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Autos: "FUENTES, JULIO D. – BARRAGÁN, MARIA A. – SAGREDO, ABEL C.


FUENTES, PATRICIA - ZANELLATO, ROSANA A. - FERREIRA, VANESA -
SANCHEZ, MIGUEL A. – QUINTEROS, SELMA I. s/ COACCION AGRAVADA EN
CONCURSO REAL CON DAÑO AGRAVADO EN CONCURSO REAL CON
LESIONES LEVES EN CONCURSO REAL CON LESIONES GRAVES " (Expte. Nº
95 año 2007 del Registro de la Secretaría Penal).

Objeto:: SOLICITAN ACLARATORIA.

Excmo. Tribunal:

Juan Manuel Salgado y Mariano Mansilla, defensores particulares,


con domicilio constituido en Castelli 389, a V.E. decimos:

I.

De conformidad con lo dispuesto en el art. 109 del código procesal


venimos a solicitar se subsane la omisión en que se ha incurrido al resolver esta causa (Ac.
46/2009 del 10 de septiembre de 2009), aclarando que la nulidad del debate y de la
sentencia, declaradas en los puntos II y III de la resolución, así como la futura sentencia de
reenvío, se encuentran limitadas por el alcance de los recursos de los querellantes, cuya
amplitud incriminatoria éstos establecieron al formular sus acusaciones.

En mérito a las consideraciones que seguidamente expondremos,


solicitamos que se aclare lo siguiente:

1º) Que las nulidades decididas no alcanzan a los imputados que no fueron acusados por el
fiscal ni por la querella y que respecto de ellos se encuentra firme la absolución dictada en
la sentencia de Cámara (fs. 2289/2308).
2º) Que el nuevo pronunciamiento a dictarse previo debate, de conformidad con el punto IV
de la resolución, no puede exceder las condenas solicitadas por ambos querellantes en el
anterior debate (acta de fs. 2271/2285) y que el Ministerio Público Fiscal carece de
atribuciones para formular una acusación más incriminatoria que la que ya realizó.

II.

Al iniciarse el debate en esta causa el día 22 de febrero de 2007 (fs.


2241/2257), se juzgaba a los imputados por dos hechos diferentes:

1º) El primer hecho habría ocurrido el día 30 de octubre de 2001 y por el mismo se hallaban
imputados Julio Fuentes, María Alejandra Barragán, Abel César Sagredo, Miguel Angel
Sánchez, Patricia Fuentes, Rosana Andrea Zanellatto, Vanesa Ferreyra y Selma Inés
Quinteros.
2º) El segundo hecho habría ocurrido el día 9 de enero de 2002 y por el mismo se hallaban
imputados Julio Fuentes, Hilda Josefina Locatti, Ricardo Miguel Peralta, Horacio
Fernández, María Alejandra Barragán, Abel César Sagredo, Patricia Quilapan, Ricardo
Gines Pérez, Miguel Angel Sánchez y Juan Castillo.

El Ministerio Publico Fiscal solicitó la absolución de todos los


imputados por el primer hecho y sólo acusó por el segundo hecho a Peralta, Sagredo y
Pérez en orden a los delito de lesiones y daño (arts. 89 y 183 C.P.) pidiendo que se
impongan dos años y seis meses de prision a cada uno.

La acusación del querellante Hettinger consistió en lo siguiente (fs.


2271/2285):

1º) Solicitó la pena de tres años y seis meses de prisión para Julio Fuentes por el delito de
coacción (art. 149 bis 2ª parte C.P.), en relación al primer hecho.
2º) Solicitó la pena de seis años y seis meses de prisión para Abel César Sagredo por el
delito de coacción (art. 149 bis 2ª parte C.P.) en relación al primer hecho, y por los delitos
de coacción agravada, daño simple y lesiones en riña (arts. 149 ter inc. 2.b, 183 y 95 C.P.)
en relación al segundo hecho, todo ello en concurso real (art. 55 C.P.).
3º) Solicitó la pena de seis años de prisión para cada uno de los imputados Horacio
Fernández, Ricardo Pérez y Ricardo Peralta por los delitos de coacción agravada y lesiones
en riña en concurso real (arts. 149 ter inc. 2.b, 95 y 55 C.P.), en relación al segundo hecho.

La Fiscalía de Estado adhirió a los pedidos de pena del querellante


Hettinger y fundo la acusación en las mismas normas penales con la salvedad de que no
atribuyó a Sagredo el delito de lesiones en riña (fs. 2282 vta.).

La sentencia de Cámara sólo admitió como válida la acusación del


Fiscal y en consecuencia absolvió a todos los imputados, con excepción de Sagredo, Pérez
y Peralta, a quienes concedió el beneficio de la suspensión del proceso a prueba.

Ambos querellantes interpusieron recurso de casación contra dicha


decisión, recurso que se fundó únicamente en la crítica a la decisión de la Cámara de no
aceptar la autonomía de sus acusaciones.

Este Tribunal Superior, en Acuerdo 46/2009, hizo lugar al recurso de


Casación (punto I del resolutorio), anuló la sentencia (punto II) y el debate (punto III) y
ordenó el reenvío de la causa para que la Cámara, con una nueva composición y previo
debate dicte una nueva sentencia (punto IV).

III.

Nuestra solicitud es que se aclaren los alcances de las nulidades


decididas ya que la letra de lo resuelto parecería ir más allá del contenido de los recursos
interpuestos.

