain. mientras que las columnas Lacuesta . en efecto. iba el brigadier D . Estaban éstas á la altura de las Tres Cruces. C o m o segundo jefe de todas las tropas. Entre tanto. al mando del comandante I ) . 1 compañía de Albuera. Jerónimo Gallano. Atacada firmemente y de sorpresa esta fuerza. Baltasar Vargas. compuesta de 1 compañía de Voluntarios de Sevilla. Acordaron entonces. y C piezas de artillería de campaña. varios destacamentos de emigrados de Buenos Aires. marchaba á vanguardia. al mando de L a cuesta. Mas no le fué posible sostener el campo por más tiempo. despejando todo su frente. La caballería á ordenes de D .

y por otro mostraba las columnas españolas avanzando vencedoras entre un número considerable de dispersos. rompiendo de lleno en aquel instante. sin encontrar impedimento que las dificultase. — L A LIO A FEDERAL Loaces unidas. V i a n a había contestado por el primer ayudante. Rondeau. entonces. pues iba á darse una batalla campal. Rondeau. algunos cuerpos habían tomado las armas. dos escuadrones de Dragones á sus flancos y 1 c a ñ ó n : este cuerpo de tropas miraba h a - . a p o yando y sosteniendo á Gallano en su movimiento. y llenas del más atrevido ardor. E n el campamento de los patriotas todo era confusión. comenzó á preparar su línea para recibir al enemigo. E l sol. aturdido con la responsabilidad de no ser ya el jefe superior. llevaban noticias desconsoladoras de la acción que comenzaba á librarse. A los primeros tiros de las avanzadas. alumbraba por un lado las azoteas de Montevideo coronadas de curiosos. con una fuerza de artillería. había despachado un ayudante tras otro al alojamiento de D . « que nada tenía que hacer: que sólo Rondeau sería responsable de los resultados en el supuesto choque.» Para esto los realistas estaban ya casi sobre el Cerrito. para prevenirle el estado de las cosas y la urgencia de que viniera á ponerse al frente del ejército. pero estaban perplejos esperando órdenes del Cuartel general.330 LIBRO III. » y por los otros. L o s dispersos de Vargas y varios infantes que se habían salvado á la grupa de ellos. « q u e ya i b a . y que así tomase las medidas que le pareciesen bien. Colocó en la falda del Cerrito el batallón número G de infantería al mando del coronel Soler. L a s tropas se pusieron en marcha á paso de trote. por su parte. tomaban el camino de « L a Figurita » . F r a n cisco Javier de Viana.

B o n i f a cio R a m o s . causando al enemigo la pérdida de 18 hombres y 1 sargento. opuso alguna resistencia. L a división Lacuesta. La división Gallano fué la. E l capitán Vicíela. cuyo jefe mandó romper contra ella la artillería de R a m o s . rompiendo un fuego muy pesado. pereció con . que tenía á sus órdenes. Guardando el camino que traía Gallano. refugiándose con una parte de su gente tras de los edificios de las quintas inmediatas. en tanto. Gallano echó sobre esas compañías 3 0 0 tiradores. acometiendo al número 4. apurando sus marchas y adelantándose con el brigadier Muesas á la cabeza. cuyo coronel vestía ese clía traje de soldado con fornitura y fusil. cayendo sobre el batallón n ú mero 0. Rufino Bauza con las compañías de carabineros y cazadores. con 2 piezas al mando del capitán D. Pero Bauza combinó de tal m o d o la fuerza. Este cuerpo. quien se vio reducido á la defensiva é inhabilitado de cumplir las instrucciones que le había dado Vigodet. L a batalla quedó paralizada por aquella parte con la i n movilidad de Gallano.LTBR0 III. y mantuvo tan bizarramente el puesto. para oponerse á los progresos del enemigo. primera que entró en fuego. colocó el número 4 de infantería á órdenes de Vázquez. que le hizo varios tiros certeros conmoviendo sus filas. trepaba animosamente al Cerrito. negro de heroico aliento. proclamando los soldados é instándoles á cumplir sus d e beres en aquel trance donde se jugaba el crédito de las armas patriotas. — LA LIGA FEDERAL 331 cia el camino que traían las divisiones de Loaces y L a - cuesta con V i g o d e t á la cabeza. A l mismo tiempo destacó á su frente al capitán D. E n seguida recorrió á galope toda la línea. que obligó á Gallano á circunscribirse á la posición que ocupaba.

quien echándose sobre la columna de Lacuesta. V i e n d o Rondeau aquel descalabro. queriendo contener el í m petu de la caballería oriental. anunció luego la derrota completa de la columna de Lacuesta. L o s españoles tremolaron su bandera en el Cerrito. y la voz de su general les e n contró compactos. se dirigió á escape hacia el batallón que huía. armamento y todo el equipaje del cuerpo. que avanzaba con la columna Loaces. los dos escuadrones de c a sobre los realistas. desorganizándoles por ballería colocados por el general en el Cerrito. le exigieron que gritara ¡viva el Rey !. que fué saludada desde Montevideo con un inmenso viva. Mas Vigodet. alo que contestó: ¡viva la Patria !. cesando en M o n t e v i deo las salvas y repiques ante la vista de aquel cuadro. no quiso rendirse prisionero. E l brigadier Muesas. dejó en manos del enemigo 1 cañón. lavó la mancha posiciones. así es que éstos no tuvieron tiempo para desorganizarse. los realistas habían hecho alto' en el Cerrito sin perseguir á los patriotas. logró reanimarle. con la bayoneta al pecho. cargaron á completo. Pero esta heroicidad no fué parte á contener el pánico "que se apoderó del batallón. y echándole en cara su conducta. cayó muerto de un sablazo por el sargento Bartolo Mondragón. llevada por el mismo Rondeau. llegó en este momento al Cerrito. y dejando sus cañones á . trayéndole nuevamente al combate. brillante oficial más tarde. y á pesar de estar herido gravemente. siendo ultimado en el acto. Una dispersión general. gran galope del número 0. salvas de artillería y repiques de campanas. la desalojó de sus A l mismo tiempo. P o r fortuna.332 LIBRO IIL — LA LIGA FEDERAL casi toda su compañía al oponerse á La cuesta. dándose á la fuga. cuando. el cual. Una carga á la bayoneta.

dos compañías que había sabido obstinadamente ó que tenía les siguió (Apuntes su -mando. P). 14G heridos. motivo en su Autobiografía. soportando los fuegos del capitán Bauza. bajó de nuevo la altura. Esteban dor. realista luego que vio el mal ¿vilo de las otras. — LA LIGA FEDERAL 333 retaguardia. 1 0 0 muertos. cubrió ese movimiento retrógrado. Esto. Pedro ejercito del general dice: tlauxá. U n cuarto de hora sostuvo la posición por medio de un fuego vivísimo. declara que no la está muy pudo Plaza bien de en á per- se puso esta división. con su columna. la caballería y los tiros certeros del cañón que habían recuperado los patriotas. Sólo de esta. después de haberle paralizado en sus movimientos. A las triste por las tropas 11 de la mañana. capitán los vencedores quien uno se puso inspirar sacando partido acertadamente la pista. y á pesar de estar herido de bala en una pierna. pero acosado por el número G. el capitán D. entre ellos el general M u e sas. y viéndose cercado y amenazado en todas direcciones. contándose en esc número. manera pudo contener á cañonazos las cargas repetidas que le llevábanlos sitiadores. T o d o lo arrolló en esta carga desesperada. refugiándose á la artillería que dejara á retaguardia. causándole fuertes bajas ( 1 ) . Bauza. Gallano. José Costa T e j e campo de batalla.en retirada pava sin embargo. vencido en orientales.) « del movimiento « los de Albueva « para causeóles. quien. y del respeto (juliano). plantando de nuevo la bandera española sobre la cumbre. entraba Vigodet cabizbajo y las puertas de Montevideo. una acción de guerra afrontada. con cinco ( 1 ) El general adivinar explicado « abierta porque Hondean. «El Lenguas. y decidida por la firmeza de Habían dejado los realistas en el L i ñ á n y D .LIBRO III. y el retrógrado (división con las retirada. le persiguió con tesón. se lanzó impetuosamente sobre las posiciones patriotas. inició la retirada á las 10 de la mañana.» para la biog de . en las declaraciones del Ccrrilo. « didas de -importante consideración.

la victoria obtenida. y el capitán D . Bartolomé Muñoz. Inmediatamente se apuntaron con fuertes donativos. Juan José Ortiz. i. D . los repiques de c a m panas y los gritos de júbilo que en el primer momento lanzaron los realistas desde las azoteas de la ciudad. Ignacio Pinillo. D . heridos también el primero y último. de las cuales no debía salir más que para rendirse. A q u e l enemigo. entre los que figuraban los cadetes Ortuña. pero la victoria había sido de ellos. Brid y Navia. D o s sacerdotes. . L o s realistas. abrieron en el campo sitiador una suscripción para socorrer á los heridos de las tropas v e n cedoras. y 3 0 prisioneros. cuando á la desolación de Montevideo se opuso la iluminación y salvas del campamento patriota.334 LIBRO III. que murió p o c o después. había sido rechazado dos veces. menos necesitados ó menos soldados ( 1 ) Figueroa. cuyos festejaban. D . ebrios de alegría. que al romper el alba escalara las cumbres del Cerrito. orgulloso y entusiasta. Manuel Meléndez. D . D . D . Juan Méndez C a l deira. y D . cuta de M o n tevideo este último. L o s patriotas tuvieron 9 0 bajas. Claudio Figueroa. Vicente Rodríguez y otros patriotas ( 1 ) . Diario histórico. al contemplar el desfile de las columnas vencidas. Juan y D . se convertían ahora en silenciosas imprecaciones á su mala suerte. — L A LIGA FEDERAL balazos y nueve lesiones de bayoneta y sable. Andrés Duran. Julián Laguna herido. D . entre tanto. y abandonaron 40 prisioneros y 1 c a ñ ó n . D . Toribio Ubillus. L a s salvas de artillería. 133-13Í. JSTo estaba ociosa la caridad. Carlos Anaya. muerto. perseguido sin alce. y arrojado de nuevo hacia sus murallas. Singular contraste. entre ellas el alférez Menéndez. que se evidenció más por la noche. el cadete D .

y todo induce á creer fuese la primera que abrió la gran corriente de inmigración canana. quienes. instrucciones para mantener la importancia de las jerarquías como razón del canje. V i g o d e t acudió á proponer un canje. el día 2 de Enero. Llevaban los parlamentarios españoles. Joaquín de N avia. L o s demás prisioneros de una y otra parte.— Figueroa. Siguiéronse muy (1)L. fueron recíprocamente canjeados. . E n cuanto á los prisioneros. i. suspendiéndose las hostilidades el día de la entrega. marcharon á entenderse con Rondeau s o bre este punto. 140 y 151. J o s é O bregón y al mayor de caballería D . destinándole V i g o d e t á s o portar un largo cautiverio en los calabozos de la cindadela. estableciéndose una romería de familias que iban y venían en procura de sus deudos y amigos. designando c o m o parlamentarios al capitán de fragata D . A p r o vechando los sentimientos nacidos de esta confraternidad. como de tránsito para los establecimientos de la costa patagónica. por el bergantín Silveira. fuese á desembarcar en Maldonado. desenvuelta hacia nosotros durante el siglo actual.LIBRO III. quedó retenido D . — LA LIGA FEDERAL 335 próvidos. llegada al puerto durante el mes de Enero. no consta que hiciesen esfuerzos similares para remediar la desgracia de los suyos. librando á Montevideo de una aglomeración propicia al desarrollo de la epidemia de escorbuto que afligía á sus moradores ( 1 ) . así es que no hallándose prisionero ningún oficial realista de graduación superior. Esto dio ocasión para que ambos c a m pos fraternizasen. á instancias del Cabildo. Diario histórico. obtuvo Vigodet. de Montevideo. que una expedición de isleños españoles. Baltasar Vargas. C. Constaba la expedición de 377 personas. hasta que se rindió la Plaza.

victoria. comunicándole no existir otro obstáculo á la unión de todos. sabido el movimiento de Sarratea. Venía el ex Presidente en camino para Montevideo. pero un accidente inesperado le paralizó de inmediato. T e meroso de los resultados de la maniobra. Juan de Medina y D . Contrastaban estas disposiciones benévolas entre los enemigos. A l mismo tiempo que le acreditaba á D .336 LIBRO III. apeló á una nueva intriga para abrirse camino y salvar sus tropas comprometidas. de cuyo buen resultado dependía acaso la felicidad de la Banda Oriental. — LA LIGA FEDERAL pronto otros dos barcos. T o m á s García de Zúñiga. con el parque. con la actitud airada que tomaban las disidencias entre los patriotas. R a m ó n de Cáceres. para las cuales obtuvo V i g o d e t idéntico destino. que h a bía recibido y despedido á Zúñiga con las mayores atenciones. y le seguía á buena distancia el coronel D . Artigas. el capitán D . Llegado que hubo á Santa Lucía. comisaría y bagajes. cuando le alcanzó el chasque. concluida la batalla del Cerrito. asegurándole estar pronto á dimitir el mando en homenaje á la unión de todos. que su separación del -mando. emprendió una operación precipitada hacia el paso del Yí en el Durazno. D . adoptó una resolución decisiva. interpolándose entre el grueso de las fuerzas de Buenos Aires y French. F e lipe Pérez. para desempeñar una interesante comisión. » . que de hecho quedó cortado. Miguel Planes. comunicándole el triunfo. D o m i n g o Frencli al mando de su retaguardia. con pliegos para Sarratea. con familias de igual procedencia. diciéndoles « que era urgentísimo se pusiesen en camino hacia su campo. escribió al mismo Z ú ñiga. había despachado uno de sus ayudantes. apresuró sus marchas. á D . A l imponerse de la . Rondeau. Sarratea.

V i e r a y Figueredo. y Sarratea les dio una carta para Artigas. V e n t u r a ) . pero no instrucciones escritas. dejando á los comisionados muy persuadidos de su buena fe. aunque con repugnancia. estipuló con ellos un convenio. E S P . á instancias de Cáceres. — LA LIGA FEDERAL 337 Presentáronse los aludidos á la cita. que deseaban llevar á Sarratea el pacto escrito y cumplido. Francisco Javier de Viana. siendo exceptuado de hacerlo 1). para. en la esperanza de que confirmaría sus promesas. « que cuanto hiciesen para conseguir la unión. se retirarían á Buenos Aires. ya cpie ellos habían obtenido ( 1 ) Memorias inéditas de Cáceres (MS cit). estaba pronto á retirarse á Buenos Aires. I>OM. complaciéndose en enseñarles las bizarras. » Luego entró en largas explicaciones sobre la sinceridad de sus propósitos. colocarse en el paso de la Arena. volvieron los c o m i sionados á avistarse con Sarratea. y que si su persona era un obstáculo. . y sólo por ceder á. V á z q u e z ( D . — q u e Hondeau quedaría al mando del ejército hasta nueva disposición del Gobierno central. el cual les recibió con el ejército formado. limitándose á asegurarles de palabra. Impuesto de las proposiciones cuyo resumen autorizaba la gestión de los comisionados. — I l i . en cuanto concernía al caudillo ( 1 ) . aunque andrajosas legiones (pie tenía. él lo aprobaba. M u y satisfechos del éxito obtenido. Estas dos últimas estipulaciones que desarmaban á Artigas. Marcharon éstos al encuentro de Artigas que estaba en el Yí. fueron anticipadamente cumplidas por él. capellán militar del ejército.LIBRO III. — y que Artigas dejaría' continuar su marcha á French con el parque y bagajes. á sus órdenes. por el cual Sarratea. los ruegos de los comisionados. abandonando al mismo tiempo la posición estratégica que tenía.

« aunque no tenía inconveniente en separarse del ejército. así que se vio á salvo y con sus tropas reunidas. y todo. sus canas respetables. uno de ellos. R a m ó n . y autor de las Memorias donde se cuenta el lance. no podía permitir que saliesen de él. los otros jefes cuya separación se pedía. Artigas le recibió sonriéndose. todo debía ser sacrificado á su cabala indigna. coronel más tarde. en que resultaba cómplice con sus compañeros. — LA LIGA FEDERAL de Artigas cuanto pudiera esperarse. se creyó autorizado á terciar en el asunto. quien sólo por añagaza había ofrecido lo que se tomara en cuenta de empeño formal. acampado ya en el Cerrito y con Artigas desalojado de su posición amenazadora. un hijo de Cáceres. pidió permiso á Sarratea para escribir á Artigas. interpeló á d í c e r e s diciéndole: « ¿ c ó m o se figuraba usted. que un V i a n a podía quedar á las órdenes de un Rondeau ó de un Artigas ? » Escandalizado Cáceres de aquella falta de pudor.338 LIBRO III. y contestó por intermedio del hijo al padre: « N a d a resta que ver ya en esos h o m bres pérfidos. pues hemos visto que para coronar sus intrigas creyeron preciso mezclar en ellas á los hombres de probidad y h o n o r . Comenzó por echar en cara á los c o misionados « que se habían excedido en sus instrucciones. D i j o ' q u e . Y o lo hice sólo por condescender. D . Francisco Javier de Viana. » C o m o la conferencia tuviera lugar d e lante de testigos. sin rebajar en un ápice mi desconfianza. Pero Sarratea. señor D . me obligaron á acceder . » y por tanto. F u é portador de la carta. se negó á firmar el compromiso. sincerándose de la lealtad de sus procederes. pero las insinuaciones de u s tedes. pensó en todo menos en cumplir lo acordado. y con una energía de que no había dado muestras ciertamente en la b a talla del Cerrito.

.700 hombres de armas y más de mil desarmados. la división de D . D . Manuel Vicente Pagóla. D . mientras D . Habida cuenta de su personal efectivo. y el de Secretario del general en jefe. Gregorio Aguiar llenaban las funciones de ayudantes. E n el tránsito. que tenían respectivamente por mayor y por ayudante á D . por capitanes á D . la mejor garantía. José de los Santos. Francisco Sayo. Era Mayor-general de aquel improvisado ejército. prontos para entrar en l í nea. y por tenientes á D . 1). Manuel Barcia. Pedro José Sierra y D . el regimiento de Dragones de la Libertad:. cuyos nombres permane- . Juan A n tonio Lavalleja y otros oficiales.LIBRO I I I . c o m ponían los principales cuerpos. Eulogio Pinazo. Miguel Barreiro. Francisco y D . donde estableció su campamento. Pedro Villagrán. y como cirujano á D . mi estimado señor. los negociadores que él mismo había escogido para iniciar arreglos pacíficos. Siguiendo la marcha emprendida. Ignacio B a rrios y D . : > al decir del poeta contemporáneo. Artigas hizo alto en el Paso de la Arena sobre Santa Lucía. ocupando el cargo de A u ditor general D . « de espantoso renombre y osadía. — LA LIGA FEDERAL 339 á mi marcha hasta este punto. — seguía á este cuerpo. Adrián y D .» Y así quedaron eliminados por esta nueva infidencia de Sarratea. Pedro Fabián Pérez. Basilio Fernández. fuerte de 8 5 0 hombres. al mando de Otorgues. D . y entonces ellos dejarán de atentar contra nosotros. el mejor apoyo de nuestra existencia es la fuerza. Francisco A l e u . D . se incorporó todos los v o luntarios y dispersos que encontraba. M a n u e l Francisco Artigas con 7 0 0 jinetes. Felipe V e r a . R i á m o n o s de todo. I ) . con lo cual levantó sus fuerzas á 13. Lorenzo Medina. hagámonos respetables en medio de ellos. teniendo por capitanes á D . D .

i. Blas Basualdo. D o n Justino Tejera con 1 5 0 hombres. la división de D . y otros oficiales al mando de diversos piquetes. Fructuoso R i vera. tuvo siempre recursos abundantes para no embriagarse con el rango de su empleo. Hilario Pintos uno de sus capitanes. Insistía en que el acto de su renuncia personal era. Asegurábale. había retardado la realización del hecho.340 LIBRO III. — Figueroa. . — LA LIGA FEDERAL cen todavía en el o l v i d o . pues « en la rectitud de sus principios. bastante inquieto por la formación de aquel ejército á sus espaldas. trató de apaciguar á Artigas. Juan Bautista Santander por uno de sus capitanes. D . Sarratea. teniendo por capitanes á D . en la liberalidad de sus ideas. que proseguía esforzando sus recursos ante el Gobierno central para que admitiese la renuncia ya presentada. espontáneo. á voluntad de aquél. — después se contaba la división de D. y á D . 12G). cuyo segundo jefe era D . con fecha 14 de Enero. — y por último. la división de D . ni ( 1 ) Memorias ele Cáeeres (MS cit). y que solamente una mala inteligencia. cuyo efectivo debía equipararla con la de Rivera. y D . entre voluntarios y blandengues. Isidoro Méndez y D . siendo del resorte del Gobierno. en el bien entendido que la eliminación de los demás sujetos indicados por Artigas. Francisco Berdún. Diario histórico. 172-173. nacida del apresuramiento de los comisionados. — venía en pos. José Díaz. compuesta de 5 0 0 hombres. R o mualdo Ledesma. con 4 0 0 voluntarios. sobre cuya organización faltan datos conocidos ( 1 ) . h a ciéndole entender que permanecía firme en su anterior p r o pósito de abandonar el mando.Baltasar Ojeda. sería provista. teniendo por a y u dante mayor á D . Hombres notables. Francisco C a s c o . y en la sanidad de su filosofía. nr.— Memoria de Pagóla (ap De-María. componían el resto del personal.

iv. y diferido todo arreglo por Sarratea hasta que contestase el G o b i e r n o central. que mientras se batían sus hijos D . Fructuoso y D . D . pagaba con las amarguras de la. de D . se veía obligado á reproducir y mantener lo establecido en su oficio de 25 de Diciembre. quiso Artigas que Sarratea empezase á sentir sus efectos. los hechos sólo pueden servir de garantía á las palabras: y o soy muy penetrado de la sinceridad con que V . agregando para concluir. cautividad. comisionó á D . que por primera vez aparecía abriéndose el camino de las empresas arriesgadas. » Renovada de este modo la conminación de 25 de D i ciembre. perdía su fuerza de propuesta amigable para una composición definitiva.—Figueroa. F é lix. E n tal concepto. i. Fructuoso Rivera. donde había nacido por el año 1788. en los suburbios de Montevideo. Diario histórico. Pablo Perafán déla Rivera. » Tres días después. Hisl de In Conq: n. del Fíala . me hace las suyas: la experiencia de quince meses. Heredero de un ( 1 ) Lozano. no por ser un documento extrajudicial. contestó A r tigas ( 1 7 E n e r o ) . reanudando así la historia de sus mayores. que el convenio establecido éntrelos c o misionados y él. Hombres Notables. Hisl (le las Hep . — D o . Para ello. 180. — LA LIGA FEDERAL 341 deslumhrarse con su brillo. respetable y acaudalado vecino. 80-81. i. era natural del Peñarol. en los calabozos de las Bóvedas.M a r í a . — Díaz. E. x i u . Bernabé. que en el particular me acompaña. el tributo de sus opiniones y trabajos patrióticos. con órdenes de arrebatarle sus elementos de movilidad. E l j o ven oficial.LIBRO III. vinculados al progreso de la civilización platense por largos sacrificios ( 1 ) . las siguientes frases de trasparente ironía : « E n estas circunstancias. nivelará mi conducta sucesiva.

estatura regular y cuerpo fornido. y les seducía por la sencillez del trato y el . un ascendiente de superioodiosidades crueles. Penetraba con facilidad las ideas de los demás y se las asimilaba cuando le parecían buenas. sin embargo. insinuante y no escasa de interés. denotaba propensiones á excluir toda sospecha de influencias reflejas s o bre el brillo de sus futuros destinos. unía Rivera un exterior simpático. como él. y del prestigio popular que su hermano mayor le había cedido. esforzándose por simplificarlo. Suplía por entonces la falta de años con la seriedad del porte. con una conversación suelta.342 LIBRO III. A la viveza natural de su inteligencia. El tiempo demostró. al oirle. Llevado de esa disposición de ánimo. Fructuoso Rivera se encontrase al mando de una fuerte división de voluntarios. á la edad en que aún no había contraído méritos que pusiesen de relieve su persona. y hasta con prescindir de los atributos nobiliarios de su apellidó. ojos y cabellos negros. á la altura donde pocos llegan y casi nadie se conserva durante el curso restante de la vida. y que no lo están nunca. pero sabía granjearse las simpatías de sus oyentes. pugnando por obtener sobre sus compañeros de armas. Con sus atraerle casi todos jóvenes ridad que debía inferiores y con la gente del pueblo llano. resultando de ahí que muchos. que era capaz de elevarse por sí mismo. h a bía dado ya algunas trazas de su temperamento íntimo. — LA LICIA FEDERAL nombre ilustre. se mostraba muy abierto. Era de color moreno. ambas circunstancias influían para que D . le concedieran mayor ilustración de la que tenía. La nota dominante de su carácter era una ambición inquieta. de esas que no dejan vagar al alma mientras no se creen satisfechas. nariz aguileña.

LIBRO III. i. con lo cual empezaron á sentirse entre aquéllas. pues. — Col Frcejciro. . sino de reponerla por medio alguno ( 1 ) . dejándole i m p o sibilitado. José Rondeau y D . no solamente de recuperar la pérdida. confió Artigas el encargo de sitiar por la espalda á Sarratea. concediendo todo lo que pidieron. Artigas recibió á los comisionados con la mayor deferencia. 20. suponían un designio formal de allanar inconvenientes. Apuntes. D . se aproximó Rivera de sorpresa al campamento del ejército auxiliar.. XLIX y LXXXII. todas las escaseces del hambre. — L A L I G A FEDERAL 343 desprendimiento con que sabía socorrerles en todos los casos. do P. y en un momento dado. E l carácter de la medida. el caudillo avisó que comisionaba ante el Gobierno de Buenos (1) A . L u e g o se situó sobre los pasos que conducían á los caminos del interior. F u é levantada la incomunicación entre Sarratea y el interior del país. restablecido el giro de la correspondencia y devuelta aquella que estaba detenida. P o r su parte. apoderándose de los ganados cuyo destino era abastecer las fuerzas auxiliares. prevaleciendo en ella la opinión de que se comisionara á D . D o m i n g o French.700 caballos. la operación de Rivera privó á Sarratea de 7 0 0 bueyes pertenecientes á su parque y 2. Recibida la orden. arrebatándole las caballadas y boyadas de su parque. y secuestrándole los auxilios comestibles que pudieran llegarle de campaña. P o r lo pronto. y la espectabilidad militar de las personas nombradas. cayó sobre sus caballadas. S a rratea convocó una junta de guerra de los principales jefes del ejército auxiliar. dejándole completamente á pie. E n semejante apuro. A este oficial. para entenderse con Artigas.

L i b r e de agresiones inmediatas. para urgir sobre la admisión de la renuncia de Sarratea. con destino á Buenos Aires. — LA LIGA FEDERAL Aires á D . más viva satisfacción al imponerse de estas cláusulas. Sarratea. Vázquez. Pero muy distintos eran sus ocultos propósitos. Otorgues remitió originales á Artigas el Bando y oficio de Sarratea. por medio de un Bando expedido el 2 de Febrero. se interceptó una nota de Sarratea al Gobierno central. la retirada.344 LIBRO III. central. miembro del Gobierno Nicolás Rodríguez Peña. en que lo declaraba traidor á la Patria. se dedicó á promover un nuevo desbande en las filas de Artigas. aparentó la. T o m á s García de Zúñiga. y el nombramiento interino de Rondeau para general en jefe. Sarratea lo puso fuera de la ley. Paralelamente redoblaba sus exigencias con Artigas. respuesta de aquél. Valdenegro. los comisionados para la transacción de las diferencias pendientes. la devolución á las fuerzas orientales del regimiento de Blandengues. para que cooperase al desenvolvimiento de las operaciones militares. negándose á salir de su abstención en tanto no se solucionase el litigio instaurado. para ser reconocidos en su clase y empleo. incitando á todos los desertores de los cuerpos de línea refugiados en las filas del caudillo. escribiendo á varios jefes con oferta de empleos y ascensos si abandonaban al caudillo. de Viana. que llegaron á manos del Jefe de los Orientales en momentos de marchar. mientras venía á sustituirle D. comunicándole que Artigas continuaba tranquilo en el Paso déla Arena. replicando que contribuiría ante el Gobierno para inducirlo á sancionarlas. á que buscasen la protección de Otorgues. A la primera. Sorprendido por tan extraña actitud. Viera y Figueredo. aunque trabajando . P o c o s días después.

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FRUCTUOSO RIVERA .BRIGADIER GENERAL Б .

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E. de que carece absolutamente. E. el mundo vio mi pundonor y mi delicadeza: V . en que le imputaba trabajos . »' T o m a d o en flagrante delito. Artigas no podía lisonjearse de llegar á ningún acuerdo con su contendor. E . el mal estado de su armamento. E n consecuencia. « A pesar de ello — agregaba Sarratea — m u y poca es la consistencia que puede adquirir: su ignorancia y ninguna disposición para la guerra. sobre las pretensiones que ha sometido á su superior determinación. la falta de oficiales de aptitud. E. — LA LIGA FEDERAL 345 por hacerse de municiones por la vía de los enemigos. — l e dec í a — me ha llenado de ultrajes.LIBRO III. dirigiéndose á Artigas por medio de un largo oficio ( 1 4 Febrero). « V . y que tuve cuidado de dirigir al momento al Superior G o bierno. le pasó ( 1 1 F e b r e r o ) una nueva y violenta intimación para que se retirase inmediatamente del país. » Después de esto. en los momentos mismos que mis resentimientos pudieran impulsarme á una variación en medio d e . Portugal y M o n t e v i d e o : sus solicitudes no han cesado jamás.t o d o s los recursos para realizarla. lo que he tenido el honor de exponerle en mis anteriores comunicaciones: que muy pocos fusilazos bastarán para lanzar á este caudillo más allá de las márgenes del Cuareim. así es que no debo perder esta ocasión de repetir á V . hacen despreciable en todos sentidos á D . H e sido el objeto del Paraguay. Sarratea pretendió excusar su conducta. José A r t i g a s . y un concurso de circunstancias que se rozan inmediatamente con este negocio. Sin embargo. echándole en cara al mismo tiempo sus procederes últimos. mismo debe haber visto originales las cartas de Elío y V i g o d e t para mí. si se precipitase al extremo de hacerse sordo á la resolución pendiente de V .

L o s dos jefes nombrados. y connivencias con los realistas de Montevideo para traicionar la causa pública. sino que remitió copia de todo á Rondeau y Frencfi. » Mas como Rondeau y French insistiesen en que el honor de ambos se hallaba comprometido. pasaron á su alojamiento con ánimo de resolver de palabra el asunto. y no solamente la replicó en términos durísimos ( 1 7 Febrero). por su aparente complicidad en la resolución que declaraba traidor á Artigas. tratando de impostor á su contrincante. en demanda de su desagravio. apenas recibieron el oficio de Artigas. después de haber conseguido de él todo lo que le pidieran. — LA LIGA FEDERAL subversivos para disolver el ejército auxiliar. «aunque dejando á la voluntad d é l o s reclamantes que se dirigiesen al Gobierno central. se dirigieron por escrito á Sarratea. los j e fes reclamantes decidieron hacer una demostración que p u siera fin á tantas intrigas. transformada podían escribir á Artigas « q u e accedía voluntario á dejar el mando. . que atenta la uniformidad de las quejas contra su persona. Sarratea concluyó por manifestarles. poniéndoles por jueces de su honor ofendido ( 1 ) .L X I V . E l golpe fué decisivo. encontrando á Sarratea firme en su propósito de no ceder. en único obstáculo para una conciliación.346 LIBRO III. » Puesto que la contestación de éste no les satisficiese. — Autobiografía de Rondeau (cit). Para el efecto. y se disponía á partir á la mayor brevedad. «pidiéndole explicaciones sobre los fundamentos que habían ocurrido para aquella conducta extraordinaria. L V I I . convinieron e x i - ( 1 ) Col Fregciro. E l enojo del Jefe de los Orientales fué adecuado á la magnitud de esta nueva agresión. » P o c o seguros del cumplimiento de lo prometido.

E l alboroto de los realistas fué grande. Fernando Otorgues con la vanguardia. abandonando la jefatura. que oportunamente se mencionarán. amagando disolver el ejército. lugar ( Col Frcgeiro. Vázquez. V a l d e negro y Viera ( 1 ) . cuando le llegó el oficio de Hondean y French. lo que se retardaba en conceder á las buenas. del ejército en manos de Rondeau. y penetrados de la urgencia de realizarlo. y la guarnición se mantuvo sobre las armas hasta las once de la mañana. para que apoyase el movimiento proyectado. Figueredo. y además. x x x i v ) y las anotaciones contestes Febrero. varias proposiciones seductoras de V i g o det. Después se ( 1 ) Indudablemente ó este movimiento cial. hasta nueva resolución del Gobierno central. pidiendo su concurso. están la correspondencia de Artigas i . y el 21 de Febrero. de Figueroa (Diario de Sarratea en que la deposición . V i g o d e t mandó echar generala.LIBRO III. los cuerpos del ejército auxiliar formados en el Cerrito y apoyados por la vanguardia de Artigas. traidor al señalar inilleva respecto histótuvo la fecha de 10 de Enero de 1813. el 21 de 2 de Febrero. y de Viana. al contemplar tan inusitado movimiento de tropas en el campo sitiador.. que fué fecha rico. ya que la deserción diezmaba sus filas. — LA LIGA FEDERAL 347 gir con las armas. Inmediatamente destacó al coronel D . Sarratea se sometió á todo. al amanecer. 107 y 10!)) el Bando se equivoca de Sarratea Tedia en su «Memoria-». escribieron á Artigas para que cooperase con una parte de sus fuerzas á imponer la salida de Sarratea. A c a b a b a el caudillo de rechazar con desdeñosa negativa. acompañado de su secretario Cavia. de un modo irrevocable. pues su causa al declarando á Artigas. i. hicieron saber á Sarratea que había concluido su autoridad sobre ellos. y se puso en marcha para Buenos Aires.

y á la tarde. José V i l l a grán. pariente cercano del caudillo. « individuo despreciable por sus inveteradas malas c o s t u m b r e s » . con las cuales partió el segundo de ellos en un pequeño buque. y á D . el más lisonjero resultado para sus propósitos. pero advertido allí de las disposiciones hostiles que manifestaban las partidas patriotas de los alrededores.. L u i s Larrobla. una carta explicativa de su misión. había o c a sionado aquella alarma. — LA LIGA FEDERAL restableció el sosiego. Larrobla no se atrevió á desembarcar.348 LIBRO III. á fin de reducirlo con la oferta de grandes beneficios. no les extrañaba que tomaran al fin una forma agresiva. de quienes esperaban V i g o d e t y el C a bildo de Montevideo. orientales ambos. V i g o d e t pretendía vendérsele ahora como su mejor amigo. su fiel amigo. explicaron-el suceso á su modo. Para explotarlas en su provecho. escribió al Jefe de los Orientales. pues depende de V. de . Olvidando los conceptos depresivos con que había detractado al Jefe de los Orientales en documentos librados á la publicidad. por intermedio del Alcalde de San José. ha puesto en mi mano. llegando bástalas barrancas de San Gregorio. sin embargo. Tenían los realistas motivos para aceptar la veracidad de esa noticia. habían mandado á tratar con Artigas. manifestando que la proximidad de Otorgues en aire de guerra. A l efecto. pues conociendo las disidencias existentes entre Sarratea y los orientales. dos pasados del campo patriota. á tratar el asunto. E n ella. después de recalcar sobre el odio y las asechanzas de los gobernantes de la otra B a n d a j e decía: « E l señor Capitán general D . la ancha ó fácil comisión. llamándole. V i l l a grán y Larrobla llevaban las más amplias instrucciones. Decidido. entre otros insultos. en los primeros días de Febrero. á D . Gaspar Vigodet.

proponga. ofrecía el comisionado poner en manos de A r tigas los documentos á q u e aludía. 174 y 1 7 5 . Artigas trató agriamente al portador de la nota. 169. se le franquearán sin demora alguna. mientras la negociación se ultimaba ( 1 ) . Cabildo hace á V . que son todos sus habitantes. > Siguiendo el impulso de esa actitud airada. vestuarios y dineros. para lo cual le ha expedido una Real Orden. toda en su f a v o r . histórico. municiones. y lo despidió con insinuación de que no compareciese otra vez á su presencia. sea con gente. los auxilios que necesite para libertarla. — Col Fre- Lxr. ofrecido por V i g o d e t — le dijo — si el voto unánime de sus habitantes me señala más alto destino ? Y aunque así no fuera — agregó — prefiero ser independiente á cualquier otra cosa. — que V . al modo que mejor halle. » Para disipar dudas. « ¿ Q u é me importa á mí del empleo de Comandante general de C a m paña. y el E x c m o . — LA LIGA FEDERAL 349 hacerle presente ser enteramente su amigo. . — y que siendo V . luego que se hubo impuesto del contenido de ella. . su patria. previno al Alcalde (pie no permitiría de ahí más. Diario ge ir o. la más s o lemne protesta de adherirse á cuanto V . quedará en la campaña con el grado y como quiera. el alto Gobierno de la Nación se acuerda. 153. Pero cuando algunas horas después. — que podrá formar cuerpos y oficiales mandándoles despachos en blanco. armas. el único general de esta Campaña. que sólo de V. constituyéndose él mismo en rehén. el tráfico de carne y otros abastos que por consideración á la penuria de los sitiados había tolerado en las costas. y de sus amigos.LIBRO III. reflexionando ( 1 ) Figucroa. ó dándolos V . r. bajo la justa recompensa de su unión con Montevideo.

350

LIBRO

III. —

LA

LIGA

FEDERAL

sobre las ofertas de V i g o d e t y el Cabildo, midió todo su alcance, puso al margen del oficio de Larrobla estas palabras escritas de su m a n o : « Sirve para la vindicación del Jefe de los Orientales, que despreció el convite en las circunstancias más apuradas; » y remitió como de costumbre, copia del documento al Gobierno del Paraguay, pero con ese único comentario. E l 24 de Febrero llegó Larrobla á Montevideo con la noticia del fracaso. D o s días después, un movimiento inusitado se advertía en el campo sitiador. A las 11 de la m a ñana del día 26, el ejército auxiliar, formado en orden de parada, agitaba sus banderas y estandartes con intenso j ú bilo, rompiendo la artillería patriota una salva de veintiún cañonazos. E n ese momento mismo, aparecían las columnas del ejército de Artigas, desfilando ante sus compañeros de armas, y quedaba restablecida la concordia entre los v e n cedores de las Piedras y los vencedores del Cerrito, á la vista del enemigo común. Tanto en el campo sitiador como en la Plaza, la majestad del espectáculo atrajo por su propia influencia las multitudes, respectivamente impulsadas del entusiasmo ó de la angustia; y mientras corrían jinetes y carruajes de los alrededores del asedio á mezclarse entre los patriotas, se apiñaba en las azoteas y baluartes de M o n tevideo el vecindario todo, dando el último adiós á sus esperanzas de paz ( 1 ) . A l producirse estos acontecimientos, estaba en poder de Artigas un oficio del Gobierno central, fecha 17 de Febrero, acusando recibo á otro en que el Jefe de los Orientales

( 1 ) Larrañaga y Guerra, Apuntes tórico; i, 172.

históricos.—Figueroa,

Diario

his-

LIBRO

III. —

LA

LIGA

FEDERAL

351

manifestaba haber comisionado á García de Zúñiga para transar las desavenencias existentes. E l Gobierno expresaba en su respuesta, que con motivo de haber resuelto la Soberana Asamblea el envío de uno de sus miembros plenamente autorizado para transar las diferencias que agitaban la Banda Oriental, estaba á la espera del resultado de esa misión, para entrar en arreglos con Zúñiga, quien aún no había comparecido á su presencia. Entre tanto, el diputado argentino llegó al campo de Artigas, pidiendo el reconocimiento inmediato de la Asamblea, á lo cual satisfacciones convenidas. se negó el Jefe de los Orientales, si antes no se le daban las P o c o tiempo después, insistía Rondeau sobre lo mismo, recibiendo idéntica respuesta. Nadie menos que Rondeau, podía sorprenderse de aquella actitud. Desde que se incorporó al asedio, Artigas, para quien no era dudosa la rendición de Montevideo, había c o n fiado al general en jefe sus miras « sobre la necesidad de convocar un Congreso para que representase á la Provincia Oriental después que la desalojasen totalmente los españoles, » pidiéndole al mismo tiempo, « que no pusiese obstáculos á la convocatoria de diputados para ese efecto.» R o n deau se opuso abiertamente ala medida, contestando al Jefe dedos Orientales « que su proyecto era muy desacertado, por cuanto no estaba facultado para llevarlo á cabo, y que él no podía consentirlo, sin grande responsabilidad. » Negada la cooperación del general en jefe, es llano (1) que

Artigas debía acudir al Gobierno central en demanda de la realización de su propósito, y aun cuando el plan sometido á las deliberaciones de aquél, fuese ya más vasto y de

( 1 ) Autobiografía

de Rondeau (cit).

