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LA FAMILIA “FREUDO-PICHONEANA”1

Florencia A. Macchioli
Programa de estudios históricos de la psicología en la Argentina. Cátedra I
Historia de la Psicología, Facultad de Psicología, UBA – CONICET.

Resumen
Enrique Pichon-Rivière (1907-1977) se torna una figura ineludible
en la Argentina para abordar las intervenciones sobre la familia desde la Salud
Mental a partir de 1960. Su ubicación en el cruce de distintas disciplinas, como
la psiquiatría, psicoanálisis y psicología social, posibilitó, entre otras cuestiones,
una operación de recepción variada de autores y teorías con las que conformó
su esquema conceptual.
El modo en que concibió a la familia podría ubicarse en dos
grandes vertientes: la familia entendida intrapsíquicamente (retomando
conceptos principalmente de Sigmund Freud y Melanie Klein) y la familia
entendida intersubjetivamente desde la dinámica de grupos (incorporando
predominantemente las ideas de Kurt Lewin). Entre estos dos niveles, Pichon
conceptualiza la Teoría del Vínculo, la Teoría de la Enfermedad Única y
nociones originales como “grupo interno” y “portavoz”.
A partir de esta heterogénea operación, se propone circunscribir y
analizar en este trabajo la recepción de Freud en las categorías explicativas de
Pichon-Rivière sobre terapéutica de grupos familiares. Se propone, como
objetivo de mayor alcance, analizar otras operaciones de recepción en su obra
para profundizar su concepción del grupo familiar y cómo ésta fue a su vez
retomada por distintos autores argentinos que trabajaron con familias durante
las décadas de 1960 y 1970.

Palabras clave

1
grupo familiar, disciplinas psi, historia crítica, Argentina

TRABAJO
Introducción
Enrique Pichon-Rivière (1907-1977) inevitablemente se torna una figura
emblemática en la Argentina para abordar las intervenciones sobre la familia
desde la Salud Mental a partir de 1960. Para realizar este análisis en principio es
necesario sistematizar la elaboración acerca del grupo familiar en la obra de este
autor para establecer las luces y sombras en dicha construcción.
Pichon se ubica en el cruce de distintas disciplinas a lo largo de su vida.
Las numerosas periodizaciones de su obra coinciden con cierto desplazamiento
de una psiquiatría psicoanalítica a una psicología social (Vezzetti, 1996; Plotkin,
2003; Fabris, 2007). Puede situarse un punto de inflexión hacia 1960 -entendido
como ruptura, discontinuidad o ampliación e integración dentro de sus ideas2-,
donde por primera vez publica bajo su autoría su propio esquema conceptual
como ECRO y la referencia explícita a la psicoterapia grupal, referido
específicamente al grupo familiar. El año 1960 se insertaría a modo de bisagra en
sus escritos entre estos dos momentos. Sin embargo, en este pasaje se ubicarán
rupturas y continuidades entre sus ideas psiquiátrico-psicoanalíticas y
psicológico-sociales (Chayo & Macchioli, 2007b).
Parte fundamental de la posibilidad de construcción del modelo
pichoneano, lo conforman las distintas operaciones de recepción que el autor
realizó a lo largo de su vida. Esto posibilitó el enriquecimiento y diversidad de
muchas de las ideas que fue generando a partir de estas amalgamas
conceptuales.
Particularmente, su concepción de familia se ubicará en dos ejes
simultáneos: 1) las relaciones primarias que la familia produce en el individuo,
en la que desarrollará conceptos como “grupo interno” -representación que cada
sujeto genera de su familia a nivel intrapsíquico- retomando aportes
prioritariamente de S. Freud y M. Klein; 2) la dinámica de grupos que se
produce entre los miembros de una familia, recogiendo las contribuciones
fundamentalmente de K. Lewin. En este confluencia puede pensarse un grupo
en la dimensión del aquí y ahora, teniendo en cuenta, a la vez, al grupo latente,
constitutivo, histórico. Asimismo, puede situarse en este cruce el concepto de
“portavoz” como aquel miembro que denuncia lo que acontece grupalmente,
denuncia las fantasías, ansiedades y necesidades del grupo, conjugando la
verticalidad (la historia personal) con la horizontalidad (el aquí y ahora del
grupo) (Pichon-Rivière, 1971: 320). Para Pichon, uno de los “mayores aportes”
de la teoría de los grupos familiares refiere a que el sujeto que enferma es el
portavoz de la ansiedad familiar (Pichon-Rivière, 2006: 222). Vale tener en
cuenta que tanto la referencia a la pareja como a la familia poseen,
indistintamente, la misma lógica de análisis del grupo.
Luego de esta breve introducción, el presente trabajo tiene como objetivo
establecer, desde una historia crítica (Gauchet, 1994; Vezzetti, 2007), las
categorías explicativas que Pichon-Rivière retoma de Sigmund Freud para
concebir a los grupos familiares como objeto de intervención terapéutica y la
reformulación que Pichon realiza de estos conceptos. Con este fin se destacarán
algunas nociones freudianas como “series complementarias”, “novela familiar”
y “complejo de Edipo”, para posteriormente indagar las operaciones de
implantación que realiza Pichon desplazando las ideas freudianas a conceptos
fundamentales de su obra como “grupo interno”, “vínculo”, “situación
triangular” y “grupo familiar”.
Este desarrollo se ubica dentro de un objetivo de mayor alcance que se
propone analizar las operaciones de recepción que Pichon realizó a partir de
varios autores y teorías –tales como Wilhelm Griesinger, Melanie Klein, Kurt

