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CAMINANDO CON LAS DOS PIERNAS: ESTADO,

PARTIDO Y PODER POPULAR 1

MICHAEL A. LEBOWITZ
31 AGOSTO 2009

ÍNDICE
CAMINANDO CON LAS DOS PIERNAS: ESTADO, PARTIDO Y PODER POPULAR..................................1
ÍNDICE.........................................................................................................................................................1
1. LA TRANSICIÓN AL SOCIALISMO IMPLICA UNA LUCHA CONTINUA.................................................2
2. NECESIDAD DE UN MODO DE REGULACIÓN SOCIALISTA...............................................................2
3. COMPONENTES DEL MODO DE REGULACIÓN..................................................................................2
a) Batalla de Ideas...............................................................................................................................2
b) Consejos de trabajadores y consejos comunales...........................................................................2
c) Un estado que ayude ......................................................................................................................2
4. DOS ESTADOS COEXISTEN SIMULTÁNEAMENTE: EL VIEJO Y EL NUEVO.....................................2
1) Lucha entre lo viejo y los nuevo en ambos Estados............................................................................3
2) Los dos Estados contradictorios se complementan mutuamente en la construcción del socialismo. 3
5. UN CONCEPTO NUEVO DE CONTABILIDAD: LA “CONTABILIDAD SOCIALISTA”.............................4
6. EL PAPEL DEL INSTRUMENTO POLÍTICO............................................................................................6

1 Extracto del último capítulo (“Developing a Socialist Mode of Regulation”) de The Socialist
Alternative: Real Human Development, que será publicado por Monthly Review Press in 2010.

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1.LA TRANSICIÓN AL SOCIALISMO IMPLICA UNA LUCHA CONTINUA

1. Cada aspecto del proceso de “transición” al socialismo implica una invasión al capital. Sin
embargo, hasta el momento en que los productores asociados puedan desarrollar un modo de
producción específicamente socialista, todos los avances realizados por la sociedad socialista
invasora serán provisorios. Sólo la lucha asegurará que la sobrevivencia de elementos heredados del
capitalismo no conduzca a una reversión de los avances hacia el socialismo.
2. Dada la tendencia a la incoherencia sistémica de este periodo y a la crisis inherente en la
combinación de elementos ajenos, la presencia de amenazas a la nueva sociedad socialista estará
siempre presente, esto es algo característico de la transición al socialismo. Y lo es, no sólo por la
contrarrevolución implícita en los enclaves de propiedad capitalista de los medios de producción
que sigue existiendo, ni sólo por la tendencia de los burócratas y los administradores a usurpar la
democracia protagónica de los productores en los lugares de trabajo y las comunidades y por tanto a
“apoderarse de lo que ellos producen”, sino también por la tendencia a recurrir a la lógica del
mercado para resolver los problemas y las ineficiencias.
2.NECESIDAD DE UN MODO DE REGULACIÓN SOCIALISTA

3. Debido, precisamente, a la necesidad de luchar para garantizar que la sociedad socialista invasora
siga avanzando, hemos insistido en que es fundamental el desarrollo de un “modo de regulación
socialista”. Ese modo de regulación debe lograr conscientemente lo que un modo de producción
específicamente socialista tenderá a hacer espontáneamente: garantizar la reproducción de las
relaciones de producción socialistas (representada por el triángulo socialista). En resumen, este
modo de regulación debe apoyar los avances de la nueva sociedad socialista durante el período en
que los productores asociados comienzan a alterar el modo de producción heredado en uno que
sirva a sus necesidades.
3.COMPONENTES DEL MODO DE REGULACIÓN
a)Batalla de Ideas
4. El modo de regulación socialista incluye, en primer lugar, la Batalla de Ideas: la lucha ideológica
orientada hacia el desarrollo humano y, por lo tanto, la necesidad de hacer hincapié en la perversión
del capitalismo, la importancia de la práctica democrática, participativa y protagónica en los lugares
de trabajo y las comunidades, y el énfasis en una nueva racionalidad social basada en la
cooperación y la solidaridad.
b)Consejos de trabajadores y consejos comunales
5. En segundo lugar, implica la creación de instituciones como los consejos de trabajadores y los
consejos comunales, que son los instrumentos fundamentales para el desarrollo de los nuevos
sujetos socialistas a través de su práctica.
c)Un estado que ayude
6. Por último, este modo de regulación requiere un Estado que apoye ideológica, política,
económica y militarmente esta lucha, y por lo tanto ayudara en el nacimiento de la nueva sociedad.
4.DOS ESTADOS COEXISTEN SIMULTÁNEAMENTE: EL VIEJO Y EL NUEVO