352

LIBRO

III. —

LA

LIGA

FEDERAL

aplicación perentoria, no menos cierto era que el debate pendiente á ese respecto, le autorizaba á suspender el r e conocimiento de la Asamblea. A s í las cosas, Artigas se dirigía al Gobierno del P a r a guay, haciéndole saber los móviles de su actitud. N o o b e decían sus resistencias á otro propósito que al de asegurar un gobierno-propio local en el país, antes de reconocer la Asamblea y someterse al imperio de sus leyes. D e este m o d o creía servir, no solamente los intereses uruguayos, sino también los del Paraguay y Tueumán. cuya decisión por mantenerse dentro de la Liga federal, daba una base positiva al triunfo constitucional del sistema, « Orientado V . S. de las miras de esta Provincia — decía Artigas en la comunicación referida — podrá concluir también su plan, decidiéndose á sus resoluciones consiguientes, si le parece bien equilibrado el fuego de los sufragios en la Asamblea con 6 diputados nuestros, 7 de esa Provincia grande, y 2 del Tueumán, decididos al sistema de confederación que manifiesta V . S. tan constantemente. » ( 1 )

( 1 ) Col Frcgeiro,

LXV, LXVI y LXXXIV.

LIBRO

CUARTO

LIBRO

CUARTO

CAÍDA

DEL

PODP]R

ESPAÑOL

Continuación del sitio de Montevideo. —Angustias de la ciudad. — Reveses de los los realistas en Maldonado y bienes de los Juan de Ascarza San Lorenzo. — ConfiscaCarnaval caridad de 1813 en y la pública. — electores ción de patriotas. — E l

Montevideo. — Fray

Asalto y presa del puerto de la Paloma. — Reunión de

en el campo oriental. — Reconocimiento de la Asamblea Constituyente. — Bases del pacto federal. — Elección de gobierno propio local. — Predominio inflexible de la logia Lautaro. — Rechazo de los diputados orientales á la Constituyente. — Preludios de guerra civil.— Exposición de agravios formulada por Artigas. — Desdeñosa contestación del Gobierno central. — Refuerzos que reciben los realistas. — E l Gobierno de Buenos Aires acuerda retirar sus tropas del asedio. — Rondeau se opone. — Sus inteligencias con la Plaza. — Romarate ocupa Martín García. — Congreso de Maciel. — Funesta oposición de Artigas al mismo. — Se retira del asedio. — E l Gobierno de Buenos Aires pone á precio su cabeza. — Don Fernando Otorgues. — C o m b a tes entre las escuadras argentina y española. — Negociaciones. — Victoria naval de Brown. — Alvear reemplaza á Rondeau. — Intrigas de A l v e a r . — T u m u l t o en Montevideo. — Capitulación de la ciudad. — Fin de la dominación española.

(1813 — 1814)

Después del desastre del Cerrito, la situación de V i g o det empezó á hacerse cada día más precaria. Una vislumbre de esperanza sonrió al Capitán general con ocasión de las disidencias de Artigas y Sarratea; pero resuelta la dificultad, esa vislumbre quedó disipada. P o r lo contrario, en

356

LIBRO IV. —

CAÍDA DEL PODER

ESPAÑOL

el campo sitiador todas eran alegrías. El Gobierno de B u e nos Aires había confirmado el nombramiento de Rondeau, y las tropas auxiliares, ensoberbecidas con el triunfo y llenas de confianza en su general, redoblaban sus esfuerzos contra los realistas. Multiplicábanse los combates parciales, en que cada soldado patriota hacía gala de a r r o j o ; y con esto, la guarnición de Montevideo, apocada por los desastres, perdía en progresión creciente el vigor de su temple moral. U n testigo presencial de los sucesos, avecindado en M o n tevideo y partidario ele la Revolución, describía en 27 de Enero de 1 8 1 3 , las aflicciones de la Plaza á un amigo suyo, diciénclole: « por todas partes se presenta en esta ciudad la afligente imagen de la amargura y consternación. Apenas hay una familia que no se alimente con el pan de sus lágrimas: todo el día y á todas horas, hiere nuestros oídos el fúnebre tañido ele la muerte. Casi todos los h e ridos han fallecido, y las necesidades originan una fiebre maligna que ha conducido á muchos centenares á los h o rrores del sepulcro: ésta ataca con más violencia á los párvulos, y se teme que incrementándose despliegue el carácter de una peste asolaelora. L o s granos acopiados, apenas sufragaron para el consumo de 35 días; los recursos de carné fresca que estaban depositados en la falda del Cerro p r o tegielos de la artillería, han desaparecido, y el agua ha escaseado tanto, que se han visto en la necesidad de a d o p tar el último recurso, cual es el de conducirla en buques de ese majestuoso río.» (1) Tal era en globo, la afligente situación de la Plaza, narrada por uno ele sus moradores. L o s detalles que arroja la documentación oficial y par-

( 1 ) Hoja suelta ( I m p de los N . E x p ) .

LIBRO IV. —

CAÍDA DEL PODER

ESPAÑOL

357

ticular de aquellos tiempos, atestiguan no haber exageración alguna en la referencia antecedente. Tan implacable fué el desarrollo de la epidemia de escorbuto, que se calculan en 5,000 personas de todas edades, las que sucumbieron v í c timas de esa enfermedad durante los ocho primeros meses del sitio; cifra asombrosa, si se advierte que sólo hubo 3 2 1 muertos en acciones de guerra durante el mismo plazo. Atormentado por la escasez de víveres, el vecindario pobre andaba al acecho de los sobrantes de las casas pudientes, y se armaban pendencias y disputas sobre quién había de apropiarse un mendrugo. Las viudas y huérfanos de las víctimas del flagelo, importunaban por las.calles y en los cuarteles con sus plañideras demandas á todo aquel de quien podían hacerse escuchar para pedir socorros. E n fermos y convalecientes, inválidos y necesitados, obstruían el tránsito en número nunca visto, c o m o que la población había crecido extraordinariamente con las familias traídas de campaña y la aglomeración de fuerzas militares. V i g o det, por su parte, se exasperaba contra estos apuros, b u s cando recursos de todo género y golpeando todas las puertas para obtenerlos. Tanto el Capitán general cómo el Cabildo, se habían dirigido al Virrey de L i m a y á las principales autoridades civiles y eclesiásticas de aquella Capital, con las cuales mantenían una correspondencia muy instructiva, del punto de vista de las estrecheces soportadas por los realistas para sostener una causa, en cuyo servicio desplegaban más a b negación de la que vulgarmente se les atribuía. L a princesa Carlota del Brasil no había sido olvidada tampoco en estos reclamos; pero su situación no le permitía hacer nada que valiese. Urgido por necesidades perentorias, V i g o d e t

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LIBRO IV. —

CAÍDA D E L PODER

ESPAÑOL

había resuelto, en 21 de Enero, con acuerdo del Cabildo, echar una contribución de guerra sobre las personas acaudaladas de la ciudad, señalando discrecionalmente las c u o tas que debía abonar cada uno según sus propios recursos. N o obstante el buen deseo de los compelidos, ni la suma bastaba para restablecer el equilibrio entre los ingresos y los gastos, ni la cobranza fué tan rápida como hubiera sido menester. E n esta situación, viviendo al día, no les quedaba á los realistas de Montevideo otra esperanza que los socorros pecuniarios de L i m a y un refuerzo de 3,000 h o m bres, cien veces ofrecido desde la Península, á partir de los primeros días del asedio ( 1 ) . E l Cabildo, aunque sin mucho éxito, hacía cuanto le era dable por avituallar la ciudad. Escarmentado por el rechazo de las expediciones destinadas al acopio inmediato de víveres frescos, puesto que los patriotas al mando de D . Joaquín Suárez, las imposibilitaban en las costas de Santa Lucía, ideó poner en práctica otros medios. Desde los comienzos del sitio había diputado á D . Antonio L u g o para que comprase en R í o - G r a n d e trigo y otras especies de abasto. Algunas de las expediciones contratadas se h a bían malogrado por causa de los vientos contrarios, y otras habían arribado tarde por la dificultad en la remesa de g i ros. Para remediar hasta donde fuese posible nuevos fracasos, comisionó el Cabildo á uno de sus miembros, D . Manuel Pérez Balvás, proveyéndole con 1 0 , 0 0 0 pesos y carta sobre ciertos fondos con que la corporación contaba en R í o -

(1) Gaxeta dentes sobre (Arch G e n ) .

Ministerial

de B. A. (Boletín N.° 5, Junio 1813). — de guerra decretada en Enero de

Antece1813

la contribución

LIBRO I V . —

CAÍDA DEL PODER

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Grande á fin de activar el envío de comestibles, aun cuando debiera tomarlos de Santa Catalina ú otros puntos de aquella dirección. Balvás se esforzó en llenar su cometido, consiguiendo algunos cargamentos de grano, que se recibieron en la ciudad. Pero las desinteligencias comunes entre portugueses y españoles, le originaron muchas desazones, y tuvo lances personales y demandas ante jueces por disputas con algunos de los vendedores que le engañaron en la calidad de los artículos. L o cierto es que en las postrimerías de Enero, la Plaza sólo contaba con 7,000 fanegas de trigo y 1 4 4 de maíz, 4 7 0 quintales de harina y 2 0 0 de galleta, por toda reserva de granos y víveres en poder del Estado y los particulares. L a escasez de comestibles se juntó con la falta de agua, atribuyéndose á milagro por los sitiados, que en ciertos m o mentos de general escasez, la invasión de las corrientes del Plata, hiciese accidentalmente potable el agua salada de la bahía. Ocupadas por las tropas sitiadoras las proximidades de los surtideros de extramuros, y agotados los m a nantiales de la ciudad, el Cabildo procuró la introducción de agua del exterior, fijando un máximum por pipa de la que se trajese de los ríos, al amparo de las flotas de guerra. Igual medida adoptó para la venta de comestibles, circulando aranceles que fijaban la uniformidad del precio. Con esto vino á conseguirse una especie de racionamiento, que si bien hacía más equitativo el reparto de las subsistencias, muy poco las mejoraba en condición ( 1 ) .

( 1 ) Correspondencia de Balvás con el Cabildo ( M S en N A ) . — Eslaclo de la existencia de víveres en la Plaza, el 17 Enero 1813 (Arch Gen). — Figueroa, Diario histórico; i, 82, 92 y 198.

360

L I B R O

IV.

CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL

Militares y paisanos se esforzaban por atemperar aquellos sufrimientos en la medida de su posibilidad, resignándose los unos á soportar sin queja los atrasos que les mantenían en la miseria, mientras los otros se prestaban á desempeñar gratuitamente diversas comisiones, renunciando en favor del Estado los proventos que se les ofrecían por ellas. D o n Benito Chain, jefe de la caballería de la Plaza, animaba á todos, batiéndose á diario con las avanzadas de los sitiadores, lo que acrecentó su renombre y a adquirido en la reconquista de Buenos Aires, y valió al cuerpo de su mando la categoría de veterano, con que fué premiado. C o merciantes acaudalados como D . Antonio San Vicente y D . Justo Ortega, dieron ejemplo de abastecer de su p r o pio peculio al pobrerío, comprando fuertes remesas de carne fresca, y distribuyéndola gratuitamente, en lo cual encontraron imitadores. M u c h o s otros actos de este género, aunque no de tanta resonancia, hicieron palpable que el espíritu caritativo se mantenía vivo en Montevideo, á pesar del i n fortunio general, tan propenso á desarrollar el egoísmo. Pero la mala suerte de los realistas, era cada vez más acentuada. Hasta sus empresas marítimas empezaban á resultarles frustráneas, y las noticias confirmatorias se repetían sin alce. L a escasez de víveres en que se hallaba Montevideo, había hecho que Maldonado fuera objeto de hostilidades. Existía en este último punto un depósito de trigo, al parecer considerable. Con el fin de apresarlo, destacó V i g o d e t sobre aquel destino 1 lanchón y 6 botes, que llegaron al puerto el día G de Febrero, desembarcando sus tripulantes. E n presencia de ello, D . Francisco de milicianos, y haciendo jugar la artillería Antonio Bustamante, jefe militar de Maldonado, reunió un grupo disponible,

LIBRO IV. —

CAÍDA DEL PODER

ESPAÑOL

361

obligó á los realistas á reembarcarse sin haber logrado su empeño ( 1 ) . P o r mucho que se ocultase el hecho, trascendió en Montevideo á los pocos días, perdiéndose las esperanzas basadas en aquel acopio de comestibles. L a noticia de un fracaso mayor, ocurrido días antes, se supo algún tiempo después. Hasta entonces, la flotilla n a val española había mantenido el dominio de los ríos, aniquilando todos los esfuerzos del Gobierno de Buenos Aires para desalojarla. Desde el año 1 8 1 1 , los marinos realistas no solamente bombardeaban la Capital cuantas veces les parecía oportuno, sino que habían destrozado la escuadrilla revolucionaria, al mando de Azopard, y sometido á crueles vejámenes las poblaciones ribereñas adictas al nuevo régimen. Acentuando esa actitud, en Octubre de 1 8 1 2 , cañoneaban y saqueaban los pueblos de San N i colas y San Pedro, sobre la margen occidental del Paraná, buscando por este medio distraer la atención del Gobierno central para que no reforzase las tropas sitiadoras de Montevideo, al mismo tiempo que arrebataban ganados de las costas para avituallar la Plaza sitiada. Últimamente, el capitán D . Ignacio Flores, al mando de la balandra La Americana, había apresado frente á Martín García un buque argentino c o n ductor de vituallas de boca y guerra, cuyo importe no b a jaba de 2 0 , 0 0 0 pesos. L a creciente necesidad de víveres, pedía, sin embargo, m a yores esfuerzos cada vez. Vigodet estimulaba en ese sentido el celo d é l o s corsarios particulares, expidiéndoles patentes y halagándoles con la perspectiva de toda clase de ganancias. Entre los más audaces, se contaba D . Rafael Ruiz, avezado

(1)

Of de Sarredca

(Col Frcgciro, L V I ) .

362

LIBRO I V . —

CAÍDA DEL PODER

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de tiempo atrás á hacer el corso, y sobre quien recayeron las vistas del Capitán general, con el fin de confiarle el mando de una importante expedición, protegida por fuerzas de línea navales y terrestres. El proyecto era remontar el Paraná, destruyendo de paso las baterías argentinas clel « Rosario » y « Punta gorda » , y continuar desde allí hasta el Paraguay, apresando todos los buques de tráfico hallados en el trayecto. Aceptada por Ruiz la indicación, preparó un convoy de 11 embarcaciones, que V i g o d e t hizo tripular por 2 5 0 hombres de desembarco y 2 cañones ligeros, escoltándolas con 8 buques de guerra. L a tropa iba mandada por el capitán de artillería urbana D . A n t o n i o Zavala, vascongado de gran valor; y la expedición se hizo á la vela en los primeros días de Enero, penetrando por las bocas del Guazú á mediados clel mismo mes ( 1 ) . E l Gobierno de Buenos Aires, sabedor clel objeto y salida de la expedición, mandó desarmar las baterías clel R o sario, reforzando las de « Punta gorda », y ordenó á D. José de San Martín que protegiese las costas occidentales del Paraná, con tropa clel regimiento á sus órdenes. A l mismo tiempo, D. Celedonio Escalada, antiguo Comandante militar de Soriano, que lo era entonces clel Rosario, reunía las milicias de este último punto, en número de 22 infantes, 3 0 jinetes mal armados y un pequeño cañón de montaña, preparándose á la defensa. E l 28 de Enero pasaron los buques españoles por San Nicolás, y el 3 0 frente á San Lorenzo, amanecieron convento de religiosos situado sobre

la margen derecha del Paraná, echando á tierra 1 0 0 h o m -

( 1 ) T o r r e n t e , llev liispano-anwricana; Martín; i, i v .

i, x x v i . — Mitre, Iíisl

de

San

LIBRO IV. —

CAÍDA DEL PODER

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363

bres de infantería para proveerse de víveres frescos. Cerciorados de la imposibilidad de obtenerlos, acababan de formar frente á la portería del convento, cuando Escalada, que estaba en acecho por aquellas inmediaciones, apareció sobre los realistas, obligándolos á reembarcarse. L a ventaja obtenida no era suficiente para impedir que el enemigo repitiese su operación, así es que Escalada duplicó la vigilancia, Un desertor fugado de la escuadrilla en la noche del 3 1 , le impuso del efectivo de las fuerzas realistas, y de los planes de un nuevo desembarco proyectado por sus jefes, con ánimo de apoderarse de los caudales que sospechaban escondidos en el convento, antes de proseguir remontando el río. Escalada mandó chasques en todas direcciones para comunicar la noticia á los jefes patriotas de los alrededores, y preparó relevos de caballos para hacerles más fácil la marcha. U n o de esos chasques encontró el día 2 de Febrero á San Martín en camino, al frente de 120 granaderos de su regimiento, informándole de la actitud de los realistas y del relevo que le esperaba en la última posta, distante 5 kilómetros del convento. Llegado á ese destino, sorprendióse el jefe patriota de encontrar allí un coche de viaje, é hizo averiguar á quién pertenecía, resultando ser de uno de los hermanos Robertson, cuyos nombres debían ligarse tan estrechamente con la historia de la época. E f e c tuado el reconocimiento mutuo, pues el coronel de Granaderos y el futuro historiador eran amigos, San Martín demostró su confianza en la victoria, diciendo á Robertson: « l o s marinos tienen doble número que nosotros, mas no por eso creo que se lleven la mejor parte en la jornada,» ( 1)

( 1 ) Robertson, Ldters

OH Paraguay:

II, x x i x .

364

LIBRO

IV. —

CAÍDA DEL PODER

ESPAÑOL

L a aurora del 3 de Febrero sorprendió á San Martín en el campanario del convento de San Lorenzo, desde donde, acompañado de Robertson y dos ó tres oficiales, examinaba el campo que debía ser teatro de la lucha. H a bía dividido sus granaderos en dos escuadrones, emboscándolos tras de las tapias exteriores del edificio, mientras que en el interior de él colocaba á Escalada y sus milicianos, prontos á protegerle. T o d o hacía prever que la lucha iba á iniciarse de inmediato. E l viento, hasta entonces contrario, impidiendo á la escuadrilla desenvolver sus movimientos, había cambiado favorablemente. Apenas se difundió la luz matinal, notáronse los preparativos del enemigo para efectuar un desembarco. M u y luego, se desprendieron en dirección á la orilla las primeras lanchas cargadas de soldados, y á las cinco y media de la mañana trepaban la barranca 2 5 0 realistas bajo el comando del capitán Zavala, con bandera desplegada y 2 piezas de artillería al frente. San Martín entonces dio la señal de carga, poniéndose él mismo á la cabeza de uno de los escuadrones D . Justo Bermúdez. L a columna realista, desorganizada en el primer m o mento, se rehizo y rompió un nutrido fuego de fusilería y cañón. A l chocar contra ella, San Martín fué herido y derribado de su caballo, debiendo la existencia á dos granaderos que le salvaron. E n el mismo momento, recibía también una herida el capitán Zavala, mientras reanimaba á los suyos. L a acción se hizo general inmediatamente, empezando á cejar los realistas, no obstante la serenidad de su jefe y el empeño con que le secundaban sus oficiales Martínez y Maruri, heridos como él. A los pocos momentos se p r o de granaderos emboscados, y entregando la dirección del otro al capitán

quisieron resistir todavía. y ya el 18 se conocía la derrota en todos sus d e talles. conveniente. la bandera que les fué arrebatada en el fragor del combate por el alférez Boucbard. A poco andar se supo también el fracaso de las n e gociaciones de Larrobla para reducir á Artigas. fueron obligados á reembarcarse. á JS". llevando consigo otros 3 0 heridos que pudieron reembarcar ( 1 ) . — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 365 nunciaba la derrota. . la junción de éste con las tropas auxiliares. viniendo á ser de estos últimos el capitán Bermúdez y el teniente D í a z Vélez. poniéndose los españoles en retirada. C o m o si quisieran desilusionarlos del todo. por fin.. E l rumor del desastre circuló en Montevideo el 17 de Febrero. le era imposible abrir una brecha. Bondeau había formado su línea de circunvalación de S. muchos muertos y 14 prisioneros. y. muy aproximada á los tiros de la artillería de la Plaza. 50 fusiles. protegidos de los fuegos de la escuadrilla. discurrió hacer bombardeos parciales fin de inquietar al enemigo mientras se subsanaba este i n sobre los puntos más salientes de la ciudad. los sitiadores arreciaban entre tanto sus operaciones de guerra. Pusieron los sitiados fundajes sobre los edificios de bóveda. transformándoles así en pun- ( 1 ) San Martín muertos. pero como careciese A de piezas de batir. con pérdida de su artillería.LIBRO I T . L o s patriotas tuvieron 2 7 heridos y 15 muertos. pero en su parle afirma oficial dice que los realistas fueron 25 (Diario tuvieron histórico. Figueroa que sólo 162-64). con lo cual consternó mucho á sus habitantes. entre ellos 9 heridos. pero desalojados de allí. 40 i. dio un terrible golpe á las esperanzas de los realistas. A l llegar al borde de la barranca.

transferir para el día lo que antes era diversión nocturna. Aceptados que fueron sus servicios. c o r - . oficiales sueltos.366 LIBRO IV. inutilizándose los dos morteros con que se hacían los bombardeos. Despreciando todo peligro. llegaban hasta el frente de las fortificaciones de la ciudad. y rompían serenatas y canciones contra España al son de sus guitarras. las fuerzas patriotas redoblaron sus ataques parciales. no faltaron mujeres patriotas que lo siguiesen. A m b o s eran instruidos y aptos. Todas las noches se desprendían de las avanzadas. hubo una tregua mientras los h a bilitaba nuevamente la maestranza de los sitiadores. se presentaron al campo de Rondeau. que agazapándose por entre las sinuosidades del terreno. D . ó provocaban al enemigo por otros medios. y ellos cambiaban de sitio. á fin de asegurar la línea sitiadora contra cualquier intentona del enemigo. E l teniente D . Estimuladas por el ejemplo. y el segundo llegó con el tiempo á las más elevadas jerarquías militares. insinuándole sus deseos de servir la causa r e volucionaria. L o s de adentro contestaban á balazos. N o fué día m u y larga. Francisco y D . empero. D o s oficiales españoles. y apenas empezaron á sentirse al abrigo de toda sorpresa. A n t o n i o Díaz. cuya hermosa voz y señalado arrojo la dieron gran Hombradía en ambos c a m pos. L o s nuevos trabajos de fortificación se llevaron adelante con prontitud. comisionó el g e neral en jefe á D . que soportó durante largo tiempo y en diversas ocasiones aquella agresión inesperada. para continuar sus crueles bromas en otros puntos de la línea. se hizo al fin moda. notándose entre ellas á Victoria la cantora. Francisco D í a z para que construyese 4 reductos artillados con piezas de G y 8. — C A Í D A D E L P O D E R E S P A Ñ O L tos de refugio para la población. hasta que al fin. Juan A n t o n i o Lavalleja abrió el camino.

Para la mejor distribución de las cuotas. aplicada sin miramientos de ninguna clase. á cada jefe de familia ó persona independiente. debía cometerse su cobro á los alcaldes de barrio. N. siempre alcanzado de recursos.LIBRO IV. sin embargo. de la animosidad que iban á despertar las extorsiones proyectadas. mientras que adentro se producía un movimiento inverso. el Capitán general.000 pesos. — Gaxeta Ministerial de B. Diario histórico. en gravar al vecindario con una contribución mensual de guerra. y las demás entradas extraordinarias apenas excedían de 2. 10. y la perspectiva del reintegro por parte del Estado. Vigodet. y ir." 5. A s í iba entonándose cada vez más el espíritu de los de afuera. resolvieron propiciarse al Cabildo antes de hacerlas efectivas. A. destinando el remanente de lo que se obtuviese á enjugar el déficit del presupuesto mensual. y cubrir saldos adeudados al asentista de víveres. y bajo la acción conminatoria de la fuerza. Pretendíase aumentar el rendimiento de este r e - ( 1 ) Autobiografía (Boletín de Rondeau ( c i t ) . L a s rentas disponibles habían decrecido en dos terceras partes. se establecía hipotecando algunas propiedades públicas. Junio 1818). . E n tal situación. E l empréstito patriótico no podía cobrarse ya. de acuerdo con la Junta de Hacienda. i. para habilitarse á distribuir entre la oficialidad de la guarnición una paga á cuenta. Consistía el nuevo plan financiero de V i g o d e t y la Junta de Hacienda. E n previsión. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 367 tándose solo á desafiar á los realistas en las avanzadas ( 1). — Figueroa. en caso de resistencia. 181. determinó adoptar medidas excepcionales de carácter perentorio. según sus medios disponibles. se revolvía en la impotencia de adquirirlos por medios regulares.

para fijar las cuotas correspondientes. José Ramírez. por tiempo atrás ( 1 ) . asentista de la marina. que desde luego ingresó á las cajas públicas. Se resolvió.000 pesos. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL curso extraordinario. con la confiscación de los bienes de los patriotas en armas y de toda persona ausente ó sospechosa por tal concepto de estar en combinación con ellos. de Cura V i c a r i o de la ciudad. — Expediente cd Ayudante sobre confiscación de bienes (Arch G e n ) . 0 0 0 pesos. 15 Junio . — (Arch Gen). pues hubo momento en que no le fué posible avi- ( 1 ) Contribución Of de Vigodet de guerra para proveer de víveres 1813 á Montevideo ( A r c h Gen).368 LIBRO IV. consiguiéndose de este m o d o una renta mensual de más de 3. Rodríguez. Juan José Ortiz. D. Mientras las propiedades de los independientes proporcionaban este recurso al Erario. por fin. pero alegó. D . Proyectóse al mismo tiempo otro reparto que ascendía al doble de la suma indicada. cuyos reclamos eran cada vez más justificados. en cuanto á las confiscaciones. que era equitativo no establecerlas sino sobre los bienes de las personas notoriamente afiliadas al movimiento revolucionario. ateniéndose á este dictamen. los bienes del haberlos confiscado Vigodet. que la confiscación recayese sobre los bienes de los revolucionarios en armas. y los de José Artigas. ordenando se levantasen padrones seccionales por los alcaldes ele barrio. E l Cabildo aceptó la primera medida. Exceptuáronse de la confiscación. y á las opiniones del Fiscal y de la Comisión especial instituida para el caso. con destino al pago de las tropas de la guarnición. se consiguió organizar el reparto de cuotas que ascendieron á 2 0 . para atender las urgencias del presupuesto mensual y los saldos adeudados á D .

. había agotado sus recursos. pues. como que pertenecían al gremio comercial. '21. reproducción de otras anteriores sobre el mismo tema. se esforzaban por allanar estos inconvenientes en la medida de su posibilidad.L I B R O IV. con la perspectiva indefinida de seguirlo haciendo al anuncio de cada refuerzo. — C A Í D A D E L P O D E R E S P A Ñ O L 369 tuallar los buques de guerra. listos á darse á Ja vela. sin presumir que uno de esos accidentes comunes de la. y cada vez más complicada la expedición de giros sobre las plazas del exterior. repetía y confirmaba la carta citada. acentuando sobre la urgencia. el Capitán general decía carecer de arbitrios para hacer frente al presupuesto cada vez más crecido y más retrasado. A l g u n o s meses más tarde. guerra iba á llevarla á DOM. prontas remesas de fondos al Virrey. escribiéndole en Febrero una larga y expresiva carta. que la ciudad estaba abrumada. otro giro comercial No dándose « que el saludable y á la vez ominoso comercio de víveres extranjeros >. nulificando sus mejores empeños. los medios de adquirirlo difíciles. mas el declive de aquella situación ruinosa los arrastraba á ellos también. sino por el alojamiento forzoso que el vecindario debía proporcionar á la oficialidad de los cuerpos de línea. y así lo hizo saber al V i r r e y de Lima. E l numerario era escaso. L o s individuos del Tribunal Consular y los de la Junta de Hacienda. de los cuerpos y e m pleados de su dependencia. Pero la cobranza de las cuotas marchaba con una lentitud d e sesperante. V i g o d e t comprendió claramente que al echar sobre M o n tevideo la nueva carga de una fuerte contribución de guerra seguida de la confiscación de bienes de gran parte de los vecinos. Ksi\ — I I I . no solamente por los continuados y extraordinarios tributos metálicos. Advertíale en ella. Pedía. r e querida por semejante auxilio.

— CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL manos de los patriotas. se ( 1 ) (Jareta pano-americana. andaban desprovistos ya « d e aquel aire de c o n fianza y seguridad que les había hecho mirar hasta entonces con desprecio al enemigo. quienes. dando muestras de una fortaleza de espíritu no común. veíanse abiertos los talleres donde trabajaba el miliciano exento del servicio del día. por el apresamiento del barco que la conducía. Esta disparidad de aspecto entre la situación colectiva y el ánimo de una parte de los habitantes de la ciudad. Connaturalizado ya con todos los horrores de aquella situación.370 LIBRO IV. un fenómeno digno de estudio se producía en medio de tantas contrariedades. M a y o r de la Plaza. Ministerial 'de B. misma actividad de los buenos tiempos. . Juntábase por las compuesto otro grupo. desde la incorporación de Artigas al ejército sitiador. Rcv his- r. Eadía y los representantes más conspicuos del partido empecinado. designados con el apodo de bando del forjadores de planes y noticias militares. tardes en el Muelle Tío Vicente. A. por la m u cha oficialidad que concurría á ellos. E l claustro de S. » ( 1 ) Sin embargo. era punto de cita de un fuerte núcleo. ( 9 Marzo 1814). reconquistado por los realistas. x x v r. Mientras tronaba el cañón por t o das partes. T a n autorizado testimonio ratificó el juicio que inspiraba la situación de los realistas de Montevideo. a p r o vechaba cualquier oportunidad para olvidar sus penas. donde prevalecían P o n c e de L e ó n . la tomaba como era. Francisco. E l pueblo sitiado. y las tertulias diurnas y nocturnas de la gente desocupada ó pudiente actuaban con la. generalmente de hombres viejos. E n los cafés reinaba mayor animación que nunca.—Torrente.

Mientras peleaban ó se divertían las naturalezas superiores. empezó por organizar entre el vecindario una lista de suscripción mensual que alcanzó á 4 5 2 pesos. y dueño de ese recurso lijo. en quienes el plomo. N u merosas comparsas de máscaras recorrían las calles. en Marzo no lo fueron menos. del mar. dieron testimonio de que el buen humor de los montevideanos no se había agotado. 135 y 177. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 371 acentuaba cuando la escasez de víveres y los reveses de la guerra iban en progresión creciente. Para. el último día de aquel mes. vestido con el tosco sayal de un pobre fraile. distribuía papeletas según el número de personas sumado por cada familia meneste- ( 1 ) Figuerou. se jugó con la. el ángel de la caridad. Para no obligarles á presentarse en masa á la portería del Convento. sustituyeron las cascaras de huevo y demás pertrechos que la penuria de los tiempos no permitía poner en línea. que nada faltase en aquel cuadro de tan diversos matices. religioso franciscano de los que no habían sido expulsos. Con laudable perseverancia. la miseria ó las enfermedades no osaban abrir brecha. se puso á la obra de racionar á los que carecían del sustento diario. i. Si en el mes de F e brero habían sido grandes los apuros. y los dos primeros de éste. fray Juan de Ascarza. Diario histórico. Ello no obstante. se m e z claba con el estampido de las descargas ( 1 ) . . salía al encuentro de los extenuados en una lucha superior á sus propias fuerzas. A falta de agua dulce. y la sonriente nota de los bailes y festines populares.LIBRO IV. E l juego de Carnaval revistió en esos días todas las formas de su acostumbrada algazara. y las bolsas de cal y los cencerros. batía sus alas sobre la multitud h a m brienta.

. la tarea del protector del p o brerío se dificultó mucho. Entonces. mermara en una mitad la lista de suscripción. para no p e recer de hambre. para obtener el alimento del resto. y los enseres de cocina. empezó fray Ascarza por socorrer 7 0 0 pobres. apeló á la Hermandad de Caridad. muy inferiores. Mas como á. comparecían los necesitados.000. mientras crecía. E l local del C o n vento era estrecho. y en cantidad proporcional á sustentar á cada uno. bastando que un individuo de ellos hiciese acto de presencia. T u v o que hacerse mendigo él mismo. para estimular la firmeza de los suscriptores h a bituales. P o c o s meses pasaron. y ya eran 1. yendo de puerta en puerta durante el tiempo que robaba á la confección y reparto de la comida. CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL rosa. y la corporación ordenó que el depósito fiscal le proveyese de ellos. D e esta manera.500 los individuos de toda edad y sexo. que diariamente apelaban al franciscano. que se componía generalmente de una sopa bien condimentada. fray Ascarza se dirigió al Cabildo. pues sus elementos disponibles no bastaban á suplir las exigencias de la demanda. los suscriptores no podían pagar sus cuotas. llegó un momento en que la empresa fué superior á las fuerzas de un solo hombre. siempre el número de pobres. y fray Ascarza sentía el quebranto físico inherente á las prolongadas agitaciones de su nuevo ministerio. pero muy luego creció el número. paralelamente con las enfermedades y la carencia general de recursos. E n esta situación.372 LIBRO I V . provistos de platos y vasijas. L o s pobres pasaban de 3. Apenas sonaba. pesar de todo. Con todo. L a hora de la distribución era la de las doce de cada día. pidiendo un suplemento de víveres.. para recibir la frugal ración. y proporcionarse otros nuevos.

P o r aquella fecha vino á sal terse ( 9 M a r z o ) . la parte más difícil. al Cabildo. r. mientras ponía en acción sus propios recursos. L a H e r mandad se dejó vencer inmediatamente por las exhortaciones del franciscano. Resueltas así las cosas. otro padre de los pobres. Ascarza histórico. tomando sobre sí la obra. y en el reparto de las subsistencias. ir. . asumió el cargo de cocinero mayor. entregándose á Belgrano el general P r i s con todo su ejército. siempre ligado á los recuerdos del pueblo. Menudeaban. F r a y Ascarza se encargó de todo: hizo construir galpones apropiados en el último patio del Hospital. para habilitarse á cumplir aquel cometido voluntario.740 raciones á otros tantos indigentes (1). L o s sitiadores. 210 y 31S. entre tanto. L o s p o bres se habían salvado: cuanto más crecía su número. las malas nuevas del exterior. que consistía en la instalación y dirección de la enorme cocina.LIBRO IV. más producía la cocina de fray Ascarza. 30 Nov 1813 (Arch G e n ) . parecían porfiar por solemnizarla ñámente. la derrota que el 20 de Febrero habían tan experimentado las armas realistas en Salta. —Figueroa. quedaba. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 373 donde imperaba el espíritu de Maciel. que á su vez c o dig-' nocieron la noticia. 89 y 147. y á la cabeza de un buen personal de sirvientes. que llegara al (1) Diario Of de. A l efecto. mostrándose más tenaces que de costumbre en las avalizadas. Coincidió con ese propósito. ayudado por sus dependientes de ocasión. empero. que en un solo día llegó á repartir 3. recababa una suscripción del Cabildo y de varios ciudadanos y señoras. 23. al mismo tiempo que atendía personalmente al reparto de las raciones. instaló en ellos graneles calderos.

y abría camino para ir sembrando la anarquía en las filas patriotas. Vigodet. E l hecho de negociar con Artigas. N o consiguiendo del Jefe de los Orientales ventaja alguna. suscitaba desconfianzas en el campo sitiador. Villagrán había salido secretamente por el Cerro. con propuestas más ventajosas aún que las a n - . N o es posible afirmar que alentara esperanzas en el éxito de esta nueva misión. E l objetivo final propuesto. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL puerto. al proceder como lo hacía. para tentar nuevamente la teriores. Y bien pronto se justificó el acierto de Vigodet. varias personas. dio claras muestras del disgusto que le causaban tantos contratiempos juntos. pero ello no obstante. después de las públicas y frecuentes repulsas que había sufrido persiguiendo el mismo objeto. A la sombra de tales manejos. trama que debía costar la existencia á. sin poderse reprimir. vencida y mermada de hombres y embarcaciones. fué consumar el asesinato. la segunda mira que impulsaba á Vigodet en mantener semejantes negociaciones.374 LIBRO IV. era posible explotar la debilidad ó el instinto criminoso de muchos elementos colecticios. de varios jefes fidelidad de Artigas. encaminándose disfrazado al campo del Jefe de los Orientales. una expedición realista cuyo destino había sido procurarse víveres frescos en las costas. tenía una explicación bien comprensible. sin conciencia del fin que se proponen. Su única esperanza de momento quedó reducida á una misión que dos días antes había confiado á Villagrán. ni otra seguridad que la de encontrarlo irreductible. aprovechó las excursiones emprendidas por los agentes realistas al campo sitiador. siempre adheridos á las grandes aglomeraciones revolucionarias. su pariente y amigo antiguo. para urdir los hilos de una.

matándoles 4 ó 5 hombres de la tripulación. en la seguridad de realizar pingües ganancias. A l día siguiente. y entre éstos y los cuidadores del ganado.LIBRO IV. realizó el capitán del mismo cuerpo de Dragones de la Patria D . ir. D i e g o Beláustegui. Ensayo. D . E l capitán de Dragones de la Patria D . Juan José Quesada. además. de soldados con 2 piezas de artillería. — CAÍDA DEL RODER ESPAÑOL 375 patriotas. Jicv hispano-ameri- . teniente del mismo cuerpo. ya señalado por empresas anteriores. sumaban botes facilitaban la comunicación con la costa é (1. 2 muertos y 3 heridos.000 cabezas de ganado. Adriano M e n doza. cana. que los vecinos Castro y Lapido tenían en la isla de la Paloma un rodeo de 1. que fué apresado. sino que se dejaban sentir doquiera asomasen los realistas. incluso el bote. después de hacerle 4 muertos y 15 prisioneros. una expedición compuesta de 2 lancliones y 1 bote que andaban en procura de carne fresca para la Plaza. en poder de Beláustegui. 70 caballos y algún ganado que habían adquirido con gran trabajo. apresándolo. y haciéndoles 12 prisioneros. Era el caso. etc. y desde entonces tomó consistencia el plan cuyo fracaso veremos en oportunidad ( 1 ) . con las cuales se proponían ir abasteciendo á Montevideo. L o s realistas dejaron.) Funes. encontraba en el Rincón de Solsona otro lanchen español cuyo bote estaba amarrado á la costa. A c c i ó n más arriesgada todavía. y embarcándose en él con su partida. caía sobre el lanchen. L a s hostilidades de los patriotas no se reducían á M o n tevideo. costándole su hazaña al oficial patriota. 521. ni. sorprendía el 10 de Marzo en Arazati.—Torrente. peones Algunos Guarnecía la isla un piquete 100 personas. i.

