ACCESO UNIVERSAL: Acceso Universal (AU) es un concepto que se utiliza en todos los ámbitos de servicios de interés público.

Básicamente consiste en que una persona, cualquiera sea su condición, por ser habitante de un país, tiene derecho a disponer de un servicio básico agua potable, suministro eléctrico, salud, educación, pero también de comunicaciones telefónicas y radiales y por extensión también se lo aplica a la televisión. ACCESO UNIVERSAL- ORIGEN y USO El término Acceso Universal, tiene su origen en el de “Servicio Universal”, acuñado para las comunicaciones telefónicas y de radio, cuyo inicio ocurrió en EUA que no es un país socialista, aunque su actual presidente se esmera en aclararlo. En algunos países, Chile, India e Inglaterra, por ejemplo, hay un fondo al que contribuyen las empresas privatizadas para asegurar la llegada del servicio a la población de menores recursos. Se desconoce, al menos en los medios consultados, si para la informática existe algo similar. El AU tiene una similitud con la Prestación Universal Básica de las Obras Sociales, que podría inscribirse en el Derecho Constitucional a la Salud. En la medida en que, como en los países mencionados, tenga rango constitucional, o al menos, legal, sería reconocer el Derecho a la Información para todos los habitantes del país, por más lejano que sea el lugar dónde vive en el país. En los Estados Unidos, por ejemplo, los pobladores menos favorecidos tienen derecho a recibir un subsidio para poder alcanzar el servicio telefónico. Al contrario de lo que sucede en el conurbano bonaerense, dónde los cables telefónicos suelen ser robados (por ser de cobre y de de fibra óptica) lo que hace que la concesionaria no los renueve y obligue a los pobladores incomunicados a comprar celulares, no subsidiados. El AU se extiende a la informática en cuanto la Ley de Radiodifusión autorice a las prestadoras de servicios telefónicos a lo que se conoce como Triple Play, esto es, a prestar un servicio combinado, de Televisión por Cable, Internet y Telefonía sobre el mismo cable (de fibra óptica) cuanto más actores haya en el sistema, menor será el precio, sin embargo, en algunos lugares remotos de nuestro país, por ejemplo el Gran Buenos Aires, será necesario forzar a las compañías a prestar el servicio con un subsidio surgido de un fondo que ellas mismas deben constituir, con administración estatal. El AU se ve favorecido por la prestación del servicio de Wi Fi, que algunos distritos han puesto en funcionamiento con carácter gratuito para todos los habitantes del mismo, como la ciudad de Rosario o la provincia de San Luis, por ejemplo. Todo esto nos lleva a dar un AU potencial, para concretarlo, es necesario poner al alcance de todas las personas a un costo razonable, el equipamiento necesario para utilización del servicio. Es decir, el AU no se agota con la llegada del servicio a un lugar dado, como en la telefonía, el proveedor del servicio pone a disposición del usuario el aparato o equipo para poder usar del mismo, generalmente en comodato o con un precio relativamente bajo. El uso de equipos optimizados en hardware y de software libre, harán posible un AU razonable para toda la población en todos los lugares del país, sin restricciones. Siguiendo con este concepto, el AU no sólo se refiere a poner al alcance de todos, el servicio o conjunto de servicios sino acercarlo en toda su plenitud a toda la población. El Acta (Ley) de Telecomunicaciones de 1996 en EUA ha previsto que haya un subsidio importante para grupos de muy bajos recursos, lo cuál nos hace pensar en los fondos recuperados de las AFJP, para aplicarlo a la Argentina. Hace un año, más o menos, había

un plan de ordenadores a 40 meses sin interés para jubilados, ese plan se canceló y se convirtió en un plan a 40 meses con una tasa del 16% anual, menor de la que está aplicando el ANSES a los préstamos a los bancos, para que los represten a la gente. El concepto de AU se relaciona con la idea de la concentración mediática. En el año 2006, “la justicia [Argentina] determinó que el Poder Ejecutivo implemente el fondo fiduciario del servicio universal por el cual, desde 2001, las operadoras telefónicas deberían destinar el 1% de sus ingreso […] a garantizar el acceso a las redes telefónicas en las localidad más alejadas de los principales centros urbanos del país”. […] Hasta ahora (2006) los entes gubernamentales que deben tratar estos temas (Secretaría de comunicaciones de la Nación, Subsecretaría de Defensa del Consumidor, Comisión Nacional de Comunicaciones) no han podido, querido o ha sabido materializar este derecho. En este sector, según Becerra, se asiste a una fuerte puja de grupos concentrados entre las telefónicas que pretenden ingresar al negocio de la radiodifusión mediante la prestación de servicios conjunta de telefonía, Internet y televisión por cable conocida como “triple play”, y los grandes grupos de medios, con Clarín a la cabeza, que utilizan sus fuerzas para impedirlo. Una manera democrática y de cumplimiento del derecho de AU, consistiría que los ciudadanos tengan el acceso al triple play, más un equipo que sirva, a la vez, de televisor y monitor para PC, por su parte, el teléfono que trabaja sobre IP se conecta a una salida especial del modem de banda ancha. Si se usa Linux como sistema operativo y aplicaciones de software libre, es posible construir equipos de muy bajo precio con procesadores que cuesta muy poco dinero, de modo de disminuir el costo total. ACCESO UNIVERSAL y LA EDUCACIÓN Con “acceso” se hace referencia “a las acciones que desde el Estado deben desarrollarse para lograr las condiciones que posibiliten su apropiación [en este caso de las TIC] por parte de los actores de la comunidad educativa”. El acceso no es solo tener la posibilidad de su apropiación, sino que requiere fundamentalmente de poseer las condiciones referidas a “los recursos materiales y simbólicos (equipamiento, conectividad, personal cualificado en TIC, contenidos digitales) que permitan el desarrollo de proyectos educativos de calidad”. La expresión “universal” nos remitimos a la condición de que “la alfabetización digital es un derecho ciudadano” y como tal debe estar asegurada para todos. Esta situación posiciona al Estado “como actor fundamental en el diseño de horizontes de política que posibilite un acceso igualitario a los saberes socialmente disponibles”. Una línea de investigación sobre las políticas y prácticas vinculadas a la introducción de las TIC en el sistema educativo fue realizado por el MECyT – DINIECE, en el año 2006, asegura que “el acceso universal requiere asimismo de la construcción de un espacio de debate sobre las distintas perspectivas acerca de la alfabetización digital que conjugue la diversidad de voces y actores. La ausencia de debate acerca de modelos de integración de TIC genera un vacío que desemboca en un modelo único planteado por el mercado”, ya que "ante el vacío de alternativas, las instituciones tienden a llenarlo con modalidades de inclusión creadas desde las empresas de software, de hardware u otras”. Por otra parte esta investigación permite interrogar sobre el rol del Estado, sus responsabilidades y competencias, constituyéndose como actor fundamental en la construcción de un horizonte de política que garantice el acceso igualitario al

conocimiento de los nuevos lenguajes digitales para toda la sociedad y para el sistema educativo en particular”. ACCESO A LA ALFABETIZACIÓN DIGITAL y LA CIUDADANÍA “El acceso amplio a la información es clave para que las personas entiendan, participen y respondan a los retos que el desarrollo impone a la sociedad, es, sin lugar a dudas, un requisito indispensable para el progreso de la humanidad”. Las sociedades liberales desde los inicios del S XIX fueron incorporando la educación cívica como pilar para el desarrollo democrático de las naciones. Ese concepto de ciudadanía ha ido transformándose para responder “a la necesidad de reconocer la diversidad de derechos y deberes ciudadanos que el mundo contemporáneo solicita”. La incorporación de las TIC ha acrecentado las diferencias entre países y grupos sociales, esta situación se ha dado en llamar división o brecha digital. “El término ‘división digital´ es utilizado y definido como resultado del diferente acceso al uso y disponibilidad de la infraestructura de comunicación, el desarrollo tecnológico y las aplicaciones y servicios.” Begoña Gros y David Contreras, en un trabajo sobre “la alfabetización digital y el desarrollo de competencias ciudadanas”, expresan que “la capacidad de penetración de las TIC alcanza a la mayor parte de la actividad humana planteando nuevas necesidades educativas. En consecuencia, cambios sociales de importancia sobresalen en el actual proceso de globalización que no necesariamente va acompañado de la consiguiente globalización de los derechos básicos de los trabajadores y trabajadoras ni garantiza su libre circulación por otros países”. “La influencia de la globalización alcanza todos los rincones de la sociedad. El uso de la información se ha convertido en un elemento estratégico para la mayor parte de las actividades que se desarrollan actualmente. Son muchas las oportunidades, la facilidad de acceder a todo lo que se produzca y publique en cualquier parte del mundo; sin embargo, este proceso queda a merced de las naciones desarrolladas, que disponen de los recursos necesarios para establecer un dominio sobre los recursos existentes y las naciones pobres” (Cárdenas Cristia A, 2007) Esta penetración de las TIC no está ausente en el ejercicio de la ciudadanía y se podría considerar “que algunos de los pilares básicos de la ciudadanía y la democracia, como son la participación y la asociación, fuertemente influidos por el uso de Internet, se están convirtiendo en un espacio electrónico y virtual de intercambio para niños y jóvenes”. Por consiguiente, “la formación de las nuevas generaciones no puede quedar al margen de la sociedad digital y, […] no se trata solo de proporcionar acceso a las TIC sino de formar para una utilización adecuada”, lo que significa que pueda acceder al desarrollo de competencias ciudadanas. En esta misma línea de pensamiento, Horejsi y Ray citado por Gross y Contreras, proponen tres formas de abordar la ciudadanía en la educación. En cada una de ellas se utilizan las TIC como medio de búsqueda, expresión, comunicación y participación: · Conocimiento y comprensión sobre cómo convertirse en ciudadanos informados: o La primera competencia significativa es ser ciudadanos informados y estar en capacidad de desempeñar un papel activo en la sociedad democrática (comunicar ideas, participar en elecciones, obtener servicios, velar por sus derechos, controlar tanto las acciones del Estado, como la de los otros actores sociales), por lo tanto, es fundamental tener acceso a la información para lograr un buen funcionamiento de la democracia participativa y activa.

· Desarrollo de las habilidades de indagación y comunicación: o Estas habilidades fortalecen la capacidad de pensamiento crítico, desarrollan la habilidad para resolver problemas, reflexionar sobre la veracidad, validez y pertinencia de la información. Todas ellas son aspectos claves en la formación ciudadana pues permiten a los alumnos aprender a través de la práctica y el descubrimiento de los fenómenos sociales y políticos que se presentan complejos, tanto en sus orígenes como en sus relaciones. · Desarrollo de las habilidades de participación y acción responsable: o El concepto de ciudadanía contemporánea responde a la responsabilidad social en acción, la cual se ejerce mediante la participación efectiva en todos los ámbitos sociales. Las nociones de participación, acción y debate están cambiando radicalmente debido, sobre todo, al carácter electrónico y virtual que han adquirido a través de los recursos que ofrecen las TIC. Los juegos de simulación de situaciones sociales, permite analizar las mismas a través de la crítica o la discusión. BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA & Becerra, Martín y Guillermo Mastrini, La concentración mediática argentina: de eso no se habla”, en el informe 2006 del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Buenos Aires, 2007. Disponible en: http://www.cels.org.ar/common/documentos/informe_2007_debate.pdf & Begoña Gros y David Contreras, Alfabetización digital y formación de competencias ciudadanas, en Educación y Ciudadanía, Revista Iberoamericana de Educación. N° 42 –, Septiembre-Diciembre, Madrid, OEI, 2006 & Cita (Vancouver): de Cárdenas Cristia A. Acceso universal a la información: globalización, cultura y alfabetización. Acimed 2007; 15(1) Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol15_1_07/aci10107.htm Consultado: 25/03/09. & http://es.wikipedia.org/wiki/Acceso_universal & http://www.centrodeconocimiento.com/acceso/ & Mariana Landau, Juan Carlos Serra y Mariano Gruschetsky, Acceso universal a la alfabetización digital- Políticas, problemas y desafíos en el contexto argentino, Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología. Argentina. Boletín DiNIECE N° 5.Octubre 2007. Disponible en: http:// www.oei.es/noticias/spip.php?article1757. Consultado: 22/03/09 Concentración. 1. f. Acción y efecto de concentrar o concentrarse. Concentrar . (De con- y centro). 1. tr. Reunir en un centro o punto lo que estaba separado. U. t. c. prnl. 2. tr. Congregar un número generalmente grande de personas para que patenticen una actitud determinada. U. m. c. prnl. econ . concentración de capitales Fusión de grupos poseedores de capitales.

concentración horizontal Tendencia a la fusión de varias empresas que efectúan un proceso similar en el mismo estadio de la producción. concentración vertical Tendencia a la integración de varias empresas que efectúan diversas operaciones del proceso de producción y venta de un bien determinado "Aumento del volumen del capital como resultado de la capitalización, de la acumulación de plusvalía. La concentración del capital se efectúa a costa de transformar en capital parte de la plusvalía que los obreros asalariados crean y que el capitalista se apropia. Capitalizando la plusvalía, se aumenta el capital utilizable productivamente y ello sirve de base para ampliar las dimensiones de la producción, premisa para que se incremente la productividad del trabajo social y aumente la ganancia de los capitalistas. La concentración del capital y de la producción sirvió de base económica al nacimiento y desarrollo de los monopolios y a la transición a la fase imperialista del capitalismo. Se establece una unión entre los monopolios bancarios y los industriales, y, sobre esta base se forman el capital financiero y la oligarquía financiera, que dominan por completo la economía y la política de los estados imperialistas 1 El capitalismo como sistema económico, en teoría, no apareció hasta el siglo XVI en Inglaterra sustituyendo al feudalismo. Según Adam Smith, los seres humanos siempre han tenido una fuerte tendencia a "realizar trueques, cambios e intercambios de unas cosas por otras". Al capitalismo, al igual que al dinero y la economía de mercado, se le atribuye un origen espontáneo o natural dentro de la edad moderna. El régimen capitalista advino, a través de numerosas circunstancias históricas, a las que Marx enumera: · apertura de nuevas vías de comunicación con la improvisación de nuevos capitales y de nuevos mercados · creación de los grandes bancos · compañías de colonización · formación de los estados modernos y de las deudas públicas, etc. Todos estos fenómenos iniciaron la concentración de capitales en pocas manos y la paulatina expropiación de los artesanos modestos. Marx denomina como concentración del capital al fenómeno provocado por la acumulación capitalista, donde la competencia capitalista en una rama de la producción lleva a que la masa invertida de capital sea cada vez mayor. Este fenómeno, a su vez, está relacionado con la centralización del capital en pocas manos. La centralización del capital es el crecimiento del volumen del capital por la unión de varios capitales en uno solo o por la absorción de uno de ellos por otro. Este proceso significa que entre los capitalistas se redistribuyen capitales ya acumulados. La particularidad del proceso de centralización del capital estriba en que tal proceso refleja relaciones sobre todo entre los propios capitalistas. Sirven de palanca para acelerar la

centralización del capital, la lucha competitiva entre los capitalistas y el desarrollo del crédito capitalista. La centralización del capital hace que la riqueza social se concentre en un pequeño grupo de grandes magnates del capital o en una unión de capitalistas. Al centralizarse el capital (con su consiguiente concentración), ciertos propietarios de medios de producción se arruinan y son absorbidos por otros, con lo cual, crece así, la riqueza en manos de los mayores capitalistas. La centralización del capital, lo mismo que su concentración hace que el trabajo y la producción se concentren en grandes empresas, acentúa el proceso de socialización de la producción y, al mismo tiempo intensifica los contrastes sociales y los antagonismos de clase en la moderna sociedad capitalista. El incremento del capital es una necesidad del capitalista que es impulsada por la competencia en el mercado, la forma como esta necesidad se resuelve, se manifiesta por dos vías; cuando el capitalista aporta su propia plusvalía para acrecentar el capital de su industria, se dice que es una concentración del capital; y cuando dos o más capitalistas reúnen sus capitales para obtener ventajas competitivas, pero no existe un incremento absoluto de capital, se dice que es una centralización del capital. La concentración y la centralización del capital son la base del capitalismo monopolista. Es decir la tendencia de consolidar una sola empresa oferente en un mercado determinado. Según Becerra-Mastrini se instala una situación de monopolio cuando "dejan de operar las reglas propias de la fase concurrencial y en su lugar operan pocas empresas de gran dimensión. Compaigne y Gomery señalan que los monopolios y los oligopolios son excelentes para los propietarios de las compañías que se encuentran en esas situaciones de privilegio, pero suponen graves perjuicios para las empresas que tratan de penetrar en el mercado y para los consumidores". Los autores antes mencionados señalan que las tendencias monopolistas de las empresas traen aparejadas la formación de grandes grupos, que surgen a partir de tres tipos de expansión: · Integración vertical : se trata del control pleno del proceso de producción, desde las materias primas hasta el producto final · Integración horizontal : control de la oferta de un producto. · Control de hilera : implica el dominio del conjunto de transformaciones que debe sufrir un producto desde las materias primas hasta el producto final. Permite controlar indirectamente todo el proceso de valorización El concepto de centralización sirve entonces para referirse a esta asimetría e implica el aumento de poder de un número restringido de empresas o grupos. Generalmente estos procesos son inseparables, y con el término concentración se alude al doble fenómeno de concentración / centralización. Durante la primera industrialización, los capitales estuvieron dispersos y motorizaron el desarrollo de pequeñas empresas que competían en un mercado libre. En la Segunda Revolución Industrial la tendencia cambia hacia la concentración de capitales en pocas manos y a la fusión empresarial. En este contexto las compañías más poderosas absorbieron a las más débiles y controlaron las distintas ramas de la producción pretendiendo controlar el mercado en régimen de monopolio (situación de mercado en que la oferta de un producto se reduce a un solo vendedor).