7. Pero, ¿qué queremos decir cuando hablamos del Estado? Hay dos Estados: uno, el Estado que
los trabajadores conquistan al inicio (es decir, el viejo Estado) y desde adonde empiezan a tomar

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acciones despóticas2 sobre el capital y, dos, el nuevo Estado emergente cuyas células de base son los
consejos de trabajadores y los consejos comunales. El punto de partida, por supuesto, es el viejo
Estado, y la transición al socialismo entendido como un sistema orgánico3, es un proceso de
transición desde el viejo Estado al nuevo. Pero, esto significa que los dos deben coexistir e
interactuar durante todo este proceso de transición.
8. En consecuencia, tanto “la máquina del despotismo”, con su “maquinaria estatal constituida”
caracterizada por una “sistemática y jerárquica división de trabajo”, y el Estado participativo y
protagónico creado desde abajo, forman parte de este modo de regulación socialista que debe
apoyar las nuevas relaciones basadas en los productores asociados. La tensión inherente entre estos
dos Estados—entre la orientación verticalista dentro el viejo Estado y el énfasis de construir desde
abajo hacia arriba de los consejos comunales y de trabajadores— es evidente. Sin embargo, esta
tensión no es la contradicción principal.
1)LUCHA ENTRE LO VIEJO Y LOS NUEVO EN AMBOS ESTADOS

9. Dada la importante presencia dentro el viejo Estado de actores revolucionarios, comprometidos


con la construcción de la nueva sociedad, sería un error tratar al viejo Estado heredado como si no
fuera diferente del Estado capitalista. Del mismo modo, dados los efectos de “la educación, la
tradición y los costumbres” sobre los que se forman dentro de la vieja sociedad, no nos debe
sorprender que el poder de las viejas ideas tienda a socavar los esfuerzos para construir el nuevo
Estado desde abajo. En consecuencia, tanto dentro de las células del nuevo Estado como dentro de
las estructuras del viejo Estado, hay una lucha inevitable entre los que están trabajando para
construir la nueva sociedad y aquellos que se conforman con lo viejo (ya sea por inercia o por los
privilegios existentes).
2)LOS DOS ESTADOS CONTRADICTORIOS SE COMPLEMENTAN MUTUAMENTE EN LA CONSTRUCCIÓN DEL
SOCIALISMO.

10. Así pues, parece que existe una base clara para establecer una estrecha relación entre los
revolucionarios en ambos Estados. Sin embargo, ¿no sería esta relación algo incoherente e inestable
dada la profunda diferencia entre los dos Estados? De hecho, la interacción entre los dos Estados es
esencial. Cada uno juega un papel necesario en un modo de regulación socialista. El viejo Estado
tiene la capacidad de tener un cuadro del escenario general desde el inicio; por lo tanto, está muy
bien situado para identificar cuellos de botella críticos y lugares en los que se deben tomar
iniciativas que requieran una concentración de fuerzas (incluyendo acciones para defender el
proceso militarmente contra los enemigos internos y externos que están decididos a revertir cada
acción tomada). Sin embargo, como es de esperar, de acuerdo a los rasgos heredados, este viejo
Estado tiene la tendencia a actuar desde arriba, a tomar decisiones por conveniencia en vez de

2. En el Manifestó del Partido Comunista, Carlos Marx y Federico Engels explican que: “El proletariado se valdrá del
Poder para ir despojando paulatinamente a la burguesía de todo el capital, de todos los instrumentos de la producción,
centralizándolos en manos del Estado, es decir, del proletariado organizado como clase gobernante, y procurando
fomentar por todos los medios y con la mayor rapidez posible las energías productivas.
“Claro está que, al principio, esto sólo podrá llevarse a cabo mediante una acción despótica sobre la propiedad y el
régimen burgués de producción, por medio de medidas que, aunque de momento parezcan económicamente insuficientes
e insostenibles, en el transcurso del movimiento serán un gran resorte propulsor y de las que no puede prescindiese como
medio para transformar todo el régimen de producción vigente.” (énfasis agregado) tomado de
http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm.
3. Entiendo por un sistema orgánico un sistema que tiene ya todas las condiciones de reproducirse a si mismo, como es el
caso del capitalismo en su fase de reproducción ampliada.