A l siguiente día. A g r e gaba. pendían aún de la resolución de esta última. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL islas vecinas. puso en la playa una piara de cerdos. crecían los apuros de Rondeau para que Artigas reconociese la A s a m blea Constituyente instalada en Buenos Aires. Artigas contestó en 2 8 de Marzo. que se hallaba delante del Gobierno central un diputado de las divisiones orientales. 191-92. cuya posesión tentó á los de la isla. él mismo. 18 de Marzo. A l efecto. y á la cual tenía orden. Bajo la influencia de tan prósperos sucesos. de modo que el reconocimiento pedido. que había circulado invitaciones á todos los pueblos de la Banda Oriental. se dirigió á la isla. de prestar acatamiento con el ejército de su mando. apoderándose de cuanto había en ella. Mendoza se valió de una e s tratagema para.33 hombres con el propósito de arrearla. debiendo reunirse ( 1 ) Figueroa. contribuyendo á mantener holgadamente la existencia de aquel improvisado establecimiento pecuario. con gente. ganados. para que resultase unánime la concurrencia de todos al acto. conseguirlo. además. pidiéndoles diputados para tratar sobre el reconocimiento en litigio. y 204. i. Decidido á apoderarse de él. Esforzábase el general sitiador. d e bía ser posterior á la esperada. y por ese motivo reiteraba al Jefe de los Orientales las órdenes que le tenía impartidas con dicho fin. después de lo cual retornó victorioso á la costa. que embarcaron un destacamento de . . Mendoza. Diario histórico. cuyas solicitudes. solución legislativa. Apenas tomó tierra el destacamento. trasmitidas á la Asamblea. haciéndole G muertos y tomando prisioneros á los restantes. lo atacó de firme. 183-89.376 LIBRO IV. auxiliado por un piquete de milicianos de R o c h a . pertrechos navales y cañones ( 1 ) .

aquellos delegados de los pueblos.LIBRO I V . . » L o s diputados cuya convocatoria anunciaba Artigas. Su reconocimiento nos ha sido ordenado. el Jefe de los Orientales planteaba la cuestión candente en términos precisos. y ella cesa por vuestra presencia soberana. verifique el reconocimiento que le c o rresponde. se presentaron en su campo el 3 de Abril. V o s o t r o s estáis en el pleno goce de vuestros derechos: ved ahí el fruto de mis ansias y desvelos. empezaba por someterse antes que nadie. E l documento impresionó á todos de un modo favorable. y o ruego á Y . tenga la dignación de diferirlo también. « E s t o no impide — concluía Artigas — que Y . Resolver sobre ese particular ha dado motivo á . de los vecinos emigrados de la Plaza. á los representantes de la soberanía popular. y de los habitantes de sus extramuros. emanada de tal caso.» Después de este acatamiento tan amplio á la personería y facultades de los diputados. esbozaba los lincamientos del sistema gubernamental ansiado por los pueblos platenses. « M i autoridad — decía — emana de vosotros. y fué señalada para el día siguiente la reunión de una Asamblea compuesta de ellos. y ved ahí también todo el premio de mi afán. con las tropas de línea. que abría el camino á sus deliberaciones oficiales. para poder verificar juntos un acto que fija el gran período de nuestro anhelo c o m ú n . la Asamblea se reunió el día 4. «La Asamblea general — continuaba—tantas veces anunciada. S. empezó ya sus funciones. Artigas. E n efecto. devolviéndoles el mandato recibido. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 377 el 8 de A b r i l en su campo. elevándose á la altura de las circunstancias. para oir la lectura de una Exposición de A r tigas. pero para eludir cualquier inducción siniestra. pues á más de ser una profesión de fe política. S .

— 2. mí. general al derecho popular. porque yo ofendería altamente vuestro carácter y el m í o .378 LIBRO IV. decía Artigas: « P o r desgracia va á contar tres años nuestra Revolución. E s muy veleidosa la p r o bidad de los h o m b r e s : sólo •puede afirmarla. que no sea contestable ni en el segundo. y bajo todo principio. — 3. se acerca á una separación nacional: garantir las consecuencias del reconocimiento. si pasase á resolver por ria reservada sólo á vosotros. nunca será compatible un reproche á vuestra conducta en tal caso. T o m á s García de Z ú ñ i g a . cuando el freno de la Constitución se trata de fijar nuestro destino. Mientras ella no exista. la fe de los hombres y no aparecen las seguridades saldel Estamos aún bajo en dicha A s a m b l e a .° si d e bemos proceder al reconocimiento de la Asamblea General. N o hay un solo motivo de conveniencia para el primer caso. yo tengo la honra de proponeros los tres puntos que ahora deben hacer el objeto de vuestra expresión soberana: 1. con las miras .° instalar aquí una autoridad que restablezca la economía del T o d a clase de precaución debe prodigarse. por asomo. y al fin reportaréis la ventaja de haberlo concillado todo con vuestra libertad inviolable. una mateBajo este concepto. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL esta congregación. Esto. antes" del allanamiento de nuestras pretensiones encomendadas á nuestro Diputado D . es preciso a d o p - tar las medidas que equivalgan á la garantía preciosa que ella ofrece. Examinad si debéis reconocer la Asamblea por obedecimiento ó por pacto. > • Entrando luego á examinar los motivos que aconsejaban la conducta indicada.° proveer de mayor número de diputados que sufraguen por este territorio país. y aún falta una vaguardia contrato. no es negar el reconociiniento.

D . la permanencia d e . M a nuel Plaedo. L e ó n Pérez. una pública satisfacción de los agravios inferidos á los orientales por Sarratea y demás expulsos. » (1) E l día 5 de A b r i l volvieron á reunirse los diputados. Mas no era esto lo fundamental del proyecto.R o n deau al frente del ejército sitiador. i. y la devolución al regimiento de Blandengues. n o m braron una Comisión compuesta. Felipe Pérez. con ánimo de solucionar el problema. . P o r las cinco primeras. Antonio Díaz. Para ese efecto. el primero y el último. Francisco Bustamante. de D . Manuel del Valle. — E n consecuencia de dicha Confederación. D . José Ramírez. D . renunciando cualquiera de ellas la subyugación á. D . D .xviii. D . — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 379 liberales ) ' fundamentales que autorizan hasta la misma instalación de la A s a m b l e a . bajo cuyos auspicios d e bían emanciparse las Provincias Unidas.LIBRO IV. que se ha dado lugar por la conducta del anterior Gobierno. E n las tres últimas bases. Pedro F a bián Pérez. se dejará á esta Banda Oriental en la plena libertad que ha adquirido como Provincia compuesta de pueblos libres. Juan José Duran. de cierta cantidad de armamento que se le había quitado. Ramón de Cáceres. actuando respectivamente como Presidente y Secretario. con el resto de las P r o vincias Unidas. D i c h a Comisión formuló en ocho artículos. á su vez. D . D . las bases del reconocimiento exigido. exigía ella. H e aquí el contexto de esas bases. Pedro V i d a l . iba estipulado el pacto de unión y confederación. D . en toda su integridad: « Será reconocida y garantida la Confederación ofensiva y defensiva de esta Banda. (1) Col Freyciro. Francisco Sierra y D . D . la continuación rigorosa del asedio.

por Canelones y su jurisdicción. N o podía ser más incontestable desde entonces. resultaban seis en vez de cinco. D á m a s o Larrañaga y D . si en cuanto al número de personas electas. J o s é . pues. según la espontánea voluntad de los pueblos. era á causa de que la del diputado por Maldonado confirmaba lo existente. sobre semejante tópico. D á m a s o G ó m e z Fonseca. y aprobado por ellos. E l proyecto de la Comisión informante fué presentado á los diputados reunidos. cuyo nombramiento. por Santo D o m i n g o Soriano y pueblos de su jurisdicción. — E n virtud de que en la Banda Oriental existen cinco cabildos en veintitrés pueblos. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL pero queda desde ahora sujeta á la Constitución que emane y resulte del Soberano Congreso General de la Nación. Marcos Salcedo. en uso de sus derechos. A s í lo sintió este último. recayó en D . la sanción que la Provincia Oriental. y el 9 de A b r i l prestaba juramento ante la A s a m blea constituida en Buenos Aires (1). y aun Constitucuando de un m o d o condicional. teniendo por base la libertad. Felipe Cardóse-. 35. por la de Maldonado y su jurisdicción. D . se ha acordado deban reunirse en la Asamblea General cinco diputados. Francisco Bruno de R i varóla.» D e b e advertirse que. otorgaba al sistema federativo. por la ciudad de Montevideo. D . D . E l litigio pendiente entre Rondeau y Artigas. la A s a m b l e a yente quedaba reconocida. y á sus disposiciones consiguientes. ofi- (1) Col Uladislao S. concluido. pues Fonseca había sido ya electo por aquella ciudad.380 LIBRO I V . Frías. D . Juan Bautista y S. por S. desde que se elegían representantes de la Provincia destinados á incorporársele. . y D r . había. Mateo V i d a l . Pero como quiera que fuese.

lo perfeccionaban ahora. con las cuales debía coexistir. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 381 ciando al primero. avanzando desde ahí hasta sancionar la Constitución Federal. Era la misma secuela del proceso institucional de los E s t a dos Unidos. que estableció la forma definitiva de Gobierno. emanado de fuerzas activas. suspendida hasta entonces por su causa. M u y satisfecho el general en jefe. vincia Oriental con las demás del P í o de la Plata. transformándolo en pieza de resistencia de un m e canismo mejor ideado que aquella creación revolucionaria.LIBRO IV. jiara defender dentro de la Asamblea Constituyente los principios institucionales . donde la soberanía local fué levantada y prestigiada. quienes. Disipadas las nubes por aquel lado. no cabían transacciones sobre sus puntos capitales. quedaba en perspectiva la suerte que hubiese de caber al proyecto de c o n federación* Planteado el problema con una claridad que Se estatuía la confederación de la P r o desafiaba todas las dudas. teniendo á retaguardia el antecedente propio d é l a Junta de 1 8 0 8 . Trasmitióse inmediatamente la noticia á Buenos Aires. sobre la base del respeto á las soberanías locales preexistentes. que tuvo lugar con toda pompa. en campo abierto y bajo una doble salva de cañón. cuyo primer trámite había empezado por el Pacto de Confederación y Unión. Se conocía que las ideas yankees habían hecho camino entre los improvisados legisladores uruguayos. señaló el día 8 para celebrar ese acto. como paso preliminar al establecimiento de un Gobierno común. Partiendo de esta verdad. Artigas propuso la confección de las instrucciones con que Parrafíaga y sus colegas d e bían presentarse en Buenos Aires. que concurriría á la ceremonia del j u - ramento. y pareció que la concordia se restablecía entre todos.

P o r otra parte. sus vastas y nutridas lecturas de ciencia social. libertad y seguridad de los ciudadanos y los pueblos. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL reclamados por las circunstancias. las cuales quedarían absueltas de toda obligación de fidelidad á la corona de España y familia de los Borbones. el más docto de los diputados presentes en aquel instante. para el pacto recíproco de las provincias que formasen el Estado nuevamente constituido. Se les advertía además. al fundar poco después nuestra primera Biblioteca Pública. que los diputados debían pedir la declaración de la independencia absoluta de estas colonias. negándose á admitir en sustitución del régimen abolido otro sistema que el de Confederación. cada provincia formaría su Gobierno sobre esas bases. y la personería de negociador único con que le invistió Artigas para el caso. en su doble referencia á la estructura del gobierno nacional y del gobierno local. y cuyas cláusulas formulaban por sí solas un doble proyecto de Constitución federal y provincial. y la idoneidad que demostró en la selección de libros de ese ramo. L a s instrucciones abrazaban un plan completo. Presumimos que la redacción del documento notabilísimo donde dichas instrucciones se contienen. promover la libertad civil y religiosa en toda la extensión imaginable. Su punto de partida era. rante el tiempo Confirma esa presunción. éste como aquél. que como el objeto y fin del gobierno debe ser conservar la igualdad.382 L I B R O IV. proyectan sobre él todos los indicios de autor. se debe á Larrañaga. se dividirían en Poder Legislativo. Cometíase también á los diputados. y así. entendiéndose . Ejecutivo y Judicial. la dude calidad de jefe de los demás que llevaba y mantuvo empleado en gestionar la admisión todos á la Constituyente. á más del Gobierno supremo de la Nación.

LIBRO IV. San Rafael y T a c u a rembó. de ellas de las violencias domésticas. •—El despotismo militar seria aniquilado con trabas c o n s titucionales que asegurasen inviolable la soberanía de los pueblos. Santa Tecla. obligándose á asistir á cada una de las otras contra toda violencia ó ataques hechos sobre ellas. y serían independientes en sus facultades. ó sobre alguna de ellas. ó algún otro ( 1 ) La las publicó exhumación por primera ele estas instrucciones se debe al Sr. eran advertidos los diputados que el perímetro territorial adjudicado á la Provincia debía comprenderse desde la costa oriental del Uruguay hasta la fortaleza de Santa Teresa. — L a Capital se fijaría precisa é indispensablemente fuera de Buenos Aires. — Que la P r o v i n cia entraba separadamente en una firme L i g a de amistad con cada una de las otras para su defensa común. ]S o eran menos explícitas las condiciones que la P r o v i n r cia Oriental reclamaba para constituir su Gobierno interno. á quienes habían de reclamarse en oportunidad. A . seguridad de su libertad. — E l Gobierno supremo incumbiría solamente en los negocios generales del Estado: el resto sería peculiar al Gobierno de cada p r o v i n c i a . soberanía. por motivo de religión. injustamente ocupados por los portugueses. que asegurase á. C o m o cuestión previa. quien vez en su libro «IJorreyo» . Pellka. incluidos los siete pueblos de Misiones. y para su mutua y general felicidad. (13. libertad y seguridad de su soberanía ( 1 ) . usurpación de sus derechos. tráfico. — Quedarían abolidas las aduanas interprovinciales. 1 8 7 8 ) . . — L a Constitución garantiría á las Provincias Unidas una forma de gobierno republicana. cada una. los de Batoví. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 383 que dichos tres resortes jumas podrían estar unidos entre sí.

nada más glorioso para él. sobre bienes de extranjeros intestados. día siguiente. sin embargo. que se hallaba suficientemente autorizado é instruido para oir y tratar sus solicitudes y las del pueblo oriental. y el 15 recibía un oficio del Gobierno de Buenos Aires. adjuntaba por escrito las pretensiones del ejército á sus órdenes y las de la Provincia. — Que la Provincia tendría su Constitución territorial. nombrar sus oficiales de c o m pañía. que la comunicación recibida. reglar la milicia de ella para la seguridad de su libertad. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL pretexto cualquiera. Contestó Artigas al. nada más satisfactorio. — Que todo poder.384 LIBRO IV. multas y confiscaciones. » y en confirmación de esos conceptos. era retenido por la Provincia Oriental en cuanto correspondiese á su soberanía. jurisdicción y derecho no delegado expresamente por la Confederación á las Provincias Unidas juntas en Congreso. estipuladas en el A c t a del 5 del corriente. — Que los puertos de Maldonaclo y Colonia fuesen abiertos al comercio general. E l 16. escribiendo al caudillo. avisándole haber facultado al general Bondeau para allanar toda desinteligencia en cuanto á los negocios internos. no pudiendo. confirmaba el general en jefe lo expresado por el Gobierno. libertad é independencia ¡propias. — Que sin previa consulta de la Provincia. y el derecho de sancionar la general de las P r o vincias Unidas formada por la Asamblea Constituyente. « D e todos m o d o s — a g r e g a b a — para impedir cualquier . — Q u e asimismo tendría derecho para levantar los regimientos de tropas necesarios. violar el derecho de los pueblos para guardar y tener armas. habilitándose en ellos aduanas para el efecto. no pudiera hacerse ley para ella. « m a nifestando no existir nada más lisonjero. Artigas firmaba estas instrucciones el 13 de Abril.

sin perjuicio de las ulteriores providencias que para.Í . que se crease un cuerpo municipal. porque después de haberse impuesto de los reclamos formulados por Artigas. interior del país. hay siempre lugar para un deslinde razonable. de su parte. » agregando. con grave detrimento de la tranquilidad pública y equidad s o c i a l . la Asamblea sancionó por m a yoría de votos. Sin perjuicio de ese trámite. X X I . I . — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 385 traba. y para que V . abusos y excesos que se notaban en la campaña.» Abierta la discusión sobre esos tópicos. E l 20 de A b r i l reunióse una nueva Asamblea en el alojamiento del caudillo. según el testimonio de los adversarios mismos. Artigas prosiguió sus trabajos para organizar el país en la forma establecida por las declaraciones cuya mención se ha hecho.L X X X V . — III. no podía contenerlos « p o r estar actualmente del todo ocupado en el principal objeto de hostilizar la Plaza enemiga.geiro. los remitió al Gobierno de Buenos Aires para su ratificación ( 1 ) . E S P . S. como el de la convención y pretensiones citadas. « destinado á entender en la administración de la justicia y demás negocios de la economía.L X X I I y L X X X L V .M. A n t e ella expuso el Jefe de los Orientales « l o s desórdenes. con relación á las facultades que se atribuían al nuevo o r propósito emanasen de la Asamblea Soberana del Estado. compuesta « d e lo más notable y selecto del v e cindario patriota». D O.» E l calificativo de Cuerpo Municipal era algo modesto. 2. y y o llenemos el fin con el resultado. previo el conocimiento de las instrucciones de V . que él.LIBRO IV. con acuerdo ( 1 ) Col Fre. el mismo de los respectivos diputados de la Provincia. » Parece que las facultades de P o n d e a u no eran tan amplias como se suponía. S.

Vicepresidente interino del mismo. expositor general de la. cuya elección recayó en Artigas. E l A c t a donde constaba todo lo obrado. asumiendo desde esa fecha. D . E n 8 de M a y o . y fué nombrado el D r . á D . Santiago Sierra para depositario de los fondos públicos de la P r o vincia. Diario histórico. se promulgó por Artigas el día 2 1 . Juan Méndez y D . Juan J o s é Duran para juez de economía. T o más García de Zúñiga y D . E l i giéronse al mismo tiempo c o m o jueces generales á D . 224-25. se dirigía Méndez á la Asamblea Constituyente. y á D . « Esta Corporación desearía restablecer la más fina correspondencia con esa Provincia y su Gobierno — (1) Figueroa. Francisco Plá. D . Miguel Barreiro. secretario del G o bierno. L e ó n Pérez. escribano de la corporación. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL Desde luego. narrando lo acontecido con frases que no dejaban duda sobre la extensión atribuida á sus facultades. Provincia y asesor del Cuerpo municipal. D .386 gauismo. LIBRO IV. al D r . á D . que así podía r e ferirse á la novedad del cargo. á D . creábase un Gobernador militar. H u y e n d o « del bullicio de las armas » . quien al mismo tiempo fué nombrado « Presidente sin ejemplar » del Cuerpo m u nicipal. Bruno Méndez. Bruno Méndez. se estableció la capital del nuevo Gobierno en la villa de Guadalupe.— Col Frcfjciro. protectores de pobres. José Revuelta para juez de vigilancia y asesor en los casos de impedimento del propietario. como á la imposibilidad de que fuese provisto en otro individuo para lo sucesivo. i. carácter de L e y orgánica del gobierno interno de la P r o v i n cia ( 1 ) . al D r . Juan Gallegos. locución enigmática esta última. á D . LXXIII- .

Imperaba entonces. L a prensa de la Capital era también suya. para que así se presentaran dobles delante del enemigo. ofrece en nombre de la Provincia la comunicación de los auxilios que estén á sus alcances. felicita esta Corporación á esa Asamblea General Constituyente. . » etc. costeada de los fondos del Estado ó del municipio de Buenos Aires. la logia Lautaro. . no solamente de los resortes del Gobierno. funestamente á todas las Provincias Unidas. Deseamos ser instruidos de las causas que. pueden proporcionar un refuerzo de tropas en aquel punto. y los triunviros y ministros á cuyo cargo estaba la dirección aparente de los negocios públicos. . .mientras abrigue sus antiguos mandatarios: ella del mismo modo amenaza á orientales que á australes. . que no están sujetos á la comprensión humana. con exclusivismo sin límites. es el único depósito en toda la vasta extensión del Sud que tienen los enemigos para sus acopios y repuestos. ofrecidos contra ese pequeño resto de refractarios encerrados en M o n C o n el motivo arriba expuesto. los generales con mando de tropa. cuyo programa era la centralización bajo sus auspicios. para semejantes alardes de solidaridad común y de autonomía local. si no nos hacemos dueños de él ahora que la fortuna nos lo b r i n d a .LIBRO IV. incluso Belgrano. y accidentes extraordinarios. L a Plaza de M o n t e v i d e o — c o n t i n u a b a — es una colonia extraña á los americanos. Pertenecían á esa misteriosa asociación. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 387 decía Méndez — y unir su fuerza á las otras. la mayor parte de los diputados de la Constituyente. y dirigida por . y se promete igual compensación. sino de la voluntad de todos los gobernados. . pueden haber retardado la remisión de auxilios tevideo . N u n c a pudo elegirse momento más inadecuado.

por todo el tiempo que p u diera retenerlo. a h o gar en su origen todo asomo de organización federativa. iv. las pretensiones de los diputados orientales eran un estorbo á los planes del dictador disfrazado. toda tendencia á la fundación de un Gobierno nacional que reposase sobre la base del acuerdo mutuo y al amparo de la libertad.» L o s informes recibidos por el Jefe de los Orientales. — Pelliza. cuyos designios habían empezado á tener un principio de ejecución en el andamiaje federal que organizaba la Provincia por su cuenta. . asesorado por datos fehacientes. Nacidas bajo la presidencia de Alvear. que el oficio de Méndez no obtuviese contestación siquiera. i. eran de una exactitud completa.388 LIBRO I V . Se comprende. Ilisl Argentina. tanto la Asamblea como la Logia. que no sabían ni podían eludir sus mandatos (1). se encuentran rastros que lo atestiguan. i. ya se deja ver dónde pretendería conducirlas un hombre cuyo ideal se concretaba á la posesión absoluta del mando. cuyas órdenes obedecía la corporación donde ellos intentaban hacerse oir. así es que ( 1 ) Mitre. Estaba decretado de antemano por la Logia. Ilisl de San Martín. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL las hechuras de la Logia. escribía en M a y o : « ellos marcharon y a . Entre las comunicaciones suyas al Gobierno del P a raguay. y o estoy vigilante para todo evento. y hasta que fuese como el grito de alarma contra la admisión de los diputados orientales. Artigas presentía todo esto. Mediando esa circunstancia. Refiriéndose á la partida de los diputados para Buenos Aires. pero hasta ahora no he tenido noticia de su incorporación: varios agentes me aseguran que aquel Gobierno (el de Buenos A i r e s ) persiste en sus maquinaciones contra la dignidad de esta Provincia. pues. nr.

LIBRO IV. 2 por cada capital de Provincia. que todos los vecinos libres y patriotas. en los antecedentes de la elección. sin embargo. si fuese posible. ni en el contenido de los poderes otorgados á estos últimos. c o n vocados por los alcaldes de barrio. y 1 por cada ciudad de su dependencia. no siendo necesario que éstos fuesen n a turales ó residentes en los mismos pueblos que iban á representar. E l R e g l a mento electoral de 2 4 de Octubre de 1 8 1 2 . para nombrar en cada cuartel un elector á pluralidad de votos. excepción hecha de Tucumán. D i c h o s electores pasarían acto continuo. podrían ser electores ó electos diputados. los diputados á la Constituyente. á la casa de éstos ó donde ellos les d e signaren. en el número de los electos. E l número de diputados sería el de 4 por Buenos Aires. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 389 para cerrarles las puertas de la Constituyente. para proceder inmediatamente en consorcio del Ayuntamiento y su Presidente. y sus instrucciones no conocerían otro límite que la voluntad de . á congregarse en la sala de acuerdos del C a bildo del lugar. concurrieran dentro de una hora señalada. T o d a s las personas libres y de conocida adhesión á la causa americana. sin excepción de empleados civiles ó militares. á la elección de diputado ó diputados para la Asamblea. establecía las formalidades con que debían ser elegidos y provistos de instrucciones. habilitado á concurrir con 2 representantes. N o era posible hallarlo. y ninguna de las cláusulas de aquella disposición gubernamental h a bía sido transgredida ú omitida en este caso. estaba hecha la resolución y sólo faltaba el pretexto. Estatuía el Reglamento. L o s poderes de tos diputados serían concebidos sin limitación alguna. sirviéndose del escribano del Cabildo como autorizante. L a s votaciones deberían ser públicas y en voz alta.

— 2 . i. según lo acreditaban el A c t a de 5 de A b r i l y la ratificación expresa de los pueblos rubricada por las justicias y testigos locales y remitida á cada uno de los agraciados. 9-11.° promover la libertad civil y religiosa en toda su e x tensión imaginable. al e x tenderse los poderes é instrucciones de los diputados. lo que creyese conducente al interés y territorial (1). V e a m o s si lo eran asimismo por la amplitud del mandato con que investían á los apoderados. al extenderse los poderes de los diputados. holgaba cualquier objeción á sus poderes. p o dría legítimamente indicar á los electores. todo ciudadano. desde que la disposición á cuyo amparo habían nacido. — 3. con la declaración paralela de su emancipación de la corona de E s p a ñ a . bajo un pacto recíproco de las provincias que debían formarla. sino que cualquier ciudadano tenía igual derecho. en forma de Confederación. eran. y debía i n corporarse su pedido en forma de cláusula. aceptaba que no solamente todos los poderdantes juntos podían indicar cuanto creyesen adecuado á las necesidades del bien común.° garantir á las Provincias Unidas (1) Col Fríos.390 LIBRO IV. tampoco podían ser objetables. Cuatro cláusulas capitales servían de base á las instrucciones: 1. y al bien y felicidad común Cumplidos como fueron totalmente aquellos en la elección d é l o s diputados orientales. trámites general. . L a s instrucciones acompañadas á éstos. inatacables los poderes. — 4.° el pedido de independencia absoluta de las c o lonias platenses. ° la constitución indeclinable del nuevo Estado. P o r su propia y escrupulosa corrección. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL los poderdantes: bajo este principio. pues.

Sobre el primer tópico. sabido era que se estaba en vísperas de llegar hasta la licencia en esa materia. mal podían inquietarse los representantes de la Provincia Oriental sobre el perjuicio que esa parte del mandato recibido. como lo demostró muy luego la Asamblea. ó iban en camino de estarlo. N o había. se leían en el preámbulo del Reglamento de 24 de Octubre. F e r con nando V I I . y la sanción de la libertad religiosa. A s í dispuestos. ba hecho desaparecer stts últimos derechos los postreros deberes y esperanzas las más i n g e n u a s . podían descartarse dos. estas significativas palabras: « Cuando el eterno cautiverio del Sr. federal bajo el régimen republicano. y modificando la legislación canónica sobre beneficios cantes.LIBRO IV. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 391 una forma de Gobierno republicano. á saber: la emancipación respecto de España. pudiera originar al desempeño de su comisión de legisladores. . que las cláusulas relativas á la p r o clamación del sistema. que estaban sancionadas de antemano por los directores del movimiento revolucionario en Buenos Aires. pues. Argentina quedaba separada de R o m a . otra novedad en las instrucciones de los diputados orientales. nacional?» Si no había declaración tan expresa sobre la libertad religiosa. ¿qué otro tiempo puede esperarse para reunir en un punto la majestad y fuerza. autorizando al Poder Ejecutivo para nombrar un Comisario vageneral de Regulares con jurisdicción sobre todos ellos. . D e estas cuatro cláusulas. Pero como dicha novedad venía autorizada por el consentimiento previo que el Reglamento de Octubre otorgaba para incorporar en los poderes de los electos todas las indicaciones sobre materias legislables. decretando que la Iglesia. solamente les preocupó la forma en que debían presentar . D . .

abriéndose un debate en que Monteagudo y firmada por Artigas. volvió á incumbir la Asamblea en el asunto. Fingieron que la carta de aviso. certificada por las justicias locales y r e mitida individualmente á cada uno de los elegidos. pues no era bastante la forma adoptada para investirlos. Larrafíaga incluyó sin quererlo en los antecedentes respectivos. y partiendo de semejante supuesto. se les ocurrió apelar á una superchería. como subversivos de sus ideas liberticidas. reconocidas y a por la Asamblea como poder bastante para el ingreso de varios de sus miembros. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL á la Asamblea los justificativos de su personería. Reclamada por los p o s tulantes aquella resolución. mas los consultantes. . una carta de aviso anunciándole su nombramiento. cuáles eran los recaudos exigidos para el caso. era el documento único con que los diputados comprobaban su elección y hacían valer sus poderes. y apenas llegados á Buenos Aires consultaron con personas de c o n cepto. se les comunicó por Secretaría el decreto que les negaba su carácter representativo. que el procedimiento habitual se contraía á presentar las actas de nominación. agregando igualmente copia legalizada del Acta matriz de 5 de Abril. E n consecuencia. inopinadamente incluida por Larrañaga. declararon que no procedía la admisión de los electos. al pasar vista p o r aquellos papeles. la confirmación de ellas. para que no penetrasen al recinto donde iba á debatirse la suerte de la Nación. A l empaquetar sus papeles. los encontraron tan irreprochables en la forma. Se les respondió. L o s lautarinos de la Asamblea. que era el fundamento de todo. Discurriendo sobre los medios de nulificar la personería de los portadores.392 LIBRO IV. acordaron acompañar á esas actas. á fin de no caer en omisión.

pidiendo la reconsideración del decreto y giro del asunto dentro de su verdadero carril. el escribano del mismo y los testigos de orden. pues. carta de aviso. y allí. pero el reclamo que los agraviados acababan de presentar en Secretaría con ese motivo. sin desconocer los más elementales principios del proceso parlamentario en todo juicio sobre validez de poderes. se procedería á la elección del diputado ó diputados respectivos. hicieron gala del sofisma llevado á sus últimos límites. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 393 otros. es sabido que el R e g l a mento de 2 4 de Octubre.LIBRO IV. redactados de conformidad á las indicaciones de los poderdantes. é incluida sin quererlo por Larrañaga entre los papeles presentados. A u n cuando canse repetirlo. como si no hubieran mediado explicaciones. había servido de pretexto para rechazarlos todos. L o s poderes de los electos. mandaba á los electores reunirse en la sala de acuerdos del Cabildo del lugar. y cuya sustancia se conserva en el Diario de sesiones de la Constituyente. empero. en consorcio de éste y su Presidente. conservaron la actitud asumida. Conviene hacerse cargo de los argumentos aducidos. Monteagudo y sus amigos. firmada por Artigas como Presidente del Cuerpo municipal recientemente constituido. sirviéndose del escribano del Cabildo c o m o autorizante. ni se tratara de antecedentes oficiales sometidos al examen de una Corporación que no podía prescindir de ellos. habían. y dirigida al diputado electo. M a n teniéndose siempre dentro de la falsa afirmación de no explicando el mal entendido en que se basaba. Una de esas cartas. firmada por el P r e sidente del Cabildo. de ser firmados por el Presidente del Cabildo. Llenada esta formalidad. debía acompañarse á la remisión de los poderes. restablecía el .

declararon « que la elección resultaba hecha por compromiso de los pueblos en una sola persona. y era Secretario de la Asamblea el D i p u tado D . versando toda ella sobre la validez de las cartas de aviso. agregaban los voceros de la Logia. Monteagudo y demás diputados que llevaron la palabra en el debate. era legítima y conforme á la convocatoria de 24 de Octubre. habiéndose nombrado cinco compromisarios para elegir los cinco diputados ocurrentes. sólo venían firmados por un solo individuo. Hipólito Yieytes.» Presidía la sesión el D r . D . mencionaran para nada las actas y poderes acompañados á dichas cartas. constancia de las actas prescindiendo de si. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL haber sido presentados otros recaudos que las cartas de aviso. » Después de en el caso. I^a discusión del punto abarcó la sesión entera. omitiendo siempre mencionar las actas y poderes presentados en Secretaría. mas no consta que hiciesen insinuación alguna sobre sus principales piezas. Gómez. con excepción de Fonseca. Valle. cuya lectura se repitió. Con gran satisfacción convino la Asamblea en que las razones aducidas d e mostraban « q u e los pretendidos poderes (las cartas de aviso) eran absolutamente nulos por incontestables principios. » Se confirmó el rechazo de los diputados orientales. á excepción del ciudadano fiaga. sin que hubiese en que se sancionó el compromiso.394 LIBRO IV. sin que Vidal. Vicente López. uno de los prohombres del nuevo régimen. esta burla incalificable á las leyes y los hombres. la elección por compromiso. como oportunamente se tigas que suscribe la carta dirigida al ciudadano Larra- . Arcuyo carácter se ignoraba. A m b o s conocían el expediente electoral de los reclamantes. reputado por sus talentos. « que los referidos avisos. quien.

L X X V . 51. Un revés sufrido en la frontera de Yaguarón. i. destacaba al efecto un cuerpo de tropas sobre el Salto. disolviendo las reuniones de milicias del país que encontrasen en el tránsito. Fríos. en presencia del injusto trámite que le dejaba al igual de sus otros cuatro compañeros. respondía tal vez. y a estaba admitido.LIBRO IV. Semejante demostración agresiva. Coincidiendo con el rechazo de los diputados orientales. E l comandante D . cuya situación de momento era deplorable. á la seguridad del predominio alcanzado por las tropas de Buenos Aires en todos los ámbitos del territorio uruguayo. y el subdelegado Planes entrando por la frontera de C o rrientes. y sufrieron las consecuencias de su perplejidad. — Col. — CAÍDA D E L PODER ESPAÑOL 395 ha dicho. L a resolución adoptada por la Asamblea parecía o b e decer á un plan completo de hostilidades. de vadear el río Uruguay. haciendo perder á V i g o d e t toda esperanza de encontrar apoyo fuera de los muros tras de los cuales le encla- (1) Col. donde sólo debían entenderse con Montevideo. concentrándose hacia el interior del país. Ficijriro. sin representación pública. . pretendía llevárselo todo á sangre y fuego. recibían órdenes varios jefes argentinos. había dejado la campaña libre de realistas. introdujeron la confusión. A g r e siones tan inesperadas. narrándole lo acontecido y pidiendo nuevos p o deres ( 1 ) . no s a biendo los jefes de milicias uruguayas si disolverse ó resistir las órdenes con que se les compelía. Hilarión de la Quintana. quien les mandó retirarse de la línea que ocupaban. L o s más p r ó ximos consultaron á Artigas. pero otros no tuvieron tiempo de efectuar igual c o n sulta. y Larrañaga. se dirigió á Artigas.

de (1). reducidos á la simple c o n dición de guerrilleros. cuando la suerte de las armas aniquiló sus A fines de Abril. 8 pistolas y 10 sables. Se ha aplicado prostitución. por extensión. y D . teniente de milicias. creían haber fijado el punto de apoyo para una reacción monárquica en campaña. ( 1 ) «Kilombo». Francisco Antonio Delgado. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL vaba su mala estrella. D . habían sido las víctimas del desastre militar que afligía las armas realistas. Felipe Contucci.396 LIBRO I V . que aún se reservaba el título de comandante de las milicias de C e r r o . dispersándolos completamente. determinaron atrincherarse en las orillas del río Yaguarón. y recibió el título de Fuerte el atrincheramiento mucha la actividad donde se cobijaban. Diela formada Borbón ron el nombre de « C a m p a m e n t o de Fernando V I I á Dedicados con á aumentar sus huestes. hizo Hondean que marchara con y toMafuerza marles 22 fusiles.L a r g o . y que significa reunión colecticia. D o s partidarios de la princesa Carlota. españoles y brasileros en aquella altura. á las caséis . comandante de la villa de Meló. por la escasez de partidarios que les seguían. destacaron una partida de 4 4 hombre*. por los esde clavos de aquella procedencia. Trasmitida la noticia al esperanzas en la forma que va á verse. con pérdida para nuel Várela. Cuartel general. después de matarles 19 individuos el vencedor de 4 muertos y 7 heridos. Joaquín de Paz. palabra después. pero apenas lo supo D . sobre el paraje denominado Quilombo reunión de hijos del país. africana. entre ellos D . salió al encuentro de los realistas. con orden de internarse en el p a í s . que se desvivía por servir á la princesa. popularizada y no sin en el país de gente acierto. Estos dos sujetos.

y demoler el fuerte Borbón. perdiendo en ese empeño los realistas 8 0 hombres y mayor número de heridos. en cuyo concepto. French.» Conocida la decisión de los realistas. si V d . entre éstos.° 8. Sabedor abandonar del hecho. de gravedad. intimando á sus defensores que se rindiesen sin más trámite. L u c i o Mansilla y el subteniente de artillería D . para el caso de un desastre. no evacué inmediatamente el frente que ocupa. D . A s i m i s m o . consiguieron llevarse por d e lante una fuerte vanguardia que se propuso atajarles el paso. los sagrados derechos de S. Fernando V I I . L l e g ó French en 11 de M a y o á las inmediaciones del fuerte Borbón. aunque con mal éxito. caso que V d . José María Echandía. el Sr. Desde luego. fueron rechazadas las tropas asaltantes. French se replegó á Meló. con ánimo de reorganizar sus fuerzas y traer un nuevo ataque. D . Paz y Contucci contestaron del con siguiente m o d o : « E n este campamento se defienden honor y sin sofismas.LIBRO IV. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 397 respetable el coronel French. M . é incendiando el campamento. llegar al pie de la trinchera. E n estas incertidumbres. ellas decidirán nuestra suerte. French mandó avanzar su vanguardia para que se apode- . resolvieron emigraron á territorio portugués. encontraba derrotados de antemano. C. con pérdida de bastantes muertos y heridos. que ya tenían asediado las milicias orientales. resolvió emprender el ataque al siguiente día. el teniente del N. Pero los realistas no e s taban en la posibilidad de sostenerse con el mismo brío que lo habían hecho. pretende j u gar las armas. pero al. carecían de así es que la perspectiva de un asedio les víveres. Lanzadas sus tropas al asalto. como lo hizo. temían la hostilidad de las partidas portuguesas de frontera. para desbaratar el acantonamiento enemigo.

y constituía en primer término un paralelo entre la conducta de los orientales y la del Gobierno central. E n todo el mes de Junio. una E x posición de agravios. que Larrañaga debía entregar en mano propia á los individuos del Gobierno general. i. y el rechazo de los diputados orientales efectuado y confirmado por la Asamblea Constituyente en el corso de dos sesiones. E. L a Exposición llevaba fecha 29 de Junio. la actitud subsiguiente de A r tigas fué tan correcta c o m o era posible exigirse. Á.. N o obstante el carácter odioso de la primera y última de estas medidas. Dia- . elevadas á V . Casi á un mismo tiempo supo Artigas los desmanes de los jefes argentinos contra las milicias acantonadas sobre la línea del río Uruguay. cit). A c o m p a ñ a b a á su vez. de B. y pasó á Larrañaga órdenes perentorias para gestionar la solución decorosa de los conflictos producidos. llegaron estas noticias al campo oriental. decía el caudillo: « L a s pretensiones de esta Provincia y su ejército. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL rase del local abandonado y arrasara las trincheras que aún hubiesen quedado en pie ( 1 ) . c o m o correspondía á la mejor conservación de la uniformidad. Recapitulando los acontecimientos de ese período.. hasta el momento en que formulaba sus quejas. después de informarse de ella. entre los actos del c o m i sionado y el sentido de los recaudos que precediesen sus apremiantes gestiones. la caída del fuerte B o r bón. (Boletín X ü ". 258. — Figueroa. están aún pen- ( 1 ) O'axeta Ministerial rio histórico.398 LIBRO IV. Se limitó á promover la remisión de nuevos poderes que confirmasen el mandato de los diputados expulsos. desde el día de la i n corporación de Artigas al asedio.