Durante este período se destacaron tres fórmulas de concentración industrial · Ell cártel : acuerdo entre dos o más empresas, que conservaban su autonomía financiera para fijar precios, cuotas de producción y repartirse el mercado. · El trust: fusión de empresas para imponer los precios de venta y la producción. Ej. La Standard Oil Company o la fábrica de automóviles Ford. · El holding: sociedad financiera que controla empresas pertenecientes a sectores productivos diversos mediante la adquisición de la mayoría de sus acciones en Bolsa. Tras la Segunda Guerra Mundial un grupo de economistas británicos entre los que se destacó Joan Robinson (1903-1983) mantuvo que los monopolios, más que excepción al caso general de la libre competencia, eran la regla, y su estudio debía ser la base de partida para la teoría del mercado. A partir de la década del 90 del siglo XX se asiste a una importante ola de adquisiciones y fusiones entre empresas a escala mundial facilitada por las políticas neoliberales. Este fenómeno provocó: · una gran ola de privatizaciones · la supresión del control que ejercían los gobiernos sobre la adquisición de las empresas nacionales por capitales extranjeros · el desarrollo de la burbuja financiera El volumen anual de estos flujos de inversiones internacionales se multiplicó más de seis veces en diez años pasando de U$S 200.000.000.000 en 1990 a más de U$S 1.200.000.000.000 en el año 2000. La aplastante mayoría de estas inversiones sirvió para realizar recompras y/o fusiones de empresas pero no sirvieron para aumentar la capacidad de producción. Por el contrario, permitieron el cambio de propiedad de las empresas, y esto resultó en una mayor concentración de capital de las firmas de los principales países de la Tríada sobre una base internacional 2 . Las seis fusiones más importantes costaron U$S 238.000.000.000, es decir, más que el conjunto de la deuda externa del África subsahariana o el equivalente a la deuda externa de Brasil. En la actualidad, en un gran número de sectores económicos, un puñado de empresas multinacionales controla la mayor parte de la producción ("situación de oligopolio"). Este fenómeno que existía antes de los años ochenta se ha acentuado sensiblemente desde entonces. La visión dominante actualmente en los países desarrollados considera la situación de libre competencia como un objetivo que debe ser perseguido por los gobiernos. Su

virtud principal es el estímulo hacia la búsqueda por los empresarios individuales de una mayor eficiencia, la mejora de los productos y el abaratamiento de costes. La mejor forma de eliminar los monopolios consistiría entonces en abrir los mercados a la competencia exterior. Estas dos metas de la política económica en relación con la concentración de la propiedad, el sostenimiento de la competencia y la maximización de la eficiencia en la administración de recursos, no son visibles en las Industrias Culturales en las cuales se verifica una tendencia natural al oligopolio o al monopolio. Históricamente las restricciones a la concentración de medios se han vinculado más con aspectos políticos que económicos. Es por ello que cuando los argumentos políticos se relativizaron (la escasez de frecuencias) las medidas anticoncentración se relajaron. 3 En los últimos años, intentando remediar esta situación, se han preferido implementar medidas que buscan regular la conducta de las firmas dominantes para impedir más abusos sobre la posibilidad de restringir directamente la concentración. En la Argentina la privatización de los canales de aire permitió la constitución de grupos multimedia cuyo capital de origen nacional provino principalmente del sector gráfico. EL cruce entre el sector periodístico gráfico y el audiovisual fue el primer paso para la formación de grandes conglomerados de medios. Durante la primera etapa se produjo el posicionamiento del capital nacional a través de dos grupos principales: Clarín y TELEFE y otros grupos menores como los de Eduardo Eunekian (América), Alejandro Romay (Libertad) y Héctor Ricardo García (Crónica). A mediados de la década del 90 se radicalizó el proceso de concentración e internacionalización del capital y entraron a jugar grandes operadores internacionales como el Citicorp Equito Investment (CEI). De esta manera el Grupo Clarín y el CEI conformaron un duopolio privado de medios con gran capacidad de emisión. A fines de la década del 90 y principios del 2000 las diferentes crisis llevaron a la disolución del Grupo CEI y a que Clarín saliera a buscar un socio financiero para reducir su deuda. A partir de 2001 el proceso de devaluación posterior a la convertibilidad acrecentó la posibilidad de desnacionalización de las empresas culturales lo que provocó que aun grandes empresas como Clarín comenzaran a vivir la amenaza de poder ser compradas por capital extranjero a un muy bajo precio; dentro de este escenario Telefónica Media comienza a tener una mayor y gran influencia en el sector. En suma, en las últimas décadas hemos asistido a un largo proceso de concentración y extranjerización del capital, en el cual la lógica de maximización de la renta primó por sobre los derechos comunicacionales originando en la actualidad un cuadro de situación cuyas características principales son el achicamiento del consumo, la depreciación de los activos, la merma de la pauta publicitaria, la dificultad de acceder al crédito, la imposibilidad de sostener las inversiones y afrontar las deudas en dólares. El corolario de lo antes expuesto es la presencia de un escenario en el que la preeminencia de los capitales extranjeros permite que los mismos dominen todos los segmentos del sector.

Dentro de este panorama se le exige al gobierno un papel más activo que implique neutralizar o frenar el avance de los capitales extranjeros garantizando así un sistema de medios acorde a las necesidades de la sociedad y no que responda a los intereses empresariales [4] . Entre las medidas que se le pide al Estado que adopte están la de definir las funciones del sistema público, garantizar la pluralidad y diversidad de opiniones, etc. 1. Borísov, Zhamin y Makárova . Diccionario de Economía Política. Disponible en: http://www.eumed.net/cursecon/dic/bzm/c/concentracap.htm (última visita 28/03/09). 2. Fuente: OEI (Organización de Estados Iberoamericanos).Fuente: Eric Toussaint 3. Becerra, M y Mastrini, G. Concentración de Medios. UBA. Disponible en http://www.catedras.fsoc.uba.ar/mastrini/textos/becerra-mastrini.doc (última visita 27/03/09) [4] Postolski, G. Santucho, A. Rodríguez, D. Concentración de los medios de comunicación en Argentina: crisis y dependencia. Disponible en: http://www.iade.org.ar/modules/noticias/article.php?storyid=1926 (última visita 31/03/09) Diversidad: La construcción de las sociedades de la información (SI) inclusivas vuelve a lanzar el debate sobre la diversidad cultural, renovando la percepción común y la evolución de este término de contornos mal definidos. Detengámonos en el sentido de los dos términos diversidad y cultura. La diversidad es a menudo percibida como una disparidad, una variación; es decir, lo contrario de la uniformidad y de la homogeneidad. En su sentido original y literal, la diversidad cultural se referiría entonces a la multiplicidad de las culturas o de las identidades culturales. Pero esta visión está superada, ya que para numerosos expertos, la “diversidad” se define no tanto por oposición a “homogeneidad” sino por oposición a “disparidad”. Es sinónimo de diálogo y de valores compartidos. En efecto, el concepto de diversidad cultural, va más lejos en el sentido de que considera la multiplicidad de las culturas en una perspectiva sistémica donde cada cultura se desarrolla y evoluciona en contacto con las otras culturas. En lo que se refiere a la “cultura”, ella tiene sus orígenes en la palabra latina que designaba el cuidado de los campos y del ganado. A partir del siglo XVI significará la acción de cultivar, es decir formar, acepción de la que se desprende el sentido que se le da hoy en día, a saber lo que forma y moldea el espíritu. La cultura se torna entonces ese conjunto de significaciones, de valores y de creencias que determina nuestra manera de hacer y estructura nuestros modos de pensar. El término “diversidad cultural” ha sido utilizado en primer lugar con referencia a la diversidad en el seno de un sistema cultural dado, para designar la multiplicidad de

subculturas y de subpoblaciones de dimensiones variables que comparten un conjunto de valores y de ideas fundamentales. Luego, ha sido utilizado en un contexto de mestizaje social, para describir la cohabitación de diferentes sistemas culturales, o por lo menos la existencia de otros grupos sociales importantes en el seno de las mismas fronteras geopolíticas. En los países del Tercer Mundo, la diversidad de las identidades culturales se convertirá rápidamente, en la época de la descolonización, en un argumento político a favor de la liberación y de la independencia de los países colonizados. A partir de los años 60, impulsará una nueva visión del desarrollo, el desarrollo endógeno. Esto será seguido por la puesta en relieve de un nuevo vínculo, el de la cultura y la democracia, que conducirá a dar prioridad “ a la promoción de las expresiones culturales de las minorías en el marco del pluralismo cultural ”. Los años 80 presenciaron un cambio en el “espíritu del tiempo”, que se cristalizó en el predominio mundial del discurso del libre comercio y las políticas neoliberales, con una consiguiente “disminución del Estado”, tanto en términos discursivos como prácticos. Ante una especie de fundamentalismo de mercado, que veía como única fuente del desarrollo al libre comercio, se deslegitimó el discurso que expresaba la necesidad de contrarrestar, mediante políticas públicas, las desigualdades sociales, económicas, políticas y culturales. A este “clima de opinión” global dominante, se añadieron algunos datos empíricos que, aparentemente, contrarrestaban las teorías que se denominaron del “imperialismo cultural” [1] . Hoy, el término “diversidad cultural” tiende a reemplazar la noción de “excepción cultural” utilizada en las negociaciones comerciales a partir del ciclo Uruguay en el GATT, luego de la OMC. En este enfoque, la diversidad cultural apunta a garantizar el tratamiento particular de los bienes y de los servicios culturales con medidas nacionales o internacionales 1. La protección de la diversidad cultural desde un punto de vista político y económico se vuelve urgente con la globalización, que se caracteriza por la liberalización en gran escala de los intercambios económicos y comerciales, y que se ha llamado la mercantilización de la cultura. La diversidad cultural no debe ser concebida como un hecho estático porque las culturas y las sociedades no difieren entre ellas de la misma manera ni en el mismo plano. Los modos en que las culturas y las sociedades difieren entre sí varían de acuerdo al tiempo y el espacio. Encontramos culturas diferentes en distintos espacios en un mismo tiempo (contemporáneas). Y también encontramos indicios de culturas distintas que han existido en otro tiempo y ahora están desaparecidas (históricas). También se constata que, la mayoría de las veces, las diferencias no obedecen al aislamiento de las culturas: si difieren o se asemejan es en su relación. En la diversidad o en la distinción, entre sociedades, operan simultáneamente fuerzas que trabajan en sentido opuesto, algunas tienden a mantener y acentuar los particularismos, otras operan en el sentido de la convergencia y de la afinidad.

“La información y el conocimiento son transformados cada vez más en recursos privados susceptibles de ser controlados, vendidos o comprados, como si fueran simples mercaderías y no componentes indispensables para la organización y el desarrollo social. Así, reconocemos que es urgente encontrar soluciones a estos problemas, a los cuales las SI y de la comunicación se confrontan en primer lugar” . Con el advenimiento de las TICs, las grandes firmas comerciales han aprovechado estos cambios inducidos para hacer adoptar peligrosas revisiones de textos legislativos en el sentido de una propiedad comercial de la cultura. En efecto, las TICs, lejos de ser únicamente herramientas, modelan nuestras maneras de pensar y de crear. La cultura se ve habitada por la tecnología, dialogando con ella, conteniéndola, a veces, y dejándose elaborar por ella. Esta situación crea una desigualdad y una dependencia de la cultura hacia la tecnología, e impide la manifestación de la diversidad cultural, tan necesaria para la sociedad contemporánea. En el contexto del debate sobre la edificación de la SI, esta adaptación pasa, por supuesto, por la diversificación de los contenidos, es decir la cohabitación de los contenidos llamados clásicos y aquellos provenientes de culturas minoritarias, de saberes locales y autóctonos. Si bien la diversidad cultural es comprendida, en general, tomando esencialmente como fundamento distinciones binarias: cultura moderna/cultura local, la realidad de esta diversidad no es binaria, sino que proviene del respeto y de la aceptación de las diferencias, del diálogo y de la búsqueda de valores comunes para salir del monologismo que caracteriza a la SI. En este nuevo contexto, la diversidad se convierte en una manera de abordar el mejoramiento de nuestra vida en común, cuyo fundamento es la aceptación de una visión plural del mundo. Se ve entonces que la diversidad cultural es percibida aquí como integración y no como superposición o yuxtaposición de culturas, y que la SI en la cual ella se expresa es ante todo una sociedad de saberes compartidos. Un ejemplo de diversidad cultural y su expresión en la SI es el “Atlas de la Diversidad”, una innovadora herramienta pedagógica. Se compone de una red de escuelas que, gracias a la colaboración mutua, ha generado una de las bases de datos sobre la diversidad cultural más importantes y extensas del mundo. Un espacio en el que se pretende recoger las particularidades propias de cada lugar a partir del criterio y la visión subjetiva de los participantes. El “Atlas” es también un lugar de encuentro, de reflexión y de aprendizaje colaborativo. Una manera de promover, a través de las TICs, la equidad, la tolerancia, el multilingüismo y el pluralismo en todas sus expresiones. Y, por último, nos referimos a la relación entre diversidad y educación. Latinoamérica nos ha mostrado que las culturas que sustentan nuestros estados nacionales las componen un conjunto variado de matices indios, negros, europeos, coloniales y poscoloniales por sólo mencionar algunos. Y, la escuela, ha intentado

recuperar nuevas concepciones surgidas del quiebre de la modernidad que algunos llaman posmodernidad. Sobre el tema de educación en la diversidad, Carlos Skliar opina que: “En las últimas décadas numerosos textos, documentos oficiales, discursos especializados y dispositivos técnicos han anunciado un viraje educativo desde la hegemonía hacia la diversidad. En ese pasaje, se dice, hay una profunda renovación de las prácticas escolares, básicamente producido por el cambio de enfoque que pone en juego no ya el aprendizaje, la lengua y el comportamiento único, sino la multiplicidad y la diferenciación de ‘formas de estar en el mundo escolar’. Sin embargo, cabe la duda de pensar si lo que está en juego sea más bien una nueva retórica, matizada eso sí por una serie de eufemismos como el respeto, la tolerancia, la aceptación del Otro, pero cuyas raíces y sentidos todavía debemos poner bajo sospecha. En primer lugar porque la educación en general no se demuestra preocupada con las diferencias sino con aquello que podríamos denominar como una cierta obsesión por los “diferentes”, por los “extraños”, o tal vez en otro sentido, por los “anormales”. Los “diferentes” obedecen a una construcción, una invención, son un reflejo de un largo proceso que podríamos llamar “diferencialismo”; esto es, una actitud -sin dudas racistade separación y disminución de algunos trazos, algunas marcas, de algunas identidades en relación a la vasta generalidad de diferencias. Las diferencias no pueden ser presentadas ni descriptas en términos de mejor o peor, bien o mal, superior o inferior, positivas o negativas, etc. Son, simplemente, crucialmente, álgidamente, “diferencias.” En un documento de la UNESCO, encontramos que “Ofrecer una educación de calidad, sin discriminación de ninguna naturaleza, implica transitar hacia un enfoque que considere la diversidad de identidades, necesidades y capacidades de las personas, favoreciendo el pleno acceso, la conclusión de estudios y los logros de aprendizajes de todos, con especial atención a quienes se encuentren en situación o riesgo de exclusión”. En función de ello se recomienda adoptar medidas educativas para atender la diversidad, tales como: educación intercultural para todos; educación con enfoque de género; diversificación de la oferta educativa; adaptación del currículo; elaboración de textos o imágenes que no contengan estereotipos de ninguna clase; extensión de la jornada escolar; y calendarios escolares flexibles según zonas y necesidades, entre otras. Ernesto Díaz Couder propone una forma de adecuación educativa a la diversidad. Por ejemplo, con respecto a la Educación e identidad étnica propone: La planeación educativa para las poblaciones nativas de Iberoamérica debe partir del reconocimiento y respeto a sus propias identidades sociales. En el caso de Latinoamérica eso significa respetar y fomentar las identidades étnicas o etnoculturales que las poblaciones amerindias desean para sí, de la misma manera que en España las diversas identidades regionales constituyen la base para las políticas educativas regionales. A partir de ese principio deberán construirse las adecuaciones lingüísticas y culturales correspondientes, y no como hasta ahora se ha venido haciendo, es decir, que son los funcionarios públicos quienes deciden, con o sin asesoría de expertos, las entidades étnicas a base de criterios «objetivos» (un zapoteco es quien habla zapoteco y quien no, no lo es) y sin tomar en consideración la autoadscripción de los mismos indígenas.