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Lewin y George Mead- para profundizar su propia concepción del grupo
familiar y cómo ésta fue retomada, a su vez, por distintos autores argentinos
que trabajaron en la intervención terapéutica con familias durante las décadas
de 1960 y 1970.

La familia de Freud a la Pichon-Rivière


Por una necesidad de focalización en el tema que aquí se indaga no se
reseñarán las operaciones de recepción de la obra de Freud en Argentina, ya
abordadas en otras investigaciones (Vezzetti, 1996; Plotkin, 2003) ni en la
historia de los conceptos freudianos a tratar, ya que demanda un análisis en sí
mismo los avatares de estas nociones en la obra de Freud, indagados en otros
trabajos (Laplanche, Pontalis & Lagache, 1996). La mención de este autor en los
escritos de Pichon es frecuente. En sus primeros artículos es la concepción
teórica predominante, mixturándose posteriormente con las concepciones
kleinianas, incorporando los aportes de esta autora sistemáticamente a partir de
1951 (Fabris, 2007: 163).
El objetivo de este trabajo, casi a nivel microscópico, permite situar las
citas de Freud asociadas a los grupos familiares y el modo en que estos
conceptos fueron transformándose a lo largo del pensamiento de Pichon3.
En “La elección de pareja” (artículo publicado en Primera Plana entre 1966
y 1967) Pichon remite a “lo que Freud llamó `novela familiar´” (Pichon-Rivière,
1985a: 104), refiriéndose a las fantasías que un niño posee acerca de su familia y
que se mantendrían al elegir pareja. Sin embargo, Pichon incorpora a renglón
seguido la necesidad de un “lenguaje” común entre ambos miembros, siendo la
“comunicación” una de las principales exigencias para lograr la afinidad de la
pareja. Con “comunicación” Pichon se estaría refiriendo, en este caso, a un
código común, a un mensaje transmitido a través de palabras, gestos o actitudes,
estando el destinatario capacitado para decodificar este mensaje y
decodificando, además, el significado que otorga el contexto social en dicha
comunicación. A su vez, en el artículo sitúa palabras claves como “vínculo”,
“roles adjudicados y asumidos”, “depositante y depositario”, palabras que
reflejan en gran medida su propia concepción respecto a la pareja como grupo.
Asimismo, en “Una nueva problemática para la psiquiatría” (1967),
artículo que ya denota claramente el corpus teórico de Pichon-Rivière, se sitúan
varias citas de Freud articuladas a la familia. En principio, retoma la noción
freudiana de series complementarias4, articulándolas en su propia concepción.
Retoma estas series como uno de los factores constitutivos de la Teoría de la
Enfermedad Única (TEU), denominándolas “principio de policausalidad”. En
dicho principio Pichon las describe del siguiente modo: 1) “factor
constitucional” compuesto por el genético propiamente dicho y el precozmente
adquirido en la vida intrauterina; 2) al factor anterior se agrega el impacto que
tiene en el sujeto el grupo familiar; la interacción entre ambos es lo que
constituye el “factor disposicional”; 3) y por último se ubica el “factor actual o
desencadenante” del proceso de enfermar. Entre las diferencias más notorias
que existen entre las series complementarias freudianas y la policausalidad
pichoniana, pueden ubicarse la inclusión dentro del “factor constitucional” del
desarrollo intrauterino y la introducción del grupo familiar en el “factor
disposicional” como causa de la enfermedad mental. Podría sostenerse entonces