Hilarión de la Quintana.LIBRO IV. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 399 dientes. pero V . y sin otro proceso.» A este cuadro de las provocaciones armadas. y hasta los extremos del Uruguay. continuaba el Jefe de los Orientales: « B e n d e c í a y o mi providencia por este homenaje rendido al amor de la paz. son arrestados en su pasaje á Y a p e y ú un capitán y un teniente. metiendo en el rol de reos á cuantos sirviesen bajo mis órdenes. se sellan las providencias c o m o si hubiese sido ratificada la declaratoria indigna del 2 de F e brero. Manuel Sarratea. cuando el subdelegado Planes. en su costa occidental. E . y el coronel Bxmdeau fué confirmado en el g e neralato de este campo de asedio. y los otros á Tacuarembó. impartió sus órdenes. llevando su alarma hasta Mandisoví: imparte sus órdenes y publica la discordia. pasados al momento por las armas. el c o m a n dante D . seguía el de los agravios políticos. retirándose de sus primeras posiciones. intimando bajo imputaciones indignas la desorganización de la fuerza de esta Provincia que cubría aquel punto. Sin embargo. hace tiempo que aprobó la expulsión de Sarratea.» Después de enumerar los actos de prudencia con que los oficiales de las milicias uruguayas evitaron un conflicto armado. en el A r r o y o de la China. en la persona de . y más tarde. E n consecuencia.. marcharon los unos á reforzar el asedio del fuerte Borbón. que purga el expulso D . Pintábalo Artigas con una e x a c titud que hacía resaltar sus colores. reuniendo la fuerza del Departamento de Y a p e y ú y c o n vocando la del de Concepción. por orden de Artigas. Se imparten órdenes las más ejecutivas para á todo trance interceptar mis chasques. y un cuerpo de sus tropas marchó sobre el Salto. marcha y acampa en el de Miriñav. L u e g o de comentar el desaire infligido á la Provincia Oriental.

perseguidos escandalosamente como delincuentes. N o .400 LIBRO IV. no lo dude jamás V . se vio en la necesidad de instalar un Gobierno para su administración económica. y sólo tarda en recibir un desprecio de Su Soberanía el tiempo que estuvo para dirigirle sus fraternales felicitaciones. . . y el abandono á que se ven reducidos sus apologistas. para no pensar más que en estas últimas. todo convence de la rivalidad que se fomenta. á pretexto de unos defectos absolutamente cuestionables . E. E l asunto presente es muy dirigida á una satiscon perjuicio de los intereses generales. y Y . Mil providen- . Marcha su rol de diputados. y la Banda Oriental e m - pieza á sentir los efectos de la provocación. el esmero en dar importancia á cuantos emplean su mordacidad c o n tra esta Provincia. por lo mismo. . y exigida su incorporación á la Asamblea Constituyente. sin desviarse del objeto primordial de la Exposición. T o m á s García de Zúñiga.» C o m o si deseara apartar hasta la sospecha de que su actitud obedeciese á resentimientos particulares. otro. de las de su país. E. decía el exponente: « Esta Provincia. alguna que fuese facción •particular. relegando al olvido aquéllas. en uso de sus derechos inviolables y consecuente á su convención sagrada. Decía con tal m o t i v o : « Y o fui declarado traidor.: nunca se firmará providencia. deslindaba las ofensas propias. Artigas. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL su representante D . que habría comprometido mi moderación si fuese yo menos digno de defenderla. y del conato que se pone en obstruir los pasos preciosos á la conservación de nuestra fraternidad. Finalmente. sufren el desaire de la negativa. debía haber satisfecho á la faz de la Patria este ultraje. á quien el Gobierno de Buenos Aires acababa de expedir pasaporte sin dignarse proveer sobre los reclamos de que era portador.

Larguísimas conferencias y debates prorrogaron el plazo de la respuesta más allá de lo señalado. debían llevar á una conclusión alarmante para el Gobierno central. y V . de la América en su revolución ha ofrecido glosus y esta Provincia cenizas hasta asegurar su consolidación. y el plazo perentorio de tres días para obtener una respuesta decisiva. A r t i gas planteaba el problema de paz ó guerra en términos precisos. — I I I . y en efecto. E. se presentó Larrañaga al Gobierno central. pero ella ruega á V . y es preciso ya correr el velo. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 401 cias fomentan sus temores. señor. Larra- ñaga está encargado de concluir esta gestión. de las necesidades. ¡Qué. y al fin. y pasó á ver en seguida á varios d i putados. E. el cuadro más imponente de la humanidad. á la adD OM. E. en 2 9 de Julio. va á decidirlos. sus lágrimas. L a orfandad de sus hijos. E. Se reducían ellas. el clamor de sus mujeres. Ellos se harán sentir á medida reconocerá lodos los efectos la justicia y el honor. por de la energía. E . . contrasta su grandeza. : ella está dispuesta á eludirlas. 26. « Esta Provincia — decía — penetra las miras de V . E s r . aparte el motivo de sus temores: ella tiene ya todas sus medidas tomadas. el abandono de sus haciendas. Mis conciudadanos esperan de rodillas el resultado.LIBRO I V . E x c m o . — V .? » Tantas verdades acumuladas. no son éstos los principios mismos que ha proclamado V . » C o n este documento. Los planes riosa deben grandes sellarse. E. la extensión de sus recursos irresistibles. y al primer impulso de sus resortes hará conocer á V . las últimas cláusulas del documento envolvían una amenaza. pudo comunicar el emisario las conclusiones propuestas por los hombres espectables con quienes había conferenciado y discutido. animada E l ciudadano D á m a s o A .

Con respecto al Gobierno local del Uruguay. i n sinuándole los medios de reunirlos y consultarlos. c o m o si tales no exis- ( 1 ) Col Fregeiro. y unidos con los demás. no merecía ni el honor de una mención. E n cuanto á las últimas disposiciones militares adoptadas por el Gobierno general. facultad para tratar con los demás miembros de la Constituyente sobre la suerte de las P r o vincias Unidas en general. otro delante de Montevideo. Solamente cuatro. L a repulsa de las pretensiones formuladas por los orientales. puesto que se oficiaba á Rondeau para que promoviese entre los hacendados. LXXVI-LXXIX y LXXXVII-LXXXVIII. multiplicaba y aumentaba sus fuerzas en la Capital ( 1). los hacendados propietarios podían arreglar ellos mismos un método equitativo y económico de administración. E l Gobierno local. cuyos cuatro individuos serían e x positores ante la Asamblea Constituyente de las razones y derechos que asistiesen á la Provincia. r e c o nociéndose á ellos solos. y con el mismo objeto. de los seis diputados electos. no encerraban m i s terio alguDo: encargado de mantener el orden público y hacer la guerra á los enemigos. luego que se fijase su número y continuasen en aquella disciplina destinada á conservarles el carácter adquirido. incluyendo el de Maldonado. para cuyo efecto se oficiaba al general Rondeau. tenía un ejército en el Perú. y la de su país en particular. L a s m i licias de la Banda Oriental serían socorridas convenientemente.402 LIBRO IV. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL misión de cuatro de los seis diputados orientales. fijarían la forma de gobierno que en adelante d e bía regir para todos. serían admitidos en la Asamblea. no podía ser más clara. recientemente creado en el Uruguay. la organización de autoridades propias. .

quien les expresó oficialmente « que los médicos habían prohibido á la princesa contraerse al bufete. con razón se mantenían aferrados á esta sola. Desvanecidas todas las probabilidades del e x terior. cuyo descontento era la única esperanza que les alentaba. á cuyo efecto aumentaba y caba. en la condición subalterna que se le imponía. Abandonados á su propia suerte. y de aquí el que se viera en la dolorosa necesidad de no poder responder. e x multipli- existentes. resignándose á continuar por el momento con los voluntarios á sus ó r denes. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 403 tiesen ya instituidas por sufragio popular. Artigas devoró esta nueva ofensa. espiando la ocasión en que se p r o dujese una ruptura. según declaración suya. por intermedio del E n cargado de Negocios de España en R í o Janeiro. Se lia visto cuántos esfuerzos habían hecho para e x p l o tarlo en favor de sí mismos.LIBRO IV. y es inútil asegurar que seguían ansiosos el giro de las desavenencias entre Artigas y el Gobierno general. V i godet y el Cabildo veían en aquella eventualidad su única perspectiva de salvación. el silencio que guardaban era para in- . tanto á la correspondencia de Vigodet. los elementos de Cocomfuerza rrientes. Sobre acantonamiento de tropas en las fronteras de E n t r e .R í o s y plicándola por la necesidad de conservar el orden y batir á los enemigos. les tenía desahuciados la princesa Carlota.» Si las autoridades de L i m a no se habían pronunciado en términos equivalentes. que semejante actitud por parte del Jefe de los Orientales. mucho más desde que conocieron los términos de la Exposición de agravios remitida á la otra orilla. De tiempo atrás. como á la del Cabildo. Nada más deplorable para los realistas de Montevideo. el Gobierno se reservaba mantener su actitud. que ahora amenazaba fallarles.

Estrechábase progresivamente la línea de asedio. — F i g u e histó- roa. asumiendo formas de mera protesta. Quedaron. mientras que el descontento producido entre los orientales por la actitud absorbente del Gobierno de Buenos A i r e s .404 LIBEO IV. Apuntes . — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL terpretarse de un modo desfavorable. unas de propia voluntad y otras expulsadas por las delaciones del partido empecinado. Mago 0 de 181. Rivera. i. para refugio de los nuevos dolientes. hasta que Rondeau. en consecuencia. el hambre y las enfermedades proseguían sembrando estragos. por el avance empeñoso de los patriotas sobre las posiciones más temibles. — Larrañaga y Guerra. cortó aquel recurso. confundiéndose sanos y enfermos en aquellas mazmorras donde el contagio era fatal. mantenía la unión de los sitiadores (1). fué necesario improvisar asilos construidos de tabla y lienzo en los huecos y plazas. al Cabildo. Dentro de la ciudad. que sufría alternativos ataques de Otorgues. Conforme continuaban mermando las probabilidades de auxilio exterior. d e seando apurar los sufrimientos de la guarnición. Salieron muchas. de enfermos. más difícil se hacía la situación de los sitiados. V e d i a y Ojeda. V i g o d e t había concedido permiso para salir de la Plaza á las familias que lo pidiesen. E n resumen. y muy debilitada la esperanza en los socorros del Perú. Diario 2 9 2 .9 3 . podía darse por eliminada la protección de D o ñ a Carlota. A estos parajes ocurrían también por la noche los desprovistos de techo propio. Ofde Vigodet histórico. Llenos los hospitales y cuarteles.3 (Arch G e n ) . cuyos soldados rivalizaban en alardes de valor. centenares de infelices (1) ricos. incluso el castillo del Cerro.

pensaron los sitiadores tentar el asalto sobre la Plaza. las que podían utilizarse fueron compuestas y armadas en guerra. valiéndose de las embarcaciones y de pelotas de cuero. L o s sitiadores habían carecido hasta entonces de una fuerza sutil que les permitiera emprender operaciones marítimas. que no pudiendo aguantarse contra el viento. y con ese propósito tuvo lugar una junta de guerra presidida por Rondeau. informes fidedignos hacían temer desde mediados de Junio un asalto á la Plaza. P o r otra parte. botes y hasta goletas. i. perecieron bastantes de ellos. quien. de seguida. durante la noche. Accidentes inesperados. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 405 sin medios para resistir la miseria: perseguidos adentro y rechazados afuera. y todos los síntomas visibles. duplicó las precauciones i n ternas. S u cesivamente apresadas estas embarcaciones. Vedia. Diario histórico.—Figueroa. P e r o los temporales del invierno arrojaron sobre la playa gran cantidad de lanchas. Juntábase á estas alarmas y contratiempos. A n i m a d o s con la adquisición de su pequeña flota. deshaciéndose las inservibles para proveer de leña al ejército. con grandes f o gatas (1). confirmaban el proyecto. Se convino que debía hacerse un desembarco por varios puntos á la vez. encallaban sin remedio. Esta resolución trascendió hasta la tropa. . viéndose coartados para toda combinación decisiva. concurrieron á facilitar aquel designio. durmiendo sobre las armas y haciendo iluminar los contornos de la Plaza. á la que asistieron Artigas. y un pasado la puso en conocimiento de Vigodet. Rivera y demás jefes principales.LIBRO IV. el disgusto ( 1 ) Autobiografía 194 y 202-Gi de Hondean (cit).

A partir de la batalla del Cerrito. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL que producía entre la guarnición. el decrecimiento del poder m a rítimo. traían y llevaban cartas. y la crítica de sus compañeros de armas ahondaba ese resentimiento. L a flota realista ya no podía contener los progresos de los independientes en las aguas que antes habían sido de su dominio. no bastaba á conjurar la tempestad. buscaba los medios de obtener por la intriga lo que no le era posible conseguir con las armas. muchas veces á deshora. V i g o d e t se dejaba ver pocas veces.406 LIBRO IV. y mantenían i n teligencias en el campo sitiador. sin colegirse fijamente con quién ni á qué propósito inmediato. V i godet y Gallano estaban enemistados. la jactanciosa seguridad con que había prometido vencer á los sitiadores. todos los días y á cada instante se producían hechos. desde que le había sido tan adversa la suerte de las armas. E c h á basele en cara al primero. empero. José Caparroz. . M u y dado á combinaciones de bufete. que hasta entonces había constituido el nervio de la resistencia española. mientras se elogiaba el valor del segundo en toda acción de guerra á que concurría. supliendo por ese medio las actividades de otro orden que no podía satisfacer su presencia. E l teniente de D r a gones D . cuyo conjunto resultaba en pérdida para el crédito y las armas de los realistas. la desinteligencia de sus jefes principales. Escribía de continuo. lo demostró á la evidencia. Su política. Constituía un síntoma muy serio. Agentes misteriosos despachados por él. Sin que los patriotas hubiesen obtenido después del C e rrito ventaja similar alguna. a c o metiendo el proyecto de asaltar la isla de Martín García. fortificación de mucha importancia material y estratégica. Sabiendo que se hallaba guarnecida por sólo 10 hombres.

Pequeñas escaramuzas navales tuvieron lugar entre las embarcaciones de la marina de guerra y algunos de los barquichuelos recientemente armados. avisándoles la aproximación de expediciones realistas y cooperando algunas veces á rechazarlas.—Figueroa. Diario a Histórico. Esta ofensiva de los patriotas. viendo el Cabildo cuan envalentonados andaban los flamantes marinos. despachando en Junio. . que no aportase en gaje alguna embarcación. resolvió suscitarles trabas más enérgicas de las que V i g o d e t les oponía. oportuno concurso á las partidas estacionadas en las costas. C o n el expresado propósito. Prestaban estos últimos. ofreciéndole su concurso para armar nuevas expediciones navales. 283-85. 3G carabinas. i. la corporación se dirigió al Capitán general. llevándose consigo 3 lanchas. 3 cañones. varias. debiéndose á la intervención del capellán de la isla que no se produjesen otras desgracias. se puso mano á la obra. Sin más resistencia que la de un soldado á quien dieron muerte. Parte). desembarcó de sorpresa en la isla. Acostumbrada la flotilla española á no encontrar oposición fuera de las costas. 19 sables.LIBRO IV. Paralelamente iba acrecentándose el número de lanchas y botes de los revolucionarios. algunas granadas y pólvora ( 1 ) . entre ellos el sargento Bartolo Mondragón. no podía ser de peor efecto para el enemigo. 17 p i s tolas. de cuyos ( 1 ) Núñez. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 407 Caparroz tripuló 4 botes con 22 soldados de su cuerpo. los asaltantes se hicieron dueños del punto. Noticias ( 2 . L o s patriotas se reembarcaron al día siguiente. Aceptado el ofrecimiento. pues raro era el revés sufrido por el enemigo. y cruzando el rio d u rante la noche del 7 de Julio. y un vecino que resultó herido. empezó á sentirla sin arrimarse á ellas. A fin de cuentas.

« para armar en corso dos ó más embarcaciones. prendidos muy particularmente comlos pueblos argentinos. i. y atender la asistencia de los enfermos. tenían el doble objeto de aportar víveres á la Plaza y limpiar los ríos de armamentos patriotas. — Of de Diavio 1813 G e n ) . 10 ú Vigodet. buscando de paso adquirir elementos de manutención con el menor costo posible. DesignábaseÍes por campo de operaciones. E l C a bildo y Vigodet. Pero mientras cumplían las órdenes recibidas. nuevas agresiones de los patriotas y la necesidad creciente de víveres. al Cabildo. » ( 1 ) L a s expediciones proyectadas. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL progresos se hablará á su tiempo. entendiéndose con la Comandancia general de M a rina para los auxilios del caso y patentes de los capitanes. y las que ya estaban en acción. dudó V i g o d e t si podría asociarse ó no á él. guiados por un egoísmo explicable. en presencia de un oficio del Tesorero D . mermaban los escrúpulos en razón d i t a ) Of de Figueroa Vigodet histórico. autorizó á éste. Invitado á coadyuvar dicho intento. A la altura á que habían llegado las cosas. — Figueroa. Julio 12 Julio (Arcli 1813 ( A r c h G e n ) . Jacinto Figueroa. todo el que se extendía al cabotaje desde Montevideo hasta el alto Uruguay. pro- donde era práctica presentarse en aire de represalia. que con fecha 12 de Julio expresaba hallarse su repartición « sin un real con que suministrar la ración á las tropas y Marina. 281. curaban que el mayor peso de las exacciones cayese sobre las localidades directamente sujetas al dominio de Buenos Aires. » Pero vencido por las exhortaciones del Cabildo. hicieron que el Cabildo se resolviese á poner mayor número de buques en línea. .408 LIBRO IV.

Después de esto. haciendo un buen acopio de reses. bajo las órdenes de D . y comprendiéndolo así los directores de las fuerzas expedicionarias. T o d o el mes de Junio y parte de Julio. donde las milicias del distrito obligaron á reembarcarse á una partida exploradora. suscitándose en cambio la odiosidad de los vecindarios del tránsito. D . N o mejor suerte les cupo á las demás expediciones preparadas con tanta dificultad. se presentó con 22 hombres s o - . C o n gran facilidad se internaron hasta el Rosario. empezaron las expediciones á darse á la vela. Juan Manuel García. salidos desde Montevideo en una balandra. con las cuales volvieron para embarcarlas por la costa. Hasta entre los realistas mismos tomó cuerpo esa manifestación repulsiva. Quisieron los principales jefes ocultar su mala conducta con proclamas y exhortaciones á la libertad y á la concordia. empleó R a m o s en su excursión. compuesta de 4 0 0 hombres entre tropa y voluntarios. oficial muy distinguido del cuerpo de Chain.LIBRO IV. Influidos por semejantes ideas. Juan R a m o s . Víboras. estaban preparados á excederse en su poco envidiable cometido. tomándole 8 prisioneros. al traslucirse la conducta observada en Soriano. pero los desmanes cometidos fueron prueba de la hipocresía que dictaba aquellas palabras. hicieron los expedicionarios algunas presas de escasa importancia. jefe de las milicias del Rosario. E n las postrimerías de Julio. Gualeguaychú y otros puntos donde recaló la expedición. desembarcaban por el puerto del Sauce 15 hombres. Había partido la más considerable de ellas en los primeros días de Junio. á quien a c o m pañaban expertos corsaristas. Sabedor del caso. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 409 recta de la necesidad. Iba esta gente embarcada en 2 8 lanchas. que se inició con un revés sufrido en San José.

vanguardia del contingente de 1. 289 y 2 9 8 . las expediciones corsarias de los realistas. Mas no todas debían de ser desventuras para los sitiados. esperado inútilmente tantas veces. pues era aniversario de la reconquista de Buenos Aires por los montevideanos. i. 265. con una partida de Blandengues. anunciaban el 12 de A g o s t o haber anclado en el puerto la fragata particular San Pablo. á tener en cuenta los reclamos instaurados con tal motivo por el Cabildo ante V i godet ( 1 ) . 252. para ganar una balandra que les esperaba en las inmediaciones. Salvas atronadoras.240 soldados. — Of del Cabildo 1813 (Arch G e n ) . se hizo sin equidad. salvándose á nado los dos restantes. el 2 8 de Julio. D . y después de causarles 2 muertos y 5 h e ridos. conduciendo 2 0 0 artilleros y 1 0 0 hombres del regimiento de Lorca. N o podían llegar en m o mento más auspicioso aquellas tropas. . pues hasta el reparto de las pocas presas obtenidas. repiques y cohetes. Diario á Vigodet. apareció al fin. batía en Cufré 10 hombres de otra expedición. tuvieron 4 muertos y 4 prisioneros en la refriega. que habiéndose internado inadvertidamente. es decir. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL bre los realistas. E l refuerzo de tropas de la Península. para no dejar más que enojos tras de sí. que completaban á su bordo varios otros buques.410 LIBRO I V . convoyados por la fragata de guerra Prueba. Pedro J. D e este m o d o iban fracasando unas tras otras. 2 ó Junio histórico. V i g o d e t no quiso diferir el desembarco de los recién llegados. A la misma fecha. tomándoles cuanto llevaban. que se efectuó esa misma noche á las siete. el día en que se anunciaban los bajeles. Sierra. entre los aplausos de la m u l - ( 1 ) Figucroa. les obligó á rendirse.

izando banderas y haciendo tronar sus cañones.3 1 1 . L o s demás buques siguieron viaje con dificultades. no produjeron en el campo sitiador desmoralización alguna. L o s vientos contrarios detuvieron por algunos días la llegada del resto de la expedición. y las principales damas realistas. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 411 titud. L a fragata Socorro. mujeres y niños. Apuntes tórico. Consentidos los sol- ( 1 ) Larrañaga y Guerra. suscitando igual entusiasmo que el San Pablo. Echáronse á vuelo las campanas de los templos. pero sin contratiempo que lamentar. Sin embargo. sonaron las músicas. E l castillo del Cerro diferentes fué el primero en dar la señal de aviso. 303-305 y 3 0 9 . — Figueroa. Se prefirió el Baño de los Padres. José. pasadas las diez de la noche. E l l o no obstante. y amparado de un recodo que lo escudaba naturalmente. peligro. mezcladas con el pueblo. his- i. conducía que un batallón del regimiento de Lorca. bailes y banquetes improvisados. para que las columnas tomaran tierra sin. históricos. — A u t o b i o g r a f í a de Hondean . Diario (cit). local protegido por el fuerte de S. pues hasta allí alcanzaban las balas de las baterías con que los sitiadores dominaban la playa. los sitiadores enfriaron la alegría de la población. dieron á la recepción de los veteranos peninsulares un aspecto tan lucido c o m o excepcional. fueron á recibir los nuevos campeones del régimen colonial. Serenatas a m bulantes. arrojando docena y media ele granadas sobre la ciudael ( 1 ) . el desembarque no pudo efectuarse por el muelle de la ciudad.LIBRO IV. y los ecos musicales mezclados con la gritería ensordecedora de hombres. E l 2 3 de A g o s t o llegaron al puerto. había d e - rribado á R í o Janeiro para componerse. L o s bulliciosos alardes ele la Plaza.

Narrábanse con mal reprimido orgullo. había ya empezado á suavizar los rencores entre los de adentro y los de afuera. cuando se le pintaron las necesidades de los enfermos . Siendo tan unánime el pensamiento d o m i nante en el ejército respecto á la inferioridad de los sitiados. tomaron pie de no llegar á la mitad de esa cifra el último refuerzo.000 hombres debía aumentar las filas enemigas. para mofarse de la cooperación que la Península prestaba á los defensores de su causa. con la dominación europea cuyo término presentían todos. esa circunstancia influía de una manera singular sobre el espíritu cielos orientales. el obstáculo de los compromisos contraídos. que cuando los voluntarios del país estaban de avanzada. Era visible que sólo se oponía á la fraternidad común. Cierto espíritu de recíproca benevolencia.412 LIBRO IV. y una vez desaparecida esa barrera. Diversas manifestaciones confirmaban dicho supuesto. L a perspectiva de verse dueños del suelo natal en tiempo no lejano. exhibido en m e dio de las más crudas agresiones. había de restablecerse la concordia entre los h i jos del mismo país. parecía acusar la vuelta á una confraternidad de que no estaban distantes los c o n tendores. las proezas de los hijos de la tierra. dejando libre ese recurso á la población sedienta. renovaban las tradiciones de la antigua caballería. n c obstruían con materias infecciosas los surtideros de agua. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL dados patriotas en que un contingente de 3. muchos de los cuales por su valor guerrero ó por su generosidad. L o s orientales no habían hecho la guerra con crueldad. en uno y otro campo. Sabían los defensores de la Plaza. E l mismo Artigas había concedido licencias para carnear en las c o s tas. y hasta esquivaban toda ocasión de aumentar los sufrinden-tos de los sitiados.

brindando los de afuera carne y verduras. según se supo más tarde. E l Gobierno de Buenos Aires. Adriano Medina. E n las guerrillas. Se acordó abandonar la Provincia Oriental á sus propios destinos. del regimiento de Otorgues. y aún bajo los mismos muros. á pretexto del anunciado refuerzo de 3. 300-301 y 375. E n 2 3 de M a y o . por vino ó caña que proporcionaban los de adentro. y el capitán R a m o s . no sin que se le advirtiera la necesidad de ejercer una gran vigilancia. el Gobierno central oficiaba reservadamente al general Bondeau. retirando por lo pronto las tropas auxiliares que guerreaban dentro de su territorio. c o n testó exponiendo razones militares que evidenciaban la imprudencia de aquella medida. caso problemático. separándose cierto día de las fuerzas á sus órdenes. C o n o - ( 1 ) Figueroa. 170-171. c o m o sucedió entre otros con el capitán D . L o s combates singulares sustituían en muchos casos á los c o lectivos. Desde que los diputados orientales exhibieron las instrucciones aprobadas por la Asamblea popular de A b r i l . del de Chain.000 soldados peninsulares. conociera ó no estos d e talles. se hacían cambios frecuentes de provisiones. hubo una modificación sensible en los rumbos de la política imperante. y pudo lograr su paralización momentánea. . cuyos dos oficiales. que levantase el sitio de Montevideo. pues temía el Gobierno central algún amago de tropas por el lado del Brasil. Diario histórico.LIBRO IV. que interrumpió la agresión llevada contra Medina por cuatro soldados realistas ( 1 ) . i. emprendieron un duelo personal. en cuya realización no creyó nadie. 223. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 413 que llenaban los hospitales de la ciudad. E l general sitiador. tenía su opinión formada sobre el resultado final de la lucha. 203.

por ser el ejército patriota mayor en número que el enemigo. para que pasasen al campo sitiador é informasen luego sobre ( 1 ) Col Fregeiro. al promediar Junio. R e p l i c ó éste. número y disposición de ánimo. A b a n d o n a d o el proyecto. entre ellos el barón de PTollemberg. el asalto de la Plaza. el Gobierno le ordenaba terminantemente que levantase el asedio. en cuyas aguas. tenía aglomerados los transportes necesarios. bajo grande responsabilidad para el general si no la cumplía. LXXXVIL — Autobiografía de Hondean (cit). asegurando que después de este examen pericial. el general contestó observando « q u e la medida era poco meditada. é incapaz de cederle en valor. y como para justificar el general en jefe su actitud propia.414 LIBRO IV. fué sin duda que convino. sus posesiones. en la forma indicada oportunamente. y entonces el Gobierno volvió á. era totalmente equivocada esa presunción. Influido por las mismas ideas que habían informado su primera respuesta. — CAÍDA D E L PODER ESPAÑOL ciendo la mala voluntad del Gobierno. antes que Rondeau remitiese el parte oficial de la llegada positiva de los expedicionarios peninsulares. Confirmando las prevenciones aducidas en M a y o . comisionó tres individuos. como último argumento. .de la medida. su antiguo propósito. yendo á embarcarse por Colonia. porque si se fundaba en que el ejército sitiador podía ser batido por las tropas de la Plaza. se repitieron los anuncios del próximo arribo de la expedición realista. adheriría él á la opinión que resultase como la más adecuada al caso ( 1 ) . que se enviara persona idónea á su campo para examinar el estado de las tropas. V e n c i d o el Gobierno por tanta insistencia.» P o r toda satisfacción. para facilitar la ejecución. el G o bierno contestó ratificando su primera orden.

se pronunciaron por la opinión de R o n d e a u : el Gobierno de B u e nos Aires no tuvo otro remedio que aceptar el dictamen de sus comisionados. Revistaron las tropas. deparándole la suerte un medio inesperado y proficuo. ordenando que prosiguiera el sitio. á quien se atribuyeron miras ambiciosas por su insistencia en conservarse frente al asedio. aunque mí particularmente me acarreó prevenciones mi fundada resistencia. tomaron cuenta del armamento y municiones. .» N u n c a faltan en estos dramas de guerra. inquirieron el espíritu que animaba al ejército. y después de pesar bien todo. Esta resolución fué causa de calumnias contra el general sitiador. E l general sitiador buscaba otra clase de noticias. distrayendo el ánimo de las escenas sangrientas para dar lugar á la narración de hechos en que brilla la suspicacia humana. porque de una y otra parte no se hacían más que consideraciones relativas á los males de la guerra. c o rrespondencia sin éxito. y cumplieron con prolijidad su encargo. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 415 el parecer que su aspecto general les sugiriese. y me las hicieron sentir con posterioridad. Entran en este número. El mismo lo ha reconocido en sus Memorias. y cada uno se halagaba al fin con las esperanzas del triunfo de su causa. luego que la decisión del Gobierno de Buenos Aires confirmó sus deseos de persistir en el asedio. se asesoraron de la resistencia que aún podía ofrecer la Plaza. las c o m cobinaciones de que empezó á valerse Rondeau para municar con individuos de la Plaza.LIBRO IV. Y a desde antes había emprendido una correspondencia con los jefes de la guarnición sitiada. cuando dice refiriéndose á al h e c h o : « f u é un bien á la causa republicana. L o s c o m i sionados llegaron á su destino. anécdotas que los amenicen.

L a carta provenía de un español liberal avecindado en comunicaba Montevideo y amigo de la revolución. y c o m o el viento picase favorablemente. encargándole p u - . pudo asirla. á fin de escucharlo que c o n versaban los sitiados. ofreció 3 pesos de su propio bolsillo por cada botella de esa clase que le presentaran. y después supo de boca del corresponsal. y sabiendo que el soldado lo había comunicado á sus c o m p a ñeros. Satisfecho R o n d e a u de aquel encuentro. haciendo popular la noticia. que llegó hasta oídos de la autoridad española. quien adoptó activamente los m e dios para descubrir el oculto corresponsal. y fué tan sonado el asunto.416 LIBRO IV. cuando vio que flotaba una botella lacrada. adjuntando una clave para continuar en lo futuro su correspondencia en cifra. y le instaba á que prosiguiese su escucha. Muchas fueron las que obtuvo por tal medio. lo que obligó á éste á cesar en su empeño. que acostumbraba aproximarse noche a n o c h e á las murallas. H a b í a en el ejército patriota un sargento gallego apellidado Viera. A l l í rompió el vidrio y encontró adentro una carta rotulada para el general en jefe. como proveniente de un buque al parecer abandonado que fondeaba en la bahía. á quien inmediatamente la presentó. para lo cual le relevó de todo otro servicio. empujando la botella á la costa. L o s soldados patriotas bautizaron esta forma de comunicación con el nombre de Correobotella. Casualmente se proporcionó otro canal donde recoger n o ticias fidedignas. durante cinco meses. quien noticias importantes y hacía advertencias de valer. Rondeau tenía gran confianza en este individuo. trayéndola á tierra. que sólo una se había perdido. L a curiosidad y el deseo de poseer aquel objeto le hizo echarse al agua. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL Estaba cierto día un soldado patriota en la playa.

combates 27. sabiendo en cambio cosas que le interesaban. M a y o r de la Plaza. se apagó bien pronto. E l entusiasmo producido por los últimos refuerzos. . haciendo sentir su acción por diversas maniobras de detalle.LIBRO IV. Puesto en conocimiento de Rondeau el hecho. y por este medio el general si dador engañó á los jefes de la Plaza con las novedades que le ocurrían ponerles. al fin se le aficionaron tanto. llevándole periódicos y noticias. y en el acto le emplazaron para la siguiente noche. prosiguió sus entrevistas con Ponce. merced á la iniciativa mediocre de los oficiales peninsulares. y al peso con que abrumaron al vecindario para procurarse alojamiento. Estimulado por tal m o d o el celo del escucha. tuvo lugar una entrevista del sargento con Ponce. que el M a y o r gratificó con 4 onzas de oro. Contestó el sargento que asilo haría si le conviniesen las proposiciones que se le ofertaran. y en la hora y sitio convenidos. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 417 siera gran cuidado en averiguar si los sitiados intentaban alguna salida. Viera. crecían los apuros ele los sitiados. instruyéndole del m o d o c o m o d e bía portarse. que admitiéndole en la guarnición como pasado. E s r . enviado por V i g o d e t al efecto. pues así creía estar vido por el sargento. bajo la dirección de Rondeau. . provocaban DOM. A l mismo tiempo los sitiadores.I l l . autorizó á Viera para que concurriese á la cita. espiando é inquiriendo noticias para á él todas las noches. que le propusieron pasarse. Viera fué sentido varias veces por los de adentro. Resultó de la entrevista que P o n c e dio sus acciones instrucciones á Viera sobre el c o m p o r trasmitírselas mejor sertamiento que debía observar entre los patriotas. A l tenor de estas inteligencias secretas. que se contentaron con lanzarle algunos epigramas y dicharachos sin hacerle fuego.

Protegidos de la artillería volante se aproximaban á las fortificaciones. oriental. 265. para evitar aglomeraciones que sirvieran de blanco á las bombas. y D . — . — CAÍDA D E L PODER ESPAÑOL parciales. con lo cual tuvieron los sitiados que proteger de allí para adelante el entierro de sus muertos con fuerza armada ( 1 ) . Bien que con esto consiguiera estar al corriente de todo lo que pasaba entre los patriotas. 267. Fidel R e y . sin descuidar el espionaje interno. Entre desconfianzas y ardides. el campo sitiador. español. L o s caseríos que mediaban entre a m bos campos. junto con otros cinco individuos ele menor viso. 26 y 27 Agosto y 15 Nov 1813 ( A r c h G e n ) . decorríase la existencia de Vigodet. plagaba de emisarios y agentes. D o m i n g o Cullen. Cerráronse los templos principales.418 LIBRO IV. H u b o ocasión en que los sitiadores avanzaron hasta el cementerio de la ciudad incendiándolo. cuyo plan era un misterio. futuro Gobernador de Santa F e . quedaron reducidos á cenizas por efecto de este cañoneo continuo. Sorprendido un bote americano. 269. (cit). Vigodet ordenó la prisión de D . se le encontraron pliegos y cartas para el campo sitiador. D . no parecía aprovecharlo para el desenvolvimiento ele sus propias operaciones militares. de los que siempre salían airosos. siendo contestados sus fuegos por éstas y las cañoneras ancladas en la playa. que comprometían á varias personas residentes en la P l a z a : por consecuencia. E l mes ele A g o s t o transcurrió para los sitiados sin más novedad ele bulto que el desembarco de los refuerzos peninsulares. quien. 315 y 3 3 6 . Diario Autobiografía histórico. i. Vicente Susviela. Prosiguiendo el (1) Oficios de Vigodet de Hondean al Cabildo. y algunas prisiones efectuadas en la ciudad. como ya se ha dicho. —Figueroa.

distrajo la atención concentrada en ellos. lo cual determinó que fuese conducido Barreiro en arresto al c o n vento de S. donde á más de ceder la sala principal á cuantos cupiesen en ella. conduciendo fondos para el comercio. Tres días después llegó de L i m a la fragata Nueva Cantabria.000 pesos que respectivamente remitían á la misma corporación. 0 0 0 pesos. quería que las sacrificasen sin más trámite. resultó hallarse una carta del presbítero D . 6 piezas de artillería con sus correspondientes montajes y juegos de armas. Desde el 4 hasta el 6 de Septiembre. Francisco. cada religioso instaló en su propia celda un enfermo. como una muestra de la liberalidad del Virrey. dos días después.500 hombres. 4 0 0 quintales de pólvora. compuesta de 1. á más de 3 0 . no se sabe si dirigida á su hermano. respondiendo á sordas instigaciones.LIBRO IV. A este auxilio oficial y gratuito. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 419 registro de la correspondencia. Francisco. que era secretario general de Artigas. tablazón y 5. de que se hizo cargo especialmente. tomaron tierra los expedicionarios. y 4. el arribo de una segunda expedición peninsular. E l populacho. Conducía además el expresado barco. que el V i r r e y marqués de la Concordia enviaba al Cabildo. Otros. Afortunadamente. en satisfacción á su pedido de 2 8 de Febrero. se siguió el que en el mismo día . cabullería. ó para algún otro personaje patriota. empero. entre los cuales venían 2 0 0 soldados de marina. el Cabildo y el A r z o b i s p o de la Capital peruana. presagiaban. alojando sus enfermos en varias casas habilitadas al efecto.000 fanegas de trigo sin costo alguno de compra ni conducción. Miguel Barreiro. un infausto destino á los presos. m e nos crueles. Impresiones distintas causó la prisión de las personas indicadas. y en el convento de S.

N o pudo mantenerse idéntica reserva sobre los p r o p ó sitos de una expedición á los ríos. comisionando al D r . guardándose rigoroso secreto s o bre las instrucciones que llevaban. había n o ticia entre los patriotas del apresto de aquella expedición. bajo la conducta del bravo marino D . designado para jefe del convoy naval. ( 1 ) Ofdel Virrey de Lima al Cabildo. L o s soldados peninsulares. mientras invitaba al Cabildo para que diputase de su parte á D . 307-308. y gran cantidad de víveres y tasajo (1). — Of del Ccdrildo de Lima al de Montevideo. los veía diezmarse bajo la acción de la epidemia. D o m i n g o Loaces. conductora de 3. que después de haber pedido refuerzos. i. de Moni. 14 Dic 1813 ( I d ) . y estaban prevenidos los destacamentos de las costas para oponerse al desembarco de los soldados realistas. Jacinto de Romarate. D . — Figueroa. maltratados por una navegación larga é incómoda. 319-21. que se proyectaba confiar al coronel D .000 fanegas de trigo. 325-20. Vigodet. Diario histórico. aumentaron el número de enfermos existente. Desde mediados de Octubre. apeló otra vez á las negociaciones diplomáticas. soportando á pie firme una situación que requería iniciativas militares ajenas á su temperamento. 15 Junio 1813 (Arch G e n ) . Desprovisto de toda idea para salvarse por las armas. Éstos.— Of del Arzobispo de Lima al C. 15 Junio 1813 (JA). . y por consecuencia el de las defunciones en grande escala. E l estado sanitario de la guarnición no mejoró con la abundancia de víveres. Partieron ambos emisarios á su destino en 19 de Octubre. Mateo Magariños ante el príncipe Regente del Brasil.420 LIBRO IV. no atinaba á salir del apuro. — C A Í D A D E L P O D E R E S P A Ñ O L trajo una barca portuguesa. Manuel Duran con el mismo propósito.

divididas así: 2 2 0 luntarios de Madrid. por la posesión de su llave maestra.LIBRO IV. c o m puesto de 15 buques mercantes y 4 de guerra. 8 0 sevillanos. el coronel Loaces. y á D . Rafael Frontín voy drago- D . diezmaban á los sitiados. Comandaba esta fuerza. 60 orientales al mando de D . manteniendo libre la comunicación de los ríos. ocupando aquel punto. Prudencio Zufriategui. tenía por capitana al Belén. recorrer las costas. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 421 públicamente invitados por V i g o d e t entre todos los cuerpos de la guarnición para alistarse. el 3 de Noviembre. José Azcuénaga y D . 1 6 0 emigrados de L ó p e z . llevando por segundo jefe al teniente coronel D . Martín A l b í n . Luis Larrobla y D . aumentando en razón directa de la escasez de estos elementos inapreciables. Juan Zufriategui por ayudantes. proveyéndose de la mayor cantidad de agua y víveres frescos. llegaron á formar un contingente de más de 7 0 0 plazas. y con sus baterías de tierra. 4 0 peones del campo y unos cuantos aventureros. c o m o ya se ha dicho. L a expedición tenía un doble objeto. D . á las 4 de la tarde. Juan Cruz Urquiza. á la cual causó serios estragos. asegurar la isla de Martín García como arsenal de guerra y hospital militar. dio la vela Romarate hacia la isla de Martín García. José Sallent. 8 0 nes y blandengues mandados por D . Desde luego. P o r fin. Pero si R o m a militarmente . 4 0 emigrados de San José. donde estaba resuelto que desembarcara la tropa. L a expedición se mantuvo frente á Montevideo algunos días. E l convoy naval. con el objeto de apresar ganado. E n seguida. donde Romarate había izado su insigpor nia. porque los estragos de la epidemia. cañoneándose con la flotilla de los sitiadores. 4 0 artilleros veteranos con 1 obús de á seis y 2 cañones.

viendo i m posible mantener el Uruguay sin representantes á la Asamblea constituyente.422' LIBRO IV. etc. L o a c e s carecía de muchas de ellas. entró en el plan de encargar á Bondeau que procediese á nueva elección. y para evitarlo. con encargo de que ( 1 ) Gaxcla Ministerial de B. y pronto quedaron desvanecidas las esperanzas que había h e cho nacer la expedición ( 1 ) . entre tanto. y esto hizo más difícil el desempeño de su cargo. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL rate tenía todas las condiciones del mando. ( 2 4 Nov 1813). una vez que el prestigio de Artigas había sido amenguado por la repulsa de los diputados anteriormente elegidos. y con especialidad del espíritu equitativo que sabe templar. compensándolos con el envío de algunas presas á la ciudad. invitándoles á enviar delegados al campo patriota. — Figueroa. 47.39. para ajustarse al tenor de sus instrucciones T e m í a mucho Rondeau descontentar totalmente á Artigas. el coronel Loaces riñó desde los primeros momentos con la mayor parte de los oficiales á sus órdenes. y creyendo segura su influencia en los comicios que llegaran á efectuarse. Arrebatado y duro. Apuntes históricos. A. recibió con júbilo el consentimiento de llevarla á efecto. M u c h o s oficiales se volvieron á Montevideo.—Larraiiaga y Guerra. E l Gobierno de Buenos Aires. E l general de las tropas auxiliares á quien el Jefe de los Orientales hostigaba en demanda de esta medida. arrestados ó quejosos. aun especiales. . 33. sin relajarlos. Diario histórico. cuando en el fondo estuviera lleno de políticas reservas. los resortes de la disciplina. Sufrieron los expedicionarios diversos reveses al apenas quererse adelantar tierra adentro. ir. convino con él en que hicieran de común acuerdo una convocación á los vecindarios. 12.

según las deliberaciones que anteceden. E l 15 de Noviembre.. concurran dentro de veinte días contados desde la fecha. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 423 nombraran los diputados que en la Asamblea constituyente debían representar al Uruguay. S. distrito del Miguelete. — Maeso. Hist de las Rep del Piala. x i n . L a razón que habían tenido para cambiar el local de la cita. del objeto y tan particularmente interesado en el esplentanto en el m o d o de la elección como en las demás circunstancias. penetrado de la dignidad Provincia. 343-352.» corresponde (1) L o s electores se reunieron en la Capilla de Maciel.» Y luego concluía con esta manifestación de sus sentimientos personales: dor de la « Y o espero que Y . exi- ( 1 ) Díaz. fué una circular de Rondeau. en convocar á los pueblos de esta Provincia. á este mi alojamiento y seguidamente al Cuartel general. para que por medio de sus respectivos electores. cada uno por separado. fechada el día 6. marcándoles la línea de conducta que debían seguir para la realización del pensamiento en proyecto. expidieron Hondean y Artigas las circulares competentes á los cabildos. — Autobiografía de Rondeau_ Doc v (bis). José Rondeau.LIBRO IV. . D e cía Artigas por su parte: « H e m o s convenido con el señor general en jefe D . El General Artigas y su época. para de este modo asegurar la dignidad y ventaja de los resultados. como al interés y decoro del gran pueblo Oriental. m . en que decía puntualmente á cada elector: « que toda deliberación destinada á emanar de la libre y espontánea voluntad de los pueblos. procurando que la buena fe brille en todo el acto y que el elector merezca la confianza de su pueblo por sus sentimientos y probidad. hará mantener la mejor exactitud. el 8 de Diciembre de 1 8 1 3 .

— CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL gía se apartasen de ella las apariencias de coacción. creía conveniente se trasladase dicho Congreso á la Capilla de Maciel. resolviéndose por mayoría « que en virtud de ser el acto presidido por el señor General en Jefe del Estaelo. pues.424 LIBRO IV. que aquél gozaba por su carácter militar. el Congreso. se le diese el tratamiento de V . y ya no era con la conformidad previa de Artigas que el Congreso se reunía. á propuesta de D. y r e cayó la elección en D .» D o n T o m á s García de Zúñiga.» E l golpe no podía ser más directo ni más certero á la influencia de Artigas: impidiendo á los electores que se reuniesen en el campo sitiador. L u e g o se discutió el tratamiento que debía darse al Congreso. y c o m o el solo ruido délas armas bastaría en el concepto del enemigo común para tratar de ilegítimo al Congreso á que habían sido convocados los pueblos de esta Banda para que por medio ele sus Representantes concurrieran el día 8 al Cuartel general. en las deliberaciones que iban á efectuarse. entonces. cambiaba el plan ele la reunión y designaba preceptivamente el local donde ella debía verificarse. para expresarse en un sentido l ó - . quien aceptó el puesto. quien de cuenta propia. elector por los pueblos de San Juan Bautista. no obstante sus anteriores e s crúpulos sobre las sospechas que levantase cualquiera i n fluencia militar. T o m á s García de Zúñiga. se les i m posibilitaba de pasar al alojamiento del caudillo como estaba convenido ele antemano. sino bajo los auspicios y "mandatos de Rondeau. S. elector por Soriano. Procedióse como acto preliminar á elegir secretario. abordando la grave cuestión que la presidencia de R o n d e a u traía c o n sigo. Trinidad y San Carlos. Abrióse. usó ele la palabra. Juan Francisco Martínez. presidiendo el acto el general en jefe del ejército sitiador.

Cuatro electores. tenían mandato especial de pasar previamente al alojamiento de A r tigas á revisar las actas de 5 y 21 de Abril. E l elector por San José. ni el rugido de las armas se escuchase. puso la cuestión á la orden. pidiendo « que se separase de la Presidencia al general en jefe. D . » Rondeau. D . donde ni el estrépito. T o más García de Zúñiga por San Juan Bautista. R a m ó n Cáceres por el pueblo armado del Uruguay. por ser i m compatible toda investidura militar con el carácter de ciudadano libre que debía concurrir en quien presidiese el acto. y que estando el general en jefe de un Estado á la cabeza del Congreso. Trinidad y San Carlos. L e ó n Porcel de Peralta por Canelones. Su discurso concluyó con una moción. teniendo en cuenta su prudencia y moderación conocidas. como si no se tratara de su persona. y Rondeau para el Cuartel general. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 425 gico y racional contra aquella actitud del general en jefe. advertida la citación que Artigas hacía para su alojamiento.» Resuelto este punto. concurrir al Cuartel general donde el Congreso debía celebrarse. pidiendo la discusión sobre ella.LIBRO IV. H a b í a divergencia en las autorizaciones que los pueblos habían concedido. y la votación por mayoría decidió « que subsistiese él en la presidencia. ocupó nuevamente Rondeau la presidencia. nada eludiría menos. y según lo prevenido en ellas. Cuando éste se dio por agotado. D . Se concibe las reticencias y medias palabras que debieron emplear los electores para no chocar con el presiden ce que dirigía el debate. traía instrucciones de . y abrióse la discusión sobre la forma en que v e nían los poderes de los electores. Manuel Francisco Artigas y D . retiróse el general de la sala. que aquellos mismos recelos de coacción que indujeron á elegir un p a raje para el acto.

transigiendo con las exigencias de la situación. E n presencia de estas dificultades. invitándole á nombre del Congreso « á que concurriese personalmente ó mandase persona de su satisfacción con todos los d o c u mentos. hasta el número de diez y ocho. que después de haber propuesto al Jefe de los Orientales concurrir al Congreso ó mandar apoderado que le representase en él. emergencia. Manuel Francisco Artigas. con la anuencia del Cuartel general simplemente. abrió el Congreso la segunda de sus sesiones. ó si debían los electores trasladarse al alojamiento de Artigas. Dijeron los comisionados. 9 de Diciembre. respondió Artigas negándose á la citación y añadiendo « que se le hacía un desaire por parte de los pueblos á quienes había citado para que concurriesen á su alojamiento. se levantó aquella primera sesión. iniciaron el debate sobre si debían suspenderse las ulteriores . » Y acto continuo. para presentarse con previa consulta de ambos jefes. T o m á s García de Zúñiga y D . ni documento que remitir. se discutió si deberían esperarse nuevas instrucciones de los pueblos para proceder. Después de largo d e bate. acordóse que una Comisión compuesta de D . donde debió verificarse la reunión de los electores. Con preferencia. al lugar donde la Asamblea se-congregase. se dio cuenta del resultado obtenido por la Comisión especial. v e nían autorizados para concurrir al Congreso.» E l descomedimiento era E n esta visible.426 LIBRO IV. L o s demás electores. y lastimó profundamente á la mayoría. los electores que traían instrucciones especiales de presentarse con antelación al campo de Artigas. marchando á su destino los dos comisionados. y que en aquel paraje no tenía nada que e x p o ner. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL sus poderdantes. pasara al alojamiento del Jefe de los Orientales. A l día siguiente.

Seguidamente se procedió á tratar sobre la creación de una Junta Municipal. que las sesiones de El la Constituyente estaban suspensas hasta la reunión de los diputados y restauración de las provincias del A l t o P e r ú . acordaron nombrar.LIBRO IV. sacerdotes los tres. » de votos en D . intentó dar al debate un giro inesperado y nuevo. y que por consecuencia se hacía innecesaria en aquel m o mento la elección de diputados por la Banda Oriental. Marcos Salcedo. H u b o al respecto diversidad de pareceres. José Manuel Pérez. determinando que las sesiones prosiguieran donde habían comenzado y sin más trámite. pues no tendrían corporación política á quien presentar sus p o deres. D i j o constarle por un número de Redactor de 2 0 de Noviembre. Convenidos en esto los electores. « un Gobierno investido con los atributos y facultades que se le conceden á un gobernador de Provincia. — CAÍDA D E L P O D E R E S P A Ñ O L 427 resoluciones del Congreso hasta cumplir ese requisito. recayendo ésta á pluralidad rruarín. Entonces el elector D . pero la mayoría optó por lo contrario. y se procedió á la elección de diputados á la Asamblea constituyente. viendo perdida la esperanza de escapar á las influencias del jefe del ejército de Buenos Aires. Esto era lo mismo que dejar las cosas en su primitivo estado. L u i s C h a - . Rechazóse la moción Pérez después de un corto razonamiento en contra. y se trajeron al debate observaciones relativas al choque que podía producir esta nueva autoridad con otras de la Provincia que tenían facultades iguales á las que se proyectaban para ella. y así lo comprendió la mayoría. D á m a s o Larrañaga y D . D . en vez de Junta M u nicipal. según lo preveía el artículo 11 de las instrucciones recibidas por los electores.

discerniéndoles en cuerpo el tratamiento de Y . Juan José Duran y D .presentes recibir el juramento á D . — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL con duración de un año y compuesto de tres miembros que tendrían su residencia en las inmediaciones del Miguelete. de su poder. que no estaba en el campo. A l día siguiente tuvo el Congreso su tercera sesión. S. y que se enviasen al alojamiento de Artigas las actas de las sesiones das. y quedó investido el nuevo Gobierno de las prerrogativas acordadas. Pedía el oficio que se cumplieran las estipulaciones' previas acordadas para verificar la reunión del Congreso. D . Para componer el nuevo Gobierno recayó á pluralidad de votos la elección en D . Cumpliéronse las formalidades del caso. con obligación de prestar el juramento de estilo ante el Congreso. se presentó al Congreso un ayudante de Artigas y con oficio de éste. Francisco R e m i g i o Castellanos. dirigido á la corporación. y facultad de residenciar por sí ó por quien creyeran conveniente á los miembros del Gobierno anterior.. habielec- tor por Soriano. diciendo « que no reconocía en la Provincia Oriental autoridad alguna sobre el Congreso. y que le constaba que el señor . dejando de cuenta de los dos miembros. T o m ó la palabra. Mandaron los electores que se abriese y leyera en voz alta. y estaba dispuesta á mantenerse en una actitud Se resolvió dar posesión de cargos á los miembros del nuevo Gobierno. L a mayoría demostró en ella. Mediando tales circunstancias. Juan Francisco Núñez.428 LIBRO IV. después de lo actuado. ausente en aquel momento. D . para oponerse á una y otra cosa. Francisco Remigio Castellanos. como se hizo. T o m á s García de Zúñiga. que tenía el convencimiento firme. Y quedó cerrada la sesión de ese día.

sin h a ber precedido á dicho beneplácito explicación alguna de otras deliberaciones. en el cual tomó parte cada uno con el caudal de razones que creía adecuadas á sostener su opinión. Reconocía en dicha acta. se produjo un debate acalorado. que la Asamblea de la Provincia nueva importaba anular el pacto de Confederación propuesto en Abril.» Con esto se rompió toda inteligencia entre el Congreso y Artigas. José oportunamente á la corporación de electores las actas á que hace referencia en su oficio de la fecha arriba mencionado.LIBRO IV. respecto Artigas pudo haber exigido nando enteramente. Para que fuese insoldable esa ruptura. ratificando por una A c t a especial. y someterse al régimen gubernamental que la A s a m blea instalada en Buenos Aires resolviese imponer. adoptadas constitulo que hasta entonces. resolviendo se contestara al Jefe de los Orientales « que no se hacía innovación alá hallarse ya funcioguna en el acta de la sesión celebrada el día 9 del c o rriente por el Congreso. Pero la mayoría triunfó una vez más. José Artigas dio facultad para concurrir á él á algunos diputados que se le presentaron en su alojamiento. D e - . él se había negado expresamente para ello á la Comisión del Congreso diputada á efecto de citarlo. propuso que se contestase á Artigas quedaban suspendidas hasta pueblos.» P o r su parte.» Entre proposiciones tan opuestas. Manuel M u ñ o z de « q u e las sesiones convocatoria de los H a e d o . — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 429 D . el Congreso clausuró sus sesiones el mismo día. y respecto á que el ciudadano D . que pensaba en diametral oposición á su colega. todas y cada una de las resoluciones Constituyente era asimismo yente de todo el Estado Gobierno político Oriental. D .

y luego instalarse. vez de los cinco estatuidos y proclamados por la C o n v e n ción de Abril. dos días antes de reunirse. cuando éste quiso subsanar las omisiones producidas. formaban la Provincia Oriental. para pasar de allí al Cuartel general. y hubo de parte de Artigas una ceguedad indisculpable al negarse á toda transacción con el Congreso. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL claraba además. con toda la autoridad y prerrogativas de un tados que debían incorporarse á la nombrados por la Representación provincial. se advertía del modo más serio. Mas no puede desconocerse que el causante del conflicto fué Rondeau. que tanto había d e clamado contra las influencias personales. y no tuvo empacho de irles á presidir él mismo. compuesta ciudadanos. reconocida con todas las atribude tres ciones de derecho. Examinadas las cosas sin pasión. que lo había instruido. el Gobierno de Buenos Aires. é imponer con . que desde esa fecha sería por una de las del Río de la Plata. v i o lando ese pacto en que estaba comprometido su propio h o nor. Establecía que el Gobierno de la P r o vincia sería una Junta Gubernativa. que los electores debían reunirse en el campo de A r tigas á revisar las actas de 5 y 21 de Abril. en los a c tos precursores de la instalación del Congreso de Maciel. les designó arbitrariamente. que los veintitrés pueblos orientales. hubo extremada mala fe por parte de Rondeau con respecto á Artigas. abriéndole sus puertas. con todos los territorios de su actual jurisdicción. y fijaba en tres el número de dipuConstituyente.430 LIBRO IV. ó para mejor decirlo. otro local para sus sesiones. E n los trámites preliminares de la convocatoria. y con pretexto de alejar toda sospecha de influencia sobre los electores. Gobernador en político de Provincia. Rondeau.

que se enviara una diputación á Artigas para convidarle á asistir á la instalación del Congreso.manejos las primeras resoluciones que se adoptaron. José Manuel Pérez. no solamente de su persona. adoptando una actitud deprimente para sus adeptos. y amigos tan decididos como D . pues suyas eran las instrucciones á que obedecía Rondeau en este caso ( 1 ) . luego que la negativa de éste no se hizo esperar. cional. que estipulaban los fundamentos del régimen gubernativo. despreció los consejos de la prudencia. E n vez de reconocer y estimular la buena voluntad de los congresales reunidos en la Capilla de Maciel. ni por las intrigas de Sarratea.LIBRO IV. intentaba hacerlo ahora. Se ve claramente cuál era la índole de la combinación. prescindióse ya por completo. ni por el armisticio con Elío. y lo perseguía en su defensor más conspicuo. D . Pero á su turno Artigas había mostrado una impericia singular. Conseguido por la mayoría.39. y agresiva contra la autoridad del provincial y n a - (1) Autobiografía de Bondeau. creándole autoridades civiles superiores á él en todas partes. T o m á s García de Zúñiga. en el trance decisivo donde toda la razón estaba de su parte. R a m ó n Cáceres y D . donde tenía aliados tan firmes como su propio hermano D . E l Gobierno de Buenos Aires. N o habiendo podido anular á este último. para llevar á su campo la deserción y provocarle en todo el país el desprestigio. sino de los compromisos contraídos en las actas orgánicas de 5 y 21 de Abril. . págs 38 . execraba el sistema federal. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 431 su presencia y sus. Manuel Francisco. gobiernos y congresos que le hostilizasen. ni por la posición secundaria á que le había reducido en el ejército.

herido en su dignidad. desairando la Comisión especial enviada á su alojamiento. disimuló la primera ofensa. contestándole Rondeau con una dureza de que dará muestra ersiguiente pasaje de uno de sus oficios: « S o n muy dignas de V . y han obrado siempre en mi consideración. á lo menos de i n tempestivas é inoportunas. algunos díscolos. Procedimientos tan encontrados debían producir un choque. empezó á trabajar por la anulación de sus providencias.432 LIBRO IV. sabedor de lo que pasaba. Para colmo de males.diciéndoles en resumen: « q u e anulado el Congreso de Maciel. S. y bien pronto e m pezaron las recriminaciones oficiales de una y otra parte. y que ellas tuviesen poder para refrenar la imprudente licencia con que cen en sembrar imposturas. Primeramente rechazó toda composición con él. E l Congreso. complallenos del espíritu de discordia que les anima. A l efecto. destacó piquetes armados con orden de procurar el reconocimiento del Congreso en los principales pueblos. dirigió una circular á los comandantes de los pueblos. cuando no de injustas. pero castigó irrevocablemente la segunda. c o m o si pendiesen de su aprobación. A ruptura con el Congreso. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL Congreso que representaba la soberanía. prohibía la publicación de bando alguno que no fuese remitido por su conducto personal. se con la idea de fomentar la . Ojalá que solas bastasen á acallar pretensiones que las circunstancias gradúan. Artigas inició la polémica en son de protesta. el resentimiento de Artigas no raíz de su se detuvo en los preliminares enunciados. » A su vez Rondeau. y después ordenó que se le presentaran las actas de las sesiones habidas. — exclamaba — las reflexiones que me hace: ellas son de bulto. concitándole protestas y enemistades en todo el país.

L a Exageraba el general Rondeau. y propuso polémica. T o d o un sistema de gobierno. la convocatoria de un nuevo Congreso. Pero uno y otro habían ido demasiado lejos para avenirse: ni Rondeau podía acceder á una convocación que no estaba en sus facultades. naciendo una cuestión de principios. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 433 desconfianza y división. D e hecho. su concurso final tendía á conquistar beneficios recíprocos. N o era á título gratuito que el Gobierno general mantenía un ejército frente á Montevideo. Sus diU n a ruptura definitiva puso fin á la p o l é - (1) Col Fregeiro. empero. el Congreso quedó anulado. su último oficio. antes que el Gobierno de Buenos Aires la auxiliase. en el fondo del litigio producido sobre las operaciones del Congreso de Maciel. acababa de ser anulado. junto con el debate sobre preeminencias involucrado en la controversia. — I I I . del que dependemos. 28. teniendo el descaro de zaherir los podemos. Artigas. y sin el que ni aún respirar mostraciones de obediencia. E SP . ni Artigas podía responder que no p r o cediese con el segundo Congreso como lo había hecho con el primero. teniéndolo que sellara contestación la á en presente. baluarte de la resistencia española y centinela avanzado de una reacción cuya inminencia se temía á cada instante. Don. y por muy valioso que fuera ese auxilio. todo un régimen institucional. » respetos de un Gobierno que los llena de beneficios. en sus fervorosas d e Provincia Oriental había respirado. xci-xcvi. quiso intentar una conciliación á Rondeau. mica ( 1 ) .LIBRO IV. había algo más que cavilosidades y pretensiones inadmisibles. . P o r otra parte. donde las divergencias existentes fueran transadas.

manteniendo las prerrogativas de la corporación. Luis de la B o s a Brito. y sólo permaneció subsistente el conflicto de o p i niones que liabía creado entre los orientales mismos. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL putados no se incorporaron nunca á la Asamblea Constituyente. D o n Manuel Francisco Artigas fué el primero en no Miembro del Congreso. M á s exaltado aún. y á raíz del hecho. D .434 LIBRO IV. y uno desairada de los diputados elegidos por el pueblo en armas. y el Gobierno local fué arbitrariamente sustituido desde Buenos Aires por un Gobernador intendente. A r tigas se acarreó enemistades que desde entonces empezaron á socavar su prestigio en el país. contra aquel primer ensayo de caudillaje que pugnaba por no reconocer barreras al predominio del . quien desde el desaire infligido por Artigas á la corporación. se hizo sentir entre algunos oficiales ocultar su desconformidad. E n todos los trámites subsiguientes procedió de acuerdo con la mayoría de sus colegas. consagró en primera línea con su firma el acta que rompía toda relación amistosa entre el Congreso y su voluntarioso adversario. de nota. según tuvo ocasión de probarlo en un futuro cercano. recibieron la más completa repulsa por ministerio de las armas. Pedro Fabián Pérez. D . Contábanse entre los miembros del Congreso. algunos cuya adhesión no podía ser sospechosa. Las declaraciones que abrogaban el pacto de Confederación y fijaban límites al territorio provincial. antiguo Auditor de guerra del ejército oriental. volvióse enemigo implacable del Jefe de los Orientales. como el D r . formó parte de la Comisión especial tan rudamente por su hermano. se apartó del caudillo. E l mismo descontento que trabajaba una parte de los elementos civiles. la querella oficial no resuelta por los dos jefes en pugna. con su Asesor respectivo.

(12 Marzo 1814). Mas la ventaja final. discurrido por los patriotas. U n a (1) Gazeta a Ministerial de B. botándolos al agua. E n vez de exponerla á una navegación continua. las operaciones de guerra habían continuado sin resentirse de las desavenencias antedichas. Entre tanto. el Gobierno de Buenos Aires creó el r e gimiento de infantería de línea número 9. que llamara la atención de los buques realistas. les hacían llenar sus funciones privativas y en seguida los arrastraban de nuevo á la costa. unido al que disciplinaba Pagóla. xm. sobre ruedas y tirados por yuntas de bueyes. Sobre la base de ese cuerpo. N o siempre. estuvo siempre de parte de los independientes. resultaban triunfantes los patriotas en sus empresas. entregó la división que mandaba al general Hondea u. para transformarlos en r o dados hasta la ocasión oportuna. separándose del servicio de las armas. sin contrariar los vínculos de la sangre. pues también los realistas solían desbaratarlos. sin embargo. A. conducían los barquichuelos tierra adentro. balanceadas las utilidades recíprocas. P a r t e ) . Ilist .LIBRO IV. Allí. que caía de sorpresa sobre los establecimientos militares de las islas. encaminándose al punto donde sospechaban que fuese posible utilizarlos con éxito. Cuando ya le fué imposible ir más allá. D e ese modo. — Autobiografía de las Rep del Plata. habilitaba su escuadrilla para intentar toda clase de aventuras. el litoral del Plata y sus afluentes estaban asechados por una flotilla invisible. — D í a z . de Rondeau ( 2 . tomándoles algunos botes y gente prisionera. famoso más tarde' en las campañas del A l t o Perú ( 1 ) . y asaltaba y rendía buques de todo porte. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 435 personalismo. U n nuevo é ingenioso medio.

Blas J . P o c o s días más tarde. —Larrañaga y Guerra. Entre esta gente voluntaria. José Moreno ( 1 ) . antes de rendirse el b u q u e . Deseando R o n deau apoderarse nuevamente de aquella embarcación. 2 ranchones desprendidos del Buceo. 51. emprendieron los patriotas otra operación de aliento á vista de los sitiados. siendo apresado en Patagones por los realistas. Fondeaba en el puerto de Montevideo el queche Hiena. asaltaron y tomaron prisionera la zuniacá portuguesa Santa Rosa. aprisionando 12 individuos que cultivaban legumbres allí para venderlas á la Plaza.5 6 . 93. — C A Í D A D E L PODER ESPAÑOL ojeada retrospectiva bastará para demostrarlo. A c o m e t i muriendo su comandante el alférez de navio D . E n los primeros días de Enero de 1 8 1 4 . y el San con uno de á 6 y dos pedreros de bronce. contábase ( 1 ) Figueroa. 8 3 .8 4 . se defendió bizarramente el San Martín. supo que su idea encontraba calorosa acogida en el ejército. que había pertenecido á la primera flotilla naval de Buenos Aires. tres lanchas tripuladas de soldados patriotas se apoderaron de la isla de Flores. el teniente coronel de Dragones D . encallando el buque en la arena y apoderándose de su carga. con ánimo de sorprender los faluchos de guerra San Martín. M a arrió bandera después de estar dos los buques realistas. Diario histórico. hizo avanzar desde Colonia s o bre la isla de Hornos. E l 12 del mismo mes. E l 8 de D i ciembre. 2 lanchones armados. nuel Bañuelos y 8 ó 9 marineros. de cuyas filas se brindaban espontáneamente oficiales y soldados para ejecutarla. y tomándoles también algún dinero.436 LIBRO I V . Pico. pero el San Luis herido su jefe D . I L . Apuntes históricos. Luis. . 5 5 . artillado con un cañón de bronce de á 8 y dos de á 4.

poniéndolos á órdenes del capitán D . mortalmente heridos. capitán de un buque de tráfico apresado por los realistas. Martín A z a s y el alférez de fragata D . Aceptad© por el general en jefe el concurso de este último. resolvieron entonces apoderarse de un bergantín mercante. advirtiendo la operación. Cuatro lanchones debían conducir la expedición. fueron recibidos con un vivo y nutrido fuego. intentaron el abordaje del bergantín. L a s dos cañoneras realistas que escoltaban el queche. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 437 el norte-americano Telón. bogando con toda cautela en dirección á la presa que creían segura. del teniente D . V i g o d e t colocó á bordo del queche 1 0 0 infantes. como director de la empresa. por varios prisioneros fugados del campo sitiador y por sus propios emisarios secretos. T o m á s Ruiz. José Culta. y lo consiguieron sin gran trabajo. se desprendieron de la costa los expedicionarios patriotas. A j e n o s á ello. E l estruendo del fuego en la bahía. que les obligó á retroceder. cuando á las 2 de la mañana. apostándole 2 cañoneras á popa y proa respectivamente. resolvieron . hijo de un antiguo vecino saladerista. aumentado por los disparos de las murallas. y de Virnes. y varios individuos de tropa fuera de combate. y cuyo resentimiento buscaba ocasión para vengarse. bien adelantada la noche. José Caparros. Prevenido de lo que se proyectaba. siendo rechazadas con la pérdida de sus comandantes el alférez de navio D .LIBRO I V . A l g o desconcertados por el contratiempo. oficial de origen irlandés. llamado de Trelles por el nombre de su propietario. denunció á los sitiadores que la sorpresa se había frustrado. Pero. v e rificóse entre los muchos voluntarios que se presentaban el sorteo de GO hombres. E n vista de ello. se aproximaron al queche. señalándose la noche del 2 0 de Enero para dar el golpe.

E l capitán Telón. concluyeron de alistarlo. seguido de tres lanchones que semejaban puntos negros sobre la superficie undosa. huyendo sus escasos tripulantes á tierra. pero los expedicionarios. apenas se despejó el horizonte. E n t o n - . Pascual Cañizo. al mismo tiempo que se aproximaban con 2 cañones y 1 obús para simular los preliminares de un asalto.438 LIBRO IV. y 4 lanchas tripuladas gente escogida. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL llamar la atención de los realistas hacia la parte del campo. L o s de la Plaza. al verse perdido. vieron cómo se alejaba el bergantín á toda vela. E l ardid produjo su efecto. y al rayar el alba. dejando al bergantín y sus tripulantes sin p i loto ni dirección idónea. los tripulantes del bergantín. donde pensaban anclar con seguridad. L a s otras lanchas embicaron á la costa. doblaban la punta del Cerro. la Gcílvez. Real armada Uriarte. rompiendo un vivo fuego de fusilería. al mando del piloto de la á órdenes del teniente de con seguir viaje hasta Colonia. N o bien pudo darse cuenta Rondeau de lo que pasaba. pero encalló en un banco de arena. prefiriendo las indicaciones del capitán apresado. resolvieron Esta fué su perdición. cuando despachó un oficial en dirección á la barra de Santa Lucía. L a flotilla realista se lanzó resueltamente á la caza de los buques expedicionarios. A l l í el bergantín de Trelles quiso burlar la persecución por una maniobra atrevida. se metió con pocos hombres en una lancha. no incomodados ya por nadie. llegando hasta la altura de las barrancas de San Gregorio. encaminándose fuera del puerto. que la oscuridad hacía más temible. E n medio de aquella confusión ensordecedora. Inmediatamente destacaron en persecución de los fugitivos á las cañoneras Lugre. fragata D . para que hiciera señales al buque de atracar á la costa.

estaba en los acontecimientos supervinientes á la reunión del C o n greso de Maciel. y con acompañamiento tan exiguo. yendo á parar todos . le intimaron una rendición. J'Jstas y enérgicamente. disfrazado de gaucho. interceptados de allí á poco. á dejar en la oscuridad y hechos gloriosos . de orden del Gobierno de Buenos Aires. que ya parecía fatal. después de la reunión del Congreso de M a c i e l . Documentos del mismo Artigas. ni siquiera á Caparros de los jefes al referir han contribuido orientales. no hadonde otras bla una sola vez da Culta. fueron las de su propia seguridad c o m p r o metida con motivo de las asechanzas de Rondeau. que desmentía la importancia del personaje escoltado. L a misma noche del 20 de Enero. de los Hondean. quien. 6 cabos y 3 7 soldados. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 439 ees los buques realistas. el episodio narrado.LIBRO IV. pero tampoco ofrece duda que el punto de la disidencia entre el caudillo y el general sitiador. A l decir de sus adversarios. no era de admirarse. aun cuando es difícil suponer que Rondeau la cumpliera. á Telón en su Autobiografía. Q u e existiese orden de secuestrar la persona de Artigas. sin embargo. mientras se preparaban los acontecimientos cuya relación queda hecha. pues ya se había dado varias veces. se proponía a p o derarse de su persona. las causales pretextadas por él para justificar ese paso. ( 1 ) Debe notarse menciona omisiones nombres que el general y defiende argentinos. aseguraban.ellos á los calabozos de las Bóvedas. que su actitud respondía « á las contestaciones habidas con Rondeau. Cayeron prisioneros Culta. desplegando frente al bergantín. con 3 sargentos. Caparros y Virnes. A r t i gas abandonaba sigilosamente el campo sitiador. » T o d o s los hechos narrados deponen sobre la exactitud de esto último. donde les recluyó V i g o d e t (1).

permaneciendo firmes en los puntos de la línea sometidos á su cuidado. del campo sitiador. Bien pronto amargó el coronel French aquella alegría. V i godet lo supo circunstanciadamente el 21 por varios prisioneros realistas. L o s realistas. habían fugado ese día.— Autobiografía de Rondcau (cit). sabida la noticia. al hacer la descubierta. al imponerse de un suceso que dejaba indefenso el costado su línea. descargando de improviso sobre los incautos un cañonazo á metralla. Tras de él siguió el regimiento de Blandengues y un piquete de caballería. Imposible describir la confusión y desánimo del ejército sitiador. era tentadora. fué Otorgues. pero el pueblo. á respirar el aire -puro. Confiado en allanarlo todo pollas artes de la política. — Col Fregeiro. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL E l primero de los jefes orientales que siguió las huellas de Artigas. nada quería aventurar en el terreno de la guerra. se lanzó fuera de las murallas. M a nuel Francisco Artigas y D . E l general izquierdo de sus en jefe retiró inmediatamente avanzadas. A s í fué que su iniciativa se redujo á expedir ( 1 ) Funes. etc. . Ensayo. L a oportunidad para caer sobre el ejército patriota. XCVII. atribuyéndolo en el primer m o mento á un ardid. marchándose del asedio con su división. que aprovechando la confusión. si los realistas hubieran tenido un general de empresa. U n acontecimiento tan extraordinario como la separación de Artigas. que les hizo encerrarse de nuevo tras de los muros ( 1 ) . se enteraron de lo que pasaba. nr. Solamente los cuerpos de D .440 LIBRO IV. 521-22. reconcentrándose para ponerse al abrigo de cualquier sorpresa. Manuel Vicente Pagóla resistieron el movimiento. pero Vigodet no alentaba miras belicosas. no podía estar oculto mucho tiempo.

el Tribunal del Consulado. Resuelto el punto. prometiéndoles ventajas personales y políticas. contra su persona. poniendo fuera de la ley al caudillo. fué encomendada la entrega de las comunicaciones á D . negociación. p e r o ' e n presencia de la exaltación que impelía á Artigas. E l Gobierno de Buenos Aires se había anticipado á adoptar un temperamento análogo. civiles y eclesiásticos y 1G particulares de representación. que tenía por base el más refinado engaño. y se puso en marcha para su destino el G del mismo mes. habiendo conseguido formular las bases de un Armisticio que establecía el retiro de las tropas argentinas sitiadoras de Montevideo y el reconocimiento de la jurisdicción española en el Uruguay. Luis L a rrobla. por cláusulas aditivas y secretas.LIBRO IV. y la sospecha de lo que se tramaba. no es de extrañar el fracaso subsiguiente. D o s días después. estipulando. invitando á los orientales disidentes á unírsele como hermanos. estalla. reunió una Junta de Notables. firmaba en R í o Janeiro un p r o tocolo. E s difícil decir si esta. Sarratea. mientras se llegaba á un tratado definitivo con España. los principales jefes militares. enviando emisarios al campo de Artigas. y ofreciéndoles premios. < : que si algún jefe militar se atreviese á no obedecer las órdenes de su . compuesta del Cabildo. otro negociador más experto. la cual resolvió que se hicieran proposiciones escritas á Artigas y Otorgues. E n efecto. mientras los emisarios argentinos conferenciaban con el Jefe de los Orientales. de acuerdo con Strangford. quien las recibió fechadas el 3 de Febrero. Desde el mes de Diciembre de 1 8 1 3 . conseguido en cualquier otro momento restablecer una concordia pasajera. hubiera. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 441 una proclama con fecha 2 8 de Enero. para traerlo á partido. Sarratea en aquellos trabajos.

dicho se está que las cláusulas secretas se referían á su persona. . A h o r a bien. relativamente á las disposiciones del Armisticio. Diario ni. Monteagudo y demás voceros habituales de la logia Lautaro. y el 26 se reformó el Estatuto vigente. concentrándola en una sola persona. (1) para sujetarlo por medio de la fuerza. el Gobierno de Buenos Aires. L o s hombres que constituían el Gobierno de Buenos Aires. Juan Larrea. Artigas y su Época. D . como enemigo de la tranquilidad tratándolo pública. E l 22 de Enero de 1 8 1 4 fué sancionado el proyecto. al enviarle emisarios en son de paz. 128. Nicolás Rodríguez P e ñ a y D . bajo el nombre de Director Supremo. histórico. ir. miembros del Triunvirato gobernante. recayendo la designación de Director en Posadas.» á este efecto Conocidas las ideas de Artigas. ó quería justificarse de las medidas que maduraba contra él. compuesto de nueve miembros. Gervasio Posadas. en caso de recibir una negativa abierta. sosteniéndolo Valle. ó quería adormecerle á la espera de los resultados del nuevo Armisticio. Nicolás R o - ( 1 ) Figueroa. se propusieron fortificar los resortes de la autoridad ejecutiva. G ó mez. 439-446. y se eligió Presidente del Consejo de Estado á D . á quien debía auxiliar un Consejo de Estado. Elevado el proyecto á la Asamblea Constituyente por D . Esta segunda eventualidad se produjo muy luego. advertidos de su propia impopularidad. con m o tivo de los sucesos que van á exponerse. en cuyas secretas sesiones se había elaborado Supremo y convenido. Vidal. los dos Gobiernos contratantes se obligaban á hacer causeo común. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL respectivo Gobierno. — Maeso. encontró la más fervorosa acogida.442 LIBRO IV.

Comenzaba el preámbulo del Decreto. 68 y 8 3 . A. bajo sus auspicios. como último recurso después de agotados los m e - ( 1 ) Recopilación 1840). quien debía sustituir al Director en los casos de grave enfermedad. Enemigo natural de Artigas. recibiéndose del cargo en 31 de Enero de 1 8 1 4 ( 1 ) . era tío de Alvear. y la de ésta sobre las deliberaciones oficiales. hacía gala de sus opiniones con singular descaro. el flamante Director Supremo y su Ministro D . i. y las negociaciones de avenimiento personal que le preparaban una celada. . Nicolás Herrera se estrenaron dictando en 11 de Febrero un Decreto feroz. habían empezado las gestiones en P í o Janeiro que ponían al caudillo fuera de la ley. 57. (1810- i. y ninguno de los que le dio su voto podía alegar ignorancia de saberlo. por no haberse entendido Artigas con los comisionados de Buenos Aires. L a influencia de Alvear sobre la Logia. Pero como fracasasen estas últimas. c o m o miembro del Triunvirato cesante. de Leyes y Decretos promulgados en B. que revelaba el estallido de malquerencias largo tiempo comprimidas. Monarquista acérrimo. D o n Gervasio P o sadas (desde que fué Director Supremo empezó á firmarse Gervasio Antonio de Posadas). y esa circunstancia constituía el secreto de su vertiginosa carrera. y á los cinco meses Director Supremo del Estado. y á los seis meses ya era Presidente de la Corporación ( 3 0 Junio 1 8 1 3 ) . se patentizó de un m o d o evidente en la elección del mandatario. había sido electo diputado á la Constituyente. al mes siguiente V o c a l del Poder Ejecutivo ( 2 0 A g o s t o ) .LIBRO IV. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 443 clríguez Peña. Simple Notario M a y o r de la Curia Eclesiástica.8 7 . invocando la j u s ticia. — Col Frías. X I I .

» cuando era conocido de público que su actitud ante la invasión lusitana. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL dios de la moderación y la prudencia. y el Gobierno argentino lo había mandado entrar en aquellas negociaciones. Se le acusaba de « haber escrito al Paraguay ofreciendo pasarse con sus tropas á la dependencia de aquel Gobierno para hacer la guerra á Buenos A i r e s . según lo atestiguaban documentos cuya tinta no se había secado aún. Se le echaba en cara « haber comprometido la situación del Gobierno después del armisticio con Elío. y que á no h a berse pronunciado contra el antiguo régimen. » cuando era notoriamente sabido que tenía el grado de capitán.G r a n d e .» Se le pintaba « h u m i l d e y prófugo teniente. E n seguida afirmaba « que ningún ciudadano había sido más generosamente tratado por el Gobierno de Buenos Aires que Artigas. equivalente bajo la dominación española en el Plata al de general. d e clarando que Artigas estaba pronto á aceptar de acuerdo con ellos cualquier combinación que arrojase á los portugueses de las Misiones del Paraná. á quien se habían dispensado toda clase de auxilios con creciente y señalado favor. » cuando los mismos comisionados de Buenos Aires habían atestiguado lo contrario.» cuando . proteger los pueblos de Misiones. atrozmente saqueados por el enemigo y hostilizar sus ejércitos victoriosos que venían apoderándose del país. Buenos Aires hubiera caído en manos de Elío. Se le hacía un crimen de « l a desobediencia á Sarratea. viniendo á implorar el socorro de Buenos Aires en los comienzos de la R e v o l u c i ó n . sin más auxilios por parte de la Capital que 1 5 0 hombres y 2 0 0 pesos.444 LIBRO IV. batiéndose sin objeto contra las tropas portuguesas. devastadas y ensangrentadas por las partidas sueltas de P í o . no tuvo otra mira que defender las ¡poblaciones del Norte del río Negro.

de mi mando. oficiales. ó á los comandantes y justicias de la dependencia. los que sean aprehendidos ( 1 ) Reej Of de la Rep Arejent.LIBRO I V ." E s un deber de todos los pueblos y las justicias.° L o s que continúen en su obstinación y rebeldía después del término prefijado. José Artigas vivo ó muerto. será considerado como G000 pesos al que entregue la persona de D . Se recompensará con auxilio eme se le dé voluncrimen de alta traitariamente. José Artigas infame. sargentos y soldados que sigan al traidor Artigas conservarán sus empleos y optarán á los a s censos y sueldos vencidos. — 2. privado de sus empleos. — 4. en el término de 4 0 días contados desde la publicación del presente Decreto. » cuando nadie ignoraba que p o r tres veces había rehusado las b r i llantes ofertas emanadas de esos personajes.° C o m o traidor á la Patria será perseguido y muerto en caso de resistencia. y que su p r o pósito de sacudir la tutela del Gobierno español. — 3. era decidido y evidente ( 1 ) . D e consiguiente. fuera de la ley y enemigo de la Patria. — CAÍDA D E L PODER ESPAÑOL 445 hasta el mismo Rondeau había encontrado fundada aquella desobediencia contra el más falaz y corrompido de los hombres políticos de su tiempo. toda vez que se presenten al general del ejército sitiador. Doc 042. Después de tal preámbulo.° L o s c o mandantes. Se le acusaba de « haber mantenido relaciones sospechosas con Elío y Vigodet. venía el Decreto en esta forma: 1° Se declara á D . son declarados traidores y enemigos de la Patria. .— 5. y de querer entregar actualmente el país á E s p a ñ a . de los comandantes militares y los ciudadanos de las Provincias Unidas perseguir al traidor por todos los medios posibles. Cualquier ción.

reglamentado y sancionado en 11 de Febrero oficialmente. 523. X I . jefe de un Estado. juzgado sumariamente y fusilado á las 2 4 horas en cáela uno ele sus individuos. tomó una actitud hostil. VIII. todo eso junto fué necesario para dictar semejante disposición contra un hombre y contra un pueblo. y mancha la mano que lo firmó. parece que ordenara la captura de un facineroso antes que la persecución de un general. que respira sangre por todos sus poros.000 hombres. Apuntes sobre Entre-Ríos. el desdén por la vida ajena. poniendo á precio la cabeza del primero. Sean cuales fueren las apreciaciones que pudieran hacerse ante la conducta de Artigas separándose del asedio ele Montevideo. dejando á retaguardia la elivi- ( 1 ) Robertson. Sus consecuencias inmediatas fueron una c o n elenación unánime doquiera se publicó por bando ( 1 ) . el odio. ni. que excedía de 3. comandante de un ejército. Artigas. en vez de infamar la persona contra quien fué dirigido. el rencor. — Martínez. n. so pena ele ser aprehendido.446 LIBRO IV. — Funes. la envidia. etc. caudillo ele un pueblo en armas y vencedor en diversas acciones de guerra. Este Decreto. Movióse en dirección al río Negro con el grueso de sus fuerzas. E l extravío de las pasiones humanas. que hasta entonces estaba á la espectativa en la Calera ele García. serán juzgados por una Comisión militar y fusilados dentro de las 2 4 horas. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL con armas. Letiers on Paraguay. E l Decreto de Posadas despejó la incógnita del p r o blema. y dando al segundo 4 0 días de plazo para presentarse desarmado. n. es evidente que sólo un extravío inaudito por parte del Gobierno de Buenos Aires podía explicar el acto de barbarie. . Ensayo. al ver agredida la influencia de su país. I .