En cuanto a la educación y la lengua, Díaz Couder opina que la atención a la diversidad lingüística debería atender dos aspectos esenciales: el pedagógico y el etnopolítico. Se trataría, por una parte, de mejorar el aprendizaje y el aprovechamiento escolar, y, por otra, de contribuir a ampliar la funcionalidad comunicativa de los idiomas amerindios. BIBLIOGRAFIA UNESCO: “ Convenio sobre la protección y la promoción de la diversidad de los contenidos culturales ”. 2005. Alain Ambrosi, Valérie Peugeot y Daniel Pimienta : “Enfoques Multiculturales sobre las Sociedades de la Información”. Noviembre 2005. C & F Éditions . Diego Murillo “Diversidad cultural”. Octubre de 2007. Carlos Skliar “¿Qué infancias? Educación en la diversidad”, Noviembre 2005, en: http://www.educared.org.ar/infanciaenred/dilemas/sintesis_nov.pdf Ernesto Díaz Couder "Diversidad Cultural y Educación en Iberoamércia", 1998. Revista Iberoamericana de Educación N°17. En: http:/www.rieoei.org/oeivirt/rie17a01.htm UNESCO, “Enfoques educativos para la diversidad, la inclusión y la cohesión social”. 2007. En: http://www.unesco.org.uy/educacion/es/areas-detrabajo/educacion/temas/educacion-diversidad-e-inclusion.html

Globalismo:

Globalismo es ante todo una actitud, un concepto que hace referencia dentro de la ciencia política principalmente a la difuminación de los límites. El Globalismo como concepto y perspectiva nos lleva antes que nada a plantearnos hasta qué punto ha surgido un nuevo espacio y ámbito de la realidad entre lo nacional y lo transnacional que sería lo global. Globalismo = Difuminación de lo político y lo económico. Globalismo = Difuminación de la política interna y externa. Globalismo = Difuminación entre lo nacional y lo internacional. El globalismo es el proceso ideológico que presenta al mercado como la solución universal legitimando socialmente al proceso de globalización económica. Cuando nos referimos al Globalismo se debe entender por tal a las reglas de juego que acompañan al proceso globalizador (Di Filippo, 2004). Son las reglas de juego internacionales que regulan los procesos de globalización tanto a nivel de las empresas como a nivel de las naciones. En un sentido multidimensional, donde se mezclan los aspectos políticos y económicos el globalismo es el conjunto de instituciones nacionales e internacionales que posibilitan el avance de la globalización a nivel planetario. Las reglas del juego las proporcionan los organismos intergubernamentales (FMI, BM, OMC). En este contexto los países desarrollados tiene un poder incontrastable, ejercen

las reglas de juego de manera que siempre saldrán favorecidos en desmedro de los países menos desarrollados. El sociólogo alemán Ulrich Beck define al Globalismo como aquella concepción según la cual el mercado mundial desaloja o sustituye al quehacer político; es decir la ideología del dominio del mercado mundial o la ideología del liberalismo. Esta procede de manera monocausal y economicista y reduce la pluridimensionalidad de la globalización a una sola dimensión: la económica…sobre todas las demás dimensiones, las globalizaciones ecológica, cultural, política y social. En opinión de la profesora Marisol Rodríguez el Globalismo posee tres dimensiones. a. Dimensión espacial del globalismo: es la más obvia y generalizada que asimila lo global a lo mundial, esta dimensión está asociada al avance de las técnicas de transporte y comunicación y a las infinitas maneras de generar, emitir y recibir información. b. Dimensión temporal del globalismo: está referida al tiempo, es decir el ritmo de cambio, de transición o de transformación es distinto según los niveles. Se da un particular interés por los ciclos – el corto-mediano y largo plazo, es decir el globalismo plantea así en su dimensión política la necesidad de un manejo muy sofisticado del tiempo. c. Dimensión funcional del globalismo: referida a los aspectos funcionales o issues considerados como globales Globalismo = complejidad – beneficios / problemas. El globalismo rompe con un elemento fundamental de la primera modernidad, a saber, la distinción entre política y economía. Una vez rota esta diferencia la tarea principal de la política, que es delimitar los marcos jurídicos, sociales y ecológicos dentro de los cuales el quehacer económico es posible y legítimo socialmente, pierde su sentido. Esto posibilita, asegura Beck, que los empresarios vuelvan a "disponer del poder negociador política y socialmente domesticado del capitalismo democráticamente organizado". El globalismo permite, ante el nuevo poder empresarial, que se socaven los cimientos de las economías nacionales y de los Estados nacionales. Lo que se pretende es restar poder a la política estatal-nacional. "La retórica - dice Beck- de los representantes económicos más importantes en contra de la política social estatal y de sus valedores deja poco que desear en cuanto a claridad. Pretenden, en definitiva, desmantelar el aparato y las tareas estatales con vistas a la realización de la utopía del anarquismo mercantil del estado mínimo. La globalidad, en la definición de Beck, ha estado presente en el mundo por los menos desde el siglo XVI. La visión de la existencia de espacios cerrados con la que se pretende justificar el globalismo es falsa. En estos tiempos ningún país puede aislarse del otro. Otra manera de entender la globalidad es lo que se ha dado en llamar "sociedad mundial, donde "mundial” denota diferencia, pluralidad y “sociedad" significa la no integración, de manera tal que la sociedad mundial se puede entender como una "pluralidad sin unidad". Una de las diferencias fundamentales entre la primera y segunda modernidad es precisamente la "irreversibilidad de la globalidad resultante". Esto quiere decir que existe "una afinidad entre las distintas lógicas de las globalizaciones ecológica, cultural, económica, política y social, que no son reducibles ni explicables- las unas a las otras, sino que, antes bien, deben resolverse y entenderse a la vez a sí mismas y en mutua interdependencia". El supuesto es que sólo así se puede abrir el espacio del quehacer político. "Porque sólo así se puede acabar con el hechizo despolitizador del globalismo, pues sólo bajo esta perspectiva de la pluridimensionalidad de la globalidad estalla la ideología de los hechos consumados en el globalismo".

El análisis de Beck devela la trampa del globalismo-el reino sin más del capital transnacional y sus agentes-abre el espacio para reflexionar y entender en qué consiste la globalidad y la globalización. Estos últimos conceptos, no el primero, abren el espacio para la realización de las naciones y de los individuos que las integran en esta nueva fase de la historia. La actual manera de entender la globalización, que es el globalismo denunciado por Beck, conduce a un nuevo tipo de sometimiento y a una nueva manera de definición en los términos, ahora todavía más brutales, entre el imperio y sus colonias. Hay una diferencia radical, para ponerle nombre, entre el proceso de integración de los países que conforman la Unión Europea (UE) y lo que pretende ser la integración (subordinación define con más claridad) de las economías de América Latina a la de los Estados Unidos, a través de iniciativas como el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), expresión acabada del globalismo y no de la globalización. Keohane y Nye, a través del concepto de "globalismo", basado en una mayor interdependencia y relacionamiento entre los países y las regiones en los distintos ámbitos y temáticas de las relaciones internacionales, incorporan una nueva forma de medir la globalización. Los autores mencionados prefieren para analizar los ámbitos de las relaciones internacionales la palabra "globalism", es decir, un proceso, un estado del mundo y de las relaciones internacionales que incluye las redes de la interdependencia a distancias multicontinentales. Los vínculos entre estas redes se dan a partir de los flujos e influencias de bienes y capitales, información, ideas, personas y fuerzas, así como también de sustancias relevantes ambientales y biológicas, como bacterias, virus o bien la capa de ozono. La mayor o menor globalización se refiere al incremento o la declinación del globalismo ("globalism"). La interdependencia por otra parte se relaciona a situaciones caracterizadas por esfuerzos recíprocos entre países y entre actores de distintos países. La interdependencia es parte del globalismo contemporáneo, pero este la trasciende. Tanto los términos de interdependencia como el de globalismo son fenómenos multidimensionales que frecuentemente están definidos solamente en términos económicos, como si la economía mundial definiera la globalización. Se pueden observar las siguientes características del globalismo, que por supuesto resultan de tipos ideales: · Globalismo económico implica el movimiento trasnacional de flujos de bienes y servicios, capital, información y percepciones, ideas que acompañan los cambios o el humor del los mercados. Dentro de este fenómeno se incluye la organización de las empresas y del mercado laboral, como la organización del trabajo en Asia, basada en salarios bajos, para producir bienes a bajo costo para el consumo en Europa y Estados Unidos. · Globalismo militar se relaciona a vínculos de interdependencia multicontinental en los cuales está presente el uso o la amenaza del uso de la fuerza. Un ejemplo de ello durante la Guerra Fría fue el equilibrio del terror preventivo entre Estados Unidos y URSS para no usar las armas nucleares que llevarían a la destrucción del mundo. · Globalismo ambiental se refiere al transporte de materiales o sustancias en la atmósfera, océanos o bien sustancias biológicas, o enfermedades que se transporten en el planeta a través de distintos medios, como un avión el ejemplo del SARS, y que son vistos como amenazas a la salud humana, y hasta como un arma de guerra. · Globalismo cultural o social incluye la difusión y los movimientos de ideas, información, imágenes, personas, religiones, conocimiento científico.

Esta división si bien aparece como arbitraria, justifica la noción que la globalización debe medirse a través del globalismo, porque si no, no permite entender, como un cambio en un aspecto o ámbito del globalismo, no repercute de inmediato en los demás, y como dentro de un mismo ámbito hay escalas en que se da el fenómeno o más bien es vivido por los países de acuerdo al grado de inserción internacional que posean. En síntesis, globalismo es un fenómeno que tiene raíces históricas, y la globalización es un proceso determinado de las relaciones internacionales de incremento del globalismo. El globalismo actual es por supuesto diferente al del siglo XIX, pero los autores se preguntan cuál es la diferencia de este período actual con los años 70 y 80. El globalismo moderno lejos de incrementarse está debilitándose por cambios cualitativos más que cuantitativos, y estos pueden ser resumidos en tres indicadores: a) Densidad de las redes de relaciones b) Velocidad Institucional c) Incremento de la participación de actores e instituciones trasnacionales. a) La interdependencia y el globalismo al volverse más débiles hicieron que las relaciones entre las diferentes redes de relacionamiento y sus actores sean considerados aún más importantes que los procesos mismos. Es decir que del debilitamiento del Estado Nación, procede un incremento de la influencia de actores trasnacionales en la elaboración de políticas y decisiones en los diferentes ámbitos de la globalización. La interdependencia económica intensiva afecta la interdependencia social y económica, a la vez que estos afectan otra vez a la primera. A nivel de las relaciones internacionales la complejidad y la incertidumbre son las claves de cualquier análisis del mundo actual y los esfuerzos de gobiernos, mercado, actores, debe comprender esta complejidad en un sistema de relaciones internacionales que está interconectado. Los países piensan localmente para actuar globalmente. Si la globalización no puede ser goberrnada en sus aspectos-dentro de las dimensionesmás relevantes, será insostenible. El peligro es la debilidad del globalismo. b) La velocidad institucional es la rapidez con que un sistema y sus unidades cambian. La revolución de la información es el corazón de la globalización social y económica, y su intensidad es la que profundiza la debilidad de la globalización, reflejando no una aceleración de los vínculos individuales, sino sobre todo entre las distintas redes, lo cual tiene un impacto notable en la globalización financiera, y en la rapidez en que los fenómenos se expanden. Para Keohame y Nye este es el punto más sensible de la globalización. c) Participación trasnacional e interdependencia compleja: la extensión de las comunicaciones estimula un mayor número de participantes de la globalización, incrementando la relevancia de la interdependencia compleja, un mundo hipotético definido por múltiples vínculos entre sociedades, con múltiples actores, no solo Estados-Nación; múltiples prioridades en su lanzamiento en una hipotética agenda mundial o nacional; la irrelevancia de la amenaza o de uso de la fuerza entre estados que están vinculados en forma interdependiente. Bibliografia BAROZET Emanuelle. Política Mundial Contemporánea. Magister en Ciencia Política. Universidad de Chile. 2003.3

BECK, Ulrich. ¿Qué es la globalización? Falacias del globalismo, respuestas a la globalización. Barcelona – España, Paidós, 1998. DI FILIPPO Armando. El proceso de globalización y su impacto en América Latina. Diplomado en Relaciones Internacionales, Universidad Alberto Hurtado. Julio, 2004. KEOHANE Y NYE. "Governance in a Globalizing World". © 2003 EBSCO Publishing. KEOHANE Y NYE." Poder e interdependencia. La política mundial el transición" Gel. 1988. Capítulo 1 y 2. KRAUSE Martín. Globalización y Crisis. Contribuciones, Nº 3. 1998. NYE, Joseph "La naturaleza cambiante del poder norteamericano" Gel. Bs As 1990 RODRÍGUEZ DE GONZALO, Marisol. “Globalismo y globalización:Concepto y proceso en las relaciones Estado – Sociedad” en Graciela SORIANO DE GARCIA PELAYO y Humberto NJAIM. Lo publico y lo privado. Redefinición de los ámbitos del Estado y de la sociedad. Tomo I, Caracas, Fundación Garcia Pelayo, 1996. pp. 253-298.

Globalizacion-tp1.doc Globalización : Desde hace una par de décadas el término globalización es utilizado de manera creciente no sólo en los círculos académicos sino también en el debate público. Todo lo que ocurre en el mundo, positivo o negativo, parece ser consecuencia de la globalización. Sin embargo, no existe una definición precisa ni consensuada de su significado. Pese a ello, el término se ha traducido a distintos idiomas; algunos ejemplos son los siguientes: "globalization" en inglés, "lilalam" en árabe, "mondialisation" en francés, "quanqiuhua" en chino, "globalizastia" en ruso, "globalización" en español, "globalisierung" en alemán, "globalizzazione" en italiano y así sucesivamente. Como sostiene Giddens, "Ha pasado de ningún lugar a estar en casi todas partes". Debemos tener en cuenta que toda nueva definición debe servir para ampliar la comprensión de algún fenómeno; además ninguna conceptualización es políticamente neutra, pues refleja los valores e intereses de quien la defina. Asimismo, toda definición es relativa. Los conceptos reflejan un momento histórico, un entorno cultural, una localización geográfica y un compromiso político. Cada persona desarrolla una concepción que corresponde a sus puntos de vista. Es por ello que una definición no deba, al menos en el campo de las ciencias sociales, pretender una aceptación universal; debe ser útil para generar la intuición suficiente para ser comunicada y debatida con otros. Al mismo tiempo, ninguna definición es definitiva, pues el conocimiento es un proceso en constante evolución, de manera tal que toda definición es tentativa y sujeta a ser mejorada. Finalmente, cada formulación debe ser, dentro de lo posible, clara, precisa, explícita y consistente. Por otra parte, lo que debe implicar una definición es fundamental, pues de ella surgen diversas recomendaciones de política, que generan ganadores y perdedores, por eso debe procederse con cautela.

La expresión misma alude a un fenómeno global o de escala planetaria, que puede entenderse como opuesto a local o nacional. La impresión es que el mundo está más interconectado que antes y ello se debe básicamente a los adelantos tecnológicos, en especial a los avances en la difusión de la información. Se le identifica en su dimensión económica, como un proceso que aumenta la integración económica mundial, en especial en los mercados financieros. Una prueba de ello es que la Real Academia Española define a la globalización como "la tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales".
·La

globalización se asocia con la desterritorialidad, lo que significa que una creciente variedad de actividades sociales se desarrollan al margen de la localización geográfica de los participantes.