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alimentar el proceso de la práctica revolucionaria, es decir, a dividir a la sociedad en dos partes, una
de las cuales es superior a la sociedad.4
11. En contraste, las células del nuevo Estado, que son los espacios para el desarrollo humano a
través de la práctica, pueden identificar las necesidades y capacidades de las personas, y pueden
movilizarlas para vincular directamente sus necesidades y capacidades. Además, precisamente por
el hecho de que es en estos espacios donde la transparencia es más eficaz, es que los consejos en los
lugares de trabajo y en las comunidades pueden ser quienes monitoreen el despilfarro, los sabotajes
y otros intentos de revertir el proceso. Sin embargo, el enfoque inicial de estas células estará
marcado, inevitablemente, por un fuerte localismo; y, dado que los enlaces con otras comunidades y
centros de trabajo sólo se desarrollan a través de la práctica, se ha comprobado que se necesita
tiempo antes de que el concepto del conjunto se desarrolle orgánicamente en estas unidades. En
resumen, aunque el curso del desarrollo del socialismo como un sistema orgánico requiere la
creación de vínculos entre las células, este proceso no puede ser instantáneo; por lo tanto, el nuevo
Estado no es capaz, al inicio, de tomar las decisiones esenciales que se requieren en relación a la
concentración y coordinación de fuerzas.
12. Por lo tanto, mientras que el proceso de desarrollo sea aquel en que el viejo Estado se va
rindiendo al nuevo, los dos Estados contradictorios (por su origen y orientación) se complementan
mutuamente en la construcción del socialismo. Aislados uno del otro, estos dos Estados pueden
conducir a deformaciones, pero a través de la combinación de los elementos revolucionarios dentro
de cada uno, es decir, caminando con las dos piernas, el proceso avanza.
13. Pero, ¿cómo podrá lo viejo impulsar el desarrollo de lo nuevo, en lugar de hacer que nazca
muerto?
5.UN CONCEPTO NUEVO DE CONTABILIDAD: LA “CONTABILIDAD SOCIALISTA”

14. Para construir la nueva sociedad socialista, es necesario desarrollar nuevos conceptos socialista.
No podemos actuar pensando que las categorías y los conceptos del capitalismo son aplicables a las
relaciones de los productores asociados (así como tampoco el modo de producción específicamente
capitalista o el Estado capitalista). De hecho, la Batalla de Ideas requiere el desarrollo de conceptos
que apoyen una racionalidad social en lugar de la racionalidad de la lógica del capital.
15. Como alternativa a la racionalidad incorporada en la contabilidad y la administración
características de la lógica del capital, István Mészáros introdujo el término “contabilidad
socialista” en su libro Más Allá del Capital5. El propone que la contabilidad socialista tenga como
su “principio fundamental” la calidad (en lugar del enfoque del capital que se centra en la cantidad)
y que tenga una relación directa con las necesidades. Así, el cambio hacia “las determinaciones
cualitativas de la contabilidad social” implica la “reorientación radical de la producción hacia el
valor de uso”: valores de uso no en el sentido abstracto, sino para los individuos sociales producidos
dentro de la nueva comunidad.
16. En su posterior obra, El Desafío y la Carga del Tiempo Histórico6, Mészáros retoma el concepto
de la contabilidad socialista y hace hincapié en otro aspecto: la importancia del “tiempo libre”,
“tiempo disponible”, tiempo que puede ser utilizado en una manera creativa por “individuos auto-

4 Iain Bruce, en su excelente libro sobre Venezuela The Real Venezuela: Making Socialism in the 21st Century, plantea
como una pregunta general “¿será posible imaginar el surgimiento de un nuevo Estado que defienda un nuevo conjunto de
intereses sociales, al lado o quizás desde adentro del viejo Estado que defiende los viejos intereses de clase?” (Bruce,
2008: 183).
5. Vadell Hermanos Editores, Caracas, 2001
6 . Coediciones Vadell Hermanos Editores / Clacso, Caracas, 2008