á fin de que impidiera el pasaje de refuerzos de la otra orilla. Oportunamente se indicó la iniciación de esos trabajos por parte del Capitán general. Su plan era seguir á marchas rápidas hasta Belén. Para estimular el pronunciamiento general. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 447 sión Rivera para interceptar las comunicaciones y recursos de Rondeau. y aceptaba la guerra á que era provocado. creyeron que al calor de estas disensiones podían sacar graneles ventajas. veníase notando en Vigoclet mayor reserva y concentración que ele costumbre. urdida bajo sus auspicios en el campo sitiador. que ya le era favorable. Multiplicaba los agentes se- . reputó conveniente agregarle otro comisionado. había despachado á Larrobla para que se enteneliera con Artigas y Otorgues. Pero mientras así procedía con respecto á los orientales disidentes. A n t o nino D o m i n g o Costa. y ahora es el momento de relatar sus progresos y su fin. asociándolo á la negociación. Artigas c o n testó el Decreto de Posadas con un Manifiesto. L o s realistas de Montevideo. impuestos sucesivamente de todo. y desde allí conflagrar las c o marcas de Misiones. se había enfervorizado con motivo del último Decreto. y al efecto nombró á D . Vigoclet. E n t r e .R í o s y Corrientes. y cuyo objetivo final no abonaba la nobleza ele sus procederes. E l espíritu dominante en todas esas comarcas. Désele mediados del año anterior. así es que sus emisarios encontraban el camino llano y los ánimos p r o picios. en que e x ponía sus agravios personales. como lo hizo. abandonándose á la suerte de las armas. que. y destacando á Otorgues sobre las costas del bajo Uruguay.LIBRO IV. como y a se ha dicho. apuraba los últimos trámites de una conjuración reaccionaria.

V e n í a uno de los reos amortajado. . deshonorado ya. formó el ejército sitiador para asistir al acto. á las 8 de una mañana neblinosa y triste. dando pliegos cuya respuesta escrita le alcanzaba V i g o d e t mismo desde el glacis. marchando seguidamente á presidio. amparado de la oscuridad nocturna. y oficiales al servicio de las fuerzas patriotas.448 LIBRO IV. iba sin insignias entre el grupo. y éste dictó sentencia. y el otro en su traje habitual. y D . L a conjuración se descubrió á raíz de haberse separado Artigas del asedio. E l 2G de Febrero de 1 8 1 4 . T o d o s estos manejos respondían á un plan tramado entre V i g o d e t y D . Eran cómplices en aquella aventura sangrienta. Repentinamente vieron los espectadores humear una descarga. cuyo estruendo se tragó el espacio. C o m templábase con claridad el espectáculo desde las azoteas de la Plaza. de quien se sospechó más tarde fuese el misterioso oficial que traía y llevaba pliegos á deshora. donde había acudido un numeroso vecindario. siguió muy luego la retirada de las tropas. se advirtió que llegaba por dos veces basta el pie de los muros. un oñcial del campo patriota. Manuel Galdo. El general en jefe sometió los conjurados á un consejo de guerra. D . escoltados ambos por un p i quete que les conducía lentamente en dirección á los b a n quillos donde debían recibir la muerte. E n Octubre. vecino del Miguelete. D o n Manuel S u á rez. mientras que Suárez debía presenciar la ejecución. con el propósito de ultimar á los principales jefes del ejército sitiador. provisto de cuantos instrumentos ópticos existían disponibles. ambos europeos. Francisco Calvo. y á esa señal inequívoca. Manuel Suárez. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL cretos fuera de la ciudad. condenando á Galdo y Calvo á la última pena. y mantenía una correspondencia activísima.

—Ingratos dar pesares. se haga mención especial del hombre. . á quien sus detractores del día anterior.—Qui— le suspen29. Halagó las expectativas de la multitud el paso de Larrobla. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 449 anunciando que los reos habían sido ejecutados. pues. compuestos por el teniente oriental de D r a gones D . L o s instintos localistas de este caudillo. inclinaban el ánimo de los sitiados á predecir una solución amigable. sus anteriores conversaciones con emisarios realistas. ( 1 ) Calvo. Diario. L a ansiedad pública se concentró en ellas. sin reflexión. alababan y hasta glorificaban en aquel momento. donde ya se encontraba Artigas. que las negociaciones emprendidas con los orientales. determinados versos alusivos. urgido por las n e cesidades de su plan de guerra. en su traición. cantando al pie de las murallas. cuya personalidad era centro de tantas expectativas. DOM. que antes de expresar los resultados obtenidos en esta materia. ESP. 153. y la circunstancia de ser orientales los negociadores encargados de transar las divergencias existentes. omnipotente. la Patria n. D o m i n g o Sáenz ( 1 ) .LIBRO IV. D o s n o ches después. no quedaba otra perspectiva á los realistas. pues se tenía confianza en la docilidad de Otorgues para convenir un arreglo.) — El tirano pretendió — El brazo — Pero el Dios (Figueroa. —A al mócente. N o parecerá inoportuno. Pronto se supo que los emisarios de la Plaza habían llegado á su destino.— Caldo y Manuel Sitárex. quedando Larrobla en el campo de Otorgues y marchando Costa á Belén. sieron Degollar dió. — III. Frustradas las esperanzas de éxito por aquel lado. una patrulla de los sitiadores confirmó el hecho. dando origen de paso á un cambio de criterio sobre las condiciones morales de Artigas.

se dedicó á la labranza en los primeros años de su mocedad. establecimientos pastoriles donde se criaban los ganados para el abasto de las guarniciones militares y el socorro ele los colonos pobres. etc. sublevando el distrito del Pantanoso. de padre español y madre uruguaya. según lo acredita la fe de óbito del primero. Aprendió á leer y escribir medianamente. m u y celosa entonces á causa de las cavilosidades que abrumaban al brigadier Soria. con la caballería reunida por el marqués de Sobremonte. discerniéndoles los nombres de « p a t r i o t a » . de quien era primo. y por i n termedio de Artigas. su agilidad para domar y la honradez de que había dado muestras entre sus c o n vecinos. con algo de contabilidad como se enseñaba en aquellos tiempos. Atendió bien su empleo y á satisfacción plena de sus superiores. N o pudiendo demostrar su adhesión por otros medios. residencia de las peonadas montevideanos y de la Estancia de los saladeros que. Sirvió de soldado en las invasiones inglesas. con los cuales simpatizó desde luego. á pesar de no firmarse así) había nacido en el P a n tanoso. señaló con apodos significativos á los animales más apreciados que estaban bajo su custodia. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL D o n Fernando Otorgues (á quien vulgarmente llamaban Torgués. asistiendo á las acciones de guerra que se libraron en aquellos días. obtuvo el empleo de capataz ele una de las Estancias del R e y . L a buena reputación de valor adquirida. hasta que empezaron á sentirse los m o v i mientos preliminares ele la Revolución. Esto le atrajo desconfianzas por parte de la autoridad.450 LIBRO IV. á su cargo. le granjearon cierta benevolencia oficial. Inmediatamente de saberse el pronunciamiento ele A s e n cio. «independiente». Gobernador interino del Uruguay. Otorgues se alzó en armas. H i j o de un soldado inválido de Dragones. lo .

Fué. Arhis- del Plata. y solía consultarles sobre los ascensos que discernía. haciéndole figurar en las listas de revista desde 1 8 1 1 . delgado de cuerpo. Artigas. y en 1 8 1 4 le inscribió en ellas como coronel de caballería de línea. de todos los jefes. que de allí para adelante tuvo. Diario págs G 2 . xin. confirmó su fama de animoso. su inteligencia tosca.LIBRO IV. y á la cual dio éste el nombre de Regimiento de Dragones de la Libertad. E l Gobierno de Buenos Aires expidió'á Otorgues despachos de teniente c o ronel. Figueroa. seguía sus banderas sin importarle la suerte que le pudiera caber ( 1 ) . le atrajo entre los realistas nombradía de osado y feroz.— r. siempre pasionistas del jinete atrevido y gallardo. i ( A p é n d ) . Hist Histórico. si por ese camino veía el triunfo de sus intereses ó el de su causa. — Larrañaga y Guerra. Durante las acciones de guerra que sostuvo por orden de Artigas contra los portugueses en Misiones. Trataba á sus subordinados con afabilidad. — R e g Of de las Repúblicas de la R. les toleraba algunas veces cosas indebidas. organizada en buena forma. Se cuenta que ( 1 ) Carlos M . E l carácter de Otorgues era firme. de ojos azules. Ramírez. aun cuando no faltara entre ellos mismos quien le reputase generoso y d ó cil. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 451 atenta la calidad del personal acaudillado. gentina. incorporándose á Artigas con una fuerza de 8 0 0 hombres. sus escrúpulos escasos. aun cuando no saliera v e n cedor. tóricos. y por lo mismo muy apropiados á conducirle á todos los extremos. A l t o . y sacaba partido de esa aptitud entre los gauchos. — D í a z . pero astuta. Completamente adicto á Artigas. por el doble v í n culo de las opiniones políticas y de la sangre. tenía elegante posición en el caballo. el que más golpe de gentes reunió en el primer momento. rubio. 173.6 3 . Apuntes .

por la siguiente causa: apenas separado Artigas del asedio de Montevideo. y como el interrogado contestara que le desagradaba. Datado el oficio de Otorgues á 4 . — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL cuando hizo cabo de Dragones al que más tarde fué general Medina. y despacharon un emisario á Soriano. Esto era lo que había alentado á los realistas de M o n tevideo.» L a base de su prestigio estribaba en estas concesiones. le replicó que c o municaría con Artigas sobre el particular. hasta creer que los caudillos uruguayos se mostrarían accesibles á sus proposiciones. el itinerario de viaje d e L a rrobla y Costa era calculado con ansiedad. conduciendo á Larrobla con oficios de Otorgues y Artigas para la corporación capitular. E l caudillo recibió afablemente al comisionado español. estaba Otorgues guardando las costas del bajo Uruguay. H a b í a tenido poco tiempo antes algunas inteligencias con los españoles. vino á establecer el rompimiento formal entre aquel gobernante y el Jefe de los Orientales. E n el momento en que le retratamos. luego que el decreto de Posadas poniendo á Artigas fuera de la ley. cometiéndole entenderse con O t o r gues sobre un futuro avenimiento. B a j o semejantes impresiones.452 LIBRO IV. y además h o y es día de mi santo. P o r fin entró al puerto en 9 de Marzo el falucho Fama. satisfizo sus escrúpulos diciéndole: « y a estoy c o m p r o metido. que estaban en Martín García. entre los que contaban desde Montevideo los días transcurridos. si previamente se lo hubiese pedido. Y mayor fuerza adquirió esa creencia. supieron el hecho R o m a rate y Loaces. y después de oirle sobre todos los puntos en que deseó extenderse. como y a se ha d i cho. preguntó á un viejo sargento si le parecía bien el ascenso. y su astucia consistía en aparentar que hubiera deferido á la voluntad de cualquiera de los suyos. esperando sus ó r denes.

oficialmente pero « N o hay duda — agregaba — que la unión ha firmes. y la unión bajo ciertas garantías firmes. E. E.. tran sensiblemente la pretendida pués de apreciaciones tan claras sobre el fundamento cualquier arreglo posible. pero toca á V . era cuando menos el punto de mira de sus pretensiones. respondía al de 3 del mes anterior que el Cabildo le había dirigido con Larrobla mismo.-» V . advertía. . — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 453 de Marzo. resienten la causa común de estas Provincias. permanentes y de conocida conveniencia pública. sin embargo. esas garantías. Otorgues estaba muy lejos de tratar por su sola cuenta y á beneficio de su circunscripción local. y la intención dominante. 4 Marzo 1814 (Arch G e n ) . Otorgues. Su contenido era breve. permanentes. muy significativa en cada una de sus palabras.» lo que argüía haberle prometido de palabra los emisarios de Romarate y Loaces. concluía diciendo: « y o me interesaré cuanto soy. las bases de un arreglo pacífico. Manifestando la satisfacción e x perimentada por la lectura del aludido oficio de 3 de F e brero. N o existiendo. constituía el objeto final de todo acuerdo posible. por dar á esta obra su más perfecto equilibrio. L a causa común de las P r o vincias de la Liga. suministrar los materiales que han de llevarla á su última perfección. que no abre reconciliación. « que la base de la comunicación escrita no la consideraba montada sobre los principios de la primera estipulación verbal. y de conocida y frusDesde conservado siempre la integridad de las Naciones.» ( 1 ) C o m o se ve. algo no mencionado por el Cabildo después. bajo ciertas garantías conveniencia pública. se resentía á su juicio la causa común de las (1) Of de Otorgues al Cabildo.LIBRO IV. Estas (las garantías).

. en que Artigas entraba á partido. los realistas habían creído que eran simples rivalidades de mando. y quedaba frustrada la pretendida reconciliación. mientras pactaban en B í o Janeiro un nuevo Armisticio destinado á entregar otra vez el Uruguay á España. Conseguido el objeto. (1) Figueroa. Diario histórico. Conviene tener presentes estas cláusulas. procurando hablarle. que era como darlo todo y no dar nada ( 1 ) . apaciguables con grados y empleos. Y a se ha dicho que el encargado de negociar con el Jefe de los Orientales fué D . y al ofrecerlos en abundancia. lo que originaba la causa de la disputa. no les suscitó la de Artigas mayores esperanzas. quien se trasladó á Belén. mas con tantas condiciones y graves reticencias.454 LIBRO IV. debatiéndose largamente los puntos en litigio. se lisonjearon con la seguridad de un éxito inmediatamente desmentido por los hechos. m e diaron varias conferencias entre el emisario de la Plaza y Artigas. Tal fué el resultado práctico de la iniciativa adoptada en 3 0 de Enero por la Junta de Notables. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL Provincias. sin tener en cuenta los móviles políticos que determinaban su actitud. acusaban á los orientales disidentes de maquinar una traición á la causa pública. A l decir de muchos. Si la respuesta de Otorgues fué un desencanto para los realistas. 163-164. y buscando explotar el interés individual de los caudillos uruguayos. n. con más precipitación que prudencia. porque los representantes y partidarios del Gobierno de Buenos A i res. A n t o n i n o D o m i n g o Costa. entendiéndose por cuenta propia con las autoridades de Montevideo. el resultado de las conferencias concluyó por un Convenio. C o m o de costumbre. para favorecer el predominio del régimen colonial.

. que militaba con crédito en el ejército argentino por sus aptitudes técnicas. y del coronel D . compuesta de 5 0 0 hombres de las tres armas.R í o s . el barón intentó librarse de su enemigo. que había vadeado el Uruguay. la artillería y las escabrosidades del camino. llegando hasta el Cerrito sin ser sentida. venía al mando del coronel barón de Holemberg. en cuyos secretos carecía de pericia. L a posición de Holemberg era mala. cuando apareció Otorgues con 8 0 0 Dragones. á fin de llenar los claros producidos por la separación de Artigas. pero acosado por todas partes. sobre una división de Buenos Aires que avanzaba á reforzar á Bondeau en la línea del asedio. P o r sus partidas exploradoras supo Otorgues el desembarco de Holemberg.LIBRO IV. é inmediatamente movió su campo de las inmediaciones de Soriano. llegaron noticias de la victoria obtenida por este último. motivaban el avance de aquella fuerza. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 455 Junto con las comunicaciones de Artigas y Otorgues.á disputarle el paso. y se proponía burlar la vigilancia de los orientales. entre el cerro del mismo nombre y la cuchilla de San Salvador. para que le reforzase con 5 0 0 hombres. L o s pedidos urgentes de Rondeau al Gobierno de. artillería. cuyo nombre había sonado más de una vez. Ésta. hambrientas sus tropas y desmoralizadas al fin.Buenos Aires. con dinero. H i l a rión de la Quintana. tuvieron que rendirse á discreción. bagajes . se encontraba á la altura del arroyo del Espinilla-. oficial de la escuela alemana. que no había tenido tiempo de internarse mucho. y embarazaban sus movimientos los carros de su parque. N o obstante estar á pie. Dicha fuerza. b u s cando salida de aquel atolladero. encaminándose á marchas forzadas sobre la división invasora. comandante de armas de E n t r e .

y antiguo maestre de la goleta Industria. malogro no le enviase con 1500. que en los primeros días de Marzo fué puesta á órdenes de D . al igual de Quintana. 2>ues Holemberg llevaba d Rondeau Directorio. irlandés. la expedición se organizó. quien poco después. arrebatándoles el dominio marítimo. los 500 hombres siendo inexacta el contingente la fcdta de Artigas lo reforzó al en la linea de asedio. para hacer parte de una expedición naval destinada á combatir la naciente escuadra patriota. Otorgues remitió los prisioneros á A r t i gas. recobró su libertad. por él. sino preparado á disputar el último recurso á los realistas. E n presencia de lo acontecido. V i g o d e t comprendió que nada podía esperar del Jefe de los Orientales ni de O t o r gues. el cual los trató decorosamente. Guillermo P í o W h i t e . invitando á la gente de mar y cuantos quisiesen alistarse. para que á su afirmación. cuyo inculparse . V i g o d e t había publicado un edicto. volviendo ambos á empuñar las armas contra la causa f e deral ( 1 ) . Después de haber creído que el Gobierno de Buenos Aires retrocedería en sus empresas sobre Montevideo. no solamente dispuesto á continuar él asedio. Desde el mes anterior. Con estos propósitos. Guillermo Brown. aun cuando no pudiera ahorrarles las bromas de la soldadesca sobre la c o n cordancia entre el título y el sexo de H o l e m b e r g .456 LIBRO I V . al iniciarse aquellos preparativos. por lo cual hubo de prestar atención nuevamente á las iniciativas de guerra. lo encontraba ahora. y con el concurso pecuniario del norte-americano D . en su solicitados mientras la primera pedido. ( 1 ) El general de que el Directorio subsanar reemplazante no puede Rondeau se queja injustamente. organizaba el Gobierno argentino una flota naval. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL y cuanto llevaban. Para ese efecto. Autobiografía.

23 Diciembre 1813 (Arch . 4 culebrinas de bronce y diversos objetos de guerra.000 arrobas de pólvora. y la fragata americana Neptuno. y pronto. procedente de L i m a . pero la comunicación escrita en que daba cuenta de tan valioso donativo. dichos refuerzos debían partir de Colonia y Montevideo. Romarate. navegando con rumbos á Martín García. extremando sus recursos disponibles. 0 0 0 pesos en plata acuñada. E l Virrey. 1. destinados á constituir para V i g o d e t tristeza á la vez. á órdenes de D . prevenía «ser ésta la última remesa que podía hacer.LIBRO I V . L a Mercurio acababa de llegar á puerto con un somotivos de alegría y corro importante de numerario y pertrechos bélicos. como de costumbre. á medida que fuesen aprestándose en uno y otro puerto. vuelto ya de su excursión con Loaces. Entre ellos. L a flota realista levó anclas de Montevideo.» ( 1 ) Bien se guardaron las autoridades realistas de revelar al público semejante confidencia. marqués de la Concordia. y por lo pronto emplearon los caudales recibidos en adquirir nuevos b u ques y satisfacer una parte de los atrasos de la guarnición. Jacinto Romarate. los había de gran porte. Of del Virrey de Lima al Cabildo. Entre tanto. los barcos destinados á engrosar la flota. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 457 componiéndose de 6 ó 7 velas. donde quedó estacionada á la espera de refuerzos. estacionado frente á Martín G a r cía. recién adquirida por c o m como la corbeta española Mercurio. destacó en observación sobre las valizas exteriores de (1) Gen). Según el plan de Vigodet. pra. remitía á Montevideo 2 0 0 . á acudir donde le llamasen sus d e b e res.

la escuadrilla realista esperó el ataque. y la urgencia en que estaba de ser reforzado. Brown. se lanzó impetuoso á romper la línea. con una escuadra compuesta de la fragata Hércules. bergantín Nancy. Hércules. pequeña guarnición y un falucho . uno de sus buques más veleros. mientras los preparativos se efectuaban. Aran18 cañones. que montaba la daje sobre la Belén. Brov\ n. varó la Hércules. acosados por los fuegos de la escuadrilla realista y de la playa. Con estos datos. iniciando el aborDetenida en su marcha por un bajío. El combate se decidió por los españoles. y balandra de 36 ca15 Carmen. L a s comunicaciones llegaron el ü de Marzo. al el canal del Infierno. después de haber puesto á flote la - Hér- cules. apareció B r o w n sobre Martín García. el 10 de Marzo. se retiró á Colonia. inspirando á V i g o d e t el designio de apremiar la salida de su reserva naval en protección de la flota c o m prometida.458 LIBRO IV. el Belén. Bomarate sólo disponía de 3 bergantines . L o s buques argentinos. y Bomarate se estacionó en falto de municiones. dejando una en Martín García. Acoderada frente á Martín García. se dirigió á Vigodet. goletas Julieta y Fortuna. y 5 lanchas cañoneras. sufriendo graves descalabros la corbeta Céfiro. cañones. pero la exigüidad de sus recursos no les permitió sacar todo el fruto de la victoria. ñones. Pero. haciéndole saber la inferioridad de la flota á sus órdenes. obteniendo informes exactos del aumento en que iba la escuadra argentina. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL Buenos Aires. corbeta Céfiro.goletas. . la zazú y la Carmen. otros siendo acribillada á balazos y perdiendo más de 100 hombres entre muertos y heridos. si no se le quería e x poner á un fracaso seguro. tuvieron que batirse á la defensiva. Para hacer frente á tan poderoso armamento.

171-172. Bien pronto debía resarcirse Brown del golpe recibido. y cinco mercantes de p e queño porte. cap ni. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 459 mando del teniente Azcuénaga. . Después de quemar el último cartucho. en cuyas costas fueron socorridas las familias prófugas con víveres que les proporcionaron las fuerzas de Otorgues. n. emprendió el asalto con toda decisión. que había desempeñado algunas comisiones diplomáticas ante el Gobierno de Buenos Aires. — Ángel J. natural de Buenos Aires ( 1 ) . levaron anclas con rumbo á Soriano. según ya lo había hecho. L o s buques españoles. para confiarle el mando de la nueva división naval que ya estaba organizada. dos de ellos de guerra. apenas cambió el viento. con el designio de oponerse á los barcos argentinos. El Laurel Diario histórico. que como jefe de escuadra. que eran las corbetas Mercurio y Paloma. Carranza. se batió denodadamente. antiguo ayudante suyo. Con las tripulaciones de los buques. según lo demostró en seguida. Componíanla 7 buques. Pero no era Primo de Rivera oficial apropiado para batirse con Brown. consiguió embarcarse y llegar hasta la escuadrilla. Contrariado V i g o d e t por los descalabros de Romarate. Partió el ( 1 ) Figueroa. y mejor se desempeñaba como correo de gabinete. aquel animoso oficial.LIBRO I V . echó mano de D . dejando á Brown dueño de la isla. organizó una expedición para asaltar Martín García en 8 lanchas preparadas al efecto. José Primo de Rivera. Durante la madrugada del 15. naval ele 1814. sin embargo. y GO dragones provenientes de Colonia. seguido de su gente y varias familias. por ser desfavorable el viento. Reducido Azcuénaga á un pelotón de soldados y algunos marineros y vecinos. sin que Romarate pudiera prestarle ayuda.

Llegaron los comisionados el día 3 0 de Marzo á Montevideo. y L o r d Strangford. Por estas razones. Valentín G ó m e z y al abogado Echavarría. D . al Gobierno á desembarazarse de todo obstáculo. Embajador inglés. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 18 de Marzo eu busca del almirante de Buenos Aires. Apuntes 190-91 y 196. — Figueroa. . pasando el 1. para que v i nieran á concertar un armisticio en Montevideo. según se dijo entonces. para proponer que se levantara el asedio. basándose sobre la negociación concluida recientemente en B í o Janeiro por Sarratea. por otra parte. al Desaguadero. escoltados Aquilón. animado por el próspero éxito que coronaba sus empresas de mar. por la fragata inglesa Mercurio. abriéndose de común acuerdo una tregua para tratar definitivamente la paz ( 1 ) . sustituto del marqués de Casa Irujo. por la cual tuvo noticias de estar m u y aumentadas las fuerzas enemigas.460 LIBRO IV. inducían. L o s comisionados de Buenos Aires tenían orden. á fin de p o der entrar en lucha con el caudillo de un modo eficaz y concluyente. y el 25 regresó diciendo haber hablado con una fragata mercante inglesa. Juan del Castillo y Carroz. si en cambio Pezuela se retiraba con su ejército del Perú. comisionó al canónigo D . Ministro de España. E l Gobierno de Buenos Aires. lo que le indujo á esquivar toda acción. entró en el plan de hacer proposiciones pacíficas á los realistas. históricos. L a actitud de Artigas y el levantamiento de las Provincias del litoral argentino que se iba realizando. n. Diario. viniendo á refugiarse á puerto sin haber cruzado un tiro con su contrario.° de A b r i l á la corbeta donde les dieron cita los que V i g o d e t nombró para enten- ( 1 ) Larrañaga y Guerra.

Sometida esta proposición á los comisionados argentinos. resolviéndose en ella proponer á los negociadores una tregua accidental. y así se comunicó á V i g o d e t por los suyos. E l Gobernador entonces provocó una reunión de notables. haciendo una rigorosa leva de gentes de mar. Cristóbal Salvañach. y el Cabildo pasó á V i g o d e t ese dictamen haciéndolo suyo. Se resolvió dar la preferencia á una batalla naval. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 461 derse con ellos. Para el mejor acierto de los planes que perseguía. E l día 8 se expidió la Comisión. E l día 3 desembarcaron y el o tuvieron una larga conferencia en el A r r o y o de Seco (casa de P é r e z ) . instruido de lo que pasaba. hasta que viniesen diputados de Pezuela y Artigas. con lo cual volvieron á romperse las hostilidades. negando su consentimiento á tratar sobre las bases que proponían los de Buenos Aires. la rechazaron de plano. convocó una junta de guerra. en la cual se discutieron las resoluciones que habían de adoptarse para salvar á cualquier precio la ciudad. á la que asistieron 8 0 personas. N o fué posible avenirse á nada. llamando á las armas todo individuo de 16 á 5 0 años. L o s preliminares de la negociación se redujeron al c a m bio de ideas generales y á la suspensión de hostilidades. sin excepción. sometiéndolos al dictamen de una Comisión especial. E l Cabildo de Montevideo. . D e una y otra parte comenzó á ponerse el mayor esfuerzo en llevar adelante la lucha.L I B R O TV. Vigodet aumentó su escuadra con las fragatas mercantes Neptuno y Mercedes. conviniéndose en seguida que todos pasaran al campo sitiador. á las cuales armó en guerra. y entre todos se tratara de la paz. L u e g o expidió un bando. avocó los antecedentes del asunto. reembarcándose el día 1 1 . y que eran los coroneles Lacuesta y del R í o y D .

Brown se puso en retirada hasta la altura del Buceo. mandados casi todos por capitanes ingleses de experiencia probada. Se embarcaron compañías de los regimientos de Albuera y Sevilla. el cuanto Naval. había aparecido sobre Montevideo la escuadra de Buenos Aires. (Laurel pág 78.180 hombres de tripulación. comandante general de la marina. 1 balandra. y varios graneles lanchones. donde cambió los primeros cañonazos izando la bandera española. día en que la escuadra española se reputó apta para el combate. desde el 20 de Abril. con alternativas diversas. con lo cual quedó la escuadra compuesta de 11 barcos de pelea. Miguel Sierra. siendo nombrado jefe de la escuadra D . se cuchillos carcamán á las dotaciones cayese por sus bandas. Acometido de firme. nota. los Miñones y algunos destacamentos de L ó p e z y Chain. José Posadas. formidables comentado distribuyeron para que aventurero" como es igualmente sin misericordia epie al dar la vela. sin que le arredrasen escrúpulos por un proceder tan injustificado (1) inició Es tan positivo el combate izando entonces. y segundo jefe el capitán de fragata D . haciéndose á la vela en dirección á la b l o queadora.252 tripulantes. L a Junta designó hasta las personas que debían mandar los buques. realistas. y 1 lugre haciendo oficio de correos. E l bloqueo duraba ya. E n el interregno de estos preparativos. Componíanla 8 barcos con 147 cañones y 1. con 1 5 5 cañones y 1.) . bloqueando el puerto. bajo cuya sombra (1). — C A Í D A D E L PODER ESPAÑOL que concluyese con la escuadra de Buenos Aires. que había sido veucido en las Piedras.462 LIBRO IV. y quedó roto el 14 de M a y o . además de 1 goleta. prosiguió batiéndose de ahí en adelante. antes de intentar una salida sobre el ejército sitiador. degollaran como inexplicable—dice Carranza — que hecho que fue y filosos «gringo ó Brown muy al tope los colores españoles: histórico.

pero como á estos últimos . que pereció en las ondas. aventurero conocido por su audacia. entraba al puerto la corbeta Mercurio. quien Luis y echándose inopinadamente sobre el falucho San otros dos pequeños barcos que anclaban en el Buceo. con excepción de Clark. entre tanto. había batido por completo el día anterior á la española. mirando desde la cubierta del Hiena c ó m o eran destruidas sus fuerzas. sufrió un descalabro la e s cuadra patriota. A u n q u e herido en una pierna el almirante de Buenos Aires.LIBRO IV. mientras que su contrincante Sierra se mantuvo alejado de la lucha. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL 463 E n aquel estreno del día 14. los apresó. hasta que Brown embistiendo al queche Hiena. A l romper el día 17 emprendió el vencedor la persecución. sintiéndose al siguiente día el fuerte cañoneo que anunciaba estarse librando una batalla. A las 8 de la mañana del día 17. batiéndose á tiro de cañón. hábilmente dirigida por éste. p r o siguieron los contendores con rumbo al Este. capturándola 1 bergantín y 2 c o r betas. y poniendo en fuga al resto. Grande ansiedad pasaban los habitantes de la Plaza. apresando todavía una goleta. buque almirante de los patriotas. mandó. donde llevaba Sierra su bandera. y obligando á otros dos barcos españoles á encallar en la costa del C e r r o . y mientras fondeaban ambas escuadras. serenamente el combate. perseguida por la Hércules. convencidos de que la suerte de todos se estaba decidiendo en aquel lance de guerra. E n seguida las dos escuadras desaparecieron. comandante del San Luis. Restablecido el combate á las 8 de la noche. se desprendió del convoy español Pepe el maltones. A l cesar el fuego. L a escuadra de Brown. salvándose á nado sus tripulaciones. le obligó á retirarse bajo un recio y certero fuego.

Pocas horas después.Feliciano del P í o y al teniente de navio D . . expidiendo con fecha 2 8 amplias facultades á Alvear para que se entendiese con los (1) C a l v o . apareció toda la escuadra de Buenos Aires en la bahía. Juan de Latre. siendo saludada estrepitosamente p o r las baterías del ejército sitiador. reputándose perdido desde el último desastre naval. buques de guerra. « que hasta no ser entregadas á las armas de aquél. en nombre del Gobierno de Buenos Aires. dejándola imposibilitada de adquirir recursos c o mestibles. Carlos María de Alvear. ese mismo día 1 7 vino á tomar el mando de las fuerzas del asedio. Esta victoria de los patriotas extremaba la situación de la Plaza. » ( 1 ) Vigodet. sus fortalezas. n. arsenales. con un refuerzo de 1. 174-176. infundió dicha seguridad tales bríos á los patriotas. cuando una fuerza del ejército sitiador al mando de D .464 LIBRO I V . C o m o si no fuera bastante lo acontecido. puesto que había perdido el dominio de los ríos. que iniciada por Vigodet una negociación conciliatoria. Montevideo. y toda propiedad pública. A?iales. B r o w n le contestó. el c o r o nel D . y quedó Méndez mal herido. y á pesar de que había jurado sepultarse bajo las ruinas de la Plaza antes que rendirla. Rafael Méndez vino á ocuparlos. envió el día 2 4 á Buenos Aires al coronel D. E l Gobierno los rechazó sin oírles. no se admitirían condiciones algunas. volaron junto con los buques 2 0 hombres de los primeros que subieron á bordo. A l propio tiempo. quitando á Bondeau los laureles de un triunfo seguro. para tratar un armisticio.500 hombres. — C A Í D A D E L PODER ESPAÑOL los abandonasen sus tripulantes en condición de que se i n cendiaran.

cuyo propósito final era burlarse de todos. le recibió con tono áspero. Apenas tuvo la autorización. hacía esfuerzos en sentido opuesto. P o r estas razones. situado en Porongos. . acompañado de D. pero ahora para el campo sitiador. no pudiera llegarse á un acuerdo tan ventajoso para Buenos Aires como él lo deseaba. le hizo conducir con guías que extraviaron de caso pensado el camino. echándole en cara unos socorros de artillería y municiones que bajo el Doai. Esto último sobresaltó al jefe sitiador. no pudiendo el comisionado español abocarse con el jefe que buscaba. quien. Alvear. así es que mientras aparentaba acceder á que se les consultase. — CAÍDA D E L PODER ESPAÑOL 465 españoles. resulta innegable. al mismo tiempo. ESP. — III. como también se ha podido valorar su ineficacia. Juan de Vargas. teniendo en cuenta las diversas diputaciones mandadas por los españoles ante Artigas y Otorgues. Que esa inteligencia existía desde algún tiempo atrás. después de dar paso franco á D . avisando las facultades de que estaba premunido. haciéndole proposición.LIBRO IV. para ganar tiempo. temía que interponiéndose la influencia de los orientales. Vigodet. y Alvear. que tenía previsto el caso. por las réplicas que éstos dieron á lo que V i g o d e t les propuso. c o menzó á madurar el plan de hacer frustránea toda tentativa de inteligencia entre los realistas y los jefes uruguayos. é instruidos ambos de entenderse con Alvear. en consecuencia. Regresó Vargas quejándose de la c o n trariedad que se le había originado. empero. de que admitiera representantes de Artigas y Otorgues en las negociaciones. afectando concederlo. Juan de Vargas para que llegase al campo de Otorgues. Además. volvió á despachar al coronel del R í o . no se le ocultaba la mala fe de Vigodet. hizo Alvear un parlamento á la Plaza el o de Junio. 30.

dio en fingir un grande entusiasmo. recogiéndolos para repartirlos por ración. rompiendo las hostilidades. por lo cual declaró que suspendía todo trato. desarmar al queche Hiena. algunas otras resoluciones desesperadas. con título de libertos. M u y desconsolador efecto produjo esta noticia entre los sitiados. con el propósito de levantar el espíritu público. esforzándose para reponer los ánimos. se hacía por V i g o d e t la última tentativa ante Otorgues. Medios falaces. Recordaban que á una requisición de R o marate avisándole la aflicción de las familias embarcadas en sus buques. había contestado ordenando á los destacamentos del bajo Uruguay que las proveyeran de carne. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL amparo de Otorgues se habían enviado desde la Plaza á E o m a r a t e . Entre tanto. y provocando tumultos en que se vivaba al R e y y se desafiaba á sus enemigos. . Vigodet. de todas las causas perdidas. que había escapado del descalabro de la escuadra gracias á la triste actitud de su jefe. creyendo en esta ocasión los de la Plaza c o n seguir algo. proceder á un recuento de todos los víveres de particulares existentes en la Plaza. y enviarlo á P í o Janeiro en procura urgente de víveres. lanzándose á las calles con músicas y algazaras. convocó una nueva reunión de notables á fin de oir c o n sejo. Se acordó por opinión unánime establecer una junta mixta permanente del Cabildo. apaleando de paso á los habitantes que se le antojaban tibios en sus esperanzas. algunos miembros de la de Hacienda y el Gobernador para deliberar en todo. y en fin. Se c o n vino en reclutar un nuevo cuerpo de tropas entre los esclavos de la ciudad. E l partido empecinado. porque el caudillo había tenido algunas deferencias con ellos.466 LIBRO IV.

Otorgues estaba instruido por Artigas. y hasta se alargó á contestar por escrito en 26 de M a y o una comunicación del Cabildo de Montevideo. E . los vivas y aclamaciones sucederán al ruido de las armas. que usando ellos el majestuoso idioma de la libertad y felicidad de los Orientales. despacharon á D . « renunciar la sumisión al R e y . y formar un Congreso independiente separado de España y Buenos Aires. juntándose á la opinión de Larrobla. T o d o esto. como émulas de nuestra gloria. déseles á éstos la investidura absoluta de poderes. Luis Larrobla nuevamente. diciéndole en términos enfáticos: «Hable Y .L I B R O I V .» D e toda esta oscura y anfibológica jerga. y entendiéndolo bien los aludidos. que había conferenciado con Otorgues por distintas ocasiones y decía ser el caudillo un hombre tratable y humano. y en el suyo propio. para que recabase de Otorgues una resolución formal. y Otorgues propuso á nombre de A r t i gas. casi aislados y perdidos. dando cuenta á V i g o d e t del itinerario que pensaba tomar con sus barcos. por medio de sus representantes.» pro- . y procedía según esas instrucciones. con el fin de traerle á partido en favor de su causa. se desprendía que Otorgues s o licitaba plenos poderes para los comisionados que le enviaban los realistas.C A Í D A D E L P O D E R E S P A Ñ O L 467 A c a b a b a de consentir en que dos dragones suyos trajeran á la Plaza pliegos del mismo Romarate. predispuso al Gobernador de Montevideo á hacerle nuevas ofertas. -r. H a b í a recibido bien á todos los c o m i sionados que se le enviaron. con poderes más extensos. E l comisionado estrechó al caudillo en dicho sentido. y la oliva de la paz será la única divisa con que nos presentaremos al frente de las naciones tan vecinas y confederadas. Con tal motivo. como medio decisivo de arreglo.

manifestando proche al tos. rechazaron el proyecto. Artigas no estaba en el mismo caso. cuyos detalles no habían de ofrecer entonces insuperables. miembro del Cabildo y comisionado por éste para entenderse con el caudillo. no podía pactar nada que no empezase por el rechazo de la sumisión á España. más apurados que los españoles nunca perdieron la esperanza de una reivindicación de sus dominios americanos. E l Cabildo de Montevideo. Francisco Moran. 281 y 315-10. — CAÍDA DEL PODER ESPAÑOL metiendo que una vez aceptado el proyecto. ii. seguido del comercio y la guarnición de la ciudad. Aceptado el punto capital de la negociadificultades ción. como era de suponerse. Mientras Larrobla llegaba á Montevideo con la estrepitosa misión de Otorgues. sobre la base de una hegemonía rioplatense ( 1 ) . L a proposición escandalizó. en que por primera vez se ensayaba de frente la fundación de la independencia. . reconocimiento de la independencia menos de los virreinaPero querían consentir su desmembración. adelantarse á plantear el problema con toda claridad. á las autoridades realistas. para apoyarlo. ( 1 ) Figueron.468 LIBRO IV. Larrobla se puso en marcha hacia Montevideo con esta propuesta. donde estaba á la sazón. y si se negaban á pactar en general el tos. siendo el modo más obvio de c o n seguir ese objeto. Diario histórico. Llamado á decidirse en una negociación propuesta por el enemigo común. salía en los primeros días de Junio á verificarlo. D . quedaría en manos del Congreso el resto de la obra. » Por precipicio. « que preferían descender sin reantes de traicionar sus juramenestuviesen. Artigas se movería de Entre-Ríos.