La globalización se vincula con el aumento de las interconexiones sociales entre las dimensiones políticas y geográficas existentes. Esto implica que un aspecto decisivo de la globalización está constituida por los mecanismos a través de los cuales eventos que ocurren en lugares geográficamente distantes impactan sobre otros. La globalización también se refiere a la velocidad de la actividad social. La desterritorialidad y la interconexión tienen una connotación espacial; ambos procesos han acelerado diversas formas de la actividad social. Los aumentos en la velocidad del transporte, el flujo de ideas y las comunicaciones han originado que los límites geográficos se tornen más difusos. La globalización es un proceso de largo plazo. La desterritorialidad, la interconexión y la ampliación del espacio social no representan eventos recientes de la vida social contemporánea. La globalización sería un concepto vinculado con la intensificación de procesos que en otros momentos de la historia fueron más lentos. De ahí que convendría diferenciar globalismo de globalización, aunque parezca un juego de palabras. La globalización debe entenderse como un proceso multidimensional, pues la desterritorialidad, la interconexión y la ampliación del espacio social se manifiestan en diferentes aspectos de la actividad social, como la política, la arena cultural, la económica, etc. Held, McGrew, Goldblatt y Perraton (1999) sostienen que a pesar que cada faceta de la globalización está conectada con un concepto general , también es cierto que cada una está compuesta por mecanismos específicos y autónomos, es decir, tiene vida propia. Por eso, es posible referirse a globalizaciones, más que a globalización. Es común escuchar referencias a la globalización económica, la globalización política, la globalización cultural, la globalización de las comunicaciones, etc.

La globalización es un proceso multidimensional, que incluye facetas económicas, políticas, militares, ambientales, sociales y culturales. Estos aspectos están conectados entre sí, aunque no necesariamente avanzan en el mismo sentido. Es un proceso de interacción e integración entre la gente, las empresas y los gobiernos de diferentes naciones. Es un proceso en función del comercio y la inversión en el ámbito internacional, el cual cuenta con el respaldo de las tecnologías de información. Este proceso produce efectos en el medio ambiente, la cultura, los sistemas políticos, el desarrollo y la prosperidad económica, al igual que en el bienestar físico de los seres humanos que conforman las sociedades de todo el mundo. La globalización entendida como el proceso empleado por el Capitalismo para extender y prolongar su desarrollo no es nuevo, ya que la primera zona de libre comercio existió hace más de mil años: la ruta de la seda unió a los pueblos de Oriente y Occidente intercambiando productos a través del comercio y la retroalimentación de las culturas permitiendo el crecimiento y desarrollo de las mismas. Durante siglos, la gente y las corporaciones han invertido en empresas de otros países. De hecho, muchas de las características propias de la ola actual de globalización son similares a las que predominaron antes del estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914. Pero las políticas y el desarrollo tecnológico de las últimas décadas han incitado a un aumento tan grande en el comercio, la inversión y los movimientos migratorios transfronterizos, que muchos observadores consideran que el mundo ha ingresado a una fase nueva, en términos cualitativos, de su desarrollo económico. Por ejemplo, desde 1950, el volumen del comercio mundial ha aumentado 20 veces y sólo de 1997 a 1999 las inversiones extranjeras casi se duplicaron, pasando de $468 mil millones a $827 mil millones de dólares. Para distinguir la ola actual de globalización de las anteriores, el autor Thomas Friedman asevera que la actual “va más lejos y es más rápida, más barata y más profunda”. La globalización es un macro proceso a través del cual se ha formado un capital mundial, mediante la eliminación de todas las barreras al comercio de bienes y servicios. En teoría debe traer a los Estados y Naciones bienestar y progreso. Para Ulrich Beck los estados nacionales se relacionan mediante actores transnacionales y sus respectivas probabilidades de poder, identidades y entramados varios, de manera tal que el poder de las transnacionales ha reemplazado poco a poco el de los Estados-Nación. Aunque la globalización nace de un concepto económico, el capitalismo, tiene un componente fundamental político, por medio del cual se expande con facilidad el primero. Globalización y neoliberalismo se implican mutuamente, son las caras económica y política de un mismo proceso, el capitalismo postindustrial. La tecnología ha sido el otro aspecto fundamental que ha impulsado la globalización. Los avances alcanzados especialmente en el campo de las tecnologías de información han transformado considerablemente la actividad económica. Las tecnologías de información le han ofrecido a todo tipo de actores económicos individuales —consumidores, inversionistas y comercios— nuevas y valiosas herramientas para identificar y materializar oportunidades económicas, lo cual incluye análisis más rápidos y mejor documentados sobre

las tendencias económicas en todo el mundo, una transferencia más fácil de bienes y la colaboración con socios distantes. No obstante, la globalización es muy controversial. Sus partidarios sostienen que la misma permite a los países pobres y sus ciudadanos desarrollarse económicamente y mejorar sus niveles de vida. Por su parte, sus oponentes argumentan que el establecimiento de un mercado libre internacional sin restricciones ha beneficiado a las corporaciones multinacionales del mundo occidental, a expensas de las empresas y las culturas locales, y de la gente común. Por lo tanto, la resistencia ante la globalización ha cobrado vida tanto a nivel popular como en el ámbito gubernamental, a medida que la gente y los gobiernos intentan controlar el movimiento de capital, trabajo, bienes e ideas que constituyen la ola actual de globalización. Dentro del debate en torno a este tema podemos diferenciar dos posiciones o versiones: la versión pesimista defendida por la izquierda, según la cual la globalización representa el predominio del capital, del imperialismo, del poder hegemónico de los países desarrollados y ricos sobre los países más pobres. La versión optimista, defendida por los neoliberales ve al proceso de globalización como el surgimiento de una nueva etapa de desarrollo, riqueza y crecimiento de oportunidades para nuevos sectores en países desarrollados y en algunos países en despegue. Versión pesimista Versión optimista -Perdida del poder de los ciudadanos-Crear oportunidades para un desarrollo de (derechos) la sociedad. -Establecimiento de una dictadura del-Crear oportunidades para un desarrollo capital y tecnología autosustentable. -Proceso de desestatización y reducción del-Generar el desarrollo de nuevas papel del Estado. tecnologías. -Desocupación y desempleo creciente -Generar el desarrollo de nuevas industrias. -La incapacidad del Estado para generar-Fomentar un mayor flujo de capitales. etc. seguridad social. Sobre las conceptualizaciones y definiciones de globalización encontramos distintas posiciones: · Servando Álvarez, señala que la globalización puede ser definida como “un proceso por el cual los mercados y la producción en diferentes países se tornan crecientemente interdependientes debido a la dinámica del comercio de bienes y servicios y al flujo de capitales y tecnologías". · El Prof. Facundo Gómez, para quien “la globalización debe ser entendida como aquel proceso que supone una apertura total y la interdependencia de los países y/o estados, agregando que son (4) cuatro los tipos de globalización que podemos encontrar o las direcciones que este proceso adopta: Globalización ideológica: referida al establecimiento y universalización que durante décadas dividió al mundo en dos grandes sistemas–polos y modelos ideológicos: modelo capitalista (EEUU) y modelo socialista (URSS); al imponerse el modelo capitalista se debe considerar que lo que se ha globalizado es precisamente el capitalismo, pues prevalece la producción y distribución de productos–mercaderías únicamente y mediante las normas y/o reglas del mercado.

Globalización como internalización: ligada a la ideológica de una internalización realizada mediante acuerdos entre países no necesariamente vecinos o cercanos -ejemplo es el acuerdo general de aranceles y comercio (GATT)-, los cuales persiguen una negociación comercial entre algunos países para llegar a la unificación de la economía mundial y disminuir por ende las diferencias entre las economías nacionales. Globalización como integración o unificación de bloques geopolíticos: la cual se podría considerar como un proceso opuesto a la internalización, debido a que se unifican economías en forma regional y no global, como por ejemplo el Mercosur, las regionalizaciones ayudan en el proceso de estandarización de los países limando las asperezas y diferencias entre estos y preparan el camino para la regionalización mundial, que no es otra cosa que una verdadera globalización. Globalización como revolución comunicacional e informática (Internet): se asume a la globalización desde una de sus principales vertiente o aristas, como de hecho lo constituye el aspecto y dimesión comunicacional y los procesos automatizados de información. Globalización es igual a internet, satélites, ciberespacio, etc. ·Para el sociólogo polaco Piotr Sztompka la globalización es “el conjunto de procesos que conducen a un mundo único... las sociedades se vuelven interdependientes en todos los aspectos de su vida política, económica y cultural y el alcance de tales interdependencias deviene realmente en lo global". ·Para Andrés Serbin “la globalización puede ser entendida como aquel proceso y fase de desarrollo mundial del capitalismo en el que encontramos un flujo e interdependencia de las economías, tecnologías y el surgimiento de un conjunto nuevo de actores sociales -especialmente actores transnacionales- dándose una intensificación y liberalización del comercio internacional, de los capitales, de la producción, del conocimiento y la tecnología”. La globalización podría aumentar las desigualdades Los economistas sostienen que la inversión internacional impulsa cambios en el uso de la tecnología y podría alterar el rumbo de la producción —en especial dentro de los sectores que requieren de menores destrezas— hacia los países en desarrollo que tienen niveles salariales bajos. Estos cambios significan que las economías están asignando un mayor valor a los trabajadores calificados. Ello genera presión para que se paguen salarios más altos a los empleados calificados, mientras se merma el valor de los trabajadores menos calificados. El resultado a nivel global ha sido un considerable aumento en las desigualdades, tanto entre las naciones como dentro de las mismas. Los críticos de la globalización sostienen que esta ha contribuido a generar una considerable expansión de la riqueza mundial y que, a pesar de un acelerado crecimiento de la población global, la cantidad absoluta de personas que viven en la pobreza ha permanecido relativamente constante. Se asume que la pobreza absoluta se está reduciendo un poco, mientras que la inequidad se está profundizando rápidamente (es decir, que los ricos se están haciendo más ricos, mientras que los pobres continúan igual).

Industrias culturales: Desde la década del cuarenta el término industria(s) se constituye en núcleo de varios compuestos que empiezan a usarse insistentemente en el campo de las ciencias sociales, más precisamente en el ámbito de los estudios culturales: industria cultural, industrias culturales, industrias creativas, industrias de experiencia, industrias de derechos de autor o propiedad intelectual . Si bien esta constelación de términos remite a conceptos relacionados, ellos no son equiparables. En la década del sesenta la naturalización del término industrias culturales (industries culturelles) está asociada a publicaciones de intelectuales franceses de la talla de E. Morin y Bernard Miège. Este último escribió una serie de trabajos sobre las industrias culturales para la UNESCO. La adopción del nuevo término no fue casual. Con ella se buscó poner en foco la multiplicación acelerada en materia de producción cultural de la última mitad del siglo veinte, proliferación en gran medida impulsada por las nuevas tecnologías en boga en el momento: televisión, radiodifusión, video. Con la incorporación del nuevo término se apuntó a tomar distancia del sentido negativo atribuido al término industria cultural por Adorno y Horkheimer. Finalmente, también sirvió para presentar a las industrias culturales como un legítimo campo de investigación, complejo y lleno de desafíos. Según la UNESCO las industrias culturales son aquellas que “generan productos artísticos y creativos tanto tangibles como intangibles con potencial para crear riqueza y generar recursos a través de la explotación de bienes culturales y la producción de mercancías y servicios basados en el conocimiento”. El estudio de las industrias culturales plantea a los sociólogos una serie de desafíos. En primer término se trata de un campo dinámico y en permanente conflicto. En segundo lugar, el carácter “dual” de los productos de las industrias culturales conlleva problemas. Por una parte esos productos tienen presencia concreta y al mismo tiempo valor inmaterial, es decir que “los productos y servicios culturales tienen un elemento tangible como la plataforma o soporte (CD, disco de la computadora, papel impreso, reel de película) y al mismo tiempo un elemento intangible que es el que determina el contenido, a través del significado o la representación simbólica” (UNCTAD, 2004). Por otra parte, los productos están disponibles no sólo como bienes de consumo sino también como servicios. Cabe destacar el impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información en ambos aspectos de los productos culturales. Además los productos de las industrias culturales tienen rasgos que los distancian de otros productos industriales y lo que señala Venturelli (2000) para los productos de la información es aplicable a los de las industrias culturales: “A diferencia de los automóviles, la pasta dentífrica, […] los productos de la información no se consumen por unidad y en un momento; cada unidad está diseñada para ser utilizada repetidamente por muchos, tornándose así más valiosas con el uso”. En consecuencia la investigación en el sector cultural se complejiza en razón de que el valor de los productos puede cambiar a través del tiempo, cambios a menudo impulsados por la moda. A esto debe sumarse el hecho de que las diferencias fundamentales entre una obra musical, un cuadro, una película y un programa televisivo (todos productos de la industria cultural) son tan grandes, que cualquier intento de considerarlos unitariamente pone en riesgo cualquier tipo de investigación. La variada naturaleza de los productos de las industrias culturales aconseja ser muy cautos a la hora de exponer ideas, teorías o principios de carácter universal. Finalmente, a los problemas a elucidar deber agregarse una cuestión

que no es menor sino preliminar: la toma de decisiones acerca del propio concepto de cultura. Para la UNESCO hablar de industrias culturales es hablar de medios impresos y audiovisuales, producciones editoriales y cinematográficas, programas de radio, televisión, diseño gráfico y producción artesanal, obra plástica, visual y fonográfica, manufactura y comercialización de instrumentos musicales, software educativo y recreativo, publicidad, arquitectura, artes del espectáculo. En términos generales se puede decir que las industrias culturales implican todo aquello que tiene por objeto generar productos artísticos y creativos en sus diferentes manifestaciones. Para Vianka R. Santana (2008) los productos de las industrias culturales “representan un refrendo de la identidad debido a los símbolos, signos e ideas que divulgan, y que son propios de una comunidad o nación, pero que también- en muchos de los casos se trata de bienes creativos, patrimoniales, que por su naturaleza le dan un carácter único, en contraposición a la lógica globalizante. Es por ello que algunos organismos internacionales ofrecen estrategias que les permitan trascender con mayor efectividad hacia el intercambio comercial transnacional.” Tal como se señala en los Principios Guía incluidos en el Acuerdo de Johpur firmado por veintiocho países en febrero de 2005 “las industrias culturales pueden hacer un aporte significativo al crecimiento económico y a aliviar la pobreza”. Y en el mismo acuerdo se pone en relieve que las industrias culturales también pueden contribuir a la conservación del patrimonio cultural y al mantenimiento y fortalecimiento de la diversidad cultural y de las identidades regionales. Bernard Miêge observa que son cinco las modificaciones y tendencias más significativas producidos en el ámbito de las industrias culturales sobretodo a partir de fines de la década de los noventa: 1) la potenciación de la música registrada y el sector audiovisual; 2) la explotación de los productos de la industria cultural pasó a estar incluida casi exclusivamente en la esfera comercial; 3) las TICs se erigen en la condición y el vector del nuevo impulso de la industrialización de la información y de los bienes culturales; 4) las industrias culturales sufren cambios profundos en los modos de su financiación, modos que responden más a lógicas financieras que a lógicas industriales; 5) la presencia fuerte de la cuestión de las industrias culturales en la agenda político-cultural del mundo. En el ámbito internacional la abrumadora producción y variedad de objetos culturales ha llevado a formular normativas jurídicas, arancelarias y de comercialización para cada tipo de producto y servicio; sin embargo ellas no están presentes de modo uniforme ni de la misma manera en todo el mundo Resulta claro que las industrias culturales enfrentan problemáticas diferentes según el ámbito geográfico, económico, político, tributario y legal en el que se desarrollan y que los intereses comerciales de los países del Sur y del Norte son diferentes. En algunos países de Latino América las industrias culturales han adquirido un cierto volumen en la medida en que ha habido convergencia entre protección estatal y apoyo de organismos nacionales e internacionales para facilitar a los creadores y a la iniciativa privada la producción de bienes y servicios y favorecer así el mercado de exportaciones, la oferta cultural y la generación de divisas.