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realizados”. Propone acabar con “la tiranía del tiempo de trabajo necesario” y sostiene que esta es
la condición necesaria para “la adopción consciente y el uso creativo del tiempo disponible como el
principio orientador de la reproducción de la sociedad”. Así, la producción para las necesidades, esa
racionalidad alternativa de la contabilidad socialista, tiene como premisa la negación del tiempo de
trabajo necesario: “la producción de tiempo libre en el curso de la historia”, señala Mészáros, es “la
condición necesaria para la emancipación”. En resumen, necesitamos poner fin al la fatalidad bajo
el capitalismo que Marx describió cuando dijo: “El tiempo es todo, el hombre no es nada; él es en
la mayor parte de los casos sólo un cadáver.”
17. Un concepto de contabilidad socialista es, sin duda, fundamental para romper con la
contabilidad capitalista y el concepto de eficiencia del capital. Sin embargo, nosotros usamos el
concepto de otra manera. A diferencia del enfoque que Mészáros que considera como punto de
partida las necesidades y el trabajo, mi punto de partida ha sido el eslabón clave de la combinación
dialéctica entre desarrollo humano y práctica. Junto a este enfoque de la práctica revolucionaria —
este cambio simultáneo de las circunstancias y de uno mismo—, no podemos olvidar que toda
actividad humana genera un producto dual. Por lo tanto, la contabilidad socialista debe tomar en
cuenta al mismo tiempo el cambio en las circunstancias y el cambio en las capacidades humanas
(es decir, el desarrollo humano).
18. En resumen, en lugar de la visión que tiene la contabilidad capitalista sobre el tiempo de
producción y su concepto de eficiencia que se ocupa de la producción por unidad de trabajo en la
producción de cosas, una alternativa socialista reconoce que el desarrollo de las capacidades de los
trabajadores es una inversión esencial en los seres humanos. Por lo tanto, un concepto de
“contabilidad socialista” debe incorporar explícitamente los efectos sobre la capacidad humana de
todas las actividades que se realicen.
19. Tomemos el ejemplo obvio de la transformación de la jornada laboral tradicional para incluir
varias horas al día para la formación en gestión obrera. Hemos visto que este cambio en el concepto
de trabajo es esencial para el desarrollo de las capacidades de los productores. Si el efecto de este
cambio sobre los trabajadores no se considera de forma explícita en la contabilidad, este cambio
aparece necesariamente como ineficaz en comparación con la producción producida previamente
durante la jornada laboral tradicional. Sin embargo, este cambio es claramente una inversión para el
futuro: una inversión en capacidades humanas. De hecho, cada nuevo proceso de participación y
protagonismo es un proceso de aprendizaje y, por lo tanto, una inversión; el producto conjunto
creado son nuevos sujetos con nuevas capacidades que entran en todas sus relaciones como nuevos
sujetos.
20. Compare esto con el resultado de las relaciones de producción capitalistas. Como lo ha
explicado Marx en El Capital, el producto dual de la producción capitalista es el ser humano
fragmentado, mutilado, cuya satisfacción consiste en poseer y consumir cosas. Dentro de cualquier
definición de la contabilidad socialista, entendemos que ese resultado debe ser registrado como
pérdidas en los libros de contabilidad y en nuestros cálculos de eficiencia. Y, lo mismo debe decirse
de los efectos sobre la capacidad humana de cualquier forma jerárquica que preserva una
“estructura de mando alienada”, que impide el “pleno desarrollo de las potencialidades creativas de
los individuos sociales.”7
21. Es fácil seguir estando prisionero de las concepciones adecuadas a las relaciones capitalistas.
Esto es válido con respecto al concepto de jornada laboral, al concepto de producción a los
conceptos de riqueza y del trabajo productivo e improductivo.8 El desarrollo de conceptos
apropiados, no para el capitalismo sino para el socialismo, nos arma en la lucha para construir

7. Mészáros, Más Allá del Capital

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nuevas relaciones socialistas. El concepto de contabilidad socialista nos lleva a destacar la
necesidad de promover el impulso de instituciones en las cuales las personas puedan desarrollar sus
capacidades a través de su práctica. Por esta razón este concepto es esencial para liberarnos de la
aparente racionalidad de los conceptos capitalistas y para ayudar a fomentar los nuevos organismos
de la práctica revolucionaria que requiere la sociedad socialista.
6.EL PAPEL DEL INSTRUMENTO POLÍTICO