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469

Alvear, que lo supo, se le anticipó, escribiendo á Otorgues la más artera de las cartas. L e decía en ella, que estando Montevideo en sus últimos apuros, él ( A l v e a r ) no admitía otra base de negociación que la entrega de la Plaza á Otorgues; « p u e s quiero verla — añadía — en poder de mis paisanos, y no de los godos, á quienes haré eternamente la guerra. » Pedíale, asimismo, que sin perder instante, y prescindiendo de consultar á Artigas, con cuya aprobación podía contarse de antemano, enviase al campo sitiador dos diputados plenamente autorizados para tratar la entrega' á cumplir lo que que de la Plaza; y se obligaba solemnemente

ellos convinieran con los realistas, protestando la sinceridad con que adelantaba este paso <-.por lo más sagrado había en el ciclo y en la tierra. » ( 1 ) A n t e declaracio-

nes tan categóricas, reforzadas por un juramento espontáneo, Otorgues no tuvo eludas, y nombrando por diputados á su yerno el capitán D . Antonio Sáenz y al D r . Revuelta, les dio las instrucciones requeridas. Cuando Moran llegó al campo de Otorgues para n e g o ciar de cuenta propia, éste, lo primero que hizo fué enseñarle la carta de Alvear, diciéndole que, atento el nuevo aspecto asumido por los sucesos, toda negociación indirecta contribuiría á perjudicar las estipulaciones recientes; y para no caer en acusación de veleidad, permitió á Moran que tomara copia de la carta del general argentino y la remitiese á sus poderdantes. L o que efectuó el comisionado del Cabildo, en la forma predicha, A s í , pues, el C a bildo y Vigoclet supieron casi á un tiempo, la proposición de Otorgues á Larrobla, y la negativa posterior del mismo

( 1 ) N°

0 en

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1).

ele P.

470

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Otorgues á abrir tratos, mistificado por la carta de Alvear. E l jefe del ejército auxiliar babía conseguido por estos medios, todo lo que deseaba. N i Artigas, ni Otorgues i n tervendrían en las negociaciones, y sólo él trataría de p o tencia á potencia con Vigodet, para engañarle mejor. P o r su parte los sitiados, Habiendo rechazado en junta de g o bierno la propuesta de Otorgues á Larrobla, no tenían cabe para iniciar nuevas gestiones con los jefes uruguayos, de m o d o que determinaron entenderse con Alvear sin más trámite. E l día 19 de Junio partieron con un proyecto de capitulación, parlamentarios de Vigodet, quienes fueron r e cibidos por Alvear en la capilla de Pérez. A l l í cambiaron ideas, conviniendo los emisarios de la Plaza en que se formalizase el ajuste, y manifestándose dispuesto Alvear á acceder á todo lo que fuera conciliable con los derechos de la guerra. Entre tanto, el partido empecinado, que no quería oir hablar de capitulación con los sitiadores, puso por obra oponerse á la entrega de la ciudad. Creían sus miembros, que no se habían hecho aún todos los esfuerzos requeridos para salvarla, y así lo hicieron sentir con anterioridad en las juntas de guerra provocadas por Vigodet, donde siempre pugnaron por una nueva salida contra los patriotas. Y en verdad que no les faltó razón en los primeros m o m e n tos de su empeño, puesto que reforzados como lo estuvieron después de la batalla del Cerrito, muy fácil habría sido tentar con éxito la salida, luego que Artigas abandonó el asedio y tuvo Pondeau que circunscribir su línea. Mas ahora que las escaseces y la desmoralización habían llegado al colmo, no era prudente lo que se proponía. Sea de ello lo que fuere, los empecinados concibieron el plan de su-

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471

blevarse, oponiéndose á todo convenio. Durante la noche del 20 de Junio estalló un movimiento en la iglesia M a triz, donde estaba acuartelado el coronel Loaces con voces de ¡mueran los traidores! 900 hombres, y se oyeron allí, y en otras partes de la ciudad, Loaces y el M a y o r de Plaza, auxiliados por 0 0 0 veteranos, se presentaron en la iglesia, desarmaron la guardia, y apoderándose del armamento, intimaron rendición á los amotinados. L o s grupos de las calles fueron disueltos luego, evitándose así una sublevación que pudo haber costado la pérdida de millares de vidas (1). empecinados Siguieron, pues, sin nueva interrupción, las negociaciones pendientes. A la misma fecha que los Vilardebó, Alcalde de l . tentaban el último esfuerzo para no rendirse, D . Miguel
o r

voto, D . Juan de Vargas, capi-

tán de navio, don José Gestal, miembro del Consulado, y el oidor D . José de A c e v e d o , ultimaban los trámites del ajuste. L a capitulación de Montevideo, extendida por Vargas y aprobada, por el jefe sitiador, quedó concluida en los siguientes términos: gociación, «que el Gobierno Se aceptaba como de Buenos Aires artículo recibía sustancial, preliminar á todo acuerdo y base de la n e la Plaza de Montevideo en depósito, bajo la expresa c o n dición de reconocer la integridad de la Monarquía E s pañola y su legítimo B e y el Señor D . Fernando en cuya virtud había de hacer Alvear ese VII, siendo parte de ella las provincias del P í o de la Plata, reconocioblimiento á nombre del R e y al firmar el Convenio,

(1) histórico;

Larrafiaga

y Guerra,

Apuntes

históricos.

— Figueroa,

Diario

II, 32S-29.

472

LIBRO I V . —

CAÍDA

D E L PODER

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gándose bajo su fe y palabra de honor, por sí y por las tropas de su mando, á cumplir religiosamente tan solemne y sagrada promesa.» Q u e el Gobierno de Buenos Aires enviaría á España diputados para que hicieran un ajuste definitivo, ele acuerdo con el armisticio acordado en R í o Janeiro anteriormente. Q u e los intereses religiosos, sociales y económicos de los habitantes de Montevideo serían eficazmente protegidos. Q u e la guarnición ele la ciudad se retiraría á Maldonado, para emprender ele ahí viaje á la Península, debiendo proporcionársele transportes y víveres, y un plazo de 3 0 días para prepararse á partir. Q u e se elejaría libre la corbeta Mercurio para escoltar el convoy y conducir á V i g o d e t y demás jefes. Q u e se ciarían rehenes por una y otra parte, al firmarse la capitulación, ocupándose la Plaza por los ele Buenos Aires dos días después de firmada aquélla. Q u e no podrían sacarse de la Plaza armas, municiones, ni pertrechos de guerra; y que la guarnición que la ocupara sería de 1,500 hombres, no pucliendo entregarse á otra, hasta que el Gobierno terminase sus asuntos en la Península: todo ello bajo la garantía del Representante de la Gran Bretaña, en R í o Janeiro. Que los prisioneros y p r o piedades secuestradas se devolverían recíprocamente. Q u e la división naval de Romarate, el establecimiento de la costa Patagónica y los emigrados y milicianos reunidos en C e r r o - L a r g o , quedaban incluidos en el convenio. Q u e no se levantaría en la Plaza otra bandera cpie la española, y desde el momento de firmarse el convenio se permitiría la entrada de comestibles á la ciudad ( 1 ) . Esta capitulación fué ratificada el 2 0 de Junio por V i -

(1)

Col Lamas,

111-141.

LIBRO IV.

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473

goclet, quien expidió un decreto el día 2 1 , anunciando á la población la entrega de la Plaza en virtud de lo pactado. A las 11 de la mañana del 2 2 , remitió Alvear, por rehenes suyos, al coronel D . Francisco Moldes y á D . Pedro Fabián Pérez, correspondiéndole V i g o d e t con el coronel D . Pedro Lacuesta y el regidor D . F é l i x Sáenz c o m o rehenes de los sitiados. P o c o después, y al mismo tiempo de entregarse la fortaleza del Cerro, entraron provisiones de abasto para la Plaza, que bien las necesitaba, pues tenía 4,900 enfermos, amenazados de morir de hambre. E l queche Hiena, que V i g o d e t había desarmado con el fin de enviarle á R í o Janeiro en procura de víveres, sirvió esa n o che para dar escape á algunos de los más comprometidos del partido empecinado, redactor de La Gazeta, entre ellos fray Cirilo Alameda, á quien esperaban en España los

más grandes honores eclesiásticos. E l día 2 3 se efectuó la entrega formal de la Plaza, recibiéndose de ella el coronel D . Nicolás de Vedia, comisionado por Alvear para recoger las llaves y relevar las guardias existentes. L a s tropas españolas evacuaron seguidamente la ciudad con todos los honores de la guerra, saliendo con banderas desplegadas y 4 piezas de artillería por el portón de San Juan, en dirección al Caserío de los Negros. Alvear, entre tanto, verificaba su entrada á la Plaza, y una vez en ella, eludía todos los compromisos pactados, desmintiéndose á sí mismo con el mayor descaro. A l firmar la capitulación había comunicado de oficio el hecho al Gobierno de Buenos Aires, pero cuando estuvieron en su poder las fortalezas de Montevideo, no tuvo empacho en manifestar al mismo Gobierno lo siguiente: « A u n q u e por mis anteriores « comunicaciones participé á V . E. que esta Plaza se había

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LIBRO I V . — C A Í D A D E L P O D E R

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« entregado al ejército de mi mando por capitulación, no « habiendo sido rectificados los artículos propuestos para « ella ( ! ) , resultó que el día 2 3 del corriente, tomando t o « das aquellas medidas de precaución que debió sugerirme « la frecuente experiencia de la mala fe de su Gobierno, « m e posesioné de todas sus fortalezas, parques y demás « útiles concernientes al fondo p ú b l i c o . » ( 1 ) Consecuente con esta violación de la fe pública fué izado en la ciudadela de Montevideo el pabellón de B u e nos Aires, tratados como prisioneres de guerra los soldados españoles á quienes se quitó sus armas y banderas, enrolándoles en los cuerpos de Alvear, y á los jefes y oficiales de la guarnición se les ordenó presentarse en la c a pilla de la Caridad, desde donde fueron enviados á Buenos Aires para que se les confinara á un punto lejano. Se arrestó á V i g o d e t á bordo de un buque de guerra, despachándole después para B í o Janeiro sin más explicaciones. Alvear en seguida comunicó al Directorio el triunfo o b t e nido, adjuntando por trofeos las banderas quitadas á los cuerpos realistas, y Posadas en cambio le discernió el e m pleo de Brigadier á él, promoviendo á los demás jefes y oficiales según sus categorías, y premiando al ejército con una medalla conmemorativa de la rendición de Montevideo y el título de benemérito á la patria en grado heroico para cada uno de sus individuos. L a capitulación de M o n tevideo trajo como consecuencia la de R o m arate, que se entregó con sus buques á las fuerzas de Buenos Aires, bajo honrosas condiciones. V i g o d e t reclamó en vano de la violación de la fe jurada.

(1)

Calvo, Anales;

n, 178 y 19G.

LIBRO I V . —

CAÍDA DEL PODER

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475

D e s d e R í o Janeiro publicó un manifiesto en forma de oficio el Director Posadas, en el cual dejaba traslucir su indignación por estos conceptos: « Y o no quiero redargüir á Alvear de su impostura por los conocidos principios del derecho sagrado de gentes, del de la guerra y aún de la educación individual, porque, atropellados éstos maliciosa y estudiadamente, invertiría sin fruto el tiempo y ciaría mayor i m p o r tancia á la calumnia con que piensa denigrar mi reputación. Ésta no puede mancillarla el crimen que ha cometido A l vear, tal vez desconocido hasta ahora en todos los pueblos civilizados. L o s hombres de honor siempre son fieles en su palabra, y los hombres públicos no pueden quebrantarla sin atraerse la odiosidad de todos sus semejantes. » E l G o bierno de Buenos Aires dio traslado á Alvear de este d o cumento, pidiéndole que se justificara de los cargos que en él se le hacían, y el general argentino replicó con una e x p o sición bombástica que comenzaba en estos términos teatrales: « A l leer la vehemente acusación que el Mariscal de Campo D . Gaspar Y i g o d e t hace á mi conducta en la rendición de Montevideo, y juntamente la orden suprema de V . E . para que le informe y satisfaga á los cargos que me resultan, apoderándose de mí una sorpresa que no es fácil explicar, quedó por largo tiempo adormecida la voluntad y sin ejercicio la obediencia. Sorprendióme la enormidad del crimen, la novedad de la causa y la majestad del tribunal.» Y después de toda esta hojarasca, el argumento capital que A l vear oponía á su contrario era, que la capitulación no se había firmado y que V i g o d e t no presentaba otra cosa que un borrador. T a l fué la forma en que por última vez se o y ó la voz cielos gobernantes españoles en el Uruguay. Su dominación.

476

LIBRO IV. —

CAÍDA DEL PODER

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comenzada con tanto estrépito, concluyó con una queja emitida desde tierras lejanas, por un jefe engañado y p r o s cripto, á quien la actual mala suerte no alcanzaba á excusar de sus tiránicos procederes de otros días. Y mientras se preparaban á abrirse las puertas de la Península para asilar á Vigodet, abríanse también las puertas de los calabozos de la Ciudadela de Montevideo para dar suelta á D . B a l tasar Vargas y otros patriotas confinados allí por el partido empecinado, y á quienes la fortuna no había sido tan traidora como al ayudante mayor D . José Cruz R i n c ó n , que fallecía preso el día antes de la entrega de la Plaza ( 1 ) .

(1)

Figueroa. Diario

histórico;

n. 26.

LIBRO

QUINTO

LIBRO QUINTO
MONARQUÍA Y REPÚBLICA

Conducta de Alvear en Montevideo. — Sus procederes con Otorgues.— Exacciones y atropellos. —Dictadura de Rodríguez Peña. — Artigas y el Virrey de Lima. — Pronunciamiento de E n t r e - R í o s y Corrientes.—Perfidia de Alvear con Artigas. — Elección de Diputados a l a Constituyente. — Misión de Rivadavia y Belgrano á Europa.—El Director Posadas manda exterminar los orientales en a r m a s . — D o n Rufino Bauza. — Campaña y victoria de Guayabos. — Alvear reemplaza á Posadas y propone la entrega de las Provincias Unidas á Inglaterra. — D . Blas Basualdo en Corrientes. — Fusilamiento de Perogurría.—Protesta de Bauza y sus consecuencias. — Comisionados de Buenos Aires para tratar la paz. —Evacuación de Montevideo por las tropas argentinas. — Entrada de Otorgues. — Pronunciamiento de Santa F e y Córdoba. — Caída de Alvear. — Artigas y el Cabildo de Montevideo. — Purificación. — Convenio fracasado en Paysandú. — Prosecución de las negociaciones monárquicas. — Primeras noticias públicas de la invasión portuguesa. — Pueyrredón.

(1SI4 —1SÍ6)

A raíz de haber alzado su pendón en las fortalezas de Montevideo, comenzó el general argentino á tratar al U r u guay c o m o provincia conquistada. N o se limitó á violar la capitulación en cuanto á las personas garantidas por ella, sino que atacó los intereses públicos y los bienes particulares. A y u d á b a l e y aún le incitaba en esta empresa, el D i rector Posadas, quien, de acuerdo con su Ministro D . N i -

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colas Herrera, parecían haberse impuesto la resolución de concluir con el país, dejándole humillado é inerme á disposición de su triste suerte. E l vecindario de Montevideo y los habitantes de campaña, agobiados por las exacciones y los malos tratamientos, sometidos por la fuerza á una autoridad dictatorial y sin medios de oposición á sus desmanes, cayeron en el estupor de los pueblos que han perdido la noción de sí mismos ante catástrofes inexplicables. E l primer acto de Alvear, respecto á los orientales, r e vistió formas idénticas á la violación de la fe pública con los realistas. Se recordará que en 7 de Junio había escrito á Otorgues, avisándole los preliminares de la capitulación de Montevideo, con cuyo motivo le invitaba á nombrar diputados para intervenir en ella y recibirse de la ciudad, pues no permitiría que los realistas la entregasen á otras manos, y le protestaba por lo más sagrado cielo y en la tierra, fluido que hay en el la sinceridad de sus sentimientos. I n -

por declaraciones tan solemnes, Otorgues se m o -

vió del pueblo de Trinidad con rumbo á las Piedras, h a ciendo alto en este último punto al frente de una división de 1,000 hombres. Desde allí comunicó al general argentino su aproximación, quedando á la espera de la promesa establecida y jurada. L a s tropas sitiadoras tomaron posesión de Montevideo el 2 3 de Junio, y al día siguiente disponía Alvear que dos divisiones, respectivamente mandadas por Valdenegro y Hortiguera, combinándose con otra que debía marchar á órdenes de él mismo, cayeran sobre Otorgues con toda c e leridad. L o s expedicionarios se pusieron en movimiento el 2 5 , por distintas direcciones, llegando Alvear antes que nadie á las Piedras, donde Otorgues campaba sin precau-

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ción alguna. Oigamos al general argentino contar su propia hazaña, en el parte oficial dirigido al coronel Moldes, c o mandante ele armas de Montevideo: « C u a n d o llegué al campo ele la a c c i ó n — d i c e el elocumento — yo tenía sólo 2 0 0 h o m b r e s : con parlamentos Otorgues, estuve entreteniendo á hasta que á las 7 de la noche me llegó infantería cargué

y el teniente coronel Zapiola; y sin perder instantes,

entonces á los contrarios, no obstante la oscuridad ele aquel momento. Ellos han sido destrozados completamente, y y o he conseguido un número muy considerable ele caballadas, boyadas y prisioneros. C o m o es ele noche, no podemos saber los muertos que haya habido. Quiero que con respecto á la importancia de este suceso y á las circunstancias, mande Vd. hacer salva en la Plaza por esta acción.» (1) Consumada aquella alevosía, se restituyó Alvear á M o n tevideo, donde le llamaban otros intereses. Desde luego, empezó por apoderarse ele cuanto existía en la Plaza, arrebatando á los particulares, bajo pena de la vida, sus armas finas para repartirlas entre los oficiales vencedores, y enviando para Buenos Aires 8,200 fusiles, 3 3 5 cañones de bronce y hierro, las cañoneras de guerra de la flotilla naval, y varios otros elementos bélicos, avaluados por suma, total en 5:500,000 pesos. U n a nueva requisición de los bienes públicos, demostró que aún quedaban otros á la ciudad, y se procedió á tomarlos, entre ellos la imprenta, que fué encajonada y quedó pronta para embarcarse, junto con m u chísimos efectos. D o n Juan José Duran, presidente del obtuvo Ayuntamiento, en nombre de la corporación hizo algunas gestiones para oponerse á aquel despojo, pero no

( 1 ) C a l v o , Anales;
DOM. ESP.—III,

n,

195-196.
31.

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más resultado que retener momentáneamente el embarque de la imprenta, alegando que era un regalo de la princesa Carlota, según todos lo sabían. P o r más que Duran n o hiciese una resistencia m u y activa á los desmanes del vencedor, ni el Cabildo estuviera en condiciones de oponerla tampoco, creyó el Gobierno de Buenos Aires que necesitaba agentes más dóciles para el logro de sus fines, y al punto se preparó á destituir las autoridades de la ciudad, nombrando otras que fueran de su pleno agrado. Con fecha G de Julio, escribió Posadas un oficio á Duran, avisándole que cesaba en su puesto de Gobernador intendente de Montevideo, pues había resuelto subrogarle por D . Nicolás Rodríguez Peña, presidente de su Consejo de Estado, quien pasaba al Uruguay en calidad de Delegado extraordinario. E l Delegado se recibió de su empleo el 14, y y a el 19, remitió oficio al Cabildo, anunciándole que por voluntad del Director Supremo cesaban todos los miembros que lo componían de presente, debiendo elegirse en su l u gar, al siguiente día, los individuos cuyos nombres a c o m pañaba en una lista. H a b í a sido tan minucioso Peña en los nombramientos, que hasta los porteros eran reemplazados ( 1 ) . C o m o podía esperarse, la orden fué cumplida, aun cuando se apartaba de las formas regulares de la ley y de la independencia acostumbrada en la elección. U n nuevo Cabildo, presidido por los señores Pérez, D . Manuel y D . Pedro Gervasio, se instaló el 2 0 de Julio, para legalizar los atentados que siguieron cometiéndose, y cuya magnitud superaba cuanto se había hecho. Nueve días más tarde, es decir, el 2 9 de Julio, se abría

( 1 ) L.

C. de

Montevideo.

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la camparía contra los bienes de todo el mundo.

plan había sido premeditado desde antes de la caída de Montevideo, la ejecución fué sencilla y sumaria. Para formar criterio respecto á su eficacia, conviene entrar en algunos detalles. Abarcaba el proyecto, cuanto pudiera acapararse en mar y tierra; siendo con el primer propósito que se había creado en Buenos Aires, á 2 0 de Junio, un Tribunal, de presas, compuesto del consejero de Estado más antiguo y el auditor general de guerra, bajo la presidencia del Ministro de Guerra y Marina, cometiéndosele conocer, juzgar y sentenciar, breve y privativamente, las ordenanzas generales y particulares, de acuerdo con sobre los apresaneu-

mientos y detenciones de embarcaciones enemigas ó

trales, que hiciesen las fuerzas bloqueadoras de Montevideo, ó los corsarios particulares. Las apelaciones de las sentencias del Tribunal, deberían hacerse á la persona del D i rector Supremo, quien se asesoraría del Ministro de Gobierno para resolverlas. L o s interesados tendrían derecho á interponer un recurso de súplica de la primera sentencia, que se sustanciaría con un solo escrito de cada parte. Plasta de tanto que la Asamblea, General — entonces inhibida

ocuparse, espontáneamente del asunto, por estar en sesiones extraordinarias — no estableciera las formas y reglas que fueran de su soberano beneplácito, regiría, como única norma en la materia, el procedimiento designado (1). A partir del 20 de Junio, pues, estaban ya á disposición del Director Supremo y sus amigos, los caudales y efectos que el comercio uruguayo tenía en tráfico. Pero si esto era mucho, no bastaba, sin embargo, para aplacar la codi-

( 1 ) C a l v o , ' . a n a f e s ; n, 1 9 3 - 9 4 — Col Frías, i, 92.

Prestábase á facilitarlo. Y a que se había creado el T r i b u nal de presas para legalizar el saqueo marítimo. era como grar ese intento. empero. los preliminares del atentado. y de «orden S u p r e m a » . tenían la documentación originaria de sus propiedades.484 LIBRO V. » en cuya virtud. y la circulase en el distrito disponer de la fortuna pública. T o d o s los propietarios del país. donde los c o v a chuelistas de la colonia conservaban con esmero papeles hasta de la más remota utilidad. Apoderarse de ellos. confiscar empresas y negocios productivos. se le comunicaba esta resolución al Delegado extraordinario. colorear con cierto tinte de interés administrativo. era necesario crear el Juzgado de propiedades extrañas. dándoles un fundamento excusable. de tocio lo existente. Para ese efecto. « para que tuviera de su parte el debido cumplimiento. como antecedente indispensable de las empresas terrestres. para la ilustración de las materias y asuntos que se pasan á su dictamen. aquellos d o cumentos que pidiere por mecho de su Secretario. expidió á Rodríguez Peña un oficio en que le decía: «Necesitando el Consejo de Estado en algunas ocasiones. en suma. grandes ó pequeños. Faltábale echarse sobre las fincas urbanas y rústicas de los habitantes del país. ó la comprobación inicial de sus empresas y giros. tener á la vista. en aquellos archivos custodiados con una escrupulosidad honrosa. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA cia del conquistador. mandar se le franquee en todas. todos los comerciantes é industriales. por intermedio de su M i nistro de Gobierno. E. el Director Posadas. ha resuelto S. hacerse dueño. el rico material contenido en los archivos públicos. y nunca más propicia la ocasión para l o - . algunos documentos que existen en las oficinas del Estado. Convenía.

para hacer ciertas investigaciones sobre las propiedades que los vecinos poseyesen con título litigioso. mandando ocupantes á sus tierras. Traía el buen canónigo una regular escolta de procuradores y leguleyos. ó desalojados. y temblando de verse despojados los que ya no lo estaban. Precedido de este salvoconducto. y propietarios de campaña que habitaban tierras adquiridas por título inmejorable. porque se les despojó sencillamente de lo que tenían. se pusieron de acuerdo para caer sobre los habitantes del país. ó sobre las cuales hubiera duda respecto de la procedencia. V e c i n o s de la ciudad que poseían de tiempo inmemorial abuelos. con autorización del Gobierno de Buenos Aires.LIBRO V. Menos afortunados los que estaban ausentes con Artigas. Hicieron alguna gestión los cabildos del interior en pro ' ( 1 ) Of de Rodríguez Peña al Cabildo (Arch Gen).» Rodríguez Peña se apresuró en 29 de Julio á transcribir la resolución dictada. Con esto se produjo en todo el país el descontento y las zozobras que pueden inferirse. . quienes juntándose al núcleo que ya existía en la ciudad. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 485 de su mando á quien correspondiese. se encontraron con i n terdicciones en sus bienes. apareció el canónigo D . para casas edificadas por sus apoderarse de los bienes ajenos. Antojóseles que toda propiedad y era litigiosa y que todo título arrancaba de procedencia indebida. Pedro P a b l o Vidal. no tuvieron ni ocasión de presentarse en juicio. no contándose nadie seguro de lo que p o seía. ó llevados ante la justicia para pleitear. con esto emprendieron una excursión en forma. ordenando se cumpliese en la forma que lo requería su carácter ( 1 ) .

N o contento el Delegado de Buenos Aires con haberles extraído cuanto tenían en sus casas de negocio y barcos mercantes. por lo cual se acarrearon todavía mayor animadversión de la que y a se les profesaba. Llegadas las cosas á esta altura. pero sin éxito. L o s secuaces de V i d a l y demás empresarios. que. U n a contribución extraordinaria fué impuesta gada mensualmente. que debía ser p a Á pesar de tales desmanes. cobijado por mandamiento tan perentorio. y ante quien estaban obligados á presentarse t o dos aquellos cuyas propiedades L o s españoles. se mostraban sordos á los reclamos de las víctimas. cuyos bienes acababan de ser confiscados por un decreto. — M O N A R Q U Í A Y REPÚBLICA de los intereses de sus representados. el nuevo Cabildo otorgó á Alvear el título de Regidor perpetuo. fueron los más perseguidos por la nueva autoridad. los otros tolerados por el general vencedor. desplegó con tal Fueron sometidos á prisión los resistentes. les obligó. E l Juez de ¡propiedades motivo un lujo de severidad. se les puso á algunos barras de grillos. extrañas.debía residir en se declarasen litigiosas. y como contaban con ella en toda plenitud. esquilmadas al fin. á que declarasen el monto exacto de sus capitales exhibiendo sus libros de contabilidad. se valían de la fuerza para sus exacciones. los unos incitados. y por medios de este género se consiguió saber lo que tenían y echarse sobre ello. y en seguida otra ordinaria. á los habitantes de Montevideo.486 LIBRO V . concluyeron por llamarse á silencio en la ciudad. bajo pena de prisión. Éstas. que aquél aceptó complacido desde Buenos Aires. el Cabildo. A s í se completó el despojo universal . donde había pasado á conferenciar con el Gobierno. Bodríguez Peña n o m bró el Juez de propiedades extrañas. pues aquel despojo no era su último castigo.

sus generales y sus delegados. Constaba. » P o r idtimo. la suma de 1 1 . de manos de D . José Raimundo Guerra. nombrando autoridades para llevarlo á efecto con todo rigor ( 1 ) . D . durante la misión política que le fuera conferida en 1 8 0 0 . 0 0 0 pesos. Herrera había recibido en C á diz. no obstante el pacto solemne que les g a rantía en una capitulación formal. fondos sobre los cuales dio cuenta de haber gastado 1. B a l vás. importe de giros hechos por Herrera y Balvás desde España. culminó la estupefacción de los e x p o liados. despojo en que intervenía con escándalo el Director Posadas por medio de sus ministros. U n incidente ñnal. Figueroa. el Cabildo. (1) Apuntes. Nicolás R o d r í guez Peña. sin embargo. durante la ausencia del reclamante. en el debido tiempo y oportunidad. durante su permanencia allí. para ayudarla á subvenir los gastos más n e cesarios. 341-342. . junto con su equipaje. que dichas gestiones h a bían sido remuneradas á satisfacción del mismo Herrera. ir. E l D r . y que legalizaba el Presidente del Consejo de Estado. había suplido á su familia con una mensualidad de 50 pesos. 0 0 0 pesos. « porque su precipitada y peligrosa fuga de Madrid. D . Además.LIBRO V. Nicolás Herrera. los libros y documentos de cuentas que quedaron en poder del Sr. no p u diendo rendirla de otras eantideedes anteriores.en España á nombre de aquel gremio.500 pesos. Ministro de Gobierno. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 487 de los ciudadanos. se presentó reclamando del comercio de Montevideo 2 2 . le puso en la necesidad de abandonar. Diario histórico. E l Cabildo había cubierto en 1 8 0 8 . —Larrañaga y Guerra. por gestiones hechas.

entregando á D . C. — Auto de Apuntes. y prescindiendo de las pruebas que obraban en los archivos capitulares. Se comprende la repugnancia que todo esto debía causar á los hombres sensatos y patriotas. . E l expediente siguió una tramitación complicada.— Oficios de Herrera al y 18 Mayo 1810 (Arch G e n ) . pasando en vista al V i r r e y Cisneros. se encontró repentinamente prestigiado y rodeado por los principales personajes que le habían vuelto la espalda. cuyo crédito estaba en baja desde las disidencias supervinientes á la reunión del Congreso de Maciel. 11 Abril O Febrero Acta 27 Nov 1808. quien mandó se satisficiese el último giro de Herrera. el D r . pues. Herrera consiguió imponer al fin el pago de sus 2 2 . Pero. 0 0 0 pesos al comercio de Montevideo ( 1 ) . — MONARQUÍA Y REPÚBLICA Cuando Herrera volvió á Montevideo. A s í lo verificó el Cabildo en 1 8 de M a y o de 1 8 1 0 . Cisneros. Su iniciador la revivía. 1810 ( A r c h Gen). de Montevideo: 27 Enero. Artigas. lo primero que hizo fué relacionar por escrito al Cabildo las circunstancias de su misión á España. según Herrera. acompañando también la cuenta de la distribución de fondos recibidos. la estupefacción del comercio m o n tevideano ante el renacimiento de una reclamación. N o era de admirar. e m o lumentos que habían sido fijados de común acuerdo. L. retasando á placer. — Larrañaga y Guerra. F u é de los primeros en allegársele. y cubiertos hasta con intereses. quedó concluido el asunto. quien (1) Cabildo. Manuel Francisco. ello no obstante. pendiente todavía. M a nuel Vicente Gutiérrez el importe del giro y sus intereses. con lo cual. su propio hermano D . satisfactoriamente chancelada por ambas partes desde cuatro años atrás.488 LIBRO V. hasta donde se lo permitían los documentos que había podido salvar.

contestó Artigas á . é hizo que el general Pezuela le escribiese desde Jujuy. ha sostenido sus derechos combatiendo contra la facción: por lo mismo. fiel á su Monarca.» se dirigió al campo de Artigas.. Con fecha 28 de Julio. creyó fácil atraérselo á un plan de restauración del antiguo régimen.R í o s como Delegado del Jefe de los Orientales. se alzó incontrastable. á la misma fecha en que acababa de practicar un acto de honesta sinceridad. E l Virrey de L i m a . D . á fin « de convenir en el m o d o más honroso de la unión. munido de las credenciales correspondientes. S.LIBRO V. Pezuela comisionó un emisario de su m a yor confianza. Para ese efecto. entregándole un oficio en que decía el mismo Pezuela: « E s t o y impuesto de que V . y . cuyas ansias aumentaban en progresión sin límites. T o m á s García de Zúñiga. S. A s i m i s m o .» L a respuesta desconcertó al emisario. cuenten V . incitándole á unirse con los realistas. interpretando erróneamente la actitud levantisca del caudillo. no teniendo en campaña iguales razones de abstención que en Montevideo. D i c h o se está que el clamor de los expoliados y perseguidos. y castigó la osadía del proponente. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 489 aceptó pasar á E n t r e . Artigas escuchaba aquellas demostraciones beneficiosas para su prestigio. para representarle allí. para conjurar por los medios que fuera posible. quien.algunos otros ciudadanos de igual respetabilidad. aquella irrupción de famélicos. á que se servirá contestar. c o n denando y maldiciendo el régimen oprobioso introducido por los lautarinos. con los auxilios y cuanto para todo acompaño las instrucciones. y sus oficiales y tropa con cho acreedores. puedan necesitar: los premios tí que se han hey por lo pronto. se pusieron á disposición del caudillo.

M. . las calumnias de sus enemigos y detractores. de P.» ( 1 ) A s í pulverizaba el caudillo republicano. iniciaban negociaciones destinadas á consolidar la vuelta del antiguo régimen.» Encarando en seguida la cuestión por el lado de las responsabilidades de Pezuela. cuando le han informado que defiendo á su r e y . V u e l v e el enviado de V . Fernando V I L » L e manifestaban también. « q u e ellos se entenderían con S. aprovechando la conclusión del cautiverio de Fernando V I I . sobre bases un poco más amplias de las que hasta entonces había tenido. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA Pezuela: « H a n engañado á V . y cuando mis días terminen al estruendo del cañón. . . . . para restablecer la dominación m o nárquica. Yo ni quiero más premio por mi empeño. M. S.490 LIBRO V. « expresándole h a ber cesado los motivos de continuar la guerra entre el G o bierno de L i m a y el de las Provincias Unidas. E l Director Posadas y su Ministro Herrera... no soy vendible. los émulos de Artigas se conducían de muy distinto modo con Pezuela y el V i r r e y de Lima.. . que ver libre mi Nación del poderío español. le decían: « que anuladas las Cortes por S. .o 10 en los D. dejarán mis brazos la espada que empuñaron para defender su Patria. después de ocupado el trono por el Sr. acababan de enviar un emisario á Pezuela. prevenido de no cometer otro atentado como el que ha proporcionado nuestra vista. y ofendido mi carácter. ( 1 ) N. Entre tanto. á quien dirigirían oportunamente sus diputados. Con ese designio. para conciliar los derechos de las Provincias Unidas con los que el R e y tenía al reconocimiento de sus vasallos. S. D . que le acusaban en documentos públicos de estar vendido á España. á quienes pugnaban por atraerse.

con fecha 2 4 de Agosto. reencargando la responsabilidad ante el trono. hasta de la sangre que se derramase por su oposición á retirarse hasta el D e s aguadero. fuerza de nuestro territorio. n. y que en caso de no hallarse facultado Pezuela para este procedimiento. y logre por este medio. Herrera escribía. Conocidas las dos tendencias monárquicas que dividían la atención del Jefe de los Orientales. para que se insinúe con ese Gobierno. y adelantar nosotros las medidas que tomamos para despedirlo con la. Passo. al D r . lo consultase al Virrey de Lima. • :> Explicando reservadamente la tendencia de este plan. haciendo cesar hasta su respuesta las hostilidades. veamos cuál era la ( 1 ) Mitre. Ministro Argentino acreditado en Chile: « T o d o esto es con el objeto de retardar las operaciones de Pezuela. para justificar con un indirecto. . á efecto de que dé el mismo paso con el general Gainza (comandante de las fuerzas realistas en Chile). — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 491 no existían los principios en que el general podía fundar la agresión al territorio de las Provincias Unidas.. E. dejando libres los pueblos que correspondían á este Virreinato.LIBRO V. por si acaso fracasaba. reconocimiento los derechos del Sr. coronación en el Plata de un príncipe europeo. estaban destinados á decorarlo con cierto aspecto de habilidad maquiavélica. y en todo caso. fines que nosotros nos hemos ( 1 ) Estos fines.'. D . los mismos propuesto. líisl de JJelgrauo. no eran otros que la. paralizar sus movimientos. N. como muy luego se verá. y todos los demás requisitos que encubrían dicho propósito.° 35 (Apénd). me ha ordenado se lo comunique á V. como lo verifico. Fernando V I L » D e s - pués agregaba: « S .

con pérdida de algunos hombres. I. ya reorganizado. cuya instrucción y fama fueron siempre inferiores á sus actos cuando mandaba en jefe. Campado en Belén. L a orden fué cumplida con premura. al mando del capitán D . y algunos centenares de soldados p o r teños. A l l í . fué derrotado. Juan Bautista Méndez. 443 y 5 2 4 . José Eusebio Hereñú. Eist de los gobernadores. E l desastre de Plolemberg. Reforzado Hereñú por los orientales. idénticos resultados. desde donde dirigía las operaciones de la L i g a Federal.B í o s al barón de Holemberg. Sorprendido el Gobierno de Buenos Aires ante el éxito de sus adversarios. destacó sobre E n t r e . había levantado en E n t r e . de acuerdo con él. á la espera de caballadas.2 5 . sorprendido y cargado impetuosamente. á su turno. bajo iguales auspicios. ofició á Otorgues. como al fin lo consiguió. que marchase con toda celeridad en protección de Hereñú. con una división cuya base era la compañía de Blandengues de Santa Fe. la reorganización de O t o r gues y el levantamiento de las provincias del litoral ar- ( 1 ) Zinny. cayendo prisionero. sabedor del movimiento. .492 LIBRO V. quien campaba en las inmediaciones de la villa de Paraná. hasta conseguir avistarle dentro de su propio territorio. Notable caso el de Holemberg. E l coronel D . entre ellos el capitán Morcillo. marchó sobre Holemberg. según parece. y dispersión de los que pudieron escapar ( 1 ) . trabajaba por conseguir en Corrientes.B í o s la bandera de la federación. y el coronel D . — MONARQUÍA Y REPÚBLICA actitud inmediata de éste. Artigas. su programa de resistencia armada á los lautarinos. Otorgues se movió á marchas forzadas en busca del caudillo entrerriano. Artigas llevaba á la práctica en aquellos momentos. P e dro Pablo Morcillo.