En este sentido es importante valorar la labor de organismos internacionales como la RED DE MERCO-CIUDADES; el MERCOSUR, la UCCI (Unión de Ciudades Capitales de Iberoamérica) o las iniciativas de la UNESCO, como lo son CREATE o la ALIANZA GLOBAL. Industrias Creativas Este término surge en Australia a comienzos de la década del 90 y es usado con mucha asiduidad en el Reino Unido a partir del momento en que el DCMS (Department for Culture Media and Sports) crea un organismo para entender en cuestiones relacionadas con las industrias creativas: UNCTAD (Creative Industries Unit and Task Force). La UNCTAD considera que el término industrias creativas define las industrias creativas como “aquellas industrias que tienen su origen en la creatividad, destreza y talento individual y que tienen potencial para la creación de riqueza y de puestos de trabajo a través de la generación y explotación de la propiedad intelectual”. Por su parte la UNESCO señala que los términos industrias culturales e industrias creativas son prácticamente intercambiables. La práctica confirma este uso indistinto de los términos. Sin embargo conviene remitir a algunas distinciones y señalamientos establecidos por instituciones y especialistas en el tema. La propia UNESCO señala que “mientras la noción de industrias culturales se asocia a aquellas industrias cuya inspiración deriva del patrimonio, el conocimiento tradicional y los elementos artísticos de la creatividad, la de industrias creativas pone el énfasis en el individuo y en su creatividad, talento y habilidad para la explotación de la propiedad intelectual”. Primorac ( 2005) señala la eliminación del vocablo “cultura”; considera que el término industrias creativas es más amplio que industrias culturales ya que incluye “la producción de software, publicidad, relaciones públicas y actividades similares que tornan la creatividad en un factor relevante para la creación de productos y servicios” y sostiene que tanto las industrias culturales como las creativas se enmarcan en un concepto más abarcador, el de industrias de derecho de autor o propiedad intelectual. El autor asocia estrechamente a las industrias creativas con el desarrollo de las TICs y en este sentido pone en un lugar central a la digitalización. Sin embargo no deja de advertir acerca del impacto negativo que esta puede tener: piratería de todo tipo. Mercer (2001), por su parte, advierte que el cambio terminológico puede ser entendido como cambio ideológico orientado por y hacia el neoliberalismo. Industrias de Experiencia Este término se usa en un ámbito geográfico restringido, Suecia, y se emplea para aludir a industrias “basadas en la creatividad encarnada en personas que aportan energía, creatividad y conocimientos” (Nielsen 2004). Industrias de derechos de autor o propiedad intelectual Al considerarse que los términos industrias culturales e industrias creativas resultan insuficientes se acuña un hiperónimo que contiene a ambos: industrias de derechos de autor o propiedad intelectual. Este cambio terminológico lleva a centrar la atención en el

valor que tienen los productos culturales y creativos y en la necesidad de proteger la propiedad intelectual. Si se tienen en cuenta las cifras que ingresan en algunos países en concepto de derechos de autor resulta claro el interés de muchos gobiernos e instituciones por desarrollar regímenes de propiedad intelectual efectivos con miras a obtener ingresos que permitan reducir la pobreza. Industria Cultural En 1947 Adorno y Horkheimer utilizan el término industria cultural para desplazar a cultura de masas. Según Adorno el desplazamiento buscó establecer la diferencia entre industria cultural y arte popular. Sin duda el término tiene una fuerte carga negativa al poner en relieve la producción en serie de productos estándar destinados a una masa de consumidores que son reducidos a material estadístico y “distribuidos en el mapa geográfico de las oficinas administrativas (que no se distinguen prácticamente más de las de propaganda) en grupos según los ingresos, en campos rosados, verdes y azules”. Otro aspecto importante del término está dado por su uso en singular, lo que tampoco es casual, puesto que pone en relieve la uniformidad de la mercancía cultural producida en serie y que sacrifica la autonomía de la obra de arte. Las advertencias de Theodor Adorno y de Walter Benjamín con respecto a la industria cultural se basa en tres temores: 1- que pueda reducir a la gente al estado de masa y obstaculizar la estructuración de individuos emancipados, capaces de discernir y de decidir libremente; 2- que se pueda reemplazar, en la mente humana, la legítima aspiración a la autonomía y a la toma de conciencia sustituyéndola por un conformismo y una pasividad altamente regresivos; 3- se puede extender a la idea de que los seres humanos desean vivir extraviados para poder olvidar la realidad en la que viven, convirtiéndose así la distracción en alienación y conducir al descerebramiento colectivo, al condicionamiento de las masas y a la manipulación de los espíritus (Ramonet, 2000). BIBLIOGRAFÍA BECERRA, Martín (1998), Entrevista con Bernard Miège “Las industrias culturales ante la revolución informacional”, en Voces y Culturas nº 14. Voces y Culturas. Barcelona. p.143-60. HORKHEIMER Max y Teodor ADORNO (1988), “La industria cultural. Iluminismo como mistificación de masas”. En HORKHEIMER Max y Teodor ADORNO Dialéctica del Iluminismo. Buenos Aires: Sudamericana. MATTELART, A. y MATTELART, M. (1997) Historias de las teorías de la comunicación. Barcelona: Paidós. MERCER, C. (2001), “Convergence, Creative Industries and Civil Society: The New Cultural Policy”, Culturelink, special issue, Zagreb: Institute for International Relations. NIELSÉN, T. (2004), Understanding the Experience Industry: A Swedish perspective on creativity, Stockholm: QNB Analys & Kommunikation AB. O’CONNOR, J. (1999), “Definition of Cultural Industries”, MIPC, at:

http://www.mipc.mmu.ac.uk/iciss/reports/defin.pdf (21/03/2009). PRIMORAC, Jaka. (2005) “Development of Cultural Industries and the Spread of New Technologies” The Emerging Creative Industries in Southeastern Europe, N. Svobdokic, ed., Zagreb: Institute for International Relations. RAMONET, I. (2000), La golosina visual, Madrid: Debate. SANTANA, Vianka R. Insutrias culturales. México en el contexto latinoamericano. Disponible en el sitio http://www.jornada.unam.mx/2008/01/06/sem-vianka.html UNCTAD (2004), “Creative Industries and Development” Eleventh session, São Paulo, 13-18 June 2004, Distr. GENERAL TD(XI)/BP/13, 4 June 2004. UNESCO(2005) Background on Cultural Industries. http://www.unescobkk.org/fileadmin/user_upload/culture/Cultural_Industries/HK_Open _Forum/Backgrounder-FINAL.pdf VENTURELLI, S. (2000), “From the Information Economy to the Creative Economy: Moving Culture to the Center of International Public Policy” at: Industrias info-comunicacionales: El concepto info-comunicación implica una relación especial entre economía y comunicación, y a su vez, entre economía y cultura. . Según Ford (2001), el termino info-comunicacional es usado aludiendo a los equipamientos tradicionales y nuevos, como también a los flujos de información y cultura procesados, no importa la metodología aplicada para ello. Tanto el concepto de información como cultura, o como forma simbólica están implicados en el termino info-comunicacional. Para Abril, G. (2003), “es un modo histórico-cultural determinado en la textualidad y en la forma y operaciones particulares de conocimiento, una episteme; al mismo tiempo la información constituye una configuración del ecosistema comunicativo y textual”. Así conceptualizada, la información “habla” sobre el entorno, y el entorno, encierra una compleja matriz de significación, para producir sentido. . Las diferencias info-comunicacionales consideran las zonas críticas del patrimonio y la memoria sociocultural, como así también, la manera de procesar, almacenar, aplicar, recopilar los derechos de la información y comunicación. Becerra (2003), sostiene que la revolución informacional comenzó a manifestarse en las tres últimas décadas del siglo XX, dejando como resultado tres modificaciones: La primera modificación convierte la información en: -insumo -factor fundamental en la reestructuración de los procesos productivos

Esto ha implicado que las industrias info-comunicacionales han cambiado la manera de elaborar los bienes y servicios. La segunda modificación alude a: -reducción de costos en la producción y procesamiento info-comunicacional Como conclusión se observa una disminución en costos del procesamiento y transmisión de la información a escala industrial y masiva. La tercera y última modificación es: - la capacidad para producir, procesar, almacenar y enviar grandes cantidades de información. La Sociedad de la Información plantea el ideal de un mayor bienestar según se logre un progreso, que se manifiesta como ideología. Las ideas fuertes de este pensamiento implican la asociación entre el progreso, bienestar y ausencia de conflicto. A su vez, el conflicto social es entendido como una amenaza para el desarrollo eficaz de la sociedad informacional. . Para Elliot, Philip (1987) la Sociedad de la Información tiene un basamento económico, guiado por la idea del libre mercado, donde las políticas internacionales ponen mucha atención sobre los procesos comunicacionales e informativos en función beneficiar al mercado. "El mercado no proporciona participación sino consumo". Las industrias culturales de las últimas décadas del siglo XX estaban conformadas por la radio, la TV, el cine, los periódicos, revistas o publicidad. En la actualidad, la cultura tecnológica ha modificado estas industrias y la oferta de información y comunicación, construyendo de manera diferente sentidos e identidades en la población. Eduardo Vizer (2004), sostiene que las industrias culturales tienden a reproducirse en el mismo proceso de circulación, entrando en juego nuevos tiempos y espacios tecnológicamente producidos. Así las nuevas ofertas llegan a través de Internet, computadoras de mano, diarios y revistas digitales de actualización permanente, brindando al usuario los contenidos por nuevos y variados medios. La infocomunicación forma parte de la sociedad y ésta como recurso interviene en todos los procesos de producción de bienes y servicios a través de mecanismos de automatización e informatización. Tanto la información, como la cultura y la comunicación, necesitan que intervengan varias industrias en la producción, almacenamiento y distribución de contenidos para que los mismos sean accesibles y generalizados. A este conjunto de industrias se las denomina industrias info-comunicacionales. Las industrias info-comunicacionales están conformadas entonces por: las industrias culturales (audiovisuales, radio, televisión, cine, fonográficas, editorial) y las industrias de telecomunicaciones y de redes informáticas

Aportes de investigación Becerra y Mastrini (2006) han investigado sobre la concentración de los medios de comunicación, analizando las estructuras de información, comunicación y cultura en Latinoamérica. Y distinguen las industrias culturales de las tecnológicas llamándolas industrias info-comunicacionales. Los autores observan la presencia de grupos empresariales que operan en varias industrias a la vez y señalan la escasa intervención del Estado para garantizar el pluralismo y la diversidad de voces. La concentración de los medios, ya sea bajo la forma de unificación de líneas editoriales o de control de un número importante de canales de información, trae aparejada peligros: pone en riesgo el pluralismo; hay reducción de voces; se produce la disminución de las fuentes de información y/o la uniformización de los contenidos; se dan tentativas de exclusión del mercado de nuevos actores independientes o de competidores más débiles entre otros. En el artículo “La estructura de los mercados info-comunicacionales en América Latina, los autores antes mencionados, muestran los resultados de su investigación sobre la estructura, el acceso, el tamaño de los mercados y los índices de facturación que tienen los países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay y Venezuela. Becerra y Mastrini señalan que el desarrollo de las industrias info-comunicaciones en las países latinoamericanos es desigual. En comparación con la realidad de otras regiones occidentales los índices de acceso son inferiores, y no así, los índices de concentración. La importancia económica del sector info-comunicacional en América latina es incipiente, aunque para los países que han intervenido en la investigación, las industrias info-comunicacionales exhiben un crecimiento paulatino e importante en el área económica fundamentalmente, en el sector audiovisual, gráfica, fonográfica, informáticas y en el área de las telecomunicaciones. Estos se relacionan significativamente con la estructura económica, reflejando como resultado un alto PBI. En cuanto al acceso se ha podido observar que existen realidades muy diferentes en cada uno de los países abordados. Sí se puede afirmar que la estructura económica se vincula directamente con el desarrollo del mercado y el pago directo de los consumidores. En la década de los noventa estas industrias fueron atravesadas por transformaciones que hicieron que los estados nacionales se desentendieran de empresas y activos, (especialmente en el área telecomunicaciones), instalándose su preocupación e interés productivo en los bienes y servicios culturales y comunicacionales. Esto facilitó la apertura de los mercados y su expansión que trajo de la mano el acceso al consumo de tecnologías y bienes culturales a una amplia franja de la sociedad . Sin embargo, paralelamente a esta transformación del mercado info-comunicacional, los datos estadísticos muestran que, en la mayoría de los países estudiados, los índices se han agravado. Esta desigualdad marca la falta de acceso a bienes y servicio básicos. Las estadísticas de muchos países muestran otra realidad, nos dicen que se mantiene la exclusión y que existe un consumo cultural diversificado que queda limitado a una

porción minoritaria de la población. Los datos de la investigación reflejan que América Latina presenta un retraso en el desarrollo de sus industrias info- comunicacionales, tanto en la utilización de tecnologías, como en la exclusión estructural de productos y/o servicios de las industrias culturales. La investigación muestra que si bien algunos índices de acceso tecnológico mostraron crecimiento en los años noventa, también se visualiza que el consumo cultural diversificado queda limitado a una porción minoritaria de la población, agravándose la fractura sociocultural en función del tipo de acceso de diferentes sectores sociales a los bienes simbólicos. A partir del análisis comparativo de las industrias info-comunicacionales en América Latina Becerra y Mastrini clasifican a los países teniendo en cuenta las siguientes variables: el volumen de facturación, el acceso a los bienes y el tamaño del mercado, junto al índice de desarrollo humano del PNUD. (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo). Así distinguen las industrias info-comunicacionales de; desarrollo consolidado, es decir las de los países que han alcanzado un volumen de facturación superior a la media. Brasil, México y Argentina. las de desarrollo potencial, que corresponden a los países que están próximos al nivel de facturación promedio; Colombia, Venezuela, Chile y Uruguay. las de escaso desarrollo, es decir las de aquellos países cuyas industrias infocomunicaciones presentan una baja facturación, como son Perú, Ecuador y Bolivia. A lo largo de esta investigación se deja entrever que el mercado por sí sólo no puede ser eficiente en cuanto a la asignación y distribución de bienes, recursos y servicios infocomunicacionales. Pues bien, se han observado importantes sectores de la población que quedan fuera del mercado. El Estado debe trabajar fuertemente para modificar las oportunidades de acceso, el desarrollo de los mercados, de la mano de políticas económicas que incidan sobre la integración de las sociedades latinoamericanas. El siglo XXI ha dado lugar a una estructura de industrias info- comunicacionales latinoamericanas con una alta concentración en los grupos que se apoderan de los medios de comunicación y las empresas de telecomunicaciones, estos se encargan en algunos puntos geográficos de producir, procesar y distribuir bienes y servicios de información y comunicación. Mapa de circulación de información En el marco del proyecto “Mapping Globalization” la Universidad de Princeton ofrece el Mapa de comunicaciones telefónicas, llamado “Mapa de circulación de información” que representa las desigualdades que vinimos mencionando en el acceso a la sociedad de la información. El flujo de información se ubica mayoritariamente entre América del Norte, Europa y algunos países de Asia, y desde ese centro se extiende al resto del mundo con mayor o menor intensidad según el país.

Bibliografía: "La Sociedad de la Información: modelo de desarrollo hegemónico o espacio para prácticas tecnológicas con sentido social". Conocimiento Abierto, Sociedad Libre - III Congreso ONLINE - Observatorio para la CiberSociedad. Disponible en http://www.cibersociedad.net/congres2006/gts/comunicacio.php?id=492&llengua=es. Fecha de consulta 24 de marzo de 2009. Becerra, Martín (2003) Sociedad de la Información, proyecto, convergencia y divergencia. Grupo Editorial Norma. Argentina. Becerra, Martín y Mastrini, Guillermo (2006). Periodistas y Magnates. Buenos Aires: Ed. Prometeo Libros. Abril, G (2003) Notas sobre la información como forma cultural. Jornadas teorias da comunicaçäo, Universidad da Beira Interior. Covilha, Portugal Elliott, Philip (1987) Los intelectuales, la sociedad de la información y la desaparición de la esfera pública, en Schlesinger, Philip et al. Los intelectuales en la sociedad de la información. Barcelona. Anthropos Ford, Aníbal (2001). La Maraca de la Bestia, identificación, desigualdades e infoentretenimiento en la sociedad contemporánea. Grupo Editorial Norma. Bogotá Mastrini Guillermo y Martín Becerra "Estructura y dimensión de las industrias infocomunicacionales en América Latina", Palabra Clave No.12. Universidad de La Sabana – Facultad de Comunicación Social y Periodismo Campus Universitario, Puente del Común, Chía, Cundinamarca Colombia – Suramérica. Disponible en http://sabanet.unisabana.edu.co/comunicacion/palabraclave/downloads/pclave_01201.pdf . Fecha de consulta 23 de marzo de 2009.