que Pichon ubica al grupo familiar como parte constitutiva del psiquismo. Esta
idea en Pichon puede rastrearse desde 1946 en sus primeros escritos (Macchioli
& Chayo, 2007).
Otro de los conceptos que Pichon retoma de Freud y recrea es el de
“complejo de Edipo”. En una conferencia radial, también de 1946 –lo que
pareciera ser el único texto pichoneano que refiere al psicoanálisis como un
conjunto teórico práctico (Vezzetti, 1996: 249)-, Pichon se dedica a explicar el
complejo de Edipo:
“El niño tiene de pequeño una sexualidad que culmina en el enamoramiento de
su madre y en su deseo de eliminar al padre por rivalidad; en la niña, desde
luego, las cosas son en esencia iguales, solo que el amor se dirige al padre y a la
madre la rivalidad (…). Afirma y demuestra Freud la naturaleza bisexual del ser
humano (…) y concluye que, en todo individuo normal, el Complejo de Edipo

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presenta dos fases, positiva y negativa, es decir, hetero y homosexual a la vez,
de cuya elaboración y desenlace depende, en forma especial, el destino del
individuo.” (Pichon-Rivière, 1971: 74).

Hasta aquí, no se observan mayores diferencias con la concepción


freudiana. Sin embargo, hacia 1967, Pichon ya claramente expresa el pasaje que
realiza del complejo de Edipo freudiano a la “situación triangular”. Retoma de
Freud las variantes positivas y negativas, pero respecto al complejo de Edipo
sostiene que “puede ser comprendido de una manera mucho más significativa si
recurrimos a su representación espacial en forma de un triangulo (…).
Siguiendo la dirección de cada lado del triangulo tenemos una representación
de cuatro vínculos” (Pichon-Rivière, 1970: 454).
Es interesante destacar el desplazamiento que realiza Pichon al describir la
situación triangular. Se basa en el complejo de Edipo, donde el niño primero
ama y se siente amado por la madre, y en segunda instancia odia y se siente
odiado por ella. Con el padre la relación es invertida: primero odia y se siente
odiado por él, y en un segundo momento lo ama y se siente amado por él.
Pichon sostiene que “lo que pocas veces es consignado es el parámetro que
opera desde la vida prenatal. Es la estructura vincular entre madre y padre,
donde uno ama y se siente amado por el otro, u odia y se siente odiado por el
otro” (Pichon-Rivière, 1970: 454).
Aquí queda enfatizada la diferencia entre la concepción de Freud y
Pichon. Se pasa de una concepción intrapsíquica a una intersubjetiva, donde se
agrega a los vínculos a cuatro vías, la adjudicación y asunción de roles a partir
de cada uno de los miembros de la pareja parental, donde “esta totalidad,
verdadera jungla de vínculos, forma una totalidad totalizante, es decir, una
Gestalt donde la modificación de uno de los parámetros acarrea la modificación
del todo” (Pichon-Rivière, 1970: 454). Si anteriormente se ubica el pasaje de lo
intra a lo intersubjetivo, ahora se observa un nivel de análisis más abarcativo,
una Gestalt, en relación a la totalidad del conjunto.
Para 1969 Pichon refiere:
“Esta estructura triangular que rige todas nuestras relaciones hace posible
abandonar el esquema de una psicología individual, que ya negaba Freud
adoptando los postulados de una psicología que siempre será social, al incluir
en el esquema de referencia el concepto de un mundo interno de interacción
continua, origen de las fantasías inconscientes.” (Pichon-Rivière, 1971: 302).