Persuadido de lograr una vez más. un D e creto del Director Supremo. como un error lamentable é injusto. Contaba para sus designios con la credulidad incurable de los caudillos uruguayos. permitiéndole á él todas las ventajas de una iniciativa por sorpresa. hicieron sentir á A i r e a r que pronto iba á verse circundado de enemigos. para que la negociación asumiera el carácter de solemnidad apropiado á adormecer las víctimas. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 493 gentino. ideó vencer por el engaño. explicaba la disposición derogada. Con este anzuelo. combinó su plan con el Gobierno mismo. siempre dispuestos á aceptar sin beneficio de inventario los halagos y promesas del Gobierno de Buenos Aires. Alvear se propuso envolver á Artigas entre las redes de una negociación que le distrajera de las operaciones militares. lo que había conseguido otras tantas. en que Artigas era vilipendiado y se ponía á precio su cabeza.LIBRO V.. apareció con fecha 17 de A g o s t o . reponiéndolo en su empleo de coronel del cuerpo de Blandengues. reforzaba la guarnición de Montevideo con tropas venidas de Buenos Aires. que ope- . enviaba una división al mando de Valdenegro para oponerse á Basualdo. contienda armada. derogando el de 11 de F e brero. al declarar al Jefe de los Orientales buen servidor de la Patria. y la promesa de auxiliarle pecuniariamente. E l nuevo Decreto. A l efecto. de los que muchas veces ocurren en el conflicto de los partidos. ya que era peligroso lanzarse á afrontar abiertamente la. deslumhrados por la pompa de la publicidad que les precedía. y por el palabreo insinuante de los emisarios interventores. Desde luego. D a n d o suelta á sus instintos desleales. Mientras tanto. Alvear escribió á Artigas proponiéndole que nombrase comisionados para formalizar un ajuste amistoso.

consi­ guió decisivas ventajas sobre este jefe. D . A m b o s oficiales tenían fuerzas balanceadas. desviando las operaciones que pudieran emprenderse contra ella. recibía orden de moverse de Montevideo en dirección al centro de la campaña ( 1 ) . al capitán Г). con una división de caballería. acia 27 Agosto 1814. y embistién­ dole de firme. — M O N A RQ U Í A Y R E P Ú B L I C A raba por las inmediaciones del A r r o y o de la China. poniéndose en marcha contra él. con mucha habilidad. en la margen occidental del río Uruguay. de cierta trascen­ dencia. . porque les obligó á perder gran parte de las ventajas y terrenos en el teatro de la guerra. se situó á retaguardia de Basualdo. Campaba Martínez en la azotea llamada de González. Fructuoso Pivera. de Montevideo: ( 2 . i v. y el coronel Soler. José del Pilar Martínez so­ bre el Y í . descubierto á Artigas. contrarió mucho el ánimo de todos sus jefes. Alvear había destacado entre las fuerzas que tenía en campaña. C. prisioneros. desde donde fomentaba el al­ zamiento ele la Provincia. — L ó p e z . cuando Rivera se propuso atacarle. con toda su caba­ llería y 2 piezas de cañón. v. parte). Ilist я de Ice Вер Arg. que había desembarcado en el A r r o y o de la China para oponerse á Basualdo. obtuvo una ventaja. Afortunadamente. en los primeros días de Septiembre. Este golpe. Noticias —L. nombrado Gobernador Intendente de la P r o ­ vincia Oriental en 25 de Agosto. Valdenegro. Estaba Basualdo en las alturas del Palmar de Entre ­ P í o s . aunque las de Martínez conta­ conquistados ( 1 ) Núñez. L u e g o la persiguió hasta Yerna. donde la volvió á ata­ car. que dejaba en.494 LIBRO V. L a división de Valdenegro. logró desbaratar su división y ponerla en abierta retirada. tomándole una pieza de artillería y varios.

proponiendo la paz en nombre del general de Buenos Aires. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 495 ban con armamento mejor y local más apropiado para resistir. que salieron en dirección á Canelones. que afirmaba estar plenamente facultado por su gobierno para entrar á un arreglo.LIBRO V. ( 1 ) Memoria sobre los sucesos ele la Independencia de los Orientales. les rogó luego que se trasladasen con él á Montevideo. y como muestra de sus intenciones á este respecto. y por entender que ante las pruebas que iba á darles. inculcó mucho sobre la n e cesidad de la paz entre hermanos. Artigas defirió á lo propuesto. no quedaría la menor duda con respecto á sus fraternales intenciones. Este suceso reanimó á los uruguayos. llegaban los comisionados de Alvear al campo de Artigas. llenos del mayor contento. L u e g o de cambiarse las primeras palabras. Rivera atacó con firmeza. el g e neral argentino dijo á los comisionados que estaba dispuesto á aceptar cuanto le propusiesen. que Martínez quedara prisionero con 5 oficiales y 2G soldados. cuyas armas habían estado en descenso hacía algún tiempo. Sin embargo. y pedía al Jefe de los Orientales el nombramiento de una Comisión con quien entenderse. D . T o m á s García de Zúñiga. les entregó una suma de dinero para que la enviaran de socorro á los soldados de Artigas. E l resultado final fué. después de haber dejado en la acción 6 oficiales y 5 4 soldados muertos ( 1 ) . por parecerle más adecuado que se ajustase allí el pacto de paz. Mediando tales circunstancias. nombrando por sus diputados á D . Manuel Calleros. Miguel Barreiro y D . trabándose en un combate muy reñido. L o s comisionados se pusieron en marcha con Alvear para la ciudad. E n disposición tan amigable. . donde Alvear se encontraba.

Alvear desembarcó en Colonia. iv. soldados. v. N i quería la paz. Mas. dispuso Alvear que las tropas á sus órdenes comenzaran á embarcarse. . ordenó. todo esto se reducía á una comedia. y Alvear las aprobó de plano. ni tenía idea de abandonar el país. comenzó á urgir para que se llevaran adelante los arreglos del convenio en proyecto. ni b u s caba otra cosa que aniquilar por la traición á los que no pocha dominar por las armas. E n vez de dirigir sus tropas á Buenos Aires. cumpliendo en eso los deseos del Directorio y los suyos propios. diciéndoles que volviesen al campo de su mandante para la ratificación. de las que Alvear sabía fingir para mofarse de hombres y pueblos. y circuló una proclama confirmando esa seguridad ( 1 ) . E n seguida hizo publicar noticias oficiales de que todo estaba arreglado. cual deseaba complacer en todo. de acuerdo con Artigas. p o - ( 1 ) López. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA U n a vez en Montevideo.000 hombres. Ilist de la Rep Are/. asegurando á los emisarios que las bases que ellos presentasen. diciéndoles á los comisionados que las enviaba á Buenos Aires porque tenía resolución formal de abandonar el país. presentaron los uruguayos sus proposiciones. apenas había despedido á los comisionados de Artigas. que zarpasen para Colonia los buques donde ya tenía embarcados 3. Mientras el embarque se verificaba. mientras que desprendiendo desde M o n t e video al coronel Dorrego con una división de 1. le destinaba á marchar al centro de la campaña con Puestos de acuerdo los dos jefes. las ratificaría sin más óbice.496 LIBRO V. á fin de tener el gusto de firmarlas antes de ausentarse definitivamente.000 propósito de combinar operaciones decisivas. al C o n tales seguridades. en últimos de Septiembre.

E l día 5. prosiguiendo sus marchas.LIBRO V. y obligado Otorgues á refugiarse en territorio del Brasil con los pocos que le acompañaban. Dorrego. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 497 niéndose desde allí á marchas forzadas sobre el actual Departamento de San José. sin más pérdida para el vencedor. viniendo por el lado opuesto. obtenido este triunfo. tenía su campo en Marmarajá. á la cual trató de un m o d o cruel é indecoroso. — I U . Descalabrada la división uruguaya. sorprendió Mármol la vanguardia del caudillo. E l d e signio de ambos era batir á Otorgues. al amanecer. E S P . buscaba caer sobre Otorgues igualmente. arrojadas sus reliquias al otro lado del Chuy. por el istmo de Santa Teresa. en el cual sirvió él mismo DOM. batiéndose con uno de los cuerpos de Otorgues. se situó en 3 de O c tubre en la Calera de García. mientras que Dorrego con igual celeridad venía á encontrarle por la misma altura. Manuel Mármol. . bastantes prisioneros y familias. sin gasto de grandes precauciones. E n la noche del 4. tomándole 4 oficiales. fiado en las negociaciones pacíficas que se llevaban entre manos. Alvear. más de 8 0 soldados. quien. donde festejó la victoria con un baile oficial. 32. acompañándoles él á corta distancia con el grueso de sus fuerzas. entre ellas la de Otorgues. á la cual tomó toda su artillería y bagajes. A l mismo tiempo. y poniendo en dispersión el resto de la fuerza. Dorrego. y apoderándose de bastante caballada y armamento. avanzó Dorrego el campamento de M a r marajá. y creyendo de buena fe en el embarque de las tropas de Alvear para Buenos Aires. que 1 oficial y 13 soldados muertos. fué perseguida vivamente. y desde allí desprendió 100 hombres montados de su vanguardia á órdenes del capitán D . se retiró á la Colonia. prisioneros. para que avanzasen el campo de O t o r gues. y varios heridos.

A pesar de que el Cabildo había sido castigado en su servilismo por los mandatarios de Buenos Aires. Pedro Fabián Pérez. de orden de Soler. L a s instrucciones que se les dieron en cuanto á lo general de su cometido. Bajo los auspicios de tal situación. contentándose con expresar que ellas se reducían « á cuanto tuviera relación con el bien general de la América en todos sus respectos. sin embargo. se dictaban órdenes para elegir diputados á la Constituyente. que le prohibieron usar el título de Excelencia a d quirido bajo la dominación española. se prestó deferente á circular aviso para que los pueblos nombrasen un cuerpo electoral con ese fin. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA á las señoras concurrentes.° el m a n tenimiento de una fuerza armada en la campaña. eran vagas. para la ( 1 ) Of de Alvear al Cabildo. cediendo á los lautarinos. Pedro Feliciano de Cavia y D. — Larrañaga y Guerra. se abrió la Asamblea electoral el día 2 4 de Octubre de 1 8 1 4 . E l Cabildo de Montevideo. por aparentar que gozaba independencia y prestigio. Sólo concurrieron al llamado los distritos de Piedras. se esforzaba. Apuntes. bebidas mezcladas de cantáridas ( 1 ) . 7 Octubre 1814 ( A r c h G e n ) . se les prescribía pedir: 1. y con sus electores agregados á los de los cuarteles de Montevideo y miembros del Cabildo. y negádose á atender varios reclamos suyos. accediendo solícito á todo acto en que pudiera exhibir personería.498 LIBRO V. á que despachasen á la mayor brevedad los electores que debían nombrar diputados. Miguelete y Peñarol. . Fueron electos diputados D . A s í es que se dirigió á los pueblos exhortándoles.» E n lo que decía relación con los negocios internos del Uruguay.

con motivo de las exacciones llevadas á efecto por Alvear y sus secuaces. quienes fueron recibidos p o r la A s a m b l e a Constituyente en los primeros días del siguiente año ( 1 ) . de las grandes pérdidas sufridas. resarciendo hasta donde lo entendiese posible á los vecinos del Uruguay.° que las estancias antes pertenecientes al P e y . y hoy absorbidas por el Estado. 96. se repartiesen entre los vecinos necesitados é industriosos gratuitamente: 5.LIBRO V . O. que se fijaran los límites definitivos de los montes públicos.° que se estableciesen tenencias de gobierno en relación á lo e x tenso del país. eran el proceso indirecto de la dominación lautarina. i. de las grandes pérdidas sufridas en la guerra: 3. de algunos terrenos de particulares entre muchos brazos industriosos a c tualmente desocupados: 4. de la Provincia. que se fomentase la marina m e r cante y se habilitaran todos los puertos aptos á serlo. Se pedía la d e - . ( 1 ) L. previo justo reintegro. se conservaran para los fines interesantes del servicio público d que siempre estuvieron dedicadas. .° el reparto. y caso de considerarse superfluas algunas de ellas. y se tratara especialmente sobre la conservación y aumento C o n estas instrucciones marcharon los nuevos diputados. E n ellas se pretendía estimular el celo de la Asamblea Constituyente para que volviera por los fueros de la justicia. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 499 continuación del orden: 2. de Montevideo: actas de 24 de Octubre y 5 de Noviembre de 1814. —Col Frías.° la indemnización en lo posible á los vecinos. que se fundasen nuevas poblaciones donde fueran reclamadas p o r el interés del comercio y abastecimiento de las tropas. L a s instrucciones transcriptas.

no se ocupó de los reclamos de los d i putados orientales. Teque supliesen la influencia anulada de los cabildos de campaña. L a Asamblea Constituyente. barrida de allí á p o c o de la escena. la más rotunda negativa de los hombres de Buenos Aires á entrar en semejante sistema de compensaciones. E r a tan imperioso este deseo. á cuya sombra conservasen de un m o d o permanente las posiciones adquiridas. fijar definitivamente los límites de la Provincia. si es que los formularon. Cuando Alvear hubo realizado el plan de someter el Uruguay á sus caprichos. Se pretendía. con tal que p r o viniese de estirpe regia. con los siguientes t é r m i n o s : « ¿ Q u é importa que el que . junto con otros bienes cuyos dueños eran víctimas del más arbitrario despojo. E l Director Posadas encabezaba este movimiento reaccionario. c o m o se verá á su tiempo. o b tuvo. reproduciendo la iniciativa del Cabildo en unas proposiciones de arreglo proyectadas algunos meses después.500 LIBRO V . pero Artigas. jefe entonces del ejército del A l t o Perú. repartiéndolas á placer. con la creación de nencias de Gobierno. P o r el momento. cercenados en el reciente decreto con que Posadas los había establecido á su modo. y sus condiciones propias. Se inculcaba sobre la necesidad ele contrapesar la autoridad dictatorial del Gobernador Intendente. donde le llamaban asuntos ele interés individual y político. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA volución de las Estancias del Rey á su primitivo destino. la preocupación privativa de los lautarinos consistía en establecer una forma monárquica de gobierno. por último. justificándolo en carta suya al general Bondeau. extra- del cual las había apartado el Juez de propiedades ñas. que ciaban de barato la persona en quien debiera r e caer la elección. resolvió trasladarse á Buenos Aires.

recomendando. Alvear era del número. cuyo primer obstáculo habían de oponérselo las rivalidades gremiales que se suscitase á sí mismo. mesa. al Congreso Nacional. en su carácter de Director Supremo. el general Rondeau se queja y protesta contra la conducta de Posadas. abriéndole una carrera nueva. pero no le preocupó el caso en aquel instante. . miembros todos de la L o gia. sin recordar que algunos años más tarde. y conminados por ella á difundir y realizar los p r o p ó sitos planeados en sus conciliábulos. Emperador. banco ó taburete? L o que nos conviene es que vivamos en orden y que disfrutemos de tranquilidad. Conociendo del por experiencia las cortes y los príncipes. p o c o debían inquietarle los afanes monárquicos de sus amigos. sabedor egoísmo de aquéllas y la poltronería de éstos. Sus designios. viniendo tras de ellas. E n tal supuesto. sus exigencias particulares y las de sus íntimos. L a victoria decidiría su suerte.» ( 1 ) Si éste era el modo de pensar del Jefe del Estado. él mismo debía imitarla. en busca de un candidato. con el que se proponía invadir el Perú y atacar la dominación española en aquel centro de poderío y opulencia. el proyecto de monarquizar las Provincias Unidas. es de creerse que A l v e a r atribuiría escasa importancia práctica á la c o m b i - ( 1 ) En la segunda Parte de su Autobiografía. cuyo término no vislumbraba todavía en las perspectivas ilimitadas de su ambición. completamente personales. todos preparados á mejorar de posición. le llevaban á Buenos Aires para asumir el mando de un fuerte ejército. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 501 nos haya de mandar se llame R e y . ya se comprende cuál sería el de sus cooperadores inmediatos. si conseguía vencerlas. y esto no lo conseguiremos mientras que fuésemos gobernados por persona con la que nos familiaricemos.LIBRO V.

procurar el acuerdo con lord Strangford en R í o Janeiro. sólo llevaban por objeto la independencia política del Continente. ya uno inglés ó de otra casa poderosa. y dejar en los americanos. se encargó de redactar las instrucciones. » instando á tener m u y presente « que las miras del Gobierno.» Debían los negociadores. al encaminarse á su destino. poniendo al servicio de semejante plan á Belgrano y Rivadavia. » autorizaban. oyendo las p r o p o siciones que les hiciese el monarca. si España insistía en la dependencia servil de las Provincias. y a fuese c o ronando un príncipe español. y cabeza pensante de aquella situación sin ideales confesables.» M á s explícitas las instrucciones reservadas. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA nación que acababan de urdir Posadas y Herrera. la garantía de lo que se estipulase. D o n Nicolás Herrera. presentar á Fernando V I I las quejas de A m é rica contra la opresión de los virreyes. n o m brados negociadores en Europa. las instrucciones recomendaban á los c o misionados. llenándolas de rodeos que abrían una puerta de escape á las responsabilidades futuras. para captarse por su intermedio la benevolencia del Gabinete inglés. y después trabajar de mancomún con Sarratea en . E n su parte ostensible. para coronar un príncipe europeo en el R í o de la Plata. con cargo de someterlas « al examen de las Provincias en Asamblea de sus r e presentantes. Ministro de Gobierno y R e l a c i o nes Exteriores del Directorio. empero. ó á lo menos la libertad civil de las Provincias.502 LIBRO V. fuera cual fuese el estado de España. que se consideraba indispensable al éxito. á los comisionados « á negociar el establecimiento de monarquías constitucionales en América. al mismo tiempo de prevenir que el primordial o b jeto de la misión era « asegurar la independencia de A m é rica.

entregado á combinar planes fantásticos que justificasen su permanencia y el carácter oficial de que estaba i n vestido. Francisco de Paula. mientras Sarratea no tomó parte en el asunto. . residencia de Sarratea y lugar designado para las conferencias preliminares que debían tener entre sí los tres negociadores argentinos. pasaron á Londres. R i v a d a via y Belgrano se embarcaron en Buenos Aires con dirección al Janeiro. donde le estaba mandado permanecer á Belgrano. cayó en cuenta que h a bía tropezado con lo que buscaba. Manifestó tener un plan acertadísimo. n. V i v í a Sarratea en la capital británica. y el arte de presentarlas c o m o secretos de Estado á la gente desprevenida ó candorosa. x x i v y N . apareció presuroso y decidor. E l 18 de Diciembre. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 503 Londres. donde cumplieron la parte de sus instrucciones que debía retenerles allí. y que sólo esperaba el c o n sentimiento definitivo de Carlos I V . insistiendo en que los tres debían quedarse en Londres.LIBRO V. L u e g o de convencerse que no podían contar con el apoyo de Strangford. la ultimación del (1) Mitre. Hist de Belgrano. T o d o se hizo como queda advertido. el cual c o n sistía en llevarse consigo para coronarlo en América. al Infante D . Relacionado con gente de su mismo valer. Instruido de lo que pasaba. no tenía otro caudal político que una masa de informaciones de segunda mano. en el momento más p r o picio para hacerse ele fondos y burlarse de tocios. ° 37 ( A p é n d ) . ante quien gestionaba por intermedio del Conde de Cabarrús. Apenas le mandaron llamar sus colegas. se opuso formalmente á toda separación. pasando Rivadavia á Madrid ( 1 ) . por exigirlo así las circunstancias. Conociendo de cerca á Rivadavia y Belgrano.

se le entregaron con un candor pueril. A los diez días se presentó el Conde de Cabarrús. hasta dar en una casa de comercio. de antiguo partidario del príncipe de la Paz. que los condujo ese mismo día por las calles de Londres. lo perseguirían á él. deteniéndole su conciencia para dar c o n sentimiento. Rivadavia y Belgrano. » H a b i e n d o quedado el asunto en tales términos. quien. y en consecuencia debía forzarse la resolución del príncipe de la Paz. intrigante. por influjo de la corte de Madrid. con motivo del cambio de residencia efectuado por los reyes. y que para convencerse debía consultar la m a teria. se había transformado en gentilhombre de José Bonaparte. siempre refiriéndose á su plan p o l í tico. y ahora andaba proscripto por ese motivo. N o obstante la evidencia de esta embrolla. no sin resistencia de Belgrano. adelantándole fondos que le asegurasen una subsistencia decorosa en Inglaterra. Instruyó á los c o misionados de sus conversaciones en R o m a con Carlos I V . que iban dirigidas á casa de más alta reputación y nombre. donde se transparentaba un interés sórdido de los más descarados. y en el R e y . pues dicho magnate sospechaba que.504 LIBRO V . una vez sabida la fuga del Infante D. Cabarrús decía que el arribo de los comisionados argentinos daba nuevo apoyo al pensamiento. donde. « aunque no una decisión. les obligó á depositar sus letras de crédito. Francisco de Paula para América. —• M O N A R Q U Í A Y REPÚBLICA asunto. afirmándoles que había hallado en los dos últimos las disposiciones más favorables. echándose tras de él. Rivadavia y Belgrano acreditaron los díceres de Cabarrús. María Luisa y G o d o y . c o m o instigador del plan. . al menos una predisposición á consentir. mareados por la charla p i n toresca de Sarratea.

al príncipe de la Paz. para quien imploraban la protección divina. que da lástima leerlo. vaciado en los moldes de la inglesa. Carlos I V . que provocó la r e nuncia de los derechos de Carlos I V . Francisco de Paula. un M e morial. escribieron largas y minuciosas instrucciones para Cabarrús. ó sean 1 0 0 . Fernando VII. y siendo notoria la nulidad de dicha abdicación. en uno de los cuales se comprometían á reintegrar á Carlos I V y traspasar á su esposa. igualmente firmado por ellos. mientras que en el otro proyecto se comprometían á dotar de por vida y juro de heredad. 0 0 0 pesos anuales. h a bían sostenido en decretos y proclamas la legítima dad del Sr. firmados por los tres n e gociadores. las asignaciones que p u diese suspenderle la corte de Madrid en venganza de su actitud favorable al Infante D . que al mismo Señor D . sus h e recleros y sucesores. Precediendo estos documentos. debía entregar Cabarrús á Carlos I V .—MONARQUÍA Y REPÚBLICA 505 y se pusieron á trabajar un plan completo de organización política y administrativa. Redactaron un Proyecto de Constitución. D. quien probablemente estaba ajeno á cuanto se tramaba en su nombre.LIBRO V. sobre la base de la coronación del Infante D . Completamente olvidados Rivadavia. Belgrano y Sarratea. con una pensión equivalente á la de un Infante de Castilla. Francisco de P a u l a . ellos protestaban y juraban no reconocer de presente ni de futuro otro soberano legítimo.» Dispuestos siempre á mantener su . en caso de viudedad. y concebido en tono tan mísero. autorideclaraban ahora « que el pueblo de las Provincias del R í o de la Plata no había tenido parte en el movimiento ele Aranjuez. de las veces que como miembros de la Junta de Gobierno ó del Triunvirato. y firmaron á nombre del Gobierno del R í o de la Plata dos proyectos de convenio.

diciendo: « L a s intrigas de ese partido (el de los m o n o p o l i s tas y traficantes políticos de C á d i z ) . por medio de la circulación de noticias exageradas de la Península. de las de ésta con las de Sevilla. y su . H e aquí la pintura hecha por ellos mismos. Valencia.» Puestos en tal d e clive. á los trabajos de españoles desnaturalizados y monopolistas sin pudor. la resolución de las Provincias del P í o de la Plata. sino por un partido interesado de españoles europeos de Buenos Aires. y las desastrosas noticias del estado de los asuntos públicos de España.506 LIBRO V. respecto á su suerte futura. cuando el mismo Virrey Cisneros ocasionó una. que sus diputados de-claran y garantizan del modo más solemne. dando una proclama en que anunciaba la conquista casi completa de España por los franceses. de las disputas del Consejo con la Junta Central. como un medio de apoderarse del Gobierno del país con miras personales. no es extraño que adelantasen la argumentación. crisis. atribuyendo aquél y éstas. y sus diversos decretos y proclamas. alegando la complicidad de las masas rioplatenses. » Para llegar á semejantes conclusiones. que han estado impulsándolo por mucho tiempo. y preparando el espíritu público para la ruina de la Monarquía. Señor. la Coruña y las Asturias. no fueron originados -por americanos. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA impostura. agregaban con singular aplomo: « É s t a es. no habían vacilado en repudiar el movimiento de M a y o .d e 1 8 1 0 y todas sus consecuencias. habían producido la mayor perplejidad y excitación en el pueblo de Buenos Aires. íntimamente relacionados con los monopolistas y traficantes p o l í ticos de Cádiz. de aquel grande i n cidente histórico: « L o s acontecimientos que motivaron la caída de la autoridad del V i r r e y en 1 8 1 0 y el establecimiento de la primera Junta Provisional en Buenos Aires.

vuestros memorialistas aseguran que todos los que han ad- ministrado los negocios públicos en Buenos Aires. y sí muy mal interpretados. — 2. cuyo tenor va á leerse: « Cualquiera cosa que se diga en contrario. en la que se resolvió que la continuación de su autoridad no era compatible por más tiempo. la confirmaban en tres proposiciones bien netas. con los intereses del país.» N o pudiendo descargarse de la responsabilidad c o n traída en todos estos sucesos. que ninguna otra forma.» Proseguía el Memorial citado: « C o n su propia asistencia ( l a del V i r r e y ) . que a ningún príncipe extranjero puede asegurar la felicidad y . Ellos estaban limitados á asegurar á su país la mayor suma posible de ventajas y mejoras en aquellas circunstancias. en la que se reuniesen diputados de todos los pueblos y. fué convocada una reunión de las principales personas de Buenos Aires. Rivaciavia. Belgrano y Sarratea trataban de paliarla. » de la confianza y respeto de sus compa- Para que no cupiese duda de la aserción antecedente. los habría privado triotas. y autorizando en c o n secuencia al Cabildo de Buenos Aires para formar una Junta de acuerdo con el sentimiento popular. bajo las circunstancias existentes. nunca han tenido otras miras. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 507 resolución de resignar su autoridad en manos de los representantes del pueblo. Cualesquiera otras miras. con respecto á sus futuros destinos. agregando: « que los objetos que en aquella ocasión tenían en mira los jefes del partido ame- ricano. sino la moa nárquica es adecuada á los hábitos del pueblo.LIBRO V. no habían sido bien comprendidos. ciudades del V i r r e i nato. el 2 2 de M a y o de 1 8 1 0 . que notoriamente son el fin y objeto de todas las naciones. fuera de éstas. que las siguientes: 1.

que habían sido burlados. se mantenga todavía la integridad de la Monarquía. L a respuesta fué. Con los papeles enunciados. advirtieron los dos candorosos amigos. no puede realizarse. Francisco de Paula. y bien provisto de dinero. Belgrano y Bivadavia acordaron por fin separarse. llegando á este último punto cuando la batalla de Waterloo acababa de consolidar el prestigio de los reyes de la coalición. ó porque en realidad no hubiese habido ninguno capaz de favorecer seriamente los planes de Cabarrús. el (1) Calvo. Anales. el hecho es que á poco anclar éste se confesó vencido. P o r último. pidieron á Cabarrús y Sarratea que rindiesen cuentas del dinero recibido. que le daban una personería oficial. que si lo que siempre se ha considerado de los otros a arreglos más ventajosos. y para evitar un e s cándalo mayor. visto lo cual. y aunque demasiado tarde. como puede arreglarse por medio de una negociación en cualquier tratado definitivo ( 1 ) . con más ó menos latitud.508 LIBRO V. el más empeñado en d o cumentarse de los gastos. Pero. . Fernando V I I era del n ú mero. u. así es que toda tentativa contra él estaba frustrada de antemano. quienes todavía conceptuaban realizable tan cómica insinuación. 259-2G7. salió Cabarrús de Londres para R o m a . proponiendo para su descargo el ridículo expediente de robar á D . simultáneamente con una administración independiente de los asuntos internos de esas ¡provincias. á lo que se opusieron Belgrano y Rivadavia. se echó tierra sobre el asunto. y como única satisfacción. fuera por tal motivo. que sucesivamente uno y otro desafiasen á Belgrano. — 3. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA prosperidad como uno de la familia de Vuestra Majestad.

el Director P o sadas firmó en 2 3 de Diciembre de 1 8 1 4 . dolo por su venturosa y deseada. y el segundo con rumbo á Madrid. suplicarle humildemente sus pueblos. confiando obtener allí de manos de Fernando V I I . las más de su vasallaje. .» ( 1 ) Este lenguaje retrata á los lautarinos. que el país ofrecía á la dominación (1) López. cada vez más uniformes. — V . una m i rada protectora! Á raíz de haber expedido las instrucciones que autorizaban la misión de Rivadavia y Belgrano. v. donde marchaba desconsolado. cual la desean los indicados pueblos y d e manda la situación de aquella parte de la Monarquía. Iiist de la Rep Árg. y c o m o Padre de permi- el que se digne los términos que han de antecedentes le pida una reglar su Gobierno y A d m i n i s t r a c i ó n . lo que no había podido conseguir de su padre. tan ligeros y soberbios para detractar á sus compatriotas que peleaban por la independencia y libertad del suelo. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 509 primero con destino á Buenos Aires. M. otras m u y d i ferentes para los jefes militares que hacían la guerra en la campaña oriental. Ministro de Fernando V I I : « C o m o la misión de los pueblos que m e han diputado. he aquí la sustancia del oficio con que Rivadavia abrió las negociaciones. Contrariado por las resistencias.LIBRO V. v i . dirigiéndose á D . Pedro de Cevallos. E. se reduce á cumplir gación protestas de presentar de reconocimiento con la sagrada oblisinceras felicitáná los pies de S. me tirá que sobre tan interesantes contestación. y tan aduladores y sumisos para implorar de los reyes y cortesanos. darles á entender restitución al Trono. C o m o una muestra de la d e presión moral de los monarquistas rioplatenses.

supuesto que sus i n sargentos.» Para estimularlo al cumplimiento de tan bárbaros mandatos. jefes mano. cabos y cursiones no respetan ni los derechos de la guerra. y los demás (es decir.510 LIBRO V.» Y el coronel Soler. desvanecido por ta« T o d o lo que transmaño elogio. ni los que se aprehendan con las armas en la serán fusilados. S. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA lautarina. que apremiasen todos de consuno la ejecución de un plan destinado á concluir en tres meses la c a m paña. c o m o paso previo para asegurarse la sumisión de los demás. encargándole dijera á los otros jefes. con presencia de estas instrucciones. M a y o r general de las fuerzas en campaña: para que el terrorismo proque no pueda la razón ' y el interés de la . d i ciéndole: « V . decía á su vez al coronel Dorrego. los volun- tarios y milicianos que los seguían) remitidos con toda seguridad á esta parte del Paraná. Respecto de los medios que debían emplearse con tal fin. observando el mismo sistema con los vagos y sospechosos. y que hacen tan recomendable su persona en la estimación del Gobierno y de sus conciudadanos. y sin olvidar que la destrucción de los caudillos Artigas y Otorgues es el único medio de terminar la guerra civil en esta Provincia y en la de E n t r e . Miguel Estanislao Soler.R í o s . xluzca los efectos sociedad. de partida é incendiarios. Todos los oficiales. E n dicho concepto. Posadas resolvió exterminar los cooperadores armados de ese movimiento. ofició á D . formará sus c o m b i naciones y arreglará sus movimientos con el celo. actividad é inteligencia que acostumbra. decía P o s a d a s : « E l l o s ( l o s orientales) deben ser tratados como asesinos de la humanidad. Posadas aplaudía de antemano el celo de Soler.. para que sean útiles á la Patria en otros destinos.

y según el espíritu de la suprema resolución de S. sobre la barra de Tres Arboles. el M a y o r general cayó al aclarar el día sobre dirigirse á la Capital. Desde principios de Diciembre dirigía la campaña el coronel D . de P.N e gro. llegó al Y í . Rivera. buscando á marchas forzadas la i n corporación de Hortiguera. al mando de los coroneles Dorrego. reservando consigo una división estacionada en su Cuartel general de San José. » E n cuanto ú los otros. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 511 cribo á V . se hallaba al Norte del R í o . Sin ciarse punto ele rejioso. mientras Dorrego permanecía en Colonia. quien. M i guel Estanislao Soler. que tantas muestras de actividad y pericia tenía dadas. á la expectativa de los sucesos. que vadeó por el paso de Quinteros. dándome aviso de cualquier ocurrencia. Gobernador Intendente. hizo que Dorrego saliese de su acantonamiento. y remitiendo á mi Cuartel general todos los individuos que fuesen aprehendidos por las tropas de su mando.. para asumir el mando en jefe y caer sobre el caudillo oriental. tiguera en el paso del Durazno. M a y o r general del ejército.LIBRO V. deben les esperaba ( 1 ) . y Hortiguera. L a exasperación de Posadas provenía del mal éxito o b t e nido por las tropas argentinas en días anteriores. reunió todas las fuerzas y emprendió con ellas rumbo al río Negro. y H o r sobre el Y í . que no había sentido su contrario. E. . ya se sabía el destino que ( 1 ) N° 11 en los D. se propuso destruir á Rivera echando sobre él otras dos divisiones con una totalidad de 1. E n pos de este movimiento audaz. U n a orden perentoria de Soler. S. con fuerzas m u y inferiores á las que le iban encima. para su conocimiento y puntual observancia.200 c o m b a tientes.

á la campaña. Pero á las 5 de la tarde. y c o m o la noche se venía encima. según le correspondía por su calidad de jefe veterano. viéndose Rivera tan apurado. que era el Regimiento de Blandengues á órdenes de D . para ir á amanecer sobre el río Queguay. tomando una ofensiva apremiante. los de prueba.512 LIBRO V. matándole 40 hombres y haciéndole varios prisioneros. los Documentos la verdad la de haber concurrido con el N. Rufino Bauza. vivamente interesado en destruir aquella división. pudo caer sobre la retaguardia enemiga. corrió tras de Rivera. mandó volver caras. Pero Dorrego. recoger sus avanzadas y ponerse en retirada. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA Rivera. recibió un refuerzo de 8 0 0 veteranos. desprendido por A r tigas en su socorro ( 1 ) . consiguiendo retirarse más ordenadamente. y sabía bien lo que pasaba en el campo de su contra- ( 1 ) La «Memoria nombre del jefe no solamente sobra los sucesos de armas de los orientales» así al general sino calla el Bauza. sin dejarle mudar caballos. Este contraste obligó á Dorrego á hacer alto. tomó algún respiro. arrebatando Pero la gloria de haber mandado la batalla decisiva. así es que comenzó una persecución tenaz. Desde el momento de la sorpresa hasta las 5 de la tarde. escopeteándole durante un trayecto de 6 0 kilómetros. sin dejarle más tiempo que para saltar á caballo.. A los dos días de hallarse en aquel punto. Inmediatamente asumió Bauza el mando de todas las fuerzas. no quería perder la oportunidad. en que las guerrillas de unos y otros se chocaban á cada instante. y por uno d e esos movimientos rápidos en que siempre sobresalió su táctica. Dorrego. hasta hechos. publicados de los Blandengues. que había interceptado un correo de A r t i gas.° 11 entre restablecen de los . Desembarazado entonces R i vera de su tenaz perseguidor. paró la persecución.

nervio de aquella clase de guerra. á distancia de 2 0 ó 3 0 cuadras del pueblo. remitidos directamente desde Buenos Aires por Posadas. inducidos por algunos oficiales y sargentos. según se dijo. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 513 rio. uno de cuyos capitanes. . quienes. Era el caso. que el disgusto venía por haber abofeteado Rivera momentos antes á un Blandengue. Estaban en este plan. y otras incorporados á ellas. abandonaban el campo. devolvió á Mercedes y Soriano todas las milicias de esos lugares. por orden directa de Artigas. E S P .LIBRO V. con el designio de proteger los pueblos á su espalda de cualquier tentativa de los indígenas. determinaron escribir á Encarnación. alegando m o tivos personales de enojo. heridos y dispersos. desistió de su primer pensamiento y enderezó á Colonia. y Bauza. á últimos de Diciembre. y allí. de acuerdo con Rivera. dentro de la cual se encerró á la espera de refuerzos que m u y luego le llegaron. y se puso en retirada para Mercedes. al verse resguardado por los muros de la ciudad. V i s t a la actitud de Dorrego. en número de 3 2 0 hombres y 2 5 0 monturas. y como tan impropia manera de reprender fuese desconocida en el cuerpo. perseguido de cerca. no quiso exponerse á un desastre. que en buen n ú mero seguían las fuerzas uruguayas. que se hallaba en Soriano. frente á Mercedes. D u rante sus marchas. C o m o se viera tan acosado é inferior en número. contramarchando en dirección al arroyo de las V a c a s . cuando vino la noticia de que los Blandengues se habían sublevado. unas veces de lejos. soportando siempre una persecución consecutiva. había DOM. Dorrego había perdido sobre 4 0 0 h o m bres entre muertos. A c o s t a Agredano. Campó. 33. A l l í sólo se creyó en seguro. — I I I . pidiéndole se les incorporase. inutilizando sus caballadas. Soler retiró su Cuartel g e neral á la Florida.

mandada en su refuerzo por Artigas. pues. desnudaron de sus vestiduras y le persiguieron hasta obligarle á esconderse en el infiernillo de una atahona. pudo conseguir que la tropa formase y se preparara con algún o r den á emprender marcha. D. de Pascual. Esta tropa fugitiva. en el tomo i. y aunque se le comisionó para hacerlos v o l ver. Salieron.514 LIBRO V. que con los caballos de la rienda estaba en aire de montar. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA perdido su puesto de orden de Artigas mismo. V i n o en ese momento el ayudante D . . y que no es otro que A. E n estas circunstancias llegó Bauza al campo de su R e gimiento. y mientras Bauza corría al grueso de la tropa. rlice. Siendo imposible p a ( 1 ) El escritor que se esconde bajo el seudónimo de Adadus Calpe. Rivera tropezó con un pelotón de B l a n dengues que ya se iban de su cuenta. por castigar con la espada á un soldado de su compañía. los dos jefes á informarse de lo que pasaba. quien les proclamaba diciendo no haber allí más jefe que él. se dirigió á la tropa requiriéndola sobre aquella conducta. saqueó el pueblo y cometió varios otros desmanes ( 1 ) . A n d r é s L a torre. entró á Mercedes. echó el jefe la voz de que v e nía el enemigo precipitadamente. pargf vi de sus Apuntes para la Historia de la República Oriental del Uruguay: «La columna de 800 hombres. y al reconocerle. sino amenazado el ayudante. cap i. la indignación contra Rivera se hizo general. y notando que obedecían los sublevados á un teniente Vázquez. no sólo fué desobedecido. E n tal emergencia. compadre de Artigas. pero todos guardaron silencio. tomando con ella hacia el arroyo Colólo. avisando que una porción considerable de soldados se deslizaba por una hondonada en dirección al pueblo de Mercedes. le atropellaron. y tocando á montar. encabezada por dos sargentos llamados Sotelo y López.

aun cuando tenía el parte de Bauza narrando los hechos. Asesorado de los hechos. capitaneando el motín los cabecillas Lorenzo Vázquez. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA 515 rarse á contener tales hechos con un cuerpo sublevado. pero nadie indicó los promotores de la sublevación. quien luego dispuso que se le presentasen todos los jefes y oficiales para informarle de los sucesos pasados. Juan A n t o n i o Lavalleja. después de haber tomado los i n formes necesarios. siendo precedido por las milicias de Rivera y un escuadrón á órdenes de D . y al día siguiente. Artigas ordenó á Bauza que marchase para el Norte del río N e g r o con su Regimiento. Con más ó menos detalles. . y deseando dar una organización seria á tocias las fuerzas que operaban contra Dorrego. ó quizá porque el cariño á un rebelóse contra el joven Rivera. hasta situarse en los Corrales. yendo á campar á C o l ó l o esa tarde. L l e g ó Bauza al paraje indicado. Bauza prosiguió su marcha. tal vez porque considerara que eran muchos los que debía castigar si o p taba por este temperamento. y el parte oficial de lo acontecido. Ni Bauxá se señaló jamás en ninguna de sus campañas por haber saqueado pueblos. Á poco andar compareció Artigas. los cuales saquearon la ciudad de Mercedes y cometieron toda clase de demasías y crímenes vergonzosos. Artigas. punto general de reunión de todos los jefes.LIBRO V. Ángel Navarrete y otros subalternos. no hizo cita de él ni se dio por entendido de sus referencias en la averiguación. ni en esta ocasión podía ser ése su papel con respecto al de Mercedes. Rivera escribió á su vez al Jefe de los orientales. donde tendría lugar una junta de guerra presidida por él mismo. que ya se encontraban allí. despachó al ayudante Latorre para el campo de Artigas con 2 0 0 hombres de los que resultaban indiciados en el barullo. refirieron t o dos lo que sabían.» No se puede fulminar más netamente acusación tan calumniosa y destituida de pruebas. Rufino Bauza.

E n cuanto á Rivera. . « E s t á bien. Artigas. dando á Rivera la vanguardia y á L a valleja el mando ele las guerrillas. había salido nuevamente de Colonia. buscasen á Dorrego y le presentaran batalla. Estaba impuesto el general. sabedor del suceso de Mercedes y seguro de que nadie le perseguía. escopeteándolo día y noche. resolvió Artigas que las fuerzas reunidas en los Corrales. Esta orden fué comunicada á los cuerpos por el ayudante San Martín. cerró la conferencia secamente y según su costumbre cuando quería pasar de un asunto á otro entre sus subordinados. con lo cual cesó Lavalleja de perseguirle. — MONARQUÍA Y REPÚBLICA cuerpo de que era coronel nato. que Dorrego. yend