Universidad de Princeton. Mapping Globalization. Última actualización del Sitio el 24 de julio de 2009. Disponible en https://qed.princeton.edu/main/Image:Global_Communications_Traffic_Map,_2005. Fecha de consulta 31 de marzo de 2009. Vizer, Eduardo (2004).Cultura Tecnológica: Metáforas y Realidades In Revista Electrónica Razón y Palabra, nº 40 – agostoseptiembre. Disponible en http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n40/evizer.html Fecha de consulta marzo 2009. INTERÉS PÚBLICO:

Conceptos y usos de la noción Para Escola, Héctor J., en su texto “El interés público como fundamento del derecho Administrativo”, Interés Público es definido como: “… el resultado de un conjunto de intereses individuales compartidos y coincidentes de un grupo mayoritario de individuos que se asigna a toda la comunidad como consecuencia de esa mayoría, que aparece con un contenido concreto, determinable, actual, eventual o potencial, personal y directo de ellos, que pueden reconocer en el, su propio querer y su propia valoración, prevaleciendo sobre los intereses individuales que se le opongan o lo afecten, a los que desplaza sin aniquilarlos”. Según nos manifiesta González Morales, la expresión interés público posee por sí misma un cierto sesgo que podría encaminar hacia un rumbo distinto al deseado. En la tradición de Derecho Continental europeo y en la manera en que es recogida por América Latina, esta expresión históricamente ha estado asociada a la idea de “interés estatal”. Se presenta así como un elemento que limita los derechos de las personas. Por su parte, el Derecho Anglosajón, “así como en la forma en que se ha venido trabajando con esta expresión en América Latina en los últimos años, el concepto de Interés Público posee otros alcances”. Ya no se identifica al Interés Público con el interés estatal. La transformación pasa por asumir un concepto de “lo público” distinto al tradicional (en América Latina). “Lo público”, ya no es sinónimo de “lo estatal”, sino como un espacio más amplio que incluye a la sociedad civil. La noción de Interés Público ya no se presenta como un elemento que limita los derechos humanos, sino que adquiere una estrecha conexión con estos, en la medida en que su protección aparece como uno de los aspectos centrales de la salvaguarde del Interés Público. Se deja claro, que Interés Público y derechos humanos no son sinónimos. Otro de los aspectos que abarca el Interés Público es el de la protección del consumidor. El Interés Público en general se refiere al bienestar general, es central a los debates políticos, la democracia y a la naturaleza del gobierno en si. En algunas oportunidades es comparado con el interés privado, de las personas o de las empresas, bajo la idea de que lo que es bueno para la sociedad en su conjunto puede no serlo para algunos individuos de la misma y viceversa. Si bien casi todos declaman el Interés Público, muy pocos coinciden en qué es exactamente, lo cuál provoca algunas ambigüedades. Hay diferentes puntos de vista sobre a cuántos debe beneficiar algo para ser de Interés Público y el consenso general lleva a considerar de Interés Público a todo aquello que beneficia a grupos de personas sin dañar a ninguno.

En uno de sus artículos en el Periodic de Cataluya y en La Nación, Pilar Rahola, periodista y ex vice alcaldesa de Barcelona (Ezquerra Republicana de Catalunya) mereció profundas críticas de grupos de izquierda de nuestro país por afirmar que sin orden no hay democracia y que, si bien el orden ha sido tradicionalmente un argumento de las derechas, ella como mujer de izquierda, creía firmemente en la necesidad del orden ciudadano para que todos puedan ser beneficiados por la democracia. Se refería específicamente a las manifestaciones que cortan calles e impiden el tránsito. Sin embargo hay que cuidar que, en nombre del Interés Público, no se instale una tiranía de las mayorías, sea cuál sea el signo político de éstas. Interés público y comunicación En el Reino Unido, por ejemplo, el interés público es una defensa en ciertos juicios por libelo o calumnias que se pretenden llevar a cabo contra los medios de difusión pública. La ley en ese caso protege a los comunicadores sociales contra los juicios por difamación, en base al interés público de la información, que es el caso que más nos interesa en el marco de este Seminario. En nuestro país, históricamente, ciertas leyes fueron usadas justamente para impedir el ejercicio de actividades de interés público, por ejemplo, la Ley de Residencia fue ampliamente usada por diversos gobiernos para expulsar a extranjeros indeseables, en muchos de los casos, los expulsados realizaban actividades sindicales, de modo que la ley citada se usaba para expulsar a sindicalistas nacidos en el extranjero. La figura del desacato, abolida no hace muchos años, fue utilizada también contra periodistas que criticaban a funcionarios gubernamentales. No tuvo demasiado éxito, en los últimos años de su aplicación, al menos en lo que refiere a periodistas. Si lo tuvo en el caso de particulares, a los cuáles se aplicó por diversas causas que podían ofender a funcionarios públicos. Interés público y derechos humanos Hay, por ejemplo, un debate sobre si los derechos humanos defienden o atacan al interés público, debate instalado recientemente en nuestro país con motivo de hechos privados de violencia. En Europa se suele pensar que la defensa de algunos derechos humanos puede contradecir el interés público. Habría que hacer una distinción entre los derechos básicos, inalienables e impostergables como la vivienda, la salud, la seguridad, la alimentación, la información y otros que pueden ser opinables como los de los matrimonios homosexuales o el derecho a adoptar de los homosexuales, el derecho a la práctica privada de la religión de cada uno puede ser aceptable, mientras que algunas normas religiosas, como la ablación a las mujeres, usada por algunas sectas del Islam están en contra del interés general. Lo mismo puede pensarse y ser materia de controversia, respecto de la enseñanza de una religión en particular en la escuela pública, como ocurre en algunos países católicos o islámicos. La definición de interés público, como algo que es común a grupos de personas y no daña a nadie es primordial. Si hay algún daño o alguna obligación que tuerce ideas,

creencias o la misma integridad física de las personas, ya dejan de ser de interés público para convertirse en materia opinable. Poniendo un ejemplo extremo, el hinduismo practicaba la cremación de las viudas vivas de los personajes fallecidos, en la misma pira funeraria. Es una práctica religiosa que está en contra del interés general, como cualquier otro sacrificio humano propuesto por una práctica religiosa. Interés público y la legislación de radiodifusión en Estados Unidos De acuerdo con la Fundación Benton (www.benton.org) el Congreso de los Estados Unidos se prepara para sancionar un conjunto de leyes de Interés Público que intentan reformular la economía del país en la era digital. Lo que se espera es que se garantice al público en general el acceso a Internet de alta velocidad, para que los ciudadanos puedan comprometerse con mayor profundidad en la elaboración de políticas nacionales, usando las herramientas de gobierno digital. Se espera que con ello se fortalezca la creación de empleo, la salud pública, la educación, la seguridad interior y el ahorro de energía. Lo que se trata de evitar, en nombre del interés público, es el acceso generalizado a la banda ancha y la televisión digital, sin tener en cuenta la distancia de su lugar de residencia o el ingreso de su hogar. Parte del compromiso del Presidente Obama es la creación de empleo de alta calificación en la industria de las comunicaciones audiovisuales, así como aumentar el acceso de hospitales a información médica de primera línea para asegurar la salud pública y la información necesaria para las políticas de economía energética. También el Presidente Obama se ha comprometido a mejorar la educación, no solo con la reconstrucción de edificios, la calefacción y otros detalles arquitectónicos sino por medio de la inclusión digital de los estudiantes, con la frase, en el Siglo XXI hay que preparar jóvenes para el Siglo XXI. El Acta de Comunicaciones Audio Visuales, sancionada en 1996, durante la Presidencia de Clinton, fue saboteada sistemáticamente por el Congreso durante la Presidencia de Bush, por la vía de negarle el presupuesto para que pueda poner en marcha las reformas en cuanto a propiedad de los medios que establece dicha Ley. Esta medida fue utilizada, por ejemplo, para impedir la verificación de la propiedad cruzada de medios gráficos y audiovisuales, que la Ley de 1996 prohíbe. Esta Ley, entre otras cuestiones, propone la revisión periódica de las licencias de broadcasting para verificar que sigan cumpliendo con las reglas de interés público que produjeron su adjudicación. La Ley permite cancelar licencias de propietarios que han dejado de cumplir con las normas de interés público. Nadie puede tachar de socialista a la Administración Clinton, que estableció severas normas, siempre bajo el lema de servir al interés público, para adjudicar frecuencias de

radio y televisión y revisiones periódicas del cumplimiento de los objetivos de interés público. En ese sentido, tiene varios puntos en común con la propuesta Ley de Radiodifusión anunciada por la Presidente Fernández en Argentina. Es de esperar que la comisión regulatoria a crearse defienda el interés público como valor primordial para mantener o cancelar licencias. Se observa que aun en la democracia de EUA, autodefinida como la mejor del mundo, por la vía del Congreso de la Nación se neutralizan leyes por el solo expediente de recortar el presupuesto para determinados fines. Con ese ejemplo, el interés público, pese a los esfuerzos de sus defensores, no ha sido atendido debidamente. Interés público-servicio público-diversidad cultural Cuando hacemos referencia al Acceso Universal, el término nos remite a todos los ámbitos de los servicios de Interés Público. Se indica una meta a conseguir: el acceso de toda la población a un servicio. En el objetivo 8 de las metas del milenio de la ONU se hace referencia explícita a la necesidad de que todo ser humano aproveche las ventajas de las TIC. Reconociendo a esta meta como un derecho humano más, sin el cual las personas quedarían cada vez más rezagadas en muchos ámbitos de su desarrollo. Como se expresó en la noción de Interés Público, éste no limita los derechos humanos, por el contrario, hay una estrecha relación ya que es central la protección de los mismos como salvaguarde del Interés Público. Si para la ONU, el acceso a las TICs es reconocido como un derecho humano, y éste debe ser protegido como parte del Interés Público, el Estado juega aquí un rol fundamental para la población que aun se encuentra sin el Acceso Universal a las TICs a fin de garantizar el derecho del Interés Público y así evitar que se siga profundizando la brecha digital y los excluidos a los servicios públicos de la sociedad de la información. Por otra parte, “La Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales”, considera “para la plena realización de los derechos humanos y libertades fundamentales proclamadas en la Declaración Universal de Derechos Humanos…” el respeto a la diversidad cultural como característica esencial de la humanidad. Reitera además “que la libertad de pensamiento, expresión e información, así como la diversidad de los medios de comunicación social, posibilitan el florecimiento de las expresiones culturales en las sociedades”. De lo emanado en el documento de la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales, se podría inferir que la “diversidad cultural” como derecho humano, está incorporada en la noción de Interés Público y por consiguiente el Estado debería diseñar y concretar acciones correspondientes para velar por su protección y desarrollo. Bibliografía consultada http://www.geocities.com/eqhd/interespublico.htm

http://www.benton.org/ Gonzalez Morales, Felipe, Algunas preguntas recurrentes en materia de interés público, disponible en: http://www.poderciudadano.org/files/FelipeGonzalezMorales.pdf UNESCO (2005), Convención de la UNESCO sobre Diversidad Cultural, disponible en: http://unesdoc.unesco.org/images/0014/001429/142919s.pdf www.pilarrahola.com – Blog de la Periodista y Escritora Sociedad de la Información: La noción de "sociedad de la información" nace en la posguerra como alternativa a las ideologías totalitarias . En la crisis de 1972-73 se comienza a adoptar como proyecto político, primero en algunos países desarrollados y luego a nivel internacional, desde diversos organismos internacionales, a partir de los 70s. Pero también se la considera como una tendencia social y económica irreversible de los países desarrollados ligada a la finalización del capitalismo en su modo de desarrollo industrial actual . Su característica fundamental es la centralidad de los procesos informacionales y comunicacionales en la estructura productiva . Uno de los primeros países en diseñar estrategias a largo plazo tendientes a la "sociedad de la información" es Japón. En 1971 un plan elaborado por el Japan Computer Usage Development Institut (JACUDI) fija a la "sociedad de la información " como objetivo nacional para el año 2000. La noción se extiende a nivel internacional : en 1975 es adoptada por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico y en 1979 por el Consejo de Ministros de la Sociedad Europea que la convierte en un plan de desarrollo quinquenal. Desde ese momento en adelante el concepto de sociedad de la información, va extendiéndose y desarrollándose en forma compleja , potenciándose sus alcances y significado con el surgimiento de Internet. Para comprender los alcances de este concepto se debe adoptar una perspectiva generalizada abarcando las dimensiones sociales, políticas, económicas, culturales y tecnológicas. Diferenciado este concepto del de "sociedad informacional" se puede hacer una aproximación definir a la "sociedad de la información" como " un conjunto de proyectos de políticas públicas en materia de diseminación de información y comunicación." Tal como señala Mattelart [Mattelart , 2002] el concepto de " sociedad de la información " ha evolucionado , combinándose con el de "aldea global " y constituyendo así la noción de "sociedad global de la información " que es el resultado de una construcción geopolítica . Este concepto ha evolucionado según diversas perspectivas. En sus comienzos (perspectiva que algunos aún sostienen) se consideraba a la "sociedad de la información " con una perspectiva optimista postulando que mejoraría sustancialmente nuestro modo de vida. Uno de los primeros en acuñar la noción, Yoneji Masuda, al describir el Plan Japonés para la Sociedad de la Información [Masuda, 1981] , la caracteriza como una sociedad que "lleva a un estado general de florecimiento de la creatividad intelectual humana , en lugar de a una consumición material afluente ". Para Masuda , mientras que la meta de la sociedad industrial es el volumen consumido de mercancias durables , la sociedad de la información es una sociedad con alta creatividad intelectual , donde la gente puede diseñar proyectos para mejorar su vida individual. Otra de estas visiones optimistas puede atribuirse a Alvin Toffler [Toffler, 1992] quien en 1980 , se refiere al advenimiento de una nueva civilización a la que denomina "tercera ola" , en la que "la materia prima más básica de todas , y una que nunca puede agotarse, es la información , incluida la imaginación". Por medio de la imaginación se encontrarán sustitutos a muchos de los recursos agotables actuales. "La nueva civilización reestructurará la

educación , redefinirá la investigación científica y sobretodo reorganizará los medios de comunicación ... La civilización descansará sobre medios interactivos y masificados". Para Trejo Delarbre (1996), el término "Sociedad de la Información" ha ganado presencia en Europa, en donde ha sido empleado como parte de la construcción del contexto para la Unión Europea. Con el objeto de documentar los avances europeos al respecto señala, con optimismo, que "las sociedades de la información se caracterizan por basarse en el conocimiento y en los esfuerzos por convertir la información en conocimiento. Cuanto mayor es la cantidad de información generada por una sociedad, mayor es la necesidad de convertirla en conocimiento. Otra dimensión de tales sociedades es la velocidad con que tal información se genera, transmite y procesa. En la actualidad, la información puede obtenerse de manera prácticamente instantánea y, muchas veces, a partir de la misma fuente que la produce, sin distinción de lugar. Finalmente, las actividades ligadas a la información no son tan dependientes del transporte y de la existencia de concentraciones humanas como las actividades industriales. Esto permite un reacondicionamiento espacial caracterizado por la descentralización y la dispersión de las poblaciones y servicios" (Ortiz Chaparro, 1995: 114).La Sociedad de la Información, debería ser concebida como un proceso, siendo realidad y posibilidad, aunque su consolidación parezca distante. Un punto en común de todos los que sostienen está perspectiva optimista es la generalización de los cambios que producirá la "sociedad de la información ", abarcando todas las esferas de la vida social e individual e incluso modificando la construcción de individualidad. Hay otras perspectivas para las que los aspectos economicos son los determinantes de mejoras sociales . Peter Drucker [Drucker , 1992] define a la sociedad de la información (o del conocimiento) como aquella en la que "el conocimiento es el recurso primario para los individuos y para el total de la economía " . En esta sociedad los tradicionales factores de producción (tierra , trabajo y capital) no desaparecen sino que se vuelven secundarios, puesto que pueden ser obtenidos fácilmente a partir del conocimiento especializado .Sin embargo, Drucker considera que "el conocimiento especializado sólo puede convertirse en productivo cuando está integrado en una tarea, por lo que la sociedad del conocimiento es en realidad una sociedad de las organizaciones". Plantea que en este momento estamos en un período de cambio hacia la sociedad de la información y que este cambio es diferente de los anteriores cambios sociales porque involucra a todo el mundo, mientras que los anteriores se limitaban sólo al mundo occidental . Otra visión desde esta perspectiva es la de Jeremy Rifkin [Rifkin, 2000] quien plantea que "el capital intelectual es la fuerza motriz de la nueva era y lo más codiciado. Los conceptos , las ideas , las imágenes , no las cosas, son los auténticos artículos con valor en la nueva economía . La riqueza ya no reside en el capital físico sino en la imaginación y la creatividad humana". En la era de las redes ( o era del acceso , como él la denomina ) "los suministradores que acumulan un valioso capital intelectual comienzan a ejercer el control sobre las condiciones y los términos en que los usuarios se aseguran el acceso a las ideas , el conocimiento y las técnicas expertas resultan decisivas". Otro grupo dentro de las perspectivas optimistas, lo constituyen aquellos que basan los avances sociales en la tecnología . Esta perspectiva es lo que se conoce como "optimismo tecnologico". Uno de sus principales exponentes, Nicholas Negroponte, afirma que " mi optimismo deriva del carácter permisivo de ser digital. El acceso, la movilidad y la habilidad para propiciar el cambio son los factores que harán que el