En el caso “Garrafa”, originario de este mismo Tribunal, la Corte


Suprema de Justicia de la Nación estableció que “en materia criminal la garantía
consagrada por el art. 18 de la Constitución Nacional exige la observancia de las formas
sustanciales del juicio relativas a la acusación, defensa, prueba y sentencia (Fallos:
125:10; 127:36; 308:1557, entre otros). Estas formas sustanciales del juicio no se cumplen
si un tribunal interviene en una causa sin hallarse facultado para conocer en ella, de modo
tal que toda decisión que haya sido emitida con ausencia de jurisdicción se encuentra
inexorablemente afectada de invalidez. No es otra la razón que subyace en el
reconocimiento de jerarquía constitucional al principio según el cual tan desprovista de
soportes legales resultaría una sentencia de primera instancia sin acusación como una
condena de segunda instancia sin apelación (Fallos: 255:79), por lo que no es dable que
los tribunales de apelación excedan la jurisdicción que les acuerdan los recursos
deducidos ante ellos (Fallos: 248:577; 254:353; 258:220, entre otros)”.1

En autos, los recursos de los querellantes se encontraban limitados


por los agravios que les había ocasionado la sentencia impugnada. Estos consistían
exclusivamente en la desestimación formal de sus acusaciones. En consecuencia, el
contenido de los agravios coincidió con las pretensiones expuestas en dichas acusaciones,
razón por la cual los efectos incriminatorios de la decisión casatoria no pueden exceder al
objeto de tales recursos. Ello implica en primer término, que respecto de los imputados que
no fueron acusados en el debate, la absolución dictada por la Cámara se encuentra firme en
tanto su situación no fue objeto de recurso alguno.

De modo que cabe acotar el alcance de los puntos II y III del


resolutorio en el sentido de que las nulidades declaradas no afectan las absoluciones de:

1º) María Alejandra Barragán y Miguel Angel Sánchez, respecto de los dos hechos por los
que fueron llevados a juicio.
2º) Patricia Fuentes, Rosana Zanellatto, Vanesa Ferreyra y Selma Quinteros, respecto del
primer hecho (30/10/2001), único por el que fueron llevadas a juicio.

1
Fallos: 329:4688, sentencia del 31 de octubre de 2006, Cons. 5º (el subrayado nos pertenece).
3º) Hilda Locatti, Patricia Quilapan y Juan Castillo,2 respecto del segundo hecho
(9/1/2002), hecho por el que fueron llevados a juicio.
4º) Julio Durval Fuentes, respecto del segundo hecho (9/1/2002).

En resumen, dado que los referidos imputados no fueron acusados en


juicio por los hechos mencionados, su absolución no ha sido materia de recurso y en
consecuencia se encuentra firme. Ello debe ser aclarado pues de lo contrario la nulidad
declarada violaría la garantía constitucional que prohíbe un doble juzgamiento (art. 18
C.N.).

IV.

De igual modo, debido a que el tribunal de alzada no puede exceder


la jurisdicción que le acuerda el recurso,3 debe aclararse que el nuevo pronunciamiento a
que se refiere el punto IV de la decisión, habrá de tener los límites que los propios
querellantes se impusieron a sí mismos al formular sus acusaciones.

El único cuestionamiento realizado por los recurrentes se ha referido


a la decisión de la Cámara de no tener a sus acusaciones como un soporte válido de una
condena. Ninguno de sus agravios ha aludido al desarrollo del debate o al modo en que el
tribunal de juicio dirigió la producción de la prueba. Si no obstante este Tribunal Superior
ha decidido la nulidad del debate además de la de la sentencia, ello no se debe a fallas de
procedimiento anteriores a la sentencia sino a que necesariamente un nuevo
pronunciamiento debe ser decidido por otros jueces y éstos no podrían dictarlo sin realizar
un nuevo juicio oral.

Pero como las nulidades declaradas no pueden tener una extensión


mayor a la de los agravios, en el nuevo juicio los querellantes se encuentran impedidos de

2
La circunstancia de que los suscriptos no seamos defensores particulares de Castillo no impide solicitar esta
aclaratoria.
3
C.S.J.N. en fallo citado en la nota inicial.
formular una acusación de superior amplitud penal a la que realizaron luego de un debate
carente de impugnaciones.

En consecuencia, el nuevo pronunciamiento a dictarse no podría


resolver válidamente una condena por hechos y penas más incriminantes que los que los
querellantes formularon en sus acusaciones. Transgredir ello significaría que los efectos del
recurso superarían los límites de la impugnación. Como lo señaló la Corte Suprema en el
precedente “Olmos”, también originado en esta Provincia, una sentencia de reenvío
conculca la garantía constitucional de defensa en juicio si excede el contenido del recurso
de casación que le ha devuelto la jurisdicción a la Cámara.4

Con mayor razón aún, corresponde aclarar que el Ministerio Público


Fiscal, que consintió la sentencia de Cámara, se encuentra impedido en el nuevo debate de
formular una acusación más incriminatoria que la que ya realizó en un juicio realizado
íntegramente con su conformidad. Como ya se señaló, la nulidad del debate es una
consecuencia necesaria de la aplicación del principio de inmediación para el dictado de una
nueva sentencia por nuevos integrantes de la Cámara. Sólo con ese sentido la nulidad es
compatible con el principio de congruencia que sujeta el alcance del recurso a su objeto.
Ello impide que el nuevo debate constituya una oportunidad para que las partes acusadoras
revisen sus conclusiones anteriores en perjuicio de los imputados.

Todo ello debe ser aclarado por V.E. a fin de evitar que la resolución
dictada conculque las garantías constitucionales de los imputados.

V.

Por lo expuesto solicitamos:

• Se tenga por formulada la solicitud de aclaratoria.


• Se suspendan los términos para recurrir mientras se sustancie la misma (art. 109 C.P.P.).

4
Fallos: 329:1447, sentencia del 9 de mayo de 2006, Cons. 4º.
• Oportunamente se aclare la resolución dictada en Acuerdo 46/2009 en los sentidos
solicitados, que

SERA JUSTICIA.