22. Por supuesto, un modo de regulación socialista no cae del cielo. La Batalla de Ideas, el
surgimiento del nuevo Estado y la dirección del viejo Estado no son el producto de la
espontaneidad. Precisamente porque la nueva sociedad está marcada económica, moral e
intelectualmente por lo heredado de la antigua sociedad, nunca habrá un proceso espontáneo a
través del por el cual todos los productores simultáneamente comprendan la necesidad del
socialismo.
23. Muy simplemente, la lucha por el socialismo requiere de una conducción. Pero, ¿qué tipo de
conducción es necesaria para construir un proceso basado en el eslabón clave de desarrollo humano
y práctica? ¿Qué tipo de conducción es esencial para construir el socialismo para el Siglo XXI?
Obviamente, debe ser un conducción que cree las condiciones para que las personas puedan
desarrollar sus capacidades; las condiciones de participación y protagonismo que son necesarias
para “garantizar su completo desarrollo, tanto individual como colectivo”.
24. Obviamente también, esto no puede ser obra de un líder individual. Es necesaria una conducción
colectiva, activa en toda la sociedad, para unir al trabajador colectivo. Como argumenté hace varios
años, dada la heterogeneidad del trabajador colectivo (sus diversas formas de empobrecimiento) y el
uso por parte del capital de esas diferencias para dividir a la clase obrera, a fin de derrotarla, es
necesario un instrumento político para mediar entre las partes del trabajador colectivo, proporcionar
el espacio de encuentro donde los movimientos populares pueden aprender unos de otros y
desarrollar la unidad necesaria para derrotar el capital.9 Para ilustrar este punto de manera concreta,
desarrollé el siguiente argumento en Construyámoslo Ahora en relación con los acontecimientos
que ocurrían en Venezuela:
25. Teniendo en cuenta los enemigos que la revolución bolivariana tiene (tanto los externos
como los internos), se necesita un instrumento político que pueda reunir a quienes luchan por la
democracia protagónica en el lugar de trabajo y en la comunidad. Un instrumento que pueda
desarrollar y articular demandas generalizadas como la de la transparencia (una condición
necesaria para la democracia verdadera y para la lucha contra la corrupción). Un instrumento
que se base no en agrupaciones estrechas, sino en todas las organizaciones populares y que
representa los intereses de los trabajadores en su totalidad.

8. Por ejemplo, el énfasis sobre la reducción del trabajo necesario para tener tiempo libre es un reclamo que surge dentro
el capitalismo --- uno que esta infectado por el capitalismo porque esta centrada en el horror de la jornada laboral bajo el
capitalismo. Sin embargo, el tiempo para el desarrollo pleno del individuo debe ser entendido, no como “tiempo
disponible” sino como tiempo directamente social. Y el enfoque no debe ser en la reducción del trabajo necesario sino en
su transformación --- un definición nuevo, socialista del trabajo necesario, que incorpora “tiempo cada día para la
formación para la autogestión, para nuestro trabajo en el hogar, y nuestro trabajo dentro la comunidad” (Lebowitz, “La
jornada laboral capitalista y la jornada laboral socialista” publicado en Aporrea.org, 26 de abril de 2008). En su obra El
Capital, Marx acepto que con la abolición del capitalismo el tiempo necesario de trabajo “se expandirá para ocupar mas
tiempo del día” (Marx, 1977: 667).
9. La discusión en esta parte esta tomado directamente de “Organisational Implications”, un sección (pp.177-80) de ”The
Politics of Beyond Capital” (Lebowitz, Historical Materialism, 14.4 , Brill, Leiden, 2006), una respuesta al simposio
sobre Beyond Capital en Historical Materialism, 14,2, Brill, Leiden, 2006; esta sección fue reproducido, también, en el
epílogo de la edición turco del libro.