futuro sea diferente del presente. La superautopista de la información puede estar de moda ahora, pero subestima el futuro. Se extenderá más allá de lo que nadie haya sido capaz de predecir. En la medida en que los niños se apropien de un recurso de información global y descubran que sólo los adultos necesitan permiso para aprender, podremos encontrar nuevas esperanzas en lugares donde antes había muy pocas"[Negroponte, 1995]. Frente a estas perspectivas optimistas comienzan a surgir, a partir de los ´90s las perspectivas críticas . Algunas de las críticas se centran en los aspectos conceptuales . El principal exponente de esta perspectiva , Manuel Castells, prefiere referirse a la noción de "sociedad informacional" diferenciándola de la de "sociedad de la información" ; sin embargo denominó a su libro La era de la informacion. ¿Por qué ese título y no "la era informacional"? Porque , el conjunto de procesos, interrelaciones, proyectos y búsquedas que se han articulado en los años recientes alrededor de la propagación, asimilación y la identificación de datos que son posibles gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación y muy especialmente gracias a la Internet, es conocida como "La Sociedad de la Información". "Los títulos (dice el sociólogo catalán) son mecanismos de comunicación". En cuanto a las connotaciones económicas y globales afirma: “La economía de la sociedad de la información es global. Pero no todo es global, sino las actividades estratégicamente decisivas: el capital que circula sin cesar en los circuitos electrónicos, la información comercial, las tecnologías más avanzadas, las mercancías competitivas en los mercados mundiales, y los altos ejecutivos y tecnólogos. Al mismo tiempo, la mayoría de la gente sigue siendo local, de su país, de su barrio, y esta diferencia fundamental entre la globalidad de la riqueza y el poder y la localidad de la experiencia personal crea un abismo de comprensión entre personas, empresas e instituciones”. Resalta, por una parte los cambios introducidos en la sociedad , de forma inexorable, por el avance de la tecnologías de la información y la comunicación como así también el enorme potencial de transformación del nuevo paradigma socioeconómico que empieza a apreciarse con más claridad. Por ello es a la vez la sociedad de las proezas tecnológicas y médicas y de la marginación de amplios sectores de la población, irrelevantes para el nuevo sistema, por ello no podemos desarrollar su dimensión creativa y escapar a sus efectos potencialmente devastadores sin afrontar colectivamente quiénes somos y qué queremos. Lo que tal vez el Grupo de los Siete debiera plantearse es cómo reequilibrar nuestro superdesarrollo tecnológico y nuestro subdesarrollo social” Gran parte de las críticas se centran en los aspectos políticos . La necesidad de ambiciosas políticas desplegadas por el Estado para extender los beneficios de SI fue reconocida durante el siglo XX. A modo de ejemplo, El Libro Verde de la Unión Europea sobre SI apuntaba en 1996 lineamientos de políticas que siguen teniendo plena vigencia. Este texto revela las tensiones entre un proyecto progresista relacionado con valores modernos (progreso, libertad, igualdad, participación ciudadana, etc.) y una realidad en la que los factores económicos del mercado y del consumo resultan más determinantes de las relaciones sociales que el Estado y las relaciones de ciudadanía, y pueden provocar situaciones regresivas. Esto es particularmente notable al comparar el modo y las consecuencias de implementación de los proyectos de la Sociedad de la Información en la Europa Occidental y en los países del Tercer Mundo; los proyectos se implementaron en situaciones radicalmente distintas, que en los últimos agudizaron situaciones regresivas respecto de la inclusión social. En el Libro Verde europeo, la contradicción aparece señalada en expresiones como "En nuestras economías de

mercado operan mecanismos potentes que conducen a la concentración. Por esta razón, son necesarias políticas fuertes y coherentes en favor de la distribución justa y la cohesión social con el fin de equilibrar progreso económico y justicia social". Un equilibrio que siempre, pero particularmente a la luz de esta última "crisis" del sistema, parece más una expresión de deseos políticamente correctos que una realidad asequible. Algunos ejemplos de los subtítulos de este Libro confirman el uso ubicuo del término "Sociedad de la Información", a la vez que revelan las preocupaciones del "ciudadano común"a las que intenta responder el documento: "¿No destruirán estas teconologías más empleos de los que crean? ¿Seré capaz de adaptarme a los nuevos modos de trabajar?", "La complejidad y el coste de las nuevas tecnologías ¿no harán aumentar los desequilibrios entre las zonas industrializadas y las menos desarrolladas (...) entre los que están enterados y aquellos que no lo están?". Otros subtítulos lo confirman: 3: Trabajar en la sociedad de la información, 4: El empleo en la sociedad de la información, 5: Cohesión: vivir en la sociedad de la Información. A estas preguntas quiere responder el documento que, fiel a su inspiración téorica moderna, establece desde el inicio la prioridad para las personas en la sociedad de la información. Pero en la descripción de la situación y en las prospecciones que se hacen, se plantea una especie de naturalización del proceso de cambio que se está viviendo, proceso que no parece conducido por las personas ni por los gobiernos, sino por las TICs; es significativo que se insista en la "revolución de las tecnologías" (de acuerdo a lo planteado por Castells), indicando que el cambio radical no altera el modo de producción capitalista, sino su modo de desarrollo. Esto aparece cuando se describe en qué consiste la transformación que motiva la aparición del documento: "Nuestras economías se están transformando, pasan de la producción manual estandarizada hacia productos y servicios más diversificados, basados en el conocimiento." (3.2, 22). Entre las perspectivas críticas es de destacar la de Armand Mattelart, quién, además de presentar los inconvenientes surgidos en las primeros años de la "sociedad de la información",encuentra nuevas oportunidades en las dificultades encontradas . Según Mattelart, es importante comprender que la noción de sociedad de información que se ha popularizado se refiere a un proyecto concreto que no beneficia a la mayoría , sino que está construído precisamente sobre el mito de que va a beneficiar a la mayoría . "La ideología de la sociedad de la información no es otra que la del mercado" [Mattelart, 2002]. El exceso de comunicación ha producido " la implosión del sentido , la pérdida de lo real , el reino de los simulacros" . La nueva sociedad es más compleja , incluso caótica , "estalla con el empuje de una multiplicidad de racionalidades locales , étnicas , sociales , religiosas". Y esta liberación de las diversidades es , tal vez, "la oportunidad de una nueva manera de ser (¿por fin?) humanos" [Mattelart y Mattelart, 1997]. Bibliografía : - Castells, Manuel . "La ciudad informacional: tecnologías de la información, reestructuración económica y el proceso urbano-regional". Alianza Editorial, Madrid., 1995. -Castells, M., La era de la información. Vol. 1: La sociedad red. Madrid, 2000, 51, Kaku, M., Visiones. Madrid, 1998 -Drucker, Peter, 1992 , "The New Society of Organizations", HARVARD BUSINESS REVIEW September-October 1992.

- Fernández García, Jesús y Molina Rabadán, David, "Cibersociedad y ciencias humanas: el caso de la Historia Actual, http://www.iade.org.ar/modules/noticias/article.php?storyid=1484 -Rifkin , Jeremy , "La era del acceso: la revolución de la nueva economía ", Paidos : Estado y Sociedad, 2000. -Masuda , Yoneji, 1981, "The Information Society : as post - industrial Society",World Future Society, 1981. Disponible parcialmente en http://books.google.com/books?id=ynkmIxF1G3AC&hl=es -Mattelart A. "Historia de la Sociedad de la Información". Barcelona, Editorial Paidos. 2002 -Mattelart A. , Mattelart M. , "Historia de las teorías de la Comunicación ",Editorial Paidos, 1997. - Negroponte , Nicholas ,"El mundo digital" , Ediciones B, 1995 -Toffler , Alvin, "La tercera ola", Editorial Sudamericana , 1999 (versión en inglés : 1980) -Trejo Delarbre, Raúl "vivir en la sociedad de la información: origen global..... www.oei.es/revista Sociedad informacional: Manuel Castells distingue las nociones de “sociedad de la información” y “sociedad informacional”. La distinción se relaciona con un conjunto de transformaciones que implican simultáneamente al capitalismo como sistema social, al informacionalismo como modo de desarrollo y a las tecnologías de la información como poderoso instrumento de trabajo. Es esta compleja matriz socio-económico-técnica la que está transformando las sociedades. El autor establece un paralelo con la distinción entre industria e industrial. Industrial no es sólo una sociedad en la que hay industria, sino aquella en la que las formas sociales y tecnológicas de la organización industrial impregnan todas las esferas de la actividad, comenzando con las dominantes y alcanzando los hábitos cotidianos. Es importante la diferencia entre “modo de desarrollo” -dispositivo mediante el cual el trabajo actúa sobre la materia para generar producto, definido por el elemento fundamental para fomentar la productividad en el proceso de producción- y “modo de producción” –relacionado con las condiciones sociales de apropiación de los excedentes, de acopio de materias primas, de interacción con la fuerza de trabajo, en síntesis: con las relaciones materiales de propiedad. Cada modo de desarrollo posee un principio de actuación estructuralmente determinado, a cuyo alrededor se organizan los procesos tecnológicos: el informacionalismo se orienta hacia el desarrollo tecnológico, hacia la acumulación de conocimiento y hacia grados de complejidad más elevados en el procesamiento de la información. Si bien grados más elevados de conocimiento suelen dar como resultado grados más elevados de producto por unidad de insumo, la búsqueda del conocimiento e información es lo que caracteriza a la función de la producción tecnológica en el informacionalismo. Castells denomina informacional a este nuevo modo de desarrollo, constituido por el surgimiento de este nuevo paradigma tecnológico basado en la tecnología de la información. Informacional es el atributo de una forma específica de organización social en la que generación, el procesamiento y la transmisión de la información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el poder, debido a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este nuevo período histórico. Informacional es, entonces, un modo de desarrollo, dinamizador del sistema de producción capitalista que no cambia esencialmente sino

que se reestructura. Sin duda, el conocimiento y la información son elementos decisivos en todos los modos de desarrollo. Pero lo específico del informacional es la acción del conocimiento sobre sí mismo como principal fuente de productividad. El procesamiento de la información se centra en la superación de la tecnología de este procesamiento como fuente de productividad, en un círculo de interacción de las fuentes del conocimiento de la tecnología y la aplicación de ésta para mejorar la generación del conocimiento. El desarrollo informacional se basa sobre la convergencia de las tecnologías de la información y las actividades de procesamiento de la información, en un sistema articulado técnico-organizativo. Castells afirma “Las nuevas tecnologías de información no determinan lo que pasa en la sociedad, pero cambian tan profundamente las reglas del juego que debemos aprender de nuevo, colectivamente, cuál es nuestra nueva realidad, o sufriremos, individualmente, el control de los pocos (países o personas) que conozcan los códigos de acceso a las fuentes de saber y poder”. Algunas manifestaciones de la Sociedad informacional en el Libro Verde europeo: Resumiendo lo que se dijo, la sociedad informacional podría definirse - con las limitaciones que tiene definir un proceso tan complejo mientras está desarrollándosecomo un nuevo modo de desarrollo del modo de producción capitalista; modo de desarrollo basado en la diseminación del recurso informacional y comunicacional, que reestructura y es funcional a la lógica del capitalismo (con el correspondiente énfasis en las ideas de rentabilidad/ competitividad/ liberalización/ desregulación, etc.). Este modo de desarrollo se expresa en los proyectos de la Sociedad de la Información, o sea, en los proyectos de políticas públicas relacionadas con la diseminación de los recursos informacionales y comunicacionales, gestadas principalmente en EE.UU. y en Europa. En la clase 2 del MDM se expresa así esta relación: "Los programas gubernamentales de aliento a la sociedad de la información (...) cuentan con proyectos enmarcados en la necesidad de desarrollar la sociedad informacional.". En la misma clase, se cita a Zallo, que expresa lo mismo: "El modo de desarrollo alimenta los principios que son inalterables de la formación social dominante." Respecto de estas cuestiones, en el Libro Verde europeo, (1996) se utiliza el término "Sociedad de la información", si bien se mencionan características propias de autores como Castells consideran "sociedad informacional". Este revela las tensiones entre un proyecto progresista relacionado con valores modernos (progreso, libertad, igualdad, participación ciudadana, etc.) y una realidad en la que los factores económicos del mercado y del consumo resultan más determinantes de las relaciones sociales que el Estado y las relaciones de ciudadanía, y pueden provocar situaciones regresivas. La contradicción aparece señalada en expresiones como "En nuestras economías de mercado operan mecanismos potentes que conducen a la concentración. Por esta razón, son necesarias políticas fuertes y coherentes en favor de la distribución justa y la cohesión social con el fin de equilibrar progreso económico y justicia social" (5.2, 3)...un equilibrio que siempre, pero particularmente a la luz de esta última "crisis" del sistema, parece más una expresión de deseos políticamente correctos que una realidad asequible. Algunos ejemplos de los subtítulos confirman el uso ubicuo del término "Sociedad de la Información", a la vez que revelan las preocupaciones del "ciudadano común" a las que intenta responder el documento: "¿No destruirán estas tecnologías más empleos de los que crean? ¿Seré capaz de adaptarme a los nuevos modos de trabajar?" y "La complejidad y el coste de las nuevas tecnologías ¿no harán aumentar los desequilibrios

entre las zonas industrializadas y las menos desarrolladas (...) entre los que están enterados y aquellos que no lo están?". (1, Prioridad para las personas en la Sociedad de la Información); luego, lo confirman en “3: Trabajar en la sociedad de la información, 4: El empleo en la sociedad de la información, 5: Cohesión: vivir en la sociedad de la información”. A las preguntas anteriores responde el documento que, fiel a su inspiración teórica moderna, establece desde la "Prioridad para las personas en la sociedad de la información". Pero en la descripción de la situación y en las prospecciones que se hacen, se plantea una especie de naturalización del proceso de cambio que se está viviendo, proceso que no parece conducido por las personas ni por los gobiernos, sino por "Las TIC"; es significativo que se insiste en la "revolución de las tecnologías", lo cual va en la línea planteada por Castells, acerca de que el cambio radical no altera el modo de producción capitalista, sino su modo de desarrollo. Esto aparece cuando se describe en qué consiste la transformación: "Nuestras economías se están transformando, pasan de la producción manual estandarizada hacia productos y servicios más diversificados, basados en el conocimiento." (3.2, 22) En algunos puntos, el documento da, con una mirada optimista, lo que puede entenderse como asociado a la sociedad informacional en tanto nuevo modo de desarrollo (las menciones a los problemas generados por esta revolución de las tecnologías son mucho menos frecuentes y enfáticas que las de sus beneficios reales o potenciales, y las posibles vías de solución son menos concretas que las demandas fuertes y de principios referidas a la liberalización, desregulación, etc., que potenciarían las ventajas de la sociedad de la información). Por ejemplo, vemos que, el documento empieza: "Un primer reto consiste en asegurar que la liberalización de las telecomunicaciones avance plena y rápidamente por toda la Unión y que el marco legal apoye los objetivos de cohesión" (1.3, 7); ¿paradójicamente? el tercer reto "consiste en asegurar que la sociedad de la información se convierta en un medio para crear una sociedad más inclusiva (...)" (1.3, 7). Esto revela las tensiones antes citadas entre una realidad fuertemente marcada por el mercado -que no genera ni garantiza ciudadanía/derechos- y un proyecto moderno en el que todavía, discursivamente al menos, la ciudadanía junto con la cohesión social, se entienden como valores irrenunciables. Se habla entonces del "potencial que alberga la organización flexible" (3.3), de "modernizar las instituciones de la vida laboral" (3.5), todo lo cual, significa cambios como: multiplicidad de tareas requeridas al mismo trabajador, puestos más complejos, convergencia del autoempleo y del empleo asalariado, cuestionamiento de la legislación laboral vinculada a los convenios colectivos, a la estabilidad en el puesto de trabajo. De nuevo, implementar estas modificaciones a la vez que garantizar los derechos básicos ciudadanos, parece cuanto menos muy difícil de llevar a la práctica, que en los hechos muestra una mayor posibilidad de que la "flexibilidad" se aplique en lo que tiene de ventajas para el sector del capital y en lo que tiene de desventajas para el sector del trabajo. Esto es particularmente crudo cuando se constatan las consecuencias de la aplicación del concepto de "flexibilidad laboral" en países como Argentina y también cuando se considera que una realidad inexorable para millones, como es la recurrir al crédito -en distintas escalas- choca con el obstáculo de que las instituciones que lo otorgan -bancos, básicamente- siguen demandando y presuponen las clásicas estabilidad y seguridad en el empleo, entre otros factores, para concederlo. En el documento, se busca salir del debate considerado simplista y reductivo entre regulación o liberalización de las reglas del mercado laboral y de las instituciones que lo rigen. Además plantea "pensar más en la seguridad que dan la empleabilidad y el mercado laboral que en la seguridad del puesto de trabajo individual" (3.6, 5). Una idea