Misceláneas
Por una cuestión de tiempo, espacio y complejidad, quedaron por fuera
del presente estudio muchas de las operaciones de recepción que Pichon realizó
de la obra de Freud. Sin embargo, cabe mencionar sólo algunas de estas ideas,
imprescindibles para el análisis que se ha expuesto sobre el grupo familiar.
En principio, Pichon realiza una crítica a la teoría instintivista freudiana,
donde sostiene que los instintos ya son un modo de comportamiento donde lo
social está incluido a partir de experiencias frustrantes o gratificantes que
producen en el niño la inserción en el mundo social (Pichon-Rivière, 1970: 443)5.
Por otra parte, uno de los conceptos que Pichon modifica y da por
sobreentendido cuando interviene sobre el grupo familiar es el de transferencia.
Pichon realiza un recorrido por el concepto partiendo de 1895, dónde la
transferencia supone un fenómeno recurrente y regular a través del compromiso
del pasado y presente como instancias temporales reemplazando la persona
anterior por la persona del médico. Según Pichon, lo transferido serían fantasías
de los vínculos tempranos que determinarán las modalidades de los nuevos
vínculos. Sostiene que:
“La transferencia consiste, entonces, en una `conducta réplica´, una `analogía
emocional´, en un `como sí´. Dicho en otros términos, la transferencia es un
proceso de adjudicación de roles inscriptos en el mundo interno de cada sujeto (…).
Podemos inferir entonces la presencia de situaciones transferenciales en todo
tipo de interacción.” (Pichon-Rivière, 2006: 193).

Ya a partir de 1946, con la incorporación del “vínculo” del feto con la


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madre durante el embarazo como parte constitutiva del psiquismo, inicia la
historia de este concepto que se tornará fundamental en la obra de Pichon. En
1967 plantea que el vínculo es una reformulación del concepto de “relación de
objeto” –basado predominantemente en la concepción kleiniana-, donde la
diferencia fundamental que existiría entre ambos conceptos consiste en que la
relación de objeto describe una situación intrapsíquica y unidireccional entre
sujeto-objeto, mientras que el vínculo es una noción compleja, que intenta dar
cuenta tanto de lo intrasubjetivo como de lo intersubjetivo. Considera que una
relación surgida en el mundo externo origina al mundo interno, para luego
dialécticamente producirse el pasaje en ambas direcciones (Chayo & Macchioli,
2007b). El concepto de vínculo se constituirá en la unidad de análisis de la
psicología pichoneana y será el argumento por el que Pichon sostendrá que su
psicología en sentido estricto será definida como psicología social (Pichon-
Rivière, 1985a). En síntesis, “el Sujeto de la psicología social pichoneano, a
diferencia del psicoanalítico, emergerá en el interior de una red de vínculos”
(Chayo & Macchioli, 2007b).