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26. ¿De qué otro modo pueden resolverse las contradicciones inherentes entre quienes quieren
que la revolución continué: por ejemplo, las contradicciones entre el sector in formal y el sector
formal, entre los explotados y los excluidos, entre los trabajadores y los campesinos, entre las
cooperativas y los sectores estatales, excepto mediante la discusión, la persuasión y la
educación democráticas que parten del deseo de la unidad en la lucha? ¿De qué otro modo se
puede evitar que las contradicciones en el seno del pueblo se conviertan en contradicciones
entre el pueblo y el enemigo, excepto mediante la creación de un partido para el futuro de la
Revolución (más que de su pasado)? Un instrumento construido desde abajo, que pueda
continuar el proceso de democracia revolucionaria que se necesita para construir este nuevo
tipo de socialismo. 10
27. Pero, ¿qué tipo de instrumento político podrá construir dicho proceso? Sólo un diferente tipo de
partido. Nada podría ser más contrario a una teoría que hace hincapié en la auto-desarrollo de la
clase trabajadora a través de la práctica revolucionaria que un partido que se ve a sí mismo como
superior a los movimientos sociales y como el lugar donde la masa de los miembros debe aprender
los méritos de la disciplina, implementando las decisiones tomadas por el infalible comité central. 11
28. Por el contrario, desde el momento en que nos centramos en el efecto transformador de las
luchas populares, entendemos que, en lugar de ir a los movimientos populares con planes
preconcebidas, el punto es aprender de ellos y difundir esa comprensión. “El papel del instrumento
político”, señala Marta Harnecker, “es facilitar, no suplantar. Tenemos que luchar para eliminar
cualquier señal de verticalismo que anule la iniciativa popular porque la participación popular no es
algo que se decreta desde arriba.”12
29. Además, entender la forma en que las estructuras jerárquicas pueden minar la energía creativa y
el entusiasmo de quienes están comprometidos con la lucha para poner fin al capital, nos lleva a
entender la necesidad de que existan espacios para la iniciativa de la base en cualquier estructura del
partido. En lugar de insistir en formas uniformes de participación (por ejemplo, en el lugar de
trabajo o la comunidad), que exista la posibilidad de organizar colectivos autónomos y grupos de
afinidad de acuerdo a sus intereses. En lugar de información e instrucciones bajadas de una manera
verticalista, intercambio y emulación de ideas y experiencias de manera horizontal. En lugar de una
sola línea de marcha en esta guerra asimétrica contra el capital, unidades guerrilleras que funcionen
dentro una línea general y la comprensión de la necesidad de unidad en la lucha en las principales
batallas, ¿de qué otra manera liberar la energía creativa y fomentar la práctica revolucionaria que
pueda producir personas que pueden derrotar el capital?
30. Pero pensemos en esta relación entre un instrumento político y los movimientos de bases.
Claramente, no debe ser una relación jerárquica, verticalista. La conducción que un instrumento
político puede proporcionar, fomenta la práctica revolucionaria sólo si aprende continuamente de
los de abajo. Hay, en resumen, un proceso de interacción, una dialéctica entre el instrumento
político y los movimientos populares. Por sí solo, el primero se convierte en un proceso de mando
desde arriba; por sí solo, el segundo no puede desarrollar un concepto del conjunto, es decir, no
puede trascender el localismo. En resumen, la articulación de los dos es esencial: es otro ejemplo de
la necesidad de caminar con las dos piernas.

10 Lebowitz, Construyámoslo Ahora: El Socialismo para el Siglo XXI, Centro Internacional Miranda, , Caracas, 2007,
Capítulo 7, “La revolución de necesidades radicales: la elección bolivariana del camino al socialismo”. Ver la discusión,
también, de un “cuerpo para coordinar todos los diferentes prácticas sociales emancipadoras” en Harnecker, op. cit.
11 Ver la discusión de la práctica de los partidos leninistas en América Latina en Marta Harnecker, Reconstruyendo la
izquierda, Cim-El Viejo Topo, Caracas, 2006; MonteÁvila editores, Caracas, 2007; El Perro y la Rana, Caracas, 2008;
Siglo XXI editores, México, 2009, párrafos 171 a 221.
12. P.cit. párrafo 358.

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31. Tenemos que aprender de experiencias previas. Todos debemos recordar los efectos del
verticalismo y de las correas de transmisión, en la deformación de los experimentos socialistas del
Siglo XX. No podemos repetir estas experiencias en el Siglo XXI. Como dije en Construyámoslo
Ahora: de la misma manera que Marx estaba dispuesto a cambiar sus puntos de vista a la luz de la
experiencia de la Comuna de París, hoy en día tenemos que repensar el socialismo a la luz de las
experiencias del Siglo XX:
32. Necesitamos entender que el socialismo del Siglo XXI no puede ser una sociedad estatista,
donde las decisiones se impongan desde arriba y donde toda iniciativa sea potestad de los
funcionarios del gobierno o de los cuadros de vanguardia que se auto-reproducen. Precisamente,
porque el socialismo se centra en el desarrollo humano, se requiere una sociedad democrática,
participativa y protagónica. Una sociedad dominada por un Estado todo poderoso no genera
seres humanos aptos para instaurar el socialismo.13
33.
34. Traducción de Federico Fuentes
Revisado por Marta Harnecker

13. Lebowitz, Capítulo 5, “El socialismo no cae del cielo,” en Construyámoslo Ahora: El Socialismo para el Siglo XXI.

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