interesante, aunque en los hechos parece conflictiva su aplicación si se la quiere compaginar con los valores libremercadistas, es el énfasis en la necesidad de un nuevo concepto de educación y formación en relación al fenómeno del desempleo, asumido como "el principal problema económico, social y político de Europa" (4.1, 1). Las causas de este fenómeno no estarían ligadas al mayor uso de las TIC (se lo ejemplifica con países como Estados Unidos o Japón, en los que el crecimiento tecnológico no trajo aparejado el fenómeno del desempleo sino que generó crecimiento con empleo) sino al desfase entre crecimiento del empleo y crecimiento de la población activa y entre la incorporación de las TIC y formas organizativas propias de otro modo de desarrollo. Se señalan como negativas las políticas que frente al desempleo -prolongado y generador de exclusión social-, consisten en ayudas para completar los ingresos de los desempleados, en vez de dotarlos de nuevas y mejores cualificaciones para paliar sus "déficits de competencias" (4.5), para mejorar su empleabilidad frente a un nuevo mercado de trabajo. En orden a esto, se establecen 4 ejes de acción que plantean una nueva relación ya no entre trabajo y no trabajo, sino entre trabajo y formación: sentar las mejores bases en los primeros años de la educación; pasar de enseñar a aprender, con un énfasis en el potencial de autoaprendizaje mediante las TIC más que en la educación y formación formales; aprender haciendo, en relación a renovar la educación durante el tiempo de trabajo; reconversión de la obsolescencia de las cualificaciones, el punto más crítico para la reinserción en la vida laboral de las personas desempleadas; aquí se plantea que en vez de tener 9 millones de desempleados, los Estados miembros de la UE deberían "contar con 9 millones de personas ocupadas en complementar, mantener y aumentar su capacidad de lectura, escritura, cálculo e interacción con las nuevas tecnologías. Todos los desempleados deberían tener el derecho y la obligación de mantener y desarrollar las capacidades básicas para la sociedad de la información y adquirirlas en función del mercado de trabajo real y dinámico". (4.6, 32) Algunas de las ventajas reales y/o potenciales que el Libro Verde señala, y que se relacionan con la sociedad informacional en cuanto modo de desarrollo funcional al modo de producción capitalista: -Dada la reducción drástica del tiempo y el costo necesarios para almacenar, procesar y transmitir la información, se reconoce que trabajadores y empresarios se ven frente a exigencias muy diferentes de otros tiempos: "las competencias estáticas asociadas a cada función, así como los modelos y las técnicas de gestión tradicionales, están resultando inadecuados e inflexibles en un lugar de trabajo que exige (...) justo lo contrario: el desarrollo de una nueva cultura industrial y de empresa caracterizada por la flexibilidad, la confianza, el compromiso y la capacidad para anticiparse al cambio y cosechar sus frutos." (3.1). El documento insiste en que las TIC tienen el potencial para favorecer este desarrollo. -El énfasis en la productividad, un componente esencial del modo de producción capitalista, aparece en reiteradas ocasiones; por ejemplo: "Durante mucho tiempo, la revolución tecnológica no aceleró el crecimiento de la productividad (...) Hoy se conocen muy bien las principales razones por las cuales las TIC no han conducido a una mayor productividad: en el pasado, la introducción de nuevas tecnologías se vio obstaculizada por la falta de una adecuada transformación organizativa". (3.2, 23) y es un punto débil "la combinación de innovación tecnológica y organizativa" (3.2, 27) La mención a esta necesaria "transformación organizativa" alude de modo menos crudo a la reformulación de las relaciones básicas entre el capital y trabajo, que redundan de hecho en una mayor fragilidad del segundo y una mayor concentración/poder del primero. Esto se presenta desde los valores positivos de flexibilidad, confianza, capacidad de adaptación, etc.

-Una cita extensa que sintetiza las ventajas potenciales que se detectan, vinculadas con el modo de desarrollo informacional: "La liberalización de las telecomunicaciones, combinada con la rápida introducción de las TIC también dará lugar a la creación de empleos y a un mayor nivel de bienestar en el resto de la economía. El auge de las inversiones en nuevos equipos de telecomunicaciones y de tratamiento de datos, unido a la reducción general de los precios y al aumento de los ingresos reales como consecuencia de las reducciones en las tarifas de telecomunicaciones, a mediano y largo plazo tendrá efectos positivos en el resto de la economía en términos de empleo y de valor añadido." (4.2, 14) Este texto revela las tensiones entre un proyecto progresista relacionado con valores modernos (progreso, libertad, igualdad, participación ciudadana, el Estado como garante de derechos, etc.) y una realidad en la que los factores económicos del mercado y del consumo resultan más determinantes de las relaciones sociales que el Estado y las relaciones de ciudadanía y pueden provocar situaciones regresivas. Vale reiterar que en el Libro Verde, la revolución "revolución de las tecnologías", lo cual va en la línea planteada por Castells, acerca de que el cambio radical no altera el modo de producción capitalista, sino su modo de desarrollo. José Joaquín Brunner Globalización Globalización es a buen seguro la palabra (a la vez eslogan y consigna) peor empleada, menos definida, probablemente la menos comprendida, la más nebulosa y políticamente la más eficaz de los últimos y sin duda también de los próximos años. Ulrich Beck (1998:40) Globalización: “el o los procesos que encarnan el cambio en la organización espacial de las relaciones y transacciones sociales, generando flujos y redes transcontinentales e interregionales de actividad, interacción y ejercicio del poder” (José Joaquín Brunner) Held (2000) los "impactos decisionales" tienen que ver con el grado en que los procesos de globalización alteran los costos y beneficios relativos de diversas opciones de políticas que deben adoptar los gobiernos, corporaciones, colectividades u hogares. A su turno, los "impactos institucionales" tienen que ver con la manera como las fuerzas y condiciones de la globalización configuran la agenda de opciones disponibles para los decidores de políticas. Los "impactos distribucionales", por su lado, dicen relación con la forma como la globalización incide en la configuración de las fuerzas sociales (grupos, clases, colectividades) dentro de la sociedades y entre países. Finalmente, los "impactos estructurales" de la globalización son aquellos que condicionan a corto, mediano o largo plazo los patrones de organización y comportamiento políticos, económicos y sociales de una sociedad como producto de los conflictos que se generan en torno a la adaptación o resistencia a las fuerzas de la globalización. esencialmente, por lo que un autor llama la regla del “nacionalismo metodológico” (Beck 1998); esto es, que el contorno de la sociedad se considera coincidente con el del

Estado nacional y sirve como “contenedor” de los determinados fenómenos que se desea explicar. Acceso Universal Proponemos cinco dimensiones de contexto en que las transformaciones en curso son de envergadura y en consecuencia representan un desafío para la educación del siglo 21: Acceso a la información Acervo de conocimientos Mercado laboral Disponibilidad NTIC para la educación Mundos de vida Puede decirse que hay tres estrategias básicas que los países están siguiendo combinadamente para adaptar la educación a los cambios de contexto en que ella se desenvuelve: Hacia el life long learning for all (LLA) Hacia la educación a distancia y el aprendizaje distribuido Hacia una institucionalización de redes Interés público Más bien, piensan algunos que podría estar produciéndose una “educación excesiva” desde el punto de vista de los requerimientos de la economía. Incluso, hay quienes sostienen que en países en vías de desarrollo —especializados en la exportación de recursos naturales de escaso o bajo valor agregado— sencillamente no hace sentido insistir en elevar indiscriminadamente la educación de la población. De hecho, la evolución reciente del mercado ocupacional en América Latina muestra una tendencia hacia una segmentación relativamente rígida, tanto en términos de ingreso como de nivel educacional. Lo que es más valioso es la capacidad de usar creativa y efectivamente dicho conocimiento. La posesión de una credencial profesional no es garantía de ello. Incluso, una educación profesional que haya enfatizado la adquisición memorística del conocimientos en desmedro del desarrollo del pensamiento original puede retardar tal capacidad más adelante”. (Reich, 1992:182) En este contexto Flores y Gray (2000) hablan del "fin de la carrera", la estructura que hasta aquí había organizado el vínculo entre educación superior y trabajo profesional para el segmento más educado de la sociedad. Efectivamente vivimos una época próxima al reino de Anomia; esto es, “un estado de extrema incertidumbre, en el cual nadie sabe qué comportamiento esperar de los demás en cada situación” (Dahrendorf 1994:41). Un riesgo adicional es confundir la velocidad de los desarrollos tecnológicos en el ámbito de la información y las comunicaciones con el ritmo, necesariamente más lento, con que transcurren los procesos de enseñanza y aprendizaje.

A la luz de lo anterior conviene mencionar, por último, el riesgo de que la educación de las mayorías deba hacerse cargo en el futuro, cada vez más, de invertir sus recursos y energías en frenar, contrarrestar o compensar las fuerzas negativas de la anomia y los efectos de la desintegración cultural de la familia y las comunidades. Efectivamente, hay quienes temen que en el futuro próximo, “la carrera real en cada región geográfica del mundo será entre las instituciones del tercer sector y aquellas del cuarto sector por el control sobre la geografía local, en el momento en que ésta sea abandonada parcialmente por el gobierno y las empresas” (Rifkin 2000: 256). Este es, sin duda, un riesgo que la globalización y la modernidad tardía traen consigo, tanto en las naciones desarrolladas como en vías de desarrollo. Desde ya la lucha en el seno de las grandes ciudades de América Latina por el control —territorial y cultural— de la comunidad local entre, por un lado, las familias, la escuela, los vecinos, los organismos comunitarios, las iglesias, los centros deportivos, la policía y la autoridad local y, por el otro, las pandillas, los narcotraficantes, los delincuentes, las bandas armadas y los policías corruptos es un presagio ominoso de dónde puede desembocar la situación en caso de faltar una reacción oportuna. La institucionalidad educacional tiene aquí una función crucial que cumplir, función que está más allá de las agendas de ayer y mañana, poniéndose tal vez como una de las tareas más importantes de hoy. Sociedad de la Información Es con este contexto que la Argentina atestigua el salto tecnológico convergente. De modo que si, -como señala el Grupo de Expertos de Alto Nivel de la Dirección General de Empleo, Relaciones Industriales y Cuestiones Sociales de la Comisión Europea-, habrá en el futuro varias clases de “sociedades de la información”, tal como hubo y hay distintos modelos de “sociedades industrializadas”, en función de las estrategias de inclusión y cohesión social que cada sociedad desarrolle [“diferirán en el grado en que eviten la exclusión social y creen nuevas oportunidades para los (sectores) más desfavorecidos” (CE, 1997: 16)], parece atinado señalar que la Argentina, así como buena parte de los países latinoamericanos, dista de prepararse para conformar un escenario donde los beneficios del salto informacional sean equitativamente distribuidos o constituyan argumentos de estrategias de bienestar social. Pluralidad En la proliferación de tecnologías de la información y la comunicación, en el marco de la “Sociedad de la Información”, anida la suposición acerca de que una mayor multiplicación de tecnologías permitiría ampliar el pluralismo y la diversidad (informativa, cultural) de las sociedades. Si la diversidad es garantía de pluralismo, los procesos de concentración implican en general la reducción de propietarios, la contracción de voces y una menor diversidad. En función de estimular la diversidad, en muchos países –fundamentalmente los de Europa occidental– se ha desarrollado el concepto de servicio público. Su preocupación por el pluralismo se expresa periódicamente en acciones y estudios, en mediciones y en recomendaciones de la Unión Europea a los estados miembros para implementar medidas al respecto. El servicio público concibe a la comunicación como un recurso

sobre el que es preciso garantizar reglas de juego ecuánimes, y por ello, se sostiene la presencia del Estado a través de organismos públicos no gubernamentales, para producir contenidos que reflejen la heterogeneidad y la variedad de sectores, ideas y culturas que conviven en cada país, y para que esa diversidad esté representada en los mensajes masivos que circulan en medios e industrias culturales. La promoción del pluralismo, tanto en su dimensión numérica (pluralidad) como cualitativa (diversidad), también se ocupa de la concentración de medios, para evitarla y para sostener las voces que por sí mismas no podrían competir económicamente con los más poderosos. idea acerca de cómo deben gestionarse las actividades sociales y sobre su lógica de financiamiento, a través de la obtención de lucro. En sintonía con un desarrollo inscripto en coordenadas liberalizadoras a ultranza, los programas y proyectos en la Argentina han sido arquetipos de un paradigma neodifusionista, expresado en la suposición de que la mayor presencia de las nuevas tecnologías de la infocomunicación en la sociedad permitirá, automáticamente, desarrollar la Sociedad de la Información. Programa Nacional para la Sociedad de la Información, Instalar terminales públicos en áreas de muy bajos ingresos” En el sector de radio y televisión, en 2005 el Poder Ejecutivo se congració con los principales grupos de comunicación a través de una dadivosa extensión de las licencias de radio y televisión sin exigir, de modo público, contraprestaciones que permitan mejorar el servicio y que habiliten el acceso de los usuarios al control del mismo. Este tipo de intervención estatal ha formado parte de la regularidad de los últimos gobiernos (ver Becerra y Mastrini, 2007). Es importante señalar que en los últimos meses (fin de 2008 e inicios de 2009) se ha mencionado como altamente probable que Argentina adopte la norma japonesa de televisión digital (ISDB-T). Una de las particularidades de esta norma, que importa destacar, es que facilita la difusión directa de parte de los radiodifusores de televisión móvil, utilizando los teléfonos también como receptores televisivos. De concretarse esta opción, la norma tecnológica podría contribuir a la integración del sector de las telecomunicaciones con el de la radiodifusión. Brecha digital Si bien las plataformas desde donde se prestan los servicios se mantienen separadas, la integración patrimonial da cuenta de que en un futuro no lejano, la presión para la reunión de las plataformas de distribución se puede tornar muy importante. Este problema se vincula directamente con la cuestión de la diversidad, dado que muy pocos grupos controlan la mayor parte de las plataformas de distribución de radiodifusión, telefonía, Internet, y han mostrado comportamientos anticompetitivos en un pasado reciente. privatización, transregulación, concentración y trasnacionalización de la propiedad y centralización de capitales.

Schorr señala “[…] si bien se considera que el mercado de telecomunicaciones ha pasado a constituir un ‘oligopolio natural’ Pero por otro lado, la brecha socioeconómica también impacta en el capital cultural y simbólico de los sectores de menores ingresos, condicionando su acceso a bienes y servicios de la cultura y a recursos educativos que les permitirían construir mejores competencias para superar las condiciones de vida. En este sentido, la pobreza afecta no sólo el plano directamente material sino el nivel simbólico y potencial de accesos por parte de vastos sectores sociales de la Argentina. Gabriela Ensink, La brecha digital La Sociedad de la Información aparece tensionada por ese eje, en países con una fuerte fractura social y política como la Argentina, la Sociedad de la Información no puede apartarse del carácter regresivo de dicha fractura. Las respuestas al uso propias del determinismo tecnológico que ofrecen algunas de las políticas estatales ensayadas en los últimos años no parecen colaborar en el objetivo de paliar las causas del problema (ver Levis y Busaniche, 2004).

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