Consideraciones finales
En este sucinto recorrido se relevaron las menciones de Freud en la obra
de Pichon referidas a la familia y la pareja. Pueden observarse desplazamientos
tales como de la novela familiar a la comunicación, de las series
complementarias al vínculo, del complejo de Edipo a la situación triangular.
Ampliando el foco a temas más abarcativos de su obra, también se observan
deslizamientos tales como del instinto al mundo social, de la transferencia al
vínculo, y fundamentalmente del sujeto intrasubjetivo a aquel constituido desde
y en la intersubjetividad –dimensión que no deja de incluir la intrasubjetividad-.
Si en ese análisis se establecen ciertas continuidades y discontinuidades,
se observa desde 1946 que Pichon incorpora las concepciones freudianas de
series complementarias y complejo de Edipo. El primero de estos conceptos ya
será modificado en el escrito de 1946 continuándose –y enriqueciéndose- a lo
largo de su obra. Por el contrario, la concepción del complejo de Edipo
freudiano irá desplazándose a la situación triangular, mediatizada por la
elaboración de la Teoría del Vínculo. La mención a la novela familiar, se cita en
un momento avanzado de su obra, donde su concepción de Grupos Operativos
y Teoría de la Comunicación ya se encuentran articuladas a su concepción de
pareja.
La incorporación de las nociones freudianas en la concepción pichoneana
debe examinarse en el interior de la obra en que las puso en juego. A pesar de
que pueda sostenerse que al desplazarse a las prácticas grupales y la psicología
social dejó al freudismo en el camino (Vezzetti, 1996: 248), cabe preguntarse cuál
es la necesidad de continuar citando a Freud junto a otros autores en relación a
la familia hasta sus últimos escritos. En esta dirección, algunos conceptos
historiográficos de Gauchet (1994) permiten apuntar algunas hipótesis. Ciertas
adquisiciones del saber científico sugieren inferencias y especulaciones que
permiten prolongar dichas ideas. La inspiración que suscitó Freud en Pichon
parece otorgar bases sólidas a uno de los grandes pilares sobre los que sostiene
toda su teorización: el ámbito intrapsíquico, ámbito que, por otra parte, a partir
de Freud ya no puede pensarse como netamente consciente. Por otra parte,
adquirir las ideas freudianas pareciera atribuir cierto poder de “acreditación”
que autorizaría su ampliación y ensamble en otra construcción intelectual. En
este caso, la operación particular que realiza Pichon-Rivière al leer a Freud en
clave social. Esto permitiría comprender, por ejemplo, la siguiente afirmación:
“Otro de los conceptos básicos incluidos en nuestro ECRO es el de grupo
interno, lo que nos permite definir la psicología como psicología social, Esto fue
visto por Freud (“Psicología de las masas y análisis del yo”), si bien no continúa
desarrollando esta línea de pensamiento” (Pichon-Rivière, 2006: 218).

Este mismo argumento puede ubicarse, en otro contexto, en relación a la


terapia familiar:
“Que en el psicoanálisis existe un núcleo relacional, e incluso familiar, es
evidente desde el momento en que Sigmund Freud formula su idea del

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complejo de Edipo, prototipo de todo triangulo familiar (…). El hecho es que,
desde sus comienzos, el interés de Freud se centra no en el triángulo familiar,
sino en las consecuencias que éste conlleva para la psique del individuo ”
(Bertrando & Toffanetti, 2004: 40)

En esta misma dirección, la mención de autores como Freud, Klein, Mead,


Lewin, Lagache o Bachelard, son citados frecuentemente por Pichon como
pilares fundamentales de su esquema conceptual referencial y operativo. Estos
autores sugieren en Pichon ciertas condiciones de lo pensable, acreditándose en
ellos, a la vez que prolonga sus teorizaciones en claves de lectura propias.
Se mencionaron, al inicio, dos vertientes desde las que Pichon
concibe a la familia, una intrapsíquica y otra intersubjetiva, para luego
establecer sus desarrollos teóricos fundamentalmente como puente entre estas
dos vertientes. A partir del recorrido expuesto, puede afirmarse que en dicha
base teórica, la columna vertebral del ámbito intrapsíquico está dada por Freud
como uno de sus principales representantes. Posteriormente se le unirán los
aportes de Klein principalmente sobre la Teoría de las Posiciones y la Teoría de
las Relaciones Objetales. Esta configuración será el eje sobre el que se
construirán las concepciones de corte psicoanalítico constitutivas para su
teorización del grupo familiar.
Leer a Freud en clave pichoneana, no hace más que crear un juego de
luces y sombras para pensar a la familia, juego que se ha proyectado a las
décadas subsiguientes en la Argentina.

Bibliografía
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— Chayo, Y. & Macchioli, F. (2007b). Los conceptos de vínculo, rol y portavoz
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— Macchioli, F. & Chayo, J. (2007). Cuatro principios fundamentales en la
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Rivière. Memorias de las XIV Jornadas de Investigación, UBA Facultad de
Psicología, UBA, pp. 338-340.
— Macchioli, F. (2006). Impacto de la Psicología Social norteamericana en
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— Pichon-Rivière, E. (1985a). Psicología de la vida cotidiana. Buenos Aires: Nueva


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— Vezzetti, H. (1996). Aventuras de Freud en el país de los argentinos. Buenos
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— Vezzetti, H. (1999). Enrique Pichon-Rivière: la locura y la ciudad. Topía,
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— Vezzetti, H. (2002). Enrique Pichon-Rivière, el vínculo y la Gestalt. Anuario
de Investigaciones, Vol. 10.
— Vezzetti, H. (2007). Historias de la psicología: problemas, funciones,
objetivos. Revista de Historia de la Psicología, Sociedad Española de Historia de
la Psicología, Valencia, Vol. 28, Nº 1, Vol. 9.
1 Comunicación libre presentada en el “VIII Encuentro Argentino de Historia de la Psiquiatría, Psicología y
Psicoanálisis”, Mar del Plata, 30 de Noviembre y 1º de Diciembre de 2007, Facultad de Psicología,
Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina. Publicado en Actas del VIII Encuentro Argentino de
Historia de la Psiquiatría, Psicología y Psicoanálisis, ISSN 1851-4812.
2 Respecto al primer caso, un ejemplo es la edición de sus obras tituladas Del psicoanálisis a la psicología social
tanto en la edición de Galerna como en la de Nueva Visión. El mismo, deja entrever una fórmula muy
cuestionada respecto al pasaje del psicoanálisis a la psicología social como una prescindiendo de la otra.
Respecto al segundo caso, hay posturas que sostienen que la peculiaridad de la operación pichoneana radica
en una integración de distintas teorías –que no quita el desplazamiento y reformulación de estas ideas- a lo
largo de los años como la Gestalt, la teoría de la comunicación, el psicoanálisis freudiano y kleiniano, entre
otras (Chayo & Macchioli, 2007b).
3 Sobre los textos en que Pichon se refiere específicamente a la familia solo se encuentra una mención directa
entre Freud y la elección de pareja (Pichon-Rivière, 1985a). Las restantes menciones rastrean las concepciones
del grupo familiar en otros textos que lo trabajan secundariamente analizando los cruces de estas ideas en
relación a conceptos freudianos. Sólo se trabajará, en esta ocasión, sobre el corpus de textos que figuran bajo
el puño y letra de Pichon-Rivière.
4 Freud esquematiza las series complementarias del siguiente modo: predisposición por fijación libidinal
(compuesta por dos factores: la constitución sexual y el vivenciar infantil) y el vivenciar accidental
(traumático) (Freud XVI, 1994: 330).
5 Cabe aclarar que Pichon-Rivière empleó la edición de la obra de Freud que circulaba por Buenos Aires en
la década de 1940, traducida por López Ballesteros, quien no distinguía entre instinto y pulsión.